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                    <text>�REVISTA TECNICA DE DIVULGACION
ESCUELA DE GRADUADOS

Radiación Solar y Nocturna

FACULTAD DE INGENIERIA MECANICA Y ELECTRICA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

PARA LOGRAR CONDICIONES ACEPTABLES DE CONFORT
EN UNA CASA-HABITACION

ING. ROBERTO ARIZPE C.

Contenido:
La arquitectura básica de 10 viviendo actual,
utiliza por lo regular lo posición de los lechos en
forma horizontal, teniendo como resultado, efectos
térmicos que no favorecen al confort de las cosashabiloción, es decir que lo Energía Solar en verano
es absorbido en gran cantidad, provocando calentamientos excesivos, y en invierno es rechazado
evitando el calentamiento de la viviendo, obligán•

1.-RADIACIO~ SOLAR Y \OCTLRl\A PARA LOGRAR
COXDICIOi\ES .\CEPT1\BLES DE CO\FORT E\ u~A
Ci\.S \-IIABITACIO\.

donos o utilizar dentro de lo misma, sistemas de
ventilación, refrigeración o calefacción que trabajan a base de electricidad, carbón, petróleo, gas
natural, ele., produciendo un alto costo y contribuyendo o las alteraciones del medio ambiente. La
figura No. 1 muestro los efectos térmicos en una
casa normal.

2.-PROPOSICJO\ DE l \ ~IODELO MATEvIATICO DEL
CO'.\IPORT \ vllE'\TO DEL HL'IDO DE IB \FJCO E:\ LA
CIUDAD DE \10\ TEHíl.E't _ \ . L.. \JE'\JCO.
~.-1 OS C&lt;r'-:THOí \J)OHES (P !\HTF. 1 ).

lng. Lorenzo Velo P / Director de lo Facultad
Escuelo de Graduados

O

O

lng . Guodolupe E. Cedillo G. / Coordinador de la

lng. Juan Zamora V. / Secretario de la Escuela de Graduados

O

a)

·~.--

lng Víc-

f9.rr.

tor M. Trejo R. / Responsable de la publicación.

inciden con un ángulo de 87 .8 º
n respecto a la horizontal.

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VERANO

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b)

INVIERNO

Los rayos solares inciden con un ángulo de 41 º
oprox. con respecto O lo horizontol.

�Fig. No. 1.-Arquitecturo normal de lo viviendo
actual.
o) Los royos solares llegan casi perpendiculares
al techo de lo caso dando lugar a calentamientos excesivos.
b) los royos solares son reflejados evitando el
calentamiento de lo casa.

DISEÑO DE LOS TECHOS
Poro la captación de lo mayor intensidad
solar posible a través de todo el recorrido del sol
diario y anual se exponen, un techo al este, uno al
sur y otro al oeste que nos permita captor la Radiación Solar desde la salida del sol hasta la
puesto, y la inclinación de éstos está condicionada
a los movimientos de la Tierra con respecto al Sol.

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Con el anterior análisis y con el propósito de
encauzar favorablemente los efectos térmicos de lo
Radiación Solar en las casas-habitación paro su
mejor confort y utilización, se diseñó un modelo a
escala de una viviendo que utilizo la Energía Solar
paro: en verano provocar una ventilación que disminuyo los cargas térmicos, y con esto reduzca o
elimine el uso de aparatos convencionales de ventilación y refrigeración y en invierno se utiliza la
Radiación Solar poro suministrar calefacción que a
su vez disminuyo o elimine los sistemas convencionoles, y durante todo el año, exceptuondo días
críticos, tendremos agua caliente para uso doméstico.
Cuenta también con un sistema secundario de
almacenamiento que proporciono enfriamiento en
los días de verano, aprovechando el efecto de lo
radiación nocturna y colelfacción durante los noches de invierno almacenando calor durante el día.

los movimientos de la Tierro con respecto al
Sol determinan las diferentes estaciones del año y
condicionan lo incidencia de los rayos solares que
llegan a la Tierra.

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• En diciembre 22 oproximadomente ( solsticio
de invierno) poro Monterrey, N. l., México a una
lctitud de 25.66º norte los rayos solares inciden en
un ángulo de 40.834 ° con respecto al horizonte sur
o sea que P.Ora captarlo normalmente debemos
colocar una superficie a 49.166º con respecto al
horizonte norte. Ver figuro No. 2.

~~

• En julio 22 aproximadamente ( solsticio de
verano) para Monterrey, N. l., los rayos solares
inciden en un ángulo de 87.834º con respecto al
horizonte sur. De aquí que poro recibir normalmente debemos poner uno superficie o 2 .166 º con
respecto al horizonte norte. Ver figura No. 3.

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�• En marzo 22 y septiembre 22 aproximadamente ( equinoccios de primavera y otoño l en Monterrey, N. L. los rayos solares inciden en un ángulo
de 64.334º con respecto o la horizontal sur; por
tanto, para recibirlos normalmente se debe colocar
un plano o 25.666º con respecto al horizonte norte.
Ver figura No. 4.
Las observaciones anteriores dan por conclusión que para captar los rayos solares normalmente
( mayor intensidad) debemos colocar una superficie
con una inclinación ( con respecto al norte) que pueda variar desde 2.166 º hasta 49.166° dependiendo
en qué época del año queremos mayor energía.
Como nuestro interés es tratar de aprovechar
la mayor cantiood posible anual y siendo más críticos los meses de invierno, nuestros techos tendrán
un ángulo de inclín-ación con respecto al horizonte
norte de 37.7º que se ajusta a lo normal establecida de que el ángulo debe ser la latitud más 10 3
a 15º. En nuestro taso es la latitud 25.66º +
12.34 º
37.7° de inclinación. Esta inclinación nos
permite aprovechar los rayos solares con mayor
eficiencia en invierno ya que éstos incidirán más
normalmente en los techos, mientras que en verano
se refle:o una buena cantidad por la misma inclinación y al mismo tiempo ofrecemos menos área expuesta normalmente, con esto las cargas térmicos
en verano por insolación serán disminuidas.

=

La figura No. 5 muestra los techos y las incidencias de los rayos solares en invierno y en verano.

Fig. No. 5
b J Los rayos solares ( l. D. 1 son reflejados por la
misma inclinación, reduciéndose las cargas térmicas en verano.

PARTES COMPONENTES DE LA CASA
Y DEL SISTEMA SECUNDARtO
La casa cuenta con paredes aisladas térmicamente, con tres techos de lómina pintados de
negro con una inclinación de 37.7° con respecto a
la horizontal y orientadas hacia el este, sur y
oeste; estos techos convergen a una chimenea
central. Cuenta también con un cielo falso de material aislante rígido que va por debajo del techo
de lámina, formando así una cámara de aire entre
lámina y cielo falso; un tanque de agua se encuentra localizado en la parte superior de la caso, a un
lado de la chimenea, el cual está atravesado por
duetos que comunican la cámara de aire con el
exterior.
También se cuenta con un sistema secundario
que se comunica con el interior de la casa por medio
de duetos y ventilas colocadas estratégicamente;
este sistema, es un depósito constituido de paredes
aislantes en cuyo interior en la parte más Interna
se tiene una cómara de aire, donde se localizan
unas aletas soportes sobre las cuales descansa uno
superficie captadora de energía que sostiene una
bolsa con aguo; este sistema posee una cubierta
plegadiza de material aislante con su superficie
exterior reflejante. Ver figura No. 6.

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Fig. No. 5

a I tos rayos solares ( l. D.) inciden más normal•
mente en los techos, permitiendo aprovecharlos
con más eficiencia.

6

1

�FUNCIONAMIENTO
Con el diseño de esto casa, aparte de evitar
pérdidas de calor en invierno y ganancias de color
en verano, también se logra aprovechar los siguientes efectos:
a) Ventilación y calentamiento de agua en los días
de verano.
b) Enfriamiento y almacenamiento en las noches
de verano.
e) Acondicionamiento de aire y calentamiento de
agua en los días de verano.
d) Calefacción y calentamiento de agua en los
dios de invierno.
e) Almacenamiento de calor, calefacción y calentamiento de agua en los días de invierno.
f)

b l ENFRIAMIENTO Y ALMACENAMIENTO
EN LAS NOCHES DE VERANO
El enfriamiento y almacenamiento durante las
noches de verano se basa en el ,:rincipio de lo
"RADIACION NOCTURNA" o radiación de calor
hacia el cielo, este fenómeno se manifiesta entr'e
los cuerpos que se encuentran en lo superficie terrestre y el cielo nocturno; es ocasionado por l-0
diferencia de temperaturas que existe entre ambos.
Cuando un cuerpo radia su calor al cielo su
temperatura puede disminuir por debajo de la del
a ire que lo rodeo.
La manero de aprovechar el fenómeno de radiación nocturna para la climatización de la caso,
se consigue con el techo de la mismo y abriendo la
cubierto del sistema secundario.

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Calefacción durante las noches de invierno.

Lo manera cómo se logran estos efectos, coda
uno de ellos, y su funcionamiento, es presento :la o
continuación:
a) VENTllACION Y CALENTAM ::NTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE VERANO
El principio de ventilación para verano es el
de captor la energía incidente en los techos de
lámina pin todos de negro ( el color negro es poro
aumentar el coeficiente de absorción de calor),
paro que ésto aumente su temperatura; si se pone
aire en contacto con lo lámina, el aire también
eleva su temperatura y con ello perderá densidad
y tenderá o elevarse, de esta manE'ra se produce un
movimiento de aire que encauzándolo provoco un
tiro.
Este aire caliente se encauzo por los techos de
lámina hasta la chimenea, que con la inclinación
de la lámina y lo chimenea nos do una mayor
velocidad del aire o la solida y la maso de aire
que se mueve será mayor.

El techo, durante la noche, radia calor al cielo
di sminuyendo su temperatura, y como consecuen( · ~ enfría el aire que está debajo de él. Este aire
desciende y se hoce circular a través del sistema
secundario por debajo de la bolsa de agua, para
que ésto baje su temperatura, y posteriormente es
cooducido hacia el interior de la habitación donde
se combina con el a ire que hay en ello bajándole
también su temperatura con lo que se aumenta el
grado de confort dentro de la misma.
El agua del sistema secund&lt;Jrio aporte de enfriarse por el aire que circula debajo de ella, también se enfría porque el sistema secundario rodia
calor al cielo al estar descubierto, con esto se
consigue un mayor enfriamiento del agua, lo cual
aprovechamos durante el dio poro bajar la temperatura del aire del interior de la habitoc:ón. Ver
figura No. 8.
e) ACONDICIONAMIENTO DE AIRE

Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE VERANO

El movimiento constante de la maso de aire y
el cielo falso evitan los ganancias de color que
tendría la caso.

En los días más calientes del verano las ganancias de calor que tiene la cosa son pequeñas,
debido a las paredes aislantes y o la inclinación y
ventilación del techo.

Con este sistema podríamos asegurar que la
mayor parte de energía recibido en los lechos en
verano se la llevará el aire ( ~e pasa entre el
lecho y el cielo 1folso l hacia el exterior, aprovechándose así para calentar un tanque con ag·•o
que está en lo porte superior de lo chimenea.
También este aire puede ser tomado del ambiente
exterior o bien del interior de lo coso y con esto
provocar lo ventilación. Con los pruebas hech'Os a
e scalo se consiguió una temperatura del agua de
55ºC. y uno velocidad teórico del aire de 4 ft / seg.

El calor que absorbe el techo, calienta el aire
de lo cámara bajándole su densidad y causándole
una circulación ascendente a través de los duetos
de lo chimenea y del tanque de agua, ( que se
encuentra en la parte superior de la casa), con esto
logramos calentar el agua del tanque y reducir
las ganancias de color para la habitación. El aire
desalojado en esta forma desde la cámara, es sustituido por aire nuevo que circula entre las paredes
después de h·aber entrado por una ventila proveniente del exterior.

Lo fguro No. 7 muestra los flujos de aire poro
el sistema de vent'.loción y calentamiento de ogu'O.

El frío almacenado en el agua del sistema secundario durante la noche por efecto de la radia-

8

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�c1on nocturna se utiliza para enfriar ei aire de la
habitación al hacerse circular éste por debajo de la
bolsa de agua, con la ayuda de un pequeño ventilador. Ver figura No. 9.

por debajo de la bolsa con agua. Ver figuras Nos.
11 y 12.

fl CALEFACCION DURANTE LAS NOCHES
DE INVIERNO

◄

◄

d I CALEFACCION Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE INVIERNO

o

a:

Con las paredes aislantes se evita que el calor
del interior de la habitación se pierda; y con el
techo acondicionado para la mayor capl'ación solar
durante el invierno, calentamos el aire de la cámara; una parte de éste se hace circular por los
duetos del tanque de agu-a para su calentamiento,
y la otra parte, por el interior de la habitación.
Ver figura No. 1O.

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e) ALMACENAMIENTO DE CALOR, CALEFACCION
Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE INVIERNO
La calefacción y el calentamiento de agua en
los días de invierno se consiguen en la misma
iforma que el caso anterior.
El almacenamiento de calor lo conseguimos al
destapar el sistema secundario durante el día, para
que los rayos solares incidan sobre la superficie de
captación y calienten el agua de la bolsa. Se puede
aumentar el calentamiento de esta agua haciendo
circular el aire calentado por el techo de la casa

El calor ganado en el día por el agua del sistema secundario se aprovecha para calentar el aire
de la habitación Cuando éste se hace circular por
debajo de la bolsa. Ver figura No. 13.

CONCLUSIONES
los sistemas anteriores fueron diseñados y
calculados para lograr obtener la mayor eficiencia
y continuidad en su funcionamiento durante todos
los días del año, exceptuando sit11aciones del medio
ambiente críticas, como días muy nublados, lluviosos, etc.
Estos diseños aseguran la reducción de aparatos convencionales y por consiguiente el ahÓrro de
energéticos, así como la contaminación.
los sistemas de estas casas trabajan tanto en
la ciudad como en el área rural.
la casa, como sus sistemas, utilizan métodos y
materiales comunes de construcción; siendo factible
la tarea de llevar estas viviendas a los medios rurales de escasos recursos, de tal manera, que sea
posible su auto-construcción.

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SECUNDARIO

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No.
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ACONDICIONAMIENTO DE Al.RE Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE VERANO.

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Figura

No.

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CALEFACCION Y CALENTAMIENTO DE AGUA EN LOS DIAS DE INVIERNO.

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No.

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SISTEtvtA
SECUNDARIO

11

ALMACENAMIENlO DE CALOR, CALEFACCION Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE INVIERNO.

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S!SiEtv1A
SECUNDARIO
Figura

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No .

12

ALMACENAMIENTO DE CALOR, CALEFACCION Y CALENTAMIENTO DE AGUA
EN LOS DIAS DE INVIERNO.

�PROPOSICION DE UN MODELO MATEMATICO DEL COMPORTAMIENTO DEL
RUIDO DE TRAFICO EN LA CIUDAD DE MONTERREY, N. L., MEXIcom

M. MEDINA, F. GARZA,
E. COLUNGA Y F. ELIZONDO

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INTRODUCCION

CII:

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la ciudad de Monterrey, capital del Estado de
Nuevo León, se encuentro ubicado al norte del país
a 537 mts. sobre el nivel del mor, en una zona semi
montañoso.

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De acuerdo con datos actuales, el área metropolitano cuenta con 1.700,000 habitantes, con un
índice de crecimiento anual del 5.8 por ciento y
uno población económ:comente activa de 500,000
personas; por su importancia, Monterrey es el tercer
centro industrial del país contando aproximadamente
con 5,100 factorías con sus respectivos complejos
viales y ferroviarios, además de un aeropuerto internacional, situado a 40 kilómetros del centro de
la ciudad.
Circulan por las calles de la ciudad, aproximodomente 160,000 vehículos diariamente, de los
cuales un 1O% lo constituyen los vehículos denominados pesados (con un peso mayor de 3,000 kg.)
dentro de los cuales se encuentran los camiones de
cargo, autobuses de pasajeros y los denominados
"trailers", componiendo el 90% restante; automóviles de pasajeros ( en general, vehículos con un peso
menor de 3,000 kg).

~~==::::¡=-mr..r.r.
( 1)

16

Con lo anteríormente expuesto se identifica o
la ciudad de Monterrey como uno de los ciudades
latinoamericanas con mayor índice de contaminación ambiental por ruido.
ANTECEDENTES

Con el fin de evaluar el grado de contaminación ambiental por ruido y de encontrar alternativas de solución, el Gobierno del Estado y el
CONACYT han apoyado materialmente o lo Universidad Autónomo de Nuevo León. Con esta ayuda
recibida, la Universidad encomendó al Centro de
Investigaciones Ecológicos en coordinación con la
Facultad de Ingeniería Mecánico y Eléctrico lo
realización de un Proyecto de estudio que fue denominado "Estudio de Ruido de Tráfico en la Ciudad de Monterrey, N. L.", del cual se tiene publicación en la Editorial Universitaria, fechada en
agosto de 1976 y sobre el que se fundamento el
presente trabajo.
En 1-o publicación mencionado se indican los
resultados obtenidos de las mediciones de ruido en
27 cruceros de la ciudad, paro cado uno de los cuales se reportan los valores LNP, L¡ O, L50, L90, Leq
y TNI, así como los características de los cruceros,
número de vehículos por hora con su respectivo
clasificación de ligeros y pesados, todo lo anterior
hora por hora para 12 horas de muestreo que van
de los 7:00 ó.m. o las 7:00 p.m. (fg. 1).

Este tra bajo se presentó en el 9o. Congreso Internacional de Acústica con sede en Madrid, España, eJ 9 de
julio de 1977.

11

�RESULTADOS DE MEDICION DE RUIDO

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PINO SUAREZ Y J. l. RAMON
Vehleuloa

Puados

HORA

LlO

L50

L90

Ln-p

Leq

TNI

por Horcr

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73.5

72.1

83.8

75.7

63.3

~2

1,294

8:00- 9:00

78.5

74.0

71.0

85.7

76.3

71.0

35

2,293

9:00-10:00

n.9

73.5

69.9

85.9

76.2

71.9

10:00-11 :00

78.0

73.2

69.0

85.2

75.6

75.0

22

2,268

11 :00-12:00

78.3

73.6

70.1

84.9

75.8

72.9

28

2,606

12:00-13:0()

78.9

73.8

69.2

87.9

n.1

78.0

25

2,6n

17

2,173

78.4

14:00-15:00

78.3

73.1

68.0

87.6

76.5

79.2

20

2,005

15:00-16:00

78.6

73.8

70.0

86.9

76.9

74.4

27

2,397

16:00-17:00

78.8

73.5

69.ll.

87.1

76.7

n.6

34

2,501

73.6

69.6

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76.5

74.8

17

1

J

74.4

71.9

86.7

n.2

70.3

31

2,513

18:00-19:00

79.2

74.7

73.0

86.7

77.2

67.8

38

3,,127

19:00-20:00

78.7

74.2

72.9

84.9

76.4

66.1

25

2,599

los niveles sonoros se evaluaron con un sistema
de medición acústica B &amp; K formado por un micrófono de condensador, un amplificador de medición
con un circuito ponderador A, un gra.ficador y un
analizador estadístico, todo esto instalado dentro
de una camioneta tipo panel y siguiendo rigurosamente las recomendaciones ISO considerando también los efectos de humedad, temperatura, presión
atmosférica y viento.
las mediciones se llevaron a cabo en días
háb'les excluyendo sábados y domingos y días festivos por alejarse las características del tráfico a
las de los días normales de labores.
Debido a que la tendencia general en nuestro
país para expresar la medida del ruido en cuanto
al efecto a la comunidad es el uso de la unidad
LNP, el modelo que aquí se presenta se ha desarrollado en función de dicha ~nidad.
METODOLOGIA DEL PROCESAMIENTO
PE DATOS:
Para el procesamiento y análisis de los datos
se utilizó una computadora CYBER 72 del Departamento de Sistemas de lo Universidad, utilizando el
paquete SPSS "Statistical P-ackage for the Social
Sciences", utilizando los siguientes posos:

1 .-Poro construir el modelo matemático fue necesario tomar en cuenta las características
físicas de los cruceros, tales como anchos de
las calles, número de carriles, posición del micrqfono y las edificaciones cercanas, osimismo
el número de vehículos ligeros, número de
vehículos pesados y la dirección del flujo
vehicular por coda carril.
2.-Una vez an-alizadas las características de los
cruceros, se procedió a obtener algunas gráficas de LNp como variable dependiente contra
número de automóviles, número de vehículos
pesados, total de vehículos y suma de anchos
de calles, como variables independientes en
las que se notó una tendencia no lineal, además que en las gráficas correspondientes al
número de automóviles y total de vehículos, se
observó una gran dispersión, ( Figs. 2, 3 y 4).
3.-Aplicando la técnica estadística de análisis de
regresión para encontrar una relación funcional entre las variables, se ensayó con los siguientes tipos de modelos: lineal, cuadrático,
exponencial y logarítmico, encontrando que la
mejor R2 fue para el modelo cuadrático con:
X
Número de vehículos pesados,
Y = Suma de anchos de calles
( dos ca Iles/ crucero 1,
Z
Número de vehículos ligeros
como variables independientes.

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que lo variable correspondiente o los vehículos
pesados (X) fue lo de mayor influencia en codo
modelo, en segundo término resultó lo variable
"suma anchos de calles" ( Y1; finalmente lo variable
"número de vehículos ligeros" (Z).
4.-De la matriz de la correlación se encontró que
existía una estrecha relación enfre las variables
Y y Z con un coeficiente de .83204, ( fig. 5) y
tomando en cuenta que la variable de mayor
influencio fue Y, se excluyó del análisis.
5.-Considerando lo anterior, y utilizando "Steepwise" se probaron de nuevo todos los modelos
antes mencionados con LNP como variable dependiente y X y Y como variable dependiente.
En seguid~ se hizo la selección del modelo,
encontrándose qu,e el más adecuado fue el cuadrático.
RESULTADOS:

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B2X2
B4y2
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DONDE:

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Constantes.

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No. de vehículos pesados

Y

Grupo ] .-Cruceros con amplio dispersión acústico,
25 o/r de los medidos.
Requirieron factor de ajuste de
(fig. 8).

+

Sumo de los anchos de las calles ( m)

Siendo los valores de las constantes con sus
respectivos intervalos de confianza dados en la fig.
6. Y cuya respectiva ANOVA se muestra en la
fig. 7.
Donde se observa que la F calculado es mucho
mayor que los de la tabla con .05 y .01.

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lizar o otra área de la ciudad debido a que el
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de LNP por medio del modelo obtenido y compararlos con los valores medidos en el campo, de
donde se observaron los errores correspondientes.

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fuente y/o paredes reflejantes, l 7o/r• de
los medidos.

predecir los niveles de ruido conocienúo las
características físicas de los cruceros y el tipo
de vehículos presentes. En el caso particular del
centro de lo ciudad de Monterrey se encontró
que lo fuente principal de ruido son los vehículos pesados ( autobuses de pasajeros y camiones de cargo) . Por lo que su adecuado control
determinaría una reducción considerable o este
problema.

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2dB

Grupo 4.-Cruceros que no requirieron ajuste, 33'/,
de los medidos. ( fig. 11 ) .

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No es posible determinar factor de
ajuste. ( fig. l O).

El modelo matemático estadísticamente más
adecuado fue:
LNP

En seguido del análisis ae los errores se encontró cierta homogeneidad que corresponde o las
característicos de los cruceros y a la posición del
micrófono, de donde se establecieron cuatro grupos
distintos de dichas característicos.

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CON SUS RESPECTIVOS INTERVALOS DE CONFIANZA

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CONSTANTES

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Génova-Suizo .

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poder utilizar el mayor número de características de los cruceros en la obtención de un
modelo representativo para coda zona y de
ser posible encontrar un modelo más general
para todas las zonas.

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29

�LOS CONTROLADORES

(PARTE 1)

ING. MANUEL AMARANTE RODRIGUEZ

¿ QUE SON LOS CONTROLADORES ?

Un controlador es la parte de un control de
lazo cerrado, donde se localiza l·a estrategia de
control que se seguirá para lograr su automatización.
Lo existencia de este dispositivo es de gran
importancia técnica porque desde que apareció, ha
mejorado los procesos de fabricación industrial, los
sistemas de dirección y guía y los artefactos de uso
militar que han determinado en gran manera su
desarrollo y permite prescindir de los sentidos humanos, generalmente inexactos y lentos, para lograr controles altamente satisfactorios y eficientes.
El controlador recibe el error E, que proviene
de comparar en el detector de error la variable de
control C con la referencia R, y lo manipula para
lograr hacer que el actuador lleve a la variable de
control C, a través de la variable manipulado M,
de una formo rápida y eficaz, a un valor predeterminado por la referencia R, ver figur-a 1.

Figura 1.-Diagrama a cu-odros de un lazo de
control automático.
El controlador para lograr su contenido hace
uso de infinidad de estrategias y manipulaciones,
pero comúnmente usa una combinación adecuada
de los modos de control que a continuación se
describen :
MODO DE CONTROL PROPORCIONAL: En este
modo de control, la variable manipulada M, es directamente proporcional al error E. Esto es:
m(t) = Kp e(t)
MODO DE CONTROL DERIVATIVO: En este
modo de control la variable manipulada M, es direct-amente proporcional a la derivada del error
Esto es:

MODO DE CONTROL INTEGRATIVO: En este
modo la variable manipulado M, es directamente
proporcional a la integral del error. Esto es:

m(t)-K~

f.

e(t)dt

Los controladores comerciales no hacen uso
del control derivativo solo, ni del integrativo solo,
ya que si se utiliza el modo derivativo, el control se
confunde cuando el error permanece constante,
aunque sea grande, creyendo que h-a desaparecido.
Si se usa el modo integrativo, el control adquiere

31

�un cierto grado de inestabilidad. Como consecuencia los controladores comerciales utilizan las siguientes combinaciones de modos de control:
Controlador P utiliza el modo proporcional
solo.
Controlador PO utiliza una combinación del
modo proporcional y el derivativo.
Controlador PI utiliza una combinación del
modo proporcional y el integrativo.

Para ifadlitar el estudio haremos uso de la
transformada de lap-loce.
De la figura 3, por álgebra de block, obtenemos la función de transferencia de lazo cerrado y
lazo abierto:

Kp Wn2

C(S)

R(S)=

vativo.

KpWn2

Comercialmente los modos de control reciben otros nombres. El proporcional es
band-a proporóonal, el derivativo es el rate
y el integrativo es el reset.

Para entender el funcionamiento y las ventajas
de cada uno, se hará un desarrollo matemático,
comparando con el proporcional a las demás combinaciones, para esto, se conecta el controlador a un
sistema convencional de segundo grado y se cierra
el lazo unitariamente. Ver figura 2.

G(s}H(s}::---,S,-,-(S.,..+_2_SWn--=-=-...-)--

Con la variación de estos dos parámetros generales de un sistema de segundo grado, podemos
deducir el funcionamiento transitorio del sistema.
El por ciento de sobrepaso que depende exclusivamente de 6 varío como lo muestro la Ec. ( 1O).
2

(2)

Controlador PID utiliza una combinación de
los modos proporcional, integrativo y deriN O T A :

minuye y la nueva razón de amortiguamiento 6~ Ec. ( 9), aumenta.

Figura 3.-Diograma de block de un controlador P.

(3)

Del denominador del cociente de la E-e. ( 2),
obtenemos las características transitorias de la respuesta, ya que igualado a cero, Ec. ( 4), es la
ecuación característica y de sus raíces depende el
funcionamiento durante el transitorio.

% Sobrepaso = 100e-'Tfs/ll-S

(10)

Si 6 disminuye lógicamente, de la Ec. ( 1O},
aumento el por ciento de sobrepaso y si 6 aumenta,
disminuirá el por ciento de sobrepaso. Ver figura 4.
El tiempo de alcance máximo TA que depende
de Wn y 6, cambio según las voriacfones de estos
dos parámetros, siguiendo lp fórmula de lo Ec. ( 11 ) .
Ver figura No. 4.
1T

(11)

TA=---,;::_:_-_:..:_--

Wn J 1-S

2

(4)

A

Ts=------ =
g Wn

(1'..?)

A

SWn

A=3 si 5%&gt; % e SS &gt;2%
A=4 si 2% &gt; % e SS &gt; 1%
A=5 si 1% &gt; % ess
El error de estado estable no depende directamente de estos dos parámetros, sino de la forma
de la función de transferencia de lazo abierto GH
( S), Ec. ( 3 l. Aquí se puede observar que el sistema
es tipo uno y se usará lo fórmula de error o lo
rampa para calcular t I porciento de error de estado
estable '/&lt; €ss, utilizando el procedimiento siguiente;

% e SS

K

_,_ _100
_ __

(13)

Kv

_ Lim

(14)
SG(s}H(s)
s-+o
Aplicando la Ec. ( 14) a la Ec. ( 3) tenemos:
V

~v-

Kf~

(15)

Substituyendo lo Ec.

( 15)

en la Ec.

( 13)

tenemos,
De la Ec. ( 4) se puede obtener la nueva frecuencia natural del sistema Wn, Ec. ( 6), y la nueva
razón de amortiguamiento s; Ec. ( 9). la nueva
frecuencia natural se obtiene del término independiente de lo Ec. ( 4) de la siguiente manero:

(Wn

)2= Kp(Lln2

% ess= 1)00
% Sobrepaso =

( 5)

ess
% ess =-R-

POR LO TANTO
Figura 2.-Diagromo a cuadros de la formo general de conexión de un controlador.

En este controlador se uso el modo proporcional puro, lo cual conlleva que la variable monipuloda tome lo siguiente formo:

=

Wn¡i.P

X

100

(6)

Y la nueva razón de amortiguamiento se obtiene del término en 6 de la Ec. ( 4). Esto es:

EL CONTROLADOR p

m{t)

flirt=

Sobrepaso máximo
- - - - - - - X 100
R

Kp e

(t)

2S Wrl =2SWn

(7)

sWn

(8)

Wi1

R

(16 l

Sacando conclusiones de lo sucedido al
variar la ganancia proporcional Kp, nos damos
cuento que si aumentamos Kp Wn', Ec. (6), aumentoró y 6', Ec. ( 9) disminuye, lo que trae como
consecuencia que el por ciento de sobrepaso, Ec.
( 10), aumente y el tiempo de alcance máximo
Ec. ( 11 ) disminuyo haciendo al sistema más inestable. Por otro lado, de lo Ec. ( 16) nos domos
cuenta que el por ciento de error de estado estable
'/, €ss disminuye, lo ct1al nos dice que los características de estabilidad y de error de estado estable
del sistema, dependen en formo inversa de lo
ganancia Kp, teniendo que tomar estos valores intermedios paro lograr que el sistema seo lo suficientemente estable y exacto.

(1)
Sustitctyendo la Ec. ( 6) en la Ec. ( 8) tenemos:

la figura 3 muestra este controlador conectado a un sistema d~ segundo grado con retroa1imentoción unitario.

CONTROLADOR PD.

(9)

En este controlador se usa el modo proporcional combinado con el derivativo, donde la variable
manipulada queda como sigue:

De la Ec. ( 6) y ( 9) podemos observar los
efectos producidos por las variaciones de la ganancia proporcional Kp:
Si aumentamos Kp, la nueva frecuencia natural Wn', Ec. (6), aumenta y la nueva rozón
de amortiguamiento
Ec. (9), disminuye.

6;

Si disminuimos Kp, sucede lo contrario, lo
nuevo frecuencia natural Wn', E'c. ( 6), dis-

32

2 S

KpWn

Figura 4.-Respuesta transitoria de un sistema de
control automático.
El tiempo de asentamiento Ts como lo muestra
la Ec. ( 1 2) es independiente de las variaciones de
la gonancio Kp.

m(t)= Kpe(t)+ Kd _d_e_(t_)_
dt

(17)

lo figuro 5 mllestra el diagrama de block de
este controlador conect-ado a un sistema de segundo
grado de retroalimentación unitaria.

33

�Y la nueva razón de amortiguamiento del término en 6 de lo Ec. ( 20). Esto es:

( 23)
6¡_

26Wn

+

2Wn'

Wn

2

wrt

Kd

(24)
(22)

en

lo

Ec.

Wn

(24)

Figul'a 5.-Diagroma de blocks de un controlador
PO.

s' - 6
~

Poro facilitar el estudio, seguiremos los mismos
posos del caso anterior donde se analizó el comportamiento de un sistema con controlador P, esto
se hace con el objeto de poder hacer comparaciones y observar las ventajas que se obtienen de
agregarle control derivativo al sistema.

Comparando la Ec. ( 6), que corresponde a la
nueva frecuencia natural Wn ', con el controlador
P, con la Ec. ( 22), que corresponde a la nueva
frecuencia natural Wn', con controlador PO nos
damos cuenta que al agregar control derivativo no
varío la frecuencia natural.

De la figura 5, por álgebra de block obtenemos la función de transferencia de lazo cerrado y
de lazo abierto.

Ahora si comparamos la Ec. ( 9), que corresponde a la nueva razón de amortiguamiento 6',
con controlador P, con la Ec. ( 25), que corresponde a la nueva razón de amortiguamiento b', con
controlador PO, nos damos cuenta que al agregar
control derivativo, la razón de amortiguamiento
aumenta debido a un término nuevo que aparece
y es dependiente de la ganancia derivativa Kd.

C(s)=(Kp + Kd S)Wn2
R(s) S2 + 2 bWn S + KdWn 2 + KpWn 2
GH ( s ).::

(18)

2

__;.(K_.p.__+_Kd_S...:)_Wn;.:__

(19)

S (s + 2 SWn}

Del denominador del cociente de la Ec. ( 18),
obtenemos las características transitorios de lo
respuesto, ya que igualada a cero, Ec. ( 20), es lo
ecuación característica y de sus raíces depende el
funcionamiento durante el transitorio.

+

(25)

2fi.p

De lo anteriormente expuesto, nos damos cuente que el sistema se hace más estable debido a que
el '¡{ de sobrepaso máximo, Ec. ( 1O), disminuye
y el tiempo de alcance máximo, E.e. ( 11 ) , aumenta,
también se hace más rápido el sistema porque
el tiempo de asentamiento, Ec. ( 12), disminuye.
Analizando ahora el error de estado estable
€'ss, nos damos cuento de la Ec. ( 19), que el sistema es tipo 1 y por lo tanto, obtendremos el error
a la rampa. lo cual logramos con el procedimiento
siguiente:

% ess =

100

Lim

Kv-·----

En este controlador se usa el modo proporcional combinado con el integrativo, donde ta variable
manipulada queda como sigue:

m(t}= Kp e(t)

(21)

Wrf = Wn~

34

(22)

1
~
,(.,

Jt

e(t)dt

o

Kv::;:_K_..pW_n__
2 8

128)

Sustituyendo la
tenemos:

% ess = 100

2 S

Ec.

(28)

en la

Ec.

(26)

( 29)

Wn2

(34)

En la Ec. ( 33) podemos ver que el sistema es
de tercer grado y por lo tanto, para valores grandes de Kp el sistema puede hacerse inestable y aun
siendo estable el sistem.a es un poco más oscilatorio y tardado en su transitorio.

Aquí hay que cuidar mucho las combinaciones
de la ganancia proporcional Kp y la ganancia in1
tegrativa para evitar un sistema inestable o
Ki
muy oscilatorio.

CONTROLADOR PID.
Figura 6.-Diogramo de block de un controlador

PI.
Para facilitar el estudio y poder hacer comparaciones, seguiremos hasta donde seo posible, los
pasos realizados para mostrar el comportamiento de
un sistema de control con controlador P.
De la figuro 6 por álgebra de block, obtenemos la función de transferencia de lazo cerrado y
-de lazo abierto.

(27}

Aplicando la Ec. ( 27) a la Ec. ( 19) tenemos:

GH(s)- (KpS +u)
S2 (S+2SWn)

Comparando la Ec. ( 3) con la Ec. ( 34) nos
damos cuenta que el sistema aumentó de tipo 1 a
tipo 2 haciendo cero el error a la rampa.

(26)

SG(s)H(s}

1

(30)

lo figuro 6 muestra el diagramo de block de
este controlador, conectado a un sistema de segundo
grado con retroalimentación unitaria.

1

Wn 2

C(s)

(Kp

+fü"

R(s)

s2 +

28WnS+KpWn 1 ~

---e:

De la Ec. ( 20) se puede obtener la nuevo
fre::uencia natural del sistema Wn', Ec. ( 22), y la
nueva razón de amortiguamientos 6', Ec. ( 25). la
nuevo frecuencia natural se obtiene del término independiente de la Ec. ( 20) de lo siguiente manera:

(33)

CONTROLADOR PI.

Kv

(20)

Haciendo álgebra para dejar la Ec. ( 31 ) y la
Ec. ( 32) en forma más entendible tenemos;

2

Kd

Sustituyendo la Ec.
tenemos:

De la comparación de Ia Ec. ( 16) y la Ec. ( 29)
nos damos cuenta que el error de estado estob!e
ess en un sistema con controlador P, y en uno con
controlador PD, es el mismo porque éste aparece en
estado estable y el control derivativo no afecta
más a los transitorios, ya que éstos tienen cambios.

G H(s)= (K~)Wn2

2

2

En este controlador se usa el modo proporcional combinado con el integrativo y el derivativo
donde la variable manipulada m ( t) queda como
sigue:
(35)

'

m(t)=Kp e(t)IK.l

J\ t e(t) dt +Kd

de(t)
dt

O

La figura 7 muestra el diagrama de block de
este controlador conectado a un sistema de segundo
grado con retroalimentación unitaria.

(31}

(32)

S(S+2 SWn)

Figura 7.-Diograma de block de controlador PI.

KpWn

l'i

�De la figura 7 nos domos cuento que este controlador es uno combinación de los dos anteriores,
el PO y el PI, y como el sistema es lineal, se puede
hacer uso del teorema de superposición de efectos.
Haciendo a este sistema muy rápido, muy estable
y muy exacto
El mejor de los cuatro controladores sería el
PIO, pero también es el más coro, por eso no se

utiliza en todos los casos, únicamente se utilizo en
los casos que lo ameritan. En otros cosos, es posible
utilizar controladores PI, PD o hasta P, obteniendo
controles más económicos. A lo largo, el factor que
de!ermino qué controlador se utilizará en codo
coso, es el económico y resulta de combinar adecuadamente calidad, velocidad y bojo costo de los
procesos donde se aplica.

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                <text>Revista de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la UANL. Contenido técnico y científico en cuanto a mecánica, ingeniería, radiación, matemáticas, y temas afines.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica</text>
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                <text>Trejo R., Víctor M., Responsable de la Publicación</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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ANNALES DU MUSÉE GUJMET

REVUE

,J

DE

L'HISTOIRE DES RELIGIONS
PVDl.l~:E SOUS LA DIRECTION DK

•

M. JEAN RÉVILLE
AVEC

u:

CONCOIJRS D~:

'1M. A. BARTH, membre de la Société Asintiquc: A. BOUCMÉ·LECLERCQ, profe~eur a la

Facullé des leLtres de Paris; P. DECHAH.\IE, Joyeo de lu Faculté des lellres de 1'a.ocy;
J.-A. IIILD, proresseur a Ja Faculté des lettres de Poiliers; G. MASPERO, de l'In!!titut,
proresseur nu Collt'!ge de Franco; E. UENA~, de l'Inatitul, professeur nu Collégc de
Fraoce ; A. HÉVILLE, professeur · au C'.ollégc de Franoo; E. STROEULJN, professeur a
l'Universilé de Gene\•e; C.-P. 1'1ELE, proíesseur a l'Universite de Ley de, etc.

SEPTJEJJJE

ANNÉE

TOME QUATORZIÉ~IE

PARIS
ERNEST LEROUX, ÉDITEUR
28.

RIE

UO~APART&gt;:,

1886

28

���CENTRAL
U. A. N. L.

81BLIOTECA

REVUE
DE

L'HISTOIRE DES RELIGIONS
TOME QUATORZIEME

�-•'

---- --- ... - --

A.NNALES DU MUSÉE GUI MET

__,

REVUE
DE

L'HISTOIRE DES RELIGIONS
PUBLIÉE SOUS LA DIRECTION DE

M. JEAN RÉVILLE
AVEC LE CONCOURS DE

A~OERS, J:llP. BURDJN U

ele.

Ml\f. A. BARTH, membre de la Société Asiatique; A. BOUCHÉ-LECLERCQ, profesgeur a la
Faculté des lettres de Paris ; P. DECHARME, doyen de la Faculté des lettres de Nancy;
J.-A. HILD, professeur a la Faculté des lettres de Poitiers; G. MASPERO, de l'Im,titut,
proresseur au College de France ; E. RENAN, de l'lnstitut, professeur au Collegc de
France ; A. RÉVILLE, proresseur au College de France; E. STROOHLIN, professeur :i
l'Unive rsité de Geneve; C.-P. TIELE, professeur A l'Unlversité de Leyde, etc.

SEP TJ EME

ANNÉE

TOME QUATORZIEME

PARIS
E RNEST LEROUX, ÉDITEUR
28, RUE BONAPARTE, 28
!886

�L'EMPEREUR JULIEN _
(Deuxieme article 1 )

IV

Ce qui peut arriver de pire a un souverain, quand il possede de grandes qualités de chef d'État et de chef d'armée,
c' est de mettre ces qualités et son pouvoir supreme non pas
au service des intérels généraux, permanents, purement politiques, de son empire, ~ais d'une idée fixe, d'une toquade,
qui luí est personnelle, et dont la poursuite, meme habilemenl menée, obscurcit les mérites qu'il se serait acquis
devant ses contemporains et la postérité en se bornant a son
role de gouvunant sage et actif. Julien était destiné a fournir un éclatant exemple de cette vérité.
L' empire romain était menacé par trois grandes causes de
ruine : 1º les Barbares et la Perse qui assiégeaient ses frontieres et qui y faisaient de continuelles trouées; 2° l'affaiblissement administratif et fiscal, dont les origines remontaient
déja loin, et que la corruption des fonctionnaires, l'absence
de controle sérieux et d' esprit public aggravaient tous les
jours; 3º l'exaspération des · conflits religieux et théologiques qui divisaient l'empire en autant de partis irré') Voir la précédente livraison de la Revue de l'Histoire des Religions,
tome vm, no 3.
1

-

�2

3

REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELIGIONS

L'EMPEREUR JULIEN

conciliables. Julien avait prouvé dans les Gaules qu'il était
capable de tenir tete aux deux premiers éléments de dissolution. Le troisieme était le plus ardu a combattre, en ce sens
que l'énergie et le labeur assidu n'y pouvaient suffire. Si
Julien eftt été vraiment impartial dans le débat religieux, s'il
s'en était tenu sincerement aux termes de ses premieres déclarations ou il se posait simplement en protecteur de la
liberté de conscience pour tous et de l'égalité religieuse de
tous ses sujets, peut-Mre aurait-il réussi a pacifier une situation profondément troublée . Mais, pour cela, il eftt été nécessaire qu'il ne fut pas lui-meme passionnément épris de
l'un des príncipes en litige. 11 luí aurait fallu une vertu surhumaine pour que, dans l'état d'esprit ou il était, il ne succomba.t jamais a la tentation de mettre son immense pouvoir
au service de sa passion religieuse. On peut meme dire a son
éloge qu'il se contraignit visiblement pour ne pas donner tout
de suite un libre cours a ses ressentiments contre le christianisme sous toutes ses formes. Son regne, qui fut si court,
fait aisément illusion a cet égard. Gra.ce a son activité dévorante, ce regne de. vingl mois est plus rempli que tel autre
regne de dix ans. l\Iais Gibbon a bien vu quand il a reconnu
la pente glissante sur laquelle Julien se laissait entratner et
qui menait droit aune guerre civile et religieuse ou l'empire
pouvait sombrer.
Maitre incontesté, Julien montra sur le tróne impérial les
memes vertus de gouvernement dont il avait fait preuve a
Lutece. 11 commenc¡a par chasser de la cour tous les parasites, espions, coiffems, barbiers, échansons, cuisiniers,
eunuques, histrions, officiers de parade, que le luxe oriental
de ses prédécesseurs avait accumulés en rangs serrés et tres
dispendieux autour du lróne. Sa table fut réduite a la plus
grande simplicité. Pour la premiere fois, depuis longtemps,
on vil l'empereur s'occuper lui-meme, avec une infatigable
assiduité, de toutes les affaires extérieures et intérieures de
l'État. Il dédaigna d'assister régulierement aux jeux du
cirque. 11 remit en honneur la décence et la chasteté par sa

conduite privée. Il donna l'exemple d'un complet renoncement aux parures co-0.teuses, naturellement imitées par tout
ce qui tenait a la cour, qui pesaient d'un poids si lourd sur
le trésor impérial. Peut-etre meme alla-t-il trop loin daos
celte louable direction. Le palais de Constantinople prit l'apparence d'un grand désert; le peuple habitué aux magnificences impériales, trouva que le nouvel empereur aimait un
peu trop a imiler les philosophes cyniques, et Gihbon dit avec
bon sens que Julien e-0.t mieux fait.d'éviter l'affectation de
Diogene tout en repoussant celle de Darius 1•
En meme temps, il fut relati vement modéré dans la vindicte
qu'il exerc¡a sur les principaux auteurs des exactions et des
crimes qui avaient souillé le regne précédent. Il fit montre
d'un grand respect pour les anciennes formes républicaines,
au point de donner publiquement la préséance aux deux nouveaux consuls qui venaient lui rendre hommage 2 • Cela rentrait bien dans son amour romantique des institutions du
passé. Il se condamna lui-meme a une amende pour avoir,
contrairement a la loi, affranchi motu proprio un esclave au
lieu et place d'un consul. Il élargit l'autorité du Sénat qu'une
fiction légale avait transporté par moitié de Rome a Constantinople. Il ta.cha de porter remede par de nombreux édits
aux abus qui avaient presque entierement ruiné l'organisation municipale dans les provinces 3 • Il voulut relever de leur
décadence les vieilles cités grecques dont les noms rappei) Ch. xxn, p. 4-9"2, vol. 2, éd. Bohn. - Comp. Libanius, Orat. Parentalis,
62, 84-, 85, 88, - Julien, le Misopógon. - Ammien Marc., XXII, 4-. - Julien
élait revenu au port de la barbe, mais il la négligeait par principe, ce qui provoquait les railleries de ses ennemis. Le Misopógon renferme a ce sujet un
étraoge passage ou Julien lui-méme se vante de sa barbe... et de la vermine
qui l'habite I A,ho; npoaÉ6.nt&lt;X -rov ~«6úv -rou-róv 11:.Sywvcx••• -rcxO-rcx -ro\ ll,c,6fov-rwv
(errant ~a et la.) ci:vé;co¡,.cx, -rwv cp6t,pwv (pediculorum), Janep l.v &gt;-ox¡,.~ -rwv 6,¡plwv.
Ce trait en dit assez sur l'exagération affeclée qui galait si vite les meilleures
tendances de l'empereur néo-platonicien.
2) Amm. Marc., XXll, 7. - Mamertin, Panegyr. Vet., II, qui était l'undes
deux consuls, ne sait comment exalter assez dignement cet acte de déférence.
3) Libanius, Orat. Parent., 71. - Amm. Marc., XXII, 9,

�4

REVUE DE L·msTOlRE DES RELIGIONS

laient cette antiquité dont il étail épris, non seulement
Alhenes, sa favorite, mais aussi Argos, Delphes, Élée, etc.•.
II aimait a parler en public, et il discourut souvent sur les
afl'aires de l'État devant le Sénat de sa capitale '. Il aimait a
juger, et il prit souvent la place de ses préteurs pour r~s~udre
les différends privés ou prononcer dans les arréts crimmels,
non sans donner, ajoulons-le, de fréquentes preuves de cette
agitation fébrile, que Grégoire de ~azianz~. avait_ déja reprochée, en l'exagérant, au jeune étudiant qu 11 ava1t rencontré
dans l'auditoire des professeurs d'Athenes 3 •
C'est que, si Julien n'avait plus a craindre les caprices
d'un tyran soupQonneux, l'arriere-pensée qu'il nourrissail
depuis sa vingtieme année hantait to_ujours son. esprit, et
puissance impériale elle-méme ne lm permetla1t pas de s y
abandonner librement. 11 voulait reslaurer le paganisme. 11
élait bien tard. L'Église, qui avait résisté aux assauts des
Décius et des Dioclélien, était bien autrement forte, apres un
demi-siecle de libre propagande et de faveur impériale, qu' elle
ne l'était encore a la fin du m• siecle. Lui déclarer ouverlement et brusquement la guerre, il n'y fallait pas songer. Il
est d'ailleurs a présumer que Julien était encore sincere quan~
il déclarait qu'il voulait uniquement la ramener au dr?Il
commun rétablir la liberté et l'égalité religieuses et faire
régner p~rtoul la paix. 11 n'ignorait pas .que nombre de ;illes
importantes, en Asie et en Europe, en Egypte et en Afr1que,
étaient christianisées, que l'admioistralion, l'armée ellememe étaient remplies de chrétiens, que ríen n'etH été plus
dangereux pour lui que de fournir un pareil prétexl~ a l'officier ambilieux qui aurait trouvé daos une persécubon nouvelle le moyen de provoquer un soulevement capable d'embraser tout l'empire. La sagesse lui conseillait bien plutót de
ne toucher qu'avec d'extremes précautions a cet ordre, délicat entre tous, de sentiments, d'intérets et de passions.

!ª

1) Comp. folien, Epist. 35. - Mamertin, XI, 9.
2) Libanius, Orat. Parent., 75, 76 sv. - Socrale, lll, 1.
3) Ammien Ma rc., XXII, 10.

L 'EMPEREUR JULTEX

La question est bien plutot de savoir jusqu'A quel point
le réve caressé par Julien n'anéantit pas, dans le jugement
que nous avons a porter sur lui, l'impression éminemment
favorable que nous laisserait aisément tout le reste de sa
conduite politique. 11 est difficile de se prononcer.
.
Ce qu'il est toutefois permis d'affirmer, c'est que Juhen
pouvait se faire illusion. L'expérience faite par Constan~in
montrait de quel poids l'exemple d'un empereur popula1re
et victorieux pesait sur les inclinations des esprits en maliere
religieuse. Quels progres n'avait pas faits le christianisme
depuis le jour ou il fut généralement connu que l'empereur
lui-meme adhérait a la religion nouvelle et regardait avec
une bienveillance particuliere ceux qui se décidaient a l'adopter ! Pourquoi l'exemple contraire n'aurait-il pas les mémes
effets en sens inverse? De plus, il s'en fallait bien que, malgré
les efforts de Constantin et de Constance, la totalité de leurs
sujets se fussent faits chrétiens. S'il y avait beaucoup de
villes devenues en majorité chrétiennes, il y en avait aussi
bien d'autres ou le polythéisme était resté prépondérant. Les
campagnes élaient, dans la plupart des provinces, a peine entamées. L'aristocratie romaine, de son cóté, imitée tres
probablement par celle de Constantinople et d'autres grande~
cilés, se montrait en majeure partie récalcitrante a la fo1
chrétienne. L' esprit conservaleur devait entrer pour beaucoup dans cette résistance a l'innovation religieuse, mais il
s'y joignait chez beaucoup d'esprits cultivés·la force que procure a un partí pris religieux l'alliance d'une philosophie qui
éleve ce partí pris a la hauteur d'une conviction raisonnée.
N'était-ce pas I'expérience de Julien lui-meme? Pourquoi
devait-il renoncer a l'espoir de restaurer sa religion préférée
en propageanl la philosophie qui en était la brillante apologie? Enfin, puisant toujours dans ses impressions personnelles sa maniere de comprendre la situation, il avait lieu de
penser que l'engouement, a ses yeux parfaitement déraisonnable, qui avait valu tant de succes a &lt;&lt; l'insanité galiléenne, »
touchait a son terme . Le christianisme était loin d'avoir lenu

�6

I
REVUE DE L'HISTOIBE DES RELlGIONS

ses promesses. Le paradis terrestre était plus que jamais
chimérique. Les conducteurs des chrétiens, les éveques, dont
l'organisation, les pouvoirs, l'union avaient séduit Constantin, étaient divisés, en querelle sur les questions qu'ils
jugeaient les plus importantes, ne parvenant ni a s'entendre,
ni a se supporter, fatiguant leurs ouailles du bruit de leurs
disputes haineuses, les ennuyant de leurs subtilités tbéologiques auxquelles les fideles ne pouvaient plus rien comprendre. C' était tout autre chose avec le néo-platonisme qui,
sans dou.te, en bien des poinls, était inaccessible aux inlelligences vulgaires, mais qui se gardait bien d'excommunier
les a.mes simples, bornées a la bonne grosse religion des
temps mythologiques. Au contraire, il avait pour elles des
cadres tout tracés et d'inépuisables indulgences. Julien pouvait done espérer que le dégout, dont il était pénétré pour le
christianisme et ses enseignements, ne tarderait pas a se
généraliser et par conséquent favoriser son reuvre de restauration.
Il n'oubliait qu'une chose, c'est que le fleuve de l'histoire
ne remonte pas. A part quelques néo-platoniciens et quelques
conservateurs des hautes classes, la masse restée pa'ienne
était bien plus sceptique et indifférente qu'autre chose. Les
causes, remontant déja loin, qui avaient jadis détaché tant
d'esprits de la foi mythologique, n'avaient pas discontinué
d'agir dans les couches profondes. La réaction en faveur de
cette foi plus ou moins modifiée par la philosophie n'avait
pas pénétré dans ces multitudes qui n'avaient plus confiance
dans des institutions vieillies, auxquelles manquait toujours
plus la seve qui fait vivre. Julien ne voyait pas qu'il allait
épuiser son temps et ses forces dans la galvanisation d'un
cadavre.
Disons enfin ce qui !'excuse et l'accuse a la fois. Assez
vaniteux des sajeunesse, aveccet amour-propre que développe
aisément la compression chez un jeune homme qui se sent de
la valeur, mais qui se voit méconnu, contrarié, refoulé sur
lui-meme par un entourage hostile qu'il méprise, Julien avait

a

L'EMPEREUR JULIEN

7

acquis une tres haute idée de ses capacités. La dissimulation
dont il avait contrae té l'habitude avait dégénéré en une sournoiserie qu'il prenait pour une habileté supreme. Nous en
donnerons plus d'une preuve 1 • Ses brillants succes en
Occident, l'adresse avec laquelle il avait pendant plus de dix
ans trompé tout le monde a la cour de son prédécesseur el ce
prédécesseur lui-meme, sa pointe audacieuse et parfaitement dirigée sur Constantinople, si bien con1¡ue que la
mort inattendue de Constance avait semblé lui ravir en partie
la=gloire d'une réussite infaillible, tout concourait a augmenter sa confiance en lui-meme. II pouvait croire qu'il n'y
avait pas de difficultés dont il ne put venir a bout en joignant,
comme il l'avait faitjusqu'alors, la prudence qui sait observer
et attendre a l'activité qui ne laisse perdre ni une minute
ni une occasion. Ses propres superstitions, ses divinations,
ses visions extatiques le confirmaient dans l'idée qu'il était
destiné par les dieux a jouer un grand róle de restauration
polilique etreligieuse. II entreprit done son « grand dessein »
avec la conviction qu'il en viendrait a ses fins.
11 débuta par un édit qui rappelait celui de Constantin l'an
212 et que tous les amis de l'égalité religieuse ne peuvent
qu'approuver. II ordonnait la lolérance universelle, il retirait
les privileges contraires au droit commun que ses prédécesseurs avaient octroyés aux chrétiens et dont ceux-ci étaient
loin d'avoir toujours fait un bon usage. To,utefois il entendait
maintenir leur liberté de croyance et de culte. II interdisait
les dénominations injurieuses d'idola.tres et d'hérétiques. II
ordonnait la réouverture de tous les temples pa'iens, dont
beaucoup restaient fermés ou tombaient de vétusté, et la
célébration réguliere de tous les sacrifices traditionnels 2 •
i) Déja, quand il était en Gaule, il s'était débarrassé d'un chef allemand,
Vadomair, dont les relations et les armements l'inquiétaient, par une ruse
qui fait plus d'honneur a son adresse qu'a sa loyauté. Vadomair fut invité
sous les dehors de l'amitié a prendre part a un festín. 11 y vint sans soupc;:on, fut fait prisonnier au beau milieu de la fete et transféré au fin fond de
l'Espagne (Amm. Marc., XXI, 4. - Zosime, 3).
2) Amm. Marc., XXII, 5. - Sozomene, V, 5.

�8

1

L' lrnPEREUR JULIEN

ftEVUE DE L BISTOIRE DES RELIGIONS

En meme temps il rappela de l'exil les éveques, orthodoxes et autres, qui avaient été bannis loin de leurs sieges
par son prédécesseur. Les Donatistes, les Novatiens, les
Eunomiens ; mais aussi les Athanasiens et Athanase luimeme furent l'objet de cette espece d'amnistie. Non sans une
bonne dose d'iroaie, Julien fit venir en sa présence les principaux chefs de parti pour les exhorter a vivre désormais
daos la concorde. Ammien Marcellin 1 ne cache p_as que son
secret espoir était de raviver le feu des disputes en
mettant en face les uns des autres des adversaires dont il
avait appris a connattre l'intransigeance.
Lui-meme déploya la dévotion pa~enne la plus exaltée. Il
eut daos son palais une chapelle impériale dédiée a son dieu
favori, le soleil. Dans la théologie pratique du néo-platonisme, c'est le soleil qui estl'reuvre la plus directe, l'image
la plus fidele du grand Etre invisible, príncipe inaccessible
du monde, et c'est au soleil surtout que doivent s'adresser,
comme au dieu supreme visible, les hommages et les offrandes
des morlels. Tous les matins et tous les soirs, il sacrifiait au
soleil. Mais il faisait aussi la part qui leur était due a la lune,
aux étoiles, aux génies de la nuit et a ces « démons » en
nombre indéfini auxquels le néo-platonisme ramenait volontiers le menu fretin des divinités inférieures de l'ancienne
religion. Ses jardins et ses appartements étaient remplis de
statues sacrées. Les jours de féte publique, il visitait scrupuleusement le temple du dieu ou de la déesse du jour et il
excitait le peuple a imiter son zele. II avait rendu un nouveau
lustre au titre impérial de Pontifex Maximus, et, bien loin
d'en faire une simple étiquette, il affectait de remplir luimeme les plus humbles fonctions du sacerdoce, apportant le
bois du sacrifice, allumant le feu, égorgeant la victime,
plongeant ses mains sanglantes daos les entrailles des animaux immolés pour en arracher le creur ou le foie et lire sur
les visceres palpitants les signes annonciateurs de l'avenir.
t) XXIT,5.

r

9

Car il avait éludié l'haruspicine et l'extispicine. S'il se contentail pour lui-meme du régime le plus auslere, il croyait
ne pouvoir exagérer le luxe de la table des dieux. Ce fut le
seul genre de dépense excessive qu'il se permit. Il faisait
venir de loin, a grands frais, des oiseaux d'especes rares pour
les immoler solennellement. Souvent il sacrifia plus de cent
breufs le meme jour, et les railleurs exprimerent la crainle,
quand il parlit pour la guerre de Perse, que s'il revenait victorieux, la race bovine ne dispartlt de l'empire. Par ses
ordres, le meme redoublement de sacrifices fut imité parlout.
II alloua des sommes considérables pour restaurer les temples
ruinés par le temps ou dépouillés par des mains chrétiennes.
Une quantité de familles et de cités reprirent l'usage, qu'elles
avaient négligé depuis longlemps, des sacrifices réguliers.
Il faut entendre les accents dithyrambiques de Libanius.
« Toutes les parties du monde célébrerent le triomphe de la
religion a ce ravissant spectacle des autels rallumés, des
victimes saignantes, de I' encens fumant, des corteges de
pretres et de devins officiant sans crainte et sans péril. Le
bruit sacré des prieres et des musiques s'entendait sur les
plus hautes montagnes, et le meme breuf fournissait un sacrifice aux dieux et un repas a leurs joyeux adorateurs 1 • »
Cette profusion de sacrifices coftteux fut blAmée par les
pa'iens eux-memes qui ne voyaient aucun mal a ce qu'on
sacrifiAt, mais qui, ne comprenant plus tres bien pourquoi
le sacrifice était agréable aux dieux, n'y voyant plus qu'un
rite de pure forme, ne pouvaient concilier la prodigalité
impériale avec les maximes de stricte économie dont Julien
s'était fait une regle de conduite et de gouvernement 2 •
1) Comp. Julien, Misopógon. -Libanius, Orat. Parent., 60. - Amm. Marcellin, XXU, 12. - Grég. de Naz., Orat. 4.
2) Amm. Marc., XXII, 12. Hostiarum sanguine plurimo aras crebritale
nimia perfundebat, tauros aliquoties immolando centenos et innumeros varii
/ pecoris greges, avesque candidas terra quresitas et mari. - XXV, 4. Su- •
perstitiosus magis quam sacrorum legitimus observator, innumeras sine
parcimona pecudes macta~s ; ut restimaretur, si revertisset de Parthis, hoves
jaro defuturos.

•

�tO

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

1

L EMPEREUR JULIE:'1

Julien connaissait tres bien les raisons poli tiques dont le
poids avait décidé son oncle Constantin a faire pencher la
balance de ses faveurs au profit du chrislianisme. C' est l' organisation épiscopale qui l'avait ravi. Dans un moment ou
les ressorts officiels de l' empire étaient si relAchés, il avait
trouvé fort habile d'étendre une main prolectrice, directrice
aussi, sur ce corps épiscopal répandu sur tout l'empire, qui
ne ménagerail pas son dévouement audéfenseur tout-puissant
de la foi et qui lui fournirait dans toutes les provinces un
état-major de lieutenants officieux, mais influents et sú.rs.
L' Église, au 1ve siecle, de démocratique était devenue oligarchique, et Constantin s'était &lt;lit qu'en tenant l'épiscopat, qui
n'avait pas encore de chef central reconnu, il tiendrait l'Église
toute entiere. Julien s'imagina qu'il pourrait obtenir un
méme résultat en centralisant dans sa personne, au nom du
pontifical supreme, la surveillance et la discipline des nombreux sacerdoces pai:ens répandus sur toute la surface de l'empire romain. En quoi il se faisait de grandes illusions, ne
comprenant pas que l'épiscopat recuméniques'était constitué
sur la base du príncipe universaliste inhérent au príncipe
chrétien, tandis que les sacerdoces polythéistes étaient, par
essence, locaux et tout au plus régionaux. Ce caractere éminemment local ou régional des cultes polythéistes était méme
une des traditions du passé que le néo-platonisme avait trouvé
moyen de justifier dans ses complaisantes théories. Mais ce
n'est pas le seul cas ou Julien, a coup sor sans s'en douter,
se montre déterminé par des idées et des faits dont il puise
la notion dans le camp ennemi. La réalité est qu'il ta.cha de
constituer quelque chose comme un césaro-papisme pa'ien.
Il nomma des« vicaires » et il lanºa de véritables lettres pastorales. voulait que, dans chaque cité, le sacerdoce polythéiste se distingua.t par la piété et la moralité de ses
membres. Si leur conduite était blamable, ils seraient réprimandés et, aubesoin, déposés par le souverain pontife, c'esta-dire par l' empereur. II leur prescrivait des regles de modestie privée et de pompe extérieure, de résidence a l'intérieur

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H

des temples, de régularité minutieuse daos la célébration
des sacrificas, de pureté morale 'immaculée et de d_écence
scrupuleuse en public. 11 leur interdisait la fréquentation _des
cirques et des tavernes, les repas luxueux, les c~n~ersat10ns
déshonnétes les liaisons suspectes. Leurs b1bhotheques
devaient n'é~e ouvertes qu'a des livres sérieux d'histoire et
de philosophie; mais pointde ~omédi~s, de co~tes !icen?ieux,
de satires et notamment pomt de hvres ép1curiens . Les
ouvrages de Pythagore, de Platon, de~ Sto'iciens, qui _ens_eio-nent l'existence des dieux, leur prov1dence et leur JUshce
~émunératrice voila ce qui doit faire leur lecture habituelle.
Bien mieux en~ore. TI leur enjoint des choses dontles anciens
sacerdoces/ du polythéisme n'avaient jamais eu la moindre
idée. Il les charge de recommander a tous la pratique des
vertus de bienveillance et d'hospitalité, il leur prometa celte
fin s'ils en ont besoin, les subsides du trésor public et leur
an~once qu'il compte mettre sous leur direction les hospices
qu'il se propose de créer daos chaq~e _ville et ou les p~uvres,
sans distinction de pays ou de rehg10n, seront abrités et
secourus. C'est au déploiement de leur charité, ajoutait-il,
que les Galiléens avaient Q.Ú. tant de succes ' .
Il n'est pas possible de coudre plus ingénuement _un morceau de drap neuf au vieux manteau. Il eut a se plamdre du
peu de zele qu'il rencontra parmi ceux dont il voulait faire
ses coopérateurs 3 • Mais il encouragea par tous les ~oyens
ceux dont il croyait devoir r écompenser la ferveur. S1 ConsLance s'était enlouré d'éveques et de théologiens, Julien,
asa cour, réserva les meilleurs postes aux poetes, aux rhéteurs, aux philosophes, et aussi aux devins qui partageaient
ses prédilections. Rien ne lui était plus agréable que d'ap1) Comp. folien, Epist. 49, 62, 63, et un Fragm_ent ou il ~ail~e l~ genése
mosaique et prend la défense du culte relalif des 1mages. L ép1cur1sme, au
1,..e siécle, n'avait plus aucune vogue.
2) Comp. les railleries que ces projels de Julien inspirent a Grégoire de
Nazianze, Orat. m. - Sozoméne, V, 15.
3) P. ex. 'Opwv ovv 1t0'1¡AY¡V ¡,.tv b&gt;.,yu&gt;ptotV ~¡,.rv 1tpo, 'tOV; 8zou;. Epist. 62.

•

�1

L EMPEREUR JULIEN

-12

prendre le retour a l'ancien culte de ceux qui l'avaient
abjuré pour le nouveau. Lui-meme disait I que lors meme
qu'il pourrait rendre chacun de ses sujets plus riche que
Midas et chacune de ses villes plus grande que Babylone, il
ne s'estimerait pas le bienfaiteur du genre humain s'il ne
retirait pas son peuple de la révolte impie dont il se rendait
coupable envers les dieux. Naturellement le nombre des
« convertís » fut considérable, des qu'il fut avéré que le chemin de la conversion était aussi celui des faveurs impériales.
Julien dut meme réprimer des exces de zele; car sa sagesse
politique lui montrait les dangers d'une persécution déclarée.
11 veut qu'on persuade les gens par le raisonnement, ).ó1 cr,
non par les coups, les injures et les tourments ~. Mais, en
meme temps, il avoue qu'il est bien décidé a favoriser les
amis des dieux plutót que leurs contempteurs. « 11 tenait
pour ami l'ami de Zeus et pour ennemi son ennemi; » toutefois, avec cette nuance qu'il ne tenait pas tout a fait pour
ennemi « celui qui n'était pas encore l'ami de Zeus, tov oüm.i
ad &lt;p!Aov car il ne repoussait pas ceux dont il espérait que le
temps amenera.it le changement, et il en désignait qui, d'abord, avaient refusé de se rendre et qui, plus tard, s'étaient
agenouillés au pied des autels 8 • « le défends, écrivait-il a
Artabius4 , que l' on tue ou que l' on frappe injustement les Galiléens, j'entends qu'on ne leur fasse aucun mal; mais je dis
qu'il faut absolument honorer de préférence les hommes
fideles aux dieux ainsi que les villes animées des memes dispositions. )&gt; La ville de Pessinonte avait réclamé des subsides. C'était un des foyers du vieux culte de Cybele et d'Attis,
et ce culte avait grandement souffert de l'indifférence croissante, quand ce n'était pas de l'hostilité, des populations.
Julien écrit au grand-pretre de Galatie qu'il est disposé a
)&gt;

i) D'apres Libanius, Orat. Parent., 59.
Epist. 52.
3) Libanius, Orat. Parent., 59.
4) Epist. 7.

i3

secourir Pessinonte, mais a la condition qu'elle ta.che de res•
taurer le culte de la mere des dieux. Autrement, il regrette
d'avoir a le dire, elle encourra sa disgra.ce, il ne saura comment lui venir en aide, et il cite a ce propos, en les altérant
un peu, ces deux vers de I'Odyssée, X, 73-74 :

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

Oú 1 áp ¡i.ot !H¡,.t,; fo-tt x.o¡i.t~é¡i.ev ~ é).eix(pm
"Avapix,; Ot ite 8eo1'cm a1téx0wr.' a8ixwftotc-tv,

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« il ne m'est pas permis d'accueillir ou de prendre en pitié
les ennemis des dieux immortels 1 • »
Cela ressemble beaucoup au systeme suivi par Louis XIV
dans les années qui précéderent la révocation de l'édit de
Nantes. C'est encore un trait de ressemblance que les marques
de dédain supreme qu'il affectait de prodiguer a ses sujets
dissidents. Le nom de chrétien, avec sa signification universaliste, en quelque sorte supranationale, luí était antipathique. 11 se servait a dessein de la dénomination de Galiléens, qui avait a ses yeux l'avantage de rabaisser l'Église
chrétienne au rang d'une secte mesquine, originaire d'une
province obscure et conservan! toujours la marque de la médiocrité. Le carattere supranational de l'Église, qui était
aussi en fait celui de l'Empire, cette analogie, qui avait été
relevée de bonne heure par des apologistes chrétiens et qui
avait certainement frappé Constantin, se trouvait implicitement nié par cette dénomination affectée. ~•est ainsi qu'il
aime a stigmatiser la ait€uwp(.x, la machination, 'tWV rixAtAix(wv,
la ¡,.wp(ix r~AtAix(w,,, « qui a failli tout renverser, tandis que, par
la grAce des die9-x, nous sommes tous sauvés 2 ! »
Cette sournoiserie, que nous avons déja signalée dans les
petites manreuvres que lui soufflait son antichristianisme, se
révele encore dans les procédés dont il usait pour violenter
doucement les sentiments de ses soldats chrétiens. Il avait
déja pu compter sur le formidable appétit de ses soldats gau-

1) Epist., 59, Ad. Arsac. Pont. Comp. Sozom., V, 3.
2) Julien, dans Cyrill., II, 39. - Epist. 1. - Comp. aussi les plaintes de
Grégoire de Nazianze, Orat. 3, sur ce changement de dénomination.

�REVUE DE L'BISTOIBE DES RELIGIONS

lois en laissant a leur disposition les hécatombes de breufs
gras que sa dévotion lui faisait immoler 1 • Ceux d'Orient
étaient, paratt-il, moins ductiles sur le point de la religion.
Pour ébranler leur constance, il se pla&lt;;ait au moment des
grands défilés au milieu de symboles et de simulacres pa'iens,
de telle sorte qu'on devait ou refuser au souverain l'hommage qui luí était dú. ou saluer avec lui les emblemes du
polythéisme. Ou bien, quand il s'agissait de recevoir le donativum, chaque soldat devait, avant de recevoir sa part, jeter
quelques grains d'encens sur un autel dressé pres de l'empereur 2 • C' était bien la &lt;&lt; douce violence, » &amp;r.tEtY.wi; &amp;6t&amp;~t,o, dont
parle Grégoire, et nous pouvons ranger dans la méme catégorie l'habitude qu'il avait prise, quand il siégeait comme
juge, de s'informer de la religion professée par les parties,
tout en se faisant une loi de ne pas manquer a l'équité dans '
les jugements qu'il pronone¡ait 3 •
11 est clair que sa passion théologique ne devait pas lui permettre longtemps de se borner a ces petits moyens. La période ouvertement agressive de sa politique allait commencer. A Bostra, ville située sur les confins de l'Arabie, des
troubles avaient éclaté entre les chrétiens et les pa'iens.
Julien dut intervenir comme magistrat supréme et accusa
l'évéque Ti tus et son clergé de les avoir fomentés. Ceux-ci
répondirent avec respect qu'au contraire ils avaient réussi a
les apaiser. La-dessus, Julien écrit aux habitants pour les
exhorter a vivre en paix, mais en leur insinuant que leur
clergé chrétien les accuse de dispositions turbulentes •. Ce
n'était pas tres loyal. II pouvait, il est vrai, se défier des
évéques, dont le pouvoir était, par places, exorbitant. Ils
avaient profité 'non seulement des faveurs excessives des
i) Epist. 38. -Amm. Marc., XXII, 12.
2) Grégoire de Naz., Orat. 3. - Sozoméne, V, 16. -Libanius, Orat. Parent.
81, 82. Il semble que cette méthode eut du succés, mais elle coO.ta cher a
son lrésor.
3) Amm. Marc. XXII, 10.
4) Julien, Epist. 52.

L'EMPEREUR JULIEN

i5

prédécesseurs de Julien , mais aussi de l'affaiblissement
continu de l'administration impériale pour s'occuper d'intéréts plus civils que religieux. On ne peutblAmerJulien d'avoir
restreint les honneurs exagérés, les immunités exception_
nelles, les droits que s'arrogeait le clergé en matiere
testamentaire, ce qui avait déja donné lieu a des abus criants 1 •
II est plus difficile d'excuser sa rigueur vis-a-vis d'Athanase,
le grand évéque d'Alexandrie, qu'il avait lui-méme rappelé
de l'exil et qui était remonté sur son siege épiscopal. La
popularité d'Athanase et ses efforts, dictés par l'expérience ,
pour ramener la concorde entre les chrétiens au nom du
danger commun, exciterent l'animosité de Julien, qui rendit
contre ,luí un décret de bannissement en le couvrant d'outrages et en lui reprochant comme une injure personnelle
d'avoir baptisé des femmes grecques de distinction 2 •
On le voit encore approuver hautement les populations
pa'iennes de Gaza, d'Ascalon, de Césarée, d'Héliopolis, etc.,
qui avaient profané les sépultures chrétiennes pour venger
de vieux griefs ª. 11 n'a que des reproches indulgents pour ses
lieutenants dans les provinces qui vont trop loin dans l'exéculion de ses ordres relativement aux anciens temples accaparés ou dépouillés par les chrétiens. Marcus, le vieil évéque
arien d'Aréthuse, celui qui, dit-on, avait sauvé Julien et son
frere Gallus de la rage des massacreurs de leur pere, ne pou..:
vant rembourser le prix d'un ancien temple qui avait été détruit par ses ordres, fut flagellé, exposé nu et frolté de miel
aux rayons du soleil et aux insectes de Syrie •. A Édesse,
1) Comp. Epist. 52. - Grég. de Naz., Orat. 3. - Sozom éne, V, 5.
2) Voir, dans leur ordre chronologique, les épitres de Julieu, 26, iO et 6.'Comp. Sozomen e, V, 15. - Socra le, m, 14. - Théodoret, III, 9. - L'église
d' Alexandrie se relevait a peine des secousses qu'elle devait au zele excessif
de son évéque arien, George de Cappadoce, m assacré par Ja p opulace
paienne d'Alexandrie, demeuré en grande odeur de sainteté dans la mém oire
des populations chrétiennes d'Égypte el de Syrie, et retrouvé par les croisés,
qui le rapporterent en Europe oll il devint le sa in l national de l'Angleterre.
3) MisopOgon.
4) Grég. de Naz., Orat. 3. Comp. Libanius, Epist. 730, éd. Wolf, Amstelod.,
t738, pp. 350-35{.

�REVUE DE L'msTOlRE DES RELIGlO'.'iS

16

a la suite

d'un conflil des chrétiens el des gnostiques valentiniens, Julien confisque les biens de l'église, distribue
l'argenl qu'on y trouve a ses soldats et se vante, par ces
mesures tyranniques, de se montrer le véritable ami des
Galiléens. En effet, dit-il, leur admirable loi promet le ciel
aux pauvres et je les fais avancer sur le chemin du salut en
1
les débarrassant du fardeau des biens terrestres • Quand il
reproche aux paiens d'Alexandrie le meurtre de l'éveque
George, c'est en récapitulant avec une visible complaisance
les provocations qui pouvaient l'excuser et en leur pardonnanl au nom de leur fondateur Alexandre et de leur dieupatron Sérapis 1 •
Tout cela ne concernait pourlant que des conflits accidentels el locaux. La poli tique agressive de Julien se révéla plus
ouvertement dans deux mesures d' ordre général. Ses plus
zélés défenseurs n'ont pu le disculper d'avoir rendu un édil
ridiculement intolérant par lequel il interdisait aux chrétiens
d'enseigner les letlres et la rhétorique, en d'autres termes
l'ancienne littérature grecque. L'honnete Ammien Marcellin ne peut cacher l'indignation que lui inspire ce décrel
révoltant ª. 11 faut pourtant comprendre ce qui poussait
Julien a cette mesure tyrannique, jurant si tristement aver
les intentions de tolérance et d'égalité religieuse qu'il avait
proclamées si hautement en monfant sur le treme.
Lui-meme avait été ramené a la vieille religion par le prestige de l'ancienne culture hellénique donl cette religion faisait partie inlégranle. ll lui était pénible de penser que des
mattres chréliens pouvaient l' éludier et meme l'admirer d'un
point de vue purement arlistique et litléraire , tout en condamnant la religion qui luí étail associée, et propagar, par
leur enseignement, cette distinction si funeste a ses yeux.
Les chrétiens qui l'éludiaient de son temps ne cherchaient
1) Julien, Epist. 43.
2) Julien, Epist. iO. Comp. Amm. Marc., XXII, H.
3) XXll, iO. lnclemens illud, obruendum perenni silentio.

17

L'EMPEREUR JULIEN

guere autre c~ose dans cel ordre d'études que les moyens
de se perfechonner dans l'art du discours el du raisonnement. Pour un esprit disposé comme l'était celui de Julien
cette idée que l'on puisait daos ce trésor sacré des arme~
desti_nées a ét~e tournées contre ce qu'il renfermait de plus
préc1eux, devait Mre insupportable. On peut méme supposer
~u'ayant fréquenté a Athenes des groupes d'étudiants chrébens, ilavait vu poindre chez quelques-uns d'entre eux cette
maniere d'envisager la question qui est aujourd'hui la n0tre
a tous, c'est-a-dire une admiration chaleureuse et raisonnée
pour les chefs-d'reuvre de la Grece antiquc, mais n'impliquan~ a aucun litre l'adhésion aux croyances mythologiques
do_nt Ils sont t?us r~mplis. Un tel point de vue, qui ne pouv~1t que devemr touJours plus fréquent, devait lui faire l'effet
d une censure personnelle indirecte. C'est ce qu'il devait
conc~voi~ de plus danger~ux en vue du résultat qu'il se proposa1t. ~ arme la plus pmssanle ala longue parmi celles qu'il
co~pta1t employer, se trouvait par cela méme émoussée.
Voila, selon nous, ce qui explique psychologiquement cette
étran?e décision qui n'eut pas le temps de porter fruit '.
Jul1en s'engouad'unautre projet dontilattendaitmerveilles:
la reconstruclion du temple juif de Jérusalem. Ce n'était
P~ qu'il eót pour le judaisme une tendresse beaucoup plus
v~ve ~ue pour le christianisme. Il reprochait a l'ancien Israel
d avo1r été pauvre en grands hommes. « Montrez-moi chez
les Hébreux, disait-il, un seul général comme Alexandre
ou comme Jules César»' . Mais il faisait une différence en leur
faveur_. Leur re!igion était nationale et antique. Ils avaienl
un~ lo~ cér~m.ornelle contenant des prescriptions alimentaires
qui lm pla1sa1ent. Cette loi, de plus, orüonnait, sanctionnait

i!

Co';°P•. Julien, Epist., 4.2; Grég. de Naz., Orat. 3. Comme leschrétiens
étaient m~~c~~ment exclus de~ é~oles polythéistes, le décret impérial les
co~damna1t al 1~n~ra~ce. Apollmaire composa, il est vrai, avec une rapidité
m1raculeuse des mutallons chrétiennes d'Bom~re, de Pindare, d'Euripide et
de Ménandre. On peut douter de l'efflcacité du reméde.
2) Ap. Cyl"ill., 1.
2

�i8

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

les sacrifices , ce qui lui plaisait plus encore 1 • Enfin , ils
étaient hos liles au christianisme et ils n' étaient pasa craindre.
ll leur adressa toute une építra 2 pour les assurer de sa protection, et leur annon9a que son intention était, quand il
reviendrait de la guerre qu'il se proposait de faire en Perse,
d'aller célébrer des sacrifices d'actions de grAces daos leur
sainte cité de Jérusalem. Les théories néo-platoniciennes
s'accordaient en effet avec cette reconnaissance du dieu des
Juifs, comme d'un dieu réel, puissant et adorable, lors méme
qu'elles ne pouvaientlui adjuger exclusivement ces attributs.
Or l'idée était généralement répandue que Jésus avait prédit
non seulement que le temple de Jérusalem serait détruit, mais
encore qu'il ne serait jamais reconstruit. Les textes évangéliques ne le disent pas. Ils parlent de sa ruine entiere,
rien de plus. Mais comme ils ajoutent a cette prédiction
celle de la fin de l'ordre de choses actuel qui doit arriver
peu de temps apres, il est facile de comprendre qu'on en
ait conclu que sa reconstruction n'aurait jamais lieu. Depuis
Constantin et sa mere Hélene, les lieux saints de Jérusalem
avaient singulierement changé de face. Le temple de Vénus
érigé ironiquement par Adrien sur l' emplacement du tombeau
du Christ avait été rasé. Les chréliens mulliplia.ientles monuments de leur dévotion aux lieux consacrés par les souvenirs
les plus augustes. Julien estima qu'il était de bonne guerre
d'infliger un démenti flagrant aux assertions présomptueuses
des chrétiens en relevant l'ancien temple juif détruit par
Titus. ll convia les Juifs disséminés dans tout l'empire a
rentrer dans leur patrie. 11 en obtint des dons considérables,
et telle était l'importance qu'il attachait a cette reconstruction
qu'il en chargea spécialement un de ses plus intimes conseillers, Alypius, dont les talents s'étaient fait apprécier en
i) « Pourquoi ne sacrifiez-vous pas, dit-il aux chrétiens, vous~qui n'avez
pas besoin pour cela de Jérusalem? » Ap. Cyrill., 9. C'est ce qui explique son antipathie tres particuliere contre l'ap6tre Paul qu'il appelle « le
plus grand des charlatans et des imposteurs. » Ibici., 3.
2) Epist. 25.

L'EMPEREUR JULIEN

l9

Bretagne ou il avait_dirigé l'administration civile. Les travaux
a peine commencés au moment ou Julien mourut ne furent
pas continués, mais on prétendit qu'ils n'auraient pu l'Mre
quand méme son regne se filt prolongé. Des flammes dévorantes avaient surgi des vieux souterrains mis a jour par le
travail des nouvelles fondations et auraient terrifié les ouvriers
au point qu'ils avaient du renoncer a reprendre l'ouvrage 1 •
C'était done a la fois une guerre de taquineries et une
guerre-de principes que Julien avait déclarée au christianisme.
11 est permis de supposer qu'étant donné les habitudes adulatrices de la cour impériale, qui avaient pu changer de
formes, mais quis'étaient perpétuées sous le nouveau regne,
l' empereur ne se rendait pas un compte clair des effets lamentables d'une politique religieuse qui lui aliénait lamoitié peutMre, en tout cas la partie la plus compacte et la plus attachée
a ses croyances de tout son empire. Les succes qu'il avait
remportés dans son entourage immédiat, dans !'administrai ) Sans le témoignage d'Ammien Marcellin, XXII, f, ce prodige efi(été renvoyé dans la catégorie des légendes nées de l'imagination dévote, malgré les
dires d'Ambroise de Milan, de Chrysostome et de Grégoire de Nazianze, Orat.
4. D'autant plus qu'une histoire analogue esL racontée par Josepbe (Antiq.
Juci., XVI, 7, i ), a l'occasion d'une tentative du roi Hérode qui voulait mettre
la main sur un prétendu trésor du roi David enterré avec lui dans les souterrains. 11 se peut que des gaz inflammables se fussent dégagés dans ces
conduits profondément creusés dans le roe et qui avaient servi d'asile et aussi
de sépulture a de nombreux assiégés de l'an 70, et quelques phénomenes de
combustion gazeuse ont pu dqnner lieu a cette terreur des ouvriers dont il
est question. L'imagination pieuse des chrétiens fit le reste. Ammien Marcellin n'était pas témoin oculaire et il a pu enregistrer, sans commentaires,
une vingtaine d'années apres, un prodige dont la réalité lui était affirmée
de divers c6tés. On voit, d'ailleurs, que sa principale, pour ainsi dire sa
seule critique de la conduite impériale de Julien, c'est la nimia superstitio
qu'il mélait a ses idées politigues. On peut supposer que cette restauration
cotlteuse (sumptíbus immodicis), entreprise a la veille de la guerre contre la
Perse, dans un moment ou J ulien aurait dfi tout subordonner a la réussite
de ses desseins militaires, ne souriait guere au brave soldat, qui trouvait que
Julien avait tort d'ainsi diligentiam ubique diuidere (ibid.). La désapprobation
des puissances supérieures, manifestée par ces feux mystérieux, n'était done
pas pour lui déplaire. En tout cas, la raison majeure de 1:interruption des
lravaux fut la mort de Julien qui arriva six mois aprés leur inauguralion.

�L'EMPEREUR JULlE:'\

2t

REVUE DE L'HlSTOlRE DES RELlGIO:NS

20
tion, daos les rangs de l'armée, en un mol daos le monde
officiel, les rapports de ses prrefecti, qui n'avaient pas tardé a
savoir la maniere de s'insiouer a coup sur dans ses bonnes
graces, la stupeur elle-meme qui s' était emparée de la masse
chrélienne a la vue de ce revirement inattendu des dispositions du pouvoir supreme, tout cela devait lui faire illusion.
ll en résultail que lorsqu'il s' élevait quelque part des plaintes
ou des sarcasmes, ou des protestations, sa susceptibililé
s'allumait comme devant des injures personnelles. C'est
encore comme Louis XIV trompé par les rapports de ses
éveques et de ses intendants et arrivanl a prendre pour des
injures asa majesté royale les obstinations de ses sujets protestants. Or nous savons que la susceptibilité de J ulien, entée
sur l'amour-propre quelque peu morbide qu'il devait a son
éducation, s'enflammait aisément. C'est un trait fréquent
chez ceux qui ont eu longlempslieu de se croire mécontents,
dédaignés et opprimés ; leur promptitude a croire qu' on en
veut aleurs personnes, plus qu 'a. leurs idées, est extraordinaire.
Ce qui se passa a Antioche daos les derniers temps de la vie
de Julien met celte observation dans tout son jour. Ce n'est
qu'un fait isolé, mais il est facile de voir que si son regne se
fut prolongé, ce fait se füt promptement généralisé au point
de ne lui laisser d'autre alternative qu'une reculade qui n'était
pas dans _son caractere ou que la persécution déclarée de lout
ce qui portait le nom chrétien.
A quelque distance d'Antioche, les Séleucides avaient
6levé en l'honneur d'Apollon un magnifique sanctuaire
environné de jardins et flanqué d'un stade ou se célébraient
périodiquement des jeux imilés de ceux d'Olympie 1 • La statue
colossale du dieu solaire était de la meme dimension que
celle de Zeus Olympien, laquelle mesurait 60 pieds de
hauteur '. Il était représenté s'inclinant vers la Terre pour
lui offrir une libation comme s'il lui eut demandé de lu i
i) Comp. Slrabon, XVI, 2, 6,
2) Amm. l\larc., XXII, 13.

donner sa filie Daphné, dont la légende avait élé transportée
de Grece dans la vallée de l'Oronte. Des fetes a la fois
religieuses et licencieuses, comme le vieux paganisme en
connaissait tant, se donnaient daos les somptueux jardins
qui s'étendaient autour du temple, et la légende de Daphné
était reproduite au naturel, a cette différence pres que les
nymphes poursuivies a travers les bosquets ne se changeaient
pasen laurierslorsqu' elles étaientralteintes par les adorateurs
d'Apollon 1 • La vogue acquise par ces solennités équivoques
avait fait du petit village de Daphné une véritable ville de luxe
et de plaisirs. Mais la décadence avait marché de pair avec les
progres du christianisme a Antioche et, daos la province, le
sanctuaire apollinien n'était plus fréquenté. Les abondanls
sacrifices, jadis célébrés aux frais de la cité d'Antioche,
n'étaient plus qu'un souvenir, et Julien constate mélancoliquement qu'a. la place des hécalombes qu'il s'attendait a voir
immoler, il ne trouva qu'une oie fournie par l'unique pretre
qui desservtt encore le sanctuaire abandonné. Gallus, le
frere de Julien, avait fait transporter daos les jardins le corps
d'un évéque d'Antioche, Babylas, mort martyr sous Decius,
affecté une partie des terres du temple a. l'entretien du clergé
chrétien d'Antioche et autorisé les chrétiens a se faire
enterrer pres de ces restes vénérés. Une église chrélienne
avait été érigée sur la tombe épiscopale. Julien trouva que
son dieu favori, Apollon, était gravement offensé par ce
voisinage d'un culte rival et de sépultures infideles. L'église
chrétienne fut démolie, les morts exhumés, le sol purifié selon
le rite athénien de Délos', et les restes de Babylas durent
retourner a leur ancienne place daos les murs d'Antioche.
La multitude chrétienne de la ville fit a son saint martyr une
réception triomphale. Elle entonna des psaumes et des

t) V. la description de Gibbon avec les citations
éd. Bobn.
2) Amm. Marc., XXII, 12.

a l'appui, n, pp. 516-517,

�L'EMPEREUR JULIEX

23

1

REVUE DE L IDSTOlRE DES RELIGIONS
22
cantiques inspirés par la haine du polythéisme. Julien ful
vexé, tres mécontent.
Ce fut bien pis encore quand il apprit que, la m~me nuit,
le feu avait dévoré le temple d'Apollon Daphnéen et sa gigantesque statue. Julien ne mit pas en doute que c'étaient
les chrétiens qui avaient voulu se venger. Les chrétiens
furent convaincus que c'était le feu du ciel qui avait accompli
une reuvre de vengeance divine. Ammien Marcellin rapporte,
sans oser rien affirmer 1, que !'incendie fut causé par des
cierges qu'un philosophe dévot, nommé Asclépiade, avait
allumés devant les pieds de la grande idole et qui, apres son
départ, avaient bn1lé sans aucune surveillance. Mais Julien
ne voulut pas attendre les résultats de l'enquMe. llfitfermer,
sous prétexte de représailles, la principale église d'Antioche
et en confisqua les propriétés. Par un exces de zele des
magistrats, qu'il blrune lui-meme, des citoyens notables•,
des membres du clergé chrétien furent mis a la torture, et
méme un presbytre, nommé Théodoros, eut la tete tranchéeª.
11 n'en fut pas moins responsable aux yeux de la population chrétienne qui formait la grande majorité de cette ville
de six cent mille Ames, ou l'on portait avec fierté ce nom de
Christianos qui y avait été inventé 4 • Julien, dans le Misopdgon, les raille de leur engouement pour le Chi (Christos) et
le Kappa (Constantin). C'est pourtant a Antioche qu'il s'établit pendant les mois qui précéderent son départ pour la
guerre de Perse. Il savait bien qu'entouré de ses fideles légions i1 n'avait rien a craindre de cette ville amollie, des raisons politiques lui dictaient ce choix, et nous le connaissons
assez_pour le .soupQonner d'avoir pensé que sa présence, son
preshge, son mfluence immédiate changeraient en faveur de
sa cause préférée les sentiments de la population.

i) XXII, i3.
2) Comp., pour toute cette histoire d'Antioche, le Misop6gon.
3) V. les Acta martyrum de Ruinart, Sanctus Theoclorus,
.&amp;) Act, de, Ap., xr, 26.

S'il fil ce calcul, il se trompa étrangement. Anlioche
n'avait pas beaucoup gagné en moralité en se faisan t chrétienne. C'élait toujours la ville de luxe, de plaisirs et de déhauches raffinées que l'on connaissait d'ancienne date. Elle
professait ardemment le christianisme, mais ne le pratiquait
guere. Les jeux du thMtre et du cirque étaient sa grande
passion. Ríen ne répondait moins a l'idée qu'elle se faisait
d'un grand prince qu~ la simplicilé exagérée et la vie sto'icienne de Julien.
11 y avait done une complete incompatibilité d'humeur
entre elle et l'empereur. Comme le remarque finement
Gibbon, les seules occasions ou Julien se départait de son
austérité philosophique étaient les solennités célébrées publiquement en l'honneur des dieux, et précisément ces jours de
fete pa'ienne étaient les seuls pendant lesquels les habitanls
d'Anlioche affectaient de renoncer a toute espece de réjouissance. Leur penchant a fronder un prince qui leur paraissait
si étrange se donna libre carriere. On se moqua de ses habitudes, on se moqua de ses lois, de ses idées religieuses, on.
se moqua de sa taille, de ses épaules, de sa barbe qu'il
porlait longue. On composa contre lui des satires et des
pamphlets. Le malheur voulut qu'une grande disette de
vivres co'incida.t avec son arrivée a Antioche. Julien eut la
maladresse de répondre a ceux qui se plaignaient du prix
excessif de la volaille et du poisson, qu'une cité frugale
devait se contenter de vin, d'huile el de pain. Puis il voulut
abaisser d'autorité le prix du pain et, pour donner l'exemple,
il fit vendre a prix réduit du blé qu'il avait fait venir de loin.
11 arriva ce qu'un écolier de nos jours aurait prévu. Les
fournisseurs du marché d'Antioche cesserent leurs expéditions, le blé de l' empereur fut acheté en gros par les négocianls riches et revendu sous main a un taux illégal. Les
remontrances du:sénat d' Antioche furent vaines, ou du moins
n'aboutirent qu'a faire jeter en prison deux cents sénateurs.
11 est vrai qu'ils furent bientot rela.chés.
Julien n'étail pas sanguinaire. 11 aurait pu, ayant la force

�L'EMPEREUR JULIEN

25

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

a sa disposition,

faire repentir amerement les gens d' Antioche de leur fronde imprudente. Mais était-il prudent,
au m~ment de partir pour la grande guerre qu'il préparait
de laisser derriere lui une capitale, toute une région, exas~
pérée, prete a se soulever? Ammien Marcellin nous dit qu'il
était furieux, mais qu'il jugeait nécessaire de se contraindre,
vu le moment et les circonstances \ On sait que la dissimulation ne lui coutait guere. D'une part, en quittaot Antioche,
il nomma pour juge supreme de la cité un certain Alexandre
de Hiérapolis qu'Ammien qualifie de S/JJVU8 et turbulentus.
Aux observalions que ce choix provoqua, Julien répondit que
c'était la le juge qui convenait a ces gens cupides et a ces
insulteurs 2 , et quand les habitants luí souhaiterent un heureux
voyage et un glorieux retour, en émettant le vreu qu'il les
traitAt plus doucement, il leur répondit qu'il espérait bien ne
les_jamais revoir. D'autre part, il puhlia cet étrange traité du
Mzsopógon, oil, sous les dehors d'une raillerie humoristique
et parfois amere, l'écrivain impérial déverse tout le ressentiment de son amour-propre mortellement blessé. 11 confesse
ironiquement ses propres fautes, mais il décrit avec la derniere sévérité les fautes, les torts et l'immoralité des habitants d'Antioche 3 • Sans doute, il fit mieux de se venger de
cette maniere que s'il eüt fait sentir cruellement sa colere a
ceux qui l'avaient provoquée. Mais puisqu'il ne voulait pas
recourir aux moyens violents, n'aurait-il pas mieux fait de
dédaigner des attaques aussi impuissantes et n'ahaissait-il
pas la majesté impériale en engageant avec ses insulteurs
une polémique d'oil il n'était pas certain de sortir avec avantage ~? Quand on lit ce singulier écrit oil Julien se peiot tout
i) Coactus dissimulare pro lempore ira sufflabatur interna, XXII, U. Comp.
Libanius, Ad Antiochenos de imperatoris ira, i 7-19.
2) xxm, 2.
,
3) Comp. Amm. Marc.,XXU, i4: probra civitatis infensa mente dinumerans
addensque veritati complura. ·
4) 11 arriva souvent a Julien de se laisser aller jusqu' a l'outrage contre
ses adversaires religieux. « Vous avez fait, « dit-il aux chrétiens, » ce que font

entier avec son esprit caustique, son savoir réel, ses prétentions philosophiques et littéraires, sa personnalité susceptible et sa vanité, on peut s' apercevoir qu' au fond le plu~ vif
de ses griefs contre Antioche, c'est que, malgré sa présence,
son influence, son exemple, les habitants de cette ville n'avaient pas fait mine de revenir a une meilleure appréciation
de la religion polythéiste, qui était la sienne.
Rendons-nous compte brievement de ce qu'on peut appeler
la théologie de Julien.
ALBERT RÉVILLE.

(A suivre.)
les sangsues qui tirent le mauvais sang et le laissent le bon. - Aux Iuif¡
vous n'avez pris que leurs blasphémes contre nos dieux; a nous, vous n'avez
emprunté que la permission de manger de tout. - En toute occasion vous
avez pris pour modeles les cabaretiers, les péagers, les danseurs et gens
de la méme espéce. » Comp. Iul., apud Cyr., VI et VII.

�ÉTUDE DE LA RELIGION ÉGYPTIENNE

L'ÉTUDE DE LA RELIGION ÉGYPTIENNE
SON :tTAT ACTUEL ET SES CONDITIONS

Jntroduction d un cours sur la religion de f É gypte d l'École
des Hautes-Études (Section des sciences religieuses).

Quand on aborde un sujet d'études, la premiere chose a
faire est évidemment de le déterminer avec précision, c'esta-dire de rechercher quels sont ses éléments propres, ses parties connues et inconnues, ses sol' ~2s, ses limites et sa philosophie générale. 11 y a la un état de situ~tion a ~r~sser, ou
si l'on veut un plan de campagne a étabhr, cond1bon préalable sans laquelle on risquerait fort de marcher a ta.tons ou
de piétiner sur place. Cette précaution est peut-Mre plus
utile que partout ailleurs, si c'est possible, quand il s'ag~t de
la religion égyptienne, encore si obscure et toute hér1ssée
de difficultés aussi bien extérieures qu'intérieures. Les
quelques explications qui vont suivre donneront peut-Mre
une idée de la question.

I
Les auteurs anciens , d'accord en ceci avecles
représenta,
tions monumentales, nous dépeignent l'Egyptien comme
presque noir, crépu, camus, avec de fortes levres, un gros

27

corps sur des jambes gréles et un parler guttural ; ils nous
signalent la un type qui n'a certainement rien de caucasique.
Lorsque de plus, et d'accord avec les textes originaux, ils
nous montrent encore dans l'Égyptien une nature indolente,
sensuelle, superstitieuse, insolente et poltronne a la fois, ne
reconnait-on pas la aussi une race qu'on ne saurait considérer comme réellement supérieure, quelle qu'ait pu Mre sa
parenté ethnographique, encore douteuse aujourd'hui?
Vraies ou fausses, ces considérations s'accordent en tous
cas avec le caractere de la religion égyptienne, dont les
cOtés élevés coexistent avec des parties grossieres qui ne se
retrouvent plus, ou qui s'accusent a peine, chez les nations
sémitiques et aryennes telles que nous les voyons dans l'histoire.
Un peuple sauvage garde sans les dépasser ses superstitions
barbares ; un peuple affiné, comme les Grecs ou les Indous,
en vient promptement a des schismes qui transforment ses
croyances ou a des philosophies qui les suppriment. Mais les
Égyptiens, qu'ils doivent ou non leurs conceptions les plus
hautes a une conquMe, se sont trouvés dans une sorte de
juste milieu entre le manque et l'exces d'activité intellectuelle, si bien qu'ils ont poussé sans entraves leur religion
jusqu'au développement le plus complet qu'elle pouvait
atteindre.
C' est ce développement, auquel ne manque ni une certaine
grandeur ni une certaine harmonie, qu'il faudrait d'abord
examiner sous ses différents aspects, c'est-a-dire dans les
conceptions relatives aux ancétres, . aux choses et aux animaux, aux dieux d'en haut, aux dieux d'enbas, etau dieu supr~me.
II

Les premiers monuments que nous connaissons de l'Égypte
sont des tombeaux, conQus d'une maniere gigantesque et

�28

REVUE DE L'HtSTOIRE DES RELIGIONS

hors de proportion avec l'idée qu'on se fait aujourd'hu~ de la
sépulture. C'est qu'autrefois, et a peu pres partout, le culte
des morts gardait une imporlance particuliere dans la société,
que plusieurs savants ont pu croire fondée sur lui. Les
anciens s'imaginaient que les relations n'étaient pas interrompues entre les morts, qui avaient besoin d'etre honorés
par les vivants, et les vivants, qui avaient besoin d'etre protégés par les morts.
Ces derniers habitaient le grand sépulcre collectif de
l'enfer, et communiquaient avec leur famille par la voie des
tombeaux particuliers. Mais en Égypte, plus qu'ailleurs, cette
opinion était remplie ou enlourée de ce qu'on appelle aujourd'hui des survivances. Ainsi, on momifiait le cadavre
parce que la conservation du corps est indispensable a l' existence de l'llme, on offrait a date fixe des libations et des repas
au mort, parce que l'í\me endure la faim comme la soif,
et on consacrait des statúes a 1'11me parce qu'il luí faut
des supports pour ·assister dans sa chapelle aux banquets
funebres.
Malgré cela, on admettait tres bien, des l'ancien empire,
que les esprits s' en allaient a l'Occident comme le soleil,
dans le pays de la Juslice ou des dieux spéciaux protégeaient
les dévots et punissaient les impies ; on assimilait aussi les
mí\nes aux étoiles, et surtout aux étoiles circumpolaires, qui
symbolisaient l'immortalité parce qu'elles ne se couchent
pas.
Du reste, et des une époque immémoriale, 1'11me avait été
dédoublée en deux parties dont la plus ancienne, ou le génie,
habitait plutót les statues, et dont la plus récente, ou l'esprit, habitait plut(it les espaces (le ka et le ba).
Ce fut la conception de l'esprit, indépendant et puissant,
qui domina a l'époqne historique, bien que les scenes des
vieux mastaba, a Sakkarah et a Gizeh, paraissent se rapporter encore, en partie, au séjour de l'Ame dans la -tombe.
Le cóté fétichiste de la religion égyptienne ne prit pas et
ne garda pas une moindre importance que le culte des

ÉTUDE DE LA RELIGION ÉGYPTIENNE

29

mAnes. L'emploi des formules et des conjurations soumettant les esprits et les dieux, l'espece de vie ou de force mystérieuse attribuée aux: sceptres, aux sistres, ala plume d'autruche, aux amulettes de tout genre, aux statues, a certaines
plantes, a certains objets et meme aux noms, la conviction
que les malades étaient des possédés et que par conséquent
la magie faisait partie de la médecine, toules ces idées se
font jour dans les livres religieux aussi bien que dans les
inscriptions monumentales. Mais. c'est surtout dans le culte
des animaux que s'accentue le fétichisme égyptien (a prendre
le mot de fétichisme dans le sens qu'on lui donne le plus
souvent).
Ce culte apparait des le début de l'histoire, dans lamention ~u bceuf Apis, et il conserve sa durée comme sa vigueur
auss1 longtemps que subsiste la civilisation pharaonique.
Chaque nome vénérait une espece anímale dont on s'abstenai~ de manger. D' ordinaire, un représentant de cette espece
était logé dans le temple du dieu local ; mais quelques betes,
en vertu d'une sorte de hiérarchie, possédaient des sanctuaires et meme, s'il faut en croire les Grecs, des harems.
De plus, cbaque temple paratt avoir eu comme protecteµr
un serpent sacré.
Deux explications se présentent au sujet de l'adoration des
animaux par les Égyptiens. Ou bien, comme daos le totémisme des sauvages, les animaux sacrés étaient a l'origine
des protecteurs ou des ancelres choisis par les différentes
tribus, grAce a des rapports obscurément établis entre certains animaux et les Ames humaines ou les forces naturelles ·
.
'
ou bien, au contraire, les animaux sacrés n'étaient que les
emblemes ou les hiéroglyphes des dieux auquels ils ont été
rattachés. Cette derniere explication peut etre vra,ie dans
certains cas ; toutefois, la plupart du temps le point de contact entre le dieu et l'animal n'apparatt guere. Comment par
exemple retrouver Ptah dans le hceuf Apis a Memphis, Ra
dans le taureau Mnévis a Héliopolis, Osiris dans le bouc a
Mendes, Horus dans l'ichneumon a Héracléopolis, et Uadji

�REVUE DE L'BISTOlRE DES RELlGIONS
30
dans la musaraigne a Bouto? N'y avait-il pas eu, dans les
villes qui viennent d'etre citées, une juxtaposition de cultes,
au moins a l' origine?

llI
Cette juxtaposition, que les prMres ex~liquaient en disant
que les a.mes des dieux sont dans les arumaux, nous révele
un autre aspect de la religion égyptienne, e' est-a~dire so~
cOté polythéiste ou, si l'on veut, son coté mytholog1que; qm
dit l'un dit l'autre, une mythologie n'ayant pour but, ou
plutOt pour effet, que de personnifier sous des formes multiples le grandes forces ou les grands corps naturels sous la
dépendance desquels l'homme se sent si intimement p~acé.
Les personnages divins obtenus de la sorte sont essenhellementagissants, puisqu'ils représentent des actions et des réactions, d'ou il suit que la succession, le conflit et l'union d_es
phénomenes physiques, transposés, deviennent des na1ssances, des guerres, des mariages, etc., href, des mythes.
En Égypte, tous les aspects bienfaisants ou malfa1sants de
la nature étaient divinisés des l'ancien empire, l'air, la rosée,
le vent l'eau la terre, le Nil, le ciel, la chaleur, la sécheresse, 1humidité, le nuage, la tempete, la lune, les étoiles et
le soleil. leí, comme ailleurs, s'était formée toute une couche
de récits en apparence historiques, mMés de détails ~e m~u~s
et compliqués par ce genre d'explications sui generis qm fait
de la science primitive une chronique romanesque.
. .
Toutefois, il ne faudrait pas croire qu'il y ait la un fomllis
inextricable de fables et de dieux. Malgré l'introduction de
quelques cultes étrangers daos le panthéon national, une certaine unité de conception, la conception égyptienne ensomme,
avait produit daos les différents nomes de.s divinités et des
mythes qui n'étaient souvent que des variantes les ~ns des
autres. On peut ainsi ramener a quelques tetes de bgne ces
myriades de milliers de dieux dont parlent les textes.

i

ÉTUDE DE LA RELlGlON ÉGYPTIENNE

3i

En général, les principaux dieux mythologiques sont
célestes ou infernaux. Ici, les types célestes furent les dieux
et les déesses de l'espace et de la lamiere, en lutte avec les
monstres de la terre, de l'orage ou de l'obscurité.
La déesse égyptienne avait, a ce point de vue deux formes
distinctes, qui pouvaient d'ailleurs exister sous 1~ méme nom.
Comme divinité de l'espace, elle était la mere du soleil c'est~-dire la vache (ou méme le troupeau de vaches), qui daos
1Inde figura la nuée, (Isis, Hathor, Nut). Comme déesse
de la lamiere , elle ,était la fille du soleil c'est-a-dire
la lionne, la chatte, ou cet urceus dont nous avo~s fait le basilic, qui personnifiaient la couronne brülante ou l'reil étincelant du soleil, en d'autres termes la chaleur et la clarté ·
on_ la dédoublait r~rfois, comme le diademe pharaonique:
smvant les deux dlVlsions méridionale et septenlrionale de
l'Ég~te et du monde (Nekheb, Uadji, Tefnut, Sekhet etBast).
Les dieux célestes personnifiaient aussi l' espace ou la lumiere.
Dans le premier cas, ils ne représentaient guare que la matiere humide ou éthérée, répandue autour du monde (Nun,
Khnum, et peut-etre Ammon). Dans le second cas, ils étaient
atmo~phériques ou solaires ; mais ces deux aspects, dont le
premier correspond a Horas et le second a Ra, se sont intimement confondus, elce qu'on discerne le mieux maintenant
dans le type unifié, c'est sa forme naissante, sa forme belliqueuse et sa forme vieillissante. Le dieu était done l'enfa~t
ou le héros , ou le vieillard en barque , l' épervier et
scarabée essorant, planant ou descendant, selon qu'il sortait
des ténebres a l'aurore, apres l'orage, et apres l'hiver
{Ho_rus, Nefer-Tum, Khepra), ou qu'il régnait au ciel pendant
le .~our et ~endanl l'élé (Harkhuli, Shu, Ra, Month), ou
qu il rentrait daos l'ombre du soir, du nuage, ou de l'hiver
(Ra, Tum).
Les divinités célestes avaient pour anlauonistes
les nuages ,,
o
les orages, 1es vents et méme la terre ou l'enfer qui semble
leur donner naissance; c'est-a-dire le serpent dont les sifflements et les torsions rappelaient le vent et le nuage (Apap),

I;

�1

REVOE DE L HlST01RE DES RELIGJONS
32
puis le crocodile, l'hippopotame, l'ruie, le porc, dont la voracité ou la grossiereté symbolisaient les grands fléaux naturels
(Set). De la vint saos doute l'idée ou plutOt le renforcement de
l'idée d'impureté attachée dans presque toute l'Égypte aux
bétes typhoniennes, qu'on immolait dans les sacrifices, tandis
que d'autres animaux, comme la vache, l'épervier, l'urreus,
le lion et le chal, bénéficiaient de leur association avec les
personnages atmosphériques el solaires.
ll va sans dire que le culte était l'image du mythe : on élevait en conséquence aux divinités de celte classe des temples
figuranl l'espace, d'ou lalumiere émerge pour triompher, et
on les honoráit par des fMes en rapport avec la naissance ou
la victoire des héros du firmament.
Le type qui domine parmi les dieux célestes est done celui
d'un personnage actif; au contraire, le type qui domine
parmi les dieux infernaux est celui d'un personnage mort,
confiné dans l'autre monde au milieu des monstres ténébreux,
serpents et crocodiles, dont l'enfer est la retraite ou qui sont
les images de l'enfer. Avec les mruies dont il est le roi, il
habite lavaste tombe souterraine, et sa famille, c'est-a-dire
son fils Horus, le dieu belliqueux qui le vengera, et sa femme
ainsi que sa sreur, lsis et Nephthys, les déesses de l'espace
qui l'ont enseveli, avait inslitué en son honneur toutes les
cérémonies des funérailles humaines. Ce dieu est Osiris, la
momie ou le mort par excellence, bien plus complet dans ce
role que ses variantes (en quelques points) de Memphis et de
Coptos, Sakar et Khem.
Il est aussi l'astre qui pendant le jour r este dans l'ombre,
et ne montre que la nuit sa face morte, la lune; il est enfin le
soleil vaincu a son coucher par les puissances malfaisantes,
car toutes les idées que peut suggérer la disparition d'un Mre
bon se groupent autour de la personne Osirienne, qui représente encore la végétation fiétrie comme le Nil tari. Néanmoins, il semble bien au fond copié sur l'homme, et non par
exemple sur le soleil, avec lequel il ne se confond pas. Ce
dernier persiste a colé d'Osiris; il n'habite pas l'enfer, il le

33

~TUDE DE LA RELlGION ÉGYPTIENNE

traverse (Ra Tum et Af)
,.
comme une Ame .
. ; s ~1. y rentre chaque soir, c'est
qui reVIent v1s1ter sa tombe ou sa mom·
en conséquence de quoi il
d al'
ie,
qui symbolise l'Am O
pren
Occident la téte de bélier
e. r, cette tombe ou cett
.
'
dans bien des cas Osiris lui-méme
t d e momie, e est
fer et par suite avec la terre car'1con ~n u alors avec l'enque les déesses célestes, t~ndaie:: te;x te~r es_tres, ainsi
comme peres et meres des choses des : emr mfernau~,
ou de ses variantes.
'
eux, et du soleil
Mais l'Égypte ne

·t

:;;il•~: :o::i:'. :;:~, ir:~~i:.::t:~rl ~:: i;.~:!;:•1:

s échancre, puis elle se rem rt
t ' tous les mo1s la lune
1
reparatt et le N.l
p ' ous les ans la végétation
I remonte. Et si Osiris N.l
.
1
lune et soleil renatt ch
.
,
, végétabon,
'
aque JOur cha
·
année , pourquoi l'homme dont 1·1 que mo~s ~l chaque
renattrait-il pas?
eSl auss1 l 1mage ne
Partout, dans l'éclosion d'un insec
parition d'une étoile l'É
f
te c_omme dans la réapimages et d
'
gyp ien trouva1t autour de lui des
il en trouva~:
~\résurrection et d'immortalilé:
esprits qu'il pensait vo· u1 ,. ans les figures ou les voix des
.
ir ou entendre et dan
. .
s1 fermement établie que la m
' . . s sa conVIchon
corps de l'Ame.
ort ne faisait que séparer le

::~:ees~e:

Toulefois la difficulté était d
.
l' on visait a obtenir par différe t e rev1vre heureux, ce que
contre les mauvais génies d nt sl~oyens : en se munissant '
,
.
' e a ismans et de r
ul
s associant au sort d'Osiris ar la
.
iorm es, en
duction des différenles sce!s de conna1~sance ou la repr~quant la justice. On chargeait d so~ ex1sten_ce, et en prahd'amulettes : on gravait et on ;~c _es mom1es de texte~ el
construits a l'image du t b
mait, dans des sanctmµres
par exemple suivant un rii°m ~au, les mysteres Osiriens, et
on faisait to~s les ans uneeq:~~:!p:~~ ~e~ jardins d'Adonis,
semait du blé. enfin
h h .
sms sur laquelle on
.
,
, On e ere rut a ga
1 t
év1ter la colere des dieux et d
~ner a aveur et a
es monstres mfernaux, par une
3

,

�34,

Él'UDE DE LA RELIGÍON ÉGYPTIENNE

3o

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

stricte obéissance aux lois morales et religieuses, de maniere
a devenir un personnage a la voix ou a la parole toutepuissante dans l'autre monde, un m_a-kheru: .
..
Jci apparait un sentiment supérieur, qm mtrodms~t d.ans
l'enfer une personnification nouvelle, la déesse de laJustice,
Ma, aussi ancienne que l'empire égyptien, car des les
premieres d ynas ties l' enfer est représenté comme le. ~ays de
cette divinité. Qu'elle ait pris naissance ou non au nuheu des
mythes infernaux en tous cas elle y eut une place importante:
c'est devant elle' et devant sa balance qu'Osiris, devenu le
juge des enfers, examinait les morts avec l'assistance de son
greffier Thoth et de quarante-deux assesseurs en rarport
de nombre ave~ les quarante-deux péchés qu'il ne fallait pas
commettre.
.
En dépit ou a coté des divinités du sort bon º? in:auva1s,
Sha'i et Renen, l'homme trouvait ainsi dans la JUShC~ une
regle et un appui : la vie avait un. s~n~, une lo,g1que '.
un but. Et le role de la justice ne se hmita1t pas. a 1 enfe: •
filie ou substance du soleil, elle l'accompagna1t au ciel
dans son inspection journaliere, et en définitive elle gouvernait le monde comme une loi, mais il fau~ ~e remarquer,
comme une loi subordoi:mée a une volonté divme.

IV
L'idée d'un'.dieu supérieur aux autres s'imposait en effet a
l'Éo-ypte. Cette idée s'indique dans le systeme des Ennéades,
d'a~res lequel chaque grand dieu pouvait présider. ~omme
chef a d'autres divinités, prises dans son groupe rehgieux ou
simplement dans son voisinage géographique. Elle s'~cc?ntue
daús le systeme des Triades, d'apres lequel les prmc1p~ux
sanctuaires étaient le plus ordinairement dédiés a un dieu
pere, accompagné d'une déesse mere et d'un dieu fils. e.es
deux genres de cycles, suggérés sans ~oute ~ar les rena1ssances successives et les aspects mulbples d Horus, de Ra

et. d'Osiris, étaient pleinement artificiels, car ils juxtaposa1ent souvent des mythes sans liaison entre eux; mais par
cela meme qu'ils étaient artificiels, il montrent bien avec
quelle puissance le besoin de l'unité divine se produisit ou
se renfor&lt;¡a en dépit des obstacles.
Aussi les prétres, bien qu'ils ne fussent guere fixés sur le
non_i, la nature et les attributs du dieu supreme, l'ont-ils
to~~ours adoré pendant l'époque historique, au moins a ce
qu 11 semble : dans chaque grande ville ils le reconnaissaient
sous un nom local, avec cette tendance d'ailleurs naturelle
au polythéisme de combler de perfections le dieu qu' on adore
au moment ou on l'adore. Aux pyramides royales; on rencontre déja la trace, relativement aux dieux élémentaires
des plus hautes abstractions de la théologie.
'
On concevait ordinairement le dieu supreme comme un
étre unique, organisateur de l'univers et auteur des dieux
qui ~· étaient que ses formes, ou, suivant l'expression
é?yphenne, ses membres. Mais les dieux personnifiant les
d1~érentes parties du monde, l'étre collectif qu'ils composa1ent ne pouvait se distinguer entierement du monde a
ce qu'il semble; le monothéisme égyptien aurait done été
panthéistique. Bien des hymnes et bien des textes confirment
~ette ~ppréciation: d'aulres documents laissent la question
mdéc1se, en ne s'expliquant pas sur un probleme que
nous ~ous posons _maintenant, mais qui n'existait peutetre pornt pour les Egyptiens.
Dans tous les cas, l'elre unique était au fond une Ame
composée d'éléments matériels et immatériels. Les pretres,
en spéculant la-dessus, s'étaient arretés a deux théories
principales, l'une particuliere a Mendes, ou I' on adorait un
béli~r, hiérog!yphe de l'Ame, l'autre propre a Hermopolis,
ou 1 on adora1t non seulement le dieu lunaire Thot, régulateur du temps! puis par suite calculateur et inventeur par
e~cellence, mais encore quatre couples de singes personmfiant les quatre grands aspects de la divinité.
A Mendes, l'Ame divine ou le bélier a quatre tetes était la

�36

REVUE DE L'IDSTOIRE DES RELIGIONS

réunion des quatre principes élémentaires, le feu ou ~a,
l'eau ou Osiris, la terre ou Seb, etl'air ºº. ~hti: A He:°:1ºJ&gt;ºhs,
ar une conception plus raffinée, on d1v1sa1t la dmmté en
!uatre couples males et femelles, Nu~ ou l'~umide, c'esta-dire la matiere, Heh, ou le temps, c est-a.-d1re le mouveou le
t Keku ou l'obscurité ' c'est-a-dire le' vide, et Nen
roen'
r
·t
re pos, c' est-a-dire l'inertie. L' école d Hermopo 1s a~a1
entrevu ainsi les deux príncipes fondament~ux de la yhilohie hégélienne d'un coté l'etre, c'est-a-d1re lamabere et
sop
'
'
,.. d. 1 . d t
le mouvement, de l'autre le néant_, e est-a- ire e v1 e e
l'inertie. La est, a ce qu'il semble bien, le supreme degré de
la spéculation égyptienne.
n était difficile, pour les pretres, de dégager ~omplete~ent
l'etre unique qu'ils entrevoyaient dans.la plu~ahté des dieu:.
Trop d'éléments divers, avec lesquels 11 f~a1t compter, ex1staient dans la religion comme dans la nahon.
La classe supérieure pouvait b\en groupe: le .Pant?éon
sous quelques types principaux qu elle tenda1t a. 1denhfie:,
mais la classe inférieure n'en était pas la. Le senhment reliieux a des degrés. Entre le pontife qui connaissait les quatre
ypostases de la divinité, et le paysan qui ad.orait les serpents de sa hulte, sa vaisselle de terre et les parbes gauc~e ou
droite de la tete ou des épaules, il y avait toute une sér1e de
conditions sociales et d'aptitudes intellectuelles. Sans doute,
le porcher, le marin, le márchand, le tailleur de pier:es, ~e
tisserand, le fellah et meme l'homme du bas cler?é, c est-adire en somme la presque totalité du peuple, les 1mpurs, les
vils et les humbles, ceux-la. ne nous ont ~uer.e lai~sé de ~onuments religieux, et pour cause : néanmoms, 11 eshmpo~s1ble
de ne pas admettre qu'ils s'étaient fait des croyance,s a leur
niveau, empruntées au fétichisme ~u to~t au plu~ .ª la m~tbologie. Ces esprits étroits pour qm le dieu du vo1sm r~stait
un ennemi, a preuve les guerres des nomes, étai~nt lom_de
s'élever a la hauteur d'un monothéisme devant l express1?n
définitive duquel la pensée sacerdotale elle-meme hés1ta

f

toujours.

ÉTUDE DE LA RELIGION ÉGYPTlE:SNE

37

Commentn'aurait-elle pas hésité? Si les dieux de chaque
groupe entrevo différaient peu dans !'ensemble, ils différaient heaucoup dans le détail; chacun d'eux avait une
existence, un passé, une histoire, un culte, un róle et une
place trop distincts pour qu'on les ftt disparaitre du Panthéon
et du sol: il eftt fallu raser les temples.
Et, en derniere analyse, c'étaient les principaux types
divins qui résistaient le plus au syncrétisme. Le type solaire
par exemple, l' emportait dans la conception du personnage
qui gouverne le monde, mais non dans la conception du
personnage quicréelemonde, de sorte qu'on pouvait toujours,
et qu'on peut encore se demander qui était et ou était le
véritable dieu égyptien.
Était-ce le Ptah de Memphis, dieu momifié, c'est-a-dire
pere et primordial, qu'on assimilait a la terre ou a l'eau sous
ses litres de Ptah-Nun ou de Ptah-Tanen? Était-ce l'Ammon
de Thebes, que les Grecs assimilaient a l'air ou a Zeus,
tandis que les Égyptiens le représentaient criocéphale comme
l'i\me, et bleu comme le ciel? Était-ce le Khnum d'Eléphantine, dieu des cataractes et par extension des eaux, puis par
extension encore de la création sortie des eaux? Était-ce le
dieu Ra d'Héliopolis, ou le soleil dans toule l'étendue de
son róle, de son symbolisme et de son indépendance, lorsqu'il
en arrive, lui qui nait tous les jours, a supprimer son pere,
et a devenir le dieu qui se donne naissance a lui-meme,
Kheper djesef'!
Au point de vue théologique comme au point de vue politique, le probleme restait difficile arésoudre, car adopter un
die u local c'étaitthéologiquement et poliliquement amoindrir.
les autres dieux. Tout ce qu'on put faire, pour donner satisfaction aux deux parties du pays, ce fut d'unir les deux principales divinités de la Haute et de la Basse Égypte, Ra
d'Héliopolis et Ammon de Thebes, en un seul type, AmmonRa.
Mais la part n'était pas égale entre les deux dieux : si le
criocéphale Ammon avait un róle plus philosophique, l'hiéra-

�39

ÉTUDE DE LA RELlGIO~ ÉGYPTIENNE

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELlGlONS

38
cocéphale Ra avait un róle plus actif, et le role actif l' emporta
presque toujours. Les tendances envahissantes du culte
solaire sont sensibles dans l'histoire de la religion égyptienne,
comme l\l. de Rougé l'a fait remarquer depuis longtemps.
Soit que la pureté particuliere du ciel égyptiea, ou le soleil
regne en mattre, ait favorisé ces tendances; soit qu'elles
existent en général dans les religions polylhéistes, tout le
monde sait que le type solaire s'est en Égypte superposé,
mMé et souvent substitué aux autres.
Cette prééminence se marque bien dans le fait que le
pharaon passait pour le fils et l'image, non d'Ammon ou de
Ptah, par exemple, mais du soleil, doat il était pour ainsi
dire le fétiche, de sorte qu'il y avait deux soleils, l'un au ciel,
l'autre en Égypte, chacun d'eux prMant et empruntant a
l'autre une partie de sa puissance.
11 s'ensuivit que l'union de Ra et d' Ammon fut plus apparenle que réelle, puisque le premier l'emportait en un sens
sur le second. On vit done, au plus haut point de la grandeur
pharaonique, et sous la pression peut-Mre de rivalités sacerdotales ou gouvernementales, se produire le seul schisme qui
ait déchiré l'Égypte, c'est-a-dire la religion exclusivement
solaire de Khunaten, le quatrieme Aménophis de la dixhuitieme dynastie. Mais la lentative étail trop hardie et trop
brusque pour réussir. 11 elit fallu sauver au moins les apparences, comme on l'avait fait avec le symbolisme osirien qui
fut atténué, mais non supprimé, dans les livres royaux des
hypogées pharaoniques. L'hérésie était si peu viable, qu'aussit0t apres la mort de Khunaten Ammon-Ra reparut comme
• si ríen de nouveau ne s'était produit.
La décadence de l'empire, au reste, vint briser l'unilé du
culte avec l'unité du gouvernement, et le dieu national perdit
ce que perdait le souverain national. Aussi, quand l'Égypte
fut définitivement soumise a l'étrang,er, le soleil qui n'avait
pas su la défendre fut-il nég1igé, puis délaissé (au moins
comme divinité, car son symbolisme avait laissé partout une
empreinte trop profonde pour disparattre). Les Ptolémées ne

songerent pas a lui, mais a Osiris et a Apis, lorsqu'ils instituerent pour les Grecs et les Égyptiens le culle mixte de
Sérapis. Sous Auguste, le service m~me avait cessé dans le
tem~le déja ruiné d'Héliopolis, la ville solaire par excellence,
tand1s que d1 autres cultes restaient en pleine vigueur, ceux
par exemple d'Hathor, de Thoth et d'Horus, mais surtout
c~_ux d'Isis. et d'Osiris, dieux funéraires a qui la promesse
d 1mmortal1té que leur mythe offrait aux fideles, fit faire le
tour et presque la conquete du monde romain.

V

~o.ila, bien ~nsuffisamment tracé, le tableau général de la
~ehg10n ~gYJ?heane: avant d'aborder la philosophie du sujet,
il r.este a ~n~1quer les sources d' étude, et a préciser les points
déJa écla1rc1s comme les points encore a éclaircir.
Le culte des ma.nes nous est connu par les textes
ou les scenes des tombes memphitiques et thébaines de
l'an~ien et du nouvel empire, par le livre de l'Ap-Ro ou
de l ouverture de la bouche des statues, et par le Rituel de
l'embaumement. Il serait intéressant de rechercher d'apres
ces documents, qu'ont étudiés en grande partie MM. Schiaparelli, Maspero, Le Page Renouf et Dümichen, dans quelle
mesure ont pu se développer et s'accorder en coexistant
les croyances a l'a.me habitant la tombe et a l'a.me habitant
l'enfer.
Les superstitions fétichistes ont laissé des traces dans les
traités de médecine, tels que le papyrus Ebers, dans la stele
de Bakhtan, dans le calendrier Sallier, dans les recueils de
conjurations guérissant ou préservant de la morsure des
ani~aux dangereux, tels que certaias papyrus magiques
pubhés par MM. Pleyte, Rossi et Chabas, dansles innombrables
amulettes des différents musées, dans les sleles du Sérapéum
relatives au breuf Apis, dans la stele de l\lendes, dans les
temples d'Edfou et de Denderah, ou les principau~ animaux
/

�1

REVUE DE L HTSTOIRE DES RELTGlONS
40
sacrés concourenta certaines cérémonies, dans les monnaies
des nomes, et dans les récits d'Hérodote, de Diodore, de
Plutarque, de Strabon et d'Elien, ou se révele l'étonnement
que l'adoration des animaux causait aux Grecs; enfin daos
l'ímmense collection des Peres de l'Église, qui n'a pas encore
été completement dépouillée en ce qui concerne les
croyances égyptiennes. Bien que signalé au xvmº siecle par
de Brosses dans un livre aujourd'hui célebre, le sujet n'a
guere été étudié de nos jours que par M. Pietschmann. Il
faudrait déterminer, maintenant, l'analogie que les croyances
des Égyptiens présentent avec les superstitions des sauvages,
notamment avec le totémisme, et dresser le tablean des
animaux adorés ou abhorrés daos les différents nomes;
l'histoire du breuf Apis, notamment, serait a faire.
Sur les dieux du ciel et de la lumiere, on rencontre des
renseignements un peu partout : dans les tableaux des temples
qui sont reproduits aux recueils de Champollion, Rosellini,
Lepsius et Mariette, ainsi qu'au grand ouvrage de la cominission d'Égypte, dans les papyru~ de Londres, de Turin et de
Leide, dans le papyrus magique Harris, dans la stele Metternich, daos les différents exemplaires du Livre des Morts
et dans les recueils analogues, daos le Livre des heures du
jour, dans la légende de la destruction des hommes, dans les
textes relatifs au mythe d'Horus, et dans les auteurs anciens
déja cités, en y ajoutant quelques peres de l'Église, comme
Clément d'Alexandrie et Ensebe. Ces documents ont été
étudiés dans le Panthéon de Champollion, dans l'ouvrage de
Wilkinson, dans les notices de MM. Birch et de Rougé sur
les Musées égyptiens de Londres et de París, enfin, dans
différents mémoires de MM. Lepsius, Birch, Pleyte, Chabas,
Goodwin, Naville, Golénischeff, Pierret et Brugsch. Des le
siecle dernier, Jablonski avait tres bien résumé les renseignements contenus daos les auteurs anciens. Ici, le travail a
faire consisterait dans la monographie de chaque dieu et
dans le classement des dieux par cycles, par époques et par
nomes; toptes ces divinités se sont en effet partagé l'Égypte,

:fu1JDE DE LA RELIGION ÉGYPTIENNE

4i

et le mythe de l'une n'est pas toujours celui de l'autre,
malgré certains points de contact : il y a en particulier une
grande quantité d'Horus dissemblables qu'il serait utile de
distinguer daos une histoire d'Horus. Les travaux de
MM. Pleyte et Meyer sur le dieu Set fourniraient d'excellents
guides pour la méthode a suivre. Quant au principal secours
pour ces classifications, il se trouverait dans le Dictionnaire
géographique de Brugsch, dont il serait facile d'extraire la
liste par nomes des dieux locaux, ainsi que la nomenclature
des prétres, des prétresses, des barques, des arbres sacrés,
et des fétes de ces dieux. M. J. de Rougé a donné un apercu
de la matiere dans ses mémoires sur la géographie des
nomes.
Pour-!'ensemble du culte, encore peu étudié, si ce n'est
par MM. Brugsch, de Rougé et Dümichen dans leurs recherches sur les calendriers de fétes, on rencontrera aux
grands recueils la représentation d'une foule de cérémonies.
L'Abydos et le Denderah de Mariette, entre autres, contiennent, l'un le Rituel de l'habillement des statues divines,
valable pour les morts comme pour toutes les classes de
dieux, et l'autre les détails les plus circonstanciés sur tout
ce qui se pratiquait dans un grand temple. L'étude de
M. de Rochemonteix sur le temple d'Apet montrera par contre
ce qu'était un pelit temple. De plus, le papyrus Harris nº t,
~is a profit par MM. Birch, Eisenlohr et Piehl, est rempli de
renseignements sur le personnel et le matériel des sanctuaires. Chaque culte local avait saos doute ses rites particuliers, mais, de meme qu'il existait certains cultes principaux,
n'y avait-il pas certains rites principaux sur lesquels on se
réglaif daos les différents nomes? Voila encore un probleme
a r(:soudre.
Les matériaux relatifs au monde infernal et a ses dieux
abondent. Ce sont surtout les textes des Pyramides royales,
le Livre des Morts, le Livre des Souffles, les papyrus Rhind,
les Hypocéphales, l'Hymne a Osiris de la Bibliotheque nationale, le Livre d'honorer Osiris, les Lamentations d'lsis et

�..

42

REVUE DE L'HISTOJl\E DES l\ELIGIONS

de Nephthys, le Livre de l'Hémisphere inférieur, le Livre de
l'Enfer, le Livre des Heures de la nuit, le Livre des Cavernes,
qui ont été résumés ou utilisés dans la décoration de certains sarcophages, comme celui de T'aho, les cercueils du
temps des Ramessides et des Sa'ites, le conte de l'tle du
Ka, le temple de Séti J•• a Abydos, les chambres d'Osiris a
Denderah, et le traité de Plularque sur Isis et Osiris. Ces différents matériaux ont été publiés ou étudiés par 1\1:M. Maspero, Lepsius, Naville, Devéria, Pierret, Brugscb, de Horrack, Szedlo, Rossi, Birch, Guieysse, Pleyte, Golénicheff,
Leemans, Chabas, Mariette, Dümichen, Loret, Lanzone
et de Bergmann, mais il reste encore beaucoup a faire :
par exemple les textes des Pyramides et du Livre des
Morts a commenter, Je culte ainsi que le mythe d'Osiris
a décrire dans l'infinie variété de leurs détails, et une
édition comparée a donner des Livres relatifs au monde
infernal.
Les personnifications plus ou moins abstraites, comme
la déesse de la Justice, les dieux des sens, les dieux génies,
les dieux du sort et les dieux élémentaires, sont connues seulement par des textes disséminés et relativement rares. Le
mythe de la Justice a été étudié par MM. Grébaut, Pierret,
Stern et Wiedemann, tandis que le groupement des dieux
élémentaires a été déterminé par M~. Lepsius, Dümichen et
Brugsch. 11 y aurait la matiere a quelques monographies
intéressantes.
Bien plus nombreux sont les textes relatifs au dieu supr~me, sous ses noms de Ptah, d'Ammon et de Ra. Ce sont
surtout les beaux hymnes do Livre des Morts, de la Litanie
du Soleil, du temple d'El Khargeh, et des papyrus de Leide,
de Berlin et de Boulaq, traduits par MM. Chabas, Goodwin,
Birch, Grébaut, Pierret, Brugsch et Naville. Ici il y aurait a
faire, pour chaque type divin, le départ de ce qui lui appartient en propre, de ce qui lui appartient comme personnage
plus ou moins assimilé au soleil, et de ce qui lui appartient comme dieu supr~me.

ÉTUDE DE LA RELIGION tGYPTlr.ffiE

43

Les docurnents relalifs a l'hérésie de la dix-huitieme dynastie sont aux Denkm.JJler de Lepsius ; ils ont été appréciés
dans les différentes hisloires d'Égypte, el, récemment, par
M. Bouriant. On pourrail dégager en outre, a ce propos, les
concordances qui ont dü exister entre la divinisation du
pharaon et celle du soleil , car les deux cultes semblent
bien avoir progressé ensemble. L'adoration des rois est tres
apparente sous les dix-huitieme et dix-neuvieme dynasties,
et cela dans les temples comme dans les tombes, ou elle a
surtout pour objet Aménophis I•• et sa mere, Thothmes 111,
Aménophis 111 et Ramses II. Elle s'atténue des les premiers
revers subís par les Ramessides pour reparattre un instant
sous les premiers Ptolémées ; plus tard, les Livres hermétiques la menlionnent encore.

VI
On voit qu'il a été beaucoup fait et qu'il reste beaucoup
a faire dans le vaste champ de la religion égyptienne.
Une étude d'ensemble , aujourd'hui, serait assurément
prématurée : on doit s'en tenir aux remarquables travaux de
vulgarisation qui ont été publiés dans ces derniers temps par
:MM. Tiele, Le Page Renouf, Pierret, Lanzone, Brugsch et
Lieblein. Ces travaux indiquent avec netteté le point d'arrM
de la science, et on peut les considérer dans une certaine
mesure comme définitifs en ce qui concerne la religion
officielle, qui a livré son secret.
Il subsiste seulement quelques réserves a faire sur les tendances de M. Tiele a trop subordonner les changements religieux aux changements politiques, comme si chaque groupe
de dynaslies eüt renouvelé le culte, et sur les tendances de
M. Pierret a trop voir la clef du symbolisme solaire dans la
division du monde en sud et en nord par les deux yeux du
soleil levant: les Égyptiens auraient alors regardé l'reil droil

•

�ÉTUDE DE LA RELIGION ÉGYPTJENNE

44

REVUE DE L'HTSTOTI\E DES RELIGIONS

du soleil comme celui du nord et son ceil gauche comme
celui du sud, tandis que c'est le contraire qui a eu lieu,
comme le prouvent, entre autres documents, les ~extes d~
.Mythe d'Horus. D'autre part'. l\L Le Page Renouf: d un esprit
pourtant si fin et si persp1cace, semble peut-etre un_ peu
trop enclin a retrouver l'aurore daos les mythes égypbe?s.
D'aussi légeres taches, si elles existent, n'infirment en r1e?
la valeur des ouvrages qui viennent d'etre cités; déso~~ais
l'extérieur ou si l'on peut dire, le revetement de la rehg10n
' est connu, et il faut déja. songer a m1eux,
.
égyptienne' nous
c'est-a-dire a pénétrer plus avant dans le détail comme dans
!'ensemble.
Le détail, c'est l'ceuvre de demain; quant a l'ensemble,
ríen n'empeche d'examiner des maintenant _les q~e~ques
théories, applicables ici, dont la philosoph1e ~e~1gieuse
dispose. Peut-Mre n'y aura-t-il pas lieu d'e? cho1s1r u~e,
mais ce sera déja. quelque chose que d'env1sager le suJet
da.ns son ampleur et que de considérer, meme a distance, les
trois ou quatre hypotheses parmi lesquelles git sans doute
l' explication cherchée.
Nul ne conteste qu'en général un systeme religieux,_
comme tout autre groupe de faits historiques, obéit a une 101
d' évolution qui regle sa marche. Mais cette marche est-elle
toujours la meme ? Qu~l est son point d? départ, _q~el est ~on
point d'arrivée et quels sont ses stages mtermé~1a1res? D ou
vient-elle comment se dirige-t-elle, et ou abouht-elle?
On a f~it, depuis le commencement du siecle,. plusieurs
réponses bien connues ala principale de ces quesbons, celle
du point de déparl, qui contient implicitement toutes les
autres.
.
La premiere réponse a été fournie par Creuzer, pour qm
l'Orient avait maintenu et propagé, sous des formes symboliques, la profonde philosophie monothéiste dont le Platonisme
dégagea lenlement la formule. L'opinion de Creuzer, abandonnée presque partout aujourd'hui, a encore sa place dans
le domaine égyptologique, ou plusieurs savants admettent,

45

apres MM. de Rougé et Chabas, que le polythéisme égyptien
eut pour fond un monothéisme primitif : le dieu unique,
symbolisé par le soleil, aurait été fractionné en divinités
secondaires .
Sous le coup des grandes découvertes philologiques de ce
siecle, la doctrine du ·symbolisme a été généralement remplacée par une théorie bien différenle, celle de la maladie du
langage, a laquelle Max Müller a attaché son nom et qu'on
peut résumer ainsi: d'une part, l'animation apparente que
les mots pretent aux choses aurait entratné la personnification des phénomenes; d'autre part, chaque dieu aurait reflété
dans ses formes et ses légendes les divers sens des mots qui
lui auraient donné naissance. D'apres certains savants, ce
travail du langage aurait principalement porté sur les phénomenes solaires et d'apres d'autres, sur les phénomenes
atmosphériques. Parmi les égyptologues, MM. Brugsch et Le
Page Renouf semblent adopter en grande partie les théories
de Max Müller. Aucun systeme n'a obtenu plus de faveur et
de défaveur que celui-la ; un de ses grands torts est qu'il a
régné, et que de hautes réputations scientifiques se sont
échafaudées sur lui : on s' est lassé del' entendre appeler juste,
et l'on a appris a ses défenseqrs, un peu durement peut-etre,
qu'une hypothese a le droit de se proposer, mais non de
s'imposer.
L'opinion qui lui fait échec aujourd'hui est que, daos le
príncipe, l'homme regardait les phénomenes comme produits
par des personnes, humaines ou bestiales, ce qui supprime
l'intervention du langage. Les partisans du nouveau systeme
attachent tous une grande importance au culte des ancetres
et au culte des fétiches, qui seraient, soit l'un et l'autre, soit
l'un ou l'autre, suivant les auteurs, les deux sources du
polythéisme. 11s insistent en outre, et particulierement
M. Lang, sur certains développements mythiques et
légendaires qui seraient d1is, non aux aspects de l'.orage ou
du soleil, mais a de grossieres tentatives pour expliquer les
choses de la vie et du monde, d'apres l'analogie de coutumes

..

�1

REVUE DE L BISTOIRE DES RELIGIONS
46
ou d'idées plus ou moins harbares. Les égyptologues ont
fait aussi quelques emprunts a cette école, comme MM. Le
Page Renouf, Maspero et Dümichen relativement aux ma.nes,
et comme M. Pietschmann relativement aux fétiches.

VII
Telles sont les trois grandes théories qu' on pourrait
applique1· en ce moment a l'étude de la religion égyptienne,
religion qui serait le produit, ou du monothéisme ancien,
ou du langage mythologique, ou de la pensée sauvage. En
outre, il faudrait se prononcer daos le détail sur la prééminence a donner aux mythes du soleil ou aux mythes de
l'orage, et au culte des ancMres ou au culte des fétiches.
1\1alheureusement, aucune des trois théories n' est encore
acceptée ni rejetée d'une maniere définitive, pour l'Égypte,
de sorte qu'il serait prématuré de se régler sur l'une d'elles,
au moins des l'abord et avant un examen complet. Chacune
a ici sa part de vérité.
Ríen ne prouve, par exemple, qu'avant l'époque historique
la religion égyptienne ne s' est pas constituée grace a une
sorte d'accord, ou de compromis, entre les croyances plus
élevées d'un peuple conquérant et les superstitions plus
grossieres d'un peuple conquis, corp.me le pense dans une
certaine mesure M. Flinders Petrie. Rien ne prouve aussi que
l'animisme et le fétichisme n'ont point prospéré pendant
toute la durée de la civilisation pharaonique, car la
momification des cadavres et l'adoration des animaux ne
sauraient s' expliquer autrement. Quant aux mythes nés du
langage ou rattachés aux phénomenes solaires et atmosphériques, on reconnatt aisément la trace des premiers dans les
calembourgs des textes religieux, et la trace des seconds
dans les légendes du soleil, d'Horus et d'Osiris.
D'ailleurs, une difficulté spéciale et qu'on a déja dú.

ÉTUDE DE LA RELlGION ÉGYPTIENNE

4.7

entrevo ir, se présente : e' est que nous ne pouvons fournirla
chronologie d'une évolution qui paratt s'etre produite avant
l'époque historique. Pour l'Inde, on connatl par le Rig-Véda
une période pendant laquelle les dieux naturistes existaient
a peu pres seuls; pour la Grece, on sait que l'institution des
mysteres, qui prépara la philosophie, est postérieure a
Homere et meme a Hésiode; mais en Égypte, il semble que
tout était fait avant Ménes. On ne voit plus ensuite que des
changements de détail, comme ceux qui ont été signalés
plus haut a propos d'Ammon, de Ra et d'Osiris, et si l'on
cherche le pourquoi des grandes modifications fondamentales, on est obligé de sortir du sujet, en invoquant soit
des conquetes et des diversités de races, soit des explications
purement théoriques.
Il y a done la des éléments dont la coordination s'est faite
suivant une loi qui nous échappe. Ríen ne nous oblige pour
le moment a remplacer cette loi par une hypothese. Les
tronqons que nous ne pouvons rapprocher encore se pretent
a des recherches spéciales dont les résultats suffisent, et au
dela, pour payer les travailleurs de leur peine aussi bien que
de leur attente.
En définitive, l'Égypte a développé et maintenu, comme
nul autre peuple ne l'a fait, toutes les parties qu'un systeme
religieux peut comporter, l'animisme, le fétichisme , le
polythéisme et le monothéisme. De ces parties, nous connaissons mieux les dernieres (et surtout laderniere), que des
sources plus abondantes nous révelent et que notre culture
intellectuelle et morale nous rend plus aptes a comprendre.
Ce qui nous manque, c'est de savoir quand, comment et
pourquoi des matériaux en apparence aussi dissemblables se
sont groupés, puisque la religion de l'Égypte s'offre a nous
toute formée. Nous assistons asa longue maturité et a son
lent déclin, mais sa jeunesse nous reste aussi cachée que les
sources du Nil. Les choses étant ainsi, nous ne pouvons
demander plus de lumiere qu'aux nouveaux progres de la

!
l

�•

48

REVUE DE L'HISTOIBE DES RELIGIONS

science égyptologique en parliculier, et de la science religieuse en général, avec le ferme espoir que le succes ne se
fera pas attendr'e. Si en effet l' égyptologie ne peut résoudre a
elle seule les problemes qui la sollicitent, comme c'est
encore le cas aujourd'hui, le flux toujours montant des conquetes intellectuelles ne manquera point de luí donner
quelque jour une impulsion décisive, a peu pres comme la
marée soulevant les barques restées a sec sur la plage : l'essentiel, ici, sera de ne pas laisser la barque hors de la portée
du flot.
·
E.

LEFÉBURK.

LE SACRIFICE DE LA CHEVELURE
CHEZ LES ARABES
PAR

LE D' IGNACE GOLDZIHER

Nous nous sommes déja occupé ici meme de la pratique
religieuse qui fait l'objet de cette notice. Dans un essai sur
le culte des ancetres et le culte des morts chez les Arabes nous
avons déja signalé le sacrifice de la chevelure parmi les actes
religieux ressortissant a cette catégorie 1 dans l'antiquité
arabe. Depuis lors M. le professeur Robertson Smith a poussé
plus avant l' examen de cette pratique et des usages analogues
chez les anciens Arabes, dans un livre qui fait progresser
sur plusieurs points I' étude de la situation religieuse et sociale des arabes pa1ens 2, alors meme que l'on ne saurait accorder al 'auteur la vérité de to u tes ses theses fondamentales s.
Il a notamment rapproché de l'ancien usage de couper sa
chevelure la coutume dite de l'aqtqa, d'apres laquelle les
Arabes coupaient les cheveux aux tout jeunes enfants, avec
1) Reuue de l'Histoire des Religions, t. X p. 351 et suiv.
2) Kinship and marriage in early Arabia. (Cambridge, i885.) Cfr. Revue,
t. XIII, p. 240.
3) Le compte-rendu le plus pénétrant et la discussion la plus approfondie
que ce livre important ait inspirés, se trouvent dans l'article, instructif ii. tant
d'égards, de M. Noldeke, dans la Zeitschrift der deutschen morgenliindischen
Gesellschaft, 1886, p. !48 ii. 187. Aucun lecteur du livre de M. Robertson
Smilh ne devrait négliger de lire cet article.
4

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS
50
accompagnement de cérémonies el de sacrifices, coutume
qui s'est d'ailleurs conservée dans l'Islam avec quelques modifications de forme extérieure 1 •
Ainsi je suis amené a revenir encore une fois sur cette
particularité de la religion arabe pour mettre en lumiere
quelques points laissés dans l'ombre auparavant.
Il est tout d'abord intéressant de constater de quelle fa&lt;¡on
la pratique pai:enne de se dépouiller de sa chevelure en
l'honneur des morts s'est maintenue dans l'lslam. Ce sont
naturellement les Bédouins qui se présentent a nous comme
les conservateurs des anciens usages pai:ens, sur ce point
comme sur tant d'autres que nous avons indiqués en étudianl
le culte des ancetres et des morts. Selah-Merrill, auquel
nous sommes redevables de nombreuses communications
nouvelles et intéressantes sur la région a l'est du Jourdain,
a observé chez les Bédouins de cette région, visités par lui au
nom de la Société américaine de Palestine, que les femmes
déposent encore aujourd'hui plusieurs boucles de cheveux
sur la tombe des morts éminents 2 • Cette observation confirme le récit du mº siecle de l'hégire, d'apres lequel les
Charigites avaient coutume de se raser la tete aupres du tombeau de leur chef ~ali~ b. al-Mu~arri4, qui s'était révolté
contre le khalife en l'année 86 ª. En pareil cas, le sacrifice de
la chevelure n'est en aucune fac¡on un témoignage de deuil,
mais un bommage au défunt. Ailleurs ce meme acte perd sa
valeur primitive d'acte de culte pour ne plus etre qu'une manifestation de la douleur; mais il n'en faut pas moins le considérer comme une transformation de l'acte religieux primitif.
11 en est ainsi dans divers récits comme le suivant: Le khalife

f) Robertson Smilh, l. c., p. i52 et suiv.
2) East of the Jordan, a record of travel and observation in the countries of
Moab, Gilead and Bashan. Londres i88i, p. 511 .
3) Ibn Durejd, Kitab alrishtiqaq, éd. Wüstenfeld, p. 133. La coutume de
se raser la téte passait, du temps de Mu'awija I, pour étre un signe distinctif
de ces dissideuls poliliqucs de _!'islam. lbid., p. 139.
·

LE SACRIFICE DE LA CHEVELURE CHEZ LES ARABES

i
1

5i

Abd-al-Malik, apprenantla mort d'Abdallahb.-al-Zubeir, fait
couper ses propres cheveux et ceux de ses petits-enfants 1 •
11 semble, en particulier, qu'il faut attribuer une valeur
religieuse a la coutume que l' on signale chez les anciens
Arabes d'apres laquelle le guerrier se rasait la tete avant
d'aller au combat, pour indiquer qu'il se consacrait a la
mort 2 • Le philologue auquel nous empruntons ce récjt n'y
voit que la mention d'une pratique exceptionnelle a laquelle
les Baml Bekr se seraient livrés dans une occasion spéciale,
pendant la guerre contre les Taglibites, ce qui aurait valu a
cette journée le nom de jaum-al-ta~aluq, c'est-a-dire « jour
ou l'on se rase les cheveux » ou le Talj,laq-al-limam 5 • Alors
m~me qu'il en serait ainsi, il ne parait pas douteux qu'en se
rasant la tete afin de se faire reconnaitre des leurs, les
Bekrites faisaient une fausse application de la vieille coutume
pa'ienne. Maisil est permisde conclure de la série des faitsque
nous connaissons actuellement, concernant la signification
religieuse du dépouillement de la chevelure chez les anciens
Arabes, que les Banft Bekr, en se coupant les cheveux avant
le combat, n'avaient pas uniquement pour but de se fournir
un moyen de se reconnattre. Le combat livré pour sauvegarder l'honneur de la tribu n' était pas pour les anciens Arabes
une simple lutte politique. La vie de la tribu était intimement
liée a la vie religieuse de l'Arabe ; les travaux de M. Robertson
Smith l'ont montré plus clairement encore qu'auparavant. Il
n'y a rien d'étonnant a ce que les guerriers se préparent par
un acte de consécration religieuse pour un combat de cette
nature. C'est ainsi qu'unhéros arabe, appelé « Q'homme) fatal»
lorsque les Banft Lihjan ont tué son protégé pendant sa
maladie, se consacre a l'accomplissement du devoir le plus
auguste pour l'Arabe, la vengeance du sang, en se rendant
i) A.nsdb al-ashrdf, éd. Ahlwardt, p. 74,
2) Istibsalan lil-maut, A.l-Tibrid sur Hamdsa, p. 253, 17. Rückert, 1,
p. i93.
3) Diwdn de '.farafa, n• U,.

�52

REVUE DE L'HISTOIRE DES B.ELIGIONS

a la Mecque, en touchant la pierre angulaire de la Ka'ha et
en faisant le tour du lieu saint. U ne marche contre les Baml
Lihja.n pour venger le sang de son protégé qu'apres s'Mre
sacré préalablement par ces acles religieux 1 • Cet exemple
n01as montre qu'il n'y avait chez lesArabes rien d' exceptionnel
a se consacrer par des pratiques religieuses a l'accomplissement des devoirs imposés par l'honneur de la tribu.. Telle
doit etre aussi la véritable signification de cette coutume, de
se raser les cheveux avant le comhat.

LA CROYANCE A L'IMMORTALITÉ DE L'AME
CHEZ LES ANCIENS IRLANDAIS •

1) Lieder der Hudhejliten, n• !98, éd. Wel,lhausen.

Les Gaulois ont été en France l'objet de nombreuses
études; on voulait connattre dans ses moindres détails l'histoil'e de nos ancMres. Plusieurs écrivains ont tenté de tracer
un tablean complet des mreurs, des coutumes, de la religion
des anciens Celtes, et comme les auteurs grecs et latins ne
leur fournissaient que peu de renseignements, l'imagination
des écrivains suppléa trop souvent au manque de documeilts.
Des lors, ríen n'a paru plus clair ni moins contesté que les
origines gauloises de notre histoire nationale : rien cependant
n'était plus obscur ni plus sujeta discussion. Ce n'était pas
en torturant des textes que l'on pouvait arriver a connattre
mieux les anciens Celtes : il fallait chercher dans les traditions des peuples celtiques encore existants, les restes des
traditions communes a toute la race.
L'antiquité ne nous a guere laissé sur les croyances des
Celtes que des documents tres courts et peu détaillés. César,
par exemple, se borne a nous citer les noms des dieux
romains auxquels il a identifié, nous ne savons avec quelle
justesse, les divinités gauloises. Des inscriptions nous font
connattre les noms de quelques dieux celtiques, mais ne nous
apprennent ríen au sujet de leurs attributs. La littérature
1) Voir le savant ouvrage de M. d'Arbois de Jubainville, Le cycle mythologique irlandais et¡la mythologie celtique, p. 344.-366.

�54

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELTGIONS

L'IMMORTALITÉ DE L' AME CBEZ LES ANCIENS IRLANDAIS

épique de l'Irlande, au conlraire, nous offre une grande
richesse de récits mythologiques. Les croyances irlandaises
pourrontnous donnerune idée de ce qu'étaientles croyances
gauloises. Si chaque peuple celtique a dt1 développer, selon
son caractere et ses mreurs, certaines parties de la religion
primitive commune a tous les Celtes, il est néanmoins vraisemblable de supposer que plusieurs des traits qui caractérisent la mythologie irlandaise étaient, dans le passé , la
· marque distinctive que les anciens Celtes avaient imprimée aux
croyances indo-européennes. La plus ancienne littérature du
pays de Galles a conservé aussi quelques restes des traditions
primitives; mais nous connaissons la légende épique galloise
sous sa forme la plus ancienne surtout par les poemes franoais
du cycle d'Arthur, et il peut étre difficile parfois de distinguer daos ces poemes les idées celtiques des idées francaises.
La comparaison entre les traditions religieuses des Gallois et
des Irlandais n'est pas toujours possible ni toujours sftre.
Pour le sujet que nous allons traiter, apres avoir établi sur le
témoignage des anciens, la croyance des Celtes a l'immortalité de l'Ame, c'est a lalittérature irlandaise que nous aurons
recours pour savoir comment les peuples celtiques ont
concu cette doctrine, et de quelles fictions ils l'ont ornée. Sur
ce point, la poésie épique de 11rlande est notre principale
source d'informations.
La légende irlandaise, qui nous a été transmise par .
des manuscrits dont les plus anciens ne remontent qu'au
xnº siecle, n'a pas toujours conservé intactes les anciennes
croyancesceltiques. Le christianisme et la science historique
contribuerent a transformer la légende mythologique. Apres
les poetes dont l'imagination divinisa les anciens héros et
orna de fables leurs exploits, vinrent des historiens qui, par
un exces contraire, transformerent les dieux en rois et les
héros en guerriers. Chassés du ciel, les dieux descendirent
sur la terre. L'ancien Olympe celtique, le sid, devint un palais
des rois d'Irlande. Le Mercure gaulois Lugus monta sur le
treme en t869 avantJ.-C. et gouverna quarante ans le peuple

irlandais. Ainsi transformé leldieu paien Lug était méconnaissable. Les autres dieux furent aussi réduits a des proportions humaines. Cependant les légendes paiennes n'avaient
pas disparu, en meme temps que les personná.ges divins
des chants épiques des file.
Le christianisme naissant ne pouvait tolérer des récits qui
auraient rappelé a tout moment aux nouveaux convertís
leurs anciennes erreurs. l\iais ces chants merveilleux, qui
célébraient l'ancienne gloire de l'Irlande et la valeur de ses
héros tenaient au coour meme de la nation. On ne pouvait
songer a les détruire et a en effacer la mémoire : on sanctifia
le texte pai:en par de pienses interpolations. Conchobar, roi
d'Ulster qui vivait dans les premiares années de l'ere chrélienne, mourut de douleur, nous dit la légende reclifiée, en
entendant raconter la mort de Jésus-Christ. Il était des lors
impossible de condamner la vie pa'ienne de Conchobar :
une mort si édifiante rachetait ses faules. Dans le récit intitulé« l'Expédition de Connle », dont nous donnons plus loin
la traduclion, une femme venue du pays des dieux et des
morts prédit la chute de la religion druidique et l'avenement
du christianisme. C'est ainsi que la mythologie irlandaise
devenue épopée chrétienne est parvenue jusqu'a nous, un
peu déguisée, mais non méconnaissable. S'il est parfois difficile de déterminer quelles étaient les attributions d'un dieu,
et a quelle divinité grecque ou romaine on doit le comparer,
du moins les principales croyances des anciens Irlandais
ressortent netlement du milieu des légendes merveilleuses
ou les poetes avaient chanté les longs exploits des dieux et
des héros de leur pays.
La croyance des Celtes a l'immortalité de l'Ame, attestée
par les anciens, est exprimée tres clairement dans de nombreux passages de la littérature irlandaise. Elle était le fonds
méme de l'ancien enseignement druidique: « in primis hoc
volunt [Druides]persuadere, non interfre animas 1 ». Parmi les
i) César, De bello gallico, VI, 14.

�56
REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS
textes irlandais qui nous montrent les héros partant pour le
pays des morts, un des plus intéressants et des plus anciens
est le récit de l'Expédition de Connle. Mais, si la croyance
celtique a l'autre vie n'est pas a démontrer, les détails que
nous fournit la littérature mythologique de l'Irlande sur le
pays des morts, sur ses habitants et leurs occupations sont
assez peu connus. 11 peut Mre intéressant de chercher
comment l'imagination irlandaise, peut-étre méme l'imagination de tous les peuples celtiques, a tiré parti de cette
croyance pour orner ses merveilleuses légendes. Nous verrons
en méme temps comment des littérateurs chrétiens et des
historiens avides de précision ont retouché et quelquefois
défiguré les poétiques récits de la légende paienne.
Les Irlandais connaissaient fort bien le séjour des morts ;
les descriptions qu 'ils en font sont tres completes et ils prirent
soin d'expliqu~r d'ou leur venait cette science. C'est que
certains héros avaient été admis i\ visiter le pays mystérieux
des immortels, et avaient pu revenir sur la terre raconter
les merveilles qu'ils avaient vues. Les uns, comme Cuchulainn,
étaient partís pour la Grande-Plaine a la recherche d'une
femme qu'ils aimaient. D'autres, comme Loegaire Liban, y
avaient été appelés par un messager divin qui venait sur la
terre demander aux hommes des guerriers pour combattre
les dieux. Malgré les enchantements du pays des immortel§,
les héros ne tardaient point a regretter leur patrie et dans
les plaisirs continuels du peuple des morls il leur arrivait
de regretter les quelques jours heureux qu'ils avaient passés
parmi les vivants. Mais ils ne pouvaient retourner sur la
terre, que montés sur des chevaux et ne devaient point en
descendre. S'ils touchaient le sol, ils mouraient a l'instant et
jamais ils ne revenaient daos la contrée merveilleuse qu'ils
avaient quittée. Lorsque Loegaire vainqueur revint avec ses
cinquante guerriers du pays des morts, il ne resta en Irlande
que quelques instants, pour dire adieu aux siens et leur
chanter les plaisirs de son nouveau séjour. Seul, . le héros
Cuchulainn, ramenant la déesse Fand qu'il avait épousée,

57
put continuer sa vie humaine apres avoir séjourné dans le
pays des morts. Mais Cuchulainn échappaitalaloi commune.
Dans une légende plus moderne, Oisin, moins heureux que
Loegaire, tomba de cheval en voulant porter aide a des
hommes qui essayaient de soulever un fardeau. A l'instant,
il perdit sa jeunesse et sa ~auté et fut réduit a errer par
l'lrlande, cherchantle pays t 1chanté dont il ne put retrouver
la route.
11 était difficile pour un vivant de se rendre dans le pays
des morts. Le plus souvent, il fallait traverser lamer et, sur
les navires des hommes, c'était un voyage long et pénible.
Mais Plutarque nous apprend qu'il y avait au nord de la Gaule
des marins mystérieux chargés de conduire les morts au dela
de l'Océan. Montés sur des navires d'origine inconnue qui
portaient une charge invisible, ils arrivaient en un coup de
rame au terme de leur voyage. Les navires des dieux conduisaient aussi dans le pays des morts des vivants qui n' en sont
point revenus. Souvent un habitant du Sid s'éprenait d'une
mortelle ou, comme dans la légende de Connle, une déesse
recherchait l'amour d'un homme. Alors, sans pouvoir résister a l'ascendánt magique des immortels, les vivants les suivaient dans le pays des dieux. lis montaient darni une barque
de verre 1 et arrivaient rapidement au terme de leur voyage.
En partant au coucher du soleil, ils pouvaient aborder a la
Grande-Plaine avant la nuit. 11 y avait d'ailleurs, pour se
rendre dans le pays des morts, d'autres moyens que la traversée maritime. Pour aller au secours des immortels. Loegaire et ses guerriers se précipitent dans un lac et arrivent,
apres avoir marché quelque temps, devant la forteresse divine
qu'ils devaient assiéger. Enfin, on voyait quelquefois, aux
temps héro1ques, voler dans les airs des cygnes blancs,
L'IMMORTALITÉ DE L'AME CHEZ LES ANCIENS IRLANDAIS

1) La barque de verre se retrouve dans le poéme de Tristram. L'accord de
la littérature irlandaise avec la littérature galloise telle que nous pouvons
la connaitre par le poeme fran~ais, démontre que nous sommes en présence
d'une ancienne croyance cellique.

�58

REVUE DE L'IllSTOIRE DES RELlGIONS

attachés deux a deux par des chaines d'or ou d'argent. C'élaient des dieux qui retournaient dans leur pays, emmenant
avec eux les mortels qui avaient su leur plaire. Ces héros qui
n'avaient pas eu a subir la mort pour pénétrer dans le pays
des immortels, devenaient rois et gouvernaient comme les
dieux eux-memes un peuple de morts.
En effet, le pays merveilleux qui re&lt;¡oit les hommes apres
leur mort, est en meme temps la demeure des dieux. Quand,
apres de terribles combats, les dieux de la nuit, les Fomore,
furent forcés d'abandonner l'Irlande aux dieux du jour, les
Tuatha De Danann, ils se retirerent daos le pays des morts.
A leur tour, les Tuatha De Danann, chassés par les fils de
Milé, se disperserent, les uns pour aller habiter des tles lointaines peuplées comme la Grande-Plaine, de femmes et de
jeunes filies, les autres pour se construire daos les profoodeurs de la terre des palais merveilleux qui offraient les
memes magnificences que les demeures du pays des morts
et dans lesquels personne ne mourait. Quand les historiens
voulurent dooner aux faits légendaires la valeur de faits
réels, ils rechercherent l'emplacement de ces palais fameux
et trouverent aux places que la tradition leur assignait, des
monuments funéraires et des cimetieres. Ils en conclurent
que c'étaitlaqu'un des peuples primitifs d'Irlande, les Tuatha
De Danann, avait enterré ses principaux chefs, Dagdé, Lug,
Ogmé 1 • Il est difficile d'admettre cette explication ; mais
elle nous fait entrevoir quel était le seos de la légeode irlandaise. Quaod les morts ont été déposés dans leur demeure
souterraine, ils y trouvent des magnificences et des plaisirs
bien supérieurs a ceux dont ils ont joui sur la terre; et ils
go1itent dans les demeures des dieux un booheur qui ne finit
point. L'idée que se faisaient les Irlandais de palais situés
sous la terre et ou s'étaient retirés les dieux, est une aulre
forme de leur croyance a l'immortalité de l'Ame.
Lorsque l'évhémérisme irlandais eut transformé les dieux
1) C'est l'Ogmios, de Lucien.•

L'IMMORTALlTÉ DE L' AME CHltZ LES ANCIENS IRLANDAIS

59

en rois, fixé la date de leur regne et de leur mort, déterminé
le lieu de leur sépulture, il fallut donner plus de précision
aux vagues renseignements que fournissait la légende sur la
position géographique du pays des dieux. Comme on devait
traverser lamer pour s'y rendre, les pays loiotains, peu coonus et situés au dela de l'Océan, furent l'un apres l'autre
désignés comme la terre mystérieuse de la seconde vie. Une
croyance ancienne faisait venir les Irlandais du pays des
morts et leur donnait pour ancetre Milé, un des rois des
morls. Nennius les fit venir de l'Espagne sous la conduite de
Milé, le chef du peuple qui succéda dans la domination de
l'Irlande aux Tuatha De Danann. D'autres écrivains donnerent aux Irlandais la Scythie pour pays d'origine. Les fils
de ~filé étaient venus de Scythie par la Caspieone ou par le
Pont-Euxin d'apres certaios auteurs, par la Baltique d'apres
d'autres. Mais l'ancienne doctrine celtique dont nous avons
parlé plus haut et d'apres laquelle les morls étaient transportés en un seul coup de rame dans leur nouveau séjour,
place le pays des immortels sur la cote occidentale de la
Bretagne. Quant a la légende irlandaise, elle désigne le pays
des morts par les noms de Grande-Plaine, Plaine agréable,
Grand-Rivage, et n'en détermine point la situation géographique. Cependant, elle nous apprend que, de la cote orientale de l'Irlande, on apercevait au dela de la mer une grande
tour aux contours indécis. Ceux qui s' en approchaient reconnaissaient qu' elle était en verre ; dans les ouvertures des
créneaux apparaissaient des formes qui ressemblaient a des
hommes. Quiconque essayait d'aborder au pied de la tour
était emporté par les flots de la mer. C'était la forteresse
enchantée qui gardait l' entrée du pays des morts, pays situé
au dela de l'Océan et dont on apercevait les rives de la cote
orientale de l'Irlande.
Au dela de la tour de verre s'étendaient des plaines fertiles plantées d'arbres étranges. Quelques-uns avaient des
branches d'argent auxquelles pendaient des pommes d'or.
Ces pommes d'or avaient une propriété merveilleuse. Quand

�6t

REVUE DE L'HISTOlllE DES RELIGIONS

L'UIMORTALITÉ DE L'illE CHEZ LES ANCIENS IRLANDAIS

on les heurtait l'une contre l'autre, elles produisaient un son
si harmonieux qu'on ne pouvait l'entendre sans oublier tous
ses maux. Au pied des arbres coulaient des ruisseaux de vin
et d'hydromel. La pluie qui rafratchissait la terre était de la
hiere. Les porcs qui parcouraient la plaine renaissaient une
fois mangés pour des nouveaux festins. Partout une agréable
musique flattait l'oreille et ravissait l'ame par ses douces
mélodies. C'était bien la la vie que le Celte avait pu rever sur
la terre. Toujours jeune, toujours beau, couronné de fleurs,
il passait ses jours dans de longs festins, ou la hiere ne
cessait pas de couler et ou la viande de porc ne manquait
point. Jamais il ne s'élevait de querelle pour savoir a qui
devait revenir le morceau du plus brave. Ríen ne troublait
les plaisirs des immortels. Le Celte retrouvait dans l'autre vie
les trois choses qu'il avait le mieux aimées sur la terre : la
musique, la bonne chere et aussi la guerre.
On sait que la coutume des anciens Celtes était d'enterrer
le guerrier avec ses armes; c'est que dans la Grande-Pláine,
sa seconde vie devait se passer dans de nouveaux combats ;
la guerre, sa plus chere occupation dans le pays des vivants,
était au nombre des plaisirs du peuple des morls : la les
guerriers sont armés d'armes éclatantes, ils brilleot de 1' éclat
de la jeunesse, leur téte est couronnée d'une chevelure
couleur d'or. Les hatailles sont plus acharnées et plus
terribles que sur la terre, et ce sont des fleuves de sang qui
coulent dans la Grande-Plaine. Quelquefois des vivants
venaient preodre part aux luttes des morts ; des immortels
allaient demander du secours aúx hommes. C'est ainsi que
Loegaire Liban partit d'Irlande avec cinquante guerriers et
fil triompher la cause de ses alliés divins. Ctlchulainn, le
fameux héros de l'Ulster, pour obtenir la main de la déesse
Fand, dut aller comhattre des dieux ennemis de la famille
de sa fiancée. Ainsi, les plaisirs et les combats se partageaient
la nouvelle vie des Celtes. Ils vivaient heureux sous la
domination de Tethra, l'ancien roi des dieux de la nuit,
des Fomore , devenu roi supreme des morts. Autour de

Téthra se groupaient d'autres rois inférieurs, des rois de
provinces. Dans l'expédition de Connle, la déesse cite le
nom de l'un d'eux, Btladach. L'empire des morts était
organisé politiquement comme l'Irlande.
Dans les croyances celtiques, l'homme renaissait dans
l'autre vie tel qu'il avait été sur la terre, avec ses passions et
ses plaisirs, mais son ame passait dans un nouveau corps,
jeune et beau, en pénétrant daos le pays des immorlels. Le
texte de César: lmprimis hoc volunt persuadere, non interire
animas, sed ah aliis post mortem transire ad alios, n'implique
pas une croyance a la métempsycose, telle que la concevait
Pythagore. 11 arrivait cepeodant quelquefois qu'un héros
avait le privilege de revMir un corps nouveau dans cette vie
au lieu de le revétir daos l'autre vie. Ainsi Mongan, roi d'Ulster au commencement du~sixieme siecle, n'était autre que le
célebre Find,: mort deux siecles avant la naissance de Mongan. Mais jamais l'ame d'un homme ne passait dans le corps
d'un animal. La légende irlandaise dans laquelle on voit
Tuan mac Cairill devenir successivement cerf, sanglier, vautour, saumon, puis de nouveau homme, s'explique facilement. Quand les Irlandais prirent au sérieux les récits fabuleux sur les premiers temps de l'histoire de leur pays, ils
voulurent expliquer comment ils étaient si bien renseignés
sur ces époques lointaines. Ils imaginerent un étre qui ,
sous diverses formes, avait été témoin de tout ce qui s'était
passé en Irlande pendant au moins quinze cents ans. La docfrine celtique sur la métempsycose est fort différente de la
doctrine pythagoricienne; sauf de rares exceptions, le nouveau corps que revetaient les ames apres la mort, se trouvait
dans l'autre monde, et c'était dans le pays des morts que les
hommes passaient leur seconde vie.
La croyance a l'immortalité de l'!me, dans la religion primitive des anciens Irlandais, est, comme on le voit, assez
différente de la m~me croyance transformée par le christianisme. L'idée des peines et des récompenses futures est
entierement absente de la doctrine pa'ienoe. Apres la mort,

60

�1

L IMMORTALITÉ DE L' AME CHEZ LES ANCIENS IRLANDAIS

62

REVU.t: DE L'BlSTOIRE DES RELIGIONS

l'homme renail pour une autre vie, mais une vie qui sera
semblable a celle qu'il a menée sur la terre. Aussi, le gucrrier gaulois ne craint point la mort, il doit retrouver dans
l'autre monde ses esclaves, ses chevaux, tous les objets qui
lui ont appartenu et se livrer aux memes occupations q?e
sur la terre. Le créancier qu'une maladie mortelle a surpris,
avant qu'il ait fait ses recouvrements, ne craint point pour
son argent. Il sait que tot ou tard son débiteur viendra le
rejoindre dans la Grande-Plaine el que les engagements terrestres ne sont point déliés par la mort. Pour les Celtes, la
vie nouvelle est la continuation, non la compensation de la
vie humaine. Comptant sur la force de leur bras et la trempe
de leurs armes, ils ne s'en remettaient qu'a eux-memes du
soin de punir leurs ennemis pendant la vie qu'ils passaient
sur la terre, sans recourir a la justice divine. Mais, comme
s'ils avaient entrevo qu'au dela de la mort il y avait quelque
chose de plus noble et de plus grand que des agitations
semblables aux agitations humaines , la vie nouvelle fut
aussi pour eux une transformation en mero~ temps qu'une
suite de l'ancienne vie. Dans le pays des 1mmortels, les
plaisirs et les occupations guer~ieres des humains sont
devenus dignes des héros et des dieux.
.
Quelque imparfaite que soit la doctrine des anc1ens Irlandais sur l'immortalité de l'a.me, elle nous offre de précieux
éléments de comparaison avec la doctrine des autres peuples
indo-européens. De plus, elle peut nous servir a compléter
les rares documents que nous fournissent les auteurs de l'antiquité sur les croyances des Ga,ulois. C'es! ~a, j_e crois, ce
qui nous intéresse le plus dans 1 étude ~e 1 histo1re et de la
littérature épique des peuples néo-celbques : nous Y cherchons la trace qu'ont pu y laisser des récits plus anciens et
des idées d'une autre époque. Dans les chants des anciens
lrlandais, nous voulons retrouver un écho des chants gaulois ; et nous aimerons toujours a entendre parler de nos
ancMres.
Parmi les nombreuses légendes irlandaises qui onl gardé

63

quelques traces des croyances primitives des Celtes une des
plus intéressantes est la légende de Connle Ruad. C:est celle
qui nous donne le plus grand nombre de rensei&lt;Toements sur
l'immortalité de l'a.me telle que l'entendaient le~ Celtes. Malgré quelques retouches
dues a l'influence chrétienne , elle a
.
conservé assez bien sa couleur pa1enne. Enfin, elle nous est
parvenue sous une forme relativement ancienne.
Le principal manuscrit qui nous ait transmis cette lé(Tende
est le!Leabhar nah-Uidre (p. f 20, col. f); ce manuscritre~onte
a la fin du onzieme siele. M. d'Arbois de Jubainville dans
son Essai d'un catalogue de la littér'ature épique de l'Irlande
(p. f09), signale cinq autres manuscrits de l'expédition de
~onnle, que l'on peut dater du quatorzieme au seizieme
s1ecle. Le texte irlandais a été puhlié pour la premiere fois
avec une traduction anglaise par M. O'Beirne Crowe, dans le
Joumal of the royal historical and archaelogical association
of lreland, vol. III, 4th series, f874-f875, p. f28-f33.
La légende de Connle a-t-elle un fondement historique?
II est certain qu'au onzieme siecle Conn Cetchathach était
considéré comme un personnage historique. Si nous nous
en rapportons au manuscrit de la Chronique de l\farianus
Scotus, conservé ala bihliotheque du Vatican et auxAnnales
de Tigernach, éditées par O'Conor 1, Conn ;égna de f 69 a
189. 11 eut pour successeur Art, surnommé l'Unique. Sans
doute, les chroniqueurs irlandais du onzieme siecle avaient
a leur disposition des documents plus anciens. Rien d'aill~ur~ n'empec_he de_ croire a l'existence du roi Conn, qui
~1vait au deux1eme s1ecle de notre ere, et qui eut deux fils;
1 atoé, Connle, serait mort du vivant de son pere, comme
nous le voyons par la légende; le second, Art, serait monté
sur le trOne a lamort de Cono, en t89, comme le rapportent
les chroniques irlandaises.

1) Rerum hibernicarum scriptores, t. II, p. 32-34.

�L'IMMORTALJTÉ DE L' AME CHEZ LES ANCIENS IRLANDAIS

64

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

65

Ils avaient tous entendu ce que disait la femme, mais ils ne la
voyaient pas.

L'expédition de Connle Ruad, flls de Conn Cltchathach •.

Pourquoi dit-on Art l'Unique1 Cela n'est pas difficile a expliquer.
Un jour, Connle Ruad •, fils de Conn Cetchathach • était a
cóté de son pere sur les hauteurs d'Usnech. Soudain il vit une
femme magnifiquement vetue qui s'approchait de luí. Connle lui
adressa la parole: D'ou viens-tu, femme! dit-il. -Jeviens, répondit la femme, des terres des vivants, du pays ou l'on ne connait ni
la mort, ni le péché, ni le scandale.
Nos festins prolongés n'ont pas besoin de préparation; jamais
une querelle ne trouble nos belles réunions. Nous habitons le
grand Sid 4 ; aussi on nous appelle le peuple des Side. • Avec qui
parles-tu, dit Conn a son fils! , Car personne ne voyait la femme,
excepté le seul Connle. La femme répondit :
11 cause avec une femme jeune, jolie, de noble naissance, Qui
n'a · A craindre ni mort, ni vieillesse. J'aime Connle Ruad. Je
!'invite a venir a Mag Mell' ou regne un roi Boadach 8 l'immortel;
nulle plainte, nul malheur dans son pays, depuis qu'il a pris le
pouvoir.
Viens avec moi, Connle Ruad, au cou coloré, éclatant comme la
lumiere 1 11 faut qu'une couronne d'or soit placée sur la tele,
comme embleme éternel de ta dignité royale. Si tu le veux, jamais
ne se flétrira ton corps, sa jeunesse, sa beauté jusqu'au jugement
favorable '.
'-

Connle adressa la parole a son druide, dont le nom était Coran.
1) Le texte irlandais sur lequel nous avons traduit ce morceau a été
publié, par E. Windisch, Kui·zgfasste irische Grammatik, p. 118-i21.
2) ,, Le Rouge. »
3) « Qui combat cent guerriers. »
4) Séjour desdieux.
5) « Plaine agréable. »
6) « Victorieux. »
7) C'est une idée chrétienne introduite dans le texte paien. Les paroles de
la femme, ainsi que la réponse de Cono. sont en vers dans le manuscrit
irlandais.

Je t'implore Coran aux chants célebres, a la vaste science, un
ordre rigoureux m'est donné, il est plus fort que roa volonté et
plus fort que roa puissance. Jamais je n'ai Iivré parcil combat
depuis que j'ai pris le pouvoir.
Plus forte que toutes les armes, une forme invisible me tourmente et chante autour de mon fils pour l'enlever par sorcellerie
d'aupres de moi, le roi d'Irlande, et des charmes magiques de
femme l'entrainent.
Alors le druide chanta contre la voix de la femme, a.fin qu'on ne
l'entendit pas, et aussi pour que Connle ne la vit plus.
Mais la femme en partant chassée par le chant magique du
druide, avait donné une pomme a Connle. Celui-ci fut jusqu'a la
fin du mois sans boire ni manger. Aucun mets ne lui plaisait
. sa pomme. La pomme ne diminuait pas; chaque fois qu'il en'
smon
m~n~eait, elle restaitintacte. Puis Connle devint soucieux: 11 pensait
a la femme
, .
. qu'il avait vue. Le jour ou le mois fut terminé, il
etait avec son pere a Mag-Archomman, lorsqu'il vit devant lui la
meme femme qui lui dit :
Connle, t?i q~i es assis a une place élevée parmi les mortels qui
passent, t01 qm attends la mort si redoutée, des etres immortels
t'invitent a venir vers eux; tu es un héros pour le peuple de Tethra
il veut te voir chaque jour daos les assemblées de tes ancetres a~
milieu de ceux que tu as connus et qui te sont chers.
Lorsque C onn entendit la voix de la femme, il dit a ses gens :
• Appelez le druide, qu'il vienne vers moi, voici qu'aujourd'hui la
voix de cette femme se fait encare entendre. » La femme lui
répondit:
Conn Cetchathach, l'art du druide n'a plus de puissance dans
peu de temps il atteindra le Grand rivage 1 • Le Juste viendra bientót

..

i)

«

U atteindra le grand rivage

»

signifie

«

il mourra ».
5

�66

1

llEVUE DE L HIST01RJ,; DES RELIGIONS

avec de nombreux et illustres compagnons, et sa loi détruira les
sortileges des druides, ces péchés inspirés par la bouche du démon
noir et trompeur 1•

,

Conn s'étonnait que Connle ne répondit rien a personne si ce
n'est : e la femme est venue. &gt; - As-tu compris, lui dit-il, ce qu'a
dit la femme, Connle? Connle lui répondit : Ce qu'elle demande
m'est facile a exécuter ; une chose me retient : c'est que j'aime roa
famille. Cette femme me cause bien du tourment.

LE SENS PRIMITIF DES MOTS LATINS

AUGUR ET GENIUS

Alors la femme répondit et parla ainsi :
Tu m'aimes, qu'importe que les tiens te regrettent !
Dans une barque de verre, nous pourrons alteindre le Sid de
Boadach.
C'est une terre étrangere ou il n'est pas difficile d'aller.
Je vois le soleil brillant qui baisse; quoique notre pays soit loin,
nous y arriverons avant la nuit.
C'est la terre du plaisir pour quiconque la parcourt.
Notre race ne se compose que de femmes et de j eunes filies.
A cette réponse de la femme, Connle quitta les siens et sauta dans
la barque de verre. Sqn pere et ses amis le virent s'éloigner peu a
peu. Ils regarderent tant que leurs yeux purent l'apercevoir.
Connle et la femme disparurent sur l'étendue de la roer et, depuis,
jamais on ne les a revus, on ne sait ou ils sont allés.
Comme Conn et les siens restaient assemblés pensifs, ils virent
s'avancer vers eux Art, le fils de Conn. « Art est fils unique
aujourd'hui, dit Conn, il est vraisemblable qu'il n'a plus de
frere. » - e Tu as bien dit », répondii Coran. e Ce nom , Art
Oenfer ll sera toujours le sien et ne le quittera pasa !'avenir, a partir
d'aujourd'hui. &gt;
G. DOTTIN.
1) Toute cette slrophe est d'inspiralion chrétienne. Le juste annoucé doit
etre saint Palrice.
2) « L'unique. »

Le mot latin augur est-il, en ce qui regarde la syllabe
finale gur, en rapport étymologique avec gustus, comme le
croit M. Bréal 1 , ou bien ave e garrio, ainsi que le pensaienl
déjales anciens 2 , suivis en cela par plusieurs modernes? AuLrement dit, signifie-t-il gotlter, c'est-a-dire éprouver les
oiseaux ou les (faire) parler, les interpréter?
Sancta vocant augusta patres : augusta vocantu,·
Templa, sacerdotum rite dicata manu.
Hujus et augur ium dependet origine verbi ,
Et quodcumque sua lupiter auget op e.

Ce doute résulte lui-meme en grande partie de celui qui
s'attache a l'étymologie de l'adjectif augustus, que M. Bréal
fait dériver de augus, antécédent de augur, et auquel il attrihue le sens primitif de « consacré (par le¡.¡ augures) 3 ».
U paratt certain, en effet, que pour le savant professeur
du College de France les deux étymologies se nécessitent mutuellement et qu'il voit en particulier dans la seconde la justi1) Dictionnaire étymolog. latin, s. verb.
2) Voir en particulier Feslus au mot augur.
3) CI. Ovide, Fastes I, 561 , seqq.•

�68

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

LE SENS PRIMITlF DES MOTS LATINS AUGUR ET GENIDS

fication de la premiere. Malheureusement pour son systeme,
il est bien douteux que augustus dérive d'un_ mot augur,
signifiant présage, qui aurait existé dans l'anc1~nne langue
aupres de augur, nom d'agent, désignant les yret~es chargés
d'interpréter les présages fournis par certams 01seaux. En
tous cas, le seul passage (Att. chez Nonius, p. 488) ou l'on
trouve augura au pluriel neutre, daos le sens de présage_,
ramene plus surement aun nominatif singulier *augurum qu'a
augur.
. .
En tenant compte de la formation des adJecbfs semblables,
il est beaucoup plus naturel, a notre avis, de voir dans
augustus le dérivé d'un substantif perdu, *augos, *augus,
signifiant grandeur (cf. robustus, aupres de robos, robur) ~t
dont le correspondant exact s' est conservé ?~ns le sanskri t
ojas, force, puissance 1 • Quant aux sens rehgieux, de vénérable, adorable, que présente souvent augustus, a~pr~s de
celui de majestueux 2 , resté conforme a l'étymo~ogie, 11 n,e
fait pas difficulté, car on- le retrouve dans certams emplo1s
du verbe correspondant augeo 3 •
II ne nous semble done pas qu'on puisse s'autoriser de la
dérivation de augustus pour appuyer une ancienne transfor, mation de - *gus en - gur dans augur, et par la le rattachement de - *gus a gustus.
. .
.
Beaucoup plus satisfaisante est l'ancienne exph~ation~ qm
apparente la derniere syllabe de aug_ur a la parhe ~a~1~ale
de ,qarrio, « babiller, mur_murer, ». mais surtout et prim1bvement « parler, dire, ind1quer, faire connatt~e, » c?mme le
montrent bien le sansk. gir, &lt;&lt; voix, appel, mvoca~10n, » la
rae. gar, « appeler, célébrer, » et le gr. '(i1pu~, « voix, » d ou
le verbe y,¡púw, « parler, » etc.
1

1) Méme rapporL entre angustus dérivé d'un subsL. neutre *angos, qu! n_'est
pas resté daos la langue, et le sansk. amhas, action de serrer, constncllon,
angoisse .
.
2) Magestas est dans le méme rapport significatif avec magnus, ma3us, ele,
que augustus avec auges.
. . ·.
3,I Voir sur ce mot les Dict. de Freund et de Forcelhm-Dev1t,

69

- Gur, dans augur pour *avigur, est, eu égard a la racine
garr de garrio 1 , un adjectif verbal du genre de - fer daos
armifer, de- (ex dans ponti(ex, etc.; c' est-a-dire qu'il ne s' emploie qu'en composition et qu'on peut surtout le comparer a
- sul dans prtJJsul, exsul, etc., aupres de salio, et méme
poser la proportion - gur : garrio:: - sul : salio. En pareils cas d'ailleurs, le rapport de l'u et de l'a radicaux s'explique par de doubles formes, dont l'une s'est le plus souvent
perdue en tant que verbe conjugué ; autrement dit, le latin
avait a coté de garr dans garrio un doublet radical gurr ou
gur, qui se retro uve dans augur, et que le sanskrit a conservé
également dans de nombreuses formes paralleles a celles qui
sont issues de gar.
Le lecteur nous pardonnera ces détails d' ordre technique.
lis étaient nécessaires pour lui permettre de se formerune opinion sur une question intéressante, et qui se résume pour
nous dans la grande probabilité que l'augure a bien été
appelé, conformément a ses fonctions, « l'indicateur, l'interprete des oiseaux ».

Genius est un mot qui, selon toute vraisemblance, existait
déja dans la langue mere indo-européenne dont le latin est
dérivé; Je sansk. janya, qui lui correspond exactement, en
est la preuve. Janya est un adjectif dérivé de jana, adjectif
lui-méme a !'origine, en rapport avec la racine jan, engendrer, et signifiant « né, engendré, » comme - gena, - genus
ou - gnus (pour genus), en latín, dans les composés rurigena, « né aux champs, )&gt; primigenus, « premier né, » privignus, « engendré séparément, - par un seul des deux
époux, - b_eau-fils 2 • » Plus tard, jana est devenu substantif
1) Sur le rapporl du gro upe rr daos garrio avec le r simple de la rae. sansk.
gar, voir mes Essais de linguistique évolutionniste, p. 443-444.
2) Voir sur ce mol mes Essais de linguistique évolutionniste, p. 343-346.

�LE SENS PRIMITIF DES MOTS LATINS AUGUR ET GE:"ilUS
1

70

REVUE DE L HISTOlllE DES I\ELlc.lO'.'íS

avec le sens, si voisin du précédent, de créature, personne,
individu, homme. Quant a janya, issu de jana, comme
pitrya, palernel, dérive de pitar, pere, la signification primilive en est tres régulieremenl, « ce qui appartient a la personne ou aux personnes, ce qui la distingue ou les distingue. ,,
El tel est certainement aussi le sens primitif du mot latin
genius. Le dérivé ingeniurn en fournit la peuve. L'ingenium,
en effet, est le propre de l'iodividu, la maniere d' etre attachée
a l'ensemble de la personne et qui la caractérise, en un mol,
sa nature morale. Ce sens ressort nettement de passages
comme ceux-ci :
Jngenium novi tuum liberale, (Ter. Adelph., 4, 5,49.)
&lt;t J'ai connu ton caractere libéral. ,,
Ut ingenium est omnium lwminum ab lab01·e proclive ad

lubidinem. (Id., Andr., l, i ,50.)
&lt;( Comme le caractere de tous les hommes les éloigne du
travail pour les porter au plaisir. ,,
Novi ingenium mulierum : nolunt ubi velis ; ubi nolis,
cupiunt ultro. (Id. , Eun., 4, 7,42.)
« Je connais le naturel des femmes; offrez-leur quelque
chose, elles n'en veulent point, refusez-leur, elles le voudront. ,,
Vera loqui, etsi meum ingenium non moneret, necessitas

cogit. (Liv., 3, 68.)
« Quand m~me mes habitudes d'esprit ne me porteraient
pasa dire la vérité, la nécessité m'y contraindrait. »
l\fais la nature morale de l'homme se confond avec sa
valeur intellectuelle, d'ou le sens de« capacité, intelligence,
génie, i, pour le mol ingenium dans les expressions suivantes:
Vir acerrimo ingenio. (Cic., Or. 5.)
n Un homme d'un esprít tres pénétranl. »
Tardum ingenium. (Id., Or. 2, 27 .)
« Un esprit lent. i,
Jmbecillum ingenium. (Quint., 2, 8, 12.)
« Une faible capacité d'esprit. i&gt;

j,t

Variu~, fle~ibile, multiplex ingenium. (Plin., Ep.1, 16.)
« .~ne 1~telhgence ondoyante, souple, féconde. »

L ingenzum, en tant que faculté individuelle, a du reste été
tr~sporté aux choses inanimées pour en désigner les propriétés.
Lactis ing~nia et proprietates. (Sever., ./Etn., 214.)
« Les qualttés et les propriétés du lait. »
lngenium ejusmodi ligni est, ut urgentibus non cedat. (Gell. ,
f 2, 1 .)
« Ce bois est de telle sorte qu'il ne plie pas sous l'effort de
celui qui veut le courber. »
·
ln_qenium velox igni, motusque perennü. (Sall., ap. Non.
4, 235.)
« Le feu a pour propriété d'Mre actif el toujours en mouvement. »
A 1:~rigin~ et con~ormément a l'étymologie, le genius, ainsi
que 1 ingenzum, était le tempérament intellecluel ou moral
de l'individu, et non pas comme le voulait Censorin (De die
natal., 3), un Mre mythologique issu des dieux et pere des
homm~s, qu'on appelait genius meus parce qu'ilavait présidé
al.a ~~1ssance d~ chacun de nous (quia me genuit). Ce sens
pr1m1llf, nécess1té par la dérivation du mot genius, s'est conservé dans quelques passages des auteurs anciens :
Indulge genio: carpamus dulcia. (Perd., 5, 151..}
« Cede a l'instincl : cueillons les plaisirs. »
Victurus. geni~m d~bet habere líber. (Marl., 6, 60.)
« Pour vIVre bbre, 11 faut avoir du génie. »
Suu':" defraudans genium. (Ter., Phorm., i, 19.)
« Fa1sant torta ses gollts. »
. Le ge~i~s, considéré comme la personne morale, se dishng~a ams1 petit a petit de la personne proprement dite et
acqmt une sorte d'individualité idéale, qui rend bien coropte
de .son rOle ultérieur. D'a.boi:d,. chaque homme a son génie,
q?1 natt et meurt avec lm, ams1 qu'on le voit par ce passage
d Horace (Ep. 2, 2, 187 sqq.) :
S cit Genius natale comes qui temperat astrurn,

�72

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGlONS

Naturé/3 deus humané/3, mortalis in unum
Quodque caput, voltu mutabilis, albus et ater.
Prototype de la nature intellectuelle de l'homme, le genius
s'est rangé tout naturellement dans la catégorie des esprits
ou des etres surnat1,1rels et invisibles qui tiennent le milieu
entre l'humanité et les dieux. Aussi les génies président-ils a
la destinée de la personne a laquelle ils sont attachés et dont
ils sont a la fois la personnification morale et comme l'ange
gardien, pour emprunter un terme de comparaison aux conceptions chrétiennes. C' est tout particulierement-sous cette
figure que l'antiquité romaine les identifiait aux démons des
Grecs, dont l'origioe pourtant est bien différente.
Rien ne montre mieux, du reste, la relation élroite qu'ils
avaient primitivement avec la personne (jana; genus), et que
la est leur point de départ, que le caractere d'emprunt et
relativement récent, qu'ils revMent comme protecteurs ou
semi-divinités des lieux généraux ou particuliers, des groupes
d'individus, etc. On les voit, en effet, présider a telle contrée,
telle ville, tel fleuve, telle source, telle société, telle armée,
telle confrérie ; mais ces attributions ne semblent pas anciennes et, si l'on peut s'exprimer ainsi en pareille matiere,
elles ont une apparence artificielle.
En résumé, le genius loci est l'extension visible du genius
proprement dit, lequel n'était, nous ne saurions trop le répéter, que l'homme personnifié d'une maniere idéale dans !'ensemble de ses facultés psychiques.
PAUL REGNAUD.

LA RELIGION CHALDÉO-ASSYRIENNE 1

§ l. -

Les origines.

C'est en Chaldée que nous pouvons le mieux suivre les premiers
développements de la religion une fois qu'elle est entrée décidément dans le mouvement de l'histoire et de la civilisation. Nous
sommes cerlains que ces premiers développements furent partout
identiques, mais c'est en Chaldée que l'évolution religieuse ressemble le plus completement, dans sa premiere phase, a la religion
des peuples sauvages, telle que nous l'avons caractérisée.
11 faut distinguer avec soio entre les races et les époques, bien
que le type primordial ait conservé une sioguliere persistance.
L'édifice religieux s'est agrandi et élargi avec le temps, mais la
i) Le fragment suivant fait partie de l'introduction étendue qui doil former
le premier volume de la 3• édition de l'Histoire des trois premiers siecles de
l'Église chrétienne de M. E. de Pressensé entierement refait a nouveau sous
ce litre : L'ancien monde et lechristianisme. L'auteur a eu pour but principal
de retracer les évolutions de la conscience daos la période qui a précédé et
préparé l'avenement du christianisme, en la pla\!ant en quelque sorte daos
son milieu historique et mylhologique, a chaque phase nouvelle de cette
évolution. Il faut done chercher daos cette introduction plutOt une caractéristique des religions de l'ancien monde, qu'unehistoire proprement dile. L'auteur a néanmoins cherché a s'appuyer toujours sur les résultats les plus
incontestables de cette branche de la science contemporaine qui a pris de
nos jours un si riche développement. Nous ue donnons que les parties
essentielles du chapitre auquel est emprunté le fragment ici reproduit. (Note
de l'auteur.)

�74

1

75

REVUE DE L HJSTOIRE DES RELIGIONS

LA RELIGION CHALDÉO-ASSYl\IENNE

base est restée la meme. De la l'importance de se faire une juste
idée de la population et de la religion primitives de la Chaldée.
Le pays désigné sous ce nom ne comprenait qu'une partie de la
grande plaine mésopotamienne. Le golfe persique la bornait au
sud, le Tigre a l'est; a l'ouest, elle confinait au désert arabique ;
au nord, elle rencontrait de nouveau le Tigre au poinf ou il sépare
la haute et la basse Mésopotamie, enfin, elle se terminait a l'Assyrie sur laquelle elle devait exercer une si grande influence, tout
en subissant sa domination pendant des siecles. L'Euphrate et le
Tigre sont pour ces contrées ce qu'est le Nil pour l'Égypte. La
pluie y est rare, le ciel en été est d'une splendide et implacable
sérénité qui brule le sol; l'hiver y est froid avec peu de neige, par
conséquent sans humidité. La fertilité dépend du débord_ement des
deux fleuves, ce qui rend le climat souvent malsain; des miasmes
mortels s'exhalent de lavase que la crue laisse apres elle. L'habitant d'une telle contrée ne peut manquer de redouter tout particulierement le pouvoir malfaisant qu'il voit a l 'amvre dans la nature,
car il a sans cesse la mort sous ses pieds. La moindre vapeur qui
s'exhale des marais qui l'entourent prend l'apparence d'un souftle
destructeur. Le désert n'est pas loin avec les rafales de son vent
desséchant et souvent morteP.
Deux races principales ont occupé primitivement la Chaldée. La
premiere· se subdivise en deux embranchements : les Accadiens,
habitant les parties montagneuses du pays, et les Soumirs occupant
la plaine. La sec9nde de ces races, appelée Koushite, venait de
Bactriane, du pays de Koush. Sans qu'on puisse la rattacher avec
certitude a la race sémitique, elle avait de grandes affinités avec
elle'. On a beaucoup discuté sur !'origine de la premiere race. 11
est impossible de déterminer avec certitude son berceau. Se rattachait-elle a la race touranienne avec laquelle elle avait certainement des affinités de langue et de conception religieuse qui s'expliqueraient du reste par le simple fait d'appartenir au meme
degré de culture, ou bien venait-elle de la Bactriane? C'est ce qu'on
ne saurait décider dans l'état actuel de la science•. Mais ce qui est

decidément inacceptable, c'est l'opinion d'apres laquelle les Accadiens se confondraient completement avec la race sémitique et ne
se distingueraient pas des Koushites. Ceux-ci, de tout temp~
maitres de l'Assyrie, se sont sans doute melés ~e ~onne_he~re ~
leurs devanciers en Chaldée, avant de les assuJett1r; mais cesta
tort qu'on effacerait toute différe~ce de race ~ntre ,les uns et les
autres. u n fait dirimant s'oppose a cette confus10n, c est la permanence de la langue chaldéenne a l'état de langue morte, _dans les
livres sacrés de la religion officielle définitive, avec traduct10n assyrienne en regard. La dualité des langues implique la dualité des
races 1 •

1) Perrot et Chipiez, Histoire de l'a,•t dans l'antiquité, tome II, p. 9.
2) Tiele, Hisloire comparée des religions anciennes, p. 158.
3) M. Lenormant soutient éner giquement !'origine touranieime desAccadiens. La magie chez les Chaldéens, c. vu.

§ 11. _ Les phases de l'évolution 1·eligieuse.

Parcourons rapidement les trois périodes du développemen~ ~e
la religion chaldéo-assyrienne, en les mettant en rapport avec 1 h1stoire proprement &lt;lite. n n'y a pas lieu de sépar_er les deux pre·
mieres périodes, la seconde n'étant que le complement de la premiere•.
Si haut que nous portent les documents de l'histoire, nous t_r?uvons sur le sol de la Chaldée une population sorlie de la condit1on
sauvage. L'état social est réglé par une législation qui é!end_ sa
protection jusque sur l'esclave ; un systeme d'i~póts_r~gulie~s
fonctionne. Les redevances de la terre sont determmee_s so1t
selon le produit fixe, soit selon le produit courant •. La famille. est
fortement constituée ; désavouer son pere et sa mere est ~n cr1me
véritable. Le fils qui s'en sera rendu coupable sera rase et promené autour de la ville, puis chassé de la maison. L'abandon de
l'enfant est puni de la captivité; cependant les droits ne sont pas
1) M. Halévy, dans le Journal asiatique (juin 1875) a s_outenu l'identité des
Accadiens et des Koushites. Les conclusions de M. T_1el ~, que n ous avons
résumées, nous semblent se m aintenir dans les ex:actes hm1tes que perme l la
science (Tiele, ouv. cité, p. 158).
.
.
. .
2) La source principale est le grand r ecueil m~g1~e ~e la bibh~theque de
Ninive, qui a trouvé place dans le r ecueil des w scriptio_n s cuné~formes de
Henri Rawlinson, 1866. Ce recueil magique est une copie de~ v1eux _te~te~
accadiens fa ite au YII" siecle a vant I ésus-Chr isl, par Assourbampal, ro1 d As
syrie, a vec u ne traduction en regard.
. .
3) Frarn;ois Lenormant, Études accadiennes, tome IH, 3° livra1son, P· 8.

�LA RELIGION CHALDÉO-ASSYRIENNE

76

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

égaux entre la femme et le mari; la premiere est condamnée a
étre noyée pour la méme faute qui ne vaut que l'amende au second.
11 n'encourt pas une peine plus forte pour avoir maltraité son
esclave. Quelque imparfait que soit ce régime, i1 substituait daos
une certaine mesure le droit a la force. Ce n'est pas encore le temps
des grandes monarchies ; nous avons une sorte de féodalité sous
des chefs multiples, qui sont de vrais petits rois.
Le fonds de la religion ne dépasse guare l'aoimisme, mais celuici est porté jusqu'a ses dernieres conséquences, avec un essai de
cosmologie et de mythologie qui ne demande qu'a etre étendu et
systématisé pour devenir une religion complete. Ce premiar fonds
religieux est en réalité plein de désespérance et de terreur.
L'homme se sent partout entouré de la puissance mauvaise qui
lui fait la guerre et le poursuit. Elle est la, cachée daos les entrailles de la terre, d'ou elle sort comme de sa sombre taniere.
Elle s'en échappe par toutes les fissures. 11 la retrouve sur le cours
du fleuve, elle souffle avec le vent, gronde avec rorage, et, s'infiltrant daos son corps comme un miasma subtil, elle y introduit
ses poisons, ou se contente d'y glacer la vie. - Conformément a
l'idée mere de l'animisme, cette puissmice malfaisante se manifeste
daos une multitude d'esprits ou de démons qui s'enveloppent des
formes les plus diversas.
C'est daos le grand recueil magique de la bibliotheque de Ninive,
publié par Rawlinson, que cette croyance superstitieuse aux
démons se révele avec toute son épouvante. Daos les deux premiers livres, il les énumere et les décrit, tandis que le troisieme
est rempli des invocations aux dieux. De nombreuses formules
d'exorcismes sont destinées a conjurer le pouvoir de ces démons
qui peuplent les déserts, les apres sommets, la mer, les marais
et s'emparent du corps de l'homme pour l'agiter 1 • Puis vient
l'énumération de toutes les maladies et de tous les fléaux que
décpaine la meme puissaoce démoniaque ; on lui attribue la
peste, la folie, le cauchemar, les maladies et méme le célibat involontaire'. Le sombre gouffre d'ou cette puissance malfaisante est
toujours prete a s'élaocer, se creuse partout sur les pas de l'homme.

11 est au fond du Tigre et de l'Euphrate, comme sous les vagues
de la roer et daos les entrailles brulantes de la montagne 1 • Ces
démons parcourent pays a pres pays; ils stérilisent le sein de la
femme, chassent la mere de sa propre maison et la jettent au désert
avec son enfant. Ce sont eux qui arretent dans l'air le vol de l'oi~eau et jettent hors de son nid, au travers de l'espace, l'hirondelle
epouvantée. Chasseurs invisibles, ils poursuivent et frappent le
breuf et l'agneau. Ils pénetrent de maison en maison; nulle porte
ne les arréte. Ils tarissent le lait daos la mamelle. Ils sont la voix
qui niaudit et dont le maléfice poursuit l'hom:i¡ne en tout lieu.
Troublant jusqu'au vaste ciel, ils n'écoutent ni prieres, ni supplications. Ils sont les adversaires du Seigneur de la terre, ils tra. vaillent a la destruction des dieux. Ce sont les ennemis par excellence •.
Le monde ténébreux des esprits malfaisants a sa hiérarchie. A
leur tete sont les sept mauvais esprits qui ont pour séjour la profondeur de l'Océan; sous ces chefs terribles leur armée se répand
partout et revet toutes les formes depuis les fléaux et les maladies
jusqu'aux fantómes et aux visions terribles du sommeil.
Leur pouvoir maudit est dépeint avec une singuliere énergie
daos le fragment suivant de l'Art magique• :
11s sont sept, ils sont sept ;
Dans la profondeur de la mer ils sont sept,
Dans l'éther du ciel ils sont sepl,
Dans le fond de la mer ils sont sept.
11s ne sont ni males, ni femelles,
Ils ne prennenl pas de femmes, ils n'ont pas de fils,
lis ne connaissent ni l'ordre ni la coutume,
11s n' écoutent ni vreux, ni prieres,
Ils sont sept, ils sont sept,
11s sont les sept adversaires (les sept démons).

Les démons se localisent parfois. 11 y a un démon de la tete-,
des cheveux; il y en a un pour chaque membre. C'est contre ces
esprits malfaisants qu'il faut lutter par tous les moyens possibles.
1) Lenormant, La magie chez les Chaldéem, p. 72.
2) Id., p. 82.

i) Lenormant, La magie chez i,es Chaldéens, p, 34.
2) Id., p. 69.

77

3)

lstars Hollenfahrl, Schrader.

�78

REVUE DE L'HISTOIRE DES l\ELIGIONS

Le premier est l'invocation des dieux bienfaisants qui sont souvenl
convoqués tous a la fois comme dans cette priere : • Esprits, archanges, dieux tres grands, conjurez les démons t. &gt; Cette priere
libératrice est avant tout un exorcisme, une formule sacrée d'autant plus puissante que le nom invoqué est plus grand. Cette
importance donnée a la parole sainte est une conséquence naturelle de l'animisme. L'homme, a ce degré de son développement,
voit un esprit en toutes choses et applique cette nai:ve croyance au
langage. Sous le motil reconnait la présence d'une force mystérieuse. Celle-ci vient des dieux et s'infuse dans les formules
sacrées, le nom des divinités supérieures gardant une puissance
toute particuliere, Voila pourquoi toute formule pénétrée d'un
élément divin aura une action préservatrice. Ce qui est vrai de la
parole sainte ne l'est pas moins de la parole mauvaise ou de
l'imprécation. Celle-ci agit sur l'homme comme un méchant démon. Elle l'égorge comme un agneau et son dieu sort de lui. Le
cri mauvais l'enveloppe comme un voile et le charge de son poids.
De la la nécessité d'opposer la parole sainte a la parole maudite. • L'enchantement prononcé par le Seigneur de la terre
dépouille le sort hostile comme on dépouille une vigne, le met
en pieces comme une datte et le dénoue comme un nceud •. &gt;
Apres la parole sainte, un moyen efficace de dénouer ce nceud
de la malédiction est de faire passer la puissance mauvaise, le démon cruel, dans une représentation plastique. L'animisme implique
que réellement il s'y transporte et que lui-meme sort de l'homme.
C'est ainsi que pour conjurer et chasser le terrible démon de la
peste e qui, sans mains, sans pieds, dévore le pays comme le feu,
embrase l'homme, le couche malade comme un paquet de hardes •, &gt;
il faut en faqonner l'effigie symbolique et l'appliquer sur la chair
vivante du malade •. Pour compléter la guérison, il est bon de
reproduire aussi l'image des dieux bienfaisants et de la placer
devant la maison. Nous avons la l'explication des grandes figures,
moitié lion, moitié homme, placé sur le seuil des palais de Ninive
qui représentent les divinités, soit terribles, soit bienfaisantes. Le
i) Lenormanl, La magie chez les Chaldéens, p. 76.
2) Id., p. 90.

S) Jd., p. 96.
4) Id., p. iOi.

LA RELIGlON CHALDÉO-ASSYRlENNE

79

talisman, espece d'objet sacré, pénétré, lui aussi, d'une vertu divine, joue un róle important dans)a conjuration des démons. 11 suffit de placer de longues bandes d'étoffe blanche ou noire sur la tete,
sur la main, sur le pied, enfin sur tout membre malade, pour
chasser le démon, le fantóme, le spectre, le vampire, le sortilege, car
on oppose ainsi comme face a face la puissance divine a la puissance malfaisante 1 • Le talisman, dont les formes sont tres variées,
est comme une borne infranchissable posée par les dieux contre
les démons. C'est comme un piege ou se prend le maléfice. • Les
talismans rejettent le mauvais esprit dans les lieux stériles et l'enferment derriere la porte et le verrou; ses actes sont conjurés •. &gt;
Ces rites compliqués demandaient de nombreux officiants. D'apres
le livre magique, ils se rangeaient en trois catégories, les conjurateurs, les médecins, les théosophes ou pretres. Pendant longtemps,
la sorcellerie a joué un róle prépondérant dans le sacerdoce des
Chaldéens.
Jusqu'ici nous n'avons que les éléments animistes de la vieille
religion de la Chaluée. Les éléments supérieurs ne lui ont pas
manqué et s'y sont développés dans une véritable évolution mythologique. Le pays, bien qu'il ne fú.t pas favorisé exceptionnellement
comme d'autres contrées, avait sa beauté, sa grandeur. Le sol
finissait par récompenser le travail; il contribuait pour sa part a
stimuler l'activité de l'homme par les conditions séveres qu'il lui
imposait. La fécondité de la terre et surtout la sublimité d'un ciel
étoilé, rarement terni, parlaient d'une divinité propice et bienveillante. Comment les Chaldéens n'auraient-ils pas transporté daos
ces cieux immenses et sur cette terre féconde et parfois si merveilleusement parée, ce pouvoir invisible qui les enveloppait comme
tous les fils des hommes et se révélait au fond de leur étre 't Le
ciel, la terre et méme l'abime profond, qui n'appartenait qu'en
partie aux puissances du mal, furent tour a tour divinisés par eux.
L'image sous laquelle l'univers leur apparait est celle d'une
barque ronde renversée. La terre en forme la surface supérieure
convexe. La concavité inférieure appartient a l'abime terrestre,
demeure des esprits et des morts. Au-dessus de la terre, s'étend le
ciel CQnstellé des étoiles fixes, plus haut encore sont les planetes
1) Lenormanl, La magie chez les Chaldéens, p. 71.
2) Id., p. 116.

�80

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIO:SS

81

LA Rt;LIGIO~ CllALDÉO-ASSYRIE."iNt;

avec leur mouvement périodique. Entre la terre et le ciel est la zone
des ven~ et des tempetes. Chacune de ces zones a son dieu : Anna
réside dans le ciel supérieur, Ea sur la terre, Jfoulgé dans l'abime
inférieur. Ea représente surtout l'élément humide qui enveloppe et
féconde la terre ; aussi apparait-il sous la forme d'un poisson;
c'est l 'Oannes de Bérose. Par suite de l'anthropomorphisme élémentaire qui se retrouve a tous les degrés du développement religieux,
chaque dieu male a son épouse, sorte d'hypostase féminine de ses
attributs. L'épouse d'Ea est Damkina; Ningé est la forme féminine
de Moulgé. Du reste, la personnalité de ces dée~ses n'a rien de
déterminé; elle est flottante et indécise. Ce sont plutót des puissances cosmiques divinisées par leur coté bienveillant. Le Dieu du
ciel supérieur ne sort pas de son ombre impénétrable : impossible
de s'en faire aucune idée distincte. Apres ces dieux plus ou moins
abstraits, le soleil, la lune et les étoiles sont l'objet de l'adoration.
On invoque de meme les vents, les fleuves qui, semblables a l'éperon du navire, poussent devant eux le sort hostile. Le feu occupe
une place d'honneur dans cette religion si peu systématisée. ll
conjure les maléficas, dissipe les puissances hostiles comme une
armée redoutablo ; il chasse la peste. C'est lui la flamme d'or qui
s'éleve des roseaux, se dégage de la fumée des sacrifices et s'allume
sur le foyer 1 •
Ces dieux, dont le type est indistinct, luttent contre les esprits
mauvais conduits par les sept esprits de l'abime. Cette lutte en
revient sans doute a la grande bataille entre la lumiere et les
ténebres, qui se retrouve daos toutes les religions orientales avec
un caractere plus cosmique que moral. Elle s'accuse moins dans
la religion chaldéenne que daos les religions ultérieures. L'anthropomorphisme est encore trop pale pour animer le combat des dieux
contre les démons. En réalité, ce n'est pas tant le secours actif, l'intervention positive des divinilés, que leurs adorateurs ont recherché
que des procédés magiques pour conjurar les maléficas des démons.
Le grand secret de la délivrance et de la victoire, c'est de pouvoir
prononcer le nom du Dieu ineffable que nul homme ne peut entendre. Le dieu de la terre est seul capable d'en obtenir la révélation et d'en communiquer l e bienfait. &lt; Le plus haut; le plus irrésistible de tous les pouvoirs réside daos le nom divin myslérieux,
i) Livre magique, p. 4.

le nom d_ont Ea seul a connaissance. Devant ce nom, tout fléchit
dans le c1el et sur la terre et daos les enfers. Les dieux eux-mémes
sont enchainés par ce nom et lui obéissent 1 • » Nous retrouvons la
ceLle vague intuition monothéiste, qui est bien un élément universal de la r~ligion, mais trop faible au début pour la marquer de
son empremte.
. Le sentiment a~cablant de l'infranchissable barriere qui séparc
l ho~~ de son dieu le plus puissant, lui inspire le désir de trouver
un ~ed1ateur plus rapproché de lui qu'Ea. Nous avons déja vu le
sole1l, la lune et le feu jouer ce rOle hienfaisant et recevoir a ce
litre les prieres. Un dieu dont il est difficile de saisir la nature
Silik Moulou Khi -

celui qui dispose le bien pow· les hommes

~

semble_ a~oir revetu c~tte fonction secourable. C'estlui qui, d'une
part, r~vele les volontes et la science d'Ea pour ruiner les esprits
mauva1s ~t, de l'autre, lui porte l'appel des hommes souffrants. ll
e~t app~le un hé~o~ p~rmi l~s. d_ieux, le prophete de toute gloire.
C e~t lm_ le fils ame d Ea, m1sericordieux parmi les dieux. On lui
attr1bua1t le pouvoir d'aplanir la roer et de bouleverser le cours d
l_'E~ph~ate, comme étant une personnification du vent, mais ¡~
elait bien plus humain que les autres dieux accadiens. n y a en lui
comm? une ébauche du Mithra persan, le héros libérateur.
Apres Anna et Ea, nous avons nommé parmi les grands dieux
Afoulgé, le di~u de l'ab~e, ou les bons esprils qu'il dirige combattent les espr1ts m~uva1s. Moulgé lui-meme est un dieu a la fois
redoutable et glorieux. Il est le seigneur du pays immuable ou descen~ent les m~rts, &lt; cette demeure ou l'on entre pour n'en plus
s?rll,r, ce chemm que l'on ~.escend pour n'en plus revenir, ce lieu
ou l on man~e de la. pouss1ere pour apaiser s11. faim, ou l'on a la
b?ue po~r aliment, ou les ombres remplissent la voüte comme des
01seaux . &gt;
Pourlant, d'apres un hymne a Silik A/oulou Khi le dieu me'di _
l e~r, ce1Ul·Cl
. · aurait le pouvoir de redonner la vie. Une
' autre priere
a
1~1. demande de fortifier les mains de l'habilant de la sombre
reg1on. Enfin, une déesse de la nuit est représentée dans un
~y~ne ~omme exer~ant un véritable jugement. Il y a la un vague
md1ce d une croyance a la rétribution qui s'accusera mieux l
~~pm
1)

Lenormant, La magie chez les Chaldéens

2) Id., p. i84-,

p

4

' . •

o

�IIEVUE DE L'IllSTOll\E DES HELIGIONS
82
La priere occupe la premiare place dans ce culte. Le sacritice esL
aussi mentionné, mais il n'a rien d'élevé ni de moral. II offre aux
dieux leur pature, car ceux-ci se précipitent sur l'offrande. &lt; co~m~
les mouches sur la viande. &gt; 11 s'agit sans doute des dieux mferieurs. Rien de plus méritoire que de répandre comme de l'eau le
sano des victini:es 1 • L'idée qu'on honore la divinité en lui ressembla~t appliquée aux déesses produclrices de la vie, aboutira aux
prostitutions sacrées de Babylone; mais elle doit avoir eu sa
premiere application longtemps auparavant, car nous voyo?s. d~ns
les textes les plus anciens, qu'on regardait comme une maled1ction
dont on demandait la délivrance, la virginité prolongée de la
femme esclave •.
Tel nous parait avoir été le premier fonds de la religion chaldéenne ou accadienne.
n est impossible de déterminer l'époque ou elle élargit ses cadres
sous la pression et l'influence des populations koushites, issues de
la grande race sémitique, qui se melerent aux premiers. habitants
du pays et remplirent-promptement toute la Bab;,lo~ie e~ plus
tard l'Assyrie. 11 est certain que ce nouvel affluent d em1grat10n ne
changea rien aux croyances fondamentales de la religion chaldéenne. n y eut pour la Chaldée une période de fractionnement
durant laquelle les memes dieux prirent des noms différents dans
chacune des villes qui servaient de centre a ces especes de petites
royautés ou principautés. Quand l'empi~e c~aldéo:babyl~n!e~ fut
fondé, il fallut faire place dans son Pantheon a ces d1eux s1m1la1res,
mais qui avaient chacun Jeurs adorateurs. Ainsi s'élargit le cycle

mythologique.
. .
. ..
, .
.
..
Deux causes s'aJouterent a l'lnfluence de 1 umficat10n pohtique
pour lui donner son caractere définitif. Tout d'abord le sacerdoce
avait pris une tres grande importance, comme _plus tard 1~ cast?
des Brahmanes dans l'Inde. De meme que ceux-c1 transformerent a
leur profit la religion des Védas, les mages chaldéens ~rgani~erent
le culte primitif au profi.t de leur autorité. En second heu, r1en ~e
marque davantage cette seconde période que l'i~~ortance do~nee
al'observation des astres qui, de simple superstit10n astrolog1que,
s'éleva bientót jusqu'a l'astronomie. L'habitude de lire dans les
l ) Livre magique, p. 36,
2) I cl., p. G7.

LA RELIGION CHALDÉO-ASSYRlEN:-iE

83

cieux la destinée humaine et de chercher ses secrets dans les mouvements planétaires, éleva le magisme bien au-dessus de la sorcellerie du premier sacerdoce. En outre, le caractere sidéral tendit a
prédominer dans la couception des dieux. ns n'en devinrent pas
plus humains. On doit meme reconnaitre que l'anthropomorphisme
fut arrelé dans ses progres.
Voici, en résumé, ce que fut le systeme mythologique de la religion chaldéo-babylonienne, greffé sur rancien fonds du naturisme
primitif, comme on en peut juger par les textes cunéifor-mes. En
réalité, l'idée fondamentale de ce systeme est celle de l'unité divine,
prise dans un sens panthéiste. Le dieu caché qui comprend toutes
cl10ses en lui se manifeste dans la diversité des phénomenes. Les
dieux secondaires qui s'échelonnent au-dessous de lui ne font que
personnifier ses attributs. 11s sont avant tout, comme nous l'avons
dit, des dieux planétaires. Le dieu par excellence est Jlou. Babylone est sa ville, la ville d'Jlou. Au-dessous de ce dieu supreme,
nous avons une premiare triade se produisant par voie d'émanation.
Elle se compose des trois dieux suivants :
Anou, le chaos primordial;
Bel, le démiurge.
Nouah, le sauveur, le guide intelligent.
A ces trois dieux males correspondent lrois divinités féminines,
Anat, Bélit, Tihamti.
La deuxieme triade est ainsi composée :
Sin, le dieu lune ;
Samas, le soleil;
Bin, dieu de l'atmosphere 1•
Viennent ensuite les dieux des planetas :
Adar, Saturne ;
Mardouk, Jupitei- ;
.Vergal, Mars ;
Jstar, Vénus;
Nabou, Mercure.
1) Le nom de ce dieu est contesté ¡ on a soulenu que son nom élait Kammah,
le tonnant.

�REVUE DE L' l!ISTOIRE DES RELIGIOiSS

Les douze g1·ands dieux présidenl aux douze mois de l'année.
Au-dessous d'eux s'agite une multitude de dieux inférieurs, anges,
aénies et toute la lroupe malfaisante des démons qui perpélue
o
l'ancienne sorcellerie et ses formules.
En réalité, nous relrouvons dans ce nouveau cycle mythologique
la meme conception religieuse que celle des premiers Chaldéens
avec l'élément sidéral en plus. Nous avons le meme dieu supreme
enseveli dans le mystere qui s'appelle I lou au lieu d'Anna. La
premiere triade nous rend les trois dieux correspondants aux lrois
régions de l'univers. Mardouk remplace Silik Moulou Khi, le
dieu médiateur; seulement l'élément féminin occupe une place
plus grande dans le nouveau panthéon. Anat, Belil, et surtout
/sta1• le représentent daos sa fécondité et son action voluptueuse.
C'est ce qui explique le rite des prosLitutions obligatoires pour
toute femme dans le temple de Babylone. La légende d'lsta1· est
comme une ébauche du mythe d'Adonis. Elle aussi, ou plutót elle
la premiere, a perdu son époux et va le cherchar au pays de~
morts. C'est l'image de la nature, frappée de stérililé en hiver, qm
1
redemande sa brillante progéniture •
i ) Les fouilles récenles de M. de Sarzec, a Tel10, out eu pour résullat de
nous donner un aper\iu du degré de développement auquel élaient parvenues
les petites principautés du pays des Sou~ir~, ava~l la for~alion _de~ grandes
monarchies. M. Ledrain, professeur d ép1graphie assyr1enne a l École du
Louvre nous retrace daos un résumé plein d'intérél, l'élat social et moral
'
,
1.
de ce royaume minuscule. D'aprés un cylindre découverl par un agent ang a1s
en Mésopotamie, cylindre dalant du vi• siécle avant nolre _er~, les ~egues de
Sargon l'Ancien et de Naramsiu devraient élre reporlés a l an ~oO ª:~t
notre ére. Or, en comparant l'écrilure archa'ique d'u~ vase de Naramsm ~
celle d'un vase de la collection Sarzec, du Louvre, spéc1alement pour la dés1onalion du mot roi Je vase qui vient de Tello est d'une époque anlérieure a
t,
'
J.
celui de Naramsin. Nous serions done reporlés a plus de 4000 ans av. esusChrisl, pour Je pelit royaume de Tello. A en ju~e~ _Pª~ les inscriplions d~ la
colleclion Sarzec, il aurait alleint un degré de c1V1hsat10n assez avancé. L archileclure y aurait pris un développement lrés remarquabl~ pour 1~ c_onslruclion des temples, su1·Lout sous le roi Goudéa. Qua~t. a la rehg1on, elle
répond tout a fait a c'e qu'elle élait, daos loute celle reg1ou, avant la fondation des grandes monarchies. (Voir Revue politique et litlétaire, 12 j au-

vier 1883.)

LA RELIGION CITALDÉO- ASSYRTENNE

§ Ill. -

•

8i)..

La 1·eligion assyrienne.

L'Assyrie, en s'emparant de la Babylonie et en fondunt son immense empire, ne changea rien qu'un nom dans le panthéon chaldéen. Elle éleva son dieu Assour ala dignité de dieu supréme, mais
sans modifier essentiellement le caractere de celui-ci. En outre,
elle luí donna une éclatante personnification sur la terre dans la
personne de son roi conquérant. C'est ici que l'histoire devient un
facteur important de l'élaboration religieuse.
Nous ne reviendrons pas a la partie mythique de cette histoire,
dont nous ne nous préoccuperons .qu'au point de vue de son influence sur le développement religieux. Nous avons vu la Chaldée
partagée entre des royautés locales et multiples. Leurs principales
capitales ont été Our, Ourouk, Nipour avec son temple gigantesque,
Sippara, Borsippa, Larsam et enfin.Babylone, destinée a conserver
longtemps une dynastie indépendante. Le pays, a pres avoir été asservi par les Élamites vers 2300 avant J.-C. et soumis aune dynastie
Mede, passa sous la domination des Assyriens ; ceux-ci étendirent
beaucoup leurs conquetes. Ils a vaientélevé des villes superbes, telles
que Ninive, Kalakh, Elassar. Apres que leur roi Touklat-abal-asar
se fut emparé de Babylone (1100 av. J .-C.), l'empire assyrien entra
daos une période de guerres et de conquetes. Sous des rois tels
que As.~our-nazir-abal et Salmanassar III, ses armées victorieuses
étendent sa domination sur une grande partie de l'Asie occidentale
d11 golfe persique il. l'Elam et a la mer Rouge. Elles occupent éaa~
lement la Médie et l'Arménie. Apres des fortunas di verses, l'Ass;rie
retrou~~ au vmº et au vn° siecle avant J.-C., sous les Sargonides,
une ~erwde de gloire et de conquétes, car cette fois elle s'empare
de l'Egypte. La période de déclin commence avec l'élévation des
M~d~s. sous, Cyaxare. Alliés avec les rois de Babylone, toujours
p_rets a la r_evolte, c?ux-ci portent un coup morlel au colosse assyr1_en. La r~1~e _de Nmive en 606 eut un effet immense. Enfin, apres
bien des v1c1ss1tudes, la vieille Chaldée ressaisit avec 'Nabuchodonosor le sceptre du monde asiastique, jusqu'il. l'époque ou la Perse
avec Cyrus entre en scene et ouvre une nouvelle période de l'histoire.
Ces grandes guerres des conquérants assyriens onl laissé peu de

�86

REVUE DE L'msTOIRE DES RELTGIONS

traces, sauf sur les monuments de leur;; capitales; ceux-ci nous
donnent une juste idée de cette royauté superbe et cruelle qui
se plaisait tout autant a perpétuer par le ciseau de ses sculpteurs
ses cruautés insatiables que le faste de ses triomphes et de ses
chasses. Ces rois terribles apparaissent daos le lointain obscur du
passé comme des cometes terrestres qui auraient promené la mort
et I'épouvante dans des espaces immenses. L'oouvre de destruction
recommence sans cesse, il y a toujours eu de nouvelles contrées a
conquérir ou des révoltes a étouffer. C'est un déluge de sang qui
ne s'interrompt jamais et ce sang ne féconde ríen, car il ne laisse
apres lui que des ruines accumulées. Ce qui se détache bien positivement avec un relief extraordinaire de ces sanglants désastres,
c'est l'image du roi, représentant de ces dieux et adoré presque a
leur égal. 11 faut voir comme ces rois s'exaltent eux-memes dans
les inscriptions destinées a raconter leurs exploits. Jamais orgueil
h umain ne parla un plus audacieux langage et ne se fit davantage
semblable a Dieu. Voici comment s'exprime sur lui-meme dans une
inscription authentique, Touklat-abal-asar : &lt; Je remplis, des
cadavres de mes ennemis les ravins de la montagne. Je leur coupai
la tete. Je renversai les murs de leurs villes. Je pris des esclaves,
du butin, des trésors sans nombre. Six mille des leurs me prirent
les genoux et je les fis prisonniers. Je passai comme une tempete
sur le corps des combattarits au milieu des ravins des montagnes,
car je suis le roi puissant, le destructeur des méchants, celui qui
anéantit les bataillons ennemis 1 • »
Une autre inscription est ainsi corn;ue: • Le dieu Assour, mon
seigneur, m'a dit de marcher. Je disposai mon char et mes armées.
J'ai anéanti mes ennemis, je les ai poursuivis comme des betes
fauves. J'ai emporté leurs dieux, j'ai livré la ville aux flammes, j'en
ai fait des ruines et des décombres, je leur ai imposé le joug pesant
de ma domination et en leur présence j'ai rendu des actions de
graces au dieu Assour, mon seigneur •. &gt; Dans une autre inscription
relative ala conquéte d'Elam, le roi assyrien se van te d'etre entré
par la volonté d'Assour et d'Istar dans la villa de Suse et de s'etre
reposé avec orgueil dans ses palais : « J'ai enlevé tous leurs dieux,
dit-il, et toutes leurs déesses, leur pompeux apparei!, leurs trésors,
f) :\laspéro, p. 280.
2) Id., p. 437.

LA RELIGION CHALDÉO-ASSYRTEN'.'iE

87

leurs pretres; j'ai tout transporlé au pays d'Assour, j'ai brisé les
lions ailés et les taureaux qui veillaient ?l. la garde du temple. Les
hauts lieux de leurs rois qui n'avaient pas craint Assour et Istar,
mes seigneurs, je les ai brulés au soleil. »
Le roi, en tenant ce langage, était vrairoent le représentant de
son peuple tout enivré de ses triompheg et rassasié du butin
conquis sur l'ennemi. Les palais splendides élevés a sa gloire
étaient les temples de cette royauté superbe, dont le dieu Assour
était le type angoste. Elle devenait une vraie religion, l'iroage
éclatante de la guerre victorieuse des dieux nationaux contre
les puissances mauvaises. Nous sortons ainsi du placide Panthéon sidéral des Chaldéens, bien qu'en définilive l'élément
nouveau se soit simplement superposé sur le fond primitif de
l'antique religion.
Tout n'est pas dit sur le développement moral d'un peuple quand
on a caractérisé sa religion officielle dans ses phases diverses.
L'ame de l'homme porte toujours une aspiration plus haute que
son culte national, du moins tant que celui-ci en est encore a un
&lt;legré inférieur. Aussi la voyons-nous dépasser sans cesse ce culte,
l'agrandir, le purifier et projeter sur ses dieux quelques rayons de
de la lumiere intérieure dont le foyer est profondément enfoui en
elle. C'est ainsi que, par éclairs, elle entrevoit un etre divin bien
supérieur a celui qu'elle adore et, pour un instant rapide, #)lle
transfigure ses dieux les plus divers, pour retomber bientót dans
sa nuit. Le cri de la conscience ne s'en est pas rooins élevé vers le
vrai Dieu, cherché ou pressenti au travers des divinités inférieures
dont on se contente dans le cours ordinaire de l'existence. C'est la
grande prophétie intérieure qui n'est jamais Testée saos oracle. La
religion chaldéo-assyrienne nous en fournit des preuves nombreuses.
Tout d'abord, on voit constamment des qualités morales attribuées a des dieux qui ne les comporteraient pas si on s'en tenait
au type officiel du culte. Le sentiment plus élevé du divin qui est
daos le camr de l'homme, apparait sous Jeurs formes changeantes.
C'est ainsi qu'apres que le feu nous a été représenté comme la
lumiere pure et éclatante qui illumine la demeure des ténebres,
comme la force qui mele le cuivre et l'étain, purifie l'or et !'argent
il nous apparait soudain comme bouleversant d'effroi la poitrine
du mécbant. « Quand l'homme, fils de son dieu, lisons-nous dans

�88

89

REVUE DE L'HISTOIBE! DES RELIGIONS

LA REUGION CHALDKO-ASSYRIENNE

un fragment mutilé, accomplit des amvres élincelanles de pureté,

Qui est élevé dans le ciel? Toi srrol es élevé. Qui est ~levé sur 1~ lerre ?
Toi seul es élevé. Ton commandement glorieux: a retentt dans le ciel. Les
dieux se prosternent sur la terre, les die~x:_se proste~nen~. Les géni_es _baisent
le sol. Ton glorieux commandement, qm v1ent me l enseigner? Qm vient me
Je faire connallre? Parmi les dieux tu n'as pas d'égal 1 -

il ressemble au feu céleste 1 •

,.

Le dieu Lune revet daos un autre hymne le meme caractere
moral. &lt; Seigneur, prince des dieux, lui est-il dit, seul sublime
daos le ciel et sur la terre, Seigneur qui as la création pour couronne et qui fais arriver majestueusement la roya u té asa plénitude,
ó fruit qui .~e produit lui-meme, dieu miséricordieux qui produit
tout, pere a l'action miséricordieuse dont la main soutient la vie
sur la terre entiere, tu y répands une terreur respectueuse. C'est
toi qui as établi les fondements du bien, chef inébranlable dont le
coour est vaste et n'oublie personne. Seigneur qui donnes des
commandements au ciel et a la terre, personne n'enfreint ta volonté.
Devant toi les archanges célestes prosternent leur face. Ton commandement retentit en haut comme un vent dans les ténebres. 11
don ne l'existence a la vérité et ala justice. Qui peut les anéanlir •? »
Ce dieu Lune cesse parfois d'etre une simple force de la nalure
et agit comme un dieu vivant et permanent. Quand les sept mauvais esprits de l'abime ont soulevé les tempates, qu'ils ont obscurci
Ja face du seigneur du ciel et que le sombre crépuscule a révélé
son angoisse, qu'eux-memes ont fondu sur la terre comme un torrent, le dieu Lune les combat victorieusement, et le dieu solaire
reléve sa tele brillante comme la flamme '. Ce caractere humain
est encore plus accusé pour le dieu Soleil que pour le dieu Lune.
11 connait la vérité, hait le mensonge et fait que la justice releve
son front, car íl est le juge supréme du ciel et de la terre. 11 étend
partout sa miséricorde. C'est lui qui rend saint et pur le roi fils de
Dieu et faitécouler le mal de son corps comme l'airain en fusion •.
Quelle vision sublime le poete inconnu de la vieille Chaldée n'at-il pas de son dieu, quand il le voit radieux au travers des hautes
portes du ciel, les archanges joyeux se prosternant devant lui,
tandis que la terre le contemple avec ravissement. Du haut du ciel,
il dirige les fils des hommes, faisant -briller sur eux un rayon de
paix et guérissant leurs souffrances s.
1) Lenormant, .Études accadiennes, tome nr, p. 31¡.
2) Id . , tome 11T, 38 livraison, p. 50.
3) Id., p. 131.
4) Id., p. 141.
5) Td. , p. l41.

Le divin Soleil apporte la délivrance a des souffrances plus profondes que celles qui s'attaquent au corps, car cette p¡iere se termine par ces mots ou nous retrouvons le mélange d'idées morales
et de naturisme qui est inextricable dans la religion chaldéenne :
&lt; L'homme, fils de son dieu, a déposé devant toi tous ses manquements. A l'élévation de ses mains prete attention, mange son aliment. recois sa victime. Rends absous son manquement. Efface sa
trans~re~sion •. ,. La priere atteint parfois une réelle beauté daos
ce culte si grossier par certains cótés : &lt; Je ne m'arroge pas le
droit, dit l'invocateur a son dieu, de commander, je ne me fie pas
a moi-meme. Je suis jour et nuit devant toi comme une temp&amp;te silencieuse. Je suis ton serviteur, je me confie en toi. Que ta colere
s'apaise•. &gt; Parfois la priere devient un dialogue entre l'homme et
son Dieu, comme dans cette oraison a Silik Moulou Khi, le dieu
médiateur:
L'invocateur.
Devant l'épouvante que tu répands, qui peut échapper? Ton
commandement est un glaive supreme que tu étends sur le ciel et
sur la terre.
Le dieu.
Je commande a lamer et elle s'aplan;t. Je commande a la tempete et elle s'arrete.
L' invocateur.
Seigneur, tu es sublime parmi tous les dieux, c'est toi qui es le
réparateur.
Le sentiment du péché s'est déja manifesté daos les hymnes que
nous avons cités. 11 a fini par trouver une expression sublime dans
de véritables psaumes de pénitence. Les fragments retrouvés sur
la création et le déluge, quelque entachés qu'ils soient de natu1) Schrader, Hrelle11fah1·t der Istar, p. 1ill.
2) Id. , p. 34.
'
3) Td., p. 50.

�90

ílEVUE DE r,'msTOIRE DES RELIGIO:-1S

ralisme, portent la trace d'un souvenir confus, mais dislinct, d'une
déchéance de la race humaine, ou du moins ils rapportent au mal
commis par elle les pires fléaux qui désolent notre monde. Le
récit de la création contient ces mots : e Tout ce qui avait été
arrangé par les grands dieux était excellent. , Or, le déluge est
positivement attribué aux péchés des hommes pour lesquels le
grand dieu Ea réclame la pilié de Bel, le dieu justice. e Laisse le
pécheur expier ses péchés, dit Ea a Bel, le malfuiteur son crime,
mais toi sois-lui propice, aie pitié de luí afin qu'il ne soit pas détruit. • C'est surtout du péché personnel que se préoccupe 1e
pénitent chaldéen.
Qu'on en juge par les citations suivantes :
Seigneur, la violente colére de ton creur, qu'elle s'apaise !
Le Dieu que je ne connais pas, qu' il s'apaise.
Le Dieu qui connait l'inconnu, qu'il s'apaise .
La mére déesse qui connait l'inconnu, qu'elle s'apaisc.

Voici ce que nous lisons dans un autre hymne:

LA RELIGlON CIIALDÉO-ASSYRIENNE

91

Mes blasphemes sont tres nombrem:. Déchire-les comme un voile.
O mon Dieu, mes péchés sont 7 fois 7 : chasse mes péchés.
Mere déesse, absous mes pécbés.
Ton cceur, comme celui d'une mere qui a enfanté, qu'il s'apaise 1
... 11 est assis daos le gémissement; en paroles douloureuses son cceur se
déchire.
11 a été frappé du silence comme la tourterelle.
.
JI a imploré comme un enfant la miséricorde de son pro pre D1eu,

Ces lamentations se terminent par l'espoir de la délivrance :
Apaise-toi, ai-je demandé.
Si tu m'accueilles d'une maniere propice,
Si tu accordes ta grace protectrice a l'homme, il reprend vie.
Dominatrice de toutes choses et des hommes, divinité miséricordieuse qui
estaures, c'est toi qui accueilles les lamentations • !

Nous retrouvons les mémes accents de douleur pénitente dans
les fragments suivants traduits par Schrader.

Je mange des aliments de colere,

le bois des eaux d'angoisse.
De la transgression envers mon Di eu, sans le savoir, je me nourris.
Je marche dans le manquement envers ma mére déesse sans le savoir.
Seigneur, mes fautes sont trés grandes,
Tres grands mes péchés 1
Dieu qui connals l'ennemi, tres grandes sont mes faules.
Je fais des fautes ne le sachant pas.
Du Seigneur, dans la colére de son cceur ,
La force s'est enflammée contre moi.
Je sui s prosterné et personne ne me tend la main.
Je me traine pleurant et personne ne saisit ma main.

Je críe et personne n'entend.
Je suis exténué, languissant et personne ne me délim·e.
Je m'approche du Dieu qui fait miséricorde et je prononce des lamenlations brO.lantes, ó seigneur sois propice.
Jusques a. quand, O mon Dieu,
Jusques 11. quand, mere déesse,
1usques a quand, ó Dieu qui connais l'inconnu,
Jusqu'il. quand l'emportement de ton creur?
S'il a blasphémé ou agi pieusement, personne ne le sait.
Seigneur, tu ne rejetteras pas ton servileur au milieu des eaux de la tempele, viens a son secours, prends sa main.
Je commets le péché. Tourne-le en piété .

O Dieu, mon créateur,
Saisis, soutiens mes bras.
Conduis lesouffle de ma bouche,
Conduis mes mains.
O Seigneur de la lumiere,
Seigneur, ne laisse pas succomber ton servileur,
Daos les eaux de la tempete grondante.
Soutiens mes mains.
Seigneur, nombreuses sont mes transgressions.
Grands sont mes péchés.
Le Seigneur dans son courroux a mis son courroux sur moi.
Le Dieu, dans la sévérité de son cceur,
'
A mis sa main sur moi.·
Istar s'est jetée sur moi, elle m'a fait de grandes peines.
Je me jette sur la terre. Personne n'a pris roa main.
Celui qui ne craint pas son Dieu sera couché comme le roseau.
Celui qui ne vénere pas lstar verra sa force s'écouler.
Comme l'étoile du ciel il perdra son éclat.
Il s'enfuira comme les eaux et les nuées '·

f) Lenormant, Études accadiennes, tome III, 3• livraison, p. 150, 159, 183.
2) ScT1rader . ouvr. cité, p. 81, 91.

�LA RELIGlON CHALDÉO·ASSYRIENNE

92

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELTGJONS

On le voit, la grande voix de conscience a retenti sur la terre
vouée a la magie naturaliste et, par momenls, a couverl ses misérables superstitions en épurant ses la.ches terreurs. 11 était impossible qu'a ce développement de la conscience ne correspondit pas
une vue moins confuse de la rétribution dans la vie future.
Nous avons vu apparaitre dans la religion chaldéenne la place
privilégiée accordée dans le séjour des morts aux soldats vaillants.
C'est a l'Assyrie qu'a été du un développement nouveau dans la
conception de la vie future. Le document le plus important est le
récit mythique de la descente de Xisthus aux enfers. La place
d'honneur est encore réservée aux soldats courageux. Ils reposent
entourés de leurs parents, rafraichis par l'eau pure de la vie. I1 est
dit aux justes : , Buvez l'eau pure dans les vases purs. ~ La
déesse Anat les a transportés dans un lieu de sainteté ou découlent
le miel et la graisse. Une plaque de bronze récemment découverte,
et dont M. Clermont-Ganneau a commenté les représentations
symboliques, semble marquer un progres dans l'idée de la rétribution rattachée a la vie future. La région inférieure est occupée
par deux monstres affreux qui représentent les tourments vengeurs, tandis qu'au-dessus, sur la terre, un mort est placé entre
deux dieux protecteurs. 11 y a done un recours aupres des dieux
contre l'épouvante de l'enfer 1 •
Par une bizarrerie assez singuliere, il n'y a pas trace de sépulture en Assyrie. La Chaldée semble avoir été la nécropole de tout
l'empire.
La tombe chaldéenne est un petit caveau construit en briques.
Parfois elle est remplacée par des jarres de terre cuite recouvertes
de grands couvercles. Les sépultures entassées ont fini par constituer des terres énormes.
L'art cbaldéo-assyrien est la fidele expression d'une religion
d'épouvante et de cette fureur conquérante dont la royauté est
l'éclatante personnification. Les palais, batis en briques, out revetu
la forme deparallélipipedes rectangles; ce sontles temples de cette
royauté divinisée. lls se développent en surface sur des tertres artificiels qui leur servent de piédestal •. Pour rompre avec la mono-

i) Revue archéologique, n° 381.
2) Perrot et Cbipiez, om. cité, vol. ll, p. H .

93

tonie d'un pays aussi plat que la Chaldée, on a multiplié les tours
a étage. La voute fait son apparition dans les temples. La brique
en rend la construction facile. L'ornementation ne peut faire corps
avec l'édifice comme en Égypte ou la pierre domine. Aussi, dans
l'art chaldéo-assyrien est-elle en quelque sorte superposée, soit par
un revetement de pierre sculptée, soit par des peintures en fresque. Tous les temples reviennent a un seul type. lls sont formés de
plusieurs prismes quadrangulaires dont le volume diminue dans la
proportion de la hauteur. Nous avons ainsi une superposition
d'étages qui présentent l'aspect d'une suite de terrasses en retrait
les unes des autres 1 • On arri ve ainsi a de vraies montagnes artificielles. Ce sont des pyramides a degrés. La sculpture assyrienne
représente les démons par des figures d'une laideur repoussante.
Les formes animales et humaines sont constamment mélangées.
Dans un grand nombre de sculptures colossales, le corps et les
jambes sont du taureau, symbole de la force; la criniere du lion
flotte autour d'une figure d'homme, qui a des ailes d'aigle. On ne
voit jamais apparaitre un type religieux, simple et unique; l'art
chaldéen n'a pas cessé d'etre dominé par un symbolisme religieux
bizarre. 11 en est autrement de la sculplure destinée aux palais.
Elle est surtout narrative. On y grave sur la pierre, selon l'heureuse
expression de M. Perrot, les bulletins de la grande armée conquérante. Les scenes de chasse, ele guerre, les cruautés pour les
vaincus et les ·captifs, sont rendues avec un relief étonnant. Les
animaux sont mieux rendus que la figure humaine. L'art assyrien
est, du reste, un art essentiellement monotone qui a cherché avant
toute chose a représenter la terreur et la force.
Telle est cette religion qui n'a jamais dépassé sont point de
départ, a. tous égards semblable al'animisme des peuples sauvages,
religion de terreur aboutissant au déploiement de la violence guerriere la plus formidable, traversée pourlant d'idées plus hautes ou
nous reconnaissons l'intuition prophétique d'une divinité protectrice de la justice, qui a des pardons pour le péché confessé. Mais
ce n'est pas par l'éclair rapide qui traverse la conscience d'une
race que nous pouvons juger du point de développement auquel
elle est arrivée, mais bien par sa conception dominante. Or il est
certain que chez les Chaldéo-Assyriens, elle ne dépassait guere le
1) Perrot el Chipiez, ouv. cilé, vol. 11, p. H.

�94

REVUE DE L'HISTOIRE DES llELlGIONS

naturisme sidéral , quelque peu mélé d'anthropomorphism~ ~t
qu'elle donnait dans ses riles la premiare p~ace ~ux pro~des
magiques destinés a conjurer les puissances demomaques repandues dans le monde.
Ce qu'elle a eu de meilleur, c'est encore le sentiment de son
insuffisance, c'est la plainte touchante sur !'incapacité de ses dieux
a donner la lumiere, et répondre au gémissement de leurs adorateurs; c'est, enfin, ce cri de détresse &lt; vers un dieu qu'on ne connatt pas , , comme s'exprime l'un de ses chants sacrés.
E. DE PRESSENSÉ.

LES

«

INSTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES »
D'HERBERT SPENCER

ET L'ÉVOLUTION DU SENTIMENT RELIGIEUX

EccLESlASTICAL INSTITUTIONS,

being pa1·t VI o{ the Pn1NCIPLES

OF

Soc10LOGY, by Herbert Spencer, Londres, Williams and Norgate,
1 vol., 1885.
On connait suffisamment le plan et le but de l'oouvre poursuivie
par M. Herbert Spencer. Il ne s'agit rien moins que d'une tentative pour unifier la science ou, en d'autres termes, pour ramener
a une formule unique l'explication derniere de tous les phenomenes observés et observables. La loi ultime, qui nous livrera ainsi
le secret de l'univers sensible, M. Spencer croit la trouver dans le
1·ythme de l'évolution et de la dissolution. Ce rythme éternel, ou
du moins sans limites discernables dans le temps et dans l'espace,
se manifeste d'abord par un passage graduel de l'homogene a
l'hétérogene, avec subordination croissante des éléments ainsi
différenciés, puis par l'établissement d'un équilibre, a la fois
interne et externe, que ne tarde pas a détruire la pression de milieux toujours changeants, enfin par une désorganisation graduelle qui, refaisant en sens inverse toutes les étapes de l'é~
volution, ramene les éléments désagrégés a leur état d'homogénéité initial.
M, Spencer a successivement montré l'action de cetle loi dans
les sciences physiques, dans la biologie, dans la psychologie.
Passant aux sciences sociologiques, il en a cherché le fonctionne-

�•

96

LES « INSTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES

»

o'HERBERT SPENCER

97

REVUE DE L' HISTOll\E DES RELlGlONS

roent dans les coutumes traditionnelles, dans les institutions politiques, dans les conceptions morales. ll devait nécessairement,
dans cet ordre de recherches, aborder a leur tour les idées religieuses, ainsi que les institutions ecclésiastiques, et c'est ce qu'il
entreprend dans sa derniere publication.

L'auteur commence par établir que les institutions ecclésias·
tiques, c'est-a-dire les institutions qui ~ervent aux relations de
l'horome avec les puissances surhumaines, se présenlent, dans les
premiers a.ges, a l'état d'indifferenciation non seulement entre
elles, mais encore par rapport aux autres fonctions sociales. Le
sacerdoce se confond alors avec une foule d'autres professions.
Ce sont les memes personnages - parfois les premiers venus qui pourvoient aux deux grandes fonctions du culte : la propitiation, laquelle tend a concilier les puissances surhumaines et
la sorcellerie, laquelle s'attache a les intimider, a les expulser ou
a les asservir. 11 n'est pas rare de voir, chez les sauvages, un
seul individu exercer le métier de pretre, de sorcier, de devin, de
médecin, de juge, etc.
Mais bientót la différenciation commence. La sorcellerie, qui,
au début, est la fonction essenlielle du culte, devient l'attribut
de quelque individu spécialeroent désigné par son tempérament,
son intelligence, son atlresse ou toute autre circonstance particuliere. Le sacerdoce, de son cólé, c'est-a-dire la fonction propitiatoire qui, un jour, releguera la sorcellerie dans les bas-fonds sociaux,
ne tarde pas a etre assumée de préférence par le pere de famille
qui prie et sacrifie pour les siens; de la le culle domestique, dont
les cérémonies survivent, dans les familles, meme a la constilulion
ultérieure des sacerdoces généraux. Par analogie, quand les diverses familles se seront groupées en tribus, c'est le chef qui invoquera les dieux de la communauté pour le compte de ses sujets.
La transition entre ces deux formes de culte peut s'observer chez
certains negres ou, en l'absence de dieux collectifs, le chef intercede
; pres de ses fétiches domestiques, tantót pour sa propre famille,
tantót pour tous les habitants du village.
Cependant la mulliplication des occupations gouvernementales

~~t~:~!~!ªt ajout~r 1~ ~omplication croissante des riles) amene
on le voit : che~ a dele~~er ses fonctions sacerdotales, comme
ans a tradit10n de Numa instituant les fl .
pour remplacer les rois en cas d'absence Ce délé .
.~mmes
tance de ses attributions, sera généraÍement
_vu l im_porproches du chef. Ainsi, chez les Blantyres de l'Af . o1s1 p~rm1 les
en l'absence du chef c'est s f
.
r1que occrdentale,
faut d'épouse, son ~lus jeu:e :r:::enqmt exerce _le culte, et a dé.
.
. e empora1re cett d ·1 ·
lion
. arr1ve a etre permanente ' comme on le constat ' p e e. ega•
.
pms
elle
se
fait
indi-slinctement
a
e
en
olynesie;
.
d
un parent quelconq d h f
a unl e ses
. Le sacerdoce tend
ue du e 1e '
. nobles ou de ses protéges.
en pus, a devenir indépendant de l'État t . . •
' e p us
cipe d'une différenciation nouvelle.
, e ams1 apparait le prin·

~t~•

La marche des idées théologiques exerce
grande influence sur la nature des inslitu i natur~l~em~nt une
mesure que les divinités se multiplient, il s'~:tli:cclesia~tl~ue~. A
base du polythéisme, entre la multitude des
~ne d1slmct10n,
les etres supérieurs qui ont un n om special
. . espr1ts
et
ett une anonymes
ph .
.
nettement
accusée.
Les
premiers
s
t
d
.
ys1onom1e
, .
on a ores ou exore· ·
da pres des procédés identiques. les second
t
ises en bloc,
distinct et, comme ces différe~Ls lt s on chacun leur culte
.
cu es se font conc
.
urrence, Il
fi mt souvent par s'établir entre eux des d" .
conduisant
a la hiérarchie des sacerd oces respectii
ifferences L
de rang'
.
.
resultat peut ' du reste ' etre attem
. t par les m·g s.
e
meme
1·
conquetes. D'ordinaire en effet le
.
i ra wns ou les
1 ult d
'
'
conquerant ne supp .
e e e es peuples vaincus; croyant a la r. . .
rime pas
tout autant qu'a la réalité du .
·1 ealite de leurs dieux,
supériorité de ce dernier.
sien, i se borne a établir la
De la
.
·o
. une«
. t II gravitation » vers le monothé·s
I me, secondee par 1
p1 gres m e ectuels qui tendent a l'établissem
' . .
es
monde des dieux et enfin par le d. l
ent de 1 umte dans le
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'
eve oppement des centr li r
polillques qui favorisent la conceplion de s . . . . . a sa wns
sur le patron de l'État humain Q d
oc1etes d1vmes, taillées
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me ans la Grece ant"
l
1
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epen ants les uns de rque,
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absolues,
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.
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1· .
tique des plus rigoureuses ' e les memes
.
.
ecc es1ashabitudes
d'extreme
sou7

�98

1

REVUE DE L HISTOIRE DES BELlGIONS

mission, dit l'auteur, engendrant !'extreme développement du
G0ntróle politique et religieux. &gt;
En meme temps que le sacerdoce gagne ainsi en unité, il se
développe en complexité par la division du travail entre diverses
catégories de pretres groupés aulour de chaque dieu avec des
fonctions de mieux en mieux définies. Intégration et différenciation
marchent done de pair, dans la société ecclésiastique comme dans
les autres groupes sournia a la loi de l'évolution.
M. Spencer fait observer que plus une société est arriérée, J?lus
le prelre intervient dans les affaires de l'État. Alors meme que le
sacerdoce est devenu indépendant des fonctions gouvernementales,
les pretres continuent longtemps a jouer un róle dans les questions
militaires. Tout d'abord, ils y apparaissent fréquemment comrne
instigateurs d'expéditions armées - qu'il s'agisse de fournir des
victimes aux dieux nationaux ou de provoquer une extension
de leur culte. En second lieu, la faculté qu'on leur attribue de
connaitre la volonté divine les désigne naturellement pour prendre
part aux conseils de guerr~. Troisiemement, comme les divinités
de chaque belligérant participent elles-memes aux batailles, ils ont
a accompagner ou meme a précéder les armées, en portant les
grands fétiches nationaux. Parfois, ils exercent de plein droit,
comme chez les Asteques, les fonctions de commandant en chef,
alors qu'ailleurs, comme chez les Romains, c'est le général luimeme qui, avant d'engager la lutte, se transforme en pretre pour
remplir cerlaines prescriptions religieuses. Souvent aussi ils figurent dans la mélée, les armes a la main, comme notre moyen a.ge
en fournit de si fréquents exémples. Enfin, par leurs prieres, ils
s'efforcent d'influencer les dieux en faveur de leurs concitoyens,
ainsi qu'on peut l'observer, meme de nos jours, dans presque
toutes les religions connues 1 •
Daos les affaires civiles, l'intervention originaire du sacerdoce
i).A ces fails de parlicipalion direcle, M. Spencer ajoule les fails de
parlicipalion indirecle, tels que le controle ou l' organisation des armées, et
a ce propos, il cite le cardinal de Richelieu qui dirigeait, sous Louis XIII,
l'armée et la marine. On pourrait objecter que, si Richelieu remplit ce r0le,
ce fut quoique et non parce que prince de l'Église. Mais un cas qui rentrerait
peut-élre mieux daos la these de l'auteur et qui est bien plus récent, c'est
celui d'un prélat fort connu, Mgr de Mérode, qui fut ministre de la 1guerre
a Rome, sous Pie IX.

LES &lt;&lt; INSTITUTIONS ECCLÉSlASTJQUES » D'HERBERT SPENCEB

99

est plus considérable encore. Longtemps apres que le sacerdoce a
cessé d'etre la fonction des chefs politiques, il conserve encore l'administration de la justice, sous prétexte que les dieux protecteurs
de l'ordre prononcent leurs arrets par l'organe de leurs ministres.
C'est au meme litre qu'il intervient également dans toutes les
décisions temporelles ou se trouvent impliqués des intérets religieux, voire dans toutes les affaires ou les gouvernants jugent
a propos de consulter les dieux. 11 ne faut pas oublier non plus
que l'influence du pretre se~t souvent au chef comme moyen de
gouvernement; on en cite des exemples jusque chez des peuples
aussi primitifs que les negres de la cóte d'Or et les naturels des
iles :Fidji.
II n'est pas étonnant que, dans . ces conditions, le sacerdoce,
devenu indépendant de l'État, cherche a asservir celui-ci. ¡u ou il
réussit completement, nous avons une seconde forme de théocratie,
soit qu'il assume directement le pouvoir, soit qu'il en abandonne
l'exercice a des délégués laiques, entierement soumis a son autorité. Si l'on rétléchit aux moyens dont il dispose pour établir sa
puissance et ensuite pour la maintenir : la prétention qu'il émet de
parler au nom des puissances -surhumaines, le droit qu'il assume
de remettre les fautes, le monopole qu'il s'attribue en matiere de
sacrifices, les conséquences qu'il attache a ses excommunications,
enfin l'intluence que lui assurent la supériorité de son instruction,
Ja possession de certains secrets traditionnels, !'esprit de corps et
souvent l'accumulation des richesses, - on conc;oit que son ascendant soit irrésistible aux époques de foi aveugle et qué, en dehors
des cataclysmes provoqués de l'extérieur, sa domination, une fois
établie, ne puisse etre renversée sans une véritable transformation
daos les habitudes mentales de la société.
De quelle fac;on un pareil changement s'opere-t-m Rien de sem•
blable a l'hérésie (non-conformity) n'existe dans les sociétés primitives, puisqu'il n'y existe point d'orthodoxie. Mais il en est
aulrement, des qu'une Église se constitue en organe infaillible de
la vérité absolue. Une premiere variété d'hérétiques comprend ceux
qui ve~lent résister aux innovations introduites par les chefs de
cette Eglise, au cours de son évolution ; une seconde, ceux qui
veulent, au contraire, pousser ces innovations plus loin ou en formuler d'autres. Peu a peu, cette opposition aux prétentions du
despotisme spirituel se transforme en revendication du libre

�rno

REVUE DE L'HISTOHI.E DES RELlGIONS

examen et celte revendication, a son tour, finit par amener la
rupture des liens entre l'Église et l'État.
M. Spencer montre comment, a mesure que la civilisation progresse, on voit se restreindre les prérogatives du sacerdoce décrites ci-dessus. S'ensuit-il que toute institution ecclésiastique
soit destinée a disparaitre! Voici en quels termes l'auteur répond
a cette question dans le chapitre sur le passé et l'avenir ecclésiastique (Ecclesiastical lletrospect and Prospect), ou il résume et coordonne ses déductions précédentes :
« Bien que toutes les pratiques impliquant une idée de propitiation soient sans doute destinées a tomber, il ne s'ensuil pas
qu'on verra tomber aussi celles qui visent a réveiller la conscience
de nos rapports avec la cause inconnue ou a exprimer les sentiments résultant de cette notion. ll restera un besoin de rehausser
la forme de vie trop prosa'ique qu'engendre notre absorption dans
les occupations quotidiennes, et il y aura toujours place pour les
gens capables de communiquer a leurs auditeurs le légitime sentiment du myslere qui enveloppe l'origine et la signification de
l'univers. On peut prévoir aussi que l'expression de ce sentiment
par la musique non seulement survivra dans le culte, mais encore
prendra un nouvel essor. Déjala musique de nos cathédrales protestantes, plus impersonnelle qu'aucune auLre, sert assez bien a
suggérer la pensée d'une vie également transitoire pour l'individu
et pour l'espece, d'une vie qui est le produit infinitésimal d' un
pouvoir sans limites imaginables. En meme temps la prédica·
tion, cette institulion dont le róla a été en grandissant dans les
instilutions religieuses, assumera une prédominance marquée et
élargira la sphere de ses objels. La conduite de la vie, qui forme
déja, en partie, le texte de nombreux sermons, sera probablemenl
embrassée dans son ensemble. Tout ce qui concerne le bien de
l'individu et de la société sera traité tour a tour, et désormais la
principale fonction de celui qui occupera la place de ministre consistera moins a insister sur les príncipes déja acceptés qu'a developper les idées et les jugements dans ces questions délicates qui
naissent de la complexité croissante de l'existence humaine. &gt;
Ces conclusions ne peuvent manquer de frapper ceux qui ont
observé le mouvement religieux, du moins dans les pays proteslants. 11 y aurail sans doute des réserves a faire en ce qui concerne
les pays catholig_ues, ou n'apparait actuellemant aucun indice

LES

«

I:'iSTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES &gt;&gt; D'BE!\BERT SPENCER

101

d'une pareille évolution; mais cette contradiction apparente, qu'il
n'eút pas été difficile a M. Spencer de faire renlrer dans son explication générale, n'invalide en rien ses déductions relatives au
développement normal des institutions ecclésiastiques et meme a
leur avenir prochain dans d'autres religions du monde civilisé.
Lui-meme, du reste, subordonne l'accomplissement de ses prédictions a une condition importante consistant dans l'hypothese que
« le progres de la société dans le sens industrie! se poursuivra
comme par le passé 1 • &gt;&gt; Autrement, ajoute-t-il, e on assisterait a
des changements en sens inverse de ceux qui viennent d'etre indiqués et qui reposent sur le développement de l'individualisme. ,
Du point de vue élevé ou il se place, M. Spencer n'a p&amp;s plus
de peine a reconnaitre les services des institutions ecclésiastiques
dans le passé que dans l'avenir. A !'instar de M. Fustel de Coulanges, il insiste sur le róle de la religion dans la fondation des
états ou plutót dans la consolidation des premieres communautés.
I1 montre comment la tradition religieuse empeche l'éparpillement
de la tribu naissante et forme un lien entre les générations successives, sans compter que les lieux sacrés deviennent naturellement des centres de confédération. N'est-ce pas dans l'intéret des
cérémonies religieuses que se proclament les· premieres « treves
des dieux • ? N'est-ce pas la sanction de l'autorité divine qui assure
le respect du droit, ainsi que de la foi jurée? Peut-etre la garantie
de la propriété a-t-elle son origine dans une institution analogue
a ce qu'on nomme en Polynésie le tabou, c'est-a-dire dans l'attribution aux puissances divines d'un etre ou d'un objet désormais
regardés comme inviolables. La crainte d'etre exposé aux vengeances posLhumes de l'ame peut empecher bien des crimes,
comme l'avonent souvent les sauvages. 11 n'est pas jusqu'a l'esprit
d"ascétisme qui n'ait eu son utilité, qnand il a enseigné a accepter
. i) l\L Spencer met en opposition deux types de sociélé qu'il nomme respectivementle type industrie! et le type militaire. Ce dernier ne s'applique pas
seulement, dans la pensée de l'auleur, an développement exagéré des forces
militaires, mais bien a toute forme sociale ou domine le systéme de « la
coopération forcée ». Le type industrie! au contraire, représente le systémc
de« ~a coopération volontaire », ou l'association libre se substitue aux pouvoirs
pubhcs dans un nombre croissant de fonctions sociales. (Y. le t. IIT de sa
Sociology et aussi son remarquable opuscule l'Individu conti·e l'Etat trad
franc. de M. Gerschel, Paris, Alean, i vol. 1885.)
'
·

�1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS
102
une souffrance momentanée pour éviter dans l'avenir une souffrance plus grande et a sacrifier un plaisir actual en vue d'une
félicité future.
On a si souvent et sijustement reproché aux religions les folies,
les hontes, les crimes dont elles portent la responsabilité dans
toutes les périodes de l'histoire, qu'il est bon d'envisager parfois
l'autre cóté de la question, etil faut reconnaitre que nul ne pouvait
le faire d'une voix plus autorisée et plus impartiale. Voici d'ailleurs plus de vingt ans que dans ses Premiers Principes, M. Spencer
proclamait la nécessité perpétuelle de la religion « pour empecher
l'homme de s'absorber dans le relatif et dans l'immédiat. &gt;
C'est encore cette meme attitude qu'il adopte vis-a-vis du sentiment religieux dans le chapitre final ou il résume le passé et
l'avenir de la religion (Religious Retrospect and Prospect). 11 est
inutile d'insister sur cette partie de ses conclusions apres le résumé que nous en avons donné aux lecteurs de la Revue de l'histoire des Religions, quand ce chapitre parut, sous forme d'article,
dans la Fortnigthly Revie'l!J t.
Forcé de nous restreindre, nous ne pouvons suivre ici l'auteur
dans tous les développements de sa these, ni meme rendre pleine
justice a sa méthode .. Nous nous bornerons done a signaler le fait
qu'il n'avance aucune affirmation sans l'appuyer sur des exemples
empruntés, soit a l'histoire des anciennes religions, soit a l'ethno-

i) V. dans la Revue de l'Histoire des Religions, livraison de mai-juin 188i,
(t. IX, p. 350), notre article intitulé Harrtson contre Spencer sur la valeur
religieuse de l'inconnaissable. La polémique, dont nous donnions un aper~u
dans cet article, a eu un épilogue aux États-Unis. Un professeur distingué de
Yale College, grand admiraleur de Spencer, réunit en volume les documenls
de la conlroverse, y compris nolre propre article qu'il voulut bien traduire
a cet effet. Mais, comme il s'était abstenu de demander l'autorisation de
M. Harrison et comme M. Spencer, en accordant la sienne, avait quelque
peu annoté les articles de son contradicteur comtiste, celui-ci s'en plaignit
vivement dans le Times, accusant M. Spencer d'avoir abusé des facilités que
lui offrait l'absence de tout traité entre l'Angleterre et les États-Unis pour la
protection de la propriélé littéraire. U s'ensuivit un échange de lettres
assez aigres, auquel M. Spencer mit fin en retirant de la circulation, a ses
frais, lous les exemplaires qui restaient entre les mains de l'éditeur américain,
MM. Applelon et C1• de New-York:. Cet acte de générosité esl d'autant plus
méritoire que M. Spencer n'avait aucun intérét pécuniaire dans cette
publication.

LES « INSTITUTI0:-1S ECCLÉSIASTIQUES

» n ' HERBEnT SPENCER 1. 03

graphle des peuples non civilisés. 11 convient de mentionner, dans
cet ordre d'idées, la table de références qui se trouve placée a la
fin du volume et qui, rédigée d'apres un systeme aussi clair que
pratique, met le dernier livre de M. Spencer a l'abri du reproche,
adressé a quelques-uns de ses prédécesseurs, de rendre fort difficile
le controle des sources. Mais l'auteur a-t-il toujours tiré des faits
ainsi réunis les déductions qu'ils semblent comportar? C'est ce
que nous nous proposons d'examiner dans le reste de cette
étude.

n
Ceux de nos lecteurs qui connaissent déja l'ouvrage anglais, ont
été peut-etre surpris de ne trouver, dans le résumé que nous venons d'en faire, aucune allusion a un fait dont M. Spencer se sert
comme pointde départ, sur lequel il revienta chaque page et qui,
a premiare vue, pourrait sembler la tbese essentielle de l'ouvrage.
Ce fait, c'est le culle des morts, ou plutót des ancetres.
M. Spencer estime, en effet, que le sentiment religieux a eu
partout sa source dans le sentiment de l'obéissance au chef de la
famille. Quand celui-ci venait amourir, son double continuait a apparaitre et meme a commander dans les reves. On croyait done
qu'il survivait a l'état d'esprit et que, sous cette forme, il persistait
a intervenir dans les affaires des survivants, pour protéger les
siens et nuire a leurs ennemis. De la l'institution du culte domestique qui, au début, aurait eu exclusivement pour objet, soit de
rendre propices, par des sacrifices, les manes des ancetres et des
chefs, soit de réduire a l'impuissance, de chasser au loin ou meme '
d"asservir par des conjurations les manes des étrangers et des
ennemis. De cette premiare forme de culte dériveraient toutes les
autres manifestations du sentiment religieux.
Si, jusqu'ici, nous n'avons pas parlé de cette tbéorie, -c'est que
nous la regardons non seulement comme accessoire, mais encare
comme inutile et meme préjudiciable a la démonslration des idées
professées par M. Spencer, tant sur la marche de l'évolution ecclésiastique que sur les rapports de cette évolution avec le cours
du développement universal. lnutile, en ce que pour arriver aux
memes conclusions générales, il suffit de constater, avec l'auteur,

�1

IlEVUE DE L HISTOIRE DES_ RELIGJONS
104,
que le sentiment religieux, comme les autres manifestations de
l'activité humaine, a du avoir des commencements naturels et que
ces commencements ont du étre fort humbles, analogues aux phénoménes religieux qu'aujourd'hui enco-re H nous est donné de
constater, a l'état rudimentaire, parmi les peuplades les plus
incultes. P1·éjudiciable, parce que, dans notre pensée, le culte des
morts n'est pas la source essentielle des religions et que, par
suite, l'intrusion de cette hypothese est de nature a affaiblir la
force probante de toute l'argumentation.
M. Spencer avait déjá. exposé d'une fa&lt;;on générale, dans le
premier volume des Principes de Sociologie, ses idées sur la prédominance originaire de la nécrolatrie. Les lecteurs de la Revue se
rappellent comment M. Albert Réville s'est attaché ici a réfuter ce
qu'il appelait avec raison une renaissance moderne de l'évhémérisme t. Mais il n'est peut-etre pas inutile de revenir sur le sujet,
aujourd'hui que M. Spencer a donné a ses vnes de nouveaux développements. L'éminent pbilosophe dénonce vivement, dans son
dernier ouvrage, l'obstination des théologiens et des mythologues
qui refusent de se rendre a son &lt; accumulation de preuves. •
Nous n'avons jamais été un théologien et nous n'avons pas la
prétention de parler au nom des mythologues. Cependant nous
devons avouer qu'apres avoir lu les Jnstitutions ecclésiastiques
d'un bout a l'autre, nous sommes moins converti q.ue jamais a
cette partie de ses vues, précisément parce qu'il nous y fournit
'e moyen de les serrer de plus pres.
En effet il ne s'y borne pas a justifier plus longuement ses affirmations antérieures sur la fa&lt;;on dont la vénération du double
aurait donné naissance a l'adoration des dieux, le totémisme au
culte des animaux, la réincarnation des morts au fétichisme et a
l'idolatrie, le tertre funéraire a l'autel et le tombeau au temple;
mais il s'y attache encore a établir, par l'étude des institutions
ecclésiastiques, particulierement du sacerdoce, que les dieux de
la nature, meme les mieux caractérisés comme tels, ont été des
personnages humains, identifiés apres leur mort avec les phénomenes, les corps célestes, les objets naturels, les animaux dont
ils avaient rei;u le nom pendant la vie ou auxquels leur souvenir

i) Revuedel'histoire desReligions, t. lV, n° 4, p. i.

LES ll 1:-ISTITUTJONS ECCLÉSTASTTQUES

»

o ' HERBERT SPENCER

f05

se trouvait associé par suite d'une circonstance quelconque 1 •
Essayons de voir jusqu'a quel point cette prétention est fondée.
A en croire l'auteur, si, dans les sociétés primitives, les fonctions
sacerdotales sont généralement exercées par le pere de famille,
c'est que les dieux a concilier sont des ancetres. (Eccl. Instit.,
§ 594.) Mais ne serait-ce pas plutót parce que le pere est le maitre
absolu, le propriétaire de sa femme et de ses enfants, aussi bien
que de ses esclaves ou de ses troupeaux, et des lors n'est-ce pas a
lui qu'il incombe d'allirer sur sa famille, comme sur son patrimoine, les faveurs des puissances surhumaines '!
Si, dans ces memes sociétés, le sorcier joue un róle plus considérable que le pretre, c'est, au dire de M. Spencer, que les actes propitiatoires s'adressenl aux puissances conciliables, c'est-a-dire aux
ancetres, tandis que les conjurations et les exorcismes, qui sont le
fait des sorciers, s'appliquent aux esprits méchants, c'est-a-dire aux
manes des ennemis et des étrangers; d'ou résulte que les opérations
du sacerdoce ~ont exclusivement une affaire de famille, tandis que
les pratiques de la sorcellerieintéressent les différentes familles, soit
a tour de róle, soit meme toutes ala fois (§§ 590,591). Ici encare lavéritable explication nous semble plulót dans ce fait, démontré par
M. Spencer Jui-meme, que non seulement les sauvages se font une
pauvre idée de la puissance divine, mais encare que, chez eux, la
préoccupation d'écarter les influences hostiles l'emporte sur le désir
i ¡ Voici, par exeuÍple, comment M. Spencer explique que, chez tant de
peuples des deux 4émispheres, on en est venu a croire que les étoiles étaient
des morts transportés au ciel : « Un éleve de l'institution pour les sourdsmuets a Édimbourg rapporta qu'avant de venir a cette école, il prenait les
étoiles du firmament pour autant de foyers. En nous rappelant, a cóté de
cette illusion, la croyance de quelques Peaux-Rouges, que les étoiles les plus
brillantes de la voie lactée sont des feux de campements allumés par les
morts sur la route de l'autre monde, nous voyons comment peut s'opérer
naturellement l'identification des étoiles avec des personnes humaines.
Quand un chasseur, entendant un coup de feu dans un bois voisin, s'écrie :
« Ca, c'est Jones, » il n'est pas censé vouloir dire que le bruit est Jones,
mais bien que c'est Jones qui a produit le bruit. D'autre part, quand le
sauvage, désignant du doigt une certaine étoile, qu'il prend pou:r le feu de
campement d'un certain mort, s'écrie: « Le voila!,, les enfants qui l'écoutent lui attribuent naturellement la pensée que cette étoile est le m9rt
lui-méme, surtout si cette communication leur esl faite dans une langue
mal développée. » (Ecclesiasticat Institutions, p. 685.)

l

�LES (( 1:-ISTITUTIONS ECCL"ÉSIASTIQUES )) n'nERBERT SPENCER

4.06

i 07

REV\,E DE L'HISTOIRE DES RELIGIOXS

de plaire aux divinités bienveillantes. On rapporte que les Caraibes
s'abstenaient de rendre un culta a leur bon Esprit, parce qu'ils le
considéraient comme trop bien disposé pour se venger mame de
ses ennemis, et la plupart des peuplades negres qui ont la notion
d'un dieu suprame (souveot le ciel personnifié), le regardent
comme trop haut et trop éloigné pour intervenir couramment dans
leurs atTaires; aussi préfereot-ils adresser leurs hommages aux
esprits secoodaires dont ils redoutent constamment les mauvais
tours 1 •
Dans nombre de commuoautés, que cite M. Speocer, c'est le chef
qui remplit les fonctions de grand pretre. La raison la plus simple
parait atre que le chef, de meme que le pere au sein de la famille,
est le représeotaot naturel, l'orgaoe ou la personnification de la
communauté vis-a-vis des puissances extérieures, tant surhumaines
qu'humaines. Mais, pour M. Spencer, cette union primitiva du
sacerdoce avec le pouvoir polilique provient de ce que les ancatres
du chef seraient devenus, non seulement les clieux particuliers de
sa famille, mais encore, en leur qualité d'anciens chefs, les dieux
généraux de la communauté (chap. v).
11 semble mame que M. Spencer foode sur cette distinction !'origine du polythéisme. Il ramene en effet les esprits inférieurs aux
mll.nes des ancetres directement vénérés par le commuo des
familles, ainsi qu'a la foule des morts anonymes qui grossit avec
chaque génération de défunts; quant aux divioités supérieures, ce
seraieot invariablement, soit des morts illuslres dont le prestige
se serait étendu au loin, soit d'anciens chefs locaux qui, adorés
d'abord éomme dieux de tribu ou de village, auraient monté au
rang de dieux généraux, le jour ou ces petites communautés se
seraient groupées en nation.
A notre humble avis, la génese du polythéisme s'explique bien
mieux, comme l'a montré Auguste Comte, par la conception des
especes, et, conséquemment, par le développement de la croyance
a autant de divinités respectives qui régissent du dehors tous
les membres de chaque espece. A c0té de ces divinités abstraites,
qui dominent de toute la supériorité de leur fonction, la multitude
des objets personnifiés, des phénomenes secondaires et des esprits
i) V. Tylor, La Civilisation primitive, trad. frang., Paris, f878, t. 11, p. 436,
A. RP.ville , Religions des peuples non-civilisés, París, f883, t. J, p. 55.

anonymes, vieonent alors se ranger, pour constituer la classe des
dieux supérieurs, les principales manifestalions naturelles que
leur importance ou leur originalité empache de faire rentrer dans
une espece connue, par exemple, les principaux corps célestes, les
grandes forces de la nature, les abstractions tirées de l'expérience
humaine, etc. Sans doute, on pourra trouver aussi, dans les degrés
supérieurs de cette hiérarchie, les manes de certains hommes qui
ont laissé une impression éclatante dans l'imagination populaire :
héros, conquérants, législateurs, sorciers, inventeurs et artistas.
Mais cette catégorie forme l'exceplion et non la généralité, encore
moins la totalité des grands dieux. Veut-on voir ou l'on en arrive,
lorsqu'a l'instar de M. Spencer, on se condamne a expliquer par
l'apothéose !'origine de toutes les puissances surhumaines? En
voici un exemple caractéristique :
Sous prétexte qu'un roi d'Hawa'i se nommait Kalaninui LihoLiho, ce qui, parait-il, signifie, daos la langue du pays: " les cieux
grands et sombres,» - M. Spencer soutieot (p. 686) que e contrairement a l'ordre allégué par les mythologues, Zeus a bien pu commencer par etre un personnage vivant et son identification avec le
ciel résulter du nom mame qu'il portait par métaphore •. Ailleurs
(p. í00), marchant sur les traces d'Evhémere, il fait de Zeus un petit
roi des montagnes crétoises, probablement identifié avec le ciel
pluvieux a cause des nuages qui, avant de crever sur la plaine,
s'amassaient sur les cimas de son royaume et, a l'appui de cette
hypothese, il reproduit le vieil argument qu'on montrait dans l'ile
le tombeau du dieu, ainsi que la caverne ou il avait passé son
enfance. 11 aurait pu ajouter qu'on y exhibait aussi ses langes et
ses jouets !
M. Spencer fait bien de s'adresser a la Crete qui, ainsi que le
fait observer M. de Block, daos son intéressante tMse sur Evhémere,
son livre et son temps, a toujours été, par le caractere essentiellement anthropomorphique qu'y revatait la mythologie!grecque, la
terre privilégiée de l'évhémérisme. Il y avait bien ailleurs d'autres
versions sur !'origine et l'histoire du maitre de l'Olympe; mais
M. Spencer s'empresse de remarquer que « cela ne fait ríen a
l'argument; ... la généalogie différente du Jupiter Olympien est de
peu de conséquence, considérant quelles divergences régoaient,
chez les Grecs, daos les généalogies des personnages historiques &gt;.
Or il se trouve que, s'il est un Jupiter dont l'histoire semble d'im-

�LES

!08

REVUE DE L'msTOIRE m:s nELIGIO:SS

porlation étrangere au sein de la mythologie grecque, c'est bien
celui de la Crete. En effet, comme l'ont montré MM. Preller, Tiele
Decharme et d'autres encore, le Zeus du mont Ida se rattache moin~
aux conceptions religieuses de la race grecque proprement dile
qu'au type des dieux phrygiens et sémiles qui naissent el meurenl
avec le soleil de l'été ou avec la végétation du printemps 1 •
Que fail, d'ailleurs, M. Spencer de la grande découverte linguistique qui a identifié le Zeus des Grecs avec le dieu supréme de
toutes les races indo-européennes ! S'il la tient pour fondée, et
nous ne croyons pas qu'elle soit sérieusement contestée par personne, il lui restera, pour tout refuge, l'hypothese qu'antérieurcment a la dispersion des races ayrennes, un chef illuslre, nommé
Ciel, Dyu ou quelque chose d'approchant, ful élevé :m rang de dieu
suprema par les ancétres communs des Hindous, des Grecs, des
Latins, des Germains et des Slaves. Et, méme alors, comment
expliquer la merveilleuse cóincidence de ce fait que, chez les Sémites, les Touraniens, les Polynésiens, les Negres, et cerlains
Peaux-Rouges, le méme rang ait étó attribué aux manes d'un personnage portant également le nom de Ciel • 1
Nous n'ignorons pas que la linguistique n'est guere actuellement
en boone odeur chez les ethnographes; mais pour ce qui concerne
!'origine de Zeus et des dieux en général, il est a remarquer que
M. Spencer se trouve égalemenl en désaccord avec les principaux
représentants de l'école anthropologique. M. Tylor dénonce comme
absolument discréditée la méthode facile qui faisait de Jupiter tout-

i) P. Decb~rme, Mythologie de la Gtece antique, 28 éd., Paris, i886, p. 5i;
L. Preller, Gnechische l,fythologie. Berlin, t. J, i872. - V. aussi A. Maury Beligions de_la Gr~ce antique, París, i859, t. 1, p. 63 et t. m, p. 148.
'
. 2) « ~1 l'on me demandait, écrivait dernierement 1\1. Max Müller, ce que
JC constdére comme la découverte la plus importante de notre siécle relativ_ement il. l'histoire ancienne de l'humanité, je répondrais par cette courte
hgne:

Dyaush-pilai·

= Zeuc naníp = Jupiter = TIJI'.

Réfléchissez a ce qu'implique cette équation ! Elle implique que non seulement nos propres ancélres, ainsi que les ancélres d'Homére et de Cicéron
parlaient 1~ méme langue que les peuples de l'Inde, mais encore que, pou~
un temps, 11s adorérent la méme divinité supréme, sous e1actement le méme
nom, _un nom ~ni signifie Je Ciel-pére. "(The Lesson of Jupite1·, dans la revue
angla1se The Nineteenth Century d'octobre •1ss5.)

«

1:-ISTITU'f!Ol'IS ECCLÉSIA.STIQUES n n'HERBl!:RT SPENCKR

i09

puissanl un petit roi de l 1 Créte et ~f. Lang, tout en admettant que
Zeus, a l'instar de Tsui Goab, la principale divinilé des Hottentols
présente des attribuls ernpruntés au culte des ancétres, ajoule que
&lt;1 il n'en reste pas moins absurde de croire que Zeus ou Tsui Goab
furent autr~fois des hommes. » (Lang, !tfythologie, Paris, 1886, p. 46 ;
Tylor, Civilis. prirnit., t. I, p. 321.)- M. Lang qui consacre toul un
chapilre critiquer la these de M. Spencer, fait valoir, entre aulres
arguments, que les sauvages ne rendent pas de culte aux femmes
ancétres. Or, chez eux, c'est la plupart du temps par la ligne féminine que se transmet le nom M. A. Réville avait déjil insisté sur

a

cette objeclion.
Voici un cas plus saillant encore des invraisemblances auxquelles
l'applicalion rigoureuse de sa thése condamne M. Spencer: Presque
tousles culles polythéistes possedent un ou plusieurs dieux du feu.
Ces divinités sont, d'ordinaire, renommées, soit pour leur génie industriel et éducateur, comme Vulcain, Hephrestos, Prométhée, Loki,
Twashtri, Plah, le Tleps des Circassiens et le Pachacamac des
Péruvieos, soit pour leur pouvoir magique ou leur caractére sacerdotal. « O Agni, je t'implore, prétre divin désigné pour le sacrifice ,, lelle est l'invocation qui ouvre le Rig Veda, et Bilgi, le dieu
du feu chez les Proto-Chaldéens, est qualifié, daos un hymne, de
« Pontife supréme sur la face de la terre 1 • &gt; Parmi les PeauxRouges, les Chinouks croient que le manitou du feu exerce une
influence considérable sur le Grand Esprit et ils le supplient
en conséquence d'inlercéder pres de ce dernier pour leur faire
obtenir de bonnes chasses, des chevaux rapides, des enfants
males, etc.'.
La réputation industrielle, civilisatrice el magique du dieu qui
régit le feu est aisée comprendre, quand on rétlécbit au r0le de
l'élément igné daos les premieres civilisations. Quaot asa mission
sacerdotale ou plut0t a son role d'intermédiaire entre l'homme et
les puissances célestes, on peut s'en rendre compte, saos grand
effort d'imagination, par la réflexion que non seulement le feu,
sous la forme respective de flamme et d'éclair, monte et descend
entre le ciel et la lerre, mais encore qu'il est généralement chargé

a

i) F. Lenormant, La lliaaie chez. les Chaldéens, Paris, i874, p. i7i.
2) Washington lrving, cité par 1\1. E. B. Tylor, Civilisat. p1·imit., trad. fran~.,
t. I!, p. 362.

�LES

HO

REVUE DE L'HISTOIRE DES IU:_LIGIONS

de dévorer l'offrande destinée aux puissances surhumaines, remplissant ainsi les fonctions de sacrificateur.
Cette double explication se montre bien a nu dans les Védas qui
invoquent Agni en ces termes : &lt; A peine es-tu né, ó puissant
Agni, qu'en s'allumant tes flammes immortelles s'élevent, ta fumée
brillante monte vers le Ciel; tu vas, ó Agni, trouver les dieux en
IJUalité de messager. &gt; (Rig-Veda, VII, 3, 3.) Un autre hymne nous
dépeintle méme dieu circulant entre les deux créations (le ciel et la
terre), comme un messager ami entre deux hameaux (Rig- Veda,
II, 6). - Et cependant, pour M. Spencer (p. 687), si Agni est appelé
un sage, un prétre, un rishi, un brahmane, c'est la preuve qu'il a
été réellement un prétre ou un sage, divinisé apres sa mort, a
!'instar d'Achille et de Lycurgue !
Faut-il un dernier exemple ou nous n'avons a faire appel qu'au
bon sens? Certes, s'il y a des objets naturels qui ont dú. émouvoir
de bonne heure l'imagination humaine et lui apparaitre avec ce
double caractere de personnalité supérieure et de puissance mystérieuse qui fait la divinité, tels sont bien les corps célestes, particulierement le soleil et la lune, ces glorieux libérateurs de l'homme
assiégé par les périls et les démons des ténebres. Il nous a fallu
une longue suite de déductions fondées sur l'observation et le raisonnement pour en arriver a nous dire, avec l'Inca Yupanqui que,
apres tout, &lt; si le soleil vivait, il connaitrait la fatigue, comme nous
. et, s'il était libre, il visiterait d'autres régions du ciel ou il ne se
rend jamais 1 ». En réalité, ce qui est difficile a comprendre, méme
en dehors de toute idée préconc;ue sur l'origine des dieux, ce n'est'
point que l'homme ait personnifié et adoré les grands luminaires
du ciel; c'est plutót qu'il se filt abstenu de le faire. Néanmoins,
pour M. Spencer, le soleil et la lune, partout ou ils ont rec;u un
culte, onl dú. etre, eux aussi, des personnages humains qui avaient
porté le nom de ces corps célestes, et, a l'appui de cette assertion,
il cite (p. 686) une légende mexicaine ou l'on représentait les deux
astres comme des étres surhumains originairement sortis d'une
caverne. « Des histoires de ce genre, avec le culte qui les accompagne, sont toutes naturelles, explique-t-il, en tant qu'elles remontent aux traditions de populations troglodytes; mais, autref ) Garcilasso, cité par M. A. Réville, Religions du l}fexique et du Pérou;
París, 1885, p. 321.

«

INSTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES »

n' liERBERT

SPENCER

H1

ment, elles impliquent des absurdités superflues qui ne peuvent
méme pas étre attribuées aux plus inintelligents. »
Et cela en présence des innombrables populations qui expliquent
les disparitions quolidiennes des corps célestes par un passage
sous terre et qui, par suite, se représentent la réapparition des
astres comme la sortie d'une caverne ! Non seulement cette explication est la plus naturelle, mais encore c'est presque la seule que
puissent formuler des peuples primitifs sur les mouvements apparents des corps célestes; nous croyons inutile d'en fournir la
démonstration.
On a beaucoup plaisanté, et non sans raison, les mythologues
qui voulaient trouver des phénomenes personnifiés chez tous les
personnages marquants de l'histoire. Ne peut-on reprocher a
M. Spencer de verser dans l'exces opposé, quand il s'efforce d'évhémériser tous les héros des mythes ? Comment contester que,
dans un grand nombre de cas, les récits mythiques sont simplement la description d'un phénomene permanent, périodique ou
méme unique, représenté comme l'reuvre de personnages humains.
Meme dans les mythes qui refletent véritablement les péripéties de l'histoire, les héros ne sont pas nécessairement des étres
qui ont vécu en chair et en os. Ainsi une légende souvent citée
racontait, chez les Grecs, comment la ville de Cyrene fut fondée
par une princesse thessalienne, nommée Cyrene, qui était filie du
roi de Jolkos et qui fut enlevée par Apollon jusqu'en Lybie. Si
l'évhémérisme a raison, on devra prendre ce mylhe a la lettre et
admettre qu'une jeune princesse grecque fut aimée d'un aventurier qui l'enleva et vint fonder avec elle la ville de Cyrene. Or
nous savons, par Hérodote, que, vers la XXXVIII0 olympiade, une
émigration composée surtout de Thessaliens méridionaux s'était
rendue en Lybie, sur ·un ora ele d'Apollon Pythien, et y avait fondé
la ville de Cyrene. Voila done un cas bien constaté, ou le héros,
donné comme personnage historique daos le mythe, représente
non un individu réel, mais une collectivité, le corps des émigrants,
c'est-a-dire un etre abstrait, impersonnel, a !'instar de tous les
_héros éponymes. A plus forte raison est-il oiseux de chercher
l'homme sous les héros des mythes qui se rapportent clairement
a des phénomenes naturels. Que les guerres de dieux, si fréquentes dans toutes les théogonies, traduisent parfois d'anciennes
luttes entre des cultes rivaux ou meme entre des sociétés hostiles,

�·112

REVUE DI, L'HlSTOl[\E DES RELIGLONS

c'est possible et méme probable. Mais il y a des cas, et ce sont les
plus nombreux, ou ces conflits divins représentent sans contredit
le choc des forces naturelles, et il me semble surtout impossible
d'admeltre cetle assertion de M. Spencer (p .. 743) que &lt; si, d'ordinaire, les mytllologies parlent de victoires remportées par les
dieux, relatent des combats entre les dieux eux-mémes et décrivent
la divinité principale comme ayant acquis sa suprématie par la
force ce sont justement la les trails d'un paothéon du a l'apothéo;e de conquérants étrangers, ainsi qu'aux usurpations dont
leurs chefs donnent le spectacle de temps a autre. »
Que devient cette théorie, appliquée,'par exemple, a la guerre des
dieux qui forme un élément si caractérislique de la mythologie
polynésienne? Apres que la séparation du Ciel et de la Terre eut
permis ala création de se développer dans l'intervalle, la guerre
éclata entre leurs six fils. Le Pere des vents se précipite avec tant
de violence sur le Pere de l'eau salée que celui-ci doit se réfugier
au fond de la roer; mais a son tour il attaque le Pere des foréts en
rongeant la base des falaises boisées. Par représailles le Pere des
foréls fournit au Pere des hommes iotrépides le bois des canots et
des engins de peche; d'ou nouvelle fureur du Pere de l'eau salée qui
cherche sans cesse a engloutir les pécheurs. Finaleroeot le Pere
des hommes intrépides triomphe de tous ses freres y compris le
Pere des plantes cultivées et le Pere des plantes sauvages; seul le
Pere des veots échappa asa dominatioo. A qui persuadera-t-on que
ces rnythes, d'une transparence enfantine, relatent des faits historiques recueillis parrni les aventures de chefs polynésiens respectivement appelés le Pere des venls, des foréts, des homrnes, etc?
Quant a l'hypothese que ce seraient des légendes créées apres coup
pour justifier le nom de ces personnages, elle préte a des peuples
primitifs a la fois trop et trop peu d'imagination. S'ils sontcapables
d'inventer de pareilles aventures, il faut bien qu'ils le soient également de preter la vie et la personnalilé aux éléments qui y jouent
le róle de héros.
Jusqu'ici il ne s'est agi que &lt;ln polylhéisme. Mais c'est également
par le culte des rnorts que M. Spencer explique la formation du
monothéisme ou plutót de son antécédent ordinaire, la monolatrie.
n invoque a ~et égard le sentiment qui anime les enfants, lorsque,
dans leurs na'ives conversations, ils soutiennent la supériorité de
leur pere respectif. &lt; Tel est l'état de choses, dit-il, qu'offraient

LES « INSTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES

»

n'BERBERT SPENCER

1i3

les Hes Fidji ou, selon les premiers mission naires, chaque district
luttait pour la supériorité de son dieu. C'est ainsi encore qu'en
présen?e des cultes professés par les peuples voisins, les Hébreux,
sans mer l'existence d'autres divioités, affirmaient la supériorité
de leur Dieu. &gt;
Si M. Spencer, poul' rendre compte du sentiment qui porte les
hommes a exalter leur dieu particulier, avait simplement cherché
un élément de comparaison daos l'idée que les enfants se forment
de la supériorité paternelle, nous n'aurions pas d'objection a faire.
Mais il s'empresse de nous dire que ce rapprochement doit etre
pris a la lettre, c'est-a-dire que la rivalité des cultes, ce premier
pas vers le monothéisine, a pour unique raison que e dans l'état
primitif les hommes sont nalurellement enclins a exagérer les
pouvoirs de leurs ancétres par comparaison avec les ancétres des
autres tribus. &gt; Or ce sentimeot, que l'homme primitif ressent a
l'égard de son ancétre, il l'éprouve égaleroent a l'égard de sa
femme, de ses enfants, de ses chefs, et il n'y a pas de motif pour
q~'il ~e_l'~prouve pas également a l'égard de ses dieux, quelle que
so1t l origme de ces derniers.
·
, _M. S~encer ne ~o~s sem~le pas suffisamment tenir compte, dans
1 evolut10n monolatr1que, d une cause qu'il se borne a mentionner
les ~ro~r~s de la raison humaine. Le róle de dieu supréme n'es~
pas. mdi~eremment attribué au premier esprit venu, mais presque
touJours a une puissance qui représente un des grands phénomenes
~e _la n~ture, l'orage, le vent, la lune, le soleil, le ciel, ce qui
mdique mtervention de la réflexion daos le choix du roi des dieux
Quant a la conceplion d'un Dieu unique, il nous est facile de con~
stater qu'elle est le résultat d'une évolution philosophique, plus
e~core que religieuse. Si nous cherchons !'origine des quatre ou
cmq personnalités divines qui , de l' Inde a la Grece, ont assumé
saos partage _le ~ouverne~ent de l'univers, nous n'en trouvons pas
une seule qU1 pu1sse represen ter un homme déi.fié, a moins de voir
~ans ,le ~ahveh de Mo~se ~. un potentat local comme ceux qu'auJourd hlll encore les BedoU1ns appellent dieux » (p. 697).
Cette derniere inlerprétation de M. Spencer serait méme exacte
qu'elle ne détruirait en rien nos¡ observations générales, puisqu~
nous accordons aux dieux les origines les plus variées. Mais on
sait que les hébrai:sants les plus distingués de notre t~mps s'accordent a reconnaitre dans le dieu supreme des Hébreux une ancienne
8

�i 14,

U5

REVUE DE L'IIlSTOIRE DES RELIGIONS

LES (( 1:-ISTITUTIONS ECCLÉSIASTIQUES )) D'HERBEllT SPENCER

. · ·t · de la nature 1. En tout cas, on voit que, comme fabrique
divllli e
.
.t
d ste
de dieux supremes, la nécrolatrie ades ra1sons pour e re mo e .

• attribuer meme aux plus inintelligents. &gt; La seule différence ~:vec
notre propre interprétation de l'univers, c'est que la ou le sauvage
voit des esprits, nous mettons des forces, - quittes a nous heurter
finalement, comme le constate l'évolutionnisme, a l'axiome ultime
qui fait de ces forces, meme réduites a l'unité par une généralisation hardie, e un effet conditionné d'une cause inconditionnée, une
réalité relative, impliquant l'existence d'une Réalité absolue par
qui elle est directement produite &gt; 1 • Entre les deux explications,
celle du sauvage et celle du savant, il n'y a qu'un procédé graduel
et continu de dé-anthropomotphisation.
C'est done la personnification des choses qui est le fait primitif.
L'homme n'adore pas les détails de la nature, parce qu,'il divinise
ses ancetres; mais il adore ceux-ci parce qu'il les assimile aux
puissances surhumaines dont les phénomenes naturels sont, a ses
yeux, la manifestation palpable.
Ce qu'il y a de fondé dans le rOle que M. Spencer aLtribue aux
visions du sommeil, c'est qu'elles ont dú concourir a préciser
l'image qu'on cherche a se faire des esprits, et peut-etre a suggérer
l'existence de la personnalité, comme entité distincte du corps.
Cette entité est d'abord con&lt;¡ue sous la forme d'un double qui
reproduit, dans une certaine mesure, les traits de l'etre ou meme
de l'objet personnifié. Si, peua peu, la majorité des esprits et meme
des dieux emprunte la physionomie de l'homme, c'est que celuici, a force de preter aux puissances surhumaines son caractere
moral, finit par leur attribuer aussi sa physionomie extérieure.
L'anthropophysisme conduit naturellement a·l'anthropomorphisme.
Ou d'ailleurs l'homme trouverait-il des traits plus dignes que les
siens pour en revetir les etres surhumains dont il brigue les faveurs
ou dont il redoute les colares 1 1

lll
11 nous reste, pour conclure, a montrer brievement que la_ t~ese
énérale de M. Spencer sur l'évolution du sentiment rellg1eux
!•exige nullement l'ad.hésion a son évhéméris~e. Q~e veut surtout établir le fondateur de la philosophie de l e~olutl~~? Que le
. nt reliaieux repose sur e la conscience de 11dentlle entre les
S®time
~
•·
t
forces dont l'homme per&lt;¡oit l'action dans le_ m~nde extene~r e
celles dont il a directement conscience en lu1-meme. &gt; Or s_11 est
possible d'aboutir a cette conclusion, en prena~t comme pom~ de
départ l'apothéose des ancetres, nous disons ~ on ~eut Y arnv~i:
mieux encore, quand on rattache l'origine des dieux a la personrufication des objets et des phénomenes.
.
.
est
tres
vrai
que
l'homme
primilif
se
figure
les
d1eux
a
son
11
image, el ainsi s'explique qu'il les traite comme des ~ommes
agrandis. Mais quelle est la raison de son anthropomorph1sme? !l
ne connait d'autre causes d'aclivité que celles qu'il trouve en lmmeme. Aussi voit-il partout, dans la nature, des f~rces analogu~s
a celles dont il a directement conscience: des sentiments,_ d_es raisonnements, des volitions - en un mol des personn~tes, des
esptits, taillés sur le sien. 11 personnifie ainsi tout ce qm ~e ~eut
ou parait se mouvoir autour de lui, et, parmi c~s.personnalités ima·
ginaires, il adore celles qui le frappent spec1alen:ient par leu~
apparence de supériorité ou simplement de mystere: . Pour~uo1
exiger qu'il ait préalablement logé daos leur forme VIS1ble 1 ame
de quelque ancetre !
L'explication du poete algonquin, rapportée par_ Schoolcraft :
, c'est un esprit qui fait couler cette riviere &gt;, represente to~te la
philosophie de la nature chez les races primitives, el nous n'arr1vons_
pas a comprendre comment un penseur aussi profond et aus~1
impartial que M. Spencer peut voir un seul instant d~ns les_ expli~
cations de ce genre e des absurdités superflues, 1mpossibles a
i) c. p. Tiele, Histoire des anciennes religions de l' Égypte et des peuples sémitiques, trad. franc;., París, i.882, chap. lll:,

t) First Principies, p. i 70.
2) V. notre article sur les Origines de l'Idoldtrie dans la.Revue de l'Histoire
ele, Beligions, t. XII, p. t. - La far,on dont les réves peuvent conlribuer a
fa.ire investir d'une forme anthropomorphique les divinités de la nature,
conc;ues jusque-la. sous une forme dillérenle ou méme indélerminée, se
montre bien dans le fait suívant recueilli par Schoolcraft : Une prophétesse
indigene de l'Amérique septentrionale, étant tombée en extase apres avoir
jeO.né, suivit un sentier qui conduisait a la porte du cíel et la vit un homme
dont la téte était enlourée d'une brillante auréole. Ce personnage luí dít :
« Regarde-moi, mon nom est le Bril\ant Ciel Bleu, Oshauwauegihick. " Con-

I

�H6

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIO:NS

Telle nous semble etre la vraie part du culte des morts dans le
développement du sentiment religieux. La religion est antérieure a
la vénération des ancetres, et meme peut-etre, bien qu'ici nous ne
puissions nous appuyer sur la preuve directe, a la croyance dans
la survivance de la personne. Elle a d~ commencer le jour ou
l'homme, ayant pris conscience de lui-meme, en se distinguant du
monde extérieur, a reconnu la supériorité de forces arobiantes
qu'il ne pouvait ni contrOler, ni comprendre, et telle est encore la
forme sous laquelle elle persiste au cceur du philosophe, lorsque,
parvenu a la derniere étape de l'évolution scientifique, il repete,
avec un sens profond des limitations de sa nature, la sentence par
laquelle M. Spencer termine son livre : e Au sein d'un mystere
d'autant plus mystérieux qu'on y songe davantage, il restera
cette certitude absolue que l'homme est toujours en présence
d'une énergie infinie et éternelle d'ou procedent toutes choses. ,
Nous terminerons par le vceu de voir paraitre bientót une tra•
duction des Ecclesiastical lnstitutions dans l'importante collection
des ceuvres de M. Spencer que publie la librairie Alean. En dépit
des réserves que nous avons cru devoir faire sur une these incidente, non seulement ce nouvel ouvrage a sa place marquée dans
le développement du systeme l)hilosophique auquel M. Spencer a
consacré son existence et attaché son nom, mais encore, quelque
jugement qu'on porte sur la valeur de ce systeme, il est impossible
de méconnaitre qu'il y a la un tableau magistral de l'évolution
ecclésiastique, prise dans son ensemble. Aussi ne pourrait-on assez
en recommander la lecture et meme l'étude a une époque ou tant
de gens, meme parmi les plus scrupuleux en matiere scientifique,
ne cessent de se prononcer a priori, quand il s'agit de croyances
ou d'institutions religieuses.
GOBLET D'ALVIELLA.

signant plus tard ses souvenirs dans l'écriture de sa race, elle figura ce
glorieux esprit avec les cornes symboliques de la force el une brillante
auréole autour de la tete.

CHRONIQUE
'
FRANCE
Publieations nouvelles. - Annales du Musée Guimet. Le tome IX des
An~ales du Musée Guimet vient de paraitre chez Leroux. C'est le premier des
trois ~olum~s. ~onsacrés par M. E. Lefébure aux Hypogées royaux de Thebes:
Premiere Division. Le Tombeau de SétiI••, publié in extenso avec la collaboration
de MM.· U. Bow'iant et V. Loret, anciens membres de la mission franc,aise
d'archéologie du Caire, et avec Je concours de M. Ed. ,.avi
"' ·z¡e. Un second volume donnera le tombeau complet de Ramses IV et les parties inédites des
autres tombes royales de Bab-el-Molouk. Enfio, dans un troisieme volume
~- Lefébure do_nnera_la traduction des textes inédits ainsi que des apprécia~
tions et des not1ces h1storiques, artistiques et religieuses. Ces publications sont
le f~~it d'un~ missio~ dans la Haute-Éygpte, accordée en i883 par Je Ministere
de I mstruction publique a notre savant collaborateur.
L~ vol~me que _nous an_no~c,ons ici se compose de :cent trente-six planches
et d une mtroduction exphcat1ve. On sait que les Hypogées royaux de Thebes
~e trouvent daos une vallée de la chalne Libyque, assez loin des terres cultivées.
11~ ~-ont au nombre d'une quinzaioe, en y comprenant ceux d'Aménophis III e~
d A1,. de la xvm• dynastie, situés dans un autre embranchement que les
tombes des x1x• et xx• dynasties. La moitié au moins ont été exécutés
dans de vastes proportions, et indiquent par la des pharaons puissants ·
les autres, petits ou inachevés, altestent la brieveté ou la faiblesse des regne;
de leurs possesseurs.
La publicati~n des _hyp?gées royaux ne saurait élre complete au sens rigou•
reux du mot : 1I falla1t év1ter un exces de redites inutiles. Deux des plus beaux
tombeaux ont done été cboisis comme types et copiés in extenso (avec le con•
cours de MM. V. Lor~t et U. Bouriant pour certaines parlies de J'un d'eux) :
les a~tr.es ont été décr1ts dans taus leurs détails, et leurs textes inédits ont été
recue1llis. Les tombeaux pris pour types sont ceux de Séti I•• et de Ramse IV
s •
eh acun d'eux servant de modele ou de point de comparaison pour un certain

�H8

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

plan et une certaine décoration. 11 y avait en elfet deux plans, le grand et le
petit, et deux décorations, celle de la bonue et celle de la mauvaise époque des
dynasties thébaines. Le petit plan se compose de corridors aboutissant a une
salle pourvue d'une ou de plusieurs cbambres annexes, et destinée au sarcopbage. Le second plan est le redoublement du petit; c'est-a-dire qu'apres
avoir creusé une premiare série de corridors aboutissant a une grande salle, on
ouvrait dans le sol méme de cette derniere piece, pom~, cachar plus loin et plus
proíondément la momie, une seconde série de corridors aboutissant a une
seconde grande salle, celle du sarcophage. La décoration de la bonne époque
se compose, sur les portes et dans les deux petiles salles, de scenes représentant la réception du roí par les dieux infernaux; puis, da.ns les corridors comme
daos les grandes salles ou leurs cbambres annexes, de compositions relatives
aux rites funéraires et de descriptions de l'eníer et du ciol. Les textes funéraires,
c'est-a-dire la Litanie du Soleil et le Livre de l'Ap-ro (ou de l'ouverture de la
bouche faite a nne statue du déíunt) occupaientles premier, deuxieme, quatrieme
et cinquieme corridors : les textes descriptifs, c'est-A-dire le Livre de l'Hémisphere inférieur, ou Amtuat, le Livre de l'Enfer, sorte de variante du premier,
une carte astronomique du ciel et une lég11nde relativa a l'installation du firmament (la légende de la Vacbe), occupaient le troisieme corridor, les grandes
salles, leurs annexes et le plafond de la deuxieme grande salle. La décoration
postérieure comprenait des fragmenta de la premiare, réduits de plus en plus
en nombre et en étendue sur les parois des salles, des couloirs et des portes,
par la place accordée a une immense composition descriptiva, née de la Litanie
solaire.
Le tombeau de Séti 1•r, qui appa.rtient a la xn:• dynastie, représente
le grand plan et la premiare décoration : le tombea.u de Ramses IV, qui
appartient a la xx• dyna.stie, représente le petit plan et la nouvelle décoration. La publication intégrate du tombeau de Séli I•• montrera, sans qu'il y
reste d'obscurilé ou qu'il y existe de !acune, quelle ttait la conception des
hypogées royaux dans son entier développement. Par la suite, en comparant
le tombeau de Séti I•• avec les autres, on verra avec quelle facilité et quelle
rapidité s'altérait de regne en regne l'idée premiare, aussi bien pour le plan
que pour la décoration. Les prétendues lois biératiques de l'Égypte n'ont rien
a faire ici. Et les traditions artistiques ne se maintenaient pas avec plus de
stabilité que les autres: la perfection qui caractérise les sculptures de l'hypogée
de Séti I•• ne se trouve pas ailleurs, de sorte que le travail de ce tombeau
marque le point culmina.nt qui sépa.re le progres de la décadence a l'époque
thébaine. C'est grace a cet art parfait. qui comporte le soin dans le détail
comme la sincérité dans J'exécution, qu'on appréciera au tombeau de Séti I",
mieux qu'ailleurs, le sens intime des grandes compositions décoratives, qui ne
sont nulle part aussi développées.On y voitassez clairement, d'une part, ce qui
subsistait des anciennes croyances d'apres lesquelles !'ame habitait la tombe,

CHRO:',JQUE

,,

H.9

car la cérémonie de l'Ap-1·0 consistait dans la consécration d'une stalue royale
aupres de laquelle un prétre dormait pendant la nuit, et a Jaquelle on servait
les repas funebres avant l'arrivée de la momie au tombeau. On y comprend
bien aussi, d'a.utre part (surtout d'apres l' Amtuat, dont l'bypogée de Séti ¡er
possede J'exempla.ire le plus complet qui existe), quelle idée les Égyptien~ s~
faisaient du monde souterrain. C'était une vaste tombe collective, qu'hab1ta1t
avec les manes la momie par excellence, Osiris, sous la garde des monstrueux
serpents qui symbolisent, daos les religions polythéisles, non seulement les
désordres attribués a. l'enfer (l'orage, l'obscurité et le vent), mais encore, et
par suite, l'enfer lui-méme. La. revenait chaque nuit le soleil, qui traversaitJes
douze cavernes du monde souterrain en y distribuant soit les récompenses,
soit les chatiments, aux ames des élus placés a. sa. droite et des damnés pla.cés a
sa gauche. Car, dans J'enfer égyptien, une conception qu'on peut dire délinitive avait installé en souveraine la Juslice, filie et substance méme du grand
dieu.
- La Nécropole de Myrina. - On annonce la publication chez Thorin du
premier volume de cet ouvrage dans Jeque] sont exposés les résultats ~es
fouilles exécutées au nom de l'École franc;aise d'AtMnes par MM. E. Pottier,
S. Reinach et A. Veyries de i880 a i882. L'ouvrage _formera deux volumes
in-i, dont un de texte, formé de 55 feuilles environ avec figures intercalées, et
l'autre, composé de 52 planches et d'une carte topograpbique. Le deuxieme
volume paraltra en janvier i887, Le prix de l'ouvrage complet est fixé a iOO fr.
pour les souscripteurs.
- lsidore Loeb. Tables du calendrier juif. - La Société des études
jujves vient de publier chez Durlacher des tables du calendrier juif depuis !'ere
cbrétienne jusqu'au xxx• siecle avec la concorda.nce des dates juives et des
dates chrétiennes et une méthode nouvelle pour calculer ces tables. C'est
M. Isid~re Loeb, le savant directeur de la Revue des Études juives, qui les a
dressées et qui a rédigé la préface ou Je lecteur apprend le moyen de s'en
servir. M. Loeb a rendu un grand service a tous ceux qui étudient l'histoire
des Juifs depuis la dispersion en leur épargnant les calculs compliqués de la
conversion des dates juives en da.tes chrétiennes.
Nécrologie. - Le 28 juillet est mort a Montauba.n dans sa. soixante-dixseptieme année !'un de nos collaborateurs les plus dévoués, l'un des hommes
qui ontle plus contribué a répandre parmi ceux qui s'occupent chez nous d'histoire
religieuse, les habitudes de critique et de libre investigation, M. Michel Nicolas,
docteur en théologie de la faculté de Strasbourg et pendant quarante-huit ans
professeur de philosophie A la faculté de théologie protestante de Montauba.n.
Le poids des années et les fatigues causées par un labeur incessant avaient
déja ralenti son activité quand la mort l'a pris. Et cependant il n'y a pas encore
bien longtemps que nous publiions dans cette Revue un chapitre de son dernie.i
ouvrage, l'Histoire de l'Académie de Montauban, ou l'on retrouve toutes les

�·120

qualjtés des ceuvres qui ont élabli sa réputation, une science st:lre, une érudi•
tion étendue, !'esprit critique, la sagacité de !'historien. Michel Nicolas avail
porté spécialement son atlention sur les origines du christianisme el sur J'hist~ire ~e la Róformation. L'un des premiers, il avail compris que pour expliquer
h1stor1quemenl le christianisme il faut étudier le juda'isme pendant les deux
siecles antérieurs a l'ere chrétienne, dans le monde judéo-alexandrin comme en
Palestine méme, Ses meilleurs ouvrages luí ont été inspirés par cette convic•
tion fort juste, En dehors des nomhreux articles qu'il a publiés dans diverses
revues et dans les journaux, il convient de mentionner particulierement parmi
se~ reuvres les suivantes : Des doctrines religieuses des Juifs pendant les deux
siecles antérieurs d l'ere chrétienne, Études critiques sur la Bible, Essais de
phil~so~hie _et d'histoire religieuse, Études sur les évangiles apocryphes, et son
essa1 h1storique sur le Symbole des Apótres. L'histoire religieuse perd en fa
personne de Michel NiMlas J'un de ses représenlants les plus autorisés dans
notre pays.

No~velles diversas, - La démissionet la succession de M. Maspero. Tous
les aaus de l'égyptologie ont appris avec regret que M. Maspero ne relournera
plus au Caire cet automne comme les années précédentes. De graves raisons
d'or~e privé et familia! l'ont obligé a quitter un poste ou il rendait de grands
serv1ces. Nos lecteurs trouveront plus Ioin, dans les comptes rendus des
séan_ce_s .d~ 1'Acadé~ie des inscriptions, le résumé des travaux auquels ¡¡ a
prés1d~ 1 h1ver _dermer. Heureusement pour la science franc;aise, M. Maspero a
pu dés1gner lu1-meme son successeur qui continuera J'reuvre de résurrection
de la vieille Égypte a laquelle plusieurs Franc,ais éminents ont attaché Jeur nom.
C'est ~· Gr~bauit, directeur de l'École fran c;aise du Caire, qui est chargé dé·
sorma1s de I Intendance générale des fouilles.
- Pondation d'un prix. Les Académies des Inscriptions et Belles•Leltres et
de~ Science_s _mo:ales et politiques sont autorisées par décret a accepter Je Jegs
qui leur a ete fa1t par M. Lefevre•Deumier. Ce legs consiste dans la prapriélé
d'~ne rente_ de 4 000 francs destinée a fonder un prix quinquennal de 20 000 fr.,
qm sera decerné alternativement par chacune des deux Académies a l'auteur
d'un ~ravai~ relatif soit a la philosophie, soit a la mythologie comparée, soit a
la philolog1e.
- Prix d l'Acad~mie des Inscriptions. Conformément au rapport présent.é par
M. G. Perrot, le prix du budget a l'Académie des ioscriptions, d'une valeur de
2 000 _francs, a été décer~é a M. Paul Girard, maitre de conférences a la
Faculte des Lettres de Paris, pour son mémoire sur l'Éducation chez les Athéniens au 1v• et au v• siecle. Quatre mémoires avaient été déposés. D'autre
part, un encouragement de 2 500 francs a été accordé, daos le concours Bordin,
a M • · Cl. Hua~t, second drogman de l'ambassade fran~aise a Constantinople,
pour son trava1l sur les sectes dualistes de J'lslam.
- M. llfassebieau, notre collaborateur, maitre de conférences a la Faculté de

12{

CHRONlQUE

flEVUE DE L'HlSTOlRE DES RELIGIONS

théologie protestante de Paris, a été nommé professeur-adjoint

a la

méme

faculté,

- Mane Thecel Phares. Dans une des dernieres séances de la Société Asiatique,
M. Clermont-Ganneau a propasé une nouvelle interprétation de ces mots cé•
Jebres que Balthasar lut sur les murs de la salle ou il festoyait, d'apres le livre
de Daniel. On sait qu'en réalité les mots étaient au nombre de cinq : ment!,
ment! thequel ou pharsin. On traduit ordinairement : compté, compté, pesé et
brisé. M. Clermont-Ganneau croit reconnaitre un dicton assyrien, employé
pour indiquer une vérité de La Palisse et signifiant : mine par mine ils comptent
deux pharsins, comme nous dirions : deux et deux font quatre. Daniel aurait
joué sur ces mots qui désignent des mesures de pesantenr et en particulier
sur le dernier qui servait aussi a désigner les Perses. Voila une interprétation
qui nous parait bien risquée. Le livre de Daniel, en elfet, a été écrit environ
quatre cents ans apres les événements qu'il raconte et en vue de lecteurs pour
lesquels un proverbe assyrien ne devait pas avoir grande signification.
Les Associations religieuses musulmanes. - A mesure que les puis•
sanees européennes pénetrent plus avant dans les pays exclusivement musul•
mans, les administrateurs et les voyageurs se préoccupent davanlage des
confréries religieuses répandues d'un bout a l'autre de !'Islam et redoutables
par leurs richesses, Jeur discipline et par le nombre de leurs adhérents. Ré•
cemment encore M. E. Meyer a publié daos les Annales de l'École libre des sciences
politiques (n• 2) un travail destiné a faire ressortir leur puissance. Les considérations de l'auteur sur la morale musulmane et sur la puissance de !'esprit
d'association daos !'Islam sont sujettes a conlestation, mais ses renseignements
sur les associations sont intéressants et concordent avec ceux que nous avons
déja recueilÜs ailleurs. D'apres M. Meyer, la morale du Coran est fondée sur
l'idée de renoncemeot; la 'polygamie atTaiblit le lien familia!; la communauté
des terres empéche l'attachement de l'homme au sol et la perpétuelle comhinaison des intéréts religieux avec les intéréts politiques favorise le développement d'associations a la fois religieuses et politiques. Elles ne sont soumises a
aucune réglementation du pouvoir civil; aucune restriction, aucune entrave
n'est apportée aux donations qui leur sont faites. En dehors des donations
elles alimentent Jeurs caisses par la vente d'objets de piété et d'amulettes, par
les contributions volontaires ou obligatoires et par le produit des amendes im•
posées a tout affilié qui a commis une infraction a la regle. M. Meyer compte
actuellement pres de quatre-vingt-dix confréries religieuses dans !'Islam. Elles
ont des ramifications partout. L·obéissance au chef et rassistance mutuelle des
freres entre eux sont les deux regles fondamentales dont l'observance est strictement imposée il. tous les membres. Les su!tans les plus puissants n'ont pas:
réussi a suppriml!r les confréries. Heureusement pour eux et pour les puis•
sanees colonisatrices, ces associations vivent il. l'état de rivalité perpétuelle,
en sorte que l'hostilité des unes entraine le plus souvent l'assistance des aulres.

�122

REVUE DE L'RISTOIRE DES RELIGIONS

Les ulémas et le clergé officiel leur sont en général opposés. I1 y aurait, ce
nous semble, une curieuse étude a !aire sur la comparaison des regles dans
les communautés musulmanes et dans les communautés chrétiennes et bouddhistes.

ALSACE
Éclouard Cunitz.. Le i6 juin est mort, a Strasbourg, l'un des plus modestes
et des plus dignes proresseurs de la Faculté de théologie, M. Édouard Cunitz.
Son nom a jeté peu d'éclat au dehors, mais ceux qui l'ont connu de pres sont
unanimes a apprécier le caraclere et le savoir de ce travailleur obstiné. La
grande ceuvre de M. Cunitz restera la part qu'il a prise avec ses amis et
collegues, Édouard Reuss et Baum, a la publication des {Eut1res completes de
• Calvin dans le Corpus f'eformatorum édité a Brunswick. 11 s'était cbargé tout
spécialement de la partie historique. Son commentaire perpétuel de la Correspondance de Calvin est une mine de renseignements s0rs et détaillés, ou les
historiens du xvi• siecle pourront toujours puiser avec confiance. C•est lui qui
reprit aussi le projet de son ami, M. Baum, en publianl les deux premiers
volumes de l'Histoire des Églises réformées de France attribuée a Théodore de
Bezes. Le troisieme volume est imprimé. Malheureusement M. Cunitz, apres
avoir béroYquement lulté contre la maladie pendant toute son existence, a succombé, a 1'9.ge de 74 ans, avant de pouvoir composer l'introduction par laquelle
il comptait compléter cette magistrale publication.

ANGLETERRE
Publications récentes. W. H. 1. Weale. Bibliographia litw·gica. Les
collectionneurs d'ouvrages Jiturgiques apprendront avec plaisir la publication
de ce volume chez B. Quaritch a Londres, Ce n'est, il est vrai, que la premiere
partie du trésor que M. Weale a réuni au cours d'une enquéte de plus de
dix ans. 11 contient le catalogue des missels du Rite Latín imprimés depuis
l'an H75, sous deux rubriques différentes : Missalia Ecclesiarum et Missalia
Ordinum. L'auteur annonce la prochaine puhlication d'un catalogue des Bréviaires en un volume et plus tard il donnera un catalogue complet des Offices,
Rituels 1 etc. U est intéressant de constater dans l'ouvrage de M. Weale la
grande variété d'usages ou de pratiques qui se sont perpétués, souvent ju~qu:a
nos jours, dans un ordre de liturgies ou l'on suppose généralement que I Uill•
formité est absolue.
_ Un Parsis, M. Darab Dastur Peshotan Sajana, a traduit en anglais les
principales parties d'un excellent ouvrage allemand du docteur Gei~er, sous le
titre : Civilisation Q{ the eastern lranians in ancient times. Le premiar volume,
qui vienl de parailre, contient les extraits concernant l'ethnographie et la vie

CHRONIQUE

{23

sociale. M. Geiger a mis en téte de ce volume une introduction dans laquelle
il réswne fort heureusement ce que l'on sait sur la religion de !'Avesta.
- On annonce la publication, a. la Cambridge University Press, d'une série de
coníérences faites l'hiver dernier par le Rev. W. Cunningham sur saint Augustin, avec le titre : Saint Austin and his place in the history of christian
thought. L'auteur a traité avec un soin particulier la comparaison entre la
théologie de saint Augustin et celle de Calvin,
- Le cap. R. C. Temple a publié chez Trübner un second volume de ses
Legends of the Panjdb, qui est composé avec autant de soin et d'exactitude
que le premiar.

ALLEMAGNE
Publications récentes. - Le Theologischer lahresbericht. Nos lecteurs
connaissent déja cet excellent répertoire annuel de !'ensemble des ouvrages et
des articles théologiques qui ont paru penrlant l'année précédente. La mort
du regretlé professeur Pünjer avait enlevé a. cette utile publication son directeur.
M. le professeur Lipsius, de léna, !'un des maitres les plus autorisés de la
science historique allemande, a bien voulu se charger de le remplacer. Le
Theologischer lahresbericht ne pouvait étre confié a de meilleures mains.
D'ailleurs la plupart des collaborateurs de M. Pünjer ont maintenu leur concours
a M. Lipsius. La littérature sur l'Ancien Testament est confiée au professeur
Siegfried, de léna, celle du Nouveau Testament au professeur D. Holtzmann
de Strasbourg. L'histoire de l'Église est partagée entre MM. Lüdemann (prof.
a Berne), Bcehringer {docent a BAie), Nippold (prof. a. Iéna) et Wemer {pasteur
a Guhen) qui traitent successivement des trois premiers siecles, de la période
qui s'étend entre le concile de Nicée et la Réformation, de la Réformation et des
luttes confessionnelles jusqu'en i700, et de l'histoire moderne. L'bistoire des
religions est conflée a M. le pasteur Furrer de Züricb, l'un des juges les plus
compétents et les plus éclairés que nous puissions désirer. Elle occupe encore
peu de place. Le docteur Furrer constate, en effet, que la .Rewe de l'Histoire
des Religions est la seule publication périodique consacrée a l'bistoire générale
des religions et que l'Allemagne, si richement dotée de facultés de théologie,
n 'a pas encore institué de chairas spéciales pour cette branche de plus en plus
importante des études théologiques. Nous sommes heureux d'enregistrer les
appréciations tres bienveillantes que notre critique exprime sur le compte de
cette revue et sur l'ceuvre de M. Guimet dans son ensemble. - Quand on
parcourt le gros volume que la librairie Georg Reichardt de Leipzig a mis en
vente, on éprouve un peu de vertige en voyant défiler pendant 566 p. gr. in-8
l'énumération et les appréciations tres sommaires des publications théologiques
d'Gne seule année. Notons qu'il n'est lait mention que des ouvrages de nature
scientiflque. Un excellent index facilite beaucoup les rechercbes. Les -i premiers
volumes du lahresbericht sont en vente chez J. A. Barth, pour 20 marcks.

�{2.i,

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELJGIONS

- Wellhausens Methode kritisch beleuchtet. (Leipzig, Hinrichs, {886, gr. in-8
de 166 p.) L'auteur, M.O. Naumann, est un ecclésiastique catbolique. Apres
avoir exposé les caracteres distinctifs de la méthode critique de Reuss et de
Wellbausen, il la soumet a un examen attentif. Sur beaucoup de points
leur analyse du développement religieux d'Israel obtient son approbation. Ce
qu'il reproche a Wellhausen, c'est le point de vue philosophique auquel
celui-ci se place pour reconstruire l'évolution religieuse d'Israel. M. Naumann
insiste sur l'imporlance des grandes individualités dans l'histoire religieuse
pour conservar a Moi'.se le róle exceptionnel que lui assigne la tradition, el
il montre comment cette tradition s'accorde parfaitement avec les conclm;ions
vraiment historiques de la nouvelle école. L'intérét de ce livre consiste surlout
dans le ton de l'argumentation. M. Naumann est un croyant; mais, au lieu de
procéder par anathemes1 il discute ; il reconnait qu'il peut venir quelque chose
de bon de l'école critique. Voila. un exemple a suivre.
- Eine Augustin f;elschlich beigelegte « Homilia de Sacrilegiis,, (in-8 de 73 p.).
M. Caspari, professeur a l'université .de Christiana, l'auteur d'un remarquable
ouvrage sur le symbole du baptéme, a découvert dans un manuscrit d'Einsiedeln
du vm• siecle un sermon attribué a saint Augustin. L'inaulhenticité de ce
document est évidente. M. Caspari montre que ce prétendu sermon de saint
Augustin est une compilation rédigée dans l'empire franc vers le milieu du
vm• siecle par un clerc fort ignorant, mais elle offre un grand intérét pour
nous, parce qu'elle nous fait connaitre une quantité de superstitions, d'origine
latine ou barbare, contre lesquelles l'Église franque avait a lutter. L'auteur,
selon sa coutume, a enrichi le texte d'une abondance de notes tres instructives.
- M. Adolf Hamack a commencé dans la Theologische Literaturzeitung du
12 juin et continué dans les numéros suivants de cette excellente publication,
une revue des nombreux écrits - il y en a plus de 200 - qui ont paru depuis
deux ans sur la Didaché des douze Apotres découverte par Bryennios . Ceux
de nos lecteurs qui désirent suivre les discussions érudites provoquées par cet
intéressant document feront bien de consulter les articles de M. Harnack ainsi
que la seconde édition de l'ouvrage de M. Schatf: The oldest Church Manual
callcd the Teaching of the twelve Apostles (New-York, 1886).
-M, Iulius Lippert, l'un des auteurs allemands les plus féconds, dont nous
avons déja mainte fois mentionné les reuvres, vient de faire paraitre les 2• et
3• parties d'une Histoire de la Civilisation : Die Culturgeschichte in einzelnen
Hauptstücken (Leipzig, Freytag; Prag, Tempsky; in-8 de 206 et 228 p.). La
seconde partie contient l'histoire de la famille et de ses institutions, de la
propriété, des divisions en classes, des formes du gouvernement et de la
justice. La troisieme esl consacrée aux questions soulevées par les origines du
langage, de l'écriture, des nombres et des mesures, et surtout des cultes et des
mythologies. L'auteur admet 11. l'origine la croyance aux Qmes et aux esprits;
en suite il passe au fétichisme et a la phase des divinités personnelles nettement

CHRONIQUE

125

déterminées. Le souci de la destinée individuelle provoque la formation d' un
clergé; la religion et la morale se combinen t. L' auteur résume tres brievement
ses idées sur la formation des mythes. Il est évident qu'un pareil ouvrage ne
saurait avoir la prélention d'íltre en tous points une reuvre originale. En ce
qui concerne l'hisloire du développement religieux dans la civilisation générale,
l'auleur disposait, il est vrai, des matériaux qu'il a lui-méme recueillis el dont
il s'est servi dans plusieurs travaux anlérieurs.

�DÉPOUI LLEMENT DES PtRIODIQUES

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES 1

I. Académie des Inscriptions et belles-lettres . - &amp;anees du 2 et
du 9 juillet. Une partie de la premiare séance et la seconde presque toute
entiere ont élé consacrées A entendre M. Dieulafoy exposer les beaux résultats
des fouilles qu'il a dirigées A Suze, au cours de la seconde mission dont il avait
été chargé en Perse. Les antiquités recueillies par le vaillant explorateur avec
le concours dévoué de Mme Dieulafoy seront exposées au Louvre, A c0té des
reuvres rapportées de Tello par M. de Sarzec, de maniere A conslituer le musée
oriental le plus complet qui existe. Les découvertes de M. Dieulafoy sont du
plus haut jntérét pour l'histoire de l'art. L'histoire des religions y est moins
directement impliquée. M. Dieulafoy croit avoir retrouvé dans un tumulus
voisin de l'ancien palais de Darius les dispositions d'un temple. Notons aussi
qu'en se fondan"t sur les caracteres distinctifs des archers de Suze et de ceux
de Persépolis et sur les indications fournies par les urnes funéraires d'un cimetiere, M. Dieulafoy croit pouvoir établir que les Élamites étaient noirs et qu'il
faut reconnaltre dans le peuple susien une tribu isolée des plus antiques colona
de l'Asie, les Diasyous du Rig-Véda, les Ethiopiens de l'Orient décrits par
Homere et par Hérodote.
Séance du 16 juület. M. Maspero, de retour d'Égypte, rend compt.e des
ouilles qui ont été exécutées sous sa direction depuis l'été dernier. 11 a eu le
bonheur de retrouver une tombe thébaine completement intacte, datant de la
XX0 dynastie. Les cachets des prétres sur les portes étaient encore entiers. 11
y a lieu de s'en féliciter d'autant plus que les découvertes de ce genre sont plus
rares. Presque toujours les tombes sont explorées par les Atabes avant d'étre
signalées a l'autorité. Celle de Gournet-Mourrat appartenait a un conservateur

i) Nous nous bornons a signaler les articles ou les communicat ions qui concernent l'histoire des religions.

:1.27

de la nécropole, sorte de personnage officiel, a la fois architecte, entrepreneur,
graveur et gardien a qui la survei!lance du cimetiere était confiée. On y a
trouvé, outre les corps du fonctionnaire ·e t de sa famille, tout un ensemble d'ameublement funéraire : des outils (des équerres, un ciseau, une coudée égyptienne, des niveaux), des meubles (caisses a linge, etc.), des caisses remplies
d'aliments, trente grands vases ornés de peintures et de dessins, deux traineaux
funebres servant au transport des momies, enfin un ostracon ou grande pierre
calcaire sur lequel est écrit le commencement d'un roman égyptien dont les
papyrus ne nous avaient fait connaitre que la fin. Par une singuliére coincidence, M. Maspero avait justement expliqué la partie déja. connue de ce roman
de Sinouhit dans un de ses cours au College de France. Cette découverte nous
montre une fois de plus que la sépulture était considérée par les Égyptiens
comme la demeure daos laquelle le mort devait accomplir une nouvelle existence. Les survivants songeaient a lui procurer des distractions non moins que
des instrumenta de travail ou des objets de premiére nécessité,
A Louqsor le travail de déblaiement avance. A force de persévérance, M. Maspero a eu raison des difficultés soulevées par les représentants de quelques
puissances étrangeres. Mais il reste encore a régler l'exproprialion d'une mosquée possédée par une famille dont tous les membres réclament des indemnités individuelles. 11s sont an nombre de deux a trois cents personnes. - A
Akhmin on a commencé le déchiffrement des dix a douze mille graffi,ti tracés
sur un énorme rocher qui s'éleve a c0té d'un rendez-vous de chasse. Depuis le
temps des premiares dynasties jusqu'aux Arabes, les chasseurs d'innombrables
générations ont gravé sur cette pierre des inscriptions commémoratives de leur
passage.
On a continué les fouilles autour du grand sphinx, de maniere a le dégager
jusqu'a. une·profondeur de seize matres. 11 suffira maintenant de quelques sondages pour parvenir au socle sur lequel il repose d'apras les anciennes aleles
ou il est représenté. On croit généralement qu'il a été taillé dans un grand
rocher émergeant de la plaine. M. Maspero, qui incline a lui assigner une origine tres ancienne, croit a un lravail encore beaucoup plus considérable. Les
parois de l'ampbithéatre ou le sphinx s'élevait ont été taillées de main d'homme
et sont a peu pres au niveau de la téte de !'animal . II parait probable qu'il y
avait la. un plateau de rocher que l'on aurait creusé en ménageant au milieu le
bloc de rocher dans Jeque! a élé taillé le monument.
Enfin M. Maspero donne de nouveaux détails sur le dépouillement des momies royales dont l'Académie avait rei.;u la relation écrite (voir tome XIII,
p. 395) .

St'.ance du 30 juillet. M. Le Blant aunonce que des fouilles r écentes ont
fait découvrir sous le grand mausolée circulaire de Marcus Lucius P1etus, a.
l'entrée dans Rome de l'ancienne via Salaria, un couloir voQté en plein cintre,
avec des niches sépulcrales conservant encore les restes des morts, conduisant

�i28

a. une chambre ou

DÉPOIDLLEMENT DJ,;S PÉRIODIQUES

l'on a trouvé trois sarcophages avec des urnes funéraires et
des bustes avec inscriptions. Le monument a été construit au 1or siecle de notre
ere. _ M. Deloche présente un album ou sont représentés les objets de la
alerie d'art gaulois et mérovingien formée par M. Frédéric Moreau. Cette
:ollection, a. cOté de nombreuses pieces précieuses, contient plus de trente
mille silex votifs recueillis dans les sépultures.
n. société de Géographie. - Séance du 2 juillet. (Compte-rendu
reproduit d'apres le journal Le Temps.) - Le monument de Copan. - Les
ruines de Copan, dans le Honduras, ont été découvertes en 1576, mais étudiées
avec quelque attention seulement en 1834 par le colonel Juan Galindo. Le mémoire consacré par cet explorateur aux antiquités de Copan est accompagné de
quelques lithographies, dont l'une nous montre un.e grande_ pierre dont la surface régulierement convexa, creusée au centre d une pet1te cuvette, est entourée d'une sorte de tresse. M. Hamy, pour lequel cette torsade était restée
jusqu'ici un probléme, comme pour tous l;s ~m~ricanistes, ª?nt eu récemment
l'occasion de voir dans la co!lection d antiqu1tés rapportee du Salvador par
M. Louis Adam des dessins exécutés en 1884 dans les ruines de Copan par u~
ancien officier de l'armée frani,aise, mort depuis en Guatemala, rencontra parm1
ces dessins la calotte de pierre, vue cette fois de profil et d'en haut. Le croquis
reproduisait la courbe symbolique dont M. Hamy avait pressenti l'exis~nce.
Celte figure n'est autre que la Tai-ki, l'un des symboles les plus vénéres des
Cbinois. Suivant l'école de Tchu-tse, la Ta1-ki est « le Grand Faite », le « POle
du Monde », príncipe tres parfait qui n'a ni commencement ni fin; c'est l'idée,
le modele de toutes choses, l'essence de tous les étres. &lt;;&gt;n la figure de l_a
maniere suivante : sur Je demi-diametre d'un cercle donné, on trace un dem1cercle, et sur le demi-diametre restant on trace, en sens contraire, un ~utre
demi-cercle. La figure ainsi obtenue, combinaison des symboles du Yang et du
Yin de la. force et de la matiere, se répete exactement la méme sur le monume~t américain et sur les représentations chinoises de l'école de Tchu-ts_e. On
trouve encore la Tai-ki gravée sur Je revers de certaines tablettes m_ag1ques,
usitées dans les sacrifices que l'on fait pour obtenir la pluie. c·est un signe tres
populaire, tres répandu, non seulement en Chin~,. ~ai~ da.ns _to~tes le~ contrées
qui ont plus ou moins subi l'influence de la c1V1hsat1on cbmo1se. S1gnaler la
présence d'un tel symbole a. Copan, da.ns cette ruine ou l'on a. déja. relev~ tant
de manifestations d'un art étrange et curieux, pa.rfois appa.renté de pr~s .ª ceu~
de l'extréme Orient, c'est fournir une preuve nouvelle a l'appui de l'opm1~n qui
fait venir d'Asie l'un au moins des courants civilisateurs dont l'Amérique a
ressenti les bienfaits. C'est, de plus, fixer a ce monument de Copan une date
a.u dela de laquelle son érection sera.it invra.isemblable. On sait, en eliet, que
Confucius a parlé de la Tai-ki dans un appendice placé a la fin de son commentaire du Yi-king. C'est seulement au cours du xn• siecle de notre ere,
sous la. dyoa.stie des Song, que la doctrine qui fait de ce symbole la. représen-

ET DES TRAVA UX DES SOCI 1!:TÉS SA YANTI-.S

129

t~tion du príncipe de toutes choses a commencé a. se répandre en Chine. La
pierre de Copan orne la face supérieure d'un aotel placé devant une statue
Par ma~eur, ajoute M. Hamy, dont nous résumons la communication, l'idol:
est depws lon~temps brisée. Le piédestal seul subsiste; on y voit deux pieds
chaussés de r1ches sandales, sculptées avec beaucoup de soin. Le reste de la.
s~atue, couché sur le dos, est caché da.ns toute sa longueur par un gros tronc
d arbre tombé sur elle. I1 est a souhaiter qu'un archéologue visitant Copan
fasse dégager et mouler cette idole; son examen attentifpeut avancer beaucoup
la solution du probleme que soulévent les ressemblances manifestées une fois
de plus entre les monuments des pontifes de Copan et ceux des disciples de
Tchu-tse et de Tching-tse.

M. de Quatrefages félicite M. Hamy de la sagacité avec laquelle il a pressenti
et retrouvé le symbole en question sur la pierre de Copan. Des constatations de
ce genre ont une grande importance pour l'bistoire des origines de la. civilisation américaine. En avan~ant prudemment dans cette voie, en constatant rigoureu~ement les faits sans partí pris de rapprochement et d'interprétation, on
obt1endra des résultats précieux. Les indices d'ailleurs ne manquent pas; les
traditions américaines signalent, a une époque ancienne, l'arrivée sur Ja. cóte
du Pacifique d'hommes, navigateurs et trafiquants, qui semblent bien venir du
Japon. On a recueilli da.ns des ruines des vases décorés et fai,onnés comme ceux
que l'on fabrique encore a Tokio. Le ministre du Japon, présent a. la séance et
qui suit avec intérét cette discussion, promet de faire don au musée d'ethnographie du Trocadéro des spécimens de céramique capables de fournir des renseignements uliles aux archéologues.
On- annonce que M. Yzerman, ingénieur en chef des chemins de fer de Java
en pratiquant des fouilles A Brambanan, y a découvert des restes de temple;
{Jivaüe~- avec de_s inscriptions sanscrites de !'ere &lt;,;a.ka (qui commence un peu
a.pres I ere _chréllenn~) analogues aux in~criptions relevées en Cochinchine par
M. Aymomer, et qm. ont fourni a M. Bergaignele sujet d'une savante étude.
III. Revue historique. - Juillet-aout: i. R. Reuss, Léopold de Ranke.
- 2. G. Monod. G, Waitz. - 3. Ed. Favre. Bulletin historique de la Suisse.
(Consacré presque entiérement aux ouvrages sur Zwingli et Calvin et sur
l'établissement de la Réforme da.ns les principaux cantons suisses.)
I_V. ,Revu~ des ~eux mondes. - i•r juin: A1'vede Bai·ine. La psychologie d une sa.mte. Samte Thérese.
1º' juillet : G. Bo-issie1'. La conversion
de Constantin (Pour M. B. le christianísme de Constantin était sincére mais
inspiré par des motifs d' ordre peu élevé.)
15 juillet : Geot·ges Pet-ro:. Les
Hétéens, leur écriture el leur art.
_v. R~vue archéologique. _- Am·il-ma·i : i. Get·main Bapst. La vie de
samt Élo1. - 2. Albert Lebegue. Rechercbes sur Délos (notes destinées a compléter l'ouvrage de l'auteur sur le méme sujet). - 3. Paul Decharme. Note
sur ies cannophores. == Juin : Gei·main Bapst. Le tombeau de saint Martin.

=

=

9

�i3Q

ntPOUlLLEMENT DES PÉRlODIQUES

ET DES TRAVAUX DES SOClÉTJ::S SAVA:'lTES

P1·essensé. Les
VI . R evue Politique et liUéraire. - 3 avril : 1.bE. de
d B
·L
synodes du désert d'apres M. Edmond Hugues. - 2. Ro ert e onmeres. e
grand bonze (souvenir d'une visite a Ceylan) •
VII. Mélusine. _ 5 ;uin : i. A. Barth. L'animisme chez les ~euples de
l'arcbipel indien. {Excellent résumé du bel ouvrage de M. G. A. Wil~: Het
Animisme bij de volken van den Indischen Archipel.)- 2. H. Gaidoz. _La
Fleche de Nemrod (suite). - 3. E. R. L'arc-en-ciel (suite). - 4. La Pass1on
de Notre-Seigneur, priere du Bourbonnais. 5 !uillet : i. A. Bartli. Le ~a~
ratt.ement de lamer. _ 2. J. Tuchmann. L'anim1sme de la mer.
5 aout_•
i. M. Dragomanov. Contes populaires de la Russie. - 2. René Basset. La legende des sept dormants.
.
VIII. Revae des traditions populaires. - 25 avril : . i. V. He~ry.
Les Tonneurs, conte iroquois. _ 2. G. Mitin. Formulettes et pr1eres popula1res
de l'ile de Batz. _ 3. A. Certeux. Le temple de Saloman (légende arabe). .
25 mai.· i • David Fitr.gerald.
Le
4. Paul Sébillot. La mort du bon D1eu.
.
folklore dans les tles Britanniques. - 2. G. Le Calvez. Les lutin~ dans le
pays de Tréguier. _ 3, La fontaine Saint-Martin, légende de la V1enne. -

=

=

=

4. S uperstilions russes.

• d
IX. J'ournal des savaDts. - Mars : i. Girara. Le cbant. popu1aire u
frere mort. _ 2. Hauréau. Un des bérétiques condam.nés a Pans en i 277.
bébra1que. (Appréciation de l'Hexaleuque de M. WellAvn·t ·. Renan. Pbiloloa-ie
o·
. .
d H t• t.ol
- M · . f A de Quatrefages. Croyances rebg1euses es o ,en s
baudsen.Bo)- bº a, a.ns. . 2 B Hauréau, La chronique de Hugues de Saintet es
SClSID
.- ••
Víctor. 1uin : E• Caro. Trente-deux ans a travers l'Islam.
X Revue internationale de l'enseignement. - N° 4: Ern. Havet.
• · a-ines du cbristianisme. - N• 5 : M. Vernes. Les abus de la métbode
Les on.,.
• u1·,.
td
· dans l'bist.oire des religions en général et parhc 1,,remen es recomparative

=

=

liuions sémitiques.
d
o·
•
XI. RomaJUa.
- N.. 55 et 56 ·• Mtlntz · La légende de Charlemagne ans
'1'art du moyen &amp;.ge.
.
XII. Le Correspondant. - iO avril : Vicomte de Meaux. La Rena1ssance
•catbolique en France sous Louis ~l.
.
.
.
XIII. Mémoires de la soc1été des études Japonaises. - i88&gt;
N• i : i. Léon Metchnikoff. Une dynaslie divine archruque du Japo~.
par Léon de Rosny. - 3. Livres sacrés lradwls en
2. Chan h a1- king, traduil
,
mandcbou.
· ¡ · d
XIV. Revue d'anthropologie. - N• 2 : i. E. Reclus. La socio og1e es
- 2, Sébillot. Le folklore,
Aus traliens' institutions politiquea et religieuses.
.
.
les tradilions populaires et l'ethnograpbie popula1re.
XV. Bulletin de correspondance hellénique. - X. 4: i. D~rrbach
el Radet. Inscriptions de la Pérée rhodienne. - 2. Hollea~. Fou1ll~s au
temple d'Apollon Pt.oos. - 3. Clerc. Les ruines d'Aeg1a en Éohe. - i. Diehlet

i3l

Cousin. Inscriptions d'Alabanda en Carie. - 5. Pottier. Fouilles dans la nécropole de .Myrina. - 6. Sal. Reinach. Synagogue juive a Phocée.
X.VI. Bibliothéque de l'École des Chartes. - XLVII. 1 el 2: Digard.
La série des registres pontificaux du xiu• si~cle. (A comparer avec l'arlicle du
P. Denifte: « Die paepstlichen Registerbiinde des xin• Jahrh. » dans le« Neues
Archiv für Litteratur-und Kirchengeschichte ». Le caractere original des documenls contesté par !\f. Kaltbrunner est assuré.)
XVll. Mélanges d'Archéologie et d'Histoire. - VI, 1 et 2: i. Poinsnel.
Un concile apocrypbe du pape saint Sylvestre. - 2. Martin. Les cavaliers et
Jes processions dans les fétes athéniennes. - 3. Albanes. La Chronique de
Saint-Viclor de l\farseille. - 4. Cuq. De la nature des crimes imputés aux
chréliens d'apres Tacite. - 5. Fabre, Les vies des papes dans les manuscrits
c.lu Liber Censuum.
XVIII. Bulletin critique. - i5 avril: Pierre Battifol. L'épltre de
Théonas a Lucien. 1°• mai : A. Clet·val. Rugues, év. de Chartres au x1• siecle.
X.IX.
. Revue chrétienne. - to juin : i. D. Benott. Alexandre Roussel ,
préd1cateur et martyr du déserl. - 2. Riggenbach. Les íemmes daos l'Église
primitive.
XX. Bulletin historique du protestantiame fran9ais. - {5 avril :
1.
Puaux. Les prerniers réfugiés fran1,ais en SuMe (xv1• siecle). 2. Ch Read. Daniel Cbamier. Nouvelles recherches. - 3. N . Weiss. Les suites
de la révocation en Vendée.
i5 juin: L A. P.icherul-Dardier. L'émigration
en 1752 (voir les 0 08 suiv.). - 2. N. Wei$s. La réaction catholique a Orléans
pendanl la Ligue. - 3. F. Teissier. Les tablettes et le journal d'Alexandre
RoUssel, proposant marlyr (voir les n•• suiv,). 15 juillet : N. Weiss. l\fadame
ducbesse de Bar, et S&lt;eur de Henri IV.
X.XI. La Vie ohrétienne. - A.out : E. Bost. Les deux Jéhovistes.
X.XII. La Révolution fran~aise . - 14 mai : V. Courdaveaw:. Le clergé
sous la révolution et l'empire (voir le n• suiv.).
14 juin : D• Gaetan. La
féte de l'ttre supréme au Mans, le 20 prairial an II.
XXIII. Annales de l'École libre des scie.acea politiquea. - Nº 2:
E. Afeyer. Les associations musulmanes.
X.XIV. La Controverse et le Contemporain. - 15 mai : i. Le R. p.
Brucke1·. La chronologie des premiers a.ges de l'humanité d'apres la Bible et la
Science (fin). - 2. J. Forget. Le Coran (suite et fin). - 3. M. de Rossi et
l'hypogée de Poitiers.
XXV. Annaleade la faculté des Lettres de Bol'deaux. - t886.
N• 1 : L .A.. Duméril. Remarques critiques sur le livre de l'abbé Gorini intitulé : Défe~se de l'É_glise contre les erreurs hist.oriques de MM. Guizot, Aug.
et Am. Tbierry, M1cbelet, Ampere, Quinet, Fauriel, Aimé Martin, etc. _
2. P. Hochart. Le symbole de la croix.
X.XVI. Annales de la faculté des Lett;-es de Caen. - Nº 3 :,

=

F,·.

=

=

=

�i33

ET DES TRWAGX DES SOCTt!:TÉS SAVA:\'TES

132

OÉPOUILLEMENT DES PÉl\lOOlQUl,;S

L. Lehanneu,·. Les chrétiens en présence de la. sociélé antique d'apres Tertulb L . ·r
XXVII, Revue des études juives. - Avril-juin : i. Is. Loe . es JUL s
de Ca.rpen tra.s sous le gouvernement pontifica.! (suite). - 2. S. .Reinach. Une
nouvelle syna.gogu6 grecque a Phocée. - 3. Ab. Cahen. Le rabbina.t ~e Melz.
xxvnI. Revue fran~aise de l'étranger et de• oolo111es. Avril: Brahma. Superstitions et usa.ges des Hindous (suite). Juin : A. Soulange-Bodin. La Corée. Mreurs et coutumes. Les missionoaires.
.
XXIX. Revue de g éographie. - Juillet : A. Mahé de la Bow·donnais.

lien.

=

Orissa. la. terre sainte des Hindous. Pelerinage au temple de Jagernath.
XX~- Revue de Gen~ve. - 25 Avrü: Ea. Montet. Ra.bela.is et l'Orient.
XXXI. Revue de Belgique. - 15 Juin : i. Aug. Gittée. Les éludes
folkloristes en France. - 2. B. Andry. Un temple protestaot en Belgique a la
fin du xvm• siecle.

XXXII. Le Muséon. - V. 3 : 1. de Harlez. La civilisation de l'humanité
primitiva et la Genese. - 2 . Schils . K6-k0-WO-Rai, livre de la piété filiale. 3. Wilhelm. Etudes avestiques. - 4. Schrebel. Le bandea.u sacerdotal de
5. Sayce. Deux nouvelles inscriptions vanniques.
XXXIII. Academy. - 1•• Mai: A.. Houtum-Schindler. The identifica.tion

Ba.tna. -

of some Persian places mentioned in the Avesta, Bundehesch, etc. (cfr. art. de
M, West, da.ns len• du 15 mai).
15 mo.i: A. Lang . The great ha.re. (A propos
de l'explication du mythe d'Osiris Unnefer, par M. Le Page Renou[ ; voir

=

notre Chronique, tome Xlll, p. 387.)
XXXIV, Athenmum. - 1•• mai: Three books relating to Burma. (Revue
de publications récentes sur la Bi~m&lt;lnie, au point de vue politique, social et
moral.)
26 juin : Sp. P. Lambros, Notes from Athens.
iO juillet:
Sacred books o[ tbe East. Gaina SO.tras, translated by H. Jacobi. (Bonne
discussion des idées de M. Jacobi sur les J a.i'ns.)
17 Juillet: Robertson Smith.
Kinship and marriage in early Arabia. (Bon résumé de ce remarquable ouvrage
qui établit la. réalité de la. descendance par les femmes et de l'exogamie chez

=

=

=

les Ara.bes primitifs.)

XXXV. Journal of the R. Asiatic Society of Great-Britain. XVIII. 2 : i. Monier-Williams , On buddhism in its relation to Brabma.nism. 2. Wortham. The st.ories of JimO.tav&amp;.hana and of Ha.risarman. - 3. Grierson.
Some Bloj' puri folk-songs.

XXXVI, Calcutta Review. - N• 163 : Ram Chundm Dose. Buddba. as
a man.

XXXVII, China Review. - XIV. 1 : U. J. AUen. Panku.
XXXVIII. lndian Antiquary. - Avril: H. G. M. Mur1·ay-Aynsley.

=

Discursive contributions towa.rds tbe sLudy o[ Asiatic symbolism (voir mai).
Mai: 1. K. B. Pathack. Tbe Jain Harivamsa on Lbe Guptas. - 2. Kielhol'n,
Tbe Kiratarjuniga of Bbaravi.
Juin: Wadict. Folklore in western India.

=

X.XXIX, Asiatic Quarterly Review. - i. Lepel Griffi.n. Nativ~ India.
:-""" 2. ?ªP· Conder. The Aryans in Syria. - 3. H. Risley. Primitive ma.rriage
10 Syrin. - 4. James Hutton. India before the Mohammedan conques!.
XL. Qua.rterly Review . - Juillet : i. Modern Christian missions. 2 . Sacred books of Lhe Ea.st.
XLI. Contemporary Review. - Juillet: t. James Martineau . The
expansion of tbe cburcb oí Englaod. - 2. Charles Newton Scott. Tbe childgod in art.
XLII. Deutsche Rundschau. - Juin: H. Oldenberg. Ueber Sanskritforscbung (histoire des études sanscrites).
,
XLIII. Ausland. - N• t9: Kobelt . Die l\Jythen der Tlinkit Indianer.
XLIV. Hermes. - XXI. 2: C. .Robert. Zum griechiscben Festkalender.
XLV. Monatschriftfur Geschichte und Wissenschaft des Judentums. -N• 5 : 1. Die allemeueste Bibelkritik, Wellhausen, Rena.n (voir n• 6).
- 2. Xenopha.nes , der aogebliche Vertreter des Monotbeismus uoter den
griechischen Philosopben. - 3. Die Midrascbim zum P entateuch und der
dreijiibrige pa.lástinensische Cyclus.
XLVI. Magazin fllr die Wissenschaft des J udentums. - XIlJ 2.
i. H. Deutsch. Die Sprüche Sa.lomos. - 2. Goldschmidt. Geschichle der ju¿_o ·
in Engla.nd im x1• und xn• Ja.hrbundert.
.:i
XLVII. Zeitschrift der deutschen morgenlmndischen Gesellschaft. - XL. 1 : 1. Hultz.sch. Ueber eine Sammlung indischer Hss. und
Inschriften. - 2. Jacobi. Zu meiner Abhandlung : « Entstehung der Digamba.rasekten ». - 3. Wilhelm. Konigtum und Priestertum im alteo Er&amp;.n _
4. Pischel. Vedica.. - 5. Blihler. Zur Erklarung der Asoka.-Inschrillen: _
6. Aufrecht. Ueber Umli.pa.thidara.
XL VIII. Goottingische gelebrte Anzeigen. - N• H : 1. De Lagarde.
Das Buch des P ropheten Ezechiel, herausgeg. von Cornil!. _ 2. Noldeke.
Tesli orientali inediti sopra i Sette Dormienli di Ereso pubblica.li Guidi. _
3. Müller. Mytbologie der deulschen Heldensage.
XLIX. Zeitschrift fOr deutsches Altertum. - XXX. 3 : 1. Müll~off._ Frija. und der Halsba.ndmytbus. - 2. Kochendortfer. Zur Kritik der
Kmdhe,t J esu.

L. Theologische Literaturzeitung. - Juillet : i. Lightfoot. Jgna.tit1s
Polycarp. (Compte rendu par A. Hamack; c'est la. monographie la. plus savanl;
e~ la plus complMe qui nit paru a.u .x1x• si~cle da.ns la. patrislique.) - 2. Battifol.
L épitre ~e Théonas a Lucien. (Compte rendu par le méme; M. B . a démontré l'mautbenticité du document; M. H. soupQonne une origine janséniste.)
_LI. ~istorisches Jahrbuch. - VII. 2 : i. Duhr. Die Quellen zu eioer
B'.ograpb'.e des Ca.rdinals Ollo Trucbsess von Waldburg (voir n• 3). - 2. B.oth.
Die Scbriftsteller derehema.ligen Benedictiner-und Cistercienserk loster Na.ssaus
(xn• a.u xvm• siecle). - 3. Pflugk-Hartung. Zwei Pabslbulleo.
VII. 3 :

=

•

�134

DÉPOUJLLEMENT DES PÉRlODlQUES

f. Schwarz. Romische Beitriige zu Johannes Groppers Leben und Wirken. 2. Silbernagel. Wilhelms von Ockam Ansicbten ueber Kirche und Staat.
LII. Historische Zeitschrift. - 1886. N• 4: Hübler. Die kastilischen
Hermandades zur Zeit Heinrichs IV (1454-1474).

LIII. Archiv für Litteratur-und Kirchengeschichte des .Mittelalters. - II. 2 : i. Denifte. Quellen zur Gelehrtengeschichte des Predigerordens
im xme und xiv• Jahrhundert. - 2. Ehi·le. Die « historia septem tribulationum
ordinis minorum " des Fr. Angelus de Clarino .

LIV. Studien und .Mitteilung en aus dem Benedictinerorden. VII. 2 : i. Ringholz. Des Benediktinerstill.es Einsiedeln Tatigkeit für die
Reform deutscher Kloster vor dem Abte Wilhelm von Hirschau (fin). 2. Morin . De vita et cultu S. Gerardi de Orcimonte . - 3. E. R,oth. Der heil.
Petrus Damiani (suite). - 4. Plaine. Duplex vita inedita S . Mauritii, Abbatis
Carnretensis (1114 a H 91). - 5. !;rashof. Das Benedictirinnenstift Gandersheim und Hrothsuitha (suite) .
LV. Kirchliche .Monatschrift. - V. 8 : L Rocholl. Urkunden und
Briefe aus der Protestanten- Verfplgung im Elsass vor 200 Jabren. - 2. Zur
Erinnerung an die Aufhebung des Edikts von Nantes.
LVI. Zeitschrift für wissenschaftliche Theologie. - XXIX. 3 :
f. A. Hilgenfeld. P apias von Hierapolis und die neueste Evangelienforschung.
- 2. Driiseke. Pseudo-Hippolytus. - 3. Giirres. Einige echte Züge altchristlicher und mittelalterlicher Ascese. - 4. Nippold. Zu den Aufgaben der
heutigen refor mationsgeschichtlichen Forschung.
LVII. Theologische Quartalschrift. - i 886. N• 2 : f. Soeder .
Ueber den Namen Gottes Jave. - 2. Funk. Die Zeit des« Wabren Wortes »
von Celsus .
LVIII. Zeitschrüt für katholische Theologie . - i886. N° 3:
1. Svoboda. Die Kirchenschliessung zu Klostergrab und Braunau und die
Anfánge des 30 jahrigen Krieges. - 2. Knabenbauer. Beitriige zur Erkliirung.
des Buches Job. - 3. Pesch. Die Evangelienharmonien seit dem xV18 Jahrh .
- 4. Rattinger. Der Untergang der Kirchen Nord Afrikas im Mittelalter.
LIX. Der K.atholik. - Mai: 1. Deber Echtheit und Glaubwtirdigkeit der
dem heil. Athanasius dem Groszen zugeschriebenen Vita Antonii. - 2. Die
gallikanische Messe vom 1v bis vm Jahrh. - 3. Zur nassauischen Reformationsgeschichte.
LX. Zeitschrift für kirchliche W is senschaft. - 1886. N" 5 :
i. H. Kiining. Die Bildlosigkeit des legitimen Jawehcultus {18 r art.). 2. Hausleiter. Die Commentare des Victorinus, Tichonius und Hieronymus zur
Apokalypse,
LXI. J.a hrbücher für protestantische Theologie. - N• 3 : i. Gelzer.
Zur Zeitbestimmung der griechischen Notitire Episcopatuum, l. - 2 . Jaco'!:JSen .
Matthiius oder Marcus. - 3. van Manen. Zur Litteraturgeschichte der Kritik

ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

i 35

und Exegese des Neuen Testaments. - 4. Draseke. Zu Hippolytos Demonstratio adversus J udaeos. - 5. Feine. Zur synoptischen Frage.
LXII . Theologische Studien und Kritiken. 1886. N° 4 : i. Henke.
Zur Geschichte der Lehre von der Sonntagsfeier. - 2. Müller. Die Waldenser
und ihre einzelnen Gruppen bis zu Anfang des xiv• Jahrh.
LXIII. Zeitschrift für Kirchengeschichte. - VIII. 3: i. Gottschick.
Hus', Luthers und Zwinglis Lehre von der Kirche. - 2 . Bum:. Das würtembergische Concordat II. - 3. Seebass. Zu Col umban von Luxeuil's Klosterregel
und Bussbuch. - 4. Brieger . Zu Luther und Worms.

LXIV. Archiv für lateinische Lexicographie. - III. 2 : i. Otto.
Die Gotter und Halbgotter im Sprichworte. - 2 . Havet. Pius.

LXV. Archiv für das Studium der neueren Sprache. - LXXVI. i
et 2: 1. Biltz. Die neuesten Schrifren ueber die gedruckte vorlutherische deutsche
Bibelübersetzung. - 2. Horstmann. The lyf of Saint Katherin of Sienne.
LXVI. Evangelisches Missionsmagazin . - Juin, juillet, aoút : La
Lomo, der Fetischprophet (suite).
LXVII. Archivio per lo studio de~le tradizione popolare. IV. 4 : f. Una sacra rappresentaziona im VorderthierSile nel Tirolo Tedesco. 2. Cibele. Le superstizione bellunese e cadorine.
LXVIII. Bulletino di Archeologia Cristiana. - 4• Ser., III. 4:
1. Conferenza della Societa di Cultori della cristiana archeologia in Roma. 2. 11 cimeterio di S. Sinerote martire in Sirmio. - 3. Scoperta d'una cripta ne!
cimeterio di Massimo ad sanctam Felicitatem sulla via Salaria nuova.
LXIX. Archivio per l'antropologia. - XV. 3 : Silvagni. L'uso e il
rito della circoncisione negli Ebrei.
LXX. La CiviltA cattolica . - Nº 862 : 11 tesoro, la biblioteca e l'archivio dei papi nel secolo x1v (voir les n°• suivants).
LXXI. Theologisch Tijdschrift. - Juillet : i. J. van Gilse. Wat is
die « Basilica Novorum » te Carthago ? - 2. J . M. A. :Michelsen. Kritisch
onderzoek naar den oudsten tekst van Paulus'brief aan de Romeinen. - 3. A .
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LXXII. Theolog ische Studien. - IV. 2 : i. Bom. Hoe de protestanten der drie laatste eeuwen Rome met den duivel vergeleken. {De la comparaison de Rome avec le diable par les protestants des trois derniers siecles.) 2 . van Toorenenbei·gen. Het oorspronkelijk Moza'ische in den P entateuch
(28 partie) .

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cristiano en Ecija.

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avec une préface par M. Ch. Michel et des additions de l'auteur, 1 vol. gr. in-8.
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Deutschland. - Mayence, Kirchheim, 1886, gr. in-8, de vm et 360 p.
CHRISTIANISME

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i) En dehors des nombreux ouvrages mentionnés dans la Cltronique et dans
le Dépoui/lement des p ériodiques.

437

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couronné par la Société de la Haye pour ladéfense du cbristianisme.)- Leyde,
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Theil auch zuerst im Grundtexl verolfentlicht. - Leipzig, Hinrichs, 1886, gr.
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�{38

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Angers, impr. el slér. A.

B u RDIN

el Ci•, 4, r ue Garnier.

�L'EMPEREUR JULIEN
(Troisieme article 1)

V

Julien étail néo-platonicien. Le néo-platonisme a pour
!'historien ce grand intérét qu'il résume et condense sous
leur forme derniere toutes les théories idéalistes de l'ancien monde avec la tendance toujours plus marquée a justifier théoriquement toutes les traditions du polythéisme
populaire. Ses premiers représentants, Ammonius Saccas,
Plotin ne s'occupent encore qu'indireclement de cette application de leur métaphysique abstruse. Ils vivent dans leur
pensée. Mais avec Porphyre, Jamblique, Proclus, la défense
philosophique de l'ancien paganisme devient la préoccupation toujours plus constante de l'école. Pour Julien, ce fut
son grand mérite et son principal attrait.
Le néo-platonisme, au premier abord, semblait n'avoir
rien de commun avec la mythologie populaire. Aucun systeme de philosophie ne metlait plus haut son point de départ.
11 postulait, en tout premier lieu, l'existence de l'Un primordial, príncipe de tout étre, mais élevé lui-méme au-dessus de
l'étre compréhensible, au point qu'on n'avait pas méme le
i) Voir les précéden t.es livraisons de la Revue de l'Histofre des Reliaions,
t. XIII, n• 3 et t. XIV, n• i.

10

�146

1

1

nEVUE DE L HlSTOIRE DES RELIGIONS

L El\lPEREUR JULIEN

droit de lui appliquer rigoureusement la catégorie de l'existence. Les considérations dialectiques de Hegel sur l'identité
abstraite de l'etre et du non-Mre, les raisonnements de nos
posilivistesexposant l'impuissance de laraison a spécifier quoi
que ce soit sur l'lnconnaissable, trou:ent leurs anté_c~dents
seize siecles d'avance dans la spéculahon néo-platomc1enne.
Mais de ·ces hauteurs inaccessibles, le néo-platonisme a l'ambition de descendre, par une filiere ininterrompue de perfections et d'imperfections graduées, jusqu'aux échelons les
plus has situés du monde tangible et visible. 11 a d'abord sa
trinité divine et, comme la trinité chrétienne de son temps,
elle est caractérisée par la subordioation du second terme
au premier et du troisieme au seco_nd. L_'Un primordial a
pour premie re projection le Nous qm c?ntie~t sa pensée; le
Nous a son tour, projette laPsyché, qm est 1 a.me du monde,
une é.me se brisant en une multitude d'a.mes qui animent
les etres vivants et qui trouvent leur limite, souvent leur prison, dans _la matiere, derniere et informe projection d_e _la
source de toute exislence. Entre les facteurs de la tnmté
divine et l'homme., se trouvent des etres intermédiaires, participant d'une part a la perfection de leurs supérieurs, se rapprochant, de l'autre, de l'imperfection de l~urs inférieurs, ~réposés en raison de leu_r degré _de perfecbo~ et_ de pou;01r ~
des parties plus ou moms cons1dérables de l umvers. C est la
que le polythéisme populaire retrouve ses lettres de créance.
Ses dieux ne sont autre cbose que les projections de sec?nd
ordre du monde qu'on pourrait dire intra-divin, inaccess1ble
· l'homme sauf quand l'homme esta l'état d'extase. L'ex~ase est, e~ effet, la porte d'acces difficile, mais possi~le, pa~
laquelle les hommes d'élite peuvent franchir la barner~ qui
sépare le commun des morlel~ de l'empyrée métaphy~1que,
ou tout est lumiere pure, esprit pur, amo ur pur. Ma1s, en
temps ordinaire et pour l'i~men~e I?ajorité des bommes_,
seul moyen pratique de réahser 1 umon avec ~e mon~e. ~1vm
consiste dans l'adoration correcle de ces gémes ou d1~1mtés,
intermédiaires pour le philosophe, supremes pour les simples,

!e

f47

·dont l'existence se confond avec celle des forces ou des phénomenes ~hysiques les plus Jumineux ou les plus imposants.
Tous les dieux de la mythologie vont trouver leur place dans
ce vaste panorama qui embrasse les cieux, la terre et lamer.
D'autant plus que chacun d'eux et surtout les plus élevés
sont les représentants, les lieutenants ou meme la manifestation directe des etres supérieurs qui, par eux-memes 1 en
serai~nt distincts et séparés. l\fais c'est la loi qui préside aux
relahons des a.mes graduées en série descendante a travers
J'infinité de l'espace, que chaque a.me n'est en rapport normal
avec l'Ame universelle et, par elle, avec l'Un primordial
.
'
qu' en. s ,umssant
par l'adoration avec les a.mes d'un dearé
o
sup é neur par rapport a !'a.me adoratrice, mais d'une nature
~nfé_rieure ~ l'Ame, a la Psyché, dont elles sont une proJecbon. l\famtenant, ce sont ces a.mes ou divinités inlermédiaires qui ont depuis la plus haute antiquité établi les
cultes locaux, les rites, les sacrifices, les oracles divers, les
sacerdoces, les traditions mythiques. En príncipe, il faut respecter ces legs des premiers Ages ou, selon Platon, les
hommes vivaient plus pres des dieux que nous. Si des abus
ou des erreurs de détail s'y sont introduits, gra.ce a l'ignorance ou a~ passions des hommes, c'est l'office des législat~urs écla1rés par une sage philosophie d'y porter remede.
Mais la nouveauté est un signe évident de fausseté quand il
s'agit _de vérité religieuse (a ce titre, le juda1sme' est bien
s~~éneur au christianisme). Ce que l'épicurisme et le scephc1sme reprochent le plus amerement a la religion traditionnelle, ses mythes prétendus absurdes et ses méthodes
divi_natoi_res, se justifie devant une raison plus réfléchie,
moms fr1vole. ~l suffit de savoir pénétrer le sens profond de
ce_s mythes qw _ont été révélés sous les formes qu'exigeait la
f~1b~esse h~m~me. La sympathie de toutes les parties de
l um:ers qm v1brent d'accord avec l'Ame universelle et qui
réag1ssent sur elle, explique en príncipe les procédés de
l'astro~ogie ~t de la divination. Ríen n'empeche done, toutau
contraire fait un devoir au vrai philosophe de se rattacher a

�0

i48

REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELIGIONS

la relicrion traditionnelle comme a la meilleure garantie pratique du salut des individus et des Éta!s.
. .
1
Dans ce rapide résumé de la théorie néo-platomcienne ,
00 peut trouver tous les príncipes dont _J~lie~ s'était ar~é
dans la guerre qu'il avait déclarée au chrisllamsme envah1ssant. Quand on se reporte a l'époque et a l'état des esprits,
il faut reconnattre que la théorie était spécieuse, et de nature
a enthousiasmer un esprit ardent, amoureux de l'antiquité
grecque et dégouté du christianisme pour les causes que
nous avons énumérées.
Il nous semble aussi qu'avec un peu d'attention nous découvrons promptement ce qu'il y avait de faux ou pour mieux
dire d'arbitraire et de factice dans celte maniere de relever
l'ancienne religion du discrédit ou elle était tombée dans la
grande majorité des intelli~ences. ~e. néo-platonisme_ prétendait fournir a cette ancienne rehg10n un cadre ph1losophique, ou elle se présentait sous des couleurs nouvelles de
vraisemblance et de légitimité. Le polythéisme devait a ce
nouveau point de vue se concilier avec le monothéisme, les
superstitions les plus épaisses avec la foi la plús spiritualiste,
les rites les plus licencieux avec la moralité la plus sévere,
les mythes les plus grossiers avec la raison la plus exigeante.
Le malheur est que le cadre et le tablean juraient ensemble,
et que la vieille religion ainsi encadrée n'était plus reconnaissable qu'aux yeux complaisants des encadreurs. Quelques
exemples suffiront pour le prouver, et c' est a Julien luimeme que nous les emprunterons.
Ainsi l'un des traits caractéristiques de l'ancienne religion
grecque,c'est que, toute part faite a une notion mal définie
du destin, les dieux divers qui forment ensemble le groupe
des divinités olympiennes, sont, en réalité, suprémes. Aucune puissance n'est supérieure a la leur. Leur antagonisme
I

1) Comp. les Bistoires générales de la philosophie grecque, et' notamment
le lumineux exposé de M. Zeller, Philosophie der G,-iechen, vol. IV, p. 419 sv.,
3• édition.

L EMPEREUR JULIEN

H9

possible et l'hégémonie reconnue a Zeus, telles sont les
seules limites qui puissent horner leur action. Ces dieux sont
essentiellement des phénomenes physiques tenus pour animés et représentent sous forme humaine agrandie la personnalité révélée par ces phénomenes, dont ils se distinguent
a volonté, mais dont ils ne sont jamais absolument séparés.
Or, dans le néo-platonisme et dans l'idée de Julien , les
phénomenes physiques sont bien toujours divinisés, mais ils
ne sont plus que les reflets, les images des dieux supérieurs,
invisibles, purement intelligibles, vivant daos le voisinage
ou faisant partie de la Trinité supreme. Le soleil, qui dans la
théorie est le dieu visible adorable par excellence, n'est
pourtant que le ¡i.~yai; "HAtoi; -to ~w'I éíy:x)..¡.,.a xal l¡J,lj,uxo'I Y.cr:l lwou'I Y.:xl
&amp;¡a6oepyo'I -tolí 'lo-t¡,olí Ila-tpói;, le grand Soleil est le portrait vivant
animé, intelligent et bienfaisant du Pere intelligible 1 • « Platon, dit-il dans un passage reproduit par Cyrille 2, donne
le nom de dieux au soleil, a la lune, aux astres et au ciel qui
sont visibles ; mais ces dieux visibles ne sont que les images
des invisibles, -tw'I &amp;:~cr:'lw'I e\Y.ó'la,;. Le soleil qui paratt aux yeux
est l'image du soleil intelligible qui ne parait pas; de m~me,
la lune qui se montre a nos yeux et chacun des astres sont
des images des dieux intelligibles. » Soit; mais alors qui ne
voit combien ces dieux, que la mythologie vulgaire célébrait
comme supremes, sont rabaissés, infériorisés, en comparaison
de l'Olympe purement intellectuel, découvert bien au-dessus
d'eux par la spéculation néo-platonicienne? Ce contraste est
tel que Julien se croit forcé de stipuler l'existence d'une troisieme classe intermédiaire de dieux, formant la transition
entre les dieux reflets, les dieux portraits, qui sont les dieux
de la mythologie, et les dieux réels qui sont ceux de la philosophie ª.
Daos la religion homérique, une autonomie tres largement
1) Epist. 51, ad Alexand.
2) Cont. Julian., L. Il, p. 65. B.
3) Jul., Orat. IV, in regem S olem., p. 132 sv.

�rno

HH

REVUE DE L'HISTOIBE DES RELIGIONS

L'EMPEREUR JULJE~

comprise est reconnue a chaque divinité, le pouvoir supérieur de Zeus n'intervenant que dans les grandes occasions
et n'empechant pas toujours les zizanies, ni meme les luttes
acharnées entre les dieux de noms et d'attributs divers. Cetle
nai've conception ne saurait convenir a un esprit philosophique, et les dieux de Julien sont soumis au régime de la
monarchie absolue. Ce ne sont plus que des « procurateurs
impériaux » chargés chacun pour sa part d'une tAche distincte
a laquelle il doit se consacrer exclusivement daos un esprit
d'obéissance parfaite. « Les nótres disent sans doute que le
Créateur de toutes choses est le Pere et le Roi universel (1.ot'lo;},
mais aussi qu'il a réparti les peuples particuliers en les adjugeant a des dieux ethnarques et gardiens des cités, dont
chacun administre a sa maniere le domaine qui lui est altribué. Dans le Pere tout est parfait et tout est un, mais daos les
divinités spéciales {¡i.1:.pta-t'oi,;), e'est telle ou telle vertu qui l'emporte. Ares préside aux nations guerrieres, Athena a celles
qui font la guerre avec intelligence, Hermes a e elles qui déploient plus de finesse .que de bravoure, et, selon l'essence
particuliere de ces dieux spéciaux, les nations qu'ils régissent
suivent telle ou telle direction 1 • »
La vraie tradition mythologique, celle a laquelle la population payenne était restée attachée, distinguait nettement
entre les personnes divines et marquait soigneusement cetle
distinction dans ses symboles et ses représentations plastiques. Personne n'aurait eu l'idée de sculpter un Zeus avec
les traits et les attributs d'un Apollon. Dans le néo-platonisme, en vertu, il est vrai, d'une tendance qui remonte loin
daos le monde grec, mais qui coi'ncide avecle premier ébranlement des vieilles croyances et dont l'orphisme notamment
est fortement pénétré, les divinités populaires perdent leur
individualité. Elles passent insensiblement les unes daos les
autres. On voit que le robuste anthropomorphisme qui a im-

primé un cachet si marqué ala religion d'Homere, ~'Hésiode
et de Pindare s'efface de plus en plus dans l_a consc1en_ce ~es
philosophes qui prélendenl la conlinuer. Jul1en en parl1 cuher
veut absolument qu'Hélios, Apollon et Zeus, et meme Ades
et Sérapis ne soient qu'un seul el meme dieu. 'r-rto óio;. - 'IOµt,.oµ::-1c:i
,.. t
"l •'H)..'\OU
ocrne.p EO",t'I o ll~'to,; "H1to,;. - ' A-..6AAW'I\, ·&lt;:&gt;
IJ.YjO.'I
1
ato:~tpe.w , et il invoque a litre d'argument un vers orph1que :
El'; Ze.o;, e.Ti; 'Atar¡,;, e.Ti; "H).tó,; fo--n ~cxp~m;

1) Ap., Cyrill. ,l. IV, p. 115 D. E. Comp. p. i48 B.
2) Orut. I\', In reg. Solem, p. 13d, C.

Zeus Ades, le Soleil, ne sont qu'un seul Dieu Sérapis '.
Cet ;ffacement des individualités divines était en rapport
étroit avec la propension également néo-platonicienne a remplacer la signification réelle, natur_iste,_ d~s dieux e! déesses
homériques par des abstractions qm pl~1sa1ent au philosophe,
mais oil le payen ordinaire ne pouva1t plus les reconnaitr~.
Prométhée, par exemple, n'est plus. que la -rtp6'1cto:, la. prév_1sion divine qui dirige toutes les affaires des morlels . Mais
cette méme r.pó'lóto: est identi6ée aille~rs avec Athena, née d_u
cerveau de Zeus \ En meme temps c'est encore Athena qui,
saos les mélanger, ramene a l'unité les dieux $ro~pé~ aut~ur
du Soleil(atxo: aúnúae.w~ d~ l'lwat'I ª). Ma~s cette vertu d um?c;t:on
ou de coordination des dieux consbtue un peu plus lom 1office propre d'Aphrodite qui se trouve en, plus l'~uleur_ en
seconde ligne de la fertilité de la terre. C est Héhos qm en
est le r.pw'tcupyc;, mais Aphrodi le esta~.¡¡; a:i'lz'tto;.
.
On voit combien toutes ces définitions manquenl de pré~1sion et comment, sous l'influence de l'abstraction, les P?-!510nomies des divinités mythologiques pAlissent et se volalilisenl
en notions indistinctes qui n' ont plus rien de tranché.. .
U en est de méme des mythes si pittoresques et s1 v1goureux daos leur grossiereté de l'antiquité grecque. Le chaste
i)
2)
3)
4)
5)
6)

Orat. IV, in regem Sol., p. i49 C.
!bid., p. i36 A.
Orat. VI, adversus Cynicos, p. i 82 C.
Orat. IV, p. 149 B. C.
lbid., p. i49 D.
lbid., p. i50 B.

�{52

1

{53

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

L EMPEREUR JULlEN

Julien ne veut pas entendre parler d'union sexuelle entre les
dieux et les déesses. Quand Hésiode raconte qu'Hélios, le
grand dieu favori de Julien, estle fils d'Hypérion et de Théia,
il ne faut pas penser a un mariage, a un accouplement
(irov8otcxoµov); ce sont la, dit-il, les jeux parodoxaux d'une Muse
poétique, cela signifie que le Soleil est le rejeton légitime de
Celui qui est au-dessus de tout et qu'il faut considérer comme
son pere et générateur l'Etre de tous le plus élevé et le plus
divin 1. Ou bien, quand Homere raconte dans l'lliade 2 que
Héré foroa le Soleil a descendre plus tót qu'il ne l'eftt voulu
sous les flots de l'Océan, cela doit vouloir dire simplement
qu'une épaisse nuée survint qui fit croire que la nuit était
tombée avant l'heure 3 •
L'une des plus curieuses déformations de mythes antiques
dont nous lui soyons redevables, c'est l'explication qu'il propose du mythe obscene de Cybele et d'Attis. On sait que sous
sa forme la plus répandue ce mythe raconte la castration
d'Attis, le bel amant de la Mere des dieux, qui a voulu le
punir de cette maniere des infidélités dont il se rendait coupable. Ce n'est au fond qu'une variante entre tant d'aulres de
l'idée mythique de la stérilité de la nature succédant a sa prodigieuse fertilité printaniere. Seulement ce phénomene
annuel se change en drame vivant dans l'imagination des a.ges
de poésie et donne lieu a un mythe ou l'on songe bien plus
a faire ressortir énergiquement les péripéties du drame qu'a
respecter la décence ou la divine majesté. C'est ce dernier
point que Julien ne veut pas admettre. Attis n'est pas autre
chose que la cause génératrice agissant dans le monde matériel et se trouvant entratnéejusqu'aux extrémités de ce monde
inférieur (&amp;'xpt 'tw•1 foxchwv ñji; ü).:,¡i;), au point que si elle eftt continué indéfiniment, elle se fftt perdue dans la matiere. Alors
la Mere des dieux met un terme asa fonction créatrice, n'en-

tend pas que ¡d'autres amours séparent indéfiniment Attis de
l'aitlcx 1tcxcn¡i; ya,¡foe.w; et s'y prend de maniere que cette création
indéfinie trouve sa limite. La castration esl comme la barriere
opposée a cette génération sans terme, 'tli; hox/¡ ñji; .hatp!cc;1•
« Et qu'on ne dise pas, ajoute Julien, que selon moi ces
choses se sont jadis passées, comme si les dieux ne savaient
pas ce qu'ils avaient a faire ou comme s'ils devaient redresser
leurs erreurs. Ce sont bien plutót les anciens, se livrant a
la recherche des causes des choses, qui ont inséré ces paradoxes dans leurs mythes explicatifs, afin que ce caractere
paradoxal, extérieur, nous anima.ta la recherche de la vérité,
tandis qu'aux esprits simples suffit, je pense, le récit irrationnel sous sa forme symbolique ... ll n'est pas une période
de la durée ou tout cela ne se passe de la méme maniere.
Atlis est toujours le subordonné de la Mere divine, ... toujours
il vaque ardemment a la génération des choses, toujours il est
cha.trié pour qu'il n'engendre pas a l'infini {cx1to'tf¡,.vm.t 't'Yj'/

i) Oral. V, in Matr. Deor., p. i6i B.
2) XVIII, 239.
3) Orat. IV, p. i37 B.

2
&lt;X'itEtp(cc'/ ) •

l&gt;

C'est a merveille; mais comment Julien ne voyait-il pas
l'arme qu'il fournissait lui-méme a ses adversaires? De son
propre aveu le mythe pris au sens Jittéral et naturel était done
absurde, scandaleux, immoral, il fallait savoir lire sous des
formes grossieres le déroulement d'une lhese de spéculation
transcendanle. Mais en supposant qu'on n'eftt pas d'objection
a opposer a celte mythologie mélaphysique substituée par
Julien aux péripéties obscenes du vieux mythe, comment
ne se rendait-il pas comple, lui chef des peuples, tenu par
son office impérial bien autrement qu'un philosophe dans son
cabinet a songer en tout premier lieu a la valeur sociale des
croyances, que .la multitude ne comprenait pas un traitre
mot a ces galanteries, a ces jalousies et a ces mutilations philosophiques, et qu 'il la laissait sous l'influence démoralisante
d'une légende tres populaire, tres fétée et sanctionnant
toutes les impudeurs?
i) Orat. V, in matrem Deorum, p. {60 B. C.
2) Ibid., i69, t70 A. B.

�HS4

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

L'EMPEREUR 1UL1EN

Telle est l'illusion du parti-pris religieux. Julien n'avait
pas assez de sarcasmes contre les prodiges de la tradition
biblique, mais il était d'une crédulité enfantine quand il s'agissait de ceux qui rehaussaient le prestige des vieilles divinités. Par exemple, la légende romaine parlait d'un miracle
qui avait eu lieulors de l'arrivée a l'emhouchure du Tibre de
la pierre informe qui représentait la Grande Mere phrygienne
et que, sur la foi des. oracles, les Romains avaient fait venir de
Pessinonte vers l'an 207 avant notre ere. Le vaisseau qui la
portait s'était ensablé a l'entrée du fleuve et tous les efforts
pour le dégager étaient vains. Alors la belle matrone Claudia
Quinta, dont la réputation avait a souffrir de nombreuses médisances, démontra publiquement sa chasteté en attachant
sa ceinture a la proue et en remorquant sans effort le navire
échoué. Julien s'incline devant ce miracle et répond aux critiques trop confiants dans leur sagesse (-.ot; ).fa-.¡ aoq,ot;) qui voudraient ranger cet événement dans la catégorie des contes de
vieilles femmes, qu'en pareils cas la tradition des cités qui
ont été les témoins de ces faits miraculeux mérite plus de
créance que l'opinion des petits-maitres (x.o¡J.~o-r;) dont le petit
esprit est vif, mais ne voit rien sainement 1 • Si l' empire
romain n'est plus aussi invincible qu'autrefois, si les légions
ont essuyé des revers, c'est que l'impiété chrétienne a indisposé les dieux contre l'empire et que la présence dans les
rangs de nombreux soldats chrétiens a empéché Mars et Bellone, Pallor et Pavor, de se mettre comme autrefois a l'avantgarde des armées romaines pour disperser devant elles les
forces de l'ennemi 2 •
On s'est done absolument trompé quand on a voulu faire
de Julien un libre esprit, éloigné de toute servitude religieuse,
défenseur de la liberté philosophique et scientifique menacée
par les progres du dogmatisme chrétien. L'hommage qu'il
faut rendre par devoir d'impartialité a ses intentións qui

étaient droites, a ses capacités politiques, a son courage militaire, a l'ardeur qu'il mettait a s'acquitter de ses obligatio~s
de chef d'État, ne saurait nous dispenser de signaler les fa1blesses de cet esprit distingué, victime d'une philosophie qui
ne s'élevait a des hauteurs vertigineuses que pour retomber
dans les bas-fonds d'une niaise superslition. 11 nous reste a
voir comment son idée fixe fut la cause déterminante du désastre ou il trouva la mort.

i) Orat. V, in matrem Deorum, p. !6i B.
2) Libanius, Orat. parent., 182.

Julien aurait voulu annexer a l'empire romain l'immense
territoire de l' empire perse reconstitué sous le sceptre des
Sassanides. Il avait, en Gaule, récolté des lauriers que ses
flatteurs assimilaient a ceux de Jules César. L'idée de s'acquérir en Asie la renommée d'u~ se~ond Alexandre_ sou~iait
plus vivement encore a son imagmabon. 11 est ~~ fait que de
graves motifs pouvaient recommander cette pohbque de con~uérant. L'empire perse et l'e~pire ro~ain ét~ient deux colosses dont la coexistence pacifique était cons1dérée comme
impossible. Les conflits étaient incessants, remontaient d~j_a
loin. D'autre part, une vue claire de l'affaiblissement mil1taire de l'empire romain eut, semble-t-il, conseillé a un empereur moins dominé par les souvenirs d~ l'antiqui~~ de s_e
borner a faire sur l'Euphrate et sur le Tigre ce qu 11 avait
fait sur le Rhin, c'est-a-dire de consacrer a l'organisation
défensive des frontieres les ressources encore grandes que
le pouvoir impérial mettait a sa disposition. Le temps n' était
plus ou l'empire romain était assez fort pour reculer ses
limites indéfiniment. Mais Julien avajt prouvé en Gaule que,
sous une direction énergique, économe, courageuse, il pouvait parfaitement tenir en re.spect ses assa~lants. SeuleI?e~t
cette politique prudente n'eut pas fourm de héros ép1que
a la plume des futurs Quinte-Curce, et Julien, tres confiant
dans ses propres talents militaires et dans la valeur de

�i56

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

1

L EMPEREUR .JULlEN

l'armée aguerrie qu'il avait sous ses ordres, était impatient
d'ajouter un nouveau chapitre a l'histoire des grandes conquétes. Il avait fait pendant l'hiver de 263 d'immenses préparatifs en vivres et en munitions de toute espece. Son armée
était concentrée en Syrie et quand il partil d'Antioche, a la
tete de soixante-cinq mille hommes de honnes troupes,
qu'une flotte de onze cents navires attendait sur l'Euphrate
pour subvenir a leurs hesoins et concourir a leur vigoureuse
offensive, on pul se flatter de l'espoir que les jours glorieux
allaient luire de nouveau pour les aigles romaines conduites
par un chef aussi habile que courageux.
Ce chef toutefois n'était pas sans inquiétude. D'abord,
chose grave, les omina et pr;esagia n'étaient pas toujours
tels qu'il les eút désirés. Julien I ne parle que des auspices
favorables qu'il obtenait de ses procédés divinatoires ,
mais Ammien Marcellin, qui l'accompagnait, a enregistré 1
soigneusement les présages d'une signification beaucoup
moins encourageante qui ne laisserent pas de jeler quelque
trouble daos l'esprit superstilieux de l'empereur. n se porta
toutefois sur l'Euphrate avec la rapidité de mouvements qui
Jui avait si bienréussi en Occident et s'acquit ainsi l'avantage
d'attaquer un ennemi encore en pleine préparation. Treshabilement aussi, illaissa le roi sassanide, Sapor, dans l'incertitude quant au point qui serait l' ohjet de ses premiers efforts.
Serait-ce Nisibe ou Ctésiphon? C'est sur cetle derniere place
forle qu'il se dirigea brusquement apres une feinte sur Nisibe, et il parut sous les murs de Ctésiphon avec une armée
victorieuse, apres avoir culbuté les corps ennemis envoyés
en ha.te pour luí disputer le passage du Tigre.
C'est la qu'une premiere déception l'attendait. ll avait
cru pouvoir compter sur la coopération active du roi d'Arménie, Arsace Tiranos, qui n'avait pas moin,s d'injures a venger sur la Perse que l'empereur des Romains. L'Arménie
f) Epist. uvm.
2) L. xxm, 2.

15'1

était l'alliée naturelle de l'empire contre la dynastie sass~nide, et pendant que Julien allait attirer du coté de Ctés1phon les gros bataillons, les éléphants et la redoutable cavalerie de Sapor, l'Arménie était admirablem~nt pl~cée pou:
opérer, du Nord, une diversion puissante qm eftt Jeté le ro1
perse daos le plus grand embarras. _l\falheureusement le ~on
des dépéches transmises a Arsace Tiranos au nom de Juhen
ressemblait pluteit a celui d'un suzerain envoyant des ordres
a son vassal qu'au langage d'un souverain ami s'~dressant
un allié indépendant. Mais surtout Arsace Tiranos éta1t
chrétien, la majorité de son peuple ~'était ~ussi, et la rép~tation de Julien, contempteur de la fo1 chréhenne, en_nem~ J~ré
de l'Église, était déja répandue dans toute l'Arméme; s1 bien
qu'Arsace Tiranos se trouva bien aise d'alléguer des prétextes
religieux pour couvrir son indécision et les répugnances de
sa dignité froissée. 11 resta coi 1 , ou plutot, _Pªr u.n ?rdre_ secret de retraite adressé aux soldats armémens qm ava1ent
f ait mine de rallier les généraux romains Sebaslianus el
Procopius, il fit avorter tout le plan de campag?e de Julien ~ •
Ce fut un des plus fa.cheux résultats pour Juhen de la pobtique religieuse qu'il avait adoptée. Son engouement supers~
titieux et passablement vaniteux pour les modeles que lm
fournissaient les héros de l'antiquité lui fit commettre une
autre faute irréparable, qu'il paya cher ainsi que l'empire
romain.
.
Ctésiphon était une place tres forte. S'atlarder a en fa1re
le siege, tandis que l'armée de Sapor, dég~gée dn coté de
l'Arménie, s'avan&lt;¡ait vers le Tigre et pouvrut, en ~assa?t c_e
fleuve, couper les Romains de leur lign~ de retraite, c éta1t
fort dangereux. l\fais au moment ou Juhen perplexe se de-

.ª

1

i) On peut suivre le récit de la campagne dans Ammien Marc~lin, XXlll et
XXIV. Nous n'avons pas a le refaire ici. Nou~ nous bornons a rele: er les
quelques grandes lignes qui suffisent a nous éclairer sur les causes de 1échcc
final de Julien.
2) Ce trail nous esl attesté par Moisc de Khoren, Bist. Armen., lll, 15.

�{58

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

mandait ce qu'il devait faire, il rec¡ut de Sapor des propositions de paix extremement avantageuses. Le roí sassanide
était épouvanté de la vigueur déployée par l'armée romaine,
de la défaite de ses premieres troupes, de la prise de ses
forteresses, de la chute imminenle de Ctésiphon; il se croyait
vaincu d'avance, et il offrait a Julien des conditions et des
garanties inespérées. Tout conseillait aJulien de les accepter.
Mais quoi ! C' était finir bien prosai'quement une campagne
qu'il avait entreprise en émule d'Alexandre, et de meme que
le héros macédonien avait rejeté les propositions de Darius,
de meme Julien devait repousser celles de Sapor 1 • D'apres
!'historien Socrate, cette funesta résolution fut due en grande
partie a l'influence du néo-platonicien Maxime, l'un des conseillers et des philosophes intimes de la cour romaine et qui
récompensait la bienveillance de son disciple impérial en
l'initiant aux pratiques secretes de la théurgie.
Toujours a l'imitation d'Alexandre, Julien voulait marcher
droit sur l'armée de Sapor qui s'avanc¡ait enfin apres s'etre
massée dans les provinces septentrionales. Il espérait renouveler les merveilles de la bataille d'Arbelle. Sapor, dans son
épouvante, avait convoqué le han et l'arriere-ban de ses forces
disponibles. L'armée romaine eut beaucoup a souffrir en
traversant des contrées désertes ou dévastées oñ elle dut
endurer des privations de toute espece, d'autant plus qu'avec une crAnerie qui était aussi une imitation d'exemples
célebres, Julien avait fait bruler les vaisseaux chargés de
provisions qui l'avaient suivi de l'Euphrate sur le Tigre.
Julien regretta, mais trop tard, d'avoir donné cet ordre inconsidéré. Déja la cavalerie légere de Sapor compliquait
d'escarmouches continuelles la marche des colonnes romaines. Julien, désespéranl de nourrir son armée dans un pays
sans ressource, n'avait plus d'autre ambition que de gagner
au plus tót la fertile province de Cordiene, qui reconnaissait la suprématie lromaine et oñ ses soldats trouveraient
i) Comp. Libanius, Orat. Parent., i30, 139 ; Socrate, m, 21.

1

L EMPEREUR JULH:N

i59

de quoi s'alimenter. En réalité, c'était battre en retraite.
Un soir on vil s'élever de loin un nuage de poussiere que l'on
prit pour !'indice d'un troupeau d'Anes sauvages qui passait
a l'horizon. C'était, en réalité, une armée perse qui approchait sous le commandement d'un chef renommé, Méranes,
accompagné de deux fils de Sapor. Cette armée était suivie
a quelque distance d'une autre, commandée par Sapor en
personne. Des le lendemain commenc¡a une série de combats
acharnés, meurtriers des deux parts, mais oñ les Romains
éta:ient, quoique toujours victorieux, les moins favorisés,
parce qu'il s'agissait pour eux d'aller vite, que leurs forces
diminuaient et que chaque jour de retard aggravait pour
eux les difficultés de la situation.
Julien était en proie a une sombre agitation qu'il cachait
autant que possible a ses soldats. On raconte que la nuit qui
précéda sa mort, il vit paraitre devant lui le meme Génie de
l'empire qui lui élait apparu en Gaule au moment de sa rupture avec Constance. Cette fois, le Génie avait la téte couverte
d'un voile funebre et sans rien dire, a pas lents, il sortit de
la tente impériale. Julien se leva tout ému, se recommanda
aux dieux et ouvrit le rideau qui fermait la tente pour respirer l'air frais de la nuit. En ce moment il vit briller un météore
qui passait et qui s'évanouissait apres avoir jeté un vif éclat.
Sa terreur redoubla. Ce phénomene lui fit l'effet du dieu
Mars en personne qui lui présageait de sinistres événements 1 •
Aussitót Julien fit venir les aruspices étrusques dont il était
partout suivi, parce qu'il était convaincu, ·comme l'ancien
Sénat de Rome, de la supériorité de leur art divinatoire.
i) Comp. Amm, Marc,, XXV, 2. Julien avait quelque rancune contre le
dieu Mars qui avait semblé dédaigner un·sacrifice considérable plusieurs
jours auparavant. Sur dix taureaux désignés, neuf s'étaient couchés tout
tristes au moment d'approcher de l'autel, un avait rompu ses liens, n'avait
été rattrapé qu'avec peine et ses visceres avaient révélé ominosa signa!
(Amm., XXIV, 6.) C'était, selon la croyance antique, !'indice que le die u n'agréait pas l'offrande qu'on Iui présentait.

�J
161

L'E.M.PEREUR JULIEN

160

REVUE DE L'IllSTOIRE DES RELIGIONS

Ceux-ci ouvrirent gravement leurs livres tarquiniens, y lrouverent ce prodige tout au long raconté au chapitre De rehus
divinis, déclarerent que tout cela était d'un tres mauvais augure et insisterent pour qu' on ne livrAt aucun combat ou que
du moins on retardAL le déparl de quelques heures.
Mais Julien n'était plus libre de suivre ce genre de conseils.
Les forces ennemies grossissaient d'heure en heure. Il fallait
percer au plus vite le cercle qui se fermait. Julien marchait a
l'avanl-garde. Il apprend que son arriere-garde est attaquée.
Il y courl saos meme prendre le temps d' endosser sa cuirasse,
il dégage ses soldals; mais une attaque du meme genre le
rappelle en avant. ll n' écoute pas les supplications des siens
qui le conjuraient de ne pas s'exposer avec tant d'imprudence. Il repousse une charge terrible de cavalerie et d'éléphants, il se meten personne a la poursuite de l'ennemi qui
s'enfuit. Mais la cavalerie perse, hériliere des Parthes, était
au moins aussi redoutable en fuyant qu'en attaquant. Une
grMe de traits tombe sur lui et les quelques soldats qui l'avaient
suivi. Une arme de jet l'atteint et lui perce le foie. Les Perses
lui abandonnerent le champ de bataille, mais il était blessé a
mort.
Il mourut courageusement, en philosophe croyant et en
sóldat, mais non sans une certaine affectation d'attitude et de
langage oii se révele jusqu'au dernier moment son penchant a
l'imitation des héros d'autrefois. Comme Épaminondas rapporté mourant et victorieux du champ de bataille de Mantinée, il redemanda son cheval et ses armes pour retourner
au combat. Puis, quand il sentit ses forces défaillir, il adressa
aux assistants un discours tres étudié que Gibbon soup&lt;¡onne
d'avoir été préparé d'avance pour s'en servir a l'occasion 1 •
Le caractere et les préoccupations habituelles de Julien rendent cette supposition tres vraisemblable. Ce discours a été
reproduit par Ammien Marcellin, témoin oculaire 2 • « Com1) Hist. of the Decline and fall of the Roman Empire, ch. :z:x1v, vol. lll, p. 4l,
éd. Bohn.
2) XXV, 3.

pagnons, » dit-il, « le moment de quitter la vie est arrivé pour
moi a son heure, et je m'acquitte envers la nature avec l'empressement d'un débiteur de bonne foi. Je ne m'en afflige ni
ne m'en plains, comme quelques-uns le croient. J'ai appris
des philosophes en général combien l'Ame esl plus excellente
que le corps, combien de fois un état meilleur se dégage de
l'état inférieur qui le précede, et qu'il faut s'en réjouir au lieu
des' en lamenter. Je remarque aussi que les dieux célestes on t
mainte fois accordé la morl comme une supreme récompense
aux hommes les plus pieux. Je sais tres bien que cette faveur
m'est octroyée pour que je ue succombe pas a des difficultés
extremes et pour m' éviter la hon te d' avoir am'humilier devan t
mes ennemis. C'est aussi pour moi le résultat de l' expérience
que toutes les douleurs accablent les la.ches et cedent aux
persévérants. Je ne me repens pas de ce que j'ai fait, je ne
suis tourmenté par le souvenir d'aucune faute grave, soit du
temps oii je faisais mon éducation dans l'ombre et en cachette
(in angulas), soit depuis que j'ai été mis en possession du principat. Ce pouvoir qui m' est échu, j' ose le dire, avec l 'assentiment des dieux, je crois l'avoir exercé saos tache. J'ai appliqué le principe de la modérat~on au gouvernement. Je n'ai fail
de guerre offensive ou défensive que pour des raisons sérieuses. TI est vrai que les résolutions utiles et leur issue
prospere ne concordent pas toujours, parce que les puissances
d'en haut se réservent la fin des entreprises humaines. Mais
dans la conviction que l'intérét et le salut des sujels sont le
but vrai d'un empire juste, j'ai toujours, vous le savez, incliné
vers le maintien de la paix. J'ai banni de toute ma conduile
cette licence qui corrompl les choses et les mreurs. Et toutes
les fois qu'en mere qui commande la République m'a exposé
a des périls prévus et acceptés d'avance, je me suis réjoui ,
sachant queje resterais debout, en homme habitué a fouler
aux pieds les remous du hasard (turhines fortuitorum).Je n'éprouve aucune honte a déclarer que depuis longtemps j'avais
appris de l'art divinatoire queje périrais par le fer. C'est pour-:quoi je rends grAce a la puissance éternelle de ne pas suc11

�L'E:llPEREUR JULIE&lt;'i

i62

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

comber a des complots clandestins, ni aux cruelles souffrances d'une longue maladie, ni comme un condamné. Au
contraire, j'ai mérité de quilter ce monde au beau milieu du
cours fleuri de mes gloires. A bien considérer les choses,
celui-la est timide et la.che qui désire la mort, quand il ne faut
pas mourir; qui la fuit, quand elle arrive en son temps. Mes
forces qui diminuent ne me permettent pas de parler plus longtemps; que ces paroles suffisent ! Je me tais a dessein sur le
nom de l' empereur qu'il va falloir désigner. Je craindrais de
passer par ignorance a cóté du plus digne; ou si je nommais
celui qui me paratt le plus apte a remplir cette fonction, de
l'exposer au péril supreme dans lecas ou un autre serait préféré. Modeste nourrisson de la République, je souhaite seulement qu'on trouve apres moi, pour elle, un bon directeur. »
11 fit ensuite ses dispositions testamenlaires en faveur de ses
familiers. Puis, il s'informa de son maitre des offices, Anatolius. On dut lui faire entendre qu'il avait péri dans la melée.
11 déplora sa mort plus que la sienne. 11 remontra aux assistants qui fondaient en larmes qu'il était honteux de pleurer
ainsi un prince qui allait s'unir au Ciel et aux astres. De meme
que Socrate avec ses amis, il s'entretint avec les pbilosophes
Maxime et Priscus de la nature supérieure de l'ame. _L'étouffement commenoait, il demanda de l'eau froide et, apresen
avoir bu, il s'éteignit doucement. Il n'avait pas trente-deux
ans.
Le discours in extremis que nous avons reproduit peinl Julien tout entier. D'incontestables qualités morales, courage,
fermeté, atlachement au devoir, ambition noble et qui convient a un chef d'État; en meme temps, une satisfaction na1ve
de soi-meme, la préoccupation de l'effet qu'il produit sur les
autres, une ostentation calculée de vertu antique, et puis le
désir tres accusé que le coup imprévu qui va frapper en luí
son armée et son empire ne puisse pas etre allégué contre le
systeme religieux dont il s'est fait le champion, tout s'y retrouve. Ce qui luí arrive était prédit. La divination, dont il avait
fait une étude prolongée, le luí avait révélé. Il tient a ce qu'on

i63

le sache bien, et ne se dit pas que, s'il en est ainsi, il n'aurait
dO ni commencer cette guerre, ni repousser la paix qui luí
était offerte, ni se conduire bravement, mais inconsidérément
comme il l'a fait. Ce fut du reste la contradiclion continue de
la divínation antique d'etre fondée sur le príncipe de l'enchatnement fatal des choses et d'etre exercée dans l'espoir
qu'en les prévoyant on pourrait prévenir ou détourner leur
inévitable déroulement.
Ammien Marcellin, dans l'appréciation qu'il fait de la personne et du caractere de Julien, loue sa temp~rance, sa prudence, son courage, son amour de la justice, sa science militaire, la purelé de ses mreurs, sa fermelé tempérée par la
clémence, l'art avec lequel il savait s'attac_h er des soldats, sa
gestion économe des finances publiques jointe aune libéralité
ordinairement bien entendue 1 • 11 y a peut-etre un peu de
complaisance dans ce tableau flatteur. La campagne de Perse,
par exemple, ne tourna pasa. l'honneur de ses talents stratégiques, a partir du moment ou il ne put plus compter sur
l'effet de sa marche rapide et de sa brusque conversion a
droite sur Ctésiphon. 11 ne paratt pas avoirsuffisamment calculé les forces écrasantes que Sapor était en état de lui opposer. 11 se croyait encore au temps d'Alexandre et de l'empire
démoralisé des Achéménides. Il commit la double faute de
repousser une paix avantageuse et d'incendier une flotte chargée de vivres. Puisqu'il avait besoin de la coopération de l'Arménie, il était souverainement maladroit d'indisposer le roí
et le peuple de ce pays par une politique religieuse ouvertement hostile a leur foi . Mais on ne peut contester qu'a bien
des égards les éloges d'Ammien sont mérités. Julien compte
parmi les empereurs les plus estimables, les plus sincerement
dévoués au bien public tel qu'il le comprenait. Daos une de
ses compositions écrites les plus agréables, le Symposion ou
les Césars, il discute les mérites respectifs des empereurs assis
a la table des dieux, c'est a Marc Aurele, l'empereur philoª
i ) XXV, 4.

�l64

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

sophe, qu'il décerne la palme de la supériorité, et certainement il ta.cha de se conformer a l'illustre prédécesseur qui
avait, ases yeux, réalisé l'idéal du grand et bon souverain.
Qu' est-ce done qui gil la tant de belles qualités et fit quelque
chose de négatif d'unregne qui promettait a l'empire une ere
de relevement et de prospérité?
Ammien Marcellin 1 lui reconnatt aussi quelques défauts.
11 lui reproche ce qu'il appelle un levius in,qenium, non pas
un esprit léger, mais la lrop grande prompti lude avec laquelle
il prenait des résolutions qu'il regrettait ensuite. Puis il le
blilme d'avoir lrop aimé a parler, lingwe fusioris et admodum
raro silentis, d'autant plus qu'il se plaisait trop aux applaudissements vulgaires, qu'il tirait trop de vanité des plus petils
succes et que par un excessif désir de popularité il s'abaissait
trop souvent a causer avec des indignes. Enfin Ammien regrntte que Julien ait été trop adonné a la divination, superstitiosus magis quam sacrorum legitimus observator, multipliant
avec profusion d'interminables sacrifices. L'historien ne parait pas s'etre imposé la tache de rechercher ce qui, dans le
passé de Julien, explique ces défauts et leur association aux
qualités qu'il a relevées.
Pour nous, ces défauts sont surtout des malheurs. Ils dénotent dans cette intelligence, brillante sous bien des rapporls, le manque de jugement, c'est-a-dire l'absence de la
notion ou du sentiment des réalités. Le jugement de Julien
aurait pu etre faussé dans le sens du dogmatisme chrétien s 'il
avait suivi sans résistance la direction que ses maitres avaient
voulu luí imprimer. 11 le fut dans le sens de l'antiquité pa'ienne
par une réaction exaltée en faveur de cet idéal ravissant,
mais dépassé, dont il ne sut pas discerner l'irrémédiable épuisement. 11 s'imagina qu'il pourrait transformer un couchant
en aurore. C'est par la, principalement, que Julien est un romantique sur le tróne. Comme tous les romantismes, le si~n
eut pour caractere la prétention de revenir a la nature et le
1) XXV, 4.

L'EMPEREUR JULlEN

i65

tort de manquer absolument de naturel. En effet, les efforts
tentés pour ressusciter un ordre de choses condamné par le
temps se heurtent régulierement contre des résistances inconscientes, quand elles ne sont pas déclarées, tenant a ce
que les esprits ne sont plus ce qu 'il faudrait qu'ils fussent
pour que la restauraHon du passé soit possible. Par conséquent le romantique, plus pénétré qu'il ne le croit lui-meme
de l'esprit nouveau qu'il abhorre, est amené a se c.ontenter
des formes, des étiquettes, des apparences, a défaut des
réalités qui se refusent ou se dérobent. Cett~ affectation commence par lui-meme. 11 pose en homme du passé, il entend
que nul n'en ignore, il attache une importance puérile a des
détails de costume, de langage, d'attitude, qui ne changent
rien au fond des choses. Il s'attribue aisément une sagesse
supérieure et méprise daos son orgueil les multitudes reveches, insensibles a ces résurrections factices qui ne disent
ríen a leur intelligence et qui a chaque instant les étonnent,
les choquent ou leur paraissent absolument ridicules. Et no tez
que ce sont .précisément ces éléments du passé que les contemporains de toute opinion ne savent plus depuis longtemps
apprécier que ses restaurateurs s'attachent le plus ardemment a faire revivre. Ainsi, l'usage de recourir continuelle ment aux oracles et les immolations de victimes sacrifiées
par grandes fournées étaient tombés en désuétude parmi les
pa1ens eux-memes, et cela malgré les mirifiques justifications
que le néo-platonisme avait mises a la mode pour leuf: rendre
quelque popularité. C'est précisément la ce que Julieil s'acharne a rétablir au grand étonnement de ses sujets de toute
religion , témoin le jugement d'Ammien -Marcellin que
nous venons de reproduire, prmsagiorum sciscitationi nimim
deditus, innumeras sine parcimonia pecudes mactans.
Le fait est qu'il ne resta ríen, absolument rien de la reconstruction commencée par Julien. Q'est encore a la trop
bonne opinion qu'il avait de lui-meme et de sa destinée providentielle qu'il faut attribuer une autre faute qu'il commit,
celle de ne pas avoir associé a l'empire quelqu'un de ses

�{66

1

REVUE DE L ffiSTOIRE DES RELIGIONS

officiers qui fftt a meme par ses talents, son caractere et son
mérite militaire de prendre immédiatement le commandement de l'armée brusquement privée du chef qu'elle aimait,
et par cela meme la direction de l'empire habitué depuis
longtemps a recevoir son empereur de la main des soldats.
On peul se demander si la difficulté de rencontrer parmi ses
généraux un homme de valeur qui syn¡pathisa.t completement
avec ses idées religieuses ne fut pas la cause principal e de cette
grande faute politique. Sonsuccesseur, Jovien, était, paratl-il,
un brave soldat, d'un caractere cordial et « bon enfant », mais
adonné aux plaisirs de la table et de l'amour. Son élection,
qui suivit immédiatement la mort de Julien, fut l'effet du
hasard plutót qued'un choix réfléchi. Jovien se hAla d'ordonner
une retraite, d'ailleurs inévitable, et il dut consentir une paix
humiliante. l\fais ce qui prouve la fragilité des fondements sur
lesquels Julien se flattait de réédifier l'ancienne religion,
c'est que son armée, cette armée qui luí était si attachée,
qu'il avait par tant de moyens ta.ché de convertir a ses idées
religieuses, acclama le nouvel empereur saos se préoccuper
de sa religion. Les entrailles des victimes furent, il est vrai,
interrogées pour savoir si le nouvel empereur étail agréé des
dieux 1 • La réponse de ces entrailles fut favorable comme toujours en pareille occasion, mais ce ful la tout. Jovien professait le christianisme et avait meme, disent les historiens
chrétiens 2 , résisté avec fermeté aux instances de Julien qui
aurait voulu le ramener au culte des dieux. La mort de Julien, dans les circonstances tragiques ou elle s' était produite,
passa aisément pour une punition divine de ses impiétés.
Jovien retira saos rencontrer la moindre résistance les édits
que son prédécesseur avait promulgués en faveur de l'ancien
culte, et l'Église reprit le cours de ses prospérités en marchanta pas rapides vers cette fusion complete avec l'empire
qui s'accomplit sous Théodose.
1) Amm. Marc., XXV, 6,
2) Socrate, m, 22; Sozomene VI, 3; Théodoret, IV, 1.

i67

1

L EMPEREUR JULIIL"&lt;

Julien aurait luissé dans l'histoire un tout autre souvenir,
du moins dans l'histoire telle que nous la refaisons aujourd'hui, s'il s'élait borné a user de son pouvoir et de sa popularité, un moment tres grande, pour maintenir l'égalité et la
liberté religieuses de tous ses sujets et pour émancipe1· le
pouvoir impérial de la servitude épiscopale a laquelle Constance avait eu le tort .de le soumettre. L'indifférence religieuse atlestée par l'élection de Jovien était assez répandue
pour que cette ta.che ne fut pas encore au-dessus des forces
d'un empereurferme et prévoyanl. Lafaule capitale deJulien,
c'est qu'apres avoir promis de se conduire en libéral, il fut
entratné par sa passion théologique a gouverner en réactionnaire, et ce n' était vraimenl pas la peine de reprocher aux
chrétiens leur ignorance et leur superstition, alors qu'on voulait ramener le genre humain aux pieds des devins etqu'onle
conviait a de sanglantes hécatombes renouvelées des temps
homériques en l'honneur d'un Zeus-Apollon qui n'était plus
en réalilé ni Apollon ni Zeus.
ALBERT RÉVILLE.

�LE PESSIMISD CREZ HOMfillE ET tmSIODE

LE PESSIMISME MORAL ET RELIGIEUX
C ti EZ

HOMERE ET HÉSIODE

e Je me croyais prP.Sque l'in,enleur de cetle
philosopbie doulourease, que j e ~oyais rératée
par tout le monde comme une cbose nou,elle
et inédite. lllais en y réílécbissant, Je la paa íaire
remonter a Salomon et 1 Homi!re, au&lt; phllo■opbes
et aux poetes les plus anciens que noaa conaais! ioOJ. •
(L,opuo,, Dialo(flce de Tri.tt an el d'un ami.)

C'esl une opm100 généralement accréditée que le pessimisme est une maladie propre aux temps de décadence morale, un fruit amer des civilisations qui marchent vers la
décrépilude 1• Les optimistes de toute catégorie aimenl a
vanter chez les hommes des premiers a.ges, non seulement
une simplicité vigoureuse, mais aussi la gaieté saine, l'activité
exubéraote, la joie de vivre pour soi saos regrets slériles sur
les conditíoos de la vie et celle de se survivre daos des générations nouvelles, a qui l'existence est transmise, non comme
un don funeste, mais comme un hienfait. Sans prétendre que
cet optimisme, s'il a réellemeot existé quelque part, semble
avoir été surtout l'apanage des races qui, n'écoutant que la
voix de l'instioct, remplissaient le moins possible la fonction
idéale de l'humaoité qui est de penser, il est difficile de ne
pas remarquer que les premieres manifestations de l'intelli1) E. Caro, Le Pessimisme au XIX• siecle, p. 25 et passim. Voy. une réfutation éloquent.e de cetl.i3 opinion dans la conférence de M. F. Brunetiere, Bevue
Bleue, 30 janvier i886: Les causes du Pessimisme.

-t.69

gence prenaot conscience d'elle-méme, ne vont pas sans un
profond sentiment des miseres humaines ; que les plus anciennes littératures ne sont peut-étre pas les moins riches en
doléances sur la condition de l'homme et sur le but de la vie.
Sans doute cette variété de pessimismeprimitif est purement
empirique et ne se présente jamais avec la régularité d'uo
systeme. Qu'est-ce qui est systématique dans les premieres
explications que l'humaoité a trouvées de la raison des choses?
Ce n'estni daos le Véda,ni dans la Bible, ni chez Homere qu'il
faut cherchar, méme a I'état d'ébauche, une théorie formelle du probleme de l'existence. II ne s'y rencontre que
des aspirations na1ves et des intentions irraisonnées, souvent
méme cootradictoires. l\fais ce premier effort d'une pensée
que n'a pas faussée encore la logique conventionnelle des
systemes, n'en est que plus intéressant a étudier. Saos prétendre, avec Cicéron et Séneque 1 , que l'homme est d'autant
plus pres de la vraie sagesse qu'il est moins éloigné de ses
origines, il y a profit, sinon pour la vérité en soi, tout au
moins pour la curiosité esthétique, a méditer les graves problemes, agités avec passion par les époques de civilisation
raffinée, a la lumiere des morales nai:ves et des religions
inconscientes, ou la pensée des premiers a.ges cherchait une
explication a ses doutes, une consolation a ses souffrances,
un refuge a ses craintes.
Les théoriciens du pessimisme ne se sont pas fait faute de
puiser a ces sources lointaines, pour les hesoins de leur
cause. Ainsi les reuvres de Schopenhauer sont semées de
citations empruntées a toutes les littératures ; ces citations
ont pour objet d'établir l'universalité et l'antiquité d'une
doctrine a laquelle on reproche, bien a tort, d' étre nouvelle
et parliculiere. De méme Léopardi, avec une connaissance
1) Cicer. Tusc. I, i 2 : « Antiquitas quo propius aberat ab ortu et divina
progenie, hoc melius ea fortasse, qu11e erant vera, cernebat. , Sen., Ep. 99, 4-4 :
« Aurem mt.atis homines alli spiritus fuerunt et, ut ita dicam, a diis recentes. ,,
Rousseau met une peosée analogue au début de l'Emile.
•

�170

REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELIGIONS

tres approfondie des idées helléniques, aime a rattacher aux
fables my thologiques, ses fantaisies sur le malheur universel 1 •
Mais Léopardi est un génie trop personnel pour se contenter
de reproduire les idées des autres. Schopenhauer ne semble
avoir eu de l'antiquité grecque qu'une connaissance incomplete et souvent inexacte '. On connait sa théorie sur les rapports de la philosophie et de la religionª: pour lui les religions
ne sont que des mélaphysiques populaires et a chaque systeme religieux correspond une métaphysique déterminée. Le
pessimisme est la philosophie raisonnée de la religion bouddiste; l'optímisme de Leibnitz dérive en droite ligne des
dogmes j uda1ques sur l'origíne du monde et du -r.&lt;X'l"ix xaA~ ).(ix1 4•
Quant au polythéisme gréco-romain, il a le tort grave a ses
yeux, d' étre optimíste dans son príncipe~, et s'il le préfere
au j~da1sme, c'est que les tendances optímístes que luí a
imprimées la poésíe homérique, sont corrigées plus tard par
l'orphisme et par les philosophes.C'est qu'en somme la littérature helléníque, interprete des cróyances traditionnelles,
a eu un sentiment si profond et si exact de la nature hun;iaine, elle en a exprimé avec tant de puissance et d'éclat,
les aspírations multiples, que l'optimisme métaphysique s'y
trouve naturellement tempéré dans de fortes proporlions par
les professions d'un pessimisme empirique et populaire 8 • Ce1) Voy. entre autres, dans les Opuscules et Pensées, trad. A. Dapples, l'Histofre du genre humain, le Dialogue d'Hercule et d'Atlas, le Pari ;de Prométhée, etc.
2) V. par exemple son interprétation du mythe de Pandore, Parerga, VI,
p. 443. Nous y reviendrons.
3) Parerga, Ueber Religion, § l.83; CEuvres completes, t. VI, p. 415.
4) Genese, I, 31. Cf. J. Frauenstaed, A. Schopenhauer, Lichtstrahlen, 3• éd.
p. 193; et Schopenhauer, Parerga, VI, 405.
5) Il lui reproche méme de n'étre pas une religion au sens exact du mol.
(lb., p. 355.)
6) De la cette profession de haute estime pour les lettres anciennes ; « La
honte est réservée au siecle qui s'ouhlierait jusqu'a supprimer l'étude de l'antiquité. Elle est le modele que nous ne devons jamais perdre de vue. Si nolre
époque si corrompue, si pitoyable, si pénétrée de matérialisme, devait s'échapper ~e leur école, pour se sentir plus a l'aise dans sa propre vanité, elle ne sémera1t qu' opprobre et infamie. » (Ibid, 436.)

LE P:RSSIMISME CHEZ HOMERE ET B'ÉSIODE

i7t

pendant ni Schopenhauer, ni ses disciples, pas plus que ses
adversaires, n'ont jamais cherché a interpréter dans leur
ensemble ces manifestations pessimistes du génie hellénique;
et lorsqu'ils y ont fait allusion en passant, ils ne sont guere
remon.tés au dela d'Hésiode 1 , laissant supposer assez volontiers que ce théologien a l'humeur chagrine s'oppose a
Bomere, peintre riant de la nature humaine, comme son
contraire.Aussi la croyanceest-elle a peu presgénérale que,
philosophiquement parlant, Bésiode est pessimiste et Homere
optimiste; que celui-ci a chanté la religion des heureux,
tandis que l'aulre a introduit dans le trésor des croyances
helléniques des idées tristes et sombres, qui en auraient
changé le caractere originaire 2 • Nous voudrions montrer que
cette différence prétendue entre les deux poetes est plus apparente que réelle, et ensuite que la religion primitive des
Grecs paie un large tribut aux opinions pessimistes.

I

Origine, décadence et condition actuelle de l'lzumanité.
Avant d'établir, par les textes, les ressemblances de la
pensée d'Homere avec celle d'Hésiode sur la question des
rapports de l'homme et des dieux et sur sa condition terrestre, il n'est pas sans intérM de se demander pourquoi
1) Cf. E. Ca.ro, ouv. cit., p. 4. L'exposé historique par lequel débute l'ouvrage de l'éminent académicien, est nécessairement fort incomplet.
2) L'optimisme d'Homere est une sorte de dogme d'école; nous l'avons
accepté nous-meme autrefois (Etudes sur les Démons, p. 52 et suiv. ), un peu
légerement. 'La suite de cette étude montreta qu'il en faut beaucoup rabattre.
Cf. d'ailleurs Naegelsbach, Homer. Theologie, p. 356 et suiv. , qui nous
semble avoir raison contre W. Teuffel, Homerische Eschatologie, p. 24. Quoiqu'il en soit du débat, il nous est impossible de souscrire a ce jugement de
M. Havet, l'Hellénisme, p. t7, parlant de la civilisation homérique: « Ce monde
ou tout est bruit et éclat, ou tout a un air de féte, jusqu'á la mott m~e. »
Tout y a un a.ir de force, mais de féte, c'est une autre affaire.

�1

REVUE DE L BISTOIRE DES REUGio;ss
!72
l'impression qui subsiste apres la lecture d'Homere est si
différente de celle que produit Hésiode. On en peu(apporter
deux raisons principales, l'une tirée de l'art des deux poetes,
l'autre de la nature des sujets qu'ils traitent. ll y a chez
Homere, meme dans la peinlure de la deslruction, des souffrances et du désespoir irrémédiable, une telle exubérance
de force artistique, une telle puissance liltéraire; ses héros,
dans les circonstances douloureuses ou le poele les a placés,
font preuve d'une telle énergie soit pour résister sans espoir,
soit pour triompher sans profit, qu'absorbé par la contemplation de l'action, le lecteur n'a pas le temps de songer au
résultat ; saisi par le spectacle tout extérieur de cette vie, il
ne s'avise guere d'en vouloir cbercher les lois intimes. Ensuite chez Homare encore, les dieux sont étroilement associés
aux hommes pour le développement des deux épopées. 11
s'ensuit que le bonheur que ceux-la possedent par nature
rayonne en quelque sorle sur la misare de ceux-ci, au lieu
de s'y opposer par contraste, et qu'il en adoucit le spectacle;
d'autant plus que par une action réflexe les misares de l'humanilé déleignent, sans le pénétrer, sur le monde des dieux.
Chez Hésiode au contraire, outre que le talent est fort ordinair~, je dirai volontiers terre a terre, les deux spbares de
l'humanité et de la divinité sont présentées a part. Dans la
Théogonie, il n'est guere question que des dieux pris en euxmemes et fort peu de leurs relations avec les mortels ; dans
les (Euvres et les Jours nous avons la peinlure de l'humanité
aux prises avecle labeur pénible qui pourvoit a son existen ce,
livrée a toutes les difficultés morales et malérielles qui l'empéchent de s'épanouir dans la joie, qui font de la vie une
lutle incessante des bommes entre eux ou contre la nature,
c'esl-a-dire conlre les dieux; mais personnellement ces dieux
y figurent a peine. Au fond, les divinilés quelque peu abstraites
d'Hésiodene different des personnalilés vivanles dout Homere
a peuplé l'Olympe, que par le talent des poetes qui les meltent
en scene. De meme l'humanité suivant Hésiode, si livrée
qu'elle pa1·aisse a toutes les cause~ de souffrances, d'erreur

LE PESSUIISME CUEZ DOMEI\E ET RESIODE

t73

el de péché, n'est pas plus a plaindre que l'hnmanité suivanl
Homere : peul-étre l'est-elle moins. Les hommes d'Homare
s'agilent davantage; ils font plus de bruit,· ils accomplissent
des exploits extraordinaires; mais s'ils sont héro'iques, ils
souffrent en proportion de leur héroi'sme et leur mort en est
plus tragique. Les laboureurs d'Hésiode se consument tristetement dans un travail vulgaire, ne déballent que des inlérets
misérables, ne subissent que des épreuves saos gloire; ils
répondent al'idéal du pessimiste qui ne trouvo pas le bonheur,
meme en se contentanl de peu . .Mais en regardanl aux lois
de l'existence, indépendamment de ses résultats, en dépouillant ces résullats de l'atmosphere rayonnante dont les enveloppent chez Homare la présence et l'intervention des dieux,
qui ne sont le plus souvent pour l'homme que la cause des
supremes misares, on est forcé de reconnattre que chez Homere comme chez Hésiode, l'homme est également faible,
condamné par son origine, par la loi primordiale de son etre,
par la volonté souveraine du deslin et par la haine des dieux,
a souffrir saos savoir pourquoi, a mourir saus espérer de
lendemain, a agir, a lutter sans but logique et sans compensation morale. Hé.tons-nous d'ajouter que l'un et l'autre
poetes, si féconds qu'ils soient en manifestations pessimistes
touchant la condition des mortels, sonl aussi loin que possible des tendances ascétiques qui sont la conclusion du
pessimisme hindou. Le but de la vic, le supreme- idéal c'esl
la lutle, le travail, l'aclion quand meme. L'affirmation du
vouloir viv1'e (die B ejaltwig des Willens :.um Leben)1 y est
i) Cf. Schopenhauer, Parerga, § i63, v,, p. 33í : « Entre la morale des
Grecs et celle des Indous, il y a opposition tranchée. Ceux-la (ii. l'exception de
Plat.on) lui assignent pour but d'établir la vie heureusP., vitmn beatam; ceuxci au contraire poursuivent la délivrani:e et l'anéantissement de la vie en général. »
Et plus loin: « Entre !'esprit du paganisme gréco-romain et celui du christianisme, il y a a proprement parler l'opposition entre l'affirmation du vouloirvivre et sa. négation. ,, Schopenhauer n'a pas tout dit sur ce point. Si la.
morale du polytbéisme cherche a réaliser la vie heureuse ici-bas, en théorie on
ne voit pas qu'elle ait l'espoir d'y réussir, cela des les temps d'Homére; et le
tablea.u que la litlérature gréco-romaine trace de la rie en général, prouve

�{74,

175

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

LE PESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSlODE

poussée jusqu'a l'énergie farouche, indomptable : si cela
suffit a attacher a la morale et a la religion helléniques la
qualification d'optimistes, il n'y en a point qui l'aient méritée
davantage. Montrons cependant comment cet optimisme de
principe, si c'en est un, se concilie sans peine avec le pessimisme pratique et effectif.
Le sentiment de la misere actuelle de l'humanité se manifeste dans la plus ancienne poésie des Grecs par la faoon
dont elle conooit ses origines et sa condition passée. Les
dieux et les hommes sont sortis de la meme souche, et il fut
un temps ou leur existence était la meme. Elle s'écoulait en
commun, au sein de jouissances sans mélange, les hommes
étant les égaux, tout au moins les commensaux des dieux 1 •
Le désir du bonheur est si impérieux au creur de l'homme
et la réalilé présente de ce bonheur si peu en proportion avec
le désir, qu'il se dédommage par la fiction : il le place tantót
dans un passé fabuleux, tantót dans un avenir problématique,
quelquefois encore dans des contrées fantastiques, ou il est
l'apanage de quelque race extraordinaire qui n'est pas celle
des dieux, mais qui n'est pas non plus celle des hommes.
Hésiode, dans le mythe des a.ges, a donné a ces aspirations
une forme systématique 2 ; Homere les exprime par maints
détails de ses deux épopées. Pour Hésiode, l'humanité est
graduellement déchue de sa félicité premiere ; lui-meme
appartient a la cinquieme génération, a l'age de fer qui n'est
pas encore la pire des périodes, mais qui touche aux temps
de la misere absolue et irrémédiahle : « Pourquoi suis-je
venu au monde pour etre de cette cinquieme génération?
pourquoi ne suis-je pas mort plus tót ou né plus tard? Car
c'est aujourd'hui l'age de fer. Ni jour ni nuit les hommes ne

cesseront de souffrir la peine et la misere; et les dieux leur
enverront les soucis dévorants 1 • » Cependant a cette existence
lamentable se melent encore quelques biens; il viendra une
génération plus misérable encore) qui ne connailra que le
mal saos mélange, que la souffrance sans compensation. Et
au bout de ce cycle douloureux, l'imagination du poete se
figure une révolution qui ramenera l'ii.ge d'or, puisqu'il
exprime le vreu ou d'etre mort plus tót ou de naitre plus
tard 2 • Cetle croyance a une régénération future de l'humanité se retrouve dans les traditions étrusques, sur le grand
siecle ª ; elle inspire Virgile dans l'Églogue a PoIlion; elle
fait le fond des idées messianiques.
Homere y paie tribut, quoique avec une énergie moindre
dans la conviction pessimiste. C'est ainsi que certains de ses
héros, Nestor et Ulysse entre autres, aiment a rappeler ce
que furent les hommes d'autrefois, a comparer leurs exploits
avec ceux du temps présent et non a l'avantage de ce dernier•. Les générations antérieures a la guerre de Troie étaient
en relation directe et immédiate avec les dieux. Minos est
appelé le camarade du grand Zeus 5 ; les dieux avaient assisté
en personne aux noces de Thétis et de Pélée 6 ; Andromaque
encore, pour son mariage, a reou des mains memes d'Aphrodité un voile précieux. Mais déja autour de Troie et dans la
ville, les dieux s'abstiennent de se montrer aux hommes
sous leur figure véritable. Zeus, le plus éminent, a cessé
d'entretenir avec eux tout commerce personnel; il ne corres-

I

r

f) Op. et D., i74.
2) Sur ce .vers cf. Lobeck, Aglaophamus, p. 794, réfutant Bultmann (Mém.
de l'Acad. de Berlín, i824, p. i49), qui croit a une décadence continue, et
Solon, Fragm., V. 8: A la fin 'l!ient toujours le triomphe de la justice.
3) O. Müller, Etmsker, II, 309 et 315. Cf. Virg., Egl., IV, 4; et notre étude
sur les Juifs a Rome, Rev. des Eludes Juives, n• 21, juillet-seplembre 1885.
p. 43 etsuiv.
4) Il., l, 260 et suiv.; XI, 670; Od., II, 276; VIII, 223. 11 est curieux de relever
i;expression du sentiment opposé dans la bouche de Stbénelus, Il., IV, 405:
'll'-E•~ -roL T«x~ÉFwv µ.€y' «µe!vo·,e, tJx6µ.t6' ehaL, xü.
5) Od., XIX, i 79: ÁLo, µ.eyá&gt;.ou O&lt;XpttTT~,.
6) Il,, XXIV, 62 et XXII, 470. Cf, NAzoELSBAcH, ouv. cit., p. f53,

qu'elle n'y réussit pas en fait. De plus, cette littérature est trop sincere pour
vouloir donner le change : elle n'a ni artífice ni parti pris, Cf. Hartmann
Métaph. de l'inconscient, II, 435, trad. Nolen.
'
i) Hés.,Fragm. i87, éd. Goettling, Op. et.D., i08; Paus., VIII,2: 0! y«p a~ TÓ-to
av6pW1tOt~ÉVOL &gt;ttx\ Óµ.OT(l&lt;X'ltE{OL 6toi~ ~&lt;r&lt;XV,

2) Op. et D., i09-20i.
•

j.

�REVUE DE L'BISTOIRE DES l\ELIGIONS

i76
pond plus avec la terre que par messagers; et Athéné, Hermes, Iris, pour s'aboucher avec les mortels, revetent les
traits d'un personnage humain ou restent invisibles, sauf
pour leurs plus intimes favoris. Il n'y a plus d'unions entre
les dieux et les femmes mortelles, entre les déesses comme
Aphrodité et les hommes comme Anchise, dont le fils
1
figure parmi les combattants de Troie • Dans l'Odyssée un
des prétendants dit a Antinoüs que les dieux, pour visiter les
hommes ets'enquérir de la faQon dont ils observent la2 justice,
prennenl les dehors de mendiants et de voyageurs • El l'un
des privileges des Phéaciens , peuple fantastique et presque
divin, est de recevoir la visite des dieux sous les traits qui
leur sont propres z, de converser avec eux face aface, comme
autrefois Minos, le favori de Zeus; comme chez Hésiode les
mortels privilégiés, qui a Méconé contestaient aux dieux les
prérogatives et les sacrifices •.
Ainsi l'humanité est déchue de la félicité premiere qu' elle
golitait en compagnie des dieux; pour Hésiode elle va entrer
aussitót daos la période de la souffrance infinie, oh le mal
triomphera sans conteste, ou le bien, meme réduit ala faible
dose qui est permise a l'a.ge de fer, sera totalement inconnu.
Quelle est cependant la condition propre de cette cinquieme
génération a laquelle le poete se plaint d'appartenir? Nous
enpourronsjuger par celle d'une génération antérieure, plus
forte ; plus vaillante, plus sage et plus rapprochée des dieux,
par la. généralion des héros qui onl combattu sous Troie et
que Zeus, en récompense de ses mérites, a placée apres la
mort dans les tles des bienheureux 1 lui accordant, sous le
gouveroement de Cronos, un bonheur sans mélange ~. C' est
t) Ainsi Thétis vit séparée de Pélée, celui-ci a Phthie, son épouse divine

dans les grottes de Nérée.
2) Od., XVIII, 485,
3) lb . VII, 201. Les Cyclopes et lei, Géants jouissent du méme privilege. Cf.

XVI, i61.
4) Théog., 535.et suiv.
5) Op. et D., i56 et suiv.

}' é

LE PESSIMISME CHEZ HOM"'RE
" ET BÉSIODE

popée homérique qui nous di
i 77
Rellenes se figurait la vie d
ra comment l'imagination des
et par la somme de bonh e ces ~ncetres a moitié fabuleux.
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.
, '
pourroni- estimer celle ue le
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son temps.
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~e sujet meme des deux é o ées
•
qu a une représentation pes!r!st ~e p~ete gu~re apriori
penhauer en a fait la remar
d' e e l humamté. Schoqu 'il semble avoir en vue legue une faoon générale, quoiarlificielle et plus raffiné i _s reTuvres d'une littérature plus
br
e · « ous les et
o igés de jeter leurs hé
d
, p~ es, dit-il, sont
d'anxiétés et de tourments rofis dans des s1tuations pleines
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d •
nouveau : drame e.t poésie é .
s en éhvrer de
hommes qui luttent, qui sou:;~~; ~~llnous montrent que des
roman nous don ne en spectacle les s a: tourments, et chaque
du pauvre creur huma1·n
E 1· p mes et les convulsions
bien
· VJte
• qu'il n'a nul so· » . n 1sant Homere, on s'aperooit
satisfaire le lecteur par uc1d,étout au moins dans I'Jliade de
.
. .
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vo1r sa1SI par une suite d'a t
eureux, apres l'aIl ne nous montre la lutte dven :res ou poignantes ou terribles
1
es 1orces hu ·
.
es autres, et celle des hom
.
mames les unes contre
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mes contre les d·
.1eu cruel, destiné a divertir 1'01ympe. ieux, que comme
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Proh I Quisquis Ol
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umma tenes, tantone libet mortal· y~p1
Vertere ! 1
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C'eSí ce qu'un écrivain a ·
Justement appelé l'ironie de
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ire avec non
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profondément
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ra1son
·
ue e ce poe
,
' que
qm grandit dans la joie et d
1 me, e est que tout ce
ans a force brillante, est par

I' lliade 3 ; et un autre a pu d'

, 1) ~ie Welt als Wille und Vorstellun ,
d. apres
la traduction
de M· J • Bourdeau Pensé
g, II, 659.
1
.
t f:Nous citons ce fragmen t
:;;p~:l (Pt1,s, ~lean, i886), fort bien fai~, suffit9aedo:agments, _P· 72. Ce petit •
e e a s1g01fication morale du e . .
ner une idée a peu res
2) C!aud., Contre Eutr., II, i40
p ss1m1sme par des lextes choisis. p

3) P1echowski, de ll'onia Iliad•s
• , .M
¡ OSCOII, J.856.
12

�:l78

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

l'intervention brutale des dieux, voué a l'anéantissement 1 •
Cette ironie dramatique résulte de l'absence de toute regle
morale, répartissant le bien et le mal suivant le mérite de
chacun. Par la le poete atteste la profondeur de ses conceplions touchant les conditions de la vie humaine, si elle ne doit
pas avoir de lendemain apres la mort. 11 ne songe pas a
abuser par un arrangement conventionnel des souffrances
proportionnées aux fautes. Il sait fort bien qu'ici-bas les plus
forts, les plus braves, les plus justes, si na'ivement que l' on
con&lt;¡oive la justice et si simples qu'en soient les regles, ne
sont pas ·pour cela dispensés de souffrir, ni surtout, ayant
souffert, assurés de trouver apres le mal une compensation
proportionnée. Et comme il ne _s'éleve pas en~ore a l'i~ée
d'une rétribution transcendante, a la faveur de 11mmortahté,
comme tout son idéal se concentre dans les limites de l'existence terrestre, il est tro p sincere pour montrer cette existen.ce autre qu'elle n'est. 11 n'y voit que la lutt~ du ~aible
contrele fort, du lion contre la biche 2 , ou comme dit Hés10de,
de l'épervier contre le rossignol. Le lion brise au fond de son
antre les faibles petils de la biche et leur arrache l'Ame délicate, tandis que la mere épouvantée s' enfuit a travers les bois.
L'épervier emporte le rossignol dans ses serres: « O malheureux, pourquoi te plaindre? Tu es la ~roie d' un _plus fort; tu
iras ou il me plaira de te mener, quo1que tu s01s un chantre
divin. Imprudent est celui qui veut lutler contre un plus fort;
il ne lui est pas donné de vaincre et avec les affronts il lui faut
souffrir de cruelles douleurs •. )&gt; Or tous les etres de ce monde,
sans en excepter les dieux, sont a la discrétion d'une puissance fatale et irrésistible, qui ne rend aucun compte de ses
acles; l'homme est entre les mains des dieux qui, donnant les
biens donnent plus souvent encore les maux ; et les dieux
eux-~emes subissent, de par le destin, des douleurs divines,
i) Geppert, Uebe1· den Ursprung der hom. Gedich., I , 184.
2) Il., XI, 113; cf. ib., 172; Op. et_D,, 201.
3) Theog., 133.

LE PESSIMISME CHEZ IlOMERE ET HÉSIODE

:l79

dont ils chercheraient en vain l'explication et la cause'. C'est
parce qu'il constate daos l'organisme du monde cette loi de
la force brutale et inintelligente, qui ne respecte meme pas le
chantre inspiré des muses, que le poete a mis daos la peinture
des agitations humaines, la tristesse tragique; c'est pour cela
qu'il prete a ses héros, avec une résignation sombre, un
acharnement implacable. L'une est l'abdication de l'intelligence devant l'inconnu du probleme vital; l'autre est l'affirmation de l'énergique volonté devant la tyrannie du destin,
la protestation quand meme contre sa loi obscure. Nous aurons a voir plus tard comment Homere et Hésiode cherchent
a sortir de !'impasse ou leur raison est acculée, comment ils
essaient dejustifierles dieux. Je me borne pour le moment a
monlrer que la contrainte meme du sujet qui n'est que celle
de la nature universelle des c4o~es, a fait de l'Iliade le chant
des grandes miseres de l'humanité héro1que; et que, si l' on
retranche de l'Odyssée avec la conclusion heureuse, le fantastique qui nous transporte loin de la vie réelle 2, les aventures d'Ulysse non moins que les lutles d'Achille, avec tous
les épisodes qui en varient la trame, établissent avec éclat
« l'insuffisance et la misere des cho ses humaines ~. »
Lacondition propre de l'homme, a partir du moment ou il
a été exclu de la société des dieux, est de ne durer que peu
de temps, et pendant ces courts instants d'une existence qui
est en principe considérée comme le premier bien, d'etre
livré au mal sous to,utes ses formes, a la souffrance physique
et morale, a1'erreur et au péché : « Les dieux en ont décidé
i) Plutarque, Aud. poet. , p. 20 F et 22 B, prétend qu'Homere, ayant dit des
dieux (Il., XJqV, 525) qu'ils sont exempts de soucis («x,¡oiE;), se meten contradiction avec luf-méme puisque maintes fois il les fait participer aux soulfrances
des mortels. Cette contradietion n'est pas la seule qu'entraine l'anthropomorphisme; le Schol. Vict, a propos de ce vers, résout la contradiction en distin~
guant la divinité poétique et la divinité philosophique (-ro fÚatt 8Etov ).
2) En particulier les épisodes des Lotophages et des Phéaciens. Od., IX, 91
et suiv.; VI, 200 et suiv.
3) Leopardi, Histoire du genre humain, Opuse. et pensées, trad. A. Dapples,
p. i0 .

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIG!ONS
i80
ainsi pour les malheureux mortels : ceux-ci vivront dans la
1
peine tandis qu' eux-memes restent exempts de sou[ran~e _• 1&gt;
L'épithete caractéristique de l'homme est oétt,ói;, mot qm implique autant l'idée de faiblesse que celle de misere :i. Les
dieux et ceux d' entre les mortels a qui ils communiquent par
privilege leur honheur, soit ici-bas soit dans quelque condition fantastique et idéale, sont ¡.,.i:1.Gtpei;, &amp;8,h.xtot, átav eo•mi; ·; ils
soutiennent leur immortelle et heureuse jeunesse par la nourriture spéciale de l'ambroisie, tandis que les mortels mangent
péniblement les fruils de la terre. Le malheur est suspendu
sur l'homme des le jour de la naissance •, il le suit jusqu'a
celui de la mort; et ce mulheur lui est déparli dans une ahondan te mesure : « Inforlunés, dit Zeus aux chevaux immortels
d' Achille 5 , lesquels par conlagion participenl a la triste desti- ·
née de leur mattre, pourquoi v_ous avons-nous donnés au roi
Pélée qui est morlel, vous qui ne devez connaitre ni la
vieillesse ni la morl? Était-ce pour que vous subissiez aussi
les douleurs humaines? Car l'homme est le plus malheureux
des etres qui respirent ou qui rampent sur la lerre. » Une
fable antique qui ne peut guere etre poslérieure a Homere et
dont la le1¡on morale a été mise en vers par Théognis, racontait
que Silene, le compagnonde Dionysos, que l'on aime a se représenter plus folAtre, enseignait au roi Midas O : (( Le meilleur

1) Il., XXlV, 525.
2) Il., XXf, 1164; XXII, 3i et passim. Cf. Hym. H, 354 et V, 257.
3) Od., V, 7; Il. , XX, 54 et passim. Pour ¡,.&lt;ÍxocpE, appliqué aux hommes,
cf.Il., XXIV,377 de meme les Phéaciens. Cf. Hés., Op. et D. , i40: ¡,.áxccpE, 6vY}-ro1,
en parlant des hommes de la quatrieme génération placés apres leur morl:
lv ¡,.ccxápc.&gt;v v~ao,,.

4) ll., X, 70. Cf. XIX, 287 et 302.
5) Il., XVII, 445; cf. Od., XVIII, i30.
6) Arist. chez Plut., Mor. , ii5. Cf. Théophr., Fmgm. 70. - Théog., 425.
Euripide, Suppl. 197 et seq., est le seul des auteurs grecs qui combatte formellement cette maxime. Elle a été ,développée dans une épigramme de Posidippus ou de Platon le comique; V. Anthol. Pal., II, p. 122: « Quelle carriére
suivre dans la vie? Sur !'agora il n'y a que disputes et méchantes affaires; a
la maison que soucis; aux champs de la fatigue en suffisance: sur mer
l'épouvanle; en voyage, si vous a vez quelque chose, des craintes; si vous

LE l'ESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

i81

pour l'hornme est de ne pas nattre et, une fois né, d'arriver
le plus vite possible aux por les de la mort. 1&gt; Cette profession
de pessimisme n'est pas seulement au fond du mythe des
a.ges et de la fable de Pandore chez Hésiode quand il s'écrie :
« Des milliers d'inforlunes errent parmi les hommes; la terre
en regorge, lamer en est rernplie 1 ! n Elle pénetre l'épopée
homérique, elle y revient sous des formes di verses, avec la
persistance qui indique une conviction arretée. Si l'homme
durant sa vie est cétAói;, misérable, apres qu'il a cessé de
vivre, il est x.x¡.,.wv, c'est-a-dire functus laboribus •, ayant cessé
de peiner et de souffrir. Et il n'y a point d'exception a la
regle, point de puissance, de force, de richesse, de gloire qui
en défende : « Les dieux plongent dans l 'infortune les hommes
lamentables sans exceplion; car les rois memes sont sujets a
la souffrance s. » lis ont, il est vrai, des compensations dans
les satisfactions de la gloire, de l'amhition et du bien-etre
matériel. Mais Ulysse déclare combien tout cela est peu de
chose, en comparaison des épreuves qu'unhaut rang oblige a
endurer, lorsqu'il envie le sort du porcher Eumée •.
A vrai dire, la grande lcgon que l'oraison funehre de Bossuet dégage de la vie des rois et des princes pour l'instruction
de ceux qui les « regardent de si has » ressort avec la meme
puissance des événements de I'lliade et de l'Odyssée. Solon
ayant demandé a Ésope a quoi Zeus est occupé, re1¡ut cette
n'avez rien, des alfronts. Etes-vous marié, vous ne manquez pas d'inquiéludes,
célibataire, il vous faut vivre daos l'isolement. Les eafants donnent de la peine;
point d'enfants, il manquequelque chose. La jeunesse est imprudente; la vieillesse saos force. Que n'a-l-on le choix enlre ces deux destinées : ou ne
jamais naílre, ou mourir aus&gt;iWt né. ,, Cf. un fragment de Ménandre, Hypob. 2,
édit. Didot, p. 48, qui expri:n·•, avec plus d'élévation, des idées analogues.
1) Op. et D., 101 et suiv.
2) Cf. Naegelsbacb, ouv. cit., p. 375. Il., XXIII, 72: E&lt;oc.&gt;).oc xcc¡,.Ónc.&gt;&lt; . A
rapprocher 1to&gt;.ú-r&gt;.oc,, épithete caratérisliq1rn d'Ulysse et: 1to&gt;.·5-r,,¡To, yápov,s;,
Oll., XI, 38; Schopenhauer, Pa1·erga, VI, 321: « La vie est une tache a rern•
plir, un pensum. Daos ce sens, le mol defunctus est une belle ~xpression. ,,
3) Od . , XX, t95.
4) Od., XV, 488 et suiv.

�{82

REVUB DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS
1

réponse : « Jl abaisse ce qui est élevé, il éleve ce qui est
abattu. » C'est ainsi que les illustresinfortunes quicomposent
les deux épopées, ne sont pas autre chose, en somme, que
l'application de la grande regle de la compensation, qui domine toute la morale primitive des Grecs ;- et celle-ci n'est
elle-meme qu'une forme spéciale de la loi du partage, assignant a tous les etres une place délerminée dans l'organisme
universel. Cette regle peut se formuler ainsi : « La souffrance
est le lot obligé des humains; elle est la monnaie avec laquelle ils achetent du destin de courts instanls de bonheur. »
Dans la pratique, si toute espece de bonheur se paie par une
somme d'infortunes, toujours hors de proportion avec le bien
qu'elle procure, il n'est pas certain que la souffrance amene
nécessairement un bonheur correspondant : « Que les dieux
t'accordent de revoir ton épouse et ta patrie, dit Alcinous a
Ulysse, puisque tu as souffert des maux loin de ceux qui te
sont chers 9 • » Mais Alcinous n'exprime qu'un vreu, tout au
plus une espérance; il ne formule pas un droit.
C'est dans la conclusion de l'lliade, par la bouche d'Achille
parlant a Priam, que cette loi est proclamée avec une sorte
de précision mathématique, en meme temps qu'elle revM une
réalité dramatique dans le spectacle des deux destinées mises
en présence 3 • Le vainqueur, dans tout l' éclat de son triomphe,
dans l'apparente sécurité de sa jeµnesse et de sa force , s'y
met de plain-pied avec le roí découronné, le pere meurtri; il
établit pour tous deux le compte du bien et du mal sur la
terre, et l'on se demande en l'écoutant, lequel est le plus a
plaindre, du héros dans sa force qui a acheté de courts instants de gloire au prix d'un anéantissement prochain, ou du
vieillard précipité apres une longue vie qui n'a pas été sans
bonheur, dans un abtme d'amertumes : « Ainsi les dieux en ·
ont décidé pour les malheureux mortels; ils les font vivre dans
t) Chez Diog, Laert., I, 3, 2. Cf. Hésiode, Op. et D., 5.
2) Od., Vlll, 410.
3) Il., XXIV, 525 et suiv.

{83
la peine tandis qu'eux-memes sont exempts de soucis. Deux
vases sont placés au seuil de Zeus, et l'un contient les maux,
l'autre les biens. Et le foúdroyant Zeus, melant ce qu'il
donne, envoie tantót le mal et tantót le bien. Et celui qui n'a
reou que des dons de malheur, est enproie al'outrage etla
détresse profonde le poursuit sur la terre, et il erre oa el la,
méprisé des dieux et des hommes. Ainsi les dieux ont orné
Pélée des plus illustres dons depuis sa naissance ; plus que
tous les hommes il fut comblé de félicilés et de richesses, et
il commandait aux Myrmidons; et quoiqu'il ft1t mortel, il
obtint une déesse pour compagne. Cependant les dieux lui ont
envoyé le malheur; il ful privé d'une postérité héritiere de sa
puissance, et il n'a engendré qu'un fils destiné a une mort
prématurée. Ce fils ne peut meme le soignerdans sa vieillesse,
puisque loin de la patrie, ici dans la Troade, je vous accable
de maux, toi et tes enfants. Toi-meme, vieillard, nous savons
que tu as été heureux autrefois, et que sur toute la terre, depuis Lesbos de Macar jusqu'a la Phrygie et a l'Hellespont
infini, tu étais illustre par tes richesses et par tes enfants. Et
voici que les dieux t'ont frappé d'une calamité, et sans cesse
]es guerriers autour de ta ville déchatnent le carnage et la
guerre 1 • » 11 n' est pas exact de dire avec certains commentateurs que cette brutale loi de la compensation, inventée par
l'imagination des antiques Rellenes pour expliquer le mélange du bien et du mal dans la destinée de l'homme, fait la
part égale, qu' elle compense un mal par un bien 2 • Les plus
heureux sont ceux qui obtiennenl cette sorte de marché a
LE PESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSTODE

i) Nous nous servons parfois, en la rectifiant s'il y a lieu, de l'excellente traduction d'Homere par M. Leconte de Lisie (Paris, Lemerre, 2 vol.), la seule ·a
notre avis qui donne la sensation du texte.
2) Les Scholiastes l'ont si bien compris que quelques-uns ponctuaient ainsi:

.ó.o,o\ yáp

't€ n(Oo, X(mxxlumx, EV .ó.,o~ ovos,, owpo&gt;v ola: o:l¡oiat xcxxwv. tTEpa~ ot
láoiv, au lieu de oolpwv orcx o,Zwa,, xcxxoiv, íupo;..• La premiere ponctuation

donne deux vases pour les maux et un pour les biens; l'autre deux vases en
tout. 11 est certain que Pindare a compris de la premiere maniere (Pyth. III,
146); elle a encore pour elle d'autres probabilités purement philologiques, sur
lesquelles ce n'est pas ici le lieu d'insister.

�184

REVUt,; DE L'HISTOIRE DES RELlGTONS

LE PESSIMISME CBEZ HO~ERE ET TTÉSlODE

185

égalilé; mais dans la pensée du poete, il en est qui ne rec¡oivent en partage que le mal, d'autres (et la destinée de tous
seshéros le prouve), chez qui le hilan des maux l'emporte de
beaucoup sur celui des biens. C'est ainsi que l'entendra Pindare quand il &lt;lira, se souvenant d'Homere : « Contre un bien
les immortels dispensent deux maux aux hommes. »
En vertu de cette loi , il n'y a point ici-bas de mortel qui
soit orné de tous les dons propres a sa race 1 • Celui qui a rec¡u
en partage une longue vie la passera sans gloire ou paiera
dans sa vieillesse le bienfait douteux de l'existence par des
souffrances trop réelles. Celui qui, comme Achille ou Hector,
soit en vertu de son libre choix, soit par la volonté du destin,
est réservé a une grande illustration et domine par la force,
ne durera que peu de temps 2 • Hector n' obtient de se couvrir
du casque d'Achille arraché a i\trocle, que parce que sa
mort a luí est proche, qui compensera cetle gloire; et le
, meme Rector en mourant, insulté par Achille, rappelle a son
ennemi qu'il paiera bientót ce triomphe par une mort analogue. Pour la meme raison, Demodocus l'aede inspiré des
Pbéaciens, l'ami des Muses, n'a obtenu le don des douces
chansons qu'au prix de ses yeux s. Certains guerriers, comme
Ajax et Diomede, ont la vaillance, mais il leur manque lasagesse dans le conseil • : « Les dieux ne donnent pas tous les
biens a tous les hommes, au meme la beauté avec la prudence
ou l'éloquence. Souvent un homme n'a point de beauté, mais
un dieu l'orne par la parole ... Un autre est semblable aux
dieux par la beauté, mais il ne lui a pas été accordé de bien
parler. »
Lorsque l'on cherche, suivant cette regle, a dresser le hilan
de l'existence héro'ique telle que la dépeignent I'Iliade et
l'Odyssée, on s'aperc¡oit aussilot que les maux ont aux yeux

du poele une réalité formidable et forment ~n tot~l écrasant,
tandis que les biens sont relatifs, souvent 1llu~01res; quand
ils atteignent par exception une somme cons1dérable, tout
aussitól le mal, sous l'une quelconque de ses formes, en
altere la jouissance ou en détruit les résultats. Les acleurs
des deux drames, a peu d'exceptions pres, sont voués a une
destinée funeste et les plus éminents a la plus funeste. Dans
Troie on se défend sans espoir contre un arret de ruine irrévocable; autour de la ville on achete la victoire par des souffrances actuelles en grand nombre, par le deuil des absents
restés au foyer, par la perspective des épreuves du re tour. 11
n'en est pour ainsi dire point, parmi ces vaillants, qui ne porte
en lui-meme la conscience de sa misere, qui ne soit saisi aux
heures décisives, par le pressentiment de son écrasement
prochain. Achille combat avec la certitude qu'il ne jouira
point de sa victoire, Hector avec celle qu'il ne saurait empecher la défaite 1, et s'ils pouvaient l'oublier, des voix prophétiques se chargent de leur rappeler la loi commune •. Agamemnon ne goutera pendant quelque temps les douceurs du
triomphe que pour trouver a son retour, avec l'adultere installé dans son palais, une mort sans gloire de la main d'un
trattre ; et tous ses compagnons périssent avec luis. Ajax,
Achille, Patrocle, Antiloque. le fils bien-aimé de Nestor, ne
lultent que pour mourir et ne verront pas le jour tant désiré du
retour; Ulysse erre pendant dix années, faisant connaissance
avec toutes les variétés de douleurs physiques et morales; sa
vieille mere expire de douleur, et son pere Laerte se consume
dans le désespoir 4 ; Ménélas, le moins a plaindre a¡&gt;res la
auerre, sans doute parce qu'il l'a été davantage auparavant,
~st saisi d'une incurable tristesse dans son palais de Sparle,
quand il songe a ses compagnons, a son frere, a Ulyssc; il

1) Od. , III, i67; Il., XIII, 726.
2) Il., IX, 410 et suiv. Cf. pour Hector XV, 610 et suiv; XVI, 800 et 853;
XVIII, 22 et suiv., 79 et suiv., 98 et suiv.
·
3) Od., VIII, 64; cf. XI, 488.
4) Od., VJH i67.
Jl., IV, 320 et
726 et suiv.

i ) Il., XXI, 107 et suiv.; XXII, 297; XXIII, i50; XIX, 1120. Pour Hector,
ib. VII, 71 ; cf. ib ., 402; et VI , 4:86 el suiv.
V. le discourh u cbeval Xantbos a Achille, ll., XIX, 407 et suiv.
3) Od., XI, 405 et suiv.
4) Od., XI, i87; XX,353; XXIV, 249 ele .

cr.

xm,

2)

�LE PESSilIISME CIIEZ HOME RE ET HÉSIODE
REVUE DE L'HISTOIRE DES l\ELIGIONS

486
voudrait racheter leur vie au prix de toute la richesse qui lui
procure un semblant de jouissance 1 • Quelle destinée plus la1
mentable que celle de la maison de Priam ! La grande misere de son chef, dans la vie duque} le poete n'a placé ni un
crime ni une erreur coupable pour en faire accepter les
épreuves ala conscience, se répand comme par conlagion sur
tous les élres qui l'entourent; elle s'augmeote de toutes les
soulfrances dont il est la cause mystérieuse et innocente.
Nulle part de dédommagement pour le sentiment moral, rien
que cette naive philosophie de la résignation au malheur
propre puisée dans le malheur d'autrui, qu'Achille offre
comme consolatioo supr~me a Lycaon, fils de Priam, lombé
pour la secoode fois sous ses mains qui l'avaient épargné naguere 1 . « Regarde ! Je suis beau et grand, je suis né d'un
noble pere; une déesse m'a enfanté. Cependant la mort el la
Parque brutale me saisiront le matio, le soir ou a midi et
quelqu'un m'arrachera l'a.me, soit d'un coup de lance, soit
d'une fleche. » Du moins les héros ont une sorte de compensation daos les emportements de la lulte ou ils sentent
leur éoergie se déployer, daos les ivresses de la victoire ou
leur personnalité grandit et s'affirme, par une illusion qui
aussitót s'évanouit. Quel est le dédommagement de ces victimes innocentes, femmes et enfanls, Andromaque, Hécube,
Astyanax,jeunes épouses qui ne retrouveront plus leurs époux
égorgés, vieux parents qui se consumeront tristement aupres
du foyer privé de son chef, enfants orphelins livrés a l'insolence du vainqueur'? Aquel prix tous ces élres n'ont-ils pas
payé de fugitives sensations de plaisir, de gloire, les illusions
décevantes de l'espérance daos l'avenir! Que de deuils, que
de larmes au début de l'lliade et de l'Odyssée, a tous les épisodes que l'imaginalion du poele groupe autour du fait prini) Od., IV, iOO et suiv.
2) V. surtout Il., XXIV, 475 et suiv., et la comparaison avec Niobé, 602 et
suiv. ; XXII, 52 et suiv., 408 el suiv.
'
3) Il., XXI, 15 et suiv.
4) Il., XXII, 477 et XXIV, 725 el suiv.

i 87

cipal, daos la conclusion morne et pleioe d'angoisse qui au
b?ut de~ deux épopées arrHe ,la pensée sur la perspective
d une m1sere sans explication morale, d'un écrasement saos
cause suffisante, saos possibilité de réparation 1
Cependant, a travers les poignaotes épreuves qu'entratnent
la guerre et l'absence 1 , ces deux grandes causes de douleur
qui dominent l'épopée homérique et d'ou dérivent toutes les
aulres, il n'y a chez les héros ni sentimenlalité Iarmoyante a
la fac;on des modernes, ni ostentation de fermeté thMtrale ou
philosophique 2 • Ils souffrent simplement et viaoureusement
º se redressant'
mam·restant 1adouleur par les moyens naturels,
apres la te?1pMe déchatnée, comme le roseau pensanl dont
parle le phtlosophe, avec la conscience instinctive irraisonnée et illogique, que le néant n'est pas le derni~r mol du
destin et qu'il faut résister quand meme : 'lli'I os. XP"l 'mACÍtJ-1:.'I
l~r.r,; s. Tout ce ~ui brise le creur, souffrance morale ou phys1que, la prem1ere surtout (car l'homme chez Homere est
dura la seconde et le poete ne luí a fait qu'une faihle place
dans son_ ouvrage •), fierté blessée, amitié rompue, regret de
ce_ux ~m ne sont plus, aspiration impuissante vers la patrie
lom,tame, se manifeste simplemenl par des }armes et des cris.
Il n y a pas de honte a laisser couler les unes, a pousser les
autres; et tandis que les pleurs s'échappent des yeux et les
sanglols de la poitrine, il semble que la douleur s'en échappe
d'autant et que l'Ame senle diminuer le poids de sa souffrance.
i) Si l'lliacle esl a cerlains égards le chant des douleurs humaines, conséq~ences de la guerre, l'Odyssée a élé juslement appelée Le chant de la nostalgie. CC. Buchholz, Homerische Realien, III. 2, 228. Pour la tristesse d'Ulysse,
regrel,tant la patrie, V. Od., V. 81 et i51 ; 203, 206 et VI, 222, etc.
2) Cf. NAEGELSBACH, p. 366 el suiv.
3) Od., III, 209. Cf. XX, 18. Il, XXIV, 46.
4) C'est ainsi ~u'il y esta peine question des maladies (v. Od, V, 394; pour
les douleurs
. de I enfantement, Il. ! XI , 269, insomnie , O"
"'·• XX , 83) , tan d'1s que
chez Hés1ode elJes sont au prem1er rang des fléaux qui s'échappent du vase de
P,andore (Op. et D.,?&lt;_} et suiv.). S~uf le cas deThersile, iln'ya pas davantage
d exemples de la déb1hté el de la la1deur physiques. La souffrance esl héroique
cbez Hom~re comme tout le reste.

�188

REVUE DE r: msTOIRE DES RELlGIONS

Les pleurs sont le premier soulagement que la nature a
placé tout au bout du mal; ils consolent en manifes tant.
L'homme homérique s'y abandonne sans réserve, il avoue y
goú.ter une satisfaction amere. Il se rassasie de larmes 1 , il
lasse sa douleur par les sanglots qu'elle luí arrache, il l'use :
« Plú.t aux dieux qu'Hector fú.t mort dans nos bras, s'écrie
Priam; au moins sur son corps nous nous serions rassasiés de
larmes, sa malheureuse mere et moi ! ! » Autour du cadavre
de Patrocle, les Myrmidon::, sous l'iníluence bienfaisante de
Thétis, sentent s'augmenter dans leur cceur le 9-ésir de pleurer; et ils sont soulagés en s'y abandonnant s. Achille demande a l'ombre de son ami de prolonger un entrelien qui
adoucit sa douleur en luí ouvranl ses issues naturelles; de
meme Ulysse, conversant aux enfers avec sa mere Anticlée '.
Quand Ménélas son ge au sort des compagnons morts a cause
de lui, il charme un instant ses regrets par des gémissements; mais il y a une satiété de pleurer comme de toute
autre chose, et le héros sait y mettre un terme, quoique la
cause de sa douleur subsiste toujours 5 • Le meme sentiment
est au fond de l'observation d'Eumée, devisant avec Ulysse
sur les épreuves communes : « L'homme qui a beaucoup souffert et beaucoup erré est charmé par le souvenir de ses
douleurs 6 • » Chez Homere la souffrance est toujours bru yante
et loquace' : elle n'en est que plus profondément humaine
et naturelle. Mais parce que le poete en toute occasion lui
laisse un libre cours, si son ouvrage est le plus magnifique
monument qui ait été élevé a l'énergie de l'homme, il est
aussi un témoignage éclatant entre tous de ses miseres.
(A suivre.)
J.-A. HILD.
f) Il., XXII, 427 et suiv.
2) Il., XX[V, 227.
3) Il.,
fO; cf. 98 et f08.
q) Od., xr, 212.
5) Od., lV, 100 et suiv. Pour l'expression de xópo; yóo,o cf. Il., XIII, 636.
6) Od., XV, 399 avec la note de Pierron.
7) V. entre autres la sci!ne de Priam s'exaspérant contre ses fils et les couvrant d'invectives dans l'exces de sa douleur, XXIV, 253 et suiv.

xxm.

LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL
Les questions scientitiques se présentent rarement seules ; pour
la plupart du temps elles se compliquent d'autres questions d'une,
imporlance égale ou méme supérieure. C'est ce qui m'est arrivé
dans mon étude sur Esdras et le code sace1·dotal 1 • Tout en discutant le róle de ce scribe, j'avais eftleuré en sous-reuvre le probleme relatif a la date du code sacerdotal et comme ma conclusion
était l'anlipode de l'opinion admise par l'école , grafienne, • elle
m'a attiré de la part de M. Kuenen une remarque dédaigneuse a laquelle j'ai répondu, non sans quelques vivacités, dans une dissertation consacrée a cette question: « Esdras a-t-il promulgué une loi
nouvelle • ! • M. Kuenen semble en avoir été quelque peu affeclé.
Heureusement, la science en a profité, car dans la réplique qu'il
dirige contre moi dans son article sur l'reuvre d'Esdras, il cherche
du moins a expliquer pourquoi il crut pouvoir passer sous silence
plusieurs dP, mes preuves que je considérais comme ( absolument
certaines. • On pourra regretterque le savant avocat des ( Grafiens ~
ait donné une forme aussi personnelle au débat, mais n'imporle, le
principal est de sortir de la conspiralion- du silence et d'entrer dans
· le domaine de la discussion scienlifique. Si la cause que je défends
est bonne, l'indignation de l'avocat du parli adverse ne pesera p3s
beaucoup sur la décision du jury impartial, formé par les lectcurs
de cetle Revue.
La détermination de M. Kuenen a encore produit ce bon résultat
de uous permettre de traiter séparément les références au code sacerdotal,quej'ai cru trouver dans Psaume u et Ezécbiel, :x:x. En réservant pour une autre occasion rappréciation du róle d'Esdras da11s
,i

l) Revue de l'Histofre des religions, t. IV, p. zi a 45.
2) Retigion nationale et ,·eligion universelte, tratluction de M. Vernes, remarque IX, p . 255 a 2511.
3) Revue de l'Histoire des ,·eligions, t. XII, p. 38.

�LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL

1.90

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

de voir si le
1a prom ulgation de ce code, il sera déja intéressant
.
• d
·

·ugement dédaigneux émis par M. Kuenen a leur egar e~t vra1J t fondé. Si au contraire ma démonstralion demeure mtacte,
men
.
• ·t
le róle d'Esdras serait singulierement éclairci, c~r- 11 seralt e ra~ge
qu'on le chargeat de promulguer un code qui a ele connu au moms
cent quinze ans avant son retour de Bab~lone. ,
M. Kuenen expose ainsi qu'il suit l'obJet du debal: &lt; Pour comprendre et pour juger convenablement les récit~ qui nous. s~nt
parvenus au sujet d'Esdras, il importe de se faire une opm1on
raisonnée sur l'antiquité des lois. Nous &lt; Grafiens, &gt; nous ne parvenons pas a découvrir le rooindre vestige de ces lois antérieur~ment a l'exil. M. Halévy, au contraire, les considere comme anterieures a la captivité et il appuie son opinion sur quelques preuves
qu'il déclare lui-meme, « absolument certaines. &gt; P?ur mo~, cep~ndant ces memes preuves sont si peu probantes que Je les a1 passees
sous' silence dans ma remarque. &gt; Cet exposé me semble un p_eu
vague et je demande la permission de préciser _davantage le pomt
en litige qui est le suivant : les &lt; Grafiens &gt; soutiennent que le code
sacerdotal a été promulgué pour la premiere fois par Esdras et
Néhémie en 444 avant J.-C. De mon cóté, je démontre par Psaume
, chiel xx 7 8 13 que les parties rituelles et histoL1, 4, 9 , et Eze
, ' '
'
,
.
riques de ce code étaient connues et admises au temps del e_xil, de
facon que les deux personnages précités n'avaient plus rien de
no.uveau a promulguer. J'en conclus de plus que la ré~action du
code sacerdotal est antérieure a l'exil. On comprend mamtenant de
quelle fac¡on la lutte sera conduite. C~a~~e fois que je releverai
une mention de faits propres au code levitique, mon savant adversaire cherchara a la réduire en nébuleuse ou a interpréter le passage
d'une facon différente. Dans un tournoi pareil, l'essentiel est de
se tenir · sur un terrain solide et de repousser les subterfuges a
l'aide de la grammaire et du bon sens.
I. - Le psaume LI.

Pour enlever a son adversairele premier document qu'ilinvoque,
M. Kuenen commence par en récuser la valeur. • La priere aIahwé
pour lui demander de rebatir les murs de Jérus~le~ (',': 20) nous
transporte au temps de Néhémie ou, tout au m01ns, a 1 epoque de
l'exil .... Mais alors le psaume n'autorise en aucune fac¡on la conclu•

i91.

sion que l'on veut en tirer, puisqu'il date justement des années
dans lesquelles les &lt; Grafiens &gt; placent la rédaction du code ~acerdotal. , Je crains fort que l'habile défenseur des « Grafiens &gt; n'ait,
comme dit le proverbe, mal embrassé en voulant trop étreindre.
En ~dmettant la date la plus récente, le poeme serait encore antérieur au retour de Néhémie qui a rebati les murs de Jórusalem
l'année meme de son arrivée (Néhémie, 1) et a plus forte raison,
antérieur a l'assemblée convoquée par ce chef (ibid., vn, 1-8) ou
ledit code aurait été promulgué pour la premiere fois. Mais il y a
plus, pour l'auteur du psaume LI, la reconstruction des murs de
Jérusalem équivaut au rétablissement de l'autel et du culte sacrificiaire duquel il attend le pardon de ses péchés ; or, étant donné
que le culte sacrificiaire a été rétabli en Judée des l'arrivée des'
premiers exilés sous la conduite de Zorobabel, il s'ensuit d'une
fac;on indubitable que le psaume dont il s'agit a été écrit en Babylonie avant la premiere année de Cyrus, au courant de laquelle s'est
effectué le premier retour. Nous voici transportés a 115 ans tout
au moins avant Néhémie, en pleine captivité, et la valeur du psaume
pour notre question demeure inattaquable. Du reste, M. Kuenen luimeme reconnait formellement la légitimité de cette date et cet aveu
suffit, pour justifier le choix que j'ai fait Je ce psaume, comme
d'une piece autorisée dont le témoignage doit etre sérieusement
examiné.
Arrivons aux passages en discussion et donnons de nouveau la
parole a M. Kuenen : « D'ailleurs les allusions a ce code relevées
par M. Halévy sont d'une rare insignifiance. La phrase: « Lave-moi
&lt; de ma transgression et purifie-moi de mon péché. (v. 4), rappellerait les expressions lévitiques: « il la vera ses vetements et sera
&lt; pur, » comme si partout ou le péché est con&lt;;u comme une souillure,
les vtirbes laver et purifi,er ne se présentent pas d'eux-memes sous
la plume des auteurs. Le premier de ces deux termes est employé
dans un sens figuré déja par Jérémie (11., 22; 1v., 14). » Ici, j'ai le
regret de le constater, l'habile avocat des &lt; Grafiens &gt; a un peu
trop présumé de l'inertie des lecteurs franc;ais. Celui qui veut relire
mes articles auxquels se réfere M. Kuenen, verra qu'il sºagit de
quelque chose de plus que des simples expressions « laver et etre
pur. &gt; Voici ce qu'il en est: pour exprimer l'idée morale ,, laver
quelqu'un d'un pécllé &gt; les écrivains hébreux emploient régulierement des verbes tels que rahaf, thahe'r, zakké, naqqé, etc., tandis

�92

REVUE DE L'UlSTOIRE DES RELIGIONS

i
• uli"ore au psaume u, 4.
.
Kabbés-méawon est parllc
que la locution '
t ue le terme TcabMs signifie au propre
Or, étant donné d une par t' qd'autre parl que le précepte de laver
vctemenls • e
'
1 ·
• laver des
' . d 1 purification appartient exc us1ve.
nts dans le rite e a
. .
.
les veteme
, t-on pas forcément condu1t a YOll'
ode sacerdota1' n es
d l
ment au e
.
1m· te une idéalisation poétique e a
dans 1'express10n &lt;lu_ p~a b isád 'w wetháhér « il lavera ses vete. ·r e wekibbi:s eg a
'
formule levi iqu ur? » A ce tte eonsidération j'ai ajouté cet autre
d
ments et sera P e le verbe tháher esL propre au style du co e
fait remarquable qu
dans les autres parties du Pentasacerdolal et ne se trouve pas

teuque.
.
.. és ·•ai eu soin de donner les passag~s
Dans mes arllcles prec~t ' J fi d'y appeler l'altention,je sms
.
cleres hebreux a n
compares en cara
.
1 . onse de M. Kuenen que lesa.
. de vo1r par a rep
. d
done tres surpr1s .
b'bliques les ait lus sans s'apercevo1r e
vant vétéran de~ e~ud~s _1 . h
er la substance meme de roa
rien et se soit ams1 la1sse ec appd verbe kabbes dans Jérémie
.
Quant a l'usage u
.
démonstraL100.
. l' logie en est aussi certame que
qu'invoque M. Kuenen, si ana 1 ·n de nuire a mon opinion, il
M. Kuenen le semble sup~oset s :in faisant consta ter l'existence
l'affirxnera par une preuve . e p ud~ Josias ou de Joachim suivant la
du code sacerdotal sous le relgnehapitre n de ce prophete. Apres cela
date que l'on admettra pour e e
M Kuenen réparera bientót le
· · · penser que ·
je me crois autonse a
t lion et ne trouvera plus quema
. t
de son araumen a
désidera º°:1
, º si rare insignifiance. »
démonstrat1on est • d une
du ver·et 9 du meme psaume
K en dit a propos
~
t
Ce que M. uen
t Je cite texluellement. • Le rappor
est bien autrement sur~renand. tale n'est pas moins problérnatique.
t 9 et la 101 sacer o
1
.
entre le verse
.
.
l'hysope et je serai net; ave-m01
Le poete dit : « Pur1fie-mo1 avec la neige • Sans doule il ressort de
• et je deviendrai plus blanc q~et ux p~ifications; mais ces puril'hysope servai a
il
ce passage que
. .
d ·1es par le code sacerdotal: en a
.
, t pas éte mtro U1
·bl
ficat1ons non
.
t llement autant que poss1 e en
simplement réglé l'emplo1,.Lanbal~reAussi a-t-il admis l'usage de
1
conformite• avec l'usage e d. · tré que le psalmiste fasse anul'hvsope. Il n'est nullement emo~ plemenl a l'usage que la 101
.
. . ·te et non pas s1m
sion a la 101 ecr1
.
s toutes les exclamalions que
sanclionna plus tard.» Suppr1~:~ion et reaardons au fond de la
areille argumen
º
'
s
provoque une P
ur le lerrain de • 1 usage » ver
chose. En suivant hl. Kuenen s

1

LE CODE SACERDOTAL PJ::NDA..'\T L EXlL

i93
lequel il s'est plu ame conduire, je prends la liberté de lui rappeler,
ce qu'il n'aurait pas du oublier, que les rites des purificatioBs ne
furent pas praliqués pendant toute la durée de la captivilé. Le
psalmiste n'a done pu emprunter la purification avec l'hysope a un
usage qui n'exislait pas, mais a un code écrit et antérieur a l'exil
et alors ce ne peul etre que le code lévitique puisque tous les
autres, notamment le Deutéronome, ignorent absolument l'emploi
de l'hysope a cet effet. Je crois done inutile d'y insister plus longlemps; en comparant ma preuve avec l'objection de mon adversaire, les lecteurs jugeront facilement de quel cóté se trouve la
&lt; rare insignifiance » dont les &lt; Grafiens » aiment a stigmaliser les
arguments qui leur déplaisent.
II. - Ézéchiel, XX.

En dehors des allusions précédentes qui se rapportent aux riles,
j'en avais relevé dans Ézéchiel, xx, deux autres ayant trait aux
parlies historiques du code sacerdotal. M. Kuenen trouve étrange
que j'aie renvoyé les • Grafiens » a ce passage plutOt qu'aux enseignemenls des prophetes relatifs au sacerdoce, aux sacrifices et aux
fetes. Ces derniers, semble-t-il, se preteraient beaucoup mieux: a
une comparaison avec la législation sacerdotale. C'est justement
parce que ces comparaisons demandent de tres longs développements que je n'ai pu les introduire dans le cadre étroit de mon
article sur Esdras et je me suis contenté de marquer en passant
quelques faits matériels qui attestent qu'Ézéchiel connaissait le
Lévilique. Du reste, la base de la théorie grafienne consiste dans un
argument a silentio qui ne me parait pas avoir une grande valeur et,
au lieu d'entamer des discussions sur des passages ambigus ou
obscurs, je me suis borné a donner des faits. M. Kuenen a pu voir
d'ailleurs par mes derniers écrits que je ne déserte pas les discussions exégétiques; peut-etre les Grafiens me doivent-ils déja
quelques réponses aux questions que je leur ai adressées sur le
domaine qu'ils affectionnent le plus. • Le chapitre x,x d'Ezéchiel se
fait remarquer par des contingences particulierement nombreuses
avec le langage et le contenu du code sacerdotal; il est manifeste
que l'un a servi de modele a l'autre. » C'est par ces mots que
M. Smend résume l'appréciation générale et depuis longtemps
admise dans toutes les écoles exégéliques. Elle m'a serví a moi
13

�1

i94

REVUE DE L BlSTOU\E DES RELlGlONS

aussi de point de départ bien entendu en mentionnant les passages
dont j'ai revendiqué la priorité pour le code sacerdotal. Pour
échapper a mes preuves, M. Kuenen ne trouve d'aulre moyen que
d'introduire daos sa réponse un élément théologique et, je regrette
de le dire, absolument imaginaire, le , dogme inattaquable • du propbete. Puis, Ézéchiel n'a rien lu de l'histoire de son peuple, il lui a
suffi de croire , de toule son ame&gt; qu'Israel a toujours été corrompu
pour faire son violent, réquisiloire. • Cette nouvelle apprécia tion est
également inventée pour le besoin de la cause. M. Smend, un, grafien , lui-meme, avait pourtant iosisté avec un lact parfait sur le , ton
généralement amical du cbapitre xx, qui, en se détournant de la
menace de x1v, 7, ne fait que développer et (motiver la parénese du
versel 6. &gt; Au fait, nulle part ailleurs Ézéchiel ne montre relalivement plus de calme et de sang froid que dans ce Lle harangue, ou
i1 expose devant plusieurs , anciens d'Israel (v.1)&gt; qui n'étaient
probablement pas les premiers venus, dans un ordre gradué les
transgressions dont le peuple s'était rendu coupable envers son
Dieu. Il divise l'histoire d'lsra!!l en trois périodes dislinctes
marquées chacune par des crimes d'un caraclere particulier: 1º la
captivité d'Égypte avec l'idolatrie égyptienne (!$-9) ; 2º le séjour
dans le désert, marqué par les nombreuses profanations du sabbat
(10-26); 3° l'établissement en Palestine, caractérisé par le culte des
, Hauls lieux &gt; ou Bamot (i7-29). La division est si intenlionnelle
que le prophete ne se lasse pas de rappeler le milieu ou chacun
de ces péctiés avait été commis. Mais la période du séjour dans
le désert est celle qu'il traite avec le plus d'ampleur. 11 la subdivise
en deux époques et dans chacunu d'elles il rappelle le meme péché
caractéristique de la période entiere, savoir la profanation du
sabbat (v. i3 et v. 21 ). Les événements de cette période sont méme
pour lui les types des temps messianiques (34-38). Le simple bon
seos suffit pour y faire voir la main d'un lettré qui suit un ordre
de faits chronologiquement dé terminé dans la littéral ure religi~use
de son peuple; la tradition seule n'aurait jamais pu fournir la
double subdivision de la 2° période ni en définir le pé..:hé saillant; au
contraire, elle aurait fait remonter le culle des bamot a la sortie
d'Égypte el aurait passé sous silence un aussi menu détail que la
profanation du sabbal. Comment done ne pas conclure qu'il a lu
le code sacerdotal qui contient précisément Lous les faits mentionnés par le prophete!

LE CODE SACERDOTAL PEND.ANT L'EXlL

i9?,

1• Le _culte des dieux égyptiens pendant la captivité d'Égypte est
suppose, outre le passage du Deutéronome xx1x, rn suiv. qui en parle
sur un ton dubitatif, dans celui du Lévitique xvm, 3-5 qui défend
expressément le culte égyptien, et fait ainsi supposer qu'il avait
été pratiqué.
2° L'affirmation s~lon laquelle Dieu était sur le point d'exlerminer Israel en Egypte (8) rappelle le passage Exode v 3
qui motive la nécessité pour le peuple de sac1'Ífier a Jah;é
par la ~rainle qu'il ne le détruise par la peste ou par l'épé;
(~;~~ it{ i7}? ti~~~~). Ézéchiel en conclut qu'ils s'étaienl altiré
la colere de Dieu par leur idolatrie et leur désobéissance ; on sait
en effet que les anciens d'Israel n'avaient pas accompagné Moise et
Aaron dans cette mission.
3• et 4• La réitération des profanations du sabbat dans les deux
épo~e~ du séj,our au désert, résulte, pour la premiere génération,
du rec1t de 1 Exo~e, xv1, 27 suiv. qui eut lieu peu de temps
aprés la sorlie d'Egypte; pour la seconde génération apres
l'exti~ction de l'ancienne, 38 ans plus tard, de Nombr~s, xv ,
32 smv. rapportant qu'un lsraélite se rendit coupable de ramasser
du bois le jour du sabbat, naturellement pour le besoin de ses
travaux.
Tous ces passages sont particuliers au code sacerdotal et ne se
renconlrent pas dans les codes réputés anlérieurs le document
jéhoviste et 1~ Deutéronome. En les empruntant da~s l'intéret de
sa harangu_e,_Ezéebiel a suivi un procé"dé qui est d'un usage général
chez !es ~~ed1cateurs et qui consiste atransformer les actes de quelques rn~mdus en un ensemble caractéristique du peuple tout entier.
Pour Jesus, tous les Pbarisiens sont des bypocrites et Jérusalem
a, le ~riste . privilege de tuer les prophétes (Matbieu, xxm, 2-37);
d apres samt .P~ul tous les Juifs sont des Judas {Actes, vu, 52).
M. Kuenen fa1t a ce sujet une remarque pleine de candeur : « En
tous cas, dit-il, ces allusions ne seraient pasa l'honneur d'Ézécbiel.
Si elles étaient réelles, il n'aurait pas seulement lu le code sacerd?tal, mais de plus il en aurait abusé d'une favon toute rabbimque. • Au risque de faire rougir quelques , purs • parmi les
• Grafiens •, je leur répondrai sans hésitation aucune: oui Ézéchiel ~ été a la fois prophete et rabbin; bien d'autres que l~i ont
exerce sans grand désavantage ces deux métiers en meme temps,

�LE CODE SACERDOTAL PESDANT L'EXIL

!96

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGI0:-15

et cette considération me dispense d'ajouter la formule • sauf
votre respect &gt; qui aurait été autrement inévitable en pareil cas.
Chose curieusc, sous prélexle de laver Ézéchiel d'une pareille
exégese et d'avoir, je ne sais pourquoi, &lt; mal interprété &gt; le code
sacerdotal, M. Kuenen luí attribue le dogme inattaquable de la
corruplion continuelle d'lsrael. Mais une telle conviclion n'a pu
s'enraciner dans l'espril du prophete que par des lectures assidues
dans les écrits historiques du genre du coda sacerdotal. S'il n'avait
en faveur de son dire que ce raisonnemenl banal : &lt; Israel a souffert,
done i1 a été coupable &gt; il se serait tenu dans le vague et aurait
rempli le vide des faits par des figures de rhélorique chauffées a
blanc, semblables a celles dont il est coutumier ; il n'aurait en
aucun cas pu spécifier des détails qui échappent a la tradition
populaire. C'est précisément parce qu'il emprunte ses données a
une source révélée qui défie tout doute, que son exposition est
méthodique et pleine de faits, au point de ressembler plutót a un
cours d'histoire religieuse qu'a un réquisitoire d'un procureur
indigné.
Apres ce qui vienl d'elre dil on comprendra aisément pourquoi
j'ai vu dans le verset 23 qui mentionne le serment fait par Dieu
dans le désert de disperser les Israélites parmi les peuples étrangers, des réminiscences de Lévilique xxxiu, 14 suiv. qui contient
celte menace. Des menaces analogues reviennent, il est vrai,
dans Deutéronome xxvm, . H&gt; suiv ., et comme ce dernier passage
est aussi regardé par les&lt; Grafiens &gt; comme poslérieur a l'exil, le
résultat en serait le mem~, en démontraut qu·il a déja existé au
temps d'Ézéchiel. Mais une autre raison m'avait fait penser plutOt
au passage du Lévitique, c'est l'emploi, pour &lt; disperser &gt;, du vérbe
zerab qui ne se rencontre nulle part ailleurs, abstraction faite naturellement des écrivains postérieurs. M. Kuenen ne s'est pas doulé de
cette nécessité philologique; il opine meme que l'expression &lt; dans
le désert &gt; est le simple équivalenl des mots &lt; avant d'entrer en
Canaan , . Nos lecteurs qui savent déja avec quel soin minutieux
le prophele divise cette période, apprécieront a sa juste valeur celte
atténuation tendancielle. Mais écoutons ancore M. Kuenen : &lt;D'ailleurs, il n'est pas besoin de discuter plus longuement la question;
car le prophete ne peut faire allusion ni a l'un ni a l'autre de ces
deux passages du Lévétique et du Deutéronome. Ils ont, en effet,
ceci de commun, qu'ils opposent la bénédiction a la malédiction

f 97

et laissent a Israel la liberté de choisir entre les deux alternatives.
Ézéchiel, au contraire, mentionne un serment par lequel Iahwé a
pris l'engagement de disperser Israel parmi les nations. Chez lui,
point d'alternative, et comme de juste, dans le Lévilique et
le Deu!éronome ou l'alternative existe, il n'y a point de serment.,
Voila le pauvre propbete chargé par les e Grafiens &gt; d'un nouveau
e dogme &gt;, l'exil a tout prix d'Israel. Cela me parait dépasser de
cent coudées les abus exégétiques des Rabbins; mais passons et
rappelons a notre savant adversaire qu'Ézéchiel avait proclamé
deux chapitres auparavant cette Lhéorie, seule vraie !eelon lui, que
Dieu ne punit pas les enfants pour les péchés de leurs parents
(chap. xvm); comment se serait-il si brutalement et si vite contredit en présence d'auditeurs intelligents 't Comment et par quel
coup de léle se serait-il subitement convertí au dicton: e Les pares
ont mangé du verjus et les enfants ont les dents agacées &gt;, contre
lequel il fait pousser a Iahwé des cris d'indignation, accompagnés
d'un serment solennel pour en confirmer la vérité (ibid., v.3)? On se
demande quel motif Ézéchiel a pu avoir pour se démentir aussit0t
en parlant d'un serment divin dont personne n'avait connaissance.
Voila dans quelles difficultés les e Grafiens &gt; se sont engagés pour
l'amour de leur systeme. D'ailleurs le peu de fondement d'une
te!le supposition apparait déja par cette réflexion élémentaire que,
si le serment du désert avait un caractere irrévocable, Dieu n'avait
qu'a accomplir sans retard la dispersion des lsraélites, au lieu de
les conduire en Palestine et de les , établir pendant plusicurs
siecles. Et que serait devenu le serment si Israel s'était amendé
depuis? Heureusement,
loutes ces bizarreries et toutes ces éni&lt;Tmes
.
o
n'existent pas. Ezéchiel ne s'est pas contredit et Iahwé n'a pas commis un acle aussi cruel qu'irréflécbi. Tous les serments divins sont
conditionnels parce qu'ils ont pour but unique l'amélioration du
peuple. Si le prophete a insisté sur le serment du désert, c'est que
ce sermcnt élait consigné dans le livre de la loi dans deux: passages
differenls, dont celui du Lovilique lui a fourni l'expression zérab
que j'ai relevée plus baut.
Comme on M voit, en mentionnant le serment fait par Dieu
dans le désert, Ézéchiel n'a rien interprété et encore moins mal
inter¡n·été le passage du Lévitique, il s'en est simplement servi
en vue de sa parénése sans l'accompagner du plus léger commentaire. Mais il est curieux de constater que les • Grafiens ,

�198

1

REVOE DE L HlSTOlRE DES RELlGI0:-1S

n'hésitent pas a imputer a notre prophéte des erreurs d'histoire
et d'interprétation d'une gravité excessive, toutes les fois que
cela leur convient. En voici un exemple. Dans le passage 25-!6,
ces savants mettent cette idée bizarre que Dieu, irrité de ce que
les Israélites rejetaient continuellement ses bonnes lois, leur
aurait donné exprés de mauvaises lois afin d'acheve~ leur perle.
Les mots Cni ¡~;::i-,::i i':lYi7:l eni.:liiO:l en,~ ~O~~,
i7Íi7' '.:lN i~N W1' i'\ÚN 1Y0i du verset 26 sont traduits comme
il suit : Et je les ai souillés par leurs offrandes, par l' action de
sacri{ler tout premier-né pour les (aire frémir d'horreur, afln
qu'ils reconnussent que je suis Jahwé. &gt; C'est-a-dire, le Iahwé que
préchent les prophétes (cf. VI, 12). lls ont été obligés de sacrifier
leurs enfants par l'ordre méme de Iahwé, afin que, indignés de
leur propre faire, ils en vinssent a reconnaitre que tout leur penser
relatif a Dieu et aux choses divines était faux ,. Je doute qu'une
semblable argutie soit jamais venue a l'idée d'un rabbin .ou d'un
byzantin parmi les plus ingénieux. Avis aux avocats embarrassés :
le recéleur qui achéte pour un rien les objets précieux dérobés
par le voleur, n'a voulu qu'enseigner a celui-ci la vilenie du vol;
le misérable qui exploite le vice des personnes légéres, le fai t
dans le but louable de leur inspirer le dégout de la prostitulion.
11 y a plus; les enseignements d'Ézéchiel se compliqueraieul ancore d'autres erreurs. • L'usage du sacrifica d'enfant se propagea
énormément au vn• siécle et il ne s'adressait pas seulement a Moloch mais aussi (comme le montre également ce passage) a Iahwé,
en étendant le précepte « tout premier-né est a moi , en méme
temps a ceux de l'espéce humaine. Jérémie conteste que Iahwé
ait jamais songé a pareille chose (vu, 3'1 ; x1x, 5) ; Ézéchiel admet
au contraire la justesse de cette conséquence. ll semble en effet
étre (par erreur) d'avis que les sacrifices d'enfants étaient un ancien usage en Israel... 11 n'a pu parlar comme il a parlé ici, qu'en regardant !'ensemble de la tradition comme I'expression de la volonté
divine, et il ne peut pas avoir visé par exemple Exode xm, 1t
qui dit justement le contraire de ce qu'il y a ici. &gt; Je me suis
borné a citer les parolas mémes de M. Smend qai résume en ce
lieu les recherches de l'école grafienne, mais je mentirais a mes
convictions si je ne disais pas franchement que tout ce raisonnement manque de base, car la traduction sur laquelle on s'appuie
contient presque autant d'erreurs que de mots

LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL

½99

t• Le versel 25 n'affirme pas l'idée absurda que Dieu aurait
donné lui-mAme de mauvaises lois: une telle pensée, si le prophéte
pouvait jamais la concevoir, eut été exprimée d'une maniere affirmalive par nio tO;::)~Oi e,;¡¡ c,pn; la forme négative Ct::ii~
et Ci7:l
est choisie avec l'intenlion d'indiquer que ces lo1s
particuliéres étaient dépourvues des excellentes qualités propres a
toutes les autres; qu'elles avaient un but extérieur et ne se recommandaient pas par leur valeur intrinseque; mais cela n'équivaut
nullement a l'affirmation qu'elles étaient mauvaises et destruc-

,,n, ~,

~&gt;

trices.
~• La phrase enit{ ~O~Ni dont le sujet est Dieu, ne saurail
signifier « je les ai souillés ou contaminés &gt;. 11 n'y a que l'élre
impur qui souille ou contamine : au propre, c'est le cadavre, le
lépreux; au figuré, c'est l'aclion immorale. Le Dieu d'Ézéchiel, étre
juste et saint par excellence, ne peut souffrir, encore moins ordonner la pratique d'une acti.o n impure. Ces mots ne sauraient done
pas signifier « j'ai ordonné qu·ns se souillassent &gt;, ni méme avoir
le sens atténué de , j'ai permis qu'ils se souillassent»; c'était précisément la vocation des prophétes de protester contre de semblables crimes. En réalité, celle phrase offre la formule légale
usilée en cas d'impureté par le prétre qui prononce le mot ~00
, impur • et signifie, par conséquent: • Je les ai déclarés impurs , .
3º Le mot cni.:liiO:l est le seul complément indirect du verbe :
l'impureté qui leur a été ocLroyée est relative aleurs dons, lesquels
sont devenus par cela méme impurs.
4° La traduction de i':l)ri1 par • sacrifier , est doublement
inexacte. Au point de vue historique, il est certain que les sacrifices d'enfants ne se bornaient pas aux premiers-nés seuls; Ezéchiel
méme affirme le contraire (xxm, 37, 39). Au point de vue de la langue,
i':l;:i'i7 seul ne signifie jamais , sacrifier • ; Ezéchiel emploie dans
ce sens leverbe ~nv e immoler &gt; (XXIII, 39), ou n::ii (xv1, 20).
11 ne peut non plus signifier, passer , au sens de « livrer, remettre &gt; : il faut pour cela le complément indirect ', suivi des suffixes
personnels, al'instar des Ci71 en,~ i':l)ri7:l de xx1, 21. Ce verbe
dont en¡ ¡~!) est le complément direct, n'a qu'un seul sens acceptable ici: c'est celui de , passer, éloigner, écarter &gt;. Comparez
Jérémie xtv1, 17; 2. Samuel, xn, 13; Esther, vm, 3; Job, vu, 21.
Au chapitre XLVIII, 14, Ezécbiel emploie ce verbe au seos propre
de • déplacer, aliéner • ; ici, il le prend au seos figuré.

�200

20!

REVUE DE L'HISTOIRE DF.S ílELTGJO:'iS

LE CODE SACERDOTAL PE~DANT L'EXIL

5° Laponctuation ~~N est due a la répugnance qu'avaient les
Massoretes a attribuer a Dieu le désir de rendre Israel coupable
C~N ; ils y ont done cherché le hiphil de CO'iV « etre désolé,.
Les critiques ont tort de les suivre. En réalité, i1 faut lire CO~~
&lt; afin de les déclarer coupables et indignes •. Com parez tlO''W'Nil
(Psaumes v, 11), &lt; déclare-les coupables, indignes Lle ton secours &gt;.
6° Le membre de phrase nin, ,.:i~ n'a pas seulement en vue la
puissance de Iahwé, mais tout particulieremenl son autorité irrécusable comme législateur. C'est la formule solennelle des lois
sacerdotales, répétée d'innombrables fois dans le Lévitique, surtout
dans les chapitres xvm-xxu.
En un mot, le V'erset 26 doit se traduire de la maniere suivante:
Je les ai déclarés impurs relativement a leurs offrandes, en éloignant tout premier-né afl,n de les déclarer coupables (indignes),
afin qu'ils sussent que j'étais Iahwé (l'autorilé supreme).
Comme on leavoit, le prophete fait allusion au remplacement des
premiers-nés par les lévites stipulé dans la législation du désert
(Nombres, vur, 5-18). Ezéchiel interprete ce fait, qui est en tout cas
un acte de méfiance a l'égard du peuple dans sa généralité, comme
un rejet par cause d'indignité des premiers-nés d'officier dans les
riles sacrés et comme un sujet continuel de méditation pour le
peuple sur rautorité supreme de' Iahwé en qualité de législateur.
C'est une nouvelle référence, et des plus claires, au code sacerdotal. Elle est meme suivie par une autre au verset 27 qui reproche
aux ancetres des Israélites d'avoir joint le blaspheme ala rébellion
~;70 '::l tl~YO::l tl~'lii:lN miN i;;1.l l1N'i 1i;1; c'est le fait raconté dans Lévitique, XXIV, 10-23, qui a motivé une sévere répression. Ezéchiel a, ici encore, généralisé le crime dans l'intéret de sa
prédication, mais il ne l'a pas inventé.
Complétons ces recherches en appelant l'attention sur les points
qui n'ont pas été traités dans la discussion précédente. L'expression tli1:l ,ni tl1Ni1 tll'iiN il~1' i~N ( 11, 13, 21 ; cf. xxxm,
Uí) figure notoirement dans Lévitique, xvm, 5, ou elle est motivée
par la destruction des Cananéens, dont les Israélites ne doivent
pas suivre les coutumes, afin de ne pas périr comme eux (ibid., 2429, et Deutéronome (xxx, io-20) ; chez Ézéchiel, au contraire, elle
se présente brusquement sous forme d'un axiome bien entendu et
depuis longtemps connu. U ne peut done pas subsister le moindre

doute sur l'originalité du passage du Lévitique. C'est encore a la
meme législation sacerdotale qu'il a emprunté sa donnée sur le
sabbat (i2-20), laquelle est un simple abrégé du passage de l'Exode,
xxxr, 13. Les mots Ci1'.:J':ii '.:J':l mN « (le sabbat) est un signe
entre moi et eux » sont absolument inintelligibles, sans le récit de
la création en six jours et du repos divin au seplieme jour (ib.,
17), récit qui est de source élohistico-sacerdotale (Genese, n, 1-3.;
Exode, x1x, 8-11).
En terminant, je crois utile de résumer brievement la triple
série des faits qui prouvent la connaissance du code sacerdotal a
l'époque de la captivité de Babylone.
.
á) Rites propres a ce code et suspendus pendant l'exil :
i. La prescription de laver les vétements en cas d'impureté.
(Psaume LI, 4.)
~- Lapurification avec l'hysope. (Ib., 9.)
b) Récits et données propres a ce code et inconnus d'ailleurs :
3. L'adoration des dieux égyptiens par les lsraélites pendant la
captivité. (Ézéchiel, xx, 7.)
·
4. Dieu allait exterminer les Israélites pour ce péché. (lb., 8.)
5. La sanctification du sabbat commémore le repos divin en ce
jour. (lb., 12.)
6. Les profanations du sabbat dans la premiere époque du séjour
au désert. (lb., 13.)
7. Les profanations du sabbat dans la deuxieme époque du séjour
au désert. (lb., 21.)
_
8. Dieu jure dans le désert de disperser les lsraélites parmi les
palens. (lb., 23.)
9. Les premi~és sont déclarés indignes de fonctionner dans
les sacrifices. (lb., 26.)
10. Les lsraélites ajoutent a leurs autres péchés celui du blaspheme. (lb., 27.)
e) Expressions propres au code -sacerdotal :
H. e Leverla main(nasayad) &gt; au sens d' &lt; affirme1· &gt;. (lb. 5, 6,
15, 23.)
12. « Moi, Iahwé, votre Dieu (ani lahwe el6Mkem) • formule d'affirma tion. (lb., 5.)
13. e Épier (tur) &gt; pour « préparer, procurer &gt;. (lb., 6.)
14. e Disperser &gt;. (zar6t b; lb., 23.)
15. Pether 1·ehem pour e premier-né ». (lb., 26.)

�188

REVUE DE r: msTOIRE DES RELlGIONS

Les pleurs sont le premier soulagement que la nature a
placé tout au bout du mal; ils consolent en manifes tant.
L'homme homérique s'y abandonne sans réserve, il avoue y
goú.ter une satisfaction amere. Il se rassasie de larmes 1 , il
lasse sa douleur par les sanglots qu'elle luí arrache, il l'use :
« Plú.t aux dieux qu'Hector fú.t mort dans nos bras, s'écrie
Priam; au moins sur son corps nous nous serions rassasiés de
larmes, sa malheureuse mere et moi ! ! » Autour du cadavre
de Patrocle, les Myrmidon::, sous l'iníluence bienfaisante de
Thétis, sentent s'augmenter dans leur cceur le 9-ésir de pleurer; et ils sont soulagés en s'y abandonnant s. Achille demande a l'ombre de son ami de prolonger un entrelien qui
adoucit sa douleur en luí ouvranl ses issues naturelles; de
meme Ulysse, conversant aux enfers avec sa mere Anticlée '.
Quand Ménélas son ge au sort des compagnons morts a cause
de lui, il charme un instant ses regrets par des gémissements; mais il y a une satiété de pleurer comme de toute
autre chose, et le héros sait y mettre un terme, quoique la
cause de sa douleur subsiste toujours 5 • Le meme sentiment
est au fond de l'observation d'Eumée, devisant avec Ulysse
sur les épreuves communes : « L'homme qui a beaucoup souffert et beaucoup erré est charmé par le souvenir de ses
douleurs 6 • » Chez Homere la souffrance est toujours bru yante
et loquace' : elle n'en est que plus profondément humaine
et naturelle. Mais parce que le poete en toute occasion lui
laisse un libre cours, si son ouvrage est le plus magnifique
monument qui ait été élevé a l'énergie de l'homme, il est
aussi un témoignage éclatant entre tous de ses miseres.
(A suivre.)
J.-A. HILD.
f) Il., XXII, 427 et suiv.
2) Il., XX[V, 227.
3) Il.,
fO; cf. 98 et f08.
q) Od., xr, 212.
5) Od., lV, 100 et suiv. Pour l'expression de xópo; yóo,o cf. Il., XIII, 636.
6) Od., XV, 399 avec la note de Pierron.
7) V. entre autres la sci!ne de Priam s'exaspérant contre ses fils et les couvrant d'invectives dans l'exces de sa douleur, XXIV, 253 et suiv.

xxm.

LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL
Les questions scientitiques se présentent rarement seules ; pour
la plupart du temps elles se compliquent d'autres questions d'une,
imporlance égale ou méme supérieure. C'est ce qui m'est arrivé
dans mon étude sur Esdras et le code sace1·dotal 1 • Tout en discutant le róle de ce scribe, j'avais eftleuré en sous-reuvre le probleme relatif a la date du code sacerdotal et comme ma conclusion
était l'anlipode de l'opinion admise par l'école , grafienne, • elle
m'a attiré de la part de M. Kuenen une remarque dédaigneuse a laquelle j'ai répondu, non sans quelques vivacités, dans une dissertation consacrée a cette question: « Esdras a-t-il promulgué une loi
nouvelle • ! • M. Kuenen semble en avoir été quelque peu affeclé.
Heureusement, la science en a profité, car dans la réplique qu'il
dirige contre moi dans son article sur l'reuvre d'Esdras, il cherche
du moins a expliquer pourquoi il crut pouvoir passer sous silence
plusieurs dP, mes preuves que je considérais comme ( absolument
certaines. • On pourra regretterque le savant avocat des ( Grafiens ~
ait donné une forme aussi personnelle au débat, mais n'imporle, le
principal est de sortir de la conspiralion- du silence et d'entrer dans
· le domaine de la discussion scienlifique. Si la cause que je défends
est bonne, l'indignation de l'avocat du parli adverse ne pesera p3s
beaucoup sur la décision du jury impartial, formé par les lectcurs
de cetle Revue.
La détermination de M. Kuenen a encore produit ce bon résultat
de uous permettre de traiter séparément les références au code sacerdotal,quej'ai cru trouver dans Psaume u et Ezécbiel, :x:x. En réservant pour une autre occasion rappréciation du róle d'Esdras da11s
,i

l) Revue de l'Histofre des religions, t. IV, p. zi a 45.
2) Retigion nationale et ,·eligion universelte, tratluction de M. Vernes, remarque IX, p . 255 a 2511.
3) Revue de l'Histoire des ,·eligions, t. XII, p. 38.

�LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL

1.90

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

de voir si le
1a prom ulgation de ce code, il sera déja intéressant
.
• d
·

·ugement dédaigneux émis par M. Kuenen a leur egar e~t vra1J t fondé. Si au contraire ma démonstralion demeure mtacte,
men
.
• ·t
le róle d'Esdras serait singulierement éclairci, c~r- 11 seralt e ra~ge
qu'on le chargeat de promulguer un code qui a ele connu au moms
cent quinze ans avant son retour de Bab~lone. ,
M. Kuenen expose ainsi qu'il suit l'obJet du debal: &lt; Pour comprendre et pour juger convenablement les récit~ qui nous. s~nt
parvenus au sujet d'Esdras, il importe de se faire une opm1on
raisonnée sur l'antiquité des lois. Nous &lt; Grafiens, &gt; nous ne parvenons pas a découvrir le rooindre vestige de ces lois antérieur~ment a l'exil. M. Halévy, au contraire, les considere comme anterieures a la captivité et il appuie son opinion sur quelques preuves
qu'il déclare lui-meme, « absolument certaines. &gt; P?ur mo~, cep~ndant ces memes preuves sont si peu probantes que Je les a1 passees
sous' silence dans ma remarque. &gt; Cet exposé me semble un p_eu
vague et je demande la permission de préciser _davantage le pomt
en litige qui est le suivant : les &lt; Grafiens &gt; soutiennent que le code
sacerdotal a été promulgué pour la premiere fois par Esdras et
Néhémie en 444 avant J.-C. De mon cóté, je démontre par Psaume
, chiel xx 7 8 13 que les parties rituelles et histoL1, 4, 9 , et Eze
, ' '
'
,
.
riques de ce code étaient connues et admises au temps del e_xil, de
facon que les deux personnages précités n'avaient plus rien de
no.uveau a promulguer. J'en conclus de plus que la ré~action du
code sacerdotal est antérieure a l'exil. On comprend mamtenant de
quelle fac¡on la lutte sera conduite. C~a~~e fois que je releverai
une mention de faits propres au code levitique, mon savant adversaire cherchara a la réduire en nébuleuse ou a interpréter le passage
d'une facon différente. Dans un tournoi pareil, l'essentiel est de
se tenir · sur un terrain solide et de repousser les subterfuges a
l'aide de la grammaire et du bon sens.
I. - Le psaume LI.

Pour enlever a son adversairele premier document qu'ilinvoque,
M. Kuenen commence par en récuser la valeur. • La priere aIahwé
pour lui demander de rebatir les murs de Jérus~le~ (',': 20) nous
transporte au temps de Néhémie ou, tout au m01ns, a 1 epoque de
l'exil .... Mais alors le psaume n'autorise en aucune fac¡on la conclu•

i91.

sion que l'on veut en tirer, puisqu'il date justement des années
dans lesquelles les &lt; Grafiens &gt; placent la rédaction du code ~acerdotal. , Je crains fort que l'habile défenseur des « Grafiens &gt; n'ait,
comme dit le proverbe, mal embrassé en voulant trop étreindre.
En ~dmettant la date la plus récente, le poeme serait encore antérieur au retour de Néhémie qui a rebati les murs de Jórusalem
l'année meme de son arrivée (Néhémie, 1) et a plus forte raison,
antérieur a l'assemblée convoquée par ce chef (ibid., vn, 1-8) ou
ledit code aurait été promulgué pour la premiere fois. Mais il y a
plus, pour l'auteur du psaume LI, la reconstruction des murs de
Jérusalem équivaut au rétablissement de l'autel et du culte sacrificiaire duquel il attend le pardon de ses péchés ; or, étant donné
que le culte sacrificiaire a été rétabli en Judée des l'arrivée des'
premiers exilés sous la conduite de Zorobabel, il s'ensuit d'une
fac;on indubitable que le psaume dont il s'agit a été écrit en Babylonie avant la premiere année de Cyrus, au courant de laquelle s'est
effectué le premier retour. Nous voici transportés a 115 ans tout
au moins avant Néhémie, en pleine captivité, et la valeur du psaume
pour notre question demeure inattaquable. Du reste, M. Kuenen luimeme reconnait formellement la légitimité de cette date et cet aveu
suffit, pour justifier le choix que j'ai fait Je ce psaume, comme
d'une piece autorisée dont le témoignage doit etre sérieusement
examiné.
Arrivons aux passages en discussion et donnons de nouveau la
parole a M. Kuenen : « D'ailleurs les allusions a ce code relevées
par M. Halévy sont d'une rare insignifiance. La phrase: « Lave-moi
&lt; de ma transgression et purifie-moi de mon péché. (v. 4), rappellerait les expressions lévitiques: « il la vera ses vetements et sera
&lt; pur, » comme si partout ou le péché est con&lt;;u comme une souillure,
les vtirbes laver et purifi,er ne se présentent pas d'eux-memes sous
la plume des auteurs. Le premier de ces deux termes est employé
dans un sens figuré déja par Jérémie (11., 22; 1v., 14). » Ici, j'ai le
regret de le constater, l'habile avocat des &lt; Grafiens &gt; a un peu
trop présumé de l'inertie des lecteurs franc;ais. Celui qui veut relire
mes articles auxquels se réfere M. Kuenen, verra qu'il sºagit de
quelque chose de plus que des simples expressions « laver et etre
pur. &gt; Voici ce qu'il en est: pour exprimer l'idée morale ,, laver
quelqu'un d'un pécllé &gt; les écrivains hébreux emploient régulierement des verbes tels que rahaf, thahe'r, zakké, naqqé, etc., tandis

�92

REVUE DE L'UlSTOIRE DES RELIGIONS

i
• uli"ore au psaume u, 4.
.
Kabbés-méawon est parllc
que la locution '
t ue le terme TcabMs signifie au propre
Or, étant donné d une par t' qd'autre parl que le précepte de laver
vctemenls • e
'
1 ·
• laver des
' . d 1 purification appartient exc us1ve.
nts dans le rite e a
. .
.
les veteme
, t-on pas forcément condu1t a YOll'
ode sacerdota1' n es
d l
ment au e
.
1m· te une idéalisation poétique e a
dans 1'express10n &lt;lu_ p~a b isád 'w wetháhér « il lavera ses vete. ·r e wekibbi:s eg a
'
formule levi iqu ur? » A ce tte eonsidération j'ai ajouté cet autre
d
ments et sera P e le verbe tháher esL propre au style du co e
fait remarquable qu
dans les autres parties du Pentasacerdolal et ne se trouve pas

teuque.
.
.. és ·•ai eu soin de donner les passag~s
Dans mes arllcles prec~t ' J fi d'y appeler l'altention,je sms
.
cleres hebreux a n
compares en cara
.
1 . onse de M. Kuenen que lesa.
. de vo1r par a rep
. d
done tres surpr1s .
b'bliques les ait lus sans s'apercevo1r e
vant vétéran de~ e~ud~s _1 . h
er la substance meme de roa
rien et se soit ams1 la1sse ec appd verbe kabbes dans Jérémie
.
Quant a l'usage u
.
démonstraL100.
. l' logie en est aussi certame que
qu'invoque M. Kuenen, si ana 1 ·n de nuire a mon opinion, il
M. Kuenen le semble sup~oset s :in faisant consta ter l'existence
l'affirxnera par une preuve . e p ud~ Josias ou de Joachim suivant la
du code sacerdotal sous le relgnehapitre n de ce prophete. Apres cela
date que l'on admettra pour e e
M Kuenen réparera bientót le
· · · penser que ·
je me crois autonse a
t lion et ne trouvera plus quema
. t
de son araumen a
désidera º°:1
, º si rare insignifiance. »
démonstrat1on est • d une
du ver·et 9 du meme psaume
K en dit a propos
~
t
Ce que M. uen
t Je cite texluellement. • Le rappor
est bien autrement sur~renand. tale n'est pas moins problérnatique.
t 9 et la 101 sacer o
1
.
entre le verse
.
.
l'hysope et je serai net; ave-m01
Le poete dit : « Pur1fie-mo1 avec la neige • Sans doule il ressort de
• et je deviendrai plus blanc q~et ux p~ifications; mais ces puril'hysope servai a
il
ce passage que
. .
d ·1es par le code sacerdotal: en a
.
, t pas éte mtro U1
·bl
ficat1ons non
.
t llement autant que poss1 e en
simplement réglé l'emplo1,.Lanbal~reAussi a-t-il admis l'usage de
1
conformite• avec l'usage e d. · tré que le psalmiste fasse anul'hvsope. Il n'est nullement emo~ plemenl a l'usage que la 101
.
. . ·te et non pas s1m
sion a la 101 ecr1
.
s toutes les exclamalions que
sanclionna plus tard.» Suppr1~:~ion et reaardons au fond de la
areille argumen
º
'
s
provoque une P
ur le lerrain de • 1 usage » ver
chose. En suivant hl. Kuenen s

1

LE CODE SACERDOTAL PJ::NDA..'\T L EXlL

i93
lequel il s'est plu ame conduire, je prends la liberté de lui rappeler,
ce qu'il n'aurait pas du oublier, que les rites des purificatioBs ne
furent pas praliqués pendant toute la durée de la captivilé. Le
psalmiste n'a done pu emprunter la purification avec l'hysope a un
usage qui n'exislait pas, mais a un code écrit et antérieur a l'exil
et alors ce ne peul etre que le code lévitique puisque tous les
autres, notamment le Deutéronome, ignorent absolument l'emploi
de l'hysope a cet effet. Je crois done inutile d'y insister plus longlemps; en comparant ma preuve avec l'objection de mon adversaire, les lecteurs jugeront facilement de quel cóté se trouve la
&lt; rare insignifiance » dont les &lt; Grafiens » aiment a stigmaliser les
arguments qui leur déplaisent.
II. - Ézéchiel, XX.

En dehors des allusions précédentes qui se rapportent aux riles,
j'en avais relevé dans Ézéchiel, xx, deux autres ayant trait aux
parlies historiques du code sacerdotal. M. Kuenen trouve étrange
que j'aie renvoyé les • Grafiens » a ce passage plutOt qu'aux enseignemenls des prophetes relatifs au sacerdoce, aux sacrifices et aux
fetes. Ces derniers, semble-t-il, se preteraient beaucoup mieux: a
une comparaison avec la législation sacerdotale. C'est justement
parce que ces comparaisons demandent de tres longs développements que je n'ai pu les introduire dans le cadre étroit de mon
article sur Esdras et je me suis contenté de marquer en passant
quelques faits matériels qui attestent qu'Ézéchiel connaissait le
Lévilique. Du reste, la base de la théorie grafienne consiste dans un
argument a silentio qui ne me parait pas avoir une grande valeur et,
au lieu d'entamer des discussions sur des passages ambigus ou
obscurs, je me suis borné a donner des faits. M. Kuenen a pu voir
d'ailleurs par mes derniers écrits que je ne déserte pas les discussions exégétiques; peut-etre les Grafiens me doivent-ils déja
quelques réponses aux questions que je leur ai adressées sur le
domaine qu'ils affectionnent le plus. • Le chapitre x,x d'Ezéchiel se
fait remarquer par des contingences particulierement nombreuses
avec le langage et le contenu du code sacerdotal; il est manifeste
que l'un a servi de modele a l'autre. » C'est par ces mots que
M. Smend résume l'appréciation générale et depuis longtemps
admise dans toutes les écoles exégéliques. Elle m'a serví a moi
13

�1

i94

REVUE DE L BlSTOU\E DES RELlGlONS

aussi de point de départ bien entendu en mentionnant les passages
dont j'ai revendiqué la priorité pour le code sacerdotal. Pour
échapper a mes preuves, M. Kuenen ne trouve d'aulre moyen que
d'introduire daos sa réponse un élément théologique et, je regrette
de le dire, absolument imaginaire, le , dogme inattaquable • du propbete. Puis, Ézéchiel n'a rien lu de l'histoire de son peuple, il lui a
suffi de croire , de toule son ame&gt; qu'Israel a toujours été corrompu
pour faire son violent, réquisiloire. • Cette nouvelle apprécia tion est
également inventée pour le besoin de la cause. M. Smend, un, grafien , lui-meme, avait pourtant iosisté avec un lact parfait sur le , ton
généralement amical du cbapitre xx, qui, en se détournant de la
menace de x1v, 7, ne fait que développer et (motiver la parénese du
versel 6. &gt; Au fait, nulle part ailleurs Ézéchiel ne montre relalivement plus de calme et de sang froid que dans ce Lle harangue, ou
i1 expose devant plusieurs , anciens d'Israel (v.1)&gt; qui n'étaient
probablement pas les premiers venus, dans un ordre gradué les
transgressions dont le peuple s'était rendu coupable envers son
Dieu. Il divise l'histoire d'lsra!!l en trois périodes dislinctes
marquées chacune par des crimes d'un caraclere particulier: 1º la
captivité d'Égypte avec l'idolatrie égyptienne (!$-9) ; 2º le séjour
dans le désert, marqué par les nombreuses profanations du sabbat
(10-26); 3° l'établissement en Palestine, caractérisé par le culte des
, Hauls lieux &gt; ou Bamot (i7-29). La division est si intenlionnelle
que le prophete ne se lasse pas de rappeler le milieu ou chacun
de ces péctiés avait été commis. Mais la période du séjour dans
le désert est celle qu'il traite avec le plus d'ampleur. 11 la subdivise
en deux époques et dans chacunu d'elles il rappelle le meme péché
caractéristique de la période entiere, savoir la profanation du
sabbat (v. i3 et v. 21 ). Les événements de cette période sont méme
pour lui les types des temps messianiques (34-38). Le simple bon
seos suffit pour y faire voir la main d'un lettré qui suit un ordre
de faits chronologiquement dé terminé dans la littéral ure religi~use
de son peuple; la tradition seule n'aurait jamais pu fournir la
double subdivision de la 2° période ni en définir le pé..:hé saillant; au
contraire, elle aurait fait remonter le culle des bamot a la sortie
d'Égypte el aurait passé sous silence un aussi menu détail que la
profanation du sabbal. Comment done ne pas conclure qu'il a lu
le code sacerdotal qui contient précisément Lous les faits mentionnés par le prophete!

LE CODE SACERDOTAL PEND.ANT L'EXlL

i9?,

1• Le _culte des dieux égyptiens pendant la captivité d'Égypte est
suppose, outre le passage du Deutéronome xx1x, rn suiv. qui en parle
sur un ton dubitatif, dans celui du Lévitique xvm, 3-5 qui défend
expressément le culte égyptien, et fait ainsi supposer qu'il avait
été pratiqué.
2° L'affirmation s~lon laquelle Dieu était sur le point d'exlerminer Israel en Egypte (8) rappelle le passage Exode v 3
qui motive la nécessité pour le peuple de sac1'Ífier a Jah;é
par la ~rainle qu'il ne le détruise par la peste ou par l'épé;
(~;~~ it{ i7}? ti~~~~). Ézéchiel en conclut qu'ils s'étaienl altiré
la colere de Dieu par leur idolatrie et leur désobéissance ; on sait
en effet que les anciens d'Israel n'avaient pas accompagné Moise et
Aaron dans cette mission.
3• et 4• La réitération des profanations du sabbat dans les deux
épo~e~ du séj,our au désert, résulte, pour la premiere génération,
du rec1t de 1 Exo~e, xv1, 27 suiv. qui eut lieu peu de temps
aprés la sorlie d'Egypte; pour la seconde génération apres
l'exti~ction de l'ancienne, 38 ans plus tard, de Nombr~s, xv ,
32 smv. rapportant qu'un lsraélite se rendit coupable de ramasser
du bois le jour du sabbat, naturellement pour le besoin de ses
travaux.
Tous ces passages sont particuliers au code sacerdotal et ne se
renconlrent pas dans les codes réputés anlérieurs le document
jéhoviste et 1~ Deutéronome. En les empruntant da~s l'intéret de
sa harangu_e,_Ezéebiel a suivi un procé"dé qui est d'un usage général
chez !es ~~ed1cateurs et qui consiste atransformer les actes de quelques rn~mdus en un ensemble caractéristique du peuple tout entier.
Pour Jesus, tous les Pbarisiens sont des bypocrites et Jérusalem
a, le ~riste . privilege de tuer les prophétes (Matbieu, xxm, 2-37);
d apres samt .P~ul tous les Juifs sont des Judas {Actes, vu, 52).
M. Kuenen fa1t a ce sujet une remarque pleine de candeur : « En
tous cas, dit-il, ces allusions ne seraient pasa l'honneur d'Ézécbiel.
Si elles étaient réelles, il n'aurait pas seulement lu le code sacerd?tal, mais de plus il en aurait abusé d'une favon toute rabbimque. • Au risque de faire rougir quelques , purs • parmi les
• Grafiens •, je leur répondrai sans hésitation aucune: oui Ézéchiel ~ été a la fois prophete et rabbin; bien d'autres que l~i ont
exerce sans grand désavantage ces deux métiers en meme temps,

�LE CODE SACERDOTAL PESDANT L'EXIL

!96

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGI0:-15

et cette considération me dispense d'ajouter la formule • sauf
votre respect &gt; qui aurait été autrement inévitable en pareil cas.
Chose curieusc, sous prélexle de laver Ézéchiel d'une pareille
exégese et d'avoir, je ne sais pourquoi, &lt; mal interprété &gt; le code
sacerdotal, M. Kuenen luí attribue le dogme inattaquable de la
corruplion continuelle d'lsrael. Mais une telle conviclion n'a pu
s'enraciner dans l'espril du prophete que par des lectures assidues
dans les écrits historiques du genre du coda sacerdotal. S'il n'avait
en faveur de son dire que ce raisonnemenl banal : &lt; Israel a souffert,
done i1 a été coupable &gt; il se serait tenu dans le vague et aurait
rempli le vide des faits par des figures de rhélorique chauffées a
blanc, semblables a celles dont il est coutumier ; il n'aurait en
aucun cas pu spécifier des détails qui échappent a la tradition
populaire. C'est précisément parce qu'il emprunte ses données a
une source révélée qui défie tout doute, que son exposition est
méthodique et pleine de faits, au point de ressembler plutót a un
cours d'histoire religieuse qu'a un réquisitoire d'un procureur
indigné.
Apres ce qui vienl d'elre dil on comprendra aisément pourquoi
j'ai vu dans le verset 23 qui mentionne le serment fait par Dieu
dans le désert de disperser les Israélites parmi les peuples étrangers, des réminiscences de Lévilique xxxiu, 14 suiv. qui contient
celte menace. Des menaces analogues reviennent, il est vrai,
dans Deutéronome xxvm, . H&gt; suiv ., et comme ce dernier passage
est aussi regardé par les&lt; Grafiens &gt; comme poslérieur a l'exil, le
résultat en serait le mem~, en démontraut qu·il a déja existé au
temps d'Ézéchiel. Mais une autre raison m'avait fait penser plutOt
au passage du Lévitique, c'est l'emploi, pour &lt; disperser &gt;, du vérbe
zerab qui ne se rencontre nulle part ailleurs, abstraction faite naturellement des écrivains postérieurs. M. Kuenen ne s'est pas doulé de
cette nécessité philologique; il opine meme que l'expression &lt; dans
le désert &gt; est le simple équivalenl des mots &lt; avant d'entrer en
Canaan , . Nos lecteurs qui savent déja avec quel soin minutieux
le prophele divise cette période, apprécieront a sa juste valeur celte
atténuation tendancielle. Mais écoutons ancore M. Kuenen : &lt;D'ailleurs, il n'est pas besoin de discuter plus longuement la question;
car le prophete ne peut faire allusion ni a l'un ni a l'autre de ces
deux passages du Lévétique et du Deutéronome. Ils ont, en effet,
ceci de commun, qu'ils opposent la bénédiction a la malédiction

f 97

et laissent a Israel la liberté de choisir entre les deux alternatives.
Ézéchiel, au contraire, mentionne un serment par lequel Iahwé a
pris l'engagement de disperser Israel parmi les nations. Chez lui,
point d'alternative, et comme de juste, dans le Lévilique et
le Deu!éronome ou l'alternative existe, il n'y a point de serment.,
Voila le pauvre propbete chargé par les e Grafiens &gt; d'un nouveau
e dogme &gt;, l'exil a tout prix d'Israel. Cela me parait dépasser de
cent coudées les abus exégétiques des Rabbins; mais passons et
rappelons a notre savant adversaire qu'Ézéchiel avait proclamé
deux chapitres auparavant cette Lhéorie, seule vraie !eelon lui, que
Dieu ne punit pas les enfants pour les péchés de leurs parents
(chap. xvm); comment se serait-il si brutalement et si vite contredit en présence d'auditeurs intelligents 't Comment et par quel
coup de léle se serait-il subitement convertí au dicton: e Les pares
ont mangé du verjus et les enfants ont les dents agacées &gt;, contre
lequel il fait pousser a Iahwé des cris d'indignation, accompagnés
d'un serment solennel pour en confirmer la vérité (ibid., v.3)? On se
demande quel motif Ézéchiel a pu avoir pour se démentir aussit0t
en parlant d'un serment divin dont personne n'avait connaissance.
Voila dans quelles difficultés les e Grafiens &gt; se sont engagés pour
l'amour de leur systeme. D'ailleurs le peu de fondement d'une
te!le supposition apparait déja par cette réflexion élémentaire que,
si le serment du désert avait un caractere irrévocable, Dieu n'avait
qu'a accomplir sans retard la dispersion des lsraélites, au lieu de
les conduire en Palestine et de les , établir pendant plusicurs
siecles. Et que serait devenu le serment si Israel s'était amendé
depuis? Heureusement,
loutes ces bizarreries et toutes ces éni&lt;Tmes
.
o
n'existent pas. Ezéchiel ne s'est pas contredit et Iahwé n'a pas commis un acle aussi cruel qu'irréflécbi. Tous les serments divins sont
conditionnels parce qu'ils ont pour but unique l'amélioration du
peuple. Si le prophete a insisté sur le serment du désert, c'est que
ce sermcnt élait consigné dans le livre de la loi dans deux: passages
differenls, dont celui du Lovilique lui a fourni l'expression zérab
que j'ai relevée plus baut.
Comme on M voit, en mentionnant le serment fait par Dieu
dans le désert, Ézéchiel n'a rien interprété et encore moins mal
inter¡n·été le passage du Lévitique, il s'en est simplement servi
en vue de sa parénése sans l'accompagner du plus léger commentaire. Mais il est curieux de constater que les • Grafiens ,

�198

1

REVOE DE L HlSTOlRE DES RELlGI0:-1S

n'hésitent pas a imputer a notre prophéte des erreurs d'histoire
et d'interprétation d'une gravité excessive, toutes les fois que
cela leur convient. En voici un exemple. Dans le passage 25-!6,
ces savants mettent cette idée bizarre que Dieu, irrité de ce que
les Israélites rejetaient continuellement ses bonnes lois, leur
aurait donné exprés de mauvaises lois afin d'acheve~ leur perle.
Les mots Cni ¡~;::i-,::i i':lYi7:l eni.:liiO:l en,~ ~O~~,
i7Íi7' '.:lN i~N W1' i'\ÚN 1Y0i du verset 26 sont traduits comme
il suit : Et je les ai souillés par leurs offrandes, par l' action de
sacri{ler tout premier-né pour les (aire frémir d'horreur, afln
qu'ils reconnussent que je suis Jahwé. &gt; C'est-a-dire, le Iahwé que
préchent les prophétes (cf. VI, 12). lls ont été obligés de sacrifier
leurs enfants par l'ordre méme de Iahwé, afin que, indignés de
leur propre faire, ils en vinssent a reconnaitre que tout leur penser
relatif a Dieu et aux choses divines était faux ,. Je doute qu'une
semblable argutie soit jamais venue a l'idée d'un rabbin .ou d'un
byzantin parmi les plus ingénieux. Avis aux avocats embarrassés :
le recéleur qui achéte pour un rien les objets précieux dérobés
par le voleur, n'a voulu qu'enseigner a celui-ci la vilenie du vol;
le misérable qui exploite le vice des personnes légéres, le fai t
dans le but louable de leur inspirer le dégout de la prostitulion.
11 y a plus; les enseignements d'Ézéchiel se compliqueraieul ancore d'autres erreurs. • L'usage du sacrifica d'enfant se propagea
énormément au vn• siécle et il ne s'adressait pas seulement a Moloch mais aussi (comme le montre également ce passage) a Iahwé,
en étendant le précepte « tout premier-né est a moi , en méme
temps a ceux de l'espéce humaine. Jérémie conteste que Iahwé
ait jamais songé a pareille chose (vu, 3'1 ; x1x, 5) ; Ézéchiel admet
au contraire la justesse de cette conséquence. ll semble en effet
étre (par erreur) d'avis que les sacrifices d'enfants étaient un ancien usage en Israel... 11 n'a pu parlar comme il a parlé ici, qu'en regardant !'ensemble de la tradition comme I'expression de la volonté
divine, et il ne peut pas avoir visé par exemple Exode xm, 1t
qui dit justement le contraire de ce qu'il y a ici. &gt; Je me suis
borné a citer les parolas mémes de M. Smend qai résume en ce
lieu les recherches de l'école grafienne, mais je mentirais a mes
convictions si je ne disais pas franchement que tout ce raisonnement manque de base, car la traduction sur laquelle on s'appuie
contient presque autant d'erreurs que de mots

LE CODE SACERDOTAL PENDANT L'EXIL

½99

t• Le versel 25 n'affirme pas l'idée absurda que Dieu aurait
donné lui-mAme de mauvaises lois: une telle pensée, si le prophéte
pouvait jamais la concevoir, eut été exprimée d'une maniere affirmalive par nio tO;::)~Oi e,;¡¡ c,pn; la forme négative Ct::ii~
et Ci7:l
est choisie avec l'intenlion d'indiquer que ces lo1s
particuliéres étaient dépourvues des excellentes qualités propres a
toutes les autres; qu'elles avaient un but extérieur et ne se recommandaient pas par leur valeur intrinseque; mais cela n'équivaut
nullement a l'affirmation qu'elles étaient mauvaises et destruc-

,,n, ~,

~&gt;

trices.
~• La phrase enit{ ~O~Ni dont le sujet est Dieu, ne saurail
signifier « je les ai souillés ou contaminés &gt;. 11 n'y a que l'élre
impur qui souille ou contamine : au propre, c'est le cadavre, le
lépreux; au figuré, c'est l'aclion immorale. Le Dieu d'Ézéchiel, étre
juste et saint par excellence, ne peut souffrir, encore moins ordonner la pratique d'une acti.o n impure. Ces mots ne sauraient done
pas signifier « j'ai ordonné qu·ns se souillassent &gt;, ni méme avoir
le sens atténué de , j'ai permis qu'ils se souillassent»; c'était précisément la vocation des prophétes de protester contre de semblables crimes. En réalité, celle phrase offre la formule légale
usilée en cas d'impureté par le prétre qui prononce le mot ~00
, impur • et signifie, par conséquent: • Je les ai déclarés impurs , .
3º Le mot cni.:liiO:l est le seul complément indirect du verbe :
l'impureté qui leur a été ocLroyée est relative aleurs dons, lesquels
sont devenus par cela méme impurs.
4° La traduction de i':l)ri1 par • sacrifier , est doublement
inexacte. Au point de vue historique, il est certain que les sacrifices d'enfants ne se bornaient pas aux premiers-nés seuls; Ezéchiel
méme affirme le contraire (xxm, 37, 39). Au point de vue de la langue,
i':l;:i'i7 seul ne signifie jamais , sacrifier • ; Ezéchiel emploie dans
ce sens leverbe ~nv e immoler &gt; (XXIII, 39), ou n::ii (xv1, 20).
11 ne peut non plus signifier, passer , au sens de « livrer, remettre &gt; : il faut pour cela le complément indirect ', suivi des suffixes
personnels, al'instar des Ci71 en,~ i':l)ri7:l de xx1, 21. Ce verbe
dont en¡ ¡~!) est le complément direct, n'a qu'un seul sens acceptable ici: c'est celui de , passer, éloigner, écarter &gt;. Comparez
Jérémie xtv1, 17; 2. Samuel, xn, 13; Esther, vm, 3; Job, vu, 21.
Au chapitre XLVIII, 14, Ezécbiel emploie ce verbe au seos propre
de • déplacer, aliéner • ; ici, il le prend au seos figuré.

�200

20!

REVUE DE L'HISTOIRE DF.S ílELTGJO:'iS

LE CODE SACERDOTAL PE~DANT L'EXIL

5° Laponctuation ~~N est due a la répugnance qu'avaient les
Massoretes a attribuer a Dieu le désir de rendre Israel coupable
C~N ; ils y ont done cherché le hiphil de CO'iV « etre désolé,.
Les critiques ont tort de les suivre. En réalité, i1 faut lire CO~~
&lt; afin de les déclarer coupables et indignes •. Com parez tlO''W'Nil
(Psaumes v, 11), &lt; déclare-les coupables, indignes Lle ton secours &gt;.
6° Le membre de phrase nin, ,.:i~ n'a pas seulement en vue la
puissance de Iahwé, mais tout particulieremenl son autorité irrécusable comme législateur. C'est la formule solennelle des lois
sacerdotales, répétée d'innombrables fois dans le Lévitique, surtout
dans les chapitres xvm-xxu.
En un mot, le V'erset 26 doit se traduire de la maniere suivante:
Je les ai déclarés impurs relativement a leurs offrandes, en éloignant tout premier-né afl,n de les déclarer coupables (indignes),
afin qu'ils sussent que j'étais Iahwé (l'autorilé supreme).
Comme on leavoit, le prophete fait allusion au remplacement des
premiers-nés par les lévites stipulé dans la législation du désert
(Nombres, vur, 5-18). Ezéchiel interprete ce fait, qui est en tout cas
un acte de méfiance a l'égard du peuple dans sa généralité, comme
un rejet par cause d'indignité des premiers-nés d'officier dans les
riles sacrés et comme un sujet continuel de méditation pour le
peuple sur rautorité supreme de' Iahwé en qualité de législateur.
C'est une nouvelle référence, et des plus claires, au code sacerdotal. Elle est meme suivie par une autre au verset 27 qui reproche
aux ancetres des Israélites d'avoir joint le blaspheme ala rébellion
~;70 '::l tl~YO::l tl~'lii:lN miN i;;1.l l1N'i 1i;1; c'est le fait raconté dans Lévitique, XXIV, 10-23, qui a motivé une sévere répression. Ezéchiel a, ici encore, généralisé le crime dans l'intéret de sa
prédication, mais il ne l'a pas inventé.
Complétons ces recherches en appelant l'attention sur les points
qui n'ont pas été traités dans la discussion précédente. L'expression tli1:l ,ni tl1Ni1 tll'iiN il~1' i~N ( 11, 13, 21 ; cf. xxxm,
Uí) figure notoirement dans Lévitique, xvm, 5, ou elle est motivée
par la destruction des Cananéens, dont les Israélites ne doivent
pas suivre les coutumes, afin de ne pas périr comme eux (ibid., 2429, et Deutéronome (xxx, io-20) ; chez Ézéchiel, au contraire, elle
se présente brusquement sous forme d'un axiome bien entendu et
depuis longtemps connu. U ne peut done pas subsister le moindre

doute sur l'originalité du passage du Lévitique. C'est encore a la
meme législation sacerdotale qu'il a emprunté sa donnée sur le
sabbat (i2-20), laquelle est un simple abrégé du passage de l'Exode,
xxxr, 13. Les mots Ci1'.:J':ii '.:J':l mN « (le sabbat) est un signe
entre moi et eux » sont absolument inintelligibles, sans le récit de
la création en six jours et du repos divin au seplieme jour (ib.,
17), récit qui est de source élohistico-sacerdotale (Genese, n, 1-3.;
Exode, x1x, 8-11).
En terminant, je crois utile de résumer brievement la triple
série des faits qui prouvent la connaissance du code sacerdotal a
l'époque de la captivité de Babylone.
.
á) Rites propres a ce code et suspendus pendant l'exil :
i. La prescription de laver les vétements en cas d'impureté.
(Psaume LI, 4.)
~- Lapurification avec l'hysope. (Ib., 9.)
b) Récits et données propres a ce code et inconnus d'ailleurs :
3. L'adoration des dieux égyptiens par les lsraélites pendant la
captivité. (Ézéchiel, xx, 7.)
·
4. Dieu allait exterminer les Israélites pour ce péché. (lb., 8.)
5. La sanctification du sabbat commémore le repos divin en ce
jour. (lb., 12.)
6. Les profanations du sabbat dans la premiere époque du séjour
au désert. (lb., 13.)
7. Les profanations du sabbat dans la deuxieme époque du séjour
au désert. (lb., 21.)
_
8. Dieu jure dans le désert de disperser les lsraélites parmi les
palens. (lb., 23.)
9. Les premi~és sont déclarés indignes de fonctionner dans
les sacrifices. (lb., 26.)
10. Les lsraélites ajoutent a leurs autres péchés celui du blaspheme. (lb., 27.)
e) Expressions propres au code -sacerdotal :
H. e Leverla main(nasayad) &gt; au sens d' &lt; affirme1· &gt;. (lb. 5, 6,
15, 23.)
12. « Moi, Iahwé, votre Dieu (ani lahwe el6Mkem) • formule d'affirma tion. (lb., 5.)
13. e Épier (tur) &gt; pour « préparer, procurer &gt;. (lb., 6.)
14. e Disperser &gt;. (zar6t b; lb., 23.)
15. Pether 1·ehem pour e premier-né ». (lb., 26.)

�202

REVUi DE L'HtSTOIRl!: DES Rl!:LlGJONS

16. Le verbe intransitif &lt; thdMr • étre pur. (Psaume u, 4.)
Les « Grafiens , affirment n'avoir découvert aucun vestige du
code sacerdotal dans les récits de l'exil; nous croyons qu'ils ont
mal cherché et nous signalons a leur attention dans deux textes
seulement 16 preuves positives a l'appui de l'opinion contraire.
Peut-etre les déclareront-ils de nouveau e d'une rare insignifiance , ,
mais du moins cela fera réfléchir les autres. Ces savants seront,
du reste, les derniers a s'en plaindre, puisque M. Kuene~ nous
dit e qu'ils ont appris par expérience que chaque nouvelle attaque
contrt:: les fondements de leur hypothese ne sert qu'a la consolidar , . S'il en est ainsi, il serait tres peu cbaritable de ma part de
ne pas cont.ribuer a leur triomphe final par quelques-unes de ces
attaques magiques qui, en fin de compte, n'exigent pas trop d'effort. Je les prie done de compter sans faute sur ma collaboration.
J. HALtVY.

DU MERVEILLEUX DANS LUCAIN

Dans un article paru il y a une dizaine ;d'années 1 , M. Girard
remarquait que Lucain pouvait nous aider a connaitre l'état des
esprits sous Néron : • Le témoignage le plus expressif de l'incohérence intellectuelle et morale qui caractérise cette débauche de
quatorze ans dans la toute-puissance, c'est la Pharsale de Lucain .•
Nous trouvons dans ce poeme autre chose encore : si l'on peut
juger des senliments religieux des lecteurs de la Pharsale par ceux
du poete lui-méme, il y aurait eu en ce moment a Rome une singuliere incohérence religieuse et philosophique. Les doctrines
d'Epicure et de Zénon, les superstitions populaires, apparaissent
successivement dans les vers de Lucain, saos que le poete prenne
souci de les conciliar. Mais ce systeme, si l'on peut appeler ainsi
un amalgame de croyances, est-il celui des contemporains, ou
simplement celui du poete? Lucain a-t-il écouté et transcrit les
opinions de son monde, ou n'a-t-il suivi que sa propre fantaisie?
Est-ce un historien, ou un poete ! On admettait généralement,
depuis Servius, que Lucain avait compasé plutót une reuvre bistorique qu'un véritable poeme; M. Girard a prouvé le contraire, et
montré que Lucain n'est pas fidele a l'histoire, mais simplement a
la chronologie : e Quand on voit ces altérations profondes des
personnages et des faits, on a peine a comprendre qu'on ait pu
reprochar a Lucain d'etre trop historien. C'est le reproche contraire
qu'il mérile, s'il est vrai que l'histoire est autre chose que la
notation exacte des faits, des temps et des lieux. ,
La conclusion semble exacte, au point de vue politique: il parait
bien démontré que les idées ré publicaines de Lucain, ainsi que sa
haine contre Néron, haine causée par des froissements d'amour1) Un poete républicain sous Néron. (Rewe des Deu:x-Mondes, 15 juillet 1875.)

�•
204

1

REVUE DE L HISTOIRE nES RELIGIONS

propre, ont altéré son sens historique, ont dicté au poele, blessé
dans sa vanité, une oouvre de passion et non de vérité. Mais ont-elles
eu une influence égale sur ses opinions religieuses? Lucain ne pouvait prendre en aversion la religion de Néron, qui n'en avait guere,
au témoignage de Suétone 1• De plus, quoique le stoi:cisme fut généralement professé par l'opposition, par les mécontents, Lucain n'en
fait pas son unique credo, et le mélange avec une forte proportion
d'épicurisme. Nous pouvons done considérer ses opinions philosophiques et religieuses, comme réflétant en partie les idées de son
temps; et l'étude du merveilleux dans la Pharsale nous permetlra de
conclure, avec quelques réserves ', aux croyances de ses contem·
porains. Voici ce que, a ce point de vue, la lecture de la Pharsale
nous amenerait a penser : le stoi:cisme et l'épicurisme qui,
malgré leur opposition apparente, sont plutót séparés par une
querelle de mots que par le fond meme des choses, s'étaient pour
ainsi dire réconciliés a Rome. Horace, parexemple, qui n'est assermenté a aucune école, sans faire la synthese des deux doctrines
autrefois ennemies, les comprend daos la meme indifférence: il
passe saos scrupules de l'une a l'autre. Séneque lui-méme, tout
en proclamant bien baut qu'il est sto'icien, emprunte plus d'une
idée a Épicure, et ne s'en cache pas. En sa qualité de neveu de
Séneqüe, Lucain avait !'esprit large; comme son oncle, i1 emprunte,
sans trop compter, a Épicure ou a Zénon. Je trouve dans son poeme
un mélange de doctrines pbilosophiques, de croyances religieuses,
de sui&gt;erstitions populaires, qui devait composer le sentiment religieux de plus d'un Romain sous Néron.

II
lnfl,uence d'tpicure sur Lucain.

Lucain a subi tres fortementl'influence d'Épicure, probablement
par l'intermédiaire de Lucrece : non seulement il niela Providence,
i) (&lt; Religionum usquequaque contemptor prreter unius Dere Syriro. Hanc
mox ita sprevit, ut urina contaminaret. • (Nero, cap. LVI.)
2) Surtout en faisant le départ de ce qui est littéraire dans son oouvre, de
ce qui est chez lui non pas reproduction fidéle des croyances, mais asservissement aux formules épiques.

DU MERVEJLLI&lt;:UX DA.NS LUCAIN

205

comme Épicure (Pharsale, I. VII, v. 445-450) mais encore il reproduit certaines explicati, ns spéciales a Lucrece 1 • C'est par l'intluence
des doctrines épicur: Jnnes, que j'explique le scepticisme de Lucain
pour les dieux, lt:s légendes, les apparitions, les enfers, et l'existence de l'ame.
Cela ne l'empecbe pas de faire jouer un róle daos son poeme a
ces divinités auxquelles il ne croit plus. Lucain parle tres souvent
des dieux: plus souvent encore il leur parle, et tres sechement.
Lorsqu'il les invoque, c'est par pure habitude de poete et de déclamateur, c'est pour faire une apostropbe. Ses personnages croient
aux dieux sous bénéfice d'inventaire. Cornélie, dans un de ces
moments de tristesse ou se sentant trop seul, un sceptique
m~me voudrait croire a une puissance surnaturelle amie, Cornélie
se demande si ses vooux servent a quelque chose, et s'il y a des
dieux pour les entendre. (V, 778.) Ici Lucain fait parler une femme
et luí conserve au moins le doute, cette deini-croyance; pour lui~
meme,son opinion est mieux arretée: •Aucun Dieu ne s'occupe des
cboses bumaines. • (VII, 454.) Ici, il niela Prc,vidence; ailleurs, il va
plus loin, et nie l'exislence meme des dieux: e Non, il n'y a pas de
dieux pour nous ... nous mentons en disant que Jupiter regne .•
(VII, 445.) Mais alors, pourquoi accuser a tout moment ces dieux
donL il nie l'existence? Pourquoi prendre, quand il leur parle, un
ton provoquant? (Vil, 58.) Ne nous attendons pas a voir agir dans
la Phai·sale de pareilles divinités, dont le pouvoir précaire et variable dépend du bon plaisir du poete : les dieux restent daos leur
temple; de temps en temps, Lucain ouvre la porte du sanctuaire
et dit son fait a la statue du dieu; puis il referme, et tout esL dit'.
La Providence n'apparait pas: au fond, les dieux ne protegent
personne, et n'ont entre eux ni ces rivalités ni ces discussions qui
animent l'Iliade.
Tout en excluant de son poeme les dieux mythologiques, Lucain
accorde aux récits de la mythologie une large hospitalité : e c'est
un envieux, celui qui enleve a l'antiquité ses légendes, celui qui
r~ppelle les poetes a la vérité 1• (IX, 359.) A quoi bon revendiquer
s1 hautement, presque avec aigreur, le droit qu'a le poete d'employer la fiction, pour en faire si bon marché soi-méme, et prendre
1) Comparer par exemple l'explication de la. chute des Anciles, dans la
P1¡a1·sale, IX, 471-489, ii. la théorie des tourbillons dans Lucrece, VI, 423-450.

�206

,

1

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGlONS

soin de détruire a l'avance tout le charme de la légende ! A quoi
bon proclamer l'indépendance de l'imagination, et fournir ainsi au
lecteur une objection qu'il ne voyait pas? Un conteur populaire
annonce naivement ason auditoire une histoire e qui est arrivée&gt; ;
un narrateur plus habile la raconte de telle fa~on qu'on la croit
réelle; Lucain, lui, prévient qu'il va narrer des légendes et qu'un
envieux seul pourrait l'en blamer. On pourrait reprocher pourtant
a ce poete sceptique d'introduire dans son ceuvre une mythologie
a laquelle il ne croit pas. Mais Lucain voulait faire un poeme
épique : trouvant des légendes dans les modeles du genre, il en
mit dans son reuvre, sans se rendre compte de la différence des
pays et des époques. Dans la Pharsale, rien ne ménage la transition de l'histoire a la fiction. A cóté d'événements presque contemporains, les légendes empruntées a un autre a.ge, a une autre
religion, sont {foides et décolorées. Ces réminiscences classiques
sont d'un poete un peu pédant. Lucain veut-il prouver qu'il n'a pas
encore oublié sa le&lt;ton de mythologie grecque ? Sa mémoire trop
fidelene nous fait pas grace d'un seul souvenir classique, et presque
toujours ce souvenir arrive fort mal a propos, au milieu d'un récit
qui pouvait devenir émouvant. Ces légendes que Lucain accumule
nous lassent d'autant plus vite qu'il ne cache pas son scepticisme.
Apr~s avoir prévenu une premiere fois le lecteur qu'il avait le
droit de luí raconter des légendes, le poete lui rappelle a chaque
instant qu'il n'en garantit pas l'authenticité. 11 n'avance rien en
son propre nom, et annonce, sous toutes réserves, que les Syrtes
sont le séjour favori d'un Triton. Non content de douter des fictions,
Lucain veut les expliquer toutes, sans respecter meme les légendes
nationales: les boucliers sacrés, par exemple, ne sont plus un
présent des dieux, mais d'un ouragan, qui les avait arrachés a
quelque peuple. Le poete est un peu léger dans un aussi grave
sujet. De plus, il est imprudent; comment, apres une pareille
explication de la légende romaine, parler sérieusement d'une légende grecque, de ces gouttes de sang qui, tombées de la tete de
Méduse, donnent naissance a d'innombrables serpents ? Le poMe
n'a épargné ni son temps, ni sa peine, nous dit-il, pour trouver
une explication scientifique a la multitude de ces reptiles; en
désespoir de cause, il se résout a donner la solution mythologique,
tout en s'égayant doucement de cette tradition : Persée jelte l'étonnement partout ou il passe, et fait lever toutes les tetes : e qui,

DU .MERVEILLEUX DANS LUCAIN

207

en effet, _lorsqu'~ si grand oiseau passe, ne tournerait les yeux
vers le ciel ! •&gt; ~illeu~s Lucain melera d'une fa&lt;;on plus facbeuse
encore !ª pbys1que a la mythologie : Iris, la messagere des dieux
da_ns ~'Enéide, devient daos la Pharsale un siphon. lci l'explication
sc1enllfique vaut-elle mieux que la légende poétique !
C:t amour de la scieoce o'empeche pas Lucaio d'aimer le fan~stique, et de le préférer au merveilleux classique. 11 abuse
~trange~ent de cet~e théorie d'Aristote: « il faut, dans la tragédie,
mtrodmre le merveilleux, mais, daos l'épopée, l'invraisemblable
s'ac?~pte plus facilement, parce que nous n'assistons pas al'acLion. &gt;
(Po~tique, ~~~• 3.) Ce précepte, déja contestable pour une épopée
ant1que, n :ta1t n~llemen t applicable a un poeme sur l'histoire
c~ot~mpo~~me. _Ma1s Lucain n'obéit qu'a son imagination; l'exLraordinaire, 1 mvra1semblable l'attirent : un soldat est perce· d d
tl . h . 1 i .
.
e eux
ec es ~ a 01s; 1 une traverse le dos, l'autre la poitrine, et les
deux pomtes se rencontrent au milieu du corps ; le sang se demande par quelle blessure il sortira, et il se décide enfin a
repousser les deux traits en meme temps (III 588 ) ·L,.
.
s mbl bl
.
·
,
• , mvra1u: ª e ~e~e ~e suffi_t pas Lucain; il luí faut l'impossible:
. soldat, qui, a lm seul vient d arreter une armée est criblé d'
s~ grand nombre de traits «que rien ne protege ;lu.s les orgao::
v~tau~ mis a n,u, si ce n'est les javelots eux-memes qui se dresseo
piques_ daos ses os. &gt; (VI, 194.) Voila bien l'imagination de Lucarn·.
c'est ª'.ns1· qu•·1
J a _essayé de remplacer par un surnaturel bizarre le,
merve1lleux class1que auquel il ne croyait plus.
PhSans doute la_ place ~atérielle qu'occupe le merveilleux daos la
arsa~e est tres cons1dérable ; mais son importance est pres ue
~;lle, s1 r_on étudie l'influence des dieux de Lucain sur les acti~ns
ses heros. Oo pourrait supprimer tout le merveilleux de 1
Pharsale' saos eolever au momdre
•
. .
evenement
sa raison d'etre L ª
:pparitions, celle de Julie, par exemple, ont aussi peu d'import~n::
aos le_ po~me qu'un réve daos la vie réelle.
' Lucamne croya1·t saos doute guere aux apparitions des morts . i'l
n yll en a qu'une seu1e dans ce que nous possédoos de la Pharsale
,
ce e ~~ Julie. Eocore est-ce plutót un reve de Pompée qu'une réell;
ap:~r1t10n. L'important, du reste, pour le poete, était de servir ases
;u ite~s un morceau de haut gout; l'ombre de Julie vient effrayer
d~:eee, san~ aucune n~cessité pour la marche du poeme, mais elle
de cur1eux renseigoements surles enfer~. La terre s'entr'ouvre

,ª

'

�DO MERVEILLEUX DA:-1S LUCAl:X

208

R~VUE liE L'IllSTOIRll: DES RELIGio;:-;s

et Pompée voit apparaitrd la figure altristée de Julie; • semblable
aune furie, elle se dresse sur son s1; pulere enflammé. • (lll, 9.) Julie
en effet, est devenue une véritable Mégére : elle injurie Cornélie, et
reproche a cette , courtisane • d'avoir é pousé Pompée • sur son
bticher encore tiéd0. , L'image est bizarre ; de plus, en deux ans
le bticher avait eu le temps de se refroidir. Ce n'est pas tout: Julie
annonce a Pompée qu'elle a l'intention de les surveiller; plus de
nuits tranquilles, plus d'amour; elle allend son ancien époux dans
e Tartare. - Décidément, Pompée ne réve pas: il a un cauchemar.
Tout est forcé dans cet épisode: le poete a voulu faire du nouveau,
et ses innovalions sonl au moins singulieres. Julie est précipitée
des Champs-Élysées dans le Tartare, a cause de la guerre civile.
Charon, en dieu prévoyant, comprend que sa vieille barque va
devenir insuffisante, et prépare une véritable flottille. On agrandit
le Tartare pour les nouveaux arrivants; les Parques se mettent
toutes les trois a couper le fil de la vie, et se fatiguent a la besogne. - Pompée se réveille enfio, et discute la réalité des reves
en termes assez obscurs. , Pourquoi, se dit-il, nous laisser effrayer
par une image, une vaine vision T ou bien l'ame a pres la mort ne
sent plus rien, ou la mort meme n'est ríen. &gt; Ce raisonnement
rassure Pompée, quoique peu concluant. Que pense le poéte luiméme de ce dilemme? Croit-il a cette fantasmagorie? Croit-il aux
enfers T 11 y croit saos doute en poéte, pour les décrire, mais il
est trop de son époque pour pouvoir ajouter foi a des fables qui
faisaient déja rire les enfants au temps de Cicéron. Lorsque Pompée
meurt, son ame monte au ciel des philosophes. Au lieu d'aller
retrouver aux Champs-Élysées les ombres des vieux Romains,
comme le prédit a Sextus le cadavre ranimé par Erichto (VI, 802),
l'ame du héros s'éléve vers la volite du ciel, demeure du dieu de
la foudre; elle se méle au cortége des ames semi-divines qui
suivent les astres dans leurs révolutions éternelles. (IX, 49 sqq.)
Cette conception platonicienne ne satisfait pas encore le poéte.
L'ame de Pompée, pénétrée par la lumiere de vérité, voit combien
notre jour o'est qu'une nuit profonde, puis, prenant son vol, elle
redescend dans les plaines de Thessalie, , et, vengeresse des
crimes, elle s'arreta daos la sainte poitrine de Brutus, daos l'esprit
inébranlable de Caton. » La pensée est belle, et cette métempsycose d'un nouveau genre ne manque pas de grandeur: mais que
reste-t-il de Pompée ! Un souvenir. C'est la conclusion de Lucrece,

209

en y _ajoulanl un court voyage de l'ame apres la morL. Le poete
sc~pti~ue ne croi_t plus a l'immortalité de l'ame : elle n'est pour
lm qu un_e except10~, une punition meme. (VII_. 470.) Ce scepticisme
sur les ilie~ et la vie future me semble se rattacher naturellement
aux pro~es de l'épicurisme a Rome, grace a l'ardente prédication
de Lucrece.

ln/1,uence du stoicisme sur Lucain.
Mais Lucain n'est pas toujours épicurien. Nous avons vu qu'il
est fort souvent disciple de Zénon. Ne pouvaiL-il introduire dans
son poeme un merveilleux conforme aux doctrines des sto"iciens !
Ce_ux-ci accordaient a certaines idées abstraites une vie propre
meme une véritable divinité. Nous voyons en effet Caton dans J'
Pharsale, invoquer la Liberté (II, 302), et le poete, en so~ propr:
n?~'. a_dres~er une ardente priere a la Concorde (IV, 189.) Mais ces
~v1mtes agissent-elles daos son poeme? Lorsque César s'apprete
a passer le Rubicon, le poete dresse devant Iui le spectre de
Rome:
Déja des monts AJpins qu'il avait su franchir
César voyail au loin les vieux sommets blan~hir •
Des bords du Rubicon mena~nt l'Italie,
'
De la guerre a venir son Ame élait remplie.
Une nuit, a ses yeux apparalt tout en pleurs
La tremblante Patrie, exhalant ses douleurs •
~s cheveu:x sont épars ; triste, le regard so~bre,
D une paJe lueur elle brille dans J'ombre
Et les bras nus, levanl son front chargé de tours :
« Arrélez l conlre qui lournez-vous mes secours?
Ou courez-vous? restez sur ces bords déplornbles.
Jusqu'ici ciloyens, un pas vous rend coupables •. »

Le passage est beau, plein de la grandeur romaine, je l'avoue.
pourquoi done le poete nous prévient-il aussit0t que c'est une pur~
t) Pour la curiosilé du fait, j'emprunte celle traduclion a Víctor H g
Cette piece, qui ne figure pas dans l'édilion ne va,·ietur, a élé publié~ :.;
tR19 dans le Conservateur littéraire, l. J, p. 362.
Ji

�2i0

REVl.lE DE L'HISTOlRE DES RELIGIONS

invention, une beauté littéraire ! L'apparition n'a meme pas besoin
de disparaitre et nous voyons que ce n'est pas aux reproches de
'
•
1
la Patrie, mais a ceux de sa conscience que répond Cesar .'
. .
A ces divinités abstraites, destinées a remplacer les d1eux ep1ques, Lucain a beau donner des cheveux, _u_ne voix, des b:as: elles
ne vivent pas. La Fortune elle-meme, qui JOU~ un róle 1mportant
dans la Pha1·sale, est une déesse bizarre, ou mieux, un mot obs_cur.
Est-elle le hasard, ou le destin? On ne sait, car elle a des capr1ces,
meme a l'égard de ses amis. (IV, 121.) Au fond, Lucain estfataliste:
de toutes les divinités, la seule a laquelle il croit, c'est le Fatum,
qui d"apres les stoi:ciens se confond avec l'~~e du .~o~d~. Un
pareildieu, qui n'a rien de personnel, convient-1~a la p~es1e ep1que!
Sans doute a l'époque de César, il semble bien regir le sort de
Rome: une' puissance mystérieuse, irrésistible, a l'air de pousser
devant elle le peuple romain; les événements se précipitent d'euxmémes; quelques grands esprits seuls essayen~ de résister ~t de
sauver la République. Cette situation, transportee dans un poeme,
pouvait présenter un intéret plus dramatique ~eut-étre qu'é~ique,
mais, en fin de compte, un intéret sérieux. Meme en connais~ant
par l'histoire l'issue de la lutte de Pompée et de Caton contre Ce~~r
et le Deslin le lecteur pouvait s'intéresser jusqu'au bout a un rec1t
poétique d; ce combat. Tel est bien le but que parait d'abord se
proposer Lucain : e mon ame me pousse a raconter les ca~ses ~e
ces grandes choses; une reuvre immense s'ouvre devant mo1 : qID a
poussé aux armes le Peuple, fou de colere ! qui a arraché la paix a_u
monde? la jalousie des Destins, leur enchainement. • (I, 67.) Ma1s
pourquoi attribuer de la jalousie aux Destins !_ D'ou vie~t ce _nou:
veau Fatum, qui n'est plus aveugle, ni nécessa1re, et qui se hvre ~
ses caprices 'l Ce meme Destin obéit-il aux dieux, ou leur esHl
supérieur'l Lucain n'en sait ríen. (V, 92.)
_.
Meme en obéissant a ses idées stoi:ciennes, Lucam ne peut m
croire, ni nous faire croire a ses divinités : il ne croit qu'a l'humanité, et le véritable dieu stoi:cien de la Pharsale, c'est Caton. Le
1) « Lucain arrive nécessairement au fantastique, auquel d'ai_lleurs il_ esl
porté par nature. C'est le propre de ces imaginalions forles el mcompleles
que ne soutient pas le seos de la_vie. _Son c~ef-d'reuv~e en. ce gen~e, c'esl
l'apparition de la Patrie, perso~mficat10~ pmssante ~ une 1dé~ vra1~ el des
scrupules de celui qui va franchir le Rub1con. » (M, G1rard, art1cle cité.)

DU MERVEILLEOX DANS LUCAI.c~

2i i

Caton de Lucain est bien original, et ne ressemble guere aux portraits qu'on en avait déja tracés. Dans son fanatisme pour son

héros, le poete, plus dévot que Séneque, supprime les quelques
taches de l'homme : Caton buvait, dans la réalité ; dans le poeme,
• pour luí, c'est un festín que de vaincre sa faim.:, (11,384,)11 pousse
meme l'abstinence jusqu'a.refuser de l'eau en plein désert. (IX, 498).
11 porte le costume classique du stoi'.cien, il a des disciples, et,
supérieur a Zénon lui-meme, il connait !'avenir, il est inspiré par
les dieux. Il sent que la divinité habite en lui; de sa bouche s'échappent non des paroles, mais des oracles. 11 devient l'égal de la
divinité; il prend place parmi les dieux indigetes ; il est tantóL le
Pare, tantót le Mari de Rome. Enfin, c'est un dieu bon, une véritable Providence: ápres la mort de Pompée &lt; le peuple tremblait ;
Caton réchauffe les membres du peuple » (IX-, 25); il se croit « né
pour le monde entier » (II, 383); il voudrait se sacrifier pour l'humanité : &lt; Que mon sang rachete les nations I Que par ma mort
soit effacé tout ce que les Romains ont mérité d'expier pour leurs
mreurs. » (11, 312.) La pensée est belle, parce qu'ici Lucain est
sérieux, el respecte son héros comme un dieu, plus qu'un dieu.
Voila ce que Lucain doit au stoi'cisme, et ríen de plus. Car la
Divinité toute-puissante dont parlent Caton et Lucain lui-meme n'a
aucune intluence sur la marche des événements: le stoicisme n'a
pu rallumer dans l'ame du poete le sentiment religieux éteint par
l'épicurisme.

IV
Des croyances populaires dans la Pharsale

La divination occupe dans la Pharsale, comme dans la vie romaine, une place tres importante. Sur ce point, Lucain se sépare
des doctrines philosophiques, et suit simplement les croyances
populaires. Il est évident que, pour qu'on puisse croire ala divination, il faut croire a la fatalité de l'avenir.Or, l'école épicurienne
n'admet pas la fatalité, et proclame la liberté humaine. Les stoi:ciens, il est vrai, admettent le Destin, et par suite, peuvent admettre
la connaissance de l'avenir. Mais précisément, dans la Pharsale,
le stoi'cisme, personnifié dans Caton, condamne les oracles, les

�2i2

REVU.E DE L'HlSTOIRE DES RELlGIONS

déclare inutiles et mauvais. Lucain ne suit done pas les opinions
philosophiques, mais la tradition populaire, lorsqu'il introd~i~ daos
son poeme les augures, les oracles, la sibylle et la mag1c1enne.
Seulement on voit que le poete écrit pour des lecteurs sceptiques,
a qui la religion officielle ne suffit plus.
Les augures ne jouent qu'un bien médiocre róle : il semble qu'en
les introduisant dans son poeme, Lucain ait cherché surtout un
prétexte pour décrire des présages inédits, et pour prendre vivementa partie Jupiter: e: Pourquoi, Maitre de l'Olympe, t'a-t-il plu
d'ajouter encore un souci aux inquiétudes des mortels! Pourquoi
connaissent-ils, par de cruels présages, les désastres a venir T
Laisse inopiné tout ce que tu prépares : laisse aveugle, ignorante
de l'avenir et de la destinée, l'ame des hommes : que l'espérance
reste perrnise a celui qui craint. , (II, 4 sqq.) Du reste les devins
mentent: sur un mot de César, e: le ciel a beau tonner, !'augure
reste sourd, et il atteste par serment que les oiseaux sont favorables, quand le hibou volea gauche. , (V, 395.)
Pour les oracles, Lucain reproche aux dieux tantót de parler
trop, ·t antót de garder trop longtemps le silence. Apres avoir ~onné
la réponse de la divinité, il la revoit, la corrige et la complete. 11
. ne peut se contenter de raconter; il interrompt souvent le récit
poury placer son mot, encourager un dieu, dire son fait a un aulr~,
en.fin prévenir son lecteur et le mettre en garde contre ce qu ü
vient de luí dire. Décrit-il l'oracle de Delphes? 11 s'étonne qu'un
dieu puisse se résigner a vivre sous terre. (V, 8a.) Sans doute, Lucain a parfaitement raison : un dieu ne peut guere s'enterrer
ainsi mais pourquoi nous le faire rernarquer a propos d'un oracle
sout;rrain, et pourra-t-on prendre le poete au sérieux quand il
déplorera peu apres le silence des dieux?
.
..
Sur ce point l'épisode le plus instructif se trouve au cinqmeme
livre de la Pharsale. Une pretresse du temple de Delphes révele l'avenir a un assez obscur personnage. Lorsque, !'esprit encore frappé
par l'énergique description du délire de cette femme, on relit le
début du sixierne chant de l' Énéide,.le contraste esl saisissant; on
voit par cette comparaison, que Lucain du reste semble provoquer, tout ce qui manque au talent de ce poete, a son inspiration
religieuse. Virgile a sur lui non seulement la supériorité man~feste du génie, mais encore l'avantage du sujet. Chantant le passe,
il est a son aíse pour raconter des légendes. 11 sait mettre en

DTI MERVE1LLEUX DANS LUCAii'i

2t.3

scene la sibylle de Cumes, l'oracle national, dont les réponses
étaient encore respectées de son temps. La sibylle, qui a déja vu
de nombreuses générations, s'adresse avec une maje.sté digne du
dieu qui !'inspire, au pere de la race romaine; l'oracle qu'elle va
rendre est utile a la marche du poeme ; cet épisode n'est pas un
simple ornement, c'est une des parties essentielles de l'Énéide.
Rien de tout cela dans Lucain. Appius, simple préteur d'Achaie,
vient demander a l'oracle de Delphes ce que lui réserve l'avenir. U
ne cherche meme pas, comme le raconte Valere Maxime ([, vm, 10),
a connaitre l'issue de la guerre ; il ne s'occupe que de lui-memE',
et nous n'avons aucune raison pour nous intéresser a la réponse
du dieu : qu'Appius soit sauvé ou tué, rien n'est changé dans la
marche des événements. Cet épisode est done un hors-d'reuvre.
L'intention de Lucain est claire; il a voulu, c01ite que c01ite, amener une description originale. Au lieu de la vénérable sibylle, assez
peu patiente sans doute, mais majestueuse malgré ses vivacités,
on voit l'insouciante Phémonoe se promener autour de la fontaine
de Castalie et dans les bois : c'est une pretresse en vacances.
(V, 116). Tout a coup le grand-pretre la saisit et l'entraine dans le
sanctuaire. Phémonoe ne se soucie pas d'affronter la colere du
dieu pour un aussi mince personnage qu'Appius : elle essaye de
persuader au préteur qu'Apollon ne rend plus d'oracles, soit qu'il
ait été se fixer ailleurs, soit que les cendres et les décombres de·
l'ancien temple brulé par les barbares aient bouché rancien passage du dieu. Cette ruse e: enfantine ., ne peut donner le change a
Appius. La pretresse essaye alors une combinaison plus savante, a
laquelle on ne s'attendait guere. Au lieu de pénétrer jusqu'au fond
du sanctuaire, elle reste pres de la porte, et donne a Appius la
comédie de l'inspiration. La scene est presque burlesque : d'un
cóté Appius, tres sceptique, se doutant qu'on se joue de lui, de
l'autre Phémonoe, qui pousse des cris d'un air tres calme. Le
temple est immobile, le bois sacré reste silencieux. Appius, cette
fois, entre en fureur, et la pretres se, devant ses menaces, se résigne
a s'asseoir sur le trépied. La comédie est finie, le drame commence.
Hors d'elle-meme, la pretresse se précipite en tourbillonnant
dans le temple, renversant les trépieds sur son passage. Ce n'est
plus la le délire religieux tel que Virgile a su le décrire : sa
sibylle est terrible, mais toujours imposante ; Phémonoe, au con-

�2U

REVUE DE L'BISTOlRE DES RELIGIONS

DU MERVEILLEUX DA.NS LUCAIN

traire, manque de dignité. Lucain décrit la fureur de la pretresse
comme un médecin qui étudie une folle, et non comme un dévot qui
contemple une inspirée. Cette mise en scene produit du reste un
certain effet: mais que va-t-il sortir de tout ce bruit? L'avenir tout
entier apparait devant la pretresse, et c'est a peine si elle découvre
l'obscure destinée du préteur. Enfin la rage couvre ses levres
d'écume; la pretresse pousse dans la caverne immense un gémissement lugubre .... et annonce a Appius son destin d'une fagon si
ingénieuse que le Romain trompé croit juste le contraire de ce
que lui annonce l'oracle. Ainsi le poele a fait cent trente vers pour
amener cette réponse dérisoire, ainsi le dieu tue une pretresse pour
le plaisir de mystifier un petit personnage qui disparaU de la scene
aussi brusquement qu'il y est entré. Lucain a-t-il manqué son but
en composant cet épisode? Oui, s'il voulait écrire un vrai poeme
épique; non, s'il lui suffisait de se faire applaudir par l'auditoire
des lecturas publiques, amoureux du trait, de la bizarrerie, de l'inédit, par ces Romains sceptiques qui ne consultaient plus guare
les collegues de Phémonoe. C'est saos doute pour ce public spécial
qu'il a composé le plus intéressant de ses épisodes, l'entrevue du
fils de Pompée avec la sorciere.
Le sujet était bien choisi, car si on n'était plus tres religieux a
Rome, on était ancore superstitieux. De tout temps, les Romains
avaient eu un faible pour la sorcellerie. Sans faire ici une histoire
de la magie a Rome, il est bon d'en dire un mot pour mieux faire
comprendre l'importance de son rOle dans la Pharsale. Déja dans
la loi des Douze Tables, on voit que le législateur est obligé de prendre des mesures contre les charmeurs qui font passer la moisson
d'un champ daos un autre. Puis, la magie blanche ne sufflsant
plus, on fait mourir des esclaves pour avoir plus vite des renseignements sur)a vie future, et il faut, en 657, un sénatus-consulte pour
empecher celte coutume barbare. On se contente alors de faire des
évocations des morts : Cicéron a des amis qui se livrent a cette
pratique. (Tmculanes, 1, 16.) Sous Tibere, on accuse un de ses parents d'envouter l'empereur. Mais c'est surtout avec Néron que la
sorcellerie est a la mode. Pétrone raconte tres sérieusement une
histoire de loup-garou ; Néron méme préféra quelque temps la magie a la musique 1 • Rien d'étonnant a ce que Lucain fasse une

large place a la sorcellerie ; sans compter la courlc intervention
des Psylles, au neuvieme livre, nons trouvons au livre VI le long
et curieux épisode des Hémonides.
Sextus, fils de Pompée, ne consulte pas les oracles officiels ; il
est persuadé que les dieux savent tres peu de chose, et préfere s'adresser a une magicienne. La patrie classique des sorcieres est en
Tbessalie ; c'est la que Lucain place la demeure d'Erichto. En
babile amplificateur, il se garde bien de nous parlar tout d'abord
du sujet précis qu'il va développer et consacre une centaine de
vers a un petit traité sur le pouvoir des Hémonides. Les dieux
sont réduits par ces magiciennes a l'impuissance : Jupiler, occupé
afaire pivotar la terre sur son axe, constate avec étonnement que
les pOles cessent de tourner; la foudre éclate a son insu. Lucain
s'arrete et s'étonne du role qu'il faitjouer aJupiter. Pourquoi, se
demande-t-il, les dieux obéissent-ils aux Hémonides? Est-ce par
crainte, par nécessité? Satisfait d'avoir énuméré toutes les causes
possibles, le poeta se garde bien d'en choisir une, et reprend son
ampli:fication. Tout ce que nous venons de voir n'est rien. Ces sorcieres, qui prennent plaisir a contrariar les dieux, font rire aux
&lt;lépens du grand Jupiter; Lucain va nous faire trembler maintenant : e Ces rites sacrileges, ces enchantements d'un peuple
eft'rayanl, la farouche Erichto les avait condamnés, comme trop
respectueux encore pour la divinité. • Elle habite les tombeaux,
elle se repait de cadavtes, mais leur préfere les corps desséchés
daos les sarcophages, e elle plonge ses mains daos leurs yeux,
c'est sa joie que d'arracher leurs prunelles glacées ; elle se précipite sur les pendus et ronge jusqu'aux gibets .•. si un nerf résiste
a ses morsures, elle s'y suspend par les dents ... elle attend que des
loups aient déchiré des lambeaux de cadavres pour les arracher a
leurs gosiers desséchés. &gt; Erichto fait entendre des cris discordants
qui rappellent a la fois l'aboiement du chien, le hurlement du loup,
le cri de la chouelte, la plainte du hibou, le rugissement des beles
féroces, le siftlement du serpent, le bruit des flots, les murmures
des forets, le fracas du tonnerre ; tout cela, dit le poete, ne forme
qu'un SE'Ul cri. Ce charivari du reste n'est qu'un prélude: les incantations vont commencer. La pretresse des dieux d'en bas énumere

i ) On trouverait encore de curieui: détails sur la magie dans les JUtamor-

245

phoses d'Apulée, II, i ; dans l'Histofre natui·ellede Pline, VII, 2,5-6, 67; XXV,
7, 6; XXVIU, &lt;i2, 6 ; dans le Satyricc,n de Pélrone, ch . LXII ; dans la Religion
romaitie de M. Boissier, t. n, p. 188.

�2t6

REVUE DE L'HTSTOIRE DES RELIGIONS

ses litres a leur bienveillance : jamais elle ne les a priés « a Jeun
de chair humaine , ; elle rappelle les sacrificas immondes qu'elle
leur a faits, femmes enceintes, enfants arrachés au sein de leur
mere et arrosés de cervelle encore tiede ; furieuse de la lenteur
des divinités infernales, Erichto trouble le silence des enfers par
ses « aboiements , ; elle insulte ses dieux et les menace ; enfin, le
charme opere et le cadavre se dresse, pret a répondre a la magicienne. Le Romain ressuscité montre le trouble qui regne aux
enfers, les bons citoyens sont dans la désolation, les mauvais se
réjouissent, les démagogues veulent envahir les Champs-Elysées,
abandonnés par les aristocrates consternés. Pluton, au lieu de réta•
blir l'ordre, s'occupe d'agrandissements et de réparations. Pourtant ce pouvait etre un spectacle touchant que la douleur des
ombres illustres troublées dans leur repos par cette guerre sacrilege ; malheureusement Lucain tourne court, et le cadavre, apres
avoir refusé a Sextus de lui faire connaitre sa destinée, fournit au
poele un trait véritablement inédit : &lt; le défunt marche lui-meme
vers son bucher. , Voila tout ce que Lucain a su puiser dans cette
nouvelle source de merveilleux. Tantót stoicien, tantót épicurien,
en fin de compte sceptique, Lucain ne croit plus a rien. Lorsqu'il
touche aux légendes religieuses, son esprit demeure froid, son
imagination seule s'échauffe; il fait toujours ses réserves, discute
les contes mythologiques qu'il rappelle, discute les dieux qu'il n'introduit que pour les mettre en accusation; il ne croit qu'a la fatalité et suppose pourtant des dieux pour avoir le plaisir de déclamer
contre eux : en un mol, il y a beaucoup de merveilleux dans son
poeme, et pas l'ombre d'un sentiment religieux.

'V
Mais il ne suffit pas de discuter la Pharsale au point de vue liltéraire: nous voulons ancore l'étudier comme document sur l'état
des esprits a Rome au point de vue religieux, et nous revenons a
cette question que nous posions au début de notre étude : est-ce
sa propre croyance ou celle des Romains de son temps que Lucain
nous expose Y
Voici ce qui nous porterait a penser qu'il n'est qu'un écho : personne, parmi ses contemporains, parmi ses successeurs,n'a protesté

DU MERVEILLEUX DA:SS LUCAIS

2!7

conLre le róle ridicule qu'il pretait aux dieux; personne n'a apporté,
au nom de la religion, l'ombre d'une restriction aux éloges qu'on
lui prodigue. Stace, qui non seulement est plutót religieux qu'in
crédule, mais qui de plus adore la mythologie, Stace célebre l'anniversaire de Lucain dans des vers enthousiastes. Pour Tacile,
Lucain est l'honneur de sa famille. Martialnous apprend que la Pharsale a été un grand su.ceas de librairie. Quintilien fait sans doute
quelques réserves, mais au nom du gout seulement. Enfin Juvénal
constate, avec une pointe d'envie, que Lucain peut se reposerdans
ses jardins peuplés de statues, e: satisfait de sa renommée , . Dans
ce concert d'éloges, seul Pétrone fait entendre une note discordante, et reproche a Lucain de n'avoir pas employé le merveilleux
classique, si nous en croyons M. Boissierdansson étude si attrayante
et si forte sur l'Opposition sous les Césars. Je ne reprendrai pas ici
les arguments que j'ai .Présentés ailleurs l pour montrer que le
passage obscur de Pétrone • ne s'applique pas évidemment a
Lucain; c'est faute de mieux, je pense, qu'on songe a la Pharsale,
en lisant- ce morceau. Meme en admetlant qu'il le critique en théorie, dans la pratique Pétrone est aussi sceptique que Lucain, et si
l'on peut trouver dans son fragment sur la guerre civile plus de
détails mythologiques que dans la Pharsale, il est bien difficile de
découvrir dans ces quelques vers de Pétrone, non plus que dans le
reste de son reuvre, la moindre trace de piété.
Le poeme de Lucain, pour le fond comme pour la forme, a done
été accepté par les contemporains, qui y retrouvaient leurs propres
sentiments. En somme, Lucain, commelepublic de son temps, doute
fort de l'intervention des dieux dans nos affaire11. Chez lui, l'homme
ne croit plus aux dieux bons, mais a un peu peurdes dieux méchants.
La pretresse, simple interprete de la divinité, est détrónée par la sorciere, plus puissanle que la fatalité elle-meme. On méprise les
oracles; les sages s'éloignent, comme Caton, de ces temples qu'ils
croient vides; la foule elle-meme les déserte, et s'adresse aux magiciennes. Lucain mele les superstitions de cette foule aux spéculations des sto'iciens et des épicuriens : de la les contradictions que
nous avons signalées, de la cette oouvre incohérente qui n'est ni
épique, ni historique, ni philosophique, ni religieuse.
1) De deorum min·isteriis in Pharsalia, p. 77-82.
2) Satyricon, cap. cxvm.

�2i8
REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELlGIONS
Pour nous, pourtant, cette Pharsale, tout imparfaite qu'elle soit,
présente un intéret; car, a travers des contradictions personnelles
au poete lui-meme, nous apercevons un état d'esprit général,
et nous pouvons conclure ceci : a Rome, sous Néro_o, par une
sorte d'éclectisme passü, le Romain emprunte a Epicure son
indifférence théologique, a Zénon sa doctrine morale, a la fou~e
quelques-unes de ses superstitions ; en somme, le ~ur hum~m
est vide de sentiment religieux :, i1 est a la merc1 du prem1er
occupant.

LE SEPTIEME CONGRES INTERNATION AL
DES ORIENTALISTES
Session de Vienne, 27 septemhre {886

MAUIUCE SOURIAU.

C'est a Paris, en 1873, que s'est réuni pour la premiere fois un
Congres international des Orientalistas, et cette institulion, due a
l'initiative fran~aise, a rencontré de suite une faveur génér-dle bien
justifiée par les services qu'elle a rendus et par ceux qu'on est en
droit d'attendre d'elle. En seize années, sept de ces réunions plénieres ont eu lieu : successivement Londres, Saint-Pétersbourg,
Florence, Berlin, Leide avaient tenu a honneur d'offrir l'hospitalité
aux savants accourus des cinq parties du monde pour échanger
leurs idées, et apporter les résultats de leurs recherches et de leurs
observations sur cet Orient, si mystérieux encore, d'ou jadis la
civilisation, comme d'un foyer inépuisable de lumiere, a rayonné
sur la barbarie de l'Occident. Vienne a voulu avoir son tour, et,
cette année, le Congres 'tenait daos ses murs sa septieme session
sous le protectorat de S. A. impériale et royale, Mgr. l'archiduc
Régnier, etla présidence d'honneur de S. Exc. le ministre des cultas
et de l'instruction publique, M. le docteur Gautsch de Frankenthurn.
11 comptait trois souverains parmi ses membres honoraires : S. M.
l'empereur du Brésil, S. M. le roi de Suede, S. A. le khédive.
Sur six cenls souscripteurs inscrits, trois cents ou trois cent cinquante,et parmi eux plusieurs dames, avaient répondu a l'invitation
du Comité d'organisation. L'affabilité vieunoise est trop connue
pour qu'il soit besoin de dire que les orientalistas ont été re&lt;;us
avec la cordialité et la courtoisie la plus parfaite par le comité et
son sympathique président, M. le baron A. de Kremer, ancien ministre du commerce. Tous ont emporté de la capitale de l'Autriche
le regret de la quitter si vite. La série des fetes a été fort brillante :
réception chez le ministre de l'instruction publique ; réception par
le bourgmestre daos le splendide palais que Vienne a élevé a ses

�220

REVUE D11: L'HlSTOIRE DES RELIGIO~S

magistrats municipaux ; soirée cbez l'archiduc Régnier ; banquet
offert par le comité ; excursion aux ruines pittoresques du Kahlenberg, d'ou l'on jouit d'une vue féerique sur Vienne et la vallée
du Danube. Chaque jour a eu sa part de plaisir.
• Ainsi que le fixait le programme officiel, la premiere séance a
eu lieu le lundi 27 septembre daos la grande salle des fetes de
l'Université. S. A. l'arcbiduc présidait. M. le ministre des cultes et
de l'instruction publique, au nom du gouvernement, et M. le bourgmestre au nom de la ville, · soubaitent la bienvenue au Congres •
puis M. le président du Comité prononce un discours en francai;
daos lequel il traite des relations de l'Europe, et de Vienne en particulier, avec l'Orient. Ce discours fort intéressant, plein de faits
peu connus et de vues d'une grande largeur, est vivement applaudi.
Les délégués des gouvernements étrangers prennent alors la
parole: le comte Landberg, représentant la Suede, Artin-Pacha
délégué de l'Égypte, etc., remercient l'archiduc, le gouvernemen~
autricbien et le Comité de leur accueil; M. Ch. Schéfer, représentant de la France, offre au Congres le magnifique volume de travaux publiés spécialement a cette occasion par MM. les professeurs
de l'Ecole des langues orientales; M. Guimet, représenlaut du
ministre de l'instruction publique, présente en ces termes la collection des Annale.~ 'du Musée Guimet et de la Revue de l'histoire des
Religions: « Monseigneur, Messieurs. - J'ai l'bonneur d'offrir au
Congres les_douze premiers volumes des Annales du Musée Guimet
et tout ce qui a paru de la Revue de l'histoire des Religions. Ces
publications sont rédigées par des savants de tous les pays. C'est
une oouvre tout a fait internationale et je suis beureux de constater
qu'un grand nombre des membres du Congres sont les signataires
des travaux que nous publions. L'offre de ces volumes est done ,
en quelque sorte, un cadeau que le Congres fait au Congres, un
bommage que vous vous adressez a vous-meme, et je profite de la
réunion, daos cette assemblée, de la plupart de nos collaborateurs
pour leur témoigner toute roa reconnaissance. Mais j'ai a faire
mieux que cela. Maintenant que le gouvernement francais a entrepris de faire les frais de ces publications, c'est au ~om de la
France, c'est au nom de notre cber pays, que je dois vous adresser
les remerciements les plus sinceres. &gt; Enfin M. Édouard Naville
dépose sur le bureau les trois volumes de son édition complete du
Liure des Morts, en rappelant que le congres de Londres l'avait.

LE SEPTlEM!t CONGRl!:S lNTERNATIONAL DES ORIENTALTSTES

221

chargé, il y a douze ans, de ce travail considérable, aujourd'hui
heureusement terminé.
Aussitót apres cette séance, le Congres se divise en cinq sections,
suivant l'usage adopté dans les dernieres réunions, et se retire
daos les salles qui ont été préparées pour procéder a l'élection des
bureaux. Sont élus; Daos la premillre section (arabe), président:
M. Ch. Schefer; vice-présidents : MM. J. de Goeje et comte Landberg; secrétaires: MM. Snouck-Hurgronje et J. Goldziher.
Daos la deuxieme section (sémitique), président: M.C. P. Tiele;
vice-présidents: MM. J. Guidi et J. Euting; secrétaires: MM. Lotz
et Bezold.
Dansla troisieme section (aryenne), président : M. von Rotb; viceprésidents : MM. A. Weber et Lignana; secrétaires : MM. Ch. Micbel
et J. Hanusz.
Dans la quatrieme section (africaine), président : M. Éd. Naville;
vice-président : M. J. Lieblein; secrétaire : M. A. Lincke.
Dans la cinquieme section (Extreme-Orient), président: M. G.
Schlegel; vice-président : M. G. de la Gabelentz ; secrétaire :
M. Henri Cordier.
La science des religions, l'histoire, la pbilosopbie ont eu peu a
profiter de ce dernier Congres, qui, suivant une impulsion déja
donnée dans les Congres précédents, a décidément versé dans la
grammaire et la linguistique, se complaisant dans l'étude de faits
ou de découvertes fort intéressants a la vérité pour les spécialistes,
mais, a notre point de vue particulier, d'une importance bien
moindre que les grandes questions d'ensemble, telles qu'il en a été
présenté quelques-unes aux Congres de Berlin et de Leide, questions
qui avaient provoqué des discussions auxquelles prirent part de
nombreux savants, apportant ainsi une quantité de faits nouveaux
et de précieux renseignements sur les points obscur~ ou controversés. Ce regret exprimé, voici, par sections, les principaux travaux présentés:
P1·emie1·e section (arabe).
Al. A. de Krerner: • Sur le budget des recettes annuelles sous

Haroun-Rachid, d'apres des documents officiels inédits. &gt;
Dr J. Goldziher : « l\latériaux pour la connaissance des acles
des Almohades dans l'Afrique septentrionale. &gt;

�222

1

REVUE DE L HlSTOIRE DES RELIGlONS

Al. J. Guidi: « Quelques observations de lexicographie arabe. , .
D' Ethé: « Sur le Yousouf et Zalikha de Firdousi. »
Hifni-Effendi•Ahmed: &lt; Sur les dialectes populaires en usage

en Égypte.,
Docteur Hein : , La politique financiere d'Omar Il. ,
Yacoub-Artin-Pacha: e Notice sur les travaux de l'InsLitut égyp•
tien depuis sa fondation. ,
M. Grünnert: « Sur l'allitération dans l'arabe ancien. ,
M. Hommel: « Sur le Barlaam et Josaphat arabe. ,
Rachad-Effendi: « Sur l'instruction publique en Égypte depuis
la conquete arabe jusqu'a nos jours. ,
Schech Fathallah : « Sur la grande influence que la langue ara be
a exercée sur la formation générale. »
Deuxiéme section (sémitique).
M. Bezold : « Prolégomenes d'une grammaire assyro-babylo-

nienne. •
M. D. H. A/üUe1·: « Sur l'histoire de l'S sonore daos les langues

sémitiques. »
M.S. A . Smith: e Sur quelques textes inédits d'Assurbanipal. ,
M. J. Strossmayer : « Sur quelques inscriptions de Nabonide. ,
M. Ginsbourg: « Sur un fragment récemment découvert du Tar• ,
gum de Jérusalem sur Isa10. ,
M. H. Feigl : « Sur la détermination dans les tangues sémitiques. »
Docteu,· Chwolson: , Sur les inscriptions tombales syro-nestoriennes trouvées au nord-est de Kokand (Fergana). ,
M. Oppert: « Sur les inscriptions cunéiformes juridiques. »
Docteu1· Bickell : « Qaligag et Damnag. »
Troisieme section (aryenne).
Docteur Bendall : « Sur la découverte d'un nouvel alphabet
indien. ,
M. R. G. Bhandarkar: « Résultats de ses recherches pour découvrir des manuscrits sanskrits. • Cette communication promettait
d'etre particulierement intéressan~e; malheureusement I'orateur
s'étant un peu trop étendu sur des questions préliminaires, a dti
écourter la partie relative aux manuscrits découverts et se borner
a une énumération rapide et incomplete.

LE SEPTIEllE CONGIIES INTERNATIONAL DES OIIIENTALISTES

223

M. A. Weber: • Sur l'alphabet indien de la Kalavaktracapetika. •
M. Windish demande la parole pour rappeler que ce jour meme

(28 septembre) est le centieme anniversaire de la naissance de l'illuslre H.-H. Wilson.
Al. Hoernle présente et explique d'anciens manuscrits Bakhali
traitant d'arithmétique. Le systeme de numération est surtout
curieux. M. Bühler fait observer qu'il l'a déja rencontré dans
d'autres manuscrits anciens, ainsi que certaines formes linguistiques
signalées par M. Hoernle. 11 s'engage une discussion sur l'age de
ces manuscrits qui seraient du x8 ou du x1• siecle et non du xv1e,
comme l'avait avancé la Société paléographique de Londres.
ill. Lignana: e Les Navagvah et les Dasagvah du Rig-Véda. &gt;
M. P. Hunfalvy: &lt; Ou peut s'etre formée la langue roumaine? &gt;
Au cours de cette communication, il parle d'un peuple appelé Cava,
dans le _nom duquel il croit retrouver l'étymologie du mot franQais
che-val.
M. P . Leumann fait quelques observations sur le texte Jain
Anga-Vijja présenté par M. Bhandarkar.
Docteur Jacobi: e Sur le Jainisme et le culte de Krisna. , U Insiste sur l'antiquité de ce dernier a cause des rapprochements qui
existent entre les deux cultes.
111. de Milloué: « Étude sur le mythe de Vrisabha, le premier
Tirlhamkara des Jains. • Vrisabha, comme Visnu, est un mytbe
igné, une forme rajeunie de l'Agni védique; la légende de Vrisabha
n'est pas empruntée aux Puranas, elle leur est antérieure; le jainisme est issu du brahmanisme et non du bouddhisme.
Capitaine Temple: « Sur la valeur du Hir-Ranjha de Waris-Shah
en tant que monument de la langue panjabie. ,
Al. Grandjean parle de !'origine de quelques consonnes dans les
langues indo-germaniques. .
M. von Roth: , Sur l'exégese du Véda et certains cas particuliers
de chute des désinences casuelles par raison d'euphonie. 11
M. A. Stein: &lt; L'Hindu-Kush et le Pamir dans la géographie
iranienne. ,
M. E. Kuhn: • Sur la parenté du dialecle indien de l'HinduKusll. •
M. C.-G. Leland: « Sur !'origine des Tsiganes. ,
M. Guimet dit quelques mots du travail de M. Sénáthi-Raja inti•
tulé : Vestiges des anciens Dravidiens, qui donne a ce peuple une

�REVUE DE L'HISTÓIRE DES RELIGlONS
224.
plus grande antiquité qu'on ne le fait généralement. 11 montre la
civilisation et la littérature dravidienne déjA fort avancée lorsqu'est
arrivée l'assimilation sanskrite. M. Terrien de Lacouperie appuie
l'opinion de l'auteur en citant, en Chine, des traces dravidiennes
antérieures a la civilisation aryenne.
M. W. Cartellieri: , Subandhu et Sana. •
'!,f. F. Müller explique quelques passages de l'Avesta.
M. Macauliffe: « Sur la découverte d'un manuscrit relatifa Baba•
Nanak, le fondateur de la religion des Sikhs. •

Quatrieme section (africaine).
M. Beauregard : , Le collier de mérite pour l'aménagement
des harbes fourrageres. • Ce collier, décerné a une dame de la
XIX• dynastie, rappelle d'une fa~on curieuse notre ordre du mérita
agricole.
M. E1·senlohr: , Sur une série de papyrus égyptiens qui fraitent
des vols dans les tombes royales. •
M. Lieblein parle sur le mot égyptien nahas qu'il tente d'identifier avec le titre éthiopien de Négus.
M. Cope Whitehouse : , Sur les traces des fils de Jacob dans le
Fayoum.• M. Cope Whitehouse voit l'intluence hébra'ique partout,
et, pour le suivre, il faudrait admettre que les localités du Fayoum
étaient innommées avant l'arrivée des Hébreux. 11 pousse son systeme au point de prétendre faire dériver le nom d'Aphroditopolis
d'Éphraim 1
Docteur Pleyte: « Sur les monuments artistiques égyptiens du
Musée de Leide. •
capitaine Grimal de Guiraudon : , Sur le systeme des langues
negres en Afrique, sur les Pouls et quelques autres peuplades de
l'Afrique occidentale. ,
Miss Amélie Edwards:, Sur la dispersion des monuments trouvés
dans les cimetieres récemment découverts. , Le Congres vote l'impression de ce mémoire en fran~ais, en anglais et en allemand et
'décide qu'il sera répandu le plus possible, afin que les possesseurs
de ces richesses éparpillées les . signalent aux égyptologues, qui
reconstitueront les provenances et détermineront le róle historique
de ces documents égarés au moment ou ils viennent d'etre mis a
la lumiere. M. Naville accepte la charge de centraliser tous les
documents ainsi r¡&gt;unis et d'en rédiger le catalogue.

LE SEPTIEME CONGRES INTERNATIONAL DES ORlENTALISTES

225

M. Guimet donne lectura d'un travail de M. Lefébure sur la Chiromancie. M. Lefébure a trouvé dans la chiromancie moderne des

traces des anciéns rites égyptiens.
AJ. Duemichen présente des inscriptions et quatre cartes de
Memphis et des nécropoles qui s'y trouvent.
Cinquieme section (Extr&amp;me-Orient).
Docteur Cust : , Nos connaissances des langues de l'Océanie. »
ltf. Léon Feer: • Sur l'étymologie du mot Tibet . • Ce mot a été
écrit Tibet, Thibet, et Tubet. M. Feer démontre que Tubet provient
d'une corruption mongole et conclut que Tibet doit s'écrire sans h
'
le mot indigene n'ayant pas d'aspiration.
!ti. Terrien de ~acouperie présente quelques manuscrits, venant
de Formose, en chinois, avec une traduction en formosan écrite en
lettres latines ; il fait quelques observations sur un manuscrit lolo
écril sur satin et offre différentes inscri ptions en langue mo-so; il
présente également les premieres feuilles de son catalogue des
monnaies du British Museum et son travail : &lt; Commencements de
l'écriture au Tibet et dans ses environs. &gt;
.!ti. Heller présente quelques observations au sujet d'un estampage de l'inscription syro-nestorienne de Si-ngan-fou.
!ti. S. Ka,m01·i: , Sur les principes de la comparaison des langues
aryennes, sémitiques et altai:ques-éraniennes·. ,
ltf. Terrien de Lacouperie: , Sur les langues de la Chine avant
le chinois. » Ce titre semble un paradoxe ou une reverie, et pour
tant M. de Lacouperie arrive avec de tels documents, si méthodiquement classés, que l'on voit a la fois surgir et se résoudre unprobleme des plus ardus de l'histoire des peuples orientaux et de
l'anthropologie chinoise.

Dans la séance de clóture (le 2 octobre), le Congres décide
l'unanimité qu'il se réunira a Stoekholm en 1888.

a

Ainsi que nous le disions en commen~nt, l'élément philologique
a tenu la place prépondérante au septieme Congres des Orientat~stes, et., sans méconnaitre l'utilité capitale de cette science, nous
deplorons vivement l'infériorité croissante des études religieuses,
15

�226

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELIGIONS

LE SEPTlEME CONGRES INTERNATIONAL DES ORIENTALISTES

historiques et philosophiques. Leur nombre a été des plus restreints,
et c'est a peine si elles ont soulevé un semblant de discussion. La
cause en est, croyons-nous, dans la séparalion du Congrés en sections, et au manque de séances générales oi.t ces queslions, d'un
intérét bien plus universal qu'une particularité de grammaire,
trouveraient l'ampleur qui leur fait défaut dans un petit comité ;
sans compter que telle question relativa a l'Inde, par exemple,
pourrait recevoir de précieux éclaircissements par le rapprochement
de faits analogues constatés en Chine ou en Afrique. Un autre inconvénient de cette division en sections, c'est l'impossibilité de se
rendre compte de !'ensemble des travaux du Congrés, toutes les
sections siégeant aux méme heures; c'est ainsi, par exemple, que,
pour entendre la communicaLion de M. de Lacouperie sur les langues
de la Chine, nous avons perdu celle de M. Leland sur !'origine des
Tsiganes. 11 serait done a désirer que le prochain Congrés prit le
partí de restreindre le travail en sections aux heures de la matinée
et consacrat l'aprés-midi a des séances générales réservées aux
questions qui présentent un intérét réellement international. 11 serait
bon aussi qu'on restreignit le nombre des langues acceptées pour
ces séances générales ; cela épargnerait une réelle fatigue a l'auditeur qui a toutes les peines du monde a suivre une discussion oi.t
cinq ou six idiomes se melent incessamment.
Nous avons constaté avec satisfaction que les pays orientaux
tendent de plus en plus a se faire représenter par des nationaux
dans ces Congrés. C'est une preuve de l'intérét et de l'utilité réelle
de ces réunions. Mais pourquoi la France, qui s'occupe beaucoup
des questions orientales, n'y envoie•t·elle pas un plus grand nombre
de représentants? Sur pres de quatre cents membres présents au
Congrés, on ne comptait que dix Fran&lt;;ais. Et si au moins tous avaient
eu un travail a présenter, si le meilleur de nos études n'avait été,
on peutle·dire, perdu. Nos professeurs de l'École des langues orientales, ont fait pour le Congrés un magnifique volume et des plus
intéressants. Le dépOt de ce volume a été consigné au procés-verbal
de la séance d'ouverture, et puis c'est tout ! 11 estallé se reposer
sur la table de la salle d'exposition et peut-étre pas un seul des
membres du Congrés ne connait seulement le titre des travaux de
MM. Schefer, Carriere, Cordier, Derenbourg, Léger, et les autres,
qui ont apporté le meilleur de leur science a une reuvre qui ne
sera pas méme citée dans les actes du Congres encombrés de

productions peut-étre bien inférieures. Pourquoi chacun des
auteurs de ce recueil n'aurait-il pas fait la lecture publique de son
travail?
11 y aura c~rtainement quelque chose a faire en ce sens pour le
prochain Congrés.
L.

227

DB MlLLOUÉ.

J t

I

�LA FILLE AUX BRAS COUPfS

LA FILLE AUX BRAS COUPÉS
NOUVELLE VERSION RUSSE

:(Traduite par

LÉON

2

SICH LER)

11 était une fois un frere et sa sreur; le frere aimait beaucoup .
aller a la chasse, attraper les lievres. Et la sreur aimait beaucoup
amanger les nombrils de lievres. Le frere quand il partait, disait
toujours a sa soour:
- Au revoir, sreurette !
Et en revenant:
- Bonne santé, sreurette 1
Toutes les fois c'était ainsi; et elle ne mangeait ríen autre que
les nombrils de liévre. Voila que la femme du frere prit déplaisir
de ce que le frere adressait des adieux et des bonjours a sa soour.
La premiere fois qu'il partit, la femme tua (a coups de couteau) le
cheval dans sa stalle. Le mari arrive; elle va a sa rencontre.
- Va, dit-elle, mon cher ami, va, mon ami bien-aimé ! (Sache)
le méfait de ta sreur: elle a tué ton meilleur cheval dans sa stalle !
Mais lui, dit:
- Eh bien! on ne vit pas avec un cheval tandis qu'on vit avec
la sreur de son sang 1 •
11 revint done et dit de nouveau:
- Bonjour, sreurette I et il lui présente sur la pointe d'un couteau
des nombrils de lievre. Et de nouveau il s'en retourne ases lievres:
- Adieu, sreurette ! dit-il.
La femme en corn;:oit un plus grand dépit. Pour la seconde fois
elle tue (a coups de couteau) un breuf dans sa stalle.
i ) Voir la Revue de l'Histoire des Religions, t. XIII, p. 83 et 215.
2) De Koudiakof.

229

Le mari revint; elle va de nouveau a sa rencontre:
- Va, mon ami, va, mon ami bien-aimé 1 (Sache) le méfait de
ta sreur : elle a tué le meilleur boouf dans sa stalle.
Mais lui répond de nouveau :
- Eh bien! on ne vit pas avec un boouf, tandis qu'on vit avec
la sreur de son sang.
11 rentre et dit de nouveau :
- Bonjour, soourette !
Ensuite il s'en retourne a ses lievres en disant :
- Adieu, soourette !
La troisieme fois la femme tua (a coups de couteau) son enfant
dans son berceau. Le _mari revient de la chasse ; sa femme va de
nouveau asa rencontre.
- Va, mon ami chéri, va mon ami bien-aimé ! Regarde ce qu'a
fait ta soour. Tu lui pardonnes toujours 1
Il demande : - Qu'a-t-elle fait?
- Elle a, dit la femme, tué l'enfant dans son berceau.
U se mit en·colere contre sa sreur, convoqua une assemblée, et
dit:
- Mes freres ! que me· conseillez-vous de faire avec roa sreur !
Tous les malheurs (qu'elle a causés) et toutes ses fautes je les lui
ai pardonnés: d'abord~elle a tué a coups de couteau mon cheval bienaimé, ensuite mon boouf bien-aimé, enfin mon enfant bien-aimé.
Et le peuple lui donna ce conseil:
- Donne-lui, luí dit-on, une bache ; si elle trapcbe ses mains,
c'est qu'elle a tué ton enfant, si elle ne se les tranche pas, c'est que
ce n'est pas elle qui a tué ton enfant.
On donna une hache a la sreur ; et elle dit :
- Non, mon cher frere 1 ! je ne peux trancher mes mains; mais,
si vous voulez, tranchez-les vous-me~e.
Le frere saisit la hache, lui coupa les bras, la revetit d'une
(mécbante) petite pelisse, lui mit une ceinture, et la chassa hors
de la cour:
- Va-t'en, dit-il, ou bon te semble.
Elle marcha, marcha, marcha et ·arriva au jardin d'un roi, franchit comme elle put le treillis et se mit a vivre dans 1~ jardín. Lui
prenait-il envíe de manger un peu, elle mordillait (le dessus) des
1)

Frere de mon sang.

�230

231

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIG10:SS

LA FILLE AUX BRAS COUPÉS

petites poro.mes; quant a les cueillir, elle ne le pouvait, n'ayant pas
de mains. Le fils du tzar en se promenant, aperi;ut que leurs
poro.mes étaient grignotées de part en part. 11 alla trouver son
pére et sa mere et leur dit:
- Petit-pere, petite-mere ! quel est le petit animal que nous
avons dans notre bois? Les petites pommes ne sont pas arrachées,
mais elles sont mordillées. 11 faut croire qu'il existe qu-elque
animal. Petit-pére, petite-mere, permettez-moi, dit-il, de faire une
promenade de ci de la avec les petits chiens.
Le pere lui donna cette permission.
11 alla se promener ; il marcha, marcha a travers le jardin avec
ses petits chiens et arriva auprés d'un framboisier; la, les chiens
s'arréterent sur place en aboyant. Il dit alors :
- Réponds, si tu es chrétien I Si tu es une petite vieille caduque,
sois pour moi une mere-grand. Es-tu·une jeune jeunesse, sois ma
tante; es-tu une rose 1 jeune filie, sois ma fiancée. Mais si tu ne
sors pas, je te ferai périr par mes chiens 1
Alors elle sortit, et quelle belle jeune tille ! mais sans mains ...
11 l'amena vers son pere et sa mere, demanda au pere la permission
de la prendre pour femme. Les parents cherchent a détourner
leur fils de son projet : nous t'en prendrons une avec un nom,
(disaient-ils) une riche, mais celle-la est manchote 1
Mais lui dit:
- Ce n'est pas a vous de traverser un siecle avec elle, mais a
moi.
Les parents consentirent au mariage ; le fils la prit pour femme.
Elle devint grosse; mais a ce moment son mari partait en voyage,
et il fit a son pare et sa mere cette recommandation :
- Petite-mere, petit-pere I ne . rejetez pas au loin ma maitresse •
a l'heure venue.
Voila qu'apres ce départ elle enfanta un fils dont les petits bras
étaient en or jusqu'aux coudes, les pieds en argent jusqu'aux
genoux, qui avait sur chaque coté de nombreuses étoiles, au front
une claire lune, et sur la nuque un soleil rouge. Le pére et la mere
écrivirent une lettre a leur fils:

- Notre enfant chéri, bien-aimé ! ta maitresse a mis au monde
un enfant comme de notre vie nous n'en avons vu de pareil ; Dieu
t'a donné un pareil enfant, pour illuminer le monde 1 •
Et ils envoyérent un homme porler cette lettre aleur fils. L'homme
s'en alla avec la lettre et, a son insu, entra chez la bru, qui avait
tué l'enfant a coups de couteau. Elle combla de caresses cet homme,
lui donna a boire et lui fil un lit. 11 se caucha et s'endormit. Elle,
cependant, prit la lettre, la décbira et en écrivit une autre: « Mon
petit enfant chéri ! ta maitresse et notre petite filie a mis au monde
un enfant comme nous n'en avons vu de notre vie : il a des pattes
de loup, des regards d'ours, une gueule de chien. •
L'homme porta cette lettre au prince qui, d'ou il était, écrivit la
lettre suivante : • Mes chers pere et mere ! Ne touchez pas a ma
maitresse jusqu'a mon arrivée. •
Mais le messager entra de nouveau chez la méme femme. Elle lui
fit de nouveau prendre du repos et lui prépara un bain de vapeur•.
L'homme monta 5 se baigner dans la vapeur. Elle aussitót parcourut
la lettre, la déchira et écrivit la suivante : « Mes chers petit-pere
et petite-mere I que pour mon arrivée ma maitresse ne soit plus;
qu'on l'exile. •
Le messager, sans rien savoir, apporta la lettre au pere et a la
mere. Le pare et la mere la lurent et verserent des larmes.
- Allons ! dirent-ils, chére petite-fille l Nous ne pouvons pas te
garder.
Ils la vétirent aussitót ; lui ivacerent son enfant sur sa poitrine
et la renvoyerent hors de la cour.
La femme sans bras s'en alla ; elle marcha, marcha, et arriva
pres d'une petite riviere. Elle eut envie de boire, se pancha et, de
sa poitrine, l'enfant tamba dans la riviere. Vint a passer un vieillard
qui lui dit:
- De quoi pleures-tu, roa colombe 't
- Mon petit pere, mon poupon est tombé a la riviere; et moi je
n'ai rien pour l'en sortir; je ~uis manchote.
Le vieillard répondit :
- Va, tu vois la-bas se dresser deux puits. Il y a un puits a

1) Bouge, belle.
2) Mon hotesse, dans le sens de

xvu• siécle.

la bourgeoise, ou, plulOt, dans le sens du
'

•

'

i) Dans le texte, il y a en italiques: pour la clarté du monde.
2) Textuellement : elle amassa la vapeur pour lui.
3) Monla les degrés dont est composé le bain de vapeur russe .

�232

REVUE DE L'RlSTOIRE DES RELIGIONS

gauche, va et regarde dedans; il y a un puits a droite : la de ton
moignon dro1t, fais le signe de croix et plonge ta tete dans le puits ;
ensuite, fais le signe de croix du moignon gauche et ensuite plonge
ta tete•
Elle s'en alla; fit le signe de croix du moignon droit, plongea sa
tete dans le puits, et Dieu lui donna une main; elle fit de meme
de l'autre moignon, plongea sa tete dans le puits, et Dieu lui donna
une aulre main. Ensuite elle quitta l'endroit, s'approcha de la riviere:
son fils était assis, jouant avec des fleurs. Quant a c;a, c'était le
Seigneur Dieu qui l'avaitretiré de l'eau. Et le petit vieux demanda:
- Et qu'as-tu vu, ma chérie, dans le puits a main gauche !
Elle répondit :
- J'ai vu dedans des anguilles, des serpents, toute sorte de
d'animaux répugnants.
- C'est la, dit le vieillard, la demeure que le sort réserve a ta
belle-soour; mais toi, ajouta-t-il, va; que Dieu te sauve !
Elle marcha, marcha, et arriva chez sa belle-sreur et demanda
pour la joie du Christ 1 de passer la nuit. Or, a cemoment son frere
et son mari reviennent du régiment et ont peine a trouver qui raconterait bien un joli petit conte. Et la manchote dit :
- S'il vous agrée, messieurs, je vous raconterai un petit conte.
Mais des que je commencerai a conter, (príere de) ne pas m'interrompre et de ne pas sortir de la chambre ...
(La fin de ce conte est la meme que dans la seconde variante que
j'ai donnée d'Aphanasiief dans catte Revue, tome Xlll, page 90.)
t

i) C'esl ainsi que les pauvres, en Russie, implorenl la charilé.

REVUE DES LIVRES
LANo, - La Mythologie, traduit de l'anglais par Léon Parmenlier,
ancien éleve de l'École normale supérieure de Llege, avec une práface par
Ch. Michel, professeur il. la Faculté des Lettres de Gand, et des additions de
l'auteur. - París, Dupret éditeur, 3, rue de Médicis, 1886, - Petit in-8,
XL, 234 p.

ANDREW

C'est un petit livre intéressant, et qui promet, car l'auteur lui-méme ne le
présente que comme le prodrome d'un ouvrage plus étendu ou il développera
avec to utes les pieces il. l' appui les theses qu'il se borne il. esquisser dans le
présent volume. ll s'agirait d'une explication détaillée, méthodique, de la mytbologie, partant des données fournies par les peuples contemporains les plus
arriérés, autrement dits sauvages, et remontant aux mythes plus compliqués,
mais ayant le méme point de départ, des diverses races et nalions civilisées.
L'auteur, M. Andrew Lang, est surtout connu par son livre Customand Myth
(Londres, deuxieme édition, 1885) qui a fait sensation. Journaliste et'littérateur
tres goO.té en Angleterre, M. Lang applique ses loisirs il. l'étude historique des
religions, et son savoir, son esprit, sa remarquable faculté de pénétration et
de généralisation lui ont assigné une place fort distinguée parmi les spécialistes
dans l'ordre d'études auquel cette Revue est consacrée.
Ajoutons qu'il brille au premier rang de la croisade dirigée, avec plus de passion peut-étre que d'équité, contre l'école dite philologique dont M. Max Müller
est le plus éminent représentant, et que le livre dont nous parlons est fortement
marqué au coin d'une polémique tres vive contre des théories que nous ne
saurions conda.mner aussi sévérement que l'auteur.
Entendons-nous bien. Il est difficile de contester.que, dans un premier mouvement d'enthousiasme pour des résultats qui ouvraient a la recherche historique
de si va.stes horizons, l' école dite philologique a exagéré la puissance de l'instrument qu'elle tenait en mains, et surtout qu'elle en a évalué trop haut la précision, étendu trop loin les applications. Elle en a été punie par une certaine
étroitesse qui ne lui permettait pas de sorlir du cercle indo-européen et sémitique, le seul ou elle püt appliquer aisément ses méthodes ; puis, par les divergences qui onl démontré que la science étymologique, malgré ses perfectionnements, était toujours et quoi qu'on fit « bonne filie », toujours un peu « servante
a tout faire » ; enfin elle a rudement pati d'une théorie -qui, des les premiers

�234

235

REVUE DE L'JITSTOIRE DES RELIGIO~S

REVUE DES LlVlll,S

jours et lorsqu'elle régnait encore a peu pres sans rivale, nous sembla fort suspecle, la théorie d'apres laquelle les mythes seraient dus essentiellement a
une « maladie du langage ». Des mols au sens oblitéré, si ce n'est oublié,
auraient suggéré des histoires ou des drames aux descendanls de ceux qui
n'arnient enlendu exprimer que des fails simples et impersonnels.
Ici M. Andrew Lang est dans le vrai quand il déclare que !'origine des mylhologies doit élre cherchée dans l'état psychologique de l'humanilé primitive
ou passant par la période mythopreique, bien plus que dans l'histoire plus ou
moins authentique du langage. On peut encore éludier de visu cet état mental
si dill'érent du n0tre en interrogeant avec méthode les peuples dits sauvages
encore existants et en rapprochant les observations:qu'on peul faire sur ce vaste
domaine de celles que l'on peut diriger, méme parmi nous, sur l'état mental des
paysans arriérés et des jeunes enfants.
M. Andrew Lang a encore raison, quand il reproche á l'école philologique
d'avoir ignoré ou négligé le fait que les éléments mythiques et les mylhes euxmémes, dont elle croyaitdevoir chercher l'explication dans l'bistoire des langues
aryennes, se retrouvent avec une étonnante similarité daos des régions ou il n'y
a pas moyen de faire intervenir les lois grammaticales et modifica.trices de ce
groupe linguistique parliculier.
Enfin nous sommes heureux de le voir se joindre a ceux qui, comme nous,
pensent que l'histoire religieuse démontre l'unité de !'esprit humain, qui croient
qu'il n'y a pas d'autre explication soutenable des analogies surprenantes qui
exislent entre telle coutume baroque, telle croyance bizarre, tel rite monstrueux
de J'Amérique du Nord, par exemple, et leurs homologues de la Polynésie ou
de I' Afrique cenlrale. Si nous avo ns toutes les peines du monde a « médiatiser »,
a. vermitteln, a ramener a leur logique interne les étranges ou terribles niaiseries auxquelles je fais allusion, ce .n'est pas une raison pour repousser l'idée
que nos ancétres des temps préhistoriques ont aussi passé par la ou du moins
par des cbemins tres semhlables. Que dis-je YAchaque instant nous rencontrons
dans les superslitions populairas et dans les traditions enregistrées par l'bistoire les indices irrécusahles du fait que toutes nos .civilisations reposent sur un
sous-sol idenlique a ce qui fait encore le sol de plain-pied d'une grande parlie de
nos contemporains.
Est-ce maintenant un motif suffisant pour tomber a bras raccourci sur une
école a laquelle, malgré ses défauts, nous sommes redevables de tant de belles
découvertes qui demeurent et qui nous aident puissamment a faire de nouveaux
pas en avant? N'y a-t-il pas quelque injustice a reprocber, par exemple, a
M. Max Müller d'avoir fermé les yeux a tout ce qui dépassait l'enceinte du
monde aryen ? Non omnia possumus omnes. Quand on a consacré sa vie a.
débrouiller les obscurités qui recouvraient le passé des lndo-Européens, il reste
peu de temps pour s'enfoncer dans l'étude des autres races. Au surplus, nous
connaissons tous des travaux de !'honorable professeur d'Oxford qui montrent

que son aUention s'esl porlée plus d'une fois aur les tradilions ~eligieuses
anaryennes, et c'est lui qui, a propos d'un exposé 'd e la mythologte. des l_les
Tonga et Samoa, nous disaiL avec tant d'esprit el de juslesse qu~ de~ d_escrip_tions comme celle dont il remerciail l'auteur, missionnaire angla1s tres mstrutt
et bon observateur, rendaient aux mythologues le méme service qu'une f~rét
encore exislante de la période houillere rendraiL au géologue el au naturalt~le
qui pourraient en explorer de nos jours les herbages giganlesques el en étudier
sur Je vif les habitants depuis si longtemps disparos.
On semble trop souvent s'imaginer que l'école philologique a jeté l'anatheme
sur toute autre méthode que la sien:ie. Peul-étre quelques-uns ~e se~ représe~tanls ont-ils donné lieu a cette accusation . En général, pourlanl, 1ls n ont Jamats
éliminé les autres moyens d'information et de comparaison. Quan&lt;l la science
étymologique vient confirmer les résultats que l'on croit avoir obt~nus par
d'aulres métbodes, ou quand elle met sur la voie qu'il convient de smvre pour
diriger les rechercbes avec espoir de succes, elle doit élre loujours la bien venue.
Dans le premier cas, elle acheve et couronne; dans le second, elle éclaire. I_l ne
faudrait pas non plus s'imaginer qu'on triomphera d'elle en faisant la ~ancature de ses procédés. La caricature est encore bien plus que l'étymolog1e aux
ordres de quiconque veut s'en servir. Je ne voudrais pas jurer que, peut-élre
entrainé par des habitudes de polémiste incisif et spirituel, M. Andrew Lang
n'ail pris quelquefois contre la pbilologie un trait d'esprit pour un argument.
Je doulP,, par exemple, que, dans le résumé narquois rédigé par M. Lang, un
seul connaisseur impartial reconnut le bel enchainement de faits philologiques
et autres déroulé par M. A. Kuhn dans son fameux travail sur le Mythe de_
Prométhée. De méme, il me parait bien difficile a convaincre au sujet du Maui
polynésien et de l'Apollon grec donl il révoque en doule la nalure solai:e·
Maui combat et blesse le soleil, nous dit-il, comment pourrait-il étre le soleil?
Cela ne prouve rien. Le dieu qui personnifie un phénomene naturel s'en détache,
en devient jusqu'a un certain point indépendant, agit avec lui comme avec un
autre, et cela dans des douzaines de mythes, en Grece comme en Polynésie.
Cela ne l'empéche pas d'avoir été originairemenl ce phénomene personoifié.
La science des religions est extrémement compliquée. Des élémenls du genre
le plus divers ont contrihué a leur développement. Gardons-nous de fermer une
seule des sources de lumiere qui peuvent nous éclairer dans notre voyage d'exploration. Au fond, M. Andrew Lang n'est pas Caché, et il le monLre bien, quand
il peut appuyer ses dires sur un fait philologique avéré, Nous sommes avec lui
contre l'exclusivisme et avec lui aussi dans la prééminence qu'il accorde a la
psychologie dans la genese des religions. Mais nous ne pourrions toujours le
suivre dans sa polémique.
La traduction est fidele, serrant de pres le texte sans trop se soucier de l'élégance. Peut-élre retire-t-on de !'ensemble une impression un peu confuse.
C'est un inconvénient qu'il était impossible d'éviter dans un ouvrage ou l'on

�236

REVUR DES LIVRES

1

REVUE DE L ffiSTOIRE DES RELlGIONS

devait enlasser les Caits sans avoir Je temps de les expliquer et souvent tnéme
de les appuyer sufflsamment.
MBERT RÉVlLLE,

R.-B. ANDERSON. - Myfüologie scandinave. - L6gendes des Edddas.
Traduction de M. Juies Leclercq. París, Ernest Leroux, i886, 293 p. in-i8.
Par une síngulillre contradiction, Je publíc Jisanl du xix• sillcle, qui conteste
si volontiers les assertions des maitres de la scíence, les axiomes des sages et
jusqu'aux livres saints, n'aime gullre l'appareil d'érudition qui ralenfü le récít,
encombre le has des pages et grossit le volume d'un livre. ll préfllre, méme en
matiere d'érudition, un exposé rapide sans preuves ni raisonnements : les conclusions lui suffisent; il ne s'inquiete gullre des démonstrations. L'écrivain le
moins autoriaé est cru sur parole aussi bien et mieux que s'il était un auteur
classique. Grtce a cette indulgence, les compilateurs se donnent libre carriere
el les éditeurs les préferent naturellement aux érudits qui ne consentiraient ni
il. répéter des truismes, ni a se parer des plumes du paon, ni a faire de la
mosaique avec les idées élaborées et les faits recueillis par autrui. II faul bien
servir le public a son goüt, et ce n'esl pas un crime que de lui en donner pour
son argent; c'est méme lui rendre service que de metlre a sa portée de bons
livres écrits en langue élrangllre, ou d'abréger les ouvrages trop savants pour
le lecteur superficie!.
M. Anderson qui, avant d'étre ministre des Étals-Unis á Copenhague, él.iit
professeur de langues scandinaves a l'université de Madison dans le Wisconsin,
a vu\garisé daos sa patrie plusieurs travaux des savants de la Scandínavie,
d'ou sa famille esl origínaire. Bien _que les peuples de langue anglaise ne
fussent pas sevrés, comme ceux de la langue franc,aise, de récenls manuels de
la mylhologie scandinave, il a bien mérité de ses compatrioles en résumant a
leur usage les Jec,ons sur ce sujet, faites avanl 184.9 a l'universilé de Copenhague
par N. M. P etersen. Ces lec,ons, en e!Tel, sont l'ceuvre d'un penseur, doublé d'un
profond érudit el d' un écrivam plein de chaleur, de charme el de poésie. Aussi
M. Anderson lui aurait-il rendu justice, saos faire Je moindre torl a sa propre
publication, en la plac;an~ sous le patrona.ge du grand islandisanl. C'esl le nom de
ce demier qui devait 6gurer en léle du titre, tandis qu'il n'est pas cité une
seule fois dnus la traduclion fraoc,aise, ou sont nommés des poétes modernes
qui ont chanté, se.ns véritable compétence, des épisodes de la mylhologie scandinave.
C'est so.ns doute par une louable discrétion que M. Anderson a omis Je nom
de l'auteur a qui il doit lout ce qu'il y a de bon dans son livre: il n'aura pas
voulu mettre a se. charge les quelques additions saos valeur qu'il a failes et
les erreurs qu'ils a commises ! Du nombre des premillres sont ses sorlies contre
le romanisme, qu'il paran ne pas mieux connaitre que le germanisme, et !'ex•

237

plication historique du mytbe de Thor et H
. .
.
aux Romains, aux Grecs aux G tb
rungm qui, selon lm, se référerait
'
o s, aux Vandales a
A b
et aux Anglo-Saxons Le malb
, me ra es, anx Francs
.
·
eur est que ce mythe
bien des siecles aprlls les évén
ls
,.
.
ªé rec,uéd'sa forme actuelle'
.
emen qu il serait
v1eux mythographe n'a certe
cens pr 1re et auxquels le
s pas songé.
Quant
aux
erreurs
matérielles
·
1
' elles so nt s1. nombreuse
•·1 r.
a en re ever quelques-unes . elle t'
s qu 1 ,aut se borner
,
s 1ennent en parli a
h
été conc,ue par M. Anderson
. d
. e une eureuse idée qui a
, mais ont la réahsati é ·
forces, A l'imitation de Snorré St I
il
on tait au-dessus de ses
ur uson, a voulu i é
d
strophes les plus topiques de l'anc1enne
.
Edda tand' ns prer ans son
, récit les
de les mentionner comme assez co
d '
is ~ue etersen s est contenté
nnues e ses audite
d
•
sement l'ancien professeur de
.
urs ano1S, .Mafheureu1angues scandinaves a M di
.
.
norvég1en soit vrnisemblablemenl
I
a son, quo1que le dano.
sa angue maternelle 'éta't
.
I
' n , • pas auss1 versé
dans.le vieux norrain que le croi· t son t rad ucteur et •·1
1
en d1sanl qu'il a lui-méme traduit fe Thr msk . qui . a a,r de s'en larguer
poeme soit en effet serré de lus res
y . vtdha. Bren que le texte de ce
l'ancienne Edda il y a néa/m . p d que celu1 des autres morceaux traduils de
.
'
oms es erreurs pafpabl A' .
pns pour byggja et rendu par Mt' ( 18'&gt;)
es. 10s1 bua(habiter) est
A
•
ir P• - sens que ce de ·
,
·
r~s
postér1euremenl
au
xv•
siecle
.
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rn1er n a pr1s que
t ·
'
, ces v1 emment le
b d
.
qui a donné lieu a cette conrUSIOO;
.
.
ver e aoo1s bygge
- 8teinn q 1. . 'fi
el par extension pierrerie est d
.
' ~ signi e proprement pierre
Strdidh veut dire étende•
la l't':_ux fo1s tradu1l par b1·oche (p. 181-2) ; 1 i .,-,-e sur les bancs et
p.
183).
Dans
le
reste
du
v 1
1
' non pas rangez les bancs
(
ume es contre-sens et J
P1us abondants • p 70 d
F
es non-seos sont encore
.
.
· · ' " onner reya a Jotunbeim ,.
,
a « g1ne Freja bort ti! J ~t h .
.
ne repond pas exactemen t
"' un e1m » (maner Fre d
1
« renvoyer a Jcetunheim
ah
ya ans e Jmtunheim) • _
" esI soI ument différent d
r b
'
o; bo i Jootunbeim » ( il le mit da
,.
. .. e • or ced bam al bygge
p. 171 de la Mytlwlogie septentrt'on nlesdl ipmposs1b11ité d'babiter le Jmtunheim,
•
a
e etersen) On d. ·t
M
a pr1s Jretunheim (le pays des Géant )
·
irai que . Anderson
s pour 1e nom du géa t ·
..
un rOle dans cet épisode. - p 124. le m
.
n mnommé qui Joue
propos a celui d'épieu (sta ) . . 1 '
~t pterre (sten) est substih1é mal a
•
.
ng , p. 28, ce n esl pas Frigg q · ·
.
u1 Jura par le feu et
l eau, mais ce sont ces éléments ui a
mure a Balder . - « vorde b q '. ~a pr1llre, firent le sermenl de ne pas
•
'
ane • s1gm6e causer Ja mor t' et non devenir Je
po1son ; - p 161 « 1·1 cach t .
•
•
e OUJours que) était
b
.
par " il atleignait tonjours le but u'il . .
ª.º~ ~l ~' do1t étre remplacé
kastadhi til Skdldska:11a-- ..l h q
v1sait. » ( E1g1 m1sti hann thar er hann
'
r rmu, , c . xvm) • _ p 211
u
de joie au brave Niord le al t
'
•
' « o vous donnerez la nuil
,
g an garc;on » n'est qu'
h
de « Quand accorderas-tu
d
'
. . une parap rase fort inexacle
. .
un ren ez-vous au vml fils d N' d?
th~gt Munt i~um throska Nenna Njardhar syni? Skirn:fre~~~). • (N1er thu a
es traducllons, méme correctes ne sont
d
qui s'adaptent fort mal a.u style co,nc·1 t que es paraphrases tres délnyées
s e nerveux des poem
dd ..
noms propres sonl transcrils tanlOt selon la form d
. es e aiques. Les
forme islandaise, lorsque celle-ci e t d
,
e ano1se, tantOt selon la
s onnee entre pnrentheses par Pelersen.

de

°

�238

REVUE DE L'lllSTOII\E DES RELIGIONS

.

d ns les composés norrains, le pre1D1er membre
M. Anderson n'a p~s_remarq~é~u~, :
G ·auarhorn, Urdharbrunnr, doivent-ils
du mol est au génillf; auss1 G1al ar ru, ~ ,
d G. llar (p. 33-34.)
de Gill'll sourcc d Urdhr' et non e Jª
'
élre rendus par pont, cor
'
) n' est pas un nominatií,
272 281 283
d'Urdhar (p. 35). Fenris (p. 265, 269,1 , ' 1·s1'anda·1s'e - Innombrables sonl
• •r d F · qui est. a,orme
·
mais bien le gén1t1 e em-ir•.
t
Qui si ces formes défectueuses
Peccad11les ! dira- -on. '
• ·
les faules de ce genre.
·gnorants encore et prendre ams1
.
élr é étées par d'autres p1us 1
.
ne deva1ent pas e r P
.
d' ul'on aura bien de la peine a les éhdroit "de cité dans la langue fran~1~e, o il teur n'a pas daigné fouiller le sujet
miner. Elles atlestenl d'ailleurs qli~e edcomp oªnter aux sources accessibles depuis
. . é
l el qu'au eu e rem
pourtanl s1 mt ressan
'
1 1 t ductions el les commentaires dont
éme de consu ter es ra
.
longtemps, ou m
b ni . eddarque ont été l'obJel dans 1P.s
l'ensemble ou les parLies de la. myl oAgiel t re en France il s'est confiné
.
All magne en ng e er '
,
pays scandinaves, e~ , e
' lulOt d'un seul mytbographe danois. Si du
daos l'étude superfic1el,e des ou P_ ·¡
'est gu~re mis en peine de le bien
• .
l' ·t
travest.i ! Ma1s i ne s
.
moms il ne avai pas
.
1 elle il a travaillé qu'il a oubhé de
t
la
rapid1lé
avec
aqu
.
U
comprendre. T e e es
. ,. la fasse figurer dans la hste des
consacrer quelques lignes a Snotra, qumqu l 1
suivantes de Frigg (p. 83~M Anderson est partout sujette a caulion ; il ne
En_ rés~mé la mytholog1::~es ~étails ou les noms propres ; elle sera pourtant
fa'.1t Jamais se fiera elle po i voudront avoir une idée approxime.tive des mythes
uhle aux gens du monde, qu . é .
explication qu'ena donnée Petersen,
d l
ofonde el mg meuse
eddaiques et e a p~
J Leclercq de l'avoir fait passer dans nolre tangue;
Nous devon~ remerc1er M. .onsable des fautes d'un écrivain recommandé par
on ne saurait ~e re~d~e respd_ loma.ti ue mais il est vraiment dommage que
sa situalion umve~s1ta1_re et , ip
\,;tre t1·aduile de préférence a !'original
l'ada tation angla1Se a1t eu 1honneur
.
danots qui tui est si supérieur a tous les pomts de vu;i_ BKAuvo1s.

.
K nigs Mesa von :Moab, für akademische VorlesunDie Insch rift des oo
S
d A Soc1N Freiburg i. B., 1886,
b
on R »sNo un
.
·
gen herausgege en v
.
J C B Mohr. - 35 p. in-8 et i pi. dans
AkademiEcbe Bucbhandlung von .
un carton p. in-folio.

.

.

d l'histoire la religion des Israélites ne dill'érait
A un moment donné e
, .
. t leurs voisins en particulier
d
u s que prabqua1en
•
pas essentiellement e ce e . .
rib
d relations de parenté avec les
¡ ¡ trad1tion all ue es
.
les peuples auxque s
t d Moabites qui descenda1ent des
di d s Ammomtes e es
,
Hébreux. Camos,
eu e
emblance avec Yabveh, et un passage
filies de Lotb, offre bien des points de rle ss Ame pied les deux divinités. Jephlé
.
J
(xi 24.) met sur e m.,
·
. .
du hvre de uges
,
·t • Tu possedes le temto1re que
· des Ammom es • «
envoie ce message au ro1
ossédons celui que Yabveb, notre
Camos, ton dieu, t'a donné ; nous, nous p

ª

.

REVl:E DES LIVRES

239

dieu, nous a donné ». Et le juge d"Israel, aprés la victoire, sacrifie sa filie
unique a Yahveb (Juges, x1, 39), eomme plus tard Mésa, roi de Moab el adorateur de Camos, immolera son fils atoé sur le rempar\ de sa capitale assiégée
(II Rois, m, 27).
Celte affinilé religieuse, que permetlait déja. d'élablir une saine exégese des
textes bibliques, a élé mise au-dessus de toute conlestation par la découverte
d'une longue inscription du roi moabite Mésa que nous venons de nommer.
L'bistoire de la si.ele de Dhiban (l'ancienne Dibon) et les circonstances qui ont
enrichi le musée du Louvre d'un si précieux monument, sont trop connues
pour qu'il soit utile de les rappeler ici. Mais il est impossible d'estimer trop baut
la valeur de l'inscription. C'est une page d'histoire qui date du neuvieme siecle
avant l'ere chrétienne et surpasse en antiquité toutes les parties de l'Ancien
T~stamen t, du moins dans leur rédaction actuelle. Son aulhenticité est plus
incontestable que celle &lt;le n'importe que! chapilre de la Bible. Le roi de Moab y
énumere, dans la langue et parfois dans le style des livres de Samuel et des ·
Rois, ses vicloires, ses conquétes et ses constructions. 11 y parle de la col~re
de Camos conlre son peuple, en employant la méme expression (anaph) dont se
servenl les écrits hébreux pour parler de la colere de Yahveh. Mésa raconte
comment il massacra Jes habilants d'Ataroth devant Camos, de méme que
l'Ancien Testament nous montre Samuel mellanl en pi~ces le roi des Amalékites « devant Yabveh, a Guilgal » (l Sam., xv, 33). Le terrible vceu d'extermination (khérem) était, d'apres l'insrription, prononcé et accompli en Moab
cornme en Israel. A ce litre, et a plusieurs autres, le rapprochemenl des deux
passages suivants est particulierement instructiC :

I. Sam., xv, 2, 3, 7, 8.
Inscr. de Mésa, l. i4-i7.
Yabveh des armées dit (a Saül) :
Et Gamos me dit : « Va, prends
« Va, bats les Amalékites, et voue a I Nebo sur Israel. » J'y aUai pendant
l'exlermination toul ce qui leur ap- 1 la nuit, et je combatlis contre Ja ville
partient, saos pitié pour eux; tue-les, depuis le point du jour jusqu'a midi;
tanl hommes que femmes, l'enfant et je la pris et je tuai tous les habitants,
le nourrisson, le bceuf et Ja brebis, le au nombre de sept mille, tant hommes
cbameau et !'a.ne .. n Et Saül battil ~ qu'enfants, femmes libres, filies et
les Amalélrites .•. él accomplil le vceu femmes esclaves (?); car j'avais déd'extermination sur tout le peuple en I voué la ville a Aslar-Camos.
le passant au fil de l'épée.
j
Nous pourrions citer plusieurs autres passages de l'inscdption qui offrent eles
points de comparaison presque aussi frappants avec divers textes de l'Ancien
Testament. Mais il est temps de dire quelques mots du travail que nous voulons
annoncer aujourd'hui, et qui, il. nolre avis, marque un progrés considérable
dans l'inlerprétation de l'inscription de .Mésa.
,\ ~l. Clermont-Ganneau revient l'honneur incontestable d'avoir fait connaltre

�24-0

REVUE DE L'IIISTOIRE DES RELlGIONS

et expliqué le premier, en 1870, un monument dont la découverte semblait des
l'abord a !\f. Renan « fa plus importante qui ait jamais été faite dans le chnmp
de l'épigrnphie orientale ,,. On peut mé~e dire que son t:avail et le texte d~chifTré par Jui servirent de base et de pornt de départ aux mnombrables pu~hcations auxquelles donna lieu l'insc_ription moabita. Les auteurs de ces pubhcations, et parmi eux nous pouvons citer des savants comll!e MM. Schloll~ann,
Hitzig, Nreldeke, etc., n'avaientjamais vu la stele de Dh'Mn et cherc~a1ent a
amender Je texte de l'inscription par voie d'hypotheses et de conJectu:es
M. Clermont-Ganneau flt connaltre quelques nouve!les Iecmres daos_ un, arllcle
de la Revue critique (H septembre 1875), et depms lors on sembla1t s accoutumer a l'idée que les !acunes existant encore dans le récit des hnuts íaits de
Mésa ne pourraient jamais étre comblées. JI était cepen1lant permis de supposer,
malgré toute la confiance due a la sagacité de M. Clermont-G~n~eau el il. s~
grande habitude des travau:x épigraphiques, que le monu~ent or1gmal ne serail
pas étudié par un autre hébrrusanl sans qu'on eO.l a cornger des lectures considérées comme acquises et peut-étre aen enregistrer de nouvelles. C'esl ce que
viennent de démontrer M. Smend, professeur a BA.le, et M. Socio, professeur
a Tübingen, tous deux connus par de savants ouvrages sur l'exégese de l'Ancien
Testament et l'archéologie biblique. En examinant minutieusement et avec le
plus grand soin la stele et l'estampage qui représente les partie_s perdues, ils
ont pu déchiffrer un certain nombre de mots nouveaux, en comger ~uel~ues
aulres, et fixer la valeur de plusieurs letlres douteuses. Les améhoralions
apportées par eux au,: lectures admises jusqu'a présent ne s'étendent _pas
a moins de 80 lettres. Aussi leur texte ne présente-t-il plus de lacun~ sensible
dans les 27 premieres lignes de l'inscription, sur 34 dont elle se compo~~MM. Smend et Socio ne se flaltent pourtant pas de donner un texte défimtif
et d'avoir lu tout ce qu'il est possible de Jire avec_l'aide des documents qui sont
mis au Louvre a la disposition des savants. Eux-mémes appellent de nouvelles
recberches et souhaitenl « que le grapillage d'ÉphraYm soil plus abondant que
la vendange d'Abi-Ezer ». Leur travail n'est point un commentaire hislorique
et critique sur l'inscription. lis n'ont eu d'autre préoccupation que celle de
publier un texte qui pOl servir aux besoi~s de l' enseigneme_nt, et t?_utes _le~rs
observations onl un caractere paléograph1que. La reproduction de I mscr1ption
est excellente, étant donné le but que se proposent les auteurs. IJ. est certain
que ce but sera atteint, et que dans tous les cours d'exég~se hébra~que
quelques le~ons seront désormais consacrées il. l'explication d'un texte relalivement racile, d'une importance cnpitale, et d'une étendue égale a une page des
éditions ordinaires de l'Ancien Testament.
Nous croyons savoir que les auteurs préparent une publication analogue sur
l'inscription de Siloé.
A. CAllRIERE,

REVUE DES LlVRES

2-H

Théologie de l'Ancien Testamént, par CeARLEI P1BPENBR1No, pasteur de
l'Église réf11rmée de Strasbourg. 1 vol. grand in-8, de 315 pages. Fischbacber, 1886.

París,

Voici un livre qui se lit aisément, avec plaisir et avec fruit, parce qu'on y
trouve l'alliance assez rare d'une science véritable, d'une érudilion complete et
de cette précision, 4e cette clarté qui sont comme l'apanage de l'espritfran~ais.
M. Piepenbring connait a fond, et par le menu, tous les travawr, toutes les
rechercbes, tous les résultats de la critique allemande; il est au courant de
tout ce qui a été écrit de bon sur le sujel qu'il traite, de tout ce que la pénélration, la sagacilé, l'imagination allemandes ont constaté ou cru découvrir et
ces matériaux si nomb(eux, souvent de si haute valeur, il les a mis en reuvre
avec cet art de l'arrangement, ceUe netteté d'idées, cette précision logique daos
la conception du plan d'un livre, qui se rencontrent en France mais font le plus
souvent défaut aux savants d'outre-Rbin. 11 a élagué les broussailles ou leur
pensée s'enchevétre : il a porté la lumiere dans les dédales ou ils se perdent
parfois, et le résultat esl vraiment saisissant.
C'est le privil~ge de l'Alsace de nous donner de pareilles reuvres. Nos savants
fran~is n'ont certes pas moins de pénélration que les Allemands, mais ils ont
moins de patience ; souvent ils vont trop vite en besogne, et se contentent de
ce qui est probable, vraisemblable, au lieu de n'accepter que ce qui est démontré. Ce qui est clair leur semble par cela méme vrai. Plus lent~, plus érudits,
plus laborieux, les Allemands se perdent parfois daos leurs recherches el
n'arrivent guére a cetle netteté que nous prisons si fort et a si juste litre;
leur érudition est souvent embrouillée, leur profondeur souvent obscure. En
Alsace ces deux natures d'esprit se renconlrent, se touchent, se pénétrent, et
parfois leurs qualités opposées s ·unissent en une heureuse et féconde barmonie.
De la sans doute le rOle considérable et tout particu!ier que joue daos le
monde de la science et de la pensée une ville comme Strasbourg. Le jour ou
l'Alsace, perdant son caractere propre, deviendrait tout a fait allemande, ou
Strasbourg ne serait plus qu'une autre Halle, une autre Tubingue, la « République des lettres ,, éprouverait un dommag~ irréparable, et le monde de la
science devrait prendre Je deuil.
Tous les lecteurs de M. Piepenbring souscriront a ces réflexions, car son lil're
esl un produit des plus haureux de !'esprit alsacien.
Nous sommes tentés pourtant de critiquer le litre qu'il a choisi. Nos lecteurs
en y jetant les yeux se sont dil peut-étre : « Que nous veut cet auteur '! Esl-ce
qu'il y a une théologie daos l'Ancien Testament? Est-ce que nous ne savons
pas que !'esprit scientifique a toujours fail défaut au peuple d'Jsraél; que jamais
il n'a possédé ce qu'on nomme aujourd'hui un théologien ? » La remarque est
juste et l'on peut ajouter qne presque toujours ceux qui ont prétendu trouver
une théologie daos l'Ancien Teslament, n'ont fait qu'y transporter, par un procédé aussi violent qu'arbitraire, tel ou tel syst.eme de théologie cbrétienne el

10

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELHHONS

onl altribué au peuple et aux prophetes d'Jsrael une foule de sentimenls, d'idées,
de dogmes dont ils n'avaient jamais eu le moindre soupc;on. Mais nous avons
hale d'ajouter que M. Piepenbring n'est aucunement de ceux-la; s'il parle
d'une théologie de l'Ancien Testament c'est a condition deprendre le mot daos
le sens le plus général; son seul tort est de n'avoir pas dit : Religion, plutót
que théologie; car il montre forl bien que ni les Hébreux, ni les Juifs n'ont
jamais possédé ce qu'on· pourrait appeler une théologie. Leur religion, tres
élevée, tres particuliere, offre des caracteres, une physionomie toute · spéciale ;
mais jamais ils n'en ont tenté la systéma.tisa.tion, aucun d'eux n'a eu le désir,
la pensée de coordonner les idées religieuses dont vivaient ses concitoyens pour
les formuler en systeme. C'est done l'hisloire de la religion d'Jsrael que
M. Piepenbring a voalu écrire; c'est le tablea.u de son développement, de ses
progres, de ses transforma.tions qu'il a tracé.
Des le début il écarte la. vieille hypothese qui allribue a Mo1se la rédaction
du Penlateuque et voit en lui l'auteur de la législa.tion lévitique; cette hypothese est aujourd'hui [jugée, cetle fiction est percée a jour, et a la légende se
substitue l'histoire; notre auteur la divise en trois périodes.
}.;a premiere, qu'on peut nommer l'ancien prophétisme, est calle des origines.
A ce titre elle remonte ha.ut et se perd da.ns la nuit des temps; mais si nous
cherchons a quelle époque les documents certains commencent, il faut arriver
au terups de Samuel et de David; les fra.gments antérieurs sont trop peu nombreux, trop incertains pour qu'on en puisse rien conclure de précis. C'est a.u
moment ou la royauté commence, ou la nationalité d'Isra.el s'affirme, que l'on
constate a.u sein de ce peuple la présence d'une idée qui restera la base solide,
si l'on veut le dogme fonda.mental de sa religion atravers tous les siecles.
Jéhovah a traité alliance avec Israel; il a conclu avec le peuple un pacte qui
oblige, a égal titre, les deux contractants. Mais Jéhovah n'est encore en ce
moment, pour les enfants d'Abraham, que leur Dieu spécia.l, local, national.
Son culte n'est aucunement concentré en un seul sanctuaire, ni confié a une
caste parliculiere; partout ses autels peuvent s'élever et l'on peut litre prétre,
lévite, a quelque tribu d'Israel que 1'on appartienne. Les rois, les prophetes, les
peres de familia, offrent des sa.crifices. Le grand róle, d'ailleurs, appartient
aux prophetes qui sont des voyants, des nécromanciens ; qui interpretent les
songes, expliquent les présages, évoquent les morts et cherchent da.ns l'extase
la révélation des secrets de !'avenir.
La deuxieme période, celle du prophétisme pur, marque un progrés immense
dans la religion d'Israel, Les prophetes ne sont plus des voyants, mais dei:1
nabis, des prédicateurs, des interpretes de la volonté divine. 11s n'ont plus
recours aux moyens violents, comme Samuel qui égorgeait Agagdevant Jéhovah
ou Élie qui faisait massacrer tous les prophetes de Baal; la pa.role devient leur
grande arme, la persuasion leur unique moyen d'action. En méme temps l'idée
de Dieu s'éleve, s'épure, s'agrandit. Jéhovah, pour les derniers de ces prophetes,

REVUE DES LIVllES

243

est le Dieu ut1ique; l'idole n·est que mensonge; les dieux des nations, néant.
Alors aussi, sous les deroiers rois de Juda, on voit poindre la pensée d'un sanctuaire unique. Cette concentration du culte a Jérusalem a sans doute été amenée, comme le dit M. Piepenbring, par la prépondérance naturelle de la capitale et de son temple, et par le désir de réprimer l'idolatrie qui trouvait un
reíuge daos les Hauts-lieu:x: ; mais il nous semble aussi qu'elle a été dictée par
le désir d'affirmer l'unité de Dieu et de l'exprimer d'une fac;on en quelque sorte
matérielle et visible pour tous.
La troisiéme période est moins brillante, c'est celle ou, a.pres le retour de
Babylone, la loi écrite remplace la libre inspiration, ou. le scribe succede au
prophete ; ou le culte, minulieusement réglementé, confié a une caste spéciale,
a une hiérarchie de sacrificateurs et de lévites, revét un caractere mécanique ;
ou le pharisaisme, avec son étroitesse, son orgueil, sa piété légale, sa sécheresse morale, vient pétrifier !'esprit juif.
Tel est, rapidement résumé, le tableau que trace M. Piepenbring ; mais
onjugerait mal son livre si on voulait l'apprécier sur cette courte analyse. JI
ahonde en traits vigoureux ; il fourmille de remarques fines et justes et sur une
foule de points il rectifiera pour le lecteur bien des idées aussi fausses que répandues. Signalons par exemple les pages (96 et suiv.) oü l'auteur expose ce
que l'antique Israel entendait par ce terme: La sainteté de Dieu, et montre
combien l'idée ici differe de celle que fait naitre pour nous cette expression de
saintelé; elle emporte pour nous la pensée de l'idéal moral; le mot bébreu n'a
nullement ce sens : c'est la grandeur divine qu'il exprime. Une remarque analogue s'applique au célebre texte de la Genese ou il est dit que Dieu fit l'homme
a son image. La théologie a vu la une allusion a l'innocence de l'homme avant
la chute. M. Piepenbring montre fort bien qu'il n'en estríen et que pour l'auteur hébreu, si l'homme ressemble a Dieu, c'est parce que Dieu est le maítre de
toutes choses et que l'homme, lui, domine en ce monde.
Nous pourrions multiplier a l'infini ces citations ; mais il faut nous borner.
Essayons du moins de résumer l'impression générale que laisse a !'esprit cette
religion d 'Israel dont M. Piepenbring a tracé le tablea.u, un tableau plus fidele
et plus vrai qu·a.ucun autre que nous connaissions. Selon qu'on la compare
aux a.utres religions du temps, ou qu'on la rapproche de l'idéal moderne, cette
religion appara.it comme étonnamment belle, ou comme singulierement imparfüite
et pa.uvre. On a dit pa.rfois que la Greca, avec Platon, était arrivée a une conception de la divinité égale ou méme supérieure a celle des Isra.élites. C'est peutetre vrai, mais Platon n'a été qu'un philosophe et n'a exercé d'action que sur un
nombre infiniment restreint de disciples, dont aucun n'a su se maintenir a sa
hauteur. La gloire des prophetes est d'avoir su rendre populaire une notion de
Dieu qui valait presque celle de Platon, et de l'avoir si bien implantée dans
!'esprit d'Jsrael que les adorateurs du Dieu unique ont fini, apres le relour,
par etre le peuple entier. Et comparez la religion d'Jsrael, non plus aux ceuvres

�244

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGlONS

achevées du plus grand penseur de la Grece antique, mais aux religions donl
vivaient alors to ules les nations de l'Europe el de l' Asie ; sa supériorité esl
éclatante, au point d'expliquer que l'ancienne théologie ait vu la, non point un
caractere de race, ou, si l'on aime mieux, un fait providentiel, mais bien un fail
miraculeux.
Placez mainlenant cette méme religion en face de nolre idéal moderne ;
son insuffisance, sa pauvreté, apparaissenl de suite. Ce qui lui manque
surlout, aux yeux de M. Piepenbring, c'est la solution du probleme de la vie,
la foi en une existence fulure et rémunératrice. Israel a bien cru a une survivance de !'ame, mais il se faisail de son existen ce dans le Scheol une idée si
sombre q11e la mort reslait pour lui le roi des épouvantements. 11 n 'y avait pour
lui de peines et de récompenses, c'esl-a-dire de justice que sur celle terre el
pendanl celte vie, et comme l'expérience montre tous les jours le juste affligé, le
méchant triomphant, l'existence humaine restait pour lui une énigme indéchiffrable (pages 208 et suiv.).
'
Certes, cette remarque est juste ; mais nous estimons que M. Piepenbríng en
exagere la portée. La foi en une existence future ou l'ordre et la justice auront
leur jour, manquait a la religion d'Israel; c'était la un grave défaut, mais enfin
ce n'était qu'une !acune que rien n'empéchait de combler. Aucun des príncipes
fondamentaux du prophétisme ou du judai"sme ne s'opposait a. l'adoption de l'idée
des rémunéralions futures, tellement que peu a peu cette idée faisait son
chemin et le pharisaisme, s'il concevait d'une fac,on fort grossiére l'enfer et le
paradis, en était pourlant arrivé, au temps de l'évangile, a dislinguer netlement entre ladestinéefuture des bons et celle des méchants.
Bien plus grave, ce nous semble, est la contradiction intime, irréductible qui
existait au creur méme de la religion, entre ses principes fondamentaux. Elle
concevait les relations de Dieu et de l'homme comme une alliance entre Jéhovah
et les fils d'Israel. Cette idée d'une alliance, d'un pacte obligeant les deux contraclants, était le fond méme de la religion ; elle la pénélrait, luí imprimait son
caractere spécial; l'idéeméme qu'Israel se faisaitde Dieu en découlait (comme le
montreforlbien M. Piepenbring); avanl lout, par-dessus tout, il étaitleDieu fidele
qui tient ses promesses, observe l'alliance qu'il a jurée, et traite Israel comme
son peuple. Mais en méme temps cette religion en était venue a enseigner que
Jéhovah seul est Dieu el qu'il n'y en a poirit d'autre; elle raillait l'adorateur
d'idoles vénérant l'ouvrage de ses mains ; elle déclarait que tous les dieux des
autres peuples ne sont que vanité, n'ont point d'existence. Entre ces deux
a.ffirmations, également fondamenlales, la contradiction est manifeste. Si Dieu
esl unique, il est le Dieu de tous et non pas d'un seul peuple; s'il est le Créateur et le Mailrc de l'univers, il ne peut réserver sa faveur, sa protection, son
amour a un petit canton de la Syrie; s'il est le Tout-Puissant, l'r:tre absolu,
saint et jm;te, il ne peut pas, comme un satrape d'Asie, avoir un favori.
Les deux notions qui faisaienl le fonds, la substance méme de la rcligion

REVUE

245

DES LIVI\ES

d'lsrael étaient done contradictoires ; l'une devait tuer l'autre. II fallait que le
peuple juif renonc;!l.t a l'unité de Dieu et en revint au polythéisme, - recul
¡mpóssible - ou qu'il renonc,at a se croire le peuple de Dieu, le peuple particulier du Dieu unique.
Les religions ont la vie longue et dure. Israel s'est débattu Jongtemps dans
la conlradiction que nous signalons. Mais le jour est venu ou un juif de génie,
éclairé par son Maitre, anathématisé par toute sa race, a proclamé que les
Gentils étaient appelés au salut comme les enfants d'Abraham, qu'en Christ ¡¡
n'y a ni juif, ni grec; ni esclave, ni libre; ni homme, ni femme : c'eslra-dire que
devant la vérité tous sont égaux et qu'il n'y a pas de peuple de Dieu. Le jour
oú saint Paul a dit ces choses, le glas funebre de l'ancienne religion d'Israel a
sonné.
ÉTIENNE COQUEREi..

A.

RE1c»ENBACH. Die Rellgionen der Volker nach den besten Fors chungs-Ergebnissen bearbeitet. :- Municb, Ernst, 1885, vol. I et II
(in-8 de 230 et 241 p.)

Sous ce titre M. Reichenbach nous présente les deux premiers volumes d'un
manuel d'hisloire des religions destiné au grand public. L'apparition méme d'un
ouvrage de ce genre mérile d'étre signalée, surtout en Allemagne ou l'histoire
des religions n'a pas jusqu'a ce jour conquis• une place officielle dans l'enseignement. Elle nous montre que, daos ce pays comme partout ailleurs, le besoin
de manuels d'histoire religieuse universelle se fa.it sentir. Déja nous avons eu
l'occasion de montrer la place de plus en plus considérable que l'histoire des
religions occupe dans la philosophie religieuse allemande, a' propos d'un remarquable ouvrage de M. Pfleiderer 1 ; et les travaux de M. Baslian que nous
avons mentionnés a plusieurs reprises, les excellents articles de !a Zeitschrift
für Volkerpsychologie de MM. Steinthal et Lazarus, témoignent de l'importance
croissante que les anthropologistes et les ethnologues accordenl a l'étude des
religions primilives. II est intéressant dP. noter les tentatives qui sont faites
aujourd'bui pour acclimater l'histoire des religions dans le public instruit, en
debors des cercles scientifiques.
11 ne faudrait pas, en elfet, comparer le manuel de M. Reichenbach a celui
de M. Tiele que M. Maurice Vernes a traduit en franc;ais. II y a loute la distan ce
de l'reuvre d'un savant qui controle lui-méme les renseignements pris chez
d'autres, a l'reuvre d'un vulgarisateur inslruit qui se borne a communiquer a
ses contemporains moins instruits un résumé clair des résultats acquis par les
maitres de la science. M. Reichenbach, d'ailleurs, n'a pas la prélention de faire
reuvre originale. Il déclare lui•méme qu'il se borne a reproduire ce qui lui
1) Voir l. XI, p. ~!!. l'article coosacré

a la R eligions philoaophie

de cet ouleur .

�246

REVUE DE L'BISTOlRE DES RELIGI0:'.'1S

parait le plus digne de confiance dans les travaux des historiens modernes.
En outre, les deux auteurs n'ont pas tout a fait le méme but; et la différence
de leurs visées tient peut-étre moins encore a leurs disposilions individuelles
qu'aux tendances générales du public auquel ils s'adressent.
!\f. Tiele s'est proposé de fournir a tous les hommes cultivés un résumé de
fbisloire religieuse de l'bumanité, un répertoire commode des hommes et des
cboses du passé religieux, bref un ensemble de faits. Pour lui la vulgarisation
de l'histoire est le but unique. M. Reichenbach, au conlraire, commence par
établir la distinction entre les religions et la religion. ll montre ensuite que
pour se faire une idée exacte de la religion et pour étre capable de se faire a
soi-méme sa religion, il faut, non pas se plonger dans d'interminables discussions philosophiques sur l'essence de la religion ni dans les controverses philologiques sur !'origine du mot « religion, » mais apprendre a connaitre les
religions du passé el du présent; car ce qu"elles ol!rironl de commun, ce sera
la l'essence de la religion et comme le substratum religieux de l'll.me humaine.
Nous n'avons pas l'intention de discuter ce príncipe auquel l'ceuvre de
M. Reicbenbach doit l'existence. Il nous parait excellent. Mais le soin que
met l'auteur a le développer dans l'introduction n'est-il pas caractéristique? Ici
la vulgarisation de l'histoire religieuse n'est pas le hut; elle n'est qu'un moyen,
jugé Je meilleur, pour épurer la pensée et le sentiment religieux des lecteurs.
Nous avons affaire a un puhlic et un auteur allemands ; ils semblent adopter
une méthode nouvelle pour atteihdre le but, mais au fond il s'agit toujours pou1·
eux de dégager das Wesen der B.eligion.
La préoccupation didactique de M. Reichenhach n'est pas sans exercer
quclque influence sur son récit. On sent qu'il n'aime pas les pretres et qu'il ne
se propose pas de. les faire auner (voir p. ex. I. p. 7 4). Il sait aussi que Je
lecleur aime les affirmations nettes et les explications claires. Toutes les parlicularilés des religions anciennes s'expliquent dans son livre de la fa&lt;;on la plus
naturelle. Élant·donnés la race, le clunat, la con6guration du paya, les moyens
d'existence de chaque peuple, sa religion s'explique d'elle-méme, en gros et en
détail. Encore une fois le príncipe n'est pas faux ; mais il est appliqué d'une
fai;on trop sommaire (p. ex. pour l'explication de !'origine des castes dans
l'Inde). Que de points d'inlerrogation il faudrait mettre ou M. Reichenbach
af!irme sans crainte l
Ses affirmations, il est vrai, sont empruntées a des auteurs qui, presque tous,
font autorilé. I1 s'appuie sur Max Müller, Max Dunker, Weber, Wuttke,
Spiegel, L. Krehl, Brugsch, Lauth, Lepsius, Ebers, Heuzey1 G. Smith•
Mommsen, etc. On remarquera que ce sont presque lous des savants allemands.
M. B.., en effet, ne semble pas étre bien familiarisé avec les auleurs frani;ais et
anglais qui jouissent cependant d'une certaine autorité méme en dehors de
leur pays. La seule fois qu'il cite les noms de ceux qui, dans les divers pays•
s'occupent d'une branche particuliere de l'histoire des religions, a propos de la

247

REVUE DES LIVRES

religion égyptienne, il ne mentionne ni Mariette, ni Leemans et il parle des
deux Chabas de Rougé, pere et fils (!). 11 est vrai qu'un peu plus loin il mentionne l'éminent professeur Damichen au lieu de Dümichen; mais il est possible
que ce soit la une faule d'impression. Le reproche, d'ailleurs, ne mérite pas que
l'on s'y arréle. Il est parfaitement naturel qu'un auteur allemand cherche ses
renseignements de préférence dans des ouvrages r.llemands. Nous ne l'aurions
méme pas relevé, si nous n'étions pas a chaque instant accusés, nous autres
Franoais, de ne pas connaitre la littérature scientifique étrangere.
Nous n'avons sous les yeux que les deux premiers volumes du manuel de
M. B.. Il y en aura au moins quatre, puisqu'a la p. 97 du deuxieme volume il
nous renvoie au quatrieme. Sans cetle indication nous n'aurions pu nous en
douter; car il n'y a ni préface, ni table, ni index. Le premier volume contient
l'introduction dont nous avons parlé, les religions de l'Inde, de la Chine, du
Japon et de la Perse. Le deuxieme traite des religions égyptienne, phénicienne,
babylonienne, arabe, syrienne, grecque et romaine. L'auteur semble avoir
adopté l'ordre géographique. Autrement nous ne nous expliquerions pas la
division qu'il a choisie. II esl probable qu'en arrivant en Afrique, en Amérique
ou en Polynésie iJ abordera les religions des non-civilisés. 11 est seulement
regrettable qu'il n'ait pas commencé par celles-la., surtout en vue du but pbilosophique dont il se préoccupe.
Il ne saurait étre question d'entreprendre en dél!!il la critique de ces deux
volumes. Nous nous bornerons a noter quelques observations. L'auleur ne
s'arréte pour ainsi dire pas sur les nombreuses superstitions qui constituenl le
culte des esprits dans la fouJe chinoise et qui pesent beaucoup plus dans la vie
réelle des Chinois que l'enseignement de Confucius. Ce qu'il dit sur la religion
du Japon est tres insuffisant. Il en est de méme de ce qui concerne la religion
romaine primitiva. Sa caractéristique des religions sémitiques est d'une exagération tellement manifesle que l'on soup&lt;;onne involontairement M. R. d'élre un
fougueux anti-sémite et de faire payer aux Btibyloniens el aux Assyricns d'il y
a trois mille ans, la haine que lui inspirent les Juifs allemands du x1x• siecle.
L'ouvrage de M. B.. préte le flanc a la critique sur bien des points. Néanmoins
il rendra des services, L'auteur écrit bien; il esl tres clnir; sa narration est
sobre sans étre fatigante; il fait revivre avec talent les hommes et les croyances
du passé. Pour quelques idées fausses et pour quelques erreurs qu'il aura aidé
a propager, M, Reichenbach aura cerlainement contribué a. répandre en Allemagne la connaissance de l'bistoire des religions et le sentiment de son imporlance.
JBAN RÉVILL!t.

�CHI\ONIQUE

CHRONIQUE
:tcole des hautes études. Section des 11cience1 religieusea. La section des sciences religieuses a l'École des hautes études reprend ses
travaux a partir du i5 novembre. Les religions de la Grece et de Rome, qui
n'étaient pas représentées dans le programme de l'année précédente, seront
étudiées désormais par M. André Berthelot, fils de l'éminent vice-président du
conseil supérieur de l'instruction publique. M. André Berthelot, auquel M. Je
Ministre avait réservé cet epseignement des le début, n'avait pu entrer en
fonctions avec les autres professeurs, parce qu'il était chargé d'une mission en
Allemªgne. Au contraire, la conférence sur les religions de l'lnde sera momentanément suspendue. M. Bergaigne, surchargé d'occupations a la Faculté des
lettres ou il enseigne a la fois la grammaire comparée et le sanscrit, ne peut
plus continuer a la présider. Il restera directeur d'études, mais les travaux
seront confiés a un maitre de conférences dont la nomination ne nous est pas
encare connue au moment ou nous écrivons.
Voici le programme complet de la section des sciences religieuses pour le
premier semestre de l'année i886-i887 :
I. Religions de l'Inde. - (Le sujet de cette conférence sera indiqué
ultérieurement.)
·
11. Rel-igions de l'Extrt!me-Orient. - M, de Rosny, directeur-adjoint : Le
Bouddhisme. Exam,e n des théories bouddhiques de diverses écoles, dans leurs
rapports avec les systemes transformistes et les données actuelles de la science
physiologique, les lundis, a deux heures. - Explication de la chrestomathie
religieuse de l'Extréme-Orient, publiée par la Société des études japonaises
les mercredis, a deux heures.
'
III. Religion de l'Égypte. - M. E. Lefébure, maitre de conférences: Études
sur l'astronomie et la géographie sacrées de l'Égypte, les mardis et les jeudis
a trois heures un quart.
IV. Religions des peuples sémitiques. - M. Maurice Vernes, directeur·
adjoint: Histoire et littérature des Hébreux. Origines nationales. Le rovaume
de David et de ses successeurs, les mercredis, a troís heures et demie. ·_ La
création et les débuts de l'humanité d'apres la Genese et les traditions des
peuples orientaux, les vendredis, a trois heures et demie.

24.9

M. Hai·twig Derenbourg, directeur-adjoint : Explication des plus anciens
morceaux du Coran, envisagés spécialement au point de vue des origines et
des premiers progrils de l'islamisme, les vendredis, a quatre heures et demie.
- Étude et classification des -divinités de l'Arahie méridionale, d'apres les
inscriptions sabéennes et himyarites, les vendredis, a trois heures et demie.
V. Religions de la Grece et de .Rome. - M. André Berthelot, maitre de conférences : Études sur la mythologie homérique, les mardis a. deux heures un
quart. - Explication des hymnes homériques a Apollon, les samedis, a. une
heure et demie.
VI. Histoire des origines du christianisme. - M. Ernest Havet, directeur
d'études : La seconde épitre de Paul aux fideles de Corinthe. L'épltre aux
fideles de Rome. Les évangiles, les mardis et vendredis, a une heure.
VII. Littérature chrétienne. - M. Sabatier, directeur-adjoint : Les luttes de
l'apOtre Paul avec le parli juda'isant dans le prnmier siecle de l'Église. Interprétation parallele de passages choisis des deux épitres aux Corinthiens et de
celle aux Romains, les jeudis a neuf heures et les samedis a trois heures. M. Massebieau, maitre de conférences : Introduction a la littérature chrétienne.
Philon d'Alexandrie. Étude de textes relatifs a. cette introduction, les jeudis,
a dix heures et a. onze heures.
VIII. Histoire des Dogmes. - M. Albert Réville, directeur d'études : Histoire du dogme de la Trinité pendant les sept premiers siecles, les lundis et les
j eudis, a. quatre heures et demie.
IX. Histoire de l'Église chrétienne. - M. lean .Réville, .maitre de conférences :
Études sur les origines de l'épiscopat dans l'Église chrétienne, les jeudis, a
deux heures. - Histoire de la réformation; la vie et l'reuvre d'Ulric Zwingli,
les samedis a quatre heures un quart.
X. Histoire du droit canonique. - M. Esmein, maitre des conférences :
Études sur les contrats dans le droit canonique; la prohibition de l'usure; la
formation des contrats, les lundis, a neuf heures et demie. - Explication de la
Pragmatique sanction de Charles VH, les vendredis, a neuf heures et demie.
Ces conférences se tiennent toutes dans les locaux de la section des sciences
religieuses a la Sorbonne (dans la cour, a droite, escalier n° 3). Aucune condition de grade ou de nationalité n'est exi gée de la part des auditeurs; mais il
faut se faire inscrire au secrétariat pour y ~tre admis.
Séance annuelle des cioq Académies. - La séance annuelle des
cinq académies a eu lieu le lundi 25 octohre, sous la présidence de M. Zeller,
de l'Académie des scie nces morales et politiques. Parmi les mémoires qui ont
été lus par les représentan ts des diverses classes de l'Institut, nous avons
remarqué ceux de M. d' Hervey de Saint-Denys, de l'Académie des inscriptions,
et de M. Grandidier, de l'Académie des sciences, M. d'Hervey de Saint-Denys
a parlé des doctrines religieuses de Confucius et de l'école des leltrés. 11 a
vigoureusement réfuté ceux qui traitent Confucius d'athée, et qui prétendent

�"

250

REVUE DE L'HISTOIBE DES RELIGlONS

CHRONIQUE

que le sentiment religieux n'existe pas en Chine. Le peuple chinois, au contraire, a professé des la haute a.ntiquité, la croyance en un dieu unique et en
l'i mmorta.lité de !'a.me. 11 n'y a pas u ne seule profession de foi matérialiste dans
les livres chinois, et il n'y a pas de carac~res chinois pour rendre les mots
athée, athéisme. L'erreur de certains interpretes européens de la religion chinoise provient sans doule de ce que l'on ne rencontre aucun monument consacré au culte des lettrés, tandis que les pagodes et les couvents bouddhistes
ou taoi'.stes abondent.
M. Grandidier a parlé de Madagascar et de ses habitanls. Il a démonlré
I'unilé d'origine des Polynésiens et iles Malgaches. Leurs croyances religieuses
ont été traitées a parl. M. Grandidier les trouve obscures. Les superstitions
les plus grossillres s'y combinent avec des idées élevées. La croyance a un
dieu créateur et tout-puissant ne les empéche pas d'adresser leurs prieres a des
divinités d'un ordre inférieur (génies, gnOmes), et d'otl'rir des sacriflces aux
manes de leurs ancétres. M. Grandidier ajoute que les cérémonies religieuses
sont de peu d'importance, et qu'ils n'ont ni temples, ni prétres, ni itloles.
Annales du musée Guimet. - Les volumes des Annales du muséc
Guimet se succMenl depuis quelques mois avec une grande rapidité. Da.ns
notre précédente cbronique, nous avons annoncé la publication du tome IX qui
renferme le beau travail de M. Lefébure sur le tombeau de Séti I. Cetle
fois nous annonc;ons le.s tomes X, XI et XII. Le tome X est un recueil de
Mélanges. Les tomes XI et XII sont la tra.duction d'une reuvre considérable,
publiée originellement en hollandais par M. J. J. M. de Groot pour la Société
des Arls et des Sciences de Bata.vía et mise en franc;ais par M. G. G. Chavannes.
Ces deux volumes seront sans doute accueillis avec plaisir par le public, car ils
otl'rent un intérél tout particulier. lis sont consacrés a la description des F/Jtes
annuellement céléb1·ées á Emoui (Amoy) et renferment une étude complete sur
la religion populaire des Chinois. L'auteur est interprete des langues chinoises
au service du gouvernement des Indes Orientales néerlandaises. Pour se
préparer a l'exercice de ses fonctions, il s'esl flxé pendanl un assez long lemps
A Amoy, en 1877; il a observé direclement la maniere de penser, les expressions,
les sentlments et les coutumes des Chinois dans celte ville et dans ses environs.
Il nous présenle par conséquent la religion populaire d'une parlie de la Chine
telle qu'elle est acluellement, da.ns la réa.lité, et non pas tellequ'elle devrait élre
selon les livres sacrés. Au lieu de partir de la litlérature religieuse pour en
déduire la pralique actuelle de la religion, il a pris comme point de départ les
cérémonies religieuses qu'il a vu célébrer el il n'a eu recours sa connaissance
élendue des livres sacrés que pour rechercher l'explication et !'origine de ce
qu'il voya.it.
Ces explications, ainsi que les théories générales de l'auteur, pourront élre
contestées, mais les faits qu'il expose ont un caractere positif. Dans l'état actuel
de l'hisloire des religions il n 'y a ríen de plus utile que ces descriptions des

a

25i

religions populaires par des observateurs attentifs et éclairés, dOment préparés
par des études antérieures. M. de Groot a étudié les jours de féle des Cbinois
d'Amoy a.veo les usa.ges et les coutumes qui s'y rattachent, en suivant l'ordre
du calendrier. Cha.que jour férié est traité pour lui-méme, en sorte que les
divers artioles dont se composent les deux forts volumes in-~ puissent éLre lus
indépendamment les uns des autres. Le cinquieme chapilre est consacré a un
exposé d'ensemble de la religion chinoise. L'auteur arrive a la conclusion que
cette religion est essentiellement évhémériste. Il y reconnait bien la présence
de certains éléments naturistes, mais - chose curieuse - il leur assigne une
date relativement beaucoup plus récente qu'aux éléments évbémérisles. Herberl
Spencer n'a pas de disciple plus fldele. Il est vra.i que dans la ml!me page ou
il proclame l'évhémérisme, il signa.le l'influence capitale de l'état du ciel sur la
détermination des !eles et sur les cérémonies du culte.
L'exécution .Je ces deux volumes est, comme toujours, digne de tout éloge,
lis ont ét.é imprimés a Leyde, par Brill. Les citations cbinoises son t abondantes.
De nombreuses héliogravures, parfaitement réussies, et des illustrations par
Flilix Régamey compllltent cette belle publication.
Elude sur le Mythe de Vrisabha, par M. L. de Millou~, tira.ge a part de
33 p. in-4•. Des diverses études qui composent le tome X des Annales, nous ne
connaissons que celle de M. de Milloué sur le Mythe de Vrisabha, le premier
Tirtha.mkara des Jains. Nos lecteurs ont pu voir plus haut que l'auteur en a
donné lecture au Congrlls des Orientalistes a Vienne. M. de Milloué cherche
l'explication des légendes fantastiques des Ttrthamkaras, spécialement de
Vrisabha, le premier d'enlre eux, dans les conceptions primitives du
brahmanisme, dans les idées et les mythes védiques. Il signa.le les analogies
frappantes qui existent entre un Vrisabha décrit dans les Pura.nas et le Yrisabha
des écrits Jains. On ne saurait plus admettre que les Jains aient emprunté leur
légende aux Pura.nas, surtout depuis que les découvertes archéologiques du
général Cunningham onl établi d'une fa~n indiscutable l'état florissant du
Jarnisme, méme avant le commencement de l'ere chrétienne. M, de Milloué
retrouve !'originé du mythe dans les idées brAhma.niques, antérieurement aux
Pura.nas; il est arrivé a la conviclion qu'il s'agit d'un mythe igné et que le
personnage du Yrisabha Ja.in représenle, sous une forme évidemment allérée
et peut-étre avec l'addition de quelque souvenir d'un personnage historique,
l'Agni du Véda pris dans ses divers roles de feu du sacriflce et de feu du foyer
domestique.
Deux héliogravures áccompagnent le travail du conservateur du Musée
Guimet. La premiare représente Vrisabha, la seconde MabO.vfra, le vingtquatrillme Ttrthamkarll. Toutes deux sont la reproduction de figures existant au
Musée Guimet.
Nouvelles diversas. - i. Nouveauro Mélanges orientatl!IJ. - L'École spéciale des tangues orientales viva~tes a olfert, celle fois comme u. la précédente

•

�•

252

253

REVUE DE L'RISTOIRE DES RELIGIONS

CHRO~IQUE

session, un volume de ~1élanges inédita au Cong~s des orientalistes, :l. Vienne.
L'bistoire des religions n'y est représentée que d'une fac¡on indirecte. Nous
signalons aux folkloristes les contes populaires annamites de M. Albert des
.Micbels. M. Garriere a puhlié le texte et la traduction d'un fragment d'un
apocryphe arménien, l'histoire d'Asséneth, qui n'est autre que l'histoire de
la femme de Joseph. M. l'ahbé Favre donne la traduction dºun document
malais, sans date et plein d'anachronismes, sur un entretien entre Dieu et
Moi'se.

Créquenlés par les survivants qui venaient y accomplir des cérémonies aupres
des morts.

Le but de l'auteur est de placer dans la bouche méme de Dieu l'énoncé des
principaux devoirs d'un musulman. D'abord Moise s'adresse a Dieu pour saYoir
quelle sera la récompense de celui qui aura rempli te! ou tel devoir et que! sera
le ch!\timent de celui qui y aura manqué. Plus loin, c'est Dieu qui interroge
Moise pour avoir l'occasioa de lui enseigner ce qu'il doit íaire et ce qu'il doit
éviter. Enfln Dieu recommande a Moise de faire connaitre aux lsraélites et aux
disciples de Mahomet, ce quºil vient de lui enseigner, men~nt de punir au
dernier jour ceux qui ne s'y seront pas conformés.
2. M. E. Ledrain, conservateur et professeur au Musée du Louvre, a entrepris
une nouvelle traduclion de la Bible chez l'éditeur Lemerre. Le tome I qui vient
de paraitre, renferme la premiere partie des livres historiques. II sera suivi de
neuf autres volumes in-8·. Le tome X renfermera une étude critique sur
!'ensemble de la Bible.
3. La derniere livraison de la Revue des Études Juives est toul particulierement
intéressante. Elle contient le mémoire de M. J. Halévy sur le chap. x de la
Genese, dont nous indiquons les principales conclusions daos le compte rendu
des séances de l'Académie des Inscriptions. A la suite de cet article, original et
captivant comme tout ce que fait M. Halévy, il y a une étude de M. Friedla,mder
sur les pharisiens et les gens du peuple dans laquelle le savant auteur établit
une distinction fort juste entre lo. masse pharisienne et les meneurs ou les
politiciens de ce nom, qui méritaient a bien des égards les imprécations lancées
contre eux dans l'Évangile. ·
4. Riles funéraires préhistoriques. - Au Congres de l'Association frant;aise
pour l'avancement des sciences qui s'est tenu cette année a Nancy, M. Cartailhac a présenté a la seclion d'antbropologie un résumé des idées nouvelles
qu'il se propose de développer prochainement dans un ouvrage spécial,
relativement aux sépultures prébistoriques. En s'appuyant, d'une part, sur
les lravaux déja anciens des archéologues Danois Bruzelius, Boye, Hildebrand
et sur une étude personnelle appwfondie des fouilles opérées daos les gisements préhistoriques de l'Europe, d'autre part sur l'ethnographie comparée des
non-civilisés acluels, il croit pouvoir démontrer que les sépullures préhistoriques
ne sont fort sounnt que des ossuaires dans lesquels on transportait les os
dt!s défunts apres les avoir décharnés ou apres leur avo ir doaaé une sépulture
provisoire. Bon nombre de grottes ou de caveaux íunéraires semblent avoir été

5. Missions calholiques en Chine. - M. Henri Cordier a publié dans le
journal le Temps (n•• des 14, 15 et 16 septembre) une série d'articles ou il
trace l'histoire des Missions Catholiques en Chine. Ces Missions offrent un
grand intérl!t historique a cause de leur originalité et chacun sait quel regain
d'aclualité leur ont valu les récents événements. 11 est assez curieux de voir
M. Cordier plaider la cause des Jésuites qui enseignaient aux Chinois le
coníucianisme sous le nom de christianisme, conlre les ordres des Missioas
élrangeres qui ont cru naivement qu'il fallait prendre leur religion au sérieux.
6. La Religion positiviste. - Le 5 septemhre (24 Gutenberg, an 98, selon
le calendrier positiviste) les disciples d'Auguste Comte ou plus exactement les
adeptes de la religion nouvelle qu'il a fondée, se sont réunis a Paria pour
célébrer sa vingt-neuvieme commémoration. Ils ont fait un pelerinage a la
tombe de leur maitre et a celle de Mm• Clolilde de Vaux, Sainte Clolilde, selon
les inscriptions qui flgurent sur les bouquets déposés en son honneur. L'apresmidi ils se sont réunie dans l'ancien appartement d"Auguste Comte, rut:
Monsieur-le-Prince, pour entendre une conférence de M. Pierre Laffite sur le
positivisme. La séance a été ouverte par une invocation composée par
M. Congreve et qui fait partie de la liturgie positiviste. Voici la reproduction
de ce document que l'on peut considérer comme !'un des documenta les plus
caractéristiques de la religion positiviste :
« Au nom de l'humanité.
« En cette féte, ou nous venons honorer Auguste Comte, ce grand servileur
de l'Humanité, com.ment;ons par nous mettre en communication d'esprit et de
C&lt;8ur avec tous les centres de notre foi, avec nos freres isolés, avec les membres
de toutes les autres organisations religieuses ou croyances quelconques,
monolhéistes, polythéistes ou fétichistes, toutes les distinctions secondaires
étant subordonnées a l'existence du lien religieu.r, caractere commun et fondamental; avec la race humaine tout entiere, avec l'homme, quelles que soient sa
patrie et sa condition, toute dill'érence s'effac;anl devant la parlicipation commune
a la vie de l'Humanité; avec lea races animales elles-mémes, qui, pendant Jp
long effort de la nOtre pour s'élever, ont élé pour elle des compagnes et des •
aides, ce qu'elles sont encore.

« Mettons-nous également en communication avec cette immense légion de
prédécesseurs qui constitue le passé de notre espece. Rappelons-nous avec
reconnaissance les services des généralions qui, en disparaissant, nous ont
légué le résullat de leurs travaux, et dont nous voulons lransmettre l'héritage
augmenté el agrandi a nos successeurs.

«. Reconnaissons aussi les bienfaits de notre mere commune, Ji. Terre, el,
en méme temps que la planéte qui nous sert de demeure, célébrous l~s astres
qui formenl notre systeme solaire. De celle commémoration de 11ol re u1onde ne

�255

REVUE DE L'RlSTOIRE DES RELlGIOl'iS

CHRONIQUE

séparons pas la conception de l'Espace, donl l'utilité si grande dans le passé
doit s'accroitre encore pour notre perfectionnement intellectuel et moral, en
devenant le siege des lois abstraites qui constituent le Deslin.
« Du Présent et du Passé étendons nos sympathies a l' Avenir, aux générations
qui ne sont pas nées encore et qui, pour goO.ter un sort plus heureux, nous
succéderont sur cette Terre; que leur pensée, constamment présente a notre
esprit, complete la conception de l'Humanité, telle que nous l'a révélée le
fondateur de notre religion, qui, dans cette continuité, nous a montré le noble

Code sacerdotal l'reuvre des v• et 1v,. Nous tAcherons de présenter, Je plus tót
qu'il se pourra, la justification de ces assertions. »
8. Dwx nouveaux ttaités de l'histoire des religions. M. Maurice Vernes doit
publier tres . proc~ainement chez Leroux un livre sur l'Histoire des Religions
dans lequel 11 tra1tera les questions de méthode qui ont été discutées récemment par les mythologues. Nons apprenons que M. Goblet d'Alviella met la
derniére main a une publication toute semblable. L'apparition simultanée de
ces deux livres témoigne de la vitalité croissante des études d'bisloire des religions et promet de donner lieu a une discussion intéressanle.

234

carac~re de notre existence 1
« Mais, en ce jour, invoquons la mémoire du plus grand des serviteurs de
l'humanité 1
« O le plus grand et le plus noble des maitres, que tous ceux qui se reconnaissent tes disciples, guidés par tes tbéories, tiennent téte a tous les obstacles
que l'indiff'érence ou l'hostilité sement sur notre route, au milieu de celle
époque de révolution !
« Sans espoir de récompense, sans nous laisser abq,ttre par l'insucces de nos
efforts, dans un esprit de soumis;;ion et de vénération, nous pousserons en
avant le grand reuvre auquel tu as consacré ta vie, l'reuvre de la régénération
humaine ! »
7. M. Vernes etM. Kuenen. M. Maurice Vernes a publié dans la Revue /Jritique du 30 aoO.t un article sur l'Hexateuque, l'ouvrage de M. Kuenen dont
M. Carriere a résumé les conclusions ici-méme. Voici les principales observations
que M. Vernes fait valoir, Nos lecteurs, initiés a c~s questions par la controverse entre M. Kuenen et M. Halévy, en prendront certainement connaissance avec plaisir :
« M. K. est tres fort quaod il démontre que l'histoire israélite atteste la nonexistence du Code sacerdotal avant la restauration post-babylonienne. Sa
démonstration devient absolument insuffisante quand il croit pouvoir s'autoriser des témoignages deii écrits propbétiques pour dire que leurs auteurs au
vm• siecle connaissaient le documentjéhoviste-prophétique, a la findu vn• et au
v1• siecle le document prophétique et le deutéronomique, au v• siecle enfin les
trois sources de l'Hexateuque actuel. Le tout mériterait une discussion contradictoire. En résumé, l'Introduction d l'Hexateuque de M, Kuenen, qui est le
résumé complet de tout l'bistorique des études consacrées aux six premiers
livres de la Bible et qui est, de plus, le plaidoyer autorisé de la these de la
nouvelle école d'exégese biblique, nous fait voir que la question littéraire, celle
qui traite de la composition et des rapports mutuels des trois documents constituants du Pentateuque-Josué, est tres avancée, mais que la question historique,
celle qui établit l'attribution de ces documents a. des époques déterminées, l'est
beaucoup moins. Pour notre part, nous inclinerions a étendre la date de la
composition des éléments dits prophétiques jusqu'a. l'exil comme terminus ad
quem, a voir dans le Deutéronome le produit du v1• et du v• siecle et dans le

•

ANGLETERRE

~ublications nouvelles. - L Alfi·ed Cave. An Introduction to theology
(Ed1mbourg, _Clark, 1886). Cetle Introduction est une sorte de manuel général
de la thé~l~g'.e dans Jeque! l'au teur passe successivement en revueles príncipes,
les subd1v1~1ons: le~ ré~ultats .et la bibliographie de la science théologique
moderne. ~ espnt ~u1 an'.me ce h~re est remarquablement libre pour un ouvrage
de théolog1e angla1s. Ma1s ce qm nous parait surtout utile a signaler, c'est que
M. Cave se refuse a renfermer la théologic dans l'étude du seul cbristianisme.
Il veut que ~'bis~oire des religions, ce qu'il appelle la théologie ethnique, soit
le sous-sol h1stor1que de toutes le constructions spéculatives.
Il est fort réjouissant de voir se répandre la these que la Revue de l'histoire
des religions so~tie~t depuis de longues années. Actuellement nous ne publions
plus guere de livra1son saos pouvoir annoncer une nouvelle victoire de cette
vé~il~ qui estappelée a exercer une grande influence dans le domaine des études
rehg1euses.
2. Une nouve_lle revue scientifique. La librairie Nutt de Londres entreprend, a
dater du prenuer novembre, la publication d'une nouvelle revue mensuelle sous
le litre de: Babylonian and oriental record. Comme le nom !'indique, cette revue
s~ra consacrée a l'assyriologie et aux sciences connexes. Le comité de rédact1on se compose de MM. Terrien de la Couperie, W. C. Capper et T. G. Pinches.
Les principaux collaborateurs seront MM. A. H. Sayce, Fritz Hommel, de
H~rlez,_ Be:old, Pleyte, Naville et Flinders Petrie. Parmi les articles de la preffilere hvra1son nous avons a signaler une étude sur les Légend3s chaldéennes
relat1ves aux fléa.ux, et un travail de M. Pinches sur la donation de Singasid
au temple d•t-ana,
_3. M. Andrew Lang et l'égyptologie. Dans la livraison de septembre de la
~inet~ent:i Century, M. Andrew Lan g continue sa campagne en faveur de
1exphcat1on des mythes des religions anciennes par la comparaison avec les
~royances des sauvages actuels. Il s'attaque cette fois a la religion égyptienne,
il mo~tre que l_a plupart des divinités de l'Égypte, thériomorphiques a l'origine,
et qu une parl1e des mythes concernant ces divinités sont des survivances de
l'état sauvage primitif de la population égyplienne. M. Lang, qui s'est servi de

�256

I\EVUE DE L'HlSTOII\E DES I\ELIGIONS

.

.

CHRONIQUE

l'article publié par M. Maspero dans le tome premier den~ ~::~~t~~:!:'~:
des Religions, aurait trouvé, croyons-nous, _des ar~me 1 to p XII du méme
remarquable étude que le méme auteur a msérée ans e me
recueil.
! . t l Chtn' e ~~ Tercien de la Couperie est revenu dana
4 La Baby on ie e a
." .
'
. d 1
l'.A.c.aelemy du 7 aotll sur la tMse de !'origine babylonienne ~ une part1: !':is~
"vilisation cbinoise. 11 montre que les progres de nos conna_1s~ance~-¡su é . e
Cl
toire des civilisations osiatiques confirment d e p1usen plus l'opm1on qu I I a mis t
antérieurement a ce sujet. Dans le numéro du 2i aotlt, M. de ~arlez, e savan
sinolo ue de Louvain, déclare qu'il incline, lui aussi, vers des idées analogue~.
L'étu:e qu'il a faite du Tao-Teb-King lui a révélé la plus gr~nde analog1e
entre les principes fondamentaux de ce livre et ceux du brahmamsme; . d' e
5 Le Y~King et M. Terrien de la Couperi.e. Dans le méme p r10 tqu '
M .Terrien 'de la Couperie soutient que les sinolog_ues s'accordent en_ p!ui;
~nd nombre qu'autreíois a lui donner raison quand ti prétend que le Y1~King
'
s un livre mais un syllabaire, contenant le se~s de ~om reu~
actue~e:::\r~grapbiqu~s. Dans la suite des temps les Cbino1s auraient c~sse
:rae rendre la véritable nature de ce recueil; ils l'auraient pris pour un livre
et les sinologues européens ont suivi leur exemple en s'efl'or~nt de

:a;;!,

traduire ce qui est intraduisible.

. .

d"

Publicationa annoncées. - Suivant leur babitude, les pnnc1paux é t. ont publié a l'entrée de l'biver l'annonce des ouvrages les plus
teurs ang1ais
·
t N
1
importants qu'ils se proposent de mettre en _vente procbamemen . ous re evons daos ces longues listes les ouvrages sUivants.
.
. .
L Clarendon Press doit publier entre autres : Ch. Bigg, The chnstwn platon:ts of Alexandria (les Bampton Lectures _de ce~te année) ; H. Ethé, A
catalogue of Persian manuscripts in the Bodleitm Ltbrary (ce ca~ogue fera
suite a celui des manuscrits hébreux de M. Neubauer): La collectton des Sacred Books of the East doit s'augmenter des volu mes su1vants : V. ~V' M~nu'
t t vol traduil par M. G. Bübler; VV. XXIX et XXX, les Grihya-Sutras
un 1°r ·te ·v•éd'iques des cérémonies domestiques, traduits par M . H, Oldenou es r1 s
d Afr•
. V XX,"{l la troisieme partie du Zend-Avesta (Yasna, 1spara ,
1berg
• et· Gabs), 'traduclion par le R. L. H. Mili8 ; V
XXXII • les Hymnes Vénagln
.. •

v·

.
·· part·,e, traduclion par M. Max Muller ; V.. XXXIII, Ndrada,
diques
prem1ere
traduc;ion par M. Julius Jolly; V. XXXIV'. les Vedanta-Sutras avec 1e comtaire de Sankara, traduits par M. G. ThibauL.
.
m~a collection des Anecdota Oxoni.ensia doit s'enricbir des ouvrages sw:ants:
Commentaire sur Daniel, de Japbet ben Ali, publié par M. ~- S. Margohoutb,
sur
d'apres un manuscr1·t de la Bodléienne •· le SaMJdnukramani de Kdtydyana
.
.
V
da
avec
des
extraits
du
Veddl'tha-dtpikd
de
Shadgurusishya,
avec
l e R ig- e ..,
v· -'· . 1 d' ,.
des notes et append.ices Par M • A· A· Macdonell ·' des ies u&lt;:S sam s aprcs
Je livre de Lismore, par M • Whitley Stokes,

257

La« Religious Tract Society » annonce: l'Evangile dans l'Inele méridionale,
par le R. Samuel Mateer; la Vie de Charles Wesley, par Jobo Telford ; le Préluele ele la réformation, par le R. Pennington ; la Réforme en France jusqu'd
la révocation de l'édit ele Nantes, par Rich, Heatb.
La maison Trübner nous promet : Les Indica d'Al-Beruni, texte arabe et
version anglaise par le professeur Sachau, de Berlin (ouvrage des plus curieux,
écrit au :11• siecle par un excellent observateur; les parties les plus intéressantes en ont déja été traduites par M. Reinaud) ; - le premier volume des
Reports of the archreological Survey of southern India, publiés sous la direction de M. Burgess (ce volume traitera des stupas ou temples bouddbistes a
Amravati et fera connaitre d'importantes découvertes chronologiques) ; - le
texte sanscrit du Manava-Dhdrma-Qdstra ou corle de Manou, édité avec notes
par le professeur Jolly de Wurzbourg ; la Vie ele Hiuen-Tsiang, par ses disciples Hwui-Li et Yen-Tsung, traduite par le professeur S . Beal.
Enfin MM. Nutt annoncent une seconde édition, largement revue par
M. S. Lewis de Corpus-Christi Col!ege a Cambridge, des Remains of the Gnoslics du R. C. W. King, dont la premiere édition remonte a 1864, et l\l. Fisber
Unwin publiera un livre de M, W, J. Witkins, Moelem Hinduism, un résumé
de la religion et de la vie des babitants actuels du nord de l'Inde.

~lllAGNE
La réaurreotion des ceuvres de Priscillien. - M. le or G. Scbepss
vient de faire une importante découverte dans le fonds manuscrit de la Bibliotheque universitaire de Wurzbourg. Dans un codex en parchemin catalogué
sous le nom de H~li.es d'un inconnu, que les meilleurs juges font remonter jusqu'au v1• ou méme au ve siecle, le D• Schepps a trouvé onze homélies qui ne peuvent provenir que du célebre hérésiarque espagnol Priscillien.
La découverte est d'autant plus importante que nous ne possédions jusqu'a
présent aucun ouvrage de ce premier marlyr de l'inlolérance au sein de l'Église
cbrélienne. En attendant la publication de ces homélies da.ns le Corpus scriptorum ecclesiasticorum de Vienne, nos lecteurs pourront se faire une idée de
leur contenu dans la brocbure de M. Scbepps, intitulée : Priscillian, ein
neuaufgefundener lateinischer Schri{tsteller eles IV lahrhunderts. (Wurzbourg,
Stuber, 1886, in-8 de 26 pag.).
Publloations récentes. - t • M. Ad. Ilarnack a. consacré une élude
critique a la Constitution dile apostolique, dans le but de dégager les sources
de la seconde partie de ce document (Die Quellen der sogenannten apostolischen Kirchenordnung, Leipzig, Hinricbs, 1886, in-8 de 106 pag.). La premiere
partie expose, de la méme fa~on que la Didaché des douze ap0tres récemment
découverte par Bryennios, les Deux Voies qui se présentent au fidele . ELie a
élé Iréquemment analysée dans les derniers temps . La seconde partie contient
de prétendues regles apostoliques relatives aux éveques, presbytres, diacres, etc.
17

�259

CHRONIQUE
R.EVUE DE L'lllSTOlRE DES l\ELlGIONS

258

M. Harna.ck est done a.mené a. nous fa.ire conna.itre ses conclusions sur les
origines el les premiers développements de la biérarcbie ecclésia.stique.
2. La queslion de l'origine el des ra.pports des évangiles synoptiques conlinue a préoccuper quelques-uns des mehleurs critiques de l'Allemagne,
M. Holsten, professeur il. Heidelberg, vient d'a.jouter une maitresse piece a.u
dossier du proces da.ns le volume intitulé : Die synoptischen Evangelien nach
der Form ihres Inhaltes. 11 a dressé les trois textes en trois colonnes pa.ra.Ueles,
laissant cha.que fois en blanc la colonne ou la concorda.nce manque. Jama.is
peut-etre la compa.ra.ison des trois textes n'a. été fouillée a ce point jusque da.ns
les moindres détails. La conclusion de M. Holsten, c'est que l'éva.ngile de
Ma.ttbieu, qui n'est lui-méme que la version juda'isante d'un éva.ngile pétrinien
(ou naivement judéo-cbréti.en), est le plus a.ncien de nos évangiles actuels; la
version canonique de Marc a.ura.it été faite, d'apres Mattbieu, par un paulinien,
et l'éva.ngile de Luc serait une édition revisée et augmenlée des deux précédenls par un auteur animé d'intentions conciliatrices. A. premiere vue, il semble
que M. Holsten, comme beaucoup d'autres critiques, découvre des intentions
el des calculs dans des combina.isons qui pourraient bien n'étre que le produit
spontané des tradilions altérées.
3. Le D• L. Horst a. traduit en allema.nd le Trailé de la. Démonstralion de la
Foi a.ttribué a.u métropolita.in Elie de Nisibis (x1• siecle) : Des Metropoliten Elias
von Nisibis Buch vom Beweis del· Wahrheit des Glaubens, uebersetzt und eingeleitet (Colmar, Ba.rtb., in-8 de x:xvm et 12'7 pa.g.), Cet ouvra.ge jette un jour
curieux sur la vie encore si mal connue des cbrétiens nestoriens sous la. domination des musulmans. 11 se divise en qua.tre pa.rties : la premiere contient la
réfuta.tion des mahométa.ns et des juiís, la seconde celle des ja.cobites et des
· melcbites. La troisieme est consa.crée a. la glorifica.tion des vra.is croya.nts, tandis
que la qua.trieme a pour but de montrer que ces der¡¡iers n'ont jamais fait
ca.use commune avec les bérétiques. Les ja.cobites, en elJet, semblenl i1. l'auteur beaucoup plus condamnables que les disciples de Mabomet.
(t. M. c. Bezold a donné da.ns le Kur:r.gefasster Ueberblick ueber die babylonisch as~rische Literatur (Leipzig, Schulze) un excellent résumé des résultals
obtenus jusqu'a. présent par les assyriologues dans leurs tra.vau:x de décbiffrement, 11 y a consigné toutes les traductions publiées, les commenta.ires, les
données acquises en cbronologie, etc. ; cette compilation rendra un grand service aux assyriologues et surtout a.ux profanes qui ne sont pa.s mal embarrassés
par la dispersion des écrits sur les textes assyriens et chaldéens dans un grand
nombre de périodiques ordina.irement peu répandus.
5. Pa.rmi les nombreux ma.nuels d'bistoire ecclésia.stique qui se publient
en A.llemagne, nous a.vons remarqué le Lehrbu.ch der Kii·chengeschichte de
M.F. X. Funk (Rottenburg, Ba.der, in-8 de xv1 et 563 pag.), Comme répertoire, ce livre est e:xcellent. 11 esl tres bref, reropli d'indications précises et
aussi impa.rtia.1 que peut l'étre un ouvrage destiné a aervir da.ns les séminaires.

ITALIE
Publications nouvelles. _ i N

le tirage a. part d'un a.rticle 'il • o_us avons rec;¡u de M. Vincenzo Grossi
qu a pubhé da.ns la a· . t d'
fica, une brochure gr. in-8 de
. .
uns a t (uoso{i,a scientinell'antico oritnte. L'auteur ad 24 pag:, mtitulée : Il fascino e la jettatu.ra
es connaissances tre
•é
. .
de condenser dans un petit nomb d
s vari es qui lu1 permeltent
.
re e pe.ges une qu t'té
1 d
.
mtéressa.nts
e rense1gnemeots
. sur les supersti'ti'ons re1at·1ves a la fa · ant'
.
da.ns les d1vers pa.ys de l'antique Orient.
scma ion et au mauva1s reil
.
nella
2,• F. Cicchitti-Suriani • La Bet·igione
coscien:r.a (Roma Forza.ni 1885 . 8 d

sciema
·

e

la .

.

tirannide della

•
' G B ' S , me 538 pag.). La pré~iace de C'!t ouvrage
réd1gée
par Mons
· · • avarese en i885 · t • 1
•
mieres pe.ges, des tendances qu1· on'l msp1r
. . é' 1•10s
rutt Me e·
lecteur'
auteur
h. •des les preun e aleureux adhérent d .
. .
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pour but de montrer la supériorité d . . . . sc1ence. La seconde partie a
de signaler les altéra.tions que l
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l'opinion de M. Jobn Lubbock sur l~e _g1on cbmo1se, Jorsqu'il préte a M. Tylor
qu'il combat sérieusement le h' et~tence d~ peuples sans religion, ou lors.
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ou dbtsme. Mais ce sont la des
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nérale du livre. Comme témoign err~ursd~u1 n .ª!terent pas la signification gétboliques italiens il mér1'te d'ét ag_e es 1spos1t1ons qui animent les vieux ca'
re s1gnalé.
3.
(Euvres
d.e Thomas d'A. . O
bon marché des muvres d qTubin. n annonce la publication d'une édition ii.
e
omas d'Aquin a R
.
.
Mgr. Lorenzetti. Elle formera .
'
ome, sous la direct1on de
e
srx vo1umes.

ongrt\s des Américanistes A Turin

.

de notre collaborateur M E B
.
. - Nous devons a l'obligeance
• • • eauvo1s de po · d
gnements sur le Congres des
é. '.
uv~u onner quelques renseiTurin.
am ncanr&amp;les qui s'est réuni récemment a
La sixieme
session du Congres int-nt.
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qui devait
1
' mais qw ava1t été a.journée a cause de l'épidémie

�260

CBRONIQUE

BEVUE DE L'BISTOIBE DES BELIGIONS

cholérique, a eu lieu cette année du 15 au 18 septembre. Il n'a pas été répondu
a la seule question se rattachant aux études religieuses (Valeur religieuse et
emblématique de divers types d'idoles, de statuettes et de figures que l'on trouve
dans les tombes péruviennes), qui eO.t été portée sur le programme ; mais comme
celui-ci n'est pas limitatif, d'aulres questions du domaine de la Revue ont été
lraitées. M. Désiré Charnay, délégué du ministere fran«,tais de l'instruction publique, a présenté la Restauration du temple de Kab-ul, qui couronne !'une
des pyramides d'Izamal; il y a reproduit les peintures polychromes qu'il avait
soigneusemeut notées en découvrant les parties de l'édifice non exposées a
l'air et aux intempéries ; pour le reste, il a ajoulé un peu arbitrairement les
couleurs qui, selon sa théorie, devaient couvrir tous les édifices de l'Amérique
centrale et du Mexique. L'un des secrétaires, M. Vincenzo Grossi, proíesseur
a l'Université de Turin el atlaché au Musée d'archéologie, a comparé les Pyramides dans l'ancien et le nouveau monde, et fait remarquer qu'elles different
essentiellement par la destination ; celles-la étant des tombeaux, et celles-ci
des soubassements de temples. Son étude sur les Momies dans l'ancien et le
nouveau monde dont il donne le résumé , ne se rattache pas moins étroitement a l'égyptologie, sa spécialité.
M. le baron de Baye, autre secrétaire, a soumis a l'assemblée, avec quelques
explications, le dessin d'une idole récemment trouvée dans le Guatemala.
M. Beauvois, l'un des vice-présidents, a olfert aux membres du Congres un
mémoire imprimé sur des colliers de pierre, analogues a ceux de nos chevaux
et dont quelques-uns sont semblables entre eux, quoique trouvés les uns en
quantité dans l'ile de Puerto-Rico, les autres, au nombre de deux exemplaires
seulement, dans les montagnes de l'Écosse. A ce sujet il a rappelé la destina•
tion religieuse de colliers en pierre et en bois dont usaient les Mexicains dans
leurs sacrifices, mais ayant la forme d'un fer a cheval. Eofin, M. Seler, attach6 au Musée d'ethnologie de Berlin, a expliqué le calendrier mexicain, en
s'appuyant sur les peintures et les·anciennes interprétations du Codea; Borgianus et du Codea; Vaticanus B, dont il a fait circuler dans la salle des extraits,
copiés et coloriés avec grand soin,

HOLLANDE
11 vienl de paraitre a Amsterdam, chez P. N. Kampen, un livre étrange que
l'on rangerait volontiers dans la catégorie des íumisteries scientifiques si les
noms des deux auteurs qui se sont réunis pour l'écrire ne commandaient pas Je
respect. Il est intitulé : Verisimilia. Laceram conditionem Novi Testamenti
exemplis illustrarunt et ab origine repetierunt A. Pierson et S. A. Naber.
M. Pierson est l'un des écrivains les plus distingués de la Hollande conlemporaine, a la fois historien et esthéticien; M. Naber est un helléniste renommé,
l'un des collaborateurs les plus autorisés de la Mnemosyne. En combinant
leurs efforts, ces deux messieurs ont découvert que le texte du Nouveau Testa-

26i

ment en général est d'une obscurité désespérante, et qu'en particulier c:elui
des épitres pauliniennes est tout a fait incompréhensible pour quiconque admet
que ces épitres aient été réellemeot adressées par l'apOtre Paul a des communaulés véritables. Il n'y a qu'un moyen de l'expliquer, c'est de reconnaitre que
les épitres attribuées a l'apotre Paul ne sont que des centons d'écrits juifs libéraux réunis et embellis plus tard par un certain évéque Paul, un brave homme,
un peu trop préoccupé de sa personne, mais de bonne composition. L'existence d'un partí julf libéral (pneumatique), est établie d'apres deux passages
de Josephe et de Strabon, et la critique littéraire permet de reconnallre les
fragmenta qui nous ont transmis sa noble pensée. Ce qui est vrai des épitres
pauliniennes, l'est aussi du quatrieme évangile dans des conditions dilférentes.
M. Kuenen a consacré un long article dans le Theologisch Tijdschrift a la réfutation de ce roman historique (livr. du i •r septembre). C'est ici le cas de se
rappeler ce qu'écrivait M. Renan dans !'un des articles qu'il a publiés l'hiver
dernier sur les questions relatives a l'origine du Penlateuque. Les théologiens,
les philologues, les hommes du métier, toul versés qu'ils soient dans la maliere
de Jeurs études, manquent souvent de ce tact littéraire qui leur éviterait des
erreurs grossieres. Ne pas sentir la puissante personnalité de l'apOtre Paul l
travers quelques-unes, tout au moins, de ses épltres, c'est faire preuve, a notre
avis, d'un manque total de sens littéraire.

INDE

Indian Notes and Queries. Depuis le 1•• octobre, la revue bien connue que
dirige le capilaine Temple, a changé son titre de Panjab Notes and Queries en
celui de : Indian Notes and Queries. La nature des travaux qu'elle publie reste
la méme, mais, au lieu de s'en tenir spécialement au Panjab, elle accueillera
désormais das articles sur tous les pays de l'Inde et de l'Extréme-Orient en
général.

ANNAM
M, A. Landes vient de publier a Sa1gon (Imprimerie coloniale) un volurne de
Contes et légendes annamites, qui ont déja paru séparément dans les tomes IX,
X et XI des Excursions et Reconmissances. Ce recueil est parliculierement bien
composé el d'un grand intérét pour ceux qui veulent s'initier a l'état d'esprit
du peuple annamite. M. A. B., dans la Revue critique du 25 octobre, s'ex•
prime en ces termes a son sujet : « 11 suffit d'ouvrir le volume, pour se convaincre de la parfaite sincérité qui a présidé a tout le travail. Aussi nulle part
ne peut-on mieux qu'ici saisir sur le vif l'étrange surnaturel dont est hantée
l'imagination de ces peuples, vieux fond de conceptions annamites, auxquelles
se sont superposées et amalgamées de la fa«,ton la plus singuliere cellas du
bouddhisme, du taoi'sme et de la religion des lettrés. D'autre part, malgré le
goO.t de terroir tres prononcé de ces récits, les rapports ne manquent pas avec
le folk-lore d'autres contrées, notamment celui de l'Occidenl. »

�DJ!:POUlLLEMENT DES PÉRIODIQUES

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES'

263

vouloir préciser dans des solutions absolues ces questions d'exégese biblique
nécessairemenl obscures.
-Séancedu /0 septembre. M. Désiré Charnay présente un Essai de restauration
de la pyramide et du temple Kab-ul, a Izamal {Yuca.tan). Pour reconstituer
ces monuments, qui sont en ruines, l'auteur s'esl serví des souvenirs des babitanls et des analogies présentées par d'autres monuments mexicains. Le caractére le plus remarquable de l'architeclure maya esl la polychromie, appliquée a
l'extérieur comme a l'intérieur des monumenls. - Dans cetle méme séance,
M. Oppert a présenté le premier vol. d'un ouvrage de M. Lodovico Oberzine,· :

Il culto del sol presso gli antichi orientali.
- Séance du n septembre. M. de la BlancMre, délégué du ministere de l'Ins-

I. Aeadémie des Inscriptiona et Bellea-Lettres. -

Séance du

18 aoút. M. Halévy lit un mémoire sur la table généalogique du x• chap. de la
Genese. ll propase de nouvelles identifications pour plusieurs noms géographiques dont la signification est douteuse. II estime que les peuples énumérés
daos ce chap. ont été classés suivant un systeme géographique par un auteur
qui veut pousser les Israélites a s'unir aux peuples du Nord contre leurs voisins
trop puissants, les Phéniciens. M. Halévy ne consent pasa y retrouver l'cem'I'e
de trois auleurs différents, comme l'admettent la plupart des critiques. Le
chap. x, a ses yeux, est homogene et en concordance avec les chapitres 1x et xr.
- M. Philippe Berger rend compte d'un nouvel envoi du P. Delattre, de Carthage, comP.renant trois cents ex-voto en langue punique. L' une des inscriptions
que l'on y peut lire offre un intérét particulier: elle est divisée en deux registres,
en haut l'énoncé du vreu, en has son accomplissemenl Elle prouve done que
ces pierres ne sont pas des monuments funéraíres. Parmi les autres inscriptions
il faut signaler celle qui confirme la restitution proposée au n• i95 du Corptl8
inscriptionum semiticarum et celle qui mentionne le dieu Baal-Samajim, c'esta-dire « le dieu des cieux ». Jusqu'a présent ce nom n'avait élé rencontré qu'en
Phénicie,

-Séances du 20 et du f!7 aoút. M. Halévy·continue la lecture de son mémoire
sur le chap. x de la Genese. Il montre que dans le récit sur la Tour de Babel
les Sémites seuls sont visés. Reprenant ensuite !'ensemble des considérations
qu'il a fait valoir, il montre qu'il est impossible de trouver pour le chap. x de la
Genese une époque de composition postérieure au vm• siecle avant J.-C. Celle
qui conviendrait le mieux aux tentatives d'union avec les peuples du Nord dont
le chap. x porte les traces, ce serait l'époque de Saloman. - M. Opperl n'est
pas de !'avis de M. Halévy. D'une fa~n générale, il penseque l'on ne doit pas
i) Nous nous hornons [a signaler les articles :ou les communications qui
concernent l'histoire des religions.

tructi® publique pres la résidence franl)aise de Tunis et directeur du servicc
beylical des antiquités et des arts, fournit a l'Acadérnie les délails les plus intérr.ssants sur les excellentes mesures prises sous sa direction pour la protection
des monuments et des ruines en Tunisie. - Dans cette méme séance, M. Clermont-Ganneau propose la lecture suivante d'une inscription grecque trouvée aux
environs dt&gt; Damas : « Pour le salut de l'empereur Trajan, fils de Nerva Auguste, Augusta, Germanique, Dacique: Mennéas, 61s de Bééliab, filsde Bééliah,
pere de Néteiros qui a été divinisé da.ns la chaudiere a l'aide de laquelle on
accomplit les cérémonies, surveillant de tous les travaux d'ici, a élevé et dédié
~e monument, par piété, a la déesse Leucotbéa. » La copie de l'inscription
transmise a M. Clermont-Ganneau porte apres le mol Néteiros : Toü ixrco8ew8tno;
iv T&lt;j&gt; &gt;.lEli-¡'&lt;1. Le savant épigraphiste traduit ce mol par : chaudiere, ce qui ferait
supposer qu'il J avait eu sacrifice huma.in. Jusqa'a plus ample information il est
impossible de rien affirmer.
- Séance du 1•• octobre. M. Gaston Boissier fait une communication sur le poete
Commodien. II observe que cet évéque, quoique Iettré, s'est serví du latin vulgaire, tandis que Juventus et Prudence, ses snccesseurs en poésie chrélienne,
font usage du Iatin le plus pur. Commodien agit ainsi probablement pour avoir
plus facilement acces aupres du peuple. - M. Désiré Charnay présente une
pbotograpbie de la porte d'entrée du palais des Nonnes, a Uxmal, dans le Yucatan.
-Séance du 15 octobre. M. Maspéro dépose sur lebureau de l'Académie l'édition du « Livre des Morts », publiée par M. Naville selon le vreu du Coogres
des orientalisles de Londres. Une commission formée de MM. Bircb, Cha.has,
Maspéro et Naville avait été nommée pour recueillir toutes les variantes de cet
important document. Cette commission confü1 le travail a M. Naville. Pour ne
pas se heurter a d'insurmontables difficultés d'exécution matérielle, celui-ci a·du
se contenter de recueillir et de collationner les variantes des monuments du second empire thébain, de la 18• a la 25• dynastie,
II. Académie de médecine. -· Séance du 7 septembre A l'occasion de
)'examen mérliral de la célebre crirninelle Euphrasie Mercier, M. Ball lit un mó

�265

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES

ET DES TRAVAUX DES socmTf:S SAVANTES

moire sur la Responsabilité partielle des aliénés, dans lequel il montre que la
folie religieuse peut fort bien s'accorder avec une grande perspicacité d'esprit
et de remarquables aptitudes pour les affaires. D'apres le savant aliéniste, un
grand nombre d'esprits supérieurs qui ont marqué dans l'histoire de l'humanité
étaient des hallucinés et des fous. A ses yeux Newton, Luther, Pascal, Aug.
Comte étaient des aliénés indiscutables. Les grands saints, les grands hommes
et les grands criminels se rangent au point de vue mental dans une meme
catégorie.
III. Journal Asiatique. - Mai-juin : Senart. Étude sur les inscriptions
de Piyadasi (voir le n• suivant). = luillet-aout : t. Clermont-Ganneau. Mané,
Thécel, Phares et le festin de Balthasar. - 2 . 1. Darmesteter. Une page zende
inédite (sur les mariages mixtes).
tIV. Revue historique. - Septembre-octolire: i. A. Stern. Bulletin des
publications allemandes relatives a l'histoire de la Réforme. - 2. Samuel Bet'ger. Compte.rendu critique des récents travaux sur !'origine vaudoise des anciennes traductions allemandes de la Bible.
V. Revue critique d'histoire et de littérature. - 18 octobre: Eug.
Mimt~. La bibliotheque du Vatican sous les papes Nicolas V el Calixte Ill.
VI. Bulletin critique. = 1•• octob1·e : L. Duchesne. Discussion remarquable du livre de M. Ad. Harnack : « Die Quellen der sogenannten apostolischen Kirchenordnung. »
VII. Revue archéologique. - luillet-aout : Paul Monceau:x. La grolle
du dieuBacax au Djebel-Tafa.
·
VIII. Revue des Questions historiques. - 1•r juillet : i. D. Fraru¡ois
Chama1·d. Les lettres et les registres des papes. - 2. Le baron Kervyn de Lettenhove. La Ligue et les papes. = 1•• octobre: i. L'abbé O. Delarc. Le pontifical
de Nicolas II (1059-t061). - 2. L'abbé C. Douais. Une histoire des attaques
contre les livres saints. - 3. Léon Lecestre. La regle du Temple. - 4. Denis
d'Aussy. La faction du creur navré, épisode des guerres de religion (1573).

l'llle-et-Vilaine. - 2. E. Fagnan. La fleche de Nemrod. - 3. 1. Tuchmann.
L'animisme de la mer. - 4. H. Gaidoz. Prieres enfantines et juvéniles, =
Octobre : 1. S. B. Un sermon sur la superstition. - 2. E. Ernault. Prieres .
populaires de la Basse-Bretagne. - 3. H. G. Ohlations a la mer et présages.
XII. Revue des traditions. populaires. - luin: A. Certeux. Adem el
Haoua, tradition arabe. - 2. F. Fertiault. Coutumes et superstitions . de la
Bourgogne.= luillet: Ch. Ploúc. La mythologie d'Andrew Lang. = Septembreoctobre : t. Superstitions chinoises.- 2. Renri Carnoy. Les divinités inférieures.

26.t

IX. Mélanges d'archéologie etd'histoire. - VI. I et2 :1.Ch. Poisnel.
Un concile apocryphe du pape saint Sylvestre. - 2. Albert Martin. Les cavaliers et les processions dans les fetes alhéniennes. - 3. J.-H. Albanes. La
Chronique de Saint-Víctor de Marseille (voir n• suivant). - 4. Edoua1·d Cuq.
De la nature des crimes imputés aux chrétiens d'apres Tacite. - 5. Paul Fabre.
Les vies des papes dans les manuscrits du Liber Censuum. = VI. 3 et 4 :
i. Diehl. Le monasteredeSaint-Nicolas diCasole, presd'Otrante. -2. Le Blant.
De quelques sujets représentés sur les lampes en terre cuite _de l' époque chrétienne. - 3. Duchesne. Un mot sur le Líber pontificalis.
·
X. Bibliotheque de l'Ecole des Chartes. - 1886. Nº 3: 1. lh. de
Grandmaison. Fragments de charles du x• siecle provenant de Saint-J ulien, de
Tours. - 2. A. Paradis. Inscriptions chrétiennes du Vivarais.
XI. Méluaine. - Septembre : t. Ad. Orain. Croyances et superstitions de

XIII. BulletiD de correapondance africaine. - lV. 3 et 4: R. Basset.
Les manuscrits arabes des bibliotheques des zaoui'as de Afn-Madhi et de Temacin, de Ouargla et de Adjadja.
XIV. Revue d'ethnographie. - V. 3: Grandidier. Des riles funéraires
chez les Malgaches.
XV. Revue philosophique. - Octobre: L. Carrau, La philosophie religieuse de Berkeley.
XVI. Critique philosophique. - Juillet ; L. Ménard. La transformation des croyances dans le monde hellénique.
•
XVII. Revue des Langues romanes. - Avril : Vie de saint Hermentaire.
XVIII. ReTue des études juives. - luillet-septembre : i. 1. Halévy.
Recherches bibliques. Le chap. x de la Genese. - 2. Friedlamder. Les pharisiens et les gens du peuple. - 3. David Kaufmann. Etudes d'archéologie juive.
-4. Elie Scheid. Joselmann de Rosheim.- 5. Isaac Bloch. Les juifs d'Oran. 6. A. Cahen, Le rabbinat de Metz (fin). - 7. Schwartzfeld. Deux épisodes de
l'histoire des J uifs roumains.
XIX. Revue des Deux Mondes. - / •• septemb1·e: Emile Gebhart. Une
renaissance religieuse au moyen Age. L'apostolat de saint Frant;ois d'Assise.
XX. Revue politique et littéraire. - 16 octobre: A.roede Barine. Les
livres sacrés de la Chine. Le Li-Ki.
XXI. La Controverse et le Contemporain. - luillet : i. Ricard.
L'abbé Maury avant 1789; le clergé frant;ais dans la deuxiéme moitié du
XV1116 siecle (voir les n•• suivants). - 2. F. Robiou. Une double question de
chronologie égyptienne. - 3, C.-H. Robert. La. cbronologie et les généalogies
de la Bible. - 4. Van den Gheyn. La science des religions. - 5. Paul Allard.
La persécution de Valérien (voir le n• suivant), = Aoút : La croix chez les
Qhinois. = Septembre : P, 1. Brucker, Quelques éclaircissements ·sur la chronologie biblique.
XXII. Révoluuon fran~aiae. - .Aoút : Louis Farges. La question juive
il y a cent ans (voir septembre).
XXIII. Vie chréuenue. - Octobre : i. Ch. Dárdier. La France protestante en i7i7. - 2. L,-A. Gervais. L'activité sociale du protestantisme
fran&lt;¡ais.

�DÉPOUTLLEMENT DES PÉRIODIQUES
266
xxrv. Revue chrétlenne. - Juillet: Raoul AUier. La chanson hugue-

=

=

note au xv1• siecle. A.out : E. Stcipfer. La µiort de saint Paul.
Septembre:
La caverne de Macpélab (du méme).
Octobre: E. &lt;U Pressensé. Le paga-

=

nisme hellénique.

XXV. Bulleün de la Société de l'Histoire du protestantisme
fran~ais. -Aoüt: 1. J. Roman. Récil inédit des massacres de la Saint-Barth~lemy il. Toulouse- - 2. Ch. Read. Daniel Chamier (voir le nº suiv.). = Septembre : N. Weiss. Deux martyres parisienne~. Radegonde et Claude Foucaut.
Octobre : Le prédicant Chapel et le jubilé de la révocation en 1735 (du

=

méme).

XXVI. Revue de Belgique. - Aoút: i. Goblet d'Alviella. La derni~re
floraison du paganisme antique. - 2. A. Gittée. La théorie anthropologique en
mythologie.
Octobre : Les traditions populaires du grand-duché de Luxem-

=

bourg (du méme).

XXVII. Academy. - 31 juillet : f. A. W. Henry Jones. Abungarion folktale. - 2. Roden Noel. Jacob Boehme (résumé du systeme mystique de J. B.
d'apres le livre de l'évéque danois Martensen).
7 aout: i. Karl Pearson. German translalions of the Bible before Luther ( discussion des travaux de
MM. Haupt et Jostes sur les relations entre les traductions vaudoises et les premieres traductions alleman,des). - ~- J. Burgess. The Pigeon or Black-Peak
monastery of Fa-Hi~n and Hiwen Thsang. - 3. Terrien de la Couperie. Babylonia and China (voir notre Chronique).
14 aout : Whitley Stokes. Merugud
Uilix Maicc Leirtis, the Irish Odyssey. 21 aoitt: A . Lang. Primitive marriage
in Bengal.
4 septembre : The veneration offoot prints (voir les n°• suivants).
9 octobre: J. Burgess. The PO.rvasaila Sanghtrtma identified with the AmrA-

=

=

=

=

=

vati Stupa..

XXVIII. Athenmum. 31 juillet : T. S. Jftt'ir. Ecclesiologica.l notes on
some of the islands .o1 Scotland.
28 aout : Thomas Tylor. Tbe semitism of
the Hittites.
25 septembre : A. Neu.bauer. The moabite stone and Arel

=

=

(cfr. l'art. de M. Sayce dans lenº du 9.octobre).
XXIX Nineteenth Centu17. - Septembt·e : 1. Devendra N. Das. The
Hindu widow. - ~- S. G. Mivart. A visiL to sorne auslrian monasteries. 3. A.ndrew Lang. Egyptian divine myths.
XXX. Du.blin R6view. - Juillet : De Harlez. The first chinese philosopher or the..system of J..aotze.

XXXI. Expositoi:- -Aoitt: i. Fr. Delitzsch. Dancing and Pentateuch
crilicism in correlation (critique des travaux de M, Wellhausen). - 2. A . F.
Kirckpatrick. The revised version. - 3. !,farcus Dodd. The book of Zechariah
( voir le n• suiv.). - 4. B. B. Warfield. The prophecies of S. Paul.
Septembre : i. Godet, The first indications of gnosticism in Asia Minor. 2. K. Wessely. On the spread of Jewish christian religious ideas among

=

Lhe Egyptians.

ET DES TRAVA.UX DES SOCIÉJ'ts SAVANTES

267

Quarterly Review. - Octobre.• The or1gm
· · o r th e pri·
·XXXII.
·
th London
dº
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connexion,
2.
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e gnoshcs. - 4. The works oí principal Tulloch.
XX~II. ~iatic Quarterly Review. - Octobre :. i.

w. w. Hunter

The. .Hmdu . cb1ld widow. - 2 ' E º G• Punchard • Sºkb
1 S and SIºkbºISID, - 3. J.•
E dkins.
, James
,
Hutton
.
dChmese schools oí thought in tbe age •of Menci·us · _ ...
I nd1 un er the mahommedans.
•
X~~IV. Journal of the aáiatic society of Bengal. - I Vol LV I .
1. ?livie,·. Sorne copper coi~s: ~f Akbar found in the Kangra distri~t. ~ 2.
RdJ Shydma.l_
~he anliqmty, authenticity and genuineness of the epic
called th~ Pr1tb1 Ri1J Rtst and commonly ascribed to Chand Bardai. - 3 (du
meme) Birthday of the emperor Jalaluddin Mubammad Akbar.
.
XXXV. Indlan Antiquary. - Ju.illet : 1. J. J. Fleet. Epoch of the Gupta
era. :-- ~- ~he_ Mand~sor-inscription of Kumaragupta. _ 3. E. Hultzsch.
Gwahor,
mscripbon oí V1krama-Samvat• H6t · _ 4• F• K"te lhorn. Noles on the
M
h
ª abh~shya. Ao~t : 1. Murray-Aynsley. Asialic symbolism (voir sept. ). _
2.
. Folk-lore m western India · - 3· K ie
· lhorn. Noles on tbe Mahabh Wadia
h
as ya (4• art.). - 4. Elliot. A further notice oí the ancient buddhi5 t 5 t
ture at Negapatam •
. b.I e •. 1• J • J. IFleet. History
.
rucep t~m
and date of Mihira
Kula. - · 2. (du m~me) Two Mandasor inscriptioos of Yasodharman. _
3. Rehatsek. Last years oí shah Sbuja'a. -4. W. Elliot. Ancient Maratha tenures
XXXVI. Orienia:list. Il. 7 et 8 : 1. R. S. Copleston. Translation of th~
Jatakas. - 2. N. Visuvanathapitl&lt;ii Mudaliyar. Tamil folklore· singhalese
folklore. - 3. S. J. Goonetilleke. Singhalese folklore.
'
XXXVI_I. Archaeological Journal, - Nº t70. Bent. The survival of
mythology m the greek islands.

ª

Ka~

n'!3.

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XXX".'III. Ameri~an Journal of philology. - VII. 1 : i. Whitney.
2. Harris. Fragments of J 1-

The Upamshads and the1r latest translation. Martyr.

us 1n

XXXIX. Zeitschrift der deutschen morgenlmndisch G u
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X L 2
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en ese s•• • : • E. Hultzsch. Berichtigungen und Nachtra··ge d
Am • ti I h ·r
zu en
. arava nsc ri ten. - 2. P. von Bradke. Beitriige zur altindischen Relig1ons-und Sprachgeschichte.

·

XL. Sit~ungs~eri~hte der k. Akad. der Wissenschaften zu
Wi~n (Philos.-historische Klasse, CXI. 2) : 1. Pfi,zmaie,• D p h

Jesa1as g --nr- dº h
• er rop et
ro ~n isc • - 2• (du méme). Chinesische Begründungen der Taolehre.
XLI. Philologus. - XLV. 3 : 1. Joh. Schmidt. Ueber die Grabschrift
des Augustus. - 2. Au17. Mommsen. Reformen der romischen Kalenders in
den J~hren 45 und 8 v. c. - 3 . Soltau. Roms Gründungslag in Sage und
Geschichte. - 4. Gilbert. Der Tempel der Magna mater in Rom
XLII. Deutsche Revue. - Octobre G. B.ohlfs. Moh~med und die
mohammedaniscbe Religion.

f

�ET DES Tll.lV.lUX. DES SOCltTÉS 5.lVA.NTES

269

DÉPOUILLEME.'&lt;T DES PiRIODlQUES

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XLIII. A.rchiv fiir slavische Philologle. - IX. 3 : Nthring. Die dramatisierte Geschichte Josepbs. - 2. Mikulicic et Jagic. Katharinenlegende in

ments und die Dilrerenz von kanonischen und extrakanonischen Büc!iern nach
Josephus und Talmud.
2. Theodor. Die Midraschim zum Pentateuch und der
dreijiihrige pal~slinensiscbe Cyclus. - 3. Schreiner. Zar Charakteristik R. Samuel
b. Chofms und R. Hais.
N• 8 ·• Graet:r;. Di·e Stellung der klemas1a· ·
.
t1scben Juden unter der Romerherrschaft.
LV. Z~itschrl!t für aigyptische Sprache. - N• t et 2: t. Brugsch.
Mytholo~1ca. - 2. (du méme). Der Apiskreis aus den Zeiten der Pt.olemaier. _
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Alem. bellunesi e cadorine. - 2. Pires. Superst·u;oes
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y ·
similia.
·
· uenen. en-

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altkroatischer Fassung.

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Die romische Aeneassage von Naevius bis Vergilius.
XLV. Historisches J'ahrbuch. - VII. 3: i. Duhr. Reíormbestrebungen
des Cardinals Otto Truchs11ss von Waldburg. - 2. Schwar:r;. Romiacbe Beitriige zu Jos. Groppers Leben und Wirken. - 3. Silbernagel. Wilbelm■ von
Ockam Ansichten ueber Kirche uod Stat.

X.LVI. Riator!ache Zeitachrift. -

LVJ. 3 : Fr. Vogel. Cblodwig's

Siegueber die Alamaonen und seioe Taufe.

XLVII. Archiv ttir materreichische Gesohichte. - LVIII, i :
1. Tadru. Cancellaria Johannis Noviforensis, episcopi Olumucensia (i36'-i380).
- 2. Brieíe und Urkuoden des Olmützer Biscboís Johann von Neumarkt.
XLVIll. Theologisohe Studien. - VII. 3: t. Umfrid. Die LehreJesu
vom Lohn nach den Synoptikern. - 2. Kittel. Die Herkunft der Hebraeer nach
dem alteo Teslament,

XLIX. Theologiaohe Quartalaohrift. - LVIII. 3 : i. FunA. Die
Catechumenatsklassen und Busstationen im christlicben Altertum. -2. F!reclmer,
Ueber die Hypolhese Steinthals, dass Simson ein Sonnenheros sei.
L. Zeltaohrift flir wi11enschaftllche Theologle. - XXIX. 4 :
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Lechner und Harnack. - 2. Thenn. Vitm omnium XIII apostolorum, item XIII
Patrum apostolicorum. - 3. A. Hilgenfeld.. Die Gemeindeordnung der Hirtenbriefe des Paulus. - 4, Nreldechen. Tertullian und S. Paul.
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•

�LA RELIGION ET LE THÉATRE EN PERSE

La littérature et la religion sont liées par d' étroits rapports.
Plusieurs fois, il est vrai, leurs relations n'ont pas été celles
de l'amilié, témoin le dix-huitieme siecle, ou la fraternité ne
fut pas de mise entre elles. Mais comme notre siecle, a ses
déhuts, s'est empressé de désavouer cette haine fratricide 1
Chateaubriand, esprit sceptique et qui ne croyait guere qu'en
lui-meme, Mme de Stael, tout imbue des príncipes du dixhuitieme siecle et qui n'était ríen moins que mystique, se
chargent de ramener la littérature vers la religion, et la religion vers la littérature. Ces deux grands écrivains rappellent
a 1eurs contemporains, au nom du catholicisme et du protestantisme, que le divorce n'ajamais été prononcé qu'a regret
entre littérature et religion, qu'il a été le pire des divorces
et, qu'en fin de compte, on a dti renouer les liens brisés. ll
n'y a pas de grande littérature sans vertu et sans religion :
c'est Mme de Stael qui nous le dit, et elle va jusqu'a déclarer que la littérature moderne l' emportera sur celle de l'antiquité, parce qu'elle est chrétienne. La littérature grandit au
souffle de la religion ; la religion elle-meme multiplie ses
forces, sous l'égide des lettres : c'est Chateaubriand qui nous
le fait sentir el il travaille, par ses écrits, a ressusciter ,le
calholicisme. Et c'est ainsi que le romantisme, cette révolution littéraire si originale, si puissante, si féconde, est né a
la faveur d'un rapprochement prévu, inévitahle, parce qu'il
i9

�1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS
278
était conforme aux lois de l'histoire et de la pensée humaine,
entre la religion et la littérature.
L'histoire littéraire et religieuse de la Perse contemporaine corrobore d'une maniere absolue ces affirmations. Cetle
histoire, dans sa phase islamique, n'est meme que l'illustration de la these que nous avons posée. Dans aucun pays, en
effet, la vie nationale, qui semanifeste dans tousles domaines,
et dans celui des lettres en particulier, n'a été et n'est plus
fusionnée avec la vie religieuse que dans la patrie des Perses.
Schiite est le synonyme de Perse ; parler de l'un, e' est parler
de l'autre; on est musulman schiite, parce qu'on est Perse,
on est Perse, parce qu' on est schiite ; vous ne pouvez sortir
de ce dilemme, par la raison qu'il résume l'histoire de la
Perse, depuis sa conversion a l'Islamisme.
Lorsque la Perse se courba sous la loi du prophete, elle
retrouva comme un semblant d'indépendance dans le schisme
auquel elle ne tarda pas de se rattacher. Le schiisme ne s' écarte pas réellement de l'orthodoxie musulmane: la dogmatique, le rituel sont, apeu de chose pres, les memes dans ~es
deux camps. La seule différence essentielle porte sur un point
de politique religieuse. D'apres les schiites, Ali aurait dft succéder a Mahomet; cousin, gendre et premier converti du
prophete, tout le désignait pour ce role éminent. 11 fut évincé
de la succession directe, et ce ne fut qu'apres qu'Abou-bekr,
Ornar et Othman eurent occupé le califat, qu'il y fut porté
lui-meme, pour bientót y succomber sous les coups d'un
assassin. Quant a ses descendants, héritiers légitimes de la
couronne et de la tiare musulmanes, ils furent dépouillés eux
aussi au profit d'usurpateurs; telle est du moins la conviction
des schiites. Les Perses, vaincus et écrasés par les Arabes,
ont pris fait et cause, dans leur schisme, pour les Alides persécutés et martyrisés. Leur religion a done une couleur politique et nationale des plus vives : c'estla confusion de l'ordre
civil et de l'ordre religieux.
Le meme phénomene s'observe dansleur littérature. C'est
al'islamisme, en effet, qu' est dli, dans notre siecle, son renou-

279
vellement, révolution littéraire qui touche de bien plus pres
au domaine religieux que le romantisme auquel nous le comparions. Celte révolution s'est accomplie sur la scene tragique; c'est le drame qui, en Perse comme en France a été
'
'
au dix-n_euvieme siecle, l' expression vivante des aspirations
enthousiastes a un nouvel idéal littéraire.
Il est regrettable qu'un sujet-si riche, d'un si haut intéret,
et qui touche de si pres aux plus grands problemes de la religion, de la littérature et de la politique orientales n'ait suscité
.
'
Ju~qu'~ présent qu'un petit nombre d'investigations. On pourrait c1ter les noms de dix ou douze écrivains qui s'en sont
occupés, la plupart indirectement ou incidemment. En fait, il
n'y a guere que MM. Chodzko et de Gobineau, tous deux
savants franoais, nous nous plaisons a le dire, qui se soient
livrés a une étude véritable du théa.tre persan. Nous serions
he_ureux si les quelques pages, que nous lui consacrons, pouvaient engager quelque orientaliste, plus compétent que nous
en ces matieres et disposant de plus de loisirs, a creuser ce
sujet si peu connu et a en découvrir les horizons étendus et
les beautés ignorées.
LA RELIGION ET LE THÉATRE EN PERSE

....*
~i, dans le théatre persan, la farce est ancienne, la tragédie,
qm seule doit attirer nolre atten1ion au point de vue religieux, y est au contraire une création nouvelle. Elle est née
au début du siecle, en effet , et, comme cette naissance s'est
effectuée en quelque sorte sous nos yeux, comme nos contemporains schittes en ont été les témoins, nous pouvons
facilement observer les premiers pas qu' elle fit, en quittant
son berceau. Ses origines sont analogues.a celles qu'eut le
théAlre, soit dans l'antiquité grecque, soit en France au
moyen a.ge, je veux dire qu'elles furent religieuses.
La tragédie, chezles Grecs, s'était formée au sein des riles
accomplis en l'honneur de Dionysos. Dans les louanges du

�280

REVUE DE L'RlSTOlRE DES RELIGI0:-1S

dieu, célébrées par des chceurs parlant tour a tour, on avait
peu a peu intercalé des récits, ou élaient rappelées les aventures de la divinité, et qui furent débités, avec le temps, par
un nombre de plus en plus grand de personnes, c'est-a-dire
d'acleurs. La scene se détacha done de l'aulel meme. Née au
milieu des cérémonies religieuses, par suite faisant partie du
culte public, la tragédie se consacra tout entiere a l'histoire
des dieux, puis a celle des hommes qui étaient entrés en rapports avec la divinité. L'bomme, en face de la puissance
divine, puissance parfois prolectrice, mais souvent ennemie,
sujet grandiose et saisissant, sujet humain et surhumain, qui
éleva l'art tragique des Eschyle, des Sophocle, des Euripide
meme, a des hauleurs, dont le cbemin n'a point encore été
retrouvé 1
Le thM.tre du moyen a.ge, bien que sorti des entrailles de
la religion, est loin d' offrir les memes analogies avec la scene
persane. En effet, si le thM.tre, en Grece, ne futqu'une sorte
d'évolution du culle, au moyen a.ge, il dut sa naissance au
fait que les riles de l'Église, par suite de la grossierelé des
masses et de leur manque absolu de culture, devinrent de
plus en plus un spectacle : le thMtre naquit du développement du faste, de la pompe, du luxe, de l'amour de la représentation dans le culle. On se mil a représenlet· Noel, la
crecbe du Christ, a fMer l'a.ne qui avait entendu les premiers
vagissements du divin mattre et porté Jésus lors de son entrée
a Jérusalem; enfin, aun• siecle, Hroswitha écrivit de courtes
pieces, comme la Conversion de Gallicanus, modestes précurseurs des mysteres des siecles suivanls.
En Perse, il en a été comme en Grece. Les cérémonies
funebres, par lesquelles on célebre chaque année, depuis des
siecles, pendant les fMes du l\foharrem, le martyre de la
famille d'Ali, ces cérémonies, qui sont un véritable culte a
l'adresse des héros de la nation et de la religion, renfermaient
les germes du thM.tre persan. Si le papillon a tardé si longtemps arompre les parois du cocon qui l'emprisonnait, s'il a
fallu que le soleil de nolre siecle se levAt a l'horizon pour

LA RELIGIO:'i ET LE THÉ!TRE E'i PERSE

déterminer cette métamor h
.
28i
au réveil relioieux do t pp ose, 11 faut sans doute l'altribuer
'
n 1a erse co0 t
·
speclacle. Ce0 siecle e re t
.
emporame nous ofl're le
.
' n eue , qm marque la dé hé
·
de la Perse ét bl"t
e anee polit 1que
. .
' a • en meme tem
1
rehgieux et littéraire. tandis u'e
. ps son re evement
nouveau, elle assiste a '¡,é l . q d' lle maugure un théAlre
veux parler du Babvsme. cB~:~n 'une réf~rme .r~ligieuse, je
ces deux événemen.ls im
t ?u aucun hen VIs1ble ne relie
point par une vulgaire cJ:~i::n~ il e~t évidcnt que ce n'est
littérature et en religi·o
d e qu Il Y a eu révolution en
.
n par ela la me e .
plateau 1ranien; e' est le roble
, r aspienne, sur le
du lhéAtre persan patvie!dr ·t me
une étude approfondie
Les cantiques chantés en ~~hpeu -Mre, a ~ésoudre.
pendant les dix premiers ·o ondneur d Ah et de sa famille,
début de notre siecle le/ u~s u_ Moharrem, tel était, au
ma~ique, d'ou la tragédie
v1_erge de ~oute action draava1t déja diminué le nomb d sorhr. Peu d années apres, on
les récits du martyre d
~e ~~ cantiques, pour intercaler
1
comparattre ces mart e a a_m1 e ~u Prophete. Puis on fit
yrs, qm vena1enl rae t
on er eux-mémes
1eurs souffrances · D&gt;-os 1ors 1es acteu
'
·
scene : de ces récits dra t·
rs s empara1ent de la
'
ma iques au drame •
·1 ,
qu un pas, qui a été franchi L d
meme J n y avait
culte, ou plutót, tout en tir~nt d r~me, ~n.fin, s'est séparé du
sa chaleur, il a commencé a . e . a rehg1on sa substance et
Changez les noms les t
v1vrle m?épendammenl du culte.
,
emps et es lieu • • 1
nous avons sous les yeux c'est d n· x . e est_ a Grece que
'
e 10nysos qu'il s'agit.

(u

:~:~t°'

•

••

La tragédie persane est I' ex ress.
.
religieux des schiites.
p
ion parfa1te du sentiment
C'est a la religion et a l'histoir
qu'elle emprunte exclusiveme t e
tragiques qui constiluent 1 n _ses
Mahomet, celle de Fatima: camere
' sa fille,

..
re~1gieuse de la Perse
SUJets. Les événements
des Alides, la I!lOrt de
etc., et les divers inci-

�LA RELIGION ET LE TBÉATRE E'.'i PERSE

282

REVUE DE L'HISTOffiE DES RELIGJONS

dents, importants ou futiles, qui se rattachent a ces faits mémorables, voila le fonds méme du théAtre persan, la matiere
dramatique par excellence des auteurs modernes de la Perse.
Pris dans son ensemble, le répertoire persan est comme une
gigantesque polylogie; qu' on me pardonne ce néologisme : le
mot de trilogie, que nous appliquons a quelques drames
exceptionnels, les Niebelungen par exemple, ne saurait
désigner !'ensemble des ta':.iah.
C' est bien, en effet, une suite que forme cette série de
tragédies qui se rattachent les unes aux autres, et qui vont
crescendodu premier au dixieme jour du Moharrem, lorsqu'on
les représente dans leur enchatnement logique et naturel.
Qu'on en juge par le recueil que sir Lewis s'est procuré. La
premiere scene ou le premier drame nous fait assister a l'histoire de Joseph et de ses freres : les dangers que court Joseph
dans la citerne desséchée ne sont qu'une préfiguration du
martyre que subira Houssein dans le désert de Kerbéla. C'est
une facon de préparer le public aux ta'ziah de plus en plus
émouvants, qui vont se dérouler sous ses yeux. Nous sommes
témoins, dans les drames suivants, d'incidents secondaires
de l'histoire sacrée des schiites : la mort d'Ibrabim, fils de
Mahomet, c'est-a-dire le premier deuil qui frappe la famille
du prophete; puis l'offre généreuse d'Ali, qui veut sacrifier
sa vie pour arracher un malheureux aux ílammes de l'enfer.
Le public sait, par la, que les Alides racheteront de leur sang
les péchés de l'humanité. Viennent ensuite la mort du Prophete, l'usurpation d' Abou-bekr, la mort de Fatimab, etc.,
autant d'événements qui nous présagent les malheurs épouvantables qui vont fondre sur les Alides et sur la Perse.
Nous voyons ensuite le martyre de Hassan; la douleur devient
de plus en plus intense parmi les assistants : ils pressentent
le martyre prochain de Houssein. Dans les ta'ziah qui succedent a ces scenes déja si dramatiques, l'auteur ou les
auteurs mesurent habilement la dose d'émotion douloureuse
qu'ils administrent a leurs auditeurs ; ils leur détaillen t
quartiers par quartiers, morceaux par morceaux, fragments

283

par fragments, l'hisloire si courte de Iloussein. Enfin on étale
sous nos yeux le marlyre du héros national. Parvenus au
paroxysme de la douleur religieuse, les auteurs y maintiennent les spectateurs, en leur montrant le camp de Kerbéla
apres la mort de Houssein, le transporta Damas des survivants
de sa malheureuse famille; puis, pour couronner, a la gloire
des Alides, du schiisme et de la Perse, cet édifice de lamentations et de déchirements, on joue le martyre d'un ambassadeur européen qui embrasse le schiisme a la cour méme de
Yézid, et la conversion d'une dame cbrélienne a la foi musulmane. Le dernier acte de cet interminable drame nous
transporte au jour de la résurrection : Jacob, Joseph,
Abraham, David, Salomon, Noé, Mahomet, Ali, Fatimah,
Hassan, Houssein, etc., reviennent a la vie. Tandis que les
patriarches et les rois d'Jsrael ne songent qu'a leur propre
salut, l\fahomet et ses descendants intercedent pour les
pécheurs qui, sauvés par le sang répandu a Kerbéla, entrent
en paradis. Le schiisme est done la seule vraie religion.
Dans la tragédie persane, le dogme l' emporte de beaucoup
sur l'action, dont le róle est le plus souvent tres effacé. Le
répertoire tragique ne renferme que des pieces a ten dance ;
le caractere apologétique et national du théAtre persan
(n'oublions pas la confusion établie entre la patrie el la
religion) est un fait dont on ne saurait nier l'évidence.
C'est pour cela que les auteurs persans ont si souvent
recours au merveilleux, aux apparitions d'anges, de messagers divins ; on est plus d'une fois embarrassé pour déterminer si la scene se passe sur la terre ou dans le ciel. Fréquemment aussi les personnages appartiennent aux époques
les plus différentes de l'histoire ; si l'on ne croit pas a la
résurrection des morts, apres avoir entendu les ta'ziah, ce
n'est pas faute d'avoir vu des trépassés revenus a la vie.
Du moment que l'auteur se meut daos le domaine du
dogme, il serait surprenant qu'il n'en parcourt\t pas toute
l'étendue. Ce n'est done point a l'eschatologie seulement
qu'il fait des emprunts ; toutes les parties de la dogmatique

�284.

REVUI: DE L'HISTOIRE DES 1\ELIGIONS

lui prMeront leur concours. Il se platt en particulier a affirmer et a répéter que la mort du juste rachete les péchés du
peuple; cette idée revient a propos d'Ali, de Hassan, de
Houssein, de Mahomet, etc. ; il n'est pas une seule des
pieces du réperloire, dont j'ai pris connaissance, ou elle ne
soit développée. Le pardon se trouve en maint endroit exalté;
il fait meme le sujet d'une scene remarquable dans la
Mort de Mahomet, que M-. Chodzko a traduite. Dans la
meme scene, l'obéissance a la loi divine, le renoncement a
soi-meme, sont prechés au spectateur en termes émus.
L' entiere soumission a la volonté céleste, le sacrifice spontané des affections, de la vie pour la cause de Dieu, le martyre,
sont toujours représentés comme le devoir supreme de la
religion. Ces idées sont, en général, exprimées sous une forme
mystique, qui, parfois, rappelle le langage du quatrieme
Évangile. Ainsi, dans la Mort d'lbrahim, le fils de Mahomet annonce sa mort en ces termes : « Mon pere m'a
ordonné de me préparer pour un voyage. » L'auteur du
quatrieme Évangile place de meme ·dans la bouche du Christ
cesparoles: «Jem'envais vers celui qui m'aenvoyé, je m'en
vais vers le Pere; » formule mystique de la mort prochaine
de Jésus.
La forme meme du drame est empruntée a la religion. La
piece s' ouvre et se termine par des prieres ; une ou plusieurs
prédications précedent l'action dramalique. Il en était de
meme au moyen a.ge, ou les mysteres avaient souvent pour
prologue ou pour épilogue un sermon. Lorsque la piece
commence, le premier personnage qui prend la parole prononce une priere. Dans Joseph et ses Freres, par exemple,
Jacob parait sur la scene en s'écriant: « O cause de l'existence de toutes choses, tu es tout-puissant a sauver et a
secourir tes serviteurs, et la porte de ta miséricorde est
ouverte a tous ! Tu es le seul créateur de tóutes choses;
c'est Toi seul que nous adorons, Toi, le premier et le dernier,
Toi qui peux seul elre appelé l'Éternel, l'Immortel ! Tu es
seul capable de produire le jour et la nuit. Tu connais seul

285
les_secrets replis de lous les creurs, etc. ,&gt; Cela dit , la piece
commence ; quand la représentation est achevée, les acteurs
récitent une priere ou personne n'est oublié.
Le nom meme que porte le drame persan en précise encore
mieux, si cela était nécessaire, la tendance et le but. Le mol
ta'ziah, par lequel on le désigne, indique l'action de consoler
quelqu'un a l'occasion d'une mort, de luí adresser des compliments de condoléances. D'apres cette étymologie, la
tragédie persané est une lamentation (comme l'entendaient
les poetes hébreux), sur le martyre des Alides morts pour la
LA RELIGION ET LE THÉATRE EN PERSP.:

foi.

La confusion qui s'établit ainsi entre le théAtre et le culle,
nous explique pourquoi la saison théAtrale coincide avec le
temps des dévotions. Les drames persans peuvent, il est vrai,
étre joués a toutes les époques de l'année, mais c'est surtout
pendant le Moharrem qu'on procede a leur représenlalion.
C'est comme si la semaine sainte, chez nous, était consacrée
a la plus brillante représentation des meilleurs drames religieux. Cette confusionjustifie de méme la présencedecertains
ecclésiastiques sur la scene et le role que jouentles confréries
dans les représentations. Tels sont les Rouzeh-KhAn, prétendtrs descendants du prophete, chargés des prédications dans
les tek.vah , él les flagellants qui, a la mode des derviches
tourneurs, se frappent et se:martyrisent en l'honneur de Hassan et de Houssein, pendant le Moharrem.
Le drame enfin, daos son ensemble, nous apparatt comme
un acle religieux, comme une c_:euvre pie, M. de Gobineau a
· donné les détails les plus intéressants sur la valeur méritoire
que l'on attache au fait de payer une représentation de
ta'ziab, d'y assister, d'y contribuet- personnellement, etc.
Les acteurs ont le sentiment de l'importance religieuse des
roles qu'ils remplissent, et les spectateurs sont eux-meme si
pénétrés du meme sentiment qu'ils se laissent entratner a
des manifestations religieuses étranges, parfois meme a des
violences suscitées par le fanatisme. Quant aux auteurs, ils
ont, au plus haut degré , conscience du concours qu'ils

�REVUE DE L'IDSTOJRE DES RELIGJONS
286
apportent a la religion, et du sérieux, du zele et de l'humilité
que ce saint travail réclame. Un fait va mettre en évidence la
préoccupation religieuse qui ne cesse de les poursuivre.
Les auteurs des ta'ziah sont presque toujours inconnus;
aussi les directeurs de troupes en usent-ils fort librement a
l'égard de leurs reuvres. Nous avons eu l'occasion de lire
plusieurs tractations différentes des m~mes sujets; nous y avons
invariablement remarqué des tirades entieres, identiques dans
les diverses recensions : évidemment, une ou plusieurs
mains avaient passé par la, et fait usage, en toule liberté,
des ciseaux qui n'avaient respecté que les morceaux a effet.
Dans la précieuse collection de ta'ziah, que M. Chodzko a
vendue a la Bibliotheque nationale, et qu'il avait acquise du
directeur des représentations théa.trales a la cour du schah,
se trouvent sans doute plusieurs pieces écrites ou remaniées
par ce personnage, auteur dramatique lui-m~me ; mais il est
singulier que dans la capitale m~me, oil vivait cet auteur,
son nom ne fftt pas attaché a,tel ou tel ta'ziah, plus spécialement goftté du public. Lorsque sir Lewis, en 1862, voulut
•
se procurer le te.xte des principaux drames qu'on jouait alors
en Perse, c'esl [a la tradition orale qu'il dut les demander;
il entra en relation avec un ancien régisseur qui, assisté de
quelques-uns de ses collegues, réunit peú a peu et dicta a
des copistes les principales scenes que lui et ses amis reconstituaient par leurs souvenirs communs. Cette ignorance des
auteurs dramatiques, dans un pays ou tant de noms d'écrivains volent de bouche en bouche, ne laisse pas que de nous
surprendre. Sans doute, le peuple persan appartient a une
race particulierement douée pour la littérature et la poésie,
el cette facilité doit forcément donner naissance ades productions dont on ignore ou dont on oublie rapidemenl les
auteurs. Sans doule, les ta'ziah sont souvent le produit d'un
travail collectif. Mais je ne serais pas surpris qu'on considérM comme mériloire de garder l'anonyme pourdes reuvres
littéraires qui touchent de si pres a la religion.

LA RELIGION ET LE THÚTRE EN PERSE

287

Le théa.tre persan demeurera-t-il longtemps encore étroitement lié a la religion? C'esl ce qu'il est difficile de dire. 11
faudrait, en effet, que l'état religieux de la Perse subtt de
bien grandes modifications pour opérer ce divorce. Ce n'est
done que daos un avenir assez éloigné qu'on peut imaginer
c~ .détache~ent ~e la scene et :de l'autel. Cette séparation
d a11leurs n est pomt a souhaiter, En effet, c'est a son caractere religieux que le théa.tre persan doit son originalité et sa
grandeur.
Le théAtre en Grece n'était pas seulement une branche de
la liltérature ; l'histoire nationale, la patrie, avec ses
légendes et ses traditions, avec ses heures de gloire et de
do~leur (CEdipe, Ajax, Antigone, etc.), y paraissait tout
en~1ere, ~t c' était la religion qui en couronnait l'édifice.
Qu on rebse Eschyle etSophocle, pour se convaincre du rOle
du. sentiment religieux dans l'art dramatique grec; qu'on
rehse ces pages admirables ou le poete nous montre l'interven tion mystérieuse de ladivinité dans l'histoire de la nation
et 1.,º'!1 verra 4,~e ce n '~st pas seulement en Perse que l'idée'
rehgieuse ?t l 1dée nabonale se sont unies sur la scene, pour
donner naissance a des reuvres grandioses et saisissantes.
Le_ théa.tre fran&lt;¡ais au moyen a.ge aurait pu, peut- étre,
briller du méme éclat, s'il n'avait point rapidement dévié de
la route qui semblait comme tracée devant luí. Reposant sur
la foi des peuples, ayant pour héros le fondateur du chrislianisme , son histoire si douloureuse et si profondément
humaine,. so~ sublime martyre, il aurait pu, comme le
rema~qua1t V1llemain, donner naissance a la tragédie la plus
déchirante et la plus belle. Mais le poete
... cuí mens divinior atque os
Magna sonaturum...

le poete a manqué.

�288

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO'NS

LA RELIGION ET LE THtATRE EN PERSE

Le thMlre persan me paratt tenir le milieu entre les mysteres du moyen a.ge etl'art dramatique des Grecs. Tres supérieur aux premiers, de beaucoup inférieur au second, il a su
créer déja des beautés de l'ordre le plus élevé; qu'on relise
en particulier le « fragment de la Mort d' Abbas &gt;&gt; traduit par
Chodzko ; je ne connais pas de morceau d'un dramatisme
plus poignant; c'est une page admirable et digne de l'antiquité ou de Shakespeare.
Abbas, qui se sacrifie dans le vain espoir d'apporter un
peu d'eau de l'Euphrate aux malheureux enfermés dans le
camp de Kerbéla, revient mourant aupres d'eux, montrant les
tronQons de ses bras que les ennemis ont coupés, et il s'écrie,
ayant a peine conscience de lui-meme, de l'état ou il se
trouve, du monde ou il vit encore pour quelques instants :

Oiseau des bosquets du paradis, que chantes-tu?
Le fer d'un jérid a brisé tes ailes : qu'as-tu, cher convive assis au
banquet de nos malheurs, buvant de l'eau d'immortalilé dans la
coupe pleine de ton sang, qu'as-tu !
Abbas. - Quelle extase I Je viens de boira a la coupe du martyre:
quelles délices l J'ai cueilli une rose· fraiche dans le jardín de
l'obéissance : quelle fleur ! L'échanson de Kouser me présente un
callee. Je m'abreuve du nectar dans le cristal du bonheur : quel
breuvage ! J'entends une mélodie inou'ie aux oreilles des mortels :
quelle musique ! Toutes les promesses divines annoncées aux
hommes vont s'accomplir: quelle réalité 1
Roussein. - Ah ! mon frere, par l'ame du martyre de l'injustice,
tu comparaitras devant notre grand pere avec le visage rayonnant
de blancheur des innocents. Dessille tes yeux et reviens a toi.
Aurais-tu quelque testament a nous léguer? Dicte-le, car mes yeux
versent des pleurs de sang.
Abbas. - Voici ma derniere volonté, ó Imam des peuples. Ne
me conduis pas vivant dans la tente du harem. J'aurais honte de
regarder en face Sékina. J'en souffre beaucoup, tu le sais, ó conducteur du chemin du salut. Je lui ai promis de lui rapporter de
l'eau de l'Euphrate, pour désaltérer ses levres desséchées. Arrivé
devant la tente, Sékina viendrait me demander: Eh bien, mon
eau, ou est-elle? (Montrant les tron&lt;;ons de ses bras :) Regarde toimeme, mon frere: je n'ai point d'eau; je ne saurais que répondre
a ta petite malheureuse enfant. Mais il est temps, je m'en vais
rejoindre l'envoyé de Dieu, et je dis: je confesse qu'il n'y a pas de
Dieu autre qu'Allah ! » (U expire.)

- Viens, mon frere, recevoir dans tes bras mon cadavre
ensanglanté.
Houssein. -Mort et malheur I Ou es-tu? Fais-toientendre et que
je tombe victime, au timbre de celle voix chérie ... Ah I te voila
enfin. Le sang ruisselle a grosses gouttes de tes cheveux en
désordre. Éleve la voix, parle, mon frere, parle, lumiere de mes
yeux, modele des braves, objet d'amour de toute notre famille,
mon frere, mon Abbas 1
Abbas. - Qui es-tu! Tu sens l'odeur de mon frere. La douceur
d'ame de Houssein emmielle tes paroles. L'ivresse de l'amour du
martyre m'a ravi hors de moi-meme; ma perception ne sait plus
comprendre autre chose que les promesses divines que le destin
me répete tout bas a l'oreille.
Houssein. - Qu'es-tu done devenu, pour avoir oublié ton frere 1
Quelle extase absorbe tes facultés ! Regarde, c'est moi, ton Houssein, dont le dos plie et se brise sous le poids de l'affiiction que ton
état m'inspire. Mes entrames brulent du feu de tes blessures.
Abbas. - Dieu merci, je n'ai jamais été avare de l'ame quand il
s'agissait de secourir quelqu'un. Je. ne me suis jamais ménagé
pour prouver mon dévouement a notre· sainte cause. Aussi, c'est
au nom de Dieu que l'oiseau de mon existence saigne a présent,
percé par le glaive de haine. Mon creur est plein de douce joie, car
je n'ai pas été chiche de mon ame.

289

Houssein. -

Sans doute, le thMtre persan n'a pas dit son dernier mot :
bien des modifications pourront y etre apportées, bien des
perfectionnements introduits. ll ne s'en présente pas moins
a nous comme une reuvre du plus haut intérét, et dont l'importance dépasse le champ de la littérature.
La Perse, prise aujourd'hui entre les feux croisés de la
Russie et de l'Angleterre, o.ffre a nos yeux l'un des étals
d'amoindrissement et d'abaissement les plus has qu'on puisse
signaler daos le cours de salongue histoire. Se relevera-t-elle
de cette situation précaíre? Je l'ignore. Mais, si elle ·parvient

�290

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

.

a recon

uérir dans le monde un rang digne d~ son pass~, Je
~ pas surp r1·s qu'elle le dftt a la rénovallon de1· sa· htténe sera1s
rature par le drame, el a la revivification de sa re i_g10n p~r
le BAf&gt; sme. Apres tout, ce ne serait pas la prem1e~e fo1s
qu'un/ révolution religieuse et littéraire entratnera1t une
réforme sociale et politique.
Édouard l\foNTET.

VRITRA ET NAMOUTCHI
dans le Mahabharata.

I. -

Les adversaires d' lndra.

lndra, le chef des dieux de l'almosphere, le Jupiler-Tonnant des Aryens, a. surmonté un grand nombre d'adversaires .
.Mais il y a lieu de croire que la longue nomenclalure des
ennemis terrassés par sa vigueur présente plus de dénominations que d'individualités distinctes, et que le meme personnage se cache souvent sous plusieurs désignalions différenles. Cependant, si des noms divers sont parfois donnés a
un seul adversaire d'Indra, il peut arriver aussi, et probablement par l'effet de la meme cause, que plusieurs ennemis de
ce dieu soient confondus sous un nom identique. C'est sur
une particularité de ce dernier genre que nous désirons
appeler ici l'attention.
La confusion dont il s'agit se trouve dans le MahAbhArata.
C'est daos ce poeme célebre et unique que nous puisons les
éléments du présent travail. Les emprunts faits a d'autres
ouvrages postérieurs ou antérieurs n'auront pour objet que
de nous aider a expliquer les difficultés et les contradictions
du texte épique.
Le MahAbhAratacélebre danslndra le vainqueurde Vritra,
le vainqueur de Namoutchi, le vainqueur de (:ambara, le

�292

REVUE DE L'HlSTOlRE DES RELIGIONS

vainqueur de Bala. Ces quatre noms se rencontrent tres souvent . mais ils sont a peu pres les seuls que la grande épopée
indie~ne semble connattre ou du moins citer de préférenc~
pour faire ressorlir l'héro'isme d'Indra. ~ous croyons auss1
avoir remarqué que la fréquence propol'.honnelle de lamention de ces quatre noms correspond al' ordre daos lequel nous
les avons énumérés.
J'aurais bien aimé lire dans le MaM.bha.rata quelques
détails sur la lutte d'Indra avec ~ambara et Bala. Je n'~i pas
eu cette satisfaction. Je n'ose pas avancer que le récit des
victoires remportées sur ces deux adversaires ne s'y trouve
pas; je puis seulement dire que j~ ne l'ai pas rencontré. ~es
passages ou Jndra est appelé vamqueur de ~ambara, vamqueur de Bala, ne nous apprennent rien sur les incidents de
la lutte.
11 n'existe ama connaissance, dans le Mahabha.rata, que
deux récits 'des combats d'Indra, l'un, le plus bref, doit
s'appliquer a sa lulte contre Vritra, l'au~re, plus développé,
doit con cerner sa lulte contre Namoutch1 : seulement, daos
l'un comme dans l'autre, l'ennemi terrassé ne porte pas
d'autre nom que celui de Vritra, de sorte que l'on ~roit a~oir
deux récits de la défaite de Vritra, entre lesquels, 11 y a, a la
vérité, plusieurs traits communs, mais qui, a consi~érer l_a
maniere dont le vaincu périt, sonl absolument rnconc1liables, et portent ainsi la trace d'une évidente et indéniable
confusion. C'est cette confusion que nous allons mettre en
lumie.re, saos nous vanter de pouvoir l'expliquer entierement.
II. _ Premier récit du Mahdbharata. Lutte contre Vritra.
Le premier récit d'une lutte d'Indra se ttou;e da?s. le
Vana-Parva (du &lt;¡loka 8691 au &lt;¡loka 8729 . En v01c1 le
résumé :
i) Traduction de Faucbe, vol. 111, p. 458-62.

VRITRA ET NAMOUTCHI DANS LE MA.HABHARATA

293

Les Da.navas appelés Ka.lakeyas, commandés par Vritra
opprimaien~ les_ dieux ou Dévas dirigés par Indra. Désespé~
rant de la v1ct01re et meme du salut, les dieux vont trouver
Brahma. qui leur ordonne de se rendre aupres du Richi
Dadhttcha et de lui demander ses os pour en fabriquer
un foudre qui terrassera les Da.navas. L'ordre est exécuté ·
les dieux vont trouver le Richi qui, avec la plus aimable obli~
geance, ou, sil' on veut, avec le plus héro'ique dévo-0.ment,
sans meme attendre que la demande soit formulée abandonne immédiatement la vie et livre ses os a l'arm'ée des
dieux. Tvachtri s'empresse d'en fa&lt;¡onner un foudre dont il
arme la main d'lndra; et la lutte recommence.
Au bout d'une heure de combat, les dieux étaient en pleine
déroute ; Vrilra et les Da.navas triomphaient. Le moyen
suggéré par le grand dieu Brahma. s'était trouvé inefficace.
Devons-nous ajouter que Tvachtri s'était montré mauvais forgeron ou perfide auxiliaire? Nous ne le ferions qu'avec
réserve ; car l'insucces des Dévas, comme on va le voir
se_mble devoi; etre at!ribué plutót a lalacheté d'lndra qu'a l~
fa1blesse de 1 arme mise entre ses mains.
La situation était des plus critiques. lndra, tremblant,
désespéré, va trouver Na.rayana, autrement dit Vichnou et
implore son secours ; Vichnou promet de mettre sa f;rce
dans Indra. Celte manreuvre n'échappe pas a Vritra qui
pousse un cri terrible. Indra, épouvanté, lance sa foudre
et tue Vritra. Mais telle était sa frayeur, que, sans meme
s'apercevoir que son arme avait quilté sa main, sans attendre
l' effet du coup porté par lui d' une faoon presque inconsciente
il s'enfuit tremblant et. va s'enfoncer dans les eaux d'un la~
oil il se cache si bien que de longtemps on n'entend plus
parler de luí.
. Je ne dis rien de ce qui suivit la mort_de Vritra; la joie des
Dévas, le massacre des Da.navas et leur fui te sous les eaux de
lamer. Ces épisodes, qui m'entratneraient trop loin ne sont
.
'
pas de mon SUJet.
·
On aura remarqué le trait dominant de ce récit. 11 s'agit
20

�1

294.

REVUE DE L Il1STOIRE DES RELIGIONS

d'une lutte générale des bons génies contre les mau~ais. Le
chef des bons génies l'emporte, grAce au secours de V~chnou,
saos qui tout était perdu; c' est en tremblant q_ue le vamqueur
accomplit son exploit. L'honneur est enberement ~our
Vichnou, l'auxiliaire invisible et présent. Notons, parm1 les
circonstances accessoires, l'intervention de Brahma présentée d'une maniere qui met surtout en relief l'effacement
de ce dieu · celle de Tvachtri, dans laquelle on peut surprendre la' trace ~u !'origine d'une mésintellige~ce entre
Indra et lui mésintelli(J'ence qui, dans d'autres récils, passe
a l'état d'hostilité dé~larée. C'est Brahma qui a conseillé
l'emploi des os de Dadhitcha; c'est Tvachtri qui e~ fait u~
foudre. La nature spéciale de cet engin dont lndra s est serv1
contre son adversaire est un des. traits essentiels de notre
récit • car bien que le foudre dont les os du Richi avaient
'
fourni' la matiere
ne soit devenu efficace que par 1··mt erven~
tion de Vichnou, il n'en reste pas moins l'arme spéciale qm
a donné la morta Vritra. Vritra a été tué au moyen des os de
Dadhltcha.

m. -

Deuxieme récit du Mahábhdrata . Lutte contre
Vritra (Namoutchi).

Je passe maintenant au deuxieme récit qui se trouva beaucoup plus loin dans le poeme (Udyoga-Parva, du &lt;¡loka 239

au 346 1).
•
•
Tvachtri, quin' est plus le forger~n pl~s ou moms ?ª?1le ou
1
bienveillant du récit précédent, ma1s qm est 1 enn~m1 d In~r~,
avait créé un monstre a trois tetes, dont la pre1?1~re réc1ta~t
le Véda, la deuxieme s'abreuvail de soma, la tr01s1eme buva1!
1
l'espace. Vi&lt;¡varo-0.pa a trois tetes 1 (tel est le nom qu on lm
1) Traduction de Fauche, vol. V, p. 369-80.
2) Le Mahabharata l'appelle une seule fois Vi~varodpa, et toutes les autres
fois Tri&lt;;iras {Trois-Tétes), comme si c'était un nom propre,

VRITRA ET NAMOUTCill DANS LE M.HUDUALlATA

295

donne) était compté parmi les brahmanes~ On sait que les
mortifications peuvent faire parvenir a la divinité ; el un
homme ou un Mre quelconque ne pouvait atteindre a une
grande supériorité intellectuelle et morale, saos exciter
l'inquiétude d'Indra. C'est ce qui arriva pour le fils de
Tvachtri. Indra, craignant d'étre supplanté par ce monstre a
trois tetes d'une si éminente vertu, le frappa de son foudre
et le tua. Mais les trois tétes semblaient toujours vivantes.
In_dra recourut aux bons offices a·un charpentier qui, se
la1ssant persuader non sans peine, les trancha toutes les trois
avec sa hache. Divers oiseaux s'échapperent aussilót des
bouches des tetes coupées. Indra crut avoir paré a un grand
danger et fut rempli de joie ; mais sa victime était un saint
brahmane. ll avait commis un brahmanicide.
On se figure dans quel état la fin du monstre trois tetes
avait dó mettre Tvachtri. Par la puissance de ses morlifications, ce pere, altéré de vengeance, fit sortir du feu du sacrifice un nouveau monstre, Vritra, qu'il chargea de venger
Trois-Teles. Vritra ne perdit pas de temps pour attaquer
Indra. Le combat ful terrible. Un instant Indra se trouva pris
entre les machoires de son redoutable adversaire : les dieux
furent épouvantés. lls eurent alors l'heureuse inspiralion de
créer le baillement. Vritra se mit a bAiller ; et Indra amin.
'
c1ssant son corps, réussit a échapper a la dent du monstre.
11 recommenga bravement le combat; mais l'adversaire était
trop fort. La victoire était impossible. L'armée des dieux
pliait; l'empire du monde allait appartenir a Vritra.
Tous les dieux réunis vont trouver Vichnou et implorent
son appui. Vichnou promet d'entrer sans etre vu dans le
foudre d'Indra, mais donne en meme temps le conseil de ne
pas combattre a force ouverte et de recourir a la ruse.
Le conseil fut suivi : des pourparlers furent engagés avec
Yrilra; et un accord intervint entre les deux adversaires,
aux termes duquel Indra prit l'engagement de n'attaquer ni
le jour ni la nuit, ni avec le sec ni avec l'humide, ni avec la
pierre, le bois, ou une arme quelconque, ni avec une formule

a

�VRITRA ET NAlIOUTCHI DA~S LE MAHABHARATA
1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

296
magique. La paix était faite; mais Indra n'était pas tran-

quille.
.
Un jour, ou, pour mieux dire, a une heure crépuscula1re,
entre chien et loup, Vritra se trouvait sur le bord de ~a mer ·
Une montao-ne d'écume se leve sur les eaux; ce n'était pasle
sec, ce n'éfait pas non plus l'humide; ce n'était ni_ du bois,
ni de la pierre, ni une arme, ni une parole mag1~ue : on
n'était pas dans le jour, on n'était pas dans la nmt. Indra
prend cette écume et la lance sur Vritra qui meurt foudroyé.
Vichnou était entré, sans se laisser apercevoir, dans cette
écume et en avait fait un engin meurtrier.
Indra avait eu beau observer la lettre du traité conclu avec
Vritra ·1 son acte était une fourberie, une trahison. Chargé
d'un double crime, d'un brahmanicide et d'un parjure, il
s'enfuit aussitót apres la mort de Vritra et va se blottir au
fond d'un lac oil il reste caché mille années durant.
Les différences qui existent entre ce récit et le précédent
ne sont pas moins frappantes que les ressemblances. Remarquons d'abord que ce second récit est double; il se compose :
1ºde lamort deTrioiras; 2ºdelamortde Vritra. Ala rigueur,
j'aurais pu supprimer la premiere moitié; mais elle est si
étroitement unie a la deuxieme qu'il ne semble guere possible de les disjoindre. D'ailleurs, quoique le premier récit
ne dise rien sur !'origine de Vritra, et que l'histoire de
Trioiras soit l'explication de cette origine, il y a un lien entre
les deux récits meme pour cetle partie qui semble exclusivement appartenir au second. Ce qui constitue ce lien, c'est
Tvachtri; Tvachtri qui, dans le premier récit est l'auxiliaire
d'lndra, auxiliaire peut-etre malhabile ou mal disposé, et,
dans le deuxieme, son ennemi déclaré. Tout le caraclere de
chacun des deux récits se trouve meme altér·é par cette opposition. Le premier repose sur la lutte des Dévas et des Da.navas qui se concentre dans celle de leurs chefs; le deuxi?me
ne repose que sur l'inimitié personnelle de Tvachln et
d'Indra qui, au fond, se disputent l'empire du ciel. Ce
deuxieme récit apparait done comme une modification, une

297

dégradation du premier; et ce caractere d'abaissement se
reconnatt encore a d'autres traits. Le premier récit ne met
en jeu que la force, les sentiments héro'iques et belliqueux.
Apres s'étre bravement battu, Indra a peur; mais la bravoure
et la force de Vichnou suppléent a la couardise et a la
faiblesse d'Indra. Dans le deuxieme récit, la victoire est
le prix de la ruse; et ce n'est pas seulement Indra qui
trompe son ennemi : Vichnou lui-meme est compromis
dans celte mauvaise action. Car, dans un récit comme
dans l'autre, la victoire n'est obtenue qu'ave.c son concours. L'héro'isme dans le premier récit, la perfidia dans
le deuxieme, triomphe avec lui et par lui. La glorification
de Vichnou faisant d'Indra son instrument est en somme
le trait dominant des deux récits qui nous le montrent, le
premier, s'incarnant dans lndra, le deuxieme, s'introduisant
dans un objet matériel. A bien des égards, le deuxieme
récit semble n'étre qu'une répétitioñ du premier, complété,
mais en meme temps, altéré et dégradé.
Toutefois , il est un trait qui nous oblige a voir dans
le deuxieme un récit original, distinct, qu'on aura cherché
a identifier le plus possible avec le premier, mais qui primitivement devait en différer totalement : c'est la nature de
l'engin qui a. serví a tuer le monstre. On ne peut pas dire
que Vritra a été tué avec les os de Dadhitcha et avec l'écume de la mer. II faut choisir entre ces deux armes :
leur emploi simultané est impossible , et leur emploi successif n'est admissible que si Vritra avait reparu dans le
monde apres sa mort et péri deux fois. Mais, quoiqu'il
ne co11te guere aux Indiens de faire revenir leurs héros a
l'existence, on ne nous dit ríen de pareil sur Vritra. Force
nous est done d'admettre que le personnage tué avec
l' écume de la roer n' est pas le personnage tué avec les os de
Dadhttcha.
Nous savons que c'est Namoutchi qni a élé tué avec
l' écume. Le MahAbharata lui-méme nous fournitle moyen de
constater l'étrange confusion qui caractérise son second récit

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGlONS
298
de la défaile de Vritra. Le c,loka f 957 du Sabha.-Parva 1 dit en
effet : &lt;&lt; Apres avoir conclu un aecord, portant qu'il n'y aurait
pas d'offense, (:akra (Indra) a coupé la tete de Namoutchi.
Sa conduite est estimée celle qu'on doit toujours tenir envers
un ennemi. n Il ne faut pas s'étonner de cet éloge de la fourberie d'Indra. Il est mis dans la bouche du méchant Douryodhana, l'ainé des fils de Dhritarachtra, le persécuteur acharné
des cinq vertueux fils de Pandou. Il esl tout simple que
Douryodhana invoque la perfidie d' un dieu pour justifier la
sienne propre. L'intéret de ce c,loka pour nous est dans cet
accord excluant toute offense, au mépris duque! Indra lua
Namoutchi. Ces simples mots ne sont-ils pas une allusion
transparente aux faits racontés dans notre deuxieme récit?
11 esl vrai que ce deuxieme récit ne dit pas que la tete du
monstre ait été coupée ; mais ce n'est la qu'un détail secondaire. Nous pouvons done, nous appuyant sur cette violation
de la foi jurée donl Namoutchi a été victime selon le c,loka
f 957 du Sabha.-Parva, affirmer que Namoutchi est le véritable héros du deuxieme récit du Mahilbha.rata, et que, par
une erreur étrange , inexpliquée et peut-etre inexplicable,
le nom de Vritra y a été substitué a celui de Namoutchi.
Suffit-il done d'écrire Namoutchi au lieu de Vritra dans le
second de nos récits pour considérer toutes les difficultés
comme levées? Je ne le pense pas, et l' on sera sans doute
du meme avis quand on aura lu le résumé du récit de la
défaite de Vritra dans le Bhilgavata-Pourilna.

IV. - Récit du Bhágavata-Pourána. Lutte contre Vritra.
Voici comment notre épisode y est présenté i :
Vicvarotipa, un des fils de Tvachtri, occupait une place
importante parmi les Dévas. 11 avait trois tétes : une pour
1) Traduction de l&lt;'auche, vol. Ir, p. 523.
2) Traduction d'Eugéne Burnouf, vol. III, p. 577-639.

VRITR.A ET NAMOUTCHI DA.NS LE MABABHARA.TA

•

299

boire le soma, une pour s'abreuver de liqueurs, la troisieme
pour manger le riz. Les Dévas étant venus le trouver, par le
conseil de Brahma., pour obtenir son assistance dans leur lutte
inégale contre les Asouras, il leur donna un charme, la cuirasse de Vichnou.
Malheureusement, la mere de Viovarotipa était fille d'un
Daitya. Trop soucieuxde ses ancetres maternels, Viovaroupa
leur donna une part dans le sacrifice. Ce fut !'origine de sa
querelle avec Indra. Indigné de cette faveur accordée a ses
ennemis jurés, Indra trancha les trois tétes de Vicvaroupa.
Chacune de ces tetes devint un oiseau en tombant du tronc et
s'envola.
Tvachtri, furieux du meurtre de son fils, résolut de lui
susciter un vengeur. Il fit un sacrifice duquel jaillit Vritra,
qui, sans retard, attaque Indra etles dieux. Ceux-ci, se sentant incapables de résister, vont trouver Vichnou ; il leur
donne le conseil de demander a Dadbttcha ses membres,
afio d'en fabriquer un foudre qui tranchera la tete de Vritra.
Le conseil est suivi ; le Dadhitcha du Bhilgavata-Pourilna se
montre d'aussi bonne composition que celui duMahAbhilrata.
Immédiatement, il s'unit a Brabma et abandonne ses
membres, qu'il livre aux Dévas. Notons ici que c'est déja par
lui que la cuirasse de Vichnou était venu-e au pouvoir des
Dévas ; car e' est de lui que la tenait Tvachtri , qui l'avait
transmise a Vic,varotipa.
Vicvakarma. fabrique un foudre avec les os de Dadh!tcha;
armé de ce nouvel engin, Indra recommence l'attaque. 11 est
inutile de rappeler les péripéties de cette lutte colossale,
racontée avec un luxe d' extravagances que le Mababharata
ne connatt pas. Il nous suffira de dire que Vritra finit par
avaler Indra avec son éléphant. Mais Indra fend avec son
foudre le ventre de l'ennemi qui l'a englouti et lui tranche la
tete. Ce grand triomphe n'étouffe pas le remords que lui fait
éprouver le meurtre du brllimane Vicvaroó.pa ; il va se plonger dans le lac MAnasa et y reste caché pendant mille ans.
Ce récit combine, comme on le voit, les deux récits du

�300

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGTONS

Maha.bha.rata. Il adapte au premier de ces récits le préambule du second. Comme le deuxieme, il rattache !'origine de
la querelle entre Vrilra et Indra a un dissentiment entre
Tvachtri et Indra. En ce qui touche les détails de la mort du
monstre, il les emprunte au premier récit, c'est-a-dire que,
pour lui, l' engin meurtrier est le foudre formé av~c les os de
Dadhitcha; il ne sait rien de l'écume de lamer, m de la convention conclue entre Indra et son ennemi. L'adversaire
d'Indra décrit daos le Bha.gavata-Poura.na, est done bien le
héros du premier récit du Maha.bha.rata, c'est-a.-dire Vrilra,
d'ou il suit que le héros du deuxieme n'est pas Vritra et doit
Mre Namoutchi. Notons cependant, dans le PourAna, un trait
qui se rapproche d'un détail du deuxieme récit épique :
Indra avalé par Vritra (je laisse de cóté l'éléphant) rappelle
Indra saisi par les dents du monstre, que le Maha.bha.rata
appelle Vritra, mais qui esl Namoutchi, et parvenant a
échapper. Toute la ditférence est que, dans le Ma~Abha.ra~a
Indra court le risque d'élre dévoré par son adversa1re, tand1s
que, dans le Bha.gavata-Poura.na, il l'est effectivement. Y a-til une connexion entre ces deux traits spéciaux ? Ou est-ce
une simple rencontre? S'il y a emprunt, aquel combat appartient en propre ce détail de voracité? A la lutte contre Vritra,
ou a la lulte contre Namoutchi? A la premiere probablement; mais je ne saurais l'affirmer. La question n'est saos
doute pas d'un grand intérét ; mais nous avons cru devoir
insister sur ce trait, qui montre la pénétration mutuelle de
ces deux épisodes de l'histoire d'Indra.
Autre détail qui a son importance. Dans le Bha.gavataPoura.na, Indra coupe la téte de Vritra; daos aucun des
récits du Maha.hha.rata il ne coupe la téte de son adversaire ;
seulement le (}loka isolé, cité plus haut, mentionne la décollation de Namoutchi. Le Bha.gavata-Poura.na aurait-il done
transporté daos le récit de la mort de Yritra un trait qui
appartient a la mort de Namoutchi? Je ne sais. Mais pourquoi le 1\faha.bhArata ne parle-t-il daos aucun de ses récits de
tate coupée? Son silence sur ce point est assez caractéris-

VRITRA ET NAMOUTCIII DANS LE MATIABHARATA

30{

tique. Daos l'un et dans l'autre récit du MahAbhArata, ce
n'est pas en décapitant son adversaire qu'lndra le 1ue, c'est
en le frappant avec un projeclile ; il se sert d'une arme de
trait, non d'uninstrument tranchant. Dira-t-on que le foudre
d'Indra avait un tranchant? Le texte du BhAO'avata-PourAna
o
permettrait de le soutenir; mais, dans le Maha.bhArata, la
section ele la téte ne semble pouvoir Mre qu'un qcte postérieur a celui qui a donné la mort. Or, aucun des deux récits
n'admet cette opération qui suppose un vainqueur savourant
son triomphe. D~ns le p:emier récit, lndra est si épouvanté,
daos le second, 11 est s1 honteux de sa mauvaise foi que, le
coup mortel une fois donné de loin, il ne songe qu'a fuir et
a se cacher. Les deux_ récits ne nous donnent aucun· moyen
de trancher la quesbon, et nous restons indécis entre le
BhAgavata-PourAna et un (}loka du MahAbhArata nous disant
le premier, qu'Indra a décapité Vritra, le second, qu'il
décapité Namoutchi. On pourrait admettre que chacun d'eux
a eu la léte tranchée.
Je ne saurais insister sur tous les poinls dignes de
remarque: l'opposition du Vi(}varoú.pa, gourmand et matériel
du PourAna avec le Vii;varoú:pa contemplatif et spirituel du
MahAbhArata; - le dédoublement de Tvachlri et de ViQvakarmA; - l'intervention de BrahmA, plus insignifiante encore
que dans le MahAbhArata; - celle de Vichnou, qui joue le
role donné a Brahma. dans le poeme épique, dont la cuirasse
se trouve insuffisante, et qui, s'il ne s'associe pas comme
daos la grande épopée classique, a une insigne tromperie,
est du m?ins obligé d'intervenir directement par ses conseils,
comme s1 son armure avait été saos force,· donnée assez singuliere daos un poeme consacré asa glorificalion.
Mais il est un point qui, apres qu'on a lu le MahAbhArata
et le PourAna, reste obscur. L'un et l'autre nous représentent
Vrilra comme né du sacrifice de Tvachtri. Seulement, le
Vritra du Maha.bhArata est Namoutchi. Qui done Tvachtri
a- t-il suscité pour la vengeance de son fils ? Vritra ou
Namoutchi? Entre ces deux autorités, le poeme épique et le

¡

�303

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

VRIT.RA ET NAMOUTCHI DANS LE MAHABHARATA

PourAna, il est bien difficile de se prononcer. D'une maniere
générale, le Maha.bha.rata semble inspirer plus de confiance ;
mais dans le cas spécial qui nous occupe, la confiance est
sing~lierement atténuée par l'étrange confusion faite entre
Vritra et Namoutchi. 11 est généralement admis que c'est
Vritra qui a été créé par Tvachtri. Cependant, il me paratt a
propos de citer un texte, et je traduirai le récit du l\Ia.rkandeya-Pouril.Ila sur la mort de Vritra. C'est un fragment
tres court, une mention plutot qu'un récit.

tions aft'ectueuses, qui se complaisent daos le bien de tous
les étres. 18. Mais Qakra transgressa les clauses du contrat;
il tua Vrilra. Le meurtre de Vritra pesant sur lui, sa force
fut brisée 1 ••••
La tradition est done bien que c'est Vritra qui fut suscité
par Tvachtri pour la vengeance de ViQvaroupa. Ainsi, le
Mahil.bhil.rata a exactement raconté dans son second récil
!'origine de Vritra; seulement, il y a attaché le récit de la
lutte avec Namoutchi, constamment désigné sous le nom de
Vritra. J'ai déja dit que je ne me flattais pas d'expliquer completement cette étrange confusion. Je voudrais cependant
essayer d'en rendre compte autant qu'il est possible, en
remontant aux sources des récits étudiés ci-dessus. 11 faut
pour cela s'adresser aux Védas.

302

V. - Récit de la mort de Vritra dans le MárkandeyaPourána.
1. Le fils de Tvachtri ayant été tué jadis par la splendeur
d'Indra, Indra, coupable du meurtre d'un bra.hmane, fut dans
une extréme détresse. 2. 11 entreprit d'en faire l'expiation
en se dépouillant de sa splendeur de Qakra. Ainsi, Qakra se
trouva sans éclat, son éclat ayant disparu dans l'expiation.
3. Cependant, a la nouvelle de la mort de son fils, Tvachtri
fut en colere, ce PradjApati; il arracha une de ses tresses et
prononQa cette parole : 4. Qu'aujourd'hui les trois mondes
avec les dieux voient mon héro'isme ; qu'il le voie aussi ce
brahmanicide aux mauvaises pemées, Pil.kacAsana (lndra) ;
5. Lui par qui mon fils qui se plaisait dans l'accomplissement
. de ses devoirs, a été abattu. A ces mots, les yeux rouges de
colere, il sacrifia la tresse dans le feu. 6. Alors apparut Vritra, le grand Asoura, avec une guirlande de flammes, un
corps immense, des dents gigantesques, semblable a un amas
de collyre (?) fendu; 7. Ennemi d'Indra, incommensurable,
accru de la splendeur de Tvachtri. Chaque jour, il grandissait de la longueur d'une portée de fleche, et sa force était
immense. 8. Voyant que ce grand Asoura était né pour le
tuer, Qakra envoya sept Richis, désirant la paix ; car la
crainte le tourmentait. 9. Ils firent un accord entre lui et
Vritra, et imposerent les conditions, ces Richis aux disposi-

VI. -

Vritra et Namoutchi dans les Védas.

Je n'ai pas la prétention de faire un exposé complet des
traditions védiques sur Vritra et Namoutchi, ni de parcourir
les phases diverses du développement de leur histoire. Je
me bornerai a de courtes indications.
On s~it que Vritra, « celui qui couvre, » figure le nuage
obscurc1ssant la terre par le voile épais dont il la couvre, el
la desséchant par son refus de lui livrer l'eau qu'il recele.
Les ondes sont des épouses qu'il garde pour lui seul, des
vaches qu'il tient enfermées dans une caverne. Indra lutte
c_ontre l~i, le frappe a la téte, le tue, et délivre les ondes capbves, qm tombent sur la terre et la fécondent. Divers autres
pe~son~~ges, Ahi en particulier,_jouent un role analogue, au
pomt d etre confondus avec Vritra. Or, Namoutchi, &lt;e celui
qui ne la.che pas, » est un de ces adversaires qu'Indra tue
pour l'obliger a la.cher les eaux : on le représente comme un
brigand, avare, doué de magie, qui se cache entre ses deux
f) Mlrkandeya-Pourana. Lecture vn•.

�304-

REVUE DE L'BlSTOIRE DES RELIGIONS

épouses (ciel et terre) ; mais , il a beau armer sa troupe
féminine Indra le tue en lui écrasant la tete avec l'écume
des ond:s et distribue aux hommes les vaches de ce bandit.
Ces vach:s ce sont les eaux. Il est done manifeste que,
malgré des différences légeres dans les qualifications et dans
les détails de la lutte, Vritra et Namoutchi sont presque un
seul et meme personnage ; sous deux noms distincts, ils
représentent le nuage orageux qui ne creve qu'a~res une
lutte acharnée, dont le dieu de la foudre est le vamqueur.
.
Notons que l'on fait une distinclion quant a 1~ mamer_e
dont les deux ennemis d'Indra sont tués. lis sont, 11 est vrai,
frappés ala tete l'un et l'autre; mais on spécifie que Namoutchi a la tete écrasée avec l'écume des ondes.
Il est aussi question de l'assistance qu'Indra reout, dans l_e
combat des autres dieux, soit de ceux de son entourage, soit
de ceux d'une autre région que la sienne. Dans sa lutte contre
Vritra, il fut efficacement aidé par son compagnon Vichnou,
qui est de sa tribu, et aussi par Agni, qui n 'en est pas. Dan~
sa lutte contre Namoutchi, il fut secondé par Sarasvati
et les AQvins, qui, appartenant au groupe solaire, sont d'une
autre région que la sienne.
La relation d'lndra avec ses ennemis a donné lieu également a diverses interprétations. Ainsi, Vritra, dit-on, avait
avalé les trois Védas ou les possédait enlui-meme; c'est pour
lui faire rendre gorge qu1ndra serait entré en lutte avec lui ,
le frappant successivement de trois coups de tonnerre, apres
chacun desquels le monstre restitua l'un des Védas. Nous
surprenons ici cette usurpation de la divinité qui hante !'esprit des Indiens. Vritra, d'apres celte explication, est presque
un trattre. Namoutchi en est positivement un: on le dépeint
comme ayant fait d'abord partie du cortege d'Indra, qu'il
aurait abandonné apres s'etre approprié sa vertu (indriya), en
la buvant avec du soma et du vin. C'est pour se venger de
cette perfidie qu'Indra l'aurait tué dans des circonstances
analogues a celles que le Maha.bhArata décrit, a l'aube du
jour, avec l'écume de lamer; seulement, d'apres la tradition

VRITRA ET NAMOUTCHI DANS LE MAHABHARAT&gt;

305

védique, Sarasvati et les A&lt;¡vins avaient enduit de cette écume
la foudre d'Indra.
L'histoire de l'amitié primitive d'Indra et de Namoutchi
peut avoir été inventée pour excuser la perfidie d'Indra.
Trahi, il aurait payé le trattre de meme monnaie.
S'il n'est digne de moi, le piege est digne d'eux,

dit le Mithridate de Racine. Mais cette tradition s'explique
assez naturellement par la nature meme des divinités dont il
s'agit. Indra n'est que le dieu de la région des nuages ; les
nuages qui veulent garder la pluie sont en rébellion avec leur
chef et la lutte dont le ciel d'Indra est le théatre peut etre
'
considérée
comme une guerre intestine. Il est done naturel
que certaines personnifications des nuages soient présentées
avec les attributs de la trahison.
On pourrait dire que l'heure crépusculaire a laquelle
Namoutchi fut frappé est un souvenir de l'alliance d'Indra
avec les Aovins, qui sont les dieux du crépuscule. Mais ce
serait peut-etre un peu subtil. ll est certain du moins que
l'auteur du second récit du MahabhArata n'y a guere pensé
puisqu'il ne dit mot des A9vins et les remplace hardiment
par Vichnou. C'est la le point capital de la question; ce récit
a été rédigé pour la plus grande gloire de Vichnou. Ce n' était
pas assez que Vichnou et1t facilité le triomphe d'Indra sur
Vritra, il fallait encore qu'il lui ftt obtenir sa victoire sur
Namoutchi. L'analogie entre les deux Asouras était assez
grande pour qu'on tentAt de les identifier. Mais la lutte d'Indra avec chacun d'eux présentait certaines particularités distinctes. Vritra avait été tué avec un foudre qu'on a dit provenir des os 1 de Dadhltcha, grAce au concours de Vichnou;
Namoutchi avait été tué avec l'écume des eaux, grace au
(i) Ces fameux: « os » de Dadhitcha seraient tout simplement des
prieres » . La confusion entre deux: mots semhlables ou entre deux sens
différenls d'un meme mot serait l'origine de la légende des « os ».
«

�REVUE DE L'msTOmE OES l\ELIGIO~S
306
concours des Aovins. 11 a élé relalivement facile de remplacer les Aovins par Vichnou ; mais, on ne pouvait pas supprimer l'écume de la mer et les circonstances de la mort de
Namoutchi sans supprimer du meme coup une des victoires
d'Indra. Je comprends la substitulion de Vichnou aux Aovins
de la part d'un zélé Vichnouite ; je comprends moins bien
qu'on ait fait sortir Namoutchi du sacrifice de Tvachlri, puisqu'il est admis que cette origine est celle de Vritra. Mais ce
que je ne comprends pas, ce qui me semble inexplicable, et ce
qui reste pour moi inexpliqué, c'est que, apres avoir raconté
la mort de Vritra 1 on raconte celle de Namoutchi accomplie
dans des circonstances tres différentes, en ne lui donnant
pas d'autre nom que celui de Vritra.
Tvachtri, le pere ou le créateur de Vritra, joue un rólc
trop important pour que nous ne disions pas quelques mols
de lui en terminant.
Les textes védiques le représentent comme le forgeron
d'Indra : ce qu'il est daos le premier récit du MahAbhArata.
Toutefois, ces memes textes parlent de son différend avec
Indra, différend né, a ce qu'il semble, de ce que les deux
personnages se seraient disputé la priorité pour boire le
soma dans la coupe fabriquée par Tvachtri. Le fils de Tvachtri
aurait été tué par Indra, et Tvachtri aurait voulu faire l'offrande du soma sans le concours de son rival qui, intervenant violemment, aurait interrompu le sacrifice et bu le soma
de force.
Quant au fils de Tvachtri, il est déja question, dans le
Rig-Véda, de ses trois tetes et de sa lutte avec Indra, qui les
aurait coupées toutes les trois , et aurait en meme temps
délivré les vaches retenues par le fils de Tvachtri. Ces
vaches , gardées par le fils de Tvachtri , l' assimilent a
Vritra et a Namoutchi, et l'on comprend que le l\fahAbha.rata et, apres lui, le BhAgavata-PourAna, aient fait de ces
deux Asouras (ou au moins de l'un d'eux) des créations
de Tvachtri, puisque aussi bien Tvachtri est dépeint commc
le créaleur par excellence. 11 faut dire, d'un autre coté,

307
que la donnée d'apres laquelle le fils de Tvachtri aurait
tenu les vaches captives, s'accorde mal avec celle qui fait
de lui un saint brAhmane. Il semble qu'on ait voulu attribuer
a Tvachtri une double descendance : l'une sainte, l'autre
impie, pour satisfaire aux deux caracteres qui lui sont
altribués. La filiation de Tvachtri et de Vritra est cerlainement une invention poslérieure, mais le germe s'en trouve
déja dans le Véda.
Toutes les circonstances rapportées daos le MahAbhArata
étaient done en germe dans les traditions antérieures. En ce
qui touche Vritra et Namoutchi, le désir de glorifier Vichnou
explique fort bien l'intervention de ce dieu dans la défaite
de ces deux Asouras, bien que la tradition primitive ne lui
fasse jouer un role que daos la victoire remportée sur un
seul. Mais quelle qu'ait pu etre, pour l'auteur du second
récit du MahAbhArata, la tentation de forcer l'assimilation
des deux adversaires d'Indra, rien n'explique le singulier
lapsus du meme nom donné a deux personnages qui, malgré
leur ressemblance bien certaine, sont toujours présentés
comme correspondant a des individualités distinctes.
VRlTRA ET NAMOUTCHI DANS LE MABABHARATA

L.

FEER.

�u; CHlUSTlANISME CHEZ LES ANCIE:'&lt;S COPTES

309

cussions théologiques dans lesquelles allait sombrer l'Orient
tout enlier.

LE CHRlSTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

Le róle qu'a joué l'Égypte dans l'établissement ~éfinitif du
christianisme et dans son développement dogmabq~e _est _en
général tres connu, et c'est un lieu comm_un de 1 h1st01re
chrétienne que la part prépondérante pr1s~ ~ar. les patriarches d'Alexandrie dans les querelles de 1anamsme, du
nestorianisme et de l'eutychianisme, jusqu'au moment _ou le
défenseur attitré du christianisme en Orienl tomba du c1el de
sa gloire en emportant apres luí la moitié ~es étoiles de
moindre grandeur qui gravitaienl autour_ de lm. A~res cette
chute éclatante , il fut de regle de cro1re en Occ1dent_ que
l'Égypte, séparée du christianisme occidental et flétr1e de
l'épithete de schismatique, ne pouvait qqe s'enfoncer plus
avant dans l'abíme de son erreur : avant la séparation on lui
avait libéralement preté toutes les vertus ; apres son schisme
on lui prodigua tous les vices. Avait-elle done chan?é du
jour au lendemain parce qu'il avait plu a son patnarche
Dioscore de ne pas admettre les deux natures en la personne
du Verbe dans le sens qu' altachaient a~ette expression le pape
Léon et les éveques de son parti? Evidemment non : une
semblable question, toute de subtiles distinctions et ou les
adversaires, unanimes au fond, ne se comprenaient ni les uns
ni les autres, ne pouvait guere exercer d'influence sur une
population plus occupée de ses besoins journaliers, de s_es
faciles plaisirs, de ses contes et de ses légendes que des d1s-

Cetle Égyple, qu'on a tant appelée immuable et qui l'a
été, en e.lfet, jusqu'a un certain point, ne pouvait aucunement perdre son précédent aspect, parce qu'il avait plu a une
majorité d'éveques , appuyés par le pouvoir impérial, de
décréter qu'il fallait admettre les deux natures du Cbrist et
d'exiler Dioscore. Il semble meme que l'Égypte ne se soit
guere émue d'abord des définitions du concile : a peine si, en
dehors d'Alexandrie, on en connut l'existence et les décrets
avant que les agents de Marcien n' eussent apporté en Égypte
le symbole qu'il fallait souscrire de force ou de gré.
Jus~u'alors on n'avait vu que la majesté violée du patriarche;
ma1s quand on eut appris qu'il fallait renier la foi de l'archeveque, cette foi dont il était !'arbitre en Égypte d'apres les
canons memes du plus fameux des conciles, celui de Nicée
resté pour l'Église d'Égypte ]a pierre angulaire de toul l' édi~
fice chrélien, alors ce fut tout autre chose. Sans ríen comprendre aux discussions pendantes, on crut simplement et
na'ivement ce que croyait le patriarche: le seul fail qu'on
demandait_ de souscrire a une autre croyance jeta l'Égypte
dan~le sch1sme, et l'esprit d'opposition qui avait toujours été
le s10n se montra dans tout son jour.
Au fond que leur importaient les deux natures? tout ce
qu'en savait le peuple c'était que le patriarche d'Alexandrie
n'y croyait pas, et cela suffisait. On reste confondu quand,
dans les ceuvres coptes, on voit l'ignorance profonde ou les .,
moines se trouvaient de cette question. Ce n 'est certes pas a
~ux qu'on p~ut faire l'injure de les appeler théologiens poinhlleux et ra1sonneurs : ils ne pointillaient guere et ne raisonnaient pas du tout. Ils continuaient d'etre apres le concile
de Chalcédoine ce qu'ils étaient auparavant: ils n'eurent en
plus que les coups et les exils, voire meme les supplices mortels _qu'on ne leur ménagea pas. Ils étaient depuis longtemps
habitu~s a la courb~che ou au ha.ton en qua]ité d'Égytiens;
la patrie ne leur étmt pas connue sur tefl'e et la persécution
21

�3i0

REVUE DE L 1UISTOIRE DES llELIGlONS

de Dioclétienles avait familiarisés avec la mort. D'ailleurs tout
ce qu'ils souffraient les menait droit au ciel. Ils ne se donnerent done pas la peine de changer de croyance, parce que
cela plaisait au pape de Rome et a l'empereur de Constantinople ; ils furent au contraire ravis d'avoir une si bonne occasion de faire de la résistance et de maudire leurs persécuteurs. 11 faut avouer qu'ils n'y ont pas manqué et s' en sonl
donné a creur joie.
Quand la bourrasque élait passée, ils revenaient tranquillement a leur premier séjour, reprenaient leurs occupalions
et recommenoaient a vivre comme si de ríen n'élait. Ceux
qui parmi eux avaient appris le beau métier describe, si prisé
de leurs ancMres, se faisaient les vengeurs de leurs freres
moins fortunés : ils taillaient leur calame, le remplissaient de
bonne encre et écrivaient ces parchemins qui font encore
l'admiration de notre temps. En Égypte, aussi bien dans
l'Égypte pharaonique que daos l'Egypte chrétienne, qui disait
scribe disait quasiment auteur : du moins les deux litres
étaient identiques pour les plus habiles; les autres se contentaient de copier l'reuvre de leurs supérieurs en génie et en
imagination, mais ils la copiaient a leur maniere, c'est-adire en l'ornant a. leur gotit, en brodant sur le canevas primitif. Ce que l'Égypte chrétienne a produit d'reuvres de cette
sorle est prodigieux : tous les genres y sont représentés,
depuis le poeme épique jusqu'aux récits les plus naturalistes
je pourrais dire les plus grivois si l'auleur ne cherchait pas
avant tout a édifier son lecleur ou son auditeur; mais l' édification n'en sera que plus grande si par une peinture bien
nuancée, par quelque expression bien crue, il semble d'abord
teri·asser la nature pour faire bientOt triompher la grAce.
C'était la le triomphe du littérateur copte dans les récits
naturalistes. Daos les récits prestigieux ou miraculeux, son
triomphe était d'imaginer les merveilles les plus incroyables,
dtit-il troubler l'ordre de la terre et des cieux, ou de parer
les choses les plus ordinaires de la vie des couleurs les plus
éclatantes et des détails les plus invraisemblables.

LE CHRISTIANISME CElEZ LES Al.'íCIE.~S COPTES

3U

En cela i1 était bien le digne descendant des scribes de
cour qui avaient imaginé les contes des Deux f reres, du
Prince prédestiné, de Satni, et les autres semblables. Ces
conles féeriques étaient déja bien vieux a l'époque chrétienne, mais ils étaient restés vivants dans l'imacrination
populaire: les moines qui avaient encore conservé, q~elquesuns du moins 1 , la connaissance des anciennes écritures de
l'Égypte • les lisaient dans le texte et s' en délectaient sans
doute tout autant que des vies extraordinaires des Antoine
.
'
des l\faca1re, des Pachome, ou des Schnoudi. Nous n'exagérons pas; c'est dans le mobilierfunéraire d'un moine copte
qu'a été trouvé le conte démotique de Satni; l'auteur de la
vie de Schnoudi, Visa, a visiblement en deux endroits imité
des passages du conte des Deux freres, paralleles a sonrécit,
et au septieme siecle, trente ans seulement avant l'arrivée
des Arabes et d'Amr, un éveque de Keft pouvait parfaitement
lire les noms des morts enterrés dans un tombeau ou il avait
trouvé un rouleau de papyrus écrit en caracteres démot_iques 2 • Ces faits montrent bien, ce me semble, que l'antique
Egypte n'avait pas encore enlierement disparu.
Je rappelais tout a l'heure cette épithete d' « immuable »
en disant qu'elle était jusqu'a un certain point méritée. Il
est notoire que l'Egypte acquit plus vite qu'aucun autre pays
un &lt;legré de ci vilisation tres élevé, qu' elle fut la premiere
dans ces découvertes merveilleuses qui sont le fond de la
civilisation humaine ; mais si elle y atteignit, elle ne sut pas
dépasser certaines limites qui matquaient pour elle le plus
haul point de la science et de l'art. De ses coutumes elle ne
devait jamais se départir. 11 semble qu' elle reout un héritage
!) On voit par les faits suivants combien le texte fameux de Clément
d'A!exandrie affirmant que de son temps la connaissance des hiéroglyphes
élru.t perdue, correspond peu a la réalité: d'ailleurs a l'époque de Clément on
élevait encore des temples.
2) Cela explique comment cerlains auteurs arabes parlent de concordance
entre les signes hiéroglyphiques et les lettrcs arabes : on avait fait des
lableaux, mais la négligence des Coptes les rendit inuliles.

�31.2

REVUK DE L•IlISTOIRE DES Ri,;L\GIQ;-;S

tout fait et qu' elle s'y tint. Si pareil fait est vrai pour les
reuvres générales d'apres lesquelles on juge de lagrandeur et
de l'avancement d'une civilisation, il l'est encore davantage
pour la religion de ce pay.s vraiment extraordinaire. Si
loin qu'on puisse remonter le cours des a.ges et a quelque
anliquité presque fabuleuse qu' on puisse se reporter, on
trouve exactement la meme religion qu'aux époques historiques, pour l'Égypte, de ses douzieme, dix-huitieme ou
vingtieme dynasties. Le livre religieux le plus ancien sans
conlredit qui nous soit parvenu est celui qu'on a appelé
Litire des Morts. Les textes récemment découverls et lraduils
par M. Maspero dans les pyramides des rois Ounas, Teli et
Pepi nous montrent que la rédaction de ce livre élait déja en
grande partie arrétée a l'époque des Pyramides, c'est-a-dire
de quarante a cinquante siecles avant Jésus-Christ , sinon
davantage.
Ce n'est pas a dire cependant que l'étude de la religion en
Égypte n'ait pas progressé et ne se soit pas épurée peu a peu
daos le sens du monothéisme avant de tourner au pan théisme
vers la vingtieme dynastie; mais ce ne ful la l'reuvre que des
célebres facultés de théologie dont le siege fut tanlót a
Memphis, tantót a Héliopolis, tantót a Abydos, tantót a
Thebes, dans les temples les plus grandioses qu'ait con9us
le génie de l'homme. Le peuple ne fut jamais assez instruit
pour rechercher l'idée sous les symboles qu'on offrait a ses
yeux. De trop de manieres il était attiré a la réalité matérielle, et le panthéon égyptien était réellement pour lui une
réunion de dieuxdifférents et non lesattributs personnifiés d'un
die u myrionyme. Hathor, Neith, _lsis, Selkt, Sekhet étaientréellement pour lui des divinités femelles, des déesses, et non le
symbole de la puissance passive que suppose toute puissance
active; Ptah, Ra, Osiris, Set, Amon et les autres étaient autant
de dieux différents et non simplement des noms qui servaient
aindiquer les divers attributs d'un dieu se voilant pour se manifester a l'homme. Anthropomorphisle par nature, le peuple
égyptien ne concevait Dieu que par l'homme , c'est-a-dire

LE CHRISTIANISlIE CHEZ LES ANCIENS COPTES

3i 3

qu'il lui prétait toules les imperfections de l'humanité et
qu'il le rapprochait de sa propre personne afin de ne pas
sentir lrop de crainte en s'approchant des mysleres redoutables de la religion. 11 ne dissertait point sur l'orioine de la
ma_liere ~t sur_ la descendance de l'homme : pou~ lui tout
éta1t sorh du Nil, car c'était'le Nil qui avait formé l'Éaypte et
lui donnait sa fécondité annuelle. Au fond, le grand°dieu de
l'Égypte, c'était le Nil, Hapi selon la lanoue sacrée et le
symbole en était ce fameux taureau sacré q;i a si lon¡temps
résamé la religion égyptienne sous le nom de bamf Apis.
,. Il serait vraiment étonnant apres cela que tout acoup, dans
1 mtervalle de que]ques années, presque en un jour1 l'Éo-ypte
eút dit adieu a ses croyances, les et1t reléguées par~i les
choses auxquelles ~n ne pense plus et et1t accepté tout d'un
co?p, avec enthous1asme, la croyance nouvelle qui se répanda1t _par le monde. Qu~nd meme i1 en et1t été ainsi de la partie
é?l~1rée de 1~ P?pulabon égyplienne, ce qui ne pouvait pas
d a11leurs avo1r heu parce que l'élément instruit était le corps
sacerdotal, et que le corps sacerdotal avait tout intéret a
rés!ster a l'envahissemen~ d~s d_ogmes nouveaux qui le supprima1~nt-quand me~e, d1s-Je,_1l en e~t été ainsi pour la partie
écla1rée de la populahon égypllenne, Il serait invraisemblable
q~e le peuple égyptien etH subí la méme métamorphose relig1eus~. _Dans les .ªª tres pays qui se convertirent peu a peu .a
la rehg10n chrébenne, 11 y eut prédicalion ; aussi l'histoire
ou_ la lége~de a c~nse~vé les noms d~s principaux apótres
qw év~n~éhsere_nt 1 anc1en monde. En Egypte rien de pareil :
la trad1hon attribue sans doute a l'évangéliste saint l\farc la
premiere ~rédication du christianisme en Égypte; mais c'est
tout. Le sllence se fait ensuite, la communauté chrétienne
d'Alexandrie se soutient tant bien que mal, se gouverne elleméme, enregi~tre ses patriar.c?es plus ou moins authentiques,
lorsque tout a coup, au m1lteu du second siecle, apparait
Cléme~t. d'Alexandrie ~u~ tient a la fois école de phisophie
platomc1enne et de chr1shanisme.
Cependant il faut le dire, c'est la un fait isolé. D'ailleurs

�3U

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

Alexandrie ne faisait pas partie de l'Égypte aux yeux des
véritables Égyptiens : c' était une ville étrangere fondée par
un conquérant étranger sur la vieille terre sacrée de Khem.
Longtemps encore les Coptes , c' est-a.-dire les Égyptiens
chrétiens, devaient dire : « sortir d'Égypte pour se rendre
a Alexandrie. )&gt; Aussi la ville ou fut tout d'abord preché le
christianisme en Égypte devait etre un empechement a sa
rapide diffusion dans la vallée du Nil. C'est pourquoi jusqu'a
Dioclétien, les chrétiens furent peu nombreux en Égypte: a
peine si l' on signale quelques martyrs sous l' empereur
Décius. Au contraire, vienne le regne de Dioclétien et tout
changera de face, l'Égypte entiere se converlira , et ses
enfants s'offriront au martyre en criant: « Je suis chrétien
en toute sincérité ».
Ce fait extraordinaire fut, ce me semble, plus politique
que religieux. Dioclétien avait réduit l'Égypte rebelle ; on luí
fit de l'opposition systématique par tempérament. Les chrétiens étaient, croyait-on, les ennemis de l'empereur; on se
fit ch:étien ?our devenir ennemi de l' empereur, se moquer de
ses dieux, msulter sa personne. L'exemple des premiers
martyrs fut le signal attendu : l'Égypte se convertit en masse
et l'histoire de cette horrible persécution mentionne des
villages entiers ou toas les habitants eurent la tete tranchée.
Q~and la persécution prit fin a l'avenement de Constantin,
l'_Egypte tout entiere était chrétienne , a l'exception des
nches Grecs qui avaient en main les magistratures et les
possessions territoriales. Pour réduire cette classe des riches
e! celle des ~retres , il fallut de longs combats, plus d'un
s1e_cle et deIDI d_e luttes, et a la veille du schisme religieux
qm date do conc1le de Chalcédoine, il y avait encore en Éoypte
0
des pretres et des temples d'idoles a bruler.
, Il est f~~ile de ,concevoir qu'une transition aussi brusque
~ une r~bg10n a l autre n'ait pas laissé de traces dogmahque~ bien profondes _dans les classes populaires du peuple
égyptien. La convers10n de ce peuple au christianisme
comme sans doute en d'autres pays apres l'avenement et

I;

3i5

triomphe de Constantin, fut une affaire d' engouement ; on
n'en continua pas moins a conserver les_idées religieuses précédentes sous une étiquette nouvelle. Les autres contrées
orientales de l' empire romain plus ou moins adonnées au
polythéisme, sans presque jamais avoir connu le monothéisme, n'ayant jamais eu au meme degré que l'Égypte le
culte du passé dont elles se souvenaient a peine , devaient
plus facilement se faire aux nouveaux dogmes dont elles ne
purent cependant ni comprendre, ni adopter le développement, puisqu'elles finirent toutes par s'en séparer. L'Égypte
arriva plus tót au méme but, ou meme elle y était déja virtuellement rendue des son accession au christianisme qui
n'avait guere été qu'une illusion.
C'est la prouver cette maniere de voir que je consacrerai pette étude relativement facile. GrAce a l'amour que
l'Égypte a toujours éprouvée pour l'écriture, amour qui
n'a nullement disparu avec les Pharaons et l'abandon des
hiéroglyphes, nous possédons, comme legs du peuple copte
a la postérité , un nombre considérable d' reuvres égyptochrétiennes, formant une littérature completement a part au
milieu des autres liltératures, car elle porte profondément
gravé le cachet de la civilisation égyptienne. Cette littérature
est l'c:euvre des moines d'Égypte, de ces moines si longtemps
admirés, encore maintenant populaires et qui, il faut le dire,
n'ont pas toujours mérité l'admiration qu'on leur a vouée.
L'immense majorité de ces moines était sortie du peuple, de
ces familles de fellahs qui cultivent encore le sol égyptien
qu'ils ne possedent plus, ou des familles a modeste aisance
qui vivaient de leur petit commerce ou de leur petite fortuna.
Tres peu de moines étaienl de familles sortant de l'ordinaire : on en cite un certain nombre dans les Vies des
Peres; mais il ne faut pas oublier que ces Peres dont les
vies sont ven.aes jusqu'a nous ou méme ceux dont les
vies ont été écrites, sont relativement tres peu nombreux,
tandis que les moines, cénobites ou anachoretes, s'étaient multipliés d'une maniere presque fabuleuse, puisqu'il

�3{6

LE CHRISTIA ~IS:llE CHEZ LES A~CIE~S COPTES

REYt.:E DE L'HISTOIRF. DES RF.LlGIO'iS

n'y en avait pas moins de sept mille dans le seul ordre de
PachOme.
Nous sommes done assuré, en interrogeant ces reuvres des
moines, de trouver quelles étaient leurs idées religieuses et,
par conséquent, quelles étaient celles du peuple des rangs
duquel ils étaient sortis. C' est ce que nous allons faire en
partageant notre examen en un certain nombre de points
sur lesquels se fonde l' édifice de loute religion: l' existence et
la nalure de Dieu, la croyance a une révélation, la croyance
au surnaturel et la destinée de l'homme. Les autres points
d'un ordre secondaire rentrerout d'eux-memes daos ce
cadre. La lumiere sortira du simple exposé de ces croyances
et de leur comparaison avec les idées de l'ancienne Égypte,
et point ne sera besoin d'autres arguments.
t

I

C'esl l'un des problemes les plus difficiles de la psychologie et de la théodicée de savoir si l'homme est descendu
des hauteurs du monothéisme jusqu'aux expressions les plus
grossieres du sentiment religieux, ou si, au contraire, du fétichisme et du polylhéisme le plus grossier il s'est élevé jusqu'au monothéisme. L'étude de la religion primilive des
Égyptiens telle qu'elle nous apparatt dans les texles religieux recueillis dans les pyramides de Saqqarah et dans les
mastabas du plus ancien Empire, semble bien montrer que
la conceplion que les Égyptiens, meme les plus savants de
cette époque reculée, se faisaient de la divinité, était bien
inférieure a celle qui élait enseignée dans les écoles de théologie de la dix-huilieme et de la dix-neuvieme dynasties, a
l' époque ou le futur libérateur d'Israel étudiait encore la
science du monothéisme pres des pretres égyptiens.
Des nombreux textes qui nous sont parvenus de cette
antiquité si reculée , il est évident que nous n'avons rien
gagné depuis dans l'élude des perfections divines; la philo-

3t7

sophie spiritualiste actuelle ne fait guere que répéter en un
moins beau langage ce que Platon avait dit dans le langage
le plus merveilleux qui ait été au service d'un homme. Platon,
consciemmerit ou inconsciemment, n'avait fait que s'imprégner des idées qui avaient eu cours en Égypte longtemps
avant tlui et que les pretres avaient plus ou moins conservées de son temps encore au fond des temples. Jamais on
n'enseigna en termes plus expres l'unité, l'infinilé, l'omniscience, la toute-puissance, l'ubiquité de Dieu, que ne le
firent les pretres Égyptiens. Il suffit d'etre tant soil peu au
courant des reuvres de ces pretres pour ne pouvoir un seul
instant douter de leur parfaite philosophie: quelques citations
le prouveront aceux de mes lecleurs quin'ont pase u l' occasion
de lire ces texles vraiment étonnants, si l'on se reporte a
l'époque a laquelle ils onl été écrits. « Tout ce qui vita été
fait par Dieu lui-méme, lil-on dans un hymne; il a fait les
Mres el les choses; il est le formateur de ce qui a été formé,
mais lui n'a pas été formé. II est le créateur du ciel et de la
terre. II est l'auteur de ce qui a élé formé ; quant a ce qui
n'est pas, il en cache la retraite. Dieu est adoré en son nom
d'éternel fournisseur tf ámes aux formes. 1\1a1tre de l'infinie
durée du lemps, auteur de l'éternité, il traverse des millions
d'années dans son existence. ll estle maitre del'élernité sans
bornes. On ne l'appréhende pas par les bras, on ne le saisit
pas par les mains. ll est le miracle des formes sacrées que
nul ne comprend. Son étendue se dilate sans limites 1 • 11
commande a la fois a Thehes, a Héliopolis et a Memphis. Ce
qui esl et ce qui n'est pas dépendent de lui. Ce qui existe
est dans son poing, ce qui n' existe pas est daos son flanc 2 •
On ne peut ríen demander de plus clair, et les iniliés a
celte belle philosophie n'avaient nullement besoin qu'on leur

1) C'est-11.•dire que Dieu est partout, et que méme, si de nouveaux espaces
étaient créés, il les remplirait par sa seule vertu.
2) Ces textes sont cités par M, Pierret dans son Essai sur la mytholoaie
t!}yptienne.

�3!8

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGI0:'.'1S

répéta.t a satiété que les noms des différents dieux ne servaient qu'a voiler ou a spécifier les différentes perfections
divines. ll en était tout autrement du peuple. Pour lui, il se
sentait incapable d'élever son esprit jusqu'aux hautes spéculations des pretres, spéculations qui exigeaient une grande
force d'abstraction; il préférait symboliser sous des ~raits
humains toutes les belles choses qu' on luí prechait, et l'infinie perfection ne lui semblait pas pouvoir etre mieux
exprimée a des yeux mortels que par cet astre splendide qui
inondait son pays des plus bienfaisants rayons, le soleil, Ra.
On lui enseignait que Dieu était partout, voyait tout, jugeait,
récompensait ou condamnait, et il avait imaginé que de
temps en temps, peut-etre tous les jours, un certain nombre
des personnes divines allaient par le monde inspecter les
actions des hommes et en connattre par devant leur tribunal.
Dieu créait tout, et, pour le mieux comprendre, le peuple
avait doté Dieu d'un tour ou il fa&lt;¿onnait l'argile humaine
comme le simple potier fa&lt;¿onne les vases les plus communs.
C'est ainsi gue le cycle divin qui parcourait la terre au moment ou Batau, le plus jeune frere du conte connu sous le
nom de Conte des deux freres, était dans la vallée du cedre,
voulut récompenser la vertu du jeune homme et que Harmachis luí fa&lt;¿onna une femme belle entre les belles, mais aussi
remplie de cet esprit d'astuce et de ruse dont les dieux du
panthéon grec devaient aussi plus tard doter Pandore.
C' étaient les nombre uses personnifications divines qui
agissaient continuellement de par le monde ; quant a Dieu
meme, il n'en était question que dans les hymnes philosophiques et religieux ou dans les le&lt;¿ons de théologie I Dans le
peuple, Dieu habitait réellement derriere le voile qui cachait
aux yeux des hommes la divinité présente dans le naos. A
mesure que dans les écoles sacerdotales on s'éloigna du monothéisme, par une sorte de marche en avant l'esprit égyptien se porta vers le panthéisme. Le peuple en resta toujours
au polythéisme, et ses divinités favoriles ne cesserent point
de lui etre familieres. On eut beau, a l'époque ptolémaique et

L'8 CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

319

romaine, multiplier les dieux, associer ceux de la Grece et
de Rome a ceux de l'Égypte, leur élever des temples, on ne
put faire admettre ce panthé~n g~néral aux habit~n.ts de .la
vallée du Nil; ríen ne valut Jama1s pour eu~ Osms, Is1.s,
Horus, Nephthys, Set, Thoth et Anubis. ~es ~~eux gre~s, 11s
se moquaient sans cesse; jamais un sou~ire ~ 1~créduhté ne
fut esquissé sur leurs levres devant les dieux 1~di?e~es. .
Ríen ne fut modifié acet égard quand le chrisharusme vmt
s'implanter en Égypte. Sans contredit, nulle reli_gion n'a
plus contribué que le christianis~e. a élever 1'1d1ée que
l'homme se faisait de la divinité; ma1s Il ne faut pas s a~user
au point de croire que tout était nouveau dans ~es doctrmes.
Si le christianisme eüt paru dans le monde a 1 époq~e de la
splendeur égyptienne pendant les ~x-huitie~e et d~x-neuvieme dynasties, il n'eut presque nen appr1s s~r D_ieu ~ux
pretres de Thebes, d'Abydos, de Memphis ou ~ ~éh~po!1s;
de meme, trois ou quatre siecles avant son appar1bon, 11 n eut
pas appris grand chose aux philosophes grecs. Son grand
mérite a été de faire participer aux idées que seuls ~es plus
sages possédaient la masse de ses adhéren:s, et de fa1re progresser ainsi l'esprit humain. En Egypte, il eut sous ce rapport moins a faire que dans d'autres contrées, parce que le
sentiment religieux y avait été plus pur et plus profond.
Aussi, l'idée que le peuple d'Égypte se faisait,~e Die~, ne
changea aucunement ; le peuple sut et ad~it qu Il y ava1t un
Dieu créateur du ciel et de la terre, parfa1t de toute perfection, selon l'enseignement qu'on lui donnait, terrible ~n: sa
colere, grand dans sa bonté. Mais ce Dieu resta. s~hta1r~
dans son ciel, le peuple n'eut aucun rapport avec lm ; Il éta1t
trop grand et trop parfait et il fallait au peuple d'Égypte un
Dieu qui, comme les dieux d'autrefois, s'appr.ochat pl~s pres
de lui. Aussi, ne voyons-nous guere de menbo~ d_e Di~u en
aénéral dans les reuvres coptes ; on ne le pr1e pma1s en
~ette qualité ; on a trop la révérence de son auguste infinité pour l'importuner par des prieres. 11 étonne et épouvante.

�320

J

•

1

P.EYUE DE L IT1STOIBE DES RELIGIONS

Comme le christianisme enseignait le dogme de la Trinité,
a laquelle le peuple d'Égypte avait de tout lemps éM habitué
par la vue des triades divines, honorées dans ses temples et
représenlées sur tous les murs des édifices sacrés, on n'avait
eu aucune peine a admettre ce mystere. La personne du
Pere était négligée, on laissait tranquille Dieu le Pere, et
m8me dans son Paradis, on le cachait derriere un voile,
comme autrefois le symbole de la divinité dans le naos des
1
temples • Dans les acles des martyrs et dans la vie des
moines, on ne rencontre presque jamais une priere adressée
a ce Dieu Pere. C'est toujours Dieu le Fils, Jésus-Christ,
qu'on prie; c'est lui qui descend au secours de ses généreux
soldats, qui les encourage, qui leur accorde toutes leurs
demandes et plus encore, et qui finalement les bénit avant
de remonter au ciel au milieu de son cortege d'esprits
bienheureux. Dans les vies des moines, surtout daos celles
de Schnoudi et de Pachóme, Dieu daigne souvent apparattre
a ses serviteurs, converser familierement avec eux, les instruire, les fortifier; mais c'est 1oujours Dieu le Fils qui se
montre aux hommes, jamais Dieu le Pere. Quant au SaintEsprit, i1 n'en est fait mention que dans la formule du signe
de !a croix et dans celle par laquelle on conférait le baptéme.
Il semble que cette troisieme personne de la Trinité chrétienne n'a pas été tres populaire en Égypte ; on n'en trouvait
pas le semblable dans l'ancienne religion du pays, et l'on
s' en tenait pour lui a des actes de foi purement respectueux;
on ne l'aima jamais assez pour en faire le pivot de ces
légendes, aussi extraordinaires que nombreuses, que l'Égypte imaginait pour les dieux préférés.
II ne faudrait pas croire non plus que l'idée de Dieu fut
chez les Coptes extraordinairement pure de tout alliage d'anthropomorphisme ou autre. S'il faut ajouter foi aleurs ceuvres
(1) 11 se peut cependant que ce voile qui cachait Dieu le Pllre ne soit
qu'une imitation du voile qui, daos le temple des Juifs, séparait le saint des
saints du reste de l'édiflce. Mais alors ce serait un retour fail a l'Égyple
d'une chose qu'on lui avait empruntée.

LE CHRlSTIA:SISllE CHEZ LES A.,CIE:SS COPTES

32{

et accorder une certaine confiance aux preuves linguistiques,
on est porté a penser que Dieu, pour le peuple copte et ~ar
conséquenl pour les moines, élait un personnage plus pmssant que tout autre, vénéré en raison directe de l'ignoraoce
oñ l'on vivait de son essence, mais, au fond, un personnage
qui aurait pu étre mulliple, s'il ne l'était. Dans l'a.ncienne
langue de l'Égyple, le mot nuter, exprimant le nom de Dieu,
ne s'employait que sans article; au contraire, dans la langue
chrétienne, qui aurait dO etre plus épurée que l'ancienne,. le
mot qui sert a désigner Dieu, nuti ou nute, selon les d1alectes le meme que le nom antique 1, ne s'emploie jamais
au se~s slrict de ce mot sans l'article. C'est une preuve qu'il
y avai t eu une difl'érence tres grande aulrefois entre la langue
des prétres et la langue du peuple ; cette difl'érence_, les
Coptes l'ont conservée parce qu'ils avaient conservé les 1dées
de leurs peres.
A cóté du mystere de la Trinité, le christianisme enseigne
le dogma de l'Incarnation de l'une des trois p~rson~es
divines. Le Fils de Dieu s'était fait homme, ava1t habité
parmi les hommes, travaillé comme eux, soufferl comme
eux était mort comme eux. 11 faut l'avouer, pour un peuple
habitué depuis des siecles nombreux a vivre avec ses dieux,
a les nourrir, a manger avec eux, ase sentir achaque instant
exposé a leurs bons ou mauvais offices, c' éta~t un dogm.e
éminemment propre a gagner sa croyance. Jad1s, on offrait
des sacrifices ou de simples offrandes ala divinité tutélaire
des temples, a ses dieux paredres. a toute la suile de ses
génies, afin d'échapper aux maléfices des divinités ennemies
ou mécontentes. Dans les temps nouveaux, on priait Jésus le
Christ, le Seigneur sauveur, on lui faisait des offrandes, q~e
les prétres gardaient ou rendaient en parlie, qu'on mangea1l
daos des banquets fraternels, ou l'on s'enivrait tout comme
autrefois dans les fétes de la déesse Halhor; sans compler
le sacrifice sacro-saint de la cynaxe, ou le fidele s'iocorpó1) La. dernillre leltre est tornbée, phénoméne tres ordinaire.

�322

,

LE CHRISTIANISlIE CHEZ LES ANCIENS COPTES

REVUE DE L'UISTOIRE DES RELIGlONS

rait la chair meme du ~ils de Dieu, idé~ qui ne paratt pas
avoir été inconnue a l'Egypte, meme a 1 ~poque ~es pyra.d
car les défunts devaient s'etre nourris des dzeux pour
m1 es,
• ·
t d
pouvoir arriver sains et saufs au lieu de la JUSh~e e . ~
bonheur, comme l'a fait observer M. Maspero 1._ C est ams1
our les chrétiens les péchés se pardonna1enl, et les
que ' P
,
1 d. 1 1 . 'él . t
échés comme j'aurai l' occasion de e 1re p us om, c aien
célestes ennelpes a cte's de nuisance causés par les puissances
' 1 .
d b h
mies de l'homme et ne cherchant qu a e priver u on eur
futur.
Il semble qu'avec un tel amour pour la personne du Fils
de Dieu fait homme, l'Égypte ellt dft aimer ég~le~ent la
femme qui avait été la mere de Dieu. ?ependant Il ~ en
pas primitivement ainsi. La vierge Mane, ~ere de D1eu, qm
devait etre honorée d'un culte spécial en Egypte et dans tout
le monde chrétien, n'obtint pas tout d'abor~ une, tres gra~de
popularité dans la vallée du Nil. Les esprits n admettaient
pas facilement qu'une simple femme put etre la mere de
Dieu, comme les autres femmes sont les m~res des hommes:
Si l' on excepte la légende de la fui te en Egypte~_légende ~1
chere aux creurs des vrais enfants d'Égypte qu ils ont fa1t
voyager la Sainte Famille un peu partout, .afin que nulle
partie de leur· terre ne fftt privée d'une a~ss~ grande bénédiction; si l'on excepte cette légende, d1s-Je, le nom ~e
Marie n' est meme pas prononcé, dam, les reuvr~s c~ptes ~rimitives, dans les actes des martyrs, dans les vies d Antome,
de Paul, de Macaire et de Pachóme. Il faut remarquer a.ce
propos que le concile d'Ephese n'avait pas été tenu, pmsqu'il n'eut lieu qu'en l'an 331, que le role si brill~nt des
· hes d'Alexandrie n'avait pas eu a se prodmre,
pat rrnrc
, , · tet
que le sentiment d'opposition, inné au. creur, de 1E_gyp e,
n'avait pas eu a se greffer sur la vénérabon qu on avait pour

fu!

i) Cf. Rewe de l'histoire des 1·eligions, tome XII, p. i37-i39, et pour ~:s
textes, Recueil de tm vawc relatifs a la philol. égypt. et assyr., tomes III- •

Textes des Pyr:unides.

323

le patriarche. Dans la vie de Schnoudi, qui assista cependant au concile d'Éphese, on ne trouve qu'une seule fois le
nom de la Vierge; il est accompagné de l'épithete Théotocios
qui faillit une premiere fois perdre tout l'Orient. Cette rareté
est vraiment remarquable, alors que l'on voit les apótres,
les prophetes, les sages, le Christ en personne, venir a
chaque instant pres de Schnoudi. Plus · tard, les moines ne
s' occuperent pas plus de la Vierge que leurs prédécesseurs ;
on composa bien tout un recueil d'hymnes spéciaux, nommés
Théotocies, que l'on chantait sur les plus beaux airs; mais il
faut croire que cette belle dévotion ne dépassait pas le seuil
de l'église, car dans la littérature du peuple on n'en trouve
pas nienlion. Chose étrange ! il en est de meme pour l'enfant
Jésus. Jamais on ne trouve ace sujet une réflexion touchante
ou gl'acieuse, comme celles auxquelles le moyen age et
l'époque moderne nous ont accoutumés. Le peuple d'Égypte
n'aimait décidément pas la faiblesse, qu'elle vint de l'age
ou du sexe: au contraire, Jésus-Christ, dans la force de l'age,
était le Dieu de sa prédilection, il pouvait vivre, rire, plaisanter avec lui, sans se sentir incommodé par un voisinage
aussi respectable. Sans aucun doute, les paroles étaient
toujours remplies du respect le plus profond, de l'adoration
la plus émue; mais les actes trahissaient la familiarité.
Je ne peux m'empecher de dire ici un mot de la fameuse
querelle des deu:c natures, qui devait aboutir au schisme dont
l'Église d'Égypte n'a jamais voulu sortir. Par ce qui précede,
on, comprendra facilement que les moines et le peuple
d'Egypte se soient médiocrement occupés de savoir si les
deux natures, divine et humaine, étaient si intimement unies
que l'humaine fó.t absorbée dans la di'vine, ou si au contraire,
elles devaient etre soigneusement distinguées l'une del' autre,
avoir chacune ses acles propres, afin qu'on ne fllt pas exposé
a porter au compte de la perfection divine les défauts et les
imperfections de la nature humaine. Que lui importait, en
effet, que Jésus-Christ fút mort en tant que Dieu? Est-ce que
la mort d'un Dieu était une imperfection qui témoignat de

�LE CHRISTJANISME CilEZ LES ANCJE:&gt;;S COPTES

324

nEVCE m: L'mSTOIR8 DES REUGIO~S

l'impossibililé de l'admetlre en la nature divine? Osiris n' était;
il pas mort, n'avait-il pas. été coupé_ en morceaux par Set_N'en étail-il pas moins Dieu? Auss1 le_ peuple ne com?r1t
ríen aux discussions célebres du conmle de Chalcédo~ne.
D'apres les traditions coptes, certains éveques aura1ent
accompagné Dioscore au concile~ sa,n~ savoir la langue dans
laquelle on discutait, ·ce qui n' était d a11leurs pas .~n obsta~le
a ce qu'ils injuriassent l'empereur Marcien et_ l 1mpéralr1ce
Pulchérie. L'un de ces éveques, dans les réc1ts auxquels a
donné lieu ce coacile, Macaire de Tkóou, appelle toutes les
vengeances célestes sur la tete des époux_ impéria~x, afin
de venir en aide aux argúments du patriarche D10score.
Dans le meme document ou l'on raconte u~e conférence
ima¡;inaire, qui se serait tenue avant le conmle de ~halcédoine dans le propre palais del' empereur, a Constanhnople,
Dioscore, qui s'arroge de lui-meme la parole et 1~ garde san~
la vouloir céder s'adresse a l'assemblée et lm demande ·
« Quand Notre-S~igneur Jésus le Christ fut invité aux noc_es
de Cana, le fut-il en sa qualité de Dieu, ou en sa qualité
d'homme ? _ En sa qualité d'homme ! répond tout~
l'assemblée. - Tres bien I reprend Dioscore. Et quand il
changea l'eau en vin, le fit-il en tant que Dieu, ou en tant
qu'homme? .....:... En tant que Dieu évidemment, . répond
encore rassemblée. - Vous voyez done bien, conclut le
célebre patriarche, que sa divinilé ne fut jamais s~parée ~e
son humanilé. )&gt; Ce beau raisonnement, cela va'.sansdire, excita
l'admiration et les acclamations de toute l'assemblée qui ne
trouva pas assez d'éloges pour en combler la foi de Dioscore,
et de malédictions pour en charger le Tome de Léon le
pape 1.
n est facile de voir que le bon moine qui écrivait le récit
i) Pour ceux de mes lecteursqui ne serai~nt_pas familiarisés avecl'ét~de
de cette histoire, je dois dire qu'on appelle ams1 une_lettre _que _le pape L~on
le Grand fit lire au concile de Chalcédoine et ou il expliqua1t la doctrme
qui devait etre adoptéc.

:{25

de cette conférence, n'y entendait pas matice. Ses confreres
_ne devaient pas etre plus forts, et ce simple trait montre suffisamment quelle idée ils se faisaient de la question.
Schnoudi lui-meme, homme tres intelligent et tres passionné,
n'était pas plus ·au courant de la question. II eut beaucoup
désiré aller au concile, mais son grand Age (il avait cent dixhuil ans) .était un obstacle majeur, et il se cons9la en pensant
qu'il eut assommé les hérétiques, ou arraché la langue a
ceux qui blasphémaient la Trinité Sainte, dont il ne s'agissait
pas, et qui déchiraient la tunique sans coulure du Messie.
C'étc1:it la toute sa théologie. Cependant quand le conci]e fut
terminé et le patriarche exilé, quand les agents de l'empereur se présenterent dans les monasteres, pour faire souscrire la foi de Chalcédoine, comme on disait, le refus fut universel: le vieil esprit derésistance se réveillait etJe patriarche
exilé, sur lequel on avait fait peser d'horribles accusations,
devenait un martyr. Les accusateurs, il est vrai, élaient des
clercs d'Alexandrie : les moines ne se melaient pas de
scruter la conduite de leur patriare.he, ils savaient avoir
mieux a faire et ils l'adoraient presque comme Dieu luimeme 1 • Au fond, dans ce schisme si malheureux, la foi ne
joua qu'un tres petit role; l'antipathie des races, les différences de civilisation, les résistances politiques et la haine
des sujets pour leurs Óppresseurs, furent la véritable cause
d'un schisme qui devait recourir a l'invasion musul~ane,
.pour se débarrasser de tyrans odieux.
Au lieu de se renfermer dans le domaine des abstractions
pures, ou dans une théologie raisonneuse dont ils ne comprenaient guere la nécessité, les moines coptes aimaient
heaucoup mieux lAcher la hride a leur imagination facile,
rever ce qu'il pourrait y avoir de plus grand, selon leur
élroile intelligence, et en doler la divinité, sans s'occuper de
savoir s'ils ne rabaissaient pas en réalité cette divinité qu'ils
i) C'est encore la coutume aujourd'hui et je l'ai vu praliquer souvent. La
langue copte emploie dans cette occasion un mol qu'on emploie aussi quand
il s'agit de Dieu.

22

�326

REVUE DE ÚllSTOIBE DES RELlGIONS

u:

voulaient relernr. lls ne comprenaient nullement que D.i~u put
exister saos avoir un corps, plus fin ala vérité, plus spmtue~,
· ~rus
· cep.endant. vérisij'oseainsi parler, que le corps h.umam,
.
table. Gra.ce a ce systeme facile, 11s pouva1ent avo1r les.v~s•.ons
les plus extraordinaires et les plus merveille~ses de la dmmté ;
ils se rendaient ainsi tangibles les perfechons les plus a~slraites. Ainsi Pachome racontait série~sement
ses disciples, qu'il avait eu la vision de l~ gloire de Dieu, de sa
crainte et de sa miséricorde. Il ava1t vu sur le mur de _son
église, comme une table ronde autour de l~q~elle ~m~rgeaient
des rayons lumineux si per&lt;¡ants que 1 reil ét.a1t mcapable
d'en supporter l'éclat. Le milieu de la table élait occupé _par
une tMe, la téte de Dieu, et c'est de cette tMe que partaient
les rayons. Tout ébloui de lalumiere ~e ces rayons, Pachom~
était tombé a terre et il ne pouva1L bouger. Cepend~nt 11
conservait, au fond du creur, un désir intens~ de vo1~ la
crainte de Die u s' emparer de lui et il adressait une pr1er~
ardente a cet éaard, a l'ange qui se tenait deboul devant lm.
L'ano-e
affir~a a plusieurs reprises qu'il n'en pourrait pas
supp~rter la terreur ; mais Pachóme ne voulait pas se
désister de sa demande et force fut a Dieu de l' exaucer•
Aussitót deux rayons de crainte s'avancerent vers Pachome:
tout l'édifice trembla, les murs se rapprocherent, et il _se':11bla
au malheureux qu'ils allaient l'écraser; un de ses d1s~1ples
ótant entré daos l'église, fut renversé aterre, put a peme se
relever et s'enfuit au plus vite, a demi mort. Pachóme fut
finalement obligé de supplier l'ange de faire retirer ces deux
rayons de crainte. lis se retirerent en effe~ g~avemenl,
comme ils étaient venus, et deux rayons de m1séncorde les
remplacerent et rendirent a ~achóme ,_ la vi~ et le bon~.eur.
On ne peut nier qu'il ne fa1lle une smguhere dose d 1~agination pour donner un corps, méme_ lumineux, a la gloir~,
a la crainte et a la miséricorde. A la r1gueur, on le pourra1t
comprendre, s'il s'agissait ici d'allégories, car nous ~ommes
habitués a représenter souvent les sentiments d~- 1 homme
par un homme monlrant autant qu'on le peut, qu 11 éprouve

.ª

iui

CJIRISTIA:lilSJIE

cm:z u;s

A:'iCJE::'íS COPTES

327

ces sentiments dans tel acle donné; mais pour les moines de
l'Égypte, c'était bel et bien le corps méme de la gloire, de la
r-rainte, ele., qu'ils voyaient, qu'ils touchaicnl, dont ils resscntaient les effels les plus terribles el les plus doux. De
pareilles visions ont été racontées depuis de sainl Frani;ois d'Assise, recevanl les stigmates par des rayons lumineu:x:, ou de sainte Thérese, percée du glaive du séraphin;
mais ce sont des exceptions extraordinaires, causées par le
&lt;legré de perturbation mentale opérée dans le cerveau par
l'habitude des longues extases. En Égypte, c'était chose
habiluelle et commune que nul ne faisaiL difficulté de croire,
tellement elle était daos les mreurs. J'aurai l'occasion de citer
plus loin d'autres faits qui monlreront bien qu'au fond de
sa pensée, le peuple égyptien ramenait les idées les plus surnaturelles a un simple anlhropomorphisme.
L'Égyptien anlique ou modernc s'est toujours considéré
comme un étre de race supérieure , doué de plus de qualités
que ses semblables, et devant par conséquent avoir plus de
puissance et de jouissances que nul autre peuple. Sa civilisation si précoce et si grande justifiait jusqu'a un certain point
cette maniere de voir que les conquetes de ses grands Pharaons flrent entrer plus profondément dans tout son etre. Si
plus tard le dé~lin arriva, et avec le déclin la sujétion et la
misere, il se consola en pensant qu'il n'avait rien perdu de
sa science, de son origine et de sa perfection, et que lót ou
lard le jour de la revanche arriverait. Encore aujourd'hui,
quoique réduits a un petit nombre, les Coples n 'ont pas
perdu l'espoir de redevenir les maitres de l'Égypte, c'est-adire de la seule contrée au monde qui soit digne d'etre
conquise. Ils pensent toujours que les élrangers sont de
petits garfons, et ils leur diraient volonti ers ce que le pretre
antique disait a Hérodote. « Vous autres, vous n'etes que
des enfants 1 ! » Aussi quand ils dolaienl leurs dieux de toutes
t) Ce mol : Vous n't!les que des 1m(lmts, esl typique; á chaque instanl on
le rencontre dans les omvres coples et les bomm es fails sonl lrailés de petils

�1

33f

R'EVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIO:'iS

LE CHRISTLlNlSME CBEZ LES ANCJENS COPTES

Ces exemples suffiront, j'espere, pour montrer l'idée que
les chrétiens d'Égypte se faisaient de la priere et de sa vertu.
lls ne connurent jamais la priere par amour pur: prier était
pour eux passer un contrat synallagmatique '. ils do~naient
pour que Dieu leur donna.t: do ut des. Le~r pr1er éta:t ª:ªºt
tout égoiste ; s'ils n' étaient pas exaucés, e est qu 1ls _n ava•~~t
pas bien prié, pas assez offert ~n ~cha~ge d~ bien qu _ils
demandaient a Dieu. Il ne leur vmt Jama1s a 11dée de fa1re
la distinclion subtile que si Dieu n' exaugait pas leur demande,
c' est qu'il connaissaitmieux qu' eux-memes ce qu'il leur fallait.
Ils avaient la prétention de connattre leurs propres besoins
et leurs propres désirs aussi bien que personne. Ces désirs,
ces demandes étant avant tout personnelles, n' étaient pas toujours tres morales; on demandait bien quel~uefoisle m_al de
son voisin, de ses ennemis, comme on le vo1t dans la v1e de
Schnoudi. Parfois aussi, les grAces demandées n'avaient pour
but que de s'épargner la plus légere peine; ain~i le moine,
allant puiser de l'eau a une citerne et ayant oublié sa corde,
demandait a Die u de faire monter l' eau jusqu'a lui. Mais il
n'y avait pas la de quoi arreter des esprits grossiers qui faisaient un marché avec la divinité et s'efforgaient d'en tirer le
plus de profil possible. D'apres cette meme idée, les moines
étaient persuadés qu'il leur suffisait de s'elre consacrés a la
vie religieuse pour etre assurés de leur salut; ils avaient
quitté le monde et revetu l'habit monastique, c'était leur
offrande : Dieu leur devait son royaume et ses jouissances
éternelles.
En vain , Schnoudi et Pachome leur répétaient que
l'liabit ne fait pas le maine (le mot était déja trouvé), ils n'en
voulaient pas démordre et se sentaient assurés de leur salul
pourvu qu'ils remplissent les actes extérieurs de la vie monacale. Aussi l'expulsion du monastere était-elle le plus terrible
cha.timent qu'on pllt leur infliger, parce qu'alors ils perdaient
leurs droits a la couronne céleste. C'est pourquoi, quand
Schnoudi les menagait de les exclure de son monastere, ils
se révoltaient, lui dressaienl des pieges et attentaient meme

asa vie, comme les cénobites de Pachome l'avaient fait pour
leur fondateur.

330

II

~
1

Le dogme le plus important du christianisme traditionnel,
apres les croyances qu'il a propagées sur la nature de Dieu,
est la foi en une révélation de Dieu a l'homme, commencéea
l'origine du monde, continuée a travers les siecles, parfaite
par la venue de Jésus-Christ sur la terre et devant conserver
un effet virtuel jusqu'a la fin du monde par l'entremise générale de l'Église chrétienne d'abord, et maintenant par l'entremise particuliere de la seule Église catholique. Cette révélation
a été codifiée en deux recueils d'écrits sacrés d'inégale contenance, mais d'importance égale au point de vue religieux,
puisque le second, qui complete et justifie le premier, présuppose nécessairement celui-ci.
,
Jamais terre ne fut mieux préparée que l'Egypte a recevoir au nom de Dieu des livres qui contenaient la pure parola
de la divinité. Des l'antiquité la plus reculée, elle était en
possession d'un recueil de prieres que le christianisme ne
put faire disparattre de la mémoire de l'Égypte apres sa
conversion 1 • Ces prieres que l' on nomme communément
Rituel ou Livre des Morts, lui avaient été apprises directei) Dans un ouvrage copte composé a l'époque mulsumane est racontée la
vie du patriarche Isaac sous le gouvernement d'Abd-el-Aziz. Cette vie se
termine par ces paroles significatives : Et maintenant ton corps est ,ur la
terre, ton t1me dans les cieu:x. Ces paroles sont textuellement extraites du
Livre des Mort.s et ont été gravées de tout temps sur les bottes a momie.
l'ai copié le texte sur plus d'une centaine de ces bottes qui sont conservées
au musée de Boulaq et qui toutes appartiennent a une méme famille de
prétres thébains du dieu ?llentu. Ailleurs qu'en Égypte cette phrase pourrait
parattre le produit spontané d'un esprit quelconque ; mais on ne peut la
considércr ainsi dans une reuvre copte. Sciemment ou non, elle était un legs
du passé aux temps nouveaux. L'une ou l'autre hypothése est également en
faveur des idées que j'expose : une tradition inconsciente prouverait encore
plus qu'un emprunt direct et conscient.

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO:SS
332
ment par le dieu Thoth, cet Hermes que les Grecs onl trouvé
si grand qu'ils l' ont surnommé Trismégiste et auquel les
Égytí'ens ont attribué plus tard un grand nombre d' ouvrages, nommés livres hermétiques, dont l' élude offre encore
a l'esprit humain un probleme non résolu. Dieu, ou simplement Thoth, le scribe du grand cycle divin, n'avait pas
borné a ce seul livre des morts les présents qu'il avait faits á
l'Égypte ; il y avait a cóté de ce premier rituel général un
certain nombre d'autres rituels particuliers, comme le rituel
de l'embaumement, en partie traduit par M. Maspero, et une
foule d'autres écrits religieux ayant pour la plupart trait a la
vie d'outre-tombe. II faut ajouter a ces reuvres celles encore
plus nombreuses ayant trait a la magie, science qui, au lieu
d'etre considérée comme malfaisante ainsi que de nos jours,
étai1 réputée la plus utile des sciences pour l'homme, puisque
non seulement elle le garantissait des maléfices des esprits
mauvais, mais encore elle lui donnait pouvoir sur la divinité
méme pour opérer de bonnes actions contribuant a son
bonheur.
L'Égypte entiere , d'Alexandrie a Assouan, vivait de ces
livres : on ne faisait pas un pas sans s'étre assuré qu'ils
n'avaient ríen prédit de funeste pour le jour que l'on vivait, et
il y avait un calendrier régulierement dressé des jours fastes
et néfastes 1 • Que les esprits les plus avancés de l'Égypte
n'ajoutassent qu'une médiocre confiance aux recettes magiques ou aux prédictions du calendrier qu'ils prenaient euxm~mes soin de propager et dont ils devaient tirer de bons
revenos, c'est ce que je n'aurai aucune peine a admettre ;
mais parmi le peuple c'était tout autre chose, el si quelque
malheureux felláh, si quelque humble artisan, ou méme
quelque marchand aisé venaient a la porte des temples offrir
les plus beaux produits de leurs bestiaux, les plus exquis de
leurs fruits, les prémices de leur travail,ou de leur négoce, en
échange d'un petit rouleau de papyrus couvert de quelques

i) Ce Calendrier a été traduit par M, Cbabas.

LE CHRISTIANISMl! CHEZ LES ANCIENS COPTES

333

lignes d'une écrilure révérée, c'est qu'ils croyaient fort bien
se délivrer ainsi du crocodile et du serpent. Que si le crocodile ou le serpent, malgré tout, leur causait dommage, dévorait leurs animaux a l'heure ou ils allaient boire au fleuve, ou
les piquait eux-mémes, le mal devait venir de ce que la formule n'avait pas été bien employée, et non de ce qu'elle était
mauvaise. II ne fallait pas aux prMres grande habileté de
langage pour le prouver. Aussi ne serais-je pas étonné que
ce désir, éminemment égyptien de posséder des écritures
divines, ait été pour quelque chose dans la pensée qui poussa
Ptolémée Philadelphe a faire entreprendre la traduction
fameuse connue sous le nom des Septante ; les Ptolémées
furent sans doute des Grecs dont quelques-uns eurent un
grand esprit, mais ils surent si habilement se faire égyptiens
qu'un pareil désir ne doit nullement élonner en quelqu'un
d'entre eux.
L'Égypte était done merveilleusement préparée a la doctrine chrétienne sur la révélation. La plus grande partie des
livres juifs avait meme été traduite en grec dans la ville
d'Alexandrie sur l'ordre d'un roí d'Égypte, successeur des
antiques Pharaons. Cependant il ne faudrait pas s'exagérer
l'influence que put exercer une semblable traduction, car il
n'y a guere de possibilité apparente que cette traduction
ait été connue du peuple, et meme l'eút-elle été, qu'elle
n'e-0.t excité qu'un sentiment de curiosité et n'e-0.t pas pénétré
plus avant dans le creur meme·de la populalion égyptienne.
Quoi qu'il en soit, il est certain que les premiers chrétiens d'Égypte s'éprirent d'un amour immense pour la plupart des livres sacrés des juifs. Dans les reuvres que l'on est
en droit de considérer comme les premiers produits de
l' esprit chrétien en Égypte, on est étonné du nombre
incroyable de citations scripturaires que l'on y rencontre.
Les acles des martyrs d'Égypte sous le regne de Dioclétien
sont vraisemblablem~nt les premieres reuvres chrétiennes
de l'esprit égyptien ; dans ces actes, les martyrs peuvent a
peine prononcer une parole sans apporter une citation de

�334,

REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELTG10NS

l'Écriture pour montrer au juge romain qu'ils ont raison
d'adorer le Christ et qu'il a réellement et completem~nt _tort
d'adorer Jupiter ou Apollon. La na'iveté de ces c1!ahons
montre jusqu'a quel point déjala _croyan~e a la révélat10n des
Écritures était entrée dans l'esprit égyptien.
Cela ne devait pas empecher sans doute de croire ~e meme
ala ré"Vélation des anciens li"Vres de l'Égypte. Ce qm est certain c'est que jamais dans les reuvres coptes on ne rencontre
le pius léger bl!me, la plus anodine moquerie a propos de
ces livres tandis que Schnoudi faisait des gorges chaudes _et
débi tait des lieux communs plus ou moins spirituels au suJet
des reuvres d'idola.trie. La rel~gion égyptienne, au contraire, ne
passa jamais pour une religion idol!tre. Si plus tard le fanatisme des moines délruisit un grand nombre de monuments,
martela toutes les figures de ceux qu'il ne détruisait pas,
ce fut - lorsque l'exemple lui fut venu d'en, haut , q~e
l'archeveque Théophile eut détruit le;Sérapéum d Alexandr1_e,
que Théodose eut rendu s?n ~dit. célebre et que les _mag1strats impériaux eurent a 1 env1 fa1t la cour a. leu~ ,Prmce en
exécutant ses absurdes édits. La preuve de _ce que J avance se
trouve daos ce fait, c'est que la Haute-Egypte a conse~vé
seule les temples majestueux que chacun connait, et qu au
contraire dans la Basse-Égypte on n'en peut plus retrouver
un seul, et meme jusqu'au dela de Siout. Il n'est p~s douteu~
cependant que la Basse-Égypte compta.t des villes auss1
célebres que Thebes, Abydos et Edfou ; les Ptolémées _durent
y construire autant et plus que daos le cours su ~érie~r du
Nil, et cependant l'on ne tro~ve plus rien_ a Héhopohs, a
Memphis, aTanis, a Alexandrie, pour ne c1ter que les plus
célebres villes. On peut objecter, il est vrai, la conquete mulsumane et la barbarie du régime turc; mais cette conquMe a
eu les memes effets daos toute l'Égypte et le barbare régime
du Turc s' est d'autant mieux développé que l'on était plus
éloiO'né du siege central de l'autorité. Jamais pays ne fut plus
rava;é que la Haute-Égypte, soit par l'invasion des barbares
du midi , des Blemmyes, Nobades et autres, soit par les luttes

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

335

intestines el continuelles des tribus arabes qui venaient successivement s'emparer du pays , qui cimentaient une paix
momentanée en le ravageant tout entier et surtout en pillant
les malheureux Coptes qui leur offraient une proie toujours
facile 1 • Et cependant c'est daos la Haute-Égypte que se sont
conservés les temples. Entre Assiout et Girgeh, dans la région
ou, pendant plus d'un siecle, vécut le célebre Schnoudi, il
n'en est pas resté un seul : mais je dois dire que Schnoudi
est une exception aussi extraordinaire que violente, que la
religion pa'ienne était surtout celle des riches grecs de Panopolis qu'il regardait tous comme ses ennemis personnels,
qu'il avait le plus grand désir de marcher sur les traces de
ses archeveques, et qu'enfin non loin de luí, a Abydos, se
trouvait le célebre temple ha.ti par Séti J•', temple que l'on
voit encare aujourd'hui et exclusivement égyptien. Or ce
temple n'a pas été détruit, et cependant il n'était pas plus
éloigné que celui de Tkóou ou, de son lil de mort, Schnoudi
envoya une escouade de moines pour aider a la destruction
d'un temple pour laquelle les forces de l'éveque de la ville
n'étaient pas suffisantes. ll est vrai que, dans le temple de
Tkóou, on pratiquaitle culte grec et que le grand pretre s'appelait Homere. Sans doute il ne faut pas attribuer a ces fails
plus d'importance qu'ils n'en comportent, car dans les luttes,
que nécessita la destruction des monuments égyptiens, il doit
y avoir une foule de mobiles qui nous, échappent et dont
il faut cependant tenir compte pour porter un jugement
imparlial ; il n'en est pas moins vrai que les causes que je
viens d'indiquer eurent leur effet particulier dans l'effet
général si regrettable pour la science.
Les récits de l'Ancien Testament durent au~i peser d'un
certain poids, et non du plus léger, daos les résolutions fanatiques qui aboutirent a la dévastation, car (et nous touchons
i ) Ces luttes sont racontées tout au long dans un manuscrit arabe de la
BibliotMque nationale, ceuvre du '.cé\ébre historien Makrizi et racontant
l'histoire des tribus arabes en Égypte.

�336

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

la a un point important de

la reJigion populaire chrétienne
en Égypte), on lisait dans les derniers livres du Pentateuque,
dans Josué, dans les livres des Juge.s, de Samuel et des Rois,
des ordres expres, donnés par Dieu lui-meme, d'exterminer
les nations ídola.tres, de renverser leurs temples, de bróler
les hauts lieux, etc. La situation était la meme pour les chrétiens d'Égypte, en face des pa1ens hellenes, que pour les Juifs
en face des nations dont ils avaient conquis le territoire. Les
Coptes n'admirent pas qu'il y eót deux solutions au meme
probleme. En cela, ils étaientlogiques, trop logiques, il faut
le dire. Comme on ne saurait mieux faire que d'imiter autant
que cela est possible les actes de la divinité meme, il est évident que de semblables actions ne pouvaient etre que parfaites et extremement méritoires pour le ciel. Un fait fera
mieux comprendre- le raisonnement qui se fit dans l'espril
des Coptes. Un jour, Schnoudi fit venir a lui un pretre et une
femme qu'il accusait d'entretenir. des relations adulteres:
souvent il leur avait fait des reproches au sujet de leur conduite et leur avait prédit la vengeance divine ; mais ce jourla, qui était un jour de fete, il fut tellement suffoqué par
l'odeur de crime et d'adultere · qui, disait-il, s'exhalait des
deux coupables, qu'il pril la résolution de ne pas attendre la
vengeance de Dieu. Comme la fete était finie, il suivít la
femme alors qu' elle sorlait du monastere et, d'un ton inquisiteur, lui demanda combien elle avait reou du pretre pour etre·
venue au couvent en ce jour de fete, car la venue au couvent
servait de prétexte a tromper le mari. Le pretre, qui s'était
approché, protesta de son innocence : il n'y avait entre lui et
la femme que des rapports de frere a sceur. Schnoudi fut
outré de tani d'hypocrite assurance; il ordonna, dit l'auteur
de sa Vie, a la terre de s'enlr'ouvrir et d'engloutir les coupables, comme autrefois, Coré, Dathan et Abiron. La terre
obéit; mais ce que l'auteur n'avait pas dit bien clairement,
c 'est que la terre ne s' était ouverte que sous la pioche et
que Schnoudi avait préalablement assommé le pretre et sa
prétendue complice. Le fait était grave et Schnoudi fut cilé a

LE CIIRISTIL'USME CHEZ LES A~CIENS COPTES

337

compara1trc devant le tribunal du gouvernement grec, a
Antinoé. Pour se justifier, il cita l'exemple du prophete
Samuel qui avait poignardé Agag, roi des Amalécites : il
avait fait comme Samuel; on ne pouvait done rien lui reprocher, car ce qui avait été louable chez le prophete ne pouvait
etre blamable en lui, Schnoudi. Le gouverneur grec lui fit
voir que telle n'était pas sa croyance et le condamna a
mort 1•
Ce fait montre mieux que tout raisonnement le phénomene
iotellectuel qui s 'était passé daos l' esprit des populations
grossieres de l'Égypte a propos de la révélation des Écritures
juives. 11 n' est pas isolé et, daos un autre ordre d'idées, de
semblables faits sont innombrables. ·Ríen n'est plus fréquent
dans les livres hébreux que les miracles les plus extraord.inaires, le plus souvent, il faut l'avouer, pour des causes
importantes, et non pour un simple amusement. Les Coptes
ne prirent pas la peine de faire cette distinction: Josué avait
arreté le soleil, les moines l'arretaient aussi quand bon leur
semblait, pour achever leur priere ou leur ouvrage. 11s ne se
demandaient pas si un semblable arl'et eut bouleversé l' uni vers
et si leur propre satisfaction était bien d'un poids assez grand
pour l'emporter ainsi sur la création entiere; non, ils se
disaient que rien de mal n'était arrivé au monde du miracle
de Josué, qu'a tout prendre ils valaient bien Josué, puisqu'ils
étaient chrétiens et moines, et le miracle s'opérait. De meme
pour transporter des montagnes, la chose était des plus
simples. On disait a la montagne: Ote-toi d'ici et va te jeter
dans le Nil, etlachose était faite. Un moine tentait meme de
le faire uniquement pour s'assurer si la montagne obéirait,
mais il arretait la masse qui s'ébranlait au momen.t oi'l on lui
faisait observer que la montagne pourrait obstruer le Nil et
priver ainsi l'Égypte des bienfaits de l'inondation. A vrai
dire, ce sont la des puérilités, mais les Coptes ont toujours
t) Je dois rassurer les lecleurs qui s'intéresseraient a Schnoudi ': au
momenl ou il allait etre décapité, ses moines l'enleverent de vive force.

�338

REVUE DE L'HtSTOJRE DES RELIGIONS

été enfants, malgré l'antiquité de leur race, et ils ont porté les
j eux de l' enfance j usque dans les choses les plus élevées ~e la
religion et· les problemes les plus ardus de la destmée
humaine.
Mais ce n'était pas assez pour les Coples d'avoir lou~~ une
série de livres donnés comme révélés : persuadés qu ils ne
pouvaient mieux reconnattre le souverain ~ouvoir de la divinité qu' en lui faisant opérer une foule de miracles, et sa vé~acité infinie qu'en lui faisant jouer un role, plus ou mo~ns
noble, dans des récits tout entiers sortis du cerveau égypben
et imités, autant que possible, des livres reco?nus co~me
canoniques , les auteurs coptes inon~er?nt l' Egypte. d une
foule de reveries béates quand elles n étaient pas st,up1de~ et
leur donnerent les noms pompeux deRévélations, d' Evangiles,
d'Apocalypses. Il est de notoriété publique qu'au cour~ des
quatre premiers siecles de notre ere le monde romarn et
chrétien fut envahi par une foule d'reuvres sans valeur, sur
lesquelles la crédulité humaine se jeta comme sur une nou~riture désirable, heureuse de satisfaire ainsi un arde~t dés1r
de croire. L'Égypte, a mon avis, fut la grande officme des
reuvres apocryphes de cette époque. Des 1~ commen1cement du
u• siecle ce besoin effréné de prodmre et d élucubrer
avait don~é naissance aux ceuvres extraordinaires des gnostiques de Basilide et de Valentin. Peut-etre quelques ouvrao-e; de ce dernier nous sont-ils parvenus. Ce n'est pas
certain; cependant les ~uvr~s copt~s qui ~~nfer1?'ent les traités gnostiques auxquel Je fa1s allus10n, qu 1ls soient ou non
de Valentin, sont bien un témoignage éclatant de ce que pouvaient Mre ces chimériques compositions. Les reuvres gnostiques furent suivies des apocryphes, Évangiles ?u Apocalypses; mais, a en juger d'apres les fragments qm °:ous s?nt
parvenus, c'est surtout }es récits dans le genre des Evang1les
qui eurent la vogue en Egypte.
Ces récits, maintenant perdus pour la plupart, peuvent se
rec(mstituer pour un certain nombre d'apres les fragm~nts
coptes qui nous sont parvenus ou les traduclions arabes fa1tes

LE CHRlSTlANlSME CHEZ LES ANCCENS COPTES

339

sur les manuscrits coptes. Ils sont remplis d'étrangetés et de
bizarreries offrant quelquefois des tableaux assez puissants,
comme le récit de la mort de saint Joseph, mais toujours
marqués aux endroits les plus pathétiques au coin du génic
égyptien, c'est-a.-dire melés de na'ivetés et de plaisanteries
anodines, de jeux de mots puérils et de descriptions réalistes
qui laisseraient peut-etre bien loin derriere elles les ceuvres
natura.listes modernes. L'esprit humºain n'a presque rien a
gagner a la lecture de semblables reuvres. Elles nous servent
cependant a connaitre les idées religieuses qui avaient cours
parmi les auteurs, et la vogue qu'elles eurent pendant longtemps est une preuve assez claire que ces idées étaient partagées par la grande masse du peuple. Ce n'est certes pas en
Égypte que l'épithete d'apocryphes enlevait toute valeur aun
ouvrage. Pourvu que l'ouvrage f~t édifiant et a condition qu:il
füt donné comme l' reuvre d'un homme connu pa.r ailleurs,
apótre, saint ou martyr, on le recevait sans difficulté, on le
lisait avec ardeur, on le citait a l'égal des Évangiles canoniques et personne ne s'en montrait scandalisé 1 • A quoi bon
distinguer, en effet, entre un livre authentique ou apocryphe?
Les Coptes ne pouvaient-ils done aussi bien faire que des
Juifs? D'ailleurs ils ne faisaient que glorifier Dieu et émettre
leurs idées. Ces idées qu'on a trop souvent traitées de gnostiques sont des idées d'origine purement égyptienne.
Un autre· effet de la croyance a la divinité des Écritures ful
l'émulalion étonnante qui s'empara des moines égyptiens a
la lecture des vies d'Élie et d'Élisée, des autres prophetes et
de Jean le Baptiste. Ces hommes extraordinaires furent pour
eux le type parfait a réaliser. Parmi les moines les plus
célebres, il n'en est pas un qui ne soit appelé quelquefois
nouvel Élie, nouvel Élisée d'un nouvel Élie, etc. Élie, Élisée
et Jean le Baptiste sont presque toujours mis sur le meme
1) On rencontre quclquefois daus les reuvres coptes des citations des
Évangiles que l'on ne p eut retrouver dans le Nouveau Te~tament. J'en conclus
qu'ils ont cité les évangiles apocryphes.
·

�340

REVUE DE L'HlSTOIIIE DES RELIGIONS

pied et ne sont jamais séparés les uns des a~tres. Ch,~que
moine choisissait parmi eu~ son patron spéc1al, et, s 11 s_e
sentait assez fort pour supporler double charg~, il prenait
deux patrons au lieu d'un. On les eftt nécessairement !ort
embarrassés si on leur eftt demandé ce qu'ils complaient
imiter de préférence dans la vie d'Élie, ·d' Elisée ou de Jea~ le
Baptiste : ils n'en savaient évidemment pas plus sur, ces sai?ts
personnages que nous n'en savons nous-roemes, e esl-a-~Jre
fort peu de chose, si l'on excep_te les rapports_ des ~r~mier~
avec les rois d'Israel. Mais cette 1gnorance leur 1mpo1 la1t peu ,
ils savaient que ces trois héros de.la foi avaient véc~ d~ns le
désert et leur facile imaaination suppléait a ce qu'ils 1gnoo
raient.' Ils en étaient d'autant
plus charmés qu ' ?n n~ pouvai' t
les convaincre d' erreur, puisque l'ignora~ce était um~erselle.
Aussi il semble bien qu'il ait existé en Egypte des vies apocryphes d'Élie et d'Élisée 1 : la chose est certaine pour Jean
le Bapliste 2 •
Les fondateurs d' ordres furent sans doute les propagateurs
les plus actifs de cette dévotion extraordinaire pour. des
saints dont on ne connaissait guere que le nom ou certarnes
actions extérieures n'ayant aucun rapport avec la vie ~onacale, cénobitique ou érémitique. On voit d~ns la vie de
Schnoudi que ce célebre moine ne s~ c~nt~nta1t,_Pa~ d~ proposer ces grands hommes, comme Il d1sait, a ~ 1ro1tah~~ de
ses moines il invitait les trois types du monach1sme a v1s1ter
son monastere afin d'édifier ses moines; il prévenait meme
ceux-ci de la visite merveilleuse, mais il prenait en mem_e
temps soin de prescrire le silence le plus absolu et o~d_onna1t
de baisser la tele pour recevoir la hén_édiction des v1siteurs.
A l'heure dite, Élie, Élisée et Jean le Baptiste, chacun avec
son attribut spécial, le premier avec sa barbe, le second avec
i ) J"ai trouvé un fragmeut de la vie d'Élie dans un parchemin appartenanl
.
2) Cette vie existe dans les deux dialectes au mu~ée de ~urm et a l_a
bibliotheque uticane : si elle n'est pas publiée, M. Ross1 la pubhera procbainement.

a lord Crawford.

34 l

LE CHRISTIANISME CBEZ LES ANCIENS COPTES

sa tete chauve, le troisieme avec son sayon de poils de chameau, tous les trois entourés d'une lumiere indescriptible,
arrivaient et passaient au milieu des freres silencieux et
courbant la tete. Le tour était facile a jouer et Schnoudi fit de
meme pour David, ~e psalmiste royal, couronne en tete et
revMu d'un splendide manteau. De pareils miracles étaient
faciles a faire pour un thaumaturge de la force \le Scbnoudi.
Ce n'était pas assez pour luide réaliser le type d'Élie, d'Élisée
et de Jean le Baptiste, il devait s'élever jusqu'au type de
Moise lui-meme, le premi_e r et le plus grand des propheles.
Personne ne sera surpris, je pense, d'apres ce qui précede,
que les Coptes ayant une foi aussi aveugle dans les Écritures
se soient empressés d'en apprendre une grande partie par
creur. Les Égyptiens, de tout temps, ont été doués d'une
merveilleuse mémoire, leurs descendants actuels n'ont certes
pas dégénéré sous ce rapport : Ils savent une quantité vraiment extraordinaire de chants d' église, de livres de l' Écriture,
de pieces de toute sorte, et leur mémoire ne connatt pas la
plus légere défaillance. Les moines ont fait de meme. Un
moine qui n'aurait pas su tout d'abord le psautier en entier
par creur, quand meme il eftt ignoré completement l'art -de
la lecture, n'eftt pas élé digne de ce nom, a moins d'etre un
héros de vertu comme celui qui mit dix-huit ans a ~pprendre
un verset : il est vrai que par apprendre il entendait vivre
conformément a la doctrine con tenue dans le verset. Avec et
apres les Psaumes, on apprenait encore un ou deux Evangiles,
celui de saint Mathieu, de saint Luc et quelquefois de saint
Marc de préférence, rarement celui de saint Jean, trop idéal
et touchant a peine a l'humanité. Venaient ensuite les douze
petits Prophetes que l'pn apprenait par creur en douz jour s: ,
si la mémoire ne se montrait pas assez fidele, on avait un bon
moyen pour la corriger; on se plaoait dans un endroit bien
exposé au soleil, pieds nus sur le sable brftlant, on s'attachait
une grosse pierre au cou et l'on ne bougeait pas avant de
s'etre mis son prophete dans la tete; aujourd'hui, les enfants
des écoles coptes, pour apprendre leurs leoons, crient tous
23

�,
OIRE DES RELlGIONS
REVUE DE L msT

LE CHRISTJANISME C11EZ LES ANCIENS COPTES

la
34'2
ands coups de porng an .
Ate et se donnent de gr
,
·1es les douze pehls
a t ue-l º
u deux Evang1 ,
,
oitrine. Les Psaumes, un~
rtion des Écritures qu un
irophetes, voila quel_le éla~t ~~e;º lus forts el les plus _ver. ordinaire devait savo1r,. pl'E' ·ture presque enbere,
mome
d°
vaieot cr1
é
tueux, comme Schnou i, sa .dérable de passages des hom mpter un nombre cons1
saos co
.
Co te
líes célebres.
t tions de l'eonem1, le
P.
Aiosi armé cootre les te~ a t les armes donl il avait beso1~
trouvait dans l'Écriture sa f01 efacilement des lors que sa fo1
.
· e t que
pour se dérendre. On concevra
a l'état rud1menta1re
. son
soit resté en quelque so_rte
fond le Copte n'adm1t des
ulte s'en soit ressenb. Au
' . lui semblaient ressor~o mes du chrislianis~e que ceu~~u~e la Trinité et celui de
tirgdes textes scriptura1res, le dog ere la peine de les coro.
ll ne se donnaoner
gu a la tradihon
. . d e l' an cienne
l'lncarnahon.
rendre et se hMa de les_faoo
ta. Quantaux sacrements,
te; mais cependant il les acce¡me maniere; il coonut l~

¡

•

d

s

~r~~par le Baptime' il deven~t

il ~pconduisi\ exact•I_"•~\

Ba t~me, l'Eucbarishe ~ . .
nourrissait du corps el ~
ch;étien; par l'Eu~har1sb~:!:e il devenait prMre, tr~1s
sang de Jésus-Chr1st; par é d¡ns sa vie précédente; ma1s,
choses qu'il n'avait pas,tro?v es . avait vécu daos toute la
comme auparavant il s était m:;i!tait mort dans r_atte~te ~e
vigueur de son tempéra~ent
t point nécessaire d avo1r
la récompense éternelle, il nefi cruat1·on la Pénitence, le 1\1~La Con rm
,
.
s . tl
d'autres sacrements.
luí furent d'abord mconnu !
riage, en tant que s~cremen~sde l'Extréme-Onction, du moms
faut peut-Mr~ en d1re aut~\le dans le récit de ~a mort des
on ne voit r1en de semb a .
l'habitude se pnt de bonne
grands saints. ~uant ~u ~¿~~;;:1:vé ala dignité de sacremenl~
heure de le bémr; ma~s
u ver une preuve daos la m~no
.e l'ignore. On pourra1~ en ,tro ·t été de tout temps la 101 de
Juamie, si la monogam1~ n ª~ª{a Confession sont toujours del'Égypte •. La Confirmabon e
.
.
i) ll ne faudra.it pas croire cependanl que

le mariage chrélien s01l auss1

3i3

meurées inconnues; en revanche la circoncision est toujours
pratiquée, méme pour les femmes, et certaines prescriptions
de la loi mosai:que sur les aliments sont toujours en vigueur 1 •
Cette foi en l'Écriture a été de tout temps caractérisée
chez les Coples par le manque le plus complet de critique. Ils
prenaient tout au pied de la lettre et ne surent jamais, selon
le conseil de l'apótre, distinguer entre la leltre qui tue el
!'esprit qui vivifie. Aussi quelquefois ils se montraient scandalisés, avec quelque droit il faut l'avouer; ils ne pouvaient, en
particulier, comprendre cerlaines paroles de 1:Écclésiaste, et
loute l'éloquence de Schnoudi élait requise pour leur enlever leurs scrupules. D' autres fois ils batissaient tout un systeme
de conduite sur un texte qu'ils ne comprenaient pas et se
montraient alors aussi entétés dans leur propre seos que s'ils
eussent regu eux-memes la parole de Dieu. ll y a dans l'Écriture un verseloii l'on rencontreces paroles: « J'arracherai de
leurs dents l'iniquité ... 2 ; » les moines de Schnoudi y virent un
moyen faeile de se garder du péché. lis se procurerent de
petites limes et se curerent les dents a qui mieux mieux.
Devant cette faiblesse d'esprit, Schnoudi se mit dans une violente colere contre les prévaricateurs, il prononga a. leur sujet
une de ses plus mordantes homélies et leur conseilla de se
slricl chez les Coples qu'en Occidenl. Celte année méme, comme je me lrouvais un jour au divan du palriarche en compagnie de plusieurs memhres
importants de la communaulé cople, je fus forl surpris d'en voir toul a coup
deux se jeler aux pieds du patriarche, luí baiser la main, le supplier ardemment et avec des !armes dans la voix. Le patriarche répondail avec une
sainle colére, je présume : le fail esl qu'il élait irrité. ll s'agissail d'une
femme qui s'élait mariée da.ns la pauvreté. Sa pauvrelé luí 0lanl le moyen
d'élever sa famille, elle avail guillé son mari et avait vécu avec un autre
copte lrés riche auquel elle avait donné des enfanls. Devenue vieille, elle
voulait relourner prés de l'époux de sa jeunesse. Le patriarche refusait,
maisbient0l son ardeur lomba, il promit d'aller visiter la femme el d'arranger l'affaire.
i) Je crois qu'on doit plut0t atlribuer la persislance de ces praliques a la
lradilion purement égyplienne. ll ne serait pas trés facile autrement de
comprendre que l'observance de ces prescriptions se soit introduile en
Égyple avec le christianisme qui ne tarda pas a les abolir.
(2) Zachar., 1x, v. 47.

..

�LE CHRISTIANISYE CHEZ LES ANCIENS COPTES
1

REVUE DE L J11ST01R~: DES IIELIGIOl'iS

fairc plulol arracher toutes leurs denls ; ils seraient alors
assurés de ne plus avoir d'iniquilés lorsqu'ils n'auraienl plus
de dents. Cette belle doctrine n'empechail pas Schnoudi,le cas
écbéant, de faire de meme. 11 faisait meme plus et, malgré
celte étroiesse d'esprit qui portait a tout prendre daos le
sens litléral le plus stricl, Schnoudi el tous les moines se permettaient avec la parole de Die u d' élranges libertés.Jésus avait
dit a la Samaritaine : « Le temps viendra ou l'on n'adorera
1
le Pere ni sur cette monlagne, ni a Jérusalem »; Schnoudi,
voulanl atlirer les aumónes a l'église de son monastere, ne
craignait pas de citer les paroles du Christ de la maniere suivante: «Le temps viendra ou l'on n'adorera plus Dieu aJérusalem, mais sur celte montagne ; i&gt; la monlagne, e'élait celle
d' Athribis, pres de laquelle il avait construit son couvent qui
existe aujourd'hui. Je pourrais ciler une foule d'autres traits
semblables. 11 ne faut pas cependant voir dans cette liberté
qui frisait le mensonge el la plus insigne fausseté, une contradiclion avec l'amour et la révérence dont je parlais tout a
l'heure; c'est, au contraire, un effet tout particulier du caractere égyptien. J'ai fait remarquer plus haut que l'Égyptien
anlique el le Copte moderne croyaient avoir un droit sur Dieu
lui-meme lorsqu'ils le priaient; c'est ici un nouveau phénomene provenant de la meme cause. Si le droit existait sur
Dieu, a plus forte raison sur sa parole : d'ailleurs la fin ne
justifiait-elle pas les moyens? Mais c'est la une question toute
de morale et je dois m'en tenir au dogme.
Je ne dois pas oublier, en terminant ces considérations, de
dire que de meme que les paroles de Thoth, bien et dumenl
copiées sur un rouleau de papyrus préservaient de tous les
maléfices, de meme les paroles de l'Écriture, surtout des
Évangiles, avaient le meme effet. On employait a volonté les
unes et les autres : les recettes magiques trouvées en grand
nombre dans les monasteres le montrent surabondat11ment.
Ces recettes dérivaient en droite ligne des antiques rituels

magiques. Quand on se servait de l'Évangile, el l'on s'en servait souve1~t, on avait surtout recours au célebre passage qui
termine l'Evangile selon saint Marc. Un jour que Pisentius
avait vu un énorme dragon dans le déserl (c'était un serpent
déja mort), il envoyason disciple le voir. Celui-ci avait peur.
Pisentius lui reprocha sa frayeur et son manque de foi :
« N'as-tu pas, lui dit-il, les paroles de l'Évangile qui le prémunissent contre tous les dangers? i&gt; Ces paroles sont les suivantes : « Ceux qui croironl en mon nom chasseront les
démons, parleront de nouvelles langues, prendront les serpents et, s'ils boivenl quelque poison, n'en ressenliront
aucun mal'. i&gt;
Mais c'est assez parler de magie, car il m'en faudra parler
plus loin, en traitant de la question du surnalurel daos les
croyances et la vie du peuple chrétien d'Égypte.

(A suivre.)
t) Marc, xv1, v. i7-t8.

i) Jobo.o., 1v, v. 21.

•

345

•

E.

AMÉLINEAU.

�L'msTOmE DES RELTGIONS, SA ÓTHODE ET SON ROLE

L'HISTOIRE DES RELIGIONS
SA MÉTHODE ET SON ROLE
D'APRES LES TRAVAUX RÉCENTS
DE

MM.

MAURICE

VERNES,

ET DU

P.

GoBLET

VAN DEN

D'ALVIELLA

GHEYN

Le P. van den Gheyn. La science des religions. Essai historique et
critique dans La Controverse et le Contemporain (livr. des 15 juin, 15 juillet
et 15 octobre 1886).

347

dans nos chroniques bi-mensuelles nous nous sommes efforcé de
tenir nos lecteurs au courant de tout ce qui a fortifié l'organisation
ele l'Histoire des religions dans les divers pays. L'apparition presque simultanée des trois traités dont nous avons énoncé les titres
au commencement de cet article nous prouve que, loin de diminuer,
la sollicitude des auteurs pour le sort de l'histoire religieuse générale tend, au contraire, a s'accroitre encore. Défenseurs de la
premiare beure et convertis de la veille, amis par inclination ou par
nécessité se rencontrent dans la meme assurance que l'enseignement
de l'histoire des religions est désormais établi d'une maniere définitive dans les vastes cadres de la science moderne. II ne s'agit plus
pour eux de discuter son droit a l'existence. lis sont bien plutót
préoccu~és de !'esprit qui prévaudra dans le nouvel enseignement,
de la methode que l'on y appliquera, des tendances qui animeront
ses futurs maitres et des conséquences qu'il entrainera soit dans
le monde universitaire, soit dans la société en général.
En résumant tres rapidement ces ouvrages et en présentant a
leur occasion quelques rétlexions sur les questions pendan tes, nous
dresserons une sorte de hilan de la situation actuelle de l'histoire
des religions.

Maurice Vernes. L'Histoire des religions. Son esprit, sa méthode et ses
divisions. Son enseignement en France et a l'étranger. París, Leroux, 1887;
in-12, de 28i p.
Comte Goblet d'Alviella. lntroduction a l'histoire générale des religions.
Résumé du cours puhlic donné a l'Université de Bruxelles en 1884-1885.
Bruxelles, Muquardt; Paris, Leroux, 1887, gr, in-8 de viu et t76 p.

S'il était vrai, dans le monde scientifique comme dans le monde
industrial, que pour réussir il faut atlirer l'attention en faisant
parler de soi, l'histoire des religions n'aurait pas a se plaindre de
cette fin d'année. Les publications destinées a en faire ressortir les
progres et a discuter la méthode qui doit présider a ses travaux
se succedent avec une rapidité extraordinaire et témoignent tout
au moins qu'elle est désormais bien vivante. Au fur et a mesure
de leur apparition nous avons signalé et le plus souvent discuté
dans cette Revue les écrits des mythologues, philologues et anthropologistes, qui préconisent des méthodes différentes comme autant
de panacées propres a faire le salut de notre jeune discipline, et

..

Le P. van den Gheyn, de la Compagnie de Jésus, s·est proposé
de faire connaitre aux lecteurs de la revue catholique, La Contro•
verse et le Contemporain, l'histoire du développement qu'a pris en
ces derniers temps l'histoire comparée des religions. 11 est qualifié
pour en parler, car il a lui-meme publié des travaux de philologie
et de mythologie comparées qui ont été l'objet de certaines critiques
dans cette Revue, mais qui ont néanmoins rencontré un accueil
favorable aupr~s de plusieurs bommes compétents 1 • II ne saurait
médire d'une science qu'il cultive lui-meme et a laquelle travaille
un homme pour lequel il professe une grande admiration, Mgr de
llarlez. Mais s'il n'en veut pasa la science, iln'est pas tendre pour
~a majorité de ceux qui la représentent actuelleroent. Ce n'est pas,
Il est vrai, aux personnalités qu'il s'en prend. Alors meme qu'il
i) Revuc de l'Histoire des R.eligions, t. XIII, p. 222 et suiv.; cf., p. 378.

�1

348

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

eO.t été de bon gout d'éviter certaines appréciations et certains jugements un peu sommaires sur la valeur scientifique de tel ou tel
hiérographe, il est évident pour tout lecteur impartial que le P. van
den Gheyn poursuit en eux, moins leurs prét~dues erreurs historiques que leurs convictions philosophiques et la tendance meme
qu'ils impriment a l'histoire des religions. En. nous offrant une
revue, claire et bien menée, des institutions et des ouvrages dans
lesquels cette histoire a trouvé son expression la plus récente, il
n'a d'autre but que de montrer comment la mythologie comparée
et l'histoire des religions &lt; sont devenues, aux mains de l'incrédulité moderne, une arme de combat redoutable contre la révélation
et ses dogmes fontamentaux. &gt; (T. VII, p. i.61-162.)
Il parait que le grand essor de l'histoire des religions dans les
dernieres années est dú. au triomphe_du rationalisme en pays protestant (p. 168). Nous n'entrerons pas dans la discussion de cette
these qui nous entrainerait sans doute vers un ordre de considérations auquel la Revue de l'histoire des Religions entend rester
étrangere. Nous nous bornerons a déclarer que, si le P. van den
Gheyn avait raison sur ce point, il faudrait faire au rationalisme
protestant grand honneur d'avoir contribué de la sorte a l'élargissement des études religieuses et d'avoir fondé une science a laquelle
s'intéressent des a présent des hommes aussi peu suspects d'hérésie que l'abbé de Broglie, Mgr de Harlez, le P. Cesare di Cara et
le P. van den Gheyn lui-meme.
L'auteur des articles que nous analysons n 'est pas a tel point
absorbé par la réfutation des doctrines historiques, philosophiques
ou théologiques de MM. Tiele et Albert Réville, qu'il ne trouve
l'occasion de parler du Musée Guimet, des Annales et de la Revue
de l'histoire des Religions. Nous ne pouvons dissimuler que
cette derniere le préoccupe d'une fac;on particuliere. 11 veut bien
nous décerner le nom d'organe attitré de la nouvelle science, et
quoiqu'il ait constaté de louables efforts pour donner a l'amvre un
caractere de plus grande impartialité depuis que j'ai l'honneur de
la diriger, il n'en conclut pas moins que nous sommes tres dangereux. Qu'était-ce done, je vous pr.ie, avantnos efforts pour etre plus
impartiaux? La nouvelle section des sciences religieuses a l'École
des Hautes-Études ne lui dit rien non plus qui vaille. Des noms
comme ceux de M. Havet, de M. Albert Réville, de M. Maurice
Vernes ne sauraient trouver grace a ses yeux. Les philosophes qui,

L HISTOIRE DES RELIGIONS, SA MÉTHODE ET SON ROLE

349

en Italie, s'occupent d'histoire des religions, et surtout notre honorable collaborateur, M. le comte Goblet d' Alviella, en Belgique, ne
sont pas mieux traités.
11 reste cependant une consolation au P. van den Gheyn, celle
de pouvoir terminer ses articles en reproduisant presque saos restriction le jugement émis sur l'histoire des religions par M. Maurice
Vernes, daos un article de la Revue Critique dont nos lecteurs ont
eu connaissance l'année derniere (t. XIJ, p. 170 et suiv.). D'accord
avec M. Vernes, il estime que tout ce qui a été fait jusqu'a présent
dans le domaine de l'histoire des religions ne vaut pas grand'chose.
L'c:euvre a été mal conduite ; il faut la reprendre dans un autre
esprit, avec une meilleure méthode. L'accord entre les deux critiques ne va pas plus loin, il est vrai. L'histoire des religions telle
qu'elle est traitée actuellement est avec eux dans la situation de
ces ministeres qui tombent sous une coalition d'extreme-droite et
d'extreme-gauche. La majorité &lt;¡ui les renverse est radicalemellt
divisée, lorsqu'il s'agit de les remplacer. M. Vernes, - nous le
verrons plus loin, _:, veut réduire l'histoire générale des religions
aun pragmatisme critique, en dehors de tout systeme, de toule
considération générale, voire meme de tout príncipe philosophique.
Le P. van den Gheyn et les historiens de son école veulent, au con.
traire, substituer a l'esprit de complete indépendance scientifique
dont les représent~ts les plus marquants de l'histoire des religions
sont actuellement animés, un esprit de soumission a l'égard de la
théologie officielle. L'histoire, telle que la comprend M. Vernes,
devient un catalogue ; entre les mains du P. van den Gheyn, elle
devient une apologétique.
Un grand nombre de nos collaborateurs pensent qu'elle ne doit
etre ni l'un ni l'autre. 11 est arrivé a quelques-uns d'entre eux d'énoncer l;opinion que les historiens qui se soumettent une autorilé
religieuse infaillible - quelle qu'elle soit, catholique, protestante,
bouddhiste ou musulmane - manquent de la liberté d'esprit nécessaire pour reconstituer avec impartialité tous les faits de l'histoire
religieuse qui touchent de pres ou de loin a leur foi. C'est une
opinion qui peut se soutenir. Mais il n'est jamais venu a l'esprit de
personne, dans le cercle des collaborateurs de cette Revue, d'interdire l'histoire des religions aux catholiques, comme le prétend le
P. van den Gheyn.
Je tiens tant a ne pas laisser s'accréditer une pareille opinion

a

�REVUE DE L'ffiSTOIRE DES RELIGIONS
350
que pour une fois je m'écarte de la regle que nous nous sommes
imposée d'exclure de cetle Revue tout travail présentant un caractere polémique ou dogmatique. Nous nous trouvons ici en cas de
légitime défense. 11 y a parmi nos collaborateurs des libres penseurs sans aucune religion, des libres pensem-s protestants, des
protestants orthodoxes, des israélites, des catholiques, et je crois
meme de tres bons catholiques ; mais je déciare au P. van den
Gheyn quejamaisje ne mesuis préoccupé de leurs convictions religieuses, pas plus qu'ils ne s'inquietent des miennes. 11 regne chez
nous une complete liberté. Nous ne sommes inféodés a aucun parti,
a aucune confession, a aucune école philosophique, a aucun systeme. Nous accueillons également volontiers les travaux des folkloristes et ceux des partisans les plus exclusifs de la méthode
philologique, et si demain Mgr de Harlez ou M. l'abbé de Broglie
nous faisaient l'honneur de nous envoyer un article qui ne füt ni
dogmatique, ni apologétique, mais simplement historique, nous
l'accueillerions tres volontiers, tout comme nous accueillerions, daos
les memes conditions, un article de M. Hovelacque ou de M. Eugene
Véron. Voila - puisqu'il faut mettre les points sur les i - les principes dont nous nous inspirons a la Revue de l'histoire des Religion,.
Bien loin d'interdire l'histoire des religions aux membres du clergé
catholique, nous sommes tres heureux de les voir y prendre gout
et nous applaudissons a l'exhortation que le P. van den Gheyn leur
adresse, d'accord avec Mgr de Harlez, pour les encourager a se
consacrer davantage a l'étude de l'histoire religieuse générale
(livr. du i5 oct., p. 275). Quand l'exactitude historique nous paraitra
compromise dans leurs travaux par leurs opinions dogmatiques,
nous le dirons, tout comme ils seront parfaitement en droit de nous
reprocher les erreurs qui résulteraient, daos nos travaux, de nos
opinions religieuses ou philosophiques. C'est justement par l'élimination de ces éléments étrangers que l'histoire se constitue dans sa
pureté. Elle ne peut pas vivre sans une liberté complete. Tant pis
pour ceux qui ne peuvent pas s'accoutumer de la liberté scientifique, a quelque parti qu'ils appartiennent 1

II

Les deux livres de MM. Vernes et Goblet d'Alviella nous transportent dans une autre atmosphere que celle ou se meut le P. van
den Gheyn. Nous y retrouvons bien encore des considérations sur

1

L 1II5TOIBE DES RELIGIONS, SA MtTHODE ET SON ROLE

1

35{

l'esprit qui doit animer !'historien des religions et sur les rapports
de l'histoire religieuse générale avec l'enseignement ecclésiastique ;
mais elles n'occupent plus qu'une place secondaire dans les préoccupations des auteurs. Il s'agit ici avant tout de discussion sur la
.méthode, sur les conditions de l'histoire des religions, sur les classifications des religions et sur le róle de cette histoire dans l'instruction publique.
L'ouvrage de M. Vernes se composede deuxparties: la premiere
inédite, la seconde consistant en réimpressions d'une série d'études
déja publiées de M. Vernes lui-meme ou de quelques-uns de ses
correspondants les plus notables. M. Vernes pense avec raison que
la pbase de création de l'histoire de·s religions est passée. L'histoire
religieuse ou hiérographie « s'est fait sa place au soleil et, en dehors
d'un petit nombre d'esprits malveillants, l'on reconnatt aujourd'hui
qu'il y a lieu de grouper et d'étudier concurremment !'ensemble
des données que nous possédons sur les idées et les pratiques religieuses des différents peuples » (p. 2). Désormais elle est entrée
dans la phase d'organisation ; de nouveaux devoirs s'imposent a
ceux qui la cultivent. C'est a la détermination de ces nouveaux
devoirs que sont consacrés les chapitres inédits sur l'objet, !'esprit
et la méthode de l'histoire des religions, sur le classement des religions, ainsi que la reproduction de la le&lt;¡on sur les abus de la
méthode comparative daos l'histoire des religions par laquelle
M. Vernes a inauguré son cours d'histoire des religions sémitiques
a l'École des Hautes-Études. Nos lecteurs connaissent déja les idées
de M. Vernes a ce sujet par l'analyse que nous avons donnée de
cette le&lt;¡on d'inauguration daos l'une de nos précédentes chroniques
(voir t. XIII, p. 380 et suiv.). Il nous semble, toutefois, que dans
les deux chapitres nouveaux ajoutés par l'auteur en tMe du livre
que nous analysons, il a formulé sa pensée sous une forme moins
absolue qui ne lui est point défavorable. Il veut bien reconnaitre
que la méthode historique ou critique dont il recommande l'application a l'histoire des religions n'est pas absolument inconnue a
ses collegues en hiérographie et que, depuis longtemps déja, elle a
été mise en pratique avec succes par plusieurs d'entre eux. Bien
plus, tout le monde lui parait d'accord sur cette question de
méthode, au moins en théorie. Malheureusement la pratique ne
répond pas toujours a la théorie (p. 28 et suiv.). Ici nous sommes
completement du meme avis que M. Vernes et nous le félicitons de

�352

REVUE DE L.HTSTOIRE DES RELIGIONS

réclamer avec insistance une plus grande fidélité a la méthode
rigoureuse de l'histoire scientifique.
, ,
Nous constatons aussi avec plaisir que l'auteur a tempere son
jugement sur la valeur et la signification ~u folk-lore dans _l'~istoire des religions. Tandis que dans son arllcle de la Revue Cri~ique
(nº du 28 sept. 1885) il considérait le folk.-lo~e co~me _une etud.e
étrangere a l'histoire des religions, dans le present hvre 11 reconna1t
que e les partisans du folk-lore apportent anotre connaissance de~
pratiques religieuses une utile contribution &gt; (p. 33), _et se b?r~e a
protestar contre l'assimilation de l'histoire des rel_1g1ons soit a la
mythologie comparée, soit au folk-lore. Sur ce pomt encore nous
sommes de la meme opinion.
A la suite des trois chapitres que nous venons de mentionner,
M. Vernes a réimprimé plusieurs articles qu'il a publiés ici-meme
sur l'histoire des religions aux différents degrés de l'enseignement
public (t. III, p. i et suiv.), sur une proposilion de M. Paul Bert
relative a l'enseignement de l'histoire des religions (t. VI, p. 123 et
suiv.) et sur un projet de transformation des facultés de théologie
(ibid., p. 257 et suiv.). Dans un septieme chapitre nou~ tr~uvo~s
l'opinion de divers publicistes sur l'introduction de l'h1sto:re _rehgieuse dans l'enseignement public et l'énum~ration des cons~crations pratiques grace auxquelles cet ense1gnement a passe du
domaine des desiderata dans celui de la réalité vivante. En appendice, l'auteur a ajouté deux articles de M. van Hamel et de
M. Goblet d'Alviella sur l'enseignement de l'histoire des religions
en Hollande et en Belgique et des programmes pour cours élémentaire et secondaire par MM. van Hamel et Hooykaas. Ces articles et
ces programmes ont également paru dans la Revue de l'histoire
des Religions (années 1880 et i882).
La seconde partie du livre qui nous occupe ne nous apprend
done pas grand'chose de nouveau. Mais, en réunissant dans un
meme volume des écrit3 qui ont paru a diverses époques,M. Vernes
nous fait toucher du doigt, pour ainsi dire, la continuité et l'énergie de ses efforts pour propager l'enseignement de l'histoire des
religions. Tous ceux qui croient comme lui a l'utilité de cet enseignement lui doivent de la reconnaissancepour avoirsi vaillamment
lutté.
L'ouvrage de M. Goblet d'Alviella - tres bien imprimé sur beau
papier et relié selon la méthode anglaise - contient le résumé du

L'BISTOIRE DES RELIGIONS, SA MÉTHODE ET SON ROLE

353

cours professé par notre honorable collaborateur de Bruxelles pendanl l'année scolaire 1884-f.885. Un avant-propos destiné a juslifier
le choix du sujet et la le&lt;¡on d'ouverture sur les préjugés qui
entravent l'élude scientifique des religions 1 , servent d'introduction
au cours . En appendice l'auteur a réimprimé un article de la Revue
de Belgique sur la nécessité d'introduire l'histoire des religions
dans l'enseignement public et publié une réponse aux objections
qui ont été émises contre son cours, en particulier par .M. l'abbé
Colinet (dans la Revue Générale, mai 1886), et contre sa méthode
par M. Vernes.
Le cours de M. Goblet est divisé en vingt et une le&lt;¡ons qui sont
toutes abondamment remplies. C'est une introduction a l'histoire
de la religion autant qu'a l'histoire des religions. M. Goblel a combiné dans un seul cours, d'une far;on originale et dans son ensemble
heureuse, les matieres dont M. Albert Réville a fait deux cours
dislincts dans ses Prolégomenes et daos ses Reli,gions des peuples
non civilisés. A ceux qui trouveraie'Ilt que l'abondance des matieres
nuit al'étude approfondie des détails et qui se plaindraient de ce
qu'il y ait trop de généralisation, il convient de rappeler que ce
cours est destiné a des étudiants qui font des études générales,
liltéraires et historiques, non pas exclusivement a un petit nombre
d'érudits ou de spécialistes qui se consacrent entierement al:histoire
des religions.
.
M. Goblet commence par leur faire l'historique de l'histoire des
religions et par leur exposer l'état de cette science a l'époque
actuelle. 11 définit les phénomenes religieux et passe ~n revue les
classifications des religions. Il établit l'arbre généalogique des religions actuelles (voir ce curieux tableau a la p. 40) et montre qu'il .
convient de commencer l'histoire des religions par l'étude des
croyances-et des pratiques des peuples non civilisés, lesquelles se
retrouvent, en partie, dans les traditions populaires des peuples
civilisés. Mais, au lieu de décrire successivement les croyances et
les pratiques propres a chaque peuple ou achaque groupe ethnique
de peuples non-civilisés, le professeur a préféré rassembler, dans
des vues d'ensemble, les croyances et les usages rudimentaires qui
se rapportent a un meme objet, en empruntant ses matériaux aussi
bien au folk-lore et a l'histoire des religions organisées qu'aux
1) Voir Revue de l"Histoire des Religions, t. XI, p. 108.

�REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS
35(.
reli ·ons des peuples non civilisés. ll nous expos~ ~n~i, dans ~n_e
séri~ de lec;ons qui ont du offrir le plus grand mteret, la veneration des montagnes et des pierres, des eaux, _d~s plantes et des
. aux des phénomenes atmosphenques, du feu, des
arbres, des arum
,
i · 1
corps célestes, du ciel et de la terre, en co~~inant chaque .º~s. ~s
.
. lui sont fournies par les religions des non c1vilises
donnees qui
. . •
d t d'tions
actuels avec celles des religions de l'ant1qmte et es ra i
. .
.
0 ulaires contemporaines.
P ipres avoir épuisé la liste des objets mate~1els adores par
Goblet décrit la vénération des espr1ts et des morts,
l 'homme, ·u
,n.
-~ t r
les croyances relatives a la vie future, les diverses ~ª?1 es a ions
du culte aux degrés inférieurs du développement re~1g1eux, telles
.. re la divination les conjurations, le sacr1fice, les symque 1a pr1e ,
'
l' · 1 t'
boles et les riles ; et, parmi les premieres étapes ~e ~vo .u io~
li . se le fétichisme et l'idolatrie. La sorceller1e 1 amene a
re_
l'etug1deud
e u' sacerdoce, et l'analyse des éléments constitutifs
. .
, du
th de sa formation et de sa déformation, le condmt JUSqu aux
my
e, des mylhologies conslltuees
. . qm· seront ' s:ms d oute, l'objet
confins
de cours ultérieurs. Les deux dernieres lec;ons traitent de_s ~~p~orts
de la religion avec la science et la morale chez les non-~1vili~es_ et,
f me de résumé synthétique, des diverses hypotheses em1ses
sous
sur laofrorme pr1·m1·t1·ve de la religion et sur l'évolulion de ses
. . formes.
.
.
M
Goblet
critique
l'hypothese
d'un
monothe1sme
ulter1eures. ·
•
· pr1¡
mitü et l'évhémérisme de M. Herbert Spencer. 11 est part1san reso u
du naturisme.
profes]l ne saurait etre question ici de discuter avec !'honorable
• ·h t
·
t
de
détail
m,i daos un programme auss1 r1c e e
seur les pom s
' l- •
. •
•
.
•
•
· · pourraient fournir matlere a conlroverse, et il sera1t
auss1 var1e,
. .
rd
tAt
tel
.
d lui demander pourquoi il a smvi tel o re p1u u que
o1seuxd e 1 distribution de ses lecons. Je ne présenterai a ce sujet
autre ans a
·
1
,
ule observation. n me parait regrettable que M. Gob et
qu
. .
. une se
· la description du naturisme et de l'anim1sme,
en d'autres
a1t p1ace
. .
• t
t ..
d
termes la physique et la psycholog1e rn~onsc1~n ~s die' _naive~ . es
. 'lises,
· dans la onzieme lee¡on apres avmr etu e. 1a venera•
non c1vi
.
d
t
tlon e outes les catégories d'objets naturels. Je ne .vo1s pas com•
.1 t ossi'ble de comprendre le culte de ces obJels sans avoir
ment 1 es P
,
· d
une idée nette sur la conception des choses dans :1 esprit u non

civilisé.

L'BISTOIBE DES RELIGIO~S, SA JltTHODE ET SON ROLE

3o5

III

La publication simultanée des deux livres de M. Vernes et de
M. Goblet d'Alviella n'est pas entierement le fait du hasard. Chacun

d'eux a pris la plume pour répondre aux préoccupations de l'heure
actuelle parmi les hiérographes. 11 n'est pas étonnant que la méme
cause ait produit des effets analogues a Paris et a Bruxelles.
M. Vernes et M. Goblet ont tous deux a creur d'asseoir l'enseignement de l'histoire des religions sur une base solide et de lui imprimar une direction salutaire. Ils ont voulu montrer l'un et l'aulre
l'unité des principes qui ont inspiré chacun d'eux daos sa campagne
passée en faveur de l'organisation de cet enseignement ; de la des
deux parts des réimpressions d'arLicles déja publiés. lls ont profité
de l'occasion pour se défendre contre ceux qui les ont critiqués.
Tous deux nous disent : « voila comment il faut faire a mon avis •.
M. Goblet ajoute : « voici comment j'ai fait , . C'est la une premiére
différence.
Une seconde différence ressort de la comparaison que chacun
des deux auteurs nous permet d'établir entre ses articles passés et
les pages qu'il a écrites récemment. M. Goblet, sous le coup des
attaques dont sa lec;on d'ouverlure et son cours ont été l'objet, me
semble avoir plutót accentué son point de vue. M. Vernes, au contraire, a plutót modéré ce qu'il avait énoncé autrefois, daos l'ardeur
d'un zele tres recommandable, sous une forme peut-étre trop absolue. Nous avons déja eu l'occasion de le conslater plus haut. Nous
n'y reviendrions meme pas si l'auteur, apres les pages excellentes
ou il montre que !'historien des religions doit se tenir a l'écart de
toute polémique religieuse et de touLe apologétique, avec un sentiment de respect sympathique pour toutes les religions, en particulier pour celles ou plongent les racines de notre propre société,
ne s'était pas laissé enlrainer a rendrele rationalisme seul responsable du détournement de la vérité historique au profit des préférences dogmatiques de !'historien. Que les rationalistes aient trop
souvent accommodé l'histoire de maniere a la faire cadrer avec leurs
opinions philosophiques ou théologiques, nul ne le contestara.
Mais qu'il faille imputer cette aberration au seul rationalisme, voila
ce qui constitue a son tour une erreur historique. II n'est vraiment

•

�3156

.

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGlONS

conque,
Mais il y a plus. Nous applaudissons .M. Vernes lorsqu'il affirme
,que le véritable historien n'a d'autre souci qu,e de reconstituer la
réalilé des faits et d'en établir autant que possible la filiation, sans
se préoccuper de leur accord avec un systeme. C'est l'évidence
meme. Iln'en est pas moins vrai que nous avons tous des systemes,
parce que l'esprit humain est ainsi fait qu'il ne peut pas penser
saos systématiser. Les rationalistes, au sens historique du mot,
c'est-a-dire les interpretes qui s'efforc¡aient de ramener les faits
réputés surnaturels des traditions religieuses de tous les peuples a
la condition d'événements naturels et conformes aux. données de la
raison, ont eu le grand tort de se laisser beaucoup trop dominar
par leurs systemes, Mais n'oublions pas, s'il vous platt, que ces
memes rationalistes ont été les premiers a affirmer les droits de la
raison a exercer une critique rigoureuse sur les traditions du passé
et que, dans l'histoire religieuse en particulier, ils ont puissamment
contribué a l'ex.tension de nos connaissances bistoriques. Je m'étonne que _M. Vernes, qui cultive spécialement l'bistoire d'Jsrael, ne
se soit pas rappelé combien ils ont fait progresser la connaissance
des antiquités d'lsrael. Et ce qui est vrai des ralionalisles l'est

so~

!\OLE

357

auss1 de tous les historiens a s l'
l'hisloire religieuse mais d
rs emes, non ~as seulement daos
jusque daos les sci~nces na~ns l~us les domames de l'bistoire et
la connaissance de l'h1'st . ure es. Les plus grands progrlls dans
oire comme dans la
·
nalure ont été provoq .
connaissance de la
1 1
cherchaient a démontre:~ne\P ustbs.ouve~t par des hommes qui
d'autres termes a corroborer ::; e_se d une porté~ générale, en
avait d'artificiel ou de forc. d
r5te~e par des fa1ts. Ce qu'il y
pas tardé a disparailre. de ~n~ eur i~terprétation des faits n'a
lemes durent peu . mai; lesepd~s a Rena1ssance, en effet, les sys'
ecouvertes positives qu 1
ont faites, dans l'ardeur a trouv
.
e eurs auteurs
sont restées et ont augmenté d~r confirmat~on de leur pensée,
laq~elle ils se sont consacrés. au ant le capital de la science a

pas nécessaire d'etre bien familiarisé avec l'histoire de l'inlerprétalion des tex.tes sacrés pour savoir que, dans toutes les religions,
les adversaires les plus acharnés du rationalisme ont sollicité les
tex.tes jusqu·a ce qu'ils y trouvassent la confirmation des doctrines
qui leur paraissaient etre orthodox.es.
M. Vernes, il est vrai, nous dira que nous ne nous entendons
pas sur le sens du mol • rationaliste •. Pour lui le rationaliste est
celui qui cherche moins a reconstiluer les événements du passé,
tels qu'ils ont été, qu'a montrer que les événements historiques ou
les textes saérés s'accordent avec sa propre maniere de voir.
(Voirp. '1:7, p.105-107; Revue de l'Histoiredes Religions, t. I,p.10.)
11 est regrettable que !'honorable écrivaio, ordinairement si précis
dans ses ex.pressions, persiste a prendre ce mot dans un sens qu'il
n·a jamais eu. Le terme • rationaliste • a une signification historique, et c'est provoquer une confusion inévitable de le prendre
dans une autre acception qui ne se justifie en aucune fa&lt;;on.
Pourquoi, en effet, appeler rationalistes ceux. qui ont exploité l'histoire au profit de doctrines dans lesquelles l'autorité de la raison
était ex.pressément subordonnée a une autorité ex.térieure quel-

L'HISTOlll~ DES RELIGIONS ' SA MElllODE
....
ET

1:

p

L aversion de M. Vernes o
,.
tient, d'ailleurs a des
p ur ce qu il appelle le ralionalisme
me trompe, de ~a concza~;:s~~: prof~n~es .. Elle ;ésulte, si je ne
essentiel que je ne suis ~ull
e de 1 h1st01re. C est sur ce point
. .
ement .d'accord avec l · 1\1 v
un esprit eminemment criti
V . .
m. • ernes est
!'historien daos le domain;~ª· l'h~1c1 _comm~n.t il définit la tache de
•
Cataloguer les document el 1sto1re rehg1euse en particulier ;
différentes religions sou tst, ehs textes et les fails relatifs aux
.
,
me re e acun d'eux to . t
.
Je voudrais appeler un éplucha e ri
ur a our a ce que
le mieux qu·¡¡ est possibl
g goureux, les da ter et les classer
bonne qualité scrupuleus:~:n~ ~-ot_ amas.ser des matériaux de
rieurement a des construcli
verifies, qm ?ourront servir ulté(P. 94). Ces instruclions son;ns p~us ou m01ns considérables. •
pieles et, si l'on proscrit touteexc~ entes_; mais elles sont incomde l'horizon intellectuel de l'h~hlllo~oph1e et toule vue d'ensemblEl
M. Vernes, elles sont ioapplicab\ª or1en, comme semble le désirer
•
es.
11 est evident que le
.
.
rechercher les document~r~m;er. souc1 de !'historien doit etre de
possible, de les soumeltre as or1q~e.s, en ~ussi grand nombre que
sur dix il ne pourr.a e
une crll1que r1goureuse. Mais neuf fois
xercer cette e T
·
quant aux documents des crileres r1 ~qu_e r1goureuse qu'en appliception générale qu'il se t: ·t d
i lm seront fournis par la conchaque document est censé
e ~poque et du milieu auxquels
surtout il est impossibl d ppartemr. Dans l'histoire des religions
en effet, i'ltisloire du ch:is;i::~céder autrement. Sinous exceptons,
niers siecles pour laq 11 isme pendant les quatre ou cinq der'
ue e nous avons une abondance de docu-

:1

0

24

�358

REVUE DE L 'msTOlHE DES Ric:LIGIONS

ments surement datés et que nous pouvons cont.róler en détail les
uns par les autres, il n'y a pour ainsi dire pas une seule religion
qui soit assez bien documentée pour que l'on ne soit pas obligé de
juger les documents incertains d'apres les conclusions auxquelles
aboutit l'étude des documents certains, c'est-a-dire d'apres l'idée
générale que l'on se fait de l'évolution de la religion a laquelle ils
appartiennent. C'est memela ce qui fait la valeur de la méthode critique. On part des renseignements clairs et bien datés et, fort des
résultats obtenus ainsi, l'on juge les documents obscurs ou suspccts. On va du certain a l'incertain. M. Vernes n'agit pas autrement
lui-meme. Quand il se déclare de plus en plus convaincu que le
Deutéronome est le produit du vr0 et du vº siecle et que le Code sacerdotal est l'ceuvre des v• et rv• siecles (voir Revue Critique du
30 aout), de quel droit assigne-t-il a ces documents une date et
une valeur absolument différentes de celles qu'ils prétendent avoir?
Tout simplement parce que l'étude des documents positifs du vuº
au v0 siecle lui a permis de se faire une idée a peu pres nette de
l'état religieux des lsraélites pendant cette époque et de leur langage religieux ; partant de ce point solide, appliquant a la religion
d'Israel les regles déja vérifiées ailleurs par l'expérience, relatives
a l'évolution des idées religieuses ou morales, des institutions et du
langage, et comparant les données qui luí sontfournies par lesdocuments hébreux, avec celles que lui fournit l'histoire des populations
avec lesquelles Israel fut en relation, il aboutit a la conclusion
rationnelle que le Deutéronome et le Code sacerdotal ne peuvent
remonter ni a la date ni a l'auteur auxquels ils prétendent remonter.
La critique tres savante de M. Vernes est toute pénétréede principes
philosophiques et d'idéesgénérales qui luisont fournies par l'histoii'-:
comparée; mais, a lire ses instructions sur la méthode, il semblerait que M. Vernes fait de la philosophie sans le savoir. Qu'il
demande toutefois au P. van den Gheyn ce que celui-ci en pense !
Partant d'un point de vue philosophique tout opposé, celui-ci dira
que la critique de M. Vernes ·repose sur des a priori et sur un
ensemble de conceptions générales fausses. Nous ne partageons
pas cet avis, cela va sans dire, car nous faisons grand cas de la
critique de M. Vernes. Mais l'opinion d'un tiers est toujours bonne
a entendre.
Ne·médisons done pas des idées générales ni de l'application des
príncipes philosophiques a l'histoire. 11 n'y a pas d'histoire, pas de

L'IIISTOIRE DES RELIGIONS, SA MÉTHODE ET SON ROLE

359

critique, en dehors de leur application. Proscrire la philosophie
dans l'établissement d'une méthode, cela me parait une tentative
pour faire renier une mere par son enfant.
J'ai dit, en outre, que les instructions de M. Vernes me parai~s~ent_ incompletes., Quand !'historien aura classé et catalogué les
fa1ts, 11 aura dresse un catalogue, il n'aura pas fait une histoire. n
faut éplucher, sans doute; mais quand on a épluché il faut préparer les mets et les cuire; autrement ils ne servent a rien. Dans
l'histoire des idées et des sentiment,, ce devoir s'impose plus que
~a'.tou_t ailleurs _l'historien, et l'on voudra bien m'accorder que
1h1st01re des relig10ns est avant tout une reconstitution des idées et
des sentiments du passé. Les institutions ecclésiastiques en effet
. ne sont que l'expression sensible des idées qui' Jeur ont'
e t les, r1te_s
donne na1ssance et n'ont d'autre but que de fortifier et de répandre
celles-ci. Faire l'histoire d'une religion, ce n'est done pas seulement classer un certain nombre de faits positifs ressorlissant a
cet,:e reli~ion; c'est encore les fai,re revivre, montrer la signification
qu 1~s avaient pour les adeptes de cette religion, comment et pourqu01, en vertu de quelles raisons internes, ils se sont succédé dans
un certair¡. ordre; c'est resi.::usciter l'ame du passé. n faut, pour
une pareille ceuvre, que l'éplucheur de documents soit doublé d'un
psy~h_ologue et - pourquoi ne le dirais-je pas? - qu'il sache par
e~perience ce qu'est un sentiment religieux ou une pensée religieuse. Autrement, flit-il le plus érudit du monde il ne nous offrira
. .
'
Jama1s qu'une momie au lieu d'un organisme vivant.
Voila pourquoi nous sommes entierement d'accord avec M. Goblet
~'~lviella sur l'utilité de commencer l'histoire des religions par
l_ elude des croyances et des pratiques des non civilisés. Cette
e~~de, en effet, nous initie a la psychologie de l'homme inculle.
L_etude des traditions populaires nous rend le meme service. Combien Y a-t-il de détails, meme dans les religions plus développées,
auxquels on ne comprendra jamais rien sans cette initiation
préalable?
Est-ce a dire maintenant que nous recommandions de se faire
d'abord un systeme et d'étudier les faits ensuile? En aucune facon.
T~ut ce que nous avons voulu montrer, c'est que l'on a tort de p~oscrire de l'histoire la philosophie et les idéos générales, c'est que
nolens volens chacun de nous a son systeme, comme le mineur asa
lampe pour s'orienter dans les galeries obscures de la mine. Que

.ª

�360

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO!'iS

!'historien des religions prenne garde de ne pas se laisser dominer
par son systeme, par ses idées philosophiques ou religieuses ! ~~n
de plus juste. Qu'il n 'altere pas les faits et
ne fauss~ ~as 1 mterprétation des textes ! C'est la une quest10n de loyaute mtellectuelle, une obligalíon morale qui s'impo!-e a tou~. 11 y a d_es
intelligences malhonnetes comme des consciences deloyales. h~a1s,
sans philosophie, sans idées générales, !'historien n?~terpr~te~a
rien du tout • et sans psychologie, sans expérience rellgieuse md1viduelle, l'hi~torien des religions n'interprétera jamais bien.

q_u'il

IV
MM. Vernes et Goblet d'Alviella critiquent tous deux le~ c~assifications des religions qui ont été présentées par les prmcipaux
hiérographes contemporains, et chacun d'eux en prop?~e une nouvelle. Ni l'un ni l'autre des deux auteurs n'attache, d a1lleur_s,_ une
grande importance aux détails du classement de_~ rel!gion~.
M. Vernes en propose meme deux ditférentes, la premiere disposee
selon les cadres de la géographie el la succession des religions dans
l'histoire la seconde ne renfermant que les religions dont la con'
. .. .
naissance importe a l'intelligence complete ·de la c1villsat1on moderne. M. Goblet d' Alviella commence par adopter le príncipe de
l'évolution religieuse pour établir ses premier~s d\visions ; _une
seconde catégorie renferme les religions étrangeres a notre de~eloppement historique ; la troisieme et la quatrieme ont_ pour prm ·
cipe la distinction des races, et le christianisme vient a part pour
clore la série.
Ces diverses classifications n'ont pas de valeur interne; elles sont
purement empiriques et n'ont d'autre raison d'etre que de facili~er
la distribution des matieres dans l'enseignement. Nous ne les d1scuterons donc-pas. Les discussions sur ce point sont prématurées
parce que les rapports de filiation des différentes religions sont
encore trop mal connus, et pour certaines religions elles seront
toujours oiseuses tant que l'on ne se décidera pas a reconnaitre
que sous un meme nom se rangent des conceptions religieuses fort
différentes. Le christianisme de Papias ou de Tertullien n'est évidemment pas la meme religion que le christianisme de Thomas
d'Aquin, et celui-ci n'a que des rapports assez éloignés avec le

L'UISTOIRE DES RELIGIONS, SA MÉTHODE ET SON ROLE

361

christianisme d'un Channing ou d'un Schleiermacher. 11 en est de
meme pour toutes les grandes religions. Dans quelque catégorie
qu'on les range, il sera toujours possible de montrer qu'elles y
figurent a tort.
Ilnous parait préférable de consacrer la fin de cet arlicle a la
question de l'enseignement de l'histoire des religions. Dans l'enseignement supérieur on peut considérer la cause de l'histoire des
religions comme gagnéa. Elle est enseignée maintenant dans des
cours spéciaux a toutes les universités hollandaisés, a Bruxelles, a
Rome, a Copenhague, a Geneve et enfin a París ou elle possede
aujourd'hui l'organisme le plus complet : une chaire pour l'enseignement général et synthétique au College de France et douze
chaires pour l'étude analylique des principales religions a l'École
des Hautes-Études.
On ne saurait en dire autant de ce qui concerne l'enseignement
secondaire et primaire, ou ses premiers promoteurs désiraient éga.
lement l'introniser. Dans l'état ' actuel des choses en Belgique,
M. Goblet d'Alviella ne songe pas a continuer sa campagne. Quant
a M. Vernes, il a renoncé, lui aussi, a poursuivre, pour le moment
du moins, l'introduction de l'histoire des religions dans les programmes de l'instruction secondaire et surtout de l'instruction
primaire. 11 demande seulement a l'État d'organiser sans bruit dans
les principales Facultés des lettres l'enseignement de l'histoire
religieuse. (P. 208.)
Nous partageons entierement sur ce point les vues de M. Vernes,
non pas pour les raisons d'ordre politique auxquelles il semble
avoir obéi (p. 207), mais pour des motifs de l'ordre pédagogique.
Les programmes de nos lycées et de nos écoles primaires sont déja
surchargés. A l'exception de quelques tres bons éleves, la plupart
de nos écoliers ne parviennent pas a s'assimiler tout ce qui leur
est enseigné. Nous ne croyons pas que le moment soit propice a
l'adjonction d'un nouvel enseignement a cóté de ceux qui existent
déja. D'ailleurs ou est le personnel qui serait capable de donner
cet enseigoement ! Comment prévenir les cootlits inévitables entre
l'enseignement religieux et celui de l'histoire des religions? 11 faut
bien reconoaitre que ce dernier n'est entré dans la pratique nulle
part si ce n'est dans les villes de Hollande ou des pasteurs protestants s'en sont chargés, c'est-a-dire dans des conditions telles que
le conflit était impossible.

�363

REVUE DE L'HISTOJRE DES RELIGIONS

L'HISTOIRE DES RELIGIONS, SA. MÉTHODE ET SON ROLE

Ce qu'il faut, c'esl que les professeurs de nos lycées et les
mailres de nos écoles aienl une connaissance de l'hisloire des religions proportionnée ala nature de l'enseignement qu'ils sont appelé..,
a donner, non pas pour qu'ils enfassent plus tard l'objet de le&lt;:ons
spéciales, mais pour que leur enseignement de l'histoire dite profane en soit pénétré. On esl stupéfait de voir combien il y a encore
d'ignorance des faits de l'ordre religieux chez la plupart de nos
professeurs et de nos maitres. Aussi approuvons-nous entierement
M. Vernes quand il réclame l'introduction de l'histoire religieuse
dans les principales facultés des lettres. Nous ajouterions aux
facultés les écoles normales, a commencer par l'École Normale
supérieure. Il y a la, croyons-nous, un intérét de premier ordre a
tous les égards, auquel l'administration si éclairée de l'instruction
publique ne saurait rester insensible. Mais laissons les le&lt;:ons spéciales et les programmes spéciaux d'histoire religieuse dans les
lycées et dans les écoles primaires aux ecclésiastiques des différents
cultes, sous peine de nous engager dans des difficultés inextricables.
M. Vernes demande que renseignement a introduire dans les
facultés porte spécialement sur le juda'isme, le christianisme et
l'histoire générale des religions, el comme cbacun de nous s'intéresse plus spécialement a la branche d'études alaquelle il se consacre, M. Vernes est tout particulierement choqué de ce que l'histoire et la littérature des Hébreux ne soient pas enseignées
dans nos facultés. Je mettrais plus volontiers l'accent sur la
nécessité d'introduire dans les écoles normales, dans les facultés
et dans les programmes de licence et d'agrégation l'histoire générale des religions. C'tst elle surtout qui peut étre utile aux futurs
maitres et professeurs ; elle leur donnera des notions générales de
l'histoire et de la littérature des Hébreux comme des autres religions, tandis qu'une chaire spécialement destinée al'hébrai:sme ne
pourra grouper qu'un pelit nombre d'éleves qui désirent s'occuper
particulierement d'histoire religieuse ou de langues sémitiques. A
París, l'hébreu est enseigné a la Faculté de théologie protestante,
au College de France et a l'École des Hautes-Études, ou il y a
plusiéurs cours spécialement consacrés a l'étude de la langue et un
autre a l'étude de la religion des Hébreux. En province, il existe a
Lyon une conférence de langues sémitiques. Comme il est impossible d'enseigner l'hébreu sans parler de la religion des lsraélites,

puisque tous les documents hébreux sont des reuvres religieuses
on ne peut pas soutenir que l'histoire religieuse d'Israel soi;
abs_olument négligée dans notre enseignement supérieur. Nous
ser1ons heureux que l'histoire de l'Église chrétienne fut aussi bien
traitée. Cependant l'histoire du christianisme est autrement vaste
et nous touche d'autrement pres que l'histoire et la littérature des
Ilébreux.
Co11;1m_e il f~ut aller au plus pressé et tenir compte des difficultés
budgeta1res, 11 nous semble que l'essentiel, pour le moment est
d'ob~e~i~ quelques chaires d'hisloire générale des religio~s et
subs1dia1rement des chaires d'histoire du chrislianisme et d
judai:sme.
u

362

La discussion des récents écrits du P. van den Gheyn, de
M. Vernes et de M. Goblet d'Alviella nous a entrainés a dépasser de
beaucoup les limites d'un simple compte rendu de leurs publications. L'intérét des sujets traités et la qualité des auteurs justifient
amplement les développements de cet article. Mais il nous semble
que désormais les amis de l'histoire des religions ont mieux a faire
que de s'en tenir aux discussions théoriques sur les tendances et la
1?~tho~e du, ~ouvel enseignement. Que chacun, dans la partie de
1 h1sto1re generala a laquelle il est spécialement altaché s'efforce
d'une part, de faire progresser la science par des trava~x d'érudi~
tion, d'autre part, de répandre dans le public instruil des pays de
langue fran&lt;:aise les résultats les mieux établis dans son domaine
particulier ~e ~'histoire religieuse. Approfondir et vulgariser, voila
les deux cótes egalement importants de la tache qui nous incombe.
En agissanl ainsi, nous contribuerons mieux que par tous les rais~nnements théoriques a la fortune de l'histoire des religions el au
developpement des instilutions qui luí servent d'organes.
JEAN

RÉVILLB.

�CHRONIQUE

CHRONIQUE
FRANCE
Enseignement de l'histoire des religiona A P aris. - Dans nolre
précédente chronique nous avoos reproduit le programme des conférences qui
ont lieu, peodant le premier semestre de l'aooée i886-i887, a la section des
sciences religieuses de l'École des Hautes-Eludes. Ce programme est complélé
a partir du mois de janvier i 887, par les conférences de M. Sylvain Lét&gt;i
sur les religions de l'Inde. C'est, en elfet, notre jeune et sympalhique collegue
de la section des sciences bistoriques el philologiques, auquel M. le ministre de
l'instruction publique a confié l'eoseignement des religions de l'Inde, sur présentation du conseil de la section des sciences religieuses. M. Bergaigne a bien
voulu conserver la direction des études. M. Sylvain Lévi traite le mercredi a.
quatre heures des riles fuoéraires selon les rituels brahmaniques, et les mardis,
a trois heures et demie, il explique des textes relalifs aux cérémonies du culta
domestique.
M. Albert Réville a repris, le lundi 6 décembre, son cours d'histoire générale
des religions au Collége de France, devant un tres nombreux auditoire. L'honorable professeur étudie cette année, les lundis et les jeudis a trois heures, l'bistoire de l'ancienne religion romaine, ses institutions et ses variations sous l'influeoce des mythologies de la Grece el de l'Orient, depuis les origines de Rome
jusqu'a ]a fin du paganisme. Dans sa lec;on d'ouverlure, M. Albert Ré~ille s'esl
félicité de la réceote création de la section des sciences religieuses il. l'Ecole des
Hautes-Études. II voil daos cette nouvelle inslitution la consécralion de l'enseignement qu'il a inauguré au Collége de France et le complément indispensable de la chaire qu'il occupe. La section des sciences religieuses est destinée
a l'étude analytique de chaque religion ou de chaque groupe de religions en
parliculier; l'enseignement du Collége de France, au conlraire, est surtout
synthétique. M. Réville a insisté avec beaucoup de justesse sur la nécessité de
ce double travail, daos l'élÚ.de de cbaque religion particuliere et dans celle de
l'histoire religieuse générale.

365

A la Faculté de tbéologie protestante, M. Sabalier expose l'inlroduction critique aux livres du Nouveau Testament et interprete le quatrieme évangile.
M. Ph. Bei·ger traite de l'bistoire des livres poétiques et des livres sapientiaux
des Hébreux et explique les Psaumes. M. Bonet-Maury étÚdie l'histoire de
l"Église chrétienne et des missions jusqu'a Grégoire-le-Grand et, daos un autre
cours, I'bistoire du christianisme en Gaule. M. Jundt fait également deux cours,
le premier sur l'histoire ecclésiastique et religieuse du x1v• siécle, le secood sur
l'histoire de I'Église depuis le milieu du :x:vm• siécle. M. Massebieau étudie la
vie d'Origéne daos le v1• 1ivre de l'Histoire ecclésiastique d'Eusebe, et M. Samuel
Berger fait, dans .un cours libre, l'introduction a l'étude des apocryphes de
l'Ancien et du Nouveau Testament.
A la Faculté des lettres, nous remarquons le cours de M. Bouché-Leclercq
sur l'histoire du culte officiel a AtMnes, celui ou M. Collignon étudie les représentations figurées des divinités grecques, l'explication de textes védiques pa:r
M. Bergaigne et les lec;ons de M. Luchafre sur les Institutions ecclésiastiques
et féodales de la France sous les Capétiens directs.
Au College de France, en dehors du cours de M. Albert Réville déja. mentionné, nous avons a sigoaler le cours de M. Maspero sur les Textes des p yrami~es, relatifs a l'ancienne religion d'Égypte, ceu:x: de M. Renan, qui explique
le hvre des P saumes et recbercbe dans l'Hexateuque, le livre des Juges et les
livres dits de Samuel, ce qui peut rester des anciens Jivres intilulés "Jaschar »
ou « Livre des Guerres de Jahvé » . M. Foucaux explique le premiar livre du
Rhamilyana; M. Boissier, les Lettres de saint Augustin; M. Gastan Paris, la
Vie de saint Ale:x:is (texte du xre siecle); M. d'Ai·bois de Jubainville, des textes
hagiograpbiques et épiques en vieil irlandais.
Dans la section des scieoces historiques et philologiques de J'École des
Hautes Études, nous trouvons les cooférences de M. l"abbé Duchesne sur l'organisation de l'Église romaioe et de la cour pontificale pendant le baut moyen
ilge et sur l'épigrapbie chrétienne; l'explication bistorique et critique du livre
de Jérémie, par M. Garriere; l'explication de chapitres choisis du Kitab HalLouma d'Ihn DjanAb et l'interprétation du traité talmudique de Taanit, par
M. Joseph Derenbourg; les conférences de M. Clermont-Ganneau sur les anliquités orientales et ¡J'archéologie hébra1que; les explications des text;s hié.ratiques de MM. Maspero et Guieysse.
Si nous ajoutons a tous ces cours, gratuitement ouverls au public, aussi bien
aux étrangers qu'aux nationaux, les cours p rofessés a l'École du Louvre sur
l'archéologie et l'épigraphie, également publics, et les cours fermés de l'École
des Langues orientales vivanles, dans lesquels les professeurs touchent tous
plus ou moins souvent aux questions d'histoire religieuse de l'antiquité ou de
l'Orient contemporaio, nous avons le droit de regarder cet ensemble avec
un légitime orgueil national et d'affirmer que nulle part au monde, aujourd'bui, les jeunes gens qui se coosacrent ou simplemeot s'inléresseotaux études

�366

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

CHRONIQUE

, · d
e méme ville des ressources
d'histoire religieuse, ne trouveront reumes ans un
.
,.
.
. nombreuses aussi variées, aussi facilement access1bles qua Paris. Nous
ausa1
,
.
1
b
a
espérons que les étudiants étrangers seron~ tou1ours pus nom reux comprendre les avanla"'es incomparables que Paris leur olfre.
Les Coneour: A l'Aeadémie des Inseriptions_. - _D~ns sa séance
publique annuelle du 19 novembre 1886, l'Académie des mscriptions et b~lleslettres a décerné les prix des concours fermés le 31 décembre 1885. N~us signs.Jons parmi les auteurs couronnés ceux qui ont présenté ~es tr~v~ux directement
ou indirectement utiles a l'historien des religions. L~ prix ordm8.l~e a é~é décerné
• M Paul Girard • le sujet du concours était le smvant : « Fa1re, d ap~es les
;exl~s et les monu~ents figurí&gt;s, le tableau de l'éducation et de l'instr_uct'.on q~~
recevaient les jeunes Athéniens aux v• et IYº siecles avant Jé~us~Christ Jusqu a
l'¡¡ge de dix-buit ans. ,, - Dans le concours sur les antiqmtés de Fra~~e,
M l'abbé Albanes a obtenu la troisieme médaille pour ses dissertations sur_ l bis~
toire ecclésiastique de Provence (Jean Huet, évéque de Toulon, ses_ fo~ctions
la cour du ,·oi René, son épiscopat; Problemes d,'histoire ecclésW,St~que con• cernant Avignon et le Comtat Venaissin; Histoil'e des évéques _de Saint-P~ul~
Trois-Chdteaux au XIVº siecle; Jean Ai·taudi, dominicain, p~ieui· de SaintMaa:imin; Pierre d'Aigrefeuille, évéque d'Avignon). Des ment10_ns honorables
sont accordées a MM. le comte Charpin-Feugerolles et C. Guigne pour l_eurs
trois cartulaires de l'Abbaye d'Ainay, des Francs fiefs ~u F~e_z et du ~neuré
de Saint-Sauveur-en-Rue (Forez); a M. Prou, pour son hvre mt1tulé: Hin':711~r,
de ordine palatii (París, 1885), a M. Grignon, pour son ouvrage, Description
et historique de l'église de Notre-Dame-en-Vaux de Chdlons (Cha.lons-sur-

ª

Marne, 1884-1885).
.
.
.
É
Le prix Bordin n'a pas été décerné; le sujet qu'il fallait traiter éta1t : « . tudier d'apres les documents arabes et persans, les sectes dualistes des Zendiks,
Mazdéens, Daisanites, etc., telles qu'elles se montrent dans l'Orie~t musul_man.
Rechercher par quels liens elles se rattachent soit au zoroastr1sme, s01t au
gnosticisme et aux vieilles croyances populaires de l'lran. » M. Clément Huart
a obtenu un encouragement de 2,000 francs.
.
Le prjx Delalande-Guérineau n'ayant pas été décerné en 1884, était double
cette année. Notre collaborateur, M. Paul Regnaud, a obtenu l'un des deux
prix, destiné au meilleur ouvrage dans l'ordre des études orientales, pour son
livre : la Rhétorique sanscrite (París, i884).
.
Parrni les sujets des concours pour 1887-1.888 nous ne ment1onnons que les
deux suivants relatifs a l'histoire religieuse : Prw Bordin : 1° « Exposer
méthodiquement la législation politique, civile et religieuse des capitulaires. Les
concurrents devront compléter cet exposé au moyen des diplómes et des chartes
de la période carlovingienne. lis devront, en outre, indiquer, ~'un~ pa~, ~e que
la législation des capitulaires a retenu du droit rom_ain_et du dr01t merovmg'.en, et
d'autre part, ce qui s'est conservé du droit carlovmg1en dans les plus anmennes

367

coutumes. » - 2° « Étudier l'histoire politique, religieuse et littéraire d'Édesse
jusqu'a la premiare croisade. » - Les mémoires sur ces deux questions devront
étre déposés au secrétariat de l'Institut, le 31 décembre {887.
Musée Guimet. - M. L. de Milloué, conservateur du musée Guimet, a
informé tous ses correspondants qu'a dater du 15 décembre 1.886, l'administration du musée est transférée a Paris, 30, avenue du Trocadéro, ou les bureaux
sont provisoirement installés jusqu'a l'achevemenl du batiment qui s'éleve place
d'léna pour recevoir les collections encore exposées a Lyon. C'est aussi au
n• 30 de l'avenue du Trocadéro que l'on peut voir tous les objets acquis pour
le musée depuis l'époque ou le transfert des collections a París a été décidé.
Un sacrifica humain A Carthage. - Sous ce titre, M. H. Gaidoz a
publié, dans la Revue archéologique (livr. de septembre-octobre 1886), une
courle étude sur une pratique superstitieuse assez répandue, sur l'usage de
sacrifier des étres humains au moment de lancer un navire nouvellement construit, Nous empruntons a cet arlicle le passage suivant qui . commence par une
citation de Valere Maxime (IX, 2) : « Eadem usi crudelitate in milites nostros,
maritimo certamine in suam potestatem redactas, navibus substraverunt, ut
earum carinis ac pondere elisi, inusitata ratione mortis barbaram feritatem
satiarent; tetro facinore pollutis classibus ipsum mare violaturi. » « Ce que
l'écrivain latin, instruit seulament du fait, a pris pour un simple actedecruauté
é~it un rite propitiatoire lors du lancement des navires de la flotte carthagino1se. Les Wikings scandinaves pratiquaient un sacrifice analogue. Le voyageur Cook assista a la méme cérémonie daos les íles de la mer du Sud. Les
victimes humaines étaient attachées aux rouleaux sur lesquels le navire de
guerre descendait a la mer, de sorte que l'étrave fO.t rougie de leur sang. Des
sacrifices de ce genre avaient lieu lorsqu'on lani;ait un nouveau navire de
guerre ou quand on devait entreprendre une expédition importante. - Nous
avons lu quelque part que la tache de couper d'un coup de hache les divers
cordages qui retenaient une frégate lors du lancement a la mer était confiée a
un condamné a mort. ll avait sa grace, s'il réussissait dans sa besogne périlleuse sans élre écrasé. 11 y a peut-étre la un souvenir de l'ancien sacrifice
humain dans cette circonstance. L'usage chrétien de baptiser ·les navires n'a
fait que remplacer les riles propitiatoires des anciens dans la construction et lP
lancement des navires. La tradition méme des libations s'est conservée dans
l'usage (constaté en Angleterre) de briser une bouteille de vin sur l'avant d'un
navire lancé a. l'eau. »
L'Bistoire des religions a la Revue des Deux-Mondes, - i O Les
origines de la loi juive &lt;fapres M. Renan. - L'illustre auteur de la Vie de
Usus continue dans la Revue des Deux-Mondes des i •• el 15 décembre la publication des prémices de son Histoire de la religion d'lsrae!. Nous avons déja
résumé les deux articles qui parurent en mars de cette année sur l'histoire et la
légende des origines de la Bible juive. (T. XIII, p. 235 et suiv.) Cette fois, il s'agit

�CTIRONIQt:E
1

368

REVOE DE L R1ST01RE DES RELlGIO~S

de la loi dite mosa'ique. Apres avoir dégagé et caractérisé les premiers élémenls
de l'ancienne Thora, le Livre de l'Alliance, reu vre des propheles du rx• siecle,
M. Renan fait ressorlir l'erreur des écrivains qui prennent les lois du Pentateuque pour des lois· réelles, faites par des législateurs et appliquées par des
juges. « Ce sont des ré1•es d'ardents réformateurs qui resterent en leur temps
saos application dans l'état, qui ne furent réellement ohservées que quand il
n'y eut plus d'état juií, et d'ou devait sortir non une sociélé complete, une
polis, mais une ecclesia, une société religieuse et morale, vivant selon ses regles
intérieures, sous le couvert d'un état prorane fortement organisé. » Le livre de
l'Alliance appartient a l'histoire sainle qui se fil dans le royaume du Nord.
L'histoire sainle qui s'élaboro. environ cent ans plus tard, vers 750, a J érusalem, eut, elle aussi, son rudiment de Thora, le Dl!calogue. La fusion des deux
hisloires saintes (jéboviste et élobiste) qui se fit, selon toutes les apparence~,
vera la. fin du regne d'Ézécbias, conserva les deux documents législatifs. • On
peut admettre que le code du temps d'Ézéchias se terminail par le cantique qui
occupe aujourd'hui le cbapitre xxxu du Deutáronome. » Des cette époque,d'o.illeurs, il existo.it de pelits codes qui renfermaient des ordonnancs pour des cas
particuliers (p. ex. pour les lépreux) ou qui résumaient les devoirs du servileur
de Jab-.é. Ma.is ils n'étaient pa.s encore réunis. - La. réforme de Josia.s, qui
centralisa le culte de Jabvé a. J érusalem, concorde avec l"apparition d'un nouvea.u code, le Deutéronome, dans lequel les anciennes lois sont reproduites et
accommodées a.ux idées du prophétisme de cette époque, sous forme d'une
seconde révélation accordée a Moise a Arbotb-Moab a.pres celle du Sina'i. 11 est
impossible de ne pas soupc,onner que Jérémie eut une grande pa.rt a l'élabora.tion et a lo. promulgo.tion de ce code. La. derniere partie du premier arlicle est
consacrée a la cara.ctérislique de cette loi du Deutéronome que le prétre Helqiab
prétenda.it avoir trouvée daos le temple et qui a été, da.ns le développement religieux d'lsrael, la pire ennemie de la religion universelle révée par les prophetes
du vm• siécle.
Le parti piétiste qui triompba sous Josia.s perdit le pouvoir a la morl de ce
prince, et, quelqnes années plus ta.rd, la prise de Jérusa.lem (588) mil un terme
á l'existence du royaume de J uda. Me.is les exa.ltés du partí se grouperent daos
l'exil et reocontrerent dans la personne d'Ézéchiel un chef excellent. L'idéo.l qui
hantait son esprit était l'organisation sa.cerdotale et rituelle, a peine ébaucbée
dans la réforme du regne de Josias. « Abordaot de íront le probléme que les
réíormes de Josias avaient créé sana le résoudre, la hiérarcbie du corps sacerdotal, i1 cherchait a voir en esprit la ville des prétres qui, par la nécessité des
cboses, sortait de l'effort inconscient d'lsrael (p. 801). » Tout prouve qu'il y
eut d11ns les trent&lt;i ou quarante premieres années apres la ruine de Jérusalem,
une période ou s'élabora. un nouvea.u Deutérooome, un code de l'a.venir, encore
plus chimérique et moins applicable que le premier. L'histoire de l'époque
mosaique fut remaniée pour servir de justification aux \ois nouvelles. Mais la

critique qu·i veu t retrouver en déta.'11
369
incessantes de la loi et de l'histoir; m:s ~-etouch~s opérées pendant ces refonles
une reuvre impossible. La pensée d M ~que, fa1l fausse route; elle entreprend
le passage suivant {p. 813) :
e, . enan est parfaitement résumée dans
« Les vingt ou vmgt-cmq
·
·
année
. . .
sorte _u~e époque de haute activité :r!~:r~r.u1v;ent la tra.nsportation furent de la
et lév1llque de la Tbora nous parail
,e. resque toule la partie sacerdotale
fut ensuite plusieurs fois remaniée '¿ua.nt a.u fon~, de cette époque; la forme
r~nome, Ézéchiel ful l'inspira.teur d.
Jérém1e ful l'inspira.teur du Deutéhon religieuse chez les Héb
u _v1~1que. Les lrois degrés de la . ,1·
• ~
reux se dislmgue t . .
CI\J 1sam1er a.ge, caractérisé par une haut
. n runs1 fort neltement . un pre
que 1
d
eur grand1ose s'ex ·
·
•
,. e mon_ e entier a pu adopter (c'est l'A e d
prin:iant en formules simples
aoe, empremt d'une moralité se ,
g es prophetes a.nciens)· un second
f
v.,re et touchante "lé
'
ique 1rés intense (c'est l'Age d D té
' gu e par un piétisme fana
s
d tal
u eu ronome et de Jé , .
a.cer o ' étroit, utopique plein de h"
rem1eJ; un troisieme Age
Léttique et rl'Ézéchiel). »'
c imeres et d'impossibililés (c'est l'age du

~:~.e

•.'~n~n on peut rapporter au tem s de
.
d rnslltutions et de pratiques ainsf q , lab restaurallon UM certaine quanlilé
cependant qu'a.ucune parlie essentielleu ~:la.;: nombre de Psaumes. 11 semblc
1\1. Rena.n se refuse a préter a E d
ora n'est postérieure a l'an 500
.
s ras un rOle con . d, bl
.
parties sacerdotales de la Loi Il
.
s1 era e da.os la fixation d
L .
.
. peut avo1r eu parl a I éd
es
o1, ma1s simplement en agglutinant 1 él
a r action définitive de la
L'a.rra.ngement définitif de l'Hexateu uee~l éments de~ Iégisla.tions anlérieures.
achevé vers l'an 450.
q
que nous 1 nvoos, semhle a,,oir été

sur l'histoire d'Allemagne. Entrie en se, d
M Z•L Éludes
.
. ai•isse. Dans cet o.rticle M La .
ene e la papauté par
apa '~ d
' .
v1sse trace a grands tr .
'
,
u..,, e ses rapports a.vec le po
. . ·1
a1ts I histoire de la
P
de Co
·
uvoir cm spéciale
t
ostantmople et les exarques de R
'
meo avec les empereurs
f'.lome, dont les missionna.ires ont
aven~e, jusqu'a.u moment ou. l'évéque de
Egli b
converl1 la Germa .
, se retonne, éleve son pouvoir sur les ruin
me. et vaincu la vieille
s a~resse au duc des Francs pour étre roté é es de la pmssance impériale, et
alh~nce du pape, représentant la puis!a.nc: c~~tre les Lomhards. C'est cette
anllque, a.vec la puissance matérielle d F spmtu~lle et l'héritage du monde
monde.
es rancs, qui va transíormer la face du

Sorciers et pos8 édé6 •
Les annales · d' · ·
nous ont démontré une fois de pl
Jiu ic1a1res des dernieres semaines
m
·
•
us que a croya
auva1s espr1ts se maintient encore da
nce aux sorciers et a.ux
puissante pour pousser au crime les malb
. ns nos campa.gnes
.
et qu' e1le est a.ssez
¿ la superstition, La cour d'assises de Bt~reux que l'1gnorance livre en proie
une femme et ses deux freres q .
. o1s a vu comparailre trois misérable
, ll
, u1 ava1enl tué le
e
s,
que e avait la réputation d'etre sorciere S
ur m re a petit feu parce
étrangere ¡, leur horrible crime . la . :11 a.ns doute la cupidilé n'a pas élé
'
v1e1 e mere leur éla1. t a, charge ; ils

�370

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

désiraient etre débarrassés d'une boucbe inutile. Mais il ressort clairement de
tous les détails du proces que ces misérables ont cru trouver une justification
suffisante de leur conduite daos le fait qu'ils exécutaient une sorciere. Voici
d'ailleurs un autre crime, tout récent, auquel on ne saurait attribuer d'autre
cause que la seule superstition. Le récit nous en vient du Morbihan. Les deux
freres JaUu, fils d'une meuniere, onl tué leur sceur parce que, disaient-ils, elle
était possédée du démon de l'orgueil. La pauvre filie n'avait d'aulre titre a une
pareille qualification que d'etre trop fiere de sa beauté et d'étre supérieure par
l'intelligence au reste de sa lfamille. Quoi qu'il en soit, ses fréres se concerlérent pour l'exorciser ; le meilleur moyen leur parut étre de lui faire plusieurs
trous daos le corps avec un vilebrequin. Pendant l'opération, la mere et la sceur
de la victime priaient, Inutile d'ajouter que la malheureuse victime est morte
de l'exorcisme.
Ces faits répugnants donnent presque un caractere d'actualité a un ouvrage
qui vient de paraitre : Les maladies épidémiques de l'esprit. Sorcellerie, magnél'isme, morphinisme, délire des grandeurs, par le Dr PaulRegnard, professeur de
pbysiologie générale a. l'Institut national agronomique, •direcleur-adjoint a
l'École des Hautes-Études (Paris, Plon-Nourrit). L'auteur fait l'histoire de la
sorcellerie depuis ses origines jusqu'a nos jours. Ce sont d'abord les diableries,
les sabbats 'des xv1• et xvn• siecles, racontés avec un grand luxe de détails.
Des reproductions d'anciens tableaux, des figures cabalistiques, des fac-similés
d'estampes du temps émaillent le texte et font passer sous nos yeux démons,
sorciers et sorcieres. Vient ensuite une explication scientifique des pbénomimes
auxquels nos ancétres prétaient une cause surnaturelle. L'auteur démontre que
sorciers et possédés sont des hystéro-épileptiques. La deux:ieme :partie de
l'ouvrage, qui n'est pas la moins importante par l'abondance et l'originalité
des documents et des gravures, est tout entiere consacrée aux: Miracles de
Saint-Médard, forme nouvelle qu'affectent au x:vm• siecle ces étranges déviations de !'esprit. Toute la série des convulsionnaires qui se sont étendus sur
la tombe du diacre París défilent sous notre regard. A la fin du xvm• siecle,
les maladies épidémiques de l'intelligence ont des manifestations plus simples el
pour ainsi dire plus médicales. Nous ne soro.mes plus en présence de sorciers,
de possédés ni d'ex:tatiques, mais d'individus en proie au somnambulisme
et au sommeil hypnotique. Les surprenants effets qui se produisent dans ces
états anormaux sur les sujets sensibles, sont décrits par l'auteur avec une précision qui montre que nous sommes en présence d'un expérimentateur des
plus pénétrants, d' un des disciples de M. Charcot. Des gravures ex:écutées
d'apres les photographies de l'auteur '.donnent a cette partie un intérét tout
spécial.
La derniere partie de l'ouvrage du Dr Regnard vise des aberrations de
!'esprit comtemporain qui n'ont aucun rapport avec la. religion et qui n'en sont
ni moins bizarres ni moins répugnantes.

CBRONIQUE

37i

Publications récentes. - i M. A. Jundt, professeur a la Faculté de
théologie protestante de París, a puhlié la le(,on qu'il a faite a la séance d'ouverture de la Faculté, le 8 novembre 1886 : L'Apocalypse mystique du mayen
dge et la Mateld,i de Dante (Paris, Físchbacher, in-8 de 76 p.). L'auteur nous
olfre un travail tres intéressant, tres nourri, sur un sujet qui, en Francc
surtout, n'est encore qu'imparfaitemenl connu, et attire l'altention du lecteur
sur la signification de ces étranges réveurs du moyen age dans le développement général de la pensée religieuse.
M. Jundt nous montre !'esprit apocalyptique se développant surtout aux
époques de grande désespérance ecclésiastique, de corruption morale et religieuse réputée irrémédiable. ll nous décrit rapidemenl la grande ceuvre entreprise par le monachisme, sous l'influence de l'ordre de Cluny, et l'insucces
auquel elle aboutit par suite de la confusion pers:stante des intéréts spirituels
et des intéréts matériels au sein de l'Église. C'est alors que les mystiques
apocalyptiques font enlendre leurs prophéties relatives a un bouleversement
prochain, d'ou doil sortir la purification fin ale. Déja sainte Hildegarde (seconde
moitié du xu• siecle) tient un pareil langage. Sa contemporaine, sainle Elisabeth
de Schcenau, est encore plus sombre dans ses prophéties. Il y a chez ces pienses
femmes un étrange mélange de mysticisme el d'aspirations vers une réforme
sociale. La rupture entre le monachisme réformateur et la hiérarchie officielle
se consomme cbez Joachim de Flore. M. Jundt nous don ne un apergu sommaire
de sa doctrine d'apres les documents récemment mis au jour par le P. Denifle.
L'idée d'un renouvellement procbain de l'Église par un ordre monastique d'une
sainteté particuliére qui avait inspiré de nombreux réforr.oateurs du x111• siecle,
pénétra également dans les couvents de religieuses. C'est ici que M. Jundt
nous trace le porlrait de la nonne Mathilde de Magdebourg dont nous avons
conservé les révélations dans un livre allemand intitulé : La lumiere de la
divinité qui rayonne dans les cmurs sinceres. Elle aussi reve la réforme de
l'Église par un ordre de saints prédicateurs, comme l'abbé de Flore, mais elle
associe a cette ceuvre la papauté et l'empire germanique, régénérés, réeonciliés,
et se faisant les organes de la r¿forme. C'esl cette Malbilde de Magdebourg
dont les écrits ont exercé une grande influence sur !'esprit de Dante; c'est elle
qui est !'original de la Malelda du grand poete.
, 2° M. J. Halévy a publié dans la derniere livraison de la.Revue des Études
juives la suite de ses Recherches bibliques (juillet-septembre 1886), sous le
re : Considérations supplémentaires sur le x• chapitre de la Genese. L'auteur
préfere les études délacbées portant sur des questions déterminées, saos
connexion immédiate entre elles, aux traités complets de critique biblique. II
estime que le temps n'est pas encore venu de ces ceuvres d'ensemb!e. • II ne
faut jamais se lasser de le dire: les études sémitiques son!, en général, encore
trop peu avancées pour que l'on puisse déja avoir une vue d'ensemble sur la
composition des texles religieux: de n'importe lequel de ces peuples » (p. i48),
O

�372

373

REVUE DE L'HISTOIR.E DES RE~IGIONS

CHRONIQUE

L'auleur identifie ici d'une fai;on qui pourrait etre contestée l'état des études
porlant sur la littérature biblique et celui des études relatives aux aulres docu·ments d'origine sémitique. 11 est probable que la plull}e a quelque peu trahi sa
pensée et qu'il a voulu patler, moins de l'hébra1sme proprement dit, que des
relations entre l'liébra1sme et les autres civilisations sémitiques.
M. Halévy étudie successivement la méthode de classement suivie par l'écrivain bébreu dans l'énumération des peuples, l'identifi~ation des noms etbniques,
les sources du document, les rapports du chapitre x avec rx, 18-~8 et x1, i-9,
le ·cara.ctére systémalique des données co_nc~rnant les N.oachides, le but et la
signification du tableau, enfln la date de sa rédaction. La comparaison avec les
autrei¡ écrits bibliques, surtout avec Ézéchiel, forme la base de ses recherches;
les annales assyriennes en fournissent le cadre historique. Nous ne pouvons
pas suivre l'auteur dans le déve1oppeÍnent substanliel de ces divers sujets. 11 esl
cerlain qu'un bon nombre de ses assertions susciteront de vives controverses.
30 M. A. Bel'gaigne a publié dans .le Joui·nal asiatique (livr. de seplembreoctobre i886) un mémoire tres remarquable dont il avait déja communiqué le
con len u a l'Académie des inscriptions (voir notre compte rendu de la séance du
21 mai l 886), sous le titre : La Samhitá primitive du Rig-Veda. L'application
de principes de critique purement intrinseques au texte du Rig-Veda esl
pleine de dangers ; la langue et la religion dont il s'agit sont imparfaitemenl
connues, et il n'y ·a pas, a proprement parler, de suite dans les idées de la
plupart des bymnes védiques. Il faut done recourir a des príncipes de critique
extrinséque. C'est ainsi que l'on peut s'appuyer sur la reproduction totale ou
fragmentaire de certains bymnes da.ns les samhitas des autres Védas ou sur les
citations qui sont faites dans·,les brll.hmanas et les siltras du Rig-Veda. Un
autre critere non moins silr et non moins important, est l'ordre méme des
hymnes. M. Bergaigne rappelle les applications qui ont élé déjil. faites de la
regle qu'a l'intérieur de cbaque manda.la du Rig-Veda, comme da.ns !'ensemble
de l'Atharva.-Veda et daos le Pilrvarcika du Sama-Veda, le classement des
hymnes est réglé par des principes que l'on peut appeler numériques. -Puis il
ajoute (p. l. 99) :
« Or le príncipe numérique ne regle pas seulemenl la ·place des hymnes
adressés a un meme Dieu, a un méme couple ou groupe de dieux, ou composant une autre série quelconque. U regle, comme j'espere le pronver : 1° a
l'intérieur de cha.que série la ¡place des hymnes d'un méme nombre de vers,
par la longueur décroissante du metre dominant; 2° I'ordre des séries d'un méme
mandala ou d'une méme collection, comme celles du mandala I, et méme du
manda.la VIII, l'ordre des grandes séries dont nous aurons a déterminer la
nature dans le mandala ·x, enfin l'ordre des séries composées d'hymnes de
méme metre dans le mandala IX, par le nombre décroissant des '.hymnes de
chaque série; 3° l'ordre des manda.las II a VII, pa1· le nombre (primitif) des
hymnes, mais ici en gi·adation ascendante ... ;. Si cette démonstralion est faite,

elle fournira un criteri~m souvent infaillible pour la restitution de la SamhilA
primitiva, la combinaison des différenls príncipes de classement avec les dónnées
intrinséques ne laissant presque aucune place a rarbitraire. "
·
4° Mané, Thécel, Phar~s et le festin de Balthasar, par M. Clermont-Ganneau
(Journal asiatique, 1886, nº 5). M. Clermont-Ganneau a publié dans le Journal
asiatique son interprétation des mots mystérieux qui troublerent le festin de
B~thasar, d'apres le livr~ de Daniel. Nous avons déjil. parlé de cette interprétat1on daos une précédente chronique (t. XIV, p. 121); mais, comme nous ne
la connaissions que par le compte re_n du d'une séance de la Société a¡ialique, ¡¡
s'est glissé quelques inexactitudes darís la description que nous en avons donnée.
~- Clermont.:.Ganneau constate d'abord que l'inscription _déchjffrée par Daniel
n est pas « mane, thecel, phares "• mais « mené mené, theqél ou-pharsin. »
Cettte dilTérence entre le texte décbilTré ei le texte interprété ne peut guere se
c~ncevoir que si l'on admet que l'auteur biblique avait affaire, non pas a de
simples mots, mais bien a une phrase donnée imposée consacrée dont il
.
,
'
'
s'agissait de faire sortir, par voie d'allitérations · et d'allusions, cerlaines signifi
cations adaptées aux circonstances qui lé préoccupaient, c'est-a-dire a l'avénement des Perses. - Or, on retrouve súr ·la série des poids de Ninive o-ravés
.
•
' 0
.
daos une écr1ture aramai:sante et dans une langue voisine de l'nébreu, les trois
noms de poids : mllnéh (mine), chéqél (sicle), pharas (demi-mine). L·analyse
de chacun des termes et leur combinaison amenent l'auteur a voir da.ns les
cinq mots mystérieu:r: un vulgair8 dicton populaire roulant sur le rapport de
la mine a la demi-mine et rentrant dans cet ordre d.idées auquel se rattachent
nos locutions modernes telles que : deux et deux font quatre, ou, les deux font
la paire. Il faudrait traduire : &lt;&lt; mine par mine' pesez les pherlls, » ou ce une
mine est une mine : pesez deux pheras, » ou adopter toute aulre combinaison
analogue. Le prophete rattache a cette simple phrase un sens caché et divin, en
profitant de l'équivoque du mot pharsin qui permet d'y voir une allusion aux
Perses. Quant aux détails de la scene du ch. de Daniel, M. Clermont-Ganneau croit qu'il faut les expliquer par la méthode iconologique, c'eEt-a-dire en
les rattachant aux représentations plastiques dont l'auteur du livre biblique
s'est vraisemblablement inspiré, telles que la représentation égyptienne du
jugement des Ames pesées dans la balance ou la représentation ch·aldéenne de
ce que l'on appelle des scenes d'initiation.
5• Théosophie universelle. La théosophie chrétienne, par lady Caithness,
ducbesse de Pomar (Paris, Garré, i886; in-8 de 174 p.). M. Baissac a décrit
autrefois a nos lecteurs les reveries des tbéosophes modernas. L'auteur du
livre que nous mentionnons ci-dessus est une adepte convaincue de la théosophie
universelle. Son ouvrage échappe a toute discussion. Il se compose d'une série
d·affirmations sans preuves et le plus souvent saos lien.
6° M. T. Homolle, professeur suppléant au collége de France, a soutenu, le
mercredi 8 décembre, :les deux tbeses suivantes pour le doctoral devant la

v

25

�'BISTOIRE DES RELlGIONS
REVUE DE L

314

.

.

. De antiquissimis Dian:ll sunulacrts

Paris, en Sorbonne . é . Délos Nous aurons l'occasion
Facullé des lellres de
h. de l'intendance sacr e a
.
dcliacis, et Les Are wes .
deux savantes études.
. . .
de traiter avec plus de détail~ ces
. dans l'Archivio per le tradmom
7. M. Paul Sébillot a. pubhé, en ~n~a1~is en Haute-Bretagne. lis se rap. d contes de marins re
popolari une série e
. aux. fantasliques a. bord.
.
portenl au role du diab~e _el des ai;,;xtr&lt;!me-Orient. - Les jeune~ gens qui se
. ·¡¡ t·10ns de l'Extréme-Or1ent et les pro8• Chrestomathie reltgieuse de
·
é qu'il s
voueot a. l'étude des langues et des clVl
lai saenl en géoéral de la d1ffic_ult
fesseurs cbargés de les former se P_ ':odique les textes nécessa1res a leur
éprouvenl a. se procurer pou: ~n pri:essentie d'une fa~on toule spéciale ª~-x
ioslruction. Cette difficulté ava1ll' Eétél Ame-Orienl a. la section des sciences reu•·
de
x r.,
·
· la
conférences sur les re1igions
La Sociélé des études japona1ses,. a .
gieuses de l'École des Hautes-~tude\ ublier, dans une des dernieres b,•ra•~
demande de M. de Roso y' a bien vou ulhip_ religieuse de l'Extréme-Orienl ou
·
e Cbrestoma e.
. ..
• l'usage des étud"1ants.
sonS de ses Mémo1res, un
b. . lartares el Japona1s
l'on trouvera des textes c mois,

ANGLETERRE
l

ublication d'un nouvel ouvrage du

Publications. - t • O_n anntc: :/the celtic Church (Hodder et Stoughprofesseur Stokes, de Dubhn : Ire
e u'on lui connail, \'origine el la pro-

a: a

la comp ene q
. 1 de l'Irlande a. l'époque de
l on )• L'auteur décrit, avec
.
l'étal socia
.
1·
pagati8h du christiamsme ce ltq~e, les doctrines des moines irlanda1s, leur
saint Patrick, l'invasion des Dan~1s,_
. Son travail s' arréte a. laconquMe
. t"1fique et leur ceuvre m1ss10nna1re.
valeur sc1en
• · d' un ouvrage de
normande.
la rochaine pubhcat1on
2• On nous annonce d'Anglelerre . p d États-Unis a. Pékin, sur le Thibet.
.
t
hé a· la légallon es
u ~" W Rcx:khill, attac
m, •" •
·
'
1 é les document s déJ. a. connus ' ma1s en. ou .re
L'auteur a non seulemenl compu s .
l
les Il a tiré un profit part1cuher
ces écr1tes e ora •
. .
il a puisé a. de nouvelle~ so_ur
is ar des voyageurs cbmo1s..
.
des renseignements qui lu1 oot él~ fdourn l PJournal of the Royal Asiattc Society
. t
a pubhé aos e
. .
h ·a
3• Le rév. J. Macin yre
. d Roadside religion in Mane uri '
.
i 886) sous le t1tre e
.
d
(china Branch; ire hvr.,
'.
d la vénération des ammaux ans
l'importance e
·
t
un article tres intéressant sur
I d divinités préposées au:x malad1es e
le culte des Mandcbou:x et sur le rO e é e: é .par les Mandcboux sonl le renard'
aux .mfirm1ºtés · Les aoimaux les plus v n r s
le serpent et l'hermine.

,

ALLEMAGNE

e u Testament. - i . e. nreiz.saicker.Das
tT,
Études critiques sur 1~ N~uv ª. he (Fribourg en Brisgau. Mohr, i886).
ostotische Zeitalter der christhchen Ktr~

•

CBRONIQUE

375

M. Weizsmcker vieot d'ajouter une nouvelle hisloire des temps apostoliques Je
l'Eglise chrétienne a. toutes celles que les théologiens allemands nous oot déja.
données. C'est un fort volume gr. in-8 de v111 et 698 p. Les historieos de
l'Église, en Allemagne, semblent préférer de plus en plus cette forme d'exposition historique a celle qui consiste a traiter les questions isolément daos des
introductioos aux livres du Nouveau Testament. Elle offre, en effet, de grands
avaotages, car elle permet de faire revivre daos des tableaux d'ensemble les
différeots groupes de la société cbrétieone primitive, tout en maintenant l'unité
du développemeot hislorique, et elle allege l'exposition de toul Je bagage
encombraot des discussioos sur l'histoire du texte qui figure ordinairement
daos les introductions et daos les commentaires. Son inconvéoient, et il est
grand, c'est de présenter a chaque instaot comme résultats acqois des conclusions critiques sur la valeur ou la dale des documenta, auxquelles on préte
ainsi un caractere de certitude qu'elles sont Join de posséder. Les histoires du
siecle apostolique soot, en Allemagne, le pendant de nos hisloires frao~ai1es
des origines du christianisme; mais chez oous l'on préfere en général, avec
raison, rattacber d'une fa~n plus intime l'histoire dile sacrée a l'hisloire dile
profane. Les lhéologiens allemaods traitent plut0t le siecle apostolique en luiméme. - M. Weizsrecker est entieremeot émaocipé de toute autorité traditionnelle; il a !'esprit critique et le seos de l'histoire. Son livre est l'un des meilleurs qui ait paru sur le siecle apostolique. Il éludie successivement la
communaulé juive primitive; l'a~lre Paul, sa personne; sa théologie et ses
rapporls avec la commuoauté primitive; la mission paulinienne; le dév~oppement du cbristianisme autour des trois centres : Jérusalem, Rome et Épbese ;
enfin la communauté chrétienoe dans son culte, son organisation et sa discipline. 11 y a daos cet ouvrage une foule d'aper~us neufs et iogénieu:x. C'est
surtout l'histoire du christianisme johaonique ou éphésien qui mérite d'altirer
l'attention.

2. B. Weiss. Lehrbuch der Einleitung in das Neue Testament. (Berlin, Hertz,
1886, in-8 de xiv el 652 p.). M. Weiss est l'un des vétérans de la critique
biblique en Allemagne. Il a vu défiler déja pas mal d'bypotbeses et de systemes; aussi n'a•t-il pas été tenté d'abandonner sa méthode prudente et son
attacbement aux opinions traditionnelles. Hlltons-nous d'ajouter qu'il n'y a chez
lui aucun parti pris dogmatique; il accepte toutes les conclusions qui Jui
paraissent sérieusement justifiées, quelles que puisseot en étre les conséquences.
C'est un homme de science el non de parti. - L'auteur traite l'bistoire du
Canon et donne l'introduction aux livres qui composent le recueil canonique. II
ne s'occupe pas de l'histoire du Lexte. Le contraste entre le livre de M. Weiss
et le livre de M. Weizsrecker est bien curieu:x. Voila. deux critiques également
érudits, également indépendants, possédant tous deu:x a food la matiere: cambien y a-t-il de points otl ils s'accordent? La critique du texte a fait d'immenses
progr~s; l'hisloire du canon peut tfüe considérée comme achevée dans ses

�CHRONIQUE

376

REVU(;; DE L'UISTOlRE DES RELl•HO:SS

grandes lignes. i\lo.is l"hisloire lilléraire de~ lh:res du Nouveau Tesl~menl es~
encore bien incerlaine et souvenl conlrad1clo1re, malgré les tlots d encre qui
ont coulé pour l'écrire daos ses moindres détails, ou peut-étre a cause de cela.
Elle a fourni de solides résullals négatifs en éta.blissant ce que les livres canoniques ne sonl pal\ et ce qu'ils ne contiennenl pas. Le tringe des résullats
positifs est encore a fa.ire sur bea.ucoup de points.
3. Les derniers travaux sur\' Apocalypse sont bien de nalure a confirmer cetle
impression pessimiste. Déja M. VtElter, en 1885, dans un ouvrage intitulé Die
Entstehung der Apocalypse (Fribourg), s'était allaqué a ce que l'on considérait
depuis les travaux de MM. Reuss et Hitzig comme vérité acquise, savoir la
date el la nature du dernier li vre de la Bible. Il avait cherché a démonlrer que
l'Apocalypse n'est pas un ouvro.ge coulé d'un seul jet, mais un composé de
divers ouvrages originairement distincts. M. Weizsrecker, dans son bistoire des
temps apostoliques, a repris cette tbese avec de nouveaux argumenls auxquels
on ne saurail refuser une certaine valeur. Voici maintenant un éleve du séminaire théologique de Marbourg, M. Eberhard Vischer, qui prétend démontrer
que l'Apocalypse esl un écril d'origine juive qui aurait élé adaplé a l'usage
des cbréliens, moyeooant quelques modifications, par un disciple de la fin du
•• siecle : E. Vischer. Texte und Untersuchungen z:ur Geschichte der altchrist1
lichen Literatur, TI. 3. Die Otfenbarung Johannis eine jü.dische Apocalypse in
chri.stlicher Bearbeitung (Leipzig, Hinrichs, 1886; io-8 de 137 p.). Et il ne
s'agit pas ici d'uoe simple fantaisie comme il y en a cbaque année un grand
nombre dans le domaine de la littérature biblique et spécialemcnt de l'Apocalypse. C'est une reuvre tres sérieuse qui dénole, cbez le débulo.nt a. laquelle elle
doit le jour, une singuliere maturilé d"espril et a. laquell&amp; M. le professeur
Harnack n'a pas dédaigné d'apportcr, dans un appendice, sa haute approbalion.
L'adaptation d'un écrit juif par un chrétien ne sernit pas un fait unique daos
l'histoire, comme on pourrait le penser a. premiere vue. L'altération des apocalypses, selon que les circonslances se modifiaient, était d'usage courant daos le
monde juif. D'apres M. Vischer, la dissociation des éléments d'origine chrélienne et de ceux d'originejuive esl facile a élablir en se fondant sur le développement parallele de la représentalion juive du messie terrible, vennnt juger
le monde, et de la description chrétienne de l'agneau qui a déja. paru et qui a
racbeté par son sang les a.mes de toutes les nations. 1\1. Vischer repousse l'bypolhese de M. Vreller; il n'admet pas que l'Apocalypse soit une compilation. A
ses yeux, le document juif primit.il aurait élé écrit sous le successeur de Néron,
avanl l'nn 70, tandis que l'ioterpolateur cbrétien aurail vécu sous Domitien. Le
travail de 1\1. V. ne manquera pas de susciter une vive discussion. Elle a déja
,:ommencé par une réplique de M. Vrelter.
Histoire de l'Église. - B. Simson. Die :Entstehung der pseudo-isidorischen FaJlschungen ill Le Mans (Leipzig, Duncker el Humblol, 1886; in-8 de v
et 138 p.). M.. Bernhard Simson, professeur a l'Université de Fribourg, a déve•

377

lo~pé daos ce livre une opinion qu'il avait déja indiquée daos la Zeitschrift fúr
K1rchenrecht. II prélend démontrer que le célebre recueil des Fausses Décrétale~ d'Isidore l\~ercator a élé composé en Fraoce, au l\1ans, dans l'entourage
de ~ ~véqu~ Alrlnc (832•8:'6)· Par le style, la terminologie, les procédés de compos1hon, 1usage de certams documents historiques communs, ce recueil oll're les
plus grandes. .ressemblances .avec les Gesta episco,porum Genomanensium,
·
1es
Gesta .Ald1'tci . et les Carmma Cenomensia• qui soot 1·~uvre
d' un 1mpu
·
dent
""
íaussa1i:e el qui ont élé composés principalemeot pour assurer le triomphe des
prétenl1ons
de l'évéque du Mans sur le monastere de Sa1·nt- Cala'1s. Les préoc.
cupat1ons de ce faus~aire, d'ailleurs remarquablement intelligent, sont les
mémes que celles de I auteur des fausses décrétnles. Il veut consolider l' t 'té
¡•· d
au on
et m épendance des évéques; il. cet ell'et il insiste sur l'autorité exclusive du
pape, aux dépens des autorités civiles ou ecclésiastiques inlermédiair
_
M._ l'abbé Lo~is Duchesoe, lout en fllisant observer combien il reste ene::~ de
~omls a. préc1ser pour mellre la these de M. Simson au-dessus de toute objeclton, déclare cependanl l'accepter en príncipe (Bulletin critique, f ,r décembre
1886). 11 _res_le, en ell'el, a. élablir que le recueil du Pseudo-Isidore ne soit pas
une combm_ai_son de documents_ d'origine différente. L'unité d'auteur pour les
Gesta Aldric-i et les Gesta ponttficum Cenomanensium peut également étre discutée. Le trav~il de M. Simson n'en apporte pas moins beaucoup de lumiere
sur un des pomts obscurs de l'hisloire ecclésiaslique et sur une question éun
haut in térét.

AUTRICHE-HONGRIE
L'é~éque de ?rosswardein, Mgr Ipolyi, a été foudroyé le 2 décembre, a. l'a.ge
de so1xante-tro1s ans, par une atto.que d'apoplexie. Mgr Ipolyi s'était distingué
co~me écriva_in et ar~héologue. Son grand ouvrage Magyar Mythologia(Mythologie bongrmse), qui fparut en 1854, mérile notamment d'étre mentionné.
C'était la premiere tentativa faite avcc succes pour fuer les traditions religieuses des Magyars avant leur immigration en Europe et leur contact avec les
autres peuples.

Une nouvelle rewe d'histoire des religions. L'Allgemeine Oesterreichische
Literaturzeitung annonce, dans un de ses derniers numéros, la fondation d'uoe
revue allemande d'histoire des religions, publiée par M. J. Singer, a Vienne
aux frais d'un généreux ami des études d'histoire religieuse. Celte revue porler:

le litre de Zeitschrift für die Geschichte der Religionen et doit parailre deux fois
parmois par livraisons de deux feuilles. Nous n'avons encore aucun autre renaeignement sur son compte.

�378

1

REVIJE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

CBROl'OQUE

379

HOLLANDE

SUEDE

Publications. - 1. D. C. Hesseling. De usu coronarum apud Gr:ecos
eapita selecta (Lugduni Batavorum, Brill, 1886; in-8 de 76 p.). C'est surtout
la seconde partie de cette étude qui offre de l'intér~t. M. Hesseling y traite de

Concours. Le roi de Suede, Osear II, a, au commencement de l'année 1886,
institué deux prix pour récompenser le meilleur ouvrage sur deux sujets de
haute importance, relatifs a la connaissance de l'Orient au point de vue hislorique et philologique: 1° L'histoire des langues sémitiques; 2• L'état de la
civilisation des Arabes avant Mohammad. Voici les détails concernant le second
sujet : « Comme sources, on devra principalement mettre a contribution les
poésies antéislamiques et la tradition historique des Arabes, illustrées par les
récits, choisis avec critique, des voyageurs modernes, ainsi que par les indications de l'Ancien Testament, des auteurs grecs, romains, syriens et juifs. Le
fail que, daos un pays si peu favorisé par la nature, il a pu se former un peuple,
qui a joué un r0le si important dans l'histoire de la civilisation humaine, est un
probleme qui demande une élucidation particuliere. Bien qu'il soit impossible,
en l'état de nos connaissances, d'écrire l'histoire de la civilisation des Arabes
avant Mohammad, il existe cependant des traces d'une civilisation progressive
a cette époque. Ces traces sont a enregistrer. L'auteur devra notamment rechercher quelle a été l'inlluence qu'ont exercée sur les Arabes les civilisations de
certains peuples étrangers, tels que les Araméens, les Perses, etc. La commission ne demande pas une histoire spéciale de l'ancienne civilisation sabéenne.
On désire que cet ouvrage soit composé de telle maniere qu'il puisse étre
abordé par tout homme lettré. Les discussions rigoureusement scientifiques
pourraient étre reléguées a. la fin du livre. La commission ne pourra examiner
les ouvrages présentés qu'a condition qu'ils soient écrits dans une langue scandinave ou en latin,- en allemand, en fran(¡ais, en anglais, en italien ou en arabe.
Les manuscrits, sans nom d'auteur, mais portant une devise, devrontétre remis
a. l'un des membres de la commission au plus tard le 30 juin 1888. La librairie
E. J. Brill se charge de l'impression et de la publication des deux ouvrages
couronnés, »
La commission chargée de juger les mémoires se compose de MM. E. Blix,
ministre de l'instruction publique et du culte en Norvege, le professeur H. L.
Fleischer, a Leipzig; le professeur Th. Nreldeke, a Strasbourg; le professeur
M. J. de Goeje, a Leyde ; Je professeur W. Wright, a Cambridge; le professeur l. Guidi, a Rome; M. Zotenberg, bibliothécaire a la Bibliotheque nationale, a Paris; le professeur E. Tegner et le docteur comte Carlo de Landberg,
pour la Suede. Le prix, pour chacun des deux auteurs couronnés, consiste en
une grande médaille d'or, d'une valeur d'environ 1,000 couronnes suédoises, et
d'une somme de 1,250 couronnes suédoises.

l'emploi des couronnes chez les Grecs dans les fétes de famille, dans les cérémonies religieuses et dans les réjouissances publiques. La premiare partie est con_
sacrée a!'origine et a l'histoire des couronnes. L'auteur trouve leur origine
dans le c:ilte des arbres sacrés. D'abord le fidele prend une branche de l'arbre,
qui représente pour lui la divinité personnifiée dans l'arbre. On constate encore
cette pratique dans les Dendrophories et les Daphnéphories. Plus tard la
branche est recourbée pour étre plus facilement fixée sur l'adorateur; elle devient
aisément une couronne. Le sens primitif de la branche sacrée se perd, el la
couronne devient un ornement sacré.
2. G. A. Wilken. Iets over de beteekenis van de Ithyphallische beelden bij de
volken van den Indischen a1·chipel (La Haye, Nijhoff, 1886; in-8 de U p.).
L'auteur de cet opuscule est connu déja. par ses travaux sur l'animisme che:r;
les peuples de l'archipel indien, par diverses publications relatives aux croyances
populaires, surtout· chez les Malais, et par son mémoire sur le matriarcal chez
les Arabes. Dans la brochure que nous signalons d'apres M. Barth (Mélusine, 5 décembre 1886), il étudie les pénates phalliques exposés dans les
temples des ancétres de certaines peuplades des iles. 11 leur attribue un double
róle : assurer la fécondilé et la prospérité, et écarter les inlluences des esprits
mallaisants. Ce sont, d'apres lui, des figures du soleil et de la lune.
3° M. R. C. d'Ablaing van Giessenburg, connu en Hollande par plusieurs
publications sur la modification des conceptions religieuses de l'antiquité au sein
du christianisme, se propose de publier prochainement en fran1¡ais ,un mémoire
intitulé: L'évolution des idées religieuses dans la Mésopotamieet dans l'Égypte.
Si l'accueil qui sera fait a ce travail est satisfaisant, l'auteur publiera un
ouvrage plus étendu sur l'évolution des idées religieuses du monde antique.

BELGIQUE

Concours. L'Académie royale des sciences, des lettres et des beaux-arts en
Belgique, classe des lettres, a ouvert plusieurs concours pour l'année 1888.
Nous relevons, parmi les sujets proposés, le suivant qui est digne de tenter
quelque historien ecclésiastique : « Une étude sur les mystiques des anciens
Pays-Bas, y compris la principauté de Liege, avant la réforme religieuse du
xvr• siécle; leur propagande, leurs reuvres, leur influence sociale et politique. ,,
Le prix est de i,000 francs. Les mém:iires, rédigés en fran1¡ais, en flamand ou
en latin, devront étre adressés, francs de port, avant le 1•• janvier i888, a
M. Liagre, secrétaire perpétuel, au palais des Académies.

ASIE

Voyage d'e:xploration dans l'Asie centrale. Nous reproduisons le passage
suivant d'une lettre de Samarcande, adressée, le 6 novembre dernier, par

�380

REVUE 1'E L'HlSTOlRE DES RELIGIO:SS

MM. Capus et Bonvalot, a la Sociélé de géographie de Paris. Elle renferme
quelques délails inléressants sur la situation religieuse dans l'Asie centrale. Les
deux voyageurs allaient de Tébéran a Mé~hed : « Semnan, Damgán, Cbahroud,
Sebzevar, Vichapour sont des villes sans caractére. Quelques mosquées en
ruines, quelques beaux minarets ébrécbés atlirent l'attenticn de !'historien et lui
prouvent que les plus beaux monuments de l'Asie datent de l'époque de la
domination mogole. Boslan est la plus inléressante de ces villas, car elle a
conservé quelques belles religues des temps anciens, entre autres une curiosilé
architeclurale, un minaret branlant du gen re de celui qui se voit a Isfahan. Les
minarets servaient probablement d'observatoires. La populalion est peu intéressante au point de vue moral, et nous n'hésitons pas a la metlre au-dessous
.-les Bokhars et des Kbiviens. D'immenses champs de pavots témoignent d'une
mauvaise passion, qui n'est pas la seule de s_o n genre.Les Turcomans méprisent
souverainement ces malheureux; mais depuis que les Russes ont occupé Tcbikicblar, ensuile Askhabad, puis Merv, les Turcomans ne metlent plus a
l'épreuve l'absence d'esprit guerrier· des Pe,rsans de l'ouest. Tous les villages
depuis Damgan vers le Khorassan, sont fortifiés, et quelques-uns, comme
Daouled-Abad, sont entourés d'un triple rempart de murs et d'un fossé. Le
25 i;nai, nous fClmes a Méched, capitale du Khorassan. C'est la ville la plus
fanatique qiJ.e n!)(ls ayons rencontrée jusqu'a. présent en Asie centrale. 11 est
défendµ a lout infidéle de pénélrer dans la parlie de la ville appelée " Besl »
ou repose, sous des coupoles bleues et dorées, l'iman Riza. De toutes les contrées de la Perse les pelerins accourent en foule au tombeau du saint. La route
de Méched a Téhéran est couverte en ce moment d'Arabes des environs de
Kerbélab qui abandonnent tout pour accourir, avec femmes et enfants, aux
lieux saints. Ainsi que les pélerins de la Mecque, ils transport.e nt souvent avec
eux les cadavres de leurs amis morts avec le Qésir de reposer a cOté de l'iman
Riza. 11 y a cinq ans, les Sunnites nous logeaient dans ies mosquées, au milieu
des villages du Kohistan. A Méched, les Chiites nous écharperaient dans l'enceinte du « Best ». lis nous défendirent de faire de la photographie dans les
rues. »
Le christianisme au Japon. - Voici le résumé d'un curieux article publié
au printemps dernier par le Japan Weekly Mail (8 mai 1886) sous la . signatura
d'un cbrétien indigene. Il constate d'abord que les dispositions des Japonais
a l'égard du cbristianisme sont devenues plus favorables a mesure qu'ils se
sont ouverls davantage a la civilisation curopéenne. Mais les succes des missionnaires chrétiens sont encore bien minimes en proportion des efforts qu'ils
ont t~ntés pour convertir le Japon. Depuis vingt ans qu'ils sont a. l'reuvre, ils
n'ont guere fait plus de 5,000 prosélytes, en comptant les adeptes de toutes les
confessions- chrétiennes. L'auteur croit pouvoir expliquer cet insucces par trois
raisons : i O les divisions entre les diverses missions; il y en a plus de vingt
différentes rcprésentées au Japon et souvent en rivalité les unes ·avec les a utres;

..

38{

' CHB.ONJQUE

2o le manque d'argent; 3° l'insuffisance de développement scientifique chez les
missionnaires. 11 emploient a l'égard des Japonais les mémes moyens de conversion et le méme langa.ge qu'il. l'égard des sauvages, en sorte qu'ils ne peuvent
faire de recrues que parmi les basses classes. Le Japonais, dit-il, est essentiellement rationaliste. Ni le bouddbisme, ni le sintauisme n'ont élé l'objet d'une
íoi aveugle aa Japon comme ils ont pu l'étre ailleurs. 11 íu.ut présenter auJaponais une religion scientifique, un christianisme élevé au-dessus Jes étroitesses de toutes les confessions et de toutes les sectes.
Il nous a paru curieux de laisser la parole a ce Japonais qui ne raisonne pas
si mal. 11 doit élre, sans le savoir peut-étre, un ami de l'Histoire des religions.

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DÉPOUILLEME."iT DES PÍ:RIODIQUES

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAV ANTES

1

I. Aeadémle des Inscriptions et Belles-LeUres. - Séance du 29
octobre. M. Ma,pero présente une publication de M. Victor Loret: La tombe
d'un ancien Égyptien. C'est la lei;on de réouverlure du cours d'archéologie
professé par l'auteur a la Faculté des Lettres de Lyon. Les connaissances de
M. Loret en botanique lui ont permis de reconoaitre les plantes nommées dans
les inscriptioos ou dans les papyrus, et de recoostituer quelques-uos des parfuros égyptiens les plus répandus, dont les recettes oot été retrouvées sur les
mura des temples et dans les textes, par exemple le kypbi et le tasi. Ces
parfums étaient d'un usage constant dans les cérémonies du culte d'lsis et de
Sérapis. lls se répandirent en Grece et aRome en méme temps que les divinités
alexandrines.
Séance du 5 novembre. On sait quelle importance les populations du moyen
ti.ge accordaient a la possession de reliques, surlout de reliques insignes. Elles
protégeaient leurs possesseurs, opéraient de nombreux miracles et attiraienl
des bénédictions, spirituelles et temporelles, sur les localités ou elles étaient
conservées. Les reliques étaienl l'objet d'écbanges ou de cadeaux entre les
princes ou les dignitaires ecclésiasliques; mais elles étaient aussi un objet
d'ardente convoitise. Les vols de reliques étaient fréquenls. M. Le Blant a réuni
dans une tres curieuse notice les appréciations des chroniqueurs sur des larcins
de ce genre, soit au moyen age, soit méme a une époque toute voisine de la
n0tre, ll résulte de son travail que, si l'on met a part quelques fideles cultivés,
l'opinion générale des chrétiens excusait le vol des reliques a cause des saintes
dispositions du voleur. L'exemple le plus caractérist.ique cité par M. Le Blant,
parce qu'il résQme les autres sous une forme typique, c'est l'bistoire de l'abbé
qui pénetre, a la suite des croisés, dans un sanctuaire de Constantinople; il
menace de mort le gardien si ce dernier ne consent pasa luí révéler la cachette
des reliques importantes conservées en cet endroit; c'est un voleur, dit le chroi) Nous nous bornons a signaler les articles ou les communications qui concernent l'histoire des religions.

•

niqueur, mais ~•est un sainl voleur (prredo sanctus). - M. Holleauz Cait une
communicalion sur des fragments de statues découverts par luí au cours des
Couilles du temple d'Apollon Ptoos. Ce sont les restes d'une statue qui appartient a la série des figures archa'iques d'Apollon, seconde maniere. M. Holleaux
les compare a l'Apollon de Piombino (Louvre) et a l'Apollon Strangford (Musée
britannique), et se croit autorisé a voir dans les trois statues les reproductions
d'un méme original qui serait l'Apollon Didyméen, de Canachos de Sicyone,
daos le temple des Brancbides, pres de Milet. Les fragments découverts par
M. Holleaux ne sont certainement pas postérieurs au v• siecle. - Dans cette
méme séance, M. Bergli!lne Cait une communication sur le classement des
bymnes du Rig-Véda et sur les indices que cette division fournit pour la critique du texte.
Séance du #2 novembre. M. G. Perrot entretient l'Académie des monuments
découverls dans la Syrie septentrionale par une mission allemande que dirigeait
M. de Puchstein. I1 les rapproche de ceux qu'il a décrits dans son Exploration
archéologique de la Galatie. On y voit souvent des divinités ailées, des rois
ou des pr8tres représentés sur un lion accroupi. Les inscriptions ne sont pas
déchilfrées. Ces monuments sont ordinairement attribués aux Hétbéens ou
Hittites mentionnés dans la Bible et dans les inscriptions égyptiennes. M. Cha_rles Bobert revient sur une inscriplion du Hiéraple, pr~s Forbach, qu'il
a publiée, sous toutes réserves, en i873, daos la premiere partie de l'Epigraphie
de la Moselle: Minuris Lucanus V. S. L. M. Mis en possession d'une transcription du texte, aujourd'hui perdu, et qui porte Miniieris Mineris, M. Robert
pro~ose .de li~e : Minervis, l'B et le V étant souvent conjugués au moyen d'un
peht tra1t qlll a pu échapper aux premiers interpretes. Si cette conjecture esl
fondée, l'inscription du Hiéraple nous prouverait que les Gaulois du nord-est
auraient, apres la conqu8Le romaine, adoré des Minerves comme ils adoraient
des Meres, des Junons et des Mars (noms au pluriel), - M. Gaston París, en
présentant le livre de M. Cosquin, Contes populaires de la Lorraine insiste sur
i'antiquité des contes populaires. La civilisation bouddhiste les a pro~agés, mais
les travaux des égyptologues montrent qu'elle ne les a pas inventés; plusieurs
de ces contes (par exemple ceux de Rampsinit et des Deux freres) se retrouvent
déjll. dans l'ancienne Égypte.
Séance publique annuelle du #9 novembre. Jugement des concours (voir plus
baut la Chronique). - M. Maspero lit un mémoire sur les Momies royales
á'Égypte récemment mises au jour. L'Académie .avait déja rei;u communication du proces-verbal du dépouillement de ces momies (séance du i8 juin; voir
notre compte rendu, tome XIII, p. 395). M. Maspero est entré, cette fois, dans
des détails plus circonstanciés sur les personnages dont il s'agit et sur l'état de
leurs momies. Voici quelques parties de son discours que nous reproduisons
d'apr~s le journal le Temps : « Les grands,prétres d'Amon, a qui la loi conflait
la garde des momies royales, avaient retiré les princes de la XIX• et de la XX•

=

--- -

�38.t.

DÉPOUILLE){ENT DES PÉRIODIQUES

dynaslie, Ramses I••, Séti I••, Ramses II, Ramses III, des tombeaux somptueux
qu'ils occupaient dans le Bah el-Molouk. C'était pour les sauver des voleurs;
on les avait lransporlés d'abord dans une dépendance du tombeau d'Amenbolpou Jor, ou la plupart des membres de la XVIII• dynastie se trouvaienl déja. réunis.
Quand la race des grands-prélres d'Amon s'éleignit a son tour, un fils de
Sheshonq Jer, Ouapout, transféra les momies royales dans le lombeau ou dormaient les dernieres générations de la famille sacerdotale : pretres et rois
reposerent cOle ac0le pendant pres de trente siecles .....•..••.•.•. , •
« Séli I••et Ramses II sont d'un type assez différent. lis se raltachaient par les
femmes a l'ancienne lignée; mais ce qu'ils avaient en eux de sang royal ne leur
avail donné aucun des traits qui dislinguent les Thoutmos des Amenholpou. lis
se ressemblent beaucoup l'un J'aulre, plus peut-étre que se ressemblent d'ordinairti Je pere et le fi\s; mais Séti a l'expression plus douce et plus intelligente,
Ramses II a plus de vigueur et de fierté. Tous deux sont dans un état de conservation telle qu'on les jurerait morls depuis quelques jours a peine, et pourtant trois mille ans et plus se sont écoulés depuis qu'ils régnerenl sur l'Égypte.
Ramses III leur appartient encore par les traits du visage, mais les procédés
d'emmaillotement employés pour lui ne sont déja. plus ceux dont on s'était servi
pour ses illustres prédécesseurs. 11 semble qu'en sorlanl des troubles qui
J'avaient agilée pendant pres d'un demi-siecle, l'Égypte ait voulu redoubler de
luxe et de recherche pour tout ce qui louchait a la personne des vivants et des
morls. Les momies furent habillées avec plus de soin; les tissus furent de meilJeure qualité, les bandages plus serrés, plus épais, mieux enroulés autour du
corps et de maniere a exclure plus complétement l'air et la lumiere. Un masque
de linge fin enduit de résine et de poix cache le visage: des peaux d'oignon
couvrent la bouche et les yeux; d'espace en espace, on rencontre une enveloppe de linge poissé comme le masque de la figure. La plupart des bandelelles
ont été fabriquées par les membres vivants de la famille ou par les serviteurs,
daos le temple d'Amon, et portent la date de la fabrication, tracée a l'encre,
parfois brodée a.u fil de couleur. Des servieltes et des écharpes entieres méthodiquement pliées garnissent les jambes, lee bras, la téte; elles sont bordées de
raies rouges et bleues et frangées aux deux extrémilés. Quelquefois une sorte
de nalte, tressée tres lll.che avec de la paille fine, est roulée autour d~ la momie
au tiers environ de l'épaisseur tola.le. Une toile grossiere, sur laquelle est peinle
une scene d'adoralion, cache le maillot. »
Séance du 3 décembre. Élection de M. Croiset en remplacement de M. Jourdain.
Séance du n décembre. M. Le Blant envoie de Rome une description des
travaux entrepris pour dégager Je monument circulaire qui contenait la tomhe
de Lucilius Pretus. La cella contient trois tombes en forme d'arcosolium. Plus
tard les parois de stuc ont été garnies de loculi comme dans les catacombes, el
au v• siecle l'on a creusé sous le couloir primitif une nouvelle galerie également

ET DES TRAVAUX DES SOCll!.'TÉS SAVANTE5

385

garnie de loculi. 11 y avait une vérit able nécropole aulour du monumenl. On a
trouvé quelques cippes funéraires avec inscriplions, des squelettes d'enfants
avec des colliers composés d'objets qui avaient la propriété de délourner le
mauvais ceil, tels que des scarabées, dP.s liévres, un phallus, une clochette, une
torlue, un éléphant, etc.
Séance du .24 décembre. Élections de MM. de Goeje (de Leyde) et Bret1chneider (médecin de l'ambassade russe a Pékin) comme correspondants étrangers, el de M. Chabaneau, professeur a la Faculté des Lettres de Montpellier,
comme correspondant national.
II. Sooiété de Géographie, - Séance du 11 décembre. M. Désiré Charnav e11tretient la Société de sa derniére mission archéologique au Yucalan. U
était alié a Izamal, une ville sainte des anciens Mayas, avec l'espoir de retrouver les bas-reliers qui, d'apres Landa, ornaient autrefois les pyramides. II n'en
a trouvé qu'un petit nombre, mais il a découvert pendant ses recherches, sur
les murs de la plate-forme inférieure des pyramides, des peintures murales
d'un grand intérét, GrAce a sa parfaite connaissance des antiquilés me:ricaines,
M, Charnay a pu reconstituer une pyramide et un temple toltecs, avec leur
polychromie, en combinant ses découverles d'Izamal avec celles d'autres débris.
Les formes générales du monument ainsi reconstitué, la variélé et l'éclat des
couleurs, rappellenL les pagodes et les monuments de l'Asie décorés de briques
peintes. Au nord de Valladolid M. Charnay a retouvé une viJle inconnue,
appelée Ek-Balam (Tigre noir), qui date d'une époque de décadence, apres la
chute de l'empire tolteque, alors que le Yucatan était divisé en un grand
nombre de petites principautés, Ces constructions appartiennent a la méme
civilisation que les précédents. Dans l'ile de Jaiua, au nord de Campéche, sur la
cOle occidentale, M. Charnay a découvert un ancien cimetiere maya dontil a rapporté de nombreux objets qui sont actuellemenl exposés au musée du Trocadéro.
III. Journal aaiatique. - Septembre-octobre: A. Bergaigne, la SamhitA
primitive du Rig-Veda. (Voir notre chl'Onique.) Senart, Étude sur les inscriptions de Piyadasi (suite).
IV. Revu.e historique. - Novembre-décembre : Vicomte G. d'Avenel, Le
clergé fran&lt;;ais et la liberté de conscience sous Louis XIII.
V. Revue critique d'histoire et de littérature. - 8 novembrti:
Bachcfen, Antiquarische Briere. (C. r. par 1\1. Théodore Reinach : sur le role
sacramentel et chthonique du nombre 8 chez les peuples anciens et sur l'avunculat ou l'autorité de l'oncle maternel da.ns la famille primitive.) Freudent.11al,
Ueber die Theologie des Xenophanes. (C. r·. par M. F. Picavet,) Lipsius,
Die Pilatusacten kritisch untersucht. (C. r. par M. A.. Sabatier : le texte actuel
ne permet aucune induction cerlaine sur les premieres origines de ces documents.) - 22 novembre: A. de Buble, Antoine de Bourbon et Jeanne d'Albret,
t. IV. (C. r. par M. T de L.; renseignements intéressants sur l'asaemblée de
Saint-Germain et le massacre de Vassy.)

1

i

!\

�ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

387

DÉPOUILLEM&amp;'IT DES PÉRIODlQUES

XVIII. Bulletin de la Soc. de l'Hist. du protestantisme fran9ais.

VI. Revue archéologique. - Seplembre-oct.obre : Jean Gonadini, Les
fouilles archéologiques el les steles funéraires du Bolonais. H. Gaidoz, Un
sacrifice humain a Carthage (voir la Chronique). Paul du Chatelier, Le tumulus

- Nove~bre. Iules Bonnet, La tolérance du cardinal Sadolet. Ph. Corbiere,
lntroducllon de la Réforme en Rouergue. A. Erichson. La sainte Cene dans le
lemple de Charenton en i613. H. L. Bordier, L'Église de Paris en 1716,
XIX. La Controverse et le Contemporain. - 15 oclobre. Albert du
Boys, Une revanche de la liberté religieuse sur le tombeau d'un martyr (Thom~s Beck~t). Paul Allard, Les chrétiens sous Claude le Gothique (268-270).
Rtcard, L_abbé Maury avant 1789; le clergé franc,ais dans la deuxieme moitié
du xvmº su}cle • Le P. van den Gheyn, La science des religions (fin). - 15 no~embre : Le P. J. Corluy, La seconde venue du Christ el les premiers chrét1:~s • -:- 15 décemhre : L'abb; Fil~ion,_ L'authenticilé du quatrieme évangile
(i article). Albert_du Boys, L anghcamsme considéré comme religion d'Etat.
XX. Revue de théologie et de philosophie. - i886 n• 1 . p
G
L fºd'
'
. . van
oens, a 01 . ~pres les synoptiques. A. Revel, La parousie (2• art.). J ••J. Parander,
·
ÉLa· rehg10n du comte
. . . Tolstoi:
.
· -- N• 2 ·• H• Chavannes . L e canon des
s~mte.s cr1ture5 et sa delim1tat1on. H. Lecoultre, Le séjour de Calvin en Italie
dapr:s~es docu_ments_récents. G. Baldensperger, Les origines de l'essénisme.
- N 4 • H. Vmlleumier, Quelques pages inédites d'un réformateur trop peu
conuu. - N· 6: Th. Byse, Mythe et légende dans l'Ancien Testament d'apres
H. Schultz.
'
~XI. Revue théologique. - !886, n• t : Godet, L'enseignement de
s_amt Paul concernant la vie future. H. Blanc-Milsand. Les travaux de la crih~ue moderne relativement au Pentateuque. - N• 3 : de Pressensé, La relig1on de Zoroastre,
XXII. Revue de Belgique. - 15 novembre et 15 décembre. A. Gittée
Le folklore et son utilité générale.
'
XXIII. Bulletin de l' Académie royal e de BeltJique. - No 8 : de
Harlez, Coup d'ceil sur l'histoire et l'état actuel des études avestiques.
XXIV. Muséon.- N• 5: Beauvois, Deux sources de l'histoire de Quetzalco_atl._ G • Massaroli, Essai d'interprétation assyro-chaldéenne. (Description du
Bit-Z1da.)
XXV. ~cademy. - 26 octobre. The orientalist congress. Semitic and
aryan sectwns. T. E. Warren, The tropary of Ethelred (Sur le manuscrit d'un
~aduel de la fin du x• siecle). A. H. Sayce, A new Hittite inscription (Sur
l mscr • de Koklitolu; voyez les art. de MM. Cheyne et Neubauer dans lenº suivant). - 30 octobre : S. Beal, A new translation of Fa-Hien (Sur la traduction
de M.,_Legge). :- 6 novembre: A. H. Sayce, The Amorites and the teraphim
(~ur l e!y~olog1e des motsteraphim et rephaim.)- 13 novembre : H. G. Tomkins, fütlltes and Amorites. - ii décembre : A. Neubauer The K ·t
i8 déc b .
.
.
'
em es. .
em re . G. W. Collins, The Moab1te stone (Observations sur l'interprétatlon de la stele de Mésa, au Louvre, par MM. Smend et Socio).
XXVI. Athenieum, - i décembre: A. Neubauer, Azuel and tht goat

386

de Kerlan-en-Goulien.

VII. Revue des Deux-Mondes. - 1,r décembre : Ernest llenan, Les
origines de la Bible; la Loi (la suile au i5 déc.). - 15 décembre: Ernest
Lavisse, Études sur l'histoire d'Allemagne; l'entrée en scene de la papauté,
(Voir la Chronique sur ces trois arlicles.)

VIII. Revue politique et littéraire. - 13 novembre : Ch. Lévéque, Le
mysticisme au xn• siecle. Hughes de Saint-Víctor.
IX, Mélusine. - 5 novembre : H. Gaidoz, Croyances et pratiques des
chasseurs. J. Tuchmann, La fascination (suite) : Les femmes qui accoucbent
d'animaux. H. Gaidoz, Les vaisseaux fantastiques (suite). - 5 décembre :
André Lang, Le lievre dans la mythologie. Israel Uvi, Marina. .judaica.
H. Gaidoz, Le jeu de saint Pierre. L. ;F, Sauvé, Croyances et superst1t1ons vosgiennes. Remedes populaires et superstitieux des montagnards vosgiens.
X . L'Homme. - 25 juillet : Paul Sébillot, Les dents de lait. - 10 sep-

.

tembre: Les légendes de Paris (méme auteur).

XI. Mémoires de la Société des études japonaises. - i886, n• 2:
G. van der Gabelentz, L'ceuvre du philosophe Kuan-Tsi, traduction et notes.

L. de Rosny, Les dieux primordiaux du sintau'isme. Livres sacrés et phüosophes
chinois traduits en mandchou. - N• 3: Chrestomathiereligieuse de l'RxlrémeOrient.
XII, Archives de la Société américaine de France. -1886, nº 1:
L. de Rosny, L'écriture biéroglyphique dans l'ancienne Amérique en dehors du
foyer de la civilisation mexicaine. - N• 2 : Paul Gaffarel, Possibilité de relations entre l'Amérique et l'ancien continent dans l'antiquité. Rémi Siméon,
Chrestomalhie Nahuatl.

XIII. Annales de la _Faculté des Lettros de Caen, - 1886,
no i: L. Lehanneur, Les chrétiens en présence de la société antique, d'apres

Tertullien.
XIV, Bibliotheque de l'École d es Chartes. - XLVII, n• -i: Paul
Tournier, Un adversaire inconnu de saint Bernard et de Pierre Lombard.
XV. Mélanges d'archéologie et d'histoire . -VI, 5: André Pératé,
La roission de Franc,ois de Sales dans le Chablais (Documents inédits tirés des
Archives du Vatican). L. Auvl'ay, Notice sur le cartulaire de N.-D. de Bourgmoyen de Blois. Ernest Langlois, Le rouleau d' • Exsullet » de la bibliotheque
Casanatense.
XVI. Revue celtique. - VII, 3 : Stokes,. Find and the Phantoms. Loth,
Le mystere des trois rois.
XVII. La Révolution íran9aise. -

H novembre : Victor 1eanvrot.

Pierre Suzor, éveque constitutionnel de Touu,

J

�388

DtPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUE~

worship (Aiazel serait une divinité thériomorphe

a laquelle

389

ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

on envoyait un

bouc expiatoire).

XXVII. Contemporary Review. - Décembre : .Joseph Tho1111on,
Mobammedanism in central Aírica.
XXVIII. Journal of the R. asiatic aoc. of GreatBrit.ain.- XVIll,
3: Talbot, The rock~cul caves and atatues or Bamian. Sewell, Early buddhist
symbolism. .&amp;rtin, The pre-accadian Semiles. Pincott, The arrangement of
lhe hymns of the Adi Granlh.
,
.
XXIX. Presbyierian Review. - Oclobre : Green, Hosea s tesltmony
to the Pentateuch. Moffat, The crusad against lhe Albigenses.
XXX. Orientaliat. - II, 9 et 10: Counsel, On lhe origin or folklore. Pannabokhe Translation of the Jatak11s. Shamsiden, RamazAn fast. De Silva,
Katblla~karaya. Bosairo, Tamil folklore. Bish. of Colombo, Dummedha-jataka
translated.

XXXI. American journal of arcbmology. - II, 3: Ward, On oriental antiquities (3• art.). A god of agriculture.
XXXII. Indian Antiquary. - Octobre : Religion of the Arabs. W, Elliot,
Early bisl(lry of Pegu. - Novembre : Murray-Aynsley, Discursive contributions towards the comparative study of asiatic symbolism (suite).
XXXIII. China Review. - XlV, 6: Edkins, The Yi-king and its appendices. Parker, The Ta.u-Téh King remains. Edkins, Astrology in ancient China.
Giles, Tbe rtmains of Lao-Tzu.
XXXIV, Jahrbuch des kgl. deutschen archaeol. Instituta, - J. 3 :
Fabricius, Das Platreische Weihgeschenk in Delpbi. Grue(, Peleus und
Thetis.

XXXV. Sitzungsberichte der kgl. preu11i,~hen ~ad. der
Wissenschaften zu Berlin. - N•• 46-47 : Schottmuller, Bericbt ueber
die archivalischen Forschungen zur Geschichte und den Process des Tempelherrn-Ordens.

XXXVI. Sitzungsberichte der kgl. Akad. der WiSBenschaften zu
Wien. Philos. hist, JU. - CXII. 2 : Hartel. Bibliotheca palrum latinorum
hispaniensis, Nalional Bibliolek in Madrid (suite). Zingerle, Der Paradiesgarten der altdeulscben Genesis.

XXXVII. Verhandlungen der Gesellschaft für Erdkunde zu
Berlin. - N• 9 : Hartert, Ueber Religion und Lebensweise der Bevrelkerung
in den von ihm bereisten Gegenden des Nigergebietes, sowie ueber Handel und
Verkehr daselbst.
XXXVIII. Beitrrege zur K.unde der Indogermanischen Sprachen. - XII, i et 2: Fick, Die ursprüngliche Spracbform und Fassung der
Hesiodischen Theogonie. Geldner, Yasna 30. Wilhelm, Iranica. De Harlez, Das
Alter und die Heimath des Avesta.
XXXIX. Zeitachrift für die Geschlchte der Juden iD Deutsch•

land. - N• 1 : Hoeniger, Zur Geschichte der Juden im frübern M1ltelaller
J. (Voir n• 2,) - N•2: Bre.rslau, DiplomatischeErlreuterungen zudenJuden~
privilegien Heinrichs IV, Wolff, Zur Geschichte der Juden in Oesterreicb.
XL. Monatschrift für Gescbichte und Wissensohaft des J'udentums. - N• fO : Der historische Hintergrund und die Abíassungszeit des
Buches Esther und der Ursprung des Purim-Festes. Theodor, Die Midraschim zum Pentateuch und der dreijll!brige Palreslinensische Cyklus (suite),
XLI. Ausland. - N• 39 et 40 : -Browski, Die Jeziden und ibre Religion. N• 48: V. Scala, Die Berge im Zend-Avesta.
XLII. Globus. - N• 14: Hubad, Die Entstehung der Well nach slavischem Volksglauben. - N• f6 : Brincker, Die Omunaborombongasage der
Herero (Ova-herero) und ihre ethnologisch-mythologische Bedeutung.

XLIII. Deutsche Rundschau für Geographie und Stat.i&amp;tik. _
JX, i : Mahé de la Bourdonnais et Marcel, Der Buddhismus in Birma.
XLIV. Nord und Süd. - Décembre: Bodenstedt, Die heiligen Stretten in
ihrer Bedeutung für Russlanu.
XL V, Hermes. - XXI. 4 : Detlessen, Das Pomerium Roms und die
Grenzen Italiens. Th. Mommsen, Die Tatiuslegende. A. Erman, Die Herkunft
der Faijumpapyrus.
XLVI. Zeitschrift für Philosophie und philisophisohe K.ritik. _
LXXXIX, 2 : Markus, Die Yoga-Philosophie nach dem RajamArtanda dargeslellt.
XLVII. Archiv für die Litteratur-und K.irchengesohichte des
Mittelalters. - II. 3 et 4 : Ehrle, Zur Vorgeschichle des Coacils von
Vienne. nenifle, Meister Eckebarts lateiniscbe Schriften und die Grundanschauung seiner Lehre. Ehrle, Ludwig der Baier und die Fraticellen und Ghibellinen von Todi und Amelía im Jabre i328.
XLVIII. Oesterreichische .Monatschrift für den Orient. - No 9:
l' . Hellwald, Alexander Hosic's Reise im südwestlichen China. V. Nassakin
Von der Messe in Nishni Nowgorod.
'
XLIX. Historiches Jahrbuch. - VII. 4 : EltSes, Die Politik CJemens VH
bis zur Schlacht von Pavía (3° art.). Sauerland, Anmerkungen 2.um pmbstlichen
Urkunden-und Finaazwesen wmhrend des groszen Schisma.. Finke, Drei verdmcbtige Urkunden Gregors IX.
L. Preussische J'ahrbücher. - Die Entstehungsgescbichte des chrisUichen Dogmas.

LI. Baltische Studien. - N• 3 : U. Jahn, Hexenwesea und Zauberei in
Pommern.

LII. Theologische Literaturzeitung. - 1886, N° 24 : Hilgenfdd,
Judenthum und Judenchristenlhum (c. r. par M. A. Harnack). J. Bollig et
Paul de Lagarde, Johanais Eucbaitorum metropolitre qure in codice vaticano
graeco 676 supersunt (C. r. détaillé par M. K. J. Neumann.)
26

•

�ne:l'OUILLE.m::u DES Pt:LIIODIQUES

390

Llll, Thaologische Studien und Krit.iken. - t887, n• i : lfull:r,
Die Waldenser und ihre einzelnen Gruppen bis zum Anrang des :1.1v• Jalirh.
Ryssel, Die Anfrengc der jüdischen Scbriftgelehrsamkeit.
LIV. - Zeit!lchrift für Ktrchengoschichte. - Vlll . .\e: V. Schultze,
Zur Geschicble Konslanlins des Groszen. Jo/i. (}ottschick, Hus, Lulh ers und
Zwinglis Lebre von der Kircbe (fin).
LV, Jahrbtloher itlrprotestantische Theologie. - XIII. t : Voigt,
Melanchton's und Bugenhagen's Slellung zum lnterim und die Rechtfertigung
des letiteren in seinem Johannes-Commentar. Peine, Zur synoptischen Frage
(2- art.). V. Soden, Der Epheserbrief. Schüren, Zu Adrianos (moine et exégelc
du v• siecle). Gelzer, Zur Praxis der Osl-rremischen Staalsgewalt.
LVI. Katholik. - Septembre : Aposlolicilwt des Jacobus-Briefes nach
lnhalt und Form. Die ersten Glaubensbolen in Meklenburg. (Voir Oclobre.)
LVII, Rivista storica italiana. - Ill, 3 : La Mílntia, Origine e
vicende dell' inquisizione in Sicilia.
LVIII. Archivio per lo studio della tradzioni popolari, - V. 2 :
Pitré, Alberi e piante negli usi e neUa credenze popolari siciliane. Nardo Cibele,
La festa di S. Marlino in Belluno. Ferrai·o, Tradizioni ed usi popolari ferraresi.
Castellani, Un canto et una leggenda delle Marche.
LIX. Nuova Antologla. - No 22: Berlolini, Clemenlo XIV e la soppressione dei gesuiti.
LX, Revista de Espagna, - N•• 443 et 44.5: Sala y Vilúu·et, La teología.
en España.
LXI. O Instituto. - Novembre i886: 1oaquim Maria Rodrigues de Brilo,
O Christianismo (O Messianismo).
LXII. Theologisch Tijdschrlft. - Novembre 1886 : J. vaii 10011,
Dr. D. Vc.elter's Hypothese ter oplossing van bel lgnatiaansche vraagstu k.
Dr. D. Vrelter, Neueres über die Apokalypse.
LXIII. Theologische Studien. - IV. 3-5: Muller, Malebranche en
zijne godsleer. - Baljon, De Testamenlen der XII Patriarchen. Daubanton,
Het apocryphe boek « Sopbia Jesu Sirach II en de leerlype daarin vervat (Voir
n• 6). Van Toorenenbergen, Het oorspronkelijk Mozaische in den Pentateuch
fin). Kleyn. Keizer Justinianus I en de christelijke kerk. -N• 6: Weylanit.
Compilatie en omwerkiogshypothesen tregepa.st op de Apokalypse van
Johannes.

1

BIBLIO GRAPHIE
GÉNÉRALITÉS

Maurice Vernes. L'hisloire des religions. Son espl'it, sa. métb~de el ses divisions. Son enseignemenl en France el a l'élranger. Pa.ris, Leroux, 1887, in-12
d11 281 p.
Comte Goblet d'Alviella. Introduclion a l'bisloire générale des religions,
Résumé du cours public donné a J'Universit.é de Bruxelles en i 884-1885.
Bruxelles, Muquardt; Paris, Leroux, i887, in-8 de vm et t 76 p.
A. Reiners. Die Pflanze als Symbol und Schmuck im Hciligthume von den
frübeslen Zeilen bis jelzt. Ratisbonne, Verlagsansta.lt, i886, in.S de vm et

223 p.
J. Fritz. Aus antikcr Weltanscbauung. Die Entwicklung des jüdischen und
griecbischen Volkes zum l\lonotheismus. Ha.gP.n, Risel, i886, in-8 de 1v el

433 p.
Paul Regnard. Sorcellerie, magnétisme, morphinisme, délire des grandeurs.
Paris, Pion, Nourrit, in-8 avec i20 grav.
Paul Gibier. Le spirilisme (le fakirisme occidental). París, Doin, i 886.
De Pressensé, L'ancien monde et le cbristianisme {l. I de l'Hisl. des lrois
premiers siecles de l'Église chrélienne). Paris, Fiscbbacher, i887, in-8 de xv et
669 p.
S. Rubin. Gescbichle des Aberglaubens bei allen Vrelkern mil besonderem
Hinblicke aur das jüdische Volk. Vienne (chez l'auleur; en hébreu), 1887, in-8
&lt;le 182 p.
CHRl3TIANISME

Th. Ziegle1·. Gescbichte der chrisllichen Elhik. Strasbour¡!, Trübner, 1886,

in-8 de xv1 et 594 p.
A. Uauek. Kircbengescbichlc Deutscblands, T. I ; Bis zum Tode des Boniía.lius. Leipzig, Hinrich~, i 887, in-8 de vm el 557 p.
i) En dehors des nombreux oum1gcs mentionoés dans la Chronique el dans
le Dépouillement des périodiques.

•

�ne:l'OUILLE.m::u DES Pt:LIIODIQUES

390

Llll, Thaologische Studien und Krit.iken. - t887, n• i : lfull:r,
Die Waldenser und ihre einzelnen Gruppen bis zum Anrang des :1.1v• Jalirh.
Ryssel, Die Anfrengc der jüdischen Scbriftgelehrsamkeit.
LIV. - Zeit!lchrift für Ktrchengoschichte. - Vlll . .\e: V. Schultze,
Zur Geschicble Konslanlins des Groszen. Jo/i. (}ottschick, Hus, Lulh ers und
Zwinglis Lebre von der Kircbe (fin).
LV, Jahrbtloher itlrprotestantische Theologie. - XIII. t : Voigt,
Melanchton's und Bugenhagen's Slellung zum lnterim und die Rechtfertigung
des letiteren in seinem Johannes-Commentar. Peine, Zur synoptischen Frage
(2- art.). V. Soden, Der Epheserbrief. Schüren, Zu Adrianos (moine et exégelc
du v• siecle). Gelzer, Zur Praxis der Osl-rremischen Staalsgewalt.
LVI. Katholik. - Septembre : Aposlolicilwt des Jacobus-Briefes nach
lnhalt und Form. Die ersten Glaubensbolen in Meklenburg. (Voir Oclobre.)
LVII, Rivista storica italiana. - Ill, 3 : La Mílntia, Origine e
vicende dell' inquisizione in Sicilia.
LVIII. Archivio per lo studio della tradzioni popolari, - V. 2 :
Pitré, Alberi e piante negli usi e neUa credenze popolari siciliane. Nardo Cibele,
La festa di S. Marlino in Belluno. Ferrai·o, Tradizioni ed usi popolari ferraresi.
Castellani, Un canto et una leggenda delle Marche.
LIX. Nuova Antologla. - No 22: Berlolini, Clemenlo XIV e la soppressione dei gesuiti.
LX, Revista de Espagna, - N•• 443 et 44.5: Sala y Vilúu·et, La teología.
en España.
LXI. O Instituto. - Novembre i886: 1oaquim Maria Rodrigues de Brilo,
O Christianismo (O Messianismo).
LXII. Theologisch Tijdschrlft. - Novembre 1886 : J. vaii 10011,
Dr. D. Vc.elter's Hypothese ter oplossing van bel lgnatiaansche vraagstu k.
Dr. D. Vrelter, Neueres über die Apokalypse.
LXIII. Theologische Studien. - IV. 3-5: Muller, Malebranche en
zijne godsleer. - Baljon, De Testamenlen der XII Patriarchen. Daubanton,
Het apocryphe boek « Sopbia Jesu Sirach II en de leerlype daarin vervat (Voir
n• 6). Van Toorenenbergen, Het oorspronkelijk Mozaische in den Pentateuch
fin). Kleyn. Keizer Justinianus I en de christelijke kerk. -N• 6: Weylanit.
Compilatie en omwerkiogshypothesen tregepa.st op de Apokalypse van
Johannes.

1

BIBLIO GRAPHIE
GÉNÉRALITÉS

Maurice Vernes. L'hisloire des religions. Son espl'it, sa. métb~de el ses divisions. Son enseignemenl en France el a l'élranger. Pa.ris, Leroux, 1887, in-12
d11 281 p.
Comte Goblet d'Alviella. Introduclion a l'bisloire générale des religions,
Résumé du cours public donné a J'Universit.é de Bruxelles en i 884-1885.
Bruxelles, Muquardt; Paris, Leroux, i887, in-8 de vm et t 76 p.
A. Reiners. Die Pflanze als Symbol und Schmuck im Hciligthume von den
frübeslen Zeilen bis jelzt. Ratisbonne, Verlagsansta.lt, i886, in.S de vm et

223 p.
J. Fritz. Aus antikcr Weltanscbauung. Die Entwicklung des jüdischen und
griecbischen Volkes zum l\lonotheismus. Ha.gP.n, Risel, i886, in-8 de 1v el

433 p.
Paul Regnard. Sorcellerie, magnétisme, morphinisme, délire des grandeurs.
Paris, Pion, Nourrit, in-8 avec i20 grav.
Paul Gibier. Le spirilisme (le fakirisme occidental). París, Doin, i 886.
De Pressensé, L'ancien monde et le cbristianisme {l. I de l'Hisl. des lrois
premiers siecles de l'Église chrélienne). Paris, Fiscbbacher, i887, in-8 de xv et
669 p.
S. Rubin. Gescbichle des Aberglaubens bei allen Vrelkern mil besonderem
Hinblicke aur das jüdische Volk. Vienne (chez l'auleur; en hébreu), 1887, in-8
&lt;le 182 p.
CHRl3TIANISME

Th. Ziegle1·. Gescbichte der chrisllichen Elhik. Strasbour¡!, Trübner, 1886,

in-8 de xv1 et 594 p.
A. Uauek. Kircbengescbichlc Deutscblands, T. I ; Bis zum Tode des Boniía.lius. Leipzig, Hinrich~, i 887, in-8 de vm el 557 p.
i) En dehors des nombreux oum1gcs mentionoés dans la Chronique el dans
le Dépouillement des périodiques.

•

�392

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

R. Sclierer. Handbuch des K.irchenrechts, I, 2. Graz, Moser, i886, in-8 de
et p. 309-687.
F. Wiegand. Der Erzengel Michael in der bildenden Kunst. Stuttgarl, J. F .
Sleinkopf, l.886, in-8 de v et 83 p.
P. Hinschius. Das K.irchenrecht der Katholiken und Protestanten in Deulschlaod. T. IV, L Berlin, Gutentag, i886.
Henri Lasserre. Les saints Évangiles, traduclion nouvelle publiée avec l' « imprimatur » de l'archevéché de Paris. Paris, Palmé, in-18 de 640 p.
V. Courdaveau:x. Saint Paul d'apres la libre critique en France. París, Fischbacher, in-16 de vm et i49 p.
J. Hermann. Essais sur !'origine du culte chrétien dans ses rapporta avec le
judaisme. París, Fiscbbacher, 1886, in-8 de vi1 et 63 p.
J. H. Friedlieb. Das Leben Jesu Cbrisli des Erlcesers. Paderborn, Scbceningh,
1887, in-8 de xu et 481 p.
E . Vischer. Die Offenbarung Johannis, eioe jüdiscbe Apokalypse in christlicber Bearbeilung. Mil einem Nachwort von .4.. Harnack. Leipzig, Hinricbs,
1886, in-8 de f37 p.
D. VoeUer. Die Offenbarung Johannis, keine ursprüngliche jüdische Apokalypse. Tubingue, Heckenhauer, 1887.
A . Hilgenfeld. Judenthum und J udenchristenthum. Leipzig, Fues, 1886, in-8
de 122 p.
B. Weiss. Lehrbucb der Einleitung in das Neue Testament. Herlin, Hertz,
1886, in-8 de x,v et 643 p.
A . Link. Christi Person und Werk im Hirlen des Hermas. Marbourg, 1886,
in-8 de 64 p.
V. H. Stanton. Tbe jewisb and christian Messiah; a study in the earliesl
history oí christianity. Édimbourg, Clark, t886, in-8 de 4i4 p.
A. Harnack. Die Apostellehre und die jüdischen beiden W ege. Leipzig, Hinricbs, 1886, in-8 de 111 et 59 p.
J. L. Kreyhe1·. Annreus Seneca und seine Beziehuogen zum Urcbristenthum.
Berlín, Gaertner, 1887, in-8 de vm el i98 p.
W. D. Killen. Tbe Ignatian epistles enlirely spurious : a reply to the
D• Ligblfoot. Édimbourg, Clark, 1886, in-8 de 96 p.
F. X. Pleithner. Aeltesle Geschicbte des Breviergehetes oder Entwicklung
des kirchlicben Stundengeboles bis in das v• Jahrh. Kempten, Kcesel, i887,
in-8 de x1v et 319 p.
A. Eichhorn. Athanasii de Vita ascelica testimonia collecta. Halle, Niemeyer,
1886, in-8 de 62 p.
Delattre. Archéologie chrétienne de Carthage; fouiiles de la basilique de
Damous-el-Kavita. Lyon, Missions catboliques, 1886, in-8 de 7i p.
l. P. bligne. Patrologire grrecm l. XXXVII; S. Basilius Cresariensis, t. IV.
Paris, Garnier, 1886, in-8 a 2 col. de 781 p.
Vlll

BIBLIOGRAPBIE

393

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París, Garnier, i886, in-8 a 2 col. de 794 p.
A. Roesler. Der katbo\iscbe Dicbter Aurelius Prudentius Clemens. Ein Beit. ag zur Kircben-und Dogmengeschichte des 1v• und v• Jnhrb. Fribourg en
Brisgau, Herder, 1886.
S. Ephraem Syri. Hymni et sermones, quos ... ed. Th. Lamy, t. II. Malines,
Dessain, 1886, in-4 a 2 col. de xxm et 832 p.
A. Jahn. Des h. Eustathius, Erzb. von Antiochien, Beurtbeilung des Orígenes
betreliend die Auffassung der Wahrsagerin I Kcen. XXVIII und die desbezügliche Homilie des Origenes. Leipzig, Hinricbs,t886, in-8 de nvu et 75 p.
P. J. Ficker. Die Quellen für die Darstellung der Aposte! in der altchristlicben Kunst. Allenbourg, 1886, in-8 de 60 p.
B. Simson. Die Entslehung der pseudo-Isidorischen Falschungen in Le Man s.
Leipzig, Duncker.
F. Streber. Quellenstudien zu dem laurentianiscben Scbisma (i98-5i4).
Vienne, Gerolds, 1886, in-8 de 81 p.
L. A. Hoppensack. Winfried-Bonifatius. Paderbom, Schceningh, 1886.
P. Capello. Vita di S. Brunone, fondatore di Certosini. Neuville-sous-Montreuil, Duquat, 1886, in-8 de Vil et 424 p.
G. Madelaine. Histoire de S. Norbert, fondateur de J'ordre de Prémontré et
archevéque de Magdebourg, d'apr~s les manuscrits et les documents originaux.
Lille, Desclée de Brouwer, 1886, in-8 de XII et 564 p.
L. Salembier. Petrus de Alliaco. Lille, Lefort, 1886, in-8 de Lx1x et 38i p .
K. blül/er. Die Waldenser und ihre einzelnen Gruppen bis zum Anfang des
x1T• Jabrb. Gotha, F. A. Perthes, i886, in-8 de xn et 172 p.
W. Wattenbach. Ueber die lnquisition gegen die Waldenser in Pommern
und der Mark Brandenburg. Berlín, Reimer, 1887.
J. Wyclif. Tractatus de benedicta incarnacione, now firsl printed from tbe
Vienna and Orielmss by E. Harris. Londres, Trübner, 1886, in-8 de xxx et 271 p.
V. Vattier. Jobn Wyclyff. Sii vie, ses ceuvres, sa doctrine. Paris, Leroux,
t886, in-8 de VI et 347 p.
A. Jundt. L'Apocalypse mystique du moyen llge et la Matelda de Dante.
París, Fiscbbacher, in-8 de 76 p.
U. Tammen. Kaiser Friedrich II und Pabst Innocénz lV in den Jabren
1.243-1245. Leipzig, 1886, in-8 de 52 p.
A. Pokorny. Die Wirksamkeit des Legaten des Pabstes Honorius I_II in
Frankreich und in Deutschland. Krems, Oberrealschule, 1886, in-8 de 41 p.
W. Martens. Die Besetzung des pmbstlicben Stuhls unter den Kaisern Heinrich III und Heinrich IV. Fribourgen Brisgau, Mobr, 1887.
O. Ringholz. Des Benedictinerstifles Einsiedeln Thretigkeit für die Reform
deutscber Klcester vor dem Abte Wilhelm von Hirscbau. Fribourg, Herder,
t886, in-8 de 53 p.

��REVllE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

396

T. Homolle. De antiquissimis Dianre simulacris deliacis. Paris, Vieweg,
1887.
E. PfZeiderer. Die Philosophie des Heraklit von Ephesus im Lichte der Mysterienidee, nebst Anhang ueber heraklitischen Eintlüsse im alttestamenUichen
Koheleth und be5onders im Buche der Weisheit sowie in der ersten christlicben

Literatur. Berlin, Reimer, 1886, in-8 de 1x et 354 p.
J. Stuhrmann. Die ldee und die Hauplcbaraktere der Nibelungen. Paderborn,
Scbaming, 1886, in-8 de 79 p.
L. Laistner. Der Archetypus der Nibelungen. Municb, Verlag für Kunstund

TABLE DES MATIERES
DU TOME QUATORZIEME

Wissenschaft, 1886.
RELIOIONS DE L'ASIE

Edwin Arnold. Asia revisited. Londres, Trübner, 1886.
Maurice Jametel. La Chine inconnue. Paris, Rouam, 1886.
J. Schwab.Das altindische Thieropfer, mit Benutzung handschriCLlicher Quellen bearbeitet. Erlangen, Deichert, 1886.
A. Bastian. lndonesien oder die Inseln der Malayiscben Archipel, 3• livr.;
Sumatra und Nacbbarschaft. Berlin, Dümmler, 1886.
FOLK-LORE

G. Heeger. Ueber die Trojanersage der Brillen. Munich, Oldenbourg, i886.
Emmanuel Cosquin. Contes populaires de Lorraine comparés :i.vec les contes
des autres provinces de France et des pays étrangers et précédés d'un essai
sur !'origine et la propagation des contes populaires européens. Paris, Vieweg,
2 vol. in-8.

Paul Sébillot. La deuxi~me série des Légendes, Croyances et Superstitions
de lamer. Les Météores et les Temp~tes. Paris, Charpentier, 1 vol. in-i8.

ARTICLES DE FONO

u empereur Julien (suite et fin), par M.

Albert Réville.............

~

1 etU5
L'étude de la religion égyptienne. Son élal actuel et ses conditions.
- Introduction a un cours sur la religion de l'Égypte a l'École des
Hautes Études, par M. E. Lefébure ••••••.•.•••...••••. . .•••.••.•
26
Le sacrifice de la chevelure chez les Arabes, par le or Ignaz Goldziher.
49
La croyance a. l'immortalité de l'ame chez les anciens lrlandais par
MG
'
• eorges Dottin ! • • • • • • • • • • • • • • • • • • . • • • • • • • •
53
Le se~s_primitif des mots latins Augur et Genius, ~;r
67
La rehg1on chaldéo-assyrienne, par M. E. de Pressensé
73
Les Institutions ecclésiastiques d'Herbert Spencer et l'év~¡~;i:~ •~u·~e;ti~
ment religieux, par M. le cornte Goblet d'Alviella .
95
Le pessimisme moral et religieux chez Homére et
par M. J.-A. Hild . •. . •.•••.•.•• , • . • . • • • •• . . . • . • . . . • . . • • • • • • • • • • 168
Le code sacerdotal pendant l'exil, par M. J. Halévy. . • . . . . . . . . . . • . . .
i89
Du rnerveilleux dans Lucain, par M. Maurice Souriau. • . • . . . . . . • . . . . . 203
La_ religion et le théatre en Perse, par M. Edouard llfontet. . . . . . . . . . .
277
Vr1tra et Namoutchi dans le Maha.bhiirata, par M. Léon Feer. . • • . . . . . . 291
Le cbristianisme chez les anciens Coptes (i cr article), par M. E. Amélineau....... .. • . • • • . • . • • • • . • . • .
308
L'histoire des religions. Sa méthode -~t· ~~~ ·
d;;¡r~~·t~;;¡~~
récents de MM. Maurice Vernes, Goblet d'Alviella et du P. van den
Gheyn, par M. Jean Réville •. • •••• , • • • • • • • • • . . . . • . • . . . . • • • • • • . • • 346

M." ~:~i'~;;~::d:

H.é~{~~~ (~;/ ~;;¡~¡~j:

;~1~: ·

;~s·

MÉLAi\GES ET DOCU.\1ENTS
Le septieme congrés international des orientalistes. - Session de
Vienne, par M. L. de Milloué. • .. .. . . . • . . . . . • . • • • •••
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M.' i.:~~
Sichler ....... ,, .................... ...... , ................... ,.

219

228

�398

REVliE DE L'HISTOIRE DES RELIGlOliS

REVUE DES LIVRES

"•s••·

Andrew Lan!J. La l\lylhologie (M. Albert Réoille)...................
B. D. Anderson. l\lylhologie scandinave. Légendes des Eddas (~1. E.
Beauvois) . •••. .... ..• . • . . . . • • . • . • • • • . . • • . • . . • • • . • • • • • • • • • . • . .
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Charles 'Piepenbrin!]. Théologic &lt;le l"Ancien Teslamenl (M. Etienne

2.13
23G

238

Coquerel).....................................................
211
A. Reichen?&gt;ach. Die Religionen der Vcelker oach den beslen Forschuogsergebnissen bearbcilel (:\l. Jean Héuille) • • • • • • • . . • • . . • • • • . • . • • • . • 2't5
C11RONIQUES.............. • • • • • • • . • • • • • • • • • • • . • • • . • . . • .
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0ÉPOUILLUl!Nr.i DES l't:IIIOOIQUKS E T D&amp;S TOAVAUX DES SOCIÉTÉS
SAVANTES,. , , • , •• ••• , , , • , • , •••••••••.•••••••• •., • • • • •
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Le Gérant : ERNEST LEROUX .

.UCOE116, lllPnlllBl\111 DURDIN '&amp;T el•,., ROB OAll!ll&amp;R.

�ERNEST LEROUX. ÉDITEUR
RUP. BO;\"Al'ARTE,

•

28

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1785329&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revue de l'histoire des religions: Annales du Musée Guimet, 1886, Año 7, Tomo 14</text>
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                <text>Revue de l'histoire des religions: Annales du Musée Guimet, fue creada por el Musée Guimet, Dirigida por Jean M. Revillé y editada por Ernest Leroux a finales del 1800.</text>
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.:,,. -

A'.}~ALES DU MUSÉE GUIMET

REVUE
08

L'HISTOIBE DES BELIGIONS
PUBLIÉE SOUS LA DIRECTJON DE

M. JEAN RÉVILLE
AVEC LE

coscouns

DE

MM.. A. BARTH, membre de la Société Asia.tique ; A. BOUCHÉ LECLERCQ, profest'eur a Ja
Facullé des lettres de Paris; P. DECHAR.\IE, professeura la Faculté des lettres de Naucy¡
J.-A. HILO. professeur 8. la Faculté des lettres de Poilier:.; G. LAFAYE, professeurll. la
Facultó des lettresde Lyoo; G, .\fASPEHO, cJel'In~litut, proresseur au Collége de Frouce
E. HEN"AN, de l'lnstitut, professeur o.u Collbgc. de Frauce ; A. RÉVILLE, proresseur a.u
CoUege de France; C.-P. TIELE, professeur fl'Uuiversilé de Leyde, etc.

HUITIEJJJE

ANNÉE

TOME QUIN ZIEME

PARTS
ERNEST LEROUX, ÉDITEUR
28,

RUE

BONAPAUTE,

i 887

28

��•
V

BIBLIOTECA CENTRA&amp;.

U.A.N.L

REVUE
DE

'

L'HJSTOIRE DES RELTGJONS
TOME QUINZIEME

1

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..

•

�ANNALES DU MUSÉE GUIMET

REVUE
DE

L'HISTOIRE DES RELIGIONS
r.

PUBLIÉE S00S LA DlREC'rlON DE

M. JEAN RÉVILLE
AVEC LE CONCOURS DE

A. BARTH, membre de la Société Asiatique; A. BOUCHÉ-LECLERCQ, professeur a la
Faculté des lettres de Paris; P. DECHARME, professeur ala Faculté des lettres de Nancy;
J.-A. HILD, professeur a la Faculté des lettres de Poiliers; G. LAFAYE, professeur á la
Faculté des lettresde Lyon; G, MASPERO, de l'Institut, professeur au College de France;
E. RENAN, de l'lnstitut, professeur au College de France ; A. RÉVILLE, professeur au
College de France ; C.-P. TIELE, professeur a l'Université de Leyde, etc .

)rn,

A.'IGERS, ll!PRJ!\IERIE BURDl!'i ET cie.

HUITJÉME

i

ANNÉE

TOME QUINZIEME

PARIS
ERNEST LERO UX, ÉDITEUR
28, RUE BONAPARTE, 28
i887

�UNE CONT RIBUTlON A L' tTUDE DU PAULINISME
DK LA

0.UESTION DE L'ORIGINE DU PÉCHÉ
D'APRÉS LES LETTRES DE L'APOTRE PAUL

La maniere dont l'apótre Paul s'est représenté l'origine du
péché et s'en est expliqué l'universelle et fatale domination
dans le monde, est un des points les plus obscurs et les plus
controversés de sa doctrine. Cette obscurité ne tient point au
style de ses lettres; nous n'en connaissons aucun, avec tant
d'infirmilés extérieures, qui soit en réalité plus précis, plus
vigoureux et plus clair. Si la question de !'origine du mal
moral reste mal éclaircie dans ses lettres meme les plus
didactiques, c'est que Paul, missionnaire du Christ encore
plus que philosophe, ne l'a jamais ni posée ni résolue d'une
faoon directe. Il était préoccupé d'autre chose que de spéculation et de logique.11 éprouvait bien plus le üésir de changer
le monde que de le comprendre. Sans doute un systeme
théologique, d'une admirable unité, ·se dégage des écrits qui
nous restent de luí, parce qu'il est dans la nature meme de
tout esprit original et puissant de penser systématiquement;
mais il est juste de dire qu'il n'eut jamais le propos délibéré
ni meme l'intenlion de faire un systeme. 11 n'ajamais procédé
a la maniere d'un philosophe qui construit d'abord sa doctrine et qui l'enseigne ~nsuite a ses disciples. 11 y avait autre
chose que de la métaphysique a la base de sa prédication ; il
i

�•
2

REVUE DE L'msTOlRE DES Rl!:LlGIONS

y avait le fait moral de sa conversion, la certitude qu'il avait
vu le Christ ressuscité et avait re¡;u de lui l'ordre de convertir
les pa'iens au Dieu vivant et vrai. Jamais il n'a traité de queslion purement spéculative. Toutes celles qu'il a débattues el
résolues avec la vigueur et l'ingéniosité de sa dialectique sont
des questions qui naissaienl de son reuvre missionnaire et
qu'il fallait résoudre dans l'intéret de cette reuvre elle-meme:
lelles sont les questions de la justification par la foi, de la
circoncision et de la valeur de la loi dans l' économie de la
religion nouvelle, de la condition des juifs et des pa'iens
devant l'Évangile. Sur tous ces points d'ordre pratique, il a
fait une éclatante lumiere. Au contraire, sur les questions
d'ordre spéculatif ou métaphysique, comme la nature essentielle du Christ, la nature du Saint-Esprit, la distinction des
forces ou des personnes dans la divinité, !'origine du monde
et de l'homme, les rapports de la liberté et de la grAce, il ne
s'est jamais expliqué d'une fa&lt;¡on expresse et formelle et l'on
est le plus souvent réduit a les résoudre suivant le reflet que
les príncipes généraux et directeurs de sa doctrine paraissen t
jeter sur elles. De la viennent des controverses sans fin. Or,
la question de l'origine du péché esf, au premier chef, une
de ces questions spéculatives et les exégetes les plus consciencieux discutent toujours sur les textes qui s'y rapportent
sans réussir a se mettre d'accord sur la maniere de les
entendre.
Il y a quelques années, en préparant la seconde édition de
l'Apótre Paul i, je me suis heurté a cette question et n'ai pu
alors que faire l'aveu de mes hésitations et de mon embarras.
Je constatai sur ce point, dans la pensée de l'apotre, deux
courants allant en sens contraires: l'un qui semblait conduire
a la doctrine traditionnelle du péché origine!; l'autre qui nous
i ) L'apotre Paul (esquisse d'une histoire de sa pensée), 2• édit. Paris.
Fischbacher 1881.- Voyez la note de la page 266. On y trouvera l'idée-mere
de cetle étude.

1

UNE ;:;oNTRIBUTION A L ÉTUDE DU PAULI~IS)IE

3

ramenait a la constitution physiologique de l'homme comme
a la cause de tout péché. J'avouais en meme temps que je ne
voyais pas comment ces deux explications se pouvaient concilier. Le probleme était ainsi posé, non résolu. On ne saurail
admettre en effet dans la pensée d'un tel homme une contradiction si flagrante. Je me suis done remis en quete d'une
solution et e' est le résultat de cette nouvelle étude que je vais
essayer de résumer ici. Peul-etre trouvera-t-on qu'une
lumiere assez vive jaillit de ce point sur tout le reste du
systeme.
'
Cette étude comprendra deux parties : dans la premiere,
j' examinerai les textes les plus importants relalifs a la doctrine du péché; dans la seconde, j'essaierai de montrer la
corrélation intime et l' étroite solidarité de cette doctrine avec
les autres grandes idées du systeme paulinien. C'est dire que
la seconde partie sera comme la vérification logique de la
premiere.

I
Les racines de la pensée de Paul sont dans l'Ancien Testament. Sa conscience est l'héritiere et la füle de la tradition
religieuse et morale des prophetes d'Israel et de la loi mosa'ique
dont le trait principal est le souci de la sainteté. Le péché est
essentiellement pour elle la transgression d'une loi positive
de Dieu ('mxpo:6ixat~ -.ou v6¡,.ou). C'est assez dire qu'il est le fait de
la volonté, et n'est constitué que par la détermination de la
volonté. Cette désobéissance, qui est une révolte contre Dieu,
provoque nécessairement le déploiernent de la colere de
Dieu (óp,~ 8eoü, Rom., 1, 18), qui n'est pas autre chose que la
réaction de la justice divine contre la rébellion humaine. Le
sentiment de la culpabilité et de la responsabilité est une
donnée immédiate de l'expérience religieuse et morale,
au dela de laquelle Paul ne songe pasa remonter. C'est le
point de départ de ses réflexions subséquentes , que celles-

�•
4

1

REVUE DE L HISTOIRI&lt;: DES RELIGIONS

ci, quelles qu'elles soient, ne sauraient ensuite ni modifier
.
'
m compromettre (Rom., 1, 21 et 11 ; 11, 1-11).
Toutefois, l' on s' aperQoit bien vite que l'on a affaire non a un
.
'
esprit du commun, mais a un penseur. Le chatiment infligé
par Dieu au péché n' est point considéré comme une peine arbitraire et surnaturellement édictée contre Je mal. La peine du
péché sort du péché lui-meme par unmouvement organique;
elle en estle chatiment parce qu'elle en est le fruit. C'est la
dialectique intérieure de la vie morale qui mene le pécheur
a la mort, comme elle mene le juste a la vie. Relisez le développement du péché dans le monde pai'.en esquissé dans le
premier chapitre de la lettre aux chrétiens de Rome · cette
liaison interne de la mort au péché est sensible. Nou~ avons
un scul et meme processus dont la violation de la loi divine
est le premier moment et dont la ~ort du pécheur est le der1
nier • Voila ce qui fait la tragique gravité du péché et la
nécessité d'une rédemplion qui sera comme une création
intérieure nouvelle et comme une résurrection d' entre les
morts.
1. Paul emploie au pluriel et au singulier le mot &amp;:¡,.cip'tlo:.
Au singulier, ce mot ne représente pas seulement la somme
de tous les péchés particuliers. L'apótre ést réaliste, pour
parler le langage du moyen a.ge. Sa personnification du
péché n'est pas une simple figure de rhétorique. Il y voit une
puissance qui ne se révele sans doute que dans ses effets, a
savoir. les transgressions parliculieres, mais dont les effets
aussi ne s'expliquent que par elle. Nous avons ici exactemenl
le rapportorganique des individus al'espece. L'espece n'existe
que dans les individus; mais les individus a leur tour sont les
produits de l'espece. Ainsi en est-il du péché considéré
comme puissance et principe des transgressions partii) Cette idée esl vivement exprimée dans ce passage dont il est irripossible de rendre l'énergie concise : -ra 1tot6~11om" -rwv &amp;¡,.otp-rlwv T«
-roii v6¡,.ou
lv,¡pyE!-ro lv 1;0,, ¡,.É,Eatv -1¡¡,.wv d, -ro xotp1to:pop;¡aott -r0 6cxvCÍT&lt;¡J• (Rom., vu, 5.) Le
péché fruclifie pour la mort.

º'"

UNE CONTRlBU'CION A L'ÉTUDE DU PAULTNISllIE

5

culieres. Les secondes sont les manifeslations organiques du
premier. Celui-ci n'existe sans doule que dans celles-la, mais
les transgressions a leur tour apparaissent a ce point de vue
comme les fruits de la puissance générale du péché, qui,
e~trée dans le monde avec la premiere transgression du premier homme, y regne souverainement depuis lors.
Le péché est universel; tous les hommes sont constitués
pécheurs. Cette universalité du péché, Paul l'établitpar trois
preuves : la premiere est tirée de l' observation empirique
de l'état moral du monde pa'ien et du monde juif de son
temps (Rom., 1 et JI). La seconde, e'est la pre uve scripturai_re qu'~l ne néglige jamais (Rom., m, 10-20). « 11 n'y a
pomt de Justes, non, pas méme un seul. .. etc.» La troisieme,
essentie1Iement psychologique, va beaucoup plus loin et plus
au fond. A l'universalité objective du péché daos l'histoire,
correspond la fatalité subjective du péché dans chaque individu, fatalité fondée sur le conflit de ]a nature charnelle de
l'homme et de la loi toute spirituelle et parfaite de Dieu
(Rom., vn, 7 et s.). L'apótre n'hésite pas a reconnaitre dans
cette universalité et cette nécessité intime du péché qu'il
constate au dehors et au dedans, une loi divine qui se réalise
dans l'histoire et dans la vie individuelle. Car meme le péché
ne se développe sans loi. « Dieu, dira-t-il, quand il résumera
son systeme, a enclos d'abord tous les hommes pour la désobéissance, afin de faire ensuite miséricorde a tous » (Rom .,
x1, 32)1. 11 y a une dialectique providentielle daos l'histoire de
l'homme sous la domination du péché, comme il y en a une
dans le développement de l'reuvre de rédemption; ou plutót
c' est une seule et meme dialectique qui mene a son terme
l'idée divine de la justice par deux moments opposés et
successifs.
Jusque-la tout va clairement et les exégetes sont d'accord.
1) C'est dans le meme sens que Paul daos Rom., vu, 23 parle d'une loi
dans les membres luttant contre la loi de l'entendement, v6µo~ ev -ro,~ ¡,.é.Eatv.

�6

REVUE DE L'HTSTOIRE DES RELIGIONS

La difficulté commence des qu'on se demande ou est la cause
premiere et de cette fatalité psychologique et de cette
universalité historique du péché. C'est ici que nous rencontrons deux séries de textes, qui nous menent dans deux
directions opposées ou tout au mofas divergentes 1 • D'abord
ceux sur lesquels on appuie d'ordinaire, a partir de saint
Augustin, la doctrine traditionnelle du péché origine!. Que
Paul ramene ce fleuve du péché au péché du premier homme
comme asa source, cela ne fait aucun doute. Mais il ne faut
pas confondre le commencement d'une chose avec sa cause,
et il s'agit de savoir si ce premier péché, en meme temps
que cause, n'était pas lui-meme l'effet d'une cause plus profonde et plus générale. En attendant, a cóté de ces textes qui
ramenent le fleuve du péché dans le monde au péché d'Adam,
il y en a d'autres non moins explicites, non moins éloquenls
qui font sortir le péché de la rencontre de la loi et de la chair.
On saisit la différence radicale des deux explications: d'apres
la premiere, on explique les péchés actuels, par le péché du
premier homme qui reste lui-meme alors un acte sans explication et saos cause; d'apres la seconde, on peut expliquer
le péché du premier homme par la meme raison qui explique
aujourd'hui tous les autres. La pensée de Paul est-elle restée
dans cette antinomie? N'y a-t-il aucun moyen de subordonner
les uns aux autres, et d'expliquer les uns par les autres, les
passages contraires qui semblent la créer? En d'autres
termes, avons-nous a constater une incohérence dans le systeme paulinien, ou une erreur d'exégese de la part de ceux
qui l' ont commenté? Pour en décider, il est nécessaire de
reprendre l'étude de ces textes eux-memes et de préciser
exaclement la portée de chacun d' eux.
2. Nous commencerons par le plus célebre qui seprésente
i) La premiere série de ces textes comprend : Rom., v, 12-21 et II Cor.,
xr, 3 et ss. - La seconde série est formée surtout de Rom., vu, 7-24;
vm, 3; Gal., v, 17 et 18, etc.

7
a nous le premier (Rom., v, 12-21 ). Ce serait une erreur de
croire que l'apótre est ici préoccupé de donner une solution
a la question métaphysique de !'origine du péché. Le contexte
prouve qu'il avait un souci plus pratique et tout différent. 11
avait parlé précédemment de l'muvre de réconciliation entre
Dieu et les hommes, opérée en Jésus-Christ. Ce qu'il tente
maintenant, du verset 12 au 21, c'est un parallele entre le
déve]oppement dans l'histoire de l'humanité, du príncipe de
péché qui est un príncipe de mort et le développement du
príncipe de vie qui est dans la juslice justifiante du Christ. Et
l'intention de ce parallele n'est pas d'expliquer la provenance
du péché, mais d'exalter l'muvre de la grAce en montrant.que
celle-ci a été encore plus puissante que le péché; car, outre
qu'elle est universelle comme lui, elle a cela de plus, qu'elle
agit et triomphe dans des conditions beaucoup plus difficiles
(vers. 15-16). Ainsi, malgré les apparences, le point de départ
de la pensée de Paul, n' est pas Adam, mais Christ. Le premier
ne sert que d'illustration au second : 'Ao&amp;µ, o; aa'tw "t61to; 'to:i
¡.,.DJ,o,,'to; (vers. 14). Cela dit, voyons ce que l'on peut tirer de
ce texte, pour éclaircir le point qui nous intéresse.
Nous y lisons d'abord que le péché est entré dans le monde
par un seul homme, c'est-a-dire que le péché, en tant que
puissance générale ici personnifiée, a fait son apparition daos
l'histoire au moment oi'l le premier homme a commis sa
premiere transgression. 11 ne faut pas confondre en effet
cette &amp;¡,.o:p-tfo: qui entre dans le monde alors, avec le péché
d' Adam qui est une 1t:xp:x6&amp;at; spéciale. C' est par la 1tcip:x66.at~,
acte positif particulier, que l'&amp;¡,.cip"tici, puissance ou virtualité universelle , se réalise et entre dans la vie de l'histoire, en sorte quecette &amp;¡,.cipT(ci générale comprend, en réalité,
et la transgression d'Adam et celles de tous ses fils,
comme le príncipe contient les conséquences, et l'espece,
les individus. Or, des que l'on entre bien dans cette
maniere de penser, n'est-il pas déja tres vraisemblable que
Paul regardait l'acte particulier d'Adam, comme l'effet de la
puissance générale du péché, et non celle-ci comme produite
U:'.'!E CO~TRIBUTION A L'ÉTUDE DU PAHLINIS!IIE

�8

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

par celui-la.? Si l'on ne peut douter que Paul ne soit un
idéaliste-réaliste par le genre de ses conceptions, on ne peut
douter davantage que l'acte particulier ne fut pour lui l'effet
du príncipe général et non le contraire. Des lors, il ne faut
point dire, comme on le fait, que la ,-:zpa:Mat~ d'Adam a·créé
dans le monde la puissance générale et universelle de
l'&amp;¡i.ap'tfa:, mais que celle-ci, au contraire, a été la cause productrice de la trap.sgression premiere d'Adam, comme de toutes
celles qui l'ont suivie.
II ne suit pas de la que le premier péché n'ait pas plus
d'imporlance historique que tous les autres. 11 est de méme
nature sans doute, mais il est le premier, la source de tous
les autres, et lous les autres tiennent a lui comme tous les
anneaux d'une chatne tiennent au premier anneau, comme
le cours d'un fleuve tienta sa source. II faut méme dire plus:
toute la puissance de péché, aujourd'hui disséminée et partagée entre une infinilé d'actes particuliers mauvais, se
trouvait concentrée et condensée dans le premier péché. De
méme que le premier homme portait dans ses flanes toute
l'humanité, de méme sa premiere transgression était grosse
de toutes les transgressions futures, non pas en ce sens que
l'acte d'Adam souillat toute sa descendance, mais en ce sens
que ce premier péché était la manifestation d'une puissance
de péché qui allait se réaliser dans la vie de chaque homme
comme elle s'était réalisée daos celle d'Adam. C'est pour
cela que l'apotre écrit ces mots : ai'
cxv6pwi.ou et qu'il
dira plus loin : 4. Par le moyen de la désohéissance d'un seul
homme, la totalité a été conslituée pécheresse. » Cela ne veut
pas dire le moins du monde que ]a désohéissance d'Adam et
sa coulpe onl été imputées a toute sa race, maís que sa désobéissance a été la breche premie re par laquelle la puíssance
du péché est entrée et s'est réalisée dans · l'hisloire sous la
forme d'une infinité de transgressions. Ce qui suit va achever
de le démontrer.

~"º~

A la suite de la puissance du péché, la mort est entrée
dans le moQde « et s'est élendue a tous les hommes parce

U'.'\E CO'.'iTRIBUTlON A L'ÉTUDE DO P.AULI'.'ilSME

que tous ont péché : .;;~ 'ltrmt; CX'16pwi.ou; at;&gt;¡),6i•1 sqi'~

!)
'ltfflE~

f¡¡,.apm (v. 12). On n'aurait pas si longlemps ni si bizarrement

disputé sur ces mols, si depuis saint Auguslin on n'avait pas
voulu y faire entrer le contraíre de ce qu'ils signifient le plus
clairement du monde. La conjonclion sqi'~ mise pour ai.1 -:oü'to
o-n est souvent employée par l'apótre et toujours dans le sens
de« parce que»•. L'aoriste~1.1.a:p-rov n'estpas moins clair;il esl
impossible, comme je l'ai pensé autrefois, de le traduire par
le passif « ont élé faits pécheurs ». II ale sens actif et signifie
simplement : ont péché, c'est-a-dire la mort est venue sur
tous les hommes, parce que tous ont commis aussi des transgressions, en sorle que leur mort arrive non en vertu du
péché d'Adam, mais en verlu de leurs propres péchés. Ce
r.&amp;,mc; ~µ:i:p'tov exprime done la réalisation subjeclive et universelle de la puissance objective du péché. Il faut, en effet, que
le péché existe comme péché, c'est-a-dire comme violalion
posilive de la loi, avant de pouvoir produire la mort. On voit
done que, loin d'appuyer la doctrine devenue orlhodoxe depuis Augustin, du péché originel, le texte de Paul implique
et exprime une doctrine toute conlraire.
Ce qui suit immédiatement prouve en toute évidence que
nous sommes sur la voie de la pensée de l'apólre. Les versets
13 et 14 ne peuvent étre compris que comme une ohjection
a ce qu'il vient de dire et dont il tient a se débarrasser.
Comment soutenir, en effet, que la mort est survenue a
tous les hommes parce que tous ont péché, lorsqu'il est constant qu'avant la venue de la loi (mosai:que) les hommes n'ont
pas laissé de mourir? Oui, répond notre auteur, il est vrai que
la ou il n'y a pas de loi, le péché n' est pas imputé ; oui encore
d'Adam a Moi'se la morl a régné sur tous les hommes; mais
c'est la preuve qu'ils avaient péché réellement, bien que
dans une autre forme qu'Adam lui-méme. Le péché était présent dans le monde avant la loi de Moi:se et y suscitait des
transgressions sans nombre, bien que ces transgressions ne
i) Comparez Phil., ru 12 ; u Coi·., v, :l.

I

�{O

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

fussent pas semblables à celles du premier homme. Toute la
réponse de Paul à l'objection qu'il veut réfuter est dans ces
mots jetés à la fin de sa phrase : xixl hl 'tooç µ-fi à:µixp'tf,alfflaç 't&lt;j&gt;
011-otwlJ,IX'tt n)ç 'lt1Xpix6Gfaewç 'Aa&amp;11-. Où donc était la différence entre
la transgression d'Adam et celle de ses premiers descendants?
Elle était en cela que ceux-ci n'avaient pas reçu, comme le
premier homme en Éden, un commandement extérieur
positif. Mais ils n'élaient pas sans loi pour cela. Avant la loi
de Moïse et hors d'Israël, les hommes ont toujours eu d'après
Paul une loi intérieure, un commandement écrit dans leurs
cœurs, ypar.to'I È'l 'tixîç xap8(atç aù'tw'I (Rom., n, 14 et i5). C'est ce
commandement intérieur violé qui les constitue pécheurs non
moins qu'Adai;n, quoique d'une autre manière. Or, cette
façon de répondre à l' objeclion impliquée dans les versets
13 et 14 de notre texte, n'est-elle pas la confirmation éclatante de notre manière d'entendre le Èq&gt;'~ 'lta'l'teç ~11-ap'tO'I du
verset f 2?
Nous en trouvons une seconde non moins décisive en considérant l'ensemble de ce parallèle entre Adam et Christ. Les
lecteurs qui le lisent ayant l'esprit préoccupé par la doctrine
traditionnelle, y trouvent une difficulté dont je ne les ai
jamais vu sortir à leur entière satisfaction. Dès que l'on
tient que nous sommes rendus coupables par le péché d'Adam
sans notre participation, il est évident que l'équilibre entre
les deux Adam est rompu, et que même (à l'encontre de ce
que l'apôtre veut établir), l'œuvre de la grâce est inférieure
à celle du péché. En effet, landis que je suis rendu pécheur
et coupable sans ma volonté, je ne puis avoir part à la justice
de Christ que par ma volonté, c'est-à-dire par la foi. En
d'autres termes, pour se réaliser entièrement, l' œuvre de
justice a besoin d'une condition subjective, qui manque dans
la réalisation du péché. Nous estimons que c'est là une erreur
que la dogmatique a fait commettre à l'exégèse. L'idée qu'il
y a péché là où il n'y a eu ni volonté ni loi, est absolument
étrangère à Paul. Prenez, au contraire, le Èq&gt; ~ 'ltmeç ~l'-IXf"tO'I
dans le sens actif que nous avons donné, et alors vous avez

UNE CONTRIBUTION A L'ÉTUDE DU PAULINISME

H

la condition subjective de la mort du pécheur. Les hommes
meurent parce qu'ils ont péché comme ils sont justifiés par
ce qu'ils ont cru. A ces mots &amp;q&gt;'~ 'lta•m:ç ~11-:ip'to•1, dans le premier
moment, correspondent les mots o1 't')i'I 'ltZptaae(a,, n)ç 1.ap:'toç
Àix11-M•1oneç (v. 17) dans le second. De cette façon, l'inégalité
choquante dont nous parlions disparait, l'équilibre rompu se
trouve parfaitement rétabli.
·
Si notre exégèse est juste, on voit que le texte laisse
intacte la question de l'origine du péché. Nous voyous bien
que tous les péchés découlent d'un premier péché, mais ce
premier péché lui-même, d'où vient-il? Quelle est la cause
du péché d'Adam? A cette question, le passage examiné ne
fournit aucune réponse.
Il en est un second, II Corinth., xi, 3, qui semble au premier abord nous faire faire un pas de plus; en réalité, il nous
laisse au même point. Il est dit là que le serpent séduisit Éve.
Cela prouve que Paul admettait l'autorité des premiers récits
de la Genèse et croyait au diable, car pourlui le serpent, c'est
évidemment le diable. On pourrait donc dire qu'à ses yeux la
cause première du péché est dans le diable lui-même. Mais
alors pourquoi l'apôtre ne dit-il pas que le péché est entré dans
le monde avec Satan et par lui? C'est qu'évidemment, dans sa
pensée, Satan a conseillé le premier péché, mais n'en est
pas l'auteur. La suggestion du diable a rendu la séduction
plus forte, mais le péché a été le produit de la volonté d'Adam,
et la question subsiste toujours : Pourquoi le premier homme
a-t-il succombé à la tentation? Où faut-il chercher la cause
de sa faiblesse et de sa défaite?
3. Nous pouvons aborder maintenant la seconde série de
textes que nous avons signalée. Dans les précédents, l'auteur
de l' Épître aux Romains avait décrit le développement historique du péché; il va nous en expliquer dans Rom, vu, 724, la genèse psychologique. Al'universalité objective correspond dans sa pensée la nécessité subjective du péché. Sans
doute encore ici Paul ne traite pas la question d'origine; il

�/

1

i3

REVUE DE L HIST01RE nES RELIGIONS

UNE CONTRIBUTION A L ' ÉTUDE DU PAULINISME

explique seulement comment se produisent les péchés actuels.
Mais il est amené à des considérations psychologiques qui
pourront nous conduire ·plus loin.
Ce qu'il venait de dire touchant la loi semblait aboutir à la
conclusion que la loi était responsable du péché. Il relève
l'objection en disant: « La loi est-elle donc péché? Loin de
là! mais sans la loi, je n'aurais pas connu le péché. Ainsi je
ne connaitrais point la convoitise, si la loi ne me disait: tu
ne convoiteras point. Alors, prenant essor sous l'aiguillon du
commandement, le péché (puissance) a produit en moi toutes
les convoitises. En l'absence de toute loi, le péché est une
puissance morte. Jadis, quand j'étais sans loi, je vivais; mais,
le commandement survenant, la puissance du péché prend
vie et moi je meurs; et le commandement, dont le but était
la vie se trouve réaliser la mort, car le péché prenant essorpar
l'effet du commandement me séduit et, par ce commandement
même, me fait mourir.»
Tout cela est très clair, noussemble-t-il ! Jadis, quand j'étais
sans loi, je vivais; ce qui veut dire, sans doute : ma vie était
simple, sans contradiction intérieure et sans contrainte. C'est
la vie de l'enfant avant l'âge de la conscience et de la raison ,
la vie psychique ou animale dans sa candeur et sa facilité
naturelles. Avant d'avoir perçu soit du dehors, soit au dedans,
la prescription catégorique de la loi, je ne connaissais pas le
péché. Les désirs naturels de la chair ou de la vie animale
n'ont été qualifiés moralement de convoitises coupables,
c'est-à-dire de péchés, qu'après que la loi m'a eu dit: &lt;1 Tune
convoiteras point. » C'est ainsi que l'expansion naturelle de
la vie animale devient l'étoffe même dontla volonté humaine,
violant !aloi, constitue les péchés. La loi fait plus encore;
elle fait vivre, c'est-à-dire réalise la possibilité abstraite du
péché, en provoquant en moi toutes sortes de convoitises.
Voici une étrange expression : « En l'absence d'une loi, le
péché est une puissance morte : » xwp\ç v6µ.ou, &amp;µ.o:p,(o: vi;r.p&amp;
(vers. 8). Qu'est-ce que le péché mort? Je ne crois pas que
l'expression soit synonyme de péché latent, car une force

latente est une force concentrée, non une force morte; une
force latente est simplement une force non manifestée. Par
péché mort, il faut entendre un péché qui n'existe pas encore;
c'est-à-dire une possibilité ou virtualité abstraite de péché.
Paul ne dit pas, en effet, que le péché, en tant que violation de
la loi et partant punissable, préexiste caché dans l'organisme
humain; il ne tient pas la chair pour mauvaise en soi. Pas le
moindre manichéisme dans sa pensée. C'est la volonté qui
commet le péché, et c'est la volonté seule qui le peut commettre. Mais, en fait, cette volonté morale est devancée et
prévenue par le développement de la vie animale qui, dans
tout être, apparait la première. Et, dès lors, quand la loi ,qui
est bonne, sainte,· spirituelle, arrive, la volonté de l'être
moral la reconnait comme telle, la salue, se sent obligée
par elle; mais elle n'en est pas moins impuissante à l'accomplir. « Je ne fais pas ce que je veux, et je fais ce que
j'abhorre», dit plus loin l'apôtre (vers. 15} 1 • Rien n'est plus
juste. Ainsi éclate dans l'homme un tragique conflit qui va
s'aggravant par tous les efforts qu'il fait pour y mettre fin,
conflit où périt l'homme naturel divisé et armé contre luimême et d'où la seule grâce créatrice de Dieu peut
faire sortir l1bomme spirituel ou l'homme nouveau (vers.
26-24).
Telle est, en gros, cette fine et profonde analyse psychologique, page véritablement lumineuse, la plus moderne comme
la plus éloquente que nous ait laissée l'antiquité. Dans l'état
actuel de l'homme, le péché jaillit toujours inévitablement
de la rencontre de la nature psychique ou animale avec
la loi essentiellement spirituelle, et après le péché, la condamnation et la mort. Tout est dans cette antithèse posée
par Paul avec tant de vigueur au verset 14 : ô v61.1.oç -.t'lauµ.Q:ttY.6;
fo·m, èyw oà a&amp;pY.w6ç e't1.1-t.

A cet ordre d'idées s'en rattache un autre plus original et
i) Voyez aussi le verset 18, plus explicatif encore: « Il m'appartient bien
de vouloir le bien, mais de le faire, non. »

�14

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

plus surprenant encore: je veux parler du rôle et du but que
Paul assigne à la loi. C'était la partie la plus scandaleuse de
sa doctrine pour les Juifs de son temps et elle ne l'esl guère
moins pour les honnêtes gens du nôtre. Dans le dessein éternel de Dieu, la loi avait pour destination réelle non d'amener
l'homme à la justice, mais de provoquer et de réaliser le
péché, c'est-à-dire d'enclore à la fin l'humanité entière dans
la conscience du péché el sous la condamnation. « La loi est
intervenue pour faire abonder les transgressions » (Rom.,
v, 2). Comparez ce que Paul écrit encore aux chrétiens de
Galatie: « Quel est donc le but de la loi? Elle a été surajoutée
(à l'économie du plan divin), pour développer les transgressions » (Gal., m, f9, et encore ibid., nI, 22 et 23; Rom., xr,
32, etc.).
·
On peul voir d'ici par quel chemin il a été conduit à celte
conception étonnante chez un homme d'origine juive el
pharisienne. Le contenu idéal de la loi est bien la justice et,
par ce côté, elle exprime aussi la condition idéale de la vie
heureuse: « Celui qui fera ces choses, vivra.» ~lais la loi qui
prescrit ainsi la justice est impuissante à la réaliser, à cause
de la chair : 'tO yàp &amp;auvaw1 'tOÜ v6µou, èv ~ ~a8lvet atèc 't~Ç aetpi'.OÇ
(Rom., vm, 3). Cela veut dire qu'il y a disparité et disproportion entre la loi qui est essentiellement spirituelle et la
chair qui est d'un autre ordre et d'une autre nature. Plus la
loi sera élevée, plus l'idéal qu'elle éveille en l'homme et lui
propose sera sublime, plus aussi s-Orement, au lieu de produire la justice et la vie, elle produira leur contraire, savoir
le péché et la mort. Telle est la donnée de l'expérience
morale. La pensée de Paul est d'une incomparable hardiesse.
Dans les fails qu'il constate et dans leur enchainement, il
n'hésite pas à reconnaître l'effet d'un conseil même de Dieu.
Puisque la loi ne produit et ne saurait produire que la conscience du péché et de la condamnation, il faut admettre
qu'elle a été donnée pour cela. L'apôtre est à cent lieues de
penser que Dieu ait eu besoin de s'y reprendre à plusieurs
fois et de plusieurs façons pour réaliser son œuvre de jus-

C~E CONTRIBUTION A L'ÉTUDE DU PAULINIS~IE

15

tice; qu'il ait d'abord essayé de la loi, et que la loi n'ayant
pas réussi, il ait eu recours à la grâce. Dieu savait très bien
que, proposée à des êtres charnels, la loi ne pouvait que
réaliser la conscience du péché, en donnant lieu aux transgressions. Aussi ne lui a-t-il jamais assigné une autre destination, parce qu'il fallait avant tout provoquer dans l'être
charnel une crise intérieure d'où l'être spirituel p-Ot sortir.
Paul le dit d'une façon générale et absolue dans sa lettre aux
Galates : et yàp è.86811 v6µoç 6 ouwxµsvoç ~WO'ltOt~aett, 0\/'tWÇ èv \/OfJ.&lt;J) ~ ~\/
11 ot~toav·rr,. « Si une loi quelconque capable de procurer la vie
avait été donnée, alors réellement la justice aurait procédé
de la loi» (Gal., m, 21 ). Cette affirmation de Paul a le caractère d'un axiome; elle est absolue et ne souffre aucune exception. Elle est vraie de toute loi, de celle de la conscience
comme de celle du Sinaï; car la raison générale par laquelle
Paul l'établit, c'est la forme même de la prescription légale
qui fait connaitre à l'homme ce qui est bien, mais ne lui
donne pas la force de l'accomplir. Aussi bien Dieu la destinait-il essentiellement à un autre rôle, à celui d'une préparation transitoire : elle devait réaliser la conscience du péché
pour que p-Ot se former ensuite la conscience de la grâce justifiante. Dieu a enclos tous les hommes pour la désobéissance
afin de faire miséricorde à tous (Rom., XI, 32).
Pour nous résumer et achever de bien éclaircir cette
étrange notion de la loi, il faut dire que Paul distingue dans
la loi deux éléments: 1° son contenu idéal qui est la volonté
de Dieu, et qui propose à l'homme la justice comme sa destination véritable; et c'est en pensant à ce contenu idéal que
l'apôtre dit toujours que l'Évangile établit ou accomplit la loi
au lieu de la détruire (Rom., m, 31 ; Gal., v. 13-15). En ce
sens, en effet, elle vise à la vie, è.11-.oÀ~ eiç {w~11 (Rom., vu, 10).
2° Sa forme extérieure, celle du commandement impératif,
le ypcxµµx qui, venant s'adresser à un être charnel,le rend tout
ensemble esclave et pécheur, le mène à la condamnation et à
la mort. « La lettre tue » et le ministère de la loi est un ministère de mort, !:a:x.ovla -.ou 6av,b:u (Il Cor., m, 6 et 7). Dans ce

�i6

REVUE DE L'HlSTOIRE Df:S RELIGIONS

sens le chrétien, c'est-à-dire l'homme nouveau et spirituel
doit être affranchi de la loi comme du péché ; 'lu'li 3è.
x:xTI)py~Ornm ô:,.à -.oî:i 'loµou (Rom., vu, 6), et l'autorité extérieure
de la lettre vieillie doit être remplacée par la force nouvelle
et intérieure de l'esprit. Cette contradiction radicale entre la
visée idéale de la loi et son effet réel, prouve que le régime
de la loi n'est qu'un moment transitoire dans le plan divin,
qu'elle n'est pas son .but à elle-même, mais qu'elle mène à
Christ, qui est la fin de la loi, -.éÀoçèlè. '16f1.ou Xplo"toç.
Nous savons maintenant quelle est la genèse des péchés
actuels, et dans quelle corrélation fatale se troqvent aujourd'hui pour l'apôtre Paul ces t_rois termes : loi, chair et péché.
La dernière question qui se pose à nous est de chercher s'il
ne s'expliquait point par la même cause, le premier péché
d'Adam. Pourquoi ce péché initial en effet n'aurait-il pas eu
la même origine que tous les autres?
On pourrait faire valoir en faveur de cette assimilation que,
dans le point de vue de Paul) il n'y a aucune raison de penser
que le péché d'Adam, entrant dans une même série avec les
péchés qui l'ont suivi, soit d'une nature essentiellement différente; qu'il faudrait supposer autrement que la constitution physiologique de l'homme a été modifiée dans son
essence par la désobéissance d'Adam, idée dont les épitres
ne présentent aucune trace. Mais ce ne seraient là jamais que
des conjectures. L'unique moyen de répondre positivement à
cette question est de savoir quelle idée Paul se faisait de
la nature du premier homme. Entre les deux textes que nous
venons d'examiner, il faut donc en faire intervenir un troisième qui nous éclaire sur ce point, et nous parait concilier
ainsiles deux autres. C'est le texte (I Cor., xv, 45): «Le premier
Adam est venu en âme vivante, alç (j,ux·~" ~waa'I, le dernier
Adam en esprit vivifiant, !àtç 'it'ialîf1.a ~wo1tôtoü'I. L'opposition ici
marquée est expliquée nettement dans les versets qui suivent:
« Ce n'est pas l'être spirituel, c'est-à-dire celui dont le -.t'1aî:if1.a
est la substance qui apparaît tout d'abord, mais l'être psychique; ensuite vient l'être pneumatique. Pris de la terre,

:f. 1

UNE CONTRIBUTION .A L'ÉTUDE DU PAULINISME

le premier homme est terrestre, le second vient du oiel. Tel
a été l'homme terrestre, tels aussi sont les terrestres. Et
com?1~_nous avons porté l'image du terrestre, nous porterons
aussi limage du céleste. » Remarquons qu'il s'agit dans le
contexte de l'idée de la résurrection et que les explications
de Paul, que nous venons de citer, portent sur la constitution
respective et originelle des deux hommes qui sont mis en
parallèle. Il ne s'agit plus d' une opposition morale comme
dans Rom., v, 12, mais d'une opposition de nature et d'essence. Nous trouvons donc ici sur la nature du premier
homme le rel'I.Seignement que nous cherchions. Adam fut une
(jl~xlJ ,wa.x et, comme l'apôtre explique ensuite cette exprgss100) un être l)luxlx.6;, formant une antithèse avec l'être
1t'lauµa:·nx.6ç. Or) nous savons ce que ce mot de l)luxtY.6ç veut dire
dans la langue de Paul; il est l'équivalent de a&amp;pxt'loç que nous
avons trouvé dans Rom., vu, 14. C'est l'homme animal
l'homme retenu encore dans les liens de la vie sensible. C'est
ce que prouve sans réplique un texte de la Jre épitre aux
Corinthiens. ,&lt; L'homme psychique, dit Paul, ne reçoit pas,
ne comprend pas les choses du -.tvaî:if1.0r: de Dieu, car elles lui
sont une folie. Il ne peut les connaître, parce que ce n'est que
spirituellement qu'on en juge » (1 Cor., 11, 14). Pour Paul,
en effet, la l)lux~, comme le nephesch des Hébreux, est le
principe vital de la chair et forme antithèse au 'lt'laî:if1.a:, comme
la vie de la chair à la vie de l'esprit. ll ne faut pas objecter
que l'apôtre connaissait le récit de la Genèse (Gen ., n, 7), où
il est dit que Dieu forma l'homme de la poudre de la terre et
souffla dans ses narines l'haleine de la vie. C'est à tort, en
effet, que les commentateurs out vu dans cette « haleine
vivante», la communication du 1t'leî:iµ0r:, au sens où l'entendait
l'apôtre. Dans le passage (I Cor., xv, 45 et s.) que nous discutons, il cite en effet ce récit de la Genèse, d'après la traduction grecque des Septante. Mais il l'interprète autrement
que l'orthodoxie catholique ou protestante; car cette haleine
de vie, c'est précisément ce qu'il appelle une l)lux~ ,waa, et
qu'il met en opposition avec le 1t'leî:iµa ~wor-otoî:i'I du second
2

�1

UNE CONTRlBUTlON A L ÉTUDE DU PAULI:SIS:IIE

ta

REVUE DE L'BISTOIBE DES RELIGIONS

Adam. Nous pouvons donc conclure qu'Adam était, comm~
nous, acxp1.i'loç. Il ne l'était pas devenu par suite du péché; il
l'était d'origine et de nature, parce qu'il avait été« pris de la
terre n, ainsi que Paul l'explique fort bien. On voit co~~ien
il est éloigné de l'opinion traditionnelle touchant la spmtualité et la perfection morale du premier homme. Adam, sans
doute, pouvait et devait devenfr -.t'1auµ.&lt;X,tY.6ç et c'est_ dans cet~e
vocation finale que consiste l'image de Dieu mise en lui;
mais il avait été créé dpi; et cj,uz-fi. Esl-ca à dire qu'il füt mauvais pour cela? Nullement. La vie sensible esl légitime dans
sa sphère; elle est même bonne à sa place. Car le dési~ de
la chair ne devient mauvais et coupable que lorsque la 101 est
venue, et que la volonté a donné son adhésion expresse à
l'instinct de la chair, c'est-à-dire que l'instinct est devenu
acte volontaire et par conséquent moral. Encore une fois,_ la
chair n'a rien en soi de condamnable. Après la création
entière et avant la venue de la loi el du péché, Dieu pouvait
dire que « tout était bon, &gt;&gt; comme on dit d'un enfant à sa
naissance qu'il est bien venu, sans pour cela qu'on méconnaisse le développement par lequel il doit passer encore avant
d'arriver à l'âge mllr. De même toutes les parties d~ ~a création
divine pour l'apôtre Paul étaient bonnes et légitu~es, sans
qu'aucune d'elles fô.t parfaite. L'état psychique devait précéder pour l'homme l'état spirituel. Il fallait passer par l'enfance avant d'arriver à la maturité.
S'il en est ainsi et nous ne voyons pas comment on pour1·ait le contester, Paul peut et doit dire d'Adam ce qu'_il disait
tout à l'heure de nous-mêmes. Avant la loi et sans lm, Adam
vivait· sa vie toute instinctive encore s'épanouissait joyeuse,
une facile. C'était le paradis. Mais la loi survenant s'est
trodvée violée du premier coup par l'instinct de 1~. chair.
Car la chair, dil encore l'apôtre dans un autre endroit, a une
1
loi naturelle qui n'est pas celle de l'esprit : ri yàp aàp!; lr.i6uµ.E
Y.Gt,ix ,oü 7t'lauµ.~'t~ç,

,o os.

'ï.'lëÜIJ.IX

Y,&lt;X'tt:l ,~ç a&lt;XpY.6ç, ,aü,&lt;X 1 /xp &amp;),).;~~otç

· , • (Gal v 17) La loi a donc constitué le premier
&lt;X'l'ttY.~\'t(X\
•' '
•
homme pécheur, comme elle fait nous-mêmes et avec la

l9

même nécessité intérieure. Pour lui comme pour nous elle
s'est trouvée faible à cause de la chair. Aussi bien f~ut-il
ajouter ~ue la loi donnée à Adam en son innocence, pas plus
que la 101 de l\loïse ou celle de la conscience naturelle, n'avait
P?ur but, da~s le dessein de Dieu, de procurer la vie imméd_1atement, _bien qu'elle fût l'expression de la justice, condit~on de la vie ; ~ais positivement de provoquer la transgress10n et de réaliser la conscience du péché d'où sortirait
ensuite l'homme spirituel. La loi est donc le péché et la
cause du péché? s'écriaient à l'envi tous les adversaires de
Paul incapables de suivre la profondeur de sa dialectique et
de s'élever à son point de vue. Nullement, répondait-il mais
sanslaloi, je n'aurais point connu le péché. La loi est bonne
sainte, spirituelle, et c'est parce qu'elle est tout cela qu'ell;
r~ali~e d'auta~t mieux en moi l'état intérieur de péché.
Amsi la théorie du rôle de la loi, dans le développement de
l'être h~m~in, formulée par Paul ne souffre aucune exception;
la plus mbme cohérence règne dans tous ses raisonnements
et ~ous pouvons conclure qu'à ses yeux le père des hommes
éta,t, par nature, semblable à se&amp; enfants et que son histoire
de tout point a ressemblé aussi à la leur.
Nous prévoyons ce qu'on objectera à cette manière de
comprendre les textes de Paul sur la question du péché. On
dira qu' ?~le n' e~t p~s ~dmissible, parce que cet apôtre aurait,
en défimhve, fait ams1 remonter le mal jusqu'à Dieu même.
Nous avouons que cette raison nous touche peu; car elle est
d'ordre métaphysique et ici nous ne faisons que de l'histoire.
Si la difficulté existe, c'es~ à Paul qu'il appartient d'y répondre,
no~ à nous. Cependant, il_nous semble qu'il n'aurait pas de
peme à s_e laver de cette accusation. Est-ce que le péché dans
sa théorie, ne reste pas toujours le péché, c'est-à-dire l'acte
dela seule volonté ~e l'homme? Est-ce que le péché, s'il est
provoqué
par la 101 sous forme de transoression
n'est pas
. 1
0
,
s1mu ta~ément conda~né par elle? N'est-il pas toujours pour
la co:science et au_ pomt de vue subjectif, ce qui ne doit pas
être. Enfin y a-t-,1 un autre système où la loi de responsa-

�20

REVUE DE L'HlSTOIRE DES RELIGIONS

bililé s'exerce plus rigoureuse et plus invincible, ou la peine
du péché sorte plus nécessairement du péché meme? Nos
péchés actuels sonl aussi inévitables a notre volonté. Qui ne
se sent esclave du mal? Or si cette nécessité intérieure iL
laquelle personne n'échappe aujourd'hui ne détruit pas la
vie morale, n'accuse pas Dieu et laisse intacte sa justice, je
ne vois plus tres bien pourquoi, alors meme qu'elle se ful
rencontrée chez Adam,~elle lui serait une mortelle offenrn.
D' autre part, en expliquant naturellement !'origine du premier
péché, la théorie de Paul le ramene toujours a la volonté
humaine, jamais a la volonté divine; il n·est manichéen a
aucun degré. A Dieu rien de mauvais n'est attribué directement. La chair ou la vie psychique qui se développe la premiere est bonne ; la loi qui vient ensuite est bonne; la
rédemption est une reuvre de souveraine justice et la grace
n'a d'autre but que de réaliser la sainteté. Done toutes les
forces primordiales créées par Die u étaient bonnes. Ce n'est
que plus tard, dans la sphere meme ou doit agir, pour se
développer, la volonté de l'homme et daos les complications
ultérieures qu' elle ame ne, que le péché se produit. La nécessité qui le caraclérise ne saurait en compromettre le caraclere moral; elle est d'un autre ordre quelanécessité physique.
Si un probleme subsiste encore, c'est celui qui nait des rapports mystérieux de la volonté humaine et de la Providence,
du caractere contingent des faits historiques et du plan divin
qui s'y réalise, en d'autres termes et pour tout dire, de la
coexistence meme du Dieu infini et de sa créature finie.
Mais dtit cette difficulté métaphysique n' etre jamais pleinement résolue, elle ne saurait infirmer les résultats del' exégese
historique et grammaticale. C'est aux textes de Paul qu'il en
faut toujours revenir pour savoir non ce qu'il aurait dtl penser,
mais ce qu'il a pensé réellement. Or je remarque que l' objection dont je viens de parler, c'est précisément l'accusation perpétuelle dont ses adversaires n'ont cessé de le poursuivre. Sa doctrine du péché et de la grace . était, a leurs,
yeux, essentiellement immorale et sa théorie de la loi bias-

U'.IIE COl(TRIBUTION A L'ÉTUDE DU PAULINTS~IE

2t.

phématoire. On disait aussi qu'il en arrivait a décharger
l'homme du péché et a en charger Dieu et que toute sa théologie aboutissait enfin a cet adage : « Faisons le mal pour que
le bien en sorte » (Rom., m, 5-8; IX, 18-20; vI, t; vn, 7.;
Gal., v, 13-18). 11 a toujours écarté ce reproche avec la plus
grande vivacité et a meme consacré les trois plus beaux
chapitres de sa leUre aux Romains a le réfuter (vr, vu, vm).
Qu'il y ait .réussi ou non, nous n'avons pas a en juger ici.
Mais le fait que sa doctrine du péché soule.ve aujourd'hui
encore la meme objection de la part du meme légalisme
moral, n'est pas la preuve que nous l'ayons mal comprise ni
mal exposée. Nous y trouverions plutót une confirmation de
-la justesse de notre exégese.
(A

suivre. )

A.

SABATIER.

�•
LE PESSJMISME CllEZ HOMERE ET HÉSIOD.E

LE PESSIMISME 'MORAL ET RELIGIEUX
CHEZ

HOMERE ET HÉSIODE
(Deuxieme artic/e)1 •

II
Le mythe de Prométhée et de Pandare. et l'amour. - La gloire.

La femme

Cette constatation drarriatique de la misere originelle de
l 'humanité par les poetes primitifs de la Grece) ne nous
autoriserait pas a revendiquer pour eux le renom de pessimisme, si a coté du mal, quelque grand qu'il soit, ils reconnaissaient des remedes proportionnés et des compensations
suffisantes. Les plus optimistes d' entre les moralistes et les
philosophes sont obligés d'avouer que la somme des souffrances est considérable ici-bas et que, pour un grand nombre
d'étres, elle l'emporte sur la somme des jouissances. D'autre
part, la littérature et l'art en général, ayant besoin, pour
réaliser l'idéal, de nous présenter l'homme dans quelque
situation extreme, il n'est pas surprenant qu~ de .l'ceuvre
littéraire se dégage, plus encore que du spectacle de la vie,
une impression de tristesse et de désenchantement. Lors
méme que les poetes s'attachent a arréter nos regards sur
des perspectives riantes, a acheminer leurs fables vers une
1) V. t. XIV, p. i68, septembre-octobre i886.

í

23

conclusion heureuse, il leur faut, pour saisir l'imagination,
des contrastes et pour attirer l' attention, des péripéties
variées. C'est-a-dire que la littérature la plus optimiste par
ses tendances et par son but se croit obligée de se servir du
malheur, del' erreur, de'la faute pour faire apprécier davantage ses reves d'innocence, de sagesse et de félicité. Ajoutons a cela que chacun de nous porte en lui-meme des prédispositions qui luí font colorer en rose ou en noir les objets
de son observation ou de ses lectures. Il y a une sorte de
sophisme a rendre responsable, ou le monde réel dont l'histoire étale le spectacle sous nos regards, ou le monde idéal
créé par les poetes, de certains sentiments que nous y
mettons plus qu'ils ne nous les suggerent. Ce n'est done pas
en cherchant chez Homere et chez Hésiode une source de
réflexions mélancoliques sur l'homme et sur le monde, que
nous aurons prouvé leur pessimisme ; mais en démontrant
que la morale de leurs ouvrages et les croyances religieuses
qui en fo.r;-ment le fond, condamnent logiquement l'humanité
a la souffrance sans remede efficace, que, lui imposant la
faúte sans responsabilité réelle, et jelant le trouble dans la
conscience , elles essaient en vain de le dissiper par les
moyens mis en leur pouvoir. C'est a dégager ces príncipes,
qui menent au pessimisme par une conclusion logique, que
nous consacrons la suite de cette étude.
11 en est un que les théoriciens modernes du systeme se
sont attachés a mettre dans tout son jour, en montrant ses
applications variées aux diverses conditions de la vie, en
l'opposant comme un ironique défi aux aspirations de l'humanité vers le bonheur. C'est qu'une contradiction inhérente
a la nature des choses, change en une source de miseres
nouvelles, ce·qui s·emble avoir été établi par l'ordre universel
pour etre le remede de la misere ; c'est que la premiere
phase del' existence étant représenlée par une souffrance, si
le génie de l'homme, si l'ingéniosité de la nature fait succéder
une phase de jouissance ou tout au moins d'apaisement,
l' effort qui a obtenu cette compensation, la générosité appa-

�24

25·

REVUE DE L'HtSTOIRE DES RELIGIONS

T.E PESSIMISME caEZ HOMERE ET HÉSIOnE

rente du sort qui nous en a fait l'aumOne, sont la cause d'un
mal nouveau, souvent plus grand que le premier et qu'ainsi
toute compensation est illusoire. La science qui prétend
réaliser le progres, l'amour qui épanouil l'Ame et charme les
sens, la gloire qui exalte l'activité et repose de l'effort par la
satisfaction du but atteint, la puissance et la richesse qui
multiplient les moyens de jouir et diminuent les occasions de
souffrir, n'aboutissent le plus souvent qu'a. envenimer la
blessure de l'Ame qu'ils devaient guérir, ou qu'a. ouvrir une
blessure nouvelle. 11 n'y a pas un seul élément de ceux que
l'on ferait entrer a priori dans la trame d'une existence réputée
heureuse, qui ne contribue pour sa part a développer la
douleur 1 • Voila ce que dit le pessimisme systématique, voila
ce qu'il essaie de démontrer en étalant au regard et l'inanité
des efforts par lesquels l'humanité cherche a échapper a la
souffrance, et cette fatalité irrésistible du mal qui sous loutes
ses formes, prend naissance au sein de ce qui devait etre son
contraire : Medio de fonte leporum surgit amari aliquid quod
in ipsis floribus angat '.
·
Le génie hellénique a entrevu des la plus haute antiquité,
la génération du mal ou physique, ou moral, par le bien
inventé pour mettre un terme aun mal antérieur. Il en a fait
un mythe original entre tous, le plus ancien des mythes
philosophiques, celui-la. en meme temps qui, apres etre sorti
des entrailles des Grecs primitifs, a vieilli le moins a travers
les a.ges ; car lorsque la pensée moderne veut revetir d'une
forme poétique le probleme de la destinée humaine, elle
aime a évoquer encore les figures de Prométhée et de Pandore 5. Et quoique la subtilité de Grethe 7 de Leopardi, de

Quinet, pour ne nommer que les plus éminents, ne conserve
pas toujours a la fable sa signification originaire, il n'en subsiste pas moins entre leurs fantaisies les plus raffinées et la
na'iveté du vieux drame hésiodique, une parenté réelle et
intime. La .nation qui possede parmi ses légendes les plus
vénérées et les plus populaires cette image saisissante de
l'impuissance mortelle a réaliser le bonheur par le progres,
de la contradiction fatale qui fait sortir le mal de ce qui semblait en etre le remede, ne saurait etre rangée parmi les
nations optimistes. Hésiode, daos la Théogonie et daos les
fEuvres et les Jours, l'a fixée par ses traits essentiels et permanents ; la figure du Titan audacieux qui dérobe ala nature
ses secrets pour améliorer la condition humaine, et celle de
la femme, chef-d'reuvre de grAce trompeuse que les dieux
ont donnée aux mortels en apparence pour les charmer, en
réalité pour les perdre a nouveau, sont son ouvrage 1 • Le
mythe ou ces deux personnalités jouent le principal role est
le complément de celui ou est définie la déchéance progressive de l'humanité; il indique le point de départ de cette
déchéance, il en formule la raison d'etre ª. Sa ressemblance
avec celui de l'arbre de la science dans la Genese est manifeste; Pandore et Eve sont la meme personnification. Il y a

i) Cette idée est développée systématique:nent par Scbopenhauer dans les

Aphorismes sur la science de la vie. OEuvres completes, v. p. 329 et suiv.
2) Lucrece, Nat. Rer. II, 1133.
3) V. Gcethe, Prometheus. Dramatiscbes Fragment, surtout la derniere scene,
sous cette réserve que Prométbée, libre penseur et contempteur des dieux, n'a
rien d'antique. E. Quinet, Prométhée, Paris, i838, peche également contre
l'e¡¡prit grec en faisant de Prométhée une sorte de cbrist renverunt le paga-

nisme. Leopardi, Histoire du genre humain, le Pari de Prométhée (daos les
Opuscules et Pensées, trad. A. Dapples). Il est vrai que M. Caro (Le pessimisme
au x1x9 siecle, p. 13) a dit de Leopardi : « que c'est un grave torta lui d'avoir
imaginé, pour les besoins de sa cause, une antiquité de fantaisie et voulu nous

persuader que le pessinisme 1/taít dans le génie des grands t!crivains d'Ath~nes
et de Rome. » En ce qui concerne les Grecs, on verra qui est daos le vrai, de
M. Caro ou de Leopardi, si on veut bien comparer au texte d'Hésiode que
nous comm.eotons, le résumé que M. Caro lui-meme oous donoe de l'Histoire du
genre humain raconlée par le pessimiste italieo (ib., p. 63). 11 est certain qui!
Leopardi avait lu Hésiode a travers sa propre tristesse; mais il l'avait mieux
lu que M. Caro.
1) Hés., Théog., 510 et suiv. Op. et D., 42 et suiv.
2) Cf. Welcker, Griech. Goetter/,ehre, I, 756 et suiv. Cf. du meme, die Aeschyleische Trilogie, p. 67 et suiv, Sur les rapports du mythe de Pandare avec
le récit de la Genese, v. entre autres Buttmann, Mythologus, I, 48 el suiv. et
Welcker, Aesch. Tril., 72 et suiv.

�26

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELTGIONS

LE PESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

cette différence que, dansla Genese, Dieu a donné a l'homme
la femme sans arriere-pensée mauvaise, sans intention de
haine ; tandis que, ehez Hésiode , le don de la femme est la
revanche des dieux, atteints par Prométhée dans leurs prérogatives 1 • Autre différence plus profonde: Adam n'est qu'un
agent en quelque sorte passif des maux que la science du
bien et du mal atlirera sur lui et ses descendants; il cede aux
charmes de la femme et se laisse tromper par elle. Prométhée
au contraire a, de propos délibéré, engagé la lutte contre
l'ordre naturel, c'est-a-dire contre les dieux 2 ; en dérohant
le feu, par un effort de son énergie intelligente, il a sciemment rompu l' équilibre des forces cosmiques qui, jusqu'alors,
écrasaient l'homme. Et si la femme compromet ensuite son
reuvre, ce n'est pas faute par lui d'avoir prévu le piege et
év1mté la rus e des dieux 3 • Prométhée personnifie dans sa
fiere indépendance, dans ses aspirations aussi vigoureuses
que clairvoyantes, le génie de la race humaine en général,
celui surtout de la race hellénique; c'est une figure tout
d'une piece, sans mélange de faiblesse ou d'étourderie. Mais
i) V. Hes., Op. et D., 57 : cxv't\ nvpó~ íJ,J,c,oo &gt;&lt;oti&lt;Óv ,Í, ~•v é!notvT~pspnwv'totl &gt;1ot'ta
6vµov H&gt;v &gt;1oti&lt;ov &amp;µ,potyotnwv'tt~. Cf. ib., 82. V. la méme 1dée e:x:pr1mée plus nette-

ment encore, Théog., 570.
2) Théog., 562. Zeus a reíusé aux hommes le don du feu, pour les punir de
la ruse que Prométhée avait pratiquée a son égard. C'est pour achever son ceuvre
d'émancipation que le Titan le ravit.
3) Op. et D., 85. Sur la signification du type de Prométhée,_ ~• Welcker'.
Aesch. Tril., p. 68. Le savant mythologue insiste sur les d11l'erences qm
séparent ce pessimisme nai:f de ce qu'il appelle les spéculations de Rousseau
sur la corruption par le progres et sur l'affaissement de l'humanité par les
influences civilisalrices. En cela Welcker araison contre Heyne, De Theogonill ab
Hesíodo condita, p.147. L'esprit grec ~e pouvait juger ainsi l'action de!ª science
et des arls. Ce qui sorl du vase de Pandore ce sont du reste les malad1es et par
suite la mort prématurée (Cf. Hor., Od., 1, 3, 25 et suiv.), non tous les maux;
mais l'esprit grec a bien compris que le génie .inventif est une cause de _souffrances en méme temps que de progres. Sur l'épithete de ttA,py¡o--rotl (inventores)
donnée aux hommes par Homere et Hésiode, v. Od., 1, 349 el v1, 8, avec la
note de Pi.erron; et Theog ., 512, 011 il est dit d'Épimélbée : el;
~ apx~,
yÉvE't' /ívopotaiv cx).,py¡c,-rjic,,, Tous les passages 011 cette épithete figure impliquent
que l'humanité est vouée au mal.

"""º•

27

il a un frere qui prend asa charge les défaillances funestes,
celles que la Genese a incarnées dans Adam; c'est l'imprévoyance d'Épiméthée, qui accueille Pandore et avec elle tous
les fléaux; apres les avoir reQus dans sa demeure, il ne sait
point se garder d'une duperie fertile en miseres; il n'empeche
pas la femme de s'abandonner ala curiosité qui doit déchainer
le mal sur l'univers.
Schopenhauer a fort bien saisi la signification du type
de Prométhée, tel que Hésiode l'a conQu et que Eschyle
1'a accommodé aux exigences du drame trilogique : &lt;&lt; Prométhée, écrit-il, est, a proprement parler, la personnification de la Prévoyance humaine ; il incarne le soufi
des choses a venir, lequel place l'homme au-dessus des
animaux. C'est pour cela que Prométhée est doué de la
science prophétique; elle signifie le pouvoir dela prévoyance
réfléchie. C'est pour cela encore qu'il procure a l'homme
l'usage du feu, qui n'appartient a aucun animal, et dont il
fait le fondement des arts utiles a la vie. Mais ce privilege de
la Prévoyance (Vorsorge), l'homme est contraint de l'expier
par le tourment incessant du souci (Sorge), que l'animal ne
connait pas. Voila le vautour qui dévore le foie de Prométhée
enchainé. Quant a Épiméthée qui semble avoir été inventé
apres coup, par déduction, il représente la peine qui suit
le mal, la réflexion qui vient derriere l'action (die Nachsorge), le salaire propre de la légereté et de l' étourderie 1 • »
Mais Schopenhauer est moins heureux, lorsqu'il cherche
a se rendre comptedu róle que le poete fait jouer a Pap.dore.
J'avoue que tout n'est pas limpide dans cette partie du mythe
antique et qu'il faut admettre une lacune assez considérable 2 •
Est-ce Pandore qui emporte de l'Olympe, outre les séductions funestes que les dieux ont accumulées sur sa personne,
i) Parerga, Einige Mytbolog. Betrachtungen, OEuvres comp., t. VI, p. 442.
2) Cf. l'Hésiode de Goettling, au vers 94' des CEuvres et des Jours. Nous
avon_s du reste sur ce point un témoignage de Proclus, d'apres lequel Prométhée
aura1t rec;u le vase des mains des Satyres et l'aurait confié a Épimétbée avec
recommandation de ne pas accueillir Pandore.

�28

celui des deux vases ou Zeus puisait les maux qu'il envoyait
jusque-la aux mortels en y mélant les biens? Ou Promélhée
lui-meme, l'industrieux bienfaiteur de l'humanité, a-t-il
réussi, apres avoir dérobé le feu, a rassembler tous ces maux ,
et a les emprisonner dans le vase dont il confie la garde a
son frere? Le texte actuel d'Hésiode est muet sur la fa9on
dont ce vase est venu daos la maison d'Épiméthée. Ce qui
n'est pas douteux, c'est que le nom de Pandara est ironique 1
et que ce sont bien les maux, ou, pour etre plus exacl,
les maladies, qu'elle laisse échapper du vase entr'ouvert. 11
est d'autant plus singulier que Schopenhauer se soit mépris
sur ce point, qu'il aurait trouvé dans le mythe tel qu'il est,
une confirmation originale de sa théorie sur la duperie de
l' amour. Voici comment il expose ses do u tes ' : « La fable de
Pandore ne m'ajamais paru bien claire; elle m'a meme ton~
j ours semblé boiteuse et incohérente. Je soupQonne que
Hésiode lui-meme en avait perdu le sens vrai, quand il lui a
donné ce tour bizarre. Ce ne sont pas tous les maux, mais
tous les hiens que Pandore, comme d'ailleurs son nom !'indique, détient daos sa botte; lorsque Épiméthée l'ouvre a
l'étourdie, tous les biens s' envolent, saufl'Espérance qui seule
nous reste. » C' est en effet de cette maniere que des mylhologues postérieurs s ont transformé la fable de Pandore ;
mais en la transformant, ils en ont altéré l'esprit propre, el
remplacé l'ironie pessimiste du vieux poete béotien, par un
1) V. Op. et D., 80 et suiv. Pandora est originairement une épithete de Gafa,
la Terre-Mere, appelée aussi Anésidora. Pandore, personnification morale chez
Hésiode, est une ancienne divinité de la nature, Mmme les Titans en général.
V. Prelter, Griech., Myth., I, p. 76, n. 2, et l'opuscule : Die Vorstellungen der
Alten, etc., dans les Écrits choisis, édit. R. Kolher, Berlin, 1864, p. 211
et suiv.
2) Op. cit., p. 443. Schopenhauer n'a pas bien lu Hésiode. Chez ce dernier, ce
n'est pas Épiméthée qui ouvre le vase, mais Pandore elle-méme. Philomene,
1tep\ sva.6, 130, cite una lradition qui rapporte l'action a Épiméthée.
3) Schopenhauer cite lui-méme une épigramme de l'Anthologie et Babrius,
Fab. 13, edil. Schneider, ou Zeus a enfermé tous les biens dans le vase de
Pandore.

29
faux optimisme ou la morale chrétienne a marqué son
empreinte. Pandore, présent funeste, est ornée de toutes les
séductions agréables; les Olympiens se sont entendus a faire
de sa personne une merveille de gr/lee : 8,xu¡i.,x to1fo8&lt;Xt 1 • Si
en outre, ils luí confiaient le vase ou Zeus puise les biens,
comment le poete pourrait-il l'appeler : un fl,éau ravissant de
beauté, un assemblage rusé destiné a tromper les hommes '?
Sa parure divine est l'appat qui doit faire accepter du meme
coup la dot de misere qu'elle emporte avec elle, luí laisser du
I?oins la libre disposition du vase plein de malheurs que
Epiméthée détient en son pouvoir. « Jusqu'a ce jour, dit le
poete, les générations des hommes vivaient sur la terre
exempts de maux, loin des soucis facheux, et aussi des
maladies funestes qui leur ont ensuite apporté la mort. Mais
la Femme ayant soulevé le couvercle du vase, les dispersa, et
les hommes furent en proie aux peines lamentables. L'Espérance seule ( 'E),1tl~) demeura renfermée daos les profondeurs
du vase, sans en franchir les bords et ne s' en envola point ;
car Pandore auparavant avait fait relomber le couvercle 2 • ))
Cette Espérance a été prise a tort par Schopenhauer pour la
vertu chrétienne qui fonde la résignation dans le mal présent
sur la persp~ctive d'une réparation a venir 5. Pour Hésiode, et
longtemps pour les Grecs en général, Elpis est l'attente trompeuse d'un bien toujours fuyant, sentiment irritant plutót
que consolateur, qui, au malheur matériel acharné sur nous,
LE PESSIMISME CBEZ HOMBRE ET HÉSIODE

REVUE DE L'H!STOIRE DES RELIGIONS

-

o

1) Théog., 581; cf. 588; et surtout l'expression de u:&gt;-ov 1tctxov &lt;iv.' &amp;ya6o,o; ib.
585. Cf. Welcker, Gr. Goetterlehre, I, 767.
2) Op. et D., 90 et suiv. Cette partie du mythe manque dans la Théogonie;
était-ce une raison pour que Welcker fíit autorisé a voir dans les deux récits
une morale différente? Il est vrai que ·pour lui la Théogonie n'est pas du vieux
poéte béotien a qui nous devons les CEuwes et les Jours. Aesch. Trü,, p. 76 et
Gr. Goet., 767 et suiv. - Ses argumenls ne m'onl pas convaincu.
. 3) V. la note de Goettling au vers 94 des CEuvt·es et des Jours. Preller, ouv.
cit., P· n, n. i. et Naegelsbach, Nachhom. Theol., VII, 6, p. 382 ou les deux
aspects de Elpis devant l'opinion hellénique jusqu'a Euripide sont caractérisés
par des lextes nombreux. Le Prométhée d'Eschyle dit (252) : qu'il a mis au
creur de l'homme des espérances aveugles; Tu:p&gt;-«,..• l&gt;.1t!ocx,.

�30

31.

REVUE DE L' HISTOIRE DES RELIGIONS

LE PESSIMISME CHEZ HOMBRE ET HÉSIODE

ajoute une sorte de blessure morale. A ce titre,l'Espérance
est bien a sa place dans ce vase ou sont enfermés tous les
fléaux; et si elle continue d'y séjourner apres que tous les
autres se sont dispersés parmi les hommes, la signification
de ce détail est claire : les maladies, personnifications concretes et en quelque sorte matérielles de ce que les philosophes appelleront le mal physique, lequel dans une civilisation primitive est le mal par excellence, errent ca et la,
frappant au hasard, sans jamais plier a la volonté d'aucune
de leurs victimes 1 • Au contraire, la souffrance intime, qui
résulte d'une attente toujours dégue, est la forme du mal que
chacun de nous emporte avec soi, et dont il est libre de disposer. C' est pour cela que Théognis a pu dire de l'Espérance,
a la fois : &lt;&lt; qu'elle estla seule divinité favorable demeurée
parmi les mortels, alors que les autres sont remontées vers
l'Olympe i&gt; ; et ailleurs, au contraire: « que l'Espérance et le
Danger se valent au regard de l'homme; que tous deux sont
de funestes divinités 2 • &gt;&gt; Naegelsbach remarque avec raison
que cette faoon de concevoir l'Espérance est bien dans l' esprit
de la morale et de la religion antique, incapables de lui offrir
un fondement assuré dans une réparation transcendante.
Cepen_dant la poésie grecque a nettement aperou l'insuffisance de cette vie devant la conscience. Elle ·aspire, sans
y réussir pendant longtemps, a imposer la nécessité logique
d'une félicité idéale qui doit compenser, dans l'infini,
l'injustice des miseres réelles; c'est pour cela que l'Espé- .
rance est pour ces poetes grecs une personnifi.cation double :
divinité mauvaise et funeste, lorsqu'ils se la représentent
suivant les conditions relatives de ce monde ; génie bienfaisant et consolateur, lorsqu'ils s'élevent instinctivement jusqu'a l'idée d'une réparation a venir. Celle-cin'existant encore
que confuse et incertaine chez les moralistes primitifs, il

n'est pas surprenant que leur logique ait résolu dans le sens
d'un pessimisme formel , le probleme de la destinée
humaine.
Si l'ambition de l'homme qui veut s'égaler aux dieux est
la cause du malheur, la légereté de la femme annulant ses
efforts en est l'instrument 1 • Voila l'idée originale qui, introduite dans la mythologie morale par Hésiode, a été, sous
diverses formes, rendue dramatique par Homere dans
l'lliade et dans l'Odyssée, et qui domineavec une persistance
digne de remarque la littérature hellénique tout entiere ~.
La haine de la femme, « ce f).éau de beauté )&gt;, élant un
article du Credo pessimiste selon Schopenhauer et Hartmann,
démontrer leur parenté sur ce point avec les poetes qui sopt
aussi les philosophes les plus anciens de la Grece, n'est pas
la partie la moins intéressante de notre sujet.
Il n'est pas douteux que, pour Hésiode, Pandore est la
représentation de la femme, telle que l'homme déchu de sa
félicité premiere est condamné a la subir. Pandore n' est pas
plus la premiere femme, au sens absolu du mot, que Prométhée ne peut etre considéré comme le premier homme ~.
Avant que les dieux etles mortels n'entrassent en contestation

i) Cf. Schmidt, Rhein. Mus., X, p. 333 et suiv.; et Lehrs, Quaest. epic., p. 225:
Jovis cura factum est ut femina, antequam spes evolaret, clauderet dolium; sic
igitur malorum jam non habet potestatem, spem sibi habet.
2) Théog., H35 et 637. Cf. Naegelsbach, loe. cit., p. 384.

i) Welcker, Aesch, Tril., 74 et suiv.
2) Ce n'est pas ici la place d'u11 e:xposé des opinions helléniques sur ce poínt.
Qu'il nous suffise de rappeler Euripíde et les poetes de la Comédie nouvelle, chez
lesquels la haine de la femme s'est affichée par tant d'expressions violentes ou
de satires comiques. Si' celte haine est la caracléristique dominante de la morale
pessimiste, on se· demande comment les Grecs ne seraient pas les premiers
pessímistes du monde.
3) Pandore et Prométhée sont des personnifications mytbiques, placées en
dehors de la chronologie, par conséquent de l'humanité réelle; ce sontdes Démons.
V. notre article Daemon, Dictionnaire des Antiquités de Daremberg et Saglio,
ii• fascicule, p. iO et suív. Mais l'humanité a été par Hésiode lui-méme (v.
frag. 30 et 31, édit. Grettling, p. 258) rattachée généalogiguement a Prométbée
et a Pandore; ils ont pour fils Deucalion. D'autres fables nous montrent Prométhée fabriquant le premier homme avec de l'argile, et dérobanl le feu du soleil
pour en faire son ame; voir Schol. Find. Ném., VI, I et Serv. ad Virgil. Eclog.,
VI, 42. Une varia.nle curieuse est celle qui fait pétrir l'argíle a Prométhée avee
des !armes, pour en tirer l'homme. (Pa.us., X, 4-, 3.)

�32

1

REVUE DE L HIST01RE DES RELIGIONS

a lUéconé

au sujet de leurs prérogatives réciproques, la
femme existait, pareille sans doute, par ses qualités, aux
générations héro'iques ou fabuleuses ; elle a suivi ensuite le
mouvement de la déchéance universelle, et, achaque phase,
elle a perdu un peu plus de ce qui contribuait au bonheur
réel de l'homme. Finalement, elle ne garde des charmesde
son sexe que la heauté du corps, l'habileté dans les ouvrages
d'Athéna, la grace qui vient d'Aphrodité, le pouvoir d'inspirer
les désirs violents, les passions qui dévorent les membres 1 •
Mais son esprit est plein d'impudence et de ruse ; de ses
levres, ou réside la Persuasion, coulent le mensonge et les
discours séducteurs ; le héros de l'Olympe, l'astucieux Hermes, lui a communiqué les charmes de sa voix. Voila la
femme nouvelle, telle qu'elle convient a un état social nouveau; compagne de l'homme déchu et brouillé avec les dieux,
cgent de faiblesse et de misere, inventé par les dieux pour
assurer, comme par un contrepoids, leurs prérogalives entamées. Le sentiment qu'elle inspire et qui la rend puissante
est un enfant de la Nuit, un frere de la Duperie 1 : « Éros, le
plus beau d'entre les immortels, brise l'énergie des dieux et
des hommes sans exception; il anéantit daos le creur et le
sens droit et les sages conseils. » Voila pour la généalogie
fo.buleuse de l'amour et de la femme.
Leur action dans les choses réelles est d'accord avec ces
origines. Parmi les recommandations que Bésiode fait a son
frere ª, figure celle de se défier de la femme, de la toilette a
l'aide de laquelle elle releve ses charmes, des flatteries habiles
i) Op. et D., 60 et suiv. Theog., 590 et suiv.
2) Théog., 120; ib., 224. Hésiode est absolument de l'avis de Scbopenhauer:
« Les femmes sont persuadées que la fonction de l'homme est de gagner de
)'argent, et la leur de le dépenser. « Parerga, OEuvres completes, VI, p. 651.
Tout ce paragrapbe 379 peut étre considéré comme un commentaire inconscient
des idées d'Hésiode.
3) Op. et D., 373 et suiv. Le vieil Hésiode ne recule pas devant le terma
grossier, pour ne rien dire de plus; v. notamment l'épithete de miyoGT6&gt;-o, ou
l'on a voulu voir la parodie triviale de l'homérique : !htcrfat1t&gt;so,.

33
par lesquelles elle sollicite la générosité du mari et provoque
la ruine de la maison : « Se confier a la femme, c'est se confier au voleur. » Aussi Uésiode professe-t-il a l'endroit du
mariaoe une opinion toule aussi vaillante que celle de
Panur~e. La force meme des choses l'oblige a s'en occuper;
dans les CEuvres et les Jours, il fixe l'lige convenable pour
cette union 1 ; il cite la femme entre la maison de ferme et le
breuf de labour, comme un élément indispensable de_ l'exploitation rurale. 11 convient que la conquétela plus p_récieuse
pour l'homme est celle d'une femme honnete, tand1s que la
femme perverse, gourmande, celle qui sent échauffer ses
instincts de luxure durant l'été \ est le pire des fléaux. Sans
tison 1 elle consume un homme, quelque vigoureux qu'il soit,
et le 1ivre a une triste vieillesse. Dans la Théogonie, c'est a
peine s'il admet que la femme honnete puisse existers.
Toutes les femmes sont filies de Pando re, éprises de luxe et
de frivolité, bonnes seulement pour dévorer, comme les
frelons dans la ruche des abeilles, le fruit des travaux de
l'homme. Et Zeus, par une ironie haineuse, ne s'est pas
borné a faire a l'humanité ce cadeau de malheur. 11 a voulu
encore que l'homme ne pftt pas s'en passer, car celui quin.e
se marie pas est condamné a vieillir tristement dans la sohtude, a travailler pour d'indignes héritiers qui guetteront le
moment de sa mort '. Pour celui qui a la chance d' épous~r
une compagne vertueuse, au creur ferme, il y aura dans la vie
LE PESSIMISME CHEZ BOlIBRE ET IlÉSIODE

t) Op. et D., 695 ; 405 ; 702.
.
2) lb. 586 : IL«x&gt;-61:«1:cx, lll: yvv«rxt~. Pour 11«x&gt;-ocrvV'll (pellacia), vice do~ma?t de
de Ja femme selon Homere et Hésiode, cf. Il., xuv, 30 et fragment d Hés1ode,
41, Ed. Goettling. La sensualité perd ·meme les femmes les plus sages, Hom.,
Od., XV, 420.

,

N

3) Théog., 500 et suiv. La femme honnéte est appelée : xtov"l•··· «xo,1:,v,
ap'l)pur«v 1tp«1t1/ltcratv.

.

.

4) Théog., 602 : é'.-rtpov ¡¡~ x«xov, c'est-a-dire de ne pouvo1r se d1spens~r ?u maria"e
sans conséc¡uences facbeuses. Catonle censeur avait la meme op'.n~on sur
0
Ies femmes : Nec cum illis satis commode, nec sine illis ullo modo vivi poss~.
r:r. Tite-Live, xxxiv, 2 et suiv. L'esprit romain est d'~illeurs tout autre que I esprit
grec vis-a-vis de la femme et du probleme de la v1e en général.
3

�REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

du bien et du mal a égalité; si, au contraire, il nous tombe en
partage une femme perverse, c'est une douleur de chaque
instant qui nous rongera le creur et rien ne pourra guérir
notre blessure. En tout état de cause, la femme est un don
funeste, puisque la meilleure ne fait qu' équilibrer un bien par
un mal 1 etqu'avec la femme mauvaise, il n'y a point de compensation. Ajoutons, comme un détail caractéristique, que
Hésiode souhaite a Perses de léguer son héritage a un fils
unique; tout au plus, avec un égo'isme féroce, lui en permetil un second aux portes de la vieillesse : « C' est ainsi que la
richesse croit dans une maison 2 • » Voila l'application pratique du mythe de Prométhée et de Pandore ala vie de chaque
jour. En dérobant le feu du ciel, embleme pour l'humanité
du génie inventif qui, par les métiers, croit embellir la vie et
la rendre plus facile, le Titan attire et sur lui-meme et sur
les mortels qu'il a trop aimés ", des causes de souffrances
auparavant inconnues. Pandore, personnification des charmes
de l'amour qui menent le monde, qui lui procurent les jouissances les plus sures et les mieux comprises de tous, est
l'agent de ces souffrances nouvelles, comme elle est celui des
plaisirs; ces plaisirs memes ne sont qu'un piege ou lajalousie
des dieux entra'i.ne notre faiblesse ; pris a ce piege, nous
sommes forcés de confesser notre infériorité devant la nature
victorieuse, et la jouissance d'un instant, dont l'appat nous a
i) Theog., 609 : x«xo~ eaa&gt;.,¡-, cimq,epí~e,.
.
.
2) Op. et D., 376 et suiv. Cf. Plut., de Frat. Am.,6. 11 est vra1 que Hés10de
ajoute, a moins qu'il n'y ait une interpolation : (&lt; Méme a. plusieurs, Zeus peut
donner facilement une grande richesse. » Si je ne me trompe, le vers suivant
retire cette concession : &lt;( Quand il y en a plusieurs, les soucis sont plus
nombreux et la dépense est plus grande. » Le passage dans son ensemble
manque de clarté. Le philosophe Th~les, inter~ogé par Sol~n pourquoi il ne
s'était pas marié, répondit que c'éta1t pour év1ler les ango1sses que causent
aux parents les dangers et les malheurs de leurs enfants. L'hellénisme est
plein de paroles de ce genre. Cf. Térence. Adelphes, I, 1, 43: Quod fortunatum
isti putant, ua;oi·em nu-mquam habui.
,3) Cette idée est d'Eschyle, mais se dégage naturelleroent du Mythe
d' Hésiode. P.rom. Vinct., 123, éd. Blomfield.

LE PESSIMJSME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

35
dupés, est anéantie par une suite indéfinie de maux. Ainsi se
vérifie une fois de plus la loi générale de la compensation
qui, devant la morale des Grecs, regle les·destinées des etres ;
le principe pessimiste qu'un mal est fatalement engendré par
le bien contraire et en annule l'effet, n'est, en somme, qu'une
des conséquences de cette loi.
Homere n'a nommé nulle part ni Pandore ni Prométhée,
quoiqu'il connaisse les Titans et qu'il les loge avec Cronos au
fond des enfers, comme les représentants des sombres puissances dont la dynastie des Olympiens a pris la place 1 • Mais
Homere n'apprécie pas autrement que Hésiode, le róle de
la femme dans l'ordonnance universelle du monde ; s'il était
venu le dernier, on pourrait dire que l'lliade et I'Odyssée sont
l'application na'ive et puissante de la théorie morale, d'abord
ébauchée dans la Théogonie et dans les fEuvres et les Jours.
L'reuvre délibérément pessimiste du poete d'Ascra, quoique
postérieure a la brillante épopée d'Homere, semble, a plus
d'un titre, lui avoir fourni les idées générales et la conception
philosophique des choses 2 • Mais si la question de priorité n'est
pas douteuse, les ressemblances n'en sont que plus frappantes. Seulement, tandis que les Achéens, les Doriens, les
Ioniens, races aventureuses et guerrieres, se laissent emporter
par le tourbillon de leur activité héro'ique, dont le spectacle
se réfléchit na'ivement dans leurs poemes, les Éoliens sédentaires, besoigneux et méditatifs, aiment a épiloguer sur les
principes et sur les causes 3. De la. le relief qu'ont pris dans
leurs tradition~ légendaires, les mythes morau.x:, tels que
celui de Prométhée et de Pandore, mythes restés al'arriere1) ll., x1v, 278. Cf. Paus., vm, 37.
2) L'antiquité avait subi cet effet de mirage transposant les deux poetes.
Hérodote fait d'Homere et d'Hésiode des contemporains (u, 53); Éphore et
plusieurs autres admettaient l'antériorité d'Hésiode. Xénophane le premier
soulient l'opinion opposée. V. Aulu-Gelle, N. At., m, H. Cf. Grote, Hist. de la
Gréce, trad. Sadous, 1, 85.
3) Welcker, Griech. Gret., 1, 734, qui cite encore le mythe d'Ogyges comme
dérivé de la méme source.

�37
non, ou Briséis devenue la propriété d'Achille t, n'apparaissent que pour engendrer la diversion entre les Grecs ; par
elle les guerriers périssent ou sous les traits d'Apollon ou
sous les coups des Troyens. L'Hélene vertueuse de l'Odyssée, Pénélope avec toute sa sagesse, n'en est pas moins une
cause involontaire de souffrances pour son fils, pour le
peuple d'Ithaque et pour les prétendants 2 • L'affreux carnage ou ces derniers succombent, est la ran&lt;¿on de sa fidélité
inébranlable; pour que Ulysse retrouve l_'amour paisihle
dans la chambre nuptiale, il luí faut marcher sur les cadavres
d'une brillante jeunesse dont la faute était légere en
somme; il ne retrouve la possession de sa femme qu'apres
s'étre couvert d'un sang qui n'avait ríen de crimine!~. Dans
le domaine du fantastique, ou l'imagination d'Homere transporte les préoccupations du monde réel, Circé, Calypso, les
Sirenes représentent l'a~tuce, la sensualité, la perfidie; Nausicaa seule personnifie la grAce unie a la vertu. Enfin, dans
l'lliade aussi bien que dans l' Odyssée, les divinités féminines,
comme les mortelles a l'image de qui le poete les a dépeintes,
n'exercent guere qu'une action funeste. Jalouses dans la
personne d'Héra, lascives dans celle d'Aphrodité, artificieuses
sous les traits d'Athéna, les femmes de l'Olympe sont surtout
occupées a duper les dieux pour le malheur des mortels, ne
pouvant les tromper pour leur propre malheur 4 •
Mais la figure qui entre toutes semble avoir étécréée par le
poete, pour étre le résumé de tous les charmes funestes qui
entrainent l'homme a sa perte par des chemins semés de
fleurs, est celle d'Hélene. On dirait Pandore elle-meme,
adaptée par Homere a l'action de son épopée s. Comme PanLE PESSIMISYE CHEZ HOMERE ET HÉSlODE

36

REVUE "DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

plan de l'épopée homérique. Les préoccupations qui se
trouvent aufondde ces mylhes n'en sont pas moins communes
a toute la race hellénique; d'ou la parenté d'idées qui permet
d' embrasser sous des points de vue identiques, la morale ainsi
que la théologie d'Hésiode ou d'Homere.
Nous avons déja remarqué, dans un précédent chapitre, la
grande place que la loi de compensation oblient chez Homere
pour l'explication de l'ordre universel. C'est en vertu de cette
loi que la duperie de l'amour, tout au moins des jouissances
matérielles décorées de ce nom, est au point de déparl:- de
I'Iliade; que nous la retrouvons, mélée comme un facteur
imporlant, a l'action de I'Odyssée, etqu'en somme la femme,
agent de cette duperie, est dans le monde homérique, aussi
bien sur terre qu'au sommet de l'Olympe, une cause de
désordre, partant de souffrance. La femme honnete, celle
qui a le cceur exempt des passions coupables, est l' exception;
les filies de Pandore, charmeresses perfides et funestes,
dominent l'homme de leur influence; le plus souvent la perversité des unes engendre une torture pour l'innocence des
autres 1 • Épouses, meres ou concubines (le terme d'amantes
ou de mattresses ne convient pas a la civilisation héro'ique),
celles des femmes homériques qui, par leurs qualités, méritent
d' obtenir l' estime d'Hésiode, sont généralement des victimes;
celles dont il flétrit les vices, celles qui représentent a ses
yeux l'idéal mauvais de leur sexe, sont des bourreaux inconscients et impunis quelquefois. Des deux filles de Léda, l'une
est.au point de départ de l'Iliade, Hélene; l'autre a la conclusion, Clytemnestre ! • Celle-la sert d'instrument aux dieux
pour allumer la guerre de Troie, celle-ci, quand la guerre
est finie, pour précipiter le vainqueur. Des figures a peine
ébauchées comme la fille de Chrysés, captive d'Agamem1) Oulre les exemples qui suivent, cf. Amphiaraüs lrahi par sa femme, Od. xv,
244. Il. xm, 430; et l'aventure de Phénix, Il., 1x, 448.
2) V. Clytemnestre et Hélene maudites ensemble, Od., x1, 436; pour Clylemnestre, ib., 111,255 et xxiv, i98.

1) Il.,

IX,

339.

2) V. la fai;on dont l'apparition de Pénélope daos sa beauté égare les
prétendanls, Od., xvm, 212.
3) Od., xxr, passim . V. aussi le ch:l.timent des servantes impudiques, ib.,
381 et suiv.
4) V. surtout la scene du mont Ida, Il., xiv, i53 et suiv., et le réveil de
Zeus, xv, i4.
5) Celte assimilation tres juste est de Preller, Ausgewrehlte Aufsretze, p. 2i7,

�38

llEVUI!: DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

dore, elle a reou en partage la bcauté irrésistible qui fait
oublier le devoir et rend capable de toutes les fautes ; et
avec la beauté, la dissimulation, la frivolité. les instincts
mauvais. On a cité maintes fois la scene des vieÚlards sentant
'
a sa vue se réveiller les ardeurs de la jeunesse, et reurettant
a
peine queTroiepérissepour la cause d'uneaussibelle°femme 1 •
11 est certain qu' on chercherait vainement ailleurs un hommage plus éloquent a la puissance de l'amour, une définition
plus énergique des ruses par lesquelles la nature marche a
son but par l'union des sexes. Tout le reste dans l'lliade est
a 1'avenant : PAris a beau faire preuve de lAcheté dans sa
lutte contre Ménélas, de perfidie dans ses rapports avec les
Grecs ; il a beau vi oler ses serments et se couvrir d'opprobre ;
au creur d'Hélene, la passion est la plus forte ; dans un monde
ou le courage est la vertu supreme, celle en qui se résument
toutes les autres et que les femmes memes savent estimer, la '
plus belle se donnera au plus lAche, et cela quelques instants
a peine apres qu'il a commis devant tous la lAcheté qu' elle
avait cependant flétrie d'avance ! • 11 n' est pas jusqu'a la sincérité du repentir d'Hélene, rougissant de ses faiblesses, qui
ne serve arehausser encore le pouvoir mystérieux que, par sa
beauté, elle exerce sur les hommes, et qui, par une action
réflexe, la pousse elle-meme au crime 5 • Elle se décerne les
épithetes les plus infamantes, se nommant odieuse, abominable, pleine d'impudence; elle regrette que la mort ne l'ait
pas frappée avant sa faute, qu'elle n'ait pas été ou enlevée par
un tourbillon de vent ou précipitée dans le sein des flots. Sur
le cadavre d'Hector mort pour elle, elle verse des larmes
ameres. Et cependant, regardons a la conclusion du poeme ;
dans le remarquable article : Die Vorstellungen der Alten von dem Urspl'Ung

eles menschlichen Geschlechts.

f) Il., 111, 156. Comment ne pas songer en lisant ce passage a cet aphorisme
de Schopenhauer sur l'amour : « L'union des sexes est un piege que la nature
nous tend, » (Memorabilien, p. 355.)
2) ll,, m, 390 et suiv.
3) Il., 111, f73, 241; v1, 34,í,; xx1v, 762. Cf. Od., xxm, 218, etc.

LE PESSIM:ISME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

39

voyons comment le poete a réparli les destinées entre les
femmes qu'il a mises en scene. La chienne impudente que
la Grece et l'Asie entiere couvrent d'imprécations, qui est
forcée de se maudire elle-meme, retrouve un époux apres le
siege qui luí a pris son amant, et avec l'époux une existence
opulente que le remords ne trouble guere. Andromaque,
Hécube, d'autres encore qui n'ont pas failli et qui comptent
parmi les femmes au creur ferme et vertueux, sont réservées
a toutes les amertumes. Frappées dans leurs maris et dans
leurs enfants, la fable ne les dédommage en rien de ces
souffrances injustes, ne les récompense enrien de leur vertu
inutile. Leur sort a été d'enfanter dans la douleur des fils qui
tombent pour un amour coupable, d'aimer des maris vaillan,ts
qui périssent pour des lAches, d'etre torturées enfin par la
mort que ni elles ni eux n'avaient méritée et qui est l'reuvre
de l'amour.
Lorsque l' on envisage dans son ensemble ce role de 1'amour
dans la poésie héro'ique des Grecs, il est impossible de méconnaitre que, pour Homere comme pour Hésiode, les satisfactions qu'il procure sont considérées comme peu de chose au
prix des dbuleurs dont il est la cause. S'ils lui accordent un
grand pouvoir pour le mal de l'humanité, en revanche ils ne
l' estiment guere comme ressource pour le bien ! • Il est a
leurs yeux une faiblesse a peine excusable chez la femme,
2
une abdication honteuse de sa dignité virile chez l'homme •
París dans l'lliade, Égisthe dans l'Od¿¡ssée,sont desetres vils
el méprisables, parce qu'a l'amour ils ont sacrifié les grands
devoirs de la vie. Le plaisir physique qui en est le but, a
i) Le dédain de la femme et de l'amour est proclamé souvent. V. le.disco~rs
d'Ajax a Achille. Jl., 1x, 637; cf. ib., x1x, 57; Od., xv, 20. Cf. les conse1ls plems
de nai've impudeur que Thétis donne a son fils et la maniere dont celui-ci les
re1,oit, ll., xx1v, 130 et suiv. Platon dira : T¡llov~ ét1táv-twv ci:&gt;.cc~ovÉ&lt;&gt;'&lt;G&lt;-tov. V. la
métapbysique de l'amour chez Scbopenhauer, Die Welt als Wille und Vorstel·
lung;et les extraits qu'en donne M. J. Bourdeau, ouv. cité, p. 82 et suiv.
2) La fat,on dont Homere a caractérisé Paris et Egisthe est digne de remarque.
V. Il.111, 454; x1, 369et suiv.; xm, 769:xxiv,30. Od. m,265 etsuiv.;ib. 1v,
529.

�40

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

LE PESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

4i

quelque chose de has et de grossier; ceux qui l'achetent,
comme eux, plus cher qu'il ne vaut, semblent frappés par
les dieux de quelque folie immense : ils sont des fléaux
divins, des monstres dans la nature 1 • On dirait que la na'ive
philosophie des deux poetes se sent saisie d'un trouble
étrange, lorsque dans la question de l'amour 1 elle rapproche
la cause des conséquences. Pleins de dédains pour lafemme,
en tant qu' elle est un instrument de plaisir, ils la considerent ·
avec épouvante quand, avec ce. plaisir, ils la voient mener le
monde. Probleme étrange, en effet, plus encore pour la
na'iveté des premiers a.ges que pour notre sentimentalité
raffinée. La passion d'Hélene provoquant la ruine de l'antique
royaume de Priam ! La perversité de Clytemnestre renversant
le grand· roí au sein meme de son triomphe ! C'est ainsi que
le nez de Cléop/Ure, disposant des destinées du monde, a
étonné Homere et Hésiode avant de troubler Pascal, avant
d'exercer la pénétration ironique de Schopenhauer. Comme
ces deux grands pessimistes modernes, les vieux poeles de la
Grece ont mis dans la balance ce que la femme, objet de
l'amour, c011te a l'homme et ce qu'elle lui rapporte; comme
eux, ils ont estimé que la femme et l'amour lui offraient un
marché de dupe. C'est pour cela qu'ils se sont bien gardés,
comme fait le plus grand nombre des romanciers et des dramaturges modernes, d'assigner l'amour pour but a la vie, de
chercher dans les satisfactions de l' amour la meilleure compensation offerte par la nature a notre originelle misere 2. La

grandeur pro pre de l' épopée h éro"iq ue chez les Grecs est
d'avoir cherché cette compensation plus haut, de l'avoir
placée dans les jouissances idéales de la gloire, inséparables,
chez Homere surtout, du contentement, amer plus souvent
qu'il n'est doux, que procure a l'ame de l'homme l'action en
soi, indépendamment de ses résultats.
Il n'y a pas de témoignage plus éclatant de la générosité
du tempérament hellénique, que son ardeur a poursuivre le
bonheur par la gloire. C'est la seule aspiration dont ne se
lasse aucun des héros mis en scene par Homere, la derniere
a laquelle, sous l'influence d'un désespoir violent, tel d'entre
eux renooce, la premiere aussi qui revit, avec une sorte d'énergie sauvage, lorsque ce désespoir cede et se transforme:
On peut dire qu'elle fait le fonds meme de l'héro'isme, qu'elle
constitue son ess·ence 1 • 11 y a dans l' épopée homérique des
imprécations contre l'amour, des expressions de dédain pour
la richesse et les satisfactions qu' elle procure, l'indifférence
méprisante pour tous les plaisirs en général. On y chercherait vainement une insulte a la gloire. Etre honoré de son
vivant, faire durer son nom dans la mémoire des hommes,
le léguer a la postérité avec un cortege de grands exploits,.
voila l'ambition supréme, voila le vrai but de la vi~ 2 • C_hez
Homere, l'exagération de ce sentiment va si loin que la sublimité en confine a l'absnrde. Pour lui, tout ce qui est grand,
l'expédition des Grecs, la ruine de Troie, la faute d'Hélene,
les souffrances de Pénélope, n'existe que pour fournir aux

f) Ce sentiment éclate dans les imprécations d'Hector, Il., VI, 280 et suiv.;
Paris est, comme Pandore chez Hésiode, et parce qu'il a subi l'ascendant de la
Pandore :argienne : !LEY"··. "''ii!L", pour Troie et la race de Priam. A-t-on pris
garde que Paris et Egisthe, ces personifications de l'amour fatal et coupable,
n'ont point d'enfants avec Hélene et Clytemnestre? L'amour irrégulier est une
manifestation de la haine des dieux ; nous aurons a traiter a part cette grande
question.
.
2) U y a cette grande différence entre L_eopardi et Schopenhauer que celui-c1
fait de l'amour la duperie supréme de la nature, tandis que le premier y voit le
remede unique au malheur. Voir la conclusion de l'Histoire du genre humain,

trad. Dapples, p. l5. Mais il s'agit la d'un amour idéal ou les sens n'ont point
de part, de celui-Ja méme que Platon glorifie dans le Phedre et dans le Banquet
et qui compte parmi les aspirations transcendantes de l'humanité désabusée.
1) Cf. Buchholtz, Homerische Realien, III, 2, p. i61.
2) Sur la gloire, élément du bonheur, v. Leopardi, Dialogue de la nature et
d'une dme (trad. Dapples, p. 41) : « L'excellence dont tu veux me douer pourra
bien me servir a acquérir la gloire, mais loin de me conduire au bonheur, elle
me vaudra une infortune spéciale, etc. » V. aussi Schopenhauer. Aphorismen
:;ur Lebensweisheit, ch. IV, OEuvres completes, V, p. 373 et suiv.; surtout 415
suiv.

�42

43

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

LE PESSIMISf&gt;IE CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

aedes les chanls qui en transmettront le souvenir aux Ages a
venir 1 • La gloire distribuée par la poésie, sa grande dispensatrice, n'est pas la conséquence du mérite; elle en est la
raison d'etre. Si Homere n'avait pas dti chanter, Ulysse et
Achille auraient pu se dispenser d'etre héro'iques. Aussi la
gloire est-elle le premier stimulant du courage, qui est le
devoir par excellence. Au bout du long discours que Phénix
adresse a Achille, elle fournit le dernier mot, le seul capable
de Yaincre une obstination intraitable 2 : &lt;&lt; Les Achéens
t'honoreront a l'égal d'une divinité. » Si la mort par ellememe est le plus grand des maux, la mort sans gloire est le
mal supreme. La seule consolation que Hector offre aAndromaque émue par la perspective de sa perte, c'est que les
Troyens, la montrant au passage lorsqu'elle sera veuve,
sa~ueront en elle la veuve du glorieux Hector s. Quand l'instant fatal est arrivé, c'est-a-dire quand le héros comprend
que les dieux l'abandonnent, il se soucie peu de succomber;
mais il ne veut pas mourir sans honneur ; il accomplira
encore quelque grand exploit qui fasse parler de lui dans
l' avenir •. La destinée a laissé a Achille le choix entre une
existence longue, pleine de vulgaires jouissances, mais sans
gloire, et une courte vie. remplie d'honneur en meme temps
que d' épreuves 5 • 11 choisit la gloire avec to utes ses conséquences ; jl aime ce qu' elle lui coúte, quoiqu' elle lui coú.te
cher; car elle représente a ses ·y eux le bien supreme, on peut
dire le seul bien, puisque pour elle il sacrifie tous les autres.

Meme sur la foule des guerriers sans nom, la gloire cxerce
son attrait. Dans une occasion difficile, Agamemnon a bien
soin de recommander a Ménélas de se départir de la dignité
royale, d'appeler chacun des soldats par son nom et de les
flatter par le souvenir de quelque grand exploit 1 • Pour
arreter les fuyards, Ajax ne sait rien de plus efficace que de
faire appel au sentiment de l'honneur, au souci du qu'en
dira-t-on, cette monnaie courante de la gloire, a laquelle
tout le monde peut participer 2 • Quand Achille s'est retiré du
combat, c' est-a-dire loin des occasions ou se conquiert la
gloire, il charme ses loisirs en célébrant sur la lyre l'illustration des héros qui l'ont précédé : c'est encore la passion
de la gloire qui le console, apres qu'il semble y avoir '
renoncéª. Dans les larmes que verse Ulysse, lorsque l'aede
Demodocus célebre les exploits accomplis devant Troie, le
poele n'a pas mis seulement le souvenir douloureux des
épreuves passées, puisque ailleurs il déclare que ce souvenir
est agréable ; il en fait le témoignage du sentiment a la fois
mélancolique et doux qui saisit l'Ame généreuse_. lorsque,
ayant travaillé pour la gloire, il lui est donné de g_oú.ter
secretement sa récompense •. C'est pour cela aussi que les
Sirenes, pour attirer le héros et en faire leur proie, ne
trouvent rien de plus persuasif que la promesse de leurs
chants, célébrant Troie et ses vainqueurs s. La douceur de la
gloire pénétrant l'reuvre des Muses, leurs chants sont un
remede a la douleur : &lt;&lt; Quand quelqu'un a au creur une
souffrance récente et cruelle, si l'aede, serviteur des Muses,
célebre la gloire des anciens héros et les dieux bienheureux
qui babitent l'Olympe, tout aussitót le chagrin est oublié et
la souffrance s' évanouit 6 ! »

i} Od., vm,580, Il., vr, 358. Od,, xxrv, 197.
2) Il., 1x, 603; cf. vn, 89.
3) It., v1, 441 et suiv.
4) lb., XXII, 297.
5) Il., 1, 352; 4i4; xvm, i04 et suiv. Ce dernier passage était célebre dans
l'antiquité. Socrate se l'applique a lui-méme, Apol., 16, pour s'e.xhorter amourir.
La morale homériq ue est bien éloquente dans sa simplicité; un seul mot: apÉt-.¡
exprime la fois l'idée de courage, celle de vertu enfgénéral et celle de félicité.
V. Od., xxu, 322; xvr, 45; xvm, 433; xrv, 402; x1x, i14 et J'expression pro_
verbiale, vm, 329 : ovx ápE-r~ xuit lpya. Cf, Buchholtz, Homer. Realien, III,
2, p. {22.

a

.,.

i} Il., x, 67.
2) Il., xv, 561. C'est le sentiment exprimé par le mot
3) Il., IX, :189.
4) Od., vm, 521; cf. ib., xv, 399.
5) Od., XII, 189.
6) Hés., Théog., 98.

atow,.

�44

REVUE DE L'BISTOII\E DES RELIGIONS

L'exemple d'Achille sacrifiant a l'honneur une longue existence de plaisirs vulgaires, nous montre la passion de la
gloire portée au plus haut point et le vrai idéal de la vie
défini par les traits les plus énergiques. C'est elle qui lui
fait renoncer aux combats et c'est elle qui l'y ramene, plus
encore que le désir de venger Patrocle : « Je mourrai puisqu'il le faut ; mais tandis que je suis debout, je veux remporter une gloire illustre. i&gt; Cette aspiration puissante jusqu'a la férocité prouve que, pour Homere, c'est la gloire qui
est la seule sanction efficace des grands devoirs, la seule
récompense digne des souffrances endurées avec patience,
de la mort bravée avec courage. Mais cette sanction et cette
récompense sont de l' ordre idéal eúranscendant; la foi en
la gloire est une forme de la foi en la vie a venir 1 • Aux temps
de scepticisme, elle en tient lieu ; aux temps de na'iveté philosophique elle ·y achemine 2 • Et l'immortalité de la gloire ne
pouvant etre que le privilege d'un petit nombre, de ceux-la
seuls que les aedes auront jugés dignes de leurs chants,
Homere par la-meme déclare que, pour la masse de ceux qui
resteront saos nom, la vie est en réálité sans but, et le devoir
· sans compensation suffisante. C'est en ce sens surtout qu'il
est exact de dire avec le poete latín, commentant la morale
homérique : Quidquid deliran! reges plectuntur Achivi ª. Des .
peuples ~n tiers s' entredétruisent pour que le nom de quelques
chefs résonne un jour, accompagné de la lyre des rapsodes,
aux oreilles des hommes. Ceux-la sontl'ignobile vulgus, « nés
pour manger le fruit de la terre• ))' c'est-a-dire pour n'ob· i) Leopardi (Dialogue d'un marchand d'almanachs, etc.; trad. Dapples) a fort
bien dit (et nous ferons de ses paroles d'autres applications a Homere): « La vie
que nous appelons belle n'est pas celle que nous connaissons, mais celle que
nous ne connaissons pas; la vie future, jamais la vie passée. »
2) V., entre autres, Cic., pro Arclt., 9, ele.
3) Hor., Ep., 11, 2, i4.
4) Ib., 27 : Nos numerus summus et fruges consumere nati. Horace traduit
Homere, Il., v1, i42: oi &amp;:povplJ, -xctp1tov ~oou,m. Simonide avait défini les hommes
avec la méme concision méprisante : svpuóoou, 8ao, -xctp1tov ct¡vvµt8ct ,:8ovó,.

LE PESSIMISME CHEZ HOMERE ET HÉSIODE

45

tenir, en dédommagement de leurs efforts obscurs, que des
satisfactions misérables, justement dédaignées par les ames
généreuses. Y a-t-il aveu plus éclatant de l'insuffisance de la
vie, quand on la borne aux destinées ordinaires, :finies et
contingentes? Y a-t-il une faoon plus expressive de déclarer
que pour justifier l'héro'isme, laconscience du poete a besoin
de la gloire, puisque toutes les autres jouissances sont peu de
chose en comparaison des efforts, des dangers, des douleurs
dont elles sont le prix? C'est une soif arden.te de justice, un
espoir indomptable de réparation pour les iniquités réelles
de l'existence et pour ses déboires immérités, qui ont poussé
Homere a se réfugier dans la conception des compensations
idéales. Or, cette tendance qui s'accentuera davantage de
siecle en siecle chez les poetes et chéz les philosophes di\ la
Grece, est une marque indéniable de pessimisme. Nous
aurons a voir plus tard comment Homere, par une intuition
de génie, a ouvert a lapensée hellénique les perspectives consolantes ou Pythagore et Platon, les enseignements mystérieux d'Éleusis et les leoons de l'Académie, répandront une
si éclatante lumiere.
J.-A. HILD.

1

�mm

UNE

ÉPITHETE DES DIEUX DANS LE RIG-VEDA

Une épithete assez fréquente des dieux dans le Rig- Veda
~st l'adjeclif, amúra, sur la signification exacte duquel les
mterpretes allemands sont peu d'accord. En effet. tandis que
l\I. Roth le traduit par irrthumlos, « qui n'est pas sujet a
erreur )&gt; untrüglich, « infaillible, » MM. Grassmann et Ludwig
le rendent généralement par nicht threricht « qui n' est pas
égaré, affolé », weise, « sage », einsichtvoll, « intelligent )&gt;.
Chez nous, l\L Bergaigne, le seul indianiste qui fasse autorilé en pareille matiere, ne dit ríen de ce mol daos ses Études
sur le le:cique du Rig-Veda; soit qu'il se réserve pour en parler
plus tard, soit qu'il n'ait pas fait encore de choix entre les
deux traductions précitées.
Nous essaierons de suppléer a son silence en appliquant a
la recherche du véritable seos de l'épithete en question une
méthode que nous avons employée différentes fois déja daos

la Revue.
Amúra n'est pas un mot simple. Il se compose de a privatif
el d'un adjectif múra auquel MM. Roth, Grassmann et
Ludwig donnent de concert le sens de « sot, stupide ». Mais
cet accord cesse quand il s'agit d'en déterminer l'étymologie.
Pour M. Roth, múra serait en rapport d'origine avec la racine
m~r, .« bro~er, briser », et le sens étymologique de cet
adJectif serait en conséquence « eslropié d'esprit » (geistig

gebrochen).

ÉPITllETK DES DIEUX DANS LE RIG-VEDA

41

Grassmann, au conlraire, y voyait avec )l. Bugge, un
dérivé d'une racine múr, apparentée a múrch, et signifiant,
comme cette derniere, &lt;&lt; Mre raide, engourdi » (erstarren).
Cette explication est évidemment la bonne : múra se rattache
en sanskrit a la meme racine qui a donné le participe passé
múrta, « séché, durci, matériel, corporel, etc. l&gt;, et le substantif múrti « chose seche, solide, épaisse, concrete, )&gt; d'ou,
« forme matérielle, corps, etc. » Comme substantif, mura,
devenu plus tard múla, a pris le !:-ens de chose dure et seche
qui sert de base a un arbre, « souche, racine », puis,
« fondement, support, príncipe, etc. )&gt; Pour '.des ldérivations
significatives semblables, comparer le lat. stipes, « tronc
d'arbre )&gt;, et stipo, « serrer, durcir )&gt;, aupres de la racine
voisine stup, dans stupidus (angl. stop, « affermir, arre ter »,
russe stipi, « steppe, espace de terre seche et stérile ») ;
stirps, « souche, racine » aupres de torpeo, « etre dur, engourdi », pour sto1-peo; et le franQais Mche, employé en
style trivial daos le seos de stupide.
En grec, mCtra est représenté avec une rare fidélité par
l'adjectif ¡,.wpóc; ,&lt; sot, stupide, fou )&gt;. En latín, nous croyons
pouvoir y rattacher d'une maniere tout aussi sure mó1'a,
« arreb&gt; (cf. angl. stop) móles et múrus, primitivement « amas
de choses dures et seches. )&gt; L'idée commune a toute celte
famille, et par conséquent primitive, est celle de « elre
sec )&gt;.
Or, si nous remarquons d'une part et au point de vue
phonélique, qu'une racine mur, múr, mol', mór, ou, avec le
lambdacisme, mul, múl, etc., peut avoir une série de doublets
vocalisés en a ou en d (comme le prouve mor dans le lat.
morior, et le sanskrit múrna, aupres de la rae. mar) ;
d'autre part, et quant aux antécédents de l'idée de sécher,
elre sec, qu'elle dérive constamment, comme nous l'avons
fait voir ailleurs 1, de celle de briller-brOler, nous en conclurons : Jº qu'a la meme famille se rattachenl encore le gr.
1) Essais de linguistique évolutionniste, p. 63, n. 3. ·

•

�¡i.:xp-¡i.:x!pw « hriller », ¡.,.xp·lAr¡ « braise », sk. mld (pour m' l-d,
mar-d) et gr. ¡i.:xp:xfvw « sécher, faner, flétrir », le sansk.

mer-u « montagne d'or (dans la mythologie)

mar-u,

désert (espace sec et brülé) », gr. ¡i.áp-¡i.:xpoc;, &lt;&lt; pierre dure,
marhre, etc. » ; 2º que la véritable généalogie du sens de
múra peut etre indiquée par les mots suivants : brülé, desséché, immobile, engourdi, stupide 1 •
Nous pouvons maintenant en prendre le sens final sur le
vif, pour ainsi dire, dans les citations védiques qui suivent.
Dans l'hymne vm (21, 15) du Rig-Veda, le poete dita Indra:
&lt;&lt; Jouissant d'une amitié telle que la tienne, ne vieillissons
pas a la maison comme des engourdis (ou comme des
souches), (aussi) nous asseyons-nous autour de la liqueur du
sacrifice. »
)&gt;,

49

UNE ÉPlTHETE DES DIEUX DANS LE RIG-VÉDA

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

&lt;&lt;

(Md te amájuro yatha múrása indra sakhye tvavata/J, ni
sadama sacá sute.)
Dans un autre hymne, vm (45, 23), l'auteur s'adresse au
meme dieu en ces termes : &lt;&lt; Les engourdis et les moqueurs
désireux de largesses ne parviennent pas a te tromper ;
n'accorde pas ton amitié aux ennemis de la priere (les indifférents et les sceptiques). &gt;&gt;

(Md tva múrá avisyavo mopahasvána d dabhan mákím
brahmadviso vana/J,.)
Ces passages fournissent déja d'importants indices pour la
détermination du sens exact de amúra; mais les ·plus u ti les
a cet effet sont ceux, comme les suivants, ou amúra est
opposé a múra ::

(x, 4, 4.)
O Agni, toi qui es éveillé (d'esprit), nous sommes pareils
mais toi, ó lumineux, tu
connais certes la grandeur. »

. (Múra amura na vayam cikitvo mahitvam agne tvam anga
vitse.)
(x, 46, 5.)
« Les (hommes) engourdis ont manifesté (fait apparattre)
le victorieux (Agni), l'inspirateur des grands, l' éveillé
(d'esprit), celui qui brise la ville. »

.(Pra bhúr jayantam maham vipodham mú1·d amúram puram
darmánam).
Nous sommes parfaitement fixés désormais, ce semble, sur
le sens de amúra, et s'il pouvait nous rester quelques doutes,
le fait que cet adjectif est presque toujours une épithete
d'Agni, l'intelligent, le savant, celui
qui connait toute chose '
.
les dissipera.it. Agni en effet est amúra, e' est-a-dire non en.l
gourdi, éveillé, intelligent comme il est kavi, « entendu »
.
.
'
vzr;vavid, « omniscient », cikitvas, « éclairé », etc.
L'origine de ces épithetes est, du reste, partout la meme.
Agni) brillant de sa nature, est par la-meme éclairé, v~yant,
l'idée de voir étant en corrélation constante, a titre de dérivée,
avec celle de briller 1 ; et, comme voyant, il est savant ou sage.
Le développement du mythe en ce sens s'est fait, comme tres
souvent, en conformité étroite avec l'évolution significative
qu'impliquait le nom principal dont il est revetu 2 •
Les passages ou le mot m(l,ra est opposé a amúra donnent
lieu d'ailleurs a une remarque qui peut expliquer quelques
faits assez obscurs en rapport avec l'exégese védique. Dans
ces passages, qui sont au nombre de trois, m(l,ra (comme l'a
remarqué Grassmann, s. v. amúra) désigne les hommes (les
engourdis) 3 par opposition ,aux dieux (amúra, les éveillés).

&lt;(

a des engourdis (ou a des souches),

1) ~es mürad~vas, c'est-a-dire les dieux muras (ou ceux qui les adorent),
dont Il est question a titre de démons malfaisants dans trois passages tlu RigVeda (vu, 104, 24; x, 87, 2 et 14), sont probablement ceux qui brülent, qui
dessechent, comme Qusna et d'autres.

..

1) Voir Essais de linguist. évol., p. 133 et suiv.
2) Voir pour des exemples analogues, Revue de l'hist. des Relig., t. XII, p. 237
et suiv. C'est pour la méme raison qu'Agni est appelé jatavedas &lt;e celui qui
connait les étres ». Cf. Bergaigne, Rel. ved., 1, 14.
3) J'ai fait voir alleurs (Annuaire de la Faculté des Lettres de Lyon, i885,
fase. 3, p. 425 et suiv.) que plusieurs des noms de l'homme en sanskrit dérivent, au contraire, de l'idée de leur activité, mais par opposition, en ce cas, a
l'inertie des choses immobiles.
4

�30

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

Or , étant donnée l'identité fondamentale des racines mar et
mur ou múr, on est bien tenté de voir dans les termes si souvent opposés daos le Rig- Veda pour désigner les hommes el
les dieux, marta-amrta, un couple tres voisin pour la forme
et le sens de múra-amúra. Marta a pris le sens de mortel et
amrta celui d'immortel; mais est-on bien en présence de l'acception primitive? Pour notre part, nous so_mmes tr~s disposé a en douter. D'abord, l'idée de la cessahon de la VIe~ en
tant que phénomene particulier et déterminé, est, ~mon
abstraite, du moins indéfinissable el, par conséquent, mnomable pour des hommes privés de connaissances scientifiques,
lels qu'on peut se'\-eprésenter ceux de l'époque védique, et, a
plus forte raison, leurs ancetres. La mort les a frappés
d'abord par l'immobilité et la rigidité qui en sont les conséquimces immédiates les plus caractéristiques. C'est ainsi que
le sen.s prim_itif de l'allemand sterhen, « mourir )&gt;, en rapporl
étymologique avec le lat. torpeo et stirps, l'all. derh 1, « dur i&gt;
etstrauhen, « etre raide, hérissé n, le gr. a-tip90;, a-tápt9:x;, :;-:~pipYto;,
« dur », etc., est tres probablement « etre raide, immobilc 1&gt;.
Le rapport du sk. múr, « etre immobile )&gt;, avec má1·, « mourir »; de múr-ta, « durci », avec mr-ta, « mort )&gt;; de múr-ti,
« cho se solide, matiere, corps », avec mr-ti, « la mort »,
semble bien indiquer qu'il en a été de meme en sanskrit.
autrement dit, que mar, mourir, dérive pour le sens de mar,
« etre, sec, dur, immobile, etc. ».
S'il en est ainsi, on s'explique que des formes de participes
passés comme mar-ta, amr-ta, aient pu désigner primitivement les hommes et les dieux, non pas comme mortels et
immortels (marta et amrta ne pouvant signifier propremenl
que les morts et les non-morts), mais bien les engourdis, les
lents (comp. múra), ou peut-etre les incorporés, les épais
(comp. múr-ta, múr-ti) el les éveillés ou les subtils !. Par la,

UNE ÉPITBETE DES DIEUX DANS LE RIG-VEDA

l'adaptation du sens a la forme grammaticale devienl réguliere et l'on se rend compte de !'origine des idées de mortalité et d'immortalilé qu'on ne peut guere se représenter
comme primitives. Qu'on ne se méprenne pas cependant sur
notre pensée. Il est de toute évidence que marta et amrta
ont pris le sens de mortel et immortel; tout ce que nous
voulons faire entendre, c'est que ce sens est probablement
métaphorique et, par conséquent, i-econdaire, eu égard aux
acceptions propres et primitives ,de raide et de souple, au
physique et au moral.
Nous ajouterons a ces remarques quelques considérations
plus générales.
A voir les divergences des interpretes, il est de toute évidence que ni la lumiere qui se dégage du contexte, ni le sens
élymologique prochain etllahituel des mots difficiles, ne suffisent a une explication sure des hymnes védiques. Le seul
moyen de parvenir jamais a.les élucider completement, réside
a notre avis, dans une étude a la fois plus profonde et plus
large qu'on ne l'a fail jusqu'ici des tenants et des aboutissants, et par la des antécédents et des origines lointaines des
expressions qui restent obscures. Seulement, l'emploi d'une
pareille méthode exige le sacrifice de certaines idoles dont
le culte traditionnel est encore généralement en honneur.
Nous voulons parler surtout du dogme de l'individualité
a principio des racines indo-européennes. Tant que ce
préjugé que, ni la logique ni l'observation des faits ne justifient, et dont l'influence stérilise le champ de la linguistique
et de la mythologie, restera en vigueur, rien de définitif ne
s'accomplira en matiere d'exégese védique.
PAUL REGNAUD.

celle qui est dans marta-amrta. Pour Ov,;-ró;-a8Giv&lt;X'to; dont l'étymologie est
douteuse, on ne peut que s'appuyer sur l'analogie des couples précités.

i) P our le rapport étycnologique de stel'ben d del'b, voir enes Essais de ling.
lfvol., p. 400.
2) Mémeexplication pour le gr. ~po'tó, et cx11-6p0To,, ou la racine correspond a

�LE CHRTSTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

LE CHRlSTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES
(Deuxieme article) 1 •
•

III
L'élude de l'antique religion égyptiennemontre que la vallée du Nil partageait le sort général du monde a l'ép_oqu_e ou
le christianisme commenQade faire entendre ses préd1cabons.
Les croyances superstitieuses y étaient aussi abondante~ que
aulle part ailleurs ; mais el~es étaient d'un ~rd~~ supérieu~,
si je puis ainsi parler. Depms lo?g~emp_s déJa, 1Egypte ava1t
laissé derriere elle, .si elle les ava1t Jama1s connues, les formes
de superstition fétichiste et elle en éta_it arrivé~ presque au
meme point que les modernes populations occidentales. On
a déja vu dans les paragraphes précédents qu'elle étai~ ~arvenue aux formes supérieures et déifiques de la supersLit10n.
Ses dieux ne faisaient pas difficulté de parcourir sa vallée
pour veiller a l'observation des lois, venir au ~ecours des
faibles et punir les méchants; d'innombrables gémes, dans les
airs et sur la terre, accompagnaient les défenseurs du bon ou
du mauvais príncipe. C'étaient deux armées rangées en
bataille, toujours pretes a en venir aux mains : compagnons
d'Horus, défenseurs d'Osiris ou dubon príncipe; compagnons
de Set, propagateurs et défenseurs du mauvais príncipe dans
i ) V. t. XIV, n• 3, p. 308 a 3-i5

53

tout l'univers. 11s pouvaient a l'envi, comme leurs chefs, se
métamorphoser en toutes les formes qu'ils voulaient, devenir
tour a tour hommes, crocodiles, lions, serpents, etc., conservant sous chacune de leurs métamorphoses leurs vertus particulieres, selon qu'ils appartenaient au bon ou au mauvais
dieu. C'étaient ces bons génies que l'on se rendait tout d'abord propices; ces mauvais génies, que l'on écartait par des
prieres et des offrandes ; car ils se melaient a tous les actes
de la vie, méme la plus commune. Leur influence se manifestait méme pendant le sommeil, et les songes jouaient un
grand role jusque daos les actes les plus importants de la vie
politique. La maladie ou la santé étaient leur reuvre, et il ne
fallait pas moins que la statue du die u Rhons pour rendre la
santé a Bentresh, filie du prince de Bakhtan. Les légendes
religieuses reflétaient cet état de la pensée égyptienne, et de
la vint cette vénération superstitieuse du peuple pour cer_
tains animaux, vénération que si longtemps on a prise a lort
pour l'expression exacte de la religion égyptienne. Selon
leurs effets bons ou mauvais dans l'économie générale de la
vie humaine, les animaux avaient été rangésparmi les possessions du bon ou du mauvais príncipe, et il fallait la vertu
toute-puissante de~ incantations magiques pour se les rendre
favorables ou pour s' en garder.
Le christianisme, en s'implantant en Égyple, ne détruisit
point les génies populaires ni les dieux d'un ordre plus relevé
qui se melaient ala vie du peuple. Comme le panthéon romain
s'était ouvert aux dieux étrangers de toutes les nations, le
cycle de la mythologie populaire égyptienne s'accrut et r eQut
en son sein les myriades d' esprits bons et mauvais auxquels
croyait le christianisme. Loin de vivre mal ensemble, les anciens et les nouveaux génies se trouverent de prime abord
dans la plus parfaite conformité de destination et d'habitudes.
Tous les génies de l'ancienne Égypte s'étaient rangés dans
une double calégorie, les bons ou les mauvais, les serviteurs
du bon ou du mauvais principe ¡j les compagnon·s d'Horus
vengeur de son pere Osiris, l'Etre bon , les compagnons de

�54

j

1
J

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELlGIONS

Set, l'adver"saire d'Osiris et son bourreau. De meme, dans le
cbristianisme, les Esprits ou Anges étaient rangés sous une
double banniere : les uns étaient demeurés fideles a Dieu, les
autres s'étaient révoltés contre lui et avaient suivi le parti du
plus brillant d'entre eux, Lucifer. Ce Lucifer avait un nom
qui est plus connu, Satan. Et comme on l'a pensé, non sans
quelque apparence de raison, Satan est le meme nom que
Set; il est aussi de meme origine. De chaque cóté il y
avait émulation; chacun s'. évertuait a servir le roi sous la
banniere duquel il s'était enrolé, et le champ de bataille sur
lequel ils se rencontraient le plus souvent était la pauvre bumanité. D'apres l'antique légende osirienne racontée par le
pseudo-Plutarque, auteur du traité de Iside et Osiride, c'est
aussi parce que l'Etre Bon par excellence, Osiris, enseignait
aux hommes la vertu avec les arts de la civilisatiort, que le
méchant Set résolut de le tuer par trahison. Avant que ne se
füt élevé entre eux ce désaccord, ils vivaient en bonne intelligence, comme les Anges dans le ciel. 11 est évident que
jusqu'ici les deux religions présentent d'étranges ressemblances. Cependant il faut en noter une plus grande encore.
Osiris, pendant sa vie, ne semble pas avoir eu de compagnons
proprement attachés a son service ; dans la salle du banquet
ou Set l' enfermadans le coffre, personne ne vinta son secours,
landis que son adversaire étail entouré d'aide~ vigilants .
Cependant, dans la lutte qui suivit sa mort et qui le vengea,
lorsque le fils qu'Isis avait conou de son frere mort fut devenu grand, il s'adjoignit des compagnons pour la lutte terrible qu'il allait entreprendre. Ces compagnons sont nommés
dans la mythologie égyptienne les compagnons d'Horus, les
Shesu-Hor. Désormais ce n'est plus Osiris, qui repose dans
sa gloire, c'est Horus qui représente et défend le bon principe. De meme dans la doctrine chrétienne sur les Anges,
apres la défection qui eut lieu dans le ciel, comme Dieu ne
pouvait descendre jusqu'a combattre avec l'une de ses
créatures, meme pur esprit, Michel se présenta pour combattre Satan, et au cri de : Qui est semblable a Dieu (Mikaél),

LE CHRISTIANlSME CHEZ LES ANCIENS COPTES

il livra bataille a Lucifer et le précipita daos les enfers. Des
lors, Michel fut reconnu chef de toutes les milices célestes
c' est-a-dire de tous les esprits restés atlachés a Dieu, au'
bon príncipe ; il devint l'adversaire acharné de Satan,
comme Horus de Set. Il le poursuivait en tout lieu. Comme
Horus avait combattu Set changé en crocodile, Michel combattait Satan métamorphosé en dragon, et lui f aisait subir le
meme sort : l'art populaire ou religieux représentait Horus,
monté sur deux crocodiles ; Michel était représenté foulant
aux pieds le dragon : c'étail toujours Set, ou Satan, le vaincu.
La parité est done parfaite entre les deux. Aussi je suis étonné
que l'on ait essayé de reporter la légende d'Horus sur un
autre personnagé fort vénéré en Égypte : saint Georges.
Saint Georges jouit en effel de tres bonne heure d'une
immense popularité chez les chrétiens de la vallée du Nil ;
mais il ne la dut qu'aux légendes dont on le fit le centre,
légendes fort variées ou 011 ne le voit pas cependant combattre de dragon 1 • La méprise vient de ce que le cavalier qui
combat le dragon a été pris pour lui ; mais Michel est toujours représenté dans les reuvres coptes comme un brillant
officier de l'armée impériale, armé d'une épée flamboyante
dont il menace Satan et sa famille.
Cette ressemblance entre Horus et Michel fut certainement cause de l'immense popularité dont le dernier jouit en
Égypte. Des les premieres reuvres coptes, il joue un róle des
plus brillants. C' est presque toujours luí qui descend du ciel
pour fortifier les martyrs pendant leur combat, qui les ressuscite, qui leur annonce le bonbeur final avec la couronne
impérissable : quandJésus-Christ lui-meme daigne descendre,
il se lient respectueusement el fidelement a son cóté. Rarement, Gabriel et Raphael sont employés dans le m~me role.
1) Je puis appuyer cetle idée par la vie méme de saint Georges, conservée
en copte, ainsi que par les dix miracles ou récits légendaires dont on la fa¡t
suivre. Je n'y ai pas rencontré la moindre mention d' un semblable combat.
Georges ne combat que les ennemis du roi.

�56

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

Dans la vie des moines, ce role est moins brillant ; mais il faut
dire que les moines ne semblent pas_avoiFeu grande dévotion
pour un ange pris en particulier, ou meme pour un archange.
Quand ils font intervenir un agent purement spirituel, c'est
toujours l'Ange de Dieu; mais ils ne le désignent pas par
son nom. Cependant cette absence n'est qu'une absence pour
ainsi dire officielle. Si les noms de Michel, de Gabriel, de
Raphael, ne figurent pas fréquemment dans les vies des
grands moines, les moines, en général, ne se priverent aucunement d'un commerce des plus intimes avec ces grands
archanges, surtout avec Michel. Leur imagination fertile créa
de toutes pieces tout un cycle de légendes dont Michel est le
héros. Le nombre de ces légendes est prodigieux et les
moines qui en furent les auteurs ne mirent aucune borne a
leur fdntaisie. Avec la tournure d'esprit qui leur était familiere, le plus petit événement de la vie la plus prosaique leur
fournissait un sujet de conte. 11 ne se ba.tissait pas une église
sous le vocable de l'un des archanges, qu'on ne lui attribuAt
une origine merveilleuse et qu'on n'en fit un récit des moins
véridiques, mais des plus accommodés au gout de l'Égypte
pour le merveilleux.
Le cycle de Michel est, a ma connaissance, le plus varié;
cet archange était sans cesse en mouvement, tantót en guerrier, tantót en batelier-, descendant sur sa barque aériemie
jusqu'au fond des enfers, trempant son aile dans les lacs de
feu et en retirant les damnés. S'il rencontrait Satan sous la
forme d'un dragon, il le coupait en morceaux, comme Set
avait fait d'abord a Osiris, et comme Horus devait faire a Set
dans la légende primitive : les morceaux du dragon, lancés
par Michel, tombaient sur dix villages et les écrasaient. Le
portrait de Michel était une sauvegarde contre Satan, comme
les statuettes d'Horus contre tous les mauvais génies. D' apres
les légendes coptes 1 , il dut y avoir un moment ou tout fervent
1) J'ai réuni et traduit un certain nombre de ces récits : ils paraitront,
j'esp~re, prochainement.

57
chrétien en Égypte devait avoir son tableau de l'archange. II
est le seul : preuve évidente que son róle avait été greffé sur
celui d'Horus; car on ne comprendrait pas que Gabriel et
Raphael n'eussent pas été traités de la meme maniere, si,
comme eux, Michel était une importation purement chré•
tienne.
Raphael, Gabriel et Uriel eurent cependant, eux aussi,
leur cycle de légendes, nouvelle preuve que, pour le peuple
d'Égypte et pour les moines, les écrils apocryphes avaient la
meme valeur que les livres insérés dans le canon authentique.
Meme dans les Actes des martyrs, Uriel joue un certain róle.
Ces quatre grands archanges sont les seuls dont le róle soit ,
distinct. Quant aux autres· anges, ils ne comptent guere. La
hiérarchie céleste, dont on trouve la liste dans les Épttres de
saint Paul, était inconnue en Égypte. Les chérubins et les
séraphins sont mentionnés quelquefois, mais tres rarement.
Ils étaient connus par les passages de l' Ancien Testament ou
se trouvent ces noms. Quant aux puissances, aux vertus, aux
trónes, aux principautés et aux dominations, on n' en
trouve les noms que dans les passages ou saint Paul en parle.
lis furent toujours profondément ignorés du vulgaire. 11
fallait déja avoir une certaine science pour connaitre les
séraphins et les chérubins; on s'en tenait aux anges et, sous
ce nom, l'on rangeait toris les esprits. Les archanges n'étaient
pas un ordre spécial, c'étaient simplement des chefs de
bataillon, les commandants des milices célestes, et Michel
était le général en chef. Comme je l'ai dit, quand un esprit
quelconque intervenait, c'était l'Ange de Dieu, l'Ange du
Seigneur, dénomination prise de l'Ancien Testament. 11 est
impossíhle de savoir si les Coptes en faisaient une dénomination personnelle, ou simplement générique. Ce qu'il y a de
certain, c'est que cet ange du Seigneur était terriblement
occupé. 11 n'y avait pas un moine qui ne l'eut a son service et
vers lequel cet ange ne dut descendre au gré des moindres
caprices. 11 ne fallait pas moins que toules les qualités attribuées aux esprits pour lui permettre de remplir sa ta.che.
LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

,...

�58

1

REVUE DE L HlSTOlRE DES RELIGIONS

Chez le peuple juif, il n'avait que rarement a intervenir dans
les choses humaines ; chez les moines, il était toujours mis
en réquisition et n'avait pas un moment a perdre.
Ces exemples montrent déja que les chrétiens d'Égypte
vivaient dans une atmosphere a part, je veux dire dans le
merveilleux le p!us incroyable. La crédulité du peuple étai t
si grande que le plus petit fait de la vie journaliere prenait
une apparence merveilleuse, grace a la facilité extraordinaire
de l'imagination enfantine de la race égyptienne. Les
moines étaient encore plus friands des prodiges les plus insens·és. Dans leurs récits, ils firent de l' emploi du merveilleux une qualité littéraire-; ils ne pouvaient raconter la
plus petite chose sans l'orner de.circonstances tenantdu prodige. Les maladies étaient toutes des possessions du diable,
en v2rtu de la croyance que les anges du mauvais príncipe,
de Set ou de Satan, n'avaient rien de plus cher que de nuire
a l'homme ; les phénomenes physiques étaient des pieges de
Satan ou des inventions diaboliques ; les pensées les plus
humaines n'étaient que des suggestions de l'esprit mauvaif'-.
Si quelque homme les contredisait, c'était Satan, ayant pris
la forme humaine; s'ils rencontraient une femme, c' était
encore Satan ou sa fille, car il y avait des diables males el
femelles, comme je le dirai plus loin. L'état de faiblesse corporelle dans lequel devaient les entretenir des macérations el
des privations souvent exagérées, les prédisposait aux hallucinations les plus baroques ; ils commenoaient d'abord par se
dire que telle ou telle chose pourrait bien leur arriver, ils
s'imaginaient ensuite qu'elle leur arrivait et finissaient
par croire qu'elle leur était arrivée.
La vie de Pachóme renferme plusieurs traits de ce genre
ou l'on saisit admirablement cette gradation. Tout jeune
encore, Pachóme, selon l'auteur de sa vie, sans connaitre le
nom du Christ, refusait d'adorer les idoles et de prendre
part aux festins qui suivaient les sacrifices que ses parenls
faisaient offrir dans un temple situé au bord du fleuve et dont
les principales divinités étaient les habitants des eaux, pois-

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

l
1
1

1

J.'

59

sons ou crocodiles. Cette conduite lui attira des reproches de
ses parents et saos doute aussi de ses voisins et des habitants
de son village. Ses parents possédaient un petit bien qu'ils
faisaientcultiver par des ouvriers. Un jour, on remitau jeune
Pachóme une marmite pleine de viande, et on luí dit de
l'aller porter aux ouvriers qui travaillaient dans les champs.
Le jeune garoon, selon la coutume de son pays, plaoa la marmite sur sa téte. Mais a peine fut-il hors du village, qu'il se
vit entouré d'une foule de démons sous la forme de chiens
qui aboyaient apres luí et qui luí causerent une grande
frayeur; il souffla sur eux, et les démons disparurent. TI est
évident que seule l'imagination de Pachóme enfant dut.,
prendre les chiens pour des esprits : quiconque a v~yagé
dans la Haute-Égypte sait qu'on ne peut traverser un v1llage
sans avoir sur ses pas toute une meute de chiens hargneux.
Plus tard, quand Pachóme fut convertí, les esprits devinrent
des démons et quand il racontait ce trait de son enfance,
Pachóme cr~yait fermement avoir· été en butte a la jalousie
des démons, ainsi que le témoignent les réflexions do_nt il
accompagnait son récit. A peine échappé aux chiens,
Pachóme fit la rencontre d'un vieillard qui le connaissait sans
doule et qui avait entendu parler de sa répugnance a accompagner ses parents au .temple. Le vieillard luí en fit des reproches que Pachóme ne go11ta pas. Plus tard, le vieillard
devint un Satan, comme l'on disait, et Pachóme racontait
n'avoir eu qu'a souffler sur luí pour le faire disparaitre. Apres
sa conversion et daos la premiere ferveur de sa dévotion,
Pachóme se livra a une abstinence tres sévere et qui serait
impossible en tout autre pays que l'Égypte ; il eut des hallucinations vraiment extraordinaires. Sa maison tremblait,
croyait-il, toutes les fois qu'il se mettait en prieres ; s'il faisait
une génuflexion ou se mettait a genoux, il croyait voir la terre
s'entr'ouvrir devant lui; s'il se mettait en devoir de prendre
sa légere nourriture et disposait son pain devant lui, il voyait
toute une troupe de femmes nues qui venaient s'asseoir a ses
cótés, manger avec luí et luí faire mille agaceries. Quand il

�60

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

racontait ces traits et une foule d'autres dont je citerai
quelques-uns bientot, Pachóme croyait fermement que tout
cela lui était arrivé, et qu'il avait eu les visions merveilleuses
qui remplissent sa vie. 11 n'était pas le seul : ses moines le
croyaient aussi, on le croit méme de notre temps. Schnoudi,
qui avait un tempérament plus vif et une plus grande connaissance du creur humain, se servit de cette prédisposition de sa
race pour se faire de son vivant toute une légende vraiment
fort curieuse a étudier. l\1ais lui , le plus souvent, il ne
croyait pas sans doute ce qu'il racontait; il se contentait de
le faire croire. Ses hallucinations étaient dangereuses, voulues ou non voulues ; si quelqu'un se présentait a son monastere, un magistral par exemple qui, sur une plainle des
moines, venait remplir son office, et qu'il prtt fantaisie au
terri!Jle moine de déclarer que c' était Satan en personne avec
ses séides, le malheureux magistral, malgré les insignes de
sa charge, était tout a coup jeté a terre et ba.tonné d'importance par Schnoudi lui-meme; il n'échappait qu'a grand'peine.
L'esprit des chrétiens d'Égypte ne recula jamais devant un
prodige quelconque, si mesquin fut-il. Qu'importait en effet
que l' on en attribua.t a Dieu un de plus ou de moins? Une fois
la possibilité du miracle admise, les Coptes ne se demanderent
pas si tel ou tel acle était bien digne de Dieu, si on le pou.vait faire agir de telle ou telle maniere dans telle ou telle
circonstance, sans profaner la pure nolion de la divinité el
sans commettre le plus horrible sacrilege ; ils ne voyaient pas
si loin et ne faisaient pas de si profondes réflexions. En Occident, le christianisme a entouré le miracle de certaines conditions sans lesquelles la théologie déclare que le miracle ne
peut avoir lieu. Par exemple, Dieu ne fait pas de miracle •
pour arriver a unbut mauvais, pour perpétrer une vengeance
ou un crime; le thaumaturge doit elre habituellement un
homme d'éminente sainleté. En Orient, rien de tout cela
n'est requi~; les actions les plus ridicules, par conséquent les
moins dignes de Dieu, lui sont attribuées saos scrupule ; au

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

6{

contraire, plus la chose esl baroque, petite, mesquine, plus
la bonlé de Dieu parait grande ; on exige tout de lui parce
qu'onle traite sans cerespect plein de tremblement dont nous
entourons la divinité.
Cette habitude du merveilleux passa de la vie ordinaire dans
la littérature : la vie d'un moine, si célebre et si vertueux qu'il
eut été, n'aurait eu aucune chance de succes si l'on s'était
borné a raconter ses actions telles qu'il les avait faites. En
partant de ce príncipe que to utes les actions d'un saint homme
doivent étre saintes et extraordinaires, on en vient tout naturellement a mettre le merveilleux dans les choses les plus ordinaires de la vie. Ce fut jadis un moyen de faire un poeme
épique selon toules les regles de l'art : sous ce rapport, les
compositions des auteurs coptes ressemblent beaucoup aux
poemes épiqucs. Le poete, comme Virgile ou Torquato Tasso,
ne croyait évidemment pas aux actions qu'il pretait aux dieux,
aux déesses ou aux génies qu'il mettail en scene : les Coptes
n'y croyaient pas davantage tout d'abord; ce n'était que plus
tard que l'reuvre de leur imagination leur semblait avoir été
réelle. Les générations suivantes n'ont pas hésité un seul
instant a tout admettre, et les Occidentaux, grAce aux moines
grecs ou latins, ont longtemps vécu des imaginations poétiques
et merveilleuses des auleurs coptes. ll n'est cependant pas
possible de douter qu'il en ait été ainsi, car assez souventle
meme fait est raconté de deux manieres différentes, et l'on
peut prendre l'auteur en flagrant délit de composition merveilleuse. Ainsi Schnoudi, dans ses reuvres, avoue qu'il ne
sait comment, d'un coup de ha.ton, il a tué un moine; car
souvent il a donné des coups de ha.ton sans que ses moines en
aient été assommés. Mais si l'on prend le récit de sa vie, l'on
trouve que le moine a été foudroyé par Dieu. De meme,
Schnoudi, comme je l'ai dit, assomme deux adulteres et les
fait enterrer; l'auteur de la vie raconte que la terre s'était
entr'ouverte pour engloutir les coupables. Je pourrais citer
une foule d'autres exemples semblables ; ceux-ci suffiront
amplement.

�62

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGJONS

Je n'ai parlé jusqu'ici que de l'armée céleste et du merveilleux pour la bonne cause et le bon príncipe, si je puis
m'exprimer ainsi; mais ce n'est pas le seul. ll y a tout le
coté démonologique et ce n'est pas le moins extraordinaire.
Satan, précipité du ciel par la victoire de l'archange Michel,
était censé avoir roulé jusqu'au plus profond des abtmes;
mais lorsque nous parlerons des enfers, nous aurons beau
chercher, nous ne l'y trouverons pas. C'est que d'apres la
croyance populaire des Coptes, il n'y était pas. Privé de son
pouvoir céleste, chassé du ciel, Satan n' en était pas moins resté
de nature spirituelle, je dirais meme de nature divine comme
l'antique Set ; il avait le génie du mal, c'était sa raison d'etre
et, s'il ne se fut pas occupé a persécuter la race humaine, a
lui susciter mille maux, et finalement a la damner, il n' eú.t
pas eu b~soin d'etre. Quant a le damner lui-meme, on n'y
songea jamais, parce que jamais on n'avait damné Set. On luí
donna un royaume a part, une cour, un palais; mais onne
prit aucunement soin de délimiter ce royaume, d'indiquer ou
se trouvaient cette cour et ce palais. C'était un pere de famille
qui gouvernait sa maison, grande maison, immense famille.
Sans qu'on lui connaisse d'épouse, il avait des enfants, garoons et filles. Les petits Satans, qu'on me passe cette expression qui se rencontrent achaque instant dans les reuvres populaires, avaient le plus grand respect pour leur pere et tremblaient de frayeur a son aspect. Je ne connais qu'une fille a
Satan; peut-etre en eut-il plusieurs ; mais on ne parle jamais
que de la fille de Satan, fort belle personne, richement ornée,
ne marchant jamais qu'escortée d'une troupe de ses freres,
créée tout expres pour tenter la vertu des moines. Elle ne
parait jamais que dans les grandes occasions : dans le cours
ordinaire de la vie, ses freres suffisent. D'ailleurs les Satans,
d'apres un nombre considérable de passages qui ne peuvent
s'expliquer autrement, étaient hermaphrodites, ils pouvaient
a volonté prendre l'un ou l'autre sexe: l'on ne voyait aucune
difficulté a ce changement. Les incubes et les succubes
étaient déja fort connus, et rien n'est plus commun que de

LÉ CHRISTIANISl\lE CREZ LES A:\'ClENS COPTES

63

voir les démons frapper a la porte des moines ol'gueilleux,
sous la forµie de femmes, toujours belles et toujours passionnées, qui se présentent comme poursuivies pour dettes,
ne sachant ou aller passer la nuit, craignant d'etre dévorées
par les betes féroces si le moine ne leur ouvre sa cellule hospitaliere. Naturellement, le moine cédait, pour n'avoir pas
ce reproche sur la conscience; mais a peine entrée, la prétendue femme lanoait « les fleches du désir » dans le creur du
moine, les mains se rencontraient, les levres s'unissaient el
quand le moment supreme approchait, soudain le moine se
sentait renversé a terre et roué de coups. 11 se repentait alors
et il reconnaissait l'ennemi; mais il était trop tard : l'ennemi
ricanait et disparaissait pour aller raconter sa victoire a son'
pere. C'étaient la les bons tours que les diables jouaient aux
pauvres moines.
Cependant on se tromperait fort si l'on faisait de Satan el
de ses enfants des etres méchants, cruels et rusés . Ils étaienl
au contraire de bons vivants, toujours joyeux, gais, rieurs,
s'amusant a.des riens. Sans doute ils faisaient la guerre aux
moines; c'était leur métier et daos les deux camps on se
détestait de tout creur ; mais chez les Satans la haine était
gaie et comique. Ils n'épargnaient ni les plaisanteries, ni les
gambades, ni les rires, ni les chants ; leurs ruses étaient
simples, souvent niaises, et bien souvent les malheureux
étaient pris dans leurs propres :filets. On les traitait alors sans
miséricorde : on les pendait, on les enchatnait, on les torturait; pour eux, ils poussaient de grands cris, avouaient leurs
fautes, se faisaient humbles et finissaient toujours par obtenir
leur grace. L'un d'eux avait réussi un jour a faire mettre
un martyr de la Haute-Égypte dans une sorte de cangue.
Pour mieux jouir de son triomphe, il alla visiter le martyr
dans la prison, mais il fut bientót reconnu et, grace a sa
sottise, il remplaQa bientót le martyr dans l'instrument de
supplice. Quand Pachome marchait dans le désert, les diables
accouraient en foule, se rangeaient sur deux lignes en avant
de l'ascete, lui faisaient de grandes salutations, se bouscu-

•

�REVl!E DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

laient les uns les autres, affectaient un empressement exlraordinaire, gambadaient et s'écriaient : &lt;&lt; Place a Pachóme,
place a l'homme de Dieu l ;&gt; Ils voulaient luí inspirer de I' orgueil, mais ils ne réussissaient pas. D'autres fois, ils s'attachaient par milliers a une corde énorme pour trainer une
feuille ou une toute pe tite pi erre ; ils semblaient faire des
efforts surhumains, peinaient, suaient, soufflaient, cherchanl
a faire rire le saint homme et perdant leurs peines. On ne
peut nier qu'ils ne fussent de joyeux tentateurs. II faut leur
accorder aussi que pour des esprits ils n'étaient guere spiriluels, et que pour des elres qui passaient leur existence a
circonvenir les malheureux humains par toutes sortes de
ruses, ils n'étaient guere rusés. Ils ne savaient a proprement
parler que faire des niches. Je ne dois pas oublier que les
malheureux recevant tout leur esprit de l'imaginalion des
Co¡,tes, leurs plus grands ennemis, ils ne pouvaient se prévaloir de trop d'esprit et de trop de science. Les ruses qu'on
leur préta sont éminemment coptes: c'est tout dire.
Quand ils avaient fait quelque action d'éclat, ils n'avaient,
comme je l'ai dit, ríen de plus pressé que de retourner pres
de leur pere rendre compte de l'emploi de leur temps. 11
semble meme qu'ils ne devaient pas passer lrop longtemps
saos venir prendre de nouveaux ordres ; ils étaient punís
ou récompensés selon leurs mérites. 11 y a a ce sujet dans la
littérature populaire une anecdole tres curieuse. Satan tenait
un jour cour pléniere: il était assis sur un tróne éclatant et
chaque diablotin venait lui rendre compte de ses actions.
L'un arriva tout joyeux : il avait couru le monde, traversé les
mers, voyagé dans les airs sans discontinuer; finalement il
s'était abaissé sur la roer Rouge et ayant vu toute une flotte
voguer paisiblement, il avait appelé a son aide tous les vents,
avait suscité un épouvantable tourbillon et englouti toute la
flotte. 11 était fier de son coup et n'avait passé que quatorze
ou quinze jours pour perpétrer ce chef-d'reuvre. 11 s'attendait
a des remerciements et a des éloges. Grande fut sa surprise
lorsque Satan s'écria: « Eh quoi ! si peu d'ouvrage en tout

LE CHRISTIANIS:\IE CB~Z LES ANCl~:NS COPTES

65

ce tcmps l qu 'on lui applique trois cents coups de fouet et
qu'on le jette en prison. » Le pauvre diable eut heau dire et
heau faire, il ne put échapper au chAliment. Celui qui lui
succéda était aussi fier. 11 avait employé quarante jours a son
affaire ; mais il avait réussi a exciter des trouhles daos une
ville populeuse, les citoyens s'étaient livrés des combats fratricides et les deux tiers de la ville avaient été consomés par
un épouvantable incendie. A ce récil: « N'est-ce que cela?
s'écria Satan; quarante jours pour cette bagatelle l En prison
et trois cents coups de fouet. )&gt; Le troisieme avait une mine
modeste ; mais le feu de son regard indiquait un intime contentement. ll avait passé quarante ansa tenter un moine :
ses efforts avaient toujours été vains. Cependant il ne s'était
pas découragé, et la veille, le moine avait succombé et violé
la chasteté. A cette nouvelle, Salan, plein de joie, se leva de
son tróne, embrassa son fils, le combla d' éloges et d'honneurs,
le proposa en exemple a tous ses freres : « Les moines,
s'écria-t-il, voila nos ennemis. Faire pécher un seul d'entre
eux esl préférable a toute autre chose 1 » A vrai dire, les
bons moines avaient un peu de vanité, et il n'était pas aussi
difficile de leur faire commettre de gros crimes. D'un autre
coté, les démons avaient un peu de forfanterie et n'étaient
pas a l'abri de toute fanfaronnade. Un jour que Schnoudi
était assis, dans le désert, a la porte de la caverne ou il
se livrait a ses plus étonnantes morlifications, il vit venir a
lui le grand Satan en personne. Satan était grand causeur et
ne dédaignait pas d'entrer en conve1~sation avec ses ennemis
les plus acharnés. Il avait en général plus de tenue que les
moines, il ne disait pas d'injures grossieres et se contentait
de les recevoir comme chose a lui due. Ce jour-la, mis de
bonne humeur plus encore que de coutume par les invectives
de Schnoudi, il s'efforoa de prouver au terrible moine qu'il
disait toujours la vérité, quoiqu'on l'accusAt d'etre le mensonge personnifié et le pere du mensonge. Pour prouver; sa
véracilé, il offrit de faire un miracle et de séparer, par sa
seule parole, en deux parlies parfai lement égales, la pierre sur
5

�66

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

laquelle élait alors assis Schnoudi. Celui-ci accepta la gageure:
mais le pauvre Satan avait trop présumé de ses forces, il ne
fit qu'écorner la pierre. Schnoudi, au contraire, la partagea
en deux parties exactement semblables : ce ne fut qu'un jeu
pour luí, et Satan s'enfuit tout confus. D'ailleurs les rebuts
J).e l'irritaient guere, il n'avait jamais de rancune, quelque
mauvais traitement qu'on lui ait fait subir.
L'un des traits les plus plus curieux du type de Satán tel
que l' ont conou le~ Coptes, était le suivant: Salan était mortel,
il devait exister jusqu'a une certaine époque ; Dieu le luí
avait promis. Cette époque venue, il devait mourir. Quand il
était tombé entre les mains de moines fanatiques comme
Schnoudi, sa plus grande peur était qu'on le tmlt avant
l'époque fixée . 11 aimait la vie et il la trouvait sans doute
pleine de charmes. Unjour que Schnoudi était en conférence
avee, Jésus le Messie en personne, Satan passa pres d'eux
portant une couffe de paille toute neuve. Il avait sans doute
quelque méfait en vue, auquel la couffe devait servir, car il se
M.ta de la cacher derriere la montagne, du coté del' ouest. Mais
Schnoudi l'avait vu. Le moine s'élanoa sur lui, le saisit, l'entraina, l'attacha a un pieu et se mit en devoir de l'étrangler.
Satan 'é tait bleme de peur; il criait de toutes ses forces, la
montagne en tremblait. Jésus-Christ vint a son secours, il
ordonna a Schnoudi de ne pas le tuer, parce que son heure
n'était pas .venue. Schnoudi fut fort scandalisé; il ne comprenait pas cette pitié d'un Dieu pour Satan; il ne craignit
pas de demander a Jésus pourquoi cette miséricorde. JésusChrist condescendit alui expliquer sa conduite et Salan s' enfuit pendant l' explication, non pas toutefois sans que Schnoudi
le menaoat de l'exiler a Babylone de Chaldée, s'il osait
revenir. En de pareils momentst- Satan promettait tout ce
qu'on voulait; mais il se M.tait de manquer asa promesse.
D'ailleurs, s'il l'eut tenue, qu'auraient fait les moines? la
matiere leur eut manqué pour leurs contes et pour leurs
légendes.
JI était done vrai de dire que Salan était partout excepté

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

67

dans le lieu ou les chrétiens le placent d'habitude. On a vu
de plus qu'il ne ressemblait aucunement en Égypte a ce noir
tentateur, vetu de flammes, tenant une fourche a la main,
portant des cornes et affligé d'une queue. Ces attributs dont
nous l'avons orné sont le produit de l'imagination du moyen
a.ge: l'imagination égyptienne était réel~ement plus riante.
Elle s'exeroait d'ailleurs sur des sujets bien différents du
monde démoniaque : elle ne dédaignait meme pas de se
porter sur des créatures regardées ordinairement comme
inférieures a l'homme chez tous les peuples et qu'on est
étonné de rencontrer sur les autels en Égypte. Cette anomalie
vient de cet amour du merveilleux dont j'ai déja beaucoup
parlé et sur lequel il me faut encore revenir ici. Le voyant de,
l'Apocalypse raconte qu'il viten son ciel quatre animaux aux
pieds du tróne de l'Agneau, et vingt-quatre vieillards se prosternant dévant ce tróne et disant : &lt;( Amen, gloire, honneur
et bénédictiona. celui qui est assis sur le tróne et a l'Agneau.
Les Coptes prirent ces paroles a la lettre ; ils crurent que
véritablement il y avait dans le ciel les quatre animaux dont
les prophetes juifs avaient déja parlé et les vingt-quatre
vieillards que le voyant de Patmos avait décrits; ils le crurent
avec une telle fermeté qu'ils établirent dans leur année liturgique une fete spéciale en l'honneur des quatre animaux et
des ' vingt-quatre vieillards. Quel mal y avait-il a célébrer
pareille fete, a honorer des animaux? Leurs dieux n 'avaient-ils
pas été souvent représentés sous la forme d'animaux? Thoth
n' était-il pas ibiocéphale, Horus hiéracocéphale, Ammon
criocéphale? llathor n'était-elle pas représentée sous la forme
d'une vache et Hapi sous la forme d'un taureau? 11 n'est done
pas étonnant que les memes chrétiens quin' auraient pas reculé
devant les honneurs di vins a reudre a un beau tau reau, comme
le lémoigne la vie de Théodore, disciple chéri de Pachóme 1 ,
)&gt;

i) Cette vie dit expressément que Théodore, ayant vu un beau taureau
dans le troupeau du monastere, le fit tuer afin que les cénobites ne l'adorassent pas. Le taureau avait sans doute tous les signes des Apis ; mais quel
christianisme que cclui de_ces moincs si van tés !

�REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS
68
n'aient pas reculé davantage devant une féte en l'honneur des
quatre animaux que nous nommons symboliques et qu'ils
regardaient comme réels.
Mais il y a plus extraordinaire encore. Tous les voyageurs
qui sont allés en Égypte ont pu constater le plaisir que les
habitants modernes de la vallée du Nil ont a voir les danses et
les gambades d'un sin.ge qui fut toujours un ami pour eux; je
veux parler du cyn_océphale. On en rencontre a chaque instant, de toute taille et de toute dimension. On est toujours
sur de les voir entourés par la foule des qu'ils condescendent
a montrer leur savoir-faire. Les anciens Égyptiens, qui
trouvaient ce singe fort intelligent, l'avaient dressé a un
cerlain nombre d'usages domestiques dont il paratt s'etre
fort bien tiré. Parmi les symboles religieux, le cynocéphale était l'un des plus communs : les dieux a tete de
chien sont de la plus grande fréquence . On n'eut garde
d'oublier un animal aussi aimé quand le christianisme vint
s'implanter en Égypte , on en fit meme un collaborateur
des Apótres. Ce n'est pas une plaisanterie, le fait est réel.
Parmi les vies apocryphes et les prédications des Apótres,
il en est une ou l'on voit réellement un cynocépbale etre le
compagnon de saint Barthélemy et de saint André : il faisait
la terreur des habitants dans les villes ou se portaient les
d_eux apótres et se livrait parfois a de véritables orgies de
massacres. Je crois meme qu'il avait des instincts anthropophages. Quand les deux .Apotres eurent accompli leur
mission, ils firent réflexion que le cynocéphale qu'ils élevaient a la dignité humaine , leur avait été d'un grand
secours; qu'une créature qui avait convertí tant d'hommes
a la religion :chrétienne, ne devait pas elle-meme, fut-elle
un singe, rester privée des bienfaits de la nouvelle religion
et que par conséquent il fallait en faire un chrétien. D'apres
ce raisonnement, les deux Apótres baptiserentle cynocépbale
qui abandonna ses habitudes anciennes , vécut comme un
homme civilisé et comme un sainl. La sympathie des Coptes
le suivit apres sa mort ; on le mit sur les autels et le synaxare

LE CHRISTIANISME CHEZ LES A~CIENS COPTES

69

copte contient reellement un jour ou l'on fait la féte du saint
c ynocéphale . .
D~ quoi pourrait-on s'étonner apres cela? Cependant ce
sera1t une e~reur d? croire qu'apres un tel fait il n'y a plus,
comme on dit vulga1rement, qu'a tirer l'échelle. Le surnaturel
e_t le merveilleux ne s'étaient pas cantonnés dans l'imao'inahon des conteurs, i]s avaient envahi la vie ordinair;. En
Égypte tout le monde était magicien ou du moins se croyait
tel. On raconte fort gravement dans la vie de Macaire qu'une
femme, qui avait voulu demeurer fidele a son ~ari fut
changée enjument grAce aux sortileges d'un magicien ~avé
pa_r le_s~ducteur. II est vrai que la vertueuse femme ne p~- ,
ra~ssa1t ~ument_ qu'aux yeux de son mari et aux yeux de Maca1re qm romp1t le -c harme et imposa pénitence a la pauvre
métamorphosée. Ríen n'est plus commun que l'accusation de
magie: les magistrats romains l'avaient toujours a la bouche
contre les martyrs. II est vrai que ceux-ci leur jouaient toutes
sortes de bons tours et qu'avec eux la macristrature devenait
un emploi plus que pénible. Les martyrs le~ rendaient muets
aveug~es, sourds a volonté, ·paralytiques. Si un gouverneu;
prena1t une coupe remplie de vin, son bras restait suspendu
s~ns qu'i~ püt approcher la coupe de ses levres. Les maisons
s écroula1ent, les obélisques se mettaient en mouvement et
renversaient tout. Les martyrs eux-memes ne soufl'raient
ríen, il~ mou~aie~t et ressuscitaient aussitót. Saint Georges
ressusc1ta tro1s fo1s dans des circonstances toutes plus dróles
les unes que les autres : ce ne fut que la quatrieme mort qui
fu t la bonne. Quand les martyrs ne furent plus en cause
l'éla~ donné ne s'arr~ta pas. Comme on ne pouvait témoigne;
sa fo1 d~n~ les s~pplwes, on se suicidait pour souffrir et l'on
r~ssusc_1tait e~smte. 11 est fait mention dans les reuvres coptes
d un ~a.mt mome {un maniaque ayant la folie du suicide) qui
se smcida sep! fo1s et ressuscita sept fois pour prouver son
ª~?ur pour D1~u.Il se pendit, se laissamourir de faim, seprécipita duhaut d un rocher, s'enterra vivant et meme je crois
qu 'il voulut se faire manger par un crocodil~. Rien n'y faisait,

�REVUE DE L'HISTOIRE DES l\ELIGlONS
iO
cela va sans dire, et lout en se suicidant de la sorte, le moine
parvint a une sainteté éminente. 11 n'est pas le seul qui ail
agi de la meme fa&lt;¡on, mais il est le plus célebre. Si je ne
craignais d'employer une comparaison irrévérencieuse, je
comparerais volontiers !'ensemble des moines égyptiens a
une immense collection d'aliénés ou chacun aurait été affligé
d'une sorte de danse de Saint-Guy, et qui avait formé une
vaste danse macabre plus horrible que celle revée par le
moyen age, ou toutes les folies des superstitions humaines
s' étaient donné rendez-vous et se présentaient comme
l' expression la plus parfaite du plus bel hommage que l' on
püt rendre a la divinité.

lV
Si l'onne s'en tenait qu'au mobile de toutes les étrangetés
que je viens de signaler, rien assurément ne serait plus
noble; car le but de toutes ces folies était d'arriver au ciel.
Je sais bien qu'on a parlé de la folie de la croix; mais rien
dans les folies des moines égyptiens ne ressemblait moins
a ce que l'on entend par la folie de la croix dans le langage
des ascetes modernes. Le copte, moine ou la'ique, ne recherchait la souffrance que pour lui-meme, et non pour Dieu.
Son but n'était pas de s'immoler sur l'autel de l'amour; il
était beaucoup moins idéal et heaucoup plus égo'iste. Si le
moine se mortifiait, - et il faut le dire, il se mortifiait d'une
maniere qui nous épouvante encore a distance, - c'était.
pour acheter le ciel avec toutes ses félicités: il vendait a Die u
une partie des félicités terrestres, quelquefois toutes, a condition que Dieu le payat en félicités célestes. 11 n'y perdait
vraiment pas. Le copte a toujours été un marchand de race,
aussi délié que les Juifs 1 •
1) Encore aujourd'hui les Coptes sont de tres rusés marchands. Un proverbe dit a ce sujet : rusé camme un musulman du Maghreb, un Iuif de

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

71

Cette maniere de voir était d'ailleurs profondément égyptienne; je l'ai déja montré en parlant de la priere. Il me faut
ici entrer dans de plus grands détails, car le sujet prend des
proportions plus vastes.
Toute la religion de l'ancienne Égypte aboutissait ala doctrine de l'immortalité de l'ame. Quels que soient les points
obscurs de la religion égyptienne en général, et quelques
difficultés qu'on éprouve a en faire l'analyse, il y a un point
parfaitement certain, c'est que tout en Égypte ahoutissait a
la vie d' outre-tombe, dont la vie terrestre n'était que l'ombre
et le prélude. Les mythes sous lesquels les pretres et le
peuple voilaient cette doctrine peuvent etre plus ou moins ,
faciles a expliquer, plus ou moins obscurs : il faut toujours
en arriver a cette conclusion. L'Égyptien ne vivait que pour
se préparer a la mort : la mort était pour. lui le commencement de la véritable vie. Cette vie ne pouvait etre vécue par
le défunt qu'a la condition de conserver son etre intact: de
la tous les rites et toute l'importance de la momification le
.
'
soin que l'on prenait de se faire construire les magnifiques
tombeaux qui font encore notre admiration, et que l'on nommait des maisons d'éternité, ou. l'on vivait absolument comme
si l'on n'était pas mort, ou le mort se promenait dans ses
jardins, mangeait avec ses amis, allait a la peche, a la chasse,
passait un beau jour avec sa femme et ses enfants, etc. La
double condition de ce bonheur était d'avoir accompli tous
les rites des funérailles et d'avoir mené une vie innocente
sur terre. A peine l'Ame avait-elle quitté le corps, qu'elle se
dirigeait vers l'Amenti et disparaissait a l'Ouest par la fente
ou le soleil lui-meme commen&lt;¡ait sa course nocturne. Le
voyage était long i:it fatigant; il était parsemé de dangers et
d'épreuves: il fallait combattre des ennemis, des crocodiles,
des anes, des serpents, une infinité de monstres, savoir les
mots de passe pour traverser les endroits difficiles, enseRosette et un Copte du Sahid. On dit aussi qu'il faut trois Grecs pour rouler
un Juif et trois Juifs pour rouler un Copte.

�1

72

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

mencer des champs et produire des moissons. L'observation
de tous les rites des funérailles et sans doute la récitation de
certains chapilres du Livre des morts, appris par cceur, rendaient le défunt assuré de la victoire et lui faisaient faire un
bon voyage. Pour lui mieux assurer le succes, on mettait
dans la boite a momie un papyrus contenant les principaux
chapitres du rituel, quelquefois le rituel au complet, et Von
écrivait des chapitres entiers a l'extérieur comme a l'intérieur des boites elles-memes. Lamomie était couverte d'amulettes et de symboles sacrés qui écartaient tout danger.
Lorsque le mort avait surmonté victorieusement toutes les
épreuves auxquelles était soumis son voyage d'outre-tombe,
il arrivait dans la salle de la Double-Justice, ou l'on récompensait et punissait. La Anubis psychopompe venait le
prendre et le conduisait devant le tróne ou siégeait Osiris,
assisté de quarante-deux assesseurs. Au pied du tróne se
trouvait placée une balance : dans l'un des plateaux de la
balance on placait une statuette de la vérité, dans l'autre le
cceur du défunt. Celui-ci faisait alors ce que l' oñ nomme la
confession; mais e' était une confession négative ; au lieu
d'avouer se~ fautes, il se déclarait pur par trois fois et passanl
en revue les crimes les plus communs, il déclarait ne les
avoir pas commis. ll devait prendre soin de n'avancer que la
vérité, car le Dieu Thoth, le scribe du cycle des Dieux, se
tenait pres du plateau ou se trouvait le cceur, un rouleau
de papyrus a la main, sur lequel étaient écrites les actions
du défunt. Si la confession du mort était exacte, les deux
plateaux se faisaient équilibre, le mort était sauvé, il pouvait
a son gré prendre les formes qu'il trouvait luí etre avantageuses, il devenait élu. Compagnon de RA et admis en sa
barque en cette qualité, il parcourait les deux hémispheres
et vivait de la vie divine. Si au contraire le cceur était trouvé
trop léger, le défunt devenait d'abord la proie d'un monstre
qui se tenait pres de la balance et que l'on nommait la grande
dévorante; selon le &lt;legré de la culpabilité, il était puní de
supplices affreux dont il pouvait cependant obtenir la gra.ce

•

73
quand le feu l'avait assez purifié, ou il était décapité, jetó ·
dans des lacs de feu ou des génies le tourmentaient a qui
mieux mieux, jusqu'a ce que la seconde mort ou l'anéantissement, la plus terrible des punitions, arriva.t pour luí. C'était
la la destinée de l'Ame, ou pour mieux parler, de la partie la
moins corporelle de l'homme. Quant au corps, il reposait dans
sa syringe; mais il pouvait reprendre vie. A vrai dire, de
cette nouvelle vie il ne jouissait guere ; mais un autre· luimeme en gofttait les délices. En effet, selon la doctrine égyplienne, le corps était la partie la plus matérielle de l'homme,
celle qu' on était obligé d' embaumer et de momifier pour la
préserver de la corruption. Cette partie de l'homme restait
dans le tombeau. Elle avait toutefois un dédouQlement, partie
moins dense du composé humain, mais corporelle cependant
et en tout semblable a l'enveloppe charn'elle : on la nommait
ka, double 1 • Ce double ne pouvait exister s'il n'avait un support : e' est pourquoi on remp]issait le tombeau de statues ou
de représentations _du défunt, pour prévoir le cas ou la momie
se détériorerait ou meme serait détruite. Ce double, gra.ce a
certaines opérations magiques parfaitement entrées dans les
mceurs et lareligion, vivait dans le tombeau comme le défunt
avait fait pendant sa vie terrestre. II était lui-meme le support
de l'a.me ou ha que nous avons vue dans la salle du jugemenl:
il y avait meme une quatrieme partie de ce composé humain,
la plus ténue et la plus spirituelle, qu'on appelait le khu, et
dont jusqu'ici on n'a guere pu délerminer les attributions.
C' était l'Ame, le ba et peut-etre le khu qui participaient ala
vie divine et entraient dans la barque du soleil. Le sort de
l'homme ainsi fixé était éternel, sans que nous sachions
cependant si•les Égyptiens attachaient au mot d'éternité le
méme sens que nous.
Il était nécessaire de résumer l'antique dootrine, afin de
bien faire comprendre quelles étaient les idées des Coptes,
LÉ CilRISTlANISME CBEZ LES ANCIENS COPTES

!. ) L'honneur de cette découverte, qui étail en réalité tres difficile, revient
tout entier a M. Maspero.

�74

REVUE DE L 'msTOlRE DES RELIGIO:'i'S
LE CHRlSTIA;";ISllE CHEZ LES ANCIENS COPT.ES

c'est-a-dire des Égyptiens chrétiens. Ces idées, il nous esl
facile de les connattre, car la vie ultra-terrestre était, pour les
Coptes comme pour leurs ancetres, la seule r~iso~ d' etre .~e
la vie terrestre et des souffrances ou des pnvahons qu ils
enduraient. En conséquence, loin de chercher a cacher
quelles étaient leurs espérances et leurs croyances, ils ont
cherché toutes les occasions de les manifester avec un luxe de
détails qui défie l'analyse. Il n'est pas un seul moine lant soit
peu hors del' ordinaire qui, comme dans l' Odyssée ou l'Énéi~e,
n'ait opéré, de son vivant, sa descente aux enfers: Or, lorn
d'agir comme les ressuscités qui n'ont jamais pu fa1re la description de ce qui s' était passé pour eux entre leur mo~t et
leur résurrection, les moines étaient loquaces et n'ava1ent
ri en de plus pressé que de raconter a leur~ confreres c_e
qu'ils avaient vu dans leur voyage souterram. Schnoud1,
Pachóme, un grand nombre d'autres opérerent leur descente
aux enfers. 11 était peut-etre encore plus facile de monter au
ciel et d'écouter les concerts angéliques. Cette facilité n'est
peut-etre pas un moyen bien sür de nous convaincre de la
réalité de toute cette fantasmagorie; mais certainement c'est
un tres bon moyen de nous renseigner sur l'idée que les
Coptes, moines ou autres, se faisaient de cette autre vie que
l'homme a toujours cherché a connattre.
Quand un homme était sur le point d'entreprendre le grand
voyage et de passer de cette vie dans l'autre, du haut du ciel
des anges descendaient ou montaient du fond des enfers vers
le lit ou le malade agonisait. Si le moribond avait mené une
vie vertueuse, les anges qui venaient alui, sachant qu'il pouvait aspirer au bonheur du ciel, descendaient du paradis au
nombre de trois, dont l'un se mettait a sa tete, un autre a ses
pieds. 11s tenaienl a la main un vetement de gloire dont ils
revetaient l'AI:Qie qui sortait du corps au moment ou la vie
cessait. Cette Ame étail exactement semblable au corps ; elle
était meme corporelle; on l'habillait, puis l'un des anges la
prenait par la tete, l'autre par les pieds, et on l'emportait
ainsi vers le ciel, pendant que le troisieme ouvrait la marche

75

en chantant des hymnes d'actions de gro.ces. Personne, pas
meme Pachóme, ne pouvait comprendre ces hymnes chant~es
dans unfl langue inconnue dont un seul mot s'entenda1l :
alleluia 1 ! Mais les favorisés entendaient distinctemenl les
chants et c'était chose tres ordinaire a Pachóme et a son disciple Théodore. Si, au contraire, le moribond avait mal vécu
et était prédestiné a la damnation, du fond des enfers montaient deux anges tourmenteurs, appelés aussi anges sans
pitié, qui prenaienl place a la tete et au pied_ du _mourant: Le
premier, pendant que le malheureux malade hvra1t sa dermere
lutte contre la mort, lui mettait a la bouche un gros hameQon
avec lequel il retirait une ilme noire qui était aussilot attac~ée
sur un cheval-esprit (qu'on me pardonne cene express1on
copte). Ces psychopompes d'un nouveau genre, dans les
deux cas, accompagnaient l'Ame vers le tribunal du juge souverain. Le voyage était pénible : on devait échapper a une
foule de dangers, éviter les ruses de l'ennemi, résister aux
puissances démoniaques. Quelquefois pendant le voyage, une
puissance, a. face de chacal (Anubis), se présentait pour enlever
le mort : il fallait alors que les apótres, les anges ou les
saints vinssent au secours du malheureux ; la puissance
résistait, mais elle cédait quand on lui montrait le jugement
de Dieu écrit sur un livre. C'est notamment ce qui arriva (en
songe) a l'eunuque Sisinnius, comme il est raconté dans un
sermon attribué a saint Cyrille. Lorsqu'on arrivait pres du
tribunal redoutable, il fallait traverser un grand lac de feu;
c'était l'épreuve la plus redoutable, on pouvait y rester, y
etre dévoré par des monstres sans nombre. Quand les moines
parlaient, a l'heure de la mort, des dangers d'outre-tombe,
c'est au sujet de ce lac de feu qu'ils manifestaient la plus
o-rande frayeur. On le passait cependant, quoiqu'a grand';eine, et l'on se présentait devant le tribunal ou JésusChrist siégeait entouré de ses apotres, comme assesseurs, et
1.) Cela signifie que l'hymne était en hébreu. Il y a contradiction, mais
cela importait peu aux Coptes .

..

�76

1

I\EVUE O.E L HISTOIRE DES I\ELIGIONS

plus tard de Schnoudi auquel avait élé promis le qualorzieme
1
siege • Un ange, armé d'un grand livre, montrait au nouveau
venu, les actions de sa vie enregistrées heure par heure;
c'était d'apres ce livre que l'Ame était jugée, glorifiée ou
condamnée.
Si le jugement était favorable, les anges célestes dont la
dignité répondait aux mérites de l'Ame jugée, entrainaient
joyeusement celle-ci vers le nord et lui faisaient embrasser
d'un coup d'reil la création tout entiere et les épouvantables
tourments auxquels elle venait d'échapper. Puis on la faisait
avancer encore plus vers le nord et l'on arrivait a la Jérusalem céleste et l'on s'arrétait devant la porte de la Vie.
L'Ame, avec le secours des anges ses conducteurs, devail
réciter les paroles de passe et dire : « Ouvrez-vous, portes
éternelles, ouvrez-vous, et le roi de gloire fera son entrée. »
Les auges qui veillaient a la porte répondaient : « Quel est ce
roi de gloire?» L'Ame ajoutait; « Le Seigneur fort et puissant, le Seigneur puissant dans les combats, le Seigneur des
vertus, voila le roi de gloire ~. » Les portes s'ouvraient alors
et en entrant l'Ame devait encore dire : (&lt; Voici la porte du
ciel; c'est par elle que les justes feront leur entrée 3 .» Alors
toujours en raison de la dignité et des mérites du nouvel
arrivant, les saints déja parvenus au bonheur paradisiaque
se levaient pour aller au devant de leur compagnon dans le
bonheur éternel. Si l'Ame était de grand mérite, on allait au
devant d'elle jusqu'a la porte de la vie; si elle n'avait qu'un
mérite moyen, on se contentait d'aller jusqu'a moitié chemin;
si le mérite était tout a fait ordinaire, les saints du paradis
attendaient l'Ame dans leurs habitations et se contentaient de
la saluer avec indifférence. Ce qui se passait sur la terre, lors1) Saint Paul occupait le treiziéme : quoiqu'on dise les douze apólres, c'est
les lreize qu'on devrait dire, el Schnoudi, par la grace du Messie lui-méme,
s'était accordé la quatorzieme place.
2) Psaume XXIV, v. 8-10.
3) Psaume CXVIII, 20.

LE CHRISTIANIS31E CHEZ LES ANCIENS COPTES

77

qu'on recevait des visiteurs, se reproduisait identiquement au
ciel. Apres avoirindiqué a l'Ame l'habilation qui serait désormais la sienne, les anges se meltaient en devoir de la présenter au Seigneur Jésus le Messie I qui l'admeltait au supr~me
bonheur de voir son humanité divine et lui adressait quelques
paroles de bienvenue. Si l'Ame était celle d'un moine, c'était
son pere spirituel qui la présentait a Jésus-Christ. Quand le
pere spirituel n'était pas mort, on lui ~onn_ait un remp~a¡;ant;
pour les cénobites de Pachóme, e éta1t samt Paul qm remplissait cet office, en attendant la mort du ~ondateur du cénobitisme. L'entrée ainsi faite, l'Ame était hbre d'entrer dans
son repos et de commencer sa vie céleste.
.
La vie qu'on menait dans le paradis était de !oqt po1?t semblable a celle qu'on avait menée sur la terre, c est-a-d1re que
les Coptes, n'imaginant pas de bonheur plus grand que de
mener au ciel la vie qu'ils avaient menée sur terre, a la
condition qu'elle f0t exempte de toutes le~ vicissitude~. terrestres, la dépeignaient d'apres leurs gross1eres convo1bses.
Chacun y habitait sa cellule ou sa mais?n, comme su~ la
terre. On y vivait avec ses amis; les momes y ret~ouva1~nt
leur monastere, les la1ques leurs familles; on pouvait se fa1re
des invilations et on usait de la permission. Dans un pays
br0lé par des chaleurs torrides, la fratcheur des ~mb~ages
et des sources a toujours été regardée comme un bien m_estimable; les jardins nommés du mot persan firdous (par~d1s),
étaient le nec plus ultra du luxe anciennemen_t co~me ~~JOUrd'hui; le paradis chrétien était vraiment un Jard_m _délic1_eux;
il était planté d'arbres parmi lesquels on_ d1stmgua1t de
magnifiques pommiers, sans doule en souvemr de la pomme
d'Eve. On pouvait se promener, s'asseoir a l'ombr~ de ces
arbres, manger de leurs fruits. Des sources merve1lleuses,
1

i) Jésus-Christ était ainsi a la fois au ciel et aux enfers sur un tribunal :
ce lle bilocation était..peu importante. D'ailleurs les légendes ne concordent pas
loujours. Cetle discordance ne saurait infirmer les preuves nombreuses que
j'apporle.

�REVUE DE L'HISTOIBE DES RELIGIONS
78
dont les quatre fleuves paradisiaques n'élaient qu'une pale
image, arrosaient le jardin et ses arbres; elles répandaienl
une délicieuse fratcheur que venaient encore augmenter ces
souffles du nord si ardemment désirés par les anciens habitants de l'Égypte. A l'ombre de ces arbres, a la fratcheur de
ces sources, au bruit murmuranl des ruisseaux ou des jets
d' eau retombant en légeres cascades, la vie était douce ; la
terre ne devait évidemment pas laisser deregrets, puisqu'on
en retrouvait tous les bonheurs centuplés. D'ailleurs, si l'ou
conservail encore quelque souvenir des humains condamnés
a la vie terrestre, si l'on s'inquiétait de leur sort, on pouvait
en avoir des nouvelles et etre en rapports fréquents avec eux.
L'entrée du paradis n'était pas ínterdite aux humaíns qui
n'avaient pas satisfait aux épreuves de la vie et du voyage :
on pouvaitmeme facilement faíre le voyage céleste. Schnoudi,
en compagnie de l'un de ses amis qui parut un jour l'avoir
oublié, allait au paradis le samedi, afin d'y entendre chanter
l'Apocalypse. Un moine des plus simples avait pris la douce
habitude d'y aller toutes les semaines: sous prétexte d'aller
visiter l'un de ses amis dans un monastere voisin, il se mettait en route le vendredi et passait le samedi et le dimanche
en compagnie des anges. 11 n' était pas toujours facile d 'entrer, mais en se faufilant parmi les nombreux arrivants, on
pouvail passer sans etre aperou. Comme le double avait la
parfaite ressemblance du corps, on ne courait pas grand
risque d' etre reconnu, l'éclat des habits seul différait; mais
les moínes n'étaient pas séveres sur l'article, et avec un peu
de propreté, l'on passait. Notre bon moine y emmena un
jour son ami; mais ils s'y oublierent dans leur bonheur el
une semaine passa sans qu'ils s' en fussent aperous. 11 n'y
avait rien d'étonnant a cela; dans la cité céleste, ils retrouvaient les memes habitudes que dans leur monast~re: les
moines bienheureux priaíent, chantaíent, lisaient l'Écriture
aux memes heures dujour et de la nuit; ríen n'était changé.
Ils pouvaient meme goftter aux fruils des arbres. Un jour,
Schnoudi, dans un des moments d'amertume dont sa vie ne

LE CHRISTIANISME CllEZ LKS ANCIE~S COPTES

79

fut pas exempte, maladc et ne sachant que manger, eut
envie d'une pomme. La saison n'était pas favorable. On le luí
dit. Mais l'un des moínes, celuí qui avait été chargé de la
garde des bestiaux, avait entendu la demande de son pere et
avait résolu de luí donner ce qu'il désirait. Comme il n'y
avait pas de pommes sur la terre, il se dit qu'il en trouverait
au ciel. Rendu dans son champ avec ses bestiaux, il adressa
une fervente priere a Dieu. Aussitót l'ange du Seigneur le
prit et le mena au ciel devant un magnifique pommier couvert
de fruits superbes, il lui dit d'en prendre ce qu'il voudrait
pour son pere. Le moine ne se fü pas príer, fit sa provision
et se ha.ta de redescendre sur terre pour aller porter le bíenheureux fruit a son pere. Schnoudi guérit de S{!ite, il serna
l'un des pépins et soudain un arbre crut et se couvrit de
fruits. Tous les freres en mangerent; tellement merveilleuse
était sa vertu qu'il suffisait d'en avoir mangé pour ne plus
etre exposé aux ophtalmies. Dans un pays ou l'on esl
continuellement exposé a cette maladie : un tel arbre eftt
été bien précieux; mais le ciel n'avait fait que le preter
a la terre et le pommier remonta un jour de lui-meme
au lieu dont il était descendu. Cependant quel que fftt le
sort privilégié des mortels, le paradis n'offrait pas toujours
des jouissances pures aux bienheureux. Certains moines
étaient consignés a la porte , attachés a un arbre, et
éprouvaient ainsi en quelque sorte le supplice que la Grece
a personnifié en Tantale. Pour les heureux saos mélange,
il y avait encore d'autres plaisirs : si l'on était en faveur
pres du chef de toutes les milices célestes , du stratélate
Michel , on pouvait etre admis a monter dans sa barque
aérienne et l'accompagner dans se~ navigations célestes ou
infernales. Voila, certes, un étrange paradis; mais que faisait
Dieu dans ce jardín de délices? Dieu, on ne pensait guere
a luí, on l'avait relégué derriere un voile sur son tróne
entouré des quatre archanges. La, il vivait dans sa gloire,
humait les parfums de la priere et de l' encens : c' était son
lot. Les élus vivaient a leur guise et s'en trouvaient fort

�80

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

bien; car Dieu étail un bon pere qui laissait toule latitude a
ses enfanls.
Entre ce paradis a la mode égyptienne et la syringe ou le
double retrouvait tous les plaisirs de sa vie, se promenail
daos ses jardins, se reposait a l'ombre de ses arbres et a la
fraícheur de ses bassins, pourvu qu'on eú.t pris soin de figurer
le tout sur les parois de la tombe, je ne vois pas grande différence. Le double avait aussi ses festins, ou l'on exécutait
les chants les plus doux et les danses les plus gracieuses. Les
chrétiens avaient tout conservé et avaient mélangé ensemble
la vie du double et celle du ba ou du khou pour en faire un
seul bonheur enivrant. ll serait difficile de nier cette ressemblance des deux paradi::. Nous allons retrouver la meme identité dans le Tarlare ou Amenti.
Tout d'abord, les Coples n'avaienl éprouvé d'aucune fa9on
le besoin de donner a l'enfer chrélien un autre nom qu'a la
région souterraine et ténébreuse que leurs peres avaient
nommée Amenti: preuve évidente qu'il n'y avait pas grande
différence. En outre, cette Amenti des Coptes était, comme
celle de leurs peres, divisée en un certain nombre de régions
et s'étendait dans la direction du sud-ouest. Elle était remplie
de fleuves, de ruisseaux, de canaux, de marais et de fossés de
feu, peuplée de serpents, de vers énormes, de dragons a sept
teles. Dans les fleuves, canaux, marais et fossés, onjetait les
ames et on les faisait enfoncer jusqu'a ce que leurs tétes
eussent disparu. Évidemment encore ici, il ne saurait s'agir
d'Arries telles que nous l'entendons, mais du double qu'on
avait attaché sur un cheval-esprit, c'est-a-dire sur le double
d'un cheval. Selon le cas, chaque damné avait un compartiment séparé, ou l'on réunissait ensemble plusieurs damnés.
Les malheureux ne pouvaient se plaindre ou parler, car il
aurait fallu ouvrir la bouche et ils auraient absorbé des
flammes. Ils se contentaient de gémir sourdement. Pres de
chaque compartiment se lrouvaient d'innombrables anges
sans pitié, génies chargés de lourmenter les damnés et s'acquittant de leur mission avec une joie féroce. Ces génies ne

LE CBRlSTIANISME CITEZ LES ANClENS COPTES

81

ressemblaienl en ríen aux démons : c'étaient de véritables
ano-es au meme titre que les séraphins, n'ayant d'autre destin~tion et d'autre désir que de glorifier Dieu en punissant
les damnés. Armés de lances ou de longs fouets, ils per9aient
ou fouettaient les ámes des que l'une d'elles venait a lever sa
tete hors de la fosse de feu pour respirer un moment. Afin
de les mieux tenir en respect, on passait en la bouche de
chacune d'elles un mors de fer. Les Anges sans pitié s'cxcitaienl tour a tour a faire souffrir les suppliciés. Rien n'égalait
le plaisir qu'ils avaienl a montrer aux moines, leurs visiteur~,
les raretés et les curiosités de leur enfer. La chose allai l
meme si loin et était tellement en dehors de tout ce que pouvait imaginer un homme, que Pachóme s'en étonna et ne put
s'empecber d'en faire la réflexion. Selon les cri~es, le~ supplices étaient plus ou moins cruels, et cbaque vice ava1t son
quarlier séparé. Les enfants qui avaient abusé de_leur cor~s
avant que leurs parents ne les eussent mariés ét~rnnt réu?1s
dans une forteresse carrée et monolithe ou ils éta1ent cha.hés
en conséquence. A cerlaines époques, on variait les supplices;
mais le nouveau était toujours plus douloureux que le précédent. L'endroit le plus terrible était un précipice sa~s fond,
car en deux jours de marche on eú.t a peine pu en v01r la fin•
La grouillaient pele-mele les Ames et les monstres les plus
hideux · les premieres servaient de palure aux seconds.
Cepend~nt, comme dans le Tartare grec, au _jour o~ Orph~e
fit entendre les sons merveilleux de sa lyre, 11 y ava1t pa_rfo1s
relAche o-énérale dans l'Amenti et, comme les Eumémdes,
les Ang;s sans pitié oubliaient de se servi_r de l~urs fouets.
Tous les supplices cessaient. Cette ces~ahon éta1t me~e un
fait normal et avait lieu cbaque semame, le samedi et ~e
dimanche, de meme que tous les jours de grand~ fete; ma1s
apres ce re pos, l'Amenti reprenait vie et les supphces recommern;aient plus douloureux.
Pour la plupart des damnés, l'enfer devait e~re ,un séjour
sans fin ; mais celle éternilé des peines so~ffra1t d as~ez fréquentes exceptions. Le Seigneur le Messie, a l! priere de

�82

REVt;E DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

servileurs aussi dévoués et fcrvents que Schnoudi, M~caire
et Pisentius, l'éveque de Keft, faisait grace,_ meme a des
pai:ens. Schnoudi, nous l'avons vu, était condmt en enfer par
Jésus-Christ lui-meme, et nous ne devons pa5 no~s éton~er
qu'a sa requete le llessie ait fait grace a un ouvrier verr1~r
morl pres d'Akhmim ou Panopolis, vers le temps ou ~vait
lieu la fuite en Égypte. Au jour de sa fete, l_'archange M1chel
montait sur sa barque aérienne, descenda1t aux enfers, et,
par trois fois, il trempait son aile dans _les profonºd eurs de ce
Tartare dont il fallait plus de deux JOurs de marche pour
atteind;e le fond; achaque fois, il la retirait_chargée_d'une
multilude d'ames chrétiennes ou non, qu'1I sauvalt ~es
flammes del' enfer, car Dieu lui avait assuré cette prér~gahve
en récompense de sa brillante conduite dans la rébelhon de
Salan et de ses Anges. Moyennant une rétribution graduée,
Schnoudi se faisait fort de tirer de l'enfer !es parent~ de
ceux qui lui offraient de l'argent pour son ég!1se. Un 1:11ome,
se trouvant un jour dans un tombeau rempb de mofill?S des
temps les plus reculés, trouva le moren _de le_s_ ressusciter et
de leur demander leur histoire. S01t d1spos1t~on naturel!e,
soit effet des moyens puissanls qu'on em~loya1t, les mo~me_s
n'ont jamais refusé de satisfaire au _dé_s1r de c~ux qm les
interrogeaienl. Celles-ci raconterent s1 bien leur v1~ terrestre
el leurs souffrances infernales que le c°:ur du mome en _ful
to ché. II ne savait comment leur tém01gner sa compass1on
et~es délivrer de leurs tourments, lorsque soudain une idée
brillante lui traversa le cerveau. Sans plus tarder, il baptisa
toules les momies qui, par l'effet nécessaire du baptem~,
furent transporlées de l'enfer au ciel, des tourmenls a la féhcité. Je crois qu'on ne peut rien trouver de plus fort ~ue ce
fait pour prouver que dans la pensée des Coptcs, 1 enfer
ouvait ne pas etre éternel. Le christianisme catholique
!nseigne, au contraire, que l'Ame co?damn~e a l'enfer n'en
saurait plus sortir: pour les Ames qm, ~ans etre assez pures
pour etre admises sans tarder dans le ciel, ne sont pas assez
coupables cependant pour elre p.récipitées dans l' enfer, le

LE CHRISTIA~IS)IE CIIEZ LES ANCIENS COPTES

83

christianisme a créé le purgatoire. Les Coptes n'ont pas
connu le milieu, du moins ils n'en font jamais mention; ils
n'ont pas de mot pour le désigner. Ils s'en sont tenus a la
vieille doctrine égyplienne qui admettait une sorte de purification, si les textes qu'on interprete en ce sens ont été bien
expliqués.
Pour résumer les idées et les faits de ce paragraphe, il est
évidenl qu'il y a dans les idées que je viens d1exposer un développement ultérieur des antiques idées de l'Égypte, développement qui s'est produit sous l'action pénétrante du chrislianisme; mais le fond est identique. En lisant dans la vie de
Pachóme la description des supplices infernaux, on croirait
lire la description des tombeaux de Séti ¡ er ou de Ramesses V,
avec leurs interminables serpents et leurs lacs de feu ousont
plongés les damnés dont on ne voit que la tete. Les Anges
sans pitié ne sont autres que les génies égyptiens; ils ont les
memes insignes, la lance et le fouet de flammes. Le juge supreme est le meme, qu'il s'appelle Osiris ou Jésus le Messie ;
les anges psychopompes remplacent Anubis, et ceux qui
apportent le livre fatidique ne sont que des dédoublements
de Thoth. Mais ce qu'il y a de plus remarquable a mon sens
dans cette concordance d'idées, c'est ce qui se rapporte a
l'Ame. L'Ame a la figure du corps, elle a des pieds, des
mains, une tete; en un mot elle est un corps; on la brüle d'un
fcu réel, et non pas du feu mystérieux de l' enfer chrétien qui
ne peut etre qu'un feu symbolique. Au moins jusqu'a la résurrection des corps, on l'attache a des arbres avec des
cordes solides, et non pas le moins du monde avec des liens
fantastiques; en uu mot, la description qu'on enfait est celle
du corps. Et cependant il ne peul s'agir du corps, car le corps
a élé transporté a la montagne occidentale au milieu des
gémissements, des chants funebres et des nénies, comme
sous les Pharaons, s'y est décomposé et attend le grand jour
de la résurreclion générale. II ne peut non plus s'agir d'un
principe immatériel. De quoi s'agit-il done? Je le répete, a
mon avis, les Coptes avaient conservé sur l'Ame humaine la

�LE CHRISTIANISME CBEZ LES ANCIENS COPTES
REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS
84
théorie que M. Maspéro a si bien mise en lumiere; ils croyaien t
au double : dáns les anciennes tombes, le double vivait,
recevait ses amis, revivait sa premiere vie, malgré l'immobilité apparente du cadavre momifié ; d'apres les croyances
dites chrétiennes des nouveaux Égyptiens, le double menait
au ciel la vie meme qu'il avait menée sur la terre ou était puni
daos l'Amenti des supplices qu'il avait mérités pendant sa
premiere vie, celle qu'il avait passée sur terre. ~l est assez
curieux de rencontrer dans les ceuvres chrébennes des
Coptes la confirmation de la découverte faite par M. Maspéro 1 ; mais cette confirmation est réelle, et, abien examiner
le fond des choses, elle est moins surprenante qu'elle peut le
paraitre de prime abord. Elle paraitra meme toute naturelle, je l'espere, a ceux qui auront suivi le développement
des idées religieuses et chrétiennes en Égypte, tel que je viens
de l'exposer.
Dans la description de ces croyances coptes sur l'enfer et
le ciel, comme sur les autres points que j'ai traités, je n'ai
ríen inventé, rien ajouté et rien retranché; je n'ai fait que
traduire les récits que nous ont transmis les principaux intéressés, les Coptes eux-memes. Pour l'enfer et le paradis,
j'ai suivi Pachóme, car ce saint homme monta une fois ~u
ciel et descendit au moins deux fois en enfer pendant sa v1e
terrestre. Du reste, il s'en cacha si peu qu'il fut condamné a
mort par les éveques de la Haute-Égypte, réunis en concile a
Esneh'. Je ne pouvais done avoir de meilleurs guides, et pour
savoir ce que Pachóme, les moines et les Coptes croyaie~t, je

1) Cetle théorie a été développée tout au long dans une Conférence faite a
la Sorbonne par M. Maspéro et publiée ensuite dans la Revue philosophique.
2) Je dois encore rassurer mes lecteurs : Pachome r~~ut si~plement q~elques coups de matraque et fut enlevé par de~x mo1~es v1goureux ~m le
firent sortir a la dérobée de l'église dont on ava1t ferme les portes. Lom de
nier ce dont on l'accusait, il fit une simple distinction : on lui reprochait
d'avoir dit qu'il était alié au ciel, il niait cetle parole ; il avait simplement
dit qu'il avait été conduit au ciel. La différence lui semblait énorme ! elle
était en effet assez grande pour ses contemporains, si on les juge d'apres
leurs idées ; or Pachóme ne pouvait résister a un ordre venu des cieux.

80

ne pouvais mieux faire que d'interroger les Coptes, les moines
et Pachóme, et de rapporter fidelement leurs paroles. C'est
ce que j'ai fait sans arriere-pensée.
Et. maintenant, que résulte-t-il de cette exposition un peu
longue peut-etre, mais en laquelle cependant ont été omis
. quantité de faits et de croyances secondaires? La religion des
Coptes était-elle le christianisme tel que nous le connaissons
par les monuments des premiers siecles de l'ere chrétienne,
par les ouvrages des Peres de l'Église d'Orient ou simplement
des docteurs de l'Église d'Alexandrie? Était-elle la pure religio'n de l'antique Égypte telle que nous l'ont révélée les papyrus, les monuments lapidaires et les explicatious des égyptologues ? 11 serait également téméraire de répondre
affirmativement a l'une comme al'autre question. Ce qu'il y a
de certain, c'est que les croyances populaires des Coptes,
moines ou laiques, étaient une sorte de produit batard de l'ancienne religion égyptienne et du christianisme. Les éléments
. purementégyptiens y dominent,comme ilm'aétépossiblede le
démontrer. Évidemment entre l'Égypte chrétienne telle que le
la dépeignent les histoires, et l'Égypte chrétienne telle qu'elle
ressort de cette étude, au point de vue des croyances, il y a
une énorme distance. On ne saurait cependant en accuser
trop vivement les historiens qui n'avaient a leur disposition
que les sources grecques et latines. Cependant, en face des
prodiges et des monstruosités qu'ils rencontraient, ils auraient
pu réserver leur jugement. Les véritables coupables sont les
abréviateurs grecs ou latins qui ont induit le monde occidental en erreur. On peut réclamer, il est vrai, en leur faveur
certaines circonstances atténuantes : ils avaient peu ou point
de jugement ; les choses les plus extraordinaires étaient les
plus favorablement accueillies par eux et ils n'ont jamais
soupt¡onné le vrai caractere du peuple égyptien. 11 en est tout
autrement d'un homme qui avait certainement un esprit peu
ordinaire et meme des prétentions a la critique, mais que
son caractere violent et son imagination malade ont entratné

�86

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

dans une suite d'erreurs que la plus grande partie des chrétiens partagent encore aujourd'hui : je veux parler de saint
Jéróme. C'est a lui surtout que remonte la responsabilité de
cette duperie universelle, ainsi qu'a quelques autres, notamment a Rufin. Saint Jéróme ne trouvait pas de mots assez
éloquents pour défendre la vie angélique de ces moines ;
c'était, d'apres lui, le paradis sur terre que ces réunions de
moines, que ces déserts peuplés d'ascetes qui n'avaient de
l 'homme que l'apparence corporelle. 11 a peut-étre cru ce qu'il
disait ; cependant il n'hésitait pas a traiter ces memes moines
d'hérétiques et de démoniaques lorsqu'il s'agissait de ces
puériles controverses religieuses du 1v• siecle, surtout de
l' origénisme. On est en droit de réclamer de lui un peu plus
de critique et de jugement que des autres auteurs de son
époque, car il prétendait décrire des réalités. Or, la vérité
est tout autre qu'il ne l'a dépeinte. Saint Jéróme a obtenu
ainsi des succes littéraires, il n'a mérité aucune confiance de
la part de !'historien.
Ces réflexions expliquent en grande partie la différence qui
existe entre la réalité et l'histoire officielle. Cette histoire
officielle esta refaire. La conclusion que je tire serait encore
plus évidente si j'avais eu aparler des moours de ces célebres
moines. J'ai voulu m'en tenir ici aux seules idées dogmatiques : j'ai traité ailleurs et je traiterai encore, quand l' occasion s'en présentera, de la vie morale des cénobites et des
anachoretes égyptiens. Si le christianisme n'avait ríen de
mieux a présenter a l'admiration humaine que ces religienx
de l'Égypte, il aurait vraiment peu de chance d'obtenir la
premiere place qu'il revendique dans l' élévation progressi ve
de l'humanité par la morale religieuse. Heureusement pour
la religion chrétienne, elle a d'autres vertus que les vertus
égyptiennes. Quoi qu'il en soit d'ailleurs de cette question, on
a pu voir combien les croyances que j'ai exposées ont eu d'influence sur les dogmes actuels. Cette influence n'a pas toujours peut-etre produit des effets purs de tout alliage superstitieux ; mais quelle est la religion dont on ne puisse en dire

LE CHRISTIANISME CHEZ LES ANCIENS COPTES

87

autant? Plus l 'homme avancera dans le temps et dans la connaissance de son histoire intime et de sa genese: plus ses pensé es s'épureront, plus il se délivrera des superstitions que lui
ont léguées les siecles passés et son origine peu brillante.
Le progres n'a pas lieu en un seul jour : il est le fruit
presque toujours latent d'une foule de causes qui agissent de
concert; on ne l'aperi;oit que lorsqu'il a eu lieu. Ríen ne
peul mieux servir au progres général de l'humanité que la
connaissance la plus exacte possible du développement de ses
croyances religieuses. A ce point de vue, j'espere que la présente étude ne sera pas inutile : démasquer l'erreur, c'est
proclamer la vérité.
E. AMÉLl~EAU.

�LES HÉTÉENS

LES HÉTÉENS
UN NOUVE!U PROBLEIE DE L'HISTOIRE D'ORIENT

Histoire de l'art dans l'antiquité, par G. Perrot et Ch. Chipiez, tome IV.
Livre VI•, Les Hétéens. Paris, i886. - The Empire ofthe Hittites,
by W. Wright, with decipherment of hittite inscriptions, by Prof.
A. H. Sayce. Second édition. London, 1886.

Les queslions orientales sont fort a l'ordre du jour; dans certains
pays comme l'Italie et l'Espagne, en &lt;lehors d'un cercle tres restreint, on ignore jusqu'a leur existence méme. En France, il y a
une nuance ; si, par exemple, les grandes découvertes de l'Egyptologie et de l'Assyriologie ont trouvé un accueil sympathique, l'hommage s'adresse aux savants plutót qu'a la science. En effet, la résurrection des vieux empires des bords du Nil et de l'Eupbrate ne
semble pas faite pour toucber nos conte~porains. On s'accommodait fort bien des légendes accréditées ou des lambeaux de vérité
conservés dans les auteurs grecs et quelques chapitres des livres
bistoriques de l'Ancien Testament. Peu importe qu'une commission
composée d'hommes compétents recherche les traces de la servitude des Hébreux sur la terre d'Égypte ou bien que les savants
trouvent d'étonnantes confirmations de l'Écriture dans les textes
assyriens? Cette érudition semble superflue; une question traitée
au point de vue abstrait de la science pure ou de l'exégese biblique
laisse le grand public parfaitement indifférent.
11 n'en est pas ainsi dans les pays protestants. Tout ce qui concerne la Bible offre un intérét considérable ; il en résulte pour les
études orientales une publicité tres étendue. Des découvertes
récentes ont sollicité l'attention d'une maniere spéciale, a cause
des liens intimes qui rattachent ces données nouvelles a plusieurs
passages des Livres saints. Il ne s'agit rien moins que de l'étonnante

..

89

apparition d'un empire oublié qui est venu tout a coup réclamer sa
place dans l'histoire. A cóté des civilisations connues qui ont partagé
le monde antique, échappant aux narrateurs officiels, tels que
Hérodote ou Ctésias, une vaste confédération aurait existé depuis
les bords de l'Euxin jusqu'a la mer Ég~e, sans laisser d'autres traces
que celles qu'on retrouve dans des textes encore indéchiffrés pour la
plupart et quelques sculptures répandues en Syrie etenAsie-Mineure.
Cette confédération aurait été toute-puissante avant l'apogée de la
domination assyrienne. Les découvertes du Docteur Schliemann a
Troie et les monuments épars en Asie-Mineure jusque dans le voisinage de Smyrne prouvent l'étendue de cet empire au nord, tandis
que, au sud, son existence semblerait s'étre affirmée avant l'Exode
des Hébreux. De plus, si l'on adoptait certaines théories de Mariette
sur l'origine d'une des dynasties des Hycksos, on ve.rrait encore
jusqu'en Égypte des traces de cetle prépondérance.
Le livre de M. Wright intitulé : The Empire of the Hittites contient l'historique de la découverte des inscriptions qui ont servi de
base aux premieres tentatives d'identification et un aper&lt;;u des
monuments, de la langue et de la civilisation des Hétéens, puisque
c'est ainsi qu'on est convenu de nommer ces nouveaux venus. Ce
livre et celui de M. Perrot (Hist. de l'art, t. IV) sont les deux reuvres
qui résument l'état de la question au point de vue de l'épigraphie
et de l'archéologíe.
M. Wríght a été l'un des promoteurs des études hétéennes. C'est
lui qui a signalé (1872) l'importance des inscriptions revétues de
ces étranges hiéroglyphes dont on se préoccupe en ce moment. La
découverte des premieres inscriptions s'est accomplie dans des
círconstances tres particulieres, présentées par M. Perrot, dans son
remarquable article de la Revue des Deux-Mondes (15 juillet 1886),
d'une maniere si intéressante que nous n'avons besoin que de les
rappeler sommairement.
Le voyageur Burckhardt avait remarqué despierres couvertesde
hiéroglyphes dans une maison d'un bazar a H~math. En 1870,
MM. Johnson, consul général des Etats-Unis a Damas, et Jessup,
missionnaire, en prirent des empreintes ; celles-ci ayant été communiquées a la Société Palestine Exploration Fund, on envoya
M. Drake en Syrie relever les inscriptions signalées. En 1872,
M. Wright parvint, a force d'adresse et de sang-froid, a mouler les
pierres et a expédier les moulages au Musée Britannique. Depuis

�90

REVU.E DE L'HlSTOIB1: DES RELlGIONS

lors, l'intéret éveillé ne se lassa pas, et on entreprit l'étudo
consciencieuse de ces caracteres bizarres.
.
M. Perrot, apres avoir retracé le développement de l'art oriental
et défini le concours qu'apporterent les Phéniciens dans cette reuvre
de diffusion était arrivé a l'étude de ces documents nouveaux. L?rs
de sa grande Exploration en Galatie, il avait déja ~ompri~ 1:1mportance de certains vestiges de l'art dont il relevait les irrecusables témoignages en des lieux a peine connus des v?yageurs. l~
les avait étudiés, ne se doutant pas de l'utilité qu'auraient ~~ur lm
ces constatations minutieuses. Moi-meme, intimement lie avec
Texier,j'étais loin de penser cambien je m~ pré~ccupe~~s a mon
tour de ces memes documents, alors que j'ecouta1s le rec1t de ses
longues courses en Ptérie, narrées avec cet entrain e_t cette verve
qui faisaient de mon savant ami un conteur sans pareil.
La question que nous allons essayer de faire _connaitre,__se pose
complexa des Je début; !'origine du peuple rem1s en lumiere, son
intluence en Asie, la part qu'il a prise aux événements contemporains, entourent de difficultés une étude dont l~s éléments so_nt
d'une nature toute spéciale. Si le siége de l'empire est peu fac~le
a définir, s'il y a lieu meme d'en contester l'étend~e. et_la duree,
quels ne doivent pas etre les tatonnements et les hes1tations, lorsqu'on aborde les problemes épigraphiques au sujet ~•un:,lang~e
a peine soup&lt;;onnée et d'une écriture étrange, enfant~e: J osera1~
dire conservé e sur de rares moouments ?... Or, c'est prec1sément a
l'aide de ces derniers que la lumiere · s'est faite, et que certaine~
ruines, jusqu'alors d'une attribution douteuse, se sont vues tout a
· coup reportées a l'actif des Hétéens ; ainsi, par exempl~, ce~es de
Boghaz-Keu'i, petit village de la Galatie, visitées en dermer ~ieu par
MM. Perrot et Guilla'ume. Elles avaient déja attiré l'attentio~ des
voyageurs Barth, Hamilton et Texier ; on les rattacha~~ géneral~ment a l'art mede. nen était de meme de celles de Eumk, cons1dérées comme la résidence d'été d'un satrape ou d'un gouverneur
de province. A Boghaz-Keu'i,le monument de la Pierre écrite tYasiliKafa) est d'une conservation parfaite et n'a jamais eu d'_autres_ acce~soires que ceux qui existent maintenant. Une encemte d1sposee
par la nature, agrandie et régularisée par la m~n, de~ h?mmes
forme une salle rectangulaire ; sur les rochers tailles a pie sont
sculptés les bas-reliefs disposés en différents tableaux qui l'entourent a une bauteur de quelques pieds seulement.

LES HÉTÉENS

9t

C'est la que s'avancent, a droite et a gauche, des processions
d'hommes et de femmes, les uns vétus de courtes tuniques, la tete
couverte d'un bonnet conique recourbé, les autres portant de
longues robes trainantes, les cheveux épars sur le dos, coiffées de
hautes mitres crénelées. Cerlains brandissent des symboles, des
signes mystérieux ; tous convergent vers le fond de la salle ou •
s'accomplit la rencontre des deux corteges.
A Karabel, pres de Smyrne, puis en Cilicie, Jans les défilés du
Taurus, a Ibreez, non loin du sommet couronné de neige du BulgarDagh, enfin sur l'emplacement de l'antique cité de Karkemish, on
retrouvait des sculptures accompagnées de caracteres hiéroglyphiques. Ces caracteres étaient pareils a ceux que tiennent a la
main les divinités mitrées de Boghaz-Keu'i; ils accusaient des
rapports intimes avec les inscriptions découvertes aHamath et tout
d'abord appelées &lt; hamathéennes. &gt; Quand M. Wright suggéra que
ces textes étaient dus aux Hétéens, il avoue que sa théorie fut
rec;ue magno cu,m, risu. Maintenant elle est acceptée de tous les
savants, et M. Sayce, tombant d'accord avec MM. W. Wright et
Hayes Ward, les a rattachés aux monuments, d'apres la ressemblance des symboles mélés aux personnages. La langue s'est
trouvée de la sorte intimement reliée a l'art, et les épigraphisles
ont pu donner la main aux archéologues pour marcher ensemble
vers la solution du problema.
Qu'était-ce que ce peuple des Hittites? La Bible, les inscriptions
assyriennes et les textes hiéroglyphiques sont la pour répondre.
La Genese nous fait connaitre les Hétéens comme descendants
de Heth, second fils de Canaan ; il en est fait mention pour la
premiere fois au temps d'Abraham lorsque ce patriarche vint a
Hébron (Kirjath-Arba) acheter le champ et la caverne de Machpelah,
apparlenant a Ephron, le Hétéen, afin d'y déposer les restes de
Sara. Dans l'Exode, le nom des Hétéens ne se présente que dans
la formule du dénombrement des peuples qui occupaient la terre
promise. Josué semble désigner, a cóté des fils de Heth, un autre
peuple auquel il attribue pour domaine une région située au nord
du pays de Canaan , jusqu'a la grande mer qui regarde le soleil
couchant. La Bible offre sur eux peu de détails; elle se tait sur
leur religion et les montre absorbés daos des occupations commerciales; sous les Rois, on les voit trafiquer avec l'Égypte pour
vendre des chevaux et des chars.

�92

REVUE DE L'llrSTOIRE DES RELIGIONS

L'un ou l'autre de ces peuples peut-il etre assimilé aux KMtas
des textes égyptiens et aux Khatti des inscriptions assyriennes?
Sont-ce les enfants de Heth ou bien les Hétéens du Nord que l'on
trouve sous Séti J.., puis sous Ramses II (XIX• dynaslie) combattant
a Qadesh, sur l'Oronte, ligués avec les Dardaniens, les Pédasiens,
les Mysiens, etc., contre la puissante armée égyptienne, lutte mémorable dont le poete Pentaour chanta avec transporls les péripéties
ainsi que la vicloire du Pharaon? Le pylóne de Louqsor, le grand
spéos d'lpsamboul et les murs du Ramesseum ont enregistré les
scenes émouvantes de cette bataille célebre.
D'apres les inscriplions assyriennes, la puissance des Khatti (les
Héléens du Nord) fortement ébranlée au xne siecle par Tuklat-palAsar fut enfin totalement détruite par Sargon, fondateur du second
Empire (vmº s.). Pisiri, dernier roi des Khatti, fut jeté dans les fers,
et le vainqueur transporta les habitants de Karkemish au pays
d'Assur. Karkemish était alors le centre d'un transit important, et
commandait, par sa siluation géographique, la grande route de
l'Asie-Mineure livrée, apres sa chute, aux conquetes assyriennes.
Tous ces faits rapidement esquissés prouvent l'importance de
l'étude des rares textes hétéens, étude a laquelle s'applique
M. Sayce avec une persévérance qu'on ne saurait trop louer. L'épigraphie a conquis peu de chose, il est vrai ; ce~. inscr'.pt~ons
résistent jusqu'ici aux efforts des savants d'une maniere qui p1~e
d'autant la curiosité. Les quelques déterminatifs de noms de ro1s
·et de pays qu'on est parvenu a dégager font espérer pourtant que
bientót on s'en rendra maitre.
Une fois en possession de ces nouveaux renseignements, on sera
en droit de se montrer exigeant. Que révéleront-ils a notre légitime
curiosité 1 11 esl évident qu'au point de vue de l'art et de son développement régulier dans la Haute-Asie, bien des lacunes seront
comblées. Des maintenant, on pressent que les Phéniciens n·ont
pas été les seuls intermédiaires entre rOrient et l'Occident, c'~sta-dire entre les peuples anciennement civilisés des vallées du Nil et
de l'Euphrate, d'une part, et, de l'aulre, les tribus encore sauvages
qui habitaient les i.les et les rivages de la mer Égée. Vers l'ouest
de la Mésopotamie, au nord-ouest de la Syrie, la configuration
meme du sol permet de deviner les rapports faciles qui pouvaient
s'établir entre des populations si éloignées. Le courant civilisateur,
apres avoir subí certaines modifications d'apres le génie propre

93

LES BÉTÉENS

í

aux nations qu'il visitait, se dirigeait vers les embouchures de
l'Hermus et du Méandre et atteignait enfin les mers de la Grece.
Ce róle d'initiateurs semble avoir appartenu aux Hétéens aussi bien
qu'aux Phéniciens.
M. Perrot a enregistré avec son admirable méthode les documents
connus jusqu'ici, depuis les bas-reliefs de Singirli jusqu'aux
longues processions de Yasili-Kaia; il a groupé ceux qui sont
attribués aux Hétéens en cherchant le lien logique, a défaut de
textes déchiffrés et de dates précises. Les sculptures, steles royales,
ou bas-reliefs, sont rares, peu flatteuses pour l'ooil. C'est un art lourd,
maladroit, quioffre des réminiscences de certaines oouvres d'artistes
orientaux sans jamais atteindre a leur originalité et a leur expérience. Ajoutez, en plus, la '.Présence genante des mqssifs hiéroglyphes, taillés en saillie, qui achevent de détruire le peu d'harmonie que parfois on pourrait trouver. Je me r~fuse a attribuer au
puissant empire des Khétas, en rapport avec l'Egypte et l'Assyrie,
certains échantillons que l'on possede. L'impression que ces derniers produisent sur moi est tres saisissante. Quelques sculptures
accusent, non l'archai'sme, mais le déclin; elles semblent etre
aux produits achevés d'un art dont l'époque brillante, encore
inconnue, nous échappe, ce que sont a l'époque grecque les basreliefs de la décadence romaine dans lesquels les traditions les plus
élémentaires sont méconnues, la plastique étant retombée en
enfance I Je parle dans certains cas, et en faisant des réserves,
trop longues a expliquer ici.
Les fouilles, entreprises sur plusieurs points du territoire occupé
par les Hétéens, donneront des résultats sérieux ; mais, pour l'instant, il faut se contenter des notions confuses que nous venons
d'esquisser rapidemeot.
Le point capital qui demeure acquis, c'est qu'on ne peut plus
s'en tenir au cliché vieilli et qui date de hier a peine, a savoir que
l'Orient, c'est-a-dire la Chaldée, l'Assyrie et l'Égypte, ont légué
leur expérience aux Grecs, grace a l'intervention des Phéniciens.
On aperi;oit a cóté de ceux-ci les Hétéens, agents jusqu'alors
inconnus. Ils semblent ~tre restés indépendants, possesseurs d'un
art et d'une langue différant totalement de leur entourage. S'ils
ont résisté, par contre, qu'ont-ils donné? Telle est la question
intéressante qui se trouve désormais posée.
J. M.

�REVUE DES LlVRES

REVUE DES LIVRES
Notice sur le livre de Barlaam et .Joasaph, accompagnée d'extraits
du texte grec et des versions arabe et éthiopienne, par H. Zolenberg. Paris,
imprimerie Nationale, 1886.
Sous ce titre modeste, M. Z. nous donne une étude approfondie sur un roman
cbrétien des plus intéressants et presque unique en son genre dans la littérature des contes édifiants qui, venus de l'Orient lointain, se sont répandus jusqu'aux dernieres limites de l'Occident, et apres s'etre transíormés et modifiés
chemin faisant suivant les croyances et le génie des peuples qui les ont adoptés,
conservent encore le charme primitif du milieu enchanteur qui les a fait éclore.
Telle est la légende sacrée de Bouddha Qakyamouni, qui, rédigée dans l'Inde
pour l'édification des Bikschous, est devenue, sous le nom de « livre de Barlaam et J oasaph », une sorte de catéchisme universel dans lequel les orthodoxies
les plus irréconciliables, musulmane, juive et chrétienne, ont pu trouver et
metlre leur enseignement de salut. Mais, si !'origine indienne du roman aseétique est connue, l'auteur et l'époque de sa rédaction restent encore a déterminer et c'est cette tache ardue que M. Z. a entreprise dans ce mémoire. II procede avec une méthode lumineuse et avec cette vaste érudition dans les littératures patristique et orientale qui fait de ses ceuvres les répertoires les plus
súrs pour ces recherches difficiles et induement délaissées de nos jours.
Déja en 1864, M. Z. donné, avec M. Paul Meyer, l'édition d'une version
franc;aise du roman de Barlaam et Joasaph. Les éditeurs s'étaient alors bornés
a dire que l'ouvrage avait probablement été composé en Egypte et qu'il était
antérieur a l'islamisme. Ces conclusions, adoptées par Littré, ont été contestées
par M. Max Muller et M. G. París qui considerent le texte grec comme une
traduction due a saint Jean Damascene. M. Z. reprend la question et cherche a
établir que c'est une ceuvre originale. Puis, il produit des raisons qui doivent
faire admettre que ce texte a été rédigé en Syrie, dans la premiere moitié du
vn• siecle, gu'il renferme les traces des controverses religieuses du temps et,
enfin, qu'il a été la source de toutes les traductid!ls et imitations connues.
Le mémoire de M. z. se divise en sept chapitres. Je les analyserai successivement afin d'en faire comprendre tout t'intéret.
Premiere partie. - M. Z. commence par donner la liste complete des manuscrits qui représenlent dans les bibliotbeques européennes le texte grec du livre

a

95

de Barlaam ·et Joasaph. Avec une vaste érudition bibliographique tres rare, il
compulse en meme temps les nombreux manuscrits des Bibliotheques publiques
de Paris, Vienne, Munich et Oxford, les manuscrits isolés existant au Musée
britannique, a Heidelberg, a Rome, a Fiorence, a Venise, a Turin, a Madrid, a
Moscou et jusqu'a ceux de la bibliotheque patriarcale du Caire, du couvent de
Saint-Saba et de celui du Mont Athos. Les plus anciens de ces ms.nuscrits,
ceux du x1• au xv• siecle, a l'exceplion de deux exemplaires, nous apprennent
que l'histoire de Barlaam et de J oasaph a été apportée dans la ville sainte
(Jérusalem) par un moine du couvent de Saint-Saba nommé Jean. Quelques
copies modernes désignent ce personnage « comme moine du couvent SaintSinai' ou Saint-Sina1tes ». Dans un petit nombre .d'exemplaires des xvi• et
xvu• siecles, on lit que ce récit, apporté par quelques hommes pieux de l'lnde
a Jérusalem, au couvent de Saint-Saba, a été rédigé par saint Jean Damascene.
D'apres le titre de deux exemplaires de la Bibliolheque Nationale, le texte du
livre précité serait une traduction faite en langue grecque par un moine géorgien, nommé Euthyme d'Jbere, personnage célebre dans l'histoire ecclésiastique
et littéraire de la Géorgie. Les légendes rapportées a son sujet nous montrent
que les commencements de la littérature géorgienne, peu originale d'ailleurs,
ne datent que de la seconde moitié dux• siecle. Il parait done tres invraisemblable qu'un ouvrage d'une forme si achevée, a la fois si profond et si éloquent,
comme le livre de Barlaam et de Joasaph, ait été composé primitivement en un
idiome encore inculte. 11 y a plus : les innombrables cilations de la Bible et
des Peres de l'Eglise qu'il renferme sont reproduites littéralement ~•apres le
texte grec de ces livres. Outre cela, !'origine grecque est prouvée par plusieurs
étymologies qui ne sont possibles qu' en grec.
Tandis que le témoignage des quelques copies qui indiquent Jean de Sina'i
comme auteur du livre de Barlaam et Joasaph n'a été accepté comme authentique que par un ou deux savants du xvn• siecle, la traduclion qui attribue
l'ouvrage a saint J ean Damascene a rencontré l'assentiment plus g~néral de
la critique. Néanmoins, en présence de la diversité des titres, les écrivains
qui se sont occupés du célebre roman ascétique ont jugé nécessaire d'appuyer
leur opinion par des preuves tirées du livre lui-méme.
DeU3Jieme partie. - L'abbé de Billy, traducteur latin du livre de Barlaam et
Joasaph, a réuni plusieurs arguments souvent reproduits en faveur de l'attribu·
tion a saint Jean Damascene. II se résume en ces cinq points: 1° Georges de
Trébizonde, savant gr&lt;!c renommé, considérait saint Jean Damascene comme
l'auteur du livre de Barlaam et Joasaph; 2° le style du livre de Barlaam et
Joasaph est le méme que celui des écrits de saint Jean Damascene ; 3° on
rencontre dans le livre de Barlaam et Joasaph, comme dans les ouvrages de
saint J ean Damascéne, de nombreux passages empruntés aux écrits des Peres
de l'Église, parliculierement de saint Basile et de saint Grégoire de Nazianze;

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REVUE DES LIVRES

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REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

i• le livre de Barlaam el Joasaph contient heaucoup de passages littéralemeot
empruntés au traité de saiot Jean Damascene De Orthodoxa Pide, notamment
le passage sur le libre arbitre; 5° le livre de Barlaam et Joasaph renferme
une dissertation sur le culle des images, question fort controversée du temps
de saint Jean Damascene.
M. z. n'a pas de peine a écarter cés difficullés. Au témoignage de George5
de Trébizonde, il oppose l'autorité plus grande du P. Lequien qui avait exclu le
livre de Barlaam et Joasaph de la série des écrits authentiques de saint Jean
Damascene. On peut aussi négliger l'affirmation vague et dépourvue de preuves
relative au style de sainl Jean Damascene. L'appréciation du style de saint
Jean Damascena par le P. Lequien n'est pas au fond tres favorable. ll est ln
effet peu d'écrivains ecclésiastiques dont la diction révele, a un degré plus prononcé, la pensée orientale dans un vétemenl d'emprunt. Jean Damascene parait
d'ailleurs lui-méme avoir eu conscience de son inbabileté dans l'art d'écrire. Le
livre de Barlaam et Joasaph, au point de vue de la diction !'un des plus
remarquables de la littéralure ecclésiastique, se distingue, au contraire, par la
parfaite correction du langage, par l'usage des nuances les plus délice.tes de la
syntaxe, par l'ordonnance savanle des périodes et surtout par la variété et la
richesse du vocabulaire; il n'emploie ni néologisme ni constructions inusitées.
M. z. donne a l'appui de cette affirmation des exemples tres variés et lout a fait
probants.
Le troisieme argument allégué par l'abbé de Billy, dit M. Z., quand méme il
serait mieux fondé, ne prouverait pas encore que le livre de Barlaam et Joasaph
a saint Jean Damascene pour auteur. Les écrivains ecclésiastiques appuient
d'ordinaire leurs démonstrations par des citalions nombreuses d'auteurs plus
anciens; il serait done tout aussi légitime, si I'on admettait ce raisonnement,
d'atlribuer le livre de Barlaam et Joasaph a n'importe que! Pere de l'Eglise.
D'ailleurs les extraits qui se rencontrent daos les deux ouvrages font voir entre
eux certaines dilférences, attestant que saint J ean Damascene et l'auteur du
livre de Barlaam et Joasaph n'ont pas eu sous les yeux le méme exemplaire du
texte sacré. D'autre part, est-il bieu vrai que ce livre renferme de nombreux
passages littéralement transcrits du traité de saint Jean Damascene? M. Z. fait
remarquer avec raison que ces sortes d'aoalogies sont loin d'apporter la certitude. En effet, on peut supposer : 1 ° que le livre de Barlaam et Joasaph, plus
ancien, a été connu de saint Jean Damascene et cité par lui ou 2° que les écrits
de saint Jean Damascene ont élé utilisés par l'auteur du livre de Barlaam et
Joasaph, ou enfin 3° que le livre de Barlaam et Joasaph plus ancien que les
écr;ts de Jean Damascene, a été interpolé apres coup, pour établir un accord
dogmatique qui n'existait pas primilivemenl. M. Z. releve toules les discordances qui existent entre les deux auteurs relativement a la pratique de l'aumone, au détachement des choses de ce monde et aux facultés de !'Ame
humaine. U en résulte que la dissertation sur le libre arbitre insérée dans le

livre de Barlaam et Joasaph est indépendante du chapitre de Jean Damascena
qui traite du méme sujet; qu'elle est en grande partie directement empruntée
au traité de Némésius sur la nature de l'homme dont a fait usage également
saint Jean Damascene, et que la définition amplifiée de la volonté qui parait
venir de quelques commentaires d'Aristote est le seul passage reproduit litléralement dans les deux ouvrages.
11 subsiste néanmoins quelques passages communs dont l'analogie ne peut
pas étre mise en doute. M. Z. reconnait ne pas étre a méme d'indiquerla source
premiere de ces passages. On se trouve ainsi de nouveau en présence des
hypotheses énumérées plus haut, dont celle qui a été adoptée par l'abbé de Billy,
est peut-étre la moins vraisemblable. Nous savons que la plupart des démonstrations de Jean Damascene sont empruntées a des ouvrages antérieurs. Depuis
que daos les controverses religieuses, notamment daos les débats des Conciles,
la coutume s'était établie d'argumenter par des citatioos des Peres de l'Eglise,
il existait-des col!eclions de textes, des Paralleles, dont les écrivaios du vn• et
du vm• siecle faisaient un fréquent usage. C'est d'un recueil de ce genre, on
peut le supposer, que les extraits dont il est question oDi passé daos le roman
aussi bien que daos le traité théologique de Jean Damascene.
Quant au culte des images, invoqué par l'abbé de Billy, il faut remarquer
qu'il avait existé depuis le rv• siecle. Longtemps avant les premieres controverses que lit naitre le décret de Léon l'Isaurien, les auteurs ecclésiastiques,
dans leurs polémiques contre les pai:ens et les juifs, avaient été amenés plus
d'une fois a expliquer et a justifier la vénération dont les fideles entouraient les
images et les reliques sacrées.
Déja saint Cyrille d'Alexaodrie réfute les sarcasmes de l'empereur Julien touchant l'adoration de la Croix. Une apologie tres positive du culte des images
contre les objections des juifs, par Léonce, évéque de Néapolis, en Chypre, qui
vivait au commencement du vn• siecle, sous le regne de l'empereur Maurice, se
trouve citée daos la quatrieme action du deuxieme Concile de Nicée, aiosi que
daos la troisieme dissertation sur les images attribuée a saint Jean Damascena•
La Disputatio cum Herbano Judeo, qui fait suite aux lois des Homérites, composée vers 630, contient une défense expresse du culte de la sainte Croix.
D'autres défenseurs de ce culte sont Jean Philopon, Anasthase le Sinai:te;
patriarche d'Antioche, Constantin,'.diacre de Constantinople, et plusieurs autres.
On le voit, les phrases du livre de Barlaam et Joasaph se rapportant au culte
des images, peuvent appartenir aussi bien au v1• siecle qu'aux deux siecles sulvants. Elles ne sauraient prouver que ce roman soit sorti de la plume du plus
fervent défenseur du culte traditionnel, et il n'est pas besoin, pour expliquer
leur insertion dans un ouvrage anlérieur a l'époque de sainl Jean Damascene,
d'avoir recours a l'hypothese d'une interpolation. Au reste, il ne serait pas
impossible que ce passage ne ftit qu'un écho des débats auxquels donnerent lieu
les opinions hautemeol professées par les principaux docteurs monophysiles,
7

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1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELlGIONS

tels que Sévere d'Anlioche et Phyloxene de Maboug qui s'étaient élevés, sinon
contre le culte des images en général, du moins contre l'usage de représenter
les étres incorporels, c'est-a-dire Dieu et les anges.
Troisieme et quatrú!me parties. - Apres avoir montré que les faits sur lesquels on s'est fondé pour altribuer le livre de Barlaam et Joasaph_ A ~aint Je~n
Damascene avaient été en partie inexactement observés, en partie mterprétes
d'une maniere trop absolue, M. Z. examine si, a défaut d'un témoignage direct
et de citations plus nombreuses, l'ouvrage ne renferme pas d'autres indications
permettant de fixer, avec un certain degré de probabilité'. l'époque ou il a été
composé. Le systeme théologique dont rexposé est étrollement rattaché a la
narration nous fournit quelques témoignages assez précis. En transformant
l'histoire du Bouddha &lt;;akyamouni en un conte édifiant a l'usage des lecteur~
chrétiens J'auteur a fait du récit de la conversion du prince indien A la fo1
hrétienn~ le cadre d'un enseignement doctrinal, 11 a voulu démontrer d'abord
e vérité absolue
'
1
du christianisme et sa supériorité sur toutes 1es au tres re¡¡·
g1ons
c:nnues, et en second lieu la vanité du monde et l'excellence de la vie contemlative, Les théories ascétiques et mystiques étant, de leur natur~, en dehors
:e toute relation de temps et de milieu, ne refletent que d'une maniere_ généra~e
les circonstances au milieu desquelles elles se produisent. Les doctrm~s rehgieuses, au contraire, sont du domaine de l'histoire et se prétent plus facilement
a un classement chronologique.
La théologie du livre de Barlaam et Joasaph, aussi bien les prihcipes de la
foi que !'ensemble des institutions chrétiennes, est en général conform~ A la
dogmatique des écrivains de l'Eglise orthodoxe d'Orient du Vl 8 et ~u vu•_ s_1ecle.
A cette époque les croyances chrétiennes, se recommandant de l auto rite des
Peres du rv6 et du v• siecle et des Conciles, avaient fini par former un corps
de doctrines définitif et univers'ellement accepté.
Ainsi que son grand modele, Grégoire de Nazianze, l'aute ur ~u livre d~ ~arlaam et Joasaph expose, sur Dieu, sur la Trinité, sur l'Incarnat1on, la creat1on,
la chute et la rédemption, sur le baptéme et la résurrection, sur toute la mé!aphysique et les insfüutions chrétiennes, les opinions traditionnelles sa~s y mtroduire de longues démonstrations telles que l'on en trouve chez samt ~ean
Damascene. 11 définit Dieu, a l'exemple de saint Cyrille de Jérusalem, par dilférents attributs négatifs, Le dogme de la Trinité est défini a\'ec une grande pré. · n, sauf une certaine confusion en ce qui concerne les hypostases. Ce qu'on
CISIO
•
dans cet ouvrage touchant la création et la nature de l'ho_mme est en ~art1e
littéralement emprunté a Grégoire de Nazianze et a saint Bas1le. En ce qm concerne les institutions chrétiennes, l'auteur ne parle qu'incidemment de l'eucharistie, mais il s'étend longuement sur le bap~me et la pénitence, Ici se manifeste une divergence entre notre auteur et samt Jean Damascene.
.
Le sys~me théologique que nous venons de résumer renferme une profes_s1on
de foi dithélétique caractérisée par une tendance tres apparente de polém1que

tt

REVUE DES LIVRES

99

conlre la doctrine du monothélétisme, dont la naissance et les évolutions donnerent lieu a de nombreuses controverses durant la plus grande partie du
vn• siecle. De ce fait il est permis de conclure que le livre de Barlaam et Joasaph
a été composé a cette époque. En ne considérant que le terme des deux volonlés et des deux opérations, on peut assurément admettre que la profession de
foi de ce livre a élé rédigée au moment ou la nouvelle doctrine commen1,ait a se
produire publiquement, c'est-a-dire vers 620. Mais le canon du libre arbitre
parait se rattacher a une phase ultérieure du débat. Par conséquent, si l'on
considere en outre que le passage du livre de Barlaam et Joasaph sur Je libre
arbitre, a certaines parties communes avec une disserlation de Maxime le
Confesseur sur la volonté, on peut admettre comme probable que la profession
de Coi qui affirme en Jésus-Christ deux natures douées de volonté, d'action et
de libre arbitre, a élé écrite antérieurement a l'an 634. Cette date, en effet, se
trouve confirmée par quelques indications d'une autre nature.
Cinquieme partie. - Au commencement méme de l'ouvrage, énumérant les
limites de l'lnde, l'auteur profite de la mention de la Perse pour exprimer ses
sentiments a l'égard de l'ennemie séculaire de l'empire romain, en ces termes:
« Du cóté du continent (l'J nde) confine a la Perse, contrée qui, depuis longtemps, était couverte des ténébres de l'idolatrie, qui était tombée dans une
extréme barbarie et était adonnée aux plus détestables actions. » Cette invective, fort n,aturelle sous la plume d'un écrivain vivant a une époque ou la lulte
entre les deux nations durait encore, et dans une province continuellement
exposée aux attaques d'un voisin barbare, ne se comprendrait pas si l'on voulait supposer que l'auteur a écrit apres Je triomphe de l'Islamisme, alors que la
Perse était anéantie.Le souvenir encore récent de l'invasion de la Palestinepar
les Perses en l'an 6i4, a pu inspirer au vieux moine ces paroles ameres adressées aux infideles. Cependant, la victoire s'étant déclarée pour les Romains
quelques années plus tard, et l'empereur Héraclius ayant reconquis la sainte
Croix, il est peut-étre permis de voir une allusion a cette heureuse tournure
des événements dans un autre passage du livre oü on lit: « Et bien que l'ennemi (Salan) ne pouvant se résigner a la défaite, suscite encore maintenant
des guerres contre nous autres croyants, persuadant aux sots et aux faibles
d'esprit de rester attachés a l'idolatrie, sa puissance est tombée et ses armes
sonl brisées, par la puissance du Christ. » Du reste, biE,n qu'il nous représente l'histoire d'un prince indien, l'auteur a choisi les modeles et les couleurs de sa composition dans le royaume de Perse. On doit surtout prendre en
considération un passage, souvent répété qui est une réponse aux reproches,
fréquemment formulés par les sectateurs de la religion mazdéenne contre le
christianisme, d'étre une religion antisociale. Les épisodes de la persécution
dirigée par le roi indien contre les chrétiens reproduisent en substance les
scenes analogues qu'on lit dans les auteurs syriens et arméniens représentant,
avec la méme exagération, le fanatisme des rois sassanides.

�iOO

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGJONS

Si, dans sa polémique contre le polythéisme grec et égyptien, l'auteur n'apporte que des arguments tirés des discussions des anciens Pares, il expose,
d'une fai;;on plus précise, les croyances des Perses, qu'il désigne toujours sous
le nom de Chaldéens. Il dit que le príncipe de leur religion est le culte des éléments, c'est-a-dire du ciel « qui tourne », de la terre, de l'es.u, du feu, des
vents, du soleil, de la !une et de l'homme. Par l'homme, il entend évidemment
le roi de Perse auquel on attribuait le caractere divin. 11 insiste a plusieurs
reprises sur l'erreur qui consiste a croire a l'existence d'un regne du mal. Les
relations du prétre et du chef des mages avec le roi indien rappellent le róle
des Mobeds et du Mobed supréme de la religion mazdéenne dans le royaume des
Sassanides.
On sait que Chosroes AnoO.schirwan, souverain a. !'esprit ouvert et curieux,
cherchait, malgré son attacbement a la religion nationale, a se rendre compte
des croyances et des pbilosophies étrangeres, Le portrait du roi du livre de
Barlaam et Joasapb ressemble singulierement au grand Chosroes.
L'une des principales scenes du livre, le colloque entre les paiens et les chrétiens en présence du roi de l'Inde et de son fils, rappelle par plus d'une ressemblance un fait historique , l'assemblée solennelle dans laquelle furent
discutées, devant le roi QobAd et son fils Chosroes, les doctrines de la secte de
Mazdak, et ces analogies, a. part le sujet de la controverse et a part aussi le
dénouement, ne paraissent pas dues seulement au hasard.
Quoiqu'il en soit de ces rapprochements, il ne parait pas douteux que l'auteur du livre de Barlaam et Joasaph n'ait compasé plusieurs de ses tableaux
d'apres nature, ayant sous les yeux le royaume encare existant de la Perse et
avant la conquéte musulmane. II met dans la bouche du principal orateur de
la conférence dont il vient d'étre question, la déclaration suivante : « Nous
savons, en effet, o roi, qu'il y a trois sorles d'hommes en ce monde : les adorateurs de ceux que vous appelez dieux, les juifs et les chrátiens. » Si, au
moment ou il écrivait ces lignes, l'islamisme avait élé connu en dehors de
l'Arabie, aurait-il pu passer sous silence une secte religieuse qui venait d'apparaitre avec tant d'éclat sur le théAtre du monde? On ne saurait non plus
prétendre qu'il rentrait daos le plan de l'auteur de ne pas mentionner la religion
musulmane, parce qu'il aurait voulu placer sa fiction dans les premiers temps
du christianisme, car on ne trouve dans l'ouvrage aucun indice d'une telle
préoccupation; on a vu, au contraire, qu'il représente le christianisme triomphant
dans la plus grande partie du monde, et le domaine du paganisme fort réduit.
Mais la. violente polémique contre le paganisme montre a.ussi que celui-ci
n'avait pas entierement disparu, et le seul genre d'idolatrie que l'auteur ait pu
connaitre est celle de la religion mazdéenne.
Sixieme partie. - M. Z. a. montré au commencement de ce mémoire que le
titre qui attribue le livre de Badaam et Joasaph a saint Jean Damascéne
ne se rencontre que dans les manuscrits les plus récents de l'ouvrage et qu'il

REVUE DES LIVRES

iOl

doit son origine a. une simple hypothese. Cependant la. rubrique a peu pres
uniforme de la plupart des textes anciens souleve elle-méme certains doutes.
Elle nous apprend que ce récit a. été apporté de l'Inde dans la ville sainte de
Jérusalem par un moine du couvent de Saint-Saba, nommé Jean. II reste a
savoir si le moine de Salnt-Saba a.vait apporté a Jérusa.lem le récit original qui
ensuite a.urait rei;;u sa forme actuelle, ou si son róle s'était borné a. l'office de
transmettre le livre déja rédigé. Dans la préface, l'auteur nous dit qu'il a composé son ouvrage d'apres un récit dont il a.vait eu connaissance par quelques
hommes de l'Inde qui, eux-mémes, l'ava.ient traduit de véridiques documents.
Par conséquent il est évidenl que la rubrique qui n'a pas été écrite par l'auteur
lui-méme renferme une erreur. M. Z. suppose qu'il y a une !acune dans le texte
et, cette rectification faite, il n'y a plus aucune raison sérieuse pour mettre
en doute l'authenticité des renseignemenls donnés par le titre, a savoir que le
récit a été a.pporté de l'Inde a J érusalem et qu'il a été rédigé par un moine
du couvent de Saint-Saba, nommé Jean.
L'origine indienne de l'histoire de Barlaam et Joasaph est certa.ine. Signalée
déja au xv1• siecle par !'historien portugais Diogo do Conto, · et de nos jours par
feu M. Laboula.ye, l'identité des légendes de Joa.saph et de Gautama (:a.kyamouni, le fonda.teur de la. religion bouddhique, a. été démontrée d'une maniere
définitive par M. F. Liebrecht, professeur a Liege. Et comme la. légende de
Bouddha exislait déja. avant la naissance du christianisme, il faut nécessairement cOJ¡clure que le roman chrétien en est l'imitation. Nous a.urons seulement
a nous demander quelle était l'ordonnance du récit que l'auteur du livre de
Barlaam et Joa.saph a reproduit, dans quelle mesure il !'a transformée et de
quelle maniere il lui est parvenu.
Mais quelle que fO.t la. forme de l'histoire de Bouddha dont il s'est inspiré,
l'auteur du livre de Barlaam et Joasaph n'a reproduit le récit original qu'a.vec
certaines modifications, se déduisant de la transforma.tion de la figure de
Bouddha. en celle d'un saint chrétien. Telle est la. suppression de la na.livité
divine et de toutes les manifestations surnaturelles. Un autre changement de
cette nature est le dédoublement de la personne de Bouddha, dont les deux
aspects sont représentés dans le roman par deux personnages : le prince
iodien Joasaph, le véritable héros, passif et contemplatif, qui est conduit a. la
vérité chrétienne et a l'état de sainteté, et Ba.rlaam, l'initiateur et Je guide
vers la perfection. D'autres traits qui distinguent le héros chrétien sont
empruntés a. la légeode des saints. Comme les plus illustres des saints et des
martyrs, il est obligé de lutter contre son pere, et il subit des persécutions. Ce
sont les souverains et les institutions de la Perse qui ont fourni le modele de la.
fi~ure du roi et le tableau de son gouvernement et de sa. religion, ainsi que les
ép1sodes de la. persécution du christianisme, en particulier de l'a.scétisme
chrétien.
Si notre ouvrage n'est pas une pa.raphrase ma.is une imitation de la légende

�!02

REVUE DES LIVRES

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

indienne, on constate d'un autre cóté une si grande précision dans la reproduction de certains épisodes et de certaines paraboles, qu'on incline acroire que
l'auteur a entendu de la bouche des narrateurs une interprétation littérale de
cetle pal'tie des documents apportés de l'Inde.
Ces narrateurs ou interpretes étaient des Indiens indigenes et des chrétiens.
On sait en effet qu'il existait au v1• et au vn• siecle, sur la cóte occidentale
de l'Inde et dans l'lle de Ceylan, une chrétienté nombreuse qui se rattachait a
l'Église de Perse. Il est possible qu'au milieu des établissements des Nestoriens
dont le principal centre parait avoir été la cote du Malabar, il y eut aussi quelques communautés de chrétiens monophysites, mais tout porte a croire que la
chrétienté de la presqu'ile du Gange était en majeure partie, sinon en totalité
nestorienne et que les personnages qui avaient apporté a Jérusalem la légende
de Bouddha étaient Nestoriens. U reste a savoir comment ces hérétiques se
sont trouvés rapprochés de l•auteur tres orthodoxe du livre de Barlaam et
Joasaph. Deux explications sont possibles. Dans la premiere moitié du
vn• siecle, les liens hiérarchiques qui rattachaient l'église indienne au siege
patriarcal de Séleucie avaient été rompus par la faute du métropolitain Siméon
et de son prédécesseur. 11 se peut done que quelques fideles se soient rendus a
Jérusalem pour demander un évéque orthodoxe. On peut poser la question,
mais il serait téméraire de vouloir la trancher. Pour rendre compte des rapports
courtois entre un fervent Chalcédonien et des personnages hétérodoxes, fait
assez anormal pour l'époque, il est une explication plus simple : ces Indiens,
chrétiens de nai~sance ou bouddhistes nouvellement convertis, versés dans la
connaissance de la littérature bouddhique, étaient probablement des pelerins
visitant les lieux saints qui, a cause de l'intéret qui s'attachait á. leur pays
d'origine, inspiraient au moine de Saint-Saba des sentiments de sympathie
qu'il aurait refusés a des hérétiques plus rapprochés.
Le livre de Barlaam et Joasaph a été probablement compasé au couvent
méme de Saint-Saba. L'auteur, an commencement de l'ouvrage, en décrit la
situation par rapport a l'Égypte; il ne s'ensuit pas qu'il se trouvait lui-méme
dans ce pays; c'est parce que la navigation, au départ de l'Égypte, était la voie
la plus habituelle entre l'Inde et l'Occident. II dit que la vie des premiers chrétiens de cette contrée ressemblait a la vie des anges, Ces mots désignent sans
doute les moines et les anachoretes de la Thébai"de qui, encore au commencement du vue siécle, jouissaient d'un grand renom de sainteté.
Au point de vue de l'histoire littéraire, l'illustre Laure de Saint-Saba, a part
le livre de Barlaam et Joasaph et le célebre Typicon, n'a produit que des écrits
de second ordre. 11 est vrai que, suivant la tradition, c'est également a SaintSaba qu'auraient été composés la plupart des ouvrages de saint Jean Damascene. Cette ;tradition cependant ne repose sur aucune donnée sérieuse. On peut
admettre que Jean Damascene a été temporairemcnt l'hóte du couvent, sans
avoir été re1,u au nombre de ses membres. Le nom de Jean, par sa fréqurnce

!03

du vi• au vn• siecle a été une source infinie de confusions. Parmi les ouvrages
qui portent le nom de saint Jean Damascene, il en est plusieurs qui lui ont été
attribués a tort. Le livre de Barlaam et Joasaph a eu le méme sort. Portant en
tete le nom de Jean, moine du couvent de Saint-Saba, il a été attribué a saint
avec le célebre couvent.
J ean Damascene, que la tradition mettait en rapport
.
.
b
,
Une étude tres circonstanciée sur les différents momes de Samt-Sa a nommes
Jean, conduit M. z. a supposer qu'il s'agit de Jean Pr:sbytere, d: Saint-Saba,
signataire d'une supplique adressée aux évéques réums ~u concile ~e Latran,
identique peut-étre a saint Maxime le Confesseur, qui se trouvait a Rome
en 649.
.
Quoiqu'il en soit, on n'hésitera pas a admettre que le livr~ de Barlaam e~
Joasaph a été composé par un moine grec du couvent de Samt-Saba, nomme
Jean, dans la premiere moitié du vu• siecle. Le systeme théologique de l'ouvrage, aussi bien que les détails de la partie narrative, nous conduis~nt a c_ette
date qu'il faut considérer comme certaine, quand méme on parv1endrait a
prouver que quelques passages ont subi plus tard des altérations ou des interpolations.

Septieme partie. - Le livre de Barlaam et Joasaph parait étre resté pendant
assez longtemps inconnu dans les anciennes provinces helléniques de l'empire
d'Orient. Ce n'est qu'au x1• siecle que l'on a commencé a en multiplier les
copies. 11 n'en est fait aucune mention dans la littérature grecque du moyen
~ge, et l'bistoire des deux saints héros n'a re1,u la consécration de l'Église qu'a.
une époque relativement récente. Cependant, en 1354, l'empereur Jean Cantacuzene, en renon1,ant au tróne et en prenant l'habit monacal sous le nom de
Joasaph, s'est probablement posé comme modele le saint roi indien du romm
ascétique.
On ignore a quelle époque l'ouvrage a été traduit en latin. Les plus anciens
manuscrits de la version latine remontent au xu• siecle et avant la fin du méme
siecle, le récit jouissait déja. en Occident d'une certaine popularité. II n'a pas
rencontré une moindre faveur en Orient. De bonne heure il a été traduit en
arabe et mis en vers par un poete musulman, La rédaction musulmane, a son
tour, est devenue la source d'une paraphrase hébrai"que. Plus tard, le premier
texte arabe a servi d'original a une version éthiopienne. On connait en outre
deux rédactions arméniennes, l'une en prose, l'autre en vers.
Comme la plupart des ouvrages arabes d'origine grecque ont été traduits du
syriaque, on a pu supposer qu'il en était de méme du livre de Barlaam et
Joasaph. Mais rien ne prouve qu'il ait existé une version syriaque, et il n'est
pas probable que les Syriens aient adopté un récit édifiant d'une tendance
orthodoxe si prononcée. Au surplus, la version arabe porte en elle-méme plus
d'un indice établissant qu'elle a été exécutée directement sur !'original.
Les noms propres, autres que ceux de la Bible, sont littéralement transcrits
du grec tres souvent avec leurs désinences de flexion. Des malentendus non

�104

REVUE DE L'mSTOJRE DES RELJGIONS

moins caractéristiques que renferment les interprétations de certains mots et de
cerhines phrases montrent également que le traducteur a eu sous les yeux un
texte grec. De plus, cette version se distingue par la tendance a représenter
mol a mot le texle original. Quant au langage, il ne differe pas essentiellement
de celui dont faisaient usage la plupart des écrivains chrétiens de la Syrie et de
l'Egypte. M. Z. profite de ses lectures extraordinaires pour donner la bibliographie complete des manuscrits arabes.
La traduction arabe du livre de Barlaam et Joasaph est mentionnée pour la
premiere fois dans l'encyclopédie ecclésiastique d'Aboíll-Barakíl.t, auteur chrétien de la fin du xm• siecle. .Mais elle est sans doute beaucoup plus ancienneD'apres le Kit&amp;.b-al-Fihrist, Abíl.n Ibn Abd al-Hamid al-Lahiqui, poete musulman
du second siecle de l'Hégire, qui a mis en vers le livre de Kalila et Dimna,
l'histoire d'Ardeschir et d'autres contes et romans, était l'auteur d'une version
poétique d'un livre intitulé Bilauhar et Yowasaph. ll est düficile de décider si ce
nom de Bilauhar est une corru ption du nom de Barlaam ou un changement inten tionnel díl a une réminiscence de la forme syriaque de ce nom, Bar Láha, ou
encore si le poete musulman a eu sous les yeux une version syriaque aujourd'hui perdue. Cependant en tenant compte des habitudes des scribes arabes
dans la transcription des noms étrangers, on s'explique le procédé qui de
Barlaam a fait naítre la forme Bilauhar. Le méme ouvrage, sous le litre légerement différent de Yowasaph et Bilauhar, est encore mentionné dans un autre
chapitre du Kitab-al-Fihrist, parmi les contes d'origine indienne traduits en
arabe. Comme dans ce dernier passage il n'est question ni d'Aban ni d'une
rédaction poétique, M. Z. suppose que l'auteur de cette énumération bibliographique a voulu désigner la version en prose, celle qui était la source de la composition poétique.
Apres avoir donné une description tres détaillée de la paraphrase hébnüque
qui découle de l'reuvre d'Abíl.n, M. Z. résume sa pensée en disant que le poete
du deuxieme siecle de l'Hégire a probablement mis en reuvre une version arabe
plus ancienne en prose, soit celle qui a été exécutée, d'apres !'original, par un
chrétien, a l'usage des chrétiens, soit une autre, adaptée aux croyances musulmanes et au génie arabe. L'original chrétien a done díl exister au COII!mencement du n• siecle de notre ere. M. B. Dorn a cru pouvoir afiirmer qu'il ne
remontait pas au dela du x• siecle, parce que le mol "E&gt;;X'l)ve, dans le sens de
pai:ens, y est traduit par ac-()abioun, les sabiens, acception qui, d'apres les
recherches de M. Chwolson, ne serait pas antérieure au 1v• siecle de l'Hégire.
Mais ce résultat ne parait pas absolument certain. 11 est probable au surplus
que la version chrétienne a été exécutée au couvent méme de Saint-Saba ou, de
bonne heure, on avait eu soin de traduire en arabe les légendes des saints
auxquelles on attachait un intéret spécial.
Ce chapitre se termine par la discus~ion du passage d'un ouvrage juü qui
contient la parabole du roí élu pour un an, tirée du livre de Barlaam et Joasaph;

REVUE DES LIVRES

i05

enfin vient la description des manuscrita éthiopiens et d'une histoire arménienne
de Barlaam et Joasaph signalée par feu M. Brosset. Ce dernier texte ne renferme pas une traduction du roman-grec, mais constitue un abrégé et ne
reproduil que les faits principaux de la partie narrative.
L'analyse qui précede peut donner une idée des recherches profondes et
variées auxquelles le savant auteur a dO. se livrer pour obtenir les résultats si
intéressants et si inattendus dont il enrichit l'histoire littéraire du christianisme
militant. Sur ce terrain aussi nouveau pour moi, j'ai été obligé de me tenir
strictement aux expressions originales de peur de m'égarer dans le dédale
inextricable de la théologie chrétienne dont M. Z. a éclairé les insondables profondeurs. Bien peu de personnes en France, je ne crains pas de le dire,
possedent a un degré aussi éminent, cette littérature difficile, ou les abstractions
les plus quintessenciées prennent un corps au souffle de la foi et ou les nuances
les plus vaporées se solidifient en dogmes contradictoires pour alimanter le zele
des croyants et les excommunications mutuelles des sectes. M. Z. connait
admirablement son sujet et, ce qui plus est, manie avec autant d'aisance que
de gra.ce l'art si difficile de faire comprendre aux autres dans quelques minutes
ce que l'on a eu de la peine a apprendre pendant de longues années de travail
assidu.
Dans de telles circonstances, l'reuvre de la critique devient d'une délicatesse
extréme. C'est done a titre d'un simple acquit de conscience que je me permets
d"avoir une opinion a cet égard. Je crois que M. Z. a définitivement réussi
dans son opposition a. l'opinion re~ue qui regarde saint Jean Damascene comme
l'auteur du livre de Barlaam et Joasaph. L'hésitation n'est possible qu'en ce
qui concerne la question de date et les autres points qui s'y rattachent. A cet
égard je me permettrai de soumettre au jugement du savant auteur une série
de considérations qui m'ont été suggérées a la suite d'une lecture attenlive
et souvent répétée de la derniere parlie de son précieux Mémoire.
Et voici d'abord une réflexion qui prime toutes les autres : le livre de Barlaam et Joasaph repose foncierement sur la légende indienne du Bouddha et
néanmoins, rien dans le caractere des principaux héros ni dans la nature du
paganisme qui y est combattu, ne présente une physionomie indienne, La description des hommes et des choses est empruntée a l'étranger; il n'y a pas la
moindre trace de couleur locale. Ce fait indéniable semble cadrer fort peu avec
la supposition que le récit indien aurait été directement communiqué a l'auteur
du roman chrétien par des indigenes de l'Inde. II entame du méme coup l'originalité du texte grec, originalité que les perfections de rédaction de l'ouvrage
rtmdaient déja si difficile a concevoir. Dans une reuvre de transformation secondaire, la disparition de la couleur locale premiere et le perfectionnement de la
forme s'expliquent tout naturellement.
Une autre réflexion a encore sollicité notre attention; elle consiste en un
simple poin(d'interrogation. Que! motif a pu avoir l'auteur chrétien pour désigner

�1.06

REVUE DES LIVRES

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

les Perses sous le nom de Chaldéens? N'aurait-il pas d(l plutOt conserver
la désignation universelle des ennemis de son pays et de sa religion, si
son intention était elfectivement de combattre le gouvernement et la religion
perses 'l
Ce phénomene bizarre invite naturellement a examiner les principes du paganisme visé par l'auteur. L'impression qui se dégage de la description est loin
d'élre satisfaisante. L'adoration des corps célestes et des éléments est commune a tous les systemes parens et n'a rien de particulier, pas méme l'adoration
de l'homme, si par l'homme il faut entendre le roi de Perse, car le paganisme
égypto-grec et romain ne s'est pas fait faute de diviniser les rois et les
empereurs. Un écrivain de l'époque des Sassanides aurait trouvé bien d'autres
choses a blil.mer et a mettre en opposition aux pratiques cbrétiennes, par
exemple la multiplication extraordinaire des Pyrées, les mariages inceslueux,
l'exposition des morts, les purifications avec l'urine de vache, etc. De ces traits
vraiment caractéristiques du mazdéisme sassanide l'auteur ne dit pas un
seul mol; ne serait-ce pas parce que le paganisme qu'il a en vue n'est pas celui
des Perses?
Le mazdéisme écarté, il ne resterait qu'A prendre la désignation de Chaldéens au sens propre du mot el A entendre les Araméens pa'iens de la Mésopotamie. On en connalt deux gro upes : les Harraniens de la Mésopolamie supérieure
dont l'idolAtrie a persisté plusieurs siecles apres l'apparition de l'Islamisme el les
Nabat de la Mésopolamie inférieure qui, sous le nom de Mandéens, se sont perpétués jusqu'a nos jours. Lequel des deux groupes est celui que le livre de
Barlaam et Joasapb a tout parliculiérement visé 'l La description cilée plus haut
nous le dira sans ambages ; car, si le culte des corps célestes et des éléments
se retrouve chez les Mandéens comme cbez les autres pai:ens d'Orient, l'adoration de l'homme semble au conlraire ne convenir qu'aux Harraniens seuls. On
. sail en elfet, que d'apres le témoignage unanime des historiens syriens et
arabes, les paiens de Hard.n étaient censés conserver dans leur temple le corps
d'une victime humaine, préparée d'une fac,on spéciale et dont la téte détacbée
élait adorée comme une divinité. L'auteur arabe qui nous donne les plusamples
renseignements sur ce sujet ajoute que« les Harraniens ne coupent leurs cbeveux,
ne mangent et ne boivent qu'au nom de cette téte•. » Tout porterait done a
croire que la polémique du livre de Barlaam et Joasaph est dirigée contra le
paganisme barranien. Faisons ancore remarquer que ce dernier systeme admettait
aussi la natura essentiellement mauvaise de certaines combinaisons astrales et
par conséquent le regne du mal absolu.
L'interprétation qui précede rend aussi compte de la raison dont l'auteur
cbrétien s'est autorisé pour attribuer aux Indiens la religion chaldéenne. D'apres

t) Voir l'excellent mémoire de MM. Dozy et de Goeje dans les Actes du
VI• Congres des orientaliste~, tenu a Lelde en l.884, II, 364-6.

-t07

1a croyance générale du temps, sabéisme était synonyme de paganisme. L'auteur
arabe cité ci-dessus identifle sans la moindre bésitation le paganisme harranien
avec le brahmanisme de l'Inde.
Si le livre de Barlaam et Joasapb, comme il nous parait probable, polémisait
contre les Harraniens afin de les convertir au cbristianisme; l'omission de l'islamisme s'expliquerait d'elle-méme el la concurrence formidable de cette religion
monotbéisle aurait pu obliger l'auteur a placer sa flction aux époques antérieures,
ou le cbristianisme n'élait en présence que d'une seule religion monothéiste, le
judaYsme.
Voila les réflexions qui semblent favoriser l'idée d'une date relativement
récente et post-islamique du roman cbrétien. Mais la méme conclusion semble
résulter ancore de l'observation des faits que voici : le nom du béros chrétien
Joasaph, quand on le compare au nom indien primitif Bodisatwa, se montre avec
la plus grande évidence comme une altération ayant son origine dao.s des confusions de lettres qui ne sont possibles que dans !'écriture arabe. Ainsi, c'est en
arabe seul que les consonnes b-d-s-f peuvent étre prisas pour J-o,..s-f. De méme,
les consonnes de Bilauhar, savoir b-l-w-h.lf', peuvent étre confondues a vec
b-l-r-h-m balraham dont la forme grecque Bar-la-(h)am ne dilfere que par
une légere métathese qui allega la prononciation.
Je laisse au savant auteur le soin d'apprécier la valeur des remarques que je
lui soumets saos autre prétenlion que celle d'apporter quelques éléments de
plus a la solution du problema. Ce dont je suis certain, c'est que tout le monde
sera d'accord a louer comme moi l'excellente facture de son Mémoire, sa clarté
et la riche variété de ses renseignements. Les extraits annexés a titre de
spécimens feront la joie des orienlalistes a cause de l'extréme correction des
textes et de la grande abondance des notes.
J, li.u.ÉVY,

=

Hisioire générale des Races humaines. Introductioo a l'Etude
des races humaines, par A. de Quatrefages, membre de l'Institut
(Académie des sciences), professeur au Muséum. - Questions générales,
avec 227 gravures dans le texte, 4: planches et 2 cartes. - Paris, Hennuyer,
imprimeur-éditeur, 47, rue Laffite, 1887.
Cet intéressant volume ouvre !'importante Bibliotheque ethnologique enlreprise par la maison Hennuyer sous la direclion de MM. de Quatrefages et
Hamy. 11 roule en majeure partie sur la question des races humaines, de leurs
di!Iérences et de leurs affinités. Oo sail que l'éminent professeur du Muséum
se prononce pour le monogénisme contra le polygénisme et qu'il croit pouvoir
expliquer les phénomenes dont on tirait la conclusion opposée d'une maniere
qui donne completement raison aux partisans de l'unité de l'espece humaine,
Nou s n'avons pas A entrer dans cet ordre de discussions étranger il la compé-

�108

-l.09

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

REVUE DES LIVRES

tence de cette Revue. La seule partie de ce livre tres savant et pourtant de
lecture fort agréahle qui nous intéresse directement, c'est la derniere 011
l'auteur releve et met en plein jour le caractere universel, naturel, spécifique, de la religion dans l'espece humaine. Il est d'avis, et nous le sommes
avec lui, qu'on s'est absolument trompé quand, sur le témoignage d'observateurs mal préparés ou prisonniers de conceptions trop étroites, on a retusé
toute notion religieuse a des populations, a des races entieres. N'a-t-on pas été
jusqu'a ranger parmi les peuples sans religion ces nations bouddhistes qui
nous étonnent par le nombre et l'épaisseur de leurs croyances? N'y a-t-il pas
des voyageurs sérieux qui retranchent d'un trait de plume de la liste des
nations religieuses des peuples dont ils racontent ensuite par le menu les
superstitions singulieres 1
Peut-étre, entrainé par sa these qui est au fond la vraie, le savant naturaliste
croit-il un peu aisément aux " idées élevées », au monothéisme spiritualiste de
certaines fractions du gen re humain. S'il faut se défier des témoignages dénigrants, il faut aussi user de circonspection vis-a-vis des traducteurs trop
sympathiques pour leurs textes originaux. La partialité dans un sens est aussi
possible que dans l'autre. Mais, toute part faite aux critiques de détail, M. de
Quatrefages n'en a pas moins raison au fond. Dans son ensemble soli livre est
de ceux que doivent Jire ceux qui, saos s'adonner exclusivement aux sciences
naturelles, désirent posséder une vue d'ensemble sur les résultats obtenus et
sur les questions posées par cette belle et grande science de l'ethnologie, !'une
de cel!es dont notre siecle a le droit d'étre fier.

La seconde élude, de beaucoup la plus importante, roule sur le Deutéronome;
elle comprend une introduction, malheureusement inachevée, la traduction du
texte traditionnel, sa restitulion et un commentaire. Nous admirons sincerement la haute et respectable assurance avec laquelle M. d'Eichtbal reconstitue
et redistribue les textes du Deutéronome; nous l'admirons d'autant plus que
nous n'oserions nous-méme entreprendre le méme travail pour les parties de
l' Ancien Testament qui nous sont le plus familieres; nous l'admirons enfin
parce qu'une pareille reconstitution exige du savant qui n'est point hébrai:sant
un jugement et un tact d'autant plus s0.rs et d'autant plus aiguisés. M. d'Eichthal repousse l'opinion, généralement acceptée, en vertu de laquelle le Deutéronome, a part quelques additions, a été composé a l'époque de Josias. 11
estime que la critique rigoureuse de cet écrit n'a point encore été faite, et il
y retrouve, quant a lui, huit documenls dilférents. 11 croit enfin que le Deutéronome, « s'il n'émane point du scribe Esdras, ce que nous n'avons aucun
moyen de vérifi,er, a du moins été composé dans l'intérét de la réforme poursuivie en commun par lui et par Néhémie. » Nous avons été tres heureux de
voir la grande part faite a Esdras, par M. d'Eichthal, dans l'ceuvre de la restauration d'lsrael; c'est° une these que nous avons nous-méme soutenue, Mais
l'auteur ne tombe-t-il pas ici dans l'hypercritique? Quels rapports établira-t-il
désormais entre le Deutéronome at le code sacerdotal, et, en plac,ant le premier
de ces écrits a une époque aussi tardive, ne renverse-t-il pas !'une des
colonnes le plus solidement établies pour la reconstruction de l'édifice religieux
et littéraire du peuple israélile 1
La derniere étude est relative au nom et au cáractere du dieu d'Israel,
lahveb, qui est, d'apres l'étymologie, soit l'etre par excellence, soit le créateur.
Quant a la formule de l'Exode (III, 14) : « Je suis celui qui suis », c'est une
définition métaphysique de la divinité, tardivement introduite dans le Pentateuque. Suit un appendice sur la déclaration des droils de l'homme et l'étre
supréme.
Quelles que soient les critiques qu'on puisse adresser aux théories de
M. d'Eichthal, la lectura de ses travaux approfondis est d'un haut intéret
pour quiconque s'occupe de l'bistoire ds l'Ancien Testament.
Eo. MoNTET,

A.

lliVI.LLB,

Gustave d'Eichthal. Mélanges de critique biblique, i vol. in-8º ;
Paris, Hachette, i886.
· Le volume que nous annonc,ons et qui vient rl'étre publié par M. Eugene
d'Eichthal, le fils du sympathique critique, renferme trois études principales,
dont deu::1:, la premiere et la derniere, sont des réimpressions.
M. d'Eicbthal s'est efforcé tout d'abord de reconstituer « le texte primitif du
premier récit de la création », cet enseignement philosophique et religieux de
l'ordre le plus élevé, comme l'appelle nolre auteur. II y voit l'ceuvre du génie
israélite, au temps de sa complete maturité, c' est-a-dire du prophétisme du
vm•, du vu• et du v1• siecles, apres qu'il eut vécu dans de longs et intimes
rap~orts avec l' Assyrie, la Chaldée, la Perse et le mazdéisme. Noús y trouver1ons meme une négation positive de la co~mogonie persane. Pour qui sait
les difficultés, a peu pres insurmontables, attachées a la détermination des
époques 011 se sont formées, soit les antiques tradilions des Israélites, soit les
croyances du mazdéisme, cette derniere conclusion paraitra quelque peu
basardée.

Le Tibet, le pays, le peuple, la religion, par Léon Feer. Orné de
gravures. ( Bibliotheque ethnographique. Paris, Maisonneuve, in- 16 de
i07 pages.)
Un des derniers volumes de la Bibliotbeque ethnographique est consacré au
Tibet. L'auteur, par ses nombreux travaux sur le bouddhisme et ses savantes
traductions du tibétain, était tout désigné pour cette publication. M. Feer n'a-t-il
pas aussi enseigné cette langue a l'École des tangues orientales, jusqu'a sa

�HO

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

réorganisation, alors que le cours de tibétain ful supprimé, le gouvernement
n'ayant pas d'agent consulaire et diplomatique dans cette région de l'Asie.
Quoique ce volume ne contienne que 107 pages, nous y trouvons un tableau
cornplet de l'état actuel de nos connaissances sur ce pays si peu exploré. Les
trois premiers cbapitres nous entreliennent de la géographie pbysique, des
productions du sol, du gouvernement, de l'état social, des mreurs.
Le porlrait que trace M. Feer des Tibétains actuels rappelle celui que Mai;oudi,
le célebre historien arabe du x• si~cle, nous a laissé. « La douceur du naturel,
la gaieté, la vivacité qui sont l'apanage de tous les Tibétains, les portent a
cultiver la musique avec passion et a. s'adonner a. toute espece de danses. »
(Tome I, page 351, trad. de MM. Barbier de Meynard et Pavet de CourteiUe.)
Ce peuple connut des jours de splendeur et conquit au vm• siecle un empire
assez vaste. « Le Tibet, dit Mai;oudi (lome I, p. 352), touche a la Chine d'un
cOlé et des autres c0tés a l'Inde, au Khora~n, et aux déserts des Turcs. »
La grande étendue de cet empire est conflrmée par l'histoire tibétaine tra.duite
par M. Emile Schlagintweit et par les historiens chinois '.
Le quatrieme chapitre est consacré a la religion qui est, comme on sait, une
branche du bouddhisme indien. Elle s'est développée au Tibet a partir du va•
siécle de notre ere, aux dépens d'une religion plus ancienne, le culte de Bon,
sur laquelle on ne possede que tres peu de renseignements. n est naturel de
supposer, comme le dit M. Feer, que ce culte primitif a non seulement fait
beaucoup d'emprunts au bouddhisme, mais que celui-ci lui en a fait de son
cOté. Le difflcile e11t de déterminer avec précision en quoi consistent ces
emprunts et de reconstituer ainsi dans ses traits principaux l'état religieux qui
avait précédé la prédication bouddbique. La croyance aux démons, bons ou
mauvais, et les pratiques de sorcellerie destinées a s'assurer les bons offices
des uns et a prévenir et combattre les maléfices des autres existaient dans
Inde bouddbique a une époque antérieure a l'introduction au Tihet de la
doctrine de Qa.kyamouni, ou tout au moins a une époque contempora.ine. Ainsi
le célebre pelerin chinois Hiouen-Thsang (tome I, p. 133, trad. de Stan. Julien)
rapporte que, dans le royaume d'OudyAna, le dragon Apa:AJa laissait écbapper
d'une source un coura.nt d"cau blancbe qui anéantissait tous les produits de la
terre. QAkya, ému de pitié pour les habitants de ce royaume, descendit en cet
endroit et voulut convertir ce méchant dragon. Un génie, armé d'une massue
de diamant, Vadjrapa.ni, frappa les hords de la montagne. Le dragon fut
rempli de terreur, il sortit de l'étang et vint faire sa soumission. JI obtint de
Bouddha la permission de détruire tous les douze ans la récolte des champs
pour pouvoir subvenir a sa nourriture. VadjrapAni, la foudre a. la main, est
aujourd'hui encore au Tibet le protecteur des monasteres et I'exterminateur des
mauvais génies.
·

1\EVliE DES LIVllES

Notre voyageur alla dans le Gandha.ra voir un stoupa ou Ca.kya. avait inslruit
la Mere des démons.
Un ouvrage bouddhique, traduit en chinois au v11• siecle, nous apprend a ce
sujet qu'une femme nommée Ho-li-ti avait fait vreu de mange~ tous l~s
petiti; enfants de la ville de Rildjagrfoha. Apres sa mort, elle revmt a la v1e
daos la classe des Yakchas. Les habitants de_füldjagricha allerent donner cette
0 velle a Q~a. qui la converlit. Elle dit alors au Bouddha : « Moi et mes
:in~ cents enfants que mangerons-nous ~aintenant? » ~e Bouddba lui _répondit:
" Les Bhikchous vous olfrironl cha.que Jour une parhe de leurs ahments. »
C'est pourquoi, dans tous les couvents de l'Inde, on représ~nte par une statue
en terre ou une peinture, la mere des démons et chaque JOUr on dépose des
aliments devant elle. (Stan. Julien, Mém. de Hiouen-Thsang, tome 1, p. i20,
note 2.) Daos beaucoup d'autres pa.ssages Hiouen-Thsang parle d~e déess~s :l
de démons féminins et de la tra.nsmigration dans les six classes _étres arum s
(tome II, p. 101). L'Adi-Bouddha, les Dhyani-Bouddha et Aval0kité~vara av~c
ses onze tétes sont mentionnés dans le Karanda-VyO.ha, ouvrage népala1s
dont Burnouf a donné une analyse (Introd. au Bouddhisme, p. 220). Ce soO.tra.
a été traduit en tibéta.in par Qakyaprabha et Ratnaraxita • qui vivaient a.u
1x• siecle sous Tal-pa-chan.
.
On pourrait multiplier ces exemples qui prouvent que la cramt~ d~s démons
males el femelles forma.it da.ns l'Inde bouddhique, comme aujourd hui a.u Tibet~
le fond des croya.nces populaires. On ne doit done pas perdre d~ ~ue la ~ss1bilité que ces éléments aient été entra.inés p~r le co~ant rehg1e~x q~1 de
l'Inde s'est répandu a.u nord de l'Himalaya, et 11 faudra1t se_ garde~ d attr1bu~r
a priori a la religion primilive de cette c~ntré~ to~t ce qw ne fa1t pas part1e
de nos connnaissances actuelles du bouddb1sme mdien •
De méme que dans l'Inde, la doctrine de Qak!amoun_i eut daos le !ibet
beaucoup de sectes. Csoma en compte neuf. La dermere, qui date du_ x1v• s~ecle,
est eelle des bonnets J. aunes dont le fondateur Tsong-ka-pa a écrit plus1eurs
. .
les possedent
a.ms1
ouvrages. Les bibliotheques de Saint-Pétersbourg
.
.
.
. que
plusieurs histoires des différentes doctrmes qui se trouvent auss1 a P~s daos
la bibliotheque de l'Institut. Lorsqu'on aura traduit ces documents ent1erement
ou en partie, on pourra avoir une notion exacte d u lamaisme et de s~n culte.
Quant a l'institution du Dalai-lama, elle est toute moderne. M. Feer fa1t remarquer a.vec raison que « Navang-Lobsa.ng aurait été le vrai fondateur, .?u du
mo'ins l'organisateur de cette dignité sous la forme actuelle. » Ce Dalai-~~a.
qui est regardé comme le cinquieme, vivait de 1617 a 168-2. (Kreppen, Religwn
des Buddha, tome ll, p. 235,)
·
¡ d 6 ¡ Bibl'otbeqt1e nationale de Paris, t. VII du Mdo,
i) KandJour, exem\&gt; ·
ª K~nd •our de Csoma (p. 2i6 de la traduction de
fol. 37L) Cof1Pª1~rz
de" l'Académie de Saint-Pétersbourg, pultlié
M.
' lsdet,on
parFSeehr
e m
p. 20n• Ce sotltra a été traduit par Jinamitra et Danac¡lla.

d!:dJYKa~jur

1) J{(aproth, Tabl. ltist. de l'Asie, p. IH et suív.

fff

�H.2

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

REVUE DES LlVRES

M. :ee_r termine son savant travail par un exposé historique et une biographie
des prmcipaux voyageurs; naturellement les missionnnires catholiques sont les
plus nombreux de cette liste. Si jusqu'a présent ils n'ont pas réussi a convertir
ce p~ys et A s'y inst.aller, il íaut considérer que les autorités tibét.aines ne se
soucient nullement de la propagande chrétienne, et comme ils le faisaient clire
le 26 septembre 1867, par les légats de l'empereur de Chine a Mgr Chauveau '.
" ~~ co~trées tibétaines sont consacrées aux supplications et aux prieres;
~:ligi_on Jaune est fondée sur _la justice et la droite raison; elle est adoptée
e pui_s un gran~ .nombre de s1ecles; on ne doit done pas précher dans ces
ontrees une rehg1on étrangere; nos peuples ne doivent avoir aucun rapport
avec ~es hommes des nutres royaumes. » (Desgodins, Miss-ion au Tibet, p. 142.)
~ais ce_tte réponse ne.dé~ouragera _pas le zele des missionnaires catholiques
et ~n do1t ~sp~rer, auss1 bien dans l'mtérét de la science que dans celui de Ja
religion, qu'il v1endra. un jour ou le culte des dieux a plusieurs tétes ne sera
plus qu'un souvenir historique consigné dans les livres.

¡¡

!

Eo.

SPECHT,

Saint Paul d'apres la libre critique en Franca, par V. Courdaveau:c,
~roíesdseur a. la Faculté des lettres de Douai. París, Fischbacher, 1886,
m-t2 e vm et 149 p.
" Voici un petit volume que les éruclits trouveront probablement bien minc11
et le~ gens du monde bien sérieux. Seulement entre les gens du monde et le;
éruclits, en pa.reille matiere surtout, il existe une classe plus ou moins nombreuse
de lecteurs qui, tout en n'ayant ni le goOt ni le loisir de suivre des discussiona
histo~iques ou scientifi_ques poussées jusqu'au dcrnier dét.ail des choses, ne
sen mtéressent pas m01ns a toutes les grandes questions prises de haut. C'est
~our ceu~-la que no~~ publion_s ce petit livre » (Préface, p. vn). Ces quelques
lignes qui servent d mtroducbon a la récente publication de )'honorable professeur de la Faculté des lettres de Douai, caractérisent paríaitement l'reuvre et
l'auteur. Nous avons affaire ici a une reuvre de vulgarisation destinée aux lecteurs instru_its ~ui ne so~t pas familie:s avec les questions de'théologie biblique,
pa~ un esprit d une paríaite loyauté qui a sérieusement étudié les principaux interpretes modernes de la. pensée paulinienne. M. Courdaveaux se glorifie a juste
titre de conserver le respect le plus complet de la grandeur morale chez ceux-la.
méme~ dont il repousse le plus loin les idées (p. vm), mais des les premieres
pages il ne cache pas que les idées de l'apOtre Paul ne sont pas les siennes. De
1~ une certaine allure de controverse qui contribuera peut-étre au succes du
hvre~upres du p~l'.c, plus avide de plaidoyers que de clisserta.tions, mnis qui ne
con_v1ent ~as auss1 bien a la sérénité de l'bistoire et a l'impartialité de la critique
vra1ment hbre.
Ce ton de la controverse nous parait d'nutant plus regreltable qu'il est tout

H3

exlérieur. Le fond des récita et des raisonnements de l'auteur n'en est pas sensiblement afTecté. Pourquoi donner les apparences d'un pla.idoyer a. ce qui est
en réalilé un résumé solide et consciencieux de cert.ains trava.ux autorisés
d'histoire biblique? Nous avons lu, pour notre part, le livre de M. Courdavea.ux
avec un réel plaisir, non pa.s que nous n'ayons des réserves a faire sur plu•
sieurs points, mais a cause des qualités tres sérieuses qu'il présente. M. C. n'est
pas un exégete de profession; il n'a pas consacré sa vie a l'élude des questioos
bibliques; il a a.bordé son sujet avec la curiosité et la íorle culture d'un lettré
et avec les convictions d'un libre penseur. Mais au lieu de se lancer dans de
grandes considéralions sur l'enseignement de Paul, il est alié aux sources; il a
lu tres atlentivement les travaux des hommes les plus compétents sur la
mnliere ; il s'est e!Torcé de replacer l'apOtre Paul dans le cadre de l'histoire
véritable et de lll juger comme un chrétien du 1" siecle, non comme s'il avait
· affaire a un docteur contemporain; Dans une reuvre destinée au monde scientifique, ce sont la des qunlités élémentaires; dans les reuvres deslinées a un
public plus étend u et portant sur des queslions d'bistoire biblique, elles ont
été infioiment rares jusqu'a p!'ésent parmi nos compatriotes a cause des divisions religieuses qui les agitent. II y a la un grand progres que nous aimerions
a voir s'établir d'une ía.&lt;;on définitive.
M. Courdavea.ux commence par disculer la valeur des documents que nous
possédons sur la personne et l'reuvre de l'apOtre Paul. ll montre a.vec quelle
prudence il convient d'accepter les renseignements des A.ctes des apótres. Il
discute l'authenticité et l'autorité des épitres pauliniennes, rejelnnt nbsolument
les épilres aux Hébreux, a Timothée et a Tite, suspecta.nt trbs fort l'épitre nux
Ephésiens, mais admettant les autres, malgré les divergences des enseignements qu'elles renfermenl, parce qu'il ne voit pas de raison pour refuser a
l'apOtre le droit d'a.voir modifié sa doctrine au cours de ses missions, Apres avoir
. résumé de la sorte les principaux résultats de la critique biblique concernant
les écrits attribués a Paul, M. C. nous donne une caractéristique de l'apOtre et
l'histoire de son développement spirituel. Toute la seconde partie du livre est
consacrée a l'étude de la théologie et de la morale de Paul et a la comparaison
de son enseignement avec celui de l'Église.
Nous n'étonnerons aucun de ceux qui connaissenl tnnt soit peu les travaux
de la critique moderne sur la persoone et l'reuvre de Paul, en déclarant que
sur bien des points les aífirmations de M. C. pourront étre contestées. Aussi
ne nous arréterons-nous pa.s aux contestntions de détail; nous ne chicanerons
pas l'auleur lorsqu'il parle d'anciens (1tpta6vTopo,, p. 132) dans les communaulés
pauliniennes, alors que ce terme ne parnit pas une seule fois da.ns les épitres
authentiques, ou lorsqu'il veut établir entre différents passages des épitres aux
Corinthiens des contradictions qu'une saine in lerprétation íait dispa.raltre
(p. 33). Nous ne lui reprocherons pas dava.ntage d'accorder, comme tant d'autre1
critiques, et des plus éminents, une trop grande importance a rexistence ou
8

�REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGlO~S

a l'abseoce de citations bibliques dans les écrits chrétiens du 11º siecle pour
établir l'authenticilé des épitres, quoiqu'il nous paraisse singulierement hasardé
de fonder des conclusions sur une base aussi contestable. La lillérature chrétienne du u• siecle est si restreinte et l'ha.bitude de ciler des traditions sacrées
plutót que des écrits sacrés est encore si générale !
A notre avis, le principal défaul du tablea.u tracé par M. Courdaveaux, c'est
qu'il n'a pas suffisamment fait ressortir l'idée centra.le de la christologie paulinienne ni la haute et belle mysticité de sa pensée. Le point central de la cbrislologie de l'apótre, celui auquel aboutissent les conceptions plus positives de
ses premieres épitres et dont dérivent les glorifications métaphysiques du Cbrist
dans les derniéres, est la conception du Christ comme le second Adam, type et
fondateur de l'humanité nouvelle, spirituelle (pneumatique), d'aprés le plan
éternel de Dieu. Voila le nreud de la spéculation paulinienne sur le Christ. Sa
conception du salut s'y rattache inlimement. Il n'en est pas de la nouvelle
humanité comme de l'an cienne. L'homme individue! appartient a celle-ci par la
naissance pbysique ; il devient membre de la premiére par la foi, par l'union
mystique avec l'homme type, ce que nous appellerions de nos jours l'homme
déa.l, en qui la plénitude de !'esprit s'est réalisée et, par conséquent, aussi la
plénitude de la vie. Cctte seconde naissance est un fait tout intérieur qui se
produit déja dans le cours de la vie terrestre (voir toute la premiere partie du
ch. v1 de l'ép. aux llomains). Le viei! homme doit étre crucifié comme le Cbrist,
mourir au péché et échapper ainsi a la mort qui est la conséquence inévitable
du péché, pour ressusciler avec Christ a une vie nouvelle.
Voila le centre de la pensée paulinienne; voila ce qu'il faut dégager, pour le
public, des subtilités et des bizarreries de l'exégese rabbinique et judéo-alexandrine da.ns lesquelles Paul, en fils de son temps et de son milieu, a exprimé ses
idées philosophiques et ses príncipes de mora.le. On n'interprete vraimenl un
auteur pour le public incapable de le comprendre par lui-méme, qu'en joignant a
l'exposé rigoureusement fidele de sa pensée la traduction de cette méme pensée
en langage moderne. Cetle ta.che, sans doute, est infiniment délicate, mais elle
est indispensable si l'on veut rendre pleine justice aux auteurs d'un passé
éloigné. En langa.ge moderne, nous résumerions ainsi la doctrine de Paul sur
le Christ et son reuvre : Le Christ est l'homme idéal qui s'est réalisé dans une
personnalité concrete a l'heure voulue de Dieu dans le plan éternel de la création
et de l'évolution du monde; le fidele doit s'unir a ce Chrisl au point de s'identifier avec lui, de telle sorte que l'humanité idéale, victorieuse du péché et de la
mort, se substitue chez le fidéle a l'humanité charnelle. La grandeur de l'amvre
de Paul, c'est d'avciir insisté sur la nécessité de la transforma.lion du creur
huma.in pour arracher l'homme a la puissance du mal, ii'avoir condamné comme
illusoires tous les moyens extérieurs, observances légalistes, pratiques dévotes
ou enseignements scolastiques, et ce qui le distingue parmi tous les propagateurs de cette vérité morale, c'est d'avoir enseigné que la transformation

H.5

REVUE DES LIVRES

du creur ne peut s'opérer que par l'union mystique avec le Christ ou le second
Adam.
En recherchant, sur chaque point de doctrine, le rapport entre l'enseignement
de l'Église et celui de l'apótre, M. Courdaveaux a accentué l'élément didactique
des épitres de Paul au détriment de leur portée mystique et spécialement
morale. Mais ces réaerves ne nous empéchent pas de reconnaitre que, parmi
les ouvrages devulgarisation scientifique sur ces questions difficiles et délicates,
celui-ci est l'un des meilleurs, a la fois simple de forme et sérieux de fond,
complet et néanmoins facile a comprendre pour tout Jecteur tant soit peu
instruit.
JEAN RÉVILLE.

�CHRONIQUE

CHRONIQUE
FRANCE
Publications récentes : 1. E. de Pressensé. L'Ancien monde et le Christianisme (París, Fischbacher, 1887, gr. in-8° de XL et 669 p.). Ce livre forme
Je premier volume de la troisieme édition de l'ouvrage bien conn~ de M. ~e
Pressensé sur l'Histoire des trois premiei·s siecles de l'Église chrétienne; ma1s
cette troisieme édition a été si fort complétée et tranMormée qu'elle doit étre
considérée comme une reuvre nouvelle. Le développement considérable qu'a
pris l'histoire des religions depuis la premiere publication de l'ouvrage, ~~lige
l'auteur a donner une extension beaucoup plus grande a la revue des rehg10ns
de l'antiquité et a l'esquisse de l'évolution religieuse de l'ancien monde q~'il
nous présente comme une introduction au christianisme dans toute _l'accep:1on
de ce terme. Au point de vue historique comme au point de vue pbilosopb1que
et religieux, il faut y voir, d'apres l'auteur, une préparation au christianisme._
« Toute l'histoire du vieux monde paten n'est autre chose que ce long voyage
de !'a.me humaine a la recberche du Dieu de !'avenir, qui reste, pour elle, le
Dieu inconnu » (p. xxxvn) : telle est la lhese qui pourrait servir de devise a ce
voiume et dont M. de Pressensé poursuit la démonstration en nous promenant,
a la suite des guides les plus autorisés, a travers les religions des peuples
sauvages, les religions du vieil Orient, celles de l'Inde, de la Grece et _de_ ~orne.
L'un de. nos collaborateurs traitera prochainement d'une fat,on plus detaillee les
importantes questions soulevées par M. de Pressensé.
2. Comte F.-A. de Noer. L'Empereur Akbai·. Un chapitre de l'Histoire de
l'Inde au xvr• siecle, traduit de l'allemand par G. Bonet-Maury, avec une
introduction par Alfred Maury, vol. II (Leide, Brill, gr. in-8° de 433 p.). Le
premier volume de cette traduction, publié en i883, a été signalé déja dans la
Revue par M. Barth, dans le dernier bulletin des Religions de l'Inde (t. XI,
p. 188), et le personnage meme d'Akbar n'est plus un inconnu pour nos Iecteurs,
puisqu'il leur a été présenté par M. Bonet-Maury dans le ~~me tome XI• (p. 133
a 159 " Akbar un imitateur de l'étude comparée des rehg10ns et un précurseur
de la 'tolérance'dans l'Inde »). Le second volume qui vient de paraitre contient
la fin de l'ouvrage. L'auleur nous y décrit successivement la pacification de

H7

l'Inde, la conquéte du Kacbemir, la conquete du Dekhan et les dernieres années
d'Akbar. Le chapitre sur l'empereur et sa cour est !'un des plus intéressants et
des plus originaux de l'ouvrage entier. II fau~ savoir gré a M. Bonet-Maury
d'avoir rendu accessible au public fran&lt;,ais l'histoire d'une des personnalités les
plus singuliéres et, a beaucoup d'égards les plus altrayantes, de l'histoire religieuse générale.
3. Edmond Le Blant. Les Sarcophages ch!·étiens de la Gaule (París, Hachette,
1886; in-folio de xx et 17i p. et LJX pi.). Ce magnifique ouvrage mérite les
éloges des historiens du christianisme comme des archéologues et des historiens de l'art. On y retrouve la méthode prudente et la slireté d'érudition qui
caractérisent les ouvrages du directeur de l'École fran«;aise de Rome. La
persistance des suje.ts de décoration paienne sur les monuments chrétiens
éclate une fois de plus· dans ce travail. 11 est également intéressant de no ter
comment certains sujets inconnus ou peu communs sur les sarcophages d'autres
régions se trouvent sur les monuments .analogues de la Gaul~. L'ouvrage de
M. Edmond Le . Blant fait partie de la collection des documents inédits sur
l'histoire de France, publiés par les soins du Ministere de l'Instruction
publique.
'
4. Bibliographie des CEuvres de Son Em. le card. Pitra (Solesmes, impr.
Saint-Pierre, i886. Gr. in-8° de 24 p.). La congrégation des Bénédictins de
France a publié cette brochure a l'occasion du jubilé du cardinal Pitra, éveque
de Porto, bibliothécaire de la sainte Église romaine. On y trouve l'énumération
des nombreux travaux du cardinal sur la Patristique et l'Histoire ecclésiastique,
ainsi que la liste des écrivains ecclésiastiques qu'il a fait connaitre pour la
premiere fois dans le Spicilegium et dans les Patres Antenicami.
5. Le Bulletin mensuel de la Faculté des lettres de Poitiers (livr. de
janvier i887) a publié la le«;on par laquelle notre collaborateur M. J.-A. Hild a
ouvert son cours sur les Fastes d'Ovide. L'bonorable professeur s'est attaché a
montrer combien il importe de pénétrer dans la vie réelle des anciens et
comment les lettres anciennes ne peuvent litre comprises et golitées que si on
les éclaire par la science des mythes, des cérémonies et des pratiques religieuses
qui remplissaient la vie des Grecs et des Romains. II a fait ressortir ensuite
l'importance des Fastes a ce point de vue. Nous espérons que les lecteurs de
notre Revue pourront profiter plus tard des études que M. Hild développe
actuellement devant ses auditeurs de Poitiers.
6. Une nouvelle hypothese sur la composition et l' origine du Deutéronome:
Examen des vues dellf. G. d'Eichthal,pai· Maurice Vernes (París, i887. Leroux'
in-8° de 53 p.). Se raltachant aux conclusions de M. d'Eichthal, dans les
Jfélanges de critique biblique, M. Maurice Vernes vient de publier une forte
brochure qui fera sensation dans le monde des hébra'isants et des historiens du
peuple d'Israel. Nous recevons cette brochure au moment de mettre sous presse,
-en sorte qu'il faut nous borner pour le ·moment a la signaler. M. Vernes adopte

�H8

\
1

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

en partie l'opinion de M. d'Eichthal sur la composition littéraire du Deutéronome; il admet !'origine post-exilienne du livre. II met en doute l'exactitude du
récit des Rois concernant la réforme de Josias et, tout en reconnaissant un certain rapport entre le Deutéronome et les prophéties de Jérémie, il conclut en
rejetant l'authenticité de la plus grande parlie de ces prophéties. 11 en résulte
que M. Vernes se range a l'opinion de M. Havet sur !'origine post-exilienne de
!'ensemble de la collection prophétique; toutefois il en place la rédaction au
v•, 1v• etm• siecles avant notre ere, sans descendre jusqu'au u•siecle et jusqu'au
temps d'Hérode, comme M. Havet, et sans se refuser a faire remonter quelques
fragments de la collection aux temps antérieurs. On voit que M. Vernes a completement renoncé a la these de l'école grafienne qu'il a défendue autrefois
dans cette revue.
Le Folk-lore en France. - L'étude des traditions populaires se développe
singulierement chez nous depuis quelque temps et s'e!force de prendre une
tournure de plus en plus scientifique. Nous avons depuis deux ans deux recueils
mensuels exclusivement consacrés au folk-lore (la Mélusine, 3° année, et la
Revue des traditions populaires, 2• année), autour desquels se groupent de
nombreux amateurs, ardents a la propagande, et quelques érudits dont les
travaux joignent a l'agrément des sujets traités la solidité des recherches
sérieuses. Récemment, M. Loys Brueyre a présenté le folk-Iore au public d'élite
qui fréquente les conférences du cercle Saint-Simon. Il avait pris comme tbeme
la littérature anglaise et les traditions populaires (voir la Revue des traditions
populaires, livr. du 25 janvier), et i1 a profité de l'occasion pour plaider chaleureusement la cause des études qui Iui sont cheres, en montrant par l'exemple
de la littérature anglaise l'influence des traditions populaires sur les reuvres
poétiqutis et littéraires.
Parmi tous nos folk-loristes il n'en est point cependant de plus instructir et
de plus zélé que M. Gaidoz. Non seulement il prend une part prépondérante a
la rédaclion de la Mélusine, mais il vient d'inaugurer, chez l'éditeur Alph.
Picard, une collection d'ouvrages sur le folk-lore, intitulée Bibliotheca Mythica,
qui comprendra des travau.x: sur l'histoire des religions, la mythologie, les
traditions et la littérature populaires. Prechant d'exemple, M. Gaidoz s'attaque,
dans le premier volume, a uu sujet qui joint l'intérét de l'actualité a celui des
études historiques. Dans La llage et Saint-Hubert (1 vol. in-8°), il passe en
revue les croyances de l'antiquité relatives a la rage et nous raconte la légende
. de sain( Hubert considéré comme guérisseur de !'horrible maladie. A cóté de
saint Hubert, nous voyons défiler d'autre saints anti-rahiques et nous trouvons
l'énumération des recettes, des remedes et des pratiques auxquels les croyants
d'autrefois avaient recours pour se préserver ou pour se guérir des morsures
de chiens enragés. 11 est a souhaiter que les volumes suivants de la Bibliotheca
.mythica ressemblent au premier.
Nous avons déja. signalé le recueil de M. Cosquin, Contes populaii'es de la

CBRONIQUE

H9

Lorraine. De tous les recueils de contes et de légendes populaires qui ont paru
depuis deux ans, c'est le plus scientiflque. L'auteur, en e!fet, ne s'est pas
borné a collectionner des contes, mais il y a joint des commentaires et
surtout il les a fait précéder d'une inlroduction tres intéressante sur !'origine
et la propagation des contes populaires européens.
N ouvelles diverses. - Fouilles a Delphes. Le gouvernement fran~ais vient
d'obtenir du gouvernement grec l'aulorisation de faire exécuter des fouilles a
Delphes, dans des conditions apeu pres identiques a celles qui avaient été
obtenues par le gouvernement allemand a Olympie. Delphes a été pendant
plusieurs siecles le sanctuaire le plus important de la Grece. 11 est certain que
l'histoire de la religion grecque tirera un grand profit des fouilles qui vont étre
entreprises sous la direction si éclairée de notre école d'Athenes.
Les sectes juives en Galicie. Le 29 janvier M. Sacher Masoch a fait une conférence tres intéressante, au siege de la Société des Études juives, sur les
sectes juives de la Galicie, en particulier sur les Chassidim et lés Karai'tes qui
n'ont rien de commun avtic les anciennes sectes de la Palestina. Voici le résumé
de cette conférence, d'apres le compte rendu du journal le Temps :
La secte des Chassidim est, comme !'indique l'étymologie de son nom, celle
des fervents, des exaltés. Le Chassid, en effet, non seulement suit rigoureusement les prescriptions de la loi, mais doit faire plus. Il s'impose une multitude
de privations, fait subir a son corps mille macérations : il s'ahstient de viande,
de beurre, de miel; il ne mange point d'reufs, il porte un cilice dont J'étolfe
rugueuse meurtrit sa peau; en plein hiver, il se jette dans l'eau glacée des
rivieres. Les Chassidim s'étaient fait aussi une regle de nejamais séjourner plus
d'une nuit dans le méme endroit; en se fustigeant, ils pouvaient entrer,
croyaient-ils, en communication avec les anges, avec Dieu méme, Le plus souvent, ils se livraient a l'étude de la Kabbala. Israel Balchem, dont le nom
signifle : homme capable de faire des cboses merveilleuses, fut le fondateur de
cette secte, La légende s'est emparée de sa vie : on raconte qu'il rendait la vu e
aux aveugles, qu'il ressuscitait les morts et qu'il avait le pouvoir de sauver les
a.mes de l'enfer. On le racontait de son vivant. C'était l'époque ou Cagliostro et
ses adeptes avaient prédisposé tous les esprits a la croyance au merveilleux.
Balchem eut bientót de nombreux disciples : ceux-ci, apres sa mort, se répandirent en Russie et en Pologne, malgré les anathemes des rabbins. 11s obéissaient A l'autorité des « zadigs ,,, sorte de papes qui sont aujourd'hui une centaine environ. Le Chassid ne paye point le zadig en argent, mais il lui fait des
présents, il ne le laisse manquer de rien. L'ohéiss'ance parfaite au zadig est,
avec la croyance aveugle en Dieu, le premier de ses dogmes. Le jour du sahbat,
les Chassidim se réunissent chez le zadig dans une sorte de pique-nique ou
chacun apporte sa nourriture. Le zadig distrait ses convives par ses improvisations sur les versets de la Bible qu'on lui propose ; il chante des airs gais, il
s'e!force en un mot de prolonger la réunion parce que, tant que dure le sabbat,

�120

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

la béalitude regne dans les cieux et l'enfer se repose. Les Chassidim croient
aussi a leur réunion avec Dieu par la contemplation de la divinité; envers celui
qui n'est pas Chassid, le Chassid doit faire preuve d'une fermeté dans sa foi
allant jusqu·a l'insolence. Pour bien comprendre les Chassidim, dit M. Sacher
Masoch, il faut connaitre le milieu ou ils vivent. Sur ces plaines mornes, sans
limites, que le printemps fleurit et que l'hiver couvre de neige, l'homme éprquve
plus que partout ailleurs le sentiment de l'infini : son esprit apprend a se
recueillir, A se concentrer en lui-meme. JI devient bient0t un Hamlet ou un
Faust.
La seconde secte dont M. Sacher Masoch a parlé est celle des « Karai:tes ».
Ceux-ci sont les jansénistes juifs. 11 ne faut point servir Dieu, disent-ils, dans
l'espoir d'étre récompensé; il ne faut point lui obéir dans la crainte d'•füe puní.
Mais il faut suivre sa loi ·parce que c'est la loi : on doi"t étre vertueux par amour
pour la vertu. ex La ou la révélation et la raison sont d'accord, di:ient aussi les
Karailes, nous suivons ce qu'elles enseignent de leur double lumiere; mais la ,
ou elles se contredisent, nous abandonnons la raison, bien qu'elle soit une
lumiere divine; car si la raison était suffisante, la révélation serait superflue. »
Les Karailes rejettent tous les commandements qui ne sonl pas expressément
contenus dans l'Écriture. Sa!omon dit lui-meme qu'il ne faut pas exagérer la
pitié, Les Karailes admettent le divorce en cas d'adultere, ils ne croient pas
aux démons, ils croient, quoi qu'on ait pu dire, a l'immorlalité de l'ame et a la
vie éternelle. Une de leurs maximes est_: « Si tu ne peux ce ·que tu veux, tu dois
vouloir ce que tu peux. » Les Karai:tes sont sobres; leurs prieres doivent toujours étre di tes en langue hébrai"que; ils restent debout en priant. lis observent
• rigoureusement le sabbat, et des le vendredi soir n'allument plus de feu, meme
par les grands froids qui regnent en Galicie. Il est vrai qu'ils peuvent le faire
allumer par des chrétiens.
On trouve des Karaltes a. Alep, a Constantinople, en Tarlarie, en Crimée et
en Égypte : on en compte 4.0,000 en Galicie seulement. Les Karai"tes s'interd1se11t
tout commerce. lis ne doivent vendre que les produits de leur agriculture ou de
leur industrie ; tout trafic leur est interdit. lis parlent une langue mi-tartare et
mi-hébrai"que. Depuis quatre siécles, selon leurs statisticiens, pas un Kara1te
n'a subi en Pologne la moindre condamnation. Les Karai"tes ne pretent pas sermenten justice: ils se bornent a donner au juge une poignée de main,en signe
d'affirmation. Leurs croyances leur interdisent de verser le sang; aussi furent-ils
pendant longtemps exemptés du service militaire. A l'heure actuelle, on les
incorpore dans le service des ambulances.

AUTRICHE-HONGRIE
L'enseignement de l'histoire des religions en Hongrie. - Le mouvementqui porte les universités et les gouvernements a donner une place officielle
dans les cadres de l'enseignement supérieur a l'histoire des religions, s'est aussi

CHRONIQUE

i21

fait sentir en Hongrie. A l' Académie théologique de Presbourg et dans les deux
Instituts théologiques d'Éperies et d'OEdenbourg, l'histoire des religions non
seulement fait l'objet d'un enseignement spécial, mais elle figure méme parmi
les matieres obligatoires imposées aux futurs ministres des églises évangéliques
en Hongrie. M. Stephan Schneller, professeur a. l'Académie de Presbourg, !'un
de ceµx qui ont le plus vaillamment combatlu pour le triomphe de celte bonne
cause, vient de publier en tirage a part un article qui a paru daos le Bulletin
annuel de l'Académie, dans Jeque! il réfute les objections dirigées contre le
nouvel enseignement et justifie l'existence d'un cours d'histoire des religions
dans les institutions pour l'enseignement supérieur de la théologie (Az általános VaUástorténetjogosultsdga a theologiai intézeten. Pozsony, Wigand F. K.
Nyomdája, i886). L'auteur commence par établir que l'histoire des religions,
en faisant connaitre !'origine et les développements des religions, peut seule
faire comprendre la religion dans son essence, comme facteur généi;al et vérita, bloment central du développement de !'esprit humain. Se pla&lt;,ant a un point de
vue philosophique tres élevé, il prouve que te·s études des jeunes théologiens
doivent porler sur toutes les manifestations de !'esprit religieux dans le monde,
sur ce qu'il appelle l'action universelle de !'esprit divin sur !'esprit humain. La
seconde partie de la brochure a pour but de réfuter les objections dogmatiques
de ceux qui, partant de la vérité absolue du christianisme, jugent inutile d'étudier les autres religions. M. Schneller n'a pas de peine a montrer combien cette
opinion, méme si l'on en accepte les prémisses, témoigne d'étroitesse d'esprit
et combien elle différe de la pensée de l'apótre Paul, de l'auteur des écrits
johanniques, des plus illustres Peres de l'Église qui considerent non seulement
le judai"sme, mais aussi les religions pai"ennes comme une préparation au christianisme. ll insiste avec raison sur ce fait que la valeur d u christianisme ne
peut étre appréciée que par comparaison avec d'autres religions.
Nous ne pouvons pas nous arréter aux détails de cette apologie pro domo sua,
a cause de leur caractere individue! et local. Mais nous faisons les meilleurs
vceux pour le développement et le succes de l'enseignement de l'histoire des
religions en Hongrie et nous nous félicitons qu'il y soit défendu par un bomme
d'un esprit aussi large et aussi élevé que M. le D• Schneller.
Un nouveaujournal oriental. - Les directeurs del'« Institut oriental
de l'Université de Vienne » ont décidé d'entreprendre a. dater du mois de janvier i887 la publication d'un Journal Oriental de Vienne. Le but de ce nouveau
journal, publié, avec le concours du ministere des cultes et de l'instruction•
par M. Holder (Rothenthurmstrasse, 1.5, a Vienne), est de créer en Autriche
un organe consacré exclusivement aux études orientales. II contiendra des articles originaux sur la philologie et l'histoire orientales, des recensions d'ouvrages
orientaux et des notices. La partie critique du journal formera la suite de la

Litterarisch-kritische Beilage zur· resterreichischen Zeitschrift für den Orient.
Les articles pourront étre rédigés en allemand, en franc;ais, en anglais ou_en

�1.22

REVUE DE L'HTSTOIRE DES RELIGIONS

italien. Les fascicules paraitront en janvier, avril, juillet et octobre. Le prix
d'abonnement est de 6 florins (12 fr. 50). On souscrit a Paris chez M. Ern~st
Leroux (28, rue Bonaparte). Parmi les articles annoncés, nous remarquons
ceux de M. W. Cartellieri. « Subandhu and Bana, the Mahabh.\rata and the
Puranas as known to Subandhu », et de M. Winternitz, « Les Sraddhas et le
culte des morts chez la race indogermanique. l&gt;

HOLLANDE

Publications. - i O Ristorisch-critisch onderzoek naar het ontstáan en de ver•
zameling van de boeken des Ouden Verbonds, I, 2 (p. 33! a 554, Leide-Engels).
M. Kuenen vient de publier, en seconde édition, la deuxieme partie du premier
volume de sas recherches historiques et critiques sur !'origine des livres qui
forment le recueil de l'Ancien Testament, La. premiere partie consacrée a
l'Hexaleuque a été analysée ici meme par notre collaborateur, M. A. Carriere
(t. XIII, p. 2062i4). La seconde partie, que nous annonc;ons actuellement, a pour
objet les livres historiques de l'Ancien Testament depuis les Juges jusqu'au
livre d'Esther. Elle a été remaniée avec autant de soin et d'une fac;on aussi
complete que la précédente. A peine y a-t-il huit a dix pages de la premiere édition qui aient été conservées sans aucune modification. La disposition des
matieres n'est pas non plus restée la meme. 11 n'est pas étonnant que les innombrables travaux qui sont éclos pendant les vingt dernieres années aient changé
sur certains points les conclusions primitives de l'auteur. C'est particulierement
dans J'apprécialion des livres des Rois et des Chronigues que M. Kuenen a
modifié sa maniere de voir. Mais !'esprit et la méthode de l'ouvrage sont restés
les mémes. On peut considérer cette seconde édition comme l'expression la plus
autorisée des résultats de la critique biblique indépendante de la tradition ecclésiastique.
_2• G.-A. Wilken. Ueber das Haaropfer -und ein'ige andere Trauergebriiuche
bei den Volke-rn Indonesiens (Amsterdam, J. H. de Bussy, i886). Nous avons
rec;u-le tirage a part de ce mémoire qui a paru dans la Revue coloniale internationale. L'auteur se rattache a une étude du Dr Frazer publiée dans le Journal
of thP, anthropological '.lnstit~te of Great Britain and Ireland (XV, p. 64-101)
sur [les pratiques funéraires considérées comme témoignages des conceptions
spiritistes primitives. Il nous montre comment les peuples de la Malaisie
présentent toutes sorles de pratiques et de coutumes qui ne peuvent avoir
d'autre raison 'd'étre que la peur a l'égard des esprits et des morts ou le désir
de se les rendre favorables; tantot ils fuient l'endroit ou !'un des leurs a
succombé ; tantót ils cherchent a. l'empécher de rentrer dans sa dem,ure; tantot
les survivants s'efforcent de se rendre méconnaissables. M. Wilken étudie aussi
la q uestion, le plus souvent négligée, de la durée des pratiques funéraires et des
conditions dans lesquelles elles sont arrétées. Enfin il s'occupe des idées répandues chez ces mémes peuples au sujet des secondes noces. Les notes nom-

CHRONlQUE

123

breuses et :nourries ajoutées par l'auteur au has de chaque page renferment
une foule de renseignements curieux qui complétent et illuslrent de la fa~on la
plus intéressante les informations déja tres abondantes du texte. On pourrait
peut-étre reprocher a M. Wilken de plaider sa these avec trop de conviction et
de donner a certaines pratiques une signification qui n'en ressort pas avec évidence. G'est la matiere a discussion; mais ce qui est indiscutable, c'est la
connaissance approfondie des peuples malais dont l'auteur fait preuve a chaque
page,
3· L'Apocalypse. Dans notre précédente livraison, nous avons signalé (p. 376)
la these tres originale d'un tout jeune théologien allemand, M. Vischer, qui
considere l'Apocalypse du Nouveau Testament comme le remaniement chrétien
d'un écrit originairement juif. L'accueil qu'elle a rencontré chez quelques-uns
des historiens les plus versés dans la littérature chrétienne primitive a été
particuliérement favorable. Mais aucune appréciation bienveillante ne vaut a nos
yeux la confirmation qu'elle rei:oit du travail d'un exégéte hollandais qui, sans
connaitre du tout l'ceuvre de son 1collegue allemand, a publié dans une revue
de son pays, les Utrechter Theologische Studien (i886, p. 45i a 470), une
étude sur l'Apocalypse, 011 il présente une hypothese toute semblable. Dans un
article intitulé Compilatie en Omweki-ogshypothesen toegepast op de Apokalypse
van Johannes, M. 0.-J. Weyiandt passe en revue les hypotheses anciennes et
modernes sur l'existence d'interpolations daos l'Apocalypse attrihuée a l'apotre
Jean et aboutit a cette conclusion que l'Apocalypse a été composée p!l,r un chrétien qui a combiné deux apocalypses juives antérieures en y ajoutant quelques
éléments de son propre cru. La distinction de ces deux appcalypses juives est
sujette a caution; mais la n'est pas la question. Ce qu'il y a de curieux. c'est
qu'a de tres minimes différences pres, M. W eylandt détache les mémes passages
que M. Vischer comme l'ceuvre de l'auteur chrétien. Les deux interpretes ont
fait leur analyse d'une fac;on enlierement indépendante !'un de l'autre; ils
obtiennent des résultats a peu pres identiques. Une pareil Je coí'ncidence ne
laisse pas que d'etre frappante.

�DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES ET DES SOCIÉTÉS SA.VANTES

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES 1

I. Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. -

Séance du

29 décembre 1886. M. Bergaigne expose la suite de ses recherches sur l'histoire
de la Rig-Véda-SamhiUl.. Dans un premier mémoire, il avait étudié les principes
numériques du classement·desbymnes et signalé comme suspects les morceaux
qui violent ces principes. 11 a cherché depuis, par d'autres calculs, a distinguer
daos le recueil plusieurs couches d'inlerpolations. La Sambitá, composée déja
sans doute par des additions successives, de dix livres nommés mandalas, a élé
plus tard divisée pour les besoins de l'étude, et sans aucun égard pour le classemenl primitif, en 64 adhy&lt;iyas (lei;ons), groupés par 8 en ashtakas (huitiemes),
et qui n'ont d'autre raison d'étre qu'une égalité aussi exacte que possible.
M. Bergaigne établit que le príncipe de cetle égalité n'est pas, comme on l'avait
cru, le nombre des vargas, mais celui des pra91tas, comptés d'apres les indications du Pra.tii;!lkya. Selon ce calcul, 50 adhydyas sur 64 sont aussi rigoureusement exacts qu'on pouvait les faire en respectant l'inlégrité des hymnes.
Aucun, dit M. Bergaigne, n'est au-dessous de la moyenne, mais f4 la dépassent notablement, plusieurs d'un chiffre considérable. Tous ceux-li\. renferment
précisément des hymnes déja suspects, dont quelques-uns, au moins, ont dO.
étre interpolés postérieurement a la division. D'autre part, les mandalas eux·
m~mes ont été divisés en pa.rties égales appelées anuv&lt;ikas, etc. (Compte rendu
reproduit de la Revue critique.)
Séance du 7 janvier 1887. M. Bréal est nommé président pour l'année 1887.
M. le marquis d'Hervey de Saint- Denys est élu vice-président. - Séance du
14 janvier. M. G. Perrot signale les fouilles exécutées dans une nécropole
voisine de Sfax, en Tunisie, par le docteur Vercoutre, médecin en chef de l'hOpital. On y trouve des sépullures ou les corps sont enfermés dans deux jarres
coniques mises bout i\. bout, semblables a celles qui ont été découvertes a

i) Nous nous bornons a signaler les articles ou les communications qui concernent l'histoire des religions.

125

Biskra. D'autre part, M. Víctor Waille, professeur i\. l'École supérieure d'Alger,
a repris les travaux de déblaiement pres de Cherchell, a un endroit ou s'élevaient probablement des lhermes. 11 y a trouvé diverses statues de divinités.
Séance du 21 janvier. M. Reuzey dépose le mémoire de MM. Ed. Pottier et
Salomon Reinach sur « La Nécropole de Myrina ». Ce travail, qui fait honneur
i\. l'école d'Athenes, renferme d'ingénieux aperi;us sur l'hisloire de l'art grec, sur
certains riles religieux et funéraires et témoigne d' une grande érudilion. Séance du 28 janvier. Élection de M. Viollet, bibliothécaire de la Faculté de
Droit en qualité de membre ordinaire. - La séance est levée en signe de deuil
apres communication de la mort de M. Germain, membre libre, doyen de la
Faculté des Lettres de Montpellier, connu par ses recherches dans les archives
des évechés de Maguelonne et de Montpellier et par plusieurs ouvrages historiques, parmi lesquels nous citerons l'Histoii-e de l'Église de Nimes. Les écrits de
M. Germain ont été plusieurs fois couronnés par l'Académie.
Séance du 4 février. M. d'Hen•ey de Saint-Denys fail une communication relativa a cerlains objets trouvés dans l'intérieur d'une idole a Hué: un Jambeau
d'étoffe de colon, un écheveau de fil de soie, un miroir, un imprimé bouddhique
chinois de l'an 1830. Ces objets sont des symboles représentant les éléments du
corps de la divinité. L'usage de placer de pareils symboles dans les statues
bouddhiques de la Chine parait remonter au vu• siecle de notre ere. Les disciples de Confucius n'admirent jamais celte pratique. lls n'ont jamais représenté
le souverain maitre sous une forme quelconque. A ce propos, M. d'Hervey
de Saint-Denys réfute l'opinion émise par M. Renan, lorsqu'il affirmait qu'il n'y
avait pas, en chinois, de mot pour désigner Dieu. 11 est vrai qu'il n'y a point
de mot monosyllabique ayant le sens du Theos grec ou du Deus latin; mais
íl y a un mot dissyllabique, sans pluriel, qui implique la réalilé d'une foi monothéiste.
II. Journal asiatique. - Novembre-décembre 1886: Senart. Eludes sur
les inscriptions de Piyadasi. - Ru!ien Duval. Syrische Grabinschriften aus
Semirjetschie, herausgeg. von D. Chwolson.
Janvier 1887 : De Harlez.
Tcbou-tze-tsieh-yao-tchuen, résumé des príncipes de Tchou-hi. (Extraits.) - ·
Clermont-Ganneau. La stele de Mesa, examen critique du texte.
III, Revue historique. - Janvier-février: Vic. G. d'Avenel. Le clergé
franc;¡ais et la liberté de conscience sous Louis XIII (suite et fin).
IV. Revue critique d'histoire et de littérature. - /O janvier:
L. Feer. La vie du Buddha par M. W. Rockhill.
V. Revue archéologique. - Novembre-décembre 1886: H. Bazin. L'Artémis marseillaise du musée d'Avignon. - Bapst: Le tombeau de saint Denis.

=

VI. Revue des Questions historiques. -

Janvier : Paul Allard.

L'Empire et l'Église pendant le regne de Gallien. - Paul Fournier. Le liber
pontificalis et la nouvelle édition de M. l'abbé Duchesne. - G. Kurth. Une
nouvelle histoire des papes, - (Du méme). Deux travaux aliemands sur Hinc-

�126

DiliPOLllLLEMENT DES PffiRIODlQUES

ma1•• - A. de Barlhélcmy. Les charles de l'abbaye de Cluny. - Martinov
(le R. P.). A propos de la légende ilalique.
VII. Mélusine. - 5 janvier: H. Gaidoz. Quelques recueils de conles. Les yeux arrachés (voir le numéro suivanl).
5 févr-ier: Israel Lévi. La fleche
de Nemrod (suite). - La Grande Ourse (suite). - J. Tuchmann. La fascinalion

121

ET DES TnAVALlX Dl!:S SOCIÉTÉS SAVANTES

XVU. Revue orientale et africaine. - 1886, n• 2: A Castaing. Trilons et Tritonis.

VIII. RevuE, des traditions populaires. •- 25 décembre -1886: Paul
Sébillot. Les superstitions iconographiques. (Voir le numéro suiv.)- Z. Wissendortf. Notes sur la mytbologie des anciens Lellons, Deux légendes lellonnes.
IX. Revue des Études juives. - Octobre-décembre 1886 : J. Halévy.
Recherches bibliques. Le chapilre X de la Genése (fin¡. - S. Reinach. Notes sur
la synagogue d'Hammam-el-Enf. - Ad. Neubaue1·. Le Midrasch Tanbuma.
x. Controverse et Contemporain. - 15 janvier : L'abbé Fillion.
L'authenticité du quatricme évangile. - Paul Allard. La persécution d'Auré-

XVIII. Mémoires de la Société d'ethnographis. - -1886 : L. de
Rosny. Les Antilles. Étude elbnograpbique, archéologique et religieuse.
XIX. Bulletin de la Société philomathique vosgienne.
I f 0 année: F. Voulot. Sur deux antiques inédils retrouvés a Grand (Vosges). P. de Bou1'eulle. L'Alsace de la Réforme.
XX. Bulletin de la Société académique de Brest. - T. XI (i885i886) : L. Leballe. Une féte musulmane a Gabes.
XXI. Revue de Gascogne. - Juin 1886 : A. de Lantenay. Labadie et le
Carmel de la Graville (voir les numéros suivants). - Juillet: L'abbé J. Dudon.
Du lieu de naissance de saint Philibert (voir aoO.t-seplembre).
Octobre:
A. Plieux. Le Carmel de Lecloure.
Novembre: A. de Lavel'gne. Les chemins
de Saint-Jacques en Gasr.ogne. - L'abbé Ducruc. Les curés de ' Grabiey au

lien.

xvnº siecle (Voir les numéros suivants.)

=

(suite).

XI. La Révolution fran9aise. - U décembl'e 1886: J.-F. Tht!nard.
Élection du curé de Fourqueux. - (Du méme). Un sermon civique et constitutionnel en 1700. - V. Jeanvrot. Pierre Suzon, éveque constitutionnel de Tours.
(Voir le numéro suivant.)
XII. Revue égyptologique. - IV, 3 et 4: E, de Rougé. Mémoire sur
quelques inscriptions trouvées dans les sépultures des Apis. - P. Pierret.
Religion el mythologie des anciens Égypliens d'aprés les monuments.

XIII. Mémoires de la Mission archéologique fran9aise au Caire.
- Nº 3: U. Bouriant. Rapport au Ministre de l'Instruction publique sur une
mission daos la Haute-Égypte {i884-i885). - P. Ravaisse. Essai sur l'histoire
el sur la topographie du Caire d'apres Makrizi (pala.is des kbalifes fatimites).
XIV. Recueil d'archéologie orientale (de M. Clermont-Ganneau). L'inscription phénicienne de Ma'soub. - Une inscription pbénicienne de Tyr. Une nouvelle dédicace a Baal Marcod. - Un nouveau titulus funéraire de
Joppé. - Le temple de Baal Marcod a Deir El Kal'a. - Anliquités et inscriptions inédites de Palmyre. - Mané Thécel Phares el le festin de Ballhasar. Segor, Gomorrhe el Sodome.
.
xv. Mémoires dela Société des Études japona1ses. - 1886, n•3:
A. ll'Irgens-Be'l'gh. Le bouddbisme siamois. N• 4: Joseph d'Autreme1·. La vengeance légale au Japon. - Uon de Rosny. Cban-ha'i-king, traduit du chi11ois
avec un commentaire perpétuel. - James Legge. La préface des \'oyages du
péle1 in bouddhiste Hiouen-tbsang.
•
X.V'l. Archives de la Société américaine de France. -1886, nº 3:
A. Pousse. Sur les notations numériques dans les manuscrits biératiques du
Yucatan.
N• 4: A. Gastaing. Études sur la religion des anciens Péruviens.
Les ministres du culte. Les Sacrements. - Pret. La danse religieuse de l'urine

=

=

chez les Indiens Zunis.

=

=

XXII. Revue de l'Agenais. - XIII, I et 2 : Ph. Lauzun. Les couvenls
de la ville d'Agen avant i789. Le couvent de Saint-Antoine.

XXIII. Bulletin de la Société archéologiqua de Tarn-etGaronne. XIV, 3: L'abbé A.Lury. - L'Ave Maria.

XXIV. Mémoires de la Société d'histoire et d'archéologie de
Geneve. - 2° sé1•ie, t. II (i886) : Th. Dufour. Un opuscule inédit de Farel.
Le résumé des Acles de la Dispute de Rive (1535). - Eug. Ritter. Cbroniques
de Genéve écrites au temps du roi Henri IV. -A. Rilliet. Le billet d'adieu d'un
éveque de Geneve (1483).
XXV. Annales de l'Académie d'archéologie de Belgique. 4• sél'ie, I, 4 : Van Bastelae1·. Les trois zeupires, pierres levé es ou menhirs, a
Gozée, pres de Thuin.

XXVI. Muaéon. -Janvier: A. Gueluy. Mreurs des musulmans de l'Asie
centrale. - A. Meherjibhai. L'état religieux de la communauté parsie. - De
la méthode daos l'enseignement de l'histoire des religions. - C. de Harlez. Le
livre des conseils d'Aterpat Mansarspendan. - F. Robiou. La religion égyptienne. Le Phénix.
XXVII. Academy. -25 décembre: Maa: Müller. An ethnological survey
·¡n India. (Lettre a M. H.-H. Risley pour recommander aux etbnographes de
ne pas appliquer sans examen les termes et les classifications de la philologie
comparée a la sociélé bindoue, les divisions des langues ne correspondant
pas nécessairement aux divisions de races.) - Egypl Exploration fund.
(Compte rendu de la quatriéme séance générale annuelle du 8 décembre :
résultat des fouilles a Naukratis, Gemayemi, Nebesheh et Defonneh; annonce
d'une nouvelle expédition de MM. Naville et Griffith pour reconstituer le
chemin de l'Exode.)
I •• janviel' .f 887: V. Taylot Smith. Tiele's bistorv of
Babylonia and Assyria. - J. Edkins. Eastern spread of chaldrean thought (aux

=

�128
Indes r,t en Chine).
at Gizeh.

DÉPOUILLElllENT DES PÉRIODIQUES

= 8 janvier : W. Jf. Flinders

Petrie. Recent excavationa

XXVIII. Athenieum. - 25 d~cembre: J. Hirst. Notes from Athens (sur
les fouilles d'Eleusis).

XXIX. London Quarterley Review. -

Janvier : Jewish Iife in

the time of Christ. - The religion of Burmah.

XXX. Church Quarterley Review. - Janvier: Egyptian chrislianity. - A Scottish bishop of the eighteenth century. - Early Church history. - The spiritual significance of the Apocalypse.
XXXI. Scottish Review. - Janvier : D. Bikelas. Byzantinism and
hellenism. - St. Magnus of the 0rkneys.
XXXII. Expositor. - Janvier: Prof. Sanday. The origin of the christian ministry. Recent theories. - W. H. Simcox. Canon Wescott. - Prof.
A. B. Davidson. The prophetess Deborah. - A. !!aclaren. Tychicus and 0nesimus, the letter bearers.
XXXIII. Antiquary. - Janviel': Munrot, Sorne traces of paganism in
gaelic words.
XXXIV. Scottish geographical Magazine. - Janvier: Ch. Warren.
Palestine, theland and the people asthey_are.-:- J. W. M, Crindle. Fa-Hien's
travels in India.
XXXV. China Review. - XV, 4 : Chalmers. The Sacred Books of
the East. - Eiclzler. The life of Tsze-Ch'an. - Parker. Chinese and Tartars,
Tibetans, etc. - Taylor. Heroes and villains in cbinese fiction. - Lockhart.
To the folklore of China.
XXXVI. Babylonian and oriental Record. - 1886 : Rob Brown
(junior). Babylonian astronomy in the wesl: the Aries of Aratus. - C: de
Harlez. The four-eyed dogs of the Avesta. - T. 6. Pinches. The babylomans
ás a maritime people. - Terrien de Lacouperie. The Sinim of Isaiah, not the

XL. Hermas. - XXII, ,/ : Wissowa. Die Ueberlieferung ueber die romischen Penaten. - Stengel. Zu den griechischen Sacralallerthümern.
XLI. Historisches Jahrbuch. - VIII, .f : Maye1·. Bischof Friedrich
Nausea von Wien auf dem Concil von Trient.
XLII. Rheinisches Museum für Philologie. -- XLI[, I : Kerameus. Neue briefe von Julianus Apostata.-Nissen. Ueber Tempelorientierung.
XLIII. Gottingische gelehrte Anzeigen. - .f887, N• .f: Holtzmann. Farrar, History of interprelation. - Kolde. Keller, Die Waldenser und
die deutsche Bibeluebersetzungen. - Krueger. Vischer, Die 0lfenbarung Johannis. - Horst. Jülicher, Die Gleichnisreden Jesu. - De Lagarde. Gwynn.
0n a syriac Ms. belonging to the collection of the archbishop Usher.
XLIV. Baltische Monatsschrift. - XX.XIII, 8 et 9 : Marholm. Das
Chrislenlhurn in der skandinaviscben Dichtung.
XLV. Monatsschr¡ft für Geschichte und Wissenscháft des Judentums. - 4886. N•• U et 42: Der historische Hintergrund und die Abfassungszeil des Buches Esther und der Usprung des Puritnfestes (fin). - Graetz.
Zur Bibelexegese (fin). - Theodor. Die Midraschim zuro Penlateuch und
der dreija.hrige palreslinensische Cyclus. (Voir i887, n• i.)
XLVI. Zeitschrift der deutschen morgenlandischen Gesellschaft. - XL, 3: Heidenheim. Die neue Ausgabe der Vers. Sam. zur Genesis. - Stenzle1·. Das Schwertklingengelübde der Indier. - Bothlingk. Nachtraege zu Vasis~ba. - Kuhnert. Midas in Sage und Kunst. - Guidi. Die Kirchengeschichte des Catholicos Sabprisoc.
XLVII. Oesterreichische Monatsschrift für den Orient. N• .f2: Buchner. Religion, Künsle und Fertigkeiten bei den Kámerunera.
XLVIII. Zeitschrift für Assyriologie. - 1, 4: Sayce. The Hillite
Boss of Tarkondemos. - Noeldeke. Mene lekel upharsin.
XLIX. Ausland. - .f886, N• 50: v. Seidlitz. Die alte Kosrnogonie der
Grossrussen.
N• tu: lfailandt. Mylhische Elemenlen in Rumanien. - Der
Schlangenlanz der Mokis in Arizona. (Voir n• 52.)
1887. N• 2: v. Thümen.
Der Mondaberglauhe unter der Landbevolkerung de.s oeslerreichischen Küslenlandes.
L. Deutsche geographische Bliitter. - IX, ,f: Post. Zaubereiprocesse
· und Gottesurleile in Afrika.
LI. Sitzungsberichte der kgl. preuss. Akademie der Wissenschaften. - N• 5.f : Hirschfeld. Die kaiserlichen Grabstiitten in Rom. Pel'nice. Zum rremischen Sacralrechte (2° art.).
LII. Theologische Quartalschrift. - .f886, N• ,f: Schmid, Zacharias
Chrysopolitanus und sein Commentar zur Evangelienharmonie. - Schanz.
Die Wirksamkeil der Sacramentalien. - Martens, Die drei unechten Kapitel
der Vita Hadrians I. - Fwchner. Deber die Hypothese Steinthals dass
Simson ein Sonnenheros sei.

=

Chinese.

XXXVII. Indian Antiquary. - Décembre: Fleet. A collection of Canarese ballads. - Beal. The age and wrilings of Nagarjuna bodisatlva. Fleet. Sanskrit and Old-Canarese inscriptions. - Wadia. F~lklore in western
india. (Voir \e numéro suivant.) - Natesa Sastri. Folklore in soutbern India.
(Voir le numéro suivant.)
Janvier. Rev. Thomas Foulques. The Dakhan•
in the times of Gautama Buddha. - Murray-Aynsley. Discursive contributions

=

towards the study of asialic symbolism.

XXXVIII. Journal of the American Oriental Society. - XI, 2:
Hopkins. 0n the professed quotalions from Manu found in the Mahabharata. Hall. The arabic bible of D• Eli Smith and Cornelius V. A. van Dyck. - Bloomfield. On the position of the Vaitana-Sutra in the lileratureof lhe Atbar~a ~et.la.
XXXIX. Historische Zeitschrift. - 1887, N• 2: Gor!'es. Die h1storische Kritik und die Legende,

129

ET DES TUAVAUX DI•:S SOCJ.f:l'ÉS SAVANTES

=

9

�1.30

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES ET DES SOCIÉTÉS SAVANTES

LIII. Katholik. - Novembre: Apostolicit1Bt des Jakobusbriefes nach lnhalt und Forra. - Die geistliche Stadt Gottes von der ehrwürdigen Maria von
Agreda.
Décembre: Gab es im rcemischen Officium Schriftlesungen vor der
Zeit Gregors des Groszen? - Pastor's Geschichle der Piibste.
LIV. Zeitschrifi für Kirchenrecht. - XXI, 4 et XXII, I: W. J1ai-lens. Die Besetzung des prebstlichen Stuhls unler den Kaisern Heinrich III
und Heinrich IV. - Meurer. Die rechtliche Natur des Tridentiner Matrimonialdecrets. - Weiland, Die constantinische Schenkung.
L v. Jahrbücher für protestantische Theologie. - Xlll, 1: Voigt.
Melanchton's und Bugenhagen's Stelhmg zum Interim. - Feine. Zur synoptischen Frage (2• art.). - V. Soden. Der Epheserbrief. - Scküre1·. Zu
Adrianos. - Siegfi·ied. Das neue Testament im hebrreischen Gewande. Gelzer. Zur Praxis der ost-rcemischen Statsgewalt in Kirchensachen.

=

LVI. Zeitschrift für wissenschaftliche Theologie. - XXX, 1 :
A. Hilgenfeld. Die neueste synoptische Evangelienforschung (C. Holsteu et
C. Weizsacker). - Mensinga. Die Geschichte des Cherubs. - Gii1Tes. Ritter
St-Georg in Geschic!ite, Legende und Kunst.
LVII. Zeitschrift für kirchliche Wissenschaft. - N• 11 : Gebhardt. Der Himmel im Neuen Testament. - Behm. Bemerkungen zur Didache, IX, 2.
N• 12: Hohne. Die drei Hauptnamen des jüdischen Volkes im
Allen Testament. - Zcihn. Die Anfiinge des apostolischen Zeitalters.

=

LVIII. Evangelisches Missionsmagazi?:.. - Janvier 1887: Schultze.
Totenverehrung in China. (Voir Février.)

LIX. Bullettino dtilla Commiss:on;i archeol. communale di Roma.
Novembre: Gatti. Un nuovo frammento degli Atti de' Fratelli Arvali.
LX. Archief voor Nederlandsche kerkgesehiedenis. - II, 1 :
Acquoy. Het geestelijk lied en de Nederlanden vóór de Hervorming.

BIBLIOGRAPHIE

1

GÉNÉRALITÉS

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n Italia in questi ultimi decenni. - Prato, Giacbetti, 1886, in-8 de 103 p.
W. Schneider. Die Naturviilker. Missverst!i.ndnisse. Missdeutungen und Misshandlungen. - 2 vol. in-8 de x1-3i0 et x-501 p. - Paderborn, Scbreningh, 1886.
CHRISTIANISME

L. Dumas et A. Marion. Évangile selon saint Luc, collationné sur les meileurs textes, avec des notes grammaticales, Iittéraires, historiques et géographiques. - París, Belin, {887; in-12 de x et 158 p.
F. Kaulen. Einleitung in die heilige Schrift des Alten und Neuen Testaments.
II, 2. - Besondere Einleitung in das Neue Testament. - Fribourg en Brisgau,
Herder, 1886; in-8, p. 371 a 599.
F. Buhl. Jerusalem paa Kristi og apostlenestid efter de nyere udgravninger
og undersogelser. ~Copenhague, Gyldendal, 1886; in-8 de iU p.
R. F. Grau. Das Selbstbewustsein Jesu. - Niirdlingen, Beck, 1887.
D. Gla. Die Originalsprüche des Matthausevangelium. - Paderborn, Schiiningh, :1887.
Maurice Schwalb. L'ap0tre Paul. Sa vie et ses ceuvres, Traduction par Jules
Steeg. - París, Fischbacher, 1886; 1 vol. in-16 de x1x et 297 p;
F. A. Henle. Kolossll. und der Brief des hl. Apostels Paulus an die Kolosser.
- Munich, Stahl, 1887; in-8 de vm et 93 p.
R. A. Lipsius. Die apokryphen Apostelgeschichten und Apostellegenden, ll,
L - Brunswick, Schwetscbke, :1887; in-8 de 472 p.
E. Egli. Altchristliche Studien. Martyrien und Martyrologien mltester Zeit.
- Zurich, Schulthess, 1887 ; in-8 de m et 1i2 p.
1) En dehors des nombreux ouvrages mentionnés dans la Chronique et dans
le Dépouillement des périodiques.

�132

1

REVUE DE L BISTOinE DES RELlGIONS

H. Usener. Acta S. Marínre et S. Christophori. - Bonnre, Georg, i886; in-8
de 80 p.
G. Frommberger. De Símone Mago, ~- De origine Pseudo-Clementinorum.
- Vratislavire, i886, in-8 de 53 p.
F. A. Lehner. Die Marienverehrung in den ersten Jahrhunderten. - Breitkopr,
Harte!; in-8 de xxv et 342 p.
S. Aur. Augustini, Hipponensis episcopi, operum sectionis III, i : Liber
qui nppellatur speculum et líber de divinis scripturis sive speculum quod fertur
S. Augustini. Rec. F. Weihrích (Corpus scrípt. eccl. lat.; v. Xll). - Vienne,
Gerold, i887 ¡ in-8 de Ln et 725 p.
J. Gerdin. S. Aurelius Augustinus sasom kristlig uppfostrare. - Upsnla,
Schultz, 1886 ¡ in-8 de 75 p.
J, Ficker. Die Darstellung der Aposte! in der altchrísllichen Kunst. - Leípzíg, Seemann, 1887 ¡ in-8 de m et 4.8 p.
F. Loos. Leontius von Byzanz und die gleichnamigen Schtiflsteller der griechíschen Kirche, l. Das Leben und die polemische Werke des Leontius von
Byzanz. (Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Lileratur
de v. Gebhardt et A. Harnnck; III, i et 2.) - Leipzig, Hinríchs, i887 ; in-8
de vm et 3i7 p.
G. T. Stokes. Ireland and the Celtic church. A history of Ireland from
St-Patrick to the English conquest in H72. - Londres, Hodder et Stoughton, 1886.
A. C. Chai:JJ de Lavarene. Monumenla pontificia Arvernire decurren tibus IXº,
x0 x1° et x11° sreculis. Correspondance diplomatique des papes concernant l'Auvergne depuis le pontifical ele Nicolas I•• jusqu'a celui d'Innocent III. - Clermont-Ferrand, Bellet, 1886; in-4. de xu et 560 p.
L. Gautier. Histoire de la poésie liturgique au moyen age. Les Tropas l. Paris, Palmé, 1886; in-8 de V111 et 280 p.
Em, Burnouf. Les cbants de l'Église latine. Restitutíon de la mesure et du
rythme selon la méthode naturelle. - París, Lecoffre, 1 vol. in-8.
Jean Jansen. L'Allemagne et lo Réforme. L'Allemagne et la fin du moyen age,
traduit de l'allemand. - Paris, Pion, Nourrít, 1 vol. in-8.
E. Sacl.'Ur. Richard, Abt von Saint-Vannes. - Breslau, 1886; in-8de iOO p.
J. A. Chabi·and. Vaudois et protestants des Alpes; recberches historiques
contenant un grand nombre de documents inédits sur les vaudois et les protestants des Alpes dauphinoises et piémontaises. - Grenoble, Drevet, 1886; in-8
de 287p.
Luther' s Briefwechsel. Ed. L. L. Enders (avril 1519-novembre 1520). Calw, Vereinsbuch, 1887; in-8 de vm et 536 p.
- Regesta Clementis Papro V ex Vaticanis archetypis- S. D.N. Leonis XIII
P, M. jussu et munificentia cura et studio monacborum ordinis S. Benerlicti
(A. IV). - Rome, Typ. Vat. i886; in-4 de 483 pages.

DlDLJOGR Al'HIE

133

Corpus reformatorum V. LX. J. Calvini opera, edd. G. Baum, E. Cunitz,
E. Reuss. V. XXXII. - Brunswick. Schwetschke, i887; in-4 de 752 colonnes.
Correspondance des réformateurs dans les pays de langue franc,aise, ed.
A. L. Herminjard. T. VII (154! a 1542). - Geneve. Georg, i886¡ in-8 de
546 pages.
E. Gothein. Ignatius von Loyola. - Halle, Niemeyer, i886; in-8 de t8i pages.
W. Beckei·. Immanuel Trebellius. Ein Proselytenleben im Zeitalter der Reformation. - Breslau, Dülfer, !887¡ in-8 de 55 pages.
P. Leclerc. Fausta Socin. Biographie et critique. - Geneve, Georg, !886;
in-8 de t20 pages.
K. Rothenhiiusler. Der Untergang der katholischen Religion in Alt-Würtemberg in seinen Ursachen dargestellt. - Leutkirch, Roth. 1887; in-8 de III et
ii6 pages.
H. M. Baird. The Huguenots and Henry of Navarre. - Londres, Paul, 1886;
2 vol. in-8 de xxn-4.58 et xvu-525 pages.
J. Addington Symonds. Renaissance in Italy. The catholic reaction, Londres, Smilh, 2 vol., 1886.
Memoriale ordinis fratrum minorum a fratre Joanne de Komorowo compila.
tum edd. H. Liske et Ant. Lorgiewicz. - Leopoli, i886 ¡ in-8 de 4.20 pages.
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Angers, impr. et slér. A. Buaorx el Ci•, 4, rue Garnier.

�UNE CONTRIBUTION A L'ETUDE DU PAULINISME

DE LA

,

,

QUESTION DE L'ORIGINE DU PECHE
D'APRES LES LETTRES DE L'APOTRE PAUL

(Deuxieme article.) (t)

II
Dans tous les syslemes religieux dont l'objel principal est
la rédemption de l'homme, comme c'est le cas pour le
systeme de l'apotre Paul, la partie négative concernanl le
péché est toujours dans la plus intime correspondance avec
la partie positive concernant le mode et les moyens de salut.
La maniere dont on concoit le mal détermine nécessairement
celle dont on présente le remede ou vice versd. II ne sera
done pas inutile de rapprocher la doctrine du péché alaquelle
l'étude précédente nous a conduit, de la théorie du salut que
l'apotre abeaucoup plus nettement formulée. Sinotre exégese
a touché juste, non seulement il doit y avoir harmonie profonde entre l'une et l'autre doctrine, mais encore un jour
nouveau doit rejaillir de la premiere sur la seconde, et celle-ci
apparattre avec un relief d'originalité tout nouveau. Comme
il faut nous reslreindre, nous hornero ns les rapprochements
auxquels nous songeons, a ces trois points essentiels : la
f. Voir p. i

a :!L

10

�!38

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIOJSS

UNE CONTRIBUTIOli A L'ÉTUDE DU PAULlNISME

christologie, la théorie de la rédemplion proprement dile,
le plan divin ou la philosophie religieuse de l'histoire.
1. La christologie ou la doctrine de la personne du Christ,
n'est touchée que sur un point par la doctrine du péché. 11
est évident qu' entre l'idée du péché de l'homme et des theses
comme celles de la nature divine ou de la préexistence du
Fils de Dieu, les rapports sont tres indirects. Ce n'est qu'au
moment ou ce Fils de Dieu apparait comme etre véritablement humain dans l'hisloire, qu'il y a contact et renconlre
entre lui et le péché. La seule question qui se pose est done
celle-ci : Comment, dans la pensée de Paul, le Christ a-t-il
pu etre réellement un homme et n'étre pas atteint de la
souillure du péché? Les deux theses, en effet, sont expressément affirmées : 1º Le Christ a été un réel descendant de
David selon la chair, et il est ven u dans le monde de la meme
maniere que tout autre individu humain (Bom., 1, 3; Gal.,
1v, 4). 2º 11 n'a pas connu, c'est-a-dire il n'a pas commis le
péché et a accompli parfaitement les commandements de
Dieu; il a réalisé la justice entiere (atY.&lt;X(w¡,.ix Rom., v, 18;
II Cor., v, 21). Avecla doctrine du péchéque nous avons établie comme étant celle de Paul, rien n' est plus aisé a entend1·e.
Christ a pu venir en chair, comme individu charnel, c'est-adire constitué physiologiquement comme tout autre individu
humain, sans etre souillé par le péché, puisque la vie de la
chair, en soi, n'a rien de mauvais. Par ce coté physique, il
était dans la meme condition qu'Adam; mais il faut ajouter
qu'Adam n'était pas dans la meme condition spirituelle que
lui; car si le premier homme était ~uztY.6~, il n'était pas encore
,m:u¡,.ix'ttx6~. Au contraire, le second Adam, outre la ~u;,:-~ ~wa&lt;X et
la aáp!;, avait encore la force divine du 'it'lali¡,."· 11 n'était pas seulement spirituel, il était !'esprit méme (II Cor., 111, 17). Il suit
de la qu'entre le premier Adam qui était seulement un etre
ps:,¡chique et la loi de Dieu qui était d'essence spirituelle
(Rom., vn, 14) il y avait disproportion et disparité, en sorte
que la transgression était facile a prévoir. Au contraire, entre
le second Adam qui était spirituel par essence et la loi spiri-

luelle de Dieu, il y avait parité et h.armonie, en sorte qu'il
pouvait et devait moralement triompher la ou le premier avait
succombé. En d'autres termes, l'un avait bien« le vouloir »,
mais il n'avait pas « le pouvoir » ; l'autre a eu l'un et l'autre.
Aussi le Christ a-t-il pu venir impunément sous la loi. Sa vie
en a été l'accomplissement, c'est-a-dire un otY.&lt;Xlw¡,.&lt;X d'ou a
découlé ensuite la justification de tous les croyants, membres
de son corps, comme du péché d'Adam est sorti la vie
pécheresse de ses enfant.s. Ainsi, entre cette partie de la
christologie de Paul et sa lhéorie de la loi et de l'origine du
péché, la cohérence est intime. C'est la meme psychologie
qui rend compte de l'une et de l'autre.
11 nous semble qu'il n'en est pas ainsi dans la maniere
traditionnelle d'entendre la doctrine paulinienne. Si la chair
a été souillée, en effet, par le péché d'Adam et si elle est
pécheresse en soi, il est clair que le Christ n'a pas pu revetir
cette chair ni vivre réellement de la vie de la chair sans étre
constitué pécheur du meme cou p. 11 n'a pas pu etre un homme
comme nous ni venir dans le monde par les voies ordinaires.
11 faut faire intervenir un miracle spécial, un miracle physiologique pour le préserver de cetle contagion universelle. Ce
miracle est celui de la conception surnaturelle dans le sein
d'une vierge. Encore méme ne voit-on pas dans cette théorie
pourquoi la chair de la femme serait moins contagieuse que
celle de l'homme. Ce miracle, la théologie ecclésiastique l'a
payé tres che1·; car il a fait verser irrémédiablement la christologie traditionnelle dans le docétisme. Mais il n'e"t pas nécessaire de discuter les inextricables contradictions de ce
•
dogme. 11 suffit de constater que l'apótre Paul l'a absolument
ignoré, et la vérité est qu'a son point de vue et pour sauvegarder la sainteté du Christ, il n'en avait nul besoin.
2. Entre la théorie de la rédemption et la notion du
péché, le rapport est plus intime encore. Chose tres curieuse
et parallélisme fort remarquable : quand on lit rapidement
et superficiellement les texles de Paul relalifs a l' reuvre

\

�i40

•

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

rédempfrice du Christ, oa est arreté par une dualité de vues,
une divergence dans les raisonnements et dans les images
tout a fait semblable a celle que nous avons constatée dans
sa doctrine du péché. II faut ici faire le meme effort et le
meme travail pour ramener al'unilé ces these.s-en apparence
contraires.
Ainsi, d'une part, la rédemption est assimilée dans une
comparaison ou métaphore, aux sacrifices expiatoires lévitiques et se présente alors comme une expiation transcen-•
dante et extérieure, s'accomplissant uniquement entre Dieu
et son Fils. Ce serait le dogme officiel de l'Eglise 1 • D'autre
part, celte amvre rédemptrice nous est expliquée tout
différemment. Ce n' est plus le Fils éternel, le Dieu second
qui meurt pour apaiser le Dieu supreme, c'est l'humanité et
l'humanité seule qui meurt avec et dans le Christ. Celui-ci
ne meurt pas pour satisfaire Dieu, mais uniquement pour
anéantir le péché en faisant mourir la chair qui en est le siege,
en sorte que la rédemption n' est plus que la crise historique
que la mort du Christ opere dans l'humanité et dans laquelle
celle-ci meurt a la vie de la chair et ressuscite a la vie de
l'esprit. Dans la maniere traditionnelle de comprendre la
pensée de Paul, la résurrection du Christ n'a pas de valeur
sotériologique; elle n'est que la démonstration visible que
le sacrifice du Fils de Dieu a été accepté par le Pere. Au
contraire, dans la seconde maniere d' entendre la rédemption,
la résurrection est aussi essentielle que la mort et en représente ]a partie positive , comme la mort sur la croix en
représente la partie négative 2" On voit tres nettement la
divergence des deux conceptions. 11 s'agit de voir s'il ~'est
pas possible, comme nous l'avons fait pour les passages relatifs au péché, d'expliquer ces textes en apparence contraires,
es uns par les autres et de les ramener a l'unité en les met-

1) Rom., III, 24.
2) Rom., IV, 25; Vlll, 3 el 4; VI, 6-8.

1

UNE CONTRIBUTION A L ÉTUDE DU PAULINISME

14{

tant sous leur jour vérilable et dans une subordination légitime. On voit que la difficulté est la meme.
Rappelons les résultats essentiels de ·notre exégese touchant la doctrine du péché. Celle•ci est constituée par trois
éléments : 1º l'impuissance de la chair aaccomplir la volonté
de Dieu ; 2º l' empire de la loi qui rend nécessairement
l'homme psychique péchant et pécheur ; 3° la sentence de
condamnation a mort portée par la loi contre tous ceux qui
ont péché. Étudions a ce point de vue l'reuvre de la
rédemption. Pour qu'elle soit parfaite, il faut de toute nécessité qu'elle abolisse ces trois choses : la sentence de aondamnation (x1Xtá-1.p1µ1X), la faiblesse de la chair et le régime religieux de la loi. L'abolition de la premiere ne saurait suffire,
car, apres que satisfaction aurait été donnée pour les péchés
anciens, si l'homme restait a l'état psychique et sous la
domination de la loi, il surviendrait nécessairement de nouveaux péchés qui exigeraient une expiation nouvelle ; c' est
dire que la rédemption ne seraitjamais accomplie.
11 fallait done qu'il y e-ot et il y a réellement trois choses
correspondantes dans la théorie paulinienne du salut. Et,
tout d'abord, l'abrogation de la sentence de condamnation.
Christ, venu daos la chair et sous la loi, a subi la malédiction
de la loi. Celui qui n'a pas connu le péché a été fait péché,
e' est-a-dire, a été identifié et fait un avec l'homme psychique
et pécheur (II Cor., v1, 2t; Gal., m, 13; Rom., m, 24). C'est
sur cette partie négative de la rédemption et sur elle seulement que porte la comparaison avec l'expiation lévitique.
Mais cette comparaison n'est qu'uneillustration populaire de
la pensée paulinienne; elle ne l' épuise pas, tant s'en faut;
et ce serait un grossier procédé que d'aller chercher maintenant dans le Lévitique la notion antique du sacrifice
expiatoire pour en déduire a priori l'idée de Paul sur le
sacrifice meme du Christ. 11 est évident que l'image est
imparfaite, car il y a dans la mort du Christ qnelque chose
d'essentiel et qui ne se trouvait pa·s dans celle des taureaux
et des boucs immolés sur l'autel de Iahveh; ce quelqne

�'142

7

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

cho se, e'est le don volontaire de la victime elle-meme ; elle
n' est pas dévouée ; elle se dévoue librement et par amour
(Rom. v, 6-9). Par la, son sacrifice uevient un acte moral, au
lieu d'etre un rite magique, et ce point est si essentiel que
e' est luí seul, et non les souffrances physiques, qui fait toute
la valeur réparatrice de sa mort. ll y a eu done deux choses
dans cetle mort: la malédiction supportée et l'amour divin
manifesté. On voit ainsi combien on se trompe quand on
veut l'enfermer tout entiere dans le type ancien du sacrifice
expiatoire comme dans un type absolu et partir de celui-ci
pour condure a celui-la. L'image du sacrifice expiatoire ne
se rapporte qu'au caractere le plus général et le plus extérieur
de la mort du Christ. Il faut la traverser et chercher au dela,
dans les textes memes de Paul, ce qu'il a réellement pensé
sur ce point et comment il s'est expliqué l'abolition du
xo:'t&amp;;i.pt¡,.o: ou de la sentence de condamnation.
Est-ce par une décision arbitraire que Dieu renonce a
punir les pécheurs? L' effet de la loi est-il simplement
suspendu? Ou bien Dieu est-il satisfait par cela seul qu'un
innocent a souffert et est mort a la place de.s vrais coupables?
Nullement. Il y aurait eu dans cette maniere de voir quelque
chose qui aurait violemment froissé le sentiment tres absolu
que l'apólre avait du droit pénal. La vérité est que loin
de professer cette théorie qu'on lui prete communément, il
en a eu une toute différente, autrement rigoureuse au point
de vue du droit et autrement profonde au point de vue
moral. A ses yeux, il faut que la sentence de la loi se réalise
jusqu'au bout et pour tous les pécheurs; qu'elle fasse sortir,
comme on dit dans la langue du droit, son plein et entier
effet. Autrement la loi ne se:rait plus loi, e' est-a-dire quelque
chose d'imprescriptible et d'absolu. Remontons done aux
vrais príncipes de la théorie paulinienne.
L'apótre a nettement formulé deux axiomes juridiques
d'ou partent toutes ses pensées sur ce sujet. Le premier est
celui-ci : « L'homme qui est mort est quitte du péché; ó i'ªP
~r.:;80:•1wv c€ct;i.o:(cu'to:t ~r.o ,?¡; &amp;¡,.o:p·do::; (Rom., v1, 7), et cela se com-

1

UNE CONTRJBUTION A L ÉTUDE DU PAULINISME

143

prend, puisque le salaire du péché, c'est la mort. Le pécheur
qui subit la mort a payé sa dette. Voila pour le péché et voici
pour la loi : « La loi n'a autorité sur l'homme que pendant
. » ; "1 v:;:1.0;
,
,
' o '
, ' "or;ov
le tem ps qu '·1
1 es t en vie
1.upt€nt
,o:i-· a·1
pw..ou eg&gt;
xp6-10•1 ~?i (Rom., v11, 1). C'est son second axiorne juridique. De
ces deux axiomes, il suit logiquement que pour etre quitte
du péché et affranchi de la loi, le pécheur doit nécessairement mourir. Le Christ n'est done pas mort a la place des
pécheurs ni surtout pour dispenser les pécheurs de mourir.
Paul n'aurait jamais admis celte doctrine. Le Christ, au
contraire, meurt pour faire mourir les pécheurs avec lui ;
pour que l'hurnanité meure en lui et1 en mourant, soit tout
ensemble libérée a l'égard du péché et affranchie du regne
de la loi. En effet, l'apótre répete a chaque ligne que le
pécheur par la foi meurt réellemenl avec le Christ : 1.~l. ú¡,.et;
&amp;8~'10:'t"WO-,¡'tt 't(:J •1Óµ4&gt; aici 'tOÜ O'W(J,O:'to; 'tOÜ XPtv't"OÜ. ( Rom.' VII' 4 ; Gal.,
11, 20; Rom. v1, 1-8, etc). ll n'y a pas d'idée qui revienne plus
souvent dans toutes ses épttres; il n'en est pas de plus essentielle daos son systeme. La mort du Christ n'opere done pas
la rédemption, parce qu'elle offrirait a Dieu ou a sa loi une
satisfaction extérieure et arbitraire a la place de celle que les
pécheurs lui dev¡:lient. Il ne saurait etre question d'un échange
en vertu d'un calcul d'équivalence entre la peine subie sur la
croix et celle qui était légalement a subir. Non, la mort du
Christ fait la rédemption parce qu'elle fournit aux pécheurs,
croyants et repentants, le moyen de mourir personnellement
et de se libérer ainsi par leur mort al' égard du péché comme
a l'égard de la loi. On parle done mal quand on dit, pour
traduire la pensée de Paul, que le 1.0:'tcf-t.ptµo: ou sentence de
condamnation a été gracieusement levé ; il vaudrait mieux
dire qu 'il a eu son accomplissement effectif pour ceux qui
ont cru au Christ crucifié e.t, parcet accomplissementméme,
a disparu. Le condamné n'a pas été proprement dispensé de
la mort, ce qui, aux yeux de Paul, était en droit et moralemenl impossible ; il a subi sa peine et e' est pour cela que
logiquement il en est libéré. En d'autres termes, la grAce

�144

REVUE DE L'HlSTOJRE DES RELlGTONS

de Dieu ne porte pas sur la remise de la peine, mais uniquement sur le don du Christ, c'est-a-dire sur le moyen offert
au pécheur de mourir et de ressusciter ensuite « en nouveauté
de vie )&gt;. Cela est autrement logique et profond que le dogme
traditionnel. Pas la moindre entorse n' est donnée dans la
théorie de Paul a la loi de justice, puisqu'elle repose tout
entiere sur l'application rigoureuse et stricte du droit pénal
tel qu'il existait de son temps dans les écoles pharisiennes.
Nous ne sommes ·pas au bout de la pensée de Paul. Pour
sauver l'homme, il ne s'agit pas seulement d'abolir la
sentence de condamnation ; il íaut encore le faire sortir de
la vie inférieure de la chair et du régime de la loi. Aussi le
croyant meurt-il a la fois comme un coupable qui subit sa
peine et comme un etre charnel qui doit se dépouiller
de la chair, et, par cette crise, s'élever a une forme de
vie supérieure. Aussi Paul déclare-t-il que la chair, c'esta-dire la vie naturelle primitive, est détruite sur la croix
du Christ; elle est crucifiée avec la chair du Christ luimeme (Gal., n, 17-21; Rom., vm, 3 et 4; v1, 1-7). C'est d'une
nécessité non moins grande que la loi exigeant la salisfaction qui lui est due. La chair, en effet, et entendez toujours par la les instincts de la vie anímale, ne peut pas
accomplir la loi de Die u ; par l' effet du commandement de
la loi, il se forme, grilce a la chair, un aw¡.,.!X 'til~ a¡i.ap-.ía~, c'esta-dire un organisme dont le péché est la loi intérieure, et la
dissolution et la mort, la fin inévitable. 11 faut détruire cet
organisme asservi au péché. Ce qui va done s'opérer dans
. la rédemption paulinienne, ce n'est pas seulementl'expiation
des fautes commises ou la restauration d'un élat perdu; c'est
une crise organique et vitale, une transformation dans la
substance de l'homme, et par cette transubstantiation interne,
le passage de la vie psychique a la vie spirituelle, du regne
de la acfp; au regne du 1mü¡La. Le 'it'/Eü¡.,.a, en effet, prendra
désormais la place de la chair dans la constitution de l'individu. Comme tout, dans l'homme ancien, était charnel, jusqu'a l'entendement et a la volonté, tout, dans l'homme nou-

1

UNE CONTRIBUTION A L ÉTUDE DU PAULT:S-TSME

veau, deviendra spirituel, jusqu'a l'organisme lui-meme qui,
au jour de la résurrection, se transformera, par une nouvelle et supreme crise, en un corps spirituel (awfL!X r.'IE:Jfl.!X't!.xó-,,
I Cor., xv, 44).
On est bien loin de l'idée de Paul, tant que l'on réduit
l' effusion de l' esprit divina quelques inspirations ou affections
nouvelles suggérées a l'ilme naturelle de l'homme. La vérité
est que !'esprit arrive a former la pleine et entiere substance
de son etre, apres la destruction de sa nature primitive; c' est,
pour nous servir des termes memes de l'apótre, « une nouvelle création » {II Cor., v, 17). L'histoire de la chenille rampante, devenant papillon aérien, ne serait encore qu'une
image imparfaite de cette métamorphose; car la chenille
réellement ne meurt pas, et le papillon, avec ses ailes, reste
toujours soumis a la loi de la pesanteur. Quelque étrange que
cela puisse parattre et précisément parce que cela est psychologiquement fort étrange, il faut le redire : dans la pensée
de Paul, l'homme naturel et primitif meurt positivement ;
l'homme spirituel qui sort de cette mort, est moralement et
substantiellement nouveau, si bien que le point difficile dans
cette théorie est de savoir ou se trouve la cause persistante
de l'identité personnelle qui relie, pour l'individu, l'état
d'avant la crise et l'état d'apres la crise.
Cette cause ne saurait se trouver que daos la foi du pécheur
repentant; car la foi, qui est le germe de l'homme nouveau,
peut etre considérée comme l'appel désespéré et le supreme
effort de l'homme ancien expirant. (Rom., vn, 24, 'ta°Aafotwpo,;
é-yw &lt;X'l8pw1to,;. 't[~ ¡.,.e púc-a'tat h 'tOÜ aw¡.,.a,o,; 'tOÜ 8a'lcf'tóU 'tOlJ'tOU).
La crise dont nous parlons, qui s'accomplit subjectivement

par la foi dans le croyant, s'est d'abord accomplie objectivement dans le Christ lui-meme. Sa morl et sa résurrection
acquierent ainsi une valeur représentative universelle et elles
achevent la rédemption de l'homme en luí donnant, ave¡de
moyen de payer la peine ancienne, celui de sortir de l' état
psychique pour arri ver a l' état spirituel. Ainsi se trouvent
conciliés les deux points de vue que nous constations en com-

�'

t¡

146

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGIONS

mencant: celui de l'expiation réparatrice et celui du progres
régénérateur. Le péché n'est pas seulement expié; il est
organiquement vaincu. L'homme meurt, mais, par cette mort
meme qui est le salaire de son péché, il échappe également
a la chair et a la loi. Le meiÍ:ie acte qui l'acquitte envers Dieu
le délivre en meme temps de la chair et l'éleve a une vie
supérieure. Mais il faut bien le remarquer, cette conciliation simple et logique des deux éléments de la rédemption
paulinienne si souvent mis en contradiction réciproque, n'est
possible qu'au point de vue de la doctrine du péché qui nous
a servi de guide. Remplacez cette doctrine par une autre;
admettez, comme l'orthodoxie officielle, l'état de perfection
du premier homme et la notion d'une chute arbitruire, comme
on le fait communément, immédiatement l'incohérence reparatt dans la théorie paulinienne de la rédemption ; les élémen ts qui la constituent s'opposent les uns aux autres, tout
se brouille et se confond, et l'on accuse ce grand penseur de
tous les illogismes que l' on commet soi-meme en l'interpré~
tant. II n'est plus besoin d'insister. Chacun doit sentir a cette
heure que cette doctrine de la rédemption correspond exactement dans toutes ses parties a la doctrine du péché, telle
que nous l'avons dégagée. L'une appelle l'autre invinciblement et elles se confirment tour a tour de la plus éclatante
maniere. Toutes deux réunies forment enfin la philosophie
religieuse de l'histoire esquissée par l'apótre. C'est le dernier
point qu'il nous faut toucher.
3. La pensée de Paul ne s' arrete pas dans les antitheses de
chair et d'esprit, de loi et de grélce, de transgression et de
justification ou nous avons vu jusqu'ici sa dialectique se
déployer avec lant de puissance. Les notions de chair, de
péché et de loi caractérisent la premiere période de l'histoire
humaine; celles de justification, d'esprit et de vie définissent
la seconde. Dans le célebre parallele d'Adam et du Chrisl, il
y a déja autre chose que la simple opposition de la chute et
du relevement. Adam est le représentant du premier élge de

UNE CONTRTBUTJO'.'i A t'ÉTUDE DU PAULINISME

147

l'humanité, le Christ, le représentant de l'élge mftr. Ici nous
ne prétons pas aPaul une idée philosophique moderne. Avant
Pascal, il a comparé l'humanité a un homme qui vivrait toujours. Cethomme universel passe par l'enfance avant d'arriver
a la pleine maturité. II traverse un temps .de tutelle et de
minorité avant de pouvoir atteindre l'élge de majorité et
d'affranchissement (Gal., 1v, 1-4).Ces deuxpériodes, dans la
pensée de l'apótre, avaient leur raison d'etre dans les lois
mémes de l'histoire telles que Dieu les avait arretées dans
son conseil éternel. Comme ce logicien rapporte tout a une
prédestination divine, il ne faut point douter que la premiere
de ces périodes, si misérable et si coupable qu'elle nous
paraisse, ne ful aussibien prédestinée dans la sagesse de Dieu
que la seconde. C'était un moment transitoire mais nécessaire dans le développement humain, comme il est nécessaire
que l'individu passe par l'enfance avant d'arriver a la virilité.
U y a la une loi divine. La vie psychique devait venir avant la
vie spirituelle, puisque, dans l'ordre établi des choses, la vie
spirituelle ne· peut se développer que sur la base de la vie
psychique (1 Cor., xv, 46). Il en est de méme de la loi; elle
devait venir avant la grélce, car la grélce ne pouvait se produire que la ou la loi aurait réalisé la condamnation du
pécheur. Paul conclut toutes ses considérations sur ce point
en disant que « Dieu a enfermé tous les hommes dans la
désobéissance (o-u-1b.Ae:to-e'I ó 6e:oi; ·d ii; 'itá-l't&lt;Xi; di; émd6e:i&lt;X'I) pour faire
miséricorde a tous. » - Ce qui veut dire, traduit dans notre
langage philosophique, que la loi a réalisé en tous la conscience du péché et de la condamnation, pour que de cette
conscience méme pú:t jaillir, par l'Évangile, la conscience de
la grace et de l'adoption divine. Cette idée n'est pas un détail
dans les épitres de Paul; elle revient sans cesse, et forme
comme la clef de voute de sa philosophie religieuse de l'hisloire. Supprimez-la et le paulinisme perd toute son originanalité et toute sa profondeur. Elle couronne l'épitre aux
Romains et donne aux déductions antérieures toute leur force
et toute leur vérité. L'apótre sait bien et ne dissimule pas

�148

1

UNE CONTRIIIUTION A L .KTUDE DU PAULINISME

REVUE DE L'HlSTOTRE DES RELJGIONS

ce qu'e1le peut avoir d'étrange et meme d'incompréhensible
pour la conscience des chrétiens. Aussi, ne voulant pas la
sacrifier aux objections morales:qu'on lui fait de toutes parts,
s'incline-t-il devánt la souveraineté de Dieu et il termine sa
démonstration par ce chant d'adoration et de reconnaissance:
« O profondeur, ó richesse de la sagesse et de l'intelligence
de Dieu! Que ses décisions sont impénótrables et mystérieuses
ses voies ! Mais toutes choses sont de lui, par lui et pour lui.
A lui soit la gloire daos tous les siecles l »
Nous n'osons prendre sur nous d'atténuer dans un sens ou
daos l'autre cette vue historique et philosophique de l'apótre,
tant il l'a développée avec énergie et conséquence. L' exégese
historique n'a qu'un devoir: celui d'exprimer en toute na1veté
le contenu des textes eux-memes.
Or, ce n'est pas, nous semhle-t-il, ce que fait l'exégesc
traditionnelle.
Pour celle-ci, la rédemption est juste la réparation équivalente de la chute. Tout alors devient, a la fois, accidente}
et surnaturel. La chute est un accident, auquel correspond
l'accident de Ja rédemption; mais rédemption et chute n'appartiennent pas réellement au développement organique de
la vie humaine. L'homme est purement replacé dans l'état
normal d'ou il était tomhé. Dans ce point de vue, il n'y a ni
développement ni progres, et, par conséquent, pas d'histoire
au seos vrai de ce mot, mais seulement une large parenthese
dans l'histoire de l'humanité. Nous ne craignons pas de
dire que réduire a cela la philosophie religieuse esquissée
par Paul, c'est la méconnaitre et la dépouiller de toute originalité.
D'autre part, c'est la fausser également que d'absorher le
drame moral du péché et de la rédemption dans le développement dialectique d'une these spéculative, comme cela est
arrivé aux exégetes qui ont interprété Paul d'apres Hegel. II
y a, chez l'apótre, autre chose que le processus logique qui
éleve l'Mre d'une forme inférieure a une forme supérieure de
la vie. Ce n'est pas bien entendre ni bien traduire sa pensée

r

f.i.9

que de présenter le péché comme un moindre bien_ ~t par
conséquent l'absoudre. Supprimer la réelle culpab1hté du
pécheur, c'est du meme coup sup~rimer ~out le, d_ra~e m~ral
qui constitue proprement cette ph1losoph1e de I h1sto1re, c est
détruire tout le paulinisme. Non, le péché est et reste toujours a ses yeux une transgression posi~v~ de la loi de Dieu,
a laquelle répond un acte de la volonté d1_vme daos I_a ré~emption. Tout le mystere est ici : métaphys1quement mév1table,
le péché est moralement coupable et digne de condamnation. Voila le conflit tragique dans lequel s'agite la conscience de Paul comme sa pensée. II y a une sentence réelle
de condamnation portée par la loi de Di~u, qu1il s:agit de
lever comme il y a un état charnel duque} il faut sorbr. Nous
avon~ relevé ces deux éléments que Paul affirme avec la ~eme
éner()'ie
dans sa doctrine de la rédemption et daos sa philosoO
phie de l'histoire, le premier correspon~ant au car_actere
moral et subjectif du péché dans la conscience humame, le
second a la Ioi du développement nécessaire de la c~é~tion
arreté daos le conseil de Dieu. Ce qu'il y a de caractér1sh~ue
et d'admirable a nos yeux daos le paulinisme, c'est la man~ere
dont il a concilié cette antithese qui le travers~ tout enh_er,
daos sa conception de la mort et de la rés~rrectwn du ?hrist,
en sorte que, daos cette crise représental1ve ~e la cr!se pa_r
laquelle toute l'humanité doit passer, celle-c1 a la fo1s sub1t
la peine de la mort encourue, et en meme t?mps se transfo~m~
et ressuscite avec le Christ dans une vie no?velle. Am_s1
l'expiation du péché et le développement orgamque ~e la v1e
se font en meme temps; c'est un seul et meme acle qm répare
le passé et inaugure un meilleur avenir. .
.
..
Pour mettre en pleine lumiere cette philosophie rehg1euse
de l'histoire, il nous suffira de commenter un passag~ de la
lettre aux Galatesou Paull'a résumée d'une
lum1~euse,
Gal., iv, f-11 : « Toutle temps que l'h~r!her est _mmeur,
bien qu'étant possesseur de tout, sa cond1twn ne d1ftere en
· d elle de l'esclave · il est placé sous la lutelle de ses
rien e c
'
.
.
,. ra. d
mailres et des administrateurs de ses b1ens Jusqu a ge e

~ª?ºº

�150

1

REVUE DE L IIISTOIRE DES RELIGIOXS

majorilé fixé par le pere. De meme, nous aussi, durant notre
minorité spirituelle, nous avons élé sous le joug des institutions religieuses élémentaires du monde, úd -.:e aiot:r.et:nou
x.óa¡,.ou. » Sous cette expression ta: a-.otxet:x Paul réunil hardiment
lareligion juive et les religions pa1ennes, en tant que moyens
d'éducation rudimentaires aujourd'hui dépassés. Puis il continue ainsi : « ~ais, quand fut venue la plénitude du temps,
c'est-a-dire quand cet enfant mineur auquel il compare le
genre humain arrive a l'époque de sa majorité, quand il est
mür pour la crise d'ou il doit sortir homme fait, alors Dieu
a envoyé son fils, né de fernme, venu sous la loi pour nous
racheter de la loi et nous rendre fils de Dieu comme lui par
l'adoption divine ; ce qui réalise en nous cette filialité divine,
c'est l'esprit du Fils de Dieu meme qui, infusé daos nos
cceurs, met sur nos levres ce mot: Abba, Pere ! »
Le christianisme est done autre chose qu'une révélation
doctrinale, ou meme la simple réparation équivalente du
passé; il est l'achevement organique de la vie humaine, la.
supreme étape du développement qui la fait sorlir de l'étal
psychique pour la mener a l'état spirituel, qui fait passer
l'homme de l'esclavage a la liberté, de l'a.ge de minorilé a
l'a.ge de la majorité. D'autre part, il est certain que cette
transformation est amenée par un acle surnaturel de Dieu
(ó 8eo,; &amp;~:x;;latEtAE'I -.0-1 útó'I :x~-.ou). Mais ce qui est tres remarquable, c'est que cette intervention surnaturelle ne rompt
nullement la chatne du développement organique parce
qu'aux yeux de l'apótre, la direction de l'histoire est une
création continue; parce que Dieu ne cesse jamais d'etre
actif et présent dans son ceuvre. L'envoi du Fils au terme
des temps d'esclavage et de minorité est un couronnement,
l'achevementdel'ceuvre commencée,non un accident ou une
exception.
Le christianisme est la religion absolue; et la religion
absolue vient avec la plénitude du temps. Pourquoi vient-elle
alors et non plus lól, si ce n'est qu'elle ne pouvait apparattre
avant que les conditions historiques de sa réalisation fussent

mm

1

COXTRIBUTIO:-; A L ÉTUDE DU PAULL'l¡IS.\IE

151

remplies? L'humanilé devait etre müre pour sortir de tutelle
et elre reconnue majeure. Faire mürir l'humanité adolescente,
ce fut la ta.che de ces institutions rudimentaires, le juda'isme
et le paganisme dont l'apótre a parlé. lUais alors, dira-t-on,
qu'y a-t-il de surnaturel ou d' extraordinaire dans le christianisme? Ou est le drame moral de la rédemption? Le fruit
est múr et il tombe, voila tout. Cette objection vient de ce
qu'on se méprend completement sur le gen re de cette préparation ou maturation de l'humanité. On est aux antipodes
de la pensée paulinienne quand on s'imagine qu'elle consistait
daos une élévation graduelle el une amélioration morale, en
sorte que l'homme passerait par une transition insensible du
moins bien au bien et du bien au mieux. La plénitude du
temps, au contraire, est venue quand vint la plénitude de la
conscience du péché. Réaliser cette conscience désespérée
du péché et mener jusqu'a la mort l'étre charnel, ce fut la
ta.che de la loi et le but de cette premiare période. Ainsi
d'une fa&lt;¡on toute morale, la loi qui provoque et condamne
en meme temps le péché dans tous les hommes, créait dans
l'histoire et daos la conscience la réelle possibilité del' entrée
de la gra.ce dans le monde. Ou manque le sentiment du
péché, en effet, et avec ce sentiment le désespoir de l'etre
moral d'y échapper jamais, le sentiment de la gra.ce est
impossible, car les deux sentiments sont corrélatifs et se
déterminent l'un par l'autre. On voit done que la premiare
période de l'hisloire qui aboutit a la dissolution et a la mort
n'est pas moins nécessaire que la seconde; car, sans celle-la,
celle-ci ne pourrait venir. Tou tes deux rentren t daos le plan
divin et en forment les deux parties essentielles selon le mot
de l'apótre : « Dieu les a tous enfermés pour la désobéissance,
afio de faire miséricorde a tous. »
Ce lien interne apparattra mieux encore daos ce qui suit :
&lt;&lt; Dieu envoya son fils, dit l'apótre, né de femme, ven u sous
la loi (ye-16¡.,.mv h yuv:.ctY.ó;, 'fE'ló¡,.E•10•1 ú;;o 116¡,.~'I) ». A quoi tendent
ici ces déterminations en apparence superflues? L' exégese
tradilionnelle voit dans la premiare, ye-16:,.s-1~-1 h 'f;,¡,1:,,:::d;, une

•

�152

1

i53
nilé doit passer par l'état psychique avant d'arriver a l'état
et a la conscience de fille de Dieu. Des lors, le christianisme
n'est plus quelque chose d'extérieur a l'humanité ou d'accidentel d8:°~ son histoire, mais un degré prévu du développement rehgieux et moral de la nature humaine elle-meme 1 la
suite et l'achevement de la premiere création de Dieu. Ne
peut-on pas dire, en effet, que c'est la nature humaine qui
meurt avec le premier Adam, et que c' est cette meme nature
humaine qui, pour se transformer, ressuscite avec le second?
Apres s'etre opposées, les deux périodes s'enchatnent, en ce
sens que la premiare a son but et sa fin dans la seconde
comme celle-ci a ses racines dans la premiere. Ajoutons:
en . effet, ~u' au point de vue h~storique, elles ne sont pas
rehées umquement par la consc1ence du péché, mais encore,
dans la révélati?n divi_ne, par_ « la promesse » (1¡ h"yyE)-!") et
par les prophébes qm entretmrent a travers toute l'histoire
d'Israel la validité de la promesse faite a Abraham(Gal., m).
La promesse, en effet, daos la conception paulinienne, c'est
déja l'évangile de la justification par la foi venu avant la personne du Christ; c'est, dans la saison premiare, l'anticipation
de la saison future, comme, dans celle-ci, apres la crise de
la mort et de la résurrection, il ne manque pas dans la vie
du croyant de restes de sa condition antérieure dont il ne se
dépouillera que peu a peu (2 Cot. 1v, 16).
~l faut tir_er une de:n~ere conséquence de notre interprétal10n des 1dées pauhmennes. Comme il est certain que le
premier Adam, d'apres Paul, était essentiellement psychique
ou charnel et n'avait pas le ,.vó'.üfl·" ~w~,.otoü•1 , l'esprit qui
fait vivre, il est certain aussi qu'il ne pouvait pas avoir les
fruits de cet esprit, a savoir la justice et la vie éternelle. En
d'autres termes, loin d'etre immortel par essence, l'homme
primitif était, par essence, mortel et corruptible. Remarquez,
en effet, que ce n'est que grAce a la transformation de la
nature humaine daos le Christ, lorsqu'elle devient spirituelle
de psychique qu'elle était, que cette nature mortelle revet
l'immortalité, et ce qui était corruptible; l'incorruptibilité ;
UNE CONTRIBUTION A L'ÉTUDE DU PAULINISME

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

allusion a la conception surnaturelle de Jésus dans le sein
d'une vierge, c'est-a-dire l'exclu!-ion de tout pare humain.
On ne peut pas tomber dans une plus grande méprise. Non
seulement cette idée n'est pas dans ce texte, mais il y en a
positivement une toule contraire. L'étre né de la femme est
ici appelé de ce nom pour Mre assimilé a tous les autres
hommes, non pour en étre distingué. C'est un homme réel,
entré dans la vie par la voie commune a tous les autres
enfants des hommes, parce que, devant porter sur la croix
toute la premiere humanité psychique et charnelle, il lui
devait appartenir réellement. C' est pour la meme raison que
l'apótre ajoute : « venu sous la loi », parce que, le régime de
la loi étant celui de l'humanité mineure, et comme c'est en
lui que l'humanité tout d'abord devait subir la crise d'évolution vers une vie supérieure, il fallait que le Christ eú.t en
lui tous les caracteres essentiels de la premiare période, la
chair et la tutelle de loi. Car, aux yeux de Paul, quand le
Christ meurt, c'est l'ancienne humanité qui meurt en lui, et
quand il ressuscite, c'est encore l'humanité qui ressuscite en
celui qui la représente. Qu'on ne s'y trompe point : l'ere
nouvelle pour Paul ne commence pas a l'incarnation du
Christ, mais seulement a sa résurrection. C'est sa croix qui
fait la séparation des deux Ages.
11 fallait, avons-nous dit, que le Christ résumAt en lui la
premiere humanité psychique pour que celle-ci püt accomplir en lui l'évolution qui devaitlamener a une vie supérieure.
Voila pourquoi, enfant de la femme comme tous les autres
individus humains, il est aussi venu sous la loi, pour accomplir la loi et supporter en meme temps la malédiction portée
par la loi sur l'humanité pécheresse. Vhumanité mourant en
lui et par lui, paie sa dette de mort et, quitte du péché comme
de la mort, peut ressusciter avec lui et par lui a une vie
toute nouvelle. Ne voit-on pas des lors quel líen organique
relie cette seconde période de l'histoire a la premiere?
Comme il est de la condition humaine que l'homme passe par
l'enfance avant d'arriver al'Age de raison, de meme l'huma-

,

11

�i54

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

c'est-a-dire que l'homme n'entre dans l'immortalité qu'en
entrant dans « le royaume éternel de Dieu ». Ces deux
expressions sont parfaitement équivalentes chez Paul. Paul
n'a pas J'idée d'un corps charnel qui serait inattaquable a la
mort. Dans son langage, les notions de chair et de corruption
sont corrélatives et inséparables. 11 &lt;lira que « celui qui seme
pour la chair moissonnera la corruption. » (Gal., v1, 8.) On
comprend également pourquoi il ne s'occupe pas de la condition des méchants dans son eschatologie et pourquoi
surtout il est aux anti podes d'un enfer éternel. Le pécheur
impénitent ne sort pas de l'état charnel et reste par conséquent soumis a la loi de corruption et de destruction qui régit
les etres charnels. Ils périssent et sont comme s'ils n'avaient
jamais été.
Mais alors il faut entendre aussi autrement qu'a. la fa&lt;¡on
vulgaire, cette parole qui sert de point de départ a tous les
raisonnements de l'apótre : « La mort est le salaire du
péché ; elle est entrée dans le monde par le péché. » Puisque
le premier homme n'était pas immortel de nature et par
essence, il ne faut pas dire que la loi physique de la mort
n' existait pas dans le monde avant le péché d' Adam. Paul
n'a jamais dit cette absurdité que s'est appropriée la doctrine
traditionnelle. II ne se représente pas la mort comme une
punition surnaturelle du péché, comme un ch&amp;.timent venant
du dehors s'abattre sur un etre créé immortel. La chair n'a
pasen elle le principe de la vie parce qu'elle n'a pas le príncipe de la justice. D'elle sortent le péché et la mort par la
meme dialectique interne qui fait sortir la justice et la vie
du príncipe spirituel de l'humanité. En d'aulres termes, la
chair est d'essence corruptible parce qu'elle ne peut jamais
etr~ que dans un rapport négatif avec le royaume de Dieu.
Au fond, pécher, c'est déja commencer de mourir et mourir
c'est achever de pécher, c'est-a-dire de s'écarter de la source
de la vie. Le péché et la mort sont deux moments organiques
du meme processus de dissolution provoqué dans la chair
par la loi. L'homme était appelé 1 sans nul doute, a une vie

1

UNE CONTRIBUTION A L ÉTUDE DU PAULINISJIJ!l

155

supérieure qui devait etre en meme temps pour luí la vie
éternelle; mais il n'y pouvait arriver qu'en se transformant
~'etre psychique en etre spirituel. Tant qu'il reste psychique,
Il reste nécessairement pécheur et mortel. La mort n'est le
salaire du péché que parce qu'elle en est le fruit ' et l'une et
1,autre sont les fruits naturels de la chair.
On voit combien les idées de l'apótre Paul sont déterminées et conditionnées les unes par les autres. Tout est lié
dans ce systeme si profond et si orio'inal et le meilleur sio-ne
d'une juste interprétalion sera toujiurs Íe maintien de c;tte
cohérence intérieure entre toutes ses parties.

A.

SABATIER.

�LE L\AIMON

LE

AAIMON
HISTOIRE D'UN MOT ET D'UNE IDÉE 1

L'origine significative du sanskrit deva, du grec Ztú, et 8tó,, du
latin deus, dieu, primitivement brillant, ne laisse aucun doute sur
celle de 011i-11wv, qui se rattache a la meme racine que 011iw, je brille,
je brftle (cf. a:;¡-10,, brillant; sanskrit, di, parf. di-day-a, briller).
Ainsi s'explique l'identilé de sens dans Homere des mots 8tó; et
a11iv-wv désignant l'un et l'autre la divinité.
L'élymologie adoptée par Pott, et a laquelle Curtius parait assez
favorable, qui fait dépendre 011iv-wv de otxlw &lt; couper, diviser, distribuer », et qui en identifieraill'idée premiere avec celle de la divinité
en tant que dispensatrice des biens et des maux, n'a d'autre raison
d'etre que l'inobservation de la double acception primitive de
011lw, briller, brú.ler.
L'explication ancienne, qui rattacbait 011iµwv a 011~¡.r.wv, intelligent,
savant, était plus pres de la vérité, les racines 011,¡ et 011, procédant
d'un meme antécédent et le sens de savant (celui qui connait, qui
voit) dérivant généralement de celui de briller, etre éclairé, etc.
Bien que 011.iµwv, comme nous l'avons déja vu, ait chez Homere le
sens de dieu et se confonde souvent avec celui de Ot6;, on peut
constater pourtant dans l'emploi homérique des deux mots les
différences suivantes :
011ív-wv est d'un emploi bien moins fréquent que 8tó,; otx1v-wv n'est
i) Résumé dº une conférence faite

dernier.

a la Faculté

des LeUres de Lyon en mars

i57

presque jamais employé au pluriel, 8tó, l'est tres souvent; aa.lv-wv
n'a pas de forme féminine, tandis que le féminin 8tci correspond a
8t6;. Les 8tol sont qualifiés, déterminés; le poete les dit immortels;
ils habitent l'Olympe, ils sont opposés aux hommes, aux mortels;
de plus, 8tó, est le terme générique sous lequel sont compris Zeus,
Apollon, Poseidon, etc., dont les traits, le caractere, les actes, les
fonctions , sont sans cesse indiqués. Rien de tel pour le 011!µw·1,
divinité isolée, anonyme, sans sexe, sans altributions définies et
qui, a ce titre, est essentiellement propre arésumer en soi tout ce
que comporte l'idée divine a l'époque héroique et particulierement
l'omnipotence, abstraclion faite des passions anthropomorpbes,
comme la colere, la pitié, l'amour, etc., qui peuvent en contrarier
l'exercice.
Ainsi doit s'expliquer, je erais, le róle déji:i mixle du 011/µwv cbez
Homere. Tout-puissant, inflexible, impassible, de lui dépendent le
bien et le mal. 11 est identifié en quelque sorte au destin. En un
mot, c'est la divinité corn;ue comme cause de toute chose et par
conséquent du bonheur el du malbeur des hommes '. Tel il est
resté d'ailleurs dans tout le cours de l'antiquité paienne et de la
les mots de tulitx!µwv, celui pour quila divinité est bonne,heureux et
K11xolla.iv-wv, celui pour qui la divinité est méchante; l'influence favorable ou néfaste qu'attribuent Plutarque et Apulée entre autres
aux 011!µove, devenus légion, etc.
Ce n'est qu'avec le christianisme que le 011iµwv, ou plutót les
lltx,µov.,, ont pris un caractere nettement mauvais. Ils sont assimilés
au diable, dont ils semblent, pour ainsi dire, la monnaie; ils
forment l'antithese de Dieu, qui leur laisse l'empire du mal en se
réservant celui du bien.
La conception du otxlv-wv ho;nérique constilue done des ces hautes
époques comme un embryon de monothéisme rationnel ou le germe
de l'idée d'un dieu unique de qui tout dépend, et par conséquent
responsable de tout. Mais un tel dieu était trop abslrait pour soutenir la concurrence avec ses rivaux anthropomorphes, exclusivement bons a ce titre pour ceux qui les priaient et les comblaient
d'offrandes. La mylhologie étouffa ainsi la semence,de la philosopbie naissante qui ne devait ressusciter en Grece que bien des
1) Pour les détails, voir Hild, Étude sur les Démons, et Monin, Critique philosophique, nouvelle série, I, p. 201-202.

�•

158

REVUE DE L'HISTOIBE DES RELIGTONS

siecles plus tard et sous des formes qui conserverent souvent et
pour longtemps l'empreinte des mythes qui l'avaient précédée.
En tout cas, c'est a cette intluence de la mythologie, a l'idé~
qui vient d'elle des dieux anthropomorphes, essentiellement bons
pour leurs adorateurs, qu'est due surtout l'importance prise par
l'insoluble question de !'origine du mal. Les dieuxbons nécessitaient
l'hypothese des divinités malfaisantes ; de celle-ci et de ceux-la
découlait a son tour la nécessité d'une synthese dont pendant de
longs siecles l'esprit humain s'est tourmenté vainement a chercher
la formule.
PAUL REGNAUD.

BULLETIN CRITIQUE
DE LA

RELIGI ON ÉGYPTIENNE

LE RITUEL DU SACRIFICE FUNÉRAIRE

E. Scbiaparelli, Il Libro dei Punerali degli Antichi Egiziani, tradotto e commentato da Ernesto Schiaparelli, Roma, Torino, Firenze, Erro. Lrescher,
1881-1882, gr. in-4, 1 vol. de texle, vm-166 pages, prix 50 francs, et
3 volumes de planches, prix 100 francs.
1. Dümichen, Det Grabpalast des Patuamenap in der Thebanischen Nelrropolis, in vollstiindiger Copie seiner Inschriften und bildlichen Darstellungen,
und mil Uebersetzung und Erliiuterungen derselben, herausgegeben von
Johannes Dümichen, Leipzig, J.-C. Hinrichs, 1884-1885, 2 vol. in-4, I,
xm-48 pages, xxv1 planches; IJ, 56 pages, xx1x planches.

Les textes des Pyramides, que j'ai analysés brievément dans un
article précédent 1, font partie d'un rituel des plus compliqués,
dont on observait scrupuleusement les indications en tout ce qui
concernait la consécration du tombeau, les cérémonie.s des funérailles et celles des services commémoratifs qu'on célébrait chaque
année, adate fixe, en l'honneur des morts. bes versions d'Ounas 9 de
Teti, de Pepi l"', ne donnent le plus souvent que les prieres, sans
1) Cf. Revue eles Religions, t. XIU, p. 123-139.

�160

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELIGIONS

indiquer les personnes qui prenaient part aux sacrifices , leurs
mouvements, leur mimique, l'instant précis ou chaque parole
devait étre prononcée, ou chaque objet devait étre présenté. Celles
de Mirinrl et de Pepi II fournissent déja quelques détails de mise
en scene. Celles du second Empire thébain, de l'époque sa'ito, des
temps gréco-romains, suppléent au silence des monuments plus
anciens, et multiplient les indications ritualistiques; quelques-unes
meme joignent au texte des tableaux qui illustrent chaque moment
des opérations, et qui nous permettent de reconstituer le drame
des funérailles, de le noter avec la méme exactitude qu'on ferait
aujourd'hui un ballet. On comprend facilement la raison qui a
déterminé les scribes égyptiens des ages récents a multiplier ainsi
les renseignements. A mesure que les siecles s'accumulaient, le
sens véritable des rites tendait de plus en plus a se modifier,
peut-etre meme a disparaitre; on les pratiquait indifféremment et
comme par machine, sans trop savoir quel motif les aneétres avaient
eu de les établir. Beaucoup d'entre eux ne répondaient plus en
aucune fai;on aux idées qu'on entretenait sur les conditions de
l'autre vie. On les respectait cependant, et on s'obstinait d'autant
plus a les accomplir qu'on en comprenait moins la portée. De
méme que les libraires chargés de copier le Livre des "flforts,
lorsqu'ils hésitaient entre deuxlei;ons différentes d'une meme phrase
ou d'un meme chapitre, les transcrivaient a la suite l'une del'autre,
et laissaient a l'ame le soin de discerner la bonne, les prétres,
auxquels revenait le soin d'enterrer les momies, ne voulaient ríen
retrancher du cérémonial traditionnel, de peur de supprimer
quelque formalité utile au bonheur de l'homme en son tombeau;
et, comme il était a craindre qu'on oubliat bien des choses, si l'on
continuait a ne tracer que le texte des oraisons dans les chambres
funéraires et sur les papyrus, on commern;a d'y joindre en rubriques
toutes les recommandatíons nécessaires a qui voulait les réciter
efficacement. Les ouvrages ou l'on a reconnu ce mélange de
priéres et d'índications professionnelles, se rapportent, les uns,
comme le Rituel de l'embaumement, a. la préparation du cadavre,
les autres, comme le Livre des funérailles, a. la mise au tombeau.
Le Livre des funfrailles a été découvert, vers 1877, par M. E. Schiaparelli, et publié par lui, a partir de 1881, dáns un mém9ire, qui
malheureusement n'est pas encore achevé. M. Schiaparelli a établi
le texte au moyen de trois documents principaux. Le premier est

LE RITUEL DU SACRIFICE FUNÉRAIRE

r

i61

conservé au musée de Turin. C'est un cercueil de bois, en forme
de momie, qui appartenait au scribe royal de la nécropole thébaine,
Boutehiamon, fils de Thoutmos et de la dame Bokiamon. Ce personnage, qui, pendant sa vie, avait ·pris part a tant d'enterrements,
voulut sans doute emporter avec lui dans l'autre monde un exemplaire du livre ou il s'était instruit a ses fonctions, et le fit transcrire entierement, aux encres rouge et noire, sur les deux couvercles de son cercueil. Le manuscrit compte environ trois cents
lignes en hiératique de la XX• dynastie, net et lisible. Quelques
égratignures du bois ont fait disparaitre i;a et la des mots ou
méme des portions de lignes. Ces !acunes sont presque toujours
faciles a combler, grace au papyrus de l'Hathorienne Sa'i, l'un des
plus précieux que possede la riche collection du Louvre 1 • Ce
papyrus a été commandé, vers la fin du premier ou le commencement du second siecle de notre ere, pour une dame thébaine
nommée Sai, qui appartenait probablement a une grande famille
d'archontes, celle des Soter. C'est done un des monuments les plus
récents qui nous soient parvenus de la paléographie égyptienne;
l'écriture en est maigre, gauche, anguleuse. Dévéria en avait
reconnu l'importance et s'en était serví, a plusieurs reprises, dans
le mémoire qu'il consacra au fer et a l'aimant chez les Égyptiens •,
mais la mort l'empecha d'en donner l'édition qu'il méditait.
M. Schiaparelli l'étudia sur lieu pendant l'hiver de 1877-1878, vit
qu'il contenait une version du Livre de Boutehiamon, et le calqua
en entier. Un hasard heureux luí révéla bientót une troisieme
recension plus importante peut-etre que les deux autres. Champollion et Rosellini avaient dessiné dans la ~syringe de Séti lº', puis
publié, une série de scenes des plus curieuses, ou l'on voit des
prétres occupés a vetir, a huiler, a nourrir la statue du roL Les
trop courtes légendes qui accompagnaient les tableaux concordaient
tres exactement avec certaines indications du Livre des funérailles;
d'ailleurs M. Naville avait fait connaitre, en ·1873, dans la Zeitschrift,
quelques lignes des inscriptions gravées sous les figures, et ce
fragment co'incidait avec un passage du livre de Boutehiamon.
1) Th. Devéria, Catalogue des Manuscrits égyptiens, p. 170-171, vn, 4, Inv.
n• 3155.
'

2) Le fer et l'aimant, leu1' nom et leur usage dans l'ancienne l!Jgypte, dans les
Mélanges, t. I, p. 45.

\

�162

REVUE DF. L'RTSTOIRE DES RELIG!ONS

U .: RITUEL DU SACRIFICE FUNÉRAJRE

M. Schiaparelli eut la fortune de retrouver une copie complet

da.ns les papiers inédits de Rosellini, et, comme un bonheur ;;
meme
qu'un malheur ne vient J' amais seul , M. Navi'lle 1m· commu.
mq?a, vers le m~me tomps, ses carnets de voyage, ou il avait consi?ºe un_e c?pie plus fidele que celle de Rosellini. La version de Séti I..,
illustree a profusion par des sculpteurs de grand talent, luí permit
n~~ seu~ement de comp~endre le texte, mais de retracer les péripehes d1verses de la céremonie. Jusqu'a présent il n'a tradu't
1
Té
.
'
I que
a mo1 1 env1ron du Livre des funérailles; le reste paraitra des que
l'état de sa santé lui permettra de reprendre le travail. La traduction
est nette, pr~s~ue part?ut _excellente, les notes philologiques soni
~o~rtes en general, mais bien placées, le commentaire est des plus
mtere~sants, malgré la tendance mystique qu'on y remarque par
endroits, et rend un compte suffisant de ce qui se passait pendant
le sa~rifice en !'honneur d_es morts. M. Schiaparelli a depuis lors
passe_plus de ~1x mois en Egypte, et a recueilli dans les tombeaux
de Thebes des documents nouveaux dont il profitera pour compléter
son oouvre.
Ceux q1:e M. Dümichen a placés a sa disposition, et a celle de
tous _les Egyptologues, peuvent des a présent compter parmi les
plus i~portants. La plupart des voyageurs qui ont visité la plaine
de Thebes sont entrés dans le tombeau de Petéménophi mais n'
sont pas demeurés Iongtemps. Sans parler du dange~ qu'ils ;
a~r~ntent de glisser inopinément et de tomber dans un puits, les
mllho~s ?e chauve-so~ris qui y ont établi leur quartier général,
leur ~1wan, comme d1sent les bourriquiers arabes, l'ont empesté
au pomt qu'on ne peut y séjourner quelque temps sans etre saisi
d'un mal de coour irrésistible. Méme les employés du Musée de
Boulaq, a~ue~ris, par métier, a toutes les odeurs, ne se sont pas
acco~tu~es a celle-la et paient leur tribut comme les autres.
M. D~m1ch~n avoue n'avoir pas été, lui non plus, a l'épreuve de la
nausee, et Je me figure aisément ce qu'il a du souffrir a copier les
textes dont ce tombeau maudit est littéralement couvert. Non
seulement il a_entrepris ce travail, mais il y a persévéré pendant de
longues semames, et c'est la un acte de dévouement dont on ne saurait t_rop luí e_tre reconnaissant. JI n'a eu ni le temps ni le désir de tout
dessmer'. ma1s ce qu'~ a recueilli lui a fourni la matiere de six grands
volumes m-quarto, dont deux sont déja entre nos mains. Les murs
du tombeau et les inscriptions ont souffert beaucoup du temps

.l..
1
1
1

163

et des hommes. M. Dümichen a profité des versions du Livre des
funérailles et des textes des pyramides pour combler les lacunes.
Ses restitutions, indiquées avec soin, évitent au lecteur les difficultés qu'on éprouve d'ordinaire a se reconnaitre au milieu de phrases
mutilées; l'examen le plus superficie! montre d'ailleurs qu'elles
ont été exécutées avec une habileté et une précision qui laissent
peu de prise ala critique. Les introductions renferment la traduction
complete de tous les morcéaux. Le premier volume est consacré
presque entierement a la table d'offrandes. Elle était tres développée dans le tombeau de Pétéménophi~ M. Dümichen l'a compa. rée a d'autres documents du meme genre qu'on trouve dans les
mastabas de l'Ancien Empire et d·ans les syringes de l'époque
thébaine et salte. On y trouve melés une partie des texte~ de
Schiaparelli, mais illustrés de vignettes nombreuses , dont les
données rectifient parfois et parfois completent ce que nous
avaient appris les vignettes du tombeau de Séti ¡er. Ce qui vient
ensuite reproduit pour la plupart les formules que j'ai copiées dans
les pyramides royales de la v• et de la VI• dynas~ie. Les variantes
y sont rares, et celles meme que j'y ai relevées me paraissent
provenir souvent d'erreurs commises par les scribes. La langue
archaique de ces documents ne devait plus etre comprise couramment pendant les siecles qui précéderent notre ere, et les pretres
les plus habiles devaient commettre en les lisant plus d'un contresens. II est a remarquer que les fautes se rencontrent presque
toutes dans les endroits ou les égyptologues modernes hésitent et
proposent des interprétations diverses. C'est la un fait de nature
a les encourager dans leurs recherches; il est beau d'en etre arrivé,
apres soixante ans seulement d'étude, a comprendre les textes les
plus anciens et les plus obscurs de la langue aussi bien que pouvaient le faire les Égyptiens instruits qui vivaient sous les dernieres
dynasties indigenes. Les traductions de M. Dümichen ne different
de celles de M. Schiaparelli ou des miennes que par des nuances.
Les savants étrangers au déchiffrement, et qui voudraient se servir
de nos traductions pour connaitre les idées des Égyptiens sur
l'autre monde, peuvent les employer avec confiance, sans courir le
risque de se tromper sur autre chose que sur des points de détail.
J'ai déja rappelé a plusieurs reprises que les cérémonies
de l'enterrement avaient pour objet de préparer au mort une
maison, de la meubler, de l'approvisionner, et de le placer luí-

�i64

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

meme dans des conditions telles, qu'il ne mourtit pas une seconde
fois a jamais, mais qu'il profitat de tout ce que la piété de ses
enfants ou sa propre prévoyance lui avaientassuré pour l'entretenir
en santé a pres sa disparition d'entre les vivants. Bien des personnes
ont été surprises de la minutie avec laquelle j'ai suivi cette idée
jusque dans ses dernieres conséquences et se sont demandé si je
ne m'étais pas avancé trop loin. La minutie n'est point mon fait,
elle est le fait des Égyptiens eux-memes. Cet étrange peuple, l'un
des plus subtils et des plus formalistas qui ait jamais existé, n 'avait
voulu rien laisser au hasard en matiere aussi importante. 11 ne se
contentait pas de faire une offrande au mort; i1 s'inquiétait aussi
de savoir comment elle parviendrait a son adresse. La momie n'était
plus qu'un corps inerte, emprisonné de bandelettes, incapable de
marcher, de manger, de parler, de voir, d'accomplir aucune des
fonctions inséparables de la vie en l'autre monde comme en celuici. On s'effor9a de lui rendre ce qui lui manquait, et on imagina
pour cela un cérémonial des plus compliqués, celui-la meme qu'Hor
avait inventé au profit de son pere Osiris. Tantót c'était la momie
elle-meme qui le subissait, tant0t c'était une des statues en bois
ou en pierre qu'on enfermait dans le tombeau et qui servaient de
support au double. Le décrire en entier serait fastidieux; je me
contenterai d'en exposer la partie la plus importante, l'opération
par laquelle on ouvrait la bouche et les yeux du mort pour lui
permettre de recevoir et de manger le repas funéraire. Elle s'accomplissait dans une des chambres de la chapelle extérieure et sur
l'espace libre qui s'étendait devant le tombeau. Plusieurs personnes
y prenaient part. C'était d'nbord l'officiant (khri-hibou) qui, le rouleau de papyrus en main, dirigeait la cérémonie, indiquait a chacun
la place a prendre ou les gestes a exécuter, récitait ou souftlait les
discours qu'on devait tenir a chaque moment de l'action. 11 était
aidé dans sa tache par un domestique (somou, sotmou), par un ami
(smfrou) qui, ou bien était réellement choisi parmiles amis ou bien
était un employé de rang secondaire chargé de les représenter,
par le füs meme du mort, son {lis qui l'aime (si-mirif), par les deux
pleureuses en chef, la grande qui figurait lsis, la petite qui figurait
Nephthys, par un bouche1· (monhou, amenhou), et par des figurants,
l'Amiasi (celui qui est dans la syringe), les Ami-Khonti (ceux qui
sont a l'intérieur), les Masniti (gardes du c_orps d'Hor) 1 , I'Horkhitit
i) Les Afasinou, Masniti sont représentés a Edíou la pique a la main et for-

LE RITUEL DO SACRIFICE FUNÉRAIRE

!65

et d'autres encore. C'étaiL la représentation d'~ ~yste~e. divin
qu'on jouait a chaque enterrement. La momie eta~t Osms, les
pleureuses, ses deux soours, Isis et Nephthys; Anub1s, Ho_r, tous
les dieux de la légende osirienne se préssaient autour de_lm. O~ se
demandera peut-etre combien d'acteurs exigeait la representat10n
de ce drame? Autant qu'on voulait mi qu'on pouvait s'en procurer
pour toutes les scenes qui s'accomplissaient a l'exlérieur du tombeau, le convoi, la lamentation, le sacrifice sanglant, le repas
funéraire, fort peu pour celles qui avaient le caveau comme
théatre. La momie n'avait presque jamais autour d'elle plus de
quatre personnages ala fois, Hor et ses trois enf~nts, _les_ dieux de~
quatre points cardinaux du ciel, ceux q~i ~va1e~t Ja~s enseve~
Osiris. Ces quatre personnages, donl le prmc1pal, 1 º:fic1ant,. re~resentait Ilor devenaient tour a tour, selon les besoms del act1on,
l'Amiasi, 1e's Amioukhonti, les Masniti, peut-etre meme le fils du
mort.
. .
Les mouvements et les discours de ces personnages sont consignes
dans l'écrit spécial qui portait pour litre : e Faire l'ouverture de
la bouche (Ouap-ro ) et des yeux a la statue • du mort, ou ,,« a_u
mort , lui-meme. Elle aurait d0 s'accomplir toujours dans 1 mterieur du tombeau, que les Égyptiens appellent la Salle d'or (Ha~noubou), c'est-a-dire dans la chambre meme du sarc~phage, ~a1s
l'étude directe des monuments montre qu'il ne pouva1t pas en e~re
ainsi le plus souvent. Dans la plupart des mastab~s ~t de~ hypogees
de l'Ancien et du Nouvel Empire,la chambre funeraire n est pas ~e
plain-pied avec les autres salles; on n'y parvient que par un .puits
vertical, dont la profondeur varie entre trois et quarante ~etres.
Si done l'Ouverture de la bouche avait dti s'y faire, les prelres el
les gens de la famille auraient été obligés de descendr~ et d_e
remontar a chaque instant au bout d'une corde , . ~e qm aura1t
compliqué leur oouvre de piété et l'aurait rendue per11leus_e. 11 me
parait résulter de !'examen des peintures et des bas-reliefs que
ron dressait le plus souvent la statue, soiL dans l'une des chambre~
de la chapelle extérieure, soit meme sur la petite plateforme ~u1
précédait le tombeau, et qui devenait la Salle d'or pour la c1r· t la garde d'Horus. (Cf. Lanzone,Diziona1·io di lllitologia Egizia, p. 326-327,
ma1enX,3.JLeur nom vient de la racine mas, mos,piquel',_pe~
.
Tav.
cer, d'o11 seul':pte,·
~t naítre. lis sont liUéralement ceux qui piquent, ceua; qm pomtent de la lance.

�·166

7

REVUE DE L JIISTOIRE DES RELIGIONS

conslance. On la posait, la face au sud 1 , sur une couche de sable
de dix ou quinze centimetres d'épaisseur, qui simulait la montagne funéraire, la région stérile de l'Occident, puis le domestique ou
I'ami entrait en scene. II tournait autour d'elle, l'encensoir a la
main, en répétant a quatre reprises : « Tu es pur, tu es pur, o
Osiris N &gt; et commenc;ait les purifications préliminaires. C'était
d'abord avec l'eau contenue dans quatre vases a goulot latéral.
II passait quatre fois derriere la statue et l'aspergeait en récitant
une courte formule : « Ta propreté est la propreté d'Hor et réciproquement, ta propreté est la propreté de Sit et réciproquement, ta
propreté est la propreté de Thot et réciproquement, ta propreté est
la propreté de Sopou et réciproquement : tu as pris ta tete et tu
as purifié tes os aupres de Sibou. &gt; Les quatre dieux invoqués
présidaient aux quatre points cardinaux, Hor au sud, Sit au
nord, Thot a l'ouest, Sopou a l'est. Ici, comme daos beaucoup
d'autres cérémonies, on disposait tout de telle sorte que le personnage fut pret a se présenter dans chacune des quatre grandes
maisons du ciel, devant chacun des dieux qui y siégeaient, et chacun des vases répondait a l'un des dieux. La libation avait pour
effet premier de rendre au mort l'usage de sa tete, que l'embaumement luí avait enlevé, et de nettoyer ses os Ala satisfaction du
díeu de la terre dans laquelle il reposait, Sibou. La purification par
l'eau a peine terminée, recommenc;ait une seconde fois avec quatre
vases de formes différentes, nommés les rouges. Le domestique ou
I'ami refaisait a quatre reprises le tour de la statue en invoquant
les quatre dieux, puis il ajoutait en guise de conclusion : , Tu es
pur, tu es pur, Osiris N &gt; par quatre fois encore: , Tu as rec;u ce
qu'il y a dans les yeux d'Hor et les deux vases rouges de Thot, te
purifiant de ce qui ne doit pas exister en toi •. &gt; D'apres la théologie
égyptienne, tout ce qu'il y avait de bon au monde était sorti del'ooil
d'Hor, tout ce qu'il y avait de mauvais de l'mil de Sit: l'offrande
qu'on présentait au mort était doncappelée l'CEil d'Hor, que ce filt
de l'eau comme ici, une cuísse de boouf comme nous le verrons plus
loin, du vin, du lait, une plante, une pierre précíeuse, un parfum,
une étoffe. La purification par l'eau n'était pas la seule des cérémonies qu'on exécutat en partie double; la plupart des rites
1) Schiaparelli, pl, La, p. 28-30.
2) Schiaparelli, pi. L b-c, p. 30-37.

LE RITUEL DU SACRIFlCE FllNÉRAIRE

167

religieux étaient répétés par deux fois. Le monde était, en effet?
partagé en deux mondes qui se complétaient mutuellement, c~lm
du Nord et celui du Sud, celui de la couronne blanche_ et celm de
la couronne rouge. Le mort ne pouvait etre assure dans son
tombeau qu'a la condition d'avoir acces a l'un et ~ l'autr~ et de
dísposer a son gré de ce qu'ils renfermaient : on lu1 ~onnait done
le blé du Nord et le blé du Sud, le vin du Nord et le vm du Sud, le
bmuf du Nord et le bmuf du Sud, ici l'eaudu Nord et l'eau du Sud,
dans les paragraphes qui suivent immédiatement l'encens du Nord
et l'encens du Sud.
.
La purification par l'encens comportait trois degrés. En pre~ie_r
lieu le domestique ou l' ami prenait cinq grains d~ parfu~. du mid 1,
de la ville de Nekhab, la derniere des grandes villes rel!g1~use~ de
I'Egypte méridionale aux temps les plus anciens, et tournait qua_t~e
fois autour de la statue en répétant: &lt; Tu es pur, tu es pur, Osms
N » a quatre reprises « Parfum, [le voici] ton parfum [q_u~] ouvr~ ta
bouche • Osiris N. goute son gout dans les demeures dmnes. C est
l'exsud;tion d'Hor, le parfum, c'est l'exsudation de Sit, le parfum,
c'est ce qui affermit le cmur des deux Hor, le parfum de ta bouche,
car ton encens [c'est celui avec lequel font leurs] purifications les
dieux suivants d'Hor. &gt; La nécessité de présenter au mort les deux
sortes d'encens était déja indiquée suffisamment ici, car Hor :,~t
le dieu du Sud, Sit celui du Nord, les deux Hor c'e~t Hor et :sit
consídérés chacun comme roí d'une des parties de l'Egypte. Cette
allusion fort nette n'empeche pas l'ami ou le domestiqu~ de prése~ter cinq nouveaux grains de parfum du Nord, de l'espece nomm.ee
Shirit-pit (Shit-pit), la fille du ciel : , Ta senteur est 1~ sent~~r
d'Hor et réciproquement, ta senteur est la senteur de S1t et rec1proquement, ta senteur est la senteur de Thot et réciproq~e1:1ent:
ta senteur est la senteur de Sopou et réciproquement. Sois etabli
au milieu de ces dieux, car ta bouche est [aussi nette que]. la
bouche d'un veau de lait, le jour de sa naissance. &gt; Les gram.s
de parfum du Nord et du Midí ne suffisaient pas encore; il falla~t
les meler avec un parfum d'origine étrangere, l'encens (sennoutri,
le parfum divin). La marche autour de la statue reprenait de p~us
belle mais avec une variante. Le domestique avait mis les grams
dans' une petite corbeille ou dans une écuelle. II la posait a plat
sur la paume de la main gauche et la portait deux fois ala bouch~,
deux fois aux yeux, une fois a la main de la statue, autant de fo1s

..

�168

..

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

en lout qu'il y avait de grains. Puis il reprenait sa litanie : « Ta
senteur est la senteur d'Hor et réciproquement, ta senteur est la
senteur de Sil et réciproquement, ta senteur est la senteur de Thot
et réciproquement, ta senteur est la senteur de Sopou et réciproquement. Tu es pur, tu es pur, Osiris N (quatre fois); ton double
est pur, tu es parfumé, tu es parfumé. Sois établi au milieu de tes
freres les dieux, car ta tete est parfumée, ta tete est parfumée, tes
os sont nettoyés de ce qui ne doit pas exister en toi. O Osiris N,
je t'ai donné l'reil d'Hor (l'encens) pour en garnir ton visage [et le
parfum] monte, monte [vers toi]. &gt; La présentation terminée, le
domestique ou I'ami entassait tous les grains sur un plat creux en
terre ou en bronze, puis l'élevait a deux mains vers le visage, et le
promenait une seule fois autour de la statue. « O Osiris N., l'CEil
d'Hor t'est présenté et son odeur monte vers toi. L'odeur de l'CEil
d'Hor monte vers toi, il vient le parfum méridional, issu de la
ville de Nekhab, il nettoie, il pare, il s'établit a demeure sur tes
deux mains, et tu es pur, tu es pur, 0risisN. (quatrefois) 1 • &gt; Telles
sont les purifications préliminaires de toute offrande solennelle.
Les morts n'en avaient pas le privilege : les statues des dieux les
subissaient aussi a I'occasion, et l'on voit, au temple de Dei:r-elBahari, Amon honoré par Thoutmos III de l'eau du Nord et de l'eau
du Sud. Le roi tient a deux mains, sur un plateau, les quatre
aiguieres et les quatre vases rouges ; il tourne quatre fois autour
du dieu etluirépetea chaque fois: &lt; Tu es pur, tu es pur, comme
le domestique ou I'ami du sacrifice funéraire.
Ce prologue achevé , de nouveaux personnages paraissent en
scene. L'offl,ciant et !'interne (Ami-khonti) vont vers la &lt; syrioge et
entrent pour voir le mort ». Ils ont l'un et l'autre !'uniforme de
rigueur, le pagne court et une écharpe a trois plis longitudinaux,
passée sur l'épaule gauche. L'interne a les mains vides; l'officiant
tient a la main gauche le rouleau de papyrus sur Jeque! sont tracées les prieres ; d'ordinaire il récilait par cwur ce qu'il avait a
dire, et le rouleau n'était guare qu'un insigne de sa fonction.
Tandis qu'ils approchent, &lt; le dispositif de la Salle d'Or• &gt; a changé.
i) Scbiaparelli, pi. L ci, LI, a-e, p. 37-53; Dümicben, Der Gra~palast des
Patuamenap, t. I, pi. VI, l. i0-15, p. 13-18 ; Maspero, La Pyramiáe d'Ounas, dans le Recueil, t. JU, p. 182-183.
2) Zosrou m Mit-noubou.

U: RITUEL DU SACRIFICE FUNÉRAIRE

!69

Le domestique s'est enveloppé le corps d'une longue piece d'étoffe,
et a ramené les deux mains fermées sur la poitrine, ou elles
reposent poing contre poing; les deux coudes sont en dehors,
saillants sous l'étoffe. 11 s'est couché sur un lit bas et court,
l'angareb des Nubiens d'aujourd'hui, les jambes repliées, comme
s'il dormait. Les documents que M. Schiaparelli a connus ne lui ont
point fourni de figures qui illustrent cette partie de la scene, mais
j'en ai trouvé nombre d'exemples a Thebes, entre autres dans une
belle tombe de la XVIII• dynastie, que j'ai mise au jour pendant
les fouilles de 1886 1 • En entrant, I'offlciant et !'in.terne trouvent
done &lt; le domestique couché et sommeillant &gt; devant la statue;
l'habitant de la Syringe (Amiasi), debout derriere elle, veille sur le
dormeur. L'habitant de la Sy1·inge s'écrie en les voyant paraitre :
&lt; Pere, pere (quatre fois) et réveille le domestique 1, pour lui dire :
, Je trouve les internes debout a la porte. &gt;1 Le domestique se
redresse aussitót et s'accroupit sur son lit ou sur une sellette préparée a cet effet, sans dépouiller le linceul qui l'enveloppe. Les
deux Internes annoncés, c'est-a-dire l'offl,ciant et !'interne proprement dit, vont se ranger derriere la statue, a c0té de I'habitant de
la Syringe, et tous quatre réunis représentent, selon la glose•,
les quatre enfants d'Hor, les dieux tete d'épervier, de singe, de
chacal et d'homme, qui ont enseveli la momie d'Osiris. Le domestique est le premier a rompre le silence : &lt; J'ai vu mon pere en
toutes ses formes. &gt; Les trois Internes (I'of(lciant, !'interne et l'habitant de la Syringe) lui répondent, en faisant allusion au mort et
a sa statue : &lt; N'est-ce pas ici ton pere f &gt; Le domestique réplique
par une allusion a Osiris, le « dieu dont la face est voilée et qui est
roulé dans ses bandelettes » funebres : &lt; Le dieu dont la face est
[recouverte d']un filet, l'a enveloppé du filet •. &gt; Les internes
reprennent aussitót la formule du domestique, formule qui leur
appartient comme a lui, puisqu'ils sont, eux aussi, les fils d'Hor :
« J'ai vu mon pere en toutes ses formes 4, - (Les Internes) proté-

a

f) La paroi sur laqualle est représenté Je sommeil du Domestique est reproduite, en fac-similé, dans Maspero, L'Archéologie tgyptienne, p. !47, fig. 151.
2) SchiapareUi, pi. LII e, l. 1.
3) Le pronom sou, le, représente ici le pere du domestique, donl il a été
question a la ligne précédente, c'est-a.-dire Je mort.
4) Ici le texte de Séti I•• insere au has de la colonne, une glose de Jaquelle
il résulte que les quatre enfanls d'Hor étaient considérés comme, prennnt la
l:.l

�{70

..

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGl08S

geant celui qui n'est plus - (Le domestique) &lt; si bien qu'il n'y a
pas de trouble en luí 1 • ,, Les paroles sont mystérieuses, le sens de
la cérémonie ne rest pas moins. La figure qui en illustre les derniers mots dans le tombeau de Séli ¡er, nous !'explique pourtant :
c'est une ombre haute et fluette, noire a l'exception des yeux, dont
l'ovale allongé se délache en blanc, nue et les bras ballants. 11 me
semble que cette apparition est significative. L'ombre (Khaibit),
apres avoir été considérée aux temps les plus anciens comme étant
l'ame meme de l'homme, n'était plus depuis longtemps qu'une des
parties de la personne humaine, comme le double, l'ame, le lumineux et le nom. Disparue au moment de la mort et pendant les
cérémonies de l'embaumement, tout le temps que le cadavre étendu
ne projetait plus d'ombre, on devait la rappeler au moment ou on
reconstituait l'homme pour sa vie nouvelle, et la rattacher a la
statue et au corps, a l'ame et au lumineux, pour que le défunt
put aller et venir dans sa syringe, en e sortir et y rentrer pendant
le jour &gt;, accompagné de son suivant reglementaire et, surtout,
assister au sacrifice el en recevoir sa portion. Le sens du rite et
son objet s'expliquent done : le jeu et les discours des acteurs
demeurent une énigme pour moi et ne seront intelligibles que le
jour ou nous connaitrons en leur enLier les légendes qui se ratta. chaient a la mort d'Osiris et le détail des opérations qu'lsis, Nephthys, Hor et lcurs compagnons avaient accomplies pendant l'enterrement du dieu .
La statue et le mort sont purs, l'ombre est fixée au corps et a
l'dme, l'ouverture de la bouche et des yeux peut commencer. Elle
ne s'obtenait qu'au prix de manamvres compliquées et par le
sacrifice de deux bceufs au moins, sans parler des oiseaux et des
gazelles. Avant toute chose, le domestique se leve, dépouille le
manteau qu'il avait porté jusqu'alors, s'arme d'un baton court
terminé p::tr une fleur de lotus a moitié ép:mouie, et s'attache sur
les épaule:i un rabal en verroterie ou en pierres fines, un éphod,
qui lui descend du cou au creux de l'estomac. Ses trois compagnons
prennent pour la circonstance le nom générique de Gardes du corps
(Jfasnitiou), et les quatre réunis représentent une fois de plus les
forme, le premier d' une mante religieuse, les trois autres de trois guépes ou de
lrois abeilles.
1) Scbiaparelli, pi. LII a-e, p. 54-68.

LE RITUEL DU SACRJFICE FUNÉRA.IRE

:l.7i

quatre enfants d'Hor. Silót coslumé, le domestique s'avance vers la
statue et la salue du baton : e J'ai désiré mon pere, j'ai sacrifié a
mon pere, j'ai dressé mon pere, je l'ai modelé grande image. , 11
continue et tout le monde reprenden chc:eur avec lui 1 : e Voici les
choses qui sont utiles a mon pere. - Un seul garde du corps.
Travaille-lui la tete. - Le chmur des gardes du corps. Frappe ton
pere •, et ces paroles l'encouragent a atlaquer la tete de la statue
et a la toucher avec les instruments destinés a l'ouvertnre de la
bouche et des yeux. &lt; Je suis venu, dit-il, pour t'embrasser, moi,
Hor; je t'ai pressé la bouche, moi, Hor, ton fils qui t'aime », et, le
bAton dans la main gauche, il leve la main droite vers la tete
de la statue, touche la bouche du petit doigt, et passe derriere elle,
tandis que les gardes viennent se ranger a la place qu'il occupait
auparavant. &lt; Frappez mon pere, voici qu'il est louable de frapper
ton pere, la statue de l'Osiris N. »; puis, chacun revienta sa place
et le domestique dit a l'un des gardes : &lt; Je suis Hor-Sit, je ne
permets pas que ce soit toi qui fasses briller la tele de mon pere. &gt;
C'était, en effet, le devoir du fils de rendre au pere les derniers
devoirs, et le domestique, qui représente le fils d'Osiris, Hor, n'entend pas en laisser le soin a un étranger. Il passe ensuite derriere
la statue, s'y transforme, pour quelques minutes, en un personnage
nouveau, le Suivant d'Hor (Ami-Khit-Hor), et les trois Internes en
ligne devant la statue s'écrient : e Isis, Hor est venu embrasser son
pere. • Le domestique regagne alors son poste et les Internes
reviennent au leur, et l'un d'eux, l'officiant•, luí dit: e Viens voir
ton pere. • Le domestique avait pris le baton et le rabal pour se
faire introduire aupres du mort : maintenant que la présentation est
achevée, il dépose ces insignes, revet la peau de panthere, et va se
placer debout derriere la statue pour suivre les péripélies di verses
du sacrifice sanglant. L'offi,ciant prend le róle d'Hor, et annonce
l'arrivée prochaine de l'offrande : &lt; J'ai délivré, dit-il, mon ooil
de sa bouche et je lui ai abattu la cuisse. » C'est Sit, l'ennemi
d'Osiris, qu'il désigne de la sorte par u~ simple pronom, sans pro1) Les gloses du texte de Séti I•r: «Romou-nibou, tous les bommes;-llfasnitiou, les gardes du corps; - Masniti, un garde du corps ; - Masnitiouashtiou, beaucoup de gardes du corps, » ne me paraissent pas pouvoir élre
comprises autrement que j'ai fait dans la traduction courante
2) Schiaparelli, pi. LII a-d, LIII a-e, LIV a-e, LV a, p. 68-81.

�i72

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

LE RITUEL Dti SACRTFJCF. FülSÉRAIRE

noncer aucun nom de mauvais augure. Au cours de la guerre qui
s'était engagée entre les dieux:, Sil, travesti en porc, avait saisi l'(Eil
qui renfermait l'ame d'Hor et avait failli la dévorer; mais Hor avait
sauvé son (Eil. Apres la victoire décisive, les partisans de Typhon
s'étaient cachés daos des corps d'oiseaux, de quadrupedes et de
poissons; découverts malgré leurs déguisements, ils avaient été
décapités. Le sacrifice fuoéraire était une répélitioo de ces scenes
de carnage : en égorgeaot les animaux qui le composaient, on
égorgeait une fois de plus les ennemis d'Osiris. Le domestique
1
insiste sur cetle idée : &lt; Tu as tranché ton (Eil ou est ton ame • &gt;
Cependant les victimes attendaient au dehors le rooment fatal.
Les breufs étaient d'ordinaire du nombre de ceux qui avaient été
attelés au traineau et avaient amené la momie a sa derniere
demeure. Les enfants d'Hor sortent tous de la chambre; la statue
demeure seule pendant quelques instants. Le breuf était déja lié
et couché sur le sol, peut-etre méme était-il déja égorgé au moment
ou les internes paraissaient a l'entrée du tombeau. L'offl,ciant
amenait le domestique en face de la tete de la béte, plac;ait aux
pieds la Grande Pleureuse, celle qui personni:S.ait lsis, et s'écriait :
« Domestique, saisis-toi du taureau du .Midi. &gt; Le domestique
brandissait un instant le casse-tete au-dessus du cou de !'animal,
sans doute pour simuler l'abattage, puis le boucher fendait la
poitrine, enlevait le creur saignant, le mettait sur une écuelle, et
détachait la palle de devant du c0té gauche, tandis que la Pleureuse
murmurait a l'oreille du domestique : &lt; Ce sont tes levres qu'on te
fait, c'est ta bouche qu'on t'ouvre. &gt; Le domestique amenait deux
gazelles et leur tranchait la tete, une oie et la décollait. « Je te les
ai empoignés, luí disait l'officiant, je t'ai amené Les ennemis, leur
tribut sur leurs mains et sur leur tete &gt; comme les prisonniers des
Pharaons au retour de campagnes lointaines « et je te les ai immolés, O Toumou, qu'on n'attaque pas ce dieu. » Cependant « le
boucher donne la cuisse a l'officiant, le creur a l'ami, et voici, la
cuisse étant aux mains de l'offlciant etle creur aux mains de l'ami,
l'officiant et l'ami courent &gt; vers la chambre funéraire « posent la
cuisse et le creur aterre devanl ce dieu, » et l'offl,ciant s'adresse a
la statue : « Je te présente la cuisse, CEil d'Hor, je t'ai apporté le
creur de ton ennemi; qu'on n'attaque plus ce dieu ! - Je t'ai
1) Schiaparelii, pi. LV b-d, p. 82-85.

173

apporté la gazelle qui t'attaquait 1 , tranchant sa tete ; je t'ai appor té
l'oie, tranchant sa tete. &gt; Le sacrifice est accompli; il ne s'agit plus
que d'en tirer les conséquences et de préparer la statue ou plutót
le mort a le manger•.
On débutait par lui faire gouter la part qui lui revenait. Le
domestique ramassait la cuisse que l'officiant avai t posée a terre
et• ouvrait la bouche et les yeux du défunt "• en d'autres termes,
il frottait ou faisait, qualre reprises, le simulacre de frotter la
bouche et les yeux de la statue avec la chair saignante. o: O statue
de l'Osiris N., je suis venu pour t'embrasser, moi ton fils; je t'ai
pressé la bouche, moi ton fils qui t'aime. Je t'ai ouvert la bouche.
Ta mere en pleurs l'avait frappée, tes alliés (les enfants d'Hor)
l'avaient frappée, mais ta bouche était toujours bouchée, et c'est
moi qui l'ai remise en état, ainsi que tes dents , o statue de
l'Osiris N., c'est moi qui t'ai séparé la bouche avec {a cuisse, (Eil
d'Hor. , Ce n'était qu'une sorte de dégustation, bonne tout au
pÍus a exciler l'appétit du mort. Restait a lui ouvrir réellement la
bouche. On simulait cette opération sur la statue ou sur la momie,
au moyen de plusieurs herminettes manche de b ois et a lame
de fer, ou de quelques autres outils du méme ge~re. Chacun d'eux
avait son nom spécial qui désignait ses vertus sans que nous
puissions toujours le traduire exactement. Les deux premiares
berminettes, construites probablement avec le fer et le b ois du
~~rd et du Sud, s'appelaient les deux divines (Noutriti), et avaient
ete employées pour la premiare fois par Anubis, lors de l'enlerrement d'Osiris: prises séparément, on les nommait l'une la (h•andeEtoile (Siboirou), l'autre la pointeuse (Tounitot). Le domestique
prend les deux divines et en met la lame a quatre reprises sur la
bouche et les yeux de la statue, en répétant : « 'fa bouche était
toujours bouchée, c'est moi qui l'ai remise en état ainsi que tes
dents, O statue de l'Osiris N., c'est moi qui t'ai séparé la bouche,
statue de l'Osiris N., c'est moi qui t'ai ouvert les yeux. O statue de
l'Osiris N., je t'ai séparé la bouche avec l'herminette d'Anubis, je

a

a

i) 11 Y a la. un jeu de mots intraduisible entr¿ arou, le nom de la gazelle, et
le verbe ~rou, m_onter contre ... , attaquer.
p.2J.¡ch,aparelh, LV d, LVI a-b, p. 85-98; Dümichen, t. 11, pi. I, l. i-i6,
3) Lilt. : " Je l'ni équilibrée ayer. tes dents. »

�i74

1

LE RITUEL DU SACRIFTCE FUNÉRAIRE

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

t'ai ouvert la bouche avec l'herminette d'Anubis, la cuisse eil fer
avec laquelle on sé pare la bouche des dieux •. Hor, ouvre la bouche
a la statue de l'Osiris N., Hor, sépare la bouche a la statue de
l'Osiris N. Hora ouvert la bouche a la statue de l'Osiris N. avec ce
qu'il emploie pour séparer la bouche de son pere, avec ce qu'il
emploie pour séparer la bouche d'Osiris, avec le fer issu de Sit,
avec la cuisse en fer dont il se sert pour séparer la bouche des
dieux. Tu ouvres la bouche a la statue de l'Osiris N. et il vient, il
va, son corps est avec la Grande Neuvaine des dieux dans le
Grand Temple du Prince qui est a Héliopolis, et il y prend le
diademe aupres d'Hor, maitre des hommes. » L'Habitant de la
Syringe marque la fin de cette priere du cri quatre fois répété :
• O pere, pere. » L'ouverture est faite, les levres et les paupieres
sont séparées, mais la plaie n'est pas cicatrisée, et elles ne peuvent
pas encore agir. L'instrument Oi'rhikaou (le puissant en sortileges)
achevait l'reuvre des herminettes. C'était une tige de métal, tordue
en forme de serpent, et terminée par une tete de bélier que surmonte une urreus lovée •. Le domestique saisit I'o'írhikaou, le
brandit trois fois, applique la tete de bélier a quatre reprises sur
la bouche et les yeux de la statue. L'ofllciant parle pour lui : &lt; Ta
bouche était toujours bouchée, c'est moi qui l'ai remise en état
ainsi que tes dents, ó statue de l'Osiris N., Nouit t'a levé la tete;
alors, Hor a pris son diademe et ses vertus, alors Sit a pris son
diademe et ses vertus, alors le diademe est sorti de ta tete t'a
,
'
amene tous les dieux, tu les as enchantés, tu les as fait vivre, tu
es devenu le plus fort et tu·as pratiqué les passes de vie avec eux,
derriere la statue de cet Osiris N., pour qu'il prospere et ne meure
pas ; tu t'es melé aux doubles de tous les dieux, et comme tu te
leves en roi de la Haute-Égypte comme tu te leves en roi de la
· Basse-Égypte, souverain parmi tous les dieux et leurs doubles,
alors done, Shou, fils d'Atoumou, c'est lui l'Osiris N., s'il vit tu vis;
il t'a armé Shou, il t'a acclamé Shou, il t'a exalté Shou, il t'a fait
1

1) Le dessin de l'herminette égyptienne rappelle celui de la cuisse de bamf.
~ette ressemblance avait frapp é les pretres el lcur avait suggéré plus d'une
1mage analogue a celle que nous avons dans notre texte.
2) Pour préparer leurs statues a recevoir le sacrifice.
3) La plupart des demi-serpents en cornaline ou en jaspe rouge qu'on voit
dans les musées (Maspero, Guide du visiteur au musee de Boulaq, p. 279,
n• 4195, p. 283-284, n° 4241) sont des Oirhikaou de petite taille.

175

souverain Shou, et tu as pratiqué les passes de vie derriere la
statue de l'Osiris N., si bien que ta vertu de vie est derriere lui
pour qu'il vive et ne meure jamais. O stalue de l'Osiris N., Hor t'a
séparé la bouche, il t'a ouvert les deux yeux avec l'herminette
divine et l'o'irhikaou dont on se sert pour séparer la bouche de
tous les dieux du Midi. &gt; Ici encare l'Habitant de la Syringe poussait par quatre fois son appel accoutumé: &lt; O pere, pere ! 1 &gt;
Le discours de l'offlciant n'est pas aussi mystérieux qu'il en a
l'air, pour qui connait certaines idées égyptiennes. Les dieux
avaient a leur disposition des forces de diverse nature, les unes
innées en eux ou du moins en certains d'entre eux comme la
force de vie (Sa-ni-ankhou), les autres extérieures, comme les
s?rtileges (hikaou) de la magie. Grace aux sortileges, aux incantations magiques, ils se dominaient l'un l'autre de la meme maniere
que les hommes les dominaient eux-memes: le dieu qui adjurait
ses confreres avec les formules voulues , ou qui dirigeait contre
eux l'influence des talismans nécessaires, les obligeait a travailler
pour lui. L'o'irhikaou était une véritable baguetle magique, celle-la
peut-etre que la tradition mettait dans la main des savants de
Pharaon et qui s'animait a leur voix •. Par les sortileges dont il était
remplí et qui luí avaient valu son nom, non seulement il remettait
en état la bouche et les yeux du mort ; il lui assurait la domination
sur les autres dieux. Nouit avait, en pareille occurrence, soulevé la
tete de son fils Osiris pour qu'Hor et Sit y pussent placer chacun
son diademe, diademe de la royauté du midi et diademe de la
royauté du nord. Elle rendait le meme service a chaque mort ;
les sortileges contenus dans ces couronnes, ou dans l'urreus qui
les décore, enchantaient (shodou) les dieux, les réduisaient a ne
plus vivre qu'au gré et par l'intluehce du défunt, et a n'employer
leurs influences que dans son intéret. La vertu innée des dieux
(sa) parait avoir été regardée par les Égyptiens comme une sorte
d'esprit, de fluide, analogue a ce qu'on appelle chez nous de différents noms, fluide magnétique, aura, etc. Elle se transmettait
par l'imposition des mains et par de véritables passes, exercées

i) Schiaparelli, pl. LVII a-b, LVIII a-e, LIX a, p. 98-i2i; Dümichen, pi. I,
l. 17, pi. III, l. 49, p. 4-6.
2) Exode, vn, i 1-12.
•

�i76

REVU.E DE t'HISTOIIIF: DES RELIGIONS

sur la nuque ou sur l'épine dorsale du patient 1 : c'était ce qu'on
ar,pelait Sotpou sa, et ce que j'ai traduit a peu pres par pratiquer
des passes. Les dieuxf contrainls par les sortileges qui les dominent, se placent derriere la statue avec l'of(l,ciant et avec le mort
qu'il représente; ils lui imposent les mains, et lui pratiquent les
passes qui doivent l'animer, lui iofuser la vie. Le reste de la priere
n'est que la répétition, sous une autre forme, de cette idée fondamentale. Le mort, désormais tout-puissant, est roi des deux
Égyptes, ce qui entraine le pretre a l'identifier avec l'une des plus
populaires parmi les divinités qui avaient régné sur la vallée du Nil,
Shou, fils de Ra. En tant que Shou il renouvelle sur sa propre
statue les manamvres vivifiantes qui l'empecheront de jamais
mourir, et tout cela, grace aux herminettes et a l'Oirhikaou de fer,
celui-la meme avec lequel on ouvre la bouche et l'reil des die~x
lorsqu'ils viennent a mourir eux aussi.
Le premier sacrifice n'était pas plus tót achevé que le second
commen~it. 11 était plus court, car la statue n'exigeail pas de
purificalions nouvelles, mais il n'élait pas moins important que le
précédent. La bouche était ouverte ainsi que les yeux , mais
certains détails manquaient encore qui ne permettaient pas au
mort de se servir de ces organes aussi aisément qu'il l'avait fait
sur terre. Ils étaient ternes et sans couleurs, les machoires étaient
encore serrées et n'agissaient pas librement. 11 fallait, pour remédier
a ces inconvénients, l'intervention de nouveaux personnages. L'un
d'eux, l'héritier (Erpd) n'a qu'un róle secondaire. 11 prend, pour
un moment, la place du domestique derriére la statue, ou plutót
il est le domestique sous un autre nom, puis il récite a l'off¡,ciant
la formule que le domestique avait déja employée: e Sa mere en
pleurs l'a frappé •, dit-il, daos la chambre funéraire, puis il la
quitte, et, arrivé daos la chambre aua; parfums, il ajoute: • ses
alliés l'ont frappé • "· Le suivant d'Hor reparait et s'écrie de nouveau en présence des internes : • Isis, Hor est venu embrasser son
p~re. &gt; Le domestique déclare aux gardes du corps, comme il l'avait
fait quelques instants auparavant, qu' • il est Hor-Sit, et qu'il ne
leur permet pas d'illuminer la téte de son pere », mais cette fois,
1) E. de Rougé, Étude sur une stele égyptienne appartenant a la BibliotMque
impériale, p. i20 sqq.
2) Voir plus haul, p. i 73.

LE RITUEL DU SACRIFICE FU.SRRAIRE

i77
au Jieu de se réserver pour lui-meme le róle d'Hor, il le confie au
fils meme du mort. Le flls qui l'aime (Si-miri-f), pour l'appeler"
comme faisaient les Égyptiens, ou, a défaut du fils, le personnage
qui tient son róle, était hors du tombeau avec le reste de la famille.
• L'offl,cianietledomestique sortentetle trouvent ala porte&gt;, puis
le raménent et • l'introduisent daos la syringe, pour qu'il voie
Hor &gt; c'est-a-dire son pére. Le domestique le tient par la main
droite, et, de la main gauche, l'oblige a courber la tete devant
la statue. « O statue de l'Osiris N., je suis venu, je t'ai amené ton
fils qui t'aime, pour qu'il te sépare la bouche, pour qu'il t'ouvre
les yeux. &gt; L'habitant de la Syringe se place derriere la statue, en
lui criant : • Vois le fils qui t'aime. &gt; L'of(l,ciant dit de son cóté :
• Fils qui l'aime, ouvre la bouche et les yeux du défunt N. (quatre
fois répété), d'abord avec le ciseau de fer, ensuite avec le doigt de
1
vermeil • &gt; Le fils prendle ciseau, qui a la forme d'un ciseau de
sculpteur, l'éleve a deux mains et touche respectueusement du
tranchant la bouche et les Y,eux. L'officiant récite cependant la
formule: • O statue de l'Osiris N., j'ai pressé ta bouche. Cette
pesée sur ta bouche, O statue de l'Osiris N., [je te la fais] en ton
nom de Sokari •. O statue de l'Osiris N., Hor t'a pressé ta bouche,
il t'a ouvert les yeux; Hor t'a séparé la bouche, il t'a ouvert les
deux yeux et ils sont désormais solides 1 • O statue de l'Osiris N.,
ta bouche était encore bouchée, je l'ai remise en état ainsi que tes
dents, je t'ai séparé la bouche, Hor t'a séparé la bouche et je
t'établis solidement la bouche. O statue de l'Osiris N., Hor t'a
séparé la bouche, il t'a ouvert la bouche et les yeux. &gt; Le domestique succéde au fils, refait l'opération, avec le petit doigt d'abord,
avec un sachet rempli de pierres rouges, jaspe ou cornaline.
• O stalue de l'Osiris N., dit pour lui l'of(l,ciant, ta bouche était
fermée (le domestique parcourt du petit doigt la fente de labouche•)
1) C'est le prololype des doigls en jais et en verre noir qu'on trouve dans
les tombes. (Maspero, Guide du visiteur au musée de Boulaq, p. 23i-232,
n• 4562.)

2) lci, nouveau jeu de mots intraduisible entre le mot sok, tirer, peser, et le
nom du dieu Sokari.
3) Lilt. : « ils sont fondés ", sontit senou.
4) Cette action est rendue, dans la glose, par le verbe hamga, serrer, enfoncer. I1 y a évidemment jeu de mols entre les deux verbes hounga, fermer, du
textc, el hamga, de la rubrique.

�i78

7

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

je t'ai remis la bouche en état ainsi que les dents (il fait le simulacre de relever la levre supérieure et d'abaisser la levre inférieure
avec le petit doigt 1). - Ilor t'a séparé la bourbe, et ta boucbe est
établie solidemc::nt •. - 11 a pesé sur ta bouche (le domestique pese
avec le sac sur la bouche de la statue), - et ta boucbe est établie
solidement, tes yeux sonl établis solidement. •&gt; Je soupyonne que
la présentation des pierres rouges avait pour objet de rendre aux
levres et aux paupieres décolorées par la momification Ieur teinte
naturelle : le jaspe et la cornaline sont en e.ffet appelés souvenl le
sang d'Isis. L'ami succede au domestique et va se poster derriere
la statue, sur l'ordre de l'officiant: e Tu es venu, tu as purifié ton
pere .&gt; Puis c'estle tour du flls qui l'aime. 11 prend quatre briquettes
en fer du Nord et du Midi •, et pese quatre fois sur la bouche et les
yeux, sépare quatre fois la boucbe et les yeux avec chacune d'elles,
tandis que l'officiant récite la formule: e O défunt N., ta boucbe
est établie solidement, établis solidement tes deux yeux, ó défunt N.,
car je t'ai pesé sur la bouche, je t'ai séparé la boucbe, je t'ai séparé
les yeux avec les quatre briquettes. &gt; Restait a écarter les deux
machoires et a leur rendre l'élasticilé naturelle : c'est a quoi servait
une amulette spéciale nommée le diviseur de la máchoire (Poshi-nikafa). Le domestique l'apportait a deux mains et le présentait a la
bouche de la statue: &lt; O Osiris N., disait l'officiant, j'ai établi
solidement tes deux machoires a ta face, et désormais elles sont
divisées. &gt; Le mort pouvait done macher ce qu'on lui offrait. L'offi,c-iant le soumettait a une premiare épreuve pour voir si l'appareil
entier fonctionnait bien. Jl disait au domestique : &lt; Approche les
grains de sa bouche. &gt; Celui-ci prenait un panier ou un vase rempli
d'une substance en grains ou en bouletles arrondies que les textes
nomment sirou, et qui était probablement soit du beurre ou du
fromage, soit une graisse 4 , choisissait un grain et le portait a la

LE RIT'GEL DU SACRIFICE FONtRAIRE

&lt;

f) Cette action est rendue par le verbe Makha, peser, metlre en équilibre.
2) Au has de la colonne, la rubrique, la bouche est fondée, qui marque la fin
de l'opération avec le petit doigt.
3) L'ordre de présentation n ous montre que ces briquettes sont nommées sur
la table d'offrandes, fer (Ba) du Midi et fer du Nord. (Dümichen, t. I, pi. VI,
1. i7-i8; pl. XVIII, 6 a-b.)
4) Le mot sirou, sairou, a été rapproché par moi du copte saire, beurre, par
Dümichen (t. I., p. 20), du copte saeir, {romo.ge. La cérémonie décrite ici en abrégé

l.

{79

bouche de la statue: &lt; O Osiris N., on te présente l'CEil d'Hor a
prendre. Prends-le, et qu'il ne s'échappe pas, lorsque tu prends
le grain dans la boucbe. &gt; Le domestique saisissait ensuite une
plume d'autruche et en caressait quatre fois le visage de la statue
en disant: e L'(Eil d'Hor t'est présenté, Osiris N ., afin que ton
,·isage n'en soit point privé 1 • &gt; Le sens de ce rite ne m'est pas
clair. La plume joue-t-elle ici le róle d'un éventail et n'a-t-elle
pour objet que d'écarter les moucbes? N'a-t-elle pas plutót une
force que nous ne connaissons plus, mais que les Égyptiens lui
attribuaient universellement? Le contact d'une plume d'ibis frappait
le crocodile d'immobilité 1 ; la plume d'autruche avait peut-élre la
vertu d'ouvrir par simple attouchement tout ce qui élait fermé.
Peut-étre enfin n'avait-elle d'autre prétention que de rappeler que
tout était juste, en regle, et que la cérémonie avait été accomplie
jusqu'alors avec toute l'exactitude désirable: la plume est en effet
le symbole de l'exactitude et de la justesse. Le plus probable est
qu'il faut voir daos cette cérémonie une variante de celle ou le
domestique versait a la statue la libation de lait et la libation
d'eau. Les tables d'offrandes présentent, en effet, vers cet endroit,
apres le beurre et la graisse, la mention du lait et d'une eau spéciale qui est désignée par le mot mensa, et par celui de shou, c'esta-dire par le nom méme de la plume d'autrucbe •. La plume, trempée dans le liquide, servait comme de pinceau pour humecter les
lévres de la statue.
Ce qui suit n'est guére que la répétition de cérémonies déja connues. Une fois de plus, l'of(lciant s'identifie avec Hor et annonce
l'ari-ivée prochaine de la victime : &lt; J'ai délivré, disait-il, mon mil
de la bouche de Sil, et je lui ai abattu la cuisse. &gt; De nouveau,
le domestique lui répondait : « Tu as tranché ton reil ou est ton
ame. • De nouveau, le flls qui l' aime prend les quatre briquettes et
se décomposait ordinairement en trois acles. Dans les deux premiers, on donnait le sairou du Nord et celui du Midi; dans le troisieme, une autre graisse,
nommée shakou. (Maspero, OuNAs, l. 26-29 dans le Recueil, t. IU, p. 183; Dümichen, t. I, pl. VI, l. 17-20, p. 19-2f.)
1) Nouveau calembourg entre le nom de la plume shouit, et le verbe shou,
étre vide de..•, étre privé de...
2) Horapollon, édit. Leemans, II, Lxxx1.
3) Cf. la table d'offrandes de Pétéménophi dans Dümichen, t, I, pl. VI,
l. 21-22, pl. XVIII, H a-b.

�180

LE RITUEL DU SACIUFICE FUNÉRAIRE

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

les présente quatre fois chacune au visage de la stafoe pour lui
ouvrir les yeux et la bouche, et l'officiant s'écrie: e O défunt N.,
ta bouche est solidement établie, solidement établis tes deu:x.
yeu:x., ó défunt N., car je t'ai pesé sur la bouche, je t'ai sépar.! la
bouche, je t'ai séparé les deux yeux avec les quatre briquettes. &gt;
Le domestique refaisait la meme cérémonie, mais avec une autre
intentíon: e Apporte une paumée d'eau », luí disait I'officiant, et
il continuait en s'adressant a la statue: e On t'a présenté l'CEil
d'Hor ainsi que la paumée d'eau qu'il renferme. &gt; Le moment du
second sacrífice était arrívé,les prétres, avant de sortir, admettaient
le fils qui l'aime a prendre congé de son pere. Le domestique ou
l'ami le saisissait par le bras droit et le for¡;ait de la maín gauche
a courber la téte devant la statue, puis il le e renvoyait sur terre
et le livrait a l'Am-tot 1 &gt;, personnage nouveau, dont je ne
comprends pas bien le nom, mais qui étaít chargé de le ramener
au jour •. .
Le fils sorti, les autres pretres quittaient la chambre et allaient
assister au sacrifice. Cette fois il s'agissaít du taureau du Nord ',
et la petite pleureuse, Nephthys, prenait le poste de la grande.
A cela pres, la seconde opération ne différait poínt de la premiere.
L'officiant pla¡;ait le domestique a la tete de la béte et lui dísait :
e domestique, saisis-toi du taureau du Nord. &gt; Le domestique
brandissait de nouveau le casse-téte, le boucher enlevait le cceur
et la cuisse et les remettait a qui de droit. Des gazelles et une oie
du Nord partageaient le sort du taureau, puis le cortege rentrait
processíonnellement dans la chambre et recommencait les
manceuvres de l'Ouverture de la Bouche et des yeux avec 1~ cuisse,
et avec les herminettes : on ne poussait pas cependant le scrupule jusqu'a employer de nouveau I'oirhikaou et le sac de cornaline. Les príeres étaient identiques a celles qu'on avait déja réci1) C'est ainsi, je. cro_is, que les variantes nous obligent a comprendre Je
membre ?e phrase d1ffic1le : Nozertot ni .~i-mirif tou m-sa-to sapi ni am-tot.
2) Scb1aparelli, pi. LIX b, LXII, p. 122-150; Dümichen, t. IJ, pi. Ill, J. 50,
pi. V, l. 107, pi. VI, 1.1-17, p. 6-H.
•3) ~ans quelques texte~, tels que A. de Schiaparelli (p. 151), le scribe a
repé_te, par erreur, la mentton taureau du midi, qui n'appartient qu'au premier
sacnfice. Les texl:s plus soignés (C. de Scbiaparelli, p. 151, et Dümichen,
pi. VII, l. 18) fourm~sent la le¡¡on véritable, taureau. du No1·d.

i81

1

tées , et, comme plus haut, l'H abitant de la Sy1·inge indíquaít la
fin du rite par le crí quatre foís répété : &lt; Pere, pere • ! &gt;
Mouvements, gestes, paroles, tout était prévu, r églé, avec une
telle mínutie, que nous pourrons aujourd'hui encore, le jour ou
cela nous plaira, reconslituer entierement la cérémonie. Et ce
qui se passait a l'ouverture de la bouche n'était qu·une parlíe des
manipulations auxquelles on soumettait la statue. On la préparait a recevoir les étoffes, les parfums, les insignes de toutes sortes,
et chaque objet était accompagné d'actions et de prieres appropríées a sa nature. Je me contenterai de montrer ici comment on
s'y prenait pour la parfumer et la revetir des coufiyehs et des
bretelles en toile qui soutenaient son pagne dans les grandes
circonstances. L'officiant dit au domestique : • Prends la coufiyeh,
enveloppe de la coufiyeh l'Osirís N. &gt;, puis il récite: « Elle est
venue la coufiyeh, elle est venue la coufiyeh ! Elle est venue la
blanche, elle est venue la blanche. 11 est venu l'CEil d'Hor blanc,
dont il (Hor) a coiffé les dieux ! Qu'il coíffe ta face,qu'il te pare
en son nom de Couronne blanche de Nekhab. &gt; Ceci n'étaít qu'une
introduction a la présentation des parfums. Comme tous les
peuples de l'ancien Orient, les Égyptiens aimaient a la folie les
huiles et les pommades odorantes ; des la plus haute antiquité,
les monuments nous font connaitre sept especes d'essences qu'on
devait donner au:x. morts, et plus tard le nombre en fut porté a
neuf et meme a dix. Out.re le plaisir que l'ame éprouvait a les
sentir, elles rendaient au corps la souplesse et la vígueur qu'il
avait eues pendant la vie, l'empechaient de se dessécher ou de
se crevasser aux ardeurs du soleil, entretenaient en luí une jeunesse éternelle. Chacune d'elles était préparée selon une recette des
plus compliquées, dont les temples d'époque ptolémai'.que nous ont
conservé des copies•: ici'encore, les Égyptiens ont été si scrupuleu:x. a énumérer les ingrédients, a énoncer les quantités, a décríre
les phases de l'opération qu'un éyptologue de grand mérite, Victor
Loret, a pu fabriquer deux de ces parfums en collaboration ave&lt;.'

f) Voir ces prieres, p. i76 sqq.
·
2) Schiaparelli, pi.· LXIII a-e, et p. 150-166; Dümichen, t. II, pl. VII, J. tB,
pi. VIII, l. 48, p. H-12.
3) Dümicben, t. II, p. i3-32.

�i82

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGTONS

MM. Rimmel et Domére 1 • La présentation commence par une formule
générale. Le domestique, toujours revetu de sa peau de panthere,
prend de la main gauche un pot plein d'huile, y plonge l'index de
la main droite, et barbouille la bouche et les yeux de la statue.
L'officiant récite en meme temps la formule : &lt; O défunt N., je t'ai
rempli la face d'huile, et j'en ai enduit tes deux yeux, puis j'ai
fardé ton mil de fard vert et de poudre d'antimoine. - De meme
qu'Hor n'a éprouvé aucune angoisse, quand son (Eil est revenu a
son corps, le défunt N., n'éprouve aucune angoisse quand ses yeux
reviennent a son corps, mais l'(Eil d'Hor t'orne en son nom de
Verte, et il te parfume en son nom de Parfum. &gt; Ce couplet et ceux
qui suivent sont construits sur un modele uniforme. C'est d'abord
une allusion a l'opération que subit la statue, puis une comparaison avec l'(Eil d'Hor et avec les mythes qui s'y rattachent, enfin
une description de l'effet produit, ou les bienfaits réels ou supposés de l'objet sont énoncés par des jeux de mots ou des allitérations malaisées a traduire et souvent assez niaises pour nous : ici,
par exemple, si l'huile parfume (snozmou-sti) le mort, c'est parce
qu'elle porte le nom de parfum (nozmou-sti). Apres cette entrée
en matiere, les parfums défilent devant la statue, l'huile d'abord,
puis le Parfum de Pete (Sti-hibou), le Parfum d'invocation (Stihakonou), la poix (Sifti), l'eau de Noum, l'eau d'Adoration(Touait),
l'Essence d'Acacia (Hait-nt-ashou), I'Essence de Tahonou (Hait-enttahonou), l'Abiro et l'huile de Myrobalan (Bik). Une courte formule
de présentation correspond a chacun d'eux, etla cérémonie s'acheve
par une longue apostrophe de l'officiant. &lt; O toi ce parfum, ce
parfum, [toi] cette meche de devant Hor, qui est au front d'Hor,
mets-toi au front du défunt N., pour qu'il soit parfumé par toi,
et pour qu'il tire profit de toi; accorde qu'il redevienne maitre de
son corps, accorde que ses yeux soient fendus (de nouveau, car ils
avaient été fermés par l'embaumement), pour que tous les Lumi,
neux le voient, pour qu'ils entendent tous son nom. Car, ó défuntN.je te remplis l'reil d'huile, je te remplis la tete d'huile sortie de
l'(Eil d'Hor en son nom d'huile. Des qu'elle est mise sur ton front,
des que la déesse Sokhit l'a eu cuite pour toi, le dieu Sibou t'a
1) Des échantillons de ces paríums égyptieos ont été déposés sur le bureau
de l'Académie des inscriptions et belles-lettres , dans la séance du 29 octobre t886.

il33
assuré par décret son héritage, tu as la voix juste parmi les dieux
Gardiens, tu as pris la couronne parmi les dieux, ceux qui sont
encore sur tel'!'e t'acclament. [Anubis], le Guide des chemins du
Midi et du Nord est devant toi pour ouvrir tes voies contre tes
ennemis; car tu as pris ton (Eil [l'huile], et, t'unissant a lui, tu
l'as donné [a garder] a tes chambellans 1 • &gt;
Ces exemples suffisent pour montrer et les difficultés spéciales
que présentent ces textes et l'ardeur avec laquelle on les a étudiés
depuis quelque temps. C'est en examinant avec attention ceux
d'entre eux qui étaient connus, que j'ai été amené a découvrir, il
y a une dizaine d'années, les idées que les Égyptiens avaient sur la
survivance humaine. On pourra, si l'on veut s'en donner la peine,
en extraire des renseignements précieux sur des matieres qui
semblent etre étrangeres au culte des Morts. Le culte des dieux
n'a jamais été étudié jusqu'a présent. Ce n'est pas que les sources
manquent, mais les innombrables tableaux t:t les interminables
inscriptions qui auraient du nous renseigner a ce sujet, ont été
tlétris, des le début, de l'inévitable épithete banal, insignifiant, et
personne ne s'est inquiété d'en profiter pour rétablir les grands
riles qu'on accomplissait dans les temples, en faveur des dieux
égyptiens. Le dédain a été poussé si loin qu'on ne s'est rueme
pas demandé sérieusement quelle était la nature exacte des scenes
représentées. La plupart des égyptologues croient, sans trop savoir
pourquoi, qu'elles sont pour ainsi dire idéales et ne répondent a
aucun fait matériel dans la vie des rois et des prelres. Un tableau
ou l'on voit Séti ¡er debout devant Amon-Ra, coiffé et posé d'une
certaine maniere, est censé ne représenter que le roi devant la
divinité, adressant une priere et un hommage a l'idée abstraite du
dieu. 11 ne faut pas cependant grande attention pour reconnaHre
que la figure d'Amon n'est pas une image impalpable, mais en
pierre ou en bois, analogue aux statues des morts et animée comme
elles, mais de plus qu'elles, capable de remuer, de gesticuler et
m~me dt: parler. Ces statues fatidiques, dont j'ai déja parlé ailleurs 1 , se comptaient par centaines dans les grands temples, comme
le prouvent les débris d'inventaires qui nous ont été conservés.
c•~st a elles directement que le roi s'adressait et qu'il présen tait
LE RITUEL DU SACRIFICE FU:'IÉRAII\E

1) Dümichen, t, II, pl. VIII, J. 49; pl. IX, l. 72, p. 12-13.
2) Rectteil, t. I, p. 152-160.

�{S-4

REVUE DE L'IJISTOIRE DES RELIGIONS

l'offrande, et les bas-reliefs ou le roi et la statue sont figurés en
face l'un de l'autre illustrent, jusque dans les plus petits détails
la_pratique des diverses religions qu'on pratiquait dans un temple~
lc1 encore, la meilleure maniere d'en montrer l'importance sera de
décri~e et d'analyser quelque monument sur lequel nous soyons
certams de trouver, dans un ordre facile a saisir, les différents
moments d'une meme cérémonie.
~~ cons_é~r~tion des obélisques était accompagnée d'un service
spe~1al,_ d1_r1ge par le roi en personne ou par le personnage qui les
ava1t fait_e~~ver. Les o_bélisques paraissent n'avoir été a !'origine
que_ d: veritables ense1gnes, des stéles hautes, placées de chaque
cote d une porte et sur lesquelles les noms et les titres du maitre
de la maison étaient inscrits pour l'édification du public. Mis a la
porte
ils annon~aient a tout venant le nom du die u a'
. d'un temple,
.
qui appartenalt le temple et celui du roi qui les avait élevés. Le
p~us ~ouvent, leurs. faces ne sont couvertes que d'inscriptions long1tud1~ales, ~auf pres de la base ou du pyramidion 011 l'on rencontre
~e scene ~ offrandes. Dans certains cas pourtant, l'inscriplion
n occupe qu une bande longitudinale et est flanquée a droite et a
gauche de nombreux tableaux. Le grand obélisque de la reine Hatsb'.1psitou a Karnak est le plus intéressant de tous a 'étudier 1. Les
scenes sont partagées en deux séries répandues symétriquement
sur les quatre faces, la premiare sur les faces ouest et nord, la
seconde sur les faces est et sud. Comme je l'ai déja dit plus haut •
cette double répartition en deux et en quatre répondait a la divisio~
du mond~ égyptien en deux terres et a celle de chaque terre en
d~~ m~1sons, _se~on la_ d_ir~ction des points cardinaux. Chaque
ceremome deva1t etre repetee deux fois, une fois pour les dieux du
~di, une _fois pour les dieux du nord, et les dieux du midi, pays
d Hor, avaient le pas sur les dieux du nord, pays de Sit. Les riles
s'accornplissaient autour d'une statue d'Amon-Ra en grandeur
~at~relle, qu'on amenait du temple pour la circonstance. Le dieu
eta1t debout, vetu d'un pagne court, coiffé du diadema it longues

. 1) La p~emiere reproduction exacte en a été donnée par Burton, Excerpta
hieroglyphica,pl. XLVIII-L. Je me suis servi du texte de Lepsius Denkm JII

hl. 22-23.
2) Voir p.166-167.

'

.,

'

i85
plumes qui lui est propre (Nº xxvu de Rochemonteix 1). A chaque
acle nouveau le pretre l'adorait, autant que possible, avec une épi•
thete nouvelle, de sorte qu'a la fin de la fete, il avait été invoqué
sinon sous tous ses noms, du moins sous les principaux d'entre
eux, et ne pouvait, par conséquent, se refuser a exaucer les prieres
qui lui avaient été adressées. La reine étatt a!'sistée, pour la circonstance, de son frére cadet Thoutmos III, qui régnait des lors
avec elle; mais, comme le premier projet des obélisques avait été
con~u par Thoutmos 1•r •, mort depuis longtemps, au moment de la
dédicace, le jeune roi prenait par intervalles le titre et faisait l'offrande au compte de son pére. Je ne noterai. pas ces différences de
personnes, qui sont accidentelles, et je remplacerai le nom de chacun des souverains par le litre général de souverain. Au début,
la statue est placée le dos tourné a la face méridionale, mais assez
loin de l'obélisque pour qu'on puisse circuler autour d'elle. Le
souverain, coiffé du pschent, le baton a la main gauche, la massue
a tele en pierre blanche a la main droite, se présente devant elle
et annonce a &lt; Amon, roi des dieux, maitre du ciel » qu'il va
ft lui dresser deux obélisques. , Cette premiére scene est gravée
sur la face Est, vers le milieu de la hauteur de l'obélisque : les
scénes suivantes s'étagent au-dessus et semblent monter vers le
ciel. La plus proche nous montre le souverain coiffé du diademe
osirien (n• xxxvI de Rochemonteix), élevant a deux mains, vers la
face d' &lt; .Amon de Karnak, maitre du ciel », un plateau chargé de
quatre vases d'eau du nord (nomsit). 11 &lt; tourne quatre fois ,
autour de la statue, en luí disant : • Tu es pur, tu es pur. , A
l'étage supérieur, il a la coiffure a longues plumes, mais posée sur
deux cornes de bélier flamboyantes (nº XXI de Rochemonteix), et
LE RlTUEL DU SACRJFICE FUNÉRAIRE

i) Comme une description des différenls diademas dont il sera question dans
les pages suivantes prendrait trop de place et ne serait peut-étre pas comprise, je
préfere renvoyer le lecteur a la planche que M. de Rocbemonteix a publiée dans
le Recueil, t. VI, pi. II, et oil sont représentés les types i&gt;rincipaux de coiffure~
des dieux et des rois égyptiens.
·
2) Le fait est prouvé par l'inscription de la face Est : « La reine a élabli de
fa1;on durable le nom de son pere sur ce monument, quand la majesté de ce
dieu [Amon] rendit gloire au roi Thoutmos 1°•, lors de l'éreclion des deux
g:ands obélisques par la reine, pour la premiere fois, et que le maitre des
d1eux [Amon] lui dit: « C'est ton pere, le roi Thoutmos I••, qui a P.réparé
« l'ére_ction des obélisques, et c'est ta. Majesté qui a renouvelé ces monume¡its. »
(Leps1us, Denkm., III, bl. 23.)

13

-

�-

{86

REVOE DE L'BISTOIRE DES RELIGIONS

offre a e Amon-Ra, maitre de la création des deux terres ,, les
quatre vases rouges. e Quatre fois il passe derríere , la statue, en
répétant a chaque fois : « Tu es pur, tu es pur. ,. Dans les deux
registres qui suivent, il a encore une coíffure a plumes (nº xix
et n• xxxvr de Rochemonteix), mais il parfume a deux reprises
,, Amon-Ra, maitre... ~. ,, avec cínq grains puis avec une grosse
pastille d'encens'. Au-dessus (coíffure n• xxvn de Rochemonteix),
il donne le blé a Amon-Ra, e maitre de la terre, maitre du ciel ,.
Puis (coíffure n• x1x de Rochemonteix), c'est l'huile parfumée, et
au-dessous meme du pyramídion (coiffure n• XLV de Rochemonteix),
ce sont les étoffes que le díeu re9oit. II réndait en échange de
chaque objet un souhait qu'un pretre devait énoncer pour lui et qui
est inscrit sur l'obélisque en abrégé : e 11 donne toute vie et toute
santé ; il donne la force et la vaillance, ele. , Apres l'offrande du
linge, on retirait le sceptre et la croix ansée des mains de lastatue et on lui disposait les bras de fa9on que la main droite posait
sur le bras gauche du roi et semblait le saisir, tandis que le bras
gauche se recourbait derriere le cou du roi comme pour l'embrasser. Sur le pyramidion, nous assistons a la fin du premier acte.
Amon est assis sur son tr0ne, le souverain, agenouillé devant lui,
lui tourne le dos, tandis que le dieu luí pose le casque sur la tete.
La cérémonie terminée sur la face Est, la statue d'Amon était
reportée en avant de la face sud et le second acle commen9ait. 11
renfermait le meme nombre de scenes moins une, que le précédent, et les acteurs y reparaíssaient dans le meme ordre, dans le
meme costume et avec les memes coiffures ; les offrandes seules
élaient changées. Apres s'etre présenté devant le dieu, le souveraín
le saluaít a quatre reprises, puis, le casse-tete ala main droite, le
ha.ton et la massue a la main gauche, il présidait dans l'attitude
sacramentelle, au sacrifice du boouf et al'apport des morceaux de la
victime; il présentait successivement la chair rOtíe (?) et les deux
vases de vin, e jetait devant le dieu la masse blanche de farine,,
et versait la double libation d'eau fraiche : le couronnement par
Amon est retracé une seconde fois sur le pyramidion. Ces deux
actes formaíent la premiere partie de ce petít drame religieux,
1) Lepsius a passé l'une de ces deux scenes, me.is Burlon les donne l'une et
l'autre, et ce que nou11 avons vu plus haut, p. 167-168, dans la cérémonie de
l'ouverture de la bouche, montre qu'il a raison et non Lepsius.

LE RITUt:L DU SACRIFICE FUNÉRAIRE

i87

celle qui était consacrée aux dieux du sud. Les memes cérémoníes
SP, reproduisaient, dans le meme ordre, sur les deux autres faces
en l'honneur des dieux du nord. Ce qui frappe avant tout c'est
ridentité presque complete de ces riles solennels avec ceux qu'on
accomplissait pour les morts pendant l'Ouverture de la bouche. Les
purífications et les offrandes diversas s'y succedent de la meme
maniere, les quatre vases Nomsit, les quatre vases rouges, les
deux fumigations d'encen::;; le roi tourne quatre foís autour de la
statue du dieu, comme le Domestique autour de la statue du mort,
et répete les memes paroles. Cette identité de manoouvres extérieures nous oblige a penser que l'objet était le meme dans les
deux cas. On préparaít le dieu et le mort, ou plut0t leurs statues
animées, a recevoir d'abord les purifications préliminaires, puis les
mets, les parfums, les víandes, les habillements qui leur étaient
nécessaires. Seulement, tandis que le mort, une foís repu et approvisionné, ne faisait ríen, et probablement ne pouvait ríen, pour
récompenser le vivant, le díeu, en pareille circonstance, avail le
droit et la faculté de se montrer reconnaissant. La statue avait re9u
par la consécration la vertu divine, lesa dont j'ai parlé plus haut 1 ;
le sa de vie, envoyé par le díeu qu'elle représentaít, était derriere
elle, qui l'animaít et pénétrait en elle, au fur et a mesure qu'elle
usait une partie de celui qu'elle possédait en le transmettant. Chaque
déperdition de la force divine était réparée par un aftlux conslant,
grace aux incantations prononcées au momenl de la consécration et
renouvelées virtuellement, sínon expressément, a chaque sacrifice.
La statue commern,ait par embrasser le roi, lui imposait les maíns,
et parfois, si elle représentait une déesse, lui donnait le sein; puis
elle le couronnait et lui rendait en autorité divine ce qu'il avait
apoorté en offrandes matérielles. 11 va de soí que le peu d'espace
dont l'artisle disposait sur l'obélisque ne lui a point permis de
représenter le détail des cérémonies, de placer a c0té du souverain les pretres qui l'aídaient, ni de graver les príeres qui accompagnaíent chaque mouvement. Sans chercher bien longtemps on
trouvera, sur les murs du temple, les memes scenes reproduites
par le menu et on pourra rétablir le cérémonial dans son intégrité.
Ce n'est pas ici le lieu de le faire : j'ai voulu seulement montrer

f) Voir p. i75-i76.

�188

REVUE DE L'BISTOIRE DES RELIGIO~S •

par un exemple quel intéret ces tableaux si dédaignés ont pour
l'histoire du culte et par suite de la religion égyptienne.
Qui d'entre nous aura la patience de les recuei!lir, de les classer,
et de les traduirl:l?
Paris, mars 1887.
G.

MASPERO,

LES DÉCOUVERTES EN GRECE
AU POINT DE VUE

DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

BULLETIN DE 1886

Jamais, depuis que la Grl!ce a reconquis son indépendance, elle
n'avait vu accourir a elle, pour étudier ses monuments, autant de
missions étrangeres que dans ces dernieres années. Les nations les
plus puissantes se disputent, avec un zele qui croit de jour en jour,
l'honneur de lui rendre ses tilres de noblesse, enfouis sous les
ruines de ses anciennes cités. Bien qu'elle ait elle-meme fondé une
sociélé archéologique au lendemain de sa résurrection, bien qu'elle
ait aujourd'hui des savants de grand mérite, le monde civilisé tout
entier veut prendre part a ses recherches; il se produit meme une
recrudescence dans l'ardeur de la phalange cosmopolite, qui explore
en tous sens le sol de la vieille Grece. La France a donné l'exemple,
il y a plus de quarante ans, lorsqu'elle a installé une école a
Alhenes; l'Allemagne l'a imilée en 1876. Voici que les États-Unis
entrent en scene a Ieur tour: ils ont en Grece depuis 1885 une
mission permanente, qui dresse le plan des villes antiques, mesure ,
et décrit les restes de leurs édifices, exhume les statues, les inscriptions et les monnaies. On annonce que l'Anglelerre se pique aujeu
et qu'elle va bientót avoir aussi son école d'Athenes. L'Italie n'a pas
encore songé a une institution du meme genre ; mais cbaque année .

�i 90

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO;.'(S

elle donne une bourse de voyage a quelques j eunes gens choisis
qui doivent, comme au temps de Cicéron, perfectionner chez sa
voisine leur éducation classique. La Russie, sans sortir de son em~
pire, recherche sur le littoral de lamer Noire les traces des colonies
grecques qui l'ont peuplé jadis. Enfin la Turquie, oui la Turquie 1
manifeste l'intention de faire exécuter des fouilles dans ses provinces d'Asie Mineure. C'est, comme on voit, un mouvement irrésistible, qui se communique de proche en proche jusqu'a gagner
ceux memes qui s'étaient montrés les plus récalcitrants. La
Société archéologique et les écoles étrangeres dont le siege est a
Athenes consignent les résultats de leurs étudas dans des publications qu'elles rédigent chacune dans leur langue nalionale; c'est
manquer de miséricorde pour les lecteurs, qui, ne possédant pas
tous les idiomes de l'Europe, désirent s'instruire des résultat!:.
obtenus dans le cours d'une meme année. II ne s'agit encore (sans
parler du fran~ais) que du latin, du grec moderne, de l'allemand et
de l'anglais; peut-etre faudra-t-il bientót y ajouter l'italien ; et qui
sait s'il ne prendra pas fantaisie a la Russie et a la Turquie de
publier aussi dans leurs langues un bulletin archéologique ! Ce
jour-la je devrai renoncer a remplir l'office de rapporteur. En
attendant, j'essaierai d'exposer ici, d'apres les études publiées en
1886, les découvertes récentes, qui présentent le plus d'intéret pour
l'histoire des religions de la Grece antique.

En 1884, l'École franraise d'Athenes 1 a détacllé un de ses membres, M. Holleaux, sur le mont ~toon, pres de la ville béotienne
d'Acrrephia, ou Apollon avait jadis un sanctuaire et un oracle
fameux. Ils étaient florissants au temps des guerres médiques.
Pindare et Alcée les célébrerent dans de beaux vers, que Strabon
nous a conservés. Le sac de Tbebes par Alexandre, en 335, Ieur
port~ ~ cou~ fatal. On possede, il est vrai, quelques inscriptions,
posterieures a cette date, qui attestent qu'ils jouirent encore d'une
certaine réputation; mais leurs beaux jours étaient passés. C'était
précisément la une raison pour espérer que des fouilles, entreprises
1) Bulletin de correspondance hellénique,

d'Athenes. 1886. París, Thorin_

LES DÉCOUVERTES EN GRECE

i9l

dans le terrain qu'ils avaient occupé, rameneraient a la lumiere des
monuments de la grande époque. Déja le colonel Leake et Ulrichs
avaient fixé l'emplacement du temple. M. Holleaux en a tiré plusieurs statues représentant Apollon, qui pour la plupart remontent
au v1• siecle; elles sont d'un travail archaique et doivent etre
classées dans une série, déja assez nombreuse et souvent étudiée,
dont les échantillons les plus célebres proviennent d'Orchomene,
de Théra, de Ténéa et d'Actium. La pose du dieu est raide, le
visage souriant; les bras sont collés au corps, les jambes tres rapprochées, les muscles figurés d'une fa~on sommaire et seche. La
découverte de cette curieuse collection offre une riche matiere aux
savants qui étudient les origines de l'art grec. En meme temps ont
reparu des vases, des terres cuites, des bronzes et plus de soixante et
dix inscriptions, qui sont en ¡majeure partie antérieures au rv• siecle.
MM. Pottier et Reinach continuent dans le Bulletin de correspondance hellénique la publication des antiquités découve.rtes dans la
nécropole de Myrina, qui leur ont fourni la matiere d'un ouvrage
spécial, tout récemment mis en vente t. Parmi les figurines en terre
cuite qu'ils décrivent, il faut signaler deux groupes représentant
Dionysos et Ariadne, qui se distinguent par un curieux détail de
fabrication ; chacun d'eux porte au revers trois petits tenons de
terre cuite, percés d'un trou central, qui ont été fixés apres coup
dans la pate. Ce ne sont pas des anneaux de suspension, car les
groupes ont une assiette solide, qui montre manifestement qu'ils
étaient destinés a etre posés sur une surface plane. M. Pottier
suppose que l'on plac;ait ces figurines comme ex-voto autour des
sanctuaires rustiques en plein air, qui étaient tres répandus dans
la campagne grecque. Il rappelle que Platon, dans le Phedre, décrit
un petit monument de ce genre consacré a l'Achéloüs et aux Nymphes, pres d'Athenes, sur les bords de l'Ilissos; c'était un autel de
gazon, entouré de statuettes d'argile ou de pierre, que les p~tres
des environs y déposaient comme offrandes pienses. 11 est probable
que l'on passait dans les anneaux, appliqués au revers du groupe,
trois baguettes, qui servaient a le fixer sur le sol. C'est la une
, hypothese ingéniense, qui explique d'une fa~on tres satisfaisante
un fait inconnu jusqu'ici. Sur des fragments en forme d'ailes, qui
devaient etre appliqués au dos de certaines statuettes, on lit des

publié par l'École fran',aise
1) Pottier, Veyries et Reinacb, la Nécropole de Myrina, Paris, Thorin, 1887.

�192

1

REVUE DE L HISTO1RE DES RELIGIO:SS

inscriptions comme celles-ci : éphebe, porteur, ioueur de lyre, etc.
Ce sont, suivant .MM. Pottier et Reinach, des indications gravées
par les ouvriers eux-memes, pour leur permettre de se retrouver
parmi les accessoires moulés a part, et de se rappeler a quelles
figurines ils étaient destinés. Ainsi, il est probable que les ailes de
l'éphebe avaient été préparées pour un Eros. On voit par la avec
quelle désinvollure les dieux, dont les terres cuites nous représentent l'élégante image, étaient traités dans les ateliers. Pour
l'ouvrier le sens mystérieux des figurines sacrées, qu'il modelait de
ses mains, disparaissait presqu'mtierement. 11 n'y voyait plus
guere que des • bonshommes ,, comme le disent les deux archéologues qui les ont retrouvées. On est assez disposé a conclure avec
eux qu' • il est essentiel de distinguer dans l'histoire d'un type,
d'une part les origines, qui sont généralement religieuses et subordonnées a des considérations mythologiques, d'autre part la répétition du meme type a travers les ages, sous l'influence des traditions d'atelier, qui finissent par en émousser completement le sem,
primitif. A }fyrina, en dépit d'une exécution soignée et d'un gout
artistique tres développé, la part a faire au sens religieux des coroplastes est assez mince. , De la nécropole de Myrina proviennent
encore des osselets, portant des inscriptions; ils ont pu étre déposés dans les tombes comme ex-voto offerts aux manes; on sait en
efiet par des invenlaires de temples qu'il s'en trouvait souvent
parmi les objets, que la piété des fideles consacrait aux dieux.
11 y a quinze ans que l'École a fait de Délos sa province. Pen.
dant cette période, elle y a envoyé successivement MM. Lebegue,
Homolle, Hauvette, Reinach, París et Durrbach, sans oublier
M. Nénot, pensionnaire de la villa Médicis, aujourd'hui architecte
de la nouvelle Sorbonne, qui a prété a s~s camarades d'Athenes le
précieux secours de ses connaissances artistiques. Aucun des membres de l'Ecole, -qui ont été chargés de recherches dans l'ile, ne l'a
quittée sans en rapporler quelque étude qui en éclaire l'histoire.
M. Homolle est de tous celui qui y a fait le plus long séjour, qui a
consacré a sa tache le plus d'efforts et auquel on doit les découvertes les plus importantes. Il en a exposé les résultats dans
deux theses, qu'il a brillamment soutenues il y a quelques mois
devant la Faculté des lettres de Paris 1 ; la Revue ne saurait man1) Homolle (Théophile), les Archives de l'intendance sacrée á Dl!los (3i5-166

LES D1:COUVERTES EN GRECE

,f 93

quer d'en entretenir ~s lecteurs; elle en rendra compte dans un
de ses prochains bulletins bibliographiques. Pour aujourd'hui, jo
me bornerai a signaler une longue inscription, rédigée en l'an 364
avant J.-C., qui contient l'inventaire des objets sacrés conservés
daos les temples de Délos. Comme elle sortait des limites chronologiques, daos lesquelles M. Homolle a enfermé le sujet de sa these
frarn;aise, il en avait réservé la publication pour le Dulletin. Ce
document ne comprend pas moins de cent quarante-sept lignes,
dont la moitié environ ne sont reproduiles dans aucun des inventaires des années postérieures, que nous possédons. Nous voyons
la que chaque année les cinq Amphictyons, délégués dans l'ile pa1·
les Athéniens, faisaient, en quittant leurs fonctions, qui expiraient
avec l'année, et en les transmettant a leurs successeurs, le récolement de tous les objets sacrés, dont se composaient les trésors
des temples confiés a leur garde : • Les objets étaient passés en
revue un a un, comptés, pesés, soit isolément, soit en groupes;
apres quoi la transmission avait lieu de college a college. L'invenlaire valait pour l'un des deux décharge, et pour l'aulre prise en
charge. Les deux secrétaires enregistraient a mesure les objels
inventoriés et se contrólaient réciproquement. Apres qnoi, les catalogues étaient gravés sur des steles de marbre et déposés en
double exemplaire a Délos et a Athenes. A part quelques ustensiles
el meubles de fer ou de bois, lustres, casseroles, broches, réchauds,
tables et lits, on ne catalogue que les objets d'or ou dorés, d'argent ou argentés et de bronze , , tels que les vases de toutes
formes et de toutes dimensions, les bagues, les cachets, les couronnes, les colliers, les corbeilles, etc. Pour chaque série d'objels,
l'invenlaire indique non seulement le nombre, mais le poids; la formule usuelle placée en tete déclare que le trésor a été transmis
par les Amphictyons aTct8¡,..¡¡ xct\ cip,6¡,..¡¡ : • La pesée n'était pas seulement une précaution nécessaire pour éviter tout détournement;
elle devait permettre d'évaluer une partie de la richesse sacrée,
qui n'était pas sans importance, et qui constituait une réserve en
temps de crise. Aussi employait-on, comme poids, de la monnaie
d'argent... Toutes les regles auxquelles se conforment les Amphictyons sont celles qu'on imposait a Athenes aux trésoriers
av. J.-C.). Paris, Thorin, 1887. - De anti.quissimis Dianae simulacris deliacis.
Paris, Thorin, 1885.

�i9.t

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGlONS

d'Athéna, et qui sont exprimées dans un décret de l'an 430 avant
J.-C. &gt;
A titre de curiosité et comme échantillon de ces sortes de pieces,
je donne ici la traduction des premieres lignes de l'inscription : ·
Timocrates étant arcbonte a Athenes, Aiétion a Délos,
Les objets suivants ont été inventoriés dans le temple d'Artémis et transmis,
en nombre et en poids, de concert avec le Conseil des Déliens et les hiéropes
Apatourios et ses collegues, par les Amphictyons des Athéniens, Arislon, du
bourg d'Aphidnai, et ses collegues, assistés de Praxitéles, fils de Praxias, du
bourg de Céphali, secrétaire; ame Amphictyons des Alhéniens, Thrasonides, du
bourg d'Eupyridai, et a ses collegues, assistés de Ménes, fils de Ménéclée,
secrétaire :
Premier groupe: Objets en argent. Poids: 2 talents. Nombre des phiales: 140.
Deuxieme groupo : Poids: 2 talenls. Nombre des pbiales: 138.
Troisieme groupe : Poids : 2 talents. Nombre des phiales : 135, dont une sans
pied.
Quatrieme groupe : Poids : 2 talents moins 264 drachmes. Nombre des
phiales : 136, dont une sans omhilic. Phiales ornées de rayons (?), 29. Coupes
de Laconie, 3.
Cinquieme groupe: Poids: 1 talent, 1,950 drachmes. Dans ce groupe ont été
sés: Aiguieres d'Atramytrion en argent, H; aiguieres dorées, 2; tasses
archesia\, 1; vase a boire de Cydonie, 1; coupes de Laconie, 3; coupes de
~ halcis, 35; vases a boire offerts par des chreurs, 2; gobelet (cymbium) olfert
par Léostratides, 1; vase a boire de forme asiatique, xovov&gt;-wT6v (?), 1; vase
Tp16&gt;-10v (?), 1; vases (o:JJybapha) pour l'huile, 2; pour le vinaigre, 2; fragmenta
d'argent et débris divers, U; bagues, 2; petites figures de satyres provenant
de tasses (carchesia), 3; boutons fouvant servir d'ornements plaqués, 2;
phiales formant en nombre un tola de 5i9, un cratere d'argent du poids de
1 talent 3,600 drachmes, etc., etc.

Cet extrait ne représente pas la septieme partie de l'inventaire.
Que l'on se figure par la ce qu'étaient les trésors des temples de
Délos.
·
Grace a une autre inscription, le dernier des successeurs de
M. Homolle, M. Durrbach, a déterminé sur le sol de Délos l'endroit ou s'élevait l'autel de Zeus Polieus (protecteur des cités); il se
trouvait a l'angle sud-est de l'enceinte sacrée, qui entourait le
grand temple d'Apollon. Du reste, M. Homolle, qui était présent
lorsque cette inscription a été ramenée au jour, a pu faire son
profit du renseignement, et sur le plan qui est ,annexé a sa these
franc;aise l'autel de Zeus Polieus est indiqué en son lieu.
Le m~me genre d'intéret s'attache a quelques autres inscriptions
récemment recueillies par l'École sur divers points du monde hel•
lénique : elles servent a fixer l'emplacement des monuments du
culte. D'autres mentionnent des surnoms de la divinité, des fétes
ou des sacerdoces, qui ne figuraient encore dans aucun catalogue.

LES DÉCOUVERTES E~ GRECE

i95

Une catégorie plus importante est celle qui concerne l'administration des temples. Un texte relevé a Phoinix, dans la Pérée rhodienne, contient une liste de pretres appartenant a divers sanctuaires de cette ville, qui ont fait en commun une offrande a tous
les dieux; les noms de ces personnages sont suivis de ceux de
21 hiéropes ou intendants des temples; mais tandis que les pretres
sont groupés suivant les divinités dont ils desservent les autels, la
liste des hiéropes est unique. On voit par la qu'ils devaient former
un seul et meme college, chargé de l'administration de tous les
temples de la cité. Les fonctions des hiéropes pouvaient etre assez
lourdes; car les biens meubles ou immeubles, dont ils avaient a
répondre, représentaient souvent une fortuna considérable. Par
suite, il y avait aussi des proces longs et couteux, auxquels il fallai t
quelquefois prendre part. M. Clerc a copié sur un marbre de Thyalire (Lydie) un fragment d'une lettre, adressée a cette ville par
P. Cornélius Scipion, qui fut proconsul de la province d'Asie sous
Auguste. Des particuliers contestaient a un temple la propriété de
certaines sommes qui luí avaient été données ; ils firent a la ville
un proces et le perdirent. La cause ayant été portée devant le proconsul, il confirma la sentence des premiers juges. Le fragment
de la lettre qu'il écrivit a Thyatire en cette circonstance, est conc;u
a peu pres dans ces termes : &lt; Je trouve juste et équitable que
vous vous conformiez aux sentences, que les juges ont prononcées
au sujet des sommes appartenant au temple, et que vous n'écoutiez
plus les réclamations ou accusations, qui pourraient se produire a
ce sujet. •
Dans le riche butin que l'École offre cette année a ses lecteurs et
ou l'histoire des religions pour sa seule part a tant a prendre, une
mention spéciale me parait due a une série de documents, qui étendent et précisent nos connaissances sur les associations religieuses
des Grecs. C'est ainsi que nous voyons dans une petite ville du
golfe Céramique, a Kédréai, se réunir, au deuxieme siecle avant
notre ere, un college d'adorateurs des Dioscures qui s'intitule:
College des Dioscuriastes de Théodote; ce nom est celui d'un réformateur, qui avait modifié les regles établies a l'époque de la fondation ; on a dans les inscriptions quelques exemples de cet usage.
A Thyrrhéion, dans l'Acarnanie, M. Cousin a retrouvé la liste des
membres d'un college, dont le véritable caractere reste indéterminé; mais la religion, comme partout, y tenait une place; car on

�i9G

Rl!:VUE DE L'HISTOTnE DES RELIGIOXS

y remarque un joueur de fltlte, un devin, un cuisinier et un diacre,
qui, tous les quatre, devaient évidemment jouer un róle daos les
sacrifices et les banquets sacrés du collége. La liste se termine par
les noms de plusieurs enfants, qui sont en majorité fils de sociétaires. L'ouvrage que M. Foucart a consacré aux associations religieuses des Grecs est bien connu des savants; une inscription,
récemment découverte dans l'ile de Rhodes, fournit a l'auteur l'occasion de compléter le développemenl, déja tres riche, qu'il a donné
a son sujet. On ne compte pas moins de vingt associations, qui se
sont formées a Rhodes pendant le troisieme et le second siecle
avant J.-C., en vue d'honorer des divinités étrangeres; et il est bien
probable que la liste ne doit pas s'arréter a ce chiffre. Celle que
nous fait connaitre M. Foucart avait été fondée par un personnage
originaire de Cyzique; la pluparl des membres dont elle se compose
sont, comme lui, des étrangers; ils appartiennent par leur naissance a différentes villes de l'Égypte, de l'Asie, des iles ou de la
Gréce propre. Par la cette associa tion se distingue de celles qui
avaient leur siege au Pirée et a Délos, et dont nous possédons un
grand nombre d'actes. &lt; Leurs membres, en effet, ont toujours
une commune origine et le but principal est le culte du dieu
national. Ainsi les Ilerma'isles de Délos sont les négociants romains
ou italiens, qui adorent Mercure P.t J\fa'ia; les roarchands tyriens
forment le thiase des Héracléisles sous le patronage de l'Hercule
de Tyr; les Posidoniastes sont des gens de Bérytos, réunis pour
fonder un temple au dieu marin de leur patrie. Au Pirée, on peut
constaler que les Cbypriotes de Kilion ont pour objet le culte de
leur Aphrodite, les Égyptiens, celui d'Isis. »
ll n'en est pas de méme ici. II n'y a pas entre les memb1·es communauté de patrie; aussi ne pouvait-il y avoir communauté de
culle, que si la divinité qu'ils adoraient avait un caractere vague et
indécis, qui se prétait aisément aux identifications, comme par
exemple l'Artémis asialique. Mais son nom ne nous est pas parvenu. L'association, quoique composée en majorité d'étrangers,
admet aussi des Rhodiens. Elle comprend un esclave et des femmes.
Tous les membres cités daos l'inscriplion portent le litre de bienfaiteurs, qui saos doute, comme chez nous, n'était atlribué qu'a
ceux qui versaient une somme déterminée d'avance par les staluts.
La famille du fondaleur occupe une situation tout a fait prépondérante; il a fait entrer daos l'association sa femme, son fils, sa filie,

LES DÉCOUVERTES E~ GRECE

i97

sa bru, son gendre et ses quatre petits-enfants. 11 l'a divisée en
trois seclions ou tribus, dont les parrains ont ,été pris parmi ces
divers personnages; l'une porte le nom méme &lt;lu fondaleur, l'autre
celui de sa femme, la troisieme celui de sa bru. Enfin l'association
a des jeux annuels organisés sur le modele des jeux publics, mais
auxquels ses membres seuls prennent part. 11 est permis de sourire de l'importance qu'ils se donnent, de la vanilé na'ive qu'ils
apportent dans les obscures fonclions de leur vie commune. N'oublions pas cependant que la faveur dont jouissaientles associations
dans Loules les classes a été une des forces vives de l'ancien
monde: le culte n'en était i:touvent que le prétexte, elles avaient
leur raison d'étre dans les néce.ssités du commerce; c'est pourquoi
elles se multiplierent surtout apres Alexandre, lorsque les relations devinrent plus faciles et plus fréquentes entre les peuples du
bassin de la J\fédilerranée. Jusque sous l'empire romain elles servirent puissamment la cause de la civilisation.
Une inscription grecque d'Asie-Mineure nous révele une autre
parlie de l'organisation des sociétés religieuses; nou~ y _trouvons
l'énuméralion complete des récompenses dont elles gra t1fiaient leurs
bienfaileurs. Des adorateurs d'Adonis ont accordé aun personnage
qui s'était créé des droits a leur reconnaissance: 1º une couronne
de feuillage, renouvelable a chacune de leurs fétes patronales; 2• la
proclamation, a la méme date, de tous les honneurs accordés. A
ces récompenses assez communes l'association en ajoute d:aulres
qui supposent des services exceptionnels; ce sont: 1º le _titre d~
bienfaiteur a perpétuité; 2• l'exemption de tous les dro1_ts ordt ·
naires; 3° l'exemption des redevances extraordin_aires, payees ~our
les fétes, les sacrifices et les banquets. Parmi les textes du meme
Celui-ci provient de Loryma
ooenre il y en a peu d'aussi instructifs.
.
(Pérée rbodienne) el date de l'Emp1re.
II

Les succes de M. Schliemann a Troie, a .Mycenes et aTirynthe ont
dü nalurellement tourner l'attention de l'École allemande I vers
raurore de la civilisalion grecque. Le recueil qu'elle publie contient
f ) JUillheilunyen des kaiserlich Deutschen archaeoloyischen lnstituts. Athenische Abtheilimg, i886.

�f98

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

cett~ année _plusieurs études sur des monuments, dont on peut a vec
certitude fa1re remonter la date jusqu'au vue siecle; telles sont les
g~mmes provenant des nécropoles de Mélos, qu'a classées et décrites M. Duem~ler. Ell;s ont été conservéE-s dans le pays grace
aux v~~t~s ,mag1ques qu on leur attribue; on croit qu'elles ont Ja
propriete d augmenter la quantité du lait chez lesjeunes meres qui
le_s port~nt ~uspendues a leur cou; on les appelle pour cette raison
pierres a lait.
~ur le~ vin~t. pieces recueillies par M. Duemmler il y en a un e
qm parait anter1eure méme au vn• siecle; a la surface est gravée
une sorte de figure géométrique, composée d'une série de croissa~t~;. c'est peut-étre l'image de quelque grossiere idole des temps
prum_tifs. Une autre de ces gemmes represente le type archaique
d~ Medusa; ~e- corps ~u mo~stre est hérissé, au-dessus des genoux,
d une q~antite de pehts tra1ts, qui doivent simuler des poils. Les
plus anciennes nécropoles de Chypre ontaussi livré a M. Duemmler
une riche série d'objets, appartenant A une période de l'art tres
~e?ulée. Ils présentent des analogies frappantes avec ceux qui ont
ete découverts en Troade par M. Schliemann; les uns et les autres
sont les produits d'une méme population, dont la race est encore
mal dét_erminée, mais dont la domination a dú. s'établir plus de
~~ux ~1lle an~ avant notre ere, pour ne cesser qu'a l'époque de
1mvas10n dorienne, au xr• siecle; les Phéniciens lui succéderen t
alors dans l'ile de Chypre. Les nécropoles, ou reposent ses restes
contiennen~ des st~tuettes en calcaire ou en terre cuite, représen~
tant u~e dees~e qm pose les deux mains sur sa poitrine ; ce type
apparait auss1 sur les cylindres babyloniens; on l'a rencontré en
Troade ;_ les Phéniciens, en prenant possession de Chypre, l'ont
c~nserve ~t souve~t .r~produit. C'est sans doute l'image d'une
deesse, qm symbohsait a la fois, comme la Déméter des Grecs la
maternité et la mort, le mouvement incessant et infatigable' de
la nature, qui puise dans la corruption les forces nécessaires pour
de nouveaux enfantements. La collection comprend ancore des
terres cuites de forme bizarre et d'une exécution grossiere dans
lesquelles on reconnait un boouf et une tete de cerf avec sa ra~ure .
ces figurines représentent les animaux que l'on immolait dans le~
sacrifices. M. Duemmler donne aussi le dessin d'une sorte de tré
pied circulaire en terre cuite, qui supporte des vases et un;
colombe ; il le regarde comme une réduction de ceux que cette

t99
population primitive consacrait á ses dieux. Cependant ces simulacres d'animaux et de trépieds, ne l'oublions pas, ont été trouvés
dans des tombes. « Peut-etre, dit M. Duemmler, les offrait-on au
mort lui-meme, considéré comme un héros; peut-etre aussi
croyait-on par la leur rendre service, en pla&lt;;ant la tombe sous la
protection de la divinité. Enfin, dans le cas présent, je risquerais
volontiers l'hypothese, qu'on donnait au mort comme une réduction du bois sacré ou il avait coutume de sacrifier, afin qu'il pftt
continuar, dans sa demeure souterraine, a se concilier la faveur
des dieux. &gt; Je n'oserais pas suivre l'auteur bien loin sur un terrain
si peu solide. Dans cette partie toute neuve de l'archéologie, qui
semble avoir ses préférences, les textes faisant absolument défaut,
on est réduit a procéder par conjectures. Aussi l'imagination doitelle redoubler de prudence. M. Duemmler donne peut-etre un peu
trop libre carriere a la sienne. Mais apres tout, M. Schliemann luimeme n'aurait pas, sans son imagination, jeté dans le courant de la
science tant de merveilleuses nouveautés. Son exemple est bien
fait pour séduire ; on con&lt;;oit aisément qu'il ait éveillé l'ambition
de M. Duemmler. Souhaitons a celui-ci de remporter, pour le plus
grand avantage des études historiques, les memes succes que son
devancier.
11 y a longtemps que le gouvernement fran¡;ais devrait avoir
attaché un architecte a son école d'Athenes; un pensionnaire de la
villa Médicis y fait chaque année un séjour de quelques mois;
c'est trop peu pour qu'il puisse prendre part avec suite et profit
aux travaux communs. L'Institut allemand a mieux entendu ses
intérets en s'assurant depuis quelques années les services de
M. Doerpfeld. Cet artista vient d'explorer les restes du grand
temple de Corinthe ; c'est le plus ancien de toute la Grece parmi
ceux dont il subsiste des morceaux au-dessus du sol; il date du
v1• siecle, peut-etre meme son origine remonte-t-elle encore plus
haut. On ne sait a quelle divinité il était consacré; deux inscriptions, qu'on y a trouvées récemment, ne le disent pas. M. Doerpfeld
a pris les mesures des parties qui sont encore debout, il les a complétées a l'aide de quelques fouilles et il a tracé le plan de l'édifice;
la cella était entourée de trente-huit c;olonnes, dont les plus
grosses, cellas des petits cótés, mesuraient 1m,12 de diametre.
MM. Lolling et Petersen ont fait dans l'ile de Lesbos une campagne tres fructueuse pour l'épigraphie. Quelques-uns des textes~
LES DÉCOUVERTES EN GRECE

�200

1

REVUE DE L 1IISTOII\E DES RELIGIONS

qu'ils ont rapporlés, élaient déja connus, mais ils en donnent des
copies plus exacles. Leur récolte comp~end un ~~sez grand nombre
de dédicaces aux divinités ·qu'adora1ent Mytdene, Thermre, Methymna, Eresos. Aucune ne présente, au point de vue_ général, un
inléret de premier ordre. Toutefois plusieurs me_ntionne~t des
offrandes importantes. C'est ainsi qu'a Erésos, un cltoyen fall don
d'un capital, qui doit etre employé a des sacrifices annuels dan~ le
sancluaire d'Alhéna; la ville approuve solennellement la fondation
par un décret, dont deux exemplaires sont exposés, l'un sur la pla~e
publique, l'aulre dans le temple; une troisiem_e inscription, gr_avee
sur l'autel ou le sacrifice doit avoir lieu, perpetuera le souvemr de
cet acle de pieuse générosilé.
.
,
.
A Athenes méme, les fouilles, que la Société g1·ecque d _archeologíe poursuit avec tant de bo~heur depuis quelques a~nees, o~t
fourni des sujets d'étude a l'Ecole allemande. En 1880, on ava1t
publié de beaux fragments de sculpture, mis aujour sur l'~c~opol~,
qui provenaient d'un fronton représentant la lutte d Her~kles
contre l'Hydre. M. Studniczka en rapproche deux autres, qui ont
· té trouvés au meme endroit; il établit qu'ils faisaient partie d'une
:rande composilion, inspirée par la légende de la lutte d'IIér~kles
contra Triton; il ne reste plus que le torse du monstre, enlace par
les deux bras de son adversaire, et un des replis de sa longue
queue de poisson: la scene était placée dans le champ d'un fron~on,
qui faisait pendant a celui de l' Hydre, sur l'autr~ face du meme
temple. M. Studniczka voit dans ces deux bas-reliefs un ouvrage
du vi• siecle. D'une part, le slyle dont ils portent la marque ne
ermet pas de leur assigner une date postérieure; d'autre part, il
~'est pas possible de faireremonter plus haut !'origine de la Ut7ende
qui met Ilérakles aux prises avec les, divinilés de_~a mer; elle ~st
ente des poemes homériques; e est au vr,0 s1ecle,
et en As1e,
ab s
.
·
qu'elle parait avoir pris naissance. Elle est representee sur p1usieurs
monuments archalques, par exemple sur la frise d'Assos, que nous
possédons au Louvre. Mais quel était l'é~ifice que ~écora~ent ces
deux frontons? En dépit du sujet, on n est pas necessa1rement
conduit a supposer qu'ils ont été exécutés pour un temple d:H~raklcs. Néanmoins ce héros recevait déja un ~ulte chez les Athemens
au v1• siecle, et l'hypothese n'a rien d'invraisemblable; on peut
admettre que l'Ilérakléion de l'Acropole ful détruit par les Pers~s et
qu'il ne se releva pas de ses ruines comme d'autres sanctua1res.

LES DÉCOUVEIITES E:'\ GRECE

201

.M. Studniczka, qui a décidément un flair parliculier pources recons-

titutions, souvent tres délicates, des anciennes amvres d'art, signale
a l'attention des archéologues un autre bas-relief, conservé depuis
une dizaine d'années daos la cave du Varvakion; il a été déterré
au pied de l'Acropole, au sud du théátre de Dionysos. 11 représenle
une .Ménade dansant entre deux satyres a queue de cheval, dont
l'un joue de la double fltite. M. Doerpfeld avait précédemment
reconnu sous terre les restes d'un temple de Dionysos, plus ancien
que celui qui fut conslruit apr~s les guerres médiques. Il est probable que le fragment du Varvakion appartenait a un bas-relief
bachique, qui décorait le fronlon du temple primitif.
Ce n'est pas tout. Les fouilles de l'Acropole ont encore rendu a
la science plusieurs fragments de sculpture, que l'on peutaltribuer
sans crainte de mép1·ise a une école du v1• siecle. Le morceau
principal est un buste d'Athéna en marbre de Paros; la déesse,
coiffée du casque, penche la tete en avant; son visage a cette
expression souriante, qui est un des caracteres distinctifs de
l'archai:sme; ses cheveux pendent sur ses épaules, a l'exception de
quelques boucles rejetées par devant; l'égide, ornée des serpents
de la Gorgone, couvre la poilrine et le dos. La main droite tenait
une lance. &lt;;a et la on remarque des traces de peinture; les écailles
de l'égide étaient rouges et verles; sur les cheveux apparait encore
une teinte rouge, qui sans doute a passé, ou qui servait de dessous
pour une nuance plus foncée et plus naturelle. Des ornements de
bronze concouraient certainement a l'effet de cette décoration. La
figure entiere devait mesurer, avec le cimier du casque, qui a disparu, environ 2m,30 de hauteur. Elle occupait le centre d'un fronton, sur lequel se déroulait la scene de la Gigantomachie. On a
retrouvé plusieurs membres des géants, que combatlait Athéna, et
des dieux a qui elle portait secours. La maniere de l'oouvre est
absolument comparable a celle du célebre fronton d'Égine, qui est
aujourd'hui conservé a la glyptotheque de Munich; elle a dti etre
exécutée a la meme époque, peut-etre quelques années plus tard,
dans la seconde moitié du v1• siecle. II n'est pas douteux que nous
avons la les restes d'un fronton, qui surmontait le temple primitif
d'Athéna, commencé par Pisistrate, achevé par son successeur et
détruit par les -Perses. Il y a déja assez longtemps qu'on avait
reconnu des débris de ce vénérable ancetre du Parthénon dans des
tambours de colonnes et des fragments d'architrave, qui étaient
H,

�202

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

encastrés au milieu du mur de l'Acropole. Les fouilles de la
Société archéologique ont permis á M. Doerpfeld de déterminer
I'orientation de l'édifice et d'en reconstituer le plan exact : iI était
contigu á la fa9ade méridionale de l'Erechtheion; le grand axe
suivail la direction du sud-est au nord-ouest. On a retrouvé sous
terre les fondements á peu pres intacts. Tout autour du temple
régnait un portique, qui mesurait 21m,34 sur 43m,44 de cóté. A
chaque extrémité du temple lui-méme s·ouvrait un pronaos ou vestibule; á I'est se trouvait la cella, '\ue deux rangées de colonnes
divisaient en trois nefs. La partie de l'ouest était occupée par un
opislhodome et par deux chambres plus petites, qui en dépendaient. Jusqu'ici les archéologues avaient quelquefois soutenu que
le Parthénon de Pisistrate n'avait pas d'opisthodome et que par Iá
il se distinguait de celui de Périclés. Les constatations de M. Doerpfold montrent que cette opinion est erronée. ll n'y a entre les
deux édifices qu'une seule différence : l'opislhodome du plus récent
se compose d'une salle unique; celui du plus ancien en comprenait lrois. Nous pouvons done des maintenant nous faire une idée
suffisamment précise du Parthénon primitif. ll faut cependant nous
attendre á de nouvelles découvertes qui la préciseront encore.
, Personne ne saurait calculer, dit M. Studniczka, quels trésors
recélent les flanes de l'Acropole, ·et en particulier l'exhaussement
de terrain qui s'est produit au temps de Cimon entre le Parthénon et le mur du sud. L'expérience de I'an dernier prouve que dans
l'énorme amas de ruines, que les Perses laissérent derriére eux,
aucun morceau n'a été perdu; on peut compter que les savants
grecs, qui ont entrepris la glorieuse tache de débiayer en entier le
sol de la citadelle, la retrouveront dans l'état exact ou elle était
avant I'invasion des Perses, á l'exception de ce qui a été emporté
par I'ennemi, ou employé de nouveau dans les grandes constructions de l'age postérieur qui ont disparu. &gt;
(A suiure.)

GEOROES LAFAYE.

REVUE DES LIVRES

L'ancien monde et le christianisme, formant la pr~miere _série d'~ne
nouvelle édition enti6rement refondue de l'Histoire des trois premi~rs
siecles de l'Eglise chrétienne, par E. de Pressensf!, de xL--669 pages. Pans,

Fischbacher, f887.

L'éminent historien des Trois premiers siecles de l'Eglise ch1·~tiennc reste
fid6le, .dans ce volume, ainsi qu'on pouvait s'y attendre, a_c_e qu Il nomme les
,e données chrétiennes &gt;i, il y présente le christianisme pos1t1f com_m~ Je ter~e
final de toute l'évolution religieuse et il y dépeinl Jes diverses rehg1o~s anterieures comme ayant 1&lt; préparé les voies au Christ par u~ ensemble de d1spensations qui tendaient a,•aincre les résistances de l'humamté. »
•
A premiere vue, il semblerait qu'un pareil ou:rage _do.t écbapper _aux appreciations d'une Revue qui s'est soigneusement mterd1t toute excurs1on ~ans la
sph8re dogmatique. Mais il faut tenir compte qu'en abordan! celte esqu1sse du
d
mon e anr1que, l'auteur affirme 1&lt; le ferme dessein d'obéir scrupuleusement
A aux
· ·¡
Iois de la critique historique qui sont J'honneur de notre temps ».
quor
1
ajoute : o: Serait-il vrai qu'il suffit d'accepter le. pri~cipe fondamental du
christianisme pour élre en dehors de la métbode scient1fique dans la constatation des faits? » Évidemmenl non, faut-il lui répondre, pourvu ~u•o~ ne mette
pas celte croyance subjective dans la balance des argumenta sc1entifiq_ues. La
est toute la question. Dans le Jivre qui nous occupe, on trouv~ra pe~t~elre que
les idées personnelles de l'auteur sur Ja dire~tion de l'évol~tion rehgreuse ont
influencé certains de ses jugements relatifs a quelques pomts encore obscurs
de l'hiérographie (qui de nous n'a encouru ce reproche?), ou encare, que ses
convictions religieuses se rév8lent dans la préoccupation de retrouve~ partoul
la notion d'expiation morale et l'appel a. un rédempteur divin. Mais, ni dans _un
cas, ni dans rautre, _ si I'on excepte Jes quelques phrases de la conclusron

�204

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIO:,.iS
REVUE DES LIVRES

qui se rapportent au caracl8re exceptionnel du judai'sme et qui se rallachent

plutOt au volume suivant, - il ne se laisse entrainer a produire d'autres arguments que ceux íournis par les méthodes rationnelles et, a ce Litre, il a Je droit
de se revendiquer du libre examen « dans toute sa rigueur et sa loyauté &gt;1.
Méme la prétention de voir dans les croyances religieuses qui ont précédé la
venue du christianisme une sorte de « préparation » progressive n'a rien d'anliscientifique, puisque, en un cerlain sens, toute religion est prt!parée par les
eultes qui l'ont précédáe et l'on ne peut faire un grief il l'auteur d'avoir cherché
ehez les Orees, les Romains, les Égyptiens, les Assyriens, les Perses, voire chez
les Hindous, les élémenls théologiques ou moraux qui se sont relrouvés plus
lard dans la doctrine chrélienne, quand nous voyons lant d'écrivains présenter
la religion du Chrisl comme tombée toute faite du ~iel, ou. du moins, comme
se rattachant exclusivement aux croyances juives. L'essentiel,-et M. de Presseocé s•explique neltement a cet égard - c'est de ne pas sacrifier la part de la
liberté humaine, en faisant de cette « préparation n une é\'olution falale et, en
quelque sorte, préordonnée chez cho.que peuple.
Sans étre précisément uoe reuvre de vulgarisation, le nouveau livre de
M. de Pressensé résume, en quelques pages claires et précises, l'histoire &lt;le
toutes les grandes religions antiques, a l'exception du judaisme. La seule
critique d'ensemble que nous aurions a formuler tient plut0l au genre de
l'ouvrage qu'aux vues de l'auteur. L'histoire des religions est désormais une
science suffisamment faite pour qu'on puisse exposer d'une fa"ºº succincle
l'évolution des principaux cultes historiques. l\fais encare faut•il y distinguer
soigneusement ce qui est historiquement établi, ce qui est vraisemblable et ce
qui est purement hypothétique. Ainsi, rien de plus aisé, avec les documents
que les égyptologues ont mis entre nos mains, que de reconstituer l'état de la
religion égyplienne sous la XVIII 0 dynastie et peul•étre méme jusque sous
la XII". Mais, lorsqu'on arrive nu:x croyances de l'ancien empire, et, a plus
forte raison, lorsqu'il s'agit de rechercher comment ces croyances onl déhuté,
on est réduit, da.ns le premier cas, a suppléer tant bien que mal aux ]acunes
innombrables de rare.s documenls qui forment tout au plus des points de
repere, el, daos le second 1 a formuler de simples conjectures, suivanl la falsan
dont on con"oit le premier développement logique des idées religieuses. Or, ce
sont ta des nuances qu'il est difficile de faire sentir dans un simple résumé.
La difficulté apparait surtout quand il s'agit de points controversés oll il est
cependant impossible de mettre sous les yeux du Iecteur taus les arguments
produits de part et d'autre. L'auteur est alors réduit a prendre parti saos dire
pourquoi et son !'ésumé risque de ne plus représenter, au moins sur ces poinls,
I'état exact de la science. C'est ainsi que 1\f. de Pressensé nous donne comme
des faits établis certaines interprétations mythologiques qui sont l'objet de vives
controverses, si méme elles ne re"oivent généralement une solution conlraire.
En voici quelques exemples: (p. 143) la mort et la résurrecLion d'Adonis repré-

•

}

205

sentent exclusivement le le,•er et Je coucher du soleil; (p. i79) Abura Mazda est
un dieu solaire; (p. 213) les divinités suprémes du panthéon védique ont été
d'abord des dieux solaires ou sidéraux; (p. 234) la prédominance d'Agni et de
Soma est anlérieure A celle de Varouna; (p. 305) Siva el Roudra ont commencé
par élre, comme Rama, de simples appellations ou manifestations de Vishnou ,
(p. 397) Hermes est une personnification du crépuscule; etc.
Je me ha.te d'ajouter que ces critiques de détail ne doivent pas nous !aire
méconnaitre la pénétralion avec laquelle l'auleur a démélé l'idée directrice et
retracé les principaux caracter.es des grandes religions antiques. Son livre, du
reste, n'a pas la prétention d'étre un tableau a la fois général ~t complet des
anciennes religions, dans le genre du précieux Manuel de M. C.-P. Tiele. En
somme, c'est plutót une étude approfondie de l'altilude qu'elles ont prise devan)
le problema du mal. II esl vrai que ce problema est nu fond de toutes les
re!igions, comme sentiment du contraste entre ce qui est et ce qui de,•rait étre,
entre la vision d'un idéal de bonbeur ou de perfection et la conscience de notre
impuissance 11 l'atteindre par nos seules forces. M. de Pressensé estime que la
question s'est posée en termes poignants des le premiar éveil du sentiment
religieux ; aussi conclut-il volontiers avec M. von Hartmann : &lt;e La religion
nait partout de l'étonnement dont l'homme est saisi devant le mal, devant le
pér.hé, ainsi que du désir qu'il éprouve d'en expliquer l'existence, et, s'il est
possible, de le détruire. »

Ici,, toutefois, il y a une distinction a !aire : celle du mal physique ou souffrance et du mal moral ou péché. Pour M. de Pressensé, c'est toujours le mal
moral qui semble en jeu, méme chez les peuples placés au &lt;legré inférieur de
l'échelle : &lt;&lt; L'idée morale, écrif...il, n'est jamais totalement séparée de l'idée religieuse ,1, el, A l'appui de cette assertion, il fait valoir que parmi tous les peuples, méme les plus arriérés, se retrouve Ja croyance A une certaine rétribulion
aprCs In mort. Mais celte croyance est loin d'étre aussi générale qu'il veut
bien le dire; il ne serait pas difficile de montrer qu'elle constitue, au conlrairP;,
une exception chei les peuples non civilisés et qu'elle apparait seulement
dans un état relativement avancé de l'évoiution religieuse. En fait, In. moralc
et la religion semblent, A !'origine, absolument indépendantes l'une de l'autre:
l'n.uteur lui-méme ne le reconnnit-il pas, quand, s'appuyant sur l'étude du sauvage actuel pour reconslituer les croyances primitives, il écrit : " Le divin lui
apparait surtout sous la forme d'esprits malfaisants qu'il Iui fa'ut conjurer
dans la vie d'abord et surtout daos la mort? •

-

Méme a une élape supérieure de l'évolution religieuse, si nous prenons les
religions historiques daos leurs débuts, nous en trouvons plus d'une oU. l'idée
de rétribution morale est encare absente. Sans doute, le sentiment du pécbé
éclate de bonne heure, et en accenls parfois sublimes 1 dans certains hymnes des
Chaldéens, des Égypliens, des Hindous ; mais il !aut remarquer que ces docu•
ments datent d'une époque déj11. assez n.vancée dans le dé,•eloppement religieux

�20G

207

REVUE DE L'HISTOIRE DES R~;LlGlONS

REVUE DES UVRES

de ces peuples. Nous serons des premiers a reconnaítre que, dans toules les
religions, on en est venu a regarder le divin comme la plus haute personnification de la vérité et de la justice. Mais ce progres témoigne d'un état religieux
déja fort éloigné des commencements, et c'est alors seulement qu'a surgí le probleme du mal moral, c'est-a-dire la difficulté de réconcilier avec l'omnipotence
divine la présence de la souffrance et du péché.
Comment échapper au terrible dilemme de la métaphysique qui met en cause
soit la bonté, soit la puissance de l'ordre divin? Le moyen le plus simple est
fourni par le dualisme, ou les pouvoirs du bon príncipe sont limités par ceux
d u mauvais. Mais la conscience se contente rarement de cette solution qu'adopta
la religion de Zoroastre, Ainsi que le dit M. de Pressensé, « la spéculalion a
toujours pour mission de ramener a l'unité les conceptions de !'esprit bumain, »
et alors reparait la question : cette divinité supréme, unique, qui est le dernier
mot de la théologie, faut-il la tenir pour injuste ou impuissante?
Les héritiers des rishis védiques, une fois lancés dans les voies du panlhéisme,
se tirerent d'affaire en faisant du monde une simple fantasmagorie, un réve
divin, ou, a part l'Etre universel, rien n'a de réalité, ni les hommes ni les
choses, ni par conséquent le bien et le mal. Les bouddhistes allérent plus loin
encore en niant la divinité elle-méme. Quant aux Grecs, ils se trou vérent
préservés des solutions nihilistes par leur « humanisme », c'est-a-dire par
leur tendance esthétique et morale a retrouver dans le divin les caracteres les
plus nobles et les plus élevés de l'idéal humain. Aussi chercbérenl-ils a s'expliquer l'existence du mal par l'hypothese d'une faute a expier. Que cette faute
soit le fait de l'individu lui-méme ou de ses ancetres, qu'il l'ait commise dans
cetle vie ou dans une existence antérieure, les dieux vengeurs lui en infligeront
le chAtiment, soit sur la terre, soit au dela du tombeau, a. moins qu'il ne
réussisse a. se l\lver de la tache ou a désarmer la vengeance célesle. De la, les
sacrifices expiatoires et les cérémonies purificatrices des mysteres qui passaient
pour ouvrir aux initiés, en les régénérant, les portes de la vie éternelle. Mais
ces procédés étaient insuffisanls pour donner satisfaction au besoin de réparation une fois éveillé. Il fallait, pour effacer les derniéres traces de la coulpe que
les hommes sentaient de plus en plus peser sur leurs épaules, un Dieu plus
grand que toutes les divinités positives, un sacrifice plus élevé que tous les
sacrifices humains. Ainsi l'on en arriva a compter sur la venue d'un etre surnaturel, d'un médiateur, qui pO.t non seulement dévoiler a. l'homme le chemin vers
le Dieu inconnu, mais encore s'offrir en holocauste pour effectuer la !'éconciliation du pécheur avec la perfection divine.
L'auteur montre que cette notion de faute et de rachat se rencontre méme
dans les religions orientales. Les Chaldéens et les Assyriens invoquaient l'intercession d'un médiateur pres du dieu mystérieux, pour obtenir le pardon de
leurs péchés. Les Phéniciens connaissaient plus ou moins les cérémonies expiatoires. Les Perses croyaient a la défaite éventuelle d'Ahriman qui devait finir

par succomber sous les coups d'un héros divin, Craosba. Les Hindous fonderent leur théorie des at•atars sur la croyance que le dieu supréme lincarne
d'age en a.ge pour rétablir l'ordre, « chaque fois qu'il y a défaillance de la vertu
et renaissance du vice ». Seuls peut-étre les Égyptiens, si pénétrés de l'idée
morale qu'ait été leur religion, sont restés trap salisfaits d'eux-mémes pour
aspirer a un libérateur chargé de mettre fin aux miséres de ce monde. Mais,
nulle parl, le sentiment de l'imperfection humaine n'a abouti a des résultats
aussi décisifs que chez les Grecs et les J uifs, paree que, dans aucune des re ligio ns orientales, !'esprit humain n'a pu débarrasser ses dieux de leurs altaches naturistes; pour ces religions, le mal dans la nature est fatal et on ne
peut s'y soustraire qu'en cessant d'exisler : le nirvana est le dernier mol &lt;lu
naturisme.
En développant de main de maítre ce tableau de l'évolution morale qui
prépara l'avenement du christianisme, l'auteur complete, pour ainsi dire,
l'reuvre de M. Havet, qui n'a peut-étre pas suffisamment insisté sur ces cOtés de
la question, dans sa description de l'état moral et religieux du monde antique.
Mais M. de Pressensé, a son tour, fait-il une part suffisante, dans l'élaboration
de la religion nouvelle, aux influences intellectueiles et philosophiques du
monde gréco-romain? Il nous retraee bien l'bistoire de la pensée grecque depuis
Thalés jusqu'a Plutarque et il n'hésite pas a. reconnaitre que l'reuvre de la
philosopbie grecque a été d'une valeur « inappréciable » pour la préparation
du christianisme. Mais il semble qu'a ses yeux celte valeur ait surtout consislé
dans l'insuffisance de lous les systemes philosophiques ou plutOt dans le fait
qu'ils se réfuterent les uns les autres. Sans doute le christianisme, comme le
dit M. de Pressensé, fut « plus qu'une révélation théorique sur Dieu et sur
l'homme », ce ful une organisation nouvelle de la vie, un idéal nouveau proposé
a la conscience et a la société. Mais il n'en eut pas moins sa théologie, et ici
nous croyons que l'auteur passe trop légerement sur l'action direcle des systemes
contemporains. Apres avoir démontré que le dernier terme du mouvement
philosophique aux approches du christianisme était dans une « accentuation »
du platonisme qui, ayant creusé plus profondément encore la distance entre la
création et l'~tre inconnaissable, s'effori,ait de combler cet ablme par l'idée de
divinités inlermédiaires, il ajoute que « cette idée essenliellement orientale
devait enfanter plus tard l'émanatisme néo-platonicien et le gnosticisme ». N'a-t-elle pas concouru a enfanter autre chose encore ?
Quoiqu'il en soit, pour apprécier définilivement les vues de l'auleur a. cet
égard, il convient d'allendre le volume suivant, ou il sera nécessairemenlamené
a examiner les rapports du néo-platonisme avec le juda'isme et le christianisme
alexandrins. Bornons-nous, pour le moment, a constater la sévérité de ses
jugements a l'égard des tentatives, tant religieuses que philosophiques, qu
marquent les derniers temps du paganisme. .A l'entendre, le contact des culles
orientaux n'avait produit qu'un double courant de superstition et d'impiélé. Le

�208

1

llEVPE DE L HISTOIRE DES RELTGJOXS

syncrétisme, c'est-a-dire la tentativa de réunir et de fondre ce que tous les
cultes en présence renfermaient de meilleur, était une reuvre condamnée
d'avance, car elle ne pouvait aboutir qu'a rendre plus poignante l'insuffisance
de ces religions. Le culte de Mithra n'était qu'une infillralion des superstilions
orientales. Apollonius de Tyane était un pur charlatan, un « magicien rusé »,
un « faux Messie ». - Nous ne pouvons, sous ce rapport, qu'en appeler au
judicieux ouvrage de M. Jean Réville sur La Religion sous les Séveres; on y
lrouvera, de méme que chez M. Renan, une apprécialion plus juste des mouvements religieux qui tendaient ll. épurer le paganisme et qui furent comme son
cbant du cygne.
Cependanl ríen n'est plus 'COntraire aux dispositions et aux habitudes de
l"auleur que l'élroitesse de sentiments ou d'idées. Dans son livre sur les Origines, oi.t il passe en revue a peu pres tous les systemes de philosophie contemporains, M. de Pressensé o. donné la mesure de la loyauté avec laquelle il sait
résumer les vues de ses adversaires et rendre justice a leurs elforts. Le présent
ouvrage fournit une nouvelle preuve d'indépendance de pensée, par la these
qu'il adopte relativemenl a !'origine ou plutOt a la premiare forme des religions.
Il y a peu de problemes qui mettent davantage aux prises la critique indépendante el la critique orlhodoxe. Nous pensons que la solution s'en trouve dans
l'étude des phénomenes religieux chez les peuples placés au dernier degré de
l'échelle civilisée. !\fo.is le droit d'opérer ce rapprochement, bien que de plus en
plus admis dans la science, est encore vivement contesté, el par ceux qui, a
!'instar de M. Maurice Vernes, repuussent toule application de la méthode
ethnographique dans l'hisloire des religions, et par ceux qui persistent a faire
du senlim~nt religieux Je produit d'une révélation surnaturelle, directe et
primordiale. Aux yeux de ces derniers, c'est faire acle d'alhéisme et de matérialisme que de demander aux peuples les plus arriérés le secret des premiers
balbutiemonls de la religion dans la conscience de l'humanité. Voici pourtant
un penseur - donl personne ne conteslera les convictions spiritualistes ni
méme la croyance au caractere révélé du christianisme - qui nous donne
l'étude des sau,·ages dans les deux mondes pour le meilleur moyen de
« construire avec quelque précision l'élat social et religieux de la ruda enfance
de l'humanilé, car les sauvages en sont les survivants ».
M. de Pressensé croit, il est vrai, qu'A !'origine de l'histoire, l'humanité
n'élait plus dans son élat « normal», qu'elle était « déchue », par sa propre
faule, enfin qu'avant celte déchéance elle avait peut-étre possédé une religion
parfaile. Mais il n'en déclare pas moins s'en tenir aux faits constatés par
l'observation, et, par suite, accepter pour point de départ del'évolution religieuse
« la phase préliminaire du développement religieux que nous retrouvons en
plein chez les peuples sauvages », sous celta seule réserve que le germe de ce
développement soit cherché dans la conscience morale et non simplement dans
la contemplation de la nalure. - Saos doute, quand il affirme que J'idée

209

llEYUE DES LIVRES

monolhéiste tend a « reparaitre » méme parmi les so.uvages, nous écririons
plutOt: apparatt,·e; quand il monlre, jusque dans le culte le plus grossier,
un sentiment de « décbéance » nous meLtrions : d'insuf{isance; quand il explique
celle impression comme « le sentiment indéterminé d'une époque oi.t la. vie
était meilleure », nous substituerions volonliers au passé le futur ou le conditionnel. - Néanmoins, une fois qu'il s'abstient de faire état de son hypolhese sur l'existence d'une révélation antérieure et qu'il va jusqu'a u repousser
absolument l'explication traditionnelle de !'origine des religions qui les rattacherait uniquement a une antique tradition », il n'y a plus la, entre nous, au
point de vue pratique, qu'une question de terminologie, et la croyance au
« monothéisme primitif », ainsi entendue, devient trop platonique pour que
nous devions renoncer a invoquer l'aulorité de M. de Pressensé, quand nous
prétendons appliquer a l'évolution religieuse la loi générale du développement
humain.

G. o'A.

Les civiliaaUons de l'lnde, par le D• GusrAV&amp; L11: BoN. Paris, FirminDidot et C•, 1887.
Dans un livre qui, comme tous ceux que publie a la fin de chaque année la
lihrairie F. Didot, se distingue par la beaulé de l'exécution typographique et
des illustralions, M. le D• Le Bon a écrit l'histoire des civilisations de l'Jnde
depuis l'époque védique. Ce livre emhrasse done un espace d'environ trois mille
ans.
Cet ouvrage, fait avec soin, sera utile a. la propagation des études indiennes
en les présentant sous une forme attrayante, et c'est justement a cause de cela
que je désire présenter quelques observalions au sujet de plusieurs affirmations
de l'auleur sur le bouddhisme.
Au chapilre III du livre IV, qui traite de la civilisalion de la période bonddhique,
on lit :
« · 11 y a cinquanle ans, l'auteur qui aurait voulu écrire un chapitre ayant le
litre que nous avons mis en léle de celui-ci, n'aurait pas trouvé une ligne pour
le remplir. C'est a. peine si on soupi;onnait alors en Europe le rOle et la nature
du bouddhisme, cette religion qui est pourtant la Joi supreme d'un demi
milliard d'hommes. »
En réponse a ce passage qui se trouve au has de la page 334, je dirai qu'il
y a cinquante ans et méme soixante, on aurait tres bien pu écrire un intéresso.nt mémoire sur le bouddhisme en se servant des livres frani;ais dont voici
les ti tres:
Des l'année 1759, Deguignes publiait, dans le lome XXVI des Mllmoires de
littérature, tirés des Registres de l' Académie des insc1·iptions et belles-lettres,

�2i0

1

REVUE DE L HTSTOIRE DES RELIGIONS

des Rechel'cl1es SU?' les philosophes appeli!s Samanéens (les Sramanas bouddhistes), 35 p. in-8;
Puis, en 1773, des Recherches sur la i·eligion indienne, etc., tirés des
Registres de la méme Académie, XL.
Le Journal asiatique de !825-26, VII-VIII, contientaussi des Recherches su,·
la religion de Fo (Bouddha), par Deshauterayes.
Abe! Rémusat a écrit, sur le bouddhisme, plusieurs mémoires dont voici les
tilres et les dates :

i O Essai sur la cosmographie et la cosmogonie des bouddhistes, d' apres les
auteurs chinois. (Journal des savants, 1831.)
2o Recherches sur l'origine de la hiéra1·chie lamaique. (Journal asiatique,

1.824.)
3• Mélanges asiatiques, 1825-29, 4 vol. in-8.
4° Observations sur quelques points de la doctrine samanéenne et, en particulier, sur la Triade suprt/me cher. les bouddhistes, {831.
5° Foe Koué Ki, Relation des royaumes bouddhiques, traduite du chinois,
revue, complétée et augmentée par Klaproth et Landresse, i836; in-4,
PP· Lxvi-424. Excellent ouvrage rempli de renseignements sur le bouddhisme.
Si maintenant, nous cherchons parmi les voyageurs ceux qui, les premiers,
ont attiré l'attention sur le bouddhisme, c'est encore des noms franc,ais qu'il
fuut citer :
L'abbé Choisy, Voyage a Siam, 1687;
Nicola.s Gervaise, HistoirJ du ,·oyaume de Siam, i688;
La Loubere, Relation du royaume de Siam, 169t.
Eugene Burnouf a done eu raison de dire, dans son Introduction a l'histoil'e
du bouddhisme indien, que les premieres notions sérieuses sur le bouddhisme
sont dues a l'érudition fran¡;aise.
Voila pourquoi je n'ai pas voulu laisser passer sans réclamer le passage cité
des Civilisations indiennes , Jeque! prouve qu'on oublie trop souvent chez nous
les savants franc,ais qui, avant tous les autres savants européens, ont fourni des
doeuments précieux pour les sciences, les littératures et les religions de
l'Orient.
Quanl aux étrangers qui ont publié des mémoires sur le bouddhisme avant
1836, nous trouvons : Hülmann, 1795; Colebrooke, 1808; Upham, 1833 ;
Clough et Csoma, 1834 ; Hodgson, i828-{835, etc.
Le lecteur désireux d'avoir des renseignements bibliographiques plus complets
sur le Bouddha et sa religion, les trouvera dans un volume qui confü,nt les
litres d'environ cinq cents ouvrages se rattachant plus ou moins a l'étude du
bouddhisme. C'est celui qui a été publié á Londres, en i869, par Trübner :
Buddha and his doctrines. A bibliographical essay by Otto Kistner.
Mais que de livres, de mémoires et d'articles de revues et journaux ont été
publiés depuis ! On dit méme qu'i: y a en ce moment, en Allemagne, une

REVUE DES LIVRES

2lt

association de bouddhiste1 qui exigent un examen pour étre admis dans leur
Société. On a signalé aus11i a Paris des adeptes du bouddhisme.
Mais revenons aux travaux qui appartiennent a la France. Pourquoi
M. Le Bon, en citant, p. 334, le lotus de la bonne loi et le Lalita Vistara
comme les livres bouddhistes les plus importants qui aient passé dans les
Jangues européennes, n'a-t-il pas dit que les traducteurs de ces livres étaient
tous les deux frani;ais? Le premier a été traduit par Eugene Burnouf qui a
joint a sa traduction vingt et un mémoires excellenls qui n'ont pas vieilli,
quoiqu'ils datent de 1852, et que feront bien de consulter tous ceux qui
s'occuperont sérieusement du bouddhisme. Je ne dirai rien du Lalita Vistam,
par la bonne raison que je suis l'auteur de la traduction franc,aise de ce livre,
laquelle fait partie des Annales du musée Guimet, t. VI.
Puisque l'occasion se présente de parler du bouddhisme, j'en profile pour
faire quelqttes observations sur ce chapitre 1v du livre de M. Le Bon.
J'y trouve, p. 336 : « Des ressemblances frappantes exislent entre les faits
légendaires de sa vie (celle du Bouddha) et certains récits des Évangiles.
Comme le Christ, le Bouddha naquit d'une vierge. »
Nulle part, le Lalita Vistara, qui contient l'histoire de la premiére partie de
la vie de &lt;;akya Mouni, ne parle de la virginité de la mere du Bouddha, et
l'Abhinichkramana, autre rédaction de la vie de &lt;;akya, conlient un passage
qui contredit nettement cette assertion.
M. Le Bon dit, mGme page 336 : •&lt; Le jetine de Jésus dans le désert et la
triple tenlation de {;il.kya Mouni, dans la solitude des jungles, se ressemblent
extraordinairement par toutes leurs circonstances. &gt;&gt;
Ici, encore, le Lalita Vistara n'est pas d'accord avec M. Le Bon. Au lieu du
simple récit de l'Évangile ou l'on voit le Diable venir de lui-meme aupres de
Jésus pour le tenter, c'est (;akya Mouni qui, dans lalégende indienne, provoque
Je démon lequel, apres un court entretien, voyant qu'il ne peut rien contre le
Sage, rassemble son armée composée de milliers d'Gtres fantastiques lan&lt;,ant
des projectiles qui se changent en fleurs en tombant sur (;akya Mouni. En
voyant son attaque inutile, le démon envoie ses trois filies pour séduire le
solitaire, mais celui-ci, sans meme les regarder, les change en vieilles
décrépites.
L'auteur des Civilisations de l'Inde ajoute, p. 337 : « De tels rapprochements
ne peuvent etre considérés comme dépourvus d'importance si l'on songe que,
dans le fond, les deux religions ont bien plus d'analogie encore que dans la
forme. »
Ici, je ne parlage pas davantage l'opinion de M. Le Bon. Qu'est-ce done qu'il
appelle Je fond du bouddhisme?
Au fond du bouddhisme, de méme qu'au fond du brahmanisme, nous trouvons
e dogme de la transmigration des ames dans le corps d'un homme ou d'un
animal, dans un végétal et m~mcjusque dans un minéral. Cette croya.nce est

�2i2

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGLONS

la suite de la doctrine du Karma (l'muvre), en vertu de laquelle « 11 n'y a pas
annihilation de deux actlons, l'une étant bonne et !'autre mauvaise. • En
d'autres termes, toute bonne action aura sa récompense et toute mauvaise sa
punition, jusqu'au jour ou tout péché ayant été expié ou détru¡t par Je feu de
la science, comme disent les Hindous, on arri vera au NirvAna ou délivrance
finale. Quel rapport y a-t-il ici avec la doctrine chrétienne ou les priéres des
vivants peuvent servir aux morts et ou les bonnes ceuvres et le repentir sincere
conduisent tout droit au ciel?
Le Bouddha, malgré sa toule-puissance, ne pourrait promettre a un homme
cette délivrance immédiate, car la loi implacable du mérite et du démérile,
comme nous venons de le dire, retient l'homme daos le cercle de la transmigration jusqu'a ce qu'il en sorte purifié par la science,
Aussi Qil.kya Mouni ne se présente-t-il pas comme un rédempteur qui
efface les péchés du monde, mais seulement comme un sauveur, a Ja condition
qu'on suivra ses préceptes pour arriver a la science parfaite, seul moyen de
salut.
De plus, la venue du Bouddha daos ce monde n'est pas une incarnation et ne
peut e~ etr~ une, p~isqu'il n'admet pas de Dieu supreme; c'est une simple
transm1gration. Il v10nt de passer, dans le ciel des dieux Touchitas dearé
inférieur des spheres célestes, cinquanle sept fois dix millions, plus :oixa~te
fois cent mille années, comme récompense de ses bonnes ceuvres :mtérieures.
Il entre daos le sein de sa mere par le flanc droit de celle-ci, sous la forme
d'un petit éléphant blanc, suivant les bouddhistes du Nord et sous la forme
d'un nuage, suivant ceux du Midi. Le temps venu, il en sort de méme par le
flanc droit et se met, aussitót sa naissance, a faire sept pas en disant avec
satisfaction : « Dans le monde, je suis le meilleur, le plus excellen_t; je détruiro.i
le démon et son armée ; je ferai tomber la pluie du grand nuage de la loi J »
En quoi ceci ressemble-t-il au récit que fait l'Evangile de la naissance de
Jésus?
Je lis, p. 347, du livre de M. Le Bon : « Le bouddhisme apportait au monde
une nouvelle morale. Quant aux dogmes, il n'en avait qu'un, puisque sa seule
affirmation était l'affirmation de l'illusion et du néant. »
Était-ce bien une morale toute nouvelle, celle qu'apporlait (:ílkya Mouni?
Pour en étre stlr, il faudrait prouver que !elles maximes qu'on trouve aussi bien
chez les brahmanes que chez les bouddbistes ont été, pour la premiere fois,
répandues par le Bouddha.
Les Brahmanes disent :
« Qu'on ne fasse pasa un aulre ce qui serait déplaisant pour soi-méme ,
c'est la, en abrégé, la loi, tout le reste procede de la passion. » (Mahabhar-ata
édition de Calculta, t. II, p. 146.)
'

Et nous relrouvons ces paroles exaclement traduites· dans les livres bouddhistes du Tibet. (~soma, Grammaire Tibétaine, p. t65.)

REVUE DES LIVRES

213

R-emarquons, en passant, que l'Évaogile va plus loin encore en dirnnt :
Toul ce que vous voudriez que les hommes fissent pour vous, faites-le. C'est
la loi et les propheles. &gt;&gt; (S. Mathieu, v11, 12.)
Le ltfahábhdrata et les lois de Manou contiennent un tres grand nombre de
.scntences qui prescrivent « la douceur, la bieoveillance et la tolérance universelles » que M. Le Bon altribue au bouddhisme seul. La supériorité de ce
dernier, et elle est considérable, c'est qu'il mit soigneusement en pratique ces
maximes, tandis qu'on a souvent reproché justement aux brahmanes de ne pas
fui re ce qu'ils conseillaient avec tant de raison.
Quoi de plus gracieux et en méme temps de plus empreint d'un sentiment
de cbarité que la stance suivante de Bbarlrihari :
« L'homme de bien ne se met pas en colere, occupé qu'il est de venir en aide
aux autres, méme au péril de sa vie. - Meme quand il est coupé, le bois de ,
sa11dal parfume le tranchant de la hache. »
M. Le Bon, p. 354, semble attribuer au Bouddba « l'idée d'élever les enfanls
en leur apprenant a avoir le plus grand respect pour leurs parents, car, clisent
les livres bouddhiques : Quand méme un enfant prendrait sa mere sur une
épaule et son pere sur l'aulre el les porterait pendant cent ans, il ferait moi11s
poux eux qu'ils n'ont fait pour luí. »
Mais, de son cóté, Manou, le législateur brahmanique, nous dit, II, 227 :
« Plusieurs centaines d'années ne pourraient.pas faire la compensation des peines
qu'endurent une mere et un pere pour donner la naissance a des enfants et les
élever. Que le jeune homme fasse done constamment ce qui peut plaire a ses
parents. "
Quant a l'affirmation de l'illusion et du néant (p. 347) attribuée au Bouddha,
le doute est ici tres permis. Lisez ces ligues de Eugene Burnouf dont l'autorité,
en pareille matiere, ne saurait étre récusée,
« Je ne puis croire que les di verses rédactions de la Pradjna paramita (c'esl
le titre général des livres qui développent la théorie de l'illusion et du nihilisme)
nous donnent la doctrine répandue plus:eurs siecles avant notre ere par le
solitaire de la race des Qílkyas. Il n'y a pas de trace de ces théories mdicalement
négatives dans les premiers sotltras (lraités) ou, pour le dire plus exactemeot,
ces théories n'y sont qu'en germe et ce germe n'y est pas beaucoup plus
développé qu'il ne l'est dans les écoles b1·ahmaniques. (lnt1·oduction a l'histoire
du Bouddhisme indien, p. 520.)
On voit clairement, en étudiant les plus anciens livres de l'Inde, que
brahmanes et bouddhistes y ont également puisé. Les légendes les plus
célebres se retrouvent aussi bien chez les uns que chez les autres.
Telles sont, entre autres, la légende de RO.ma et celle du roi Cibi, adoplées par
les deux sectes rivales qui les ont accommodées a leurs idées. La derniere
légende, répétée trois fois dans le Mahdbhürata, se retrouve daos un recueil de
légendes bouddhiques qui a élé traduit du tibétain en allemand par
«

�2U

REVliF. DE L 'HISTOlllE Jl],:5 IIELIGIO;,iS

I.-J. Schmidt. Cette légende témoigne, daos les deux rédaclions, d'un exces
de charilé tellement au-dessus de la nature, qu'elle mérita d'élre raconlée La
voici, abrégée, en suivant le récit des bouddbistes :

" 11 y avait autreíois dans l'Inde un roi nommé Cibi; riche et heureux il gouvernait de maniere que tout le monde était entouré de bienveillance. En ce
méme temps, Indra, le maitre des dieux, se vit privé des attributs d'un corps
divin, et voyant que le terme de sa vie (divine) approcbait, il était tres aflligé.
Vic;vakarman I I'ayant vu se désoler, lui demanda ce qui l'aflligeait.
« Jndra dit : Des signes évidenls de transmig ration ! m'apparaissent et comme
il n'y a pas de Bodhisattva 3 daos le monde, je ne sais vers qui aller en
reíuge.
Vic;vakarma dit : Mattre des dieux, il y a dans l'Inde un grand roi qui se
conduit comme un BOdhisattva; il se nomme Cibi. Par sa vertu el son héro1sme
il deviendra un Bouddha accompli . Si tu allals en refuge vers lui, il serait certainement ton protecteur.
«

« Indra dit ; Pour savoir s'il est vraimenl Bodbisaltva, il faut le metlre a
l'épreuve. Change-toi done en pigeon; pour moi, changé en faucon, je te
poursuivrai. Arrivé pres du roi, tu l'éprouveras en lui demandant asile.
« Vic;vakarman se changea alors en pigeon et lndra en un faucon qui semblait
poursuivre le pigeon. Celui-ci s'étant posé sur le bras du roi lui demanda de
protéger sa vie. Le faucon qui le suivait de pres dit au roi : Ce pigeon esl ma
nourriture; que le roí me le donne, car je suis tourmenté par la faim.
« Le roi dit : J'ai fait vreu de ne pas abandonner tous ceux qui viennent en
refuge vers moi ; je ne te donnerai pas ce pigeon.
« Le Faucon dit : Si leroi donne asile atous, il doit m'accorder ma nourriture,
sinon je mourrai. Pourquoi serais-je excepté entre tous T
« Le roi dit : Si je te donnais d'autre cbair, la mangerais-tu?
· « Le faucon dit : Si c'était de la chair fraiche, je la preodrais.
« Le roi pensa : Si je lui donne de la chair fraicbe, je nourrirai un étre par le
meurtre d'un autre; c'est un conlresens. Exceptémon propre corps,j'épargnerai
celui de tous les etres animés.

« Prenant alors un couteau, il coupa la chair de sa cuisse et, en la donnant au
faucon, racheta la vie du pigeon.
« Le faucon dit : O roí, pour élre parfaitementjuste, il faut, si tu veux racheter
la vie du pigeon, te servir de balances, pour qu'il y ait égalité parfaite.
« Le roí prit alors des balances, mit le pigeon dans un des plateaux et ayant

i) Espece de Vulcain chargé de fabriquer la foudre, les chars divins et tout
autre objet a l'usage des die.ux.
2) lndra n'est immortel que pendant Je temps ou il est récompensé de ses
bonnes reuvres antérieures.
3) Personnage qui, par ses bonnes reuvres, est parvenu a un élat de
perfection qui fui donne, pour la suite, la cerlitude d'étte un Bouddba.

REVUE DES LIVRES

21.5

mis de ea cbair en contrepoids, quoique la chair de sa cuisse füt épuisée, elleétait plus légere que le pigeon. Puis, toate la chair de son corps apres noir été
éouisée en la coupant, n'ayant pas égalé le poids du pigeon, le roi lui-meme,
~algré sa faiblesse, eut encore la force de se mettre dans le plateau de la
balance, en disant : Maintenant, c'est bien I Et il fut rempli de la plus grande
joie.
« Indra reprenant alors sa figure dit : Quand le roi fait des choses auss
difficiles, désire-t-il élre un monarque universel ou étre Indra 1 't
« Le Bodbisattva dit : Je ne désire pas autre chose que l'état de Bouddha que
rien ne surpasse.
« Indra dit : En tourmentant ainsi ton corps, quand tu en es venu
une soufTrance qui pénetre jusqu'aux os, n'as-tú pas de regret?
« Le roi dit : Je n'ai pas de regret.

a éprouver

« Indra dit : Si ces paroles : « Je n'ai pas de regrel " sont la vérité, comment croirai-je que tu n'as pas de regret?
« Le roi dit : Du commencement a la fin, je n'ai pas eu la pensée d'uo regret
et tout s'est passé comme je le voulais. Si ces paroles sont vraies, que ce corps
redevienne saos blessures, absolument comme auparavant 1
« Ces mots étaient a peine prononcés que le corps du roí devint encore plus
heau qu'auparavant. Daos les mondes des dieux et des hommes, lous íurent
remplis d'étonnement et de joie. Au méme instant, le roi Cibi devint
Bouddha. »

La légende qu'on vient de Jire, si on la compare a celle que les brahmanes
ont écrite sur le méme sujet, prouve que l'idée de charité universelle appartient,
sana distinclion, a tous les pbilosophes de I'lnde ancienne. Elle nous donne
aussi, sur la nature des dieux de I'Inde, certaines notions qui détruisent la théorie de M. Le Bon, quand il assure que nul culte ne fut plus polythéiste que le
bouddhisme.
Les dieux et les génies de toutes sortes n'étant, aux yellX des lndiens, que
des étres élevés au-dessus de l'humanité pour un temps seulement, puisque
la transmigration a laquelle ils restaient soumis pouvait, comme on vient de le
voir pour .eur chef Indra, les ramener sur la terre, il s'ensuit que, pour les
brahmanes, il n'y a de dieux éternels que ceux de la trinité hindoue ;
Brahma, Vicbnou et Civa.
Pour les bouddhistes qui ne reeonnaissent pas cette trinité a la place de
laquelle ils ont mis: Le Bouddha, la Loi et l'Assemblée des fideles, la nature
des dieux est également sujette a la transmigration. Tout étre, par ses auslérités
el ses bonnes reuvres, peut devenir un habitant de l'Elysée d'Indra.

t) En demandan! au roi s"il dé~ir_e devenir le _personn!lge qui n'est nutre que
lui, Indra, il nous ramene a 1'1dee bra~mamque _qui suppose que, par un
mérile extraordinaire, un homme peut fa1re décho1r un d1eu et prendre sa
place.

�216

1

HEVCE DE L HISTOIIIE DES llk::LIGIO:\"S

Seul, I'état d'un Bouddha est éternel parce quºil n'y en a pas qui 1ui soit
supérieur. Eug~ne Burnouf a done eu raison de dire qu'il serait préférable
d'employer Je mot Déva (un étre qui esl brillant et dont le corps ne projette pas
d'ombre) au lieu de Dieu, qui préte a l'équivoque.
Quaod les brahmanes accusaient les bouddhisles d'étre des Nd.stikas, c'estil-dire des athées qui n'admettaient pas de Dieu crénteur, les Dévas n'ayaienl
rien a faire la, car ils n'étaient, pour eux, que des bienheureux ou des héros
di,•inisés a la maniere des demi-dieux de Ja Mythologie grecque et latine,
sans devenir, comme ceux-ci, vraiment immortels.
En répondant a une cilation de M. Max Müller oU il est dit que les bouddhistes n'élevaient pas d'auteis, pas méme au Dieu inconnu, M. Le Bon écrit,
p. 354-, au has : &lt;&lt; La derniere partie de cette assertion confirmant les idées
qu'on se fait encore en Europe du bouddhisme est loul a fail erronée, comme
nous le prouverons, en montrant par les monuments, quejamaisreligion n'eut,
en réalité, plus de dieux que le bouddhisme. ))

Si M. Le Bon veut bien rétablir le vrai sens du mot dieu, comme nous l'avons
faiL dans Jes pages précédenles, il trouvera, j'espére, que l'assertion de
M. Max Müller n'est pas aussi erronée qu'il le croit, et que le bouddbisme
nncien n'est pas polythéiste comme il le dit.
Quant au culta d'Adibouddha, c'est-U.-dire le bouddbisme tbéiste du Népill,
que .M. Le Bon 1ise les pages excellentes q1J'Eugéne Bumouf écrivait sur ce
sujti:t, en 1844, dans l'lntroductfon a l'histoire du bouddhisme indien, il y verra
qu'il y a bien pres de cinquante ans, l'illustre orienlaliste frani;ais, quoiqu'il
n'ait jamais voyagé dans l'Inde, ne Iui a pas laissé grand cbose de nouveau a
dire sur le houddhisme.

P.-E. FoucAu.x.

Le comte Goblet d'Alviella. Histoire religieuse du Feu. Bibliotltéque
Gilon, Verviers, 11, Pont Saint-Laurent, 1887.

M. Goblet d'Alviella est un éminent et sa,,ant vulgarisateur. II a beaucoup Ju
et bien Ju, il sait heaucoup, il possede l'art de Ja comparaison, il a l'intelligence
tres lucirle; par conséquent, il aime la clarté et ne se laisse dominer ni par la
superstition du passé ni par l'engouement du jour. II a raison de vouloir que les
cólés les plus pitloresques et les plus accessibles a la moyenne des intelligences
de la science des religions entrent de plus en plus dand le domaine public el ne
restent pas le monopole de quelques esprits. Autant on a raison de dire que
l'enseignement primaire a hesoin, pour prospérer, de l"enseignement supérieur,
autant il est vrai que celui~ci ne se déploie puissamment que s'il est soutenu
par cette connivence, cette sympathie, cette bonne volonté qui suppose que l'on
sait, ou du moins qu'on pressent a peu pres de quoi il s'agit daos la haute

217

REVUI': DES LIVOES

science. Un cerLain tacl esl requis de eeux qui veulenl servir d'in\~rmédiaires
·entre la science aust.ere et un public qui l'esl fort peu. 11 faul qu ~Is sa~be~l
intéresser Ieurs Iecteurs et pourtant qu'ils ne sacrifient jamais la vér1té scienl~fique au désir d'élonner ou de plaire. Ils doivent savoir ~rfirmer - le publ1c
aime qu'on affirme - et pourtanL n'affirmer qu'il. bon esc1enl et preuve~ en
mains 1• mais ils doivent aussi savoir douter et ne pas répondre aux. cur1eux
quand ¡¡ nºy a pas de réponse, du moins de réponse vérifiée, A leur faire ..
Toutes ces qualités, M. Goblel d'Ahiella les possede, et s~ monogra_phie du
Feu, considéré comme un objet de religion, d'adoration, de ntuel, est ~ ra.nger
parmi les meilleures reuvres qui aient encore.p~ru dans _cetord~e~e ~et1t~ hvr~s
scientifiques a la fois et populaires. Elle se d1V1se en tro1s part1es . i Theologie
du feu; 2º Le rOle du feu daos le culte; 3° La mythologie du feu.
.
Daos Ja premiere, la divinisation du feu personnifié, le caractere ~ob1le, ~ssez
antasque, de ce dieu-Feu, a, moins que, comm·e· f~~er permanent,. 11 ne so1t ~u
contraire considéré comme un élément de stal:ultle 1mmuable, pu1s, la suprema ti e relative du feu comme principe animaleur du monde; dans la seconde, le
role du feu comme médiateur céleste, comme purificateur, exorciseur, devin et
rotecteur de la communauté; daos la troisieme, les mythes relatifs A la pro;uclion naturelle et artificiclle du feu, ceux en particulier qui assimilent son
invention a un Jarcio ou a un rapt violenl et qui ne se rencontrent pas seule~ent
chez les Aryens - tel est le conlenu de ce petit livre plein de cboses et de fatls.'
Un de ses mériles est de mettre en plein jour ce qu'il y avait d'un peu étro1t
daos les tbéories qui voulaient expliquer, par la philologie indo-européenne, des
mythes, des croyances el des riles qui se retrouvent chez des peu~les _saos
aucu.n rapporl avec les Aryas anciens ou modernes, et da.ns celles auss1 qui ont
tenté de nos jours de ressusciter l'évhémérisme.
. .
En r6gle générale et autant que nous sommes en é~t den Jug~r no~s-m~me,
les faits reproduits par M. Goblel d' Alviella sont h_1en ~~pu yes, pu1sés_ a d~
bonnes sources. 11 me permettra toutefois deux ou trms enligues de déta1l qur
n'Otent rien a la valeur de !'ensemble.
A propos du préjugé, assez répandu sur la. face de la. terre, d'a~res lequel il
esl inlerdit de mettre une arme de fer en contact avec le feu, l _auteur pense
qu'il faut l'expliquer par la crainte cle _« b~esser »_le feu, de lm. 1&lt; cou:er la
téte », comme disenl les Tartares. L'exphcatrnn sermt excellente s1 elles ét.endait aux ustensiles ou aux armes de pierre, d'airain ou de toute ~utre ma~1ilre
dure non combustible. Comme elle ne s'y étend pas, que je sache, 11 vaut m1eux:
en rester a l'idée que Je fer ful partout, a un certain momcnt, une nouveauté
profane, par conséquent fa.cilement probibée. sur le t~rrain religieux. La preuve
esl dans J'emploi riluel des outils d~ p1erre qm se prolongea quand le fer
ffi
•
1·
était depuis Iongtemps connu et lorsqu·il s'ag~ssait de_ cerlaines. 1mmo ation_s.
Je crains aussi que M. Goblet d'Alviella n'ait comm1s une p~l1le erreur h1stor1que,
p. 59, oll il dit que (&lt; clans l'Église primitive, la rénovat1on du feu sepas.

15

�218

1

REVUE DE L lIISTOIRE DES RELIGIONS

sait le jour de Paques, entre trois et six heures du matin ». Je ne me rappelle
absolument aucun lexte des écrivains chréliens des trois premiers siecles qui
puisse appuyer cette assertion. Elle dénoterait un genre de préoccupation bien
étrangére a l'ordre d'idées religieuses qui régnait daos les premieres communautés. J'en dis autant des « lampes perpétuelles » (p. 77) qui, « selon Montanus » (que! Monlanus? l'illuminé Phrygien du n• siecle ?), auraient été allumées,
toujours dans l'Église primilive, par le moy_en de la friction. La coutume d'allumer des cierges ou des lampes dans les églises chrétiennes dans un autre but
que de s'éclairer remonte au 1v• siécle. Au 111•, Lactance se moque encore des
paYens qui allument en plein jour des Oambeaux et des lampes dans le culta
qu'ils rendent a leurs divinités (Instit. Div., v1, 2). Au iv•, la eoutume doit avoir
pris pied en Orient. Du moins Atlianase reproche aux Ariens d'avoir envoyé aux
idoles des cierges que des chrétiens auraient consacrés dans l'église. Il est a
présumer que le partí arien, toujours plus ou moin~ rationalistc, sympalhisait
médiocremenl avec ce symbolisme nouveau. Ce qui confirme cette supposition,
c'est que daos sa polémique violente contre Vigilance (premiéres années du
v• siécle), JérOme reproche A son ad.,ersaire de blamer la coutume 01·ientale
d'allumer des cierges dans les églises, méme quand le soleil luit, en signe de
joie, peudant la lecture de l'Évangile. Cela suppose que cetle coutume, déja
générale en Orieul, n'était pas encore répandue en Occident.
I1 faudrait aussi raycr les couteaux d'obsidienne en usa.ge chez les Aztecs dans
les sacrifices, de la liste des faits dénotant la répugnance religieuse contre le
fer (p. 78). Les Aztecs ne connaissaient pas ce mélal, ou du moins son emploi,
avant l'arrivée des Européens.
Ces observations, auxquelles il sera facile de faire droit saos apporter aucun
changement essentiel a ce bon petit livre, n'enlevent ríen a son mérita ni a la
validité de ses conclusioos, auxqurlles nous nous associons de grand creur.
ALBERT RÉVILLE.

D. Castelli. Storia degl' Israeliti dalle origini fino alta monai·chia seQondo
le fonti bibliclie críticamente esposte. :\Iilano, i887, i vol. in-16.
Nous avo ns rendu compte, &lt;lans celle revue, en 1885, d'un iotúessaot
ouvrage de M. Castelli : La lene del popolo ebreo nel suo svolgimento storico.
Le nouvel écrit que nous aunonc;ons aujourd'hui conlribuera luí aussi, et á un
haut degré, a répandre en ltalie les résultats les plus récents de la critique
biblique. Ce volume n'est d'ailleurs que le prcmier d'une série daos laquelle,
nous l'espfrons, l'auteur nous exposera l'bistoire complete du peuple d'Israel.
Daos une longue introduction, l'auleur montre tout d'abord comment doit se
lraiter l'histoire du pe~ple israélite. II y fait preuve d'une grande impa:rtialité,
puisqu'il va jusqu'a dire (affirmation dont on pourrait aisément contester le
bien fon dé) : « La religion el la. morale de I'Ancien Testament, dans leur

REVVE DES LIVRES

219

ensemble, ne sont pas supéricures á celles des autres peuples civilisés du monde
antique (p. x,). » Puis il examine successivement les livres hisloriques de
l'Ancien Testament, l'Hexateuque el les divers éléments dont il est formé, le
livre des J uges et les sept premiers chapitres de Samuel. JI termine par un
rapide exposé des difficultés chronologiques.
Le premier chapitre esl une étude des récits bibliques depuis la créatioo jusqu'au déluge. Le second roule sur le déluge et les descendants de Noé; le
troisieme sur les patriarches. Daos le quatrieme, l'auleur nous conduit en
Égypte, ou les Israélites sont établis et dont ils vont s'éloigner; daos le cinquieme, il nous transporte au désert; dans le sixiéme, il nous fait assister a la
conquéte de la Palestine; enfin, daos un septii:me et dernier chapilre, c'est la
période des Juges qui nous occupe.
Le court aperc;u que nous venons de donner de l'ouvrage de M. Castelli sulfit
cependant a meltre en éviden ce son caractere essentiel : cet ouvrage est bien
plus une élude de critique et de théologie bibliques qu'une histoire d'Israel; il
correspond done plutOt au sous-titre qu'au litre méme. Une histoire d'Israel, en
efret, ne peut et ne doit commencer qu'a une époque historique digne de ce nom,
l'exode égyptien, par exemple. Au dela de cette date, que plusieurs peut-étre
trouveront extréme, nous n'avons que des traditions vagues, des récitsmythiques,
des récits légendaires, qui reposent assurément sur un fond hislorique, mais
d'ou il est difficile de tirer un enchainement de laits historiques, une bistoire.
Aussi estimons-nous qu'on doit écarter d'une histoire d'Israel l'analyse et la
critique de ces documents, ce qui n'empéchera pas d'ailleurs d'en donner, sous
forme d'introduction, le substl'atum. Si M. Castelli avait suivi cette méthode, il
aurait fait reuvre d'historien, tandis qu'il a plutOt fait reuvre de tbéologien
indépendant ou de critique biblique. Les problemes que soulevent les mytbes
du paradis, de la chute, de Babel, des Bene-Elobim, du déluge, etc., ne me
paraissenl point a leur place daos une histoire d'lsrael. Les discussions auxquelles se livre M. Caslelli sur ces divers sujets sont du plus haut intérét, mais
elles ont l'inconvénienl de nuire a l'exposition historique en l'entravant.
Quant au point de vue de l'auteur daos ces questions si controversées, il est
mixle, c'est-a-dire qu'il ne se rattache exclusivement a aucun sysléme, mais
qu'il emprunte aux uns et aux autres. Dans l'histoire des patriarches, par
exemple, nous avons des mythes, des légandes, mais aussi des !aits; de méme
pour Moi'se. Nous citerons un passage de la conclusion de notre auteur sur le
législateur hébreu, comme type de sa métbode el de ses jugements : « Morse
peut avoir été le Scheikh d'une borde noma.de, doué d'un esprit supérieur a
beaucoup d'autres; il peut avoir entrevu el espéré pour sa nation des deslinées
meilleures et plus hautes que celles du présent. 11 peut avoir méprisé les superstitions polytbéistes de ceux qui l'entouraient et avoir enseigné le culte d'un seul
Dieu, qui portait déja, d'apres la tradition, le nom de El-Scbaddai ou Elohim,
et plus récemment celui de Jahveb; enfin, i1 peut avoir enseigoé le Décaloguc,

�220

REVUE DE L'UISTOLI\E DES RELIGIONS

sinon tel que nous le lisons dans l'Exode el le Deuléronomc, du moins daos ses
traits fondamenlaux, etc. » (p. 269). On serait sans doule en droil d'exiger plus
de rigueur d'un travail s'adressant au monde savant, mais ces appréciations
judicieuses sonl celles qui conviennent le mieux a un ouvragefail pour le grand
public. Aussi ne doutons-nous pas de son succes el lui souh~itons-nous de p_énétrer dans les milieux étroits et fermés ou il dissip~ra merveilleusemenl préJugé
et ignorance.
ÉoouARD MomET.

22-1

REVUI, DES LlVRES

Son ¡¡ vre se divise en trois parties. Dans la premiere, il nous fait connaitre les
principaux personnages qui prirent une part active a l'éleclion de Léon XIII
l'état de \'Europe et les dispositions des dilférentes puissances européennes au
commencement de l'année 1878. La seconde partie nous offre un journal du
conclave. La troisieme partie renferrne une série de documents.
M. de Cesare fait tres bien ressortir les raisons qui valurent au cardinal
Joachim Pecci la tiare pontificale. D'une plume sobre, il signale plus d'un contraste pique.nl et trace plusieurs portraits de cardinaux qui ne manquenl pas de
relief. Le Sacré College comme les divers gouvernements de l'Europe désiraient un pape conciliant, a te! point que le principal électeur de Pecci fut le
cardinal Bartolini, !'un des plus obstinés intransigeants du conclave. II n'y avail
pas beaucoup de cardinaux papables; des l'abord, une partie des cardinaux,
mécontents du long pontifical de Pie IX, étaient favorablement disposés pour
un candidal qui n'avait jamais été bien vu ni du pape défunt ni du cardinal
Antonelli, et ses adversaires étaient divisés. Il n'y eut pas, de la part des cardinaux ilaliens ou des cardinaux étrangers, de ces faclions, de ces hoslilités
opiniatres dont la chronique des élections pontificales nous offre tanld'exemples.
Les circonstances étaient graves et, surtout, il ne s'agissait plus, comme autrefois, d'élire a la fois le chef d'un royaume de plus de quatre millions d'habitants
en méme ternps que le chef de l'Église. Les seuls intérels de l'Église pesérent
dans la balance. Les puissances catholiques n'exercerent aucune pression; il
n'y eut point de cabale, point d'inlrigues de la part des grandes familles
romaines, aucune des scenes de désordre qui se renouvelaient avec plus ou moms
d'intensilé a la mort des papes antérieurs. Jamais conclave n'a élé aussi nombreux, et rarement il y en a eu d'aussi calme et d'aussi digne, N'est-ce pas la
premiere fois que tous les cardinaux, a l'exception du cardinal de Hohenlohe,
renoncerent a faire venir leurs repas du dehors, parce qu'ils n'éprouvaienl
aucune défiance a l'égard de la cuisine du Vatican? Jamais enfin aucun conclave
n'a élé aussi libre que celui-ci.
Telle est l'impression qui se dégage s.vec une grande netteté de l'ouvrage de
M. de Cesare et dont il n'est guere possible de contester l'exactitude historique.
C'esl la, si je ne me trompe, l'intéret essentiel de sa publication; c'esl la ce qui
fera de ce conclave une page importante de l'histoire de la papauté, de méme
que, selon toule vraisemblance, le pape qui en est sorti marquera sa place dans
I'histoire de l'Église a un double litre, d"abord par les acles de son pontifical,
ensuite pour les facilités nouvelles qu'il a données a cette hisloire en ouvrant
les archives du Vatican, et pour les encouragements qu'il a prodigués aux hautes
études dans le sein de l'Église catholique.
0

Raphael de Cesare (Simmaco). Le Conclave de Léon XIII, 1 vol. gr. in-8
de 346 p., avec quatre porlraits et documenls. Paris, Calrnann-Lévy; Vienne,
Berlín, Leipzig, Brockhaus ; Rorne, Pasqualucci, 1887.
.11 csL encare bien tót pou1· fo.ire l'hisloirn du dernier conciaye, alors que le
pape élu dans cetle assemblée est celui-la méme qui dirige actuellement les
affaires de l'Éo-Jise et que la pluparl de ceux qui ont promis de ne rien divulguer
o
'
des négociations ou des délibérations auxquelles ils prirent parta cette occas1on
sont ancore vivants. Ordinairement, les révélations sur l'histoire intime des
conclaves se font atlendre plus longtemps. M. Raphael de Cesare a jugé qu'il y
avait tout avantage a ne pas remettre a une époque plus tardive la publication
des documents qu'il a réunis et la divulgation des tradilions orales qu'il a
recueillies. Les nombreux témoins survivants des faits qu'il nous expose pourront ainsi rectifier ses erreurs ou ses inexactitudes, s'il y en a, et nous ne
voyons pas qui pourrait se plaindre de ses indiscrélions, car la plupart des
clocuments putiliés par lui ont déja paru dans les Livres verls ou dans les
journaux catholiques, et les anecdotes qui donnent a son récit un caractere parfois piquant sonl r~contées de f'ai;;on a ne compromeltre personne. C'est meme
la une discrétion qui nuit parfois a la valeur de l'ouvrage comme documenl
historique.
En ciehors des documents diplomatiques déja publiés, l'auteur a puconsulter
des pieces conservée.s aux archives diplomatiques du minislere des affaires
étrangeres, a Rome, ainsi que les notes d'un certain nombre de conclavistes
décédés; il a compulsé les journaux, les discours, les notes conternporaines,
et collectionné une quanlité de détails qu'il a recueillis de la bouche méme des
cardinaux, des prélals, des minislres et des diplomates. 11 ne cache point son
patriotismo ilalien, ni la satisfaction qu'il éprouve a la pensée que le premier
conclave réuni a Rorne, sous le gouvernement du roi d'Italie, se soit tenu avec
un ordre et une dignité exemplaires; mais il garde constarnment le ton etl'altitude de !'historien, le respecl pour l'auguslc assemhlée el pour le souverain
ponlife a l'élection duque! il nous fait assister, et mérile le Lémoignage d'imparLialilé auquel il aspire.

lEAN RÉVILLE.

�222

1

REVUE DES LlVRES

REVUE DE L IIISTOIRE DES Rl".LIGlO:'i'S

John Wyclyff, sa vie, ses ceuvres, sa doctrine, par Victo,· Vattier,
ancien professeur d'histoire, proíesseur de philosophie. i vol. in-8, de
347 pages. Paris, Ernest Leroux, i886.

v1

et

Parmi tous ces hommes que l'histoire nomme, iJ. bon droit, les Réformateurs
avant la Réforme, Wicleff est un des plus illustres; il est l'un des créateurs
de cette langue anglaise que parlent aujourd'hui 80 millions d'hommes. L'Angleterre le vénere ; elle a magnifiquemcnt solennisé le quatrieme anniversaire
cenlenaire de sa mort; elle lui a consacré, dans la vieille église de son ancienne
paroisse, un magnifique monument ; muis, par un singulier contraste, la. vie de
cet homme, qui a joué un si grand rOle et laissé de tels souvenirs est, en réalilé,
fort mal connue. Son vérilable nom, du moins l'orthographe de ce nom, est
ignoré. Les plus anciens documents l'écrivent d'une vingtaine de fa~ons
différentes et l'on ne sait quelle est la bonne. La date précise de sa naissance
reste un mystere; lout ce qu'on sait, c'est qu'elle doit probablement étre fixée
entre i320 et i324, Quant iJ. son lieu d'origine, l'incertitude est iJ. peu pres
pareille. On a cru longtemps, sur la foi de Leland, historien du xv1• siecle, que
Wicleff élait né a Spresswell, petit villo.ge pres de Richmond, c'est-a-dire aux
environs de Londres. 11 est aujourd'hui démontré que le village en question n'a
jamais existé et le plus probable est que le Réformateur élait né do.ns le nord
de l'Angleterre, sur les bords de la Tces, et que le nom sous lequel il est connu
est celui d'une pelite paroisse ou il vit le jour.
L'histoire de sa vie présente de méme une foule d'obscurités. A-t-il ou non
siégé a.u parlement comme commissaire royal? Comment se fait-il qu'il ait été
un moment investí d'une sorte de mission diploma.tique ? Quelles furent, a
Oxford, ses diverses charges? Quand ont commencé ses démélés avec les ordrcs
mendiants? D'ou vient qu'il ait si longtemps échappé aux « poursuites ll, lui, le
fondateur et le chef de ces « pauvres pretres », de ces prédicateurs ambulants
que l'Église pourchassait? Tout cela., et bien d'autres points de détail, reste
encare passablement obscur, malgré de sa.vantes et minutieuses recherches, et ne
sera peut-étre jamais completement éclairci. II en est un peu de meme pour les
nombreux écrits du Réforma.teur; en dresser la liste exa.cte et complete est
chose fort difficile ; s'il en est dont l'authenticité ne fait point questioa, pour
btJaucoup d'a.utres le doute s'éleve,
M. Víctor Vattier a fait de louables efforts pour dissiper, autant que possible,
ces incertitudes ; il a étudié son sujet avec toutes les ressources d'une érudilion
étendue et d'une critique pénétrante et impartiale; quand il n'arrive pas a
élucider un de ces problemes d'une fagon suffisaate, il l'avoue franchement, et
les solutions auxquelles il s'arrétc nous onl paru, en général, sinon démontrées
sans réplique, du moins fort vraisemblables. Pour tout ce qui tient au cOté
purement historique du sujet, son livre est cerlainement ce que nous possédons,
en tran~ais, de plus complet et de plus satisfaisa.nt.

223

Aussi avons-nous élé fort surpris de voir un historien auss érudit et
compétent tomber do.ns la vieille erreur qui confond les Vaudois et les Albigeois.
Da.ns le chapitre v de sa. troisieme partie, qui traite: Des soui·ces de la Docti'ine
de Wyclytf, et qui est peul-étre le moins satisfaisant de tout le volume,
M. Vattier réunit da.ns un meme paragraphe Vaudois et Albigeois et s'exprime
ainsi : « Les Albigeois se composaient de diverses sectes particulieres issues,
pour la plupart, des Va.udois ll,., (page 281 ). 11 est a.u coatraire parfaitement
établi aujourd'hui que les doctrines des Cathares (les purs), vulgairement appelés les Albigeois, avaient pour fondement le Dualisme qui a toujours été étro.nger aux Vaudois, dont l'hérésie était strictement évangélique 1 • Sans doute
comme les Vaudois, comme les Lollards, comme Wicleff, comme tant d'aulres,
les Albigeois attaquaient l'Église, ses cérémonies, ses pro.tiques, son organisa.tion hiérarchique, son clergé corrompu; mais il n'en résulte pas qu'ils aient
fourni aucun élément a la doctrine de Wicleff, dont le point de départ est tout
différent du leur.
Quoiqu'il en soit de cette inadvertance, le Lra.vail ne M. Vattier garde sa
valeur historique. Nous avons déja. loué son impartialité. II ne se la.isse pas
troubler par les violentes attaques des catholiques contre Wicleff; il reconna.it
que la célebre profession de foi, présentée par le Réformateur, lors des poursuites dirigées contre lui en 1382, n'a, a aucun degré, quoiqu'on en ait dit, le
caractere d'une rétractation (page 131) ; il rend un complet et sincere hommage
a la pureté de sa vie privée (p. 341) et s'il estime qu'il s'est monlré plus d'une
fois aigre, violent, subtil da.ns la polémique, il reconnait que c'étaient la plus
encore les défauls du temps que ceux de l'homme. II le loue également comme
écrivain, siaon comme latinista, et salue en luí un des créateurs de la prosa
anglaise, titre que lui mérite surtout sa traduction de la. Bible.
On ne saurait done soutenir que M. Vattier ait été injuste pour Wicleff et
cependant nous devons bien a.jouter qu'a notre sens il ne lui rend pas complete
et entiere justice. 11 nous a.vertit, des la. premiere ligne de sa. préface, que« son
livre est avant tout un livre d'histoire et non l'ceuvre d'un critique religieux »,
mais c'est la précisément, a nos yeux, le défaut du volume. Wicle!T est un
novateur religieux, un réformateur, un hérétique. Raconter sa. vie, apprécier
son influence sur ses contemporains, son rO!e da.ns l'histoire sans discuter ce
coté principal de sa carriere, sans se ranger parmi ses partisans ou ses adversaires, parmi ceux qui approuvent ou qui bla.ment son entreprise, c'est se
condamner a passer a cOté de ce que le sujet qu'on traite a. de plus important.
Ainsi, pour ce qui est de cette traduclion de la. Bible, qui fut un des grands
moyens d'a.ction de Wicle!T et luí attira. les imprécations des catholiques,
M. Vattier insiste a peu pres uniquement sur le cOté littéraire de la question. II
i) Voyez C. Schmidl, Histoire et doctrine de la secte des Cathares ou Albigeois. 2 vol. in-8, París, i848.

�224

REVUE DE L'msTOIRE DES RELTGTO~S

IEVUE DES LIVRES

constate que cette traduction a exercé une puissante influence sur la formation
de la langue anglaise, mais le lecteur qui s'en tiendrait aux informations qu'il
don ne ne comprendrait pas bien pourquoi et comment. La vérité c'est q 11e W1cleff non seulement avait, a bien des égards, forgéjlui-méme l'instrumenl, le
langage dont il se servait, mais surtout qu'il s'était nourri de la Bible, s'en
était pénétré, et qn'il en a rendu le sens avec une étonnante fidélité. Un fait
tout récent, postérieur a la publication du livre de M. Vattier, en témoigne.
Tout le monde sait que l'Angleterre, et tous les pays de langue anglaise, ont
fait longtemps et font encore usage d'une version biblique officielle, vulgairernent nommée: la Version autorisée, qui ful faite sur les textes hébreu et grec
par ordre du roi Jacques T•r et date de i6H. Ces dernieres années elle a été
revisée a fond par un comité ou figuraient les premiers linguistes d'Angleterre el que secondait un comité semblable, aux États-Unis. Un pasteur américain, M. Ewell, a eu l'idée de comparer cette savante revision et la version
autorisée elle-méme, avec la traduction de Wicleff, et il a constaté que, dans
bon nombre de passages, les linguistes du xrx• siécle, armés de tout l'appareil
de la science moderne, ont abandonné le sens adopté par les traducteurs du
roi Jacques, pour revenir a celui qu'avait donné Wicleff et qui se trouvait beaucoup plus conforme au texte. Le fait est d'autant plus remarquable que Wicleff,
qui ne savait guére le grec et pas du tout l'hébreu (ainsi que le constate
M. Vattier p. 15), n'a pas travaillé sur les originaux, mais a traduit en anglais
la version latine, la Vulgate, elle-méme si déíectueuse. Malgré cet énorme
désavantage, le Réformateur s'était si bien nourri de la Bible qu'il la comprenait mieux que les savants théologiens cbargés plus tard par Jacques I•• de
la traduire. C'est parce qu'elle avait ainsi une haute valeur religieuse, parce
qu'elle répondait a un besoin religieux que sa traduction s'est répandue, popu•
larisant du méme coup, dans loutes les classes de la société, la langue nouvelle
et meilleure que l'auteur avait comme créée pour les besoins de sa propagande. Ici done l'action religieuse et l'action littéraire ne sauraient se séparer;
l'une explique I'autre; l'reuvre du réformateur permet seule de comprendre
I'influence de l'écrivain.
Le réformateur, M. Vattier l'a systématiquement, semble-t-il, laissé autant
que possible de cOté. Nulle partil ne se prononce pour ou contre. On dirait
qu'it veut, avant tout, conservar la neutralité. Il rend justice a Wiclelf dans les
questions de détail; il admire son caractére, son énergie, sa prodigieuse activité ; mais en méme lemps iI semble garder l'arriére-pensée qu'aprés toul cet
homme était un hérétique que l'Église n'avait pas tort de poursuivre.
Le défaut de ce sysleme de neutralilé a toul prix, c'est d'amoindrir singuliérement la personnalité du héros. Le porlrait, minutieu:z: comme une miniature,
cst ressemblant; mais il n'atteint pas la grandeur naturelle. Wicleff a exercé
une action bcaucoup plus profonde et puissante, et il a fait beaucoup plus de
bien ou de mal, selon l'opinion a laquelle on se range, que ne le dit M. Vattier.

Pour nous il n'esl pas seulment l'un des créal9urs 1le la langue anglaise. il
est un des fondateurs des libe-tés anglaises. JI a contribué, plus puissammenl
que personne, a empécher la 1apauté de meltre délinilivementla main sur l'Anglelerre. 11 a préparé le lerrait que ses successeurs ont labouré. il a jet_.í la
semence que la réforme a faitcroitre et mllrir; il a ainsi contribué, plus d1rectement qu'aucun autre, a la céation du prcmier peuple libre qu'ail vu l'Europe.
M. Vattier, dar.s son livre, ail bien connailre le philosophe, le théologien,
encore tout enveloppé de scoLstique, l'écrivain, le polémiste; nous regrellons
qu'il ait beaucoup trop laissé ,e caté le Réformateur religieux, l'émancipateur
des dmes, le libérateur.
Étienne CoQuBr.Er..

�CHRONIQUE

CHRONIQUE
FRANCE
L'enseignement de l'histoire des religions A Paris. - Le rapport
sur les travaux de la Section des Sciences Religieuses a l'Ecole pratique des
Hautes-Études pendant la premiere année de son existence (1886) a paru chez
Delalain, a la suite des rapports présenlts, pour la méme période, par les quatre
sections plus anciennes. Nous relevons daos ce document les lignes suivantes
qui témoignent de l'accueil favorable que le nouvel enseignement de celte
Section a rencontré aupres du public, malgré les défiances injustes de ceux
qui, poussés par des passions religieuses ou antireligieuses, l'ont mise pour
ainsi dire a l'index, tantót comme un foyer antithéologique, tantót comme le
dernier refuge de la Lhéologie abhorrée, alors qu'elle ne vise a rien d'autre qu'a
faire modestement de l'bistoire daos un domaine que l'on a trop souvent sousa
trait a J'histoire et it la critique :
« En général, les directeurs et maitres de conférences n'ont eu qu'a se louer
des excellentes dispositions qui ont constamment animé leurs auditeurs. L'enseignement nouvea:u créé a la Sorbonne a été favorablement accueilli. Cent
treize auditeurs se sont fait inscrire pour suivre une ou plusieurs conférences.
Tous, il est vrai, n'ont pas donné suite a leur projet, soit parce qu'ils ne pouvaient pas disposer d? leur temps aux heures des conférences, soit parce que
l'enseignement de l'Ecole des Hautes-Études ne répondait pasa. l'idée qu'ils
s'étaient faite des études d'histoire religieuse, soit, enfin, parce qu'ils ne possédaient pas une préparation suffisante pour suivre les travaux avec profit. Mais
chacune des nouvelles conféreoces a réuni, durant le cours de cette premiere
année d'existence, un nombre suffisant d'auditeurs assidus et zélés. II y a
lieu de se féliciter d'autant plus de ce résultat que Ja nature particuliere des
sciences enseignées dans la cinquieme section avait provoqué certaines
appréhensions dans une partie du public. Le caractere exclusivement historique de l'enseignement et les bons rapports des auditeurs entre eux ou avec
leurs professeurs ne se sont pas démentis un seul instant.
« Il a été tenu par onze directeurs ou maitres quatorze conférences hebdomadaires d'une ou de deux heures. Elles ont été suivies assidtiment par soixante-

227

quinze candidats-éleves ou auditeurs. La Section n'ayant pas unan d'existence,
ne peut pas encore avoir d'éleves. Outre les auditeurs dont les noms sont
mentionnés plus loin (dans la suite du rapport), un certain nombre de personnes, ayant pris leurs inscriptions, ont suivi les conférences d'une fa1,on
intermittente. »
Pour le semestre d'été de l'année courante (1886-1887) la plupart des directeurs et maitres de conférence ont conservé les mémes sujets qu'ils a.va.ient
traités pendant le semestte d'hiver et que nous avons déja mentionnés dans une
précédente cbronique (T. XIV, p. 248-249). Nous nous bornons a signaler les
modifications apportées au programme du premier semestre :
M. Sylvain Uvi étudié, les mercredis a neuf heures et demie, les Sectes
indiennes vers le vm• siecle, J'apres le (:ankara-vija.ya, et les samedis a dix
heures et demie, il explique des textes bouddhiques dans la Chrestomathie pali
de Frankfurter.
M. Maurice Vernes continue ses travaux sur les origines nationales des
Hébreux. Apres avoir étudié le royaume de David et de ses successeurs, il
s'attache, pendant Je second semestre, a I'histoire des royaumes de Juda et
d'Israel.
M. André Be,·thelot a substitué, dans sa seconde conférence, l'Histoire de
l'Oracle de Delphes a. l'Explication des hyrnnes homériques, et M. Sabatier se
livre a !'Examen critique du coutenu de I'Apocalypse de saint Jean et de ses
origines, tandis que M. Massebieau traite des rapports de la littérature cbrétienne primitive avec les OEuvres de Philon. Enfin, daos la conférence de Droit
canon, M. Esmein, qui a expliqué la Pragmatique Sanction de Charles VII
pendant le semestre d'hiver, développe une comparaison de ce document avec
le Concordat de 1516.
L'enseignement de la religion de l'Égypte est momentanément suspendu,
M. Lef~bure ayant été nommé professeur a l'École supérieure des Lettres
d'Alger. Mais les jeunes égyptologues, désireux de s'initier a l'étude des problemes de la religion égyptienne, ne seront pas, pour cela, dépourvus de
ressources. Nolre éminent collaborateur, M. Maspero, consacre justement pendant ce semestre ses coníérences de la Section des Sciences historiques et
philologiques a l'étude de la religion égyptienne d'apres les données fournies
par les pyramides.
Au College de France, M. Albert Réville continue son cours sur la religion
romaine et ses modifications sous l'influence de la civilisation grecque et des
religions orientales.
Dans le programme de !a Faculté de théologie protestante, nous relevons les
modifications suivantes : M. Philippe Berger traite de l'histoire du peuple juif
depuis la destruction de Jérusalem jusqu'a nos jours; M. Bonet-Jffaury continue
jusqu'a Charlemagne l'histoire de l'Église et des missions chrétiennes,qu'il avait
menée jusqu'a l'époque de Grégoire le Grand, pendant le premier semestre.

�228

1

RP.YUE DE L ffiSTOIRE DES RELIGIONS

ClillONlQUE

M. Massebieau étudie le traité de Cyprien sur l'Oraison dominicale en le comparant aux traités analogues de Tertullien et d'Origene.

Les classüications des religions et l e r ole de l'histoire des
r eligions dans l'enseignement public. - Dans la Revue critique d'histoire et de littt!rature, du 4 avril, M. Théodore Reinach a consacré un article
fort intéressant au récent volume de M. Vernes sur l'bistoire des religions. 11 y
a tout intérét pour nous A connartre le jugement d'un critique éclairé et désintéressé dans cette q1rnstion déjfi. tant de fois discutée parmi nous. Apres avoir
noté les objections de M. Vernes contre les divers classements des religions
proposés par les principaux hiérographes contemporains et en avoir reconnu
Ja justesse, M. Reinacb reproche iL l'auteur d'avoir poussé trop Ioin sa défiance
envers les classifications actuelles. Ajuste titre, il rappeI/e qu'une classification
scientifique des religions ne saurait étre artificielle, mais qu'elle devra reposer
sur un principe de filiation. Et M. R. continue ainsi :
(e • •••• Lorsque l'examen scrupuleux des faits aura révélé entre les pratiques
ou Jes croyances de deux peuples des ressemblances qui ne peuvent s'expliquer
ni par le hasard, ni par l'emprunt, nous croyons que l'hypotMse d'une deseendance cornmune s'impose et qu'elle fournit le principe d'une classification
rationnelle.

(( Je n'oublie pas toutefois que les éléments religieux, en voyageant d'un pays

A l'autre, se métamorphosent, s'adaptent A leur nouveau milieu. Ce phénoméne
d'adaptntion est commun aux Iangues, aux arts 1 aux religions, mais c'est en
matiere religieuse que son import.ance est la plus grande, parce que la religion
tient de plus prés aux racines mémes de l'élre moral d'un peuple. En réalité,
il n'y a que les formes des religions qui voyagent, Ieur esprit leur est insuffié
par les gens qu'elles visitent. Lorsque cet esprit demeure le méme tout en
changeant de milieu, c'est que l'emprunteur était arrivé au méme point et au
méme genre de civilisation que le préteur, mais cette transmission intacta est
bien raré ; le fait général est la modification plus ou moins profonde : voyez ce
qu'est devenu le bouddhisme en passant de l'Inde en Chine, le christianisme
en passant de la Judée dans le monde gréco-romain. Des lors on peut se
demander s'il est légitime de considérer la re1igion, ainsi transformée par la
greffe, comme le simple prolongement de la religion primitive; qui doit l'emporter dans la classification , la mati8re ou !'esprit? La question est embarrassante : je erais cependant qu'ici encare la linguistique doit servir de modele. Il
est fort possible que si nous conna.issions la langue des anciens Gau loia, nous
trouverions plus d'analogie entre la structure génP.rale, le lour de cette langue
et celui de la nOtre, qu'entre le fran~ais el le latin¡ de méme, les érudits de la
Renaissance ont déj!l remarqué que sur beaucoup de points de syntaxe, le
fran~ais est plus voisin du grec que du latin. Néanmoins il n'y a que des fous
ou des réveurs qui puissenl songer, dans une classiHcation rationnelle des
tangues, a ranger le frani;ais avec le celtique ou le grec plutOt qu'arec le latin,

T

229

qui lui a fourni les tl'Ois quarts de son vocabulaire et toutes s~s Oex_ions. 11 en
est de méme d~s religions. Quelque transformation que le géme national fasse
subir a une reliaion d'emprunt, la classification devra faire ressortir, avant
tout 1 le lien d'o~igine, la filiere, quitte a montrer qu'en matiere d'évolutio,1
religieuse, comme ailleurs, les fils ne ressembl~nl pas toujo~r.s a le~rs p:re.s.
· En d'autres termes des que l'on admet une sc1ence des rehg10ns, e est-a-dire
qu'on envisage les :eligions comme des objets d'étude séparés, la summa cli~isio
doit prendre pour base les rapports de filiation des di verses croyances; mais le
savant ne doil jamais oublier que les religions, pas plus que les langues, ne
constituent de véritables unités concretes, qu'elles ne sont, au fond, que des
organes ou des produits de la civilisation d'un peuple, isolés_ p_our la. comm~dité
de l'élude ; que tout en vivant de leur vie propre, elles partic1pent de la v1e de
l'ensemble organique auquel elles appartiennent!; en un mol, l'hiérographe,
comme le linguiste, ne peut se passer de l'historien, ou plulOt il fau~ q~'il soil
lui- méme un historien, ne s'absorbantjamais daos sa recherche part1cuhere au
point de perdre de vue l'objet général des sciences morales : l'homme présent
et passé, danS toule sa complexité.
« Ceci me mene a. dire deux mots du second sujet abordé par M. V. : la
place que la science des re!igions doit occuper daos l'enseign~ment s~péri~ur.
Celte place, l\f. V. la trouve daos les facultés des lettres, et Je ne pu1s qu approuver cetle opinion. Les facullés des lettres sonL, au fond, des fac~llés
d'hisloire, en prenant ce mot dans le sens le plus large. De tou_tes les matieres
qui peuvent y étre enseignées, la métaphysique est la seule qui ne rentre pas,
par quelque endroit, dans la science de I'homrne moral, laquelle se ~onfond ave~
l'histoire; or la métaphysique ne s'enseigne guere, ou ne s'~nse1gne pas. Si
l'on distribuait les chaires de la Sorbonne d'aprés u11 plan rationnel, on pourrait les grouper sous les chefs suivants : i O étude de l'humanité actuelle (géographie politique, sociologie, psychologie, etc.); 2° étude générale ~e l'_humanité da.ns le pa.ssé (histoire politique, histoire de la civilisation}i 3° h1sto1re des
divers produits intellectuels de l'humanité : art, philosophie, langues, litl~~alures. On voit que la religion se place tout naturellement sous cette dermere
rubrique, et c'est bien ainsi que l'entend M. Vernes. Uexistence de facultés
spéciales pour les sciences religieuses n'avait de raison d'étre que ~orsque l'enseignement de ces sciences poursuivail un but essenliellement prat1que, comme
celui du droit et de la médecine. Du moment que l'État a renoncé A form~r
Iui-méme les futurs prélres - et M. V., qui n'a pas demandé la suppression
des facullés de Lhéologie catholique, s'en console assez aisément - la science
des religions, devenue purement Iai:que et théorique, n'est a sa pl~ce q.u'il. la
faculté des leltres, en contact intime avec les autres enseignements h1stor1ques,
oü. elle doit saos cesse se retremper. L'existence de facultés de théologie lalcisées en Hollande s'explique historiquement, mais elle ne peut se justifier rationnellement.

�230

En ce qui concerne l'enseignement supérieur, M. V. a obtenu a peu pres
gain de cause, puisqu'outre la cbaire du College de France, la science des
religions est aujourd'hui professée dans une section de l'École des HautesÉtudes, qui n'est qu'une annexe de la Faculté des lettres. Mais il ne se contente pas de ce résultat. Il réclame trois chaires d'bistoire des religions dans
chaque faculté des Jettres (une chaire générale, une consacrée au judaisme, une
au christianisme). C'est beaucoup; trouvera-t-on partout, des a présent, the
right man for the right place? Provisoirement, du reste, M. V. se contenterait
dans la plupart des facultés de deux chaires ou meme d'une seule, a la condition que cet enseignement eut une sanction : il demande que la licence et
l'agrégation de philosophie comportent désormais une interrogation sur l'histoire religieuse. Je goute peu, pour ma part, ce mariage de la philosophie et de
la religion, qui n'ont jamais fait bon ménage ensemble que lorsqu'elles étaient,
!'une ou l'autre, assez malades. Je goute encare moins l'ídée de M. V. de faire
a l'histoire religieuse une part plus large dans l'enseignement secondaire et rle
l'introduire dans l'enseignement primaire. Le paragraphe qu'il propase d'insérer dans le programme d'bistoire des lycées : « Jésus de Nazareth », ferait
pousser les hauts cris aux ennemis de l'Université et sufflrait a éloigner d'elle
bien des familles timorées. Quant aux instituteurs primaires, commcnt supposer qu'ils aient assez de science et de tact pour enseigner cette Histofre
sainte lafcisée que reve M. V. apres M. Astmc, saos tomber dans !'un ou
l'autre écueil, ou de ressusciter l'ancien enseignement du catéchisme ou de
froisser les consciences? Certes il est regrettable de voir des éleves quilter les
bancs de l'école sans avoir jamais entendu parler de Moise ni de Jésus, sans
pouvoir rien comprendre, par conséquent, a tant de chefs-d'reuvre de l'art et de
la littérature qui ont puisé leur inspiration dans la Bible et l'Évangíle; mais
dan~ l'état actuel des partis, je ne vois pas de remede a ce mal, et aprés tout,
c'est une infime minorité d'enfants qui ne reQoit aucune instruction religieuse... »
A ces considérations en général fort justes nous nous permettons d'ajouter
que, sans introduire ni dans l'enseignement secondaire, ni dans l'enseignement
primaire des le~ons spéciales d'histoire religieuse lai'que, il nous parait d'un
grand intérét de donner aux fulurs maitres dans ce double ordre d'enseignement quelques connaissances sérieuses d'histoire religieuse, afin que toutes les
fois ou les questions religieusés paraitront dans leurs cours, - ce qui est inévitable, - ils sachent se tenir sur le lerrain purement historique, aussi loin du
fanatisme irréligieux que de la superstitíon. Nous nous sommes expliqué a ce
sujet dans un article récent sur l'Histofre des religions; sa methode et son i·óle
(t. XIV, p. 360 el suiv.).
Mélusine et le Folk-Lore. - La nolice que nous avons consacrée,
dans la précédente Chronique (p. i l8-H9), a l'étude du folk-lore en France et
particulierement aux travaux de 1\1. Gaidoz, nous a valu de la parl de nolre
«

CHRONIQUE

REVCE DE L'HISTOI1'E DES RELIGIONS

23i

tres honoré confrere en hiérographie quelques observalions sur le róle de Melua nos lecteurs. En parlant
des deux recueils mensuels qui, dans notre pays, sont exclusivement consacrés
au folk-lore, la llfelusine et la Revue des traditions populai?'es, nous avions dit
que la premiére de ces deux publicalions en esta sa troisiemti année d'existence.
« Mélusine, nous écrit M. Gaidoz, est dans son troisiilme volume, par suite de
son mode de publication et d'ahonnemenl, mais elle est dans sa onzieme année,
son premier numéro portant la date du 5 janvier i877. Elle a, il est vrai, interrompu sa publication en i878, pour reparaitre seulement au commencement
de 1884; mais elle n'en a pas moins aujourd'hui onze ans d'existence, et elle a
le droit de le rappeler au moment ou les études dont elle a pris l'initiative se
répandent de plus en plus en France. Nous disions en 1884, dans notre programme de réapparition : « L'initiative de llfélusine n'n pas été pe1·due; ella
« avait suscité un mouvement qui lui a survécu, et I'activité qui, depuis six
« ans, a régné en France dans cet ordre d'études a continué son rnuvre et com" plété son programme. On pourrait donner le nom d' « École ele llfelusine » a
« ce noyau de folk-lorisles qui dans ces dernieres années ont entrepris l'explo« ralion des légendes de plusieurs de nos provinces. »
« Le développement de nos études et des publications qui prennent Melusine
pour modele a 'justifié de plus en plus nos paroles de 1884. Nous nous en
louons, mais nous pensons que la galerie se rendra compté de la chronologie
et de la genese du mouvement folk-lorique en France. »
Nous donnons acle, tres volontiers, il. Melusine de sa réclamation. Nous
n'avions pas compté au nombre de ses années d'existence les années ou elle
n'a pas paru. Mais nous ne demandons pas mieux que de lui teni; comple
des annécs ou elle a vécu invisible, a la f~on des fées dont elle nous conle si
bien les aventures. Qu'elle ait onze, quatre ou trois ans, personne ne lui contestera son rang de srnur ainée dans la famille des folk-loristes franQais.
Nous profilons de cette occasion pour la féliciter de la naissance d'une nouvelle petite srnur, la Tmdition, organe de la Société des traditionnistes frangais, avec M. Henri Carnoy pour rédacteur en chef. Trois revues mensuelles &lt;le
folk-lore, c'est peut-étre beaucoup. La matiere cst abond.ante, mais le nombre
de ceux qui s'entendent a. l'extraireeta la travailler, n'estpas aussi considérable.
Publications. - 1° Le Nouveau Testament pi·ovenqal. La Faculté des
lettres de Lyon a entrepris de faire reprodufre par la pbotolithographie le
Nouveau Testament provenga! conservé au palais Saint-Pierre a Lyon et que
les auteurs du prospectus continuent a désigner sous le nom assez inexact de
Bible vaudoise. Le travail sera exécuté par un excellent photographe lyonnais,
M. Lumiere, sous la diraction de M. Clédat. La reproduction aura, comme le
manuscrit, 482 pages in-8. Le prix de s.ouscription est de 30 francs. L'initiative
de la Faculté des lettres de Lyon sera fort appréciée de tous ceux qui s'intéressent a l'histoire de la Bible au mayen age et a celle de l'hérésie cathare.
sine que nous nous empressons de faire connattre

I

�232

1

ílEVUE DE L 81STOIHE DES RELIGlONS

2• La stcle de Mésa. M. Clermont-Ganneau a publié, en Lirage a part, l'article
du Joui·nal Asiatique que nous avons déja signalé daos un précédent dépouillement des périodiques, sous le titre de : La stele de bfésa, examen critique du
texte (Paris, Leroux, 1887; in-8 de 43 p.). C'est une réponse a l'édilion du
texte de la célebre stele par MM. Smend et Socin, que M. Garriere a présentée
aux lecteurs de celle revue (t. XIV, p. 238 el suiv.). M. Clermont-Ganneau
reproche aux éditeurs de n'avoir pas tenu compte d'un document essentiel, la
copie faite par l'Arabe Sel!m el-QAri de sept lignes consécutives de !'original
avant sá mutilatioo,d'avoir donné comme cerlaioes des lecturas qui soothypothétiques. Nous ne pouvons entrer ici dans le détail des discussions épigraphiques. L'un de nos collaborateurs reviendra sur le sujet. Des a présent toutefois,
il faut signaler dans la hrochure de M. Clermont-Ganneau, le fac-similé de la
copie parlielle (lignes 13 a 20) prise par Selim el-Qari et la supposition de l'auleur qu'il serait possible a un explorateur habile de retrouver encore d'autres
fragments de !'original, soit entre les mains des Bédouins qui leur attribuent
une vertu magique, soit dans les matériaux de quelque construction postérieure.
Au moment de meltre sous presse, nous recevons la derniere livraison de la
Scottish Review commenc;ant par un article dans lequel le R. A. Lowy, secrétaire de l'Association anglo-juive, prétend démontrer le caractere apocrypbe de
l'inscription tant discutée. Pour lui, la pierre est ancienne, mais l'inscription
moderne. Sa démonstration ne nous a pas convaincu. Mais il faut décidément
que M. Clermont-Ganneau nous donne une édition définitive de ce texte.
3• Dictionnaire des antiquités grecques et romaines, dirigé par MM. Daremberg et·;Saglio (Hachette). Le onzieme fascicule de cette excellente publicatioo,
qui a paru au mois de mars, renferme plusieurs articles importants pour l'histoire des religions : la fin de l'article Cupido (Eros), par M. Collignon, Cybele,
par notre collaborateur M. Decharme, Dremon, par notre collaborateur M. Hild,
Danaides et Danaus, par M. Giraud Teulon, Daphnephoria, par M. P. París,
Deadia, par M. J ullian, et Delia, par M. Homolle. Les illustrations sont toujours
nombreuses et fidéles et les renvois aux sources rendent ce dictionnaire doublemenl précieux pour les travailleurs.
4° L'Allemagne ti la fin du moy.m dge (Paris, Pion, io-8 de xLm el 603 p.).
Tous ceux qui se sont occupés de l'histoire de la Renaissance et de la Réformation connaissent la célebre Histoire du peuple al/emand depuis la fin du
moyen áge, par M. Janssen. C'est la traduclion de cet ouvrage, aussi savant
que passionné, que la librairie Pion nous offre, d'aprés la quatorziéme édition
de !'original et avec une préface de M. G.-A. Heinrich, doyen honoraire de la
Faculté des lettres de Lyon, daos laquelle se refléte un esprit tout semblable a
celui qui a inspiré !'original. Le livre de M. Janssen n'en est pas moins tres
riche en détails sur l'enseignement, les croyances et la vie populaires au commencement &lt;lu xv1° siecle. A ce litre il esl forl heurcux que nous en possédions

233

CHRONIQUE

une traduction. C'est un livre que l'on ne peut se dispensar de coosulter, mais
dont il est indispensable de conlróler les assertions.
. 5° Parmi les traductions d'ouvrages historiques de date récente, il nous faut
s1goaler aussi l'Histoire des réfugiés huguenots en Amérique, de M. C.-w. Baird,
traduite de l'anglais par MM. A.-E. Meyer et de Richemond. (Toulouse,
Lagarde, 1887 ; in-8 de xx: et 632 p. avec cartes et planches.)

ANGLETERRE
M. Gladstone et Poseidon. - M. Gladstone a repris avec une nouvelle
ardeur ses études sur l'antiquité grecque et sur la civilisation homérique, depuis
que de récentes controverses lui ont montré que les idées qui lui sont restées
cheres dans ce domaine, ne sont pas favorablement accueillies par la plupart
des m!thologues et des hellénistes. Larevue aoglaise The Nineteenth Century,
du mo1s de mars, nous apporte un arlicle de lui sur Poseidon qui semble devoir
étre la premiere d'une série de monographies sur les priocipaux dieux de
l'Olympe homérique (The greate1' gods of Olympos. I. Poseidon). Voici Je résumé
de cet article :
Les grao~s dieux de l'Olympe homérique sont au nombre de cinq: Zeus,
Héré, Pose1don, Apollon, Atbéné. Chacune de ces divinités a une individualité
nettement marquée et correspond a une conception déterminée. En Zeus, l'idée
centrale est la puissance de gouverner (la poliliké grecque); chez Poseidon
c'est la force physique; chez Hére, la nationalité; chez Athéné, la force spiri~
tuelle, et chez Apo!lon, la soumission a la volonté de Zeus. On se trompe sur le
compte de Poseidon en le représentaot comme l'altc1' ego de Neptune. II est
essentiellement un dieu terrestre, fort, indépendant, sensuel, jaloux et vindicatif. 11 _n'y ~, a proprement parler, ríen de divin en lui, hormis sa puissance.
Se~ attnbut10ns sont mulliples et c'est justement l'analyse de ces attributions
qui nous permet de nous débrouiller dans la question des origines achéeones.
Apres avoir établi sa these générale, M. Gladstone étudie successivement la
situation de Poseidon parmi les dieux, son caractere, ses attril.Juls el ses fonctions selon les indications fournies par les écrits homériques. II est impossibl
d't
·1 d
d
e,
1 -1 , e compren re soit Poseidoo, soit Hades, a moins de reconnaitre que chacun d'eux ful a !'origine un dieu supréme. La t&amp;che du poete était de concilier
les majeslés de ces divers dieux suprémes, en évitant de les mettre en conflit et
en faisant ressortir la suprématie de chacun d'eux sur un point spécial. Poseidon n'est pas non plus une force de la nature personnifiée, mais une individualité qui exerce un pouvoir souveraio sur un grand domaine de la nature saos
exclusion d'at.tres divinités. Ce pouvoir s'exerce saos doute sur Ja mer ~ais ¡¡
se manifeste aussi dans les tremblements de terre. Ce n'est pas comme' dieu de
mer, q~e Po_s~idon est aussi le dieu des chevaux, c'est parce qu'il est Je dieu
d une région ou 1I Y a beaucoup de chevaux. La méme explication nous doone

1:

iG

�234

cunoNIQt,;E

m:vuE DE L'IIISTOIRE DES RELIGIONS

la raison pour laquelle il est le dieu protecleur des constructions. C'est un dieu
exotique acclimalé chez les Achéens. Ses cheveux noirs trahissent encore son
origine méridionale et orientale. Le dieu des navigaleurs, des Pbéaciens, est
devenu le dieu de la roer. Voila la véritable genese du Poseidon homérique ;
aussi le rO!e de ce dieu est-il beaucoup plus considérable uans l'Odyssée que
dans l'Iliade.
llrf. Andrew Lang et Demeter. - La meme revue qui a puhlié l'article
de M. Gladstone nous donne, dans le numéro suivant (avril), une courle étude
de M. Andrew Lang, intitulée Demeter and the pig. L'aimable et savant é::rivain y signale une fois de plus le double caractere de la religion grecque,
humaine et rationnelle, d'une part, sauvage et saturée d'éléments magiques,
d'autre part, a propos de deux trouvailles faites par M. Newton dans le temple
de Demelera Cnide. Il s'agit d'une fort belle statue de Demeter et d'ossements de
porcs trouvés, avec des statuettes représentant des porcs, dans une caverne souterraine voisine de l'emplacement ou gisail la statue. Celle-ci est un des chefsd'reuvre de la statuaire grecque, d'une expression touchante, une véritable
Mater Dolorosa de l'Hellénisme. Que viennent faire aupres d'elle ces images
vulgaires? M. Laog rappelle a. ce propos que cbez les peuples les plus divers
on a offert en sacrifice aux divinilés de la terre des victimes humaines ou des
porcs. On mélangeait, sur l'aulel, leur chair et leur sang au grain pour obtenir
des dieux la fertilité, tandis que l'on enterrait leurs os. Un passage du scoliaste
de Lucien (daos le second Dialogue des courtisanes) nous permet d'établir
qu'un rite tout semblable était pratiqué en Grece aux Thesmophories, et nous
avons ici une preuve de plus a l'appui de cette vérité qu'ilfaut chercher !'origine
des rites bizarres des mysteres grecs dans les pratiques des temps antérieurs a
la civilisation.
M. Lang cite aussi un parallele assez étrange de la légende de Demeler,
inconsolable du rapt de Proserpine jusqu'a ce qu'elle soit réconforlée par une
coupe de cycéon (mélange d'orge et d'eau) et par les farces grossieres de la
servante Iambé. C'esl une tradition des Indiens de l'Amérique du Nord, rapportée par Schoolcraft de la fai,on suivante :
« Les Manitous étaient jaloux de Manabozo et de Chit&gt;iahos. Manabozo averlit
son frere de ne jamais rester seul; mais un jour celui-ci s'aventura sur le lac
glacé et fut noyé par les Manitous. Manabozo se lamenta sur les bords du lac,
11 engagea la guerre contre tous les Manitous ..... 11 appelait le cada vre de son
frere. 11 terrifiait toute la contrée par ses lamentations. Alors il enduisit de noir
son visage et s'assit pour se lamenter pendant six ans, en prononi,ant le nom
de Cbibiabos. Les .Manitous tinrent conseil afin de trouver un moyen d'apaiser
sa tristesse et sa colere. Les plus anciens et les plus sages qui n'avaient pris
aucune parta la mort de Chibiahos, oll'rirent de tenter la réconciliation. lis construisirent une cabane sacrée a coté de celle de Manabozo et préparerent un
somptueux festin. Puis ils se réunirent, a la file, l'un derriere l'autre, chacun

\

235

portant sous son bras un sac de la peau de quelque animal préféré, lels que le
castor, la loutre, le lynx, contenant toutes sortes de plantes médicinales rares
et précieuses. Ils les lui montrerent et l'inviterent a festoyer par des paroles
joyeuses et par des cérémonies. lmmédiatement il leva la téte, se découvrit,
neltoya les couleurs sombres dont il était enduit et les suivit. lis lui offrirent
une coupe de la liqueur préparée avec les plantes choisies, ala fois en guise de
propitiation et comme cérémonie d'initiation. 11 la but d'un seul trait et sa mélancolie disparut. Alors ils commencerent leurs dan ses et leurs chants, avec des
cérémonies variées. Tous danserent, tous chanterent, tous remplirent leur r0le
avec la plus exlréme gravité, avec exactitude, régularité et justesse. Manabozo
était guéri. Il mangea, dansa, chanta et fuma la pipe sacrée. C'est ainsi que
furent introduits les mysteres de la grande danse médicale. Alors les Manitous
unirent leurs pouvoirs pour rappeler Chibiahos a la vie. Ainsi ful fait ; ils lui
rendirent la vie, ruais il était déíendu de pénétrer daos sa cabane. A travers une
ouverlure ils lui passerent un charbon brulant et lui dirent d'aller présider la
Région des ames et de régner sur le pays des morts. Manabozo, des lors, se
retira loin des hommes ; il laissa a Misukumigakva ou la Mere de la terre le patronage des plantes médicinales et lui offrit des sacrifices. »
Le déchift'rement des inscriptions hittites. - M. J. Menant a mis
récemment nos lecteurs au courant des problémes soulevés dans le monde des
orientalistes par les monuments et les inscriptions de l'Asie-Mineure que l'on
désigne sous le nom de hétéens ou hittites. Voici que le président du Palestine
E:r;ploration Fund, le capitaine Conder, prétend avoir trouvé la clef de ces
mystérieuses inscriplions. 11 a annoncé sa découverte dans une lettre datée de
Cbatham et publiée par le Times, dont nous donnons ici la traduction :
« Depuis quelques années le déchiffrement des étranges hiéroglyphes découverls a Hamath, a Alep, a Karkemisch et, d'une fai,on générale, daos toule
l'Asie-Mineure, se présente a nous comme !'un des plus intéressants problémes
de l'archéologie orientale. On a tenté plusieurs fois de les Jire, mais aucune de
ces tentatives ne pouvait réussir tant que la langue a laquelle ces textes appartiennent restait inconnue. J'ai eu la bonne fortune de découvrir ce mois-ci (en
février) quelle est cette langue et je ne pense pas avoir beaucoup de peine a
convaincre les orientalistes de la réalité de cette découverte, puisqu'il se trouve
que non seulement les termes, mais aussi la grammaire de ces inscriptions appartiennent a une langue bien connue. La découverte, quand on la connait,
parait a tel point simple et évidente que je m'élonne qu'elle n'ait pas encore été
faite. La leclure complete des textes ne laisse pas, saos doute, d'ofi'rir encore
quelques diíficultés, d'abord a cause des mutilations et du mau\"ais état des
inscriptions, ensuite a cause des fautes des reproductions publiées. Dans certa.ins cas le sens de quelques symboles que l'on ne rencontre qu'une ou deux
fois doit rester obscur jusqu'a ce que l'on en découvre d'autres exemples. Je ne
doute pas néanmoins que l'étude attentive des originaux ne fasse disparailre

�236

REVUE DE L'lllSTOlllE DES RELIGIONS

un grand nombre de ces difficultés de délail, lorsqu'on aura reconnu la ele[
simple et évidenle de ce langage. Je n'hésite pas a déclarer qu'il est des a présent possible de comprendre le sens général et les caracteres des dix principaux
textes acluellement connus. On sait que ces caracteres étaient en usage 1400
ans avant Jésus-Christ et qu'ils remontent, selon toute vraisemblance, a une
beaucoup plus haute antiquité. Je prépare un mémoire dans lequel je me propose de donner une analyse complete du sujet et je m'attaque au décbilTrement
des plus importantes de ces inscriptions qui sont certainement déchilTrables.
Ce sont des invocations aux dieux du Ciel, de l'Océan et de la Terre, - exactement les divinités (y compris Set) que les monuments égyptiens et les textes
cunéiformes nous font connaitre comme objets d'adoration chez les Hittites et
les autres tribus de l'Asie-Mim,ure. Nous aurions déja díl. Je soup&lt;¡onner, puisqu'en certains cas, ces inscriptions se trouvent sur les bas-reliefs oü sont représentés des dieux. On éprouve, sans doute, quelque désappointement en constatant qu'elles ne fournissent pas de renseignements historiques; mais je serai
en état de montrer qu'elles permettent néanmoins d'établir des déductions historiques tres importantes et qu'elles jettent un jour nouveau et vraiment étonnant sur l'ancienne histoire de I' Asie occidentale et de l'Égypte. Cette décou:
verte provoquera síl.rement une certaine incrédulité jusqu'a ce que l'on puisse
en démontrer la justesse par de nombreuses preuves tirées de l'interprétation
grammaticale ; c'est, en effet, la construction particuliere des phrases qui explique pourquoi elles n'ont pas déja été déchiffrées. Voila pourquoi j'ai remis a
deux orientalistes bien connus (MM. W. Wilson et C. Warren) un exposé
des príncipes de la découverte, qui servira a montrer que la méthode adoptée
n'est pas arbitraire et que les conclusions auxquelles elle aboulit, sont de la
plus haute importance pour tous ceux qui étudient l'histoire d'Orie11t.
« Voici, sauf corrections ultérieures, le sens des textes les plus importants.
Le premier est une priere au soleil :
« Puisse le saint, fort et puissant, entendre les prieres qui montent. J'in« voque le Tres Haut... J'adore mon Seigneur... Brille, Seigneur. Grand
« esprit, qu'il en soit ainsi. 11 me donne la pluie du ciel. »
« Une seconde priere est adressée au dieu de l'Eau, du Firmament et de
l'Océan :
« Je prie ... mon Dieu de l'Eau, le majestueux Seigneur de l'Eau, le Dieu
« du Ciel. Je fais une inscription en son honneur. Je !'exalte. Je provoque une
« grande libation en guise de sacrifice. J'olfre un sacrifice au Tres Haut, Je Roi
« de l'Eau. J'invoque le (fort) Seigneur, le puissant. Le (fort) Roi, (forte)
« lumiere ; Dieu, chef du ciel... Je sacrifie a... Je crie... Je (le) glorifie
« priant pour de l'eau. •
« Un troisieme texte se lit de la fa!}on suivante :
« A toi, le puissant. .. le fort, le chef, le Seigneur reconnu, soient adressées
« les prieres ... Je crie avec priere au Saint, le grand Seigneur... a Dieu et

CHRONJQUE

231

a Déesse ensemble, je crie au grand (étre) spirituel ... Amen. Je... a mon
Dieu-Eau. Lui Set mon Dieu-Eau.'.. chef... J'invoque. Au dieu bieníai« sant de l'aurore... je crie ... A mon Saint. [Puisse-t-il faire... ma sup« plication ?] Offrant une libation au Dieu du Ciel. Je lui fais offrir une excelo&lt; lente libation... Accepte mon excellente libation...
La ]une cr.oissante
« grandement je... ,,
« Ce texte est tres mutilé et contient divers signes rares; mais le seos général est hors de doute. J'ai également traduit un long texte analogue, mais le
mauvais état dans lequel il nous est parvenu fait qu'il y reste beaucoup de
!acunes. Bref, j'ai appliqué ce langage a dix des textes principaux. Les sceaux
et les pierres gravées recouverts des mémes caracteres ne sont pas difficiles a
lire. Le cylindre trouvé a BabyIone parait étre un cylindre magique, couvert
de caracteres, comme plusieurs autres déja connus ... »
Il importe de n'accepter ces traductions que sous bénéfice de conlróle.
N'oublions pas, en effet, que le capitaine Conder est au moins le cinquieme a
proposer une clef pour l'interprétation des inscriptions hittites. Ceux de nos
lecteurs qui désirent suivre de pres l'histoire des tentatives de déchiffrement,
trouveront un tres intéressant aper&lt;¡u des divers systemes proposés jusqu'a ce
jour, daos un r.ouveau recueil périodique anglais dont nous avons déja annoncé
la publication, mais que nous nous plaisons a signaler une fois de plus : le
Babylonian and Oriental Recoi·d (Londres, Nutt, sous la direction du prof. de
Lacouperie), livraison d'avril i887.
Archéologues et philologues. - Puisque nous avons commencé le
récit des découvertes du président du Palestine Exploration Fund, nous ne
saurions négliger l'article qu'il a publié, peu de jours apres la leltre précitée,
dans la livraison de Mars du Contemporary Review, sous le titre de : Old
Testament: ancient monuments and modern critics. C'est une vive attaque
contre la méthode et les procédés de l'école critique d'interprétation de 1'Ancien
Testament. Le cap. Conder reproche aux hébra1sants de se renfermer trop
exclusivement dans l'étude pbilologique des textes de l'Ancien Testament et de
ne pas tenir un assez grand compte des découvertes de plus en plus importantes
qui se succedent dans le champ de l'archéologie sémitique et de l'égyptologie.
II prétend montrer par une série d'exemples portant sur la diffusion du nom
de Jéhovah, le tabernacle, l'année hébraique, les récits de la Genese, les
Rephaim, les mreurs et les coutumes des Hébreux, etc., que les découvertes
de l'archéologie et l'étude comparée des civilisat.ions et des religions sémitiques
condamnent un grand nombre des affirmations de l'École critique et que la
défiance avec Jaquelle le public accueille les conclusions de celle-ci, est justifiée
par la témérité des hypotheses et l'insuffisance de la documentation. C'est
surtout a M. Wellhausen que le cap. Contler s'attaque.
Ce cboix, il faut le reconnaitre, est particulierement malheureux. Le savant
philologue et historien allemand sera sans cloute étonné d'apprendre qu'il n'a
«

«

�238

REVUE DE L'IIISTOIRE DES nELlGIONS

pas suffisamment étudié les religions sémitiques. 11 n'aurait pas grand'peine a
établir que les certitudes archéologiques auxquelles le cap. Conder attache une
si grande valeur, ne sont pas toutes aussi évidentes que le prétendent leurs
heureux inventeurs et que les conclusions que ce dernier en tire pour appuyer
certains récits bibliques sont fort contestables. M. Roberlson Smith, l'auleur
d'un des plus beaux ouvrages qui aient paru sur les anciens Arabes, lui a
verlement répondu dans la livraison d'avril de la méme revue. Nous n'avons pas
il. prendre parti, lorsqu'it accuse le président du Palestine Ereploration Fund de
ne pas savoir l'hébreu et de n'avoir qu'une connaissance imparfaite de la
philologie sémitique. Les éléments pour juger le différend nous manquent. II
n'est malheureusement plus rare de voir des critiques ignorant l'hébreu se
méler de disséquer les textes mémes de l'Ancien Testa:ment. Mais il faut bien
reconnaitre avec M. Robertson Smith que l'Apre critique de Wellhausen ne
semble pas l'avoir lu avec suffisamment d'attention.
Nous retrouvons ici en réalité la nouvelle rivalité des folkloristes et des
philologues, greffée sur l'ancienne rivalité des conservateurs et des critiques
daos le domaine de l'exégese sacrée. En s'adressant a des hommes comme
MM. Wellhausen et Kuenen, le cap. Conder se trompe d'adresse. Son article
renferme cependant un averlissement utile a recueillir pour bon nombre
d'exégetes modernes de l'Ancien Testament. Il ne faut plus, dans J'état actuel
des études sémitiques, se renformer exclusivement dans la dissection des textes
bibliques, comme si le développement de la religíon d'Israel ne devait pas étre
éclairé par les travaux multiples des autres
sections de l'histoire, de I' archéoloo-ie
.
e
et de la philologie sémitiques.

Publications. - 1° Ch. Bigg. The christian Platonists of Alexandria
{Oxford, Clarendon Press, 1886; in-8 de xxvn et 304 p.). Sous ce titre le D•
Ch. Bigg a réuni les huit conférences qu'il a prononcées a Oxford, en 1886,
sur l'invitation du comité chargé de gérer le legs du Rev. Bampton. La
premiere est consacrée a Philon et aux gnostiques, les cinq suivantes traitent
de Clément et d'Origene, la septieme a pour objet la Renaissance parenne et la
derniere expose l'action des deux grands docteurs alexandrins sur le développement ultérieur de la pensée chrétienne. L'auteur n'a pu épuiser le suj et en
quelques conférences ; mais il a traité Clément et Origen e avec une connaissance
approfondie de leurs écrits et avec cette sympathie intellectuelle qui provient
d'une certaine affinité de son esprit avec le leur. Les Platonistes chrétiens
d'Alea;andrie font un digne pendant il. l'Organisation des Eglises chrétien nes
primitives du or Hatch qui ont déja élé publiées, il y a quelques années, comme
conférences Bampton.
2° Dictionary of religion. La librairie Cassell vient de publier une encyclopédie
des doctrines cbrétiennes et des enseignements d'autres religions, comprenant
l'histoire des sectes, hérésies, dénominations ecclésiastiques et la biographie
des hommes qui ont exercé une action quelconque dans le domaine religieux.

CBRONIQUE

239

Ce dictionnaire est l'reuvre du Rev. William Renham.
3• Arthur Lillie. Buddhism in Christendom or Jesus the Essene. - (Londres,
Ke"'an Paul 1887 • in-8 de :xu et .UO p.). M. Lillie est l'auteur de la Vie
po;ulaire d~ Bouddha. II nous donne ici un parallele du Bouddha et du C~rist.
D'apres lui, on ne comprend les origines du christianisme que par le bouddhisme.
L'auteur d'ailleurs, ne manque pas d'imagination.
4° On 'annonce la publication d'un nouveau volume de M. W, J. Wilkins,
l'auteur d'un bon traité de Mythologie hindoue. Ce nouvel ouvrage est intitulé
Modern Hinduism. C'est une e:xposition populaire de la vie quotidienne des
Hindous dans l'Inde septentrionale. A :;,ignaler particulieremenl les chapitres sur
les castes sur le culte et sur les sectes. L'éditeur est M. T. Fisher
Unwin.

'

Nouvelles diversas. - i O Le Codex Amiatinus. L'hypothese de M. de
Rossi, d'apres lequel le célebre manuscrit de la Vulgate de la Bibliotheque
Laurentine a Florence était l'reuvre, non pas du moine bénédictin Servandus
(5U), mais d'un abbé anglais de Wearmouth (Northumberland), nommé
Céolfrid, vient de recevoir une éclatante confirmation de la part de M. Hort,
professeur il. Cambridge. M. de Rossi avait cru reconnaitre dans les parties
grattées de l'inscription du manuscrit, au verso de la premiere page, le nom de
ce Céolfrid qui, d'apres Bede, apporta en 716 au pape un manuscrit de la Bible
copié par ses soins. M. Hort a eu l'idée que, - chose étrange, - personne
n'avait encore eue, d'ouvrir la vie anonyme de Céolfrid qui est imprimée a la
suite des reuvres de Bede, dans le tome VI de l'édition Giles. I1 y a lu, non
seulement que Céolfrid ava~t fait copier les trois beaux manuscrits mentionnés
par Bede, mais encore l'inscription meme qui se trouve au verso de la premiere
page du Codex Amiatinus. L'origine de ce manuscrit esl done certaine; il date
de l'an 716 .e t vient d'Angleterre.
2° Hibbert-Lectm·es. Les conférences de la fondalion Hibbert ont lieu cette
année, comme d'habitude, a Londres et a Oxford. Le conférencierest M. Sayce;
il a choisi pour sujet la Religion de l'Assyrie et de la Babylonie. L' Academy
annonce aussi que le comité de la fondation Hibbert publiera tres prochainement
un volume de !'un de ses pupilles, de Cambridge, intitulé : La cosmologie du
Rig-Veda.
3° Manuscrits sansc,'its. La Bibl. bodléienne a récemment acquis une
précieuse collection de 465 manuscrits formée par M. Hultzsch pendant son
dernier voyage en Cachemire. Une vingtaine seulement de ces manuscrits
appartiennent a l'ancienne littérature des Brahmanas et des Upanishads, Il y
a aussi une vingtaine de textes de Puranas. C'est la littéra\ure ja"ine surtout
qui est largement représentée dans cette collection. Elle n'y compte pas moins
de cent pieces.
4º Nécrologie. On annonce la mort du Rév. James Long a l'age de 73 ans. I1 '
avait passé une grande partie de son cxistence comme missionna.ire aux Indas

�240

RE ♦-UE DE .L,HISTOIRE DES RELIGIONS

CHRONIQUE

ou il faisait beaucoup de bien. Peu de temps avant sa mort, iÍ a donné la somme
de cinquante mille francs a la Church llfissionnary Society pour qu'elle organise
pendant sept années consécutives une série de conférences populaires sur les
religions du monde oriental.

préparation au sacrifice, les préparatifs du sacrifice, son accomplissement et
les offrandes qui s'y rattachent. Par sa nature méme un ouvrage de ce genre
ne saurait élre analysé dans une courte notice. C'est presque
catalogue,
mais un catalogue qui nous parait fait avec beaucoup de soin et qui trahit
une grande érudition. L'utilité de pareils travaux pour l'étude critique des relations, entre les écrits auxquels l'auteur emprunte ses documents, parait incontestable.
4° C. Pesch. Der Gottesbegriff in den heidnischen Religionen des Alterthums.
Eine Studie zur vergleichenden Religionswissenschaft. - (Herder, Fribourg en
Brisgau, i886; in..S de x et 144 p.). Nous avons affaire ici a une tentative de
plus pour établir le monotbéisme primitif au moyen d'une argumentation et
d'une documentation tres nourries. L'auteur étudie la notion de dieu successivement chéz les peuples de langue sémitique et cbez quelques autres peuples
moins connus de l'antiquité. On peut supposer que ce travail ne gagnera pas
un grand nombre de nouvelles recrues a la these de l'auteur.
5° Gustav Krüger. Lucifer, Bischof von Galaris und das Schisma der
Luciferianer (Leipzig, i886, Breitkopf et Hiirtel.; in-8 de v1 et 130 p.). Voici
une bonne et consciencieuse monographie d'un personnage et d'un mouvement
ecclésiastiques, dont l'importance intrinseque n'est peut-étre pas bien consid~rable, mais dont I'histoire éclaire d'un jour caractéristique les dispositions de
l'Eglise chrétienne dans la seconde moitié du 1v• siecle. M. Krüger expose dans
un premier cbapitre l'histoire de l'évéque de Cagliari. Le second chapitre
cootient la description du schisme intransigeant des Lucifériens. Un appendice,
qui n'est pas la partie la moins intéressante du livre, contient une étude critique
des écrits de Lucifer.

m;

ALLEMAGNE
Publications. - 1º Ludwig Pastor. Geschichte dei· Ptibste seit dem
Ausgang des Mittelalters. I (Fribourg, Herder, 1886; in-8 de xLvm et 723 p.).
Ce premier volume d'un ouvrage qui doit en former six permet d'augurer une
excellente histoire des papes, faite sans doute au point de vue catholique, mais
animée d'un esprit relativement large. L'auteur a tiré graod profit des archives
du Vatican ; c'est méme l'utilisation des documents fournis par ces archives
qui donne a ce livre un caractere nouveau et un intérét de premier ordre.
M. Pastor se meut avec une véritable aisance au milieu des renseignements de
tout ordre qu'il a accumulés avec une grande patience; son histoire est a la
fois concise et complete. Le premier volume que nous annorn,ons ici est
consacré aux papes de la Renaissance et s'arréte a l'élection de Pie II.
2° E. Pfleiderer. Die Philosophie des Heraklit von Ephesus im Lichte der
Mysterienidee (Berlín, Reimer, i886; in-8 de x et 384 p.). M. Pfleiderer, bien
connu de nos lecteurs par ses travaux sur l'histoire et la philosophie des
religions, s'est attaqué dans ce livre a !'un des problemes les plus obscurs
de la. philosophie antique. 11 s'acquitle de sa tache avec la vaste érudition et
la persévérance au travail que nous lui connaissons de longue date. 11 y a
deux propositions saillantes dans ce livre. La premiare, c'est que la philosopbie
d'Héraclite, considérée comme un panzoismos, ne s'explique ni par l'influence
des philosophes ioniens ni par celle des éléites, mais par l'action des principes
enseignés dans les mysteres religieux. M. P. signale surtout, a cel égard, le
principe de I'indestructibilité de la vie a travers ses manifestations changeantes
et temporaires. La seconde tbese a noter, c'est que I'auteur croit pouvoir
retrouver l'action de la philosophie d'Héraclite dans l'Ecclésiaste dans la
Sapience et jusque dans le prologue du quatrieme évangile.
'
3° Das altindische Thieropfer mit Benützung handschi·iftlicher Quellen bearbeitet ~on D• JuliusSchwab (Erlangen, Deicbert, 1886; gr. in-8 dexx1v et 168 p.).
M. Juhus Schwab, attaché a la Bibliotheque nationale du Grand Duché de
Bade, a Carlsruhe, nous otrre duns ce livre une étude tres minutieuse du
sacrifice des animaux selon le vieux rituel hindou. Pour permettre au Jecteur de
se reconnailre dans ce chaos de prescriptions rituelles avec leurs variantes
l'aut_eur a di~sé ~on ouvrage en un grand nombre de petits paragraphes. Dan;
u.ne ~ntro~uct10n, 1I nous fait connaitre les sources et la littérature du sujet, Ja
s1gn'.ficallon et le caractere général du sacrifice animal, ainsi que l'époque du
sacr1fice. Le corps proprement dit de son étude ,comprend trois parties : la

24i

I

6º Nous. avons rec;u le tirage a part d'un excellent article publié par
M. E. Lucius, professeur a l'université de Strasbourg, dans la Zeitschrift ffü•
Missionskunde und Religionswissenschaft (II, 1), une nouvelle revue allemande
consacrée, comme son titre !'indique, a l'histoire des missions modernes
e~ a l'histoire des religions des peuples chez lesquels le christianisme se répand.
C est pour le moment la seule revue allemande consacrée a l'histoire des
religions. L'article de M. Lucius est intitulé: Die geschichtlichen Voraussetzungen des Sieges des Christenthums im Riimischen Reich, L'auteur y étudie
les conditions philosopbiques, religieuses, morales et sociales qui ont amené la
société antique au cbristianisme.
. 7° Gustav Teichmüller. Religionsphilosophie (Breslau, Kcebner, f886;
m-8 de XLV! et 558 p.). Voici comment l'auteur, qui prétend renouveler a la fois
I'histoire des religions et la philosopbie par une nouvelle théorie de l'entendement, explique le but de son ouvrage (p. xxxu): « II s'agit d'une chimie
logique de la vie religieuse ; les religions reconnues d'une fac;on empirique sont
décomposées en leurs éléments qui forment des coordonnées constantes. De .la
la possibilité de déllnitions précises et déterminées et des subdivisions exactes.,,

�242

1

243

REVt;E DE L HJSTOIRE DES RELIGJONS

CHRONIQUE

Apres un premier chapitre sur les défioitions de la religion et sur la nature des
fooctions de l'i\me, l'auteur doone une classification des religioos, toute
mélaphysique, en religions projectives ou l'homme sépare Dieu de lui-méme et
le pose en Cace de lui comme objet extérieur a lui, religions panthéistes ou le
dieu objectif est reconnu comme inséparable du sujet pensant, et enfin le
cbristianisme dans legue! la personnalité du sujet esl maintenue en face de
l'objet sans projectivilé. - On voit que les beaux jours de la métaphysique
dans l'histoire des religions ne sont pas encore passés.
8° Bellarmin's Selbstbiographie, lateinisch und deutsch, herausg. von
J.-1. Dollinger und F. H. Reusch (Bonn, Neusscr, f887; in-8 de v1 et 352 p.).
MM. Dollinger el Reusch ont rendu service :\ l'bisloire en publiant cette
autobiographie du célebre cardinal qui n'avait pas encore paru, malgré le grand
intérét qu'elle présente, parce que l'ordre des Jésuites avait tout mis en reuvre
pour en prévenir la publication.
9° Nous lisons dans la Revue Histoi•ique (t. XXXIII, p. 456-i57) que la
Sociélé pour l'hisloire de la réforme allemande, qui compte aujourd'bui plus de
6000 membres et dispose d'un revenu annuel de 20.000 mares, a publié dans
ses Jahl'esberichte de i885-i886 un intéressant mémoire de M. Th. Schott sur
Francfort considéré comme asile des réfugiés proteslanls. Les publicalions de
la Société, depuis 1885, sont les suivantes : Schott, Die Aufhebung des Ediktes
von Nantes (i685); Gothein, Ignatius von Loyola; Iken, Heinrich von Zutphen;
Holstein, Die Reformation im Spiegelbilde der dramatischen Lilteratur des xv1•
Jahrh. ; Walther, Luther im neuesten rremischen Gericht; Sillem, Die
Einführung der Reformation in Hamburg; Kalkoff, Die Depescben des Nuntius
Aleander.
Nécrologie.- La science allemande a perdu cet hiver deux de ses servileurs
les plus dévoués. M. W. Henzen est mort a Rome le 27 janvier a la suite d'une
paralysie pulmonaire. Il laisse dans les volumes du Corpus inscriptionum
latinarum qui concernent la ville de Rome un monument qui lui survivra
pl\ndant longlemps. Tous ceux qui ont élé en rapport avec lui conserveront un
bon souvenir de sa courtoisie et de sa bienveillance.
Avant lui, au mois de novembre, esl mort aKrenigsberg, a !'a.ge de cinquanlequatre ans seulemenl, M. H. Jordan, le continuateur de la Mythologie romaine
de Preller, l'auleur de nomhreux travaux sur J'archéologie et la topographie de
l'ancienne Rome, l'un de ceux qui connaissaient le mieux les queslions encore
si obscures qui se rattachent a l'ancienne religion romaine.

d'un beau manuel de l'histoire religieuse rédigé en allemand par son collegue
d'Amslerdam, M. P.-D. Chantepie de la Saussaye. (Lehi'buch del' Religionsgeschichte, I. Fribourg, J.-C-B. Mohr, i887; grand in-8 de x-465 pages).
Ce livre auquel nous nous proposons de consacrer sous peu un compte rendu
spécial fait partie de l'excellente collection de Manuels tbéologiques publiés
par la maison Mohr, de Fribourg, parmi lesquels nous avons déja signalé avec
tous les éloges qu'ils méritent l'Inlroductic1n au Nouveau Testament de
M. Holtzmann (dont la 2• édition vient de paraitre!) et le premier volume de0
l'Hisloire des Dogmes de M. A. Harnack.

HOLLANDE
Menuels d'histoire des religions. - Tandis que M. le professeur
Tiele prépare la seconde édition de son Mánuel désormais célebre aupr~s de
quiconque s'occupe d'histoire religieuse, nous recevons le premier volume

1
1

Socibté Asiatique du Bengala. - Nous emprunlons a une revue
anglaise quelques fragments du rapport annuel Ju par M. E.-T Atkinson devant
la Socil!t/1 Asiatique du Bengale, dont il est le président, a la séance générale
du 2 février demier.
« L'excellente collection de manuscrits thibétains otl'erte a la Société par
M. B.-H. Hodgson a été mise en ordre et collationnée par un Jama bouddhiste
du district thibétain de Hor-Tol. Le catalogue en est sous presse, il s'imprime
sous la direction du Babou Pratapa Chandra Gbosa. 11 a été fait aussi des
démarches en vue de publier des passages choisis de ces manuscrits, sans
qu'il soit question, pour Je moment du moins, d'en faire une édition. L'?n
c,uvrirait ainsi aux savants européens une source de renseignements trop
longtemps négligée. lis sont rares en Europe et plus rares encore aux Indes,
ceux qui font du thihétain l'objet spécial de leurs études, et la principale raison
en est, sans doule, l'absence de textes... Un grand nombre de ces textes thibétains ~ont d'anciennes lraductions du sanscrit, faites par des pandits hindous
du x• au x11• siecle; elles paraissent présenter souvent un texte plus pur et plus
correct que ceux des originaux tels qu'ils existent aujourd'hui aux Indes,
tandis que pour plusieurs les originaux ont disparu. Le Babou Sárat Chandra
Das, nommé récemment membre de cetle Société pour ses lravaux sur la litlérature thihétaine, rédige une liste des termes pbilosophiques et des autres
expressions techniques, en thibétain, avec leurs équivalents en sanscrit et en
anglais. A cet etl'et iJ a été aulorisé a se servir de l'excellent manuscrit de
Csoma de Koros, que la Société possede, et qui contient, de la main méme
de Csoma, un vocabulaire tres considérable de mots thibétains avec leurs équivalenls sanscrits et anglais. ll dispose aussi d'un manuscrit hirman rare, sur le
méme sujet, qui se trouve dans la bibliotheque de la Société...
« Les manuscrits hirmans et siamois posséd~s par la Société ont aussi été
examinés. Les premiers ont été catalogués par un moine de la Haute-Birmanie.
La liste de ces manuscrits est sous presse et sera publiée sous la direction de
Moung Hla Oung. Notre nouveau pandit acheve le catalogue de nos manuscrits

�244

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

sanscrits et un Malwie de Madras travail!e ii. la liste de nos manuscrits arabes
et perses, suivant un systeme établi par le D• Hoernle. »
Passant aux explorations et aux fouilles, le président s'cxprime ainsi :
« A Gaya, sous la direction du général Cunningham, M. Beglar a creusé a un
endroit en dei;ii. de l'ancien garh ou fort. Il y a découvert les restes d'une
construction que l'on est en droit d'identifier avec !'un des grands monasteres
mentionnés par Fah Hien, le voyageur chinois du v• siecle. A Patna, !'examen
• du mur du fort, le long de la riviere, a conduit M. Beglar ii. la conclusion que
les fondations contiennent des restes des murs de la forteresse qui existait en
cet endroit au temps d'Asoka. On a dressé aussi le plan et les coupes de la
mosquée d' Adina, dans le district de Malda, le plus ancien et Je plus important
des monuments musulmans au Bengale. On s'est également préoccupé de
conserver, dans une certaine mesure, les constructions qui entourent le lieu du
fameux arbre bo, ii. Gaya, et l'on va recueiJlir dans Je Musée Indien un choix
des ruines éparses qui en ont été retrouvées. L'idée de M. Edwin Arnold que le
détenteur actuel du temple hindou ii. Gaya soit invité a abandonner ses droits
pour que le lieu, si sacré pour les bouddhistes, soit confié aux soins de
bouddhistes de Ceylan, sera sans doute exaucé ; mais nous ne devons pas
oublier a ce sujet que nous avons, en Birmanie meme, un nombre encore plus
grand de sujets bouddhistes dont il convient de tenir compte ... »
« ... En examinant le registre de la littérature indigéne, je trouve que daos
l'année 1885-1886, il y a 2572 déclarations nouvelles, soit 762 ouvrages concernant l'éducation et 1810 ouvrages portant sur d'autres sujets. Pendant le premier trimestre de 1886, il y a eu 523 publications, sur lesquelles 60 0/0 sont
entierement ou partiellement en bengalí, le reste en anglais, en sanscrit, en
uriya et en hindou. Sur ce nombre, il y a 83 publications périodiques et
145 ouvrages d'éducation, en comprenant sous cette dénomination les livres
scolaires, les anthologies pour les examens des indigénes et les traités de Jégislation et de médecine. Au Bengale, comme d'ailleurs dans l'Inde en général,
le travail littéraire, en dehors de ce qui est consacré a l'instruction publique,
se porte sur la religion plus que sur tout autre sujet. Ce phénomene ressort
avec évidence de la statistique que nous avons devant nous; non seulement on
y remarque les efforts soutenus pour faire revivre l'hindouisme lui-méme
mais encore une réaction, tres sensible dans la lillérature indigene des der:
nieres années, contre !'esprit rationaliste et l'influence européenne. Quoique
plusieurs de ces ouvrages ne soient que des rééditions de récits du Mahabharata
ou du Ramayana,- fort habilement appropriées aux gens peu instruits ou aux
orthodoxes, - il y en a néanmoins qui ont une valeur originale ; telle Krishna
Charitra de Bankim Chandra Chbatarji, qui conlient une critique des mythes
de Krishna. Dans la partie de l'ouvrage déja publiée, l'auteur montre que la
conception de Krishna dans le Mahabharata est celle de J'homme parfait, de
l'idéal humain dans son acception la plus larg~. R.-C. Datta dans son Sansa1·

CIIRONlQUE

245

nous dépeint avec fidélité la vie de la elasse moyenne des Bengalis, el Sasadhar
Tarkachuramani, dans son Dharma Vyákhhya, essaie de donner une 'description
scientifique des riles et des doctrines de l'hindouisme. Rajanikánta Gupta a
publié une partie de son histoire de la guerre des cipayes, T. N. Mukharji,
une partie de son encyclopédie; Shyii.m Lál Goswami, un dictionnaire mythologique; et Ráma Náráyana Vidyáratna publie la suite de divers ouvrages sanscrits avec traduction en bengalí, appartenant surtout a la littérature vaishnava.
En hindou Bihári Damodar Sastri a rendu compte de ses travaux daus l'Inde
méridionale et en Uriya, Je fakir Mohan Senapati, Je poete bien connu, continue sa version en vers du Mahabharata. La fiction, la poésie, le drame, les
essais sociaux et politiques occupent une place importante; toutes les écoles y
sont représentées ; il y a des conservateurs, des progressistes, des libéraux,
des radicaux et meme des révolutionnaires. Il n'y a guere de tendance de
quelque importance qui ne soit pas représentée dans ces listes; mieux qu'aucune autre indication, elles fonl connaitre les influences et les aspirations qui
agissent en ce moment... »
Littérature parsie. - !f. James Dai·mesteter a fait une conférence a
Bombay, le 2 février, pour exhorter les Parsis a publier les trésors de leur littérature qui se perdenl jusqu'a présent dans des manuscrits inutilisés. Cette
littérature inédite renferme des texles pehlvis, perses et en gujarati. Il estime
que l'on n'a pas rendu suffisamment justice ii. l'immense valeur historique de
la littérature pehlvi. C'est ainsi qu'il y a a Bombay deux manuscrits du
Bundehesch original qui sont les plus anciens et les plus complets de ceux que
nous possédions, car ils contiennent le double du Bundehesch fragmentaire qui
a été publié, traduit et commenté tant de fois en Europe, et ils fournissent une
abondance de renseignements nouveaux sur certains points tres discutés de la
doctrine zoroastrienne.
La crémation d'un lama kalmouk. - Le 14 décembre passé a eu
lieu sur la rive droite du Volga, dans le voisinage de la bourgade de Vettranka,
la crémation de la dépouille mortelle du lama du peuple kalmouk, mort le
5 décembre. Pendant sept jours, le corps du Jama est resté exposé dans le
khouroul, assis sur un fauteuil en fer auquel il était attaché par un fil d'archal.
Le jour de la crémation, Je fauteuil a été porté trois fois autour du khouroul,
On !'a déposé ensuite sur une espece d'esplanade et l'on a conslruit tout autour
une espece de four en briques. Ce four a été rempli de combustible, qu'on a
allumé au son d'une musique kalmouke. La cérémonie de la crémation s'est
accomplie devant une assistance tres nombreuse, dans laquelle on voyait beaucoup de Russes.
Le défunt lama était tres aimé pour sa bienfaisance et sa bonté. Il était
toujours pret a rendre service ii. tous ceux qui s'adressaient a lui. Il n'aura pas
de successeur, car il a été décidé de supprimer la dignité sacerdotale dont il
éLait re\'etu.

�246

247

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO:-iS

CHRO:-iIQUE

Une auperstition chinoise. - Des témoignages dignes de foi établissent
que les pirales chinois qui ont assailli récemment M. Hallce, attacbé a la commission de délimitation du Tonkin, sur la frontiere chinoise, a Monkay, ont
mangé son creur et son foie et bu son fiel délayé dans de l'eau-de-vie de riz.
lis espéraient faire passer ainsi le courage du jeune Franc,ais dans leur corps,
a eux. Voici un exemple de plus d'une pratique et d'une superslition dont on
relrouve la trace dans la plupart des religions.
Les Fetes du Tet et les tombeaux royaux en Annam. - Le
journal le Temps, du 3 avril , a publié une correspondance de l'Annam qui contient quelques détails intéressants sur les mreurs et les superslitions des Annamites. Nous en exlrayons les passages suivanls:
« Il y a trois jours (la lettre est datée de Hué, 30 janvier) une salve de d'.x
coups de canon a annoncé que le roi venait d'inaugurer en personne la céremonie « des bambous » el le peuple tout entier a suivi l'exemple royal. Devant
la plus humhle case on voit une maigre tige de bamhou planlée au milieu du
pelit enclos que les ambitieux décorent du nom de jardin. Presq~'a~ sommet de
cette tige esl une petite cage grossierement tressée, avec un pelit Jouel accompagné quelquefois d'un fruit ou d'un gateau. Tout cela est destiné a apaiser le
diable et a lui fournir matiere a amusement. Pendant qu'il prendra ses ébats
sur le bambou, on pourra soi-méme s'égayer e~ paix, se réunir et festoyer ~aisiblement daos les cagnas autour du plat de r1z ou de nuoc-man, sans cramte
que ce facheux s'en vienne réclamer sa part et troubler le bonheur des braves
gens, en curieux qu'il est. Ne rions pas trop vite, songeons _q~e nous so~mes
dans un pays ou la superstition religieuse est un rouage pohhque essent1el et
que, si enfantine qu'elle se fasse, elle a derriere elle un peuple prét a se lever

AussiLOt apres la réception du personnel européen, les mandarins de lout
rang et de tout degré, en habil de gala, sonl venus a leur tour daos la grande
salle d'audience lui foire leur lais, c'esl-a-dire se mettre a genoux el par cinq
fois se proslerner en joignant les poignets et frappanl la terre du front.
« Le lendecnain, des la precniere heure, le roi s'est embarqué sur la grande
jonque de gala qui ne sert guere qu'une fois l'an, el, remorqué par des sampans a trente ou quaranle rameurs, il a lentement remonté le fleuve pour aller
faire ses dévotions au tombeau de Tu-Duc et adorer les milnes de son pere
adopti!. Ainsi le veut le rite royal, ainsi le veut aussi cette religion daos laquelle
le culte des ancétres figure au precnier rang des dogmes.
« 11 m'a élé donnÁ de visiler dernierement ces tombeaux royaux dont la plupart, - Tu-Duc, Mingh-Mang, Tieu-Try, - s'échelonnent tout le long de la
riviere, daos un rayon de quatre ou cinq lieues de Hué a peine. Vous ne sauriez vous imaginer el je ne saurais peindre moi-méme l'impression de soleanelle
grandeur qui se dégage de ces tombeaux. Ce sont d'immenses enceinles de
plusieurs kilometres de tour, de grands pares royaux enfouis dans le mystere
de la plus merveilleuse verdure, ornés d'arbres gigantesques et de pieces d'eau
qui dorment enlourées dans une ceinture de rampes de bronze merveilleusement fouillé ou de fai:ence aux mosa1ques de mille couleurs. Un peuple entier,
- quinze ou vingt mille soldats, - a travaillé aédifier cela pendant des années,
a opérer ces terrassemenls, a construire ces pagodes, a violentar la nature
pour faire d'elle la complice du respect dO. a le. majesté royale. Un peuple y
habite. C' est presque comme une ville de soldats, de femmes et de gardiens qui
veille autour du roi défuut el le défend.

pour elle.
.
.
.
,.
.
« Quand on discutait avec la cour , il y a deux mo1s, le proJel d mstallat10~
de la nouvelle concession franc,aise au Mang-Ka et le creusement du canal qui
devait la délimiter, le roi el ses ministres cherchaient a abriter leurs résistances
politiques derriere des scrupules religieux. « Ne craignez-vous pns, disait le
« plus sérieusement du monde S. M. Dang-Kangh, d'atteindre et de blesser en
« creusant ainsi la terre les griffes du dragon qui veille sur la citadelle? » On
promil de prendre toutes les précautions possihles et on calma a grand'peine ces
scrupules royaux.
Tous les pélards qu'on tire sur le fleuve et a bord du moindre sampan ont
pour mission de chasser les mauvais génies et d'oblenir d'eux la paix pour
l'année qui s'ouvre. La légalion de France, elle aussi, a tenu a chasser les mauvais génies; !'avenir dira si elle a réussi. Pendant plus d'une demi-heure,
pétards el pieces d'artiflce ont fait rage dans la cour d'honneur. Les Annamites, ivres de joie, couraient a travers les tourbillons de la fumée acre, se
disant qu'un peuple élait bien heureux qui était assez riche pour pouvoir chas•
ser si loin tous les diahles et s'assurer une si durable félicité ...

«

« L'usage veut que le vulgaire - et nous en faisions partie - ne sache point
exaclement ou repose la dépouille royale. On nous montre bien de superbes
mausolées, des IQ.onolithes qui sont réputés l'abriter. Erreur l Ne vous y arrélez
pas. Vous en seriez pour vos frais de respecl et d'émolion. Les restes du roi
reposent dans un pelit coin perdu et solitaire de l'enr.einte, ou les oulrages des
révolutions seront impuissants a les deviner et a les troubler et que, seuls, connaissenl les membres de la famille royo.le. Des dois (mandarins mililaires) préposés a la garde de ces tombeaux, en ont fait obligeamment les honneurs et permis
d'en visilerles moindres détails, tandis qu'un de nos amis se hll.tait d'inslaller,
au milieu d'une curiosilé un peu encombrante, ses appareils pholographiques el de prendre des vues. On ne sait auquel de ces tombeaux: donner la
préférence, ni lequel l'emporte pour la beaulé du sile. Jl faut élre vraiment roi,
el roi oriental, pour s'offrir un semblahle régal de pittoresque posthume.
« Non loin du mausolée sonl de vastes salles lapissées de naltes ou de hauts
slores de hambou enlrctiennent un demi-jour élernel. L'l sont déposés les
objets qui ont servi au roi défunt : voici son grand lit de repos a bois rouge
fouillé d'or, enlouré de lourdes draperies en baldaquín, oü sont brodées avec
un grand arl des sen ten ces confucistes; voici des. vases, des coupes, de~

�248

l\EVUE

m:

0

L lllSTOlll!!: DJ::S IIELIGIONS

brobes
n de
b gala dont
, la. splendeur fanée parle d'une époque d'o pu¡ence et des
majeslé royale ·, des diadé me s, des sceptres en ¡ade
·
. e es eures de I anctenne
.
•
a ~ólé, ~n vase de ~evres, présenl apporlé jaclis par quelque ambassade fran:
1,a1se, detonne
·
. parm1 ces religues orientales·, el comme ¡¡ faut que le com1que
conser~~ lou¡ours se. place, méme en pareil lieu, des objets de la plus plaisante
vulgar1te do~ment la d'un majestueux sommeil, enlourés des hommages des
fideles. A ~mg-Man_gh, ~percevant dansla salle des religues royales un tablea.u
susp_endu a la muraille, Je me suis approché gravement et avec tout Je respect
~equis. O pr~ranation I C'étaient deux fleurs banales dessinées !'une en bl
l autre en no1r, avec ·mscr1pllon
· · en frani,ais · « Eludes a .,_ '
·anc,
p .
•
ux &lt;&gt;&lt;:UX crayons, lith.,
~~is,» et enlourées d'un cadre innocent de huis a fil els noirs,comme ceux a.u
m11ieu desquels se prélassenl encore dans nos petiles auberges rustiques de
~rance, ~!ore, Cérés et Pomone. Par que! miracle ce naYf produit de notre esthét1que occidenlale est-il venu s'échouer la. et s'égarer en pareille comp
· ?
C'est
te
. ' .
agote
un_mys re que Je n a1 pa.s eu le temps de pénélrer.
" ~OUJOurs est-il qu'on sort de la visite de ces tombeaux profondément ému
surpris au f~nd que ~e peupl~ de si petite taille, ou tout semble élriqué el mi~
n~scule, qu_1 constrwt de pelltes maisons da.ns lesquelles ¡¡ faul se baisser pour
penétrer, ai~ su faire de_ si vast~s choses et montrer un pareil sentiment de Ja
grandeur._ Ces~ ~ue ce JOur-la 11 obéissait au double sentiment qui alimente
toule sa v1e rehg1euse et sociale ; le culte des morts uni au ~ulte de la ma¡·esté
royale. »

DÉPOUILLEMENT DES PÉRIODH}UES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

1

I. Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. - Séance du
18 février. Élection de M. Léon Gautier. - Signalons pa.rmi les livres présentés: P. Pierling, Bathory et Possevino, documents inédils sur les rapports du
Saint-Siege avec les Slaves, et A. de Bourmont, Index processuum canonizationis et beatificalionis qui asservantur in Bibliotbeca nationali parisiensi.
Séance du 25 février. Élection de sir Henry 'Rawlinson comme associé étranger de l'Académie, en remplacement de M. Madvig. - M. Le Blant signale de
Rome diverses curiosités archéologiques, entre autres une pierre funéraire sur
Jaquelle on voit un squelette humain conduisant une danse avec une double
Mte; un autre squeletle, daos l'attilude de la danse, a élé trouvé a cOté du
précédent, mais il esl brisé. C'est le premier exemple d'une dansemacabre daos
l'arl romain. - M. Homolle signale une nouvelle inscription de Délos, da.ns
laquelle un certain lomilcos ou lécbomélekh, déja connu par d'aulres inscriptions du 1v• siecle, est qualifié de Carthaginois. M. Six a done eu torl d'identifier ce personnage avec un roi de Byblos mentionné au C01-pus Inscriptionum
semiticarum (I, 8, pi. 1), daos un texte paraissant a d'autres égards provenir
de l'époque des Achéménides. M. Homolle, au conlraire, avait raison de voir
dans Je Iomilcos de Délos, consacrant deux couronnes d.'or a Apollon el a
Artémis, un ambassadeur carlha.ginois mentionné, sous le nom de Odmilcas,
dans une inscription incomplete d'Athenes datant du 1vº siécle.
Séance du 4 mars. M. Heuzey entretient l'Académie de la nouvelle série de
monuments d'Asie-Mineure, dils « hittites )), que l'on constitue en ce moment
au Louvre, et dont les élémenls les plus précieux sont dO.s a la libéralilé de
M. Sorlin-Dorigny. ll décrit plusieurs cylindres et pierres gravées proveuunt
1) Nous nous bornons a signaler les articles ou les communicalions qui concernent l'histoire des religions.
i7

�250

DÉPOUILLE)IE:ST DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOClli'TÉS SAVA.'ffES

des environs de Tralles. Voici, en particulier, la description de l'un de ces
cylindres, telle qu'elle est donnée daos le compte rendu du journal le Temps :
« C'est un morceau d'hématite taillé et poli avec une rare perfeclion; on y
sent la main d'un graveur habile. La décoration, presque microscopique, esl
exéculée avec un soin remarquable. Le style se rapproche manifeslement du
travail assyro-babylonien. La scene qui y est gravée nous monlre une présentalion a. la divinilé. Trois personnages, daos l'atlilude de l'adoration, tenant a.
la main un objet qui semble une pique ou une crosse, ayant sur la téte une
étoile, les deux premiers vétus du kauna.kes, le troisieme portant un vétemenL
court et des chaussures recourbées, sont conduils par le d1eu a. double visage.
En face est la déesse, devant elle une table d'offrandes; elle tient un bouquet
composé de trois fleurs; un sceptre est appuyé au dossier de son siege. Derriere
elle, une autre divinité apparait, de taille plus petite, assise sur un trOne porté
par un bouquetin; elle a des cbaussures recourbées. A ses cOtés sont deux
génies ailés. Elle est suivie de deux personnages, dont !'un tient un vase d'ou
jaillit un double flot, dont l'autre semble nager. Cette glyptique a cértainement
son prololype dans la Chaldée; mais elle présenle ici des caracteres distinctifs,
principalement dans l'ornementation qui accompagne la scene religieuse. Cette
scene est encadrée par une double bordure formée d'ornements compliqués. On
remarque, en haul, de riches entrelacs; en has, l'encadrement est aussi tres
beau. C'est a. tort que ces motifs de décoration ont élé allribués a. l'art de la
Chaldée ou de l'Assyrie; ils sont propres a l'art de l'Asie-Mineure. 11 y a la des
enroulements superposés qui rappeUent cerlains plafonds égyptiens ou des
détails de l' orfevrerie mycénienne, mais qui ont une originalité suffisante pour
caractériser un groupe d'objets d'art et une école, Ce beau cylindre appartient
a une série dans laquelle on remarque aussi un large cachet portant des signes
idéographiques, au nombre d'une trentaine; le style en est le méme que celui
du cylindre; il semble que les deux monuments sont de la main du méme
ouvrier. M. Heuzey cite encore un cube d'hématite sur lequel sont représentées
des divinités assises sur des animaux, tenant dans leurs mains élevées le croissant lunaire. En comparant a ces objets le monument bien connu qui représente
l'androgyne et qu'on a attribué tantOt a. l'art persan, tantOt a. l'arl chaldéen, on
est conduit avec certitude a le rapporter a l'art héthéen de l'Asie-Mineure. »
St!ance du f f mars. M. de la Blanchere envoie une note sur les travaux exécutés en Tunisie par le service beylical des antiquités et des arts pendant
l'année 1886. U signale des épitaphes nouvelles trouvées sur l'emplacement de
l'ancien cimetiere chrétien de Leptis (aujourd'hui V1mta), la découverle d'une
catacombe a Sullectum {Arch Zara) el, a Taphrura (aujourd'hui Sfax), les restes
d'une importante nécropole chrétienne, comprenant une église, des mosa1ques,
un baptistere. - M. l. Delaville Le Roulx présente un mémoire sur les statuts
de l'ordre militaire de l'HOpital de Saint-Jean de Jérusalem (appelé ·aussi ordre
de Rhodes ou de i\Ialle). A la l'egle de Saint-Benoit succéda bientót une nou-

251

velle regle, en dix-neuf chapitres, édictée par Raymond du Puy avant le ~ilieu
du xn• siecle et confirmée en 1185 par le pape Lucius III. Cette regle sub1t une
série de modifications sur l'initiative du chapitrc général de l'ordre. - M. Julien
Havet explique comment il a trouvé la clef de l'écriture secrete de Gerbert, qui
ful pape sous le nom de Sylvestre II (999-1003).
Si!ance du / 8 mars. M. Mowat présenle le moulage d'une des steles en terre
cuile trouvées aux environs de Capoue et conservées au Musée Britannique, de
forme quadrangulaire, avec inscriptions osques de deux a tr_ois lignes et ~oulures en relief (par exemple un Apollon avec casque, une Mmer~e, etc.). L mscription incomplete se lit Vireium ... vesulia... deivin. Ce sont vr8:1se~bl~blement
des textes votifs sur Jesquels ont été moulés d'anciennes monna1es llahques. Parmi les ouvrages présentés, nous signalons : Katyayana, Sarvanukrananl of
the Rig-Veda, with extracts from Shadyurucishya's commentary, ~ditioo de
M. A.-A. Macdooell dans les Anecdota Oxoniensia, Aryan series, I, 4;
E. Senart. Inscriptwns de Piyadasi,, vol. II.
Séance du 25 ma!'s. Élection de M. Saglio comme membre libre. - M. Léon
Heuzey présente le plan d'un remarquable pilier en briques trouvé par M. de
Sarzec a Tello en dehors du palais, en l.881. Oltte découverte prouve que les
architectes ch¡ldéens connaissaient les supports. La colonne dont il s'agit est
composée de quatre colonnes circulaires assemblées, construites, avec une réclle
habileté, en briques rondes, triangulaires ou échancrées. On a découverl su~
ces briques deux ligues de plus que sur les inscriptions ordinaires du pates1
Goudéa, désormais célebre. Les assyriologues y voient la mention d'un li_eu ou
se prononi,aient des oracles. U s'agit, en effet, d'un fragment du sanclua1re de
Nin-Ghirsou, le grand dieu local assimilé au dieu assyrien Ninip. Ce sanctuaire,
d'apres les inscriptions, devait étre en bois de cedre; les fouilles ont, en effet,
mis a. découvert des fragmenls de ce bois. La découverte de nouvelles colonnes
semblables derriere un large perron permet de reconstituer une entrée monumentale. M. Heuzey signale a ce propos divers rapprochements avec l'architecture hébra1que (les deux colonnes a l'entrée du temple de Jérusalem et le portique
aux lamhris de cedre du palais de Salomon) et rappelle les colonnes égyptiennes
a quadruple tige, ainsi que les piliers a faisceaux de no~ cat~édrales. M. Senart présente l'édition de Vallabhadheva, the Subha.sh1La.vali, par Peter
Peterson et le pandit Durgaprasada, dans la Bombay Sanskrit si!ries.
Séance du / cr avril. M. Philippe Berger étudie une inscription de Tamassus,
bilingue, en phénicien et en chypriote, contenant une dédicace a. Apollon
d'Hélos, dieu du Péloponese. Les deuir principaux dieux phéniciens de l'ile
de Chypre étaient Résef Amykolos et Résef Alottes. L'inscription de Tamassus
montre !'origine grecque du second; le premier est évidemment le méme que
l'Apollon d'Amyclée, non moins célebre dans le Péloponese. Ces deux divinités
ont done été importées A Chypre par. les Achéens et identiflés avec le Résef ou
Arsouf phénicien.

�252

DÉPOUILLEMENT DES PÉRlODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCJÉTÉS SAVA~TES

Séance du 6 avril. 1\1. Philippe Beryer signale une nouvelle inscription chypriote, une dédicace a la déesse AnaLh par les rois Baalmelek I, Azbaal et
Baalmelek II. Cette inscription est surtout importante pour l'histoire politique
de Chypre. - 1\1. Le Blant envoie de Rome la descriplion d'un sarcophage
chrétíen inédit qui se trouve au musée du Campo santo dei Tedeschi : une
femme, debout, en priere, entre deux arbres sur chacun desquels est une
colombe. A droite, le bon pasteur portant une brebis. La partie gauche, mulilée,
représente le pasleur posant la main gauche sur une corbeille remplie de pains
et touchant de la main droite un sarcophage. C'est l'illustration de cette parole
du Cbrist : « Je suis la résurrection et la vie ».

Séance du / 5 avril. M. Saloman Reinach propose une nouvelle interprétation
d'un bas-relief en marbre, du Musée Britannique, représentant J'apotbéose
d'Ho:nere. On y voit ordinairemenl les neuf muses avec Apollon et la Pythie.
M. Reinach se prévaut d'une figure exactement semblable trouvée récemment
sur une terre cuite de Myrrhina, pour établir que la prélendue Pythie est une
muse. La méme conclusion s'impose pour une autre personne du bas-relief. II
y aurait ainsi dix muses; M. Reinach en distingue une, la plus grande, en qualité de Mnémosyne, mere des muses, celle-la méme que l'on prend ordinairemenl
pour Melpomene. La muse qui deseend du Parnasse serait Calliope, et la prétendue Pythie serait Thalie, qui, d'apres la légende, aurail été la mere des
Corybantes, aimée d'Apollon.
II. Académie des Sciences morales et politiquee. - Séance
du 26 mars. Une parlie de la séance est consacrée a des pi'ésentations de livres,
parmi lesquels nous relevons l'.Ancien Monde et le Christianisme, de M. de Pres_
sensé, et une étude de M. Jean Réville sur l'enseignement de l'histoire des
religions. - Séance du 2 avril (compte rendu du journal le Temps). Les biens
de l'Église et la dime sous Richelieu, tel est le litre de l'étude historique et économique dont M. G. d'Avenel poursuit la lectura devant l'Académie. Sous
l'ancien régime, deux sources alimentaient les revenus du clergé : d'une part,
le produit des terres qui lui appartenaient en propre; d'autre part, la dime
paroissiale, dont la quotité varie suivant les lieux et la nature des objets dimés
du treizieme au vingtieme, au cinquantieme. Les dépenses du clergé étaient le
service du culte, la réparation et la construction des édifices religieux, des
aumOnes obligatoires et un léger imp0t qu'il payait a l'État sous le nom de don
gratuit, afin de maintenir le principe qu'il n'était tenu a aucune contribution
envers le pouvoir tempnrel. Tel est, dans sa structure générale, ce qu·on pourrait appeler « le budget des cultes au xvn• siecle ». Il est impossible (M. d'Avenel
en fait justement la remarque) d'ajouter foi aux chilfres officiels qui établissent,
il y a deux siecles, ce budget; ces cbilfres sont intentionnellement diminués;
par conséquent, J'histoire en est réduite a des hypotheses, lesquelles cependant,
contrOlées les unes par les autres, confinent a la certitude. Un mémoire fait par
Richelieu, en 1625, estime que le clergé possede le tiers des biens du royaume.

253

M. d'Avenel les évalue au minimum au quart en 1640 et aucinquiemeen 1789.
Si, pour atleindre la vérité sur ce point, on néglige, comme. il convienl, l~s
cbilfres fantaisistes de Vauban, qui estime, en i695, a 134 millions le produ1t
des dimes ecclésiastiques, et les évaluatioos exagérées de l'auteur de la Théorie
de l'impot, qui porte leur valeur en 1760 a 16'1 millions, on peut accorder crédit
au Secret des finances, imprimé en 1581, et qui les considere comme donnant
annuellement 25 a 30 millions. D'aulre part, calculées en moyenne au dix-huitieme, elles passent, en t 789, pour cotlter a J'agriculture 133 millions. Ces deux
chiffres, quoique tres différents en apparence, concordent en réalité. Selon le
poids du métal, 30 millions de livres de 1580 font 80 millions de 1789. L'augmentation du revenu des terres de la fin du xvi• siecle a la fin du XV111•, le
nombre des terres défrichées durant cet intervalle, l'agrandissement de la
France, qui compte sept ou huit provinces de plus, suffisent a éleverles 80 millions au dela de 130.
« II est exlrémement difficile de déterminer d'une maniere générale les
ressources tres variables du curé de chaque paroisse. Toutefois, une centaine
de dimes relevées par 1\1. d'Avenel dans quioze de nos départements, sous le
ministere de Richelieu, ressortaient l'une dans l'autre a 650 livres environ.
Daos Je diocese de Rennes, le revenu moyen est de 750 livres; dans celui du
Puy, de 420 livres; dans celui du Mans, de 4.00 livres. Ce sont la des chiffres
of'liciels, par conséquent atténués, et peut-élre faudrait-il porter de 9?D a
1,000 livres la moyenne générale des produits de la dime dans chaque paro1sse.
D'ailleurs, ces produits ne constituent qu'une partie des revenus de la cure; il
y a encore le domaine de la cure, ses biens propres, d'une importance beaucoup
moindre sans doule. L'hisloire des biens ecclésiastiques et de leurs revenus,
depuis Louis XIII jusqu'a la révolution fran&lt;;aise, en tenant compte de l'augmentalion du prix des terres et des nombreuses mises en valeur de terres
incultas, montre ce que pouvait étre la fortuna de l'Église au jour de la spoliation. Soixante-quinze millions de Jivres représentaient, a 5 0/0, taux ordinaire
de l'intérét des immeubles, un capital de quinze cent millioos de livres, ou
deux milliards huit cent cinquante millions de francs. Mais la valeur de ces
terres, comme de toutes les autres, est deux fois et demie plus grande en 1789
qu'a l'avenement de Louis XIV et arrive, en dernier compte, a sept milliards !
« Quelque élevé que le chiffre paraisse, il ne constiluait plus, dit M. d'Avenel,
le quart de la fortune fonciere frani,aise, incontestablement supérieure alors a
28 milliards.
,, Le revenu du clergé, de 1640 a 1789, n'a pu augmenter dans la méme proportion que la valeur de son capital. Le taux de l'intérét avait baissé d'une
époque a l'autre, pour les immeubles comme pour toute es pece de bien. De 5 0/0,
l'intérét des terres était tombé a 3,5 environ. De 75 millions de iivres (142 millions de francs), sous Louis XIII, les rentes du clergéavaienldu s'élever seulement, en 1790, a 245 millions de francs. »

�254,

DÉPOUILLE3IEXT DES PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTBS SAVANTES

III. Revue h istorique. - Mars-avril : Charvériat. Les affaires religieuses
en Bohéme au xvi• siecle. (Compte rendu par E. Denis; ce livre est l'erreur d'un
homme qui s'estfourvoyé daos un travail pour Jeque! iln'étaitnullement préparé.)
I V . Jour n al d es Savants. - Pévrier : Perrot, Les statues de Diane a
Délos.
V. Nouvelle R evue. - IS f&amp;vrier: d'Avenel. Ricbelieu et les protestants frani;ais apres La Rochelle.
I•• mars : Loti. Kioto, la ville sainte.
VI. Controverse et Contemporain. - I S février: Paul Allard. La
persécution d'Aurélien (fin).
15 mars: de Harlez. La religión populaire de
la Chine. - Gust. Comestin. La croix et le crucifix. - Mgr Ricard. L'abbé
Maury et Mirabeau, les luttes doctrinales A la Constituante.

=

=

VII. C orresp ondant. - /O février: V. deChevigny. Ct.lrrespondance de
Marie d'Agreda et de Philippe IV.
10 mars : Vicomte llfayol de Lupé. Un
pape prisonnier. Rome, Savone (voir le n• suivant). - Comte de Pontmartin.
Le cardinal de Bonnechose.

=

VIII. Mélus ine. - 5 mars: H. Gaidoz. L'anthropophagie (voir le n• sui= 5 avrü : H. Gaidoz. Corporations, compagnonnages et métiers. L.-P. Sauvé. Superstitions relatives au mariage.
I X. R e vue d es tradi tions p o p ulaires. - 25 mars : Paul Sébillot.
Les tremblements de terre. - Aug. Gittée. Le folklore en Flandre. L.-P. Sauvé. Tradilions de la Basse-Bretagne (Les soldats de Saint-Cornély.
vant).

Les danseurs maudils.)

X . Vie chrétienn e . - Janvier : A . Viguw. Bonavenlure des Périers et
la Réformefran~aise. - G, Bonet-Maury. La religion d'Edgar Quinet.
X I. R evue historique de l'Ouest. - II. 5: Vallette. Petites pages
d'histoire vendéenne. Les établissements religieux de Fontenay-le- Comte
(suite). - Audiat. Un déporté, évéque de Saint-Brieuc, Mathias Legroing
de la Romagere (suite). - Dubois de la Patelliére. S ur la paroisse de
Coueron.
X II. Muséon. - Avril : E. Beauvois. La légende de saint Colomba. P. Robiou. La religion égyptienne.
X III. A cademy. - 12 février: John Sarum. The date and history ofthe
great latín Bible of Monte Amia!.a. (Voir notre Chronique; - voir, dans les
9
n• suivants, la longue et inléressante discussion de MM. \V. Sanday, Martin
Bule, J. White, Maunde Thompson et Wan•en.) - Am.-B. Edwards. Tbe
sarcophagus of Anchnesril.neferab. (A propos du livre de M. E.-A. Wallis Budge.)
19 février : Edouard Naville. Egypt exploration fund. (Rapport sur ses fouilles
a l'est i:!e Zagazig entre Tell-el-Kebir et Belbeis). /9 mars : Fr.-T. Marzials. The reformation in France.
26 mars : Georges Bertin. Babylonian
astronomy. -== 9 avril: L.-C. Casartelli. The elymo!ogy of tbe name Zarathustra.
- Discovery of a lomb-temple at Sidon. (Description du monument retrouvé par
le D• H. Jessup de Beyroulh.)

=

=

=

255

XIV. Athenaium. - / 2 mars: Rob.-K. Douglas. Fa-llien's description of
the image of Msitreya Buddha. (Voir les articles de M. James Legge dan~ les
n•• du i9 mars et du 2 avril, celui de M. Douglas, 26 mars, et celu1 de
M. s. Beal, 2 avril.)
9 mars : Sp.-P. Lambl'os. Notes from Athens. (Voir le
n• suivant.) 9 avril : W. Lea{. Notes from Alhens.
XV. Contemporar y Review. - Février : A .-M. Pairbain. Theology
as an academic discipline. - Mars : Capt. Conder. The Old Teslament :
ancient monumenls and modern critics. - Avril: Emilio Casteúw. The call oí
Savonarola. _ Robertson Smith. Capt. Conder anJ modern critics.
XVI. Nineteenth oentury. - Mars : Gladstone. The greater gods of
01 ympus. I . Poseidon . - Avril : Matthew Arnold. A friend o{ God.
Andrew Lang. Demeter and the pig.
XVII. National Review. - Mars : The church question in Scoll~nd.
_ Helen Zimmern. Plato and theosophy. - R.-S. Gundry. India and Th1bet.
XVIII. Church quarterly Review. - Avril: The Ma~s~retic ~e~t of
tbe Old Testament. - The empress Eudocia. - The early chr1sllan mm1stry
and tbe Didache. - The language spoken by Christ and lhe aposUes.
.
XIX . China R evi ew. - XV. 2 : Allen. Similarity belween Buddh1sm
and early Taoism. - Stanton. To the folklore of China.
.
X X. Arch aeological Journal. - N° 172 : Pullan. The 1conography of
angels. - Hodgson. On the differences of plan alleged to exist between churches
oí austin canons and those oí monks.
XXI . Histor isch es J ah rbu ch . - VIII. .2 : Schanz. Das Jahr der
Gefangennahme des heil. Apostels Paulus (avec une répo~s~ d~ pr~fesseur
Kellner). - Denifle. Quellen zur Disputation Pahlos Cbr1slla01 m1t Mos_e
Nachmani zu Barcelona (1263). - Unkel. Die ,Coadjutorie des Herzogs Ferdinand von Bayern im Erzstift Koln (premier article) .
XXII. Archlv f ür Litterat ur-und Kirchengeschichte d es Mittelalters. - III. / et 2 : Ehrle. Die Vorgeschichte des Concils von Vienne
(fin). - Denifl.e. De origine et progressu juris scolastici Paduani.
XXIII. N e ues Archiv der G es ellsch a ft für altere d eu tsche
Geschichtskunde. - XIJ. I : G. Waitz. Ueber den ersten Theil der Annales
Fuldenses. - S. Herzberg-Frankel. Deber das iilteste Verbrüderungsbuch von
Sanct-Peter in Salzburg. - II. Hahn. Die Namen der Bonifazischen Briefe im
Liber vita&gt; ecclesiie Dunelmensis. - O. Holde1·-Egger. Zur Translatio S. Benedicli.
XII. 2 : Bruno Krusch. Chlodovechs Sieg ueber die Alamannen.
XII. 3: Bruno Gebhardt. Die Confutatio primatus papre.
XXIV . Mittheilu ngen des k. d eutschen archaeol. I n stituts.
A t h enische Abth. - X.1. 3 : F. Duemmler. Mitteilungen von den
griechischen Inseln. IV. Aeltesle Nekropolen auf Cypern.- Lolling. Lesbi_sche
Inschriften mit Anhang von Petersen. - Doerpfeld. Der Tempel von Kormth .
- Pctersen. Athenasstaluen von Epidauros.

=

=

=/

=

�256

DÉPOUILLElfENT DES PÉRIODIQUES

XXV. Poodagogium. - IX. 5: Mo1'f. Salzmann als Reformator des Religionsunterricht.

XXVI. Philologus. - XLV. 4.: Scotland. Die Hadesfabrt des Odysseus.
-.Bornemann. Pindars VII nemesiscbe Ode als Siegertolenlied.
XXVII. Zeitschrift für Assyriologie. - II. .f : Jensen. Hymnen
auf das Wiedererscheinen der drei groszen Lichtgótter, l.
XXVIII. Globus. - N• 8: Der Nestorianismus in Asien. -N• /0. Keller.
Volksalemente und Volksleben in Madagascar (premiar article).
XXIX. Oesterreichische Monatsschrift für den Orient. - N• .2:
Temple. Ein Menschenopfer in Rajputana.
XXX. Monatsschrüt für Geschichte und Wissenschaft des
Judentums.- /887. N° 3: Graetz. Die Bedeutung der Priesterscbaft für die
Gesetzgebung wabrend der zweiten Tempelzerslórung. - _Perlitz. Rabbi
Ahahu. Cbarakter und Lebensbild eines Paliistinensiscben Amor!lers (suite).
XXXI. Archiv für das Studium der neueren Sprachen. LXXVII. 3 et 4. : Rudolf. Der germanische Licbtgott Balder und der beilige
Johannes. - Veckenstedt. Die Llorona, das weinende Mil.deben der Mexicaner
und ibre Scbwestern bei den Ariern und Mongolen.

XXXII. Archiv für slavische Philologie. - IX. 4.: Kotschubinskü.
Eine serbiscbe Evangelienbandschrift vom Jabre 1436 aus Zeta. - Jagié. Ein
serbischer Beitrag zur Georgiuslegende. - Novahoviteh. Ueber die Entstehung
mancher Volkslieder. - Wolter. Mytbologische Skizzen.
XXXIII. Zeitschrift für exacta Philosophie. - XV. .f : Flügel. Die
Sittenlebre Jesu.
XXXIV. Zeitschrift für Missionskunde und Religionswissenschaft. - II. .f : A.hles. Buddhismus und Christentbum. - Lucius. Die
geschichtlicben Voraussetzungen des Sieges des Christentums im Rómischen
Reich. - Das Christentbum in Japan.

XXXV. Zeitschrift für wissenschaftliche Theologie. - XXX. 2 :
Kuttner. Die religiose Gewissbeit und das Bewustsymbolische in der Religion.
- Weiss. Ein neuaufgefundenes Kanon-Verzeicbnis. - Draseke. Zum Hirlen
des Hermas. (A contr0ler au sujet de cet article le travail de M. A. Harnack,
dans la « Theologische Literaturzeitung » du 9 avril, intitulé : Ueber eine in
Deutschland bisher unbekannte Falschung des Simonides.) - A. Hilgenfeld.
Zu dem griecbischen Schlusse des Hermas Birlen. - Noldechen. Terlullian vom Fasten. - Garres. Arianer I im officiellen Martyrologium der
Romischen Kirche.

XXXVI. Zeitschrift für kirchliche Wissenschaft. _ 1887. N• /:
Zockler. Die biblische Lilteratur des Jabres i886. A. Altes Testament. (Voir le
N. T. daos len• suivant.) Zietlow. Der Baum des Lebens. - Grote. Wo liegt
Golgatba?

XXX VII. Deutsche evangelische Blootter. - .f 887. N" 3: Beyschlag.

ET DES TRAVAUX DES SOCI"ÉTÉS SAVA'NTES

257

Aus D• von Schulte's Gescbichte des deutschen Altk-atbolicismus. - Bacmeister.
Luther und Loyola. - Weitbrecht. Noch einmal die Hexenbulle Innocenz' VIII.

XXXVIII. Katholik. - Février: Wann waren Petrus und Paulus in
Rom? - Die K0rperlebre des Thomas von Aquin. - Der Primal in der Kirche
Galliens und der VI• Kanon des Nic!lnum.
XXXIX. Evangelisches Misaionsmagasin. -Avril : Missionsarbeit
in Malabar. - Heiratsgesetz und Hochzeitfeier im Kurgland.
XL. R11vista de Espana. - N° 4.50 : El templo de Esculapio en
Atenas.
XLI. Theologisch Tijdschrift. - Mars : J.-H.-A. Michelsen. Kritisch
onderzoek naar den oudsten tekst van Paulus·Brief aan de Romeineo.
J.-A . .Bruins. Nog eens de Basílica Novorum of Novarum te Carthago.

�259

BIBLIOGRAPHIE

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before the university of Oxford in the year 1886. in-8, de xxvu et 304 p.

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Vorsehung. - Wolfenbültel, 1886; in-8, de 1v et 36 p.
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son pontifical, son temps (540-604). - Lille, Desclée de Brouwer, 1887, in-8,
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Bichard Andree. Die Anthropophagie, eine ethnographische Studie. Leipzig, Veit, 1887, in-8, de VI et l.05 p.

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l.887, in-8, de 139 p.

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ANOBRS, IIIPIUIIIER.IE BORDIN ET el• , ROE GARNIBR,

4,

�BULLETIN CRITIQUE
DE LA.

RELIGION ÉGYPTIENNE

LE LIVRE DES MORTS

Ed. Naville. Das Aegyptische Todtenbuch der XVIII bis XX Dynn,stíe, aus
verschiedenen Urkunden zusammengestellt und herausgegeben von Edouard
Naville , mit Unterstützung des Koniglich Preussischen Ministeriums dcr
Gcistlichen, Unterrichts- und Medicinal-Angelegenheiten, Berlin, Asher und
C0 , i886, Einleitung, in-4, v-204 p.; i•r Band, Text und Vignetten, in-folio,
ccxu pi., 2• Band, Varianten, 447 p.

Le 19 septembre '1874, les égyptologues, réunis a Londres, al'occasion du deuxieme Congres International des Orientalistes, déciderent qu'il y avait lieu de publier &lt; une édition de la Bible des
anciens Égyptiens, - le Rituel, comme Champollion l'appelait, ou le
Livre des Morts, comme l'intitule Lepi;ius, - aussi critique et aussi
complete que possible. Cette édition devait fournir une triple
récension de ce vénérable monument de la langue, de l'archéologie
et de la religion égyptiennes ; en d'autres termes, nous donner le
Livre des Morts, tel qu'il était: - 1º Sous l'ancien empire; 2° sous
les dynasties thébaines du nouvel empire ; 3º sous les Psammétiques (XXVI• dynastie) 1 • » M. Naville voulut bien se charger de
1} Transactions of the Second Session of the International Congress of Orientalists, held in London in September 1874, Londres, Trübner, 1876, p. 442.
18

�266

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

rassembler les matériaux; M. Lepsius assura a l'reuvre l'appui de
l'Académie de Berlin et du gouvernement prussie12; un comité
s'organisa, qui fut composé de MM. Birch, Chabas, Lepsius et
Naville. Des les premiers jours, on dut reconnaitre que le projet
présentait des difficultés d'exécution presque insurmontables. Si
les textes de l'ancien empire sont rares et incomplets, ceux de
la XXVI• dynaslie sont trop nombreux et contiennent si peu
de variantes réelles, que la collation de vingt papyrus, pris au
hasard, donne des résultats insignifiants. Le comité modifia son
plan primitif, et M. Naville déclara, au Congres de Florence, qu'il
bornerait désormais ses recherches aux manuscrits de l'époque
thébaine. L'ouvrage, tel qu'il le concevait, n'était pas une édition
critique ·avec un texte reconstitué artificiellement, mais un recueil
méthodique des documents nécessaires a qui voudrait ensuite
entreprendre une édition critique. &lt; Il devra done se composer, en
premier lieu, d'une introduction donnant tous les renseignements
voulus sur les matériaux employés, puis d'un texte de base qui
sera la reproduction exacte de chaque chapitre pris dans un cerain
papyrus, puis de toutes les variantes recueillies, enfin d'un lexique
complet de tous les mots du Livre des M orts 1 • &gt; Cette édition
restreinte, M. Naville nous l'a donnée en 1886, douze ans apres
la décision du Congres international de Londres. La mort avait
dans l'intervalle dissous le comité : Chabas partit le premier, puis
Lepsius, puis Birch. M. Naville a exécuté fidelement le plan qu'il
s'était tracé en i878. 11 a eu la chance~de rencontrer dans sa propre
famille un ouvrier incomparable, qui a dessiné figures et inscriptions avec une fidélité et une élégance qu'on ne saurait trop
admirer. Aussi le volume de textes et de vignettes est d'une fort
belle venue. Celui des variantes est d'un trait moins fin et
moins sur, mais suffisamment net et tres lisible encore. Dans
l'introduction, qui forme un tome a part de format plus petit
que les autres, M. Naville a rendu pleine justice a ses devanciers,
et l'histoire qu'il trace des différentes publications ou tentatives
d'interprétation qui ont précédé la sienne, pour etre breve, n'en est
pas moins instructive. Sur un point seulement, il me parait avoir
commis une méprise ; c'est quand il attribue a E. de Rougé l'idée
i) Atti del IV Congresso Internazionale degli Orientalisti, tenuto in Pirenze
nel Settembre 1818, Firenze, Lemonnier, i880, t. I, p. 95.

LE LIVRE DES MORTS

267

que les papyrus funéraires étaient écrits íprimitivement en cursive, et que les textes hiéroglyphiques ne sont que la transcription
des textes hiératiques. Il fallait done, d'apres lui, commencer
l'étude par ces derniers, et beaucoup de fautes des textes hiéroglyphiques s'expliqueraient d'elles-memes des qu'on connaitrait bien
les textes hiératique~ 1 • 11 Je pense que M. -Naville a compris d'une
maniere trop générale les expressions de M. de Rougé. Celui-ci
ne prétend pas que tous les textes hiéroglyphiques du Livre des
Morts sont des transcriptions de l'hiératique. &lt; Nos musées
possedent, dit-il, de magnifiques exemplaires de l'ancien style,
qui sont touiours écrits en hiéroglyphes linéaires disposés en
colonne; malheureusement les tableaux et les vignettes semblent
y jour le róle principal ; l'écrivain a passé fréquemment des mots,
des phrases, des demi-chapitres tout entiers; il semble n'avoir eu
pour but que de remplir matériellement sa page, dans un travail
qui, une fois achevé a l'occasion des funérailles et déposé avec
la momie, ne devait jamais etre contrólé par les regards d'aucun
homme vivant. Les transcriptions opérées entre les manuscrils des
diverses sortes d'écritures, devinrent une autre source d'inexactitudes. Ainsi le bel exemplaire hiéroglyphique de Turin estrempli
d'erreurs qui JYrouvent suffisamment que le copiste travaillait
d'api·es un manuscrit cursi{; son calame exercé le transcrivait
en beaux hiéroglyphes, mais cet excellent calligraphe n'était pas
un savant; on remarquera, en effet , que les signes qui, dans
l'écriture cursive, se ressemblent jusqu'a la confusion, sont précisement ceux qui ont donné lieu a des méprises •. » Le passage est
bien clair. M. de Rougé, apres avoir déclaré que les papyrus
d'ancien style sont touiours en hiéroglyphes , constate que le
papyrus hiéroglyphique de Turin, publié par Lepsius et qui est
d'époque sa'ito-grecque, a du etre copié sur un texte hiératique, et
que beaucoup des fautes qu'il renferme s'expliquent, si on suppose
un original cursü mal interprété par un scribe ignorant. 11 me
parait avoir pleinement raison en cela, mais il aurait tort que le
passage ou il développe cette idée ne comporterait pas le sens
que Naville lui a attribué. 11 cite un cas particulier, il ne pose pas
une regle générale. Comme Naville, il reconnaissait l'importance
ce

i) Einleitung, p. 3 sqq.
.
2} Étude sur le Rituel funéraire des anciens Egyptiens, p. 7-8.

/

�268

LE LIVRE DES MORTS
REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

des textes thébains en hiéroglyphes : s'il s'est attaché surtout a
l'étude des textes saites en hiératique, c'est que le Louvre et les
musées d'Europe renferment un nombre considérable de manuscrits
de l'époque. salte contre quelques douzaines de manuscrits de
l'époque thébaine. C'est la une critique de détail qui n'enleve rien
a la valeur de l'introduction. Apres avoir exposé les vicissitudes
diverses par lesquelles son entreprise a passé depuis 1874, M. Naville apprécie brievement l'histoire du Livre des Morts et de ses
éditions successives 1, décrit et classe les manuscrits dont il s'est
servi, ajoute quelques détails sur le sujet de chaque chapitre et
sur la place qu'il occupe dans chaque exemplaire : le tout se termine par une table des chapil.res avec leurs titres hiéroglypbiques.
Le texte original de l'introduction était naturellement en frangais ;
comme les frais de publication étaient a la charge de l'État prussien,
M. Ludwig Stern a donné du frangais de Naville une traduction
allemande fort soignée. L'ouvrage est digne, en tous points, et
des grands savants qui en ont surveillé l'exécution, et du gouvernement qui l'a pris a son compte.
Le Livre des Morts a déja été traduit deux fois en entier, en
anglais par Birch, il y a vingt ans ', en frangais par Pierret, il y a
six années a peine•. Si estimables et si utiles que ces reuvres aient
été a leur heure, l'apparition du livre de Naville leur a enlevé
beaucoup de leur importauce : elles ont été faites l'une et l'autre
d'apres le texte de Turin et ne représentent qu'une legon souvent
inintelligible de l'ouvrage égyptien. Je ne puis songer a en publier
ici une traduction nouvelle, mais peut-etre ne sera-t-il pas inutile
d'en donner une analyse exacte. Le Livre des Morts était destiné
a instruire ' l'ame de ce qu'elle doit faire apres la vie. C'est un
recueil d'incantations, ou, si ce mot effraie trop les personnes qui
1) Einleitung, p. 18-46.
2) Dans le grand ouvrage de Bussen, Egypt's place in Universal History,
t. V, 1867, p. 123-333.
3) P. Pierret, Le Livre des Morts des anciens Égyptiens, in-18. París, i881,
t. XXXJII de la BibliotMque Orienta/e elzévirienne de E. Leroux. Brugsch en
avait entrepris une traduction allemande dont les quinze premiers chapitres ont
seuls été publiés : Das Todtenbuch det Alten Aegypter dans la Zeitschrift, 1872,

p. 65-72, 129-134.
4) Saql'OU.

269

ne peuvent pas s'habituer encore a reconnaitre dans les rites égyptiens quelque chose qui ressemble plus a la magie qu'a la religion, un recueil de prieres, dont les unes ont pour objet de donner
a l'homme des renseignements généraux sur le sort qui l'attend
au dela du tombeau, et dont les autres s'appliquent a des cas particuliers de l'existence funéraire. La premiere condition a remplir,
pour en saisir le sens et la composition, est done de rechercher
quelle idée ceux qui l'ont compilé se faisaient de l'ame et du milieu
dans lequel elle tombait en quittant le corps. Point n'est besoin
de l'étudier pendant longtemps pour découvrir que cette idée n'est
ni une, ni simple. Ce qui survit de l'homme est traité parfois comme
un double (ka), parfois comme une ombre (kha'ibit), parfois comme
un esprit lumineux (khou) , parfois comme un épervier a tete
humaine, comme un vanneau, comme une grue (ba), parfois enfin
comme un personnage composite qui tient a la fois du double et
de l'ombre, de !'esprit et de l'oiseau. Le lieu ou réside cet etre
mal défini est, pour les uns, le t&lt;,mbeau meme qui renferme le
corps, pour d'autres, notre monde entier ou celle des régions de
notre monde ou il lui plait se transporter, pour beaucoup, un
monde différent du nótre et qu'on atteint apres un voyage plus ou
moins pénible. J'ai parlé déja et du double et du sort qui l'altendait
dans son tombeau 1 : je n'ai pas eu encore l'occasion d'exposer
ce que c'était que cette autre terre que· les textes mentionne_nt
souvent. La description complete ne s'en trouve nulle part, ma1s,
en réunissant ce que nous apprend le Livre des Morts aux enseignements que conliennent les autres livres religieux, on parvient
a en recomposer le tableau général et, par conséquent, le systeme
de l'univers tel que les Égyptiens l'avaient imaginé.
Au commencement, &lt; quand il n'y avait pas encore de ciel, qu'il
n'y avait pas encore de terre, qu'il n'y avait pas encore d'hommes,
que les dieux n'étaient pas encore nés, qu'il n'y avait pas encore
de mort •, &gt; le Nou seul existait, l'eau principe de toute ·chose,
et dans cette eau primordiale, Toumou, le pere des dieux •.
1) Cfr. Revue de l'histoire des religions, t. XII, p. 123 et suiv.
2) PEP1 Jer, l. 664, dans le Recueil, t. VIII, p. 104.
.
3) Livre des morts (éd. Naville), ch. xvn, l. 3-4. Dans le passage de Pé?1
que j'ai cité, Toumou e0t aussi le dieu primordial et a pour femme Nouit.
(l. 664 sqq.),

�270

REVUE DE L'HISTOlRE DES RELIGIONS

Le jour de la création arrivé, Shou souleva les eaux sur l'escalier qui est dans Khmounou 1 .' La terre s'aplanit sous ses pieds,
comme une longue table unie, le ciel apparut au-dessus de sa tete,
comme un plafond de fer sur lequel roulait l'Océan divin •. Hor et
ses fils Hapi, Am~it, Tioumaoutf, les dieux des points cardinaux, allerent aussitót se poster aux quatre Goins de la table
inférieure, et rec;urent les quatre angles du firmament sur la pointe
de leurs sceptres • ; le soleil apparut a la voix du dieu, le premier
jour se leva et le monde fut désormais constitué, tel qu'il devait
rester a jamais. On avait cru d'abord de bonne foi que les quatre
supports étaient des poteaux fourchus au sommet, comme ceux
qui étayaient le toit des maisons, et l'on craignait sans cesse qu'ils
ne fussent renversés au milieu de quelque tourmente, pendant
laquelle le ciel s'abattrait sur la terre : les mots qui désignent
l'orage, la tempete, les pluies torrentielles, ont pour déterminatif
le signe du ciel détaché de ses quatre soutiens et tombant. Plus
tard, on en modifia la nature et la forme. On imagina d'entourer
la terre d'une ceinture de hautes montagnes, sur le sommet
desquelles le firmament s'appuyait de tous cótés, plat selon les
uns, légerement voúté selon les autres '· Quatre pies marquaient
les quatre points cardinaux : le nom de celui qui se dressait au
nord est encore inconnu, ceux du sud, de l'est et de l'ouest ,
s'appelaient Apitto, la corne du monde 6 , Bakhou, le mont de la
naissance, Manou ou Onkhit , la montagne de vie 6 • Bakhou et
1) Livre des morts (éd. Naville), ch. xvu, l. 4 sqq. C'est de la que vient son
nom Shou, de la racine Shou , soulever. Ce n'est, je ,crois, ¡que plus tard, et
par calembourg, qu'il devint le Lumineux.
2) Les peintures et les figurines en terre émaillée nous montrent deux
moments dans l'acte de Shou. II est d'abord a genou.x: et souleve péniblement
la masse des eaux ; puis il parait debout, les jambes écartées, les bras allongés
au-dessus de la téte et soutenant le ciel sans effort apparent. C'est J'illustration
tres exacte d'un passage de l'hymne a Ril.-Harmakhis : « Tu as élargi la terre
a l'écartement de tes enjambées ; tu as élevé le ciel a la longueur de tes bras »,
ou Ra-Harmakhis, selon la doctrine syncrétique de l'époque Ramesside, joint
a son rO!e propre celui de Shou et des autres dieux.
3) Cfr. OuNAs, l. 474, TEn, l. 232-233. DeUJc de ces sceptres-piliers sont
figurés sur beaucoup de steles, adroite et agauche de l'inscription ou du tablean.
4) C'est ainsi que le signe du ciel, qui surmonte beaucoup de steles funéraires ou historiques, s'arrondit et suit le cintre de la pierre.
5) Cfr. l'expression géographique des Grecs N6Tov xÉpa~.
6) Sur Bdkhou et Manou, voir Brugsch, Ueber den Ost-und Westpunkt des

27i
Manou, qui marquaient le lever et le coucher du soleil, étaient de
beaucoup les plus imporlants. Bakhou n'était pas une montagne
fictive. Le pays situé entre le Nil et la roer Rouge renferme plusieurs
pies, dont quelques-uns s'élevent a pres de deux mille metres et
sont visibles de la vallée. L'un d'eux, qui est souvent mentionné
dans les listes géographiques, s'appelait Bakhou, Bashou, et est
identifié par Brugsch avec le Mont des Émeraudes des géographes
anciens 1 • Sans insister sur l'identification, on peut admettre que le
pilier oriental du ciel a été placé, par les plus anciens habitants
de l'Égypte, sur l'un de ces pies qu'ils apercevaient a l'horizon
lointain, et derriere lequel le soleil paraissait naitre: de la, ce nom
de Bakhou, enfantement, qu'ils lui donnerent. Plus tard, quand le
cercle de leurs connaissances géographiques s'agrandit, le norh
resta a la montagne, mais on supposa qu'il y avait, bien loin a
l'est, une autre montagne Bakhou, qui était le soutien véritable du
firmament. Ce pie fabuleux ·avait, disait-on •, trois cent soixante-dix
perches de haut et cent quarante coudées de large•. 11 était gardé
par le serpent Amihahouf', long de trente-cinq coudées, et dont
la tete avait trois coudées de section 5 • Les dieux de l'Occident et
des ténebres, Toumou, Sovkou le crocodile, Hathor, y attendaient
l'arrivée du soleil 6 • Le dieu sortait par un portail immense qui faisait communiquer le paradis, les jardins d'Ialou, avec notre monde.
Le portail confinait vers le nord a l'Étang des mille oies, vers le
Sud au Ruisseau des oies, et deux sycomores, tout en pierres
précieuses de couleurverte 1, l'encadraient de chaque cóté. C'est
entre ces deux sycomores que le soleil paraissait, d'apres certains
LE LIVRE DES MORTS

Sonnenlaufes nach den Alt,Egyptischen Vorstellungen dans la Zeitschrift, 1864,
p. 73-76, article rédigé sur des indications de J. Dümichen.
.
.
1) Die altagyptische Volkertafel dans les Verhandlungen des 5ten OrientalistenCongresses, t. II, Afrikanische Section, p. 62-63.
2) Livre des morts (édit. Naville), ch. cvm, pi. CXIX, l. i-2. Les chilfres
varient selon les exemplaires.
3) Environ sept cent quarJnte metres de haut et soixante-treize de large, en
prenant, avec Lepsius, la perche pour six pieds métriques et la coudée pour
cinquante-deux centimetres ou a peu pres.
4) Litt. : « celui qui est dans sa flamme. »
5) Environ dix-huit metres et demi de long P.t un metre et demi de section,
6) Livre des morts (édit..Naville), ch. cvm, pl.f XIV, l. i5.
7) Livre des morts (éd1t. Nav11le), ch. c1x, pl. CXX, l. 2-6; ch, CxL1x,
pl. CLXVIII, l. 9-i4.

�272

REVUE DE L'IDSTOffiE DES RELlGIONS

mythes qui identifiaient le ciel, sa mere, avec une vache, sous la
forme d'un veau qui vient de naitre 1 • Le pie de .Manou avait probablement répondu, vers l'origine, a quelque colline du désert libyque
dont on apercevait la cime des bords du Nil, mais nous ne pouvons
pas encare, comme pour Bakhou, affirmer ce fait avec assurance.
Jl était un peu moins haut et un peu moins large que le pie de
l'Orient, mais le serpent qui le gardait, Sittisou, avait soixante-cinq
coudées de long. Les vignettes du chapitre ctxxxv1 • nous en
montrent les talus abrupts, recouverts de sable comme ceux de la
chaine Libyque. Au pied, la déesse Hippopotame, Apit ou Touirit,
debout sur ses palles de derriere, une courbache' ou un sceptre' a
la paLte de devant, veille le museau tourné vers l'Orient. Au sommet, un fourré de lotus jaillit brusquement de la pente aride, et
la vache Hathor passe la téte ou le train de devant par une feote
de la montagne. A mi-cote, on aperi;oit quelquefois un mince
croissant de lune nouvelle 5, quelquefois, un busle de femme sans
téte et deux longs bras blancs qui s'étendent pour saisir le disque
solaire : c'est la cime de Manou •, qui rei;oit son pere Ra en son
coucher. Le dieu, parvenu a l'extrémité de sa course, entrait
dans la montagne, d'apres les théologiens d'Abydos, par une
fente (poka), d'apres d'autres écoles, par une porte analogue a
la porte d'Orient, et qu'on appelait la porte des couloirs, Ro-Staou.
La vignelte d'un papyrus, qui appartenait jadis a la collection
Minutoli ', le représente a ce moment critique de son existence.
L'avant de la barque a déja plongé dans les profondeurs de la
montagne; la poupe n'a pas disparu encare, et les deux déesses,
Isis et Nephthys, se retournent 'pour jeter un dernier regard sur
le monde qu'elles vont quitter.
Livre des morts (édit. Naville), ch. cvm, vignelte.
Livre des mo,•ts (édit. Naville), c:h. cLnxv1,. pl. CCXII.
Livre des morts, pi. CCXII, L, b.
Livre des morts, pi. CCXII, A, p.
5) Livre des morts, pi. CCXII, A , p.
6) Livre des morts, pi. CCXII, L, a; D, a; J. 15.
, ~) Ce pap~r~s a été publié a Paris, il y a cinquante ans en viron, mais je
n a1 pu réuss1r a me_ procurer u~ exemplaire de l'édition. Je ne le connais que
p~r un~ photograph1e tres rédu1te, qui accompagne le catalogue de la vente
Mmutoli : Catalog der Sammlungen von Müsterwerken der Industrie und Kunst
zusammengebracht durch Herm Freiherrn D• Alea:ander von Minutoli Cologne
1875, p. 263, nº 5378, avec une notice de H. Brugsch.
'
'
i)
2)
3)
4)

LE LIVRE DES MORTS

1
.,_

273

Le soleil sortait done du ciel a son coucher, comme il y éta1t
entré a son lever. S'il fallait en croire la plupart des égyptologues,
le chemin qu'il suivait pendant la nuit l'aurait mené sous terre, et
ce serait sous terre que nous devrions chercher le douaout, les
iardins d'Ialou et toutes les contrées qu'il parcourait. Cette erreur
provient, comme beaucoup d'autres, de la confusion qui s'établit
presque invinciblement dans notre esprit, entre l'idée qu'on se fait
aujourd'hui de l'univers et celle que pouvaient en avoir les anciens
Égyptiens. La barque solaire, une fois entrée dans la montagne,
ne descendait pas sous le monde des vivants. Elle continuait sa
course, en dehors du ciel, dans un plan parallele a celui de la
terre, et courait vers le Nord, cachée aux yeux des vivants par les
montagnes qui servaient d'appui au firmament. Elle voyageait le
long d'une vallée dont le fond était occupé par un grand fleuve,
l'Ourounas 1 , et qui était divisée, par des murs munis de portes,
en douze régions correspondant a chacune des douze heures de la
nuit. La premiere de ces régions n'avait pas de porte d'entrée : la
premiare porte de l'autre monde s'ouvrait au commencement de
la seconde heure. Au sortir de la sixieme heure, la barque du
soleil franchissait la porte septentrionale, puis revenait a l'Orient,
afin de gagner le pie de Bakhou et le portail de l'Est. Cet itinéraire est décrit tres clairement au chapitre xvu du Liv1·e des blorts •:
&lt; v. 14. Je vais, dit l'ame, par la route que j'ai appris a connaitre
sur le lac des Deux-Vérités; - V. 15. J'arrive a la terre (Var. au
lac) des habitants de la montagne d'Horizon, et je sors par la Porte
Sacrée. &gt; La route que le mort connait sur le lac des Deux-Vérités, &lt; c'est, explique la glose du verset 14, la région de la porte
des couloirs (Ro-Staou), dont la porte méridionale est a Anroutef
et la porte septentrionale au domaine d'Osiris; quant au lac des
Deux-Vérités, c'est Abydos. - En d'autres termes, c'est la route
par laquelle Toumou s'avance, lorsqu'il se dirige vers lesiardins
d'Ialou. • Le texte et la glose décrivent done le chemin que la
barque solaire parcourait jusqu'a l'entrée duiardin d'Ialou, c'esta-dire, comme l'affirment d'autres textes, jusqu'a la fin de la
sixieme heure de la nuit. La navigation commeni;ait a Abydos, sur
1) Birch a, il y a longlemps, comparé l'Ourounas a l'Ovpctvó~ des Grecs.
(Description of the Papyrus of Naskhem, p. 6.)
2) Livre des morts (édit. Naville), ch. xvu, l. 23-28, pi. XXIII et p. 45-49.

�274.

REVUE DE L'HISTOII\E DES RELIGIONS

e lac des Deux- Vérités, aussitOt apres la disparition du dieu derriere
l'Horizon, et se faisait a ciel ouvert pendant la premiere heure,
heure du crépuscule ou le firmament conserve encore le retlet de
l'astre. L'entrée dans l'autre terre s'accomplissait au début de la
seconde heure, a la premiare porte de la région des couloirs, porte
qui était, selon la glose, au Jieu appelé Anroutef. Anroutef est le
nom de la nécropole de Hnes, Héracléopolis Magna 1 • La porte de
la seconde heure de la nuit, c'esl-a-dire, en réalité, la porte de
l'autre monde, était done a la hauteur de Hnes. D'Abydos a Héracléopolis, le soleil avait marché vers le Nord. Et ce n'est pas tout.
Le chemin que le soleil parcourait durant cette premiere heure
élait évalué a la distance qui sépare Abydos d'Héracléopolis.
Comme chaque heure avait un domaine de longueur égale 1 , peutetre a vons-nous le droit d'estimer que la longueur totale du
monde entre Abydos et la Porte Sacrée équivalait a six fois l'espace qui sépare Abydos d'Iléracléopolis : si ce calcul est exact,
combien était borné l'horizon géographique des Égyptiens a
l'époque ou le mylhe prit naissance I La glose du verset 15 complete les renseignements que celle du verset 14 nous avait fournis.
La terre des habitants de la montagne d'Horizon, a laquelle le mort
arrive, est « le jardín d'lalou, ou des dieux qui sont derriere le
sarcophage produisent les provisions •. Quant a cette porte Sacrée,
c'est la porte ou Shou souleve le ciel 4, - en d'autres termes, c'est
f) Brugsch, Dictionnaire géographique, p. 346-347.
2) Le papyrus sans nom que Devéria a traduit (Catalogue des manuscrits
l!gyptiens, p. 2f sqq.) et que Pierret a publié en transcription hiéroglyphique
(Recueil d'Inscriptions inédites, t. I, p. i03 sqq.), nous donne les dimensions
du domaine de chacune des trois premieres heures de la nuit. Chacune d'elles
avait un champ long de trois cent neuf atourou (f,866,785 m.), large de cent
vingt (763,800 m.), Le domaine des autres était de méme longueur, comme
on le voit par d'autres documents.
3) Ces dieux, que les vignettes du ch. xvu (édit. Naville, pi. XXVIII)
montrent en efl'et derriere le catafalque sous lequel repose la momie du mort,
sont, ou bien les deux Nils du nord et du sud, ou bien le Nil et sa forme féminine Mirit, les maitres de l'inondation.
4) La Porte Sacrée est représentée dans les vignettes, tantOt ouverte et laissant paraitre entre ses deux montants le disque solaire ou le dieu Toumou a forme
hu maine, tantót fermée et verrouillée (Livre des morts, édit. Naville, pi. XXVIII).
Le texte dit que les soulevements de Shou s'y accomplissent, c'est-a-dire que
Shou y commence a soulever la déesse Nouit chaque matin. J'aurai plus loin
l'occasion d'expliquer ce que signifle cette phrase.

275
la porte Nord du Douaout, - P,n d'autres termes, c'est la porte
a deux battants par laquelle s'avance Toumou, lorsqu'il s'avance
vers la montagne Orientale du ciel. , La terre a laquelle arrive le
mort est done le domaine propre d'Osiris, le jardin d'Ialou, le
paradis ou il vivra désormais nourri des memes provisions que les
dieux. La porte par laquelle il pénetre dans ce jardin, la Porte
Sacrée, est placée par les deux gloses au nord du ciel, au point
ou Shou commence a relever la déesse Nouit et a préparer le jour.
Si l'on veut savoir a quel moment précis de la nuit le soleil arrive
a la porte, et par suite aquel endroit précis de l'autre monde la
porte se dresse pour le recevoir, nous devons nous adresser au
Livre de savoit' ce qu'il y a dans le Douaout. La, les douze heures
sont partagées en deux séries, dont chacune est décrite sur un
mur opposé du tombeau. Les six premiares sont tracées sur le
mur du sud, c'est-a-dire sont rattachées a la fois au sud et a l'occident; les six dernieres sont dessinées sur le mur du nord, c'esta-dire sont rattachées a la fois au nord et a l'orient 1 • Quand le
soleil parvient au domaine de la sixieme heure, iI y rencontre
Osiris, qui siege sur son tribunal pour le jugar comme il juge
tous les morts, hommes ou dieux •. La séntence rendue, l'ame
humaíne ou divine pénetre dans la septieme heure, ou elle subit
sa destinée. Osiris est établi, comme on voit, en avant de son
domaine, pour en interdire l'acces a l'ame dont les lettres de
créance ou le passeport ne lui paraitront point valables. Ses
domaines propres, les jardins d'Ialou, commencent avec la septieme heure. La porte Sacrée est la porte qui sépare la sixieme de
la septieme heure; et, puisqu'elle est la porte septentrionale du
Douaout, le point extreme de la course du soleil, celui a partir
duque! il se dirige vers l'orient, est placé juste au milieu du
Douaout, a égale distance de Bakhou et de Manou. Le systeme
est a la fois grossier et compliqué, pas plus cependant que ne
l'étaient les théories des auteurs de cosmogonie et des premiers philosophes chez les Grecs •. On en retrouve chez les apoLE LlVRE DES MOR'IS

i ) Pierret, Recueil d'Inscriptions, p. H2-ii3, ou le texte égyptien n'est pas
traduit.
2) Cfr. Lefébure, The Book of Hades, dans les Records of the Past, t. X,
p. iU sqq.
3) Cfr. J'exposé du syst~me d'Ana:r:.imene dans Hippolyte, Sur les Hérl!sies,I,

�276

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIO.NS

LE LlVRE DES MORTS

logistes chrétiens de langue grecque et latine, qui ne sont pas
beaucoup plus raisonnables 1 • Ajoutons que la mythologie donnait a ces idées une forme plus extravagante encore que celle
dont les revetait la science égyptienne. D'apres la théorie tres
ancienne a laquelle j'ai déja fait allusion, le ciel est une vache au
ventre étoilé, dont les quatre jambes représentent les quatre
piliers du monde, et le soleil nait au matin par les voies naturelles
sous la forme d'un veau •. Ce veau devient, au cours de la journée,
le taureau de Ra, ou le soleil-taureau, taureau qui a quatre cornes,
comme le bélier d'Amon ou d'Osiris a quatre tetes, une corne et
une tete pour chacun des quatre points cardinaux •. Ce taureausoleil était le Mnévis d'Héliopolis qui, de meme qu'Hapis de Memphis, devenait apres la mort un Osiris-taureau, c'est-a-dire Osiris,
taureau de l'Occident, et renaissait le lendemain matin, sous forme
de veau, des flanes de la vache céleste. D'apres une autre doctrine, le ciel était une déesse a corps de femme, étendue sur le
dieu-homme Sibou, la terre. Chaque matin, vers l'emplacement de
la Porte Sacrée ', Shou arrachait la déesse aux embrassemenls de
son époux et la soulevait graduellemen t : les deux pieds tl les
deux mains demeuraient attachés au sol et figuraient les quatre
étais du firmament. A la fin de la douzieme heure de la nuit, elle
enfantait le soleil, qui, sortant d'entre ses cuisses 5, naviguait le
long du ventre et de la poitrine jusqu'a la bouche de sa mere, par

277

laquelle il disparaissait le soir. Pendant la nuit, la déesse se rabattait de nouveau sur Sibou, qui la fécondait : elle accouchait au
matin et les différentes fonctions de sa vie, répétées réguliere'
ment de vingt-quatre en vingt-quatre heures, devaient s'exercer
aussi longtemps que durerait la vie de l'univers et des dieux 1 •
Dans un monde construit de la sorte, 011 était la place des
morts? Selon les uns, elle était sur terre, dans les chambres du
tombeau : ils y subsistaient tant bien que mal des offrandes réelles
qu'on leur apportait a certaines fetes, puis des nrovisions ficlives
qu'on dessinait sur les murs de la chapelle funéraire, sur les
parois du sarcophage et jusque sur les ais du cercueil. Que la survivance füt un double, une ombre, un oiseau, cela ne changeait
rien a sa condition : elle pouvait sortir de son tombeau, y rentrer,
se promener ou se reposer pendant le jour a l'ombre des arbres
de son jardin, y respirer le vent frais du nord, voyager par toute
l'Égypte, et m~me s'envoler vers le ciel, mais son point d'attache,
celui auquel elle devait sans cesse revenir, ce que nous aurions le
droit d'appeler son domicile légal, était le caveau 011 reposait son
corps embaumé. D'autres ne se tenaient point pour sat~sfaits de
cette conception. Ils pensaient que le mort restait en Egypte le
temps nécessaire a l'embaumement et a la mise au tombeau, mais,
qu'aussitót apres les funérailles, il abandonnait son corps momifié
et quittait sa patrie pour aller chercher fortune au loin. On l'envoya d'abord dans quelque partie de notre terre inconnue aux
vivants. Pour les Égyptiens comme pour les Grecs de la premiere
époque classique, le séjour des hommes était une ile ceinte de
tous les cótés par l'Ouaz-oirit, la Grande Verte, le fleuve Océan.
Un conte populaire, dont le manuscrit a été découvert au musée
de Saint-Pétersbourg par M. GolénischeffS, parle d'un vaisseau qui
remonta le Nil jusqu'au point 011, selon les croyances du temps, il
prenait sa source dans la mer mystérieuse, et aborda a l'Ue du
Double, qui parait avoir été l'une des régions réservées par la

7 : ov 'XtVEia8cxt .O$ Ó'lto y9¡v Trt ria-rpa; AÉye, xa;8wt; f-repo, Ó'ltOA~ipa;a,v, CXAArt 11sp\ T~V
i¡¡,.s-rÉpa;v xsipa;1~v a-rpÉips,a;, -ro m1íov, xpó1t-rea8a;1 -re -rov ~1,ov ovx Ó'lto y9¡v ysvó¡,.evov,
«n• Ó1to -rwv ~. y;¡, ólJ¡y¡&gt;.o-répwv ¡,.spwv axsmó¡,.svov, xa;\ o&lt;cx ~v 1t).e1óva; -1¡¡,.wv a;u-rov
yevo¡,.évy¡v lt1tóa-raa,v. Qu'Anaximene ne fO.t pas seul a penser de la sorle, cela
résulte du passage d'Aristote (Météo1·ol., II, i, 354, a, 28): -ro 1tonov,m,a89¡va,
-rwv ctpl(a;Íwv ¡,.e-rewpoMywv -rov ~1,ov ¡,.~ ipépea8a;, Ú1to y9¡v, 1tep\ ~v y9¡v xa;\ -rov TÓ1tov
-.oii-ron. -r. &gt;-. Sur ces opinions, v. Zeller, La philosophie des G-tees (trad. Bou-

troux), t. I, p. 250 sqq.
1) Voir a ce sujet Letronne, Des opinions cosmographiques des Peres de
l'Eglise, rapprochées des doctrines philosophiques de la Grece, daos ses CEuvres
(édit. Fagnan) II• partie, t. I, p. 382 sqq.
2) Cfr. plus haut p. 271-272.
3) OuNAS, l. 577-578 dans le Recueil, t. IV, p. 70.
4) Livre des morts (édit. Naville), ch. xvn, J. 26-27, pi. XXIII; cfr. plus
baut, p. 274' et note 4.
5) Cette idée est forl ancienne, car on la trouve déja exprimée tres crüment
dans les textes des Pyramides, par exemple, dans T1m, l. 31•35.

1) Pour les représentations figurées de ce mythe, voir, entre autres, Lanzone,
Dizionario di Mitología Egizia, pi. CLVI sqq.
2) Sur un ancien Conte Égyptien, Notice lu;, a:i Con~res des Oriental~tes
Berlin, par W. Golénischeff, 1881, sans nom d ed1teur, m-8, 2i p. lmpr1merie
de Breitkopf et Harlel a Leipzig. Reproduit dans le t. II des l'.'erhandlunge~
des 51cn internationalen Orientalisten-Congresses gehalten zu Berlin, 1882, Africanische Se~tion, p. 100-122.

.ª

,,

�278

1

REVUE DE L BISTOIRE DES RELIGIONS

volonté des dieux aux ames désincarnées. Elle était gardée, comme
les cimes de BAkhou et de Manou, par un serpent gigantesque, et
ressemblait assez aux iles Fortunées de la tradition grecque. 11
n'était pas donné á tout le monde d'en trouver le chemin, et les
vivants étaient sans doute peu nombreux qui y avaient abordé.
Quiconque en sortait n'y pouvait plus rentrer : elle se résolvait en
vagues et fondait au sein des tlots '. Les quatorze iles de l'Amenti ',
qui sont énumérées au chapitrecxux du Livre des Morts•, et dont
les vignettes du chapitre CL représentent au naturel la forme
exacte •, étaient probablement, elles aussi, situées jadis au milieu
de l'Océan qui entourait notre monde, et ont été lransportées
apres coup dans l'autre monde, comme plus tard les Ues Fortunées d'Homere dans l'enfer romain. Encore á l'époque des premiares dynasties, cette conception du séjour des ames était des
plus répandues. Dans beaucoup de tombeaux memphiles, i] est
question du lac d'Occident, du lac d'Occident excellent, du tac d'Occident tres excellent. Le mort, embarqué á bord d'un grand
batean, commande lui-méme la manoouvre, et , cingle vers le
Champ d'Offrandes, • ou ,, croise dans l'Amenti excellent, , ou
• va, en remontan! le courant, pour rejoindre le marais verdoyant
d'Hathor, dame de l'Occident•. , Ce voyage, une fois commencé,
ne tarda pas á entrainer l'ame au dela des limites de notre terre,
dans une autre terre • inaccessible aux vivants. Les Égyptiens ne
la pla9aient pas au-dessous du sol, comme ont fait beaucoup de
peuples de l'ancien et du nouveau continent. La nature particuliére du pays qu'ils habitaient ne se prétait pas au développement
i) Maspero, Les contes populaires de l'Egypte ancienne, p. Lxxr1-1.n:1x.
2) Le terme att qui sert a désigner les localités énumérées daos ce chapitre,
est rendu d'ordinaire par demeure (Pierret, Le Livre des Morts des anciens
Egyptiens, p. 507 sqq.). Le mot signifie également Ue dans bien des cas, et
Ja description de chacune des ait correspond plus Al'idée qu'on se fait d'une ile
qu'a celle qu'on se fait d'une demeure. Ces Ues furent plus tard transportées
daos les Jardins d'Ialou; elles sont figurées, comme J'a déjii vu Birch (The
Funereal Ritual, p. 145) daos la vignette du chapitre 1x (Édit, Naville,
pi. CXXIII).
3) Livre des Morts(édit. NaviUe), pi. CLXVUI-CLXXI.
4) Livre des Morts (édit. Naville), pi. CLXXII.
5) Maspero, Études égyptiennes, t. !, p. 123-126.
6) C'esl l'expression de la stele d'Anlouf (C, 24, l. 2) au Louvre (Gayet,
Musée du Louvre : Stéles de la XII• dynastie, pi. XVI!),

LE LIVRE DES MORTS

279

d'une conception de ce genre. Le terrain cultivable est si précieux
aux bords du Ni!, qu'á part certains cantons situés au coour du
Delta, on n'y enterrait point. Les cadavres étaient transportés au
désert dans la montagne, surtout dans la montagne d'Occident: le
cimetiére, le pays des morts, n'était pas sous les pieds des vivants,
mais á coté de lem• domaine. On supposa done qu'il y avait, dans
les montagnes de l'Occident, des cavernes ammahit, des couloirs
staou, des galeries de carriere ou de mine khrit, coupées d'espace
en espace par d'immenses chambres voútées, qu'on appelait des
fours (qririt), á cause de leur forme. Cette mine, cette carriére
divine, khrinoutri, communiquait avec notre terre par la porte des
couloirs, Ro-staou; elle servil plus tard de modele aux tombeaux
que les Pharaons se creuserent dans la vallée des Rois. Une derniere théorie, la plus répandue á l'époque historique, sans doute
parce qu'elle se conciliait mieux que les autres avec l'hypothese
astronomique d'un firmament, pla9ait le royaume des morts au
dela des frontiéres du monde. Le soleil, en sortant de notre terre
et de notre ciel, traversait les montagnes de l'Occident, et pénétrait dans une terre nouvelle, dans un ciel nouveau, le Douaout •,
qu'il parcourait pendan! les heures de notre nuit : c'était la
demeure des ames. Ces imaginations diverses, si opposées qu'elles.
fussent, ne se détruisaient pas !'une l'autre : elles subsistaient
pele-méle dans les mémes cerveaux, et se fondirent tant bien que
mal au cours des siécles. U, au dela&gt; des Égyptiens est une sorle
d'enfer éclectique, ou l'on trouvait réunies les conceptions les plus
contradictoires. Tous les mots qui marquaient soit la tombe mllme,
soit les iles bienheureuses, soit les souterrains, soit l'autre monde,
sont employés indifféremment a. le désigner dans les textes du
Livre des /Jforts, et le contlit perpétuel qu'on renconlre dans la
plupart des chapitres entre ces différents termes et les idées, souvent irréconciliables qu'ils exprimen!, s'est opposé dés le début
et s'opposera longtemps encore á ce qu'on en comprenne aisément
toutes les parties.
Ceux qui pensaient que le ciel était supporté par quatre piliers,
mais qui ne faisaient pas de !'ame un oiseau muni d'ailes assez
forles pour s'élever jusqu'au firmament, n'avaient pas hésité a se
f) C'est le mol qu'on traduit de fafon trés inexacte par l'expression de
Ciel infmeur.

�280

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

u:

servir d'une échelle pour franchir la distance qui séparait les deux
étages du monde. Cette échelle, dont on déposait encare un modele dans le tombeau a l'époque gréco-romaine ', les uns croyaient
qu'elle était établie a demeure sur la berge occidentale de la
terre, les autres que chaque mort devait la dresser lui-meme ou
obtenir par les priéres de ses parents qu'elle ftl.t dressée spécialement pour lui : , Aprés que le roi Teti s'est lavé sur cette meme
berge de la terre oit se lave Ra, priant, il hausse l'échelle, et les
habitants de la Grande-Demeure (les habilants du ciel, dieux (?)
ou morts ?) lui tendent la main • pour l'aider a monter'. L'échelle
était parfois consacrée a Hathor, parfois identifiée avec Hathor
elle-meme, et qualifiée fille de l'Amenti, don de Thot '. Elle appartenait également a Sibou, a Hor, a Sit, a Ra; ces dieux la dressaient et en assuraient les montants de leurs mains, afin que
l'homme pul sortir au ciel sans obstacle •. En quittant l'échelle, il
arrivait au lac de l'Autel, oit le génie Niou lui accordail franc passage, puis, aprés s'etre concilié, les bonnes graces d~:taurea~ áquatre
carnes de Ra, il entrait au champ des Offrandes, ou Il v1va!len pa1x
'.
d es Provisions que ses amis donnaient aux dieux a son intention
,
Ce procédé na\f était en faveur aux trés anciennes epoques ;
•8 dés le temps des dynasties memphites, on ne le trouve menmai,
.
.
tionné que dans un petit nombre de textes, touJours les memes,
dont denx ou trois seulement out été encare copiés_a _la XII• ~ynastie •, et sous les Sa\tes ', par des amateurs de relig10ns ant1quesi) Témoin la petite échelle que j'ai découverte en 1884, dans un tombeau .d~
la nécropole d'Akhmim, efquiestaujourd'hui déposée au musée de Boulaq. J a1
, d · des débris d'échelles semblables, mais plus grandes, et méme des
trou ve epms
. ,
m analogues a ceux que les Arabes emplo1ent.encore et
troncs fourch us de dou ,
•·¡
alifient du nom de sellem, échelle, da.ns des hypogées de la XIIIº et de
qu Is qu
, M
··
la XXª dynastie, a Drah abou'l Neggah et a Gournet- ourrat.
2) TETr, l. 36-37, dans le Recueil, t. V,. p. 7; .cfr. dans P;PI ler, l. 200-...9 0i
·¡ t V
197) l'invocation aux d1eux qui apportent l échelle.
(Recuei • • 'p."75-576
' dans le Recueil, t. IV, p. 6970
. hen, Der
- ; o··um1c
UNAS,
1
.
a
,
3) O
Grabpalast des Patuamenemap, t. Il, pl. XXIX, l. 30.
4) ÜUNAS, l. 579-583, dans le Recueil, \, IV, p. 70-7! ; PEPl I", l. !9'2-196,
i99-202, dans le Recueil, t. V, P· !94- 198 ·

...

l. 575.5-;9 dans le Recueil, t. IV, p. 69-70; Dum1chen, Der
Grabpalast des Patuamenemap, t. 11, pi. XXlX, l. 30-32.
6) Lepsius, Aelteste Texte, pl, XXXVIJI, l. 33-69.
7) Dümichen, Der G,•abpalast des Patuamenemap, t. 11, pi. XXIX, l. 30-3"0
5)

ÜUNAS,

•

281

LlVllE DES .:UORTS

La substitution d'une chaine de montagnes aux colonnes permet-

tait, en effet, qu'on se passat de l'écheUe, Les morts n·avaient
qu'á se rendre, a pied ou en barque, au point pt·éc_is oit l'entrée de
l'autre !erre s'ouvrait dans la montagne. Selon la légende osirienne, ce point élait a l'occident d'Abydos, sur le prolongement
d'une gorge creusée dans la chaine Libyque, un peu á l'oueslnord-ouest de la viile, et dans laquelle le soleil parait s'enfoncer,
quand on le voit se coucher du site ou le temple d'Osiris s'élevait
jadis '· La go,·ge de la Fente menait au territoire de la Fente,
domaine de la premiére heure de la nuit ', et les morts y accouraient en foule de tous les points de l'Égypte pour sortir de notre
monde. La vignette qui accompagne le chapitre cxvn du Livre des
Morts les représente en route pour la porte des Couloirs. Le ,báton
de voyage á la main, ils posent le pied sur la pente de la montagne et commencent l'escalade '. La porte ne s'ouvrait pas sans
difficulté; on n'en franchissait le seuil qu'aprés s'etre assuré l'appui de plusieurs dieux influents ·'. Une fois entré, que trouvait-on
au-delá ! L'ame égyptienne, sous quelque forme qu'on se !'imagine, double, ombre, oiseau, esprit, était sujette a la souffrance, a
la faim, aux accidents, a la mort, comme le vivant dont elle était
le reste, Encare le vivant pouvait-il se procurer, par sa seule
énergie, des armes, de la nourriture, des vetements, des talismans contre les dangers qui le rnena9aient. Au conlraire, le mort
ne pouvait plus rien par lui-meme; tout ce qu'il avait, il le devait
a la piété de ses amis et de ses proches, ou a la prévoyance qu'il
avait eu de se préparer pendant la vie un viatique et comme un
pécule, De meme qu'il n'était qu'un vivant amoindri et dégénéré,
le monde oit il s'agitait était moins riche et moins hospitalier que
1) C'est la vallée dont il est question dans la DeSC?'iption de l'Égypte, Antiquitt!s, t. IV, p. 7, et a laquelle Jomard attribue l'ensablement des ruines
d'Abydos. Elle mene a l'Oasis Thébaine et sert encore parfois de route aux
caravanes.
2) Le nom de territoire de la Fente est, je erais, appliqué da.ns le mythe
d'Abydos, a la partie du monde de la nuit que le soleil parcourait A ciel ouvert,
pendant la premiére heure, avant d'entrer dans la région des Portes {Cf.
pp, 273-274),
3) Liv,·e des morts (édit. Naville), cb. cxvn pl. CXXVIII, •a, Ai,
4.) Cfr. a ce sujet les chapitres cxv11 etcx1x du Livi·e des morts (édit. Naville),
pi. CXXIX-CXXX.

19

�282

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

c_elui qu'il avait quitté : , L'Occident est une terre de sommeil et
de ténebres lourdes, une place ou restent ceux qni y sont ! Dormant en leurs formes de momies, ils ne s'éveillent plus pour voir
leurs freres, ils n'aper9oivent plus leur pere, leur mere; leur cceur
oublie leurs femmes et leurs enfants. L'eau vive que la terre a
pour quiconque est en elle, c'est de l'eau croupie avec moi; elle
vient vers quiconque est sur terre, et elle est croupie pour moi
l'eau qui est pres de moi 1 • &gt; Le monument qui nous a conservé
cette plainte lugnbre est contemporain de César Auguste; le
lableau qu'il nous retrace est d'une haute antiquité, et les éléments s'en retrouvent épars a toules les époques. L'Amenli élail
vraiment le pays des ténebres épaisses : le soleil, pendan! les
douze heures qu'il y passait, était un soleil verdatre ', sans ardeurs et sans éclat. L'eau y étail chaude a ne point la boire, ou
croupie et infecte, l'atmosphere lourde, pesante, chargée de tempétes. Partout des serpents venimeux, des animaux nuisibles, des
génies aux formes effrayanles, qui se nourrissaient du cceur et du
sang des morts, de leurs ames et de leurs ombres. Quelques oasis
étaient éparses dans cette contrée sinistre, le champ des Offrandes,
les Jardins d'Ialou, mais quelles chances !'ame avait-elle d'y
atteindre saine et sauve? A bien considérer les choses, je suis
tenté de croire qu'au début les hommes ne survivaient gueres a la
mort, et que la perpétuité de l'ame au dela de la vie était le privilege d'un petit nombre, rois, ricbes ou nobles. Non qu'il y eut
différence de nature entre ce qui subsistait des uns et des autres,
mais ies esclaves et les pauvres n'avaient pas d'ordinaire les
moyens d'instruire (saqrou) et d'équiper (áprou) leur ame aussi
completement et aussi sitrement que les gens de bonne maison '.
Avant d'arriver aux Jardins d'lalou, il fallait affronter des grottes
obscures et des lieux déserts ou peuplés de bétes féroces, franchir des torrents q'eau bouillante et des !aes barrés de filets, traverser des pylones, des chateaux, dont les portes étaient gardées
1) Maspero,

Études égyptiennes,

t. I, p. 187-188.

2) Un disque de Mafkait, c'est-8.-dire de pierre verte, selon l'ex:pression des
textes.

3) Sur la distinction entre le Khou instruit et le Khou équipé ou muni, voir
G. Maspero, Rapport sur une mission en ltalie, dans le Recueil, t. III, p. 105-

106.

LE LIVRE DES MOllTS

283

par des démons affamés. L'ame n'avait d'espoir que si elle savait
opposer a chacun de ces dangers le talisman qui convenait le
mieux, pour échapper au poison des serpents, a la dent des crocodiles, aux mailles des filets, aux mains avides des génies malfaisants. Elle devait avoir des provisions, ou les charmes nécessaires a se procurar des provisions de bouche. Les pauvres connaissaient rarement toutes les formules indispensables; les mets
et les libations qu'on offrait pour eux étaient rares et insuffisants.
Leurs ames étaient piquées par les serpents, dévorées par les
crocodiles, mises en pieces par les génies, ou bien souffraient
la soif et la faim, se repaissaient d'excréments humains et d'urine,
seule nourriture qu'elles eussent a leur portée, et succombaient
d'inanition. De toute fa,;on, c'était pour elles la seconde mort,
c'est-a-dire le néant. Les riches ou les nobles, parvenus aux
champs d'Offrandes et aux Jardins d'Ialou, y étaient désormais a
l'abri de l'infortune et de la mort. Ce paradis était des plus grossiers. La description qu'en font les textes nous donne l'idée d'une
sorte d'Égypte céleste, d'une fertilité inépuisable. Le blé y avait
sept coudées de haut, dont deux pour l'épi. Des canaux, sans
cesse remplis d'eau, y entretenaient la fécondité et la fraicheur.
Les morts y passaient leur temps a manger, a boire, a jouer aux
dames. On n'exigeait d'eux que la culture des champs et les travaux de la moisson, qu'ils faisaient par corvées, comme les fellahs
ordinaires; encore pouvait-on les exernpter de ce labeur, en leur
procurant des rempla9ants, ces petiles figures en terre émaillée
ou en pierre qui sont si nombreuses dans nos musées. Osiris, le
Maitre de tout, régnait sur eux et n'exigeait pour les admettre a
sa suite que la •connaissance de certaines incantations et le don
d'offrandes abondantes. Plus tard seulement, on imagina de tenfr
compte au mort des actions bonnes ou mauvaises qu'il avait
commises pendant la vie, et, l'idée de la rétribulion se répandant
Osiris imposa aux ames l'obligation de se confesser a lui avant
d'entrer au. jardín, et décida de leur vie ou de leur mort en les
pesan\ dans la balance du jugement. Plus je considere les données relatives aux Jardins d'Ialou, au sort des morts qui l'habitent, aux attributs du dieu qui y régne, Osiris, et de ses assesseurs, moins je pu\s y reconnailre une forme du mythe de Ra ou
de l'un des dieux solaires. Osiris, au début, .ítait un dieu des
morts et n'était que cela. Son histoire, !elle que nous la connais•
1

�284

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

sons par les livres classiques et par le témoignage des monuments, est comme l'histoire idéale de l'homme pendant la vie
terrestre et pendant la vie d'au dela. Ce n'est pas ici le lieu de
développer cette idée; je me bornerai a rappeler ici le dernier
trait de ce mythe, la confusion entre le dieu et l'ame qui fait que
tout mort devient un Osiris.
D'autres doctrines avaient cours, dont les traces ne sont pas toujours faciles a reconnaitre. Le passage de l'ame humaine dans un
corps de bete, la métempsychose, était encore admis généralement,
a l'époque ou l'Égypte .entra en contact avec la Grece civilisée, et
il semble bien que les chapitres du Livre des Morts relatifs aux
transformations en vanneau, en serpent, en hirondelle, en oie,
aient été primilivement rédigés pour répondre a une idée de ce
genre. Ces théories tomberent en discrédit ou disparurent meme
presque entierement lorsqu'on imagina de comparer le cours du
soleil a la vie de l'homme, et par suite, de donner au soleil la
meme destinée qu'on pretait aux ames. Le soleil se leYe ou nait le
matin a l'Orient, pour se coucher ou mourir a l'Occident ; il sort
du ciel et nous laisse dans l'obscurité pendant la nuit pour renaitre
et mourir de nouveau le jour sui vant. 11 semble que le privilege de
monter sur sa barque, de parcourir avec elle le Ciel et Je Douaout,
d'y vivre de ce dont il vivait, d'y partager ses triomphes et ses
périls, ait été d'abord réservé au roi, fils et représentant de Ra
sur la terre 1 • Puis le simple particulier fut admis a l'honneur de
se meler a l'équipage divin, en se présentant, il est vrai, comme
un Pharaon. Puis, de meme que le suivant d'Osirís s'était peu a
peu identifié avec Osiris et était devenu un Osiris aux siecles antérieurs a l'histoire, le suivant de Ra s'identifia avec Ra et devint un
Ra, vers la XX• dynastie au plus tard •. Ici encore, je n'insisterai
pas : les images et les textes qui nous révelent cette doctrine sont
familiers aux égyptologues. 11 est certain d'ailleurs qu'elle se mela
tres tót, des avant r époque ou furent rédigées les prieres gravées
dans les caveaux des Pyramides, avec toutes les doctrines qui
1) Ainsi la vignette du chapitre xvn ou la barque est dirigée par six rois,
trois de la Basse-Égypte a l'avant, trois de la Haute-Égypte a !'arriare. Cfr.
E. de Rougé, Études sur le Rituel funéraire, p. 49.
2) G. Maspero, Rapport sur une mis,ion en Ilalie, dans le Recueil, t. III,
p. iOi-106.

LE LIVRE DES ~IORTS

285

avaient cours sur l'ame de l'homme et sur l'autre monde. 11 résulta
de ce mélange un ensemble de théories confuses, formées de fragments empruntés a droite et a gauche, impliquant des idées contradictoires. Le meme mort qui montait au ciel par l'échelle, dans
un endroit de son tombeau, s'y transportait sous forme d'oiseau
dans un autre. Ici, on nous affirme qu'il vit dans son tombeau, a
cóté de sa momie ; la, on nous la montre assis dans les Jardins
d'Jalou ou traversant le lac de l'Autel; plus loin, il rame dans la
barque du soleil et parcourt avec Ra le ciel de jour et le ciel de
nuit. On aurait tort de s'effrayer de ces dissonances et d'essayer
de les écarter en torturant les mots et les phrases pour en
extraire un sens symbolique dont la vague sublimité permit de
tout concilier. 11 faut prendre la pensée égyptienne telle q\l'elle
est, avec ses obscurités et ses absurdités sans fin, trop heureux
si les textes nous permettent de la saisir partout et de la présenter a nos contemporains dans toute sa simplicité.
Le Livre des Morts reflete fidelement cette confusion de doctrines. Les formules qu'il contient ont toutes un objet commun,
prolonger la vie de l'ame et l'empecher de s'éteindre, mais les
moyens qu'elles emploient a cet effet montrent qu'elles ont été
écriles sous l'influence des conceptions tres diverses que j'ai
exposées brievement, et se contrarient souvent l'une l'autre par
l'idée qu'elles refletent de la survivance humaine et du milieu
dans lequel ses destinées se continuent apres la mort. Les unes
tiennent pour démontré que l'ame est un double et lui donnent a
manger dans son tombeau 1 , les autres supposent qu'elle voyage
en ce monde et lui procurent un bon accueil dans Pou • ou dans
Héracléopolis s; ici, elle monte sur la barque de Ra et se laisse
emporter dans sa course journaliere', la elle s'établit a jamais
dans le royaume d'Osiris 5 • Chacune de ces conceptions, poursuivie
t) Ch. cv : Chapitre d'approvisionner le double. Ch. cv1 : Chapitre de
donner l'abondance chaque jour au défunt, dans Memphis.
2) Ch. cxu : Chapitre de connaitre les !lmes de Pou.
3) Cb. nu : Cbapitre de repousser la deslruction dans Kbninsouten.
4-) Cb.cxutv: Chapitre d'a\ler a la barque de R!l,pour etre parmi les suivants
du dieu. Ch. cxxxv, A : Chapitre de travailler a la manmuvre dans la barque
de R!l.
5) Ch. CXLVI : Chapitre de connaltre les pylones¿du palais d'Osiris dans les
Jardins d'lalou .

�286

REVUE DE L ' HISTOlRE DES RELIGIONS

jusque dans ses moindres détails, fournit prétexte a des prieres
nouvelles : les Égyptiens porterent en cette matiere cette meme
prudence minutieuse que j'ai souvent signalée ailleurs 1 • Partant
du principe que l'ame doit agir dans l'autre monde comme elle
agissait en celui-ci, il ne leur suffit pas de lui accorder d'une
maniere générale le droit ., d'aller et de sortir•; &gt; ils s'inquiétérent
de lui procurer tous les organes qui luí étaient nécessaires a ces
fonctions, et eurent des chapitres spéciaux pour lui rendre la
bouche", le creur•, les jambes•. Ce n'était pas tout de lui restituer
ces organes, on vonlut l'empecher de les perdre a nouveau, et on
chercha des prieres dirigées contre les puissances qui voudraient
les lui enlever, lui dérober son creure, lui crever les yeux '. lui
trancher le cou 8 : on ne lui accorda pas seulement de ,vivre 9 , on
lui procura de ne point mourir 1 º. C'était, pour chaque homme, le
meme travail de recomposition qu'Isis avait accompli pour Orisis,
apres qu'elle eut ramassé ses membres épars. Comme certaines
formules ne paraissaient pás assez efficaces, on en inventa
d'autres, puis, comme apres tout on n'était pas bien sur que les
formules d'autrefois eussent perdu leur valeur, on continua a les
employer a cóté des plus récentes. Le nombre en fut bientót si
considérable que l'ame n'aurait pu se les rappeler et faire son
choix parmi elles, si on ne les avait classées préalablement de
maniere a lui rendre moins difficile la ttwhe de les retenir. Champollion avait déja songé a partager le LiV?·e des Morts en trois sections d'inégale longueur 11 • Charles Lenormant y avait cru reconnaitre une vaste composition dramatique dont l'action se passait
1) Cfr. Revue des religions, t. XV, p. 163-164'.
2) Ch. xu : Chapitre d'entrer et de sorlir au Khri-noutri.
3) Ch. xx1, xxu, xxm : Chapitre de donner ou d'ouvrir la bouche du mort.
4) Ch. xxvu : Chapitre de donner le creur au mort.
5) Ch. LXXIV : Chapitre de remuer les jambes et de sortir sur terre.
6) Ch. XXVII, XXVIII, x.ux, XXXI.
7) Ch. xu . : Chapitre de ne point trancher les yeux du mort dans le
Khrinoutri.
8) Ch. xtm : Chapitre de ne point trancher la téte du mort dans le Khrinoutri.
O) Ch. XXXVIII A, XXXVIII B.
10) Ch. xuv : ChapiLre de ne point mourir une seconde fois.
11) II fait perpétuellement allusion a cette i;livision dans ses écrits, mais n'en
a jamais publié le détail exact.

LE LIVRE DES MORTS

.

287

partie sur la terre, partie dans le ciel 1 • Un exam_e n rapide . des
titres de chaque chapitre nous permettra peut-etre de mieux
reconnaitre les procédés mis en pratique par les prétres égyptiens
pour assembler les formules et en composer un se~l o~vrage.
Les quinze premiers;chapitres forment une sect10n a part. Cham~
pollion l'avait déja démontré, et M. de Rougé ava_i: reconnu que
&lt; cette division était conforme a l'intention des hierogrammates,
car ils ont terminé cette portian par une vignette v~rticale
(Ch. xvI de Lepsius) qui interrompt le texte, et coup~ hablluellement tout le manuscrit : elle contient des scenes relat1ves au tex~e
du chapitre xv. Les quatorze premiers chapitres s~nt cou~?nnes
une :in.eme vignette et par un meme titre qui sert d mtropar
.
.
·t
duction au livre tout entier •. &gt; Ce tllre se lit dans les manuscr1 s
d'époque sa'ite : , Commencement des rhapitres de sortir_ penda_nt
le J'our d'aceomplir les riles pour sortir et entrer au Khri-noutri. •
' manuscrits d'époque thébaine, il est remp1ace, presque
Dans les
toujours par le titre suivant : , Chapitre d'aller vers les gardes
d'Osiris". » On est porté a conclure de ce fait qu'il ne saurait s'appliquer a l'ensemble de la collection, mais seulem_ent aux chapitres
qui le suivent immédiatement de I a xvI. On sait en e~et que ~es
Égyptiens commenyaient tres souvent un ouvrage par 1 e~press1on
collective Ha m ... « Debut de ... , : • Há m st'otou debut des
chants , de victoires destinés a célébrer les exploits d'un Pharaon ;
., Ha m sbaiou ... Début des instructions &gt; d'un sage a ses éleves ou
a ses enfants; ici , Há m roou... Début des portes, des chapitres &gt;
composés pour rinstruction du mort. A chaque collection nouvelle,
la méme formule reparait ; ainsi au chapitre xvn « Ha m stesou ...
Début des accomplissements de riles pour sortir et entrer au
Khri-noutri, , au chapitre ex ., Ha m roou... Début des chapitres
du Jardín des Offrandes, et des chapitres de sortir pendant le
·our N. » Le nom de Livre de sortir pendant le iour qu'on a
:ppliqué au Livre des Morts entier est ~onc inexact : _il fau~ le
réserver pour la premiere section du hvre , celle qm conhent

1) Fr. Lenormant, Les Livl'es chez les Égyptiens, 1857, p. 9-20.

2) E. de Rougé, Études sur le Ri tuel fun/Jmir e, p. 10.
..
3) De tous les textes réunis par NaYille, le papyrus Ag (Bn hsh llluseum,
n• 9901), a seul le premier titre.

�288

llEVUI, DE L'msTOIRE DES RELIGIOXS

les chapitres que Champollion avait déja séparés du reste. lls
ont en effet un objet unique, une tendance commune, qui nous
explique pourquoi on les récitait le jour des funérailles. lls traitent en général des procédés a employer pour transporter le mort
de cette vie dans l'autre et pour lui assurer en gros une existence
tranquille et confortable : ils lui concedent l'autorisation d'accomplir ce qu'on appelait le pírou-m-harou. Ces mots ont été traduits
de vingt fagons différentes, et M. Naville )'interprete, apres Déveria,
par sortir du iour: « C'est, dit-il, la traduction qui se rapproche le
plus de la signification habituelle du verbe pil'ou et de la préposilion m. D'ailleurs divers textes prouvent qu'on désignait par
l'expression le four d'un individu, la durée de sa vie sur terre.
Sortir dufour ou de son jour ne signifie point quitter la vie et
perdre ajamais l'existence,- il y avait aussi une vie onkh de l'autre
cóté de la tombe, - mais franchir les limites de la vie terrestre,
n'avoir plus ni commencement ni fin, mener une existence que ne
bornent plus ni le temps ni l'espace; aussi la phrase sortir dujour
est-elle souvent complétée par les mots sous toutes les formes
qu'il plait le défunt revetir 1 • &gt; L'interprétation me parait etre bien
subtile, et ne pas répondre a ce que nous savons des idées des
Égyptiens sur l'autre monde. Dans toutes les formules que nous
connaissons jusqu'a présent, !'ame égyptienne, comme l'ame
grecque, redoute Stlrtout les ténebres de la nuit et appelle a grands
cris la lumiere. Elle demande a pouvoir « entrer a volonté dans
sa syringe et en sortir, se rafraichir a son ombre et boire l'eau
de son lac chaque jour... , se promener sur son lac chaque jour,
sans cesse, se poser sur les arbres du jardin qu'elle s'est fait a
elle-meme, prendre le frais sous ses sycomores 1 &gt;, toutes actions
qui montrent qu'elle continue a séjourner, si elle le veut, sur
cette terre, et a sortir pendant le 7011.r du tombeau ou elle a été
déposée au temps des funérailles•. La traduction sortir pendant
le four, sortir de jov.r, a été proposée par M. Lefébure il y a une
quinzaine d'années ', et les raisons dont iÍ l'appuie concordent si bien
1) Einleitung, p. 23-24.
2) Stele C 55 du Louvre.
3) Ainsi au ch. xxxi, l. 11-12 ( édit. Lepsius, pl. XVI) : Le mort so1't pendant
le jom· et marche sur terre avec les vivants.
4) Le Per-m-hrou, Étude sur la vie future chez les Égyptiens dans les
,lfélanges Égyptologiques, de Chabas,
série, t. II, p. 218-241.

m•

LE LIVRE DES MORTS

r

289

avec mes propres recherches que je !'adopte sans hésiter. Ce que
les seize chapitres du début valaient au mort qui les avait appris;
c'est celte faculté de sortir pendant le jour dont la possession
décidait du bonheur de l'ame.
Le premier chapitre l'introduisait parmi les compagnons d'Osiris
ou, comme le veut une rédaction abrégée publiée par Naville 1,
fait entrer la momie dans l'autre monde le jour de l'enterrement.
Des le second et le troisieme chapitre, elle obtient l'autorisation de
&lt; sortir pendant le jour et de vivre apres etre mort •, • a quoi les
Rituels de l'époque sai'te joignent un sauf-conduit pour &lt; cheminer
au ciel et sur terre • ,. Toutefois cette permission n'aurait pas
suffi a elle seule. Les morts étaient corvéables comme les viva~ts :
a l'appel de leur nom, ils étaient obligés de labourer les champs
divins, de moissonner, de transporter les grains. Le chapitre v
avait, pour objet de les « dispenser de faire les travaux dans le
Khri-noutri , , ce qui leur procurait le loisir nécessaire pour sortir,
et, comme les dieux n'étaient pas d'humeur a laisser leurs domaines
improductifs, le chapitre v1 leur rendait les ouvriers que le chapitre v
!eur avait enlevés. C'étaient ces petites figures de pierre, de fai:ence
ou de bois qu'on ramasse par milliers dans les cimelieres: armées
de la houe et du sac a grains, non seulement elles gardaient le
personnage dont le nom était tracé sur leur corps, et écartaient
de lui ce qui aurait pu lui nuire ', mais elles répondaient en ses
Jieu et place,d'ou leur nom d'ouashbiti, les répondants, et cou•
raient piocher la terre ou manier la rame '. Dans le chapilre vu,
Je mort , passait sur le dos du serpent Apópi, ce maudit • , qui
lui barrait le chemin, et apres l'avoir percé de sa lance, il e sortait pendant le jour et pénétrait au Douaout &gt; par la vertu des
chapitres vm et 1x '. Les prieres suivantes insistent sur le meme
1) Naville, t. I, pl. V, et Einleitung, p. 416.
2) Naville, t. I, pi. VI, et Einleitung, p. 116-H7.
3) Lepsius, Todtenbuch, ch. IV, pi. II.
4) Maspero, Sui· une tablette appartenant a M. Rogers, dans le Recueil, t. II,
p. 16 sqq.
5) Chapitre v, de dispenser le défunt de {aire les tmvaux au Khrinoutri
(Naville, t. I, pi. VII; Einleitung, p. 117); chapitre VI, de {aire exécuter par
les ouashbil'i les travaux du mort dans le Khrinoutri (t. I, pi. VIII, Einleitung,
p. i17-118).
6) Naville, t. I, pi. IX.
7) C~apitres vm et 1x, Naville, t. I, pi. X, Einleitung, p. f 18-119.

�290

REVUE DE L'HISTO!RE DES RELIGIONS

ordre d'idée que le chapitre vn, mais en se tenant toujours dans
les généralités : elles assurent au mort la justesse de voix nécessaire a prononcer les invocations I qui luí vaudront la victoire sur
les ennemis \ luí accordent une fois de plus &lt; d'entrer au Khrinoutri et d'en sortir • a volonté ", « d'entrer dans l'Occident et d'en
sortir ', • elles « détruisent tout ce qui pourrait soulever le dégout
contre luí dans le cceur du dieu ' . , Ces quatorze formules suffisaient amplement et composaient un volume complet, terminé par
un quinzieme chapitre analogue, pour le sens et pour l'intention,
a celui que nous rencontrons a la fin du livre entier, un hymne
au Soleil 6 • La grande vignette (ch. xv1 de Lepsius), qui sépare la
premiere section du reste de l'ouvrage, en est le complément nécessaire : elle montre le Soleil se levant le matin, puis accueilli le soir
par les divinités de l'Occident et pret a s'enfoncer dans la nuit,
comme l'homme dans la tombe, au milieu des acclamations des
génies célestes 7•
La seconde section commence, elle aussi, par un chapitre de
généralités, le dix-septieme du Recueil complet, rnais ce ne sont
déja plus des généralités vag~es cornme celles qui ont précédé,
des &lt; incantations pour sortir et aller dans le Khri-noutri, pour
etre glorieux dans l'O_ccident excellent, pour sortir pendant le
· jour. • Le titre seul ajoute des détails de nature plus précise, ou
se révele l'esprit minutieux des Égyptiens : [il parle de « jouer
aux &lt;lames, de s'ass·eoir dans le kiosque de plaisance, de prendre
toutes les formes qu'on veut, de so~tir comme ame en vie apres le
1) Le chapitre x de Lepsius (pi. III): Chapitre de sortir en juste de voüc, ne
se trouve jusqu'a présent a l'époque thébaine que dans le papyrus Aa (n• 9,900
du British Museum) et a été reporté par Naville (Einleitung, p. ii9, t, I, pi.
LXIII) au chapilre XLVIII avec legue! il se confond.
2) Le chapitre II de Lepsius (pl. III) : Ghapitre de sortfr contre les ennemis
dans le Khrinoutri, ne s'est pas rencontré jusqu'a. présent dans les manuscrits
d'époque thébaine (Naville, Einleitung, p. H9),
3) Chapitre xn, Naville, t. I, pi. XI, Einleitung, p. 119.
4) Chapitre xm, Naville, t. I, pi. XII, Einleitung, p. H9.
5) Chapitre x1v, Naville, t. I, pi. XIII, Einleitung, p. 119-120. ·
6) Chapitre xv, Naville, t. I, pi. XIV-XX, Einleitung, p. 120-123. La rédaction salle de ce chapitre a été publiée, tra.duite et commentée par E. Lefébure,
Traduction comparée des hymnes au soleil composant le xv• chapitre du Rituel
funtraire égyptien, París, Franck, 1868.
7) Chapitre xvi de Lepsius (pi. VI), do.ns Naville, t. I, pi. XXI-XXII.

u:

j our de renterrement

LIVRE DES MORTS

29i

• &gt; Le chapitre xvII a été admirablement
traduit et commenté par E. de Rougé •. C'est une sorte de résumé
tres condensé de ce que l'ame égyptienne devait savoir sur les
dieux et sur ses destinées surhumaines. Les formules en sont
breves et énergiques, si breves qu'on sentit de bonne heure
l'obligation d'y joindre un commentaire qui en éclaircit les obscurités. Ce commentaire a son tour ne sembla pas assez clair et on
y ajouta des explications. Chaque verset y est done accompagné d'une glose qui, elle-meme, rec;oit d'autres gloses. Le sort
de l'homme est décrit sommairement. Apres s'etre identifié avec
les dieux pour mieux triompher de ses ennemis, il quitte la
terre pour aller rejoindre son pays, le royaume d'Osiris, et ppur
pénétrer aupres du Soleil. Le double terme de son voyage sera
atteint, au chapitre cxxv, lorsqu'il comparaitra devant Osiris pour
y etre jugé et pour aller ensuite aux Jardins d'Ialou, au chapitre cxxx, lorsqu'il s'embarque sur le navire du Soleil. Les chapitres intermédiaires nous feront connaitre les opérations intermédiaires qu'il doit accomplir avant d'arriver au terme de sa course
aventureuse.
Le premier point pour lui c'est de pouvoir employer efficacement
les prieres qui lui serviront de sauf-conduit, et en Égypte, comme
dans tout le monde antique, la vertu d'une formule dépend beaucoup de la fagon dont elle est récitée. Si elle est débitée d'une voix
fausse, avec des gestes mal appropriés, elle ne vaut rien ; si au
contraire elle est déclamée avec l'intonation juste et la mimique
convenable, les dieux ne peuvent se dispenser d'y obéir. Les
chapitres xvm, x1x et xx sont done consacrés a donner au mort
cette précision d'intonation sans laquelle ses armes magiques
devenaient impuissantes, a le transformer en juste de voix
Makhróou •. Thot, le dieu de la parole, du chant et de l'écriture, se
1

f) Chapitre XVII, Naville, t. I, pl. XXlll-XXX, Einleitung, p. 123-f25. _
2) E. de Rougé_, Études sur le Rituel funéraire des anciens Égyptiens, p.
36-83. Lepsius, appliquant les príncipes établis dans le mémoire de Rougé aux
versions du moyen empire, a disséqué les premieres lignes de ce chapitre dans
ses lElteste Texte, p. 25-53, et a essayé de séparer les couches successives de la
glose. Le méme travail a été refait depuis, sans grand changement, par Brugsch,
Religion und Mythologie, p. 21-26.
3) Sur le sens de Mdkhr6ou, qu'on traduit ordinairement par véridique,
justifié, triomphant, voir Maspero, Notes sur ·quelques points de grammaire et

�292

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

chargeait de cette opération délicate, dont le bénéfice était assuré
par la vertu de la couronne de feuillages, de tleurs ou de bandelettes, la couronne de voix juste qu'on pla&lt;;ait sur la tete de la
momie le jour des funérailles, et qu'elle emportait parfois dans son
cercueil t. La couronne était l'amulette, le signe matériel qui
assurait a l'ame la possession de cette voix juste qui lui permettait de réciter victorieusement les formules du livre sacré • : ce
n'était pas trop de trois chapitres pour lui communiquer une vertu
aussi précieuse •. Ainsi armé, il procédait a la reconstitution de
son etre, qui avait été mutilé par les cérémonies de l'embaumement. C'était d'abord la bouche qu'il cherchait a reconquérir, et
rien n'était plus naturel, puisqu'il venait de recouvrer le don de
voix juste. Deux incantatioos magiques pouvaient lui e donner sa
bouche' &gt;, une autre:« lui ouvrait la bouche »ª, par une quatrieme
e on lui apportaitles charmes• &gt; qui devaient lui servir, de concert
avec la voix juste, a se maintenir entier. 11 sait déja parler et
manger, mais il est encore, pour ainsi dire, impersonnel. Les
etres animés et inanimés ne se distinguent les uns des autres que
du jour ou ils ont un nom particulier; c'est le nom qui fait la perd'histoire, s. XXI, dans la Zeüsehrift, 1882, p. 120-122. Pour la valeur de
l'intonation juste dans les religions anciennes, dans la religion romaine, par
exemple, cfr. Bouché-Leclercq, Les Pontifes de l'ancienne Rome, p. 70, i 10.
1) Le r0le de ces couronnes et les débris qui en sont conservés dans les
musées, ont été étudiés récemment par .M. Pleyte, La eouronne de la Justifi.cation dans les Actes du sixieme Congres international des Orientalistes, tenu
en 1883, a Le.ide, quatrieme partie, p. 1-30 et pi. 1-XXV.
2) Peut-étra faut-il y voir un complément du costume nécessaire a comparailre devant les dieux : « Les dieux, disait Sapho, se détournent de ceux qui
viennent a eux sans couronne (Athénée, XV, p. 664, e). » Toutefois, les Égyptiens, pas plus que les Grecs de l'époque homérique, ne se couronnaienl pour
1e sacrifice.
3) Chapitres XVIII et xx, dans Naville, t. I, pi. XXXI-XXXII, et Einleitung,
p. {25-126. Le chapitre x1x de la recension saite (Lepsius, pi. XIII) n'apparait
dans aucun des exemplaires de la recension thébaine, connue jusqu'a préseot.
4) Le cbapitre x.xi de la recension saile (Lepsius, pi. XIV) ne s'est pas encore
retrouvé dans les manuscrits thébains. Le chapitre xxu est daos Naville, t. I,
pi. XXXIII, et Einleitung, p. 126-127.
5) Chapitre xx111, dans Naville, t. I, pi. XXXIV, et Einleitung, p. 127.
6) Chapitre xnv dans Naville, t. I, pi. XXXV, et Einleitung, p. 127. La
vignette manque jusqu'a présent daos les manuscrits d'époque thébaine, mais
se trouve dans les manuscrits sa1tes (Lepsius, pi. XIV).

LE LIVR&amp; DES MORTS

293
sonne, et chaque objet, un vase, une canne, un temple, une porte,
a son nom en Égypte, comme un homme ou un animal. Le mort a
perdu a sa derniere heure le souvenir de tout ce qui l'attachait
a notre monde, non seulement la sensation de la vie, mais la
mémoire de son nom. Il ne redevient lui-meme que le jour ou son
nom lui est rendu, et le chapitre xxv est destiné a lui reslituer la
mémoire de son nom dans le Khri-noutri. Les Répondants avaient
leur róle indiqué dans cette cérémonie. Comme ils portaient le
nom de la personne a laquelle ils étaient attribués, le Domestique,
tout en récitant la formule, en présentait un au mort; le mort se
reconnaissait lui-meme, et lisant son nom sur son image, se le
rappelait désormais 1 • Une fois qu'il avait recouvré sa personnalité
avec son nom, on s'inquiétait de lui restituer son coour, « son
coour qu'il avait de sa mere, son coour de quand il était sur terre, &gt;
et cette importante opération comportait plusieurs degrés. D'abord,
on , lui donnait son coour ', &gt; puis comme le coour une fois rendu
aurait pu élre dérobé par quelque ennemi, on s'ingéniait a « empecher que son creur ne lui füt pris dans le Khri-noutri, , ce qui
avait inspiré aux pretres trois breves incantations, de valeur égaleº.
On est tenté de croire que ces quatre formules suffisaient a rassurer les ames timorées ; mais c'est peu connaitre l'Égyptien que
d'imaginer qu'il quittera un sujet aussi important a ses yeux sans
l'avoir envisagé sous toutes ses faces . Si confiant que l'on f0t dans
la parole, on ne méprisait pas d'en augmenter l'efficacité par
l'emploi judicieux des talismans. La parole était fugitive : le talis-

1) Chapitre xxv dans Naville, t. I, pi. XXXVI, et Einleitung, p. 127-128. Lit
vigoette qui représenle la. cérémonie destioée a rappeler au mort le nom qu'i 1
portait ne se trouve qu'au papyrus Ax (Brocklehurs 11).
2) Chapitre xxv1 dans Naville, l. I, pi. XXXVU. Les vignettes de Pe (Louvre,
III, 89) et de Pd (Papyrus de Soutirnes a la Bibliotheque nationale), sont
curieuses, parca qu'elles nous montreot jusqu'a. que! point les Égyptieos prenaient ces opérations au sens littéral. Dans Pe, le mort accroupi sur une natte,
prend son cceur des mains du prétre, accroupi devant lui sur une aulre natle.
Dans Pd, il est debout devant Anubis, qui parait lui porter son cceur a la
bouche, peut-etre pour qu'il !'avale, comme Biliou le sien daos le Cante des

deua: f reres.

3) Chapitres xxvn, xxvm, xxixA, dans Naville, t. I, pi. XXXVIII, XXXIX, XL
et Einleitung, p. 128-i30. Le chapitre xx1x de la recension saile (Lepsius, pi.
XV) ne s'est pas ancore retrouvé daos la version tbébaine.

�294

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELTGIONS

LE LIVRE DES MORTS

man durait, et sa vertu s'exerc;ait tant qu'il demeurait intact. Le
talisman employé pour protéger le coour, était un coour de pierre
précieuse qu'on suspendait au cou du mort en récitant une formule. D'ordinaire un seul de ces carnrs suffisait, un beau coour en
cornaline ou en jaspe rouge 1 ; mais parfois on en voulait trois
autres, en feldspath ou en jaspe vert, en lapis-lazuli, en cristal ou
en pierre blanche transparente•. Puis, on pouvait considérer le
coour de deux manieres. Pour les uns c'était un organe inconscient,
sans volonté propre; pour les autres, c'était un vivant dans le
vivant, un etre indépendant, pourvu d'instinct et d'intelligence·.
Dans les chapitres xxv1-xx1x B, la premiere idée prévaut : on
donne ou on prend le coour sans qu'il puisse s'aider lui-méme.
Dans les chapitres xxx-xxx B, le coour parait avoir une volonté
propre : il cherche son ame et son corps pour se réunir a eux, et
les formules • empéchent qu'il ne soit écarté d'eux dans le Khrinoutri '. , L'amulette a employer en pareil cas n'était plus le
coour : c'était le scarabée en pierre dure ou en fa'ience, portant
le texte plus ou moins abrégé du chapitre xxx ou simplement un
nom propre, qu'on trouve collé sur la poitrine du défunt, vers la
naissapce du cou, sous le maillot de bandelettes. On oblenait
grace a lui, non seulement que le coour ne füt point repoussé'
. loin de son mort? mais encore qu'il ne prit point la parole centre
lui au tribunal d'Osiris et ne l'accusat point des mauvaises actions
qu'il avait pu commettre pendant la vie terrestre 5 • Cette mention

295

et aussi la conception du coour comme un élre distinct, marque
certainement que ces deux chapitres sont d'origine relativément
plus récente : ils appartiennent a un temps ou ron croyait déja
que le bonheur ou le malheur dans l'autre monde dépendait, au
moins en partie, de ce qu'on afait en celui-ci, tandis que les autres
ne tiennent aucun compte d'une rétribution future. Ils étaient tous
également efficaces, et, qui savait s'en servir, sa personne était
reconstituée aussitót.
Mais les ennemis, qui n'avaient pas réussi a empechar l'opération cte:s'accomplir, pouvaient songer a en détruire l'effet en prenant au mort les charmes dont il était muni ou en le tuant a
nouveau de diverses fac;ons. On l'armait done soigneusement
contre ces dangers. C'étaient deux chapitres , pour repousser les
crocodiles qui viennent lui voler ses charmes magiques 1 , , un pour
« repousser tous les reptiles &gt; en général 2 , deux pour « qu'il ne
soit pas piqué" • ou • dévoré par l'urreus qui se dissimule dans son
trou, &gt; ou par tout autre serpent dans le Khrinoutri 4, un pour
« repousser le scarabée venimeux 5 , un pour , repousser les deux
grosses viperes joufflues O• , Deux: autres, qu'on récitait pour
ere~ de la validilé _de l'acte, et déclare que son creur est la afin de porter témo1gnage contre lm devant le tribunal d'Osiris, au cas ou il viendrait a ne pas
observer ses engagements : « Je t'ai donné - et mon creur en porte témoignage. »

'

1) Chapitres x:xx1 et xxxu dans Naville, t. I, pl. XLIV-XLV, et Einleitung,
p. 130-131.

1) Cbapitre xx1x B dans Naville, t. I, pi. XLI.
2) C'est ce que nous apprend le titre commun que Ba (Berlín, nº 2) donne a.
quatre des chapitres du creur. (Naville, Einleitung, p. 128.)
3) Ainsi au Conte des deu:.c frt!res, ou le creur de Bitiou vit sur la fleur de
l'acacia; magique .. Lorsque l'acacia a été renversé le creur reste inerte pendant sept ans ; pms, au bout de ce temps, il est saisi lout a coup du désir d'aller
en Egypte et se parle a. lui-méme comme s'il était un étre indépendant.
4) Cbapitres xxx A, xxx B, dans Naville, t. I, pi. XLII-XLIII.
5) Cette maniere d' envisager le róle du creur avait pénétré profondément
~ans les mreurs égyptiennes. Pour n'en citer qu'un exemple, les contrats démo!1ques ~ortent dans la formule de donation, une phrase meter ltdti qui vient
1mméd1atement apres les mots : Je te donne ou je t'ai donné. On l'a traduit
d'ordinaire par mon ca,ur est satisfait. Mais le verbe meter meti en démo.
'
'
tique
com~e en ~gyptien, a le sens de Testifier, porter témoignage,
ce qui
me porte a tradu1re le passage cité par mon camr en porte témoignage ou que
mon creur en porte témoignage. Le donaleur ou le vendeur prend a témoin son

2) Chapitre xx:xm dans Naville, t. I, pl. XLVI, et Einleitung, p. 131.
3) La recension sa!!e ~o_nne le tit~e dt1 chapitre xxx1 v sous la forme : Chapitre
po~r e~pecher que I mdmdu ne s01t piqué, dans le Khrinoutri, par le serpent
qui se tient dans son trou ( Lepsius, pi. XVII).
4) Les chapit:es xxxrv et xxxv d~ns Naville, t. I, pi. XLVII-XLVIII et Einleítung,
p. 131, le chap1tre xxx1v avec le titre : Cbapitre pour empécher que l'individu ne
soit mangé, dans le Khrinoutri, par le serpent qui se tient caché dans son
trou, l'urreus.
·
._5) Le cbapitre 36 dans Naville, t. I, pi. XXXVI, et Einleitung, p. 132. La
VIgneUe du papyrus B~ (Berlin, n° 2) figure un gros scarabée, celle du papyrus
Le (Leyde, n•IV), un cr1quet ou peut-étre une blatte, comme le papyrus de Turin
d'époque sai:te publié par Lepsius, Todtenbuch, pi. XVII. La traduction tort~, pou~ le mot, qui désign_e le_ monstre combattu dans ce chapitre, n'a d'autre
r~1son d étre qu un détermmatif, peut-étre mal reproduit, dans le titr$ du cbap1lre tel que donne Lepsius ; il faut done la corriger jusqu'a nouvel ordre,
6) Le chap1tre xxxv11 dans Naville, t. I, pi. L, et Einleitung, p. f32.

!e

�296

1

REVUE DE L HIST01RE DES RELIGlOXS

vivre en respirant dans le Khrinoutri ', • étaient destinés également arepousser les vipéres. On ne voit pas d'abord pourquoi les
Égyptiens réunissaient dans une meme formule deme ordres de
phénoménes aussi différents que la respiration et la morsure des
serpents. On comprend le motif qui les a dirigés lorsqu'on a eu
l'occasion d'assister a la mort d'un homme ou d'un animal piqué
par un céraste, par une vipére baja ou par une scythale. Au bout
d'uoe dizaine de minutes, le patient est saisi d'angoisses el de
suffocalions : les muscles respirateurs semblent se paralyser par
crises successives, et l'on dirait que la vie séteint faute d'air et de
souflle. Les Égypliens n'avaienl done pas tort de demander aux
diewc dans une meme priére la gritce de &lt; vivre en respiran! , et
celle de &lt; repousser les serpents. , Sans expliquer de la méme
maniere que nous le mécanisme de la mort, ils avaient reconnu
qu'elle arrivait par asphyxie, et cetle observation leur donnait le
droit de rédiger le litre du chapitre xxxvm comme ils l'ont fait.
Daos les chapilres suivants, iI , repousse les scythales• , puis, le
grand python qui dévore l'itne •. , L'~ne était !'animal de Sit, l'ennemi d'Osiris; le serpent qui dévore l'itne est done un des alliés
d'Osiris et d'Horus daos leur guerre contre Sit, et le mort n'avait
pas grande difficulté á le concilier. On n'avait qu'á lui dire : &lt; ne
me mange pas, car je suis pur, je suis sans péchés , pour qu'il
se laissat percer d'un coup de lance. Aprés le poison, c'était le tour
de l'épée. Quiconque était muui du chapilre XLr ne courait plus
risque d'élre mis en piéces ou de perdre les yeux daos l'Occident';
«

1) Les chapitres xxxvm A et x:x:xvmB dans Navitle, t. l,pl. Ll-Lll, et Einleitung, p. 132-138.
2) Le chapitre xxx1x dans Naville, t. I, pl, LIII, et Einleitung, p. 133.
3) Le chapilre XL dans Naville, t. 1, pi. LIV, et Einleitung, p. 138. La
vignette de la recension salte donne un serpent de petite ta.ille (Lepsius, Todtenbuch, pl. XVIII), celle de Ja recension thébaine, un serpent qui doit mesurer
plus de quatre m~tres de long, si on déroule ses replis. L'Égypte d'aujourd'hui
ne renferme plus de serpents de cette taille, mais on sait par les monuments
qu'elle nourrissait autrefois des hippopotames, des crocodiles et d'autres ani•
maux, qu'on ne rencontre plus que dans les régions tropicales; elle devait
nourrir également les serpents gigantesques qu'on voit figurés si souvent dans
les peintures de J'enfer.

4) Le cbapitre xu daos Naville, t. I, pi. LV, et Einleitung, p. 1.33. La recen•
sion saite a pour litre : Chapilre que l'indh-idu soil mis en pieces daos Je Kbrinoutri (Lepsius, Todtenbueh, pi. JGG).

297

LE LlVRE DES :UORTS

avec le cbapitre xw, on échappait au massacre des ennemis d'Hor
qui avait eu lieu á Hninsouten, au temps des guerres osiriennes ';
enfin par le chapitre xtur, on évitait d'avoir la tete tranchée •. Ce
qui suivait étail une conséquence naturelle des formules précédentes. L'ilme était confirmée dans la faculté • de ne pas
mourir une seconde fois \ .. puis

&lt;

de ne pas pourrir ', • puis

e

de

ne pas se détruire, mais d'etre en vie dans le Khrinoutri •. • Nul ne
pouvait plus , lui enlever sa place•, , mais, grilce a la justesse de
sa voix, elle sorlait victorieuse contre ses ennemis ', • n'entrait
pas a l'abattoir » oi.t l'on décapitail les morts sur un billot•, n'était
pas jetée la tete en bas dans les gouffres de l'autre monde•, et
n'était pas obligée a se nourrir d'excréments et a s'abreuver
d'urine, comme ses compagnes moins bien pourvues de lalismans "· Aprés tant de négalions, on était en droit d'attendre quelques faveurs positives. Respirer a pleins poumons un air pur, boire
a volonté une eau toujours fraicbe, était pour l'Égyptien d'autrefois, comme pour ce\ui d'aujourd'hui, l'idéal du confortable. II
trouvait dans les Riluels dix ou douze chapitres, entre lesquels iI
!) Le chapitre XLII dans Naville, t. 1, pi. LVI-LVII, et Einleitung, p. 133-134.
La recension sai:te a un litre asse.z: différent : Cbapitre de repousser lous les
impies mauvais, el d'écbapper aux massacres qui se font dans le Kbrinoutri
(Lepsius, Todtenbuch, pi. XIX).
2) Le chapitre XLIII dans Naville, t. I, pi. LVIII, et Ein~eitung, p. 1.34.
3) Le chapitre xuv dans Naville, t. I, pi. LIX, et Einleitung 1 p. i34.
4) Le chapitre XLV dans Naville, t. 1, p!. LX, et Einleitung, p. 13i.
5) Le chapitre XLVI dans Naville, t. I, pi. LXI, et Einleitung, p. i34. Le texte
publié par Naville renferme dans le litre une faute du copiste antique. II dit :
Chapitre de se détruire et d'étre en vie. Une négation a élé passée, c-0mme le
prouve le te1te de la recension salle : Ctiapitre de ne pas étre détruit, mais
d'étre en vie, - variante, a l'heure oll l'on vil, - dans le Khrinoulri (Lepsius,
Todtenbuch, pi. XX),
6) Le chapitre XLVH dans Naville, t. 1, pJ. LXII, et Einleitung, p. 135.
7) Le cbapitre xLvm daos Naville, t. I, pi. LXIII, et Einleitung, p. 135. Le
chapitre xuv ne s'est trouvé jusqu'A présent que dans la recension saHe (Lepsius,
Todtenbuch, pi. XXI.
8) Le chapitre L dans Naville, t. 1, pi. LXIV, et Einleitung, p. 135.
9) Le chapitre Ll manque dans la recension tbébaine; il est daos Lepsius,
Todtenbuch, pi. XXI.

iO) Des deux cbapitres consacrés a ce sujet, Je premier, Ln, ne se trouve que
dans la recension salte (Lepsius, Todtenbuch, pl. XXI), le second esl daos
Naville, t. I, pi. LXV, et Einleitttng, p. 135.

20

�298

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

pouvait choisir, lorsqu'il voulait garantir a son ame ces deux félicilés supremas de l'autre vie : chapitre de e donner l'air daos le
1
Khri-noutri ,,, d'aller e respirer l'air sur terre •, &gt; en sortant du
tombeau, e de respirer l'air et d'avoir de l'eau ', de boire de l'eau
qui ne fut pas bouillante ', &gt; enfin de pouvoir traverser sans
s'échauder les cours d'eau bouillante que renferme l'Amenti 5•
Une fois équipé de sa bouche et de son creur, maitre de l'air et
de l'eau, il se sentait prel a sorlir de jour et a revelir, pendant ses
sorties, les formes qu'il jugeait utiles a ses projets, pret surlout
a entreprendre le grand voyage qui devait le mener a son gré
devant Osiris ou devant Ra, dans la barque solaire ou aux jardins
d'Ialou.
Le chapitre LXIV ouvre en cette partie de l'ouvrage la liste des
formules qui avaient la vertu de faire sortir le mort pendant le
jour. C'est l'un des plus importants du recueil entier et, apres
avoir attiré a maiote reprise l'attention de Rougé, il a été publié,
traduit, commenté par Guieysse, d'apres les papyrus du Louvre
et de la Bibliotheque Nalionale 6 • L'ame y apprenait une fois de
plus, mais d'apres une th éologie assez différente de calle qui a
inspiré le chapitre xvu, ce qui lui était nécessaire pour sortir
pendant le jour. La forme est plus abstraite, trahit une époque
plus récente, et cette impression qu'en donne la lectura est confiri) Le cha.pitre uv da.ns Naville, pi. LXVI, et Einleitung, p. i35-136.
2) Le cba.pitre LV da.ns Naville, pi. LXYU-LXVJII, en deux versions ditTérente, et Einleitung, p. 136.
3) Les chapitres Lv11, ux:, Lx, Lx1, LXU da.ns Na.ville, pl. LXVIII-LXXII, et
Einleitung, p. 136-137. Le chapitre LVIII daos la recension saite (Lepsius,
Todtenbuch, pi. XXII-XXIII).
4) Le chapitre LXm A dans Naville, pi. LXXIII, et Einleitung, p. 137. La
variante du titre de la recension salle (Lepsius, Todtenbuch, pi. XXIII) montre
qu'il faut comprendre comme j'ai fa.it, et le lexte confirme encore celle interprétation. C'est en effet 1'eau elle-méme qui parle : " O taureau de l'Ouest,
amene-moi a toi (pour ~lre bue, comme daos la vignette), car je suis le lac de
cette rame de Rd, sur lequel il navigue quand il vieillit (le soir), et je ne bous
pas, je ne brúle pas. &gt;&gt;
5) Le cha.pitre LXIII B d:ms Naville, pi. LXXIV et Einleitung, p. 137, avec
des vignettes ou l'on voit le mort marchant tranquillement da.ns une ea.u qui
lui monte j usqu'a la cheville.
6) Rituel funérafre égypti,m, chapilre LX1v, par Paul Guieysse, textes comparés, traduction et commenlaires d'apres les papyrus du Louvre el de la
Bibliotheque nationale, in--1, París, Vieweg, 1876.

LE LlVRE DES MORTS

299

mée par la rubrique historique dont le texte est accompagné. 11
aurait été découvert, selon certains manuscrits, au temps de la
¡re dynaslie, sous Housapalli t, selon d'autres, au temps de la IV•
par Hordidif, fils de Mykérinos, dans un voyage d'inspection que
ce prince faisait a travers l'Égypte : il était dans le temple de
Khmounou, sous les pieds du dieu, écrit en lettres de lapis sur
une tablette d'albAtre •. On explique d'ordioaire cette indication
comme une marque d'antiquité extreme•, en partant de ce príncipe
que le Livre des morts est de composition relativement moderne,
etqu'un scribe égyptien, nommant un roi des premieres dynasties
memphiles, ne pouvait entendre par la qu'un personnage d'époqu e
tres reculée. Cette explication ne me parait pas etre exacte. En
premier lieu, le chapitre 1x1v se trouve déja sur des monuments
contemporains de la X0 et de la Xl0 dynastie, et n'était certainemeot pas nouveau au moment ou on écrivait les copies les plus
vieilles que nous en ayons aujourd'hui. Lorsqu'on le rédigea
sous sa forme actuelle, le regne de Mykérinos, et meme celui
d'Housapai:ti, ne devaient pas soulever dans !'esprit des indigenes
la sensation de l'archa'isme el du primitif : on avait pour rendre
ces idées des expressions plus fortes, qui renvoyaient le lecteur
aux siecles des Serviteurs d'Ilorus, a la domination de Ra, aux
a.ges ou les dieu.x régnaient sur l'Égypte. La plus grande part des
cha pi tres du Liv1·e des Morts ne portent aucune date; on les considérait comme ayaot été révélés au commencement, avant que
Ménes et ses successeurs eussent abl!issé l'Égypte de la condition
d'empire régi par des divinilés a cella d'empire régi par _des
hommes, et la découverte des textes gravés dans les Pyram1des
prouve que ce n'était pas la une vaine prétention. Les seules de
ces prieres qui avaient besoin d'elre recommandées par un roma~
historique étaient celles qu'on avait quelques motifs d'attribuer a
1) Guieysse, chapitre LXIV p. 10-11.
.
2) Lepsius, Todtenbuch, pl. XXV, ch. LXIV, l. 30-32. Une tablette de p1erre
dure, qui porte le chapitre Lx1v, a été lrouvée a Thebes, pro_bablement da.ns
le tombeau de Petéménophi, et a.vait été donnée par l'empereur Nicola.sau généra.l
PérofTsky. C'éta.it probablement un prétendu fac-similé de !'original découverl
da.ns le temple de Thot.
.
3) Ainsi Bircb, da.ns l'introduction qu'il a mise en téte de sa t~a.duclion du
Liv1·e des Morts (p. 142) : « It is one of the oldest ofall, a.nd is attributed to th¿
epoch of the King Gaga (Housa.¡:-ai"ti) M1tkh~rn. nr Mi&gt;nkherés. »

�300

)

1

REVUE DE L RISTOIRE DES RELIGIO::-iS

un a.ge plus récent, et le chapitre LXIV était de ce nombre : on
suppléa probablement a l'antiquité qui lui manquait par un récit
merveilleux des circonstances qui avaient accompagné la découverte. Les variantes des litres qu'il porte nous amenent a une conclusion analogue. Il est appelé sur un papyrus de Boulaq, et dans
une partie des papyrus saltes, le • chapitre de oonnaitre les chapitres de sortir pendant le jour, en un seul chapitre 1, &gt; ailleurs,
ce chapitre de sortir pendant le jour, en un seul chapitre' ». Cetle
prétention de renfermer en un seul chapilre tous les chapitres qui
traitaient de la sortie pendant le jour, ne peut guare avoir été
émise qu'en un temps ou de nombreux chapitres de ce genre
avaient cours dans les colleges sacerdotaux. Je ne doute nullement que nous n'ayons conservé quelques-uns d'entre eux sous
les numéros 65-73. lls présentent tous dans le titre quelques
variantes; le soixante-cinquieme sert a • sortir pendant le jour el
a repousser l'ennemi •. ,, Le soixante-sixieme, le soixanle-huitieme, le soixanle-neuvieme, le soixante-dixieme, le soixante el
onzieme, sont utiles pour « sortir pendant le jour, • sans plus ~Avec le soixante-septieme, • on ouvrait les portes du douaout et
on sortait pendant le jour 5 , &gt; avec le soixante-douzieme, &lt; on sortait pendant le jour a travers la grotte infernale •; » enfin avec le
soixante-quatorzieme, • on jouait des jambes et on sortait en
terre 7 • &gt;
Parvenu a ce point, on ne s'occupe plus que des fortunes de
!'ame en ce monde, qu'elle revient visiter. Et d'abord, « elle va
vers Iléliopolis et y prend un logis • aupres des dieux solaires dont
cette ville était la résidence 8 • Cette premiere faveur ne lui suffit
pas : pour arriver au comble de la félicilé, elle doit s'identifier
completement avec les dieux, el s'incarner dans leurs corps. C'est
i) Papyrus Ca de Mesenmeter, daos Naville, t. II, p. i54, et Guieysse, chapitre Lv1v, p. 22.
2) Lepsius, Todtenbuch, pi. XXIII, et Guieysse, cbapitre Lx1v, p. 22.
3) Le chapitre LXV daos Naville, t. 1, pi. LXXVII, et Einleitung, p. i39-140.
4) Les cbapitres xxvr, xxvu-xxvm daos Naville. t. I, pi. LXXVIII, LXXXLXXXIII, et Einleitung, p. i40-i4L
5) Le chapitre Lxvu dans Naville, t. I, pi. LXXIX, et Einleitung, p. 140.
6) Le chapitre LXXII dans Naville, t. I pi. L\'.XXV, et Einleitung, p. i42.
7) Le chapitre LXXIV dllns Naville, t. I, pl. LXXXV[, etEinleitunr,, p. 142.
8) Le chapitre Lxxv daos Naville, t.I, pi. LXXXVII, etEinleitung, p. 142-H:3 .

LE LIVRE DES llORTS

,

301
une véritable métempsychose, mais bornée aux migrations de
l'ame dans les etres et dans les objets qui touchent de pres ou de
loin aux dieux d'Héliopolis. Comme toujours, la série commence
par des généralités, un « chapitre de se transformer en toutes les
formes qui plaisent , au mort 1 • Puis, vient le détail : « chapitre de
se transformer en épervier d'or », • chapitre de se transformer
en épervier vigoureux ,, • chapitre d'etre dans la neuvaine des
dieux et de s'y transformar en chef des assesseurs du dieu &gt;,
&lt; chapitre de se transformer en dieu [Lune] qui éclaire les ténebres », • chapitre de se transformer en la fleur de lotus ,, d'ou
le soleil jaillit au matin, • chapitre de se transformar en dieu
Phtah, pour mangar du pain, boire de la biere, s'habiller et etre
en vie daos Héliopolis ,, • chapitre de se transformer en vanneau &gt;,
• chapitre de se transformer en héron bleu &gt;, (&lt; chapitre de se
transformer en ame » c'est-a-dire en bélier ou en cette sorte
'
.
d'épervier a bras et a tete d'homme, par lequel les Egyptiens désignaient l'ame, &lt; chapitre de se transformer en hirondelle &gt;,
e ,chapitre de se transformer en vipere », • chapitre de se transformer en crocodile &gt;, • chapitre de se Lransformer en oie • •·
La métempsychose était , comme le prouve !'ensemble de ces
formules, un enseignement d'origine héliopolitaine. Je ne saurais
dire a quelle école on doit rattacher les doctrines qui suivent, mais
il esl bien cerlain qu'elles supposent des conceplions de l'autre
vie différentes de celles qui prévalaient dans les chapitres des transformations. Celle d'entre elles qui a laissé le moins de traces
au Livre des Aforts est celle d'apres laquelle ce qui subsiste de
l'homme vit dans le tombeau. Un seul chapitre, le quatre-vinglonzieme, traite de la réunion de l'ame au corps , mais non point,
comme on le dit d'ordinaire, pour une résurrection de la chair.
Les Égyptiens n'imaginaient pas que le corps pút revivre, mais
ils croyaient, au moins beaucoup d'entre eux, que l'intégrilé du
du corps est indispensable a l'intégrité de l'ame, et s'ils réunissaient ces deux éléments de l'homme, c'était pour que l'un devint
le gardien de l'autre. Les vignettes nous montrent en effet l'ame

t) Le chapitre LXXVI dans Naville, t. I, pi. LXXXVIII, et Einleitung, p. 143.
2) Tous ces chapilres daos Naville, t. I, pi. LXXXIX-C, et Einleitung,

p. 143-146.

�302

REVUE DE L'fllSTOIRE DES RELIGIONS

posée sur l::i poitrine de la momie et la protégeant de ses ailes 1 •
Mais cette conception lugubre d'une ame plongée dans les ténebres et condamnée a vivre pres d'un cadavre inerte, dans un caveau
éLouffant, ne pouvait suffire a un peuple avide de fraicheur et de
lumiere. Ce chapitre est suivi immédiatement de deux autres qui
en détruisent l'effet dans ce qu'il a de trop absolu. Le premier
• empeche que l'ame soit emprisonnée &gt;; le second ~ ouvre les
portes de la syringe a l'ame et a l'ombre, pour qu'elles sortent
de jour et soient maitresses de leurs jambes &gt;. La vignette nous
montre en effet la porte du tombeau ouverte, l'ame s'envolant a
tire d'ailes et l'ombre, toute noire, marchant en plein soleil '. Ce
chapitre et les lextes nombreux qui font allusion aux memes faits
nous apprennent que la croyance a l'existence de l' 11.me au tomheau
n'était pas sans avoir laissé des traces profondes dans les dogmes
qui s'inspirent de la croyance opposée a l'existence de l'ame hors
du tombeau. Les peuples sont toujours tres préoccupés de savoir
ce que devient l'ame, entre le moment ou la vie matérielle a cessé
pour elle, et celui ou, les cérémonies de l'enterrement étant en.fin
terminées et le corps déposé dans sa derniere demeure, la vie
immatérielle va commencer. II semble bien que, pour l'Égyptien
ancien, comme pour le parsi, comme pour le musulman, l'ame
désincarnée restait pendant ce temps aupres du corps qu'elle
avait animé, allait avec lui au tombeau, non plus a.fin d'y séjourner
comme jadis, mais a.fin d'y attendre sa destinée. Toutefois, si la
situation est analogue, la maniere dont elle se dénoue n'est pas
la meme en Égypte et chez les peuples plus modernes : la formule
et l'amulette, ces ressources habituelles de· l'Égyptien dans !'embarras, ouvraient au mort les portes de sa prison, et lui assuraient
la liberté de ses mouvements.
Selon la doctrine qu'elle préférait, l'ame se dirigeait, ou vers le
royaume d'Osiris, ou vers la barque de Ra, ou vers les deux a la
fois. Ou qu'elle allat, on veillait a ce qu'elle ne fit pas fausse route
des le début et e ne se rendit pas a l'Orient du Khrinoutri 4 ».
1) Le chapitre Lxxx1x dans Naville, t. I, pi. CI, et Einleitung, p. 146-147.
2) Le chapitre xc1 dans Naville, t. I, pi. Clll et Einleitung, p. 147.
3) Le chapitre xc11 dans Naville, t. I, pl. CIV et Einleitung, p. f47. Les deux
vignettes auxquelles je fais allusion sont celles du papyrus Ap (nº 9949 du
British Museum) et du papyrus Pe (Louvre III, 89).
4) Le chapitre xcu1 dans Naville, t. I. pi. CV, et Einleitung, p. 148.

LE LIVRE DES l\JORTS

•

303

La tbéologie qui dominait désormais dans la série des chapitres
n'était plus celle des dieux d'Héliopolis, mais celle des dieux
d'Abydos : c'était a l'Occident qu'étaient Abydos et Osiris, c'était
vers l'Occident qu'elle devait diriger ses pas. Une fois dans la
bonne voie, il lui restait a gagner la faveur des dieux, pour la
plupart dieux affiliés au cycle osirien ou lui ayant appartenu des
!'origine, qui pouvaient l'aider au voyage. Elle obtenait de Thot
l'encrier et l'attirail de scribe, sans lequel il semblait que nul
bon Égyptien n'aurait su vivre en paix 1 ; elle &lt; était avec Thot •, &gt;
et cette faveur était d'autant plus appréciée que Thot, le principal
assesseur d'Osiris, non seuleroent jouait un grand róle dans le
jugement de 1'11.m~, mais était l'un de ses meilleurs guides pour la
conduire devant le tribunal. II la prenait, s'il voulait, sur son aüe,
et la portait aux jardins d'Ialou, par-dessus les eaux qui l'en séparaient •. Les chapitres suivants sont classés presque au hasard, ou
du moins on ne voit pas trap au premier abord quelles raisons le
rédacteur a eu de les ranger comme il fait. Une étude un peu
attentive prouve d'ailleurs qu'a parlir de cet endroit, la classification de la grande partie du Livre des Morts est moins facile a
suivre pour nous que celle de la premiare. 11 n'en pouvait etre
autrement. La premiare partie renferme surtout des instructions
générales, des incantalions destinées a armer l'ame contre les
dangers de l'autre monde, des charmes propres a reconstituer la
personne humaine, toutes choses dont l'importance était universellement reconnue et qui ne variaient guare que dans le détail
d'une doctrine a l'autre. Dans la seconde partie, il s'agissait de
gagner la félicité supreme et d'établir l'ame en son paradis, mais
les conceptions de la félicité et du paradis, diverses a !'origine
comme nous avons vu, puis réunies tant bien que mal, n'étaient
qu'un tissu de contradictions. Si la disposition des chapitres nous
semble confuse, c'est que les idées auxquelles ils répondaient sont
confuses encore et résultent souvent de la superposition maladroite
d'idées qui appartenaient primitivement a deux corps de doctrines
distincts l'un de l'autre. Je n'en conclus pas nécessairement que
1) Le chapitre xc1v dans Naville, t. I, pi. CVI, et Einleitung, p. 148.
· 2) Les chapitres xcv, xcvin dans Naville, t. I, pi. CVII-CXI, et Einleitung,
p. 146-J.49.
3) T&amp;r1, l. i86 sqq.

�304

REVUE DE L'RlSTOIRE DES RELIGto:.,¡s

l impression d'incertitude que nous éprouvons füt réellement ressentie par les Égyptiens : la foi les soutenait, comme les dévots
de tout pays ou de toute religion, et les empechait de se rendre
compte des contradictions qui nous étonnent. lls ne cherchaient
pas a se reconnailre dans les données de leurs livres : ils croyaient, et c'était assez.
Les chapitres xcix-cn nous fournissent, des l'entrée en matiere,
un exemple bien curieux de ce que j'avance. Le premier &lt; chapilre,
de mener le bac dans le Khrinoutri ', , nous est connu par plusieurs
versions de date fort ancienne. Le mot que je traduis par bac est
traduit d'ordinaire par barque et confondu avec la barque du Soleil.
On remarquera pourtant que la barque du Soleil est toujours
nommée oua, ouaou, et qu'on ne la trouve nulle part désignée par
mdkhonit, makhenit, qu'emploie l'auteur de notre chapitre. C'est
qu'en effet la barque du Soleil, oua ni Rd et le bac en question
mdkhenit appartiennent a deux mythes et n'avaient rien de commun a!'origine. Les textes des pyramides nous apprennent que le
mort, a pres elre monté au ciel soil par l'échelle, soit par tout autre
moyen, rencontrait sur son chemin un canal ou un lac profond, le
lac ou le canal de l'Autel (Kha). 11 ne pouvait le franchir et, par
conséquent, arriver aux Jardins d'Ialou qu'a la condition de passer
sur l'aile de Thot ou de monter dans le bac mdkhenit d'un nocher
céleste, ancetre éloigné de Charon •. Le mythe du passeur qui con&lt;luit au domaine d'Osiris est analogue aux nombreuses légendes
de l'ancien et du nouveau monde, dans lesquelles on concoit le
séjour dea ames comme séparé du reste de la lerre par un· cours
d'eau infranchissable aux vivants 8 • Le bac égyptien a pu étre
quelquefois confondu avec la barque de Ra, mais il en était distinct
au début, et servait a d'autres usages. L'opération que le mort
avait a faire pour s'en emparer comporlait deux moments. Il invitait
d'abord le passeur a s'approcher de la rive orientale du ciel ou du
1) Le chapitre xc1x dans Naville,

p. 14-9-15{.

t. I, pi. CX-CXJI, et Einleitung,

2) Voir, par exemple, TsTI, l. 185-200, et PEPI I, l. 396-436, une série de
chapitres relatifs au passeur d'Ialou et a la navigation dans cette barque.
Sur la forme grecque de ce mythP,, voir Diodore, I, 29.
3) Un cerlain nombre des légendes, relatives au fleuve ou a l'Océan, que le
mort doit franchir, sont indiquées dans Tylor, La civilisation primitive, t. II,
p. 78 sqq.

LE LIVRE DES M0RTS

305

Jac de l'Autel sur laquelle il était, et a le prendre pour passager:
une invocation de trente-deux lignes, qu'on trouve rarement dans
la rédaction thébaine 1 , mais qui est relativement fréquente dans les
exemplaires que nous possédons du moyen empire t, était censée
produire ce résultat. Ensuite on s'adressait au bateau meme, et
on lui demandait la permission de monter. Le bateau soumettail
le suppliant a une sorte d'examen, ou toutes ses parties prenaient
successivement la parole : « Dis-moi mon nom, s·écrie le mat. Celui qui conduit la Grande sur son chemin est ton nom, répondait le défunt. - Dis-moi mon nom, disent les bras. - L'Echine
d'Ouapouaitou est ton nom. - Dis-moi mon nom, dit le calcet. -Le
cou d'Amsit est ton nom. - Dis-moi mon nom, dit la voile. Nouit est ton nom •. , Quand les réponses avaient été satisfaisantes,
le bateau prenait l'homme et le transportait sur l'autre rive. Pour
ceux qui croyaient que la barque de Ra était employée a ce service, on avait joint au chapitre du bac plusieurs , chapitres d'instruire le lumineux et de le faire monter sur la barque parmi les
suivants de Ra' •· C'était meler ensemble les deux conceptions
principales de l'autre vie, la conception osirienne et la conception
solaire: aussi, comme c'est la conception osirienne qui domine daos
la parlie du livre qui nous occupe, apres les trois chapitres consacrés a l'identification du bac et de la barque du Soleil, on reve•
nait a des sujets qui s'accordaient mieux avec le mylhe osirien.
On s'attachait a gagner la faveur d'Hathor, la dame d'Occident, la
compagne d'Osiris, et on tenait a compter parmi se:. serviteurs '·
On allait • s'asseoir entre les deux grands 1ieux ', , les dieux awcquels les vivants demeurés sur terre adressaient leurs offrandes
pour qu·ils en distribuassent une partie aux morts.
On a vait en effet cherché a expliquer de deux manieres la
fayon dont les morts s'y prenaient pour se procurer les provisions
1) Naville, t. I, pi. CX.
2) Lepsius, ..iEltest~ Texte, pi. 12-15, l. 166; Maspero, Trois années de
fouilles dans les Mémoires de la Mission fran9aise, t. I, p. 163-167.
3) Naville, t. I, pi. CXI, l. 18-2:l.
4) Les chapitres e, cu dans Naville, t. I, pi. CXIII-CXI, et Einleitung,
p. 151-152.
5) Le cbapitre cm dans Naville, t. I, pi. CXV, etEinleitung, p. 152.
6) Le chapitre c1v dans Naville, t. I, pi. CXVI, et Einleitung, p. 152.

�306

,.

1

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

uliles a leur subsistance. Selon les uns, le double !recevait, soit
directement, soit par l'entremise des divinités, le pain et la biere,
la viande et les fruits qu'on déposait dans le tombeau : d'ou la
nécessité des chapitres cv et cv1, pour « approvisionner le double
par l'offrande •, et pour lui « donner chaque jour, dans Mempbis,
des rations abondantes 1 •· Les autres croyaient que les esprits
cullivaient les jardins d'Ialou pour le compte d'Osiris et gagnaient
leur vie par les memes lravaux qu'on exécutait sur notre terre :
les chapitres cvn-cx ont été rédigés pour ceux~la. Ces jardins
d'Ialou occupaient la moitié orientale du Douaout, et on n'y entrait
qu'apres s'etre concilié les bonnes graces des Esprits de l'Orient
et de l'Occident qui en protégeaient l'acces •. 11s sont trop connus
pour que je m'arrete a les décrire. Je veux seulement noter en
pas:sant que la félicité dont on y jouit est toute matérielle et n'est
due qu'a la vertu des prieres ou des offrandes : l'idée d'une rétribution ne commence a se dessiner d'un trait net que dans les
chapitres qui suivent, ceux qui aboutissent aux scenes du jugement de l'ame. Aussi bien, la conception osirienne de l'autre
monde parait s'etre dédoublée de bonne heure. D'apres ce que j'ai
dit jusqu'a présent, l'ame, en sortant de notre vie, se dirige vers
l'Occident, franchit l'eau et, si elle est suffisamment protégée,
pénetre aux jardins d'Ialou. Maintenant nous la voyons prendre
une route différente et tendre vers un autre but. Elle implore les
ames de Pou et les ames de Khonou, en d'autres termes les dieux
du nord et du midi, qui avaient pris part aux luttes de Hor et de
Sit sur les bords du lac de l'Autel et assisté l'CEil d'Hor dans ses
épreuves •. Elle implore les ames d'Héliopolis et d'Hermopolis, ou,
en d'autres termes, les esprits de l'est et ceux de l'ouest 4 • Lorsqu'elle s'est ainsi rendu favorables les dieux qui président aux
quatre grandes régions du ciel, et s'est procuré le droit de circuler
t) Les cbapitres cv, CVI dans Naville, t. I, pi. CXVII-CXVIII, et Einleitung,
p. 152-153.
2) Les cbapitres cvm, cu dansNaville, t. I, pi. CXIX-GXXIII, et Einleitung,
p. 153-156.
3) Les chapitres cxu, cxm dans Naville, t. I, pi. CXXIV-CXXV, etEinleitung,
p. 157.
4) Le cbapitre cxv ne s'est pas rencontré jusqu'a présent dans la recension
thébaine. Les cbapitres cxiv, cxv1 dans Naville, t. I, pi. CXXVI-CXXVII, et
Einleitung. p. 158 ; ils ont trait aux ames d'Hermopolis.

LE LIVRE DES MORTS

307

librement dans le ciel entier, elle commence a escalader la montagne de l'ouest et monte vers la porte des Couloirs (Ro-staou),
qui donne acces a l'empire d'Osiris 1 • La porte franchie, comme
elle « connait le nom d'Osiris • », elle« entre au grand palais • .,. du
dieu, que la tradition pla9ait a Héliopolis, « aborde les gardiens
d'Osiris 4 •, c'est-a-dire les enfants d'Hor, les quatre génies des
vases canopes, qui veillaient sur la momie, et « pénetre dans la
salle des deux Vérité_s, ou elle se sépare de tous les péchés qu'elle a
commis et contemple le dieu face a face 5 .,. • Elle récite cette longue
confession négative, qu'on a tant de fois citée, depuis le jour ou
Champollion en découvrit le sens, le plus beau code de morale
que l'humanité ait connu dans ces temps reculés. On la pese dans
la balance, on acheve de la purifier par la main des quatre singes,
gardiens du bassin de flamme ; elle devient Osiris et jouit de tous
les bonheurs que l'imagination égyptienne était capable d'inventer.
On s'est accoutumé a dire qu'en Égypte la vie de l'homme
était comparée a celle du Soleil et qu'Osiris était un soleil mort,
un soleil nocturne. C'est la proposition inverse qui roe parait etre
la vérité : la vie du Soleil est comparée a celle de rhomme, le
Soleil nait le matin, vieillit a mesure que le jour décline, s'éteint
doucement le soir et, mort, devient un Osiris comme le premier
1) Les chapitres cxvu, cxvm dans.Naville, t. f, pi. CXXVIII-CXXIX, et Einleitung, p. 157.
2) Le chapitre cx1x dans Naville, t. I, pi. CXXX, p. 157-!58.
3) Le chapilre cxxm dans Naville, t. I, pi. CXXXI. Le dé~ut d~ texte pro~~e.
bien qu'il s'agit ici d'Héliopolis : « Salut a toi, Toumou,_ Je ~ms _Tho~ et J a1
jugé entre les deux ennemis Hor et Sit. » Toumou est le d1eu d Héhopohs.
4) Le cbapitre cxxiv dans Naville, t. I, pl. CXXXII, et Einleitung, p. 158-f59.
La vignelte prouve que les gardiens d'Osiris sont bien les fils d'Hor, les génies
des vases canopes.
5) Le chapitre cxxv dans Naville, t. I, pi. CXXXIII-CXXXI~, et Einleitung.
p. 159-165; le chapilre c:x:xv1, qui est en un appendice, dans Nav11le, t. I, pi. CXL,
et Einleitung, p. 165. Une tres bonn3 édition du chapitre cxxv a été donnée,
surtout d'apres les papyrus de Leyde, par W. Pleyte, Études tgyptologiques,
t. II, Étude sur le chapitre cxxv du RituelFuntraire, traduction analytique et
commenUe d'apres les meilleurs manusc-rits, in-8, Leyde, Brill, 1866. Les deux
Vérités, dont il est question dans le litre, sont la Vérité du nord et la Vérité du
midi, comme les deux pays sont le pays du nord et le pays du midi. J'ai exposé
ailleurs le sens de cette division.

�309

LE LlVRE DES MORTS

31)8

1

venu. Du moment qu'il entre au ciel jusqu'au moment ou il en
s?rt, il regne la-haut, comme Pharaon ici-bas; des qu'il a quitté le
mel pour passer au Douaout, il n'est plus qu'un mort semblable
aux autres, et Osiris se l'assimile comme il s'assimile les autres
m~rts. Ce n'est pas Osiris qui est le soleil de nuit, c'est le soleil de
nmt, le Soleil trépassé qui est Osiris. Cette communauté de destin
entre défunts les hommes et défunt le soleil, facilita singulierement
l'identification de l'ame humaine avec l'ame solaire et ouvrit aux
écrivains des choses sacrées un vasta champ de spéculations. Ces
dou~e régi~ns du, Douaout, ces chambres voutées ou la barque
sola1re ~a_vigue, ou elle rencontre et ses ennemis et sonjuge Osiris
et les gemes favorables qui l'aident a remonter vers la renaissance
et vers les joies du lendemain, pourquoi l'ame humaine ne les
traverserait-elle pas comme l'ame solaire? Qu'on lui procure un
poste, si petit soil-il, a bord de la barque de Ra, et elle affrontera
sans gra~ds risques les dangers du Douaout. Cette doctrine, qui
soumetta1t le grand dieu d'Héliopolis au dieu des morts a du
.
'
recevo1~ sa forme la plus complete dans une ville dévouée a Osiris,
et de fait les chapitres qui viennent apres le chapitre cxxv sont un
produit évident des écoles d'Abydos, et trouvent leur explication la
plus probable dans la formule des steles funéraires de cetle ville 1 •
Le chapitre cxvr permet a l'ame, dans une rédaction &lt; d'adorer les
dieux des chambres voutées » des cercles de l'enfer; dans une
autre, « d'aller parmi les gardiens d'Osiris et d'adorer les dieux
conducteurs du Douaout• &gt;, ce qui est la meme chose en d'autres
terme~. Le chapitre c:xxxm l'instruit en présence du grand cycle
des dieux et le chapitre cx.xx lui dit ce qu'elle doit faire a la
naissance d'Osiris, c'est-a-dire lui enseigne la fac;on de pénétrer
dans ~a barque solaire, en s'aidant de l'appui d'Osiris le jour de
la na1ssance du dieu•. Avec le chapitre cxxx1v, elle« monte a bord
de la barque du Soleil pour etre parmi les suivants du dieu 4 &gt;

'

1) Ainsi dans C 3 du Louvre. Cfr. Maspero Études Égy.,tiennes t I
p. 121-123.
'
,,
' . '

2) Les deux rédactions dans Naville, t. I pi. CXLl-CXLII et Einleitung
p. 165.
'
'
•
3) Le chapit~e cxu daos Naville, t. I, pi. CXLIII-CXLIV, et Einleitung,
p. 166; le ch~p1tre cxxxm, pi. CXLVI, et Einleitung, p. 167,
4) Le chap1tre cxu:1v dans Naville, t. I, pi, CXLV, et Einleitung, p. 167.

avec le chapitre cxxxv1, « elle rame sur la barque du Soleil •. Le
chapitre cxxxu l'autorise a &lt; circuler a son aise pour aller voir sa
maison • •. 'fout cela parait n'avoir que peu de rapports avec les
doctrines donl je viens de parler, et pourtant, si l'on pénetre dans
le sens des formules, on reconnait bientót que tout s'explique et
s'enchaine sans trop de difficullé. Jusqu'au chapitre cxxv, le mort
n'a pas eu a s'occuper de la rétribution, et sa condition s'est réglée
d'apres d'autres lois que celles de la juslice divine : du moment
qu'il avait récité la priere et accompli le rite exactement, il avail
droit a ce qu'il demandait. La théologie d'Abydos, qui ~domine,
comme je l'ai dit, dans les chapilres que j'examine, ne supprime
pas la valeur intrinseque de la formule et de l'offrande, mais elle
y joint un sentiment nouveau, celui de la vertu et de la vérité.
L'entrée aux Jardins d'Ialou, l'acces a la barque solaire, la jouissance du tombeau, ou, comme dans le chapitre cxxxu, de la maison que le mort s'est construite, ne sont de dl"oit qu'apres le jugemenl et comme sanction du jugement. &lt;&lt; Je suis arrivé, dit-il, el
je n'ai pas été trouvé défaillant, car la balance n'a rien marqué
contre moi •. , D'autres chapitres completent ceux-la de détails
nouveaux, tous empruntés a la légende osirienne. On sait le rOlc
que joue la flammé dans les mythes relatüs aux morls, les foyers
éleints dans la maison funéraire, puis rallumés quand le cadavrl.!
est sorti pour ne plus revenir, les feux entretenus sur la tombe ou
dans la tombe au moment de l'enterrement, pour que l'ame
puisse s'éclairer et se chauffer dans la nuit de l'autre monde. Les
Égyptiens célébraient chaque année, a pro pos d'Osiris, cette feto
solennelle dont parle Hérodote, et pendant laquelle chacun allumait le soir devant sa maison une lampe consacrée '· C'est a cette
&lt; production de la tlamme • que font allusion les deux chapitres
cxxxvu A et cxxxvn Bª. La tlamme, qui« regle la nuit apres le jour,
vient au mort , ; Sit, l'ennemi d'Osiris, l'avait cachée par ses sortileges, mais les défenseurs du dieu la lui ont rendue. Le chapitre
i) Le chapitre cxxxv1 dans Naville, t. I, pi. CXLVIII-CXLlX, et Einleituna,
p. 167-169, avec deux rédactions, dont la seconde ne se rencontre plus dans la
recension saite.
2) Le cbapitre cxxxn dans Naville, t. I, pi. CXLV, et Einleitung, p. i66.
3) Litt. 11 a été vide de mon action, ,, Naville, t. I, pi. CXLV, l. 3-4.
4) Hérodote, II, Lxu.
5) Les deux réuuctions Jans ~arille, t. l, pi. CL-CLI, et Eit1leilu11g, p. 169.

�3!0

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

suivant introduisait le défunt, identifié avec Osiris, dans sa cité
d'Abydos, 011 les dieux ses gardiens l'accueillaient avec des cris
de joie 1• Venait ensuite la formule grace a laquelle il avait sa
part de toutes les offrandes qu'on présentait a Osiris pendant les
fetes des morts •. Et la ne s'arretaient pas les effets de la justice
du dieu : l'ame, reconnue bonne, avait acces non pas seulement
dans la ville sacrée d'Abydos, mais dans tous les domaines infernaux, dans les portes, dans les &lt; pylones du palais d'Osiris aux
Jardins d'Ialou &gt;, il s'y approvisionnait et s'y débarrassait de ce
qu'il y avait de mauvais en lui, il en parcourait les iles aux con• tours bizarres. La disposition de sa chambre funéraire•, réglée
sur celle du tombeau d'Osiris, lui assurait, par son orientation, la
protection des quatre enfants d'Hor, les dieux des quatre maisons
du monde : une représentation abrégée de cette , disposition luí
conférait tous les bénéfices de !'original et formait le cha pitre cu'·
A partir de cet endroit, le livre reprend une a une toutes les précautions qui avaient été prises auparavant pour garder l'intégrité
du corps et par suite celle de l'ame, mais en les adaptant au caractere du mythe osirien tel qu'il s'est développé plus spécialement a
Abydos. Le mort se construit de nouveau sa maison sur terre •. II
échappe aux filets dans lesquels les pecheurs divins prennent les
ennemis d'Osiris, les complices de Sit transformés en poissons •. n
ne lui suffit pas d'avoir échappé aux dangers de destruction
violente, il doit encore éviter la décomposition lente dans son tombeau. Une formule générale lui accorde cette faveur 7, puis une
série d'ainulettes en confirme l'effet dans le détail. Le tat, la boucle
de ceinture, le chacal, le vautour, la colonnette, le chevet, placés
iJ Le chapitre cxxxvm dans Naville, t. I, pi. CLII, et Einleitung, p. i69,
2) Les chapitres cxu, CXLIII dans Naville, t. I, pl. CLIII et Einleitung,
p. i70-17i.
3) Ces chapitres, qui portent les numéros curv, CL dans Naville, t. I, pi. CLIVCLXXII, et Einleitung, p. i7i-179.
4) Naville, t. I, pl. CLXXIII, et Einleitung, p. i80-i82.
5) Chapitre CLIII dans Naville, t. I, pl. CLXXVI, et Einleitung, p. i82.
6) Le chapitre cun dans Naville, t. I, pi. CLXXVl-CLXXVIII, et Einleitung,
p. i82, en deux versions différentes.
7) Chapilre cuv dans Naville, t. I, pl CLXXIX, et Einleitung, p. f83. On
l'écrivait de préférence, a l'époque thébaine, sur une bandelette de momie ;
e'était un véritable amulette préservateur.

LE LIVRE DES MORTS

3H

sur la momie, étaient comme les pieces d'un armure magique destinées chacune a défendre une partie du corps : douze chapitres
(cuv-cLxvr) en exposaient l'usage et en consacraient l'emploi 1. 11
est inutile de pousser plus loin cette analyse • : qu'on examine
les derniers chapitres, et l'on verra qu'ils se laissent tous ramener
plus ou moins completement a la forme abydénienne du mythe
mlirien et du mythe solaire. S'ils ont parfois le meme titre et le
meme objet que plusieurs des morceaux de la premiare parlie, la
conception de laquelle ils dérivent differe sensiblement des conceptions qui ont inspiré les chapitres antérieurs. A les négliger, le
Livre des Morts n'aurait pas été complet, et l'ame aurait couru le
risque de rencontrer des dangers contre lesquels ses instructeurs
ne l'avaient pas prémunie suffisamment. Sans doute l'inconvénient était grave d'allonger outre mesure les rouleaux ds papyrus,
mais il s'agissait de la vie ou de la destruction d'une ame, et l'en•
jeu était si considérable qu'on ne devait ríen négliger afin de
mettre le plus de chances de son cóté. Mieux valait pour le mort
etre trop instruit que manquer de ressources au moment critique
de sa destinée.
Je ne sais si les per5onnes qui ont lu ces pages admettront
comme moi qu'il y a dans le Livre des Morts un ordre plus rigoureux que celui qu'on y a reconnu jusqu'a présent. Malgré les six
années que j'ai employées a l'étudier, bien des points me paraissent encore douteux, et certains chapiLres sont toujours placés en
certains endroits sans que j'aie réussi a en soup~onner la raison. Je
ne doute pas cependant que cette raison existe, qu'elle était valable
pour les Égyptiens, et que nous la devinerons, le jour 011 nous
aurons dépouillé nos idées modernes sur les religions anciennes
plus completement que nous n'avons fait jusqu'a présent. Le cadre
est fixe et se rencontre toujours le meme dans les manuscrits sufi) Les chapitres cLv, cLxviren partie seulement, dans Naville, t. l. pi. CLXXXCLXXXVI, et Einleitung, p. 183-185.
2) Je me bornerai a.remarquer ici que la vignette duchapitre CLXVlll A(Naville,
t. I, pl. CLXXXVII, et Einleitung, p. i85-187) se trouve en partie sur une
stele d'Abydos de la XII• dynastie, qui a été reproduite par Gayet, Mus~e du
Louvre, stéles de la XII• dynastie, pl. LIV, ou l'inscription, malheureusement
mutilée, renferme de nombreuses allusions aux riles osiriens. C'est une confirmation de ce que j'ai dit au sujet de !'origine abydénienne de ces derniers

cba.pitres.

�3{2

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

fisamment étendus pour qu'on doive y voir autre chose que des
recueils d'extraits plus ou moins longs. Les chapitres principaux se
suivent dans un ordre presque constant, et, si la série est interrompue, ce n'est le plus souvent que pour des chapitres fort courts
ou d'importance secondaire. Ces interversions ont d'ailleurs des
motifs qu'on saisit d'ordinaire assez vite quand on étudie les chapitrés qui en sont l'objet. Elles portent sur des formules qui peuvent
s'appliquer indifféremment aux différentes doctrines et aux différents mythes qui se partagent le Livre. Elles se produisent surlout
quand l'objet de la formule transposée se rapprochait, au moins
en apparence, de l'objet des formules au milieu desquelles on la
transposait. J'ai déja signalé plus haut un cas de ce genre : les
chapitres c, c1, cu ont été attirés a la place qu'ils occupent par la
confusion établie entre le bac du mythe osirien et la barque
solaire. Je pourrais multiplier les ex.emples, si je ne craignais de
prolonger outre mesure un article déja bien long. Le mélange des
doctrines dans les esprits justifiéle mélange des chapitres dans les
livres. Sans doute, le dévot, qui tenait pour la doctrine osirienne
dans toute sa pureté, n'avait besoin que du chapitre xc1x. Son ame,
arrivée au bord du lac de l'Autel, réclamait un bac pour le traverser et aborder aux Jardins d'Ialou : le chapitre xc1x luí fournissait le bac nécessaire. Mais celui qui melait la doctrine solaire
aux doctrines osiriennes croyait que le passage ne pouvait s'accomplir heureusement que dans la barque de Ra, et aurait été
désappointé, s'il n'avait eu a sa disposition que la formule du bae
ordinaire. Les cliapilres e, c1 et en étaient la pour lui donner satisfaction: ils mettaient la barque de Ra asa disposition et le menaient
auxJardins d'Ialou par d'autres moyens, mais aussi surement que
le chapitre xc1x menait ceux qui avaient confiance en son efficacité.
Le Livre des Morts, ne s'adressant pas a un seul, mais a tous,
avait un peu ce caractere impersonnel qu'on exige d'un Guide du
Voyageur : si l'agencement des parties ne nous en parait pas
toujours clair, c'est que nous ne savons plus bien des choses que
chaque Égyptien savait des l'enfance, comme article de foi.
J'ai parlé jusqu'a présent comme si le Livre des Morts nous était
réellement parvenu en plusieurs rédactions différentes, dont deux
au moins, la rédaction thébaine et la rédaction sa'ite, nous sont
assez completement connues. C'est, en effet, l'hypothese que
M. Naville expose apres tant d'autres, dans son introduction, et

LE LIVRE DES ~IORTS

qu'il accepte pour démontrée : &lt; La codification du Livr'e des Morts
s'opéra probablement sous les Sanes. C'est alors qu'on ajouta
les quatre derniers chapitres qui renferment plusieurs mo\s
bizarres et d'origine étrangere. C'est alors qu'on établit l'ordre de
succession et le texte des chapitres : les papyrus different encorc
beaucoup par la longueur, mais les chapitres s'y succedent a peu
d'exceptions pres de la meme maniere qu'au papyrus de Turin.
Les variantes sont bien moins importantes, et consistent principalement en corrections d'erreursl ou en diversités d'orthographes 1 • •
Les faits matériels, sur lesquels M. Naville s'appuie, ne sont-ils pas
susceptibles d'etre expliqués autrement qu'il ne le fait? J'ai eu, il y a
longtemps déja, l'occasion de collationner les papyrus saites du
Louvre et d'en étudier la plus grande partie •. J'en ai tiré jadis la
conclusion qu'a cóté des variantes accidentelles qu'on y remarque,
il y a des variantes voulues qui s'attirent et se répondent mutuellement. L'uniformité n'est done peut-etre pas aussi grande dans
ces papyrus saltes que l'a pensé M. Naville, et il y aurait lieu de
rechercher s'il ne convient pas de les diviser en groupes de
méme nature que ceux qu'on a établis dans les papyrus d'origine
thébaine. Et de fait, si on les examine attentivement, on remarque
bientót chez beaucoup d'entre eux des ressemblances de détail
qui indiquent une origine commune. Par exemple, le nom d'un
dieu, celui de Thot ou d'Atoumou, sera écrit avec une orthographe
spéciqle dans une quinzaine de papyrus. Un mot ou un ensemble
de signes aura été omis, et l'espace qu'il aurait du occuper laissé
en blanc par le scribe, dans tous les manuscrits de la méme série,
ce qui nous oblige a supposer un original commun, ou le mol et
les signes avaient été détruits, ou étaient devenus illisibles par
accident ou par usure•. Une version abrégée d'un chapitre important se trouvera insérée dans tous les manuscrits qui présentent
déja l'un ou l'autre des caracteres que je viens d'indiquer, aux lieu
et place de la version complete. Bref, en appliquant ! la critique
1) Naville, Einleitung, p. 36.
2) Le résultat de cette étude est demeuré presque 6nlierement inédit; on
trouvera pourtant une édition critique du chapitre CLVI dans mon Mémoire su1·
quef,ques papyrus du Louvre, I. Le chapitre de la boucle, p. f-14.
3) J'ai déja signalé un fait identique pour les manuscrits du rituel de l'Embaumement (Mémoii-e sur quelques papyrus du Louvre, p. 16.)
21

�31.4

REVUE DE L'RISTOIRE DES RELIGIOl'(S

des manuscrits égyptiens du Louvre les memes procédés qu'on a
appliqués a celle des manuscrits grecs, on arrive a les grouper
par familles, dérivées chacune d'un seul manuscrit plus ancien.
Si, parcourant les inventaires du musée pour rechercher !'origine
des papyrus, et remontant, gra.ce aux indications acquises de
la sorte, jusqu'au premier possesseur, on finit par connaitre la
provenance de chacun d'eux, on s'aper&lt;;oit bientót que beaucoup
de ceux dont on peut reconstituer l'histoire, ont été découverts a
Thebes. Les noms et litres des gens pour qui ils ont été écrits,
confirment l'exactitude des renseignements ainsi obtenus : ce sont
des prophétesses de Khonsou et de Thot, filies de membres du
sacerdoce d'Amon-Ra., des pretres et des pretresses d'Amon-Ra. ou
de Montou thébain, appartenant par le sang ou par des alliances
a cette grande famille des prophetes de Montou et d'Amon, toutepuissante a Thebes, de l'époque saite a la fin de l'époque grecque,
et dont les cercueils historiés encombrent les magasins du musée
de Boulaq. D'autres papyrus, en plus petit nombre, proviennent
de Saqqarah et se rattachent a des originaux memphites ; mais le
temps m'a. manqué jusqu'a présent pour les analyser en détail.
Bref, j'en suis arrivé a me convaincre que la plus grande partie des
Livres des Morts, d'époque salle et d'origine thébaine, ont été copiés
sur quatre ou cinq exemplaires-types, conservés dans les archives
des corporations chargées de l'embaumement et de l'équipement
des momies. Cela n'a rien d'étonnant si l'on songe, en premier
lieu, que, meme au temps de la splendeur de Thebes, le nombre
de ces co:rporations ne devait pas etre tres considérable pour une
population qui, malgré tout ce qu'on en a dit, n'a peut-etre jamais
atteint le chiffre de cent cinquante mille a.mes ; en second lieu,
qu'a partir de la XXII• dynastie, la population diminua sans cesse,
et, par suite, le nombre des corporations funéraires. Quatre ou
cinq compagnies et, par conséquent, quatre ou cinq exemplairestypes suffisaient amplemement aux besoins de !'industrie mortuaire. Ces exemplaires n'étaient pas renouvelés fréquemment, car
on voit, par les blancs et les omissions signalées plus haut, que
l'on continuait a les prendre pour modele quelque temps au moins
encore apres qu'ils n'étaient plus en bon état. Quand ils étaient
hors d'usage, on en était réduit a les remplacer par une copie
complétée sur l'exemplaire d'une compagnie voisine.
Si les choses se sont passées de la sorte, comme je pense, les

3Hi

LE LIVRE DES MORTS

ressemblances extraordinaires qu'on a signalées entre les papyrus
d'époque sa'ite s'expliqueront aisément. 11 n'y a pas eu, vers l'avenement des Psamitik, codification voulue du Livre des Morts :
l'uniformité viendrait uniquement de ce qu'on a reproduit pendant
des siecles un petit nombre d'exemplaires-types, peut-elre dérivés
eux-memes de un ou deux exemplaires plus ou moins corrects
d'époque thébaine. L'identité serait le résultat d'un accidentmatériel, et l'histoire de la prétendue recension salte ne serait plus
qu'une histoire analogue a celle de la plupart des textes classiques
de l'antiquité grecque et latine.
G.

MASP.l!RO.

�1

L'APOLOGÉTIQUE ET L 0CTAVJUS

L'APOLOGETIQUE DE TERTULLIEN
ET

L'OCTA VIUS DE MINUCIUS FELIX
-~epui~ le milieu du xvn• siécle, 011 dispute pour savoir si la prem1ere defense du christianisme, écrite en langue latine est !'A 0 _
logétique de Tertullien ou l'Octavius de Minucius Félix;. On c!nvient du moins en général qu'entre les deux ouvrages les rapports
son! !els, que _l'un des deux est nécessairement en plusieurs
end~01ts u?e 1m1tat10n de l'autre' : ce fait sert de base commune ¡¡
la d1scuss1on.
Avant -~u'ell~ eftt _c?mmencé, c'est Tértullien qu'on regardait
comme . I ecr1vam or1gmal. La priorité lui a été de plus en pi us
contestee. Surtout une dissertation d'Ebert, l'éminent auteur d
l'Histoire de la littét-ature chrétienne latine, a terriblement com~
promis sa cause'. Depuis dix-huit ans que cette dissertation a été
publiée, elle conserve en Allemagne une grande partie de son
La dispute fut ouverte en
o i) "dB!
d¡
•

i6U par un savant réformé fran"Jl ·, ¡
· · t
. "...1, e m11Hs re
avi. . on e_ , dans ses ~clai~cissements familie1·s de la controver.se de l' Euchan,stie. Vo1r Paul de Féhce, Etude sur l'Octavius de M'inucius Felix, 1880.

2) M. Ha~tel, connu p~ur son excellente édition des ceuvres de Cyprien, pense
que Tertulhen et M. Fehx ne dépendent pas l'un de l'autre mais lous ¡ d
d'
· • ¡
.
,
es eux

un origma com°:1u~ qui n: nous sera~t pas parvenu (Zeitschrift für die oest.
Gymn., 1869). Mais Il est, ama conna1ssance, seul de son opinion qui to t

J

sé~uis~nte Ju'~lle parais:e a~ premier abord, n'est réellement pas sout;nab~e~
Elie a eté refutee en dermer heu par Reck (Theologische Quartalschrift t886
ersles Quartalheft).
'
'
. 3) Ebert, Tert. Ver!i;;ellni:i·s :ti i.llin. Fel., dans les Abhandlungen dct· phi!.
hist. l•~ss~ da Ko,e~igl. Saec!ts. A.c. der Wissenschaf't.1868 (et tirage a part).
Son Ilistúll'e, posteneure, a commencé a paraitre en f87-i-.

3i7

eréctil et parait faire autorité en France. L'ancienne opinion passe
pour vieillie. Chez nous on se contente ordinairement de la condamner a roccasion et d'une maniére assez sommaire •. Dans les
revues allemandes, le sujet est repris de temps en \emps dans son
entier et traité avec une sorte de passion. Les compatriotes d'Ebert
ont ruiné quelques-uns de ses arguments, mais en le critiquant
sur te! ou tel point, presque tous persisten! á lui donner raison
pour le fond 'e
Je voudrais soutenir l'ancienne opinion, véritablement aujourd'hui trop dédaignée. Je crois non seulement qu'il y a quelque
chose a dire en sa faveur, mais meme qu'on peut en démontrer la
justesse, et précisément par la méthode de la comparaison litté- '
raire dont on se sert surtout contre elle, avec une apparence de
force. J'essaierai done, dans la premiére partie de ce travail, d'établir l'antériorité de Tertullien par cette méthode, apres avoir dil
quelques mots sur la question des témoignages. Je discuterai
ensuile les principales objections de la thése contraire. En dernier
i) Voir cependant Aubé, Histoire des Persécutians, 2evol., 1878, qui s'appuie
surtout sur Keim (Celsus, 1873); et de Félice, ouvrage cité, qui s'appuie surtout
sur Ebert. M.Renan, dans son hfarc Am·ete, se contente d'une note de quelques
lignes, oll il renvoie a Ebert et a Keim.
2) Apres la dissertation d'Ebert parue en 1868, M. Hartel (article cité) la
coIIi.battit en i.869. Ebert n'en maintint pas moins danS son Histoire, en 1874,
l'antériorité de M. Felix qui avait été aussi soutenue par Keim dans son Celse,
en 1873. En 1878, Bonwetsch, dans son livre sur la date de la composition
des écrits de Tertullien, se range aux raisons d'Ebert. En 188i, M. Schultze,
dans les Jahrb. für p1'otest. Theol., reprend la tbese de l'antériorité de jTertullien et fait descendre l'Octavius jusqu'au temps de Dioclétien. 11 ·e st combattu,
la méme année et dans le méme recueil, par MOller. M. Loesche (méme recueil,
1882), sans se prononcer sur la date de l'Octavius, insiste sur les imitations
qui en font, dit-il, une mosalque, et dresse pour sa part le catalogue des
passages qui lui paraissent empruntés a Athénagore. En 1883, M. Schwenke
(méme recueil), dans un des meilleuts articles sur la question, tient pour les
conclusions d'Ebert, mais non sans critiquer certaines parties de son argumentation. Enfin, M. Reck (article cité), tout en concluant aussi dans le méme sens,
discute avec soin les opinions de ceux qui l'ont précédé. On consultera utilernent, pour l'historique de la question, son article, une note de celui de
M. Loesche, un article de la Theol. Literaturzeitung du 27 aoüt 1881, par
M. Neumann, et, en France, la lhElse de licence de M. de Félice. Les ouvrages
et les articles cités se trouvent a la bibliotheque de la Faculté de tbéologie
protestante de Paris, a !' exception de celui de M. Hartel.

�3{8

1

REVUE DE L HISTOIBE DES RELIGIONS

lieu, !'examen des rares circonstances historiques qui s'offrent ou
se. .laissent deviner dans l'opuscule de Minucius Félix confirmera '
s1 Je ne me trompe, les résultats dus a la comparaison littéraire.

Les témoignages et la comparaison littéraire.

~es témoignages sont ceux de Lactance et de Jéróme. Le premier de ces auteurs ne nous donne aucune indication chronologique. Au commencement du cinquiéme livre de ses fnstitutions
il juge les apologétes qui l'ont précédé lui-méme, et n'est con ten~
d'aucun. D'aprés lui, Minucius Félix est trop incomplet · Tertullien
~
' Cyprien
une lecture trop pénible; aussi n'est-il pas assez connu.
les surpasse, mais ses écrits laissent encore a désirer. Évidemment Lactance a suivi l'ordre de mérite ou d'influence et non
celui des temps. On a compliqué a tort notre probléme, quand on
a v~ dans ce passage autre chose qu'une gradation littéraire.
Jeróme, dans trois de ses lettres, donne des énumérations d'écrivains latins célebres, ou se retrouvent chaque fois nos deux
auteurs et ou Tertullien occupe toujours le premier rang. Par
malheur, ces énumérations ne concordent pas entre elles· il les a
écrites au courant de la plume, sans intention de faire u; classemen~ r~go~eux; .º~ n:en peut rien conclure. Dans son Catalogue
des ecr1vams eccles1astiques, la notice sur Tertullien précede cene
sur ~finucius Félix. Mais cette indication peut ancore ne pas
paraltre assez explicite, car Jéróme ne s'est pas toujours astreint
dans son Catalogue a suivre l'ordre des temps. Voici pourtant, de
~a part, un témoignage indubilablement chronologique. Ce sont
Justement les premiéres lignes de la notice sur Tertullien : « Maintenant, -dit-il, on le considere d'une maniere définitive comme
étant, apres Victor et Apollonius, le premier des Latins .• Quoi
qu'on en ait dit, cela signifie clairement qu'aprés des recherches
les curieux d'bistoire littéraire chrélienne chez les Latins n'avaien~
1
trouvé que ces deux auteurs dans la période antérieure a Tertullien et, par suite, qu'il venait chronologiquement le premier aprés
~ux. Ce passage restitue a la place assignée par Jéróme a Tertullien dans le Catalogue, toute son importance : il donne méme une
certaine valeur au fait que le nom de Tertullien vient toujours en

L'APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVIUS

319

tete de chacune des trois énumérations d'écrivains célebres qui s~
trouvent dansles épitres, en particulier dans l'épitre aMa_gn~s, qw
est elle-meme comme un catalogue des écrivains e~clésiastiqu~s.
Ainsi, le témoignage de Jéróme est constamment: et.ª~ ~~ms
une fois de la maniere la plus nette, en fave~r de 1, anten~nte de
Tertullien. De plus, il n'y a (contrairement a ce qu on a dit quelquefois) aucune contradiction entre ses indic~ti~ns et celles de
Lactance, ces derniéres ne se rapportant pas a l ordre chronologique.
. a
Le jugement de Lactance sur Tertullie_n n'en est pas moms
retenir. Aprés avoir loué sa science, il lu1 reproc~~ un. style pé_nible, le manque d'élégance et une grande obscunte_; ~efaut~ qui,
en rebutant les pa'iens, s'opposaient a l'influence m1ss10nna1r~ de
ses écrits. Les chrétiens durent regretter de bonne heure ~ une
telle force produisit si peu d'effet. L'un d'eux put avoir le des1~ de
lui rendre son utilité en la faisant passer dans un ouvrag~ cla1r et
agréable. Si ce chrétien fut Minucius Félix, une des ra1sons au
moins de ses imitations de Tertullien serait toute naturelle. Cette
raison se combine d'ailleurs avec d'autres, tirées de la nature particuliére de son talent, ainsi que nous allons le voir par l'examen
Jittéraire de I'Octavius.
Certains écrivains ont le talent de s'approprier les pensées,. les
senliments et méme les tours d'aulres écrivains sans c~_sser ?'etre
eux-memes : ils savent fondre dans leur style ces matieres etrangéres qui les enrichissent et ne les embarr~ssent. pas. ~nsi c~ez
nous Montaigne, Boileau, La Fontaine, Andre Chémer.' Lom de d1ssimuler leur industrieuse pratique, ils en tirent glmre : les deux
derniers ont joint a l'exemple la théorie. Minucius Félix, bien ~udessous d'eux comme auteur, cela va sans dire, n'e~ est pas ~oms
un artisle de ce genre et l'un des plus étonnants. D une.~ard1~sse
singuliére, c'est la Iittérature de sa pro~re la~gue_ qu 1~ butme.
Parmi les nombreux auteurs qu'il met a contributJ~n d une i:naniére incontestée, Cicéron est au premier rang; Seneque vient
ensuite. Puis, a une grande distance, Salluste, Virgile, Fl~rus et
d'autres. Une place doit etre faite a Fronton, mais on en ignore
l'importance. Car si Minucius cite, comme on sait, un disco~~s de
Fronton, qui était dirigé, au moins en partie, contre les chretie~s,
ce discours ne nous est pas parvenu, et nous n'en avons connais-

�320

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

sanee que par la tres courte et tres insuf.fisante mention qui en
est faite dans l'Octavius.
.
Puisque les principaux écrits exploités par notre auteur sont
ceux de Cicéron et de Séneque, voyons comment il procede a
leur égard ; c'est le meilleur moyen de nous préparer a étudier la
nature de ses rapports avec Tertullien. Commen&lt;;ons par les imitations de Cicéron, non seulement parce qu'elles sont de beaucoup les plus considérables, mais parce qu'on me parait avoir émis
a tort l'opinion qu'elles portent sur le plan méme de l'Octauius
et avoir ainsi donné tout d'abord une idée fausse de la manier;
dont Minucius Félix se sert des auteurs.
Commern;ons par rappeler en quelques mots le contenu de l'Octavius.

1

1;
I

J,

.

,

Minucius Félix l'a écrit pour les pai:ens cultivés de son temps. II
~es tro~v~ sceptiques, mais attachés par tradition et par .politique
a la rehg10n nationale et irrités de la voir menacée par des fanatiques ignorants, dont le nombre grossit tous les jours. Il veut
d'abord les tirer de leur scepticisme en leur démonlrant l'existence du Dieu unique et de sa Providence : c'était le premier
article de foi des chrétiens, et c'est par la qu'ils commencaient
l'instruction des catéchumenes. 11 montre ensuite que sur ce ·point
le christianisme est d'accord avec les systemes des grands philosophes. Puis, passant de l'exposition a la réfutation, il attaque le
paganisme et la prétention des Romains d'étre redevables de leur
grandeur a leur respect pour les dieux. II termine en détruisant
les préventions de toute sorte que l'ignorance et la haine avaient
amassées contre le christianisme. Quant a l'exposilion des dogmes
particuliers de la religion nouvelle, i1 la remet a uno autre fois,
persuadé d'ailleurs d'en avoir dit assez pour que le lecteur se
fasse chrétien. Celte apologie a la forme d'un dialogue, ou plutót
d'un proces plaidé par deux avocats devant un juge. Le paYen
Cécilius Natalis et le chrétien Octavius Januarius parlent l'un
apres l'autre, le premier développant les sentiments des pa'iens
tels que je les ai indiqués, le second lui répondant de point en
point, conformément au résumé que je viens de faire. Us ont pris
pour juge Minucius lui-méme, leur ami commun. Mais celui-ci n'a
pas besoin de rendre la sentence, car auparavant le pai:en se
déclare convaincu et convertí.
Dans cet opuscule, Minucius se montre nourri de la lecture des

L'APOLOGÉTIOUE ET L'OCTAVIUS

32i

amvres de Cicéron. 11 a spécialement utilisé le traité de la Nature
des dieux. D'apres M. Ebert, il en aurait méme pris le plan pour
modele. Cependant son but et celui de Cicéron sont tout différents. L'un veut conduire les pai'ens au christianisme, l'autre
entrechoquer les opinions des philosophes. La démonstration_ du
premier des dogrnes chrétiens, l'accord sur ce dogrne des p~ll~sophes avec les chrétiens, la réfutation de la religion opposee a
celle des chrétiens, sont trois des principaux objets de Minucius :
le quatrieme, la question des préjugés contre les chréti~ns, occupe
a lui seul la derniere moitié de chacun des deux d1scours. Le
traité de Cicéron se compase de l'exposition de la théorie des
épicuriens sur la nature des dieux et de sa réfutation au norn de
l'Académie; puis de l'exposition de la théorie des stoi:ciens sur le
méme sujet et de la réfutation que l'Académie s'empresse aussi
d'en faire. On ne voit pas, jusqu'a présent, grande analogie entre
les deux plans. Il est vrai que le débat sur la Providence se retrouve dans les deux traités : mais c'est avec un autre ordre et a
une autre place. 11 est vrai aussi que Cicéron signale le respect de
la religion cornme une des causes de la grandeur rornaine, mais
cette idée, sur laquelle nous aurons a revenir et qui était autrement vivante chez les pai'ens dans la période de l'ernpire que du
temps de Cicéron, ne pent pas étre considérée comme faisant
partie du plan du traité de ce dernier, car elle y occupe une place
tres secondaire. Pour passer du fond a la forme, celle du dialogue
est commune aux deux ouvrages. Mais depuis Platon au moins,
elle était banale. Justin l'avait déja introduite dans la littérature
chrétienne, et e'est lui qui devrait etre considéré sous ce rapporl
comme le modele de Minucius Félix, si l'on n'airne rnieux chercher
dans les controverses familieres de chaque ji,'lr, par lesquelles se
manifestait l'activité missionnaire, ou peu~étre mérne dans le souvenir d'un épisode réel, le type du cadre adopté par notre auteur.
Quant aux personnages, ceux de Cicéron sont des hornmes politiques considerables, ceux de Minucius de simples avocats. Les
premiers discutent, sans s'échauffer, des problemas purement philosophiques : les seconds se passionnent en rivalisant d'ironie,
d'indignation ou d'amertume au sujet de la question religieuse,
par laquelle la sociélé de l'empire est toute troublée. Le doute
inquiet et superstitieux du pai'en Cécilius Natalis ne rappelle ni
l'assurance moqueuse du sénateur épicurien Velleius, ni le calme

�322

r

1

REVUE DE L HrSTOIBE DES RELIGIONS

et fin scepticisme que l'académicien Cotta découvre librement a
ses amis dans ses jardins, mais qu'il cache en public sous son
masque de pontife. La marche des deux dialogues est aussi toute
différente. Comment les deux expositions de Cicéron, suivies chacune d'une critique et ou le lecteur est laissé libre de conclure,
ont-elles un air de ressemblance avec le drame de l'Octavius, dont
l'introduction est si particuliere, et qui se dénoue par la victoire
du chrétien? Ce dernier contraste est si grand, que M. Ebert luimeme l'a signalé.
Je pourrais insister, en opposant a ceux qui voient dans le plan
de l'Octavius une imilation du plan du traité sur la Nature des
dieux, ceux qui font consister le plan du meme Octavius dans un
résumé et une réfutation du discours que Fronton aurait faits
contre les chrétiens. Mais je crois en avoir dit assez pour montrer
que le plan de l'Oetavius n'est pas modelé sur celui du traité de la
Nature des dieux, et qu'il en est meme tres différent. Ce plan est
remarquable par sa simplicité et par la belle ordonnance de ses
parties. Le discernement des rapports essentiels d'un sujet et de
leur classement logique, qui passe a bon droit pour la qualité
maitresse de l'écrivain, était possédé a un haut degré par Minucius Félix. II se taille des matériaux dans les monuments d'autrui
comme dans une carriere, mais (et c'est un point qu'ilfallait éclaircir
pour déterminer le vrai caractere de son imitation littéraire) son
architecture est bien a lui.
Parmi ces matériaux, ceux qu'il a pris chez Cicéron sont en si
grand nombre, que leur nomenclature a pu remplir une dissertation spéciale. Les procédés au moyen desquels il les utilise, sont
naturellement a peu pres les memes que ceux qu'ont plus tard
décrits La Fontaine et surtout André Chénier. Celui qu'il emploie
le plus fréquemment, consiste a transporter dans son ouvrage des
endroits d'une étendue variable, sans en altérer l'idée. Il les introduit d'une maniere si naturelle, que si l'on ne connaissait !'original on ne devinerait jamais :
La couture invisible et qui va serpentant
Pour joindre a son étoll'e une étoffe élrangere.

Comme il n'a pas la ressource de la traduclion, il fait siens ces
endroits en leur donnant, au moyen de certaines modifications, la
couleur et la vie de son esprit. Au besoin, il sait les condenser

1

323

t'APOLOGÉTIQUE ET L OCTAVlUS

sans elre sec et sans avoir l'air d'un abréviateur. Que:quefois son
imitation est plus déguisée. Ainsi, s'emparant d'un tres_ long ~assage, il trouvera le moyen, sans rien changer_ a~x falts et a la
plupart des expressions, de tourner la pensé~_general~ e~.11:11 s~ns
contraire a celui de !'original, comme lorsqu il prend a l ep1cur1en
Velléius son énumération railleuse des systemes des philosophe~,
et qu'il la transforme en une éloquente ~éposit~on des me~es ~h1losophes en faveur de l'existence du Dieu umque.
bien c ~st
une métaphore qu'il fera servir a illustrer une autre idee._ Oclavius
veut dissoudre dans le courant de la vérilé !'amere sou~~re des
outrages dont le christianisme a été l'objet. Dans le _traite de la
Nature des dieux, le stoi:cien Balbus se propose de develop?er _sa
théorie avec l'abondance du discours continu, et non de la :edmre
en syllogismes, car de meme que l'eau d'un tleuve ne se gate pas,
tandis que le contraire arrive pour celle qu'on enfo~~e dans u_n
bassin ; ainsi, le courant du discours dissout les critiques~ tand1s
qu'une théorie enfermée dans des syllogismes ~st plus fac1le~e~t
attaquable. Octavius s'indigne, Balbus explique ~-ourquoi 11
emploiera un mode d'exposition plut0t qu'un _autre. L im~ge _ellememe dans le discours d'Octavius, a change de caractere . elle
est d:venue presque mystique. Enfin, il est dans les d~ux ~assages un meme terme que j'ai du traduire chaque fo1s d une
autre maniere, parce que les deux auteurs ne l'entendent pas dans
le meme sens.

?~

TanlOt je ne retiens que les mots seulemen~;
J'en détourne le sens el l'arl sait les contramdre
Vers des objets nouveaux qu'ils s'élonnent de peindre.

Ailleurs, Minucius combinera deux passages analogues, mais
pris a des traités différents
Unissant des mélaux dont il forme le sien.

n serait trop long de dresser la liste complete de ses p_rocédés.'

familiers en somme anos bons éleves de rhétorique. A peme est-1
nécessaire d'ajouter que Minucius, qui pillote s~ abon~a~~ent
Cicéron, ne le nomme jamais et que pourtant on na pas. et~ J~ste
en l'accusant de plagiat. 11 n'a commis ni la malhonnete~e m la
maladresse de vouloir employer son art a dissimuler complete~ent
ses larcins. Ce lettré, nous ne l'avons pas oublié, s'adresse a des

�324

lettrés. Apres les avoir délectés par la mignardise de son introduction, il leur procure le plaisir de s'applaudir de leur culture et
de leur finesse quand ils reconnaissent a l'improviste et sous la
piquante diversité des déguisements l'auteur classique qui ne leur
est pas moins familier qu'a lui. Ce qu'on peut dire c'est que,
jusqu'a présent, Minucius s'offre a nous comme plus industrieux
que fécond, et méme comme plus lettré qu'érudit, car plusieurs
fois les noms et les opinions des auteurs qu'il cite font partie des
morceaux qu'il tire de Cicéron. Cette derniére remarque nous pré·
pare autant que les précédentes a l'étude directe de ses rapports
Tertullien. Avant de les aborder, caractérisons ses emprunts
aavec
Séneque.

'

'

L'APOLOGÉTIQUE ET t'ocTAVIUS

7

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

Les écrivains chrétiens de langue latine ont généralement aimé
Sénéque, oú ils retrouvaient tant d'idées et de sentiments conformes aux leurs. Outre ceux de ses ouvrages qui nous resten!,
ils en utilisaient qui se sont perdus et que nous ne connaissons
guere que par des fragments qu'ils nous ont transmis, comme ses
Exlwrtations, ses Livres de Philosophie mora/e et son Traité des
Superstitfons auquel on doit faire une place a part a cause des
ressources qu'il leur fournissait pour la polémiqu8. Minucius
Félix a exploité, parmi les amvres de Séneque que nous possédons, les Epiti·es et le Traité sur la Providence. 11 ne s'est pas
moins servi des livres aujourd'hui perdus,mais comme il ne nomme
pas plus Sénéque qu~ Cicéron, on n'aurait jamais soupgonné cette
derniére sorte de larcins si certaines des citations de livres
perdus de Sénéque faites avec le nom de leur auteur par Lactance
et par saint Augustin ne nous découvraient !'origine de te! ou te!
endroit de I'Octavius. Le travail de recherches est ici nécessairement limité par le champ étroit des citations de Lactance et d'Augustin, mais si l'on avait sous les yeux les traités méme de Sénéque, peut -étre y ferait-on d'autres découvertes ' .
Pour le fond des choses, Minucius avait surtout demandé a
Cicéron des, noms et des opinions de philosophes et de mythologues ainsi que des raisonnements philosophiques. 11 demande
surtout á Sénéque, d'un cóté, des sorties railleuses ou dédaigneuses
a propos des dieux, de leurs prétres et du sot fanatisme de la
1) Cf. pour le passage sur le mystére d'Osiris, c. 22, le passnge de Senéque
sur le mJme sujet analysé par saint Augustin, Cité de Dieu, v1, 10.

,

325

..
sur la purete .du
d considérations pos11tves
ule ' de l'autre, es • D" et. (pour exp11·quer comment ce D1eu
culte a rendre au vra1 ieu
. . dont il éprouve l'homme
. . ) ur la mamere
permet les persecutwns ~ , rttéraires ils sont du méme genre
de bien. Quant aux procede_s _1 mai~ moins variés, puisque les
que ceux dont il use avec Creer~~• moins nombreux. C'est pouremprunts faits a Séneque sont ren le plus singulier exemple de
.
d •ers que se trouve
tant dans- ces
.
, . erm
, • de Minucms.
I1 s,agr·t de l'attitude ,des ma, la dextérite lrttera1re
C fameux passage, d un mou. . d e Ieurs bourreaux.
tyrs vis-a-vis
. e
n sait avec les mo d"fi
I .
.
, est calque, comme o '-' '
.
vement si passwnne •
t d'un passage non mmns
.
. s sur le mouvemen
d . le
cations necessa1re ,
.. d la Providence, a mire
. , .
dans son Traite e
.
fameux ou Seneque,
,
me de bien contre la fortune.
speclacle de la lutte de I hom .
dre en passant a un des arguCe qui précéde permet de repo~. .e t il un auteur qui a pris
Eb t Comment s ecr1 - . '
O
1
ments de M.
e_r .
. ·1 ~ ensuite imiter Tertullien! n pe~
Cicéron pour modele aura1t-1 p
ment un auteur qui a pr1s
se contenter de l~i dem~n~tr ~ e:s~ite imiter le chef d'une école
Cicéron pour modele aurart-1tp t il en esl ainsi. C'est que le mol
, •
, Et pour an
d ·¡
contraire, Seneque .
. . . t . celui d'assimilation van ra,
d'imitalion n'est pas tout a fart_J ~: _e ~linucius ne prend personne
mieux. Nous l'avons vu, en _rea I e me !'a cru M. Ebert. 11 s'ap.
méme C1ceron, com
1
pour modele,
pas
. a. l'occasion
ce qu,.ti trouve a sa convenance chez es
propr1e

fo

autres.
Tertullien on remarque d'abord
En arrivant it ses rapports ave\eux ue s;s rapporls avec Gicéqu'ils sont au moms auss1 n~mb
-~. de leur imporlance. On
ron ce qui donne tout de smle u~e t ee e l!inucius en utilisant
'
. d
· que de meme qu ·
'
est aussi frappe e voir .. d l
ture des dieux, se montre en
particuliérement le Traite eCa ."ª de méme son Octavius sou. des ceuvres de iceron,
.
.
"~énéral noum t
on seulemen t avec 1,Apologétique, ma1s auss1,
tienl des rappor s, ~-.ns fréquente, avec des pasd'
amere beaucoup mu111
. .. d
quoique une m
d Tertullien. Si la mahere e
sages de plusieurs autres ~u_vt~es etout philosopÍrique et celle de
. e· éron ava,t e e sur
ses emprunts a . te
et dans un
S, · e plutót mora Ie et relimeuse
,,.
ses emprunls
a
enequ
.
h
.
t·anisme
les
rapporls.
...
. ·n de celm du e r1s t
,
domaine deJa plus vo1s1
t elquefois les matiéres preavec Tertullien, tout en comprenan qu
de parlie comme on
t.
nt pour la plus gran
,
cédentes, appar ienne
.
. ialemenl chrétien. Ce sont
devait s'y attendre, a un domame spec

�326

1

1
1

327

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGlONS

i.'APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVIDS

des développements longs ou courts, mais d'une physionomie
caractéristique, des citations, des réflexions, des traits, des mouvements d'éloquence, des raillerias ameres ou ironiques, de
simples plaisanteries. Ce sont aussi des métaphores, des moules
de phrases, des expressions détournées de leur seos, des mots
singuliers. 11 est inutile de donner des exemples : on ne conteste
pas les faíts, mais seulement leur explication.
11 nous parait difficile d'imaginer qu'ici Minucius, renoncant tout
a coup a ses habitudes et a sa méthode, les transmetie, pour
ainsi dire, a un autre. La difficulté d'une !elle hypothese augmente
si l'on remarque a quels endroits du dialogue s~ trouvent les
rapports avec Tertullien. Daos les attaques du paien contre la
Providence, ils ne se manifestent que par quelques tournures,
quelques expressions, quelques analogies de détail, et cela est
naturel, puisque cette partie du sujet de l'Octavius ne se trouve
pas daos l'Apologétique. Daos la démonstration philosophique de
l'interlocuteur chrétien, apres le développement sur la Providence
emprunté a Cicéron et avant d'arriver au dénombrement des opinions des grands philosophes pris au méme auteur ; comme il
s'agissait de prouver l'unité et l'immensité divines, Cicéron paraissant ici faire défaut' (surtout pour le sentiment de l'immensité
divine qui ne se développa que plus tard), le vide qu'il laisse n'en
est pas moins cornblé fort á propos par un passage qui se retrouve
avec quelques changements daos l'Apologétique et qui comprend
entre autres beautés le magnifique mouvement sur !'ame naturelle·
ment chrétienne. Un peu plus loin, daos la partie du discours d'Octavius dirigée contre les dieux des paiens, c'est encore conformément
au traité de Cicéron qu'est développée la théorie évhémériste,
d'ailleurs familiere aux apologetes. Mais Cicéron n'avait pas parlé
de Saturne, considéré comme un ancien roi du Latium. Cette nouvelle !acune es! alors comblée avec non moins d'á-propos par
Minucius avec un passage dont les traits essentiels se retrouvent

cette fois encore daos 1'Apologétique. Enfin, lorsque Octavius
arrive aux calomnies conlre les chrétiens et a la justification
détaillée de leur conduite, les rapporls incontestables avec Tertullien se multiplient d'une maniere saisissante. N'est-il pas des
maintenant raisonnable de penser que la partie chrétienne de
l'Octavius a élé surtout constituée au moyen de l'Apologétique,
comme sa parlie philosophique !'a été surtout au moyen du

f) ll se peut qu'un ou deux traits du développement sur l'unité de Dieu aient
été empruntés par Min ucius a des passages perdus du premier Jivre de la

8:épublique, oll. il est question de cette unité apropos de la préférence de Scipmn pour le gouvernement d'un seul. Aucun de ces traits ne se retrouve
d'ailleurs cbez Tertullien (Ap. 17) qui, apres avoir mentionné I'unité de Dieu
nsiste aussitót sur son immensité et sur l'impossibilité oU est !'ho·mme de l;
connaitre.

Traité sur la nature des dieua;?

Cependani, quels que soient les procédés habituels de Minucius
et tout significatifs que paraissent les emplacements occupés daos
son traité par les morceaux en litige, on peut encore douter et se
dire qu'a la rigueur Tertullien aurait pu se comporter vis-a-vis de
Minucius comme Minucius lui-meme s'est comporté vis-a-vis de
Cicéron et de Séneque. 11 reste done a réfuter directement cette
hypothese, en rappelant combien la maniere de composer de 'fertullien s'écarte de celle de Minucius Félix.
Minucius s'efface derriere des personnages de dialogue. Tertullien, dans tous ceux de ses ouvrages qui nous restent, s'adresse
directement soit a des adversaires qu'il confond, soit a des freres
ou sreurs qu'il régente. Daos chaque traité, d'un bout a l'autre de
son discours, sa personnalité dominatrice demeure au premier
plan. On la sen! vibrer jusque daos les moindres parties de ses
mouvements d'éloquence, jusque daos les derniers chainons de
ses raisonnements. Minucius fait des écrivains profanes l'usage
littéraire que nous connaissons : il les laisse entrevoir daos une
sorte de clair obscur comme interpretes de la pensée des personnages derriere lesquels il s'est lui-meme dissimulé. Tertullien met
sa connaissance des auteurs en avant comme sa personne. 11 n'use
pas d'eux en lettré, mais il les cite en érudit. Ce sont des témoins
don\ il fortifie sa cause, non seulement par les faits qu'i!s apportent,
mais par l'autorité de leur nom. Voila de quelle maniere il emploie,
.entre beaucoup d'autres, Sénéque et Cicéron, ce dernier fort rarement. Le savant Varron,-au contraire, est un de ses garants favoris.
Il est évident qu'il lui arrive comme a Minucius ou a tout le
monde, d'alléguer des faits sans les appuyer du nom d'un auteur.
Mais ce qui ne lui arrive pas, c'est de prendre aux autres leur style.
On ne le surprend jamais a cultiver l'art de ravir a des écrivains
classiques ou non des tours ou des images, ni ajoindre a son étoffe,
par une couture invisible, une étoffe étra □ gere. Comme les chré-

�328

REVUE DE L'HlSTOlRE DES RELIGIO:NS

329

L'APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVIUS

tiens cultivés de langue latine, il devait lire beaucoup Séneque.
Un des derniers partisans de l'antériorité de Mioucius, apres des
recherches qui doivent avoir été soigneuses, n'a réussi a découvrir,
dans toutes les reuvres de Tertullien, que quatre ou cinq réminiscences de ce commerce avec Séneque 1 • Quel est l'écrivain dont le
style sortirait aussi original d'une épreuve analogue? On comprend
que Minucius ait appliqué sa méthode aux ceuvres de Tertullien :
pourquoi Tertullien aurait-il changé de méthode, uoiquement daos
ses rapports avec Minucius?
Dira-t-on que c'est parce que Minucius était chrétien, et que les
chrétiens se faisaient sans scrupule des emprunts les uns auic
aulres? Ici nous ne pouvons comparer la conduite de nos deux
auteurs qu'a l'égard des Grecs, car les écrits des chrétieris de
langue latine avec lesquels ils pourraient avoir des rapports ne
nous sont pas parveous.
Par cela meme, la partie la plus délicate de la discussion, celle
qui coocerne les rapports de style entre deux écrivains de meme
laogue, est écartée. Les apologetes grecs avaieot réuni une quantité
d'arguments contre les pai:ens : Tertullien et Minucius puisent
naturellement l'un et l'autre a cette sorte de trésor commun, mais
1c1 encore la différence entre leurs procédés se manifeste.
Minucius nous laisse ignorer l'existence de ses prédécesseurs :
quant a Tertullien, il leur rend justice, du moins au début d'un
de ses autres traités d'apologétique, et cela avant de donner un
argument qu'il annonce comme nouveau et dont le développement
remplira tout ce traité. Pour le dire en passant, cet argument est
le témoignage de l'ame naturellement chr étienne, et il eut été
difficile a Tertullien de le signaler comme une nouveauté, si
l'Octavius, ou cet argument se relrouve et dont Lactance nous
fait connaitre le succés~ avait été déja composé. On a cru prendre
Tertullien en tlagrant délit de plagiat parce que dans son traité
contre les Valentiniens, il fait les emprunts les plus étendus a Irénée, sans le nommer, dit-on. Comment a-t-on pu oublier que daos
les premieres pages de ce traité, mettant certainement a contribution, comme il lui eut été impossible de ne pas le faire, la riche
littérature théologique des Grecs, il commence par l'éloge de ceux
i) M. Schwenke, art. cité, pp. 275-5. Apres un minutieux examen, je ne
trouve qu'une ou deux de ces réminiscences qui soient incontestables.

qui ont réfuté avant lui l'hérésie valentinienne ! II les appelle
des personnages remarquables par leur sainteté et par leur supériorité : il dit qu'ils ont a la fois exposé et réfuté la doctrine des
hérésiarques dans des traités tout a fait complets ; il énumere
alors un Justin, philosophe et martyr; un Miltiade éloquent avocat
des églises; un Irénée minutieux investigateur de toutes les doctrines; enfin Proculus, montaniste comme luí. Que veut-on de plus?
Quel singulier plagiaire que ceJui qui met en lumiére avec tant
de soin et tant d'honneur ceux qui ont traité avant lui le meme
sujet? S'il s'était pénétré de l'écrit de Minucius au point de lui
emprunter des matériaux, des raisonnements, de longs développements, des ressources variées de style, et cela non seulement
dans son Apologétique, mais dans plusieurs de ses auLres ouvrages
ne l'aurait-il jamais nommé?
'
. Il est cependant quelqu'un que Tertullien reproduit et perfe~~10nne ~om:ent: c'est lui-meme. Ainsijles ecrivains originaux, quand
1ls ont a developper pour la seconde fois une pensée, la rendent
facilement avec les tours qui leur avaient plu tout d'abord; ou bien,
lorsqu'il s·agit d'une sill)ple idée, ils aiment a la reprendre jusqu'a
ce qu'ils en aient trouvé la forme définitive. C'est ce qu'on voit par
exemple chez Bossuet comme chez Tertullien.

11
Réponse aux principales objections tirées de la comparaison
littéraire.

Les adversaires de la priorité de Tertullien, séduits par les belles
proportions et par la clarté du traité du Minucius, ne remarquent
pas assez ala suite de quel travail cet auleur leur procure le plaisir
d'une lecture facile. Tres fermes dans leur opinion, ils alleguent
en sa faveur des faits qui détruiraient les considérations précédentes, s'Hs étaient exacts ou s'ils renfermaient les conséquences
qu'on croit pouvoir en lirer. D'ap!'es M. Ebert et ceux qui l'ont
suivi, certaines parties de l'Apologétique seraient inintelligibles
san~ le secours de l'Octavius. De plus, parmi les passages contestes, quelques-uns, imités de Cicéron ou de Séneque, porteraient
ainsi la marque de Minucius Félix. D'autres contiennent des citations qui seraient visiblement de premiere main dans l'Octavius .et
22

�330

0

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

que l'auteur de l'Apologétique aurait non moins visiblement remaniées pour donner le change.
La premiare observation n'a pas la force qu'on lui suppose.
Tertullien est aussi obscur dans ses autres ouvrages que dans
l'Apologéti']ue. Ce défaut vient d'une argumentation trop touffue et
trop serrée, d'une érudition surabondante, de l'affectation d'archa'isme. Minucius en clarifiant a loisir les parties de l'Apologétique qu'il utilisait, agissait d'apres la nature de son propre
lalent, et aussi, comme j e l'ai fait remarquer au commencement
de cette étude, d'apres son devoir.
On donne pourtant des exemples qu'on regarde comme décisifs.
On les tire d'abord du plqn de I'Apologétique. Exposons-le done 1 •
L'Apologétique est un plaidoyer adressé aux juges par écrit,
puisque dans les preces centre les chrétiens on leur refuse le
droit de se défendre. L'auteur commence par montrer combien il
est injm,te de ha'ir et de maltraiter par pur préjug~ des gens qu'on
ne connail pas. Comme on lui oppose la nécessité d'exécu ter les
lois contre les chrétiens, il en fait voir l'iniquité et rextravagance,
ainsi que la possibilité de les abroger ou de les laisser tomber en
désuétude, ce qui est arrivé pour tant d'autres lois. Les abords
débarrassés, vient le gros du plaidoyer. 11 se compose de la réfutation des accusations centre les chrétiens, en premier lieu de celle
des crimes secrets, en second lieu de celle des crimes publics et
sociaux. Ces accusations sont de plus, au fur et a mesure, rétorquées centre les pa'iens. L'innocence de ses coreligionnaires
démontrée, Tertulien réclame en leur faveur la liberté dont
jouissent les philosophes, auxquels on passe tout et qui valent
moins qu'eux. Maintenant, si les magistrats persistent dans leur
injustice, c'est leur affaire : le sang des martyrs est la semence
des chrétiens.
Un tel plan me parait simple et logique. M. Ebert voit dans
la partie relativa aux philosophes un épilogue rattaché d'une
maniere tres la.che au sujet principal. Cela vient de ce qu'il a cru
a tort que Tertullien avait voulu, dans cette partie, non réclamer
pour les chrétiens la liberté des philosophes, mais prouver, en
i) M. Harlel, donl je n'ai pu Jire l'arlicle (mentionné plus haut) qu'apres
avoir écrit ce tra.vail, a tres bien monlré que les reproches d'incohérence, etc.,
adressés a Tertullien, ne sont pas fondés.

1

331
suivant les traces de Minucius Félix, que le christianisme cst la
L Al'OLOGÉTIQUE ET L' OCTAVIUS

meilleure des philosophies. Cependant Tertullien établit tres clairement son intention, d'abord au début puis a la fin de ce développement qui des lors ne peut paraitre que naturel, nécessaire et
asa vraie place.
M. Ebert considere comme un épisode singulier et introduit
avec une maladresse dont on est tenté de sourire, le chapitre ou
Tertulien réfute la prétenticn des Romains d'etre redevables de
leur puissance a leur piété envers les dieux (ch. xxv). D'apres lui,
Tertullien, en utilisant l'Octavius assez a l'étourdie, se serait
aper&lt;;u a pres coup qu'il aurait sauté le passage ou ce point avait
été traité par son modele : il aurait alors réparé sa négligence
tant bien que mal, au moment meme ou il la reconnaissait,
quoiqu'il eút pu trouver un peu plus loin une meilleure place pour
son passage, s'il avait agi avec moins de précipitation. Ce nouveau
reproche me parait aussi peu fondé que le précédent. Terlullien,
fidele a son plan, a passé des crimes secrets aux crimes publics.
Arrivé a cette seconde classe il a commencé par le refus d'adorer les
dieux. 11 a donné les raisons de ce refus en rétorquant au fur et a
mesure les accusations centre les accusateurs, toujours afio de
suivre son plan. Son idée dominante a été qu'on ne peut adorer les
dieux des pa'iens, puisqu'ils n'existent pas et que le seul dieu véritable est celui des chrétiens. Apres avoir consacré a ce sujet quinzc
chapitres (x-xx1v) qui comprennent un peu plus du tiers de l'ouvrage, il estime sa démonstration suffisante. Toutefois, avant de
passer a un autre crime public, il déclare que puisqu'il a parlé des
Romains dans le seos étroit et national du mot (comme il venail
en effet de le faire avec abondance dans le chapitre précédenl), il
ne laissera pas de cóté le débat relatif a l'opinion de ceux qui prétendent que les Romains sont devenus les mailres du monde en
récompense de leur piété. Ce point était assez important pour
mériter un chapitre spécial. Nous savons en effet par Cicéron,
Horace, Valere Maxime, que l'idée d'attribuer la puissance des
Romains a leur piété était devenue une sorte de dogme. Longtemps
apres Tertullien, a11 v4 siecle, ce dogme durait encere et saint
Augustin, dans sa Cité de Dieu, se croira obligé de le combattrc.
C'est sans doule parce que notre auteur sent qu'il va froisser la
fibre nationale, particulierement vivante dans la partie latine de
l'empire, qu'il déclare qu'il ne se refusera pas a la lulte alaquelle

�332

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

Je provoque ce préjugé. Faut-il ajouter maintenant que pour ne
pas oublier une \elle partie de son sujet il n'avait pas besoin de
consulter un livre? qu'il n'était pas un érudit moderne, réduit au
secours des auteurs pour se faire une idée de cette époque, mais
un chrétien de la fin du n' siecle, entouré des pa1ens dont il
entendait les objections furieuses ! C'est done l'omission de ce que
M. Ebert appelle ironiquement un épisode qui aurait été singuliere.
Et c'est a la fin de la partie relative aux dieux, a une place á. part
que ce prétendu épisode devait venir. S'il eiit été différé jusqu'á
!'examen des rapports des chrétiens avec l'État, comme l'eut désiré
le savant critique, la question des dieux aurait été traitée en deux
endroits différents, contrairement aux regles du gout et sans
aucune utilité. Je cherche done en vain ce qui ressemble á. une
étourderie dans cette partie de l'ordonnance de l'Apologétique. Je
reconnais d'ailleurs que la transition'.par le nom romain a en elle_
meme quelque chose de familier qui rappelle la maniere dont on
passe d'un sujeta un autre dans la conversation. Seulement je ne
vois pas la une maladresse, mais un moyen de soulager l'attention
apres une discussion qui _a duré pendant quinze chapitres et qui
va reprendre. C'est, si l'on veut, un procédé d'avocat, qui n'a rien
d'élrange dans un plaidoyer de longue haleine, et surtout de la
part d'un homme que M. Ebert aime á. traiter d'avocat. Cette transition ne me parait done nullement le signe d'un embarras littéraire ou d'un emprunt.
On attaque, toujours sous le meme rapport, non seulement le
plan, mais les détails de l'Apologétique. On soutient, par exemple,
que précisément dans ce chapitre, toute l'argumentation de Tertullien contre le préjugé national des Romains est décousue et ne
peut s'expliquer que par une imitation trop rapide de l'argumentation parallele de l'Octavius . Ainsi Tertullien, en énumérant les
divinités faussement traitées de protectrices de l'empire, aurait
nommé Cybele tout d'abord et meme avant Jupiter sans qu'on
puisse savoir pourquoi : il ne l'aurait meme mentionnée que parce
qu'elle se trouve faire partie de l'énumération analogue de Minucius. Or, voici en réalité quelle est la suite des "idées. Vous prétendez, dit-il aux pa1ens, qu'une preuve de l'existence de vos
dieux c'est qu'ils ont récompensé les Romains de leur piété en leur
donnant l'empire du monde. Mais vous devez commencer par faire
une distinclion. Vous ne pouvez parler id que des divinités natio-

333
nales des Romains et non des divinités étrangeres. Car les dieux
n'étant par définition que des hommes des temps anciens qu'on a
jugés dignes de l'apothéose, ne peuvent, s'ils existen! encore, protéger que leurs compatriotes. Or les divinités vraiment romaines
sont obscures, ridicules, visiblement impuissantes ou fausses.
Vous me direz peut-étre qu'il faut pourtant mettre avec elles la
grande déesse Cybele, en l'exceptant du nombre des divinités
étrangeres, puisque les Romains descendent des Troyens et qu'ellc
est Troyenne.Je le veux bien. Voy,ons done comment elle aprotégé
les descendants de son peuple. Elle ne les protége pas du tout,
puisqu'elle a laissé mourir l'excellent empereur Marc Aurele, pour
lequel ses pretres l'ont priée trop tard. Done, pour ce qui concerne
Cybelé, la preuve de l'existence des dieux par la protection qu'ils
accordent aux Romains n'est pas valable. J'arrive mainten ant aux
divinités incontestablement étrangeres et d'abord a Jupiter, , etc.
- Peut-on voir des idées mieux liées ! La place accordée en premier
Jieu á. Cybéle (a pres les dieux purement romains) pouvait-elle
etre mieux justifiée ! Peut-on raisonnablement dire que Tertullien
ne la nomme que par hasard et parce que Minucius l'avait nommée 1 qu'ainsi on ne s'expliquerait pas la mention qu'il en fait
sans celle de Minucius? Le reste du chapitre n'est pas moins
logique.
Je crois pouvoir m'en tenir a ces exemples. Si je ne craignais
d'etre trop long, il me serait facile de montrer qu'aucun des autres
passages de l'Apologétique signalés par M. Ebe_rt avec la meme
intention n'a besoin pour etre compris d'etre considéré comme
une imitation d'un passage paralléle de l'Octavius. On continuerait
au contraire á. voir que l'obsession de cette hypothese est piuló\
nuisible qu'utile á. leur intelligence '.
J'arrive aux faits de la seconde classe, c'est-á-dire aux endroits de
l'Apologétique qui reproduiraient des endroils de l'Octavius imités
eux-memes de Cicéron ou de Séneque. Ici, nous dit-on, Tertullien
se trouve manifestement pris au piege. J'avoue, du moins en ce
qui concerne Cicéron, qu'il y aurait une co!Ilcidence facheuse pour
la cause de Tertullien si, dans les passages qu'on lui conteste, il
avait réellement imité un auteur don\ il parait avoir fait en général
L'APOLOGM'IQUE ET L'OCTA.VIUS

0

I

1) Quant au volo qui commence cb. x1v ~e l' Apol., tout le mouvement
demande nolo qu'a rétabli avec rairnn Havercamp.

�334,

1

REVUE DE L RISTOIRE DES RELIGIONS

assez peu d'usage et qui a été mis au contraire tellement a contribution par Minucius.
M. Ebert ne s'est mis en recherc.hes que pour les passages
relatifs a Cicéron. 11 en a trouvé quatre, et dans aucun d'eux la
dépendance de Cicéron n'est ni certaine ni meme probable. Le premier passage est caractérisé par l'idée que les Romains doivent
l~ur grandeur a !~ur piété. Nous avons déja vu qu'il s'agit fa d'un
heu commun qu on trouve ailleurs que dans Cicéron et qui fut
longtemps répété par les paiens. Le second passage consiste dans
une allusion a la légende de Castor et de Pollux annoncant a Rome
1~ défaite_ de Persée. (Nat. deor., u, 2, 6. Ap. 22. o~t. 7.) Cette
legende bien connue se trouve aussi ailleurs que dans Cicéron. Le
troisieme passage se réduit aussi a une allusion extremement
breve (Divin., n, 56, H6. Apol., 2~. Oct .. 26). Tertullien rappelle d'un
mot la réponse amphibologique de l'oracle a Pyrrhus. Tous ses
lecteurs &lt;'-ultivés la connaissaient, et par Ennius autant que par
Cicéron. Dans ces trois passages, remarquons-le, on ne saisit chez
Tertullien aucune trace de phrases mémes de Cicéron; on y voit
seulement une idée et deux faits connus. Minucius a son tour les
ulilise, et comme il en trouve l'expression littéraire dans deux
ouvrages de Cicéron, il la reproduit suivant sa coutume.
Dansle quatrieme et dernier endroit (Nat. deor., 1, 22, 60. Apol.,
46. Oct. 13), il s'agit d'un sage interrogé par un roi sur la nature
de la divinité et qui demande, pour répondre a cette question
d'abord un jour, puis deux, puis trois, puis toute la vie. Ici Ter~
lullien et Minucius different sur les noms des héros de cette
anecdote. Le premier indique Thales et Crésus, le second Simonide
et Hiéron. Le trait se retrouve dans Cicéron avec ces deux derniers
n?m_s. M. Ebert accuse Tertullien de les avoir changés expres pour
d1ss1muler l'emprunt qu'il fait a Cicéron par l'intermédiaire de
Minucius, et il lui reproche le peu de délicatesse de ce procédé.
Heureusement que tous les partisans de la priorité de Minucius
ne sont pas aussi durs pour l'auteur de I'Apologétique. L'un d'eux,
M. Schwenke, conjecture d'une maniere tres sensée que Tertullien
aura pris l'anecdote chez Varron, son auteur favori. En effet elle
se trouve déja dans les premieres pages du second livre aux
lfations, au début duquel Tertullien déclare qu'il discutera contre
les paiens en prenant pour base les ceuvres (aujourd'hui perdues)
de Varron.

L'.APOLOGÉTIQUE ET L' OCT.A.VIUS

Aucun des quatre passages signalés par M. Ebe:rt ne parait
d'ailleurs décisif a M. Schwenke. Seulement il en apporte lui-meme
un cinquieme apres lequel l'incertitude ne serait plus possible.
Cette fois Tertullien serait convaincu d 'avoir utilisé un passage de
la République de Cicéron par l'intermédiaire d'un passage de
l'Octavius. (Rep., III, 9, 15; Apol., 9. Oct. 30.)
11 s'agit des sacrifices humains reprochés au paganisme. Tertullien parle d'abord des enfants qu'on avait longtemps immolés a
Saturne, en Afrique. C'est en effet par cet exemple qu'un Africain,
s'adressant a des Carthaginois, devait commencer. 11 dit quand ces
sacrifices ont cessé d'avoir lieu publiquement; il cite le nom du
proconsul qui les interdit et qui fil mettre les pretres en croix en
les attachant aux arbres memes dont le temple ou ils commettaient
le crime était ombragé. IL en appelle au témoignage des soldats
de son pays qui firent cette exécution. 11 ajoute que ces sacrifices
se continuent en secret. Tous ces détails locaux, dont il est aujourd'hui le seul garant, portentle caractere d'une déposition personsonnelle; lui-meme, comme nous venons de le voir, en appelle non
a des livres, mais a la mémoire de ses compatriotes. Apres
quelques reflexions, il passe aux Gaulois qui eux, dit-il, sacrifiaient des hommes a Mercure. Ici nous surprenons une réminiscence de Varron dont on doit la remarque a M. Schwenke,
quoiqu'il s'efforce d'en annuler l'importance. &lt; Quelques-uns,
comme les Carthaginois, dit Varron (dans Augustin, Civ. Dei, vn,
'19), immolaient a Saturne des enfants, d'autres, comme les Gaulois,
lui immolaient méme les hommes. ~ Terlullien, avec Varron, passe
des Carthaginois aux Gaulois, et avec lui encore, oppose l'immolation des enfants et celle des hommes. La réminiscence, légere
d'ailleurs, consiste surtout dans cette antithese, et il ne suffit pas,
pour Oter toute valeur au rapprochement, de faire observer que,
chez Varron les Gaulois sacrifient a Saturne et non a Mercure.
Apres les Africains et les Gaulois notre auteur indique les Scythes
de la Tauride, dont le cas était popularisé par les pieces de théatre
auxquelles il renvoie. Il rappelle enfin qu'a Rome méme la statue
de Jupiter Latiaris était arrosée du sang d'un gladiateur.
La menlion des sacrifices humains en Tauride se trouvant a la
fois dans Cicéron et dans Minucius Félix prouve ici, d'apres
M. Schwenke, le larcin de Tertullien. C'est ce que nous verrons
apres avoir analysé le passage de Minucius.

�•
336

REVUE DE L'IDSTOIRE DES RELIGIONS
1

Celui-ci commence aussi par l'immolation des enfants a Saturne,
mais én la mettant entierement au passé, en la désignant d'une
maniere générale, saos aucune des circonstances de temps et de
lieu, sans aucun des détails précis et pittoresques que le Carthaginois Tertullien rappelle a ses compatríotes. On comprend que
l'auteur de l'Octavius ait laissé de cóté ce qui n'intéressait particulierement que les habitants de Carthage : on comprend aussi que
s'il a écrit plus tard que Tertullien, il ait tout a fait relégué les
sacrifices a Saturne dans le passé: On ne retrouve pas non plus
chez lui les rétlexions de l'auteur de l'Apologétique, mais seulement un des derniers traits qui les terminent : &lt; On caressait Jes
enfants, dit Tertullien, pour qu'ils ne fussent pas immolés en
!armes. , - « En les caressant et en les baisant, dit Minucius, on
élouffait leurs cris, pour ne pas immoler une victime plaintive. »
Ne voit-on pas un imitateur forcé de choisir parmi les développements de son modele a cause des dimensions beaucoup plus resLreintes de son propre ouvrage, mais enchérissant sur ce qu'il
conserve et le commentaot avec art? Minucius passe ensuite aux
habitants de la Tauride et a l'Égyptien Busiris, qui immolaient
leurs hótes, puis aux Gaulois, qui sacrifiaient, dit-il, a l\fercure
eles victimes humaines, ou plutot inhumaines. Ici se place son
imitation incontestable du pasaage de la République. Cicéron parle
de la variété des coutumes humaines : &lt; Combien ont cru, dit-il,
comme les habitants de la Tauride, comme le roi d'Égypte
Busiris, comm e les Gaulois, comme les Carthaginois, qu'il était
pieux d'immoler aux dieux des victimes humaines. &gt; ll est superflu
tle montrer avec quelle habileté de classement, Minucius utilise
son emprunt. Il termine, comme Tertullien, par le cas des
Romains, 'Illais en ajoutant d'autres exemples a celui de Jupiter
Latiarís.
On n'a pasa s'étonner que Minucius ait passé dans un méme
développement de Tertullien a Cicéron pour retourner ensuite a
Tertullien : en agissant ainsi, il reste fidele a l'art et a la complexité de ses procédés littéraires. Quant a Tertullien, nous avons
vu chez lui les sacrifices des Gaulois venir aussitót·apres ceux des
Africains a cause d'une réminiscence de Varron, et daos un ordre
différent de celui de Minucius. Jl ne mentionne pas le roi Busiris :
il n'a en lilige avec Cicéron que le cas des habitants de la Tauride, cas bien co111Ju, faisant parlie, pour ainsi dire d'une maniere

L APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVIUS

il37

inévilable, des grands exemples de sacrifices humains, et rappelé
d'ailleurs par Tertullien avec un tour et des termes tout spéciaux.
Ce cinquieme exemple rentre done dans la classe des quatre premiers, et n'a pas une plus grande valeur.
Apres avoir essayé d'appliquer le procédé de M. Ebert avec plus
de précision que l'inventeur, M. Schwenke en étend l'usage, et,
au lieu de la présence de traces de Cicéron, prend celle de traces
de Séneque pour critere. Mais ici, le procédé lui-méme mérite
beaucoup moins de confiance. On sait que si Tertullien parait
n'avoir guere aimé Cicéron, il lisait Séneque, et qu'en dehors des
citations qu'il en fait, on trouve une ou deux fois chez lui des
réminiscences certaines de son commerce avec cet auteur. 11 faudra done ici prouver clairement que les rapports avec Séneque,
une fois constatñs, ont eu lieu par l'intermédiaire de l'Octavius.
L'entreprise est bien délicate. M. Schwenke croit l'avoir accomplie
avec un suecas indéniable, au moins pour un passage de Tertullien. Seulement, ce passage ne se trouve pas dans l'Apologétique.
11 a fallu aller le chercher dans un traité d'un temps postérieur, et
dont le sujet est tout différent. Tertullien serait demeuré sous l'influence de I'Octavitts au point d'en avoir encore imité une phrase
daos le premier de ses cinq livres contre l'hérétique Marcion.
J'ai déja fait remarquer daos la premiare partie de cette étude,
qu'il était naturel que Minucius eut fait des emprunts aux diverses
reuvres de Tertullien en exploitant de préférence l'Apologétique,
comme il avait fait des emprunts aux diverses reuvres de Cicéron
en exploitant de préférence le traité de la Nature des dieux, mais
il faut ici résoudre directement la difficulté particuliere qu'on nous
propose.
Daos son premier livre contre l\farcion (c. 18), Tertullien ridiculise la prétention de cet hérétique a créer un dieu nouveau :
« Si, dit-il, il arrive a un homme d'inventer un dieu, comme Romulus l'a fait pour Consus ; Tatius pour Cloacina ; Hostilius
pour la Peur ; Métellus pour Alblll'nus et quelqu'un, il y a un
certain temps, pour Antinoüs, on peut passer aux autres cette fantaisie, mais quant a Marcion, nous le connaissons; c'est un simple
patron de navire et nullement un roi ou un général. • D'un autre
cóté, on lit dans l'Octavius (c. 25), a propos de l'obscurité et du
ridicule de ces dieux purement romains, auxquels il faudrait rapporter l'agrandissement de l'empire : • Quant aux dieux domes~

�338

0

RE\"UE DE L HISTOIRE DES RELIGIO:-IS

tiques Lies Romains, nous les connaissons: ceux de Romulus sont
Picus, Tibérinus et Consus, et Pilumnus, et Volumnus. Tatius a
inventé et adoré Cloacina, Hostilius, la Peur et Ia Paleur ... &gt; Enfin
Séneque, daos son traité de la Superstition (cité par Augustin,
Civ. Dei, VI, 10), avait dit, en rabaissant les dieux des Romains
au profit de la théologie naturelle : , Talius a inauguré la déesse
Cloacina; Romulus, Picus et Tiberinus ; Hostilius, la Peur et la
Paleur ... &gt;
Trois des cinq parlies dont se compose l'énuméralion de Terlullien se retrouvent done, avec quelques légeres différences, a la
fois daos Séneque et daos Minucius. Le traité de Sén~que 011 elles
se trouvent est un de ceux qui lui étaient le plus familiers, a cause
de l'usage qu'en faisaient les chréliens pour la controverse. Ce
n'est pas tout. Comme le remarque M. Schwenke lui-meme, le
passage de Séneque dérive vraisemblablement d'un passage de
Varron aoalysé par saint Angustio (Civ. Dei, IV, 23), de ce Varron,
l'auteur favori de Terlullien et qui, cette fois encore, s'offre a
nous au moment 011 nous nous y attendions le moins. L'bypothese du recours a l'Octavius n'est done aucunement nécessaire.
La reproduction caractéristique d'un tour de phrase suffirait, au
contraire, a prouver que :Minucius, fidele a ses procédés liltéraires,
est encore ici l'imitateur de Tertullien. « Quant a Marcion, nous le
connaissons, » avait dit celui-ci. , Quant aux dieux domestiques
des Romains, nous les connaissons, » dit Minucius en commenqant
son développement.
Ainsi, les deme premiare.,; sortes d'objections ne sont pas probantes. On n'a réussi a démontrer, ni que certaines parties de
I'Apologétique sont inintelligibles sans l'hypothese d'emprunts a
l'Octavius, ni qu'en certains endroits des emprunts de l'Apologétique a l'Octavius sont rendus évidents par le transport dans le
premier traité d'imitalions de Cicéron ou de Séneque qui existent
incontestablement dans le second. U me reste a montrer que la
troisieme espece d'objections, due encore a M. Ebert, n'a pas une
plus grande valeur, et que dans le seul exemple qu'on nous en
donne, Tertullien ne peut etre convaincu d'avoir cité des noms
d'auteurs u'apres Minucius.
Ici encore, en se guidant d'apres l'analogie, on peut considérer
d'avance comme probable que Minucius, qui cite beaucoup de
noms d'auteurs d'apres Cicéron, sans nous prévenir, aura pris la

1

L APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVlUS

339

meme liberté vis-a-vis de Terlullien. Mais ici encore il faut examiner le casen lui-meme.
Tertullien (Apol., 10), pour prouver que Saturne n'était qu'Ul'l
homme se réfere a deux auteurs grecs, Diodore et Thallus, ainsi
qu'a de~ auteurs latins, Cassius Severus et Cornelius Nepos. ~inucius (Oct., 21) en fait autant. On remarque en faveur de sa pr10rité, que l'ordonnance de son passage est plus réguliere. Nous en
convenons, mais nous savons pourquoi il donne a l'occasion une
derniere touche a son modele. 11 y a plus, dit-on. Minucius avait
voulu citer !'historien Cassius Hemina ; il avait dit • Cassius dans
son histoire. &gt; Alors Tertullien, par étourderie, a cru qu'il s'agissait de l'orateur Cassius Sévérus, et pour mieux faire preuve
d'érudition, il a complété le nom comme il l'avait compris : il a
ensuite répété son erreur daos son second livre aux nations.
11 est possible que Tertullien, en écrivant • Sévérus • au lieu de
, Hémina, &gt; ait commis une erreur, quoique la répétition de son
assertion, la perte des ouvrages des deux Cassius, l'absence du
nom d'Hémina non seulement chez Minucius, mais aussi plus tard
daos le passage analogue de Lactaoce, permettent d'hésiter a se
prononcer sur ce point. Mais son erreur, s'il l'a commise, serait
incroyablement lourde dans le cas 011 il aurait imité Minucius, car
celui-ci lui 0tait d'avaoce toute excuse en écrivant « Cassius dans
son Histoire, » et en l'avertissant ainsi en toutes lettres de ne pas
confondre !'historien avec l'orateur. Comment peut-on croire que
Tertullien, l'érudit et !'amateur d'archai'.smes, aurait ignoré le vieil
historien Hémina, cité pour ses archa1smes par les grammairiens,
au point de le prendre pour l'orateur Sévérus, apres avoir été
dO.ment prévenu que c'est d'un historien qu'il s'agissait? S'il s'est
réellement trompé, le plus simple n'est-il pas d'admeltre que Minucius, venant apres lui, aura remarqué cette défaillance d'une
mémoire trop chargée et aura fait la correction dans son propre
ouvrage? C'est l'explication qui a paru longtemps la meilleure.
Elle n'est pas affaiblie parce que Minucius, peut-etre rendu circonspect par l'autorité de Tertullien, a écrit • dans son Histo ire »
au lieu de mettre le nom d'Hémina a la place de celui de Sé vérus.

�34-0

L'APOLOGÉTIQUE ET L'OCTAVIUS

REVUE DE L'mSTOmE DES RELIGIONS

Les circonstances historiques.

J'ai du suivre les adversaires de la priorité de Tertullien dans
leurs analyses minutieuses et hasardeuses. C'est a bon droit que
la comparaison liltéraire leur a paru le plus sur moyen de résoudre
notre probleme. Mais je laisse a juger s'ils ont réussi, par leur critique de détail, a rabaisser l'auteur de l'Apologétique au róle d'un
écolier étourdi, maladroit, de mauvaise foi, qui se cache et qu'on
prend en faute. 11 resterait maintenant a examiner les circonslances historiques qu'on peut entrevoir dans I'Octavius. Sur cedernier point, je me bornerai a quelques remarques relatives a l'hisloire de la littérature latine, a celle de l'empire et a celle de
l'Eglise.
Sous les Antonins, les auteurs demandent surtout le relief de la
pensée a l'éruditíon et celui du style aux archai:smes. C'est le
groupe des Fronlon, des Aulu-Gelle et des Apulée que Tertullien,
venu un peu plus tard, dépasse de son christianisme et de son
génie, mais auquel il appartient encore. A partir du m0 siecle, on
tend a devenir plus clair, plus classique. On préfere la langue de
Virgile et celle de Cicéron a celle d'Ennius et a celle de Plaute. Les
pai:ens a qui le fond manque, imitent d'une maniere languissante
les grands écrivains. Chez les Peres, Cyprien, tout africain qu'il
soit, et bien qu'il conserve dans son véritable premier essai d'écrivain chrétien l'afféterie mise a la mode par Fronton, parle une
langue singulierement plus intelligible que celle de Tertullien. Au
commencement du rve siecle, Lactance méritera le nom de cicéronien. Plus tard encore, Sulpice Sévere, célebre pour son élégance,
prenant Salluste comme modele et usant de procédés analogues a
ceux que nous avons remarqués chez Minucius, trouvera, par
exemple, le moyen de peindre l'hérésiarque Priscillien en modifiant le portrait de Catilina. C'est apres les Antonins et dans une
période qui comprend les mº et iv• siecles, qu'on rangerait le plus
naturellement au point de vue littéraire l'auteur élégant et peu
original de l'Octavius. On peut préciser davantage. Les archa:ismes
qui subsistent encore dans son style, engageraient a le placer dans
la premiere partie de la nouvelle période. De plus, il semble

;H,l

a ppartenir a la meme école que Cyprien considéré dans sa premiere maniere, si l'on en juge par la mignardise de l'introduction
du discours a Donat, en y joignant les réminiscences d'auteurs
classiques contenues dans ce traité. Enfin, comme on trouva
plus tard trop obscures les reuvres de Tertullien, Minucius n'a pas
pas du vivre bien loin du temps ou toutes récentes encore elles
passionnaient les fideles et ou un Novatien et un Cyprien se
formaient en lisant avec ardeur les reuvres du maitre. Nous nous
trouvons ainsi dirigés vers le second quart du mº siecle. Cherchons
a serrer la réalité de plus pres encore et a enfermer la composition
de l'Octavius entre deux dates. A cause de la grande familiarité
dont il témoigne, non seulement avec l'Apologétique, mais avec
!'ensemble des cauvres de Tertullien, il n'a pu parailre au plus tót
que dans les dernieres années de la vieillesse de cet écrivain, et
plus probablement encore apres sa mort. On la place en gén~ral
vers 240. D'un autre cóté, si dans ses deux premiers traités de
tres peu postérieurs a sa conversion, Cyprien a été l'imitateur de
Minucius, comme le veut l'opinion commune, qui me parait encore
ici la plus raisonnable, l'Octavius n'a guere pu etre compasé
apres l'an 246, date généralement acceptée de la conversion de
Cyprien, c'est-a-dire apres les deux premieres années du regne
de Philippe l'Arabe. C'est done entre les années 230 et 246, qu'il
conviendrait de le situer 1 • Voyons si les rapports avec l'histoire
de l'empire, interrogée a part, nous donneront des résultats
analogues.
Tertullien vit dans un temps encore glorieux et prospere. I1
signale a deux reprises la situation tlorissante de l'empire, fait des
vreux pour sa durée et parle des empereurs avec honneur'.
Minucius traite l'empire non seulem11t avec indifférence, mais
avec dédain et meme avec une sorte de haine. S'il fait allusion
aux empereurs, c'est en les persitlant a propo:i de leurs apothéoses
i) Mon collegue M. Ménégoz a attiré mon attention sur la date de la mort de
Tertullien a prendre comme point de départ. Mais cette date étant incertaine et
l'Octavius ayant pu a la rigueur étre composé pendant la vieillesse de Te~tullien, j'ai mieux aimé prendre 230 que 240. Quant au terminus ad quem, Je
ne puis penser avec M. Schultze que l'Octavius ait été composé sous Dioclétien,
et je renvoie a la critique de son arlicle par M. Mreller.
2) V. pour l'empire, de anima 30, de Pallio i; pour les empereurs, Apol.
31-34.

�342

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

ou pour tlétrir leur corruption ou pour signaler leurs dangers avec
une satisfaction méprisante. On a pu dire de lui qu'il n'est plus
Romain •. Comme son intention n'était pas de choquer gratuitetement ses lecteurs, nous devons supposer qu'il s'adressait a eux
dans un temps ou le patriotisme s'était généralement affaibli, c'esta-dire au plus tót apres le regne de Septime Sévere lorsque (sans
parler du syncrétisme des civilisations et des cultes nettement
signalé par notre auteur •), le désordre et la ruine succédant peu a
peu a la sécurité et ala richesse, détachaient le monde de l'empire
et des empereurs. Certains traits de l'Octavius sembleraient nous
reporter au commencement de celte période, c'est-a-dire au regne
de Caracalla. Les railleries sur l'apothéose des vieux empereurs
font penser au souvenir qu'avait laissé la magnifique cérémonie de
l'apothéose de Septime Sévere : la menlion des tragédies que suit
d'ordinaire le partage de l'empire rappelle le fratri;ide de Caracalla, les doutes sur la verlu des Vestales ainsi que l'allusion au
supplice de quelques-unes d'entre elles ramenent a celles que
le meme Caracalla fit enterrer vives•. On sait enfin que le défenseur
du paganisme dans le dialogue est Cécilius Natalis de Cirta et qu'on
conserve a Constantine, l'ancienne Cirta, les inscriptions de monuments élevés en l'honneur de Caracalla par un Cécilius Natalis,
triumvir de cette ville '· Quoique l'identité de ce Cécilius Natalis
avec son conciloyen et son homonyme ne s'impose pas, cette
singuliere coYncidence ne nous en ramene pas moins encore au
regne du fils de Septime Sévere. Cependant l'indifférence vis-avis de l'empire et le mépris des Césars ne s'étaient pas encorc
alors développés d'une maniere assez générale pour pouvoir paraitre
sans inconvénient dans un écrit destiné a des lecteurs pa'iens
qu'on voulait gagner et non indisposer. Le traité se place mieux
i) V. !'Oct. 25 sur les origines de l'empire et les causes de sa grandeur,
2i sur les apothéoses (cf. ad. nat. I, i7); 'J7 sur les empereurs. C'est M. Duruy,
Rist. rom., VI, p. i76 de la i•• éd. qui dit que Minucius n'est plus Romain.
2) Oct., 20, « antequam gentes ritus suos moresque miscerent. »
3) V. Hérodien pour l'apothéose de Sévere et le supplice des Vestales.
Remarquer aussi que le trait de l'Octavius contre les Vestales (25) ne se trouve
pas dans le passage analogue de l'Apol. (i5) sur l'impureté dans les temples.
D'apres Hérodien, les Vestales étaient innocentes, mais Minucius n'y regarde
pas de si pres.
-i) Corpus inscr. lat., VIII, n•• 6996, 7094.-8.

L' APOLOGlrrlQUE ET L'OCTAVWS

343

a

ce point de vue, apres les infamies d'Elagabal et les morts
tragiques de neuf empereurs en vingt ans. L'impression qu'on
en retire est celle qui regne d'un bout a l'autre du discours a Donat
ou Cyprien, par exemple, a développé en les imitant, les quelques
mots de Minucius surla misérable condition des Césars 1 • D'ailleurs,
et pour ne prendre avantage ni dufait que Cécilius Natalis, si c'est
réellement de lui qu'il s'agit dans les inscriptions, était alors
pa'ien d'apres leur témoignage et que le dialogue a été ~crit ap:es
sa conversion • ni du fait que ce meme dialogue aurait cu heu
d'apres l'auteur' assez longtemps avant le moment ou. il le r~con t e,
les souvenirs du regne de Caracalla élaient encore assez v1vants,
une vino-taine d'années apres la fin de son regne, pour qu'on ptll
y faire illusion sans courir le risque de n'etre pas compris. L'his['.)ire politique ne s'oppose done pas aux résultats que nous a
donnés l'histoire littéraire et tend plutót a les confirmer.
Si on se tourne en dernier lieu du cóté de l'Église, on sent qu'au
temps ou écrit Minucius, elle se trouve dans un~ période de tr_anquilité. Les derniers critique&lt;: s'accordent avec ra1son sur ce pomt.
Minucius a la différence de Tertullien, ne réclame pas contre la
persécuti~n. 11 veut convertir et la grace ~a~iérée d_e_ so~ i~troduction aurait quelque chose d'atroce s'il s etait amuse a decr1re le
jeu des ricochets pendant qu'on torturait ses freres. Seulemen~ l~~
parlisans de son antériorité placent cet intervalle de _tranq~1~1le
entre la persécution de Marc Aurele et celle de Sept1me Severa
tandis que nous devons la placer apres celle de Sévere ou celle de
Maximin.
n est cependant question de martyrs dans l'Octavius. Mais la
paix de l'Église n'était jamais tout a f~i~ complete. 11 suffi_sait d'un
soulevement populaire contre les chretiens de quelque VIlle pour
obliger les juges a remon~e: sur leur tri~unal e~ ?our renou~eler
une persécution locale. D a1lleurs plus d un chretien chercha1t de
lui-meme le martyre, surtout depuis que tant de privileges
s"étaient successivement attachés a cette condition. On a voulu
voir dans l'Octavius des souvenirs de la persécution de Lyon
sous Marc Aurele. Mais quelle différence entre les martyrs de Lyon
i) Ad Donatum, t3.
.
2) Ce qui a rapport a Cécilius est en somme trop conJectural pour pouvoir
servir utilement a la discussion.

�344

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

et ceux que notre auteur met en scene ! D'un cOté le silence devant
les juges ou rarement un mot sévére, de I'autre une attitude
hautaine et provocante, les bourreaux raillés, !'insulte jetée au juge
qui prononce la sentence 1 • Ce ne sont pas la les moours du u• siecle, mais celles d'un temps ou le martyr, grand dignitaire de
l'Église, était devenu le personnage souvent peu supportable que
l'évéque avait peine a maintenir sous son autorité lorsque, apres
avoir échappé aux tortures, il reprenait sa place parmi ses freres.
Nous voici enrore ramenés au m0 siecle s.
Cependant, dira-t-on, et l'on pensera avoir énoncé l'objection la
plus forte, celle qui a été mise en avant par les premiers adversaires de la priorité de Tertullien, celle derriere laquelle on paraiL
vouloir se replier quand le terrain de la comparaison littéraire
devient trop peu sur, cependant tout ce qui précede n'est-il pas
détruit par le fait indéniable que Minucius a écrit pour réfuter un
discours dirigé contre les chrétiens par Fronton, précepteur de Marc
Aurele? J'ai toujours cherché en vain,jel'avoue, quelle pouvait étre
la force de cet argument. Je veux que Fronton, dont il n'est question
dans l'Octavius qu'au sujet des prétendues débauches apres les
agapes, ait écrit tout un discours contre les chrétiens. Je veux, ce
qui est beaucoup accorder, que Minucius ait visé ce discours d'un
bout a l'autre de son traité. Que tirera-t-on de la? En quoi est-il
nécessaire que la réfutation ait eu lieu peu d'années apres le discours lui-meme? Je pourrais faire remarquer qu'avant l'invention
de l'imprimerie les écrits se répandaient beaucoup plus lentemenl
que de notre temps et pouvaient sans inconvénient etre l'objet
d'une réfutation beaucoup plus tardive. Je me contenterai de
répondre que d'apres le raisonnemeot de nos adversaires, Josephe,
puisqu'il a réfuté le calomniateur des juifs, Apion, aurait du etre
plus ou moins son contemporain, tandis que les écrits de l'un et de
l'autre sont séparés par plus d'un demi-siecle. De meme, et pour
i) Oct., 37 : « Cum strepitum mortis et hororem carnificis iridem inculcat
cum libertatem suam adversus reges et príncipes erigit. .. Cum triumphator et
victor, ipsi qui adversum se sententiam dixit insultat !
2) ll ne serait pas impossible que ces confesseurs, qui revendiquent si 6.érement leur liberté vis-a-vis des empereurs eussent été des familiers de la maison
d'Alexandre Sévére (cf. Eus., H. E., v,, 28), trainés devant le tribunal de Maximin et répondant a ce b:i.rbare avec le mépris que tout le monde manifesta
bientOt pour lui.

345

L' APOLOGÉtlQUE ET L' OCTAVIUS

rentrer dans la controverse chrétienne, Origene aurait du, puisqu'il réfuta Celse, etre aussi plus ou moins son contemporain,
et avoir vécu sous les Antonins, tandis qu'il est aussi séparé de
lui par plus d'un demi-siecle. L'analogie est done favorable a
l'existence d'un notable intervalle entre l'attaque de Fronton et la
réfutalion de ~finucius. Cela s'ex plique. Pendant la premiere moitié
du mº siecle, daos ce lle période de civilisation s yncrétiste et de
paix de l'Église ou l'on arrivait de toutes pa rts au christianisme, il
était a propos d'achever la réfutation des préjugés que les gens ~ultivés pouvaient conservera son égard. C'est alors qu'Origene réfuta
l'ouvrage de Celse. 11 le fit peu de temps avant Décius, sous Philippe l'Arabe. Ainsi l'analogie entre la réfutation de Celse par
Origene et celle de Fronton par Minucius, si on la pousse jusqu'au
bout, nous ramene une fois encore pour la composition de notre
traité vers le regne de Philippe.
'
L'analogie avec les livres de Josephe contre Apion et le secours
de ceux d'Origene contre Celse, en expliquant bien des caracteres
de l'Octavius, permettent en particulier de résoudre la seule difficullé historique qui nous paraisse vraiment sérieuse. Co mment,
pourrait-on se demander, Minucius aurait-il pris la peine de
réfuter les bruits sur les débauches et sur le repas sanguinaire
des chrétiens, s'il avait écrit vers le milieu du 111• siecle? L'absurdité de ces calomnies n'était-elle pas alors reconnue, surtout des
lettrés auxquels ils s'adresse? Car il n'en est pour ainsi dire plus
question apres les apologetes du n° siecle. Je répondrai d'abord
que l'une au moins de ces calomnies ayant été consignée dans le
discours de Fronton, se perpétuait par cela meme sous les yeux des
letlrés a cause de la faveur dont jouissaient les oouvres de cet orateur. Quoique les fables analogues contre les Juifs eussent du
paraitre usées du temps de Josephe par trois siecles au moins
d'exislence, ce dernier les expose et les réfute, parce que les Grecs
les avaient fixées par l'écriture et que la méchanceté d'un rhéteur
pouvait a l'improviste leur rendre un moment de vogue. 11 y a
plus. Nous savons par les livres d'Origene contre Celse que les
calomnies contre les chrétiens étaient encore en crédit sous le
regne de Philippe, et que des pai'.ens, a cause de la foi qu'ils y
ajoutaient, ne voulaient pas prendre connaissance de la véritable
doctrine chrétienne 1 • Origene écrit pour les chrétiens d'Orient. A
i) Contra Celsum, v1, 27.

23

�34.6

llEVUE DE L'msTOlRE DES RELIGIONS

plus forte raison ces préjugés devaient-ils persister en OccidenL.
Minu~ius a done pu reprendre avec utilité sur ce point l'éloquente
déclamation de l'Apologétique, vers le milieu du m• siecle.
C'est vers ce temps que l'histoire de la littérature latine, cell~
de l'empire et celle de l'Église nous engagent, chacune de ~on cóte,
si je ne me trompe, a placer la composition de I'Octa~ius._ Elles
s'accorderaient assez a le situer entre la fin de la persecutton de
Max.imin et les premieres années du regne de Philippe l'Arabe:
c'est-a-dire entre 238 et 246. Leurs résultats s'aj~ute_n~ d_o~c a
ceux de la comparaison littéraire pour confirmar 1 anter10rite de
l'Apologétique.
L.

REVUE DES LIVRES

MASSBBIBAU.

L'Irréligion de !'avenir. Étude de ~ociologie, par M. GuYAu. Paris. Félix
Alean, 1887; un vol. gr. in-8 de :xx:vm el 479 p.
11 y a peut-étre quelque ironie a discuter un livre sur l'Irrélígion de l'avenfr
dans une revue consacrée a l'histoire des religions. L'avenir n'est pas du
ressort de l'histoire et l'irréligion est la négalion méme de l'objet de nos études.
Mais !'avenir tient au passé et l'irréligion ne peut s'établir que sur les ruines
des religions, en son.e que, pour étayer l'irréligion de !'avenir, il faut bien commencer par faire de l'histoire religieuse. M. Guyau ne s'en fait point faute et,
a ce titre, il a raison de nous inviter a présenter son ouvrage a nos Jecteurs.
L'auteur n'est sans doute plus un inconnu pour eux. Par ses travaux sur la
philosophie morale et sur l'eslhétique ', il s'est placé au premier rang de la
nouvelle génération de philosophes fram,ais. Le volume qui nous occupe n'est
inférieur a ses prédécesseurs ni par la force de la pensée, ni par la droiture du
caractere, ni par la valeur littéraire, quoique le sujet fut particulierement délicat
et complexe. 11 y a un réel plaisir, méme pour ceux qui ne sool pas d'accord
avec l'auteur, A lire ces pages toutes remplies de connaissances variées et
d'observations fines, a suivre les raisonnemenls d'une pensée solide et forte,
sans étre obligé de subir le charabia professionnel que bon nombre de philosophes, oublieux des vraies tradilions de la science franliaise, nous imposent
aujourd'hui, comme s'ils craignaient d'étre clairs. La note poélique qui éclate,
joyeuse ou tendre, en mainte page de ce livre, ne nuit en aucune falion a. la
puissance de la démonstration ; elle nous révele qu'il y a daos l'auteur, a. cóté
du dialecticien, un poete, un homme accessible aux émotions du cceur, c'est-Adire un homme capable de comprendre les religions. L'absence de tout fana-

i) Dans la« Bibliotheque de philosophie contemporaiae » : Esquisse d'une
morale sans obligation ni sanctíon. - Les Problemes de l'estlittique contemporaine. - La Morale anglaise contemporaine. Dans la« Bibliolheque des grands
philosophes » : La mm·ale 1,'Epicure et ses rapports avec les doctrines contemporaines.

�348

349

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

REVUE DES LIVRES

tisme dans un sujet ou le philosophe lui-meme évite bien rarement les partís pris,
e désir sincere de reconnaílre la valeur de toutes les croyances et de tous les
cultes qui ont été les compagnons d!l route de I'humanité jusqu'a présent, ne
contribuent pas moins a rendre ce livre attrayant. Il fait beaucoup réfléchir
ceux-la memes qu'il ne convainc point, mais il ne saurait blesser que les esprits
étroits qui n'admeltent pas que l'on professe des opinions différentes des leurs.
La tbése essentielle de M. Guyau nous est donnée dans son Introduction, ou
iI nous fait connaitre sa définition de la religion. A ses yeux, l'unité de toutes
les conceptions religieuses, c'est l'idée d'un lien de société entre l'homme et des
puissances supérieures ; or ce líen de société a été congu par l'homme par
analogie avec les relations qui existent dans les sociétés humaines: « Si done
nous étions obligé, écrit-il p. m, d'enfermer la tbéorie de ce livre dans une
définition nécessairement étroite, nous dirions que la religion est une e::cplication physique, métaphysique et morale de toules choses par analogie avec la
société humaine, sous une forme imaginative el symbolique. Elle est, en deux
mots, une e::cplication sociologique universelle, a forme mythique. »
M. Guyau a fort a creur de distinguer la religion de la métaphysique et de
la morale, par sollicitude pour son irréligion de !'avenir qui, aulrement, risquerait de garder un caractére notoirement religieux. 11 reconnalt en toute
religion positive et historique trois éléments distinctifs essentiels : 1° un essai
d'explication mythique et non scientifique des phénomenes nalurels ou des
faits historiques ; 2° un systeme de dogmes, c'est-a-dire d'idées symboliques,
de croyances imaginaires, imposées a la foi comme des vérités absolues, alors
meme qu'elles ne sont susceptibles d'aucune démonstralion scientifique ou
d'aucune justification philosophique; 3° un culte et un systeme de rites, c'esta-dire de pratiques plus ou moins immuables, regardées comme ayant une
efficacité merveilleuse sur la marche des choses, une vertu propitiatrice
(p. xm). Or, ces éléments qui distinguent la religion de la métaphysique et de
la morale sont, a ses yeux, essentiellement caducs el transitoires. lis sont
destinés a_ disparallre. 11 ne convient done pas de parler d'une religion de
!'avenir, pas plus que d'une alchimie ou d'une astrologie de !'avenir. L'avenir
sera irréligieux, mais non pas au sens vulgaire de ce terme. 11 ne sera pas
anti-religieu::c, mais a-religieu::c, c'est-a-dire dépourvu des éléments qui ont
constitué les religions positives. « L'irréligion de !'avenir pourra garder du
sentiment religieux ce qu'il y avail en lui de plus pur; d'une part, l'admiration
du Cosmos et des puissances inflnies qui y sont déployées; d'autre part, la
recherche d'un idéal non seulement individue!, mais social et meme cosmique,
qui dépasse la réalité actuelle » (p. x1v).
Ces quelques explications suffisent a faire comprendre le point de vue de
l'auteur. Le livre tout entier n'est que l'illustration de ces theses. La premiere
partie nous montre la genese des religions dans les sociétés primitives, sous
forme de physique, de métaphysique et de morale religieuses. La secondP. partie

nous fait assisler a la dissolution des religions dans les sociétés actuelles et a
!'examen des conséquences que cette dissolution pourrait entralner. Dans la
troisieme partie, enfin, M. Guyau esquisse cette irréligion de !'avenir dans
laquelle sera conservé ce que le sentiment religieux avait de plus pur.
Nous laisserons ces deux dernieres parties entierement de clité, non pas
qu'elles ne provoquent de tres nombreuses objections, mais parce qu'elles sont
d'un ordre essentiellement &lt;logmatique (ou plutOt antidogmatique). Nos observations ne porteront que sur la tbese générale de l'auteur et sur celles de ses
idées qui se rapportent a l'histoire des religions.
Le premier défaut du livre de M. Guyau, c'est son titre. C'est ce qu'il y a de
moins clair dans tout l'ouvrage. L'auteur a voulu éviter tout ce qui pourrait
donner a sa pensée l'apparence d'un compromis avec les religions positives.
Par un scrupule éminemment respectable, il ne veut pas avoir l'air de conserver
meme une partie de ce qu'il renverse; il répugne a l'idée de présenter sa philosophie comme la transformation d'une religion existante de fai,on a bénéficier
de l'attachement que cette religion suscite encore chez un grand nombre
d'hommes. 11 ne veut prendre personne en traitre et il a raison. Mais l'e~agération de cette répugnance ne le fait-elle pas verser dans une confusion opposée
et néanmoins analogue? L' « irréligion de !'avenir », c'est la suppression de
toute religion daos !'avenir et nullement l'élaboration d'une philosophie dans
laquelle les éléments les plus purs du sentiment religieux qui a inspiré les
religions seront conservés. Si M. Guyau tenait si.fort a.ce que l'on ne prit point
ses hypotbeses pour une religion nouvelle ou poür une transformation du
cbristianisme, ce qu'il n'avait guére a craindre, pourquoi n'a-t-il pas intitulé
son livre: « La philosophie religieuse de !'avenir ? » II y a la plus qu'une
question de mots; il s'agit de l'impreGsion que laisse la devise de l'ouvrage
entier. Cette impression est inexacta a cause de l'inexactitude du titre.
Mais l'inexactitude du titre tient a des causes plus profondes. C'est dans la
conception meme de la religion et des religions que me parait résider la confusion de laquelle dérive le litre inexact. Nous avons reproduit la définition de la
religion telle que la coni,oit M. Guyau et nous avons cité les éléments distinctifs
,et essentiels qu'il reconnait dans toute .religion positive. Il y a trois termes
distincts dans cette définition : i O la religion est une explication des choses ;
2° cette explication repose sur l'analogie des rapports de l'homme avec l'univers
et des rapports des hommes entre eux ; 3° elle a une forme imaginaire et
symbolique. Je ne discute pas en ce moment l'exactitude du second terme, qui
me parait n'etre qu'une conséquence d'un élément plus imporlant de la religion
dont l'auteur ne s'occupe pas, savoir l'attribution aux cboses extérieures a
l'homme d'un étal de conscieuce analogue a celui que l'homme constate par
expérience en lui-meme, de telle sorte que l'explication des choses est fournie
par la religion, bien moins par analogie avec ce qui se passe dans les sociétés
humaines que par analogie á.vec ce qui se passe en lui-méme. Les puissances

�350

REVUE DE L'HlSTOII\E DES RELIGIONS

extérieures a luí étant con~ues d'apres le type dont l'homme a conscience en
lui-méme, il en résulte naturellement qu'il concevra ses rapports avec ces puissances par analogie avec les rapports qu'il entretient avec les hommes constitués
comme lui. C'est la une nécessité résultant de la constitution méme de J'esprit
humain et qui s'impose au philosophe le plus spéculatif comme au sauvage naissant a la vie religieuse. Nous ne pouvons saisir aucune puissance
extérieure anous, sinon par analogie avec calle dont nous avons conscience
en nous-mémes. Les notions les plus abstraites comme celle de force et celle
d'étre ne peuvent étre con~ues par nous que par analogie avec la volonté ou
l'étre dont nous avons la conscience immédiate en nous.
Mais c'est surtout le troisieme terme de la définition qui me parait sujet a
caution : • la religion est une ex:plication des choses sous forme imaginative et
symbolique )&gt;. Oui, sans doute, pour celui qui a rejeté cette religion, mais nullement pour celui qui la professe. Dans toute religion, dit M. Guyau, ¡¡ v a un
essai d'explication mytbique et non scientifique des phénomenes naturel; et un
systeme de dogmes, c'est-a-dire d'idées symboliques, de croyances imaginatives.
Mais ce que M. Guyau appelle « explication non scientifique », « croyance imaginative », c'est pour l'adepteconvaincu de chaque religion la seule explication
vraiment scientifique, la seule croyance qui ne soit point imaginaire. Pour ce
dernier ce sont les idées de M. Guyau qui ne sont point scientifiques et purement imaginaires. Le jour ou il n'aura plus cette conviction, il cessera de croire
a sa religion.
Il est évident que pour nous qui jugeong les religions des non-civilisés, par
exemple, du haut d'une civilisation toute différente de la leur, les mytbes et les
croyances auxquels ils adhérent ne sont ni scientiflques ni vrais. Mais e'est
parce que nous avons un développement supérieur au leur. L'histoire entiere
des religions n'est que l'histoire des transformations qu'ont subies les explications de l'univers et des rapports de l'homme avec l'univers, a mesure que Ja
réflexion etl'expérience ont appris aux hommes l'insuffisance deleurs crovances
antérieures. Chaque nouvelle religion, chaque forme nouvelle d'une r~ligion
existante a été A !'origine une explication jugée scientifique et suffisante des
rapports de l'homme avec l'univers, substituée a l'explication de la religion
antérieure jugée insuffisante. M. Guyau lui-méme s'exprime dans ce sens
quand i! écrit (p. 51-52) : « Assister A la naissance des religions, c'est voir
comment une conception scientifique erronée peut entrer dans l'esprit humain,
se souder a d'autres erreurs ou a des vérités incompletes, faire corps avec elles,
puis se suhordonner peu a peu tout le reste. Les premiares religions furent des
superstitions systématisées et organisées. Nous ajouterons que, pour nous, la
superstition consiste dans une induction scientifique mal menée, daos un efl'ort
infructueux de la raison ; nous ne voudrions pas qu'on entendit par la la simple
fantaisie de l'imagination et qu'on crnt que, selon nous, les religions ont leur
principe dans une sorte de jeu de l'esprit..... A vrai dire, ce que les peuples

REVUF. DRS LIVRES

35t

primitiís ont cherché en imaginant les di verses religions, c'était déj~ une_explication, et l'explication la moins étonnante, la plus conform~ a leur mtelbgence
encore grossiere, la plus rationnelle pour eiuv » (voyez auss1 p. 331).
. .
Il en résulte que toute religion a commencé par ne pas cadrer avec la defimtion que M. Guyau don ne de la religion, et j'ajoute qu'aucune religion ne répond
a cette définition pour ses adeptes. A dater du jour ou elle leur parait condam~ée
par la science et réduite a l'état de croyance imaginative, i~s cessent d'y croire.
Elle pourra se maintenir extérieurement encore plus ou mo1ns longtemps, grAce
a la puissance de ses institutions, par suite du pouvoir de l'habitud_e, par la
force d'inertie 1 mais elle est des lors virtuellement condamnée a faire place,
dans l'esprit de ses anciens adeptes émancipés, a une autre religion ou a se
transformer elle-méme de fa~on a se mettre en harmonie avec leur nouvel état
d'esprit. Il n'y a done, pour tout homme, que les religions dépassées,. cr~tallisées, c'est-a-dire en réalilé mortes pour lui, qui aient le caractere non s_c1~nhfique
et imaginatif dont M. Guyau fait un élément essentiel de toute rehg10n. Des
lors nous comprenons pourquoi l'état religieux de !'avenir ne_ ~eut étre que
l'irréligion, c'est-a-dire l'absence de ce que M. Guyau appelle re~'.g1on.
U est probable que l'auteur se serait mieux rendu compte de_ l rnsuffisance ~e
cette conception s'il nous avait donné une. analyse ~sycholog1qu,e appr~fo~d1e
du sentiment religieux. Il en parle a mamte repnse et plus d une fo1~ il en
signale quelque caractere saillant, mais il n'en_ a pas ~~rdé_l'étude d1re~te.
J'estime que cette étude luí aurait fourni une me1ll~ure di~tmcbon d~ la philosophie et de la religion. Toute reli_gion est une philoso~h1e ~lém~nta1r~, populaire chez la grande masse, parfois singulierement ra1sonnee, d1alectique, et,
relativement a la civilisation ambiante, scientifique chez ses adaptes les plus
distingués; mais c'est une philosophie envisagée au point d~ vue p~rticulier de
la destinée de l'homme dans l'univers et surtout c'est une phllosoph1e a laquelle
l'homme adhere par le sentiment (crainte ou amour) et non pas seulement par
l'intelligence. De la la plus grande durée des religions; de la l'empire q_u'~lles
ent Sur les Ames · de la leur persistance méme qunnd les conv1ct1ons
prenn
,
¡
'ét'
philosophiques dont elles sont issues ont cessé d'étre a~m1ses dans .ª soc1 e
ou ces religions sont encore professées ; de la leur aphtude a devemr symboliques, c'est-a-dire a introduire des enseigne~ents nouve~ux dan~ les formes
anciennes. Le coour humain, en etret, ne se rés1gne pas fac1lement a reconnailre
qu'il a confié ses intéréts suprémes A des chimeres et que l'objet de son a~ou~
n'était que vanité. En conservant la forme tout en c~angean~ !e fond, 11 lm
semble que sa religion n'a pas changé ; il la comprend m1eux, voila tou~.
L'histoire des religions, a notre avis, montre ce qu'il y a de superficie! dans
['opinion accréditée chez beaucoup de nos contemporain~, _surtout en pays
catbolique , au suJ·et des tentatives actuelles de réforme rehg,euse dont. le bnt
esl d'attacber Je sentiment religieux aux principales doctrines de la science et
de la philosopbie modernes. « Ce n'est plus la de la religion, s'écrie-t-on ; c'est

�3J2

REVUE DE L'msTOIRE DES RELIGIO'.SS

de la philosophie. n C'est de la philosophie qui devient religion, fnudrait-il
dire. 11 n'y a guére de religion dont la méme chose n'aurait pu étre dile ii. ses
débuls.

L

Le désaccord exisLant sur ce point entre M. Guyau et nous, ne nous empéche
pas de r~cvnnaitre .qu'il a beaucoup étudié l'histoire des religions et qu'il en
saisit a la fois l'intérét historique et la valeur pédagogique. La premiére partie
de son livre, sur la genése des religions, renferrne une quantité d'observations
fort justes. La critique des idées de M. Herbert Spencer, en particulier, est
menée avec beaucoup de talent. L'auteur est, au fond, d'accord avec ceux de
nos collaborateurs qui ont traité ces questions (MM. Tiele, Albert Réville,
Goblet d'Alviella, etc.). ll admet le naturisr:ile et l'animisme comme les deui:
phases primitives du développement religieux de l'humanité; mais il est regrettable qu'il contin ue A se servir du terme de fétichisme pour désigner indistinctement des états religieux qui sont cependant nettement distincts. Nous ne
voyons pas quelle raison il a eue d'agir ainsi .

11 est encore d'autres poinls de détail oü. nous chicanerions volontiers M. Guyau,
par exemple, quand il fo.it remonter aux premiers temps du christianisme la
croyance aux religues (p. 58, n. 1), qun.nd, aprós avoir afílrmé (p. 60) que la
distinction rigoureuse entre le mlturel et le surnaturel est moderne, il déclare
(p. 62) que la religion ne peut se passer de surnaturel, quand il écrit (p. 70) qur
le sentiment de la dépendance a l'égard d'une providence íait perdre a l'homme
son indépendance, CQmme si les huguenots n'avaient pas été les plus indépendants des hommes, en vertu méme de leur foi a la providence predestinante, etc.
Mais il nous parait plus intéressant de signaler l'opinion de M. Guyau sur le
rOle et l'importance de l'histoire des religions dans l'éducation moderne, que de
continuer une pareille énumération de criliques de détail. Le chapitre qu'il a
consacré A l'éducation donnée par l'État est po•Jr nous l'un des plus instructiís.
M. Guyau a de grandes ambitions pour le maitre d'école et, justement pour
cette raison, il voudrait développer son éducation de maniere a en faire non
seulement un répétiteur de grammaire ou d'arithmétique, mais un véritable
éducateur du peuple. (1 11 serait facile, dit-il, de perfeclionner un peu son
éducation théorique, de tui faire prendre de plus haut les sciences qu'il regarde
trop par leur petit cólé; de lui donner des ouverlures sur !'ensemble des
choses, de lui enlever l'adoration exclusive du pelit fait isolé, de la vétille
historique ou grammaticale. Un peu de philosophie en ferait un meilleur historien et un géographe moins ennuyeux. On pourrait l'initier aux grandes
hypotbeses cosmologiques, lui donner aussi des notions suffisantes sur la
psychologie, principalement sur la psychologie de l'enfn.nt. Enfin, un peu
d'histoire des religions le familiariserait avec les principales spéculations
philosophiques que l'bomme a tentées pour représenter l'au-delii de la science;
il n'en deviendrait que plus tolérant a l'égard de toutes les croyances religieuses
(p. 232). »

REVUE DES LIVRES

353

M. Guyau n'est pas d'avis qu'il faille introduire daos l'enseignement Primaire,
ni meme dans l'enseignement secondaire, des nolions d'histoire de religions;
ce sonl les maitres dont il faut élargir !'esprit. Nous avons, nous mérne, soutenu
exactement la méme tbese dans cetle revue. 1( Au íond, dit a bon droil
M. Guyau, méme pour un enfant franQais, Mahomet ou Bouddha sonl plus
importants a connaitre que Frédégonde; quoiqu'ils n'aient jamais vécu sur le
sol frarn;ais ou gaulois, ils agissent infinimenl plus sur nous et nous sommes
beaucoup plus solidaires d'eux que de Chilpéric ou de Lothaire (p. 235). &gt;)
Mais l'enseignement spécial de l'hisloire des religions par les maitres officiels
esl impraticahle. ll ne peut se faire que dans le cours méme de l'histoire générale. Encore íaut-il que les maitres soient capables de le donner .
Aussi approuvons-nous entierement M. Guyau quand il dil (p. 236) que la
vraie place de l'histoire des religions est dans l'enseignement supérieur. 11 De
méme qu'un enseignement cornplet de la philosophie comprend les principes de
la pbilosophie du droit et de 1a philosophie de l'histoire, il devra comprendre
un jour aussi les principes de la philosophie des religions. Apres tout, Bouddhi
et Jésus ont, méme au pur point de vue philosophique, une importance beaucoup
plus grande qu'Anaximandre ou Thales. &gt;l M. Guyau réfute fort bien l'objection
de M. Laboulaye que, pour enseigner l'histoire des religions, il íaudrait posséder toutes les sciences historiques et philologiques. Combien y a-t-il d'enseignements oU le proíesseur est soumís A la mérne nécessité de se servir des
rnatériaux qui Jui sont fournis par d'autres ! 11 ne íaudrail pas que la superslition de la spécialisation nous fil tornber dans le méme défaut dont souffre notre
industrie. A force d'avoir des ouvriers qui ne savent faire qu'une partie de la
montre, il n'y a plus de bons horlogers. Dans la science comme dans l'industrie,
il faut, a cOté des travailleurs qui se canlonnent dans une spécialité déterminée, des metteurs en ceuvre, des ajusteurs, des condenseurs; autrement
¡'ouvroge méme des travailleurs en spécialilés ne sert plus de rien. 11 faut méme
plus; il faut des vulgarisateurs, comme l'induslriel a besoin de marchands qui
écoulent ses produits. L'enseignemenl a tous ses degrés, excepté dansquelques
!aboratoires d'expériences scientifiques, n'est autre chose que de la vulgarisation. Les boas v11lgarisateurs sont rares, et ceux qui les dédaigneot seraient
parfois fort embarrassés d'accomplir leur reuvre.
Nous éprouvons un certain plaisir A reproduire l'opinion d'un juge aussi
autorisé que M. Guyau sur le rOle de l'histoire des religions. On ne l'accusera
pas, comme d'autres propagateurs de l'histoire des religions, d'écrire daos un
but intéressé, selon l'insinuation formulée dans un article récent par un critique plus mordant qu'il n'était équitable. En vérité, si l'on n'était guidé que
par J'intérét ou par J'ambition, il y aurait singuliérernent de moyens plus
avantageux. de réussite que de plaider la cause de l'histoire religieuse. 11 est
frappé, eomme tant d'autres esprits réfléchis, de l'importance de ces questions
d'histoire religieuse et il deman~e, comme nous, qu'elles soient étudiées, qu'elles

�35-i-

I\EVUE DE L'HISTOIRE DES RELlGTONS

REvtJE DES LIVRES

prennent leur place dans l'enseignemeot public, pour Je bien de J'enseignement
et du pays.

355

HoMOLLB (Théophile), Les Archives de l'intendance sacrée A Délos,
315-166 av. J.-C.; these franc;aise pour le doctoral présentée a la Faculté des
lettres de París. (Bibliotbeque des Écoles frani;aises d'AtMnes et de Rome,
fascicule 41-l), t vol. in-8, París, Thorin, 1887.

le sujrt qu'1l devail y trailer, quatre cent cinquante inscriptions, toutes inédites,
sauf quatre. C'est assurément un grand avantage pour un candidat, que
d'apporter devant ses juges un livre composé sur des documenta dont il possede
seul la clef. Mais M. Homolle en avait un autre, qui vaut mieux encore. Il
s'était déja acquis dans le monde savant la réputation d'un esprit sagace,
d'un archéologue rompu a l'étude des monuments, d'un érudit aussi fin que
laborieux. On était déja. instruit du succes de ses premiers travaux. On savait
que les articles, qu'il avait publiés sans compter, équivalaient il. plusieurs theses.
On savait encore que si les fouilles de Délos pouvaient étre mises en parallel~
avec les fouilles d'Olympie, exécutées pour Je compte du gouvernement allemand,
la France en était en grande partie redevable a son dévouement et a son
activité. TI se présentait enfin avec l'autorité que lui donnent, dans une chaire
du haut enseignement ou il supplée un maitre, des lei;ons substantielles, pleines
de vie et de talent.

Les candidata, qui subissent devant la faculté des lettres de Paris la redoutable épreuve du doctorat, s'exposent parfois au reproche de s'y étre préparés
par des études trop h!l.tives. JI n'est point de licencié qui ne soit capable de
composer en quelques mois, sur un sujet tres restreint, une monographie
passable. Mais les theses qui ont été écrites au courant de la plume, ne donnent
le change ni au jury, ni e.u public ; on s·aperi;oit aisément que les recherches
de l'auteur se sont bornées a l'unique question qu'il a choisie, qu'il n'a point
lu et comparé, que son savoir est de fraiche date et de petite vertu. Nous ne
pouvons nous défendre de l'idée qu'il cherche a nous abuser sur son mérite, et
nous en concevons une certaioe défiaoce, qui luí nuit beaucoup plus que
n'eussent fait les leoteurs d'une préparation patiente. La tMse de M. Homolle
produit une impression toutc contraire; quelle qu'en soit la valeur, on sent que
l'auteur en a plus encore que l'ouvrage, qu'il ne oous dit pas tout ce qu'il sait,
parce qu'il ne le veut pas, et qu'il a en réserve une provision de science assez
riche pour défrayer plus tard de vas tes publications. De la, daos cette brochure,
une force cachée, qui commanderait la circonspectiou aux critiques les plus
légers. Comment, du reste, en serait-il autrement? En 1873, M. Homolle,
sortant de l'École normale, fut envoyé a l'Ecole d'Athenes. M. Albert Dumont
lui assigna bienWt apres, comme champ d'exploration, cetle partie de l'ile de
Délos, ou étaient ensevelis les restes du sanctuaire d'Apollon. Les fouilles, qu'il
y dirigea a deux reprises différentes, amenerent de si brillants résultats, que le
gouvernement, quand il eut quitté l'École, lui confia trois missions extraordinaires pour lui permettre de les continuer. La derniere campagne de M. Homolle
a Délos date de 1885. Depuis qu'il a entrepris la premiere, il n'a pas cessé
d'alimenter le Bulletin de correspondance helll!nique avec le compte rendu de
ses belles découvertes• .Mais il est loin d'avoir versé dans ce recueil toute sa
moisson. Quand il a commencé a écrirP sa these, il avait il. sa disposition, pour

On imagine bien que, dans la masse des matériaux qu'il a rapportés de Grece,
M. Homolle n'avail que !'embarras du choix. Il aurait pu décrire les sanctuaires
qu'il a mis au jour, reconstruire leur histoire, dresser l'inventaire de leurs
richesses, montrer comment ils étaient administrés, quels étaient les rapports
de leur personnel avec l'État, d'ou venait et en quoi coosistait Jeur puissance.
Ce n'est pas lil., cependant, ce qu'il s'est proposé pour cettefois. Avant d'aborder
les diverses questions auxquelles donnent lieu les documents qu'il a entre les
mains, il devait les classer dans l'ordre chronologique; t!l.che infiniment délicate, peu attrayante au premier abord, et d'oil dépendait pourtant la solidité de
l'ceuvre entiere. Dans cette longue série d'ioscriptions déliennes, il y en a un
cerlain nombre dont la date a disparu ; il fallait la retrouver, en étudiant de
tres pres et en rapprochant, avec un soin minutieux, les données historiques
qu'elles renferment. Pour celles qui sont datées, il fallait en renouer la suite.
M. Homolle ne pouvait pas reculer devant cette tache. Mais il pouvait douter
s'il convenait d'y consacrer une these de doctoral. N'allait-il pas s·exposer au
reproche, de présenter a ses juges une aride préface, détachée d'un grand
ouvrage en préparation, et de !aire trop bon marché de ces agréments littéraires, dont la faculté veut maintenir chez elle la tradition? M. Homolle n'a
pas été arrété par ce scrupule, et il a eu raison. II s'est dit que dans les dissertations les plus austeres il y a place pour un art, dont on peut, a juste titre, se
faire honneur quand on y réussit; les profanes, qui confondent l'érudit et le
compilateur, ne sauraienl le sentir; mais il n'échappe pas aux esprits exercés,
qui savent combien il est difficile de faire la critique de ses preuves et de les
enchainer daos un bel ordre. JI y a une véritable jouissance, lorsqu'on a
soi-méme passé par des travaux semblables, a voir un écrivain, qui est parfaitement maitre de ·son sujet, s'y retourner a son aise, aller et venir au milieu
des faits et conduire avec grace le lecteur de !'un a l'autre. C'est ce genre de
plaisir que procure la these de M. Homolle.

Nous souscrivons plus volontiers a l'Histoire des religions dans l'avenir, de
M. Guyau, qu'a son Irri!ligion de l'avenir. Puissions-nous vivre assez longtemps pour recueillir la réponse que !'avenir fera aux proaostics du philosophe-propMte. Son Ji vre reste !'un des plus suggestifs qut aient paru dans
les dernieres années, pour ceux-la mémes qui, comme nous, en repoussent les
conclusions.
JEAN

RÉVILLE.

�,
3!JG

•

REVUE DE L"HISTOIRE DES RELlGIONS

Les inscriptions déliermes qu'il a recueillies, embrassent une période de quatre
siécles Apeu pres, de 454 av. J .-C. A 90 environ. Pourquoi done ces deux
dates de 315 et 166 av. J.-C., qui figuren! dans le litre? Que représentent-

eUes? Pourquoi, dans un livre oU il classe ses documents, l'auteur exclut-il
ceux qui sont antérieurs a la premiere et postérieurs 8. la seconde?
Il Y a eu, daos l'histoire de Délos, trois périodes distinctes. Devenue, apr~s
les guerres médiques, en 477, le centre de la confédération des insulaires elle
1

dut remettre aux Athéniens, qui s'en étaient constitués les chefs, l'adm inistration de ses temples ; depuis lors, ce furent des magistats alhéniens, envoyés
réguliérement chaque année. par la république et responsables devant son
gouvernement, qui eurent, a Délos, la gestion des biens sacrés; leurs actes
étaient publiés en double exemplaire; on en déposait l'original a Athenes, sur
l'Acropole, et la copie a Délos, dans le sanctuaire d'Apollon. Il en fut ainsi
jusqu'en 315. A cette date, Athénes, A qui la Macédoine a enlevé sa liberté, se
voit enlever aussi, par les rois d'Égypte et de Syrie, successeurs d'Alexandre,
!a suprématie qu'elle exer~ait encore sur la mer Égée. Délos lui échappe; l'ile
sainte reprend possession de ses temples et de son indépendance. Elle les perd
de nouveau en 166, Iorsque les Romains la replacent sous Je joug d'Athénes.
M. Homolle a celte fois concentré tous ses efforts sur l'histoire de la seconde
période; son unique objet a été de classer les documents qui datent de 1'indépendance. C'étaient, en efTet, les seuls qui pussent fournir matiere a une élude
suivie, compléte et approíondie. II Jui sera impossible de rejeter les autres,
quand il publiera le grand ouvrage d'ensemble qu'on attend de Jui. Mais dans
une thése, il devait se préoccuper de donner a sa composition une certaine
unité. 11 a consacré une grande partie de son développement a fixer les dates
m~mes qui servent de jalons daos l'histoire de Délos. CelJes de 476 et de 166
étaient depuis longtemps adoptées. Mais on ne savait pas quand avait fini le
premier régime athénien. ll était cependant essentiel de le découvrir, car
l'administration des temples a subi du méme coup des réíormes assez importantes. C'était son point de départ que M. Homolle devait avant tout déterminer. Il l'a íait dans une discussion tres ser;ée, qui ne Jaisse plus subsister
aucun doute. En 3i5, s'organise- la ligue des Cyclades; &lt;&lt; elle est placée sous
la luteUe de Ptolémée Lagos ; elle a pour sanctuaire fédéral le temple de
Délos, comme l'amphictyonie du 1ve siécle, la ligue attico-délienne du 3º et les
antiques aosociations religieuses de la mer Égáe. Elle respecte la souveraineté
du peuple délien; e:Ie lui laisse la liberté de son gouvernement et Jui rend la
pleine propriélé de ses temples. Quelques obligations qu'elle puisse imposer a
ses mernbres, elle exempte Délos, en raison de son caractere religieux, de toule
laxe et de tout contingent militaire. &gt;)
L'ouvrage se termine par deux Appendices, qui en représentent A peu pr6s
le tiers. En réalité, sous ce titre modeste, M. Homolle a condensé les résultals
de la dissert.ation tout entiE!re; ces appendices en sont le couronnement. Le

REVUE DES LIVRES

357

premier est un tablean qui donne, par ordre chronologique, la liste ~e tous
les a.rchontes, a. nous connus, qui ont administré Délos pendant la pér1ode de
l'indépendance, et dont le!! noms servent de date aux acles de l'intendance
sacrée; a cOté, figurent, année par année, les hit!ropes (intendants généraux
des temples de l'ile), les lrésoriers publics, les secrétaires des hiéropes, les
secrétaires de la ville, les fonctionnaires et employés rliver3, tels que gra,eurs,
agoranomes (officiers de police), logistes (vérificateurs des comptes), prétres,
l!pistates (p1·ésidents du Sénat), arcbitectes, etc. Le second appendice est un
catalogue chronr,logique el desr-riptif de cenl trois inscriptions, presque toutes
inédites, d'oll. M. Homolle a tiré les éléments de son lra.vail. Enfin, une héliogravure reproduit le plan du sanctuaire d'Apollon, avec loutes ses dépendances,
dressé en i882 par M. Nénot, architecte pensionnaire de la. villa Médicis, aujour•
d'bui chargé des travaux de la nouvelle Sorbonne.
1&lt; Je n'oublie pas, dit M. Homolle dans son introduclion, que, pour répondre
aux encouragements riue j'ai rec;us et a la íortune qui m'a servi, c'est trop peu
de ce mémoire. n Cependant ce serait peut-étre, pour tout autre que pour Jui,
un titre sufüsant. Mais personne n'a songé qu'il puisse en rester IA, et puisqu'il
ne le croit pas davantage, il n'est pas de savant qui ne doive s'en applaudir.
G1mR0Es LAFAYE.

HoMOLLE (Théophile). De antiquissimis Dianae simulacris Deliacis.
Thése pour le doctoral présentée A la Faculté des letlres de Paris, 1 vol in..S,
Paria, Tborin 1 1885.
Vers 1815, Jorsqu'on présent.ait a. la Faculté des letlres de Pnris de minces
theses sur des sujets immenses, on aurait fort étonné les candidats et leurs
juges, si on leur avait prédit que, soixante et dix ans plus lard, un normalien,
aprés de longues recherches au dE&gt;.lA des mers, écrirait, sur quelques statues
antiques, une thése latine de plus de cent pages de grand íormat, ornée de
onze planches obtenues par les procédés les plus perfectionnés. 11 ne s'ensuit
pas nécessairement que les docteurs de 1815 fussent inférieurs a ceux de 1887.
L'exemple de M. Homolle prouve seulement cambien l'épreuve du doctoral
es lettres a changé de. nature depuis le commencement du siécle. Cette transíormation tient uniquement au zele des candidats qui, d'année en année, sans y
élre contraints par aucun réglement, ni méme, on peut le croire, poussés par
les exigences des proíesseurs, ont étendu A l'envi les proportions de leur tache.
Quoi que l'on pense de l'institution et de sa íorme actuelle, personne ne
contestera que cette lutte rasse honneur A l'Université; rien ne montre mieux
quelle haute valeur s'atlache au diplOme, riue les efTorts des candidals pour lui
en donner encore davantage par leurs propres travaux.
Quand je dis que la these de M. Homolle est consacrée A quelques slaluesi

�358

359

REVUE DE L'HISTOU\E DES RELIGIONS

REVUE'.ltDES LlVRES

j'exagere; je devrais dire a quelques tron~ns de statues · car dans Je
b
b"
,
,
nom re,
1·¡
Y a ien peu de tétes, surtout de Ultes qui soient restées sur des épaules . el
quant a~x mains, elles sont encore plus rares. D'ailleurs, c'est justement p'our
cet~e ra1son que la these a cent pages. Elle serait moins longue si les statues
étaient pl~s completes. M~is il a ~ien fallu chercher que! personnage elles
re~résenta1ent ~t ~ette partí~ de la dISsertation offrait de singulieres difficultés,
pu~que les prmc1paux attributs, qui pouvaient servir a trancher Ja question
a~ment été _emportés par le temps. On n'imagine pas quelle quantité de faits e;
d 1dées, émmemment intéressants pour I'étude dela civilisation grecque l'aut
a su grouper dans l'interprétation de ces statues brisées. L'histoir; de
peut-étre y tr_ouv_e son compte plus que l'histoire des religions. Cependant il
est ~ouvent diffic1le de séparer !'une de l'autre et c'est ici le cas. M. Homol/e et
plus1e~rs de ses camarades de l'École frangaise d'Athenes ont découvert daos
les rumes de Délos, entre autres ouvrages de I'art antique, seize fragments en
marhre de_Paros, ay~nt appartenu a autant de statues dilférentes, qui toutes
représen~a~ent Artém1s sous les traits d'une femme de grandeur naturelle. lis
ont été tires du temple de cette divinité ou des terrains qui J'avoisinent Au
' été ul
.
•
cun
n, a
_se. pté_posténeurement a l'an 460 av. J.-C. lls forment done une série
~ un prix mestimable parmi les monuments des écoles primitives. Ils se réparllssent en deux catégories assez distinctes.

de!ll artistes naxiens, Byzes et son fils Evergos, qui arriverent a la réputation
dans la premiare moitié du vu• siecle. Les six autres statues de la série sont
peut-étre postérieures, mais de quelques années seulement. Elles ne se
distinguent de la premiere que par des différences peu importantes, autant
qu'on en peut juger dans l'état 011 elles nous sont parvenues. Toutes ont, aux
yeux des archéologues, cet intérét exceptionnel de reproduire, avec une fidélité
presque entiere, la forme de ces vieilles et grossieres idoles, qui personnifierent
la divinité pour les Grecs des premiers a.ges et qui sont généralement désignées
par les savants sous le nom de Xoana. C'est aujourd'hui un fait reconnu, que
l'histoire du culte chez les Grecs s'ouvre par la litholdtrie; avant d'adresser
leurs hommages a des statues fagonnées de leurs mains, ils adorerent des
pierres, dont les formes, plus ou moins régulieres, n'étaient dues qu'a. un
caprice de la nature : c'étaient des parallélipipedes, des cylindres, des pyramides ou des cOnes. lis les croyaient tombées du ciel et envoyées par les dieux
eux-mémes ; ces bétyles, qu'ils couvraient de bandelettes et d'oripeaux de toute
espece, n'étaient pas pour eux l'image de la div.inité; ils en étaient le symbole.
Mais peu a peu l'anthropomorphisme se lit jour. On accommoda tant bien que
mal a la forme humaine les idoles primitives et on en fabriqua de nouvelles,
soit en pierre, soit en bois, auxquelles on donna des membres, mais sans oser
encore s'écarter tout a fait du type des bétyles. On vil alors paraitre des images
pourvues de tétes, de bras et de jambes, mais dont l'aspect général rappelait
celui d'une poutre, d'une colonne ou d'une stele. A cette seconde phase de
l'art religieux apparten"aient un grand nombre de monuments, qui subsisterent
en Grece a travers les siecles, d'autant plus entourés de respect, qu'ils étaient
plus grossiers. Plusieurs nous sont connus par les médailles, 011 ils sont représentés; quelques-uns méme sont parvenus jusqu'a nous. Au nombre des plu~
curieux il faut compter les sept statues d'Artémis trouvées A Délos par l'École
fran;;¡aise d' Athenes. La plus ancienne surtout, qui est en méme Lemps la plus
complete, donne une idée tres exacte des simulacres de cette période intermédiaire, qui sépare la litholatrie de l'anthropomorphisme. La tunique de la déesse
tombe sur les pieds avec tant de raideur, qu'elle ressemble A un tronc de
pyramide; la poitrine et la tete rappellent aussi des figures géométriques. La
face antérieure et la face postérieure sont absolument plates ; les parties saillantes du corps n'y sont nulle part indiquées ; si bien qu'on pourrait encore
comparer !'ensemble de la statue a une poutre, dont les quatre angles auraient
été équarris par le ciseau. On voit que l'artiste, qui peut-etre eO.t été capable
d'animer ce marbre (la justesse des proportions indique une main qui n'est pas
celle d'un barbare) s'est soumis respectueusement il. une tradition religieuse
des longtemps établie.
La seconde classe, étudiée par M. Homolle, comprend neuf statues. Elles
datent, d'apres ses calculs, du déhut du v• siecle. Ainsi il y a, entre cette série et.
la précédente, une distance chronologique assez considérable ; il nous manque,

1~:~

La -~remiere, la plus ancienne, comprend sept statues, d'un style tout a fait
archaique.' Il Y en a une daos le nombre, qui l'emporte de beaucoup en intérét
sur les six autr~s. Elle est ~resque complete ; il n'y manque guere que les
~van~-b~as, depu1s le coude ¡usqu'au poignet. La cuisse droite porte une
~n~cnpt'.on ~n vers peu endom.magée : ce texte nous apprend que la statue a
et_e déd1ée a la dée~se, . « qui se plait a Jancer au Join ses fleches, ,, par
nd
Nica ~a, filie de Démodikos, de Naxos. Artémis est représentée debout dans
une ath~ude d'une raideur hiératique. Les jambes sont étroitement serrée~ l'une
con~re I autre; les bra~ pendent inertes de chaque cOté du corps. Une tunique
talai:e, serrée a la taille ~ar une ceinture, tombe, saos un seul pli, depuis Je
cou Jusque ~ur le socle, la1ssant a peine voir I'extrémité des pieds, que chaussent
des hrodeqwn~ ;_ la chevelure se répand en Iongues boucles symétriques sur Jes
épaules: la poit~me e~ le dos. Les mains, a moitié fermées, devaient tenir des
accessoire~ mob1Jes, d une autre matiere que la statue ; ¡¡ y a encore, entre Je
pou~e e~ I mdex, un trou percé departen part, qui ne pouvaitservir a uneautre
desti~ahon. M, Homolle établit par des rapprochements décisifs que J'on y
pas_sai~ des ,bandelettes en laine. Cette curieuse idole remonte a une haute
antiqu1té; d apres le style de l'ouvrage et d'apres la forme de J'inscription qui y
est g:avée, on doit nécessairement admettre qu'il date des premiares années du
0
vn. sie~le. Il provient, saos aucun doute, de I'école de Naxos, laquelle nous
était déJa co~nue comme ayant contribué, avec celles qui florissaient a la méme
époque a Ch10s et en Crete, a tirer la sculpture de la barbarie ; Pausanias cite

�360

1

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIO:'iS

pour que nous puissions suivre saos interruption le développement progressif
du type, un ou plusieurs anneaux de la chalne. Mais il n'y a pas a douter que
ces statues représentent ArtP-mis comme les autres. Elles ont été aussi sculptées
dans les iles ou dans une ville grecque de l'Asie-Mineure. D'ailleurs, si le début
du v• siecle marque la fin de la période archaique, il en fait encore partie.
C'est vers l'an 460, que l'on s'accorde, en général, a placer la naissance de l'art
classique. Les neuf Artémis de Délos sont antérieures a cette date. Elles
doivent étres ran~ées daos cette seconde subdivision de l'archaisme ou rentrent
les écoles de sculpture de Sicyone, d'Argos et d'Égine (5 í0-160). Artémis est
debout, le corps posé d'aplomb sur les deux jambes, mais le pied gauche
légerement porté en avant, daos l'attitude d'une persoone qui ne marche pas,
mais qui va marcher. La chevelure, disposée en boucles régulieres, qui
encadrent le visage de deux bandeaux, se releve au-dessus des oreilles et
tombe en masses ondulées sur le dos, les épaules et la poitrine. La tete esl
ceinte d'un diademe, qui devait élre, comme tout le reste, couvert de peinture.
Le vétement se compose d'une longue tunique transparente, a plis fios el
serrés ; par-deasus est jeté un manleau, auquel l'artiste a donné, avec beaucoup de bonheur, l'apparence d'un tissu de laine lourd et épais. Des ornements de métal étaient fixés sur le marbre, comme le prouvcnt les trous
symétriques, que l'on observe en plusieurs endroits; c'élaient des fibules sur le
manteau, des pendants aux oreilles et des spirales dans les cheveux. La main
droite, tendue en avant, teoait une patere ou une lleur. Mais le caractere
essentiel des Artémis de cette série consiste dans le geste de la main gauche.
Quoiqu'elle ait disparu dans les neuf exemplaires, on peut encore reconoailre
qu'elle relevait légerement un des pans du manteau. On croyait jusqu'ici, sur
la foi de plusieurs archéologues, que ce geste distinguait, daos l'antiquité
grecque, les images d'Aphrodite. Mais M. Homolle montre par des exemples
habilement choisis (et je signale celle partie de sa these aux savants comme une
des plus neuves et des plus importantes), qu'il n'ajamais élé réservé a la seule
Aphrodite, que les artisles l'ont souveot altribué a d'autres déesses, méme a
des femmes, et l'oot mis en rapport avec les actions les plus variées. En realité,
dans l'antiquité primitive, ou les femmes portaient un manteau raide et étroit,
il leur arrivait souvent d'en écarter les plis, afin de rendre a leur taille toute sa
souplesse, lorsqu'elles voulaient presser le pas, soit pour marcher, soit pour
danser. On en est venu ainsi a faire de ce geste le symbole de la légereté et de
la gr!ce, par suite, celui de la jeunesse. On y a attaché auss; un sens religieux,
parce qu'il était vraisemhlablement consacré par la coutume, qui réglait daos
les danses et dans tous les acles d'adoration la tenue et l'allitude des assistaots. Enfin, par une associalion d'idées fort naturelle, on l'a prété aux déesses
elles-mémes, particulierement a celles qui semblaient étre pour les mortels
l'expression supréme de la jeunesse et de la beauté. Plus tard, lorsque la mode
a changé daos le costume, ce geste, qui n'était plus nécessaire, estrestécomme

un signe dislinclif des reuvres archai"ques, et on l'a soigneusement reproduit
daos les imilations que l'on en a faitcs.
Je me suis aslreint ici a ne pas eotrer daos les questions qui sont uniquement du domaine de l'art. Meme en me bornant a celles qui intéressent
l'histoire des ri,ligions, je pourrais pousser eocore bien loin ce comple rendu.
Rien n'est plus profitable, je crois, quand on a affaire a un savant comme
M. Homolle, quede donner de son livre une modesle et coosciencieuse analyse.
Je n'ajouterai a celle-ci qu'un seul mot; il est vrai qu'il paraitra peut-étre
hvnerbolique et paradoxal a ceux qui ont l'expérience du doctoral es lettres :
la thlse latine de M. Homolle se vendra.
G&amp;ORGES LAFAYI::,

L'Arménie cbrétienne et sa littérature, par FÉLIX Ni:vE. Lou..-ain,
Ch. Peeters, et París, E. Leroux, in-8, vm et 4.02 p.
M. Félix Neve, professeur émérite de l'Université de Louvaio, a réuni dans
ce volume un certain nombre de mémoires et de nolices publiés a des époques
différentes et disséminés daos plusieurs journaux et revues. I1 en a fait un
fivre qui, malgré son origine, présente un grand caract~re d'unité. Les divers
articles qui le composent ont été revisés par l'aateur et classés d'apres l'ordre
des sujets traités ; des notices nouvelles ont méme été ujoutées aux premieres, pour combler quelques !acunes et permettre au lecteur de s'orienter
plus facilement sur un terrain eocore peu exploré. Mais la meme pensée maitresse, les mémes préoccupalions se dégagent d'un bout a l'autre de l'ouvrage:
l'auteur veut intéresser le puhlic a la littérature arménienne et lui en faire
apprécier les beautés. M. Neve, en effet, n'est point seulement un orientalislP
distingué, c'est avant loul un ap0tre de l'orientalisme et un vulgarisateur des
études orientales, au moins de leurs résultats. JI voudrait que tout le monde
y prit le méme gout que luí, el, depuis quarante ans, il n'a ménagé ni son lemps
ni sa peine pour élargir le cercle trop restreint selon lui, des adeptes de ces
études. La littérature arménienne, en particulier, surlout la liltérature
religieuse et ecclésiastique, a été longtemps l'objet favori de ses recherches,
et le but de c~ qu'il appelle lui-méme son « prosélytisme ». 11 ne faut pas douter
qu'aux yeux de l'auteur, la publication du pr¿sent volume ne soit encore une
reuvre de propagande. Nous lui souhaitons un plein succes, bien du apres lanl
de persévérance.
II esl difficile de résumer en quelques mots le contenu du livre de M. Neve.
Ce n'est point, nous venons de le dire, un lravail d'ensemble ou un exposé sys1.ématique, mais bien une série de monographies, la plupart déja concises par
elles-mémes. On lira avec intérel l'esquisse du développem,-mt historique de la.
littérature arménienne, qui ouvre le volume et présente, daos leurs g6néralités,
fes sujets traités avec plus d'ampleur daos le reste de l'ouvrage. Une suite d'é-

24

�362

7

REVUE DES LIVRES

tudes sur le Charagan, ou bymnaire de l'Eglise arménienne, atlirera d'autan t
plus l'attention de ceux qui s'occupent de recherches liturgiques, qu'ils y trouveront de nombreuses et fidéles tratluctions. Des articles sur S. Grégoire l'Illuminateur, saint Grégoire de Nareg et Nerses le Gracieux feront faire connaissance avec les principaux: p6res de l'Église arménienne. Enfin, des notices
assez développées sur Elisé~, historien du ve si6cle de notre ere, le patriarche
lean IV Catholicos, Mathieu d'Edesse et quelques autres chroniqueurs permettront d'apprécier la valeur de l'hisloriographie arménienne et son importance

réunissant leurs efforts, n'eussent pas trouvé quelque chose a glaner en soumettant a l'examen le plus minutieux un monument qu'ils croient encor8
imparfaitement étudié. Et s'ils n'avaient rien découvert, ils se seraient bien
gardés de publier quoi que ce fo.t comme une trouvaille. Tel ne semble pas
étre l'avis de M. Clermont-Ganneau, qui vient de soumettre a. une critique
sévere, mais pas toujours juste, le texte el les procédés de lecture de
MM. Smend et Socio. « Ces Messieurs ll, - le mot revient trop souvent sous
la plume de M. Clermont-Ganneau, - auraient donné libre carriere a. leur imagination, et, daos leur désir de trouver du nouveau, seraient parvenus a Jire
sur le vieux bloc de ha.salte et l'estampage qui le reproduit, des caracteres
absolument invisibles pour d'autres yeux que les leurs. &gt;&gt;
M. Clermont-Ganneau n'a certainement pas eu l'intention d'incriminer la
probité scientifique des honorables professeurs de BAle et de Tubingue. Du
moment que ces derniers ont réellement vu ou cru voir, que dans la plupart
des cas, ils ont vu tous les deux la méme chose, savoir des traits qui échappent
a leur contradicteur, la critique ne porte plus : c'est un fait d'expérience journaliCre que l'acuité de l'organe visuel differe beaucoup selon les individus, et
rien ne prouve que MM. Smend et Socin ne voient pas mieux que M. Clermont-Ganneau. On le saura quand quelques dizaines d'épigraphistes se seront
appliqués a l'étude de la stele. D'autres observations de M. Clermont-Ganneau
ont une base plus solide, et plusieurs sont méme de nature a remettre en question des lectores fort séduisantes. L'introduction dans le débat de la. copie
partielle de l'inscription prise par Selim-el-Qari avant le bris du monum.ent,
n'est pas non plus sans importance, bien qu'il ne faille utiliser ce document
qu'avec la plus grande précaution. Mais, dans leur ensemble, les améliorations
introduites da.ns le déchiITrement du texte de l'inscription moabite par
MM. Smend et Socin ne sont point atteintes p8.l' la rigoureuse épreuve a
laquel!e elles viennent d'étre soumises. Le progres réalisé par eux est reconnu
par tous les savants compétents en la matiere qui ont eu a s'occuper de leur
publication, et M. Clermont-Ganneau admet loyalement que sur plusieurs points
ils ont vu juste. Attendons maintenant le commentaire détaillé et l'édition
&lt;&lt; définitive ,i que nous promet le savant archéologue frarn;ais et le travail du
méme genre que MM. Smend et Socin préparent également. La science n'aura
qu'a gagner a cette honorable compétition, et les amis des études bibliques et
épigraphiques peuvent espérer avoir bientót entre les mains un ou deux ouvrages
qui_résument en le perfectionnant le contenu de l'immense littérature provoqllée
par la découverte de la stele de Mésa.
M. C!ermont-Ganneau exprime en terminant le vreu qu'une mission soitorganisée pour aller rechercber ·daos le pays de Moab soit les fragments qui
manquent encare de la stele de Mésa, soit des monuments analogues. L'idée
est excellente et certainement (( l'aYenlure vaut bien la peine d"étre tenlée. ))

pour l'histoire de l'Orient au mayen §.ge.
En résumé, le tableau qu'a voulu tracer !'honorable professeur de Louvain
est A peu de chose pres complet, du moins pour ceux qui, n'étant pas particulierement voués a ces études, désirent néanmoins élre tenus au courant des
résultats oblenus. La plus importante lo.cune est due a l'absence d'une notice
spéciale sur les rapports de l'Église arménienne avec les Églises orthodoxe
grecque et catholique romaine. On sait que l'immense majorité des Arméniens
se rallie a une Église nationale, tout a fait indépendante des autres et professant méme aleur égard une véritable hostilité, -mais on est généralement moins
bien renseigné sur l'origine du schisme et les différences dogmatiques assez
peu claires qui contribuent a. le maintenir. Le probleme n'est pas, du reste,
aussi simple qu•on serait tenté de le croíre. M. Neve, bien informé A ce sujet,
parait n'avoir pas voulu aboi-der de front une matiere qu'il regarde évidemment comme délicate; s'il en parle a diverses reprises, c'est pour ainsi dire en
passant et avec une prudence qni est loin de satisfaire la légitime curiosité du
lecteur. Il y ali un parti pris que nous regrettons vivement, car, mieux que
personne, l'auteur était préparé ;J. aborder ce point curieux d'histoire religieuse,
a l'exposer en quelques pages et a faire ainsi la lumiére sur une question que
d'autres écrivains semblent plut0t avoir pris a creur d'embrouiller et d'obscurcir. Mais M. Neve n'a pas dit adieu aux études arméniennes et nous pouvons
espérer qu'il trouvera l'occasion de compléter sur ce point son intéressante
publication.

A.

La stéle de Mésa; examen critiqne du texte, par M.

GARRIERE,

CLERMONT-GANNEAU.

Paris, Imprimerie nationale, 1887, in-8, 43 pages. (Extrait du Journal

l

!l

363

REVUE DE L HISTOIRE DES RELIGIONS

Asiatique.)
MM. · Smend et Socio ont donné l'année derniElre un texte de la stele de
Mésa avec un certain nombre de n'ouvelles lectures. En annonc;¡ant ce travail
(Revue, septembre-octobre 1886), nous disions qu'il marquait un p rogres sensible dans le déchiffrement de l'inscription, et cela nous paraissait assez naturel. U était, en effet, difficile de supposer que les deux savants orientalistes,

A.

CARRIERB.

�364

REVUE DE L'BISTOIRE DES R.ELIGIONS

L'Em.pereur Akbar, un chapitre de l'histoire de l'Inde au xv1" siecle, par
le comte F.-A. DE NotR, traduit de l'allemand par G. Boru:T-MAURY, professeur a la Faculté de théologie protestante de Paris
2 vol. io-8, 1883-1887.

1•

-

Leide, Brill
1

Le comte de Noer est m()rt avant d'avoir pu achever l'amvre qu'il avaitentreprise avec tant d'ardeur. En levé par une douloureuse mala.die, ea décembre 1881,
apres la publication du premier volume, il laissait du moins, en manuscrit, des
noles abondanles et développées, qu'il a suffi de classer et de joindre pour permeltre iL quelques amis zélés d'édiler la seconde et derniérn partie di, l'ouvrage.
Rien n'y décéle un manque d'unité ou d'harmonie daos la rédaction. C'esl la
méme passion pour Akb11r, la méme admiration enthonsiaste qui éclate et

s'épanche dans ces deux volumes. Dans une introduclion d'un caractere trop
général et trop vague peut-étre, M. de Noer esquisse la géographie de l'Inde 1,
les races et les langues, I'état religieux et politique au xv1e siecle, et retrace la
glorieuse série des ancétres d' Akbar: Timour, Baber, Houmayoun. Akbar monte
sur le trOne a treiz.e ans (1.556) ; des intrigues de palais se nouent aussitOt aulour
du jeune prince, les insurrections ébranlent l'empire; tout occupé a la chas se,
aux exercices de piété et aux conversa.tions savantes, Akbar se désintéresse du
gouvernement. Me.is a vingt-cinq ans, le souverain se révéle touta coupgrand
général, grand administrateur, politique habile, et, par-dessus tout, tolérant.
Nous ne le suivrons pas daos ses campagnes A. travers l'Inde, des bouches du
Gaoge á l'lodus et de l'Himalaya á la Krishn~, lan[Ot appelé par des révoltes,
tantOt obligé d'assurer son empire par des conquétes nouvelles. Ce n'est pas ici
non plus le lieu d'insisler sur l'administration financiare d'Akbar; signalons
d'un mol seulement les réductions d'impót, les réformes de la perception, le!
encouragements donnés a l'agriculture, le développement du commerce et de
?'industrie. Mais dans cette ceuvre extraordinaire, oU. l'initialive personnelle
d'Akbar se maniíeste constamment, rien n'est plus intéressant, plus admirable
et plus original que l"administration religieuse. Issu d'une race jadis bouddhiste
et passée a l'islamisme, né d'un pere sunnite et d'une mere chiite, élevé par un
précepteur qui prend pour devise: Paix avec tous, maitre enfin d'un empire oll.
l'bindouisme domine par le nombre, tourmenté Jui•méme par un mysticisme
insatiable, Akbar a su considérer de haut, sans passion ni parti pris, toutes les
doctrines el tous les cultes; i\ a cherché A. comprendre et apprécier toutes les
croyances, non pas en sceptique de science, mais en penseur respectueux; il a
su donner au monde le plus bel exemple de tolérance que l'histoire ait enregis.
tré. A l'heure oU s'allumaient en Europe les bO.chers de l'Inquisition, oU les
1) Voir sur Akbar un article de M. Bonet-Mo.ury, paru clans cette Revue,
l. XI (l885), p. 133-159.
2) Voir sur ce sujet l. Beames. 0n the geography o{ India in the reígn of
Akbar. (Journ. of the Asiat. Soc. of Bengal, 1884-1885. )

365

REVUE DES LIVRES

.
de l'Église AkbarfaisaitMtir, á Sikri(1575),
peuples s'entr'égor_gea1ent ~u no:ea conféren~es religieuses¡ il y appelait, avec
l'Ibadal-Kbana, éd1fice desLtné á
d l'I de les lamas du Thibet, les des1 5 les brahmanes e n ,
. .
les oulemas musu
. a1•t a. leurs discus~ions, les su1va1t
. 1man., , •t de Goa· 1.1 ass1s
1
tours des Pars1s, esJesu, es
'
théologiens aux prises. S'il
·t 8 ouvent au ca1me 1es
avec atlention et ramenai
rsécuteur c'est qu'il était
.
• u'&amp; passer pour 1eur pe
,
.
combattit les oulémas JUsq
, ¡· é t les cultes d'humilier ces orgue1\.
étabr ne réelle ega It en re
'
.
nécessa1re, pour
ir u
. . t d droit des vainqueurs pour fa1re
¡'! 51
¡ s'autor1sa1en u
.
leu:r. docteurs de
am qu .
t·
Mais quand il eut élo1gné les
•
un Joug despo 1que.
peser sur leurs adversatres
politique habile, les plus
é
sa personne, par une
plus rebelles et concentr en . .
·¡ t t de créer par un eil'ort original
.
bº18 rehg1euse I en a
,
hauts titres de la htérarc
. . '
plus élevée que toules les
.
e rehgton p1us pure e1
de sa pensée souvera1~e, _un
l s intelli ences supérieures, aux aspiraliom:
autres, capable de sat1sía1re, dansle . g M is trop de passions et d'ambi..
· ences de a ra1son. a
.
du myst1C1sme et aux exig
.
lt de recueillir des convers1ons
tions s'agitent autour d'un roi pour lm perme re
.
L
tative du Dir. ¡ I\ahi écboua.
désmtéressées. a ten
.
d' prés les sources persanes, expose
.
t d Noer écr1t sur 1ou 1 a
.
Le hvre du coro e e . 1•
•
r
·
e entrepr1se
par Akbar • Les rense1gneen détail l'ceuvre de pac1ficat1on re 1g1eus . ft
e si proíonde sur le grand
, .
.
· exerc;a une m uenc
ments sur I hmdouisme, qm
.
mprendre entierement celte
d 5 econde mam : pour co
.
empereur, ne sont que e
f
d' rses il faudrait une intime
.
11
t agi tanl de orces 1ve
,
.
inlelilgence sur laque e on
I
é b. doue C'est beaucoup ex1ger •
.
d I
nsée arabe et de a pens e m
.
.
conna1ssance e a pe
.
,.
fait admirer et SJmer Akbar.
1
1 1
trop peut-étre. L'ouvrag_e, d'a1Heurs, te
~u;; 'qu'une biograpbie courte et
On souhaite, apres av01r achevé c~tte ec
ce souverain, digne d'étre
substantielle répande dans le pubhc le nom e
compté parmi les béros de l'bumanité.

iº

d

SYLVAlN LÉVI.

nces et su erstitions de lamer. Oeuxieme série :
PAUL SselLLOT. Ugendes, croya
p . l'Ch rpeotier 1887; io-12 de342p.
Les météores et les tempét"ª· - ans,
a
'
l
d M Sébillot est la. suite de celui que nous avons préLe nouveau vo ume e ·
t suiv ) Tandis que le
376
1

senté a nos lecleurs l'année derniere (t. Xll ••laPt··,ves lle la me~ ~n général et au
ét -1
sacré aux croyances r
premier volume ai con
. d' tres grand nombre de croyances
.
l . ci contient l'énumérallon un
nvage, ce UIét s c'est-8.-dire aux rapporls de lamer avec
relatives aux météorest tau\ t::~é;e~ts de l'air. Nous disons « 1e-s croyances »
les vents, les nuage~ ~ es au r
•·¡ y a dans les traditions populaires des
t on « les superst1t1ons
parce qu J
éé .
e n.
. t e quantité considérable d'nssertions qui leur ont t ,~smarms sur ce pom un .
d la mer et qui sont le frnit de l'expérience bien
pirées par la¡ long;e.:~:t;~:ag~nation en quéte d'une interprétation dramatique
plulOt que e pro u1
1),

�366

REVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

des pbénom~nes naturels. Ainsi la croyance que Je présenee d'un eerele autour
de la lune est un signe de vent (p . 57), n'est que la constatation d'un fait réel ;
le cercle dénote la présence de vapeurs dans les hauteurs de l'atmosphere, et
par conséquent, dans la pluparl des cas, l'approche d'un cbangement de temps
toujours accompagné de vent au bord de lamer. Il en est de méme des différents pronostics tirés de la nature, de Ja couleur ou de la rapidité des nuages
(p. 13 et suiv.). Ce sont la de simples constatations d'un lien entre deu:z: phénomenes; elles peuvent avoir une certaine valeur scienti6que. Les observations
météorologiques que nous pratiquons aujourd'hui sont faites avec une métbode
plus rigoureuse, mais en vertu d'un principe tout semblable, Jusqu'a un certain
point, toute esp~e d'asserLion 1raditionnelle peut éLre, iL ce point de vue, eonsidérée eomme une partie intégrante du fol.k-lore.
Toules les fois, au contraire, oU la tradition ne se borne pas A nous livrer un
simple fait d'expérience, mais nous transmet la représentation animiste des
objets de la nature et l'explication des phénoménes qu'ils présentent, en conformité de eette représentation animiste, nous nous trouvons véritablement en
présence d'un produit de la foi et de l'imagination populaires, e'est-A-dire daos
le dorpaine propre de la scienee des traditions populaires. Autrement, elle
risque d'embrasser l'histoire entiére et de refaire pour son compte l'ex:périence
formulée daos le vieux proverbe : « Qui trop embrasse mal étreint. n
U faudra done distinguer les deux éléments, parfois eonfondus daos le livre
de M. Sébillot. Ce !ivre, comme les précédents d 'ailleurs, ne veut étre autre
chose qu'un vaste catalogue de traditions empruntées A taus les documents
humains dont l'auteur a pu avoir eonnaissance, et il y en a heaucoup. Nous
voudrions seulement, dans eertains eas, avoir quelques garanties sur la véracité
ou la fidélité des témoins cités; car il va saos dire que nous avons une pleine
et entiere confiance en J'auteur lui-méme, qui se distingue justement par un
remarqua.ble talent pour rendre daos leur na.lVeté, daos leur simplicité et méme
daos leur crudilé naturelles les tradilions qu'il recueille. II faudrait aussi distinguer les traditions a proprement parler populaires de eelles qui sont l'ceuvre
des poE!tes ou qui trahissent l'influence de spéculations eosmologiques ou théologiques antérieures, dénaturées daos la tradition populaire. Te! est Je cas, par
exemple, des traditions racontées par Macourli daos les P.rafries d'or, et citées
par M. Sébillot, p. 4. Toutefois il ne faut demander A un auteur que ce qu'il
vous promet. Or M. Sébillot tient Jargement ses promesses. II accumule sans
reldche des renseigoements innombrables; il remplit !'un des plus vas tes magasins de matériaux pour les travaiUeurs qui voudront se eonsacrer A une reuvre
de synthése. A eux de bien choisir Jeurs matériaux.
Dans Je livre premier, M. Sébillot a groupé les traditions météorologiques,
les croyanees des marins sur le ciel, les nuages, les étoiles, Je soleil, la !une,
J'arc-en-ciel, le tonnerre, l'aurore boréale, la rosée, la pluie, la brume, le feu
Saint-Elme, la pbosphorescence, les trombas. On voit que la liste est compléte.

REVUE DES LIVR.ES

367

oit les tl'aditions sur leu1·s oriLe livre second est consacré a~x ven_ts¡; on y v ·aent et sur les moyens de les
g ines, sur les d .ieux et ¡es gémes qm es personm
),_
de leur importance pour les
1
Les tempétes a. cause
déchatner et de les ca mer.
. 1 d ' le troisiéme livre, a part des vents de
.
place spéc1a e a.ns
h
marins, méritent une
1 ¡·
pré"édent nous signa.lons un e al · comme daos e 1vre
"
,
moindre envergure. CI,
mployés par les marins pour
. .
l. té essant sur 1es moyens e
.
pitre parttcuh0remen m r
d
lt de la Vierge chez les manos
et L prépondérance u cu e
conjurer la temp e. a
.
. téressante étude a faire sur 1es
f
l II y aura11 une m
.
chrétiens est tres rappan e.
.
h ét·
e et les divinités pal'ennes qm,
.
t e la V1erge e r tena
rapports de success1on en r .
l'
é édée dans la mission périlleuse,
sur nos diverses cotes chrét1ennes, ri::tc~:t;e les tempétes.
mais fructueuse, de protéger les ma
JnN Ri:v1LLE.

�CHRONIQUE

CHRONIQUE
FRANCE
L'enselgnemenl de l'histoire des religlons. - La publication

1

~

peu

pr~s s1multanée des deux ouvrages de M. Afaurice Vernes el de M. le comte
G~blet d'Al~iella sur l'bistoire des religions (voir notre tome XIV, p. 346 et
su1v.) ~ ranu~1é le déb~~ sur l'~pportunité d'introduire l'histoire des religions
dans l orgamsme de l rnstruchon publique. Dans une précédente chronique
nous avons reproduit les réflexions émises a ce sujet par l'un des collaborateur;
de 1~ Revue critique. La Revue internationale de l'enseignement {livr. du f5 a,•ril)
est rntervenue i'. son tour dans la discussion, par l'organe de M. Émile Beaussire,
U. propos du livre de M. Vernes et du volume de M. de Pressensé sur l'ancien
monde.ª~ le ch~istianisme. M. Beaussire estime que l'enseignement historique
des rehg_1ons n esl A sa place ni dans l'école primaire, ni dans les Iycées el col•
l8ges, DI méme daos les Facultés, a l'exception des Facultés de tbéologie.
Celles•ci n'ont-elles pas, a peu prés partout, formé les hommes qui s'occupent
avec le plus de succés de l'histoire des religions? Relevant A bon droit la contradiclion que nous avons signalée ici-méme daos la thAse de M. Vernes
M. Beaussire s'appuie justement sur les critiques dont la science des religion;
est l'objet de la part de l'un de ses partisans les plus convaincus pour montre
' li e n •est pas encore une science faite. Au Collége de France,' a l'École dee'
que
Hautes-~tu~es,. l'enseignement historique des religions peut se justifier, parce
que ces rnst1tuhons ont pour hut de favoriser le développement des sciences.
Dans les Facultée des Jellres, l'existence de chaires spéciales d'histoire religieuse ~erait incompatible avec la nature et le but de l'enseignement. A plus
ío~le ra1s~n daos les lycées et les écoles primaires I L'auteur voudrait seulement
ré1~trodu1re, daos le~ programmes de l'enseignement secondaire et primaire, des
notl~~s de mytholog1e et d'bistoire sainte, afin que la jeunesse n'ignore pas les
tradthons sur lesquelles une notable partie de l'humanilé a vécu pendanl de
longs si8cles. Dans l'enseignement supérieur, il pense que les notions d'un
intérét général relatives aux religions trouvent leur place dans les cours d'histoire et de géographie. Nous nous bornons é. reproduire ce jugement sans le
discuter, comme nous avons déjll maintes fois exprimé notre opinion a ce sujet.

369

Le Congrés des Sociétés savantes. - Cette année, le CongrCs des
Sociétés savanles s'est réuni a la Sorbonne, aprés les fétes de la PentecOte, le
31 mai et les joura suivants. Parmi les communications faites aux différen.tes
sections, il y en a quelques-unes qui touchent 8. l'bistoire religieuse. Dans la
section d~archéologie, M. Borrel, membre de l'Académie de Val-d'Isere, en
décrivant les vestiges de la voie romaine qui reliait Milan a Vifmne en Daupbioé,
par le col du Petit-Saiot-Bernard, a signalé l'existence de nombreux temples,
de colonnes, d'inscriptions, de tombeaux et de nicbes renfermant de petites
statues de Mercure, la divinité prolectrfce des voyageurs, entre le col et BourgSaint-Maurice. - M. Maltre, de la Société archéologique de l'Orléanais , a
étudié certaines statuettes trouvées daos le Blésois, représentant une divinité
femelle, debout, nue, la main droite reposo.nt sur le sein. U s'agit évidemment
d'une divinité de la génération; mais il n'est guére probable que ce soit un type
dérivé d'une divinilé cartbaginoise, importé en Gaule 1\ une époque reculée par
des marchands phéniciens, comme le prétend l'auteur de la communication.
Sur 1'une de ces slatuettes, on lit l'inscription : Rectugenos Sulias; le premier
de ces deux mots est le nom du fabricanl; le second indique sans doute le nom
de la tribu celtique a laquelle il appartenait. Le nom de Soulias se retrouve, en
effet, comme nom de lieu dans le Blésois, et, en Bretagne, il est devenu un nom
de saint sous la forme de Sulliac. - M. Lievre a étudié les tours pleines que
·on désigne sous le nom de e&lt; piles romaines &gt;). Leur nom latin (fanum), leur
1
situation au milieu des champs, loin des routes, lui íont croire que ce sont des
1oonuments consacrés 8. des divinilés gauloises. - M. Dumuys s'est occupé des
disques renflés en verre que l'on trouve en asse:z: grand nombre dans les sépultures gauloises. ll incline a penser que ce sont des amulettes celtiques. On
pourrait aussi ]es considérer comme des iostruments destinés 8. broyer l'ocre
pour le tatouage dans l'autre monde.
Dans la section d'histoire et de philologie, M. Veuclin, de Berna.y, a analysé
les statuts des toiliers et fabricants de toile de cette ville, renouvelés en 1618,
et monlré le rOle de la confrérie de Sainte-Anne et de Sainte-Barbe dans hl
corporation. U donne aussi des détails sur diverses confréries de charité. JI. l'abbé Rance a parlé du 11 Sermon des antiquités )l, pr~ché tous les ans, a
Arles, en l'bonneur de saint Marc et de la ville, le jour de l'élection des consuls.
11 semble que c'était un souvenir des anciennes relations entre Arles et Venise (?).
- M. Maggiolo, recteur honoraiTe, étudie les origines de l'ordre de SaintBenoit el analyse les principaux réglemenls de la congrég~ de Sainte-Vanne.
Le Congrés des architectes et le temple d~ Louqsor. - Le congr~s
des architectes s'est réuni 8. Paris, dans la premiére quinzaine de juin. Les
conférences faites a cette occasion ont roulé spécialement sur l"architecture de
monuments religieux. M. Saladin a décrit les monuments de la Tunisie,
M. Gosset (de Reims) les trois cents églises ou mosquées de Constantinople, et
M. Maspero a parlé du déblaiement du temple de Louqsor. Voici un passa.ge

�CHRONIQOE

1

370

REVUE DE L ft1S1'01RE DES RELIGIONS

37i

curieux de cette conférence, reproduit d'apres le journal le Temps du 13 juin :
1&lt; Le temple de Louqsor s'est uniquement compasé d'abord
comme ious ¡
t
l
.
'
es

ne veut pas limüer la science U. cataloguer des faits, dresser des statistiques e~
esquisser de s monographies a perpétuilé. Son enseignement, tres ri.che d'1dées
et de vues genérales, ne saurait manquer d'éveiller l'intelligence de ses audi-

au sud, pour fac1hter les sorties du dieu. Les Égyptieos ne croyaient pas, en

teurs.

emp es constru1~s. au bord du Nil, d'une petite piece carrée, ouverte au oord et

e~et, q~e les lempl~s fussent autre chose que des hótelleries oü la divinilé
s arrétall plus ou ~0111s longtemps mnis ne séjournait pas d'une fa¡,¡on continua.
Autour du sanctualJ'e proprement dit on édifia peu a peu de nombreuses dépen•
~a~ces : !ogement~ pour le~ prétres, leurs savants, Ieurs familles; galeries destmees aux process1ons, ba.t1ments oll l'on emmagasino.it toutes les offrandes en
n~ture - la monnaie n'existant pas encore - fruils, légumes, blés, vins,
toiles, etc. Le sanctuaire de Louqsor n'a été découvert que ces dernieres années
et d'u~e faQon _tres singuliere. On avait permis a. Champollion d'élever a ce~
endroit _une ma1~on pour les Européens. L'architecte avait pris pour cave ... Je
sancluaire enfout daos les sabies. Jusqu'en i885~ la résidence sacrée des dieux
de l'Égypte avait servi a rafraichir le vio I Lors des fouilles entreprises A cette
époque, une population de trois mille Ames habitait les anciennes dépendances
du temple, la plupart enfoncées sous le sable et divisées en plus de huit cents
cabutes. Beau~oup, apres avoir touché une indemnité, ne voulurent pas abando~ner ce_s cuneuses demeures, et il reste méme encare deux ou trois individus
q~ il est 1mposs~le de faire déloger. Cependant, il est encare une mosquée,
si~uée s ur une émmence, que l'on se refuse a laisser démolir. Mais, dit en termmant M. Maspero, on s'est gardé de remblayer toutes les fouilles failes autour
de la mosquée, et l'on espere bien que celle-ci dPscendra ... toute seule. ,,
La chaire de s~nscrit, 8. Lyon.-L'Université de Lyon,dontle brillant
développement ménte de plus en plus d'attirer l'attention du monde scientifique, .ª été dotée récemment d'une cbaire nouvelle pour l'enseignement du
sa~scri~ et ~e la grammaire comparée. Notre ~ollaborateur, M. Paul Regnaud,
qui étatt déJA chargé de cet enseignement en qualité de maitre de conférences
a é~é appelé par M. le ministre de l'instruction publique a occuper la nouvell;
chane professorale. M. Regnaud vient de puhlier, a la librairie Leroux le discours_ par lequel il a inauguré ses cou rs. 11 montre l'intérét qui s'atta:he pour
le philo~ophe et p~ur l'historien a l'étude du sanscrit, puisqu'en celte langue
sont r~d_1gés les écnts dans lesquels une partie notable de l'humanité a consigné
sa relig1on, ses spéculations pbilosophiques et ses expériences intellectuelles.
M. Reg?aud dé~end particulierement le Rig-Véda contre ceux qui, par réaction
co~tre 1 en~housiasme exagéré des premiers interpretes européens, le déprécient
aUJOUrd ~u1, et contre les parlisans exclusifs du folk-lore. Dans la seconde partie
de son d1scours, le professeur a fait ressorlir le r0le du sanscrit en philologie
compar_ée, _la nécessité de substituer au systeme de Bopp un systeme plus
larga; il fait le proces des néo•grammairiens et de leurs lois absolues et montre
la nécessité de joindre 1\ l'étude historique de la phonéLique celle de la sémantique ou de la mulation des sens. M. Regnaud est un vaillant travailleur, qui
0

Publications récentes. - Études sur l'histoire religieuse de la RévoluHon
fran(Jaise, par A. Gazier, mattre de conférences A la Faculté des lettres de
Ps.ris (Paris, Armand Colin, 1887, in-12). - M. Gazier éprouve une grande
admiration pour Grégoire, conventionnel et évéque de Loir--et-Cher. Le livre
qu'il vient de publier est la ráunion de dit!érents mémoires, déj&amp; connus, oU la
politique religieuse de Grégoire est étudiée d'apres des tu.tes originaux du
plus bauL intérét. 11 a pu disposer, en eflet, des six a sept mille documents
réunis par l'évéque révolutionnaire lui-méme en vue d'une histoire ecclésiaslique
de la Révolution franQaise que celui-ci n'a jamais écrite. Dans une premiere
partie, l's.uteur s'attache a rhlstoire du diocese de Loir--et•Cher de i.791 8.1802;
la secoade parlie, qui n'est souvent qu'une généralisation de la premiere, est
consacrée a. la politique religie.ise de la Convention. On ne saurait trop recommander la lecture de ce livre a. ceu.x qui veulent se faire une idée juste de
l'esprit public et des sentiments de la nation fram;aise en matiere religieuse et
ecclésiaslique pendant cetle période troublée.

- Guja,tak Abalish. Relation d'une conférence tMologique présidée par le
calife Mdmoun, texte peblvi, publié pour la premiere foisavec traduction, commenlaire et lexique, par A. Barthélemy (Paris, V:eweg, 1887; in.S de 80 p.).
Voici un livre qui risque moins que le précédent de faire naitre des discussions
passionnées, quoiqu'il s'agisse d'une controverse théologique. Mais le colloque
d'Abalish, apostat du parsisme, avec le grand-prétre des parsis du _Fars, Atar
Farnbag, nous touche de moins pres que la Convention et la constitution civile
du clergé. Le document peblvi, publié et traduit pour la premiere fois par
M. A. Bartbélemy, nous donne le compte rendu de ce colloque, présidé par le
caliíe Mamoun (813 a. 833). Naturellement, le Parsi reste vainqueur. Ce texte
offre un grand intérét comme résumé de la polémique populaire contre le
parsisme.
- Le Reseph-Hou¡ pMnicien ea,pli.qué par M. Clermont-Ganneau. Dans la
précédente livraison (t. XV, p. 251), nous avons reproduit l'assimilation produite
par M. Philippe Berger, devant l' Académie des inscriptions, des Reseph-Amykolos et Reseph-Aloüés, dieux phéniciens de l'ile de Cbypre, á l'Apollon d'Amyclée et l'Apollon d'Hélos. Dans la Revue critique d'histoire et de litlérature du
i6 mai, M. Clermont-Ganneau publie une note dans laquelle il assimile de la
méme fac;on le Reseph-Houc; des premieri::s inscriptions phéniciennes trouvées a
Chypre avec l'Apollon Agyieus ou Apollon de la rue (du quartier), dont le culte
existait a Argos, a. Sparte, a Tégée, a. Mégalopolis. M. Clermont•Ganneau lit
Reseph, Houc; au lieu de Reseph-Hec;, qui est la version ordinaire; cette
mod.ification est légitime, puisqu'il est de regle en pbénicien d'omettre la voyelle

�CBRONIQUE

372

média.le. Les fouilles ~ra:iquées a Chypre et le déchiffrement des inscriptions
chyprtoles app~rt~nt ams1 un nombre croissant de précieux renseignements sur
les rapports rel1g1eux des Grecs et des Phéniciens. Dans la méme livraison de
la Revue c·ritique, M. Clermont-Ganneau propose une nouvelle étymologie de
Pégase (de 'lt'l1yvv¡u
c~ouer) a propos d'un vase de terre cuite trouvé a.Chypre,
r~prés~ntant la décollation de Méduse par Persée, et suggere la possibilité
d exphquer le mythe de Persée par la métbode iconologique. Mais ici nous
&lt;'Dtrons daos le domaine de l'hypothese pure.

=

- ~e mo~de o~culte, hypnotisme transcenda!lt en Orient, par A.-P. Sinnett,
trad~1t de l angla1s _avec approbation de l'auteur par K.-F. Gaboriau (Paris,
C~rre, i887; i vol. m-8 de xxxv et 267 p.). Nos lecteurs connaissent les doctrmes de la nouvelle théasophie qui leur ont été exposées par M. Jules Baissac
(t.
p. 43 ~t i61). Le livre de M. Sinnett n'est qu'un nouvel exposé de ces
doctnnes ~m sont du domaine de la fantaisie. M. JJ-faspero, néanmoins, nous
ren~ attent1fs a ce fait qu"elles eontiennent une part d'idées el de théories tres
anc1e~nes dont on pourrait retrouver des analogies dans la magie orientale et
égyptrenne.
-· La religion en Russie. M. Leroy-Beaulieu a publié, daos la Revue des
Deu~-Mondes_ (~ivr. du 15 avril), un intéressant article intitulé: La religion, le
sentiment religieua; et le mysticisme en Russie, L'auteur montre l'intensité du
s,enli~~nt reli_g'.eux chez les Russes, a tel point qu'on le retrouve jusque daos
l adhes1on rehg1euse des révolutionnaires a leur nihilisme athée. Il en cherche
les causes d~ns ~'hi~toire du peuple russe et dans le climat des pays habités par
ce peuple, e est-a-d1re dans le milieu moral et physique oll il s'est développé
plut~t que dans le caractere ethnique. Le Russe est porté au mysticisme et au
fatahsme. Sa foi chrétienne est restée entachée de croyances pa'íennes pour bien
des causes, dont la plus saillante est que le paganisme slave était encare en voie
de ~ormation qu_an~ le christianisme le supplanta·. L'llme populaire n'S.vait pas
épmsé le pa~amsme. Les anciens génies des eaux et des bois (Vodiany, Rausalkas, Lechu, Domovo'i) ont survécu; les dieux se sont métamorphosés en saints.
Ce qui est étonnant, ce n'est pas qu6 le paganisme se soit chargé d'éléments
pa'íens, mais qu'il n'ait pas completement disparu. Ainsi la sorcellerie a encore
conservé un grand prestige; le paysan fait exorciser son champ apres l'avoir
fait bénir par le prétre, pour étre en regle a la fois avec Dieu et avac Je diable.
Néanmoins l'il.me russe est devenue chrétienne par quelques-uns de ses senliments et par ses aspirations. M. Leroy-Beaulieu termine son arlicle en in~istant
sur les liens étroits qui unissent, en Russie, le sentiment religieux et le sentiment national. - On pourrail seulement lui reprocher d'avoir considéré comme
partic~lie1· S. la Russie, un rapport entre le paganisme et le chrislianisme ~ui s'est
p~od~Il chez taus les peuples oU le christianisme a supplanté le paganisme, et
d avo1r trap ahondé daos le seos des anciens mythologues qui admettaienl un
-dualisme fonda.mental daos l'ancienne religion slave. D'apres M. Léger, l'op•

X:

¡

1

313

1

REVUE DE L HlSTOIRE DES RELtGIONS

position d'un dieu noir et d'un dieu blanc chez les $laves parait étre une inven~
tion moderne.
- La librairie Thorin a mis en souscription les Begistres de Grégoire IX,
recueil des bulles de ce pape, publiés ou analysés d'apres les manuscrits originaux des Archives du Valican, par M. Lucien Auvray, membre de l'École !ran1¡aise de Rame. L'ouvrage complet formera enviran 150 a 160 feuilles, au prix de
soixante centimes la feuille. II paraitra par fascicules de {5 a 20 feuilles.
- Nous avons re¡;u de M. le Dr Bertherand une brochure contenant la traJuction d'un traité d,hygiene de Maimonides : Principes de la sante physique
et morale de l'homme, traduction frarn;aise, par feu M. Carcousse, directeur de
l'École du Talmud-Thora d'Alger (in-8 de m et 51 p.'; Alger, Ruff). Le D• Bertherand fait un grand éloge des prescriplions de la Joi juive pour la santé physique et moralé, mais il ne semble pas s'étre beaucoup préoccupé des résultats
de la critique historique sur la loi dite de Mo'ise. La brochure qu'il a éditée se
lit avec intérét.
- M. E. Amelineau vient de publier dans le Journal asiatique (numéro de
février-mars 1887), _un document capte du xm0 siecle, relatant le Martyre de
Jean de Phanidjóit. L'auteur, Marc 1 évéque de Buhaste et de Bilbais, a compasé un véritable panégyrique, apres avoir fait une enquete, qui dura onze mois.
Jean mourut le 29 avril 1209; son oraison fuuebre fut rédigée vers le commenoement d'avril 1210. M. Amelineau nous a donné le texte capte le plus moderne
qui soit connu. LP- dernier soupir d,une liltérature a son déclin mérite d'étre
recueilli comme une dale daos l'histoire littéraire. A ce litre, ·1a publication
de M. A. est une curiosité du plus haut intérét; et, quand nous ajouterons
qu'elle est précédée d'une introduclion historique aussi sobre que complete,
qu'elle est accompagnée d'une traduction frani;aise, qui parait suivre de tres pres
l'original, nous aurons fait partager a nos le'cteurs notre impression on ne peul
plus favorable. Je m'étonne seulement que M. Amelineau n'ait pas cherché a
identifier le médecin chrétien d'Al-Malik Al-Ka.mil, le sage Épouschecber. C'est
ainsi que le nom est donné par M. A. (p. 151). Or le personnage qui le portait est bien connu. Il n·est autre que AhoO. Scbílkir ibn Abi Soulaimán, ou
plus complete::nent Mouwaffa~ ad-Din AboO. Schakir ibn Abl Soulaim&amp;n D&amp;woud,
que le sultan Al-Malik Al-'Adil avait spécialemenl attaché a la personne de son
fils Al-Malik Al-Ka.mil, et qui aussitót pril de l'ascendant sur le pere et sur le fi!s.
AboU Schíikir mourut en 12i6, deux ans avant l'avenemenl d'Al-Malik Al-Kamil.
Voir, sur AboU SchAkir, lbn Abi Ou~aibi•a, Classes des médecins, éd. A. Müller,
11, p, 123-124; F. Wüstenfeld, Geschirhte de1· Arabischen Aertze und Naturforscher, p. Ht; Dr L. Leclerc, Histoire de la nu!decine arabe, II , p. 223 (Communication de M. H. D.).
Nécrologie. - M. de Biberstein Kazimirski est mort le 22juin 1887. ll était
.i.gé de soixanle-dix-neuf ans. La préface de son dernier livre, consacré a. Menoutscheri, poete persan du. x1e siBcle de notre ere, est datée de ma~ -1.886. Il Y a. un

�374

1

375

REVUE DE L HISTOlRE DES RELTGIONS

CHRONIQUE

mois a peine que m'entretenant d'une publication arabe a l'état de projet, Kazi~
mirski oubliait pour un moment ses douleurs. Sa réputation était faite depuis
longtemps. On connaissait, comme des ouvrages classiques, sa traduction
fram;aise du Coran et son Dictionnaire arabe-fraru;ais. L'auteur avait si bien
organisé le silence autour de la retraite modeste et studieuse oii il ne demandail
qu'A étre oublié, que ses publications récenles ont été comme des surprises pour
le monde savant, comme la résurrection d'un ancétre. Saluons, d'un souvenir
affectueux, cet homme de bien, si obligeant, si désintéressé, si sympathique.

hellene, notamment du renversement de la société et du culte pélasges par la
religion et la civilisation acbéennes. Quant A Apollon, i1 est impossible de le comprendre, si l'on ne voit en lui qu'un habitant primitif de l'Olympe. Il es t da_ns
toutes les circonstances importantes l'agent libre et bénévole de Zeus. L 1 obé1ssance voulue est son tra.it distinctif. ll y a entre Zeus et Jui un rapport qui rappelle celui du dieu Hea et de son fils Merodach da!1s le systeme as_syrien. Ses
fonctions sont nombreuses; il est A la fois le dieu de l'arc I de la sctence, de la
poésie et de la musique, le dieu dijs guérisons, le déíenseur du ciel attaqué et
le dispensateur de la mort. Il n'y a aucun moyen de ramener ces fonction_s
diverses a une méme origine. L'Apollon homérique ne peut étre que le prodmt
de la transformation que le grand poéle a fail subir au dieu d'un culte solaire
achéen antérieur: &lt;( Il y a eu a la connaissance d'Homere, sur terre achéenne,
un culte du dieu soleil. Il était adoré comme une puissance de la nature sous le
nom de Pboebos, peut-élre aussi avec une quantité indéfinie d'attributs ou de
noms provenant d'autres sources. Sous l'influence des Achéens et par l'~rgane
t.lu poete, ce dieu-S oleil se développe de maniere a former la base maténelle_ et
populaire de l'Apollon homérique. Il est soumis aux regle~ de la t~éanthrop~1e ;
orné de titres d'origine matérielle, qui se sont transformes en brillantes et tmposantes métaphores, il prend sa place daos l'Olympe, dont il devient l'~ne
des plus belles figures. )) L'exi stence d'une sorte de Zeus-Apollon ou d1eu
supréme a ltbaque sert d'intermédiaire a. ce~le transf~r~ation.
.
, _
Un legs de lord Clifford. - Lord Chfford, qm v1ent de mourir, a legue
une somme de 80,000 livres, soit deux millions de francs, aux quatre universiiés
d'Écosse a eharge pour elles d'instituer des cours ou des conférences se rapporlant a' la tbéologie naturelle ou plut0t Ala philo~ophie et_ a l'histoir~ d~s religions. Les sujets devront étre abordés da.ns un espnt exclus1v.e ment sc1eritifique.
&lt;&lt; Les conférenciers, dil le testateur, ne pourront étre astremts a aucune profession de foi, ni méme A aucune promesse; ils pourront appartenir a n'importe
quelle religion ou méme n'en avoir aucune. ll suffira qu'on les choisisse parmi
des penseurs capables et respectueux, qui aiment sincerement la vérité et la
recherchent sérieusement; car je suis persuadé que de la libre discussion ne
peut sortir rien que de bon. »
Le noble lord ne parlageait évidement pas les idées de M. Beaussire, sur l'incompatibilité de l'histoire des religions et de l'enseigneroenL dans les Facultés
non confessionnelles. 11 est regrettable que l'histoire des religions et Je véritable
libéralisme ne eomptent pas un nombre plus considérable d'amis aussi généreux
que lord Clifford.

H. D.

ANGLETERRE

Publications récentes. - La Religious Tract Society a publié récemment un volume illustré de M. James Chalmers, sur la Nouvelle-Guinée. La plu s
grande partie de ce Jivre est formée par un récit des explorations de l'auteur et
par I'histoire de la part qu'il a prise, comme interprete, aux négociations pour
amener la reconnaissance du protectorat hritannique. Mais M. Cbalmers a eu Ja
honne idée de joindre a ce récit le résultat de l'enquéte qu'il a faite aupres des
indigénes. ll résume les réponses de ceux-ci a cent quinze questions portan! sur
leurs mmurs et leurs croyances et nous fournit ainsi des renseignements fort
curieux.
- Altalc Hieroglyphs and Hittite inscriptions, par le cap. Conder {Londres,
Bentley). Le volume annoncé a grand fracas par le cap. Conder, comme la
solution de l'énigme des inscriptions hittites, n'a pas ienu ses promesses. L'explication qu'il préconise repose principalement sur [les trois hypothE!ses suiO
vanles : i Il y a une connexion étroite entre les hiéroglyphes hittites et le sylJabaire chypriote ; 2° tous deux dérivenl du méme systeme de signes d'oll provient
aussi l'écrilure ~unéiforme; 3° la grammaire et Je vocabulaire hittites sont de
famille aecadienne. M. A.-H. Sayce, qui a discuté cea découvertes dans l'Academy du 2i mai, avec la compétence que tout le monde se plait a lui reeonnaitre,
résume son opinion de la fa9on suivante : « 11 ne me semble pas que les inscriptions hittites aient encare 1ivré leur secret. Le cap. Conder a avancé l'état
de la guestion, mais rien de plus. ))

M. Gladstone et les dieux d'Homere. - M. Gladslone a décidément
résolu de partager les forces que lui laisse son admirable vieillesse, entre l'émancipation de l'Irlande et les dieux de l'Olympe homérique. Autant il met d'ardeur a transformer en fédération l'ancienne unité britannigue, autant il consacre
de zele ii faire ressortir l'unité individuelle de l'ceuvre homérique. Ta.ndis que la
liVfaison de mai de la Nineteenth Century nous apportait la suite J.e ses études
sur les grands dieux homériques, sous la forme d'une monograpbie sur Apollon,
la Contemporary Review de juin publiait un article de lui sur la grande révolte
des dieux de l'Olympe. A ses yeux eette révolte, narrée dans 1'Iliade, n'est que
la version céleste d'événements religieux qui se pass8rent dans la société

ALLEMAGNE

Publications récentes. - Indogermanische Mythen. JI. Achilleis, par
Elard Hugo Meyer (Berlin, Dümmler, 1887; gr. in-8 de xvn et 7f0 p. Le présent
volume tait suite

a celui que l'auleur a publié

en 1883 sur les Gandharves-Cen-

�376

377

BEVUE DE L'HISTOIRE DES RELIGIONS

CHRO~IQUE

ta.ures. U s'inspire de la méme méthode et des mémes principes : grouper tous
les vestiges d'un mythe cbez les divers peuples indo-germains, établir la chronolo~ie des textes et monuments qui nous les font conn:1itre, ensuite la chronologie interne ou l'évolution, afin d'en dégager finalement le sens et la valeur
mythologique. Ce second volume est eonsacré a la légende d'Achille. Aussi comprend-il tout d'abord une longue étude de pres de 400 pages sur la question
homérique et spécialement Sur la. composilion de l'lliade. L'auteur, en se fondanl
surtout sur les différences de langage (ionien et éolien), dégage les divers éléments de la légende d' Achille dans l'Iliade. Il y rattache les di verses formes
qu'elle a revélues chez les autres peuples indo-germains, et en donne l'explicaiion mythologique dans l'esprit et avec une ten dance analogues a ceux du célebre
traité de Kuhn 1 sur la Descente du feu ; c'est un drame mythique, inspiré par

sciences naturellcs naissantcs, du renouvellemcnt des idées sociales, de la
mystique allemande et enfin, avec une sollicitude parliculiere, du cordonnier
philosophe allemand Jakob Bohme. Le seco □ d volume est entierement consacré
a la religion et la philosophie en Italie; mais ici la partie proprement religieuse
est assez négligée.
- Kirchengeschichte Deutschlands I. Bis zum Tode des Bonifatius 1 par
A. Hauck. (Leipzig, Hinrichs, 1887, in-4 de vin et 557 p.). Quelque étrange
que cela paraisse, l'Allemagne, cette pépiniere d'historiens ecclésiastiques, ne
possede pas une bonne histoire de l'Eglise allemande depuis les origines jusqu'a
nos jours. L'ceuvre a été entreprise par Rettberg et par Friedrich, a deux
points de vue tout opposés, mais l'un et l'autre onl été arrétés des le commencement de Jeur travail. M. Hauck, professeur a Erlangen, se propase de combler cette la&lt;0une. Il vient de publier le premier volume d'un ouvrage qui doit
en avoir quatre et qui comprendra l'histoire de l'Eglise en Allemagne jusqu'il
la Réformation. Ce volume comprend l'histoire du christianisme daos le pays
rhénan sous la domination romaine, l'histoire de l'Eglise franque, l'action missionnaire des moines irlandais et enfin la vie et l'reuvre de Willihrord et de
Boniface.

l'orage et la foudre.

- Philosophische Hymnen aus de·1· Rig-und Atharva-Veda-Sanhitd verglichen
mit den Philosophemen der relte1'en Upanishads, par M. Lucian Scherman
(Slrasbourg, Trübner, in-8 de v11 et 96 p.). Ce livre, qui est la reproduction
développée d'un mémoire couronné par l'Université de Munich, conlient une
iraduction nouvelle de chaque bymne avec l'indication et la discussion des
traductions antérieures et des passages paralleles et une revue des passages
des Upanishads qui refletent les mémes doctrines. M. Scherman conclut
qu'une méme philosophie se fait jour dans les hymnes et dans les Upanishads
et que les textes oll cette ccncordance se formule de part et d'autre avec le
plus de nelteté doivent appartenir sensiblement a la méme époque. M. Barth,
auquel nous empruntons ce compte rendu, conteste l'exactitude de la seconde
conclusion. 1&lt; Elle esl probablement vraie, dit-il, pour plusieurs de ces
bymnes; elle ne l'est certainemenl pas pour d'aulres, comme cela ressort de
la fa~on dont les Upanishads les citent et, pour ainsi dire, les commentent.
Dans les cas oll la question peut él.re posée utilement, elle releve avant tout de
l'exarnen philologiqne et l'argument général tiré de la conformité de la doctrine
ne saurait avoir qu'une valeur secondaire. Car parmi ces rudiments de doctrine, il en est qui comptent certainement parmi ce que l'lnde nous a transmis
de plus vieux. (Revue critique, i3 juin, p. 478). ·

- Die Philosophische Weltanschauung der Reformationszeit in ihren
Beziehungen zur Gegenwart, par ilf. 1Jfor. Garriere, 2 éd., 2 vol. de x1-4t9 et
vn, 3i9 p. (Leipzig, Brockhaus). La seconde édit:on d'un ouvrage qui a Vli le
jour sous sa forme premiere il y a quarante ans, peut passer pour une ceuvre
nouvelle. L'reuvre de jeunesse de M. Carriere est d'ailleurs assez remarquable
pour que l'on appelle sur elle l'atlention de tous ceux qui s'intéressent a l'histoire de la réformation vue de haut, daos l'ensemble complexede ses antécédents
religieux et des influences exercées par la Renaissance. Le premier volume est
consacré a ceux qui ont renouvelé avant la Réforme la conception du monde
el de la société; il traite de la renaissance de la philosophie grecque, des

-

Die Apokl'yphen Apostelgeschichten und Apostellegenden. Ein Beitrag

zur altchristlichen Literaturgeschichte. II, f. (Brunswick, Schwelschke 1 1887,
in~8 de 11 et 472 p.). La premiere partie du second volume clót la publication
de ce magnifique monument d'érudition et de travail; la seconde partie avait
déjá paru en 188, (cfr. t. IX de cette Revue, p. 398). Le présent volume contient les Actes de Pierre et de Paul et les Acles de Paul et de Tbécla, L'auteur
étudie d'abord les plus anciennes traditions sur les apotres Pierre et Paul;
ensuite, i1 se livre a une discussion critique sur les divers Acles des deux
grands apótres que l'antiquité chrétienne nous a laissés, d'abord ce qui reste
des documents gnostiques connus· sous le nom de m:pfol!loi Ilé-rpou xcü ILx1JAo~,
y compris les témoignages des Peres depuis le milieu du 1vc siecle, en second
lieu les Actes catholiques de Pierre et de Paul, enfin quelques compilations et
des légendes locales de date plus tardive. Les relations des différents texles
sont étudiées avec le plus grand soin. M. Lipsius cherche a établir que les
Actes catholiques, qui sous la forme oll nous les possédons ne sont certaine•
ment pas antérieurs au milieu du ve siecle, supposent l'existence antérieure nonseulement de la tradition gnostique, mais encare d'une tradilion catholique,
laquelle aurait pris corps dans un écrit du ne siecle, dans une histoire qu'il
croit pouvoir identifier avec les Actes de Paul cités par Origene. Ce document
primitif, l'auteur s'efforce de le reconslituer en éliminant des Actes catholiques postérieurs tout ce qui provient d'interpolations empruntées aux documents gnostiques, et tout ce qui trahit une origine plus tardive, Ce document
primitif a dll étre compasé a une époque oll le christianisme judaisant est
encore en confl.it avec le christianisme émancipé du judai'sme; il a pour but de
25

�378

1

379

REVUE DE L HISTOlRE DES BELlGIONS

CHRONIQUE

}Ccritimer i'ceuvre de Paul. Mais on peut encare y reconnaiLre la vieille
tr:dition ébionite qui, bien loin d'admettre la collaboration des deux apótres
représente Paul sous les traits de Simon le Magicien et Pierre luttant conlre

geres. Son ouvrage forme un utile complément a la cé!Cbre I-listoire de l'A llemagne pendant la R.e(ormation, de Ranke.
- Utkundenfunde zur Geschichte des christlichen Altertums, par G. V. Lechler.

lui.
L'érudition déployée par M. Lipsius dans ce travail est prodigieuse; mais
l'énoncé méme des résultats auxquels il aboutit montre cambien ils reposent

(Leipzig', Edelmann, 1886, gr. in-8 de 80 p.). Sous ce litre, M. Lechler a publié
un aper'lu des anciens documents relatifs a l'histoire de l'Eglise pendant les
six premiers siecles, qui ont été découverts depuis 1835. Ce sont les suivanls :
le texte complet des homélies clémentines, la biographie d'Ulphi\as par
Auxence de Dorostoros, l'écrit d'Hippolyte contre les Hérésies, le texte syriaque
de trois lettres d'lgnace, une apologie attribuée a Méliton, le Dialogue syriaque
de Bardesane sur les lois des contrées (publié par Cureton}, des épitres pascales d'Athanase, les fragments de l'histoire ecclésiastique de Jean d'Ephese
(publiés par Cureton et par Land), les textes complets de l'épitre de Barnnbas,
du Pasteur d'Hermas, des épitres de Clément romain , la Didaché des d0uze
apotres, le commentaire syriaque d'Ephrem sur le Diatessm·on de Tatien, les
traductions syriaque et arménienne de l'Histoire ecclésiastique d'Eusebe. L'auteur devrait y ajouter maintenant les homélies de Priscillien retrouvées a
Wurzbourg par le Dr Schepps et peut-étre aussi le nouveau fragment
, d'évangile que M. Bickell croit reconnaitre dans l'un des textes des papyrus de
l'archiduc Rénier. D'ailleurs la liste de M. Lecbler, méme pour le passé, n'est
pas complete. Il y manque, par exemple, le Carmen apologeticum de Commodien, et en général ce qui vient de source copte et arménienne.
- La Zeitschrift fur Volkerpsychologie und Sprachwissenschaft. Dans la
deuxieme livraison de cette année, cette excellente revue contient un article
tres sensé de M. Steinthal sur la méthode des Grimm et des Kuhn pour
l'explication dés légendes, cantes et traditions populaires et sur l'opposition
que lui témoignent des hommes tels que Benfey, Mannhardt et Mü!lenhof.
L'auteur montre que Mannhardt a mainlenu le point de vue de Grimm, au lieu
de le renverser comme il se l'imaginait. 11 recueille, en effet, des superstitions
et des coutumes populaires de tout pays pour reconstituer une conception primitive des choses toute mythologique. Benfey, de son cOté, ramene la plupart
des cantes et légendes a un élémenl primitif religieux. Son torl est de leur
donner toujours et a tout prix une origine bouddhiste et de refuser aux autres
peuples de l'Europe ou de l' Asie t,tne imaginalion créatrice dont il réserve le
monopole aux bouddhistes.
La méme livraison contient une appréciation justement élogieuse des derniers travaux de M. Gaidoz sur le dieu gaulois du soleil et le symbolisme de
la roue, ainsi que sur saint Hubert, et un article du or Franz Krejtchi, sur la
signiflcation primitive des fü,r:1µ.over; grecs. Voici la conclusion de ce travail :
« Notre opinion est que les ócilµ.o'ltr; furent, a !'origine, les esprits qui naquirent
de la déification des ancétres, et que l'on peut déduire cette significatioc. des
plus anciennes conceptions religieuses, de l'étymologie du mot et des modifications de sens qu'il a subies dans la littérature. &gt;) Rattachant le nom a la racine

sur une base délicate. Aussi la discussion ne laisse-t-elle pas de se produire
autour de son ceuvre des le début, d'autant plus que les passions ecclésiastiqu ~s sont particulierement irritables lorsqu'il s'agit des traditions relative:;
au séjour de Pierre a Rome et a ses rapports avec Paul. Ainsi M. l'abbé
Duchesne, dont la haute cornpétence en ces queslions est universellement
reconnue, se refuse a admettre qu'ii y ait eu avanl le 1v 0 siecle plus d"une
légende sur l'apostolat romain de Pierre et de Paul. Jl ~st convaincu que c'~st
la lérrende gnostique qui a inspiré la légende cathohque. « Les Romams
o
.
•
orthodoxes, dit-il dans le Bulletin Critique du fer ma1, ont commence par
etre convaincus que Simon avait eu affaire a Rome avec les apótres, et cette
conviction a son origine dans l'idée accréditée par saint Justin, saint lréoée et
Tertu!lien, que Simon éta.it venu a Rome du temps de l'empereur Claude. Ces
auteur~, ¡¡ est vrai, se gardent bien de le mettre en conflit avec les apótres.
Mais comment imaginer que les apótres, se trouvant a Rome vers le méme
temps (1) n'aient pas eu a lulter contre lui? Cette idée trouva une expressi~n
Iégendaire des le début du me siecle, dans les Actes de Paul. 11 est a cr01re
que les Romains n'accepterer,t pas ce conte avec beaucoup d'empressement et
qu'ils se contenterent de penser que Simon avait dU avoir sa place parmi les
adversaires des apótres a l'origine de leur église. Plus tard, vers le temps de
Dioclétien ou méme de Constantin, on leur présenta la légende simonienne
sous une autre forme, mieux calculée pour ne pas offusquer leur orthodoxie et
pour cadrer avec leurs traditions (p. 1:1.6). n ·
Le grand inconnu en tout ceci, c'est Simon le Magicien. D"oll vienl ce personnage? Quel est son rapport avec l'apütre Paul? Comment est-il devenu•
radversaire non seulement de Pierre, mais aussi de Paul? Voila le point oll la
lumiere n'est pas encore faite.

_ Der Reichstag zu Speier 1526 im Zusammenhang der politischen und
kirchlichen Entwicklung Deutschlands im Re(ormationszeitaltei·, par Walther
Friedensbury. (Berlin, t887, Gmrtner). Ce volume de pres de 600 pages forme
la cinqui~me livraison de la collection des enquetes historiques éditées par
M. Jastrow. C'est une étude approfondie des circonstances politiqueS et des
conditions religieuses qui nmenerent la réunion de la diete de Spire, ainsi
qu'une analyse détaillée des débats qui aboutirent a la célebre décision, en
vertu de laquelle chaque état de l'empire était autorisé a régler les questions
religieuses sous sa propre responsabilité envers Dieu et envers l'empereur.
L'auteur a dépouillé les archives de plus de vingt cités allemandes ou étran-

�380

1

l\l~VUE DE L IIISTOIRE DES RELIGIONS

briller &gt;i), il lui donne le seas de (( les
illusLres. » L'on fera bien de comparar ces affirmations avec celles que notre
collaborateur, M. Hild, a développées daos son récent article sur les Daimones,
dans le Dictionnaire des Antiquilés de MM. Daremberg et Saglio.
div-diu~=laivas (exprimant l'idée de

CBRONIQUE

1c

HOLLANDE

Les dieux Ea, Maruduk et Nabu, d'apr8s M. Tiele. - L'année derniere, a pareille époque, M. Tiele avait publié, en tirage a part, un extrait des
Mémoires de l'Acaddmie des Sciences de Hollande, dans Iequel il distinguaít
deux_ sanctuaircs portant le méme nom, E-zida, l'un a Borsippa, oú. il était
l'édifice central, l'autre A Babylone, olJ. il ne formait qu'une aonexe du grand
temple consacré a Maruduk. Cette année, notre savant collaborateur a complélé sa communication par de nouveaux détails, déduits d'une inscriplion
cunéiforme encore inédite, mais partiellement étudiée par M. le Or Lebmann
dans son mémoire : De inscriptionibus cuneatis quéE pertinent ad Samas-sumukin regis BabyloniéE regni initia (Munich, F. Straub). 11 résulte de cetta inscription, que la statue d'Asurbanipal, qui la porte, était placée dans le sanctuaire du dieu ta, et que ce sanctuaire faisait partie du grand temple de
Maruduk, A Babylone. Ce temple était done flanqué de divers sanctuaires, consacrés A d'autres dieux. Mais il est fort curieux que la place d'honneur y fut
réservée a Maruduk 1 c'est-A-dire au fils d'J;;a. l\f. Tiele trouve i'explicalion de
ce fait, d'une part, dans !'origine étrangere de cette famille divine, provenant
des tribus maritimes d'Eridu, d'autre part dans la tendance inhérente a tout
polythéisme a négliger les dieux suprémes et invisibles en faveur de leurs fils
ou de leurs manifestalions visibles. Tout en reconnaissant la suprématie dea
premiers, on adore, en pratique, les seconds. Il est nécessaire, cependant, que
le dieu-fils soit en rapport intime avec le dieu-pere, qu'il en soit comme la
manifestation concrete. Tel esl le cas de ~a et Maruduk, comme le monLre
M. Tiele apres avoir fait una étude approfondie de la nature du dieu &amp;.. C'est
un dieu du feu, du feu cosmique, pnr conséquent un dieu créateur, un grand
constructeur, comme les Chnum et Ptah égyptiens, ou le Tvashtr védique. II
est, ainsi, un dieu de la civilisation et de la science. Maruduk, le dieu de la
lumiere et du feu visibles, est la manifeslation extérieure de la puissance cachée
du feu personnifiée en .Ba. l1 devient ainsi le médiateur entre Ea et les hommes.
Et de médiateur, il passe au premier rang. Mais si le nom du dieu supréme
avait changé, la portée et la signification du culte rendu a l'un comme a
l'autre, sont restés les mémes.
En parlant des récentes publications de M. Tiele, nous ne saurions manquer
de signaler l'article qu'il a écrit sur les ouvrages de MM. Maurice Vernes 1::;t
Goblet d'Alviella dans le Theologisch Tydschrift (livr, de mai !887). M. Tiele

38i

approuve compl6lement les observations que nous avons présentfes au sujet
de la méthode préconisée par M. Vernea.
Le sacriflce de la chevelure. - M. G. A. \Vilken a continué, dans la
Reuue coloniale internationale, le mémoire sur le sacri6ce de la chevelure,
dont nous avons annoncé déjA la premiere partie (t. XV, p. i22) : Ueber das
Haaropfer und einige andere Trauergebrduche bei den VOlkern Indonesiens
(tirage a part, chez J. H. de Bussy, a Amsterdam, gr. in-8, de vr el 7i p.).
L'auteur a accumulé dans celte étude une quantité prodigieuse d'P.xemples du
sacrifice, total ou partiel, de la chevelure, soit chez les peuples de race malaise,
soit chez d'autres peuples de l'antiquité ou du monde non civilisé. Nous y
trouvons le sacrifica de Ja cbevelure pour apaisar les mil.nas des ancétres, se
rattacbant aux pratiques générales du deuil et du jeQne; plusieurs· de ces pratiques proviennent justement de l'ancien sacrifice de la chevelure. M. Wilken
montre que l'origine de ce sacrifice esl la substitulion d'une partie de la personne A la personne entifre, daos la consécration A la divinité ou aux mO.nes.
Les cheveux de la téte sont particulierement propres A remplacer la téle elleméme. On rencontre également de nombreux exemples de sacrifife de la cbeve!ure pour le salul d'un tiers, pour le succes d'une entreprise, pour la prospérité de I'enfant ou le bonbeur en ménage, voire méme comme équivalent du
sacriíice de la virginité aux déesses génératrices dans certaines religions
anciennes. Enfin, le rasement des cheveux peul étre le symbole d'une condition inférieure ou de la soumission ; mais ici encare, c'est l'idée primitive de
consécralion de la personne entiére, qui se traduit par le sacrifice d'une partie
d'elle-méme, la chevelure. En appendice, M. Wilken a réuni plusieurs renseignements sur l'emploi des cheveux comme instrument~ magiq_u~s. L'abonda_nce
des faits réunis et classés par lui, font de son trava1l un prec1eux apport a la
connaissance de l'état re!igieux de l'humanité non civilisée.
SUISSE

une nouvelle édition de la Noble Lepon. - Notre collaborateur,
M. Edouard Montet, professeur A l'Université de Geneve, se propase de publier
une édition critique de la Noble Le9on, le célebre poeme qui peut passer pour
l'reuvre la plus achevée et la plus originale des anciens Vaudois. CettP. publication comprendra une étude philologique sur les variations du dialecte vaudois depuis ses origines jusqu'A nos jours, une étude historique sur la Noble
Le~o~, le texte original d'apres le manuscrit de Cambridge et les variante~des
manuscrils de Geneve et de Dnblin, la traduction frall(;aise du poeme et deux
traductions en vaudois moderne, enfin une notice sur le nouveau manuscrit de
Dijon. - L'ouvrage sera publié par souscription, au prix de dix francs l'exemplaire. On souscrit chez M. Alontet, professeur a l'Universilé, Villa-les-Grottes,
Geneve, Suisse.

�382

HEVCE DE L'msTOIRE DES RELIGIONS

CHROXTQUI-:

atteindre leur but, les membres du conseil direcleur font appel
du public.

GRECE
La chaire de mythologie comparée, établie

confiée

a M.

a l'Université

383

a la générosité

d'Athenes, a été

N. G. Polilis.

INDE

AMÉRIQUE

Recentes publications de M. Philip Schalf, - M. Philip Schaff, professeur au Séminaire de l'Union théologique a New-York, déploie une activité
naiment américaine pour répandre dans son pays les prineipaux résultats de
In théologie historique allemande et de l'histoire religieuse, teIIe qu'elle est
pratiquée en Europe. II a résumé en quelques volumes tres pratiques le trésor
de connaissances, épars dans les dix-huit gros volumes de la Realencyclopitdie
fiir protestantisclte Theologie de llerzog et Plitt. Pour le grand public, le
résumé américain esl supérieur a !'original allemand et, méme pour les hommes
du métier, l'encyclopédie américaine est commode lorsqu'il s'agit simplement
de retrouver une date ou un nom qui leur échappe au moment cU ils en ont
besoin. C'est M. Schaff qui a publié, en seconde édition déjél, le volume Je
plus complet sur la Didacht! des douze apOlres, le document publié pour la premiere fois en i.1383 par Mgr Bryennios. Le voici ma.intenant qui entreprend la
publication d'une collection des Peres de l'Eglise, antérieurs et postérieurs au
Concile de Nicée (A sekct Mrary o( the Nicene and post Nicene Father, of
the christian chm·ch. Buffalo, Christian Literature C0 ). 11 réédite, avec les
corrections nécessaires, les vingl-six volumes de la Anti-Nicene Christian
Library, et publie le premier des vingt-cinq volumes qui vont suivre, les Confessions et les Lettres de saint Augustin. - Voila vraiment de la vulgarisation
scienti6que a la vapeur. Ce qui est plus remarquable, c'est que ces produits,
rapidement confectionnés 1 sont, sinon tres originaux, du moins tres bien choisis et constitués.
- Nous avons rec;u de M. \V. F. Warren, un discours d'un souffle tres
élevé, prononcé a Boston University devant les nouveaux gradués de la &lt;lite
université a la fin de l'année scolaire derniére. Le litre de cet opuscule est :
T/,e Quest of the perfect Religion,

SYRIE

École d'archéologie biblique. - Le conseil direcleur du Collége
syriaque protestant de Beyrouth, a décidé de fonder daos cette ville, 8. cOté de
l'institution déjil existante, une École d'archéologie bihlique, qui sera, pour les
études bibliques, ce que les Écoles d'Athenes et de Rome sont pour les jeunes
gens qui se vouent a l'étude de l'antiquité classique. Les études y porteront a.
la íois sur la pbilologie et sur l'archéologie orientales, spécialement sur Jes
langues arahe, syrlaque et hébralque. I1 y aura des répéfüeurs indigénes. Pour

Pour solenniser le jubilé de In reine Victoria, impératrice des Indes, une
dame hindoue une veuve de Cossimbazar, district de Murshidaba.d, vient de
fonder en cet ~ndroit un établissement pour l'étude des Védas et autres livres
s acrés hindous. Elle consacrera a l'entretien des éleves un peu plus de 4,000 fr.
paran.

�DÉPOUILLEME~T DES PÉRIODIQUES ET DES SOCIÉTÉS SAVANTES

DÉPOUILLEMENT DES- PÉRIODIQUES
ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SA VANTES'

I. Académie des Inscriptioos et Belles-Lettres. - S~ance du
28 avril / 887. M. Le Blant décrit un vase peint trouvé a Civiti-Castellana, sur
lequel on voit les figures de Jupiler, de Ganym8de, de Minerve et de l'Amour,
avec les mots GANUMEDE ..... SPATER, CUPICO, MENERVA. -M. J. Halévy
cherche .i déterminer la langue parlée par les Hittites ou Hétéens en se fondant,
non sur les inscriptions encare indéchiffrables, mriis sur l'analyse des noms
d'hommes et de lieux de la région habitée par eux et que l'on trouve daos les
inscriptions assyriennes. Contrairement a l'opinion générale, il croit que c'était
une langue sémitique intermédiaire entre le phénicien et l'assyro-babylonien.
M. Oppert fait des réserves sur la méthode du préopinant. L'existence de noms
sémitiques daos une région n'autorise pas la conclusion que la langue parlée
daos cette région, et particulierement celle de certaines inscriptions, soit sémitique. - M. Schwab communique le texte Qe l'épitaphe d'un sieur Pigis, trouvée
a Guen-iUe, pres Mantes (Seine-et-Oise) . Le défunt, de son vivant député aux

Étals-Généraux d'Orléans et de Blois (t le 20 avril f587), est loué pour sa
piJlé. Les emblémes gravés au.. dessus de l'inscription sont obscurs: une flamme
et des rayons, surrnontés d'une étoile et d'un croissant; au-dessous un puits.
Ces emblérnes se rapportenl-ils a la religion catholique ou protestante?
Stance du 6 mai. M. Oppert signale de nouveaux contrats babyloniens oU
sont mentionnés des Juifs. 11 s'agi t le plus souvent d'esclaves. Voici l'un des
documents traduits: &lt;&lt; Yukubu, esclave de Nabu-Kin-Zir, fils de Marduk-ZirIbni, de la tribu de Yuballitzu-Marduk, a été vendu pour f mine 5 drachmes
prix intégral, a Nabu-Akhé-Iddin, fils de Sula, de la tribu d'Egibii. II sera:
d'apres un contrat fait par Nabu-Akhé-lddin, attaché a Balatsu, fils d'Ai~ de Ja
1) Nous nous bornons ii. signaler les arlicles ou ies communications qui conc~rnent l'histoire des religions.

385

tribu de Bel-Ederu, en qualilé d'esclave de guerre ..... &gt;) Suivent les noms des
trois témoins, la signo.ture du notafre et la date (30 Elul 1 de la cinquieme année
de Nabonid, roi de Babylona). Yukub (Jacob) est venu a Babylone encore
jeune¡ vendu, trente-sept ans plus tard, a Nabu-Akhé-Iddin, il est réclamé par
un tiers qui l'avait probablement acquis par droit de guerre. Unautre document
nous fait connaitre le norn d'un Juif, ldihi-El, qui a lué un esclava appartenanl
¡\ Sargina; il est condamné a páyer a ce dernier cinq drachmes d'argent pour
dommages-intéréts (enviran i20 francs ). - M. Pavet de Courteille lit la préface
de la traduction riu Tezklreh, qu'il va publier, d'apres le texte d'un manuscrit
ou·igour de la Bibliothéque nationa!e. L'original persan, de Ferid-Eddin-Attar,
est un ouvrage d'édiflcation du xn 8 siecle, qui contient les vies de soixante-douze
docteurs musulmans remarquables par la pureté de leur doctrine et la sainteté
exceptionnelle de leur conduite. Cet ouvrage a été traduit fort librement, au
xvº si8cle, en turc de l'Asie centrale. M. Pavel de Courteille, a. son tour, tro.duil
le texte turc en l'abrégeant et en le simplifiant. L'intérét de cette publication
esl double : elle fait connaitre un idiome beaucoup trop négligé et nous initie
aux idées des musulmans sur la sainteté parfaite. La patience, . la charité,
l'amour de Dieu, les macérations, les rigueurs de l'abstinence, la conternplation,
le renoncement a soi-méme y sont longuement glorifiés. M. Pavet de Courteille
a puisé de no~breux renseignements complémentaires dans l'ouvrage inédit de
Mir- Ali-Chir-Neva'i, en turc djagata'i.
Séance du .20 mai. M. Renan dépose sur le bureau le quatri8me et deroier
fascicule du premier tome du Co1'pus Inscriptionum semiticarum et rend hommage au zele et A la science de M. Philippe Berger, son collaborateur, ql!i a
accompli la plus grande partie de la tache actuellernent achevée. La partie relative aux inscriptions araméennes est confiée a M. de Vague, et celle qui comprend les inscriptions himyaritiques a M. Joseph Derenbourg.
Séance du 2,7 mai. M. Oppert revient sur les documents babyloniens oU sont
rnentionnés des Juifs. Celte fois, il s'agit d'un jugementrendu contre un esclave
juif du nom de Barachiel, appartenant a une dame GágA, donné et vendu plusieurs fois, et qui revendique sa qualité d'homme libre, parce que dans la
famille d'un ancien maitre il a opéré la jonction des mains des époux dans une
cérémonie nuptiale. Cette prétention est reconnue mensongere. Voici l'intéressant jugement prononcé contre luí : (( Barachiel est un esclave rachetable par
de l'argent, de Gaga, filie de .,.... , qu'e\Ie a acquis, P.n l'an 35 de Nabuchodonosor, roí de Babylone, d'Akhinuri, fils de Nabu-Sardin-Akh, pour un tiers de
mine et sept drachmes d'argent. Dernierement, il a intenté une action, disant:
« Je suis de Nabu-Akhe-Iddin, de la tribu d'Egibi. Je suis un esclave. Allez
tt maintenant et, pour mon salut, rendez votre arrét. &gt;) Les grands et les juges
ont entendu les témoins dans celle affaire et ont réintégré Barachiel dans son
état d'esclave, jugeant ainsi sur }a déposilion de Samas-Nudamiq, fils de NabuNo.din-Akh, el de Oudarin, filie d'Akhinuri, les vendeurs de l'esclave. - Dans

�386

1

DÉPOUlLLE:\IE:NT DES PÉRIODIQUES

cette meme séance, M. Barbiet de lfoynard a présenté les deux ouvrages suivants : Gujastak Abalish, relation d'une conférence théologique présidée par
le ca\ife Mamoun, texte pehlvi, publié pour la premiere fois, ave~ traduction,
commentaire et lexique par A. Barthélemy et Les inscriptions babyloniennes
du Wadi-Brissa, par M. H. Pognon. Ces deux ouvrages forment les fascicules
69 el 71 de la Bibliotheque de l'Ecole des Hautes-Eludes.
Séance du 3 juin. MM. G. Perrot et Renan annoncent la découverte a Salda
(anc. Sidon), de plusieurs sarcophages de marbre noir, de méme forme que
celui d'Eshmounazar, et couverts d'inscriptions hiéroglypbiques et de caracteres
phéniciens. - M. Joseph Halévy continue son étude sur les noms propres hittites clans les textes assyriens. Plusieurs noms de l:eu et la plupart des noms
de rois sont des noms de divinités facilement reconnaissa bles. Ainsi, le nom de
la citadelle Hat-Gar-Rhubani signifie : le dieu Hat est notre citadelle de salut.
Lubarna, Hita-Sar, Gir-Paruda (noms de rois) signifient : le dieu Il est notre
forteresse, le dieu Hat est roi; hóte du dieu Parada. Dans la Mésopotamie supérieure, l'influence de la langue et de la domination assyriennes sont plus sensibles, mais le fond n'en demeure pas moins phénicien. M. Oppert proteste a
nouveau contre la méthode de. M. Halévy et conteste ses résultats. - M. Hau1·éau lit une étude sur le manuscrit latin 2592 de la Bibliotheque nationale,
contenant le récit des visions d'un religieux inconnu de la fin du xm 0 et du
commencement du x1v 0 siecle, originaire de Salan, en Provence. La peur de
l'Antéchrist et l'indignation causée par la corruption de la société et de l'Église
sont les sentiments dominants de ce religieux. Quoique Ja papauté lui paraisse
également corrompue, c'est d'elle qu'il attend le salut. Son récit contient de
longs discours qui lui sont adressés par Dieu.
Séance du 10 juin. M. Héron de Villefosse décrit une figurine en terre cuite
blanche représentant une déesse de la génération, trouvée a Caudebec-les'.'.Elbeuf.

Cetle statuette porte une inscription gauloise : REXTUGENOS SULIAS AVVOT.
En rapprochant cette inscription de quelques autres déja. connues, M. Héron de
Villefosse cherche a montrer que le dernier de ces trois mots doit étre assimilé
au _latin fecit. - Dans la meme séance, l'Académie adécerné le premier prix du
concours Gobert a M, le baron Alphonse de Ruble, pour ses deux ouvrages sur
le Ma1'iage de Jeanne d'Alb1'et et sur Antaine de Bourbon et Jeanne d'Alb1·et.
- Pa,.rrni les ouvrages présentés, il faut signaler un important travail d'archéologie préhistorique et de folk-lore : E. Vedel. Bornholms Oldtidsminder ug

Oldsager.
Séance du 17 juin. M. Edmond Le Blant étudie, d'apres les écrivains antiq 1es
1'idée que se faisaient les chrétiens de l'antiquité sur le diable. Eux-méxes
passaient, aux yeux des pa"iens, pour étre des magi.::iens ayant hérité de la pu1ssance du Christ. Plusieurs persécutions locales n'eurent point d'autre cause que
cette superstition de la foule pai"enne. A leur tour, les chrétiens voy~ient partout
l'intervention du mauvais esprit acharné apres epx pour les tromper el les

ET .DES TDAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

387

détourner de la bonne voie. Ce furent surtout les ascetes qui vécurent en proie
Le tentateur prenait d'ailleurs toutes les formes
pour séduire ses ennemis. Ce n'est qu'au mayen §.ge que l'imaginationpopulaire
se \e représenta sous la forme d'un homme noir 8. queue de singe, iL téte et pieds
de bouc.
Séance du 24 jui-n. M. Renan communique a ses collégues les photograpbies
et les estampages du sarcophage découvert a Salda par Hamelid-Bey (voir séance
du 3 juin). Voici la traduction littérale de l'inscription phénicienne: &lt;&lt; Moi, Tabnit,
pretre d'Ashtoret, roi des Sidoniens, fils d'Eshmounazar, c'est moi qui suis
couché dans ce sarcophage. Qui que tu sois, O homme, qui découvriras cettc
arche, n'ouvre pas roa chambre sépulcrale et ne me trouble pas, caril n'y a pas
ici d'argent ni d'or; il n'y a pas de trésor caché. Je suis couché dans ce sarcopbage; je t'en supplie, ne l'ouvre pas, ne viens pas me troubler1 car c'est ~ne
abomination devant Ashtoret de faire cela. Si tu ouvres ce sarcophage, s1 tu
viens me troubler, qu'il n'y ait pas pour toi de prospérité parmi les vivants ni de
lit parmi les morts. &gt;l Les hiéroglyphes qui couvrent le sarcopbage seront lus
plus tard par M. Maspero. Le roi donl i1 s'agit est le pere de l'Eshmoynazar dont
nous avons déjfi. retrouvé le sarcophage. Nous connaissons done la. succession
des trois princ~s : Eshmounazar ¡er, Tabnit.et Eshmounazar H. La découverte
d'Hamelid-Bey confirme l'hypothese de M. Clermont-Ganneau, qui soutenait que
le sarcophage d'Esbmounazar date, non de la domination perse, mais de l'époque

a celte perpétuelle obsession.

des Ptolémées.
Voici les travaux touchant iL l'histoire religieuse que l'Académie a récompensés par des prix ou des médailles. Le prix de La Grange a été décerné a
M. Le Verdier, pour la publication d'un texte de mystere du moyen a.ge. Les
arrérao-es
des trois dernieres années du prix Fould (non décerné) ont été
paro
.
tagés entre M. de Sarzec (Fouilles en Chaldée) el M. Dieulafoy (Fou11les en
Susiane). Le prix Bordin (Noms de saints en langue d"oc et en langue d'oH) n'a
pas été décerné. Une récompense de 2,000 francs est accordée a M. Thoma~,
charoé de cours a la Faculté des lettres de Toulouse. Dans le concours des antiº nationales, la sixieme médaille est accordée a M. Maurice Faucon, pour
quités
son livre sur la Libmirie des papes a Avignon.

JI. Revue critique d'histoire et de littérature. - 48 avril:
E. Vischer. Die Olfenbarung Johannis. (Compte rendu par M. A. Sabatier;
L'Apocalypse du Nouveau Testament est-elle l'édition chrétienne d'une apocalypse juive? Résumé de l'hypothese de M. V. La question reste ouverte.)
25 avril: G-. Le Bon. Les civilisations de l'Inde. (Compte rendu par M. Barth;
appréciation critique détaillée et bonne a consulter.)
2 mai: E. Budge. The
Book of the bee. (Compte rendu par M. Bubens Duval; bonne édition d'un
recueil de légendes gretfées sur les récits de l'Ancien et du Nouveau Testarnent,
écrit par Saloman, métropolitain de Barsa, au xm 0 siécle.. ) - E. Mérimée. De
antiquis aquarum religionibus in Gallia meridionali ac prresertim in Pyrenreis

=

=

�388

389

DÉPOUlLLElIEN'T DES PÉRIODIQUES

ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

montibus. (Compte rendu par M. P.-A. L.; tentative intéressante, mais mcom~lete.) == 1_6 mai: Cler_mont-Ganneau. Notes d'archéologie orientale. (lnscript1on funéra~r~ de Qalomé ¡ Pégase et pégnumi; Apollon Agyieus et Je ResephHoug phémc,en.) == 23 mai: L. Oberziner. 11 Culto del Sole presso gli anticbi
Orientali. (Compte rendu par M. Maspero; bon résumé des doctrines de
l'école égyptologique, par quelqu'un qui n'esl pas égyptologue.) == 13 juin :
Notes d'archéologie orientale. Trois noms gréco-phéniciens (Apsasomos, Mnaséas, Apses). == 20 juin: A. Barthélemy. GujastakAbalish, (Comple rentlupar
M. James Darmesteter; voir notre chronique.) - K. Penka. Die Herkunftder
Aryer. (Compte rendu par M. Saloman Reinach; discussion de l'hypothese trés
füvorablement accueillie en Allemagne de !'origine européenne des Aryens, dont
la Norv8ge aurait été le premier centre de rayonnement; M. R. fait tres bien
ressortir tout ce qu'il y a d'affirmations hasardées et d'exagérations dans le
travail de M. P.) - A. Regnier. De la Iatinité des sermons de. saint Augustin.
(Compte rendu de M. P.-A. Le:jay; oouvre prémalurée, vu l'absence d'un texte
critique des sermons.)
III. Journal asiatique. - F&amp;vrier-mars : E. A'ffl.(!lineau. Un document
copte du xme siécle. Martyre de Jean de Phanidj0it. - A. Bergaigne. Nouvelles
recberches sur l'histoire de 1a samhita. du Rig-Veda. (Avec un index des bymnes
et fragments suspects; voir le principe de ces recherches dans l'une de nos précédentes chroniques, t. XIV, p. 372.)
IV. Journal dea savants. - Mars: E. Renan. L'inscription de Mésa. _
R. Dareste. Coutume contemporaine et loi primitive(voir lenº de mai). Am·il:
G. Pe?'rot. Les statues de Diane a Délos.
Mai : Bartlu!lemy Saint-Hilafre.
L'Inde contemporaine. - B. Haurdau. Le registre de Benoit XI.
V. Revue archéologique. - Mars-avril: Germain Bapst. Tombeau et
chilsse de saint Germa.in, tombeau de sainte Colombe, tombeau de saint Sévérin.
·- Baron Ludovic de Vau:v. Découvertes récentes a Jérusalem. État actuel des
f~uilles sur l'emplacement de la piscine de Béthesda. - Néroutsos-Bey. Inscript1ons grecques et latines recueillies dans la villa d'Alexandrie et aux environs.
VI. Bulletin critique. - ,ter mai: L. Duchesne. Compte rendu critique
de « R.-P. Lipsius. Die apokryphen Apostelgeschichlen und Apostellegenden.,
(Il.1).

IX. Revue des traditions populaires. -Avril: A. Gittée. Le lolk-lore
en Flandro (fin). == blai: P. Sébillot. Superstitions de civilisés. - Víctor Brnnet. Facéties normandes. Cantes de Villedieu. - Clément Janin. La médecine
populaire en Bourgogne.
X. Revue internationale de renseignement. - 45 av1·il: Emite
Beaussire. Quelques réflexions sur l'enseignemenl historique des religions.
XI. Bibliotheque de l'École des Charles. - XLVlI. 6: Molinier.
lnventaire du trésor du Saint-Siege sous Boniíace VJII (1295; suite). ==
XLVIII. 1 : Julien Havet. Les charles de Saint-Calais. - L. Delisle. Forme des
abréviations et des liaisons daos les lettres des papes au xm 0 siecle.
XII. Mélanges d'archéologie et d'histoire. - VII. 1 et 2 : Fab,·e.
Un registre caméral du cardinal Albornoz en 1364, - Le Blant. Le christianisme aux yeux des palens.
XIII. Revue des questions historiques. - Avril: L'abbé O. Dela,·c.
Le Saint-Siege et la conquete de l'Aogleterre par les Normands. - De Mas
Latrie. Les élémenls de diplomatique ponlificale au mayen Age.
XIV. Revue de linguistique et de philologie comparée. -Avril:
Vinson. Correspondance du calendrier hindou et du calendrier grégorien.
XV. Nouvelle Revue. - 15 mai: Fouquier. La religion a Madagascar.
XVI. Revue des deux mondes. - 4er J°uin : Maxime Du Camp. Les
associations protestantes a Paris.
XVII. Controverse et contemporain. - 45 avril : L'abbé Ernesl
Allain. Une nouvelle contribution a l'histoire des archives du Saint-Siege.
15 mai: Mgr de liarlez. Mylhe ou superflfüion? l.es chiens A quatre yeux de
la Perse antique. - Alb. du Boys. Un évéque ultramontain sous Louis XIV.
15 iuin: A. de Boissieu. Saint Nizier, vingt-neuvieme évéque de Lyon.
XVIII. Vie chrétienne, Juin: E. Gachon. Une conlroverse théologiquc
au xvuº siecle (Bossuet et Claude). - Piepenbring. L'apótre Paul (suite).
XIX. Bulletin de la Société de l'histoire du protestantisme
frangais. -15 février: Jules Bonnet. La tolérance du·cardinal Sadolet (suite;
voir le n• suivant). - Ch. Read. Lettres de Théodore de Bez~ (voir lenº suivant). - A.-J. Enschede. Le refuge a Ardenbourg, en Hollande. - Ch. Read,
Les Eépultures des protestanls étrangers et régnicoles a Paris au xvmª si8cle
(voir les n°s suivants).
15 avril: Emite Picot, Les moralités polémiques ou
la controverse religieuse dans l'ancien théatre frangais (xv8 siécle; voir le nº
suivanl). - N. Weiss. L'hérésie dans le Maine (1553).
XX. Revue desétudes juives. - Janvier-mars: Halévy. Recherches
bibliques. IX. Cai'nites et Séthites. - Derenbourg. Sur lerituel. - Kaufmann..
Seos et origine des symboles tumulaires de l' Ancien Testnment dans l'art chrétien primitif. - Duval. Sur la Peschitto. - Loeb. Histoire d'une taille levée sur
les Juifs de Perpignan en 1413-14!4. - Brunschwig. Les Juifs de Nantes et du
pays nantais. - Neubauer, Le Midrasch Tanhuma (fin).

=

=

VII. Bulletin de oorrespondance he!Jénique. - Janvie,•-février :
Ch. Diehl et G. Cousin. Inscriptions de Lagina. (Relatives aux pretres d'Hécaté,
voir le n° suivant.) - Pierre Paris. Fouilles a Élatée. Le temple d'Athén~
Cranaia. - P. Foucart. Exploration de la plaine de l'Hermus par M. Aristote
Fontrier. == Mars: M. Holleaux. Fouillesau temple d'Apollon Ptoos. Fragments
de statues arcbai'ques.
VIII. Mélusine. - Mai: H. Gaidoz. Lºanthropophagie (suite; voir mai).
- Corporations, compagnonnages et métiers (du méme auteur).
Juin :
J. Tuchmann. La fascination (suite). - litare Leclerc. Notes sur Madagascar.

=

-

=

=

=

�390

DBPOUlLLl.':llENT DES P~RIODIQUE~

XXI. R~vue d'ethnographie. -

''

1

ET DES TRAVAt;X m:s soc11rr.I::s SAVA:Sn:s

V. 6 : Yzerman. NouveUes fouillcs

d~ns Jes rumas de BOró-Boudour. - Faurot. Sur les tumuli du territoire
d Obock. = VI. _I : Lec/ere. Les peuplad,s de Madagascar. Origines (fin). _
Pinart, Les Ind1ens de l'Etat de Panama.

XXII. Bulletin de la Société d'ethnographie. _

1887. N' .2 :

Docteur Vef'rier. Les religions de l'Exlréme-Orient. _ Nº 3 . e

t L s·

. arno . e arnt-

.
.
SJmomsme.

XXIII. Mémoires d_e la Société d'elhnographie. _ 1886. 1,~ 8:
Lucien de Rosny. _Les Ant11les, étude ethnographique et religieuse.
XXIV. Archives de la Société américaine de France. _ 1887.
N° I : Pousse. Les manuscrits hiératiques du Yucatan
n s·-,
L
·
.
• - .n. i,,«-on. a se mame
chez les anc1ens Mexicains. == N° 2: Castaing. Croyances sur la vie d'outre-

tombe chez les anciens Péruviens.

XXV. Mémoires de la Société sinico-japonaise. _ 1887. No .
1
Uon de Rosny. La philosophie du Tao-teh-king. _ Foucauo,. La tentation d~
Bouddha par le démon.

XXVI. Bibliotheqne universelle et Revue snisse. _ Mars: Sayous.
La cr01sade de Constantinople (voir les

nos

suivants).

smte le 23 avril. Résume de 1 mtroduction mise par M Büh· J

,

d

·

.
.
er u sa tra ucbon
des 101s de Manou,. vol. XXV dP.s Sacred Books of tbe East, et appréciation de
cette bonne lraduct,on.) = .23 avril · F -E \Varren The St
· ., (V •
.
.
.
. . •
•
owe IDISSw.,
Olr
8

les n° swvants; d1scuss1on avec M Mac Carlhy sur la date d

of Lhe reformation. (Appréciation élogieuse des vol. 111 et IV de l'Jli:,toire des
papes, de M. C1'eightan.) - Popular tales and fictions, their migrations and
transformations. (A propos des deux volumes de M. Cloustan sur ce sujet.) =
7 mai: Tbe temple of Jupiter Olympius. (Compte rendu d'une conférence de
M. Penrose a l'école anglaise d'archéologie d'Atbénes.)= /4. mai: Ma.i, Múller.
Colilcidences. (Exemples de pri8res toutes semblables et cependant indépendantes les unes des autres.) - A. Lowy. The Moatite stone. (Réponse aux
critiques adressées a l'auteur qui a soutenu, dans la Scattish Review, que la
sléle de Mésa est apocryphe.) = 28 mai: Altaic hieroglyphs and hittite inscriptions. (Le livre du cap. Conder sur le déchilirement des inscriptions hittites
ne fait pas faire un pas a la question.) == 4 iuin: Fr.-H. Chase. Chrysostom, a
sludy in Lhe history of biblical interpretation. (Compte rendu d'un excellent
ouvrage sur Chrysostome comme exégete.)
XXX. English historical Review. - Avril : Lea. Confiscation for
heresy in the middle--ages.

XXXI. Contemporary Review. - Juin: W.-E. Gladstone. The greater
Olympian sedition.

XXXII. Nineteenth eentury. -

XXVII. Muséon. - Juin: T. de la Coupe,•ie. Les Jangues de la Chine
avant 1es_Chmo1s. -E.~W. West. Notes sur quelques petits textes peblevis.
- A. Wiedemann. Le hvre des morts. - E. Beauvois. La légende de SaintColumba. - F. Robiou. La religion égyptienne. _ Ch. Staehlens. Les dieux
du Ra.mayana. - A. Bamps. Tomebamba, antique cité de J'empire des Incas.
XXVIII. Academ~. - _16 av,-il: J. Jolly. The Jaws 0 ¡ Manu. (Voir la

)

.
·
u monument. J._ Raine et E.-Jl. Edmonds. Charms. (De quelques formules ou recettes popu1a1res pour cbasser les maladies ) - A N,:ubauer The M b"t
.
•
•
.
oa I e stone. Ed. Naville. Reporto~ the_necropolis of Tell-el-Yahoodieh. (M. N. établit qu'il
y a eu la une colome JUive.) - The rock-temple at Sidon. == 30 avril .
G.-F. Brawne. The codex Amiatinus. (Sur son ornementation; cfr. l'article d~
M. Ka:l Hamann, du 7 mai, qui établit l'origine italienne du manuscrit.) ==
21 mai :· J.-B. Dunelm. The earliest papal catalogue. (M. D. croit retrouver
dans Ép1phane, Haer., xxvu, 6, Ja liste des papes des Mémoires d'Hégésippe,
perdue pour no~s.) - A.-H. Sayce. Altaic hieroglyphs and hittite inscriptions.
(~ur le réce~t hvre ~u cap. Conder; voirnotrechronique.)-Am.-B. Edwards.
L archéologJe égyptienne de M. Maspero - .28 ma,· • A H K
·
..
•. .- . eane. Tb e anc1ent
~1ties of the New-World. (Critique intéressante de la traduction anglaise de
l ouvrage de M. D. Charnay.)

XXIX. Athenmum. - 23 av,·il : History of the papacy during the period

39l

Mai: W.-E. (]ladstone. The greater

gods of Olympos. Apollo.

XXXIII. Expositor. - Mai: F. Harnack. The origin of the chrislian
ministry. (Voirl'articledu Rév, G. Gore daos len° de juin.) - Juin: W.-H. Simcox. Tbe new theory of the Apocalypse.
XXXIV. London Quarterly Review. - Avril: Tbe jewish and the
christian messiab. - Saint Francis of Assisi.
XXXV. Dublin Review. - Avril: A1'nold. Church extension and anglican expansion. - Scott. Barbour's 1egends of the saints. - The church afler
the conquest. - Grant. Where saint Patrick was boro? - Lightfoots Ignatius
and the roman primacy.
XXXVI. Scottish Review. characler of the Moabite stone, -

Avrit: Rév. A. Liiwy. The apocryphal
Thomas of Erceldoune.

XXXVII. American Journal of philology, -

VII. 4: Bloomfield.

Sevcn hymns of the Atharvaveda.

XXXVIII. Indian Antiquary. - Fdvrier : Foulkers. The Dakhan In
the time of Gautama Buddha. - Murray-Aynsley. Discursive contributions
towards the study of Asiatic symbolism (fin). - Kielho1'n. A. Gaya inscription
of Yakshapala. - Knowles. Why the fish talked. = Ma,·s : Fleet. A lunar fortnight of thirt.een solar days. - Jacob. The Vasudeva and Gopichindana Upanishads. - Kielhorn. On the Mahabhasbya. - Sastri. Folklore in southern
India (voir le nº suivant).
Avril : Dikshit. The method of calculating the
week-day of Hindu Tithis and the corresponding English dates. - lleatsek.
Letter o[ the emperor Alrnar asking far the christian sculptures.

=

XXXIX, Zeitschrift der deutsohen morgenlmndisohen Gesell-

�393

DÜ:POtiILLE:llENT DES PÉRIODlQUES

ET DES TRAVAUX DES SOCIÉTÉS SAVANTES

schaft. - XL. N° 4: V. Dradke. Zur o.ltindischen Religions-und Spracbgeschicbte. - Bühler. Zu Bólhlingks Arlikeln ueber Vasishlha. - Hillebi-andt.
Eine Miscelle aus dem Vedaritual. - Ludwig, Drei Rigvedastellen; Bedeutung
vedischer Wórter.
XL. Mitteilungen des d. arohaiologisohen Instituis (Athen. Abt.).
- XI. 4 : Dórpfeld. Der alte Athenatempel auf der Akropolis. - Studniczka.

Gescbicble der Legendenlitteratur. - Ka1·0. Job. Val. Andrere und sein Ideal
eines cbrisUicben SI.ates. - Ohle. Die Essaer des Philo, - N6ldeke. Ueber die
Apologie unter Melitons Namen in Curetons Spiciiegium syriacum.

Zusammensetzungen im Akropolismuseum. - Boehlau. Perseus und die Graeen.

Das japanische Slernenfest.

392

- Petersen. Arcbaische Nikebilder.
XLI. Jahrbuch des k. d. archa,ologischen Instituts. - I. 4:
Kalkmann. Aphrodite auf dem Schwan. - Heydemann. Die Phlyakendarstellungen o.uf bemalten Vasen.
XLII. Zeitschrift filr Voolkerpsychologie und Sprachwissenschaft. - XVlI. 1 : Julius Happel. Ueber die Bedeutung der vólkerpsychologischen Arbeiten Adolf Bastians. Th. Achelis. Der wissenschaftliche
Charakter der Ethnologie.
XVll. 2 : Steinthal. Mylbos, Sage, Marchen,
Legende, Erzahlung, Fabel. - Ft. Krejci. Deber die ursprüngliche Bedeutung
der griecbischen Dremones.
XLIII. Zeitschrift für die alttestamentliche Wi,senschaft. 1887. N' 1 : Baethgen. i7 Makkabaische Psalmen nach Theodor von Mopsuestia (fin). - Reckendo,-f. Ueber den Werth der altrelhiopischen Penlateuchuebersetzung für die Reconstruktion der LXX. - Budde. Richter und Josua. Die behrreiscbe Grundlage der Apokalypse.
XLIV. Magazin für die Wissenschaft des Judentums. - XIV. 1:
Epstein. Der sogenannte Rascbi-Commentar zu Bereshit-Rabba. - Kaufmann.
Elias von Nisibis und Saadja Alfajjümis .Afosserungen ueber die Trinitat.

=

XLIX, Zeitschrift fO.r Mlsaionokunde und Religionswissenschalt. - IT. .2 : Happel. Die Hauptstufen des religiósen Lebens der
Menschheit (1" arl.). - Seebens. Das religiose System der Parsen. -Spinner.
L. Studien und Mitteilungen aus dem Benedictlnerorden. VIII. 1 : Baeumer. Einlluss der Regel des h. Benedikt auf die Entwicklung des
Rremiscben Breviers (1" art. ).-Lager. Die Abtei Gorze in Lothringen (1" art. ).
- F.-w. Roth. Der h. Petrus Damiani O. S. B. Cardinalbischof von Ostia (fin).
- Grashof et Sievers. Das Benedictirinnenstift Gandersheim und Hrotsuitha.
(suite).
LI. Katholik. - Mars: CardinalFranzelin.- DieKórperlehredes h. Tho•
mas v. Aquin (voir len° suivant).-Das mittela.lterliche Begriibnis.-Janssen's
Geschichte des deutschen Volkes. - Der h. Philipp von Zell im Bistum Speier.
Avril : Zur Orientierung ueber Methode und Ergebnisse der neue~ten Penla:
teuchcritik. -Aus der Katakombe der h. Felicitas.
LII. Ausland. - N° 18: Buchner. Ein Totenfeier in lnnerafrika. - Breitenbach. lndianerstamme a.m Rio Schingll. == N° 19 : Jensen. Vergessene und
untergebende Volk:sbrauche der nordfriesischen lnselbewohner.
N° 2/
Orissa, das heilige Land der Hindu und eine Pilgerfahrt nach Dschaggernath.
- Lillie. Die heiligen Tiinze der P1i.nies,
LIII. Globus. - N° 16: v. Wlislocki. Gehrauche der transsilvanischen
Zeltzigeuner bei Geburt, Taufe und Leichenbestattung (voir les n° 9 suivants).

=

=

XLV. Monatsschrift für Geschichte und Wissenschaft des

LIV. Mittellungen des Vereins fi'lr Geschichte der Deutschenin

Judentums. - .iUai: Neubaue·r. Der Wahnwitz und die Schwindeleien der
Sabbatianer nacb ungedruckten Quellen.
XLVI. Zeitschrift für vergleichende Litteraturgeschichte. J. 3 et 4 : Biese. Die resthetische Naturbeseeluog in antiker und moderner
Poesie (2' arl.). - Krumbacher. Ein Problem der vergleichenden Sagenkunde
und Lilteraturgescbicbte.

Boohmen. - XXV. 3: v. H6fler. Bonifacius, der Aposte! der Deutschen, und
die Slavenapostel Konstantinos (Cyrillus) und Methodios. - Wilhelm. Sagen
aus dem westlichen BOhmen.
LV. Mitteilungen des Instituts für oosterreichische Geschlchtsforschung. - VII. 3: William Fischer. Beitrrege zur historischen Kritik des
Lean Diakonos und Michael Psellos. == VIlI. / : Fr. Zimmermann. Kónig
Ludwig l. Urkunde von 1380 ueber das Asylrecht der Marienburger Kirche. P. Kehr. Be:nerkungen zu den piipstlichen Supplikenregistern des xrv Jabrh,
-= VIII. ,2: H. Hoogeweg. Der Kreuzzug von Damiette.
LVI, Bulletino della Commissione aroheologica comunale di
Roma. - XV. 3 : Visconti. Di un bassorilievo altico esprimenle un adorazione dei Dioscuri. - Borsm·i. Del gruppo di edificii sacrial sale nell' area degli
orti di Cesare.
LVII. Archivio per lo studio delle tradioloni popolari. - V. a :
Pit1'é. Una leggenda popolare siciliana. - Guberti, La Giunta, spetta.colo
popolare sacro di Caltagirone. - Edward. Le questue nelle festa di S. Marlino

XL VII. Zeitschrift für Kirchengeschichte. -

IX. 1 : Erbes. Die

heil. Crecilia in Zusammenhang mit der Pabstcrypta. sowie der reltesten Kirche
Roms. - Virk. Melanchlon's politische SteHung auf dem Reichstag zu
Augsburg, i53C (i" art.). - Wilkens. Geschicbte des spanischen Protestantismus im xvr• Jabrh. Die Litteratur der Jabre 1848-1886 (!" art.). - Haupt.
Zur Geschi~hte der Geissler. - L. Schulze. Zur Thomas a Kempis Frage. Tesdorpf. Die Zurückdatierung des Wormser Edictes. - Ney. Analekten zur
Geschichte des Reichstages zu Speyer im Jabre, 1526 (2° art. ).
XLVIII. JahrbO.cher für protestantische Theologie. - XIII . .2:
E. Pfleiderer. Heraklitische Spuren a.uf theologischen Boden. - Usener. Zur

26

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cum variis 1eclionibus editionum Bezre, Elzeviri, Lachmani, Tischendorfi,
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présidée par le kalife Mamoun. Texte pehlvi, publié avec traduction. - Paris,
rieweg, 1887, in-8, de 80 p.
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F. H. Balfo1w. Leaves from my Chinese Scrapbook. - Londres, Trübner:
1. vol. in-8.

399

-

�TABLE DES MATIERES
DU TOME QUINZIEME

ARTICLES DE FONO
P,ges.

Une conlribution a l'élude du Paulinisme. - De la question de !'origine
du pécbé d'apres les letlres de l'apólre Paul, par M. A. Sabatier, 1 el 137
Le pessimisme moral et religieux chez Homere el Hésiode (2' articlc), par
M. J.-A. Hild.
, • •
22
Une épilhele des dieux dans le Rig-Veda, par M. Paul Begnaud.
~6
Lechristianisme chez les anciens Captes {2' arlicle), par M. E. Amtlineau.
52
Les Héléens. Un nouveau probleme de l'bisloire d'Orient, par M. J. Menant. • ,
88
Le 6cdµ..wv, histoire d'un mol et d'une idée, par M. Paul Regnaud. .
i56
Le rituel du sacrifice funéraire. - Bulletin critique de la religion égyptienne, par M. G. Maspero,
159
Les découverles en Grece au poinl de vue de l'hisloire des reliS'ions
(l" parlie du Bullelin de 1886), par M. Georges Lafaye. • • • • 189
Le li1•re des morts. - Bulletin critique de la religion égyplienne, par
M. G. Maspero. • • • • •
• • •
265
L' Apologétique de Terlullien el l'Octavius de Minucius Félix, par M. L,
Massebieau. . •
316

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l'élude des races bumaines (M. Albert Btville). • • ,
Gustave d'Eichtl,al. Mélanges de critique biblique (M, Édouara Montet),
Uon. Peer. Le Tibet, le pays, le peuple, la religion (M, Ed. Specht) ,
V. Courdaveaua,. Saint Paul d'apres la libre critique en France (M. lean
Rdville).
• • • • . • • • • .
• • • •

9l
!07
108
109

112

�402

1

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Pages.

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203
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Comte Goblet d' Alviella. Histoire religieuse du feu (M. Albel't R,/ville). 216
D. Castelli. Storia degl' Israeliti dalle origini fino alla monarchia
(M. lidouard Montet). •
2l8
Raphael de Cesa,·e (Simmaco). Le conclave de Léon XIll_(M. lean !Wville). 220
VictorVattier, John Wyclytr; sa vie, ses reuvres,sa doctrine (M. ~tienne
Coquerel) • .
222
M. Guyau. L'irréligion de !'avenir (M. Jean Réville) .
347
Th. Homolle. Les archives de l'intendance sacrée á Délos (M. Georges
Lafaye). • . •
35¼
Th, Homolle. De antiquissimis Dianre simulacrís Deliacis (~f. Georges
Lafaye). • •
3.57
Félfa; Neve. L'Arménie chrétienne et sa littéralure (M. A. Garriere). • 361
Clel'mont-Ganneau. La stele de Mésa. Examen critique du texte (M. A.
Carriére). •
. , •
362
Comte F. de Noer. L'empereur Akhar, un chapitre de l'histoire de l'lnde
auxv1• siecle, traduction frani;aise, par M. G. Bonet-Maury (M. Sylvain
Uvi) • •
36í
Paul &amp;!bülot. Légendes, croyances et superstitions de lamer (2° série).
Les météores et les tempétes (M. Jean Afville)
365
CanONIQUES.

•

li6, 226 et 368

DEPOUILLEMENT DES PÉRIODIQUES ET DES TRAVAUX DES

soca:rts

SAVANTBS.
8JBLIOGHAPH1E .

!24, 24,9 el38~
131, 258 et 395

•

le Gáant : ERNhST LEH.OUX.

A:\Gtm s, llll'íllllt:1m: Clíl\UIX l:.'T ci!l, llUE GAIL;'ilfm, 4.

•

��</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Epithete des dieux dans le rig veda</name>
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        <name>Question de L'origine du Peche</name>
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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

irais Berlioz, qui s'indigne, reconnatt tout de meme, avec une
cinglante ironie, que ces étranges procédés sont nécessaires pour
qu'une belle reuvre étrangére sorte de son splendide isolement.
Les reuvres d'art géniales sont toujours, en leur nouveauté,comme
des reuvres étrangeres. Une traduction s'impose. Deschamps
l'a compris, et Berlioz lui-meme présente sa défense et justifie
son role quand il ajoute avec une mélancolie amere :
« Ne faut-il pas toujours corriger plus ou moins un auteur
étranger, poete ou musicien, s'appelat-il Shakespeare, Grethe,
Schi\ler, Beethoven ou Mozart, quand un directeur parisien
daigne l'admettre a l'honneur de comparattre devant son parterre.» Voila, en somme,ce que j'ai voulu faire dans ce travail. J'ai
mis sous le patronage légerement ironique de Berlioz lui-meme et
de ses pairs dans le ciel de l'art, les Delacroix, les logres, un
interprete de leurs reuvres aupres du public du xtx6 siécle. Je
n'ajouterai qu'un mot : II faut, pour etre juste, ne pas oublier
la distance qui sépare, dans le meme genre d'activité, un CastilBlaze par exemple et un Deschamps.
Le premier, comme le souhaitait Berlioz, est mort tout entier.
Le résultat de ses efforts seul lui a survécu : il a acclimaté
chez nous les cheís-d'reuvre de la musique étrangere. Ce bon·
homme tres intelligent, mais dénué de gout véritable, sans scrupules artistiques, se plaisait en sa besogne étrange, était un de
ces 1&lt; boulevardiers » entreprenants comme nous avons pu en rcncontrer encore dans notre jeunesse, dignes assesseurs du fameux
Dr Véron, espece de Gaudissart de la propagande musique.
Le second, Émile Deschamps, n'était vraiment pas a sa place
en pareille compagnie, et nous l'avons surpris rougissant. Malgré
le nombre de ses campagnes musicales, l'activité du librettiste et
de l'arrangeur ne fut jamais qu'un accident dans sa vie. « 11 m'a
fallu cette circonstance, écrivait-il un jour, a propos d'un opéra
de Meyerbeer dont il s'occupait, pour apprendre par moi-meme
ce que c'était que pareilles démarches. - En vérité, je ne m'en
doutais nullement, quoique je fusse au milieu des intrigues je les ignorais, tout occupé que j'étais de la partie d'art. Non,
certes, je ne renonce pas a la littérature ... je reprcndrai la poésie
des livres, poésie plus calme et plus consciencieuse, et je quitterai
tout ce qui est théatre... » Souhait significatif, qui nous découvre
la nature de Deschamps, et dans lequel s'exprime, alors qu'elle
est entratnée par ce tourbillon complexe d'égoismes, de passions
inléressées et d'aspirations idéales que la vie parisienne a
toujours été pour des artistes, le soupir d'une ame bien née.

N° iO

AVRIL

1m

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS
ET CONFÉRENCES
•
D1aacnua: ••

F. STBOWSKI,

Profe,ffl,r d la Sorbonne.

La Bible dans la po ésie franQaise
depuis Marot
Lee po6m.N bibliqaea me de la riaotion oontre la Pl6la~ •
II. Lea poimea lyrll¡u11 et ,p1qu11 : Belleaa, da Bartaa, d'.lablpi

Coura de

■.

Vl.llfEY,

Dogen ck la Facullé de, uftre., ck Montpellier.

TROIBIEME LE~O~

deL;~:p!:Sti!!º~-t\~anges mixlu~~s q_u'a!t produites l'alliance
.
1 ique et de l msp,rallon classique est l .
~eme qw en 1572 clélt la Deuxieme journóe de la B
· de
dee1;!a;~~::u&amp;7~es~n~ petite .~popée _intitulée : L:;~::ur~
sa . omme s d voula1t avantCbateaubria d
, pennetu;e au lecteur de comparer les deux merveilleux B n
donne d abord la parole au petit dieu 1"lé 11
, elleau
tout de suite Mais a u •
ª · ne le nomme pa6
le terrible espiegle. Toutqfr:~sb;~:ul~ºJ: reconnais~ons aussitót
lonius ou_ de l' Énéide de Virgile, il vient u:e~:r:~aul,res d' Apode ses v1eux exploits et ,. d'
,
e Pus se vanter
l'ait dédaigné. Mais le sai~:Ur~r;:v~u
un
f seul creur jusqu'ici
résistance. Car
. 1 ne era plus une longue
les Pétrarquisie;ª;p~:: dl:sc~l~::~~~ts auxquels l'ont habitué
are un sourcil bien dessiné et po t n~t' Amou~ prend pour
ur ra1 un red flalJ\boyánt.

Le Géranl : FRANCK GAUTRON.
POITIEIIS. -

30

9

•OCIÉTÉ PRAN~illB D'IIIPRIIIEBIB,

•

�98

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN¡;:AISE

David succombe, en effet, apres·qu'on nous afait assister a tous
les maneges d'une coquette raffinée. C'est alors que Dieu le grand Dieu de la Bible, cette fois - prend a son tour la parole,
pour se repentir d'avoir été si bon quand les hommes sont si
méchants. Cependant, a la requete d'une allégorie virgilienne,
la Clémence, il accepte que son serviteur infidele regoive l'avertissement du prophete. Et le récit s'achemine ensuite a pas de
course vers le dénouement, peut-et.re parce qu'Horace fait de
cette brieveté une loi de la narration, mais probablement parce
que Belleau est beaucoup moins édifié par le repentir de David
qu'il n'avait été amusé par son péché.
Belleau a fait, heureusement, beaucoup mieux. Ce qu'il a fait
de meilleur, ce sont des prieres empruntées au livre de Job.ll est
le premier de nos poetes modernes qui se soit inspiré de ce poeme
ou plus tard nos romantiques sont allés souvent chercher des
aliment.c:; a leur mélancolie. Pendant l'une des crises de la maladie
tres douloureuse - on ne sait pas bien laquelle - dont il était
souvent tourmenté et dont finalement il mourut, il relut les
plaintes du Lépreux. ll y trouvait l'image de ce que son propre
corps était devenu :

99

Du livre devenu son réconfort, il tira neuf pieces, qu'il plaga
en tete de sa Deuxieme Journée. Ce sont des traductions, exactes,
assez souvent vigoureuses, dont chacune a sa strophe propre car, meme malade, un poete de la Pléiade s'intéresse toujours
aux rythmes - et plusieurs de ces prieres ont par endroits une
harmonie et une abondance presque lamartiniennes :
Veux-Lu esprouver ta puissance
Contre la fueille qui ballance,
Qui chancelle et branle a tous vens ?
Quoy ? me veux-tu Jivrer bataille,
Poursuyvant le chaume et la paille,
Qui n'a plus d'huroeur au dedans ?...
Et comme le bois mort se mine,
Pourry et mangé de vermine,
Tout ainsi je vis en langueur :
Ou comme le drap d'une robe,
Ou la tigne ronge et desrobe
Le fil, la grace et la couleur.

Plus tard, "en 1576, Belleau publia les Discours de la Vaniié,
traduits de !' Ecclésiaste en vers alexandrins et les dédia au
frere du roí. La meme année, il publia, en les dédiant a la nouvelle
reine, Louise de Lorraine, des Eglogues sacrées traduites du
Caniique des Canliques. En tete de chaque Eglogue, un argument
tres édifiant avertit la pieuse reine qu'elle aura un grand
profit spirituel a relire le plus beau des Cantiques dans la traduction que lui en offre l'auteur des Baisers, l'imitateur de
Catulle et de Jean Second.

Mes os sont pris tout le long de mondos
Contre ma peau, et ma chair ulceree
En s'y collant s'cst du tout retiree,
Et ne suis plus qu'une ordonnance d'os,
Sauf eschappé des fieres destinees,
Monstrant la peau de mes dents descharnees.

Il y trouvait aussi l'expression de sa propre angoisse a la pensée
de la mort inévitable et prochaine :

EGLOGUE m. - L'Eglise sous la figure de l'ame pecheresse, estant pressee
du sommeil d'ignorance, et sommeillant és tenebres du peché, cherche
JESus-CHRIST au hasard et danger de sa vie.
EGLOGUE v. - JEsus-CHRIST vient au secours de son Eglise, invitant toute
ame fidelle a l'aimer, et s'enivrer de sa parolle, a fin de tenir la porte ouverte
et tousjours preste a le recevoir, quand i1 nous fera la grace de s'y presenter

Mon ha!eine est devenue
Si courte et si corrompue,
Et la fin me presse tant,
Que je ne voy plus que l'ombre,
Et la fosse noire et sombre
D'un sepulcre qui m'attond.

Ce pavillon dévot couvre une marchandise qui l'est beaucoup
moins.
Pourtant, il y a moins de sensualité que de mignardise chez
Belleau, le gentil Belleau, et ce n'est pas précisément d'avoir
fait d'un poeme sacré un poeme assez lascif qu'il est coupable ;
c'est d'avoir mis trop de grtice langoureuse la ou il y a tant de
vigueur ; aussi est-on tout étonné d'entendre qu'elle a un reil
terrible comme un~ armée rangée en bataille, cette Épouse qui
vient de suggérer ces aimables diminutifs :

ll y trouvait enfin, voluptueux qu'il était, mais pécheur sans
malice, vrai La Fontaine du xv1e siecle, les raisons d'espérer que
Dieu n'aurait pas le courage de le damner :
Dieu gardien, j'ay peché : mais pourquoy
M'as tu creé si contraire a toy, Sire,
Oue ce malheur me charge et me rend pire
En combatant moymesme contre moy ?
Souvienne toy avant que me damner,
Que de limon, et de bourbe fangeuse
Tu m'as formé, et qu'en terre poudreuse
Apres rna mort me feras retourner.

Le miel frais espuré des ruchetes gaufrees,
Distile, savoureux, de tes Ievres sucree~ :

•

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Sous ta langue mignarde un ruisseau doucelet
S'escoule gracieux et de manne, et de laict.

.... ··············· .... ... ............. .

M'amie est du fardin la vive fontainette,
Le puits de vive eau qui sourd argentelette
A petits flots ondez des cymes du Liban.
Sus done Iaisse cet air, orage Borean,
Ruine du Printemps, et des fleurs tendrelettes :
Vien Soulerre au dous flair, et d'ailes plus mollettes
Au mignard eventail sous un soume benin
Evente promptement les fleurs de mo~ Jardín,
Afín que son parfum et son odeur gentile,
Sur moy son cher Espous de toutes parls distile.

Belleau est, d'ailleurs, un poete de la nature plus encore qu'un
poete de l'amour. Ce qui le séduit dans le célebre poeme, cen'est
pas tant que l'amour y soit si vif, c'est, d'abord, qu'il ait pour
décor un si beau paysage, et l'auteur de La Bergerie en a su rendre
tout le charme printanier :
.•. desja la Tourterelle
Dessus cest arbre sec redouble sa querelle :
Desja sur le figuier la figue s'engrossist
Pleine et gonfle de laict, et le vent s'adoucist:
Les vignes sont en fleur, dont la fleurante haleine
Embasme de parfum l'air, les monts, et la plaine.

Ce qui lui plalt encore, c'est que cet amour s'exprime par des
comparaisons d'une si franche rusticité. II les déclare &lt;&lt; admirables» dans un de ses arguments, etil en a traduit quelques-unes
assez bien pour qu'il fasse songer a Alfred de Musset.
Sa taille haute et droitte est comme un grand Palmier
Sur la forest branchue haut eslevé dans l'air.

Et il les a traduites, d'ailleurs, plusieurs fois, en les expliquant ;
car il s'est bien rendu compte qu'un lecteur frangais ne voit
pas immédiatement en quoi des cheveux sont comparables a
des chevres ou deux rangées de dents a des brebis qui reviennent
de l'abreuvoir :
L'yvoire blanchissant de tes dens bien couplees,
Ainsi que le troupeau des brebis despouillees
De leur robe de laine, en revenant du bain,
Le poi! blanc et poly des ondes du Jourdain,
Qui fecondes tousjours portent d'une ventree
Deux petits aignelets il la peau bigarree,
Sans qu'une seulement d'entre elles ait le flanc
Ou sterile ou brehain : Ainsi sont ranc il ranc
Les deux rempars jumeaux de tes dens agencees,
D'une egale blancheur justement compassees.

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

101

Voila qui est clair, qui peut-etre l'est meme trop; mais, pour
etre trop accommodé au gout frangais, le tableau n'en a pas
moins conservé un peu de saveur. Et l'on voit done que si
le xv18 siecle eut le sentiment de la nature, la Bible y fut pour
quelque chose, sinon autant que Virgile, Théocrite et Sannazar.

•* •
L'reuvre la plus considérable que la Bible ait inspirée a notre
poésie dans le dernier tiers du xv1e siecle est celle de du Bartas.
Aucune ne contrjbua davantage a faire surgir d'autres poemes
bibliques. Aucune n'eut un plus grand retentissement. Son succes
franchit les frontieres de la France. Du Bartas eut meme l'honneur
d'etre imité -par le Tasse. Aussi ses admirateurs crierent-ils
bien haut que Ronsard était dépassé. Et Ronsard s'en émut.
Prenant a témoin le maitre qui l'avait initié aux beautés de
l'antiquité profane, Daurat, il qualifia énergiquement de menteurs ceux qui osaient dire que Ronsard était « moins que le
Bartas ». 11 revint plus tard a la charge pour rappeler a la pudeur
ces disciples qui se disaient plus grands que leur mattre :
Vous étes mesruisseaux, je suis votre fonlaine.

II avait certes raison de s'indigner puisque sans lui du Bartas
peut-etre n'eut rien été,et puisqueayantété,comme on l'a dit, sa
caricature, il l'a discrédité.
Pour~ant, du ~~rtas apportait un peu de bon, et il mérite qu'on
se souvienne qu 11 a fa1t autre chose que des vers ridicules sur
le galop du cheval.
Son intention n'est pas douteuse. Ill'expose en toute occasion:
dans son poeme intitulé Uranie ou la Muse chrétienne, dans la
préface de sa Judith, dans les préambules de ses deux Semaines.
II veut réagi~ contre l'iID:moralité de la poésie contemporaine,
&lt;e _sauver la v1e a ses conc1toyens » qu'une profane envíe d'étermser leur nom « attache a l'atelier d'amour ». 11 se propose
d'écrire
Des vers que sans rougir la vierge puisse lire.•.

II met sa plume au service de la religion et de la morale. C'est
Dieu qu'il invoque, etil lui demande de faire qu'en instruisant les
autres il s'instruise lui-meme. Mais; pour autant, il ne veut point
.cesser d'etre _un bon humaniste, un fidele imitateur des classiques.
Son prem1er grand poeme fut une épopée de J udith en six

�102

Hvres. Comme il la fit parattre en 1573, au lendemain dela SaintBarthélemy, on l'accusa d'avoir voulu coilseiller le ~eurtre d~~
rois impiei. II s'en défend dans _sa réface, en aff1~ant qua
son avis ceux-la seuls ont le dro1t d attenter a la vie du chef
de l'État qui en ont regu de Dieu !'indubitable vocation. II oublie
toutefois de nous dire a quel signe une femme peut reconnattre
qu'elle est appelée a u_ne mission aussi p~u ?rdinaire: Congue
antérieurement a la Samt-Barthélemy, écrite a la requete de la
reine de Navarre, la Judith, sans recommander le régic_ide,était
certainement, dans la pensée de du Bartas, un averbssement
adres&amp;é aux persécuteurs.
Il se vante dans la méme préface d'etre le premier en France
qui ait fait une épopée sacrée. II aurait méme pu se vant~r,
puisque La Franciade n'avait pas été_achev~e, d'é.tre le yrem1er
qui eüt fait une épopée. C' est done la Bible qm, .apres a~o1r d?nné
a notre poésie moderne avec Marot son preIDier recueil lynque,
et avec Beze sa premiere tragédie, lui a donné encore, avec du
Bartas, son premier poeme narratif ou il y ait des traces de
talent.
L'art toutefois en est peu biblique. De son propre aveu, l'auteur de Judilh n'a pas « tant suivi l'ordre ou la phrase du texte
de la Bible qu'il n'a essayé d'imiter Homere en son lliade et
Virgile en son Énéíde ». En effet,la Bible n'a guere fourni que
les faits. C'est l'humanisme qui a fourni les themes épiques et les
procédés de style. Et aucun ne manque a l'appel. Les bonnes
recettes ont été appliquées en toute conscience. Le poete,en ses
six livres a su faire entrer les principaux ingrédients dont il
est conv~nu que doit se composer la sauce épique : dénombrement des guerriers, conseil des chefs, siege, comhat, festins,
récit des événements antérieurs a l'action mis dans la bouche
d'un personnage, description de tapisseries, comparaisons de
tout genre. Une comparaison de Virgile nous aide a comprendre
le combat qui se livre dans le creur d'Ahraham invité a immoler
son fils (liv. 11, vers 53 et suiv.). Et, comme u!1 h~maniste f~angais du xvie siecle ne sépare pas dans son adm1ration les ltahens
des Latins Judith emprunte, comme l'ont fait Cassandre et
Olive, ses appas a Alcine; Holopherne, pour lui dire son amour,
répete les déclarations de Roger a Angélique (1) et les combats
qu'il se vante d'avoir livrés sont ceux quelivrent Charlemagne
contre Agramant et Bradamante contre Marphise (2).
( 1) Furieux, X. 113-114 = Judith, VI, 70-76.
(2) Judith, V, 327-356 = Furieux, XVI, 56, 58, 68. Furieux. XXXIX, 14-15.

.
•
Jud1/h, V, 307-366

103

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN,;AISE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

=

Mais plus que les poetes épiques del' Antiquité et de l'ltalie,
les poetes orateurs de la décadence latine ont alimenté de leur
éloquence cette épopée bihlique. Les vraies beautés de la Jud~ih
sont des heautés oratoires a la maniere de Séneque ou de Lucam.
Ce ne sont pas d'ailleurs des beautés méprisables. Comme dans
les tragédies de Garnier on trouve la le bon vers proverbe :
La paille tost s'allume et s'esteint vistement ;
(III, 189.)

la bonne harangue en vers antithétiques :
Hé J quoi ? vous voulez done limiter la puissance
Du Pere tout-puissant et captiver ses i:nains .
Dans les fresles chainons de vos conseils humarns ?
Ju o-es
sans jugement, vous voulez loy prescrire .
0
Au Dieu, qui prescrit loy mesme au celeste emp1re :
Vou3 voulez alTermir sous la course du temps
L'autheur des jours, ·des mois, des saisons et des ans ?
N~ vous abusez point : la divine puissance
'í'a point ses bras liez d'aucune circonstance.
,.
.
Dieu peut tout ce qu'il veut, D1eu veut tout ce qu il do1t.
(III, 456-465.)

le dialogue symétrique, que du Bartas chérit au point de l'im~
poser a un seul personnage se parlant a lui-méme :
Las ! pour faire un te! coup ton brasa peu de force.
Assez fort est celui que l'Éternel r'enforce.
Mais ayant fait le coup, qui te garentira ?
Dieu m'a conduite ici, Dieu me r'amenera.
Et si ton Dieu te livre es mains des infideles ?
Mort le Duc, je ne crain les morts les plus cruelles.
Mais quoy ? tu souleras leur impudicité 1
Mon corps peut estre /J eux, mais non ma volonté.
(VI, 123-131.)

D'assez b.:ins vers descriptifs se rencoatrent aussi

ºª et la :

Les Arabes heureux, ceux qui sur des civieres
Promenent leurs maisons couvertes de fougercs
Les subtils Tyriens, qui la fuyante voix
Arresterent, premiers, sur l'escorce du bois...
Et bref, toute l' Asie estoit comme enfermee
Dans le clos retranché de cette belle armee.

De qui sont ces vers ? De Hugo faisant le dénombrement
de l'armée de Xerces? Non: de du Bartas faisantdans la Judith
le dénombrement de l'armée d'Holopherne. Car cet orateur, ce
rhéteur si l'on préfere le nommer ainsi, a du poete épique le
goüt et le sens de ce que l'on appellera plus tard la couleur
locale, si bien que dans sa J udith, d'un art en général si peu bi-

�104

·105

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BJBLE D.\.NS LA POÉSIE FRANvAlSE

blique, il y a parfois une certaine couleur juive, qui permet de
-eonsidérer du Bartas comme un des précurseurs du romantisme :

le déluge (1). Les effusions morales et_r~ligieuses s'ajouten~ :?n~
s' meler a ces descriptions d'une ongme toute profane e _u
•y • '
· ·té Lesavantparle le croyantparle ensmte,
mtéret de pure cur1os1 .
'
,
Et lus d'une
tou. ours moins longtemps. Ils ne font pas qu un. , p
.. .
. J le croyant n ' est que l'écho d'Horace
.
, ou des poetes sto1c1ens
f 01s,
L B'bl
'
d u ¡er siecle voire des Pétrarqmstes.
L'art lui ' auss1. est surtoui d' un hurna m'ste · a 1 e n a
presque' rien a re~endiquer ni dans les tro~ nombreux dMauts,
ni dans les quelques vraies beautés des Semaines.
Les défauts sont bien connus.
. . . .
Ce sont, d'abord, toutes les formes de la prec1os1té .
les pointes :

Adonc le grand Pontite, assisté des ncveux
Du grand Eleazar, Pretres dont les cbevcux
N'avoient esté rongnez, une mitre emperlee
Pose devotement sur sa perruque huilee :
Et d'un linge sacré, qui a ses riches bords
Frangez de cloches d'or, couvre son sacré corps ;
Puis brusle en holocauste, et tue en sacrifice
:Maint bouc, maint aignelet, maint veau, mainte genice,
Teignant avec leur sang les cornes de l'autel,
Et sa voix eslevant. prie ainsi I' Immortel.
(1, 137-145.)

11 rentre avecque bruit au regne du silence ;

La Judilh est oubliée. Du Bartas, pour la postérité, reste
l'auteur des deux Semaines.
La premiere Semaine, dont la plus ancienne édition connue
est de 1579, est l'histoire de la création du monde. La deuxieme
Semaine (1584) est l'histoire de la création de l'homme, du péché
origine!, d'Abel et de Carn, de Noé. Elle devait avoir une
suite, dont quelques fragments furent publiés en 1591. Si l'auteur
en avait eu le temps, il aurait conduit l'histoire du peuple hébreu
jusqu'au Messie, puis peut-etre l'histoire de l'Église jusqu'au
xv1e siécle.
La premiére Semaine est done une peinture du monde ¡ la
deuxieme, une histoire universelle. Dans l'une, toute la nature ¡
dans l'autre, toute l'humanité, et Dieu dans toutes les deux.
Ce plan grandiose ne pouvait faire sur les premiers lecteurs qu'une
impression profonde.
A ces deux poemes, lascience de l'humaniste afournihien plus
de matiére que la religion du croyant. Aussitot qu'il a dit : « Et
Dieu créa les poissons », c'est a Pline l'Ancien, c'est aux polygraphes de!' Antiquité qu'il demande de quoi peip.dre les moours
des poissons, et, curieux comme un contemporain de Montaigne,
crédule, comme on l'est en un temps ou la critique nait a peine,
il se complatt a admirer de préférence dans la nature les bizarreries que la narve science des Anciens y reconnaissait. L'impression nous est ainsi souvent donnée que la création est l'oouvre
amusante d'un esprit ingénieux. Les poetes eux-memes ont
apporté leur contingent: Homére, Virgile, Lucrece, Ovide, Ovide
surtout, qui, suppléant aux !acunes de la Genese, apprend a
du Bartas ce que c'était que le chaos et comment íut déclanché

les calembourgs :
Dans des coches non moins adorez que dorez ;

l'emphase:
Les bourgeois d' Amphitrite
Trouvant pour se sauver lamer meme petite ;
1

les méLaphores cheres a Cathos et a Madelon : les_o:e!lles app~lées les portieres de !'esprit ; _et l'~stomac, un cms1~~r parfa1t.
C'est aussi le burlesque, qm a s1 souvent pour ongme la préciosité :
Avec de friands mets n'irrite point ta bouche:
Le travail soit ta sauce.

Voila ce que peut donner, quand un poete manque naturellement de gout, un commerce trop fréquent avec_ les rhéteurs
de la décadence latine et avec les Italiens de la Rena1ssance.
Ce qui a fait surtout a du Bartas une facheus.e réputatio_n,
c'est qu'il a pris tout a fait au sérieux quelques-uns des conseils
donnés par Ronsard pour enrichir notre langue poétique des
ressources propres aux langues anciennes. Le mot composé,
dont Ronsard n'use, en somme, qu'avec discrétion, devient chez
du Bartas le principal ornement du style. Dieu ayant le premier
jour créé la lumiere
(!) Sur les sources de la science de du Bartas, sur toute son reuvre, v~ir
l'excellent livre de Georges Pe)Jissier, La vie el les amvres de du Bartas. Paris,
1882.

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Chasse-ennuy, chasse-deuil, chasse-nuit, chusse-crainte,

crée le deuxieme jour
Le feu donne-clarté, porte-chaud, jette-flamme ;

puis, le troisie.me,
la Terre porte-grainc,
Porte-or, porte-san té, porte-habits, porte-humains
Porte-fruits, porte-tours.
'

Plus tard, l'homme, créateur du mal, invente la guerre
Raze-forts, verse-sang, brusle-autels, aimc-pleur,.

Ce sont la quelques exemples entre cent de la fagon dont du
Bartas parle grec en frangais.
Quelquefois il s'avise meme de transporter dans la langue
frangaise les redoublements : il fait flo-flolter lamer, cra-craqueier
le feu, et, étendant au substantif un procédé que la langue grccque
réservc,_ daos des conditions d'ailleurs tres précises, au vcrbe, il
nous fa1t entendre le babailemeni des arteres.
I1 est presque inevitable qu'un poete. qui emprunte ainsi aux
langues de l'antiquité pai:enne ses procédés d'art, en vienne
a meler facheusement aux histoires bibliques les légendes de la
mythologie. Du Bartas n'a pas su s'interdire ce genre d'ornement.
II montre le Créateur serrant et lachant la bride aux postillons
d'Éole. II compare David a l'amie d'Anchise. Goliath lui rappelle
les Cyclopes. II fait intervenir les Amours avec leurs fleches pour
enflammer le creur de Salomon. II se demande si le fruit de l'arbre
de vie ne serait pas le nectar qu'Hébé sert aux Olympiens.
II conte que le premíer effet du péché origine} fut de faire sortir
des Enfers les trois Furies ; il les en tire et, tout de suite on reconnatt les Furies dont Virgile nous a laissé le portrait. '
Le pis, c'est qu'outrant I'anthropomorphisrne hébra1que, il
transforme en un Jupiter le Créateur contemplant l'reuvre
des six jours :
O:, son nez a \ong~ traits odore une grand plaine,
Ou commence a flairer l' encens, la marjolaine...
Son oreille or' se paist de la mignarde noise
Que le pe,upl~ vol~n~ par les forests desgoise...
Et bref, 1 ore1lle, 1 ceil, le nez du Tout-Puissant
En son reuvre n'oit rien, rien ne void rien ne sent
Qui nepresche son los ou ne luise sa fa~e
'
Qui n'espande partouÍ les odeurs de sa glace.

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANyAISE

107

C'est ainsi que du Bartas, donnant a la vérité l'art de la fable,
prépare a Boileau des armes contre la poésie chrétienne.
ll est f§.cheux qu'il faille chercher au milieu de tant de vers
choquants les vers estimables. Mais on en trouve. Quelques-uns
sont des vers de vrai poete; des vers d'une harmonie virgilienne :
Le jonc au chef barbu, qui dans le fleuve tremble.

........ ........................ ..........

Le branle des rameaux agitez par le vent.

La plupart sont des vers oratoires, des vers comme en ont
tant forgé ces grands artistes de l'antithes·e que sont Lucain
et Séneque :
Hébreux, en vous perdant vous gagnerez assez.
Je n'ay point d'autre Dieu que mon glaive 1trancbant.

Pour un danger otTert il en recherche cent.
Tu as Dieu dans la bouche et dans le cceur Satan.
Tu blasmes en autruy le vice ou tu t 'onfonces.

-Ce sont la des vers d'une allure toute latine. Ces vers,
du Bartas sait aussi bien que personne les grouper en faisceau
dans une ample période, soit qu'il preche les lieux communs de
la moral e, soit - et c' est plus intéressant - que, lointain précurseur de i'auteur de La Chute d'un ange, il essaie de dire pourquoi il ne peut parler du Dieu des chrétiens qu'imparfaitement :
Je sc;ay eertes ......... . ........... . .... . .....•
Qu'on ne void point le Sainct, le Grand, le Tout-Puissant,
Si ce n'est par le dos : et c'est mesme en passant.
La trace de ses pas nous est plus qu'admirable.
Son estre est incompris ; son nom est ineffable :
Si bien que les bourgeois de ce bas element
N_e peuvent point parler de Dieu qu'improprement.
S1 nous l'appelons Fort, ce sont basses louanges.
Si bien heureux Esprit, nous l'égalons aux Anges ;
Si Grand sur tous les grands, il est sans quantité ;
Si Bon, si Beau, si Sainct, il est sans qualité :
Veu que dans le parfait de sa divine essence
L'acc1dent n'a point lieu: tout est pure substance.

Comme du Bartas, son ami et son compatriote Ao-rippa
d'Aubigné a raconté la création ; comme tant d'autres, iÍ a t~aduit
les Psaumes en vers . .Mais de ses Psaumes et de sa Créaiion qu'est-

�REVUE DES COURS ET CO:-IFÉRENCES
108
ce qu~ lit encore un seul vers? Son reuvre de poete, ce sont Le,
Trag,ques, épopée et satire, ou en sept vastes tableaux sont
e:'~osés : les Mis~res du peuple de France en proie aux guerres
civiles, les turpitudes des Princes qui ruinent ce peuple et oppri"
ment sa conscience, les forfaitures des juges installés dans la
Chambre dorée, les Feux qui s'allument contre les protestants,
les !"ers_ qu'on dirige contre leurs poitrines, les Ve11geances que
le ciel brera des bourreaux, le Jugemenl qui enverra chacun au
séjour qu'il aura mérité d'habiter éternellement.
Les Tragi?ues, publiés seulement en 1617, furent congus
ap~és _la_ bataille de Castel-Jaloux et composés dans les années
qui suivirent. Les retouches que l'auteur fit a ses vers avant de
~s offrir au public n'ont pas suffi a leur enlever les caracteres
essentiels qu'ils devaient a la date ou la plupart furent écrits.
Le poéme est bien de_ l'époque des grandes guerres religieuses,
non du régne de Ilenri IV ou de Louis XIII. L'auteur des Tragiques, par son gout, par son éducation, par ses lectures est
contemporain de l{obert Garnier et de du Bartas.
'
Lui aussi e~t un humaniste, et un humaniste qui, comme ceux
de ~a génération, goute les grands modeles de la belle époque
moms que les poétes trop orateurs de la décadence. Lui aussi
a Virgile p~éfere. OviQ.e, J uvénal, Séneque le tragique, Lucain.
Et done lui_ aussi ap~strophe, s'exclame, amplifie, répete, énumére, ~t !ªi~ d~~ po~ntes, ég~lant, dépassant meme peut-etre,
quand il s agit d 1magmer de bizarres horreurs son mattre Lucain
. pourtant, a su rendre si amusant, dans le 'récit fameux d'une
qui,
bataille navale, le spectacle d'hommes qui se noient:

. .
La mort ingénieuse
Fr?1S~o1t de ~ests les tests ; sa maniere douteuse
Fa1s?1t une ~hspute aux playes du martyr
De I eau qui veut entrer, du sang qui veut sortir.
(Ed. Lalanne, p. 22.}

Lui _auss~ mele aux souvenirs bibliques la mythologie et des
allé~ories, 1ssues tres probablement de cet éblouissant Roland
f ~rieux que tous nos poetes du xvie siécle, meme les plus chrét1ens, ont tant chéri. Lui ~u_ssi, et plus gr!vement peut-etre que
du ~artas, tra~forme la vis10n apocalypt1que en vision pa'ienne
et Dieu en Jupiter :
Dieu voulut en veoir plus ; mais de re~ret et cl'ire
Tou t son sang escuma : il tuit il se retire
Met ses ma\ns au devant de ses yeux en'courroux.
Le Tout-Pu1ssant ne peut residcr entre nous.

LA BIBLE DA.NS LA

pof:srn

FRAN~AISE

109

Sa barbe et ses cheveux de fureur herisserent,
Les sourcils de son front en rides s'enfoncerent,
Ses yeux ehangez en feu jetterent pleurs amers.
Son sein cnfl(• de vent vomissoit des esclairs...
(lb., p. 207.)

Naturellement, tout n'est pas mauvais dans ce qui dérive chez
d'Aubigné des seules sources profanes. Ne faisons pasa ce fils du
sol frangais le tort de croire qu'il ne pouvait etre bon quand, au
lieu d'etre biblique, il n'était que latin et disciple des latins. Il
n'y a rien dans les tragédies de Robert Garnier qui vaille ce
dialogue antithétique ala maniere de Sénéque ou le poéte vengeur
ferme aux damnés toutes les portes de l'espérance. 11 n'y a pas
dans l'Arioste de portraits plus pittoresques ni plus spirituels
que ceux des personnages allégoriques installés daos les stalles de
la Chambre Dorée :
~~~te:
.
Son reil morne et transi en voyant ne void pas ·
Son visage sans teu a le teint &lt;lu trespas.
'
Alors que tout son banc en un amas s'assemble
Son advis ne dit rien qu'un triste oui qui tremb!c'.

L'lvrognerie
Bruit un arrcst de morl d'un gosicr enroué,

L'Ignorance :
Ses peti ts yeux eharnus sourcillent sans re pos
Sa grand bouehe demeure ouverte a tous p~opos ·
Elle n'a sentiment de pitié ni misere ·
'
Toute cause lui est indifler~nte et clai;e •
Elle dit ad idem, puis &lt;l!'mande que c'est. '
(Id., p. 136-14'2.}

•

Et personoe, avant le iV icomede de Corneille n'a eu en vers une
éloquence plus vigoureuse ni plus mordante que l'orateur nourri
de Juvé~al, qui, a la vertu du preneur de villes, oppose la vertu
du duelliste :

º?

ap_pelle aujourd'hui n'avoir rien faict qui vaille
D,avo!r percé_premier l'espaix d'unc bataille,
D avo1r p~em1er porté une enseignc au plus hault,
E~ fran~h1 devant tous la breche par assaut...
Bl,en !aire une retraite, ou d'un scadron battu
R alh~r _les delTa-icts, cela n'est pas vertu.
, La vo1c1 pour ce temps : bien prendrc une querelle
Pour un oiseau ou chien
Au _plai~ir d'_u~ valet, d'u~ ¡;o·u"11Ó~ g~~o~IÚ~~t ...
Qui veut, d1t-il, savoir si son maistre e~l vaiÍlant...

�110

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

De cette Ioi sacree ores ne sont exclus
Le malade, l'enfant, le vieillard, le perclus ;
On les monte, on les arme, on invente, on devine
uelques nouveaux outils a remplir Libithinc ;
n y fend sa chemise ; on y montre sa peau;
Despouillé en coquin. on y meurt en bourreau.

8

(Id., p. 65-66.)

Au reste, il est bien rare qu'on puisse séparer chezd'Auhigné
deux inspirations qui, le plus souvent, s'associent.
L'inspiration biblique est certainement chez luí bien plus
profonde que chez aucun de ses contemporains. ·
Elle n'atteint guere la langue. D'Aubigné ne commet point
la faute de parler hébreu en franc;ais. S'il emploie le mot
hasmal et le mot quicajon, c'est seulement parce qu'ils désignent,
le premier un métal, le deuxieme un végétal, qui n'ont pas de noms
en frangais. Parce qu'il appelle une fois Nabuchodonosor Nebacudnezer et deux fois l'ange Chérub, ne croyons pas qu'il ait
avant Leconte de Lisie le respect superstitieux de la forme des
noms propres. Non. En matiere de langue, son hébraisme ne
va guere plus loin qu'a aimer les superlatifs du type: « le Seigneur
des Seigneurs, lés forts des forts, les malheurs des malheurs )) 1 et
surtout les génitifs déterminatifs, dontil a une tres ample collection, les uns textuellement traduits comme la bouche de louange,
les autres tres ingénieusement dérivés de génitifs bibliques,
comme couronne de douceur fait sur corona gloriae et mespris du
ciel fait sur opprobrium hominum, ou d'autres enfin créés par
simple imitation du tour comme tribunal de lriomphe.
L'art du développement, non plus, n'est guere biblique. Pour
etre toute nourrie de termes et d'images bibliques, une phrase
de d'Aubigné n'en a pas moins un mouvement tout frangais :
Voicy le grand heraut d'une estrange nouvclle,
Le messager de mort, mais de mort eternelle.
Qui se cache ? qui fuit devant les yeux de Dieu ?
Vous, Calns fugitifs, ou trouverez-vouslieu?
Quand vous auriez les vents collez soubs vos aisselles,
óu quand l'aube du jour vous presteroit ses aisles,
Les monts vous ouvriroient le plus profond rocher.
Quand la nuict tascheroit en sa nuict vous cacher,
Vous enceindre lamer, vous enlever la nue,
Vous ne fuirez de Dieu ni le doigt, ni la veue...
(Id., p. 323.)

Ce qui est biblique, c'est le style. Déja l'influence de la rhétorique latine y a semé les antitheses : la Bible en accrott encore
le nombre, et, sans qu'on puisse toujours distinguer ce qui vient
d'une source et ce qui vient de l'autre, l'antithese biblique se

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

111

reconnatt pourtant d'habitude a ce qu'elle est moins un contraste
qu'un parallélisme :
Grouiller un chef vivant, sortir une poictrine.

o~ ~~~ ·s·a·1¡~·pe~he;,.cie :;_o·s· ~~in~s· ii;;¿üe;..
i:iesj; ·1;~~-;eú~tit ~i ·1; .tr~~p~tie' ~¿~~~:
(Id., p. 321, 325, 322.)

Déja J'influence de la memerhétorique Iati~e a multiplié _les apostrophes : la Bible en ajoute d'autres, qm se caractérisent par
leur brusquerie :
Les bons du Sainct Esprit sentent le tesmoignagc.
ns sont vestus de blanc et Iavez de pardon.
o tribus de Juda I Vous estes a la destre,
Esom, Moab, Agar tremblent a la senestre.

Déja Juvénal a suggéré quelques f_ortes images : mais la Bi~le
est pour d'Aubigné Je grand réservo1r. Par la roétaphore b_reve
ou la comparaison développée, el~e transporte dans Le~Tragiques
toute la vie de la nature. Elle fait du pécheur un_ asp1c, ~n vermisseau, une fleur sans seve, quí tombe au p~emier ~oled ou se
fane au vent sorti de la bouche céleste. EJ!e fa1t ~e Dieu un _bon
cultivateur, qui un jour vendange les rois et qm un autre JOur
tient son van pour roeLtre l'aire au point et consumer l'éteule
au feu inextinguible. Elle fait des derniers martyrs d~s roses plus
exquises que d'autres, puisqu'elles sont des roses tard1ves, écloses
a l'automne de l'Église. Elle fait du croyant_ brulé une ~ouve~le
plante fleurissant au milieu des parvi~
S10n. E_lle fa1t b?1re
aux tyrans la lie du vin de la colere d1vme. Elle fa1t extermmer
les courtisans des mauvais rois par la chute de Ieurs protecteurs,
comme on voit le chene en tombant écraser les petites herbes, la
fleur qui craint le vent, le naissant arbrisseau,_ l'écureuil et
l'abeille, tout ce qui, ayant eu part a l'ombre, a mamtenant part
au danger.
.
. .
Avec la vie de la nature, la métaphore b1bhque transporte
encore dans Les Tragiques bien des aspects de la vie sociale: l_e
glaive et Je bouclier du combattant, la couronne et le tr6ne du ro1,
la balance du marchand la fumée de la maison, les horribles
douleurs de la femme en 'couches. Elle y transporte enfin toute
la poésie des grands souvenirs, puisque, les no?1s et les faits de
l'histoire du peuple hébreu fournissant a d'Aub1gné les é~éments
d'une langue allégorique sans cesse renouvelée, le ~ath?lique est
pour lui un Esaü et le réformé un Jacob, les mauva1s prmces, des

?e

�LA BIBLE DANS LA POÉSJB FRAN~AJSB

112

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Pharaons, des Achabs, des Roboams, des Hérodes, les ministres
sanguinaires, des Amans, les conseillers fideles, des Michées, les
gens de bien, les tribus de Juda, tes méchants, Edom, Moab, Agar.
Si les images bibliques affluent en telle abondance sous la
plume de d'Aubigné, c'est que la Bible n'est pas pour lui un livre
qu'on lit pour le plaisir ; c'est le livre sacré, source et fondement
de la foi ; celui qui donne la réponse a tous les problemes, et, des
lors,on comprend que le poete n'ait ni une joie, ni une colere, ni
un espoir, ni une idée qui ne cherche dans ce livre ala fois un aliment
et une expression. Mais, par cela meme, c'est un livre dont il ne
saurait trop respecter le texte comme !'esprit. D'Aubigné, qui est
conduit a s'en inspirer sans cesse, l'est done aussi a s'en inspirer
toujours avec la crainte de le dénaturer. Ríen de ce qui est biblique ne répugne ason art, et, par exemple, sa poésie nous transporte hardiment au ciel et a l'enfer, nous fait assister au terrible
, jugement et, auparavant, a l'apparition du juge sur les nuées.
Mais, respectueuse dans sa hardiesse, cette poésie - sauf en
quelques endroits malencontreux - se fait une loi de ne point
dépasser les affirmations de la Bible. Toute la Bible, mais ricn
que la Bible. C'est commettre une tres grande erreur, a mon sens,
que de parler de l'imagination dantesque de d'Aubigné. L'enfer
et le ciel de Dante sont l'reuvre d'une imagination qui s'abandonne. D'Aubigné surveille la sienne. Quand il donne aux tyrans
une image du chatiment qui les attend, il paraphrase un chapitre
, du Deuléronome. Quand il nous fait entendre le double arret du
juge qui appelle au royaume ceux qui l'ont vetu au temps de sa
froidute et jette au gouffre ceux qui lui ont donné de la pierre
au lieu de pain, il ne fait que traduire un chapitre de saint Luc.
Quand il décrit le bonheur du Ciel, il répete presque en propres
termes l'Apocalypse. Dans une page comme celle qui nous
peint la venue du Fils de Dieu, nous devons admirer, cerne semble,
· la discrétion du peintre presque autant que son audace. On I¼
souvent dit, et on est bien obligé de le répéter toutes les fois qu'on
parle de lui - puisqu'il faut prendre, méme contre les poetes,
la défense de la langue et du gout - que d'Aubigné est plein de
défauts : qu'il est dur, rocailleux, imprécis, incorrect. On lui a
souvent reproché, et avec raison, sa terrible intempérance. Mais,
précisément pour cela, il est a propos, en terminant, de relire la
page dont je viens de parler ; car on y voit un d' Aubigné trop
peu loué : le d'Aubigné fort parce qu'il sait se borner, et grand
peintre parce qu'il laisse notre propre imagination !aire ce
tablean dont il ne nous donne, d'apres l'Écriture, qu'uneesquisse
rapide :

113

Voicy le Flls de l'homme et du grand Dieu le fila,
Le voicy arrivé a son terme preflx.
Desja l'air retentit et la trompette sonne,
Le bon prend asseurance et le meschant s'estonne...
Les neuves sont seichez, la grand mer se desrobe.••
Montagnes vous sentez douleurs d'enfantemens ;
Vous fuyei comme agneaux, O simples eslemens 1
Cachez-vous changez-vous ; rien mortel ne supporte
Le front de l:Eternel, ni sa voix rude et forte.
Dieu paroist : le nua~e entre luy et nos yeux
S'cst tiré a l'escart, 11 s'est armé de reux ;
Le ciel neuf retentit du son de ses louanges ;
L'air n'est plus que rayons, tant il cst semé d'anges (1).
(Id., p. 322.)
(1) Je do is beaucoup au livre de Trénel, r liiément biblique dans ramvre
poétique d'Agrippa d'Aubigné ; París, 1904.

(d suivre.)

10

�LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

Le Milliard des Émigrés
Cours de 11. MA.RCEL MA.RION,
Professeur au College de France.

Nous avons vu la derniére fois que le gouvei:nemen~ de la
Restauration avait l'intention de procurer une ~ndemmté aux
· és, et, d'autre part, de déposer un proJet
de converÉ m1gr
. d 75
f
sion de la rente 5 % en rente 3 % au pa1r . ~
~ancs.L' économie prévue était de 28.000.000,,.et 28 m1!l10ns é\~ient a
peu pres la somme de rente annuelle qu il sembla1t que I mdemnité dut couter.
.
.
Nous avons vu également que ~e projet s~ recommanda1~ ~out a
fait au point de vue de la nécess1té, au pomt de_ vue. de I oppor· mai·s qu'il avait rencontré des adversa1res 1mplacables
t um·te,
t I ·
et ue l'opinion générale était fortement ~ontée con re _m:
L~rsque M. de Villéle eut déposé son proJet, et que celm-c1
fut· l'objet d'un rapport favorable de la pai:t de _M. Masson, la
discussion s'engagea et elle débuta, comme 11 éta1t naturel, par
un discours d'un des ennemis personnels les plus ardents de
M de Villéle j 'ai nommé M. de La Bourdonnaye.
·M de La 'Bourdonnaye était d'un caractere intraitable, et il
·t· contre M. de Villéle des griefs de plus d'une sorte. II semble
ava1'
.. t'ere'. M. . de La
bien que, Iorsque M. de ' Villele arriva au. Mmis
Bourdonnaye ait fait quelque demande,_ s01t pour I_m, s01t p_our
son fils qui n'a pas été agréée, qm ne pouva1t pas etr_e
agréée '; d'ailleurs, son caracter_e éta_it . tel . que, me~e s'1l
avait obtenu satisfaction, le confht éta1t mév1table un Jour ou
l'autre entre lui et le chef du parti royaliste r~isonnable..
M. de La Bourdonnaye attaqua done le proJet avec la v1rulenc~
qu'il mettait toujours Iorsqu'il parlait de quelque c~ose qm
venait de M. de Villele. C'était, suivant lui, de la perfidie q~e de
joindre la question de la conversion a l'indemnité des Ém1grés

115

et que de déposséder des rentiers pour leur donner quelque
chose. C'était un calcul machiavélique qui avait pour but de
rendre odieuse devant l'opinion publique l'indemnité allouée aux
Émigrés. Il préférait, pour sa part, que les victimes de l' éinigration
supportassent encore longtemps leur misere p~utot 9u~ d_'y mettre
un terme aux dépens des rentief!. Le proJet, d1sa1t-1l encorc,
blessait la justice, blessait la morale, blessait_ l'i1;1téret de l'~tat
qui a du acheter tres cher le concours de cap1tahstes étr_angers.
Ce dernier point était le grand argument des adversa1res du
projet. Toutes les fois que l'on voulait attaquer une concep~ion
financiére de M. de Villele, on mettait en avant les banqmers
anglais, allemands, autrichiens, auxque!s il s'adressait.
M. de La Bourdonnaye rassembla done ses traits les plus acérés
contre le 3 %- « Ce 3 %, disait-il, est doué de quelque vertu
secrete, de quelque mérite occulte ; que! est done ce secret ? que!
est done ce mérite ? C'est l'agiotage ! Opération trop semblable
a ces engagements usuraires que d'honnetes Israélites font
conlracter a des fils de famille. »
Pures déclamatioris qui ne supportent meme pas la discussion
tellement elles sont vides.
.
On entendit ensuite un discours tout a fait différent, celui
de M. Humann, qui siégeait parmi l'opposition modérée et qui
allait etre, quelques années plus tard, ministre des Finances de
Louis-Philippe. II loua le projet de conversion; il loua la réduction
de l'intéret, la jugea a la fois nécessaire et tout a Iait légitime.
Seulement il s'attaqua a cette disposition du projet qui consistait
a convertir le 5 % en 3 % ; il aurait voulu qu'on ne franchlt pas
d'un seul coup cette étape, que l'on éonverUt en 4 %, quitte a
convertir ensuite ce 4, si les circonstances le permettaient,
en 3 %, tout au moins en 3 1 /2. II faisait remarquer que 6 francs
de rente 3 % a 75 représentent un capital de 150 francs, tandis
que 6 francs de rente 5 % représentent un capital de 120 francs.
Comme je l'ai déja dit, si l'on se place au point de vue des
príncipes, M. Humann avait cent fois raison. II aurait été infiniment préférable de faire la conversion de 5 % en 4 % et de se
réserver ensuite la possibilité de convertir le 4 % en 3 % ; on
aurait réalisé une économie de deux fois 28 millions au Iieu d'une
fois. Seulement, il fallait pouvoir le faire. Toute la question était
la, et M. de Villele a toujours été convaincu que le crédit, si
solide qu'il fut, ne l'était pas encore assez, que le pair n'était
pas encore suffisamment atteint, pour qu'on put se lancer
dans l'aventure d'une semblable conversion. II ne voulait
hasarder la chose qu'en se sentant soutenu par le consortium

�LE MJLLIARD DES ÉMIGRÉS

116

117

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

des banquiers et ceux-ci ne s'engageaient qu'a la condition
qu'on leur donnerait du 3 % a 75.
Vint ensuite M. Casimir Périer qui était banquier lui-meme et
qui souffrait de se voir évincé par ces banquiers anglais ou alle,
mands comme l'étaient M. Baring et M. de Rothschild. C'étaitd'ailleurs, un vieux grief; si '/ous vous en souvenez, lors des emprunts de 1818, Casimir Périer avait censuré tres aprement. les
déterminations du gouvernement frangais parce que ce gouvernement s'ét.ait adressé a Londres et a Amsterdam.
M. Casimir Périer fut done tres violent. II se plaga surtout a ce
point de vue que la lutte dans 1a question présente était engagée
entre la propriété fonciére et la propriété mobiliére ; que le
gouvernement, et la Chambre a sa suite, se préparaient a accabler
la propriét.é mobiliére, chose d'autant moins surprenante que
cette Chambr · se composait en tres grande majorité de grands
propriétaires Ionciers. On avait done sacrifié la propriété mobiJiere a la jalousie, aux rancunes, en tout cas aux intérets de la
propriété fonciére qui dominait dans la Chambre des Députés.
C'était, disait-il, un hourrah - il employait ce mot qui rappelait
les cosaques- c'était un hourrah que l'on se préparait a faire des
déparlements contre la ca pitale: París allait etre sacrifié a la
province. Ensuite il s'indignait que l'on eut fait connattre a un
mcmbre du Parlement anglais et a un consul autrichien ce que
l'on n'avait pas fait connattre a. la Chambrc; iln'ajoutait pas que
ce membre du Parlement anglais était Baring lui-meme et que
Je consul autrichien était M. de Rothschild. 11 abondait naturellement dans le sens de M. Humano et regrett.ait la conversion en
3 %M. de Villéle n'eut pas de peine a réfuter toutes ces critiques,
ces reproches, et a montrer qu'il était lié par la nécess1té et
qu'il avait été absolument obligé pour trouver des banquiers
qui répondissent du succés de l'opération d olTrir un intérét réel
de 4_ en émettant du 3 O/o a 75. II fallait choisir entre cette
solution ou ne rien faire du tout, et M. de Villéle préférait agir.
« D'ailleurs, ajoutait-il, - et ceci montre comment la question
de la conversion, maintenant, et la question de l'indemnité un
peu plus tard, étaient liées a celle de l'amortissement - d'ailleurs, il était nécessaire d'adopter une mesure qui donnat a la
Caisse d'amorLissement le moyen d'agir dans une sphére audessous du pair. »
Ceci mérite un peu d'explications. L'amortissement a été une
des gloires de la Restauration. II a été poursuivi avec une régularité véritablement admirable, de telle sorte que si ce gouver-

nement a été obligé d'émettre beaucoup de rentes, elles subissaient une diminution constante par le jeu de l'amortissement
qui, jamais, n'avait été pratiqué d'une fagon aussi fidele en France
qu'a ce moment-la. Par la suite, les théoriciens financiers n'ont
pas tardé a s'apercevoir et a enseigner que les apparences étaient
en ceci plus belles que la réalité et qu'amortir, lorsque, d'autre
part, on 6mprunte, est une opération contestable ; qu'il aurait
peut-etre mieux valu emprunter moins, par exemple en 1817
et en 1818, et renoncer a l'amortissement. C'est une vue qui
est parfaitement exacte, mais exacte en supposant une situation
normale, en supposant le crédit affermi, en supposant de bonnes
habitudes prises soit daos le public, soit dans le gouvernement..
Or, telle n'était pas alors la situation. Tout était a faire en
matiére de crédit ; il fallait tenir grand compte des dispositions
psych?logiques. Il était indispensable, pour apprendre au public
a avo1r confiance daos la rente frangaise, qui lui avait joué de
si mauvais tours, de lui montrer, de l'obliger a apercevoir un
fonds d'amorlissement toujours respecté. Aussi y avait-il la une
raison d'ordre subjectif qui rendait, a mon sens, l'amortissr
ment, meme fut-il un peu coílteux, absolument indispensable
sous la Restauration.
C'est ce que pensait M. de Villéle ; il rejetait bien loin toute
i~ée de porter atteinte a l'amortissement ; il voulait que l'amorbssemcnt !~t chose sac~o:sainte et ci:ue l'on continuat rhaque
an~ée a u~1hser les _77 milhons et dem1 de revenos que possédait
d_éJa la Ca1sse a étemdre les rentes par rachat. Mais racheter des
btres 5 %au-dessus dupair,lespayer 102.103, 104et meme davantage par la suite! c:était insensé. Alors que faire ? ... Imaginer
un autre fonds qm íut au-dessous du pair et que l'on put racheter
sa~s se m~ttre en contradiction avec la logique : c'était une des
ra1sons pmssantes qui l'avaient déterminé a vouloir convertir la
rente 5 % en 3 % au-dessous du pair pour que l'amortissement
eut le temps de jouer.
Telles. étaient les considéraLions, sur lesquelles s'appuyait
M. de V1lléle.
, On en fit valoir d'autres et on mit en avant des arguments
d ordre moral.
~lusieurs orat~urs, affectant de ne pas comprendre ce que c'est
qu une convers1o_n ou peut-etre d'ailleurs ne le comprenant pas
réellement, parla1ent ~e cette réduction éventuelle du 5 % en
4_, comme d 1 une opération banqueroutiere, comme d'une opérat~on rappe~ant les ré~uctions de rente de l' Ancien Régime, opérations de triste mémo1re: ou bien ils alTectaient de se placer au

�118

REVUE DES COt:RS ET CO:&gt;.FÉRENCES

point de vue de ces pauvres rentiers qui aUaient etre sp~liés
du jour au lendemain du cinquiéme de leur revenu, oubhant
que, si lesrentiers sont dignes d'intéret, les contribuables le sont
encore davantage, et qu'il est inique d'iníliger a ceux-ci un
accroissement inutile de charges pour l'intéret des rentiers.
C'est la doctrine qui a été soutenue par un tres grand nombre
d'orateurs. Crignon d'Ouzouer parla avec véhémence de l'injustice, de la mauvaise foi, de la barbarie, qu'il y aurait a amputer les
titres de rente d'un cinquieme de leur revenu.
C'est a ce propos que M. de Villéle a rappelé dans ses notes que
ce Crignon d'Ouzouer avait acquis autrefois au cours de 7 francs
80.000 francs de rente et qu'il n'avait vraiment pas le droit de se
dire sacrifié quand on lui ofTrait un capital de 100 francs pour les
7 francs qu'il avait jadis déboursés.
Puis un député de la gauche, Stanislas de Girardin, évoqua
un nom qui fut pendant longtemps et qui était encore a ce
moment-la le synonyme de la mauvaise foi la plus éhontée.
M. de Girardin compara le projet de M. de Villele a ce qu'avait
fait un certain abbé de triste mémoire, l'abbé Terray. ll ajouta
que le Gouvernement avait évidemment obéi dans l'idée de cette
conversion au désir de íaire íleurir l'agiotage et qu'il s'était mis a
sa discrétion. « L'agiotage, disait-il, allait mourir maintenant
que la rente était arrivée au pair : les spéculateurs avaient réclamé pour luí un aliment, et le ministre leur en avait fourni un
champ beaucoup plus vaste en imaginant son malheureux 3 %- 1
Puis survinrent des amendements-commentles appellerai-je?
amendements humanitaires, amendements de générosité,
comme celui-ci : exempter de la conversion les rentiers ayant subi
autrefois la banqueroute des deux tiers, a condition que leurs
titres n'eussent pas été transférés, ne fussent pas sortis de leur
famille depuis lors. I1 semble, en efTet, que ce fut conforme a la
justice, aI'équité, et que l'on pouvait éviter cette perte ades gens
qui, autrefois, en avaient subi une aussi considérable. Mais la banqueroute des deux tiers avait été faite de telle sorte, et les titres
si babilement mélangés, qu'il était impossible de savoir quels
étaient ceux qui avaient subi la banqueroute ; personne n'était
en état de dire sur qui elle avait pesé.
Voici un autre amendement dont il est intéressant de dire
un mot, pour montrer que certaines propositions peuvep.t se
produire aussi bien dans des Chambres issues d'un sufTrage tres
restreint, que dans des Chambres issues du sufTrage universel.
Cet amendement consistait a dispenser de la conversion les
nntiers qui établiraient qu'ils n'avaient pas plus de 1.000 francs

LE ~tlLLURD DES É~IGRÉS

119

de rente. C'est une de ces propositions qui ne manquent
jamais lorsqu'elles sont émises dans des Parlements modeme~,
de rec¿voir beaucoup d'applaudissements. II par~tt tout a f~1t
a propos de dispenser les petits d'un sacrifice qu on veut fa1re
pe1er sur les gros.
.
.
Examinons cependant a quoi aurait about1, en pratique, un
amendement semblable.
.
.
Voila les rentiers au-dessus de 1.000 francs qui seront su1ets
a la conversion tandis que les autres en sont exempt~. Pren~ns
deux rentiers, dont )'un aurait 1.020 francs de rente, 1 autren en
aurait que 980 ; le rentier de 1.020 francs, dont le revenu ~ra
ditninué d'un cinquieme, n'aura plus que 816 francs; le renbe~
qui avait 980 francs gardera ces 980 francs. !lse_trou~eraque celm
qui avait le moins aura davantage que celm qui ava1t plus.
.
L'application de semblables lois entratne de ces anoma}1es
inévitables quand un impot distingue, quand tout le monde n est
pas traité de meme et que la loi n'est pas égale pour tout le mond?.
C'est ce que dit M. de Villéle. 11 demanda comment on pouva~t
diviser avec justice et sans tomber dans d'inextricables co~phcations cette masse de rentiers, tous acquéreurs au meme btre,
tous régis par des príncipes lé?aux d'une pa~faite identité; _comment diviser, pour une part1e, une opérat10n que la momdre
oscillation des cours pourrait ensuite rendre impraticable pour les
uns apres avoir été subie par les autres. 11 n'y a rien oajouter a ces
arguments décisiís.
. .
.
Un autre amendement,l'amendementLeroy, cons1sta1t en cec1:
convertir le 5 % en 4 %, mais progressivement, d'année en année,
un dixieme chaque année ; l'opération serait achevée au bout
de dix ans, de maniere, disait-il, a laisser aux renliers le profit
qui, sans cela, allait passer aux banquiers.
M. de Villéle ne fut pas satisfait de cette proposition ;
mais comme il sentait que l'opinion lui était peu favorable, il
crut nécessaire, pour le suc!:és de sa combinaison, de parattre au
moins faire quelque chose dans ce sens et il se résigna a dire qu'il
accepterait cet amendement, mais a la condition qu'il serait émis
néanmoins de ces 3 % a 75 auxquels il tenait par-dessus tout.
Tout le monde crut que la était la solution, que tout allait se
terminer par une embrassade générale et on se sépara un certain
soir tres satisfails les uns des autres. On n'avait pas réfléchi que
proposer aux gens, d'une part, du 4 % au pair et d'autre part
un revenu de 4 % aussi, mais au capital de 75 et qui aurait des
chances de hausse, c'était en réalité ne leur proposer aucune
option : nul ne serait assez fou pour préférer le premier fonds

�120

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

au second. Ons'apergut que l'amendement ne tenait i. as debout,
et le lendemain il fut rejeté.
La Chambre vota enfin le projet ministériel par 238 voix contre
145.
Cette minorité était tout a fait imprévue. Dans cette Chambre.
ou le Ministere semblait absolument le maltre, on trouvait 145
opposantsa une mesure qu'il avait particulieremell;t a cceur, p~ur
laquelle il avait vigoureusement combattu. C'éta1t un échec mquiétant pour M. de Villéle et qui démontrait la formation d'un
certain mouvement d' opposition qui pouvait etre dangereux.
Les opposants, les ennemis de M. de Villéle, accueillirent ce
résultat avec beaucoup de satisfaction et d'espoir, et c'est peutetre alors que son collégue - je ne dirai pas son ami,_car il s'en
faut de beaucoup qu'il l'ait été - M. de Chateaubriand, dont
]'attitude pendant la discussion avait été telle que les plus aveugles se rendaient compte qu'il était de cceur avec l'o~position eut un mot qui est resté célebre. A propos de la mauva1se aventure
dans laquelle s'était fourvoyé son Présid~nt du Conseil -: j'emploie ce mot parce qu'il répond a la réahté _des c~oses bu~n que
M. de Villéle ne fut pas Président du Conse1l en titre - d d1t :
« J'ai déja vu bien des gens se casser la tete contre un mur ; mais
voir des gens batir un mur expres pourse casser la tete la-contre,
je ne l'avais jamais vu. »
Restait a emporter l'adhésion de la Chambre des Pairs. Ici,
la lutte allait etre encore plus difficile, et elle se termina par un
désastre pour le Ministere.
D'abord, le rapport de la commission des Pairs fut confié a un
ami intime de Chateaubriand, le duc· de Lévis, personnage qui
avait déja écrit sur diverses questions financiéres et qui l'avait
fait quelquefois avec beaucoup d'intéret. M. de Lévis, aprés avoir
combattu en passant la foi et peut-etre un peu la superstition
qu'avait M. de Villéle pour l'amortissement, admettait la
nécessité de la conversion. II concluait a l'adoption du projet,
mais en y mettant ce que quelqu'un appela un post-scriptum
venimeux. II concluait a l'adoption, mais il exprimait le
regret que ce projet ne fut pas aussi bien congu qu'on aurait
pu le désirer et il insinuait que peut-etre aurait-on pu trouver
un meilleur moyen d'arriver au meme résultat. « N ous n'avons pas
a examiner si d'autres combinaisons pouvaient amener au meme
but avec le meme avantage : c'est sur le projet deloi qui nous est
présenté qu'il s'agit de statucr. » C'était dire : « Votez le projet
si vous voulez ; il n'est pas mauvais, mais il y en a d'autres
qui seraient bien meilleurs. »

LE IIHLLIARD DES ÉMIGRÉS

121

M. de Lévis avait eu aussi le tort d'insérer dans son rapport
un entrefilet qui fit beaucoup d'impression. II fit connattre qu'unc
compagnie de banquiers avait ofTert de se charger de ]'opération,
tout en continuant de payer quelque temps aux rentiers leur
intéret de 5 %- La chose fit une profonde sensation. Tout le
monde s'émut. Mais M. de Lévis ne disait pas que cette
proposition émanait d'un individu sans compétence et sans
qualité pour intervenir dans l'affaire, qu'elle émanait du
banquier appelé Sartoris qui avait l'habitude lorsqu'une opération était en train et qu'il n'avait pas pu y trouver place - ce
qui était le cas - d'aller faire aprés coup des offres plus avantageuses quen'avaient faites ses concurrents. La chose fut ébruitée.
Laffitte, Baring et Rothschild s'empresserent de le désavouer~
de dire qu'il avait parlé en son nom personnel, qu'eux n'y étaient
pour rien et qu'ils restaient sur leurs positions. La chose nuisit au
projet auprés de beaucoup de membres de la Chambre des Pairs.
Il est inutile d'entrer dans le détail des discours qui furent
prononcés dans cette Chambre et particuliérement de mentionner
l'opposition modérée, mais réelle cependant, de deux prédécesseu~s de M. de Villéle au ministére des Finances, ce qu'on
appela1t alors le Partí des Anciens Ministres. 11 est assez naturel
que des anciens Ministres ne trouvent pas merveilleux le projet
. d'un de leurs successeurs ; cette opposition est dans l'ordre
des choses. Ainsi firent M. Roy et M. Mollien. Ils avaientété consultés par M. ~e Villéle _quand il avait préparé son projet ; a
ce mo~ent.-la, 1ls y avaient adhéré, mais maintenant ils n'y
adhéra1ent plus, ou du moins ils faisaient beaucoup de restrictions
et de ~é~erve. Bref, ils concluaient plutot meme au rejet de la
prol_los1t10n et a la formation d'un nouveau projet dont ils indiqua1ent les bases d'une fagon, d'ailleurs, un peu vague.
_U_n a~tre orate_ur parla ensuite qui attaqua a fond le projct
m_m1sténel ; c'ét~1t aussi un ancien ministre, mais non pas des
F1!1ance~, P~sqmer. M. Pasquier combattit le projet qui, selon
lm, alla1t fa1re perdre a la Restauration « cette fleur de loyauté
dont elle avait toujours entouré ses actes ». 11 s'étendit ensuite
en ~e. longues ~onsidérations sur l'état troublé de l'Europe, _ en
quo1 11 exa~ér~1t n?tablement, -il se demanda si on n' aurait pas
a se repenbr d av01r porté un coup aussi funeste au crédit en cas
de collision européenne: le j~ur ou l'on serait obligé d'émettre
un gros empru?t, on po~rra1t t~ndre 1~ main aux banquiers
étr,angers, on n_ y trouv~ra?t plus r1en. Enfm il se plaignit aussi
q~ on eut,as~oc1é la spohat1on des rentiers a la question de l'indemmté des Ém1grés d'une fa\¡on aussi étroiLe.

�122

REVUE DES COURS ET CONFÉRE~CES

L Chambre des Pairs entendit enfin un dernier discours q_ui
eut ~lus de retentissement, ce fut celui de l'archeveque dePans,
Mgr de Quélen. Ce prélat combattit le projet du &lt;?ouvernement
en parlant au nom de la charité .et des pau:vres ; d se demanda
1· l réalisation du projet n'alla1t pas avo1r pour conséque~ce
: neª diminution d'au moins un cinquieme, et peut-etre de bien
davantage, dans les charités. II fit_ i~pression et il gagna a. cett~
attitude une popularité extraordma1:e. Sous la Resta~r~tiº?• d
était tres dangereux d'avoir contre so1 le Clergé. M. ~e Villele l eut
ce jour-la. II avait done contre luí, º"?tre ses ennem1~ personn~lst
la gauche, !'extreme droite, une partie du centre d_ro1t. Le p~o~et
succomba sous cette hostilité, et, dans la séan~e célebre du 3 JUID,
le projet de conversion fut rejeté .P~r 128 vo1x contre 94. Ce fut
un échec tres cruel pour M. de Vdlele. , .
Son dépit, son irritation en furent tres VIfs et s~ .montre~t
encore comme au premier jour da~s ses notes..Selon lm d y aura~t
eu des moyens de faire passer la 101 de convers1on des rentes, ma~s
son honneteté avait reculé devant ces. moycn~-la : on sera1~
venu le prévenir qu'il y avait un moyen sur de fa1re passer la 101
des rentes devant la Chambre des Pairs,. c' était de distribuer dans
cette Chambre un certain nombre de btres 3 % ou de rappele~
au ministere des Afiaires étrangeres M. de Montmorency qui
en avait été écarté dans les circons_tlances que nou~ a~ons v~es ~t
dont le partí puissant ne pardonnait: pa~ a M. ~e V1llele de I avo1r
Jaissé mettre de cóté. Bref, - et Je cite t?uJours _les notes du
Ministre _ on aurait vu dans cette occas10n verur dans cette
Chambre ces « figures sénatoriales_ c~arg~es d'années et de méfaits politiquee que l'on n'y voya1t Jamais que dans ces occasions-la ».
·
M. ·
Le 3 juin au soir, il y avait une tres grande _réc?pbo_n au rnistere des Finances. On y vint en foule. On était bien ai~e, dans l~s
milieux parlementaires, de voir comment M. d~ V1llele allait
supporter ce coup et on épiait sa figure a~e~ attenti~n.
.
M. de Villele n'était pas seul a etre irrité. Loms :'(VIII lu:meme n'acceptait pas ce coup ave~ p~ilosop_hi_e. Il te.na1t au s~csC:~
de la conversion · avant de mourir, il dés1ra1t avoir attache
nom a l'indemnité des Émigrés; en outre, il n'aimait p_as Chate~ubriand; et Mme du Cayla, qui étaita ce moment-la qua~1 souverai~e
aux Tuileries ne voulait pas non plus de Chateaubriand et était
bien aise de l:écarter pour pouvoir mettre asa place son protégé,
le d-uc de Doudeauville. M. de Villele d'un cóté et Mme d11 Cayla
de l'autre n'eurent done pas de peine a exciterle mécontentement
de Louis XVIII contre Chatcaubriand.

LE MTLLIARD DES ÉMIGRÉS

123
Le 4 et le 5 juin, plusieurs événements se passérent qui eurent
pour effet d'accentuer la défection de Chateaubriand.
0n discutait a la Chambre des Députés la question de la
septennalité. Chateaubriand voulut prendre la parole ; mais il
en fut empeché par M. de Corbiere, ministre de l'Intérieur,
ami dévoué de M. de Villele, qui dit que la question regardait le
ministere de l'Intérieur, qu'il avait a parler d'abord et il devanc;a
son collegue a la tribune.
Tous ces faits étaient de mauvais augure pour Chateaubriand.
Le dimanche 6, iJ devait y avoir une grande réception aux
Tuileries aprés la messe. Le matin, de bon matin, M. de Villele
fut appelé aupres du Roi qui lui dit : « Chateaubriand nous a
trahis comme un gueux, je ne veux pas le voira la réception apres
la messe. Faites tout de suite l'ordonnance de son renvoi; qu'on
la lui remette a temps, je ne veux pas le revoir. » On se mita la
poursuite de M. de Chat.eaubriand, on le rejoignit a temps.
11 quitta le ministere furieux. Il trouva un asile au
Journal des Débals, qui épousa entiérement sa rancune.
Le ditecteur des Débats, M. Bertin de Vaux, alla hautainernent
proposer a M. de Villele la paix ou la guerre :la paix en réintégrant Chateaubriand ; sinon la guerre, et elle serait terrible.
II rappela que c'était le Journal des Débats qui avait déja renversé
le ministére Decazes et le ministére Richelieu. (&lt; Oui, aurait
répondu M. de Villéle, vous avez renversé les ministéres Decazes
et Richelieu en faisant du royalisme: mais pour me renverser,moi,
il faudra que vous fassiez de la révolution. » Et la prédiction s'est
trouvée exactement réalisée. ~on pas que je partage cette opinion,
soutenue maintes fois, que la cause profonde de la Révolution de
1830 fut la rupture de Chateaubriand avec le ministere : Chateaubriand n'était pas assez puissant pour cela, mais il est certain
que la campagne ardente qu'il mena des lors contre Villéle afiaiblit dans l'opinion l'homme d'État qui aurait peut-etre été
capable d'orienter la Restauration vers de meilleures destinées.
La conversion était done condamnée, mais l'indemnité des
Émigrés le serait-elle ? M. de Villele, Je gouvernement tóut
entier, tenaient trop a ce projet et ils résolurent de le réaliser
autrement. Seulement, Louis XVIII qui, au moment de ces
événe~ents, av_ait déja un pied dans la tombe, ne devait pas voir
ce proJet aboutir. II mourait le 16 septembre 1824, et c'était son
successeur qui devait avoir l'honneur - ou le malheur selon le
point de vue auquel on veut se placer, - de faire vote;cette loi
fameuse de l'indemnité.
La session s'ouvrit le 22 décembre 1824. Le discours du tróne

�124

REVlJE DES COURS ET CONFÉRENCES

annonga entie autres chose~ une l?i qui, sans augmenter les
impots, sans nuire au créd1t ~ubhc, sa~s retra~cher au~ull;e
partie des fonds destinés aux d1vers serv1c~s pubhcs, réuss1ra~t
a fermer les dernieres plaies de la Révolut1on et a accomphr
un grand acte de justice et de politique. .
.
.
_
On ne perdit pour ainsi dire pas une mmute. Le 3 Janvier 1825,
M. de Martignac lut a la Chambre le fameux projet dont tout
le monde s'entretenait depuislongtemps. Cetexposéest une&lt;l:uvre
digne de la plus grande _admi~at~o.n. Si ~a loi a d~n~é pr1se ~
bien des critiques, le proJet prim1tif et _l expos~ qm 1 accompa
gnait étaient des mieux c?rn;¡us, et jama1s peut-etre les Chambres
frangaises n'ont entendu s1 beau langage..
.
M. de Martignac commenga1t par étabhr que, p~r smt~desévénements inou1s de la Révolution, les hommes de bien ava1ent pu se
trouver incertains et partagés; les uns avaient pu juger que l'honneur, que les intérets dela Patrie les attachai?nta~sol natal, d' a_utres
avaient jugé que cet honneur et que ce_t mté~et de la Pat~1e l~s
appelaientsurune terre étr~ngére_ou une royalemfort~ne ava1t déJ a
cherché un asile. II rappelait ensmteque la C~arte av_a1t assuré aux
détenteurs actuels des biens nationaux la hbre et mcommutab~e
propriété des biens dont ils s'étaient rendus acq~éreurs _; mais
que les familles dépossédées n'en avaient pas m~ms dr01t a ~a
bienveillance du Roi et a la justice du pays. La 101 de 1814 éta_1t
déja entrée daos cette voie. On aurait été beaucoup_ p!us ~om
daos son exécution sans tous les événements qm s éta1ent
suivis : 1815, les Cent-jours, l'invasion, l'in_demnité, la, guerre
d'Espagne. Mais, maintenant, le ~oment éta1t ve1:1u de_ s occ~per
de cette plaie saignante qui porta1t sur le corps entier, bien qu elle
ne parut afTecter qu'une de ses parties. Et, a ce pr?pos, M. de
Martignac reconnaissait que les malheurs et que les rumes c~usées
par la Révolution s'étendaient bien au dela ~u cercle ~esÉm1grés:
que si on voulait indemniser tous ceux qm en ava1e~t éprouv:é
quelque préjudice, il ne fau~rait pas se bor~er aux Ém1gré~, mais
qu'il faudrait aussi indemmser_les gens r~nnés par le ;max1m~m,
ruinés par le paiement en pap1er-monnaie, par les devastat10ns
de la Vendée et par les autres guerres intérieures, ou par les
invasions successives. « Mais, disait-il tres justement, si l'on
voulait entrer dans une pareille voie. les richesses de la France
n'y suffiraient jamais. Il fallait se borner a indemniser 1~ _s,Poliation des biens immeubles, parce que les pertes mob1heres
peuvent etre cruelles, mais que le _souv~nir s'e~. _efTace pr?gressivement tandis que les confiscations 1mmob1heres, subs1stant
toujours,' sont une tache visible qui blesse la conscience d'un pays

LE MILLJARD DES ÉMIGRÉS

125

par son éternelle présence. » II rappelait ce propos l'exemple de
l'Irlande que les causes semblables avaient depuis des siecles
laissée en état de trouble et d'insurrection constante. II constatait qu'il y avait la un véritable volean et il demandait le concours des Chambres pour éteindre ce volean, dans notre pays.
Ainsi done, il fallait indemniser, mais comment et sur quelles
bases ? 11 exposait que son administration s'était déja livrée a
des travaux considérables pour faire procéder a des estimations
par des experLs et pour consulter des matrices de la contribution
fonciere ;_ mais le¡¡_,résultats de ces essais étaient si fautifs qu'il
ne pouva1t etre question de les utiliser.Faute de mieux on était
d?nc obli?é de prendre pour base les prix d'adjudication des
b1ens nationaux de seconde origine, en traduisant ces prix en
valeur réelle d'apres letableau ~edépréciation des assignats dans
le dépa~tement de la situation des bons. 11 y avait eu aux dépens
des ém1grés ou des condamnés 370.617 ventes jusqu'au mois
de prairia! ar_i III : le prix de ces ventes, calculé d'apres l'échelle
de dépréc1ation propre. a_ chaque département, représentait une
valeur réelle de 605 m1lhons ; ensuite, apres prairial an III et
surtout apres la loi du 28 ventase an IV la vente s'était faite
d'apres l'indication du revenu de 1790; et la on avait une base
plus sure. II s'était fait sous ce régime 81.455 ventes, pour un
revenu de 34.620.380 francs. En multipliant par vingt le chiffre
de ce revenu, on arrivait a un capital de 692 millions. 605 millions
avant Prairial, 692 millions ensuite, cela faisait au total 1 milliard
( 1.297.760.000 francs), m?ntan~ des bi_ens confisqués sur les émigrés
ou C?ndamnés. De ce ch1ffre, 11 falla1t retrancher 309 millions de
pass1f que l'État avait payé pour les émigrés. 11 restait done
987.819.962 francs, somme dont FÉtat pouvait se Gonsidérer
comm~ étan~ tenu envers les émigrés, puisqu'on voulait allouer a
ceux-c1 une mdemnité.
En~~e 987 million~ e~l- rnilliard,la distance n'est pas tres grande,
et volla_ quelle es~ l or1gme de l'appellation classique de milliard
de~ énugrés. Ma1s avant d'y arriver, je dois dire que cette appellati_on. est absolument fausse. Il n'y a jamais eu de milliard des
émigres, ~ttendu que ~e chiffre de 987 millions n' est pas celui qui
a été attemt p~r l,e capital des_ rentes qui ont été données en paiement aux ém1gres. Par la 101 de 1825, on accordait pour représenter ce c~pital, 30 millions de rente a 3 °/0 a 'répartir aux Émi(]'rés
0
en prop?rt10n de leurs pertes. Mais ce chiffre de 30 millions n' a pas
été attemt en ré~li_té; o~ n'a pas dépassé celui de 26 millions,
~e sort~ que le milhard s est trouvé réduit a peu pres a 866 milhons, 51 on compte la rente au pair, et a beaucoup moins, si on

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
126
compte au cours les rentes qui leur ont été allouées, la supposant un cours moyen de 80, cours d'ailleurs supérieur au
cours réel, cela ne fait plus que 693 millions.
Puis une question plus difficile se présentait : a qui irait l'indemnité ? Tel était le troisiéme point qu'abordait M. de Martignac. Lorsque les anciens propriétaires étaient encore vivants,
la chose allait de soi: le propriétaire dépossédé serait indemnisé,
on lui attribuerait une quantité de 3 °/0 proportionnelle au chitire
de ses pertes. Mais quand il n'existait plus, a qui irait l'indemnité?
Aux héritiers ? Mais seraient-ce ses héritiers au moment de la promulgation de la loi, tels qu'ils étaient en 1825 ou tels qu'ils
existaient au moment du décés de l'émigré qui était a indemniser?
Si nous prenons pour exemple en émigré morten 1812, faudrait-il
attribuer l'indemnité aux héritiers qu'il avait en 1812 ou a ceux de
1825, qui pouvaient ne pas etre les memes ? Surtout a qui irait
l'indemnité si l'émigré a indemniser a.vait avant de mourir fait
un testament dans lequel il aurait disposé de la totalité ou de
partie des biens qu'on lui avait confisqués? Bref, considérerait-on
les béritiers ex nune ou les béritiers ex tune ?
Cette question avait une importance politique capitale,
car, si la loi ne connaissait que les héritiers du moment
présent, cela impliquait l'idée que les émigrés avaient été valablement dépossédés, que la Révolution avait a bon droit et
justement confisqué leurs biens, que leurs propriétés étaient
légalement passées a d'autres et que si on les indemnisait, c'était
parce qu'on le voulait bien et sans y etre forcé. Faire prévaloir
la thése en faveur des héritiers ex nunc, c'était accorder une
indemnité de grace, non pas une indemnité de justice.
Si, au contraire, on appelait a profiter de l'indemnité les béritiers au moment du déces, et a plus forte raison les légataires
auxquels les émigrés auraient pu attribuer tout ou partie de leurs
biens, la loi changeait de sens, impliquait l'idée qu'ils n'avaient
jamais cessé en droit et en équité d'etre propriétaires des biens
qui leur avaient été soustraits ; que, par conséquent, les acquisitions révolutionnaires étaient parfaitement nulles et que les
émigrés étaient en droit de revenir sur ces ventes; qu'en un mot,
l'indemnité considérée ainsi était une indemnité de justice,et non
pas une indemnité de grace.
Voila quelles étaient les dell{ opinions absolument opposées
a propos desquelles on batailla pendant toute la durée de la discussion du projet.
M. de Martignac avait parfaitement apergu la gravité de ce
probléme et, par conséquent, l'importance capitale qu'il y avait

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

127

a bie~ établi~ que ceux qui seraient appelés a bénéficier de J'inde~ruté sera1ent les ayants droit des émigrés présents en 182."
11 v1t r~pouss~e l'idée d'une indemnité de justice et il s'en tenai't
a une !~de_mmté de grAce. Il le voulait pour que cette loi de
r~conc1hab~n ne fut pas autre chose, qu'elle ne put pas donner
heu a des discordes e~tre les tenant.s de l'Ancien Régime et les
t!fants de la Révolubon '. et ~nfin parce que faire autrement serait
a e~t~·/?vant de co~plicat10ns inextricables ; car en fait il y
ª".ª1 Ja e~ une 101 de restitution, ou plutot d~ reinis~ la
101t de l814 d aprés laquelle cette remise avait été un cadea~ un
:: :e~~r~~r,etnon_pas la reconnaissance d'un droit. A la s~ite
o1, 11 y ava1t eu procés, lorsque des légataircs étaient
~~enus rrlamer leur. part des restitutions. Quelquefois les triawc, es co~rs mem~s leur avaient donné raison . mais la
f:u.r de Cassat10n, ~ard1enne vigilante de }'esprit de la l~i, avait
UJOurs cassé les Jugements qui leur avaient donné ain
cause; elle ne connaissait que les héritiers ex n
t g
_de
les légataires.
une, e non pomt
la ~!t;cª'!~i:l:::~t!r\que la loi_ de 1825 déflt a cet égard ce que
civile dans la France a1 ' ?n alla1t seme~ des germes de guerre
Révolut'
ent1ére, entre amis et adversaires de la
et dans
allum.er le feu de. la discorde entre les fainilles
en grandemar~:u:e:eme de~ fam1ll_es ; on risquait de déposséder
l'abri d' P, l
gens qui pouvaient se croire parfaitement a
apres es termes de la loi de 1814
Telles furent les sag
•dé . ·
gouvernement avait ré: écons1 ra~1ons d'aprés lesquelles le
verrons que les Chambresg son proJet. _M~lheureusement nous
qu'elles firent subir au ne _surent pas 1m1ter cette sagesse et
modifications.
proiet gouvernemental de fAcheuses

It,tt

(d suiL•re.)

�129

LE SACRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

Le Sacré College au Moyen Age
Cours de K. JORD.lN,
Professeur a la Sorbonne.

Nous savons maintenant quelle a été,'quant aux relaLions
du Saint-Siége et du Sacré Collége_, la théori~ et la pratique des
papes eux-memes; comment. en fa1t, un certam _nombre de papes
ont plus ou moins cédé a l'influence des cardmau~ ; comment,
en droit, ils ont toujours maintenu avec une certame p~udence,
~ans heurter trop de fron~ l'opini~n opposée, la. th~o~1e de la
plenitudo poleslalis, ou ple'.n J?ouvoir du pape. Ma1s, d a1lleurs, la
doctrine opposée, celle qui, smon subordon~e _le pape au Sacré
Collége, du moins lie toujours_ le pape a l'opm10n du Sacré Collége, cette doctrine a eu la vie tres l_ongue ; au M.oyen Age! elle
se rencontre chez nombre de canomstes ; elle a été expnmée
suivant les circonstances avec une force plus ou moins grande.
Nous avons aujourd'hui a en étudier l'expression et a en suivre
les principales manifestations.

§
Sur quoi d'abord repose cette doctrine, sur quel principe 7
C'est avant tout sur l'analogie que l'on établit entre la_situation du pape par' rapport au Sacré Collége_, et la ~itu~tion d'un
éveque ordinaire par rapport a son chap1tre. H1stonquement,
ce rapprochement est d'ailleurs justifié, puisq¡i.e le Sacré ~ollége peut etre considéré asse~ exa~tement comme le chay1tre
del'église de Rome (avec la particulanté de la présence ~es ~veques
suburbicaires), et que le développement des deux ~nstitutions
est analogue, notamment en ce qui concerne le dro~t électoral.
On peút en tirer un argument sur lequel ont insisté certains canonistes du xme et du x1ve siécle. LecardinalLemoine, par exemple,

écrit que « le pape se comporte vis-a-vis du collége des cardina~ comme un _autre éveque vis-a-vis de son collcge, c'esta-d1re de son chap1t~e. Done, de meme que l'éveque ne peut pas
enlev_er a son ~hap1tre ses _pouvoirs d'administration légitime,
de meme celan est pas perrms au pape». Une cinquantaine d'années plus Wt on trouverai; la ~em~ doctrine, et meme développée
plus longuement, chez l Hostiens1s : « Entre les cardinaux et
le pa_pe, dit-il, il y a une telle union qu'il convient qu'ils se commumquent t_out l~s uns aux autres. De meme qu'entre un éveque
et son chap1tre, 11 y a une communion plus intime qu'entre le
meme éveque et les autres églises quelconques de son diocese
de meme et beaucoup plus encore il y a une union plus parfai~
entre le f~pe et le collége de l'.Église romaine qu'entre n'importe
quel ~a ,narche et. son chap1~re... Et cependant le patriarche
ne do1t pas expédier les afiaires graves sans le conseil de ses
fréres ... A ,bi~n plus for~e raiso?. done convient-il que le pape
de.r_nande l ª;1s de ses fr?res. D adleurs, toute décision est plus
soh~e l_orsqu elle a. été pr~se par le concours de plusieurs. »
. Ains1 l~ pape do1t cons1dérer le Sacré College comme son chap1tre: Ma1s! toute une théorie du droit canonique (il y est fait
allus101: déJa dans les passages que je viens de citer) prescrivait
aux éveque~ de prendre dans une foule de questions l'opinion de
leurs chanom~s. Dans le _recueil des décrétales promulguées par
le pape G~é?oire IX, le titre 1er ~u livre III a pour objet de rég!e~ préc1sement cette consultat10n. Il porte le titre caracténstique: « Des chose~ qui sont faites par un prélat sans le consentem~nt ~e son chapitr~ ». ':"oici les principales dispositions de
ce titre ! vous. allez vo1r qu elles ont pour objet et pour résulta; de her, en somme, asse~ étroitement., le pouvoir épiscopal.
D abord, on rappelle un ancien canon d'un concite de Valence •
« :oute donation, toute vente, tout échange de biens d'Église·
fa1ts par les éveques sans l'approbation et la souscription d;
leurs cl~rcs, seront nuls. » Voila un premier point : l'éveque ne
peut al:éner seul, sous quelque forme que ce soit. C'est ce que
~éclara1t encore Alexandre III, dans une décrétale également
m~érée au recue!l de Grégoire IX: ce Toute concession, qui a été
faite par un _éveque malgré son chapitre, est nulle dans la rigueur d~1 dro1t et dé~ourvue de valeur, a moins qu'apres cou
1~ chapitre • ne la ratifie. » Il ne s'agit pas seulement d'alién!
tio:,. De meme, Alexandre III, dans une décrétale adressée au
pa riarche ~e Jérusalem, le blame de se passer trop facilement
de son ch_apitre : « N?us _avons appris, dit-il, que sans le conseil
de tes freres, tu as rnstitué, destitué des abbés, des abbesses,
11

...

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REVUE DES COüRS ET CO~FÉRE~CES

L&amp; S \CRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

et d'autres personnes ecclésiastiques. Nous t'inter~iso~s c~Ia par
l'autorité apostolique ; nous déc!a:ons ~ue les mstitub~ns et
destitutions faites dans ces cond1t10ns n ont aucune espeoe de
valeur. » Ainsi, toutes les nominations importantes faites par
un éveque doivent etre délibérées en chapitre.
Un autre genre de question se présentait tres souvent aux xne
et xme siécles ; c'est ce que l'on appelait les incorporati~ns,
c'est-a-dire l'acte par lequel les éveques confiaient une paro¡sse
a un monastere qui en était chargé désormais et la faisait desservir par des moines. Une décrétale d'Innocent III, adressée ~
l'archidiacre de Metz, s'exprime ainsi : « Tu nous as demandé s1
1'évéque avec son seul archidiacre et sans le consenteme~t du
ehapitre (sous prétexte que ce consentement est présumé, pmsq~e
1'éveque est élu par le chapitrej, peu~ ,conférer des ~l_ises baptísmales (des paroisses), a des mona~teres ou ª. des eghses monastiques conventuelles. ,Cette quest1on est év1demment tranchée
par une décrétale du pape Léon IX dans laquelle on lit que l'éveque ne peut donner, échanger ou vendre quoi que ce so~t des
biens de son église, si ce n'est dans l'intéret de cette éghse et
aprés délibération et consentement de tbut le clergé. Sauf cette
condition tout acte de ce genre fait par l'éveque est nul. »
Alexandre 111, dans une dácrétale adressée a ce meme patriarche
de Jérusalem, dont je vous parlais tout a l'heure, qui en prenait
si a son aise avec son chapitre, a soin de couper court a un abus
analogue a celui que nous avons vu se produire dans les relations du pape et du Sacré Collége : ce prélat n'hésitait pas a supposer le consentement de tel ou tel chanoine absent. ce Nous ordonnons a ta fraternité, lui écrit le pape, que tu consultes tes freres
dans les concessions, confirmations et autres grosses affaires
de ton église et que tu les traites toutes avec lelll' consentement
ou au moins avec le consentement de la sanior pars ; qu'avec
ce consentement tu établisses ce qu'il faut établir, que tu corriges les fautes et abolisses et supprimes ce qu'il faut supprimer. Tu ne dois pas permettre que l'on inscrive au has des actes
les noms de ceux de tes chanoines qui seraient absents, car de
tels procédés sont vains et faux et tu pourrais a bon droit, si tu
y recourais, encourir la note de faussaire. Nous décidons que yius
les priviléges dans lesquels les noms de chanoines absents sera1ent,
sans qu'ils le sussent, apposés, seraient nuls a !'avenir et d'aucune valeur. » Tels sont les textes sur lesquels les canonistes
du xme siécle ont construit toute une théorie pour distinguer les
actes qui sont permis a l' éveque par s.a propre actorité, et ceux
qu'ils ne peuventfaire qu'apres avoir consulté le chapitre, ceux

enfin pour Iesqueli; le consentement meme du pa~e est nécessaire.
Voici en gros les afTaires de la seconde catégorie :
10 Les aliénations de biens d'Église, en prenant le mot aliénations dans le sens le plus large ; 2° les changements importants dans I'état bénéficial de l'Église, suppressions de bénéfices, ou, au contraire, érections de bénéfices nouveaux, particulierement de nouvelles prébendes de chanoines a l'église cathédrale ; 30 colla tions · de canonicats (et encore dans bien des
églises des coutumes particulieres font-elles dépendre ces colla·
tions exclusivement, du chapitre sans que l'éveque interviennej.
Pour les autres nominations ecclésiastiques, en général, l'éveque
doit consulter le chapitre sans etre lié par son avis.
Telles sont les regles que le raisonnemcnt par analogie dont
nous avons parlé permettait d'appliquer au pape. Dela, les theses
que nous rencontrons chez un certain nombre de canoniste,; du
xme siécle, qui soutienncnt que le pape n'a pas le droit d'aliéner quoi que ce soit des biens de l'Église romaine sans l'avis du
Sacré College, - vous vous rappelez d'ailleurs que Grégoire IX,
avait promulgué une décrétale en ce sens, - que le pape ne pouvait
non plus sans !'avis du Sacré College faire une loi générale concernant toute l'Église, ni déposer un cardinal, ni envoyer un
cardinal légat ; toutes ces mesures que l'éveque n'a pas le droit
de prendre pour son diocese, le pape non plus n'a pas le droit
de les prendre pour l'Église universelle.
Mais il est intéressant de rechercher sur quoi repose elle-meme
l'obligation de l'éveque vis-a-vis de son chapitre. Est-ce simplement sur cette idée qu'il y a des chances pour qu'une mesure
qui a été délibérée dans une assemblée soit plus réfléchie, plus
mure, qu'une mesure prise par un seul homme? Non, ce n'est
pas seulement. cette considération pratique que l'on invoque,
mais une idée presque mystique et théologique : ce n'est pas
l'éveque seul, ce sont l'éveque et les chanoines ensemble qui cons
tituent l'Église ou mieux qui la représentent ; c'est dans leur
réunion que réside l'autorité, elle n'est tout entiere ni dans le
personnage isolé qu'est l'éveque, ni dans le corps qu'est le chapitre ; elle s'exerce par leur collaboration a tous deux. Pour rappeler une métaphore qui a été tres souvent employée au Moyen
Age (et vous savez quelle importance ont a cette époque les méta•
phores, que l'on prend tres souvent pour des raisons), éveques
et chapitres forment un corps dont l'éveque est la tete sans doute,
m~is _dont les chanoines sont les membres ; la tete ne peut pas
agir mdépendamment des membres; elle les dirige, mais elle a
besoin d'eux, et ne peut s'en séparer. Cette théorie, pour peu

130

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE SACRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

qu'on la pressAt, serait extremement dangereuse pour les conceptions orthodoxes sur la constitution de l'Église. Elle a été
trés souvent soutenue par des gens qui n'en voyaient peut-etre
pas toutes les conséquences théologiques, et tres souvent appliquée au Saint-Siége. De la, la fréquence et l'importance des expressions qui sont constamment employées pour désigner les cardinaux : membrum Ecclesim, ou membrum capitis, membres de
l'Église ou de la tete de l'Église, membrum nobile Ecclesim romanm. Le pape Jui-meme s'en sert trés souvent en parlant des cardinaux. S'il s'agit, par exemple, d'accréditer un cardinal légat
auprés d'un souverain quelconque, il fera ressortir qu'il s'agit d'un
«membre particuliérement distingué» de l'Église romaine. Comme
le disait Urbain IV, les cardinaux ont été créés pour etre « comme
des membres étroitement unis - membra in unum convenienlia
- et servir le Souverain Pontife comme leur propre tete». Ainsi,
il y a pour ainsi dire indivisibilité entre le pape et les cardinaux.
Pressez un peu cette théorie; poussez-la encore un peu plus loin;
vous pourrez en condure que la vraie autorité appartient au
Sacré Collége, qui, pour plus de commodité seulement, choisit un
chef qui n'est que l'exécuteur de ses volontés.
Cette idée, en efTet, nous la .trouvons a la fin du x1e siécle dans
la lettre du cardinal Rugues a la comtesse Mathilde. J'ai eu occasion de vous la citer déja d'un autre point de vue, pour ce qui
concerne les roles respectifs des cardinaux-éveques d'une part,
pretres et diacres de l'autre. Elle n'est pas moins intéressante
par les vues qu'elle exprime sur les rapports du Sacré Collége et
du pape. &lt;&lt; C'est, dit le cardinal Rugues, le privilége du Siége
romain de toujours assister par l'entremise descardinaux-pretres
et diacres le Souverain Pontife, c'est-a-direle vicaire de ce Siege.i&gt;
Vous voyez la conception ; Je Siége de Rome, l'Église romaine,
considérés comme une espéce d' etre moral extérieur pour ainsi
dire a la fois aux cardinaux et au pape qui n'en sont que les représentants momentanés. Les cardinaux, done, assistent le pape,
« c'est-a-dire celui que le Saint-Siége prend pour bouche, par
lequel et avec lequel il preche, par Jeque! il administre les sacrements, par Jeque! et avec lequel il confirme ce qu'il faut confirmer et improuve ce qu'il faut improuver ; san;; la souscription
de ce Saint-Siege (représenté par les cardinaux) toute décision
du souverain pontife est invalide ». Ici la théorie du pape, tete
de l'Église en un sens, mais serviteur du corps de l'Église en un
autre, a pris sa derniére et sa plus forte expression ; elle aboutit
a un véritable parlementarisme. Non seulement le controle, mais
presque l'initiative appartiennent au Sacré College ; le pape

encore une fois n'est la que pour enregistrer les décisions. Je me
bate de dire que nous avons du aller chercher cette expression
sousla plume d'un schismatique, car ce cardinal Rugues, au moment ou il écrit sa lettre a la comtesse Mathilde, est en pleine
révo!te contr~ le pape Urbain II. 11 appartient au groupe des
cardmaux qm, a l'extreme fin du pontificat de Grégoire VII,
en 1084, cédant a la pression d'Renri IV et inquiets des avent~res dans lesque_lles il leur semble que la _politique trop intrans1geante de Grégo1re VII risque de lancer l'Eglise, se sont séparés
du pape et ont passé a l'Empire ; ils ont persévéré dans Je schisme
sous les pontificats de Victor III et d'Urbain II. Comme il arrive
a l'appui de leurs actes ils constituent une théorie.
'
Si l'on s'en tient aux canonistes orthodoxes et notamment
aux gra11ds jurisconsultes du xme siécle on tro~ve cette théorie
indiquée,_ mais en passant seulement, san~ que l'on veuille, a coup
sOr, e:'1 t1rer to utes les conséquences. En somme, leur langage sur
~e pomt ~st_ assez :lottant. Ce sont parfois les memes noms que
Je v~us a1 ~•tés, au!ourd'.hui, a l'appui des théories parlementaires
et, l a~tre Jour, a I appm de la théorie pontificale. On trouve chez
les,~eme~ auteurs ,~es textes a l'appui des deux théses; on dirait
qu 1ls bés1tent, qu Iis veulent éviter de pousser a bout l'un ou
l'autre systéme ;ils vont jusqu'a se contredire, ou bien leur langage manque d~ cla~té ; et,. quand ils parlent de l'obligation de
consulter le _coll~ge, 1ls ne d1sent pas clairement de quelle nature
est cette_obhg~t10n, de convenance ou bien de nécessité.
Un fa1t ca~1tal et ~ar~ctéristique montre bien que la théorie
« :parlementaue », n éta1t pas tres sure d'elle-meme; c'est ce
qm se pa~se en ~as de vacance du trone pontifical. S'il y avait
~ne oc~s10n ou 1l sembl~t naturel que Je Sacré Collége exer~at
l au~orit~, supposer qu'1l en fut la véritable source c'était bien
la d1spar1~10n de ce~ui a _qui ill'a~ait déléguée.Logiq~ement,tous
les pouvo1r~ du Sa1nt-Siege auraient du faire retour aux cardinaux.t~~fo1s, en effe_t, on a soute~u qu'il en était ainsi. A la fin
du_x1 siecle, Ie_cardmal Deusded1t, - ce personnage si curieux,
qm, est la f01_s un_ défe1:1seur tres convaincu des prérogatives
del Égl_1s~ romame v1~-a-v1s du pouvoir impérial, maisqui, d'autre
part, distmg_ue parfo1s entre cette Église et le pape, et montre
une gra~de mdépendance a critiquer les faiblesses du pape D_e~sdedi~, done, dans l'introduction a sa collection canoniq'ue
ou Ii .exalte l'É
. gl'1se de R orne et ses prérogatives expose en ces'
termes ce _qm, préciséme~t, s~lon lui, constitue ~ne des preuves
les plus saillantes de sa s1tuation exceptionnelle. « Cette Église
a obtenu de la part des anciens Peres un tel respect, que l'il-

132

.ª

.ª

•

�REVUE DES COURS ET CONF.ÉRENCES
134
lustre martyr Cyprien, d'apres ce que l'on lit dans se_s épttres!
a obéi avec humilité aux décisions des pretres et des diacres qm
gouvernaient l'Église de Rome apres le mar~yre de F~bien ; et
il leur a rendu compte par ses lettres de ce qm se passa_1t dans sa
province. »Ce n'est pas sans arriere-pensée que Deusded1t rappelle
qu'au me siecle, en J'absence du pape, le corps presbytéral et
diaconal de l'Église romaine prend les renes du gouvernement
et se fait obéir par les éveques des provinces, y compris un personnage aussi considérable que saint Cyprien._ « Et on_ lit da~s
les lettres que ce meme clergé a adressées a samt Cyprien, qu 11
écrivait aussi en Sicile et dans d'autres régions; avant meme
l'élection du pape Comeille, il a convoqué les éveques en synode
a Rome pour traiter les affaires qui s'imposaient alors. » Vous
vous rendez compte que de textes pareils, on pouvait déduire
la toute-puisssance des cardinaux durant la vacance. Quelques
auteurs des :xne et :xm 0 siecles, Huguccio, Jean le Teutonique,
Barthélemy de Brescia, J'ont fait: A !'extreme fin du
xrnª siecle encore, un canoniste d'occasion il est vrai, le célebre
franciscain Pierre Olive, déclare qu' « apres la mort du pape et
tant que l'on n'a pas élu son successeur, l'autoritésupreme réside
chez les cardinaux ». Et, au début du x1v6 siecle, Gilles Colonna,
l'un des champions les plus convaincus de l'omnipotence du
pape, mentionne cependant cette opinion.« On prétendait, dit-il,
que l'Église ne meurt jamais ; e_t qu'en c_onséquence pendant
la vacance du Saint-Siege le pouvoir pontifical reste dans l'Église c'est-a-dire dans le college des cardinaux ». Enfin il est
arri;é que le Sacré College lui-meme a revendiqué ce pouvoir
supreme. Une lettre des cardinaux, écrite en 1243, quelques
semaines avant la fin du long interregne qui sépare les pontificats de Célestin IV et d'Innocent IV, s'exprime ainsi : « Nous,
•.. dans lesquels réside le pouvoir, le Saint-Siege étant varant ».
Voila bien la prétention ; mais outre qu'elle est assez rare sous
eette forme absolue, les faits n'y répondent et ne la justifient
pas. En somme, il est beaucoup de droits tres importants que
les cardinaux n'ont jamais réclamés ni exercés: ainsi celui de se
recruter, ou la juridiction sur les éveques, ou le droitde les nommer.
Si l'on dresse la liste, d'ailleurs extremement. courte, des lettres
émanées du Sacré College durant les vacances, nous y trouvons
essentiellement et avant tout des mesures politiques de circonstance et d'intéret urgent, relatives a l'État pontifieal,.a la.sécurité de la ville ou momentanément réside le college, par conséquent, au moins d'une fagon indirecte, a la sécurité des opérations de J'élection. S'il s'agit de mesures politiques ou religieuses

LE S.\CRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

135

en apparence plus considérables, si, par exemple, en 1269, le Sacré
College confie a l'un de ses membres, le card'inal Rodolphe d' Albano, la· mission de légat, d'abord en France pour aider sa.int.
Louis a préparer sa croisade, ensuite a Tunis pour accompagner
l'armée; si la meme année, il continue les négociations en vue
de l'union avec lesGrecs inaugurées par Urbain IV et Clément \V,
et. rédige la formule de profession de foi que devront jurer ceuxci ; si, en 1277, durant le conclave qui précede l'élection de Nicolas HI, il charge les ministres généraux des freres Precheurs
et._ des freres Mineurs d'une médiation diplomatique entre les
r01s de France et de Castille ; si, en 12537, il intervient pour procurer la Iibération de Charles le Boiteux, fils de Charles Jer
d'Anjou, fait prisonnier par les Siciliens révoltés, il faut remarquer_ que, dans tou~es ces _circonstances, il ne fait, a vrai dire, que
contmue~ ~es affa1res déJa amorcées sous le pontificat précédent. (Ams1 Ro~olphe _d'Albano avait déja été désigné par Cléme~t IV pour l emplo1 de légat ; on ne fait guere qu'exécuter
les mtent~?ns du pape défon~.) Sauf ces exceptions, dontvous
voyez qu 11 faut se garder d exagérer la portée, il est remarquable que les cardinaux restent assez bien, spontanément
et d'eux-memes, dans la sphere aasez étroite que nous allons
voir les papes leur assigner.
, C'est, en efTet, dan~ la seconde moit~é du treizieme siecle que
l ?n a commencé a Iégiférer sur la quest10n des pouvoirs des cardmaux durant la vacance. 11 n'y a pas la simple hasard : ce
probl~me, penda~t tres longtemps, n'avait eu qu'une importance
théor1que, une 1I?port_ance ~'école ; les vacances pontificales
étant courtes (et 11 était adnns par tous qu'elles devaient etre
?ourtes ), les c~rdin~ux n'.avaient pas le temps, pendantlesquelques
JOU~ consacres a l éle?~1on, de prendre des mesures importantes.
Ma1s. ~a seco?d; mo1tié du xm 0 siecle, ou, plus exactement
la penode qm s ouvre en 1241, a la mort de Grégoire IX et. le
début du xive siecle, sontmarquées par des vacances extrem~ment
l~ngues. C'est l'effet de cette diminution du nombre des cardm~1;1x dont_ nous avons étudié les causes, et aussi des rivalités
polit1ques v10lentes qui divisent un Sacré College aussiréduit
C'estl'épo~ue, dis-je, ou les vacances se prolongent. Iln'est pa~
rare que_ l _mterregne dure des mois et parfois des années. Dans
ces co_nd1tion~, la quest.ion de savoir ceque les cardinaux ont
le_ dro1t de. fa1re devient urgente et grave. 11 était presqueinév1~ble q~'lls fussent tentés d'empiéter beaucoup ; ils pouvaient
faire va~o1r 1~ ~éces~ité meme de ne pas arreter pendant si Iongtemps l adm1mstration, le gouvernement, la vie de l'Église. De

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
136
la un danger possible contre lequel le Saint-Siege s' est prémuni.
II est tout a fait caractéristique de voir que ce sont les memes
constitutions qui, d'une part, établisscnt le conclave et 'édictent
son reglement (c'est-a-dire imaginent un procédé extremement
efficace pour contraindre les cardinaux a une prompte élection),
et, d'autre part, limitent aussi tres étroitement les pouvoirs d_u
college durant la vacance. Cela est déja le cas pour la constitution Ubi periculum que Grégoire X promulgua au deuxieme
concile de Lyon ; érigeant en loi, pour ainsi dire, les irrégularités et les violences qui avaient marqué la longue vacance entre
Clément IV et Grégoire X, elle édictait qu'a la mort d'un pape,
et un certain délai expiré pour les obseques, les cardinaux devraient se réunir dans un rpeme local, fermé a cié, et ne pourraient en sortir que le pape élu, avec interdiction, en attendant,
de communiquer avec le dehors. Or, cette constitution (qui
est restée encore la base de la législation en matiere d'élection
pontificale), contient un article portant que &lt;&lt; les cardinaux
devront donner tant de soin a Mter l'élection, qu'ils ne se meleront d'aucune autre affaire, a moins que, par hasard, une nécessité
absolument urgente ne les presse et quJil ne s'agisse de défendre
les terres de l'Eglisc, ou une partie d'entre elles, ou a moins qu'il
ne surgisse un danger tellement grand et tellement évident
que tous les cardinaux a l'unanimité estiment qu'il faut immédiatement y parer. » Ainsi, normalement, ce n'est que de l'administration de l'État temporel que les cardinaux doivent s'occuper ; et encore, en cas d'affaires a la fois absolument
urgentes et exceptionnellement graves.
Cette constitution fut tres mal accueillie et je vous ai expliqué
l'autre jour par quels procédés d'habiles divisions, de négociations en détail, Grégoire X réussit contre l'opposition des
cardinaux a la faire passer au concile deLyon.Adiversesreprises,
a la fin du xm 0 siecle, elle fut supprimée ; un pape enclin a etre
déférent aux vreux du Sacré College n'avait pas de meilleur
moyen de luí plaire. Mais qu'un pape é:r;iergique revlnt, il la rétablissait ; en fin de compte, elle fut définitivement confirmée par
Clément V au début du x1v0 siecle dans sa constitution Ne Romani ; confirmée, et précisée aussi, et justement sur le point
qui nous occupe, sur les pouvoirs du college durant la vacance.
Clément V explique qu'il y a Jieu d'écarter une opinion qui
tend a se faire jour. « Pour que I'élection du pontife romain ne
puisse souffrir aucun obstacle, aucun retard résultant de la
diversité d'opinions incertaines, considérant tout particulierement que la loi portée par un supérieur ne peut pas etre suppri-

LE SACRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

137

mée par un inférieur (remarquez ici une formule extremement
nette ; cela n'est dit qu'en passant, dans un attendu, mais il
est affirmé que le pape est le supérieur, et le Sacré College, l'inférieur), nous repoussons, de l'avis de nos freres, comme contraire a la vérité, la théorie qui s'efforce, a ce qu'on nous dit,
de prévaloir, et d'apres laquelle la constitution portée par notre
prédécesseur Grégoire X sur l'élection du pontife romain pourrait etre durant la vacance du tróne apostolique modifiée, corrigée ou changée par le college des cardinaux ; ou bien d'apres
laquelle le meme college pourrait y retrancher ou ajouter quoi
que ce soit, ou s'en dispenser d'une maniere quelconque ou meme
y renoncer entierement ; et nous déclarons vain et nul tout ce
que le Sacré College aurait cherché a exercer de puissance et de
juridiction appartenant au pontife romaindurant Sl:/- vie, si ce n'est
dans la mesure et dans les cas ou la constitution susdite le permet. » Ainsi la juridiction du college pendant la vacance reste
Iimitée comme l'a établie Grégoire X. Le pape n'introduit qu'une
exception ; il autorise le Sacré College sede vacante a nommer
un certain nombre de hauts fonctionnaires chargés de services
qui ne souffrent pas d'interruption, ainsi le camérier (le trésorier, le ministre des finances de l'Église), le grand pénitencier
~t.les pénitenciers inférieurs, si ces offices viennent a vaquer par
smte de mort ou autrement ; il ne s'agit d'ailleurs que de simples
substituts dont les pouvoirs durent autant que la vacance. Le
motif qui est mis en avant par Clément V, et l'un des buts du
reste que se proposait déja Grégoire X, c'était de hater l'élection du pape. ll est bien clair que si toute l'administration de
l'Église avait passé au college, si, par conséquent, ríen ne fO.t
resté en souffrance par suite de la vacance, cela eO.t fait disparattre une des raisons qui pouvaient presser l'élection. Mais accessoirement et implicitement les papes se trouvent aussi avoir
~ranché en faveu~ du pouvoir pontifical un point de tres grande
importance théonque plus encore que pratique.
De tout ceci, il résulte que dans les circonstances normales
les cardinaux sont pour le pape jusqu'a un certain point u~
élément modérateur, mais ne constituent pas une véritable limitation a son pouvoir.
Mais nous disons : en temps normal. Qu'il survienne une crise,
un~ lutte_ grave dans laquelle le Saint-Siege se trouve engagé,
qu Il 't a1t quelque part un pouvoir, un souverain intéressé a
o~g~~1ser une _opposition contre le pape et surtout' a créer des
dlVlsions au se1? du Sacré College, qu'il y ait parmi les cardinaux
des hommes qm n'approuvent pas la politique pontificale, immé-

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REVUE DES COURS ET CONFÉRE~CES

LE SACRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

diatement la these parlementaire renatt pour ainsi dire. Périodiqueqient, on la voit ainsi reparattre au grand jour et trouver
des expressions parfois tres brutales. Tout a l'heure nous la
voyions formulée par les cardinaux révoltés contre Grégoire VII
et Urbain II ; on aurait pu la trouver de meme sous la plume
des cardinaux soulevés contre Pascal II a propos de la question
des investitures, non pas favorables a l'empire, mais plus papalins au contraire que le pape. C'e.st surtout au xm6 siecle et
au début du Xlv 6 , avec les grands adversaires du Saint-Siege
qui s'appellent Frédéric II et Philippe le Bel, que la théorie a re&lt;;u
sa forme la plus nette, et la plus élégante en quelque sorte. Frédéric II a tres nettement soutenu que les cardinaux peuvent
juger les actes du pape, etre arbitres entre lui et les souverains,
s'opposer a ses décisions, ou tout au moins, au besoin, saisir
l'Église universelle par la convocation d'un concile. II l'a fait
notamment dans sa lettre du 10 mars 1239, destinée, dans sa
pensée, en 'nattant leurs tendances oligarchiques, a détacher
du pape quelques cardinaux (en fait, il se trompa dans ses calculs, et ne réussit qu'aupres du seul Jean Colonna). Les termes
dans lesquels il s'exprime sont d'ailleurs intéressants : ce Le Chriit
est la tete de l'Église; il a fondé son Égfüe sur la pierre et il vous
a établis les successeurs des Apótres. ;) (Toutes les fois que l'on
a besoin d'opposer les cardinaux au pape, on les déclare les successeurs des Ap6tres, comme le pape est le successeur de saint
Pierre). « Vous qui etes les flambeaux de l'Église vous etes placés sur la montagne et non pas sous le boisseau ; ... vous avez
le droit de participer également a toutes les choses que celui qui
préside au siege de Pierre (remarquez cette périphrase tendancieuse pour désigner le pape ; elle est choisie a dessein pour montrer que le pape n'est qu'un simple président du siege de Pierre
que les cardinaux représentent presque aussi bien que lui) se
Jlropgse d' établir ou se propose de détruire. . . Qui ne serait
surpris et frappé de stupeur en voyant que celui qui est assis
sur le trone de Pierre(meme périphrase)et entouré de la réunion
d'un si grand nombre de peres vénérables veuille cependant
procéder sans les consulter? .. C'est pourquoi nous supplions
votre corps vénérable de contenir par votre influence les actes
du Souverain Pontife que le monde entier reconnatt etre aussi
injustes que spontanés. C'est a vous qu'il appartient de pourvoir
a la tranquillité de l'Église entiere et a la fin des scandales. »
Vers le meme moment dans une lettre a Richard de Comouailles,
le frere du roi d'Angleterre, qu'il s'efforce d'intéresser a sa
cause, Frédéric II se plaint que le pape l'ait excommunié mal-

gré l'avis d'une partie des cardinaux, « de la meilleure part ».
Soixante ans plus tard, au cours des deux différends successifs
entre Philippe le Bel et Boniface VIII, les memes théories alimentent les polémiques, et cette fois d'autant plus que la querelle
entre le pape et le roi se mele d'une autre, celle qui éclate entre
Boniface VIII et les deux cardinaux Pierre et Jacques Colonna.
Les causes de ce dernier conflit étaient a la fois d'ordre politique et d'ordre privé. L'une des principales. était que Boniface VIII, un Gaetani, favorisait sa famille et jetait le fondement
de sa grandeur, au point d'exciter la jalousie des Colonna et
des vieilles familles de l'aristocratie romaine, ' qui ne voyaient
pas sans mécontentement une famille nouvelle s'établir a c6té
d'elles et en partie a leurs dépens.Mais les Colonna une fois révoltés contre le pape, excommuniés et dépossédés par lui, s'em•
presserent d'imaginer ou plutót d'aller repecher dans le passé
des arguments de droit public ecclésiastique qui leur étaient
commodes, qui pouvaient leur servir a discréditer le pape et
son gouvernement. A leur tour, ils ont contribué a fournir des
matériaux aux actes d'accusation que Philippele Bel afait dresser
contre Boniface VIII, soit du vivant de ce pape, soit apres lui
contre sa mémoire. Dans ces actes d'accusation, comme dans
les mémoires et les pamphlets émanés des Colonna, la question
des droits ~u Sacré College revient constamment. D'abord, on
accuse Bomface VIII de méconnattre les droits des cardinaux et
leur susceptibilité légitime. Il y avait quelque chose de fondé
da~s ce~ reproc:ies. Je vous disais l'autre jour que Boniface VIII
éta!t tres certamement un des papes qui ont traité le Sacré College de la fa&lt;;on la plus raide et .presque la plus brutale. Notre
source la plus abondante (je ne dis pas 1~ plus su.re, il s'en faut
de beaucoup) pour étudier ces rapports de Boniface VIII et de
ses cardinaux, ce sont précisément les récits ou les racontars,
comme v?us voudr~z, des cardinaux Colonna. Voici quelques
texte~ qui _sont cur1eux, mais, encare une fois, il serait imprudent, J_e c~oIS, d_e les pren_dre au pied de la lettre; ils ont, du moins,
u,1!e ~1e sm~uhere. Bom_face VIII ce avait coutume de dire que
s II n Y ava1~ pa~ d~ d1scord~s dans le college des cardinaux,
le_ pap~ ro~am n éta1t pas vra1ment pape et ne pouvait dominer
DI la ~Ille DI le~ terres de l'Église; mais s'il y a discorde entre eux,
alors_ 11 est vra1me~t le mattre et fait tout ce qui lui platt ». « Il
raba1sse et a raba1ssé tant qu'il l'a pu l'état des cardinaux ». « On prouvera qu'il a dit souvent devant les cardinaux eux-memes
q~e le monde_ n'irait bien que lorsque dans l'Église il n'y aurait
d autres cardmaux que le pape. On prouvera qu'il ne demandait

138

�140

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pas aux carilinaux des conseils a suivre, mais qu'il exigeait leur
consentement a ce qu'il voulait ; quand il y en avait dans les
consistoires qui ne parlaient pas selon ses désirs, il les injuriait,
les couvrait d'opprobres, les comblait d'outrages, d'invectives
et de grossieretés. Un jour, le seigneur cardinal Lemoine (ce nom
est cité a plusieurs reprises) mu par le zéle de Dieu, lui dit
en plein consistoire : «Ce que vous faites, ce n' est pas demander
conseil comme le pontife romain devrait le faire, mais exiger des
consentements. » A ces paroles, le susdit Boniface, pris de fureur,
se mit a crier contre lui: « Picard, Picard, tu as une tete picarde;
mais pardieu ! (il y a ici un jeu de mots difficile a traduire) je
te piquerai et ferai en toutes choses ce qui me platt ; je ne renoncerai pas a faire ce qui rn,e plalt ni pour toi ni pour vous tous
qui etes présents. Tu parleras picard ailleurs, mais pas devant moi. »
Les choses allérent si loin, a en croire les Colonna, que Boniface VIII finit par reprocher aux cardinaux eux-memes leur
platitude a son égard et la faiblesse avec laquelle ils supportaient
ses inj ures. Notamment, lorsqu'il eut dépossédé les Colonna d'une
fac;on, d'apres ceux-ci, absolument irréguliere, il blama « tres sou ·
vent et publiquement les cardinaux en plein consistoire de ne
s'etre pas opposés a une telle iniquité, a une telle destruction
de l'Église et de l'état des car~inaux ; et il disait que de son
temps a lui, quand il était cardinal, jamais pareille chose n'aurait
pu se faire ».
Indépendamment de ces critiques personnelles contre Boni- •
face VIII, les Colonna font de la théorie ; ils exposent ainsi ce
qui, selon eux, devrait marquer les rapports des papes et des
cardinaux. « Les cardinaux, disent-ils, sont les conseillers nécessaires et non pas volontaires du pont.ife romain; c'est-a-dire
qu'il ne dépend pas du pape de les consulter ou non ; ils sont
les conjudices du pape [ils jugent avec lui], ses coassislanles, ou
assesseurs ; « la déposition des Colonna est nulle de plein droit,
car la cause d'un cardina! (ici les Colonna auraient été fort embarrassés pour citer le moindre texte canonique a l'appui de leurs
prétentions) ne peut etre traitée que dans un concile général &gt;&gt; ;
- «les cardinaux ont été établis pour assister le pontife romain;
comment un seul cardinal osera-t-il désormais reprendre les pontifes romains qui parleraient ou agiraient contre la vérité, si
sans aucun motif le pape peut l'expulser et le priver du cardinalat. Les cardinaux ont été faits pour résister en face du pontife romain. . . comme Paul a résisté a Pierre ; . . . comment
désormais un cardinal osera-t-il résister au pape ? Ils sont les
membres, non pas seulement du corps de l'Église, mais de sa tete,

LE SACRÉ COLLEGE AU MOYEN AGE

141

comment peuvent-ils sans motif ctre privés de leur dignité ? »
Je ne fais que vous citer quelques exemples des accusations
portées contre Boniface VIII et des principes opposés établis
par les Colonna. Ce qui est intéressant, c'est de constater que Philippe le Bel, de son coté, est revenu a la meme tactique que Frédéric II ; il s'est efTorcé de eéparer les cardinaux du pape, il
s'est efforcé de s'appuyer sur ceux-la contre celui-ci. Nous avons
un témoignage tres curieux de cette tactique dans un document
du 10 avril 1302 qui appartient a la seconde période du difJérend. C'.est une piece qui est émanée des nobles Jaiques du royaume,
et qui a été rédigée daos cette assemblée des trois États que l'on
est convenu d'appeler d'une fa\:;on d'ailleurs un peu impropre
les premiers États généraux. Au lieu d'écrire au pape, les nobles
adressérent leur protestation contre les empiétements ou prétendus empiétements du Saint Siege « a honorables percs, lors
chiers et anciens amis tout le Colliege et a chascun des cardinaux
de la Sainete Eglise de Rome ». Ils se plaignent a eux des &lt;&lt; entreprises de celuy qui en present est ou siege du gouvernement de
l'Eglise ». (Remarquez comment naturellement - du reste il
est possible qu'il y ait eu une imitation consciente - on revient
aux tour_nures de Frédéric 11 ; on évite de nommer le pape,
on le dés1~ne par unepériphrase qui diminuesonautoritépropre.)
Apres avo1r énuméré leurs griefs contre Boniface, ils ajoutent :
1
• &lt; Parquoy nous vous prions et requerons tant affectueusement
comme _nous pouvons que comme vous soyezestablis et appellez
en part1e ou gouvernement de l'Eglise, et chacun de vous (c'est
encor~ la formule frédéricienne), en ceste besoingne veillez tel
conse~l mettre et tel remede que ce qui est par si legier et par
que s1 desordenné m_ouvement commencié soit mis a bon point
et a b~n estat ». Cec1 est presque la traduction du manifeste de
Frédér1c II aux cardinaux.
Tout~s ces crises, d'ailleurs, sont passageres et ne risquent pas
d~, mod1fier réellement la constitution meme de l'Église · le SaintS~ege_ les surm~nte toujours; jusqu'au début du x1ve siecle, la
victmre_ appartient régulierement au principe de la pleniiudo
p~leslafis. Sur un seul point les efforts des cardinaux ont triomphé
des ~ette époq~e. 11s ont obtenu une part precise daos l'administ~ation financ1ere et daos la jouissance des revenus du SaintSiege_ ; nous au_rons a voir daos quelles conditions, et comment,
depms le x1ve s1ecle,_ i~s ont fait un nouvel effort, qui fut plus persévérant et plus smv1 au xve, pour limiter la monarchie pontificale au moyen d'un systeme qu'il nous faudra étudier dans son
ensemble, le syst.eme des capitulations.

�LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE

143

belle scene, de plus en p1us romantique, sur le lac, et enfin l'hymne

t

Les Influences étrangeres
sur Lamartine
(Les Premiares Méditations)

Cours de 11. PAUL RAZARD,
Char(Jé de Cours ó la Sorbonne.

C'est le 27 juin 1816 que Mme Charles. est partie pour Aix ;
Lamartine s'y rend aussi pour sa santé, et_ ils se rencontrent dans
la meme maison, chez le docteur Perrier. Quelque chose_ de
tout nouveau va entrer dans la vie de Lamartine : la pass1on.
et tres vite la douleur; une fois de plus, l'amour et la m~r_t seront
intimement unis : l'amour, la mort : de la nattront défi~tivement
les Médilalions. 11 y a, dans ce roman d~ Lamartme et de
Mme Charles, un caractere frappant de ~éalité _: ce ~e sont paa
deme anges, mais deux créatures hu1?ames qui_ le VIvent, av
toute leur personnalité, et la scene n en est pomt dans le pay
des reves: c'est une histoire vraie, qui n'est ~as belle d'un_h_ou
a l'autre mais dont la beauté est d'etre de la v1e, avec ses m1ser
et ses gr;ndeurs, et de nous donner le spectacle poignant de de
ames humaines.
Sur les tout premiers débuts, nous savons peu de chose. Nou
avons bien Raphaiil, mais c'est une maniere d'estampe roman
tique ; comme personnage~ : un pere· noble, Charl_es ; un
femme presque divine, Juhe ; un homme, Raphael, . beau
sombre marqué par le sceau du destin. Toutes les crrc?ns
tances ~ont embellies, forcées jusqu'au sublime_: la d~amatiqu
rencontre dans la tempete, l'aveu, romancé lm auss1, la t

la joie de cet amour longtemps revé et enfin trouvé. ll y a dans
tout cela quelque chose d'immatériel, il ne s'agit que des Ames,
et Elvire le fait entendre a Raphael. Tout ce récit a sa couleur
propre, désuete et un peu fanée. ~fais il ne fut écrit qu'en 1849ct
tout y est arrangé, a commencer par le titre, « Pages de la
Vingtieme année»: Lamartine avait alors vingt-six ans. Les faits
ontsubi une doubledeformation, dictéepar un double souci : ilfaut
d'abord innocenter Julie, faire ouhlier qu'elle était mariée, et
cela ne va pas toujours sans quelque gene ; et il faut aussi qu'il
n'y ait pas un geste qui ne soit de grande allure, pas un mot qui
ne soit pai,hétique. Mais en faisant disparattretoutdétail vulgaire,
Lamartine a enlevé ce goflt de vécu qui pour nous est essentiel.
et nous n'accordons plus a Raphael qu'un tres mince crédit.
Combien plus évocateurs, ces quelques mots écrits au crayon,
par Lamartine sur le carnet de J ulie : « lls se rencontrerent, ils
e'aimérent ,1 ; sur le carnet de Lamartine cette simple phrase :
«Donné par Julie, 1816, a Aix »; et aussi ces vers, un peugauches,
mais qui montrent l'inspiration du moment et le désir de íixer
l'instant fugitif:
O toi qui m'apparus daos ce désert du monde,
Habitante du ciel, passagere en ces lieux...
Dis-moi quel est ton nom, ton pays, ton destin f
Ton berceau fut-il sur la terre,
Ou n'es-tu qu'un souffie divin ?
Ah, que! que soit ton nom, ton de~tin. ta patrie,
Ou filie de la tcrre, ou du divin séjour,
Ah laisse-moi toute ma vie
T'offrir mon culte et mon amour...

Le prernier séjour a Aix fut tres court : Julie quitte les eaux
le ~ octobre 1816, et Lamartine l'accompagne pendant une
partie de son voyage de retour.
P~dant les mois qui suivirent, il n'a qu'un souci : la rejoindre
A Pans. Mais sa famille le tient et il est obligé d'imaginer des
ruees et de s'assurer la complicité de Virieu : Virieu lui écrira
de venir a Paris, en s'engageant a l'aider a se caser. La famille
se laisse convaincre et Lamartine se met en route. Son arrivée
fut un coup de théatre, le 25 décembre 1816 dans le salon de
I'Institut_ ou il fit son apparition au milieu de la soirée. Julie
ne_ ~ut lm parler seule aseul ; mais le soir, des qu 'il fut partí, elle
sa1S1t sa pl~me et se rnit a lui écrire. II a brulé plus tard ces
lettres, ma1~ pas toutes; il en a gardé au moins quelques-unes,
tres peu, tro1s ou quatre. M. Doumic les a retrouvées et publiées
dans la Revue des Deu:x Mondes, et chez Hachetle en 1905. Elles

�144

sont fort belles parce que tres sinceres: c'est l'épanchement d'un
creur aimant, cultivé, mais pas le moins du mon?e ~é?ant ; elles
sont touchantes, et meme poignantes dans leur smcerité.
.
La premiere (1) est écrite le 25 décembre a 11 h. 1/2, ~uss1t~t
apres le départ de Lamartine : les indiffér~nts sont ~?rbs? ma1s
Julie souffre encore de cet obstacle : « J'a1 cru que J alla1s leur
dire : Eh ! laissez-moi. Vous voyez bien que je ne suis pas v~us,
que j'ai beaucoup souffert, .etqu'i1, est temi:s, pour que Je vive,
qu'il me ranime sur son sem. » C est une _ame a la Ro':'sseau,
et son premier mouvement est de rendre _graces a Prov1dence,
la supreme bonté qui lui a rendu Lamart~~e .; ma_1s_ son reme~ciement est aussi une priere, d'une subbhte fé:I1.mme tres dél~cate : elle remercie pour le passé, mais a cond1bon que ce s01t
la meme chose pour l'.avenir. Puis, c'est un ~etour vers le~ souvenirs de la chere vallée d'Aix; puis, des proJets, des effus1ons ...
Elle succombe a son émotion; elle croit ne plus trouver ses mots
et en trouve d'admirables, et son amour prend une nuance
curieuse d'amour maternel, jaloux, calin et protecteur.
La seconde lettre est du 1er janvier 1817. C'est d'abord une
conversation passionnée. Puis Julie s'arrete par pe1;1r de parat.tre
pédante, et fait acte d'humilité : ce Que cette ~ev~se est vraie :
Un homme doit braver l'opinion, une femme doil s V, soum_eitre...
Que je serais une bonne femme avec vous !_ Que J en sms une
ordinaire avec un autre. » Dans cette pass1on, des . causes de
souffrance entrent bientot. Lamartine a donné a Juhe des vers
a lire · elle les lit tout d'une traite, et en trouve dans le nombre
qui a;aient été écrits pour Graziella. Elle fait un triste_ re~our
sur elle-meme elle se compare a Graziella et se trouve m_d1gne
.d'aimer Lama~tine comme Graziella l'aurait aimé. Ce sentiment
tres beau, presque trop beau, la tour~ente ; elle confíe s?n
angoisse a Virieu qui lui répond : _« C'é~a1t une excellente pebte
personne, pleine de creur, et qm a b~en ~egretté Alphonse. •
Voila done ce qu'un jour on pourra d1re d elle! ~lle s~ révolte,
elle ne pourrait supporter un pareil éloge; elle veut etre a1mée pou
elle-meme. Elle ne comprend pas que l'amour de Lamartine pou
Graziella était bien autr.e chose que celui qu'il a pour elle ; que
e' était un amour tout littéraire ; elle souffre, elle est malheureuse,
Dans la meme matinée, elle découvre un autre motif de douleu~¡
elle re«1oit de Lamartine une let_tre qui la m~t hors d'elle,:
-semble qu'il l'ait priée de rédmre son affection a celle duna

.ª

!ª

..

14::i

LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LA}IARTIN'E
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

(l) M. Séché, dans son Post-scriplum au ·ro~an de Lamarline,_proposeu
autre classement chronologique des lettres pubhées par M. Doum1c.

mere, et luí ait laissé craindre un départ. 11 avait osé meme
écrire qu'il n'avait pas de soup(1ons, mais, qu'a vrai dire ii
n'avait plus de confiance. Cette dureté provoque une c;ise
affreuse dans l'ame d'Elvire. Elle commence une réponse et
l'exces de la douleur lui fait perdre connaissance. Puis ell; se
repr?nd, et Lamartine, e~ lisant~ette l_ettre, ne pourra pas ne pas
sentir la force de la pass10n, et 1 agome d'unetre torturé.Ce sont
des sanglots et des cris, des expressions qui remuent Je creur.
Mais,meme au milieu de la douleur, pas une révolte contre lui ·
Julie est d'une humilité touchante, et c'est elle qui finit pa;
?emander pardon : « Ah ! mon ange, pardonne. Je ne suis pas
mgrate, crois-le· bien, mais je redoute plus que la mort de perdre
mo~ ~phonse. Ah! 9~'il me rest?, cet ange chéri ! ce fils adoré !
Qu il d1spose de mo1 a quelque btre que ce soit, et je suis a lui. »
Elle est done loin d'etre sereine, l'atmosphere ou se débat leur
a~our dan~ ces_premiers mois de 1817 ; mais, dans ces orages,
c est la réahté v1vante et complexe ducceur humainqui apparalt.
11 faudra cependant que Lamartine éprouve une secousse senti~entale plus ~olente encore, pour que la poésie jaillisse de son
ame. 11 est obligé de regagner Macon en inai 1817 et on doit se
ret~ouve: a l'automne a Aix. Lamartine sera a~ rendez-vous;
ma1s Julie trop malade ne viendra pas, et c'est du 16 au 25 septembre 1817, en l'attendant, que Lamartine composera l'Ode
au lac du Bourget : le poete de génie, cette fois est né La piece
est écrite sous l'influence de Mme Charles, ou plutot d; souvenir
Mme Charles ; l'attente exaspere et poétise son sentiment •
il ~?ut une consolation et a besoin d'une effusion: c'est aux ver~
qu Il recourt, et ce sont les premiers vers sortis de son cceur
et non de son imagination.
_Les pressentiments étaient trop vrais. Julie languissait a
~irof!ay, ou on l'avait transportée d'abord, puis a Paris 01,i' on
l a~a1t ra_men~e. L~martine, tenu au courant par le bon docteur·
Ali~, éta1~ triste J:1squ'a la mort : ce Je suis au point le plus
terrible _ou ~a destmée peut me conduire, écrit-il, le 24 octobre
{817. Rien na changé qu'en pis dans ma déplorable situation •
a pe~sonne que j'aime le plus au monde se débat depuis sept
semames dans _les horreurs d'une affreuse agonie et je suis ici
dans l'absolue 1mpossibilité d'aller aupres d'elle, ~t dans les plu~
durs embarras de tout genre et pour elle et pour moi. » C'est
s,ans dout~ ~e temps. ou sous la meme inspiration il coro ose
1l I':1morlalile,
lettre a Mme Charles intitulée d'abo d Mp'di.
t
· J /'
,
'
r
ce
e a ion a · u ie » ; e est la question de la survie qu'il se pose en
songeant a cette femme qu'il va perdre, il le sait. Il ne veut. pas

?e

12

�LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE
REVUE DES COURS ET CO~FÉRENCES
146
que tout soit fini et il réagit de toute la force de son amour contre
l'idée de l'anéantissement :

Pour moi, quand je verrai, dans les céleslcs plaincs,
Les astres s'écartant de leurs routes cert.aines,
Oans les champs de l'éther l'un par l'autrc heurtés,
Parcourir au hasard les cieux épouvantés;
uand j'entendrais gémir et se briser la terro ;
uand je verrais son globe errant et solitaire
Flottant loin des soleils, pleurant \'homme détruit,
Se perdre dans les champs de l'éternelle nuit ;
Et quand. dernier témoin de ces scenes funebres,
Entouré du chaos, de la mort, des ténebres,
Seul je serais debout: seul, malgré mon eftroi,
l!:tre infaj))ible et bon, j'espérerais en toi,
Et certain du retour de l'éternelle aurore
Sur les mondes détruits je t'attendrais encore 1

8

Apres cette déclaration, la méditation prend le ton de la lettre et
s'adresse directement a Julie.
Une légére amélioration permet a Mme Charles d'écrire a
Lamartine une derniere lettre. (10 novembre 1817 .) Elle souffre,
et cependant elle croit qu'apres de longues souffrances, elle vivra.
Mais, pour etre en paix avec sa conscience, pour reconnattre
« les graces immenses » que Dieu lui a faites, il lui faut sacrifier
son amour. Elle ne veut plus recevoir d'autres lettres de Lamartine; elle ne le désire meme pas. Elle lui écrit tout de meme, sous
des prétextes ingénieux et charmants, et, avec un illogisme
bien féminin, elle lui demande, pour finir, une prompte réponse.
Elle s'inquiete pour lui, elle le conseille tendrement : « Soignezvous, ne venez pas, cela vaut mieux je pen&amp;e. » Dans l' Immorlalilé (rédaction premiere) Lamartine avait écrit :
Pourquoi suis-je né ?
Pourquoi? Pour mériter, pour expier peut-etre.

MmeCharles,dans sa lettre, reprend ce mot et le souligne: «Je
crois qu'apres de longues souffrances je vivrai. Je vivrai pour
expier ». Voila, aussi intimement melées qu'il est possible, la
poésie et la vie.
Cependant Julie s'éteignait. Elle meurt le 18 décembre 1817,
a trente-cinq ans. Lamartine était a Macon ; Virieu n'était paa
la, non plus; mais, des son retour a Paris, il écrivit a Lamartine
pour lui raconter les derniers moments : « Aucun de ses trait&amp;,
ditril, n'a été défiguré. Ses cbairs sont seulement devenues
blanches comme de l'alMtre. Sa bouche était entr'ouverte ;
ses yeux a demi fermés, et il y avait sur toute sa figure une
expression céleste de douceur et de repos » ; et nous trouvons

147

aussi cette phrase qui nous étonne quelque peu : « en tout, elle
a été tres bien soignée ... il ne lui a manqué que nous deux. » Le
docteur Alin, enfin, envoya les derniers détails.
Puis, Lamarline regut ses lettres, que Mme Charles avait
mises sous enveloppe au nom de Virieu ; il re~ut aussi 1' Imitalion et le crucifix de la morte. 'Ra douleur fut incontestablement
profonde, et nous en trouvons la preuve dans sa correspondance
de 1818; on sent son abattement et sa tristesse ; tout son etre
est brisé, la vie lui est a charge, il cherche une consolation dans
le travail et un apaisement dans la fatigue. Dans toutes ses lettres,
il est hanté par l'image, la pensée, le désir de la mort. De sa
douleur, nous avons un autre témoignage, celui de sa mere : au
mois d'aout 1818, elle le dépeint « calme, mais triste, plus que
jamair, vivant dans les livres, et quelquefois écrivant des vers
qu'il ne montre jamais... on dirait aussi qu'il est abattu par
quelque chagrin secret qu'il ne dit pas, mais que je crains d'entrevoir. 11 n'est pas naturel qu'un jeune homme de cette imagination et de cet age se confine auasi absolument dans la solitu~e; il faut qu'il ait perdu, ou par la mort, ou autrement, je ne
sa1s quel objet qui cause sa mélancolie si profonde ». Ces vers
étaient les Méditalions ; la source de poésie véritable commen~t a jaillir : l' Isolemenl, le Désespoir, le Chrélien mouranl le
Soir, l' Apparilion, Souuenir, le Vallon. « J ulie était morte é~rit
M. Doumic, Elvire allait commencer de vivre. Comme o~ voit
dans les légendes na'ives et pleines de sens, toute une floraiso~
~aillir d'une tombe a peine fermée, ainsi, sur la tombe de la
Jeune femme, l'amour refleurissait en poésie. »
Pendant les deux années qui suivirent, de la fin de 1817 au
début de 1~20, nous trouvons souvent Lamartine déprimé et
acc~blé,' m~1~ nous sentons ~ussi le goüt de vivre qui reprend, le
dés~r d a~tiVlté, la nature VJgoureuse qui peut se laisser abattre
mais ~~1 ne ~emeure pas abattue. II s'occupe de littérature,
de p_ohtique ; 11 songe a une carriere possible, la diplomatie, et
auss1 a u~ établissement_ par le mariage. Vignet lui propose
deux part1s, et, sept m01s apres la mort d'Elvire Lamartine
s'occupe de 11ue D... , puis va se présenter a :\{lle B. .., a París.
Un peu t~t, di~~-t~n ? Mais c'est a une nature réelle que nous
avons affaire.Sil n est pas heureux, c'est moins peut-etre a cause
du p~ssé _que parce qu'il est impatient de s'assurer !'avenir.
De :\~1~ly, 11 _se re~d a Paris en septembre 1818, et il se prodigue
en -~1s1tes htt~ra1res, politiques et mondaines. 11 présente son
Saul a Talma; 11 _se fai~ habiller; il tache de redevenir«joli gargon»
et, pour un peu, I1 sera1t nommé secrétaire d'ambassade a '.\Iunich.

�148

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Mais la nomination ne se fait pas, Talma n'accepte pas Saül,
et, en novembre, nous retrouvons Lamartine a Milly, ou il s' écrase
de fatigue pour s'épuiser et faire taire le démon intérieur ;
dégoOté du théatre, il songe a son grand poeme épique Clovis,
et surtout aux Médilalions poéliques qui de plus en plus
prennent corps.
Il veut s'en aller tres loin, a Naples, puis en Grece, et a Jérusalem, avec un bourdon et un sac ; ou bien encore, on ira en
groupe coloniser une petite tle déserte en face de Livourne. Mais,
encore et toujours, le souci de la renommée littéraire le tourmente, et le voila de nouveau a Paris en 1819. Il a su s'y ménager
des relations, et il devient l'enfant gaté du Faubourg SaintGermain; il vit dans un monde charmant ; il est « caressé, aimé,
accueilli, prévenu sur tous les points », et une p~incesse italienne
prend passion pour lui. « C'est l'époque voluptueuse de roa vie,
écrira-t-il plus tard, voluptueuse et immorale, entre mon amour
que je pleurais, et mon mariage que je pressentais. » Il est en
vogue, c'est l'homme du jour, on parle de lui, il se pousse et
sollicite partout des appuis, on le cherche et on le recherche, et
c'est une véritable popularité que lui valent ses lectures de Saül, ·
qu'il porte de salon en salon. Puis il est obligé de quitter Paris,
il est encore ballotté, de Paris a Macon, a Montculot, a Aix-lcsBains. 11 retrouvc a Aix Maria-Anne-Elisa Birch, qu'il avait déja
rencontrée a Chambéry, et qui devait devenir sa femme. Puis,
une fois de plus, Milly , Macon, Milly et de nouveau Paris, ou il
tombe soudain gravement malade.
~fais n'avons-nous pas perdu de vueles littératures étrangeres?
Non : meme au milieu de ces amours, de ces douleurs, de ces
projcts, de ces ambitions, elles ne cessent pas de le solliciter et
de poursuivre leur invasion dans son ame. En pleine passion
pour Mme Charles, il fait connaissance d'un poete portugais,
obligé de fuir sa patrie pour échapper au Saint-Office, Manoel,
un de ces émigrés qui ont toujours trouvé a Paris bon accueil,
et fait de la France leur seconde patrie littéraire. Lamartine
va le voir, lui parle de Camoens, le prie de réciter quelques vers,
lit lui-meme une traduction de Manoel, le Choix de poésies
lyriques, publié en 1808. De ces relations littéraires sortiront
deux méditations : la Gloire, méditalion X Je, composée entre la
fin de décembre 1816 et les premiers mois de 1817, et l' Enlhousiasme, méditalion JXe. L'Académie de Macon, entre temps, est
gratifiée d'un discours sur Manoel, ou Lamartine ne manque pas
de faire quelques remarques sur la pompe et la nouveauté des
comparaisons ; en technicien attentif, il souligne aussi la

LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR L.\MARTINE

149

maniere
dont •le po"te
por t uga1s
. termme
. ses
d 1 · vive et· brusque
•
~
o es, a1ssant _ams1 le lecteur sous l'impression qu'il a fait nattre.
celle d'Alfier1· , ne cesse pas de
• Une autre mfluence
L
. étranoere
.0
'
amar~me :_ il a repris, nous l'avons vu, ce Saül
8 exercer sur
co:°~u en 1812_et q~ devient vraiment son grand reuvre; il en
~1t une tragéd1e en cmq acles qui est le« chef-d'reuvre des chefsreuvre », au_x yeux de sa famille, des gens de Macon et des
tªWns ~e Par1s tout au moins. Il l'allait lisant partout de sa
e e vo1x, et on l'applaudissait. Talma, il est vrai le refusa mais
e,n y mettan_t des forI?es, et en admirant le gé~ie poéti ~e de
l a~teur. Cuneuse_fatahté des mouvements littéraires: ce fit Saül
qm ~ré~ara la voie aux Méditaiions : des critiques dont le oete
fit tous les frais, et les Médit!ions

!~~~e~l~~~t:0~~\e~~~~iJ~i

Et c'est aussi le grand poete d l'é
. . .
By_ron, dont Laroartine subit fiinfi:e~::• crt qou·1tfa1dt scanddéale,
po1rs et du bias h ·
d
·
P e e es
sestout indi u
p em~,. es dése~chantement,c, et du néant, est
L
t' q é dans la per10de de tr1stesse qui suit la roort d'Elvire
amar _me nous a donné trois versions difíérentes de sa rencontr¿
~vec \m,Cdans le C~m:71enlaire joint a la Médilation IJe en 1849
ans e ours de litieralure en 1856 t d
l C
'
en 1865. Méfions-nous d
. ' e ans_ e . onstitutionnel
bablement a Paris en l~l~es v~r1tés co~trad1cto1res ; c'est proparler de B ron e'
, qu I ?ntend1t pour la premiere fois
il lui dédie 1~ ..\1idi~a'f¡~:7Jen? hre ses poésies ; en tout cas,

ª

Toi d_ont le monde cncore ignore le vrai nom
~sl?r•t mytitérieux, mortel, ange ou démon '
J•~l~~~ tut sois, Byron, bon ou fatal génie
C
.? _es concerts la sauvage harmonié
s~:~:Jtª:te bruit de la foudre et des vénts
ans orage a la voix d es t orrents 1

ir,

Bi~:~i~ntº:Jf;rs ~a~~ ttte mem~ période, il s'intéresse a la
se lie d'amitié a'v p r~ ta traducti?n de Genoude. Lamartine
C'est une ac .. ?C au eur et pratique assidument son texte
Lamartine J.~lSlt1on, et une acquisi~ion importante: jusqu'alors·
son enfance ; c'~~rnu q_ue le Psautier et l'Histoire sainte, dan~
qu'il découvre et mamtenant Job, Isaie, Ézéchiel et Jérémie
douloureux. O~tre ~=\~fJ~t~~ph~;J~émentes pla~sent au poete
nous devons a cette r /ªion
~• Chanls lyru¡uesdeSaül... ,
la Poésie sacrée dil/ ª iqbue Mde la Bible la M édilalion XXIVº,
ce M de G
' d yram e d . de Genoude.
• · est enou
e a qui
¡e poete,
le prem'ier
q . c~t d'th
I _yrambe ~st adressé, dit en note
Ul a1 vra1ment fa1t passer dans la langue

�LES INl'LUENCES ÉTRANG~:RES SUR LAMARTI:--E

150

RE\'UE DES COURS ET co=-,FÉRENCES

franc;aise la sublime poésie des Héhreux. J usqu' a présent, nous ne
connaissions que le sens des livres de Job, d'Isaie, de David ;
grace a lui, l'expression, la couleur, le mouvement, l'énergie
vivent aujourd'hui dans notre langue. »
Mais voila que les Médilalions vont parattre. Elles ont été
admirablement lancées, par des lectures, des sollicitations de
toute espece, avec des précautions prudentes pour tAter le
terrain. Le 8 aout 1819, Lamartine porte a Didot une de ses
Méditalions pour la faire tirer a dix exemplaires : « Ce n'est rien,
dit-il a Virieu, c'est pour voir l'effet que font mes vers imprimés. »
Le 13 avril, il en« laisse imprimer » une vingtaine d'exemplaires,
« tous retenus ». Le 21 avril, il envoie a Virieu « un modele de la
fa~on dont Didot imprimera ses Médiialions ,,. On le persécute,
dit-il, pour imprimer « au moins un volume de Médiialions ».
Mais il hésite ¡ il ne veut pas mettre au jour ses vers; il croit qu'il
serait plus sO.r d'etre placé avant, car il ambitionne toujours un
poste de secrétaire d'ambassade, et « c'est un titre défavorable
auprcs des hommes qui possedent ce monde matériel que de
s'occuper de notre monde idéal, et ils me rejetteraient a jamais,
s'ils savaient que j'aie fait un vers sérieusement.» Tout de memc,
il se laisse vaincre; le 19 février le manuscrit est a l'impression, et
l'ouvrage paratt en mars 1820. Ce fut la gloire, la vraie, la grande
gloire tout de suite. Ce qu'il avait cherché, désiré a travers tant
de dégouts, de rebellions, d'anxiétés, la gloire, entrait tout a coup
dans sa vie. Le succes fut inou'i, universel ¡ on s'arracha les premieres éditions, et ce succes ne s'est pas démenti avec le temps,
puisque, de 1869 a 1882, on a vendu 22.626 exemplaires; de
1882 a 1895, 16.000, et de 1895 a 1914, 42.600, soit au total
81.226 exemplaires en 45 ans.
Nous sommcs ainsí parvenus au terme de notre enquete a
travers la vie et les lectures de Lamartine, jusqu'aux Premieres
1'.Iédilalions, et nous pouvons constater que toujours, en toutes
circonstances, il a lu, et lu des auteurs étrangers : meme pendant
son amour avec Mme Charles, au plus fort de sa passion ou de
sa douleur, il lit. Ces lectures sont tout a fait considérables, et
de l'étranger notre Lamartine doit avoir re~u beaucoup ; comme
ses contemporains, il s'est tourné vers les différents exotisme~
et s'est fait une culture européenne. Mais de cela qu'a-t-il retenu ?
Peut-on saisir dans le résultat, les vers, des traces nombreuses et
profondes des reuvres du dehors? Des 1808, il déclare que l'amour
suit toutes sortes de modes, et, dans son Cours de Lillérature, il
dira que W eriher a été une maladie sentimentale ¡ a-t-il suivi la
mode ? Dans le salon de Mme Charles, il y avait une gravure

151

~~ian =. f:St-ce un symbole? Et la gravure qu'il demande A
. de Vmeu P?Ur orner son ouvrage, « un rocher sauvage et
p1ttoresque dommant un lac, ou une plaine ou un fleuve ou
une mer. Quelques arbres superbes sur le ro~her et la !un¿ se
levant par-dessus e~ éclairant tout cela d'un beau jour. Sur le
rocher, debout,_ as~1se ou couchée, une figure de femme représentdantdla ~féd1tabon ou l'Entbousiasme, avec ce vers gravé en
b as u essm:
• Le désir et l'amour sont les ailcs de l'é.me

1

fst-ce
un pay~age o~sianesque que ce paysage ? Interrogeons
contemp?rams : !e Jeune Víctor Hugo dit dans Le Conservaleur
es
qt
Lamartme a pris souvent le style des Peres et des Prophetes

:,Jª~att le ranger parmi ceux qui ont suivi la mode exotiqu;
ssian, de Klopstock et de Schiller. Dans le Journal des
~avanls, on déclare que ce génie est no'uveau en France s'il ne
est pa~ en A~gleterre ni en Allemagne i et Stendhal affi:me ue
~;~~:~eÍi ces~ lor~ Byron peigné a la franc;aise. Faut-il s~en
,.
. ces_ m01gnages? Je ne crois pas pour mon com te
Y. ª1\ eu '.nfluence ~rofonde i je crois que Lamartine est les
il , ga1s e _qu a pre~ avo1r beaucoup re~u du Nord et du Midi
'an a J?tªª pris grand chose - beaucoup moins a coup s0r qu'on ne
l ura1 pu supposer.

i~~l

...

avRaison~ons un pe~ : il a beaucoup lu, mais il n'a pas tout lu
t ec la ~~eme at~nb?n. Il a lu Clarisse Harlowe une premiere fois
e nous avons i~scn,t a notre hilan i mais nous découvrons un
fie:o~~u;a:r!~~cu diléJ~/f,~as pu enévenir a bout la premiere f~is :
i:1 i:ilre une r serve
11 11 a lu d~ S~akespeare, sans doute, ~ais l'a-t-il bien coro ris ?
«
dfi:td;r.~er, A juger par la le~tre du 23 janvier i818 ·;
du Shakespeare l'au;nstant
a~e ~nber de Saül ; celui-la est
du Racine ce n,'
re sera u. acme ... ,, Du Shakespeare et
1818 ·1 . '.·
est pas tout a fa1t la meme chose I Le 17 juillet
' 1 ms1ste : « 11 faut du Shakes eare é rit
.
Cette fois je proteste. S'il a lu Sh k p
~
p~r Racme ... »
profondément.
ª espeare, Il ne I a pas lu tres

Je:~1:~r:~:

u:

Et Pétrarque t La p
·, f •
,.
.
une toute petite .phras:e~mere o1s qu il le cite! il en a lu tout juste
citation et il n'a pas v ~?s~~Nfutlle Hélo1se i c'est une simple
tembre Í810 qu'iln
u or1gma. 1 avoue,d'ailleurs, le 30 sep'
e connatt pas le poete italien, etc' est seulemenL

�LES INFLUENCES ÉTR.\::'\GERF.S SUR J.,\'.\I.\RTINE
REVUE DES COURS ET CONFÉRE:'\CE~
152
a son retour d'ltalie qu'il commence a le comprendre. On a fait
grand cas du Pétrarque de poche, et des vers que Lamartine
y a écrits. Mais une critique attentive fait voir que c'est en 1824
que Lamartine cst venu u faire cette traduction, et que le sonnet
lraduit serait non la source, mais une reprise del' Isolemen/.
11 s'est imprégné de poésie anglaise ? Mais le 3 mars 1809, il
est encore bien indécis, et ses jugements n'ont guere d'autorité :
• Je crois vraiment la poésie anglaise suptkieure a la frarn;¡aise
et a l'italienne ; au reste, j'en parle saos en rien savoir et sur
des fragments de Dryden et d'autres ... » II avait l'air d'avoir
lu et jugeait saos avoir Ju, suivant en cela l'habitude d'une
époque saos grands scrupules d'exactitude et de précision. Aussi
la liste des auteurs lus est-elle effrayante - et tous n'y figurent peut-etre pas - mais on se rassure en pensant qu'il ne
les a pas pratiqués profondément, que peut-etre meme il ne les a
pas pratiqués du tout, et qu'il n' en a ríen retiré. Certains auteurs
sont t!'es capables d'avoir une influence, d'autres sont faibles et
impuissants. Pope, par exemple, qu'a-t-il pu apporter a Lamartine de profondément original qui ne fut déja passé daos l'usage
courant et exprimé par nos déistes du xvnfl siécle ? L'éloge que
Lamartine fait de lui ne prouve pas grand'chose, et n'est pas un
éloge poétique. Lamartine a lu Manoel ; il luí a emprunté des
images et des comparaisons ? Mais si Manoel était lui-meme tres
classique, et pseudo-classique, s'il ressemblait a Lefranc de
Pompignan, que! profit Lamartine a-t-il pu en tirer ? Des expressions comme ce Généreux favoris des Filles de Mémoire » ? Mais
cela avait été dit déja dix et vingt fois. Daos ce qui provoque
l'enthousiasme des lecteurs de Manoel, nous retrouvons le
plus pur xvme siecle.
Toutes ces influences si diverses ne sont elles pas d'ailleurs
contradictoires ? Ne pourrait-on pas se livrer au petit jeu de les
accoupler : Ossian et Platon, le De Amicitia et Werlher, Sapho
et Le Vicaire de Wakefield. Le Tasse et Fielding? C'est un mélange effarant de gouts, d'idées, deformes, de poésie et de prose.
Pour n'en citer qu'un exemple, voyons les différentes sources
possibles de la Méditation IJe sur l'Homme : &lt;&lt; l'inquiétude sur
la destinée de l'homme et sa place dans l'univers est un theme
de la poésie sentimentale et philosophique du xv111e siécle. Pope,
daos l' Essai sur l' Homme {Épttre I, et début de la ne), l'avait
traité en termes qui souvent paraissent résumer les développements de Lamartine. Voltaire l'avait touché daos le Poeme sur le
désaslre de Lisbonne. Young y revenait souvent dans ses Nuils,
et Baom-Lormian a la suite de Young daos ses Veillées [)Qé-

153

tiques el morales... Chenedollé également daos son Génie de
l'Homme... » C'en est trop ; tout ceci est impossible et contradictoire; Lamartine n'a pas pusubirtoutes cesinfluences alafois ;
les origines de sa poésic sont complexes et melées, mais il ne
faut point tout croire.
L'influence ilalienne elle-meme, qui porta, nonseulement sur
son reuvre mais aussi sur sa vie, est beaucoup moins profonde
qu'on ne l'a dit. C'est un jeu amusant de regarder d'un peu pres
l'épisode de Graziella. Le fait esL qu'apres Naples Graziella n'a
laissé en lui aucun souvenir profond. Peut-etre pense-t-il a elle
pour la premiére fois a Beauvais en 1814,et encore c'est le ciel
plus que l'héro'ine qu'il évoque. Elle n'existe que lorsque
Mme Charles lit les vers consacrés a Elvire, et semhle ainsi n'avoir
pris corps que vers 1815, 1816, trois ans apres le reLour de Naples.
Ce n'est done point la un drame qui a bouleversé le cceur de
Lamartine, et c'est bien cette &lt;&lt; petite aventure » dont parlait
Virieu. La jeune fille ossianesquede jadiss'accoudait asa fenetre
« pour regarder écumer le torrent et courir les nuages, et ses
beaux cheveux noirs pendaient en dehors, fouettés contre le
mur par le vent d'hiver ». Graziclla n'apparatt pas autrement
a sa fenétre, la nuit de la tempele : u de ses longs cheveux noirs '
la moitié tombait sur une de ses joues ; l'autre moitié se tordait
autour de son cou, puis, emportée de l'autre c6té de son épaule
par le vent qui soufflait avec force, frappait le volet entr'ouvert.,,
Etrange fataliLé qui veut que lorsqu'une femme apparatt a
Lamartine, elle ait toujours de longs cheveux noirs batlus par le
vent d'hiver I C'est que c'est toujours la meme femme - et une
femme irréelle.
~l la chronologie de Graziella ! Daos les Con/ ide11ces, Lamarline
amve a Naples le ¡er avril ; Virieu l'y rejoint bient6t, et ils
~assent e~semble plus d'une année, jusqu'au mois de mai de
1 a~née smvante. Or, en réalilé, Lamartjne n'est resté que quatre
mo1s a Naples, et, pendant plus d'un mois, il n'aconnu personne,
c~mme,!e prouve sa correspondance. Ce n'est que vers le 14 janv1er qu 11 va loger chez son parent Dareste. Virieu, qui fut témoin
~es 1ébuts ~e l'aventure galante, ne vient le rejoindre que fin
JanYl:er, et d reste tout au plus deux mois pour l'idylle. Comme
ce mmce épisode s'est enflé avec le temps! Plus amusant encore:
apr~s avmr raconté Graziella dans les Confidences, Lamartine
s avise que peut-e~re ce n'est pas exactement ainsi que les choses
~e so_nt p~ssées, et il en donne une autre version dans les Mémoires
inédt!s : ti v~ dire cette fois la vérité - une autre vérité 1
Graz1ella éta1t une cigariere chargée des rapports entre le per-

�154

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

sonnel et le directeur, dans la manufactura de Dareste, en somme
une bonne; pendant une visite de Lamartine au Vésuve, elle
s'enfuit, dépitée de n'etre pas aimée. Lamartine la cherche et la
retrouve et, a partir de ce moment, le récit des Confidences est
vrai.
Mais il est un autre fait curieux a signaler : parlerons-nous de
plagiat? Non, car les critiques d'aujourd'hui permettent aux
auteurs le plagiat, mais nous interdisent de le signaler. Toujours
est-il que M. G. Charlier, dans Le Correspondant du 10 juillet
1912, exhume un roman qui pourrait bien avoir des rapports
avec Graziella : en 1810, le comte de Forbin, peintre apprécié,
qui fut, sous la Restauration, Directeur général des Musées de
France, fit parattre Charles Barimore, qui fut patronné par la
société élégante de l'époque et arriva a plusieurs éditions. Voici
}'intrigue de ce roman a succes : le héros, un jeune Anglais,
vient en Italie se distraire d'un chagrín ; a peine est-il a Naplel'
qu'il sent l'iníluence engourdissante du climat... Mais c'est la,
pour nous, une note déja connue, et la co'incidence mérite d'etre
relevée. Mais CharlesBarimore rencontrebient6t unejeune beauté
de 1'1le de Procida ... C'est curieux. Il a vite fait de s'éprendre
d'elle, il se rapproche de sa famille ; le matin, la Procitane,
Nisieda, vient timidement lui apporter du lait, des coquillages,
et du pain noir ... C'est vraiment tres curieux. Mais des obstacles
se dressent devant cet amour naissant. Nisieda s'est promise
a un couvent ; de la, grande mélancolie, maladie de l'héroine,
et maladie du héros, semblable, elle aussi, a une certaine maladie
que nous n'avons pas oubliée. La crise se dénoue, les obstacles
sont Jevés, les deux amants se rapprochent et s'aiment. Ici, les
analogies cessent, Je jeune Anglais épouse la Napolitaine. Mais
il y a ensuite, comme dans Graziella, un abandon ou un pseudoabandon qui cause la mort de l'héroine. Si l'on peut nier qu'il
y ait plagiat, on ne peut pas affirmer non plus que Charles
Barimore n'est pas l'origine de Graziella. Bornons-nous done
a souligner ces co'incidences troublantes.
Mais ce que nous pouvons affirmer en toute assurance, c'est
que l'iníluence de l'ltalie sur Lamartine ne fut pas, a beaucoup
pres, aussi profonde qu'il nous l'a lui-meme, a plusieurs reprises,
affirmé.

TEXTES: Lamartine : Raphall, 1849. (Nouvelle édition), Hachette, 1910.
- Poésies inédites, publiées par Mm• Va/entine de Lamartine, 1873, in-S•. llanoel : Obras completas de Filiulo l!lysio. Paris.1817-1819, 11 vol. in-8°. -

LES l!l!FLUENCES ÉTRA.NGERES SUR L.HI.\RTI:-;E

155

Poúie lyrique porlugaiae, ou choix des Odu de F. Manoel, par Sané. Pari~,
1808,
in-8°. - A. France, L'Elvire de Lamarline. Paris, Champion, 1893;
~Tuoes.
voir aussi Le Tsmp, du l0février 1911. - Léon Sl&gt;ché, Lamartme, de 1816
a 1830, 3• éd. Paris, Mercure de France, 1906. - R. Doumic, Letlres d' Elvíre
a Lamarline. Paris, Hachette, 1905.- Henry Bordeaux, Lamartine en Savoie,
Revue hebdomadaire, 16 octobre 1920. - A. de Treverret, Lamartint et
lord Byron, Annales de la Faculté des lettres de Bordeaux, 1879 (reproduit
dans la Revue del' Agenais, 1889). - P.-M. Masson, La Jeunu1e de lamarline,
Revue des Cours et Conférences, 1904. - Gustave Charlier, La genese de
Gra:tiella (Le Correspondan!, 10 juillet 1912).
(d suivre .)

�•

La philosophie de Plotin
Cours de· M. ÉMILE BRÉBIER,
M aflr e de Conférences

a

la Sor bon ne.

VIIIe LECON
L'Intelligence.

L' Ame' d'ou émanent toutes les forces qui organisent et vivifient
. se
l'univers 'sensible, peut, par un roouvement de. co~vers10~,
recueillir en elle-roeme et remonter a son prmc1pe, qm est
l'Intelligence. C'est cet te hypostase que je vais étudier dans
les lec;ons qui vont suivre.
La théorie plotinienne de l'Intelligence contient en elle tant
d'éléments hétérogenes et répond a tant de problemes divers
qu'il est particulierement difficile de l'analyser et d'en bien faire
comprendre l'unit~. D'une part, l' Intelligence correspond aux
Idées platoniciennes ; elle concentre en elle la substance d e_la
théorie aristotélicienne de la forme; et elle a quelque chose du Dieu
supreme des Stoiciens, · l'intellige~ce qui. gouverne l'u~vers.
Mais ce ne sont la que les aspects philosoph1ques de la thé~ne, _ou
l' Intelligence est considéréc en tant que cause et exphcation
du monde sensible. Car, d'autre part, I'lntelligence marque un
degré dans la vie spirituelle, une étape dans le voyage as~ensionnel de l'ame vers sa fin derniere. C'est la un aspect tout d1fférent ; il nous fait songel' a l'Esprit au sens de saint Paul,l'Esprit
libéré de la chair, bien plus qu'a l'Intelligence, au sens de la
philosophie grecque.
.
,
Cette diversité d 'aspect se marque par les d1ílicultes q~~
rencontrent les traducteurs pour rendre le .mot Nou&lt;;, que J al
traduit jusqu'ici par intelligence. C'est le terme e~ployé par
Bouillet dans sa traduction des Ennéades, et il a pour lm une long ue

LA PHILOSOPTIIE DE PLOTIN

157

tradition; dans la scolastique du xme siecle, le mot intelliqeniia désigne presque toujours l'intelligence séparée et hypostasiée, telle
qu'on la trouvait dans la philosophie des Ara bes, issue d' Aristote et
de Plotin. Au contraire, les interpretes récents paraissent s' accorder
pour employer un autre terme. M. Arnou (Le Désir de Dieu dans
la philosophie de Plotin, París, 1921) se sert du mot esprit. M. Inge
(The Philosophy of Plotinus, London, 1918) choisit le mot spiril,
qui, d'apres lui, met en évidence la parenté de cette notion avec
le 1tVEv¡i.11 paulinien. De meme, dans une étude récente (Plotin,
Leipzig, 1921), M. Heinemann emploie le mot Geid, qui, sous
la plume d'un philosophe allemand, s'enrichit du sens qu'il a pris
dans la philosophie hégélienne.
Ces traductions, du moins les deux premieres, ont l'inconvénient
de ne pas désigner assez clairement l'aspect philosophique du
co~cept. D'autre pa~t, le mot intelligence (et c'est peut-etre la
ra1son pour laquelle 11 est actuellement rejeté) a l'inconvénient de
suggérer le sens dans lequel il est pris par nos théories antiintellectualistes modernes, c'est-a-dire, le sens de pensée discursive ; or, chez Plotin, l'intelligence est essentiellement intuitive.
Malgré cet inconvénient, je garderai, toutes réserves faites ce
mot consacré par la tradition.
'
On voit déja ce qui fait la difficulté et la signification de la
théorie de Plotin ; le spiritualisme d'un saint Paul se soucie fort
peu du monde intelligible, comme modele du monde sensible ·
il a, vis~a-vis du monde sensible, qui est le monde de la chair'
une attitu?e. pu~ernent r.égative; !'esprit n'en donne pas l;
s.~cret,_ ma1s 11 sen dégage. Contre ce mouvement qui vidait
l m~elhg~nce de tout contenu rationnel et explicatif au profit
de l esprit, a cornmencé de bonne heure, des avant saint Paul un
~ouveme~t d'idées inverse, qui aboutissait a helléniser pour ;insi
du-e, ~a v1~ spirituelle, en l'identifiant au monde intelligible.
T_é~om P~ilon ?'Alexandrie, dont le Logos esta la fois la pensée
d1".1ne qm conbent les ~odeles des choses, et le guide spirituel
qm sauve les ames ; témoms, plus pres de Plotin, les gnostiques
chercha~t a montrer_ c?mment le lieu des esprits, la « terre nouvelle » ~u so1;1t_accue1lhs les pneumatiques, est en meme temps le
monde mtelhg1ble.
L~s. vues de Plotin, sur ce point, ne sont done que des vues
trad1bonnelles,_ mais arrivées a un &lt;legré d'élaboration qui les
met hor_s _de pa1r. Sa doctrine propre, c'est de montrer que l'attitu?e spmtuelle a son plus haut &lt;legré, le recueillement sur soimeme nous ~on~e l'etre dans toute sa richesse et sa variété.
« Se penser so1-meme, répéte-t-il souvent, c'est penser les etres».

�158

LA PHJLOSOPHJE DE PLOTIN

159

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

« Ce que !'time regoit (dans le recueillement sur ell~-meme)
est voisin de la réalité vraie. » (V, 9, 3.) Le recue1llement

intérieur est en meme temps, le plus haut degré de l'etre. « 1!.tr?,
au sens fort' ce n'est pas multiplier et grandir, c'est s'apparterur
a soi-meme '; et on s'appartien~ a soi-mem?, q~and .~n se. p~nche
sur soi-meme ... ; cette direction vers s01, e est l mténonté..,,
De la, le plan que je vais suivre dans ces legons ~ur l'Intelhgence ; celle d'aujourd'hui sera cons3:crée a dfterm~ner les éléments philosophiques de _la co~cept1?n de l Intelhg~nce chez
Plotin. Dans la suivante, Je montrera1 comment Plotm les met
en c:euvre et les conforme a son but, qui est le développemen~
de la vie spirituelle. Enfin, dans une troisieme ~egon, je_ m?ntrerai
comment la vie spirituelle trouve au-dessus d elle sa hm1te et sa
consommation.

•• •
Je cherche d'abord par quelles considérations philosophiques
s'introduit, chez Plotin, la notion de l'Intelli~ence. D'a~ord,
l'Intelligence apparait comme le terme nécessaire de la d1alectique de l'Aroour, telle que Platon l'a dé,crite dans ~e ~anquel.
En second lieu, son existence résulte de l analys~ qu Anstote a
faite del' etre sensible en matiere et en forme. Enfm, elle apparatt
a titre de condition ultime de la sympathie des parties du monde,
dont Plotin trouvait la peinture chez les Stoiciens.
.
Dans l' Ennéade V (9, 2), Plotin s'insp_ire du d~scours_ d1e Diotime de Mantinée: « On arrivera a la rég10n supérieure,. s1 l ~~ est
de nature amoureuse, et si, des le début, on a les d1spo~1tions
d'un vrai philosophe; il appartient a l'afil:ant de ressentir pres
du beau les douleurs de l'enfantement; 11 ne supporte pas la
beauté des corps, mais s'enfuit vers les beau~és ~e l'áme, la vertu,.
la science, les occupations honnetes et les lo1s ; 11 remonte. ene ore
a la cause des beautés de l'áme, et encore plus haut... Ma1~ com·
ment monter ? D'ou lui viendra ce pouvoir ? Quel d1scoura
luí enseirnera cet amour ? N'est-ce pas le suivant? Les beautés
des corp~ sont acquises · elles sont en eux comme des formes dan&amp;
une matiere... Qu'est-c~ qui done a produit la beauté dans 188
corps ? En un sens, e' est la présence de la beauté ; en un aut.
sens c'est l'áme qui les fa\;onne et.meten eux la beauté. Quo1
l'am'e d'elle-meme est done belle? Non, puisque certaines aro
sont prudentes et belles, d'autres insensées et laides. C'est don

de la prudence que vient la beauté dans l'ame. Mais qu'est-ce
,qui donne la beauté al' ame? N' est-ce pas nécessairement l'intelligence, non pas l'intelligence qui, tantot reste elle-meme, tantot.
-est privée d'elle-meme, mais-la véritable intelligence? »
Tandi'&gt; que Platon conclut a l'Idée du Beau, Plotin, par la
meme voie, conclut a l'Intelligence. C'est que, pour lui, l'une est
identique a l'autre. Les Idées, identiques a l'Intelligence sont
ce qui donne aux choses leur valeur de beauté. En rem~ntant
~ar les_ degrés
la dialectique, « l'ame ira d'abord jusqu'a
l Intelligence ; 11 saura que, eIJ. elle, toutes les idées sont belles ·
et il prononcera que c'est la la Beauté, a savoir: les Idées »'.
(1, 6, 9.) L'Intelligence apparatt done d'abord comme une sorte
d'art naturel, qui se reflete dans les choses sensibles comme
l'artdu statuaire donne ses formes au marbre. (Cf. V, 9, 5.')
L'esthétique de Plotin est en effet imprégnée de cette idée que
la beauté ne s'ajoute pas aux choses comme un accident extérieur
mais en ~onstitue véritablement l'essence. (I, 2.) II proteste contr¿
la thé_one selon laqu_elle l~ beau:é ne co_nsiste que dans la symétrie
exténeure des parties d un meme obJet. Si la beauté n'est que
symétrie, le~ partie~ d'une chose belle ne seront done pas belles ?
Et pourquo1 le v1sage d 1 un cadavre ou d'une statue serait-il
touj?urs moins beau qu~ celui d'un étre vivant? Enfin comment
exphquer que des choses simples et sans parties peuvent etre
belles, comme l'éclat de l'or ou un éclair dans la nuit ? II faut
done que la beauté soit un élément foncier de l'étre beau 1 et
qu'elle soit le reflet d'une ldée, qui fait de cet etre ce qu'il est.
Valeur esthétique et valeur intellectuelle coincident.
?.'est ~our les memes raisons que l'élévation moralenous amene
a 1 mtelhgence, comme la contemplation esthétique. Les vertus
au s~ns le plu~ élevé, celles qui ne consistent pas en des action~
~ratigues, ma1s _en de~ « purifications », sont des imitations, dans
1 á~e, de propnétés mhérentes a l'Intelligence. II y a dans l'Intel?gence un;. justice en soi. vers laquelle nous élevent la justice
qm est dans 1 ame ou celle qm est dans la cité.« La justice consiste
en ce que_ chaque etre re':Ilplit sa fonction propre ; mais supposet-elle touJou~ un~ mult1pl~cité ~e parties ? Oui, la justice qui
est dan~ le~ etres: ame ou cité, qm ont plusieurs parties distinctes;
~on, 1~ Justice pnse en elle-méme, puisqu'il peut y avoir en un
etr~ simple accomplissement de sa fonction. La Justice en sa
vé~it~, la Justice e~ soi ~st dans le rapport a lui-mémede cet etre
qm ~ a_pas de parties d1stinctes. &gt;&gt; (I, 1, 6.)
l'IA:i~~, tous les modeles des vertus ne sont que des aspects de
n igence. « En elle, la science ou sagesse, c'est la pensée ;

?e

�160

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

la tempérance, c'est son rapport avec elle-meme ; la justice, c'est
la réalisation de l'activité qui lui est propre ; l'analogue du
courage, c'est son identité avec elle-meme et la persistance de
son état de pureté. » (Ibid.,7.) «Dans l'ame,les vertus sont des
imitations de ces modeles ; la justice est une activité tendue
seulement vers l'Intelligence; la tempérance, un retrait intérieur
dans l'lntelligence; le courage, une impassibilité qui imite l'impassibilité naturelle de l'lntelligence. » (]bid., 6.)
Les valeurs intellectuelles sont done des valeurs morales,
comme elles sont des valeurs esthétiques. Ce n'est qu'abstraitement qu'on peut les séparer. L'activité morale et la contemplation du beau nous menent a l'lntelligence tout aussi droit
que la science.

..•
La seconde avenue qui mene a l'Intelligence est l'analyse
aristotélicienne des choses sensibles en matiere · et en forme.
« Nous voyons que ce qu'on appelle un etre est composé ; aucun
etre n'est simple, qu'il soit fabriqué par l'art ou constitué par
la nature. Les etres artificiels contiennent de l'airain, du bois
ou de la pierre ; et ils n'ont pas leur I'éalité pleine avant que
l'art n'en fasse une statue, un lit ou une maison, en introduisant
la forme qui vient de lui. Parmi les composés naturels, les u
sont tres complexes ; on les _appelle des combinaisons, et ils s
résolvent... ? par exemple, l'homme en une ame et en un corps, e
le corps en quatre éléments. Mais chacun des éléments est com•
posé d'une matiere et de ce qui lui donne la forme ... ; et l'on
demande d'ou la forme vient a la matiere. L'on demandera s·
l'ame, a son tour, est un etre simple, ou s'il y a en elle matie
et forme ... Transportant les memes príncipes a l'univers, o
remontera aussi a une Intelligence, dont o'n fera le véritab
créateur et démiurge. L'on &lt;lira que le substrat qui re~oit 1
formes, c'est le feu, l'eau, l'air et la terre, mais que ces forro
luí viennent d'un autre etre, et que cet etre est l'ame. L'a
ajoute aux quatre éléments la forme du monde dont elle le
fait don ; mais c'est l'intelligence qui lui fournit des raiso
séminales, de meme que l'art donne a l'ame de l'artiste des regl
rationnelles d'action. L'intelligence, en tant que forme, esta
fois la forme de l'ame, et ce qui fait don de la forme. 1&gt; (V, 9, 3,
Dans cette page, l'lntelligence apparalt done comme la for

. des form~s, le dalor formarum sur 1
.
161
la scolast1que occid entale d ' .
equel la ph1losophie arabe et
que Plotin s'inspire ici d~v~~n~ plrs ta~d ~ant spéculer. Bien
argumentation est péripatétici~:eed' e. ~rmc1p~ qui guide son
énoncé un peu plus loin
,,
ongme. C est le princi
an~érieur a I'etre en puis~~:cel
ac_te est. nécessairem!ni
pmssance devienne etre en acte. s'il ,ou v1~ndra1t que.l'et.re en
fasse passer a l'acte ?» (lbid 4 ') L'. ~~tvait pas de cause qui Je
for~arum, est done l'acte ., ~r I~ e_ igence, ,en tant que dator
réahsé dans sa pleine et entier~ d A~1stote, e est-a-dire l'etre
Sous cet aspect l''t
perfection.
l'Inte1hgence..
.
' e re aristotél!
est posé du
. a bstra1tement
.
L'analyse
. moms
avant
d~s ~tres, ce qui fait qu'ils sont e~c~~n~e nous c?nduit a l'~ssence
ams1 ~éterminé, est l'etre dans s
me~es. ~a1s, parce que l'etre
Intelhgence. Ce point est d'i a prfecbon, il est en meme temps
ve~! : on doit aller de l'etre ffaºr anee, et Plotin y insiste soua etre. L'etre. est pensé parce q~;f~~~• _e\ n?n pas de la pensée
es pensé. Plotm a vive
t
' I n est pas parce ''l
id~a!iste, déja entrevueZ:~º cJ;¡°qt:¡té contre une interprétaifo~
memde. ((Ce n'est pas par
,
e par Platon dans le p
qu? 1~ justice est née ; etc~:?º pensé la quiddité delajustf;;
qmdd1té du mouvement
es pas parce qu'on a en
1
I'objet de~rait etre a la f~~e ~5~~fevement, ex~ste ; la p~ns:;
tant
auss1 antérieure, s'1ºJ t·1en
p t son ure· a
11
t I obJet pensé
• , et p ourest_ absurde que la justice ne s . . ex1s ence de cette pensée
l'o~ répliquait que &lt;&lt; dansºi~;1:; que sa propre définition···
es I enbque a son ohjet'i&gt; (1) il fa ~ res sans matiere, la scien~~
non pas en ce sens que 1 . '
u comprendre cette for
considere l'objet est l'o:j:~1rn~e :st l'obje~, et que la raiso;~'¿
se?-s que l'objet lui-mem
UI-me~~• rnais inversement
I
fo1s un in_telligible et une ;•e~::;e qu il est s,~ns matiere, ~s::
que_ sera1t sa définition ou 1 , non pas q~ ¡] est une pensée tell
avo1r, mais q
é
a représentat1on q l'
e
qu'intelJ'
ue, tant dans l'intelligible ·1 ' ue .ºº peut en
. ig~nlce et que science. n (VI 6 6 ) ' I n est lm-meme rien
AUSSI (( l n'est pa
t
! ' .
pensées, si on le prensd ::ac de d1re que les choses sont d
qu'elle est, ::ipres que l'int ~r-sens qu'une chose devient'ou tes
faut dire que I'etre est epl~ce¡ce en a e~ la notion. » (V ~s ;)
igMenc_e ne vient qu'apres. (VI 6 8a)u prem1er rang et que h~teia1s,. en un autre sens, on pourra
' ' . dire, au cont .
raire, que parce

~~r~,e~

!

t

d:

Et,~~

f:

p

(l) Formuled'Ar1s
· tote, souven t rép6t6
e par P!otin.
13

�162

LA

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

qu'il est etre en acte, il est, substantiellement, pensée et intelligence. En effet, l'etre dans sa plénitude, l'etre en acte, t&gt;st en
meme temps raison d'etre. « Si l'on développe chaque forme dans
son rapport avec elle-meme, l'on trouvera en elle sa raison d'etre.
Si cette forme était inerte et sans vie, elle n'aurait pas du tout
en elle sa raison d'etre; mais, puisqu'elle est une forme qui
appartient a l'intelligence, d'ou tirerait-elle sa raison d'etre ?
Serait-ce de l'intelligence ? Mais elle n'est pas séparée d'elle,
puisqu'elle est elle-meme intelligence... La-has, la raison d'etre
est antérieure ou plutot simultanée a l'etre ; elle est non pas
raison d'etre, mais maniere d'etre ; ou plutot, raison et maniere
d'etre ne tont qu'un... S'il est parfait, on ne peut dire quel défaut
il a, ni, par conséquent, pourquoi il n'existe pas. » (VI, 7, 2.)
Mais, si l'intelligible est raison d'etre, parce qu'il est l'etre
dans sa plénitude, il est une pensée ; les intelligibles « sont bien
des pensées, puisque ce sont des raisons. » (III, 8, 8.) La raison
d'etre ne peut se concevoir que comme une contcmplation.
Ainsi, l'analyse aristotélicienne l'amene graduellement de la
forme a l'essence, et de l'essence a l'intelligence.

cosmologiques asa raison d'etre I I
163
de la ~ensée religieuse des Gr a p ,us profonde dans la nature
app~rbent a l'histoire des idée:c:· r ~ apothéose de l'Intelligence
des idées philosophiques . elle n' e ;gie~ses tout autant qu'a celle
l~ppemen~ de leur myth~logie. {,~l:itn moment dans le dévef1pe C?~m1que, concentre et résume en wence, en tant que ·prina rehgion des Grecs . me
e e tout le naturalisme d
monde, elle reste la t~rce :::;and el_le est tran~cendante a~
que. dans son
qm n'a de sens
. rapport au monde que
• ell umverselle
é
raliste, arn~ée a son dernier de ' é e,repr sen~e le mythe natuOr, la not10n de l'Int JI'
gr d abstract10n.
natu_ralisme. L'Intellig:;~:::~• ~~ezilotin, est toute pénétrée de
contient tous les autres '1 .
ieu,_ un Dieu multiple
.
est 1
d, l
. " a1s pourquo ? C'
qui
e mo e e du monde sensible « L'
I
.
est parce qu'elle
rourd_sa gran?eur, sa beauté, l'~rdre odn admire le monde sensible
es ~eux qm sont en lui .
. .e son mouvement éter
qu~ l on remonte a son
, ?ieux v1s1bles et invisibles . ne!,
13-b~, tou, les inte:::;/,1:: et a sa .-éalité vérilahle
a conna1ssance intime d'
q__m ont par eux-memes l'ét . n
p~re Intelligence qui est l eux-memes et la vie ; que l'o er~té,
vie du d"
.
eur chef et la r d. .
n v01e la
to
l ie,u, qm_ est satiété et
lli p o igie~se sagesse et la
des etres _1mmortels, toute ~nt~1fce. Car il contient en lui
L:In~~tgu~ece1mmobilité éternelle. » (~e~ce4 )tout dieu, toute
t
..
, sous cet as t
, , .
ra?spos1bon idéale du m ¡ec d~ monde intelligible
t
moms sa matérial'
, on e sensible. C'est le
, es une
a remplacé le tem ité, c est-_a-dire moins le chan monde s~nsible,
D'une maniere pl~s), et~om~ l'extériorité récip!ement (l éter:1el
que se le représen~ p~étse, Il est parent du mon~ue des parbes.
a été pleinement ac~: t~s Stoi"ciens ; leur théorie deel sensible, te]
une rigoureuse dé d p ee par Plotin. Cette s
a ~ympathie
moins sur leurs
anee mu~uelle des partie/d:path1e, qui est
tout semblable d
ns mécamques que sur le
monde, repose
malgré la dista' ans l? physique de Plotin
ressemblances '
portée a la lim~ce qm les sépare. Si nous ~~gi sur son semblable;
constitue l'lnteltl~ cette sympathie, nous aprr~osons accentuée et
•
1gence L
1vons a l' ·
?u « tout est trans
· e :r:nonde intelligible , t urnté qui
etre y est . . parent ; nen d'obscu
. ' ces un monde
une lumiére v:~~le a tout _etre jusque dr~n~\de ~és~s~nt; tout
et voit toutefch une lum1ére.Tout etre a e
~nt1m1té ; il est
C~aqueetre est to:st tn autrui. Tout est part~ut ioutes choses
d e?x est le soleil.. .Ü a-has, ~e soleil est tous 1 . . out est tout.
mais tous les
. ~ caractere différent
es astres,et chacun
caracteres s'y m ·r
ressort en chaque e't .
am estent... Ici-bas, une partie
re '

t"

iq~.";,:IB

Int

ar::

La théorie philosophique de l'Intelligence répond enfin a des
préoccupations d'un ordre assez différent. Pour le bien comprendre, il faut songer a la tres longue tradition qui, dans la
philosopbie grecque, reliait le probleme de l'intelligence au probleme cosmologique. Pour Anaxagore, si peu renseigné que
l'on soit sur sa doctrine, il est sur qu'il considérait l'Intelligence
avant tout comme cause de mouvement. L'lntelligence est,
d' a pres lui, un etre qui sait et un etre qui meut. Chez Aristote,
toute la raison d'étre et l'essence de son Dieu supreme, u la pensée
de la pensée, » est d'etre le moteur immobile du monde ; s'il a
admis, selon certains interpretes de sa doctrine, et particulierement selon Plotin, qui l'en critique (V, 1, 9), une pluralité
d'intelligences au sommet des choses, c'est parce que chaqu
sphere céleste, ayant son mouvement propre et indépendant,a
besoin d'un moteur particulier. Chez les Sto'iciens, de meme,
l'Intelligence est, avant tout, un príncipe cosmique, une raison qui
enferme en elle tous les détails de l'univers.
Cette liaison du probleme de l'lntelligence aux problern

PHILOSOPHIE DE PLOTIN

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ºf

�164

L\ PHILOSOPHIE DE PLOTIN

I\EVUE DES COUI\S ET CONFÉRENCES

vient d'une autre partie, et chaquc chose est fragmentaire ;
la-has, chaque étre vient a chaque inslant du tout, et il est a la
fois particulier et universel.,. (VI, 8, 4.)
L'image suivanle, de style tres plotinien, fera roieux voir a
quel point l'Intelligence est avanl lout, cbez tui, une sorte de
concenlralion du monde. « Supposez que, daos notre monde
visible, cbaque partie reste ce qu'elle esl, sans confusion, mais
que toutes se rassemblenl en une¡ de telle sorle que, si l'une
d'entre elles apparatl, par exemple la spbére des ftXes, il s'ensuil
immédiateroenl l'apparilion du soleil et des autres astres ; l'on
voit en elle, eomme sur une spbére transparente, la terre, la mer
et tous,les animaux; efTeclivement alors, on yvoit touteschoses.
Soit done, dans l'ame, la représentation d'une telle sphere ...
Gardez-en l'image, et représentez-vous une autre sphére pareille,
en faisant abstraction de sa masse ; faites abstraetion aussi des
difTérences de positions et de l'image de la matiére ; ne vous
contentez pas de vous représenter une seeonde sphere plus
petite que la premiére ... Dieu vient alors, vous apportant son
propre monde, uni a tous les dieux qui sont en lui. Tous sont.
chacun, et ebaeun est tous ; unis ensemble, ils sont di1Térenl8
par leurs puissances ; mais ils sont tous un étre unique avec une
puissance multiple. 11 (!bid., 9.)
·
L' Intelligence apparatt iei tres clairement corome une sorle
de fusion et d'union de toutes les réalités cosrniques, union
plus intime qu'elle ne peut étre dans le monde matériel, et dont
la sympathie des parties du monde visible est une image aiTaiblie.
Nous saisissons iei le moment ou la tbéorie stoicienne de la svmpathie universelle se transforme en une théorie que l'on pou;rait.
appeler, d'apres le nom qu'elle a pris ehez Leibniz, le roonadisrne.
La liaison syropathique affümée entre les etres n' est Possible
que si ehaque étre est une pensée, et s'il est lui-méme un univers.
Alors ehaque étre eontient tous les autres. Plotin a parfaiteroen
approfondi les exigences de cette théorie ; il a vu qu'il pouvai\
y avoir des diílérenees entre les parties du monde intelligibl
bien que ebaeune eonttnt l'univers ; elle le contient a sa
parce que, daos chacune, ..ressorl• un aspect difTérent. De l'ln
ligence, émanent des intelligenees qui sont chacune toutes ch
et qui sont pourtant roultiples, parce qu'elles sont des pe
plus ou rooins obscures. ( 111, 8, 8.)
Le lien de dépendanee entre les étres devient done un líen d
nature tout intellectuelle. Les intelligences sont a l'lntellige
supréroe et sont entre elles comme les théoreroes d'
méme science sont a la seience totale et sont entre eux ; cbac

fa"ºº

d'eux
.
diflérecomprend en pu1ssance
tous les autres b"

,.

165 .

1 f dnt. (V, 9,8.) La loi qui relie les intelli
, ien _qu il en soit
l~lnon _substantiel de leur étre • Le ét gences flrut par devenir
telligence, ni apres ell . . . s res réels ne sont ni avant
ou plutot la loi mP.me de ,:~r ma_1steelle est comme le législateur
_Si l'lnlelligence, est telle o exts nce. , {V, 9, 5.)
f&amp;1t la vie par excellence : «'LaºJ:~prtnd C0!11171ent Plotin en a
pe~... La vie premiére est I
p us vraie_ est la vie par la
plation et l'objet de contempi8 /ensée prerruere ... La contemchoees vivantes et des .
a ion sont, l'une et l'autre dv1es. • (III 8 8) L'I
.
' ""'
un system~ de rapports abstraits' d' .
ntell!gence n'est pas
la plérutude d'etre et la satiélée ifn~epts hiérarchisés ; elle
onner les descriptions les lus
. otin ne se lasse pas d'en
s'y évanouir, s'y combinenpt sensuel!es ; les sensations loin de
Elle est • comme une qualité
au uní
contra1re .et s •y f ont p!us' riches.
~utes les autres, une douceur q 9ue q~1 a et conserve en elle
o eur, en qui la saveur du vio
s~ra_1t en meme temps une
sa~eurs et toutes les autres couleiru~a1t avec toutes les autres
qui sont,per~ues par le tact
. rs , elle a toutes les qualités
p:i 17'oreille, puisqu'elle es(!:::1 :outes ~elles qui sont pe~ues
, , 12).
armorue et tout rythme 11•
(
Une conception aussi riche ris
m~me. Elle est l'ldée platoni . quede succ~mber sous sa richesse
~uelles se relient aux valeu;1:::~tétien qui les valeurs intellecessence et la raison des h
ques et morales Elle t
Elle est l'unité sympathie oses, a la ~aniére du Dieu d'Aristo:
des Stoiciens. 11 y a la :Se des parties du monde, a la manier;
:éme d'inspiration tout op!l;::ºtt d'aspect bien difJérent et
omment Plotin a prétendu les unir. sera nécessaire d'examiner

:;t

:,1

IX• LE{:ON
L'iDt.elllgenoe (suite).

L'hypostase
aspect
d'un intellig~nce apparait, chez PI .
(Aristote) d' monde ,d ldées {Platon) de 1'
sous le triple
' un systeme de monades ( sympathie
or1~e
des formes
stoicienne).
A

º~•

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN
REVUE DES couRS ET CONFÉRENCES
166
ce tiLre, la théorie de l'intelligence est l'affirmation de la réalité
des valeurs rationnelles, morales et esthétiques qui dominent le
monde sensible et le jugement que nous portons sur lui.
Mais ce n'est qu'un aspect de la théorie. L'attention de Plotin
a été vivement attirée par ces états de concentration spirituelle
ou le sujet connaissant s'identifie a son objet, et devient pour
ainsi dire toute vision. Toute connaissance n'est-elle pas une
dégradation plus ou moins accentuée de cet état parfait ?Toute
connaissance repose sur une assimilation plus ou moins co:nplete
entre le connaissant et le connu, y cornpris la sensation elle-meme.
(&lt; C'est parce que la vision est lumiere et parce qu'elle est unie a la
lumiere, qu'elle voit la lumiere. » (V, 3,8.) L'intelligencedésigne
proprement un état ou cette assimilation est complete, ou l'objet
n'est pas différent du sujet : elle est la connaissance de soi, vers
laquelle tend, comme vers un idéal, toute autre connaissance.
« On peut penser autre chose ; on peut aussi se penser soi-íneme,
ce qui fait échapper davantage a la dualité. Dans le premier cas,
l'on voudrait aussi se penser soi-meme, mais l'on n'en est pas
capable; on a bien en soi l'objet de sa vision, mais c'est un objet
différent de soi. L'etre qui se voit lui-meme n'est pas séparé de
son essence, et, parce qu'il est uní alui-meme, il se voit lui-meme ;
lui et son objet font un seul etre. ll pense au sens fort, parce
qu'il possede ce qu'il pense ; il pense, au sens primitif du terme. n
(V, 6, l.) Le recueillement sur nous-memes, dans lequel nous
devenons intérieurs a nous-memes, n'est qu'une imitation dans
!'ame de cet état de l'intelligence. u C'est l'illumination de l'intelligence qui fait que l'ame se retourne vers soi et l'empeche de
se dissiper. » Quant a l'intelligence, elle est, pour ainsi dire, la
limite de ce recueillement. (( Elle est la lumiére primitive qui
éclaire primitivement par elle-meme, éclat tournévers soi, a la foi&amp;
éclairant et éclairé, véritable intelligible, qui pense aussi bien qu'il
est pensé, qui est vu par soi-meme, qui n'a pas besoin d'autre
chose, et qui se suffit a lui-meme pour voir ; car ce qu'il voit, c'est

lui-meme.
» (V, 3, 8.)cette dualité dans la conception de l'intel ·
Pour comprendre
gence, j'essayerai d'abord d'en chercher la source dans l
tradition grecque. Or, l'idéal du savoir, dans la pensée grecqu
est nettement doubl~. D'une part les premiéres tentatives de l
pensée grecque, depuis la théogonie d'Hésiode, sont un effo
pour classer les formes de la réalité, et découvrir l'ordre rationne
suivant lequel elles se subordonnent les unes aqx autres. D'au
part, avec le mouvement issu de Socrate, apparait un idéal nou
veau ; la sagesse est avant tout la connaissance de soi-meme

de ses_ prop~es pouvoirs ; l'ob. et de 1
.
,
. 161
du su1et qm connait. Épictét~ (Entra _science n es~ ~as d1stinct
so~es d~ sciences, ce11es dont l'ob. e/ltens! I, 20) d1stmgue deux
suJet qui le connait telle que la ~ es~ d un autre genre que le
gram_mairien, et le~ sciences ou sl~~e:c~ u cordon_nier ou celle du
le SUJet. Telle est la sagesse . la
Je est de meme espéce que
en_ meme temps la connais~anc!ªg?sse e~t un bien, et elle est
ra1so~ capable de se contero ler d un b1.en. La sagesse est la
Ma1s, dans la philoso hie p
elle-meme (8ewp"l)-nxoc; &lt;16-toü}.
ne restent pas distincts pet gdrecque, ces deux types de savoir
. .
, ne onnent pas na·
p~s istmcts de sciences telles
l
. issance a deuxgroud
sciences de la nature L' , ·t que . es sc1ences morales et le!ó
l
. espn ne s'affir
a ná~ure, pas plus qu'il n' ff
I me pas comme distinct de
de lm. Depuis Platon il
a irme .a nature comme dístincte
d eux tendances. Non' seulement
Y a un contmuel
· entre ces
l
. comproIDis
pénétrées de valeurs humain
¡?.s sciences de la nature sont
mais le premier príncipe de:s, he idée d'harmonie et de finalité
te~ps, l'etre ou se réalise a rZta~ses de_ la nature est, en mem;
so~ posée par Socrate co~me l'idé~tlint, cet_te connaissance de
m1~r moteur est, chez Aristote la &lt;&lt; u sav01r humain. Le preRa1son qui chez les st .. .
,
pensée de la pensée » . la
d e~t·i~, est 'par excellence
01c1ens
, le
I' etr~estu.¡a ¡o1· naturelle elle-meme,
prmc1pe des choses le prem·
i se contemple lui-meme Le
faiOt qu'h?'p~stasier 1'a connais:~n~e ~ino~ dans l'ordre natureÍ, ne
n v01t a1sément le da
e so1:
de ~e réaliser en un sys~~:d;ecett~ fus1on :_l'intelligence, au lieu
d_ev1ent une attitude spirituelleno~1~ns darticulées et séparées
ntJuelle, mais inutilisable pour le' r1c _e
se1:1s pour la vie spi~
e voudrais mont
savmr scientifique.
l'In t ~.11·igence commererordre
comment
. la conception de
ratioch ez PIotm,
. mod1f1ée, transformée radi 1
nnel entre les choses a été
i~ence,,~omme attitude spfr~t:r:if:ttªr la_lconception de l'Inteles qu il con1;oit l'intellige
e recue1 lement sur soi-meme
p~rement fo,melle, un
:;mme. un~ attitude spirituell;
_:. er de tout objet qui la genera~c s01, n est-11 pas_ forcé de la
. em~, _et la forcerait a s'exté . . dans sa convers10n sur elle~telhg1ble naissait du roo ~10nser ? La ríchesse du monde
r:::xtit ; ~e m_orcellemen[:~
e1:1t ídées, de ~a limite qui
out a fa1t impo"sibl 1
m1 e ne sont-1ls pas ce ui
avec elle-meme 'f
~- e e contact direct de 1'1'nt e11·1gence
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�168

REVUE DES COURS ET co:-FÉRE!',CES

...
Cclle qucstion se pose a Plotin sous un~ forme extrememe~t
nette el il la résout sans équivoque. 11 s'ag1t en somme de savo1r
comn~enl on doit interpréter le platonisme, si l'on doit. admet.lre
que les Idées sont extérieurcs a l' Intell!gence qu_i les conlemple,
et si les ldées sont comme des exempla1res extérieurs aux choscs
sensibles qui les imitent. Résoudre positivement la premicre
question, c'est. forcer l'lntelligcncea sortir d'elle-m~me pour con_nattre · elle n'est done plus essentiellement. conna1ssance de so1.
Résoudre positivement la seconde, c'est admettre daos l'.etre
intelligible des ldées un morcellement correspondant a ce_lu1 des
cboses sensibles, et, par conséquent, entraver la conna1ssance
intellectuc:lle.
Or1 ces solutions étaient celles du platonisme traditionnel, et
uous voyons, par la lecture des Ennéades comme par la Vi~ de
Plolin de Porphyre, que le philosophe a eu a lutter, ~u~ ce pomt,
conlre les opinions tres arretées de la plup~rt de ces d~se1ples. ,.
Au sujet, de la transcendance des ldées, 11 expose lm-meme l mlr.rprétation de Platon qu'il eorobat, et indique les text.es ?u
1'imée sur lesquels s'appuyait, cette intcrprétati~n. ~ Platon a d_1t:
• L'Intelligence voit les Idées qui sont dans l animal en so1 »,
, et ensuite : le démiurge « réfléehit que cet univers doit eomprendre les choses que l'lntclligenee voit dans l'animal en soi. •
Il dit done que les ldées sont antérieures a l'lntelligenee, et
qu'cllcs sont, lor:;que l'Intelligenee les pense. Demando~s-nous
d'abord si cet etre (je veux dire l'animal en soi) est l'Intelhgenee,
ou s'il est différent de l'Intelligence. Ce qui le contemple, c'est
l:Intelligence · l'animal en soi n'est done pas l'Intelligence, mait
l'intelligible, ~t ce que voit l'lntelligenee est en debors d'elle. 1
(UI, 9, 1) (1).
.
, .
TelJe est, l'exégese traditionnelle, celle qui, encore _auJour~ hui,
est le plus ordinairement aceeptée. Contre elle, Plolm a écrit un
traité ent.ier, le cinquiéme de la einquiéme Ennéade. 11 se préoe(1) 11 e~l vrai que Heinema_nn, Pl~lin, Leip~ig, 192~ 1 p. 19 sq. u ~ontest6
}'authenticité Lle ce traité. Ma1s la ra1son princ1pale qu 11 e~ donn~, c esl que
le pas,age que j'ai cité, el qui ~sl au début, ~xpos,• une op1!1ion d1r~ctement
contraire ¡\ la doctrine de Plolin. Or, c'esl bien naturel, pu1sque, ic_1, comme
bien des rois, suivanl son procédé ordinaire d'enseignement, PJotin expoee
d'abord l'ex.égé~e qu'il va réruter ensuite.
,

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

169

cupe, tout comme Desearles au début de ses Médilalions, de la
condition formelle de la connaissance intellectuelle ; cette eondition, c'est l'évidenee, évidence inaltérable qui doit lui etre
toujours liée. Or, l'évidence sensible est une fausse évidenee,
parce qu'elle n'atteint peut-etre que nos propres impressions ou,
du_ moins, qu'elle ne saisit que les images des objets, non les
obJets eux-memes. Si, maint.enanL, l'on se figure les intelligihles
co~me tran~cendants et_ extérieurs a l'intelligence, qu'on le
veudle ou qu on ne le vemlle pas, on se représentera la ronnaissance intellectu~lle sur le t.ype de la connaissance sensible ; ce
se~ u~e eonna1ssanee accidentelle, qui peut aussi bien ne pas
avo1r heu ; une connaissanee qui possede non pas les réalités mais
leurs cmp:eintes, et qui,_ des lors, ne peut atteindre la réalité que
par u.~ ra1s_onnement qui peut la tromper. De plus, si l'on admet
~ue I mtelhgence ne p_osse~e _pas les intelligibles, c'est admettre,
amversement, que les mtell1g¡bles ne possedent. pas l'intelligence ;
l faudr_a alors se figurer l'intelligible, la matiere a penser, eomme
une sé~•e de termes diserels, séparés les uns des autres, tels que
beau, Juste! :le., membres épars que l'intelligence réunit du
dehors, apres e~re all~e a leu:s reeherehes ; l'intelligence devient
alors p_ei:isée d1scurs1ve, qui ne fonetionne qu'en émetta'nt des
propos1t1ons. Enfin l'intelligence, qui ne possede que des images
d~ la réal!~é, ou bien le saura et reconnatLra son erreur, ou
bien elle I ignore, et elle vit daos l'illusion.
Mais si l'intelligible doit etre dans l'intellig&lt;'nce ¡¡ faut bien
comprendre la contreparlie de cette thése : e'est qu; l'intelligible
8 ~ confond avee l'intelligence elle-meme. u La vérité essentielle
n est pas accorcl avec autre chose, mais accord avec soi-meme ·
el!~ n'é~once ríen qu'elle-meme ; elle est, et elle énonce son et.re.;
~ •,~telhgen~e e~~ don~ un passage immédiat de la pensée
: 1 ~!,re, ~a~s a I etre meme de la pensée. Affirmer l'il'nmanence
e I mtel!igible, e~ ~e seos, e~ n' est pas une simple différenee avee
1e_ platomsme trad1bonnel; e en est le contre-pied ;c'est nier toute
d1fférence dans le monde intelligible.
Telle est l'~nalyse de ce eurieux traité, que l'on peut considérer
ccom~e le po_mt de départ de la ligne de pensée qui aboutit eu
ogilo cartés1en.
La question de l'exemplarisme ehez Platon donne lieu a
~ne exg~se lo~t a fait analogue. Que veut-on dire exactement
ors~~t ~on fait du monde intelligible le modele du monde
se~si e · On est_, la plupart du temps, dupe de l'imagination
qui ~épare et qm moreelle. • Nous posons d'abord une réalitó
sens11Jle.et nous meltons daos l'inldligib)P l'eLre qui doit etre par·

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
170
tout; puis, nous imaginant le sensible comme un espace immense,
nous en venons a nous demander comment la nature intelligible
peut s'étendre en une chose aussi grande. ~(VI, 4, 2.) Plotin a ici
en vue une interprétation toute matérialiste et imaginative de la
participation, celle meme que Platon, semble-t-il, a critiquée
au début du Pa;ménide, et qui aurait pour effet de la rendre
inintelligible, en séparant radicaiement le sensible de l'intelligible.
Mais, c'est pour arriver a une conception 011 l'idée d'exemplarisme disparatt totalement, parce que le monde intelligible,
avec toute sa richesse et sa diversité, se résorbe en un etre universel et sans différence. Dans cet etre universel « tout rempli de
lui-meme, égal a lui-meme, qui est daos l'etre, et qui est done
aussi en lui-meme » (VI, 4, 2), dont nous parlent les quatrieme et
cinquieme traités de la sixiéme Ennéade, nous reconnaissons
bien cette intelligence transparente a elle-meme, dont je parlais
tout a l'heure, mais non plus le monde de notions articulées
dont parlait Platon.
Aussi la participation n'est-elle nullement une imitation.
« La nature supérieure est partout toute présente ; mais elle
n'apparatt pas, parce que le sujet est incapable de la recevoir. »
(VI, 5, 12.) Les idées ne sont nullement des etres isolés les uns des
autres d'oil émanent des puissances, localement distinctes d'elles ;
une puissance ne peut etre que la 011 est l'etre dont elle émane.
« L'etre universel est présent coro.me une vie une ; on s'y assimile,
en ne s'arretant a aucun etre particulier, en laissant toutes
limites pour devenir l'etre universel. Le surplus ne vient pas de
l'etre, mais du non etre ; c'est par ce surplus qu'on devient quelque chose. » (VI, 5, 12.) Done, la diversité des etres, loin d'avoir
son fondement dans l'etre intelligible, vient d'une limitation
et d'une incapacité qui leur sont propres.
Nous voyons, par cette interprétation du platonisme, que
l'lntelligence a cessé d'etre chez Plotin ce qu'était chez Platon
l'Idée, et, cbez Aristote, la forme, un outil pour la connaissance,
le point de départ d'une synthése progressive. C'est la valeur
meme de la connaissance rationnelle qui est atteinte. La connaissance, en tant qu' elle exige une pluralité d'idéesliées ensemble,
n'a lieu que dans une forme décbue de l'intelligence, dans la
pensée discursive. Le néoplatonisme nous apparatt, a cetégard,
comme un retour offensif de tres anciennes idées, un retour a la
« pensée prélogique » qui brouille toute représentation distincte.
La vie intellectuelle, chez Plotin, est toute formelle. C'est
le sentiment d'évidence, cette sorte « d'euphorie intellectuclle•,

LA. PHILOSOPHIE DE PLOTIS

171

selon l'expres~ion de ~l. Goblot (Loqi7ue, p. 24), « qui accompagnc
l'activité qui s'exerce saos obstacles ».
Aussi j'admets (tout au moins en partie, comme il ressortira
par la suite) les conclusions d'Eucken sur ce sujet. 11 n'y a plus
vraiment,chez Plotin, de connaissance objective daos l'ancien
seos du terme; la connaissance ,, comme union immédiate avec
les choses se transforme en une émotion obscure, un sentiment
vital sans forme, une Stimmung insaisissable. L'intellectualisme
s'est détruit par sa propre exagération. n

...
Pourtant, c'est la une vue incomplete et unilatérale. En meme
temps que le plotinisme termine un mouvement d'idées, il en
annonce un autre. Il peut etre considéré comme le véritable
précurseur des doctrines idéalistes qui posent !'esprit comme une
réalité concrete et substantielle, s'affirmant par lui-meme,
indépendamment de la chose. Telles sont, a des titres bien différents, mais relevant toutes directement ou indirectement de
Plotin, les philosopbies de saint Augustin, de Descartes ou
de Hegel. Dans les pages 011 Plotin donne, comme type de l'évidence incomparablement supérieure a l'évidence sensible, l'évidence de la pensée qui se pense elle-meme et qui ne se connait
qu'en tant que pensée, nous sentons, pour la pretniére fois dans
l'bistoire des doctrines philosophiques, les préoccupations qui
donneront naissance a la métaphysique de Descartes.
C'est qu'il y a autre chose, dans l'affirmation de lapensée par
elle-meme, que l'affirmation d'une identité vide, ou vient sombrer
toute différence. Elle veut signifier aussi que l'intelligence esl
un ldynamisme qui ne pcut se fixer en aucune forme concrete
et arrctée.
ll me faut montrer briévement comment l'intelligence pensée
de soi-meme est, chez Plotin, le príncipe d'une dialectique
constructive, et en quel seos il a entendu cette formule qu'il
répete si souvent : «se pensersoi-meme, e' est pensertouteschoses ».
La_ dialectique est, par opposition ala logique, technique pratique
qui ne s'occupe que des propositions et des réales du raisonnement, une science nature\le qui porte sur des ~éalités. • Elle
arrete nos errements a travers les choses sensibles en se fixant
daos l'intelligi!Jle, et c'est la qu'elle borne son a~tivité ... Ell-:

�172

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

use de la méthode platonicienne de division pour discerner
les espéces d'un genre, pour définir et pour arriver aux genres
prem1ers ; par la pensée, elle fait, de ces genres, des combinaisons
complexes, jusqu'a ce qu'elle ait achevé de parcourir le domaine
intelligible ; puis, par une marche inverse, celle de l'analyse elle
rcvient au príncipe.» (1, 3, 4.)
'
Or, si l'on veut chercher le moteur de cette dialectique chez
Plotin, on le trouvera dans l'impossibilité pour la pensée de
s'arreter a un terme défini que! qu'il soit. Se fixer un objet de
contemplation déterminé, c'est s'arreter de penser. « S'il ne progresse pas vers un état diiférent, íl s'arretera, et, une fois arreté,
il ne ~ensera pas. » (V,3, 10.) Par suite,la pensée totale, la pensée
de s01-meme est le terme du mouvement qui produit successivement la pensée de toutes choses.
Cette dialectique est, d'abord, une détermination progressive
des especes depuis les genres premiers jusqu'aux especes infimes.
:( Dans la figure unique de l'intelligence qui est comme une
enceinte, se trouvent des enceintes intérieures qui y limitent
d'autres figures ; il s'y trouve des puissances, des pensées et une
subdivtsion qui ne va pas en ligne droite, mais la divise intérieurement, comme un animal universel qui comprend d'autres
animaux, puis d'autres encore, jusqu'aux animaux et aux puissances qui ont le moins d'extension, c'est-a-dire jusqu'a l'espece
indivisible, ou elle s'arrete. » (VI, 7, 14.) Toute diminution
d'extension est done compensée, selon une sorte d'équilibre, par
une augmentation de compréhension. « A mesure que l'intelligence baisse d'un c6té, elle se releve d'un autre coté ; il lui
suffit d'elle-meme pour trouver en elle un remede aux défauts
des etres. » (VI, 7, 9.)
Cette conception de la dialectique, comme classification des
eLres, est assez pauvre et banale en elle-meme. Elle prend de
l'intéret par l'insistance avec laquelle Plotin fait remarquer son
caractere indéfiniment progressif. « II y a de l'infinité dans
l'intelligence. » (VI, 7, 14.) Ace coté de la dialectiqueplotinienne
se_ rattache la curieuse théorie de la matiere intelligible, qui ne
fa1t que mettre en lumiere cette infinité de l'intelligence (II, 4.)
Enfin, il est une these qui devait parattre paradoxale entre
toutes aux platoniciens orthodoxes et qui achéve de préciser
le rapport entre cette dialectique et la pensée de soi-meme. C'est
cette these, qu' « il y a des idées des choses particulieres », a
laquelle Plotin a consacré un court traité, le septieme de la cinquiéme Ennéade. Quelle en est la signification ? te Puisque je
m'éléve a l'intelligible, dit-il, c'est que mon principe est la-has.»

173

LA PHILOSOPHJE DE PLOTIN

L'argument, on le voit, est tiré de l'aptitude de l'individu a
s'élever, par la pensée, au monde intelligible.-Mais d'ou vient cette
aptitude elle-meme ? Elle vient de ce que, au fond, l'individu est
toutes choses ; l'ame d'un individu, contient les memes raisons
que l'univers ; il est done apte a s'assimiler a l'etre universel.
C'est ainsi que l'individu peut trouver son etre vrai et l'etre
universel par la pensée de soi-meme. La dialectique plotinienne
montre ainsi son plein sens ; des qu'elle considere l'intelligence
comme pensée de soi-meme, elle ne peut borner l'intelligible a
des co~cepts génériques ; l'intelligible est ce moi lui-meme qui,
poursmvant sa course a travers des concepts généraux, ne se
contente d'aucurte détermination abstraite et ne se satisfait
que }o¡:squ'il s'est trouvé lui-meme dans son infinité. &lt;e Car il ne
faut pas craindre l'infinité que notre thése introduit dans le
monde intelligible. »
( d suivre.)

�175

L'ÉMULE SCANDINAVE DE MOLIERE

·un émula scandina.ve de Moliere

pénétrante de son esprit. C'est en invoquant son indulgence
pour un simple Mte de passage, que je lui exprime notre profonde gratitude pour sa présence parmi nous. Nous nous croyons
autorisés a y voir la preuve de l'intérct que porte M. le recteur
aux relations intellectuelles entre l'Europe scandinave et la
France, dont la civilisation possede dans la Sorbonne son f'lyer
fécond et sa forteresse inexpugnabl~.

LOUIS, BAR9N DE BOLBERG

II
Conférence de

1(.

DE JESSElf

faite en Sorbonne le t9 mara 1.922, sous la présidence

de 11. Paul Appell, Recteur de l'Untversité de Paria.

MONSIEUR LE RECTEUR1
:\IESDAMES ET l\1ESSIEURS,

La derniere fois que l'reuvre du grand émule nordique de
Moliere, Ludvig Holberg, fut exposée ici, en Sorbonne_, c'était
en 1864 l'année de douleur du Danemark, quelques mo1s avant
la signature de cette paix de i\Tienne, qui devait précéder la catas•
tophe de Sadowa et le traité de Francfort.
A cette époque, un jeune littérateur franc;ais, normalien des
plus distingués, M. A. Legrelle, conquit le grade de docteur ~
lettres avec un excellent ouvrage sur Holberg, considéré comme
imitateur de Moliere. M. Legrelle, lors de la soutenance de sa
these revendiquait bautement, au nom de l'esprit et de l'art
fran1;~is,les liens étroits de parenté qui unissen~ l'reuvre du poete
dramatique dano-norvégien a celle de Moliere._ Au m~roent
ou la France et le monde viennent de feter le tncentena1re de
J .-B. Poquelin, nous devons a l'inépuisable bienveillance de
M. le recteur de l'Université de Paris de pouvoir rappel~r de
nouveau un autre titre a la gloire du grand génie frangais : a
savoir son influence détisive sur la littérature du Nord.
Tout étonné et fort troublé de me trouver dans une chaire de
cette illustre maison ou, a vrai dire, roa place ne devrait et.re
que parmi ceux qui écoutent, je m'incline done avec une reco~naissance respectueuse devant M. Paul Appell, ce grand Fran~a••
qui l'est doublement par son origine alsacienne et par la clarté

Moliere s·éteignit prématurément a Paris le 17 íévrier 1673.
Envir~n dix ans plus tard, le 3 décembre 1684, lorsque Louis XIV
régna1t sur la France et Christian V sur les Royaumes-Unis de
Da?ema~k e~ de Norvege, naquit a Bergen Louis Holberg. Il
éU?t le f1ls d un soldat ~ui, par ses capacités, son ardeur au trava1l et son courage ava1t conquis le grade de lieutenant-colonel
dan~ les troupes norvégiennes de sa Majesté. Le colonel Holberg
ava1t guerroyé a Malte et sous les drapeaux de la République
Venise! en terre itali_enne et dalmate. 11 mourut lorsque le
~em~e Loms, le cadet de s1x _freres et sreurs, n'avait que dewc ans ;
d la1ssa sa veuve et sa íam1lle dans la misere. Louis hérita seulement de son vai_llant pere_ un esprit aventureux et un gout de
vagabondage. qui ne le qmtterent que sur le tard de sa vie Son
enfance fut pénible ; il semble pourtant avoir fait de bonnes
é~udes préliminaires dans sa vil!~ na_tale et il obtint, a l'age de
dJX-n~uf ans, le baccalauréat qui lm permit de se fa.ire inscrire
parmi les étudian~s de l'Université de Copenhague.
Or, _dans ,la ~ap1tale de _ce~ empire qui s_'étendait alors du cap
Nord_ Jusqu a 1 EI~e, les d1fficultés de la VJe parurent un instant
dev01r accabler le Jeune homme isolé et loin de tous ses proches
Il lu~tait vaillamm_ent et c'est probablement des ce moment qu'iÍ
appr1t a compter Jalousement ses deniers et a s'accoutumer a une
existenc_e d'extréme frugalité et de continuelles privations.
!~utefo1s, malgré ses efforts héroiques, il ne réussit point a
JOmdre les deux bouts et il dut, comme tant d'autres étudiants
pauvres. cher~her l'emploi de précepteur dans quelque famille
chez l~quelle I1 trouverait le lit et la table.
'
Le ~~une ~olberg obtint chez un pasteur d'un village norvégien
ce qu 11 ava1t cher~?é, et, sur le désir de sa mere, il se prépara a
embrasser
fé la
'il carnere. ecclésiastique. C'est lui-méme qui· nous
a con 1 q~ monta1t de temps en temps en chaire et que ses
sermons lm valurent un certain succes aupres des ouailles du
pasteur, son mattre.

?º

0

�L'iJl1JLB
176

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

A vingt ans, Moliere avait déja fondé son • illustre tbéltre •
au désespoir de l'bonnete famille de tapissiers dont il aurait du
recueillir l'héritage.
Lorsque Holberg avait vingt ans, il se trouva, malgré la misere
dans laquelle il s'était débattu, a la tete d'une pet.ite somme
d'argent qu'il ne reva qu'a dépenser en voyages. Il retoume a
Copenhague, termine rapidement ses études de philosophie et
de théologie, trouve encore le temps de donner des l~ons, d'apprendre un peu ,de musique - la seule passion de sa vie - et,
par une sage gestion de ses finances, il arrive a pouvoir réaliser
les hardis projets qu'il avait nourris depuis l'enfance. En 1704,
riche de 60 écus, il s'embarque a bord d'une goélette norvégienne
pour la Hollande. Mais, a peine descendu a terre, des soucis de
toutes sortes l'assaillent. Il marche de ville en ville, se privant
de tout pour pouvoir prolonger autant que possible son voyage,
mais sa constitution faible et fragile s'oppose a cette existence
irréguliere et il tombe malade.
Plus tard, il nous racontera les détails de sa vie avec une
franchise, peu commune dans les Mémoires des grands écrivains.
Mais il ohservera une grande réserve au su jet de ce premier voyage
de jeunesse. Nous ne pouvons que deviner entre les lignes de ses
Épitres autobiographiques, les souffrances, les humiliations
physiques et morales, auxquelles il avait été exposé, lorsque, se
tratnant a Aix-la-Chapelle, il dut roendier des secours ou essayer
de gagner un repas, en jouant du violon devant les botes des
auberges de la route. Enfin, il regagna un port. hollandais ou il
trouva moyen de se rembarquer pour la Norvege.
Ce premier voyage avait done mal réussi et il n'osa point se
présenter devanl ses proches. Il s'arreta dans le petit port. de
Christianssand, en i'\orvege, et ici, sans un sou, affaibli par la
maladie et les privations, il s'improvise professeur de fran&lt;;¡ais.
Bien qu'il ne sache que fort. médiocrement la langue, il réussi\
a trouver dans ce petit. trou perdu un certain nombre d'éleves,
ses affaires semblent se rétablir, presque prospérer, lorsque,
malheur, un Hollandais, également échoué a Christianssand;
lui dispute l'honneur et les profils du professorat de fran&lt;;¡&amp;is.
La concurrence devient acharnée et les éléves se sentent de pi
en plus désorientés, parce que les deux professeurs n'enseignen
ni le meme vocabulaire ni la roeme prononciation. lls co
viennent alors entre eux d'instituer une sorte de tournoi avec
public comme arbitre. Ilolberg donne dans ses Épilres
amusante description de cette rencontre, au cours de laquelle l
deux professeurs, a l'ahurissement des éleves assemblés,

SCANDINAVB DE IIOUBBB

1'7

combattent en franco-norvégien t h

fran~se, ajoute-t-il n'a eu e ~llan~o-fran~ai1. • La langue
que ~nd~nt cette lutte. ,, p t-elre Jamais été aussi maltraitée

DéJa, 1 année suivanle Holb
,
. .
tunes qu'il enlreprendra' un noerg s est s1 bien remis de ses infordest.ination de l,Angleterre II étuveau
· celte fois a
d. avoyage, mau.
de renconlre~ une noble fa.mille ~a1e . Oxf~rd ou il a la chance
pa~er son Jeune fils en Allem n01se qm le charge d'accom1mvent les cours de l'Université dagne.. L~ précepteur et l'éleve
co~p !dmiré la science an laise e Le1pz1~. Holberg avait beauLeipzig, il ne trouve que :es édet en av~1t beaucoup proflté. A
ment aux cours raconte-t 1·1 p ~nts." ~ous assistions régulierechose que pour' nous amuser
- , de
m01ns pour y apprendre quelque
~oute~ois, la musique allemandes:rofes~urs e~ de leur débit. •
l étud1a avec ferveur et il se p f etile la1ssa pomt indifférent . il
· · des projets dont
er·1ec onna é~aJement en fran~is
•
- en préV1s1on
A son retour au Danema k I ¡ntrevoya1t la réalisation
'
débute daos la carrierelilté~air:n a708, a l'Age de 24 ans, Holberg
sur lesquels mieux vaut n
p _r q_uelques travaux historiques
l'_Université et aux travau: laª: ms1sl~r.. Assidu aux cours d;
ti~er' _par des opéralions ~ges e~ le:uBibhotheques, faisant frucsa1t f8ll'e sur les revenus inc ta. p dentes, les économies qu'il
n~ se pennettant guere d':~trms e~ mode:-tes d'un inlormateur
VIolon, Holbergpasse cette ann:a d~tract10ns qu'une partie d;
pre~_e par quels prodiges il a u
penhague, sans qu'on comm~ Jeter les bases d'un avenir. non seulemcnt éviter la misere,
est dans ces memes années d .
3()e a_nnée, que .Moliere dis arut e Jeun~sse, entre la 25e et la
~ VJlle le chariot de Thes~is Aen bprovmce, lralnant de ville
:::~~1eet se~ée de ronces, ·se ~ro:~!
cetle longue route,
Roi-S 1 ·¡ gérue de celui qui allait ébl ronp o~ L' Élourdi lit.

t

l'U~~e~~té~~fb:;º!~i!~o~e~:t;;!t fl~;s::en:e":t ~ªn ~s~r du
e1'81 de Copenha e
. ,
u nommé professeur a
que sa misere fut com .gu ' ma1s sans traitement C'est
diant, ne l'etait p!us a~letef car ce qui avait été p¡rmis a l~¿~rs

~ pa,ücuJ;é,es de I,~;.:;i~n!l· ne pouvait plus donne, d:

pay~t&gt;dn rang,l~enouveler ses veleme:: ou/~ musi,que. 11 devait
re
es sou iers convenables t • us s Jusqu a la corde se
dum;:,~tF~J;'-:ute. Heureuseme:t 1::m;e fair_e boucler régulieobtint
ne V accorda sa prot:cr
s ~e1gneurs de la cour
une modeste bourse lui
ion au Jeune professeur ui
ger, et celte fois pour Pa;is. permettant de partir pour l'étr~n14

�178

III
Holberg arriva en Hollande dans l'année 1714. A pied, il se
rendit par la Belgique et le nord de la France a Paris, ou il resta
dix-huit mois. Il y fit son entrée en pélerin, le Mton a la main,
le sac au dos. Ce fils du Nord refit le chemin qu'avant lui avaient
parcouru tant de jeunes gens dont les noms restent gravés dans
l'histoire des peuples scandinaves; car, depuis le Moyen Age, l'Université de Paris, telle une fleur mielleuse les abeilles, a attiré la
jeunesse nordique.Lorsqu'on parle,en Sorbonne,du fondateur du
théatre danois, on ne saurait oublier que le pére de la littérature
danoise, Kristiern Pedersen, a été un de ces « clercs parisiens » qui,
de retour dans leur patrie,devenaient les dignitaires de l'Église ou
les gouvernants des royaumes. C'est ici, au Quartier latin,
que Kristiern Pedersen, sur l'ordre du roí Christian 11, faisait imprimer en 1514, chez Jacobus Badius Ascencius, l'bistoire
du Danemark par Saxo le Grammairien. C'est ici enfin que, pour
la premiére fois, virent le jour les paraboles de Pierre Laale et ces
missels, ces livres d'heures, qui, aux bords riants de la Baltique
ou sur les cotes baignées par la sévére mer du Nord, firent l'admiration des princes de l'Eglise et le doux bonheur des ames éprises
de foi et d'idéal.
Voici done qu'a son tour, Holberg arrive dans la capitale
frangaise, au moment ou le vieux roí Louis XIV, apres tant de
gloire et tant de revers, attend dans son vaste palais, froid et
morne, la mort bienvenue. A vrai dire, le professeur miséreux de
l'Université de Copenhague ne se soucia que fort peu du siége de
Paris par les Normands, d'Absalon, de Kristiern Pedersen, ou
meme de Louis le Grand. Il était fatigué de sa longue marche et il
aspirait au repos. 11 demande done a un passant de bien vouloir
lui indiquer un logis approprié a ses modestes moyens. Quel ne
fut pas l'étonnement de M. le professeur de frangais en s'entendant
répondre: ce Excusez-moi, Monsieur, mais je ne connais point de
Mademoiselle Lucie ! »
Pour un homme du Nord, cette anecdote est fort difficile a
raconter a des Frangais. En effet, la distinction entre les sons,
produits en frangais par les lettres j et g et le ch, reste presque
imperceptible a nos oreilles. Nous n'entendons guere la différence
entre le nom du pays du Soleil-Levant, le Japon, et celui de
l'appétissante bete rótie et farcie qu'.est le chapon. II en est de
meme pour la prononciation de vos différentes s et de votre c. La
langue frangaise nous tend la des piéges dans lesquels Holberg n'a

179

L'ÉMULE SCANDINAVE DE MOLIERE

RSVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

p~s manqué de tomber. 11 a su~ement du prononcer lochi, et rien
d étonnant_ a ~e que la fille del auberge, dans laquelle il loua une
chambre, a1t d1t a M. le pr~fesseur qu 'il parlait le frangais comme
u_~ &lt;&lt; cheval allemand ». J ignore d'ailleurs pourquoi, au cours des
s1ecl~s, ce« cheval allemand » s'est changé en« vache espagnol
et ah:1 dene pasm'exposer a etre comparé par mes auditeurs a l~u~
oua l a~tre de ces ammaux ~ymb?liq~es, je ne m'attarderai point
aux r~c1ts des autres décepbons lmgmstiques de Holberg a p .
, Le Jeune professeur était fort isolé dans la grande ville ét:::~
II passa la plus grande partie de ses journées dans les biblioequ~s, da~s les Musées, au Palais de Justice, ou en d'autre-s
~ndro1ts qu i.l put fréquenter sans bourse délier. Le matin avant
I ?uverture, ~I attendait a la porte de la Bibliothéque M;zarine
ou l~s étud1a~t~ pau_vres faisaient queue pour s'em arer le,
de Bayle · Par miracle , 1·¡ t rouva
p moyens
dprem1ers
' h tdu dd1ctionna1re
b'
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es
illets
pour
les
théatres
o-~
les
Pa
.
.
d. · t
D
u
nsiens applau1ss~~n un ancou~~• un Destouches et un Dufresny, bien qu'ils
poss assent un Moliere. Encore trente ans plus tard la lume de
Holbe_rg trem~le d'indignation en constatant la dégé
~u gitt franga1s au début du xvme siécle. Dans une de :e:'t;~~:!
I . ª. me ce pauvre Destouches. Mais chaque f i
•·¡ '
ams1 rétrospectivement de la décadence du th~:tqu; s oc~up~
1
~~:~:t!º~~r:~ Holber? ne d~vraitp_as vivreassez Jo:gt;~n;:;¿u:

r:~e.

r

danois était arri~a;~h:~:d ~:1lan::~e.lorsque le pére du théatre
{Jn beau_ matin, apres un séjour d'un an et demi
.
Ho_lberg qmtta la capitale frangaise. De nouveau po é a Par1s,
gout des voyages, il traversa a pied ou sur d
. uss par son
entiere jusqu'a Marseille. De la il· s' bes pémches la FraD:cc
en partance pour l'Italie Apres rr:a· t em arqua sur un navire
attaqué par les barbare~ ues - ~les ~vent~res:- le bateau fut
classique et reprit le bato~ du
IDit enfm pied sur la terre
nelle, ses bibliotheques se
pe rm pour gagner la Rome éterrables. 11 retourna a Co , s mus es, s~s collections incompail obtint a l'U ·
·tépenhagu~ par Pans et, peu de temps aprés
mvers1 une chrure de mét h .
.
,
laquelle il professait un supreme é . a~ y~1que, science pour
l'échangea pour la chaire d'élo
m plnst: ro1s ans plus tard, il
Les an é
. ,
quence a me.
sous un p~e:~~! ~:e:~!taient pass~es. E~ 1719, Holberg publia,
un style homérfque, il poéme héro1-corruque Pierre Paars; dans
artisan danois qui fait u!e ~aconte les aventures d'un modeste
voir sa fiancé~. Ce livre fut :::e~éZ d~ quelques lieues ~o.ur aller
1
de l'esprit mordant de son aut r .". abh?n du tale1_1t satmque et
eur' 110 tmt un succes retentissant.

·i .

�1

18\

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L ÉMULE SCANDINAVE DE MOLIERE

Les critiques des confreres, les tracasseries des import~nts pe~sonnages qui se croyaient vis~s, créerent une ~tmosphere d a~tation et de curiosité dont le hvre profita. La littérat~re dano1se
s'était enrichie d'un monument satirique, d~nt les s1ecles_ n'ont
pas pu ternir l'éclat. Comme, ~~us d'un~ fo1s, l~ protect10:1 de
Louis XIV avait été utile a Mohere, le ro1 Frédénc IV se m1t du
coté de Holberg et écarta les persécuteurs, quelles que fussent
leur richesse ou leur puissance.
,
.
.
L'heure est enfin venue ou Holberg, pénétré de l espr~t latu~,
va mettre a profit les études de la civilisati.on franga1se, qu'~l
avait poursuivies avec méthode et ardeur. Sur de ses ~oyens,
confiant dans son génie, il dotera sa patrie d'un théatre digne du
maitre frangais dont il se proclamera l'émule.

ampoulé ; d'autre part, la troupe frangaise du Roy qui, déja du
vivant de Moliere, avait fait connaitre, dans sa langue, les reuvres
du maitre. Ces comédiens frangais, amenés par un sieur Rosidor
réussirent a implanter solidement la cómédie frangaise dan~
la capita!e. danoise. La Cour et la société y prirent tant de gout
que le mm1stre de Danemark auprés de Louis XIV, Meyercrone,
fut chargé de trouver des recrues dramatiques. II eut la chance
de mettre la main sur des comédiens de mérite nommés Montaigu et Pilloy.
'
Pour des raisons d'éconornie et autres, Frédéric IV, ·1e premier
des pr~tecteur,, r?yaux de Holberg, avait du congédier sa troupe
frarn;a1se. Celle-c1 loua alors, a Copenhague, un petit théatre
aménagé par un machiniste et décorateur frangais du no~
d'Ét!enne Capion, ~ui tenait également boutique de marchand
de vms. Tou_t ce petit ~o~~e frangais qui semble avoir pris racine
dans la cap1tale hosp1tahere du Danemark désirait remonter
sur les tréteaux, ~t, 1:1algré la c?ncurrence de~ troupes allemandes
et des cha_nteurs 1tahens - les implacables rivaux des Frangais,
- ~fonta1_gu demanda par un placet, écrit en frangais, l'autori
satt~n ~e Jouer des piéces en danois. II fut écouté par le roí, mais
tel e.tait a~ Danemark le prestige de Moliere que la premiere
representation, doi:née sur ce nouveau théatre danois, fondé par
des. act~urs franga1s, ne fut pas une ceuvre nationale danoise,
ma1s. L Av~re de Jean-Baptiste Poquelin. C'est seulement la
sem_ame .~m~ante,. ~¡~ septembre 1722, que fut représenté le
Poi~r elain pohltcien de Ludvig. Holber~. Cet an de grace
192-, n est done pas seulement le tr1centena1re de la naissance
de Moliere, mais également le bi-centenaire de la naissance du
théatre danois, ven~ au mond~ sou~ les auspices du génie frangais.
T~_nt que le théatre dano1s exista sous sa forme primitive,
1-~oliere ne cess_a d'y ~lt~rner avec Holberg. ·Car le professeur
d é,loquenc~ latme a l umversité de Copenhague s'était associé
a l entrepnse des a~teurs frangais. Avec une facilité qui rappelle
celle. de son maitre, tl créa une série de comédies, parmi lesquelles
plusieurs s~nt des chefs-d'ceuvre. II est rare que Holberg se
c?n~ente. d ar;a_nger pour la scene un simple sujet de farce et il
n. a Jamais eu a mventer des spectacles de circonstance, avec des
brades ou des ballets, destinés a glorifier un prince et un regne.
S~n reuvi:e est. une collection de comédies de caracteres. D'un
cetl peu hien~eil!ant? i_l a regardé les hommes et, comme plus tard
Beaumarcha1s, l héntier fran1,ais de Moliere il &lt;&lt; se presse de rire
de tout... de peu~ d'etre obligé d'en pleure~ ». Le plus souvent,
Holberg personmfie un travers quelconque de J'humanité qui

J80

IV
Moliere avait 31 ans, lorsqu'il écrivit la premi~rede ses comédie~
conservées L' Elourdi. Le poete dano-norvégien a composé, a
}'a.ge de
a 40 ans, dans la péri?de de 1722 a 1724, l~s vingt
premieres et de beaucoup les me1lleures ?e ses coI?_édies. Les
quinze chefs-d'ceuvre, environ, du réperto1re de Mohere o~t ét~
écrits au cours de quatorze années, entre 1659 et 1_673. 11 e~t vra1
qu'a coté de ses ceu~res ~ramatiq~es, Ho_lberg a la~ss? un~ 1m~ortante productionh1stor1que et philosoph1que. En general, Il fau., se
aarder de pousser trop loin le parallele entre les deux grands
~uteurs. Au cours de cette étude rapide nous verrons qu'il n'y a,
en réalité aucune ressemblance entre leur personnalité ou entre
}eurs carriéres qui se sont développées dans des conditions et des
milieux totalement dissemblables. Mais ils possedent en commun
le génie de l'observation. Bi~n que_ Holberg .ª~t été un iI?itateur
de Moliere1 il n'est ni un cop1ste, m un plag1a1re. 11 a pmsé chez
son grand prédécesseur une inspiration, dont il s'est serví pou_r
créer une ceuvre personnelle. et nationale. Cette c:euvre est a lu1,
exactement comme Moliere a été le créateur de Tartufe, du
Misanlhrope et de l'Amphylrion, meme aprés Térence et Pl~ute.
Au milieu des ténebres qui, jusqu'au début du xvme s1ecle,
enveloppaient la vie intellectuelle des trois pays _scandinav.es,
Moliere avait conquis la faveur des peuples dano1s, norvég1en
et suédois. A Stockholm, on jouait Le Bourgeois genlilhomme
devant Charles XII. A la cour de Copenhague, deux troupes de
comédiens se produisaient; d'une part, les barides allemandes avec
leurs bouffonneries, leurs arlequinades et leurs drames en style

38

1

�182

REVUE DES COURS ET CO~FÉRE~CES

l'entoure. Renchérissant sur Moliere, il sacrifie a la nécessité
d'avoir un héros comique vers lequel tout converge. Mais comme
son mattre, Holberg entend donner en meme temps qu'un divertissement artistique, un enseignement utile. 11 ne lui suffit pas de
se montrer psychologue, il aspire a etre moraliste. Ses comédies
possedent, pour ainsi dire, un double fond, exactement comme
le Tartufe et le Misanlhrope. 11 est possible que Moliere ait luimeme joué ces deux grands rOles en bouffon et, si je puis m' exprimer ainsi : en caricaturiste. Or, ces personnages ne sont pas
uniquement risibles, mais ils provoquent plutot soit l'indignation,
soit la pitié. 11 en est de meme pour Holberg. Si nous prenons
une comédie comme celle qui est intitulée Yeppe de Bierget, il me
sera peut-etre possible d'exposer clairement l'esprit dans lequel
elle a été congue. Comme toujours chez Holberg, le sujeten est
simple : un paysan ivrogne et fainéant, maltraité par sa femme qui
le trompe avec le bedeau du village, s' adonne a son vice. Le
seigneur du sol, pour se distraire, fait transporter le pauvre Yeppe
ivre mort dans le lit du chateau. Le lendemain, celui-ci se réveille
aux sons d'une douce musique, tandis que des laquais s'empressent
autour de lui. Yeppe se demande s'il est mort et s'il se trouve
transporté au Paradis. Mais comme il s' accoutume vite a sa
nouvelle existence, il cesse de se demander si elle est réelle ou
fictive. Les instincts brutaux prennent le dessus ; il se montre
tyran, exigeant et méchant. Le seigneur,effrayé des conséquences
de !'aventure, le laisse s'enivrer de nouveau, et lorsque Yeppe
se réveille, apres son court passage au Paradis, il se retrouve
sur le tas de fumier a la porte de sa misérable cabane.
Dans cette comédie, Holberg a créé des situations qui ont fait
rire six générations. Parmi les répliques que l'auteur a mises dans
la bouche de son héros, il en est une qui a passé a l'état de proverbe dans la langue danoise. Elle dépeint toute la misérable
existence d'un travailleur de la glebe, au début du xvme siecle.
« Oui, s'exclame-t-il, on dit bien que Yeppe boit, mais on ne dit
pas pourquoi il boit 1 » Ah, mon Dieu, ce gueux cherche dans
l'eau-de-vie la consolation, parce qu'il est né malheureux et
parce que personne_, depuis qu'il est au monde, n'a eu pour luí un
mot de douceur, un geste de tendresse. 11 boit, parce que c'est
seulement dans la boisson qu'il trouve l'oubli, et parce que, ici-bas,
l'ivresse est la seule félicité que ses moyens luí permettent de
concevoir et de saisir. Certes, on pcut rire de ce grossier paysan
se réveillant dans le lit du seigneur, mais on a encore plus de
droit de s'indigner contre ceux qui jouent avec lui saos se rendre
compte que ce sont eux les responsables de la misere de cet

L'hlULE

SCANDINAVE DE MOLIERE

183

homme, cyniquement maintenu a l'état de bete d
somme.
ni Moliere
1
. éta·t
1 . l'ennem~· ac h arné de l'hypocrisie. Saose épargner
tisr: v;mté, m_ la fatmté, Holberg combat surtout le pédane. a colll:édie, E:asmus Montanus, est une merveille de satire
contre les vames . d1sp_utes scolastiques qui resterent longtemps
en usage a~x Umver_s1tés allemandes et scandinaves. Un . eune
paysan revient ~u village apres avoir étudié a l'Universiié de
~PJ.nh~gue. II s y rencontre avec le bedeau de la localité vieil
E u ian raté.Aucoursd'unepassed'armesentrelesdeuxho~mes
rasmb ua. prouve par A
B, que Pierre le bedeau est un coq Le'
gros
on
sens
du
e
d
f ·
·
$C révolte contre 1e rge~J' u ;.ere Jt de quelq~es a~tres auditeurs
réd . 1 é
ima ias e ce galopm qm se permet de
1 mre e ". nérable quasi-ecclésiastique a l'état d'animal Mais
,~ pl:u::;•e~re l_e bedeau :pleure a chaudes !armes de son m~lheur
;on fils de:em;1 stune vamqueur se pame d'admiration pour
Car, lorsque Pierr!rfente~~vaant. Tou\efois, sa_gl~ire ne peut durer.
homme a an
u, avec a conv1ction profonde d'un
avance qJe la\::;eª::; pt:t!:nd des choses. terrestres et célestes,
et annonce a
omme une crepe, Erasmus s'indigne
ronde comme gi:and renfort de preuves scientifiques, qu'elle est
lui et la mere :ire~;;~eg~~~t le mond_e se tourne al?rs contre
devenu fou. Telle est la betise ~e:e; cramdre que son f1ls ne soit
abracadabrant fait couler 1 1 ommes. Le_ non-sens le plus
L'annonce des vérités les pei8 ar_mesl ou excite _l'admiration.
signe de démence.
us s1mp es est cons1déré comme

+

Comme c'est le cas en fra
·
M .,
do répliques des personn:i:s!Sd~o~~ lbohere, un grand nombre
proverbes dans la langue d
.
o erg sont devenues des
'I d
ano1se. « Nous l'avon
d
,, a ame, échappé belle » est
.
. s, en ormant,
qui ignorent les Femmes sa un terss~•té par bien des personnes
livre ou dans un article de . van es¡d. I vous rencontrez dans un
JOurna es vers comme ceux-ci:
~~fs ªe1~!¡; ~~\ ~ableaux couvrir les nudités
amour pour les r éalités,
'

vous savez, sans avoir besoin d'
•
qu'ils sont de la main de M 1·,,.
en etre expressément averti,
Lo
,
o Icre.
rsque 1 homme aux rubans verts s'exclame :
D'éloges
rcgorg
.
Et
mon on
valet
d e,hu la t @te on les Jette
e e ambre est mis dans la gazette .. .

ou quand Sganarelle observe que :

�184

REVüE DES COURS ET CONFÉRENCES

Voir cajoler sa femme et n'en témoigner ríen,
Se pratique aujourd'hui par force gens de bien,

Vous vous étonnez de constater combien les mreurs changent
peu avec le temps.
Holberg a de son coté frappé des mots qui expriment aujourd'hui, comme de son vivant, des profondes vérités et quirefletent
lumineusement l'observation de la nature humaine. Ainsi,
le titre meme de sa premiere comédie, le Potier d' Elain poliiicien,
est passé dans les trois langues scandinaves comme nom commun
pour désigner les personnes discourant dans le vide sur la politique. Si le métier de potier d'étain a presque disparu de nos jours,
le nombre des potiers d' étain politiciensreste toujoursconsidérable.
Potiers d'étain politiciens sont les braves bourgeois qui se rassemblent au cabaret et y démontrent au moyen d'allumettes et de
soucoupes les mouvements stratégiques que le grand capitaine
aurait díi exécuter, pour remporter la victoire. Lorsque dans
l'auberge du village, la réunion des clients critique séverement
le gouvernement sous lequel le prix des cochons de lait tombe et
les poules cessent de pondre, vous pouvez etre síirs d'avoir a faire
a des potiers d'éLain.
II ne sera pas possible d'analyser, meme sommairement, les
principales comédies de notre grand auteur nordique. Les quelques observations sur trois de ses principales reuvres, que je viens
de vous soumettre, ne peuvent évidemment pas suffire a vous
donner une impression de la variété de ses moyens dramatiques
et des idées de son théatre. Peut-etre sera-t-il possihle de compléter quelque peu notre étude en exposant brievement les différences qui séparent les reuvres de Moliere de celles de son génial
émule.
Moliere fréquente le plus souvent les seigneurs de la Cour et la
bourgeoisie opulente. Les personnages d'Holberg appartiennent
en grande partie au monde des petites gens : les paysans des
villages de la Seelande, les artisans de Copenhague, ou enfin les
domestiques des fermes et des maisons de la petite bourgeoisie.
II a créé de véritables types de valets et de servantes, personnages
rusés et espiegles, pleins de bon sens et qui ne craignent pas
les mots crus.
Moliere avait écrit pour une Cour et pour le public exigeant du
grand siecle. Holberg écrivait pour le peuple. Des l'ouverture du
théatre danois, l'aristocratie danoise inanifesta une certaine
froideur pour ces spectacles. a cause précisément de la liberté de
langage des coquins de serviteurs qui peuplent les comédies de

L'ÉMULE SCANDINAVE DE MOLIERE

l85

Holberg, et aussi parce que le milieu dans lequel se déroule
l'action, est des plus populaires. PourtanL, sur ce point, Holberg
n'a jamais voulu transiger. En 1747 parut la premiere traduction
frangaise de son théatre. Écoutons un instant les paroles du
mattre dans sa préface :
Pour juger sainement du mérite de ce théatre danois, il faut faire attention
- dit-il - que les scenes ne sont pas á Paris, ni dans quelque autre ville de
~rance ; mais l? pl~part a Copenhague. C'est la raison pourquoi je n'ai pas
JUgé a propos d y fa1re de changements ; ce n'efit plus été peindre les mceurs
de notre Septentrion, mais déguiser des Comédies du Nord en les habillant
a la fran~aise ... C'est par la mllme raison qu'on a retenu presque tous les
noms et les caracteres danois. Car on joue quelquefois des artisans de
Copen~ague, quelquefois de simples bourgeois, et non de faux marquis
rran~a:s.

Et Holberg d'ajouter finement :
, Cependa_nt, i! 1;'Y a pas absolument si loin ,des mceurs et des caracteres
d une mat1ere a 1 autre que les Franc,ais ne puissent profiter de la critique
de la plupart des défauts, dont on a fait ici la peinture d'apres nature : car
les hommes, dans tous_ les pays civilisés, sont a peu pres les mí!mcs surtou t
par r:ipport aux pass1ons ; de rnrte qu'en critiquant les défáuts des
D~no1s, on J?CUt !ort bi~n dire iJ quantité d'étrangers: De le fabula narratur 1
(C est de to1 qu'J! s'ag1t dans cctLe histoirc !)

Done il y a une grande différence entrl'! les cadres et les milieux
~es thé~tres des deux grand,~ auteurs comiques. II est vrai que
1un et I autre donnent plus d 1mportance a la psychologie de leurs
personn?ges qu'a la composition d'une intrigue a effets imprévus.
T~ute!o1s Hol?erg, homme d'étude habitué a la sévere discipline
sc1enbfique, n admet nulle part les énormes invraisemblances si
f~équentes dans les comédies. de Moliere. L'auteur dano-nor~ég!en n'a jamais recours a un deus ex machina ; il conduit fort
s1mplement son action vers un dénouement sans éclat mais
dont la logique s'impose a l'attention du spectateur. II ~'évite
pas plus que Moliere les monologues et les répliques en aparté ces I?oyens auxquels l_a ~echnique ?ramatique n'a renoncé que
relativement tard. Ma1s Il prend bien plus de libertés que son
m~tLre, écarte de propos délibéré les regles classiques des trois
umtés et campe, comme bon luí semble, ses personnages sur
la scene, dont la lumiere crue et impitoyable semble dévoiler
tous les secrets de leurs ames.
, Enfin - et comment oublier un sujet pareil 1- enfin, il y a
l amour 1. Ah, fran~hement, sur ce point capital aucun rappro~~em_ent entre Moliere et Holberg n'est possible. Chez le premier,
l u_itrigue amoureuse marche de pair et quelquefois domine la
pemture des mreurs. Chez le second, elle'est réduite au minim~m'.

�186

L'ÉMULE SCANDINAVE DE MOLIERE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Les fiailcés des comédies de Holberg parlent comme s'ili: répétaient le manuel des parfaits amoureux. Tous, jeunes gens et
jeunes filies, simples accessoires, sont prodigieusement insignifiants.
Quelle nature magnifique ne fut pas celle de Moliere ! ll
conquiert a la pointe de son talent l'admiration des princes et des
foules ; il dépense sans compter ses forces spirituelleset physiques,
son amour, son argent. ll gagne l'amitié des rois et reste fidele au
plus humble de ses cabotins. Les seigneurs de la Cour eux-memes
se laissent impressionner par sa générosité ; il sait murmurer les
paroles qui voilent l'reil de rosée et allument le sourire sur les
levres tremblantes. II sait aussi hai'r et se lancer courageusement,
la visiere levée, contre les préjugés et les vices des puissants.
Dans ce corps frele et miné par une maladie qui ne pardonne pas.
vit une ame ardente, pleine d'indulgence pour ceux qui souffrent
et assoiffée d'amour.
Hélas, M. le professeur Holberg ne ressemble en rien a ce
portrait de son mattre frangais. Économe jusqu'a l'avarice,
s'imposant une frugalité que d'autres appelleraient des privations
de moine en careme, il soigne ses rhumatismes et se soumet a
un labeur incessant, interrompu seulement par quelques solitaires 1
parties de violon ou de fhite. 11 déclare bien dans une de ses
Épllres qu'il s'est assez plu dans la compagnie des femmes, mais
soyez en surs, il faut prendre cette affirmation dans le meme sens
que la parole de Boireau, lorsque celui-ci disait : &lt;&lt; Ce que j'aime
dans les duchesses, c'est qu'avec elles on peut causer. » Dans
la vie de Holberg ne se rencontre aucune Armande ; il resta ermite
jusqu'a la fin de ses jours. Ses collegues danois et étrangers de
l'Université le détestaient franchement. II était grincheux, et
n'acceptait pas la moindre critique. On lui reprochait de ne ríen
faire pour sa famille, restée en Norvege dans des conditions de
vie assez difficiles. 11 n'avait point d'amis, se brouilla meme
avec ses admirateurs et semble avoir été mécontent de tout le
monde.
·
Lorsque Moliere s'éteignit dans le costume et sous le masque
du Malade imaginaire, - comme l'a dit si finement, ici meme,
M. Robert de Flers, - et la charité en se penchant cachait que
l'amour n'était pas la ». Holberg, chargé d'ans et d'honneurs,
mourut seul, comme il avait vécu. lI avait tout réglé avant de
par~ir pour le supreme voyage.Ses relations avec l'Église avaient
touJours été froides, mais correctes. 11 avait légué sa grande fortune et sa bellé bibliotheque a un college de jeunes nobles. II
avait été créé baron par son roi reconnaissant. Tout était en

187

ordre. Mais sur le marbre de son sarcophage ne tomba aucune
larme, comme aucune priere d'un creur de femme ou d'enfant ne
monta vers Dieu. - Les lettres seules étaient en deuil.
IV
En l'année 1745, lorsque Holberg avait déja conquis la célébrité
dans les pays scandinaves et en Allemagne, il était revenu a Paris
ou il fréquentait nombre de beaux esprits. Tout porte a croire
que le principal but de sa nouvelle visite était de préparer la voie
a une représentation de ses reuvres dans la patrie de Moliere.
II avait en effet traduit lui-meme le Polier d' Elain politicien et
une autre de ses comédies ; il les envoya a Louis Riccoboni,
le directeur de la troupe italienne du jeune roi Louis XV. Toutefois, celui-ci renvoya le Poiier d' Eiain politicien avec force
compliments ; il en estima une représentation publique impossible parce que la piece touchait beaucoup trop a la politique.
Certaines personnes haut placées pouvaient y voir des allusions
offensantes. La meme déception attendait Holberg, lorsque
parut, en 1747, la traduction en frangais, par un sieur Fursman
du premier volume de son théatre. Holberg donne lui-meme dan~
les épitres des explications assez artificielles de l'insucces de
l'entreprise. En réalité, la raison en est bien simple : le traducteur
était un juriste danois qui, certainement, comme Holberg luimeme,_ posséd:3-it u~e so_lid~ connaissánce théorique de la langue
frarn;¡a1se, ma1s qm éta1t mcapable de fournir une traduction
littéraire, appropriée aux exigences de la scene. Holberg, qui a
co~posé ~n latín plusieurs reuvres historiques et un poeme
philosoph1que, resta toute sa vie dans la dépendance de la langue
classique et il ne réussit jamais a s'en affranchir. Nous connaissons
pa_r des témoignag~s contemporains les difficultés que rencontrerent les Franga1s de Copenhague pour faire admettre. par
M. ~e baron que le~ regles de la langue latine ne s'appliquent pas
!,ouJours au franga1s moderne. Holberg ne pouvait done pas etre
Juge de la valeur ~•une traduction de ses comédies en frangais.
Tou~e correcte et httéral~ qu'elle fut, l'édition de 1747, autorisée
par 1 auteur, ne donna pomtauxFrangais une justeidée del'importanc~ de cette ceuvrc dramatique. Lafauteen est al'esprit d'éconorme e~ au car~ct~re difficile du grand homme.
qm a été ~m~1 per~u du vivant meme de l'autem·, n'a pas
P~ ~tre ~econ~ms, Jusqu a ce jour. L'émule nordique de Moliere
n a Jama1s été Joué sur une scene frangaise, dans une de ses reuvres

C:

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
188
originales. Au commencement du x1xe siecle, le Polier d' Elain
politicien et une autre de ses comédies ont été adaplées par des
auteurs frarn_¡ais. La carriere de Holberg en France a été hérissée
de difficultés. Malgré sa parenté étroite avec le plus grand génie
comique frangais, et malgré la haute valeur intrinseque de son
ceuvre dramatique, il est resté presque un inconnu.
Depuis la traduction de 1747, dont je viens de parlér, et qui ne
contient que quatre des comédies de Holberg, - le livre est
aujourd 'hui presque introuvable, - aucune autre traduction
frangaise n'a paru jusqu'en 1919, lorsque Mme de Quirielle, sous
son pseudonyme de Jacques de Cousange, publia les ceuvres
choisies du maitre, précédées d'une belle étude biographique
et littéraire. Cette édition contient trois des meilleures comédies.
Dans la Revue des Deux Mondes du 1er juillet 1832, M. J.-A.
Ampere, professeur a la Faculté des Lettres de Paris, a écrit une
courte, mais substantielle étude sur le maitre danois et il la
réimprima dans son volume de Liiléralure, voyages el poésies,
paru en 1853.
Toutefois, l'ouvrage le plus important de la littérature frangaise sur Holberg reste la these de M. A. Legrelle que j'ai déja
nommé au début de cette conférence. II repose sur une connaissance approfondie des textes originaux avec une clarté lumineuse
et une méthode impeccable, il établit les liens étroits ·de parenté
qui unissent Holberg a son maitre vénéré, Moliere.

*

• •
Dans une parole célebre, Byron a dit que les mots sont des
choses, et une petite goutte d'encre tombant, comme une rosée,
sur une pensée, la féconde et produit ce qui fait penser ensuite
des milliers d'hommes. Depuis le Moyen Age,le génie frangais a
su féconder ainsi la pensée des peuples du Nord. Holberg en est
un des exemples les plus frappants. La portée de son reuvre est
immen~e : il libéra les langues des nations-sceurs auxquelles il
appartient, de leurs cha1nes étrangeres ; il fonda un art national,
et il dota ses deux patries d'un monument littéraire impérissable.
La rosée frangaise était tombée sur sa pensée et l'avait fécondée.
Sous un ciel septentrional, son génie avait fait éclore en une floraison immortelle les semences apportées de la terre ensoleillée
de Moliere.
.
·
Holberg repose depuis bientot deux siecles dans son superbe
tombeau au bord d'un lac d'azur, dans lequel se mirent de large&amp;

L 7 Í:MULE SCANDINAVE DE MOLIERE

189

Mtres. Depuis deux siecles et demi, les cendres de Moliere ont été
dispersées par un vent sacrilege. Et pourtant, ils vivent parmi
nous, l'un et l'autre. On dirait que c'est a eux, a Moliere et a son
grand émule nordique, que le poete a pensé, lorsqu'il chanta
Ceux qui vivent, ce sont ceux qui Iuttent. Ce sont
Ceux dont un dessein ferme emplit ¡ •a.me et le front,
Ceux qui d'un haut destin gravissent l'a.pre cime,
Ceux qui marchent pensi!s, épris d'un but sublime,
Ayant devant les yeux, sans cesse, nuit et jour,
Ou quelque saint labeur, ou quelque grand arnolll'".
Ceux-la vivent, Seigneur 1

F.

DE JESSEN.

�VARIÉTÉS

Variétés

La Renaiesance littéraire de la France contemporaine.
par M. F0RTUNAT STROWSKI,
Professeur a la Sorbonne (1)

M. Strowski est trop connu des le~teurs de cette R~~ue J.&gt;0 ur
qu'il y ait lieu de dire le bien que l on y pense de lui , mais l_a
ublication de chacun de ses nouveaux ouvrages est ull: petit
ténement littéraire que l'on ne saurait y pa~s.er sot~s si)ence,
sans quelque injust.ice a son égard. Un livrede critiquen est-11 pas?
a sa maniere, sinon un cours, du moins une série de conférences •
Et quand ce Jivre traite des reuvres les plus récentes de la pensée
contemporaine n'est-il pas la plus piquante des conférences sur
des hommes dont il n'est pas encore possible de parler dans
une chaire d'Université ?
.
C'est l'actualité qui a déterminé le choix des reuvres. et des
hommes dont M. Strowski entretient ses lec~eurs ; poetes ou
prosateurs romanciers ou critiques, journahstes ou hommes
d'État, p;risiens ou provinciaux, écrivains a l~ur début o~
auteurs illustres, ceux qu'il passe en rev~e sont ~elés a ce mout
vement de renouveau littéraire, ·que l on devme confus~men.
dans les tendances de l'heure présente. Quelques-uns. le suivent,
d'autres le précedent et l'indiquent ; tou_s y contnbuent. ~~
esprits chagrins peuvent douter de sa réahté; notre auteur n :
doute point. n a, pour en démontrer ~'exi~tence, une_ mé~~o :
simple mais dont on a un peu perdu 1 hab1tude, depuis qu il_e8
'de bon' gout d'éreinter les gens : il s'efforce de mettre en lum1~;:
Ieurs qualités. •Pour leurs défauts, il sera toujours temps d

-

(1) Un volumc. Pion et Nourrit, éditeurs. Paris, 1922.

191

parler, lorsqu'ils deviendront choquants. Et puis, il y a des
silences et des prétéritions auxquels il est impossible de se méprendre. Les écrivains qui boudent a cette tache de la Renaissance
littéraire de la France ou qui s'entetent aux routines d'antan,
comme s'il ne s'était rien passé depuis 1914, ceux-la, M. Strowski
les laisse « tomber ». Voila pourquoi il y a tant de jeunes parmi
ceux en qui il voit se dessiner cette figure nouvelle de la France,
Ils sont la toute une pléiade, d'inspiration tres diverse et de
souffle inégal. mais emportés d'un magnifique élan vers les formes.
de la vie et l'émouvante expression de la vérité. C'est HenryJacques, celui quevient précisément de couronner le jury du prix
de la Renaissance ; matelot dont la guerre fit un soldat et un
poéte, et que! poete ! le plus spontané, le plus sincere et le plus
profondément humain de ceux qui ont chanté cette effroyable
épopée. C'est Pierre Hamp, cet ancien ouvrier manuel, qu'un
effort persévérant a transformé en t-echnicien, puis en homme de
l ettres, mais en homme de lettres qui porte dans ses écrits le
sens aigu des réalités industrielles et économiques. Et voici des
auteurs, comme cet Ernest Tisserand, tout aussi a l'aise, pour
nous présenter un nouveau systeme financier, que pour nous
donner ce Cabinet de Porlrails, dont les originaux sont peints en
action et par leurs actions. Careo et Arnoux, !'un avec l' Équipe,
l'autre avec Indice 33, romans dont on goutera la saveur étrange
et dont l'un au moins n'est pas loin du chef-d'reuvre. Et le
délicat Maurice Brillant. Et encore des poetes, ce Camo et ce
Lamandé qui s'est révélé également le plus souriant et le plus
neuf des romanciers de talent. Ce n'est pas en vain que toutes
ces sensibilités frémissantes ont subi le rude contact de la guerre ;
leur ame y a pris quelque chose de plus male et de plus sain. Cette
méditation forcée de la mort a été pour eux la meilleure école de
la vie et de la pensée.
Tout aussi instructive apparatt a M. Strowski l'évolution
actuelle des littérateurs d'avant-guerre. Dans les Forces élernelles, la comtesse de Noailles adjoint des inspirations nouvelles a
celles qui faisaient vibrer jadis son cceur innombrable ; a ses
anciens émerveillements se melent aujourd'hui les sentiments
plus finements nuancés, de la fuite du temps et de l'infinie détresse qu'enveloppe la passion satisfaite. En nuances aussi, a la
vérité, d'un ordre assez délicat, les analyses de l'auteur de Vagabonde Mme Colette de Jouvenel, il n'est pas possible d'écrire plus
~pirituellement, ni de peindre plus nettement les attitudes, les
1dées et les fagons de sentir de ces humanités qui fournissent
les personnages de Chéri. Mais ce sont des humanités tres spé-

�192

N° tt

I\EVUE DES COUI\S ET CONt'ÉRENCES

ciales et qui ne méritcnt guére que l'on y découvre la pro!ondeur
infinie des ames. C'cst pourquoi 1' Irene O/elle de Lavedan, qui
n'cst pas un roman réaliste, et -Valenline Pacquaull, de Gaston
Chérau, qui est un roman réaliste, laisscnt-ils une impression
moins trouble que ce prestigieux Chéri, dont quelques pagcs
s.eraient dignes des anthologies, s'il y avait des anthologies un
peu libres.
,
Bourget, Ahel Hermant, Pierre Benoit, Rosny, l\faurras,
Lecomte, Le Goffic, de Monzie, la bibliothéque de M. Arthur
".\leyer et le bflton de maréchal de France de Lyautey fournissent
pareillement a M. Strowski des pages pénétrantes. Mais qu'il
s'agissc d'un des mattres de la pensée ou d'un débutant, la mé·
thode employée avec l'un et l'autre est la meme, également
éloignée du pédantisme dogmatique ou du dilettantisme complaisant. II n'y a point d'arrets, rendus doctoralement, mais de
fines appréciations, soulignées par des rapprochcments familiers
ou personnels ; des impressions délicates et justes, derriére lesquelles on sent l'influence discréte d'une raison qui sait et qui
comprend. On y retrouve toujours l'hommc qui est nourri de
Montaigne et qui n'a pas oublié son Pascal. V. L. P.

15 Ma.1 19'J2

. REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRIC1'11:Ull:

11. F. STROWSKI,

Profuseur a la Sorbonne.

La Oonquete de l' Angleterre
par les Normands
Coura de 11. B. PRENTOUT,
Professeur d'hisloire de Normandie 4 l'Université de Caen.

La Tapisserie de Bayeux (1).

II
Dan~ notre précédente le1;on, apres avoir étudié les sources
~arratives ?e l'histoire de la Conquete, nous avons commencé
l examen d une source figurée, la Tapisserie de Bayeux • nous
:vons essayé, non d'étudier dans leur ensemble tous 1~ prole~es que pose ce monument d'une importance exceptionnelle
:a1~ de le~ gro_uper autour d'un point central: quelle est la dat;
l':. a :rap1ssérie? Et c'est d'ailleurs ce probleme qui intéresse
,_sto1re de la Conquete. La Tapisserie estrelle un monument
élo1gné ou un monument contemporain de la Conquete? La date
la _Plus récente qui ait été proposée est celle de 1206. ·
reJelé cette hypoth,.~
, nous avons
t::&gt;e, qui. ne repose que sur une interprétation
erronée d u mot Franci.
l'a~~~xDsa~at ont ~roposé de placer cette reuvre au xne siecle·
buait ael ª ?e, reJeta_nt l'hypothese traditionnelle qui l'attri:
a reme Mathilde, voulait la donner a l'impératrice
Le Géranl :
POITTEllS, -

,oc1STÉ

FRANCK GAUTRON,

PRANCAlSE o ' JUPBIM&amp;IUB,

J·

Erratalire
(article
précédent
.
de(1)
. carra,
cea,lra
Cctt.e Rgr'de
a 8 et C.,n• 9). Page 28, hgne
22, au Jieu
DXonne.
·
P e pour cuSÜ'a, e,;l en effet a .,1,fo-

15

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>La Sacre College au Moyen age</name>
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        <name>Le bible dans la poesie francaise</name>
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                    <text>192

N° tt

I\EVUE DES COUI\S ET CONt'ÉRENCES

ciales et qui ne méritcnt guére que l'on y découvre la pro!ondeur
infinie des ames. C'cst pourquoi 1' Irene O/elle de Lavedan, qui
n'cst pas un roman réaliste, et -Valenline Pacquaull, de Gaston
Chérau, qui est un roman réaliste, laisscnt-ils une impression
moins trouble que ce prestigieux Chéri, dont quelques pagcs
s.eraient dignes des anthologies, s'il y avait des anthologies un
peu libres.
,
Bourget, Ahel Hermant, Pierre Benoit, Rosny, l\faurras,
Lecomte, Le Goffic, de Monzie, la bibliothéque de M. Arthur
".\leyer et le bflton de maréchal de France de Lyautey fournissent
pareillement a M. Strowski des pages pénétrantes. Mais qu'il
s'agissc d'un des mattres de la pensée ou d'un débutant, la mé·
thode employée avec l'un et l'autre est la meme, également
éloignée du pédantisme dogmatique ou du dilettantisme complaisant. II n'y a point d'arrets, rendus doctoralement, mais de
fines appréciations, soulignées par des rapprochcments familiers
ou personnels ; des impressions délicates et justes, derriére lesquelles on sent l'influence discréte d'une raison qui sait et qui
comprend. On y retrouve toujours l'hommc qui est nourri de
Montaigne et qui n'a pas oublié son Pascal. V. L. P.

15 Ma.1 19'J2

. REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRIC1'11:Ull:

11. F. STROWSKI,

Profuseur a la Sorbonne.

La Oonquete de l' Angleterre
par les Normands
Coura de 11. B. PRENTOUT,
Professeur d'hisloire de Normandie 4 l'Université de Caen.

La Tapisserie de Bayeux (1).

II
Dan~ notre précédente le1;on, apres avoir étudié les sources
~arratives ?e l'histoire de la Conquete, nous avons commencé
l examen d une source figurée, la Tapisserie de Bayeux • nous
:vons essayé, non d'étudier dans leur ensemble tous 1~ prole~es que pose ce monument d'une importance exceptionnelle
:a1~ de le~ gro_uper autour d'un point central: quelle est la dat;
l':. a :rap1ssérie? Et c'est d'ailleurs ce probleme qui intéresse
,_sto1re de la Conquete. La Tapisserie estrelle un monument
élo1gné ou un monument contemporain de la Conquete? La date
la _Plus récente qui ait été proposée est celle de 1206. ·
reJelé cette hypoth,.~
, nous avons
t::&gt;e, qui. ne repose que sur une interprétation
erronée d u mot Franci.
l'a~~~xDsa~at ont ~roposé de placer cette reuvre au xne siecle·
buait ael ª ?e, reJeta_nt l'hypothese traditionnelle qui l'attri:
a reme Mathilde, voulait la donner a l'impératrice
Le Géranl :
POITTEllS, -

,oc1STÉ

FRANCK GAUTRON,

PRANCAlSE o ' JUPBIM&amp;IUB,

J·

Erratalire
(article
précédent
.
de(1)
. carra,
cea,lra
Cctt.e Rgr'de
a 8 et C.,n• 9). Page 28, hgne
22, au Jieu
DXonne.
·
P e pour cuSÜ'a, e,;l en effet a .,1,fo-

15

�194

REVUE DES C0URS ET CONFÉRENCES

Matbilde, filie d'Henri ¡er; nous avons mon~ré qu'aucu_n des
arguments n.éga,lifs de l'abbé De la Rue n'éta1t,_ en ce qm ~?ncerne la reine Mathilde, irréfutable, et, en ce qm_ ~oncerne l 1mpératrice, qu'il n'a apporté aucun document posiltf.
M. Marignan, rajeunissant par des argument~ nouve~ux _la
these de l'abbé De la Rue et raje~n~ssa~t auss1 la Tap1sser1e,
voulait qúe \'auteur iJ.~ cartons se fut msp1ré d~ Roman de Ro'.1
de Wace, et, le Roman de Rou aya~t. été ré~1~~ vers 1165, il
reportait la Tapisserie a la sec~nde m01bé du ~ s1ecle.
Son premier argument éta1t une compara1son entre les deux
c:euvres. Mais nous avons fait remarquer, avec l'abbé De la Rue,
que. précisément, il y_ avaitbe~ucoup de différences entre le Roma":
de Rou et la Tapissene, celle-c1 contenant beaucoup de choses q~1
n'étaient pas dans le roman, et réci.proquement. Il Y a ~uss1,
bien entendu, des ressemblances ; c_e sont toutes celle~ qm sont
inévitables entre deux sources qm racontent le mem~ év_énement. En ce qui concerne le Roman de Rou et la Tap1ssene,
il est évident que l'inspiration differe.
.
Mais M. Marignan a d'autres arguments, et no~s allons ~uJourd'hui )es exposer et les discuter en procédant al examen mterne
de la Tapisserie.
. .
Avec M. Marignan qui. malgré toutes les cnbqu~s _adre1:1sées
a sa thes~ l'a reprise dans un :n.ouveau vo~ume mbt~lé: Les
mélhodes du passé dans l' archéologie fran~aise, é~ud10ns les
inscriptions qui accompagnent la Tap1sserie ; étud1ons-les au
point de vue des graphies.
. . .
.
M Marignan releve le sigla ?• = et qui, d1t-il, est mconnu
au ~e siécle et n'apparait que vers la moitié ~u siecle suivant.
M. Travers y voyait un signe spécialement us1té par les AngloSaxons • en tout cas, je le trouve des 1085, dans une cbarte
normande des Archives de la Seine-Inférieure que. nous av~ns
récemment lue au cours de paléographie, M. Mar1gnan re.leve
dans les inscriptions des ligatures, c'est-a-dire des lettres hées.
M VN CONRA q~'on remarque, dit-il, tres souvent_ au
xne siecle. A la vérité, il taudrait dire que _l'on ren~ontre cees )~gatures au xiie siécle, mais qu'elles a~para1ss~nt des le x i,1ecle
dans l'écriture lombardique.M.Marignanvo1tdans le en_- barré
employé pour désigner le frere d'Harold, Gyrtb, une ligature,
mais c'est la lettre qui, en anglo-saxon ou dans les langues norraines marquait le son th si fréqu'ent dans ces langues.
t
Pas~ons a l'examen archéologique. On sait que dans tou
monument du M-0yen Age, la figuration laisse de cót~ ~e que nous
appelons la couleur locale, ce qu'il faudrait appeler 1c1 la couleur

LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANO

195

du temps. Jamais les artiste$ de ces époques ne se sont préoccupés
de figurer, de représenter les personnages qu'ils mettent en scéne
avec le costume de leur pays et de leur époque. En appliquant
cette remarque, M. Marignan reconna'lt dans les costumes, le
mobilier, l'armement de la Tapisserie, des traits qui la datent dela
seconde moitié du x1ie siecle. Presgue to11te sa dissertation repose
sur cet examen, et c'est pour nous une occasion d'étudier la Tapisserie au point rle vue archéologique.
Je laisse de cóté certaines remarques sur les usages qui sont
quelque peu puériles. M. Marignan note que Harold valematin !i la
messe a l'église de Bosbam. Je ne sais si c'est le matin Harold
pa~~tt .faire une priere a l'entrée de l'église, mais ríen ~'indique
qu Il a1lle a la messe, et en tout cas, ceci serait de tous les siécles
comme l'avait fait observer M. Lanore.
'
Passons a des arguments plus sérieux: étudions le mobilier et
le costume.
Edouard le Confesseur donne une audience a Harold avant
son départ. M. Marignan note que le tróne est décoré de tetes
et de pieds d'animaux. «xne siccle, dit-il ! » Or, on lui a démontré qu'u?- pareil t~óne se voit sur le sceau de Philippe Jer, contempor~m, suzera1_n .du Conquérant.. Regardons le personnage.
M. Marignan considere comme un signe du xn° siecle le globe
crucifére qu'il tient. Or. un tel globe se trouve sur les sceaux du
Conquérant lui-meme et de son successeur Guillaume le Roux.
La couronne est a trois fleurons. On trouve ces trois fleurons
aux_~~uronne_s d~ ces prin~es, a ~elle du roi de FrancePhilippeier,
et J aJoutera1 meme, apres av01r consulté la Colleclion des sceaux
de Douet d'Arcq, sur le sceau de son prédécesseur, Henri Ier.
É_douard po~-te un vetement long ; il caractérise, au x1ie siecle,
d1t M. Mangnan, les personnages dans l'attitude de majeslé
donnant une audience. Mais la Tapisserie est ici tres exacte et
représente Édouard Jer tel qu'il était figuré de son vivant sur
un sceau qui peut etre daté de 1053 a 1065.
'
~xaminons _les personnages de la Tapisserie a un point de vue
moms décorabf et plus familier. Une chose nous frappe. Édouard
et un personnage, sur lequel nous reviendrons, portent la barbe ;
Harold et, en général, les Anglo-Saxons ont la moustacbe; les
Normands s~nt rasés, comme le sont les Anglais, les Américains
et les Frarn,;a1s de notre temps. C'est la mode nouvelle. M. Marig,nan p_rétend que c'était la mode nouvelle aussi au xne siecle. Il
5 appme sur ~n curieux texte d'Orderic Vital dont on s'est
~eaucoup servi, et dont on fait souvent un mauvais usage, ou
l auteur anglo-normand faisantla satire des mc:eurs de son temps,

�196

LA CONQUtTE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS
REVUE DES C0URS ET CONFÉRENCES

dit qu'alors on commen11a a la Cour de Guillaume le Roux a
porter les cheveux longs ; les jeunes gens de l'ento~rage du Roux
dont la Cour a eu la meme facheuse réputabon que celle
d'Henri III en France, laisserent pousser leurs cheveux co~e
des femmes. Porter longs les cheveux et la barbe fut cons~déré
alors comme indice de mauvaises mreurs. (En 1848, c'éta1t un
signe d'opinions républicaines avancées, ~•o~ l'expres~ion. de
vieilles barbes pour désigner les purs répubhca11:1s._) Ordene Vital
raconte encore qu'Henri Jer, successeur d~. Gmlla~me le Roux,
fut invectivé par l'éveque Serlon parce qu 11 porta1t les cheveux
longs, reste des mreurs efféminées de la Cour de .~on prédé~esseur.
Le roi fut tellement ému par ce sermon qu d consenbt a se
laisser couper les cheveux a l'instant meme. Alors l'éveque, da~s
l'église de Carentan, tirant des ciseaux de sa mante, se tn~t
a tondre de ses mains le roi et la plupart des grands et, a partir
de ce moment-la, tout l'entourage du roí fut tondu.
Or, a quel moment se passa cette scene curieuse 011 l'éveque
raseur traita de fils de Bélial, le roi et ses courtisans? En 1105.
En bonne logiquc, M. Marignan devrait seulement en con~lur_e
que la Tapisserie peut etre postérieure a cette date. ~~1s d
tient, nous l'avons vu, a ce qu'elle soit de la seconde mo1bé du
xnesiécle; alors, il suppose que le clergé a eu beaucou~. de !11ª1
a mettre fin a cette mode des cheveux longs et qu Il lm a
fallu plus de cinquante ans pour l'extirper. Suivant lui, c'est
seulement a la fin du xue siécle qu'on porta les cheveux ras, et la
Tapissérie est de cette date.
.
Qui ne voit que ce raisonnement ~st facile a réfuter? 11 ressort
du texte d'Orderic Vital que cette mode des cheveux longs a
commencé a la Cour de Guillaume le Roux, vers 1095 (1). L'auteur
de l' H istoire ecclésiaslique fait le tablea u des mauvaises mreurs
de la Cour du Roux ; il s'indigne de voir les courtisans porter les
cheveux longs et les souliers pointus qu'il appelle pigaches, mode
qu'un jeune coquin de cette Cour noinmé Robert aurait amenée d'Anjou 011 elle florissait depuis Foulques le Réchin. Ces
pigaches devinrent des souliers recourbés_ en fo~e de co~nes de
bélier, ce sont déja les so.uliers a la poulame. Ma1s Ordene pla~e
ce changement dans la mode sous Guillaume le Roux, a la f1~
du x1e siécle. Il est évident qu'auparavant, puisque tout cec1
fut considéré comme innovations malsaines, les Normands por(1) Et non 1146, comme le dit M. Enlart dans son Manuel d'ar~héologie,
oü iJ fait partir, d'apr~s M. Marignan peut-étre, toute une révolution dans
la mode et le cost.ume de cetle date de 1146.

197

taient des souliers ordinaires, des cheveuxcourts et qu'ils étaient
rasés. C'est bien ainsi que les a dépeints Wace: la tradition était
établie que ces visages rasés surprirent les Anglais, puisque le
poéte du Roman de Rou fait dire a un de leurs éclaireurs qu'il
a débarqu{· en Angleterre une armée de pretres qui allaient
messe chanler. La Tapisserie a représenté, non les courtisans
efféminés du Roux, mais les rudes guerriers du Conquérant.
S'il y avait quelque chose a tirer de cette argumentation, c'est
que la Tapisserie serait antérieure au regne du Roux ; je crois
simplement qu'il faut dire qu'elle est d'un temps 011 on se représentait les Normands comme ayant les cheveux et la barbe rasés.
Ils ont meme les cheveux tellement courts qu'on se demande
- Travers et bien d'autres -s'ils ont la tete nue ou s'ils portent,
en dehors de la bataille, une sorte de béret.
En costume de guerre, ils portent le casque, nous dirons meme
le casque a nasal. M. Marignan dit que ce casque n'apparatt
qu'au xne siecle. 11 nous montre Guillaume retirant son casque
pendant la bataille pour rassurer ses soldats qui l'ont cru mort.
Mais na justement relevé que la Tapisserie est ici d'accord avec
Guillaume de Poitiers qui nous raconte cet épisode et nous
montre Guillaume 6tant son casque en le prenant par le nasal,
per nasum galere.
Les chevaliers de la Tapisserie portent la cotte de mailles.
M. Marignan dit qu'elle apparatt pour la premiere fois sur lesceau
d'HervédeDoncy en 1120. Mais Douet d'Arcq reconnait la cotte
de mailles, la broigne sur le sceau de Guillaume le Roux (nº 9999,
entre 1087 et 1100), M. Demay sur celui de Guillaume le Conquérant 1069, M. Birch sur les sceaux de ces deux rois conservés
au Brilish Museum (cat. n°8 15 et 22). II s'agit en réalité de
broignes garnies d'anneaux, de rondelles, formant dans la partie
inférieure une sorte de culotte collante. En effet, quelques personnages ont des chausses a treillis protégeant le has des jambes.
M. Marignan date de 1119 leur apparition, mais Orderic Vital les
signale a la premiere croisarle (1095).
Ainsi to~s les traits par lesquels M. Marignan a cru dater la
Tapisserie du xi18 siecle apparaissent au xie siecle, et !'examen
archéologique est défavorable a sa thése.

.

• •
Un officier de cavalerie, le commandant Lefebvre des Noettes,
a repris le probléme sous une autre forme ; il a étudié le harnachement des chevaux et l'équipement des cavaliers. Notant

�198

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

que les auteurs les plus autorisés proposent pour la Tapisserie
des dates qui s'échelonnent entre 1070 et 1180, il va demander
la solution du probleme a la cavalerie qu'elle figure ;il remarque,
que, la aussi, il y a eu des modes, des transformations ; qu'un
cavalier de Louis XIV ne conduit pas sa monture comme
un cavalier d'Henri IV:
uL'ar~on des cavaliers de la Tapisserie est remarquable par la
forme de ses arcades, le pommeau et le troussequin dont la
saillie tres forte se recourbe en sens opposé vers la tete et vers la
queue du cheval.
Cette forme d'argon qui laisse au cavalier une grande liberté
de mouvements existe déja sou~ les Carolingiens ; mais, au x1e siécle, elle es d'un usage courant. Elle persiste au début du
xne siécle, comme on le voit sur un chapiteau du déambulatoire
de Morienval, puis, vers le milieu du xn8 siécle, elle dhiparatt
devant un ar~on aux arcades relevées, emboitant mieux le
cavalier et dont le troussequin va jusqu'a prendre la forme
d'un dossier de fauteuil de bureau.
Les argons a volutes opposées des selles dela Tapisserie sont
done un élément a,dérieur d la premiere moilié du XJie siecle. »
Mais, disons-nous, M. Lefebvre des Noettes a constaté lui-meme
qu'ils étaient d'un usa ge couranl au X Je siecle.
« Au xie siéde, les sangles sont toujours uniques. II en est de
meme au début du xu8 siécle, mais, vers 1150, on voit se dessiner
une mode singuliere qui semble co'incider avec le changement
de forme de l'argon. Au lieu d'une r,angle, on en met deux, trois
ou meme davantage. La sangle unique des selles de la Tapisserie est done un caractére qui se rallache au X Je siecle. »
L'étrier vient de Chine par Byzance.Au 1xe siecle, « il apparatt
dans l'Occident latin sur des peintures de manuscrits. Au xe siécle, il se propage assez lentement. Au XI8 siécle, il est de plus
en plus représenlé, mais les cavaliers sans étriers sont cependant
nombreux encore. Au x1ie siécle, le triomphe de l'étrier estdéfinitif
sur la plupart des documents figurés. La Tapisserie de Bayeux,
sur laquelle les cavaliers ont presque tous des étriers, nous
semble done sous ce rapport se ranger franchement parmi les
documents du xue siécle. Mais, dirons-nous encore, puisque l'étrier est de plus en plus représenté des le xe siécle, il pouvait
etre d'un usage tres répandu au x1e.
Pour le mors, M. Lefebvre des Noettes distingue le mors de
bride, qui agit sur les barres du. cheval, du mors de bridon, qui
agissait sur la commissure des lévres ; il constate que les mors de
bride apparaissent au x18 siécle, mais ne l'emportent définiti-

LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

199

vement qu'au x¡¡e et au xuie siecle. « Or, tous les cavaliers de la
Tapisserie ont un mor~ de bride, c'est done __un carac~ére. du
·x1~ siécle avancé. » Ma1s M. Lefebvre des Noettes a lm-meme
constaté que le mors de bride apparaissait des le xie siecle. .
M. Lefebvre des Noettes, combattant par des arguments qm
ne sont pas irréfutables la these de Quicherat et d~s archéologues
a1lemands,d'apres Iaquelle la ferrure a clou aurait été en usage
des l'époque gallo-romaine, déclare que la ferrure apparatt en
Occident sur les documents latins; elle se propage lentement, et
c'est seulement vers le milieu du x1iesiecle qu'on voit les chevaux
souvent ferrés. Or, sur la Tapisserie, la plupart des chevaux
porten! des fers; c'est done, la encore, un caractere du xne _siecle.
On peut toujours faire au commandant la meme réponse :il y en
avait, de votre aveu memel « au début du· xJ.8 siecle ».
M. Lefebvre des Noettes étudie ensuite l'armement ; je ne
reviendrai ni sur le casque, ni sur la cotte de mailles ; mais
le bouclier ovale qu'il releve sur la Tapisserie appartenant
aux deme siecles, xie et xne, il n'y a pasa en tirer argumenten
faveur du xne siécle.
D'autres ont dit que les Anglo-Saxons avaient des boucliers
ronds et les Normands des boucliers ovales, mais il est évident
que les Anglo-Saxons ont des boucliers ovales.
Le commandant des Noettes voit sur la Tapisserie deux sortes
de lances. Champion n'en voyait qu'une ; la différence vient
peut-etre de la fagon dont elles sont tenues.
Plus intéressante est l'observation du commandant Lefebvre
des Noettes sur la maniere de combattre : le cavalier bien posé
sur l'argon recourbé entre le pommeau et le troussequin, appuyé
sur l'étrier, peut, au lieu de projeter la lance en avant, au risque
C.:e la laisser échapper, la tenir comme le lancier moderne, serrée
entre le bras et le corps ; il a alors un point d'appui. Dans l'élan
qui entraine le cheval et le cavalier, il pointe sa lance sur
l'adversaire pour le jeter a terre.
M. Lefebvre des Noettes remarque que sur la Tapisserie, si
beaucoup de cavaliers combattent encore el). hrandissant la
lance, d'autres la tiennent dans cette nouvelle position. M. Levé
nie que cette position figure sur la Tapisserie, mais c'est qu'il
veut absolument la vieillir. En réalité, on l'y trouve plus d'une fois.
Remarquons que la lance est accompagnée d'un gonfanon,
un petit drapeau trilobé qui était comme le fanion d'un seigneur;
mais on voit un tel gonfanon, M. Marignan le reconnait lui-meme,
des le x1e siecle sur les sceaux de Guillaume le Conquérant et de
Guillaume le Roux.

�20()

REVL'.E DES COURS ET CONFÉRENCES

En résumé M. Marignan apportait_ des prémisses fa~s.ses ;
il datait mal quantité de particular1tés du costume c1v1l et
militaire, de la mode, qu'il attribuait ~u x1ie siecle, aJors qu'el_Ies
sont du xie et il en tirait nécessa1rement cette conclusion
fausse que la' Tapisserie était du xue siécle.
.
Le commandant Lefebvre des Noettes apporte sur la cavalene
de la Tapisserie une quantité d'observations intére~santes,. des
points de comparaison curieux. Mais c'est la conclus1on q~'1l en
tire qui est fausse. Beaucoup de choses obs_ervées par lm _relativement a 1'équipement du cheval et du cavalier sont du x1ie s1ecle,
mais se voient déja au x1e siécle, et il en tire une date moyen_ne
entre 1120 et 1130. Nous répondrons : il n'est pas un ?es tra1t~
relevés par le commandant, étrier, arc;¡on, s~ngle un~quei qm
n'apparaisse des le xie siécle. Alors pourquo1 la Tap1sser1e ne
serait-elle pas du xie siecle? D'autant, nous l'avons remar_q~é, que
les Normands de ce temps-la n'étaient pas des gens routimei:s ou
retardataires. Ils avaient une organisation finaociere supéneure
et étaient en avance, au point de vue des institutions militai_res,
sur les autres peuples. Pourquoi n'auraient-ils pas été auss1 en
avance sur leurtemps au point de vue del' éq?ipe~ent ?_Guillaume
n'a rien du négliger a cet effet. Ces améhorat1ons v1ennent de
l'Orient ;mais, précisément, pour de triples raisons, les Normands
connaissaient l'Orient. N'ont-ils pas fondé, au commencement du xie siecle, l' état normand des Deux-Siciles 011 ils étaient
en rapport avec lacivilisation arabe?Beaucoupd'entre eux n'oJ?-tils pas combattu les Arabes au Portugal ~t en Espagne ? Enfm,
par Jeurs origines memes par les Suédo1s, par les Varangues,
ils ont été de tres bonne heure en relation avec l'Orient byzantin
et arabe 011 ils auront pu se mettre au courant des progres dans
l'équipement et l'armement (1). Ainsi, nous ne disons pas que la
Tapisserie est du x18 siecle, mais nous disons qu'au cours de
!'examen paléographique et archéologique au~uel ~ous ve~ons
de nous livrer rien ne nous a été révélé qui empeche qu elle
soit du xre sie~le.
{d suivre.)
(1) Lappenberg remarquait déj/J que le Ms Coll Col. A. _YII. du !lrítish
Museum qui date du temps de C'lilut, représent&lt;i des guerr10rs dano1s avec
un armement semblable a celui des guerriers de la Tapisserie.

Le Théatre romantique
de Dumas pere a Dumas flls.
Cours de 11. ANDRt LE BRETON,
Matlre de Conférence, ó la Sorbonne.

\'I
L 'Othello d'Alfred de Vigny.

La premiere piece qu' Alfred de Vigny ait fait représenter est
sa traduction en vers d'Othello. La piecefutjouée, pour la premiere
fois, le 24 octobre 1829 a la Comédie Franc;¡aise. Vigny donna
ensuite trois pieces en prose : une petite comédie, Quille pour
la peur, en 1833, et deux drames,LaMaréchale d'Ancre, en 1831,
Chatlerion, en 1835.
Quand on a beaucoup Ju ses poésies, quand on a Ju le Journal
dans lequel il se confessait et qui a été publié apres sa mort, on
est un peu étonné, je crois, que Vigny ait écrit pour la scene.
En se rappelant ses vers, et aussi ce que ses contemporains ont
dit de sa personne et de son caractere, on se fait de luí une idée
telle, on se le figure si constamment isolé, silencieux, a l'écart
de la foule et du bruit, si constamment renfermé en lui-meme,
dans son pur et noble reve de poete, qu'on ne voit nul rapport
entre un homme de théatre et lui. Cette impression n'est pas
tout a fait fausse ; Vigny n'a, certes, jamais été au sens propre
du mot un homme de théatre. Mais il a un momeni travaillé
pour le théatre, un moment il a pris part, et d'une fac;¡on tres
personnelle, a la bataille romantique, et s'il a toujours dédaigné
la popularité, la réclame, si son attitude a toujours été réservée
et ~~ peu hautaine, ce n'est cependant que dans la seconde
mo1tié de sa vie qu'il s'est véritablement retiré, cloitré dans
la ce tour d'ivoire ».
Dans !'ensemble, il est vrai, son reuvre n'est guere. autre chose
qu~ le poeme de la désillusion ; il n'en est pas de plus mélancohque, et peut-etre meme le mot n'est-il pas assez fort, peut-etre

�203

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE· THÉATRE ROMANTIQUE

faudrait--il dire : de plus triste, de plus sombre ; il n'en est pas
ou manque plus completement le rayon de joie ou d'espoir,
quoiqu'il n'y en ait pas non plus d'ou se dégage pour nous une
plus belle legon de résignation, de fermeté sto'ique et en meme
temps de tendre pitié. Mais enfin, Vigny n'est pas venu au monde
avec rnme d'un désespéré ; personne ne_natt désespéré ; il n'y a
que dans les livres que les René et les Obermann naissent avec des
ames de vieillards. 11 a été jeune moins longtemps que la plupart
des hommes, je le veux bien, je le crois ; encore a-t-il commencé,
lui aussi, par etre jeune et par rever l'action, la gloire, l'amour, le
bonheur. Né en 1797, il était enfant a l'heure ou l'épopée napoléonienne emplissait l'air de ses fanfares, et l'on sait que son
premier souhait fut d'etre un de ces héros qu'il voyait parader
dans les rues de Paris au lendemain de Friedland ou de Wagram;
son premier souhait fut d'etre lancier dans les armées de Napoléon.
11 fallut se contenter d'entrer, en 1814, dans les gendarmes de
la garde royale, et, en 1815, d'escorter le vieux roi Louis XVIII
jusqu'a la frontiere, lors du foudroyant retour de l'tle d'Elbe.
II porta treize ans l'uniforme, vécut la vie de garnison a Strasbourg, Bordeaux, Pau, et s'apergut vite que l'épopée était finie.
Un autre reve vint le consoler, celui de la gloire littéraire. II
était encore officier que déja il avait publié son premier recueil
de vers et son beau roman de Cinq-Mars. Lié avec les jeunes
représentants de la littérature nouvelle, en particulier avec Rugo
a qui il servit de témoin le jour de son mariage, il s'intéressait
autant que son ami a la grande lutte qui passionnait les esprits
et qui partageait la France en deux camps. S'il était fidele,
en politique, a la vieille monarchie pour laquelle ses peres avaient
combattu et souffert, en poésie, en art, il appartenait au parti
de !'avenir, au partí de la révolution, et en était meme un des
chefs. II jugea nécessaire de porter la lutte sur le théatre, sachant
qu'une victoire remportée a la scene pouvait seule etre décisive.
C'est ce qu'il a tres nettement exposé dans la préface de son
Othello, préface qui fit moins de tapage que celle de Cromwell,
parce qu'elle était écrite avec beaucoup plus de modératiori. et
de sobriété, parce qu' elle n'était pas empanachée de somptueuses
métaphores, et ou pourtant les idées ont une tout autre précision que dans le retentissant manifeste de Rugo. Mais une
préface, si intéressante qu'elle soit, n'est qu'une préface; un
exposé de doctrines importe moins que l'ceuvre qui est le produit de ces doctrines; en d'autres ·termes, c'est d'apres l'reuvre
qu'il faut juger la doctrine. C'est done la piece elle-meme, c'est
l'Olhello d'Alfred de Vigny qu'il faut envisager. Il serait superflu

d'en raconter en détail la premiere représentation qui suivit de
quelques mois celle d' Henri 11L, précéda de quatre mois celle
d' Hernani, et fut a peu pres aussi bruyante. Je ne m'attache
qu'a trois questions: en premier lieu, pourquoi, voulant appuyer,
fonder l'art nouveau sur l'exemple et l'autorité de Shakespeare,
Vigny a choisi entre toutes les ceuvres du poete anglais Othello
ou le Mort de Venise; en second lieu, comment il l'a traduit;
et,enfin.ceque plus tard il y a lui-meme ajouté, ou, si l'on veut,
quelle expression il a donnée a son tour et en son nom personnel
de la souffrance morale analysée dans Olhello.

202

*

• •
Quelle est la plus belle piece de Shakespeare, en vérité, je
n'en _sais trop ríen. II en a tant écrit, et de si différentes, et de si
admirables dans des genres différents, qu'il est bien malaisé
de les c!asser par ordre de mérite. Peut-etre aujourd'hui, si
nous av1ons a nous prononcer, nommerions-nous en preiniere
ligne Hamlel. 11 semble bien, tout compte fait, que nulle part
Shakespeare ne s'est montré plus grand peintre de l'ame humaine,
plus grand penseur et plus grand poete. Et il n'est pas téméraire
de supposer qu' Hamlel devait plaire a l'ame inquiete d'Alfred
de Vigny. Si Hamlel incarne en lui le plus cruel et le plus sublime
tourment de l'ame humaine, s'il est le vivant symbole du doute,
a qui pouvait-il mieux plaire qu'au poete du Monl des Oliviers,
a celui qui a si passionnément, si anxieusement cherché le mot
de l'énigme humaine, qui a si ardemment désiré croire, et qui a
tant souffert de demeurer sans espérance ? Vigny, néanmoins, n 'a
pas traduit Hamlel, non plus que Macbeth, le Roi Lear ou le Son ge
d'une nuil d'élé ; et, s'il avait collaboré avec Émile Deschamps
a une traduction de Roméo et J uliette, s'il a donné une traduction
ou plutot une spirituelle et charmante réduction en trois actes
de Shylock ou le M archand de V enise, son Othello est la seule
pie~e traduite de S~akespeare qu'il ait fait jouer. II faut bien qu'il
Y_ a1t a ~ela une ~a1son, et il y en a une en effet, et bien simple,
b1en_fac1le a devmer. Car,alors meme quenousjugerions aujour-d'hm Hamlet ou telle autre piéce de Shakespeare supérieure encore
a Othello, nous ne_pourrions nier que de toutes ses pieces Othello
est la ~lus access~ble ~ l'esprit frangais, celui de tous ses grands
c?_efs-d ceuvre qm ava1t le plus de chan_ces de réussir en 1829 et
d 1mposer le nom, l'art de Shakespeare a l'admiration et au
r?s~e~t du public. Le public de 1829, des l 'enfance habitué aux
turudités de notre vieille tragédie frangaise, ce public dont

�204

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

on avait si longtemps ménagé les yeux et les oreilles, a qui on
avait si longtemps offert des pieces réguliéres de sobre et nette
structure a qui on offrait toujours des récits de Théramene au
lieu de ;anglants tableaux, - qu'aurait-il pensé, qu'aurait-il
dit en voyant tout a coup parattre les sorcieres de Macbeth ou
les fossoyeurs d' Hamlel? Qu'aurait-il éprouvé ,de~ant des ce~~~s
si touffues si désordonnées, si surchargées d ép1sodes et d me1dences, da~s lesquelles le comique le plus grossier se mele aux
plus tragiques horreurs ? Oihello se rapproche dava~tage de nos
traditions; il heurte moins violemment nos habitudes d'esprit ; et toutefois le génie_ de Shask?speare y a 1?arqué as~ez
puissamment son empremte, sa gr1ffe, pour qu une pare1lle
ceuvre, fidelement traduite, put apparattre, en 1829, comme la
révélation d'un art nouveau.
11 n'est aucun de nous, je pense, qui ne la connaisse, qu~ ne l'ait
lue · du moins est-ce une hypothese polie. Mais on peut bien n'e_n
garder qu'un souvenir un peu lointain et vague, et ce ne sera1t
pas assez pour apprécier la besogne du traducteur. Je rappelle
done ce que contient la piece de Shakespeare, con_iment elle est
faite ; et si je parle de Shakespeare plus ,que de V1gn~, du créateur plus que du traducteur, j'espere qu on voudra bien ne pas
me le reprocher.
.
La piece s'ouvre par un dialogue, dans une ruede Vemse, entre
Roderigo et lago, et, des les premiers mots, toute la scélératesse
d'lago, toute sa bassesse d'ame se dévQile. C'est _une ame bass_e
et m,ie lime aigrie. 11 n'est plus jeune ; ?e~ms longtemps 1~
guerroie sous les ordres d'Othello, un Af~1cam, un More,. qui
esL venu a Venise mettre son épée au serv1ce de la répubhque
et s'est illustré dans je ne ·sais combien de combats. lago n'a
pour lui que de la haine. II le hait parce q_u'il n'a pu obtenir_ de
luí le grade de lieutenant, donné a un plus digne, au brave Cass10 ;
il le hait parce que sa carx:iere, comme on dit, n'a pas _march,~, •
qu'il n'est encore qu'ense1gne, malgré le zéle hypocn_te qu 1!
déployait pour se faire bien venir de son chef. 11 le ha1t a~~s1
parce qu'il le soupgonne d'avoir voulu séduire ~~ fe~me :Bm1ha.
Ríen n'est plus faux ; mais toute suppos1tion mfame est
naturelle a une ame abjecte comme celle d'lago. Et lago n'a plus
qu'une pensée: se venger, - se venger d'?thello_qui lui a re!'1sé
le grade de lieutenant, se venger de Cass10 a qm le grade vie~t
d'etre donné. Comment se vengera-t-il au juste ? 11 ne le sa1t
pas encore ; mais il sait que Roderigo est amoureux ?'une jeune
Vénitienne Desdémona, et que, d'autre part, Othello vient d'épo~ser secrete~ent la jeune fille, a l'insu du pere de celle-ci ; il do1t

LE THÉATRE ROMANTIQUE

205

y avoir la pour lago une occasion de lui nuire, de le perdre peutetre, en s'aidant, comme d'un instrument, de ce Roderigo qui est
amoureux et qui est un sot.
Done, lago et Roderigo sont sous les fenetres du sénate_ur
Brabantio, pere de Desdémona ; ils le réveill_ent pa~ leurs cr~s:
ils lui annoncent que Desdémona est en fmte, qu elle a smv1
Othello, qu'elle vient de l'épouser; et tandis que Roderígo _reete la
pour donner des détails et échauffer la colere de Braba~tio, lago
s'en va rejoindre Othello, le ramene en causant am1calement
avec lui, et le met soudain en présence de Brabantio. Brabantio
appelle ses valets, críe vengeance, menace Othello. Un m?ssager
· qui survient, apportant un ordre du doge, suspend un mstant
la querelle. Tous sont convoqués sans retard devant le sénat.
La république est en péril ; une flotte turque fait voile vers
Chypre et seul Othello semble capable de tenir tete a l'ennemi.
Le sénat lui défére le commandement des galeres vénitiennes.
Mais Brabantio se leve, formule sa plainte ; il accuse Othello de
luí avoir enlevé sa filie, de l'avoir séduite, corrompue, elle, filie
tendre, filie si soumise aux volontés paternelles, a l'aide de quelque maléfice, de quelque magique breuvage. Othello, pour ~e
justifier, raconte comment I amour estnéentreDesdémonaetlm:
«Elle m'aima, dit-il,pourlesdangers quej'avais courus,je l'aimai
parce qu'elle en avait pitié. » Desdémona vient a son tour confirmer le récit d'Othello ; d'un ton respectueux et tendre, mais
digne, mais ferme. elle dit a son pere que, sans oublier ses devoirs
envers lui, elle en a maintenant d'autres envers son époux :
• Autant ma mere vous a montré de dévouement en vous préférant a son pere, autant je déclare que j'en puis et dois témoigner
au More, mon seigneur. » - « Dieu soit avec vous, j'ai fini »,
répond Brabantio, et il se tait jusqu'a la fin de la scene, jusqu'au
moment ou, voyant Othello pret a partir pour Chypre avcc
Desdémona, il lui jette pour dernier adieu ces mots terribles :
« Veille sur elle, More ; aie l'ceil ouvert sur elle ; elle a trompé son
pere, elle pourra te tromper. » Othello se contente de répondre :
« Ma vie sur sá foil» et tous sortent, a l'exception d'Iago etde
Roderigo. - « En route pour Chypre, s'écrie lago, et emportez
de !'argent, de l'argent, beaucoup d'argent.»· Car, maintenant,
son projet s'ébauche dans sa cervelle, ou tout au moins est-il plus
résolu que jamais a se venger a la fois de ce Cassio qui lui a pris sa
place et de cet Othello a qui tout réussit. 11 s'inspirera, s'aidera
des circonstances : tout moyen lui sera bon, pourvu qu'il ait
un jour la joie de faire dumal a ceux qu'il hait et dont le bonheur
le torture.

�207

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE THÉ ATRE ROMANTlQUE

A l'acte 11, la scéne est dans un port de l'tle de Chypre. Nous
voyons arriver les vaisseaux qui portent Cassio, Desdémona et
Émilia, femme d'lago, lago, Othello. Point de récits ; tout est
en action, tout se passe sous nos yeux. La tempete a dispersé
la flotte turque ; Othello peut rester en paix auprés de sa chere
Desdémona ; ils sont heureux, rien ne trouble leur félicité. lago,
secondé de Roderigo, tend un piége a Cassio; il l'entratne a s'enivrer dans la salle de garde ; une rixe éclate. lago envoie vite
Roderigo sonner le tocsin et donner !'alarme, et Othello accourt
a l'instant meme ou Cassio ivre, hors de luí, blessait d'un coup
d'épée un autre des buveurs. Othello s'indigne, et aprés avoir
écouté le perfide récit d'lago qui accable Cassio en affectant de
plaidersa cause,'il dégrade Cassio. Resté seul avec celui-ci, lago le
console, !'exhorte a ne pas désespérer ; il lui conseille de s'adresser
a Desdémona pour rentrer en grace aupres d'Othello. Et il
s'applaudit, il jouit d'avance du mal qu'il va causer ; il n'est pas
seulement un crimine!, il est un dilettante du crime.
Au commencement du IIIe acte, Cassio supplie Desdémona
d'intervenir en sa faveur et d'obtenir d'Othello son pardon.
lago améne Othello juste au bon moment, et ici est peut-etre la
scéne la plus remarquable de toute la piéce. La difficulté pour
lago est d'insinuer, d'éveiller dans l'ame d'Othello le premier
soupgon ; il sait bien qu'ensuite tout lui deviendra facile, qu'une
fois le doute éveillé, c'enest fait a jamais de la confiance premiere,
qu'une ame ou le doute a germé est une ame blessée a mort qui
ne guérira pas. Mais encore faut-il faire germer ce premier doute,
et la est la tres grande difficulté. Othello aime de toute son ame,
avec toute la bonne foi et l'abandon d'un amour vrai : comment
troubler cette paix, cette confiance absolue ? lago joue gros jeu,
il joue sa tete, il court risque de recevoir un coup d'épée au
premier mot qui porteratt atteinte a l'honneur de Desdémona.
Je ne vois pas de scéne plus difficile a écrire que celle-la. Cbez
Sha~espeare elle est merveilleuse ; rien de supérieur, de plus
habile, de plus fort, dans aucun tbéatre. D'abord, en arrivant sur
la scéne, en apercevant de loin Cassio qui salue Desdémona et
se retire : &lt;e Ah ! ah ! ceci me déplait, » murmure lago. - « Que
dis-tu ? n répond Othello. - « Rien, seigneur, ou si ... Je ne sais
trop. » - «N' est-ce pas Cassio qui vient de quitter ma femme? »« Cassio, seigneur ? Non, surement, je ne puis croire qu'il ef1t
voulu s'enfuir ainsi, comme un coupable, en vous voyant arriver. »
Voila le premier coup, aussitot détourné, paré, si je puis dire, par
la loyauté charmante de Desdémona qui s'élance vers Othello,
toute joyeuse de son retour, lui raconte son entretien avec Cassio,

demande sa grace et l'obtient sans trop de peine. « Adorable
créature ! s'écrie Othello tandis qu'elle s'en va. L'enfer me saisisse
s'il n'est pas vrai que je l'aime. » Alors lago commence son travail
de taupe malfaisante. Avec mille détours, rnille assurances d'amitié, de dévouement, par des questions posées comme d'un ton
indilTérent, puis par des silences, ou de breves i nterjections, des:
« Rien, po'úr savoir l - En vérité ! - Par le Ciel l. .. » il oblige
la pensée d'Othello a revenir toujours a Cassio eta Desdémona a
rapptocher invinciblement ces deux noms; puis, soudain corni:ie
s'il devinait ce qui se passe dans !'esprit d'Othello, co1~me s'il
s'en épouvantait : « Oh! gardez-vous, seigneur, de la jalousie i&gt; ...
et voya~t qu'Othello se trouble, :peu apeu il s'enbardit, ilrappelle
la dermere parole de Brabantio: « Elle a trompé son pére en vous
épousant, et quand elle semhlait repousser vos regards c'était
alors qu'elle aimait le plus. - Il est vrai, elle faisait ~insi. Eh bien, alors ! allez,cellequi sut sijeune soutenir un role pareil»...
Et il la.che enfin le mot décisif, le mot qui semblait d'abord
impossihle : « Veillez sur elle et sur Cassio. n
Toutes les femmes diront probablement en lisant cette scene :
« Quel pauvre sot que cet Othello ! Quel misérable et la.che creur
qui ne sait pas défendre son amour ! n Mais aucun homme n'osera
dire avec certitude qu'a la place d'Othello il eüt été moins troublé
que lui. La scene est ainsi conduite qu'il ne se peut pas qu'Othello
n'écoute jusqu'au bout ce lago qu'iltient pour le plus honnebe d~s
hon:iil!es, qu'_il appelait sans cesse : ce Honest lago &gt;,. A la fin, il est
vra1, 11 le qmtte brusquement : qu'importe ? Le venin a pénétré
dans la morsure. Il s'en va songeant : e&lt; Cet honnete homme en
sait assurément plus qu'il n'en a dit. n Des lors le role d'Iago
s'arreterait la que c'en serajt assez pour q;ue le bo~beur d'Othello
et de De_sdémona lit irrémédiablement gaté, empoisonné, pour
1
qu en b?1san~ les, levres de Desdémona Othello craigntt touj ours,
comme Il le d1t, d y trouver les baisers de Cassio. lago, du reste, ne
s'arrete pas la ; il veut plus, il veut du sang.
. II faut ~ prés~nt,, et c'est ce qui remplit le Ive acte, qu'il fourn1sse a la 1alous1e d Othello des preuves, des preuves matérielles.
Elles n'auront p?s besoin d'etre tres solides et par elles-memes
tres concluantes. lago sait et il le dit, que ce des bagatelles légeres
comme l'air sont aux yeux d'un jaloux des autorités aussi fortes
que les preuves de la ~ainte Écriture ». 11 commence par rapporter
a Othello des paroles mía.mes qu'il accuse Cassio d'avoir proférées
dans le sommeil ; il s'empare adroitement d'un mouchoir
qu'Othello avait donné a Desdémona, et il s'arrange de fagon que
ce mouchoir tombe entre les mains de Cassio et qu'Othello l'y

206

f

�208

.

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

aper~oíve ; il combine diverses scenes qui fortifi~nt e~core
l'erreur d'Othello ; il est inépuisable en ruses, en expédients d1a?oliques, et sous la main de ce bourreau Othello se d~bat, ~ne ;
a un moment meme, le malheureux tombe évanom : ma1s la
main implacable ne le lache pas. Et voici qu'Othello et Desdémona
sont pris désormais dans un réseau inextricable. Desdémona ne
peut plus se justifier, en dépit de son innocence. Chaque roo~
qu'elle dit pour se justifier, n'est plus aux yeux de son man
qu'une preuve nouvelle de sa perfidie, qu'un nouveau men~onge
qui montre toute la perversité de son ame et la rend plus od1euse.
&lt;&lt; Perfide comme !'onde! »... Il en vient a l'injurier grossierement,
a la frapper devant les envoyés du doge, a railler les_larmes qu'un
.traitement si indigne, si inattendu, lui arrache. DéJa sa mort est
résolue dans le creur d'Othello; et déja, sans soupgonnerseulement
que! est son crime, elle a compris qu'Othello la tuera.,.
.
Te! est en effet comme on sait, le dénouement, l mév1table
dénouem¡nt. Au ve ~cte, Othello étouffe Desdémona sous l'oreiller
du lit dans lequel elle dormait. Et presque aussitot toute la scélératesse d'lago se découvre ; sa femme Emilia, agenouillée devant
le cadavre de Desdémona, raconte comment il lui av~it dérobé
le mouchoir qui est devenu contre elle une arme s1 funeste.
De son c6té, Roderigo qu'il a poignardé apres l'avoi~ Pº?ssé a
,égorger Cassio et afin de se débar~asser d'u~ témom_ genant,
Roderigo expirant parle, avoue ses cnmes, dévo1le du meme coup
ceux d'lago ; la lumiere se fait, trop tard ; et, pendant q~'on
,tratne lago au supplice, Othello se peq¡ant de son épée, v1ent
mourir a c6té de Desdémona, les levres sur ses levres.
Voila, évidem:rµent, un art tres différent de notre art classique,
,un art plus vaste et plus libre qui ne s'embarrasse pas dans les
petites contraintes des unités de temps et de lieu, et dans_ les
entraves des bienséances et d'un prétendu bon gout, un art qm ne
cherche pas a garder la mesure, a se préserver de tout exces,
mais qui, au contraire, n'hésite point a de~cendr~- au plus ~as,
jusqu'a l'analyse des plus abominables malad1es _de 1 ame huma1~e,
pour rebondir de la jusqu'aux plus hautes CJmes de la poés1e.
« Come high or low, - envole-toi, ou rampe, » - c'est le mo~ de
lady Macbeth, et c'est celui que Vigny a inscrit sur la prem1ere
page de sa traduction. 11 y a la poésie humaine e~ il_y a la fange
humaine dans Olhello ; a c6té d'lago, !'ame pourne, 11 y a Desdémona, l'ame en fleur, Desdémona .si pure, si chaste, si douce,
Desdémona q~i, au moment d'ex~irer, se ranime pour ~bsoudr_e
..et défendre son trop cher meurtner, et murmure : « Ces~ m01,meme qui me suis tuée. » Et entre lago et Desdémona 11 Y a

209

LE THÉATRE ROMANTIQUB

~thello, si_ vivant, si vrai lui aussi, si pitoyable ! Othello qui
a1me et qu_1 tue, Othello qui embrasse Desdémona endo mie avant
de la réve1ller pour la tuer. L'art fran~ais a donné de belles et
fortes _études de la jalousie et de la dépravation • Racine a créé
Herm10ne, Roxane, Phed~e ; Moliere a écrit Tart~ffe et Diderot
le Nev~u de Rameau. Ma1s, pour avoir l'équivalent d'Othello, il
faudra1t fondre ensemble toutes ces belles reuvres fran~aises
fondre e~se~ble l~ 1_'arluffe, le NeveudeRameau, Bajauf, Phedre:
et que sais-Je ? Y J0mdre encore Bérénice. II faudrait rassembler
tout cel~ pour avoir l'équivalent d'Olhello en vérité et en beauté,
en _hardiesse dans la_ peinture de_ la perfidie et de l'abjection, en
p_mssanc~_dans la ~e~nture de la Jalousie, en poésie dans l'expression _de I ame ~émmme et de l'amour. To.utes nos reuvres d'art
para1ssent pebtes, comparées aux immenses chefs-d'reuvre de
Shakespeare.
Et cependant, sans ríen ra~attre de c~s louanges, Olhello nous
offre, ce me semble, une cuneuse occasion de remarquer ce que
l'art _du théatre a toujours d'un peu factice, meme dans ses prod1ucbons I_es plus par~aites. ~ar si lago est une création admirable,
c_ est auss1 une créabon arbficielle; c'est un procédé d'art drama~1que. Dans la r_éalité, celui que tourmente la jalousie, injuste ou
ondée, est lm-meme son propre lago. C'est en Iui-meme qu'il
• entend la ~mx mau_vaise qui luí souffle le doute, qui Iui suggere
les hypothe~es abommables, qui! 'incite au meurtre. lago, e' estl'élém~nt 1,r:talsa~n q?e peut renfermer une ame d'amant; c'est le travail d_imagmabon et de déduction auquel se livreet se complait
c~t~il ame malade ; ce sont les larves qui grouillent en elle devenues
\1 81 es et conde~sées en un etre vivant; c'est la partie malade
fe cett; ame qm est en quelque sorte extériorisée, objectivée.
ago, c est le tourment du doute objectivé · c'est un déd
blemen! d'O~hello lui-~em~. Notez que dan~ la piece Oth:1fo
u~ et~e a1mant, ma1s passif, sans imagination ; lago est son
tagmabon _détachée de lui, devenue un etre distinct de Iui.
ago personmfie le monstrueux travail d'imagination ou se
::sume u_n ~mant jaloux. Et avec quelle habileté Shakespeare
matér1ahser, mettre en action et en scene, par l'intermédiaire
_ago, ~ous _les soupgons, toutes les infames suppositions que
1a Jalo_us1e fa1t 1;1attre, en effet , dans un cerveau d'homme !
Artifice, ma1s génial artífice, que lui a d'ailleurs suggéré le
conteur
· artífice sans lequel la piece était
.
. 1·ta rien, a·iraId'1 e·mth10,
imposs1ble
·
si
' puisqu'il s •agi·t d'ana1yser le supplice intime de la
Ja1ou e, supplice qui, dans la vie réelle se cache au fond d'un
cmur. U fallait cet artífice, il fallait ce ' dédoublement du moi

ª.

ft

, d'¡°

16

�210

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

d'Othello pour que l'étude de la jalousie put ~tre profo~de et
complete dans une piece de théatre. Un tel suJet peut bien se
preter au roman d'analyse a la Stendhal! et surtout au romanconfession ; il a pu etre traité, et de mam de mattr~, dans un
chapitre deZayde, dans la Confession d'un enf~~ld~ siecle et_dans
la Sonale d Kreulzer; mais il n'en est guere qu 11 s01t plus vam de
vouloír aborder au théatre. Le théatre_ne peut pas présenter un
pur drame de conscíence, une so~ffr~nce tou~ ínté!ieure ; il ne
seraít que monologue. Il ne pouv~1t pemdr? le su~pli~e. du d~ute,
du moins a ce degré de large vénté humame, qu a l aide d lago
qui est un artífice.
Ouí un artífice. Dans la réalité, lago n'existe pas. Dans la
réalité, le premier doute peut bien etre éveillé en nous par l'intervention d'un tiers, par une parole entendue ou par u~e le~tre
anonyme ; mais la se borne le role des tiers, et souvent Ils D: ºD:t
pas a intervenir meme dans ~et~e fai_ble mes?re-la. Ph;s or~ma1rement1 les Othello de la réahté, mqmets, défiants par eux-memes,
parce qu'ils aiment et que d'autre part ils _ont le creur gaté par
des expériences antérieures, n'ont besom d~ personne. pour
s'alarmer, pour découvrir ou suppose~ 1~ t~ahison, pour mterpréter a leur maniere les faits les f lus _1~s1_gmfiants et l~~ r~pprocher en un systeme de preuves d ou Ja1lht pour eux l ev1dence
de la trahison.
. ,
Dans la réalité, la démarche de Desdémona en faveur de Cass10
peut suffire a rendre Othillo jaloux sans que lago s'~n ~ele ;
il n'est meme pas indispensable que cette démarche a1t heu. S1
Othello est un malade comme les hérosde Mm0 de LaFayette,de
Musset ou de Tolsto1 comme Ximénes, Octave ou Podsnischeff,
- et tout amant pa~sionné est un malade, - ~l doute, d'elle
depuis le jour ou elle I'a aimé en trompant son pere. Et des lors,
a la moindre occasion, il saura, toujour_s sans l'aide ~d'lago,.suspecter, douter, induire et déduire, dénatur?r le sens des propos
ou des actes les plus jnnocents, se faire du po1son de tout ....
Libre a nous, apres cela, de préférer le roman a la p1~ce de
théatre. II restera toujours qu'avec les moyens dont d1spose
l'auteur dramatique, Shakespeare est alié, il y a trois cents ans,
aussi avant dans l'analyse de !'ame humaine que les plus grands
romanciers modernes.
Et il reste aussi que, malgré to~tes les différences qu'elle offre
avec nos tragédies classiques, sa piece est de toutes ses grandes
cré¡¡.tions, la moins déconcertante pour nous Frangais, parce qu'elle

LE THÉATRE

ROMANTIQUE

211

en est la plus simple et la plus humaine. Sa fantaisie n'est pas
venue cette fois meler a des etres humains des etres de légende ou
d1e reve ; _l'action garde une inflexible logique, ne se perd pas, ne
s embromlle pas en un enchevetrement de péripéties · et les
souffrances qu'il étale devant nous, ne sont pas, comide celles
d'Hamlet, réservées a une élite, a l'élite douloureuse des ames
inquietes : ce sont des souffrances que toute créature humainc
peut connattre et comprendre.
Aussi, avant meme que Vigny entreprit de traduire Olhello la
piece avait séduit plus d'un de nos poetes et déja plus d'un a;ait
tenté d'acclimater chez nous le génie de Shakespeareenadaptant
Othell? au goút frangais. Déja Zai"reen était une adaptation, mais
on n'1gnore pas combien la copie différait du modele. Tout le
drame dans Za1re repose sur un quiproquo; sur une erreurd'identité; Zaire est la sreur de ce Nérestan en qui Orosmane croit voir
un rival, et l'on ne sait trop pourquoi elle s'obstine a garder le
secre~, po':lrquoi ell~ réduit ainsi Orosmane au désespoir : rien
ne ~m sera1t plus fac1le que de se justifier, elle n'aurait qu'un mot
a d1re pour détourner le poignard qu'il va lui plonger dans le sein.
Zalre reste d'ailleurs la meilleure tragédie de Voltaire c'est-a-dire
une tra_g~die romanesque assaisonnée de philosophie ~oltairienne
• et de spmtuelles a ttaques contre le christianisme, une tragédie écrite
avec verve et qui n'ennuie pas ; mais elle ne nous restitue aucu~ement les beautés d'Olhello, et ne nous montre ni ce qu'est la
Jalousie, ni ce qu'est l'hypocrisie. Elle nous montre les inconvénients qu'il y a pour une jeune filie a avoir été dans son
enfance prise par les Turcs, a devenir amoureuse d'un de ses
ravisseurs, a retrouver un beau jour son pere et son frere parmi ses
compagnons d'esclavage, et a vouloir recevoir le bapteme en
cachet~e ; autremen~ dit, la piece ne signifie ríen, sinon que les
tragéd1es de Volta1re sont d'agréables romans d'aventures .
. L'Othello de Ducis, joué en 1792, est-il une copie ou une imitabon pl~s fid~le de l_a piece anglaise ? Je voudrais pouvoirle dire:
ce Duc1s éta1t un si bon homme ! Et c'était sans nul doute une
a~e de poete ; il y a dans son Olhello, comme dans toutes ses
p1eces, quel~ues jolis vers de tendresse. Mais il faut avouer que
nous ne le hsons pas aujourd'hui sans sourire.
Son Olhello fait sourire d'abord par une foule de petits détails ou
s'~~testent les timidités du goút frangais au xvme siecle et la
na1veté du bon Ducis lui-meme.. 11 admire Shakespeare, mais il a
un peu peur de Ju~, c'est visible ; il cherche a apprivoiser le
monstre. ll débapbse ses personnages, sauf Othello ; il leur
donne des noms nouveaux, d'une harmonie douce : Odalbert,

�LE THÉATRE

212

REVUB DES COURS ET CONFÉRE~CES

Lorédan, Hermanee, Moncenigo, Pezzare, Hédelmone. I_l n'ose
pas transporter l'action de Venise a Chypre et d'un pala1s dans
unerue ou dans un corps de garde: il s' arrange pour qu'elle sedéroule
toutentiere a Venise. Lemouchoir de Desdémona faitplace aun
bandeau orné de diama.nts qu'Othello s'étonne et s'alarme de ne
pas voir sur le front d'Hédelmone, meme 1~ nuit, quand el~e est
couchée. L'oreiller fait place au classique po1gnard. II y a rmeux:
Otltello change de couleur. Ducis n'a pas osé mettre sur la scene
un negre, cela lui a paru une audace impossible ; il a trouvé un
accommodement dont il se loue dans sa préface :
Quant a la couleur d'Olhello, j'ai cru_ pouvo!r me dispenser de lui donner
un visage noir en m'écartant sur ce pomt del usage du thMtre de Londres.
.J'ai pensé qu~ le teint jaune et cuivré, pouvant ~•a~Jleurs co1;1venir aussi
iJ un Africa in, aurait J'avantage de ne point révolter l reil du pubhc et surtout
celui des remmes ..•

'

Et ceci prouve que si Ducis avait vécu de nos jours, il n'eut pas
fait partie de l'Académie Goncourt, et n'eut pas couronné Baiouala. J 'ajoute que, pour achever de rendre son Othello agréable
non seulement aux femmes, mais aux hommes, aux spectateurs
de 1792 il a glissé dans sa piece de véhémentes tirades contre
les nobl;s ; nous avons la surprise, aune acte, d'entendre Othel~o •
parler en général républicain pret a marcher contre les ro1s
et les aristocrates.
Mais tout cela n'est ríen. Ce qui est amusant, c'est qu'en
croyant imiter Othello, Ducis a supprimé la piece elle-m~me, ~e
qui est le vrai sujet de la piece chez Sha~espeare_. La Jalous1e
ne tient presque aucune place dans les tro1s premiers actes. La
question, dans son Othello, au moins j~squ'a _l'acte IV, es~ de
savoir si le pere d 'Hédelmone consenbra enfm a son manage
avec le More. Par la-dessus se greffe un roman plus étrange
encore que celui de Za1re : l'histoire d'un certaii;i Lorédan, fils
du doge et amoureux d'Hédelmone. C'est de ceLorédan &lt;I:U'Othello
devient jaloux, et, comme dansZaire,l'héro'ine n'aura1~ aucu~e
peine a se j ustifier si elle le voulait: rien ne l' e~i:iechera1t ~? d1re
a Othello qui est ce Lorédan, et comme quo1. il sert d mte!médiaire entre elle et son pere. Mais elle ne le d1t pas, et soudam
Othello devient jaloux ou plutót fou furieux, et la poignarde.
Le meurtre est si imprévu qu'a la premiere représentation plusieurs personnes s'évanouirent. J;i:t lago, que devient-il chez
Ducis ? lago devient Pezzare, il a un r5le insignifiant jusqu'au
1ve acte, et tout le temps un role incompréhensible ; ~ar
rien en lui ne trahit l'hypocrite; nous sommes dupes de son JeU

ROMANTIQUE

213

aussi bien qu'Othello, et ce n'est qu'au dénouement qu'a notre
grande surprise nous découvrons en luí un trattre.
Autant dire que Vigny est bien le premier poete qui ait fait
jouer Othello en fram;ais. Sa t.raduction est, en somme, exacte. ll
co_nn~issait fort bien l'anglais ; il avait épousé une Anglaise, il
fa1sa1t de fréquents séjours en Angleterre, et ne conversait qu'en
anglais avec sa femme. 11 n'était done pas exposé a commettre
des contre-sens en traduisant Shakespeare, et de plus il était
un trop grand esprit pour etre tenté de l'embellir. Non qu'il
n'ait fait subir au texte aucune modification, mais celles qu'il
s'est permises sont fort discretes et elles n'ont rien de f~cheux.
~l a fiµt quelques petites coupures ; il a supprimé par exemple le
r6le du bouffon qui cause avec Desdémona au IIIe acte, mais
dans le texte meme ce role est tres court et insignifiant. 11 a fait
de son Inieux pour respecter le texte. S'il luí est arrivé d'atténuer
1.t; et la, d'en:'1oblir un peu le langage de Shakespeare,je ne sais
s d faut le lw reprocher : Shakespeare a parfois des brutalités
qu'une oreille fraill;aise supporterait malaisément. Je crois,
tout compte fait, qu'il a réussi autant que cela était possible en
une telle entreprise - ce qui ne signifie pas que nous n'ayons
peu~-etre encore pl~s de plaisir a lire Olhello dans une prosai:que
et httérale traduct10n, comme celle de Guizot ou de Frani;ois
Rugo. U_ne_ trad_uction en vers, fut-elle d'un Alfred de Vigny,
~e saura1t Jama1s serrer le texte d'aussi pres que la prose. Mais
11 faut savoir gré a Vigny d'avoir accompli une si rude tache ; il
Y avait de sa part bien du désintéressement a se réduire au r6le
de traducteur, quand. il était lui-meme si capable de créer des
amvres originales. Sa traduction a certainement contribué a
faire connattre et aimer Shakespeare en France · elle a contribué
a faire triompher la cause du romantisme, c'est-a-dire la cause
du progres dans la poésie et dans l'art, et aujourd'hui encore elle
a de quoi plaire, elle mérite d'etre lue. Je n'en cite que quelques
vers qui donneront une idée du reste :
DESDÉMONA

Du moins, vous me croyez vertueuse ?
ÜTHELLO,

se leuant et la conlemplant auec une mélancolie profonde.

O misere 1
·
Comment t'es-tu flétrie, Otoi, fieur solitaire !
O fleur si belle :l voir et dont le pur encens
A ton approche seule enivrait tous les sens ?
J e voudrais que le Ciel ne t'eO.t jamais fait nattre !...

La ~omance du saule et toute la scene qui l'accompagne sont
tradmtes avec le meme charme mélancolique.

�214

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

.

• •
Mais j'ai &lt;lit qu'apres avoir traduit Oihello, Vigny y avait
ajouté quelque chose ; et, en effet, un jour devait venir dans sa
vie ou il connattrait par lui-meme ce supplice du doute dans
I'amour et de la jalousie dont Othello est une si puissante expression. Un jour est venu 011 il a douté lui aussi, et a trop juste
titre, 011 iI a connu l'horreur de la trahison, et ou il a crié sa
souffrance dans une courte piéce de vers qui a fait plus pour sa
gloire que sa longue et consciencieuse traduction d'Othello.
Je ne raconterai pas en détail le drame intime qui avait laissé
au fond de son creur une inguérissable blessure, et qui explique
pourquoi la seconde moitié de sa vie s'est écoulée dans la retr_aite
et le silence. Ce drame n'a été que trop souvent et trop mmutieusement conté. II est de mode aujourd'hui de fouiller dans la
vie des morts illustres et d'y chercher le scandale. Combien de
tombes n'avons-nous pas vu ainsi profaner ! Musset avait &lt;lit
pourtant:
Les morts dorment en paix dans le sein de la terre :
Ainsi doivent dormir nos sentiments éteints.
Ces reliques du creur ont aussi leur poussiere ;
Sur leurs restes sacrés ne portons pas les mains.

Je me borne done arappeler que, vers 1830,Vigny s' était passionJlément épris de Mme Dorval, la grande actrice du théatreromantique, nature ardente, sans frein, mais avec des retours, des
remords, des élans mystiques, une sincérité qui faisait sa séduction et la rendait singulierement dangereuse. Ce fut, entre
elle et Vigny, un amour comparable a celui qui unit jadis Racine
a Mlle Du Pare ou :i. Mlle de Champmeslé : en elle il aimait a la
fois la femme et !'interprete de son génie, celle en qui l'etre revé
par lui vivait et respirait. Elle fut la Kitty Bell de son Chatlerfon.
Et puis, l'heure vint ou il ne lui fut plus possible d'ignorer sa
déloyauté, et tres dignement, sans prieres ni révolte, il se détacha
d'elle, se réfugia au Maine-Giraud. Mais la blessure fut lente a
guérir, si tant est qu'elle ait jamais guéri, et quatre ans plus tard,
en 1839, il écrivait la Colere de Samson :
Une lutte éternelle en tout temps, en tout lieu,
Se livre sur la terre, en présence de Dieu,
Entre la bonté d'Homtne et la ruse de Femme,
Car la femme est un etre impur de corps et d'ame.
L'Homme a toujours bosoin de caresse et d'amour.
Sa mere !'en abreuve alors qu'il vient au jour,
Et ce bras le premier l'engourdit, le balance;
Et luí donne un désir d'amour et d'indolence.

LE THÉATRE ROMANTIQUE

215

Troublé dans l'action, troublé dans Je dessein,
I1 r8vera partout a la cbaleur du sein,
Aux cbansons de la nuit, aux baisers de l'aurore,
A la levre de feu que sa Jevre dévore,
Aux cbeveux dénoués qui roulent sur son front,
Et les regrets du lit, en marcbant, le suivront.
11 ira dans la ville, et, la, les vierges folles
Le prendront dans leurs !aes aux premieres paroles.
Plus fort il sera né, mieux il sera vaincu,
Car plus le fleuve est·grand et plus il est ému.
Quand le combat que Dieu fit pour la créature
Et contre son semblable et contre la nature
Force l'Homme a cbercher un sein ou reposer,
Quand ses yeux sont en pleurs, il lui faut un baiser.
Mais il n'a pas encor fini toute sa tache:
Vient un autre combat, plus secret, trattre et lache ;
Sous son bras, sur son creur se livre celui-1/1. ;
Et, plus ou moins, la Femme est toujours Dalila...

Les chefs-d'reuvre de la poésie ne s'évaluent pas d'apres le
nombre des pages, et c'est pourquoi je n'ai nul scrupule a égaler
la Colere de Samson a Oihello. Peut-etre memela plainte du poete
moderne nous touche-t-elle davantage. - Mais peut-etre aussi
nous semble-t-elle bien amere, bien inj uste meme ? ... Rassuronsnous ; dans la vie comme dans l'reuvre de Vigny nous pouvons
-trouver de quoi nous rassurer. Sa souffrance a pu le rendre un
moment trop sévere a la femme, injuste envers elle. Mais, dans
une ~me aussi haute, l'injustice ne pouvait etre que passagere.
ll était de ceux qui finissent toujours par pardonner. Le meme
homme, qui a écrit la Colere de Samson, est celui qui, pendant
trente ans de sa vie, ajoué le role de garde-malade aupres de sa
vieille mere d'abord, aupres de sa femme ensuite ; pendant trente
ans, il a vécu, peut-on dire, a leur chevet ; s'il s'isolait parfois au
sommet de sa tour du Maine-Giraud, au moindre appel il posait
sa plume, redescendait aupres de sa pauvre Lydia. Et il est
aussi celui qui devait écrire la Maison du berger, chanter Eva,
Avec son pur sourire amoureux et souffrant,

celui qui devait dédier a la femme, commeun supremehommage
ou un supreme pardon, cette divine strophe :
Mais si Dieu pres de lui t'a voulu mettre, ó femme 1
Compagne délicate, Eva I sais-tu pourquoi ?
C'est pour qu'il se regarde au miroir d'une autre ame,
Qu'il entende .ce chant qui ne vient que de toi :
L'enthousiasme pur dans une voix suave;
C'est afin que tu sois son juge et son esclave
Et regnes sur sa vie en vivant sous sa Joi.

(d suivre.)

�217

HISTOIRB 'DE LA LITTÉRATURE LATINE

LeQons sur l'histoire
de la littérature latine
Cours de JI. L' ABBt LEJAY,

Membre de l'lnstilut,
Prof~sseur a l' Inslitul calholique.

est le pouvoir de la main, manus. Le grand-pretre consacre le
flamir..? dial? et les vestales en les saisissant : « Ego te capio ». Le
créancier agit de meme sur son débiteur, manum inicil.
Dans la sphére du droit, la volonté de celui qui a le droit est
absolue. Personne ne peut contrari-er ou discuter. Chacun a, dans
son droit, le pouvoir meme d'abuser du droit. Trois mots résument
le d_roit de propriété, uti, fruí, abuti, user, jouir, disposer. Tout
dro1t se raméne a un pouvoir ; lés rapports juridiques sont
fondés sur la puissance, tandis que la morale est fondée sur le
devoir. L'homme qui tue son fils ou son esclave peut avoir tort
de~ant la conscience ; mais il a le droit. S'il ne l'avait pas, la
pmssan?e paternelle et la propriété du mattre n'existeraient pas
souverames. Entamer ce droit, c'est créer des obligations du
pére et du mattre envers le fils et l'esclave ; c'est changer le
sujet du droit. Si tel est le droit, le garder, c'est vouloir ce qu'on
peut ; . le défendre, c'est assurer son pouvoir.
ll:tre libre ·c'est
.
pouvo1r exercer sa vo!onté.
·
Une telle conception du droit suppose, dans le sujet, un sentiment de dignité qui le protege contre les abus une modération
qui regle ses actes, un équilibre général de l'esprit et des moours.
La vol?nté peut etre toute-puissante quand luí fait contrepoids
le sent1ment de la responsabilité.
~a volonté est si puissante que, dans un droit formaliste, elle
fra1era la voie a un droit purement consensuel. Les Douze tables
proclarnent que °Ia parole fait le droit, la parole organe de la
~olonté _: Vfi lingua nuncupassit, it11 ius esto. Ce príncipe est
l ~ffirmabon de la liberté du citoyen romain, de l'énergie indiv1duelle créatrice des droits et des obligations.
La liberté est absolue, indépendante du controle des pouvoirs
publics_ aussi bien dans la revendication que dans l'exercice
du dro1t. La vengeance privée tend a disparattre de la législation
avant le temps des Douze tables. Mais la justice reste toujours
une affai1? privée. Les intéressés doivent vouloir pour soutenir
et revend1quer leur droit. La partie lésée doit mettre en mou~ement la mécanique judiciaire. Le magistrat n'intervient que
81 ?D recourt a lui. S'il donne raison au demandeur, il ne prend
pomt part a l'exécution de la sentence. Le demandeur se rendra
!llaitr~ lui-meme de ce qui luí est attribué ; il est seulement
mterd1_t au défendeur d'opposer de la résistance. Meme si le
créanc1er a enlevé sans jugement et par la violence au débiteur
ce_qu'il luí doit, il l'a fait impunément; cet exercice de la justice
pn_vée est défendu, reste illégal, mais n'a pas de sanction. La
pmssance publique ne peut done empiéter sur le terrain du droit
)

Le droit romain considéré en général (suite).

Le droit, chez les Romains, est un fruit de l'énergie individuelle.
La propriété est ce que la main saisit, mancipium. La vente est
une mainmise sur l'objet vendu, mancipalio. Acheter, c'est
prendre: emere signifiait d'abord « prendre »,etagard'é ce sen_s en
osque et en ombrien. Occuper,c'estprendre en devam;antun rival.
La propriété la plus propre au propriétaire est le butin : « Maxime
suíl, esse credebant quae ex hostibus cepissent (1) » ; l'étranger
n'ayant pas de droit, le bien qu'on lui enleve est absolument
le bien du vainqueur. Entre Romains, I'acquisition par la force
est réprimée; mais c'est encore au propriétaire légitime a vouloir.
Car le possesseur injuste est déclaré dépourvu de protection
vis-a-vis du possesseur juste. Celui-ci peut user de violence
envers celui-la. Les interdits, qui protégeront plus tard contre
tout le monde le fait simple de la possession meme injuste, ne
protegent pas ie possesseur injuste contre celui qui a été. dépouillé
par violence (2). L'enlévement symbolique de la femme ·a rem:
placé l'enlévement réel ; le pouvoir qu'exerce sur elle son mar1
(1) GAms, Ins!ilut., IV, 16. - • A !'origine de tous_ les pouv_o!rs, je dis de
tous indistinctement, on rencontre la force. • {Gu1zot, Cw1l1s.en Europe,
3• le1,on).
(2) C'est ce qu'énonce la clause nec ui nec clam nec precario, insérée des le
temps de Térence (Eunuque, 319) dáns la formule des interdits. GA1us,
Instit., IV, 154 : • Eum qui me ui aut clam aut precario possidet, impune
deicio • ; cf. Dig., XLIII, 17, 3, praéambule.

�REVUE DES COURS E'f CONFÉRENCES
218
privé ; l'appareil qui réalise le droit n'a que cet usage et reste
inaccessible a toutes les ingérences extérieures. Cela est de conséquence, n'allant pas moins qu'a séparer radicalement de la
justice toutes les taches administratives et gouvernementales.
Les affaires publiques elles-memes sont du domaine de la
volonté de chacun. L'État n'est pas une entité distincte de ceux
qui le composent, il est !'ensemble des citoyens. II n'absorb_e
pas l'individu. L'individu a conscience d'etre une p¡l.rcelle v1vante de l'État. En conséquence, chaque citoyen peut exercer
la police sans formalités, ou du moins intenwr une action, dans
l'intéret public. Ce type d'actions, les actions populaires, est
fort ancien. Festus, Plaute, Cicéron les mentionnent; des lois
anciennes sanctionnent leurs dispositions par l'ouverture de
l'action populaire (1 ).
Ces mreurs sont fort éloignées des n6tres. Nous avons presque
abandonné le sentiment de I'indépendance individuelle devant
l'État. Le fonctionnaire s'éleve seul au-dessus de la masse démocratique, tout-puissant devant l'abdication générale. A R?m~,
une partie de l'histoire du droit est l'histoire des efforts de l'md1vidu pour arracher a l'aristocratie, et aux pontifes organe de
l'aristocratie, les secrets de la procédure et de la jurisprudence.
Les premieres lois écrites, les Douze Tables, sont le résultat des
efTorts tendus par la volonté des plébéiens. Le droit n'est pas
seulement l'exercice de la volonté, il est la conquete de la volonté.
L'histoire le prouve, la légende le rend manifeste. Nous n'avons
pas a discuter l'histoire des rois de Rome. Nous la prenons
comme J'idée que les Romains se faisaient de leurs origines,
comme un témoignage de leur conscience nationale. Que dit ~e
témoignage ? Romulus fonda l'État par la royauté et la c~nstitution, la famille par l'enlevement des Sabines et le maria~e ;
Numa, la religion ; Ancus Martius, le droit international ; Servrns
Tullius, les institutions populaires. Plus tard, la législation des
Douze Tables sort d'un compromis entre la plebe et le patriciat;
pas de législateur inspiré, pas de prodiges, pas d'oracle sibyllin i
rien que les démarches naturelles et prudentes de l'ho~e.
Ainsi Rome a tout créé d'elle-meme, par sa propre énerg1e.
Son droit et ses institutions ne sont pas l'reuvre lente et obscure
du temps,ni la révélation brusque et brillante apportée du ciel

( l) FEsTus, V• uindiciae: « Praetores secundum populum uindicias dicunt•.i
PLAUTE, Persa, 66 ; True., 762 ;
Deor. nal., III, 74 1 • iudicium pub!,-

HISTOIRE DE LA. LIT'fÉRATURE LATINE

par une divinité. Les Romains ne versent ni dans le mysticisme
romantique, ni dans la mythologie. Un nom, une volonté, voila
ce qu'ils croient trouver quand ils remontent dans le passé de
chacune de leurs institutions. Si les récits qu'ils font de leurs
rois sont de .la mythologie, c'est une mythologie humaine,
inventée pour la plus grande gloire de l'énergie humaine, et
le produit elle-meme de la volonté qui crée consciemment des
mythes ad demonstrandum.
Une conséquence secondaire, qu'il faut mentionner en passant,
est la part réduite faite a la religion. Pour les Romains, elle est
l'reuvre du second roi de Rome et ne s'ajoute qu'a l'État et a la
famille déja établis. Des l'époque royale, le culte proprement
dit est délégué a des flamines et sa direction générale aux pontifes. Au cours des temps, chaque victoire des plébéiens, c'est-adire cha que progres du droit, s' obtiendra aux dépens de la religion,
qui deviendra de plus en plus une simple branche de la politique.
II faut bien comprendre la nature de l'énergie romaine passée
dans le droit. Elle n'est pas simplement le sentiment qu'a naturellement de sa force un peuple guerrier. Le maitre est le maitre de
par sa conviction intime. C'est en lui-meme qu'il trouve l'assiette
de son droit. La vraie force n'esL pas celle du poing, mais celle
du creur, ce qui fait l'homme, uirlus. La volonté porte ou la main
n'atteint pas. C'est du creur que procede l'autorité. Auctor ne
veut pas dire &lt;&lt; auteur » avant la décadence de la langue. L'auclor
est le garant, le créateur responsable, l'autorité. L'auctoritas est
le sentiment de l'autorité responsable. Droit et autorité font
partie de l'individu. La forc.e est au service de ces sentiments.
Les Romains avaient conscience de sa légitimité. lis avaient
une liberté d'aulant plus grande que la fermeté et la constance
des individus arretaient les abus de la puissance.
Ces réflexions expliquent la puissance des magistrats sous la
République. Élus du suffrage populaire, hier ils étaient les
humbles solliciteurs des votants. Leur souveraineté est armuelle ;
demain ils pourront avoir a répondre des actes de leur administration; Cependant, ils agissent avec la liberté de maitres
absolus. Polybe les compare a des rois (1). lis sont, de fait, irrespo_~ables. En théorie, tous les magistrats pouvaient etre pours1;11v1s devant les tribunaux ordinaires. Dans la pratique, les
regles des pouvoirs respectifs des magistrats supérieurs rendaient
cette faculté illusoire ; les poursuites contre les magistrats infé-

c,c.,

cum reí priuatae lege Plaetoria » ; Brutus, 131 ; loi de Lucérie (Apulle)
C. l. L., IX, 782, J. 6, ; etc ..

219

(1) POLYBE, VI, 11, 6 ; 12, 9.

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
220
rieurs n'étaient poc;sibles que si l'accusé les acceptait sous
la pression de ses collegues. L'intervention d'un tribun de la
plebe était habituellement contrariée par les autres qui intercédaient contre leur collegue plus hardi. L'humeur des magistrats
était en harmonie avec leur puissance. On ne sait s'il faut prendre
pour certains tant de mots historiques qu'on leur prete, qu'on
prete surtout aux Scipions. Ces paroles superbes, si volontiers
répétées, révelent du moins les qualités qu'admiraient les
Romains : &lt;&lt; Silence a ceux pour qui l'ltalie n'est qu'une belle:
mere !. .. Vous ne me ferez pd craindre libres de fers ceux que j'~•
amenés enchatnés ... Taisez-vous, s'il vous platt, Quirites ; je sa1s
mieux que vous ce qui est utile a l'État (1). »
Le peuple goutait ces manieres impérieuses qui reflétaient la
majesté du nom romain. Il estimait les magistrats dont l'ascendant personnel grandissait l'autorité ; Tite-Live prete au
sénat cette pensée, qui appartient a tout le peuple romain :
&lt;&lt; Le prestige de ceux qui commandent ajoute
au droit et a
l'éclat de l'honneur qu'ils exercent (2). » Quand un caractere
vigoureusement trempé releve une dignité, ilressuscitedes droits
tombés dans l'oubli. Q. Fabius Maximus restaure l'autorité
absolue de la dictature et sa suprématie a l'encontre des consuls.
C. Valerius Flaccus rétablit le droit qu'avait anciennement le
flamine diale d'assister et de voter aux séances du sénat. César
fait revivre l'honneur antique qui entourait le consul dans le
mois ou il n'avait pas les faisceaux : il se fit précéder d'un appariteur et suivre des licteun, sans faisceaux. La fin du chapitre
ou Suétone nous raconte le fait prouve que César pense a bien
autre chose qu'a une restauration de l'étiquette. Mais s'il s'attache
a un tel détail, c'est qu'il en trouve l'exemple dans le passé;c'est
qu'il veut lui-meme se poser pour un de ces hommes d'autrefoi&amp;,
un Scipion, un Fabius, pleins d'autorité et d'indépendance (3) .
Cette énergie, soutenue avec opiniatreté, explique le role
historique dccertains Romains. La censure d' App.Claudius Caecus
montre bien comment un magistrat audacieux peut maintenir sa
volonté contre tous et par quels artífices un bon juriste peut
sophistiquer la loi. La durée de la censure avait été !imitée par une

(1) VALÉREMAXIME, VI, 2, 3; III, 7, 3.
.
(~) T1TE•L1vE, I:V, 8, 5: • ...ut opes eorum qui praeessent, ipsi honori ius
ma1estatemque ad1cerent ,.
(3) Q. Fabius Maximus : APPIEN, Hann., 12 (cf. C. ·w. KEYES, dans
Studies in Philo/ogy, t. XIV [1917], · 301 = Revue des revues, XLI (1918),
62, 18) ; C. Valerius Flaccus : T1TE-L1vE, XXVII, 8, 6-10 ; - César :
SUÉTONE, Jul., 20.

HISTOIRE DE LA LlTTÉRATURE LATINE

221

toi Aemilia en 320 /434 a dix-huit mois. Cette magistrature
restait quinquennale ; au bout des dix-huit mois, les censeurs en
charge abdiquaient, et le poste restait vacant trois ans et demi.
En 442 /312, App. Claudius entre en fonctions avec son collegue
Plautius. A la fin des dix-huit mois, Plautius abdique. Claudius
reste en charge. 11 n'en sortit que pour devenir consul en 447 /307.
Voila l'énergie de la volonté. Voici maintenant la subtilité du
juriste romain. Le tribun de la plebe P. Sempronius entreprit,
sans succés, d'obliger Appius a l'abdication. Celui-ci se défendit
par les termes d~ la loi centu:iate '.P-1i l'avait ~nves~i de 1~ censure:
« Sit censor eo mre quo qui optimo », «Qu Appms s01t censeur
avec la pleine étendue du droit ,&gt;. La formule optimo iure devait
s'entendre de la censure telle qu'elle existait alors. Mais Appius
prétendait que la loi centuriate, derniére manifestation de la
volonte populaire, annulait l'effet de la loi Aemilia. Et il garda
ses fonctions (1).
Le cas d' Appius est symbolique. Un autre personnage de
meme taille est Caton l' Ancien. Cornelius Nepos peut résumer sa
biographie en disant qu'il s'attira des ennemis pendant to~tc
sa vie et que cela ne lui enleva ríen de sa réputation ; au contraire,
a mesure qu'il vieillit, crut la renommée de ses mérites (2).
C'est surtout dans les conflits entre magistrats que brille l'autorité d'un caractére rigoureux. Les tribuns de la plebe menacent
de faire enchatner les magistrats consulaires : tantot les consuls
cedent tantot les tribuns de la plebe trouvent devant eux un
Servili~s Abala qui leur tient tete. Pendant la censure d' Appius.,
les consuls de 311 refusent de convoquer le sénat d'aprés la
liste dressée par Appius et reprennent l'ancienne liste. Un souverain pontife peut empecher un consul ou u~ p~éteur de gag11:er
sa province (3). L'histoire du tribunat ~st l'his_túlre des accr~1ssements de pouvoir que s_e sont proc~res l~s tnbuns, de l~ ple~e
par des initiatives audac1euses, depuis le J0Ur ou l un d eux se
saisit de quelques jeunes sénateurs, u~ant, ~ous le co~ve~t de son
inviolabilité d'un des attributs de l'imperwm (4). Ains1 la force
' rnorale et la ~olonté déterminent les pouvoirs réels des magistrats.
La garantie contre les abus est d'abord la supposition que tout
(1) T1TE·LIVE, IX, 33-34; voy_. surtout 34, 11-1~. Cette histoire a été contestée · vraie ou fausse elle témo1gne pour la consc1ence romame,
(2) éoRN. NEP., XXI~ _(Cal~), _2, 4 : • A multis tei_n~tat1:1s non mod9
nullum detrimentum ex1stimatloms fec1t, sed, quoad u1xit, uirtutum laude
creuit. ,
(3) TITE-LIVE, IV, 26; V, 9; XXXVII, 51, 1-3.
, .
(4) TiTE-LlVE, II, 56, ll.

•

�REVUE DES COURS E'P CONFÉRENCES
222
détenteur de la puissance publique en usera dignement, puis
l'énergie des citoyens qui opposeront volonté a volonté. La liberté
est le frein de la liberté.
En dehors des crises politiques et de l'action d'individuaHtés
exceptionnelles, le role normal du magistrat est prépondérant,
bien que l'on ne puisse aller aussi loin que le veulent certains
auteurs modernes. Darts les comices électoraux, les candidats
devaient se faire agréer par le magistrat président. Celui-ci
pouvait refuser de recevoir un nom. Apres le vote, il proclamait
l'élu ; cette proclamation assurait la validité de l'élection et seule
procurait le droit d'auspices, nécessaire a l'exercice d'une charge.
Mais le magistrat pouvait refuser de proclamer. Ainsi en 687 /?7,
le consul C.· Calpurnius Piso empecha l'élection de M. Lolli~s
Palicanus au consulat ; il déclara d'avance que si Lollius éta1t
élu, il ne le proclamerait pas (1). Le consul n'aurait pu agir ainsi
sans l'appui certain du sénat. Mais il avait le droit. On comprend
tout ce que pouvait alors un homme hardi, qui exerg~it sur ses
pairs une influence indiscutée. A leur sortie de charge, les
magistrats devaient abdiquer. Bien qu'élus pour un temps, leurs
fonctions ne cessaient que s'ils y renongaient expressément.
Sans doute, on pouvait prendre un détour pour les y contraindre.
Mais on ne pouvait les destituer. Ici encore, la légalité est sauvée
par la forme.
Dans le domaine restreint de la justice, l'autorité du magistrat
se fit jour quand la préture fut fondée et quand le préteur p~t
créer et transformer le droit en établissant les regles de sa jur1diction. Nous verrons plus en détail ce role des préteurs. Notons
seulement la différence qu'il met entre la Greceet Rome. En Grece,
les juges étaient une foule : a Athenes, cinq cents juges pour une
affaire criminelle ; quatre cents pour une affaire civile ordin.aire ;
deux cents pour les menues affaires. Ces chiffres ne sont point
particuliersauxAthéniens(2). La conséquence est l'irresponsabilité.
Chaque voix ne compte que pour une dans le nombre. La plupart
des juges étaient passifs, sans moyen pour faire prévaloir leur
opinion. De telles foules aussi étaient accessibles a toutes les
passions, surtout aux passions politiques, a l'envie, a la haine
qu'attisaient des accusateurs sans scrupules. Dans les afiaires
civiles au moins, le juge romain, avec son autorité de plus en plus
grande, ofirait d'autres garanties, meme s'il exergait un pouvoir

( l) VALER E MAXIME, III, 8,
DARESTE, La science

(2) R.

3,

du droil en

HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

223

presque sans controle. De plus, la division de l'instance en deux
phases, en distinguant le droit et le cas particulier, assurait un
meilleur éclaircissement des difficultés de droit et de. fait. Enfin '
le juge du droit est un magistrat élu, le juge du fait, un citoyen
nommé par le magistrat apres entente des intéressés. En Grece,
les juges sont tirés au sort, parce que le sort supprime les manreuvres, fait obstacle a la domination exclusive d'un parti,
contente le sentiment d'égalité envieuse propre aux démocraties.
On disait que le sort manifestait la volonté des dieux. Les Romains
préféraient la volonté des hommes ; il Ieur répugnait de laisser les
choses aller au hasard et ils avaient besoin d'y mettre la main.
lis ne recouraient au tirage au sort qu'a égalité de valeur individue!Ie, pourrait-on dire, par exemple pour déterminer les provinces de magistrats égaux ; et encore en ce cas, le sénat avait
toujours le droit de changer les résultats. Rien de plus contraire
a }'esprit romain que le tirage au sort qui fait de l'homme un
numéro échangeable.
·
L'énergie de la volonté est le ressort de l'histoire romaine.
Il a done pressé sur toutes les parties du droit, langue juridique,
principes généraux, rapports de l'individu avec l'État,. légende
explicative, pratique du droit public et de la justice privée.

•
• •
Le droit n'a de valeur que par sa manifestation. L'esprit qui
l'anime regle ses procédés. Nous n'avons pasa décrire les procédés
du droit romain, cette tache est celle du juriste. Mais nous avons
a reconnaitre les qualités de ces procédés, l'analyse, le caractere
sensible, le formallsme, la précision techníque.
Un mélange de peuples te! que celui de la Rome primitive
produit un conflit d'institutions qui aiguise de bonne heure le
sens critique. Cette comparaison des mreurs difiérentes dans une
meme cité n'a conduit a l'unité, puis a l'universalité du droit,
que par l'analyse des idées juridiques qu'apportaient les Latins,
les Sabins, les Étrusques. Un des premiers fruits de I'analyse est
la distinction du fas et du ius: le fas est le droit religieux s'opposant au droit profane. Cette distinction est accomplie des le temps
ou nous reportentnos premiers renseignements. Dans le droit crimine!, qui a eu une évolution moins rapide et plus gauche que les
autres parties du droft, l'élément religieux n'est pas tout de suite
nettement séparé de l'élément laic, et encore le role de la religion s'explique par le caractere religieux de certains délits. Si la.

�225

HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

224

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

courtisane doit unebrebis a Junon, c'est qu'elle a souillé l'autel
de la déesse en le touchant; si la peine du faux serment est un
sacrifice aun dieu, c'est qu'on a juré par ce dieu ; si la profanation des murs de la ville ou d'un lieu sacré fait du coupable un
condamné a la vengeance des dieux, un horno sacer, c'est qu'il a
violé la loi divine. Certains autres crimes, l'attentat contre la
sureté de l'État (perduellio), le déplacement des bornes des
champs, les infidélités aux devoirs du patronat, de la clientele,
de la piété filiale, atteignent les dieux de la cité, des champs, des
groupes naturels, en meme temps que la discipline sociale. Mais,
en dehors de tels cas, le droit tres ancien ne confond plus le sacré
et le profane. On est libre de supposer que, plus tot, le roí a réuni
t.ous les pouvoirs civils et religieux; que le droit a d'abord été
un tabou ou une observance religieuse. Cela est une hypothese philosopbique, qui est en dehors de l'histoire, c'est-a-dire
des faits constatés et des documents vérifiés.
La méthode analytique s'est appliqué~ a la fois aux notions
générales, comme le fas et le ius, aux notions particuliéres et aux
cas concrets. C'est l'analyse qui a permis les définitions, parce que
toute définition contient une distinction. C'est l'an:ilyse qui
a permis d'établir les regles générales, parce qu'elle a éliminé des
cas concrets leurs aspects individuels pour n'en abstraíre que
les traits communs. C'est encore l'analyse qui sépare dans une
espéce les opératíons diverses qui s'y trouvent melé~s.
Lorsqu'un débiteur paie a une tierce personne sur l'ordre de
son créancier, le juriste discerne deux opérations, le paiement
du débiteur au créancier réalisé entre les mains d'un tiers, et un
acte entre le créancier et ce tiers, acte qui peut etre un autre
paiement, ou une donation, ou un pret (1). Je remets a quelqu'un
une certaine somme, pour qu'il la garde a títre de pret, si telle
condítion se réalise : j'accomplis deux áctes, un dépo~ et un pret
condítionnel (2). « C'est une vente que nous avons conclue et
que nous venons de transformer en une vente nouvelle, en substituant au prix convenu d'abord un prix plus élevé. Qu'avons-nous
fait ? Les jurisconsultes romains nous le disent avec leur précision
habítuelle : nous avons fait deux actes juridiques au lieu d'un, et
deux actes qui sont tout a fait indépendants l'un de l'autre, car
chacun des deux se suffit a lui-meme et vaut par lui seul : le
premier est une résiliation de vente mutuo dissensu, le
(l¡ Vo_y. pour la théorie générale, Diges!e, :XLVI, 3, 44.
Digeste, XII, 1, 10.

(2

second e~t un co~trat de ".ente ordinaire... Cela ne serait-il pas de
toute év1dence, s1 le premier acte et le second s'étaient accomplis
séparément et a quelques jours d'intervalle? Or, qu'ils aient été
faits le meme jour, a la meme heure, qu 'ils soient enregistrés dans
le meme écrit, ce ne sont la que des circonstances matérielles
auxquelles on ne saurait attribuer a u cune influence juridique (1 ). »
La ratification d'un acte antérieur nul, dans des conaitions ou
cette ratification devient valable, n'est pas une partie de l'acte
antérieur, mais un acte nouveau. Ainsi le droit romain interdit
les libéralités entre époux. Si le mari a donné quelque chose a
sa femme, la femme ne posséde pas. Ils divorcent. Le mari
confirme la donation. Alors il y a un acte nouveau et valable,
une donation (2). Meme procédé d'analyse pour les actions :
« Si quelqu'un dépose chez moi de !'argent et si, ensuite, la mcme
personne me vale, moi, j'aurai contre elle une action de vol elle
' '
contre m01,. une action de dépot (3). n
Une telle distinction paratt au profane subtile et vainc.
~~néque, auquel le de_rnier exemple est emprunté, ne la respecte
1c1 que parce que la 101 la consacre. 11 réserve ses critiques aux
jurisconsultes ; mais l'exemple qu'il cite est d'un choix malheureux : « Les arguties des jurisconsultes sont bien aiguisées,
comme quand ils disent que l'hérédité ne peut etre acquise par
l'usage (usucapio), mais que les choses de l'hérédité peuvent
l'etre, comme si l'bérédité était différente des choses de l'hérédité (4). » Précisément, Sénéque touche a une distinction qu'auraient voulu avec raison introduire certains auteurs de son temps.
~n bien meuble sans maitre, au bout d'un an et un jour, un
unmeuble, au bout de deux ans et un jour, devenaient la propriété
de celui qui l'avait occcupé : ce mode d'acquérir était ce qu'on
appelait l'usucapion. Or, on avait étendu a l'hérédité' l'usucapion
d'un an et un jour. Mais l'héréditécomprenait non seulement des
hiens, ea quae in heredilatc sunt, mais des charges, notammentle
culte domestique dans lequel l'héritier devait continuer le défunt.
Les biens eux-memes étaient généralement des meubles et des
(1) G(DE, Et. sur la noualion, p. 4; Dig., XVIII, 5, 2.
(2) Digeste, _XLI, 6, 1, 2 1 • Post diuortium... si maritus...concesserit quasi
nunc donasse mtellegatur ,.
'
.d (3) S~~~QUE, De benef., VI, ~. 5, 1 • Si qui apud me pecuniam deposuerit,
1
d em ~ih1 postea furtum fecent, et ego cum illo furti agam et me mecum
epos1ti ,.
(4) SÉN_ÉQUE, ib., 3 : • Iur~sconsulto1:um istae ineptiae sunt acutae,
qu, here~1tatem n~gan~ usuca¡)I posse, sed ea quae in hereditate sunt, tamquam qu1cquam almd s1t hered1tas quam ea quae in hcreclitate sunt ,.

17

I

�226

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

immeubles. Les ponti fes, qui furent les premiers juristes, ne firent
pas de distinction. Ils voulaient assurer, sans trop de retard, la
continuité du culte. Contrairement a la logique, il en résulta que
l'usurpateur, au lieu de recevoir la simple possession des biens
occupés par lui, entra en quelque sorte dans la personne de l'héritier,
meme s'il ne s'était emparé que d'une partie de l'héritage, qu'il
était tenu aux frais du culte et a l'acquittement de toutes les
créances, qu'il acquérait la propriété meme des immeubles au
bout d'un an (1 ). L'analyse juridique n'est que l'application
de_ la logique a une matiere spéciale, et la ou l'analyse est en
défaut, la logique soufTre. Ce n'était done pas, ni pour parattre
plus savants par la connaissance de matieres plus difficiles, ni
parce qu'ils ignoraient J'art d'enseigner ce qu'ils savaient, comme
le suppose aimablement Cicéron, que les jurisconsultes entraient
dans ces distinctions a perte de vue, &lt;e saepe quod positum
est in una cognitione, id in infinita dispertiuntur (2). » On distingue pour ne pas confondre.
Cicéron Jui-meme, en bon avocat, savait tirer partí de !'esprit
analytique de la jurisprudence romaine. Dans le De domo, un~
partie de son argumentation repose sur la loi Caecilia-Didia
(de 656 /98) qui interdisait de présenter un texte de loi sur deux
objets différents ; deux ans· plus tot, il comptait cette loi
parmi les ancres du salut de l'Etat, remerlia rei publiwe (3). Elle
n'était que l'application de l'analyse au droit public.
Le droit religieux subissait la meme influence : un temple
ne pouvait pas plus abriter deux dieux différents qu'un acte
juridique ne pouvait établir deux relations différentes, qu'une
action ne pouvait servir a soutenir deux prétentions différentes (4). Partout l' esprit d' abstraction décomposait et isolait (5),
II simplifiait en meme temps. Chaque acte juridique ainsi
séparé devient du meme coup un etre bien délimité, de contenn
strictement déterminé, fixe et invariable. Un tel acte est inattaquable (6). Le testament seul échappe a cette loi de simpli(1) P. F. GIRARD, Manuel de droil romain, 6• éd. (1918), p. 891, n. 7.
(2) De /egibus, II, 47.
(3) C!CÉRON, De domo, 53 ; Ali., 11, 9, l.
(4) TITE-LIVB, XXVII, 25, 7-8.
(5) Cesdistinctions sont renduesévidenteschez nous surtoutpar la tenue des.

livres dans les opérations financieres. En septembre 1918, le Trésor américaín
met 200 millions de dollars a la disposition du gouvernement fran(,ais. Celui-cl
le~ cede a la Banque de France. Celle-ci lui en paie la contre-valeur au pair,
~01t 1 milliard 36 millions de francs. Le Trésor fran~ais fait a la Banque Ull
remboursement d'importance égale. Quatre opérations oú le profane o'ea
verrait que deux.
(6) GIDE, Et. sur la novation, p. 6 suiv.

HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

227

fica_tion.' Son but est l'institutiond'héritier. mais il peut
temr' en .outre' d e_s. ma t·!eres
,
t res
. d1verses
.
' : legs particuliers
con
~hérédations, lég1t1mat1ons, nominations de tuteurs aff '
e ssements. C'est qu_'a !'origine, le testament est une'loi r:~:
sentée au peuple réum en comices . plus tard i'l a été
'p
to t t
é
·
'
,
un moyen
u rouv pour fa1re prévaloir la volonté dans des d' t'
ou I d ·t
·
.
1rec 10ns
e_ ro1 en v1gueur lm opposait un mur. Le testament est le
preIDI~r acte ou l'on voit prévaloir la volonté sur la .
fJté~elle des _rapports juridiques, alors que toute la d;r~~e~;
mpire romam ne suffira pas pour faire sa place a la volonté au
contsentement, dans la vente, la location et les autres actes' Le
·
·
tesL'ament
1 a ' 'd'es nos prei~uers
textes, un caractére particulier.
a f a;a ~sen esl:, p_as sans mconvénient. Exercée surtout poussée
on ' e le condmt d'a~ord a la précision, puis a la ¡ubtilité.
?n, des plus gran?s adm1rateurs des jurisconsultes romains a pu
c~{e sur ce tra1I:, caractéristique de la technique juridique .
«
ne tro~ve son pendant que dans la littérature scolasti ue et
dans les é?r1ts des talm~distes et des jésuites (1). » Les écritains
~l~,¡uel C1c?ron_ et Séneque, qui n'étaient pas asservis aux regle~
e co e, n avaient done pas tort de faire leurs réserves.
(d suivre.)
(1)

hlEIIING,

L'esprit du droit romain, tr. rr., t. III, p. 88.

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN{:AISE

La Bible dans la poésie franqaise
depuis Marot
La poésie biblique sous Henri IV et sous la régence de
Marie de Médicis : Tragédies de Montchrestíen, Psaumes de
du Vair, Baif, D11port.ea, Bertaut, Malherbe.

Cours de 11. Joseph VIANEY,
Doyen de la F acuité des Lellres de M onlpellier .

QUATRIEME LE{:ON.

L'avenement d'Henri IV et la pacification du royaume
n'arretent pas en France la floraison des vers bibliques. Ils continuent a etre nombreux. Mais ils prennent nécessairement les
caracteres que prend alors peu a peu toute notre poésie a mesure
qu'elle s'achemine vers le classicisme.

Le poete qui, a cette date, rappelle le plus les poetes de la génération précédente est Antoine de Montchrestien.
C'était un croyant. Ce fut meme un militant. Il fit le coup de
feu pour la défense de sa foi, il prit une part active aux révoltes
des protestants contre Louis XIII, il mourut d'une arquebusade,
et son corps fut ramassé par les vainqueurs sur le cbamp de
bataille poul',' etre roué.
Il a essayé de résumer ses croyances dans ses deux tragédies,
Que l'h.om.me « peche a toute heure, qu'il fait toujours mal quelque chose qu'il fasse » ; « qu'il est a chaque pas tout pres de
trébucher s'il n'est soutenu par la divine grace (1) &gt;1; mais que
la miséricorde de Dieu peut relever le plus grand coupable ;
voila ce que veut démontrer son David. Que pour préparer l'a,e•
l. Voir Ed. Petit de Juleville, p . 2'29.

229

nement du Messie Dieu s'était choisi un peuple, qu'afin de faire
éclater sa puissance il exposa plus1eurs fois ce peuple a la destruction et le sauva contre toute attente par une faible main :
voila ce que veut démontrer son Aman.
Les sujets étaient bien choisis. Mais l'auteur a-t-il su leur
donner le développement dramatique qu'ils exigeaient ? A-t-il
meme réussi a bien démontrer sa these ?
Ce qui peut etre intéressant dans l'histoire que David conte a
son confident des origines de sa coupable passion pour Bethsabée,
c'est la peinture des efforts qu'il a faits pour y résisteretdel'étourdissement auquel il s'est,malgré lui,laissé prendre. On attend le
récit dePhedre a IBnone :
Un trouble s'éleva dans mon ame éperdue .. .
Par des vceux assidus je crus les détourner ...
Contre moi-méme enfir.. j'osai me révolter .. .

Mais,de ces révoltes, le David de Montchrestiennejuge pas
propos de parler autrement qu'en deux mots:

a

Que n'ay-je fait, ó Dieu ! pour m'arracher du cceur
La pointe de ce trait qui cause ma langueur ?

Ce que son maitre a fait, le confident ne le saura point. 11 sait,
en revanche, que Bethsabée est une beauté digne d'inspirer
d'interminables pointes et il a la surprise d'entendre le Psalmiste
s'exprimer comme un mauvais pétrarquiste :
Je sentí s'escouler la glace de mon ame,
Sous le !eu doux-cuisant de sa jumelle flame,
Qui demeurant tousjours dans les flots allumé,
Jallissant hors des flots, m'a le cceur consommé.
Mes sens tous assoupis d'une humeur letargique
Languissoient comme attains par un charme magique :
Je mouru pour la voir, et pour ne la voir pas
Un moment m'aporta mille cruels trespas.
(lbid., p. 205.)

Ct-. qui peut etre intéressant et vraisemblable, plus loin,
quand David rec;¡oit la nouvelle que !'adultere va éclater a tous les
yeux et qu'alors le conseil lui est donné de faire revenir le mari,
c'est que le coupable soit saisi de honte et qu'il consente seulement
&amp;ous l'empire de la passion et sous la crainte du déshonneur a la
lAcheté qu'on lui propose. Mais le David de Montchrestien n'a pas
un instant d'hésitation.
Ce qui peut etre intéressant et vraisemblable, plus loin, quand
le mari ayant refusé de voir sa femme, on engage David a faire
périr ce geneur, c'est que le roi adultere oppose une longue résis-

�L.\ BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

230

231

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tance avant de se transformer en assassin. Mais sa résistance, chez
Montchrestien, se borne a échanger avec le roauvais conseiller
quelques paroles sentencieuses a la maniere de Sénéque, et, tres
vite, il cede.
Ce qui peut etre intéressant enfin, a la nouvelle de la mort
d'Uri, c'est la peinture des sentiments contraires qui doivent
se disputer l'flme de l'homicide : la joie de la passion satisfaite
et de l'honneur sauvegardé, la bonte du crime irrépar.able : mais
le David de Montchrestien n'est attentif qu'a la beauté du récit
épique qu'on lui fait de la bataille.
Bref, Montchrestien, ayant a traiter un sujet qui n'était pas
sans analogie avec celui de Phedre, l'a traité sans parattre en
soup~onner l'intéret psychologique.
Sa tragédie d' Aman est un peu meilleure, quoique tres maladroitement construite.
L'action est prise au moment ou Aman forme le dessein d'exterminer les Juifs. Pendant deux actes, on entend ses rajsons, on
assiste a ses efforts, et l'on connalt dónc d'abord les personnages
qui doivent etre sympathiques seulement par Je mal que dit
d'eux leur ennemi. En une seule scene, Aman emportel'adhésion
d' Assuérus a son homicide projet, cr qui est d'une invraisemblance presque comique. Mardochée et Esther apparaissent au
~e acte, sans que l'auteur trouve le moyen de raconter l'élection
de la nouvelle reine, alors que Racine a fait de ce récit une admirable exposition, qui nous apprend a la fois le passé de l'héroi"ne
et son caractére. Pendant tout un acte, l'oncle et la niéce concertent leurs plans sans se voir ; car Montchrestien,respectueux
des mreurs orientales, n'ose introduire un homme dans le harem.
Mardochée donne done ses instructions a un gardien du sérail,
qui les porte a Esther, et les réponses lui arrivent parlamemevoie.
Le décor simultané, qui met sous les yeux des spectateurs pl~sieurs lieux a la fois, rend faciles ces va-et-vient, mais ralentít
l'action, et, pour occuper les spectateurs pendant les voyages du
messager, Montchrestien fait adresser par Mardochée et par
Esther des priéres a Dieu. A un maigre acte IV, qui contient
seulement la visite de la reine chez Assuérus, succéde un acte V
tres touffu ou tout le reste de l'histoire est entassé : le songe
d'Assuérus, la consultation d'Aman sur la récompense dont il
convient d'honorer un bienfaiteur insigne, le récit de la proroenade triomphale de Mardochée a travers la ville, Je festin cheZ
Esther, l'accusation contre Aman, et il ne faut pas plus de quel·
ques mots a Esther pour détromper le crédule Assuérus, comme
il n'avait pas fallu b. Aman plus de quelques roots pour Jetromper,

Dans cette piece d'un plan si gauche et d'une psychologie assez
pauvre, qu'y a-t-il done qui ait de la valeur ? D'abord une
ébauche, incompléte et peu cohérente, mais par endroits vigoureuse, du personnage d'Aman, en qui Montchrestien a sans doute
voulu _flétrir les libres penseurs de son temps, négateurs ironiques
des m1racles et de Ja Providence :
;\" on, je n 'ay pas le creur si ramoli de crainte
Qu~ vos cont~s de vieille y facent quelque empreinle.
Sus, sus, D1eu mensonger, invisible inconnu
:'llontre que! tu veux estre a !'advenir t~nu.
'
II ne faut maintenant que ton bras se repose ·
Fay voir á ce bon coup ~i tu peux quelque chÓse.
(lbid., p. 249-250.)

i\iais Montchrestien est surtout un lyrique, qui, disciple de
Desportes, et disciple souvent meilleur que le mattre sait développer l'im~ge et ~iguiser le trait, a de la grace et po~rtant de la
force, mame parfa1tement les strophes alors a la roode : le sixain
et le quatrain d'alexandrins :
Tout ainsi que l'oibeau pipé de l'oiseleur
S'eschape des filets tendus pour son malheur
Et s'essore dans l'air d'une libre volee : '
Des laqs qui nous serroient il nous a dégagez ;
Ceux nous veulent du bien qur nous ont outragez ·
Ceux qui nous desoloient nostre ame ont consolee:
(!bid., p. 277.)
Pourquoy diront les gens d'une profane boucbe :
Qu'est devenu le Dieu qu'ils souloient invoquer?
Qu 'en fin le cbcr souci de tes sorvans te touche
Et ne pormets qu 'en nous on te puisse moquir.
. que duSoleil levant jusqu 'au bout de la terre
So1ent connus les meschans par leur punition
\fin que desormais nul n'esmeuve la guerra'
Contra la Dieu des Dieux qui preside en Sion.
(!bid., p. 259.)

La Bibie a fourni a Montchrestien des élégies meilleures encore
que cette priere contre les persécuteurs, ou, par la bouche de
Mardochée, il semble solliciter de Dieu a la fois la punition des
négateurs de la Providence et celle des ennemis de la Réforme.
L'une est un chceur de la tragédie de La Carlhaginoise sur la vanité
des ambitions :
Oyez nos tristes voix
Vous qui logez vostre asseurance au monde ·
Vous dont l'espoir sur ce Roseau se ronde,
'
Oyoz nous cette !ois.
Toute vostre grandeur
N'est que vapeur qui se perd en {umée:
C'est de la cire aussi tost consumée
Qu'elle a senti l'ardeur. '

�LA BIBLE O \;'\S L.\ POÉSIE YR-\:-i&lt;;.\ISE

REVUE DE~ COURS

ET

233

CO~FÉRENCES

, . C'est. le veslige en l'air,
Que 1 ~•seau la1s,e enlrecoupanl le vng11e ;
Lo tra1t coulant tracti dedans la vague ·
011 ccluy do l'esclair.
'
C'est un negeux monceau
Donl la blancheur eslJloQil noslre veue ;
i\fa1s aux rayons qui traversent la nue
II se dissoult en cau.
•
(!bid., p. 125.)

L'autre est u~chreur de la tragédie de La Reined' Écosse, oti, pour
développer le heu commuo de la brieveté humaine les images
de Job ont éLé associées a celles d' Horace :
'
Qu'est-ce, ó Dieu, q~e de l'bomme I uno !leur passagere
Que la _chaleur nestnt ou que le vent fail choir ;
'
Un~ vame fuméc, une ombro fort legerc
Qui so JOU~ au malin et passe sur le soir ;
'l!n Soleil de la lcrre assez clair de lumiere
Ma!s ~uc millo IJrouillats vont sans ce»e c~cbant,
Qu! s esleve au_ ber~eau pour tomber en la bierc
Qui de, son Orioul mcline a son couchanl :
'

........................................

La Lune a un S?leil pour reparcr sa perte
EL !emphr_son cro1ssa!1,l uno Coi, tous le, muis ;
Ma1s depu1s. que la vio esL do la morL couverte,
Elle ne rena1sl pas en mille ans une rob.
Si le_s arbrcs l'Hiver perdent leur chevelure
Lo Printemp:; les rcvesL d 'un reuillago plus boau ·
EL l'hommo ayant perdu sa plaisante verdure
'
Ne doit poinL esporer de second rcnouveau. '
On ne peuL rendre aux fleurs leur couleur printenniero
Lorsqu'ellcs ?nt scnli les cbaleurs de !'Esté:
Quand une fo1s la mort fle~trit nostre paupiere
Ycux, vous pouvcz bien dire : adieu, douce ~!arlé.
(/bid., p. 87.) "

. L'allianc~ des deux antiquités produira-t-elle a l'époque claas1que de bien plus heureuses combinaisons ? S'eo faut-il de
beaucoup que cette élégie puisse etre qualifiée de chef-d'reuvre ?
Et de _tels ve~ ne font-ils pas d'autant plus d'honneur a Montchresben qu'tls sont antérieurs a l'iofluence de Malherbe ?

• •
~es Psaumes, en ces années-la, ont un grand succes. Les meilleurs
poe~es du, temps les traduisent ou les paraphrasent.
~ est d abord que tous ont lu les Méditalions du futur chanceher de France, Guillaume du Vair: Méditalions sur les P,aumes
de la pénitence et Médiialions sur les Psaumes de la Consolation,

écrites vers 1585, et que vont suivre vers 1590 les Méditalions
sur les livres de Jérémie et de Job.
Ces Méditations ne sont que des parapbrases, et meme des
amplifications, ou, pour suppléer au défaut de liaison entre ks
versets, l'auteur, de son propre avcu, « étend ... la naive signification des paroles. » Dans le dessein d'etre clair, il est long.
Pourtant, il est sensible a la poésie de son texte, a ses images et il
les développc, a ses familiarités et il les conserve jusqu'a les
rendre vulgaires, a ses apostrophes et il en ajoute d'autres, a ses
antitheses et il les aiguise. Des lors, une méditation de du Vair,
c'est déja, moins les rimes, une paraphrase de Bertaut. Mais une
page de du Vair, c'est quelquefois mieux que cela ; c'est un beau
morceau oratoire qui fait prévoir comme toute proche l'éloquence
de Bossuet:
Mais ce, pauvres aYeuglcz, qui onL toujours les yeux {ichez en lcrre, qui
ont leur esprit en{erm~ &lt;lall!, Jeur bourse, qui n'onl entendcmcnt que pour
aymor les choses qui n'ayment ríen, qui ncgligent le Soleil et la Lune, churd'reuvre de la naturc,pour admirer des pierres et des roarbres, de l'or et dt•
l'argont, qui dissipent el rcspandent en vain les vertus de l'inlelligencc pour
as,embler et amonceler les excremens de la terre, laisseront les richessc~
qu'ils ont tant aym~s et pour lesquelles ils ont hay tout le reste. Vous
les verr, z tirer contra la mort, tratner jusqucs au tombeau lcurs ricbesse, ;
mais la mort leur donnera sur les doigts, et Jeur fera lascher prise. Demy
morts ils entrouvriront les paupieres, pour chercher du coin de l'reil. leur$
thrésors; mais en{in il raut marcher, il faut Jaisser oet attirail, une forte
puissanco les ontratne. Et a qui laisseront-ils cet équipage ? Peut-estrc a un
e,lranger incogneu, qui se bagnera dans les sueurs de ces pauvres miserables,
ausquels on ne laisscra pour partage qu 'un sepulcre de quinzc 011 vingl pic1I~
pour le plus: voila leur maison pour jamai~, qu'il~ s'y licnnenl ,;'ils vculcnl.
{Ps. 48, verset 10.)

Cette page est tirée d'une des Médilalions sur les Psaumes de la
Consolalion. Ce sont les c,antiques ou le Psalmiste se réconforLc
contre le spectacle, troublant pour les justes, de la prospérité et
de l'insolence des impies ; ou la Providcnce est défendue contre
les libres penseurs disant aux croyants : qu'est votre Dieu, puisqu'il n'exclut pas de ses faveurs, puisque meme il en comblc
les bommes qui ne croient pas en lui ? Cet argument sera encore
celui des libertins quand Bossuet prooonccra ses Sermons sur
la Providence. Ce sera celui que le tentatcur opposera inutilement

aPolyeucte :

Vous me montrez en vain, par tout ce vasle empire,
Leb ennemis de Oieu pompoux et noris:sants.

Ce sera celui que Racine ré[ul,era dans une partie des chreurs

d'Athalie. Au temps de du Vair, il est sur bien des levres. Car, dans
les batailles acharnées que se sont livrées les croyants au nom de
la foi, le vrai vaincu a été souvent la foi,et,avec la foi,la morale.

�LA BlBLE DAN8 L.\ J'OÍsSIE FRA'.1-c;:.\J!&lt;F.

234

REVUE DES COURS ET CONJ,'ÉRENCES

La constatation que Dieu laisse s'entredéchirer des hommes qui
pr~~en~ent le servir et que la gucrre profite a la débauche comme
a ,1 1mp1ét~ a ébranlé les fondements de la religion. La libre pensée
n,1e audac1euseme~t qu'il y ~it un Dieu, ou, s'il y en a un, qu'il
~ occupe des a!fa1res humames. Contre ces négations, du Vair
cprouve le besom de se forl:.ifier lui-meme et de prémunir ses amis.
Presque tou~ son reuvre ~hilosophique va etre un plaidoyer
pour la Prov1dence (1 ). Or, 11 commence a se faire l'avocat de
cette ~rande cause en paraphrasant les Psaumes de la Consolation.
Ce qu_1 prouve bien son intention, c'est que, lorsqu'il paraphrase le
prem1~r verset du premier de cesPsaumes, qui est le Psaume XXVI,
11 Y fa1t_ entrer, _sa~ qu'elle soit dans le Lexte, la question de la
prospér1té des 1IDp1es comme une introduction nécessaire a ce
groupe de Psaumes :
.... '.\l~is quand tournant les yeux de tous cotez j'apor!;OY que ceste affiict•~n m est co1!1muno avoc tous les gens de bien, que je voy de toutes parts
l~&gt;_p:•~L•e~ qu on Ieu_r drcsse, comme leur constance cst conlinuellement á
I e .. O), et au eontra1re comme les meschans regorgent d'aise de plaisir:; et
~o toutes S?rtes de bicns, je deme u re tout confus et estonné. 'car d 'un cOté,
JO ":1ª souvie~s que vous estes le grand Dieu do justice, duque! l'reil tout
VO} ~nt cogno1t les plus proro~des cachettes, duquel la main toute puissante
att~int. les plus eslo1gnees part1es üu mon~e. Et d'autre costé je voy que ceux
q!li levent la teste contre vou~. et oppr1ment vos pauvres et innocens ser•
v1teurs, prosporent á v_ostr.e veue, et s'enorguellissent Lous les jours aux
~eurcux suc~ez de leur 1mp1ét6. Je confosse, Seigneur, que je suis demeure
c~°:me ~tup1de et ~sblouy en ce~te c&lt;?ntem~Iation, sans pouvoir penetrar au
ti a\ er:; de cet espab bro011las qm env1ronno1t1es yeux de mon entendemcnt.

Ce scandale qu 'est, pour le juste, l'insolentbonheur des mécbants
du Vair l'~xprime, au ~ours de ses diverses paraphrases, avec un~
grande v1gueur, et Il répond, naturellement, comme feront
Bossuet, Polyeucte, les chreurs de Racine : &lt;e Attendez la fin ; Dieu
a des supplices pour le méchant, des joies pour les justes ; le
dogme de la Providence et celui de la vie future n'en font qu'un. »
11 répond ainsi d'apres le Psalmiste.
Or, c'est parce que la réponse est chez le Psalmiste c'est parce
que du Vair les a si bien avertis qu'elle y était, q~e Bertaut,
Mal~erbe, Raca~, Godeau vont a leur tour le paraphraser. A
pa1t1r de du Va1r, ce que notre poésie demandera souvent aux
Psaumes, ce sera de contribuer a défendre contre les libertins
l'idée de Providence.
Une autre raison suscite a cette date des Psaumes en vers
franc;ais. Les catboliques envient aux protestants les cantiques
de Marot. Donner un Psautier au catholicisme avait déja été
!) Voir Radouant,

Guillaume du Vair, 1908.

~

pendanL vingt ans, de 1567 a 1587, l'occupation principale de
Baif, l'une des grandes étoiles de la Pléiade (1). Ilécrit, en 1569,
qu'il est « en intention de servir aux bons catholiques contre
les psalmes des hérétiques. » Quelques années plus tard, il déclare
la meme volonté dans une supplique adressée au pape Grégoire XIII. Mais Baif est, de tousles membres de sonécole, le plus
féru d'antiquité. A ses amis, eux-memes pourtant si érudits, son
érudition paratt plaisante. Ils l'appellent le docte, doclior et
doclime Baif. Ce trop docte poete a la singuliere idée que, pour
vaincre Marot, qui a transformé les Psaumes en chansons populaires, il doit les traduire en vers mesurés a la maniere:des Anciens.
De 1567 a 1569, il compose done soixante-neuf Psaumes, en
associant des breves avec des longues, et il qualifie d'ioniques
mineurs ou de tétrametres le résultat deses combinaisons. Alor5,
mécontent, il remanie tout, associe autrement les dactyles avec
les spondées, les anapestes avec les iambes et acheve cette fois
le Psautier. Mécontent encore, bien qu'il ait trouvé un musicien
pour mettre des airs sur quelques-uns de ses prétendus vers, il se
décide a parler une langue qui permette de mesurer les syllabes
et il traduit le Psautier en vers latins. Mais, coinme ce n'est pas la
le moyen de faire concurrence a Marot, il comprend enfin qu'il
n'a qu'a essaver de battre le Psalmiste Huguenot sur son propre
terrain, et il traduit les Psaumes en vers vraiment fran~ais, c'esta-dire en vcrs rimés. Le 20 janvier 1687, il termine celte quatrieme version.
Elle ne ful point publiée, non plus que les deux versions en
vers mesurés. Fut-ce une perte pour notre poésie ? Une grande
perte, non ; une peri:.e pourtant. Car il y a dans cette version
quelques bons passages, et Baif manie bien certaines strophes,
par exemple celle dont la Consolalion a du Perrier et le poemc
A Villequier ont montré la vertu élégiaque :
Sauve-moi, Seigneur Dieu ; flot sur flol jusqu'au tontl
De mon Ame penetre.
Je suis au plonge entré dans un bourbier profond :
Rien de rerme :i me mcttre.
Je suls venu tumber daos un ablme creus,
Sous des vagues prorondes,
Oü le courant des eaus dans un gourre hideus
lli'accable et couvre d'ondes.

..
*

Ce Psautier du catholicisme, que Baif, apres vingt ans d'efforls,
( 1) Voir Augé-Chiquet, La vie, les idtes el les reuvres deJeanil.nloine deBa1/,
1909, p. 306.

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANc;:AISE

236

·

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

n'a point pu donner au public, Desportes, a son tour, entreprend
de le composer. II fait parattre 62 Psaumes en 1592, 75 en 1594,
100 en 1598, 150 en 1603, et le succes en est vif. Vauquelin de la
Fresnaie les loue avec enthousiasme ; saint Fran'tois de Sales en
recommande la lecture aux fidéles ; il s'en fait plusieurs éditions.
Des Psaumes de Desportes, on connatt surtout aujourd'hui le
jugement qu'en porta Malherbe. Le poéte avait invité le réformateur a dtner. Avant qu'on se mlt a table, il voulut aller chercher
un exemplaire de sa traduction pour l'offrir a son hote. e, Laissez
done, répondit Malherbe ; votre potage vaut mieux que vos
Psaumes. »
Ce fut en vain que Mathurin Régnier prit, dans une célebre
satire, la défense des Psaumes de son oncle contre ce poéte « froid
a l'imaginer », qui ne savait que « regratter un mot douteux au
jugement ». Desportes ne s' est jamais bien relevé des coups que lui
a portés la critique de Malherbe.
II a, en effet, tres peu de strophes qui résistent entiérement a
un examen attentif. La plupart sont bien, comme le leur reproche
Malherbe, pleines de u bourres ». Ce n'est pas qu'il soit toujours
embarrassé pour attraper la rime. Mais il pousse jusqu'a l'excés
le besoin de la clarté. Jamais il ne croit avoir été assez précis,
jamais les transitions ne luí semblent assez ménagées. Et, de la,
d'élégantes chevilles, qui n'apparaissent pas telles a tous les
yeux, mais qui amollissent singuliérement le style.
Si Malherbe avait commenté les Psaumes, comme il a fait des
poésies profanes, voici a peu pres ce qu'eut été ce commentaire :
Asperge moy d'hysope ot jo uerray soudain
Ma souilleure éfacée.
Je passeray, Seigneur, me lavant de ta main \
La blancheur de la nége en flocons amassée. ·

(Ps. L.)

Je verray : bourre, car c'est un de ces semi-auxiliaires qui
n'ajoutent a l'idée qu'une précision inutile. En flocons amassée :
addition qui dénature l'image, puisque de la blancheur l'attention
est détournée sur l'abondance de la neige. Me lavant de ta main ne
peut se rapporter qu'a je, ce qui fait un seos absurde (1).
Ou fuiray-je, O Seigneur, oil m'en pourray-je aller,
Evitant ton esprit el l'aspect de ta lace '1
Tu rempbs tous les cieux si j'y pense uoter,
(1) Desportes a corrigé daos les éditions postérieures:
S'il te platt, OSeigneur, me laver de ta main
Jo passeray la neigo ...

237

Et tout au mesme instant si ;e change de place
Je te trouve aux Enfers quand /'Y veuz devaler
(Ps. CXXXVlll.)

Pourray-je, j'y pe~~e! j'y ve~ : bou~~es ; ~ar ~ sont e~core
d'inutiles semi-aux1haires. Si le fug1tif qui éta1t au ci.el se
trouve maintenant aux Enfers, il a, évidemment, changé de place;
alors pourquoi le dire ?
Si J'attache :\ mondos le plumage dfuers
De l'Aube si leg~re et recelle ma f~ite.
Jusqu'aux extrémitez des plu~ lomtames mer~,.
Ta main par tout m'atrape arden/e d ma poursu1te,
Et ton bras ne me pert en l'obscur des deserts.

D ivers : addition qui dénature l'image, puisque de la rapidité
des plumes l'attention est détournée sur l?u: bigarrure.. Recelle
ma fuite : il doit etre question ici de la rap1d1té. de la_ fmte, non
de l'obscurité de la retraite. Ardenle d ma poursuzle: év1dent, done
inutile.
Malgré tous leurs défauts, les Psaumes de Desportes n'en
marquent pas moins une date importante dans l'histoire de
notre lyrisme.
.
Dans l'histoire de notre strophe d'abord, et M. Martmon a
rendu justice a Desportes comme a Marot. Le~ trois recueils qui,
au xVIe siécle 1 ont créé les formes de notre lynsme moderne sont
le Psautier de l\tarot, les Odes de Ronsard, le Psautier de Desportes,
et celui-ci n' est pas celui qui eut le moins d'influence. Les strophes
nouvelles y sont probablement plus nombreuses encore que dans
les Odes et beaucoup sont bonnes. Des strophes q1,1i n'étaient pas
nouvell;s ont re~u la leur consécration. C'est Despor~s qui a fait
la fortune : et du sixain q'alexandrins, ce bel éqwvalent de la
stance italienne ; et du quatrain d'alexandrins, le m?tre par
excellence de notre élégie ; et de la strophe rendue célebre par
la Consolation d du Perrier et de la strophe que Hugo a employée
dans l' Épopée du Ver. C'est lui qui a donné a Malherbe, par maints
exemples heureux, l'idée de faire entrer da~s une strophe. de
grands vers un seul petit vers, dont la place, d' ailleurs, peu~ var1er.
C'est lui qui semble avoir imaginé d'associer l'alexandrm avec
l' octosyllabe; c' est luí, en tout cas, qui a démontré la valeur de cette
association :
Je críe a toy de Jour, je crie a toy de nuil,
Seigneur, Dieu de ma délivranco,
Oy ma priere, hélas I qu'elle entre en t~ prese~ce,
Ten l'oreille á mon cry, voy le mal qui me nuit.

�238

239

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

De douleurs et d'ennuis, roa pauvre ame est soulée,
Ma vie a touché le trépas :
On me conte entre ceux qui descendent la has,
Ma vigueur tout a coup de moy s'est écoulée.
(Ps. LXXXVI f.)

croyance que ce roi a été donnéa ce pays,et ce pays au monde,
pour que la paix regne ici-bas.
Dans une des meilleures pieces, il vante le bonheur du juste.
Mais pourquoi le juste lui paratt-il heureux? Parce qu'il est celui
« qui regit prudemment les désirs de son ame, » celui

Mais ce ne fut pas seulement une belle collection de strophes
qu'apporterent a notre poésie les Psaumes de Desportes. Ce fut,
comme l'a bien vu M. Martinon, &lt;&lt; le sentiment d'un lyrisme plus
élevé que celui de Ronsard ». L'inspiration biblique, avec ce
Psautier nouveau, continuait done a favoriser le développement
de la poésie fran9aise. Si notre lyrisme tendait trop a s'y transformer en éloquence, il y prenait une ampleur jusque-la inconnue:
Seigneur, de race en race et de toute durée
Tu l'cs tait voir des ticns la retraite asseurée:
Avant qu'en auci,rn lieu
Le haut sommet des mons commenc,lit de paroltre,
Que la terre print forme, et que le monde eilt estre,
Du siecle jusqu 'au siecle ú jamais tu es Dieu.
Tu tournes lo mortel jusq11 ':'t le voir dissoudre,
El dis, Enfans d'Adam retournez en la poutlre
Ou tout homme est réduit :
Car mille ans devant toy sont comme la journée
Qui fut hier flnie. ou l 'espace ordonnée
Pour une sentinelle en sa garde ele nuit.
(Ps. LXXXIX.)

.* .
Les Psaumes de Desportes ont done eu de l'influence. Toutefois,
pour la gloire d'un poete, 150 cantiques, qui ont apporté du nouveau en leur temps, mais qu'on ne lit plus, comptent moins que
deux ou trois belles pieces qui se liront toujours. Or, ces deux ou
trois pieces, le Psautier de Desportes ne nous les offre pas. Nous
les trouvons, au contraire, dans l'reuvre biblique de ses deux
successeurs immédiats, disons de ses deux éleves : Bertaut et
:Malherbe.
Bertaut ne traduit pas. Ses titres eux-memes nous préviennent
qu'il ne veut pas exprimer la pensée du Psalmiste, et que le texte
hébreu lui sert seulement de point d'appui: Caniique doni l'argument est pris de te[ Psaume de David, Paraphrase de te[ Psaume,
lmitaiion du 7¡e Psaume en forme de priere prophéiique pour la
grandeur et prospérilé de Monseigneur le Dauphin.
Dans ces paraphrases, parfois assez éloignées du texte, qu'est-ce
ce que Bertaut a done mis ? Quelques-unes des idées de son tem_rs.
Dans plusieurs pieces, ce qu'il exprime, c'est son affectton
podr Henri IV et pour la France, aimés du meme amour; c'est la

Qui n'admire en son cceur rien qui soit sous la Lune,
Qui ne fait point hommage au sceptre de fortune :
Qui ne luy laisse avoif nul empire sur soy:
Qui vrayment et d'cffect est ce qu'il veut parestre:
Qui de nul maistrisé, de soy mesme est le maistre,
Rcgnant sur ses desirs, et leur donnant la Ioy:
Et de qui le courage abhorrant la vengeance,
D'un volontairc oubly noye en sa $Ouvenance
Les torts qu'il a reccus, et les biens qu'il a faits.
Cct homme-1:i ressemble a ces belles olives
Qui du fameux Jourdain bordent les vertes rives.

Mais, cet homme-la, beaucoup plus qu'a un arbre de la J u~ée,
ressemble au chrétien nourri de stofoisme dont, une dizaine
d'années auparavant, Guillaumedu Vair a tracé le portrait dans
sa Sainle Philosophie, puis dans sa Constance, et il ressembfe
d'avance a l'Auguste de Cor~eille,
Qui, de nul maistrisé, de soy-mcsme est le maistre.

Dans la meme piece, Bertaut affirme sa foi en la Providenct&gt;,
qui traitera chacun suivant son mérite et mettra fin au scandale
qu'est le bonheur de l'impie :
Alors le miserable envoyé pour pasture
An feu qui sert la bas aux ames de torture,
Payra ses courts plaisirs d'eternelles douleurs.

Dans le plus connu de ses cantiques, il démontre ' l'existence

de Dieu par les beautés de la nature. C'est la piece, ou, en invitant
chaque créature a louer le Créateur, il fait tout un tableau du
monde. La peinture est parfois trop ingénieuse ; elle donne alors
l'impression que le Créateur avait beaucoup d'esprit et la certi,..
tude que Bertaut, comme du Bartas, aimait trop Lucain :
Et faittes retentir son nom parmy vos oncles
Gouffres qui vomissez mille mers en lamer ...
Et toy gresle polie, et toy glace qui paves
Au pesant chariot les sentiers du bateau.

Mais les belles strophes sont nombreuses

elles · le SQDt

"\

�REVUE DES COURS ET CO:'ffÉRENCES

mcmc asscz pour qu'on ait pu, sans trop d'exagération, dire de ce
psaumc de Bertaut, que c'étaít la premiere en date des Harmonies
de Lamartine (1).
Faite~-la dire aux bois dont vos fronts so couronncnt
Grands monts, qui comme Rois les plaines maistrisez :
Et vous humbles coustaux ou les pampres !oisonnent
Et vous ombreux vallons, de sources arrouscz.
'
Feconds arbres fruitiers, l'ornement des collines,
Cedres qu'on peut nommer geans entre les bois,
Sapins dont Je sommct fuit loin de ses rocines,
Chantez-le sur les venls qui vous servent de voix.
Animaux qui paisscz la plaine verdoyante
.
Et vous que l'a1r supporle, et vous qui serpenlans
Vous trainez apr~s vous d'une échino ondoyante,
Naissez, vivcz, mourcz, sa louange exaltaos.

L'amour d_e la France, le désir de la paix, la foi en la Providence,
une conception un peu stoicienne de la vertu chrétienne : voila
done les themes qu'a développés le lyrisme chrétien de Bertaut,
en s'appuyant plus ou moins sur des textes de David. Rien,
assurément, n'était plus légitime que cet emploi du Psalmiste.
El, pas plus que d'avoir cxprimé ses propres sentiments, nous ne
luí reprocherons d'avoir été plus orateur que poete, puisque
c'était la son talent, ni d'avoir ulilisé, sans ríen créer de nouveau,
un tout pelit nombre des strophes de Desportes, puisque, dans ces
slrophes, surtout dans la stance de six alexandrins et dans la
stance de quatre, il a su enfermer une phrase ample et bien
rythmée.

.•.

i\Ialherbe dépasse de beaucoup Bertaut." Aussi eutril une tout
autre gloire. S'il paraphrasa trois Psaumes seulement, le se, le
12&amp;!, le 1456 , les hommcs du xvu6 siecle ne cesserent de les Jire de
les citer, de les apprendre par creur. lis avaient raison, ca; ils
retrouvaient condensées dans ces trois courls chefs--d'reuvre
les idées sur lesquelles ils fondaient la vie et les qualités de style
auxquelles ils tenaient le plus.
Quand il exer~ait son sens critique sur les strophes de Desportes,
Malherbe savait fort bien qu'il ne s'exposait point a des représailles. C'eut été en vain qu'on eut cherché dans les siennes des
iropropriétés, des fautes de Jogique et surtout des bourres. Pourtant, luí aussi allongeait et développait le texte du Psalmiste,
(1) Voir Grenle, Jean Bertaut, 1903.

241

LA BIBLE DA.NS LA POÉSIE FRANC,\ISE

~fais ce qu'il ajoutait, ce n'étaient pas des mota vides de sens
c'étaient des mots recouvrant des idées, et des idées qui formaient
une conceplion d'ensemble.
Veut-on refaire le travail par lequel Malherbe transforme un
Psaume. Rien n'cst plus facile.
Le premier verset du Psaume VIII exprime l'admirationdevant
l'reuvre divine : ce Seigneur, notre mattre, que votre nom est
admirable dans toute la terre I Car votre magnificence est élevée
au-dessus des cieux. • Malherbe se fait les demandes et les réponses que voici: Qu'est-ce qui rend admirable l'reuvre de Dieu?
Le nombre et la diversilé de ses aspects. De quel mot, cependant
con~ent-~l de désigner les reuvres divi:nes quand on songe qu'ell~
ont eté brées du néant ? du mot m1racles. Et Dieu, que! titre
doit-il recevoir si l'on considere en lui l'auteur de l'univers ?
cclui de Créaleur. Quelles sont celles de ses puissances que maniícste la création ? sa sagesse, puisque son reuvre est bien faite ·
son élernilé, puisqu'il vivait avant que son reuvre fut. - De c~
réflexions sort une strophe, ou chaque mot porte, ou est
résumée presque toute la doctrine chrétienne de la création :
O Sagesse éternelle, ll qui cet univers
Doit le nombre infini des miracles divcrs
Qu'on voit également sur la terre et sur !'onde 1
Mon Dicu, mon Créateur,
Que ta magnificonce étonne tout le monde 1
Et que le ciel cst bas au prix de ta hauteur 1

1;,e deuxiéme verset du Psaume constate brieveroent que Dicu
a tiré_« de la bouc~e des enfanl:5 et ~es nourrissons une louange
parfa1te pour détru1re ses ennem1s &gt;&gt;. Malherbe songe: Ces ennemis
en quoi consiste leur hostilité ? A rabaisser la puissance divine'.
Comment s'appelle leur crime ? Le blaspheme. Quel est le dessein
de ces impies? Opprimer les innocenls. Qu'cst-ce qui les encouragc '?
L'~rgueil, amenant, la perle du sens. Mais qu'est-ce qui rend si
puissante la profession de foi sortie de la bouche des enfants? Sa
sin~érilé. - De la cette strophe, ou est ramassé d'avance le
pla1doyer en faveur de la Providence que les prédicateurs du
xv1ie siecle feront contre les libertins :
.
Quelques blasphémateurs, oppresseurs d'innocents
A qui l 'exces d 'orgeuil a fait perdre le sens,
'
De profanes discours ta puissance rabaisscnt:
)lais la naYveté
Dont mesmes au berceau les enfants te confossent
Clót-cllc pas la bouche IJ. leur impiété ?

Aux deux versets qui suivent, le Psalmiste se demande, en
18

�243

REVUE DES COURS 'E'l' CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

considérant fa grandeur de la création, ce que peut bien. -e~e
l'homme pour que Dieu se souviennc de lui. - Malherbe se d~t :
si Dieu nous regarde, qu'est-ce que ce regard suppose chez .lm ?
et il répond : l'amour. Il se dit encore : quelle est la_ part1e de
nous-memes qui est confondue par tant d'amour? et Il répond :
l'entendement:

Ainsi, quand Malherb~ paraphrase le Psaume VIII, il ne cesse
de préciser et d'expliquer le texte; or, par ces précisions et ces
explications, ce qu'il introduit dans son cantique, c'est une vuo
d'ensemble du monde, c'est une psychologie de l'homme, c'est,
si l'on peut dire, une psychologie de Dieu ; ce sont les grands
themes qui vont animer la prédication du xv1J6 siécle.
Meme plénitude et meme actualité dans les deux autres
Psaumes: dans le 128e, qui est un sermon sur la Providence, dans
le 1456, qui en est un sur l'ambition des courtisans, et ou de cette
ambition tout nous est dit : qu'elle procede de l'envie, et d'une
envie sans courage, qu'elle dure la vie entiere, qu'elle impose a
notre corps une attitude pénible, a notre ame la souffrance d11
dédain, et tout cela pour rien, puisque les princes auxquels nous
confions notre fortune sont comme nous voués a la mort :

De moi, toutes les fois que j'arrete les y~ux
A voir les ornements dont tu pares les c1eux,
Tu me sembles si grand, et nous si peu de chose,
Que mon entendement .
Ne peut s'imaginer quelle amour te dispose
A nous favoriser d'un rrgard seulement.

Get homme qui est si peu de chose, Dieu, observe le Psalmiste,
ne l'~ mis « qu'un peu au-dessous des anges » ; il l'a « c.ouronné
de gloire et d'honneur » ; il a mis« toutes choses sous ses p1eds ». L'homme, songe Malherbe, est peu de chose. Oui, mais ~n quoi
consiste sa faiblesse ? Précisons, et, condensant Monta1gne en
trois vers, disons que l'homme a la triple in~r~ité du corps, de
l'intelligence et partant des propos, de la sens1~1h~é. La_ place que
Dieu donne dans le chreur des créatures a cet etre mfirme, le
Psalmiste la détermine bien, et il n'y a qu'a le rép~ter : audessous de l'ange ; mais encore faut-il expliquer q~e,si Dieu amis
l'homme la, c'est par amour, par bonté:
II n'est faiblesse égale :i. nos infirmités;
Nos plus sages discours ne sont que vanités,
Et nos sens corrompus n'ont goílt qu':i. des ordures:
Toutefois, ó bon Dieu,
Nous te sommes si chers, qu'entre tes créatures,
Si l'ange a le premiar, I'homme a le second lieu.

Le Psalmiste con\inue a admirer la place accordée a l'homme :
Elle est glorieuse, elle est utile. Mais utile comment? Le Psalmiste
dit seulement que les brebis, les breufs, les oiseaux, les poissons
sont « sous nos pieds ». - Malherbe ici précisera peut-etre trop ;
car il restreindra l'utilité des autres créaturesa fournir nos repas.
Du moins expliquera-t-jl fort bien que l'homme qui veut user
des créatures y est poussé par le désir, que le désir est excité par lo
besoin, que le choi:I; nous est rendu possible par la largesse de Dieu
et que tout cela a été par lui admirablement réglé :
Sitót que le besoin excite son désir,
Qu 'est-ce qu 'en ta largesse, il ne trouve :i. choisir ?
Et, par ton r~glement, l'air, la mer et la terre,
N'entretiennent-ils pas
Une secrete loi de se faire la guerre
A qui de plus de mets focrrnira ses repas ?

En vain, pour satisfaire :i. nos Ill.ches envíes,
Nous passons pres des rois tout le temps de nos vies
A souffrir des mépris et ployer les genoux :
Ce qu'ils peuvent n'est rien; ils sont ce que nous sommes,
Véritablement hommes
Et meurent commo nous.

Comme les Psaumes de Malherbe doivent leur substance a la
théologie, a la morale, a la psychologie de son temps, leurs
qualités littéraires sont celles qu'apres Malherbe toutle xv116 siécle
recherchera : les idées y sont liées clairement, l'attention est sans
cesse appelée sur l'essentiel, le sens ne se termine qu'avec le ·
dernier mot de la phrase, le vers est harmonieux, la strophe ample
et bien rythmée. Ce seraitla, moins de la poésie quedel'éloquence,
si la Bible n'avait pas fait entrer dans ces vers quelques belles
images, que, de lui-meme, Malherbe saos doute n'aurait pas
trouvées. Elles sont accommodées au gout frangais. Mais la
saveur n'en est pourtant pas détruite parce qu'il est expliqué
comment il peut y ~voir de l'herbe sur les toits :
La gloire des méchants est pareille acette her be,
Qui, sans porter jamais ni javelle ni garbe,
Crolt sur le toit pourri d'une uieille maison ;

ou parce que : « Ils ont labouré sur mon dos » est devenu :
Et le coutre aiguisé s'imprime sur la terre
Moins avant que leur guerra
N'espéroit imprimer ses outrages sur moi.

C'est sans doute encore a la Bible que la poésie de Malherbe
doit la franchise de son réalisme :

�244

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Et, dans ces grands tornbeaux o~ leurs :lrnes haulaines
Font encore les vames,
·
lis sont rnangés des vers.

En parlant du poeme ou on lit les vers que je viens de citer,
Lancelot l'helléniste de Port-Royal, l'auteur du Jardin des
Racines grecques, disait : « ces quatre stances valent mieux que
tout ce que Malherbe a jamais fait et prouvent qu'on travaille
plus heureusement sur de beaux sujets que sur des niaiseries ».
Le mot niaiseries était sévere s'il visait toute les poésies profanes
de Malherbe. Mais il est bien vrai que les quatre stances de
cette paraphrase du Psaume 145 ont plus fait, a elles seules, pour
la gloire de leur auteur, que tout le reste de son reuvre. Et cela
prouve, évidemment, que la Bible fut pour notre lyrisme la plus
heureuse source d'inspiration.
(d suivre.)

La philosophie de Ploün
Cou rs d e 11. tKILE BRtBIER,
Mmlre de Confér.::ncu

xe

1) la

Sorbonne.

&amp; XI• LE(¡ON

L 'intelligence (Suite}. - L'orientalisme de P lotin .

Le double aspect que j'ai rencontré dans la ·notion de l'lntelligence. chez Plotin, me force a poser aujourd'hui une question
extremement délicate et peut-etre impossible a résoudre completement, c'est celle des influences orientales sur la pensée de
Plotin. On se rappelle en quoi consiste cette dualité : d'une part,
l'intelligence est un systeme articulé de notions définies ; d'autre
part, elle est l' etre universel au sein duquel toute différence est
absorbée, ou a cessé completement toute distinction du sujet et
de l'objet. Sous le premier aspect, elle exprime la these rationaliste
qu'une science du monde est possible et que la réalité est pénétrable par la raison. Sous le second aspect, elle implique l'idéal
mystique de l'unification totale des etres daos la divinité, avec
le sentiment d'évidence intuitive qui l'accompagne (VI, 7, 15).
Or, nous comprenons aisément les sources et la nature de la
premiere de ces deux conceptions : elle exprime le résultat de
l'exégese de Plotin sur les systemes helléniques de Platon, d'Aristote et des Stoiciens, systemes qui nous sont connus. 11 n'en est
pas du tout de meme de la seconde. Sans doute, Plotin essaye de
la rattacher a une origine hellénique. Cela est tout naturel
chez unphilosophe quiaffirmait n'etre qu'unexégetede la pensée
grecque. J'ai indiqué, dans la derniere legon, comment la philosophie grecque lui en fournissait le moyen; l'intelligence, chez les
philosophes grecs, est non seulement la faculté de connattre les
objets, mais la faculté de se connattre soi-meme ; et la connaissan~e de soi apparatt comme le but de la philosophie et le plus
haut degré de la réalité.
Plotin s'est-il cependant borné a faire prévaloir cette seconde

�246

247

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA PHJLOSOPHIE DE PLOTJN

conception de l'intelligence ? Sa théorie de l'intelligence n'est-elle
que la conception grecque développée dans un seul sens ?
L'on arriverait ainsi a cette conclusion, tout au moins singuliere,
que le mysticisme de Plotin n'est que l'abus du rationalisme grec,
et sa terminaison. L?intelligence, a force de se recueillir sur ellememe, ne voit plus qu'elle-meme en sa propre universalité.
C'est la conclusion d'Eucken, que j'exposais dans la derniere
lec;on, et la conclusion de ceux qui, a toutes forces, veulent voir
dans le systeme de Plotin le résultat d'un développement interne
de la pensée grecque.
Or, il y aurait a expliquer d'abord pourquoi cetaspectdel'intelligence, qui dissolvait le rationalisme grec, a prévalu sur l'autre.
Pareille explication n'est. possible que par des circonstances qui
ne tiennent pas évidemment au développement, interne de la
pensée grecque, mais a l'arret de ce développement par des habitudes mentales toutes nouvelles, nées de croyances religie11ses
dont !'origine était en Orient, en dehors de l'hellénisme. De plus,
il n'est pas exact d'admettre que Plotin, en affirmant quel'intelligence est pensée de soi-meme, a simplement mis en évidence
une notion déja existante dans la philosophie grecque. 11 ne faut
pas etre dupe de la ressemblance des formules. La connai~sance
de soi, chez Épictete, par exemple, garde un sens entierement
rationnel et pur de toute mystique ; elle est la connaissance des
forces morales que nous avons en nous, la conscience que nous
prenons du pouvoir d'user de nos représentations et d'etre ainsi
mattre de nous (1). Entre cette conception de moraliste, qui se
rattache a la tendance socratique, et la conception plotinienne,
d'aprés laquelle la pensée de soi est la consciencedenotrepropre
identité avec l'etre universel, il y a tout un monde ; ce n'est point
l'exagération de cette these, c'est autre chose; etil est impossible
de comprendre par quelle transmutation l'on peut passer de
l'une a l'autre.
Je suis done nécessairement amené a poser, a propos du probleme de l'intelligence, une question dont la solution peut éclaircir
ce qui me reste a exposer du systeme de Plotin : qu'y a-t-il
d'étranger a la philosophie grecque dans le systeme de Plotin ?
Quelles sont la nature et la source des idées qui, chez luí, ne proviennent pas de la philosophie grecque ?
C'est la fameuse question de l'orientalisme de Plotin, question
que sont forcés d'aborder, fut-ce pour la résoudre par une fin
de non-recevoir, tous ceux qui se sont occupés de la philosophie

de Plotin. La solution de cette question dépasse d'ailleurs de

(1) Enlretiens, I, 20.

beaucoup en intéret l'exposé du systeme de Plotin. La philosophie néoplatonicienne indique en effet une direction nouvelle
de la pensée occidentale. En fait, c'est par Plotin que, directement
ou indirectement, les idées helléniques ont pénétré en Occident.
11 importe done de chercher s'il n'a pas introduit, en meme temps
que l'hellénisme, des courants d'idées d'une autre nature.
Essayons de préciser la question. La doctrine de Plotin est
certainement iroprégnée d'hellénisme ; il vit avec Aristote et
surtout avec Platon, qu'il cite continuellement. Les concepts dont
il use pour se représenter la réalité sont ceux de la philosophie
grecque. La conception du monde sensible est issue a la fois de
l'astronomie, de la physique du Timée et de la physique stoicienne. Il en est de meme du monde intelligible dont la représentation est, comme je l'ai montré, solidaire de celle du monde
sensible, et par suite de l'ame, con&lt;;ue a titre de force cosmique.
ll y a une parfaite unité dans cet ensemble de conceptions.
D'autre part, il emprunte a Platon le mythe de la destinée de
l'Ame et de ses réincarnations successives ?
Pourtant, comment se fait-il que, tout en imaginant la réalité
dans les cadres qui lui sont imposés par son éducation hellénique, il se pose des problemes qui n'ont jamais été posés par les
penseurs hellenes auxquels il se réfere ? Comment se fait-il qu'il
soit amené, pour résoudre ces problemas, a juxtaposer aux
images traditionnelles des images nouvelles ?
Considérons en effet chez ,fllotin non pas la représentation du
monde qui s'impose a lui par son éducation hellénique, et qu'il
accepte sans la discuter, mais les problemes qui sont pour lui les
problemes vivants, et nous verrons sans peine qu'ils sont en
dehors de la tradition hellénique.
Tous ces problemes se ramenent au fond a un seul: c'est le
rapportdel'etreparticulierque nous avonsconscience d'etre avec
l'etre universel. Comment le moi conscient, avecses particularités,
sa liaison a un corps déterminé, ses facultés de mémoire et de
raisonnement a-t-il émergé de l'etre universel et s'est-il constitué
en centre distinct ? Quel est le rapport des ames particulieres a
l'Ame universelle ? D'une maniere générale, de quelle fagon l'etre
universel est-il tout entier présent a toutes choses sans cesser
cependant d'étre universel ?
·
Sans doute, ces problemes sont, en un sens, des problemes de la
philosophie grecque. Il est certain que la question des rapports
du particulier a l'universel est un des objets les plus importants
de la spéculation de Platon, d' Aristote et des Sto1ciens.

�249

REVUE DES COURS ET CO~FÉRENCES

L \ PIIILOSOPHIE DE PLOTIN

Mais,chez Plotin, elles ont un sens tout différent. Considérons,
par exemple, la conception du destin chez les Stoiciens: le destin
est la loi universelle qui lie tous les etres particuliers. C'est une
conception qui satisfait a la raison et a la moralité : d'une part,
c'est un ordre rationnel du monde, et d'autre part, c'est le principe
de la conduite du sage et de sa soumission volontaire a l'ordre
des choses. Tout autre est cette soumission raisonnable a l'ordre
universel, qui nous affranchit ; et tout autre est la conception
plotinienne du rapport de l'individu avec l'etre universel. Ce n'est
plus une unité rationnelle qu'il cherche ; c'est une unification
mystique, oil la conscience individuelle doit disparattre.
La conscience individuelle nait d'une limite, et, comme le dit
Plotin (VI, 5, 12), du non-etre. e&lt; C'est par le non-étre que vous
etes devenu quelqu'un. » Mais, en prenant conscience de ce que
nous sommes réellement,. cette conscience individuelle disparattra, et nous nous trouverons identique a l'etre universel.
Débarrassé de toute individualité, &lt;e vous ne &lt;lites plus de vous
meme : voila que! je suis ; vous laissez toutes limites pour devenir
l'etre universel. Et pourtant vous l'étiez des l'abord. ; mais,
comme vous étiez quelque chose en outre, ce surplusvousamoindrissait ; car ce surplus ne venait pas de l'étre, puisque l'on
n'ajoute rien a l'etre, mais du non-étre. ii
II est visible qu'il ne s'agit plus ici, a aucun &lt;legré, d'une explication rationnelle, mais d'une expérience. La« vraie science n
dont parle Plotin (VI, 5, 7) n'est qu'une intuition immédiate de
l'unité des etres. ce Dans la participation a la vraie science, nous
sommes les etres ; nous ne les recevons pas en nous, mais nous
sommes en eux. Et comme d'autres, tout aussi bien que nous,
sont alors les étres, tous ensemble, nous sommes les étres; done,
anous tous, nous ne faisons qu'un &gt;i. ce Nous ne sommes pas séparés
de l'etre ; mais nous sommes en luí. Et il n'est point séparé de
nous ; tous les étres ne font qu'un. » (VI, 5, 4).
De cette maniere de poser le prpbleme vient l'importance
que prend, chez Plotin, une notion qui passe presque inaper~ue
chez les philosophes grecs antérieurs, la notion de conscience et
de moi. C'est que toutes ses préoccupations se rapportent a
l'individu conscient. Il s'agit de comprendre comment une individualité distincte a pu émerger de l'étre universel et comment
elle pourra s'y résorber. La question des conditions de la conscience individuelle passe au premier plan. De la, les modifications
qu'il fait subir, comme je l'ai remarqué, au mythe platonicien de
la descente des ames. Au lieu de cet etre errant et voltigeant que
Platon fait descendre du ciel a la terre, l'ame, d'apres Plotin,

reste éternellement liée a l'intelligence ou a l'étre universel, et le
moi qui s'isole dans le corps est un reflet passager qui n'altere
pas l'universalité de l'essence de l'ame.
Ce n'est done pas la conception plotinienne du monde, mais e'est
la nature des problemes qu'il se pose qui nous force a voir chez lui
un plan de pensée tout autre que le plan hellénique. Remarquez
que ces problemes ne sont nullement liés a cette conception. La oü
Plotin nous parle de l'identitédenous-mémes avec l'étre universel,
il semble qu'il oublie completement la savante architecture des
hypostases. Sa conception de la réalité devient tout a fait
sommair.e ; il n'est plus question d'un monde intelligihle compliqué, dont les linéaments donnent le modele du monde sensible,
mais d'un etre universel sans aucune distinction. Les quatrieme
et cinquieme traités de la sixieme Ennéade, par exemple, p0 urraient se lire, bien souverÍt, sans aucune référence a la philosophie
grecque. La question de !'origine de ces idées s'impose done.

248

..
*

Ce n'est pas une réponse suffisante de parler en termesgénérau:'
du courant de mysticisme qui, depuis deux siecles déja, ava1t
pénétré dans le monde gréco-romain. Le mysticisme de Plotin a,
en effet, une nuance toute particuliére qui le distingue profondément de celui des religions orientales a la mode de son temps.
11 faut songer, malgré l'accusation de plagiat qu'il a subie de
certains adversaires, &amp; l'impression de nouveauté et parfois
d'étrangeté que causaient ses idées. Par exemple,contre le néopl"tonisme courant de son époque, celui d' Apulée ou d'Albinus, qui
pla!;ait entre l'ame et le Dieu supréme une armée innombrable
de dieux et de démons, Plotin a[firmait: &lt;e Recherchez Dieu avec
assurance ; il n'est pas loin du tout, et vous y parviendrez ; les
intermédiaires ne sont pas nombreux. II suffit de prendre dans
l'ame qui est divine la partie la plus divine. &gt;i (V, 1, 3.)
Je puis généraliser cette remarque. D'une maniere génér::ile,
le systeme de Plotin se distingue de tous les systemes phil0 sophiques et de toutes les religions de son époque par l'abscnce
a peu pres complete de l'idée d'un médiateur ou d'un sauveur
destiné a mettre l'homme en relation avec Dieu. ce Le don intellectuel, remarque-t-il, n'est pas comme un cadeau qu'on transporte. )&gt; C'est l'ame elle-méme qui, dans son progres, devient
l'Intelligence et, arrivée au but du voyage, n'est plus séparée
de l'Un. Il n'y a, de la part des étres divins vers lesquels elle
tend, aucune volonté, spontanée ou réfléchie, de la ramener vers

�250

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

eux. L'idée propre de salut, qui suppose un médiateur envoyé
par Dieu a l'homme, lui est étrangere.
Par la, la religiosité de Plotin se distingue radicalement de
eelle d'un penseur a qui on a voulu le rattacher, de celle de Philon
d' Alexandrie. Peu importent ici les nombreuses ressemblances
de détail que l'on peut découvrir entre leurs reuvres. L'idée
dominante de la doctrine de Philon, c'est celle d'un Logos, d'un
Verbe sauveur, dont la mission est de diriger l'homme dans ses
efforts vers le bien. A cette idée correspond une dévotion faite
d 'effusions lyriques, de prieres, d 'actions de grAces, et qui met sans
cesse en Jumiere le néant de l'homme livré a ses propres
forces.
Rien de pareil chez Plotin. La piété, au sens habituel du mot,
y est presque absente. La priere, qui apparatt a peine dans quelques textes isolés, alors qu'elle est si fréquente non seulement
dans le judaisme alexandrin, mais chez les derniers philosophes
paiens, se réduit, soit a une concentration intérieure de l'Ame qui
cherche sa propre essence, soit a une formule magique qui produit
nécessairement son effet, non pas parce que les dieux l'ont vonlu,
mais en vertu de la sympathie qui lie ensemble les parties du
monde (IV, 4, 30sq.).11ais la prieren'ajamais unaccent personnel;
elle n'exprime jamais un rapport intime de l'Ame avec une personne supérieure.
Lorsque des néoplatoniciens postérieurs, Jamblique ou JulieD
l' Apostat, voulurent greffer sur le néoplatonisme une religion
a opposer au christianisme, ou bien ils furent infideles ala pensée
de leur mattre, ou bien ils échouerent completement. Juli8D
l' .\postat, par exemple, était un initié aux mystéres de Mithra, et,
en essayant de répandre le culte du Soleil sauveur, il voulait
seulement substituer au Christ un autre médiateur. Au nom de
Jamblique se rattache le développement des pratiques de la
magie qui, peu a peu, prirent une place considérable daos le
néoplatonisme finissant, comme en fait foi la vie d'Isidore,
écrite par Damascius. Le néoplatonisme de Plotin se distingue
done des autres mouvements religieux de l'époque par son
incapacité a donner naissance a une véritable communauté religieuse, malgré les velléités de quelques-uns de ses parti·
sans.
Au moment ou Plotin fréquentait Ammonius, nous dit-il {ch.3),
&lt;e il avait tellement d'acquis en philosophie, qu'il voulut prendre
une connaissance directe de la philosophie pratiquée chez les
Perses et de celle qui réussit chez les Indiens ». C'est dans cette
intention qu'il accompagne l'armée de l'empereur Gordien dalll

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

261

son expédition contre les Perses. Cette expédition échoua
d'ailleurs, et Plolin eut assez de peine a se sauver.
'
P~ur un Égyptien hellénisé, comme Plotin, cette « philosophie
prabquée chez les Perses » ne peut désigner que l' ensemble des
idées théologiques cristallisées autour du culte de Mithra. C'est
la théologie que 1\1. Cumont a désignée et étudiée sous le nom de
théologie solaire; elle assimile 1'8tre supreme a une source lumineuse qui émet des rayons qui percent et illuminent l'obscurité
de la matiere. Elle affirmait done la transcendance du Dieu
supreme d'ou émanent comme des rayons les ames qui viennent
animer le monde.
_Or, sur le rapport de Plotin a cette théologie solaire on peut
fa1re deux remarques. En premier lieu, Plotin emploie continuellement des métaphores tirées de l'éclat d'une source lumineuse
pour expliquer la nature et l'action du premier príncipe. Sans
doute, il en trouvait le modele chez Platon, dans la fameuse
comparaison de l'idée du Bien avec le soleil, a la fin du livre VI de
la République (p. 508). Mais il présente souvent cette métaphore
avec des trails qui ne viennent pas de Platon, et qui ne sont pas
no~ pl?s de son invention. C'est ainsi qu'il dit : u ll y a des gens
qui pretendent que les ames sont comme des traits lumi neux
(~oH&lt;;), si bien que l'etre {d'ou elles émanent) reste fixé en luimeme, et que les ames émises par lui correspondent chacune a un
etre animé. » (VI, 4, 3).
Or, et c'est la ma deuxieme remarque, Plotin est tres loin
d'admettre l'exactitude d'une pareille image qui aurait pour
effet de séparer l'etre de ses manifestations comme deux réalités
l~!lement différentes. Le véritable sujet des traités 4 et 5 de la
muero~ Ennéade, intitulés ,¡u'une seule et méme chose peut étre
d la_ fois pariout pourrait bien etre la critique de cette tbéologie
sola1re. Sans doute, reconnatt-il, quand nous voulons exprimer
le rapport de l'etre a ses manifestations, u nous parlons quelquefois
nous-meme de rayonnement... Mais il faut, maintenant, parler
un langage plus exact ». {VI, 5, 8.)
ll est é_trange, d'ailleurs, que, dans un entourage aussi habitué
8 •~x prabques dévotes, non s• olem~nt Plotin « ne recherche pas
D1eu », conformément aux vieilles maximes du sto'icisme mais
encore rec~mmande positivement de ne pas lechercher. Porphyre,
dans _sa V Le ~e Plotin {ch. X), raconte qu'il scandalisa un jour
ses p1e~x arrus. &lt;'. Amélius, qui était fort exact a sacrifier et qui
célébr~1t av~c som la fe~ de la nouvelle )une, pria un jour Plotin
de ve~r ass1ster avec lm a. une cérémonie de ce genre. Plotin lui
répond1t: e C'est a ces dieux de venir me chercher, et non pas a

�LA PHILOSOPIIIE DE PLOTJ:11
RF.YUE DES COURS ET CONFÉRENCES
252
moi d'aller les Lrouver. » Nous ne pumes comprendre pourquoi il
tenait un discours dans lequel paraissait tant de fierté, et nous
n'osames pas luí en demander la raison. »
Cette raison se trouve pourtant, semble-t-il, dans les Ennéades.
Continuellement, il y affirme que l'etre universel est partout et
en toutes choses. « La nature divine est infinie ; elle n'est done pas
limitée. Cela veut dire qu'elle ne fait jamais défaut ; et si elle ne
fait jamais défaut, elle est présente en toutes choses. » (VI, 5, 5.)
11 faut non pas aller le chercher, comme s'il était en un lieu éloigné
de nous, mais seulement sentir sa présence. Et on la sent par
un simple changement de perspective. « Ou bien vous etes capable
de l'atteindre, ou plutot vous etes déja dans l'etre universel, et
alors vous ne cherchez plus rien;ou bien vous y renoncez, parce
que vous vous inclinez ailleurs ... II n'est pas besoin qu'il vienne
pouretre présent; c'est vous quietes partis;mais partir, cen'esL
pas le quitter pour aller ailleurs; car il est encore la; mais, tout en
restant pres de lui, vous vous en etes détournés.» (VI, 5, 12.) Dans
cette théorie, il n'y a aucune place pour la pratique religieuse.
Plotin rattache sa doctrine sur ce point a une expression de
Platon: « Dieu, dit Platon, n'est extérieur a a1.1cun etre¡ il est en
tous les etres ; mais les etres ne le savent pas. » (VI, 9, 7.)

..
Ainsi nous trouvons, au centre meme de la pensée de Plotin,
un élément étranger et rebelle au classement. La théorie de
l 'intelligence comme etreuniversel ne tient, ni du rationalisme grec,
ni de la piété répandue dans les cercles religieux d'alors. Cette
t.einte d'exotisme frappait les contemporains, nous l'avons vu.
Ceci est si vrai que le néoplatonisme postérieur i1 Plotin ne fut
nullement, comme on le croit d'apres des exposés insuffisants, un
simple développement du systeme de Plotin, mais l'abandonna
en l)ien des point.s, el, parLiculierement, dans la doctrine qui noua
occupe, celle des rapports de l'Ame individuelle avec l'ame
universelle.
Je sui.c; ainsi conduit a rechercher la source de la philosophie
ele Plotin plus loin que l'Orient proche de la Grece, jusque dans la
spéculation religieuse de l'lnde, qui, a l'époque de Plotin, étai~
déja fixée depuis des siecles dans les Upanishads, et avait gardé
toute sa vitalité.

..

Les arguments qui ont été rassemblés récemment par K.-H. Mül-

ler ( 1) contre la tbese qui admet des inrluences orientales dans le
systeme de Plotin sont tres exacts, mais ne portent pas du tout
contre la these que j'ai l'intention de soutenir. Müller a tres hien
montré que la pensée de Plotin se mouvait tout a fait en dehors
des idées religieuses des cultes orientaux répandus a son époque
dans l'empire romain. 11 y a plus : il y a comme une hostilité
implicite contre ces cultes : l'idée du salut et l'idée de médiateur
avec le genre de piété qui en était inséparable, sont des idées pou;
lesquelles Plotin témoigne de l'antipathie.
Mais ce sentiment dérive-t-il, comme le conclut ~lüller, du
profond attachement au vieil idéal du rationalisme hellénique ?
C'est ce que je ne crois pas devoir admettre. 11 y a tout un coté
d? la spéc~lation ~e. Plotin qui n' est pas moins étranger al 'hellémsme qu au_x rehg1ons du sal~t. Et ce n'est point, chez lui,
l'Hellene qui proteste contre l'1dée d'une activité divine providentielle qui s'exercerait avec intention en faveur de l'homme ·
l'hellénisme s'arrangeait fort bien de cette piété. C'est au no~
d'un idéal religieux tout différent qu'il proteste.
. Nous sentons chez Plotin la meme résistance a accepter cette
1dée que l'on sent chez Spinoza ou Schelling, qui repoussent
comme lui et pour des raisons analogues, les idées, devenue~
l~aditionnelles, de la reJigion du salut. La résistance provient de la
d1fférence des sentiment.s religieux. Ce n'est pas parce qu'il est
cartésien et rationaliste que Spinoza repousse la vérité de la foi
chrétienne dont s'accommodait parfaitement Descartes. C'est
parce qu'il concevait tout autrement qu'un chrétien les rapports
de l'ame avec l'etre universel.
Avec Plotin, nous saisissons done le prernier chatnon d'une
lradition religieuse, qui n'est pas moins puissante au fond en
Occident que la tradit.ion chrétienne, bien qu'elle ne semanifestc
pa_s de la meme maniere. C'est a l'Inde que j'aisupposé que remonta1t cette tradition.
Je voudrais d'abord vous montrer que cette hypothese n'a en
elle-meme rien d'étrange, memesi elle choque d'abord une maniere
trop étroite de concevoir l'histoire des idées pbilosophiques.
La réalité historique est loin de se plier docilement aux catégories
que notre esprit est obligé de créer pour l' étudier. Les civilisations
ne forment jamais des touts autonomes et fermés. Meme dans
l' ~ntiquité, les contacts entre des civilisations éloignées par la
d1stance et par le langage se trouvent beaucoup plus direct.s cL
nombreux qu'on ne pourrait croire.
(I) Orientalisches bei Platinos ? llermcs, année 1914, p. 70.

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

254

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

En particulier, les Grecs del' Antiquité sont des commergants,
de grands voyageurs et des amateurs d'exotisme. Les civilisations
orientales, plus vieilles que la leur, exergaient sur leur imagination
un extraordinaire attrait. Platon, par exemple, ne se lasse pas de
révérer la sagesse des Égyptiens et celle des Perses. II est diffici~,
et peut-etre impossible, d'énumérer tous les apports de la pensée
orientale dans la pensée grecque.
En ce qui concerne l'lnde, du moins, nous savons que, a partir
de l'expéditiond'Alexandre, les Grecs furent vivement frappés
par les modeles d'impassibilité et de sang-froid que leur donnaient
les ascetes hindous, ceux qu'ils appelaient les gymnosophistes.
Víctor Brochard soutient non sans raison que Pyrrhon, le chef
de l'école sceptique au lile siecle avant J .-C.. ne s'est pas proposé
d'autre idéal pratique que d'imiter cet ascétisme. Les traités de
littérature morale édifiante mentionnent tous, a partir de cette
époque, le gymnosophiste Calanus, qui refusa d'accompagner
Alexandre en Europe, et mourut en se jetant dans un b-0.cher.
Jusqu'a l'époque de notre ere, il y eut une littérature considérable consacrée aux choses de l'lnde. Strabon, au livre XV
de sa Géographie, nous en a conservédesfragments et des analyses.
Mégasthenes, dans ses Indica, décrfvaitle.systeme descastes, puis
s'étendait longuement sur ceux qu'il appelait les « philosophes ••
qui se divisent selon lui en deux classes : les Brachmanes qui
« considerent comme de vrais songes tout ce qui réjouit ou chagrine les hommes »; ils admettent un Dieu qui« circule a travers
tout l'univers... »et ilsinvententdesmythes,alamanierede Platon,
sur l'incorruptibilité de l'ame, les jugements dans le Hades, et
autres choses semblables ; la deuxieme classe des philosophes
est celle des Garmanes, les ascetes des forets qui vivent dana
l'abstinence et la chasteté, et qui ont avec la divinité (~6 6t!ov)
des relations particulieres.
.
A partir de l'époque d'Auguste, des relations commerciales
suivies semblent s'etre établies, d'apres Strabon, entre le monde
occidental et l'lnde par Alexandrie, le Nil et le golfe Arabique.
Les Hindous envoyaient a Rome des ambassades, chargées de
présents, comme l'ambassade a Auguste, dont nous parleStrabon,
et l'ambassade a l'empereur Élagabale, mentionnée par Porphyre (1). Les curieux ne manquaient pas de s'informer des
coutumes et des idées de leur pays. C'est ainsi que Porphyre noUJ
donne le résumé d'un traité que Bardesane de Babylone avait
consacré a raconter ses entretiens avec les Hindous, envoy~ en

ambassade a Éla.gabale. ll y est longuement question des ma,urs
des Brachmancs et des ascetes de la foret.
C'est vers le meme temps qu'a été rédigé par Philostrate le
roman d'Apollonius de Tyane. Ce livre est le récit de la vie d'un
p~o.nnage de l,égende, Apollonius_ de Tyane, philosophe pythagor1e1en, que 1 auteur paratt avo1r écrit surtout pour contrebalancer l'influence du christianisme; Apollonius est le personnage que les paiens veulent opposer au Christ. Or,ce romandénote
un gout tres vif pour les choses de l'Inde. La sagesse des Hindous
et des Grecs, de Pythagore et d'Apollonius, est considérée comme
un idéal supérieur a la sagesse si vantée des J;;gyptiens. II ne faut
certainement pas prendre au sérieux ce roman d'aventures
sinon comme indice d'un état d'esprit. II n'en contient pas moin~
un détail curieux, et d'un intéret spécial pour la question que
je traite ( l ).

•
• •
Toutes ces circonstances empechent de considérer comme
invraisemblables les relations de la doctrine de Plotin avec la
pensée religieuse de l'Inde. Si l'on vient maintenant a considérer
les conditions dans lesquelles s'est formée la pensée de Plotin
la vraisemblance ne fera que crottre.
'
~alheu~eusement, nous sommes tres mal renseignés sur ce
pomt, pmsque Porphyre, dont la Vie de Plolin est notre seule
s?urce, n'a connu Plotin, a Rome, que lorsque son mattre avait
ctnquante-sept ans. Toutefois, nous y apprenons que Plotin vécut
a Alexandrie jusqu'a l'age de trente-neuf ans. Cette ville était un
mili~u extremement favorable pour apprendre tout ce qu'un
Occidental pouvait connattre des idées du lointain Orient. Alexandrie était sur la route qui menait de l'Inde a Rome.
Nous savons d'autre part que sa pensée philosophique se fixa
assez tard. II ne trouva d'abord aucune satisfaction a écouter
les mattres grecs a qui il fut présenté a Alexandrie. C'est seulement _a l'age de vingt-huit ans ou vingt-neuf ans qu'il rencontra
le phdosophe néoplatonicien Ammonius Saccas, aupres duquel
il r1;5ta pendant dix ou onze ans. Plotin ne paratt done pas
avo1r . accepté sans hésitation ni résistance l'enseignement
hellémque traditionnel.
Porphyre nous apprend qu'il avait, en eífet, un gout passionné·
(1) Vie d'Apollonius, 111, 18.

(1) Stob6e, Bclog., I, 3, 56 ¡ Porphyre, de Abslinenlia, IV, 17.

255

�256

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCEi;

pour la philosophie barbare, c'est-a-dire pour toutes les doctrines
étrangeres a la tradition hellénique.
Les habitudes littéraires de Plotin sont telles qu'il est difficile
-de retrouver dans les Ennéades la preuve directe de ce gout.
Contraireme~t a la plupart de ses contemporains, a son é\eve
Porphyre par exemple, c'est l'homme qui aime le moins faire
-étalage de son érudition. C'est par Porphyre seulement, par
.exemple, que nous pouvons connattre d'une maniere un peu
précise les gnostiques auxquelsil aconsacréune longue réfutation.
Pourtant, j'ai signalé, dans une précédente legon, des allusions
tres claires aux cultes orientaux etparticuliérementau culte d'lsis.
De plus, un passage des Ennéades (V, 8, 6) nous donne la preuve
que Plotin essayait de comprendre la sagesse profonde qui,
prétendait-on, se cachait sous les hiéroglyphes égyptiens. Cette
sagesse, c'est la connaissance intuitive et immédiate de la réalité,
qu'il oppose a la connaissance discursive. Les hiéroglyphes
« n'imitent pas les sons du langage et les propositions verbales ... ;
chaque signe désigne l'objet meme ; chaque signe est done un
savoir et une science ; il est la réalité meme vue d'un coup, et
non pas réfléchie par la pensée discursive ».
Ce passage nous montre aussi ce que Plotin allait demander
aux Barbares : c'est le contact direct avec la réalité, l'intuition
vivante que risquaient de faire perdre les constructions savantes
et compliquées de la philosophie grecque.
Ce gout d'exotisme est, d'ailleurs, tellement général a cette
époque qu'il ne caractérise pas spéci,alement Plotin. La philo-sophie, depuis l' époque hellénistique, est passée entierement
aux mains des Orientaux : les grands noms de l'école stoicienne
sont des noms de Grecs d' Asie-Mineure, de Rhodiens, d'ÉgY.ptiena
et meme de Babyloniens. Aprés Plotin, e' est en Syrie et en Egypte
que se développa le néoplatonisme. Les chaires de l' Académie
a Athenes étaient occupées par des Syriens. Les livres saints,
sur lesquels Proclus appuyait son enseig1,1ement, c'était non
seulement le Timée de Platon, mais de prétendus Oracles chaldéens, poéme composé vers le 11 6 siecle de notre ere, apocryphe
ou l'on croyait retrouver la vieille sagesse de l'Orient.
L'accord des idées de Plotin avec la philosophie des Indiens a
été depuis \ongtemps remarqué. Déja, en 1857, Christian Lassen,
dans ses Jndische Allerlhumskunde(t. III, p. 415-439), appuyant
des indications données par Ritter, dans son Histoire de la phiIosophie, fait ressortir un grand nombre de ressemblances. Il a le
sentiment tres net que le plotinisme contient trop de nouveautés.
_pour pouvoir etre attribué a un développement interne de la

257

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

philosophie grecque. et il su O
•
l'lnde sur Plotin. l\fais l'antJr1o~~éucte mflue?ce historique de
indiens, auxquels il compare la hil ro:_ologique ~es systemes
assez bien établie pour qu'on P. osfo~ ie de Plotin, n'est pas
tration.
pmsse aire fond sur sa démonsLes savants allemands qui d
.,
singulierement accru notr
' a_ns ces dermeres années, ont
l'Inde par leurs traductionescoetnnla1ssance de la philosophie de
•
eurs commentaire
' t
manqué de fa1re remarquer l'affinité d
.
s, non pas
dentaux avec la pensée ind·
e certams penseurs occide Schelling, c'est celui d/;~~:¡ Ave~ les _noms de Spinoza et
dans les travaux de Deu
t n' qui rev1ent le plus souvent
philosophie de Schelling r::n ed d ~ldenberg. L'identité dans la
1
intellectuel chez Spino¡a '-OD~nde ame av_ec Dieu dans l'amour
de l'identité du moi avec '1•·t es ~oncept10ns proche parentes
retrouvent dans les Upanis; dre umversel chez Plotin ; elles se
D
a s.
eussen, en particulier qui ' t
égale des philosophies de 1:Inde ::~ ocf¡°~é avec u.ne c~mpétence
son Histoire de la philoso nie t ece e:;de_IaGrece,c1tant,dans
du chapitre 3 de la Vie d:Pl orne II, partie 1, p. 485) le texte
idées néoplato . .
o in,note « l'accord remarquable des
rnciennes avec le · dé · •
aussi qu'il n'admet as une . s _1 e~ m~iennes »._ II est vrai
ce qu'il app~lle une taffinité i!~ation h1stonque, _ma1s s_eulement
de reconnattre dans les lig
e~ne~- Pourtant, 11 est bien &gt;bligé
au moins une «'conna·
nes pr cé entes, que Plotin avait toút
puisque Porphyre di¡~sance ~ague» de la philosophie des Indiens
il voulut préciser ses xpt·ress ment que, al'age de trente-neuf ans'
no 1ons sur cett hil
hi
'
sanee vague» dans un
·t d ' e p osop e. Cette « conMissuffit-elle pas' a établ' espnfil' e env~rgure de celui de Plotin, ne
de l'influence d'
ir une i iation historique ? Lorsqu'on parle
un penseur sur un t ·1
de retrouver chez le se d t lI au re, I ne peut etre question
doctrine du remi
con ' e e queIIe et sans altération la
pour la réfl~xion er. Les pensées étrangeres sont des ~timula~ts
nouvelle doctrine ~ersonnelle. et non pas des matériaux de la
a d'abord une affi -~/~ ~ens, 11 n'y aura pas d'influence, s'il n'y
de Plotin un indi:~istt ~rne.fp n'e~~ d~nc pas besoin de faire
quelques breves fo
,
su it qu i1 a1t eu connaissance des
indienne pour
r1?ules º~.aimait a se cond.enser la philosophie
avo1r matiere a un t ravai1 de pensée qui en
pénétrat, le sens profond.

¡.

!

•
·
' La. philosophie mdienne
anté.• neure
.•
.
.
au bouddh1sme
est aujourd hui assez facilement
access1ble, grace aux travaux des spé19

�258

RE\TE DES COURS ET CONFÉRENCE&lt;:;

L.\ PHILOSOPHJE DE PLOTIN

cialisles. Drussrn a donné des traductions d'un gran~! ~ombre
d'Upanishads (1) et ele lexlesphilosophi~ues rmJ?~untésa l épopée
du Mahabarata (2\. Regnaud a pubhé, 11 y a déJa lon~temps, des
Éludes de philosophie indienne, oil il a classé d'une mam?re méth;-)
dique traduit et comroenté des fragments des Upamsha_ds 1 •
Enfin' Deussen et Oldenberg ont écrit sur le meme SUJet des
études extrememcnt précises et détaillées (4).
On sait que les lJpanisbads font partie du Véda. Le Véd~, ou
science sacrée, contient toutes les connaissances que doi:vent
osséder les pretres pour accomplir correctement le _sacr1fice,
~te central de la religion védique. II contient d?nc essenbelle_ment
trois recueils rituels : un recueil de vers a réc1ter, un recue1l des
hymnes a chanter, enfin une collection des formul~s a prono_n~er
pendant le sacrifice. Mais, a chacun de ces recueils, e~t adJ?m;
une sorte de manuel théologique, un Bra~ana1;11, ~m ensei~
la maniere de les utiliser. Ce manuel se ?1v~se lm-meme, en t1:°18
parties 1• la premiere contient des prescriptions et des regle~ ,
seconde une exégese mythologique du texte des Védas; enfm ~
troisieme est le V édanta, ou l'Upanishad ; elle est compos
de considérations théologiques sur l'essence des choses. De pl'::,
il y a, pour chacun des recueils du Véda, presqu~ autant e
ces manuels théologiques qu 'il y a d' u éc?les théologiques » dan&amp;
}'Inde ; chacune, en traitant le meme s~Jet, asa nuance pr~preÍ
L'Upanisbad est done un livre théolog1que, g~effé_ sur le ntue
véd•que ; mais il acquiert pe~ a pe_u m~e certame mdépendance
et finit par devenir un genre httéra1re (b).
. .
.
Quelle que soit la difficulté de dater les textes md1ens, 1~ est
du moins admis universellement que la spéc~lation . théologiqu:
des Upanishads, au me siecle de notre ere, éta1t depms longtemp
développée et fixée.
· hads
Le theme commun et assez monoton~ de tout~s les Upams.
c'est de faire connattre une certaine sc1ence qm assure a cel~1 q
la posséde une paix et un bon_heur indéf_ectibles; _Cette ~c1e:t
i)'est la connaissance de l'idenbté du mo1 a~e~ l etre uruve rae•
La disposition d'esprit qu'indique un pareil 1déal a été ca

!ª

ul

(1) Sechzi9 Upanishad's des Veda. Lcipzig, 1897.
(2) Vier philosophische Texte des Máhabaratam."
XXVIII e&amp;
(:3) Dans : Bibliothéque de l'École des llaules dudes, tomes "
XXXIV, 1876, 1878.
PI·¡
h" tome I partie 2.
O) Deussen. Allgemeine Ges~hichle der
. u osop ,e, der B~ddhismUI,
Olóenberg. Die Lehre der UpanL&amp;haden und d,e Anf4nge
GOLtinaen 1915.
.
· d
traducUOD
(5) J'l'em'prunt.e ces détails a Deussen, dansl'inlroduct1on esa
dce soixante Upanishads, p. 1-4.

259

térisée d'une maniere précise par Oldenberg (p. 39) : « Dans l'Inde,

dit-il, le senliment de la personnalité n'acquiert pas sa pleine
énergie ; d'autre part, on n'y reconnatt pas aux objets une
existence solide et bien assurée dans des limites précises. C'est que
la vie n'y est pas dominée par l'action qui se rapporte a la nature
individuelle et fixe d'objets résist.ants, et qui est forcée, pour
atteindre son but, d'en approfondir et d'en estimer les moindres
particularités. Ce qui domine, c'est l'impatience d'une intelligence
qui ne peut pas connattre assez vite l'unité, par la connaissance de
laquelle l'univers entier est connu ... L'reil se ferme aux apparences
et a leur détail coloré ; on cherche a saisir comment le courant
vital, unique en toutes cboses, sourd daos ses obscures profondeurs. ,,
La difficulté que l'on a a saisir cette doctrine provient done
non pas de sa complication systémalique, car elle est tres sommaire, et tienten un petit nombre de formules. Mais il est, difficile
a des esprits habitués a une représentation plastique et définie
de la réalilé de se mettre dans un état ou ces formules aient un
aens. Car, c'est précisément cette représentation définie des choses
qui esL un obstacle ala science, telle que la con~oivent les penseurs
de l'Inde. « Quoi que l'homme atteigne, dit une Upanishad, il
tend a le surmonter. II atteint le royaume de l'air ; il tend plus
haut. Il atteint le monde qui est au dela ; il tend plus haut. »
(Oldeoberg, p. 41.) La véritable science consiste done non pasa
classer les formes et a en saisir les rapports, mais, au contraire, a
dépasser toute forme finie.
Mais non pas a dépasser le moi. En effet, l'etre universel,
B~hman_, cette chose « invisible, qu'on ne peut toucher ni saisir,
qui ~st « mdescriptible ,,, est en meme temps l'etre u fondé dans la
certitude de son propre moi ,,. (Deussen, Sechszig Upan., p. 579.)
Nous touchons ici, semble-t-il, au trait absolument particulier
de la théorie des Indiens. L'etre universel, Brahman, est, avant
tout, sujet de connaissance, acte de connattre (Oldenberg, p.101 ),
et c'e~t pourquoi, d'une part, il n'est pas un objet proposé a la
conna1ss~nc;, a la maniere des objets limités, et d'autre part,
n~tre m01, 1 Atman, dans ce qu'il a d'essentiel et de plus profond,
lu1 est absolument identique.
. D'une part, il n'cst pas un objet de connaissance.« Tu ne peux,
dit une Upanishad, voir le voyant de la vue, entendre ce qui
e_ntend daos l'ame, comprendre ce qui comprend daos l'intelhgencc, connattre ce qui connatt daos la connaissance. ,, (Deussen,
Geschichte, p. 73).
Aussi cette science n'est pas affaire d'entendement et d'éru-

�L.\ PHILOSOPHIE DE PLOTJN

26()

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

dition. La connaissance du Véda est insuffisante pour y
a111ener ; il y faut la méditation et les exercices ascétiques. L'identité du rol.Ji avec l'etre universel n'est pas une conclusion rationnelle obtenue par l'intelligence, mais une sorte d'intuition, due
ala pratique de la roéditation.
La philosophie des Upanishads, en effet, ne dépasse pas ~e
moi. C'est la son trait caractéristique. Seulement,elle a la cerbtude que ce moi est sans limites et qu'il est toutes choses. Elle
utilise deux concepts fondamentaux, celui de Brahman, l'etre
universel, le príncipe insondable de toutes les formes de la
réalité et celui d' Atman,qui est le príncipe en tantqu'il est dans
l'ame bumaine, le moi pur, indépendant de toutes les fonctioilB
particulieres de l'Ame, fonction nutritive ou fonction de connaissance par exemple. La these essentielle, c'est que Brabman est
identique a Atman, c'est-a-dire, comme le dit Deussen ( Geschichle, p. 37), que la force qui crée et conserve le mon~e es.t
identique a ce que nous trouvons en nous comme notre_ v!a1 mo1!
des que nous y faisons abstraction de toutes les actIVItés qw
se rapportent a des objets défmis.
La véritable difficulté de la doctrine des Upanishads est done
la mcme que je vous ai signalée chez Plotin. Elle consiste a rechercber en quel sens le moi, en se recueillant sur lui-meme, trouve
en lui le príncipe meme de l'univers. « Pour quiconque a connu,
vu et compris le moi, l'univers entier est connu. » (Deussen,
Geschichte, p. 40.)
D'une part, le moi ne trouve aucune limite a son etre et se
diff use dans les cboses. , Le moi est une trace de toute existence ;
car, par luí, on connatt toute existence ». "L'espace qui est. a
l'intérieur de mon cceur est aussi grand que l'espace du monde.
Tous deux, terre et ciel, sont inclus en lui ; le dieu du feu et.
du vent, le soleil et la lune. n (Cité par Oldenberg, p. 125.)
.
Ainsi natt peu a peu, d'une contemplation vague et mdéfirue,
qui n'est pas dirigée ni limitée par l'action, le sentime~t d'une
intériorité réciproque du moi et des cboses. Tout sentiment ~
dislinction entre sujet connaissant et objet connu s'efface. Le xnOI
est aussi bien l'univers que l'univers est le moi. D'une part ' le
moi qui pénetre tout, qui est plus grand que le ciel, c'est mon
moi ». D'autre part, lorsque l'etre universel, Brabman, dem~de
al'Ame voyageuse: « Qui es-tu ? n elle répond: «Ce que tu es, 1ele
suis. » (lbid., p. 125-126.)
En un sens, il est vrai, cet état est un état d'arrachement au
moi et a la personne. &lt;&lt; Ceux qui, en s'adonnant pure~ent a la
méditation, sont sans moi et sans conscience de leur m01, ceux-la

261

atteignen~ le monde supreme •, dit un texte du Mahabarata
l'épopée qui est postérieure aux Upanishads, mais qui doit etr;
antérieure au uie siecle de notre ere (Deussen, Vier philosophische
Tute, p. 993). Mais ce moi auquel on s'arrache c'est le moi de
la conscience limitée. En revanche, on a atteint Íe moi véritable
celui qui est tout et qui, par conséquent, est sans désir. « La form;
d'existence ou le désir est satisfait, ou l'on est sans désir » est
en meme temps celle « ou l'on désire le moi ». (Oldenberg,
p. 141.)
. I1 s'ensuit que la plus grande valeur est accordée aux états ou
la conscience personnelle diminue et s'efface. C'est alors seulement
que le moi se connatt dans ses profondeurs. On arrive au but en
particulier dans l'état de sommeil « ou l'on ne ressent aucun désir
ou l'on ne reve pas... , ou l'on ne sait ríen, ni des objets extérieurs'
ni de soi-meme ». (lbid., p. 140.)
'
L'etr~ uni~ersel n'est _done plus connu comme un objet, mais
comme 1dentique au m01. Le but est atteint au moment ou tout
intermédiaire a disparu. « S'il admet en lui un intermédiaire ou
une séparation si petite qu'elle soit entre lui comme sujet et
l' Atman comme objet, alors son trouble continue · c'est le trouble
de celui qui se _croitsage. » (Deussen, Sechszig U pa'nishads, p. 232.)
Cette connaISsance n'est done pas une connaissance ordinaire
puisque c'est celle du sujet meme de la connaissance et de l'acte'.
• La_ ou ~out est devenu son moi propre, comment pourrait-il
sentir, v01r, entendre etconnattre? Celui par lequel il connatt tout
com~ent pourrait-il le connattre ? Comment pourrait-il connattr;
ce qui connatt ? » « Tu ne peux pas voir ce qui voit dans la vue
enten~_re ce_qui entend dans l'ou'i~, comprendre ce qui comprend
dans l mtelhgence, connattre ce qm connatt dans la connaissance.
ll n'y a ríen en dehors de lui pour le voir, le comprendre et le
connattre. n (Deussen, Geschichle, p. 73-74.) L'Atman n'est done
p~s un objet de science. Cette identification est au-dessus de la
ac1enc~. « Qu~conque ne le connatt pas,le connatt; inconnu par le
c~nna1ssant,_1l est con_nu parlenon-connaissant. Il n'est pas atteint
ru par des d1scours ru par la pensée, ni par l'reil. On dit : il est.
Con:i~e~t ~erait:il s~s_i autrement que par ce mot? »(lbid., 77.)
Si J a1 bien fa1t sa1s1r la genese de cet état on voit comment
cette abs~raction la plus vide est en meme te~ps la connaissance
la_ plus riche et la plus pleine, qui donne a l'~me la certitude
trio~phante d'etre le tout, et d'avoir vaincu la mort elle-meme.
• ~u1c~nque connatt l' Atman,quiconque a su: je suis l'Atman,
qu a-t-11 a chercher de plus, et comment souffrirait-il en son
corps ? Quiconque a trouvé l' Atman, quiconque s' est éveillé a lui,

�262

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

eelui-la est le créatcur de tout ; car l' Atman crée tout. Le monde
tui appartient ; car il cst lui-meme le monde. »
Il est facile de voir par quels traits précis cette spéculation
s'oppose a l'idéal hellénique et judéo-chrétien. D'abord, contrairement a la philosophie grecque, elle ne contient aucune tentative d'explication rationnelle des choses; leBrahman et l' Atman
ne sont pas des forces dcstinées a expliquer les choses, mais des
etres en lesquels ces choses se résorbent. Comme le dit un lexte
du Mahabarala, Brahman est le «non développé». Ce qui correspondra a l'explication rationnelle, c'est, tout au plus, une théorie
de l'émanation, que M. Oldenberg signale a l'état de ten&lt;lance
dans la philosophie des Upanishads (p. 127). Les choses ne seront
que le développement et l'épanouissement des forces unies dans
l'etre universel. Le dynamisme, l'idée du développement d'une
meme vie est bien loin de l'ordre rationnel des formes recherché
par les philosophes grecs.
En second lieu, la connaissance de soi n'a, dans cette philosophic, aucun caractere moral. La concentration de l'amc. sur
elle-meme, nous dit un texte du Mahabarata, « est plus importante que tous les autres devoirs ; elle est le devoir supreme. •
(Deussen, Vier philosophische Texle, p. 392). C'est proclamer
nettement que la vie religieuse est extérieure et supérieurc a la
vie morale ordinaire, loin d'en etre la substance. Aussi l'unité
de tous les etres ressentie par l'intuition n'a ríen d'une union
morale, comme l'a fait remarquer Oldenberg (p. 143). Que l'on
songe combien cet idéal est différent du monde stoicien, dana
Jeque! des etres moraux, qui sont aussi substantiellement les
memes, sont unis par des liens juridiques comme des citoyens
faisant partie d'une meme cité.
En troisieme lieu, enfin, Brahman, identique a l'Atman, quoiqu'il soit en un sens un moi, un sujct de connaissance, n'a pourtant rien d'une personne morale, parce que, en l'isolant completement de la nature et de tout ce qui n'est pas lui, on a supprimé
toutes les relations qui font la personne morale. « La création, nou!
\!st-il dit, est l'etre meme de Dieu. Que peut-il souhaiter, cehn
qui a tout ?» (Deussen, SechszigUpan., p.579).Dans la complete
. solitude de son etre, il n'a aucune relation avec les autres etres.
L'ascete hindou n'est pas a son égard dans l'attitude confían~
d'un fidele. 11 essaye seulement de supprimer tous les voiles qlll
le séparent de lui.
·

• •
Or, meme avant Plotin, nous avons des indices qu'il y avait.

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

chez quelques-uns, dans le monde grec, un sentiment plus ou
moins vague de cette originalité de la pensée indienne.
Comme l'a fait remarquer M. Regnaud, cette formule d'une
Upanishad : « Celui-la obtient tout ce qu'il souhaite qui, l'ayant
cherché, acquiert la notion de l' Atman ll, équivaut au précepte
yvw8i r_¡air:h. « :\1ais l'identité n'est qu'apparente... Les Grecs,
en prenant pour base de leurs études la connaissance de l'homme,
donnaient un but positif a leurs investigations ; tandis que les
Indiens n'avaient en vue que la notion d'un etre mystique (1). »
Or, nous trouvons, sur le meme suj et, une anecdote racontée par
Aristoxene de Tarente, un contemporain d' Aristote, et qui a
exactement la meme portée (2). « Socrate, raconte-t-il, rencontra
a Athenes un Indien qui lui demanda quelle philosophie il pratiquait ; Socrate luí ayant dit que ses recherches portaien_t sur
la vie humaine, il se mit a rire et dit que l'on ne pouva1t pas
contempler les choses humaines; si l'on ignorait les choses
divines.»
Si fausse que soit l'anecdote, elle indique le seos tres net des
différences que j'ai mentionnées. Mais voici un texte plus probant
tiré de la Vie d'Apollonius par Philostrate.Apollonius rencontre
un jour des sages hindous qu'il pense embarrasser en leur
demandant s'ils se connaissaient eux-memes. I1 estimait, comme
tous les Grecs, dit Philostrate, que la connaissance de soi était
la plus difficile a acquérir. Les Hindous répondirent : « Si nous
connaissons to utes choses, e' est que nous nous connaissons d'abord
nous-memes ·1 et nous ne serions nullement arrivés a la sagesse, si
nous ne nous étions d'abord connus nous-memes. » Apollonius
leur répliqua en leur demandant qui ils croyaient etre. « Des
Dieux », répondirent-ils. « Et pourquoi '1 » demanda-t-il. u Parce
que nous sommes des hommes de bien (3). »
Ainsi l'on retrouve dans la bouche de ces Hindous de fantaisie
la doctrine de l'identité du moi avec l'etre universel et avec Dieu,
la connaissance de soi science de sa propre divinité, si distincte
de la connaissance de' soi telle que l'entendaient les moralistes
grecs, c·est-a-dire des theses caractéristiques de la philosophie
plotinienne .
(d suivre.)

(l) Bibliol/1tqut dtl'École des Haules Éludes, tome XXVIII, p. 212..

(2) Dans Aristocles, néoplatonicien du 11• sieclc oc notrc ere, cité par
Eusebe, Préparalion évangélique, XI, 3, 28.
(3) Vie d' Apollonius, III, 18.

�1

L CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

L'muvre poétique de Leconte de Lisie
Cours de M. EDMOND ESTEVE,
Professeur

a l'Uniuersité de Nancy.

266

Or, quand on cherche quelles traces cette nature a laissées
dans son reuvre, c'est a peine si on en trouve. De son séjour en
Bretagne, on dirait qu'il ne lui est resté aucun souvenir. 11 a
gouté cependant le charme mélancolique ou sauvage de la terre
bretonne. Certaines lettres de sa jeunesse le prouvent ; j'ai déja
eu l'occasion d'en extraire un joli passage sur la vallée de la
Rance vue a l'automne des remparts de Dinan. Mais, de ces
impressions, rien n'est passé dans ses essais poétiques de cette
époque. Une piece, datée d'octobre 1838, semble au prernier
moment devoir quelque chose aux «marines» que le jeune hornme
a pu contempler pendant ses courses d'aoO.t et de septembre,
et particulierement au spectacle des marées del'équinoxe:
O tempete, ó beauté, nature échevelée,
Océan, vieux lion, crinier_e soulevée,
Qui croises ton regard avec l'éclair des cieux...

VI
Leconte de Lisie et. la Nature.

Leconte de Lisie a passé en France plus de soixante années de
sa vie. De trois a dix ans, il a habité, avec sa famille, la ville de
Nantes. Les premiers paysages qui se sont peints dans ses yeux
d'enfant et dont il a pu garder quelque chose de mieux qu'une
impression confuse, ce sont les riantes campagnes de la vallée
de la Loire, les vastes prairies que bornent des coteaux mollement
abaissés, que baigne un grand fleuve largement épandu dans
son lit doré, étreignant, de ses bras ou se reflete un ciel d'un bleu
adouci, des tles verdoyantes. A dix ans, il est retourné a Bourbon ;
mais, vers dix-neuf ans, il est revenu en Europe. 11 a séjourné
en Bretagne. 11 n'a pas seulement vécu dans les villes, a Rennes
ou a Dinan ; il a parcouru le pays a pied, a plusieurs reprises,
une fois au moins en compagnie de peintres, de gens _qui étaient
venus pour voir et qui savaient voir. II a erré, nous dit-on, au
clair de !une sur la lande de Carnac ; il a failli s'enliser dans les
greves du Mont-Saint-Michel; il a vu la grande houle de l'Atlantique déferler sur les rochers du Raz ou de Penmarch. Plus tard,
pendant une résidence ininterrompue de cinquante années dans
la capitale, il a du avoir maintes occasions de visiter les sites
aimables et délicats de l'lle-de-France ; et si, pour bien des
raisons, il n'a pas été un grand voyageur, il n'a pas été non plu~,
j'imagine, au cours d'un demi-siecle, sans étendre ses pérégnnations, ou ses villégiatures, ou ses promenades a d'autres
régions de notre pays. 11 semble qu'il ait été a meme, autant au
moins que tel ou tel de nos grands poetes, que Victor Hugo ou
qu' Alfred de Vigny, de connaltre la nature frarn;aisc.

Mais on s'aper&lt;;¡oit, sans aller plus loin, que cette image ne s'est

a son esprit qu'a travers une piéce bien connue des
Feuilles d'Aulomne. Si l'on veut, dans sa poésie, découvrir a
toute force quelque vision personnelle des cotes de Bretagne et
de l'Océan furieux qui les bat, il faut les aller chercher dans ses
poemes celtiques. Quand il décrit le chateau-fort du Jarle de
Kemper, rnanifestement il se souvient de la baie des Trépassés :
otlerte

Sous le fouet redoublé des rafales d'hiver,
La tour du vieux Komor dressait sa masse haute,
Telle qu'un cormoran qui regarde la roer.
Un grondement immense enveloppait la cote.
Sur les flots palpitaient, blemes, de toutes parts,
Les Ames des noyés qui moururent en faute.

Dans Le Massacre de Mona revient, a plusieurs reprises, comme
un accompagnement lugubre, une sorte de basse continue qui,
par instants, domine et interrompt le récitatif du Barde, le
tumulte du vent et des flots déchatnés autour de l'tle ou sont
assemblés les derniers descendants de la race des Purs :
L'Esprit rauque du vent, au falte noir des roes,
Tournoyait et souffiait dans ses comes d'aurochs;
Et c'était un fracas si vaste et si sauvase,
Que la roer s'en taisait tout le long du rivage...
L'Esprit du vent souffiait dans ses clairons de fer,
En aspergeant le ciel des baves de la mer...
Et la lourde nuée en montagne de brume
u-oula vers l'Occident qu'un morne éclair allume.
La roer, lasse d'elJorts, comme pour s'assoupir,
Changea sa clameur rude en un vaste soupir...

�266

RBVUE DES

couns

ET CONFÉRENCES

Ailleurs, Leconte de Lisie a évoqué en quelques traits rapides
des paysages qui,a une autre époque de sa vie, s'étaient gravés
dans sa mémoire. Ici, c'est un grand pare royal, Saint-Cloud ou
Versailles, détachant les masses noires de ses ormes rentenaires sur un ciel d'automne ensanglanté par le soleil couchant:
La feuiJle en t.ourbillon~ s'rnvole par leg nueg,
Et l'on voit osciller dans un fleuve vcrmeil,
Aux approches du soir inclinés au ~ommeil,
De grands nids teints de pourprc au bout des branches nues.

La, ce sont les taillis de :'lfeudon et de ~Iontmorency, oi.I, le long
des sentiers moussus, de belles promeneuses cueillent les violettes
et défleurissent les églantiers; oi.I, les soirs d'été, des amoureux,
« les doigts rougis du sang des mures », se penchent sur un étang
solitaire pour voir se refléter dans l'eau noire
Le trésor ruisselant des perles de la nuit.

La matinée de printemps que nous décrit la piéce intitulée
Juin, avec son u frais soleil » et son « odeur d'herbe verte et
mouillée », a bien le charme d'un matin de France, et les « breufs
blancs II que Midi nous montre
Bavant avec lenteur sur leurs Ianons épais,

ont tout l'air d'avoir élé vus dans quelque paturage du Berry
ou du Bourbonnais. Mais, ces exceptions une fois faites, il n'y a
rien dans l'reuvre descriptive de Leconte de Lisie qui vienne
proprement de chez nous. La nature qu'il a connue, qu'il a aimée,
qu'il a dépeinte, c'est la nature de son pays natal, celle au milicu
de laquelle il a passé les années décisives de l'adolescence. C'est
la nature de l'tle Bourbon, « cette ardente, féconde et magnifique nature qui, - comme il disait lui-meme, - ne s'oublie pas ••
ou, pour parler plus largement, e' est la nature tropicale qui a
fait de luí un paysagiste, qui a fait de lui un animalier, qui a déterminé enfin sa conception personnelle desrapports de l'homme
avec la puissance mystérieuse qui se manifeste a nous par la
beauté de l'univers.

..
Bourbon, nous !e savons déja, demeura dans la mémoire de
Leconte de Lisie comme une sorte de paradis terrestre, &lt;&lt; un beau
pays tout rempli de fleurs, de lumiére et d'azur ». Ce n'est pas que

L'CEUVRE POÉTJQUE DE LECONTE DE LISLE

267

l'tle n'eut ses aspects désolés et sauvages : sommets couverts
de neiges éternelles, ravines encombrées de rochers gigantesques,
mornes dévastés par les laves, savanes brulées par le soleil. Ce
séjour enchanteur était ravagé de temps a autre par un de ces
épouvantables cataclysmes dont les habitants des régions tempérées ont peine a se faire une idée. Quelques stances, parmi les plus
sombres que le poete ait écrites, évoquent le souvenir, persistant
a pres de longues années, d'un raz de marée dont il avait dO, la-has,
etre le témoin :
Le vent hurleur rompait en convulsives ma~ses
Et sur les pies aigus éventrait les ténebres,
Ivre, emportant par bonds dans les lames voraces
Les bandes de taureaux aux beuglcments runebres.
Semblable a quelque monstre énorme, épileptiquo,
Dont le poil se hórisse et dont la bave fume,
·
La montagne, debout daos le ciel frénétique,
Geignait al?reusement, le ventre blanc d'écume.

Mais·ces specLacles lugubres ne sont pas ceu~ sur lesquels il aimait a arreter sa pensée. Lorsque, dans son quatrieme, sur la cour,
rue Cassette, ou dans son modeste cinquiéme du boulevard des
Invalides, il fermait les yeux aux réalités médiocres de sa vie
quotidienne et laissait se lever en lui les images du passé, ce qu'il
revoyait, c'étaient les paysages éclatants qui avaient ébloui sa
jeunesse : l'aube dardant ses fleches q'or sur la mer sereine, la
montagn.e nageant dans l'air avec ses verts coteaux, ses eones
d'azur et ses forets mouvantes,
Et l'lle rougissante et lasse du sommeil,
Chantant et souriant aux bais&lt;'rs du solcil ;

ou bien la lumiére s'éveillant a l'orient du monde, s'épanouissant
en gerbes de flammes, inondant l'espace, bleuissant le ciel et la
mer et teignant de rose le Piton des Neiges, le seigneur géant des
grandes eaux, le vieux pie
Qui dresse, dédaignl'ux du fardl'au dt'S années,
Hors du gouffre natal ses parob décharnéc,.

'.\lais, de ces sites merveilleux, ceux qu'il évoquait, le plus volontiers, c'étaicnt, comme il est naturcl, les sitos parmi lesquels son
adolescence s'était déroulée : lrs deux ra,ines, la ravine du
Bernica et la ravine de Saint-Gillcs, qui bornaient de part et
d'autre le domaine familia!, et, au versant des collines, sous son
toil aux u bardeaux roux jaspés de mousses d'or », au pied de

�268

REVUB DES COURS ET CONFÉRENCBS

la foret, parmi les plantations verdoyantes, l'habitation paternelle.

L'CEUVRE POÉTIQUE DB LECONTE DE LISLE

269

Mettez-les a part, et ce paysage des bords du Gange pourra
passer pour un paysage de la Réunion :

So':'s. les lilas géants oü vibrent les abeillcs,
Vo1c1 le vert coteau, la tranquille maison
Les ir~appes de letchis et les mangues vermeilies,
Et 1 01seau bleu dans le mats en tJoraison ;
Aux pentes des pitons, parmi les cannes grelcs
Dont la peau d'ambre mQr s'ouvre au jus attiédi
Le. v?I ~if et strident des roses sauterelles '
Qui s en1vrent de la lumiere de midi ;

Les cascades, en un brouillard de pierreries
Versant ~u baut des roes leur neige en éventail ;
El la br1se embaumée autour des sucreries
Et le fourmillement des Hindous au travail';
Le café rouge, par monceaux sur !'aire seche
Dans les morliers massifs le'son des calaous'
Les grands parents assis sous la varangue fratche
El les rires d'enfants il l'ombre des bambous... '

Cette description_ est ~leine de fratcheur et de vie. Celles, qu'l
mon grand regret Je do1s renoncer a citer du Bernica et de fa
~avine ~e Sa!~t-Gi~les,donnenta un p'us h;utdegré encore cette
1mpress1on d mépu1sable fécondité, de luxuriance de la végétation
et de pullulement des etres, qu'avait laissée sur l'imagination
de L:conte ~e Lisie la nature de son pays. Toutes, elles ofTrent
la meme vanété, la meme franchise, la meme vivacité de couleurs:
vert, bleu, rose, rouge, ambre et or. 11 n'y a pas de place ici pour
le~ tons neutres, pour les colorations ternes, pour les demitemt~s, pou~ les bruns, les -~s ou les noirs. Toutes baignent dans
la meme é tmce!ante lum1ere, la grande lu~ere de midi qui,
tombant d 1 un ciel sans nuagcs, embrase l'a1r et la terre avive
les nuances, sup~rime les ombres, vibre S.).lr les pierres, r~bondit
sur les eaux et la1sse le spectateur dans l'éblouissement. Mouvcment, couleur, lumiere, c'est de ces trois éléments essentiels
qu'est faite I_a beau~é inaltérable du « paysage intérieur » que
Leconte ~e Lisie ava1t apporté avec lui sou~ notre ciel changeant,
aux sourires trop souvent brouillés de vapeur ou trempés de
larmes ¡ et c'est d'eux aussi que sont composés la plupart des
paysages qu'il ne s'cst jamais lassé d'imaginer.
,
C'est eux qu'on retrouve, sans en etre é onné dans ses tableaux
de l'Inde. Entre la nature de Bourbon et la 'nature de Ceylan
ou du Bengale, la parenté est évidente. Meme bouillonnement
de vie, meme éclat des couleurs, meme intensité lumineuse meme
végétation, meme flore. 11 n'y a en plus que les serpents 'et les
fauves : heureusement pour elle, Bourbon n'en possede pas.

Sur les bambous prochains, accablés de sommeil
Les oiseaux au bec d'or luisaient en plein soleil '
Sans dnigner secouer, commc des étincelles '
Les mouchrs qui monlaient la pourpre de letirs ailes.
Rev~tu d'un poi! rudc et noir, le roí des Ours
Au ~rondement sauvage, irritable toujour,, '
Alla1t, se nourrissant de miel et ue bananes.
Les singes oscillaient, ijuspendus aux lianes.
Tapi dans l'herbe humide, et sous soi replié,
Le tigre au ventre blanc, au souple dos rayé,
Dormait ; et, par endroits, le long des verles tl&lt;'s,
Comme des troncs pesants flottaient les crocodiles.

Si vous poursuiviez, vous verriez des fleurs de pourpre et des lys
d'argent, autour desquels vibrent les abeilles, des jujubiers
balanc~s par le vent, des étangs bleus ou voguent les cygnes,
des bo1s ou chantent les bengalis ; et, au-dessus des vallées, des
forets, des collines; tout comme la-has le vieux Piton des Neiges
l'immense Kailac.;a dresse son front éblouissant. Vrairoent, pou;
décrire ces contrées merveilleuses, Leconte de Lisie n'aurait pas
eu besoin de consulter le Ramayana ou le Bhágavala-Purána ;
il n'avait qu'a se rappeler les paysages de son tle chérie, ses
savanes, ses bois et ses montagnes, et qu'a les reproduire en les
agrémentant des botes miaulants, grondants ou rampants qui
devaient donner a ceux de l'lnde leur caractérc original.
11 devait se sentir un peu plus embarrassé, quand il s'agissait
de peindre les siles de la Grece qui servent de cadre a la plupart
des P()emes AntiquPs. 11 n'avait pas visité l'Hellade. 11 ne la
connaissait que par les récits des voyageurs; il s'en faisait surtouL
une idée a travers ses .poetes. Aussi ne faut-il pas s'attendre a en
trouver dans son reuvre des descriptions réalistes et personnelles.
La nature grecque, telle qu'il nous la représente, est une nalure
simplifiée et stylisée. Le paysage est réduit a quelques traits
caractéristiques: le ciel radieux, d'ou
L' Archer rrsplendi~~ant dardo ses belles fleches

jusqu'au fond des sources, a travers le feuillage des bois ¡ la mer
déroll:la~L ses volutes d'azur le long des plages, ou palie comme
un ID1roir et brillante de lumiére; des forets ou errent des animaux
sauvages, des cerfs bondissants, des biches craintives, des renards
et des sangliers, et, chose plus surprenante, des lions ; pour
fixer la latitude, quelques noms d'arbres ou de plantes, glanés
dans les auteurs anciens : pin, olivier, yeuse, téréhinthe, cytise,

�270

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

hyacinthe, rnélisse et thym ; et, répandu sur tout cela, un air
de fratcheur et de nouveauté, le charme d'une nature pour ainsi
dire encore jeune et vierge :
Une eau vive étincelle en la for~t muelle,
Dérobée aux ardeurs du jour ;
Et le rosean s'y ploie, et fleurissent autour
L'hyacinthe et la violette.
Ni les chevres paissant les cytises amers
.
Aux pentes des proches collines,
N1 les pasteurs chantant sur les fhites divines
N'ont troublé la source aux flots clairs.
Les noirs cMnes, nimés des abeilles fideles,
En ce beau lieu versent la paix,
Et les ramiers, blottis dans le feuillage épais,
Ont ployé leurs cols sous leurs ailes ...

De cette nature un peu conventionnelle, Leconte de Lisie
nous montre tour a tour deux aspects sensiblement différents
suivant l,~ lieu
il p~a.ce la scene et les. auteurs dont il s'inspire:
selon qu Il se fa1t S1c1hen avec Théocnte, ou Dorien avec les
mattres du lyrisme choral. Voici en douze vers un quadro qui
évoque une nature aimable, riante, humanisée, faite a notre
mesure et pour notre pJaisir; c'est la contrée bucolique par
excellence, la Sicile agreste et maritime :

º?

Des chevres !}il et la, le long des verts arbustes
Se dressent pour atteindre au bour0 eon nourri~ler
Et deux boucs au poi! ras, dans
élan guerrier '
En se heurtant du front courbentleurs cols robus'tes.

u::

Par dela les blés mOrs alourdis de sommeil
Et les sentiers poudreux 011 croit le térébinthe
Semblable au clair métal de la riche Korinthe '
Au loin la mer tranquille étincelle au soleil. '
Mais sur le thym sauvage et l'épaisse mélisse
Le pasteur accoudé repose, jeune et beau.
Le reflet lumineux qui rejaillit de l'eau
Jette un fam·e rayon sur son épaule lisse...

C'est cette campagne que traverse Kléarista a l'heure ou l'aube ·
divine baigne l'horizon clair, _tandis que les me~les siffient, que les
alouettes·montent dans le ciel, que les lievres bondissent du
creux: des ~illons,. pour aller rejoindre le berger de l'Hybla qui
la vo1t vemr a lm, dans le brouillard du matin comme la forme
de son reve. Mais d'autres tableaux nous rével;nt une nature de
p~oportions pl':1s vastes, une nature majestueuse et magnifique,
d1vme! pourra1t-on dire, ou l'ceil ne pergoit que les teintes élémenta1res, les grandes lignes des choses, le jeu des forces perma-

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

271

nentes qui entretiennent la vie du monde, et transmet a l'ame
des visions qui prennent d'elles-memes un caractere religicux :
Hélios, désertan t la campagne infinie,
S'incline plein de gloire aux plaincs d'Haimonil' ·
Sa pourpre flotte encor sur la cime des mont~. '
Le grand fleuve Océan apaise ses poumons
Et l'invincible Nuit, de silence chargée,
'
Déjil d'un voile épais couvre les flots d' Aigée...

7

i~ ~·u'¡t ·t·o~i:i~'á¿s ~ie·~;; ·1~ 'i&gt;éúei~·é~~;~~-

Aux lueurs d'Hékata projette au loin sa forme ·
Et sur la cime al tiere 011 dorment les for~ts '
Les astres immortels dardent lcurs divins traits.

Mais, que ces paysagcs appartiennent a la nature bucolique
ou ala nature mythique, qu'ils soient riants ou séveres, grandioses
ou familiers, tous, ils ont ce trait commun qu'ils sont baignés de
l~mie~e, de cette lumiere des cieux que savoure en paix le berger
d Agr1gente, que contemple avec extase le vieux centaure
Khiron,
O vous, plaines d'Hellas I o montagnes sacrées
De la Terre au grand sein. mamelles éthérées i
O pourpre des couchants I o splendeur des matins l...

de cettc lumiere dont l'éternel été de Bourbon a imbibé les yeux
du poete, qu'il a pour ainsi dire absorbée et concentrée en lui
et qu'il projette, avec un éclat presque brutal, sur nos cieu~
souvent voilés, sur nos campagnes aux tons doux, sur nos horizons noyés de brumes mauves ou de vapeurs bleuatres :
Midi, roi des étés, évandu sur la plaine,
Tombe en nappes d argent des hauteurs du ciel bleu.
Tout se tait L'air flamboie et brílle sans haleine,
La terre est assoupie en sa robe de feu.

De telles journées, qui sont rares dans notre climat. donnaient
au créole exilé et nostalgique l'illusion du pays natal. II oubliait,
pour un instant, le « ciel mélancolique ii sous lequel la destinée
l'avait condamné a vivre, &lt;( l' a vare soleil » qui, désormais, éclairait
ses jours ; il se croyait revenu « au bord des mers dorées », dans
l'éden d'ou il était exclu. Mais on comprend aussi que, dans
~es brouillards et les boues de Paris, par les courtes et noires
Journées d'hiver, il se soit tourné passionnément vers les lumin~uses contrées dont le mirage éblouissait son imagination, vers
la Grece, vers l'Orient, et on s'explique la part presque exclusive
qu'il a faite dans ses vers aux tableaux de cette nature lointaine
qui était vraiment pour lui la nature.

�L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

..
Leconte de Lisle est un de nos grands paysagistes. C'est aussi
un de nos meilleurs animaliers, le Barye ou le Frémiet de la poésie
francaise. On rencontre, en parcourant son reuvre, sous le couvert
des bois, dans les fourrés des jungles, sur les sables du désert ou
sous les vagues de l'océan, les plus beaux et les plus redoutables
échantillons de la faune sauvage. Il a visiblement pour les
carnassiers de la terre, de la mer et de l'air, pour les chasseurs
aux sens aigus, aux muscles d'acier, aux gestes prompts et surs,
une prédilection innée, que développerent les grands voyages
accomplis dans sa jeunesse de Bourbon a Nantes et de Nantes a
Bourbon. Avant de quitter son ile en 1837, il est probable qu'il
n'avait jamais rencontré de fauves ailleurs que dans les livres
a images. La premiere fois qu'il en vit, en chair et en os, il en fut
subjugué. On se rappelle, au Cap, avec quelle admiration il
suivait a travers les barreaux d'une cage, le~ ébats « effrayants et
sublimes ,, d'un couple de jeunes lions, avec quelle volupté il
écoutait leurs rugissements. Faisant escale a Saint.-Louis du
Sénégal, il visita, nous dit-on, les dépendances d'une maison qui
faisait le commerce des animaux féroces. De grands ours velus
étaient parqués dans un cirque immense ; leur nourriture était
déposée dans de hautes cages. Le poete, jusque dans sa vieillesse,
aimait a raconter « de quel bond nerveux, de quelle souplesse
de chat s'enlevaient les lourdes betes » ; il avait, paratt-il, pour
peindre leur élan, un geste a luí. Il eut l'occasion, pendant ses
interminables traversées, de suivre bien des fois, dans le ciel, le
vol des grands oiseaux de mer, dans le sillage du navire, quand on
arrivait aux parages de l'équateur, les évolutions des requins, «des
horribles beles avec leurs gros yeux ronds». Le divertissement traditionnel, c'était de regarder les matelots pecher,un de ces monstres
ala ligne, le haler tout vif sur le pont, et le dépecer a coups de
hache, en dépit de ses terribles coups de queue. Une fois fixé
en France, il ne vit plus guere, en fait d'animaux féroces, que ceux
du Jardin des Plantes, ou ses promenades le conduisaient assez
souvent : par exemple, ce vieux lion, qu'il nous peint allant et
venant dans sa cage « comme un damné qui rode dans l'enfer», et
« heurtant les deux cloisons avec sa tete rude ». Mais son imagination en rencontra d'autres dans les récits des voyageurs. Je le
soup~nne d'avoir été un lecteur assidu du Tour du Monde,
qui commen~a de paraitre, comme on sait, en 1860. Des obs~rvations qu'il avait faites d 'un reil amusé et attentif, des détatls

273

précis qu'il avait retenus de ses lect~res, il composa cette « galerie
zoologique » - Je mot est de Loms Ménard - don~ aucun de
nos poetes, ni avant lui, ni a~re~, ne nous a olTert l'éqm~alent.
Cette galerie est peuplée d ammaux nombreux et var1és, appartenant a tous les ordres : quadrupedes, oiscaux, reptiles ~t poissons. Mais. de meme que la nature, pour Leconte de L~sle, e~t
toujours la nature de l'Extreme-~rient, les animaux qu'il ~~crit
appartiennent a peu pres exclus1vement a la faune des reg1ons
tropicales. La faune europé~nne ne_l'intéress? pas. Elle n'est pas
assez féroce ason gout. Il lm est arrivé une fo1s ou deux de mettre
en scene un fauve de nos contrées, ours de Finlande, ou loup
de Hartz. Mais ses héros préférés, ce sont les Iions et l~s éléphants
de l' Afrique les chiens sauvages du Cap, la panthere de Java,
le tigre du Bengale, le condor des Andes, le _Pytho~ de l'Inde ou
l'aboma des Antilles. Avec quelle complaisance 11 les replac_e
t.out d'abord dans le cadre approprié ! C'est ~ur les bords d_u NII
blanc dans la plaine rugueuse du Sennaar, JOnchée de pierr~s
rouss;s sous un ciel de cuivre ou passe un vol de vautours, tand1s
que s'épaissit une nuit pleine de bruits étranges et d'acres senteurs,
ou bien encore, c'est au fond d'un ravin semé de blocs e~tassés,
de flaques d'eau luisantes, dans un décor apo?alypt1~ue et
lunaire, que nous apparatt le roi du désert. Et_le ro1 de la Jungle,
lui, c'est dans le fouillis d'herbes hautes ou ghssent les serpe~~s,
oiJ vibrent les cantharides, que nous le voyons, le ventre en l a1r,
dormir son sommeil de gros chat fatigué et repu. Autour du
troupeau d'éléphants dont nous suivons la marche pesan~e, le
sable rouge s'étend comme une roer sans limites, dans une sohtude
que ne trouble aucun passage d'oiseau ni de quadrupede, s?us
l'immense soleil qui brule l'espace enflammé. Du haut de son aire,
l'aigle, avec son reil pergant, voit galoper dans la steppe mongol~,
atravers l'herbe jaune et drue, la horde d'étalons a la~uelle 11
s'attaquera tout a l'heure ; et le ciel magnifiq~e d'une nmt dorée
des tropiques réfléchit a l'infini ~es con~tell~hons flamboyantes
sur les grandes vagues oú le requm se la1sse mdole~me~t berce~.
C'est seulement lorsque la scene est prete que le poete y mtrodmt
le bel animal pour lequel a été disposé ce décor.
Il ne s'attarde pas a nous donner son signalement en détail.
En trois ou quatre traits, - t_rois ou qu~tre coups de crayon, ou
trois ou quatre touches de pmceau, - il le dres~e ?evant no_us,
avec sa forme, sa couleur, son attitude caractéristique. Le hon
vient au seuil de son antre,
Arquant ses souples reins fatigués du repos,
Et sa criniere jaune éparse sur le dos,

20

�274

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pour humer l'air du soir ; ou bien, il marche dans la nuit, le col
droit, l'ceil au guet, flairant les senteurs qui montent a lui des
ténébres. La panthére noire qui, a. l'aube, regagne son glte,
ondule d'arbre en arbre dans sa robe de velours ; elle glisse en
silence sous les hautes fougéres, s'enfonce et disparait entre les
troncs moussus.
Les é!éphants rugueux, voyageurs lents et rudes,

traversent le désert dans un nuage de poussiére monté des dunes
de sable qui croulent sous leurs pieds; l'oreille en éventail, l'reil
clos, la trompe entre les dents, ils suivent sans jamais dévier de
la Iigne, le vieux chef qui les conduit :
Son corps
Est gercé comme un tronc que le temps ronge et mine,
Sa téte est comme un roe, et l'arc de son échine
Se vofite puissamment a ses moindres efforts.

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

275

rayées, mouchetées, tachetées, ces plumes épaisses ou ces écailles
aux reflets métalliques. 11 ne voit pas dans les animaux, comme
l'eOt fait un disciple de Descartes, des automates compliqués
marchant par roues ei par ressorts. 11 n'en fait pas non plus,
comme un fabuliste, de simples prete-noms des qualités et des
défauts de l'humanité. JI ne leur attribue pas a eux-memes,
comme Buffon dans son H isloire nalurelle, des vertus et des vices
semblables aux no tres : la noblesse, la clémence et la magnanimité au lion ; au tigre, la bassesse, la cruauté et la férocité.
Il ne le'ur prete pas non plus, comme Kipling, rles propos pleins
de profondeur et une sagesse merveilleuse. Il les prend tels qu'ils
sont et pour ce qu'ils sont, des etres soumis a la tyrannie de trois
ou quatre instincts élémentaires, poussés irrésistiblement a
l'acte par les. images que déroule sous leur era.ne plat, dans leur
cerveau aux circonvolutions grossiéres, e&lt; le songe intérieur qu'ils
n'achévent jamais ,&gt;. Dans la tete d'un ruminant, ce songe intérieur n'évoque que des visions paisibles, de vast s paturages ou
l'on enfonce jusqu'au ventre, d 'innombrables troupeaux paissant
al'ombre des arbres, au bord des eaux. Dans celle d'un grand
fauve, ce sont d'autres scénes. Le jaguar, allongé sur une roche
plate, lustrant sa patte d 'un coup de langue et clignant ses yeux
d'or hébétés de sommeil, n'a point !'ame bucolique:
0

Troublé dans son sornmeil par les vagues rumeurs du jour,
l'aboma hausse sa spirale vers le soleil; il raidit le col aux rnuscles
puissants qui souiient sa tete squameuse, fouette l'eau de sa queue
et se dresse,
Armur·é de topaze et casqué d'émeraude
Comme une idole antique immobile en ses nceuds.

Le vent du large a beau beugler, rugir, siffier, raler, miauler,
pulvériser l'eau bleme et déchiqueter les nuées, }'albatros,
volant contre la rafale, l'ceil au loin, ses ailes de fer rigidement
tendues,
Vient, passe et disparatt majestueusement ;

et plus haut que le plus haut sommet des Cor~illi~res, ~ans _les
régions ou l'aigle n'ose pas monter, ou le vent lm-meme n atteint
pas, le condor, poussant un cri rauque, s'enléve en fouettant
la neige,
Et loin du globe noir, loin de l'astre vivant,
II dort dans !'air glacé, les ailes toutes grandes.

Ces belles créatures, que le poéte contemple d'un ceil d'artiste,
il n'a pas voulu seulement nous en montrer les forme.'! élégantes,
sinueuses ou massives.'Ils'est efforcé de pénétrer jusqu'aux ames
rudimentaires qu'enveloppent ces peaux rudes, ces fourrures

11 réve qu'au milieu des plantations vertes,
11 entonce d'un bond ses ongles ruisselants
Dans la chair des taureaux effarés et beuglants.

Le poéte n'en est ni surpris ni choqué. L'aigle qui fond sur un
liévre, dans la plaine, la panthére qui déchire un cerf, le requin
~i happe de ses machoires de fer tou te proie qui passe asa porté e,
~w paraissent accomplir leur fonction propre, celle pour laqqel!e
lis ont été faits, comme le bceuf pour brouter l'herbe ou l'abeille
pour butiner de fleur en fleur. S'ils tuent, s'ils dépécent, s'ils
dévorent, ce n'est pas a eux qu'il faut s'en prendre, c'e¡;;t a la
nature qui n'entretient la vie - la vie des hommes aussi bien
que celle des animaux - que par des massacres perpétuels.
La faim sacrée est un long meurtre légitime,
Des profondeurs de l'ombre aux cieux resplendissanls,
Et l'homme et le requin, égorgeur ou victime,
Devant ta face, OMort, sont toús deux innocents.

N'y a-t-il pas cependant, pour animer ces créatures féroces ou
gr~ssiéres, d'autre impulsion que le retour périodique des instincts
qui les poussent a se conserver et a se reproduire ? N'y a-t-il

�L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

276

REVUE DES COURS ET CONFÉI\ENCES

pas, dans leurs cceurs comme dans les n6tres, place pour des
affections et des passions, pour l'amour et la haine? Le roi du
Hartz, le loup au poi) rude que le poete nous montre, par une
nuit glacée d'hiver, assis sur ses jarrets et hurlant a la lune,
garde dans ses rouges prunelles l'image de la Iouve blanche et des
petits qu'au retour de ses courses il a trouvés morts a l'intérieur
de son antre, et de l'homme, du massacreur qui les a égorgés. Et
du fond de ces ~mes enténébrées semblent par moments monter
quelques-unes des aspirations qui prendron dans la conscience
humaine la forme la plus noblement douloureuse. Sur la plage
aride du Cap, Leconte de Lisie a jadis entendu, pendant des nuits
entieres, de maigres chiens aboyer lugubrement.
La queuc en cercle sous leurs ven tres palpitants,
L'ceil dilaté. tremblant sur leurs pattes fébrilr.s,
Accroupis ~a et la, tous hurlaient, immobiles,
Et d'un frisson rapide agités par instants.

11 se demanctr., apres bien des années, que) est le sens de
cette lamentation i,ans raison et sans fin.
Devant la lune errante aux livides clartés,
Quelle angoisse inconnue, au bord des ~oires ondes,
Faisait pleurer une Ame en vos formes 1mmondes '/
Pourquoi gémissiez-vous, spectres épouvantés '/
Je ne sais ; mais, ó chiens qui hurliez sur les plages,
Apres tant de soleils qui ne reviendront plus,
J'entends toujours, du fond de mon passé confus,
Le cri désespéré de vos douleurs sauvages 1

Darwinattribuait aux animaux un instinct religieux.Jenesais
s'il aurait plu a Leconte de Lisie d'aller jusqu~-la ; mais _dan&amp;
ces créalures qui ne pleuraient ni de froid ni de faim, ma1s de
quelque douleur indicible, de quelque inexplicable inquiétude,
il reconnaissait un tourment analogue au tourment de la pensée
hurliaine, et il voyait en eux, comme Michelet-: « nos freres inférieurs ».

Le spectacle de ces paysages ruisselants de lumiere, de cette
végétation étrange, luxuriante et magnifique, de ces betes
superbes qui ne connaissent pas d'obstacles a leurs instincts
et qui sont capables de tenir tete aux éléments, de toute cet_te
nature pleine de parfums, de couleurs, de mouvement et de bru1t,

277

)aisse le lecteur ébloui et émerveillé. En contemplant ces tableaux
d'ou l'homme, le plus souvent, est exclu,ou il n'occupe, quand ~\
y trouve sa place, qu'un~ P?rtion tres ex~gue, il ~pprend a _es,timer soi-meme 1 comme d1sa1tPascal, son Juste prix. 11 se considere
comme perdu dans l'ample sein de la nature, simple dépositaire,
parmi tant d'et~es dont beauco~p so_nt plus beaux et pl~s forts
que lui, d'une étmcelle de cette vie qm partout germe, éclot, palpite, étincelle, s'agi_te, so_upire, gronde, bour~?nne et_ chante. Le
sentiment de la vie umverselle, telle est 11mpress10n la plus
profonde que le poéte a regue de son contact avec la nature, et
telle est aussi l'impression qu'a notre tour nous recevons le
plus fortement de son ceuvre ; et cette impression est tout
d'abord délicieuse :
Ce sont des chceurs soudains, des chansons inflnies
Un long gazouillement d'appel~ joye~x melé,
Ou des plaintes d'amour a des r1res umes ;
Et si douces pourtant flottent ces harmonies,
Que le repos de l'air n'en est jama is trou~lé.
Maisl'ame s'en pénetre: elle se plonge, entiere,
Dans l'heureuse beauté de ce monde charmant ;
Elle se sent oiseau, fleur, eau vive et lumiere ;
Elle rev6t ta robe, ó pureté premiare,
Et se repose en Dieu silencieusement.

Cette fuite de la personnalité comme par mille_ invis~bles fissures cette diffusion a travers les choses, cette d1spers10n dans
l'infi~i, répand dans l'etre tout entier un~ sens~tion_ d'allégement;
elle le débarrasse de ce poids mort fa1t d espoirs avortés, de
songes dégus, de souvenirs amers et de ~ristes pensées que
l'homme tratne a pres lui tout le long de son existence ; elle l'affranchit et le vide, pour ainsi dire, de lui-meme :
Et !'ame qui contemple et soi-m@me s'oublie
Dans la splendide paix du silence divin,
.
Sans regrets ni désirs, sachant que tout est vam,
En un r~ve éternel s'ablme ensevelie.

Elle se plonge dans uneadoration muette _; elle s:absorbe da~s la
beauté de I'univers · et par une pente msens1ble, elle ghsse,
' ' longtemps attendu, a l' anéant·1sseme~t.
comme dans un sommeil
A ce terme, la nature nous achemine encore par une autre V?~e..
De la contemplation de ses tableaux les plus magnifiques surg1t,
aussi bien que le sentiment de la vie universelle, l'idée d~ la mort
omniprésente. A tout instant la nature enfante des etres ; a
tout instant elle en détruit. Elle est la matrice toujours féconde,

�278

279

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

et la tombe toujours ouverte. Tout ce qu'elle a produit est voué

apparatt a ceux qui la regardent de sang-froid, calme, impa~sible,
súre d'elle-meme, présidant sans lenteur et sans ha_te, sans mcertitude et sans fievre, a l'accomplissement de ses lo1s:

a la mort,et les astres eux-memes n'échappent pasa la loi commune. La lune qui, au-dessus de nos tetes, tend son grand are
d'or, n'e5t que le spectre monstrueux d'un univers défunt:

Pour qui sait pénétrer, Nature, dans tes voies,
Villusion t'enserre et ta surface ment.
. .
Au tond de tes douleurs comme au tond de tes ¡01es,
Ta torce est sans ivresse et sans emportement.

Autretois revetu de sa grace rremiere,
Globe heureux d'ou montait la rumeur des vivants,
Jeune, il a fait ailleurs sa route de lumiere,
Aves ses eaux, ses bleus sommets, ses bois mouvants,
Sa robe de vapeurs moUement dénouées,
Ses millions d'oiseaux chantant par les nuées,
Dans la pourpre du ciel et sur l'aile des vents.
Loin des tiedes soleils, loin des nocturnes gloires,
A travers l'étendue il roule maintenant.

Son sort, ce sera un jour le sort de notre globe. Le poete, avec
ses yeux qui percent !'avenir, voit déja &lt;e la face de la terre absolument nue ». Plus de villes, plus de forets sonnantes, plus de
mers battues des vents ; plus rien de cf' qui fut la vie, la vie des
choses ou la vie de l'homme, la vie des corps et. la vie de !'esprit:
Tout, tout a disparu, sans écho et sans trace
Avec le souvenir du monde jeune et bea\L
Les siecles ont scellé dans le m@me tombeau
L'illusion divine et la rumeur des races.

•

Le pere des blés, des íleurs et des rosées, la lampe du monde,
le soleil, va s'éteindre a son tour ; les astres d'or détachés de
sa ceinture, l'un apres l'autre, s'engloutiront dans les gouffres
de l'étendue.
Et ce sera la Nuit aveugle, la grande Ombre
Informe, dans son vide et sa stérilité,
L'abtme pacifique oü gtt la vanité
De ce qui fut le temps, et l'espace et le nombre.

Leconte de Lisie goute une sorte de plaisir sauvage a multiplier
ces images de décadence, de décrépitude, de dissolution et de
ruine. Devant ces visions d'apocalypse, il est pris d'une horreur
religieuse et comme d'un vertige sacré.
Partagé entre le spectacle de la vie universelle et la conception
de l'universel anéantissement, il ne peut se décider ni a bénir cette
nature qui donne la vie, ni a maudire cette nature qui inflige
la mort. II n'est pas dupe de l'illusion sentimentale qui nous
montre en elle, suivant l'aspect sous lequel nous l'envisageons,
suivant aussi le penchant de notre caractere ou la disposition
de l'heure, une consolatrice ou une persécutrice, une amie ou
une ennemie, une mere ou une maratre. 11 la voit telle qu'elle

11 la voit avec les yeux d'un philosophe et d'un savant, avec
· ceux si l'on veut d'un Lucrece ou d'un Buffon, pour prendre parmi l~s savants et ies philosophes ceux qui ofTrent a la poés~e une
matiere tout élaborée et déja pret.e. JI a, comme eux,le senbment
de la permanence de ce systeme de forces que nous . appelo,ns la
nature sous le changement incessant des formes qm est l effet
de Ieur action et la condition de leur durée. II s'incline devant
une nécessité que sá raison con\toit. C'est la loi de la vie que les
etres ne se renouvellent qu'aux dépens les uns des !utres, que
toutes choses naissent, croissent et meurent pour fa1re place a
d'autres qui naitront, croitront et mourront a leur tour, et
ainsi j usqft 'a l'infini :
Cedil enim rerum novifale exlrusa vetustas
Semper, et ex aliis aliud repa:are n~c~sse esl...
Sic alid ex alio nunquam des1st, t or1r1.

Dans cette chaine sans fin des existences, qu'importe a la
puissance qui les engendre les circonstances particulieres, les
joies ou les peines, le bonheur ou le malheur dont c~a~une est
accompagnée ? Que lui impoTte la .douleur ? Que lm, importe
la mort ? La nature disait Buffon, « ne permet pas a la mort
d'anéantir les espece~, mais la Iaisse moissonner les in?ivid~s et
les détruire avec le temps pour se montrer elle-meme mdépendante de la mort et du temps, pour exercer a c~aque instant
sa puissance toujours active, manifester _sa plémtude par sa
fécondité, et faire de l'univers, en reprodmsant, en renouv?lant
tous les etres, un théatre toujours rempli, un spec~acle tou1ours
nouveau. » La nature, dit a son tour Leconte de L1sle, ne donne
nulle attention aux accidents qui tiennent tant de place dans
notre vie, et qui nous paraissent tenir tant de place dans le
monde :
La nature se rit des souffrances humaines;
Ne contemplant jamais que sa prop~e grandeur,
Elle dispense a tous ses forces souverames,
Et garde pour sa part le calme et la splendeur

�280

Ü&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

281

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

II y a, dans cctte maniere de concevoir les rapporLs de l'homme
avec la nature, une largeur de vues, une hauteur de pensée et une
fermeté d'ame qui donnent a la poésie de Leconte de Lisle un
caractere de grandeur et une indéniable originalité. Parmi ses
illustres devanciers, ni Lamartine, ni Víctor Hugo n'av aient
songé - si ce n'est a la rencontre et sans y insister - a
interpréter de la sorte le spectacle de l'univers. Seul, Alfred
de Vigny avait exprimé une conception jusqu'a un certain
point analogue, dans quelques stances de la Maison du Berger.
Elles sont assez connues pour qu'il soit superflu de les citer. La
Nature en personne, on le sait, fiere de sa puissance et de sa
pérennité, « impassible &gt;&gt; et « screine », y déclare formellement
son indiITérence aux vicissitudes des créatures, et confond dans
un meme dédain les hommes et les fourmis. Vigny, s'il avait
!'ame stoi:que, n'était pas assez stoYcien pour apporter de bon gré
a cette conception du monde, que luí imposait sa raison, une
adhésion qui froissait sa sensibilité. II n'avait donné la parole a
la Nature que pour protester de toutes ses forces contrc
cruauté dont il é1tait indigné :
•
C'estla ce que me ditsa voix tristeetsuperbe J
Et dans mon camr alors je la hais, car je vois
Notre sang dans son onde et nos morts sous son herbe,
Nourrissant de leurs sucs la racine des bois.
Et je dis a mes yeux qui lui trouvaient des charmes:
Ailleurs tous vos regards, ailleurs tou tes vos !armes ;
Aimez ce que jamais on ne verra deux fois.

Son creur souffre et son imagination se révolte. Tout le vieux
levain d'individualisme que, depuis cent ans, les initiateurs et les
mattres du romantisme ont déposé dans les ames, fermente et
bouillonne dans la sienne. II déteste cette nature méchante et
meurtriere ; il n'en veut plus voir la beauté ; il n'a d'yeux que
pour l'etre unique, précieux, irréparable, qu'elle a créé hier et
qu'elle anéantira demain. Combien l'attitude de Leconte de Lisie
est plus philosophique ! Si la nature est insensible et indiITérente,
- et personne n'en est plus convaincu que lui, - ce n'est pas
une raison pour qu'il s'interdise ni pour qu'il nous dissuade de
la regarder et de l'admirer. Au contraire, la fratcheur qu'elle
répand dans les sens, le calme qu'elle ins'inue dans l'ame ont
une vertu bienfaisante ; les images qu'ont gravées en nous les
premieres impressions de sa beauté nous áccompagnent jusqu'au
dernier jour. Les tristesses de notre destinée particuliére s'atténuent et se dissolvent dans la contemp)ation des choses, et, a
défaut de consolations positives, tout i:iu moins pouvons-noui

attendre de la Nature qu'elle nous afTranchisse de notre individualité misérable, et qu'elle nous fasse goO.ter par avance l'inaltérable paix qui est réservée aux hommes comme aux dieux.
Homme, si le cceur ,Plein de joie ou d'amertume,
Tu passais vers mid1 dans les champs radieux,
Fuis I la nature est vide et le soleil consume,
Rien n'est vivant ici, ríen n'est triste ou joyeux.
Mais si, désabusé des larmes et du rire,
Altéré de l'oubli de ce monde agité,
Tu veux, ne sachant plus pardonner ou maudire,
Goftter une supreme et morne volupté ;
Viens I le soleil te parle en paroles sublimes.
Dans sa tlamme implacable absorbe-toi sans Iin,
Et retourne a pas lents vers les cités intimes,
Le cceur trempé sept fois dans le néant divin

On le voit, la conception que Leconte de Lisie se fait de la
nature correspond exactement a celle qu'il se fait des dieux et a
celle qu'il se fait de l'humanité. Ce sont trois aspects d'une meme
pensée, trois traits qui, s'ajouta~t et s'ajus~ant l'~n a l'autre,
déterminent dans ses grandes hgnes la philosophie que nous
pouvons maintenant dégager de son reuvre.
(d suivre.)

�PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

283

J'eppellc tousioursraiso11 eette apperence de diseours que chacun forge
en soy; cctte raison, de la condilion de laquelle i1 y en peull avoir cent contraires aulour d 'un meme subie.:t, c'est un instrument. de plomb et de cire,
allongable, ployable, et accommodablc a tous biais et a toutcs mesures.

Philosophie de !'Esprit
Cours de M. LÉON BRUNSCBVICG,
Membre de l'IMlilul, Profcs.vur a la Sorbo111u.

S1xrbrn LE&lt;,oN

Les conséquences pratiques du dynamisme vital.
Nous allons suivre, dans l'exposé du dynamisme vital, la
mélhode que nous avons appliquée a l'analyse atomistique. Apres
avoir scruté les bases spéculatives de la doctrine, nous allons
nous efforcer d'en suivre les conséquences pratiques. Et ici encore, ici a plus forte raison, l'histoire nous servira de guide. On
pourrait, a la rigueur ou a la limite, concevoir une science de
l'univers qui serait tellemenL adéquate a la réalité qu'elle pourrait
!aire absiraction du devenir humain, et se présenter dans son
achévement intrinseque. Mais, en abordant le domaine moral
nous avons nécessairement affaire a des valeurs qui n'existent
qu'e~ tant qu_'ell~s se sont produites au sein de l'humanité, qui ont
acqms leur s1gmfication propre en agissant sur l'orientation de
nos destinées. CommenL l'appel a la puissance créatrice de la vie
a-t-il pris dans la société moderne une efficacité pratique ?Telle
est la qucstion a laquelle je dois répondre aujourd'hui.
L'initiateur de la pensée moderne est Montaigne. Les Essais
constituent un inventaire de toutes les valeurs léguécs par la
double tradition de l'hellénisme et du christianismc une critique de ces valeurs au nom de l'intelli!!;ence libre et de la conscience pure. Or,ces valeurs s'effondrent,des qu'elles sontplacées,
sans hypocrisie et sans arriere-pensée, en face des principes dont
elles se réclament. C'est la logique qui condamne la déduction
scolasti9u~ a ~me perpétuelle pétition de príncipe ; et cette
co~trad1cbon, _mhérente a la transcendance du réalisme &lt;:péculailf, se tradmt en fait par la diversité ruineuse des systémes
dogmatiques.

Et de meme l'épreuve des guerres de religion a fait éclater
l'impuissance du christianisme a s'enraciner dans les creurs, et
ay devenir un artisan efficace des vertus memes que, théoriquement, et pour la fagade, le christianisme recommande :
bonlé, bénignité, tempérance.
• Confessons la veritéqui : lrieroit del'armee, mesme legitime, ceulx qui
marchent par le seul zele d'une aftection religieuse, et encores ceulx qui
reprdent seulemeot la protection des loix de Jeur pals, ou service du, priocel
ll n'en stauroit bastir une compaignie de geots d'armes complette. • Quan
au•: vices : haine, cruauM ambition, auariu, ddraction, nbellion, • nostre
religioo... faicte pour (les\ extirper, ... les couvre, les nourrit, les incite... •
Et en ertet 1suivaot une formule que Pascal reproduit a peu pres telle quelle
dan&amp; les Pensies), •l'usage raict veoirune distinction enorme entre la devotion
el la cooscience. •

Au fond, pour Montaigne, la croyance, qui se prétend d'origme
,urnalurelle, est un résultat des forces naturelles qui agissent
sur rhomme, des préjugés et de la coutume.
• Nous sommes chrestiens, a mesme tiltre que oous sommes ou P.erigordins, ou allemans. • Et si la !égitimité des valeursreligieuses estuoe musion,
une chimere, a fortiori en sera-t il de méme pour la légitimité des valeurs morales:• Les loix de la cooscience, que nous disons oaistre de nature, naissent
de la coutume : chacuo, ayant en veneratioo intime les opioions et mreurs
approuvees et receues autour de luy, ne s'eo peult depreodre sans remords,
énl s'y appliquer saos applaudissemens. •

Certcs avec Descartes, avec l\lalebranche, avec Fénelon
chez nous, - avec Geulincx, avec Spinoza, avec Leibniz, - la
spéculation philosophique fera un magnifique effort pour restaurer, sur les ruines de la scolastique et en face de la négation
critique, la vérité de la spéculation scientifique, l'ordre de la
perfection morale et religieuse. Mais a consulter tout au moins
l'évolution immédiate de la pensée, il est difficile de soutenir
que cet e!Tort ait e!Tectivement, ait historiquement réussi. Le
xnue siécle SE' retrouve, comme était le xv1e siecle apres le
Moyen Age, une époque critique.
_C omment est-il sorti de cette crise ? ou qu'est-il sorti de cetlc
cr!s~ ? L'événement décisif a cet égard, c'est l'éelat projeté au
m1~1eu du siecle par l'reuvre de Jean-Jacques Rousseau,
qui modifie brusquement le cours du monde moderne. Or
cette reuvre va résolument dans le sens d'un spiritualismc
dynamique qui met l'Ame au-dessus de l'ldée.
Suivant Jean-Jacques Rousseau, on fait fausse route lorsqu'on

��286

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

homme artificiel a l'homme de la nature. Le Conlral social rétablira, d'ailleurs, l'équilibre entre la naturc idéale de l'individu et
la nature réelle de la société en fondant la législation de l'~tat
sur la volonlé générale, qui exprime précisément l'essence de la
nature humaine.
Or, cett_e réponse devient un paradoxe, des que l'on se replace,
comme fa1t Kant, dans les conditions normales de la vie morale
des qu'il s'agit, non de célébrer le devoir, mais de l'accomplir'.
Rousseau imaginait un passé destiné a l'excuser, revait un
avenir susceptible de le justifier. Pour luí, la faute et le remede
étaient d'ordre social, extérieurs l'une et l'autre a la volonté
véritable de l'individu. Mais le premier commandement de la
conscience n'est-il pas de confronter ce que nous faisons avec ce
que nous devons; par suite, de nous condamner sans faiblesse
lorsque nous avons mal agi, et surtout de nous tendre énergiq~ement vers une conduite meilleure? Kant, piétiste scrupuleux,
rémtegre dans la conscience morale et l'obligation de la loi et
le mérite de l'eflort, que Rousseau en avait « laissé ·tomber ,,
avec tant de candeur et de quiétude. La conscience morale
apparatt alors raison pralique. Pourtant, une idée essentielle de
Rousseau demeure, chez Kant : que la raison pratique est sur
un plan supérieur a l'entendement, impénétrable et inaccessible
au mécanisme par lequel nous nous représentons, par lequel
nous coordonnons l'univers des phénoménes. II y a un déterminisme des lois naturelles, et du moment que nos actions se produisent dans l'espace et dans le temps, elles font partie inté~rante_ de ce déterminisme : ce sont les conséquences qui sont
hées rigoureusemenL, et sans échappatoire possible, a .des antécédents donnés. Mais ce déterminisme est lui-meme l'eflet de
quelque chose qui le dépasse, parce que cette chose est située
par dela le plan des phénomenes qui remplissent l'espace et Je
temps. Ce qui est par dela le déterminisme, c'est la liberté ce
'
qui. dépasse les causalités phénoménales, c'est la causalité noouménale_ ou intelligible. Vis-a-vis de la loi morale, noµs affirmons
noLre liberté, nous avons la responsabilité de ce qui fait le mérite
de nos péchés, par un acte qui échappe aux conditions de lieu
et de temps, par un choix inlemporel ou nous nous constituons
nous-memes dans notre caraclere inlelligible, fondement
noouménal du caracLere erhpirique ; et le caractére empirique
s'insere dans l'enchevetrement des causes et des efiets a travers
l'univers ; par la, il contribue au déterminisme rigoureux du
monde phénoménal.
C'est par des considérations morales et religieuses, pour

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

287

concilier avec l'exigenceintellectuelle de la sciep.ce newtonienne
l'aspiration piétiste a l'absolu du devoir et de Dieu, que Kant
a été conduit a l'opposition radicale entre, d'unepart, lacausalité
i?temporelle et le caractere dit intelligible, d 'autre part, la causahté phénoménale et le caractere empirique. Mais cette opposition
peut etre débarrassée des considérations laborieuses qui ont
imposé une forme si complexe a l'architecture du Kantisme.
Po_u: un esprit a l'emporle-piece comme Schopenhauer, et qui
éd1fie son systéme avec un petit nombre d'intuitions massives
l'antithése des deux caracteres prend une signification tre;
simple, presque immédiate.
Du moment que le caractere empirique est donné dans le
déterminisme du plan phénoménal, et que ce déterminisme résulte
lui-meme d.e la priorité des formes spatiales et temporelles,
des catégones de I'entendement, l'idéalisme subjectif est vrai :
· le monde des phénomenes est une apparence, sinon une illusion
que l'homme se crée a lui-meme. Ou est le príncipe de ceLLe
création ? Kant a fourni la réponse lorsqu'il a établi, par
dela les phénomenes présentés a la connaissance, un monde
ina?cessible a la raison spéculative et dont elle est pourtant
obhgée de confesser la réalité absolue : le monde de la causalité
libre. Cette causalité, si nous voulons la saisir en elle-meme
laissant de coté les u prénotions » d'ordre moral et religieux, nou~
l'apercevrons dans l'innéité du caractére. C'est ce qu'indique, de
la fagon la plus claire, une formule de la Critique de la Raison
pralique:
Tout ce qui résulte immédiatement du libre arbitre d'un homme, comme
est ce~tai~ement. toute action ~aite_ avec intention, a pour fondement une
cau~hté h~re qu,, des sa prem1llre ¡eunesse, exprime son caractére dans ses
marufestat1ons phénoménales (les actions).

L'impuissance de l'entendement a pénétrer jusqu'a cette
origine radicale de notre conduite atteste que cette origine est
d'e~sence extra-intellectuelle. La raison délibére sur les moyens ;
ma1s les fins lui sont imposées par quelque chose de supérieur,
que nous pouvons appeler volonté, mais a la condition, bien
entendu, d'écarterde ce mot tout ce qui serait d'ordre rationnel.
La volonté de Schopenhauer, comme le dit excellemment
M._ Ruyssen, c'est « la volonté aveugle, sans raison (grundlos),
qui, par une inexplicable spontanéité, engendre un monde
a~surd_e et mauvais. Sur ce point, on ne peut qu'admirer la parfaite ngueur de la these de Schopenhauer. A aucun moment,
par aucun biais, il n'a tenté de réintégrer dans la volonté origi-

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
288
nelle le moindre germe de raison, de conscience, de calcul ou
d'ordre.
Une telle volonté n'a done rien de spécifiquement humain ;
c'est le vouloir-vivre. Si Schopenhauer y a été amené par une
intuition psychologique, cette intuition donne naissance a une
biologie:

11 nous faut apprendre a comprendre la nature, en partant de nousm@mes et non inversement chercher a nous comprendre en partant de la

nature.

31 Mu 1922

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRBCTBUB: ••

Des lors, le dynamisme vital est en possession de son expression
,parfaite ; et encore ici, pour bien montrer que je ne force pas le
sens des theses schopenhauériennes, d'ailleurs si claires dans leur
brutalité, je citerai une note empruntée a l'ouvrage de M. AndrP.
Fauconnet sur l' Eslhélique de Schopenhauer : e Le prindpe du
monde n'est pas un principe pensant con~u par analogie avec
le sujet connaissant, mais un blinder Drang, con~u par analogie
avec l'inslincl animal, le besoin, et ce qu'il y a de moins conscient
en nous. »
Au cours du x1x8 siecle, d'ailleurs, le primat de la vie et de
l'instinct sur l'intelligence et sur la réflexion n'a pas conservé la
couleur pessimiste que Schopenhauer lui avait donnée. Par
exemple, selon Nietzsche, Anlechrisl d'abord et Anli-Socral~
cnsuite, le vitalisme de l'instinct conduirait a une morale du
bonheur. Voici un texte du Crépuscule des ldoles : « La raison_ a
tout prix, la vie claire, froide, prudente, dépourvue d'instincls,
en lutte contre les instincts, ne fut-elle meme qu'une maladie,
une nouvelle maladie ... :8tre forcé de lutter contre les instincts,
voila une formule de décadence. Tant que la vie est ascendanle,
bonheur et instinct sont identiques. »Chose remarquable, c'est
en s'appuyant sur le transformisme darwinien, sur la lutte pour
la vie et le triomphe des plus aptes, que Nietzsche répudiait la
liaison du biologisme et du pessimism .
Enfin, dans la doctrine de l' Evolulion créalrice, l'opposition de
la matiere de la vie, que j'indiquais a la fin de mon dernier cours,
se rejoint, et corresponda l'antithese de l'intelligence et de l'instinct. Je me borne a rappeler ce point; j'y reviendrai plus a
loisir dans !'examen que j'ai a faire maintenant du dynamisme
vital, et auquel je compte consacrer mes trois prochaines le\¡ODI
en me pla\¡ant successivement sur le terrain de la morale, de la
biologie, de la physique ; je vous avertis tout de suite que la
-tache n'cst pas facile.
•
(d suivre.)

Le Géranl :
POl'flERS. -

FRANCK GAUTRON.

•VCl&amp;TÉ f'RAN~.\l&lt;E D' JWPRlllll,;RII!:

F. STROWSKI,

Professeur a la Sorbonne.

Le milliard des émigrés
Cours de 11. MARCEL MARION,

Professeur au College de France.

En exposant le projet de loi sur l'indemnité des émigrés, je
n'ai pas ménagé l'approbation a ce projet qui était infiniment
sage; mais, en en relatant la discussion, nous aurons malheureusement beaucoup plus de réserves a faire, car si le projet
était congu d'une fa\¡On sensée et raisonnable, la discussion
a'égara plus d'une fois et on arriva a faire d'une loi, qui aurait
dli etre une loi de réconciliation, une semeni::e de haines et
de passions.
Dés le début, il fut visible que l'atmosphere de cette discussion
serait trés troublée ; il y avait a peine quelques jours que le
rapport de M. de Martignac avait été lu, que la Chambre, avant
meme que la discussion ne fut ouverte, fut saisie d'une pétition :
un sieur Lamare, qui était acquéreur de biens nationaux, ayant
entendu parler de l'indemnité qui allait etre mise en discussion,
avisa la Chambre qu'il avait traité a moitié prix avec l'ancien
?ropriétaire des biens qu'il avait acquis, et qu'en C\ltte qualité,
il se croyait avoir des droits a réclamer une partie ae l'indemnité
qui. serait allouée a cet ancien propriétaire. Cette prétention
excita les passions a un degré inconcevable. M. de Puymaurin,
orateur de !'extreme droite, éclata d'indignation ; il luí semblait,
21

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288
nelle le moindre germe de raison, de conscience, de calcul ou
d'ordre.
Une telle volonté n'a done rien de spécifiquement humain ;
c'est le vouloir-vivre. Si Schopenhauer y a été amené par une
intuition psychologique, cette intuition donne naissance a une
biologie:

11 nous faut apprendre a comprendre la nature, en partant de nousm@mes et non inversement chercher a nous comprendre en partant de la

nature.

31 Mu 1922

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRBCTBUB: ••

Des lors, le dynamisme vital est en possession de son expression
,parfaite ; et encore ici, pour bien montrer que je ne force pas le
sens des theses schopenhauériennes, d'ailleurs si claires dans leur
brutalité, je citerai une note empruntée a l'ouvrage de M. AndrP.
Fauconnet sur l' Eslhélique de Schopenhauer : e Le prindpe du
monde n'est pas un principe pensant con~u par analogie avec
le sujet connaissant, mais un blinder Drang, con~u par analogie
avec l'inslincl animal, le besoin, et ce qu'il y a de moins conscient
en nous. »
Au cours du x1x8 siecle, d'ailleurs, le primat de la vie et de
l'instinct sur l'intelligence et sur la réflexion n'a pas conservé la
couleur pessimiste que Schopenhauer lui avait donnée. Par
exemple, selon Nietzsche, Anlechrisl d'abord et Anli-Socral~
cnsuite, le vitalisme de l'instinct conduirait a une morale du
bonheur. Voici un texte du Crépuscule des ldoles : « La raison_ a
tout prix, la vie claire, froide, prudente, dépourvue d'instincls,
en lutte contre les instincts, ne fut-elle meme qu'une maladie,
une nouvelle maladie ... :8tre forcé de lutter contre les instincts,
voila une formule de décadence. Tant que la vie est ascendanle,
bonheur et instinct sont identiques. »Chose remarquable, c'est
en s'appuyant sur le transformisme darwinien, sur la lutte pour
la vie et le triomphe des plus aptes, que Nietzsche répudiait la
liaison du biologisme et du pessimism .
Enfin, dans la doctrine de l' Evolulion créalrice, l'opposition de
la matiere de la vie, que j'indiquais a la fin de mon dernier cours,
se rejoint, et corresponda l'antithese de l'intelligence et de l'instinct. Je me borne a rappeler ce point; j'y reviendrai plus a
loisir dans !'examen que j'ai a faire maintenant du dynamisme
vital, et auquel je compte consacrer mes trois prochaines le\¡ODI
en me pla\¡ant successivement sur le terrain de la morale, de la
biologie, de la physique ; je vous avertis tout de suite que la
-tache n'cst pas facile.
•
(d suivre.)

Le Géranl :
POl'flERS. -

FRANCK GAUTRON.

•VCl&amp;TÉ f'RAN~.\l&lt;E D' JWPRlllll,;RII!:

F. STROWSKI,

Professeur a la Sorbonne.

Le milliard des émigrés
Cours de 11. MARCEL MARION,

Professeur au College de France.

En exposant le projet de loi sur l'indemnité des émigrés, je
n'ai pas ménagé l'approbation a ce projet qui était infiniment
sage; mais, en en relatant la discussion, nous aurons malheureusement beaucoup plus de réserves a faire, car si le projet
était congu d'une fa\¡On sensée et raisonnable, la discussion
a'égara plus d'une fois et on arriva a faire d'une loi, qui aurait
dli etre une loi de réconciliation, une semeni::e de haines et
de passions.
Dés le début, il fut visible que l'atmosphere de cette discussion
serait trés troublée ; il y avait a peine quelques jours que le
rapport de M. de Martignac avait été lu, que la Chambre, avant
meme que la discussion ne fut ouverte, fut saisie d'une pétition :
un sieur Lamare, qui était acquéreur de biens nationaux, ayant
entendu parler de l'indemnité qui allait etre mise en discussion,
avisa la Chambre qu'il avait traité a moitié prix avec l'ancien
?ropriétaire des biens qu'il avait acquis, et qu'en C\ltte qualité,
il se croyait avoir des droits a réclamer une partie ae l'indemnité
qui. serait allouée a cet ancien propriétaire. Cette prétention
excita les passions a un degré inconcevable. M. de Puymaurin,
orateur de !'extreme droite, éclata d'indignation ; il luí semblait,
21

�290

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

disait-il « voir un homme qui, apres avoir volé le bien d'un ~utre
et avoi; transigé avec le propriétaire véritable, réclamera1t un
dédommagement pour le vol dont il s'éta~t rendu coupable ! 11
Ces gros mots froissaient extremement les hb~raux, et la séance
fut des plus chaudes. « Ainsi, s'écrie M. Méchm, un des orateurs
en vue du partí libéral, ainsi voila déjales possesseurs de terres
d'émigrés traités de voleurs a la tribune ,!_. .. » .
• •
.
•
Ce n'est pas seulement a la tribune qu 1ls éta1ent ~ms1 tra1t~s ,
un journaliste du parti, M. de Martainville, pu~lia u,1:1 arbc~e
félicitant chaudement M. de Puymaurin de la sor~ie qu 11 ve~a1t
de faire, le félicitant d'avoir qualifié les biens nabonaux « b1ens
volés » et d'avoir appelé les choses par leur nom.
Ain;i les passions étaient déj/cl. surexcitées lorsque c~m_menga
la discussion. Elle fut précédée du rapport de la comm1ss10n de
la Chambre, rapport dont le rédacteur fut _M. Pardess:1s, Ce
rapport était favorable et, en général, a~opta1t les ~.onclus10nsdu
projet Martignac, mais ne les adopta1t pas enberement. Par
exemple, M. Pardessus faisait remarquer qu'avec les b~ses adoptées, les émigrés dont les biens aurai?nt été v~ndus anténeu~eme~t
a prairial an III subiraient une lé~1on cons1?érable: Le f_a1t éta1t
exact. En conséquence,il demanda1t une légere_rect1ficatio1:1 da~s
les bases du calcul de l'indemnité. En secon1_heu- _etcec1 éta1t
plus grave - M. Pardessus entendait que 1 mdem~té en 9uestion fut une indemnité de justice et non pas une_mde~mtéde
grace qu' elle fut une restitution et non un cadeau; 11 falla1t, selon
lui, q~e les gens appelés a bénéfic~er _de l'i"I;d,em1;1ité fus~ent le,,
héritiers au moment du décés de l ~migré: s1 l ém~gré é!~1t m~
avant la Ioi, et, au besoin, ses légata1res ; e est-a-d1~e qu_ il prenait
1
absolument le contrepied de l'attitude qu ava~t pnse M. ~
Martignac et qu'il revenait entierement sur la 101 de 1814 qu!,
elle avait été congue dans un esprit absolument opposé. La devajl;
etr; évidemment le champ de bataille.
La discussion s'ouvrit six jours apres la lecture du ~app~rh,
le 17 février 1825 et elle dura a la Chambre des Députés Jusqu 811
15 mars. Des orateurs de la gauche, nous n'aurons pas bea:1coup i!
dire. Le langage qu'ils devaient tenir e~ la ci~constance éta1t_connll
d'avance : ils devaient repousser bien lom cette tentative 'u
dédommagement pour des bommes coupables a _Ieurs Y~~ d
crime et ils devaient aussi demander comment_ Il _se fa1sa1t qu
l'on songeat a faire un pareil cadeau aux ém1gres . seulement,
tandis qu'on ne faisait rien pour les victimes du max1m1:1m, p_oul'!
les victimes du papier-monnaie, pour les Vendéens qm avaie
défendu en France la cause_royale, et, en général, pour tous

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

291

royalistes non émigrés qui avaient cependant aífronlé des périls
autrement graves que les émigrés et qui avaient tous les titres
possibles pour ne pas etre oubliés.
Tels sont les points de vue principaux qu'ont développés
les orateurs du parti libéral, M. Labbey de Pompiéres, M. Méchin,
M. Basterréche, Benjamin Cons'tant, le général Foy.
Le discours de M. Méchin est particuliérement intéressant.
M. Méchin dit que, depuis tres longtemps, les émigrés étaient
indemnisés et que ce n' était pas la peine de les indemniser encone•.
11 rappelait les restitutions commencées en 1802, complétées en
1814, et disait qu'enfin ces émigrés avaient été l'objet de tant de
faveurs, de tant de cadeaux depuis le début de la Restauration,
que, s'ils avaient subi des pertes, ces pertes étaient maintenant
largement réparées. lis avaient eu tous les postes qu'ils avaient
désirés, ils avaient meme éliminé quiconque occupait une fonction a leur convenance. Quels droits avaient-ils done pour venir
maintenant demander une indemnité ? ... Cette indemnité serait
assurément mieux placée dans les poches de ces royalistes non
émigrés dont on parlait si volontiers et dont Basterréche plaida
tout particulierement la cause dans un discours assez intéressant.
« Sans doute, disait-il en parlant des vingt-cinq années de Révolution-car, pour la Chambre de 1825, la Révolution avait duré
25 ans, de 1789 a 1814 - sans doute, il n'y eut dans cette longue
période que trop de jours de malheur et de sang, mais ce n'est pas
aceux qui les virent de loin qu'appartient le droit exclusif de les
déplorer sans cesse, c'est plutót a ceux qui, demeurés en France,
ont été en butte a tous les exces ... )&gt;
Tel fut égalementlelangage du comte de Thiard, jadis lui-meme
émigré, mais, qui par la suite, s' était rallié a fond au Gouvernement
im.périal; son langagedevait, en cette circonstance, prendre un intéret tout particulier. 11 s'éleva vigoureusement contre le projet
de l'indemnité et s'indigna que l'on songeat a donner un milliard
aux émigrés aprés qu'on avait eu la bassesse de donner un
milliard aux étrangers !... Reproche assez naturel et propre
afrapper les esprits, mais faux, attendu que la Restauration
n'a payé le milliard des étrangers que bien malgré elle, et surtout,
atten~u qu'entre le milliard des émigrés et le milliard des étrangers, ~Ya une différence considérable. Qu'est-ce qu'a co-0.té l'in~emmté de guerre aux étrangers? C'est en chiffres ronds 95 milfüm~ de rente que le Trésor fran¡;ais a été obtigé d'émettre pour
suf~e aux ?épenses de l'occupation militaire et au paiement
de _l mdemruté de guerre. Et qu'est-ce qu'a couté le milliard des
émigrés ? 26 millions. Y act-il égalité entre 26 et 95? ... Voila ce que

�LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

292

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Iaissaient dans l'ombre ceux qui comparaient des choses
différentes.
.
Benjamin Constant pronon~a aussi quelques parol~s d~gnes
d'etre relatées.11 termina un de ses discours par ces mots 1romques
adressés a!'extreme droite: « Si je voulais, dit-il, _boul_ev?rser un
pays je m'y prendrais de la maniere suivante : Je ?1ra1s a dea
hom~es nombreux, actifs, puissants par leur industrie: ::ous n~
pouvons pas, vu les circonstances,vo~s ~isputer vos propnétés, ni
vos droits légaux ; roais nous vous s1gmfions qu~ no~s. regardona
ces droits comme usurpés, ces propriétés comm~ 1llég1bmes. No~
ne vous proscrirons pas, nous ne vous dépomllerons pas, malf
nous déclarons que ne pas vous avoir dépouillés est un scan~ale...
Vous savez maintenant ce que nous pensons : allez en pa~x, ~
apres avoir dévoré nos injures, croyez ~ nos promesses d~ _n altaquer ni vous ni vos biens... Tel sera1t mon langage s1 Je voulais boulever~er le pays. parce que je calcul?r~is que les ~omm
ne se résignent pas plus a etre méprisés qu aetre dépomllés. !'
La contre-opposition de droit~ est, dan~ le dé~~t en quest10
beaucoup plus intéressante a smvre que 1 opp?s1bon d~ gauch
car la contre-opposition de droit? représe~ta1t le vra1 dang
pour le Ministere et pour le proJet_ de 101. C~tte ~ontre-op
sition allait faire appel a des sent~ments qui, meme dans
grande majorité ministérielle, n'étaient p~s sans rencontre~
certain nombre d'adhérents, et on pouva1t se demander 1,1 l
corrections considérables, meme_ le bo~le'~ers~ment compl
qu'elle entendait faire subir au proJet de 101, n alla1ent pas abou
a infliger au ministere un grand échec. .
L'attente ne fut pas trompée. M. Dupless1s-Grenédan -:
en cela, malheureusement assez fidele, d'une notable p~r~1e_ de
Chambre _ se refusa a admettre un seul instant _la lég1b~mté
la dépossession des émigrés et de la vente des b1ens na~10na
C'était un vol, et la Charte elle-meme n'avait pas quahté
sanctionner et pour légitimer un vol.
.
En conséquence de ce príncipe, voici 1~: de La~rencm et M.
Coupigny qui pensent et déclarent que s il y a heu de v~ter
indemnité, elle doit etre pour les acquéreurs, _auxquels l État
fait faire une mauvaise affaire. et auxque.ls Il ~01t, un déd,
roagement ¡ roais, quant aux b1ens e~~-mem1es, 11 n y a q~
seule solution qui soit possible et lég1time, e est de les resti
purement et simplement a ceux auxquels on les a con~s
Peut-etre est-il trop tard pour accomplir une chose auss1 e
dérable ; peut-etre faut-il tenir comp~e. des nombreu~es
qui se sont écoulées. Mais, alors, vo1c1 leur conclus1on. qu

.ª

293

établisse une indemnité, mais qu'on ne la fasse pas payer a l'État,
qu'on ne la fasse pas payer aux contribuables qui, dans leur
majorité, sont innocents de ce qui s'est passé ; qu'on la mette a
la eharge des aequéreurs; ils ont profité de tout cela, c'est a eux
maintenant d'en subir les conséquenees. Ils avaient des propriétés contestables, des propriétés qu'ils ne pouvaient pas
vendre a leur véritable valeur, dans lesquelles ils ne se sentaient
pas chez eux ; eh bien ! on va passer l' éponge, on va
1mgmenter la valeur de leurs biens, légitimer leur possession; on
leur fait ainsi un cadeau considérable, ils doivent quelque chose
en eompensation ; qu'ils payent done les 4/5 de la valeur actuelle
de leurs biens. Ainsi on aura les fonds nécessaires pour l'indemnité, et la justiee sera satisfaite. '
M. de la Bourdonnaye n'a pas manqué de se rallier a ces vues,
et il a fait une critique tres violente du projet de loi ; il a déclaré
que, bien loin de panser les dernieres plaies de la Révolution, ce
projet ét,ait fait pour en ouvrir de nouvelles : il ne voulait yvoir
qu'un moyen de confier a un seul homme - et il visait 1\1. de
Villele - le pouvoir de disposer a son gré de la fortune publique.
M. de la Bourdonnaye aífectionnait les personnalités, surtout
lorsque M. de Villele était en cause. ce Une loi d'indemnité, concluait-il, qui admet que les émigrés ont perdu leurs propriétés, est
une loi antimonarcbique et un attentat contre la sécurité de la
France. »
Enfin, un des orateurs de l'extreme droite qui parlerent avec
le plus de netteté et dont le discours est le plus curieux, est M. de
Beaumont. Beaumont raisonnait ainsi : les acquéreurs et leurs
ayants droit n'ont jamais été un seul instant légitimement propriétaires et ne le sont pas encore ; il est désirable qu'ils le
deviennent. Seule, la volonté de l'ancien propriétaire légitime
peut leur communiquer cette légitimité. En conséquence, il
faudrait faire souscrire a l' émigré, quand il recevra son indemnité, un contrat de vente a l'État du bien pour lequel il est
~ndemnisé. L'État, muni de ce titre, traitera avec l'acquéreur;
11 vendra cette consécration de son droit al'acquéreur moyennant un supplément de prix égal a la différence entre la valeur
'- nalionale et la valeur patrimoniale. Quand tout cela aura été fait,
l'acquéreur deviendra enfin légitime propriétaire ; il aura le
droit, d'ailleurs, d'abandonner le bien qu'il détient et alors l'émigré pourra le reprPndre ou ne pas le reprendre. En tout cas, si
l'_on ~rrive a une indemnité il est indispensable que le mot de restitubon figure dans la loi et qu'elle s'exprime ainsi: « Indemnité
aux émigrés pour leur lenir lieu de la restitution de leurs biens. 11

�294

295

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE !\IILLIARD DES ÉMIGRÉS

Enfin :\L de Beaumont s'est placé a un autre point de vue qu'il
a été étonnant de voir oublié par ses coreligionnaires politiques :
le point de vue électoral.
.
Vous 7ous rappelez qu'il falLtit, p,J:.,r etre electeur du premrnr
colleae
payer 300 fr&amp;.ncs de contributions directes et que, po•u
0
etre él~cteur du second degré, appelé grand collége, dans te
département, il fallait faire partie du quart le plus imposé d'un
département. II y avait done un tres grand intéret, éleétoralement
parlant, a payer de Cortes contributions : or les rentes qu'on
allait servir aux émigrés étaient exemptes d'impots. M. de_ Be~umont voulait que les rentes r~ues par les émigrés en resbtut1on
de leurs biens leur conférassent les memes droits électoraux et les
memes droits d'éligibilité que leur auraient conférés les biens qui
leur avaient été enlevés.
Telles furent les theses principales développées par les orateurs
d'extreme droite. De pareilles manifestations passionnaient les
esprits; elles étaient écoutées d'un coté avec admirati~n, _de _l'~utre
avec stupeur, et si les choses avaient longtemps dure ams1, ti est
difficile de dire a quelles extrémités on en serait arrivé. L~ gauche
était tout a fait dans son role en faisant le plus complet st!ence et
en écoutant avec un redoublement d'attention les orateurs de
)'extreme droite qui venaient demander que l'on punit les acquéreurs, car c'était bien une punition que cette amende des quatre
cinquiemes des biens.
.
.
M. de Villele, il faut lui rendre cet hommage, quand il a senti
que la Chambre se laissaitentratnera dcsextrémitésaussifé'leheu·
ses, n'a pas hésité a barrer le cbemin. On lui a reproché - et. dans
une certaine mesure, ce reproche est fondé - de trop céder a soa
partí. C'est, en effet, un défaut qu'il faut reconnattie quelque·
fois avoir été le sien. Mais il faut reconnattre aussi que, daos tes
cas extremes il savait combattre les siens et les rappeler a la
raison, lorsq~'ils s'en écartaient. Il monta a la tribune apres le
fameux discours de Laurencin et déclara tres nettement que
l'introduction dans le projet de loi de dispositions en contradiction avec la Charte obligerait le gouvernement retirer ce projet de loi, et que la discussion cesserait si on s'obstinait a Y
introduire des clauses en opposition avec le pacte fondam,ental
de la France.
II fut écouté et il ramena de son cóté un certain nombre dedroitiers hésitants. Ajouterai-je - le fait est assei curieux pold'
etre mentionné - que lorsqu'il fit cette intervention a la tri~nt
et que, pour employer une expression moderne, il posa la 11uestioa
de confiance, il se vit reprocher de iyranniser la Chambre,

d'attenter a sa liberté, et ce reproche lui fut fait non pas seolement par son adversaire ordinaire, La Bourdonnaye, mais meme
par des orateurs libéraux, comme Casimir Périer. Casimir
Périer reprochant a M. de Vil1éle d'attenter a la liberté de la
Chambre en empechant celle-ci d'aller a la remorque des folies
de l'extreme droite, c'est un spectacle curieux et qui prouve a
quelles extrémités !'esprit de parti peut entratner un homme !...
Enfin, grace a cette intervention vigoureuse du Gou vernement,
il fut a peu pres décidé que 1a loi ne serait pas modifiée dans ses
dispositions essentielles. Mais ne le serait-elle pas daos plusieurs
de ses articles importants ? C'est ce qu'il reste a voir.
On avait été tres mécontent, en général, dans la droite modérée,
des violences de langage de la Bourdonnaye, de M. de Beaumont.
On en fut tellement mécontentmeme daos ce quenous appellerions
maintenant &lt;&lt; le centre droit », qu'une certaine disposition s'y
manifesta a faire cause commune avec la gauche. Toujours est-il
que deux députésde laSeine, M. Mestadier et M. Breton, notaire
parisien, jugerent nécessaire de prendre la parole au nom des
royalistes non émigrés et de soutenir que, en opposition avec
les violences ordinaires de la Bourdonnaye, Laurencin et de
Beaumont, il ne fallait pas penser a autre chose qu'a une libéralité et a une libéralitéqui devrait etre modeste, car les royalistes
non émigrés avaient affronté des dangers plus graves et avaient
subi des pertes plus considérables que les royalistes émigrés. En
conséquence, ils déposerentun amendement en vertu duque! il ne
pourrait etre alloué a aucunémigréplus de 10.000 francs de rente,
et le fonds a y consacrer devraitetre limité non pas a 30 millions,
comme dans le projet gouvernemental, mais a 10 millions, et
cela en rente 5 °/0 , attendu qu'il était injuste, affirmaient-ils,
de faire contribuer les royalistes non émigrés a la réparation
du mal qu'avaient subi les émigrés. Cet amendement fut
d'ailleurs facilement rejeté.
La question br0lante du droit des héritiers ex tune ou des
héritiers ex nunc donna lieu a de tres vifs débats. Le président
Chiffiet, qui s'est surtout spécialisé dans l'étude de cette partie
du projet de loi, réussit a faire passel' l'amendement, que le rapporteur, d'ailleurs, avait déja proposé, par lequel l'indemnité
devrait aller aux héritiers au moment du déces et non pas
aux héritiers actue1s. Il déclara que la loi de 1814 était
~upable d'avoir conservé trop de ménagements pour les
1dées révolutionnaires, que maintenant les circonstances étaient
changées, qu'il fallait effacer toutes les traces de la Révolution,
rentrer dans le droit, et, par conséquent, ne reconnattre comme

a

�296

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

époque déterminant la dévolution de l'indemnité que l'époque de la mort naturelle ; rl'ou cette conséquence que les
émigrés morts antérieurement a la présentation de la loi d'indemnité avaient du conserver jusqu'a leur dernier soupir une confiance inébranlable dans une restitution prochaine : que si, par
hasard, ce sentiment avait été absent de leurs esprits, ils auraient
péché gravement contre la royauté et contre la justice, ils
auraient commis un oubli impardonnable, meme crimine!, du
principe sacré de la propriété, base conservatrice de la société
tout entiére.
D'ou cetle conséquence grave que de ces biens a leur revenir ils avaient pu, a bon droit, disposer par testament.
Un amendement qui fut aussi tres discuté fut l'amendement Duhamel. II consistait en ceci : ajouter au projet de loi
un article en vertu duque!, pendant une durée de cinq ans, tous
les actes translatifs de propriété d'un bien national a un ancien
propriétaire seraient enregistrés moyennant un droit fixe et
invariable de 3 francs. II s'agissait évidemment de développer le
plus possible ces restitutions qui, au fond, étaient bien le but
essentiel que se proposaient les défenseurs des émigrés. Étant
données les discussions antérieures et l'état d'esprit qui régnait
d ans les parties extremes de la Chambre, cet amendement semblait
impliquer que l'indemnité elle-meme ne terminait ríen et, qu'apres
elle comme avant elle, il y aurait toujours des propriétaires dépossédés ayant droit de se plaindre et des acquéreurs se sentant
mal a l'aise, peu confiants dans leur propriété. Les orateurs
de la gauche, et Benjamín Constant notamment, ne manquerent pas de souligner ce caractére de l'amendement ; ils y mon·
trerent le véritable but de la loi, qui était de faire rentrer les
émigrés dans leurs biens. Sur quoi, M. de la Bourdonnaye,
enfant terrible du partí, comme toujours, s'écria qu'en effet c'était
bien cela, que le seul moyen de satisfaire la justice, c'était de
remettre les classes de la société dans l'état ou elles se trouvaient
avant la Révolution. Le Gouvernement était peu partisan de
l'amendement, mais il sentit la Chambre tellement décidée A
marcher de ce coté, qu'il n'osa pas, cette fois, s'y opposer et le
Iaissa voter.
Quant a l'amendement Hay, ce n'était que la reproduction
pure et simple de l'article premier de la loi du 5 décembre 1814.
IJ disait en substance qu'il serait interdit de rechercher toutes
décisions administratives, tous jugements rendus, par l'effet
desquels les biens confisqués nationalemcnt auraient été aliénclf
et transmis a leur propriétaire actuel. Cela signifiait que, sans

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

1

doute, il y avait eu, pendant la Révolution, beaucoup de ventes
de biens d'émigrés qui avaient été faites contrairement a la
légalité révolutionnaire elle-meme, sans les formalités requises,
sans avoir été publiées a )'avance, par exemple, sans que les •
amateurs pussent s'y présenter, des ventes qui avaient été, en
réalité, des transmissions presque gratuites de biens nationaux :
mais que, depuis, le temps avait paEsé, et qu'il fallait maintrnant renoncer a se prévaloir de ces irrégulariLés. La loi de 1814
avait imposé silence sur ce point, attendu que, si on voulait se
livrer a ces rechercbes, c'était un incendie général qu'on
allumerait dans la France entiére. II s'agissait, sur la proposition de Hay, d'introduire, dans la loi de 1825, un article confirmant I'article premier de la loi de 1814. M. de Villéle y tenait
beaucoup, mais, encore cette fois, il ne fut pas assez fort pour
imposer a son parti cette mesure de sagesse et de précaution, et
l'amendement fut rejeté.
Enfin, !'ensemble de la loi fut voté le 15 mars 1825, a la Chambre des Députés, par 259 voix contre 124, minorité considérable et
qui indique a quel point la violence de !'extreme droite avait
rejeté vers les libéraux une notable partie de la droite modérée.
La discussion a la Chambre des Pairs fut intéressante aussi.
Dans cette Chambre, qui était en général beaucoup plus libérale
que la Chambre des Députés, des orateurs, intéressés eux-memes
au succés de la loi, parlerent néanmoins contre elle, en raison
surtout de l'espéce de guerre qui avait été déclarée, pendant la
discussion a la Chambre des Députés, aux acquéreurs de biens
nationaux. Tel est le cas du duc de Broglie qui dit rejeter
la loi, précisément parce qu'elle avait transformé, grAce aux
modifications récemment subies, une indemnité de grace en
une indemnité -de droit strict et qu'elle avait, pour ainsi dirc,
voulu enfoncer les racines de la loi dans le droit, dans la légalité.
Et tel fut aussi le point de vue auquel se placérent. des hommes
comme le duc de Choiseul el le duc de Barante.
Chateaubriand, qui s'était tu en 1824, parla, en 1825, contre
la loi et le fit dans un discours plein d'antithéses, verbeux et
déclamatoire. Un de ses grands arguments étaitcelui-ci: On allait
créer, a propos de cette indemnité, un nouveau fonds de rente,
ce 3 °lo dont il s'était toujours déclaré l'ennemi implacable.
On allait créer un 3 °/0 d'émigrés qui ne tarderait pas, par le vice
de son origine, a devenir un 3 °/onational et qui serait en butte a la
défiance dont on avait autrefois írappé les biens nationaux:
11 ne fut pas difficile a M. de Villéle de réfuter un discours a~ss1
creux. 11 réussit également a déterminer la Chambre des Pairs,

�298

299

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

a fin d' éviter un conflit, a se résigner a la plupart des changements,
meme facheux, que la Charnbre des Députés avait introduits dana
le projet, l'arnendement Duharoel, dont la Chambre des Pairs ae
voulait pas, le droit des héritiers au moment du déces, dont elle ne
voulait pas non plus ; elle se résigna, sur la demande du Ministere, a les voter ;mais en revanche, M. de Villele tint absolument
a ce que la Chambre des Pairs rétabltt cet amendement Hay,
nécessaire a la paix sociale, que les Députés avaient si malheureusement écarté. Il fut done décidé qu'aucune des disposiüons
de la loi ne pourrait préjudicier aux droits acquis avant la publication de la Charte et maintenus par la loi du 5 décembre 1814.
M. de Villele espérait avoir assez d'action sur la Chambre basse
pour la déterminer a changer son vote sur ce point.
C'esi ce qui arriva en effet. Les orateurs d'extreme droit.e,
comme Duplessis-Grenédan, de la Bourdonnaye, s'épuiserent
en vains efíorts pour !aire rejeter l'amendement. DuplessisGrenédan développa en vain cette idée que, l'admettre, c'était
sanctionner tous les crimes de la Révolution, y compris
celui qui était a ses yeux le plus grave, la mort du duc d'Enghien.
Une majorité se forma pour accepter Vamendement et !'ensemble fut voté, le 7 avril, par 221 voi.'C contre 130, minorité toujours considérable.
Il faut constater, comme l'ont fait unanimement tous les hi&amp;toriens de la Restauration, que l'avenir a donné absolument
raison au Gouvernement contre les diverses oppositions am,quelles il s'était heurté, et que la loi de 1825, loi injustem.eat
impopulaire, a été bienfaisante et utile pour tout le monde. Elle a
été favorable aux anciens propriétaires, qui ont regu un.e somme
assez importante; elle a été plus favorable encore peut--etre aux
nouveaux détenteurs qui ne jouissaient que d'une propriété dépréciée. Lorsque la loi eut été votée, et lorsque tout parut dit sur oe
sujet brulant, les biens ci-devant nationaux retrouverent leer
valeur et ils furent, si je puis m'expriroer ainsi, patrimonialiséa.
L'opinion et le marché cesserent demettrela différence maintenue
jusqu'alors entre un bien national et un bien patrimonial.
Quant a !'ensemble du pays, il a beaucoup profité de la toi
de 1825, par le seul fait que la rivalité, la guerre sourde &lt;¡ai
mettait aux prises deux parties de la France, s'est trouvée tet'minée. Ajouterai-je que !e Trésor public, l'enregistrement, s'ea
sont bien trouvés a cause du surcro1t de valeur qu'a obteau,
groce a cette mesure, une tres notable partie des biens ?...
Tout le monde eut done a se féliciter du succes de la loi de 1825,
Mais tout le monde n'eut pas a s'en féliciw également. Les

indemnisés, il ne faut pas se le dissimuler, n'ont pas regu, il s'en
faut de beaucoup, une valeur égale u celle dont ils déploraient
la perte. On avait estimé leur capital a 997.819.000 francs : en
chiffre rond, un milliard. Mais quelle avait été la valcur en temps
normal, par exemple avant la Révolution, des bien-s confisqués
non seulement sur les émigrés, mais encore sur les déportés et
les condamnés ? Ce chiffre, qu'il est impossible de déterminer,
a'élevait incontestablement fort au-dessus de ce milliard qu'on
allait leur servir. L'ancienne aristocratie et la partie de la nation
qui, sans appartenir a cette aristocratie, a été victime des memes
événements, sont tres loin d'avoir été indemnisées totalement.
De plus,dansleseinmeme de cettecatégoriequiétaitindemnisée,
les uns ont regu beaucoup, d'autres ont re&lt;;u extremement peu.
Dans le chapitrc I, en effet, ou furent compris les anciens
propriétaires n'ayant ríen recouvré de leurs biens vendus, il y
avait deux sections : la section I comprenant les ventes faites
&amp;Tilc indication du revenu de 1790, e' est-a-dire les ventes postérieJres a Prairial an III. Ces ventes-la ont été faites de fagon trés
désavantageuse, mais la trace meme qui restait du revenu
de 1790 suffisait pour que, avec la base de calcul adoptée par la
loi, l'ancien propriétaire regut une indemnité a p-eu prés semblable
acette valeur. Les gens qui ont eu la chance de n'avoir eu leurs
biens vendus que postérieurement a Prairial an III n'ont done pas
eu beaucoup a se plaindre. Mais en revanche, ceux qui ont eu la
makhance d'etre compris dans la section 11 du chapitre 1 Y,lntes antérieures ñ Prairial an III, done sans mention du revenu
~ 1790-n'ont pas pu tenir 1ememe Jangage et ces gens-la précisément étaient la tres grande majorité. Tous ceux dont les biens
ont été vendus .au cours de l'an II et de l'an III n'ont pas
r~u, sauf pour une tres faible partie, la valeur de ce qu'ils
avaient perdu. On a calculé leur indemnité sur le prix d'adjudication, converti en valeur réelle, mais ces adjudications
étaient faites, la plupart du temps, sans enchérisseurs, pour des
Prix tres modiques, par des gens qui étaient aux aguets pour
écarter les compétiteurs et pour se faire adjuger les biens a tres
has prix. De plus, les biens vendus en l'an II et en l'an III avaient,
été disséminés entre des quantités de petits acquéreurs ; leul'S
anciens propriétaires n'ont guére eu la chance, que d'autres ont eue
quelquefois, de pouvoir 'l'acheter quelque chose de leurs biens : et
le has prix des ventes faites a leur débitant a pesé sur leur indem-

1

nité.
On pouITait citer bien des chiffres qui prouveraient cett.e

&amp;9Sertion. Je me bornerai a citer un -seul exempie qui est typique.

�300

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Une demoiselle de Saint-Simon, fille et héritiére d'un émigré du
départcment de la Gironde, avait une grande propriété qui fut
vendue en Messidor an IY et qui, par conséquent, semblait devoir
bénéfider de la clause relative aux hiens vendus postérieurement
a Prairial an 111. Pour son roalheur, diverses circonstances
faisaient que cette vente avait été retardée outre mesure et
qu'elle avait été commencée avant Prairial an IIT ; or, il était de
n':gle que, quand une vente avait été commencée sous l'empire
d'une loi, elle continuat a ctre régie par cette loi, quand bienmeme
des mois et des années se seraient écoulés dans l'intervalle. Grace
a cette disposition, M11e de Saint-Simon a done été liquidée dans
la section 2 du chapitre I au lieu de l'ctre dans la section 1 du
chapitrc l. Et v«;&gt;ici en chiffres la différence que cela faisait :
si elle avait eu la bonne fortune d'etre assimilée a ceux dont
les biens avaient été vendus postérieurement a Prairial an 111,
elle aurait du, d'apres le revcnu de 1790, toucher 178.460 francs
CD rentes. ~iais elle n' re~ut que 60.559 francs, soit une différence
de 118 000 francs, résultat du retard, bien involontaire de sa part,
qu'avait suhi la vente de son bien.
Cette différence entre les valeurs, suivant la section dans laquelle
était liquidé l'émigré, se retrouvea chaque page decette histoire.
Aussi est-ce en prévision de cette inégalité qu'on avait, d'un
commun accord, introduit dans la loi cette modification qu'au lieu
de mult,iplier le revenu de 1790 par 20, on le multiplierait seulement par 18, afín de faire de la difCérence un fonds commun qui
serait distribué pour atténuer leurs pertes aux émigrés les plus
maltraités par l'e!fet des dispositions de la loi. Cette idée était
!'lnge et, si elle avait été exécutée, il est tres possible en effet que ces
grandes inégalités eussent été non pas supprimées complétement,
mais un peu atténuées. Malheureusement pour les émigrés; le
íonds commun n'a jamais eu lieu. Les opérations de la liquidation
ontété longues,elles se sont prolongées pendant plusieurs années,
si bien que la Révolution de 1830 est arrivée avant que la liquidation f0t terminée et, alors, on est meme revenu sur certaines
des dispositions tout a fait expresses de la loi de 1825. CeLte
loi était formelle ; elle disait que 30 millions de rente étaient
aífectés a l'indemnité des émigrés, que ce chifíre était définitif et que jamais, ríen, n'y serait ajouté. On n'avait pas pensé
a dire dans la loi, tellement la chose paraissait invraisemblable,
que rien non plus n'en serait retranché. On n'avait pas prévu la
Hévolution de 1830.Maisquand elle se fut produite, il fut ünp&lt;&gt;Ssible a la l\lonarchie de Juillet de continuer desliquidations desti·
• nées a protlter a des ennemis politiques. Alors intervint la loi du

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

301

5 janvier 1831, en vertu de laquelle 3 millions de rente, sur ces
30 millions qui n,'avaient pas encore été atLribués, furent retirés
de l'indemnité des émigrés et furent affectés aux besoins de
l'État qui les négocierait au fur et a mesure de ses nécessités.
Une autre annulation de 900.000 francs de rente fut encore
prononcée, si bien qu'en définitive, la somme de rente qui a
él é ailouée aux victimes des confiscations révolutionnaires n'a pas
été de 30 millions, mais a peine de 26 millions.
En calculant au pair ces rentes 3 0/0 qui ont été allouées aux
anciens dépossédés, on arrive non pas au chiffre fatidique d'un
milliard, toujours cité, mais au chiffre de 866 millions. Cela si l'on
compte la rente au pair;mais elle n'était pas au pair, il s'en fallait
de beaucoup ; supposons que ces rentes aient valu, au moment
ou elles ont été distribuées, a peu pres 80 francs (et ce chiffre est
supérieur a la réalité), ce ne serait plus alors un capital de
866 millions qui aurait passé áux anciens propriétaires, maif,
693 millions, et c'est a ce chiffre qu'il convient de réduire le •
fameux milliard.
On peut dire que ce ne fut pas acheter trop cher la pacification
générale de laFrance, l'augmentation de valeur dusol, qui fure,1t
les excellents résultuts de cette loi de 182ó. Si elle a été et si elle
est encore impopulaire, c'est surtout aux yeux de gens qui nt&gt; se
sont pas rendu compte, d'abord du peu qu'elle c0tita a la France,
et ensuite du bien qu'elle lui procura.

�LA CONQUtTE DE L'ANGLETERRE PAR LBS NO_R MANDS

303

tate anglo-saxon. Pour Edelestand Du Meril, iI n'y a aucun

La Conquete de l' Angleterre
par les Normands
Cours de ll. H. PRENTOUT,
Proftsseur d'histoire de ,','ormandie ó l'UniversiU de Caen.

La Tapi1serie de Bayeu:x (&amp;uite)

Cherchons par une autre méthode la date et dcmandons-nous
si nous pouvons savoir quel est l'auteur de cette reuvre.
Il y a longtemps que l'abbé De la Rue a remarqué certaines
particularités qui trahisscnt une participation anglo-saxonne
a la Tapisserie, ce qu'il appelait, inexactemcnt, des expressions
anglo-saxonnes : /Elfgyva, Wadard et Ceaslra. C'était un des
argument.s qu'il invoquait pour rejeter l'attribution traditionnelle a la reine Mathilde. L'un de ses contradicteurs n'avait pas
de peine a luí démontrer qu' iElfgyva et Wadard sont des noma
propres et non des termes désignant une dignité.
Edelestand Du Méril, dar¡.s ses Éiudes sur quelques · poinl8
d'archéologie et d' hisfoire liitéraire, parues en 1862, a repris la these
anglo-saxonne que les archéologues anglais n'avaient pas rejetée,
mais qu'ils n'avaient pas non plus développée ni précisée.
Malheureusement, il y a melé des diatribes contre tous ceux
qui s'étaient occupés de la Tapisserie ; il a employé des argumenta
singuliers qui se retournent souvent contre sa these ou bien des
exagérations bizarres, reposant sur des étymologies tirées par les
chevcux, qui ne sont elles-mcmes que des calembours savants.
Wadard est un éclaircur anglo-saxon (au service de Guillaume) 1
Wad, aller ; ar, en avant. Vital est un cspion, Wil signifiant
apercevoir et al tout !!! Turold est une dénomination aoglosaxonne ; Turold est l'homme des aociens jours. Ces étymologiescalembours, ce parti pris de ramener a des dénominations
anglo-saxonnes des personnages incontestablement normanda
nuisent a quantité de fines remarques sur le latin de la légende,
accompagnant la Tapisgerie, mauvaise traduction latine d'un

raaeignement a tirer de la Tapisserie ; tant au point de vue
archéologique qu'au point de vue historique, elle n'a aucune
wleur. 11 se donnait ainsi la joie de se moquer des anliquaires
des archéologues bajocasses, municipaux comme il disait, dont
qoelques-uns pourtanl tels que Pluquet et Larnbert étaient des
bommes de valeur.
Il est dangereux d'avoir trop d'esprit quand on fait de l'archéolofJie ou de l'histoire. Pour mett,e en reuure les connaissances
atdtiologiques ou hisloriques le bon sens suffit ; l'esprit invite au
peradoxe et a l'hypercrilique. Or, il est plus facile d'abuser de
la critique, de faire de l'hypercritique que de s'en tenir a la
critique, plus facile de tout nier que rle distinguer le vrai du
f1mc, le hon argument du mauvais. Edelestand du ~eril n'a eu
que trop d'éleves de notre temps.
·
Relenons de ses arguments ceux qui valent : l'orthographe
dt Gyrlh, y ayant le son eu. l'emploi du '-i.J,
Aux remarques de l'abbé De la Rue et d'Edelestand Du Meril,
Travers ajoutait les formes Bagias, prononcez Bayas, Wilgelmus;
certaines graphies telles que celles que l'on peut relever dans
ces mots : Eadward Hestinga.
M. Levé a vu la une persistance d'une influence saxonne a
Bayeux. On lui a répondu que c'était Caire un sort inattendu aux
Slxones Bajocassini, a l'Ollinga Sa.xonia. Je sais mieux que
personne que l'Otlinga Saxonia n'a plus laissé de traces a partir
dt 860 ; j'ai cru et crois encore qu'elle est autre chose que le pays
dtaSaxonesBajocassini (1), mais je crois que le pays de Bayeux
• con~rvé longtemps une certaine originalité ethnique.
lla1s on peut aller plus loin que du Méril et dire que les proc6d~ °:1emes de composition décorative en usage dans la
~ªP!SSer1e révelent l'imitation d'une reuvre anglo-saxonne :
aDBl les arbres encadrant les différentes scenes, dans les
bo~rt:S, les représentations de la vie des champs, sujet alors
baité dans les manuscrits anglais (2). Ajoutons-y les scenes imitées
afables d'Ésope: celles-ci, nous l'avons vu, n'ont été connues
• ·Moy_en Age que par une traduction latine, puis par une
traduction anglo-saxonne faites au temps du roi Alfred.
Peut-on prétendre que l' inspiralion meme est anglo-saxonne ?
la(~) Et j'afflrme aussi qu'on ne 3aurait placer cette Otlinga Saxonia sur
rive g-a~che de !'Orne_ d'apres 1;1ne élymologie qui rerait dériver ~terville
~~avilla, étymolog1e contra1re a toutes les lois de la philologie et
t\""8J.ªr tous les romanisles.
( ) • Sauvage,.dan~ Je compte ren(lu du livre de l\. Levé, a !ait d'autres
remarque:; d11 meme genre.

�REV\JE DES COURS ET CONFÉREN«:58

On a dit que l'auteur de la Tapisserie avait ménagé l'amour•
propre anglo-saxon; nous avons noté qu'Harold a genou:t d~
Wace, lorsqu'il prete le serment, le prete debou~ d!ns la Tap1ssene.
Quand Harold fait l'expédition de Br?tagn~, 11 tire du s~bl~. lea
Normands enlisés, scene vécue, ma1s qm donne de lu1 l id•
d'ün homme fort et obligeant. C'est ainsi que le dépeint encore
Orderic Vital. Le chef anglo-saxon est, nous l'avons npté avec
:M. Lanore, appelé Haroldus rex depuis son couronnement jusqu'~
sa mort, titre que Wace, qui voit en lui un usurpateur, ne hu
donne pas, mais que tui accordait Guillaume de Poitiers, panégy•
riste du Conquérant, et ceci flte toute valeur a la remarque(l),
Les brodeurs anglo-saxons étaient renommés au temps ~e la
Conquete. Un texte formel nous parle de cette réputabon _i
cet art était aussi, remarquons-le en passant, un art scandr•
nave ; il y a des broderies bistoriques en Norvege.
Admettons done une main-d'reuvre anglo-saxonne (2). Ccpen
dant, les savants bajocasses - et Travers a ~epri~ ce
tradition - remarquent le role considérable qu~ Joua1t _ da
la Tapisserie l'éveque Eudes ; il béni_t _le repas, 11 se _tie~t
la droite de Guillaume dans le conseil, 11 est dans la bata1Ue, il
jette au milieu de ses soldats un instant débandés : Episco
conforlalpueros. (Fueros, il y a unéquival?ntendanois,_g~rgons po
diresoldats.) Comme le remarque je ne sa1s plusquel critique réce
M. Levé, je crois, et avant lui M. Lanore, Eudes est l'éveq
-episcopus; on ne le nomme meme pas toujours ; ?n savait q~'
seraitreconnu. D'autrepart, lesarchéologues angla1s, relevantl
reur commise par l'abbé De la Rue qui voyait, dans Wada
un chef de la garde ducale, avaient retrouvé Wadard dans
Domesday-Book et noté qu'il figure dans ce cadastre de l'Angl
terre dressé en 1086, comme un vassal, un homme qui «tient • d
fiefs del' éveque.
A ces arguments, j'en ajoutai un autre dans mon Caen
Bayeu:r.: Vital, dans la Tapisserie, commande les éclaire
chargés d~ reconnattre l'armée anglaise. Or, dans le Livre !'1
de l'évcché de Bayeux, on voit un Vital ten~nt des i:na1_
de l'éveque qui avait a Caen des droits étendus. C est UD fa1t
d'attention que les rares personnages non célebres qui figu
dans la Tapisserie sont des gens de l'éveque de Bayeux !
(1) Et ccci ne saurait autoriser :'l"'dire que la Tapisserie est • lo
do la chute de !'indépendance saxonne •• écrit par • un clerc saxon •
a,, 1\ dr.mi &lt;fusimulé par nécessité ses sentiments intimes ,, comme
dit M. Sauvage dans le compte rendu du liVTe de M. Levé.
(2) Commeje l'avais déj ,i fait dans la l" édition de mon Caen d Ba,
1909.

LA CONQUiTB DE L'ANGLBTERRB P4R LES NO~DS

306

De quelques-unes de ces remarques, Travers concluait que
t,te ceuvre a été exécutée dans le comté de Kent par des

art.istes" saxons, pour Eudes de Conteville, par ses ordres et
~•apres ses inspirations. Elle est done contemporaine de la
Conquéte et due a l'un des témoins et des principaux acteurs
i)e la glorieuse épopée dont elle rappelle les épisodes a la postérité.
Travers avait meme essayé de préciser la date de fabrication;
vie d'Eude! de Bayeux, si on l'envisage dans ses rapports avec
Guillaume, se divise en trois périodes : amitié avec le roi qui
le comble de faveurs, le fait éveque de Bayeux, comte de Kent,
Jui confíe le gouvcrnement de l'Angleterre; puis, rupture lorsque
l'éveque voulut jouer un role plus considérable encore, devenir
pe : Guillaume le fit alors enfermer a Rouen ; il ne ful libéré
u'apres la mort de son frere, et ce serait a cette époque, apres
1088, qu'il aurait fait exécuter la Tapisscrie. Eudes, brouillé avec
le Conquérant, Eudes, comte en Anglelerre, a bien pu, en effet,
inspirer cette reuvre.
Cependant contre l'attribution al' éveque Eudes, M. Edelestand
Du Méril a invoqué un argument que l'on s'atlendrait plutot a
voir invoquer .contre la reine Mathilde ou l'lmpératrice. (Si
l'abbé De la Rue ne l'avait pas invoqué contre l'attribution
la reine )lathilde, c'est précisément qu'il l'attribuait a une
1utre femme, sa petite-fille, l'lmpératrice.) Cet argi.lment est
i que j'appellerai l'argument de la pudeu:-.
C'est un senliment qui, pour traverser une crise a l'heure actuelle- dumoins 11. Marcel Prévost nousl'affirme, - est unsen:timent relativement récent. Le :\foyen .'\ge ne l'a point connu. Les
chapitcaux des cathédrales représentent parfois des scenes qui
11B sont point infiniment plus chastes que celles de la Tapisserie.
Blles passaient pour édifiantes. On voulait inspirer l'horreur
do vice en le montrant dans sa Jaideur. Ainsi,les Spartiates montnient a lcurs fils des llotes ivres. Le Moyen Age, on l' offl&gt;lie trop,
a'est que la suite de l' Antiquité ; c'est une .\ntiquité chrétienne
ou christianisée. L' Antiquité a ignoré la pudeur, je ne dis pas la
ehaslelé, ce sont choses différentes. Dans certain manud de
morale du x1ve siécle composé par un noble seigneur pour ses
filies, il leur raconte des histoires que des bommes un pm délicats
ne sauraient se dire au ourd'hui.
N'oublions pas q uJ la Tapisserie était encore exposée dans la
eathédrale au xvmesiccle ! La pudeur-je ne dis pas cela pour en
diminuer le mérite, bien au contraire - me paratt etre une fleur
délicate de la civilisation ; tres probablement, elle est née du
ehristianisme, mais le fruit fut tardif. )lon mattre et ami Sei22

�REVUE DES C0URS ET CONFÉRENCES
306
gnobos me disait unjour, que le grand siecle chrétien: c'était le
xvine siecle, je dirais volontiers, le xixe ou le xxe ; le triompbe de
la pudeur est également chose récente. L'argument qui rcfuser~it
l'attribution de la Tapisserie a la reine Mathilde, a l'lmpératrice
ou a l'éveque Eudes pour raisons de convenance ne por~ pas _(1).
Une autre théorie avait été, il y a quelques années, 1magmée
par un savant allemand et qui est tres proche de celle soutenue
par M. Travers. Reprenant, lui aussi, une remarque faite par une
archéologue anglaise, miss Strickland, il attribuait la Tapisserie
a Turold qui y est figuré. Ledocteur Tavernier, en de nombreux
articles sur la Chanson de Roland, s'est effo1•cé de prouver que
l'auteur de cette geste était un Normand, l'éveque Turold de
Brémoy qui fut le successeur d'Eudes. II n'hésita pas a lui_ attribuer aussi la Tapisserie. 11 a donné un argument qm m'a
beaucoup frappé, c'est que Turold aurait signé son reuvre, daos
ce cartouche ou est représenté un personnage que les archéologues
anglais ont pris souvent pour un nain, un bouffon. Récemment,
on s'est demandé si le cartoucbe ne désignait pas plutot le Normand appuyé sur sa lance que le nain qui tient les chevaux. Tave~nier pensait que le cartouche encadrant le nom de Turold d~•·
gnait plutot le nain qui, d'ailleurs, n'es~ peut-etre ~as un 1;1a1n,
mais un bouffon de Cour, un trouvere; 11 peut auss1 y avo1r la
un effel de pen:pective voulu.
Tout est dit sur la Tapisserie ; tout est dit aussi sur la Chanson
de Roland, et si intéressantes que soient les suggestions de
Tavernier, dont la conversation était plus intéressante que les
articles ! tout ce qu'il a dit avait déja été indiqué. En ce qui
conccrne la Chanson de Roland, Gaston Paris avait dt\ja remarqué qu'ellc avait df.t etre composée sur les frontieres de la
Normandie et de la Bretagne. Léon Gautier angevin, mais n6
en Normandie, la revendiquait pour un Normand de la Conqu&amp;te
qui l'aurait composée en Angleterre oil se trouvent tant ~~an~

________ _...,......,~ ......,.-;ii,,

( 1) Cert.aines des scénes les moins ebastes &lt;1;e la bord ure - i1?-férieure deli
Tapisserie paraissenl représenterdes ~erriers dansant. m1mant _une ~
de pyrrhique, frappant sur leurs bouclie_rs avec !eurs baches._ Cec1 pourru•
etre une reproduction d'une scene cla_ss1que, putsque _les anciens. ont conJ?•
des danses analogues. Mais qu'on_ las? le De geslis ,Herwardi Saxonu.
ouvrage légendaire composé a la glo1re d Hereward dans 1 abbaye de Crow,-•:::
au xn• siécle, on y voit le béros de ce poeme, suryenant pendant une, orgie
les guerriers normands et leurs compagnes sont 1vres. Un jongleur s en allaiL
chantant, se moquant de la race des Ang)ais, _et• incompositos quasl
nos fingens saltus. , Les Normands attr1bua1ent done aux Anglo-Saxo!19
danses de ce genre, d'ou leur pr~en_ce dans la Tapisserie. Je ne cro';8 ~
qu'on ait donné jusqu'ici d'explication de ces danses, de ces scenes d O•e-•
Lambert a Hé accusé de le.5 avoir biaginées.

ans,=

LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

307

crits de la Chanson. II y a enfin le vers final de la Chanson :
Ci falt la geste que Turo!dus declinel.

Ce vers, rapproché des faits que je viens d'indiquer, nous
semblerait assez clair, mais les romanistes, gens plus difficiles
que nous a contenter, déclarent que l'on ne sait pas ce que veut
dire Décliner et que, par conséquent, le dernier vers de la Chanson ayant un sens que l'on ne peut préciser, on ne saura jamais
quel a été le role de Turold dans l'élaboration de la Chanson, ni
par conséquent l'exacte origine de celle-ci.
M. Bédier ne rejette pas l'hypotbese du D' Tavernier ; elle
lui paratt intéressante. M. Bédier, qui s'est surtout attaché a
prouver l'unité de composition de la Chanson, n'était pas fáché
de connattre le poete qui l'avait composée (1).
(1) Tavernier s'est donné beaucoup de mal pour édifier une biographie
de Turold, év~que de Bayeux, successeur d'Eudes, que l'on apj:&gt;elle géné•
ralement Turold de Brémoy et que Tavernier veut appeler Turold d'Envermeu (Selne-lnférieure), précis6ment pour en faire un sujet du comte de
llaLbieu, ce qui explique le rOle important du comte Guy dans la Tapisserie
ellkprésence de Turold a la Cour de ce prince.
L'inconvénient de la tbese de Tavernier, c'est qu'elle repose sur une identilleation. Or, comme Génin l'avait fait justement remarquer dans l'lntroduclion de son édiüon de la Chanson de Roland, il y a beaucoup de Turold
en Normandie. Ce nom, essentiellement scandinave, en rapport avec Thurou
Tbor, a été porté notamment parTurold , moine de Fécamp dont Guillaume
le conquérant fit un abb6 de Malmesbury, puis un abbé de Peterborougb.
Or, ou trouve-t-on la premiare trace de la Chan.son de Roland ? Dans la
blbliotbeque de cette abbaye qui en possédait deux excmplaires. Le
manuscrit d'Oxford est, Fans doute. l'un deux.
Remarquons que la tradilion d'apres laquelle la Chan.~ori dt R oland aurait
6t6 chantée au début de la bataille d' Hastings est fortancienne. Déjalepoeme
de Guy de Pontbieu, év@que d' Amiens, cbapelainde Matbilde, nous parle du
Jongleur Taillefer. lncisor Ferri. qui précede l'armóe en jonglant avec son
~ . mais aussi exbortant les Fran~ais : Horlalur Gallos verbis.
Guillaume de Malmesbury, au commencement du xu• siecle, dans ses
Gula regum, ne parle pas de Taillefer ; mais il raconte qu'au commencement
de la bataille, l'armée a entonné la Chanson de Rotand : • Tune cantilena
Rollandi inchoata, ut marlium vi.i exemplum pugnatµros accenderet. ,
Or, si Turold, abbé de Pderborougb, mais auparavant abbó de Malmesbory, estl'auteur de la Chan~on,Guillaume le bibliotbécaire de cette derniere
ah~aye aura été bieifplacé pour recueillir la tradition. Puis Wace a opéré la
foa1~n des deu&gt;1; traditions, celle du j11ngleur dont GeofTroy Gaimar raconte
&amp;1188í les explo1ts, et celle de la chanson ent onnée sur le champ de bataille.
Taillefer qui mult bien cbantout
Sur un roncin qui tost alout
Devant le cluc alout chantant
De Karlemaigne et de Rollant
E l d 'Olivier et des vassalx
Qui morurent en Renceval:;...

Mais, .e~ somme, _e 'est par Guilla u me de Malmesbury que s'est introduite
1 trad1tion relative a l'armée normande chantant ñ Hastings la
C•8n,on de Roland.

•L

�.

LA CONQUtTE DE L 1ANGLETERRB PAR LES NORMANOS

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

308
Et, tout de meme, il y a une unité de eomposition dana la
Tapisserie. Cett.e attribution n'est pas incompatible avec
celle de Travers. Celui qui commande, c'est l'éveque de Bayeux;
celui qui dessine les cartons, c'est Turold ; la main-d'reuvre,
l'exécution est anglo-saxonne. Cett.e attribution a l'avantage
d'expliquer la préscnce, au premier plan, de gens qui ne sont.:
pas des personnages historiques, tels que Turold, Vital, Wadarcl.
Elle n'expli4ue pas JElfgyva. !Elfgyva, mais me direz-voua,
Or, le méme auteur nous dit que le rooine de Fécarop a été nommé a
de Malmesbury, a cause des grands services qu'il avait rendus au Conquéran
• qui eum roagnis demeruerat obsequiis• ( Gesta Ponliflcum). Quels services t
?ti. Génin a imaginé que Guillaume l'avait ainsi récompensó du service q_11'
luí avait rendu en composant un P.Oeme dont l'ardeur gu~rriere avait an1
les combattants d'Haslings . .Mais obsequia no conviendra-t-il pas mieux
uno amvre composée :\ la plus grande gloire de Guillaume, c'e,l-/1-d
a laSans
Tupisserie.
doute, lo Turold que nous dépeint Guillauroe de Malmesbury n'a p
le caractere élevé que M. Tavernier voulait relrouver dans l'auteur de
Tapisserie et de la Chansort de Rofond, et qu'il croit reconnattre daos le Turo
év6que de Bayeux, dont, au reste, roéme aprcs sa consciencieuse élude
si fouillée, si hypothótique aussi, uous savons !ort peu de chose.
Turo•J, abbé de Malmesbury et de P ·lerbo ·ough, esl ou contraire un gu
rier, un rudo homme, selon la Chronique anglo-saxon•if; il a été tres d
pour les tenancier:; de ~lalmesbury, il s'est comporté, dit Guilla u me
Malm~sbury, phn en soldat qu'on abbé, si bien que le Conquérant s'é
qu'il va le m~ttre a m~me ,d'exercer ses talents militaire; et lui donoe
combattre le cher des oullaws du Fen, Hereward.
Mals n'ima~ine-ton pas aisément q,1e l'autenr de la Ch&lt;Jnson de Ro!
et nussi celui de la Tapisscrie de Bayeux a dü 1,·oir un t,•mpéramenl guerriea:
voire bclliqueux? La Tapisserie dépeint la guerre brutale, Yiolenle:
cendie des maisons, fuite des pauvres gens ; sur le champ de bataille,
carlavres sont dépouillós. les gestes des soldats, le port de la lance ~ont ex
Comme l'óvaque Eudes, qui tient une grande placo dans la Tapisserie, IO
auteur se complaisait au milicu des soldats.
.
M. Tavernier, pour donner place sur sa Tapi,,erie ú Turold de Bré ,1oy
mourut au milieu du xu• siecle, est obligó de supposer qu'il était alors
enfanl au s;:rvice du co,ule de Ponthieu ; ceci expliquerait d:in; la
touch·~ rlo J1 T p, i.::-orie sa pct.ile laille, mais non sa barbe,
Turold de Púterborough meurt, nous dit la Chroniq ,e anglo-so.ron
en 1098; il pouvait etre un homme mur en 1064, et avoir écril, avant 10
la Chamo"? de Ro'and ; il aurait comp J•é les carlons de la Tapisserie e
1066 et 1068 ou 1069, date a laquelle il arriva á Malmesbury si on ~-eut
ce soit pour !'en récompenser que Guillaume lo Conquéranl luí alt do
cette abbaye, en tout cas avant 1093, d'lte de sa mort.
La Tapisserio serait done bien du x1• si~cle : conclusion a laquello nou1
mené toute nolre discussion.
fü1ls si nous prérérons l'hypothesc Turold, abbé de Peterborough, it l'h
these Turohl de Brémoy, comme auteur de la Chanson de Ro/and ou de
naleur de la Tapisserie, nous aurons la prudence de dire qu'il n'y a 1:\ qu'b
pothcses. Uo méme que, nous le verrons tout a l'heure, il y eut bcauc
d'iElr ¡yva en Angleterre, il y eut beaucoup de Turold en Normandie.
Seulement. per:;uadés que les reuvres littéraires ou artistiques
Moyen Age sont génóraleroent signées, nous croyons qu'il y a Jieu de te
compte el du dernier vers de la Chan,on et du cartouche de la Tap·
(O I a s:1uve·1l wu~c~• 1¡11c 1l Ta 1iss:ri~ r1•p.-ésentai1. Taillcfer chanta
et jo,igla·1i; je n'y vob rien d~ tel.)

309

.
quel nom singulier ! Il y a bienWt vingt ans que je cours aprea
cette femmé décevante; je marche, d'ailleurs, sur les traces des
érudits fran~ais et anglais. Nous ne nous arreterons paa a
l'hypothése de l'abbé De la Rue, qui voyait dans ce nom un
tare, une dignité-comme dans Wadard, lechef de la garde; selon
Jai. JElfgyva, ce serait la reine.
Il faut remarquer que plusieurs princesses ont porté ce nom ;
"9ns compter les femmes que nous ne connaissons pas), car
il paratt avoir été assez répandu en Anglet.erre.
ll y a JElfgyva Ernma, fille du due Richard qui épousa Ethelred,
roi d'Anglelerre, puis, apres la mort de celui-ci, Knut; elle
joue indirectement un r6le daos la Conquete puisqu'elle
inaugure les rapporls de l'Anglcterre et de la Normandie. Or, ce
aont ces rapports, c'est la fuite d'Ethelred en Normandie, la
ret.raite d'Emma et de ses enfants qui ont constitué les premiers
droits de la famille ducale de Normandie au tr6ne d'Angleterre.
Mais elle mourut en 1051.
·
JEUgyva, est-ce Adéle, la filie de Guillaume, qui fut plus tard
comtesse de Blois, que Wace appelle Ele? Est-ce Adelize, autre
filie de Guillaume ? Promise n Harold, elle aurait con~u une
"Yh-esympathie pour le beau chef anglo-saxon, aurait été inconsolable de sa mort ; et, fiancée ensuite au roi de Castille, Alfonse,
elle aurait {ait des vreux pour mourir avant d'arriver en Espagne.
Ses vreux se seraient réalisés et elle aurait été inhumée a
&amp;yeuxl
Ce rornan repose sur l'autorité d'Orderic Vital. Mais il faut
nmarquer que c'est en 1064 que semble se placer le voyage
d'Harold en !'lormandie. Or, quelle que soitla date que l'on donne
au mariage de Guillaume, comme il est né vers 1027 ou 28, il est
difficile qu'il se soit marié avant 1049. Les filies de Guillaume
devaient etre bien jeunes en 1064.
S'agit-il d'lElfgyva sreur d'llarold? M. FQwke a imaginé ici un
IWlan bien amusant. Remarquant que la scéne de la Tapisserie
ou figure JElfgyva précede celles qui retracent l'expédition de
Bretagne, s'appuyant aussi sur certaines scénes de la bordure
proches de celle ou figure JEHgyva, il imagine qu'JElfgpa, sreur
d'Harold, a été en Bretagne victime d'un attentatde la part d'un
chef breton, et que c'est la la cause de l'expédilion de Bretagne.
Ceci explique qu'Harold ait pris part a l'expédition ; il allait
venger l'honneur de sa sreur ! Mais aucun te:it'le ne nous apprend
qu'lElígyva rot alors en Normandie P-t les Gesta de Guillaume de
Poitiers, qui racontent l'expédition de Bretagne, luí donnent
llne cause générale : l'hostilité des Bretons contre les Normands

�LA CONQUJiTE DE L' ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

310

REVUE DES COURS ET CO:"l'FÉRENCES

et
le relus
des Bretons de puis 150 ans de reconnaltre la suicraineté
normande.
JEllgyva peut elre enco ¡ f
,
sreur d'Edwin et de Morkerre aMe!"m.e d Harold, filie d'JElfgar
·
·
e a1s r1en ,. d'
,
¡ama1s venue en Normandie·~n n I'
n m ,que qu elle soit
Harold; son mariage avec ~e e a pas vue s'embarquer avec
viendrait-elle !aire dans la T . pn~ce? est meme douteux ; que
II
JEII
ap1ssene
Yª
gyva de Northam to 1·
.
nous savons qu'elle s'était rélt ién, a concub,~e de Knut dont
apres la mort de ce prince m g_ e sur le,_co~tment en Flandre
la cour de Guillaume a cette é a,s nen n md1que qu'elle soit a
Enf'
. .
poque.
m! que s1gmfie la scéne entre JElf •v
donné bien des interprétaf
.
g) a et le clerc? On en a
m
wns . 1e e1ere apporte un I tt
essage oral annon~ant II Mathilde l' .
'
e e re ou un
gendre (ou al'unede seslillesl'arri é ;rnvé~ d Harold, son lutur
D,u Meri) d_it que le clerc donne un :o~ff~:~~
~f. Edelesta~d
C est, d1t-1l, pour qu'elle n'oubl' .
. _ , oY' a. Pourquo1 ?
1-Iarold car il est de ceux
. ie. ¡ama,s qu elle est fiancée á
d G -•
qm cr01cnt qu'JEllgy
t
e lll1laume.(Dujour ou elle éta'td t' é
º va es une filie
1

~~f!l•

u?~ princesse normande prenaitl;

l

no:;:ª~ a

épouser un Angla is,

S1 ¡e regarde la Tapisserie il me sembl ·º o-saxon de JElfgyn.)
,Ellgyva un soufflet. il 'éta·t
ffe h1en que le clerc donne a
soufflet aux enfants p~ur q ,\ en
et d'usage de donner un
ment, d'un acte. Des chart~s,:o~ assent mémoire d'un événeprocédé expéditil et primitif d'e and~s conservent trace de ce
procurait un témoin. Jeme dema::g,\re~ent par lequel on se
soufllet a JElfgyva pour l'engager a s1 e e •~e ne donne pas un
se passer . ./Ellgyva, ce seraitalors lasi::uvemr de tout ce qui va
de reproduire plus tard les événement deusc0 de la Cour, chargée
. Je vous livre ces réflexions p
s qm ; nt s'accomplir (1).
importe, c'est la présence dans fau~ti qu elles valent. Ce qui
nages qui ne sont ni des rois . d p •~ene de quatre personTurold, JElfgyva Cent ~ns
~ les prmces : Vital, Wadard,
personnages n' au;ail plus e a¡,r s a conquéle la présence de ces
sen tés, il y avait encore des ~::cun_
Qu~nd ils out été repréce qu'ils étaient, pour lesquels ~ qm e! conna1ssa!ent, qui savaient
D'autre part ces
a h' eur pr sence ava1t de l'intéret(2).
Ceas/ra sont de; témoifua:es'~s,e temam-d
~. cc,5reuvre
formes
Heslinaa,
anglo-saxonne,

J

rns.

0

(l} pumaume pouvail étanl d

3

lis

~e3 deux coura, avoir, avafiLla con~1:iéÍ!
rappor~s entre les deux Pª""' et
e~sos ~nglo-saxons,
• Eon serv1ce des brodeurs ou "bro·
. (2) AJoutons avec G Paris que la
.
l1ons \Vido, Rednes esi. un lémoign/geers1s~an~ede ladentaledans ies inscrip·
qui reJelte la Tapisserie au x 1e sibcle.

311

et aussi de J'antiquité de la Tapisserie : car plus on s'éloignait
de la Conquete, moins il y avait de chances, meme en
Angleterre, qu'elles lussent employées (1).
Ces constatations me sullisent a conclure modestement, mais
contrairement a Edelestand Du Méril, que la Tapisserie est un
monument contemporain de la Conquete, un monument du
x1• siecle, un témoignage qui peut etre utilisé et employé pour
l'histoire de la Conquéte, avcc critique néanmoins.
Discutons encore une question secondaire.
Y a-t-il lieu de considérer comme une source pour l'histoire

de la Conquete un poéme latin que Baudri de Bourgueil, éveque
de Dol, poéte réputé, a écrit pour Adele, filie de Guillaume,
femme du comte de Blois, roi d'Angleterre, poéme oil il décrit les
appartements de la comtesse Adéle tels qu'il les voudrait voir
décorés. 11 imagine une série de tapisseries représentant la création du monde ... la conquete de l' Angleterre; mais rien n'indique
que ces tapisseries aient jamais existé, rien n'indique meme qu'il
faille regardcr ces vers de Baudri comme des cartons devant
lracer le cadre d'une description. Pour ma part, je serais porté
a croire que le poeme de Baudri de Bourgueil est un pur exercice
de lettré. Au x1• et au xu• siécle, on a eu la passion des vers
latins. On en !aisait partout : á la Trinité de Caen, dans les
abbayes ; les Rouleaux des Morts en contiennent et de fort hien
tournés. Le poéme de Baudri me paralt etre de cet ordre.
Lesscenesquireprésententla Conquete ne sauraient etre rap·
procbées de la Tapisserie. L'histoire de la Conquete s'arrete á la
bataille d'Hastings daos la Tapisserie ; dans le poeme, elle va
¡usc¡u'a la prise d'une ville. Faudrait-il admettre que nous ayons
perdu la fin de la Tapisserie? Je ne Je crois pas. II y a, d'ailleurs,
une autre dilférence plus frappante. Le poeme de Baudri de
Bourgueil laisse completement de coté toute l'histoire de l'e:&lt;pédition en Bretagne. Il commence avec l'apparition de la
comete et la réunion du conseil de Lillebonne qui décida l'expédition et ou Guillaume prononce un long discours. Or, ceci
ne figure pas dans la Tapisserie, et comment représenter un
discours dans une Tapisserie ? II y a des concetti, des jeux de
mots, c'est bien un exercice de lettré. Ala fin,Baudri dit lui-méme:
Nempe dect! talem lalia thafamus comitissam.
At plus quod decuit quam quod eral cecini.

11 réclame dans les derniers vers le prix de son travail et de(1) Et cec:.i nouc; rameue plulOL U un óvlque de Bayeux comme iflc:pi·
raleur de l'muvre.

�312

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

mande a la comtesse d'etre généreuse. C'est un poeme de courtisan qui veut rentrer en grAce.
Le poeme de Baudri de Bourgueil montre que, vraisemblablement, l'on connaissait, a la date ou il a été compasé, au
commencement du x1ie siecle, l' existence de la Tapisserie. «On ne
trouvait ríen de mieux a imaginer qu'une telle décoration pour
orner l'appartement de la princesse. &gt;i l\fais c'est la une fiction qui
n'a ríen a voir avec l'histoire et que l'on ne saurait a aucun titre
comparer a la Tapisserie, reuvre composée évidemment peu de
temps aprés la Conquéte, ce qui en fait la valeur historique et ·
ce qui en précise l'emploi au point de vue archéologique.
M. Lanore, dans le tres remarquable article qu'il consacrait
en 1903,.dans la Bibliolheque de l' École des Charles, a la critique
du prem1er ouvrage de M. Marignan sur la Tapisserie, sans dire
que! était l'auteur de cette ceuvre, inclinait en somme vers la
tradition bajocasse. Il remarquait ce détail typique, et qui nous a
toujours beaucoup frappé, que la scene du sermentsur les reliques
y est placée a Bayeux, alors que d'autres sources la placenta
Bonneville-sur-Touques ou a Rouen. Sans vouloir tranchar le probleme de l'attribution qui restera toujours insoluble, nous restons
persuadés que l'ceuvre a été inspirée par un éveque de Bayeux
ce qui n'exclut pas d'ailleurs l'emploi d'une main-d'ceuvreanglosaxonne. Le faitest parfaitement vraisemblable, en quelqueendroit
qu'on l'ait employée, que ce soit dans le Kent ou a Bayeux
méme. C'est ce que nous avons dit dans. notre Caen el Bayeu:c
(publié en 1909). C'est a quoi !'examen des questions posées par
des ouvrages plus récents ou par leurs critiques nous a toujours
finalement ramenés ; l'évéque Eudes inspirateur, Turold dessinant les cartons, .!Elfgyva les faisant broder, ou encore,
l'éveque commandant l'reuvre, Turold l'inspirant et .!Elfgyva
l'exécutant, hypothéses ; mais quasi certitude : l'inspiration
bajocasse et une date assez proche de la Conquete pour qu'on
y püt rec':~~ttre ces gens de Bayeux, Wadard et Vital (1).
· (1) Notons encore FimportatÍce donnée a l'expédition de Bretagne si
longuement retracée. L'armée qui y fut employée a dQ se former a Bayeux
pour gagner le Mont Saint-Michel par la voie des pelerins, si tacile en•
core a reconnattre. Léon Gautier relevait aussi l'importance ctu Mont Sáint•
Michnl daos la Chanson de Rolartd,

Le Théatre romantique
de Dumas pere

a Dumas

fils.

Cours de 11. ANDRt LE BRETON,
Matlre de Conférencu

a

la Sorbonne.

VII
Chatterton.

Quille pour la peur est une petite comédie Louis XV tres
apirituellement écrite; Vigny l'a composée pour Mme Dorval, qui
avait envíe de s'essayer dans la comédie ; la donnée en est assez
scahreuse. La Maréchale d'Ancre est un drame d'histoire qui
contient quelques belles scénes, surtout au ve acte, ou 1' auteur
a'est rappelé, pour peindre les derniers instants de Léonora
Galiga1, les souffrances de Marie-Antoinette au Temple et son
attitude devant ses juges. Déja, sans doute, ce drame historique
• différait sensiblement de ceux qu'écrivaient a la meme époque
Alexandre Dumas et Víctor Rugo ; on sent que Vigny s'y
efTorce de substituer a l'intéret de la couleur locale et des péripéties romanesques un intérét supérieur, celui de la pensée, celui
de la vérité morale ; on sent, end'autres termes, que La Maréchale
d'Ancre est un acheminement a une nouvelle forme d'art dramaÜt¡ue, a ce drame philosophique ou symbolique dont Challerlon
eet le modele et qui a triomphé un moment a la fin du xixe siecle
avec Ibsen. Mais, dans La Maréchale d'Ancre, la tentative est
encore hésitante ; la pensée ne se dégage pas ; l'reuvre semble
longue, peu claire, et lorsqu'elle a été reprise, voici une vingtaine
d'années, a la Comédie-Fran!&lt;aise, elle y a été écoutée avec plus
d~ déférence que de plaisir. II n'y a en réalité qu'une piece de
Vigny qui demeure vivante et tout a fait digne de lui, et c'est
Clatterton.

�314

LE THÉATRE ROMANTIQUE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

De meme que Quif!e pour la peur, Challerlon a été écrit pour
?,Jme Dorval. L'reuvre appartient a cette courte période de la •
du poete qui va de 1831 ~ 1835,_et qui fut l'heure la plus fiévre~,
la plus douloureuse, mais auss1 la plus féconde et la plus b
lante de sa vie. Il aimait ; il aimait d'un amour plein
remords de hont.e et d'angoisse, qui maintenait son creur d
un état 'd'exaltation et de frémissement continuel, el qui
tou~mentant son creur enflammait et fécondait son génie. Et 1
belles reuvres naissaient sous sa plume: en l'espace de quatre
il publiait, outre les piéces que je viens de mentionner, Sl
puis Servilude el grandeur mililaires qui. date_ co_mme Chall .
de 1835. Ah ! quand il a écrit Challerlon, 11 éta1t bien pres du J
qui devait marquer la fin de sa jeunesse et le réduire . soud
au silence. Mais enfin, quoiqu'il eut déja le creur ternblem
meurb'i, il n'avait pas encore regule coup mortel ; il a~ait ~n
confiance dans son génie et daus l'amour de celle qui alla1t
son interprete. II écrivit sa piéce rapid~ment, dans ~-ne so
d'ivresse, et il fut deux fois heureux le so1r de la prem1ere rep
sentation en entendant acclamer le nom de Mme Dorval en me
temps que le sien. 11 n'y a dans les a~nales du théAtr~ roma
tique aucun succes comparable a celm de Chalterlon ; 11 dép
ceux d'Henri III et d'Hernani, qui avaient élé bruyants, m
contestés. Et certes, le talent de Mme Dorval y contribua, su
dans la scene finalr, dans la fameuse scéne de l'esc~lier escalier tournant que Kitty Bell, l'héroine &lt;le la p1ece, gra
poui' aller au secours de Chatterton, rt d'ou elle reto
eomme foudroyée lorsqu'elle voit que Chatterton est mort.
soir de la premiére, Mme Dorval eut la un jeu de scene, si cela
,;'appeler ainsi, qui étonna, bouleversa tout le mon~e, _et nol} .
Jement les spectateurs, mais meme les acte~rs qui lm_ donnlll
la réplique. Entrée depuis peu a la Coméd1e-Fran&lt;;~1se, elle_
.s1mtait peu aimée de ses nouveaux carnarades qm afTec
de ne voir en elle qu'une actrice de mélodrame, une &lt;t ac
de boulevard ». Aux répétitions, elle avait joué tres sage
ou meme froidement, cachant son jeu. Et ce rut, le soir de
premiere représentation, un efTet extraordinai~e : arrivée
haut de l'escalier a l'instant ou Chatterton expire, elle po
un grand cri, redula épouvantée, se renve~sa_ en_ arriére, le
sur la rampe de l'escalier, et, se laissant ams1 ghsser le ~os
cette rampe, descendit ou plutot tomba en tournoyant J .
la derniére marche, comme tournoie et tombe un 01seau tué
plein vol.
.
. ,
.Mais quel que f~1t le lalent de Jtme Dorval, s1 l~e soir-la G

315

Sand r,ort~t du théatre tout en larmes, sans pouvoir parler, et si
~es centames de spectateurs ressentirent la meme émotion ce
n'est pas A !'interprete, c'est au poéte, c'est a l'reuvre q~'en
revient l'honneur. Aujourd'hui meme, cette reuvre est de celles
qui émeuvent profondément. Elle nous émeut, elle nous plalt
autant peut-étre qu'elle a pu plaire aux hommes de 1835. Je
tl'Ois seulement qu'elle ne nous platt plus par le:, memes raisons.

Chalterlon a plu jadis par la thése qu'il renfermc.
Cette thése, Vigny l'avait soutenue une premiére fois dans
Sltllo dont Challerlon n'est qu'un chapitre habilement adapté
l Ia scene. Stello est un dialogue entre deux personnages Stello
et le Docteur noir, qui ne sont au fond qu'un dédouble~ent de
l'auteur lui-meme - l'un, Stello, étant son creur tendrc,
enthousiaste, épris de justice, et l'autre, le Docteur noir étanL
.
. .
. .
'
a ra1Son
1romque, unp1toyablement lucide et désabusée.
Stello est triste, Stello est las ; il s'ennuie, il se tourmentc,
i eat en proi~ a i_nille &lt;e di ables bleus », amilie chimeres vaines qui
le fo~t soufJm; d.ª appelé le Do_cteur noir a son aide. Et pour le
:pénr, a sa mamere, en subst1tuant une souflrance précisc a
une vague mélancolie - ou plut6t pour lui faire sentir toute
l'inutilité des !armes et des plaintes en lui monlrant la vie
~e qu'elle est, en luí montrant l'irrémédiable misére de l&amp;
oondition humaine - le Docteur noir lui conte trois histoires.
La premiére s'inlitule Hisloire d'une puce enragée. Certain jour,
áu temps de Louis XV, le docteur a eu a donner ses soins chez
11. de Beaumont, archeveque de París, a unjeune poéteinconnu,
Jft8que mo~rant, a ~oitié fou, qui était venu se jeter aux pieds
de_ 11 archev~que et lm demandcr les sacrements. Tandis qu'il le
IO~e, on v1ent chercher le Docteur de la part du roi ; il y courl,
JDllS ce n'était qu'une fausse alerte, une simple frayeur tl1:
~ 0 •_de Coulanges, la favorite du jour. Jllle de Coulanges s'imagmait avoir été mordue par une puce enragée ; de la sa fraycur.
Le Docteur profite de l'occasion pour plaider la cause du jeune
poe~ ; l~ r~1 ho~he la ~ete: refuse sa protection ; le 1oi a peur
~ l esprit, 11 estime qu 11 n y a que trop de poetes. Et quelques
JOurs apres, !e Docteur est de nouveau appelé auprés d'un mala de;
le con~mt dans une man~~rde, d~n~ un grenier ou il retrouve
mém~ Jeune homme a qm ll s'éta1t mtéressé : c'est Gilbert, le
poete G_llbert, que la misére a lué et qui meurt entre ses bras.
avait été_ poete, conclut le narrateur ; des lors, il appartenait
a race touJours maudite des puissances de la terre. ,i

¡:

¡r

�316

LE THÉATRE ROKANTIQUE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Le troisieme épisode de Stello est intitulé : Une hilloire
La Terreur. Ce sont les derniers jours d'André Chénier racon
par un de ses disciples, car Chénier a été le premicr modele!
premiér mattre de Vigny aux envir~ns de 1820, quand cel
écrivait ses poemes antiques ; auss1 est-ce avec une émo
profonde qu'il a raconté sa fin si cruelle, si révol_tante-les he~
de captivilé a Saint-Lazare, puis la conda1?nat~on7 et. ce\t! ..
d'été cette soirée du 7 Thcrmidor an 11, e est-a-d1re du 21JU1ll
1794: ou les sinistres cbarrettes rouges cbcminerent jusqu'A
Barriere de Vincennes, conduisant a la mort avec beauco
d'autres victimes un de nos plus grands et de nos plus p
poetes.
Quant au second épisode, il porte en litre Hisloire de Killy B
du nom de l'héro'ine imaginaire ; mais le béros en est un étre
encore un poete mort jcune, mort á dix-huit, ans, le poete angl
Chatterton. Ce chap1tre de Sfello est quelque cbose d'exquia
cela est d'une simplicité, d'une discrétion qui enchante -s~rt.
quand on vient de relire les écrits des autres gr~nds romanti
Rien de tbMlral ici ; point de grandes phrases m de gra~ds ges
les · silhouettes passent devant nos yeux sans bru1t, co
enveloppées d'une Jégere brume, de ce brouillard de Londres d
il est plusieurs fois question dans le récil. Cela comm
par le portrait de Kitty : « Kitty était une jeune femme coro~
y en a tant en Angleterre, meme ~ans le peuple ! elle ava1t
visage tendre, pale et allongé, la trulle élevée et mmce, avec
grands pieds et quelque chose d'un peu maladroit et déconte
que je trouvais plein de charme. » Ainsi parle le Docteur n
11 explique ü Stello que Kitty était tout bonnement. un~ marc
de gateaux, tenant pres du ParleIJ1cnt une pebte boutique, ou
membres des deux Chambres venaient.entre deux séances ero
quelques patisseries telles que buns_ et mince p~es._ Elle
mariée a un sellier de Londres et mere de deux 1ohs enf
En voyant Kitly, vous eus~iez dit la stalu~ de la Paix. L'~rdrc et lf
respiraient en elle, el tous ses gestes. en ét1&gt;1ent la preu,e 1_11lcmcb,e.
s'appuyait il. son comptoir, et pencha1t_sa_téte dans une attit~de douce,
regardant ses beaux entants. Elle cro1sa1t les bras, attend:ut les P
avec la plus angélique patience, et les recevai,~ ensui~o en_ se_ le:ar.t •
respect, répondait juste et seulement le _mot qu 11 falla_1t, fa1sa1t signe l
gan_;ons, ployait modestement la monna1e dans du pap1er pour la ren
et c'était Ji&gt;. toutc sr1 journée, il. pcu de ehose pres.

Le Doeteur conte done que vers 1770, habitant Lond .
venait chaque jour s'asseoir dans la boutique de Kitty a~
regarder son doux visage et ses cheveux blonds. 11 fimt

317

•~arquer que tous les jours, a l'heure ou le jour baisse, • e entre
chien et loup », une ombre passe sur le trottoir devant les vib-es
de la boutique, et qu'aussitot Kitty, se levant de son comptoir,
met dans les mains d'un de ses enfants un petit paquet qu'il
court porter dehors; il remarque que l'ombre est celle d'unjeune
mme, tres jeune, enveloppé d'un manteau noir ; il se dit
1¡t1e Kitty est amoureuse, et il sourit, quoique un peu dépité:
&lt;k, une aprés-midi, en venant a son ordinaire manger des buns
et des mince pies, il recule stupéfait a la vue de Kitty :
C'était la m~me flg·ne, les m¿mes traits ·ré00 uliers et calmes · mais ce
n'était plus Kitly B,ill,_ c'óLait sa statue tres re-5e mblante. Oui, jamais statue
ft marbN .ne Cut au~s1 dJcoloróe; j'atteste qu'il n'y avait pas sous la pea u
1-lan?he ,fo sa figure une soule gonLte do sang ; ses Iovres étaient presque
•uss1 ;i,Ue, que le re;te, et le rea de l::i viene brlllait que le bord de ses grands
;19ux.

1! s'approche, elle lui montre une lettre qu'elle tient dans sa
. m, tout cela sans échanger une parole. Il lit cette lettre qui es~
•ée : « Thornas Ch-itlerlon ». C'est la confession de Chatterton
c'est son adieu a Kitty Bell et a la vie. Il dit sa lamenlable des~
tinée, et pourquoi il est résolu a se tuer, résolu a mourir a dix-huit·
~- La destinée l'avait fait naltre avec l'ame et le génie du poete,
nnpropre a toute autre chose que rever et chanter ; il a revé,
:-ithanté, publié de nombreux poemes en vieil anglais oiJ il contait
conquéte de l' AI;1gleterre par les Normands ; il avait si bien
'té la tangue du xve siecle, il avait si bien su ressusciter la
sie des vieux ages, que les pédant.s ont craint d'etre dupes
ont affirmé qu'il n'était pas l'auteur, mais seulement l'éditcur
iié ces vieux pocmes ; on l'a raillé, bafoué, on luí a refusé le droit
d'exister. U ne lui reste qu'une chance de salut : elle est en
11. ~eckford, lord-maire de Londres, a qui il aécrit. Si la réponse
Dp v1ent pas, il n'a plus qu'a mourir, en bénissant au fond de
JOn cceur le seul étre qui lui ait été doux et compatissant : Kitty
Ben. Et c'est pourquoi Kitty Bel! est aujourd'hui pareille a une
aatu~ de marbre: c'est pourquoi elle est figée asa place, répétant
• He 1s gone ! (Il est parti !) » - Mais tandis que le Docteur noir
i:herche a la consoler, on entend le ·bruitd'un lourd carrosse : le
lord maire en personne entre dans la boutique, et en meme temps
que lui s'y glisse une ornbre, l'ombrc pale aux yeux bruns qui
elaaque jour passait devant la boutique a la tombée de la nuit.
~est Chatterton. Le lord maire lui parle avec une bonne humeur
Joviale, plaisante sur la manie des jeunes gens d'écrire des vers,
ílll&amp;ure que lui-meme il en a commis quelques-uns a vingt ans,

�318

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

et s'en va laissant entre les mains de Chatterton une lettre qui
conlient l'ofTre d'une bonne place, sure et lucralive : ([ Lisez ceci,
lui dit-il, et réfléchissez murement ; cela en vaut la peine ¡ il
s'agit de cent livres sterling par an. » Et le gros homme s'en va,
au milieu de l'admiration et des louanges de tous les assistanta
qui s'extasient sur tant de bienveillance et de générosité. A peine
est-il sorti que Chatterton, ayant jeté les yeux sur la lettre, prend
ses manuscrits, les jette dans le feu, et s'élance dans sa chambre.
Le Docteur sent qu'une main a saisi la sienne et l'entratne ver&amp;
cette chambre : c'est Kitty qui a tout deviné, tout compris,
et qui murmure : , Vite ! vite ! allez ! » 11 se bate de gravir
l'escalier, et arrive a temps pour recevoir dans ses bras Chatterton
qui vient de s'empoisonner. Il entend derriere lui Ketty qui
cssaie elle aussi d'accourir et qui monte l'escalier en ce tratnant.
sur les genoux. Au meme moment, une voix dure críe en has:
,, Come, Mislress Bell ! » C'est la voix du mari. Kitty entre d
la boutique, s'assied a son comptoir, tire sa petite bible de •
poche, et reste évanouie dans son fauteuil.
Son mari u mit a gronder, les femmes a l'entouror, les enrants a crier, lel
chiens a aboyer.
- Et vous ? s'écria Stello en se levant avec chagrin.
- .Moi? je donnai a .M. Bell trois guinées qu'il re~ut avec plaisir et sang•
Croid en les comptant bien.
- C'est, tui dis-je, le loyor de la chamhre de M. Chatterton qui est moat.;.
- Oh I dit-il, avec l 'air satisfait.
- Lo corps est a moi, dis-je, je le ferai prondre.
- Oh I me dit-il, avec un air de consentement.
11 était bien a moi, car cet étonnant Chatterton avait eu le sang-froid di
laisser sur la table un billet qui portait 1l peu pres ceci :
,Je vends mon corps au docteur (le nomen blanc) a condition de payerl
ltl. Bell six mois de loyer de ma chambre, montant a la somme de trois guin~
Je désire qu'iJ ne reproche pasa ses enrants les gA.teaux qu'ils m'apporlaiel&amp;
chaque jour, et qui, depuis un mois, ont seuls soutenu ma vie. •
Ici, le docteur se laissa couler dans la bergere sur laquelle i1 étail plac6 el
s'y enron~a jusqu'a ce qu'il se trouvA.t assis sur le dos et méme sur les épa~
- La I dit-il avec un air de satisfaction et de soulagement, comme ay...
fini son histoire.
- Mais Kitty Bell? Kitty, que devint-elle ? dit Stello en cherchan1 l
lire dans les yeux froids du Docteur noir.
- Ma foi, dil celui-ci, si ce n'est la douleur, le calomel des médecilt
anglais dutlui !aire bien du mal ... Car n'ayant pas été appelé,je vins quelq
jours apres visitcr les gaUeaux de sa boutique. Il y avait la ses dcux bea
enrants qui jouaient, chantaient, en habit noir. Je m'en allai en trap
la porte de maniere a la briser...
- Vous m'avez écrasé la poitrine avec cette histoirc, dit Stello en retoabant assis.
Tous deux restérent en tace l'un de l'autre, pendant trois heures quara
quatre minutes, tristes et silencieux comme Job et ses amis. Apres
Stello s'écria comme en conlinuant:
- Mais que lui offrait done M. Beckford dans son petit billet '1
uf;
- Ah 1 a propos, dit le Doctour noir comme en s'éveillant en su!'II
C'étail une place de premier valet de chtimbre chez lui...

LE THÉATRE RO:\I.\NTIQUE

319

lntercalée dans Slello entre l'histoire de Gilbert et celle de
Chénier, l'histoire de Chatterton ofrrait déja une signification
assez claire. L'intention est encore plus fortement soulignée dans
le drame que Vigny en a extrait, et de plus, pour que toute
équivoque fut impossible, pour que personne ne put se méprendre
1Ur ses intentions, en publiant sa piece, il l'a fait précéder d'une
préfoce - Derniere nuit de lravail du 29 au 30 jui11 1834 - ou
la these se précise encare.
La these, c'est que le poete est la victime ou le martyr de la
lie sociale ; c'est que la société, au lieu de veiller sur luí comme
mson enfant de prédilection, le repousse et le condamne a mort,
parce que son génie le rend incapable des besognes positives et
locratives que le commun des hommes sait accomplir. u La cause
que je soutiens, dit Vigny dans cette préface frémissante et vibrante, la cause, c'est le martyre perpétuel et la perpétuelle immolat.ion du Poete. La cause, c'est le droit qu'il y aurait de vivrc.
La cause, c'est le pain qu'on ne lui donne pas. La cause, c'est
la mort qu'il est forcé de se donner. » Et pour justifier son reuvre
gui, avrai dire, ressemble fort a une apologie du &amp;uicide, il
trouve cette comparaison étrange, mais frappante :
ll y a un jeu a troce, commun aux eníants du Midi, tout le monde le sait.
011 forme un cercle de charbons arde:its ; 011 saisit un scorpion avec des pinces
el.on le place au centre. 11 demeure d'abord immobile jusqu'a ce que la cha~ le brOle ; alors il s•errraie et s'agite. On rit. Il so décide vite, marche droit
l la nammc, et tente courageusement de se Crayer uno route a travers le~
eurbons ; mais la douleur etit excessive, il se retire. On rit. II fait lentemenl
lo tour du ccrcle, el cherche partout un passage impossible. Alors il revient
•• centre et rentre dans sa premiere mais plus sombre immobilité. Enfin, il
l)lend son parti, retourne contre lui-méme son dard empoisonné, et tomhe
lllOft sur-le-champ. On rit plus fort que jamais.

Une proclamation des droits du poete, un réquisitoire contre

cet.te société prosaYque, bourgeoise et matérialiste qui réduit
le poete au suicide, voila ce que le public de 1835 a vu et applaudi

dans le drame de Challerlon. La génération romantique recon-

Daiasait la l'éloquente formule d'un de ses dogmes favoris, de ce
dogme qui partageait a ses yeux l'humanité en deux classes, en
deme familles ennemies et irréconciliables : le poete ou l'artiste
d'une part, c'eslra-dire une toute petite élite, une élite sublime,
Baerée, et d'autre part l'immense foule des ames médiocres et des
jppétits vulgaires, le troupeau humain qui vit la face tournée vers
e~), :vers le réel, ceux qu'en 1830 et encore en 1835 on appelait
~t~s, épiciers, bourgeois. La génération romantique recon~ 1 t dans Challerlon le theme que Mme de Stael avait déja
traité d'une main un peu bien prétentieuse dans Corinne, le theme

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.320

REVUE DES

couas

ET CONFÉRENCES

que Dumas a repris dans son drame de ~e~n ou Désordre et ~
theme qui était, a le bien pr~ndre, celm _d Obermann et. de Je
sais combien de strophes lyriques du meme temps, theme
Balzac a lourclement développé dans plusieurs de ses romana
que Berlioz a paraphrasé tout le long de ses 1vlémoi~es.
.
On n'éprouverait aucun embarras a montrer comb1en ce th
ou ce dogme est creux et faux et impatientant sous la plume
Berlioz de Balzac ou de Dumas. Il en coute davantage de ne
se rendre aux arguments d'un pense~r aussi noble q~'A
de Vigny. Et pourtant, il faut bien avo1r le cour~ge de dire
y a la un sophisme, et meme un dang~reux sophisme:
C'est un sophisme d'abord de vouloir rendre la soc1été res
sable de la souflrance ou de la mort du poete, de vouloir
former son histoire en un probléme social, parce que le poete n'
pas, pour parler le langage_ de Ba!zac, une u_ espece sociale r. 11
un etre d'exception, et V1gny d1t ave~ ra~son dans sa préfa
Lorsqu'une nation en a d~ux, en d1x s1écles, elle se tro
11
heureuse et s'enorgueillit. ll y a tel peuple qui _n'~n a pas un,
n'en aura jamais. » Soit ; mais ne se. contred1t-il pas _lors
ajoute a la ligue suivante : _« D'ou vient,~onc ce qui ~a
Pourquoi tant d'astres étemts des q1~ lis com~eng~1ent.
poindre? » Si les poetes sont si rares &lt;_IU il en p_ara1sse a
« deux en dix siecles », comment la soc1été se v01t-elle_ acc
d'avoir étcint « tant d'astres ». - et comment pourra1t-elle
prendre pour prévoir, reconnattre et_pr~Lég~r ~'éclosion ~7e
ames divines qui se montrent a de si lointams mtervalles . Il
a un peu de creux dans tout cela, ou plutot disons qu'il
a la une illusion de l'orgueil. Les poete~ 'aiment a se
plus malheureux que les autres hommes ; 1ls ont cet avan
sur les autres de pouvoir donner a leur douleur une expr
parfaite qui segrave dans le souvenir de tous, en sorte que .
les croyons, sur leur parole, réservés a des infortunes e:-cep_
nclles. On pourrait cependant leur répondre que celm qui
se plaindre ainsi est moins malheuretDC que ceux dont la
sure saio-ne en silence, ce qui est le cas de tous les autres ho
« En se° plaignant, on se console, , ~ dit :Musset ; ·et t
compLe, les poétes doivent etre a dem1 consolés, attendu
se plaignent beaucoup.
. , .
Oui la these de Chatlerlon est un sophisme, et meme, Je I al
un sophisme dangereux. Il n'est pas exact de ~ire q~e l'a~
. phere sociale est irrespirable au pocte, e~ qu'1l es~ 1mp
a s'y faire place ; bien dE-s poé~es, ~t pa_rm1 les plus 11lustres,
vécu une longue vie, et ont fa1t d auss1 belles fortunes, ou

LE THÉATRE ROMANTIQUE

321

Ues, que s'ils avaient passé leur temps a auner du drap ou l
ndre du sucre ; Hugo en est une preuve suffisante. Le nombre
t bien petit de ceux qui, ayant du génie, n'ont pu échapper ala
· re. II y en a pourtant, et n'y en aurait-il jamais eu qu'un, ce
ait trop encore, ce serait un souvenir poignant pour nos creurs.
ais est-ce a la société qu'il faut s'en prendre, ou n'y a-t-il pas la
de ces ironies de la vie, une de ces mystérieuses et innombles cruautés de la vie auxquelles nous nous heurtons sana
, qui nous révoltent, que nous ne comprenons pas, et auxelles il n'y a d'autre réponse que ce mot: résignation ? Il ne sert
rien de repiocher a la société la mort prématurée d'un poéte,
· on n'indique pas du meme coup par quel moyen la société e0t
in J'empecher. Nous dira-t-on qu'elle doit adopter et pensiontout jeune poéte qui vient d'éclore ? Oui, c'est a peu prés
ee que dit Vigny ; il le dit presque en propres termes : Chatterton qui refuserait les secours d'un particulier, d'un ami,
'adresse au lord maire, parce que s'adresser a luí c'est, dans sa
ée, s'adresser a la société elle-meme, a l'État. Il faudra done
e l'lhat se charge de discerner le mérite, et, au milieu de tant
jeunes gens, qui font, comme on dit, de la littérature, c'est _
lltat qui se chargera de séparer le bon grain de l'ivraie, et de
nnaltre l'élu, le front prédestiné, le véritable poete? Hélas !
il siége-t-elle et ou se recrute-t-elle, cette commission de fonc. aires capables d'un si délicat arbitrage ? Ou sont-ils, ces
es infaillibles qui sur quelques essais de jeunesse diront :
t Voila un futur Victor Hugo, un futur Alfred de Vigny ; ins. ons-le sur la liste des pensions. » Ceci menerait probablement
de facheuses bévues ; ceci menerait a multiplier les ce prix
Rome », et non pasa sauver, a préserver le génie, qui ne releve
d'un jury officiel, mais a encourager les fausses vocations et
limédiocrité qui sait, bien mieux que le génie, les divers moyens
plaire a un ministre ou a ses délégués.
Et tel a bien été aussi le tort de ce beuu, généreux et charmant
Cltatterlon : il a encouragé les fausses vocations ; il a contribué
l développer chez nous la maladie littéraire dont nous soufTrons.
Da formulé le Credo de quelques milliers de jeunes gens qui
leolent a tout prix etre écrivains, quand la nature leur a si
•temellement prodigué toutes les qualités néccssaires pour
pharmaciens ou notaires. 11 a été le livre chéri ou les bohémes
fu temps de Mürger cherchaient des arguments pour just,iller
longues flaneries et leur existence de &lt;e ratés ». On s'est
andé meme s'il n'avait pas eu des effeLs plus graves encore :
lb jeune litterateur, Émile Roulland, se suicida a París peu de
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REVUE DES COURS ET CONFÉRBNCES

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Íº?1:' apres la rep~ésentation de la piece ; et Thiers, qui était alors

mimstre, racontait a Sainte-Beuve qu'il recevait tous les matins
quelque lettre ainsi formulée : « Une place, ou je me tue ! »
Je ne sais, apres tout, si Chalterlon a causé des suicides. Non
son tort est au contraire de n'avoir pas assez preché une certain~
sorte de suicide, je veux dire d'avoir idéalisé, poétisé dans
l'~sprit de la jeunesse le métier d'écrivain, _de ne l'avoir pas
mise en garde contre les séductions de l'art et de la vie littéraire.
11 ne faut ~as se tuer a dix-huit ans, ni meme a aucun age ; maia
en gé?é~al il est ~onde tu_er en soi_ a dix-huit_ou vingt ans l'apprenb rimeur ou l apprenb romancier, et de fa1re ensuite sa tache
d'homme a la place, au rang que le destin nous a assigné.

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Est-ce a dire que le drame de Vigny nous plaise moins qu'a
nos_ gra~ds-péres ou arriere-grands-péres ? 11 ne nous platt pas
moms; 11 nous platt pour d'autres raisons. Si la thése dont il
était l'expression ~ tant soit peu vieilli, si elle nous inquiete ou
nous chogue~ oubhons-la ; ne c~erchons dans le drame ríen que le
drame lm-meme, et nous le hrons ou le verrons jouer avec un
plaisir infini.
J'ai résumé le chapitre de Slello : voyons comment l'auteur
s'y est pris P?ur tirer de ce mince récit, si délicat, si voilé, UD
drame en trois acles.
~n pr~mie~ lieu, il a ajouté quelques personnages a cem:
qu Il ava1t fa1t apparattre dans son récit. Chatterton KiUy
Bell, le lord maire sont restés tels a peu pres que ~ous le&amp;i ,
avions vus déja. Mais master Bell, le mari de Kitty, n'esl
plus le meme homme ; ce n'est plus un artisan, un sellier de
Londres ; il est un riche industrie!, possesseur de plusieurs usines
ou fabriques, et en lui s'incarne le brutal égoisme de l'homme
d'argent. Tout tremble devant lui, ses ouvriers qu'il rudoie, 81
femme et ses deux petits enfants qu'il ne traite guere avec plat
de douceur. Une autre figure apparatt, qui remplace ici le Docteur
noir. C'est la figure d'un vieux quaker, qui habite coJJlll18
Chatterton la maison de master Bell et qui joue dans la piece 111
role considérable. 11 correspond a peu pres au role que jouait
dans le théatre ou le roman du xvme siecie le personnage
« philosophe » ; il est le sage qui fait entendre les paroles de pi~~.
ou d'indulgence ; mais sa philosophie n'est plus celle que noa&amp;F'·'
prechait le vieux créole dans Paul et Virginie ou le vieux paria ,
dans La Chaumiere indienne, et s'il leur ressemble un peu, dljl

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LE THÉATRE ROMANTJQUE

323

il annonce le Myriel de Víctor Hugo. Sa philosophie a lui n'est
a~tre que la ~orale du Christ: il est la pour s'opposer au mal, et,
a il ne peut 1 empecher, pour consoler ceux qui succombent, pour
18 pencher sur leur agonie et prononcer sur eux la divine parole de
pardon. C'est une création singulierement originale que celle-la.
0n ne se tromperait pas, j 'imagine, en pensant que Vigny a peint
d'apres nature le portrait du bon quaker. 11 était tres au courant
de la vie, des _mreurs et de la religion anglaise ; on s'en aper~oit
sans cesse en hsant Chatterton. Sans cesse, on croit lire une reuvre
anglaise parfaitement bien traduite ; il y a des scenes qui semblent
avoir été pensées en anglais ; non seulement les mreurs de
1'Angleterre sont peintes avec vérité, mais le rythme meme de la
phrase semble celui de la phrase anglaise, et ceci ajoute a l'c.euvre
une saveur tres particuliere, un charme que l'on ressent, mais qui
reste presque indéfinissable, - notamment dans la premiere
scene que je vais transcrire.
Toute l'action dans Chalterlon se déroule en une journée.
Vigny a résumésa piece en disant : &lt;1 C'est l'histoire d'un homme
~ a écrit u~e lettre le matin et qui attend la réponse jusqu'au
eo1r ; elle amve, et le tue. » Et toute l'action se déroule dans le
méme ~écor - ce qui prouve, soit dit entre parentheses, que les
romantiques, et Vigny lui-meme, s'étaient un peu trop pressés,
en 1~~9 ou 1830, de ra~ller l?s vieil!es regles du théatre classique,
la vie1lle regle des tr01s umtés. V1gny s'y est soumis et le plus
naturellemen~ du monde dans. Chatlerl?n, et pour etre simple,
pour etre log1quement constrmte, la p1ece n'en est pas moins
vivante, loin de la.
~orsqu'elle commence, Kitty Bell est assise dans lavaste salle
qui sert d'arriere-boutique, et au fond de laquelle un escalier
t.ou~ant mene a la chambre de Chatterton. Elle a presd'elle son
pe~t gargon et sa tres jeune fille Rache! ; le quaker lit dans un
com de la salle.
KITTY BELL, a sa filie qui montre un liure a son frere.
ll me semble que j'entends parler, Monsieur; ne faites pas de bruit en•
la.nts.
'
Au quaker.
He pensez-vous pas qu'il arrive quelque chose?

Le quaker hausse les épaules.
, Mon Die';I I votre pere est eI?, colere 1 ~ertaineme;'lt, il est fort en colere ; ¡e
1entends bien au son de sa voix. - Ne Jouez pas, Je vous en prie, Rache!.
Elle laisse tomber son ouurage et écoute.
11 me semble qu'il s'apaise, n'est-ce pas, M'onsieur?

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�LE THÉATRE ROMANTIQUE

324

325

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Le .quaker /ail signe ,que oui et continut aa ltcture.
ir;f!N'essayez pas ce petit collier, Rache! ; ce sont des vanités du monde
nous ne devons pas meme toucher. - Mais qui done vous a donné ce livreC'est une Biblo ; qui vous l'a donnéo, s'il vous plalt ? Je suis sOre que c
le jeune monsieur qui demeure iei depuis trois mois.
RACUEL

Oui, maman.
KITTY BBLL

Oh ! mon Dieu 1qu'a-t-elle fail la ? - Je vous ai dé!endu de rien accep
ma filie, et rien surtoul de ce pauvre jeune homme. - Quand l'avez-vo
vu, mon enfanl ? Jo sais que vous eles allée ce matin, avec votre frére l'e
brasser dans sa chambre. Pourquoi etes-vous entrés chez lui, mes enfanta
C'est bien mal.
Elle les embrasse.
Je suis certaine qu'il écrivait encore ; car, dcpuis hier au soir, sa lamp
t.rQlail toujours.
RACHEL

Oui, et il pleurait.
KITTY BELL

- Il plc;ir:lil I Allons, taisez-vous I ne parlez de cela a personne. Vous i
rendre ce livre a :'tL~'om quand il vous appellera ; mais ne le dérangez jam ·
et ne re!:evcz dJ l&lt;.11 auc•m présent. Vous voyez que, depuis trois mois qu
log,i ici, i~.nc lui ai f?15me pa~ parlé une fois, et vous avez accepté quclq
cho,e, un hvrc. Ce n e~t pas bien. - Allez ... allez embrasser le bon quak
- Allez, c'cst biea le meilleur ami que Dieu nous ait donné.
Les e:1./ants courent s'asseoir sur les genoux du quaker.
LE QUAKER

V.enn ~:u m~3 g..inoux tous deux, et écoutez-moi bien. Vous allez dire
votre bonae petito mere que son coour est simple, pur et vérilablement cb
tien, mai~ q,l'olle est plus enrant quo vous dans sa conduitc, qu'elle n'a
nssei: rófléchi i:t ce qu'ello vient de vous ordonner, et que je la prie de e
dérer que remiro a un malhoureux le cadeau qu'il a !ait, c'est l'humilier et
faire mesuror toute sa misere.
KITTY BELL s'élance de sa place.
Oh I il a raison I il a millo rois raison I Donnez, donnez-moi ce li
R1chel.- 11 raut le garder, ma filie l lo garder toute ta vie. -Ta meres
trompée. - Notre ami a toujours raison.
LE QUAKER, ému et l!Li baisant la main.
Ah I Kitty Bell I Kitty Bell I dme simple et tourmentée 1- Ne dis ~
cela ele moi. - Il n'y a p:i'! de 5agosse humaine.-Tu le vois bien: si j'avalt
rai.;on a11 fonrl, j'ai ou tort dans la forme. - Devais-jc avertir les enran
de l'orrcur légere do leur mere? 11 n'y a pas, o Kitty Bell, il n'y a pas si bell
pen-;úe a laquelle ne soit supérieur un élan de ton creur chaleureux, un d•
s0•1pirs de ton Ame tendre et modeste.
On enlend une uoiz tonnante.
KITTY BELL, e//rayée.
Oh I mon Dieu I ancoro en colere. - La voix de leur pero me répond 11.
Elle porte la main a son cmur.
Jo ne puis plus respirer. - Celle voix me brise le cccur. - Que lui a-L
(ait? Encore une colere commc hior au soir.
Elle lombe sur un /auleuil.
J'ai besoin cl'etre a'!sise.- N'cst-ce pas commc un orage qui vicnt ? et
,es orages tombenl sur mon pauvre creur.

LB QUAKER

Ah I je sais ce qui monte a la tétc de votre seigneur et maltre ; e 'est une
querelle avec les ouvriers de sa fabrique, - lls viennt&gt;nt de Jui envoyer, de
Jlorton a Londres une députation pour demander la grAce d'un de leurs
eompagnons. Les pauvre;; gens ont fait bien Yainement une lieue a pied 1
lletirez-vou~ tous les trois... Vous ~tes inutiles ici. - Cel homme-111 vous
laera ... C'e,t une c,pecr de vautour qui écra!I' ,a couvée.

Jusqu'ici, comme on le voit, l'amour de Chatterton et de Kitty
at. un sentiment encore enfoui dans leur creur. Kitty ne lui a pas
ecore adressé une seule fois la parole ; elle ne sait pas qu'elle
l'aime, il ne sait pas davantage combien elle lui est chere. A la fin
'11 premier acte, lorsqu'il apparatt, lorsqu'il entend la voix de
mster Bell qui gronde, lorsqu'il devine les larmes de Kitty, il
eat ému, il se trouble, mais sans bien comprendre la raison de son
kouble. Cet amour qu'ils ignorent l'un et l'autre, seul leur vieil
a» le quaker l'a deviné ; il s'en épouvante et veut les sauver
L'ln de l'autre. Aussi, avant que Kitty revienne et des qu'il entend
1avoix, il se bate d'emmener Chatterton.
A l'acte II, son attitude change brusquemenL. D'anciens amis
de Chatterton, de jeunes viveurs, de jeunes fous, lord Talbot, lord
Kingston, etc., ont reconnu Je poete touta l'heure, tandis qu'ilse
promenait avec le vieillard; ils l'ont suivi jusque dans sa retraite,
jusque dans la maison de master Bell ou depuis trois mois il se
cachait sous un nom d'emprunt. lis l' ont nommé de son vrai nom
devant Bell et Kitty ; ils ont dit qui il était, et en meme temps ils
ent donné a entendre que tout ce mystcre cachait sans doute
quelque galante aventure ; ils ont souri en regardant tour a tour
Chatterton et Kitty. - Eux partis, la jeune femme fond en
lazmes ; elle craint d'avoir été la dope, le jouet de Chat,terton et
de ses amis ; elle lui parle presque durement, et il sort désespéré,
en proie a un égarement tel que le vieux quaker ne peut s'emp6cher de frémir. Et c'est lui, lui si soucieux de l'bonneur de
Kitty, de son honneur et de son bonheur, c'est lui qui dit maintenant : « 11 t'aime I aie pitié de lui ... », car il ne voit plus d'autre
a.oyen d'empecher le suicide de Chatterton, il ne voit plus de
mnede et d'espoir que dans la bonté de la douce et pure Kitty.
La scene est étrangement hardie, et elle est admirable ; il fallait
pour l'écrire toute la noblesse d'lime de Vigny et toute sa délicates&amp;e.
Au troisieme et dernier acle, le vieux quaker vient lrouver
2&gt;:8tterton dans sa petite chambre, ou il travaille en proie a la
uevre, essayant en vain d'aligner des rimes, dans un état d'exallation proche de la folie, et tout entier déja a son idée de suicide;
l1lr sa table, pres de lui, est posée la fiole d'opium quicontient sa

�LE !fHÉATRE ROMANTIQUE

326

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

d élivrance. Et, de meme que pour le sauver, il venait de dire a
Kitty: « Aie pitié de lui, car il t'aime », le quaker dit maintenant a Chatterton : « Elle t'aime, veux-tu te tuer encore et la
tuer avec toi ?... » Mais rien ne pourra le sauver. Le lord maire
survient, comme dans le récit de Stello ; il tient a Chatterton le
meme langage que dans le roman et sort en lui laissant la meme
lettre. Chatterton boit le poison. A. peine l'a-t-il bu que Kitty
accourt. Sans savoir ce qu'il vient de faire, elle pressent que sa
force est a bout, qu'il faut venir a son aide; le mot qu'elle n&amp;
lui avait jamais dit, qu'elle croyait ne jamais lui dire, ce moi
lui échappe ; c'est entre eux la premiere, l'unique scéne
d'amour. ldée digne d'un poete, et qui est peut-etre ce qu'il y a
de plus beau dans la piece. C'est a un mort que Kitty dit:
« Je vous aime »1 puisque déja Chatterton a bu le poison ; et
c'est un mort qui lui répond: « Je vous aime, Kitty. » Entre d&amp;.
pareilles ames il ne pouvait y avoir d'autre roman que celui-ll
Et tout a coup, au moment 011 Chatterton la quitte, ou il remonte
dans sa chambre pourmourir, elle apergoit par terre la fiole vide:
SCENE IX
KITTY BELL, LE QUAKER
LE QUAKER,

accourant.

Que faites-vous ici ?
KITTY BELL,

renversée sur les marches de l'escalier.

Montez vite I montez, M:msiéur, il va mourir; sauvez-le ... s'il est temps.
Tandís que le quaker s'achemíne vers l'escalier, Kitty Bell cherche a voir,. 1-l
lravers les portes vílrées, s'il n'y a personne qui puísse donner du secours ; puu,
ne voyanl ríen, elle suít le quaker avec terreur, en écoutanl le bruil de la cham
de Chatterton.
·
LE QUAKER,

en montant a grands pas, a Kilty Bell.

Reste, mon enfant, ne me suis pas.
1l entre chez Chatterlon et s'enferme avec luí. On devine des soupirs de Challtf.
lon et des paroles d'encouragement du quaker. Kitly Bell monte, a demi. "'1a-11ouie, en s'accrochant a la rampe de chaque marche : elle fait etfort pour tlftf' I
elle la porte, qui résiste et s'ouvre enfin. On uoit Chatterlon mourant el lom~sut
le bras du quaker. Elle crie, glisse a demi marte sur la rampe de l'escalrer
loml&gt;e sur la derniere marche.
On enlend John Bell appeler de la salle voisine.
JOHN BELL

Mistress Bell 1
Kitly se leve tout
JOHN BELL

a coup comme

par ressorl.

une seconde fois.

l\Iistress Bell 1
Elle se me! en marche el uient s'asseoir, lisant sa Bible et balbuliant toul NI
des paro/es qu'on n'entend pas. Ses enfants accourent el s'atlachent asa rok,

LE QUAKER,

du haul de l'escalicr.

L'a-t-elle vu mourir? l'a-t-elle vu?

Il va prts d'elle.

Ma filie I ma filie 1
JOHN BELL

entran! violemmenl el montanl deux marches de l'escalier.

Que fai~-elle ¡~¡? oa est ce jeune homme ? Ma volonté est qu'on l'emmene•
LE QUAKER

Dites qu'on l'emporte, il est mort.
JOHN BELL

Mort 'l
LE QUAKER

,

Oui, mort a dix-huit ans I vous l'avez tous si bien rei;u, étonnez-vous qu ti
soit parti !
JOHN BELL

Mais...
LE QUAKER

Arretez, Monsieur, c'est assez d'effroi pour une f_emme.
Jl regarde Kitly et la uo1t mouranle.

:1-lonsieur -emmenez les enfants ! Vite, qu'ils ne la voient pas.

dl
·
'
d
· d d K·tty les passe a John Bell el pren eur
Il arrache le: enfaJnlhs Beselpl1leesspr:nd'a p'art et reste slupéfait. Ki!ty Bell meurt
mtre dans ses vras. o n
dans les bras du quaker.
·
JOHN BELL, avec épouvanle.
Eh bien I eh bien I Kitty I Kitty I qu'avez-vous 'l
'
.
Il s'arrele en voyant le quaker s agenouiller.
LE QUAKER,

a genoux.

Oh I dans ton sein I dans ton sein, Seigneur, regois ces.deux martyrs 1

N'est-il pas vrai que cette ceuvre si simple, si p~re ~t si tris~e,
. f ·t . d' couler tant de larmes en pourra1t fa1re cou e_r
qm a a1 lª is .
,
.
. ' • ·
? J'ai dit et 11
encore, si nous avions l occasion de la voir JOU~r. ·
.
fallait bien le dire - que la th~se pr_ésentée 1c1 par Vig~! ne ~~
semhlait pas juste. Mais je sera1s mamtenant tenté ~e ire qudé
a obtenu plus qu'il ne demandait. 11 ne _no~s a .P~mt persu: ·t
que les poetes soient les victimes de ~a soc1éte ; ma~s 11 not"s ~l a1 t
. sentir chemin faisant d'autres vérités plus certames e q? I es
' opportun de ' nous rappel er. n nous a arraché
toujours
,. d autres
t ?
larmes que celles qu'il voulait tirer de nos yeux. Qu ~.Por e ·
ce sont toujours des larme~ de pitié, et une !arme de p1t1é ne se
perd jamais elle trouve touJours 011 tomber ·
ul d t Q
Elle tombera sur Chatterton lui-meme, sans n
ou e; ue
&amp;a mort soit imputable ou non a la société, le f~it es~ qu elle .ª
droit a un pieux et tendre souvenir. Ce poete de dix-huit ans était

�328

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

vraiment un poéte ; les fragments de ses reuvres que Vigny a
reproduits et traduits en publiant son drame, en font foi ; il était
bon qu'il se rencontrat un autre poete pour honorer et fleurir sa
tombe. Vigny a eu a un haut &lt;legré la pitié pour les morts, pour
ceux qui ont souffert dans le passé, meme dans un lointain passé.
La plupart de ses reuvres sont sorties de ce sentiment, que ce soit
Stello, La Maréchale d' Ancre ou Cinq-Mars. II s'est penché sur le
passé, iI a recueilli la plainte des vaincus, de ceux a qui la vie a été
cruelle. C'est une legon qu'il n'était pas inutile de nous donner.
II convient assurément d'avoir d'autres pitiés que celle-la ; il y
aurait un peu de dilettantisme a réserver toute sa compassion
pour les morts. Mais songer aux morts, s'émouvoir, s'attendrir
sur les drames du passé, c'est un assez bon moyen d'ouvrir son
creur a la pitié du présent, a toutes les pitiés. Et les larmes de
pitié que nous arrache Chatterlon, je pense, en efTet, qu'elles
ne couleront pas seulement sur le poete anglais qui donne son
noma la piéce. Elles couleront sur d'autres martyresque le sien,
sur d'autres nobles défaites : sur ceux et sur celles dont ]'ame
élevée, délicate, se voit opprimée par les lourdes et vulgaires
réalités de la vie, sur toutes les ames qui luttent et qui étouffent.
ce J'ai peor, » dit au premier acte la petite Rachel, la fille de
Kitty Bell ; et le quaker lui répond : ce De frayeur en frayeur tu
passeras ta vie d'esclave. Peor de ton pere, peur de ton mari un
jour - jusqu'a la délivrance. » II y aura toujours parmi nous
des Rache], des Kitty Bell et des Chatterton ; toujours il y aura
des détresses d'ame a consoler, toujours ]'esprit sera tourmenté
ou meme accablé par le réel; - et voila pourquoi je conclus que
si Vigny a soutenu dans Chalterton une these paradoxale, il y a
pourtant plaidé et gagné un beau procés.
(d suivre.)

Philosophie de l'Esprit
Cours de 11. LtON BRUNSCBVICG,
Membre de l'lnslilul, Professeur a la Sorbonne.

SEPTJEME LE~ON

Les valeurs morales de la vie.

J'ai consacré les deu,-x let,;ons précédentes

a suivre,

dans ges

liases spéculatives et dans ses cons~quen~es pratiq?es, le courant

de pensée qui s'oriente vers le spmtuah~me en s appurant sur
Je réalité dynamique de la vie. Je voudra1s procéd~r ma~te:n-ant
l l'examen critique de cette pensée, et, comme Je le d1sa1s en
termina~t mon cours p~écéde~t, la tache ~• est pas _commo~_e. .
Qui dit examen critique, d1t en effet inlervenlwn de l mtellir,.nee ·, or, J. ustement, l'intelligence est récusée. des l' abord,
eomme incompétente pour juger des chos~s de 1~ ~1e. Par rapp~rt
l la vie, M.Bergson ne recule pas ~evantl a~sociatio~, au_prem1er
abord si étrange, des termes inlelltgence et mcomprehenswn . .
Nous devons mettre a profit l'avertissement. Nous ne la1ss~rtns d'abord l'intelligence figure:: qu'a titre d'observaleur (s01,ant l'expression remarquable qui,_récemmen~, par suit_e de
rllbstention des États-Unis dans la paix de Versa11les, a été mtroduite dans le langage diplomatique) ; nous émettons seulemen~,
et tres timidement, l' espoir que, dans le cours du débat, elle s01i
invitée a dire son mot, qui sera peut-etre, finalement, le mot
décisif.
Pourquoi le dynamisme vital entendait-il fermer la bouc~e a
l'intelligence, lorsqu'il s'agissait de juger les val~urs de la VIe ?
C'est que, suivant l'expression de Pascal, la ra1son « ne peut
mettre du prix aux choses ».
La philosophie définie au sens du xvn8 siecle comme spéculat.ion sur la nature' ne vaut pas une heure de peine, parce qu'elle ne
Preeure pas une h'eure de joie véritable. Le bonheur, q~ es~ la fin
Xleturelle de l'homme, puisqu'il n'exprime que la réahsat1on de

�330

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

son etre, ne saurait se trouver a la surface de l'abstrait et du
réfléchi ; mais il lui faut la profondeur et la plénitude de la vitalité, une exaltation intérieure, qui ne souffre et ne craigne aucune
rupture, aucune chute.
Or, la vie, considérée d'une fagon absolue, satisfait-elle a une
telle aspiration ? On pourrait a cela répondre que la question
ne doit pas etre posée : vivre, c'est s'abstenir de s'interroger
pour suivre l'impulsion immédiate, infaillible, de I'inslincl. Le
vitalisme ainsi entendu ou pour mieux dire ainsi pratiqué,
s'avoue matérialisme : u Les autres, écrit Pascal, parlant des
Jibertins de son temps, ont voulu renoncer a la raison, et devenir des brutes. » (Des Barreaux.)
Ou bien l'on pose la question1 et les valeurs de la vie appa·
rattront diverses et contradictoires. Lesquelles correspondent au
mirage d'un reve illusoire ? Lesquelles ont leur fondemen~
légitime dans la réalité ? Ou, pour parler encore avec Pascal,
lesquelles sont de fanlaisie, et lesquelles sont de senlimenl?
L'intelligence ne fournit point de regle; et, en effet, « la raisoa
s'offre», mais, ainsi que le disait déja Montaigne, «elle est ployable
a tout sens ». Du moins, la raison fournira-t-elle une ligne de partage. Ce que le génie de Pascal a mis en évidence, c'est qu'il
n'y avait pas deux ordres entre lesquels il fallait se prononcer,
l'ordre de l'intelligence et un autre. II y en a lrois : un ordre
infra-inlellecluel et un ordre supra-inlellectuel, tous deux semblables en ce qu'ils sont contraires a l'ordre de l'activité proprement humaine, a l'ordre de !'esprit, mais qui n'en sont pas moins
conlraires l'un a l'autre : dans !'un, dans l'ordre de la chair,
l'homme est sujel d' en bas, soumis passivement aux impulsions de
la nature anímale ; dans l'autre, dans l'ordre de la charilé, il est
sujel d'en haul, recevant du dehors la révélation du dogme ~
obéissant aux mouvements de la grace.
Et alors, le probleme pour le dynamisme vital se pose avec une
irrécusahle netteté. Le dynamisme vital, spéculation propre·
ment philosophique,qui laisse de coté par suite la transcendance
théologique, qui, nécessairement, rabat le troisieme plan s~r
le premier, aura-t-il de quoi dépasser la sphere de la vie sp~
fiquement biologique, la grandeur de chair pour rejoindre ~
pour justifier les valeurs spirituelles de communion interne.
de charité ? C'est a ce probleme que prétendent tour a to~
répondre les philosophes dont nous avons parlé la derniere fOIS:
Rousseau, Schopenhauer, Nietzsche. Nous allons examiner leurs
solutions, en nous efforgant de ne les juger que d'apres le systernt:
&lt;le mesure agréé par ces philosophes, en essayant, par cons~quent,

PHJLOSOPHIE DE L'ESPRJT

331

de mettre en lumiere les conséquences internes de leur doctrine
par rapport au primal de la vie définie biologiquement.
Rousseau divinise l' inslincl : il restitue a l'homme son innocence originelle ; iI met, pour ainsi dire, la nalure en état de grácc.
Et, en effet, si nous prenions Rousseau pour «juge de Jean-Jacques », nous n'aurions aucun droit a le charger d'un péché, de
le soumettre a la loi. Rousseau goute, en se réfugiant dans l'intimité de sa conscience, l'intégrité du préadamile. Jamais, quela
que soient les écarts de sa conduite, ne viendront (ou ne devraient venir) le trouhler, soit les mouvements spontanés du
repentir, soit les reproc~es d~s. autres ho~es. ~eu!e~e~t, un
pareil cas est-il susceptible d etre généralisé ? Ic1, l ~1st~1re_ se
1
substitue a la psychologie. Elle nous montre que I mspirabon
de Rousseau, comme il est arrivé tant de fois dans l'histoire de
l'humanité' a manifesté sa fécondité en se dissociant pour donner
naissance a des courants différents.
L'un de ces courants nous y avons fait allusion la dernierc
·fois e' est celui qui a so~ origine dans Le Conlral Social; il fonde
sur '1a bonté essentielle de la nature humaine une loi qui sera
l'expression d'une volonlé générale et qui pai:ticipera des l~rs a
l'universalité de la raison. De Rousseau procedent authenbquement et le ralionalisme moral de Kant et le ralionalisme politique de la Révolution frangaise.
A cette tendance, rien de plus opposé que l'apothéose d~
sentiment et de la passion,suscitée par LaNouvelle Héloise et qui
s'épanouit dans Werlher et dans René, ~ntra1nant la vogue du
vitalisme romantique. Avec le romantisme, la valeur morale
du dynamisme vital va done subir l'épreuv~. de. l'exp~~ence.
Le probleme est celui-ci : Entre la poésie de I mstinct d1vm et
la prose de l'instinct animal, y aura-t-il d'autre différe~ce que
l'artifice d'une transposition verbale? L'ivre~se romant~q~~ se
célebre d'un autre ton que l'ivresse des libertms _du xvn. _S1ecle,
comme ce Des Barreaux dont parle Pascal ; mais, derriere la
fa~ade des mots, Je philosophe considérer~ la réali~ ~es choses.
Or l'exaltation de la vitalité, avec ce senbment qm I acc?mpa·
gne, ~entiment vi/ interne et cru infaillib~e d'une absolue liberté,
n'est-ce pas en fait, et pour une conscie~ce plus scrupuleuse,
plus approfondie, Je signe de l'escl~vage qw suspend le co_urs de
l'imagination, du désir, de la passion, au r;1,thme de la V1e corporelle, ainsi que l'avaient montré, avec tant de force, ?escartes,
Malebranche,Spinoza ?Yoici que Schopenhauer, du p~mt de vue
méme du primat de la vie, discerne dans I'ahsolu du reve roman.

�332

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tique le reflet d'une exigence organique. Un Saint-Preux, un
\Verther expriment, par des métaphores transcendantes qui
semblent planer au-dessus des choses terrestres, la valeur infinie
qu'ils attribuent a la femme aimée. Mais, répond l'auteur de
la Mélaphysique de l' Amaur, &lt;&lt; l'individu agit ici, sans le savoir,
pour le compte de l'espéce, qui lui est supérieure. &gt;&gt;
L'inslinci divin n'est done qu'un mot; l'instinct est une chose,
et une chose unique ; vérité que le romantisme avait dissimulée
sous le voi1e du lyrisme, que le réalisme du milieu du XJX8 siecle
achevera de mettre en pleine lumiere. Comme en témoigne par
exemple l'reuvre de Flaubert, le réalisme sera la conscience du
romantisme; et, avec le réalisme, la vision de la nature humaine,
bornée au niveau de la vie organique, se ramene a un rythme
monotone de yevé,m.; et de 90opCii, recommengant perpétuellement et dissimulant sous une apparence fallacieuse de finalité,
le défaut radical d'une raison d'etre :
Quand je considere (disait Gcethe dans la lettresupposée éccite le 22 mai
par Werther) les étroltes limites entre Iesque!les se resserrent les forces
actives et intelligentes de l'homme; quand je vais que taus ses eftorts n'ont
d'autre résultat quede l'affranchir de ses besoins, qui n'onteux-mí!mes d'autre
but que la prolongation de notre triste existence. et que nos soucis, sur plus
d'un point, n'ont poiir tr@ve qu'une sorte de résignation rílveuse, pareille a
celle du prisonnier qui s'assied entre deuxmurs peints d'images variées et de
paysages gais, Wilhelm, tout cela me rend muet.

Ce theme, renouvelé lui-meme d'Héráclite et d'Épicure, le
succes de la philosophie schopenhauérienne en a fait un lieu
commun de la pensée contemporaine ; sous l'impulsion du vouloir-vivre, nous multiplions nos efforts en vue de satisfaire a
nos besoins, et nous nous épuisons dans cet effort : il sembk
que le temps nous lue ; mais, si par impossible nous n' avons plus
d'effort a satisfaire, si nous nous retirons de la vie active dans
l'espoir de gouter le repos, alors il ne nous reste plus que l'ennui :
nous cherchons a iuer le temps.
Pourtant, le pessimisme n'est, peut-etre, qu'un moment dans
l'évolutiondu dynamisme vital,et, peut-etre, un moment contradictoire ; car comment du primat de la vie pourrait découler la
négation de la vie ? Au fond, remarquera Nietzsche, cette contradiction, dont l'intelligence tire argument pour amener le coup
d'État qui clot le systeme de Schopenhauer, est un apport de
l'intelligence ; et, lorsqu'elle prétend dénoncer « le menso~
vital », l'intelligence demeure fidele a son role d'esclave, car il
n'existe de mensonge que pour les esclaves. L'instinct de vie
est trop fier, trop noble, trop puissant, pour se laisser enfermer

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

333

dans des « convictions » qui sont des

e&lt; prisons ». Nietzsche dé(ie
:-ocrate comme il défie J ésus.
Nietz~che, par dela les formes extérie~res ~e la lo~ique, satisfait
a l'exiuence de cohérence interne dont Il fa1t la 101 et la marque
du pdseur véritable, lorsqu'i_l fait rebondir le dyna1:l1-isme vital
jusqu'a l'affir:r:!.ation de 1~ vrn _comme valeur essent1elle, e~sentiellement positive. II s'ag1t mamtenant de fixer av~c exactit~de
le sens de cette affirmation. Est-elle une affirmabon en sm et
pour soi, lhese sans anlil~ese, q~i 1;1e laisserait pl~ce. a. auc_une
détermination a aucune d1fférenciat1on, a aucune d1scrmunation,
qui exclurait l~ retour sur ~~i, l~ cons~ience, c?.mll:1e. des atteintes a
la pureté originelle de I znslznc~ vital ? L ~~1V1du absol? d_e
Nietzsche, négation radicale de l homme pohtique. que defimt
Aristote c'est comme le dit Aristote encore, ou bien une bele,
iucapable de dommunauté, _ou bien un dieu, ~oustr~it par s_a
perfection au besoin d'autrm ¡ plus exactement 11 ;;;era1t al~ fo1s
béle et dieu car on dénaturerait l'instinct si on prétenda1t le
qualifier d'~nimal ou de divin. Qui fait l'ange fait la bete, et qui
fait la bete fait l' ange, indistinctement.
.
. ,
A certains moments, il semble, en effet, que Nietzsche he l U'!}
a l'autre les caracteres de l'unmensch et de l'übermensch, l'inhumain et le surhamme,comme si les deux développements inve_rses
vers le haut et vers le bas vers la grandeur et vers le mal, étaient
solidaires. Ainsi le dyna~isme vital retomberait a~ nive_au du
matérialísme vulgaire. Mais ce n'est p~s la_ ce q_u~ exprime la
direction fondamentale, et surtout la direct10n ongmale de la
pensée nietzschéenne. La pensée nietzsché~nne se. t~nd vers un
ascétisme de la vie, ou tout au moins (car 11 faut 1c1 rapprocher
Nietzsche de Rousseau, qu'il détestait pourtant), elle est une
aspiration littéraire a l'ascétisme de la vie. Le t~eme le pl~s
fréquent de cette littérature, c'est que l'affirm~t1on de la v1e
ne saurait, sans renoncer a soi, sans se co~tred1re, se dé~acher
dam, l'absolu en laissant de coté la nécess1té de lutter, l effort
pour vaincre; vivre, c'est s'opposer pour daminer. J'emprunte au
Crépuscule des ]dales ce texte significatif :

• L'Église voulait de tout temps l'anéantissement de ses ennemis: nous
autres, immoralistes et antichrétiens, nous voyons not:~ avantage a ce que
l'Église subsiste... Il en est de meme de la grande_ po\iltque.. Une n~uv~l\e
création, par exemple le nouvel Empire, a plus besom d ennem1s _que d alllis_:
ce n'est que par le contraste qu'elle commence a se sentir nécessrure,, a dwenu:
nécessaire. Nous ne nous comportons pas autrement_al'égardde 1 • ennem1
intérieur • · la aussi nous avons spiritualisé l'inim1t1é; la auss1 nous ayons
compris sa 'valeur. n' faul Btre riche en oppositions, ce n'est qua ce pr1x-1a
que l'on est fécond; on ne reste jeune qu'a condition que !':\me ne se repose
pas, que J' Ame ne demande pas la paix. •

�334

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Voici done posé a la fois, et pour l'Empire allemand (que
Nietzsche n'aimait pas, mais qui a aimé Nietzsche) et pour l'idée
nietzschéenne du surhomme, le probleme capital : la vie, interprétée comme volonté de puissance, comme instinct de domination, va-t-elle surmonter l'épreuve de la vie ? Bien entendu, ce n' est pas la défaite qui pourrait fournir une réponse
décisive, car la défaite ne saurait avoir d'autre effet que de redoubler l'ardeur pour la lutte. C'est a la victoire qu'il appartient
de découvrir la faiblesse du dynamisme vital. Et c'est pourquoi,
au passage de Nietzsche que jeviens de vous lire, faitdirectement
éc~o une page publiée il y a plus de vingt ans, dans la Revue de
Paris par :\f. Romain Rolland (Article sur Richard Strauss du
15 ju~n 1899, et réimprimé dans les Musiciens d'Aujourd'hui,
211 éd1t. 1 1908, p. 140-142). ~I. Romain Rolland éclaire l'reuvre.
de Strauss a la lumiere de la philosophie nietzschéenne et il
décrit ainsi le héros idéaliste,enqui se reflétait l'Ame alle~ande
a la fin du XLX8 siecle :
11 a pris c&lt;insci_en~e de sa force pa_r la vi~toire; maintenant son orgueil nt
connatt plus de hm1tes; il s'exalte, 11 ne distingue plus la réalité de son rtve
~émesuré, con,im~ le p~up_le qu'il re!IHe. 11 y a des germes morbides dal
l Alle_magne d auJou~d bu1 : une folle d orgueil, une croyance en soi et llll
mépr1s des autres qui rappelle la France du xvn-siécle. Al'Allemagne ap,-.
lienl_ le mo,'!de, ~isen~ tr~nquille'!lent les gravures étalées aux vitrines de
~erlin... L ~déal!stc, a qui appartient le monde, est facilement sujet au,v. .
~ge. 11 éta1t_ fa1t pou~ rógner sur son monde intérieur. Le tourbillon del
1mages extér1eures qu'1l est appel~ il gouvemer, l'affole. 11 en vienta div~
com"!-e un C~sar. A peine parvenl!e a. l'empire du monde, l'Allemagne a trom
la vo~ de N1e_t~sche. et de ses arllstes hallucinés du Deutsches Thealer et dela
Séceas1on. Vo1c1 mamtenant la gran~ose musique de Richard Strau•.O\'l vont toutes ces fureurs ? A quo1 done aspire cet hérolsme ? - CeUe
volonté dpre ~t tendue, a_ pei!1e arrivée au but, ou mi!me avant, défaille. BDe
ne sait que faire de sa v1cto1re. Elle la dédaigne, n'y croit plus ou s'en ta•
Tout c~t ét~l~ge de volonté pour aboutir au renoncement, au z Je ne wu
plus_. C est 1c1 le ver ron~eur de la pensée allemande je parle de l'élite ~
tcla1re le présent et deYme !'avenir. Je vois un peuple hérotque enivr6 í1I
ses _triomphes, de sa richesse immense, de son nombre, de sa 'force, aal
étremt le D!-Onde avec ses grands bras, qui le dompte et s'arréte i,rW
par sa vlcto1ro, se demandant : Pourquoi ai-je vaincu ?
'

Certes, d_e ce que la p~nsée nietzschéenne a pris corps, d'une
f~c;on contmgente peut-etre, et encore extérieure, dans la deetmée de l'Allez_nagne conte~poraine, il ne s'ensuit nullement qae
ce corps exprime et contienne son ame tout entiere. Tout de
meme, _dans ce dé~enchantement et cette abdication de la volont.6,
dont Niet~sche lm-mem~ avait discerné les signes avant-coureull,
cet. A quoi ~on ? du vamqueur qui voit s'évanouir les derniérel
~és1stances, il me semble bien y voir les conséquences du rytbJDe
mhérent a l'exaltalion de la vie qui ne poursuit que sa propre
A

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

335

exaltation. Si le surhomme s'éleve au-dessus de l'humanité avec
le seul but et pour la seule joie de la surpasser, je crains qu'il
doive renoncer a etre affranchi définitivement de cela meme qu'il
délaisse et qu'il méprise; car, élre atfranchi, c'est un élal, tandis
que l'affranchissement est l'acte de s'affranchir, un effort p~rpétuel sur soi. Le héros nietzschéen fer a la guerre, non pour la pa1x,
mais pour la guerre. Il se défmit par opposition a son ennemi
intérieur et l'opposition, c'est encore une liaison, c'est encore
une dép;ndance. &lt;&lt; Ou est, demande Nietzsche,dans la Généalogie
de la morale, la volonté adverse en qui s'exprime un idéal ad111rse? » Bref, dans la transmutation des valeurs, ce qui l'attire
et. le fascine, ce ne sont pas les valeurs elles-memes, une fois
t.ransmuées, car elles retomberaient dans l'absolu statique des
philosophies périmées, c'est l'op~ration ~eme de la transm~t.ation. De meme que la Symphonia domestica nous montre Richard Strauss déchatnant une orchestration monstre pour accompagner les pas de l'enfant qui trottine dans la chambre, de meme
les rythmes enfiévrés du Zaralhouslra nous apparattraient comme
des variations éblouissantes sur le theme de la vie la plus pauvre et la
plusmesquine :«lelievrene nous garantiraitpas de la vue de la mort
et des miséres1 mais la chasse-qui nous en détourne - nous en
garantit... Ce n' est que la chasse, et non pas la prise, qu'ils recherchent. » Texte pathétique ; et comme il le devient plus encore
quand on se réfere a la vie réelle que Nietzsche a menée, en contraste avec le trpe de parfait équilibre organique, de santé
insolente, avec la joie de domination universelle qu'il a sans
cesse devant les yeux et qu'il incarnait dans l' ens realisissimum
d'un Napoléon l Quel rapport y a-t-il done entre le surLomme et
son prophete? Celui qui existe, suivant une image saisissante de
!'Origine de la Tragédie, entre la vision extasiée du martyr et
la torture qu'il subit.
Cette conclusion est-elle définitive ? Je le crois d'autant moins
que j'attends avec impatience l'achevement des admirables
lravaux dont M. Andler a commencé la publication, et qui nous
éclaireront d'une maniere complete sur les tendances finales de
la pensée nietzschéenne. Et, en tout cas,ilest sur qu'aucune formule ne saurait fixer et arreter a un niveau déterminé la transmotation des valeurs. Le meme Z arathouslra qui recommande aux
génies créateurs de pousser la force d'ame jusqu'a la dureté,
ne dit-il pas aussi: , Que ta bonté soit ta derniere victoire sur
lOi-meme. D
Faut-il accorder qu'un effort ultime de transvaluation réta:
blirait ainsi les vertus communes, bafouées avec une verve s1

�1

PBILOSOPBJB DB L B8PIUT

336

RBVUB

nd

couas BT coNFBRBNCBs

sincére et si cruelle? Pour ma part., j'avoue que j'hésite. T
souvent les offlciants du Te Deum et les rédact.eurs de co
niquél se sont amusés a nous donner le change en présen
coro.me objeclif voulu, prémédité, celui ou leurs chefs avaient
acculés par la faiblesse de leur vouloir efíectif devant la fa
des résistances et des événements.
Aussi bien ne s'agit-il pas ici de mettre au point la psychol •
de Nietzsche ; le probleme est de voir clair dans la significa ·
du dynamisme vital, de ne pas laisser les idées se brouiller
le cliquetis des polémiques et des aphorismes. Or, voici l'al
native en face de laquelle nous sommes placés, si je ne fais fa
route. Ou nous devons prendre tout a fait au sérieux Nietzac
lorsqu'il écrit daos Le Crépuscule des Idoles : « Formule
mon bonheur·: un oui, un non, une ligne droite, un bul. » Et
il n'y a pas de doute qu'il faille suivre jusqu'au bout ce
Nietzsche appelle mon hypolhese, a savoir « que chaque e
spécifique tend a s'emparer de l'espace entier et a étendre in
fmiment la sphere d'action de ia force.» Que cette volont6
puissance puisse etre brisée dans son élan, ou obligée de pa
ser avec d'autres pour adapter son action a sa fin, cela
possible. Mais ce qui esl; impossible, c'est que d'elle-meme
change de direction, qu'elle abdique l'ambition insatiable
tout conquérir et de tout absorber.
Ou bien il y a, par dela l' exaltation de la vie acceptant et d
nant le rythme du retour étemel, place pour une nouvelle
mutation des valeurs qui rejoindrait, qui créerait, si l'on préf
un idéal d'universalité, de bonté. La sagesse de Nietzsche s
alors la ao9(cx véritable, par oppositiona la sagesse d'un Grethe
trop habile tout de meme a combiner les intérets et a cale
les attitudes, demeure sur le niveau médiocre de la ·rpóv'l}a~;,
n'a jamais paru pleinement satisfaisante qu'aux dilettan
attardés dans le culte de leur moi, « centre de tout ». ~lais la co
dération du dynamisme vital ne suffirail; pas · a expliquer
courbe totale de la pensée nietzschécnne : il faudrait y introd ·
suivant l'expression pascalienne, un renversement du pour
contre ; et le renversement du pour au contre, pris a part de ton
transcendance et de toute extériorité, c'est un rythme d'o
intellectuel. Mais alors aussi, ala volonté de puissance qui exp ·
l'exaltation spontanée de la vie et au nom de laquelle l'indi ·
s'égale, du moins en pensée et en désir, a la totalité de l'univ
viendra s'adjoindre, et finalement pcut-etre se substituer,
processus inverse : le processus de l'intelligence qui envil
l'individu en fonction du tout, et d'ou natt, comme l'ont mo

337

eacart.es et Spinoza, la vertu fondamentale de la générosité.
Du dilemme que je viens d'exposer, allons-nous conclure a la
damnation du dynarnisme vital ? Ce serai~ prématur~. 11
possible qu'un approfondissement des noüons de VIe et
'instinct, d'intelligence et de matiére, permette de reprendre
e probléme sur de nouvelles bases et avec de nouvelles tenes. Et telle sera en effet l'reuvre de l' Évolulion créalrice,
laquelle je compte consacrer roa prochaine le~on.
(d suiore.)

�L'&lt;EUVBB POÉTIQUE DB LEC0!4TE DB USLE

L'ceuvre poétique de Leconte de Lisie
Cours de 11. EDIIOND EST1:VE,

,

Professeur a l'Université de Nancy.

VII
Le pessimisme de Leconte de Lisle.
Néant des dieux, abjection des hommes, indifTérence de la
nature, tels sont les trois termes auxquels se raméne en sui.
tance l'reuvre de Leconte de Lisie, envisagée des trois pointa
de vue ou nous nous sommes successivement placés. Il semble
que la simple énumération en soit assez éloquente. S'il est vrai,
comme l'a dit' l'auteur des Poemes Barbares, que« toute vraie
et haute poésie contient une philosophie », sa philosophie, a lui,
est ce qu'on est convenu d'appeler une philosophie pessimiste,
et cette définition pourrait etre considérée comme suffisante, si
ce terme de pessimisme avait par lui-meme un sens qui ftU
suffisamment précis.
l\lais le pessimisme - j'entends le pessimisme poétique n'est pas une doctrine; c'est laréactioninstinctive d'unesensibilité froissée par la vie et qui se venge en dénigrant et en maudissant la vie. Chacun de nous a ses raisons particulieres de soutYrir
et sa maniere propre de réagir a la soulTrance. C'est dire qu'il y
a autant de pessimismes qu'il y a d'individus. Il y en a de vul•
gaires, et il y en a de nobles ; il y en a de triviaux, et il y en a de
distingués ; il y en a d'égo'istes, et il y en a de généreux ; il y en a
de déprimants, et il y en a d'héroi:ques. Selon les motifs qui les
déterminent, ils dif!erent en qualité et ils diflerent aussi en &lt;legré;
depuis le pessimisme passager, qui n'est qu'un acces de mauvaile
humeur élevé a la dignité d'un príncipe, jusqu'au pessimismt
systématique qui a la fermeté d'une convict.ion philosophique

339

et implique une conception de l'univers. En sorte que ce qui est
intéressant, quand nous avons alTaire a un écrivain qui voit
régu!ierement - comme c'est le cas de Leconte de Lisie - le
mauvais coté des choses, ce n'esl pas de constater qu'il est pessimiate, c'est de savoir pourquoi et jusqu'a quel point il l'a été.

..
On l'a dit bien des fois : on nait pessimiste - comrne aussi
et inversement on natt optimiste - on ne le devient pas. Si on
veut remonter jusqu'a la cause initiale et a la raison derniére du
pessimisme, il faut en chercher la plus profonde racine dans le
caractere meme du pessimiste et jusque dans son tempérament,
pour autant que de notre organic;ation physique dépend notre
diaposition morale. C'est ce qu'a l'occasion on n'a pas manqué
de íaire. 11 y a, dans la littérature du x1xe siecle, avant Leconte
de Lisie, un cas illustre de pessimisme poétique. C'est celui
d' Alfred de Vigny. On a expliqué gravement que s'il était né
triste, comme il le reconnatt lui-meme, c'est qu'il était né de
parents agés, le plus faible et le dernier de quatre enfants dont
les troi, premiers moururent en has age, et que s'il ful, pcssimiste,
et. que. s'il {ut infécond, « ce fut faute de vitalité nativc, de vigueur
constiLutionnelle, de richesse physique ; en un mot, ce fut faute
de vie. 11 On accordera volontiers que l'reuvre d' Alfred de Vigny
n'est pas tres nombreuse ni volumineuse, et que cette ceuvre
n'est pas gaie. On pourra toutefois se demander si vraiment i1
y a lieu de taxer d'infécondité un écrivain qui a enrichi de trois
ou quatre chefs-d'reuvre la littérature de son siecle. On pourra se
demander aussi si l'auteur des Deslinées est bien le moralisle
dhabusé et découragé qu'on nous dépeinl d'habitude, et si on
ne le qualifie pas de pessimiste surtout parce qu'il n'a pas été
optimiste éperdument et avec fracas. En admettant qu'il ait été
ce que l'on dit, encore s'agirait-il de savoir jusqu'a quel point
il peut elre avantageux a la critique littéraire d'emprunter a la
médecine et a la pathologie les élémcnts de ses définitions et les
considérants de ses jugcments. Mais, dans le cas de Lcconte
de Lisie, il n'y a rien qui releve de la pathologie ou de la médecine.
Né saín de parents sains, il a prolongé jusqu'a soixante-quinze ou
seize ans une existence que la maladie ne semble a aucnne
époque avoir notablement éprouvée. A soixante ans, on nous le
montre capable de monter a cheval, luí, homme sédentaire et
«Mshabitué des longtemps des exerciccs du corps, pour escorter

�L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

340

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

une jeune femme dans ses promenades, et meme d'accomplir en
mer, sous s_es yeux, des «prouesses de nageur »; et les Parisiens qui

quelque. d_1x ,ºu douze ans plus tard, le voyaient, a la fin d'u~
aprés-IDidl d eté, sortir du palais du Luxembourg et remonter
vers so_n_ appartement du boulevard Saint-Micbel, admiraient ce
b?au v'.eillard, marchant d'un pas alerte, le torse large et droit
bien pris dans la redingote grise, la tete haute, le monocle a l'reiÍ
s~us ~n chap~au haut de forme soigneusement lustré. Celui-la
": ava1t pas l_ a1r d avoir jamais manqué de « vigueur constitut10nnelle » m de « r~chesse physique », et si l'on admet que Victor
J;Iugo dut a la ~mssa:nce indéniable de son tempérament et a
1 excellence prog1d1euse de son estomac l'optimisme qui est a
tout prendre, le trait marquant de son reuvre, on ne constakra
pa~ sans quel~ue étonnement que l'auteur de La Légende des
Siecles et celm des Poémes Barbares, ayant regu !'un et l'autre
de la nature une constitution également et exceptionnellement
robuste,_ se s_ornnt fa1t de Dieu, des hommes et du monde, une
con~eption _si d1~ér~nte! pour ne pas dire absolument oppost\e.
S1 done Je cro1s mutile de remonter jusqu'a la naissance de
Leconte. de_ Lisie, et meme par dela, pour exposer la genése de
son pes~1m1~me! en revanche il me paralt intéressant de signaler
chez lm, d apres son propre témoignage, des le temps de son
sé1our a Bourbon,_ de¡¡ accés d'angoisse inexpliquéc et de tristesse
0

sa~s cause, qm lw sont demeurés comme un des souvenirs inou-

bhables de son adolescence. Dans une piéce écrite vraisemblablement au cours de sa vieillesse, a l' époque ou comme il disait
a Jules Breton, « il revivait ses impressions pr;miéres », il décrit
un _de_ ces beaux pays~ges, ~e Bourbon que son imagination se
pla1sa1t a ~voquer, pl?m d 01seaux, de feuillages légers, d'arbres
en !leur, d eaux hmp1des, et de splendide soleil :
Tout n 'était que lumiere, amour joie harmonie •
Et moi, bien qu'ébloui de ce mo~de charmant ' •
J'avais au fond du c_ceur comme un gémissem0nt
Un dot.1:loui:eux soupir, une plainte inflnie,
'
Tres lomtame et tres vague et triste amerement.
C'est que ~evant _ta ¡rrO.ce et ta beauté, Nature 1
Enfant qui n'ava1s nen soufTert ni deviné
Je ~entais crottre en moi l'homme prédesÜné 1
Et Je pleurais, saisi de l'angoisse future,
Épouvanté de vivre, bélas l et d'étre né.

Sans doute le commentaire est postérieur de bien des anné,.
re~ue. La vie a repassé sur le trait ioitial pour
l'approlondir et l'envenimer. La sensibilité de l'adolescent est

a l'impression

34 \

aiguiséc rétroactivement par la sensibilité de l'homme. Mais
l'impression est certaine. Elle révele, sans que nous en puissions
bien démeler la cause, une tendance précoce a la mé\ancolie
chez « l'enlant songeur ,.
Cette mélancolie n'était encore qu'une disposition vague et
presque inconsciente. Elle dut se préciser et s'aggraver a mesure
que se révéla la contrariété intime qui semble avoir été la source
de la plupart des déboires essuyés par Leconte de Lisie au cours
de son existence. La nature, en meme temps qu'elle avait mis
en lui une intelligence supérieure, l'avaitdoué d'un tempérament
de créole, a la fois indolent et passionné. Il n'aimait pas l'acLion,
ni meme le mouvement. Il était le premier a le reconnaltre.
A la suite d'un voyage de Rennes a Dinan, en 1838, il s'excusait
aupres de son ami Rou!Tet d'avoir tardé a lui écrire : « Tout
déplacement produit une espéce de trouble en moi, tant est
grande mon apatbie physique. » Cettenonchalance était demeurée
dans !'esprit de ses camarades de jeunesse comme le trait caractéristique de sa nature. En 1860, !'un d'entre eux, Charles
Bénéút, son ancien collaborateur de La Variélé, le taxait de
paresse, et le poete ne protestait contre le reproche qu'au point
de vue del' esprit. « Quand tu me traites de paresseux, je présume
que tu veux parler de mes jarabes, car, pour le travail intellectuel,
j'affirme que peu de bceufs me valent. » Et il en fournissait la
preuve. Il n'en eut peut-etre que mieux valu pour lui, s'il avait
eu, avec un corps plus actif, une A.me moins contemplative, s'il

eut vécu davantage bors de lui-meme, s'il ei\t éLé plus disposé
ase melera la foule des bommes et plus apte a y jouer des coudes,
plus remuant et plus habite. Il faut le prendre te! qu'il était,
te! qu'il s'est peint lui-meme a nous dans une de ses nouvelles
en prose, sous le nom de Georges Fleurimont. Ce Georges
Fleurimont lui ressemble étonnamment au physique : « de
grands yeux bleus, le lront large, les levres fines et les cheveux
blonds. » Au moral, il paralt bien qu'il en est de meme : « une
passion, d'autant plus violente que sa nature normale é tait
apathique, s'était allumée daos son cceur, et ses désirs inassouvis
le dévoraient,. » Dans l'il.me du jeune Leconte de Lisie, ce n'est
pas une passion, c'est toutes les passions qui s'étaient allumées

a la

fois ; non seulement, comme nous l'avons vu, l'amour de la
femme, mais l'amour de la poésie et l'amour de la gloire, mais

l'amour de la justice et l'amour de la liberté. Dans une de ses
plus belles piéces, et de celles qui jettent le plus de lueur sur son
eLre intime, il a fait allusion a ces heures tumultueuses de son
adolescence :

�342

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Autrefois, quand l'essaim fougueux des premiers réves
Sortait en tourbillons de mon cceur transporté ;
Quand je restais couché sur le sable des greyes,
La face vers le cíe! et vers la liberté ;...
Incliné sur le gouffre inconnu de la vie,
Palpitant de terreur joyeuse et de désir,
Quand j'embra,ssais dans une irrésistible envie
L 'ombre de tous les biens que je n 'ai pu saisir...

Un fragment de ses lettres de jeunesse complete et commente
de la maniere la plu3 heureuse ces confidences discretes de sa
poésie. II vaut la peine de citer en entier cette page aussi sii:rnere
que pénétrante :
J'ai toujours été un étre nomade - écrivait-il á Rouffet le 26 mars 1839
- et vous devez bien comprendre que cette vie incertaine, quelque jeune
que je fusse alors, n'a jamais été propre a fixer mes idées et mes sensations.
Aussi, je m 'effraie parfois de la confusion qui bouleverse ma téte, mes pens6es
sans résultat, désirs ardents sans but réel, abattements soµdains, élans inutiles, se heurtent dans mon Ame et dans mon creur pour s'évanouir bien!A1t
en ind:&gt;lence soucieuse. Ríen de fixe et d'arrllté pour !'avenir; mon passé
ml!me semble évoquer mes souvenirs, preuve de mon inutilité passée, pour
me prédire mon incapacité !uture, J'ai revé, comme un autre, d'amour et de
jours heureux, écoulés entre une femme aimée et un ami bien cher¡• mais ce
n'était la qu'un songe. Je le sens bien, il y a en moi trop de mobi ité pour
espérer une telle vie, si toutefois i! m'était donné de jamais la réaliser. La
monotonie m'abrutit, et je me reconnais un tel besoin de métamorphoses,
que je me sentirais capable d'éprouver en un mois tout l'amour, toute la
haine et toutes les espérances d'un homme qui y aurait consacré sa vie tout
entihe. Oui, me voila bien, mon ami. Pardonnez-moi de m'étre posé en
sorte de probleme, et essayei de me résoudre. Notez qu'avec tout cela je
i;uis excessivement malheureux. Vous me direz, sans doute, qu'une semblable
vie n'est appuyée sur nul raisonnement et que, au bout du compte, ce n'est
qu'une paresse incarnée. C'est peut-etre vrai.

Déséquilibre de la reverie et de l'action, disproportion enl,re
l'infini des désirs et l'étroitesse des réaliLés, repliement sur soimeme, découragement et trist.esse, si ce sont la les causes et les
symptómes de ce qu'entre 1830 et 1840 on appelait encore « le
mal du siecle », Leconte de Lisie en a été atteint, et, de son pessimisme, le point de départ, autant du moins qu'il est accessihle
a l'analyse psychologique, se trouve la. Plus enclin a agir, il eut
moins embrassé par le reve ; il euL appris a limiter ses aspirations,
a choisir un but prochain, a y concentrer ses pensées et a y proportionner ses efforts. II se fut contenté peut-etre de ces « joies
réelles » et modestes que lui recommandait timidement Adamolle ; ,
il eut atteint son idéal parce qu'il l'aurait placé moins haut ; il
ef,t été plus heureux, mais il ne fut pas devenu le poete, et le
grand poete, qu'il a été.
·
, Ajoutez - pour lui rendre la vie encore plus difficile - a
cette disposition premiere, la raideur d'un caractere altier et

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

343

.
enait d'une réelle droiture de cons- .
intransigeant. ~ette ra~deu.~ ~ a dignité personnelle; elle venait
cience, du sentiment tres v1 e s il &lt;t Je sais écrivait-il un jour a
.
t t d'un immense orgue •
,
. .
auss1 et sur ou
ueil _ et je ne saurais me le d1ssunuler
Rouffet, que, dans m~n org1 s forte parfois que ma volonté meme
- une envíe de dommer p _u
entait-il incapable de s'abaisser
est en moi. » A plus for~ ~:iso~ s:: dis pas d'une bassesse, mais
ou de plier. La seule i e, Je .
d'une démarche qui le mtt
·tat·
d'une concession,
. .
d'une sollici ion,
dans l'obligation d'autrui, lui éta1t msupsous la dépendance ou .
.
l83º de publier de compte a
•·¡ 'éta1t ag1 en
"•
'
•
portable. Lorsqu 1 s
' de poésies qui devait leur ouvr1r
1
demi avec RoufTet, ce ".º um~ loire la proposition, avancée
a tous les deux le c~em_m d~ ª g ar s~uscription, luí avait causé
par son ami, de le f~1re impruner p e que c'est que de faire impriun sursaut de colere,: ((S!.,vez-vous cd1·sposé a vous tratner a deux
· ti' ? i:;tes-vous
.
.
mer par souscr1p on ·
.
·ent fort peu de vos vers, afín
ens
qui
se
souc1
d
genoux d evant es g
p
moi· non seulement cela est
. de l' argent ?· . our
, mieux ne jamrus
. publier
d'en obtemr
., . erais
au-dessus de mes forc_es, ma1s.f ;~ vulgaire. » On n'a pas oublié
une ligne que la devo1r a la p1 ~l _uflexibilité arrogante, il enjoide quel ton cassant, avec que ~-ma aucune modification de la
gnait a Adamolle de ne c¡nsen l~tre au Courrierde Saint-Paul ;
«copie» qu'il était ch~r_g~té e~:::ine il rejetait, tout d'abord
avec quelle susceptibili l
ffres de la Démocratie Pacifique,
et de premier mouvemen~ es o uelque chose de l'intégrité de
de pcur de parattre ~han
point est une force. La conses opinions. L'org~e~l, I,&gt;ºr.
cui ne s';baisse devant personne,
viction d'une supénonté intime, &lt;:I est un ressort puissant dans
que personne ne peut vous ~avir, ve Mais ce meme orgueil est
l'adversité, un soutien dans l épreu ~e de faiblesse et de soufaussi une infirmité morale, une caluur méconnue dut rendre
· e de sa va e
.
.
frances. La conscienc
't
dépit de sa « rés1gnat1on
le poe e en
.
d
plus cruelles encore pour T t'
, les injustices, les déborres e
philosophique », les hum1 1~ I~~és par les hommes ou par la
toute sorte qui lui furent m ig
- fortune.
Leconte de Lisle ne savait pas
Avant de quitter Bourbonff nce Jene sais si,a cette époque,
encorece que c'était &lt;:Iue la sou _ra d~nt il a, dans le Manchy et
était déja morte 1~ 3eune cous1~e 11 est fort possible, du reste,
ailleurs, immortalisé le souverur. Stendhal appelait un phénoqu'il y ait eu, da1;1s s?n cas, ce ~u~e souvenir idéalisé de ce~te
mene de cristalhsation! e_t ~u lus douloureux que la réalité
passion malheureuse _lm a~t et{8~7 il avait grandi librement au
meme. En tout cas, Jusqu en .
'

º{tt i

�344

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

milieu d'une nature m
·¡¡
paternelle, ent.ouré de:;::: ique et charmante, dans l'habitation
réchauITait son ca,ur et d~!f~?"; d_e s? age dont la sympathie
orgueil. A peine eut-il mis¡ . : IIDra wn juvénile flattait son
le transporter en France e ~-1¡" sur le_ pont du_ navire qui devait
1
1
de la solitude morale q~i q~é~ose s~nl!~t v!h par le sentiment
surtout maintenant u .
rma1s a a1t etre son lot. « C'est
molle, au milieu d'hoi::me ¡e ::;/rouve Jeté, écrivait-il a Ada•
nous aimons a causer q~ I~ I rents sur t.outes les choses dont
comprenne la mienne' et :oi: sens l?ut le prix d'une ame qui
déja a regretter comme ¡¡ d' compnse d'elle. » 11 commengait
'
ira un peu plus tard
Ces parents chers et bons

,

'

Tous. ces amis grandis a m~~~~é~ccordait le CieJ,
Que Je pJeure parfois dans mes Jours
. ~, dom~
rr~res...
sohtaires

La solitude, en eITet au lieu d '
Bretagne, s'était aggra~ée du faii s atténuer a son arrivée en
fam1lle de Dinan On l'
't .
de son malentendu avec ••
de son c0té senti ~n pay:~~~ti¡ugtl f~~it_et méprisant. 11 s'était
l'y portait que trop - a vivr:· av s a .itu~ - son caractére ne
autres. 11 afTecta des allures d
. ec lm-meme, a se passer des
de n'avoir point d'ami II e m1santhrope. 11 se déclara content
chers. Mais ils lui furent ~-hers :~r:\~ºJ.rtant, et qui lui furent
mon cher RoufTet : nous s m
.u
istance. « Vous l'avez dit,
que de prés. 11 n'est pas
~h:~ºJ
b~aucoup
mieux de loin
1
au fond un excellent gareon
. ~vmer pourquo1. Vous étes
vot é 1
.
'
; ma1s ¡amais ¡·e • .
re ga en or1ginalité. De mon cot/ .
.
n a1 rencontré
tére et considérablement fati é d
'¡e sms emporté de carac1mpossible que nous puissio!i:1 vi es autres hom_mes '. il était done
so1!1mes plut0t faits pour nous
bonn~_mtelhgence. Nous
v01x. » Quant au reste de l'h
't re de. 1 ame que de vive
n'avait aucune sympathi
umam é, il ¡ugea bien vite qu'il
les jours ou pesait plus p/n'1·bª1ucun ~éconfort a en attendre. Dans
emen., ~ur Im

IuJ'cf

e:;:n~n

Le poids cruel et lourd de notre isolement,

ild' se disait
.
qui•·¡ ne manquait peut-etre a
avo1r connu sa souffrance pour chercher asles semi blables que
.
e sou ager :
Mon D1eu I s'ils savaicnt bien le malheur d'~tre seuls 1

l\lais l'illusion ne durait as ¡
de la prose amére d'Alfred ~e .;.ngte~ps. 11 s'était trop nourri
cas de Chatterton et sur c . h igny, 11 avrut trop médité sur le
.
'
e1m, e,aucoup plus proche, d'Hégé-

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LlSLE

346

sippe Moreau, pour avoir, lui poéte, quelque confiance dans un
siécle « qui ne reconnalt que l'or pour dieu •• dans • une société
abrutie et sourde , qui laisse les poétes mourir de faim. Les
bommes n'estiment que ceux qui leur sont utiles, et les poetes
leur sont inutiles: ils le prétendent, du moins.
Ah I puisque nul ne veut comprendre ici nos cris,
Puisque devant nos pas on seme le mépris,
.
Puisque chaque homme enfin á notre a.me altérée
De la pitié refuse une goutte sacrée,
Mon Oieu, rappelle a toi tes trop faibles enfanls,
Donne-nous le re pos, le dernier, il est temps !

C'est le mol du Quaker devant les cadavres de Chattert.on et
de Kitty Bell : « Oh ! dans t.on sein ! dans ton sein, Seigneur,
re,¡ois ces deux martyrs ! »
Tels étaient les sent.iments qu'il rapporta, en 1843, dans son !le
natale. 11 s'y trouva corome étranger au milieu des siens. Sa
misanthropie s'exalta encore dans la solitude totale ou, a SaintDenis, il se trouva plongé. Elle se serait adoucie peut-etre, une lois
le poete retourné en France, devant les sourires de la lortune ;
elle aurait fondu a « ces premiers rayons de la gloire, qui sont
plus doux que les premiers feux de l'aurore ». Mais, l'homme est
l'art.isan de sa destinée, et nous savons déja que Leconte de Lisie
n'avait ni les qualités ni les délauts qu'il fallait pour rendre la
sienne heureuse. 11 n'eut pas a subir de retentissantes inlortunes,
mais a lutter, ce qui, a de certains égards, est pire, contre la
difticulté incessamment renouvelée d'assurer son pain quotidien.
Pendant toute sa jeunesse, et meme jusque dans son ~ge múr, il
se trouva dans une situation non pas modeste, roais précaire, et
souvent meme plus que précaire. Nous l'avons vu a Rennes,
reduit, par sa faute sans doute, mais enfin réduit pour vivre a
de miserables expédients. Nous l'avons tetrouvé a Paris subsistant maigrement des faibles appointements qu'il recevait de la
Democratie Pacifique et d'une petite pension que lui faisait sa
famille. En 1848, tout Iui manqua a la fois. 11 n'eut plus d'autres
re.sources que de donner des le~ons de grec et de latin, et de se
mettre aux gages des libraires. Comment en vivait-il ? Béranger,
dont il avait fait, on ne sait trop par quelle voie, la connaissance,
et qui s'intéressait a lui, va nous le dire. Au mois de janvier 1853,
l'auteur des Chansons recommandait- rapprochement inattendu
~ l'auteur des Poemes Anliques, qui venaient de paraltre, a la
b1enveillance de Pierre Lebrun, poéte lui-meme, sénateur et
membre de 1' Académie frangaise, en compagnie et a la suite
d'un obscur littérateur de l'époque, Hippolyte Tampucci. • Mon

�346

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

autre recommandalion, écrivait-il, est en faveur de M. Lecont.e
de Lisie, dont je vous ai remis le volume ; volume plein de magnifiques vers, ainsi que vous avez pu vous en assurer.Jevous dirai,
moi qui recommandc plus les auteurs que les livres, que ce jeuae
homme est ici dans un état voisin de l'indigence. • Les Polma
Anliques, en efTet, n'avaient pas trouvé beaucoup d'acheteurs;
on prétend meme que, pour se !aire quelque argent, Leconte de
Lisie en devait vendre les exemplaires aux bouquinistes des quais.
Le recueil, et celui qui suivit en 1855, les Poemes el Poésiet,
valurent a l'auteur deux prix académiques, plus une gratiflcation de cinq cents francs, obtenue du ministere del'Instruction publique par les efTorts combinés de Pierre Lebrun, de Scribe
et d'Alfred de Vigny. Mais ces maigres subsides ne pouvaienl
rétablir une situation depuis longtemps obérée. Le 1er septembre
1856, c'est le secrétaire pcrpétuel de l' Académie lrangaise, Villemain, qui, a son tour, fait appel, en faveur du lauréat de l'illustre
compagnie, a la puissante iníluence.du sénateur impérial : « Je
viens de voir M. Leconte de Lisie ... 11 est fort malheureux, et il en
porte la trace visible : il est fort maigre et pal e, comme un ho,nme
qui n'a pas soufTert seulement de chagrín. Je sais que le pris
Lambert (1.000 francs) n'éteindra pas tout a fait sa dette principale, qui est une dette pour premiers besoins de logement et
de nourriture. Un acompte sera accepté sur cette dette, et !ui
laissera pour usage immédiat le reste du prix. Mais ce sera bien
peu, et bientat absorbé, quoiqu'il n'y ait, j'en suis assuré, nul
désordre, nul!e dépense de fantaisie. Mais le nécessaire, le plus
indispensable nécessaire n'est pas assuré. Les Poésies nouverr..,
tirées a 500 exemplaires, sont presque épuisées, mais sans produit
pour l'auteur. II n'y a nul travail utile en perspective. Et le
découragement est grand, comme la soufTrance, et m'a été expri·
mé simplement et noblement. » Villemain concluait en pressanl
son ami d'obtenir du ministre ce qu'il appelait, voilant de médiocre latin la misére des choses, aurum honorarium aul poli,u
alimenlarium,la pension dequinze cents ou deux millefrancs qui
metlrait le po.lte a l'abri des besoins les plus immédiats. Pierre
Lebrun Ulrda peut-étre il. se mettre en campagne. Toujours est,.il
que, le 9 octobre, il recevait de Leconte de Lisie aux abois, la
supplique suivanLe, qu'il n'est pas possible d'appeler autrement
qu'une demande de secours:
Press6 de tous cOté.3, et ne t.rouvant plus d'issues, momenlanément du
moins, pour óehapper a des embarras cruels et mullipliés, je me vois coa·

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LlSLE

347

ui doublement puisc;anL. Si ;e

tn,int, Monsieur, d'~v'?ir recou¡s. 3. vr~r: ~g:;.me je l'ai déj3 fait longtemps,
toultrais seul, je subirais_a':'ec r. Slgna f ' s désormais.
Ja fortune contraire i ma1s _Je sf 1sr:~;i~e~r~eÓblenir du ministAre de I'lnlsltruc?

Qserais-je done vous pner e
s sur les tonds destinés aux le res
lion publique une somme de 5~0 r;anc dre el je vous serais vivement reCetle allocation ~e per~&lt;"tl~a1t _d att~cnt 'á soulever un peu mon fardeau.
eonnaissant d 'avo ir contr1bu1: pmssam

L r· tervention de Pierre Lebrun.
On ne sait que! succés eu m
. néral de la Réunion
Le salut cette fois vint d'ailleurs. Le Con_seil gé
é rl' Académie
attribua au jeune c?mpatriote, de~f fo~~c;:;~n~u~l~ues années,
frangaise, une pellte pens10n,. q , P_ r on la lui supprima.
luí lut réguliéremcnt servie. [uis, t"\t~i~le ayant a pourvoir
C'est alors, en 1864, que econ e é a e'
¡¡ s'était marié
non seulement aux _dépenses d~ sl?e:;:Ctfe; d'une partie de sa
s _ ma1s encore ~
é · ¡
entre temp
.
.
t mbée a sa charge pmsa a
lamille de Bourbon,1(~1 tta1t t:ner lui anti-bonapartiste, lui
coupe d'amertume.

u se _r si . '

ter une allocation

républicain, lui ancien révol~t1onna~:, ¡~~::~~le. On la lui a plus
de 300 lrancs par mo1s sur haé casQseelle ironie' Pour un caractére
· durement rcproc e. u
·
bli
d'une ¡o1s
.
h Tation meme ignorée du pu c,
comme le sien, une telle um1, to' ture plus cruelle que les
meme intime et secrete, éta1t une r
plus cruelles P:ivations.
ill e illustration que cctte vie a la
Je ne conna1s pas de me eur
maxime amere et profonde de J uvénal :
Haui facile emer~unt, quorum virtutibus obstat
Res angusta dom1.

Quand on songe que c'est au milieu de ces souc~sr:~:r:::tu:;
dans les intervalles de ces pénibles -~émarches que I osent ac(ue!ou écrites la plupart des belles p1eces qui ~omp de avec une
lement le recueil des Poemes Barbares, on se era:elle robuste
,orte de stupeur que! amour pa~sionné de so~o:~é fallut a cet
confiance en lui•meme et que! e tenace ;{ton ne risque plus de
homme pour persévérer dans son etl~r\
thémes qu'il lance
prendre pour des déclamations bana es es ana
contre la société de son temps.
¡
uement des
Si je me suis laissé entrainer, en elTet,_ \ parler 'o~gpas pour le

J

embarras pécuniaires de Leconte de L1s_e , _ce_n es 'est

as non

plaisir d'étaler la misere d'un grarr d écr~vt~ '~e :es dé:endent
plus que, dans ma pensée, ses op1mons p i o,op q ·- 'est our
nécessairement de l'état de son porte-monna:\mª'°'t~ignaft de
que l'on comprenne bien que le poéte, quan I se P

�348

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

la vie, avait quelques raisons d'en dire du mal. Si l'on ajoute ~
ces causes de découragement le regret toujours présent et dou..
loureux de son pays natal, on ne s'étonnera pas des plaintes ameres
dont sa poésie de cette époque - et de toutes les époques, unefois Ie-pli donné au caractere - est si souvent l'écho :
Comme un morne exilé, loin de ceux que j'aimais,
Je m'éloigne a pas Jents des beaux jours de ma vie,
Du pays enchanté qu'on ne revoit jamais.
Sur la haute colline ou la route dévie
Je m'arréte et vois fuir it l'horizon dormant
Ma derniere espérance, 1,t pleure amerement...

Et l'on comprendra qu'il y a autre chose que de l'excitatioa
cérébrale, de la rhétorique ou de la « littérature » dans ces aspirations au repos, au néant, a la mort qui reviennent lugubremen,
dans ses vers. Tant6t, c'est le regret de n'etre pas mort jeune, de
n'avoir pas été afTranchi de la vie avant d'en avoir connu les
tristesses :
Nature I immensité si tranquille et si belle,
Majestueux abtme ou dort l'oubli sacré,
Que ne me plongeais-tu dans ta paix immortelle,
Quand je n'avais encor ni soutTert ni pleuré ?

Tantot, c'est l'insistance avec laquelle il évoque l'image du
suicide apaisant et libérateur, du détachement insensible et doux
de cette vie. La fin des Éioiles Mnrlelles, telle surtout qu'on
peut la lire dans la version primitive, est significative a cet égard.
IJs sont la« deux beaux enfants »,l'amoureux et l'amoureuse,qui,
toute la journée, pareils aux Amanls de Monlmorency que jadia
Vigny avait mis en scene, ont couru les bois, en riant et en cueillant des fruits et des fleurs.
O r@veurs innocents, fiers de vos premiers songes,
Jeunes esprits, creurs d'or rendant le mi!me son,
Ignorant que la vie est pleine de mensonges,
Vous écoutiez en vous la divine chanson 1

Le soir ils se sentent troublés par la nuit qui tombe, ils ont
vaguement peur, ils se prennent par la main pour se sentir moins
seuls. lis s'arretent au bord d'un large étang, ou s'amoncellent,
sous la nappe profonde des eaux, les pleurs d'argent tombés du
ciel noc~urne.
Les entants, inclinés sur la pente des rives,
Essuyant pour mieux voir leurs yeux ou nage encor
Un reste de tristesse et des larmes narves,
Contemplaient á l'envi ce splendide trésor.

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

v::!~le:if1e!{E~~rz¡:eS,

1~sci~:g:1tsª&amp;i~~:e~
Et le bois entendit comme u
t
iel
Effleurer le teuillage en retournan au e .

,
tement son intention d' en finir
Parfois le poe~e declar~ o~ver existence qui lui est a charge.
prontptement, v1olemmen avec une
Le mal est de trop vivre, et la mort est meilleure ...

•
'
ortir de ce monde en répandant
Son « vreu supreme n, e esbtl de s
omme le soldat ou comme
sa vie a flots par une large essure, c
lemartyr:
o sang mystérie~x. ~ spletide ~:ri:~:bété,
Puissé-je, ~uxdcrits bp1~~~xpreu ; ; mon éternité 1
Entrer, cemt e a
'

'
t u'un reve En fait,il n'estpas
Mais ce n'est la:qu un v~u,e q it u'o~ ne s'en reconnaisse
possible d~ s' é~ade~ de~: :~1:ttcae~ 1~\rile courage. 11 fau~ suivre
pas le dro1t, so1t qu on
1
p Il faut se résigner a v1vre, en
.
' b t sa voie dou oureuse.
.
é
..
¡usqu au ou
. 1 . ,est plus qu'un songe vanom •
enviant les morts, pour qui a v1e n
•
sont consumés i
Oubliez, oubllez, vos creur8 e s sont vides.
De sang et de chal~urhvos :~; r:n proie aux vers avides,
O morts, morts b1 1t~t ~~\a vie et dormez 1
souvenez-vous P u
'
d je pourrai descendre,
Ah I dans vos
P~~!
~~iq:iFt tomber ses fers,
1 11
Comme un f~r1,a ~ .
des maux soufferts,
Que j'aimera1 _sentir, llbJe s la commune cendre 1
Ce qui tut m01 rentrer an

litl ~f

. t our s'aider a en supporter
Et pour se consoler de la v1e, e p ée sur le terme inévitable,
le poids? il n'es~ que tde
et ason jour:
lequel v1endra tot ou ar , 0
. . r81·t . il nous la taul subir.

:~e: ~t~~~:

La vie est amsi
e·
t l'insensé s'irrite ;
Le faible souftre et p~etur~c~ant qu'il doit mourir.
Mais le plus sage en r1 ' sa

..
l tristesse dont les premiers
Une disposition naturelle
nt s'ét~ient fait sentir de
symptomes et co11;1me le pr~ssen i::;:.t-il, de larencontremalheubonne heure, et qm provena1th~e:e· et d'une ame ardente ; cette
reuse d'un tempérament apa _1q t ces d'une vie pénible et
.
..
an
d1Spos1tion,
accrue par les c1rcons
.
t du pays natal par 1a so1·1précaire, par l'éloignement des siens e
'

ª ;.

�350

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tude morale, par des embarras matériels .
.
seulement des privatio diffi il
qm entratna1ent non
comparaisons douloureu~!s entie e:en~ su~portables,. mais des
etre, et d'intolérables humiliationsc tdt éta1i t ce qm aurait0dO

i~~:.

0

f

1

~: ir r:::~ie~ei;~~~:1:s

J:ur:c~::t

~u, pe::i;i~m:s
:
justifient ses paroles aro, qu/les exphquent etmeme qu'ellea
de la vie. Mais ce ne sonteres e son pr?fond désenchantement
pour édifier sur elles une
la ~?utefo1s des bases assez larges
J'ceuvre de Leconte de Lisie itef ion g~nérale_ des choses, et, de
phil~sophie,_ si, a ces motifs', q! ~t:~:!~\,~~s ~;eu de dé1g~gerAune
ne sen éta1ent ajoutés d'autres d'
a es pour m-meme,
et d'un caractere plus désintére é une portée plus universelle
Leconte de Lisie app t
·t ss .
.
1848. Cette générationª\~~!1 par sa,na1ss~n~e ala génération de
par la générosité de se; as . ~~us, s est d1stmguée entre toutes
et sa capacité d'ill .
pira i_ons, la f~r_veur de son idéalisme
bli9ue. Que la
i?éal pohbque, c'était la RépuJmllet ! Son idéal socia( c'ét ~1~ :en~ sous la monarchie de
inscrivait dans son credo '1 . a1 e ~n e_ur de l'humanité. Elle
entre_ les citoyens, l'améli:r~t~:éd la Justice et l'amour, l'égalité
la paIX universelle,la fraternité d u sort
plus. grand nombre,
le notre. Mais instruits
d es peup es. Cet 1déal est encore
combien il est 'difficile et
a\íres expériences, nous savons
gres moral est une con ue g
a iser. _Nous savons que le prol'homme, le fruit d'un ~ff
d\~ous les mstants sur l'égoi:sme de
pas qu'on puisse tout d' or, pa ient et continu. Nous ne pensons
On le croyait vers 184~n ~ou~~ransformerla sociétéetlemonde,
dissaient dans leur bien-~tr:nd is que_ les possédants s'engourla misere et des souffran
d es espnts aventureux, touchés de
substituar a l'ordr d hces u ~euple, cherchaient le moyen de
choses meilleur. C~es: te ~:: qm ~embl~t c_ondamné un ordre de
théories et les systemes
ps 0 ~ Surgissaien~ de tous cotés les
1
et les religions. 11 sembl~i;8 ~top1es_ et. les Icar1~s, les sociologies
nouveau, par qui le mond1u on ass1stat a l_a naissance d'un culte
monde antique l'avait été moderne_ s~ra1~ régénéré, corome le
raient a en e·t l
, par le christiarusme. Plusieurs aspire e prophete II
·t
selle, et les poetes ínter. ré Y avai co~e u1;1e attente univerdemandaient avec ~n tph t~nt ces aspirations obscures, se
en ous1asme angoissé :

~!!

Ré;:~~~s~:º:

tu

Ío:

t:

Qui de nous ' qu·l d e nous va devenir un Dieu ?

Cette confiance
• cetteconvictiondel'aptitude&amp;U·
. .
périeure
d'une fo dans
d l' avemr,
rme e gouvernement a instaurer le reune
de la
o

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

351

~ustice ~~ de la paix parmi les hommes, cette foi républicaine, - et
il faut 1c1 donner au mot son sens mystique - Leconte de Lisle
la possédait depuis ses jeunes années. Elle lui était commune
avec les jeunes créoles qui faisaient cercle autour de lui, le dimanche, sur la greve de Saint-Paul. te Adieu, mon cher ami
prions pour Elle !ii - entendez: pour la République - écrivait-ii
qtielques jours a pres son départ a son ami Adamolle. Son séjour
en Bretagne ne modifia pas ses sentiments, bien au contraire. II
se fit un plaisir, ne fut-ce que pour faire piece a l'oncle Leconte,
d'afficher ses sentiments républicains. A son retour en France,
en 1845, ses espérances, ou si l'on veut ses illusions, se trouverent
encore surexcitées par le milieu do.ns Jeque! il vécut. Quand éclata
la révolution de 1848, il crut qu'elles allaient etre comblées.
Au bout de deux mois, on sait ou il en était. La déception fut
rude et la chute profonde. Toute l'orientation de sa pensée en fut
changée. Les radieuses visions d'avenir, de paix, de bonheur
universel, vagues - mais combien séduisantes ! - qu'il s'était
complu a évoquer dans ses poemes phalanstériens, s'effacerent, en
lui laissant le souvenir d'un mauvais reve. II condamna a l'oubli
la plupart des ceuvres - dont certaines fort belles - ou il les
avait développées. Des trois ou quatre poemes qu'il conserva de
cette série, il effaQa, avec un soin jaloux, tout ce qui pouvait
rappeler l'état d'esprit dans lequel ils avaient été composés.
Non pas qu'il rougtt de s'etre abusé; mais il ne l'était plus, et il
ne voulait plus le paraitre, ni donner une adhésion, meme platonique, a des espérances qu'il ne partageait plus. II n'avait pas
perdu sa foi dans la République; il avait, ce qui est plus grave,
perdu sa foi dans l'humanité. Désormais,il ne regarda plus !'avenir
que pour entrevoir dans ses profondeurs la fin d'un monde ou
rien ne subsistait plus des généreux enthousiasmes, des passions
sublimes, amour de la liberté, de la justice, de la beauté, qui
avaient enilaromé sa jeunesse, et qui lui paraissaient les seules

raisons de vivre.
ll ne renonga pas pour cela a caresser ce reve de bonheur, de
bonheur individue! et de bonheur social, de vie riante et libre
dans un monde plus beau, dont l'homme n'abandonne la poursuite qu'avec la vie, quand il n'est pas soulevépar une espérance
surnaturelle qui lui en offre la réalisation par dela. Mais il le
déplaQa dans le temps et dans l'espace ; il le transporta de la
France dans l'Hellade, et de !'avenir dans le passé. 11 y eut pour
lui un temps ou l'e:xistence humaine avait été heureuse, une
contrée ou avait fleuri la beauté. C'est de ce coté qu'il tourna les
pensées d'une ame essentiellement nostalgique, et ses aspirations

�353

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

352

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

devinrent des regrets. Ce tour d'esprit se faisait déja sentir ch
lui avant 1848 : témoin le poeme d'Hélene dont j'ai ci
qu~lques fragments; témoin aussi, dans ce poeme de Qain, dont
les 1dées roattresses remontent, selon moi, a 1845, les passages
le poete, avec une visible complaisance, développe les pl::1in
de l'inconsolable exilé :
Eden I O vision éblouissante et breve,
Toi, dont avant les temps j'étais déshérité l...

iicie"~ i o·le· piu·s· ~h~; et¡~ pÍ~s do~·,¡ de; ~o~ge; ..

Toi vers qui j'ai poussé d'inut1les sanglots 1 '
Loin de tes murs sacrés éternellem1mt clos,
La malédiction me balaye, et tu plonges
Commc un soleil perdu dans l'abtme des nots f... .•

témoin encore, dans LaPhalangedel847, la longue tirade d'Orp""et Chir,m, ou le centaure revit comme en un songe les jours l
plus lointains de son passé :

•

Oui, j'ai vécu longlemps sur le sein de Kybele.. .
Dans ma jeune saison que la terre était belle l.. .
O jours de ma jeunesse, Osaint délire, Oforce 1
O chénes dont mes mains brisaient la rude écorce,
Lions que j'étou!Jais contre mon sein puissant,
Monts témoins de ma !!'loire et rouges de mon sang 1
Jamais, jamais mes p1eds fatigués de l'espace,
Ne suivront plus d'en bas le grand aigle qui passe ;
El comme aux premiers jours d'un monde nouveau-né,
Jamais plus, de flots noirs partout environné,
Je ne verrai l'Olympe et ses neiges dorées
Remonter lentement aux cieux hyperborées l...

Cette tendance naturelle a l'esprit du poete, elle était alors
réprimée, combattue, refoulée par les affirmations et les espoins
qui se faisaient jour autour de lui. Apres 1848, elle ne rencontra
plus d'obstacle. La pensée de Leconte de Lisie, se détournant.
des réalités qui lui étaient douloureuses, se réfugia dans l' antiquit.é
comme dans un age d'or. Son hellénisme se composa, pour une
part, du sentiment de la beauté grecque, pour une part aussi de
sa sympathie pour un peuple passionnément amoureux de la
liberté. Mais il n'eut pas de fondement plus solide que son aversion
pour k. laideur du présent. Et, de la Grece, ce qu'il aima, ce fut
sans doute la Grece classique, la Grece historique, la Grece « de&amp;
héros, des chanteurs et des sages », la Grece de Sophocle, de Phidias et de Platon ; mais ce fut au moins autant, sinon plus, la
Grece primitive, mythique, préhistorique, la Grece pélasgique et.
anté-homérique, celle du légendaire Orphée etdu fabuleux Khir6n.
Dans cette nature et cette civilisation également primitives, il&amp;e

trouvait a l'aise. II y oubliait les vulgarités et les b~ssesses d'u~e
civilisation corrompue et dégradée. Dans son bellémsme, en dép1t
de la difTérence du décor et de l'art, il entre un peu de la disposition d'esprit de ce Jean-Jacques qu'il avait lu jadis, dans les
longs loisirs de son adolescence a Bourbon.
Mais l'apotre du retour a la natur~ n'avait pas _c~u lui-mer_ne
qu'il fut possible a l'homme de rev~rur, apres des ~1lher~ ~ anne~s
de vie sociale et de culture, a la v1e sauvage et hbre ou Il aura1t
trouvé le bonheur. De meme le beau reve grec de Leconte de
Lisie n'était qu'un reve de poetc. Le passé ne pouvaitplusrcviv~e.
E-Ot-il élé désirablc memede le faire revivre? Dans ces temps lomtains, iln'y avait pas quedes heureu:-:. Ce~te Grec~ i~éal~ connaissait
déja le blaspbéme ; on y sou~ra1; déJa ~e l mJustI~e et de la
méchanceté des dieux, et déJa l bumamté chercha1t da_ns u~
passé plus Iointain encore, le bonbeur qu'il ne lui est Jama1s
donné de saisir. ((Tais-loi », ditNiobé a l'aedc dont les chants en
l'honncur de Zeus, d' Apollon et d' Artémis l' ont excédée :
IJ était d'autrcs dieux que les tiens, race auguste,

Donl le sang était pur, dont l'empire était juste ...

Quant au dieu d'aujourd'hui, elle le traite a peu pres comme
Qain traite l'lahveh biblique, les memes sentiments appelant les
m~mes insultes :
O Zeus I toi que je hais l Dieu jaloux, Dieu pervers,
Implacable fardeau de l'immense univers...

Et, dans ces temps lointains ou les dieux du :polytbé~sme hellénique, encore tout pres de leur naissance, régnaient pmssamment
sur l'imagination des bommes, déjal'angoisse du doute étreignait
les esprits.
Est-il done, par dela leur sphere_éblouissanl~,
Une Force impassible, et plus qu e':1x.lous pu1ssante,
D'inaltérables dieux, sourds aux cris m&amp;ulteurs,
Du mobile Dcstin auguste, speclaleurs,
Qui n'onl connu jamais, se contemphnl eux-memes,
Que l'éternelle paix tle leurs songes supremes ?

Ainsi, dans le passé, comme dans le présent et dans !'avenir,
il n'y a qu'une réalité qui demeure, immuable a travers les ages,
c'est la soufTrance humaine, toujours renouvelée, jamais apaisée.
La constatalion en est faite par le poéte dans un passage qu'il
faut citer, non seulement pour la magnifique beauté des vers,
mais encore parce qu'il résume toute son expérience et toute sa
philosophie de la vie :
25

�354

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Une plainte est au fond de la rumeur des nuits,
Lamentation Jarge et soutlrance inconnue
Qui monte de la terre et roule dans la nue ;
Soupir du globe errant dans l'éternel chemin,
Mais etlacé toujours par le soupir humain.
Sombre douleur de l'homme, Ovoix triste et profonde
Plus forte que les bruits innombrables du monde,
'
Cri de l'Ame, sanglot du creur supplicié,
ui t'entend sans frémir d'amour et de pitié 1
ui ne pleure sur toi, magnanime faiblesse,
~ sprit qu'un aiguillon divin excite et blesse,
Qui t'ignores toi-mtime et ne peux te saisir,
Et, sans borner jamais l'impossible désir,
Durantl'humaine nuit qui jamais ne s'achéve,
N'embrasses J'Infini qu'en un sublime r~ve 1
O douloureux Esprit, dans l'espace emporté,
Altéré de lumiére, avide de beauté,
Qui retombes toujours de la hauteur divine
Ou tout @tre vivant cherche son origine,
Et qui gémis, saisi de tristesse et d 'effroi,
O conquérant vaincu, qui ne pleure sur toi 1

Le probleme du mal, cette fois, est posé dans les termes les plUB
larges, d'un point de vue qui n'a plus rien d'intéressé ni d'égoiste,
d'un point de vue purement intellectuel, et comme qui dirai~
des hauteurs de Sirius. II ne nous reste plus, pour connattre toute
la pensée de Leconte de Lisie, et pour avoir fait le tour de sa
philosophie, qu'a enregistrer, de ce probleme métaphyeique, la
solution métaphysique que le poéte a donnée.
Cette solution, il ne l'a pas inventée. 11 l'a trouvée dans les
conceptions du brahmanisme, auxquelles il avait été initié dans le meme temps a peu pres que Louis Ménard lui transmettait ses idées sur l'histoire des religions - par un autre de
ses amis, un disciple d'Eugéne Burnouf, Ferdinand de Lanoye.
Elles avaient d'abord excité chez lui, semble-t-il, plus de curiosit4
que d'admiration, si on en juge par le ton ironique et amusé
d'une nouvelle hindoue, la Princesse Y aso' da, qu'il publia, en
1847, dans La Démocralie Pacifique. Elle raconte l'histoire malheu·
reuse et touchante d'une vierge royale, « la rose du Lasti D•jumbo,
la perle du monde». La princesse a pour pere le saint roi Satyava·
tra, devant qui les méchants frémissent de crainte rien qu'A
voir « la ligne droite de son nez auguste, signe inflexible de l'infail·
libilité de sa justice ». Mais en approfondissant la littérature:
hrahmanique, et spécialement le Bhagavata-Purana, Lecont&amp;
de Lisle fut séduit par la doctrine panthéiste dont cette littérature est l'expression. Le monde, pour les sages de l'Inde, n'est
qu'un tissu d'apparences. Il n'y a d'autre réalité que l'etre
unique, infini et éternel, source et príncipe de toutes choses, dont
la pensée est l'univers. Telle est la vérité que révele a Brahm&amp;i

L'&lt;EUVll.E POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

355

dans un des plus beaux parmi les Poemes Anliq~es, Hari, l'etreprincipe, le dieu parfait, toujours jeune et touJOUI'S heureux.
• Toute chose, lui dit-il,
fermente, vit, s'achéve ;
l\fais rien n'a de substance et de réalité,
.
Rien n'est vrai que J'unique et morne Etermté:
O Brahma I toute chose est le reve d'un rt\ve.
La lliiyll. "d ans mon sein bou~llon~e en fusion,
.
Dans son prisme changeant ¡e vo1s tout appara!tre ,
Car ma seule Inertie est la source de_ l'Etre :
La matrice du monde est mon Illus1on.
C'est Elle qui s'incarne en ses formes diverses,
Esprits et corps, ciel pur, monts et flots orageux. •.

Cette déclaration, Leconte de Lisie l'a reprise a son propre
compte par deux fois, en prose et en_ vers. ~n prose, dans une
alltre nouvelle hindoue, Phalya Mam, pubhée ~n 1876 dans La
1
Répuélique des Lellres, et qui n'est qu un; réphque, sur le mode
sérieux cette fois, de La Princesse !aso~ª· E_n vers,_ da_?s le
douzain intitulé la Máyá (la Maya, c est I Illus1on) qui clot les
Poemes Tragiques :
l\iaya I Maya I torrent des mobiles chi_méres,
Tu fais jaillir du cceur de l'homme umversel
Les breves voluptés et les haines ameres,
.
Le monde obscur des sens et la splendeur du ciel ;
Mais qu'est-ce qu~ le c~ur de:' hommes éphémeres,
O Maya I sinon to1, Je m1~age 1mmortel_?
Les siecles écoulés, les mmutes proch~mes,
S'abtment dans ton ombre, en un meme ID?ment,
Avec nos cris, nos pleurs e~ Je sa~g de nos vemes :
Eclair reve sinistre, étermté qui ment,
La y¡; antique est faite inépuisablement.
Du tourbillon sans fin des apparences vames.

Ce n'est pas sans raison assuréfD;ent q~e le po~t~ inscr~~ait ces
vers a la derniére page du recue1l qu il pubha1t a I age . ,de
soixante-sept ans, et qu'il pouvait_co~sid~rer comme la dermere
de ses reuvres. Cette doctrine, qm fa1t s1 peu de cas de notre
individualité éphémére, qui réduit a un pur íantóme cette personnalité a laquelle nous tenons tant, pe_ut ?º~s p~ra!tre ~és?lante. Et certes Leconte de Lisie la jugea1t ams1. Malí, il gouta1t,
a s'en bien pénétrer une amere satisfaction. Elle rendait le calme
asa pensée; elle rés~lvait, en supprimant l'un des termes, le c~nf!it
entre la réa'lité et le reve qui avait été la souffrance de sa v1e, et
qui est en son fond cel le de toute vie humaine. Des deux hommes
qui étaient en Iui, le poéte au creur tumultueu:" et _le cré?le au
corps nonchalant, elle justifiait l' un de n' avo1r pomt ag1, elle

�356

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

consolait l'autre d'avoir désiré I'°
'bl .
.
est vaine, puisque vain est le désir 1mposs1 e, pmsque l' action
le disait Hari a Brahma est le re·v'epd~1sqm~ « toute chose, comme
'
•
un reve » et que po
u~ ~rob rasser d un regard indifférent et ac ill'
le bien et le mal la doul
. . ~ue ir une ame pa1s1ble
vérité et de s'e~ et
eurbet laJoie: il suffitd'avoir connu cette
'
re, une onne fo1s, convaincu.
deTilsf;pradité,fadatnsdseds grandes lign~s, le pessimisme de Leconte
·
u e ocuments qm per tt t d
.
précision, dans le~r ordre chronologique, 1:~é!navrc:e:u~;r~llavec

i

'

~~~~!~1~ée~t:ee:: Pr:~:!~vj::\,cherché a e¡pli~~~:u~
deses conceptions J'e • fi . . .
enchalnement log1que
.
· n a1 m1ams1 aveclasubstan d
t;~fr:~:/e l'envisager désormais au poi~; ;:º:u:u;!

;::~:;~~

8

La philosophie de Plotin
1

Cours de M. tMILE BRtHIER,
M attre de Conférences a la Sorbonne.

;!;:::

(d suivre.)

xne

LECON

L'Un.

J'ai montré, dans les dernieres legons, qu'il y avait, dans la
notion que Plotin se faisait de l'lntelligence, une double inspiration : d'une part, elle est l' ordre intelligible et éternel, fait de
rapports fixes et déterminés qui sert de modele al' ordre sensible.
D'autre part, elle est la pensée de soi-meme, ou s'évanouit toute
distinction du sujet et de l'objet, ou le moi se fond dans un etre
universel.
11 m'a semblé que cette seconde maniere de voir était étrangere
ala tradition de la pensée grecque. L'intelligence n'est plus que la
satisfaction intime, savourée dans une contemplation vague et
indéterminée, d'avoir échappé a toutes les formes particulieres
de l'etre : elle ne cherche· aucune explication rationnelle. Toutes
les relations morales et intellectuelles qui font une pensée et une
personne se perdent dans cette contemplation. Ce s·o nt des traits
particuliers a la doctrine religieuse des Hindous, telle qu' elle
s'exprime dans les Upanishads. C'est pourquoi il m'a paru qu'il
fallait rattacher le systeme de Plotin ala pensée indienne. Ce qui
l'y apparente, c'est son gout exclusif pour la contemplation dont
il fait la seule réalité véritable, son dédain pour la vie morale
pratique, enfin le caractere a la fois égoiste et universel de la vie
spirituelle telle qu'il la congoit. En effet, a son plus haut degré,
la vie spirituelle est la relation « seule a seul » de l'ame avec le
príncipe universel, elle exclut toute union avec d'autres etres
et d'autres personnes.

�358

LA PHILOSOPHIZ DE PLOTIN

359

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Cette hypothese est la seule u.
difficultés de la doctrine de Pl f q \ permet de débrouiller les
avec le principe supreme et o m t r es rapp~rts del'Intelligence
C'est cette doctrine ~¡ a ~~r a n_ature meme de ce principe.
gences d'interprétation~. Quell:n!s~1eu aux plus grandes divernature exacte de cette doctrine ? E ' rteut-on se demander, la
n'est pas le principe dernier q~e ¡° a i~mant que l' Intelligence
toute détermination intellectuelle :1i:i~ne, d:\etres léchappe a
auteur, en Occident, d'une m ,
. n es_ -1 ~as e premier
plus, puisqu'il considere ce . ~taphys_1que irrat10naliste ? De
expérience sui generis d'uni~:~;pe radical ~omme _l'objet d'une
ligent, tres différent d~ la connais!e con_ta;\i1mméd1at et inintelvrai, encore en ce sens qu'il
.¡.ce m e ectuelle, n'est-il paa
blemJ tde la cons~ruction ratfi:!~1:ed~o:~:;~;t~b~dle ~troen e e une expénence a titre absolu
.
I?e re
par sa nature susceptible d'a
, ~ne expérience qm n'est
donnée opaque a toute intell"ucune ana yse, c'est admettre une
C' t
. .
1gence.
•
1
de ;::her~;;~~}:c:!~º:ra~:
~~nirrationalisme que j'ai l'in~ention
la notion de !'Un se rattache a}::~it:n~cette_ lego?, en quel sena
Dans une seconde legon "'étud' . a sme ~déahste de Platon.
~rrationaliste et mystic¡~e. E~~rai
doctrine so~~ son aspecl
J'essayerai de montrer commen;°'sou:n~,- uf~e tro1:1eme le1;00,
indienne, se rencontrent dans 1' d t . m uence e la penaée
d'
•
.
,
a oc rme de J'U l
un idéahsme nouveau aussi diff~ t d
. n, ~ gennes
que du mysticisme.
'
ren u rationahsme grec

dª

•• •
J'ai rappelé, dans une des é éd
des doctrines philosophi ue/~ e entes legon~, que la théologie
de l'intelligence. Faire tle Í'intell:s Grefs ?posait sur l'apothéoM
les choses réelles
ne sont que d esgentce
e des
ieu m
suprer'ne
dont toute.s
.
ac es et
nif t ti
,
une e.::c:press10n du rationalisme inhérent al
a es a ons, e est
:Ma1s ce n' en est a certain é
' a pensée grecque.
insufftsante. On s~nt immét tª rds , qu une expression tout afait
forme beaucoup plus coro leªteement_ que ce rationalisme a une
chez les Stoi:ciens et mero/ h
ngoureuse chez Platon que
dieu supreme était l'Intell' e ez tnsto~e; or, chez ces derniers:le
. .
igence, andIS que PI t
d .
prmc1pe transcendant a 1,. t lli
. a on a a mis u.o
ou !'Un.
m e gence, qu'1l appelait le Bi~

¡t.

C'est qu'il Y a entre le «ratio r
nalisme ,&gt; de Platon toute d';éa ISme» d~sStoi:cienset le«rat.io1ª 1 rence qu 11 Y a entre une pensé&amp;
'

l culture biologique et morale et une pensée a culture surtout
mathématique. Pour les Sto'iciens, l'intelligence cst avant tout
une force vivante qui a en elle-meme la source et la loi de ses
déterminations. Pour Platon, au contraire, l'intelligence est
avant tout la faculté de déterminer des mesures dans les etres,
de substituer des rapports fixes et mathématiquement exprimables aux rapports indéfiniment changeants et évanouissants
que nous présente la réalité sensible.
Or, comme le dit Platon dans le Polilique (283 d), l'art de la
mesure est double : ou bien l'on peut comparer directement une
ehose plus grande a une chose plus petite, pour voir combien de
fois la seconde est contenue dans la premiere ; ou bien l'on peut
eomparer une grandeur donnée a une unité de mesure prise
eomme un absolu, pour voir de combien elle s'en écarte par exces
ou par défaut. Ce second art de la mesure, qui constitue la dialcctique, implique done une unité de mesure absolue et valable par
elle-meme. Cette unité est de modéré, le convenable, le nécessaire &gt;&gt;
(ibid., 284 e) qui permet de ne pas se contenter de mesures
relatives, mais d'obtenir la mesure absolue des choses.
Mais l'unité de mesure est nécessairement transcendante aux
ehoses quel'on mesure, et qu'elle serta évalueret a fixer.C'est
probablement en ce sens qu'il faut entendre le texte de la Répu•
Wique (509 b) si souvent cité par Plotin : « le Bien est au dela de
l'essence et la surpasse en dignité et en puissance. » C'est· en tout
eas en ce sens, comme nous le verrons dans un moment, que Plotin
l'entend. Une essence ne peut etre ce qu'elle est que grace ala
mesure qui en fixe exactement les limites, et qui est appelée ici
le Bien. La mesure elle-meme ou le Bien qui est producteur d'esaence et qui rend l'essence manifeste ala pensée, comme le soleil
éclaire les plantes en meme temps qu'il leur donne la force végétative, ne peut se confondre avec aucune de ces essences.
Aifümer en ce sens la transcendance de l'Un par rapport a
l'intelligence, ce n'est done nullement etre infidele au rationalisme ; c'est dire, ce que répete en eflet souvent Plotin, que
l'intelligence ne pourra saisir aucun etre déterminé, et ne sera
pas une véritable intelligence, avant d'avoir été illuminée par
l'Un, et d'y avoir trouvé la mesure qui lui permet de saisir
des rapports fixes et stables.
A l'époque de Plotin, cette théorie platonicienne de la transcendance de l'Un était depuis longtemps revenue au premier
plan de la pensée philosophique des Grecs. Des le ¡er siecle avant
notre ere, le réveil du pythagorisme et le gout du symbolisme
numérique qui l'accompagnait avait rappelé l'attention sur la

�360

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pensée platonicienne. La théorie de Dieu, chez Philon d'Alexandrie, en est imprégnée; la transcendance a la mode juive, celle
d'un Dieu personnel, se mele presque inextricablement dans sa
·pensée avec la transcendance platonicienne, celle de l'Un qui
mesure toute chose.
En cette matiére, Plotin n'a pas innové;son role a été surtout
celui d'un exégéte. Mais il a fixé la tradition en des formules si
claires et i;,i pénétrantes que sa doctrine, surce point, est devenue
un élément permanent et solide de tout le néoplatonisme gree
postérieur, tandis que tant d'autres de ses doctrines ont été
abandonnées. C'est qu'il se trouvait ici dans la tradition meme de
l'hellénisme. 11 importe done de voir avec quelque détail la
maniere dont Plotin formule cette doctrine.
Elle est parfois présentée, en particulier dans un écrit de
la premiere période de Plotin, d'une maniere qui l'apparente
au stoi:cisme plus qu'au platonisme. Dans le 9e traité de la
sixieme Ennéade, Plotin part de ce príncipe stoi:cien que «c'est
par l'Un que tous les etres ont l'existence. » Qu'il s'agisse de
grandeurs discontinues, comme une armée ou un troupeau, ou de
grandeurs continues comme un corps, elles perdraient l'etre « si
elles perdaient leur unité ». Que! est maintenant le principe de
cette unité ? Ce n'est pas l'ame, puisque l'ame elle-meme est
multiple, et faite de facultés diverses qui doivent u etre unies par
l'Un comme par un lien. » Les StoYciens ont done le tort de voir
dans !'ame un principc radical d'unité. Ce n'est pas davantage
l'essence d'un etre qui fait l'unité de cet etre ; et ici, Plotin
s'attaque, sans le nommer, a Aristote. L'essence de l'objet est,
en effet, toujours une notion complexe ; u l'homme est animal,
raisonnable, et plusieurs autres choses encore. » II faut done une
unité transcendante a l'essence pour en lier les parties. L'intelligence, qui est la totalité des essences, n'a done pas d'autre _unité
que celle d'un ordre systématique qui reflete l'Un réeletvéritable.
L'Un apparatt done ici comme la condition d'un systeme ordonné.
Au traité I de la cinquieme Ennéade (§ 5), Plotin se demande
d'ou vient la multiplicité des objets intelligibles. ce Une multiplicité ne peut pas etre primitive » ; car ~out nombre est engendré
par l'action de l'Un surla dyadeindéfinie. La dyade indéfinie est
le rapport indéterminé de plus et de moins qui, par lui-meme,
~•est pas un nombre, mais qui est le substrat de tous les nombres.
Si l'on suppose que ce rapport se fixe, il nattra un nombre. Ce
rapport sera, par exemple, le double ou rapport de deux a un, et
ainsi naltra le nombre deux. Cette fixation vient de l'action de
l'Un sur la dyade indéfinie. Non que l'Un se soit mu et qu'il ait

361

.
C
' t seulement parce que l'Un ou la
voulu cette action. ar e es
.
u'il reste comme
mesure reste étern~llemednt immobile, tª;~~acfere» qu'ii produit
le dit ailleurs Plotm, ce ans son prop

~:ºt~~~ ?~~;~e~

so~:~i::~t

don~/est:e~:
i~~ri:~=~igc;&gt;:C;
prendre le néop~ . agor1s l' "té de ~esure devient grace a la
. l egard dmgé vers um
'
' ,
d
qm, e r
.
bl d déterminer en elle-meme es
vision de cette :1mté, ?ª1ª e t:e attitude,si nousl'hypostasions,
rapports fixes. S1 nous iso ons~otin veut dire par la genese de
nous comprendrons ce que '
.
h si ue de la pro1' Intelligence. Une s'agit pas dtune aac1~s1od~!n/ac€io~ spirituelle.
. d'
chose par une au re, m
C
duct ion
_un-e
d
l'Un aíin d'etre intelligence. » e
u L'Intelhgence regar e vers
' t ar la meme une converregard vers l'Un est en ~eme temps, ~ p de la liaison svsté.
• , st a-dire la consc1ence
•
s1on sur s01, ce t'
Plotin appelle auvix(aO·,¡cnc;.
matique et ~~e de s~s par ~es,_qu:ne le ouvoir d'engendrer les
C'eat cette v1s1on ~e I Un q?tilmfid~és dansp une limite déterminée
, t a due 1es ce e res ix
. 11·
essences, e es - t ét t table (a,cfoic;) pour les mte 1et dans un état stab~e.; ce t la fo;me d'o1) ils tirent leur réalité
~bles,, c'e)st }Ta détfm~~i~é equi ªmérite le nom d'etre est done due
(~-.toai:aaL~ . » ou e r ·.
. é ar l'Un.
~ cette vi~ion de l'Inte}hge~~Z;l:r;{:ti~ ~e demande comment
Au tra1té 2 de_la meme ,
cst sim le et qui ne montre,
• tous les etres _v1ennent de 1.un,g;é et aucJn repli. )&gt; Plotin disdans son idenbté, aucune i~e~s\rois moments. ce L'un, étant
lingue dans cette produc;10 rabondance produit une chose
parfait, surabo~de ; et cet e :u drée se retourne vers luí ; elle
diilérente de lm. La e ose enºen e ard sur elle-meme (1), elle
est fécondée ; et, en tournant son r g
t ,. }'Un la produit
.
.
.
arret par rappor ' a
'
.
devient mtelhgence , son
' é
elle meme comme intelhcomme etre ;_ et ~on re,ga~d to_~~: p:~;\e re~arder elle-meme, elle
gence. Et pmsqu elles es arre ,
11 est aisé de voir ce qu'on
devient a la fois intelligence ~t et~e. ¡héogonie . la chose indéterdoit entendre sous cette ~spt~~ : e appelé e'ncore dyade indémi?ée qui na_t~ d~ l'Un, c,es au :ercier moment. En se retour~
fime, ou matiere idéale .. C est le l ~ ant déterminer par luí, ce qm
'U
'est-a-dire en se a1ss
. . fi
nant vers l n, c
it en elle-meme des hm1tes ixes,
est le second moment, elle conna •
et par la elle se connatt elle-meme.

i

'

'

la le on de l'édition de Volkmann
\1) Je lis ix/rtó avec ~e~ mdssv·•. m~g~: la ph¡losophie de Plolin. Paris, 1921,
(idi:6). Cf. Arnou, Le Des1r e ieu ª
p.196.

�362

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS

L~ troisieme traité, au § 10, nous décrit
mamere cette genese. L'intelli ence
a peu_ pres de la meme
penser, avoir des objets multipl!s et ~:-ous est-Il dit, do_it: pour
• ne progresse pas vers un état diITérenfº-~l"S; di~érents. S11 esprit
completement arreté il n
' , s arretera ; et une fois
empruntés au SophisÍe il ~,fu~~~~¡ Pª\' ln termes platoniciens
pensée du meme et de'l'autre
y a1 ans chaque objet de la
objet un et indivisible il n' · ' 1 a pensée veut s'appliquer aun

's.\

;!:

11 faut done qu'un etre'qui p!n!
de ver~e (l-6yo,) possible ...
objets qu'il _pense présentent de la v:'éf:~sd11Téren~e~, e~ que les
pe_nsée,_ ma1s cette sorte de contact
d ans quo1,d n y a pas
mmtelligent qui existe avant I
o_u e toucher meITable ou
touch_er n'est pas penser. •
a naissance de l'!ntelligence ;
MaJS quelle est la raison de
d
.
au § 11, a décrire le second d:.: J:am,~me ? f'.lotin s'attacbe,
d_ans le mouvement de retour
¡•·
que ¡'ai distingués:
tingue encore deux moments A
m e _,gence vers !'Un, il distendance vers !'Un ue I'"
un prenuer moment, • il y a une
cité ». Alors elle n:e;t p m lligence veut saisir dans sa simpli. ,
'
as encore mtelhgenc
•
..
qm napas encore d'objet Ell '
e, • rna1s une v1S100
représentation » ne posse;~ ?na tout au plus qu'une • vague
a. désir de voir ;t vision sansqie~~~•• v~~~e esquisse ». Elle est

de ~~f'"
te .

timent vague de la mesure L

-

.

e a, en somme, le sen-

sera de multiplier,enl'appliqu:i;!~~~} d¡ son _contact avec !'Un
commune. Alors • son oh. et d'
e vers1fiant, cette mesure
t
ainsi qu'elle le conna!t pou~ 1 vo~º~teS ,d1~venu multiple ; c'est
en acte ».
qu e e est devenue visiOII

¿

On ne peut décrire d'une maniere 1
plus exempte de tout m t" .
p us nette et, ajoutons-le
intellectuelle qui prenJs ,cisme, le processus de la connaissan~
vague d'une 'mesure a tr:~v:~urce et sa force daos le sentiment
dans la connaissance de 1 ' et se préc1se et se fixe peu a peu
11 peut paraltre étran e pus en_plll:s détaillée _de cette mesure.
mais il ne faisait en ce~
Plotml a,t hypostas1é cette attitude ;
Done, !'Un est considé~ sm_vre a trad1tion de l'idéalisme grec.
l'union des étres ue com moms co_m".'e le príncipe statique de
ligence. 11 est moJis l'ob. e~:~ prmcipe d)'.namique de I'inrelqui fait que l'Intelligenc! a d ebde I mtelhge1_1ce que la raison
c'est de lui que l'Inteff
es_o ¡ets. "Le Bien est príncipe;
Quand elle le reaarde ¡¡ ~.::~e tie~t les ilt~es qu'elle a produits.
rien penser que° de p'e
pas .P us perm1s a l'intelligence de ne
.
nser ce qm est en ¡ · . •
rera1t
pas.
De
Jui
elle
ti
t
.
m , smon, elle n'engend
1
rassasier des étres' qu'ell/~n a ~mssa?ce d'engendrer et de se
gen re ; Il lm donne ce qu'il ne

r:

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

363

possede pas lui-méme. De !'Un vient,- pour l'lntelligence, une·
multiplicité; incapable de contenir la puissance qu'ellere&lt;¡oitde
lui, elle la lragmenl.e et la multiplie, a fin de pouvoir la supporter
ainsi partie par partie. » (VI, 7, 15).
L'Un est done le príncipe toujours présent, infiniment lécond
desactesde l'intelligence. Ce n'est pasen lui, mais en elle, qu'est
l'activité productrice dont il est le príncipe. 11 n'y a point dans
l'intelligence, a proprement parler, une vision de !'Un; car cette
vision, oil elle s'absorberait sans se difiérencier, ne serait plus la
pensée intellectuelle.«11 ne faut done pas dire qu'elle le voit;elle
vit orientée vers lui ; elle se suspend a lui ; elle se tourne vers lui. •
(ibid., 16). Elle en tire la !oree de poser daos l'indéfini les rapports fixes qui a la lois constituent les étres et les lui lont voir.
• Au moment oil la vie dirige sur luises regards, elle est illimitée ;
une lois qu'elle l'a vue, elle se limite ... ; ce regard vers !'Un
apporte immédiatement en elle la limite, la détermination et la
forme... Cette vie, qui a re&lt;¡u une limite, est l'jntelligence. •
(ibid., 17). Le mot vie désigne ici le courant dynamique qui part
du Bien, avant toute autre détermination ; quand ce courant
se détermine et se limite, la vie devient intelligence. « La vie est
un acte dérivé du Bien, et l'Intelligence est cet acte meme,
quand il re&lt;¡oit une limite. , (ibid., 21). C'est toujours le meme
processus, le passage de l'indéfmi au défini, de l'illimité a la limite.
Mais la lorme sous laquelle il est présenté ici est historiquement
intéressante, parce que la triade Un, Vie, Intelligence, est le
modele suivi par la scolastique néoplatonicienne postérieure a
Plotin, en particulier par Damascius. Mais, chez Plotin, la vie
n'est pas encore une hypostase ; le mot ne fait que mettre en
vedette le substrat conlus, illim,té de l'intelligence proprement
dite.

...

Conlormément a la tradition de Platon, reprise par les néopylhagori.ciens, !'Un, chez Plotin, nous apparatt done comme la
condition supréme de la vie spirituelle, le príncipe grace auquel
l'intelligence peut se créer des objets et les contempler.
Mais, pour bien comprendre une doctrine, il ne laut pas
se borner a en analyser la structure logique et a en démonter
les pieces. 11 faut voir la valeur que lui donne son auteur, les
intérets auxquels elle se rattache. A ne considérer la doctrine
que de l'extérfour, elle para1t nou• indiquer une méthode a suivre,
nous suggérer un plan de vie intellectuelle. C'est. en somme.,la

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

364

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

dialectique platonicienne qui, maniée par Platon, s'était montrée
si féconde en applications aux questions physiques, morales et
sociales. Or, il n'est pas douteux que, chez Plotin comme dana
tout le néoplatonisme, cetLe méthode, comme telle, ne demeure
stérile. L'intelligence n'y trouve aucun stimulant pour poser les
problemes. Ce qui était peut-etre, chez Platon surtout, une méthode s'est transposé en une réalité métaphysique. Cette réalité
n'est plus !'esprit vivant, chercheur et questionneur ; c'est une
intelligence parfaite, éternellement achevée, qui n'a plus rien l
chercher. Sans doute, idéalement, la connaissance intellectuelle
est la fin d'une recherche : l'intelligence elle-meme est un désir
(VI, 7, 37) . .Mais cette « course vagabonde », que l'intelligence
accomplit au milieu des essences, n'est pas un mouvement réel.
Car« comme l'Intelligence est partout chez elle dans la plaine de
la vérité, cette course est en réalité une station en elle-meme. •
Son mouvement est éternellement achevé. « Elle doit se mouvoir
ou plut6t avoir achevé son mouvement dans toutes les directions.•
{VI, 7, 13, 14).
Cette doctrine de Plotin ofTre, comme toutes les doctrines de
son époque, un spectacle tres instructif eu nous montrant comment la transposition d'une méthode en une réalité métaphysique
peut retirer a cette méthode toute vie et toute efficacité.
C'est de cette maniere,parexemple, que l'arithmétique se transforme en un symbolisme rigide, oú certaines combinaisons
numériques privilégiées sont considérées comme des réalités
absolues qui écartent ]'esprit de la recherche des autres combinaisons. C'est ainsi encore, comme l'a montré P. Dubem, que les
combinaisons géométriques el phoronomiques destinées a «sauver
les pbénomenes n astronomiques et a les prévoir se transforment
en des réalités physiques, les spheres célestes porteuse11 des astres,
qui fixent J'astronomie et J'entravent pour longtemps. La philosophie de Plotin, avec son Inte1ligence rigide et fixée, qui n'a
plus de la dialectique platonicienne que le dessin et le contour, ne
fait qu'exprimer les défauts d'esprit communs a toute son époque,
et qui étaient allés toujours s'accentuant au cours de l'histoire
de la philosophie grecque.

..
Mais il faut bien comprendre les raisons de ce défaut et aussi
sa contrepartie. On ne peut pas l'attribuer sans plus a· !'esprit
réaliste. II faut en chercher la raison dans un déplacement d'intérets. Le platonisme et le néopythagorisme enseignaient que

'

.

365

s sa raison en elle-meme e~ que sa
h t. C'était, originairement,
source devait etre recherch~e f ~slle~~uelle et de lui donner des
un moyen de stimuler la ~ie
:ur Plotin, l'affirmation qu'elle
buts toujours nouveaux. es '
u'elle doit etre dépassée. L~
ne se suffit pas a elle-mfme e' ~ moyen et un degré par ou
vie intellcctuelle n·es~ p us _q~ ~écondée.
.
arriver au terme supén_eur qu; l ~n arle del'« objection obs~1~ée »
Dans un pa$sage cuneux, p o . pl b' n que dans le pla1s1r et
·
cut voir
e de
ie bien, a posséder 1•·m t_el de l'Épicurien qm ,ne v
en fait
demande « ce que l on gagn~, . le plaisir de la contemplation
ligence », et si ce n'. est_ pas ~ s1mfst un bien. « Peut-etre remarintellectuelle qui fa1t dire qu ~~e t· on que le Bien est plus haut
ue-t-il, pressent-il par son o ¡ec i
iue l'Intelligence. » (VI, 7, ~9).
l'Un ou le Bien a une valeur
C'est reconna1tre, semble-t-il, q~e . tellectuel dont il est la
absolue et indépendante du systeme
l entm comme dans ce syst'eme,
piece dominante. Il n' est plu; se; 1:~ondtion est de donner leurs
l'inconditionné, la mesure o: il ne prend de sens que da~s ce
limites aux etres .• ~hez Pla~o , . mais il est encore une idée.
s stéme ; il est l _1dé_e su~reme ' valellr Iui sont prop~es, et
dhez Plotin, sa s1gmficat1on e~esan'est done pas l'intelhgenc~,
indépendantes ~e ses efie~. « Chaque intelligihl~ est ce qu 11
comme telle, qm ~ous y ?menedésir uesilel&gt;ienlefa1tcha~oyer ...
est ; mais il ne ,dev1en: ob¡et d~u tou~entratnée vers l'intelh_gence,
Auparavant l ame n est :Pªs .
'
u'une beauté merle,
si belle qu''elle soit ; l'mte~hgenJ~ ~i:n~ l'f¡me, d'elle-I?eme,
avant d'avoir re&lt;_;u la lum1ere_
t et bien que l'intelhgence
s'a!Jaisse, indolente ; elle reste mer ~~ p~nser Mais, des que la
lui soit présente, elle a la pa~~sse d des f~rces elle s'éveille,
chaleur de la-has l'a ~agnée, e i:npr:~ assionnée ~our ce qu'e_lle
elle a réellement des ailes, et, b 11 q'élive \égere vers un ob¡et
voit a présent aupres d'ell~, e ,e l~e en a'. Et, ta~t qu'il y a des
plus haut, grace au souvemr
~ actuel elle s'éleve, soulevée
objels plus hauls que ~on u~ {~a douée' d'amour. Elle _s'élcve
spontanément par celm q
. lle ne peut poursmvre sa
lus
haut
que
l'intelligence,
et,
~~le
, a ríen au-dessu~. »
P
.
course au dela du Bien,
c'est qu 1 n Y
.
(VI, 7, 22).
.
nels l'indépendance de la ne
C'est la marquer en traits f~rt
'
v arriver que &lt;1 parce
aupres du Bien. San~ dou_te, l am¡ n :.e1l~ ~'est comme intellecqu'elle est dcvenue mtelhge~t/Ob'~t supreme elle abandonne
1
tualisée ; mais des qu'elle voi
'
tout. » (VI, 7, 35).

la vie intellectuelle n ava1t pa l

9

tf

i~

�366

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Le contraste avec les vues platoniciennes que fai exposées au
déhut de la Iegon, est tres frappant. Tandis que, tout a l'heure(V, 3, 11), le progrés de l'Intelligence allait d'une vision confus&amp;
il une vision distincLe ; maintenant (VI, 7, 35), son véritable
progres consistera a passer de la vision distincte des objets a la
' vision toute simple de !'Un. Son pouvoir de contempler des objets
distincts est «l 'acte de contempler qui appartient aune intelligence
sage ; le second de ces pouvoirs (celui de la vision de !'Un), c'est
l'intelligence qui aime. Hors d'elle-méme et enivrée de nectar, elle
devient intelligence aimante, en se simplifiant pour arriver a cet
état de plénitude heureuse. »
Dans le premier passage, l'action de l'intelligence était présente
comme un mouvement allant d'une vision indéterminée, vague,
a une vision déterminée et précise. Dans le second passage, il est
bien question de ces deux visions, rnais Plotin leur donne des
valeurs toutes différentes. La vision dti Bien par ce l'intelligence
qui aiJne &gt;&gt; et qui cesse de penser est supérieure a la vision déterminée et distincte des essences, comrne la vision déterrninée
est supérieure a la vision ébauchée et esquissée de l'Un. Ces
deux textes se placent a des points de vue fort différents : dans
le prernier, l'Un est la présupposition rnéthodique, si l'on peut
dire, par laquelle est orienté le travail de l'inteUigence, et
c'est en ce sens que Plotin nie qu'il y ait une vision de l'Un par
l'Intelligence. Dans le second, il y a cornmunication et fusion
de l'Intelligence avec le Bien, et l'lntelligence y perd tous ses
traits distincts. Le Bien lui-mérne y apparatt dégagé de toµte
cornpromission avec la fonction intellectuelle par laquelle il
avait été d'abord déflni.
Plotin reconnalt d'ailleurs lui-méme· que la science ou connaissance raisonnée du Bien est différente de la vision du Bien.
« Platon dit que le Bien est la plus gran.d e des sciences; il entend
par science, non pas la vision du Bien, mais la connaissance
raisonnée que nous en avons avant cette vision. Ce qui nous
en instruit, ce sont les analogies, les négations, la connaissance
des étres issus de lui et leur gradation ascendante. Mais ce qui
nous mene jusqu'a luí, ce sont nos purifications, nos vertus, notre
ordre intérieur ... Ainsi l'on devient contemplateur de soi-meme
et des autres choses, et en rnéme ternpb objet de sa propre con·
templation ; et, devenu essence, intelligence et animal total, on
ne voit plus le Bien de l'extérieur. &gt;&gt; (VI, 7, 35).
Ainsi le Bien, au sens platonicien strict, comme unité de mesure,
est considéré a titre de fondement de la connaissance scientifique. Mais le Bien qui apaise et satisfait l'ame est mis en rapport

367

.
et reli ieuses, et, d'une maniére plus
avec les pratiques ~ora~s 1 méitation intérieure. Nous sommes
précise, avec la pratique e a
differents.
la dans deux plans de pensé¡ tou~. du Bien notion mystique et
C'est parce ~~e la sec?n e no ;;!te de tout essai d'exp_lication
religieuse, fonc1erement mdéper sur la premiere et. s'est imposé~
rationnelle des ch?s~s, a
~e active celle qui construit et_ qui
a Plotin, que la v1e mte e_c ue . sens et'sa valeur. La dialecbque
explique, a perdu, che~_lm, son éthode unferment pourl'esprit.
platonicienne a ~essé d etret~: ~a théorie du Bien présente chez
Mrstique_ et dmtel~lt~ctq:~ ;~ tbéorie de l'Intelligence.
Plotm la meme ua i
•
)
(d suwre.

1ttª

�UNE LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

Une légende dramatique
de G. Hauptmann
Leqon de M. A. VULLIOD,
Professeur

a l'Université de Nancy.

« Le pauvre Henri ».

A la suite du sombre drame fataliste, Michael Kramer dont
nous avons parlé précédemment, G. Hauptmann avait donné
presque immédiatement, en 1901, avec le sous-titre de ce tragicomédie ))' une piece qui était présentée comme la suite de la
Pelisse de Castor. Elle était intitulée Le Coq rouge et la scene en
avait été placée dans la banlieue de Berlín. Elle continuait la
série des ouvrages dramatiques composés suivant la technique
de l'école naturaliste et c'était une comédie sociale, dont la satire
était enveloppée d'humour.
Avec Le pauvre Henri (der arme Heinrich) G. Hauptmann se
plaga, en 1902, sur le terrain de la Iégende. Cette ceuvre écrite
en pentametres iambiques; représentée pour la premiere fois a
Vienne, au Hofburgtheater, puis illustrée, lors de son impression,
par Heinrich Vogeler, le peintre de Worpswede, était une légende
(eine deutsche sage) découpée en 5 actes.
En écrivant La Cloche engloutie, Hauptmann avait été le
créateur de sa matiere ; il I'avait élaborée selon )'esprit d'un
conte. En écrivant Le pauvre Henri, il interprete une tradition
déja exploitée par un certain nombre d'écrivains allemands et
dont le premier metteur en reuvre avait été, au xne siecle, le
poete épique Hartmann von Aue.
Pour l'essentiel de l'afiabulation, Hauptmann s'est maintenu
en contact étroit avec la légende traditionnelle. Comme dans le
poeme en moyen-haut-allemand, son héros est un chevalier
attcint de la lépre, que sauve le sacrifice volontaire d'une jeune
filie. Celle-ci, dans un élan d'amour, s'est ofierte a donner son

369

sang pour assurer la guérison, du ~eigneur ; mais sur cette ~onnée,
tres ancienne, a laquelle I av:a1t rame~é u_n court . poeme de
Chamisso, il a grefié des ép1sodes qm lm appar~1ennent en
propre. Surtout, il a trait~ la légcnd~ dans un esprit co,nform~
a sa conviction philosophique. 11 a tiré des éléments qu elle lm
remettait une reuvre ou l'on peut, sans trop d'études, re~rouv:~r
les tendances et les thémes qui prévalent, en des cadres smg\1herement difiérents, dans la plupart de ses productions antérieures.
.
.
,
Pour la premiere fois, l'action se déroula1t dan~ 1 Al_lem?gne
méridionale. en Souabe. Hauptmann se transporta1t tres lomdc
I'ambiance silésienne ou berlinoise, et il acceptait de ~e déta?~er
entierement de la réalité contemporaine, comme auss1 de la v,erité
historique, telle qu'il l'avait congue a l'occasion de Florian G~yer.
u ne Iui était jamais arrivé, non plus, de rétroc~der., en ra1~on
meme de sa matiere, vers un temps dont la res~1tutI?n réabste
eut paru devoir le solliciter, et de l'om_ettre a~ss1 1:l-éghgemmen;.
Dans le Pauvre Henri, visiblement, 11 ne s est mtéressé qu ~
l'adaptation de la légende médiévale a son mode de penser, et 11
s'en est tenu, pour le reste, au dosage classique de couleur locale,
par exemple dans les proportions ou elle se trouve dans N alhan
le Sage ou dans Don C rlos.
,
..
, J •
La scéne représentait la terrasse d ~ne méta~r1e, en Fo_re~-No1re.
Sous un vieil orme une table de p1erre, pms a prox1m1té, des
étendues de gazon ;t des sapins. La_ pers~ective de la montag~e
fermc l'horizon. On est en été, et le JOUr VIent de se lever. Tand1s
que le métayer Gottfried vaque a s~ besogne matinale, un varlet
d'armes, tout équipé, se montre ; il parait t:-es pres~é et tou~
indique qu'il eut désiré n'etre pas vu. Le~ ra~sons qu·JI donne a
Gottfried de son prompt départ, dans sa hate a seller son che~al,
sont embarrassées. Cet Ottacker a beau vanter ses :mc1ens
exploits, ses faits d'armes au pays d~s Turcs, il paratt peu
vaillant, a l'im,tant ou il parle, et en pr01e II une sccret~ ter~eur.
ll ne prend pas congé du paysan, mais littéralement II fmt.
Gottfried ne reste pas longtemps seul a s'in~e_rroger ~u~ cet,
in-::ident, et voici que survient sa femme Brig1tte,. sUivie de
aa fille Ottogebe et toutes deux sont chargé~s de ~mge et de
vaisselle. Elles veulent dresser le couvert d un s~1gneur q~e
nous n'avons pas encore vu, maisau ser:7ic? d~quel 1lse _pourra,t
que fut le varlet que nous venons de vo1r s élo1gner a bride ~ba ttue. La jeune filie parait tres impression?a~Ie ~t, a la mou:~d~e
remarque du pere au sujet de la coquettene mus1tée de son a1u~tement, elle perd toute contenance. Les deme parents échangent
26

�370

371

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'~E LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

ensuite, en tete a tete, leurs impressions sur ce prince qu'ils ont
sous leur toit et dont l'arrivée est toute récente.
11 fut, quelques années auparavant, déja leur hélte mais il
leur semble de toute autre humeur, assombri. lis s'étonnent,
au surplus, de la retraite si inopinée qu'il vient prendre chez
eux, a un moment ou l'on annongait son prochain mariage. Des
propos prononcés la veille par Ottacker, rendu bavard par le vin
de la bienvenue, sont aussi rappelés par Brigitte : il a parlé de
lepre en termes incohérents.
Ils n'ont pas fini de deviser que se montre, a son tour, Heinrich
lui-meme. Il est comme perdu dans ses pensées et, a Brigitte
qui l'accueille, il répond d'une maniere énigmatique. Quand
elle s'est retirée, il continue de méditer a voix haute ; iI admire
la paix de cette ambiance rurale.Secommuniquera-t-elle,desbois
et des champs a son creur qui l'appelle.
Tout ce qu'il dit, trahit un état d'ame tourmenté. II conjure
Gottfried de ne pas prendre a tache de distraire sa solitude. A
l'aube, apres ses nuits d'insomnie, il veut calmer l'agitation de
son ame, en errant seul dans la campagne. Non qu'il ait du dédain
pour le métayer : au contraire, aucune distraction ne lui sera plus
agréable, que de l'entendre parler de sa culture, de sa ferme, de
son bétail. Combien a-t-il de betes dans ses étables ? Quelles
récoltes a-t-il engrangées ? Voila les nouvelles qui le peuvent
captiver. Sur tout le reste, sur les afTaires de l'Empire ou de la
chrétienté, il veut le silence. Les arbres, les fleurs, les enfants,
voila sur quoi son regard se fixe et a quoi sa pensée s'arrete.
La veille au soir, il a voulu lier amitié, des sa venue, avec un
chreur de petits -villageois groupés autour d'un feu de branches
mortes, mais ils se sont dispersés comme un vol de moineaux, des
qu'il leur a parlé. Une seule fillette est demeurée debout, le
fixant du regard. 11 l'a interrogée, et elle s'est tue. A cette caractéristique qu'Heinrich donne de l'enfant, dans son récit, le métayer reconnatt Ottogebe, et il s'ouvre sur elle au seigneur, sur ses
étrangetés, sur les soucis qu'elle luí cause.
Les récits abondent, d'une plus ou moins longue étendue, dans
cette légende dramatisée qu'est Le pauvre Henri. lis proviennent
pour la plupart de l'épopée chevaleresque d'Hartmann von Aue,
ou bien G. Hauptmann a été influencé par le ton général de
l'reuvre dont la trame l'avait inspiré. II est de l'essence de I'épo~
de multiplier les épisodes et de les traiter chacun a part avec un
soin particulíer. Peu importe le retard qu'ils occasionnent, l'épOpée étant un genre narratif qui se complatt dans le récit, poor
l'amour du récit, et qui ne tend pas, comme le drame, impa-

tiemment vers un but. Qu'il ait découpé sa matiere en actes, au
lieu de maintenir les sections traditionnelles du vieux poeme et
qu'il ait preté une individualité extérieure de personnes théatrales
aox héros épiques, ce dispositif de G. Hauptmann n'a pu pourtant
pourvoir d'un intéret dramatique proprement dit le sujet auquel
iI manquait des !'origine. Le pauvre Henri a irrémédiablement
tous les caracteres d'une légende épique, mise a la scene, c'est-il.dire d'une succession de tableaux dramatisés.
Le nom d'Ottogebe prononcé par Gottfried donne au mélancolique prince l'occasion de faire un retour vers le passé, vers
le temps ou son creur était libre et goutait sans appréhension les
joies quotidiennes. Lors d'un précédent séjour dans ce domaine,
il s'était attaché a I'enfant; il s'était plu a la caresser et a l'appeler
• sa petite épouse ». Comme au cours d'une méditation toute
empreinte de regret, il détaille les souvenirs qu'il a gardés de ce
temps a jamais révolu des félicités juvéniles.
On saisit excellemment dans ce passage ce qu'entendaient
Schiller et Grethe dans leur Correspondance de 1797, par le terme
de « Retardierung », de « régression », qu'ils s'accordaient a
reeonnattre comme spécifique qualification d'un procédé const.ant de l'épopée. Si l'on observe que G. Hauptmann y recourt,
presque achaque page de ce poeme, on constate bien au vif qu'il
n'a fait reuvre théatrale que pour le dessin extérieur, mais qu'en
fait, pour la technique, il est resté complaisamment dans la tradition du sujet qu'il avait accepté de traiter.
Demeuré seul avec Ottogebe, Heinrich tente de la faire parler.
Par son attitude, par sa gene, par la domination inconsciente
jusqu'a la fascination qu'elle subit de la part du maitre, la jeune
filie est des l'abord étroitement apparentée a la Kiitchen von
Heilbronn de Kleist.
Dans l'reuvre de G. Hauptmann, la figure d'Hannele Mattern
nous a paru déja avoir des traits communs avec cette héroine
fameuse du poete romantique. 11 y a, au surplus, dans Le pauvre
Htnri comme dans l'Assomption d'Hannele, une abondance
d'éléments propres au Romantisme allemand, et dans la personnalité complexe de leur auteur, la prédilection pour la psychologie d'exception est une caractéristique qui le relie a la génération de 1810.
Ottogebe, dans le poeme de G. Hauptmann, difTere de l'héroi'ne
qui lui correspond dans le poeme d'Hartmann von Aue, par tout
ce qu'il y a de romantique en elle. Devant Heinrich, elle est aussi
Ülstinctivement soumise que Kiitchen devant le Graf Wetter
vom Strahl. C'est une abdication véritablement pathologique

�UNE LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

372

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de tout son etre, qui lait d'elle son humble servante. Elle n'est
pas mue, comme ?ans l~_poeme du ,:cu• siecle, par la seule piét.é
chréltenne; elle cede a 11mpuls10n d une force inconsciente qui
réduit sa personnalité a néant.
'
. Une de ses réponses ingénues a provoqué dans !'esprit d'Heinr1ch, au cours de ce pramier entretien 1 une nouvelle réminiscence'

11 ~ompare, comme se parlant il lui-meme, sa situation présente

al'.1vresse d'un séj~ur qu'i~a fait deux ans auparavant, aGrenade,
pms a Palerme. _L évocation est colorée, frémissante. G. Haupt1

rnann y a tradmt (en une page qui rappelle les beaux vers &lt;11
Torquato Tasso de Grethe sur les délices d'Aranjuez) l'émotion
tou¡ours vibrante, en lui du voyage _qu'il avait lait, en 1888, 1'
long des cotes de I Espagne et de la Sic1le. On est assez lacilemem
amené a déduire, de cet indice et de quelques autres qu'il a
expr1més par la bouche du pauvre Henri quelques-uns de ses
états d'Ame personnels.
'
lleinr'.ch est tres captivé par l'anomalie de la jeune Hile, qui
semble etre devant lm comme en extase. Une association t.ril
spontanée et tres subtile d'impressions et d'images l'amene alon
á l'invoquer elle-meme comme une sainte en priéres : « Sainle
Ottogebe, avec ton auréole de lin et de soie », lui dit-il, assimilanl
sa blande chevelure a un nimbe soyeux.
11 serait pres d'oublier, a ce moment, le tourment qui l'oppre,ae,
et sur lequel nous ne sommes pas encare inlormés. La nouvelle de
la luite d'Ottacker l'y raméne. Alors il retombe dans sa mélancolie. 11 somme Gottlried de ne plus luí rendre hommage. JI
venu . dans cette sohtude, 1:1-on en prince, mais en pelerin, en
supphant, le bourdon en mam et la corde a la ceinture. IJ nev.que l'apaisement de sa détresse.
Pour les creurs simples de. Gottlried et de Brigitte une tel1'
protestation d'humilité est mystérieuse. Seule, Ottog¡be semble
avmr un obscur pressentiment. Elle a dit qu'elle veutopérer ellememe, le salut d'Heinrich.
Dans Loute la mesure oú ce poéme comporte une action dra·
maltque, celle-ci est ainsi engagée au terme du 1er acte. Le
dévouement de l'etre ingénu sera soa ressort. En sorte que le
d;ame 1ssu de la légende sera (nous le devons prévoir) une crill
d ame, comme tel est le cas d'un grand nombre de pieces de
G. Hauptmann, si !ort qu'elles dillerent les unes des autres par
la technique.
Le n• ade se passe a l'intérieur du logis de Gottlried. Dans la
vaste cmsme oú régne Brigitte, Pater Benedikt, l'crmite de la
chapelle perdue daos la loret voisine, est venu recevoir ,,, pre-

es,

1

373

vision de lromage et de pain. ll se delend de répondre aux questions dont le presse Brigitte, au sujet d'Heinricb, et il luí _lait
un devoir d'une délérence discrete. Puis il calme ses appréhens1ons
sur Ottogebe. Malgré les bizarreries de cette enlant, on pcut croire
qu'un miracle s'accomplit en elle. Elle donne par sa piété les
signes d'une prédeslination divine.
Ottogebe est, en elJet, sous l'inlluence quotidienne du moine.
Elle peut redire, en propres termes, ses prédications, que nous
r-0mprenons etre assez dans le ton de celles d' Abraham a Santa
Clara. Suivant Benedikt, jamais le mal n'a eu tant d'empire
sur le monde, et tout se passe comme si Dieu s'était /J jamais
dét.Qurné de l'bumanité corrompue et l'abandonna1t aux cMt1ments les plus terribles.
Ottogcbe est d'une docilité exceptionnelle a obéir aux suggestions mystiques. Elle a la certitude, la conviction imperturbable
d'une illuminée. Ce que le saint homme lui enseigne, en matiere
de foi, elle le retient dans sa letlre. Elle le re~oit comme une
injonction surhumaine.
G. Hauptmann a mu!Liplié les jeux de scéne qui donnenL á
comprendre comme dans la «Kii.lchen c?n Heil~ronn » que _n~u.i:
avons allaire a un cas de psychologie morb1de. L émollv1te,
l'impressionnabilité d'Ottogebe est analoguc a celle d'une malade,
el le dramaturge a pris soin de le souligner.
Sur le secret d'Heinricb, peu a peu le jour se fait. C'est ci'abord
une lumiére dilluse qui filtre et a laquelle bientót l'reil ne peut
,. lermer. On dirait que l'on se délende de voir et de savoir.
11 est manifeste a un certain moment que chacun est au la1t,
sans que personne s'en explique. C'est comme une ':'érité redoutable inavouable interdite qui s'est !rayé son cbemm, elle seule.
Le'prince vit d;ns la mét~irie de Gottlried, commeun solitaire
muet, n'adressant qu'a Ottogebe seule quelques rares paroles.
Secrétement il a convoqué l'un de ses parents, Hartmann,en vue
de lui confic~ certains documents d'Étal, et l'on apprend qu'il a
l'intention de quitter ses b6tes, on ne sait dans que! but.
L'arrivée d'Hartmann est pour tui comme un assaut troublant,
alTolant de réminiscences. L'élément épique et l'élément dramatique du sujet se soudent ici !'un a l'autre. Le malheureux
est provoqué par le rappcl, de son opulence et de son bonheur,
acrier sa damnation et sa misére, arévéler avoix haute et a grands
cris, l'atroce destin dont il avait dévoré, pendant lant de mois,
l'obsédante horreur au lond de lui-meme.
Ainsi, la sollicitude de l'ami qui ignorait son mal et qui l'a
preMSé de revenir au monde, a provoqué la péripétie tragique
1

�374

REVUE DES e OURS ET CONFERENCES
.

d'ou
résulte
un accroissement
de soritude autour du pestiféré,
au
terme
du second
acte.
En établissant, par le recourc,. au
éd d
. .
violent entre deux ages de 1 . . p~oc é escr1pt1f, un contrasteau spectateur, par l'exaspér:t~;: qu Rfi~ci
¡elpoete a procuré
du malheureux une é t·
~ 1 ª1 e ater dans !'ame
s'identifie pas,' au
e~:cf~hét1que. Mais le pathétique ne
En réalité, la toile tombe sur !' u h ~rme, avec le dramatique,
.
·
ac evement d'un t bl
.
nous c~nna1ssons, au préalable la lé end
.
a eau, et s1
de quo1 se composera le tablea~
gh . e méd1évale, nous savons
·t·
proc am.
P ar déflmi wn, en efiet l'individ l'
e~re active. II est condadmé par 1 a~té1~~ :pau".re Henri » ~e peut
d1ablement passif. II ne se pe t
•·¡ a I
subir un sort irrémé,
•
u qu 1 entratne le dé 1
.
ve oppement
d une action proprement &lt;lite a
l'identité d'une évolution des ~e t1oms qu~. nou~ n'admettiom
et de l'action dramatique elle-;e:nn;~nts a 1 mtér1eur d'une ame
Un tel ouvrage ne sollicite
l
. .
.
pement, dans le cadre s h
a cur1os1té; il est le dévelopIl procure les satisfactio~/;"t~ifque, de panneaux successifs,
gende épique projetée deva;t 1 iques dque peut donner une léplus immédiate, ar la conv ~ regar . et rendue plus vivante,
de la · disposition pdu public ¡ntw.~ scémque. Son succés dépend
cette ce Retardierung » narrativ!°u ;r, au th~at~e? l'ag~ément de
Grethe et Schiºlle
. ' qu ont défime si mgémeusement
r, comme Je ¡,.. rap 1 • 1.1
Quand Hartmann entr d
~
pe ais
Y a un instant.
a Dame Bri itte il se m e ans la salle commune qui sert d'office
fait en amoguredx de la ~aª/acontter comment il a fait la route. 11 le
tagne a cheval dans la _ure e ~n poéte. II a traversé la monen a eu plus d~ joie que ntgt t~m a efTacé les sentiers, mais il
dans le silence hivernal d!t- ~ ig~e. &lt;~Jtre assis sur mon destrier
1entement gravit la pe~te
m iter, pendant que la bete
quel ravissement ' La nei e s ouvre un chemin sous la foret,
les branches glacées des !ap1~uvr~ \ sol d'une épaisse couche,
pas d'autre bruit que de t s p len sous elle, et l'on n'entend
tintement. Si les voix de
e~ps. autre, un craquement ou un
dans la mélodie qui mo!€ee~!s1 o1se~ux se so~t tue~, on s'absorbe
pas par le sabot du ch I a ne1ge durcie, fro1ssée a chaque
p .
eva. »
ms, entre le nouveau ven t
mations se poursuit en
~1 e ses liotes, un échange d'inforrétrospectives, de ré~its dceo~ :rce, par un~ suite d'évocations
un tel ouvrage nous n'a' . t ª eaux. En d autres termes, dans
truites selon 1:s lois de si51\on: ~aS, comme dans les piéces cons·
a une succession d'événemen
ª ect s,mque
dramatique traditionnelle,
auxquels nous avons l'illusion

se::;o

:f

Pt .

et '/

A

UNE LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

375

de prendre part, et qui composent, en quelque maniere, par
leur entrecroisement, le tissu d'une situation constamment
renouvelée jusqu'au terme du dénouement. Au contraire, des
témoins nous racontent ce qui s'est passé dans l'intervalle des
scénes ou méme a une époque antérieure, et encore ne s'agit-il
pas d'une intrigue, ne s'agit-il pas d'une action cohérente, mais
. d'états d'ame.
Une minime possibilité de complications proprement dramatiques est impliquée dans le sujet emprunté par G. Hauptmann a
l'épopée chevaleresque. Tout l'intéret qu'il peut susciter s'attache a l'analyse des émotions qui travaillent le creur d'un homme
précipité du comble des faveurs terrestres au comble d'une
infortune sans rémission. Pour nous retenir, le dramaturge n'avait
qu'une ressource, c'.é tait de douer l'ame de son héros d'une vie
intense, d'entretenir autour de lui la mobilité d'une sympathie
active, de le représenter comme capable de susciter l'amour et
de provoquer, a son insu meme, cette manifestation supréme de
l'amour qui est le sacrifice, le don de soi.
Telle est la fonction et tel est le sens de la scene a laquelle
donne lieu l'arrivée d'Hartmann. Des confidences qu'il échange
avec le métayer, il ressort qu'Heinrich a toujours été aimé et qu'il
est ainsi une victime innocente de la fatalité impitoyable-: &lt;&lt; Que
ne l'avez-vous vu cet homme si doux et en méme temps si fier, dans
tout l'éclat de sa fortune, raconte le chevalier, quand les femmes
se pressaient vers le sourire de ses yeux bleus ». Et l'humble
paysan, Gottfried, au foyer duquel le lépreux taciturne est assis,
déplore a }'avance le moment ou il s'en ira. &lt;&lt; Chose étrange et
pourtant vraie, ce malade au creur souvent si sombre emplit pour
moi la chambre d'un éclat de féte. » Enfin, quand la frénésie
presque démente du désespéré aura impérieusement éloigné de lui
tous les autres, Ottogebe restera du moins encore a ses pieds et
celle dont il disait tout a l'heure a Hartmann qu' elle est son
csclave volontaire &lt;&lt; qu'il eut chaque jour, mille exigences a
satisfaire, elles ne lasseraient pas son zéle, et que, jamais rassasiée de le servir, elle porterait toujours vers lui, avec l'humilité
d'un chien, le regard suppliant de la fidélité », cette Ottogebe
l'adjurera: « Mattre chéri, mattre, pense a l'agneau divin. Jesais,
je veux porter le poids des péchés. J'en ai fait le serment. 11 faut
que tu sois racheté. »
Bien mieux, toute la valeur pathétique de la scéne, dans son
ensemble, résidera dans une impression de déchirement, en ce
que la souffrance amene cet homme a repousser par la violence
les dévouements que lui mérite son ame. Encore une fois, cette

�376

UNE LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
y.?fl\~~.~~,i:,;.

situa_tion est pleine de tragique, pleine de pouvoir émotif. La
hard_1esse de G. . Hauptmann, toujours curieux d'innovations
scéruques, a com1sté a la porter sur le théatre, bien qu'elle fu.t
dépourvue de ressort extérieurement dramatique.
Pour que nous nous attachions a Heinrich dont l'infortune
terrestre paratt sans issue, il faut que son dme' s'ouvre et s'étale
deva~t nous. L' expérience si poignante de la fragilité du bonheur
h~ma1~ _que le sort l'a mis cruellement en étatd'acquérir, quelles
d1spos1bons a-t-elle créées en lui, quelle est sa réaction sentimentale ? Est-il résigné ?
Plus nous pénétrons, plu~ nous sommes conscients du lien qui
rattache Le pauvre Henri a toute l'ceuvre antérieure de
G. Hauptmann. La dramatisation de la légende transmise par
Hartmann von Aue a été pour lui une occasion nouvelle de
?gurer _un_ aspect de la misére humaine, de montrer le caractére
a la fo1s méluctable et arbitraire de ses assauts de faire voir
l'amour aux prises avec cette fatalité et arrivant; la réduire.
Plus délabré sera le creur du lépreux, plus révolté sera-t-il
plus ardent sera son anathéme contre la Providence et en revanch~
plus pu~ssant app~rattra l'amour et plus ~ctorieux son
effort.Vo1la pourquo1 le poéte a voulu que la déclaration du dévouement d'Ottogebe, dévouementsans restriction futintroduite
par _l'écla_t de l'exaspération forcenée d'Heinrich et par sa pro-·
fess1on v1rulente de négation et d'incroyance.
Comme dans La Cloc~e engloutie, la philosophie pessimiste
de G. Hauptmann s'expr1me largement et intensivement dans Le
p_auvre Henri, et ce drame est un fragment de la « longue confess10n » que représente l'ensemble de sa production dramatique ou
r?manesque. A cette fin du
tablean de la légende, le héros
s est déco~vert. Nous savons, smvant sa propre hyperbole, qu'il
a été attemt, dans le dos, par les fleches d'un chasseur félon.
Nous savons sous l'épre?-ve de quelle disgrdce physique son dme
a versé, de l_a confiance a1lée oi:t elle se complaisait, danslarébellion
du ~ésespo1r. Le dramaturge désormais n'a plus a choisir. Le
destm de son héros \ a mettre deux doctrines morales aux prises.
Le ~e acte _nous transporte dans une solitude de la montagne,
e1:1 pleme foret. On est devant l'entrée d'une caverne. Heinrich,
h1rs~te, méconnaissable, est a mi-corps dans une fosse qu'il
acheve de crcuser avec une beche. La scéne initiale montre le
lépreux interpellé de loin par le varlet que nous avions vu fuir
de la métairie, tout au début du drame. Les deux hommes
entrent e~ conversation par un échange d'injures bouflonnes
et de déf1s. Ottacker demande au solitaire, s'il ne saurait lui

ze .

377
•

donner nouvelle de son ancien mattre, qu'il ne sait pas avo1r
devant luí. Ses questions, tout son extérieur, ses rodomontades
:eussi l'ont fait aussitot reconnattre d'Heinrich, qui laisse a
dess¡in se prolonger la méprise du poltron et qui 1:e _se ~év~ile
i lui qu'au moment oi:t, l'ayant a tres grande proxnmté, il femt
de lui pardonner et !'invite a se jeter dans ses bras.
Cette scéne est un interméde comme il s' en trouve dans La
Cloche engloutie ; elle introduit un peu de d~ten~e, au centre de
a piéce. Elle souléve le rire du spectateur_ qm _vo1t décam~er :une
seconde fois, atoutes jambes, le varlet pus1llarume. Elle mamb~nt
e contact entre la légende et les dispositions d'une humamté
Jus proche.
.
.
. ,
Puis cet Ottacker, qm aime malgré tout son seigneur, qm 1 a
ien secondé sous les armes, mais qui ne peut se défendre de
redouter la lépre, cet Ottacker est 'v enu avec une bonne
intcntion. II était le messager de Gottfried et d'Hartmann, et du
plus fort qu'il peut, il críe a Heinrich, tout en fuyant, qu'il dépend
de luí de se guérir du terrible mal, s'il plonge ses mains da.ns le sang
d'une pure jeune filie.
Quand Ottacker s'est perdu sous l'ombre des arbres, le lépr~ux
goute, avec une joie amere, sa solitude retrouvée. « Mon em~nre !
a'écrie-t-il. Je suis protégé par une rude armure ! Mon umvero
aurgit a nouveau autour de moi, autour de moi seul ! Je n'éprouve
pas l'isolement. La solitude n'accable_ pas m~n cceur ! ~on !
Je n'étouffe pas, enseveli dans le dur cnstal del_ espace ..: » Et ce
monologue se poursuit, impressionnant,. h~utam et. fro1dement
désespéré, en belle forme, dans un sens qui 1: es~ pas ~om d_e rappeler certaines méditations d'Hamlct. Hemnch s expnme par
métaphores bibliques, d'une valeur_ plei?e, en1 _homme qui ~t
face a face avec sa propre dme. Pms, meme, s 11 se parle a lmmeme, s'il pense a haute voix, ses paroles s~nt breves, sacca~~es,
caractéristiques du désarroi funeste oi:t dén~e la pensée de l etre
humain sevré du commerce de ses semblables.
A peine a-t-il repris son travail de. fossoyeur que le m~ine
Benedikt info1mé sans doute de sa retra1te par Ottacker, survient
pour le ~atéchiser. II eut été invraisemblable _qu'Haupt~ann
omtt d'écrire cette scéne. II fallait que le blaspheme du pestiféré
Iéfutat l'admonestation de l'ermite. L'antithése morale de la
Providence et de l'humaine détresse était trop saillante, dans
\llle situation ainsi composée pour étre omise par le dramaturge.
Elle était d'un effet théatral trop assuré. «La terre serait_ un É~en,
•'écrie Heinrich si Dieu se laissait émouvoir par les mams qui se
fm-dent, en s~pplication, vers luí. » A-t-il besoin, le lépreux

�378

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

qu'il est, d'un preche sur l'existence de Dieu ? II sait que Dicu vit •
mais il sait aussi que ce Dieu déchire le creur qui veut l' aimer, qu'il
oppose le sarcasme au bon vouloir de sa créature.
Puis, c'est encore le métayer qui vient a la rescousse. Depuia
qu'Heinrich a quitté la métairie, Ottogebe est dans un étrange
état. 11 semble qu'un feu intérieur la consume et qu'elle n'appartienne plus a la terre. Le regard vitreux attaché au firmament,
elle refuse toutenourriture, et (symptome plus inquiétant encore
il lui arrive de demeurer, plusieurs journées de suite, étendue
sur sa couche, inerte et rigide comme si elle était de bois ou
de fer.
Une fois de plus, Hauptmann a insisté sur le caractére morbide
de l'état, tant physiologique que psychologique, d'Ottoge
11 est d'avis que les actes des malades et leurs conséquences ont
lieu d'etre éLudiés et exploités par le dramaturge. II est tout.e
une multiplicité d'états morbides, et les malades interviennent
plus activement et plus redoutablement dans la vie sociale que le
commun des hommes ne le pense.
Done Pater Benedikt et Gottfried sont venus supplier le lépreur
de réintégrer la métairie, sinon Ottogebe mourra. Le varl
Ottacker lui a mis dans l'esprit qu'il existe a Salerne un méd ·
qui se fait fort de guérir l'affreuse maladie avec le sang d'une
jeune filie, pourvu que celle-ci l'ofTre en esprit de sacrifice. La
piété d'Ottogebe consent avec ardeur ce don d'elle-meme.
Mais Heinrich n'oppose que la raillerie a de tels propos. La
raillerie sarcastique du négateur se complique, dans sa réponse,
de l'indignaLion d'un chevalier qui redoute (et qui a déja tenu
a distance de lui) la tentation en provenance d'Ottogebe. Elle
s'est approchée naguére de sa caverne etil l'a repoussée avec del
pierres. La souillure de son corps n'a pas encore atteint son ame,~
il veut la garder pure comme le lin hlanc.
En ce passage, la conscience domine l'aveugle fatalité. Le
lépreux se dresse ici avec la fierté loyale d'un Siegfried. 11 esl
immaculé dans son creur, et son intelligence est claire et libre.
11 répudie l'erreur qui tente de s'insinuer ; il tient tete a l'assaut
du malin esprit. Et c'cst une hautaine, une paradoxale et émouvante attitude que la sienne : il ne nie pas Dieu, mais il l'acc09!,
11 répond par le blaspheme a la damnation imméritée qui l'aSlt'
mile, dans son innocence, a un réprouvé, et que Dieu a permise:
Toute cette fin du me acte estl'expression renouvelée duparti
pris déterministe, du pessimisme métaphysique de G. Hauptmann.
Qu'es-tu done ? s'écrie Ileinrich, en s'adressant a Pa~
Benedikt, qu'es-tu done pour oser croire que Dieu pcnse ato1f
&lt;(

NN

UNE LÉGENDE DRA!llATIQUE DE G. HAUPTMA

379
..

. .
d tu t'accuscs ? Combien est r1d1Combicn es-tu rid1cul?, qu~n t
e tu aies accompli un acte
l ton repentir ! T'1magmes- u qu
cu e
D"
}' it voulu ? »
quelconque, que ieu ne a mais s~n f1me n'abdique pas.
Heinrich est un désespé_ré, t, . fait de luí savictime,ma1s
s'insurge contre le Tout-rmss:f.es1~~tdu mal. II ne capitule pa~.
il ne consent aucun av~r ag:on édié ses imporLuns visiteurs, d
Cependant, quand 1., a isgdu trouble. Le lépreux, le déchu,
manifeste pou~ la prermere ~~-t de de Surhomme. Il penseencGre
se roidit en vam dans une a i ul incohérentes iraduisent son
une fois tout haut, et ses ~aro es 'il avait jusqu'ici victorieudésarroi intime. La tenlat1on,_tq:i1e as demeurée? On di~ait
sement tenue a distance,_ ne sera1 fp ntome el qu'il la chasse.
' fTre a lu1 comme un a
ts 1
b
qu'Ottoge e so .
il se redit les derniers mo , a
Comme malgré lu1 pourtant, B
d"kt . « L'hiver sera dur.
derniere adjuration de Pater en~l 1 ' .
Cherchez un asil~ ! cherchez
ts~ eeii: de Benedikt, au milieu
Le ive acle s ouvre dans a e P.
es et de na"ifs ex-voto.
des bois. Elle est tupissée_ de P,ieu=~~/:¡:~nent. Nous apprenons
Dame Brigitte et le mo1?e s y
, de la mélairie comme un
qu'on a vu Heinrich se ghsser lup~e~ ncdikt garde-t-il Ottogcbe
loup et s'y tenir aux agnets. uss1 e
sous' sa sauvegarde, dans sa c~!~ule~ fonl que l'état de la jeune
II ressort ?es confid~nces qu 1 ~ ~lle der:ieure fascinéc; ell~ tient
filie est tonJours auss1 alarmantll ée qui symbolise sa fo1 dans
sans cesse en 1:1ains u~e lamp_:!é ~:ra~heter et d'afTranchir. E ~le
le retour du prmce, qu elle a J l t ·res et elle ofTre de mou r1r.
se soumet a des eh't"
a iments vo on
. a1ue nous voyons Ottogeb e.
A peine Brigitte est-elle par_Lie1lnrich ce jour meme. Dcux
Elle a le pressentiment de i-evo1r e1. nnonce l'approche d'un
fois elle a cru entendre la crécelle, q:11 a · 1ui disaient : u Veillcz !
'
. 11
peri.¡u des vo1x qui
,
•t,
lépreux. _La nuit'. e e a
1 » Et elle décrit, en détail, a 1 erm1 e,
votre Se1gneur vient a vo:1~ ·
ses hallucinations, ses v1s1onstl l 'gende dramalisée qu'esl Le
Une fois de plus, dans ce e ~ e au Jieu d'agir, raconte.
pauvre Henri, le personnagd\~n sc¡,~Ltogebenesont pas figurées,
Les illusions visuelles o~ au i i¡ecss et dépeinlcs. Le spectateur se
pour le spectaleur, ma1s ~arr t·1 n de l'audileur des Chansons de
trouve a peu pres dans la s~~~? ~ Il lui est demandé de faire le
gestes, dans le ~hateau m 1,e:a ~ orle d'ordinairc au théatre.
sacrifice des ex1gences que I o
PP . ns vu de nos yeux, grace
Daos L' Assomplion d' JI annele, nous a~JO ar;issent a la petite
· e, les figures qui émotivité
app
amourante.
un art1 ice seémqu
qui. lui. f a1·t a·
Ici, Ottogebe - par son
'

!1

t

•n

�380

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

mesure qu'elle parle, ressentir a ncuveau la terreur de sonréve,il nous semble qu'elle projette sous nos yeux sa chimere. A la
vérité, son récit a pour nous la vivacité, l'intensité, d'un spectacle,
« Je sortis, oui, pere, raconte-t-elle a Benedikt, et j'attendis,
impatiente, sur le seuil, devant la porte. Et comme j'étais assise
la, si calme, recueillie en moi-méme, ne prenant pas garde
a la tempéte qui m'enveloppait, tout a coup,comme un éclair,
une terreur m'assaillit, plus effroyable que toutes celles que
j'&amp;vais éprouvées ! La tentation, pensai-je ! D'effroi, je perdis
presque connaissance. L'air était plein de cris, de grincements,
d'éclats de voix, de rire¡, d'aboiements. Le souffle farouche du
vent paraissait provenir de la gueule ardente de loups tout
pres demoi. Je voulais fuir, m'accrocher a ta poitrine., acet autel.
Je prenais mes mains devant mes deux yeux ! Et pourtant tout
m'apparaissait en pleine lumiere, comme je te vois. » Et elle
poursuit, longtemps encore. A l'horreur de l'infernale vision succede l'extase d'une illumination céleste.
Ottogebe se souvient avec transport qu'Heinrich l'a parfois
appelée une petite sainte. Puis, pendant que le moine la rappelle
avec précaution a l'humilité et qu'il la met en garde contre le
danger d'un attachement trop confiant a une espérance que Dieu
peut décevoir, elle tombe en faiblesse.
C'est a ce moment que le lépreux, battant sa crécelle, humble,
l'reil hagard, vient se jeter, en suppliant, au pied des marches
de l'autel. Les paroles qu'il prononce sont celles d'un homme
qui gémit de ne pouvoir prier. II est las,il est saturé de l'existence:
Au lieu de prier, il demande des comptes a Dieu. « Pourquo1
nous nourris-iu du lait du tourment ? Pourquoi souffrons-nous
misérablement sous la ílamme du soleil, sans une goutte de
rafratchissement. » II supplie Dieu de le tenir quitte. II compare
la création a un édifice, bati sur un sol trempé de sang et dont les
pierres seraient scellées par un mortier que le sang aurait mouillé;
qu'importe qu'ily manque le grainde poussierede son propreétre?
Au moine, qui ne le reconnaít pas sous la capuce qui le revet,,
il répond par des ph,ases breves, énigmatiques, celles que prononcerait un sphinx aux oracles déprimant~. Puis il quitte_ ce
ton, et, de nouveau, il supplie.
Depuis le terme du précédent acte, un intervalle est censé s'etre
écoulé, durant lequel Henrich s'est melé aux hommes, et c'est au
retour de ces courses errantes qu'il vient de reparaitre. Les .
hommes l'ont accusé d'empoisonner les fontaines. ; ils l'ont
lapidé; les buchers fument tout a la ronde, ou ils menacent
de le jeter. 11 adjure Benedikt de le protéger contre leur rage.

UNE LÉGENDE DRAMATIQUE DE G. HAUPTMANN

381

.
. dé ·t Nous ne laissons pas, ~ous le
A son tour, 11 conte, i~ e c~~~ é isodes se succedent; ils sont
voyez, la mét~ode narrativ . t
n'importe ; ils ressortent de
dramatiques, ils, sont ~m~uv::d:· celle de l'reuvre théatrale.
.
lá technique del épopee e no_ .
r une meute cruelle qui
Hein_rich ~ été pou~st:: d~!nerait-il pour . que le ~otn~
insulta1t son impur~~é. Q
de son Dieu sa guénson. « D1s-lu~,
la flt taire, I?our_ qui~ ob~lnt ,·¡ n'a lus rien a anéantir en mo1.
moine, s'écr1~-t-il, dis-lIDMiu ~é oufue est trop rebutante pour
Je suis déch1ré, b~oyé. ien Óieu, notre Seigneur, est ~ra_nd,
fournir le repas d un ch . d 1 . . en n'existe. Je ne smsnen,
.
t Je le loue · En
e m, n
pmssan.
. dehors
1
mais je veux vivre, v1vre . »
nous assistons au drame d'une
A ce point, s'il est enten.du que l fouet de l'épreuve, nous
. d'une ame sous e
11 '
destinée, ~ la cnse
t ou elle est prete a se rendre, ou e e n a
avons attemt le mom~n.
l'or ueil de la résistance va cédcr.
ou
g
. seul pur sans amour,
Plus la force de se ro1d1r,
,
,
.
t é 11 cru pouvo1r
Heinrich .ª t?ut ten · f:ce et braver Dieu, qui l'ava1t frap~é,
fixer la pire mfortune de .
l' ff lé Alors il s'est rapproc,1é
sans qu'il eut p~ché.Lasoht:t:hafnª r: ~egu a' coups de frond1
de son procham, et son p
.
tinguible brule en hu.
Maintenant il s'humilie. Une flamme mex

11

&gt;

11 veut vivre !
•¡ anal se l'état de son ame. 11 Y
De':'ant Benedi~t, décon~:;~\~ter) pathétique, la fougue, les
met (Je ne me retlens pas
certaines pages de Ruy Blas
jeux d'antithese que l'o_n tr~u~:i~3:s mais son destin est si par~et d' Hernani. Son e~pnt es
u~vre a lui-meme. ce Bien que Je
doxal qu'il a le sentiment de se s
e eAtre ballotté harcelé par
'
.
,
é ave un pauvr
,
•,
ne sois plus r1en qu ~ne p e' au fond de ma démence, une voix
les tortures, une vo1x ra~ot
f t ou j'étais un des grands de
vaniteuse qui rappelle qu un tDei_npls u . J'ai été enseveli récem. . • d ne ? 1s- e-mo1.
.
·
ce monde. Qui sms-Je O •
d mes ancetres et Je suis
d ns le caveau e
'
ment a Constance, a
. e réve dans ma tombe ?
,
encore vivant. Est-ce que J . .
•¡ ,1·nforme d'Ottogebe. Ou
trans1t10n 1 s
.
¡
Brusquement ' sans
'
bterfuo-e ne lm donne e
est-elle ? Aucune défaite, aucun ~uQu'a-t~on fait d'elle? La
" O, est la ce peti te épouse ,i .
ehanºe. u
·t U morte ? »
cache-t-on ? Ou bi~n sera1 -e
'u~ tel changement s'opere
y a-t-il de la vra1sembla~ce_ hce? qSu déchéance physique, son
·
·t·ions d'Hemnc
a ? Nous avons vu que 1e
dans les d1spos1
1
délabrement moral 1~ permettené-1a:e~ graduellement. Mais, au
dramaturge s'est apphqué ~ le pr P t J·ustifiable le poete est
• t ·1
rationne11emen
'
demeurant, ne f u -1 pas
f
.
putable que l'on nomme
en droit de faire appel a cette orce msup

1!

!

t.

�382

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

le ':ouloir-~ivr_e, et de fon_~er sur elle la légitimité du coup de
théatre qm onentera sa piece vers le dénouement. Heinrich est
atteint d'une maladie qui le disgracie, qui le rend rebutant mais
qui ne met pas son existence en danger, qui laisse intact au dedans
de lui l'instinctif be~?in vital. ~~ plus, ne revient-il pas de prendre
c?nta~t avec la soc1eté ? Les m1ures, les outrages qu'il a endurés,
n ~nt-11s p~s pu etre comme un stimulant pour lui, en Iui faisant
vo~: a quo1 hen_t la faveur des hommes, en lui enseignant tout ce
qu 11 récupérera1t, avec le renouveau de sa santé. Cette exigence
de l'instinct de conservation se fait en lui si impérieuse qu'elle
réfute la ~aison et qu'il n'ex~mine plus si le pouvoir que l'on prete
au médecm de Salerne est digne de confiance. Bien mieux, il ne
prend plus garde aux risques de la tentation qui le peut faire
défaillir, a la vue d'Ottogebe.
11 n'est pas contestable que ne soit dramatique, au sens propre
du terlll;~• le coup de théatre qui remet en présence le Iépreux et
cell~ qu il ª. appelée, touteenfant, par caresse, sa &lt;e petite épouse ».
!l s est ~m mstant mép:is sur le sensd'une parole deBenedikt,et
il la cro1t e&lt; aupres de Dieu » quand voici qu'une voix provient de
la cellule, disant: « Ottogebe vit ! »
L'effet théatral de ce jeu de scene n'est pas artificiellement
obtenu. II correspond au progres qui s'est accompli dans les diS:positions de_ !'ame d'Heinrich. Le l~preux retrouve Ottogebe a,u
moment ou 11 a le plus ardent désir d'elle, c'est-a-dire au moment
ou elle s'identifie pour lui, le plus intensément avec ce vouloirvivre dont il est maintenant possédé.
'
Tout d'abord, il se refuse a croire a la réalité de son bonheur:
&lt;, Comment pourrais-je, prononce-t-il comme en extase commcnt pourrais-je contenir dans mes yeux la Iumiere qui tra•
verse le ~urde ma prison bénie, car je fus aveugle tout le temps de
de ma v1e et, seulement au fond de l'abime, j'ai été doué de vision.
Au lieu de maudire, je devrais bénir. »
. Les alternatives de l'espoir et du doute partagent son creur et
11 déborde. Alors, comme immatérielle et nimbée dans Je demijour de la petite église, celle qui représente la rédemption vienta
lui d'une démarche directe, et, forte d'un ascendant tout nouveau,
elle l~i fait s~gne de se lever : « Viens, il s'est fait tard, pauvre
Henr1 ! » Et Il se dresse, insoucieux de savoir ou elle Je conduit.
Sa soumission envers elle est un acte de foi un acte de foi dans la
vie et dans l'amour, fut-ce a travers la ~ott.
Comme il arrive si fréquemment dans l' reuvre dramatique de
G. Hauptmann, le dénouement est acquis au terme de cet avantdernier acte de la piece. J'ente~ds par la Je dénouement moral,

mm

LÉGENDE DRAMATIQUE OE G. HAUPTMANN

383

celui qui met au clair la crise d'ame qui faisait le véritable objet
du drame. L'acte final est surtout un ajustement de~ consé~uences
extérieures de cet achévement véritable _du des~m de l reuvre.
Le ye acte du Pauvre Henri, comme 11 fall~1t s Y. atte~dre,
transporte le spectateur dans le chat~au se1g~eur1al d Aue.
On vient d'y recevoir un message du prmce,_ qm annonce son
prochain retour. Mais dans quel état ph?7s1que, _dans quelles
dispositions d'ame rentrera-t-il? Nul n~ le sa1t. De~ms son départ,
les plus contradictoires nouvelles ont circulé. Dans la grande salle
Hartmann, Ottacker et Pater Benedikt devisent du P!s.sé,
évoquant le lépreux et s'efforgant de comprendre quelle déc1s1ve
pression porta Ottogebe au sacrifice. Fut-ce la p1_été ? Fut-ce
l'amour ? Pour Hartmann, quel que Iut le mob1le, Ottogebe
demeure la sainte.
Pendant qu'ils s'entretiennent, les présages favorables au
destin d'Heinrich se succedent. On apprend que l'usurpate'?r de
son treme, Conrad, son cousin, vient de succ?m?er_ a A1x-laChapellé au cours d'un tournoi. La légende a1gmlla1t le dramaturge' vers une solution optimiste, vers u~ dénouement_ de
rachat. Ce qui doit en faire pour nous le prix, e~ _sera sa ]UStification ce sera la conciliation qu'il fera du déterm1msme et de la
possibilité de libération laissée ouverte au ~éros. Comment
Heinrich aura-t-il réussi a s'évader de la fatahté ?
L'attente ou l'on était de lui, entre les rours de son. chatea~,
n'a pas été dégue. II rentre, dissimulé sous un fr~c, punfié, gué~i.
11 n'est plus le lépreux honni et laroen_table, ma1s s~n salut na
point couté de sacrifice. Ottogebe v1t. Ottogebe l accompagne
et va l'épouser.
. .
.
· d
Tout I'intéret du long récit qu'Hemr1ch fa1t a Bened1kt es
cireonstances de sa guérison consiste dans l'effort qu'a tenté
Hauptmann pour se libérer du merveilleux de la lége~de, ~t pour
faire admettre a !'esprit du spectateur c~ntemporam ~u elle se
soit effectuée par voie naturelle et sans miracle. Jusqu au te:me
de J'reuvre le dramaturge aura tenu a ne pas desserrer exténeurement les liens par lesquels il avait accepté de s'attacher a
légende médiévale. Mais l'analyse attentive démontre quel ~om
il a pris de l'int:erpréter, de l' adapter, dans toute la mesure ou la
chose était possible, a la sincérité de sa propre p~nsée.
,.11
Le début de la purification du lépreux (d'apres le compte qu
rend Iui-meme) ce fut quand la pure ame d'Ottogebe sepencha
vers Iui avec c'ompassion. Ce fut le p_remi~r rayon de la gra_ce,
le premier regard du destin red~ven1;1 h1enve1_llant .. II se dépouilla
de toute violence et de toute hame ; ll se senbt pac1fié.
1

!ª

11

�384

N• t3

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Le second bienfait ressenti par Heinrich du dévouement de la
jeune filie fut le regard rasséréné qu'il porta sur la nature. Les
collines lui sourirent, les horizons s'éclairérent. Une ardeur, une
fermentation de forces restaurées tressaillit au fond de lui. 11
éprouva l'impression presque physique de la lutte menée par son
vouloir-vivre contre la maladie. II eut le sentiment qu'il était
assuré de guérir.
Mais le troisiéme, le décisif efiet de la grace, il le ressentit a
Salerne, quand il eut sous les yeux Ottogebe étendue sur la table
du sacrifice, laisant de sa vie un don, s'il ne l'eutretenue et gardée,
Le saisissement qu'il eut du pouvoir divin de l' amour, la merveille
du don de soi, ce lut la pour lui le miracle.
Ainsi Ottogebe aura intercédé en faveur du lépreux auprés
de Dieu. Heinrich avait lutté, il s'était mesuré avec la douleur etle
désespoir jusqu'a la venue de l'amour. Comme il le &lt;lit lui-meme
a l'infidéle valet Ottacker, a la bonne volonté duque] il pardonne:
« Les vivants, ce sont les lutteurs. " En sorte que le dénouemenl
de cette légende dramatisée par G. Hauptmann n'est pas loin
de s'identifier, pour sa conclusion philosophique, avec celui du
Fausl de Gcethe. Par la main de la jeune filie dépourvue de tout.e
individualité,

a peine consciente,

et qui s'endort et reve, comme

une somnambule, a l'instant solennel _de ses fian~ailles ; par le
po_uvoir de cette petite Ottogebe qui est la sceur spirituelle de
Katchen von Heilbronn, Heinrich von Aue, le prince lépreux
est rendu a la santé et tiré de son ignominie. N'est-ce point la
force de l'Éternel féminin dont il est question au terme deFausl,
qui opere en elle. Et quant au héros lui-meme, il a mérité
son salut. Symboliquement, le poéte nous le montre les mains
couturées de cicatrices. Qui ne se souvient du chceur des anges,
emportant au ciel !'ame de Faust, et chantant : « Nous afTran•
chirons celui qui ne se lasse pas d'aspirer et de faire eflort. •
Enfin G. Hauptmann a voulu que l'allégresse de son héros
s'exprimat avec une modération réfléchie. II était mort, il est
ressuscité. Mais il réside de la fierté, dans la maltrise qu'il sait
garder de sa joie. II se compare au plon~eur qui est descendu
jusqu'aux derniéres profondeurs de l'abl~e, au-dessus duquel
ghsse la quille du navire. Quant il est remonté sain et sauf a la
surface, son rire « est aussi précieux que des tonnes d'or

Le Géranl :
POlTIERS. -

l&gt;.

FRANCK GAUTRON.

"OClÉTé ll'RANQAISE D'IMPRIMERlE,

15 JuJN 19'J2

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
D1ne1·1u•: K. P. STROWSll:I,
Profuatur a la Sorbonne.

Le ThéA.tre romantique
de Dumu pllre a Dumas fils.
Cours de 11. &amp;NDRt LE BRETON,
M aClre dt Confútnce, ó la Sor&amp;o11nt,

VIII
A quoi révent les jeunes fl.lles.
Dans les derniers jours de l'année 1830 qui avait vu les premiers
essais dramatiques d' Alfred de Vigny et de Víctor Hugo, le. 1••
décembre 1830, l'école romantique livrait de nouve!u bata1ll~,
non plus au ThéAtre•Fran~ais, mais a l'Odéon. La pulce porta1t
en titre : La N uil vénilienne. Elleétait passablementextravagante,
et l'auteur avait tant soit peu l'air de s'y etre moqué du public.
Le public le lui rendit bien, et ce fut un beau _vacarme, huée~,
siffiets, ricanements, des les premiers mots du d1alo~ue. u.n _petlt
accident vint rendre le désastre plus complet, 1rrémediable.
MU• Béranger, l'actrice qui jouait le r0le de l'hérolne, était
vetue d'une belle robe de satín blanc ; elle s'appuya, en se
penchant au balcon a un treillage dont la peinture n'avait pas eu
le temps de sécher, ¡t lorsqu'elle se redressa lace au public, elle
27

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N• t3

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Le second bienfait ressenti par Heinrich du dévouement de la
jeune filie fut le regard rasséréné qu'il porta sur la nature. Les
collines lui sourirent, les horizons s'éclairérent. Une ardeur, une
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vouloir-vivre contre la maladie. II eut le sentiment qu'il était
assuré de guérir.
Mais le troisiéme, le décisif efiet de la grace, il le ressentit a
Salerne, quand il eut sous les yeux Ottogebe étendue sur la table
du sacrifice, laisant de sa vie un don, s'il ne l'eutretenue et gardée,
Le saisissement qu'il eut du pouvoir divin de l' amour, la merveille
du don de soi, ce lut la pour lui le miracle.
Ainsi Ottogebe aura intercédé en faveur du lépreux auprés
de Dieu. Heinrich avait lutté, il s'était mesuré avec la douleur etle
désespoir jusqu'a la venue de l'amour. Comme il le &lt;lit lui-meme
a l'infidéle valet Ottacker, a la bonne volonté duque] il pardonne:
« Les vivants, ce sont les lutteurs. " En sorte que le dénouemenl
de cette légende dramatisée par G. Hauptmann n'est pas loin
de s'identifier, pour sa conclusion philosophique, avec celui du
Fausl de Gcethe. Par la main de la jeune filie dépourvue de tout.e
individualité,

a peine consciente,

et qui s'endort et reve, comme

une somnambule, a l'instant solennel _de ses fian~ailles ; par le
po_uvoir de cette petite Ottogebe qui est la sceur spirituelle de
Katchen von Heilbronn, Heinrich von Aue, le prince lépreux
est rendu a la santé et tiré de son ignominie. N'est-ce point la
force de l'Éternel féminin dont il est question au terme deFausl,
qui opere en elle. Et quant au héros lui-meme, il a mérité
son salut. Symboliquement, le poéte nous le montre les mains
couturées de cicatrices. Qui ne se souvient du chceur des anges,
emportant au ciel !'ame de Faust, et chantant : « Nous afTran•
chirons celui qui ne se lasse pas d'aspirer et de faire eflort. •
Enfin G. Hauptmann a voulu que l'allégresse de son héros
s'exprimat avec une modération réfléchie. II était mort, il est
ressuscité. Mais il réside de la fierté, dans la maltrise qu'il sait
garder de sa joie. II se compare au plon~eur qui est descendu
jusqu'aux derniéres profondeurs de l'abl~e, au-dessus duquel
ghsse la quille du navire. Quant il est remonté sain et sauf a la
surface, son rire « est aussi précieux que des tonnes d'or

Le Géranl :
POlTIERS. -

l&gt;.

FRANCK GAUTRON.

"OClÉTé ll'RANQAISE D'IMPRIMERlE,

15 JuJN 19'J2

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
D1ne1·1u•: K. P. STROWSll:I,
Profuatur a la Sorbonne.

Le ThéA.tre romantique
de Dumu pllre a Dumas fils.
Cours de 11. &amp;NDRt LE BRETON,
M aClre dt Confútnce, ó la Sor&amp;o11nt,

VIII
A quoi révent les jeunes fl.lles.
Dans les derniers jours de l'année 1830 qui avait vu les premiers
essais dramatiques d' Alfred de Vigny et de Víctor Hugo, le. 1••
décembre 1830, l'école romantique livrait de nouve!u bata1ll~,
non plus au ThéAtre•Fran~ais, mais a l'Odéon. La pulce porta1t
en titre : La N uil vénilienne. Elleétait passablementextravagante,
et l'auteur avait tant soit peu l'air de s'y etre moqué du public.
Le public le lui rendit bien, et ce fut un beau _vacarme, huée~,
siffiets, ricanements, des les premiers mots du d1alo~ue. u.n _petlt
accident vint rendre le désastre plus complet, 1rrémediable.
MU• Béranger, l'actrice qui jouait le r0le de l'hérolne, était
vetue d'une belle robe de satín blanc ; elle s'appuya, en se
penchant au balcon a un treillage dont la peinture n'avait pas eu
le temps de sécher, ¡t lorsqu'elle se redressa lace au public, elle
27

�386

LB 'l'Rf:ATRB ROl(ANTIQUE

REVUE DES COIJRS BT CONFÉRENCE8

app~rut toute bario~ée de carreaux verts. Des lors, le brouhaha
~evmt tel qu 1a peme entendit-on le nom de l'auteur quand
il fut prononcé a la fin de la piece.
'
L:au~ur était Alfr~d de Musset. 11 avait tout juste vingt ana,
-quo1qu il fut p_resque 1llustre, ayant publié un an auparavant son
prem1er re_cueil de vers, les ~onles d' Espag':e el d' Italie jusqu'l
et~ c~mp?S M ardoche. 11 ava1t a coup sQr I'mstinct dr•matique,
et 111 ava1t prouvé ?éja dans ses Conles d'Espagne el &lt;f Ilalie ea
donnant l! form? d1aloguée au petit conte intitulé Les Marron,
dufeu. Ma1s, apres la mésaventure deLaNuit vénilienne il fit serment_de ne plus fai~e jouer aucune piece, de ne plus 's'exposer
a~ nsées d 1un publ_ic plus se_nsibl~ au gros intéretdela péripétie
qua la va!?ur _po_étique_ ou littéra1re de l'reuvre représentée. D
déclara qu Il d1sa1t_ « ad1eu. a la ménagerie », et. s'il ne renon~
pas pour cela a écnre des p1eces, celles qu'il écrivit peu de tempe
apres ne furent pas j~u~es et ne semblaient pas pouvoir l'etre. n
!I'ouva pour les défm1r et les classer une appellation nouvelle ;
d les appela Speclacle dans un fauteuil. Telle est la rubrique sous
laquelle parurent dans son second volume de poésies publié en
1833, _deux peti~s reuvres intitulées La Coupe et l~ levres et
A quo, révent les ¡eunes filies. Elles y sont précédées d'un Avil

au lecteur:
Figure-toi, lecteur, q_ue ton mauvais génie
T'a fa_it prendre ce s01r un billet d'opéra.
Te voila devenu parterre ou galerie
Et tu ne sais pas trop ce qu'on te chantera.
I1 se peut qu'on t'amuse, il se peut qu'on t'ennuie •
I1 se peut que l'on pleure, a moins que l'on ne rie .'
Et ,l_e terme moyen, c'est que l'on brullera.
'
Qu importe ? c'est la mode, et le temps passera.
Mon livre, ami lecteur, t'olTre une chance égale
I1 te coOte a peu pr~s ce que coOte une stalle ·
·
Ouvre-le sans colere, et lis-le d'un bon reil. '
Qu'il te déplaise ou non, ferme-le sans rancune •
Un spectacle ennuyeux est chose assez comm~ne
Et tu verras le mien sans quitter ton tauteuil.
'

La Coupe el les levres et A quoi révenl les jeuna fillu n'étaient
qu? le c~m~encement d'une longue série d'reuvres qui constituent
auJourd hm pour nous le théatre d' Alfred de Musset, et qui s'éc-..,
l?nnent de 1833 a 1855. La plupart, et les meillelll'es, ont paru ea
1 espace ~e quatre a~s, de 1833 a 1837; ce sont : André del Bario,
La Capri~ de Mar~anne, Fantasio, On ne badine pas avec l' amOIII',
Lorenzacc_io, Barb!rme, Le Chandelier, 11 ne faul jurer de rien,
Un Caprice. Enswte, sa production s'est ralent.ie. 11 ne aerait pll

387

to1tt l fait exact de dire que Muuet. ~t.ait. fioi a vingtrae~ am,
ni méme a trente; mais il est vrai qu'a partir de sa trent.ieme aDDÑ
il a peu produit. En fait de poéaies, il n'a plus produit que
de petites choses, stanc~, sonnets ou ~ha~o~; et, en fai~ de

preces,

s'il en a produ1t encore de b~en Johes: ll faul qu_ un,

perle soit ouverle ou ferm,e, On ne saurad penur d loul, Louilon,
Carmosine, Beltine, l' Ane et le r-uiBSeau, elles ne valent pourtut
pas les premieres.
Jusqu'en 1847, aucune de ces pieces ne fut jouée. C'est en 1847
qu'une actrice fran~aise, Mme Allan-Despréaux, eut pour la premi~re fois l'idée de jouerune piéce de Musset, aSaintrPétersbou:rg,
ofl elle se trouvait de passage. Elle joua Un Caprice, et, de retoud
Paris, le joua de nouveau, cette fois au ThéAtre-Fran~. Et o~
m successivement parattre sur la scene: llfaut qu'une parle ,oit
orn,erle ou fermie, ll ne faut jurer de ríen, Le Chandelier, Arulré al
Sarlo en 1848 - Louison et On ne saurait penser d loul, en 1849
- B;ttine et les Capricu de Marianne, en 1851- puis,apres la
mort du poete, On ne badine pas aoec l'amour, en 1861 -: Carmosine en 1865 - Fantasio, en 1866 - .A quoi rér,en1 lea ¡eum,
fiQes e~ 1880- Barberine, en 1882- Lorenzaccio, en 1896.
11 ~'est rencontré en I'espace de soixante-dix ans trois ou quat.re
acteurs dignes de jouer du Musset. Ce furent jadis Augustine et.
Madeleine Brohan¡ pluspres de nous, Delaunay et Le 1=1argy. Et.
• je ne dis pas qu'ainsi jouées les pieces de Musset ne s01ent pour
le spectateur un exquis plaisir. Mais il est trop ce~tain q1;1e ce
sont la des cas exceptionnels; et, de plus, pour qu elles _pwssent.
6tre jouées, il faut leur faire subir des arrangements qw sont ~e
véritables mutilations, de vrais sacrileges. II est bon de savoll'
qu'il n'y en a quetrois, Un Caprice, llfaut qu'une porlesoilouueru
ou fermée, et Betline, qui aient été jouées .~t pu.iss~nt I l'étre
tenes que Musset les avait conc;ues et telles qu il les avait d abord
écrites. Toutes les autres ont été remaniées en vue de la représentation. Quelques-unes l'ont_ été par ~ui-m~me;d'.autres, apres ~
mort par son frere Paul, et, il y a enVIron vmgt-cmq ans, lorsqu I1
prit fantaisie a Mme SarahBernhardtdejouer Lorenzaccio, c'estun
certain Armand d' Artois qui se chargea ~ corriger Musset et
d'adapter l'reuvre aux exigences de la scene. Je ne puis songer
ll indiquer en quoi consiste pour chaque piece le travail d'arrangement. TI consiste quelquefois en additions, plus souvent en coupures, refontes, transpositions dans l'ordre des scenes. L'étude en
serait longue et semblerait assez fastidieuse. On peut la faire
soi-meme en comparant au texte les variantes qui figurent
aujourd'hui dans toute bonne éditiondeMusset. DumoiD1puis-je

�38t

RBVUB DES COURS ET CONFÉRBNCBS

U1 THiATBB ROJIANTIQUB

úDrmer qu'il n'est aucune de ses piécel qui n'ait beaucoup soutles

"krit en septembre 1832 et pub~é avec~aCoupe el ~~en 1 ~
je veux dire A quoi rlo,nl lu 1w_na f~, la dermére p1éce qu il
ait écrite en vera jusqu'a sa Lou,aon qui est de 1849.
•
En quel temps en quel paya se puse I'action ? Je n'en t1a18
rien • le texte ne
d'autre indication que celle-ci : • La aeéne
est o~ l'on voudra • et les personnages t1'appellent Laert.e, ll'WI,
Silvio, Ninon et Nh'lette, Flora, Spadille et ~uinola. La • premiére scene ae passe dans la chambre de N1non. Ce M1'81t u11
meurtre que de I' analyser :

388

d'étre«anangée1delasort.e,memecellesqu'ilaarrangéeslui-m6me
pour en rendre la représeni&amp;tion pouible. Car si charmantea
encore qu'ellea puiuent nous sembler il la scéne, elles n'y sont
pu a leur place, et c'est pitié de les voir lil. Leurs fratchea
couleun se fanent, leur grAce aérienne se Oétrit il la
broi&amp;le lumiére de la rampe ; le reve se matérialise. Elles sont
bien du thé&amp;tre, puiqu'elles sont une pensée del'auteurtraduite
en silhouettes d'hommes ou de femmes qui vont et viennent, et
parlent. et sourient ou pleurent devant nous. Mais, plus encore que
celui de Hugo ou de Vigny, ce théAtre est un théAtre de poéte qui
échappe en réalité il toute définition, qui ne connatt aucune loi
et. ne tient compte d'aucune difficulté ou d'aucune néce88i~
matérielle, un théAtre qui est la Oeur du romantisme et qui
cependant est quelque chose de plus et de mieux que du drame
romantique, un tbéatre qui est poésie toute pure. LA est son originalité, le secret de son éternelle jeunesse. Nous n'avons pu
noua emp&amp;her de nous apercevoir qu'il part de rares exceptiona
lea drames de Hugo et de Vigny ne valent pas leur reuvre lyrique.
L'art du théltre est un art si conventionnel que le génie peut a'y
trouver il l'étroit, et que le vrai y prend toujours I'apparence de la
fiction. Mais le cas de Musset est tout autre. Son tbéAtre n'est pas,
comme chez Hugo ou Vigny, la partie a demi mortedesonreuvre;
il en eat la partie la plus vivante, la plus jeune, la plus originale.
Je sais qu'il a eu des mattres, et je le dirai. On n'en sentira qutl
mieux combien son art est personnel. Mieux encore que daos aes
plus beaux vers lyriques; mieux encore que dans Namouna ou
Rolla, les Nuilsou leSouuenir, il s'est peint lui-m6me et livré dam
son théAtre. 11 est la, vivant, l'ironique et douloureux « enfant
du siécle 1 1 dans l'étrange complexité de son etre, avec toute
sa fantaisie, tout son esprit impertinent et toute sa tendre sensibilité; et nulle partil ne s'est montré plus véritablement poéte
que dans ces piéces presque toutes écrites en prose.

..
Je ne puis les étudiertoutes en détail,etparexemple,jene m'atiardepasil parlerdes Marromdufeu, deLaNuil r,énilienne, ni m&amp;me
de La Coupe el les levres. Dans ces trois premiers essais, et malgÑ
les beaux vers que renferme le troisiéme, Musset n'est qu'un
écolier qui s'amuse ; il n'est dégagé ni de l'influence de Byron,
ni des partis pris romantiques; il n'est pas vraiment luí, quoique aa
personnalité commence a poindre. Je vais droit au chef-d'c.euvre

porte

N1NETTB

Onu heures vont sonner. - Bonseir, ma ch~re 1mur,
Je m'en vais me coucber.
Nncol'C
Bon1oir. Tu n'as pas peur
De traverser le pare pour aue, ll ta chambre 'l
11 Hl si \ard 1 - Veux-tu que fappelle Flora 't
Nll'IETTB

Pas du tout. - Mais vois done quel beau ciel de aeptembn 1
D'ailleurs, j'al Bacchanal qui m'accompagnera.
Bacchanal I Bacehanal 1
Elle ,ort en appelanl ,on claitn.
,•agenouillant 4 10n prie-Dieu.
O Chri,le I dum ffzut cruci
Ezpandi1 orbi brachia,
Amare da crucem, tuo
Da no, in amplezu mori.
Elle dithabille,
:'.111:cETTE rcnlrant ipouvanlie ti ,e Jetanl dan, ~n fauleuil.
· ·
'
Ma chere, je slll8 morte 1
N1N01C,

,e

N1NON

Qu'aa-tu 'I qu'arrive-t-il 'l
NINBTTB

•

Je ne peux plus parler.

N1NON

Pourquoi , mon Dieu I Je tremble en te voyant trembler.
NtNETTE

.Je n'élais pas, mach~~. u,trois pas de ta porte;
Un homme vient l!. m01, m enllwe dans ses bras,
M'embrasse tant qu'il r.ut,me repose parterre,
•
Et se sauve en couran •
NtNOl'I
Ah I mon Oieu I comment faire ,
C'e&amp;t. peut-itre un voleur.
NtNETTB

Oh I non, je ne crols pas.
11 avait sur l'épaule une chatne superbe,

�LE TBÉATRE ROMANTIQUE

390

REVUB DES COURS BT CONFÉRENCES

Un manteau d'Espagnol, doublé de velours noir
Et de grands éperons qui reluisaient dans l'herbe'.

.............................................
NINON

C'est peut-étre papa qui veut te !aire peur

Dans tous les cas, Ninette, il taut qu'on te r;mene
Hóla l Flora, Flora l reconduisez ma soour.
·
Adieu, va, ferrne bten ta porte.
NINETTE

,
Et tol, la Uenne
Elles s embras,ent. Ninette sort avec Flora. •
seule, mettant son verrou.
Des éperons d'argent, un manteau de velours 1
Une chalne l un baiser l - C'est extraordinaire.
N1NON,

.. . . . . . .. . . . . ... . . .. . ..~·............... .

Elle ,•auoupil. -NOn entend par la fen~tre le bruit d'une guitare et une voix
lnon, Ninon, que tais-tu de la vie 'l
·
L'heure s'enfuit, le Jour succede au Jour
Rose ce soir, dernain flétrie
·
Comment vis-tu, toi qui n'as pai d'amour 'l
N!NON, ,•~veillant.
E5t·ce un réve ? J'ai cru qu'on chantait dans la cour.

LA. vovc, au dehors.
Regarde-toi, la jeune filie f
.
, . Ton _creur bat, et ton ceil pétille.
AQu3~urd hui le prmtemps, Ninon demain l'hiver
uo1 l tu n'as pas d'étoile, et tu v~s sur la mer 1 •
Au ~ombat, sans musique, en voyage sans livre 1
iur l tunas pas d'amour, et tu parles de vivre 1
0 'pour un peu_ d'amour je donnerais mes jours
Et ;e les donneralS pour rien sans les amours.
N!NON

Je ne me trompe pas ; - singuliere romance !
Comment ce chanteur-la peut-il savoir mon nom 'l
Peut-étre sa beauté s'appelle aussi Ninon.

Se~ .é.pe.roii~· d;a'r~iii·b;ill~~it" d;~~ ·1~· ;¿;é~·:.
Unne chatne a glands d'or retient son rnanteiu noir.
releve en rnarchant sa rnoustache frisée
Que! est ce personnage, et cornrnent le sa~oir 'l

L'émoi de Ninon et de Ninette est déja bien grand le lendemain
quand elles se levent. Au déjeuner, outre leur pere le bon vie~
duc Laerte, outre leur cousin Irus - un grand dadais toujours
é}égant ,comme une gravure de modes et qui voudrait bien épouser
l une ~ elles, sans trop savoir laquelle il préfére - elles
aper~oivent un nou~eau venu, Silvio, fils d'un ami de leur pére.
La pensée leur VIent probablement qu'il est le mystérieux
chanteur de la nuit précédente ; elles osent a peine le regarder.

391

Mais voici que Flora, la servante, les prend l'une apres l'autre
en particulier, et leur glisse a chacune un billet galant signé
Silvio ; c'est une demande de rendez-vous pour le soir méme.
Le soir venu, avec mainte précaution, mainte petite rose, Ninon
eherche a se débarrasser de Ninette, Ninette a se débarrasser
de Ninon, chacune voulant rester seule sur la terrasse pour y
attendre l'heure du rendez-vous :
·
Que fais-tu la si tard, rna petite Ninette 'l
II est temps de dormir. Tu prendras le serein.

Et l'autre:
Va te coucher, Ninon; ¡e ne saurais dormir.

Peu a peu, et toutes deux pressées du mémedésirdeconfier a
quelqu'un le secret qui les trouble, elles se montrent les lettres
qu'elles ont re~ues lematin :horreur !horreur et mystere! .lesdeux
lettres sont exactement pareilles et signées du méme nom.
Elles se récrient, indignées. Quel monstre que ce Silvio, et quelle
énigme ! II faudrait pourtant savoir qui il est, et qui il aime, et ce
qui se cache au fond de tout cela. Leurs petites tetes travaillent,
se montent, et, au 1ieu de rentrer, de fuir l'infame séducteur, elles
l'attendent. Soudain, il arrive, une épée au poing, drapé dans un
grand manteau, et, en méme temps, par une autre porte, survien
nent le duc Laerte et lrus. Les épées s'entre-choquent ; Irus,
qui est un poltron, crie: &lt;t Je suis mort ! » et tombe par terre,
bien qu'il n'ait pas re~u la plus petite égratignure. Ninon et
Ninette pleurent, se tordent les bras, et se jugent a tout jamais
déshonorées par un tel scandale. Et le lendemain, au réveil,
Laerte les voit venir toutes deux, d'abord en habit de religieuses,
puis en habit de bergeres. Elles lui disent leur ferme résolution
de renoncer au monde et de vivre soit au clottre, soit aux champs,
hors de la société qui leur semble horrible. Elles sont bien résolues
a ne pas épouser Irus, qui est un sot et un pleutre ; et quant a
Silvio, comment épouser celui qui est venu jeter le trouble au foyer
de leur pére, qui est. venu pour les séduire, pour les enlever peut~tre, une guitare ou une épée au poing 'l Mais le pére sourit;
il a deviné sans peine que, si toutes deux détestent Irus, toutes
deux aiment Silvio; et, puisque de son c6té le creur de Silvio s' est
prononcé, puisque Ninon est celle qu'il aime, il l'épousera:
Il ne s'en ira point, ne pleurez pas, Ninette.
Embrassez votre frere - il est aussi le mien. Et vous, mon cher Irus, ne baissez pas la t~te :
Soyez heureux aussi : - votre habtt vous va bien.

�LE THiATRB ROIIANTIQUE

RBVUB DBS COUR8 ET CONFéRENCES

e:

. ~nai le duc Laerte en vient A son but, qui était de rendre I
~:1~ule ~ux ye~x ~e aes filies et de marier l'une d'elles Ason
VI~C
~ui, e eat Laerte lui-méme qui avait monté la pet.ite
co~ . e ~atinée A transformer Silvio en héros de roman . c'eat
lw qui ava1t embras~é Ninet~e daos le jardín, luí qui avait ¡hanW
aous la fenétre de Nmon, lm qui avait dit A Silvio d' t
h
ell~_l'épéet ~ la ~ah~. 11 a ~onté la petite comédie un
qu I1es ga1, qu 11 a1me A nre :

;t

e:e:rp:r:

C'est le métier des vleux de dérlder le temps,

et surtout parce qu'il connatt le creur féminin
une tbéoriep:~~fi

0 ird été jeu_ne. 11 a toute
: 0 ;;v·e.ntJ. d 'afin"'.
10 11 1a
u premier acle :

Recevoir un mari de la main de son per
Pour une jeune filie est un pauvre régaT:

fi;~;tii~; ¡;; ~~i.is"

d;été; ¡~; ·i:~~ ~¡~·c~·é¿h¡1j9
n~ P e 8 la mam, un manteau sur les yeux '
Qu une enfant de qulnze ans réve ses amouréux
tv•~t de se montrer, il faut Jeur apparaltre
·
e re ouvre la porte au matériel époux '
~•. a toujours l'ldéal entre par les tenétre;
o,la, mon cher Silvlo, ce que fattends d~ voua
Connalssez-vous l'escrime ,
•

f.

SJLVJO

Oul, je tire l'épée.
L.t.ERTE

~~ pour lo plstolet, vous tuoz Ja poupée,

e5 l•ce pas ' - C'est tres bien · vous tuerez
Mes filies tout li l'heure ont rec;il deux billets ~es valets.
~: 1h~rchez pas, c'est mol qui les ai fait remeÍtre
Une 1!'irr:uda' comprelniez ce iue c'est qu'uno lett~ 1
amour, orsque 1 on a quinze ans 1
g~elle charmante place elle occupe longtemps 1
abord aupres du creur, ensuite il la ceinture
La _poche v,ent apres, le tiroir vient enffn
'
~::i:;omme on promene, en tralneaux, ·en volture 1
e on 1a m.,ne au bal I que de fois en chemin
le fond d~ la poche on la presse,' on la serre' 1
_comm~ on r1t tout bas du bonhomme de ere
u1 ne vo1~ J_amais ~len, de temps immémor1f1 1
uel travall 11 se fa1t daos ces petltes tétes 1
Voulez-vous, mon ami, savoir ce que vous étes
rous, n l'heure qu'il ost? - Vous étes l'ldéal'
e prince Galaor, le berger d'Arcadie.
•
Vou~ etes un Lara ; - J'al signé votre 'nom
Lo v1eux duc vous prenait pour son gend •
ton I Vous tombez du ciel comme une tr!';Mle mais non,
ous rossez mes valets ; vous forcez mes verro~ •
~ous ca_res~ez le chien ; vous séduisez la fflle . X '
ous fa1tes le malheur do touto la famllle .
'
VollA ce que l'on veul trouver dans un 6p.oux.

~:ns

8

;ª

,.

e~°;a:

•
• •
L'idée que Musset exprime la, et qui eat le sujet méme de sa piéce,
at, on le voit, qu'une Ame jeune ne saurait se contenter du réel,
'elle s'imagine la vie plus romanesque, plus aventureuae, plus
e que la viene l'est réellement, et qu'il faut qu'elle se trompe
ai pour étre heureuse, qu'il est bon qu'elle se trompe ainsi.
N'y a-t-il que les Ames tres jeunes qui faBBent de ces réves ou qui
complaisent en ces illusions-la ? Je ne sais trop. Je croia
p'il n'y a que les sages - c'est-A-dire des gens bien vieux, bien
busés, bien revenus de tout - pour accepter la vie telle
111'elle est, pour comprendre l'inutilité du réve et se résigner A la
ihlité. Oli est la raison d'étre de l'art et de la littérature, sinon
UDB l'étemel besoin qui nous pousse Afuir la réalité dans le réve?
est en particulier le secret de la prodigieuse fortune que
1e roman a faite depuis quelques siecles. Et il y aurait tou~ une
liatoire Aécrire des eflorts que l'Ame humaine a tentés de tout
lemps pour se dissimuler a elle-meme les platitudes et la monotolie de l'existence. Qui ne voit, par exemple, qu'ainsi s'expliquent
toua les jolis mensonges de la vie de salon A la fin de l'ancien
ngime, depuis les jours de l'HOtel de Rambouillet jusqu'aux jours
tle Trianon ? La biographie de la société aristocratique au xvn6
d. au xvmº siecle pourrait se résumer dans ce seul mol : l'artilic:iel. Précieuses de 1630 ou marquis de 1760, toute cette humaliU si coquettement apprétée, si factice - factice de la téte
aux pieds et depuis son vocabulaire jusqu'b. ses modes sentimenlalea, depuis ses robes A paniers jusqu'a ses perruques - n'était
lU fond qu'une humanité blasée, laBBe de vivre, et qui cherchait
Aae distraire en se donnant a elle-méme une perpétuelle comédie.
Mais si nous révons a tout Age, si a tout Age nous cherchons
..iinctivement 11. embellir le réel au tour de nous, ce besoin de l' Ame
•'eat jamais plus impérieux que dans la premiere jeunesse.
Deat impérieux, et il ne Jaisse pas que d'étre assez respectable
1t touchant, car, au fond 1 il est une forme du sentiment de l'idéal.
f.Drneille était un contemporain de l'HOtel de Rambouillet ;
• lragédies ont paru daos le méme temps que le Cyrus ou La
CUlie, et c'est en somme le méme instinct de l'Ame humaine qui
•'exprime ici en réve héroique et sublime, la en reve sentimental
et ~lant. Peut-étre est-ce un tort que de railler un instinct aussi
paíasant que celui-la, et qui, s'il nous expose parfois a de plai•
~~ déconvenues, est aussi celui qui nous rend capables de nous
aftl' au-dessus de nous-mémes. Cervantes le savait si bien qu'en
-.Iant s'égayer aux dépens des réveurs ou des idéalistes, en

�394

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REVUE DES COURS BT CONFÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

contant l'histoire de Don Quichotte, il a écrit un livre qui touch
par instants encore plus qu'il ne donne envie de rire, et qu'en 1'
refermant nous nous demandons si c'est Don Quichotte qui a to
ou si ce ne serait pas lui, par hasard, qui a raison. J'ai touj
pensé que, dans sa comédie desPrécieuses ridicules, Moliere av ·
été bien dura ses deux jeunes héromes, Cathos et Madelon,
quelles ne sont, a y regarder d'un peu pres, que Ninette etN·
en robes Louis XIV. Les deux marquis, du Croisy et Lagrange,
conduisent a leur égard comme de simples goujats, et elles
raison de dire qu'ils leur ont«jouéunesanglantepiéce» enles
aant a prendre deux laquais pour deux héros de roman. Et
était done leur crime pour que Moliere ait jugé a propos de ~
égayer ainsi a leurs dépens ? Leur crime était celui de N ~
et de Ninon ¡ il était, comme elles le disent, de ne
vouloir se trouver mariées du jour au lendemain sans avoir pp
choisir leur époux, sans que leur creur ait battu, sans qu'ella
aient eu leur petit roman avant d'etre a jamais condamnée1 Ua
prose de la vie conjugale ; leur crime était, de ne pas aimer
gens qui « viennent de but en blanc au mariage » et «preJllltlJl.,
justement le roman par la queue &gt;&gt;. J'aime mieux la souriallt.e
indulgence du duc Laerte que la brutalité de Lagrange et de
Croisy, et je sais gré a Musset d'avoir eu ici la inain plus 1~
que Moliere.
A deux reprises, en revanche, le theme d' A quoi révenl les¡,.,.
filies a été traité, ce me semble, avec une légéreté de main prelql&amp;
égale a celle de Musset, une premiere fois au xvme siecle par
Marivaux, une autre fois de nos jours par Edmond Rostand i G
il n'est pas de meilleur moyen de gouter le petit chef-d'ceum
de Musset que de le comparer au Jeu de l'amour el du hasará •
aux Romanesques.
Le théatre de Musset doit quelque chose a Marivaux, cela
pas douteux. II présente meme, ga et la, des traces d'imitalltlt
consciente et directe.L' Ane et le ruisseau, qui estla derniérepiice
de Musset et ne fut publié qu'apres sa mort, est imité de l'H~
,tratageme, de meme qu' Il jaut qu'une porte soit ouverle ou fen,,#1
est imité du Legs. Ailleurs, si l'on ne peut dire qu'il y ait imitation, on ne peut s'empecher de remarquer qu'il y a des r ~
blances, des rencontres, une certaine communauté ou P ~
d'humeur, Marivaux ayant eu, luí aussi, bien de la fan
dans !'esprit, et ayant en outre été toute sa vie, comme M~
le peintre ou le poete de la femme et de l'amour. Mais il reall
toujours entre eux cette différe:,:ice que Marivaux est plus h ~
de théatre que Musset, et Musset, plus poete que Marivaux.

c'est ce que l'on sent bien en comparant le J eu del' amour el du
ja,ard avec A quoi révenl les jeunes filles.

a

n.'•

La donnée, en son point de départ, est la mem~. _L'héroi~e ~u

Jeu de l' amour el du hasard, la tres aimable et spmtuelle SilVIa,
est aussi une jeune fille a qui la vie semble bien plate et qui n_e
détesterait pas d'y meler un petit grain d'aventure. Elle auss1,
tlle pense que :
Recevoir un mari de la main de son p~re
Pour une jeune filie est un p'auvre régal.

Quand son pere lui parle d 'un certain Dor:inte, a qui ~l _voudrait

la marier, elle ne dit pas non, mais elle fa1t ses cond1tions. La
condition, c'est qu'elle va changer de co~~ume avec sa soubrette,

et jouer aux yeux de Dorante, !º~qu_il se pr,ésent~ra, le, ~er.aonnage de Lisette ; elle pourra ams1, dit-elle, l étud1er a l aise,
le bien connattre avantde dire oui ¡ que s'il venait a s'éprendre
d'elle sous son travestissement, a l'aimer sans la connattre et
malgré son petit bonnet, tant mieux : elle ser~it done sure
llU'elle est aimée pour elle-meme. II m'a touJou~ semblé,
,uant a moi, qu'elle raisonnait assez mal, et que s1 Dorante
•'éprenait d'elle, comme il arrive, tout en la prenant pour une
1Gubrette, cela prouverait surtout que Doran~ est_ capable a
l'occasion d'aimer une soubrette - et cec1 sera1t un. peu
inquiétant pour !'avenir du ménage. Mais n'impo~e ; le fait est
que comme Ninette et Ninon, Silvia veut avo1r son roman i
tt ~lle l'a 1 grace a la complaisante bonhomie de M. Orgon son
pere, qui 8 e prete a ce caprice; elle~'ameme bien plus com~let
1
011 plus compliqué qu'elle ne I ava1t prévu.. ~ar, de son coté'.
Dorante a imaginé meme ruse, avec la complic1t~ de M. Orgon,
il a changé d'habit et de r6le avec son valet Pasqum, en sorte que
Silvia sent bienwt non sans épouvante, qu'elle s'éprend de ce
valet en qui se cache Dorante, tandis que celui-ci s'éprend, non
llns remords, de la soubrette en qui se cache Si_lvia. . .
.
ll faut Jire la piece de Marivaux pour savo1r comb1en il ava1t
~'esprit et de grace dans !'esprit. ~•e~t, d'un ~out a l'a~tre, ~n délice, soit qu'on entende parler Sil:"1ª• et q~ ?n la v01e d ª~?rd
tchapper, a force de malicieuse gaieté, au ~1d1cule de la pos1ti~n
ti fausse ou elle s'est mise soit qu'on voie peu a peu sa petite
Ut.e s'égarer et battre la ca~pagne, a mesur~ qu'~lle se,nt l'amour
llatlre bien malgré elle dans son creur- s01t enfm qu on observe
l'attitude de son pere et de son frere Mario, qui tous deux sont
4ans le secret de la comédie, s'amusent de son embarras, et
tttnnent malicieusement plaisir a l'accrottre.

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LE THÉATRE ROMANTIQUE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Maie, d'une part, remarquons combien une pareille reuvre
dalie, malgré ~e. qu'il y a d'imprécis dans son cadre, malgré
noma de fanta1S1e que portent lee personnagee. Une' époque
déterminée revit sous ces jolis costumes Watteau et c'est p
sém~n~ !'époque méme de Watteau, c'est le xvn~e siecle qui
l~ahit ici ~ toute minute. 11 y a la de la tendresse, un peu d'
bon, un peu de poésie, certes ; mais il y a la surtout de l'
et de !'esprit. Est-ce une jeune filie que Silvia ? Si on l'é
causer ~vec Liset_te a la premiere scene, on verra qu'elle en
long d~Ja sur la ~e~tles~ensonges de la vie,surle mariage et
décepbons. On I a dit mamtes fois et avec raison : les jeunes
d_u théAtre de Marivaux sont des femmes. Ce sont des femmes d
siecle qui n'étaft q~'esprit. ~•amo~r est chez elles le cap·
une forme de l ennui, une distracbon cherchée · il est selont~tre de la piece, « un jeu • et un sourire; il parle ~n jolÚa
fm, alambiqué, précieux ; mais le chant, les divines effua·
des amants de Musset, ne les demandons pas ñ Marivaux.
Et, d'autre part, pouvons-nous un seul instant oublier
lisantLe J eu de l' amour el du hasard, que nous sommes au théA'
~omment l',~ubl_ier? ~omme?t ne pas sentir ce qu'il y a d'
ciel dans l mtngue si adroitement conduite dans ce do
d~guisement}e ~ilvia et de Dorante, tous deu~ prisa leurpropll
piége, dans I mtngue paralléle que forment les amours de ·
et de Pasquín, travestís eux aussi, chacun croyant duper l'a
et dans le double dénouement qui unit la soubrette au valet.
meme temps que la mattresse au mattre ? C'est du théltle
délicieux, mais c'est toujours du théatre.
. J'en di_rai a peu pres autant des Romanesques, la jolie peli!!
piéce qui fut le coup d'essai d'Edmond Rostand alors qa'I
avait vingt-cinq ans.
'
, Que le . sujet soit celui d'A quoi r~venl les jeunu fiU,,.
1auteur lui-meme est la pour nous en avertir. 11 ne se cache
d'etre l'éléve de Musset, et il a eu soin d'écrire 1 comme •
mattre, en tete de sa piece : "La scene se passe ou l'on vouda;
pourvu que les costumes soient jolis. &gt;i
Deux peres, vieux amis et voisins de campagne Bergarnin el
Pasquinot, ont l'un une filie, Sylvette, et l'autre u~ fils, Pe ·
lis souhaitent de les marier afín de vivre désormais et pourtouj
ensemble. l\~ais les de~ jeunes gens ne s'aimeront pas, s'ilscroi
que leur umon est le fait de la volonté paternelle. 11 s'agit d
d~ renouveler la vieille ruse du duc Laerte. Bergamin et Pas~
!eignent d'etre brouillés a mort. Entre leurs deux prop ·.
ds élevent un grand mur : défense a Sylvette d'aimer P

39¡

• Percinet d'aimer Sylvette. Aussitl&gt;t, ils s'éprennentl'un de
t.re, et Percinet est sans cesse perché sur le haut du mur,
oguant tendrementavec Sylvette. Puis, Bergamin et Pasquinol
binent avec un certain Stratlorel, expert en ces délicates ma' un simulacre d'enlévement ; Sylvette croit qu'on a voulu
ever en chaise a porteurs, Percinet croit l'avoir délivrée en
· lant contre Stratlorel. lis sont l'un pour l'autre des héros
roman; ils s'adorent et ne demandent pas mieux que de se
·er, réalisant ainsi a leur insu le secret désir de Pasquinot et
min.
Tel est le premier acle, et, jusqu'ici, on le voit, la piéce est bien
e rédaction nouvelle d' A quoi rivenl ... Et cette rédaction
velle, je suis bien éloigné d'en faire fi. J'y trouve bien de la
et de la fratcheur, une verve endiablée, un éblouissant
ement d'esprit,et toutes les prouesses d'élocution, toutes les
vailles d'expression que nous avons admirées depuis dans les
s ceuvres du m~me auteur. J'y trouve la verve d'un romane de 1830 avec les habiletés de métier de nos plus illustres
assiens, par exemple, dans le fameux couplet des enleve-

ta:
BERGAIUN

Pour un enlevemenl, que prcnez-vous, chor mallre 'I
5TRAFFOR1U,

Cela dépend Monsieur, de ce qu'on veut y mettre.
On rait l'enlbvement un peu dans tous les prlx.
Mais, dans le cas présenl, el si j'ai bien compris,
11 ne raut pas compter du tout. A votre place
J'en prcndrais un, Monsieur, lá, - de premiére classe 1
BERGAIUN,

tbloui.

Ah I vous avez plusieurs classes '!
STRAFFOREL

Évidemment. 1
Songez que nous avons, Monsieur, 1'1mlevement.
Avec deux bommes noirs, l'enlévement vulgaire,
En !lacre - colui-li1 ne se demande guere L'enlevement de nuit, l'enlévement de jour,
L'enlevement pompeux, en carrosse de cour,
Avec laquais poudrés et frisés - les perruques
Se payent en dehors - avec muets, eunuques, .
Negres, sblrt1!, brigands, mousquetaires, au ch?•X 1
L'enlevement en poste, avec deux chevaux, t.ro1s,
Quatre, clnq, - on augmonte ad libilum le nombre, L'enlevement discret, en berlina, - un peu sombre ... Etc., ele.

llaia si on relit Les Romanesques apres
·

A quoi r~venl ... , voici

ft88ion qu'on éprouve.
On1'ape~oit_quel'ceuvre est aussi nettement datée que Le Jeu

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de l' ~mour el d~ hasard. Le texte a beau dire que la scene se pallt'
« ou il noll:s _pla1ra », c~s personnag~s, qui parlent souvent le par
argot pans1en de la fin du X1X8 s1ecle, cette Sylvette qui s'écrie,
quand Percinet veut l'embrasser:
...•...... Mais jamais de la vie l •.

ou qui dit de son pere :
ll est un peu serré, papa !...

ces amoureux qui parlent par moments comme ceux de G
ou de M. Maurice Donnay, ces deux peres qui habitent un coin
banlieue ou leur idéal est d'avoir un bassin avec des poiss
rouges et une boule de verre bleu suspendue sous la tonnelle,
nous les cop.naissons, nous les avons apergus l'été devant quelque gentille maison blanche de Chaville ou de Viroflay.
Et puis, n'est-il pas vrai que l'art ou l'artifice se voit un pn
plus qu'il ne faudrait, et que chez Rostand, comme tout a l'heme
chez Marivaux, on se sent trop au théatre? Je n'ai résumé que le
premier acte ; mais il y en a deux autres, oi.t !'intrigue se noue,
s'embrouille adroitement, pour se dénouer le mieux du monde l
la derniere scene. D'abord, c'est la désillusion de Sylvette etde
Percinet, lorsqu'ils découvrent la ruse paternelle, lorsqu'ill
savent a quoi s'en tenir sur la scene de l'enlevement; et c'est le
brusque départde Percinet, qui s'en va courir le monde en quate
d'aventures authentiques. C'est ensuite son retour, le retour de
I'enfant prodigue, et sa réconciliation avec Sylvette, grace l
StrafTorel qui s'est travesti en marquis de je ne sais plus quoi pour
dégouter a tout jamais Sylvette des romans et des héros de roman. Sylvette et Percinet s'apergoivent que la vraie poésie dela
vie est dans l'amour de deux jeunes creurs l'un pour l'autre, et
non dans les belles aventures :
La poésie, amour, mais nous fOmes des fous
De la chercher ailleurs, lorsqu 'elle était en nous 1

Tout cela est ingénieux etjoli, bienfait- un peu trop bienfait
peut-étre, trop voulu, trop conscient. Tout cela forme une piece
qui peut se jouer, qui platt a la scene, une tres aimable piece, maia
une piece. Sylvette ou Percinet, Bergamin, Pasquinot ou Strafforel sont de spirituelles marionnettes, mais des marionnettes, eL
nous voyons bien la main qui les fait manreuvrer en tirant adrvitement la ficelle. Comment la traduire, cette impression que
nous ressentons tous en passant de Musset a Rostand ? ... A la

LE THÉATRE ROMANTIQUE

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ne aujourd'hui, a l'Opéra surtout, on imite tres bien le clair
lune avec de l'électricité, et on met du elair de lune dans toutes
scenes d'amour : des que les deux amants sont ensemble :
Enfin, seuls ! ... »vite, le doux rayon de Iumiere inonde le déeor.
'est tres poétique. Seulement, ouvrez votre fenétre la nuit quand
fait clair de lune, un vrai clair de lune sur la verdure, sor ~n
urs d'eau, sur lamer, sur le silence de la eampagne endonme,
Le clair de !une bleu qui baigne J'horizon,

puis comparez. - Les Romanesques, c'est du clair de lune
rique.
Qu'on relise, par contre, la scene d'A quoi révenl les jeunes filies
Silvio est seul aupres de Ninon :
Écoutez-moi, Ninon, ~e ne suis point coupable ...

celle ou Ninon et Ninette, « dans deux bosquets séparés », disent
trouble de leur creur :
- Cette voix reteqtit. encore a mon oreill~.
- Ce baiser singulier me fai t encor frénur:
.
- Nous verrons, cette nuit ; il faudra que Je v~11le.
- Cette nuit, cette nuit, je ne veux pas dormir.
- Toi dont la voix est douce, et douce la parole,
Chanteur mystérieux, reviendras-tu me voir,
Ou comme en soupirant l'hirondelle s'envole, .
Moii bonheur fuira-t-il, n'ayant duré _qu'un s01r ?
- Audacieux rant0me a la forme voilée,
Les omhrage&amp;ce soir seront-ilssans danger?
Te ,everrai-je encor dans cette somb~e allée,
Ou disparattras-tu comme un cham01s léger ? •.•

Ou plut0t qu'on relise toutela piece,.~ton ~•aur~ pas de peine a
sentir qu'elle est autre chose qu'une piece bien faite, autre ch?se
que de l'art, autre chose qu'une image de la vie aune ép?que déterminée. Bien faite, non, la piece ne l'est pas, car Il n'y a nul
lien entre les scenes et l'on y passe sans cesse d'une chambre
dans un jardin, d'un jardin dans un salon, ouA d'un sal?~ sur
111le terrasse. Le dénouement meme pourrait preter a la critique,
puisque la pauvre Ninette, qui a eu _part a~x sérénades. et
dont le creur s'est ému autant que celu1 de ·Nmon, reste fille
t.&amp;ndis que Ninon épouse Silvio. Non, encore une fois, ceci n'est
paa du théatre, ceci est poésie, ceci est un chant, le chant de
rétemelle jeunesse. Ceci eut été vrai il y a 2.000 ans, et malgré
tous les changements survenus dans les mreurs ou les mod~s,
eeci est vrai encore et sera vrai toujours. Paul de Musset dit,
dan&amp; la Biographie qu'il a écrite de son frere : (&lt; Ninette et Ninon

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REVUE DEB COCRS ET CONFÉRENCE8

sont lea portraits de dewc sreurs qu'il avait connuea au Mans..
Je pe~ qu'Alf~d eilt un peu souri de cette affirmation. Q
on lu1 ~eman~a1t, apres_Lu Capricu de Maripnne, ou il avait
sa Mananne, 1~ réponda1t : «Partout et nulle part; ce n'est poi-.
une fe~me, c est la femme. , De meme ici ce n'est pal
portra1t de telle ou telle jeune filie ; c'est un Age de la vie doa
Musset a écrit le poéme.
Tr~nsporter ce poéme a la scene, ah I que ce serait dommage~
Ne !aisons p~s rev~tir a Ninette ou A Ninon les traits de quelqae
anc1en _prem1er l?nx du _Conservatoire, de quelque ingénue de
~méd1e-Fran~a1se. Ne f1gurons pas avec des portantset un mo•
h~r de théAtre la chambre ou Ninon s'endort la chambre
gmale :
•
·

a.

Doux mystére du toit que l'innocence habite
Cha~ons, réve~ d'amour, rires, propos d'enfa~t,
Et to1, charme mconnu dont rlen ne se défend
Qui fis hésiter Faust au seuil de Marguerlte l... '

~em~rci~ns plutot le poéte d'avoir laissé le champ libre a llCI(
1magmations. Il nous a laissé la liberté d'ajouter a son reve 16
n~tre qu'é~eille la musique de ses vers. 11 en est de ses vera co
d une mus1que, _en efTet: en l'écoutant, tout un tableau se dessull!
dans notre espnt, tableau imprécis et charmant ou flottent
no~s des ombres gracieuses, des etres de reve ou de chers souvenin.
MalS_ le charro~ serait rompu si un décorateur de tbéAtre v
préc1Ser et réabser le tablean avec des toiles peintes et des arb
~e carton! et si une actrice quelconque, fut-elle meme tres jolM;
1~~rposa1t _sa pe~onne entre nous et la vague et douce vision.
L 1d~al dev1endra1t le réel, et l'on sait trop combien le réel diff
de 1'1déal.
(d suivre.)

Leqons sur l'histoire
de la littérature latine
Coura de 11. L'ABBt LEJAY,
Membre de l' Inr!ilul,
Profe:i,eur a l' lnatüul callwlique.

Le clroit romain oonsid6r6 en général (suite).

L'analyse est le fruit de l'abstraction. Par une Lendance presque
tpposée, les Romains avaient le gout des spectacles. Chez tous
les peuples, le droit primitif était en action et en symboles. Plus
. .e beaucoup d'autres, et d'une maniere étonnante pour des
bommes qui avaient un tel penchant a l'abstraction, ils ont gardé
.1aepect extérieur et sensible des usages juridiques.
Tout se passe en plein air, au Foruro, devant les regards des
-eurieux. Les parties sont debout ; le préteur est assis sur sa
aaise curule. Elles ne peuvent pas se faire représenter, ni soullleltre leurs prétentions dans des mémoires écrits. II faut
qu'elles soient la, en personne ; qu'elles prononcent les paroles
•cramentelles ¡ qu'elles accomplissent les gestes prescrits. Si
cJea témoins"doivent etre entendus, ils comparattront eux aussi. Si
en doit preter serment par Jupiter, on ne peut jurer par le
dieu sous un toit, on doit le prendre a témoin sous le ciel (1 ).
Si l'objet d'un litige est un meuble, il doit etre apporté. Si c'est
un immeuble, le préteur se rendra sur place ; on le montrera en
tendant le bras, longa manu. Si c'est un champ, une motte de
terre avec de l'herbe le figurera devant le tribunal. Le débiteur
lle peut etre vendu qu'aprés qu'on l'a exposé a trois marchés
IUccessifs et qu'on a crié en meme temps le chiítre de la dette.
Lea atlaires criminelles se jugent a l'assemblée, dans trois réunions
,IUccessives. Les coupables sont exposés. Quand un plaideur va
-eonsulter un juriste, c'est a la porte du prudent qu'il le trouvera,
*11) VARRoN, De ling. lat., V, 66
lerare oportere. •

1 •

Quidam negant sub tecto per hunc

28

�403

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

HISTOIRB Dll LA LITTÉRATURE LATINE

c'est au milieu des consultants qu'il questionnera
la réponse.
La procéd?re est orale. La parole est employée par les part.ie$,
par les témoms, par le préteur, par le jurisconsulte. On a Je droit
de ~uer sur place le voleur de jour qui se défend, mais c'est april
~vo1r pou~sé ~es cr~; la , clameur • donne une sorte de publicité¡
1 a~te de ¡usbce pnv~e (1). Le demandeur peut saisir Je délendeur
qui _se r~fuse a le suivre devant le juge ; mais ce n'est qu'apne
avo1r pr~s les assistanl;5 ~ témoin. Il faut des témoins pour la
plus ª?c1enne ~orme d ahénation de la propriété ( mancipation),
P?ur 1afrranch1ssement, pour le testament. Le testament étm
~ a~ord lu devant tout le peuple. Quand on pratiqua le testament
ecnt, le testateur dut présenter aux témoins les tablettes ferméel
en!eur décl_~rant ~ue tell es étaie_nt ses volontés: « Ces choses, de la
meme mam~re qu elle~ sont écntes dans ces tablettes et sur cea
pages de c1re, de meme ¡e donne, de mcme je legue, de meme
¡eprends a témom, et de meme, vous Quirites, rendez-moi t.émoignage (2)., Le prononcé de cette formule, nuncupalio, est indispensable et seul donne a l'acte sa validit.é. Une déclaration analogue est req_uise dans la mancipation et dans le nex1Jm Je vieur
c?ntrat romam. Tous les actesécrits doivent etre montrés' et ost.ens1bles, sous forme de ~blettes ou de petits rouleaux (libelb).
La pré~cnce des t.émoms e~tnécessaire dans des acles puremenL
oraux. L acle établ~t le d,ro1t ; étant verbal, il passe avec Je
moment_ oil on Je fa1t .. Il nen reste rien. La sauvegarde du droil
est conf1ée aux témoms dont la mémoire maintient le souvenir
de l'acte.
Le~ termes juridiques confirment ce caractére oral du droil
ron_iam. La plup~rt se . rattachent a la racine qui signifle

. Par c_ontre, non~ n~ trouvons dans J'ancienne terminologie
nen q~1 ~uppose I écnture, aucun terme comme praescribere,
praescrtpho. De tels mots sont postérieurs ; iJ suffit de rappeler
les , rescrits • des empereurs.
L'écriture pénétra dans la procédure par la formule que délivrait
le préteur et par l'édit qu'il rendait au commencement de sa
magistrature. Elle n'était done pas employée en justice antérie~rement a la création de la préture ; ensuite, les antique•
act1ons orales subsistérent en meme temps. Dans les acles Je
testament écrit est trés ancien, bien que nous ayons des souvecirs
d'un temps oil cette disposition de volonté se faisait seulement
de vive voix. Beaucoup plus tard, l'habitude que les péres de
famille romains avaient de tenir un Jivre de leurs recettes et de
Jeurs dépenses, labulae accepli el e:epensi, fera naltre un nouveau
genre de contrat. Par Je fait qu'un nom de débiteur y était transporté de la page des recettes a celle des dépenses, tran,scriplum,
une obligation était créée en faveur du possesseur du registre
qui faisait foi en justice. Ce genre de contrat est déja ancien et
fort employé au temps de Cicéron (1). Une créance finit par
s'appeler simplement un nom, nomen. ,Mais ce sont la des
innova'tions.
Le droit romain est done essentiellement oral, visible, sensible,
dramatique. 11 est bien différent du droit moderne qui se dilue
en écritures et en paperasseries, dits, contredits, enquetes,
compulsoires, rapports d'experts, transports, interlocutoires,
baux et procés-verbaux, appointements, exploits ; toutes ces
piéces remplissent les sacs dont Je juge Dandin fait provision
pour trois mois. Qu' on ne dise pas que les Romains sont des
Méridionaux et des Anciens, que les peuples de l' Antiquité et
encore maintenant les peuples du Midi vivent dans la rue, avec
une surabondance de gestes et de paroles. Les Grecs anciens
avaient une justice écrivassiére. Une action publique a Athenes
s'appelle une écriture, yp~~~ ; accuser, c'est écrire, yp&lt;i~m (2).
Dans tous les proces, civils ou criminels, la plainte doit etre
«rite ; elle est ensuite affichée. D' autres piéces forment une
sorte de dossier des deux parties, documents, textes de lois,
aveux arrachés aux esclave~, dépositions des témoins. Car les

402

« dire, parler » : wdex, iud1c1um, uindiciae iurisdiclio uind,t:,

•~ndicio, condiclio, inlerdiclum, nuncupali~ (nomen ~apere) ;
d autres expr1ment une act10n : paclum, conuenlio, conlraduJ.
uu se rattachent au nom du témoin : teslamenl~m.
Le droit pontifical était également oral. Le calendrier étail
une proclamation faite par le souverain ponfüe : calendae calan.
intercalare. Les ant(quaires romains parlent d'un rituel ~ugural
non écnt, que les pretres se transmettent de vive voix (3).
(1) C1c~RoN, Pr~ Tullio, 48 (commenf:ant les Douzo Tables).
(2)_ GAIU_s, Jnsl~tut., 11, 104 : • Haec 1la ut in bis tabulis cerisque scriPlltl
1unt. ita do 1ta Iegotla testor ita que uos Quirites testímonium mibi perhibelol.e'(3) V~RRON, pe ling.
VI, 27, Festus (dans Paul), vº arcani,, ... a ~
s.acrl~cn Q';'Od m arce 11t ab auguribus adeo remotum a no ti tia uulgan ut DI
utter1s qu1dem mandetur, sed per memoriam succcssorum celebretur ••

!ª'·•

. (1) ll en est surtout question dans le Pro RoJcio comoedo, dans le deuxieme
discours de la seconde action contre Verres, et dans les lettres.
(2) L'expression .v.asse en latin quand elle est traduite du grec ! dicam
(transcription de O(x~v) scribere, dans Pu.UTE, Aul., 769 ¡ Poen., 800 ;
TAnENCE, Ph., 127,329,668 ¡ C1ctR0N, Vur., 11, 37 {a propos de Siciliens).

�HISTO'IU DE LA LITTÉlfA.TUaE LA&lt;TINE

404

BEVUE DES COURS BT CONPÉRENCES

thnoignages sont recueillis par écrit et lus aux débats; les témoins
ne sont présent.s au proces que pour confirmer par le silence Ieure
déclarations antérieures. Les serments et les refus de serment
sont enregistrés. Toutes ces pieces sont recueillies et enferme
non dans un sac de toile, comme chez nous au xvne siecle, maia
dans une terrine : le pays est celui de la céramique. Pendant lee
débats, on lit ces documenta. Le role du greffier est important.
A Rome, il n'y a pas de greffiers ; les scribes sont attachés seulement a certaines administrations qui comportent une comptabilité, la censure, les questures.
Par ailleurs, la différence frappanteentreledroitgrecetledroit
romain estsurtout une difJérence de développement. u: droit romaia
est, sur tous les autres points, plus mur, plus perfectionné, ptm
compliqué, plus précis que le droit grec. Mais !'esprit conservateur a protégé a Rome les pratiques anciennes, pittoresquee
et antérieures a la diflusion de l'écriture. En Attique, la procédm,
del'Aréopage contre les meurtriers a seule survécu. Le magistrá
qui continue l'ancienne royauté, l'archonte-roi, présicle.
Le plaignant siege sur la pierre de l'intransigeance ou de !'implacable, ávonitlau; ).(6oi; ; l'accusé, sur la pierre de la violenct,
06ptwi; ).(8oi;. Les deux parties prononcent des serments terriblea,
la main sur les débris des victimes immolées avec des rite&amp;
particuliers. L'affaire est religieuse, car le meurtrier est impur.
C'est ce caractere religieux qui a perpétué l'ancienne procédure;
partout ailleurs, les Athéniens, amis des nouveautés et d'un ra~
nalisme conséquent, l'ont transformée.
Par ces traits sensibles, qui s'adressent a la vue et a l'oule,
le droit touehe au folk-lore. Les Romains élimineront cet élément
a mesure que leurs conceptions juridiques se préciseront ; ele
meme la littérature, en devenant littérature, cesse d'etre 11B
folk-lore. Le droit garde des survivances, l'usage de la pierr.e
pour frapper la victime dans la conclusion des traités, de l'épeautre (far) dans le mariage religieux, de la lance pour couper ~el
cheveux de la fiancée, des lingots de bronze dans les cérémorue&amp;
de la mancipation et du nexum. Ces usages sont antérieurs aus:
haches de bronze et de fer, au développement de la culture du
froment, a l'emploi des couteaux, a la monnaie. D'autre part.
certains objets et certains actes ont une valeur symbohque.
L'homme primitif donne a l'idée une forme sensible. La lance,
par laquelle l'homme de cceur se rend mattre du bien de son
ennemi, est le symbole de la propriété quiritaire. Une espece
de bonnet, le piléus, est le symbole de la liberté ; les bandelet~,
celui de la consécration a la divinité ; la main, celui de la pUJ&amp;-

4f&gt;r&gt;

les mains jointes, cclui de l'alliance. La chaise cunde,
oü s'assied seul le magistrat de puissance supérieure, s'oppose
a la banquette, sur laquelle prennent place c6te a cote les magistrats plébéiens. On discute le sens de certains gestes, comme
la pirouette de l'esclave qui vient d'etre affranchi, de certains
objets, comme le plat que tient la victime du vol dans la perquisition domiciliaire. Nous en saurions davantage si les ouvrages
de Varron n'étaient point perdus. A travers tels récits, telfes
images de Virgile, nous soup\tonnons des rites symboliques disparus. Mézence voue par le jet de sa javeline Lausus et son
armure:
ll6!1Ce ;

Dexlra mihi deus et telum quod mis1ile libro
nunc adsint I Voueo praedonis corpore raptis
indutam spoliis ipsum te Lause lropaeum
.A.eneae (1).

On croit voir Rienzi couper l'air de son épée en se toumant
auecessivement vers les trois parties du monde et disant cha&lt;¡ue
leis: « Ceci esta moi. » Chez un peuple dont l'aetivité juridique
ftait si féconde, malgré le respect de la tradition, ce qui mourait,
meurait entierement. On ne gardait pas le souvenir de symboles
tombés en désuétude, puisqu'ils ne servaient a rien, pas plus
fl'on n'avait éprouvé le besoin de les conserver par l'écriture
qiaand ils étaient vivants.
. Survivances et symbolisme révelent chez les Romains une
•agination parfaitement saine. On ne trouve chez eux ni reverie
morbide, ni vague naturalisme, ni obscénité, rien de ce qui se
montre achaque pas dans les antiquités j uridiques del' Allemagne.
Sar la bruyere et dans les clairiéres de la marche germaniqu~, les
Jites juridiques s'associent aux pratiques de la sorcellerie ; ce
'1i y survit encore du paganisme, au :,ave et au xve siécle,
•la poésie trouble et décevante ou la grossiéreté brutale des pays
dll Nord (2). Dans la poésie et les coutumes les plu~ pittoresques,
l'esprit de l'antiquité classique, surtout !'esprit romain,_ porte
tne netteté réaliste qui dissipe les fant0mes et les brouillards.
U) V1RGILE, Énéide, X, 773.

.
(t) Volr une page curieuse et sophistique de M1casLET, Origines du d'roil
~ (Paris, Hachette, 1837), p. LXxxm-LXxx_rv. Égaré ~ar son romanÜSIJ!e et_sa passion aveugle pour L'Allemagn!), !ihchelet e~sa\e. de remire ªl.!
~Plr1tuahsme un panthéisme ou plutOt un !étichisme de pr1m1ti!s. Vo_y. auss1
ib., e- cvn-cvm, ou 1'épithete de • décev_ante • est ré_pétée deux !01s pour
qtlallfier les images des coutumes germamques. On sa1t que cet ouvrage est
lllrtout un recueil d'extraits traduits du livre de Jaeobus Gano•, Deutache
ltec11L,a¡1er,amer, 1828, in-4°.

�406

RBVUB DBI

couM

HIITOIRB DB U

BT CONRRBNCBI

11 a . ~ne franchise qui écarte les équivoques et les mirages.
subbbté mame eat une recberche de précision.

•••
.~e cea 8?9le8, d~ ces paroles, de ces symboles dont la vie pri
ID1tive ava1t constitué un folk-lore pour les Ages suivants l
~omains avaient fait un choix ; certains avaient été at~ch
mséparablement aux acles juridiques. La constanee de
formes est le formalisme.
La forme d'un acle juridique est la maniere dont se manif
la voloD;té. Un serrement de mains peut etre la forme d'
convenbon entre deux parties. Tout aete juridique a done
forme, puisqu'il est une manifestation de la volonté. 11 faut bi
que la volo_nté prenne. un moyen sensible pour s'exprimer
debors. Mais le formahsme est le earaetére obligatoire d'
forme donnée, dont l'absenee rend l'aete nul. Quand la fonne
libre etl_aissée au ehoix des parties, elle est indéterminée, elle
6trecec1 ou cela, elle est un accident de l'aete juridique. Quand
est obli~atoire, elle est ceci et non pas cela, elle a un lien in ·
~éce88alre, a~ec la volonté exprimée ; elle est une pa
mbéren~e de l acle. La forme ne peut etre non plus une form
accesso1re, comme chez nous l'emploi du papier timbré ou
déclaration a l'enregistrement.
La forme obligatoire a pour principal avantage la séc •
qu'elle donne aux eontractants. Elle est une invitation a réfl
avant ~e s'engager, une garantie contre les doutes qui peuv
survemr, une protection contre l'arbitraire. Un acle juridi
entouré des formes prescrites est indestructible. Il résiste a
attaques i_ntéressées des partieuliers et a l'ingérence du pouv
Le formalisme est une néeessité dans les législations naissantes (1
On le voit a Rome en décroissance, a partir de la fondation
l'Empire. Les empereurs byzantins l'accablent de sareasmea (
C'est qu'il n'est plus en harmonie avec une mona
absolue. 11 avait ses ineonvénients. Un vice de forme un
. pour un autre rendait l'acte nul. Certains acles
' étai
pm
impossibles acertaines personnes, aux absents. Mais le form ·
a duré assez longtemps pour que nous pensions que les avan
l'emportaient sur les inconvénients. Ce rigorisme étroit
(l) G1DE, El. aur la novalion, p. 22 suiv.
(2) Code juslinien, 11, 58, 1 ; Vl, 9, 9 ; 23, 15 ; 30, 17

UTTiRATURB UTINS

ur lM esprits une forte discipline qui lea obligea d'attacher
mots un sena précis et leur inspira ce respect de la lettre aana
el il n'y a point de légalité.
Le formalisme a eu pour elTet d'émonder la riche végét.atioa
coutumes populaires. Les Romains laissérent leur droit ae
elop_p?r avec des allures dr!~atiques et des dialogues dans
pubhc1té de la roe. Ils rédms1rent seulement les solennités
commerce juridique qui devint un peo monotone. Chez eux,
_forme s'étendait a tout, au culte, a la vie publique, a la vie
v~e, aux usages domestiques. Elle répondait a leur gollt pour
signes, pour l'aspect extérieur, pour l'action, a leur besoin.
clarté, par l'intuition sensible dans une soeiété ou le costume
tinguait « l'homme libre et l'esclave, le majeur et le mineur
aénateur patricien et le sénateur plébé'ien, le chevalier et l;
ple c_itoyen, le magi~trat ayant s~n siége a Rome et celui qui
agna1t un poste élo1gné, le eand1dat, l'accusé, l'exilé(l)•. En
e temps, les Romains avaient un besoin de fixité et d'ordre.
formes leur étaient done agréables, mais ils ne pouvaient les
ettre que réglées.
La forme la plus simple d'un acle est la question et la réponse :
T'engages-tu a me donner eet eaclave? - Je m'engage a t.e
er cet esclave •, ,pondesne ? spondeo. La spomio est un cont purement verbal, garantí par l'emploi du mol ,pondeo.
type de eontrat était susceptible de variétés a l'infini : « Me
eras-tu?- Jetedonnerai• ;« Mepromets-tu? - Jeteprots » ¡ u Feras-tu ? - Je ferai. , Ces formes n'appartiennent
au droit civil, mais au droit des gens. Entre citoyens romains,
forme obligatoire est l'emploi du verbe spon-Iere et non pa•
autre (2).
Une forme aussi simple ne saurait etre primitive. L'humanite
toujours du eomplexe au simple ; le simple est le produit.
la réflexion analytique qui ne s'exerce qu'aprés coup. La
e typique la plus ancienne d'un acle juridique est celle de la
cipation (mancipium). On distinguait anciennement les biem
pres au patrimoine et ceux qui étaient en dehors, pratient;d'une part les fonds de terre situés en ltalie avec leurs
'ludes et les outils animés néccssaires a leur exploitation,
ves et betes de somme, d'autre part tous les autres bieos,
de terre provinciaux, argent monnayé, meubles, petil6
peaux. La premiére catégC&gt;rie s'appelait res mancipi, la

DX

l½) iBBRINO, E1prit du droil romain,
( )

AIUB,

Jn,lilul., 111, 92-93.

lr.

rr., t. 111, p. 202.

�408

MVUB DD COURS BT eoNPfm■NCBtt

seeonde re, nec maru:ipi. Pour aliéner les m mancipi,
semr de la mancipation.

C'était un vrai drame a plusieurs personnages. 11 faUait ehiq

témoins, puberes, citoyens romains. Un sixieme cite-yen de m&amp;m

condition tenait une balance de bronze; c'ftait le libripe111.
L'objet a vendre était la. L'acquéreur lesaisissait d'une Iil •
de l'autre, il tenait un lingot de bronze et récitait la form~ t
« Cet homme, moi je prononce qu'il est mien de par le
quiritaire et qu'il soit acheté pour moi avec ce bronze et cet
b~lance de bronze. • Il frappait la balance avec le lingot, po
fa1re sonner la qualité du métal. Ensuite, il remettait le b
au vendeur, en guise de prix. La formule était invariable sa
la désignation de l'objet; Gaius nous l'a conservée, appliquff'
une vente d'esclave. Il nous dit que seuls les fonds de terre
vaient etre vendus « absents ,. On peut croire que plus ancie
ment on les représentait par une motte de terre, comme dana
procédure de revendication, ou qu'on se transportait sur
lieux (1).
La mancipation est un acte type. On retrouve les témo·
le libripens et le bronze dans une série d'actes qui furent ass· ·
a une vente : le mariage (coemplio), l'adoption, le testame
l'obligation appelée ne:eum. Une école de juristes rom ·
frappée par ces ressemblances, voulut meme donner le n
de ne.rum a tout acte ou paraissait le peseur avec sa bal.anca
C'était une généralisation abusive, mais qui fait ressortir l'unif
mité du systeme juridique romain (2).
Nous devons noter dans ces pratiques l'importance des m
decertains mots al'exclusion d'autres, cerla uerba, ,ollemnia r,,r
plus tard, quand la loi les aura sanctionnés, legitima u
Ces mots nécessaires correspondaient aux noms des actes, co
spondeo dans la sponsio (3), ou les faisaient reconnattre po
valables. Varron répond, dans son traité d'agronomie, a
préoccupation du bon pére de famille romain. Quand on ach
des meubles ou du petit bétail, res nec mancipi, on ne pou
(1) GA1us, Imfifuf., J, 119-122. On se transporlait d'abord sur pla~
l'ager romanas était un territoire de culture autour du bourg. La mottl'
ten:e suppose déjl\ des dist.ances. Galus comprend par au, non un
ma1s une piece de monnaie. A !'origine, il ne peut @tre question que
lin¡ot. On appela au la monnaie, pour ne pas chan~er les formules.
(2) La question du nezum est controversée. J adopte ici l'opial9el
lH_E~UNG (Esf..rit du droil romain, t. III, p. 226, notes 276 et 277), _oplillOA
su1v1e par d autres auteurs. Elle me paratt seule pouvoir se concilier a'VII
}'ensemble du systeme.
(3) Voy. IHERINO, Esprit du droit romain, tr. fr., t. IJI, p. 269.

~lftOIIUI:

n u

Ul'ftlBlolTUD

urnn

-

rec:ourir a la mancipation et. a ses 8VRMÍes, on riaquait d'Mre
évmcé par le vendeur. Varron recommande d'exiger de hri la
promesse qu'on sera laissé en paix par lui, ltabere liare (1). Cea
mots haber, licere caractérisent la stipulation et sont. indispen•
sable~ pour sa validité. Le locataire était protégé par une stipulation analogue dont les termes obligatoires étaient. les ~
fruí licere (2). L'exemple classique de la rigueur verbale da
femmles juridiques est celui qui, des Jn,fifufea de Gatus, a pallé
dans tous nos manuels. La loi des DouzeTables interdisait de eoaper les arbres ; la partie lésée avait contre le déprédateur une
ad.ion en jmtice pour arbres coupés, de arbo,ibus ,uccilis. On
,ooupe des pieds de vigne a quelqu'un. La victime attaque et
perd son procés parce que, dans le dialogue de la procédure, elle
a dit • vignes » et non pas ,, arbres ,, • quia debuissel arlxwo
DOminare, eo quod lex XII tabularum ex qua de uitibus succ:ilia actio competeret, generaliter de arboribus succisil loquemtur (3) ,. Horace ,dans le premier livre des Saliru, a pu eopieuaement discuter l'histoire et les lois de la satire saos la nommer.
Le premier des deux emplois qu'il fait du mot ,atura est au
eomrnencement du second livre, dans la consultation plaisante
qu'il prend aupres de Trebatius : quand on pose une quest.ion.
juridique, on doit appeler les choses par leur nom.
Cette rigueur verbale paratt avoir une lointaine origine reli~u~. • Pour le Romain ancien, le mot est une pui8118DC8 •,
~ t lhering avec plus de raison qu'il ne pensait (4). Le pouvoir
JU~dique du mot dérivait d'une croyance plus profonde a sa
pwssance~La religion romai.nea aussi ses cerla uerba. Elle a ses scrupules d'expression; pour etre tout a fait so.re de nepassetromper
ma'adressant a un dieu, elle ajoute: «Si tuesdieuou déesse; &amp;ion
l'appelle de ce nom ou d'un autre.•. (5).,, Ces précautions ontparu
a de bons juges les roueries de paysans madrés, qui ne veulenL
paa etre pris au piege des formules. Ce calcul a pu se faire jour
quand l'acte religieux esl devenu une sQrte de contrat entre
I&amp; dieu eL le fidele. Mais les peuples primitifs croient a la vertu
d_u mot. par lui-meme. Pour eux, la parole est quelque chose de
• élonnant et de si mystérieux qu'ils placenL en elle un pouvoir
propre, comme ils logent un esprit dans les arbres des forets
VARRoN, Rer. rusfic., 11, 2, 6; 3, 5; 4, 4 : il s'agit de moutons, de
et de porcs.
HBRING, Esprit du dr. rom., t. IV, p. 143, n. 206.
•
AIUS,, Instilul., IV, 11.
,
■EJUNG, Esprit du droit romain, t. 111, p. 130.
ACROBE, Saf., 111, 8, 3 ; 9, 7 j 9, 10.

�HISTOIRE DB U

410

REVUB D88 COURS BT CONPiRBNCES

et dans les rochers des montagnes. Par le développement de cette
croyance, le mol-fétiche devienl un príncipe de la religion, la
cause de pratiques qu'on ne sail s'il faut les qualifier de religieuses ou de magiques. Les 8gyptiens étaienl surs d'évoquer
un dieu et de le conlraindre, quand ils connaissaienl son vrai
nom, le nom secrel. On lenail caché le norn sacré des villes, pour
les empecher de tomber au pouvoir de l'élranger. Peu a peu
l'espril romain a pris une aulre direclion. 11 avait hérilé d~
Ages anciens la croyance en la puissance du mol. Mais ses habitudes d'analyse onl prévalu. 11 a dépouillé le mol de sa vert.u
m~gique pour lui donner une force purement humaine, étabhe par la coulurne el par la loi, puissance plus réelle que celle
des abraxas et des incantations. L'élémenl religieux a été rejeté;
seul .ª élé con.servé un résidu qui a élé ulilisé pour la pratique de
la v1e. La pmssance d'abstraclion de )'esprit romain a été assez
grande pour transformer partiellement la nature de l'invocatioL
~li_gi~use elle-~eme et l~i imprirner le caractére d'une obligation
Jund1que. Le dieu, réguhérement appelé et prié, doit son concoun.
non pas en vertu de l'efficacité de son nom, mais en échaJl81
~e la prestation des fideles. Chez un peuple naturellement formahste, toutes les activités de la vie prennent le meme aspecL
A_J'origine, il n'en était pas ainsi. Le motétaitunepuissancepar
lm-meme ; la dégradation de cette puissance lui a plus tard
assuré sa valeur juridique. A c0té de cette cause initiale du for~alisme, on doit considérer comme secondaires la pratique tardive de l'écrilure et la conservalion du droit dans les arcanes
d_es pon~ifes. Les formules et les acles juridiques s'étaienl conttilués bien avant l'usage de l'écriture ; les Pontifes les ont soigneusement gardés a l'abri de toute curiosité. Ainsi la fidéli\4
littérale a été assurée par une longue tradition.
La fidélité littérale entratne l'interprétation littérale et le mépril
de l'équité au nom du droit ; c'est a propos « de J'interprétation
perverse du droit » que Cicéron nous a transmis l'aphorisme:
Summum ius ,umma iniuria (1). D•une maniere générale, l'observation servile des formes avait des conséquences facheuse&amp; ~
elle s'opposait souvent a l•équité et toujours au progres. Lea
. (1) C1cÉR0N, De off., I, 33 (et. Tf:ru.NCE, Heaul. , 796). Voy. d'autres crlUquea analogues,De or., 1,236; Pro Caec., 65; Pro Mur., 25-29. Mais l'oratear
~voue avoir cédé, dans le Pro Murena, au plaisir de railler devant un publle
mcompétent : . Apud imperitos tum illa dicta sunt, aliquid eUam coronae
datum • (De fin., IV, 74). Ce genre de reproche n 'esl point particulier a'IIX
Romains; cr. S0PH0CLE, 8leclre, 1042 : 'AH' t~,v ,v6cz "1,.T¡ ohtT, ~).cíS\Y
'f'P"• et AR1ST0TE, Elh. Nic., V, 10,8; MtNANDR&amp;, dans STOBÉE, 42, p. 277,

LlffBRATURE UTINB

411

lloma.ins tournaient alors la difficulté par les actes apparents,

les fictions légales et les voies détoumées. Cet ensemble de
pratiques acheve de car~~tériser le fonnalisme ..
Agir en apparence, d1c11 causa, est accomplir un acle, par
-exemple, une vente, pour atteindre l'etletd'unacte completement
différent, par exemple,.l'adoption ou le choix d'un bériti~r. La
mancipation par le moyen du bronze et de la balance a paru une
,nétbode commode qui a fait passer la cérémonie dans dt:5 •~tes
qu'on assimilait a une vente. La formule meme de la manc1patio~,
dans sa 'premiére partie, n'est pas une formule de vente, ma1s
une formule de revendication : Hunc ego hominem ex iure Quirilium meum esse aio. Ce gout pour l'acte apparent ne semble s'ex•
pliquer ici que par l'esprit régulateur des Romains. 11s veulent
une certaine netteté, et ils J'obtismnentpar la simplification ~t la
repétition. Au lieu des formes variées et abondantes que leur
avait transmises le folk-lore, ils réduisent les acles a deux ou
trois types. L'apparilion du peseur avec la balance et des témoins
rend monotone la pratique du dr?iL. C'est pr~cisé~e~t ~n. cela
que se montrent la logique et la ngueur de l espnt. Jundiqu~.
Ce partí pris favorise une autre tendance des Romains, l'~p~t
conservateur. lis ne repoussaient pas les nouveautés, mais ils
les faisaient rentrer dans le systeme sans rien toucher aux formes
existantes. Le tuteur était responsable pour tous les acles de
son administration. S'il n'administrait pas, il échappait a l'obligat.ion. Au lieu de changer un mot dans la formule et de remplacer
• administration » par « tutelle ,, on a introduit une nouvel!e
obligation, celle d'administrer (1). La loi des Douze Tabl~s ava1t
laissé toute liberté au testateur. Il y eut des abus, et il fallut
imposer une limite a certaines libéralités. O~ ~e toucha p_o~nt
i la loi. Le testateur garda sa liberté. Ma1s s1 le bénéfic1a1re
easayaiL de réaliser des legs interdits a partir d,'un ce~ain ta~,
il était condamné a payer le quadruple (2). L emplo1 des vo1es
indirectes avait pénétré aussi dans le droiL public. ~rirnitivem~nt, ,
les lois votées dans les comices centuriates deva1ent recevo1r la
aanction des patriciens ; la palrum auctorilas pouvait done ann1:1ler
par une sorte de veto la volonté du peuple. Dans les prem1ers
temps de la République, une loi Publilia dé~ida que la p~lru'!'
®cloritas serait donnée avant le vote de la 101. On ne suppnma1t
pu la garantie patricienne, mais on la rendait inefficace en la
l) Dige,te, XLVI, 6, 4, 3 (aclio lulelae utilis).
2) Loi Furia, de te,tamentia, du terops do Caton l'Anclen (C1cÉRON, Pro
Bálbo, 21; GAIUS, 11, 225; IV, 23-24; ULPIEN, prér. 2). - Voy. plus haut
la DcUon de la loi Cornelia.

!

�4}2

REVUB DES COURS ET CONFÉRENCES

faisant donner avant le vote, quel que fut le résultat. Cetlle
pratique fut étendue aux élections par une loi Maenia (1). Ainaii
s'accordaient le culte des survivances, le respect de la forme
et ~~ exigences de la vie. De tels détours sont fréquents dans la
rehgion et le folk-lore : on suhstitue des gateaux de fol'IDlt
anímale aux victimes prescrites, des moutons qu'on appelle
cerfs aux cerfs requis par le rituel, des mannequins a des victiJDe11
h~maines (2). La palrum auclorilas tenait a la religion par le
v1eux droit familia!. Y toucher n'était pas une faute, mais ua
sacrilege, nefas. Dans d'autres cas, le danger était d'oidre religieux et civil. On l'écartait par une apparence, ou par une clause
de nullité. Ce dernier cas est celui des lois consacrées-, lego
s~&lt;!'ae. Beaucoup de législateurs anciens avaient mis leurs lo~
d1541t-on, sous la sauvegarde des dieux et défendu d'y porter
atteinte sous peine d'exécration, la mort religieuse qui entratnait.
forcément I'immolation du coupable. Zaleucus avait porté unt:
mesure de ce genre chez les Locriens. Les Romains, eux at181Ír
avaient des leges sacralae, dont l' abrogation entratnait la coJl86.
cration de l'auteur et de sa famille, sacralio capitis el familia&amp;
Pour éviter les suites de l'abrogation, on ajoutait au projet
une clause qui assurait l'impunité a I'auteur de la propositioa
ou rogation ¡ et, comme le vote de cette clause dépendait d'a
vote du peuple, qui aurait pu la rejeter, on ajoutait encoN'
une clause de nullité de la rogation, si celle-ci était interdite.
Sylla, au plus fort de sa puissance, enleva la qualité de citoyes
a~ habitants des villes qui avaient repoussé ses col-Ons ; mais
C1céron rapporte que, dans la loi proposée a cet effet, il inséaw
cette clause : « Si le droit n'existe pas pour quelque point decette proposition, que ríen de cela n'ait été proposé par cette loi ',
Si quid ius non essel rogarier, eius ea lege nihilum mgalum (3).
De_s le temps de Cicéron, on abusait du formalisme pour adapter
la 101 ades hesoins nouveaux qui étaient ceux de mamrs plu,
f~ciles. Ce fut bien pis sous l'Empire : « Des femmes sans réputaition, pour éviter les peines portées par les Iois, se firent dépouiller des droits et de la dignité de matrones romaines en se faisanl:
inscrire comme filies publiques ; tous les jeunes gens des deui:
(1) _TITE-LIV~, VIII, 12, 15 (loi Publilia, de 415 /339); et. I , 17, 9; io1
.Maenia de date mconnue : C1cÉRoN, Brulus, 55.
(2) GAteaux représentatifs de victimes animales truies d'or et d'argent
offertes a Céres, dans FEsTus, ~• porcam_ ; moutons ~ppelés certs, dans SER·
vrns, En,, II, 116; mannequms subst1tués a des victimes greeques (lei
Argées), dans VARRON, De ling. lat., VII, 44, etc,
(3) CICÉRON, Pro Caecina, 95.

HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

413

ordres, sénatorial et équestre, qui étaient perdus de dépr~vati~n,
pour ne pas subir les conséquences d~ s~natus-c?ni:ulte qm le~rmterdisait le métier de la scene et de l arene, se fa1sa1ent eux-memes
infiiger la note d'infamie. » Tihere, sévere défen~eur d?s ~raditions, le11l"mffigea l'eJcil a tous et a toutes_ (1). M~1s le pnnc1~al
inconvénwnt des actes apparents et fict1fs éta1t de prodwre
peu a peu dans le monde romain une sorte de nihilisme moral
et juridique. On sacrifiait la vérité des choses pour leurs appaJ&amp;llee$. Pour assurer l'extinction de la ~harge onéreuse du c~ll:e
domestique, attaché a l'hérédité,. ~ne jeune fe1;11me se mana1t
pour un prix con~en~ av,_ec un _v1e1!lard décrép1~ dont la mort
prochaine procura1t h1entot l 1extmct1on de la fam1Ue et du culte.
Les femmes étaient soumises a une tutelle perpétuelle. Pour
éviter le controle de parents genants, au lie~ d'avoir, dit ~icér?n,
des tuteurs qui les tinssent sous Ieur pmssance, on ~magina
des tuteurs qui étaient sous la puissan~e de leurs pup1lles ~2).
Pour tourner la loi interdisant les donations entre ?poux, mar~ et
femme divorgaient, puis se remariaient ?ne f?!s la donation
tce0mplie (3). Il n'était pas d_e ru,ses _qu on n,mventat po~r
4(uder les restrictions au dro1t d héntage qu Auguste av!1t
imposées aux célibataires, a~x ve~fs et ~ivorcés, a~x gens In:ª"~
qui n'avaient pas un certam ch1fT~e d enfants. _Bien des mstitutions furent avilies par le formahsme, le manage fut une des
1'N!mieres atteintes.
Ainsi le respect de la tradition finit par tuer !'ame du fass~.
Meis il y fallut des siecles et, plus tard, ~uan~ les peu~les d Occ1dent ehercherent la protection d'un dro1t, e est la sohde armure
&amp;! formalisme romain qu'ils revetirent.
(d suivre.)

ll
~terfuges.
Digeste,

SutTONE Tibérius, 35.
. .
é d
2 CicÉRON,'Pro Mur., 27. Diverses expllcat1ons ont été propos es e ces

IU

(3)

•

XXIV, 1, 64.

�ROIISA.RD, SA. VIE, SON &lt;BUVRE

Ronsard, sa vie et son ceuvre
Qoura publlo falt. • la Faoulté des Let.trea de Paria penda&amp;
le semestre d'htver t92t-t922,
Par •· GUSTA.VE COBEK,
Profe11eur 4 l'Uniuerailt de Slrcubourg, charg, de Cours en SorboMc,

«Qui se contente aujourd'hui pournotre Ronsardde la timidti
rébabilitation de Sainte-Beuve? »demande M. Pierre de Nolhat
au déb~t de la préface de. Ron,ard el l'humani,me (1), le plll
récent livre consacré au Pnnce des poetes fran~ais du xv1e si~
• Une époque de recherches critiques, continue-t-il le met •
plac~ bien ,Plus haute que ce.lle oil les Romantiques ~e croyai
bard1s de 1 élever. Nous sounons de leurs bésitations et de lellll
réserve'3, et notre admirat.ion Iie se réduit plus a cboisir d
cette reuvre immense quelques odelettes et quelques soDD
Nous voulons mesurer l'ensemble du monument et en ex ·
les _détails. Les parfaite~ réussit?s n'y font pas dédaigner l'etJ
moms heureux ¡ la Plé1ade entiére bénéficie de la curiosité
s'attache au mattre, et rien ne nous laisse inditlérents de ce
tentative d'oil est sortie toute la poésie moderne de la France. •
Le _savan~ aute~r d~ Pélr?rque el l'humanisme (2) n'au ·
pu ~1eux d1re,_ et J1espere qu apres avoir suivi les douze l~oDI
que Je voudra1s consacrer a l'reuvre et a la vie de Ronsard et
par lesquelles je m'.efforcerai de vous rendre moins pénible l'a'bsence du m~ttre é~ent que vous regrettez et que vous aimez (3),
vous souscnrez a ce JUgement et si vous ne l'avez fait déja, volll

(ll
París, Ed. Cbampion, 1921, in-8•.
(2 lbid., 2° édit., 1907. 2 volumes in-8°.

(3 ~l. Cba_mard, en mlssion a Columbia University (New-York) pendall
l'~~née. sco!a1re ;921-1922, et que fai été chargé dt suppléer dans sa c)lailt
d h1sto1re httéra1re de la Renaissance fran!jaise.

415

grossirez la cohorte de ces Ronsardisants, dont M. Paul Laumonier est le chef incontesté.
Une préoccupation d'ordre esthétique a déterminé tout d'abord
le choix du sujet, car nous ne sommes pas de ceux qui, comme
le professeur H. Morf, dans sa l~on inaugurale a l'Université
de Berlin en 1909, estiment que la valeur artistique d'une muvre
eat indifTérente a !'historien de la littérature et que la portée
• culturelle » suffit. Nous ne saurions oublier que l'objet de nos
6tudes est la beauté ou, plus exactement, les écrits q~ s'assignent
pour fin de nous la rendre sensible et que, par conséquent, notre
discipline présuppose une discrimination de nature exclusivement esthétique.
D'autres considérations aussi, d'ailleurs, devaient nous déterminer : l'une, d'ordre universitaire, qui, pour vous, n'est
pas négligeable, Ronsard tout entier figurant au programme de
l'agrégation des lettres; l'autre, d'ordre moral, ce poete étant un
professeur de vitalité, bon a suivre en un pays ou les hommes,
pour avoir trop souri a la mort ont besoin de rapprendre a sourire a la vie.
L'état d'Ame de cet écrivain et de son école s'explique par
l'esprit de leur temps, car ils arrivent a l'Age d'homme vers 1550,
point culminant de la Renaissance triomphante.
ll est des sentiments puissants, qui dominent toute l'élite
d'une génération, telle la désespérance pour la jeunesse romantique. La génération qui naquit ent~e 1493, date supposée de la
naissance de Rabelais, et 1524, date probable de la naissance de
Ronsa1·d, est entratnée au contraire, par une sorte d'allégresse
semblable a celle qui s'empare de nous, quand, apres avoir
longtemps erré dans une grotte, nous apercevons tout a coup,
vers la sortie, la raie fulgurante du soleil.
Cette sensation d'éblouissement, nous la trouvons exprimée
sous des formes a peine variées chez des auteurs tres ditlérents.
~coutons d'abord le précurseur. Toute époque en a un qui est
son héraut d'armes. Chateaubriand, né en 1768, est celui des
Romantiques ¡ Érasme, né en 1469 (?), est celui de la Renais•
sanee. Sa prescience d'un age nouveau se traduit éloquemment
dans l'enthousiasme d'une letlre adressée d'Anvers a notre grand
Budé, le 21 février 1516-1517 (nouveau style)(l): « Dieu immortel,
( 1) Le llyle de la Circoncision, qui commer,ce l'année au 1•• janvier (et ntn
P1ua aPAques), ne tut prescrit en France que par l'édil de Charles IX de jan•
Yier 1563-4, enregistré bientOt par les Parlements de Toulouse et de Bo~deaux
:rls sculement en 1667 par celui de París. Aux Pays-Bas, qui,souls1 importent
, ce style fut employé dés 1660; il en rut de mi!me souvont, chez nous,

�RONSARD, SA VIE, SON &lt;EUVRE

416

REVUE DES COUBS ET CONFÉRENCES

quel monde je vois poind.re I Ah ! que ne puis-je rajeunir 1 ~ '{l)
Et maintenant, entendez Rabeiais parler a un de ses amis de la
premiere heure, le 3 juin 1532: • Commentse fait-il, cher et savant
Tiraqueau, que, dans celle éclalanle lumüre de nolre sieele, oil, par
un bienfait particulier des dieux, toutes les sciences ont recouvré leur ancienne splendeur, comment se peut-íl, dis-je, qu'ilte
trouve des etres ain.si faits qu'ils ne parviennent pas a se dégager
des ténebres infernales de leur a.ge gothique, pour élever lelll'I
regards vers l'insigne flambeau du soleil ? » (2).
Tous les yeux ne sont done pas dessillés, seule !'élite e
e enluminée ». Quelques mois apres, en novembre 1532, dans le
Panlagruel (II, 8) qui est, on le sait aujourd'hui (3), le véritabte
• premier Livre », Gargantua s'adressant a son fils lui dit : « Le
temps estoit encore tenebreux et sental\t l'infelicité des Gothz...
Mais par la bonté divine, la lumiere et dignité a esté de mon aap
rendu es lettres ».
Meme note chez le poete néo-latin, Nicolas Bourbon, dans une
Ode de 1533 que traduit M. H. Hauser (4) : « Jusqu'ici noa
vivions aveugles et menés par des aveugles... La vérité redesceni
sur la terre... Partout la passion des sciences bienfaisantes eL le
gofit des langues enflamment les vieillards aussi bien que lel
jeunes : c'est du haut du ciel que nous vient cette lumiere ».
Étienne Dolet ( 1546) est plus enthousiaste encore (5) :
« .Plus que jamais les lettres sont cultivées, la seve de l'Étude
circule dans toutes les brancheB de l'art., et le monde, sortantd9
chaos intellectuel, marche avec l'aide et sous l'impulsion de la

t

dans la vie privée, en dehors des actes offlciels. Cf. Giry (A.), ManuelckDtplomatique. París, Hachette, 1894, un vol. in-8°, p. 106.
(1) e Deum immortalem, quod saeculum video brevi futurum I UtinaDI
contingat rejuvenescere. • Citation empruntée a la belle these de A. Renau•
det, Préréforme et humanisme a Paris pendan! i,es premieres guerres d' Jlalie
(1494-ll&gt;l7), París, Éd. Cbampion, 1916, un vol. in-8°, p. 688.
(2) • Qui fit, Tiraquelle dllctissime, ut in hac tanta seculi noslri luce quo
disciplinas omneis meliores,singulari quodam deorum munere, postliminio
.receptas (restaurées) videmus, passim inveniantur, quibus sic affectis 8518
contigit ut e densa illa gothici temporis calígine plus quam Cimmeria [ = ia•
fernale) ad conspicuam solis facem oculos attollere autnolint aut nequeant ?,.
Cf. ~abeiai~, &lt;Buvres, éd. Moiand, revue par H. Ciouzot, collection Selecla,
Par1s, Garmer, s. d., 2 vol. pet. 4°, t. II, p. 396.
(3) Voyez l'irréfutable démonstration de M. Abe! Lefranc en t~te de la
grande édition in-4° des &lt;Buvres de Rabelais. Pal'is, Éd. Champion (t. 1,
p. VI-VII), dont le t . III est sous presse.
(4) Études sur la réforme fran,aise, citées par M. Abe! Lefranc dans u~e
des le!,ons sur La Civilisalion inte!lecluelle en France a l'Époque de la Renais•
sanee publiées par la Revue des Cours el Con/érences, 1909-1910, t. II, P· 486,
(5) Traduction de Bou!mier citée par H. Gillot, La querelle des Anc1e~• el
des Modernes, these de la Faculté des Lettres de París {Paris, Éd. Champ10ll,
1914, un vol. in-8, p. 32).

ffi

littérature a la conquete de la justice et de la vérité. Maint~n-ant
les hommes ont appris a se connaltre, maintenant leurs yemc
s'ouvrent a la lumiere universelle ».
Enfin, en 1566, a une époque oú cependant le sentiment dout
nous parlons s'atténue par la tristesse des dissensions religieuses
et l'apreté de la lutte intestine, Henri Estienne écrit encore (1):
• Car ne se soucians que de faire de grosses murailles et. espesses,
ils [nos ancetres] se privoyent cependant de la commodité de kl
clarté, faute d'avoir !'esprit de faire le fenestrage tel qu'on le
fait aujourd'huy. Au Iieu qu'ils se pouvoyent mettre au large, se
mettoyent a l'estroit, faisans force trous ou nids a rats au lieu
de faire quelque nombre de membres assesz larges et spatieux. •
11 ne semble pas qu'il faille interpréter ce passage dans ua
sens purement matériel : l'architecture traduit une tendance
générale. Comme la lumiere est entrée dans les esprits, il fanL
qu'elle baigne a flots la demeure. De meme dans l'abbaye de
Théleme, par les« beaulx arceaux d'antique i,, c'est-a-dire par lea
larges baies en plein cintre, pénetre la clarté !
Ainsi ce sentiment de sortir des profondes ténebres médiévales ou gothiques pour renaltre a !'insigne rayonnemel\t do
jour, voila quelle paratt etre l'impression dominante de la génération qui arrive a l'age adulte et, partant, a la production,entre
1530 et 1550.
Cet état d'ame s'explique, d'une part, par le recul des bornes
de la terre, grace a la découverte d'un continent nouveau (année
1492 et suivantes) et de peuplades étranges (2); d'autre part, pal'
le recul des bornes du ciel, grace aux travaux de Copernic (3);
enfin, par le recul des bornes de !'esprit, élargi au contact de la
pensée antique et de la civilisation italienne, qui, des le xve i.iede,
avant meme la chute de Constantinople (1453), en est devenn&amp;
l'interprete.
Un philologue hollandais, Daniel Heinsius, dans son De lragoediae conslitulione, de 1611, se servira, pour désigner le siede
précédent, de I'expression post lilleras renalas, ce qui peut se
traduire « apres la résurrection des lettres antiques ». ce Réveil de
la science morte », dira de son coté Ronsard, a propos de Dorat,
dans une Ode publiée en 1550. C'est le sens primitif du terme
Renaissance, la notioú essentielle qu'il contient, et contre laquclle
(1) Au t. II, p. 134 de l'éuition Ristelhuber, 1879. 2 vol. in-8°.

(2) Tels que les roprésentent les fresques des Loges et galeries de Thél~me
. (3) Son De reuolutionibus orbium caelestium libri V 1, ne parut qulen lW,

" ~u!emberg, mais ses théories ont pu se répandre bien avant par la traasm:ss1on orate.

�418
REVUE DBS COURS ET CONFÉRBNCES
prot.estait J.-V. Leclerc dans l'Hialoin liturain th la Franu(l}
« Ce mot trop légerement employéde« Renai888nce des lettres 1
aaurait s'appliquer aux lettres latines ; elles n'ont point reaamcft4
parce qu'elles n'étaient point mortes ».
A maint.c. égards ce critique a raison : le Moyen Age a cona
quelque 96 auteurs latins. dont les plus grands. Bien plus, il s'
nourrit, s'en pénétra et nous les transmit. Le meilleur romanciet
du xn 8 siecle, Chrestien de Troyes, débuta par des imitati
d'Ovide. 11 en témoigne lui-meme dans les premieres li
de son Cli9es (2) :
Cil qui fist d 'Erec et d'Enide
Et les comandemanz (3) Ovide
Et l'art d'amors an romanz (4) mist.

Son art ra.ffiné ne s'explique que par l'imitation des ceu
de ses prédécesseurs : le Roman de Thebes, l' Enéaa, le Roman
Troie, qui tous appartiennent au cycle ou a la « matiere antiqul'
et dont le nom dit assez les sources et le sujet.
Mais il est certain que si le Moyen Age, prodigieux créa
de formes sociales, économiques, artistiques et sentimen
n'est pas la sombre nuit gothique dont parle Rabelais et qu
s'imagine parfois encore aujourd'hui, s'il n'est pas non plus ,
vilain monstre lgnorance 11, dont nous parlera Ronsard, il n'a
un f&amp;:ible degré, et seulement chez ses plus profonds philosoph
l'esprit critique, le sens hi~torique, qui consiste essentiellem
en la perc ption du différent ,lans le passé. Aussi habille-t-il
auteurs anciens a la mode médiévale, coro.me dans ses miniat
il nous peindra les guerrins d' Alexandre en broigne, heubert
heaume. Ce qui le préoccupe dans la quatrieme Églogue de Vi
ce n'est pas le charme d'une description poétique de l'Age d'
c'est une prédiclion de la conception et de la naissance de J
qu'il luí platt de trouvcr dans ces vers:
0

Jaro redit et Virgo (6), redeunt Saturnia regna
Jaro nova progenies coelo demittitur alto.

· 11 ne faut done pass'étonnerdevoirle douxchantrede Man
figurer dans la procession dramatique des Prophetes du
(1) T. XXIV, p. 426; cité p. A. Lerranc, daos les articles invoqué&amp;
haut de la Revue du Cours el Conférencu.
2j CC. l' éd. W. Foerster (Halle, M. Niemeger, 1884), p. l.
3 Sans doute les Remedia amoris.
4 En frani,ais.
(5) C'est le lieu de eiter les beaux Jivres de Et. Gilson, Étudu de philOIO
mMitvaleJ... Strasbourg, 1921, in-8°, et La Philosophit au Mo¡¡en Age.
Payot, hr2'l, 2 v. in-12•.
(ll) En fait Virgo désigne la Justice qui ramenera l'Age d'or sur la t.er1t
une nouvelle race d'hommes venus du ciel.

¡

RON8MID, SA VJB, 80!C CBUVRB

419

a la suite de Molle, Jérémie, Daniel, David, Élisabeth et. eaint
Jean-Baptiste, répondant. a son tour il. l'appel du Praeceplor ou
Meneur de Jeu qui lui crie:
Vates Maro gentilium
Da Chr'..sto testlmonium (1).

C'est au méme titre de prophete du Christ qu'on rencont.re
Virgile dans la Divine Comédie comme guide de Dante a travers
les cercles de l'Enfer et du Purgatoire chrétiens.
D'ailleurs, on ira chercher jusque dans les Mélamorphou,
d'Ovide des symboles catholiques selon lesquels Daphné repr6aen~nt la virginité, finit par etre la Vierge Marie elle-mé~e (2).
S1 done le Moyen Age a connu la littérature latine, il ne l'a
pu toujours bien interprétée ou il l'a trop interprétée, n'en aai~ant a fond ni l'art, ni l'ame. De plus, s'il a fréquenté lalatiniW,
il a, a part quelques exceptions comme Scot et Occam, ignoré
le grec. Sans doute, on étudie et on commente Aristote, mais
en n'ayant sous les yeux que des traductions qui, faites par les
Arabes sur le grec et par les Juifs en latín sur l'arabe, sont élrangement éloignées de l'original. Songez aussi qu'on ne lit l'Évangile grec et la Bible hébra'ique, substance méme de l'intelligence et de la sensibilité médiévales, qu'a travers la Vulgate
latine.
Le retour au texte, la préoccupation philologique de la veraion
aut.hentique, obtenue par collation du plus grand nombre posaible
clemanuscrits, le souci de comprendre ingénument, sans apporter,
dana l'interprétation, des préjugés et des «préoccupations •, sont
l la base du travail de la Renaissance et déterminent son esprit.
~ ~e dira jamais assez l'importance de la philologie dans les
qm.es de la Réforme et dans la constitution del'humanisme (3).
Cependant, une chose distingue l'humaniste du philologue
(et taus les philologues du xv1e siecle sont en m~me temps des
humanistes), c'est que celui-la ne se borne pas coro.me celui-ci
l 6t.ablir des textes corrects et a tAcher de les comprendre, mais
-911'il s'en assimile l'Ame pour l'intégrer a la sienne. Proceasua
avene, par conséquent, de celui de l'Age précédent: la, la pensée
Cf.(l) • Virgile Maron, propbele des gentils, apporte ton témoignage au Cbrist.•
-•-du M6rll, Origines latinea du thé4lrt moderne, Paris, 1849, p. 184, de la
nuupression Welter.
&lt;11 V~ir l'lntéressant chapitre de M. Chamard Intitulé Lu Originu de
1'1udemam,me dans ses Origines de la poéait frani;aiat de la Renais1ance, Paris
'
1 • Boecard, 1920, in-8°, p. 251.
\3) Sur le travail pbilologique de la Renaissance, onconsultera avec fruit.
~me l! de Norden, Die anlike Kunstpro1a, et Sandys, Historyofclauical
anlup. Oxford, Clarendon Press. 3 vol. in-8•, au t. 11, 1908.

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS
420
médiévale !ait violence a la pensée anti que pour tenter del'adapler
11 sa propre mentalité ; ici la pensée antique s'impose a la pensée
moderne, docile a écouter sa le~on, dont voici, semble-t-il, les
principaux enseignements, qu'elle !era siens :
1° 11 laul vivre en beaulé dans la lumiére; l'arl doit etre sana
cesse melé II la vie ; la forme n'est pas moins importante que le
contenu. Enseignement grec et latin, transmis par un pays avec
lequel les expéditions de Charles VIII, Louis XII et Fran~ois !••
nous ont mis en contact, et oil le peuple a sans cesse ala bouche,
a propos d'une lleur, d'un tableau °" d'une femme : « Che bellezza ?»(!).
2° La chair nue n'est pas un péché et l'amour charnel n'est
point le gou!Tre sans fond oil se perd !'Ame. Dans sa Responce auz
injures el calomnies de je ne BfªY quels Predican• el Minislres de
Geneve (1563), Ronsard nous le ,lira en termes ardents, proclamant pour lui et pour ses freres humains la légilimité du plaisir:

J'ayme 3. faire l'amour, fayme a parler aux temmes,
A mettre par escrit mes amourcuses flammes.
J'ayme le bal, la danse, et les masques aussi,
La musique et le luth , ennemis du soucy (2).

3° La nature est bonne conseillére, et il faut se ranger a sa loi.
J ean de Meun nous l' avait préché déja dans la deuxiéme parlie
duRoman de la Rose, maisenlongsdiscoursscolastiqueset pédants.
Ce n'est pas l'abandon confiant de l'enfant dans le sein de 8l
Mere Nature, tri qu'on le trouve chez Rabelais ou encare ches
Ronsard daos un passage qui précede celui que nous venons de
Jire :

car si l'apres.disnée est plaisante et sereine,
Je m'en vais promener, tantost parmy la plaine,
Tantost en un village, et tantost en un bois,
Et tantost par les lieux solitaires et cois.
J'aime fort le• jardin1 qui aentent le ,auvage,
J'aime le flot de l'eau qui gazoullle au rivage. (3)

RONSARD 1 SA. VIE 1 SON CEUVRE

auquel d'ailleurs on n'a pas cessé de croire. L'athéisme présumé
d'un Dolet ou d'un Jodelle est une exception, qu'il est d'ailleurs
malaisé d'établir ;•te déisme méme d'un Rabelais est rare. Les
, Évangéliques , (1) chercbent dans l'hébreu et le grec, a l'aide
des méthodes de la pbilologie, une image du Christ plus vraie
que celle que leur lournit l'Église, mais les calholiques semblent
avoir deux Ames, !'une palenne, l'autre chrétienne, les plus mystiques d'entre eux lrouvant la satisfaction de leurs aspiralions
parliculiéres daos le Platonisme, tel qu'il se mani!este chez un
Sce'&gt;'e ou un Héroét (2). Une épitaphe, composée vers 1550, par
un futur évéque, Charles d'Espinay (3), distingue l'amour divin
et l'amour humain a la fa~on de PlatondansLeBanquel ; une autre
épitaphe a une sreur morte a vingt ans, en 1554, compare lachasteté de celle-ci a celle de Minerve et non 11 celle de la sainte
Vierge, qui n'est méme pas nommée. La stéle aussi est antique.
A l'église de Bais (Ille-et,.Vilaine) trois frontons triangulaires
présentent, au milieu, une téte de Sénéque et, a la base de !'un
d'eux, s'étale, d'une fa~on assez inattendue, letriomphe d' Aphrodile. J'ai done quelque raison de parler de dédoublement des
Ames. La Renaissance a réalisé, saos se donner la peine de la promulguer, laséparalion de l'Église et de la Poésie, proclamant en
méme temps l'alliance de celle-ci avec le Paganisme.
Rien ne permet de douter de la sincérité de l'o!Trande aux
mAnes telle que la souhaite pour lui-méme Ronsard dan•
l'Éleclion de son Sepulcre (Odes, IV, 1v) (4):
Ainsi dlra la troupe,
Versant de mainte coúpe
Le sang d'un agnelet
Avec du laict

· et que reprend, avec moins de grAce, Olivier de Magny dans
ses Amours (1553) :
Aprés, de grand'devoLion
Y ferons une oblation,
Epandans du vin et du laict
Et maintes odoranles fleurs,
Sacrifians (les ycux en pleurs)
Un tout blanc et tendre aignelet.

Amadis Jamyn de son coté dira : • Je veux suivre la Nature ••
résumant ainsi la lendance de l'époque tout entiére.
4° L'esprit peut penser, la moraleexister en dehors du dogme(4),
(1) Aux témoignages souvent cités de l'admiration des Fran1;ais décOU•
, rant la terre classique de la beauté, j'ajouterai celui de Rabelais, au Quarfo
Livre 1 eh. xi, p. 57 de l'édition Moland-Uouzot.
(2) (E1wru, éd. Laumonier. Paris, Lemcrro, t.VII 1 p. 657,passagcsupprlll6

apres 1573.

f."

(3) !bid., t. V, p. 412.
(4) C'est dans ce seos que notre matt.reAbel Lerranca
dérinirla Renaitsance • une latcisation intelleetueUe de l'humanit.é •· C . Revue des CoUl'lt
1909-1910, t. 11, p. 724-5.

421

(1) C'est le vrai nom entre 1530 et 1550 de ceux qu'on appellera plus tard,
et d'abord par d6rision, des Calvinistes.
(2) La Société des Textes francais modernes a r6édité les CBuvre, po~liques
de Héroet (p. p. F. Gohin, 1909), et laDelie de Sdve (éd. Parturler). Sur le
Platoni,me au XVI• ailcle, voir A. Lefranc, Scrivainl fran,ais de la Renais•

..,.,.,
(.3) Objet d'une tbése de l'abbé Busson, encore inédite et ti laquelle fem~
prunte les détails concernant cet imitateur et ami de Ronsard et les renseigne·
ments sur l'bglise de Bais.
(4) Au t. If de l'édition Laumonier (Soc. des Textes fr. mod.), p.101.

'

�422

REVUE DES COURS ET CONFÉRBNCES

. 6° • 1:'holl;'me, commande encore la sagesse antique, est un
digne su¡et d étude pour l'homme, (1). • L'humanisme, a écrit de
son cOté Brunetiére, c'est l'homme devenu la mesure de tout.e
chose. •·Cecine signifie pas que le xv1• siécle soit plus« anthropocentnste • que le Moyen Age, mais que l'individualité y atteint
un plus complet développement et une extraordinaire puissance
manilestée en ltalie par le virlú (2), en France, dans Rabel..:
par la soif de science d'un Gargantua, non moins surprenante que
11&amp; taille.
Si vous étudiez la littérature du Moyen Age, en France, vout
rencontrere~ des genres et des auteurs souvent excellents, qui
les ont pral!qués; s1 vous étudiez au contraire le xv1 • siecle, volll
rencontrerez des individua qui ont créé des genres, souvent IÍ
adéquats a leur tempérament qu'ils y sont restés isolés et inimitables : Rabelais, Ronsard, Montaigne.
La conséquence de cet état psychologique résolument individu_aliste se m~nifeste dans • le gotlt de la gloire ,, qui, comme
cehu de la cha1r, cesse d'Hre un péché (3) et dans un orgueil d6mesuré, te! qu'il se manileste a un trés haut degré, chez RonsaNI
par exemple, dans les vers qui tenninent la premiére éditioa
des Ode,, en 1650 (4) :
Sus donque, :Muse, emporte au ciel la gloire
Que j'ai galgnée annoncant la victoire
Dont a bon droit je me voi jouissant,
Et de ton flls consacre la memoire
Serrant son fron\ d'un laurier verdis.~nt 1

(d suivre).
( l) La formule est de H. Hauser et est empruntée, ainsi que la suivant.e, l
Abo! Lelranc, art.icle cité, p. 494,

(2) 11 faut re1ire a ce sujet la page classique de H. Taine dans son Vova,e

aus Pyrénéu. ltd. Hachette, in-184 p. 76.

(3) Voyez les exemples que cile M. H. Chamard, Lu origines dt la pot,il
fran,aist dt la Rtnai,sanct, déj8. citées, p. 192.
(4) 1'dilion de la Sociélé des Texles Ir. mod., t. 11, p. 153.

Les nouveaux riches et l'histoire
Une vue d'ensemble sur l'histoire sociale du capitaliame

Legan de ll. LUCl&amp;II FEBVRE,
Profe,sew d'hi6toirt m'JderM d l'UrHwdM de Straabourg.

En 1913, le Congres historique intemational de Londres avail
la bonne fortune de recevoir une communication du grand hist.orien beige, Henri Pirenne. Accueillie avec la plus grande laveur
par les savants de nationalités et de tendances diverses qui l'entendirent, traduite en anglais et publiée en avril 1914 dans
!'American Hislorical Review, reprise, développée, légeremenL
modifiée par l'auteur lui-meme, elle prenait finalement la
lonne d'un mémoire copieusement annoté d'une quarantaine de
pages et, le 6 mai 1914, l'auteur en donnait lecture aux membres
de la classe des Lettres de l' Académie Royale de Belgique dont
il était alors le Directeur (1). Seulement, la guerre survint avant
que l'insertion du texte et des notes soigneusement établies par
!'historien ait pu avoir lieu dans le Bullelin de la Compagnie ;
et l'on sait, en France, avec reconnaissance, quels devoirs nouveaux - et quelles épreuves - l'invasion de son pays ne tarda
point a !aire naltre pour celui dont l' Hisloire de Belgique n'était
pas seulement un monument de science bistorique, mais un acte
elficace de loi nationale. Brel, c'est seulement aprés l'armis1.ice que, pratiquement, en France, le travail terminé par
Pirenne, en 1914, put étre connu, étudié et discuté.
II en vaut la peine, on s'en doute d'avance, par son envergure
mAme, par la multitude des problemes qu'il pose, par l'autorité légitime et l'expérience reconnue de son auteur, par sa hardiesse surto ut. 11 a pour titre : Les Périodes de l' hisloire socia/e
{1) On la trouvera publite dans le Bulll!in de la clasae des Lertrt.1 de
'Aeadlmie Rogai. de Belgique, année 1914, pp. 258-299.

�,C4

LBS NOUVBAUX RICHES

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ü eapitali,me. Histoire Sociale, qu'on l'entende bien. Henri
Pirenne n'a pas prétendu nous donner une étude sur }'origine

la formation, l'évolution du capitalisme - l'analogue, en pl~
-nate, de l'article déja ancien mais toujours utile d'Hcnri Hauser
~iant en 1~2! daos la Revue d' Économie Politique, les on!
ple&amp; du Cap1tahsme moderne en France ni, si l'on veut
encore, une réplique superflue de l'essai relativement récen\
d'Arturo Labriola, publié a Turin chez Bocea en 1910 : JI capi,.,
lali,mo, Lineamenti slorici, résumé et mise au point d'un cou11

,rofessé a l'Université de Naples.
,
Non. Pirenne ne se propose pas d'étudier le mode de formatioa
tlu capital, mais bien de déterminer l'origine et de caractériler
la nature propre du détenteur de ce capital - il serait plus exael,
tle tlire de l'acquéreur et du détenteur de ce capital - aux dif..
~tes époques de l'histoire économique. En d'autres termes,
Piren.ne nous met en présence d'une étude, non d'histoire économique, mais d'histoire sociale au sens plein du mot. Et cette étudr
annt tout vaut par une hypothese - intéressante et féconde 1(
la fois. C'est elle qui justifie le titre de notre le~on ; formu
en 1913, avant le grand bouleversementmondial de la gue
eDe ~emble avoir re~~ des faits une singuliere, une imprévue el
lomndahle confirmation. A tout le moins, elle nous trouve infi..
niment mieux préparés, aujourd'hui qu'alors, a en mesurer
,ortée réelle et les développements possibles.

•* •
La these est des plus nettes. On est généralement d'acc
lrirjour~•~ui,. entre historiens et économistes, pour distingo
dans l h1sto1re économique générale des sociétés politiquee ele
~rope occ!dentale, ~n certain nombre de grandes périodell
lñen caractérisées et qu on ne saurait confondre les unes avec lel
autres. Qu'on les prenne telles que les spécialistes nous les donnenl,,
sans entrer plus avant daos la discussion de leurs caracteres OI
de Jeurs limites, au point de vue de l'histoire sociale un fait apparaltra, frappant : c'est qu'a chacune de ces périodes distinctes a
correspondu, en réalité, une espece distincte de capitalistes.
Les capitalistes d'une époque, ceux qui apparaissent lorsque
eette époque succede a l'époque antérieure - ceux qui monten\.
avee elle, pour ainsi dire et, daos une certaine mesure !'in~
aent - ce ne sont jamais des fils, des héritiers, des succepeUJ'I
directs des capitalistes marquants de la période immédiaternea'
précédente. Au contraire. C'est une loi générale, aemblo-ti-0.

426

qu'une fois le succes assuré, les fils de ceux qui, en jouant des
eoudes en affrontant le risque, en se jetant a corps perdu et,
pnéraÍement, sans scrupule dans la mMée, se sont fai~ les prolteurs et les gagnants d'une certaine époque - se rebrent de la
tte soit dans leur personne, soit dans celle de leurs héri\'lers. Au bout d'une ou deux générations (toutdépend ici des
eirconstances) ils setransforment finalement enaristocrates d'arP,t plus ou moins éloignés des affaires, ou du moins ne prenant
plÚs parta celles-ci qu'en qualité de bailleurs de fonds.
En d'autres termes, tout se passe comme si ces capitalistes,
rois ou successeurs des rois financiers d'une période économique
déterminée se roaintenaient a la tete du monde des affaires
t.out natur~llement, tant que persistent les conditions générales
de marché de trafic et d'existence qui, précisément, servent aux
bietoriens Á caractériser cette période ; mais, ces conditions se
transformant ils se trouvent incapables, ou moins capables que
4'autres de 'suivre les transformations inéluctables et de s'y
adapte/ A leur place, des hommes nouveauxsurgissent. Parleurs
. .alités, par leurs défauts également, ils se trouvent adaptés saos
eflort tout naturellement et tout spontanément, a leur époque.
Ce so~t eux qui « proufitent » comme dit Rabelais - qui, partis
de ríen ont le secret de faire de colossales fortunes, scandaleuses
aux ye~x des petites et moyennes gens ; ce sont eux qui. amassent
le capital, s'élevent a la puissance que_ c?nfere ,la r1chesse. et
Ñgnent - jusqu'a ce qu'a leur tour, victimes d une évolubon
qui ne s'arrete point, leurs fils cedent la place a d'autres_, plus
habiles a exploiter des besoins jusqu'alor~ inconnus, a l'a1~e de
procédés et par des méthodes a.uparavant memplo~ées ; ma1s. les
11s de ceux-ci, a leur tour, cederont le champ a d autres qui. les
aupplanteront comme acquéreurs du capital, comroe cap1taliates actifs si l'on peut dire, capitalistes en mou~~ment, en asce~lion, en pleine puissance bientot - par oppos1t1on a ces cap1talistes repus, fatigués, désorientés d'ailleurs _par des mreurs et
des nécessités nouvelles et qui, préoccupés umq~e~ent de c~nsolider ce qui leur est resté aux mains pour. en JOUlr, se rebre~t
poar ainsi dire dans une sorte d'honorar1at flatteur et dem1-

oisif.

On n'est pas capitaliste, en ce seos-la, de pere en fils ; . on

n'est pas avec plus de précision, ramasseur, assembleur de cap1ta
.de pere e~ fils. Et chaque époque a les capitalistes qu'elle mérite
-faits asa mesure et a son image. Nous ne sommes pasen P.réaence d'une montée lente et réguliere, mais d'une success1on
de degrés. De-ci, de-la, des paliers plus ou moins étendus : c'est

�LES NOUVBAUX RICHES

426

REVUE DES COURS ET CONPÉRENCES

une génération de nouveaux riches, chaque fois, qui s'inatalle.
Et la lutte qu'elle engage nécessairement, non seulement avec lea
pauvres et les candidats a la ri9hesse qu'elle évince, mais avec
les • anciens riches •• soitqu'ilsconserventd'importants capitaux,
soit qu'ils voient leur avoir diminuer rapidement et fondre pour
ainsi dirc dans un milieu nouveau, cette Jutte est un des aspecll
les moins étudiés jusqu'a présent, mais certainement les plua
curieux et les plus dignes d'intéret de l'histoire universelle ...
Telle est l'hypothese centrale du mémoire d' Henri Pirenne,
telle. la vue d'ensemble qu'il s'agit de vérifier. Les faits ' ou da
moms ce que nous connaissons dés maintenant des faits de
l'histoire économique générale, l'infirmenl,-ils ou la confirment,.illt
La question se pose immédiatement. II est évident que la démollltration sera d'autant plus probante qu'elle sera plus Jarge,
qu'elle pourra s'appuyer sur la considération d'une période pll»
étendue. En théorie, le mieux serait de prendre son point dt
départ dans I' Antiquité. Mais l'histoire économique de 1' Antiquité est encore si mal connue, ses rapports avec les périodtt
postérieures nous échappent tellement qu'il est impossible d'J
chercher et d'y trouver une base éprouvée. Force est de recuhr
jusqu'au Moyen Age. C'est sur le développement de J'histoiff
économique, telle qu'elle nous est connue depuis Je début di
Moyen Age, que Pirenne va essayerd'établir le bien fondé de &amp;GIi
hypothese initiale.

•
• •

•

Seulement, tout de suite, une grave objection se présente. Ba
quoi l'histoire du Haut Moyen Age peut,.elle servir a la vérilcation d'une vue d'ensemble sur l'histoire du capitalisme, oU,
plus exactement, des capitalistes ?
C'est une espéce d'axiome, en effet, que le capitalislll
moderne est né aux temps de la Renaissance, et que Je Moy•
Age !'a compltltement ignoré. C'est la thése, non seulement de
Sombart, l'auteur de ce gros travail sur Je capitalisme model'III
(Der moderne Kapilalismus) , qui en est a sa troisitlme éditiOI
aujourd'hui ; il refuse, on le sait, au Moyen Age, toute connaitsan_ce d'une économie capitaliste quelconque, dans ses volumelt
plems de contradictions et de fatras, mais toujours intéressanll
et parfois suggestifs. Ce qui est plus grave, doctrinalement P""
lant, c'est que c'est aussi la théorie de Karl Bücher.
.
Dans son Enslehung der Volkswir,chafl, que Pirenne, préct'
sément, a fait traduire jadis en fran~ais par un de ses éleVelt

427

Hansay (Éludea d'hisloire el d'économie polilique, Bruxelles,
París, 1901), Bücher passecompletement sous silence l'action, le
16le, l'existence meme du capital, lorsqu'il nousdonne sa descrip\ion systématique, si attachante et si forte, de!' économie médiévale.
On sait quelle est sa conception d'ensemble, et comment il
41iatingue trois stades successifs dans J'évolution générale de la
Yie économique européenne. C'est d'abord le stade de l'économie
llomestique fermée. Point d'échanges. Tout est produit dans la
lamille, par la famille, pour la famille. Cette économie est celle
du Haut Moyen Age. Et sans doute, la famille d'alors s'élargit
'rolontiers jusqu'a engloher oes grandes économies domaniales
mtre Jesquelles se répartissent les vastes propriétés de la royauté,
de la noblesse et du clergé, exploitées par des serfs et des dépendants ; sans doute aussi, Je Haut Moyen Age finit par connaltre
m échange, rudimentaire et restreint, de quelques produits
aaturels et de quelques produits industriels d'une valeur spélillque considérable ; mais cela n'inllue en rien sur Je systeme
6conomique général, qui reste essentiellement un régime fermé ;
eL il n'existe alors ni entreprise, ni capital dans le seos d'un appro'riaionnement de biens fait en vue d'acheter de nouveaux biens.
Les catégories de: capital industrie], capital commercial, capital
de pret et capital d'usage, ne se rencontrentabsolument pas dans
le Haut Moyen Age.
D'un tel stade, on passe au stade supérieur : celui de l'échange
direct ou de J'économie urbaine. On produit alors en vue d'uue
clientele, et non d'un groupement familial. La ville était une
lorteresse - un burg. Elle devient, par surcrott, un marché. Elle
devient essentiellement un marché. Et la regle de ce marché
lient en deux formules :
A. -gchange direct du producteur au consommateur - !'argent servant uniquement a compenser, et toute ingérence. d'intermédiaires entre les parties demeurant formellement mter-

dit.e.

B. Monopole de la product.ion assuré aux gens de la ville,
dans la ville, pour les gens de la ville proprement dite et pour
eeux du petit cercle territorial qui en dépend ; ses habitants,
protégés par un monopole analogue, viennent porter sur le marcaé leurs produits : beurre, fromage, amis- et les échanger contre
lea produits des gens de la ville : out.ils et objets manufacturés
principalement. Ici encore, ]'argent n'intervient que pour com,enser. Et point de place non plus pour lecapitalisme-du moins
pour un capitalisme développé. Car, s'il se glisse, et timidement,

�LES NOUVBAUX RICHES

428

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

semi-clandestinement,apparatt parfoisdés lors, c'est a la fav
de certaines opérations particuliéres, dans le cas, par exemple,
une industrie fait défaut dans la ville ; en ce cas, les produits
!'industrie étrangére y sont admis, avec toutes les conséque
qui découlent de cette admission.
Le capitalisme, pour K. Bücher, n'existe, ne peut e ·
que dans le stade de l'Économie Nationale - dont l'étab ~
ment coincide avec celui des grands États modernes, des gran
puissances centralisées - ce qui nous met a peu pres au tem
de la Renaissance. Il ne s'agit plus de produire pour la fa •
ni pour la ville, mais pour la nation. Le marché, en d'au
termes, devient, d'urbain, national. Et alors, signe visible d'
telle extensi:m , apparaissent les grandes foires comme celles
Francfort; et alors également, le capital prend l'essor et sed
loppe librement;et il ne se contente plus d'etre capital march
il devient capital d'entreprise pour }'industrie indigéne qu'il
mule, qu'il incite a la production en grand avec division du
vail et concentration de grandes masses de travailleurs d
des manufactures ou des fabriques déja importantes.
Au fond, telle était déja la conception de Karl Marx. P
lui aussi, il le disait expressément au livre XXIV, § 1 du Cap
l'ére capitaliste datait du xvie siécle. Elle avait été précédée
une période de transition qui avait vu, dans quelques villea
la Méditerranée, au xiv6 et au xv8 siécle, les premiers coro
cements, tout a fait sporadiques, de la productioncapitaliste.
le point de départ véritable, c'était au siécle de la Renai
et de la Réforme qu'il s'empressait de le chercher.
Or, Henri Pirenne, résolument, prend le contre-pied
théses et, nommément, de celle de Karl Bücher . .

•

• •
Il est faux, nous dit-il, que le l\foyen Age soit une é
a-capitaliste. 11 a connu le capitalisme. Et particuliérement, il
connu, mais avec une intensité, une force, une liberté que o
ne soup&lt;¡onnons pas, dans sa premiére période - dans
période du Haut Moyen Age, d'ou précisément Bücher le
avec le plus de rigueur. Et la preuve, c'est que, dans la deu •
période, dans la période qui va de la fin du xnie a la fin du xv6
ele, les collectivités ont pris, pour se défendre contre lui,
sortes de précautions minutieuses et multipliées. On ne ch
point a se garantir, sans doute, de ce qui n'existepasetn'est
redoutable '?

429

En d' autres termes, le Moyen Age se divise, aux _yeux d_e K.Bner, en deux époques successives: l'une, la prem1ére, ngoure~ent a-capitaliste ; la seconde, a peu pr~ complé~ment 9:-cap1. te. Aux yeux de Pirenne, au contraire, la prem.tére péno~e a
nnu, en bien plus grand nombre qu'on ne croit, des mandes:
tions capitalistes caractérisées ; et la seconde, a son tour, a s1
'en su ce que c'était que le capitalisme - qu'elle est, dans son
emble nettement anti-capitaliste ...
Sur qu~i s'appuie la démonstration del'histo~ie':1 ~elg? ? ~ssen• llement sur deux séries de faits ... Les uns, d origine 1tahenne ;
les tire' de l'histoire économique et sociale des ré~ubliques
iterranécnnes, comme Veni~e, Gen~s, Flore~ce, Pise, _et~...
autres d'origine flamande; 11 les pm~e dans 1 !rsenal s1 bien
1
i qu'alimentent
les archives des pmssa~tes cités d~s Payss: Gand, Ypres, Bruges, TournaiouDoua1,-:-E~, préc1sément,
tort de Bücher, aux yeux d'H. Pirenne, le prmc1pe ,et la source
son erreur, c'est que le savant all?mand n1e _s est appuyé
e sur des faits allemands, sur une conna1Ssa~ce d ailleurs remarable des villes allemandes des xiv8 et xv8 siécles. Or_, la ~rande
jorité des cités germaniques _de ~ette époque éta1t lom du
jegré de développement qu'atteignaient alors les grandes communes de l'Italie du Nord, de la Toscane ou des Pays~Bas. Ce D;e
10nt pas, comme on l' a trop cru et dit, des types class~ques, m~11 ,
1-en des exemplaires incomplets et attard~s d~ la c1t~ méd1énle qu'elles nous fournissent. La systématis~bon de B~cher est
pufaite en tant qu'elle s'applique uniquement aux v1lles allemandes qu'il a étudiées. Elle est ~nsuffisante dés lors qu'ell_e
prétend valoir par }'ensemble des villes du Moyen Age en Occ1-

dent.

é rté
Cette vue critique est ingénieuse. Mais qu'est-ce done, e~ r a 1 . ,
que cette premiare période de l'histoire médi~v~le qm _ser~it,
111 dire de Pirenne caractérisée par une acbvité capitahste
relativement intens~? D'ou proviennent, commentse présen~1;1t,
COlnment s'expliquent aussi les manifestations de cette acbVlté
~i ont frappé \'historien beige ?
.
.
C'est, nous dit-il, a partir du momento~ appara~ssent les villes
•ropéennes qu'on les peut saisir sur le fa1t. Ces villes ~ont fill~
du commerce. IJ s'ensuit nécessairement que les premiers_ capitalistes ont du etre au x1e, au xnª siécle - et ont été, en fa1t, des
commer~ants.
· · d·
ll faut se rappeler qu'alors,la richesse réguliére, po~r ams1 ire,
et normale c'était essentiellement la richesse fonciere. Or, les
l'flvenus qu~ les détenteurs du sol tiraient de leurs serfs ou de

�430

LES NOUVEAUX RICRES

431

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

leurs censitaires conféraient a ces détenteurs une puis
soc!ale éno~e ; mais cette puissance n'était pas, entre le
mams, un outil économique efficace; et rien de ce qu'ils détenaieni
ne se détournait vers le commerce. - Ce commerce c'é •
bien, au contraire, le faitd'hommes nouveaux, de dérac~és: gem
de la campagne, le plus souvent, fuyant l'exploitation rurd
pour venir chercher fortune a l'endroit 011 on chargeait et déc
ge~it des marchandises, oil on Mlait des bateaux, 011 il e ·
ta1t des moyens de gain et de profit résultant de la naissance
des progrés de cet organisme vivace : un porlus marchand s' r
colant a un cMteau féodal. Ces gens sont sans capital ini ·
Comment en serait-il autrement ? Leur grand leur seul capi
, l
.
,
c est eur mtelligence - leur sens commercial plus exactem
leur activité, leur esprit pratique. Leur grand moyen de g ·
c'est le commerce maritime, le commerce extérieur - comm
errant a la fois et collectif, car il faut se grouper pour résister •
commerce par caravanes avec achats et ventesencommun ré
titi?n des _bénéfi_ces au prorata des mises - déja, !'esprit
soc1été qui fleunra plus tard, si fortement, au seuil des te
modernes ; commerce de gros également, le menu commerce
détail étant abandonné aux colporteurs ruraux, aux minOlf
porte halles circulant a pied par les routes hasardeuses.
D'étranges figures apparaissent dans les textes, pre
par hasard, pourraitron dire, carie Haut Moyen Age s'occupe
généralement, on s'en doute, de l'histoire sociale et de ses e
si~és .. Mais voici, par exemple, signaléepar Pirenne, la pittoresqll,
~st01re d'un saint - saint Godric de Finchale, qu'un
·
hvret consacré a sa vie et a ses miracles : Libellus de vita el rnite(
cutis S. Godrici, ceuvre d'un moine pieux, nous fait suffisammell
connattre. Fils de paysans, né a la fin du x1e siécle dans le Uncolnshire, il se fait d'abord, faute de mieux, batteur de grev•
et chercheur d' épaves: métier de gueux. Est-ce cemétier dumoill
qui lui donna les moyens d'acheter une pacotille et de se faift
colporteur ? Le voila par les routes-pierre qui roule - et qui.
contrairement au dicton, amasse un peu de mousse ; car son biographe nous le montre ensuite, associé ades marchands plus riches
et plus puissants, membre d'une de ces caravanes dont nout
p~rlions plus haut, et qui, avec ses compagnons, va de foire 81
fo1re, de marchés en marchés, menant la rude vie du negociallt
ambulant et risque-tout des époques sans maréchaussée ni oeatralisation. Bientót, il peut fréter un navire avec quelques aSIIO"
ciés, caboter le long des cótes d'Angleterre, d'Écosse, de Dane:
mark, de Flandre, transporter a l'étranger les marchandises qui

y font défaut, les vendre a haut prix, et, en retour, y acquérirdea
denrées dont il va se défaire la ou la demande est plus forte q~e
l'offre. Ainsi, en quelques années, cette p~udente c~utume d acheter bon marché et de vendre tres cher fa1tdeGodnc un homme
puissamment riche. Il ne lui re~te plu~ qu'.a ~e convertir, pour
la beauté de l'histoire, et a se faire erm1te : il n y manque pas.

•

• •
Qu'est-ce que Godric ? Henri Pirenne n'hésite point : ?'est un
capitaliste nous déclare-t-il sans ambages : ce Godnc nous
a paratt c~µi.me un calculateur, je dirai meme comme un spéc!lateur conclut-il (p. 276). II a le sentiment tres juste de la
pratiqu; du commerce, sentiment qu'il est d'ailleurs fréq~ent de
rencontrer chez des esprits sans culture. II est~nflammédel ª1:°?ur
du gain, et l'on reconnatt nettement c~ez lu1 ~e fa~~ux spirilU;I
capitalisticus dont on a voulu n~us f_~ire cro1re qu ti ne ~ata1t
que de la Renaissance... II ne s mqmete pas de la théone du
juste prix, et le décret de Gratien réprouve en termes expr~s ses
spéculations coutumieres ... Aprés tout cela, co~ment hés1ter a
reconnattre dans Godric et dans tous ce~x .qui ~nt mené le
meme genre de vie, autre chos_e _que de~ cap1tahstes . »
,
L'exemple, en effet, est sa1s1ssant, 1lle fa~t avouer. Et l_ apparition en plein x 1e siecle, et en Angleterre, ~ une figure qui, avec
quelque effort d'imagination, peut nous fa1re songer a tous ces
grands créateurs d'affaires, aux Jaluzot~ _et a~x Cognacs de
France, aux Pierpont Morgans et autres milharda1re~. des _gtatsUnis - dont le capital initial, a tous, ne fut ~u~ d mtelligenee,
d'activité et de sens pratique - cette appar1tion ne manque,
on l'avouera ni d'imprévu ni de pittoresque ...
Seulement' du capital qu'il était ainsi possible d'acquérir a ces
époques lointaines que nous considérion~, jusqu'a ces_ de~ieres
années, commetouta fait ignorantes préc1sément?u.cap1tahsme et
de ses manifestations, cette prétendue caracténstique de. notre
époque, quel usage faisaient les rnarchands . dont M. P1r~nne
retrouve la trace dans les textes auxquels renvo1e_ so~ étude •.
D'abord ils le faisaient travailler. Ils ne le la1ssa1ent pas mutile au fond des coffres. Ils le pretent - et les emprunteurs ne
leur font pas défa·u t des lors, princes, ville_s, monastéres ou nobles.
Mais ils le consolident aussi, en le convert1ssant en terre:, ~~ prés,
en vignes, en maisons. Des le commen~erne~t du ~m s1ec~e, le
sol urbain un peu partout est aux mams d une ar1st?crat1~ de
patriciens dont les textes ne parlent qu'avec respect. Qm sont-ils !l

�432

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Sans nul doute, les de~~endants des ~ardis voyageurs des gildes
et des hanses du xu• siecle. La théone a vécu, qui nous montrait
e? _eux les héritiers directs des anciens habitants fixés dans les
cw,tales et les castra de I' époque franque. Leur fortune, en réshté, est née du commerce. Les textes abondent, qui nous montrent
des marchands, a cette époque, employant leurs bénéfices a l'ach~t de propriétés loncieres. lis ne !aisaient point ainsi une mauvaise o~ération, ~ar. l'accroissement continu de la population
bourgeoise détermmait ?-•ns les citésl'acc;oissementproportionnel
de la rente du sol. Aussi, bien souvent, des le début du xm• siécle,
lesyeti~s-fils des marcbands fils deleurs reuvres duxu• abandonnaie~t-ils totalement le commerce, ses fatigues, ses aventures et
ses risques pour se con ten ter de vivre confortablement du revena
de leurs terres. Renon~ant A la vie nomade du , caravanier ,
s'établissant dans des maisons de pierre orgueilleuses a crénea~
e~ a tours al_tieres, ils prennent en mains le gouvern~ment de la
ville ; parlois meme, ils commeneent déja A s'allier a la petite
noblesse locale ; en tout cas, ils pratiquent des lors avec régula·
rité les rites essentiels de la vie noble. Les petits-fils de nouveaux
riches qu'ils sont bnt oublié l'a1eul qui courait pieds nus sur la
grt\ve, en quete d'une aubaine hasardeuse ou coltinait les lounll
ballots de marchandises exotiques. Ilssont de vieux riches maintenant, honorés! cultivés et bien assis. Et ils méprisent violemment ceux qm vont les supplanter bienUlt: les nouveaux richlll
du xul" siécle.

•

•
• •
Des temps nouv~aux sont venus en eflet. Done,
nouveaux, fatalement.
Simples organismes commerciaux au début, les villes se trantforment peu a peu en organismes industriels - certaines villes
du ~oi?s! et c'est la un~ tres grosse révolution. Évidemmen~
des I ongme, toute~ les mtés contenaient un petit noyau d'arti·
sans. Mais ~es artisans ne travaillaient que pour l'alimentation
locale. Du ¡our ou le commerce put !aire aflluer dans certaiDI
centres, en quantités. industrielles, certaines matiéres premiereli
de ce ¡our, les travailleurs, affluant eux aussi de toutes parll,
purent commencer a créer une industrie d'exportation véritsble.
Ce fut _le cas, par exemple - et l'exemple est illustre- pour la
draperie des Flandres. 11 s'opéra en conséquence une sorte de
partage entre les villes. Ou plus exactement il s'établit alOl'I
toute une catégorie de villes secondaires qui se ~ontentérent d'un

LES NOUVBA.UX RICHES

433

commerce local, de la possession et de l'exploitation d'un marché
local ; a cóté d'elles, quelques grandes villes, puissantes et rayon•
nant au loin, devinrent autant de marchés européens de véritables marchés internationaux.
'
Lea villea a marché local, nécessairement, devinrent assez
Tite, et par une démarche toute naturelle, des organismes nettement anti-capitalistes. Point de gros entrepreneurs parmi leura
~urgeois, pointde gros commer~ants; toutau plus quelques courliers, achetant en gros aux marchés des grandes villes pour revendre en détail sur le marché local. Dans !'ensemble des bouliquiers, gagne-menu et sans grande ambition, d'esprit étroit
et borné, ne demandant qu' aetre protégés, par un protectionnisme
atrict, contre l'étranger, et a consolider a tout jamais la médiocrité qui les contentait par l'établissement á leur profit d'un sys16me de monopole, a la fois naif et compliqué, par une réglementation précise, faisant al'intérieur de la ville la part de chacun des
groupes d'artisans ou de commer~ants qui y vivaient, et, dans
maque groupe,lapartdechaque individu qui y prenait son rang.
J?ans les gran?-es _villes, au contraire, dans les centres d'exportalion et de fabncation a ray,onnement mondial, non seulement
le capitalisme subsiste, mais il se développe, ilseperfectionneavec
rapidité. Les instruments de crédit apparaissent :lettres defoire,
lettres de change. Le commerce de !'argent se développe. La
coutume des foires donne naissance a un véritable droit commercial. La circulation monétaire s'élargit et se régularise. La frappe
de l'or reprend ; la sécurité augmente ; les routes s'améliorent ;
des installations commerciales grandioses, comme les halles
d'Ypres - dont le souvenir seul survit aujourd'hui - attestent
la puissance des lerments nouveaux.
C'est une distinction fort intéressante et fort utile que celle de
ces deux catégories de cités. Elle permet a H. Pirenne de !aire
avec précision sa parta la théorie de Bücher. Les villes a marché
local - c'est a elles, nous dit-il, que s'applique, a elles seules, la
th~orie de l'économie urbaine telle que l'a formulée J'écono~te allemand. Ingénieuse remarque et qui éclaire ce que par
~lleursa signaléPirenne: l'étatrelativementarriéré de ces grandes
Cltéa a\lemandes sur la connaissance de qui s'appuyait Bücher. Enmeme t~mps, il le note: c'estquelquechose de nouveau que les
mamfestabons de cet état d'espritétroitement protectionniste,
etmonopoleur, et anticapitaliste des organismes urbains de la
aec.~nde série. Du meme coup, la remarque vient a l'appui de ce
qllll _Prétend étahlir, touchant le caractere particulier de la
!)l'enuere époque médiévale.
30

�434

LBS NOUVEAUX RICHES

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

A ceU,e époque, point de réglementations oppres~ive~ et pro_ •
bitives. Le marchand est libre de ses allures. Godric n e~t ,
obligé de se confiner dans tel ou _te! genre de ?égoce; JI n
point surveillé, gené, bridé, restremt a chaque mstant da~.
initiative par des prescriptions légales. Les seules restncti
qu'il connaisse viennent de la _hbre e~ brutale conc~rrence,
l'hostilité des hanses ou des gildes nvales, et auss1, des
ditions encore primitivesdu trafic, _de l'org?nisation moné •
notamment, et bancaire. Temps abo)1s. Car mem,e, da?s ces g_ran.
cités a puissant rayonnement ~UJ gardent es¡:mt cap1
actil et vigilant, si, par centames, _des cap1~ahstes de gran
envergure apparaissent, ils n~ grand1ssent ¡,omt sans obsta
ni entraves. Si puissants qu'1ls se fasse~t, 1ls s~ heurtent a
législations municipales des villes seconda1res et meme des gr .
villes ; il Ieur faut compter avec elles. lis se heurtent p~
ment aux résistances, aux coaht10ns p~rl01s des artlBII!"
tisserands et foulons des Flandres se souciant de leurs sa
et se groupant pour les protéger. lis se heurtent encore aux.
themes de l'Eglise, qui renlorce contre eux,contreleursprati
et Ieurs , usures » ses prohibitions canoniques .. Tout cela
des conditions nouvelles, une atmosphere_ écononuqu~ tout a
que celle de l'époque \'récédente. _La vie_ co~mer~1ale e:t.

!

malaisée en un sens, romos hbre, moms arb1traire qu au ~n

81

Cette translormation acheve d'en détourner les anmens
mergants petit a petit mués en patriciens. lis laissent
place a des hommes nouveaux, et qui ont d'autres aptitud
d'autres talents que ceux grAce auxquels se sont londées
dynasties urbaines du xn• siecl~ finis~ant: Les la~ultés que
compagnons, les associés de Godric apphqua1ent au libre comm
errant et maritime eux doivent les apphquer a tourner
obstacles qu'oppose'nt, aux profits rapides et dé1!1es1_1rés, les
mentations urbaines et les interdictions ecclésrnsllques. Au
temps, autres conditions, autres na~ures ~•esprit, autres
rations de nouveaux riches. Elles na1ssentd entrepreneurs_habil
celles-ci, de vendeurs de travail, de courtiers, de banquie~
tout, spéculant sur les besoins 'd'argent sans ?esse fand ar!
des princes et des rois, sans scrupule, sans cramte, smon P
sans catastrophes ...

••
Et ainsi se déroule le !leuve humain, tranquille et monoic:i
sur l'espace &lt;ie longs biels bien unis : puis, tout d'un coup,

435

rapides, une chute, des remous - et de nouveau le calme qui
renalt, un nouveau hiel qui s'ouvre, et les eaux qui s'étalent.
Cette lois, c'est a la fin du xve siécle, au début du xvie que
a'opére le changement : une vraie révolution, on le aait. Tout a
la fois, ce sont les grandes découvertes maritimes qui viennent
modifier la direction des courants commerciaux ; ce sont les
grande états monarchiques se constituant et qui entrent en
lutte pour l 'hégémonie ; ce sont les grandes crises monétaires,
l'alllux des métaux précieux, le bouleversement des prix ;
enfin, ce sont les progrés de l'Etat, s'élevant petit a petit audessus des villes, restreignant leur autorité politique, allrancbissant en meme temps le commerce et !'industrie des tutelles qui pesaient sur eux. C'en est fait du protectionnisme
et de l'exclusivisme des bourgeoisies. Elles résistent, sans doute;
elles se délendent. Mais cambien de centres nouveaux qui se
créent, 11 cOté des vieux centres privilégiés, et qui écbappent d'emblée aux réglementations tatillonnes, et qui rapidt:ment
aurmontent les anciennes cités qui s'étio!-,nt et meurent de routine? C'est Verviers, par exemple, dans le pays de Liége; c'est,
exemple illustre entre tous, Anvers la libre détronant Bruges la
riglementée ...
Un espriL de liberté sans contrainte, sans limites presque, soullle
sur le monde. L'individu se permet toutes les audaces. C'est vrai
dans le domaine de !'esprit, non moins vrai dans celui de !'argent.
Spéculations sans lrein, ici et la. II n'est question que de monopoles, d'accaparement, d'usures, de banqueroutes aussi, et de
vols,et d'assassinats. Une fievre d'or s'emparedumondeentier. Et
unegénérationinnombrable de nouveaux riches surgit, qui incarne
puissamment les tendances de l'époque. Parvenu, un Jacques
Creur. Et un Jakob Fugger. Et un Gaspard Ducci, de Pistoia.
Et un Christopbe Plantin, simple fils de paysans de Touraine.
Et lant d'autres.
Entre eux et les , riches , de l'époque antérieure, aucun líen.
Ceux-d, désorientés par les conditions nouvelles, déconcertés
par ce vent de liberté et de licence, qui, tout d'uncoup,ébranle
les vieilles réglementations en marge desquelles ils avaient édifié
)eurs lortunes - ils se sont retirés de la bagarre en philosophes ;
ils ont acheté des terres et consolidé leursituation par un mariage
noble.Curieuse alternance,entre parentheses, des époques de liberté
et des époques de réglementations. Elles se succédentréguliérement
1~ unes aux autres : a la liberté des xie et x11" siecles, la régula~té de l'économie urbaine; aux xm• et x1v• siecles, la libre expans1on du commerce errant aboutit a la canalisation précise du

�LES ¡&lt;,jQUVEA.UX RICH6S

,436

REVUB DES COURS ET CONFÍ!RENCES

tr!fic urhain p_lus ou moins monopolisé. Et celle-ci, a son tour,
fait place a la hcence sans lrein du xv1• siécle; mais cet essor individuahste de la Renaissance - ce qui lui succéde, c'est précisément le mercanbhsme et ses réglementations - qui dispar~ltroi:it, a la fin du xvm•, au début du xtx8 siécle, par ¡'e,¡ser
victorieux et tout-puissant du grand capitalisme moderne .i.
bridé, sans loi, sa_ns frein: ceuvre de parvenus, lui aussi, d'hodim■
nouveaux, et qui se sont faits eux-mémes: un Rothschild, un
Krupp, un Schneider, un Peugeot, un Cockerill un Laffitte-toua
. de i:ien
. égalem~nt ave~, comme seul capital,
'
par~
l'intelligenoe:
une m~elh~•n~e spéciale, qui n'est pas celle de l'intellectuel, qui
peut_ n avoll' nen de commun avec celle-ci ; une intelligence tonti
p_rat1que,_ sens spécial et avisé du gain, de l' opportunité - "11
risque bien calculé.
En résúmé, un mouvement rectiligne, uniforme etmonotonu t
E':' aucune fa~on. Un~ série de poussées interrompues por d•
cnses mdépendantes I une de l'autre - puisqu'elles ne se prolongent pas.

•

• •
Telle est la grande hypothése - plus exactement, te! est !'ensemble d'hypothéses ingénieusement articulées et ajustées let
unes aux autres que nous présente le remarquable mémoil'e
d' Henri Pirenne.
11 y a un fait hors de doute. C'est que - dans la mesure od
r?agit, avec d'autres et aprés d'autres qu'il ne manque point de
citer, contre ce qu'avait d'infiniment trop absolu la schémafisa~on d'un B_ücher -_Pirenne a raison, cent fois raison, et qu'il
fait reuvre utile en attirant l'attention sur lesdangersd'unethHrie des plus séduisantes et des mieux charpentées. Les faitl
qu'il met en lumiére prennent, rapprochés les uns des autrel.
un caractére nouveau - alors méme qu'ils ne sont point nouveaux en eux-mémes. Au fond, c'est l'excellente et naturelle
réaction d'un observateur- d'un ohservateur éminent d'ailleUl'lt
et remarquablement pénétrant - contre un théoricien ; c'est.
je ne dirai pas le conflit, mais la féconde collaboration d'un bittorien et d'un économiste - le premier mettant au point lea
théories trop rigides, trop peu souples, tsop générales du second.
~ourtant je dois l'avouer. Quelque chose en moi, malgré tool,
résiste a l'emploi de ce qualilicatif de « capitaliste » accolé ••
nom et a l'reuvre d'hommes du x118 siécle. Car, ou bien on donne
a cette épithéte un sens tres vague et tres général - et alors, ce
n'est pas au xn• siécle seulement qu'il faudrait remonter paur

437

pouvoir parler sinon de capitalisme, du moins de capitalistes
- mais au monde antique, et par dela; il y a bien longtemps qu'un
critique de Marx, Slonimski, l'objectait a l'auteur du Kapital :
• La séparation entre les travailleurs et les moyens de production qui forme la base et l'essence du capitalisme est un fait de
la vie économique qui se trouve déja dans la plus haute Antiquité ; et rattacher ce fait a l'époque toute récente qui commence
avec le xv1• siecle, c'est ignorer l'histoire •· Ceci revieot a dire qu'il
laut s'entendre sur la fa~on de délinir le capitalisme. Car tout
4écoule de la, en vérité.
Or, H. Pirenne est parti d'une défiiiition qu'il a prise, telle
quelle, dans Sombart. U y a capitalisme, nous dit ce dernier,
• la oil il y a biens exploités par leur détenteur dans l'intention
de les reproduire avec prolit ». H. Pirenne nous dit que s'il
emprunte la formule de Sombart, c'est d'abord parce qu'il la
trouve fort exacte - mais aussi « alin d'éviter le soup~on de
définir le capital pour les besoins de sa thése •· Nous avons rap·
pelé, en elfet, que Sombart ne pouvait précisément point passer
pour un des champions désignés de cette thése : tout au contraire. Mais on peut toujours se demander, noW! semble-t-il,
s'il est bien légitime, ou tout au moins, s'il est bien prudent,
pour un historien, d'emprunter a un économiste une délinition
tomme celle que nous venons de reproduire - une délinition purement économique et qui peut etre excellente pour les économistes,
-de leur point de vue a eux, mais pour les historiens 1
Ceci ne va pas a dire qu'il y a deux capitalismes, comme cet
autre jadis professant qu'il y a deux morales. Mais je dirais volonl~ers (en m'excusant d'ailleurs d'aborder une aussi grosse queslion) que s'il y a une ou des définitions du capital élaborées
par les économistes qui sont pleines de sens et de précision,
~t que !'historien ne doit pas ignorer, il y a par ailleurs, peutetre, une notion historique de « capitalisme n qui n'est pas exactement superposable a la notion économique du capital, qui
est plus complexe, plus vivante aussi, beaucoupmoinsrigoureuse
logiquement, mais beaucoup plus riche de sens précis. En d'autres
te~es, il serait bon peut-etre, au moment de partir pour un
._, ~and voyage, de pousser un peu plus avant dans la psychol~gie du capitalisme - ou, plus exactement, du capitaliste,
de bien délinir la nature véritable de la mentalité capitaliste
moderne, qui est essentiellement de gagner de !'argent, non pour
1~ dépenser et mener la vie large et insouciante (c'est la néga~on meme de !'esprit capitaliste); mais degagner de !'argent pour
1économiser, pour se privcr au besoin, afin de le mettre plus

�438

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

largcment _de c6té et de pouvoir a nouveau le faire
se reprodmre et se mult.iplier.

•

• •
Quant a ~a t?ése générale de H. Pirenne, quant a cette fa~on
de co~cevo1r ~ ensemble l'évolut.ion du capitalisme, non poinl
BOu~ 1 ~spect d_ un développement uniforme, régulier, cont.inu,
ma1s_ d une sér1~ d_e P?Ussées discontinues, quant a cette introd~c~101;1, dans I h1stoire, du « nouveau riche • considéré pout
a~nsi. d1re,_ ~01;11m~ un ferment normal et indispensable d~ cetle
h_istoire, 1c1, 11 n Y a qu'a louer et qu'a approuver sans restrict.ions.
Le mérite d'une hypothése se mesure a ses conséquences :
Aucune de celles que peut entralner avec elle l'hypothese que
~ous venons d'.exposer n'a enr.ore été étudiée et vériflée. Raison
e plus po~r .s,gnaler celles qui, du premier abord, nous parailsent ~evo1r etre! avant toutes, examinées soigneusement. Bt
celle-m, au prem1er chef :
Si vraiment, a chaque période de l'histoire économique correspond une _classe nouvelle de capitalistes, il y aura Iieu de
re~herc,her so1~euse1;11ent quelle influence l'apparition, dans l'biJ..
to,~e d une soc1été bien connue et facile a étudier, d'une gén6rabo~ ~e • n~uveaux riches • d'un type déterminé, a pu exercer
sur I onentat10n générale de cette société, sur sa vie intelleotuelle et morale.
Ne prenons qu'un exemple. C'est unfait qu'A la fin du xv" si6~1,", au début du. xvie si~cle, tandis que déclinent les dynastitll
entr~prene~rs mdustnels, de courtiers, de marchands, de
~nanc1ers '!m ont su exploiter le régime économique né au début
d~ xnie su!cle, de conditions nouvelles - une génératiOII
ommes n_ouveaux, de parvenus, de nouveaux riches notll
apparalt, ~rumée d'un esprit de liberté et de concurrence effr6n~e, m~pnsant la tradition, u s'abandonnant avec ivresse a se.
vutu~sité •• se livrant sans scrupule A cette fit!vre formidable
d~ gam et de spéculation qui donne au grand marché capitaliste
~I Anvers, ~ cette époque, son allure si particuliére et si trooante. Ma1s noter ces traits, si saillants et si caractéristiques,
n'est- ce p_oint poser le probléme meme de la Renaissance, dant
une ~ertame mesure et, mieux encore, de la Réforme? On s'est
apphqué souvent a chercher quelle influence les religions, la
protest~nte, par _exemple, ou la juive, ont exercé sur l'activité
économ,que spéc1ale de leurs adeptes. Recherche assez vaine,

LBS NOUVBAUX RJCHES

,m

eemble-t-il, et qui repose sur bien des illusions ou des conventions. 11 serait plus utile, sans nul doute, de se demander quelle
put etre l'influence de !'esprit économique des hommes, aux
diverses époques et dans les diverses sociétés, sur les religions
qu'ils professaient. Et peut-étre trouverait-on alors que cette
influence ne lut point sans portée ; et peut-etre arriverait-on,
pour nous en tenir au xv1• siécle, a cette notion que la Réforme
dut une partie de ses caractéres sans doute, et une partie de son
111cces certainement, a ces nouveaux riches dont la mentalité
.t'accordait si bien avec certains traits de la nouvelle doctrine,
qu'on le sait assez : ils comptérent généralement, aux Pays-Bas
eomme en France, comme ailleurs - parmi les adeptes les plus
déeidés et les plus lervents de cette meme Rélorme.

•
• •
Une derniére remarque. Un des grands bienfaits possibles de la
remarquable théorie de Pirenne, et non le moindre sans doute,
e'est de nous permettre de liquider une de ces not.ions pesantes,
tonluses et encombrantes qui pésent lourdement sur notre concept.ion de l'évolution sociale : la notion du u bourgeois •·
11 n'y a pas, Atravers l'histoire, de • classe bourgeoise •• mas_sive, et compacte, et sans nuances, qui naisse lentement au
lloyen Age, se constitue petit a petit, se développe a partir da
XV1" siécle surtout, grandit lentement au xvn• et au xvm•,
s'épanouit et s'étale brusquement au seuil du x1x•, emplit enfin
l'univers de sa puissance et de sa grandeur contemporaine. Le
regard d'ensemble que jette Pirenne sur l'évolution sociale du
tapitalisme nous avertit de nuancer davantage notre esquisse,
et de mieux regarder la réalité. L'historien de la Belgique conclut, pour sa part, en disant que • toute classe capitaliste est
animée au début d'un esprit nettcmeRt progressiste et novateur,
mais qu'elle devient conservatrice a mesure que son act.ivité se
régularise ,. C'est introduire la diversité la oil trop de constructions massives cherchent a implanter une unité lactice. Encore
la formule sauvegarde-t-elle peut-etre un peu trop la vieille conception d' une classe bourgeoise faisant bloc a chaque époque,
d'une classe capitaliste, une et cohérente dans chaque pays, a
cbaque moment de l'évolution historique. La réalité, et telle
qu'elle ressort de l'exposé meme de Pirenne, c'est qu'il y a
toujours et partout juxtaposition de classes bourgeoises, de bourgeoisies trés différentes d'allures, de sentiments, de situation
éeonomique meme ; c'est qu'il y a le plus souvent conllit, et en

�«o

REVUE DES

corns

ET CONFÉRENCES

tout di~ti_ncti~n entre les anciens riches et les nouveaux riches
les trad1bonalistes et les héritiers, les novateurs et les fils d'eux!
mémes .
. ~a langue de l'histoire sociale ne tient pas compte de ces oppe-&gt;
s1t1?ns. Elle ne connalt qu'un mot: bourgeoisie-qu'elle appli
1~d1stmctement a des sociétés et /J des groupes singulieremeaL
d1f(érents les uns des autres. Cela revient a ce que nos analysa
soc,1ales sont encore d'une épaisseur extreme. La langue n'a
qu u_nmot, parcequel'esprit n'aqu'unconcept. Etc'estpourcela,
~réc1sément, qu'on ne signalera jamais assez des efforts comDII
1elfo~ récent du maltre historien de la Belgique ; ils peuven&amp;,
Il_sdo1ventdevenir le point de départ de recberchesetde distiue~o?s nouvelles, dont ils rendent l'intéret sensible aux plus , timers comme aux mieux allants.

Les lnfluences étrangeres
sur Lamartine
(Les Premiares Méditations)

Coura de M. P.lUL HAZ!RD,
Chargi de Cour, ó la Sorbonne.

VI
11 laut limiter, nous l'avons vu, ces inlluences étrangéres qui,
si largement sur Lamartine.
11 n'avait preté qu'une attention inégale aces lectures étrangeres ;
ce n'étaient guere, aussi, que des qualités négatives qu'il pouvait
trouver chez plusieurs de ces auteurs ; il y avait contradiction
flagrante enlre certaines de ces inlluences, et Lamartine,avec cette
habitud e si constante du mirage que nous a moutrée Graziella, se
faisait illusion sur leur puissance. 11 avait en lui-memeles forces qui
devaient s'opposer a cette invasion étrangére, les obstacles qui
devaient limiter ses elfets, et e' étaient ses lectures fran;aises, la
nature de sá tecbnique ; enfin et surtout, la qualité meme de son
Ame.
Ses lectures frangaises, nous les avons négligées jusqu'ici, et
adessein ; mais il ne faut pas croire qu'il s' est pro mené seulement
dans des pares a l'anglaise, et qu'il a négligé nos beaux jardins.
11 a lu beaucoup de nos auteurs ; dans les bibliotbéques qu'il
lréquentait, il y avait plus de livres frangais que d' étrangers.
ll nous suffit, pour nous en assurer, d'ouvrir encore une fois sa
correspondance : nous y rencontrons : en 1807, Gresset, Moliere,
Voltaire, Mérope, Zaire, Alzire, Racine, Iphigénie, Phedre,
Mme de Gralfigny, M""' Cottin et bien d'autres. En 1808, il est
vrai, nous trouvons Pope, Ossian, Sterne, Richardson, Fielding,
~ l'italien qu'il commence ... mais, il y a aussi, pele-mele: Gresset,
Palioaot, Labarpe, Gilbert, Chateaubriand, La Fontaine, Delille,

apremiére vue, semblent avoir agi

•

�442

443

REVUE DES COURS El: CONFÉRENCES

LES INFLUENCES ÉTRANGÉRES SUR LAMARTINI!

P révost, Mm• Cottin, Montaigne, Voltaire, etc. Voila done quantité de lectores fran~aises. Essaierons-nous de marquer la force
de ces inlluences et la gradation de leut puissance sur !'Ame
Lamartinienne ?
Les classiques, en premier lieu, forment un groupe imposant, a commencer par Montaigne, dont il a entendu « tant parler
qu'il faut bien leconna1tre»; Moliere, qu'ila connu des son enfance
et que sa mere lui lisait, le soir, avant la priére en commun, mais
en sautant les mots risqués ; La Fontaine aussi, dont il dira du
mal plus tard ; Racine enfin, qu'il ne pourra jamais répudier,
car il y a eu vraiment, de !'un a l'autre esprit, action, et quelque
chose de racinien subsiste dana les vers de Lamartine ; il s'y
perpétue une tradition de grilce, d'aisance, de distinction, qui s'est
transmise de !'un a l'autre poel.é.Tous réunis, ces classiques présentent une doctrine : étudier de pres le creur humain, avec le
souci de claire analyse ; le gout de l'exactitude, des notationa
psychologiques ; ils aiment aussi a l.éndre a la généralité,, et
tous ils sont épris de l'ordre, de la logique, de la clarté dans la
présentation. Tout cela fait une belle et noble école, la premiere
que Lamartine ait fréquentée.
Un autre groupe comprendrait Mme de Sta~! et Chateaubriand. Mm• de Stael a été une des admirations de Lamartine ;
il a dit d'elle du bien et du mal, mais Corinnefut pour lui une véritable révélation : il ne veut plus Jire de romans apres celui-la,
• de peur de se gater la bouche ». Ce jeune littérateur en herbe,
qui voulait mettre dans sa chambre les bustes d'auteurs étran·
gers illustres, entendait placer parrni eux celui de Mm• de Sta~!;
elle le transportait • dans un autre monde, idéal, naturel, poé·
tique, opposé en tout ll cette aride et froide société, a ce monde
si ridicule et si fier dans ses idées, si despotique et si mort dans ses
opinions .. , • Tous ses beaux sentiments, disait-il, nobles, désintéressés, ardents pour la gloire, purs, naturels, élevés, se réveillaient
a cette lecture, toutes les aspirations idéales qu'il portait en
lui.
A coté d'elle, Chateaubriand, le grand maltre, celui que l'on
trouve a toutes les avenues du siecle, et qui a inllué sur tous
les poétes, car il était vraiment le premier poete qui fut apparu
dcpuis longtemps dans notre littérature. ll a renouvelé toute
la poésie lyrique, posé tous les grands themes, theme de l'amour,
théme de la nature, théme de la mort, théme de l'apres-mort.,
et surtout sa grande reuvre a été de tout transformer en beauté,
car c'est la l'essence milme du romantisme, avoir tout transformé
en beauté, avoir substitué a la vérité meme le souci des choses

helles. Des critiques ont dit que beaucoup des poés~es de L~mart.ine sont du Chateaubriand mis en vers ; Brunetíére a s1gnalé
des réminiscences frappantes dans son Évolution de la poésie
lgrique : , Vous connaissez les vers •. italiens • de Lama!tine.
écrivait-il, son Ischia, son Golfe de Baia, ou encore ceux-c1, que
j'emprunte au Passé :

0

Combien de fois pr~s du rivage
OU Nisida dort sur les mers,
La beaulé, crédule ou volage,
Accourut ¡i nos doux conccrts 1
Cambien de fois la barque errante
Berca sur l'onde transparente
Deux couples par l'amo'!r conduits
Tandis qu'une déessc am1e
Jetait sur la vague endormie
Le voile parfum6 des nuits.,. •

Vers d'ailleurs fort beaux, qui semblent propres a Lamartine,
mais ce théme avait déja été indiqué dans les M_arlyrs par Chateaubriand : « Hélas, dit Eudore, nous poursmvons nos fau:x
plai,irs. Attendre ou chercher une beauté coupable, la vo1r
a'avancer dans une nacelle, et nous sourire du milieu des llots,
voguer avec elle sur lamer dont no~s s~rnions 1~ surface de lleurs,
auivre l'enchanteresse ... telle éta1t 1occupat1on de nos ¡ours,
10urce intarissable de !armes et de repentirs •·
Dans Le Lac encore Chateaubriand a laissé, sur la poésie de
Lamartine, sa grande' trace. Tout le monde sait par creur les
vers célebres :
Un soil', t'en souvient-il, nous voguions en sile!lce ;
On n'entendait au loin sur l'onde et sous les c1eux,
Que le bruit des rameu~s qui frappaiont en cadenee
Tes flots harmonieux.
Tout a coup des accents inconnus a la terre
Du rivage cbarroé trapp6rent les éebos :
Le Uot fut attentif, et la voix qui m'est ch6re
Laissa tomber ces mots ...

Mais ce qu'on connalt moins_, c'_est A~a1a : • Rien n'interrompait ses plaintes, hors le brmt m~ens1ble de _notre canot sur
!'onde , ... , Nous joignions notre stlence au silence d~ ~ette
acene du monde prirnitif, quan~, to~t a c~up, la fille de 1 ex_1l fit
éclater dans les airs une voix pleme d émobon e_t de mélancohe ... •
C'est Chateaubriand qui a fourni ici a Lamar~me sa forme.
Dans un troisieme groupe, nous tro~ver1ons deux. auteurs
contemporains de Lamartine. Le prenuer, A~re gentilhomme
cévenol, dur, impitoyable, marqué par le terrmr, M. de ~onal~.
De 1817 a 1819, on publie ses CEuvres compleles ; la théorte poh-

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445

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LES iNFLUENCES ÉTRANGBRES SUR LAMARTINE

tique qui s'y affinne est dure et inflexible ; les chartes, la co111titution, toutes ces faveurs accordées au peuple sont des erreum
et des crimes qui méritent chAtiment. Le seul pouvoir est de
droit divin ; done, pas de constitution, pas de charte, mais UBe
hiérarchie : Dieu, Le roi, les ministres, des sujets, et ríen d'autze.
Lamartine professe les memes théories ; il s'intéresse vivemeot
a la politique, et ses opinions, celles d'un royaliste, d'un pur,
sont en accord avec celles de M. de Bonald. 11 écrit a 111 11• de
Canonge qu'il croit bien « que la seule fin pour laquelle on doit
gouverner est la paix, l'ordre et la justice, mais que le seul moyen
de gouvernement, c'est la force», et il n'admet que la monarchie
de droit divin. 111. de Bonald était ami de 111m• Charles et fréquen•
tait son salon ; Lamartine, a Aix, en attendant Elvire, écrit
l'ode sur Le Génie et la dédie a 111. de Bonald ; 111me Charles la
montre au grand homme qui l' apprécie avec une condescendance
dédaigneuse: « Je vous sais bien bongré, répondit-il, de m'avoir
transmis le témoignage d'amitié de votre excellentjeune homme,;
il ne voulut pas la laisser publier dans les Méditations ; mais en
revanche, aprés le succésdes Médilalions, il la fit parattre en premiere page,dans son journal Le Défenseur. L'ode aux Fran~ail
doit étre aussi attribuée a l'influence de 111. de Bonald.
Le second, tout a fait différent, une Ame de feu, mobile,
prompte a se donner, a se retirer, a blesser, et a regretter d'avoir
blessé, un talent original qui veut suivre la logique et parle
sentiment : Lamennais. En 1817, il publie son Essai sur l'indif•
férence en maliere de Religion, oil il preche la restauration individuelle et sociale du Christ, et met la politique au service de la
religion. Le 23 mars 1818, on signale a Lamartine ce livre qui
remporte un succés considérable. 11 le lit, 1-'impression est immédiate et durable, il trouve la « du bon, du beau et meme du su•
blime », et c'est aussit6t une influence incontestablement
frangaise qui va s'emparer de lui. On a exagéré cette influence;
on a voulu·que, des ce moment, la poésie de Lamartine n'ait plua
été qu'un reflet de la pensée de Lamennais ; c'est aller trop
loin; mais il est incontestable que Lamennais a fourni a Lamartine des arguments et une disposition d'esprit générale : dans
la méditation sur La Foi, dans L' lsolemenl, Dieu, La Prooí•
dence, L' Homme, A. Byron, on peut relever des traces évidentes de
Lamennais.
111ais voici le plus surprenant : le groupe qui a le plus agi s111'
Lamartine, c'est celui des auteurs du xvm• siécle; nousles retrouvons tous: Rousseau, dont Les Confessions, L' Émile, LaNouo.U,
Héloise sont pour Lamartine presque des livres de chevet ;

Bemardin de Saint-Pierre, qui lut, d'aprés son propretémo1gnage,
un des mattres de son imagination ; Gresset, Parny, Ducis; jusqu'a Laharpe. Il a lu les poetes, le poéte mourant, Gilbert,
dont il cite la stropbe connue :
Au banquet de la vie, 1nfortuné convive,

J'apparus un jour, et Je meurs.
., .
Je meurs et sur la tombe oil lentement J arr1ve
Viendra-t-on répandro des pleurs ?

• Ah! pleurard, tu te lamentes, s'écriait a la leeturedes Médítations 111. Andrieux, secrétaire perpétuel de l'Académie Fran~ise ; tu es semblable a la feuille flétrie, et poitrinaire. Qu'est-ce
que cela me fait a moi ? le poete mourant ! le _POete moura~t 1
Eh bien, créve, animal, tu ne seras pas le prem1er 1• Lamartme
a'était pas le premier...
.
,
.
Mais de tous le plus présent a son es~nt, e est Volta1re .. II
s'est pénétré de Voltaire, et de tout Voltaire; il a lu le Voltlnre
des tragédies, le Voltaire des grands poemes, et le Voltaire de,a
petits vers légers, ironiques, délicats. JI a meme essayé d\m1ter
sa maniere - toutes ses manieres, dans les d1vers essa1S poétiques dont sa correspondance nous a_laissé la trace.
.
U a done lu des auteurs frangais, il en a Ju beaucoup, ti en a lu
plus que d' étrangers, il en a lu des_ grands et des tres grands. lis
sont entrés dans le cercle de lum1ere de sa lampe quand il travaillait le soir ; quand il voyageait, ils ont été dans ses poches_ il
cOté d'Ossian. Représentants les plus siirs du géme fran~a,s, 1ls
ont Jutté consLamment contre les étrangers. Souvenons-nous du
mot de Fogazzaro : « Notre ame est semblable a une Mtellerie,
nous ne sommes pas responsables de ceux qui la traversent,
mais de ceux que nous y retenons.»L'affinitédela race et la communauté de la tradition ont retenu, en !'ame de Lamarbne,
surtout des Fran~ais.
.
On ne peut s'empecher de sourire en lisant les Commenla'.res
ajoutés en 1849 aux Médilalions. Voyons, par exemple, celm de
l' lsolen;ent : le p~éte part sur la montagne, ~vec son Pétrarque ;
son creur n'est pas encore guéri de sa pre?.'u\re ~rande bles~ure ~
il s'émeut au souvenir de la personne qu ti ava1t le plus a1mée
jusque-la; il écoute pleurer son creur, et il écrit ""." vers : c~quet:
terie de poéte, et aussi conséquence de la t~éor1e du géme_ qm
fleurissait /¡ l'époque romantique. En _réahté, aucun a~tJsan,
aucun ouvrier de vers ne fut plus apphqué que Lamartme. 11
suit a sa maniere la théorie du xvn• siecle, commencer par travailler péniblement, afin de parvenir a donner une im~ress.ion
de facilité. Pendant des années, il s'est assouph la mam, 1! a la1t

�447

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LES INFLUENCES tTRANGERES SUR LAHARTINB

de~ ga~mes. Enten d~ns-nous bien : il n'est pas de ces ouvriera
qm fOlisse~t et repohssent chaque pierre ; mais il prodigue les
esquisses, 11 les recommence inlassablement. 11 fait des vera
frangais,_ comme exercice, d'une fa_gon tres consciente ; il étudie
la techruque, ?ell~ du vers de dix pieds, celle de l'alexandrin.
De cette apphcat10n studieuse, nous trouvons d'innombrables
exemple~: le 10 juin 180;J, il écrit a Guichard, a propos du poéme
sur Tobie proposé par I Académie de Niort : le sujet est banal
• il ne paratt pas m~me tre~ difficil~, et pour nous aulres, qui vo,;.
lons ªP_prendre d bien m~ni~r un v~rs, ii ne laisserait pas d'étre
fort utile • ; le
mars, 1! s ~x_erga1t dé¡a sur • un morceau pl111
long, plus trava1llé, sur I am1tié, en forme de discours en vera,
•~e _sais, di~ai!-il a Viri~u, que c'est un sujet bien banal etpresqu;
tnvial, ma1s ¡e veux m ~ercer dans ce genre-ld, d /' exemple d,
L~arpe et autres ; et ~ms, c,e_Ia me donne toujours la facilité, la connaissance du ~ers, qui es! 1 instrument du poe!e ... • Le 6 janvier
1813, 11 tradmt en vers les Sépultures de Foscolo : « Ce son! da
vers pour apprendre d (aire des vers »... Dieu sait cambien il a écrit
de ces vers your apprendre a !aire des vers. Quelquefois meme,
s~s tra~uctions de texte~ étrangers n'étaient qu'un exorcice de
v1rtuos1t_é. Ce bon ouyner, cet « excellent jeune homme » sail
que la d1fficulté techmque en est plus considérable.
~l relit son Boileau! ce Boileau qu'il plagait déja, en 1808, ea
év1dence sur sa chemmée, a c6té de sa grammaire italienne :

lyre dont on devrait etre fatigué depuis Pindare ; et ce sont des
périp•hrases : - ramer se dit tracer un rapide si/Ion - et de ces
vers qui sentent leur xvin• siecle :

446

l?

Je tirai doucement quelques vers né17Jigés
Trop souvent applaudis 1 pas assez corrÍO'és
'
O
Des vers a l'amitié, préconisés par elJe
'

Des vers ~ la beauté1 Joués par urie beUÉ,
De ma veine novice entants présomptueJx;
Je donn~i quelques pleurs Uleur sort malheureux •
La flamme lesrecut, Ma muse bien-aimée
'
Vit ses premiers honneurs s'en aller en tumée
J'en vo.uJais de plus. silrs ; je relus mon Boile~u.
Je repr1s malgré mo1 la lime et le marteau
Et rejetant en fin un systéme commode '
Je !ais de ces bons vers qui sont toujou'rs de mode.

II a tiré d~ ces exercices le précieux bénéfice d'avoir protégt
son vocabula1re, son style et meme son rythme contre les influences du dehors, et d'etre resté dans la tradition frangaise. 11
ahonde en mots et en expressions du plus pur xvm• siecle : dans
ses poem~s, le soleil se promene sur un char, et poursuit sa carritrf
enflammee ; les colombes s'appellent les oiseaux de Vénus ; on y
tro?ve des andes, de, nocturnes zéphyrs, l'airain gémissanl; le
glawe destrucleur du lemps, le sein de Thétis, la Reine des ombres,
et le char de l' Aurore ; trop soúvent, il brandit ce /uth ou cette

L'amour est lnnocent quand l• ,•ertu l'anime.

11 a suivi Delille, qui, méme mort, ne cesse pas de sévir, Delille,
l'homme de la description et de la périphrase. MM. Chérel, Delaruelle, Esteve ont retrouvé dans Delille des expressions et
des images lamartiniennes. Lamartine a subí la une influence
certaine. Le roman anglais avait apporté une vérita]¡le révolution dans notre style. C'était un houleversement de nos habitudes; au lieu de suivre l'ordre de la raison, le style anglais
suivait lcelui de la sensibilité, et mettait en premier lieu le mot
le plus rort. Et les premiers lecteurs de la prose ou des vers
anglais, tout surpris, appelerent ce style, désordonné et étrange
a leurs yeux, le « style oriental ,. Lamartine n'a pas suivi cette
évolution.
11 n'a pas pris non plus le rythme poétique anglais ; cette
musique du vers anglais ou italien était si forte qu'elle passait
meme dans les traductions vagues de l'époque. Par exemple,
la poésie romantique a subí l'influence de Byron, meme pour le
rythme ; la musique du vers de Musset rappelle celle du vers
byronien ; mais ce rythme de Musset jeune, négligent, grand
seigneur, désinvolte, capricieux et souple, ce rythme-la n'est pas
celui de Lamartine. Lamartine déclare, il est vrai, qu'il prend ll
Byron la division du poeme par couplets; mais ce n'est la qu'un
procédé tout extérieur.
Ainsi il n'y a pas, dans la tradition frangaise, des classiques a
Lamartine, rupture brusque : elle se prolonge naturellement en
luí. 11 y a certes, dans les Premieres Médilalions, une part d 'indéniable nouveauté; mais il faut aussi marquer la grande part
du xvm• siecle, et du xix• siecle débutant : c'est ainsi que, dans
ce royaume des ombres, on a pu découvrir des précurseurs de
Lamartine, au génie pres.
La personnalité meme du poete, enfin, cette ame vigoureuse
et riche, était de taille a résister a une invasion brutale. Ce n'était pas une matiere molle et !lasque, a prendre toutes les empreintes. 11 y avait en lui une originalité puissante, qui tiraiL
sa premiere force de ce bel appétit de vivre qui !'anime sans cesse
et le pousse a l'action, meme au fort de la douleur. Voyons-le
aux prises avec Montaigne, /' ami Montaigne : il le lit, il croit
qu'il I'aÍine ; enfm; et décidément, il ne l'aime plus des qu'il
ne le lit plus: u II faut étre froid, dit-il, pour se plaire a Montaigne, ;

�448

449

RBVUE DES COURS BT CONFÍ&lt;RBNCBS

LES INFLUENCES ÉTRANGÉRES SUR LAMARTINB

!.out ce qu'il admire en lui, c'est sa grande amitié pour LaBoétie.
Lamartine l'a aimé, tant qu'il n'a rien eu dans le cceur, et ce
qu'il a pris de Montaigne, c'est ce qu'il trouvait déja en luimeme, c'est-a-dire le culte de l'amitié.
L'essentiel des Médilalions, c'est l'Ame de Lamartine, en pel'pétuel débat, en perpétuel conllit avec elle-meme, blessée dana
son amour, et qui saigne encore; mais, a cllté de ces sou!lrancea
qui accablent un instant le poéte, nous trouvons une tres vive
réaction contre elles : c'est le gout de la vie qui peroiste malgÑ
!.out, avec seulement l'amertume de n'etre pas satisfait, et aual
un immense désir de consolation et d'apaisement moral, qui coaduira Lamartine a croire a un au-dela oi.t tout sera meilleur ; et
il passe, au gré des impressions qui l'assaillent, du désespoir et de
la douleur /¡ l'espérance et a la sérénité, mais avec un élément
constant, son amour de la nature. N'est-ce pas la le Lamartine que nous avons vu au cours de sa vie, avec tous ses appétitl,
tous ses désirs de gloire et d'amour ? Ne l'avons-nous pas w

en nous ; mais le vieil homme ne périt pas, on Je retrouve au
~ment ?~ l'ony son~eait le moins ... »Ce qui réapparalten 1820,
e eet le vie1l h?mme, 1 ~nfant avec tousses sentimentsd'autrefois

aimer, n avons•nous pas vu aussi la souffrance entrer dans sa vie,
1

et, tres vite aussi, la reprise a J'existence succéder au désespoir,
Je désir de relaire sa vie, de r~conquérir sa place dans la société?
N'avons-nous pas enfin trouvé dans sa correspondance, a chaque
instant, le re!let de son prolond et sincere amour de la nature ?
Ces deux images concordent done, le Lamartine que la vie
nous montre, et Je Lamartine que peignentles Premiért$ Médi·
lalions ; si cependant elles divergent parfois, c'est que J'image
du Lamartine des Médilalions est épurée. Comme toute Ame
énergique et vivante, Lamartine n'était pas, dans la vie, saDI
égoisme, ni sans cruaut~ ; i1 ne manquait pas de moments qui
n'étaient pas toujours plaisants pour celle qui l'aimait, et il
était doué d'une faculté d'oubli rapide. Toutes ces ombres s'eatomp6nt dans les Médilalions, mais ne disparaissent pas completement. C'est que les Médilalions sont vraiment l'expression
de la nature intime du poéte, qui triomphe enfin malgré lea
livres qui mena~aient de l'étouf!er. On pourrait montrerun Lamal'tine tres jeune, avant les Jectures, qui est déja celui des Médi·
lalions ; ses prcmieres poésies de college sont déja des Médi•
lalions. Dans son Ame toute jeune, on découvre les passions, les
ennuis, les désespoirs, les croyances qui a la fin s'épancberont
dans ses poésies, avec la meme sensibilité exaspérée. RelisoDI
cette lettre qu'il écrivait a Virieu Je 30 novembre 1814, en reD·
trant a Milly, en automne : i1 retrouve, dans sa solitude, des
impressions d'autrelois qui le charment uniquement parce
qu'autrefois cela était ainsi:, En vérité, il y a cinq ou six hommel

afllrmés en lw. « Je sulS redevenu, au milieu de tout cela dit-il
encore, tout ce que j'étais il y a cinq ans, tout ce que nou; étiona

tJ! sortant des

mains de l'admirable, de l'adorable nature ... 1
~q ans, cela nous ramene a 1809, au moment oi.t i1 commenpit ses_ lectures. •. ~e croirais:-tu, je sens mon cceur aussi plein
de senbments dé11c1eux et tristes que dans les premiers accés
de fievre de ma ¡eunesse ... • Ces senliments délicieux el tristes
••~t-ce pas la déja u.ie épigraphe toute trouvée pour les Mblifa!ions ? ... « Je ne sais quelles idées vagues et sublimes et infimee me passent au travers de la téte /¡ chaque instant Je soir
lllrlout,_ quand je suis comme a présent enfermé dans m; cellule
•, que ¡e n'entends d'autre~ bruits que la pluie et les vents ,'.
N eet-ce pas encore une ép1graphe, et tout Lamartine n'est-il
pa la dedans ?
Les _Médilalions, c'est l'Ame de Lamartine ; c'est dans la perlOIIIlalité meme du poéte que se trouve la limite ame influences
~toutes_ les lectures; n?us trahirions les grands hommes, si nou.s
11 Y prewo~ garde? et s1 1;1ous n'avions soin d'alfirmer fortement
leura prem1ers dro1ts, qui sont ceux du génie.
{d suivre.)
~:netiere, L'éuolulion de la poé,ie lgrique. Paris, Hachette. 1894. 2 vol,

~tª; M_aréehal, La'!'menais et Lamarline. París, Bloud.

1907. ln•l6

Ptanee:
191ir yek1{ºi'Ct~é e~ Lumartine._(Re~e d'histoire litléraire de 19
JlldUalion, \ibid., 1iÍo). re' nsouuenirdel Hommedeschamps dan, les
0

¡.mond Estéve,
le, ~amarline le~eur ~e Delille (lbid.
romanli1me (lbid. 1912).
Delarue

1911).

Dlz-huilltme sittle d

31

�L'&lt;EUVRE POfTIQUE DE LECONTE DB LISLB

L'oouvre poétique de Leconte de Lisl
Coun de M, EDMOND ESTtVE,
Profeauur ó l' Univusil~ de Nancy.

VIII. _ Les !dées Uttéralre■ de L•conte de Ll■le.

Leconte de Lisie a laissé la réputation d'un artiste. D'auc
meme veulent qu'il n'ait pas été autre chose. Ils accordent qu
a eu le don des beaux vers et l'amour des_bellos fo~mes. lis
relusent a admettre qu'il ait preté quelque sen~1me~t A
formes ou enfermé quelque pensée dans ces vers. Rie~ n est
superfi~iel et plus injuste que ce jugement. En ce qui re~ard,e
pensée il me par'alt amplement réfuté par l'analyse que JO vtdtr
de fai;e de son reuvre. L'auteur des p?"'!'" . Anliques et
Poemes Barbares a eu sur la religion, sur 1 h1stoire, sur la natwe.
des vues et des idées dont certaines sont discutables, dont b~
. t , •d J'époque • intéressantes et neuves, et ttémo,gn
coup étaien
· t 11
d'un esprit curieux, ouvert, att~nti[ au ~ouvemen m º. ec 'I
tout le contraire d'un esprit fnvole et vide. On peut d1re qu
été dans la mesure ou un poéte peut l'etre, un penseur._Pour
:ui ;st de sa sensibilité, ou, si l'on aime mieux, de so~ ,m . ~
bilité, i1 y a la-dessus beaucoup /¡ dir~, et j'y re".iend~~•- Mali•
ne fut pas un artiste exclusivement, ¡J est certam q~ il fu~ a I'
tout un artiste. Non seulement de tres bonne heure 11 eut e . f
un sentiment vil et prolond, mais de tres b~nne_heur:
s'attacha a réfléchir sur son art, et, a ce ~u1 et, ~¡ a eb~trai
plusieurs reprises, soit sous la forme de cons1dérabons a inl
soit sous la forme de jugements portés sur ses contempor~ 11
conlréres en poésie, des conceptions tres arretées et tr
sonnelles.

=

.•.
Le sentiment de l'art, ramené a ce qu'il a d'élémentaire
d'essentiel, est une disposition /¡ ne pas se contenter de ce q1l8

4:&gt;1

nature, livrée a elle-meme, produit spontanément et sans elfort.a,
Aconcevoir la possibilité et le désir d'une réalisation plus parfaite,
et a chercher par la réflexion et par l'étude les moyens d'y parvenir. Avoir le sentiment de l'art, c'est avant tout etre diflicile
pour les autres et pour soi-meme. Cette disposition est contemporaine, chez Leconte de Lisie, de ses tout premiers essais. Elle est
d'autant plus remarquable que, dans le milieu ou s'ébaucha
son éducation littéraire, elle était moins répandue. Les amateurs
de poésie, a Bourbon, se satisfaisaient, on !'a vu, /J peu de frais,
1vec les vers de Parny, ou les vers de Baour-Lormian. Ceux qui
avaient le goüt de rímer ne croyaíent pas qu'on püt imaginer
quelque chose de mieux. Le poéte de !'lle, vers 1385, c'était un
certain Eugéne Dayot, d'une dízaíne d'années plus Agé q°"
Leconte de Lisie, auteur d'élégies a la la~on de Míllevoye, « ou il
y a, nous dít-on, de beaux vers et une assez grande puissance
de sentiment. , C'est sur lui que s'exer~a tout d'abord la facu!M
critique de son jeune émule. Une des premiéres lettres ~cril,e¡¡
par Leconte de Lisie a Adamolle, aprés son arrivée en Bretagne,
contient une appréciation détaillée d 'une poésie de Dayot. Le
morceau faít suite, évidemment, a des propos du meme genre
échangés entre le jeune homme et son ami a Bourbon, et nous
apporte un écho des conversations littéraires qui se tenaient, le
dimanche soir, sur la gréve de Saint-Paul.
J'ai lu, mon ami, avec la plus grande attention, la petite élégie de Dayot.
C'est bien taible, ou plutOt ce n'est rien. Plusieurs personnes ont été de mon
avis. Ce genre - l'élégie - est pourtant l'un des plus proeres au sentiment
qui, seul, constitue la poésie élégiaque ; mais, je te le dis, Jamais tu ne trouveras, daos la troide maniére de la vieiUe école, la touchante et pittoresque
expression de la moderne. Prends vingt sujets semblables \raités par des
classiques, et compare-les aux rratches et nalves compositions de Ia Utt6rature moderne : c'est la nuit, c' est le jour. Lis la simple et ingénieuse élégie
de Rességuier, oU tant de grAce respire ¡ lis l'orientalo élégie de Victor Hugo,
brillante de souplesse et de pcnsóe ¡ lis Delorme, Mme Tastu, Emi!e Deschampa et de Vigny. J. Lefevre, etc., etc.. Lis-les, Gmon ami, et puis compare

el Juge.

.\Jais Je te parle ici des difTérences qui sont entre les deux école~. Dayot.

n'y a peut-étre jamais pensé. S'il croit qu'une rime adaptée au bout d'une

Phrase fait la poésie, il se trompe. 11 a done eu torl de se servir d 'expressions
~abA.chées depuis cinquante ans. Le siécle vcut du nouveau ¡ ce qu'il veut,
ti raut le fair e, ou si, taire. Tu m"avoueras que ce quatraln--ci est par trop
fort:
Rose était aimable et jolie,
D'une mére faisait l'orgueil;
Elle devait almer la vie :
Pourquoi l'as-tu mise au cercueil ?

C'est vraiment lrop prosaJque. Et ce dernier vers :
Au ciel elle donna la main.

�L'OnJVRE POÉTIQUB DB LBCONTB DB :USLB

-

U\'UB DBI

couu

BT coNP'iBB!ICBI

Qoe veut dlre eela t Qoelle iDC(il'NIC\e exp\'elllon J Quelle ghe 11 Y a daM
wu, cela I Combien • plua douce, eL mle~ dite, la méme penaée reJMlae
alnsf par Resaéguier :
Plus de roae1 d'hymen•.. plus de révea de mi~l 1
Oh t sa mort esl sans doute un doux el sai.nt mysüre 1
Une vierge de moins gémira sur la terre,
Un pur '!-11119 de plus sourira da.ns le ciel 1

La page eat amuaante ; elle a de la verve, de l'entrain,du ~or- .
danL 11 ne faudrait pas toutefois en ex~gérer l~ p~_étraüon.
JM ven de Dayot - au moins ceux qui sont c1tés ic1 - sont
d'une platitude a soulever le cceur. E_t si_Ia sévérité du jeune
homme l leur endroit est amplement JUBtifiée, _le ~le-méle de
aes admirations nous surprend un peu, et certames d entre ell~
nous font sourire. Nous ne sommes pas persuadés que le quatraín
maniá"é de Rességuier vaille beaucoup mieux en son genr_e que
¡•octosyllabe raboteux auquel il est opposé. co~me !e Jour .11
la nuit. A cette époque, et a dix-neuf ans a peme, 11 éta1t pernus
de e'y t.romper. Au début du séjour en Bretagne, le gout de
JMonte de Lisle n'est pai1 encore formé ; il se ressent de la
jeanesse du poete et de son origine exotique. N~tr~ cr~le eat
un fervent partisan de la poésie sentimentale : mcbnation, en
soi nullement blAmable ; mais il confond le sentiment avec la
miévrerie, la grAce avec ce q~ 'il _app~lle • la gr_aci~useté ,, _l'616gie avec la romance. Des V oix '?térie";l'es, qm vie~ent Justement de parattre, il s'empresse d extra1re et de cop1er, pour les
envoyer a Adamolle, desmorceaux comme La Tombe el la Rou,
et la piécette qui débute par ces vers :
Puisque ici-bas toute Ame
Donne il quelqu'un
Sa musique, sa flamme,
Ou son partum, etc...

• Que Dayot étudie cela 1 s'écrie-t-il; voila tout le secret de
l'Bégic. •· No\18 sommes encore lo~, rec~~mB?ns-le, des ~oe"":'
Antiques. Mais reconnaissons auss1 que s 11 falla1t a tout pnx su1vre la mode et composer des romances, encore était-ce prouver
quelque sens artistique que de recommander de les écnre il la
fa~on de Victor Hugo.
.
,
A ce sentiment, le séjour en France, la fréquentatíon d une
aociété plus lettrée que la société de l'tle, de camara_des plus
instruits et moins paresseux que les jeunes créoles de Samt-Paul,
la lecture et l'ét.ude vont donner un développement rapide. Da
la fin de 1838, on trouve dans la eorrespondance avec Rouffet

453

dee passagea oü se révéle un jugement. littéraire déja aiguilé et
peno~el. Cette année 1838 est celle ou ont paru Jocelgn et
Rug Bla,, 0n s'attendrait. que notre apprenti littérateur
entratné par le gout. de son Age pour la nouveauté et roman:
~que convaincu, parlAt de l'un et l'aut.re ouvrage av~ l'ent.boulla&amp;me d'un disciple, qu'il en louAt aveuglément lea ciéfauta
autant que,~es qua~~- Point du tout : il donne son opinion avtc
le flegme, 1 impartíalité et la meaure d'un critique expériment.6 :
Je m!l suis décidé enfln a lire Jocelyn ; je vous avoue que 1,a n'a pas 6t6
pem_e. Je •vals M. de Lamartine LrM capable, lllllll nul doute de readre
_avec v6r1té une exlstence aussi remplie de poésie par elle-mémé · mala je
me doutais aussi qu'~I sacrifieralt souvent la douce et gracleuse pe~ture que
comportait un tel suJet au vague prétentieux qui ahonde dans ses plus beaux
ouvrages. 11 y a &lt;les morceaux charmants dans Jocelr,n des pages magn1.
ll~es de hau~ poésie., La peinture de la nuit a la Grotte aux Aigles esl
'¡8•~ent subltme, et I on rencontre des piéces exqulses de eenUmenls et
d intimes_ douleurs ; mals aussi vous avouerez qu'il y a bien des longueun
qui affad1ssent de beaucoup le cbarmant et incorrect ouvrage.
lall8

La sentence, dans l'ensemble, est sévére,et certains mots sont
particuliérement durs. Le drame de Víctor Hugo n'est pas
t.raité avec plus d'indulgence. Leconte de Lisie en fait consciencieusementl'analyse, al'intention de sonami, etilajoute :,Apart
la mi~e en scen~ qui dé~lalt généraleme~t, a part un style souvent
gross1er_, peu digne d~ l auteur des Feu1lles &lt;f Aulomne, ily a dans
cette p1éce de magmfiques morceaux poétiques. • 11 en donne
comme spécimen la fin du célebre monologue, et conclut : "Voila
R~y Bias, mon cher Rouffet. Du génie, toujours. Mais peu ou
pomt de regles.• Il est curieux de noter, dans un cas comme dans
l'autre, ce souci, surprenant a l'époque et chez un si jeune homme,
de la correction et de la régularité. Celui-la, cerlcs, n'est pas un
adep~c de la « littérature facile • et il développe a sa fa~on la
max1me de La Bruyere, 11 qu'il faut plus que de l'esprit pour etre
auteur».
L'enseignement que don~aient a Rennes lesprofesseursde la
Faculté des Lettres ne pouvait que contribuer, en élargissant le
cercle de ses connaissances et de ses lectores en le familia. avec les grandes ceuvres de la littérature' universelle Ale
nsant
rendre pl~s difficile encore. Entre 1838 et 1843, les auditeu:S qui
fréquenta1ent les cours universitaires entendirent parler non
eeulement ~e noa clauiques, mais des auteurs du Moyen Age
et du XVI8 ~1é&lt;?le; non seulement des écrivains franc;ais, mais des
~ds écrivams étrangers, de Shakespeare et de Dante. Fait
mtéressant a retenir, presque toute la poésie greeque y fut paaaée
en revue, la tragédie, la comédie, enfin l'épopée depuis Homere

�L'&lt;EUVRB POÍ!TIQUE DB LECONTB DB LISLB

454

REVUB DES COURS ET CONFÉRENCES

et Hésiode jusqu'A Apollonius de Rhodes, jusqu'aux derniel'9
représentants de l'hellénisme, Nonnus, Tryphiodore, Coluthus,
:Musée, et jusqu'au Byzantin Tzetzes. On a des raisons de croire
que le futur auteur des Poemes Anliques employa une bonne
parlie des longs loisirs que lui laissait la préparation buissonniere
de la licence en droit Alire la pluparl de ces reuvres, sinon daos le
texte, tout au moins dans un gros volume de la collection du
Panlhéon lilléraire, paru en 1839, qui lui en ollrait, sous le titre de
Pelib poem•• grecs, une traduction rajeunie et colorée. C'est la
,¡u'il lit connaissance, notamment, avec les poemes orphiques,
avec Théocrite et avec Anacréon. Mais la prose d'Ernest Falcon•
net et de ses collaborateurs n'aurait pas reussi A lui donner le
sentiment de la beauté antique, si, dansle meme temps,iln'avait
assidllmentpratiqué l'reuvre d'André Chénier.
ll esl probable qu'il ne la connaissait pas avant de venir en
France. Elle fit sur lui une impression assez forte pour qu'il
vlt dans son auteur un des plus grands noms de la poésielranQaise,
le successeur immédiat - tout l'intervalle, et dans cet intervall•
il y a Racine, étant compté pour rien - de Ronsard et de Cor·
neille, et notre • Messie litléraire •· Or, si Chénier lui paralt si
grand, ce n'est pas par la qualité de son inspiration, puisée aux
sources du paganisme, et non, comme l'aurait souhaité en ce
temps--la le jeune rédacteur de La Variélé, Acelles duspiritualisme
ohrétien. C'est par la perlection de sa forme. • André Chénier,
déclare-t-il, était palen de souvenirs, de pensées et d'inspirations ;mais il a été le régénérateur et le roi de la forme lyrique .•.
La facture du vers, la coupe de la phrasepittoresqueeténergique
que tout un siécle avait bannie ont fait de ses poémes et de ses
élégies une reuvre nouvelle et savante, d'une mélodie entierement
ignorée, d'un éclat d'autant plus saillanl qu'íl était plus inattendu
et plus hardi. • L'article dontj'extrais ces jugements oppose, dans
une conclusion vigoureuse, A l'art tel qu'il était A la !in du
xvni&lt; siecle, , méprisable routine, absurde mélange des tradítions
palennes et des croyances modernes », • chaos sans príncipe el
.,,ns forme», l'arl « régénéraleur » d'André Chénier:
Commenl avait-il done deviné, ce moderne entant de la vieille Grece, que
la poésie lyrique attendait. un rayon de soleil , plongée qu'elle était depuis
deux sltcles dans l'ombre de l'oubli ?... Comment avait-il deviné que la
France intelligente demandait un Jibérateur 'l ... Nul ne Je sait sans doute ;
mais sait•on bien ce que Chénier a fait de ces morceaux de fadeur, froids
et vides, que le xvm• sibcle appelait des élégies ? ll veut bien nous le taire
connallre dans un seul vers, harmonie el délicatesse vivantes 1
Le baiscr dans mes vers étincelle et respire.

456

llals sail.on ce qu'il a talt de ramour, de l'entbouslasme et de l'énergle
cea trois rayons de Ja poésie spontanée ignorés avant Jui f
1J en 8 t · ·
1:8,mar~lne, Hugo, Barbier : 1~ senliment de la méditatlon ou..de J'harmon~~t
\ode,~/•m~ 1 11 a bien mérllé de nolre littérature actuelle si étincelante'
•, mo le1 s1 pr~ton.de aussi, ~uoiqu'on en dise ; car elle n'a 'd'autre passl
·
d autre seve pr1miüve que lu1.

Consid~ré comme une page d'histoire littéraire, ce morceau
ap~llera1t les plus expresses réserves. 11 n'est pas douteux qu'en
knvant ses lambes, Auguste Barbier n'ait pris pour modele les
la_mbes ~'André Chénier. Mais il semble plus qu'aventureux de
faue dér1ver les Odes de Víctor Hugo de l'Ode sur le sermenl du
J,u de Paume, ou les Médilalions et les Harmonies des Élégies et
des ~f?llres ; et l'on s'étonne que, parmi les dísciples de Chénier
1~ critique de La V ariéU oublie justement de nommer celui qui
üent de luí la lradition du • poeme •• l'auteur de Symélha et de
I! Dryad~, l_e seul ou A peu pres de la premiere génération romanüque qm a1t cherché A faíre • du Chéníer •· N'est-ce pas, d'autre
parl, un Pª;adoxe, que de présenter la poésie artíficielle et li~que de 1~uteur des B~co/1ques comme un produit de l'inspi~üon_ créatnce et du géme sponlané ? Mais la justesse des vues
histonqu_es de Leconte de Lisie n'ímporte pas ici. Ce qu'il y a lieu
de r~temr, c'est le go0t qu'il manifeste pour cette littérature
cbAbée, ralfmée et savante, si opposée aux elfusíons sentimentales
en alexandríns :-,er?eux et_ prosa'ques ,ou aux plats couplets de
romance que lm-mem_e ava1t pns et qu on prenait encore, trop
aouvent, pour la poés1e véntable. André Chénier lui révéla le prix
~l la beauté;d'une forme acco':°plie, et1 com':°e on a dit depuis,
!mpec~able.11 développa_ cbezlm la conSC1ence hlléraire et le beso in
1mpéneux de la perfect1on.

.• .
Vers 1840, Leconte de Lisie comprenait done toute l'ímpor~n~e d~ l'art. Mais sur l'arl en général,aussi bien que sur sonarl,
1. n ava1~ encore que des idées assez conluses. Les premieres qu'il
ait expr1':°ées ont ce caractére de généralité qui plall d'ordinaíre
~~ tout ¡eun~ gens. 11 est _séduit par la theorie de l'uníon, ou de
mterpénétration des arts, 1dée chere aux romantiques que Vígny
notamment, des_ 1825, avait développée dans un fragmentasse¡
peu . co~nu déd!é aux Man•• d, Girode!. Chaque art, pris en
part1cuher, mus_1que, peinture ou poésíe, est une harmonie ;
ces tro1s harmomes se completent, et en s'unissant l'une a l'autre
lorment une harmonie tolale qui, au sens absolu du mot, esL

�.(66

L'&lt;EUVRE POtTIQUE DE LECONTB DE LISLE

REVUE DBB COURB 11T COl'friRBNCES

l'art. Telle est la these que Leconte de Lisie se proposait de
soutenir dans un « poeme spirituali.ste et artistique ,, don_t il
exposa le plan /¡ Roulfet, en lui deman~ant sa c?llabor?bon.
, C'est, disait-il, un sujet immense et magmfiqu_e. » S_1 magmfique
et si immense en elfet, que I'exécution rest~ smguherement audessous. Le « 11Piritualisme » qu'il compta,t mettre dans son
poeme, c'était sans doute le spiritualisme a la fa~on de George
Sand qui était comme nous le savons, sa grande adm1rat10n de
cette'époque; ~'est chez elle aussi qu'il se lournissait de théorie&amp;
esthétiques. On s'en apergoit en parcourant c~s Sept Cardes dt
la Lyre, qui furent, de son propre aveu, un des hvres ~uquel ,l ~ut
le plus, et dont il est indispensable, pour cette ra,son, de dU'e
quelques mots.
.
.
, .
.
Cet ouvrage, bien oubhé au¡ourd hm, est un dram~ ~hilosophique en cinq actes, dont le Faust de Grethe a fo~rm I affa·
bulation Pierre Leroux les idées et George Sand le Iynsme, selon
son ordi~aire, vertigineux. La combinaison donne ~ne allé~on~
dont le sens, .en gros, est assez clair. Albertu~ personmfie la ra1son,
Hélene, le sentiment, ou l'intuition poét1que ; les sept co~de&amp;
de la lyre, ce sont les grandes aspirations de !'ame, bU1Da•~8 ,
élan vers l'infini amour de la nature, amour de I humamté,
amour de la vie. Et la raison doit s'unir a l'intuition, l'intelligence
et le sentiment doivent se pénétrer l'un l'autre, et les sept cor_de&amp;
vibrer a la fois, pour produire l'harmonie qui est l'ame humame,
qui est la beauté, qui est Dieu. Mais, dans le déta,I, que d_'obscu·
rités ! 11 y a de tout dans ces deux cents pages: d~ la métaphysique et de la poésie, de la sociologie et de la pohtique; entre
temps, quelques dissertations sur 1~ beauté et sur l'art don!:
Leconte de Lisie n'a pas manqué de fa1re son profit. Albertus, qlll
est philosophe et meme professeur de philosophie, discul.e avec
ses éléves sur la nature de la poésie. 11 ne voit en elle • qu'une
forme claire et brillante dcstinée a vulgariser les austeres vénté&amp;
de la science de la mor;le, de lafoi, de la philosophie, en un mot. •
Mais ses dis~iples qui, s'ils sont moins inst~uits, sont beauco~p
lus intelligents que leur maltre, lm exphquent que le poete
P
·
·
a sa fonction propre, et. une foncbon
sup éri~ure,
au se1·n de
.
l'humanité. Dieu, disent-ils, a divisé la race humame en un certam
nombre de familles.

~fse

L'une de ces familles s'appelle les savants1 une autre les gu~rriers,
autre les mystiques une autre les philosophes, une autre les industrie.,
une autre les admin~trateurs... Toutes sont nécessaires et doivenl concou~
également au progres de l'homme en bien-étre, en sagesse, en vert_u, de
harmonie. Mais il en est encare une qui résume la grandeur et le mérit.e

457

loutes les autres ; car elJe s'en inspire, eJle s'en nourrit, elle se les assimile ;
elle les transforme pour les agrandir, les embellir, les diviniser en quelque
sorte ; en un mol, elle les propage et les répand sur le monde entier, parce
qu'elie parle la langue universelle ..• Cette famille est celle des artistas et
des poetes.

Les hommes, qui pourtant ont « besoin des créations et des
prestiges de I'art pour sentir que la vie est autre chose qu'une
équation d'algebre », traitent les artistes « comme les accessoires
frivoles d'une civilisation raffinée. , lis prétendent les réduire
au róle de simples amuseurs. Mais les vrais artistes refusent d'abjnrer et de trahir la vérité. Peu leur importe d'etre incompris
de leurs contemporains ; ils • travaillent en martyrs du présent
pour la postérité ». lis refusent, pour se rendre intelligibles, de
rétrécir et d'abaisser leur forme, parce que « l'art est une forme
et rien autre chose », et que si on "abaisse et si on rétrécit cette
forme au gré des gens qui n'aiment pas le beau et le grand, il n'y
a plus d'art. Or, l'art, le grand art, est indispensable a la vie
humaine. C'est lui qui, par le sentiment de la beauté infinie,
éleve les Ames vers l'idéal, qui aide les hommes a gravir les degrés
de cette échelle de J acob dont le sommet se perd dans les nuées
célestes. La métaphysique s'évertue a prouver Dieu, mais la
poésie le révele. Et l'on retrouve ici l'article premier et essentiel
du credo littéraire de Leconte de Lisie, a savoir que, dans la hiérarchie intellectuelle, l'art et les artistes sont placés au sommet:
conviction qui fut encare affermie en Iui par le !Acheux suecos
de ses expériences politiques, et qu'il mit, nous l'avons vu, toute
son éloquence a !aire partager par son ami Louis Ménard.
Une autre scene,d'un caractere tout différent,met en présence
un poete, un peintre, un musicien et un critique. Ni ce poete,
ni ce peintre, ni ce musicien ne sont de ces grands et vrais artistes
dont George Sand parlait tout a l'heure. 11 n'y a en eux qu'orgueil, vanité et présomption. Et le critique prend acte de leur
impuissance pour proclamer "la dégénérescence de l'art moderne
et recommander a ses contemporains d'aller chercher Ieurs
modeles dans le passé.
1

~e~te douloureuse expérience nous confirme dans la con•1iction pénible,
ma1s 1rrévocable, que l'inspiration n'existe plus, et que nos peres ont emporté
dans _la tombe tous les secrets du génie. U ne nous reste plus que l'étude
labor1euse et l'examen austere et persévérant des moyens par lesquels ils
ont revétu de formes irréprochables les créations de leur intelligence féconde.
:rra':'aillez done, Oartistes l travaillez sans relAche et, au lieu de tourment.er
muti_lement vos imaginations déréglées pour leur faire produire des monstres,
apphquez-vous ti. encadrer, du moins, 6ans des lignes pures et réguliéres, les
types_éternels de beauté qu'iJ n'appartient pas aux générations de changer.
pepu1s Home.re, toute tentative d'invention n'a serví qu'A signaler le progr8s
mcessant et fatal d'une décadenee inévitable. O vous qui voulez manier le

�REVUI! DES COURS ET CONFÉRENCES

sistre eL la lyre, éludiez le rytbme et rentermez-vous daos le style. Le style est
tout, etl'inveotion n'est rien, parce qu'il n'y a plus d'invenlion posalble.

Cette tirade est, dans la pensée de George Sand, fortement
teintée d 'ironie. Autant que des mauvais artistes elle se raille
du critique, envieux par nature, impuissant par définition, inutile par surcrolt, bon tout au plus a • tracer des épitaphes sur
des tombes •• a !aire « un métier de croque-mort ». Mais les
paradoxes qu'elle luí fait débiter sont tombés dans !'esprit de
Leconte de Lisie, on le verra, comme des germes de vérité.
Enfin, dans un tablean qui est des plus saisissanta du drame
- sinon, aprés la No/re-Dame de Víctor Hugo et le París d'Allred
de Vigny, un des plus originaux - Hélene, suivie d'Albertus,
monte sur la cathédrale ; elle s'éleve jusqu'au sommet de la
fleche qui la domine, et de la, suspendue pour ainsi dire dans
les airs, elle embrasse du regard tout l'empire de l'homme.
L'Esprit de la lyre luí fait admirer les merveilles con~ues etexécutées par la race industrieuse : temples majestueux, coupoles
resplendissantes, ares de triomphe, musées, théalres, ports
encombrés de navires, chemins aux rails de fer qui transportent
des populations entieres.
Et maintenant, lui dit-il, écoute l Ces myriades d'harmonies terrible&amp;
ou sublimes qui se confondent en un seul rugissement plus puissant mme
fois que celui de la tempéte, c'est la voix de !'industrie, le bruit des machinet,
le sifflement de la vapeur, le choc des marteaux, le roulemcnt des t.ambours,
les fanfares des phalanges guerri~res, la déclamation des orateurs, les mélodles
des mille instruments divers, les cris de la aoie, de la guerre et du travall,
l'hymne du triomphe et de la force. &amp;oute, et réJouis-toi ¡ car ce monde esl
riche, et cette race ingénieuse est puissante 1

Mais Hélene se refuse a admirer et a se réjouir. Elle n'a devant
les yeux • qu'une masse de fange labourée par des fleuves de
sang , ; elle ne voit que souffrance, injustice, oppression, misere,
tortures ; elle n'entend que des sanglota et des cris de douleur.
De toutes les forces de son Ame, elle nie la poésie de la civilisation,
la beauté de !'industrie ; il n'y a la pour elle que des objets
d'horreur.

•
••
Religion de l'art, poussée jusqu'au • fanatisme • - le mot est
dans Les Sepl Cordesde la Lyre-horreur de la civilisationind~strielle, retour aux formes de beauté réalisées par l'humamté
primilive, ce sont les idées maltresses que nous retrouvons dans
les deux prélaces écrites par Leconte de Lisie en 1852 pour les

L'&lt;EUVRE POtTIQUE DE LECONTE DI! LISLI!

45\J

Pllfflle• Anliques, en 1855 pour les Po;me,

el Poé,ies, et qui, se
continuant et se complétant l'une l'autre, forment a elles dem,
eomme son manifeste littéraire. Au début de la premiere, il
définit nettement le caractére original de l'ouvrage qu'il prétente au public.
• Ce livre est un recueil d'études, un retour réfléehi a des formes négligé&lt;'tou peu eonnues. Les ~motions personnelles n'y on~ Iaissé que peu de traces ;
IN passions el les ra1ts contemporalns n'y appara1ssent point. Bien que l'art
pu~_donner, dl'.lns une certa,ine mesure_, un caractere de généralilé a tout
ce qu 11 touche, ~l y a dans 1 aveu pubhc des angoisses du cceur et de &amp;e!volupt.és non m~ms ameres une vanité et une proranation gratuites. D'autrr
part, q.uelque v1vantes que solent les passions politiques de ce temps elle!appartie~nent au monde d~ l'action ; le travail spéculalif leur est étr~nger.
Ceel explique l1 impersonnahté et la neutrolité de ces études.

L'auteur ne se dissimule pas les critiques auxquelles son reuvre
41. exposée. On reprochera aux Poemes Anliques, il le sait

d'avance, leur archa!sme et leurs allures érudites. Mais, persuade
que ces objections tomberont d'elles-mémes, une fois admise
la conception littéraire qu'ils réalisent, c'est cette conception
m6me qu'il se propose de justifier par !'examen des conditions
prélentes de la société el de la littérature, et par une vue générale de l'évolution de l'humanité. Voici, dans leur enchalnement
logique, et résumés aussi fidélement que possible, les principaux
arguments qu 'il fait valoir.
e La poésie mod.erne - entendez la poésie intime et Jyrique,
la poésie romantique - reflel confus de la personnalité fougueuse de Byron, de la religiosité factice et sensuelle de Chateaubria~d, de la réverie mystique .d'outre-Rhin et du réalisme des
Lakistes, est au bout de sa course. Elle a lassé la patience par ses
• divagations » et son , autolAtrie • : on n'en veut plus. En lace
d'elle s'est dressée récemment une áutre école, • restauratrice
un peu niaise du bon sens public ,. C'est l't'&lt;,.o)e qui reconnalt
pour chef Fran~ois Ponsard. A celle-ci, Leconte de Lisie ne daigne
méme pas !aire l'honneur d'en discuter les théories : elle • n'est
paa née viable » et • ne répond a ríen ». Ainsi le champ esl libre
pour une poésie nonvelle. Mais, cette poésie, 011 cherchera-t-ellt'
a::in inspiration et ses lois ? Abandonnera-t-elle le lyrisme pour
l épopée ? Mais l'épopée n'est possible que dans une société
na!ve et jeune, 011 le poete est, en méme temps qu'un artiste, le
gu1de et !'historien des nations. Dans les temps ou nous vivons
~ ~mplois sont. dévolus a d'autres. La poésie n'a plus pou;
°!!8810~ de condwre les peuples, d'enfanter les actions héro!ques,
d msp1rer les vertus sociales, d'enseigner l'homme, ni meme de
consacrer la mémoire des événementa qu'elle n'a ni prévus ni

�460

L'CEUVRE POÉTIQUE DB LECONTE DE' LI'SLE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

amenés. L'épopée moderne est impossible. Le seul moyen de
salut, c'est de tourner résolument le dos au présent, de se plonger
dans l'étude du passé le plus lointain, d'aller chercher la matiére
épique la 011 elle ahonde, aux origines meme de l'humanité.

o poetes ... , - s'é~ri~ le poe~e - instituteurs du genre humain,, voici que
votre disciple en sa1t mstmcbvement plus que vous. 11 soutlre d un travail
intérieur dont vous ne le guérirez pas, d'un désir religieux que. ".ous ~•exau\
cerez pas si vous ne le guidez dans la recherche de ses trad1t10ns 1déales.
Aussi étés-vous destinés, sous pe"ine d'etlacement définitif, a vous isoler
d'heu~e en heure du monde del'action, p~&gt;Ur vousrétugier da~s la v~e contempla ti ve et savante, comme en un sanctua1re de repos et de pur1ficabon ...
Ce faisant, ils ne se sépareroat pas, comme on serait p~rt.é

a le croire de la pensée de leur époque ; ils seront, au contrrure,

en pleine ¿ommunion avec elle. La scienée du xlx" siecle se montre
par-dessus tout préoccÚpée du probléme des origines. '. Les i~élla
et les faits la vie intime et la vie extérieure, tout ce qm constitue
la raison d'tetre de croire, de penser, d'agir des races anciennest
appelle l'attention générale. Le génie et la U~he de c?. siecle sont
de retrouver et de réunir les titres de fam1lle de I mtelligeace
humaine ». Et, en retournant vers le passé, les poetes reviendront
aux sources memes de l'art et de la poésie, car , depuis Homé~
Eschyle et Sophocle, la décadence et la barbarie ont env~
!'esprit humain ». A ces sources , étern_ell~ment pures • ils
retremperont , l'expression usée et affa1bhe des sentiments
généraux ,, ils retrouveront le secret des formes nettes ~t précises · ils rendront a la pensée et a l'art « la séve et la V1gueur,
l'har~onie et l'unité perdues , ; ils prépareront !'avenir. PIUI
tard dans quelques siécles, , peut-etre la poésie redeviendra-t-elle
le v~rbe inspiré et immédiat de l'ilme humaine. En attendant
l'heure de la renaissance, il ne lui reste qu'a se recueillir et l
s' étudier dans son passé glorieux ».
.
.
11 était impossible, je crois, de mettre plus cla1rement a_u ¡our
la liaison étroite par laquelle !a ¡,.oésie de Leconte de Lisie ~
rattachait au mouvement intellectuel contemporain, en particulier la dépendance 011 elle se Lrouvait pa_r rapport a ces_ scien~es
du passé, histoire, archéologie, mytholo_g1e, ethnogr_apbie, phil':
logie, qui furent la création et l'orgueil du x1x" s1écle. Le l,a1t
aujourd'hui nous créve les yeux ; en 1852, peu de gens ~ en_
ape~urent. On ne manqua pas de !aire au poéte les objectioDI
qu'il avait prévues et que d'avauce il s'était efforcé de réfulerOn l'accusa en haine de son temps, de « repeupler de fant6met
les nécropoles du passé », et « dans sou amour exclusil de la
poésie grecque »de« nier tout l'art posférieur ,. C'estace double

•

461

reproche que, dans la préface des Poemes el Poésies, il répondit
longuement.
Le premier lui parut e on ne peut plus motivé » ; il le reconnut
, par l'aveu le plus explicite •· 11 ne contesta pas qu'il haissait
son temps. 11 déclara son horreur pour la fumée de la houille
et pour ,les clameurs barbares du Pandémonium industrie!, son
mépris pour les prétendus progrés de la civilisation et pour une
soeiété a laquelle les poétes deviennent de jour en jour plus
inutiles. 11 ne cacha pas sa médiocre estime pour « les hymnes
et les odes inspirés par la vapeur et la télégraphie électrique •;
il protesta liautement contre je ne sais quelle alliance monstrueuse de la poésie et de !'industrie. « C'est par suite de la répulsion naturelle que nous éprouvons pour ce qui nous tue,
affirma-t-il, que je hais mon temps. Haineinoffensive, malheu•
reusement, et qui n'attriste que moi. • Sur le second point, il
prit la peine de s'expliquer et de se défendre. 11 se lit fort de
prouver la s·upériorité du polythéisme hellénique dans le domaine de l'art. 11 montra qu'il répondait a toutes les aspirations
poétiques de la nature humaine, et que, par ses qualités d'ordre,
de clarté et d'harmonie, il donnait une satisfaction toute particuliére a ses besoins intellectuels. 11 compara les figures idéales
et typiques que l'imagination grecque a con~ues, CEdipe, Héléne,
Prométhée, Pénélope, Antigone, aux créations des poétes modernes, a l'Hamlet de Shakespeare, a la Béatrice de Dante, au
Satan de Milton, a la J ulie de Rousseau, au Maufred de Byron .
11 ne retrouva pas dans celles-oi - sauf toutefois dans les per•
sonnages de Moliere, dans un Alceste, un Harpagon ou un Tartuffe - , ce caractére un et général qui renferme dans une
individualité vivante l'expression complete d'une vertu ou d'une
pa88Íon idéalisée. »Parmi les reuvresdesderniers siécles qui donnent
le mieux l'impression du génie, il n'en vit point qui fussent
comparables, pour l'ampleur, aux grandes compositions épiques
de la Gréce - et aussi de l'Inde - , a ces nobles récits qui se
déroulaient a travers la vie d'un peuple, qui exprimaient .son
génie, sa destinée humaine et son ideal religieux ». De nouveau,
il affirma la nécessité de détourner la poésie de l'actualité médiocre et de la retremper dans le passé, convaiucu « qu'a génie
égal les reuvres qui nous retracent les origines historiques, qui
s'inspirent des traditions anciennes, qui nous reportent au temps
oó l'homme et la terre étaient jeunes et dans l'éclosion de leur
lvrce et de leur beauté, exciteront toujours un intéret plus profond
et plus durable que le tablean daguerréotypé des mreurs et
des laits contemporains. •

�462

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Par ces deux préfaces, Leconte de Lisie marquait, de la fa~n
la plus nette, sa position par rapport a la litterature de son temps.
Le romantisme avait, par une action déjaséculaire, produit dew,:
principaux effets, qui n'étaient pas liés nécessairement !'un A
l'autre, qui meme dans une certaine mesure étaie_n~ _contra~~toires : il avait exalté jusqu'au paroxysmelessens1b1htésmd1V1duelles ; il avait, aprés une longue période de sécheresse et de
prosaisme, rafralchi et revivilié le sentiment_ de l'art. _D~ l',éco~e
déclinante et déja condamnée, Leconte de Lisie répud1a1t 1 héntage sentimental, effervescence des passions, manie des confidences étalage du moi, lyrisme intempérant. Il n'en acceptait
que la t~adition d'art - et cela sous bénéfice d'inventaire : il
voulait qu'on assainlt la langue poétique, et qu'on demandAt a la
méditation des grandes reuvres lle l'antiquité le secret de cette
forme pure et parfaite, grAce a laquelle elles se sont conservées
et transmises jusqu'a nous. Revendications en somme lort
modérées et raisonnables, en dépit du tour paradoxal qu'elles
prenaient volontiers sous sa plume. Et le ton sur Jeque! elles
étaient présentées n'avait rien d'outrecuidant. C'était le ton
d'un débutant qui a conscience de sa valeur parce qu'il l'a longuement éprouvée, qui a confiance daos ses idées, parce qu'il les
a soigneusement mUries, et qui compte, pour les imposer, sur leu_r
vérité meme. Quand, dix ou douze ans plus tard, en 1864, )l
reprit la plume du critique, la situation était changée. Il venut
de publierses Poésies Barbares, qui consacraient son talent et en
révélaient un aspect nouveau. Il s'était lait sa place d~~ le
monde littéraire ; il y avait noué des relations et des am1ttés ;
il avait conquis de haute lutte l' estime de ses pairs. Les jeunes
poétes, en quete d'un guide, se tournaient vers luí. Il n'était pas
le Maltre - ce titre étant réservé a Victor Rugo, alors confiné
dans son exil de Guernesey · - mais il était un maltre. Il le
savait : on s'en apergoit aux formes tranchantes de son s~yle,
si tranchantes qu'il se croit obligé, au moment d'entrerenmatt~e;
de s'en excuser ou tout au moins .de s'en expliquer., Qu'on veudle
bien dit-il ne point s'irriter de la forme aflirmative qui m'est
habituelle ;t qui me permettra la concision et la netteté. » En fa!t
de «·concision » et de « netteté », l 'Auanl-propos qui ouvre la séne
des études données au Nain ;aune sur les Poeles conlemporains ne
laisse en effet ríen a désirer. En quatre ou cinq pages, c'est to?te
une poétique, et meme toute une esthétique, que Leco~te de Ltsle
nous expose. En voici les articles, ou pour parler plus ¡ustement,
los dogmes essentiels.
L'art, déclare superbement le potlte, est « un luxe intellectuel ••

L'lEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE D~ LISLE

463

11 est réservé a un trés petit nombre d'élus. ll n'est pas lait pour
la multitude qui, de son coté, instinctivement, l'a en horreur.
Leconte de Lisie est meme persuadé que le peuple frangais y
est particuliéren¡ent rebelle. « Race d'orateurs éloquents, d'héroiques soldats, de pamphlétaires incisifs, soit ; mais ríen de
plus. » L'art n'a pour objet ni l'utilité pratique ni l'enseignement
moral. 11 a pour. objet le Beau. Qu'est-ce que le Beau ? L'auteur
paralt en faire une sorte de notion premiére, acquise par l'intuition
pure : il se sent, et ne se définit point. A défaut de ce qu'il est,
apprenons du moins ce qu'il n'est pas, et sachons du meme coup
quelle place il occupe dans le monde de l'intelligence : • Le Beau
n'est pas le serviteur du Vrai, car il contient la vérité divine
et humaine. U est le sommet commun oú aboutissent les voies
de !'esprit. Le reste se meut dans le tourbillon illusoire des apparences., La fonction propre du poéte est de réaliser le Beau « par
la combinaison complexe, savante, harmonique des lignes, des
couleurs et des sons, non moins que lpar toutes les ressources de
la passion, de la réflexion, de la science et de la fantaisie ; car
toute reuvre de !'esprit, dénuée de ces conditions nécessaires de
beauté sensible, ne peut etre une reuvre d'art. 11 y a plus ;
c'est une mauvaise action, une 13.cheté, un crime, quelque chose

de honteusement et d'irrévocablement immoral. • C'est la beauté
de l'reuvre d'art qui fait sa vérité ; c'est elle aussi qui fait sa
moralité: « La vertu d'un grand artiste, c'est son génie. La pensée
surabonde nécessairement dans l'reuvre d'un vrai poéte, maltre
de sa langue et de son instrument. Il voit du premier coup d'reil
plus loin, plus haut, plus profondément que tous, parce qu'il
contemple l'idéal a travers la beauté visible, et qu'il le concentre
et l'enchasse daos l'expression propre, précise, unique. » Quant
aux « clameurs du vulgaire », et aux reproclies ou aux éloges
de la critique, il n'a pas ~ s'en occuper.
Cette théorie, qui repose sur une conception indéfinissable et
quasi mystique de la beauté, réduit en somme toute l'esthétique
a la question de l'art. C'est, comme on disait alors, une théorie
de l'art pour l'art, de l'art considéré non pas seulement
comme une fin en soi, mais comme la fin supreme de toute
l'activité intellectuelle et morale de l'humanité. On voit dés
lors sur que! príncipe se fondera la critique de Leconte de Lisie.
Aux poetes dont il examinera l'reuvre, il ne demandera compto
ni de la moralité de cette reuvre, ni de sa vérité, ni de son utilité
sociale, ni meme de l'idéal de beauté qu'ils se seront assignés.
Il les jugera uniquement sur l'emploi qu'ils auront fait des moyens
d'expression dont ils disposaient pour réaliser cet idéal. ll s'en-

�466

1

464

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS

querra avant tout de leurs «titres d'artiste », certain de rencontrer
un penseur et une haute nature morale la oil il pourra admirer
• la passion, la grace, la fantaisie, le sentiment de la nature et la
compréhension métaphysique et historique, le tout réalisé par
une facture parfaite, sans laquelle il n'y a rien ». Et je ne crois
pas ni que cette théorie soit indiscutable, ni qu'elle soit si éloignée
des conceptions communes que son auteur se l'imaginait, ni
qu'elle ouvre sur la nature et les conditions de l'ceuvre d'art des
vues si inattendues et si pénétrantes ; je ne erais pas en un mot
qu'elle ait ni la solidité, ni l'originalité, ni la profondeur auxquelle_s visiblement elle prétend. Mais, si elle est, /¡ mon gré, un
peu simple et un peu courte, elle a du moins le mérito d'etre
nette, et Leconte de Lisie en a fait l'application a ses contemporains avec la rigueur qu'pn pouvait attendre d•un caractere
entier et d 'un esprit absolu.

. •.
Le premier de ses contemporains dont il s'occupe - j'allais
dire auquel il s'attaque - est Béranger. On serait un peu surpris
de voir le chansonnier si durement traité par un écrivain auquel,
en des jours mauvais, il s'était employé a rendre service, si
Lec?nte de Lisie n'avait pris soin de se justifier d'avance par un
d,stmguo analogue a celui qui permettait a Boileau d'exercer
sans remords sa verve satirique aux dépens · de Chapelain :
&lt; L'homme était bon, généreux, honnete. II cst mort plein de
jours, en possession d'une immense sympathie publique, et je
ne _v~ux,. cert~, contester aucune de ses vertus domestiques;
ma1s ¡e me radicalement le poete ... » Celui qu'on présentait alors
- sa réputation a bien baissé depuis - comme « un grand poete
populaire et national » en qui s'incarnait !'ame de la Franee,
n'est
. pour lui qu'un, esprit médiocre, rusé · sans finesse ' malie1eux sans verve et sans galté, sous le couvert d'une sorte de
bonhomie sentimentale, et mené en laisse par ce bon sens bour·
geois qui l'a toujours guidé, dans le eours d'une longue vie, avee
l'infaillibilité de l'instinct », dénué de tout savoir, hostile a la
grande poésie fran~aise aussi bien qu'étrangere, « manquant de
souffle et d'élan, parlant une langue sénile, terne et prosalque,
se servant avee une ineertitude pénible d'un instrument impar•
fait. » Le jugement est sévére, mais il est en grande partie
justifié: si l'auteur du Vieu:t Sergenl et des Souvenirs du Peuple
n' est pas tout a faitle faux bonhomme et le plat rimeur que nous

L CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTB DB LISLE

peint Leeonte de Lisie, si meme il est en son genre un artiste,
on reconnaltra sans diffieulté qu 'il n' est pas un grand artiste,
et que les e6tés médiocres ou vulgairesde sontalent ont largement
contrihué a la vogue extraordinaire et a la p.opularité incroyable.
dont il a joui de son vivant.
Lamartine est traité avec moins de d.ésinvolture. Entre Bé-.
rangru: et lui, il y a la distance « du néant 11 la vie ». II a eu du génie.
Mais il a eu aussi le tort d'arriver a la gloire , sans lutte, sans fa.
tigue, par des voies largement ouvertes ». C'est un fort mauv~
signe.« II n'est pas bon de plaire ainsi aune foule quelconque » la foule, en, l' oceurrenee, étant le public mondain. « Un vrai poéte
n'est jamais l'écho systématique ou involontaire de l'esprjt ,
public. C'est aux autres hommes a sentir et a penser comme lui ...
Je l'affirme résolument : la marque d'une infériorité intellectuelle
caractérisée est d'exciter d'immédiates et unanimes sympathies. •
La remarque; pour venir d'un homme qui a eu a percer le mal que
nous savons, n'est pas sans fondement. N'oublions pas toutefois
qu'il peut y avoir et qu'il y a eu d'illustres exceptions a la regle,
et qu!au surplus, quand Lamartine débutait par un coup de
maltre, il avait derriére lui tout un passé de réflexion et d'étude,
de projets avortés, d'essais manqués et mis virilementaurebut,
douze ou quinze années d'apprentissage littéraire, autant, a bien
eompter, que Leconte de Llsle, avec cette dil!érenee qu'il eu.t
l'heureuse fortune d'en ,ecueillir du premier coup tout le fruit.
Mais, ce qui est plus grave, le poéte des Méditations n'est pas
suffisamment artistc. : son vers est mou, sa pensée vague, sa
sensibilité trop facile. Et puis, aprés lui et asa suite, il y a la queue
de l'école élégiaque et sentimentale, taus ceux « que M. de Lamartine laissera derriére lui eomme une expiation, cette multitude
d'esprits avortés, loquaces et stériles, qu'il a engendrés et eongus,
pleureurs selon la formule, cervelles liquéfiées et cceurs de
pierre, misérable famille d'un pére illustre ». C'en est assez pour
justifier toutes les rigueurs du critique, qui résume son opinion
sur son illustre eonfrére en le qualifiant dédaigneusement d'amateur, « le plus extraordinaire des amateurs poétiques du
xixe siécle

&gt;1 1

mais enfin un amateur.

Avec Augusto Barbier, Leconte de Lisie a l'impression d'entrer
d_ans le monde des vrais poétes. Un goilt naturel pour l'intransigeance des sentiments et l'énergie du langage l'entralne vers
l'auteur des lambes ; mais il découvre, a son regret, ,, sous la
:,:iolence et la crudité des termes, un esprit timide et un caractére
mdécis. » Comme il le dit spirituellement, e.e virulent satirique
est, au fond, « un homme de concorde et de paix; rev~tu de la
32

�.C66

REVUE DES COURS ET CONFiRENCES

Peau de Némée ». « Il est vrai, s'empresse-t-il d'ajouter, que les
poils du lion l'enveloppent souvent d~ tell~ s~r:te q?'on s'y
trompe. » Personne ne s'y trompe plus auJourd ~m, e_t L. ldole et.
La Curéen'ont plus guére d'action que sur des 1magmabons tres
novices. Si Barbier est resté inférieur A lui-meme, c'est, selon
Leconte de Lisle qu'il était trop préoccupé de l'enseignement.
moral. 11 donne 'de son échec une raison plus plausible q~and
il voit dans ce poete inégal, essoufflé et ronfla~t, chez qui des
6\clairs de génie ne peuvent compenser les dé!a1ll~nces trop lfé:
quentes de l'inspiration et de la forme, un artiste mcomplet, qm
mit son idéal tres haut, trop haut pour lui, et qui n'eut pas la
obance ou la force d'y atteindre.
A Vigny, Leconte d~ Lisie n'a au~un motif d~. ménager son
admiration. Celui-la lm est sympath1que pour n etre pas populaire pour etre meme - c'était rigoureusement vrai en 1864 • in~onnu au plus grand nombre » ; pl~s sympathique encore
par ses vertus d'homme de lettres : « 1 élévat10n, la ca_n~eur
généreuse, la dignité de soi-meme et le dévou?ment rehg1e_ux
a l'art. » Et puis, sans le dire tres h_aut, _PªS a~ss1 haut d? mo!ns
qu'on s'y attendrait, Leconte de Lisie, jusqu a un certam point.
se reconnatt en lui. En ce poete auquel 11 manque tantde choses,
qui n'a pas eu le mouvement et la couleur, u ni meme !ª. cer~tude
constante de la langue, la solidité du vers et la préc1_s1on rigoureuse de l'image », mais qui, en 1822, écrivait Morse! 11 découvre
• un précurseur déja admirable de la Renaissance_ mod_er~e ••
entendez de la poésie selon le c&lt;.l'ur de Leconte de L1sle. S, V1gny
u'a pas eu « le sens intuitiC du caractere particulier des diverses
antiquités n, s'il ne lui a pas été donné « de dégager net~ement.
Partiste de l'homme et de se pénétrer a son gré de~ sentimenl:5
et des passions propres aux époques et aux races d1sparues », d
a écrit quelques poemes superbes, non seulement Moise, ou Éloa,
ou Le Délu ge, mais La Morl du Loup et La Cole:e de Samson. «_So~
nom et son reuvre n'auront point de retent1ssement vulga1re !
ils survivront parmi cette élite future d'esprits fraternels qui
auraient aimé l'homme et qui consacreront la gloire sans tache
de l'artiste. »
. •
Mais, pour Leconte de Lisle, le po~te par ?xcellence, celm ~•
offre a son admiration « le spectacle d un esprit tres mAle et tres
mdividuel se dégageant de haute lutte et par bonds des entra:ves
commune~ , et par ses défauts aussi bien que par ses quahtéa
commandant une sorte de vénération, c'est yictor Hu~o, tel
qu'il apparatt des Orientales a LaUgende des Siecles. ll«~ 1mpose
a toute intelligence compréhensive comme une force v1vante a

1

L CEUVRE POtTJQUll DE LECONTE DB LISLE

467

la fois volontaire et fatale ..• On se sent en présence d'une volonté puissante conforme a une destinée, ce qui est la marque
du génie. » C'est le seul poete lyrique que nous puissions opposer,• avec la certitude du triomphe •• aux littératures étrangéres, « excessif » sans doute, mais dont les excés sont des
chefs-d'reuvre ; capable des plus grandes pensées comme des
sentiments les plus tendres ¡ par-dessus tout, • artiste sans
pareil », dont l'reuvre immense exprime a la fois toutes les
voix de l'Ame et tous les bruits de la nature. Cet éloge enthousiaste Leconte de Lisle le fit entendre de nouveau, et presque
dans Íes memes termes, en 1887, lorsqu'il vint s'asseoir sous la
coupole a la place laissée vide par Víctor Hugo. C'était la premiere fois que. depuis 1864, il exprimait publiquement ses idées
littéraires. Ceux qui les connaissaient de longue date purent constater qu'elles n'avaient pas changé. Comme préambule A l'éloge
de son illustre prédécesseur, éloge accompagné et relevé, selon
l'usage académique, de quelques inoffensives. c~i.tique~, il esquis~a
l'histoire de la poésie depuis Homere et Valmiki Jusqu a la Rena1Ssance du seiziéme siecle et la rénovation littéraire du dix-neuvieme. II salua en Víctor Hugo « un grand et sublime poete,
c'est-a-dire un incomparable artiste, car les deux termes sont
nécessairement identiques • et le dernier représentant peut~tre
• de la race des génies universels ». Ainsi, jusqu'au bout,. demeurait--il fidele a l'idéal littéraire qu'il avait con~u dans sa Jeunesse
et qu'il exprimait en 1852 dans la préface de son premier livre,
donnant l'exemple d'une unité de doctrine, ou, pour mieux dire,
d'une persévérance dans la foi qui impose le respect. 11 nous
reste maintenant a voir comment il a justifié sa foi par ses
muvres, ses théories par sa pratique, a lui app!iquer a lui-meme
son propre critérium, en examinant la quahté, la valeur et
l'originalité de son art.
( d suivre.)

�l.;\

La philosophie de Plotin
Co111'11 de ■. illlLB IRDIBR,
M allrt de Conf'1'tnces II la Sorbonne.

Xlll8 LECON
L'Un (1uile).

Intellect.ualiste et mystique : ces deux mots sont tres loin
d'~tre suffisants pour caractériser la doctrine du prcmier principe
ebez Plotin. Car elle partage ces deux caracteres avec toutes les
doctrines de l'époque ; si paradoxale que semble cette union,
ene n'en est pas moins un fait constant; et elle est le postulat.
commun de la pensée théologique aussi bien dans l'Orient heHéniaé que, peut-etre, dans la théologie occidentale. On ne trouve
aucune difficulté a consiMrer Dieu a la fois comme le premier
terme d'un systeme d'explication rationnelle des choses, et comme
objet d'une intuition directe et incffable ou disparaissent les
-choses mernes a expliquer, les choses finie~.
D'une maniere générale, des que la pensée religieuse de l'Orient
veut se traduire dans la langue universelle des Grecs, elle ne se
contente plus d'affirmer l'union du croyant a son Dieu ; elle
e'adjoint une explication integrale des choses, un ensemble de
dogmes. Voyez, par exemple, ce qu'est devenue la prédication de
Jésus chez le théologien du quatrieme Évangile, et comment le
Christ est devenu le Verbe qui joue un role dans l'économie de
la &lt;'réation et celle du salut. Toute l'histoire de la dogmatique
chrétienne est une preuve de notre these, aussi bien que l'histoire
des autres religions orientales hellénisées. C'est un état d'esprit
déja ancien dans le monde grec : le stoicisme en est le premier
exemple, puisque, surtout sous ses demieres formes, il repose

1'Hff.OS01'Hl'B DE PLOTffl

489

sur l'union intime _de _l'Ame humaine Á une raieon, qui est en
m~~e temps le ·pnnCJpe ?e toute_ réalité. Un autre exemple,
extremement net, est celm de Phdon d' Alexandrie : chez lui
comme chez P~otin, le culte spirituel, la prophét.ie, l'extase a~
mélangent enberement a une théorie rationnelle du développement des formes de la réalité entre Dieu et le monde sensible.
Pas plus qu'on ne peut nier la présence d'un de ces dem:
éléments, rationalisme et mysticisme, dans le systeme de Plotin,
il ne faut done pas faire de l'union de ces deux éléments la caractmistique de sa philosophie. Tout au contraire, c'eat la le fond
co~un d? to_ute la pensée pbilosophique de son temps. n eat
touJo~rs d1ffic1le, lorsqu'on lit un auteur éloigné, de distioguer
ce ~1, ame yeux des contemporains, y était la pensée baoa14'
eonnue de tous, et la pensee originale. 11 arrive que, avec la sui~
aes temps, les valeurs se renversent. Mais on peut affirmer que
aux yeux des contemporains, cette affirmation si étrange pou;
un lecte?.r de_ ~illia~ ?ames par exemple,quel:Unauquelon est
lié par 1mtmtion rehgieuse est aussi le principe explicat.if et la
cause des essences, est une affirmat.ion des plus ordinaires et des
plus banales.
Aussi importe-t-il d'expliquer moins cette union en général
que le caractere précis de son mysticisme et la ma.w.ere dont il
se lie ason intellectualisme.
La question qui se pose nécessairement a tous les interpretes
~e Plo~ est la su~vante : quelle est, dans son systeme, la place de
1expén_ence mysbque, de l'extase? D'une part, la mét.aphysique
de Plotin s 1 offre a nous comme une solide construction rationnelle ou les diverses formes de la réalité sont liées les unes aux
aot~ selon des lois nécessaires. D'autre part, il nous décrit
parfoJS une expérience rare, discontinue, incommunicable
l'expérience mystique de communion avec l'Un. Ne peut-o~
pas penser, au premier abord, qu'entre la construction ration~elle et l'expérience, toute subjective et individuelle de l'extase
il _n'y a qu'un lien assez lAche? C'est ce qu'ont cru beaucoup
d'.mterprétes. Une simple impression momentanée et pusapre
n est-elle pas une base trop fragile pour la construction du
systeme? Telle n'est pas la these que je sout.iendrai,. 11 faut se
rappeler qu'il n'y a jamais, pour Plotin, de connaissance intellectuelle sa~s vie sp~rituelle ; l' Ame, par exemple, ne connatt l'intellige~ce q_u en s 1 umssant a elle. Les réalités vraies ne sont pas des
ObJ~ts !nertes de connaissance, mais des altitudes spiritueíles
eubJecllvcs.

�470

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

•
• •
Mais avant de démontrer ma thése, je voudrais préciser ce
qu'est, chez Plotin, l'expérience mysti~ue. .
.
Or, sommes-nous obligés, pour I exphquer, de sorbr du
domaine de la philosophie grecque ? N'est-ce pas chez le maltre
par excellence, chez Platon, qu'il a trouvé son mo~éle ? Si Plotin
a distingué, comme je l'ai dit, un double accés au Bien, d'une part,
la connaissance de la gradation ascendante des etres qui en donne
la connaissance raisonnée, d'autre part, la purification (VI, 7, 36),
est-ce que Platon, avant lui, n'avait pas parlé d'une double
voie pour remonter au príncipe, d'une part, la dialectique
rationnelle qui procede par induc tion, d'a_u~re part, la _dialectiq?e
de l'amour celle du Phedre ou I ame, sa1S1e de la fohe du dés1r,
arrive A u~e intuition subite et ineflable du Beau ? La purification, telle qu'elle est décrite dans le !'hédon, n'est-elle pas
aussi un moyen d'arriver a la contemplat10n ? Les deux aspects
de la notion du Bien, chez Plotin, l'aspect intellectuel et l'aspect mystique correspondraient done a cette double voie d'accés
vers lui.
De fait l'Éros platonicien joue t¡n role important dans les
Ennéades.' Comme !'a montré M. Arnou, il désigne la tendance
universelle de toutes les choses vers le Bien, « le désir de Dieu •·
L'amour c'est la force universelle qui porte les etres a rechercher
leur bien. « Le bien de la matiére, c'est la forme, et si la matiére
voulait, elle aimerait la forme ... Le désir que ressent chaque etre
et les eflorts qu'il fait témoignent qu'il y a un bien pour tout
étre ... La preuve qu'on a atteint le Bien, c'est qu'on s'améliore,
qu'on n'éprouve plus de regret., que l'onestrempli de lui, que l'on
reste auprés de lui, et que l'on ne cherche pas autre chose. •
(VI, 7, 25. 26).
Depuis la matiére jusqu'au Bien, les réalités s'échelonnent
selon leurs degrés de perfection. « 11 y a une hiérarchie a~cendante telle que chaque réalité soit le bien pour celle qm est
au-dessous d'elle, pourvu que cette marche ascendante _n'aban•
donne pas l'égalité de rapport entre_ un terme. et le smva°:~ et
continue toujours vers un terme supérieur ... Le bien de la ma~1ere,
c'est la forme ... Le bien du corps, c'est !'ame sans laquelle il ne
pourrait ni exister ni se conserver. Le bien de !'ame, c'est la vertu.
Plus haut encore est l'lntelligence, et, au-dessus d'elle, la nat?re
que nous appelons le Premier. » (VI, 7, ;!5)- Chaque forme arr~ve
A sa perfection et se conserve tell e qu elle est, seulement grace
0

•

4'M

au lien d'amour qui l'unit a un etre qui lui est transcendant•
Un etre ne trouve jamais en lui les conditions de sa pleine
réalité. ,-Direlebien d'un étre,ce n'est done pas dire ce qui lui
est propre ! - Non ; le bien d'un etre doit s'estimer par quelque chose de mieux que par ce qui lui est propre, par quelque
chose de supérieur vis-a-vis de quoi il n'estlui-meme qu'en puissance. » (ibid., 27). L'Éros, dans un etre, marque done a la fois
le cóté déficient de sa nature, et la possibilité de combler ce
manque en s'attachant a un etre transcendant. 11 est done le lien
universel qui établit la continuité entre les etres.
Aussi, nous retrouvons fréquemment chez Plotin les développements du Phedre et du Banquet sur la « folie amoureuse •·
C'est certainement un des thémes platoniciens qu'il reproduit
avec le plus de prédilection, comme avait fait avant lui Philoa
d' Alexandrie, et comme leront, aprés lui, les mystiques de tous
les temps. Je ne m'attarderai pasa ces descriptions bien connues.
• Le désir nous fait découvrir l'etre universel ; ce désir est l'Éros
qui veille a la porte de son aimé ; toujours dehors et toujoura
passionné du Beau, il se contente d'y participer autant qu'il
peut. • (VI, 5, 10).
Je veux plutót rechercher d'abord en que! sens le Bien est
considéré comme le terme de la dialectique amoureuse. Plotin
a lait au sujet de l'amour une profonde remarque : • Un objet,
dit-il, a beau etre propre a l'ame, s'il n'est pas un bien, !'ame
le luit. Elle se laisse meme attirer par des objets bien éloignés
de ses objets propres et bien inlérieurs a eux ; si elle s'éprend
pour ces objets d'un amour passionné, ce n'est pas parce qu'ils
sont ce qu'ils sont, c'est parce qu'il s'est adjoint a eux un
autre élément qui leur vient du Bien. » (VI, 7, 21 ). Aucun objet
défini, déterrniné pour l'intelligence n'est aimable par lui-meme ;
il ne devient aimable que par un élément ad9"itionnel, une chaleur, un éclat, une vie qui ne font pas partie de son essence, mais
s'ajoutent a lui. « Quand l'activité de l'intelligence est puro et
distincte, dit-il, un peu plus loin, quand la vie a tout son éclat,
c'est alors qu'elle est aimable et souhaitable ... Cet état a sa.
cause en quelque chose qui lui donne de la couleur,dela lumiere,
et de l'éclat. » (ibid. 30).
C'est l'imagination qui ajoute aux etres leur attrait., Tant que
le, amants s'en tiennent a l'aspect visible, ils n'aiment pas
encore; mais, de cette forme, ils se font en eux~memes dans leur
Ame indivisible, une image invisible ; alors l'amour natt ; s'ils
cherchent a voir leur aimé, c'est afín de léconder cette image et
de l'empecher de se llétrir. » (ibid., 33).

�472

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

C'est cette théorie illusionniste de l'amour qu'il laut avoir
présente a !'esprit si l'on veut comprendre le mysticisme de Plotin
et la notion du Bien sous son aspect mystique. L'amour mystique,
c'est l'amour véritable et complet, c'est-a-dire l'amour qui n'a
plus l'illusion de pouvoir s'arreter lt un objet défini et fixe. Le
Bien est la réalité indéfinie, illimitée, sana forme, qui est la
contr;,-partie de cet amour. « L'amour qu'on a pour lui est sans

quand il fait appel au témoignage de « ceux qui ont vu ,.
{IV, 8, 1 ; VI, 9, 4. 9).
La transe mystique est liée d'une maniere étroite a la dialectique platonicienne de l'amour. Elle est l'état momentané et rare
oil le sentiment d'amour est ressenti dans toute sa pureté. Les
caracteres de cet état ont été décrits avec heaucoup de précision
par Plotin, notamment au traité 7 de la oixieme Ennéade {§ 34).
11 est précédé d'une préparation et d'un« arrangementintérieur»
de l'Ame. Cette préparation consi,te a « se détourner des choses
présentes II et a dépouiller l'dme de toutes ses formes ; elle ne
ccnnatt rien, ni bien r,i mal (1 ). Alors peut se produire,par chance,
d'une maniere subite et inattendue, entierement imprevisible et
aoustraite A la volonté, ce que les psychologues de nos jours ont
appelé le « sentiment d'une présence 11 (2). Plotin parle ailleurs
(§31) d'un • choc • qui semble précéder etannoncer cette présence.
Ce mot indique que la conscience est envahie par un état qui
contraste violemment avec l'état antérieur de vide. Le sentiment
subit de ce contraste me paralt etre l'ossature de J'état mystiqne
chez Plotin. Pour en saisir la nature, il faut serappeler que l't.mo
~n état de contemplation mystique est possédée d'amour et de
désir. La préparation intérieure, qui a produit la vacuité de l'Ame,
l'a dépouillée de toute la représentation des objets de son désir,
mais ne l'a pas dépouillée de son amour. L'amour saos nbjet
remplit alors la conscience. 11 semble bien que c'est le contraste
sentí entre l'absence de toute représentation intellectuelle et la
plénitude du sentiment d'amour qui soit la cause véritable du
sentiment de présence.
L'aimé, le Bien, est considéré comme identique a l'amour
lui-mllme; non seulement le mystique atteint l'idéal que recherche
l'amant terrestre « qui veut se confondre avec l'objet aimé »
{VI, 7, 34), mais le Bien Jui-mllme est amour. « 11 esta la fois objet
aimé, amour et amour de soi... Il s'aime ; il aime sa pure clarté; il
est lui-meme ce qu'il aime. » (Vl, 8, 15, 18). De l'aveu meme
de Plotin, il n'y a pas autre chose dans cette « présence II que le
sentiment d'amour lui-meme, a l'état completement pur.
Telle est l'expérience mystique, de nature sentimentale et
supraintellectuelle que décrit Plotin. 11 reste maintenant le
probléme : comment un état rare, exceptionnel, te! que l'extase,
a-t-il pu etre, pour Plotin, la base d'un systeme philosophique ?

mesure ; oui, l'amour est ici sans limites, puisque l'ai!llé lui~

•

meme est sana limites ; sa b&lt;lauté est d'une autre espece que la
beauté ; c'est une beauté au-dessus de la beauté. » (ibid., 32).
L'Ame « habite a découvrir son aimé • {ibid., 31),-este consumée
de désirs, tant qu'elle est attachée a une forme déterminée. Elle
voit les beautés d'ici-bas « lui glisser des mains•, et apprend ainsi
qu' « elles tirent d'ailleurs cet éclat qui circule en elles ,. Arrivée
aux intelligibles, aux idées, elle s'aper~oit que le príncipe de la
beauté qu'elle aime en ces idées « ne doit pas etre une quelconque
d'entre elles ; car il serait une idée et une portion de l'intelligible.
11 n'est point telle forme, ni telle puissance, non plus qu'il
n'-est toutes les ·formes qui sont engendrées et résident dans
Je monde intelligible ... IJ est infini, et, s'il est infini, il n'a p•s de
grandeur... 11 n'a ni mesure, ni figure 11. (ibid., 32).
La méthode qu'on suit pour arriver au Bien, la « prép-..ration •
de J'Ame- qui doit rendre l'amant aussi semblable que possible. a
son aimé, est done une méthode d'abstraction. « Lorsque vous
prononcez son nom ou Jorsque vous pensez a Jui, quittez tout
le reste ; laites abstraction de tout. Laissez ce simple mot : lui.
Ne cherchez rien a ajouter ; mais demandez-vous s'il ne reste
ríen que vous n'ayez encore écarté de lui, dans la pensée que
vous en avez. • {VI,8, 21). Ilfautavant tout « brouiller et efTacer
les contours distincts de l'intelligence 11. (VI, 7, 35).
Une telle préparation aboutit par!ois a cet état momentané de
, stupeur joyeuse , et de « plénitude heureuse » qu'on appelle
l'extase. JI ne faut pas la considérer comme une spéculation
philosophique;elleétait sentie comme une expérience déterm.inée,
ineffable et impossible a reproduire a volonté. Plotin était sujet
a ces états mystiques ; mais ils étaient chez lui fort rares,
puisque Porphyre nous dit que, pendant tout le temps qu'il fut
avec Plotin, celui-ci y atteigrrit seulement quatre fois (V ie de
Pin/in, ch. 23).
Comme l'a fait remarquer lnge, nous sommes tres Join, dans
l' école plotinienne, de ces milieux plus tardifs oil la transe mystique devient une maladie épidémique et un état fréquent. Plotin
n'en parle dans les Ennéade&amp; qu'avec beaucoup de discrétion,

473

{l) Ct. L'ertort vers l'immobilité de la pensée : elle ne veut pas penser
• ~rce 9ue la pensée est un mouvement., et qu'elle ne veut pas se mou-

vo,r •. (§ 35).

(2)

cr. Je mol nopooal«, VI, 9. 4.

�474

475

REVUE DES COURS ET CONFÉRBNCES

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

Comment le mysticisme peut.il étre en mtlme temps intellectualiste ? Comment l'état tout subjectif de désir et d'amour
pourrait-il servir a déterminer la réalité, telle qu'elle est en
elle-méme ?
Ce probleme s'est posé d'une maniere tres précise a Plotin.
11 se demande ce qu'est cetélément identique qui, en chaque étre,
indépendamment de son essence, est le Bien. « Abandonneronsnous au désir et a !'ame la solution de la question ? Et, nous
fiant a l'impression de !'ame, définirons-nous le bien par le désirable ? Ne ehercherons-nous pas pourquoi !'ame désire ? Alors
que nous apportons des démonstrations sur la quiddité de cha que
étre, abandonnerons-nous au désir la détermination du Bien ? 11
en résulterait plusieurs absurdités. D'abord, le Bien ne serait
qu'un attribut. De plus, il y a bien des étres qui désirent et qui
désirent des choses difTérentes. Comment décider par le seul
désir si !'une est meilleure que l'autre ? ... Nous ne saurons pas ce
qui est meilleur, puisque nous ne savons pas ce qui est bien. •
(VI, 7, 19).
D'autre part, nous ne pouvons définir le Bien d'une maniere
purement intellectuelle, en disant que c'est l'essence d'un étre,
puísque le bien consiste toujours a se dépasser, a devenir autre.
Ainsi il y a un véritable conflit : nos aspirations subjectives sont
trop incertaines, pour que l'on puisse affirmer la réalité de leur
objet: nos concepts sont trop fixes. « L'on pourrrait, de ce qu'il est
désiré, tirer une preuve qu'il est le Bien; mais il faut encore que
cet objet du désir ait une nature qui justifie son nom de Bien. »
(ibid., 24). « Oui, le Bien doit étre désirable, mais iI n'est pas le
Bien parce qu'il est désirable ; il est désirable parce qu'il est
le Bien.» (ibid., 25).
On voit done ici comment la question se renverse. 11 s'agit de
justifier, et de justifier intellectuellement pour ainsi dire la
dialectique de l'amour. L'extase, qui est au bout de cette dialectique; est une expérience qu\ ne peut, sous peine de perdre sa
portée, étre isolée d'un systéme. Cen'est pas quecette expérience
n'ait sa valeur en elle-meme, sa valeur immédiate. &lt;e Un etre
capable de sentir en venant auprés du Bien le connalt, et il dit
qu'il le possede. Mais (demande un contradicteur), s'il se trompe?.
- II faut que ce soit une image du Bien. qui le trompe ; si cette
image existe, le Bien existera comme modele de l'image qui le
dé~oit ; et, lorsque le Bien survient en lui, cette image trompeuse
s'éloigne. » (VI, 7, 26). Autrement dit,la valeur d'une expérience,
en pareille matiere, ne •aurait étre déterminée que de l'intérieur,
et par l'expérience meme. « La seule preuye que l'on a atteint le

Bien, c'est que l'on reste aupres de lui et que l'on ne cherche
plus rien. » Cette satisfaction pleine et entiére suppose un objet
réel et tangible. Dire que l'on peut éprouver cette satislaction
sans posséder l'objet qui la provoque, cela reviendrait a dire
, qu'on peut éprouver le plaisir delaprésence de son enfant, alors
qu'il est absent... , ou que l'on peut éprouver le plaisir de la
table sans manger ». (ibid., 26).
Mais, si le sentiment de satisfaction qui accompagne l'extase
est une preuve de sa valeur, ce n'est pas encore une preuve en
faveur de sa portée métaphysique. Comment cette expérience
singuliére, qui repose en somme sur une espéce de dialectique du
sentiment et nous éloigne de toute réalité, peut-elle etre en meme
temps celle qui approfondit et consomme notre vision de la
réalité ?
Un tel paradoxe ne peut se résoudre chez Plotin que par une
interprétation théorique de l'expérience de l'extase. Cette interprétation doit étre distinguée avec soin de l'expérience ellememe, et, comme j'essayerai de le montrer, elle en devient tout
a fait indépendante.
C'est la difficulté centrale de la métaphysique plotinienne. En
accumulant les contrastes entre la réalité donnée a l'intelligence
et la réalité illimitée oil se perd l'amour extatique, il semble que
Plotin ait coupé tous les liens qui attachaient la premiére a la
seconde, qu'il ait con~u, par conséquent, la viereligieuseason plus
haut degré, comme radicalement distincte de la vie intellectuelle,
comme étant d'une autre nature qu'elle, et, pour ainsi dire, dans
une autre sphére. 11 serait ridicule, répéte-t-il souvent, de vouloir
!aire servir notre intelligence a déterminer la nature de !'Un.
« Dire qu'il est au dela de l'étre, ce n'est point dire qu'il est ceci
ou cela ;... cette expression ne l'embrasse nullement ; et il
serait ridicule de chercber a embrasser une immensité comme la
sienne. » II faut ml!me bien s'entendre sur le nom d'Un, qu'on lui
donne, et qui, au premier abord, paratt etre un caractére positif.
11 n'en est rien. « Ce nom d'Un ne contient peut-étre rien que la
négation du multiple ; les Pythagoriciens le désignaient symboliquement entre eux par Apollon, qui est la négation de la pluralité. Si le mot un et la chose qu'il désigne étaient pris en un sens
positif, le principe deviendrait moins clair pour nous que s'il
n'avait pas du tout de nom. • (V, 5, 6). (1). Les textes abondent,
(l} Inge a remarqué que, peut-etre, Plotin n'utifüe le mot un que parce
que les Grecs n'avaient pas de symbole pour le zéro. 11 appeJle un ce que Scot
Erigene 1 dans le De divisione naturae, appellera nihil ( The philosophy o/
Plolinus, 11, p. 107-108),

�476

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
LA PHlLOSOPHIE DE flLOTIN

qui mettent en garde contre tout essai de communiquer avec
l'Un autrement que par une vision et une communion directe.
Pour décrire cette pré,ence, Plotin a recours a la sensation qui,
d'apres les idées antiques, est II la fois la plus immédiate et
la plus obscure, la sensation de contact (VI, 9, 7). « Que paTcourir dans ce qui est absolument simple ? Il suffit alors d'un
contact intellectuel. Mais, au moment du contact, on :li'a
ni le pouvoir ni le loisir de ríen exprimer., (V, 3, 17). Plusieurs
lois aussi, la présence est décrite sous la forme d'une lumiere.
I1 faut se rappeler que, contrairement aux vues d' i\ristote sur
la sensation lumineuse, Plotin a essayé de montrer dans un traité
spécialement consacré a ce point, que la sensation Iumineuse ne
supposait entre l'objet senti et l'organe sentant aucun intermédiaire, et qu'elle était due a une immédiate sympathie de la lumiére intérieure a l'reil et de la lumiére extérieure. Rien n'empeche
done de concevoir la sensationlumineuse comme un contact et
meme une union. « C' est le contact avec cette Iumiere, la ~sion
qu'elle en a, non pas grace a une autre lumiere,maisgrace a cette
lumiére meme qui lui donne la visiou. » (ibid.)
Mais, cont_act, lumiére ne sont que des images destinées

a

mettre en év1dence que,dans cet état, les conditions normales de
la conscience ont disparu. Il n'y a plus une chose qui voit et une
chose qui est vue : « Lorsque l'on voit le Premier, on ne le voit
pas comme diflérent de soi, mais comme un avec soi-m@me. »

(VI, 9, 10). « Plus aucun intermédiaire : les deux (Ame et Dieu)
ne lont qu'un ; tant que dure cetteprésence, aucune distinction
n'est possible., (VI, 7, 34).
Dans la legon précédente, !'Un nous apparaissait comme le
príncipe de la raison, le ferment dela vie intellectuelle. Ici, il nous
apparalt comme le contraire de cette vie, comme le pur irra~ionnel, objet d'une expérience ineITable,que Plotin décrira,quand
il voufüa la décrire, en termes d'expérience sensible, comme
I'objet d'un contact ou d'une vision. L'Un apparaissait la-bas
comme enclos dans un systéme rationnel. lci, il est en dehors
du systemc.
Qu'il y a la une difficulté mtérieure au néoplatonisme, c'est ce
que montre, en toute évidence, le développement historique d1l
systéme. Chez Damascius, le dernier grand représentant du
neoplatonisme grec au VI• siécle, ces deux aspects de la théorie
de !'Un ont fini par se scinder en deux réalités distinctes; audessous du systéme trinitaire des hypostases, constitué par
!'Un, la Vie et l'Intelligence, Damascius aplacé un arriere-fond
du réel, qu'il a relusé a désigner par un autre t rme que par le

477

mot _incffa!&gt;·_e. L'ineITable est définitivement dégagé de toute
relat10n •:ii~•ssa~le avec la pr?cession des hypostases.
. Y aura•~-•! dé¡a, chez. Plotm, cote a cote, ces deux métaphy&amp;qu~s, qu! &amp; "':' son_t dégagées plus tard ; d'une part, une métap_bysique wr~101_1aliste ~ffirmant le caraetére décidément excep,t.i~el du prmc,pe, qui n'est pas plus « príncipe qu'il n'est pas
~c1pe, • su_1vant 1~ 11;ot de Damascius, et une métaphysique
rationnelle ou le pmnCipe entre comme ptemier terme dans 18'
oonstruction de la, réalité i
Puisqu'une pareille conclusion est tres Ioin des intentions
de Plotin! il faut voir comment il a fait lace a la difficulté. II
faut _explii¡uer cette déclaration paradoxale: « Bien ne doit étre
pareil a hn, et il faut qu'il y ait des choses pareilles a lui ,, (V
5, 10) oil., dans la meme phrase, il nie et il affirme la possibilité
de trouver une commune mesure entre !'Un et.les choses. y a-t-il
la autre chose qu'incohérence ?
. Opposons nettement les deux points de vue : le rationalisme
platonicien, c'est l'affirmation de la transcendance de !'Un
mesure .universelle ~es ch?ses, et qui, par conséquen-t, Iem·
hétérogene ; la théor1e-de I extase, c'est l'affirmation de l'imma~ e de !'ame et de_ l'intelligence dans l'Un. La doctrine platollielenne pose un ben de dépendance extérieure entre l'Un et
le multiple ; l'Un est extérieur au multiple comme I'uoité de
mesure ame. choi,es a mesurer ; seule, cette trans~ndance assure
le fonctionnement solide de la raison. L'inunanence des choses
dans l'Un supprime au contraire ces limites.
Or, l_a. doctrin~ propre de Plotin, e' est que la transcendance
platommenne, bien comprise, implique au fond l'immanence
en d'autres termes, qu'il ne peut pas y avoir de continuité véri:
table ~•ns le domaine des réalités spirituelles, s'il n'y a pas
al&gt;~rp~10n de !~- réahté mférieure dans la réalité supérieure. II
ne sag1t pas de 1 1mmanence, tell e que la concevaient les Stoiciens
Asavoir de la circulati~n et de la dispersion du premier príncipe A
lravers les choses, ma1S, tout au contra1re de ce qu'on pourrait
appeler l'immanence ~•~ le transcenda~t, d'une absorption
des choses dans leur pnnc1pe (1). « L'etre qui vient de !'Un ne se
Bépar~ pas d~ lui, bien qu'il ne soit pas identique a lui.,, (V, 3, 12).
• L ame n est pas dans le monde ; mais le monde est en elle ·
~ le corps n'est pas un Iieu pour !'ame. L'ame est dans l'intel~
"!l•nce ; le corps est dans !'ame ; !'ame est en un autre príncipe.

esi

(l) Cf. La bonne discussion d'Arnou, Le DéBir de Dieu, p. 162 sq.

�478

LA PHILOSOPRIE DB PLOTIN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Maia cet autre principe n'a plus rien de dillérent oü il puisae &amp;tre;
il n'est done paa en quoi que ce soit, et, en ee sena, il n'eat nulle
part. Ou sont done les autres choses ? En lui. Done, il n'est pal
éloigné des autrea ehoses, bien qu'il ne soit pu en ellea.,(V,5. 9).
Que la continuité entre les choses spirituelles ne peut pu 6tre
purement et simplement extérieure comme si les choses étaient
rangées le long d'une ligne, e'est un principe absolument général
dans la pbilosophie de Plotin, et nous en avona vu de nombrewc
exemples. Les Ames, par leurs parties supérieures, fusionnent
entre elles et ne font plus qu'une seule Ame. L'Ame elle-m&amp;me
eoineide par son sommet avee l'intelligence, par ce qui, en elle,
n'est plus une Ame. C'est de la meme maniere que l'intelligence
« qui aime » cesse d'étre • l'intelligence qui pense » et entre ea
eommunion avec I Un., Rien n'etit séparé par une eoupure de ce
qui le precede dans la hiérarchie. » (V, 2, 1;. u Chaque ehoae
devient identique a son guide, tant. qu'elle suit ce guide. •
(V, 2, 2).
D'autre part, cette union n'est nullement une confusion et un
mélange, comme si le principe supérieur se perdait dans les cbose1.
• La réalité simple de l'Un, diflérente de toutes les choses qui
viennent apres elle, est en elle-meme, et ne se mélange pas avec
les choses qui la suivent. Elle a d'ailleurs une autre maniere de leur
etre présente. » (V, 4, 1). Cette autre maniere de leur &amp;tre
presente, ce n'est pas de descendre et de se mélanger a elle, maia
c'est de les faire remonter a lui. « Parmi les choses qui viennent
apres le Premier, la seconde se ramene au Premier, et la troiaieme
a la seconde. » (ibid.). e Toutes cboses font en quelque sorte retour
a l'Un. » (V, 2, 1). « Toutes choses sont le Premier, parce qu'ellel
en dérivent. • (ibid., 2).
L'immanence, ainsi comprise, semble etre a Plotin, non pu
l'opposé, mais, au contraire, la condition de la véritable traDlcendance. Toute autre supposition couperait les liens spirituell
qui doivent exister entre le príncipe et les etres qui en sont déduitl.
L'etre déduit, chez qui n'existerait aucune connaissanceintime de
son lien avec le príncipe, se perdrait dans l'infini, comme la
matiere : ce n'est pas une relation puremeot extérieure et
connaissable de l'extérieur qui fonde cette déduction : Il ~•y a
pas des choses et un esprit qui les connatt. Le travail intime ~e
!'esprit n'est pas difiérent de la réalité meme : a la pensée fa1t
exister les etres. » Mais cette connaissance intime du príncipe ne
peut étre qu'une communion avec le príncipe. Elle ne peut
étre que l'extase.
De la, la signification et la portée que Pl?tin donne au phé-

479

nomene de l'e~tase. La forme rare, except.ionnelle, momentanée
IO~s laquel!e d se présente dans l'Ame liée au corps n'emp&amp;ch;
qu elle est 1~tat norm~l et nécessaire de l'Ame et de l'intelligence.
La commum~n ~vec l Un et la pensée du multiple sont, en droit.
~mm~ en f8lt, 1nsé_p~rables. « Est-ce en un temps diflérent que
1mtelhgence .ª. la ~s1on des étres partie par partie, et qu'elle 8
~t!-t autre v1sion {l extase) ? Un exposé didactique présente ces
m1ons co~me des événements ; mais, en réalité, l'intelligence
posse~e touJou~ ~t la ~ensée et cet état ou elle ne pense pas, mais
a de l Un une v1s1on d11Jérente de la pensée. Car. en voyant l'Un
e~e possed~ les étres qu'il engendre ; et elle connatt par 88 eons~
ae~ce ces etres engendr~ qui sont en elJe. Or, les voir, c'est ce
Cf!1 on a~pellc p~nse~ ¡ ma1s elle voit aussi l'Un par cette puissance
~elle-meme qm lm permet de penser. » (VI, 7, 35). (1). Ainsi
1exta_se consomme et féconde la vie spirituelle.
~a1s cet é~t 1;1e supprime-t-il pas, avec toute distinction du
111Jet et de l obJet, la connaissance elle-méme ? « Comment
demande un contradicteur, serons-nous dans la beauté si nou~
De la voyons pas ? C'est que, répond Plotin tant que' nous la ·
voyons comme une chose différente de nous, ~ous ne sommes pas
eneore dans la beauté ; nous ne sommes dans le Beau que si nous
~mmes deven~s leBeau lui-méme., {V, 8, 11). 11 en est comme de
l et.at de maladie et de santé ; la maladie cause des impressions
plus fo~s, et la ~nté est a peine ressentie ; c'est parce que
la maladi~ nous fa1t échapper a nous-méme; la santé consiste,
au eontr~1re, en un état d'union avec notre propre essence.
Ji
v01t l_e sen~ de l'effort fait par Plotin pour unir d'une étroite
aiso~ rat1?nahsme et mysticisme. Au fond, la connaissance
m~tu~ue, n e~t I'.our l~i ~ue l'expérience claire et vivante qui
Batisfa1t 1 asp1rat1on a l umté, c'est-a-dire l'aspiration fondamentale de la ra1son. Cette croyance en l'unité est une notion com~un~; c'est la prés~pposition de toute pensée. (Enn., VI, 5, I) :
l Qu u_ne ~eule et meme chose puisse etre tout entiere et partout
d la foIS, c est la une notion commune; et le mouvement spontané
e la pensée porte les hommes a parler du Dieu qui est en ehacun
de nous... C'.est bien la le príncipe le plus solide de tous... 11 est
~~e a~~éneur au princ!pe ~ui po~e que toutes choses désirent
l' B~en , •Il suffit, pour qu JI so1t vra1, que to utes choses aspirent a
un!té,. qu'elles forment une unité, et qu'elles aient le désir
de 1umté. »
Ce qui est dans les choses doit étre aussi en nous. Comme les

?n

(1) Cf. V, 3, 7.

�480

30 Ju1N 1922

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

trois hypostases sont dans la nature des choses, il faut peDBerqu'elles aont aussi en nous, nous, c'est-a-dire cet homme intérieur
dont parle Platon. « 11 y a en nous le príncipe et la cause de
l'Intelligence, qui est Dieu. » (V, 1, 10-11). L'extase ne fait done
que nous révéler a nous-memes. D'une maniere générale, s'orienter vers le principe supérieur, ce n'est point sortir de soi-meme,
mais devenir intérieur a soi-meme. « Tout ce qui dans l'ame
s'oriente vers l'intelligence, lui est comme intérieur. , (V, 3, 7).
Quant a l'Un 1 ,, quand nous atteignons l'intelligence pure, nolll
voyons qu'il est l'intimité meme rle l'intelligence. » (ibid., 14).
ll resterait a chercher pourquoi Plotin s'est ainsi posé k
probleme, pourquoi il a cherché cette interprétation religieuse
du rationalisme. 11 est clair que, entre une conception puremcnt
rationnelle de l'ordre des formes, telle que serait la génération
des hypostases prise de l'extérieur, et cette pénétration intime
ou union que Plotin exige pour 1ui donner son plein sens, toute
la difiérence est. dans l'attitude du moi, dans son rapport aux
objets qu'il contemple. Dans le premier cas, le moi est colll.llle
un miroir impassible qui n'a d'autre vertu que d'etre sans tac~
pour bien refléter les objets. Dans le second cas, le moi est
transformé en profondeur par la connaissance ; il prend part au
mouvement qui produit les formes ¡ bien plus, il s'identifie a ce
mouvemen.t de tous les etres. « Nous sommes tous les etres ... Le
moi ne connatt pas ses propres limites », voila des formules qui
indiquent que le progres ou la déchéance du moi sont des métamorphoses, des assimilations du moi aux etres de difTérent niveau,
auxquels il peut s'unir, « la ressemblance de l'amant avec l'aimé •·
Cette mi.se en évidence de notre état subjectif dans la contemplation des choses, cette impossibilité, caractéristique de la pl&gt;ilosophie de Plotin de saisir la réalité en elle-meme et de considérer
chaque forme de la réalité autrement que dans un rapport tout
a fait étroit avec l'état du sujet qui la connalt, cette adhérenct
entre le sujet et l'objet nécessitaient la transformation du
rationalisme que j'ai étudiée aujourd'hui.
(d suiure.)

Le Gérant :
POITIEBS. -

FRANCK GAUTRON.

;oc1krt FBANCAISE D'WPBlllERIE,

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DJREClEUR:

11. F. STROWSI.I,

Profe$stur a la Sorbonne.

La Bible dans la poésie franQaise
depuis Marot
La poésie biblique daos la premiilre période de la littérature
classique du XVIIe siécle : Psaumes de Bacan, Godeau, Corneille; Tragédies de du Ryer; Moyse sauvé de Saint-Amand.

Cours de 11. JOSEPB VIANEY,
Doyeri de la Faculté des Lel/res de Monlpellier.

CINQUIEME LEl,ON.

Pendant les soixante premieres années du xvne siecle, la production de la poésie religieuse en France apparattrait considérable si l'on comptait le nombre des vers au lieu d'en peser la
valeur. Six grandes épopées s'échelonnent entre 1651 et 1666, et
ce sont bien des épopées chrétiennes : Desmarest de Saint-Sorlin
chante dans son Clovis l'établissement du Christianisme en
France ; le P. Le Moyne dans son Saint Louis, Louis le Laboureur dans son Charlemagne, Carel de Sainte-Garde dans son
Childebrand, chantent les victoires du Christ sur Mahomet · si
dans la Pucelle de Chapelain et dans l'Alaric de Scudéry, la ;eli~
gion n'est pas le sujet principal, elle est celui de nombreux
épisodes.
33

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                  <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Le theatre romantique</name>
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30 Ju1N 1922

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

trois hypostases sont dans la nature des choses, il faut peDBerqu'elles aont aussi en nous, nous, c'est-a-dire cet homme intérieur
dont parle Platon. « 11 y a en nous le príncipe et la cause de
l'Intelligence, qui est Dieu. » (V, 1, 10-11). L'extase ne fait done
que nous révéler a nous-memes. D'une maniere générale, s'orienter vers le principe supérieur, ce n'est point sortir de soi-meme,
mais devenir intérieur a soi-meme. « Tout ce qui dans l'ame
s'oriente vers l'intelligence, lui est comme intérieur. , (V, 3, 7).
Quant a l'Un 1 ,, quand nous atteignons l'intelligence pure, nolll
voyons qu'il est l'intimité meme rle l'intelligence. » (ibid., 14).
ll resterait a chercher pourquoi Plotin s'est ainsi posé k
probleme, pourquoi il a cherché cette interprétation religieuse
du rationalisme. 11 est clair que, entre une conception puremcnt
rationnelle de l'ordre des formes, telle que serait la génération
des hypostases prise de l'extérieur, et cette pénétration intime
ou union que Plotin exige pour 1ui donner son plein sens, toute
la difiérence est. dans l'attitude du moi, dans son rapport aux
objets qu'il contemple. Dans le premier cas, le moi est colll.llle
un miroir impassible qui n'a d'autre vertu que d'etre sans tac~
pour bien refléter les objets. Dans le second cas, le moi est
transformé en profondeur par la connaissance ; il prend part au
mouvement qui produit les formes ¡ bien plus, il s'identifie a ce
mouvemen.t de tous les etres. « Nous sommes tous les etres ... Le
moi ne connatt pas ses propres limites », voila des formules qui
indiquent que le progres ou la déchéance du moi sont des métamorphoses, des assimilations du moi aux etres de difTérent niveau,
auxquels il peut s'unir, « la ressemblance de l'amant avec l'aimé •·
Cette mi.se en évidence de notre état subjectif dans la contemplation des choses, cette impossibilité, caractéristique de la pl&gt;ilosophie de Plotin de saisir la réalité en elle-meme et de considérer
chaque forme de la réalité autrement que dans un rapport tout
a fait étroit avec l'état du sujet qui la connalt, cette adhérenct
entre le sujet et l'objet nécessitaient la transformation du
rationalisme que j'ai étudiée aujourd'hui.
(d suiure.)

Le Gérant :
POITIEBS. -

FRANCK GAUTRON.

;oc1krt FBANCAISE D'WPBlllERIE,

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DJREClEUR:

11. F. STROWSI.I,

Profe$stur a la Sorbonne.

La Bible dans la poésie franQaise
depuis Marot
La poésie biblique daos la premiilre période de la littérature
classique du XVIIe siécle : Psaumes de Bacan, Godeau, Corneille; Tragédies de du Ryer; Moyse sauvé de Saint-Amand.

Cours de 11. JOSEPB VIANEY,
Doyeri de la Faculté des Lel/res de Monlpellier.

CINQUIEME LEl,ON.

Pendant les soixante premieres années du xvne siecle, la production de la poésie religieuse en France apparattrait considérable si l'on comptait le nombre des vers au lieu d'en peser la
valeur. Six grandes épopées s'échelonnent entre 1651 et 1666, et
ce sont bien des épopées chrétiennes : Desmarest de Saint-Sorlin
chante dans son Clovis l'établissement du Christianisme en
France ; le P. Le Moyne dans son Saint Louis, Louis le Laboureur dans son Charlemagne, Carel de Sainte-Garde dans son
Childebrand, chantent les victoires du Christ sur Mahomet · si
dans la Pucelle de Chapelain et dans l'Alaric de Scudéry, la ;eli~
gion n'est pas le sujet principal, elle est celui de nombreux
épisodes.
33

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANCAISE

Au théatre, Corneille donne son Polyeucle et sa Théodo~e,
Rotrou son Saint Genest, Desfontaines et Baro leurs Sa1ni
Eustache.
Mais on voit par ces litres que la poésie religieuse cesse a~ors
d'etre surtout biblique comme elle l'a été presque exclus1vement au xv1e siécle.
D'abord, la Jérusalem délivrée du Tasse a produituneimmense
impression. Elle a fait admettre que le sujet épique_ par excellence était celui des Croisades; et c'est,en efTet,le suJetque_plusieurs de nos prétendus poétes épiques reprennent e~ le locahsa~t
dans l'hisLoire de France. D'autre part, sur la scene, le pubhc
s'est habitué au décor romain et aux triomphes de la volonté_;
les plus beaux sujets religieux p~raissent done ce~_x que fourrut
le martyrologe ; les Chrétiens qm ont affirmé héro1quemen~ le~r
foi en face des empereurs et des proconsuls so~t cons1dé:es
comme des héros plus dignes de la tragédie que Sédécias et David.
Et puis, les guerres civiles s~nt finieso~ a¡¡soupies. On n'éprou"'.e
plus le besoin de tirer de la Bible des pnéres contre ses enne1:11s
et de maudire sous des noms hébreux les adeptes de la confess10n
rivale. Enfin - et surtout - la poésie, qui aime a ~e renouveler est un peu lasse d'une source ou elle a tant pmsé.
Ce~endant la source est trop riche, elle est trop vénérée pour
qu'on l'abandonne entiérement, et l'on saura bien s'y adresser
encore.

l'idée de Providence est déja celle qu'en 1656, dans son premier
&amp;rmon sur la Providence et en 1662 dans le deuxiéme, Bossuet
considérera comme « leur forteresse » : s'il y a une Providence,
pourquoi souffre-t-elle le bonheur des méchants ?
De tous ceux qui se réunissaient dans la petite chambre du
réformatcur de la poésie, aucun n'avait l'ame plus religieuse que
Racan (1). L'idée qu'on peut sincérement ne pas croire a l'existence de Dieu, a la supériorité de l'homme sur !'animal, a la vie
future, n'entrait pas dans son esprit. Il expliquait l'athéisme par
une vanité qui nous pousse a nous distinguer et qui nous fait
persévérer ensuite dans l'attitude une fois prise (2). Une lettre
au P. Garasse nous le montre particuliérement attaché au dogme
de la Providence. Garasse, ayant publié, en 1625, la Somme théologique des vérités capitales de la religion chrélienne, y avait répondu
a l'éternelle objection : &lt;e il n'y a point de justice en ce monde ;
les gens de bien sont toujours malheureux, et les méchants toujours heureux. &gt;&gt; Or, il se félicitait que la Providence eut de bons
et puissants avocats : Du Perron, Malherbe, Bertaut, les trois
premiers poétes du temps ; a ces noms, il ajoutait celui de M. de
Racan, &lt;e l'un des meilleurs esprits de notre age », et il citait deux
dizains des ce Incomparables Bergeries », en les jugeant égaux
e&lt; aux meilleures saillies de l' Antiquité (3) ». Racan répondit
pour remercier, et en termes qui ne laissent aucun doute sur son
désir de travailler a défendre le dogme de la Providence. Ce
fut surtout dans ce dessein qu'il entreprit ses Paraphrases.
Déja, en 1631, il avait publié : les Sept Psaumes de Messire
Honorat de Bueil, chevalier, sieur de Racan, dediez a Mme la
duchesse de Bellegarde.
, Ce sont les Psaumes de la Pénitence. Par le sujet, ces Paraphrases se rattachenta tantde poémes chrétiens éclos en Italie et
en France dans les dernieres années du xv1° siecle sur le théme
du pécheur repentant : sonnets de Desportes, de Régnier et de
bien d'autres, Larmes de saint Pierre par Tansillo et par Malherbe,
Larmes de la M adeleine par Pagani et Valvasone, Larmes du
Pénitent par Grillo. Par la forme, ces Paraphrases se rattachent
aux poémes de Malherbe : d'amples strophes bien construites,
beaucoup de logique dans le développement de l'idée, les images
bibliques conservées, mais préparées, expliquées, d'habitude
espacées, parfois, au contraire, rapprochées, mises a la fin ou

482

...

Les disciples de Malherbe continuent les paraphrases.
Dans le petit cénacle que présidait le tyran ~~s m?ts et deE
syllabes, et ou Racan fut introduit ?u temps ~u Ii éta~t page, on
était Chrétien avec indolence, ma1s on é.ta1t Cbrétien. Quelqu'un soutint meme un jour que la P?ésie devrait se mettre
au service de la foi et défendre la Prov1dence contre les ~thées.
C'est Racan qui nous l'apprend dans une lettre a Cbapelam :
Je pense avoir ou1 dire a quelqu'un de ces grans homme~ qui me faisoient
l'honneur de me souffrir en leur compagnie en _mon hab_1t d,~ page_ que le
principal dessein de tou tes les i~ventions po_ét_1ques éto1t d rnstrmr_c a. la
vertu agréablement en faisant vo1r, contre l'opin1on des athées, que la JU_sbce
divine agissoit des ce monde ; que les gens de bien n'estoyent pas tou¡ou~
malheureux ni les méchants toujours heureux ; qu'enfin la vertu trouvoit
sa récompe~se etle vice sa punition. (Ed . de Latour, t. I, p. 350.)

Le passage est instructif ; il confirme ce que nous s~vions par
ailleurs : au temps de Malherbe, l'objection des libertms contre

{l) Voir sur tous ces points le Jivre de M. Arnould.
(2) Latour, t. I, p. 306.
(3) Ces dizains sont dans l'éd. de Latour, t. I, p. 67-68.

483

�484

485

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L.-\ BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN«;:AISE

d'une partie de la strophe ou de la strophe enliére, comme une
lumiére qui doit éclairer l'idée, alors que dans le texte hébreu elles
sont souvent la !eule expression de l'idée :

faire : au lieu de « rendre le sens de • David, il attaque les vices de
son propre siecle : les exactions des percepteurs d'impOts, les
blasphémes des esprits forts, et cet honneur du monde contre
lequel Bossuet va bient6t prononcer un si beau sermon :

Ma force n'esl plus animée,
:Mon leint a changé de couleur,
Ce qui me reste de chaleur
S'on ira commo une ruméo ;
Ce grand fcu que j'ay resscnli
So vorra bicn-lost amorli
Dan, mon corps, déjil rroid et blesme
Commo en un lizon allumé
'
La braize s'csloint d'elle-mesmo
Aprés qu'ello l'a consumé.

······· .................. .

En ces miseros incurablos,
Je sens mes os pcrcer ma pcau ;
Ceux qui seichent dans le tombeau
Ne me sont gueros dissemblables ;
Au de.,ert le plus écarté
L'cnnuy dont jo suis tourmcntó
Chercho la solitudc et l'ombre;
Et, dans ce Jieu qui m'est si doux,
J'imile l'humeur tristo et sombre
Des policans et des hiboux.
Quand la nuit au lit nous rappcllc,
Et que ces appas innocens
Charment nos soucis et nos sens,
C'est quand ma peine renouvellc.
L'horrour que j'ay do mon peché
)le relient tout le jour caché
Commo un passoreau solitaire ;
~tais mon souvenir, en tous lieux,
Pour m'empl!chor de m'en distrairo,
Me le rcmet dovant les youx.
.
(!bid., t. II, p. 258. )

Le second recueil de Racan esl plus intéressant. Il parut en
1651 et contenait 32 Psaumes. Il avait étécommencé en 1648 a
la requete de dom Denis Remefort, abbé de la Clarté-Di;u.
Quand il fut achevé, l'auteur le soumit a ses confréres del' Académie frangaisc, leur cxpliqua son dessein et les consulta sur le
titre a adopler. Conrad répondit par une lettre d'éloges et proposa ce litre, qui fut docilemenL accepté : Odes sacrées dont le

sujel est pris des Psaumes de David el qui sont accommodées au
temps présenl. Racan continua son reuvre et publia un Psautier
r.omplet en 16G0. Par une attention délicate, il s'abstint de paraphr_aser les deux Psaumes que Malherbe avait paraphrasés en
ent1er, le vme el, le cxxvme, et flt entrer dans le volume les
Psaumes de son l\latlre.
. Dans sa lettre d'envoi a l'Académie frangaise, Iui-meme
s1gnale son Psaume X JI 1 comme un exemple de ce qu'il a voulu

Les mourtrcs sont entr'eux au rang des moindres crimes ;
Ils vont il pas comptez aux guerras légitimes,
Ou l'ceil de la Vertu voit ce que nous valons ;
Mais quand il faut marchar pour leur propre querelle
Et que ce faux honneur sur le pré les appelle,
La vanité leur mct des aisles aux talons.

Mais, c'est aux négateurs de la Providence qu'il en veut surtout.
et les meilleures de ses Odes sacrées, les plus personnelles, les plus
émues, sont des réquisitoires contre les libertins. L'intention de
s'en prendre a leur impiété apparatt des les douze premiers vers
du recueil :
O bien-heureux celuy qui prit des $On printcmps
La vortu pour objet do ses premiéres fidmes
Et qui n'a point hanté les forts esprits du temps,
Dont le contagion pord les corps et los dmes !

lis disent que lo Sort rcgno scul dans les cieux,
Que les foudres sur nous tombent il l'avanture ;
Ils disont que la Crainte ost mere dos faux-dieux
Et n'en connoissont point d'autros que la Nature.
Ce poison des eqprits corrompt toule ma cour,
Et l'amo dont la foy n'en cst point pervertie
Avecquc !'Eterno! s'entretient nuit et jour,
Et rend gracc aux bontoz qui !'en ont garantie.

La Providence n'est pas défendue avec moins de vigueur en
d'autres Psaumes, par exemple au Psaume 74 et au Psaume 72,
oü se retrouvent une fois de plus, avant qu'elles entrent dans les
deux serroons de Bossuet, l'objection favorite du libertinage et
la réponse traditionnelle du croyant :
Cependant ma pensée a commis un blaspheme
Quand j'ay vu les méchans dont le bonbeur extri!me
N'est d'aucun malheur combattu ¡
Je disois: Le Seigneur est un Diou d'injustice,
Qui d'un aveugle choix récompense le vice
Du salaire de la vortu.

.........................................
l\lais il n'exerce point sa justice éternelle
Que nous n'ayons quitté cette robe charnelle
Dont la terre nous a vestus .
11 re&lt;;oit d'icy bas nos vceux et nos victimes,
Et so reserve aillours a chastier los crimes,
Et recompensar los vertus.

��488

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
lllais sans monlcr si haul d'u'n vol plein d'insolence
11 vaut mieux admirer par un profond silence
'
Ce divin jugement,
'
Et que chacun apprenne it mcspriser le monde
Ou les prosperitez s'écoulenl comme )'onde '
Et qui pour sa nature a pris le changement. '

. Cet avocat de la Providence a, d'ailleurs, en faveur de la divi~té du ~hristianisme, un argument qui, pour son temps épris
d énergie mo~ale, e~t d:une rare puissance. Lequel? C'est qu'aucune source d énerg1e n est comparable a l'amour que le Chrétien
po~e a son Dieu. Celte idée, qui dans quelques années
arui_nera la grande apologie du Christianisme que sera la tragéd1e de Polyeucle, est celle que Godeau exprime a chaquepage
~e ses ~glogues Sacrées, et il !'exprime justement en vers cornéhens, s1 l'on peut qualifier ainsi des vers ou l'on trouve la facture de Corneille, mais non son génie. Oui, l'époux et l'épouse, qui
dans les ~glogues de Remi Belleau parlaient la langue mignarde
des court1sans de Hen~i. 111, nourris de pétrarquisme, parlent dans
celles. de Godcau le vml langa ge des courtisans de Louis XII 1
n~ums ?u sto'icismc de du Vair et de Balzac. Écoutez l'épous~
cr1ant bien haut I1énergie dont son amour la rend capable:
~onnez-moi done la main, ot con&lt;.lui~&lt;'Z mes pos,

S1 vous es tes pour moy je no lrem!Jleray pa,.

M¿~ ~a,;~; ·¿;~s· ~~; co~b~ts· ;,éi.oñ~~-ci~ ~~s "ró~ces,

11 n~ sent plus les traits qui l'onl jadis blcssé,
11 n est plus dans les fers dont il ostoit pressó
Qucl~uo ,vent q11i l'altaque, iJ demeurf' imO-:obilo,
Quo) qu 11 vueille enlrcpren&lt;.lre, il le lrou,e racile.

Écoutez-la apostrophant, comme fera Polycucte, les voluplés du
monde:
Objets dont aulrcfois mes sens furent ravis.
'!onneurs que j'ay cherchez, plaisirs que j'ay suivi~,
l ou~ arrcster mon cccur vous n'avez plus d'amorce ;
11 fa1t avecque vous un éternel divorce.

. Écoutez-la encore aílirmant que l' énergie chrétienne est contagieuse, et annon~ant ainsi le dénouement de la tragédie de
Corneillc :
~~ux qui sont ses caplifs s.is palmes se couronnen l.
L ilg ont des envieux, Jeurs vertus les estonnenl;
eur constance se rit de ses persecuteurs
Et les change souvent en ses adoratcurs. '

On a depuis longtemps remarqué que Corneille doit a Godeau
le trait dirigé par Polyeucte contre la volupté du monde :

&lt;!89

1 Bt

comme elle a l'éclat du verre, elle en a la fragilité. "Mais, probablement, l'auteur de Polyeucle doit a l'honnete Godeau bien
autre chose qu'une mauvaise pointe. Sans trancher cette question
d'emprunt, disons du moins que Polyeucle ne fut point une
uuvre isolée a sa dale, puisqu'on trouve, plusieurs années aupanvant, dans les Églogues Sacrées de Godeau, et l'idéc générale
,de la tragédie de Corneille, et la générosité de ses héros, et une éloquence qui ressemble a la leur.
Elle y rcssemble par l'abondance du développemcnt et par
habituelle fermeté du vers. Elle est toutcfois bien plus verbeuse. Godeau a l'amplification facile : chacunc de ses formules
.t concise, mais il lui en faut plusieurs pour la meme idée. La
ota aRacine suffira ce seul vers :
Cieux, écoutez ma voix I Terre, p1éle l'oreille

out un dizain est nécessaire a Godeau :
Thrones estincelans du Seigneur des armées,
l\liroirs ou son pouvoir reluit si vivement,
Palais de la clarté, vo0tes d'aslres semées,
Cieux qui sans vous lasser marchez incessamment,
Globes qu'on,voit ensemble et légers et solides,
Arreslez vos courses rapides,
Cessez vos doux concerls pour ouyr mes discours ;
Et toy dont la beauté me remplit do merveille
Partage des mortels, Terre, preste l'oreille,
Et porte ma parolle á les antres plus sours.

Comme l'orateur trop abondant, le précieux apparatt dans ce
dizain. 11 étale toutes ses graces dans la parapbrase du Canlique
iu lrois enfanls, Benedícite opera Domini. Elle est antérieure
l l'épiscopat de Godeau, et la légende prétend qu'elle le fit éveque.
Richelieu, a qui elle futrécitée, aurait remercié en disant: «Vous
m'avez donné Benedicile, et moi je vous donne Grasse. » Si
Godeau avait d'autres litres a l'éveché de Grasse que d'avoir
auggéré un calembour a Richelieu, c'était bien avec un mot d'esprit qu'il convenait de recevoir un poéme ou s'était faite une tellc
cUbauche d'esprit. Godeau était le nain de Julie. C'était lui qui
avait eu l'idée de la fameuse Guirlande, composée pour M110 de
Rambouillet par toutes les Muses de la Chambre Bleue. Lui-meme
eomptait parmi les plus ingénieux génies de ce cénacle ou surabondait l'ingéniosité. Aussi son Benedícite est-il un des spécimens les
plussignificatifs de la poésie précieuse. Alors que dans le can tique
la6breu un bref et sec appel est adressé a tous les etres de la nature,
Godeau fait de la plupart de ces appels des énigmes infiniment

�490

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

piquantes, l' etre. invité a louer le Seigneur étant désigné d'habitude p~r une série de périphrases mirifiques, jusqu'a ce que son
no~ so1t do~n_é-etil ne l'estpastoujours- comme le mot de
l'érugme. Vo1c1, par exemple, l'invitation lancée a la !une et aux
astres:
LoQez sa grandeur nompareille
Inconstant Soleil de la nuit
'
De qui le char roule sans br~it
Lorsque la nature sommeille
Illustre Courriere des mois '
Lune, dont les secretes lois '
Gouvernent les plaines salées ;
Feux errans, celestes Flambeaux
Fleurs d'or sur le Ciel estalées '
Aslres benissez Dieu qui vous~ faicts si beaux.

Et voici celle que regoivent ensuite la rosée et les nuages :
Perles brillantes et liquides
Douce nourriture des fleurs '
Celeste miel, rertiles pleurs '
Dont l'Aube rend les prez humides
Et vous Corps sans Ame mouvans '
Objets trompeurs, jooets des vents
Sour~es d'agréables orages,
'
Espo1rs des blez a demi mors
Voiles du ciel, subtils nuages '
Loüez Dieu dont la main dispense vos thrésors.

Apre~ avoir publié ce premier recueil, ou la poésie biblique
convert~e en éloquence et. parfois infectée de préciosité était
em~loyee a défendre la _fo1 contre les libertins, Godeau reprit,
a pres. Desportes, le proJet de donner au Catholicisme tout un
Ps_autier e~ vers frarn;¡ais. Le recueil parut en 1648. Des I'année
sm:ante'. Il en fut fait une 2 8 édition, et le poete eut la
satisfacbon que des musiciens missent des airs sur plusieurs
de ses pieces.
• &lt;e Il a pris, explique-t-il danssa Préface, le milieu entre la Verswn et l~ Paraphrase. &gt;&gt; En général, il traduit. Pourtant, il a préfé~é le titre de P~raphrase parce qu'il a été souvent obligé de
mel~r ses pensées a celles du prophete. Qu'est-ce qui l'y contraignait ? C'était d'abord la nécessité de &lt;e faire des liaisons entre les
versets qui, dans !'original, sont fort detachez ». C'était ensuite
la néc~ssit_é &lt;e d'adoucir les changements des personnes que le
Psalm1ste mt~od_uit et fait parler tout d'un coup, sans y préparer
le lecteur ». Ams1 Godeau a cru devoir expliquer quelles sont ces
po~tes que l~ d,i_vin chantre somme ~e hausser Jeurs tetes et
qu est-ce qm l mterroge sur Je personnage attendu dans le
temple:

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANc;AISE

491

O vous I dont en esprit j'admiro la structure,
Portes de son Temple fameux,
Le Roy de Gloire vient, (aites luy l'ouverture
Du sejour qu'il choisit pour entendre nos vreux.
Que si vo~s demandez qucl est ce Roy de gloire,
Qui veut entrer en ce saint lieu ;
C'est celui dont les mains gouvernent la victoire,
C'estle Maistre du Monde, en un mot, c'est un Dieu.

Mais ce qui imposaitle plus de corrections et d'additions, c'était

la nécessité e&lt; d'accommoder plusieurs des comparaisons de David

a notre fagon de concevoir et de dire les
choses &gt;&gt;.
Ce que Godeau entend par«notre fagon de concevoiretdedire»,
c'est celle, naturellement, du classicisme naissant. On devine ce
qu'elle va faire des comparaisons de David. Elle conserve a Dieu
son habit de lumiere, mais c'est seulement apres que plus de deux
strophes de préambule nous ont préparés a tant d'audace, et c'est
en donnant a l'Éternel le soleil pour trone, la terre pour marchepied, le ciel pour palais. Elle laisse les zéphyrs tratner le char
divin, mais elle orne le char d'or, d'ivoire et de diamants. Elle
bannit du chreur des protégés de la Providence, l'ane, le héron
et le hérisson, etres bas et romantiques ; mais elle y introduit les
escadrons des abeilles et le lievre que chassent les gentilshommes.
Les lourdes baleines sont conservées parce qu'elles fournissent
cette belle fin de strophe qu'on u les prend pour des écueils sur les
flots de la roer n. Et, sur tout cela, jettent leur noblesse et leur
élégance ces périphrases dont notre classicisme s'engoue et
demeurera entiché pour deux siecles: l'astre du jour, le monarque
des saisons, le char d'ébene de la !une, l'émail des prés_, les
pavots du sommeil, le liquide d'argent et le cristal des fontames,
les humides plaines de lamer. Tout n'est point, d'ailleurs, mauvais
et, par exemple, l'on sait gré a l'éveque de Grasse ~'avoir
peint en trois jolis vers la beauté des paysages de son d10cese:

ou de ses expressions

Et dessus les costaux voisins,
Parmy les oliviers aux feui!les toujours verte_s,.
On voit meurir la pourpre et l'ambre des ra1sms.

Le Psautier de Godeau est un témoin précis de ce que le gout
frangais, vers le milieu du xvne siecle, pouvait supporter d'hébra1sme. Et ce fut pour avoir bien accommodé la poésie de David
au tour d'esprit de ses contemporains que Godeau fut tenu en une
tres haute estime. A la fin du siecle, on l'apprécie encore. Quand
Racine écrit les chreurs d' Esther, il n'a que trois livres sur sa

�492

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

table, je l'ai constaté : la Vulgate, la traduction en prose de
Lemaistre de Saci, le Psautier de Godeau. Marot, Desportes,
Racan lui paraissent négligeables. Mais il demande a Godeau des
avertissements, des conseils et des suggestions. Quelques-uns de ses
vers bibliques les plus connus sont des vers pris a Godeau et remaniés (1). Esther et Athalie n'auraient pas été tout ce qu'elles
furent sans cet estimable précurseur.

..
*

C'est ici qu'il convient, je crois, de dire quelques mots des
Psaumes de Corneille; car, bien que publiés dix ans apres ceux
de Racan, vingt-deux ans apres ceux de Godeau, ils appartiennent
a la meme école : ils sont d'un disciple de Malherbe.
Corneille a publié en 1670 un volume contenant le texte latin
et la traduction en prose et en vers de 1'0ffice de la Sainle Vierge,
desSeptPsaumes pénitenciaux, des v¿preset Complies du Dimanche,
d·extraits de l' I milation, des Hymnes du Bréviaire. Le tiers du
Psautier se trouve traduit dans ce volume.
Sur un point, Corneille s'écarte de ses devanciers immédiats:
il désapprouve !'extreme variété deleurs strophes, l'ampleur de
la plupart d'entre elles. Lui-meme vise a la concisionet a l'unité.
Tous ses Psaumes, sauf le 1er des Matines de l'Office de la Sainte
Vierge, sont traduits en strophes de quatre vers. Seulement, pour
concilier la variété avec l'unité, il modifie constamment le
quatrain, unissant tantot des vers semblables et tantot des vers
différents, transportant atoutes les places possibles un vers plus
court que les trois autres, associant de toutes les fa~ons deux vers
courts avec deux vers longs, combinant la diversité des vers avec
celle de la disposition des rimes.
Par ailleurs, Corneille résout bien comme ses devanciers le
probléme de l'accommodation de la poésie biblique au gout fran~ais.
Voici les transitions mises entre les versets :
Ce n'esl pas toul: il faut en moi
Créer un cwur si pur, qu'il tienne l'ame pure;
Renouveler en moi cet esprit de droiture
Qui n'agit que sous votre loi.
Lorsque vous m'aurez pardonné
Ne me rejetez pas de devant votre face,
Et ne retirez pas !'esprit de votre gracc
Apres me l'avoir redonné.

( l) Voir nos notes sur les chamrs d' Es(her dans la Reuue d' Histoire lilU·
raire de la France, 16• année, n ° I.

493

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANCAISE

Voici la version oratoire:
Que sert tout Je pouvoir hu~ain ?
A batir un palais qu'en sert toutl'art1llce?
Hommes, vous travaillez en vain,
A moins que le Seigneur avec vous le bdtisse.

Voici le mot propre traduit par une périphrase :
Jusqu'en mon sein faites couler .
Ces eaux qui de blanchir ont le grand prlVllege (I).

I

Voici l'image conservée, mais expliquée :
Le pélican est moins sauvage
Au fond de son désert que moi dedans ma cour ;
Et eomme si le jour me faisoit un outrag:e,
Je fuis comme un hibou les hommes et le ¡our.
Tel qu'un passereau solitaii:e,
. .
J'ai peine a supporter mon ombre qui me suit ,
Et tout le long du jour si je ne puis me taire, .
Je repose encore moins tout le long de la nuit.

Voici un exemple significatif de l'image conservée, mise en
relief, mais longuement préparée :
Vous done, si vous voulez éviter les tempiltes
Que son juste courroux roule a chaque moment,
Mortels ne soyez pas semblables a des Mtes
Qui ma~quent de raison et de discernement.
Domptez avec Je mors, domptez avec la bride
Ces esprits durs et !iers, ces naturels brutaux, .
Qui refusent, Seigneur, de vou~ prendre pour guide,
Hommes, mais apres tout, moms hommes que chevaux.

Voici l'image biblique de la fumée combinée avec la noble
image d'un arbre frappé par le tonnerre :
Mes jours ne sont que la fumée
D'un tronc que vos fureurs viennent de foudroyer.

La voici enjolivée par une réminiscence de l'Aslrée:
Soudain les plus hauts monts de joie en tressaillirent
Comme un troupeau sur l'herbe au son des chalumeaux;
Soudain tout alentour les collines bondirent
Comme bondissent les agneaux.

Corneille en 1670, ne renie pas ce qu'il aimait déja trop en 1640.
II reste Co;neille, d'ailleurs, le bon ouvrier qui, meme apres le
( 1) Bible: • Vous m'arroserez avectde l'hyssope, je serai nettoyé. •

�494

495

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L \ BIBLE DAN3 LA POÉSIE FRAJl.t;AISE

déclin de la gra~de inspiration, sait, comme personne, forger un
vers, mettre un mota sa place et construire une phrase :

_Ce_tte femme si fiére ne saurait, quand on lui impose une
nuss10n périlleuse, avoir d'autre crainte que celle d'échouer et
elle détrompe dédaigneusement Mardochée, qui se méprend su~ la
nature de son épouvante :

Je l'avouerai, Scigneur, votre ju~te colcre
Ne peut avoir pour moi trop de sévérité;
Mais ne me corrigez qu'en Pere
Et non pasen mallre irrité.
Avec compassion regardez ma faiblesse :
Je soutfre sans reH\éhe et languis sans repos.
Guérissez-moi, le mal me presse.
Et passe jusque dans mes os.

11 n'y a aucune couleur biblique, et peut-etre n'y a-t-il aucune
idée religieuse dans les seules tragédies estimables que la Bible
ait alors inspirées, celles de du Ryer: son Saül, joué en 1641 et
publié en 1643, son Esther, publiée en 1644.
Son Esther est une piéce romanesque et politique.
Le danger des Juifs ne commence vraiment qu'a l'acte IV.
Jusque-la, on assiste seulement a la rivalité de Vasthi etd'Esther.
Elle est fomentée par Aman, qui, amoureux d'Esther, voudrait
bien qu 'Assuérus reprJt la reine disgraciée et lui laissat la nouvelle
élue. Dépité par le triomphe d'Esther, ilcomplote contre Assuérus,
et c'est pour cela qu'il périt, tout autant que pour avoir projeté
le massacre des Juifs.
Dans cette tragédie ou tout le monde fait de la politique et oti
tout le monde ruse, meme Esther, qui feint de ha'ir les Juifs pour
obtenir d' Aman l' aveu de son dessein, pres que tout le monde
aussi a cet orgueil que nous appelons cornélien, parce que c'est
Corneille qui lui a donné sa plus belle expression. L'Esther de du
Ryer est bien une héroine de 1644. Elle n'abandonnera pas d'ellememe le trone ou on l'a fait monter, elle attendra qu'on l'en
chasse:
Je ferai voir alors une vertu si haute
Qu'on croira que je donne un sceptre que l'on m'óte.

La disgrace ne sera pas un déshonneur :
En tomber innocent, c'est en tomber sans honte.

Pensez-vous done qu'E~ther, peu forte et mao-nanime
C?~~e un fai':&gt;le soldat ait besoin qu'on J'anime 1 '
S1 J a1 peur mamtenant, hélas I hélas I j'ai peur
De manquer de succes, non de manquer de camr.

Le Saül de du Ryerest plus cornélienencore que son Esther. II a
déja l'opiniatreté et la rhétorique de ces orgueilleux en qui
le Corneille de la décadence admirera une volonté héro"iquement
tendue vers le crime. 11 poursuit son gendre David dela haine dont
Cléopatre poursuivra sa bru Rodogune et il ne repousse pas avec
plus de véhémence que ne fera celle-la « le ridicule retour d'une
aotte vertu » :
Sortfz, sortez, remords, de mon cceur ao-ité.
En vain. vos visions m'avaient épouva~té.
Vous na1ssez seulement de la faiblesse humaine •
Mais ne troublez que ceux qu'une Ombre meten peine.
Ne pe~sez plus m'atteindre et m'imposer des lois:
La cramte et les remords sont indignes des Rois.

Lui et ses fils iront vaillamment au combat ou les attend la
défaite et la mort : bien combattre quand le succés est incertain
c:est _I'effet . d'une_ vertu commune ; bien combattre quand 1~
VIcto1re est 1mposs1ble, cela n'appartient qu'auxroisgénéreux,
Pour qui la honte seule est un mal dangereux...
11 faut me souvenir que je suis en un rang
Ou je dois a l' Etat mes enfants et mon sang.

En publiant cette tragédie, du Ryer demande qu'on luí sache
gr~ d'etre le premier qui ait fait parattre sur notre théatre un
SUJ~t ~~ré de,s Histoires saintes (les tragédies bibliques du
xv1 siecle n ont P?s été repr~sentées), et il souhaite pour sa
~compense de servir en cela d exemple a ses « mattres » : il veut
~re a ce ces grands génies qui rendraient l'ancienne Gréce enVleuse de la France •&gt;. Si Corneille et Rotrou ne répondirent pas a
cette invitation, ce fut sans doute parce que du Ryer n'avait
P~s su l~ur mon~rer en quoi un $ujet biblique pouvait se distinguer
d un SUJet romam.

AMAN

Mais enfin, c'est tomber.
ESTHER

Mais c'est vaincre en tombant.
La honte est dans la cause et non pas dans la chute.

La Bible n'eut pas alors a se louer de notre poésie épique plus
que de notre théatre.

�496

REVUE DES COURS ET CONFtRENCES
,I

Mogse aauvé, pour parler seulement de l'reuvre la plus significative, parut en 1653. Longtemps auparavant, Saint-Amand
avait commencéunJoseph qu'il n'acheva point et dont il utilisa
des morceaux,dans son nouveau poeme. Celui-ci avait été rédigé,
une'premiere fois, bien avant 1653. S'il fut remanié avant la publication, il appartient par sa conception aux plus beaux temps de
la préciosité.
II eut un succes que suffirait a attester la place qu'il occupe daos
la critique de Boileau. Comme le dit fort bien Trissotin, l'acharnement de l'auteur des Salires contre certains représentants de
la littérature précieuse prouve a que! point ils lui semblaient des
adversaires redoutables.
Saint-Amand était, en 1653, un personnage considérable,
membre de l'Académie frangaise depuis sa fondation et sana
qu'il eut sollicité cet honneur, grand voyageur,' ami d'une reine,
homme spirituel, aimable et joyeux, aussi recherché dans les
salons par les jolies femmes que dans les cabarets par les gens de
lettres, poete par moments d'une fantaisie toute romantique qui
le destinait a la sympathie de Théophile Gautier.
Une réussite dont il fut particulierement fier, ce fut d'avoir
enfermé l'action de son Moyse en l'espace de 24 heures et transporté ainsi de la tragédie dans l'épopée-et cela lui semblait une
grande nouveauté - la regle des uniLé5. De cette conception, il
était d'autant plus orgueilleux qu'il a entassé dans ce poeme en
douze chants et dans cette ac tion d'une journée une matiere immense en utilisant les procédés favoris de la tragédie : le songe
et le récit des événements antérieurs mis dans la bouche d'un personnage.
Que trouve-t-on, en e1Tet, dans Moyse sauvéTToute l'histoire de
l'entrée des Israélites en Égypte, et reprise a ses plus lointaines
origines ; toute l'histoire de leur sortie, et prolongée jusqu'a
l'arrivée aux confins de la Terre Promise. Ajoutez tous les themes
traditionnels de la pastorale : l'orage et la tempete, la bergere qui
éleve des oiseaux, la bergere qui se noie et que peche le berger,
le berger que blesse un animal féroce et que la bergere guérit
par des simples, la bergere qui apprend qu'elle est aimée en lisant
son nom gravé sur un tronc d'arbre, le repas champetre, et,
comme l'idylle est marine autant que pastorale, les pecheurs
s'unissent aux bergers. Ajoutez naturellement les thémes de
l'épopée ; en particulier, le merveilleux, surtout ce merveilleux
magique dont l' épopée ne sait plus se passer depuis I' Alcine .de
I'Arioste et l'Armide du Tasse, et qui s'étale ici a son a11e
puisque les métamorphoses créées par la baguette de Moise

497

LA BIBLE DAN$ LA POÉSIE FRAN~AISE

1'imposent comme d'authentiques miraeles a la foi des lecteurs
chrétiens de Saint-Amand.
Assurément, si la beauté d'une reuvre se mesure au nombre des
difficultés vaincues, Saint-Amand est un grand artiste pour avoir
combiné dans une seule et breve action tant d'épisodes divers.
Mais son principal titre a l'enthousiasme des ruelles fut d'avoir
prodigué dans le Moyse toutes les beautés du style précieux. C'est
la, en efTet, qu'il faut avouer que les choses se disent « d'une
maniere particuliere ». C'est la que l'on peut faire une belle
collection de périphrases. C'est la que le crocodile devient :
Un amphibie énorme, un trattre qui se plaint,
Qui pour l'hommo attraper, les pleurs do l'homme feint;

le bouc, un « animal barbu qui de cornes est brave », les poissons, « les rapidrs muets »,
Les nagours écaillés, ces sagettes vivantes
Que nature empenna d'ailes sous l'eau mouvanles ;

et la poule qui a couvé des canards, une mere domestique qui se
tourmente en vain sur le bord aquatique quand elle voit sur les
flots le fils adoptif éclos so~s sa chaleur. C'est la que le poisson, en
mordant a l'hamegon, re1jo1t
Sa véritable mort sous une ombre de vie,

et se trouve ensuite, quand le pecheur leve sa ligne de poisson
changé en oiseau. C'est la que le nageur transform¿ ses bras en
jambes et avance a mesure qu'il ramene ses jambes en arriere.
C'est la que se passe cette aventure étrange que, quand l'enfant
exposé sur le Ni! en a été tiré par un esclave noir, l'image d'un
ange est sauvée par celle d'un démon et qu'un bras
d'encre est propice a des membres de lait. Mais combien plus
étranges encore sont toutes les merveilles qui, sous la baguette de
Moise, jaillissent de la tete de Saint-Amand : la pluie de sang fait
que les poissons qui restent dans l'eau s'y noient et que ceux
qui en sortent meu~ent pour avoir eu peur de mourir ; le passage
de la mer Rouge fa1t que le chameau, marchant sur des perles
foule plus de trésors qu'il n'en porte, que le cheval bondit 0 ~
&amp;ouffiait la baleine, que les breufs marchent a pied sec la ou flottai~nt les thons, et que tout cela s'~ccomplit,. comme l'a remarqué
Boileau, sous les regards ébahis des po1ssons qui se sont mis
aux fenetres.
Et voila tout ce que le grand événement biblique du salut
34

�498

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de Moise et de la sortie d'Égypte parait avoir été pour le ~oete
·
eher aux préc1euses
.• un the'me qui se prétait a une &lt;&lt; funeuse
dépense d'esprit ».

Philosophie de !'Esprit

•
• •
L Moyse füt réédité en 1660. La méme année, Bo~suet p~h ; a París dans l'église des Minimes. L'année smvan~, ~l
e r::hait dans la chapelle des Carmélite~. L'année d:apres,
p ·chait au Louvre et aü cours de ce careme, les court1sans, qm
pre • t eut-e·tre' d'~dmirer les gentillesses de Saint-Amand,
vena1en P
.
,.
d
· ·che
entendaient les passions mutmées dans 1ame u ~a':1-vais n
erier: Apporte, apporte ; ils voyaient la veng~ance d1~me fr~pper
et rompre la porte ; ils voyaient ent~ les mams de Dieu la cotpe
rem lie des trois liqueurs ; ils voyaient le grand. arbre élev en
hauÍeur, étendu en ses branches, fertile en ses reJetor:éb~~b-1r
d'une grande chute et couvrir la montagne_ de ses . ~s ' Is
voyaient Dieu déraciner les royaumes et les Jeter ou Il l~n platt
eomme un roseau que les vents emportent. Avec ce préd1cat~ur,
toute la grande poésie biblique entrait dans I' éloqu~nce frarn;¡a1se.
(d suwre.)

1!

Cours de M. LtON BRUNSCBVICG,
Membre de l' Inslilul, Professrur a la Sorbonne.

H UITIEME

LE CON.

L'intelligence et la vie.

Je compte poursuivre aujourd'hui, en passant des conséquences
pratiques aux bases spéculatives, !'examen du dynamisme vital,
c'est-a-dire de la doctrine qui oppose au matériaJisme analytique, a l'atomisme, le primat de la vie,biologiquement définie.
Les considérations, que- j'ai indiquées la derniére fois, ont montré
que cette expression: la Pie biologiquemenf définie, ne fait pas
pléonasme ; car il s' agissait précisément de savoir si les valeurs
proprement biologiques, celles qui sont communes a l'homme
et a l'animal, parvenaient a rejoindre et a justifier, en fin de
eompte, les valeurs proprement spirituelles, celles qui distinguent
l'homme parmi les espéces auxquelles zoologiquement il ressemble, qui permettent de le caractériser comme animal polilique
ou comme animal religieux.
·
Cette question se posait des l'aube de la civilisation moderne :
)Iontaigne et Pascal l'avaient résolue.
,
L' ApoloqiedeRaymonddeSebonde raillel'illusion del'homme qui
se croit capable de s'élever au-dessus de la condition de !'animal,
qui renonce aux impulsions de l'instinct naturel, et se perd dans
la double chimére d'une vérité unique et d'une justice absolue.
Quant a Pascal, s'il maintient l'idéal dogmatique de la vérité, de
la sainteté, c'est en refusant a l'homme de s'y élever par ses
s~ules forces : « Pour faire de l'homme un saint, il faut bien que
ce soit la grace, et qui en doute ne sait ce que c'est que
saint et qu'homme. » L'ceuvre propre de Rousseau, g'a été
de briser l'alternative du scepticisme et du théologisme: Rousseau se place sur le plan de la nature ; il y rencontre l'instinct ; il
en proclame la divinité.

�PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

600

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Mais, par dela l'optimisme invraisemblable de Rousseau,
la divinisalion de l'inslinci devait conduire la pensée moderne a
prendre parti pour l'un des termes de l'alternativc suivante. Ou
le divin dans l'inslinct, c'est ce qu'il y a de supérieur et d'irréductible a l'animalité, ce qui rétablira do.ne, en dessus du plan
de l'entendement abstrait, de la critique stérile, le regne de
la raison; par la raison, l'homme conquiert l'autonomie, il 11ppartient a la république des citoyens libres, au regne idéal des fins.
Ou bien l'instinct est l'antithese radicale de la raison, et alors
nous voici au niveau de la vie elle-meme, définie par les con
ditions du développement organique. Sachons alors, demande
Schopenhauer, contempler la vie face a face, saos etre dupe des
artífices éblouissants de sa richesse, de sa beauté, de sonharmonie;
mettons a nu le rythme fastidieux, désolant, pathétique, a
force d'etre monotone et morne, de l'exaltation et de la dépression, de la grandeur et de la décadence, de la naissance et de
la mort. Le primal du vouloir vivre, fondé sur l'idéalisme de la
connaissance, n'e.,t done pas le dernier mot de Schopenhauer.
Le vitalisme entralne le pessimisme, .et le pessimisme raméne
l'idéalisme. C'est a l'intelligence qu'il appartient de dénouer
le drame, en dénonc;ant l'absurdité radicale de la vie, en inspirant
le renoncement dans l' ascétisme et daos la pitié.
Défaillance du vitalisme, qui n'a pas su se vouloir jusqu'au bout." Il faut, écrit Nietzsche dans la Volonté de puissance, rendre aux hommes le courage de leur instinct naturel. •
On revient alors a l'optimisme de Rousseau : « Tout ce qui est
bon, suivant un aphorisme du Crépuscule des ldoles, sort de
l'instinct. » Mais cet optimisme, au lieu de se dissimuler a luimeme son caractere sous la rhétorique grandiloquente et vaine
du eomantisme naissant, tiendra le langage sévere et brutal du
réalisme : " De savoir que l' on possede un systeme nerveux, et
non pas une ame, cela demeure le privile~e des plus instru~ts •
(Volonlé de puissance, § 88). Cependant Nietzsche ne se rés1gne
pas a ce que réalisme soit purement et simplement matérialisme.
11 écrit, dans la Généalogie de la Morale :
•Quand quelqu'un ne vient pas a bout d'une • douleur psychique•,la fauLe
n'en est pas, allons-y carrément, a son Ame, mais plus vraisemblablement
a son ventre (y aller carrément, ce n'est pas encore exprimer_ le vreu d_'l!lal
entendu, d 'étre compris de celte fac,on ... ). Un homme !ort et bien douéd~re
les événements de sa vio (Y compris les faits et les forfaits), comme il digére
ses repas, meme lorsqu'il a dO a valer de durs roorceaux. S'il ne s'accoromode
pas d'un événement, ce genre d'indigestion est aussi physiologique que l'autte
- et souvent n'est, en réalité, qu'une des conséquences de l'autre. - Unt
telle conceplion, entre nous soit dit, n'empéche pas de demeurer l'adversaire
résolu de tout matérialisme...

501

. Je ne sais s'il est aisé de tirer au clair la distinction du vitahsme et du matérialisme. Nous touchons ici a la pé1iode ou il
semhle que_ la.pensée nietzsc~éenne s'enveloppe daos le nuage de
se~ c~ntrad1c~10ns,_avant de d1sparattre définitivement. Toutefois,
~o~ci _ce que Je cr~1s apercevoir. Le matérialisme exclut les valeurs
1deal~stes, !-&lt;&gt;ut s1mplement parce qu'il les ignore ¡ Je vitalisme
l~s me! mais en les dépassant et en les dominant. Autrement dit,
J mtelhgence qui,_ chez ~chopenhauer, apportait Je dénouPment,
forme, daos la ph1losophie comme daos la carriere de Nietzsche
le n~ud du drame. Nietzsche se proclame anlisocralique. IÍ
explique pourtant comment Socrate a pu fasciner: « Il a découvert
une nouvelle espece de combal ; il fut le premier mattred'armes
po~~ le_s hautes spheres d'Athenes. 11 fascinait en touchant
l J mstmct combatif des Rellenes. »
~tte fascination du combat livré par la critique intellectu_ahste aux valeurs qui sont purement sentimentales qui ne se
la1ssent
pas JUS
· t·1fi1er ,_en ra1~on,
·
'
.
e1le s'est toujours exercée
sur
Nietzsche, malgré qu JI en a1t -comme il s'est laissé fasciner et
~eme terrifier, lui, I'annonciateur des valeurs nouvelles par' le
VIeux myt?e du ~etour éternel - comme il rouvre, che¡ le surhomm_e qm deva1t tout détruire et tout anéantir des illusions et
des faiblesses de l'antique humanité une source de pitié et de
bonté. L'exaltation de la puissanc~ qui devait s'emparer des
choses.~t des_ hommes s'acheve (ainsi qu'il arrive pour Rousseau)
~ans l irréahté d'un reve poétique ; rien n'égale chez Nietzsche
~apre~é a célébrer la b?nne_ gu~rre, s~on la facilité a se dégouter
l'u ll'_lomp_he, avant d avo1r rien fa1t pour l'atteindre, avant de
avo1r séneusement espéré.
si ~u fon~, S~hope1;1hauer et .~ietz~che ont bien apergu l'oppol tion de I mstmct Vltal et de l mtelhgence ; mais cette opposition
~ troublés ,P1us peut-etre qu'ils ne l'ont dominée. Ils ont eu le
dentiment qu lis ont relourné l'antique antithese de ]'esprit et
'1 corps : a travers la fierté que leur donne cette transvaluation
une c~rtaine inquiétude _sur le résultat de l'opération.
m ut_ e~ ra1llant leurs adversaires sur leurs illusions, tout en
ultiphant contre eux les attaques du ton le plus insolent et le
1 ~rovoquant, on dirait que Schopenhauer et Nietzsche leur
Pus
:-t l~1ssé le b~néfice de ce príncipe, qui pourtant du point de vue
tahste, sera1t le malentendu fondamental : la vie c'est le
coi~~• en ~ace de l'intelligence qui prétend a !'esprit. '
L mcertitude d~ vitalisme au cours du xix0 siecle fait comf~ndre tout le pnx et toute la porté? q~'il convient d'attacher
~uvre de ~f. Bergson. Avec lm, le v1tahsme consiste, non plus a

t

rc,rce

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
502
rabattre les valeurs de la "\'Íe spirituelle sur le plan de !a vie
biologique, puis a s'interroger ensuite pour savoir si l'on est
ou si l'on n'est pas devenu matérialiste,mais a montrer cornment
naissent súr le plan de la biologie ces valeurs spirituelles, auxquelles ne saurait atteindre l'intelligence, reléguée elle-memc
sur le plan de la matiére.
Une telle philosophie ne procede pas d'un rnot d'ordre pratique,
d'une attitude systématique, qui commanderait a !'avance l'interprétation des faits. Au contraire, et M. Bergson exprimait, dans
une discussion a la Société de philosophie (2 mai 1901), le rythme
original de sa pensée dans ces remarques caractéristiques :

,On s'étonne de ne pas setrouverenprésence d'une these. Mais comment
formuleraLi-je des aujourd'hui une conclusion définitive alors que la méthode que je propose exige qu'on aille progressivement aux idées par Je long
et dur chemin des faits ? Vous voulez toujours (continuait-il en s'adressant
a son interlocuteur, M. Belot) que nous procédions en mathématiciens par
Je développement a priori d'une conception simple. ,

1

PHILOSOPHIE DE L ESPRIT

503

fabricat_ion s'exerc~ exclusivel!1ent sur 1~ matiere brute, en ce sens que,
mime s1 elle emplo1e des m:i-tér1aux o~gamsés, elle les traite en objets inertes,
sans se Pt:éoccuper de la v1e qullesamformés.Delamatierebruteelle-ml!me
elle netet1e~t guare que le solide : le reste se dérobe par sa fluidité m@me. Si
done I mtell1ge_nce tend a fabriquer, on peut prévoir que ce qu'il y a defiuide
dans Je ré_el lm éc~appera en partie, et que ce qu'il y a de proprement vital
dans !~ vivant lm échappera tout a fait. Notre inlelligence telle qu'elle sort
des mains de la nalure, a pour ob¡et principal le solide inorgar!isé. •

Alors la transmut~tion des valeurs est accomplie intégralement.
Sehopenhauer et Nietzsche, en plagant la vie et l'instinct audessus de l'intelligence, n'étaient pas bien sürs de ne pas retomber
sur la matiére ; et de cette incertitude spéculative était résultée
l'impuissance· pratique de leur philosophie. Au contraire avec
M. Bergson, etre au-dessus de l'intelligence, c'est etre au-dessus
?e ~a matiére. Le p_rimat de la vie (suivant une direction déja
md1quée par Schelling, et ,que Ravaisson avait heureusement
in~roduite dans laphilosophie frangaise du x1xe siécle), rétablit la parenté de la vie individuelle et de la vie universelle de
l'action instinctive et de la création artistique.
'
L'intelligence se sent a l'aise dans le solide, parce qu'elle le
fixe_ et le f~agme~te_; elle e~t essentiellement représentation
statique et d1scontmmté. La vie, elle, est mobilité et continuité.
~-lle _n~ s'arrete pas au:" limites ou temporelles ou spatiales de
l md1V1du. « Tous les v1vants se tiennent » dans I'unité de l'élan
ori~inel. « ~ous cédent a la meme formidable poussée. » Cette
n:mté se révele par un caractere fondamental de l'instinct. « L'instmct es~ symp~thie. n °'.1· Be~gson insiste sur ce qu'on a rapporté
de_cert~mes gu~pes, qm mamfestent la plus subtile des techniques
chirurgicales afm de paralyser leurs victimes des grillons ou des
chenilles, et d'en réserver le régal a Ieurs la~ves.

Cette méthode progressive, M. Bergson en a fait l'application
de la maniere que vous savez. Dans son premier ouvrage, le
mécanisme scientifique, qui s'appuie sur les propriétés de 1'espace,
se trouve opposé a la conscience prise dans sa réalité immédiate,
qui est continuité indivisible; durée et liberté. Reste au mécanisme l'espoir de prendre possession de l'etre intérieur, une fois
qu'il a cessé d'agir, de la masse de souvenirs qui s'accumulent
avec le déroulement meme du temps et qui semblent avoir élu le
cerveau pour siege. Maliere el mémoire dissipe cette illusion:
La perception pure qui a la limite coYnciderait avec la réalité
donnée de l'univers physique est antagoniste du souvenir pur,
qui est essentiellement d' ordre spirituel. Le débat se resserre
enfin dans l' Évolution créairice ou il est porté sur le terrain de
la vie ; il révele la meme inversion de sens entre la fonction
propre de l'intelligence qui raméne tous les objets qu'elle prétend
expliquer a des concepts tout faits, a des éléments statiques, et le
role réservé a l'intuition qui s'insére dans le cours meme de la
durée agissante, pour en saisir la totalité indivisible et perpétuellement changeante, novatrice, créatrice.
La discussion, appuyée sur !'examen le plus minutieux, le
plus approfondi des faits scientifiques, n' aboutit nullement a une
condamnation de l'intelligence. II s'agit, non de prendre partí
contre une faculté de l'homme, envisagée in abstracto, mais d'en
délimiter le domaine, d'en mesurer la portée. Et, pour cela, dit
M. Bergson :

• Toute la difflculté vient de ce que nous voulons traduire Ja science de
ls'Hyménortere en te~mes d'i?telligence. Force_ nous est alors d'assimiler le
phex a l entomolog1ste, qui connatt la Chenille comme il connatt tout Je
res~ des c~oses, c'est-a-dire &lt;!"!-1 dehors, sans avoir, de ce c0té, un intérét
spéc1al ~t vital. Le ~phex aura1t done a apprendre une a une, comme l'ento~olog1ste, Je~ posit1ons d~s centres nerv~~x de la CheniJJe,- a acquérir au
llloms !_a conna1s~a!1ce,pratique de ces pos1t10ns en expérimentant Jes effets
de sa i?Iq!lre. Ma1s 11 n en ~erait plus de m~me_ si l'on supposait entre le Sphex
edt sa v1ctime unesy~p~!h1e (au sens étymo~og1que du mot) qui le renseignAt
u dedan_s! pour ams1 d1re, sur la vulnérabillté de la Chenille. Ce sentiment de
r11nérab1hté _pourrait ne rien devoir a la perception extérieure, et résulter
e la seule mise en _présence du Sphex et de la Chenille, considérés non plus
comme deux orgamsmes, maiscomme deux activités. 11 exprimerait,sousune
forme con~rete, Je rapport de !'un a l'autre. Certcs, une théorie scientiflque
~e P~ut fa1re appel a ~es &lt;:&lt;&gt;nsidérations de ce genre. Elle ne doit pas mettre
a~tion avan~ 1 orgamsat1on, _la symp,ithie avant la perception et la conn:issance. Ma1s, encore une fo1s, ou la philosophie n'a rien a voir ici ou son
rule commence 111 ou celui de la science finit. •
'

• 11 suffit de se placer au point devue du sens commun. Partons dono de
l'action, et posons en principe que l'intelligence vise d'abord 11 fabriquer. La

La philosophie de M. Bergson nous raménerait vers une inter-

"

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

prétation de l'instinct qui est apparentée a l'~ptimisme de
Rousseau ; aussi bien M. Bergson a-t-il eu l'occas10n, en 1915,
de parler de Rousseau, et voici en quels termes: ce La r~form_e
qu'il opéra dans le domaine de la pensée pratique fut ª?ss1 radicale que l'avait été celle de Descartes dans le domame de_ la
spéculation pure ... Son ceuvre apparatt a chaque générabon
nouvelle sous quelque nouvel aspect : elle agit enc?re sur no~s. »
Mais immédiatement une différence apparatt, qm est essenhelle
pour le probleme qui nous préoccupe, et qui est liée a la maniere
toute scientifique dont M. Bergson a cherché le rapport entre
l'instinct et l'intelligence. Du fait qu'il l'étudie en biologiste, au
lieu de commencer par le glorifier en moraliste, M. Bergson
applique a l'instinct le meme procédé d'analyse critique qu'a
l'intelligence; il prend a U.che d'en limiter exactement la portée:
,·L 'instinct est sympathie. Si cette sympatbie pouvait étendre son o~jet et
aussi réfléchír sur elle-m@me, elle nous donnerait la cié des ~pératio~s vitales,
de méme que I'intelligence développée et redressée,_nous. mtrodu1t ,.dan_s la
matiere. Car, nous ne saurions trop le répéter, l'mtelh_genc_e et I mst~ct
sont tournés dans deux seos op_Posés, ce~l~-la v~rs la_ mat1ere_ merte, celu1-ei
vers la vie. L'intelligence, par l'mtermédia1re de ,a science qu! est son ~uvre:
nous !ivrera de plus en plus completement le secret des opérations phys1ques,
de la vie elle ne nous apporte, et ne prétend d'aille1,1rs nous apporter, qu'une
traduction en termes d'inertie. Elle tourne tout autour,,prenan;, du dehors,
Je plns grand nombre possi~Ie de vues ~ur c_et objet qu elle att1:1'e chez elle
au lieu d'entrer chez lui. Ma1s c'est a l'mtérieur méme ~e la v1e que n_ous
conduirait l'inluilion, ~e veux dire l'instinc~ de,·enu désm~é~essé, C?nsc1ent
de lui-méme, capable de réf!échir sur son ob¡et et de l'élarg1r mdéfimment. •

Voici done ce qui manque a l'instinct, c'est le désintéresce la conna~ssance, si connaissance il y a, n'est qu'implicite. Elle s'extériorise
en démarches précises au lieu de s'intérioriser en conscience. »
Or, la conscience qui fait défaut, d'une fagon générale dans !'instinct, accompagne l'intelligence : « L'instinct sera plutót orienté
vers la conscience, l'instinct vers l'inconscience. » L'inconscience
de !'animal le rend esclave ; l'intelligence fait de l'homme un
etre libre : &lt;e Avec l'homme, la conscience brise la chaine.
Chez l'homme et chez l'homme seulement, elle se libere. &gt;&gt; D'ailleurs il a fallu' acheter cette liberté en renongant, provisoirement
du ~oins, au privilege de l'instinct, en tournant le dos parfois
a la connaissance intégrale qui serait aussi la vie véritable, a
l'intuition :

sement, c'est le repliement sur soi. Dans l'instinct,

• La conscience chez l'homme, estsurtout intelligence. Elle aurait pu, elle
aurait dll, sembl~-t-il, @tre aussi intuition ... U~e.bumani~é comple~e et parfaite serait celle ou ces deux formes de l'act1v1té consciente attemdra1ent
leur plein dévelC1ppement. •

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

505

Au tournant de la doctrine se dégage l'originalité déci_sive
du bergsonisme. L'homme qui réfléchit cesse d'etre un anu_nal
dépravé, portant atteinte a la divinit~ de l'inst~n~t.•~u ~ontraire,
l'intelligence apporte avec elle ce qm manqua1t a l mg~mct pou~
s'égaler a l'intuition : par elle se développe la c_on~cience, qm
implique elle-meme le replieme~t sur s01, le désmteresseme_nt,
qui permet l'avenement de la science, le regne de cette généros1t~,
dont M. Bergson a parlé si magnifiquement dans l' Énergie
spirituelle :
• Créateur par excellence est celui dont l'action, intense elle-méme, est
eapable d'intensifier aussi l'actiondes autres hommes,etd'allumer, généreuse,
des foyers de générosité. •

Et alors aussi a ce tournant de la doctrine, nous sommes en
droit de nous d~mander si la perspective générale du vitalisme
ne s'en trouve pas modifiée, la place qui y était faite a l'intelligence étant changée du tout_ au to_ut. !ant qu'en_ effet on
demeurait au point de vue réahste, qm fart abstracbon de la
tonscience pour ne considérer que l'objet pris en soi, l'intelligence, ac~ordée sur la matiere, étaithiérarchiquementl'inférieure
de l'instinct, identifié a la vie. Mais il n'en est plus de meme avec
l'avenement de la conscience, qui confere a l'intelligence la propriété dont l'instinct était dépourvu, de se détac.her de son
objet,' pour se retourner vers soi. L'inconscie~ce de l'instin~t
le rivait au réalisme de l'exlériorilé ; la conscrence affranch1t
l'intelligence de ce réalisme, elle rend possible un idéalisme de
l'inlériorilé qui découvrirait des valeurs spirituelles d'un ordre
supérieur a l'ordre de la vie biologiquemenl définie.
Autrement dit, le moment est venu que j'avais prévu, en
amor~ant !'examen du dynamisme vital, ou le développement
intime de la doctrine allait rendre la parole a l'intelligence.
Elle sera entendue, je ne &lt;lis pas encore comme arbitre et c?mme
juge mais du moins a titre consultatif ; elle sera autorisée a
port~r tém~ignage, av~nt que son sort soit réglé. Or, la formal~té
préalable a la déposition d'un témoin, c'est l'interro~atoire
d'identité. L'intelligence se reconnatt-elle dans le portra1t que
M. Bergson a tracé d'elle ?
Suivant l' Évolulion créalrice, la caractéristique de l'intelligence
serait celle-ci : L'intelligence ne se représente clairement que le
disconlinu. En un sens, la chose est vraie; l'arithmétique de
Pythagore est le modele de la discipline directement et inté€ralement transparente a !'esprit ; l'atomisme de Démocrite
fournit l'image élémentaire sur laquelle l'humanité a fait fond

�506

507

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

pour s'assimiler, de la fa~on la plus simple et la plus facile, la
complexité des phénomenes universels. Nous ne contestons pas
que tout eflort pour dépasser les bornes de la représentation
numérique et atomistique s'est traduit par un malaise, a entratné
une crise, et, de cette crise, le génie grec a porté un témoignage
retentissant dans les fameuses apories de Zénon d'Elée; lelangage
des mathématiciens en garde encore les traces, lorsqu'ils nous
parlent de nombres irrationnels ; mais a-t-on le droit vraiment
de dire qu'apres plus de vingt siecles de réflexion scientifique,
surtout apres la constitution de l'algorithme différentiel, la
crise dure encore a l'état chronique ?
Nous pouvons utiliser, pour une réponse péremptoire a la
question posée, les résultats auxquels nous avons été conduits
dans la premiere partie de ce cours. Nous savons déja ce qu'il
faut penser des philosophes pour qui la mathématique moderne
est demeurée lettre morte, précisément parce qu'elle suppose une
intelligence toute dynamique, toute spirituelle, de l'infini et
du continu, et qui s'embarrassent encore dans les paradoxes de
Zénon d'Elée. Nous avons montré qu'ils avaient completement
dénaluré conscience et intelligence, parce qu'ils avaient transporté dans le monde intérieur }'image matérielle, sinon matérialiste, de l'atome élémentaire. Et d'ailleurs, les Berkeley et les
Hume ou leurs disciples, les John Stuart Mill et les Taine,
ce sont les philosophes dont M. Bergson a combattu la méthode
associationiste et qu'il a ainsi lui-meme disqualifiés pour etre les
représentants authentiques de l'intellectualisme.
Nous sommes done tout a fait libres pour mesurer a son exacte
portée la représentation du discontinu. 11 est vrai qu'elle accompagne l'intelligence des rapports mathématiques, dans le stade
élémentaire de pensée que marque le calcul des entiers positi!s·
Mais c'est une exigence insoutenable du dogmatisme renouvi~
riste que d'ériger en correspondance nécessaire cette concom1•
tance, si avantageuse qu'elle soit pour l'imagination. Des
le 1éveil de la science, h· pensée a repris son essor, et elle a trio~phé de tous les obstacles. La loi de série qui entratne le devenir
infinitésimal d'une quantité perpétuellement décroissante permet
l'expression rigoureuse de l'unité par la sommation d'~e
infinité de fractions :
1
1
1
2 + 4 + 8' etc.

cessus de l'intégration permet de capter dans le mécanisme
opératoire du mathématicien le flux du temps.
Avec Newton, la théorie des fonctions se manifeste capable de
soutenir le poids d'une physique matµématique ou l'intelligence
affirme sa capacité de vérité objective, en rompant définitivement avec l'egocenirisme de la pensée instinctive. Non seulement le soleil est placé au centre du systeme d'ou dépendent les
mouvements terrestres et les apparences visuelles ; mais la loi,
qui soutient ce systeme, est une formule de liaison réciproque qui
aupprime toute considération de propriété inhérente a un corps
pris apart, qui suspend la destinée de chaque corps a!'ensemble
des mouvements individuels.
Or, la méthode newto:Ó.ienne, c'est la méthode lamarckienne,
et le passage s' explique (ainsi que le faisait remarquer récemment M. Lenoir, dans ta Revue Philosophique) par les newtoniens
naturalistes tels que Buffon. « Avec Lamarck, dit M. Bergson,

Comme l'ont fortement indiqué les créateurs du calcul infi·
nitésimal, en particulier Barrow, le mattre de Newton, le pro-

La France a fourni ala science et a la philosophie, au xvm•siecle,Ie grand
principe d'explication du monde organisé, comme, au siecle précédent,
avee Descartes, elle leur avait apporté le plan d'explication de la nature
inorganique. 1

Une idée fondamentale est, croyons-nous pouvoir ajouter,
commune a ces deux plans d' explication: ce qui se détache, comme
isolé et disconlinu devant la représenlalion immédiaie aux yeux de
fimaginalion, est, pour la raison scienlifique, fonciion d'un univers
qui est affi.rmé comme un et comme réel, grace d un réseau de relalions
intellectuelles.
·
L'unité substantielle de la vie, qui forme une des theses
caractéristiques de l' Évolulion créalrice, était déja chez Schopenhauer, qui l'avait empruntée au spinozisme. D'autre part, la
précision éclatante et positive de la mécanique newtonienne
a mis en pleine évidence la fonction unifianle et solidarisanfe
de l'intelligence. ce Les idées calculées de la causalité » qui (suivant l'expression remarquable de Geoffroy Saint-Hilaire) ont
guidé Lamarck sont celles qui avaient fait leur preuve dans
le domaine physique : la dépendance de tout etre particulier,
dans l'espace, par rapport a !'ensemble de la nature, de tout
événement dans le temps par rapport au cours changeant des
circonstances et des conditions.
Tandis que Cuvier ressuscitait pour un temps la logique
déductive et le finalisme statique d'Aristote, Lamarck, et quelle
que soit la destinée de son évolutionisme propre, incorpore a
la science humaine ce príncipe que le monde des etres vivants

�508

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

est un monde comme le monde des corps. Le sentiment de son
isolement et de son indépendance, que l'individu trouvait dans
sa conscience immédiate, est une abstraction. Grace aux memes
méthodes qui ont permís d'établir l'unité du systéme solaire, se
découvrent, et la solidarité del'etre avecsonmilieu, et, par suite, en
opposition aux tendances centripétes de l'instinct 011 la sympathie
elle-meme n'est qu'un moyen pour la satisfaction de l'égoisme,
les valeurs de désintéressement et de réciprocité, de justice et de
générosité qui apparaissent dans l'histoire comme les conquetes
et qui demeurent les priviléges de l'intelligence.
Te! paratt bien etre le témoignage que l'intelligence donne
de soi, des qu'elle est interrogée directement sur la capacité
dont elle a fait preuve au cours de son devenir effectif. Par la1
nous aboutissons, non certes, a une conclusion, mais a un probléme. Le vitalisme est nécessairement un réalisme. Dans l'inconscience de l'instinct, su jet et objet se confondent ; il est vrai de dire,
alors, suivant l'axiome antique, que le semblable seul connait le
semblable. Mais, pour nous, la question sera de savoir si l'avé,;
nement de la conscience n'introduit pas un terme que le réalisme
n'avait pas prévu; si, a l'alternative-ti:.-ée desqualités des objets:
matiere et vie, ne s'ajoute pas, ne se substitue pas, une
alternative tirée de l' attitude des sujets, ce qui nous conduirait a
dépasser le plan du réalisme. C'est ce que nous examinerona
la prochaine fois.
(d suivre.)

Le Théatre romantique
de Dumas pere

a Dumas

fils.

Cours de 11. ANDRt LE BRETON,
Matlre de Conférences ó la S orbonne.

IX
Les Capricee de Marianne.

A dix-sept ans, Musset s'écrie dans une lettre a son ami Paul
Foucher : « Je ne voudrais pas écrire, ou je voudrais etre Shakespeare »! - comme Hugc; s'écriait au meme age : « Je serai
Chateaubnand ou ríen », - et il ajoute, étant loin de Paris
ala ~~mpagne : « Je doll!1~rais vingt-cinq francs pour avoi;
'\me p1ece de Sha~espea~e 1c1 en anglais. » A vingt ans, lorsqu'il
co?1pose sa premiare p1ece, La Nuit vénitienne, il y inscrit en
ép1graphe le mot d'Othello : « Perfide comme !'onde. o Un peu
~lus tard, au mon_i~nt 011 JI se dégage des partís pris roman~ques et se réconc1lie avec nos grands écrivains du xvne siecle
il a s?in de déclarer qu'il n'en demeure pas moins fidelc a so~
prerruer mattre :
Racine, rencontrant Shakespeare sur ma table
S'endort pres de Boileau qui leur a pardonné. '

Ce culte pour Shakespeare a Iaissé de nombreuses traces
dans ses Comédies el proverbes.

l II lui e~prunte assez souvent des données qu'il développe
lesa i:n~mere. Telle boutade, dans Comme il vous plaira sur
_Pla1s1r d'etre un fou en habit bigarré, un bouffon de Cour,
a, selon toute apparence, suggéré l'idée de son Fantasio.
uelques fragments de Cymbeline ont passé dans Barberine.
~ns Le Jour des roi~, Viola, déguisée en homme, entre en quade page au serv1ce du duc d'Illyrie ; celui-ci, épris de la

t•
D

�f,10

REVUE DES COURS ET CO'NFÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

•

comtesse Olivia lui envoie son page avec mission de plaider
auprés d'elle la ~ause de son amo~r, e_t la co?1te~se, dédaig~a~t
le duc, s'éprend du faux page qm lm serva1t d avocat : ams1,
dans Les Caprices de M arianne, l'héroine dédaigne Crelio pourcelui
dont il avait fait son messager et son défenseur auprés d'elle.
On pourrait multiplier les exemples et citer notamment Lorenzaccio ou l\Iusset a évidemment essayé d'imiter Hamlel. Je ne
suis pas sur d'ailleurs que ce jour--la il n'ait pas fait fausse
route. Dans, tout son 'théatre, Lorenzaccio me semble l' reuvre
je ne dis pas la moins forte, mais la moins neu:ve, celle qu~ s·écarte
le moins du drame roroantique tel que l'ava1ént constitué Dumas et Víctor Rugo. Malgré le role de Lorenzo, création
curieuse coroplexe, et intéressante par sa complexité meme,
ce draro~ touffu, en cinq actes, ce drame d'histoire ne vaut p~•
ses petites piéces. G"était de sa part une erreur que de voulotr
rivaliser avec les grands chefs-d'reuvre de son maitre, avec le
Shakespeare d'Hamlel ou d'Othello.
Car si Musset ressemble a Shakespeare, ce n'est pas par la
puissance du souftle et du génie créateur ; c'e&amp;t bien p!u~t
par sa liberté d'allures, par la grace primesautiére de son es~r~t
et par sa sensibilité si tendre ; c'est bien plutot par sa fantawe
de poete. Et saos doute, il n'est pas le seul de nos poétes do~t
la fantaisie rappelle celle de Shakespeare ; on a souvent dit
et on aura toujours raison de dire qu'il y a quelque chose de
shakespearien dan:; les premiéres comédies de Corneille, te~ea
que Clilandre et L' Illusion comique, dans certaines coméd1esballets de Moliere telles que Le Sicilien ou l' Amour peintre, ou
encore dans certaines comédies féeriques de Marivaux, quoique
du reste Shakespeare n'ait été connu m de Corneille ni de Moliere;
ni probablement de Marivaux. Mais chez Musset la ressemblance
avec le po~te anglais est plus frappante, parce qu'il y a plus de
poésie chez lui, dans sa fantaisie, que dans celle d'aucun autre
écrivain frangais. Comme Shakespeare, il nous emporte au
pays du reve, au pays bleu, dans le pays fabuleux et charmant
ou déja nous promenait, l'auteur de Comme il vous plaira, du
J our des rois, de Cymbeline, et des Deux gentilshommes de Vérone.
Les piéces de Musset ressemblent a ces jolis caprices de l'imagination shakespearienne ; elles leur ressemblent et sont seulet
a leur ressembler autant, roais sans en etre la copie, sans etre
pour cela moins personnelles. Et pourquoi meme n'oserais-je
pas ajouter qu'a roes yeux elles les égalent ou les surpassent?
Je n'ai pour le prouver que !'embarras de choisir entre plu:
sieurs d'entre elles. J'en aurais pu trouver la preuve dans A quo&amp;

511

l'lvenl les jeunes filies ; je la pourrais trouver dans On ne badine

pas avec l'amour ou dans Fanlasio. Et je serais assez tenté de
m'arreter a Fanlasio, tant il y a la d'esprit,degrace,parfoismeme
de sens profond sous la grace et l'esprit. Quoi de plus aimable
et plus piquant que le prernier acte de Fanlasio ? Mais enfin
~-faut ~ien av?uer que t?ut n'y vaut pas Je premier acte, qu~
Jmtent10n de l ouvrage n est pas toujours claire, et que l'esprit
1 est quelquefois un peu bien rnaniéré ou cherché. Je choisis
¡4onc, tout compte fait, Les Caprices de Marianne qui ont bien
la mine_ d'etre le chef-d'ceuvre dramatique de Musset. Il me
,era facde de rnontrer que la, tout en étant tres voisin de Shakespeare, Musset est cependant lui, tout a fait lui par la forme
qu'il a donnée a sa pensée comrne par sa pensée ehe-rneme.
A la premiere page du texte se lit cette indication : « La scene

esta Naples ». Mais en fait, le lieu de la scene n'est guere rncins
indéterminé, moins idéal que dans A quoi réuenl les jeunes filles
~~ dans les autres pieces de Musset. Ríen ne nous dit en quel

mecle, a quelle époque se déroule l'action ; aucun détail n'en
fixe avec netteté le décor. Sauf lenorndeNaples et, a laderniére
leen~, celui. du Vésuve, il n'y a pas un mot, pas un trait qui
locatis~ vér1tablement le drame, et qui vienne restreindre,
rétrécir le reve. « Une rue devant la maison de Claudio » - « la
maison de Claudio », - « le jardin de Claudio», -«une tonnelle
de!ant une auberge », - puis encore « le jardín de Claudio »1 pms « un cimetiere », - des sérénadee sous une fenetre des cli~et~s d'épée_s, des cloches qui sonnent a l'église voisine, et
ta~tot le soleil d'été, le ciel bleu, tantót la nuit, le ciel étoilé :
V?Iia. tout l'élément de:.criptif, et c'en est assez pour l'iroaginabon du lecteur.
1 L'ac~ion elle-meme est tres peu compliquée.
UD: Jem~e homme, Ccelio, aime Marianne, la jeune femme
du VIeux Juge Claudio. 11 ne lui a jamais parlé ; il I a vue et
d~puis qu'.fl l'a vue, il ne vit plus que pour elle. 11 s'est efI~rcé
d émouvo1r son creur. il luí a écrit : elle a déchiré ses lettres
l't les lui a renvoyées en lambeaux · il vient de lui adresser
la vieille Ciuta qu\l avait chargée d; lui parler en son nom :
t.lle a refusé d'entendre Ciuta. Crelio a un ami Octave · il tui
eonfie sa pein~, et Octa~e, qui se trouve et!·e v;guement' appaau man de Mar1~nne, promet d'etre son porte-parole
u~res de la belle déda1gneuse. Comme slle vient a passer,
il l aborde :

:Uté,

�512

LE THÉATRE ROMANTIQUE

REVUE DES CCURS ET CONFÉRENCES

513

OCTAVE
OCTAVE

Ne vous détournez pas, princesse de beauté ; laissez tomber vos regar~
sur le plus indigne de vos serviteurs.

Oue vous les connaissiez ensemble, et qu ~ vous ne les sépariez jamais,
, oíia le souhait de mon ca:ur.
MARIANNE

lllARIANNE

En vérité ? ... Me direz-vous aussi pourquoi je vous écoute ? Adieu, seigneur Octavo ; voila une plaisanterie qui a duré assez longtemps.

Qui etes-vous ?
OCTAVE

Mon nom est Octave ; je suis cousin de votre mari.
MARIANNE

Venez-vous pour le voir ? entrez au logis, il va revenir.
OCTAVE

Je ne viens pas pour Je voir, et n'entrerai point ª? l?gis, de _pe~r qie vous.
ne m'en cbassiez. tout a l'heure, quand je vous aura1 d1t ce qui m am ne.
MARIANNE

Dispensez-vous done de le dire, et de m'arréter plus longtemps.
OCTAVE

Je ne saurais m'en dispenser, et vous supplie _de vous arréter pour l'entendre. Cruelle Marianne I vos yeux ont caus~ b1~n du _mal, et vos parole•
ne sont pas faites pour le guérir. Que vous ava1t fa1t Cceho ?
MARIANNE

De qui parlez-vous, et que! mal ai-je causé ?
OCTAVE

Un mal Je plus cruel de tous, car c'est un mal sans espérance ; le plus ~rible car c'est un mal qui se chérit lui-méme et repousse la coupe salutaINt
~us ~e dans la main de J'amitié ; un mal qui fait pAlir. les le\Tes sous des
~oiions plus doux que l'ambroisie, et qui fond en une plu1e de !armes le
le lus dur, comme la perle de Cléopll.tre ; un mal c¡ue tous _les aroma s,_
toifte la science hu maine ne sauraient soulager, et qui se nournt du ve_nt qui
passe, du parfum d'une rose fanée, du refrain d'une. ~hanson, et qui sue:
J'éternel aliment de ses souffran~es dans1 tou_t ?e. qm l entoure, comme un
abeille son miel dans tous les bu1ssons d un JaI dm.

ciur

MARIANNE

Me direz-vous le nom de ce mal ?
OCTAVE

Que celui qui est digne de le prononcer vous le dise ; que les rl!ves d~ v:
nuits, que ces orangers verts, cette fratche cascade vous I 1apprefrent •. ~on
vous puissiez le chercher _un beau soir, vous le trouverez sur vos vres ,
nom n'existe pas sans lm.
MARIANNE

·
Est-il si dangereux a dire, si terrible dans sa cont ag1on,
qu •¡¡ etlraye une
langue qui plaide en sa faveur ?
OCTAVE

Est-il si doux
appris a Crelio.

a entendre, cousine, que vous le demandiez ? Vous l'avez..
MARIANNE

C'est done sans le vouloir: je ne connais ni i'un ni l'autre.

Marianne ne se contente pas d'éconduire Octave comme
elle avait éconduit la vieille Ciuta ; elle avertit son mari et
le prie de veiller que ni Crelio ni Octave ne pénet.rent jamais
dans sa maison.
Une seconde fois, cependant, Octave, qui s'entete a secourir
son ami et qui a mis son point d'honneur a gagner son proces,
aborde Marianne au moment ou elle allait aux vepres ; et
si Marianne l'écoute d'un air hautain, si elle lui répond avec
mépris et colere, encore est-il vrai qu'elle l'écoute et qu'elle
lui répond. Et quelques instants plus tard, au retour de l'église,
e'est elle qui s'approche de lui, tandis qu'il boit attablé sous
la tonnelle d'une auberge. Elle lui parle ; elle fait meme un peu
la coquette avec luí. Rentrée chez elle, elle se heurte a son
ridicule mari qui l'a vue causer avec Octave ; il la querelle,
la menace, luí fait défense d'échanger un seul mot avec cet
Octave. Sur quoi Marianne se révolte ; d'abord, elle renverse
toutes les chaises qui luí tomhent sous la main ; ensuite, elle
envoie dire a Octave qu'elle veut lui parler. II accourt : J'ai
ehangé d'avis, lui dit--eJ1e ; il me plait d'etre aimée ; mais point
de Crelio. Choisissez-moi vous-meme un cavalier ; je m'en rapporte a votre choix ; qu'il vienne chanter ce soir sous ma fenetre,
il trouvera ma porte entr'ouverte ; voici mon écharpe en gage
de ma foi : qui vous voudrez me la rapportera. » -Si clair que
soit un tel langag{), Octave ne veut pas le comprendre ; il veut
que Crelio seul profite du caprice de Marianne. Vite il va trouver
son ami, luí remet l'écharpe, et l'envoie sous la fenetre de Marianne. A peine Crelio est-il sous cette fenetre qu 'il entend la voix
de Marianne : « Fuyez, Octave, dit-elle - car dans l'obscurité
de la nuit elle n'a pu reconnattre ses traits, et, quant a elle, c'est
bien Octave qu'elle s'attendait a voir parattre - la maison
.est entourée d'assassins ; mon mari vous a vu entrer ce soir;
il a écouté notre conversation, et votre mort est certaine, si
vous res tez une minute encore. » - ce Octave !.. . gémit Crelio qui se croit trahi par son ami, qui croit perdre tout ensemble
sa mattresse et son ami - tra1tre Octave, puisse mon sang retomher sur toi !. .. O mort, je t'ouvre les bras ; voici le terme de
:35

�·14

REVUE DES COURS ET co:-.FÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

,
s le . ardin de Claudio ; on entend
mes maux. » 11 s él~nc\ ~~~ ées ~ui s'entrechoquent, et Octave,
des cris étouffés, un rm
mours de son cher Cc.elio, arrive
qui venait veiller encore sur es a
trop tard pour le sauver.
Il y a une derniere scene.. ·

Les Caprices de Marianne renferment une ou deux scenes
"COJDiques, grace a Claudio et a son valet Tibia. Cet élément
de eomédie se retrouve dans presque toutes les pieces de Musset
-et n'est pas négligeable. Mais j'aurai une meilleur~ occasion
d'en par!er.Je neveuxsentirencemomentquecequ'ily adepoésie
en une pareille ceuvre. Tout y est poésie, non seulement le
cadre dont cette derniere scene suffirait a donner une idée,
mais aussi les figures des personnages, depuis Hermia, la mere
de Cc.elio, si douce, si belle sous son voile de veu\'.e, jusqu'a
Harianne, Octave et Cc.elio lui-meme, Ccelio aussi tendre, aussi
craintif et mélancolique qu'Octave est hardi et léger. En l'un
&amp;'exprime toute l'insouciance de la jeunesse, en l'autre, toute
a pureté ; l'un est le plaisir, l'autre est l'amour, - et entre
eux deIDC passe Marianne, son livre de messe dans les mains,
les paupieres baissées, avec l'énigme de son sourire, son sourire
de Joconde. Quant au style, il faudrait tout relire pour savoir
quel en est le prix, pour en gouter l'inexprimable harmonie,
le rythrne des mots qui se répondent dans le dialogue, la délicieuse musique des monologues ou des tirades de longue haleine.
f.ela ne peut pas plus s'analyser que de la musique ; mais il
auffit d'entendre quelques phrases pour en reconnaitre la proivenance et dire : « C'est du Musset &gt;&gt;, comme en entendant deIDC
ou trois mesures d'un Nocturne ou d'un Imprompiu on dit sans
eraindre de se trornper: ce C'est du Chopin » ;ces deux couplets,
par exernple, qui s'opposent, a la premiere scene de l'acte I :

:&gt;

Í

un cimetiere.
ÜCTAVE

et

MARIANNE,

aupres d'un tombeau.

OCTAVE
t d
lona
Cette w'ne d'albatre couver e e ce ...,
:Moi seul au monde je l'a~ co~nu.
C'est ainsi qu'une douce mélancolie
voile de deuil est sa parfa1te imag:, dre et délicate. Pour moi seul, ceLte
voilait le~ perfe~tions_ é\~t~enª!;st:~e. Les Jongues soirées qle
vie silenc1euse n a p01tn mme de fratches oasis dans un. déser. a~1 torhbéeS
passées ensemble son co
ttes de Nsée qui y so1en
ont versé sur mon creur _les seul~s g.ou . elle est remontée au .c~el avec lul.
Coolio était la bonne part1e de mo1;::i-~~eii connaissait les pla1S1rs, et. leur
C'était un homme d'u:n aut.J:e te ~e~ les illusions sont trompeuses? ~t 11
préférait la S?litude ; il lsavé~\iº~~le efit été heureuse, la femme qui l eOt
préférait ses illus1ons a ar i .
aimé.

n?~: .ª!t:

t

MARIANNE

.

Ne serait-elle point heureuse, Octave, 1a femme qui t'aimera1t ?
OCTAVE
f
etll
.
le savait La cendre que ren erme ~
Je ne sais point aimei:,; _Cooh~ ~~~\aterre tout ce que j'aimerai. L~i
tombe est tout ce que l a1 a1m
toutes les sources de bonheur qm re
savait verser dans une ª!-ltre ame_
able d'un dévouement sans ~ornes
saient dans la sienne. Lu~ seult_tta1\.1!premme qu'il aimait, aussi fac1lemea
lui seul efit consacré sa VJe en reJe ne suis qu'un débauché sans ~oour,
qu'il efi.t bravé la mort po~ ~ e.
ue ''ins'.lire est comme cel~~ que
n'estime point les fem~es 'd~ ~ms~'::°geq Je Jne sais pas les secrets qu il sa~
ressens : l 'ivresse passag re u
d' ~ histrion mon coour est plus VI
:Ma gaieté est comme le ,masqu~entplus. Je ne suis qu'un lache ; sa m
qu'elle, mes sens blasés nen veu
n'est pas vengée.

ll

MARIANNE

.

'
.
ins de risquer votre vie ? Claudlo
Comment aurait-elle pu 1 éJrej ªeft~op puissant dans cette ville pour r
trop vieux pour accepter un ue ,
craindre de vous.
OCTAVE

.. , .
t pour luí comme il est mort pour ~
Coolio m'aurait veng~, sil_ét~i5im~~i qu'ils ont étendu sous cette_ troi
Ce tombeau m'apparl!ent ,? e =~aient a1guisé leurs épées ¡ c'est 1:1101_ qu
pierre ; c'es~ pour m_otéq~eil~a ¡·eunesse, l'insouciante folle, la ~1e ~br:ott
ont tué. Ad1eu la gaie
. 1 s bru ants repas les causeries u
1oyeuse au pied du Vé~ure ~::~:lsteAdielNaples ets~s femmes,lesi111=
les sérénades sous les ahco les Jongs soupers a l'ombre des forllts
torc es,
t
des a la lueur desI ma
ra
place est vide sur la erre.
l'amour et 1,ami•t·é
1
MARIANNE

.

,

11? tfo

Mais non pas dans mon crour' Octave . Pourquoi dis-tu: • Adleu I amo
OCTAVE

. epas , llfarianne .' c'était Crolio qui vous aimail.
Je ne vous a1m

515

OCTAVE

Figure-toi un danseur de corde, en brodequins d'argent, le balancier au
poing, suspendu en l 'air entre le ciel et la terre ; a droite et a gauche, de
Vieilles petites figures racornies, de maigres et pales fantómes, des créanciers
lgiles, des parents et des courtisanes, toute une légion de monstres se suspendent a son manteau et le tiraillent de tous cótés pour lui faire perdre l'éC(Uilibre ; des phrases redondantes, de grands mots encMssés cavalcadent
autour de lui ; une nuée de prédictions sinistres l'aveugle de ses ailes noires.
ncontinue sa course légere de l'orient a l'occident. S'i! regarde en bas, la
téte lui tourne ; s'il regarde en haut, le pied lui manque. U va plus vite que
le vent, et toutes les mains tendues autour de lui ne lui feront pas renverser
une goutte de la coupe joyeuse qu'il porte a la sienne. Voila ma vie, mon cher
ami; c'est ma fldele image que tu vois.
C&lt;ELIO

Que tu es heureuoc d 'lltre fou !
OCTAVE

Que tu es fou de ne pas lltre heureux I Dis-moi un peu, toi, qu'est-ce qui te

lllanque?

C&lt;ELIO

11 me manque le repos, la douce insouciance qui fait de la vie un miroir ou

tous les objets se peignent un instant, et sur lequel tout glisse. Une dette est

�LE THÉATRE ROMANTIQUE

516

511

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pour moi un remords. L'amour, dont vous autres vous faite&amp; un r.asae-t;em
trouble ma vle entle-e. O mon ami, tu lgnoreras toujo~rs ce qu~ c ~st qu
eomme moi I Mon cabinet d'étude est désert; .1epms un mo1s_l erre au
de eette maison la nuit et le jour. Quel charme J éprouve, au le'lier de la 1
conduire sous ces petits arbres, au fond de cette place, mon chreur mo
8de musicienR, á marquer moi-meme la mes?J'e, a les ent~ndre. chan~
beauté de Marianne I Jamais ene n'a paru a s_a fenetre ¡ ¡ama1s elle n
venne appu)'l'r son [ront charmant sur sa jalou~1e.

Cetle poésie n'est, du reste, nulle part plus sensible et n
part plus exquise, que dans la der~iere sc~ne, cel)~ du cimeti
et s'il fallait démontrer le tort qu on a fa1t aux p1eces de Mu
en les adaptant a la scene, l'exemple scrait probant.. C'
Musset lui-meme, je ne;l'ignore pas, qui a retouchéLes Caprice,
Marianne en vue de la représentation ; mais il tui a fallu
cela lier l~s scenes les unes aux au tres, éviter les incessants ch
gements de décor ; il lui a fallu, disons-le mot, mutiler sa pi
Au théatre, la derniere scene se soude a l'avant-derniere; ro
se passe devanl la maison de Cl~udio, sur u~e_place publique;
~•est sur une place publique qu Octave, qui vienL de décou
le corps de Crelio au {ond du jardin, parle a Marianne et
dit : « Regardez la-has, derriere ces arbres... la est couché
seul ami ... Regardez lb.-bas ... :\loi seul je l'ai connu, etc. ».
reste est conforme au texte . primitif. )lais n'cst-il pas
certain que le travail de refontc, que la soudure s'aper~oit,
comment ne pas regretler le lableau incomparable que la s
du cirnetiere évoquait devant nous ?
Et que celte scene ou mcme que cette piecc dans son ensem
nous fasse penser a Shakespeare, je ne &lt;lis pas non, je le
bien haut, au contraire, car le rapprochement quis'impo~e a·
a notre esprit me paralt tout au profit de Musset. Ou1, n
reconnaissons ici la couleur de songe, la grace immatéri
l'idéale beauté ' la douce .lueur de clair de lune dont s'envel
.
paient les plus aimables créations de Sbakespeare, et si n
ne sommes plus parmi les féeries du Songe d'une nuil d'
nous sommes bien, en revanche, au pays de Comme il vous pi
dans la meme atmosphcre de reve et de poésie. Mais ne sento
nous pas que, malgré des rapports incontestables, malgré 1
contestable influence de Shakespeare sur :Mussct, l'art
Musset reste un art original, aussi foncierement frangais
celui de Shakespeare est fonciérement anglais ? Exam·
d'aussi pres que nous voudrons le théatre de Sbakespe~re
nous y trouverons bien de droite et de gauche un mot, une 1d
une situation, dont Musset s'est '. souvenu dans Les Capr_
de 1\,1arianne ; nous n'y trouverons aucune piéce dont Les Capr

Marianne soient la contrefa~on. Et nous y trouverons part, et dans Les Deux gentilshommes de Vérone, ou dans
mme il vous plaira aussi bien que dans Le Jour des rois, un
ordre, une folie romanesque, des extravagances, · des loneurs, un mélange de grossiereté et de préciosité qui nous
oncerteront, qui nous empecheront peut-etre de gouter
délicieuse poésie éparse et a demi cachée la-dessous. •Admi"
la puissante imagination de Shakespeare, pardonnons-lui
brutalités ou ses folies en faveur de ses gracieuses ou sublimes
pirations. Mais prenons garde que notre admiration pour lui
nous rende injustes envers les représentants du génie fran. , envers les charmantes qualités de l'art fran~ais, ces qu~
de gout, de mesure. de clarté, qui lui sont propres, et qui
le condamnent pas - on le voit assez par l'exemple de
u~et - a etre un art terre-a-terre, prosa'ique et bourgeois,
s qui en font un art essentiellement et profondément humain
•que dans ses plus poétiques symbole!I.

•

• •
Humain, cerles, l'art de Musset est vraiment humain. Une
vre telle que Les Caprices de Marianne est aulre ehosequ'un
usement littéraire, qu'un agréable jeu d'esprit ; elle est
· toire, la confession d'un creur, du creur meme du poete
;ítlt peut etre, en meme temps que son histoire ou sa confession:
alle de beaucoup d'autres creurs. C'est'ce qu'il me reste aindiquer.
Cette reuvre qui nous faisait penser a Shakespeare, regardonsla plus attentivement, et, sous chaque mot, nous apercevrons
Jlusset, l'homme qu'a été Musset. Jl est tour a tour en Crelio
et. en Octave ; si difTérents qu'ils soient l'un de l'autre, ils sont
1r.un et l'autre son vivant portrait. Dans tout son théAtre, dans
toutes ses reuvres en prose ou en vers, reparaissent sous un
'liom ou sous un autre ces deux figures antithétiques, celle du
d_éhauché et celle du reveur, celle qui est étourderie, malice
!1euse, fringante impertinence, et celle qui est inquiet désir,
mCJuiéte nostalgie, reve d'amour et de pureté. Toujours deux
'YOIX alternent dans l'reuvre de Musset, parce que toujours
deux voix se sont répondu dans son creur. Cette dualité, cette
-complexité de l'ame moderne, qui fait qu'en nous deux hommes
luttent, et se contredisent, et se tourmentent sans eesse l'un
par l'autre, qui en a mieux connu le supplice que l'auteur de
Bolla et de La Confession? Et remarquons ceci: il s'estsi si ncéTement exprimé dans Les Caprices de Marianne qu'onestpresque

�REVUE Í&gt;ES COÚRS ET CONP(RENCES
518
tenté d'y cbercber des allusions l l'événement qui a été le
drame de sa vie. Ce jeune homme frappé du meme coup d
son amour et son amitié, ne serait-ce pas Musset a Venise en
M- Sand et Pagello? Le fait est qu'a cette heure funeste •
sa vie il n'était guere moins jeune que Crelio ... Mais non;
piéce ; paru dans la Rer,ue des Deux Mondes en mai 1833, de
mois par conséc¡uent avant la premiere rencontre de M
avec Mme Sand, plus de six mois avant leur départ pour Ve
Et pourtant il est vrai que le dra~e imaginaire n'es_t pa~
analogies avec le drame de la réahté, et ces analogies s
quent; elles s'expliquent par le caractere, par la ~ersonne m
de l'auteur. A Venise ou ailleurs, l' amour devait touJours etre
luí la source des memes angoisses et des memes soutTrances.
était voué pour toute sa vie au mal qui torture Crelio, parce
des sa premiere jeunesse, des son entrée dans la vie, il s'é
pénétré d'une pensée qui ne l'a plus quitté, parce qu'il ju
!'Ame d'autrui impénétrable aux regards de notre dme, pa
qu'il avait un vif sentiment de la solitude de l'fime hum ·
et se sentait condamné a douter éternellement d'autrui.
était sa blessure secrete, la était la douleur qui l'a rendu poete
et ce qui fait l'originalité des Caprices de Marianne, c'est
cisément qu'ils sont l'expression de cette pensée, de cette doule
Reprenons la piece pour en étudier de plus pres les dive
significations et pour en dégager, si possible, le vrai sens.
•
Quel est le sujet? Est-ce l'ame féminine, son illogisme,
« caprices » ? Le titre le ferait croire, et, dans une ce •
mesure, effectivement, c'est bien cela. Marianne dédai
Crelio, elle dédaigne Octave : que son mari lui défende de le
parler, elle n'aura rien de plus pressé que de combiner un rend
vous. Et qui aimera7t-elle ? Est-ce celui qui l'aime elle-mem
celui qui depuis des semaines ne pense qu'a elle, et dont lec
jeune, pur, semb!e si digne d'inspirer l'amour? Non ; ce
qu'elle aimera, c'est l'autre, le débauché, celui qu'elle surp
attablé devant un cabaret, et dont elle connatt les amours
gaires avec je ne sais quelle Rosalinde ; celui qu'elle aime, e'
celui qui ne se soucie pas d'elle et qui ne peut pas l'aim
• O femme, trois fois femme ! luí dit Octave. Crelio vous dépla
mais le premier venu vous plaira. L'homme qui vous ai
depuis un mois, qui s'attache a vos pas, qui mourrait de
c&lt;eur eur un mot de votre bouche, celui-la vous déplatt 1 11
jeune, beau, riche, et digne en tout point de vous ; mais il vo
déplatt ! et le premier venu vous plaira. »
Cette psychologie de la femme n'est pas sans valeur, a co

LE THÉATRE ROIU?&lt;ITIQUE

519

• Mu88et était un grand maltre en pareille maüe1·e. Néanmoins
• n'est pas ce qu'il y a de plus profond et de plus poignanÍ
Les Caprices de Marianne.
Le vrai sujet est au~re. Le vrai sujet, c'est le supplice du doute
le cceur de Cceho, et sa crainte anxieuse de la trabison.
on relit la piece, on verra que l'intenlion en est fort claire
q~e toute 1~ piece est admirablement faite pour mettre l'in~
on en lum1ere. Des la premiere sceue entre Octave et Ccelio
que Ccelio a demandé a Octave de parler a Marianne e~
faveur et qu'Octav_e y a consentí, Crelio s'inquiete,setrouble:
e m~ trompe pas: Je t'en conjure.; il est aisé de me tromper ;
_e s~1spasmeméf1er d'une action que je ne voudraispasfaire
_i-meme »... Et au moment ou ils se séparent, ou Octave le
te ~~ur parler ~ Mariann~, Crelio dit encore : « Je ne sais
qu? J ~prouve. N~n, _ne lm parle pas. - Pourquoi ? - Je
pu1~ d1re pourquo1; il me semble que tu vas me tromper. •
vam Octa~e répond qu'il ne le trahira pas ; en vain Octave
en effet, mcapable de le trahir. Crelio a peur ; la meme
le hante sans ~esse, ~evient une obsession pour luí, et,
9ue, n_o~s le .sentions bien, le poete a imaginé une scene
t Je n a1 nen d1t en analysant la piece, celle ou Crelio est seul
sa, me~e Hei:mi~. 11 sait vaguement qu'une tragédie sanLes ~st JOuée Jad1~ dans la vie de sa mere, qu'un parent
aon pere est mort d ªf!lour pour elle ; il la supplie de luí dire
ent les choses se sont passées.
HERMIA

Votze pere _ne ro'avait jamais vuo alors. 11 se chargea, comme allié de ma
e, de Catre agréer la demande du jeune Orsini qui voulait m'épouser

t ~e~~ comr_ne_lc ~éritait son rang par volre gr~nd-pere, et admis dan~

lntimrlé: Or,1ru éta1t ~n exc~llent parti, et cependant je le refusai. Votre
, ~n _pla1!1ant pour lu1, ava1t lué dans mon creur le peu d'amour qu'il
v11t mspiré pendant det)X mois d'assiduilés constantes. Jo n'avais pas
onné la force de sa pas~10n pour moi. Lorsqu 'on lui apporta ma réponse
ba, privé de connaissance, dans les bras de vou-e pere. Cependant u'~
absenc~, un vora~ qu'il enlroprit alors, et dans legue! il augmenta sa
ne, deva1ent avoir d1ss1pé son chagrin. Votre pere changea de rOle 1 et
nd~ pour lui ce qu'il n'avait pu obtenir pour Orsini. Je l'airnals d 'ua
"!' su~cere, et l'es_time qu'il 3:vait inspiré á mes parents ne me permit
d hés1ter. Le m~r1agc fut d6c1dé le jour méme et l'église s'ouvrft pour
8 quelque~ semames apres. Orsi11i revint a celte époque. 11 vinl trouvPr
Jere, l accabla do reproches, l'accusa d'avoir lrahi sa confiance ét
0 causé le refus qu'il &amp;'l.'ait essuyé. •Du reste ajouta-t-il sivousa, z
t trma perle, v~us serez s_atisfait. 1 Epouvanté de ces paroles, votre pé~e
ouver le 1_111e~ e~ hu demandant ~on témoignage pour désabuser
nib-Hélas l1ln éta1tplus temps ;on trouva danssa chambrele pauvre
omme traversé departen part de plusieurs conps d'épée.

La scene s'arrete la, et le poete n'a pas besoin d'en dire plus
que nous comprenions ce qui se passe dans le creur de

�..
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
520
Crelio. Chaque fois qu'il reparatt en scene, nous le voyons en
proie a la meme terreur qu'il ose a peine s'avouer. 11 envoie
Ciuta dire a Octave qu'il renonce a son projet, et qu'il le prie
de ne point parlera Marianne.Lorsqueensuite ilrencontreOctave:
, Te défies-tu de moi ? demande celui-ci. Qu'as-tu ? te voila
pale comme la neige... » Et luí : &lt;( Pardonne-moi ! pardonne-moi 1
fais ce que tu voudras ; va trouver Marianne. Dis-lui que me
tromper c'est me donner la rnort, et que ma vie est dans ses
yeux. » 11 en va ainsi jusqu'a la fin de la piéce, jusqu'a l'heure
oü Ccelio entendant Marianne prononcer le nom d'Octave croit
v9ir se justifier tous ses soupgons et se jette sur l'épée dea
assassins.
Cette peinture du doute et des ravages qu'il peut faire dans
un cceur, n'était pas entiérement nouvelle dans notre littérature a la date de 1833 ; mais a ma connaissance elle ne s'y
était rencontrée encore qu'une seule fois, et c'est dans un petit
roman du xvne siecle dont tout le monde connait le titre, mais
que personne ne lit plus, dans la Zayde de Mme de La Fayette,
ou plus exactement dans un récit épisodique de Zayde, dan&amp;
l'histoire de Ximénes et Bélasire, admirables pages qui méritaient de survivre. Ximénés a été trahi jadis par cellc qu'il
aimait; il ne croit plus a l'amour. Or, voici qu'il renconlre
Bélasire et, qu'il le veuille ou non, il se prend a l'aimer. Mais
il ne sait plus aimer ; s'il ne doute pas d'elle dans le présent, il
craint qu'elle n'ait été jadis aimée par d'autres que luiet, apprenant d'elle-meme qu'autrefois en effet elle a été aimée du comte
de Lare, mort depuis, tout bonheur est fini pour lui. 11 la presse
de questions ; il_veut savoir ce qu'a été cet amour ; il se reproche
de la tourmenter de la sorte, et ne peut s'empecher de la tourmenter. Bélasire, la loyale Bélasire a beau luí dire tout, elle a
beau lui ouvrir son creur il n'est jamais surd'y avoir lujusqu'au
fond. El un jour vient ou, rencontrant son ami le plus fidele
devant la maison de la jeune femme, il le soupgonne comme il
la soupgonnait, il le provoque, il le tue, - n'ayant pas su
mieux lire dans le cceur de son ami que dans le cceur de sa
ma'.ltresse.
Il n'est pas besoin de soulig~er le rapport entre le récit de
)1me de La Fayette et la piéce de Musset. 11 y a toutefois cette
notable différence entre les deux reuvres, que, chez Mme de La
Fayette, Ximénes apparait comme un malade ;···son aventure,
si émouvante qu'elle soit, semble un cas particulier, exceptionnel. Pouvons-nous dire que notre impression soit la meme,
quand nous venons delire Les Caprices de Marianne, alors surtout

521

LE THÉ.\.TllE ROl\lANTIQUE

que da~s _tan~ d'autres_ ceuvres Musset a pour ainsí dire comme~~é I h1st01re de Cceho, et fait ressortir ce qu'il y a de général
et a éternel dans sa souffrance ?
Ce monsieur qui passe esl charmant soupire Fantasi
J 5 · u
cet ho_mme-la a dans I:_i. t~te un i:nm\er ct\ctées qui me sonf abs:iu !~nl
es, son essence 1111 est part1cuhere. Hélas I tout ce que ¡ 5 h

ftrt~~

t

ent entre eux se ressemble ; les idées qu'ils échangenl sont re~m';!efo~~
{ours les m8mes_ dan_s loutes leurs conversations ; mais, dans linté1ieur de
t~urs ces m;chmes 1solées, quels replis, quels compartiments secrets ! C'est
enusi~~:º1Q~3r:sc:o~f~d~i~~:~~~~ ~~~ :~;~i~~~~!~r na!t et qui meurt

Qu'es~-ce qu'~n~ré del Sarlo, si on écarte les ornements
romantiques et sr 1 on va au fond de l'ceuvre ? C'est l'histoire
d'un ?omm~ qui se _fíe entierement a ss1. femme et a son ami,
et
se vo1t soudam tro~pé par cette femme et par cet ami.
01:1 est-,ce c¡:ue La Confesswn d'un enfanl du siecle ? C'est l'histoire d un Jeune homme, fort semblable au Ximénés de Mme de
La Fa_yette, qui a fait lui aussi le dur apprentissage de la trahison,
et qui plus tard rencontrant un amour vrai, un cceur sincere,
blesse e~ cceur, tue cet amour par ses soupgons continuels, par
sa contm_uelle défiance. Et qu'est-ce eníin que La Nuil de décembre, sinon le développement de la meme idée ?

1m

Du temps que j 'étais écolier
Je reslais un soir a veiller '
Dans nolre salle solilaire
Devant ma table vinl s'asseoir
Un écolier v@tu de noir
Qui me ressemblait comme un frere ...

Le. poete évoque ainsi successivement toutes les époques de

sa vie, enfance,, adolescence, vingtieme année, puis les années
de voyages el d aventures, les années de passion douloureuse ·
íantom;
qm ~•est que son propre reflet ; et il lui parle, il luí demande :
' Qui done es-tu ? » A quoi le fantome répond enfin

a~baque époque, il a vu reparaltre le sombre et muet
Je ne suis ni dieu ni démon
El tu m'as nommé par mo'n nom
Quand tu m'as appelé ton frere ·
Ou tu vas, j'y se~ai toujours, '
J us~ue~ a~ dern~er de tes j ours
Ou J ira1 m asseoir sur ta pierre.
Le ciel m'a confié ton cceur.
Quand tu seras dans la douleur
Viens a moi sans inquiétude. '
Je te suivrai sur le chemin.
Mais je ne puis toucher ta main
Ami, je suis la solitude.
'

�•
522

523

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

Solitude a tous les a.ges de la vie, impossibilité de communiquer avec autrui, d'ouvrir son ame a autrui ou de Jire dans
l'ame d'autrui, solitude jusque dans l'amour, - éternel malentendu des cceurs !. ..
Tel est bien le sens des Caprices de Marianne. Et peut-etre
objectera-t-on que Crelio a tort de douter, puisq~e Octaven'a
nulle envie de le trahir, puisque Octave ne le trah1t pa~. II est
vrai. Mais si Octave donne tort a Crelio, Marianne lm donne
raison. Crelio se trompe en aimant Marianne comme en se défiant d'Octave · de toute maniere il se trompe. De toute maniere
apparatt l'isole~ent du moi, l'impénétrabilité du moi d'autrui.

l'épisode de Bertrand d 'Allamanon. Quand la nef de JofJroy Rudd
arrive en vue de Tripoli, il est déja un mourant : il ne pourra
débarquer, parvenir jusqu'a Mélissinde, jusqu'a celle vcrs qui !1
est venu de si loin, et a travers tant d' épreuves. Bertrand, sonam1,
s'ofJre a aller en son nom au palais de la Princesse, a etre aupres
d'elle son interprete, et a la ramener vers lui. Joffroy accepte,
et loin de douter de Bertrand comme Crelio doutait d'Octave,
il le pare de ses propres bijoux pour le rendre plus digne de
parattre aux yeux de Mélissinde. A dire vrai, quand Bertrand
parvient jusqu'a elle apres s'etre battu en héros de légende,
contre ses tarouches gardiens, quand il lui apparatt sanglant,
héroi:que, vainqueur, il est si beau qu'elle_ se trouble, elle est s!
belle elle-meme qu'il est tout pres d'oubher Joffroy ; elle et lm
sont tout prets de céder a une involontaire surprise des sens.
Mais ils se ressaisissent ; ils se souviennent de celui qui les attend,
qui les attend avec une entiere certitude. Et les voici pres de lui,
avant qu'il ait exhalé son dernier souffie. Ils n'ont pas trompé
son attente, précisément parce qu'ils savaient son absolue
confiance en eux et que cette confiance leur était une grande
force. Cat le plus sur moyen de rencontl'er le bien, c'est encor~
d'y croire soi-meme, c'est d'ennoblir et d'exalter l'ame d'autrm
par la confiance qu'on meten elle ; et le poete a mill~ fois _raiso_n
de dire, dans un tres beau vers que nous ne devnons 1ama1s
oublier :

Cette idée, Musset en a tant souffert, il l'a exprimée a tant
de reprises et avec tant de force qu'il l'a faite sienne en quelque sorte ; il semble qu'elle lui appartienne en propre. En réalité,
elle se rencontre chez beaucoup de nos grands écrivains modern es,
depuis Chateaubriand jusqu'a Loti, depuis Vigny juc-qu'a SullyPrudhomme. Elle n'en est pas moins désolante, et si grands que
soient ceux qui l'ont formulée, est-il dono sur qu'elle soit juste ?
Quand ils se complaisent a nous répéter que les ames 1&lt; ne
se touchent jamais n, que le visage humain n'est « qu'un masque
aux traits savants », que la parole humaine n'est que mensonge,
et que nous ne lisons ni dans le creur ni dans les yeux de personne,
on est tenté de leur demander s'ils ontjamais regardé dans des
yeux d'enfant, et s'il est vrai qu'ils ne lisaient pas dans lecreu.r
de leur mere, ni celle-ci dans leur propre creur. Ah ! ces grands
enchanteurs qui nous apprennent a nous torturer nous-memes,
qui nous enseignent les subtils et maladifs raffinements de la
sensibilité, les vaines tendresses et les vaines inquiétude~, ne
faudrait-il pas les appeler, comme faisait autrefois le bon N1cole,
« des empoisonneurs publics » ? Mais non ; ils savent guérir
le mal qu'ils nous font, et c'est a un autre poete, moins grand
sans doute que Musset, mais plus sain et bien réellement poete
lui aussi, qu'il faut demander la contre-partie et le contrepoison des Caprices de Marianne ; c'est a ce charmant Rostand,
que nous n'aimions pas seulement pour son esprit ou son étonnante virtuosité, mais pour son généreux et invincible idéalisme, parce qu'il était un croyant au sens le plus large du mo~,
parce qu'il nous rendait la foi en nous-memes et en autru1,
l'espoir, l'enthousiasme, le désir et la joie de vivre. Rappelonsnous, dans cette Princesse Loiniaine qui est son chef-d'reuvre,

En croyant a des fleurs, souvent on les fait nattre.

(d suivre.)

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

525

solution. II peut done exister une continuité dans l'histoire de 111

La philosophie de Plotin
Cours de ll. :tMILE BRtBIER,
Matre de Confércnces

ó

la Sorbonne.

XIVe LEQON
L'Un (fin). -

Conolusion.

Je voudrais, pour conclure, vous montrer, dans le systéme
de Plotin, le type d'un nouvel idéalisme,· qui s'introduit, a ce
moment, dans la pensée philosophique occidentale, et dont ~n
peut suivre la persist~n~c .iusqu'a nos jours.. Non p~s ~u~ Je
considere la pensée plotmienne comme une réahté en s01 qui s e&amp;t
ajoutée purement et simplement aux idées ré~nantes
s'~t
maintenue intégralement dans la pensée postérieure. L h1sto1re
de la philosophie ne nous fait pas connattre d'idées existant en
elles-memes, mais seulement des hommes qui pensent ; sa
méthode comme toute méthode historique, est nominaliste ; les
idées, p~ur elle, n'existent pas a proprement parler ; il n'existe
que des pensées concretes et ac~~ves ; les problemes que po~ent
les philosophes et les solutions qu 11s en donnent sont des réacbons
de pensées originales agissant dans des conditions bistoriques
et dans un milieu donnés. II est bien permis, sans doute, d~
considérer isolément les idées ou les représentations du réel qui
résultent de ces réactions ; mais, ainsi isolées, elles sont comme
des effets sans leurs cause&amp; ; l'on peut bien alors classer les sys·
temes sous des titres génér.aux ; mais les classer, ce n'est pas
en faire l'bistoire.
Est-ce que le nominalisme, dira-t-on, n'aboutit pasa dissou_dre
l'histoire de la philosopbie en une poussiere d'individuahtés
sans lien entre elles ? Nullement, car rien n'eII\Peche que des
tendances se propagent d'un individua l'autre, avec les répulsions
et les affinité&amp; qu'elles manifestent pour tel probleme ou telle

,e~

philosophie. Mais nous voyons se produire, dans ces grands courants de pensée qui Iient l'une a l'autre les consciences individuelles,- le meme phénoméne qui est depuis longternps familier
aux historiens de l'art ; la séve créatrice s'épuise, et les créations
originales du début font place a des formules rigides et mécaniquernent appliquées ; c'est alors seulernent qu'on peut dire que le
systéme philosophique existe comme tel, en tant qu'idée. Mais
alors aussi, il est pres de sa mort. Un nouveau progrés ne sera
obtenu que par un nouvel effort original, qui aboutit d'ailleurs
: ouvent moins a une création qu'a une renaissánce, a une reprise
de contact direct avec la pensée premiére.
La méthode nominaliste n'empeche done pas d'affirmer la
eontinuité. D'autre part, cette méthode n'aboutit nullement,
comme on pourrait le croire, au scepticisme. Si, en effet, il y a une
continuité dans la pensée philosophique, si, en un mot, une philosophie réussit, au sens élevé du terme, c'est que son créateur a
révélé aux hommes des tendances profondes qui, jusque-la,
n'avaient pas satisfaction dans notre représentation de la réalité.
Une vraie réforme philosopbique, comme celle d'un Socrate ou
d'un Descartes, a toujours pour point de départ une confrontation des besoins de la nature humaine avec la représentation
que !'esprit se fait de la réa.lité. C'est le sentiment d'un
manque de correspondance entre ces besoins et cette représentation qui, chez des esprits exceptionnellement doués, •éveille
la vocation pbilosophique. Ainsi la philosophie révéle peu a peu
l'homme a lui-meme ; c'est la réalité de ses propres besoins, de ses
propres tendances qui est le point d'appui de la pensée philosophique vivante. Une philosophie qui ne donne pas l'impression
d'etre indispensable au moment ou elle apparait, n'est qu'une
curiosité vaine et futile.
Aussi, lorsque j'ai dit que Plotin introduit un nouvel idéalisrne
dans la philosophie occidentale, je ne l'entends pas d'une idée
nouvelle qui s'ajouterait aux précédentes, mais de la mise en
évidence d'une tendance profonde qui transforme notre représentation de la réalité.

Avant tout, il nous faut chercher a quels besoins répond, ch~z
Plotin, cette théorie de l'immanence de l'ame dans le premier,

�526

527

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCEí!

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

principe, théorie dont l'extase donne, pour ainsi dire, le controle
expérimental.
Ce besoin c'est le meme que nous avonsvua l'reuvredanstout
le rest.e de doctrine de Plotin ; c'est le besoin de trouver dans la
réalité extérieure non pas un objet inerte et résistant, mais un
líen favorable a l'activité spirituelle. Je vous ai montré. ~ue
c'était la raison de la physique animiste qui ramene en défimhve
toute force naturelle a la contemplation de la forme qui doit se
réaliser dans un etre · la production est une contemplation. Nous
avons vu ensuite com~ent les différentes facultés de l' ame, depuis
les plus hautes jusqu'aux plus basses, de;aient etre ?ons!dérées
comme les degrés divers auxquels peut s éle~er ou s_abaisser la
vie spirituelle. Nous avons vu comment les ames umes, sans se
confondre dans une meme vie spirituelle, pouvaient au::.si se
séparer, s'isoler, et comment ainsi tout le ~r~bleme de ~a d~st~née
des ames se ramenait a celui de leur vie spmtuelle. Enfm, 11 n y a
pas, pour l'intelligence, d'objets extérieurs a elle, ce qui ferai~
de la vie intellectuelle un accident heureux, une rencontre qw
aurait pu ne pas se produire ; l'intelligible est intérieur A
l'intelligence, c'est-a-dire que l'intelligence est pensée d'ellememe et ne pense les autres etres que parce qu'elle se pense ellememe. L'état de plus haute concentration spirituelle, ou tout
objet extérieur a disparu, est en meme temps l'état ou l'on connatl
la plus profonde réalité.
.
.
.
C'est alors que &lt;&lt; tout est présent a la vie b tel pomt que nen
ne differe plus d'elle ; une t elle vie est la vie totale, la vie claire
et parfaite qui a en elle toute l'ame et toute l'intelligence. C'est
alors qu'elle se suffit a elle-meme et qu'elle ne cherche plus
rien n, (V, 3, 16).
L'intelligence, pas plus que ]'ame, ne sont done des choses ou
des objets extérieurs. Elles sont les étapes d'une vie qui devient
de plus en plus intérieure a elle-meme, de plus en plus autonome,
de plus en plus libre. Celui qui est arrivé l_'intelligenc: « ~e possede pas cette vie comme une chose d1stmcte de lm-meme ».

surtout du huitieme traité de la sixieme Ennéade, un des plus
profonds de toute l'reuvre de Plotin. Dans la vie intellectuelle,
Plotin voit surtout la liberté et l'affranchissement. L'action, sous
son aspect extérieur, ne peut jamais etre libre ; ce n'est que par
contrainte que la vertu a une activité pratique. &lt;e C'est pour
autant qu'elle reste en elle-meme, qu'elle est libre et qu'elle
libere l'ame ; par suite de circonstances fatales, elle a a diriger
les passions et la pratique ; mais elle n'a pas voulu cela, et,malgré
tout, elle continue, en ces circonstances, a ne dépendre que
d'elle-meme. C est qu'elle fait retourner toute activité a ellememe ; elle ne se subordonne pas aux choses ; par exemple, s'il
lui semble bon, elle ne sauve pas le corps du péril, mais elle
l'abandonne ; elle ordonne a l'homme de renoncer a sa vie,
a ses richesses, a ses enfants, a sa patrie meme. » (VI, 8, 6).
Ainsi le détachement, le sacrifice sont considérés comme les
symboles et l'expression de cette liberté radicale.
II est clair qu'il y a, dans la liberté ainsi comprise, autre chose
et plus que le simple dynamisme interne d'une intelligence qui
trouve, en elle-meme, les lois et les regles de sa propre pensée.
Dans l'intelligence de type platonicien, ,la liberté consistait
seulement dans l'indépendance de la dialectique qui, par une
nécessité tout interne, produisait ou du moins découvrait ses
objets, en se pensant elle-meme. 11 s'agit ici d'une liberté plus
profonde, plus intérieure encore, puisqu'elle n'est prisonniere
d' au cune des formes de la réalité. Cette liberté supra-intellectuelle,
c'est « cette nature que nous sentons parfois en nous ; elle ne
contient aucune des choses qui sont liées a nous-memes, et qui
nous contraignent de subi11 les accidents de la fortune ; sauf elle,
tout ce qui est de nous est esclave du hasard et arrive selon la
fortune ; par elle seule, nous avons la maltrise de nous-memes et
l'indépendance ». Or, cette nature est ce qui, en nous, correspond
al'Un ou au Bien.« Elle est l'acte d'une lumiere semblable au Bien
et qui, dans sa bonté, est supérieure a l'intelligence... Remontons
jusqu'a elle ; devenons cette lumiere toute seule, et laissons
le reste ; que dire alors, sinon que nous sommes plus que libres et
plus qu'indépendants ? ... Nous sommes devenus la vie véritable;
ou bien nous vivons en cette vie, qui ne possede rien d'autre
qu'elle seule. » (VI, 8, 15).
L'Un apparalt done ici commel.a substance de la vie spirituelle,
et, en meme temps, le fondement véritable de son autonomie.
« L'Un est au dedans de toutes choses et en leur profondeur. »
(ibid., 18). Loin de pouvoir etre considéré cómme une chose
étrangere a nous, c'est done, au contraire, lui seul qui nous révele

1d

.ª

(1, 4, 4).
.
Mais la vie spirituelle, ce processus graduel d'affranchissement
et d'intériorité, peut-elle s'arreter a l'Intelligence ? Nullement.
u II faut contracter sa pensée jusqu'a l'Un véritable, étranger a
toute multipliciM, l'Un qui a toute simplicité et qui est réellement simple. n (V, 3, 16).
.
11 nous faut, pour bien comprendre cette nécessité de la v1e
spirituell~ de se dépasser elle-meme, présenter les rapports de
l'Intelligence et de l'Un sous un nouvel aspect, en nous servant

�528

REVUE DES COURS BT CONFÉRENCES

a nous-memes.

II faut, avant tou~, cesse~ de juxtaposer . I'~n
et les choses comme deux réalités d ordre d1fTére~t, comme SI I on
se figurait, par exemple (et ici Plotin songe év1demment. a .une
interprétation trop Iittérale du Timée}, une m~sse, ~haohque
répandue dans I'espace, et I'Un intervenant de I exteri~_ur _po_ur
I'ordonner (ibid., 11) ; car l'Un est au contraire d.ans I mhm1té
des choses le príncipe universellement répandu gra_ce auq~el les
choses sont intérieures a elles-memes, c'est-a-dire vra1ment
libres (ibid., 13).
.
Le Bien nous fait etre nous-memes. « Plus est grande la porhon
de bien qu'un etre posséde, plus son esse~ce est, a son gr~, plw
elle est voisine de ce qu'il veut etre, au pomt qu e_lle n~ fa1t plus
qu'un avec sa volonté ; et que sa volonté la fa1t ex1st,er... La
présence du Bien en lui ne dépend pas du basar~ et n est pas
étran"ére a sa volonté ; son essence meme est défime par le Bien,
et grfice a Iui 1 elle s'appartient a elle-meme. » (13).
'Aussi « des qu'on s'élance vers Iui, on ne peut dire 011 il est;
il appa;ait partout devant les yeux de notre ame ; 011 qu'elle
tende son regard, elle le voit ». (ibid., 19). . .
.
Toute la spéculation de Plotin, en parbcuher dans le tra1té
que j',utilise aujourd'hui, tend a démontrer que l'Un ~st ,absolument libre en ce sens qu'il n'est pas une chose, et qu 11 napas
d'essence. L:etre intelligible est ce qu'il est en vertu de sa pr~pre
essence ou nature, et c'est en ce sens qu'il est maitre de ~m,_ et
qu'il est libre. Mais en quoi consiste c~tte, liberté ? «. Le prmc1pe
qui fait que J'essence e~t li?re, ... c~lu~ ~u on pour_rmt appeler le
rréateur de la liberté, a quo1 pourra1t-Il etre asserv1 ? A sa p~opre
essence? Mais l'essence tient de luisa liberté;elle est postérieure
a Iui ; et il n'a pas d'cssence. » (ibid., 12). II n'est d~nc pas n:iattre
de Iui au sens ordinaire du terme, puisque la maitns_e de s~1 suppose une distinction au moins Iogique entre une partie dommante
et une partie dominée ; la liberté,. au ~ens l_e plus élevé ou la
morale grecque l'avait conque, consiste ~ «agu selon la natu~e».
Cette liberté suppose done une nature_qm est une donnéede~rmere
1
etirréductihle ;cen'estpasencorela liberté de I Un« qm ve~t
etre ce qu'il est, et qui est ce qu'il veu~ etre. Sa. volonté ~e fa!t
qu'un avec lui ». (ibid., 13). On peut d!re ~u' &lt;, 1I :e.produ1t Ju!·
meme » (ibid.), qu' « il est cause de _lu~-m~me » (ib~d., 14), ~aJS
a condition qu'on ne fasse aucune d1sti:1ction en_ lm. entre 1 ~cte
producteur et le produit. « Sa product10n de lm-meme est hbre
de toute entrave · elle ne vise pas a exécuter une reuvre ; e~le est
un acte qui n'exé~ute point un travail, mais qui est déja lm tout
entier ; lui et sa production de lui-meme ne sont pas deux choses,

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

529

mais une seule. Son etre est identique a sa production et, en quel-que sorte, asa génération éternelle. &gt;&gt; (ibid., 20).
La these de Plotin sur la liberté de l'Un avait rencontré, et
peut-etre meme dans son école, des contradicteurs. C'est ce qni
ressort des objections qu'il examine dans le traité. Cette these
devait, en effet, singuliérement choquer les habitudes d'esprit
des hommes habitués au platonisme et au sto'icísme. Cette idée
de l'absolue liberté était étrangere a la philosophie grecque ;
la mettre a la racine des choses, n'était-ce pas y mettre l'accidentel, le hasard, c'est-a-dire tout ce qu'une tete grecque bien
pensante devait consídérer comme une réalité déficiente etsubordonnée. Car, ou bien, disaient a peu pres les contradicteurs, vous
faites de l'Un un etre éternel, qui n'est point engendré, et alors
• il se borne a user de ce qu'il est, et il y a done nécessité a ce
qu'il soit ce qu'il est, et rien autre chose » (ibid., 10) ; ou bien,
si on nie de luí toute nature et toute essence, il est parmi les
choses qui peuvent etre autrement qu'elles ne sont ; il est par
hasard ou par accident (ibid., 9).
Ce qu'on voit le mieux par ces objectio.ns, c'est la difficulté
de faire entrer la nouvelle notion dans les anciennes catégories
de la philosophie grecque, celle de l'essence et de l'accident. La
raison en est simple. Ces catégories servaient a classer les choses
ou les ohjets. Or, !'Un de Plotin n'est ni une chose, ni un objet; il
est le sujet pur, absolu, solitaire, sans aucun rapport a des objets
extérieurs. Il est a la limite oú toute détermination du sujet par
un objet, aprés s'etre effacée progressivement, a enfin disparu entiérement. .Je rappelle que l'intelligence était une étape
dans cet effacement progressif; tandis que la sensation et le
raisonnemeht ont affaire a des objets extérieurs, l'intelligence
est pensée de soi-meme, et n'a plus d'autre objet qu'elle-meme.
Mais il y reste cependant une dualité, au moins idéale, entre le
sujet et l'objet, une détermination du sujet p~r l'objet. Au
contraire, dans l'Un, cette limite a absolument disparu. II n'est
plus pensée de lui-meme, mais il est, comme le dit Plotin, « pensée ,,
tout court (VI, 7, 37) ; or, la pcnsée, c'est ce qui fait penser les
élres pensants (ibid., 23) ; la pensée elle-meme ne pense pas.
L'Un est bien pour Plotin le sujet pur et comme le moi pur.
1
La premiére hypostase ne consiste pas en une chose inanimée,
ni en une vie sans raison. » (ibid., 15). Déja dans l'intelligence,
l'acte est identique a l'i\tre (ibid., 7) ; dans l'Un, l'identité est
absolue. « Ce que l'Un aime en lui, c'est un acte immobile et une
espéce d'intelligence ... Comment existe-t-il ? C'est comme s'il
a'appuyait sur Iui-meme et. s'il jetait un regard sur lui-meme. Ce
36

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

REVU~ DES COURS ET CONFÉRENCES

530

qui correspond a l'existence en lui, c'est ce regard. » (ibid., 16).
Qu'est-ce qu'un regard, ou, comme il dit aillems, une intuition
qui n'est plus une pensée, sinon l'activité pensante en elle-meme,
l'activité subjective, 011 toute trace d'objet s'est évanouie (1).
Cette interprétation a encore pour elle l'argument suivant :
tant que Plotin considere l'intelligence comme un ordre complexe
et composé, on distingue facilement chez lui l'Un, príncipe de cet
ordre, de l'organisation elle-meme. Mais quand, ~ous l'influence
de la pensée indienne, il désigne par le mot intelhgence cet état
de recueillement parfait 011 l'objet est pleinement absorbé dans
le sujet, il n'y a plus alors a u cune distinction précise entre l'Intelligence et l'Un. Pour retrouver cette distinction, par exemple,
dans le troisiéme traité de la cinquieme Eu-néade, Plotin est
obligé de passer subrepticement de la seconde conception a la
premiére et d'opposer !'Un moins a la pensée de soi-meme qu'a
l'orrlre intelligible, tel que le con~oit Platon. De meme, qu~nd
Plotin nous parle dans les quatrieme et cinquieme traités de la
deuxieme Ennéade, de l'etre universel auquel !'ame est identiqúe
en son fond, on voit bien que, par cet etre universel, il veut
désigner l'Intelligence ; mais, par la maniere dont il le décrit,
en disant qu'il est tous les etres sans etre aucun d'eux, qu'il
est a la fois partout et nulle part, il lui donne des attributs qui,
ordinairement, se rapportent a l'Un.
,
Cette interprétation se trouve en outre etre celle d'un de&amp;
hommes qui était le mieux préparé, par sa nature d'esprit, a
comprendre Plotin, de Hegel, dans son Hisloire de la Philosophie grecque (Werke, vol. XV, p. 41). Répondant aux reproche&amp;
de ceux qui font de Plotin un mystique enthousiaste, il dit que,
pour lui, l'extase était « pure pensée qui est en soi (bei sich) et se
prend pour objet ». &lt;&lt; Plotin avait l'idée que l'essence de Dieu
est la pensée elle-meme et qu'elle est présente dans la pensée. •
(ibid., p. 39).
.
.
Et c'est pourquoi Plotin peut répondre a ceux qm lm
reprochent de mettre, avec !'Un, le hasard et l'accident au creur
des choses. Cette pure spontanéité, qui est « comme la racine
du grand arbre du monde &gt;1 est « une volonté qui n'est ni arbitraire, ni accidentelle ; une volonté qui tend au parfait n'est pal
arbitraire n. (VI, 8, 16). C'est sans doute parce que l'Un es\
« veille et superintellection éternelle » (ibid.) que l'intelligence
peut tirer de lui son ordre fixe et stable.
(1) • Il est tout entier tourné vers lui-meroe, intérieur
8, 19). 1

a Jui-meme. • (VI,

531

• *•
, 11 suit de la_ que l'Un n'est pas, comme on pouvait le croire
d abord, la rég1on ou la pensée philosophique cesse pour se transformer dans le bégayement inarticulé du mystique. La réalité
d? l'U:n. correspond a l'affirmation de l'autonomie radicale de la
VJe spmtuelle Iorsque cett? vie est saisie en elle-meme, non pas par
fragmen~s détachés, ma1s dans sa plénitude concrete. C'est
pou~q?o1 Hegel a eu raison de dire que « l'idée de la philosophie
plotiruenne est un intellectualisme ou un idéalisme élevé »
Ce so~t les caracteres de cet idéalisme que je voudrais marque;
en termmant.
Le caractere original de cet idéalisme, qui en fait quelque
chose de .~ouv_eau et de f~cond, c'est qu'il a eu égard, non pas,
comm~ I 1déahs~e _hellémq~e, ª?x objets, mais aux rapports
du suJet et de I obJet. Cet 1déahsme ne consiste pas en effet
com~e chez Pl~ton et chez Aristote, a substituer a'ux obje~
sensibles d~s obJets pensables, et a faire des objets pensables
formes ou 1dées, l'essence des ?bjets sensibles. Ces objets pen~
sables r~stent en efiet des obJets, et le sujet proprement dit
ne _peut etre_ que comme un miroir qui les reflete ou un réceptacle
q~1 les c~nti~nt. Les sto'iciens n'ont-ils pas dit, eux aussi, que la
r818on n éta1t pas_ autre chose qu'un conglomérat d'idées ?
Tou_t a~ contr.a1~e, ce que Plotin place sous les choses, ce
do~t. il fa1t _I~ reahté véritable, ce sont des sujets actifs, des
act1VItés. spmtuelles. Un des récents interpretes de la pensée
de Plotm, Max, Wundt, dit ~ue Plotin n'a pas de doctrine.
En un sens, c est tres vra1 ; Plotin est un guide spirituel
~Iutót qu'un doctrinaire; ce qu'on est habitué a considérer comme
l essenhel de sa doc~rine, la trinité des hypostases, Un, Intelligence et ~me, deva1t apparaltre seulement commeune banalité
ou au moms. comme un point de départ aux yeux de ses premiers
lec~eurs, ha~1tués de longue date ades spéculations de ce genre. Ce
q~ il _Y ava1t de _nouveau, ce n'était p1:1s la lettre, mais !'esprit ;
~¿ta1t de suppr1mer des réalités éternelles ces objets fixes les
ées, ou tout au moins, d'en faire, a l'étonnement de Porphyre
entrant dans l'école, des modes ou manieres d'etre de l'Intelli~
gence, ~t no~ _Plus des choses ; c' était de faire entrer dans le
:ond~ mtel!~g1bl~ le sujet individue! lui-meme avec la richesse
ncre~ et 1mfimté de toutes ses déterminations ; c'était enfin
~e cons1dé~er les hypostases elles-memes, non pas comme des
choses, ma1s comme des attitudes spirituelles. Car il n'existe, dans

�532

REVUE DES COURS ET CONFÉRENC~S

la réalité véritable, rien de tel que des choses ; il n'existe que des
sujets qui contemplent, et chez qui la contemplation, comme
dans les monades de Leibniz, est a un degré de concentration
et de pureté plus ou moins grand. Sujet pur, l'Un, sujet séparé
idéalement de son objet, l'Intelligence, enfin, sujet qui s'éparpille et se disperse dans un monde d'objets, l'ame, ce sont partout
des sujets actifs, a différents degrés d'activité.
Mais, dans une pareille représentation des choses, le sujet que
nous sommes nous-memes ne se sent plus isolé en face d'un monde
d'objets ; entre un sujet et un objet, il n'y a d'autre líen que la
connaissance ; entre des sujets, il y a des liens plus intimes de
sympathie intérieure. 11 n')' a jamais de différence absolue, d'extériorité rigoureuse entre des sujets. Leur différence n'est marquée
que par leur &lt;legré de concentration spirituellc. Chaque sujet
peut done, par une transformation intime, devenir autre qu'il
n'était. &lt;&lt; Le moi ne connait pas ses propres limites » ; par la víe
intérieure, il franchit celles qu'il croyait etre les sienncs. Toute
nouvelle connaissance est ainsi non pas seulement juxtaposée
au.x autres, elle transforme dans son intimité !'ame elle-meme.
De cette notion de la vie spirituelle découlent deux conséquence&amp;
paradoxales et liées ensemble : en premier lieu, que 11\ c'lnscience
n'est nullement la mesure de notre etre spirituel; en second lieu,
que notre destinée n'est pas dans l'action, comme I'ont cru les
stoiciens. La conscience n'éclaire qu'un fragment infime du sujet
que nous sommes réellement, puisque « nous sommes tous les
etres, quoique nous ne le sachions pas ». La conscience vient dono
d'une opposition de notre réalité apparente a notre réalité vraie.
L'action, de meme, suppose des relations d'extériorité, qui ne
sont pas des relations vraies et qui détournentl'ame &lt;lesa propre
nature. Non pas que l'idéalisme de Plotin soit une école de
fakirs ; dire que l'action extérieure n'exprime pas notre puissance
propre, ce n'est point recommander l'inactivité par une sorte
de peur et de crainte ; c'est seulement estimer qu'elle est a un
niveau plus has que la pensée, qu'elle n'est que « l'ombre de la
contemplation, » et qu'il ne faut pas chercher dans l'action une
amélioration vraie et durable de notre etre.
:\iais un pareil idéalisme( et c'est la ce qui, aux yeux des contero·
porains, faisait sa principale valeur) permet de poser et de résoudre, a l'intérieur meme de la philosophie, le probleme de la
destinée. La vision de l'univers, fournie par la philosophie, était,
pour la premiere fois, en complet accord avec la vision de l'univers,
exigée par la solution du probleme de la destinée. Rationalisme
philosopbique et esprit religieux s'appuyaient etsecomplétaient.

LA PHILOSOPHIE

DE PLOTIN

533

Tandis que, chez Platon, le mythe de la destinée de l'ame appa;

ratt comme un conte surajouté a l'explication rationnelle de
l'univers, tandis que, dans le Christianisme, la-destinée religieuse,
avec la création, la chute et la rédemption, faisait intervenir des
forces spontanées et imprévisibles qui se révélaient successivement dans l'histoire mais sans etre liées a la nature des ch:ises,
au contraire, chez Plotin, la destinée des ames n'est que la connaistance rationnelle de l'ordre des choses, connaissance qui, en
•'achevant a son príncipe, a !'Un, fait parvenir l'ame a l'affranchissement complet qui est le « but du voyage ». Sans doute,
l'idée que la connaissance de la nécessHé affranchit l'homme
avait déja été une idée favorite des stoiciens, et Plotin doit
beaucoup ici a leurs suggestions. Mais chez eux, ceLte idée de la
nécessité est chargée de loutes sortes de représentations, phyaiques et religieuses, qui en altérent la nature; le caractére matériel de leur Dieu igné d'une part, les intentions et la finalité qu'ils pretent a sa volonté d'autre part, s'opposent a la
pureté rationnelle de la nécessité. Chez Plotin, au contraire, la
aeule nécessité est la nécessité d'une vie spirituelle qui s'épand,
et elle se raméne tout entiére aux conditions de la connaissance
de soi.
C'est parce que le sujet de la destinée, !'ame, est, aufond etdans
son intimité, le meme que le príncipe de l'univers, que cette solution est possíble; le príncipe de l'univers est ce sujet, a l'état de
pureté, la connaissance de ce qu'íl y a de divin est identique a la
connaissance de nous-memes. Notre destin éeest tciute alors dans
notre vic intérieure. Plotin emploie encore comme symbole la
topographie fautasLique de l'univers, mise a la mode par la religion
du salut. Mais íl est aisé de voir qu'il n'y a plus pour luí de difTérence locale entre les diverses régions ou passe l'ame dans son
ascension. La différence d' &lt;&lt; ici » et de « la-has », de supérieur et
d'inférieur ne signifie plus que la dillérence entre la dispersion
dans le sensible et la concentration intérieure.
• La destinée de !'ame n'est done pas composée d'épisodes
historiquement différents, qui se déroulent sur des scénes dífférentes. La pensée religieuse de Plotin est aussi opposée aux représentations ordinaires de, l'univers dans les religíons du salut que
aa pensée philosophique est opposée au rationalisme grec.
Une meme idée commande cette double opposition ; c'est celle
de la vie spirítuelle. Certes, Plotin n'est pas l'inventeur de la
spiritualité, et, depuis de longues générations déja, les écrits
des Paiens comme des Chrétiens ont mis en honneur le détachement des choses sensibles et le retranchement de !'ame a l'inté-

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

634

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

rieur d'elle-meme. 11 n'est meme pas le premier a avoir donné a
la vie spirituelle un sens a la fois moral et cosmique, en faisant d~
)'esprit la force qui anime les mondes en méme temps que celle qui
restaure l'ame dans son état heureux. Mais il congoit d'une
maniere ~ien particuliere les rapports d_e l'ame av~c Dieu : ~n
premier heu, c'est un rapport 1mmédi~t, san~ 1mtermédia1re
d'un sauveur ou d'une communauté mystique ; e est « seul a seul •,
par la puissance de sa propre méditation, que le philosopbe est
en contact avec !'Un. En second lieu, ce rapport a Iieu sans appel
de la divinité ; l'Un n'a pas la volonté de sauver les ames ; ses.
bienfaits s'exercent par la seule nécessité de sa nature, comme la
lumiere éclaire. En troisieme lieu, enfin, s'il en est ainsi, c'est que
l'Un est partout et qu'il y a identité fonciere entre le moi et
l'Un ; l'ame trouve l'Un au plus profond d'elle-meme comme le
sujet pur qui fait d'elle une substance, un etre autonome et
indépendant.
.
.
Or, ces trois caracteres correspondent tra1t pour tra1t a la
pensée religieuse des lndiens, telle que nous la rencontrons dans
les Upanishads.
.
Plotin a saisi I'affinité qu'il y avait entre cette conception
religieuse et le rationalisme grec ; son idéalisme est né de ce
rapprochement. La philosophie grecque a toujours cherché une
expression de la nécessité rationnelle selon la~uelle _les formes_ de
la réalité procedent les unes des autres. Or, e est bien la aus~1 le
probleme de Plotin : mais, les formes du réel ne peuvent etre
considérées comme des réalités inertes existant indépendamment
des actes spirituels qui les ont posées ; si elles sont vraiment susceptibles d'une déduction rationnelle, il faut que le:ur su~~tance
consiste dans ces actes spirituels eux-memes. La réahté spmtuelle
unique découverte par le mystique, l'acte qui est le fond de touf:e
réalité sans etre aucune réalité déterminée, devient done soh' rationalisrue compris en ce sens.
daire du
*

" "
Ce type nouveau d'idéa~isme créé par Plotin s~ manifeste danl
l'histoire de la philosophie, comme une fo~ce 1~~ép~ndante et
solide. Je n'ai pas a aborder, meme de lom, l histo1re d~ ~~t
idéalisme. 11 y aurait lieu de montrer comment, dans notre CIVIhsation occidentale, son esprit s'est manifesté sous la for~e d'une
philosophie a la fois religieuse et rationaliste, mais pourtant
profondément rebelle a la forme chrétienne.

535

Le trait essentiel, qui persiste a travers tous les siecles, c'est
l'affirmation de la complete autonomie de la vie de !'esprit.
Non seulement, elle n'est pas commeunaccidentheureux arrivant
dans un monde déja tout formé, non seulement elle est la substance meme du monde, mais elle n'est aucunement prisonniere
des formes sous lesquelles elle se réalise en fait. L'Un, qui est le
fond meme de cette vie, est liberté absolue. La liberté, en nous, ne
se réalise pas, par conséquent, comme une spontanéité naissant
de ríen dans un monde existant, comme un « empire dans un
empire », mais par une communion de plus en plus intime avec
la vie de l'univers.
La vie de !'esprit, qui est en meme temps la vie personnelle,
a, par conséquent, un fonds d'infinité. L'Un estla «puissance de·
toutes choses ». On ne peut pas exprimer d'une maniere plus
nette que, ce qu'il cherchait dans le principe, c'était une force,
capable de produire et de maintenir infiniment la vie spirituell?.
La conviction intime de Plotin, c'est que cette force, au fond, éta1t
nous-memes, et que notrevéritable destinée estde nous yrattacher;
et les mots qu'il a prononcés sur son lit de mort, d'aprés le récit
de Porphyre, résument et condensent tout son idéal philosophique
et religieux : « Je m'efiorce de ramener le divin qui est en moi
au divin qui est dans l'univers. » (Vie de Plotin, 2).

�1

L &lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

L'cauvre poétique de Leconte de Lisle
Oours de JI. EDHOND EST!:VE,
Professeur d CUniversité de Nancy.

IX
L'art de Leconte de Lisie.

Leconte de Lisie a eu - il l'a proclamé assez ho.ut - la religion de l'Art. Mais il ne s'est pas contenté de la professer. _ll l'a,
au cours de sa longue existence, tres exactement prat1quée.
Depuis e temps lointain ou il discutait passionnémf'n_t, avec ses
camarades de Bourbon, sur le style qui convient a l'élég1~ et s~r les
mérites ou les faiblesses des poésies de Dayot, JUsqu aux
extremes années de sa vieillesse, quand il jouissait dans un
repos olympien d'une gloire tardive, il a :éc_u non pas ~e l'Ar~ l' Art, hélas ! ne lui a j amais donné de quo1 v1vre - ma1_s par l Art
et pour l'Art. Jusque dans son aspect extérieur il porta_it le cara.:tere d'un homme occupé de pensées au-dessus du vulga1re et voué,
pour parler le langage de 1840, a une tach_e s~~lim?. 1 &lt;&lt; ~'Art,
a-t-on dit, était pour lui un sacerdoce. 11 ava1t 1 a1r d un-pre~re. •
Il en avait quelques-unes des vertus. La plus apparente éta1t la
gravité. Non qu'il eíit rien de gourmé ni de pé?antes~u~. Au ~
moignage de ses familiers, l'homme, dan_s la v1e ordma~re, éta!t
gai, spirituel, mordant, capable de pla1santer et de :ire. ~a~
quand il faisait ceuvre de poete - j'allais di~e quand 11_ offic1a1t
- il reprenait tout son sérieux. Dans ses vers, 11 ne se dénde et ne
se détend presque jamais. A peine sa poésie se permet-elle quelques sourires. Ces sourires, ce sont, p~r exemp~e, les C~anso~s
écossaises qu'il a imitées de Burns, les Eludes latines ou I1 a prts
pour mattre Horace, ou les Médailles Anliques qu'il a _gravées
d'apres Anacréon. lis sont trop rares pour déranger les hgnes de
i;on ceuvre et,pour en troubler la beauté austere. Personne assu•

537

rément n'a moins accordé que Leconte de Lisie a cette forme
eapricieuse de l'imagination qu'on appelle la fan~isie. Personne
aussi n'a été plus persuadé de la nécess1té du travail et des dangers
de l'improvisation. Il n'attendait pas l'inspiration, comme font
certains de ses confreres: il .allait au-devant d'elle. Il ne la demandait pas, comme d'autres, a des excitations factices : il la
sollicitait par la lecture et la méditation. Il ne rougissait pas
des recherches que lui coOtaient ses poemes ; il parlait de « la
série non interrompue &gt;&gt; de ces études préparatoires comme d'une
ehose toute naturelle et indispensable. Cette méthode quasi scient.ifique a donné, nous le savons, a son ceuvre une solidité remarquable. Elle a été cause, en revanche, de sa relative exiguité. Les
trois ou quatrevolumes que Leconte de Lislenous a laissés représentent le fruit de quarante années de labeur. Je ne crois pas qu'a
eux tous, ilsexcedent sensiblement le contenu de la seule Légende
des Siecles.
Qu'importe, si a ce grain il se mele peu ou point de paille.
Rareté de la production n'est pas nécessairement synonyme
d'infécondité. Elle peut signifier aussi - et c'est ici le cas sévérité a l'égard de soi-meme, conscience scrupuleuse, souci de
l'exécution parfaite. Il ne tenait qu'a Leconte de Lisie de multiplier les recueils de vers. Il a attendu juaqu'a trente-quatre ans
pour publier le premier. Ce premier était en réalité le troisiéme ou
le quatrieme. Sans parler de celui qu'en 1839 il projetait de faire
imprimer de compte a demi avec Rouffet, il en rapportait un de
Bourbon en 1845, celui que, selon la légende ou l'histoire, il
effeuilla sur les vagues de l'Atlantique. En 1847, il avait de quoi
fournir la matiere d'un autre. Il écrivait, dans le courant de juin
ason ami Bénézit: &lt;&lt;Je publie un volume considérable au commencement de l'hiver, et je n'attends pour commencer l'impression
que la fin d'un poeme auquel je mets la derniere main. &gt;&gt;' De celuila, les éléments sont demeurés, en grande partie, épars dans les livraisons· de La Phalange. C'est ce millier ou plus« de ses meilleurs
vers »-du moins il les jugeait tels a l'époque- qu'il regrettait
d'y avoir «enfouis sans profit pour l'École comme pour sa réputation »: Hélene, Architeclure, Les Épis, La Recherche de Dieu, Les
Sandales d'Empédocle, Taniale. Le Voile d'Isis, tous ces poemes
amples 'et éloquents, d'inspiration humanitaire et de tendance
vaguement socialiste, dont je n'ai pu citer a mon regret que de
trop courts passages, et non pas peut-etre, au point de vue poétique, lesplusheureux. Unautreleseíitconservés avec soin. Leconte
de Lisle, héroiquement, les sacrifia. Et ce ne sont pas les seuls.
En feuilletant les éditions originales de ses recueils ou les livrai-

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
538
sons de la Revue Conlemporaine dans lesquelles parurent d'abord
la plupart des Poemes Barbares, on en trouverait d'autres qu'il a
résolument exclus de son reuvre, parce qu'ils ne répondaient pas,
ou ne répondaient plus, asa conception del' Art. Quant aceux qu'il
a gardés, il les a remis sur le métier, corrigés,remaniés. Avantqu'il
se décidat a les livrer pour la premiere fois a l'impression, quelles
peines lui avaient-ils déja coutées, il faudrait. pour le dire, avoir
eu ses manuscrits sous les yeux. Mais ríen qu'avec les variantes
que présentent les textes imprimés, il y aura de quoi faire, quand
le moment sera venu, une édition critique fort intéressante.
Certains de ces poemes ont été récrits presque entierement. C'est
le cas, notamment, des &lt;e poemes grecs » parus dans LaPhalange
en 1846 et 1847. Leconte de Lisie s'imposa la tache ingrate de
refaire plusieurs centairles de vers uniquement pour restituer
aux dieux de l'Olympe leurs appellations authentiques, et remplacer Saturne, Vénus ou Neptune par Kronos, Aphrodite et Poseid6n. 11 en est, comme les Asceles, dont il modifia le sens, ou
comme les Étoiles Morlelles, dontil changea le rythme, ou comme
La Fonlaine aux lianes, qu'il refit stance par stance, simplement
pour les faire mieux. Et, non content d'une premiere revision, dans
certains cas il en fit une seconde. De Niobé, par exemple, nous
avons jusqu'a trois états successifs. Une preuve assez curieuse
de l'attachement de Leconte de Lisie a tel sujet qui lui avait plu
et en meme temps de sa difficulté a s'avouer satisfaitde lui-meme
nous est offerte par la piece des Poemes Anliques intitulée le&amp;
Éolides. Ce n'est pps au demeurant une desmeilleuresdu recueil.
L'idée premiere en remonte fortloin, au séjourde Leconte de Lisie
enBretagne. 11 la développa a cette époque en une dizaine de
quatrains octosyllabiques dédiés a une de ses sreurs et glissés dans
une nouvelle que La Variélé inséra en 1841. Le poete s'y adre~sait
aux brises, aux brises du printemps, aux brises de son pays peutetre:

O brises qui venez des cieux,
Et qui riez sur toutes choses 1
De vos baisers caprir,ieux
Pourquoi ravir l'encens des roses ?

11 leur reprochait, a ces brises folles courant de la montagne a la
greve, de sécher en passant la rosé&amp; dans le calice des fleurs ;
etil_reprochaitaux chimeres de l'amour et de la jeunesse, a ces
« br1ses d~ creur &gt;) comparables aux brises des champs, de passer,
elles auss1, sur les ames, en emportant leurs illusions et leurs
espoirs. Le morceau appartenait au genre sentimental qu'en ce

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

539

temps-la il 'cultivait encore volontiers. 11 n'était plus compatible

avec la nouvelle maniere qu'il avait inaugurée dans ses « poemes
f8CS .». ll ne_voulut ras tou_tefois perdre un mouvement qu'il
JU~a1t grac1eux. L mvocabon aux brises du printemps, ame
b~ses de Bourbon ou de la Franca, devint une invocation aux
bnses _d~ 11 Ilyssos et. de l'Eurotas, de l'lonie et de l'Attique,
de la S1cde et de l' ltahe, aux brises qui avaient sou piré d 'amour .
sur les le~res de Théocrite, ou entendu le Mantouan parler
d'Amarylhs:

O vous que parfuma l 'é&lt;&gt;ile
O
Souffles, invisibles liens
'
Des douces flíltes de Virgile
Et des roseaux siciliens,
Brises des mois fleuris, brises harmonieuses
Pleines d'un frais encei:i,s, com¡.,agne:i &lt;l;es beáux jours,
Sur terre et dans les cieux, oh I pu1ss1ez-vous toujours
Planer de vos ailes joyeuses 1
Puissiez-vous, céleste trésor
D'amour, de joie, et de délire,
Modérant votre heureux essor
Parfois vous poser sur ma lyre !

. Sans ~oute trouva-t-il que dans cet appel al'inspiration antique,

il y _ava1t ?n_c~re u~ tour d'un lyrisme trop personnel. Dans la
yers10ndéfm1bve, cesta lamodernehumanité, auseindelaquelle

il se confond et se perd lui-meme, qu'il supplie ces brises fortunées d'apporter le parfum des ages évanouis:
Vous qui flottiez jadis aux levres du génie
Brises des mois divins, visitez-nous encor ·'
Versez-nous en passant avec vos urnes d'or
Le repos et l 'amour, la grlice et l 'harmonie !

•*•
, Prépa.ration ~nutieuse, fermeté de la conception, probité de
l e_xécut10n, gravité un peu austere, recherche d'une forme parfaite, ce s~nt la ~ut¡m~ ~e caracteres del'art de Leconte de Lisie.
lis !uffüa1ent déJa a d1stmguer cet art de l'art romantique dont il
e,et 1ssu et _qu'il continue sans lui ressembler, et a le rapprocher de
l art class1que, avec lequel, toutes modernes que soient les idées
e~ les senti~ents de_ J'auteur, il a, par l'intermédiaire
d André Chéruer, une mcontestable parenté. Mais ce ne sont
en~~re l.a que ses caracteres extérieurs. Si l'on veut saisir son
ongmalité a la source meme et poser la loi qui le régit, il faut la

�541

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

chercher, non pas dans des considérations d'histoire littéraire ou
des déterroinations d'influences accidentelles, mais dans l'organisation du poete et dans la maniere meme dont le monde se révele
a luí. J'ai signalé a plusieurs reprises le tour nostalgique que prend
presque invariablement la poésie de Leconte de Lisie. Cette inclination a revenir sans cesse vers le passé, a s'y attacher et a s'y
complaire, tienta bien des causes, dont l'une - et ce n'est peutetre pas la moindre - estla persistance indélébile et l'obsession
constante des images enregistrées par sa mémoire quand elle
était dans sa premiere fraicheur. Le poete n'a qu'a fermer les
yeux ou qu'a refuser son attention a~x objets qui _I'en~ourent
pour qu'aussitot se dressent devant lu1, dans leur réahté v1vante,
les sites de son pays natal : la maison au toit roux, le mais en
fleur, les cannes dorées par le soleil, les oiseaux merveilleux etles
corolles magnifiques, et le Piton des Neiges resplendissantsur l'azur
du ciel. Mais les scénes qu'il n'a pas vues et les paysages que lui
suggerent les livres, son imagination les lui représente avec un
relief égal et une couleur aussi intense. II est vraiment de ceux
pour qui, selon le mot fameux de Théophile Gautier, « le monde
extérieur existe i,. On pourrait meme dire que pour lui il n'existe
que celui-la ; pour parler plus justement, que les idées ne prennent
pour lui de réalité et de consistance que lorsqu'elles sont reveiues de formes sensibles. Veut-il les exprimer a l'état pur et en
termes abstraits, il faiblit, il gauchit, il perd la précision et la
netteté : maint passage de ses préfaces ou de ses articles en prose
en fournirait la preuve. Mais s'avise-t-il de leur donner un corps,
elles revetent du coup une véritable splendeur. Cette beauté dont
il s'est f ait le serviteur et le pretre, il serait bien en peine de la
définir. ll n'y essaye meme pas, et il a raison ; il fait mieux : il la
voit. Elle apparatt /J. l'reil intérieur comme ,, la lumiere de l'§.me ·&gt;,
comme un marbre d'une candeur éblouissante :

richesse, la puissance, le tour particulier de son imagination. Les
images que le poete porte accumulées en lui, il faut qu'il les
rappelle dans le champ de sa vision inférieure. Mais il ne les y
rappelle pas toujours quand il veut et comme il veut. Elles ont,
selon la nature de chacun, leurs lois auxquelles elles obéissent.
Ici, elles se présentent spontanément, elles se pressent, elles se
multiplient, elles foisonnent, elles envahissent la pensée du poete
qui s'en délivre en les fixant. La, elles sont rares, lentes a renattre i
on sent qu'il a fallu les chercher, les solliciter, les amener de
force a la lumiere. Chez l'un, elles semblent vivre d'une viequileur
est propre ; elles se croisent, se combinent, se transforment; elles
prennent des développements inattendus, qui sont comme des
créations nouvelles ou I'on ne reconnatt plus le fragment de réalité
étiré, souftlé, métamorphosé, dont elles sont faites. Chez l'autre,
elles demeurent telles que l'ceil les a apergues d'abord, inertes,
toujours identiques a elles-memes, comme de brillants papillons
épinglés dans la b?tte d'un collectionneur. Tantot elles sont p§.les,
vagues, floues, v01lées de vapeur et estompées de brume ; tántot
nettes, franches, découpées a l'emporte-piece, avec des contours
arretés et des couleurs vives. C'est de ce dernier genre que sont
celles de Leconte de Lisie. Son imagination n'est ni seche, ni
tumultueuse, ni débordante, ni visionnaire : elle est exacte et
précise. Ce poete voit les choses avec l'reil d'un sculpteur et d'un
peintre. II démele comme eux, dans leur spectacle d'abord confus,
!e rapport des tons et le dessin des lignes ; il s'en p~netre, il en
Jouit ; et quand il fait reuvre d'artiste, il transporte dans son
poeme, comme eux dans leur marbre ou sur leur toile, en la simplifiant et en la parachevant, l'harmonie dont il a puisé l'idée et les
éléments dans la nature.
Telle est la faculté maltresse de Leconte de Lisie. Elle explique
mieux que des considérations de doctrine et des professions de
foi csthétiques, ses gouts littéraires, sesattractions et ses répulsions,
~•¡¡ a fini par éprouver pour Lamartine, qu'il avait aimé dans sa
Jeunesse, une antipathie véritable ; si, malgré de réelles affinités
d'e~prit et de caractere, il n'a accordé a Alfred de Vigny qu'une
es_time tempérée de réserves ; si, au contraire, il a exprimé pour
V1ctor Hugo, dont les idées étaient, sur beaucoup de points,
en désaccord avec les siennes, une admiration enthousiaste
e'est que ni chez le premier, ni chez le second, mais chez celui-ci
seulement il reconnaissait une vision des choses analogue a sa
propre vision. Il l'a loué d'avoir « saisi d'un reil infaillible le
détail infini et !'ensemble des formes, des jeux d'ombre et de
lumiére ». C'est que lui-meme avait conscience de les saisir

540

Elle seulo survit, immuablc, étcrnelie.
La mort peut dispersor les univers tremblants,
Mais la beauté flamboie, et tout rena!t en elle,
Et les mondes encor roulent sous ses pieds blancs 1

Le trait dominant de l'organisation mentale, chez Leconte de
Lisie, c'est done l'aptitude a saisir, a retenir et a reproduire les
formes des choses, leurs lignes et leurs couleurs. En d'autres
termes, c'est une remarquable mémoir'e visuelle. Une faculté de ce
genre est précieuse pour un poete. II est meme difficile d 'en concevoir un seulqui en soittotalement dépourvu. De la qualité de cette
mémoire, de sa richesse, du jeu de son mécanisme dépendent la

�542

543

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

avec autant de puissance et de les regarder du mame c:eil. T?ute
la différence entre eux, c'est qu'i! ne l1~s dé!or~e pas. L'~agination de Leconte de Lisle, c es~ l 1magmat10~ du V~cl?r
Rugo de la premiere maniere, du V1ctor Hugo d a;vant l exil,
la solitude et le prophétisme. Dans la revue que 1 auteur des
Poemes Barbares a faite de l'reuvre imm~n~e ~ccomplie ~ar
son prédécesseur, il a réservé une place privi!ég1ée aux Orie~tales. Sans doute, c'est qu'il avait regu des Orientales, coI?me il
le dit lui-meme, la révélation de la nature et la révé_labon de
l'art. Mais c'est aussi, mais c'est surtout que ce _recue1!, le plus
objectif, le plus plastique des premiers recu?1ls Iynques de
Víctor Hugo lui avait révélé sa propre concept1on de la naturt
et sa propre conception de l'art.
.
Subordination du sentiment personnel a la représ~nt~ti?a
pittoresque, gout des belles formes, brillantes et pures! obJecbvtté
et plasticité, qui, a ce double caractere, ne reconnaltra1t P~~ d~
ce poete dont on a voulu faire un Celte, sous prétexte qu il_ était
né d'un pere Breton - lequel ~~ait Normand! - ou un Hmdol
ou un Scandinave, !'un des héntiers les plus d1rects et ~es représentants les plus qualifiés que nous ayons ,dans notre li~térature
de l'art méditerranéen par excellence, del art gréco-latm. E~ n_e
voyons pas ici seulement l'effet_de l'édu~a.tion ~egue, ou ~e l'umtation volontaire, ou des su3ets cho1S1s. D autres poetes, ~
d'autres pays, ont eu le gout de l'~ntique ; ils ont essayé d'en faire
et ils en ont fait. Mais que ce s01t Keats, ouShelley, ouGoethe,
ils ont emprunté aux Grecset auxLatinsdesnomsetdeslégendel
dont ils se sont servis pour exprimer leurs propres conceptionB i
ils ont habillé a l'antique un frais sentiment de la nature, _un
lyrisme nuageux une idéologie compliquée ; ils ne nous ont nen
rendu de l'art d,'Homere et d'Eschyle, de Virgile et d'Horace.
Celui-ci au contraire, comme avant lui Ronsard, comme avan:t
Iui Ché~ier retrouve sans effort la maniere des anciens ; il
voit les ch;ses comme ils les voyaient et il les peint comme ewc.
II reproduit la forme antique, parce qu'il la porte, en quelque
sorte, préfigurée en lui-meme. Les he!lénis~es po~rront relev~r
sans peine des contresens dans sa vers1on d Homere, et les l~tínistes diront qu'il a traduit Horace c?mme il ne faut pa~ trad~J.l'e.
j,lais qu'importent des erreursdedéta1lou demétho_de, s il posse~e,
des maitres qu'il étudie, mieux qu'une conn~1ssance érudite
et livresque s'il est véritablement de leur fam11le et marqué i
leur ressemblance, s'il a leur tour d'esprit et leur forme d'imagination, cette imagination plastique qui explique et commande
tous les procédés de son art.

C'est elle qui l'a guidé dans le choix de ses sujeta. Elle ne l'a pas
seulement détourné des sujets d'ordre purement lyrique - il n'y
a pas, je crois bien, dans toute l'c:euvre de Leconte de Lisle des
themes lyriques qui ne soient posés tout d'abord sous la forme
d'un tableau ou d'une vision ;-.ellelui a faitrechercherdessujets
simples, de ceux qu'un peintre ou mieux encore un statuaire
aimerait a traiter. Un seul personnage, dieu, homme ou animal, y
est décrit dans une attitude unique et immuable. Quand,
apres avoir lu les Poemes Anliques, on fer-me le livre, ce qui se
détache devant les yeux, ce qui demeure dans la mémoire, ce sont
des gestes, des poses, des lignes. C'est la Nafade mollement
étendue dans la source :
Elle songe, endormic ; un rire harmonieux
Flotte sur sa bouche pourprée;

c'est le Cyclope, « énorme, coucbé sur un roe écarté ))' en face de
lamer aux volutes bleues ; c'est le pasteur sicilien gardant son
troupeau de béliers, de boucs et de chevres, allongé sur le thym
sauvage et l'épaisse mélisse, s'appuyant sur son coude, et se laissant baigner de lumiere ; c'est Kléarista qui
... s'en vient par les blés onduleux,
Avec ses noirs sourcils arqués sur ses ycux bleus,
Son tront étroit coupé de fines bandelettes,
Et sur son cou flexible et blanc comme le lait
Ses tresses oil parmi les roses de Milet
On voit fleurir les violettes.

Ouvrez les Poemes Barbares ou les Poemes Tragiques, vous trou•
verez d'autres figures, d'un autre galbe et d'une autre couleur,
mais congues de la meme fagon et traitées par le meme procédé :
la Persane royale, immobile,
Derriere son col brun croisant-ses belles mains,
Dans l'air tiede, embaumé de l'odeur des jasmins,
Sous les treillis d'argent de la vérandah close ;

Qain, debout au faite d'Hénokhia, regardant l'ombre et le désert
antique
Et sur l'ampleur du sein croisant ses bras velus ;

ou le dernier Sagamore des Florides, assis
des troncs géants de la foret :

a l'indienne

dressant son torse tatoué
D'ocre et de vermillon, il fume d'un air grave,
Sans qu'un pli de sa tace austere ait remué.

contre un

�544

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Et si nous passons aux animaux, c'est le lion s'étirant, ~u
seuil de son antre, le tigre dormant dans l'herbe,leventreenl a1r;
c'est le loup assis sur ses jarrets et hurlant a la lune, ou le con?or
immobile daos les hauteurs glacées du ciel. No~bre .de ces SUJetsappellent la pierre ou Je bronze. 11 ~ en a un qm, u:ieme en vers,
semble avoir été exécuté par le Ciseau : c'est N10bé, contemplant, « immobile et muette », les cadavres amoncelés de ses
enfants:
Commo un grand corps taillé par. une ~ain h~bile,
Le marbre te saísit d'une étremtc 1mmobile ;
Des pleurs marmoréens ruissellent de ;es yeux ;
La neige du Paros eeint ton front s~uc1eux;
En flots pétrifiés ta chevelure épa1sse
Arrete sur ton cou l'ombre de cha9ue tr~sse ;
Et tes vagues regards ou s'est étemt le JOur,
Ton ópaule superbe au sévere contour,
Tes larges flanes, si beaux dqns leur splen~eur royale
Qu 'ils brillaient a travers la pourpre orie~t.ale,
Et t.es seins jaillissants, ces futurs _nour~1c1e_r~
Des vengeurs de leur mere et des D1eux Just1c1ers,
Tout est marbre I la foudre a consumé ta robe,
Et plus ríen désormais aux yeux ne te dérobe ...

Cette figure hautaine, figée dans son expression douloure~se,
demeure Je symbole de ce qu'il y a dans l'art de Leconte d~ Lisie
de sculptural et, pour emprunter au pciéte lui-meme une ép1théte
caractéristique, de marmoréen.
.
Parfois le sujet se complique un peu, ma1s sans excéder la
mesure au dela de laquelle il serait difficile d 'en do~ner une représentation plastique. Au lieu d'un personnage umque, on a un
groupe; Herakles enfant étouff~nt dans ses poings déja forts les
deux serpents envoyés contre lm :
Ils fouettent en vain l'air, musculeux et gonflés,
L 'enfant sacré les tient, les secoue étranglés ;

Pan saisissant au passage la vierge errante a l'ombre des halliers:
transporté de joie,
Aux clartés de la !une il emporte sa proie ;

dans l'ordre animal, le breuf fuyant au hasard par les plaines sans
bornes avec le jaguar cramponné a son dos,
L'un ivre, aveugle, en sang, l'autre

a sa

chair rivé;

ou bien l'aigle attaché par ses ongles de fer au col de l'étalon sur
Jeque! il s'est abattu,

545

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

Et plongeant son bec courbe au fond des yeux qu'il creve.

Rarement Leconte de Lisie dépasse le nombre de trois ou quatre
personnages, du moins de trois ou quatre personnages principaux.
Quant aux scenes tumultueuses, qui plaisent a l'imagination
tourmentée d'un Rugo, il ne les recherche pas ; il les éviterait
plutot. Ce n'est pas, quand il veut, qu'il n'y réussisse. Dans Le
Combal homérique, la melée des guerriers, tourbillonnant comme
un essaim de mouches au soleil, donne une impression de grouillement. Dans Les Para boles de Dom Guy, la ripaille des moines attablés dans le réfectoire de leur moutier, ressemble a une kermesse
de Téniers:
Cent moines tres joyeux, a la trogne fleurie,
Entonnant les bons jus de Touraine, plongeant
Les dix doigts dans la viande écharpée, aspergeant
De sauces et de vin leurs faces et leurs ventres,
S6mblaient autant de loups sanglants au fond des antres.
Derriere ces goulus, non moins empressés qu 'eux,
Convers et marmitons, avec les mattres-queux,
Les caves ou cuisaient les choses étant proches,
Comblaient les plats vidés, dégarnissaient les broches,
Allant, venant, courant, suant, vrai tourbillon
De diables tout mouillés des eaux du goupillon.

Mais ce sont la, dans son reuvre, tabl1;iaux exceptionnels. Un de
ses plus beaux poemes, Le Massacre de Mona, a pour sujet le
carnage qui est fait de tout un peuple. 11 semblerait qu'il y euL
la matiere a des scenes violentes et animées. II n'en estríen. La
majeure partie du poeme est remplie par le long récitatif du barde
évoquant les traditions anciennes, et la tuerie est expédiée au
dernier moment, en sept ou huit vers. Meme dans les paysages
bourboniens, ou la vie pullule, ce pullulement se fait avec ordre
et, si l'on peut dire, avec calme, et sans que rien soit troublé de
l'harmonie du morceau.
S'il évite instinctivement les actions trop vives et les scenes
trop compliquées, c'est qu'elles s'accorderaient mal avec ses
~abitudes de composition. II aime les ordonnances simples, maJestueuses, ou le tablean de l'activité humaine, réduit aux gestes
essentiels, sert de toile de fond a quelque grande figure qui
occupe le premier plan et impose a l'ensemble ses proportions et
son unité. Dans Khiron, la description du soir sur les plaines
d'Haimonie et de la vie bucolique menée par les vierges et les
pasteurs encadre et releve par le contraste la gravité souveraine
d'Orphée:
.
Silencieux, il passe, et les adolescents
Écoutent résonner au loin ses pas puissants.

37

�546

REVUB DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTJQUE DE LECONTE DE LJSLE

C'est un Dieu I pensent-ils ; et les vierges troublée_s
S'entretiennent tout bas, en groupes rassembléeb.

.ª

C'est autour de ce personnage central et par rapport luí quel'oouvre s'organise. Le souci de l'équilibre et des proporbons Y est.
toujours sensible. Niobé en fournit un excellen~ e~emple. 11 Y !•
dans la premiere partie du poeme, une descripbon du pala.18
d'Amphion, corsée de chants·exécutés par l'aéde. Ces c_han!-5 en
l'honneur de Zeus, d'Apollfin, d'Artémis, ne sont_pas m~bles lt
l'action puisque ce sont eux qui irriteront l'orgue1l de Niobé et
feront ~onter le blaspheme a ses levres ; mais on peut trouver
u'ils sont un peu Iongs, comme on peut par contre trouver un
~eu court le récit fait par le chreur de la mort de~. quato~ze enfants
de la reine sous les fleches des dieux. C'est qu 11 falla_1t balancer
la composition et laisser aussi exactement que poss1ble en so_n
milie~ la grande tirade dans laquelle la f~lle de Tantale déf1e
et brave les Jmmortels. Dans les poémes ou il ne se trouve ~as de
ersonnage central, l'équilibre est obtenu _pa~ _la sy~étne dea
~arlics. Dans La Légende des N ornes, les tro1s v1e1lles ass1s~s sur les
racines du frene y ggdrasill prennent tour a tour la parole . elles la
gardent chacune pendant un nombre sensiblement égal de ven,
et le dessin général de la composition nous est connu dés qut
nous savons de quoi parle la premiére : du ~-ornen~ qu'e)le est le
passé, la seconde sera le présent ~t la tro1s1e~e 1 avemr: D~~
Baghaval, les trois brahmanes, procedent d~ la meroe fagon , et, u:t,.
la symétrie de l'ordonnance est en~ore soul:gné? par les formes dll
style brahmanes puisque chaque d1scours s achev~ pa~ une coi:i,clu,..
sion identique, chacun d'entre euxrépétant lameme11;1voca~10nl
Baghavat, en y changeant seulement un mot, le mot qm _expr11?e
genre particulier de sou ~rance humaine - souvemr, dés1r 011\
doute - qu 'il cst chargé d 1mcarner.
Du plan général du poeme,ce souci d'uni~é,d'or~onnance et de
proportions se propage a chacune des parbes qm le comp?senL
Chacune d'entre elles, par le choix, l'agencement et l'harmom~ d.,
détails, est comme un tout a l'inté:ieur du tout, et la 11:1om~
esquisse traitée par le poete deV1ent un quadro qm pe?1
dans une certaine mesure, se suffire a lui-me1?~· J usqu'a ~uel po1n
Leconte de Lisie poussa l'art de la compos1bo~, nous nen avoU6
pas de meilleure preuve que le tres précieux ouvrage ot.
M. Vianey rapproc~e perpétuel)ement le texte du po~te des sour~
auxquelles il a pmsé. Ce sera1t ur~e e~reur_ de croire qu~ quan
Leconte de Lisie s'inspire, comme il lm arrive sou~ent, un modele déja parfait, il n'a eu que bien peu d'effort a fa1re. Meme dana

?

547

cecas, il remanie et recompose asa guise, et il ne se borne pasa
recomposer ; il invente, en harmonisant si justement ce qu'il
apporte avec ce qu'il regoit, qu'a moins de suivre !'original ligne
1 ligne, on ne distingue pas ce qui est a autrui et ce qui est a lui.
On pourrait faire cette expérience sur ses imitations de Théocrite,
d'Anacréon ou d'Horace. Mais la comparaison sera encore plus
instructive si elle est faite avec un original ou l'art est moins
parfait. Voici dans le poeme antédiluviende Ludovic de Cailleux,
dont j'ai déja eu l'occasion de parler, un passage qui a ému l'imagination de Leconte de Lisie et qui lui a suggéré une des plus belles
pages de son poéme de Qain. L'auteur, dans la forme un peu
bizarre qu'il a adoptée, et qui prétend reproduire la coupe des
versets de la Genese, décrit l'aspect d'Hénokhia,la ville desForts,
ala tombée du soir:
11 était soir, temps ou les jeunes filies ont coutume de sortir de la ville
d'Hénochia pour puiser de l'eau; temps ou les voyagours font reposer leurs
cbameaux aux portes de la ville.
Orle puits était creusé pres des portes sur la route du désert ;
Des troupeaux étaient coucbés á l'entour, tiUr le penchant de l'Aride.
En ce temps-1:l, il était coutume aux paslcurs d'Hénochia, apres avoir
ramené leurs troupeaux aux portes de la ville, de s'arreter pour les complcr.
Alors les cbevres fatiguées se couchent sur les bords du chemin ; leurs mamelles pleines tratnent sur l'herbe ; les chevreaux se Ievent debout sur les
pierres de l'abreuvoir; les autres se frollent contre un cMre.
Les onagres, les chameaux, les dromadaires se roulent ou se repos,mt
sur les sables que le soleil ne brOle pes ; et, au signa! du pasteur,les troupeaux
rentrent dans la ville, vers une étable pleine de paille, pour donner leur Jnit,
al'aurore, aux Colossiens.
Or done, les pasteurs ayant fait boire leurs chameaux, leurs onagres,
leurs dromadaires, leurs chevres, Jeurs brebis, rentraient lentement ver,; les
portes.
Et les derniers mugissements des troupeaux allaient se perdre du e Oté des
rigions de la solitude.
lis passerent ainsi longtemps, et déj:l le soleil avait disparu de la le•re.
Et ses rayons expirants embrasaient les murailles de la viUe de Karn,
comme des murailles de feu.
Et les jeunes filies sortirent d 'Hénochia ;
Suivant la cou turne des femmes de leur pe uple, elles élaient couvertes d 'une
robe et d'un voile de lin blancs.
Elles remplirent les urnes et les vases qu'elles portaient sur l'épaule, rt les
Placant á terre, elles se reposerent sous un palmier qui s 'élevait pres du puits.

II y a dans cett,e description,assurément, de l'iroagination, de la
couleur, du pittoresque ; mais elle est diffuse, tratnante, elle se
répéte, elle est mal composée et mal équilibrée. Des trois parties
essentielles dont elle consiste, rentrée des troupeaux, rentrée des
hommes, sortie des femmes pour aller puiser de l'eau ala fontaine,
les deux premieres sont, par rapport a la troisiéme, !'une trop
longue, l'autre étriquée; elles se suivent et ne tiennent pas l'une
a l'autre, faute d'un point de vue d'ou elles s'étagent et se coor-

�546

REVlJE DES COURS ET CONFÉRENCES

donnent. Leconte de Lisie a élagué ce qui était superflu, r~sser~é
ce qui était prolixe, ajouté ce q~i manqu~i~, lié ce qui éta1t
décousu et mis le tout en perspect1ve. Et v01c1 ce que de la page
médiocre de tout a l'heure, il a tiré :
Thogorma dans ses yeux vit monter des murailles
De fer d'ou s'enroulaient des spirales de tours
Et de 'palais cerclés d'airain sur des bio'cs J~urds,
Ruche énorme, géhenne aux l~gubres entr~1lles_,
Ou s'engourrraient les Forts, prmces des anc1ens Jours.
lis s'en venaient de la montagne et de la pl~ine,
Du fond des sombr~s bois et du désert sans fmi
Plu~ massifs que Je cedre et plus hauts q~e le pm,
Suants, échevelés, soufftant leur rude hale~e
.
Avec Jeur bouche épaisse et rouge, et plems de fa1m.
C'est ainsi qu'ils rentraient, l'ours velu des cavernes
A J'épaule ou le cerf, ou le Jion !':lnglant.
Et les rem;nes marchaient, géan_tes,, d'un pas !ent
Sous les vases d'airain qu'empht 1 eau des c1ternes,
Graves, et les bras nus, et les mains sur Je !Jane.
Elles allaient, dardant leurs prunelles _superbes,
Les soins droits, le col haut, dans la sérénité
Terrible de la force et de la liberté,
Et posant tour a tour dans la ronce et !e~ herbes
Leurs pieds termes et bJancs avec tranqu11llté.
Le vent respectuoux, parmi leurs tresses sombres,
Sur Jeur nuque de marbre errait en frémissant,
Tandi-; que Jes parois des roes couleur de sang,
Comme de grands miroirs_susl?endus dans les ~mbres,
De la pourpre du soir ba1gna1enL leur dos pu1ssant.
Les unes de Khamos, les vaches aux mamelles
Pe~antes, les boucs noirs, les taureaux vagabonds
Se ho.taient, sous l 'épieu, par files et par bonds ;
Et de grands chiens mordaient Je jarret des chamelles ;
Et les portes criaient en toumant sur leurs gonds.
Et les éCJats de rire et les chansons féroces,
1,lalés aux beugloments lugubres des troupeaux,
Tels que le bruit des roes secouós par les ea&lt;1x,
Montaient jusqu'aux tours ou, le poing sur leurs crosses,
Des vieillards regardaient, dans leurs robes de peaux.
Spectres de qui la barbe, inondant leurs poitrines,
De son écume errante argentait leurs bras roux,
Immobiles, de lourds colliers de cuivro aux cous,
Et qui, d'en haut, dardaient., l'orgueil plein les narines,
S111 laur racc des yeux profonds comme des trous.

Au premier plan, l'aspect farouche et violent des guerriel'B,
contrastant avec la beauté calme et sculpturale des femmes ;
au fond, dans un nuage de poussiere, les troupeaux s'enfonQant
pl!le-mele sous les portes de la ville ; en haut, les vieillards immo-

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

549

hiles au sommet des tours. Ainsi par paliers successifs se distribue,
s'étage et pyramide, pour ainsi dire, tout le tableau, baigné dans
cette lumiere sanglante du couchant qui achéve de lui donner
son caractere et renforce l'unité de composition par l'unité
d'impression. Ce souci de l'unité d'impression est tel chez Leconte
de Lisie qu'il luí fait plus d'une fois forcer la note. Tous ceux
de ses poemes qui ont trait au Moyen Age en sont, nous l'avons
déja vu, autant d'exemples ; et récemment encore, comparant
scene par scene, et presque vers par vers, ses Érinnyes avec
l'Oreslie dont elles prétendent etre une adaptation, un critique
constatait qu'il avait constamment renchéri sur son modele en
fait de sauvagerie et de violence. Il lui arrive d'etre plus eschylien
qu'Eschyle, plus grec que les Grecs, et plus barbare que les
Barbares.
II resterait a montrer, en poussant dans le détail, comment dans
le style meme de ces poemes on retrouve ce sentiment de l'harmonie et ce souci de l'art. La langue en est d'une extreme richesse, et
on en comprend la raison. Ayant, au degré que nous savons, le
gout de l'exactitude, de la précision et de la couleur, demandant,
d'autre part, ses sujets atous les temps, a tous les pays, a toutes
les civilisations, a toutes les races, il a dO, s'il voulait éviter l'a
peu pres, la périphrase et le délayage, puiser largement dans le
vocabulaire propre a chaque temps, a chaque race ou a chaque
pays. Ses descriptions de Bourbon fourmillent de termes empruntés a la faune et a la flore des régions tropicales, ou au
langage créole :il n'y est question que de gérofliers et de vétivers,
de mangues et de letchis, de martins et de paille-en-queue, de
bygailles, de varangues, de bobres, de calaous. Dans ses poemes
orientaux, il pa. e d'émirs et de kaliies. de fakirs et de houris de
hnka et de santa! ; dans ses poeme'3 scandinaves, de Jarls, de
skaldes, de runes ; dans ses poemes égyptiens, de pagne, de nome,
de sistre et de nopal · dans ses poémes grecs, de khlamyde, de
quadrige, d'hyacinthe, de 'otos, de cratéres et de canéphores ;
dans ses récits du l\Ioyen Age, de moutiers et de nonnes, de si res et
de donjons, de hart et d'escarcelle. de frocs et de cagoules,
d'estrapade et de chevatets. Il e!it, je crois bien, de tous nos grands
poetes, celui dont les vers roulent le plus de mots étrangers a
l'usage de notre temps, ou meme étrangers a l'usage de la langue
fran~aise. Mais il les emploie avec un sens si délicat de leur valeur
pittoresque et de leur charme un peu bizarre, il les introduit ;¡
habilement, il les répartit avec tant de mesure et les place si a
propos, qu'ilssurprennent parfois,mais qu'ilsne détonnent jamais.
Et tous ces vocables insolites ou mystérieux, exotiques ou suran-

�550

1

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

nés, que ni Bossuet, ni Racine, ni Lamartine, ni Musset n'ont
insérés dans leur prose ou daos leurs vers, que Hugo lui-meme, le
grand remueur de mots, n'aurait pas osé employer, iI les sertit
daos une phrase d'un tour si net et d'uo galbe si pur, que nous
avons, en dépit de ces oouveautés, l'impressioo d'uo style tout
classique et fermement attaché a la tradition fran~aise.
*

• •
La beauté plastique des Poemes Anliques et des Poemes Barbares incline a voir avant tout dans leur auteur un sculpteur ou un
peintre. Mais il n'aurait pas été un poete complet, s'il o'avait été
en meme temps un musicien, s'il n'avait COOQU et réalisé, aussi
bien que l'harmonie des lignes et des couleurs, l'harmonie des sons
et des rythmes. Est--il possible, saos entrer dans un détail qui
deviendrait vite fastidieux, de donner une idée au moins de la
musique inhérente asa poésie ? On n'en finirait pas de citer tous
les beaux vers qui, le livre fermé, chantentencore dans la mémoire.
Les uns sont rudes et rauques, ils évoquent les mille bruits de la
tempete, le siffiement du venta travers l'espace :
Dans l'immense largeur du Capricorne au Póle,
Le vent beugle, rugit, siffie, rA!e, et miaule.

Les autres sont retentissants et sourds, comme le choc des
vagues contre les rochers de la c6te :
Vois I cette mer si calme a, comme un lourd bélier,
Effondré tout un jour le flanc des p;omontoires,
Escaladé par bonds leur fumant escalier,
Et versé sur les roes, qui hurlent sans plier,
Le trisson écumeux des longues houles noires.

Les uns sont larges et graves comme le murmure des forets agitées par la brise :
Le vent d'automne, au bruit lointain des mers pareil,
Plein d'adieux solennels, de plaintes inconnues,
Balance tristement, le long des avenues,
Les lourds massifs rougis de ton sang, O soleil 1

Les autres sont limpides et frais comme une voix de ferome
qui monte en chantant dans la nuit :
Jeune, éclatante et pure, elle emplit l'air nocturne,
Elle coule a flots d'or, retombe et s'amollit,
Comme l'eau des bassins qui, áaillissant de l'urne
Grandit, plane et s'égrlme en perles dans son lit. '

L CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

551

D'autres sont durs, déchiraots, métalliques :
Vos divines chansons vibraient dans l'air sonore,
O jeunessJ, ó désirs, ó visions sacrées,
Comme un chceu~ de clairons éclatant a l'aurore 1

D'autres sont doux, apaisés et chuchotants :
Sur son cceur enivré pressant sa bien-aimée,
Réchauffant de baisers sa lévre parfumée,
Cuna1cépa sentait, en un r¡;ve enchanté,
Déborder le torrent de sa félicité 1
Et &lt;;:anta l'enchatnait d'une invincible étreinte 1
Et ríen n'interrompait, durant cette heure sainte,
Ou le temps n'a plus d'aile, ou la vie est un 9our,
Le silence divin et les pleurs de l'amour.

Mais si l'oo veut mesurer jusqu'a quel degré d'exquise finesse
et de subtilité iogénieuse va chez Leconte de Lisie le sens des sooorités, il n'est que de comparer entre elles les deme strophes d'une
si parfaite harmonie dont l'uoe commence et l'autre termine le
gracieux poeme intitulé La V érandah. La premiere, avec ses sept
vers sur deux rimes, les deux derniers reprenaot en seos inverse
les deux premiers, avec ses allitérations et ses voyelles sourdes
sur lesquelles tranchent a intervalles irréguliers des voyelles
plus claires, donne l'impression du chant monotone et léger de
l'eau qui tombe goutte a goutte et fuit hors de la vasque de
marbre:
Au tintement de l'eau dans les porphyres roux
Les rosiers de l'lran mélent leurs frais murmures,
Et les ramiers réveurs leurs ro1,1coulements c),oux.
Tandis que l'oiseau gr¡;le et le frelon jaloux,
Siffiant et bourdonnant, mordent les figues roo.res,
Les rosiers de l'lran m¡;Jent leurs frais murmures
Au tintement de l'eau dans les porphyres roux.

Mais voici que sous les treillis d'argent de la vérandah ou elle
repose, la belle Persane s'engourdit peu a peu dans un demisommeil ; le bruit de l'eau daos la vasque, et de la brise dans le
feuillage, et des oiseaux daos les hranches, et des insectes autour
des fruits n'arrive plus a son oreille que comme un vague chuchotement qui semble s'assoupir en meme temps qu'elle ... Pour
donner de ce glissement daos le sil enee la sensation quasi physique,
il a suffi au poete de reprendre les memes vers, en éteignantseulement les notes trop vives et en accentuant la monotonie du
rythme:
Et l'eau vive s'endort dans les porphyres roux;
Les rosiers de l'Iran ont cessé leurs murmures,

�552

r;;

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Et les ramiers reveurs leurs roucoulements doux.
Tout se tait. L'oiseau grde et le frelon jaloux
Ne se querellent plus autour des figues mílres.
Les rosiers de l'Iran ont cessé leurs murmures,
Et l'eau vive s'endort dans les porphyres roux.

Ce qui donne ~eur valeur musicale aux vers de Leconte de Lisie,
c'estle choix des sons plutot que la variété des rythmes. 11 n'a sur
ce dernier point rieninnové, rien inventé. Le vers qu'il a employé
de préférence est l'alexandrin, l'alexandrin assoupli et libéré que
lui léguaient les romantiques. II s'en est contenté, et il !'a meme
beaucoup moins «disloqué» que ne !'a fait Victor Hugo. La seule
liberté qu'il se soit permise avec Iui, et que son illustre prédécesseur n'aurait pas approuvée, c'est d'assourdir la syllabe sur
laquelle tombe l'hémistiche, en mettant a cette place un proclitique, une préposition notamment,et meme une syllabe muette.
D'un bout a l'autre de la salle a vofite épaisse ...

Mais il le balance en général d'unefa~onbeaucoupplusréguliére
et plus classique que Iui. En fait d'autres métres, il n'a guére
employé que l'octosyllabe et aussi le décasyllabe scindé en deux
mesures égales :

...

Couronnés de thym et de marjolaine,
Les Elles joyeux dansent sur la plaine.

C'est la, sauf erreur, une coupe qu'il a été, avec Théodore de
Banville, un des premiers a pratiquer. Ces rythmes, plus rapides
et plus courts, il les a réservés a certains sujets, ou ils étaient
nécessaires. Mais le plus ordinairement il s' est servi de rythmes
graves, majestueux, un peu lents et Iourds, massifs comme est
souvent sa poésie elle-meme: le tercet, le quatrain a rimes croisées ou embrassées ; la strophe de cinq vers qui n'est qu'un
quatrain a rimes croisées, ralenti et alourdi encore par l'insertion en son milieu d'un vers suppléroentaire qui triple !'une
de ses deux rimes. Le quatrain est exactement a la mesure de
sa phrase poétique et en suit on ne peut mieux le mouvement. 11
y a meme, dans certains de ses poémes, des tirad es entiéres d'alC:.
xandrins a rimes plates qui se décomposent non sans quelque
monotonie en groupes de quatre vers. 11 ne faudrait pas conclure
de ces remarques que la métrique de Lecont~ de Lisie soit
totalement dépourvue de variété et de souplesse ; mais il est
juste de reconnattre qu'elle s'adapte mieux aux grandes images
et aux sentiments profonds qu'aux conceptions gracieuses et légeres, et que, prise dans son ensemble, elle achéve de donner a son
reuvre le caractére d'ampleur, de majesté, et meme,si l'on veut,
de solennité, qui en demeure le trait le plus apparent.

L'&lt;E.UVRE POÉTIQUE ,DE LECONTE DE LISLE

553-

•*•
Cette reuvre est belle, d'une beauté réguliére, harmonieuse et

calme, pure de lignes comme l'antique dont elle est souvent ins-

pirée, voluptueuse et chaste a la fois cornme lui. Elle a la splendeur

du marbre auquel on l'a souvent comparée; elle en a aussi, disent
ceux qui ne l'aiment point, la froideur. On reproche au poéte de

n'avoir atteint la perfection de l'art qu'aux dépens du sentiment,
d'avoir modelé des formes admirables et peint des tableaux ma-

gnifiques, mais de n'avoir pas donné de vie a ces tableaux et de
n'avoir pas mis une ame dans ces formes. O,n lui en veut surtout
de n'y avoir rien mis de la sienne, de n'avoir rien trahi,dans sa
poésie, de l'homme qu'il était sans doute, semblable a nous, faible
et passionné comme nous, d'avoir été non seulement impersonnel,
mais impassible. C'est un grief que confirme trop facilement une
lecture superficielle de Leconte de Lisie. II vaut la peine de l'examiner spécialement et de le discuter a fond.
(d suivre.)

�UN DRAME NÉO·CLASSIQUE DE G, HAUPTMANN

Un drame néo-classique
de G. Hauptmann
Leqon de H. A. VU.t.LIOD,
Professeur

a l' Uniuersité de Naney.

« L'Arc d'Ulysse. »

La Danse de Pippa et La Fuile de Gabriel Schilling, que nous
avons étudiéesantérieurement, étaient des ceuvres tres difiérentea
l'une de l'autre, bien que composées durant la meme année. La
premiere était symbo!ique, tout imprégnée de romantisme, et elle
était demeurée, pour un grand nombre de spectateurs de.1901,
une énigme. Elle n' était pas scénique, en raison de l'incertitude ou
elle laissait !'esprit, non seulement quant a la signification du
symbole, mais encore quant ti la proportion de réalité et de
fiction qu'elle contenait. Cette piece avait échoué et Hauptmann
avait différé la représentation de Gabriel Schilling, drame d'analyse, d'une aílabulation toute réaliste et contemporaine,
de couleur ibsénienne pourtant, dont il redouta l'insucces.
Entre 1906, date de l'échec de Pippa, et 1912, date du succes
théatral de La Fuile de Gabriel Schil!ing, l'intervalle est comblé
par une série d'ouvrages de caractere tres distinct et de valeur
tres inégale.
En 1907, G. Hauptmann avait fait suivre la plus absconse,
la plus difficilement pénétrable, de ses ceuvres dramatiques:
La Danse de Pippa, par la plus banale et la plus faible, la comédie
intitulée Les Demoiselles de Bischofsberq. On eüt dit qu'il eut voulu
prouver qu'il était en mesure, s'il luí plaisait, de recourir aux
procédés les plus usés, les plus rebattus, des imitateurs d'Iffiand
et de Kotzebue. Dix années auparavant,la chute de Florian Geyer
avait fait rebondir son auteur jusqu'au légitime et tres noble
succes de La Cloche engloulie et il avait pris une tres authentique
revanche. Maintenant et pour la premiere fois, la réaction manquait et le dramaturge semblait rendre les armes.

555

L'année suivante, en 1908, Hauptmann exploita, comme il
avait fait avec Le pauvre Henri, une légende du Moyen Age,
combinée avec l'étude d'un cas morbide. Mais L'Olage de l'empereur Charles, la nouvelle piece, au lieu de s'établir sur l'intégralité d'un poeme médiéval, prenait texte simplement d'un
fragment de chronique italienne du xv1e siecle, ou il était relaté
que Charlemagne s'était épris, vers la fin de son régne, a ce
point d'une jeune fille perverse nommée Gerfuind, qu'il en avait
négligé tout ce qu'il se devait a lui-meme et tout ce qu'il devait
Ason peuple. Hauptmarrn avait traité sa matiére comme celle
qu'il avait empruntée a Hartmann von Aue, en pentamétres
iambiques. Le projet du drame ne manquait pas de grandeur ;
l'exécution en fut médiocre, parce que l'élaboration en avait
été insuffisante et que le personnage principal, dessiné avec trop
de hate, ne laissait voir dans son ame aucun conflit tragique, mais
présentait seulement un phénoméne de déchéance.
A partir de ce tournant de sa carriére, Hauptmann ne reviendra
plus qu'a deux occasions au réalisme dramatique, auquel il
s'était entierement adonné avec prédilection, je veux dire a
la figuration et a l'interprétation des thémes tragíques ou
comiques qu'offre la vie, dans le présent et autour de luí. 11
maniféstera une tendance toujours plus accentuée a recourir
aux inspirations de l'idéalisme et sous les biais les plus multiples. 11 semble qu'un moment soit venu ou l'auteur des
Túserands et d'Hannele se trouvait avoir épuisé l'intéret des
aujets vers lesquels son attachement a sa province natale
l'avait tout d'abord porté. Apres La Danse de Pippa, il n'a plus,
que je sache, remis en scene le paysage silésien, ni fait entendre,
dans des ceuvres nouvelles, le dialecte auquel il avait ouvert
une si large place dans ses' premiers drames. Le constant besoin
de renouvellement, qui avait été !'une des caractéristiques les
plus singulieres de son individualité d'auteur dramatique, allait
l'amener a des hardiesses d'adaptation qui n'auraient plus rien
de commun avec celles qu'il avait tent~es, en 1889, sur l'étroit
aentier ouvert par Arno Holz. II devait, a plusieurs reprises, non
aeulement quitter les errements du naturalisme, mais s'évader
tout a fait -par surcroit- de l'ambiance meme du germanisme.
Par une sorte de gageure, il disposa d'assez de souplesse pour
restituer, en 1911, le milieu cher aux initiateurs du Théatre-Libre,
dans la tragi-comédie berlinoise qu'il intitula Die Rallen, et pour
ne pas craindre de luí opposer, presque sans transition, une piéce
néo-classique, dont la scéne était a Ithaque.
Pour se mettre au point de départ de la nouvelle orientation

�556

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de G. Hauptmann, il faut se reporter au voyage qu'il fit, au
printemps de 1907, par mer, le long des c6tes de l' Adriatique
jusqu'a Corfou, et par dela jusqu'en Attique. JI en a noté les
impressions, sous le titre de Griechischer Frühling, dans une
sorte de journal de route qui rappelle le Voyage en Italie 4e
Grethe, mais dont la valeur et l'intéret résident surtout &lt;lana
les clartés qu'il projette sur les sources les plus intimes de la
sensibilité du poete, sur cette double nature qui fait de lui un
réaliste illuminé par les pressentiments du romantique, wt
romantique toujours capable de renouer le contact avec la vie,
palpitante et réelle. L'antiquité hellénique et le monde modeme
ne parurent pas a G. Hauptmann etre deux domaines séparé&amp;
l'un de l'autre par des cloisons étanches, mais deux milieux au
sein desquels l'homme a été tourmenté d'angoisses et transpo
de joies, qui se correspondent a travers les siecles. Son sens arden
de la réalité sentimentale, si je puis ainsi m'exprimer, lui permit
de ressusciter intuitivement l'hellénisme, non pas tant du point
de vue du dilettante et de l'esthete que de celui d'un amateu
d'émotions humaines éternellement susceptibles d'etre évoqué
et ressenties.
On se souvient que, dans le drame écrit en 1906 et dontl'actio
se joue sur les bords de la Baltique, le sculpteur Maürer press
son ami, l'infortuné Gabriel Schilling, del'accompagner en Grec
ou il retrouvera la joie de vivre. Cette circonstance rend une
fois de plus sensible la part d'autobiographie que G. Hauptma
ne cesse d'insérer dans ses amvres. Au moment oit il composa·
La Fuile de Gabriel Schilling, il nourrissait done le projet qu'il
réalisa l'année suivante, en compagnie de sa seconde femm
et de son jeune fils, et duque! il escomptait, pour lui-meme, un
bienfait intellectuel et bien mieux, une sorte de rajeunissement
de tout son etre.
Des lors, le long de ce périple qu'il fit de Corfou, par Leucade
et les multiples Hes de lamer Ionienne jusqu'a Théaki, l'ancienn~
lthaquc, il congut le plan du poeme dramatique qui ne devait etre
représenté et publié qu'en janvier 1914, L'Arc d'Ulysse (der
Bogen des Odysseus).
Entre le retour de G. Hauptmann et l'impression de cet ouvrage
qui semble, au premier abord, si étrangement en dehors dlli
cercle d'oú naissent d'ordinaire ses suggestions dramatiques, il
faut placer (outre ,la légende du temps de Charlemagne, dont
j'ai déja parlé) plusieurs pieces et plusieurs romans.
Des le début de sa carriere, Hauptmann s'était exercé dans le
genre narratif. Quelque part qu'il ait donnée de lui-meme au

UN DRAME NÉO-CLASSIQUE DE G. HAUPTMANN

557

théatre, on a souvent remarqué qu'il a écrit des drames qui
a'apparentent, a bien des égards, avec l'épopée, par l'abondance
et le développement des récits qu'ils contiennent. En 1892,
la meme année que Les Tisserands, il avait fait paraltre deux
no~velles proprement dites. Le Garde-barriere Thiel et L'Apólre,
écntes plusieurs années auparavant. Ce ne fut done pas un
événement inattendu que l'apparition,en 1910, du grand roman
si significatif, si plein d'ame et de pensée, auquel il donna le
titre de Emanuel Quinl, l'inscnsé en Jésus-Chrisl (Der Narr in
hristo, Emanuel Quint).
Je ne m'arreterai pas sur cette reuvre qui ne rentre pas dans
le cadre de l'étude que je me suis imposée cet hiver. ll est imnosaihle toutefois de l'omettre tout a fait, pour peu que l'on 'soit
préoccupé de donner, a propos du théatre de G. Hauptmann, un
apergu général de sa production.
Emanuel Quint, comme L' Apólre, comme Ames solitaires, comme
Les Tisserands, comme Hannele, et encore comme La Cloche
engloulie, Michael Kramer et Le pauvre Henri, est tout entier
pénétré de l'idée religieuse et il l'est aussi d'un sentiment de pitié a
'égard des faibles et des souffrants. Quint est un chimérique
religieux, un homme qui s'estprescrit, commeTolstoI,le devoirde
réaliser par sa propre vie le strictidéal du Christianisme primitif.
Les influences piétiste, qui avaient marqué sur l'adolescence de
G. Hauptmann l'avaient prédisposé a faire intervenir le souci
religieux, d'une maniere active, a l'occasion des réalités les plus
matérielles de l'existence quotidienne, a dépouiller la religion
du dogme pour meler son ferment a la vie sociale, dans ses manifestations les plus familieres. Emanuel Quint marque un effort
en vue de tirer du spectacle de la misere humaine la justification de l'enseignement essentiel du Christ. II en résulte que
l'idéalisme s'y trouve en quelque maniere impliqué dans la mise
en ceuvre naturaliste. Ce livre, dans lequel Hauptmann a fait
entrer une part considérable de lui-meme, peut etre considéré
comme la somme doctrinale de tout le reste de la production de
aon auteur, comme le résumé le plus expressif de tous les
éléments dont se constitue son individualité sentimentale.
Le roman d'Atlantis, paru en 1912, procure, dans le genre
narratif (si on le compare a Emanuel Quinl), une impression
analogue a celle qu'éprouverait un spectateur qui assisterait
a une représentation des Demoiselles de Bischofsberg, au sortir
d'une audition de La Cloche engloulie. Au lieu que Quint vise
a atteindre l'ame, Atlantis captive surtout par le pathétique
d'une situation (celle d 'un grand paquebot chargé de passagers et

�558

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

qui s'apprete a couler au fond de l'Océan). Hauptmann agit ici
par son aptitude de dramaturge a mettre en mouvement }t!9,
ressorts qui ébranlent l'émotivité du premier venu, et sa detcription est animée d'un pittoresque tres saisissant. Romancier
aussi bien qu'auteur dramatique, il semble qu'il veuille atteindre
alternativement les milieux les plus opposés, et qu'il s'entratne 1
cet effet a user avec dextérité des moyens les plus diversifiéa.
La suggestion initiale qui amena Hauptmann a écrire AUanli,
provint de la réminiscence d'impressions recueillies par lui, au
cours d'une traversée de Southampton a New-York en 1892, et
que le voyage en Grece,en 1907, avait ranimées. Une fois de plus
nous remarquons le partí qu'il ne cesse de tirer de ses expériences,
pour la production de ses ouvrages. Cette intervention si fréquente de l'émotion vécue, de &lt;&lt; l'Erlebtes », indique la prédominance de la subjectivité, et tout compte fait, du sentiment.
dans son muvre. De la la part de réflexion, de conscience, d~
systeme, qui restreint, dans la plupart de ses drames, la sponta•
néité. Devant la vie, Hauptmann ne garde pas cette sérénitj
qui garantit a Shakspeare, par exemple, l'objectivité sans trouble.
Entre la publication du journal de route intitulé Griechis~
Frühling (1908) et celle du roman religieux Emanuel QuinJ
(1910), se plaQa la représentation de Griselda. Pour la 3e fois,
le romantique attardé qui cohabite, chez le poete du Pauvre H enri~
avec l'écrivain naturaliste, empruntait un sujet de drame a la
tradÍtion du Moyen Age, mais pour en transformer du tout au tout.
les données et pour la compliquer de cette autre hantise de l'éta~
d'esprit romantique, l'intervention de l'élément pathologique.
Dans le theme populaire de Griselda, tel que l'avaient interprété Boccace et Pétrarque et tel que la plupart des littérature&amp;
européennes l'avaient traité a leurs débuts, l'attrait principal
avait résidé dans l'amour du jeune noble pour la paysanne.
Hauptmann a exploité cette matiere traditionnelle avec verdeur,
avec ce relief que lui permet la connaissance exacte des milieux
plébéiens. Il a mis en contraste saillant la saine et énergique
nature de la pastoure et le tempérament brutal du Markgraf
Ulrich et, a l'inverse de la légende, il a montré Griselda dana
l'humilité de sa condition, fiere et robuste, récalcitrante et non
point soumise, triomphant au dénouement de la perversion
morbide d'Ulrich, dans le cmur duquel soudain une jalousie
haineuse a l'égard de son enfant nouveau-né s'était exaspérée
jusqu'a la démence.
Griselda avait été la premiere composition dramatique de
G. Hauptmann, apres son retour de Gréce. Elle fut suivie, en

UN DRAME NÉO-CLASSIQUE DE G. HAUPTMANN

559

1911, d'un retour momentané de l'auteur d'Avant l'aurore a Ja
fermule la plus an~ienne d? &lt;l naturalisme conséquent » marquée
par la r~présentati~n de Die Rallen, une tragi-comédie berlinoise.
Le miheu populaire de ce que l'on appelle le GrossBerlin c'est~ e l'a~glomération berlinoise avec sa grande hanli~ue, a
touJo_urs mtéressé G. Hauptmann comme un certain nombre
~ l~ttér~teurs . et d~s arti~tes. _allemands de sa génération. II
l avait mis en scene tres particuherement dans LaPelisse de castor
et dans Le Coq rouge. L'action de la tragi-comédie de 1911 était
placée a Berlín m~me, et, s'~l en faut croire une confidence que Je
dram~turg~ ,aurai~ alors faite, Les Rat~ ne de~aient etre que la
premiere p~ec~ d un cycle dont le SUJet serait la peinture des
mreurs berlinoises.
Comme th_eme,. cet ~uvrage présentait la tragédie de l'instinct
maternel qUI avait déJa fourni le fond de Rose Bernd et de Gri•eM.:1-. ?º~me cadre, l_a promiscuité d1un faubourg de grande ville.
!'faIS 1_act1?n, en partie douhle, avec ses péripéties multiples et le
Jeu ép1f°d1que _des personnages secondaires, avait entravé, sauf
en que ques scenes, la forte impression que le dramaturge avait
médité de procurer.
L'année meme ou Hauptmann, pal' un retour déconcertant
vers une formule dramatique qu'il semblait avoir abandonnée
décevait tous les pronos~ics . que .c~rtains indices avaient par~
prononcer sur son évoluhon, Il réc1d1va une derniere fois dans le
aens de la comédie de mceurs, en écrivant Peler Brauer. '
~e meme que Le Coq rouge avait été,en 1901, la suite de La
Pe~iss,e de loutre (1893),Peter Brauer,qui n'a étéjoué qu'enl921 et
q_w na rempo~té, au ~ustspielhaus de Berlín, qu'un succes d'estune! e&amp;t la sm_te tard1ve de College Cramplon, comédie contemP?rau~e des Tisserands. G. Hauptmann paratt avoir une prédilect1on pour ces prolongations d'une étude de caractere ou
de mmurs. La preuve est pourtant faitequ'ellesportent rarement
honheur a l'é~rivain dr~matique. II est rare qu'il n'ait pas épuisé
par sa prem1ere création tout l'intéret qu'il est susceptible de
dégager d'une matiére. L'apparence de survie qu'il prete a son
personnage est trop factice pour soutenir l'illusion du public.
Un~ atmo_Psh~re e~e~eme~t difiérente, et malgré l'antiquité
du SUJet tra1té, Je pUis bien d1re « entierement renouvelée » e:,t
c~Ue dani, laq?elle se_ m~u~ent les héros de L'Arc d'Ulysse, la
~~e néo-class1que qUI faisa1t de. G. Hauptmann, d'une maniere
· ll mattendue, l'émule de Grillparzer et de Gmthe.
. Da~s plusie_urs des n?tes p~ises au cours de son voyage en Grece,
Ü ava1t témo1gné de I attrait profondément humain qu'exerQait

�560

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

sur lui tout ce qui tenait a la légende du roi d'lthaque. Elle lui
faisait l'effet d'etre un theme éternel, et la figu~e du ~erger
Eumée J'émouvait par sa cordialité, par sa fidéhté a l égard
d'Ulysse dont il faisait une incarnation de la douleur.
,.
Dans la série des reuvres de Hauptmann, le drame ~rec s_msére
immédiatement entre le Feslspiel in deutschen Reimen JOU~ _'1
Breslau, au cours de l'été 1913, et die Winter~allade, une fanta1s1e
dramatique composée en 1917, d'apres un réc~t deSel~aLagerlüf.
L'Arc d' Ulysse condense en 5 actes l'essentiel des circonsta_nces
narrées dans les onze derniers chants de l'Odyssée, depuis le
moment ou, déposé par les Phéniciens Slli' _la cote d'~thaque, le
héros est conduit par Athéné, sa protectnce, sous l apparence
d'un mendiant devant la cabane d'Eumée.
Le décor représente un paysage de l'tle es~arpée, couverte de
chenaies ombreuses. Le vieux porche~, ass1s sur _un banc de
pierre, est occupé a fourbjr un are, tand1s que deux Jeun_es filies.
chacune portant sur la tete une jarre pleine d'eau, grav1ssent la
te d'un sentier qui accede vers la demeure rurale. Melanto, la
du chevrier Melanteus, et Leukone, la petite-fille d'Eun:iée,
s'entretiennent, en cheminant, selon le rythme du pe~ta?1et~
iambique, que la poésie néo-classique allemande, depuis l Iph,génie auf Tauris, s'est réservé en pr?J?re.
Leur dispute nous fournit I'expos1tion. Elles nous _appr,~nnent
ce qui se passe dans le palais du roi d'Ithaque, tand1s qu_Il erre,
au gré des vents sur la roer inclémente. Melanto est vame des
avances quelui o~t faitesles prétendants eux-me~es de Pénélope et
Leukone maudit cet Eury Machos et cet Antmoos, le~ profanateurs de l'hospitalité. Melanto parle apre_ment, ~ans _voile ; elle
tourne en dérision sa compagne qu'elle c:1'01~ en_ devotion dev~nt
Télémaque, le jeune fils d'Ulysse qm n é~a1t encore qu un
nourrisson lors du départ du héros po~r Tro_1e.
.
Mais voici qu'Eumée interpelle de lom les Jeunes filies. Il c~!t
voir a quelque distance, un étranger en marche vers la m~ta~rie
et il'en voudrait confirmation. Or, non! Leukone a beau a1~1ser
son pergant regard : elle ne découvre personn~. ~ors, le ~1eux
porcher se plaint des hallucinations dont une d1vm1té taqume le
harcele, et qui ofTrent a sa vue tantot un adolescen~ et tanta~
un ai'eul. Mais se léve-t-il pour saluer le nouvel arnvant et Iu1
donner la bienvenue l'apparition se résoud en fumée.
La langue dans laquelle Eumée s'exp:im~ est ~e belle tep.ue, 8
Ja fois tres familiere et tres noble. Cette 1llus10n v1suelle que cause
l'obsédante impatience du retour d'Ulysse et de ~~lémaque,
cette hallucination décevante provoquée par un Daimon, elle

hf~

561

UN DRAME NFO-CLASSIQUE DE G. HAUPTMANN

est un trait bien antique, mais il ne nous étonne pas qu'un romantique comme G. Hauptmann l'ait retenu.

Une complexité bien savoureuse rend, des l'abord, cette reuvre
attachante. On a le sentiment que le poete s'est épris de l'antiquité hellénique, en raison de l'intuition qu'il a eue de la persistance, dans l'ambiance grecque, des suggestions qui ont donné
naissance aux chefs-d'reuvre de l'art antique. 11 voit l'antiquité
sous les espéces de la vie; il en a la notion meme qu'avaient recommandée Frédéric Schlegel et les romantiques de la premiére école.
Elle n'est pas pour lui matiere morte, abandonnée aux investigations des érudits. 11 l'évoque en interprete qui a le sens de ses
mythes. De la la vigueur, la couleur de sa restitution. En sorte
que, traitant l'épisode du retour d'Ulysse a Ithaque, G. Hauptmann se sent a peine sur une terre étrangére. 11 est convaincu
de la pérennité des thémes homériques et il ne fait que transposer
ses modes habituels de création et d'expression. L'expérience qu'il
doit a la vision de la Grece, dont rendent compte ses notes de
voyage, l'a persuadé qu'il n'existe pas de rupture entre un classicisme vivant et pénétrant et le modernisme meme. 11 n'est pas
sans intéret de voir sa conviction d'écrivain naturaliste, qu'il n'a
jamais reniée, se muer en humanisme, a l'occasion de L'Arc
d'Ulysse.
Leukone et Eumée échangent leurs réflexions anxieuses sur Je
sort dont' est menacé Télémaque, récemment parti d'Ithaque a
la recherche de son pére. Les prétenda1;1ts épient son retour et
ils veulent le faire périr avant qu'il n'ait abordé l'tle.
C'est alors que le vieux patre instruit sa petite-fille de !'origine
et de la valeur de l'arc qu'il tient enmains. Il futl'arme d'Apollon,
· puis du Centaure Siléne et enfin d'Ulysse. Eumée l'a sorti de sa
cachette, en raison du reve qu'il eut la précédente nuit. Athéné luí
est apparue et· lui a commandé de fourbir et de tenir pretl'arc
de son mattre.
A peine a-t-il parlé que les chiens aboient, annongant l'approche
d'un mendiant, qui bientot, hors d'haleine, en haillons, tombe
devant Leukone et embrasse ses genoux.
C'est Ulysse lui-meme, vieilli, misérable, méconnaissable.
Un instant, son épuisement est tel que ses botes, empressés
autour de lui, le croient mort. Mais il se réconforte et il dit son
désarroi : ce Non, les Immortels n'écoutent pasmes supplications
et iI me faut porter, sans relache et sans terme, le poids de la vie. »
II esquiase en termes si vagues son infortune que le serviteur
remplit a son égard les devoirs de l'hospitalité sans s'aviser qu'il a
devant lui le roi d'Ithaque.
38

�562

R~UE DES COURS ET CONFÉRENCES

Ulysse ne reconnait pas davantage son tle natale. II a perdu
la nolion de la réalité. II dit qu'il luí semble étre enveloppé de
figures de reve. Et cetle affirmation nous arrete. Cet état d'Ame
est-il celui d'un ancien Hellene? Cet Ulysse, que G. Hauptmann
fait revivre, ne revit-il pas avec l'ame d'un moderne ? Eumée
a'est éloigné, allant préparer le repas qu'il servira a l'étranger,
au nom du mattre absent, de ce mattre dont le sort est pire que
le sien. Seul avec Leukone, Ulysse interroge : u Comment se nomme
cette terre ? ... »Et le vocable d'lthaque, qu'il fáit répéter par la
jeune filie ne l'éclaire pas. Au contraire, on dirait que celte chére
appellation sonne a son oreille comme un sarcasme. « Je le sena,
puissances cruelles, je ne reverrai jamais, au lointain de l'horizon,
la íumée de mon foyer monter dans le ciel. » On comprend des lort
que ce personnage d'Ulysse a conquis Hauplmann, parce qu'il lui
apparaissait sous les. traits de l'homme éprouvé par le deslin,
las, pitoyable, presque dément, d'une psychologie rendue morbide par le malheur. Ulysse a été le jouet de la fatalité et il ne se
possede plus lui-méme. « Privé de tout secours, je tAtonne,
enveloppé de folie. Ou ai-je abordé ? Je l'ignore. Avec qui
suis-je venu ? Je n'en sais ríen. D'ou ? je ne saurais le dire. •
Et il n'empeche que le personnage, auquel Hauptmann a prétf
quelques traits de l'homme moderne, apparatt dans une ambiance
purement hellene.
Au nom, une troisiéme fois répété, d'lthaque, il commence
a concentrer son attention, a pousser son enquéte. Leukone lui
vante la gloire de ce sage dont la ruse triompha de la résistance
d'llion,et qui régna sur l'tle, avant que la violence et la haine n'y
eussent usurpé le pouvoir. Il commande a Leukone d'épeler le
nom d'Ulysse et il se voile la tete.
Mais il ne peut croire ni ala persuasion des paroles, ni a celle del
paysages. « Illusion provenue des dieux », dit-il. u Que je fennt
les yeux ou que je les ouvre, l'image est laméme et c'est le meme
bienfait pour l'Ame et pour les sens. Et cependant c'est un mensonge. » Tant de fois il a été d~u déji.1, qu'il ne peut se rencbt
a l'assurance que lui donnerait maintenant la conformité di
souvenir qu'il a gardé et du spectacle qui frappe ses regarda.
Cependant la certitude graduellement s'impose a lui. Derriert
les collines aux pentes douces que revét la grise parure d•
oliviers, il sait," et Leukone luí confirme, que s'élévent les mun
de son ancien palais. Alors, il prend une poignée de terre : • Oui,
c'est de l'or, non de la glaise, de l'arobroisie, non de la glaise 1
Mais non, ce n'est que de la terre. Seulement de la terre, de la
terre, » s'écrie-t-il plein d'exaltation. Des lors, il sait.

UN DRAME NÉO-CLASSIQUE DE G• HAUPTMANN

563

A son tour, Leukone l'interro e » Q .
un _biais pour répondre : « Ulyssegétait ~~:onc_ es-tu ? « Il prend
retient de se révéler encore Et b. 1 .
ami ». Un scrupule le
de se vanter comme tant d' iten Ul pren~. Leukone le dissuade
,. '.
au res, par so1f de g ·
.
am, et de préte nd re qu il a1t vu le héros qu•1·11• ·t
A•.t d
,
a1 serv1 qu'il 81·t été
•
cu~s ans le ventre du cheval du T . m'
BSSls a ses
Le premier tableau s'acheve
ro~. ysse est mort.
son bote (cet envoyé des dieu~ :~~~t ~umée ~eparatt, conviant
bger le repas qu'il a appreté UI
mendiant) a venir parentre la certitude que l'évide~ce ¡ss\e~~ partagé dans son creur
et le doute que la dépression de ses ré a ité_s le presse d'admettre
décevants et tant d'épreuves ont ?nfil;~rg1e, ~ue tant de mirages
Leukone luí a décrit la torture su: i r en lm comme un poison.
tion de Télémaque et l'émofo ie p~r Pénélope et la résolude passer le seuil d'Eumée le hlér~s rn ms~ant, l'a terrassé. Avant
Encore une fois I'Ulyss~ de G He momlle de ses lévres.
tranchons le mol, 'un malade et ~et~uptma1;1n_ est un soullrant et,
ses épreuv~s, est pour le poéte un att:~;b1d1té, conséquence de
Le deuXIeme acte se dé I
,..
d'Eumée. Elle est composlee ~~~: 1ª I i~térieur de la maison
H~uptmann a la mise en scéne Ul se s01~ que donne toujours
~msme. Quand Eumée l'assur . y s~ a 1 ame pé~étrée de pessiil ~roteste qu'il est maudit de: ~~~: ~~e1:1t~nu~ qm lui est faite,
pres du foyer dont il ba. I
. ,
1 s ass1ed dans la cendre
la malveillance.
ise a pierre, comme pour en éloigne;
Eu_mée remarque son obses~ion. « Qu
.
.
ce ~imple foyer ne cache aucun cÍé e fa1s-t_u ? .La p1erre de
aruo~~x ; elle ne recouvre aucune
~on qui d,~1ve te rendre
eonc1her ou craindre Ell
t
pmssance qu il te faille te
.
e por e un feu h
·ta¡·
commc. pour moi-meme. '' Et il l' d.
.
_osp~ . ier pour toi
Le v1eux patre ne comp d a Jure . « S01s vml. ''
·
ren pas cet hote éL
·
« L aisse-moi caresser Ja fla
d
r~nge qm repartit :
profondément dans la bra:Cm! e e~ foyer ; larsse-moi imprimer
commc un enfant cache sa tete ~~n:1~age .déshonoré et maudit,
Eumée se prend a dire d'Ulysse : « II e sem de sa mere. ,&gt; Alors,
Ulysse aupres d'Eumé
t a
a perdu le sens. ''
pauvre_ Henri au foyer
~:ttfrk~~
~an,s la situation du
pou_rra~t au premier abord croire tout ro_1 d Ithaque, que l'on
ordma~re des personnages du théatre
~1t en dehors du cercle
c~ntra1re, essentiellement ourv
e . Ha~p~mann, est, au
dillérencient. Ulysse est I p
~ des caractér1stiques qui les
Ulysse a peur U a e p~pre rere du pauvre Ilenri
palais de Pénéiope eieur_ ~ cette. l\Ielanto qui a ser~i dans le
qm s est faite l'exécutrice des mauvais

d:

t:es
J

�564

UN DRAME NÉO-CLASSIQUE DE G. HAUPTMANN

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

desseins des prétendants. Plus on avance dans le drame, plus il
apparalt comme un homme marqué par le falum, par l' Anagké.
« 11 porte sur le front, dit Eumée, le signe qu'inscrivent leadieux."
Comme le sont la pluparl des drames de G. Hauptmann dans
la diversité deleur alTabalation, L'Arc d'Ulysse est un drame de la
fatalité.
A ce point du développement dramatique, l'épreuve a laquelle
est sournis Ulysseconsiste dans la nécessité ou il est maintenu de
se taire, de se renier lui-meme, alors qu'il est assuré d'etre dans
son domaine, sur le territoire de l'tle ou il a régné avant son départ.
pour Troie. Il est Ulysse, et pourtant il lui est interditde prononcer
le nom d'Ulysse, sous peine d'etre cbassé comme un simulateur
et un aventurier. Son dénument actuel, !'usure de son énergie pa
lt malheur ont créé une individualité nouvelle, dont le pouvoir
est nul. Le héros qu'il était est mort en elTet, et il n'en est pl
que I'ombre.
L'entrée soudainede Télémaque, le fils qu'il n'a pas vu grandir,
souligne le caractére poignant de cette situation. Ulysse a soufTert
et I'efTet ultime de sa longue épreuve est l'impossibilité ou il s&amp;
trouve de se faire r!)connatlre des etres chers qui l'appelaient.
Bien plus, tout éclat de sa sensibilité contenue le fait tenir polJI!
un aliéné.
Eumée accueille Télémaque comme il ferait son propre fils,
cependant Ulysse assiste en témoin a ces échanges, en vaincu, etil
ne peut que s'exclamer devant l'adolescent radieux.
En un long récit, d'une ligne rigoureusement classique, celui •
raconte a Leukone ce qui lui est advenu depuis son départ d'Ith
que. Tous les éléments de cet exposé sont rétrospeclifs. On croir ·
Jire une page délachée de l'Odyssée ; elle apparticnt au ge
narralif. S'il est admis que l'action soit l'unique ressort de 1•·
lérét dramatique, elle produit au théatrel'efTet d'un hors-d'reu
Mais pourtant cette scene, dont l'ampleur verbale rappelle
tradition de l'épopée, ne manque pas de présenter, par
conlenu moral, le puissant attrait qui est le propre de la tragé
classique.
Tandis que Télémaque parle, Ulysse semble endormi.
demeure certain pour tous qu'il n'est qu'un mendiant, un roa
heureux et peut-etre un fou, mais nous comprenons nonobs
qu'il est la personne principale, celle dans le creur de laquelle
joue le drame essentiel.
Ulysse entend tout ce que rapporte Télémaque. Partout d
l'Hellade, le nom du roi d'lthaque est révéré. Les aédes cban

565

aes lou~nges. On renda sa mémoire des honneurs qui l'ass· ·1 t

la un d1eu. Car on le tient pour mort. Désormais attend1m1 en
reto é ·
d ·t ,.
,
re son
ur qm:vau ra! &lt;t un blaspheme, car, comment admettre ue
les souverams de l Olympe prolongent, loin de sa terre natale qles
épreuves de leur favori ?
'
. Télé_maque con~e qu'a peine avait-il quitté la c3té d'ltha ue
iJ ava1t c·omm~mé, _devant l'immensité de la roer, avec rlm;
paternelle. II lm ava1t semblé que cette ame chérie l'envel
·t
et demeu~ait pres de lui. « Au milieu de la nuit, quand je te:!fsª:e
gouvernall et que les flots. roulaient sous la coque du navire Je
aouffle _de mon pére passa1t sur moi. J'eusse dit qu'une m:Un
~ressa1t mo~ front et mes épaules. Mon creur battait et s'enfiait
d un mystér1eux bonheur. Et quand nous tournames a nouv
p_roue vers ~thaque,_ son esprit me précédait. Le son que
nve quand Je sauta1 du bord me sembla etre un salut envo é
par,Ulysse des demeures souterraincs et réclamant les ho
y
funebres. »
nneurs
~é!émaq~e est done plein de la pensée de son pere ; ¡¡ est son
héntier et_ll sera son veng~ur. II souhaite asa mémoire la bienv~n~e. Ma1s qu~nd l~ ~en~ant, ne se contenant plus, se dresse et
ene . • Ensevehs-mo1, Je sms Ulysse l » le jeune héros n'a qu'
parole : « Cet homme m'inspire du dégout ». Et ¡¡ s'élo·
une
Leukone.
igne avec

=

re:~~

Ulysse se fait l'efTet d'etre dédoublé. Sur terre il ne connalt l
que _le mépris. Mais la gloire de ses gestes (ainsi qu'il s'ex rfm~s
a fm sa pe_rso~e et _elle resplendit du haut du ciel étoilé. PD'uni
part, ~on md1v1duah~é terrestre, réduite a n'etre qu'un paquet
de hadlons, et de l autre, Je rayonnement immortel et d" ·
de son nom.
ivm
~e. nous méprenons pas. C'est bien ce cas psychoJogique qui
"• invité G. Hauptmann a porter a la scéne le sujet du retour
d Uly_sse a It~aque. L'anomalie de ce destin et les consé1tuences
morb1des_ qu'll en pouvait déduire : délabrement moral, épuiaement mtellectuel, dédoublement de la personnalité • t
cette étude qu_i rattache s1 étroitement la tragédie néo-cl;ssi~::
n_ous étud1ons, a la légende médiévale dramatisée du pauu,.;
enr,, que nous avons précédcmment analysée
fo Toute la ~uite des scénes du second acte reno~velle, sous une
.:ume g?uallleuse et boufTonne, la situation posée. UJysse allait
.. ' plem de dégouL, quand Eumée rentre accompagné d'une
VIeille serva~te qui le raille d'imiter les gens du palais, de dissi er
i table les biens du maltre absent. lis parlent librement crume~t
ne prenanL pas garde au loqueteux. Soudain celui-ci 'se leve et

¡ue

�566

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

clame : « Sacrifiez et faites bombances ! sacrifiez et faites bombances 1» Eurykleia demande : « Qui done est c~thomme, ~umée? »
Alors le p&amp;tre répond : « Personne, au~ant dire q~e ce n est personne. » Eurykleia ne d9ute pas que cet mtrus ne s01t de la ~équelle
de ceux qu'attire le désordre d'Ithaque. « L~s vautours s assemblent partout 011 il y a de la charogne », d1t-elle.
Le paradoxe du role auquel il est ravalé prov~que la ~~rve
amere d'Ulysse qui se tourne, lui-meme, a hau~ vo1x, en déns1on:
Pour ce coup, Eurykleia s'indigne qu'il ne s01t p~s- souflleté, 1~1
qui injurie l'illustre roi d'lthaque. Avec_une doc1hté dolente, il
feint de &amp;'outrager lui-meme. Puis, il burle sa douleur comme
un forcené, et il part.
.
A Jire ce développement d'épisodes qui fait un tres captivant
tablean, on pense involontairement, tour a to~r, a Théocnte et a
Shakespeare. Alternativement, ce sont les. 1_dylles colorées du
poete grec et !'a.pre et scintillante fanta1s1e du dramaturge
anglais qui sont pour nous remémorées.
.
Eurykleia et Eumée s'entretiennent du scandale qui se perpétue
autour de Pénélope. L'épouse d'Ulysse s'alarme de l'absence de
Télémaque. Survient ensuite Melanto, mise en cause, la s~rvante
rebelle et impudente, dont l'audace arrache tous ~es voiles. Ce
sont bien la les petits tableaux de mceurs. de T~éocr1te.
Mais voici que la place tout a l'heure la1ssée_v1de par U!ysse e~t
tout d'un coup occupée par un vieillard, auss1 loquet~ux que lmmeme et qui Iui ressemble comme un_ frere. Eurykle1a seule est
frappée de la similitude de leur~ tra1ts. Le nouv~au venu est
Laerte le pere d'Ulysse. 11 est sémle. 11 rappelle le pere Kranse de
Vor s:nnenaufgang. G. Hauptmann l'~ traité selon les ~rocé?é.s
du naturalisme, tout en maintenant a I ensemble ~e la sce~e ou _il
le place, son coloris grec. Et c'est une accentuat10n de I mtéret
dra.matique, cette mise en présence du pere et du fils,. également malheureux, également déchus, pareils a deux sos1es tragiques.
Le pessimisme du drame s'accuse, en effet, au III0 acte,_ dans la
scene initiale 011 les deu '{ hommes, cote a cote, s'entreti~~e_nt.
Ce que le dramaturge a voulu ici faire éprouver!_c'est~'.hum~hation
de la personne humaine par l'action de la fatallté. L I~pmssance
a luquelie la séniliLé a rédui~ Laert~, s_ur cette tle 011 ~egnent les
usurpateurs débauchés, a fa1t de lm le Jouet de ses anc1ens valets.
Son intelligence est obscurcie et il ne reconnatt pas son fils. Le
long éloignement et la souffrance ont également rabaissé Ulysse et
ils l'ont mis hors d'état de recouvrer son prestige et son bonheur:
Le dénument le dépouille de tout caracter~ sacré. Il est aussi

UN DRAME NÉO-CLASSIQUE DE G. HAUPTMANN

567

dépourvu que l'est Laerte, qu'il reconnatt etre son pére et qu'il
vénére malgré sa déchéance.
Quand les prétendants introduits par Melanto envahissent
avec impertinence la·cour d'Eumée, Ulysse est plus que jamais
le mendiant, l'etre que l'on peut impunément abreuver de moqueries. Mais Eurymachos, Antinoos et Ktésippos ne font que
passer. Une autorité qu'il ne s'explique pas retient au contraire
Télémaque devant &lt;e ce vieillard qu'une démence sacrée agite •
ainsi que dit Leukone, et qui semble voir les dieux face a face.
Aux questions inquietes qu'il lui pose, Ulysse se revet avec sarcasme de la dénomination méprisante qu'a donnée de lui le pAtre.
ll s'appelle Personne. Mais sous ce voile, il résume explicitement
son destin: « Qui done es-tu ? » demande Télémaque, et il répond:
« Un désespéré ».
Dans l'ame juvénile de Télémaque, les velléités se pressent.
ll aspire a libérer son patrimoine ; il révére la mémoire de son
pere, mais le présent surtout l'occupe ; il est trop possédé du désir
de réaliser ses propres reves pour fixer d'assez pres l'énigme que
posent les paroles du mendiant. Il est d'une outrecuidante naiveté
et il affirme, il jure devant Ulysse qu'il reconnattrait son pere
au premier regard.
Progressivement les signes se multiplient. Des bergers accourent,
se félicitant du terme subit d'une longue sécheresse. Une breve
églogue les rassemble devant Ulysse qui se prend a pleurer aleur
vue. Ne sont-ils pas le vivant rappel de t,ous les biens qu'il a
perdus? Il a connu leur insoucian~e et leurs peresl'ontaccompagné vers Ilion.
Daos cette ceuvre mi-pa1enne, mi-romantique, le merveilleux
joue naturellement son role. Il n'est dans l'intention du poete que
figuratif de la réalité psychologique et sentimentale. II traduit
le développement du drame intérieur qu'il fait progresser.
Ulysse et Télémaque sont les deux personnes principales, et
c'est au fond de leur ame que le miracle se prépare. L'émotion
que soulevent les paroles énigmatiques du mendiant se projette
en quelque maniere sous forme visible. A mesure qu'Ulysse gagne
en autorité sur lui, Télémaque a l'impression de voir sa taille se
redresser et s'élever.
De meme Leukone interprete les phénomenes qui co1ncident
av€c ses pressentiments. Elle attribue le récent orage a cet homme
qui lui fait l'effet d'etre un demi-dieu, sous ses haillons.
Seul, Eumée ne soupgonne rien ; il est trop simple, trop borné;
il affirme qu'il reconnattrait Ulysse quelque forme qu'il eut pu
prendre.

�668

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Durant toute la scene du banquet des prétendants, vers la fin
du 1ve acte, Ulysi,e feint la démence. 11 est assuré de dérouter
ainsi des etres que la débauche asservit et aveugle. Sur les planches,
ces longues agapes fournissent un spectacle. Elles ne sont
en réalité qu'un 1,timuJant de l'action véritable, le rapprochement
de Télémaque et d'Ulyi,se. Ils s'observent, ils achevent d~ se
conquérir l'un l'autre sous la pression de l'indignation qui les
emplit. Les exces, l'impudence de Ktésippos, d'Eurymachos et
de leurs compagnons développent dans l'Ame de Télémaque une
passion qui la fait décidément clairvoyante, et sa bravoure juv&amp;nile et loyale procure a son pere une joie qui anime son regard
et le fait parler.
« Reconnais-tu maintenant le regard de cet homme, demande
Leukone a Télémaque, le regard inoubliable venu de notre
enfance? »
Le miracle est accompli. Le pere et le fils se sont trouvés.
Comme il est arrivé pour la plupart des drames de G. Haúpt.mann que nous avons analysés, le dénouement en fait est acquia
au terme du 1ve acte. Le ve appartient a la réflexion. Ses héros
méditent sur le destin que les dieux leur ont fait et ils s'entretiennent en confiance.
Télémaque confesse a son pere qu'il l'avait trahi dans son
cceur. Maintenant il a pris conscience de sa virilité : la route eat
droite devant luí et son regard est clair.
Ulysse croit élever sa tete hors d'un songe, comme fait un
nageur hors de lamer. La derniere vague de l'épreuve l'a lavé, l'a
rajeuni tout entier.
Ce Ve acle est aussi un reglement de comptes. Ulysse fait
usage de l'arc qu'Eumée lui a conservé et que, seul,il est capable
de tendre. A mesure qu'ils sortent de la salle de l'orgie, le roi
d'Ithaque étend les prétendants de Pénélope sur le sol. ll ne
régnera pas ; il remet aTélémaque son pouvoir, et il vivra, comme
a fait Laerte, de l'existence du patre ou du laboureur.

L' Amérique et le traité de Versailles
Conférence de 11. C.-G. PICAVET (t),
Professtur &lt;\ I' Unireraiti dt Tou'ouac.

Étudier 1'Amérique et le traité de Versailles, c'est pose~ un
grave probleme de politique internationale. Comment exphquer
en efTet que les États-Unis, qui ont participé avec ardeur a la
Grande Guerre sur terre et sur roer, dont l' éminent représentant,
le président Wilson, a joué ~n rl&gt;le esse1:1tiel d~ns l'~laboration de la
paix et du pacte de la Soc1été des Nations, a1ent f~nalement refusé
de ratifier le traité de Versailles, conclu une pa1x séparée avec
l'Allemagne en 1921, et se soient tenus a l'écart de la politique
européenne et du Covenant ? Po~r ~ésoudre cette. ?pparenLe
énigme, il convient d'examiner obJectivement. la pohtique extérieure et plus encore intérieure des Ét~ts-U~s, analysée dans
ses traditions anciennes et dans ses mamfestations récentes.

• *•
1

Quelgues considérations préliminaires sont 1;1écessai~es.
.
Les Etats-Unis constituent une agglomérabon cons1dérable qw
comprend une centaine de millions d'habitants. Cette population
est d'origine européenne : Anglais,_ Scandinaves,_ Allemands,
ltaliens, etc., se sont établis en Aménque, les prermers au xvue
siecle, les autres depuis 1800. Tous ont cherché hors d'Europe
une vie plus libre au point de vue religieux,_é~~no~que ousocial,
loin des guerres et des entraves de la c1vil1sahon. _Comment
s'étonner des lors qu'eux-memes ou leurs descendants a1e~t g:trdé
la défiance de l'Europe, de ses querelles et de ses comphcations,
et nourri le désir de n'y etre impliqués ni directement ni indirectement?
(1) Conlérenco faite aux officiers de la garnison tle Toulou~e sous les aui,pices de la Faculté des Leltres.

�570

.

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

~•~st done p_ar la formation des États-Unis que s'explique la
pohbque exténeure traditionnelle de ce pays. La charte en est
la. F&lt;l;ewell Adress de Washington qui date de 1796 ; elle conse~le mstamment au peuple américain de se tenir politiquement
al écart d~ l'Europe, laquelle «aun systeme d'intérets primordiaux
sans relation ?vec les notres, ou qui en sont tres éloignés », et surtout de ne pomt conclure d'alliance (1).
Le ~.omplément de la doctrine sera fourni par le président
Monroe dans_ son message de 1823: ni immixtion desÉtats-Unis
dan~ les afia1~es_européennes, ni immixtion de l'Europe dansles
afTa1res améncames.. Un _seul ca~ d'intervention en Europe est
prévu en termes préc1s: «s1 nos dro1ts étaient violés ou sérieusement
menacés. »
, Une seconde co~idé~ation s'i_rnpose, inspirée cette fois par
l étu~e de la Consbtut10n améncaine de 1787. Sans doute le
Prés1dent de la Rép~blique est tres puissant : il peut exercer ;on
veto sur_toutes les 101s votées par le Congrés; il nomme les ambassa~eurs ; il ?st le chef supreme de l'armée et de la marine; enfin.
Il a le dro1t de conclure des traités, mais seulement sur l' auis ei
le consentement du Sénat, et pourvu que ces traités soient ratifiés
par le Sénat ~ la majorité des deux tiers. La pratique est d'accord
avec la théor1e: en 1898 des sénateurs ont collaboré a l'élaboration
de la paix de Paris entre les États-Unis et l'Espagne ; d'autre
part, le~ exemples sont nombreux avant 1914 de traités signés par
le Prés1dent, et définitivement repoussés par le Sénat.

.

• •
Il n?us est désormais loisible d'examiner successivement
l' Aménque_ avant la p~ix de Versailles, la participation américaine
~ la r~dact10_n du tra1té, et la conduite ultérieure des États-Unis
Jusqu a~ tra1té de paix.séparée avec l'Allemagne.
Depms 1912, la prés1dence des États-Unis est aux mains des
démoc~ates re~rés~ntés par Wilson, ancien professeur, théoricien
du. dro1t co~sbtut10nn~l américain, ~artisan dans ses écrits antérieurs ~~ l aug~entat10n des pouvo1rs présidentiels, adversaire
de c~ qu il considere comme l'omnipotence du Sénat. Wilson
réuss~t ~u début de la guerrre a maintenir intacte la neutralité
aménc?me, et la reconnaissance des États-Unis facilita sa
réélect10n en 1916 contre le républicain Hughes.

kf~

d (1
tr~u~era les textes classiques pour l'ótude de la politique extérieure
es a s- nis daos N. l\Iurray Butler, American Foreign Policy (Carne ·e
Endowment for International Peaco, Washington. 1920).
g¡

L' AMÉRIQUE ET LE TRAITÉ DE VERSAILLES

571

Les raisons qui déciderent Wilson a prendre position contre
l'Allemagne et a lui faire déclarer la guerreen avril 1917 par l~
Congres sont bien connues. A ce point de vue, le message du 2 avrd
est particulierement significatif, comme aussi pour l'indicati?n
des buts de guerre de l'Amérique. Il s'agit de défendre les ~ro1ts
américains et le droit de l'humanité. « Nous ne poursmvons,
ajoutait Wilson, aucun but égo'iste ; nous ne désirons ni conquete
ni doinination ; nous ne recherchons ni indemnités pour nousm~mes, ni compensation matérielle pour les sacrifices que nous
(erons sans compter. » Et voici qui mérite encore d'etre noté,
parce que, sans doute, personnel au présiden~ Wilson --: Il!'ais
d'accord également avec la tradition démocratique améncame,
qu'avait jadis formulée le président Monroe en face de la SainteAlliance - les États-Unis ne font point la guerre au peuple
allemand, mais au gouvernement autocratique d~s Hohenzollern.
Un accord stable sur la paix ne peut se maintemr que dans une
soeiété de nations démocratiques. Enfin les États-Unis ne sont
point les alliés de !'Entente, mais simplement leurs associés :
la Farewell Adress n'est pas oubliée.

. •.
Vint la victoire en 1918. Elle avait été précédée, le 8 janvier de •
la meme année, de la proclamation dans un message au ~?n~res
des quatorze points indiquant les buts de guerre americams,
et dont l'influence sur l'élaboration du traité de Versailles sera
considérable. Vaste programme de reconstitution de l'Europe et
du monde, comprenant, a coté de stipulations précises (restituti?n
de l'Alsace-Lorraine, restauration de la Belgique, de la Roumarue,
de la Serbie etc.), l'énonciation de príncipes généraux : établissement de la Société des Nations, liberté de la navigation sur mer,
réduction des armements, suppression des ententes secretes entre
pays, etc.
L'armistice du 4 novembre 1918 fut rédigé par les conseillers
Inilitaires de !'Entente sur la demande del' Allemagne au président
Wilson. L'accord se fit entre Wilson et !'Entente. Le texte
définitií fut transmis par l' Amérique et accepté par I' Allemagne
le 11 novembre.
Restait a préparer la paix. Wilson -voyage sans pr~cédentsquitta les États-Unis pour venir au congres de Versa1lles. Dans
la délégation qui l'accompagnait ne figurait aucun sénateu~. Ce
qui fut plus grave, c'est qu'au moment ou le président W1lson
s'embarquait pour l'Europe, il se trouvait déja en minorité dans le

�572

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
L' AMÉRIQUE ET LE TBAITÉ DE VERSAILLES

Congrés. Des élections avaient eu lieu le 5 novembre, qui avaienl
donné aux républicains, ses adversaires, la majorité dans la Chambre et le Sénat. Des cette époque, Je président Roosevelt conseilJaita J'Europe de rédiger Je traité de Versailles sans tenir compte
des quatorze points et de la Société des N ations; il niait que Je président Wilson représentat l'opinion américaine.
Le 12 janvier 1919 se réunissait le Conseil des Dix (1). Uli
projet de Covenant lui fut soumis par Wilson: le 14 février, Je p
.sident partait pour I' Amérique, afin de prendre contacta ce suje
avecl'opinion publique. L'idée du Covenanl y était bien connue:
suffit de rappeler la ligue formée par le président Taft po
assurer la paix meme par la force. Le projet de Versailles soule
en Amérique de vives critiques, surtout de la part des sénateu
républicains Borah et Knox ; on luí reprochait d'empiéter .s
la s9uveraineté américaine, d'engager les États-Unis dansla pofi.i
tique européenne, d'assurer, dans la future société, la prépo
dérance de J'Angleterre et de ses Dominions. Le court séjo
du président Wilson en Amérique ne désarma pas l'oppositio
La veille de son départ pour l'Europe, Lodge faisait voter au Séna
une résolution (2) tendant a la non-acceptation de la Ligue d
Nations et a la conclusion d'une paix rapide avec l'AJlemagn
La seule modification introduite par Wilson dans le projet de Covenanf fut la réserve faite dans l'article 21 en faveur « d'ententea
régionales comme la doctrine de Monroe », qui ne seraient pas considérées comme «incompatibles avec aucune des dispositionsdu
présent pacte ».
Le 14 mars, Wilson était de retour a París. Alors commencerent
de graves discussions, aujourd'hui encore incompletemen
connues, sur le contenu meme du traité de Versailles. Lne dea
plus essentielles semble avoir porté sur le sort de la rive gauche d
Rhin. C'est a ce moment que fut faite a la France l'ofíre d'une
alliance de la Grande-Bretagne et des États-Unis en cas de retour
offensif de l'Allemagne, engagement restant en vigueur jusqu'l
ce que la Société des Nations fut assez forte pour assurer la paix.
Seulement, le Parlement britannique et le Parlement américain
devaient avoir a se prononcer sur la validité de cet engagement.
La question du bassin de la Sarre et de son rattachement momentané a la France se posa de maniere encore plus grave entre
Clemenceau et Wilson. Elle faillit amener une rupture : le
7 avril, on annon~ait que Je président, découragé, avait mandé f.
(1 ) cr. Tardhm, f.a Paix. Paris, 1921.
(2) CI. Hutidin de 1111-'rc~se américa111e, annécs 1919-1920-1921.

573

!rest Je George Washington. Fut-ce, d'ailleurs, la ~eule raison
pour Jaquelle Wilson manqua d'abandonner ~a part1e ? 11 ne le
eemble pas, a Jire les mémoires de son secré~1re Tumu!ty. ,
Finalement l'accord se fit sur un comprom1s : on déc1da qu un
plébiscite aur;it lieu pour la Sarre au bout_ de qu!nz~ ans. M~is
)'alerte avait été vive et eu t son écho en Amérique, ou, s1Wt le tra1té
connu, il se trouva des journalistes pour parler, a propos de la
Sarre, des exaclions fram;aises.
.
.
Le 28 juin, les Allemands signaient la_paix a Versa11les, et le
président Wilson repartait pour 1'Amér1que.

•* •
Restait, pour Wilson, a faire ratifier par le Sénat 1~ traité de
Versailles, y compris le Covenanl, et le pacte de garantie- francobritanno-américain. Malheureusement pour la France, leur so~
devait etre solidaire, et, aux États-U~s, la !ut~e _entre le. pa_rti
~publicain et le parti démocrate pass1onna_ 1 o~m10n amér1came
et, lui apparut plus essentielle que la consohdat10n des résultats
de la guerre mondiale.
.
.. .'
• Le 10 juillet, Wilson se présenta1t au Sé~at. 11 y pla1da_1t
cause de la Ligue des Nations, affirmait que l 1solement amér1cam
avait pris fin a l'issue de la guerre avec l'Espagne,et,p~rlantde la
reconstitution mondiale, ajoutait : « La seule quesb~n est de
aavoir si nous pouvons refuser la direction morale qm nous est

!ª

offerte. •
.
f'té d 1' b
Mais J'opposition, minime en 19_19, ava1t_pr_o 1
e a. sence
de Wilson ; elle avait aussi élarg1 et mult1plié. ses terrams de
combat ; elle protestait contre le pacte_de ~ara_ntie,. contre la cesBion du Chantoung au Japon {déjala Chines ét~1tret1rée de la Conférence et préparait avec l'Allemagne une pa1x séparée), contre
l'absence de l'Irlande parmi les États représentés.
.
Au Sénat, la Comm~sion des AtTaires étr~n~eres se metta1t au
travail. Aux leaders de l'opposition répubhcame Lodge. e_t K!lox
a'opposait le démocrate Hitchcok, partisan de la rallf1cat1on.
En minorité dans le Congres, Wilson n'avait plus qu'une seulé
ressource: s'adresser au peuple, briser les r ésis~ances _du Séna~ par
la pression de I'opinion publique, comme 1ava1ent fa1t aplus1eurs
reprises ses prédécesseurs. 11 le tenta en _septembre! prena~t
comme plateforme la Ligue des Nations ; ma1~ la malad1e I abatt1t
l Pueblo, et il fut rapporté mourant a Washmgton : pendant de
longs mois, ¡¡ allait vivre isolé du monde, entre sa femme, son
médecin et son secrétaire.
1

�57-4

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Au Sénat, l'opposition allait grandissant ; elle n'avait compris, au début, que trois démocrates et douze républicains ; elle
s'augmenta de l'appui des radicaux, déno~ant agrand renfort de
citations du livre fameux de l'Anglais Keynes les tendances
impérialistes du traité.
De vains efTorts de compromis furent tentés ; s'y ingénierent:
Taft du coté républicain, Bryan du coté démocrate. Les diplomaties fran~aise et anglaise devaient meme aller jusqu'l
accepter, le _cas échéant, la ratification du trai~é avec des réserves.
La prem1ere manreuvre du Sénat eut lieu en octobre. JJ
s'agissait d 'américaniserle traité par 1'adoption de quatorze réserves, dont quelques-unes tres graves. Seuls, les États-Unis seraient
juges de l'opportunité d'une intervention, aucas ou seraient tran,gressées les frontiéres nouvelles des États européens; ils n'admettraient aucune immi::--..i.ion dans leur législation, en ce qui conce,nait l'émigration ou la réglementation du travail; la Grande-B~
tagne et ses col_onies ne disposeraient que d'une ~o_ix _dans la
Société des Nations, etc. Le 19 novembre, la ratif1cabon pure
et simple était rejetée.
Un artífice de procédure et la modification du reglement permirent un nouvel examen du traité. l\Iais Wilson n'admiC
aucun tempérament, aucune réserve apportée au texte. L'intraosigeance du président facilita le rejet, qui fut définitif lors du vote
du 19 mars 1920: sur 84 sénateurs, 35 se prononcérent négativement, 49 affirmativement. La majorité des deux tiers n'ét.ait
pas atteinte : elle cut du etre de 56 voix contre 38. Du
meme coup était frappé a mort le pacte de garantie.
Victorieu:-e, l'opposition poursuivit ses avantages. La résolution Porter, proclamant l'étatdepaix avec Berlin,adoptéeenavril
a la Chambre des représentants, devint la résolution Knox, accel)".
tée en mai au Sénat, mais arretée par le veto du président, seul pouvoir qui demeurat entre ses mains. Sim~le geste sans p~rté~, au
moment ou dans toute l'étendue des Unded Siales se hvra1t la
hataille présidentielle !
Comme a la précédente élection, deux partís s'afTrontaient,
républicains et démocrates, les premiers rcprésentés par Ilarding,
les seconds par Cox. Sénateur, Harding entendait gouverner
d'accord avec le Sénat, revenir a la pr!l.tique normale de la Constitution ; il rejetait le Covenani et ctait favorable a une _raix
sépar~e avec l'Allemagne. Cox conservait la Société des Nabons,
et, malgré Wilson, se déclarait partisan de la ratification du traif;'
de Versailles, avec des réserves. La paix européenne devenait
l'enjeu de la lutte entre deux partís aux États-Unis.

L'AMÉRIQUE ET LE TRAITÉ DE VERSAILLES

675

Le 2 novembre, Harding remportait une victoire co~p)~.
11 n'entra d'ailleurs en fonction, conformément a la Constitution,
qu'en mars 1921, et prit comme secrétaire d'État Hughes : ~uelle
allait etre sa politique en fonction de l'Europe et du tra1té de
Versailles ?
Son message inaugural du 4 mars le montrait hostile a toute
entente meme limitée. « Nous ne serons jamais sourds a l'appel
de la civilisation... Mais l'Amérique, édifiée sur les fondements
qu'a posés l'inspiration de nos péres, ne saurait faire partie
d'aucunc alliance militaire permanente {l). »
En avril 1921, un dernier effort semble avoir été tenté d~ caté
franl&lt;ais par l'envoi de la mis~ion Viviani ;_ ~u ~oins en ce q_ui coneernait la Société des Nations, la rabf1cabon du tra1té de
Versailles et du pacte de garantie, l'échec fut com_Pl~t.
.
Entre temps la motion Knox, déclarant rétabh 1_état de p~ix
entre les États-Unis et les Puissances Centrales, ava1t été repnse
au Sénat 1 et finalement adoptée le 2 juillct. Un projet analogue
lvait été accepté par la Chamhre ;·cette fois, iln'y eut plus de veto
présidentiel.
·
.
Un pasen avant, décisif celui-la, allait etre fait par H~rd_mg po~r
l'établissement d'une paix réguliére. Des . né~oc1ation~ ~1rectes eurent lieu a Berlín entre le comm1ssa1re amér1cam
Dresel et le Dr Rosen · elles aboutircnt le 25 aout a un traité (2).
La jouissance de tou~ les avantages stipulés p~r le traité de
Versailles en matiere de désarmement, de réparabons, de clauses
financieres et économiques, était accordée a l'Amérique. Tous les
articles relatifs a la Société des Nations, aux frontieres de l'Allemagne et de l'Europe en général, étaient retranchés. Les démocrates furent presque seuls a protester. .
.
En fait les États-Unis ne se sont pomt désmtéressés des avantages qu¡' pouvaient leur échoir en vertu du traité de Versailles.
D'une maniere interinittente, ils ont eu des représentants, délégués
officiels ou simples observateurs, a ~a Conférence des am~assadeurs a la Commission des Réparabons, aux Conférences mteralliée~. lis ont meme gardé des troupes sur le Rhin, dont la
majeure partie, il est vrai, a été évacu_ée en 1922. En_ ~ar~ de la
meme année, ils ont rappelé, du fa1t de leur par_tic1p;i.t1on a
l'armistice leurs droits au remboursement des fra1s d occupation. Enf~, vis-a-vis de la France et de l'Angleterre, ilsontmain{I) Prcsque aussi retentissanles furont, en novcmbrc 1921, it Liverpool,
les déclarations de I'ambassatleur des Étab-Unis a Londres, George Ilan·ey,
rappelant lo message de Washington en 1796.
(2) Ct. France-Amérique, 1921, p. 282.

�576

,
'
REVUE DES COURS ET CONFERENCES

15

tenu la nécessité de l'établissement d'un reglement pour le recou•
vreroent de leurs créances de guerre sur leurs anciens associés.

..

JUILLET

1922

REVUE BIMENSUELLE

*

DES

Telle est, brievement résumée, l'attitude de l'Amérique en
fonction du traité de Versailles. Qu'en condure, sinon que les
États-Unis semblent etre revenus provisoirement a leur politique d'isolement et de défiance vis-a-vis de l'Europe ? « Nom•
breux sont ceux, déclarait George Harvey a Londres, le 19 mai
1921, qui demeurent convaincus que nous avons envoyé noa
jeunes soldats au dela de l'Océan pour sauver la Grande-Bretagne,
la France et l'Italie. Ce n'est pas vrai ; nous les avons envoyé8
uniquement pour sauver les États-Unis d' Amérique. » Sans doute,
c'est une philosophie d'apres-guerre, que désavouerait le président Wilson. Et il est tres possible que les idéaux sentimentaux
actuellement encore ne soient pas négligeables dans l'opinion
publique du peuple américain. Mais, pour l'instant, les États-Uni&amp;
se rétractent, et, comme la Grande-Bretagne, semblent dominél.
par des considérations économiques.
Un fait, d'ailleurs, demeure incontestable: c'est que l'Amérique
a surtout con~u sa politique extérieure en fonction de sa politique
intérieure et de ses intérets nationaux. L'action du président
Wilson ~st demeurée un accident. Apres des oscillations, l' Améo
rique est revenue a sa politique historique et traditionnelle.

Le Gérant:
1'01TlER8. -

FRANCK GAtJTRON.

eoCTÉTÉ l'RANCAlSE o'n.tPRIMEBn:.

COURS ET CONFÉRENCES
M. F. STROWSKI,
Professeur a la Sorbonne.

DmECTEUR:

LeQons sur l'histoire
de la littérature latine
..
·-cours de M. L'ABBÉ LEJAY,
Membre de l'Jns!itut,
Professeur a l' I nslitut caiholi!Jue.

A la fin des temps primitifs ou des époques de trouble, on sort
avec b~nh~ur de la confusion ou se heurtaient des pouvoirs
contrad1ct01res et des forces déréglées. Cette sécurité nouvelle
est due a _l'analys~ qui ét~blit la n~tteté des notions juridiques,
au foi:mahsme_ qm garantlt et ~éfimt les actes. Mais la précision
techmque, qm répond au besom de certitude comporte encore
d'autres méthodes.
•
'
Dans le droit romain ancien, le cerfum, la certitude est une
pr~occupation dominante. Le proces ne peut avoir q~'un seul
ObJet, et ce~ objet doit etre défini, de sorte que le juge n'a qu'a
répondre 0~1 ou non. La forro~ de la sen~ence est déterminée par
!e~ conclus1ons des deux parties : !'affaire est juste, }'affaire est
InJuste ; il faut donner, il ne faut pas donner. Quand il s'agit
d'un paiement, le prix doit etre indiqué. Ce n'est que par le
dével~ppem_erit d~s t:a11:sactions,. qu'on a été obligé d'admettre
des stipulations d obJet mdétermmé. Probablement les nécessités
de la vie rurale ont d' abord fait naitre des contr;ts ayant pour
39

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                  <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, 1922, Año 23, No 14, Junio 30</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>Boivin &amp; Cie, Editeurs</text>
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                <text>Strowski, Fortunat, 1866-1952, Director</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>576

,
'
REVUE DES COURS ET CONFERENCES

15

tenu la nécessité de l'établissement d'un reglement pour le recou•
vreroent de leurs créances de guerre sur leurs anciens associés.

..

JUILLET

1922

REVUE BIMENSUELLE

*

DES

Telle est, brievement résumée, l'attitude de l'Amérique en
fonction du traité de Versailles. Qu'en condure, sinon que les
États-Unis semblent etre revenus provisoirement a leur politique d'isolement et de défiance vis-a-vis de l'Europe ? « Nom•
breux sont ceux, déclarait George Harvey a Londres, le 19 mai
1921, qui demeurent convaincus que nous avons envoyé noa
jeunes soldats au dela de l'Océan pour sauver la Grande-Bretagne,
la France et l'Italie. Ce n'est pas vrai ; nous les avons envoyé8
uniquement pour sauver les États-Unis d' Amérique. » Sans doute,
c'est une philosophie d'apres-guerre, que désavouerait le président Wilson. Et il est tres possible que les idéaux sentimentaux
actuellement encore ne soient pas négligeables dans l'opinion
publique du peuple américain. Mais, pour l'instant, les États-Uni&amp;
se rétractent, et, comme la Grande-Bretagne, semblent dominél.
par des considérations économiques.
Un fait, d'ailleurs, demeure incontestable: c'est que l'Amérique
a surtout con~u sa politique extérieure en fonction de sa politique
intérieure et de ses intérets nationaux. L'action du président
Wilson ~st demeurée un accident. Apres des oscillations, l' Améo
rique est revenue a sa politique historique et traditionnelle.

Le Gérant:
1'01TlER8. -

FRANCK GAtJTRON.

eoCTÉTÉ l'RANCAlSE o'n.tPRIMEBn:.

COURS ET CONFÉRENCES
M. F. STROWSKI,
Professeur a la Sorbonne.

DmECTEUR:

LeQons sur l'histoire
de la littérature latine
..
·-cours de M. L'ABBÉ LEJAY,
Membre de l'Jns!itut,
Professeur a l' I nslitut caiholi!Jue.

A la fin des temps primitifs ou des époques de trouble, on sort
avec b~nh~ur de la confusion ou se heurtaient des pouvoirs
contrad1ct01res et des forces déréglées. Cette sécurité nouvelle
est due a _l'analys~ qui ét~blit la n~tteté des notions juridiques,
au foi:mahsme_ qm garantlt et ~éfimt les actes. Mais la précision
techmque, qm répond au besom de certitude comporte encore
d'autres méthodes.
•
'
Dans le droit romain ancien, le cerfum, la certitude est une
pr~occupation dominante. Le proces ne peut avoir q~'un seul
ObJet, et ce~ objet doit etre défini, de sorte que le juge n'a qu'a
répondre 0~1 ou non. La forro~ de la sen~ence est déterminée par
!e~ conclus1ons des deux parties : !'affaire est juste, }'affaire est
InJuste ; il faut donner, il ne faut pas donner. Quand il s'agit
d'un paiement, le prix doit etre indiqué. Ce n'est que par le
dével~ppem_erit d~s t:a11:sactions,. qu'on a été obligé d'admettre
des stipulations d obJet mdétermmé. Probablement les nécessités
de la vie rurale ont d' abord fait naitre des contr;ts ayant pour
39

�578

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS

objet,_ non plus une somme fixée, mais une action, un fait, un
tra~ail ~o~né, qu~lque chose qui ne se mesure ni ne se compte,
ma1s qm s appréc1e seulement. Un tel objet est essentiellement
une chose • incertaine », incerla res, pour un juriste romain. Nous
avons ?ans Caton l'Ancien des formules comme celles-ci : &lt;e Qu'en
garanhe d~ la bonn~ récolte des olives, on donne caution au gr6
~e L. M~nhus ... Qu ~n promette que ceci (dont nous parlons) sera
bvré, fa1t et garanti au mattre ou a celui qu'il aura indiqué et:
qu'on donne caution au gré du mattre))(l). Plus tard,ona trouvé
commode d'étendre ce genre de contrat et on a eu la formule
générale : « Tout ce qu'en échange il faut que celui-ci donne
(ou fasse) dan~ l'inléret de celui-la (2). » L'origine tardive
de ce_s conven~10ns rés?lte des_actions que le patron peut intentel'
au ~hent. Le chent av~1t,parm1 ses devoirs, l'acquittement de pres-,
ta bon~, sui:,ou~ des JOurnées de travail, operae. Cela rentre dam
les ob1ets d1ts mce~tains. Cepe1:1dant, quand il ne s'en acquit ·
pas, le _patron a~a1t co1:1tre lm une action qui comportait une
éva,i_uabon _en ch1~res ; Il soumettait au juge une réclamation;
« Sil ?ºn':1ent qu un_ tel_ donne dix journées de travail (3). t
!)an!l l anc1enne explo1tat1on rurale, la main-d'ceuvre libre devait
etre i;_ans do?te f~u~i_e par les alTranchis .. Ainsi ce genre cíe sttpul~bo~, ~~ esL l or1gme probable de la stipulation « incertaine 11
ava1t prim1tivement une forme « certaine ».
A plus f?rte raison, la plus ancienne fagon de
nexum, était-elle un contrat « certain )), II se concluait el
s'éteignait a la maniere d'une mancipation. Si le peseur était
pr?se_n~ avec sa ~alance, c'était pour peser le bronze qui étai
p;1m1tr~ement l objet, plus tard_ l~ _symbole de l'engagemenL
Nous n avons plus la formule qui lia1t Je créancier · mais GaiUI
?ous a c~nservé celle qui le déliait : ce Quant a ce fait que moi
~e me sms condamné envers toi pour tant de mille as a cetitre
Je me dégage de toi et me libere avec ce bronze et cette balan~
de bronze ; je solde au poids cette premiere et derniere livre
conformé~ent a la lo~ publique_» (4). Rien de plus précis.
Le besom de certitude alla1t done daos les temps anciena

h

1) C~TON, Agr., 144, 2, 5_ 1 ~ O_leu~cogi rectesatisdato arbitra tu L. Manll
14
·t , 2 , . 1 • Recte ha1:c dar1 f1er1 sat1sque dari domino an cuí iusserit proml
t 1 o satiSdatoque arb1tratu domini ,.
(~)) gA~us, IV, 60 1 • Quidquid ?b ea~ rem illum illi dare !acere oportet,.
(
• • 0 IRARD, Manuel de drollromain (6•éd., Paris, 1918)
504 n.
(4) GAIUS, lns/Llut., 111, 174 ¡ • Quod ego tibi tot milibus'fo'ncternna
me ~o nomme a te soluo liberoque hoc aere aeneaque libra . banc
1 ram pr1mam po~tremamque expendo secundum legem publicam',.

rim,

LECONS SUR L'HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

579

jusqu'a restreindre le champ des transactions. Il provoqua en
revanche une révolution considérable, I'établissement d'une loi
écrite. La coutume est fixée dans les Douze Tables. La loi devient
un texte. La formule du préteur est un texte. Les sources du droit
sont écrites. Si l'on songe au caractere extérieur et oral des
opérations juridiques, on mesurera l'importance d'une telle
nouveauté. Que certaines classes de la population aient eu un
intéret majeur a la rédaction des lois, cela est incontestable.
Le résultat de leurs efforts n'en íut pas moins la création d'un
droit certain, ius cerlum, opposé au droit incertain, ius incerlllm,
dont parlent les historiens romains a propos du temps des rois
et des premieres années de la République, et qui n'est pas autre
chose que le droit coutumier (1 ). Le droit écrit supplanta si bien
la coutume que, des le temps de Caton, Aelius rapporte tout
aux Douze Tables, que la coutume n'est meme pas nommée
comme une source du droit par Ga1us, qu'on rattacha expressément la procédure archaique et traditionnelle a la loi par le
nom d'actions de la loi, et que, transportant les habitudes du
présent dans le passé, on imagina des lois royales pour
l'époque légendaire de Romulus et de Numa (2). Par contre,
l'imperfection du droit crimine! chez les Rom , ins est, en partie,
due a ce qu'il ne formait pas un systeme lié de dispositions
écrites. Le peuple étant juge rendait sa sentence sur chaque cas
particulier sans se préoccuper des précédents et des príncipes.
On peut dire que la, pendant longtemps, s'est réfugié le droit
incertain.
A c6té de la loi, l'édit et les formules du préteur étaient écrits.
La nécessité de rédiger et la comparaison des dispositions prises
par les prédécesseurs obligerent les magisLrats a une précision
de plus en plus rigoureuse. Ainsi fut élaborée la tangue du droit ;
ce fut le premier travail qui régla et assouplit la langue latine.
Toute floraison littéraire est précédée par un travail de grammairien ; Gorgias fraie la voie a Platon et a Démosthéne ; la
Pléiade du xv1e siecle veut enrichir et étofTer la langue fran~aise; Balzac, Voiture et Vaugelas préparent l'instrument dont
useront Pascal et Racine. La création d'une langue juridique
a Rome n'avait pas la meme conséquence générale. C'était une
langue spéciale, limitée a quelques objets. Mais ces objets étaient
essentiels a la vie ro maine. Tout citoyen était quelque peu juriste.
(1) Po1,1po:-.rns, dans leDigesle, I, 2, 2, 1 et 3.
(2) Digesle, ib., 38 ; GArns, 1, 2 ; sur les actions de la loi, voy. ch. m; les
lols royales sont une flction.

•

�680

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES-

Tout Romain était done appelé a peser et a ordonner ses exp
sions, a prendre des habitudes d'esprit et de parole qu'il dev
porter ensuite dans d'autres occupations.
11 fallut d'abord nommer et distinguer les notions, créer
vocabulaire. Les savants romains n'y ont pas ép'argné leur p ·
et consacrent aux textes juridiques des ouvrages ayant po
titres: De uerborum slgnificalione, De uerbis. priscis ; d'au
traités éclaircissaient le sens d'expressions amphibologiq
comme Je De ambiguilalibus de Julien, le rédacteur de rg
perpétuel. Tous ces efTorts eurent pour résultat une Jan
rigoureuse, mais lente a se former. Pendant longtemps, elle n
pas de terme pour désigner la propriété en général. On se sert
possessif suus, quand la phrase s'y prete ; proprielas, domini
apparaissent sous l'Empire. C'est que ce Jangage porte lama
de conceptions juridiques successives et souvent se trouve
retard sur les mreurs. IJ ne ctmnatL encore que mancipium,
nom de ce genre de propriété si parliculier a la gens rom ·
alors que déja la propriété a pris bien d'autres formes. Ce
langue est parfois composite et trahit l'existence de plusie
couches de droit. superposécs. A c6té de mancipium, propri
quiritaire spécial.:, manceps ne désigne pas le propriétaire d'
mancipium, mais l'adjudicataire de biens vendus publi
ment par l'État. Ce terme cst plus récent ; il nous fait d
cendre a une époque ou Rome s'est étendue par la conqu
et ou les aliénations au nom de l'État se sont multipliées.
meme temps, les travaux publics se sont développés et
mis en adjudications. Acquéreurs de biens et soumissionnai
d'entreprises ont des répondants, praedes, ofTrent des garan
immobiliéres, praedia. En dehors du droit civil, parait un d
nouveau, ius praedialorium, dont parle Cicéron (1). Le man
et le praes relévent de ce droit. Un genre de spéculation,
classe d'hommes d'afTaires, un droitnouveau, ont pris naissan
comme on a vu, au x1xe siécle, avec la multiplication des val
financiéres, se créer une province du commerce régie par d
regles propres. Le vocabulaire juridique suit l'évolution.
La syntaxe latine est adaptée a la situation et a l'auto •
des personnes qui parlent. L'emploi des modes du verbe v
avec elle. Le peuple romain emploie l'impératif ou !'indica ·
l'indicatif a un caractére de déclaration impersonnelle qui
(1) C1ctnoN, Pro Balbo, 45; Sut1·0NE, Claudius, 9; el. C. J. L., 11, 1
(table de .l\Ialaca), COI. IV, l. 50-51.

LBCONS 8UR L'HISTOIRB DE LA LITTiRATURB LATINE

581

ce natureHement dans la Joi. Le sénat n'a pas__de_ pouvo!r
· Jatif du moins théoriquement ; il ouvre un avis, mtrodu1t
cens~ere ou censuerunl, d'ou dépende~t tous les v~r~.s (1).
préteur usant de son pouvoir de mag1strat, empl_01e l II?P~
f.if pour s'adresser au juge : iudex esto, ou aux parties : m,llile
bo hominem (2). Mais dans l'édit, il ue peut ~lonn~! la fo~~
· )ative de l'impératif aux princi~es de dr~1t qu ~) étabh~ ,
uaera du subjonctif : Miltanlur m ~lteres,. m~l1er . par,al, mulier_
unliel, etc. (3). S'il annonce cequ 11 fera, 11 s expnmera aufutur.
1

·onem inlerdiclum dabo, non dabo, iubebo, ralum habebo (4).

and il' s'adresse a une personne en particulier, c'est par ~~
riphrase au présent, mais non point ~ar l'impéra~1f ; a1ns1
)es interdits : uim f ieri ueto, non pas ws non eslo. ~leme en ce
ieas, )es phrases affirmatives sont au futur dabo, decreto _comp~edam ; et parfois les ordres ou les défenses sont au_subJo?cbf:
iluas, ne facias, ne fial (5). Les propositions de 101 so~t mtro8aites par la formule uelilis iubeaiis. Quant aux parties, elles
n'-ont d'ordres a donner a personne. Si le ?emandeur veut amener
le défendeur devant le tribunal, il ne d1ra pa~ : ambula mecum
in ius mais • In ius le uoco. L'indicatif servira pour les déclaration~ objectives : spondeo. Si la déclaration n'a qu'_une _vale~r
personnelle et exprime plut6t la croyance de celm qm pa_r e
qu'un fait certain il faudra se servir d'une pé~phrase avec aio :
Hunc ego homine'm meum esse aio. L'impératif, s_ur les ,lev~
d'une des parties, ne peut qu'annoncer la co11clus1on de I acte :
is mihi emplus eslo. Les témoins n'affirment pas brutalement :
ils subordonnent le récit de ce qu'ils ont vu au verbe II penser • ,
les jurés ne décidant pas ce qui est, mais ce qui paratt bon (6).
· Ie~ r:1°des ordinaires
discours
in(1) 11 suit de lit qu'on aura ensuite
le iademduPoi
stratum,
5
dlrect : l'infinitif, pour énonfcr. u~ r:~tbjo;ct~ ~r&amp;édé dÓ ul (ulil pour
lleniscum uiros bonos adpel ari •, e
am uenirent • le subjonctif
ordonner: • utei ad praetorem urbal_lum.r~i::c(c)anal habuis{s)e uel{l)ot •·
pncédé de ne pour défendre : • nei qui
x 104) et le texte grec
Voy. le sénatus-consulle des Bacchanales {dC. 1· f·• 6 'd'As~lépiade (C. J. L.;
traductionlittérale du sénatus-consulteren u en av ur
203
I,
6A1us, Jnslilul., IV, 34, 36, 37, etc. ; 16, etc ..
3 Digesle, XXV, 4, 1, 10.
.
4 3 · 8 2 · 5 3 préambule; etc.•
13d,6é,fi7n1_;l~4,
On4)Digesle,
notera queII,les
1ons7g,é7né'rlal1~·/sJ~t ~ l¡incli¿atÍf dans l'édit; ainsi
lll, 2, l.
, 15 r . 9 1 pr . 5 I pr ; 12, 1 pr..
Digesle, XLIII, 6, pr. ; 1~. l, P[¡ '
~ 'Q~a~ ~alio'nem ·maiorum...
6 C1ctnoN, Acadtm1~a priora, ' 14 :
·monium diceret ut arbicomprob:it dilige!1tia, qudi..1• uol11:ed~u55n8\:··qt~/q~s:iurati iudices cognouissent
frar, sed1ceret etiam quo pse m 1 , .
nt ea non esse facta, sed ut uideri, pronuntrarentur •·

¡2¡

Dirire,
6l

l

�582

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Les verhes signifiant « penser » servent aussi a répondre dana
les consultations que rendent jurisconsultes, augures, féciaux,
pontifes, arbitres de tout genre.
L'initiative réservée aux parties introduit le dialogue : Spondesne ? Spondeo ; les termes de la question ou de la prétention
dictent ceux de la réponse ou du jugement. 11 y a toujours une
corrélation étroite entre la consultation et la réponse du prudent.
Le rescrit impérial reprendra tous les points de I'afTaire, si bien
que les compilateurs ont pu se bcrner a reproduire les rescrita
sans les demandes qui les avaient provoqués.
L'ordre des propositions dans un texte juridique est fixe.
L'objet est mis en tete:« Honc loucomnequis uiolatod »,« Ce boia
sacré, que personne ne le profane (1). » On place aussi en tete
les circonstances constitutivcs du cas proposé, les raisons, les
causes, tout ce qui peut dépendre des conjonctions quod et
quando, la condition et les propositions conditionnelles (2). Apre1
la disposition juridique, qui est la proposition principale, on
énonce les exceptions, les restrictions, les charges, le but ei
toutes les propositions accessoires. Voici quelques exemples
pris dans les documenta épigraphiques. Les plus anciens sonL
les plus simples. Paul-Emile, proconsul de l'Espagne ultérieure,
déclare libres et propriétaires des terres qu'ils cultivent certainl
sujeta de Hasta Regia, au nord de Gades (Bétique) : u Agrum
oppidumque [objet de la décision] quod ea tempestate posedisent [qualités de l'objet] ítem possidere habereque iousit
fdisposition principal e~. dum poplus senatusque romanus uelleL
[restrictionJ (3) ». La phrase complete de la loi de Spolete présente la meme architecture. : « Ronce Ioucom íobjet] nequil
uiolatod [premiere défenseJ, ncque exuehito neque exferto quod
louci siet [deuxieme défenseJ, neque cedito ( = caedito) nesei
quo die res deina anua fiet [ exception a la troisieme défenseJ (4) •·
La disposition générale de la phrase, énoncé de la cause ou de
la condition, proposition principale, restriction ou exception,

c. I. L., XI, 4766,
(2) On remarquera le Iarge emploi de quod, signifiant • quant a ce !ait quu,
sens originaire de la conjonction, et au~si l'acception causale donnée al 'exehlsion de toute autre a la conJonction quando.
(1) Loi prot.ectrice d'un bois sacre pres de Spolete;

(3) C. l. L., II, 5041 (table de bronze conservée au Louvrc): • Le territoire
et le bourg qu 'ils ont possédés a cette époque, il a de m@me ordonné qu"III
le possédassent et le gardassent pourvu que le peuple et le sénat de Rome
le voulQt. • Ce texl.e e11t de 565 /189.
(4) • Ce bois sacré, que personne ne le profane, ({U'on ne voiture debon
ni qu 'on n 'emporte ríen de ce qui fait partie de ce bo1s sacré, qu 'on ne coupl
rien, si ce n'est le Jour ou le sacrifice annuel (ru diuina annua) a lieu •·

LBtONS SUR L'HISTOIRE DE LA LITTÉRATURB LATINE

583

passera daos la laogue oourante. Dans la littérature, les propoeitions dépendant de si sont généralement en tete, che~
Plaute 378 fois sur 595 cas ; les propositions dépendant_de ni
oo nisi viennent apres la principale, chez Plaute, 98 fois sur
158 exempl es (1).
Une forme de phrase un peu plus compliquée apparat~ dans
une sentence arbitrale rendue par deux Minucii en~re la vdle d~
~es et le castellum des Veturii : « Qua ager pnuatus ~a~teli
Veturiorum est, quem agrum uendere heredemque seq?1. licet,
is ager uectigal nei siet » (2). On a mis en tet~ ~ne défimbon .~~
l'objet : les terres privées situées sur le. ternto1re des Ve~uru ,
pois, une précision juridique sur cet obJet : ce.s terrea qui so~t
IOSCeptibles d'etre vendues ou de passer en héntage. La comphcat.ion consiste dans la structure de ce~ proposition~. Ce sont des
propositions relatives daos lesquelles I attr1but est msé:é, conformément a une regle a peu pres généra_le ~e la langue latme, _q?aod
ta proposition relative précede la pnnc1pal_e : «. qua.e cupidital~
a natura proficiscuntur, facile explentur sme ,i_nmr1a » (3). M~is
on a répété J'antécédent toutes les fois que 11dée en reve?~1t,
m~me dans la proposition principale. Ce genre. de_ ~épét1t1on
passera chez les auteurs littéraires : « Erant. omnmo ill.nert.., du~,
quibus ilineribus domo exire possen~ (4) '.'· S1 Paul-Émile s étaiL
aatreint a ce type de phrase, il aura1t écr1t : u Quem a~num, ~uod
oppidum ea tempestate possedissent, eum agrum, 1d opp1dum
poasidere iussit ».
Nous pouvons maintenant aborder des phrases plus compliquées, plus embarrassées de répét~tions. ~~us prendrons u~
exemple encore simple dans la 101 ~umcipale de César ,
c'est un reglement de voirie : « Quam mam hac leg~ tuenda_m
Iocari oportebit, aedilis quem eam uiam tuenda~ locan ~portebi~,
is eam uiam per quaestorem urbanum queme aerar10 praer1t

&amp;&gt; ~l. ~INDSKOG, BeitrtJge zur Guchichleder Satzsle/lun~ im Latein, Lund,
1 (211icn1. L V 7749 de 637 /117 : • La oú une terre pr1vée dhué &lt;:&amp;t~tellume
• • •
'
'
·
t ilt e vendue et passer a un r1 1er, qu
des
se s01t
tr~uve,
qu!.. 1~~u
eetteVeturü
terre ne
pas ter_re
suJette
1mp Otr• ., agrum est complément de uendere
etsujet de aequi.
(3) C1ctRON, De fl nibus , I, ~3
Un écrivain qui parle une Jangue plus
(4) CtSAR, De be1lo ga 11•• , 6, 1·
.
· r les deux termes au
1ouple, moins asservie_ ªU, style d; la prtt~~ºt-'ievªf¡~:i CicÉRON, Diuin. in
1
lieu de les répéter, ma1s 1 un ~es -~~x e\ . un:en'tem quo díecitaloreo mibl
Caec., 41 ! • Cum illius lempor1~ m1 • uoem e~arauera que dans cette phrase
clicendum sit,... commoueor amm?. • n r.
,
ilt
me dana
et daos celle de César, la proposit1on relative n est pas en t e com
cene du De flnibu1.

�584

REVUE~DES COURS ET CONFÉRENCES

tuemdam Iocato, ~tei eam uiam arbitratu eius quei eam uiam
locandam curauent tueatur (1). » Chaque édile avait comme
parteme_nt une ce_rtaine région de Rome. Celui a qui incombe
d ~nt~eten~r une. voie donnée se trouve désigné trois fois et la
v01e l est cmq fo1s.
~et cxemple montre quel était le style ordinaire des Iois romam~s.' redondan~, ~~ut_eleux, hérissé de relatifs, chargé de
répétib~~s, alourd1 d mc1dentes, _poussant la précision jusqu'a
la puér1hté dans une phraséologie embarrassée et verbeuse.
Ce style .appelait la parodie et!~ parodie n'a pas manqué. Dans
les Capilfs de Plaute, un paras1te rend un édit semblable a ceux
que les édiles étaient obligés de rendre pour la police des ruea
et des marchés :

df

Priu~ edico, nequi~ prop~er culpam capiatur suam i
Contmete uos dom1, prolubete a uobis uim meam
Tum pistores scro!ipasci qui alunt furfuribus sue;
quarum. odor_e praeterire nem~ pistrinum potest' :
eorum s1 quomsquam scrofam m publico conspexero
ex ipsi~ dominis m~is pugnis exculcabo furfures.
'
Tu_m p1scatores qm praebent populo pisces foetidos
qui aduehuntur qua~~upedanti crucia~ti cantherio, '
q_uorum odos subbas1hcanos omnes ab1git in forum :
eis e~o ora _uerberabo surpiculis piscariis,
ut sc1ant -~lleno naso quam exhibeant molesLiam.
Tu_m lanu autem qui concinnant liberis orbas oues,
qu! locant _caedund~s agnos et dupla agninam danunt,
qm petrom nomen mdunt uerueci sectario :
eorum ego si in uia i:ietronem publica conspexero,
et petronem et dommum reddam mortales miserrumos (2).
(1) C. l. L., I, 2q6, 46 ; table de bronze trouvée ~ Héraclée en Lucanie (le
7_09 /45: • ~ett~ v~1e do~t ~n v~rtu de la présente loi il faudra mettre l'entretien en_ ad¡ud1cation,_ 1 éd1le a qui incombera de mettre en adjudication

l'entret1en _de ~ette voie, que cet édile, par l'intermédiaire du questeur urbain
ou_ de _cel~1 qm aura I:i, charge du Trésor, mette l'entretien de cette voie en
ad~ud1catio~ po~r qu on entretienne cette voie suivant ~la volonté de celui
qui ~ura pris som de mettre eette voie en adjudication !. - Cf. H. Wim.,
De l ordre des mols ~ans les langues anciennes, 3• édit., París, 1879, p. 70.
(2) P~UTE, Captifs, 803-804, 807-810, 813-822: • Je proclamea !'avance
mon éd1t, pour _que personne ne soit surpri~ par sa tau te: confinez-vous chez
vo~s, ten~z élo1g:née de vous ma violence. Quant aux meuniers, éleveurs de
trU1es, qui nourr1ssent de son leurs porcs, betes dont l'odéur empllche tout
le monde.de passer le long du moulin si j'aper\;ois la truie de quelqu'un
d'1:ntre eux sur la voie publique, c'est 'cte la personne des maítres que mes
pomgs sec?ueront le son. Quant aux p8cheurs, qui étalent devant les
gens des p01ssons puants amenés par les quatre pattes d'une rosso martyre,
et dont _l'ode1;1r chasse tous les piliers de basiliques sur le f-Orum I Je leur
frappera1 le ".1sage avec leurs p~niers _a poissons, pour leur apprendre quel
dé~agrément ils causen_t au nez. d autru1. Quant aux marchands de bestiaux,
qui préparent aux hreb,s le deml de leurs enfants, qui trafiquent du massacre
des agneaux e~ donne?-t au double de sa valeur la viande d'agneau, qui
appellen~ un . é~er c~riace un. ma~tre mouton, moi, si je vois leur bélier
sur la vo1e publ!que, Je rendra1 bél!er et propriétaire les plus malheureux
des mortels. •

LE,;ONS SUR L'HISTOIRE DE LA. LITTÉRA.TURE LATINE

585

La fagon dont les ilem de cet édit burlesque son~ introduits,
par des nominatifs mis en vedette sans construcbon avec le
reste de la phrase, est encore un proc?dé fa:1~.ilier aux rédacteurs
de Jois. Plusieurs chapitres de la 101 agraire de 643 /111 ~ommencent ainsi : &lt;&lt; Ager populi romanei quei in Italia P . Muc10 L.
Calpurnio cos. fuit », et !a phrase se rattache a cette vedette
d'une maniere adventice (1). De meme, d'autres articles s'ouv.rent
par les mots: « Iluir quei ex h(ac) I(ege) fac tus creatusue erit n ;
ce Pr(aetor) quei ínter ceiues Romae ious deicet » (2). J'emprunte
a la Ioi Cornelia de uiginti guaestoribus, de 673 /81, ~ne phras~
assez claire : « Vialores praecone.~ quei exhaclege lectei s1;1blecte1
erunt, eís uiaforibus praeconibus magistrat?s ~roue1?ag(1stratu1
mercedis item tantundem dato quantum e1 mator(ei) praeconei
darei oporteret sei is uiator de tribus uiatorihus isque praec~
de tribus praeconibus esset quei ante hanc legem rogatam ute1
legerentur institutei sunt (3). » .
.
.
Souvent cependant ce nominatif est mtrodmt dans l~ premiere proposition relative et construit ave_c elle : « _Que1 ager
locus publicus populi romani in terra Itaha P. Muc10 L. Cal~
purnio cos. fuit (4). &gt;&gt; C'est la syntaxe de la langue générale ?
quand une phrase commence par le relatif, on intercale apres lm
son antécédent.
.
· Les jurisconsultes romains parlent une langue plus claire,
plus dépouillée. Meme quand ils citent des lois, ils élaguent ces
broussailles. Ces textes montrent ou mena de bonne heure . le
besoin de ne rien laisser au hasard. On trouvera, dans le tra1té
d'économie rurale de Caton les formules cauteleuses dont un bon
pere de famille doit s'arme~ pour n'etre pas surpris a~ dé~aut de
la cuirasse. &lt;&lt; Le droit civil a été écrit pour les gens qui ve1llent »,
répéteront les juristes. Ils disent e1?-core : ce Ce qu'o~ e;-~rime
nuit, ce qu'on n'exprime pas ne nmt pas (5). » Ouvr1~ l reil, .se
taire a propos: supremes legons de la techmque du dro1t romam.
Legons qui vont a l'adresse de tout homme melé a_ la vie .. Si le
droit romain est une philosophie, il est une p~1losoph1~ de
moralistes. Les Romains n'ont pas cherché a devmer l'érugme
(1) C. l. L., I, 200, 15, 16, 20, 24, etc..
(2) lb., 52, 59, 62, 73, 77, etc..
(3) C. l. L., 202, 11, 31-37.
(4) C. l. L., I, 200, 33.
.
t
XXXV
(5) Di geste, XLII, 8, 24 : • Ius ciuile uigilanttbus ser1ptum es • ;
,
1,52: • Expressa no.cent, non expressa non nocent •·
.

�586

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

du monde, mais celle des ames individuelles ; ils n'ont pas scruté
les rapports des éléments ou le jeu abstrait des facultés, mais les
rap~orts des gen~ entre eux et les calculs d'esprits positifs. Leur
réa~1sme les a mis en présence de la vie telle qu'on la vit tous
les JOurs, pour continuer a vivre et se survivre dans des enfants
II, leur a fait déco~vri_r le ressort qui agissait en eux, la volonté:
Ces~ la volonté qui fa1t que tel homme n'est paste! autre. « Rien
n'ex1ste que par l'individu, c'est l'individu lui-meme qu'il faut
connaitre (1). » Le droit romain est done une école de moralistes
observateurs des tempéraments individuels. Cette école a fini
par découvrir le général a travers le particulier I'universel a
travers le contingent. lis ont eu le sentiment de l'unité sans
l~quelle il n'y a ríen qu'efforts dispersés et stériles dans la vie,
~atonm~ments et essais dans l'art. Le besoin de certitude Ieur
11!'1posa1t 1:ordr~ et la n~~teté. Leur tache aiguisa leur faculté
~ analyse _JUsqu a la subtilité, leur puissance de réflexion jusqu'a
~ abstrac!rnn. Cependant, comme ils travaillaient pour le présent,
lis ~ardaien~ 1~ co_ntact avec la réalité. Les formes juridiques
étaient une un1tat10n des scénes de la vie 1 les cérémonies du droit
étaient drama tiques ; elles satisfaisaient le O'Out de tout homme
pour le_ jeu, ~e gout de l'It~lien pour la pararle en plein air, pour
la gest1~ula_faon, pour le dialogue mimé. Le droit romain était
une éducat1on complete par la variété des forces qu'il mettait
en bra:nle. Ainsi se déployaient des qualités contradictoires,
1~ be~om de clarté et !'extreme subtilité, l'abstraction et l'imagmabon ~ramatique, ~'obs~rvatio~ la plus positive et la logiquela plus raisonneuse. L espnt romam n'a pas échappé a cette loi
des .contrastes q_ui régit toute forte personnalité. Mais ces
q_uahtés le. rendaient apte a la littérature bien avant la révélabon hellémque. La semence que les vents d'Orient ont apportée
sur les ~or~s. du ~ibre a trouvé un sol préparé par des siécles de
culture JUnd1que.
(d suivre.)
(1)

TAINE,

Histoire de la lilléralure anglaise, t. I, p. vu.

La Bible dans la poésie franQaise
depuis Marot
La poésie blblique dans la deuxieme période
.
de la littérature classique du XVIIe siécle: B01111et et Rac1ne.

Cours de 11. JOSEPB VIANEY,
Doyen de la Faculté des Lellres de Monfpellier.

SIXIEME LEyON.

Monsujetne me demande pointde rechercher en qu?i la _doctrine
et l'argumentation de Bossuet sont empruntées a 1 Écnt_ur~. Je
n'ai pas non plus a étudier sa poésie la ou elle n'est pas b1bhque.
Mais quand cesse-t-elle de l'etre ?
Ce qui grace a la Bible entre tres souvent dans son éloquence,
c'est la poésie de l'image.
.
.
Elle y entre d'abord par la citation, loyalement faite. ~1 alors le
poete n'est pas Bossuet, le texte cité n'en colore pas moms toute
la page dont il fait partie, et l'effet est grand, ~n l'a remarqué,
quand la comparaison biblique illustre une pemture de moours
tres modernes :
Écoutez ce saint pénitent: e Je suis, dit-il, devenu semblable a~ pélica!1 des
déserts, et au hibou des lieux solitaires et ruinés ; j'ai pas~é la nm~ en ve1ll~nt
et je me rouve comme un passereau tout seul sur le t~nt Ó; une ,ma1s_on. Au lie~
de cet air toujours complaisant que le monde nous mspire, 1 esprit de pémtence nous met dans le creur je ne sais quoi de rude _et de sauvage. Ce n'est
nlus cet homme doux et gaJant qui Jiait toutes les partie~; c~ n'est plus_ cette
femme commode et complaisante, trop _adroite médiatr1ce et ausH trop
offlcieuse, qui facilitait ces secretes compla1sances ; ce ne sont plus ces expédients, ces ouvertures, ces facilités ; on apprend un autre langage1 on apprend
a dire: Non; a dire: Je ne puis plus ; a ~arer le monde de négatives seches et
Vigoureuses. (Sermon: Ego vo:i: clamant1s m deserto, 1668, cité par M. de la
Broise, Bossuet et la Bible, 1890.)

Du texte cité l'image bien souvent passe dans le commentaire,
011 elle se préci~e, se développe, s'enrichit, 011 I'orateur la fait

sienne :

�588

589

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DAN$ LA POÉSIE FRAN~AISE

• Je les priserai, dit le Seigneur, comme un pot de terre, et les réduira
tellement en poudre qu'il ne restera pas le moLJJ.dre fragment sur Jeque! on
puisse por ter une étincelle de feu ou puise~ une goutte d ·eau. , Étrange état
de cette ~me cassée et rompue I Elle s'approche du sacrement de pénitence
et, de ce fleuve de gr~ce qui en découle, il ne Iui en demeure pas une goutte
d'eau. Elle écoute de saints discours qui seraient capables d'cmbraser les
cceurs; elle n'en rapport~ pas la moindre étincelle. C'est un vaisseau tout a fait
brisé et rompu. ( Vigilance, 1665).

Mais arrétez, malheureux ! et ne précipitcz pas votre ~ug~!Il::!b~a~~ir~~
affai-e si import:i.nte. Peut-éti:e que vous trouverez que ce q 1
sion est un art caché ... (Providence, 1662.)

Déja l'orateur, en incorporant ainsi l'image biblique dans son
propre style, se fait poete lui-merne. Mais, par une contagion plus
intéressante, voici que l'image d'origine étrangere suscite dans
le commentaire, non seulernent un développementqui la concrétise
davantage, mais une image nouvelle, par exemple, celle
du fleuve qui complétera celle de l'arbre:

Et il en est du discours direct comme d_e l'i~age. ~ouvent, la

ou le texte ne l'a point mis, le commenta1re l mtrodm\ Ce peu~

etre sous l'influence d'un autre texte auquel songe I orateur .
o la belle distinction des biens et des maux que ~e Prop~e~ a cbantée 1
Mais la sage dispensation que la Providence en a faite ! V 01c1 les lem¡s de
mélange voici les temps de mérite, ou il faut exercer les bons pour des éyrouver et s~pporter les pécheurs pour les attendre ... ; mais ces_temps _e m an!e
finiront Venez esprits purs esprits innocents ; venez boll'e le vm pur e
D" u s; félicité saos mélang~. Et vous, ó méchants éternellement séparés dt
¡¡ n'y a plus pour vous de félicité, plus de danses, plus de lª!1qu(I}'
plus Je jeux; venez boire toute l'amertume de la vengeance 1vme . •

;:tes

{Providence, 1662.)

• Les brancbes de ce grand arbre se verront rompues dans toutes les vallées,
et tous ceux qui verront ce grand cbangement, diront en levant les épaules et
regardant avec étonnement les restes de cette fortuna ruinée : Est-ce la
que devait aboutir toute cette grandeur formidable du monde ? Est-ce U1 ce
grand arbre qui portait son faite jusqu'aux nues? JI n'en reste plus qu'un tronc
inutile. Est-ce la ce fleuve impétueux qui semblait devoir inonder toute la
terre ? Je n'aper¡_;ois plus qu'un peu d'écume. ( Ambition, 1662.)

Et voici que, par une contagion plus forte encore et qui est
a l'honneur des deux poetes, l'image est seulement dans le commentaire. A un texte tout abstrait succede un comrnentaire
tout coloré. Le texte lui-rneme n'était pourtant pas de nature
a susciter l'irnage. Mais l'image a surgí parce que c'était un texte
emprunté a ce grand imagier qu'est le Psalmiste, ou a ce grand
visionnaire qu'est l'auteur de l'Apocalypse :
Nomen habes quod vivui et morluus es. On vous appelle vivant, mais en effet,
vous étes mort. Pour faire mourir un arbre, il n'est pas toujours nécessaire
qu'on le déracine. Voyez ce grand cMne desséché qui ne pousse plus, qui ne
fleurit plus, qui n 'a plus de glands, ni de feuilles ; il a la mort dans le sein
et dans la racine ; il n 'en est pas moins ferme sur son tronc, il n'en étend pas
moins ses rameaux. Cbrétien dont le cceur est endurci, voila ton image. Bols
aride, Dieu n'a pas encore frappé ta racine et ne t 'a pas précipité de ton baut
pour te jeter dans le feu ; mais il a retiré !'esprit de vie. ( Vigilance.)

Avec la poésie de Jlimage entre, par la Bible, dans l'éloquence
de Bossuet, celle du drame; car le poete hébreu ne cesse d'adresser la parole aux hommes et aux choses ou de la leur preter :
Le libertin inconsidéré s'écrie aussitót qu'il n'y a point d'ordre ; il dit en son
creur: • II n'y a point de Dieu, ou ce Dieu abandonne la vie bumaine aux
caprices de la fortune. •

Mais, a ce libertin que le Psalmiste vient de faire parler avec
insolence, l'orateur aussit6t réplique avec compassion. Le dialogue
entamé par le poete hébreu, le poete frangais le continue :

II arrive souvent aussi que le développement devienne dramatique simplement parce qu'il se place apre~ un passage ~e
couleurtoute biblique. Iln'est rneme pas nécessairepour ~ela qua
la page précédente l'Écriture ait fourni un text~, une 1dée, une
image. L'apostrophe de caractere biblique ~urg1t _sans suggestion précise, parce que l'orateur a la mémo1re pleme de textes
sacrés :
Et ¡¡ entcnd avec foi comme une voix céleste qui dit aux mécbants fortunés ¡ mép1isent le juste opprimé: O herbe teirestr~ 1 ó berbe ;a.mpante 1
Oses-tfbien te comparer a l'arbre fruitier pendant la rlgu~ur de bive~, s~~s
prétexte qu'il a perdu sa verdure et que tu conserves la t1enne ur'.1n ce
froide saison ? Viendra le temps de l'été, viendra l'ardeur d~t gr_a nd JUf~md~s
qui te d sséchera jusqu'a la rafi ,e et fer~ germer les 1rm s 1mmor e
orbres que la patience aura cultivés. (Providence.)

J

!

Chez ce poete nourri de la Bible, l'ordre et le mouvement des
idées, le rythme de la phrase sont-ils bibliques ? Fort ra~e~ent.
Bossuet est Frangais et, comme tant d'autres avant lm, ~l est
étonné, ch_oqué probablement, que la poés~e hébr~i~ue associe les
idées présente les images d'une fagon qm est s1 d1fférente d? la
notr:. Et puis, il est orateur, qui doit faire appel a l'attention,
convaincre, émouvoir.
.
Meme quand il traduit, il ne conserve pas touJ?urs cette ét?rnelle conjonction et, qui coordonne souve~t ~es 1~ées en réahté
subordonnées ou oppose des idées en réahté 1dentique~. Co_mme
il sait que le débit oratoire suffit a lier les . mot~ qm do1ven~
aller ensemble et peut suppléer aux conJonctions, comme il
sait encore qu'un parallélisme trop prolongé a quelque chose
{l) L'orateur se souvie!1t du texte de saint .Mathieu, xxv, 34: • Alors le
roí dira ... Venez, les béms de mon pere, etc.•

�590

591

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANvAISE

d'exaspérant pour une oreille frangaise, que, d'ailleurs, il faut,
dans une page oratoire, réserver pour la fin le trait le plus
fort, voici la traduction vraiment conforme au gout frangais
et aux nécessités de l'art oratoire qu'il donne d'un texte bien
connu de saint Luc :

parallélisme hébraique. Les membres de phrase se fon~ écho, les
contraires ou les semblables s'opposent par la symétrie :

Tremblons done, Chrétiens, tremblons devant lui a chaque moment; car,
qui pourrait ou I'éviter quand il éclate, ou le découvrir quand il se caohe T
• Ils mangeaient, dit-il, ils buvaient - ils achetaient, lis vendaient - ils
plantaient, ils M.tissaient - ils faisaient des mariages aux jours de Noé et
aux jours de Lot, • et une subite ruine vint les accabler. lis mangeaient, ils
buvaient - ils se mariaient. (Or. fun. de Marie-Thérese_)

Si, meme quand il trad uit, Bossuet prend des libertés avec son
texte, s'il l'allonge ou le raccourcit, s'il supprime ou change les
conjonctions, s'il modifie la place des mots et meme celle des
membres de phrase, aplus forte raison est-il indépendant quand,
au lieu de citer la Bible, il ne fait que s'en inspirer.
II n'y a peut-etre pas dans toute son reuvre oratoire de page plus
biblique par la couleur que le récit de la conquete de la Pologne.
Trois Psaumes, trois passages de Jérémie, deux d'Ézéchiel, un
d 'Isrue, un de Daniel en ont fourni les images: celle du lion, celle
de l'aigle, celle des ares non tendus en vain, celle de la main de
Dieu qui ramene le vainqueur en arriere, celle de la foudre qui
tonne, celle de l'arbre dont on va recueillir les débris épars. Mais,
par le mouvement de l'action et par l'ordre des idées, c'est un
récit fran'-&lt;ais et oratoire. Au lieu de ce parallélisme qui met tout
sur le meme plan, qui morcelle les tableaux, qui ne marque point
le rapport des effets et des causes, qui ne tient. pas la curiosité
en éveil, ici l'image s'organise en tableau : « Charles Gustave
parut a la Pologne surprise et trahie comme un lion qui tient sa
proie dans ses ongles, tout pret a la mettre en pieces. » Ici, le jeu
des causes est mis en évidence : « La Pologne était nécessaire a
son Église. » Ici, les transitions sont ménagées et des appels a
l'attention sont lancés sans cesse : « Dieu en avait disposé autrement... II la regarde en pitié. » Ici, le récit, qui n'a pas commencé sans avoir été préparé,ne se termine pas sans une conclusion nette et brillante : « Dieu tonne du plus haut des cieux : le
redouté capitaine tombe au plus beau temps de sa vie, et la
Pologne est délivrée. i,
N'y a-t-il done rien de biblique chez Bossuet dans l'ordre et le
mouvement des pensées, dans le rythme de la phrase ?
Ce serait étonnant. Et, en fait, meme quand il ne cite pas,
meme quand il n'emprunte a la Bible aucune expression, il
lui arrive de mettre dans sa parole un rythme qui rappelle le

0

Cette puissance supreme qui a construit le monde, et qui n'y a ríen fait
qui ne soit tres bon, a fait néanmoins_ des ~éatures meilleures ~es unes que les
autres. Elle a fait les corps cé!estes qu~ sont 1mm~rtels ; elle a fa1t les terrestres
qui sont périssables. Elle a fa1t des arumaux adffilra~les par leur grande~, elle
8 fait les insectes et les oiseaux qui semblent ID:épr1sables J)ar leur J)ebtesse.
Elle a fait ces grands arbres des forllts qui subs1:&gt;tent d~s s1ecles _enbers; elle
8 fait les fleurs des champs qui se passent du matm au s01r. (Providence, 1662.)

Un parallélisme plus ou moins accus~ se retrouvera~t s_ans peine
dans bien des pages de Bossuet. Ma1s le rythme b1bhque a eu
probablement sur l'orateur frangais une influence qui, pour etre
plus générale et plus lointaine, n 'en a ét~ que pl~s heureuse. B~ssuet
avait-il besoin de Jire la Bible comme 11 l'a fa1t pour devemr un
musicien de notre prose ? Ce n'est pas probable. Mais, sans doute,
ce ne fut pas en vain qu'il eut ~n con_imerce prolongé avec d~_s
écrivains dont la parole est touJours si forteme~t rythn_iée qu il
subsiste un peu de ce rythme meme d~ns nos 11?parfa1t~s t~aductions latines. Habituée a cette mus1que perpetuelle, l oreille
de I'orateur se complut aux combinaisons harmonieuses et expressives, par exemple, au retour des memes chutes de phrase :
Qu'est-ce que cent ans, qu'est-ce que mille ans, puisqu'un seul moment les
eftace ? ...

_

..

Entassez dans cet espace, qui paratt immense, honneurs, r1chesses, pla1~l!'s;
que vous profitera cet amas, puisque le dernier souffie de la mort, tout fa1~~e,
tout languissant, abattra tout a coup cette vaine pompe avec la m~_me f~c1li~é
qu'un cM.teau de cartes, vain amusement des enfants ? Que vous servl!'a d avoU"
tant écrit d,ms ce livre, d'en avoir rempli toutes les pages de beaux car_acter~s,
puisque enfin une seule rature doit tout e!lacer ? Encore une r~ture la1ssera1t:
elle quelques traces du moins d'elle-m~me; au lieu que ~e derruer moment qui
effacera d'un seul trait toute votre v1e, s'l!'a perdre lu1-meme avec le reste
dansce grand gouffre du néanl. (Mort, 1662.)

Ce n'est point la le rythme biblique ; mais peut-on douter que
la Bible soit pour quelque chose dans le goút de Bossuet pour la
prose rythmée ?
Relisons pour terminer la page fameuse par ou s'ouvre la
premiere partie de I'Oraison funebre de Madame. Elle n'est que
le développement d'une image biblique, mais un développement
tout original. C'est une démonstration logique et éloquente, qui
donne aux auditeurs la preuve que la comparaison est juste, apres
qu'ils ont été invités a réfléchlr sur sa justesse. C'est une allégorie
ou l'image et l'idée se pénetrent intimement. Le rythme est a
la fois oratoire, puisqu'il souligne les idées essentielles, et poétique, puisque la phrase, par son mouvement meme, par son élar-

�592

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

gissement, par ses sonorités, rend sensible a notre oreille cette
marche du fleuve qui, sorti d'une petite source, s'en va se perdre
dans la mer immense :
• Nous mourons tous, disait cette femme dont l'Écriture a loué la prudence
au second Livre des Rois, et nous allons sans cesse au tombeau ainsi que
d.es eaux qui se perdent sans retour. • Eneilet, nous ressemblons' tous a des
eaux courantes. De quelque superbe distinction que se flattent les hommes,
ils ont tous une mllme origine ; et cette origine est petite. Leurs années se
poussent successivement comme des nots; ils ne cessent de s'écouler tant
qu'enfin, apres avoir fait un peu plus de bruit et traversé un peu pl~s de
pays les uns que les autres, ils vont tous .ensemble se confondre dans un
abtme ou l'on ne reconnait plus ni princes, ni rois, ni toutes ces a utres qualitéa
superbes qui distinguent les hommes ; de mi!me que ces fleuves tant vantée
demeurent sans nom et sans gloire, mlllés dans l'Océan avec les rivieres lea
plus inconnnues.

..
*

« L'auteur du xvue siecle qu'on peut le plus justement mettre
en parallele avec Bossuet pour le style biblique, écrit M. de la
Broise, n'est ni un prédicateur, ni un théologien de profession :
e'est Raeine. » II dit eneore: ce Dans son lyrisme, Racine est biblique eomme Bossuet. »
C'est vrai a beaucoup d'égards. Faisons toutefois eette grand,
réserve que si le lyrisme de Bossuet a du s'accommoder aux
exigences de l'ceuvre oratoire, le lyrisme de Raeine a dú s'accommoder a celles de l'ceuvre dramatique.
Le dessein de Iier le chant a l'action luí fut inspiré, nous dit-il
dans la préface d' Esther, par les tragédies grecques. Et, a l'exemple
des tragiques grecs, il fit du chceur un personnage véritable, meM
a l'aetion, destiné a périr ou a triompher avec le héros, par suite
« aidant aux péripéties et au dénouement par la pitié qu'il inspire
aux combattants et l'ardeur dont cette pitie les anime (1) ».
En empruntant aux Grecs leur eonception du chreur, Racine
la rendit plus dramatique encore. II eut tres nettement cette
vue simple : faire des chants du chceur, non pas des odes, mais des
seenes (2).
L'idée de transformer le chceur d'ode en véritable scene lui
futcertainement suggérée par les intermedes de certaines comédies
de Moliere, et, a un bien moindre &lt;legré, par les opéras de Quinault. L'exécution en fut d'ailleurs facilitée par les conditions
memes ou il fit jouer Esther. II désirait, sans doute, pour etre
agréable aux directrices de la Maison de Saint-Cyr, multiplier
(1) E. Faguet.

(2) J'emprunte les trois pages qui suivent a une étude sur Racine ~
• j'ai publiée· dans.la Reuue des Cours et Con/érences en 1913.

593

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN¡;:AISE

es personnages, de fagon a employer un grand nombre d'actrices.
Ce désir l'amenait a concevoir tout chant du chceur comme une '
conversation tres animée, ou chacune des pensionnaires appartenant aux classes qui jouaient la piece pourrait avoir un bout
de rllle, dire un mot, faire entendre sa voix. De fait, il est possible,
pour faire chanter les chceurs d'Esther, d'utiliser jusqu'a 18voix
différeil.tes. Les moyens dont le poete disposait lui permirent done
de donner a son idée toute son amplitude.
Ses chceurs sont des scenes; c'est-a-dire des dialogues, ou tantot
toutes les ames vibrent a l'unisson, vibrent meme d'autant plus
fort que l'émotion de chaque personnage est multipliée par les
émotions voisines; et tantot un personnage fait entendre sa voix
individuelle.
A la nouvelle du massacre qui les attend, les compagnes
d'Esther laissent éclater leur douleur. Une d'elles, nature timide,
ne voit pas d'autres secours que les pleurs :
Faibles agneaux livrés a des Il&gt;ups furieux,
Nos soupirs sont nos seules armes.

Une autre, nature ardente, veut que le désespoir se manifeste

,par des gestes violents :
Arrachons, déchirons tous ces vains ornements
Qui parent notre tí!te.

Une autre, esprit ironique, renchérit sur sa compagne :
Re,ietons-nous d'habillements
Conformes a !'horrible fí!te
Que l'impie Aman nous apprllte.

Une autre, qui a de l'imagination, se représente la scene du

carnage:
Quel carnage de toutes parts 1
On égorge a la !ois les enfants, les vieillards,
Et la sceur et le frere,
Et la fille et la mere,
Le fils dans les bras de son pere 1
Que de corps entassés, que de membres épars,
Privés de sépulture !

A la vue de tant de cadavres, une autre -

des plus jeunes, dit

le texte - gémit de mourir a la fleur de l'age et s'étonne de l'injustice de cette fin :
Hélas I si jeune encore
Par que! crime ai-je pu mériter mon malheur ?
40

�594

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
Ma vie

a peine a commencé d'éclore.

Je tomberai comme une fleur
Qui n'a vu qu'une aurore.
Hélas I si 3eune encore,
Par que! crime ai-je pu mériter mon malheur ?

Une autre, esprit raisonneur, propose une explication :
Des offenses d'autrui malheureus€-s victimes,
Que nous servent, hélas I ces regrets su perflus ?
Nos peres ont péché, nos peres ne sont plus,
Et nous portons la peine de leurs crimes.

Cette explication arrache au chreur entier un cri de protestation:
Le Dieu que nous servons est le Dieu des combata.
Non, non, il ne souffrira pas
Qu'on égorge ainsi I'innocence.

Désorm_ais, dans tous les creurs, I'espoir en Dieu fait place a
la douleur ; mais l'une fonde surtout son espoir sur la haine que
Dieu porte a l'orgeuil :

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN,;AISE

595

A la fin du drame, les compagnes d'Esther chantent la chute
d'Aman.
Une d'elles, qui a une belle imagination, se représente leur ennemi sous la forme d'un guerrier tué par ses armes :
ll a vu contre nous les méchants s'assembler
Et notre sang pr~t a couler ;
Comme l'eau sur la terre ils allaient le répandre ;
Du haut du ciel la voix s'est fait entendre ;
L'homme superbe est renversé,
Ses propres fleches l'ont percé.

Une autre d'une imagination plus brillante encore, se représente le vai~cu sous la forme symbolique d'un grand arbre qui
Jevait sa tete jusque dans les nues; mais le temps de passer,
et déja l'arbre avait disparu :
J'ai vu l'impie adoré sur la terre.
Pareil au cedre, íl cachait dans les cieux
Son front audacieux.
II semblait a son gré gouverner le tonnerre,
Foulait aux pieds ses ennemis vaincus.
Je n'ai fait que passer : il n'était déja plus.

11 renverse l'audacieux,

et l'autre sur l'amour qu'il porte a la faiblesse :
II prend l'humble sous sa défense.

Deux autres voient surtouten lui le Tout-Puissant, le glorieUXi
le dompteur des éléments, le souverain du ciel, et deux autres,
« des plus jeunes », voient surtout en luí la Providence, I'ami des
enfants.
DEUX ISRAÉLITES

O Dieu que la gloire couronne,
Dieu que la Iumiere environne,
Qui voles sur l'aile des vents,
Et dont le tróne est porté par les anges,
DEUX AUTRES JEUNES ISRAÉLITES

Dieu, qui veux bien que de simples enfants
Avec eux chantent tes louanges.

Alors, chacune ayant dit son motif d'espérer, I'espoir grandit
dans toutes les ames et, de toutes les lévres a la fois,J jaillit un
chant de supplication :
Tu vois nos pressants dangers ;
Donne aton nom la victoire ;
Ne soufJre point que ta gloire
Passe a des dicux étrangers.

Or, par un changement complet de ton, ~oici qu:aprés ~es
jeunes filies pleines d'imagination é_Iéve ~a vo1x une Jeune f~le
pleine de raison qui, en un style d1dactique et non coloré, tire,
comme le pourrait faire un .moraliste, la legon de l'événement:
On peut des plus grands rois surprendre la ~ustice.
Incapables de tromper,
ns ont peine a s'écbapper
Des pieges de !'artífice.
.
Un creur noble ne peut soup\;onner en autru1
La bassesse et la malice
Qu'il ne sent point en Iui.

Bientot une autre Israélite lance le signal du départ, que tout le
chreur répéte a l'envi :
Les chemins de Sion a la fin sont ouverts.
.
Rompez vo~ fers,
Tribus captives.
Troupes fugitives,
Repassez les monts et les mers.
Rasscmblez-vous des bouts de l'univers.

Que représente, cependant, pour ces jeunes filles, la fin de
l'exil ?
Pour !'une, ame champetre, c'est la joie derevoirle paysaimé :
Je reverrai ces campagnes si cheres.

�596

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS

~our une autre, ame mélancolique, c'est la douceur de

vo1r pleurer sur la tombe des ancétres :
J'irai pleurer au tombeau de mes peres.

Une autrc,, qui ai11;1e la pompe, revoit déja le Temple debo
le Temple, e est-a-d1re l 1or des autcls, le marbre des coloñn
le cedre des plafonds, l'éclat des cérémonies:
Relovcz, rclovcz les superbes portiques
Du Temple oil notrc Dieu 5C platt d'etre adoró.
Que de I or Je plus pur son autel soil paré,
E_t que du sei_n l'es _monts Je marbre soit tiré.
Liban, d6pomllr-to1 &lt;le tes cedros anliqucs ¡
Pr~trcs sacrés, próparez vos cantiques.

_Une autre, ame plus vraiment religieuse, se représente su
Dieu de retour parmi les siens :
Dieu descend et_revienl babilcr parmi nous.
Terre, frém1s d'allégres..se ot de crainte •
Et vous, sous sa majesté sainte '
Cieux, abais~cz-vous.
'

Vo:la done ?ien, et a tous égards, des dialogues drama tiques.
personnes qu~ par~ent sont difTérentes !'une de l'autre, par l'
p~r le ~our_ d esp~1t, par le degré de sensibilité, par la puiss
d n?agmabon. N ex~gérons pas sans doute et ne disons pas qu
Y. a1t entre el~es des_ d1ss,emblances extraordinaires, ni que chac
a~t une phys10nom1e tres caractérisée. l\fais que le poete, dans
d1alogu~~ chant~s, ait su nous donner, comme dans les dialo
parlé~, l 1mprcss10n tres nctte de la diversité des ames, n' est-ce
certam ? Et, _par?e que les personnages qui élevent successi
ment _lcur vo1x n ont pas la méme fa~on de voir ni de sen
leurs 1dées se heurten~, leurs_ passions s'opposent, si bien que
mouvement de la scene lynque chez Racine est comme d
une autre scéne, produi~ ~ar le jeu des caracteres . .-'.Etenfin pa
que les pers_o~nages_ d1flérent, les styles aussi difTérent : e'
u~ sty~e fam1her et simple dans la bouche des tres jeunes enían
d1dacb9u_e avec les unes, coloré avec les autres, calme ch
celles-c1, 1mpét~e~x chez celles-la. - Enfin, parce que les Am
et ~e~ styles ddierent, les strophes difiérent aussi. Le ch
r~c1men n 1est point, en ef!et, comme le chceur des tra
d1?s grecques, compasé d'une série de strophes dont la p
m1ére donne un ty~e qui sera íi_délemcnt reproduit ensuite
tou_tes !es autres. Ic1, chaque réphque fait sa strophe, sans
log1e ru avec les précédentes ni avec les suivantes ,· le m

597

.
e avec chaque personnage, parce qu'avec chaque :personLA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANc;AISE

cbange la passion ; et pour qu'il n'y ait meme aucune
trave a l'expresion exacte du sentiment, le poete ne place
quejamais daos ses chreurs une strophe aux contours symé·ques, done rigides, une strophe faisant revenir telle rime
tel type de vers a des intervalles marqués d'avance :
reaque chacune de ses strophes a une physionomie tout indiuelle.

.

• •
Decette conception toute drama tique du chreur,il résulte qu'auchceur d'Eslher et d'Athalie ne pourra étre la parapbrase
un poéme biblique déterminé, qu'aucun ne devra son plan
j une page précise de l'Écriture. Mais il en résulte aussi que le
· me de Racine pourra utiliser tres abondamment l'Écritme. Comme ses choristes sont, en effet, des Israélites nourries des
iivres saints, chacune y puisera ses pensées et ses expressions.
llais, comme chacune y choisira ce qui convient a son tempéra ment, le poéte sera conduit, pour conformer le style aux caracteres,
l puiser dans des livres bibliques tres divers.
En faut-il condure que toute la poésie biblique passera dans ses
chreurs? Non certes. Ses héro'ines en excluront une partie, parce
qu'elles sont des jeunes filles et parce qu'elles parlent en fran~ais.
Un certain réalisme leur répugne, trop d'anthropomorphisme

aussi.

Le Psalmistc dit (Ps. xxxvx, 7-8) : « Que ma langue soit attachée a mon gosier, si je ne me souviens pas de toi. » L'héroine
de Racine dit : Puissé-je demeurer sans voix !
Jérémie dit (vm, 2) que les corps des Juifs ne seront pas ramassés, qu'ils resteront sur la surface de la terre comme du
fumier. L'héro1ne de Racine dit: «Quede membres épars, privés
de sépulture ! 11
Le Psalmiste (un, 3) -habille Dieu de lumiere. L'héro1ne de
Racine dit : u O Dieu que la lumiére environne !
Ce qui déplatt encore a ces lsraélites ne parlant plus leur propre
langue, ce sont des procédés de développement qui, daos l'original, renforcent la pensée, mais qui l'affaibliraient, s'ils étaient
directement transportés dans notre idiome. Le Psalmiste croit
étre énergique quand il répete sa pensée : « J'ai vu l'impie
exalté et élevé commeles cedres du Liban. Et j'ai passé et il n'était
plus ; je l'ai cherché et je n'ai plus trouvé la place ou il étaih.

�598

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN&lt;;AISE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'UNE DES TROIS

L'héroine,_raci:°ienn~ n'a besoin que d'une phrase pour faire dis-1
parattre l unp1e, ma1s elle prépare, elle fait désirer sa disparition :
J'ai vu l'impie adoré sur la terre.
Pareil au cedre, il cachait dans les cieux
Son front audacieux.
II semblait a son gré gouverner le tonnerre
Foulait aux pieds ses ennemis vaincu;.
Je n'ai fait que passer, il n'était déja plus.

. D~pouillé ai~si de quelques-uns de ses caracteres, le-lyrisme
hibhqu~ en a-t-ll c?nservé du moins les plus importants ?
Certamement. Si aucun poete moderne n'a réussi as'approprier
toute __ l'im~étuosité, toute la fougue, tout l'élan du lyrisme
~ébra1que, Je doute qu'aucun ait une vivacité plus véritable que
l auteur des chreurs d'Esiher et d'Aihalie. II égale en cela ou
surpasse, et les ~oe~es du xv1° siecle, chez lesquels la soupless~ de
l~ syntax~ aut~nsa1t tous les genres d'ellipse,etles poetes roman
tiques, qui ava1ent pour eux les ressources d'une langue libre des
entraves créées par deux siécles d'un gout trop exclusif. Ríen n'est
véhément comme certaines parties de ses chreurs :
.
LE CHCEUR

Le Dieu que nous servons est le Dieu des combats :
Non, non, il ne soulTrira pas
Qu'on égorge ainsi l'innocence.
UNE ISRAÉLITE SEULE

Hé quoi ? dirait l'impiété,

Ou done est-il ce Dieu si redouté

Dont Israel nous vantait la puissance ?
UNE AUTRE

Ce Dieu ialoux, ce Dieu victorieux
J::rémissez, peuples de la terr~,
Ce Dieu 1aloux, ce Dieu victorieux
Est le seul qui commande aux ~ieux
Ni les éclairs ni le tonnerre
·
N'obélssent point a vos Dieux.

Quant au pa1·allélisme,- le changement de personnages et le
changemen~ de metres_ permettaient a Racine de le dépouiller de
sa monotorue et par suite de le reproduire souvent :
UNE AUTRE

II renverse l'audacieux.
UNE AUTRE

II prend l'humble sous sa défense.
TROIS ISRAÉLITES

II nous !ait remporter une illustre victoire.

599

Il nous a révélé sa gloire.

Aprés la vivacité de la poésie héora'ique et son parallélisme;
ce que Racine en a bien compris, c'est l'emploi qu'elle fait de
l'image pour éclairer les idées morales. II n'importait pas beaucoup que Racine donnat ou ne donnat pas asile en ses vers
aux gazelles ni aux oliviers, et qu'il préférat le lis, l'onde pure,
les vents, les nuages. II importait surtout qu'il sut, lui aussi,
comme les lyriques hébreux, rapprocher sans cesse le monde de
nme du monde, de la nature :
Te! qu'un ruisscau docile
Obéit a la main qui détourne son cours
Et laissant de ses eaux partager le secours
Va rcndre tout un champ fertile,
Dieu, de nos volontés arbitre souverain,
Le cceur des rois est ainsi dans ta main.

•* •
C'est dans les paroles des choristes que Racine a concentré l_e
plus de lyrisme biblique. Mais les au tres personnages parlent auss1,
comme une langue naturelle, le langage lyrique de la Bible. Des
qu'ils songent a leur Dieu, des qu'ils en rappellent la gloire, les
promesses, les menaces, les expressions les plus colorées de l'Écriture leur viennent aux levres.
Et le cri de son peuple est monté jusqu'a lui,

dit le prophete rencontré par Élise.
Die.u tient le cceur des rois entre ses mains puissantes,

dit Esther.
Le ciel meme peut-il réparer les ruines
De cet arbre séché íusque dans les racines ?

ditAbner.
11 voit comme un néant tout l'univers ensemble,
Et les raíbles mortels, vains jouets du trépas,
Sont tous devant ses yeux comme s'ils n'étaient paE,

dit Mardochée.
Josabeth pour répondre aMathan, le petit Joas pour répondre
a Athalie, répetent naturellement les Psaumes :
Aux petits des oiseaux il donne la pa.ture ...
Le bonheur des mortels comme un torrent s'écoule.

�60()

REVUE DES COURS ET CON'PÉRENCES

LA BIBLE DA.NS LA POÉSIE FRAN~AISE

Joad n'attend pas deprophétiserpouremprunter aux prophetea
de fortes images :

Chaque personnage y est un type historique comme il e~t un
type humain. Joad réunit en lui seul les trois personnages qm ont
toujours présidé aux destinées d'Israel: le grand pretre, le pr~phete, le chef militaire ; il est ~a:on,. Isai'e, Gédéon. Athahe
rappelle cette longue suite de ro1s idolatres contre lesquels le
royaume de Juda dut sauvegarder son indépe_ndance et son cultew
Mathan n'est pas une figure moins nécessa1re dans ce tableau
d'ensemble : on peut reconnattre en lui tous les dis~idents que
le sacerdoce juif ne cessa jamais de nourrir dans son se~n.
. .
Le peuple, absent des tragédies profanes de Racme, est _1c1
représenté par le chreur, et du peuple juif, ce chreur a ~ie~
le caractere et les sentiments : la haine de l'étranger et de l'mf~- •
dele, le découragement facile, la foi prompte a renatt~e, l'org~e1l
de son pas&amp;é, dont il rappelle les grands événements s1 volo~~1ers
qu'une foule de perspectives n~us sont ouvertes sur les ongmes
de la nation comme sur sa destmée.
Le templ~ lui-meme revit ici, ce temple qui fut a~socié a
l'existence entiere d'lsrael. Sans doute, nous ne voyons rula roer
d'airain, ni les douze breufs, ni les deux colonnes de h_uit coudées.
• Mais ce que nous voyons bien, c'est la place que tient dans le
culte de la nation

Celui qui met un frein a la fureur des flots
Sait aussi des méchants arrí!ter les complots.
Grand Dieu, ...
Qu'il soit comme le fruit en naissant arraché
Ou qu'un souffie ennemi dans sa fleur a séché ...

LaBible qui, avecBossuet, a fait entrer au xvne siecle lelyrisme
dans l'éloquence de la chaire, ·1•a done fait entrer avec Racine
dans _les chreurs, bien pl~s: dans les dialogues de la tragédie.
Ma1s pour cela ne falla1t-I) pas que les caracteres des personnage~ fussent bibliques comme leurs paroles et que la philosoph1e de la piece le fut aussi ?
Assurément, Hacine, dans ses personnages, qu 'ils soient hébreux
.
.
grecs ou romams,nous
mtéresse
surtouta ce qu'ils ont d'humain.'
Esther est la créature timide, douce et modeste, dont le dévoue~en! a une grande cause, a une idée, a la patrie, a la religion, fait
mopmément, en quelque pays que ce soit, un etre brave, actif
et éloquent. Aman et Mathan commettent l'un et l'autre les
maladr~sses que sus?ite _sous tous les cieux I'orgueil d'une longue
possess10n du pouvoir ; ils font en cela songer a la romaine Agrippine, que rappelle aussi et bien davantage encore Athalie. Quand
Joad manie a son gré les ames d'Abner, d'Athalie, des lévites, on
r?connatt en lui_ le génie du turc Acomat et du grec Ulysse ¡
e est que ces tro1s grands conducteurs d'hommes, sans etre apparentés par la race, le sont par le caractere.
Meme si l'onn'envisage en euxqueleurssentimentsreligieux,les
personnages d'Eslher et d'Alhalie appartiennent a tous les temps
p_l~tot qu'a leur temps. ~t~a~ie est le type de l'éternelle superstit10n, Josabeth de la fo1 tim1de, Abner de la foi tiede Joad de
la foi tout ensemble enthousiaste des ames pures, é;lairée des
théologiens, active des politiques.
. Pourtant, bien qu'il pose toujours des cas largement humains,
Racine entend localiser ses personnages dans leur milieu social
et national. On sait qu'il s'est vanté d'avoir fait dans Britannicus
une peinture de la Cour de Néron et d' Agrippine et d'avoir ce copié
ses deux héros d'apres Tacite &gt;&gt;. II a proclamé bien haut que dans
Esther il s'était fait un devoir de reproduire exactement le
drame que Dieu lui-meme, pour ainsi dire, avait préparé.
De fait,il y a bien dans Esther l'ébauche d'un portrait du peuple
juif. Et ce portrait est devenu dans Athalie magnifiquement
complet.

601

Le seul lieu sur la terre ou Dieu veut qu'on !'adore ;

c'est la place qu'il occupc dans une ~stoire dont son
érection fut la plus grande joie et la destruct10n la plus grande
infortune; c'est l' action, des lors, qu'il exe:ce ; c' est la terreur
qu'inspire aux infideles et la confiance dont revet les cr_oyants
ce personnage si influent , dont l'importance nous est s1gnalée
des le premier vers :
Oui, je viens dans son temple adorer l'Éternel.

Mais le vrai protagoniste, c'est l'~te~nel lui-meme, ce _Dieu des
Juifs dont Athalie proclame la v1cto1re et ~ont Racme nous
explique par l'histoire de Joas l'éternelle ~rov1dence.
En efTet, comme il a porté a leur perfecti?n tous les procéd~s
par lesquels ses devanciers avaient essayé ~ acco11:1moder la poés1e
hébra'ique au gout frangais, Racine a repr1s leur _1dée de fa1re du
poeme biblique une défense du dogme de la Prov1dence con~re les
libertins.Mais ce n'est plus chez luí, comme chez eux, une simple
ébauche de la doctrine, c'est la doctrine tout entiere. Et cette
doctrine la voici.
Le monde est gouverné par un Dieu, qui a t out créé, qui s'inté-

�602

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DA;:-;S LA POÉSIE FRANyAISE

resse a tout, qui agit sans cesse. De cette Providence tou)~urs
active l'aide au cours de la piece, esta chaque instant solhc1tée
et la p~issan~e a chaque instant proclamée. J oad explique aAb~er
qu'il voit la main de Dieu dans toute 1'11!stoir~ ~ontemp?rame
et en réponse aux craintes de Josabeth, 11 solhc1te ce Dieu de
répandre sur Mathan !'esprit d'erreur. Josabeth croit que c'est
Dieu qui lui a permis de triompher de la vigilance des bourr~aux;
elle le supplie de mettre sa sagesse dans la bouche de J oas mterrogé par Athalie. Quand Abner entre, au cinquieme acte, Zachar!e
s'écrie : ce Dieu nous envoie Abner ». Quand l'armée d'Athahe
est dispersée, le lévite qui apporte la nouvelle attribue la victoi~e
a Dieu: « La voix du Tout-Puissant a chassé cette armée ». Athahe
reconnatt elle-meme que l'impitoyable Dieu a tout conduit. _
Cette Providence laisse pourtant intacte la liberté humame.
Elle se sert pour ses desseins de nos passions et de nos caracteres.
Elle sauve Joas par la tendresse de Josabeth, elle l'éléve par la
prudence de Joad, elle le remet sur le trone par l'~udace et le
génie d'un chef, qui utilise, comme des ressorts, les maladr~s~es,
les violences, l'ambition d'un apostat, les remords, la cup1d1té,
l'orgueil d'une vieille femme.
.
Mais pour qu'il ne soit pas dit qu'alo~s la Prov1dence ~st une
hypothése inutile, elle manifeste son ex1stence par des m1racles.
Joad en rappelle quelques-uns a Abner ; le chreur en ra:ppelle
d'autres : sécheresse cessant a la voix d'Élie, morts se rammant
a la voix d'Élisée, manne tombant sur l'armée en marche, eau
jaillissant du rocher.
.
Elle prouve encore son existence par la f~gon dont s~rg1ssent
a point nommé les hommes doués des quahtés nécessa1res pour
faire aboutir son reuvre: « Quel autre que Dieu a fait un Joad ? •
nous suggere Racine, pour lui preter le larigage que tient Bossuet
dans l'Oraison funebre de Condé. Mais elle la prouve aussi en se
choisissant des instruments tres débiles, comme par exemple,
lorsqu'elle épargne le dernier-né des fils d'Ochosias, celui que
le fer du bourreau aurait du atteindre le plus grievement.
Et cette Providence a un grand dessein, dont la permanence
et dont le succes sont d'ailleurs, pour Racine comme pour Bossuet,
la meilleure preuve qu'elle existe. Voulant etre adorée par l'homme,
elle lui a donné sa loi, et elle s'est choisiunpeuplequi'oonservera
la loi intacte pour la transmettre a une Église plus vaste que ce
peuple.La ron'dation de l'Église estle centre de l'hi~toire universel~e.
Que l'histoire de l'humanité dépende tout entiere de ce fa1t,
qu'avant d'élever le nouvelle J_érusalem Dieu l'a~t fa_it an~oncer
par ses prophetes, et que l'avenement du Mess1e a1t réahsé les

prophéties : voila ce qui para_t~ ~ Racine démontrer qu 'il _y a . ~ne
Providence, etc' est pourquo1 Il mstalle une preuve auss1 déc1s1ve
au creur meme de la tragédie.
Cette doctrine de la Providence qui anime la piece entiere est
encare enrichie par les chreurs de quelques aspects de plus. Le
chreur affirme l'action de Dieu sur la nature inanimée et prouve
son existence - preuve classique - par la beauté du monde,
par la magnificence dont il a rempli tout l'univers, par la ~aru_re
des fleurs et la maturité des Iruits, par la chaleur et la plme d1spensées a;la terre, par la beaut~ du s?leil etl'ordonnanc~ dessaisons.
Le chreur réfute cette object10n tirée contre la Prov1dence de la
prospérité des méchants, qui avait eu tant de succes dans la
premiere moitié du siecle et qui n'avait pas alors perdu toute son
actualité ·7 et a l'éternel argument de l'impiété, les croyantes
Israélites rép¿ndent, a l'aide de textes déja utiliséspa~ bien d'a~tres en associant le dogme de la Providence a celm de la vie
fut~re. Enfin, parce que le drame n'envisage guere l'action de l_a
Providence que dans l'histoire, le chreur enseigne ce qu'elle do1t
etre dans la vie privée et rappelle le grand commandement de la
loi : aimer Dieu de toute son ame.
Rien, évidemment, n'est original dans cette doctrine de la
Providence. Racine l'emprunte tout entiere a l'auteur du Discours
sur l' hisfoire uniuerselle. Ce qu'il fout admirer, c'est que toutes les
idées que représente pour un chrétien du xvu 0 siecle le mot
Prouidence soient entrées dans une tragédie sans rien perdre de
leur substance, ni pourtant compromettre l'intéret drama~ique.
C'est aussi que, pour apporter asa thése l'appui e~ 1~ prestige de
la poésie, Racine ait su utiliser tous les textes b1bhques susceptibles de l'ill ustrer.
(a suiure.)

603

�1

' PHILOSOPHIE DE L ESPRIT

605

lumiére elle projeta sur la confusion au milieu de laquelle les
physiologues se débattaient :
En disant qu'il y a, tout comme chez les animaux, une intelligence
dans la nature, intelligmce cause de l'univers et de tout son ordre,
Anaxagore appa:·ut comme un homme a jeun par rapport a des devanciers
qui parlaient au hasard.

Philosophie de ! 'Esprit

Cours de M. LÉOíi B!\UNSCRVICG,
Membre de l'lnstilut, Professeur d Za Sorbonne.

Réalisme et Idéalisme.

L'?-ne des, caract~z:istiques_ des pro~lémes proprement philosoph1ques, c est le ben étro1t qui fa1t dépendre les solution,
adoptées de la ,maniere, parfois impli~ite et d'apparence ingénue,
dont les problemes sont posés. Auss1 vous ai-je demandé d'etre
particuliérement attentifs aux points critiques ou se nouent si
vous me permettez l'expression, les articulations de notre étude.
Or, nous sommes ici a l'ar~iculat~on essentielle pour l'objet du
c?~rs de cette ~nnée: !,a Philosophie del' Esprit se définit par oppos1bon a la Philosophie de la Maiiere. Que! sera le sens de cette
ºf.positi?n ? Le matéri_alism~ est un :éalisme cosmologique ou
n mterVIent pas la cons1dérabon du suJet en tant que sujet : ce
qu'on appelle áme, esprit, seraitconstitué parunagrégatd' éléments
que l'on suppose donnés dans la représentation immédiate dans
l'intuition sensible ?u _intellectuelle. La maniere la plus simple de
co~bat~re_le matéz:ialisme, ce sera d'accepter le principe réaliste
qm auss1 bien ne fait que traduire la croyance du sens commun de
s,~ pla~er sur le meme ~errain de la cosmologie, de faire.. ~oir
l 1:11pmssanc~ de la mati~re ~ engendrer )'esprit, a rendre compte
meme de la vie. Tell e est l attitud_e inaugurée jadis pas Anaxagore,
et nous savons, par un admirable texte d'Aristote, quelle

Mais la fa&lt;ton meme dont Anaxagore con~oit le vou.; pour le faire
intervenir comme source de mouvement et d'harmonie laisse des
dÓutes sur la spiritualité de ce souffie agitateur ; il est ce qu'il
y a de plus léger (lem6-.a,ov) parmi toutes les choses : expression
qu'on traduira sans doute, le plus sublil, le plus fluide, afin de
diminuer l'aspect de la matérialité : mais on ne la supprime pas
tout a fait. L'équivoque se r~nouvelle, s'accentue encore avec les
adversaires de l'atomisme épicurien, avec les Stoi:ciens ; en développant une philosophie de l'activité dynamique de la raison
germinalive, en définissant l'ame et Dieu lui-meme comme un
feu artiste, ils ont fondé le spiritualisme traditionnel qui, en toute
évidence, est un matérialisme littéral.
Peut-on surmonter cette équivoque, tout en demeurarit fidele
au príncipe du réalisme, en se maintenant sur le terrain cosmologique ? Ou faut-il se tourner du coté du sujet, et demander la
base en spiritualisme, non a l'antithese de la matiere et de la vie,
mais a la distinction de la spontanéité inconsciente et de la
réflexíon consciente ? A cette question décisive pour la suite de
nos études, je me propose aujourd'hui de chercher la réponse.
Nous avons vu comment Leibniz s'est frayé une voie de retour
vers le spiritualisme. II appuyait l'affirmation spiritualiste sur
la substitution, dans le domaine physique, du dynamisme au mécanisme cartésien. Dans un opuscule daté de mai 1702, Leibniz,
aprés avoir rappelé comment il était d'accord avec Aristote et
Descartes contre la these démocritienne du vide, d'accord avec
Démocrite et Descartes contre les conceptions aristotéliciennes de
la raréfaction ou de la condensation, d'accord avec Dérnacrite et ,
Aristote contre la these cartésienne qui ramene l'impénétrabilité
a la seule étendue, ajoute enfin, pour terminer le jeu des combinaisons, qu'il est contre Démocrite et Descartes pour reconnaítre,
avec Aristote, l'existence, dans le corps, d'une force active, d'une
Entéléchie pour approuver par conséquent la définition de la
nature comme príncipe de mouvement et de repos.
Le rapprochement de Démocrite et de Descartes estbien caractéristique: atomisme et mécanisme sont comparables en ce sens
qu'ils épuisent la représentation de l'un-ivers, et son explication,

�606

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

dans ce que le savantsaisitdel'univers,l'atome ou le mouvement.
L'intégration qui conduit Leibniz a le fixer concentre les moments
du devenir phénoménal dans une réalité qui est supérieure au
plan des phénomenes, qui est en dessus de l'actuel étalé dans
• l'espace, qui est une virtualité profonde.
Déja nous pouvons nous demander s'il y a Iieu d'interpréter
cette opposition du mécanisme et du dynam1sme, comme dépassant le plan de la mécanique proprement &lt;lite, comme signifiant
autre chose qu'une maniere d'interpréter les équations, i:,'il est
légitime de la faire servir a la distinction de deux métaphysiques,
l'une orientée vers le matérialisme, l'autre vers le spiritualisme,
A la quantité de mouvement mv que Descartes posait dogmatiquement comme se conservant dans le monde, Leibniz oppose la
force vive, mv2, qui fournirait un fondement a la formule exacte
du véritable príncipe de conservation. Mais ici et la le préjugé
réaliste, qui conduit les deux antagonistes a ériger en réalité
métaphysique le terme de l'équation cosmique, les a induits en
erreur. Comme l'a remarqué Moch, comme y a insisté tout récemment encore M. PierreBoutroux (Revuede Métaphysique, octobredécembre 1921)., Huyghens a fait voirque, dans le choc des corps,
la loi de la conservation du mouvementne s'appliquait qu'a des
quantités afiectées de signes, comptées suivant le sens du mouvement, comme positives ou comme négatives, c'est-a-dire a des
i'elations, non a des réalités. Et c'est pour faire pendant a l'essence ontologique du mouvement, que Leibniz maintient p-our la
force vive l'expression erronée de mv•, au lieu de la valeur exacte
qui est 1 /2 mv2 • Et il est clair que I /2 mv•, e' est une relation complexe, créée par l'opération mathématique destinée a demeurer
sur le plan du mathématique. Quand on en tire une conception
métaphysique, on obéit a un élan de la pensée qui passe pardessus les conclusions - et aussi les bornes - du savoir positif,
afin de se procurer la satisfaction d'une explication totale et déíinitive. On ne saurait prétendre conserver avec la scíence une
liaison assez étroite pour que le caractered'objectivité, de sécurité
dans la certitude, puisse passer du plan de la science au plan de
la métaphysique.
Or, ce qui est vrai du mouvement cartésien et de la force
leibnizienne, est encore plus vrai, d'une évidence encore plus élémentaire,quand il s'agit des relations bien plus complexes encore
de l'énergie et de l'entropie. Comme le faisaitremarquer Lippman,
au Congres de Physique de 1900 :
On ne peut confondre l'énergie potentielle, qui ne dépend pas du temps.
avec la force vive qui en dépend.

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

607

En fait pour le savant, la forre est, parrapportau mouvement quiest directement mesurable, une abstraction du premier degré ; l'énergie est une
abstraction du deuxieme degré, puisque son composant potentiel n-cst pas
homogene a son composant cinétique.

Nous tournons le dos a la science lorsque la préoccupation
d'édifier a tout prix une cosmologie nous fait transformer en
réalité ontologique ce dont la définition meme met en évidence
le caractere tout relatif. Voici cette définition, donnée par lord
Kelvin et reproduite par Bernard Brunhes dans son livre sur la
Dégradalion de l'Énergie (p. 248) :
L'énergie mécanique totale d'un c?rps pe~t étre définie co~e la vale~
numérique de tout l'etfel ql.l'il pourrait produire, en chaleur émise et en ré~islances vaincues, s'il était refroidi a fond et amené a un état de contract10n
indéfinie ou d'expansion indéfinie, suivant que les forces qui agissent entre
ses particules sont attractives ou répulsives, quand tous les mo~vements
thermiques sont arrétés en Iui. Mais, dans notre état actuel. d'1gnorance
relativement au froid absolu et a la nature des forces molécula1res, nous ne
pouvons pas déterminer cette énergie mécanique tot~le po~r une J?Ortion de
matiere, et nous ne pouvons pa~ non plus_ étre súrs qu elle n est 1!ª.s inf1mmerit
grande pour une porlion de mat1ére. Done il est conv~n~bl~ de c~o1s1r un certam
état comme état de comparaison pour le corps dont il s ag1t, et d user, sans autre
qualificatif, de ce terme d'énergie mécanique, ~n en~ndant p~ la que l'on
se reporte :'! un état donné, de telle sorte que I énerg1e mécamque du corps
dans un état donné désignera l'équivalent _mécanique des e~ets qu_e _16: corps
pourrait produire en passant de l'état ou iI se trouve a 1 é_tat 1!11tial, ?U
la valeur mécanique de l'action totale (!he whole agency) qui sera1t requise
pour amener le corps initial a l'état ou il se trouve.

Et s'il fallait insister sur l'espece de trompe-l'reil, sur le tour de
passe-passe que constitue le passage de la donnée scientifique
al'interprétation métaphysique, je ne pourrais invoquer de meilleur garant que M. Bergson, qui écrit dans la deuxieme
édition d'ldentilé et Réalité (p. 309-310) :
L'énergie n'est en réalité qu'une intégrale ... Les manuels ~e physique
contiennent en réalité deux définitions discordantes de I'énerg1e, une premiere qui est verbale, intelligible, apte a é~ablir notre con".iction, mais
erronée, et une seconde, qui est mathém~tique, exacte, _ma1s dépourvue
d'expression verbale. Le professeur dofl:ne d abord la pre~ere, prévoyant,
avec une psychologie inconsciente, ma1s sílre, que l'étudiant, dans ses travaux, ne fera réellement usage que de la seconde.
Avec le dogmatisme de l'énergie, tomber~it également aux_yeux de la
réflexion critique, le dogmatisme opposé, qui_ se réclame du prmc1 pe de la
dégradation. Car J'accroissement de dégra~a~1?n, auquel º1?- a do11:né 1~ ~om
d'entropie, n'est pas susceptible d'une déf1~tI~n verbale, mtelhg1ble 1 1 entropie ne se représente que d'uae tacon mdirecte com!Ile une réphq~e a
l'intuition d'une énergie indestructible, comme un éc?ec a la _métaphys1q~e
du mécanisme ; de telle sortr que le systeme cosmolo~1que ?at1 s1;1r I entropu~
ne serait qu'une imitation a rebours du S)'.Steme b~_t1 sw: I énerg1e. De quo1
Bernard Brunhes n'est pas Ioin de converur Iorsqu 11 écr1t : ~ II y a _des personnes en tous les cas qui se sont interdit d'avance le dro1t de faire Ieurs
réserves sur l'extensioI:i du príncipe de Carnot a !'ensemble d~ I'~nivers.
Ce sont les personnes qui n'ont aucun scrupule a énoncer, pour 1 umvers, le

�608

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

principe de la conservation de la matiere ou celui de la conservation de
l'ónergie.
Or, si dans le premier cas on avait tort de pnusser a l'absolu les résultats
de la· physique mathématiquc, il est difficile de croire qu'on ait raison d_ana
l'autre. Au fond, ici et la, on se trouve en présence de relations quantitahves
a interpréter du point de vue mathématique. Seulement. la complication
de l'expression qui cst désignée par le mot ó'entropie, rendait plus malaisé
l'éclaircissement scientifique de la notion. L'instrument qui avait permis a
Helmholtz de rattacher la tormulc de la persistance de la force aux principes
de la mécanique classique, ne suffit plus pour remire compte de la croissance
de l'entropie.
Les physiciens n'ont surmonté la difficulté qu'en recourant au calcul des
probabiiités. Le calcul, qui avait été jusque-la considérécomme se mouvant
• dans le vide abstrait de la spéculation pure, a pour la premiere fois touché
le sol dans les théories successives de Mawell, Gibh, Boltzmann, dont le
résultat est le suivant : , L 'entropie d 'un gaz, bien connu, d 'a pres la thermodynamique, peut, dit Plenck, etre calculée tout a fait indépendamment de
toute thermodynamique, et uniquement par des considérations de probabilités, c'est-a-dire par l'emploi des propositions élémentaires de la théorif
des combinaispns. un n'a qu'a prendre le logarithme de la probabilité d'un
état, il est proportionnel a l'entropie de cet état. •

Telles sont les conclusions qui nous semblent s'imposer a
quiconque examine, sans partí pris préalable de systeme, le développement de la physique mathématique depuis Descartes j usqu i
nos jours. Ces conclusions doivent-elles etre considérées comme
négatives, par rapport du moins a la Philosophie de l'Espril?
Ne peuvent-elles servir a nous rapprocher de notre but ?
Tout dépend du point d'application sur lequel nous faisons
porter notre efTort. Nous avons déja eu l'occasion d'en faire l'observation a propos de l'atomisme. L'impossibilité qe considérer
l'atome de la physique moderne comme un élément simple qui
donnerait d'un coup la connaissance intégrale de la réalité naturelle serait regardée comme une déception du point de vue du dogmatisme antique qui congoit le savoir comme une communication
directe avec l'objectivité de l'etre en soi. Ce qui dissipe un tel
r-eve, c'est le progrés meme de la connaissance, qui nous en révéle
le postulat implicite: ce monde dont il aspire a pénétrer d'un coup
les derniers secrets, indépendamment de toute imagination subjec·
tive, Je dogmatisme a commencé par se le figurer a l'échelle de
l'homme adapté aux dispositions de sa sensibilité comme aux
tendances spontanées de son intelligence. Or, l'univers est infiniment plus vaste et infiniment plus complexe que nous n'avions
commencé par le croire, que nous ne pourrions le croire si nous n'y
étions contraints par l'évidence des faits. Mais a qui sommes-nous
redevables de cette évidence, sinonau perfectionnement incessant
de la double technique par laquelle l'intelligence oblige la nature
a se révéler, et qui ne cesse de proclamer la subtilité prodigieuse de l'esprit humain, en lutte avec la complexité prodigieuse

609

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

de la nature ? Nous demandions a l'atomisme le dernier mot des
ehoses, et il ne nous le fournissait pas, parce que nous avions
tort de le lui demander ; mais il nous découvre la grandeur de
l'intelligence par l'ingéniosité des procédés qu'elle met. en reuvre
en maniant le calcul des probabilités par la finesse des moyens de
vérification, qui dépassent toutes les espérances. Bref la science
refuse son appui a une métaphysique de la nature, a un réalisme;
elle l'accorde a une philosophie de la pensée, a un idéalisme.
Ce spectacle, nous venons de le retrouver dans l'examen du
dynamisme, et nous en tirons des conséquences analogues. Nous
ne pouvons pas appuyer une philosophie de ]'esprit sur le
réalisme cosmologique de la force, de l'énergie ou de l'entropie :
ces notions ne sauraient ctre considérées comme des expressions
adéquates et définitives ºd'une réalité saisie indépendamment de
l'homme; nous ne pouvons pas les séparer del' activité intellectuelle
qui les a constituées pour mesurer les relations des phénoménes.
Or, puisque cette constitution marque une victoire de l'esprit
humain, comment ne nous servirait-elle pas pour édifier une
Philosophie de ['Esprit ?
_
Dira-t-on qu'en modifiant ainsi le point d'application de la
spéculation sur la nature, nous faisons de nécessilé vertu, que
nous renongons a dominer le savoir scientifique, a proposer des
solutions d'origine et d'essence proprement philosophiques par
l'énigme de l'univers? Nous croyons qu'il est aisé de nous justifier,
parce que pour nous le spiritualisme implique avant tout l'unité
de l'intelligence qui ne se laisse pas diviser en un bureau de la
science et un bureau de la philosophie. Au fond la philosophie
de la nature qui prétendrait substituer une connaissance définitive, portant sur les causes essentielles, a la détermination provisoire de lois toutes relatives, dépend beaucoup plus étroitement qu'elle ne !'imagine du stade particulierou elle trouve la
science positive ; car elle fait état des difficultés auxquelles se
heurtent les savants d'une génération pour transformer ces
difficultés en impossibilités radicales. Or a la génération suivante,
en moins d 'une génération, avec la vitesse touj ours accélérée de la
technique expérimentale, les problémes sont sinon résolus, du
moins déplacés. Le mystére que semblait recouvrir !'origine de
l'entropie, n'est-il pas devenu moins épais, la question n'a-t-elle
pas changé de face avec des théories nouvelles sur la désintégration des atomes ? « Des atomes légers suffisamment rapprochés,
écrivait M. Perrin il y a deux ans (pressions énormes des couches
pro fondes), et fortement échaufTés, produiraient des a tomes lourds
en dégageant une quantité d'énergie bien supérieure a celle qui
41

�610

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

amorce la réaction. Ce mécanisme, qui est au fond celui de la conatruction (il faut « allumer » du cbarbon pour qu'il brule), me
paratt suflire a résoudre le probleme de la chaleur solaire. 1&gt;
11 ne s'agit pas de prendre parti sur cette théorie, que M. Perrin
développait dans une étude toute récente parue dans Scientia:
(novembre 1921). Not.ons seulement comme les savants reculent
sans cesse les bornes de notre horizon intellectuel, soit qu'ila
décélent l'immensité des forces en réserve dans les molécules
infinitésimales, soit qu'ils envisagent les dimensions de la voie
lactée d'un ordre tel qu'elles seraient par rapport a notre Globe
comparables ace qu' est notre Globe lui-meme par rappport a
atome. Or par la, non seulement ils instruisent le philosophe, mait
ils le rappellent a sa propre tache, qui est de faire apparat
corrélativement aux propriétés découvertes dans la nature, 1'
prit capable d'opérer ces découvertes.
.
Cet esprit se caractérise, ainsi que le montre M. Bergson, com
conscience. Mais, suivant. M.Bergson, la conscience a l'reuvre d
la science du monde inorganique, « la conscience se déterrnin
en intelligence, c'est-a-dire se concentrant d'abord sur la matie
semble ... s'extérioriser par rapport a elle-meme. » Or, pour no~
il n'en saurait etre tout a fait ainsi. L'extériorité des éléments s~
tiaux n'entratne nullernent l' extériorité de la conscience ou ces éléo'
ments sont réunis pour former un univers. Bien au contraire, el
c'est ici que l'idéalisme se sépare radicalement du réalisme. .
postulat du réalisme, c'est qu'il suffit a l'esp~ce d'exister ~n •
pour devenir immédiatement objet de conna1ssance. Du pomt ~
vue idéaliste, un tel postulat est inadmissible, car il est contradictoire.
Du moment que nous posons une chose dans l' espace, noaf
refuserons a cette chose le moyen de connaitre ; dire qu'eJle
occupe une place, c'est dire qu'elle exclut de cette place toute
autre chose, qu'elle est exclue de toutes les autres places ou sont
toutes les autres choses. Inversement, si nous connaissons une
multiplicité d'objets extérieurs les uns aux autres, c'est qut
nous ne nous réduisons pasa un point déterminédu systeme,c'~
que nous sommes capables de nous rendre présents simultané~en
a divers points du systeme, de concevoir les relations qm les
rattachent.
Un homme n'est pas seulement quelque chose de locali,é¡
c'est quelque chose de localisant ; il est un corps soumis ala
pesanteur, mais il est aussi un esprit qui a établi la loi de la chute
des corps et résolu le probleme de la gravitation universelle. ~
quelle meilleure preuve de cette intériorité profonde de l'espnf

dans la science, de ce désintéressement inhérent a l'intelligence,
que l'effort sublime pour 8e détacher des données immédiates de
l'expérience terrestre, pour transporter dans !e soleil le centre de
ses spéculations et résoudre ainsi le probleme des mouvements
planétaires ?
'
En d'autres termes, la meme ou le réalisme semblait frappé de
la similitude de l'harmonie, entre la matérialit.é et l'intellectualité, l'idéalisme meten lumiére le contraste entre l' exiériorifé de la
matiére et !'infériorilé de l'intelligence.
('.onclusion importante, parce qu'elle va nous permettre de
définir le problerne propre au spiritualisme idéaliste. II s'agira de
savoir si l'intelligence sera capable de faire pour le ternps ce
qu'elle a réussi pour l'espace, c'est-a-dire si elle saura résister ú
la pression du passé sur le présent, a la contrainte qui est immanente au cours spontané, a la continuité indivisible de la durée
concrete, pour se transporter en idée dans l'avenir et pour
ordonner notre action et notre destinée par rapport a cette idée
de l'avenir? S'il peut se rendre ce témoignage qu'il possede effectivement un tel pouvoir, l'intellectualisme aura véritablerncnt
dépassé le dynamisme, car le postulat réaliste du dynamisme en
faisant du temps une donnée en soi qui commanderait et dorr.inerait la destinée de l'etre spirituel, sans que la réflexion rationnelle puisse y introduire ses valeurs propres, ne perrnet pas d'y
introduire la moindre fissure dans la durée; ce serait la nier que
·d'en rompre l' unité. Le rythme de notre vie intérieure est original,
sans doute, et il se rnanifeste achaque instant par un renouveliement de la mélodie qnenous nous faisons entendre anous-rnemcs;
mais cette nouveauté meme est un effet impliqué dans l'interdependance interne, dans la fusion musicale de tous nos éLals.
solidarité qui nous apparatt d'autant plus étroite, que nous nous
concentrons nous-memes, sur nous-memes, pour saisir notre moi
profond, imperméable a l'éparpillement des événements dans
l'espace, comme a l'influence des individualit.és extérieures. Da:1s
chaque monade,le présent est pres de !'avenir, d'autant qu'il reflete
plus fidelement la to talité du passé. Et ce passé total, I' Évolution
créalrice montre qu 'il est le passé de la vie tout entiére. Sans doute,
le devoir signifie invention, créalion de formes, élaboralion conlinue
de l' absolument nouveau. Mais a la source de la durée est l'unité de
l'élan vital.Orce l'élan est fini et il est donné une fois pour toutes ».
Or l'unité vient d'une vis a tergo ; elle est donnée au début commc
une impulsion ; elle n'est pas posée au bout comme unattrait .»
Ces textes nous font bien apercevoir la raison de l'incertitude
qui pesait sur le dynamisme vital, faisant appel ala rénovation de

611

�612

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REVUE DES COURS ET COXFÉRENCES

toutes les valeurs, a la libération vis-a-vis de toutes les formes
de tous les cadres ; il devait en vertu de son caractére réaliste q ·
l'attache au donné, retomber finalement sur le passé, se résigne11
au rytbme monotone et lassant du cycle vital. Mais de la nous ne
pouvons pas tirer de conclusion définitive, ni en ce qui concerne 1
bergsonisme, bien entendu, puisque l' Évolulion créalrice ne perm
nullement de dire comment M. Bergson abordera et résoud
les problémes de l'ordre moral, ni non plus en ce qui conceq1
l'intellectualisme.
II a pu nous sembler, a certains moments de notre discussio
que l'intelligence pouvait conférer a )'esprit ce que la vie lui re
sait : ce L'expansio,n des choses infinies », le rayonnement
l'amour véritable et de la générosité. Or, ces promesses, l'intell
tualisme a-t-il de quoi les tenir ? Question séduisante
redoutable, qui fera l'objet de la derniére partie de notre cou
{d suivre).

Le Théátre romantique
de Dumas pere

a Dumas

fils.

Cours de M. ANDRt LE BRETON,

Mallre de Conférence, a la Sorl;onne.

X

Le théat.re de Musset et les conteurs italiens:
Carmosine, Barberine.

Envers l'Italie, la dette de Musset est considérable. De tous les
romantiques qui l'ont aimée et cbantée, altcun, meme Lamartine,
ne l'a aimée autant que lui. II avait appris l'italien dans sa
jeunesse assez pour le lire sans peine, et il avait lu Pétrarque,
Dante, l'Arioste ; plus tard, il a passionnément admiré Léopardi
dont la tristesse ne répondait que trop bien a la sienne. Dans
divers articles, comme dans André del Sarlo, il a dit combien
il cbérissait les grands peintres de la Renaissance. II avait le culte
aussi de la musique italienne, -non pas le culte exclusif: il était
un intelligent dilettante, sensible au cbarme de Cbopin et a la
grace de Mozart ; mais la musique italienne lui était particulierement chere. 11 y a un air fameux de Stradella qui a joué,
La Confession d'un enfanl du siecle l'atteste, un role important
dans sa vie sentimentale. Et quant a l'Oihello de Rossini,
quant a la &lt;&lt; romance du saule », elle lui a inspiré un de ses
premiers poemes. La sont les vers qu'il a depuis transportés dans
sa Lucie:
Elle chanta cet air qu'une fievre b •filante
Arrache, commc un triste et profond souvenir,
D'un creur plein de jeunesse et qui se sent mourir,
Cet air qu'en s'endormant Desdémona tremblante,
Posant sur son chevet son front chargé d'ennuis,
Commc un dernier sanglot soupire au sein des nuits.
. . . . ... . ... .. . ... .. . . . . . . .. . .. . . .. .... .
Filie de la douleur, harmonie, harmonie,
Langue que pour l'amour inventa le génie,
Qui nous vint d'Italie, et qui Jui vint des cieux l. ..

.

,

.

.. . ..

�614

615

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LB THÉATRE ROMANTIQUE

L'ltalie elle-meme, a vrai dire, il l'a tres peu vue. 11 n'y a passé
que trois mois, et l'on sait dans quelles conditions. 11 a entrevu
Florence, puis Venise ou il est tombé malade et a failli mourir.
11 a tres peu vu l'ltalie, mais il l'a revée a travers ses musiciens ses
.
pemtres
et ses écrivains ; il !'a revée et devinée assez pour' lui
emprunter de déli~ieux décors, ou manquent les traits précis, mais
qm sont plus et m1eux qu'un cadre historique qui sont une atmosphere de poésie et de beauté. Et a plusieurs' reprises, comme l'a
montré M. Lafoscade dans une excellente these de doctorat
l'Italie luí a fourni le sujet de ses pieces, notamment de Carmosi~
et de Barberine, !'une imitée de Boccace et l'autre de Bandello.

roman. Pretre a vingt ans, il a successivement aimé - d'un
amour ardent, mais chaste - Violante Borromea, Mencia, Lucrezia Gonzaga dont il avait été le précepteur, et finalement
il a passé en France ou il est devenu éveque d'Agen. 11 avait
beaucoup écrit; seules, ses Nouvelles ont survécu. II n'en avait
pas produitmoins de 214; elles furent publiées pour la premiere
fois en 1554.
Nous ne lisons plus guere aujourd'hui Bandello ni Boccace,
mais il en allait tout autrement jadis, et, en s'adressant a eux, en
leur demandant des themes, des sujets, Musset n'a fait querenouer
lllle tres ancienne ty1dition. II n'a fait que suivre l'exemple de
La Fontaine, entre áutres ; et comme il a eu raison de le suivre l
Comme il a eu raison de rouvrir ces vieux livres ! Livres mal famés,
je le sais, et en effet tres librementécrits,avecun.e rude franchise
et une gatté peu bégueule. 11s sont cependant cent fois moins
malsains que toute la littérature dont on nous régale aujourd'hui;
ils sont un inépuisable trésor d'observations justes, de réflexions
judicieuses' ; ils sont des reuvres de bon sens, de malicieuse
sagesse, et, en meme temps, ils ont tout l'attrait du conte, de la
fiction. Ils appartiennent a un temps ou l'imagination humaine
était encore jeune, ou le reve avait de la variété, de l'imprévu,
et ou, de plus, la réalité elle-meme était infiniment plus diverse,
plus pittoresque, et, disons le mot, plus amusante qu'elle ne l'est
de nos jours. De nos jours, le conte est un genre a peu pres mort ;
la liste ne serait pas longue des écrivains qui depuis le commencement du x1xe siecle s'y sont exercés et y ont réussi : Mérimée,
Nodier, Daudet et Maupassant en France, Dickens et Tolstoi a
l'étranger, - surtout Nodier, Dickens et Tolstoi, carles autres
restent des romanciers réalistes lors meme qu'ils essaient d'etre
des conteurs. Mais autrefois il n'y avait pas de littérature plus
prospere et plus aimable que celle du conte, et il serait impossible
d'étudier notre théatre ou nos romans du xvn6 et du xvme siecle
saos se reporter constamment a l'reuvre des conteurs, surtout des
eonteurs italiens et espagnols. Ce sont deux écoles assez différentes. Le cante italien, plus voisin de nos vieux fabliaux, est
spirituel et licencieux ; le conte espagnol est tragique et passionné.
Mais ils se rejoignent souvent par leurs péripéties, leur romanesque, les belles aventures, sérénades et duels sous un balean, enleve~ents, disparitions mystérieuses, attaques de corsaires, naufrages, captivités t&lt; en Alger », etc .. Tout cela est amusant et
charmant, - a une condition peut-etre, a condition de ne pas
le lire dans le texte ou la traduction littérale, mais chez ceux de
nos écrivains qui ont imité le conte italien ou la Novela espa-

• •
Le nom de Boccace est connu de tout le monde, - ce qui ne
veut pas dire que ses reuvres puissent etre mises dans
toutes les mains. Chacun sait, au moins vaguement, qu'il a véc11
au x1v0 siecle et qu'il est l'auteur du Décaméron, c'est-a-dire:
d'un recueil qui est divisé en dix journées, chaque journée comprenant elle-meme dix petits récits. Et vaguement aussi saDS
doute, on sait que! lien rattache ces récits les uns aux autres :
l'auteur nous peint Florence a la date de 1348, au moment ot.t
une efTroyable peste dévastait la ville et fit périr 200.000 habitants en l'espace de cinq mois. 11 trace un saisissant tableau des
scenes d'horreur qui s'y déroulaient chaque jour; apres quoi, il noUJ
conduit dans une belle maison de campagne située aune lieue de
la ville. Sept jeunes femmes s'y sont retirées en compagnie de troi&amp;
jeunes gens pour échapper au fléau ; l'air y est pur, les fleurs
s'épanouissent, les oiseaux chantent; aucune image funebre ne
vient plus attrister les yeux et la pensée. Cette terre d'asile est
une autre abbaye de Théleme, un paysage de Watteau, ou l'on
vit en paix, galamment, mais innocemment, et en savourant la
douceur de vivre; une partie de la journée se passe a errer dans les
jardins, a chanter, a danser au son de la viole et du théorbe,
sous de beaux ombrages; le reste du temps est consacré a des contes
que chacun d.es trois jeunes gens et des sept jeunes femmes est
tenu d'improviser a tour de ré&gt;le pour le divertissement de ses
compagnons et de ses compagnes.
_On estime a cinq ou six cents le nombre des éditions qui ont été
fa1tes du Décaméron, et aujourd'hui encore Boccace est compté
parmi les classiques de l'ltalie.
Bandello est plus oublié, et c'est dommage.
1480 a 1561 ¡ il était né a Florence, et sa vie

�616

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

gnole en l'adaptant aux lois de notre art et aux besoins
notre esprit.
Et par exemple, je ne conseillerai a personne de lire les
Nouuelles de Cervantes ou de tel autre conteur espagnol ; cela
semblerait bien long, bien embrouillé. Mais qu'onlise les Nouuelle,
iragi-comiques de Scarron qui ne sont qu'une adroite imitation
des Novelas ; qu'on lise dans son Roman comique les historiettes
que débitent Ragotin et Inésille, en particulier L'Amanle invisible ou bien Le Juge de sa propre cause, ou encore dans le
Gil Bias de Lesage les petits récits intercalaires de meme provenance et de meme colorís : on sentira que! est l'agrément de ce
romanesque propre a l'Espagne, quand l'art frail(;ais s'en empare
pour le mettre en ceuvre et lui donner tout son prix. De méme,
c'est a travers Musset qu'il faut Jire Boccace ou Bandello, soit
que le conte devienne chez lui un petit poéme et s'appelle
Simone ou Silvia,· soit qu 'il devienne une comédie dans Carmosin,
ou Barberine.

•• •
II a pris le sujet de Carmosine a Boccace, vne récit
xe J ournée du Décaméron, récit que Boccace,
Dans sa simplesse accoíHumée,

avait intitulé La Fille de l'apolhicctire. Lise, filie de l'apothicaire
Bernard, a vu de sa fenetre un tournoi ou le roi de Sicile, Pierre
d'Aragon, pr~nait part et ou il s'est distingué. Depuis lors, elle ne
pense qu'a lm, son cceur est pris, et elle sent si bien l'infranchissable distance qui est entre eux, 1~ folie d'un te! amour, qu'elle se
désespére, languit, semble pres de rendre !'ame. En vain son pere,
peu confiant dans sa propre science et dans les soins d'une nature
un peu spéciale qu'il pourrait lui offrir, mande a son chevet les
plus illustres médecins. Ils ne peuvent soulager son mal. Un jour,
elle appelle le chanteur Minuccio d'Arezzo qui est le protégé du
roi Pierre, et elle le prie de révéler au roi l'amour dont elle meurt,
non dans la pensée de gagner son cceur, mais afin de mourir moina
triste. Minuccio fait composer par un poéte une chanson dan&amp;
laquelle la jeune filie soupire sa peine ; il chante la chanson ; le
roi l'écoute, le questionne, est ému de pitié, et se rend aupres de
cclle dont il vient de surprendre ainsi le touchant secret. II Iui
parle avec douceur, il lui ordonne de vivre, lui choisit un mari, et
se déclare son chevalier, sans luí rien demander qu'un seul baiser
qu'il lui donne en présence de la reíne sa femme.

LE THÉATRE ROMANTIQUE

617

Si l'on se rappelle la piéce de Musset, on voit qu'il y a suivi de
pres le texte italien. La marche de l'action y est a peu de chose
pres la rnéme. En quo_i done consis!e son or~gi~alité ?_ Est,-ce
a faire de Carmosine la hile non plus d un apoth1ca1re, ma1s d un
riche marchand de Palerme ? Évidemment, non ; la petite retou&lt;:he est insignifiante, et la distance sociale n'en est pas moins
grande entre Carmosine et le roí, la piece n'en est pas moins
&lt;:omme un autre Ruy Bias, dans son allure modeste et discréte.
L'originalité de Musset consiste d'abord a introduire sur la scene
quelques personnages nouveaux, deux ~urtout, ser Vespa~iano
et Perillo 1 l'un et l'autre épris de Carmosme, et dont les phys1onomies s'opposent - ser Vespasiano, homme de Cour, hableur,
intéressé et sot un autre Irus, moins épris de Carmosine que de
sa dot - Perilio, tendre et sincere, de longue date ami de la jeune
filie a qui méme il était quasi fiancé. lis ajoutent _de l'intérét a
a l'action; ser Ves.gasiano y apporte san~ le voulo1r un élément
comique, tandis que la présenc~ ~e Penll~, sa ~endre~se pou~
Carmosine son attachement f1dele, et l affection qu elle lm
garde malgré tout au fond du cceur, nous font plus aisément
accepter le dénouement de la piéce. Car il s'agit de le rendre
acceptable, ce dénouement, et je ne suis pas sur qu'~l nous semble
l'étre quand nous lisons Boccace. La, au contraire, se montre
tout le talent de Musset, toute sa légéreté de main. 11 s'agit de
guérir Carmosine d'un amour insensé, de luí faire comprendre
que le réve n'est pas la réalité, mais que la réalité elle-méme, aprés
tout, n'est pas si méprisable ; il s'agit, en d'autres ter~es, d'u~
de ces amours de tete qui font parfois beauc·oup souffnr, et qm
cependant peuvent étre guéris, qu'une main délicate est capable
de guérir. Musset s'est montré bien adroit et bien délicat, en effet,
et de deux manieres: d'une part, en créant ce Perillo que Carmosine a aimé naguére, que peut-étre elle aime encore P!us qu'elle
ne croit, et qui est digne, en tou_t cas, d~ reconqué~ir tout son
creur, et d'autre part en faisant mtervemr au de;me~ acte ~a
reine la femme de Pierre d'Aragon, avant de faire mtervemr
Pierr~ d'Aragon lui-méme. C'est la reine qui vient la ~remié~e
trouver Carmosine, qui la confesse, qui la rassure en ~m ~émo~gnant autant d'estime que de pitié. Ceci est d'un ~rt bien mtell~gent et fin. &lt;&lt; Un mari meme fidéle et dévoué, d1t avec esprit
M. Lafoscade, a touj o;rs mauvaise grace arecev~ir desco;11fiden~es
féminines si indirectes et si voilées qu'elles s01ent. S'1! s'av1se
d'aller co~soler un cceur qui souffre d'amour pour luí, il risque ~ort
de nous parattre ou suspect ou ridicule. Mais que sa femme s01t la
pour écouter l'aveu, pour y répondre ; que, la premiére, elle

�618

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ait pitié de sa pauvre rivale, et que, incapable de jalousie, elle
sache lui offrir une compassion vraie, des paroles sans amertume:
elle évitera a son mari tout ce que la situation aurait pour lui
, d 'un peu plus qu' embarrassant»; il pourra parattre ensuite, donner
a Carmosine un baiser, et mettre la main de la jeune fille dans
celle de Perillo. Cette scene-la, si Boccace luí en a suggéré l'idée,
encore est-ce bien Musset seul qui l'a écrite, et cette scéne-la,
c'est toute la piece :
LA REINE

••. J'ai pour amie une jeune filie, belle comme vous, qui a votre age, qui
est comme vous un peu souffrante ; c'est de la mélancolie, ou peut-etre
quelque chagrin secret qu'eUe dissimule, je ne sais trop ; mais j'ai le projet,
s1 cela se peut, de la marier et de la mener a la Cour, afín d'essayer de la
distraire ; car elle vit dans la solitude, et vous savez de que! danger cela est
pour une jeune tete qui s'exalte, se nourrit de désirs, d'illusions ; qui prend
pour l'espérance tout ce qu'elle entrevoit, pour !'avenir tout ce qu'elle ne
peut voir ; qui s'attache a un reve dont elle se fait un monde, innocemment,
sans y réfléchir, par un penchant naturel du creur, et qui, hélas I en
cherchant l'impossible, passe bien souvent a coté du bonheur.
CARMOSINE

Cela est cruel.

CARMOSINE

Heureuso, si elle en aime un nutre ?
LA REINE

Vous ne répondez pas a ma question prernierc. Je vous avais d~mand,é de .
m~ dire si1 a votre avis personnel, Perillo vous semble, en ~ffet, digne d étre
chargé du bonheur d'une femme. Répondez, je vous en conJure.
CARMOSINE

Mais, si elle en aime un autre, Madame, il lui faudra done l'oublier ?
LA REINE, a parf.
Je n'en obtiendrai pas davantage. (Haut.l Pourquoi l'oublier ? Qui le lui
demande?
CARMOSINR

Des qu'elle se marie,

il me semble ..... .
LA REINE

Eh bien J achevez votre pensée.
CARMOSINE

Nr commet-!lle pas un crime, si elle ne peut donner tout son creur, toute
son ame?
LA REINE

LA REINE

Plus qu'on ne peut dire. Combien j'en ai vu, des plus belles, des plus
nobles et des plus sages, perdre leur Jeunesse et quelquefois la vie pour avoir

Je ne vous ai pas tout ~it, mais je craindrais....
CARMOSINE

gardé de pareils secrets J

CARMOSINE

Parlez, de grace, je vous écoute ; je m'intéresse aussi

On peut done en mourir, Madame ?
LA REINE

Oui, on le peut, et ceux qui le nient ou qui s'en raillent n'ont jamais su ce
que c'était que l'amour, ni en ri!ve ni autrement. Un homme, sans doute,
doit s'en défendre. La réflexion, le courage, la force, l'habitude de l'activité, Je métier des armes surtout doivent le sauver ; mais une femme 1 Privée de ce qu 'elle aime, ou est son soutien ? Si elle a du courage, ou est
sa force ? Si elle a un métier, ffit-ce le plus dur, celui qui exige le plus d'application, qui peut dire oú est sa pensée pendant que ses yeux suivent l'aiguille
ou que son pied fait tourner le rouet ?

LA REINE

C'est que je dis ce que je pense. C'est pour n'iltre pas obligé de les plaindre
qu'on ne veut pas croire a nos chagrins. lis sont réels, et d'autant plus profonds qtJe ce monde qui en rit nous force a les cacher ; notre résignation
est une pudeur ; nous ne voulons pas qu 'on touche a et voilc, nous aimons
mieux nous y ensevelir ; de jour en jour on se fait a sa souffrance, on s'y
livre, on s'y abandonne, on s'y dévoue, on l'aime, on aime la mort ... Voila
pourquoi je voudrais tAchcr d'en préserver ma jeune amie.
CARMOSINE

Et vous songez

a la maricr. Est-ce que c'est Perillo qu'elle aime ?
LA REINE

Non, mon entant, ce n'est pas lui; mais s'il es• te! qu'on me l'a dit, bon,
brave, honnete, - savant, peu importe ! - sa femme ne serait-elle pas
heureuse 'l

a votre amie.

LA REINE

Eh bien I supposcz que cclu~ qu'.elle aime, ou croit aimer, ne puisse étre

a elle ; supposez qu'il soit mar1é lm-mi!mc.

CARMOSINE

Que dites·VOUS ?

CARMOSINE

CARMOSINE

Que vous me charmez de parler ainsi 1

619

LE THÉATRE ROMANTIQUE

Ah I Madame, qui étes-vous ?
LA REINE

Jma inez ue la sreur de ce prince, ou sa femme, si vous vo_ulez, soit ins-

~l~1"liI.€iíf~t¡1~;~:~pi}~J};~~~:~!~i]

t.out simpl:cl que cet épou&gt;-: vic orieux, e
m endra sans peine ·
royaume, ait inspiré un sent1mcnt q~e tout le mondea1~t/de sa jeune rivale:
figurez.vous qu'elle n'a aucune déf1ance_, aucune ci; "
't il son honneur·
non qu'elle fasse injure asa beauté, mais parce qu_elL cro\m r un si and
supposez qu'elle veuille enfin que cette entrf~ntethi~~1t ~a~s:é ªdais la s01ftude,
pririce ose l'avouer, afm que cet amour, 1s .
.
s'6p~ en se montrant au grand jour, et s'ennobhsse par sa cause meme.
CARMOSINE, fléchissant le genou.
Ah I Madame, vous @tes la reine 1

�620

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
LA REINE

Vous voyez done bien, mon enfant, que je ne vous dis pas d'oublier
Don Pedre.

• •
On voit par l'exémple de Carmosine quel heureux partí Musset
a su tirer de l'reuvre des vieux conteurs italiens. 11 leur emprunte
leur joli romanesque, le charme des belles aventures, la grace
archa~qu~ de la donné~ premiere ; mais il corrige, il affine ce qu'il
y ava1t d un peu grossier encore dans leur bonhomie et dans leur
art. Et si la chose est sensible dans Carmosine, elle l'est bien
davantage dans une autre piece puisée aux memes sources dans
Barber~ne ou, selon le titre dela premiereversion,LaQuenou'iltede
Barb_erine, - car il y a eu deux versions successives, la premiere
pubhée en 1835 dans la Revue des Deux Mondes, la seconde écrite
en 1851 en vu~ de la _scene ; et des lors c'est ce dernier texte, plus
développé, qm a touJours été réimprimé.
Le sujet est pris cette fois chez Bandello, dans une nouvelle
intitulée Tour merveilleux joué par une noble dame d deux barons

hongrois.
Ban~ello raconte qu'au temps ou le roi Mathias régnait sur la
Hongne et la Boheme et avait pour femme Béatrice d'Aragon,
il y_ ava~t en Boheme un chevalier tres noble, tres loyal, tres bon,
ma1s tres pauvre, dont la femme s'appelait dame Barbera. Ulric
so~~rait de sa pauvreté, non pour luí, mais pour sa femme, a
qm Il eut voulu faire une vie facile et brillante. Un jour vient ou
elle s'aper~oit d~ sa tristesse; elle le presse de questions. Il lui
avoue son_ mtent10n de se rendre a la Cour afín d'y faire fortune,
et sa cramte de la laisser seule, exposée aux entreprises des
galants. Elle répond qu'en effet, étant femme elle aimerait
elle aussi a tenir un haut rang, qu'elle peut cependant s'en passer
volontiers pourvu qu'elle garde son amour, que d'ailleurs elle ne
s'op:J?ose po_int ~ son projet, comprenant son ambition, qu'il peut
partir sans mqmétude, qu'elle mourrait plutót que de le trahir,
qu'elle est prete a vivre enfermée dans une tourdu chateau si cela
lui convient et s'il n'a pas confiance en sa parole. Ulric se décide
done a partir, apres toutefois avoir acheté d'un vieux sotcier
polonais un miroir magique a l'aide duquel il saura sisa femme
lui ~st fidele ou non. - Vieille fiction qui a souvent reparu dans
la httérature; telle, dans L' Aslrée, la &lt;&lt; Fontaine de vérité &gt;&gt; ou
l'amant qui s'y regarde voit se refléter l'image de sa bien-ai~ée,
a coté _de sa p~opre image si la bien-aimée ne l'a point trahi, une
autre 1mage s1 la trattresse en aime un autre. - Muni de son

LE THÉATRE ROMANTIQUE

621

miroir magique, le chevalier arrive a la Cour, et il est présenté a
la reine Béatrice ; presque aussitot, il a querelle avec un baron
hongrois qui le raille sur sa confiance en sa femme ; un pari est
conclu par-devant la reine, entre Ulric d'un coté et de l'autre
deux barons, Uladislas et Albert. Albert tente le premier
l'épreuve, et le voici chez Barbera. Elle devine son dessein, lui
tend un piege, lui donne rendez-vous, en termes passablement
cyniques, dans une chambre du chateau : des qu'il y est entré, la
porte se referme ;· il e_st pris. Par le petit gui~het,_ u~e.serva1:1te
l'avertit qu'il n'aura nen a manger avant d avoir file la lame
qui est la pres de lui, avec une quenouille e~ ~n fuseau ; il s'i?digne, il se fa.che, et, la faim le pressant, fm1t par céder. S1x
semaines plus tard, arrive Uladislas ; il a meme sort, et dévide
comme l'autre a filé. Barbera prévient alors son mari. La reine
Béatrice envoie son chancelier au chateau de Barbera ; il
ramene les deux barons prisonniers, lesquels se voientcondamnés:
1o a recevoir le fouet ; 2° a perdre tous leurs biens qui seront
donnés a Ulric ; et 3° a quitter le royaume pour n'y plus revenir.
Et Ulric revíent tríomphant vivre et víeillir en paíx aupres de
sa chere Barbera.
Tel est le conte de Bandello. Mais quand on se met a líre les
conteurs, on s'apergoit bíentot qu'ils exploitent en commun un
fonds de légendes populaires, et il esb fréquent de retro u ver chez
l'un ce qu'on víent de lire chez l'autre. Dans le Décaméron de
Boccace, ne Jour-née, 1x8 Nouvelle, íl y a un récit dont le début
tout au moíns ressemble fort a celui de Bandello, et que ;\lusset
s'est également rappelé en écrívant Barberine. Le récit de
Boccace est intitulé Les Malheurs d'une honnete femme ; c'est
l'histoire de Bernard, marchand génoís, et de sa femme Ginevra
Appclé a Paris par ses affaíres, Bernard s'y rencontre avec ?es
compatriotes,notamment avec unjeune homme appeléAmbro1se.
La discussion s'engage sur le méríte et la constance des fem~es,
et Bernard faít avec Ambroíse le meme pari qu'on vient
de voír faire a Ulríc. Ensuíte, il n'y a plus aucune analogie
entre le récít de Boccace et celui de Bandello. Chez Boccace,
Ambroise s'íntroduít dans la maíson de dame Ginevra en se
cachant au fond d'un grand coITre qu'elle fait apport~r dans sa
propre chambre sans savoír ce qu'il renferme ; la nmt venu~,
íl sort du cofTre observe l'ameublement de la chambre, pms
rentre dans sa dachette. Le lendemain, ses complices víennent
reprendre le coffre et délivrent le captíf. Ambroise retourne a
París, et pour prodver a Bernard qu'íl a gagné son parí, qu'il ~
triomphé de sa femme, íl luí décrít en détaíl tous les objets qu'tl

�•
622

623

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

a vus_ dans la chambre de Ginevra. Bernard, égaré par la jalousie,
ne lm demande pas d'autres preuves de sa victoire. Furieux, il
envoie un valet avec ordred'égorger l'épouse coupable.Le valet
apitoyé, fait grace a Ginevra, a condition qu'elle s'en aille bie~
loin etne reparaisse plus. Elle se meten route,habillée enhomme,
elle s'embarque sur un bateau qui fait voile pour Alexandrie ·1
la, elle devient, toujours sous son habit masculin 1 le confident
l'ami du Soudan. Et un jour, le hasard ayant amené a Alexandri~
son mari Bernard etaussi le perfideAmbroise, elle oblige Ambroisea
confesser son crime et pardonne a son trop crédule mari, tandis
qu'Ambroise est condamné a mort par le Soudan.
Mais voici que le conte de Boccace nous mene a un nouveau
rapprochement, car l'histoire littéraire est faite de ces ricochets
de ces reflets qui passent d'une reuvre a une autre ceuvre. On n~
peut Jire Les Malheurs d'une honnéle femme sans y reconnattre
la source d'une des pieces les plus étranges ou les plus étourdissantes qu'ait écrites Shakespeare, son drame de Cymbelin,.
Shakespeare a maintes fois imité les conteurs d'Italie, Fiorentino
dans Shylock, Bandello dans LeJou.r des rois, dans Beau.cou.p de
bruit pou.r ríen, peut-etre meme dans Roméo el J ulielle, etc.. Dans
Cymbeline, c'est Boccace qu'il imite, et de cette imitationla encore Musset s'est souvenu dans Barberine.
Quelle ceuvre extraordinaire que le Cymbeline de Shakespeare!
II y a la toutes les folies et tousles prestigesdesa prodigieuseimagination. Cymbeline, dans la piece, e'est le nom d 'un roí de la GrandeBretagne, au temps de Jules Césaretd'Auguste; il apprend que sa
fille Imogene s'est mariée secretement, sans son aveu, avec Posthumus, et il chasse celui-ci de ses États, sans pitié pour les !armes
d'lmogene. Posthumus se réfugie a Rome, - et alors, c'est l'histoire de Bernard et d 'Ambroise qui recommence, lememe parí entre
Posthumus et Iacchimo, la meme déloyauté d'Iacchimo secachant
dans un coffre pour s'introduire chez Imogene, le meme aveuglement de Posthumus, trop prompt lui aussi a croire au récit du per·
fide et a crier vengeance. Lui aussi, il ordonne a son écuyer de tuer
l' épouse qu'il croit infidele, et, comme dans Bandello, I'écuyer fait
grace. Imogene s'enfuit, déguisée en homme. Mais remarquons
qu'icinousnesommes qu'a la findu second acte, et que la piece en
a trois autres. Et quen'y voyons-nous pas ! Nous courons le monde
entier, tour a tour en Angleterre, a Rome, de nouveau en Angleterre, dans les solitudes, dans les montagnes du pays de Galles.
Et nous y rencontrons trois especes de sauvages d'hommes primitifs, d'enfants de la nature, un vieillard, Belariu~, et deux jeunes
gens, Guiderius etArviragus ; et ils recueillent Imogene, habillée

en homme; ils luí don.nent asile. Puis, ce sont des scenes de tuerie,

de fausses morts, des poisons qui endorment et ne tuent pas ; une
grande bataille qui s'engage sur la scene entre les sujets de Cymbeline et les Romains et ou les Romains sont mis en fuite grace
a l'héroi:sme des trois hommes primitifs et d'un inconnu déguisé
en paysan; et, au dé1wuement, il setrouve quede ceshommesprimitifs deux sont les fils du roi Cymbeline a qui jadis ils avaientété
ravis; il se trouve que le héros déguisé en paysan est Posthumus
lui-meme, le mari d'Imogene, et enfin que Iacchimo, qui est au
nombre des prisonniers, avoue sa perfidie, en sorte qu'Imogene
voit Posthumus s'humilier devantelle et lui rouvrirses bras. Cela est
fou,mais c'est la folie dugénie, c'estcelledu plus grand poetequiais
jamais existé. Achaque instant jaillissent du dialogue des mott
profonds qui nous forcent a poser le livre, qui éveillent en nous
des échos et des reveries sans fin ; pas une scene d'amour ou ne
s'entendent des paroles délicieuses, -a la fin, par exemple, quand
Imogene, enfin justifiée, Imogene qui pardonne, se jette dans le
sein de son cher Posthumus en disant: « Pourquoi m'avez-vous
repoussée ? » et qu'il lui crie : « Reste la, 6 mon ame, suspendue
comme un fruit, jusqu'a ce que l'arbre meure ! » De meme, au
1ve acte, quand un narcotique a endormi Imogeneetque Belarius,
Guiderius et Arviragus, la croyantmoite,l'emport&lt;&gt;nt pourl'ensevelir dans le désert, quelle scene inoubliable ! 11s cbantent:
Ne crains plus les ardeurs du soleil,
Ni les outrages de l 'hiver furieux :
Tu as [ini ta tache dans la vie ;
Tu as re1,u ton salaire et regagné ta demeure...
Tous les jeunes amants, oui, tous les amants
~ubh ont la meme destinée que toi et rentrcront dans la poussiere.
Que nul enchanteur ne te fasse du mal...
GoO.te un paisible repos.

Telles, les funérailles d' Atala au sein des solitudes américaines;
telle, la veillée funebre, a l'heure ou la lunerépand dans lesbois
« son grand secret de mélancolie », et ou le vieux missionnaire,
penchésur la jeune morte,murmurel'antique plainte de Job:« J'ai
passé comme une fleur, j 'ai séchécomme l'herbe des champs !... »
Si je me suis longtemps arreté sur trois versions successives
d'une meme donnée, c'est que Musset les connaissait toutes trois
etqu'il s'y est reporté pour écrireBarberine. Plusieurs des propos
qu'il met sur les levres d'Ulric ou de sa femme, plusieurs des traits
dont il a composé la figure de celle-ci proviennent du récit de
Boccace. La lettre qui sert a Rosemberg pour se présenter aBarberine est prise a peu pres mot pour mot dans Cymbeline ; un

�624

REVUE DES

couns

ET CONFfRENCES

peu plus loin, Rosemberg parle d'un livre qu'il a lu et ou il était
question de la ruse employée par Iacchimo pour pénétrer chez
l'épouse de Posthumus. Mais, tout compte fait, c'est a Bandello
que Musset est surtout redevable ; il lui a pris le cadre de sa
piece - Boheme et Cour du roí Mathias - le nom de ses personnages, le miroir magique, l'emprisonnement du séducteur et la
quenouille - ce qui ne veut pas dire qu'il ne soit ici qu'un plagiaire. 11 s'en faut bien. Que de grace chez luí, de délicatesse
d'esprit qui n'était pas dans son modele ! Car il y avait plu;
d'un trait. sinon graveleux ou brutal, du moins lourd et maladroit
dans le récit, du reste si agréable, deBandello; nous étions fachés
qu'en quittant sa femme, Ulric luí dlt: &lt;• Je m'en vais a regret,
parce que je crains pour mon honneur », et qu'elle répondlt en
offrant de se laisser enfermer sous cié dans une tour du chateau;
a la fin de l'historiette, il nous déplaisait de voir les deux époux
enrichis de la dépouille des barons hongrois. Chez Musset, Ulric
ne craint pas pour son honneur, il ne souffre que dans son amour
en disant adieu a Barberine, ii ne soufire que du chagrín de lui
dire adieu ; Barberine ne lui ofire pas de vivre sous cié ; elle se.
contente de lui tendre sa main, sa main loya•e, en disant :
1, Je j_
ure que je te serai fidele 11 ; et au dénouement, si celui qui
a vouiu tenter son creur est puní, si la reine veut qu'il paye
ayant perdu son parí, elle ne contraint pas Ulric a accepter une
• part de ses biens.
Dans le détail de la piece, dans la vivacité du dialogue, dans la
coupe et l'ordonnance des scenes, dans le style, tout serait a
· goúter, et en particulier la romance que chante Barberine en
l'absence de son mari:
Beau chcvalier, qui par tez pour la guerre,
Qu'allcz-vous faire
Si loin d "ici ?
Voyez-vous pas que la nuit est profonde,
Et que le monde n'est que souci ?
Vous qui croyez qu'une amour délaissée
De la pensée
S'enfuit ainsi,
Hélas I Hélas I chercheur de renommée,
Votre fumée
S'cnvole aussi.

Mais ce qui est excellent, ce qui n'appartient qu'a Musset,
c'est sa fagon de dissimuler ce que le sujet - ce pari dont
l'honneur d'une femme est l'enjeu avait en soi d'asset
déplaisant. 11 y a une figure tout a fait charmante dans
Barberine, et c'est, bien entendu, celle de Barberine elle-meme,

625

LE THÉATRE ROM.\.NTIQUE

•i tendre, s~ vraie, et ~n meme temps si gaie, si malicieuse, si
femme. Mais la merveille est que la figure meme de RosemberO'0
d~ l'i~~erti,nent qui ~ parié d_e triompher de sa vertu en u~
ehn d reil, n est pas od1euse ; lom de la. Chez Bandello Boccace
-et Shakespeare, le r6le ou les rélles qui correspondent ~ celui de
Rosemberg sont purement odieux, · surtout chez Boccace et
Shakes~eare : Ambroise ou Iacchimo, tous deux sont d'infñmes
calommateurs, des trattres dignes de la potence. II en va tout
~ut~ement_ che~ Muss_et. ~ar ~e _jeune homme, qui vient défier
Ulric et qm se pique_ d 1 etre irrésistible pour Barberine comme pour
toute femme, le petit Rosemberg, n'est ni un trattre ni un débauché; c'est ~out simplement un tres jeune homme, presque un
enfant, qm a lu beaucoup de romans, et qui juge la vie et les
f~mmes d'apres ses lectures, un étourdi qui ne sait ríen de la
'lle, au fond tre~ t~mide, et qui fait d'autant plus le fanfaron qu'il
se sent plus timide et plus novice. On sait qu'il n'y a perso?ne de plu~ e?treprenant qu'un timide, lorsqu'une fois il a
pns son partid oser. Non, certes, il n'est pas du tout ha1ssable
ce Rosemberg ; il e~t am~sant, il e_st meme tres airnable, parce qu;
nous ne voyons_ bien vite en lm que son extreme jeunesse. Je
co~pte dans la httératu~e tre~ pe~ de portraits dejeunes gens qu' on
pmsse comparer a ce~m-la ; Je nen compteque trois ou quatre :
le Dora~te de Corneille dans Le Menteur, Lesliedans L'Etourdi
de Moliere, et, plus pres de nous, Nicolas et Petia Rostow
da?s Guerre el paix. Nicolas et Petia sont eux aussi des enfants
qui veulent se. donner des airs d'hommes, des airs de vieux
hussards, et qm essaient d'etre a l'occasion plus mauvais sujets
q~e to~s leurs camarades de régiment: seulement, ils ne savent pas
faire ; ils ne font pas peur du tout ; leurs yeux innocents démente~t leur~ paroles sceptiques, et ils n'arrivent pasa nous faire ouhher qu'ils ont dix-huit ou vingt ans.
. C'est le cas de Rosemberg, et la est, ce me semble, l'originalit~ de la_piece. La femme qu•il veut séduire n'est pas longue a
voir a qm elle a afiaire ; elle s'amuse de luí sans qu'il s'en doute
et, _en le punissant comme un écolier qui n'a pas été sage elle I;
trai~e comme il méritait exactement d'etre traité. Qu\ne est
habite a déconcerter sa galanterie et a Iui faire sentir qu'il n'est
pour elle qu'un enfant !
BARBERINE

~ v~~s pri~ de vouloir bien vous considérer comme parfaitement libre
un étrce e ma1son. Vous comprenez qu'un ami de mon mari ne saurait etre
anger pour nous ....
ROSEMBERG

Vous me pénétrez de reconnaissance. A vous dire vrai,en venant chczvous,

42

�LE THÉATRE ROMANTIQUE

6'l1

REVUS D~S COUI\S ET toNFtRENCES
ROSBIIBBRO

,- ne tNipt.19 que d'étNI irnportllll, el Je oOlll'l'aill grand yllqUe de le dt"Nnlr
li je lalllaia parlar mon cOIW'.
DAllBBl\JNlt,

a part.

Parla' son oceur I d~jll I quel langage 1 {H..,,l Soycz assuré, telgneur
l\osemberg, que vous ne me génez pas du tout ; car cette liberté que je
,vous offre mtest fort n~cessail'e {I 1nol-méme, et je vous la donne pour en
~•usai.
ROSEII.BERG

Cela a'en"'nd, je connais les convenances, et je ;:ais quels dtvoir5 m'impose
~otre rang. Une cMt,:laine est reine chez elle, et vous l'ét.cs deux tola,
Madame, par la ooble$&amp;e e\ par la b~auté. .
BARBE'ftlN~

Ce n'est pas c,~a. C'est que da.ns ce moment•ci noos sommes en tratn de
bire la wndange.
ROSEKBERG

011i, vraimrnt, j'ai vu, en passant sur c •,s collines, quantité de paysans.
Cela ressemt,le u une Mle, et vous recevcz sans doute, a cctt~ occaslon, les
bornmag,cs de vos vassaux. lis doiven\ élr• beureux, puisqu'ils vollS appir•
t,ienneDt.
BARBERINE

Oui, mais ils sont bien tourmentanls ; ... il me faut aller aux champs tout.e
la jfflllnée pout faire rcntrer kl mais et les foins t'ar&lt;lif6.
ROSEMBERG, d par!.

'SI elle me r~pond sur ce ton, cele. va élre bien peu poétique. ,
BARBERL"ilt. de merm:.
S'il persiste dans ses compliment.s, cola pourra étre divertissanl.
JIOSElo!BERG

J'aVO\le, Comtesse, qu'une chose m'étonn~ Ce n'ost pes de voir une noble

dame veiller au soin de ses domaines ; mais j'aurais cru qllll c'était de plus
loln ...
BAllBERINll
Je contois oela. Vtn111 et.es do la Cour, et les boautés d'Albe Ro~• ne prombnent paa dani l'berbe leurs souliers dorós.
·
ROSUBERG

C'est vrai, '.Itadame, et no trouVllz-vous pas qoe oette vie toute de platsr,
de f~tea, d'enchantemonts et de magnificence, esl une chose vraiment
admll'able ? Sans vouloir médire des verlús champét.zes, la vraie place d'une
jolie temme n'est-clle pas l/i, dans cetle sphere brillante ? Reg-..1rdez votn,
miroir, Comt-.e. Uoe j~ie rernme n'est-eUe pa~ le chef-d'Oll1vre de la
création, et toules l.}s riche,ses du monde ne ~onl-ellcs pas faitss pour l'entou•
rer, pour l'ettlbellir, s'i\ était possible ,
0ÁRBEI\INE

Oui, cela peut plaire sans doute. Vos belles dames no voicnt ce pauvre
monde que du haut de leur palefroi, ou si leur pied so pose a lerre, c'eS\
au, un carreau de velours.
1\()$1:MBEll"G

Oh I pas toujours. Ma 'tante Béalrice va aussi comme vou~ dans les champa.
OARBERI!CE

Ah I votre tante est bonne ménagere 'I

Oul, et bien -avare, excepté:pour mol, car elle me donnerait ses coltfes,
BARBERINE

En vérité?
ROSEMBERG

O~ 1 eertainement; c'est d'elle que me viennent p:"eSque tous lee biJoux
que Je porte.
BIJIBERINE, d parl.
Ce garc;;on-la n'est pas bien méchant.

Il n'est pas besoin de souligner davantage la valeur littéraire
des deux petites pieces dont Musset avait emprunté le sujet
&amp;WQ conteurs italiens, celle surtout de Barberine. Peut-etre resterait-il a se demander si, au point de vue moral, Barberine est une
dém?nstration tres concluante. II est a noter que parmi tant
d~ VIeux contes oil est célébrée la finesse féminine - Vigny ellt
dit : la ruse de femme - l'hi. toire de Barberine est la seule
ou la finesse féminine soit associée a la vertu, oil une femme
se ~rve ~e son esp':Ít«pour lebonmotih, non pour tromper son
man, ma1s pour lm rester fidele. Nous en devons conclure, je
pense, que nos peres étaient des impertinenk. Mais devona-noua
en conclure aussi qu'Ulric avait raison de tenir le pari que lui
proposait Rosemberg, et qu'un autre que Rosemberg ellt échoué
~mme lui ~upres de Barberine ? C'est une grande question, et
d y a une p1éce de Musset lui-méme dont le tilre dit qu' • il ne
faut jurer de rien ,.
(d suivre.)

�LES ORIGINES DE L'HÉROISME CORNÉLIEN

629

I

Les origines de l'héroisme cornélien
Conférence d'agrégation (A propos de Polyeucte¡

Cours de 11. HOBERT GILLOT,
Professeur a l' Unil-ersilé de Stri..sbourg.

Les études les plus récentes sur l'héroisme cornélien, au premier
rang, l'article décisif de M. Lanson sur le Généreux de Descartes,
ont établi les concordances que présente la conception des passions
mise en ceuvre, · des 1636, par le poete du Cid, et la définition
qu'en donne, en 1649, dans son Trailé, le philosophe Descartes.
Rencontres frappantes, a-t-on dit, mais simple &lt;&lt; parallélisme »,
« reflets des memes causes », la chi;onologie !'indique, non point
rapports d'effet a cause, comme en découvre, appliquée a la
doctrine del' Académie de Peinture, la confrontation des théories
cartésiennes et les définitions élaborées par les théoriciens de
l'Académisme.
Ces causes génératrices des memes effets ? L'influence de la
réalité contemporaine qui présente le spectacle courant d'individualités énergiques, «intellectuelles » et réfléchies, d' etres tout de
raison et de volonté : un Richelieu, un Retz ou un Turenne. En
second lieu, l'influence de la Renaissance qui adapte le Stoi'.cisme
antique au Christianisme et, par ailleurs, vulgarise la légende du
Romain mattre de lui, un peu figé dans son attitude de héros impassible et austere. Ajoutons-y- etc'est ce que nous voudrions
établir- l'influence moins connue des conceptions religieuses que
propagent, a la suite de Frangois de Sales, les spirituels del' époque, toute une école, nombreuse, dontlesbellesétudes de M. Henri
Bremond, s'ajoutant a cellesde M. Strowski, viennent de révéler
l'importance dans l'histoire des idées du siecle : néo-stoi'.ciem,,
humanistes la'iques, humanistes dévots, en des mesures diverses,
ont contribué a préparer le type du héros cornélien.

L'on sait l'importance du mouvement néo-sto'icien, en cette fin
du xv1° siecle, qui prépare, dans tous les domaines, l'épanouissement du « Grand siecle ». C'est alors, dans les écrits d'un
Charron ou d'un du Vair (La philosophie morale des Sloiques est
parue entre 1592 et 1603, le Traílé de la Sagesse en 1601), que
s'élabore cette croyance en la volonté raisonnable qui aboutira,
en 1637 et en 1649, ala proclamation du«primat &gt;&gt;delaraison et de
la volonté par l' auteur du Discours de la mélhode et du Trailé des
Passions, et s'affirmera, des 1636, dans l'ceuvre de Corneille.
Conception énergique qui, tant6t, insiste davantage sur la bonté
naturelle de l'homme et, avec du Vair, proclame sa nature « ei
sage mattresse, qu'elle a disposé toutes choses au mei!leur état
qu'elles puissent etre et leur a donné le premier mouvement au
bien et a la fin qu'elles doivent chercher, de sortequequi le suivra.
sans doute, l' obtiendra »; ou, moins optimiste, telle la Sagesse de
Charron, fait la part tres large a« l' etre de misere et de corr~ption
en l'homme » vain, faible, inconstant, « la plus calam1teuse
et misérable ~hose du monde ». Qu'il définisse, comme le fait
du Vair, le bien « l'etre et l'agir selon la nature », ou, qu'aver
Charron, il fasse consister, pour l'homme, la sagesse, a" connattre
bien ce qu'il est, son bien et son mal, combien etjusqu'ou la nalurc
l'a étrenné et favorisé et ou elle lui ·a défailli », le StoYcisme
chrétien ne cesse d'affirmer que la sagesse e&lt; n'est pas sans connaissance, sans discours et sans étude » et fait la part égale a la
raison et a la volonlé dans son exercice.
« Primat de la raison » : &lt;&lt; Naturellement, prononce du Vair,
l'hommedoit etre composé defa¡;on que ce qui est le plus excellent
en lui y commande et que la raison use de tout ce qui se présente,
selon qu'il est plus séant et plus a propos » ; « primat de la volonté»: « Le bien de l'homme, écrit l' auteur de la Philosophie morale,
consiste en l'usage de la droite raison, qui est a dire en la vertu,
laquelle n'est autre chose que la vraie disposition de notre
volonté a suivre ce qui est honnete et convenable », sur ces deux
principes absolus se fonde la sagesse des nouveaux Stoiques.
Mais, convaincus qu'en nous « le principe et mouvement de nos
actions est l'entendement et la volonté, et le bien que nous cherchons, leur perfection », ils sont, pareillement, unanimes a enseigncr la méfiance a l'égard des passions. lis répetentque « vivre
selon la nature », c' est «n' etre point troublé de passions », et proclament que la condition préalable, pour quiconque « veut se

�1

600

LES ORIGINES DE L HÉROISME CORNÉLIEN
RBVUB DES COURS BT CONFÉRENCES

co~porte~, envers les choses qui se présentent, selon la droite
raison », e est ~e.« purger s?nespritdes passions» qui• éblouissent
de leur fumée I reil de la raison », sagesse virile mattresse d'ellememe, mais reslriclive et privalive, qui consist~ a mettre a l'ame
e le 1r:1ords en bouche », et fait consister le tout de l'homme dans la
prabque de la _« prudence », cette vertu supérieure qui • nous
apprend a av~ir le mouvement de l'esprit droit et la volonté
r;1ée_ par la ~aison ». L_e « prud'homm~», tel que Je définitCharron,
n est-ll ~as l homme bien~ réglé » qm s'est « dépouillé»,«guéri 11
des i:iass10ns e~ « tumu!tuaires afie_ctions »et,« avec mesure et proport?on », réahse en lm « une égahté et une douce harmonie de
ses _JUgements, ~olontés, mreurs •,•se maintient en tranquillité
et !ibe~é », « s01gne et non passionne ,, « ne s'attache et mord
qu a bien peu et se tient toujours a soi 11 ?
U~ idéal d'humanité sage et moyenne, modérée et harmo~ieuse, _Plut6t qu'enthousiaste et impulsive, « pauvre de
désirs et nche de contentement », méfiante souverainement a
l'égard_ des passions « qui ne sont que bonds et volées acces et
reces fiévreux de folie, saillies et mouvements violent; et téméraires », telle est, réduite a quelques formules, la conception que
professent de la ~a~~sse l~s Sto1ques chrétiens: idéal de repos et
~on de lutt~, qm s mgéme a préserver la liberté intérieure au
h eu de la risquer en ~'héro1ques et tragiques aventures o~ de
1
s expo~er a la c~nquérir par de violents combats, en pratique
la« Jomssance qméte et douce » et fuit la « contention , d'une
volon~é trop « bandée », - sagesse propre a faire des bourgeois
supérieurs et non pas des héros.
'
Devarn;anL Corneille et Descartes par le r6le de puis~ance diri•
geant~ et m~ltresse qu'elle assigne a la raison et a la volonté, elle
répudie, a I avance, le culte de la passion généreuse J'élan spontané de_tout l'etre, les« folies sublimes» dela volonté~nthousiaste:
elle traite en ennemies et en rebelles les puissances agissantes et
« exp~nsives u, qui se livrent, dans l'ame des héros et des héroines
cornéhennes, le tragique combat dont l'enjeu s'appelle l'honneul'
ou la gloire.

II
Postérieurs d'une trentaine d'années environ 1 Je Discour, de
~?Iza~ sur le Romain, son Discours sur ,Uécénas, ou sur la Gloi~,
1
~ mspirent_ ~ une sagess~ apparentée, mais déja la dépassent et
portent, VlSlble, 11 empremte d 1 un esprit nouveau.

631

Stoicien héroique, a la fa"on des personnages de Plutarque, co
Polybe ou de Tite-Live, et quelque peu conventionnel, le « consul
romain » dont l'auteur du Sqcrale chrélien crayonne le portrait
idéal a l'honneur de la marquise de Rambouillet. « Ame véritablement souveraine et de premier ordre », il est inaccessible a la
crainte comme a la corruption. « Une connaltninature, ni alliancc,
ni afiection, quand il y va de l'intéret de la Patrie». Les « vainea
apparences des choses humaines », tout ce qui étonllf et éblouit,
ne le touchent point. u Tout ce qu'il y adanslemondeil'effroyahle
et de terrible n'est pas capable de lui !aire cligner les yeux. Tout
ce qu'il y a d'éclatant et de précieux ne lui peut donner una
tentation. On ne saurait le vaincre, on ne saurait le gagner. •
« Également !ort de tous cOtés », cette &lt;&lt; partie mortelle », par
ou la faiblesse a prise sur les grands courages, ne se trouve point
en son ame.
A ces lraits, qui n'a reconnu les Romains d'Jiorace, mais aui.si
quelques-uns des héros de Corneille? :'&gt;1ais,il importe de l'observer,
ce portrait qui résume, d'une fa~on définitive, les traits dont les
lecteurs d' Amyot s'étaient plu a composer la figure du u héros11
antique, déja se tempere de quelque humanité et se rapprocho
de la commune nature : « l'héro"isme intégral » des Romains de
Plutarque « s'humanise ». Regardé « par un endroit qui soit plu¡¡
exposé a la vue des hommes », on ne remarque en ses acLions ni
« une íroideur luche et pesanle, ni une véhémence téméraire et
préripiLée », cL, « encore qu'il ne fasse rien médiocrement, il no
fait rien néanmoins avcc ef!ort ». Sa u bonne grace » le fait aimer,
son « charme » lui gagne les creurs. ll sait conserver u la grandeur
et la dignité », memc dans la «plaisanterie », mais la u raillerie •
vient tempércr a propos « l'éternelle sévérité ». Caton le Censeur,
a l'occasion, sáit se dérider et lacher la bride asa u belle humeur ».
e Sages et modestes », les graces o ne fardent pas la majesté » du
Romain. Elles u l'ajustent le moins du monde et l'empechent
seulement de faire peur ». La Gloire est sa passion dominante
et la « fiévre » de son esprit a « ses relaches aussi bien que ses
redoublcments ».
Ainsi, « l'urbanité » et tout ce qu'un souci continuel de grandeur
permet de qualités u faciles », d'humaniLé « douce », souriante el
e généreuse », vient tcmpérer « dans une République de fer et ele
bronze , la sévérité et !'extreme rigueur des premiers ages. A
Scipion, qui personnifie le « bon temps en sa fleur », l'age
d'or des vertus romaines, succéde Auguste qui sail faire régnerlrs
• graces »asa Cour, et voici en Mécénas s'incarner la « vertu j ouisnte et couronnée », la vertu « facile et spontanée n qui n'a

�•
632

\

.

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

plus ríen de commun avec la « vertu pénible et laborieuse ,.
des temps stoiques.
Li_béralité, générosité, ce sont la qualités bienfaisantes qua·
prabque, sans efforl, !'ami et le confident d' Auguste. « 11 n'avait
ga:de de contrefaire le libéral et le généreux. 11 eut eu bien de la
peme a s'empecher de ne l'etre pas. Pour cela il ne lui fallait
ni. trayaill_er, ni comhattre. Se laissanl aller d l~ penle de son inclm~lzo_n, 11 ne tombait jamais que dans le bien et dans la vertu.
Et ams1, ses bonnes actions venant de source, et n'étant pas tiréesa force de hras comme celles de quelques héros de notre siécle on
n'~°: estimait pas moins l'aisance de la liberté que l'éclat et la ~a~f1~ence ». Une cc douce émotion » qui se communique a ceux
qw 1 approch~nt, des ce ch~rmes involontaires » qui &lt;c gagnent
l~s sens extér1eur~ en un m~tant e_t donnent passage jusqu'a
l Ame »,_ font de lm un merve1lleux mcitateur a la vertu. cc N'y
ayant ~ien d~ si franc et de si relevé que ]'ame de l'hornme », la
u parfa1te ra1son » est ce celle qui la traite selon la noblesse de sa
nature &gt;&gt;. C'est cc avec douceur ,, que I'on emporte la volonté
': sans beaucoup ~e rés~stance &gt;'., et ce de la volonté on passe ;
e~ten_demen~, qm est s1 ennem1 de Iacontrainte, que, pour l' éviter,
li s élo1?ne me~e de son propre objet et rejette la vérité, quand
on la lm veut faire recevoir par force».
Tout en faisant Ieur part - la premiére - a la raison et a la
volont~ dans la conduite de Ia vie, Balzac répudie la contrainte
et la rigueur. C_ontemporain d'une époque de détente, qui
c?mmence a I?rabquer la douceur des mceurs et travaille ahumamser ~t a pol~r le type du héros, il formule l'idéal de cette sociétéénerg1que qm, tout en menant, te] un Retz, un Condé ou un Turen~e, la lutte contre l'~utorité qui veut centraliser le pouvoir,
cultive et honore la pass10n, dont ellefait la sourcedetoute vertu.
Propos~nt a l'hornme, comme but supreme, la conquete de
la &lt;c glmre », elle tempere l'héroi:srne viril de cette courtoisie chevaleresque qui, des héros de L'Aslrée, fait les soupirants respectueux
de la Femme et les dévots de « l'Honnete Amitié ,,.
1
&lt;c II n'est pas impossible que l'ame se relache sans s'énerver va
rép_étant_Balzac, et, c?mme il y a une Folie composée et méiancohque, 11 peut Y_ avo1~ u:r_ic sagesse libre et joyeuse ». « L'esprit
de dou~eur », qq1 respire a toutes les pages des écrits de saint
F,ran~o~s de Sales, trouvera d'autant plus d'écho dans la France·
~ He~ri IV et de Louis XIII, qu'elle est plus lasse des luttes
1~test?n~s et asp~re davantage a la tranquillité et a la paix.
L op~1m1srne souriant de la spiritualité nouvelle vient réchaufferla fro1de sagesse et la prud'homiestoi:ciennes. Éprise de« sérénité»

!

• •

LES ORIGINES DE L'HÉROISME COR:-ÉLIEN

633

rnais aussi amoureuse de « gloire», l'ame fran~aise répudie les
« boutades '» des cc sophistes violents &gt;&gt; et se rit du « chagrin » de la
« race de Zénon » et de la c, nation des Sto'iques &gt;&gt;.
A la génération des Stoi:ques, voici succéder la génération
des« Humanistes dévots ».

III
Les publications récentes de l'histoiré religieuse. ~ous permettent de situer l'importance du mouvement spmtuel ~ans
l'histoire du siécle. Saint Fran~ois de Sales ou le P. Scupoh, le
P. Binet ou le P. Richeome, initiateurs ou vulgarisateurs, les
mattres de c, l'Humanisrne dévot », créent dans la France de
Louis XIII et de Mazarin une atmosphére d'optimisme spirituel ou va s'épanouir le type d'humanité dont Corneille, dans
son Théálre, ou d'Urfé, dans son Aslrée; nous présentent les •
modeles les plus héro1ques.
Optimistes, les Salésiens, optimistes, les J_és~ites - d_ont Corneille fut l'éléve et le disciple fidéle - opbm1stes souriants, les
Humanistes dévots, car, d' abord, ils font le plus large crédit a l'humaine volonté et la part souveraine au libre arbitre dans _son
exercice.
ce Libre seianeurialemcnt », la volonté, telle que la définit, dan¡;
son Adieu de l' áme dévole laissanl le corps (paru . en 1591 et
tres souvent réédité), le P. Richeome, !'un des précurseurs et,
aussi, l'un des principaux vulgarisa~eursd_ela doctr~ne salésienne.
«Y a-t-il rien de plus gaillard, plus hbre, m plus a so1 des membres
apparents que le bras et la main.? Tout _le corps de 1',hom_me, a
cause de la droiture est fort libre, car Il se hausse, s abaisse et
se tourne plus facilement qu'aucun animal ; rnais, en tout
le corps, il n'y a partie extérieure plus gaie et pl?s démelée _que
le bras avec la niain ;il se joue a tout mouvement;1l s'avance ;Il se
retire · il monte ; il descend ; il se contourne ; il se forme en rond,
en tri;ngle, en demi-cercle ; il s'entrelace ; il se joint; il se met
derriére le corps ; il se met devant, a cóté, sur la tete, sous
les pieds, et n'y a endroit au corps ou il_ ne com1;1and~. N'est-c_e
done pas un vrai portrait du franc arbitre et d une hberté vra1ment seigneuriale ? &gt;&gt;
Libre1 aussi souverainement libre, la raison, enseigne, avcf'
tou~son ordre,~taprestantd'autres_,IeJés~it: Hayneufve, l'autcur
de l'Ordre de la vie el des mceurs, qui conduLl l homme d son salul el le
rend parfait en son éial (1639-1640). ce Nos inclinatioris, écrit-il, sont

�•
634

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tellement dansla main de notre raison qu'elles ne sauraientfaire
le moindre mal sans sa permission 11. Dieu, meme, ne « voudrait
contraindre »la raison et la volonté de l 'homme. u Le franc-arbi tre,
répete Richeome, est, en certaines matiéres, tout-puissant, car
il peut résister a toute-puissance, tant soit-elle haute, en tant
qu'il ne re1¡oit du ciel ni de la terre aucune influence ni sorte de
contrainte. Dieu meme ne le force point, car, s'il for1;ait la volonté,
il détruirait son image et Ierait que la volonté ne serait plus
volonté. Dieu veut que l'homme soit mattre au ménage de ses
actions. La volonté est a soi et mattresse de soi. »
Ainsi définie, la volonté est na turellementportée a la vertu. La nature hu maine est essentiellement bon ne, répelenta I' envi les I I umanistes dévots. Pleins d'admiration pour l'homme, qu'ils définissent
u une ame diviPeroent belle en un corps divinement beau », ils
insistent sur le dogme de la Rédemption plus que sur celui du
Péché origine!, lequel, effacé par le bapteme, ne laisse dans la
partie inférieure de l'ame que certains germes de rébellion qui
s'agitent 1;a et la dans les bas-fonds de notre etre. Rébellion sans
danger, d'ailleurs, et« facilement réglée » avec ul'assistance divir.e
et la raison mattresse ~, bien plus, utile et salutaire, car elle donne
a la volonté l'occasion d'cxercer son courage et de s'élever jusqu'a
l'héroi"sme et a la gloire.
Telest, en cfTet, l'état constant de l'ame: un état de lutte entre
la partie la plus haute et la partie inférieure de notre nature.
« 11 n'y a, écrit le P. Scupoli-I'auteur d'unpetit livre, Le Comba[
spiriluel, qui parut a Venise en 1589, connut cinquante éditions
du vivant de son auteur, et, traduit, une premiere fois, en 1608,
fut souvent réédité en France-il y a dansl'homme deux volontés:
!'une supé1ieure, l'autre inférieure. La premiere est celle que
nous appelons communément la raison ; l'autre a laquelle nous
donnons le nom d 'appétit, de chair, de sens, de passions. Cependant,
comme, a proprement parler, on n'est homme que par la
raison, ce n'est pas vouloir quelque chose que de s'y porter par un
premiermouvement del'appétit sensitif, amoins que la volontésupérieurene s'y porte ensuite etne s'y attache. C'est pourquoi toute
notre guerre spirituclle consiste en ce que la volonté raisonnable,
ayant au-dcssus d' elle la divine volonté et au-dessous l 'appétitsensi tif, et se trouvant commeaumilieu, est combattue presque égalcment des deux cotés, parce que Dieu, d'une part, et la chair de
1'a utre, la sollicitentsans relache j usqu' a ce qu' elle soit déterminée
, pour le bien ou pour le mal. » (Voir encore chap. vm et xvm.)
A l'idéal négatif de « tránquillité » eL de « prud'homie » cher
aux Sto1ques chrétiens, l'Humanisme dévot substitue done une

LES ORIGINES DE L'HÉROISMB CORNÉLIEN

635

conception active et« combative » de l'huinanité. ~es ~ vailla~ts ••
ce sont les « creurs nobles et hardi~ ,, Pompée, M1thndate, T1tus,
ui accueillent avec joie les occas1ons « d exerc~r ,leur volonté »
au rebours des«ameslachesetparesseuses11 qm sen« fA~~ent "•
.;'ennuient » s'ils n'ont l'occasion de livrer • le combat spmtuel »
paur « gagner la gloire •·
. .
n· d
A la volonté éclairée par la raison et solhc1tée par 1e~ e
s'élever jusqu'aux sommets sur la défaite des ~ens _et des pass10~:
qui l'attirent dans les bas-fonds, viennent s of!rir, en effet '.
stimulant, l'appU de l'honneur et la séduction ~e la glo,re.
Jnfluences littéraires et influences morales, cett~ fois enco~\-~
rencontrent et concordent. L'on sait le role ~ue Joue, d~ns a 1
lératurº espagnole dont s'étaitnourri Come1lle! le s~ntiment_ d~
l'honne~r aux pris~s avec la passion égo1ste et mfér1eur?_: am.Bl
dans La piedad en la juslilia de Guilhem de Cast~o, la Nm~ de la
Plata ou El Hombre de bien de Lope de Vega, v01re le senllment
religieuxenconflitavecles passionshumaines dans !-,as d10s Aman~,
del Cielo ou El josé de las mujeres de Calderon. Pomt n ~st b~som,
non plus de rappeler la place que tient le culte du_pomt d honneur et du (( noblesse oblige )) dans les préoccupations _de1c11' ~er
tilshommes du temps, toujours préts a P~~ndre. en mam ep e
pour défendre, en combat singulier, ~ mtégr1té _du non;i ou
l'honneur du blason; quel stimulant, ením, le sentiment ~ bonte aux héros de L' Aslrée quelles aventures glorieuses
neur appor
. '
l'
d la Femme
et héro1ques leur mériteront !'estime et amour e .
·
Moins connue est la conception que professent du «gentilhom?1e
chrétien » les spirituels contemporains. Définissant « l'hon~ete
homme », ils font consister l'honn~teté dans la « pudeur », qui1 e;t
un , amour de sa propre réputation ». Tel, par exe~ple, /
·
Richeome, qui, dans son Académie d'H~nneur, antérieure une
vingtaine d'années au Discours de la Glo1re de Balzac, _pro7lame,
a eu pres dans les memes termes, le désir de la gloir~ mné
!'i{omme. « Dieu a donné cet instinct (la v_o_lo~~é). a l homme,
•·1 l'a créé ala gloire C'est pourquo1 il I mVIte a la verlu
parce qu 1
·
• ·1
l · · 'honorera
par cette amorce : « Je glorifierai, d1t-1_, ce UI qm ~
. ·
Je rendrai roturier celui qui me mépr1sera ». Le F!ls de Die~,
venant en ce monde, commen~a ses legons par la gloire et en t
ses premiers sermons.
.
d' t ·
Se grandir a ses propres yeux- se grand1r aux yeux au ru1
- mériter la gloire étemelle, telles sont les étape~ que, !orle de
sa générosité naturelle, aidée de la grace de D'.eu q~i enveloppe l'~me dans un« réseau de gra~es». parco_urt l hu1;1ame créature, favorite et privilégiée de D1eu. Grav1ssant l échelle de

it.

ª

�LES ORIGINES DE L'HÉROISME CORNÉLIEN
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Jacob, elle s'éleve, triomphante, jusqu'aux cimes radieuses ou
l'humanité se rencontre avec le divin.
ce Com~e par cette faculté (la volonté), écrit Richeome, l'homme
peut touJours croitre en bo~té, aussi peut-il acquérir plus grande
sagesse sans pause, quand 11 vivrait dix mille ans, en ce monde.JI peut, ave~ la grace de Dieu, d'un cé\té, s'échauffer de la plus
g,rande chanté, _et, de l'autre, s'illuminer de plus grand savoir,
s em~loyer a me1lleurs usages et devenir toujours plus sage et plus •
parfa1t, sans terme, sans fin, a la ressemblance d'une bonté et
sagesse infinies. »
N'est-~e point la, résumée en quelques formules abstraitcs, la
progress1on que parcourt la psychologie cornélienne du Cid a
Hora7e et de Cinnn a Polyeucle, les quatre chefs-d'reuvre qui
consti~uent ce que l'on pourrait appeler le ce cycle de l'héroisme
cornélien n ? Apparenté . directement au Sage stoicien par son
culte de la volonté écla1rée des lumieres de la raison mais
plus_ riche d'ét?ffe humaine, assignant le premier ré\l~ a la
pass10n gé~ératnc_e de ve~tu et d'_héroisme, faisant la place plus
grande ~ ~ 1_mpuls10n, a I enthous1same et - quoi qu'on clise a la sens1b1hté dans la conduite de la vie, qu'il ne corn.;oit que
comme _une lutte, dont la gloire et l'honneur sont le prix; plus
~ombat1~ done, et plus« expansif », ce généreux » et héroique, si
1 « énerg1_que » cornélier.t prop?se a la volonté édairée et guidée
~ar 1~ ra1son, une am_b~t10n s1 haute, c'est que, d'accord avec
l,enseigr.tement ~es sp1~1tuels de l'école salésienne, il estime qu'a
1_ascens1on de I humame nature, portée d'instinct et d'enthous1asme a la vertu, la divine raison n'impose ni limitation ni
obstacle.
~pres Le G_id, qui met la passion égoiste aux prisesavecl'impérat1~ catégor1que de l'honneur familia! et présente le spectacle
s~bhme de deux volontés rivalisant d'hércüsme,et l'amour grand1ssant a mesure que, plus acharné a préserver et a auo-menter
0
sa ." gloire », son objet lui apparait plus digne d'estime, Horace,
qm, retrace la lutte. dou!oureu_se que ~e. livrent dans !'ame du pere,
de I épouse ou du frere, 1 afTect10n fam1hale et I'amoursouverainem~nt dé_sintéressé de la Patrie. Plus haut, encore, dans la hiérarch~e d~s «valeurs :&gt; m_orales, Augusle, l'ambitieux sans scrupules,
q~i, hier, poursmvait par tous les moyens inavouables, voire le
cnme, la rec~e~che du_ pouvoir pour les satisfactionsoigoislés qu'il
proc?re, sacn~1ant auJourd'hui ses has instincts a une conception
s~bh~e et ~ésmtéressée du ré\le du souverain et achetant, par une
v1ct~1:e pémble sur s_on m~uvais moi et un acte degénérosité qui lui
conc1hent ses ennem1s d'h1er et lui conquierent l' amour et l' estime

637

de tous, le droit de gouverner le monde. Au &lt;legré supreme,_ en~in,
Polyeucle, sacrifiant l'amour terrestre, le plus noble qm pmsse
inspirer une créature hu maine, a un_ amo~r plus noble. et plus
désintéressé encore: l'amour de Dieu, 1 amour parfa1t, que
Frangois de Sales assigne pour but a I'efTort mystique de~ ames: •
Conquérir par un effort héro~que _l'honneur et 1~ glo_ire qm
rendent digne de !'amour humam, digne de l_a _patne, digne de
gouverner le monde, digne de partager la féhc1té étern~lle, tels
sont les buts sublimes que propose a la volonté souveramement
libre la raison des héros cornéliens, descendants directs des prud'hommes stoiciens, étroitement apparentés aux Romains contemporains d' Auguste et a la vertu souriante et aisée d'un !"Jécén~s,
dignes émules du «Généreux » de Descar~e~, cor.tt~mporams, enfm,
des héros chrétiens, des ce vaillants », a qm 1 optim1sme des Humanistes dévots, promet la gloire et l'honneur, enjeu et récompense
du Combal spiriluel.
.
Apres Polyeucle, qui clé\t le « cycle de l'héroisme cornéhen »
~t marque le stade supreme que l'inspiration du poéle ne _dépasilera point, Rodogune ou N icomede, étu~es de, cas. excepbon~els
de « volonté pour la volonté », cas cuneux d espece, anomahes,
pluté\t que vérité &lt;&lt; éternellement humaine ».
.
,.
Dans l'histoire des mreurs comme dans la bttérature, 1 age
héro:ique est révolu. L'avenir prochain esta une génération plus
voisine de l'humanité moyenne, qui accordera davantage a la
passion, mais sans lui sacrifier encore 1~ souci de la gran~e_ur
et de la dignité extérieures et, tel Loms X!V, saura conci_her
les exigences de l'étiquelte et le souci de la ?lo;rc a:7ec les_cap~1ces
souverains de la passion et des sens. Pms, apres le r1gonsme
morose des dernieres années du Grand Roi, les « débauches » du
Palais-Royal, la revanche des sens, le lib~rtinage affiché
du « Prince des roués ». Apres la Du Barry, enfm, ~me de Me~teuil et Valmont, le libertinage a froid, la pervers10n, a 1~. fo1s
cérébrale et sensuelle, des disciples de la ce morale du pla1s1r ii:
les virtuoses, les machiavels du libertinage.

�LA GÉOGRAPHIE ARTISTIQUE DES PYRÉNÉES

La géographie artistique des Pyrénées

Conférenoe de M. PIERRE LA.VEDAN,
Profe:iseur d: ta facul!é des Lellres de Toulouse.

Le titre et le sujet de cette conférence: La Géographie artislique
des Pyrénées, étaient indiqués par !'esprit meme du cours (1)
dont elle fait partie et qui est consacré a l'étude géographique
de la région pyrénéenne et sous-pyrénéenne .
.Mais d'abord, que faut-il entendre au juste par ces mots :
Géographie artislique ? II ne s'agit point d'une science nouvelle
.
na1ssa~t
aux confins de deux sciences déja constituées, comme le'
xxe s1écle en a vu surgir quelques-unes - la chimie physique,
par exemple - et qui se sont révélées si fécondes en résultats.
Nous désignons simplement par la une méthode d'investigation :
la géographie artistique examinera les phénomenes artistiques
(naissance, développement, rayonnement de l'ceuvre d'art), dans
leurs rapports avec les faits géographiques.
L'ceuvre d'art est la résultante de données multiples et complexes : le génie de l'artiste, le moment historique, la société;
parmi cet ensemble de données, il y a lieu de faire place a la
géographie.
Une telle méthode - faut-il le rappeler? - n'est pas nouveIIe.
C'est la théorie du milieu formulée par Taine. La Philosophie de
l' Arl explique, en bonne partie, l'art hollandais par l'humidité
du climat des Provinces Unies, l'art grec par la pureté du ciel
h~lléniqu~. Vue fécond~, mais dont l'application, telle que l'ind1que Tame, est a la fo1s trop vaste et trop étroite.
(1) Cette legon fai_t partie d'une série do dix conférences sur Ja Géographie
des Pyrénée~, organ1Sées a la Faculté des Lettres de Toulouse par la Société
de Géographie pyrénéenne.
'

639

Elle est trop vaste, car la définitio~ dépasse s~ngulierement le
défini. L'explication donnée par Tame po~rra1t, da~s chaque
cas s'appliquer a d'autres peuples que celm auqu~l 11 a pensé.
Le ~iel est pur a Athénes, mais il est aussi pur au Ca1re et dan~ le
reste de la Méditerranée orientale. Pourquoi done l'art égypben
est-il si difTérent de l'art grec et pourquoi n'y a-t-il pas de Parthénon a Constantinople ?
D'autre part, l'usage que fait Taine ~e son p_rincip~ e~t be~ucoup trop restreint. Pa!mi les élémen~s geograph1ques, Il n a guere
tenu compte que du chmat. 11 a négl:gé :
.
,.
La nature du sol et la considération des matér1aux qu 11 offre
a l'ceuvre d'a:rt ;
La géographie humaine et l'étude de l'art dans ses i'apports
avec les grands courants de circulation.
.
Ce sont précisément ces deux ordres de_ fa1ts que nous voulons examiner ici, a propos de l'art de la rég1on pyrénéenne._ N?us
bornerons nos exemples au l\loyen Age et, dans cette lmnte,
nous allons voir que la géographie prete a _d'intéressantes constatations et peut fournir des explic:¡itions utiles.
·

..
*

II est singulier que l'influence de la _constitutio~ géo!ogique
du sol sur le développement d'un a,rt a1t échappé a Tame. La
Gréce, qu'il étudiait, offrait P?urtant ~ sa théorie _un exe~ple
merveilleusement demonstratif. Ce qm peut exphquer l évolution de l'art, dans le milieu physique grec, c'est beaucoup
moins le climat que le sol et, dans le sol, la présence du marbre.
En Grece, le marbre se rencontre presque pa:tout : dans les 1~es
(Chios, Paros); en Attique (Hymette, Pentéhque) ; en ~hes_salie,
etc.; seuls, de rares districts en sont dépourv~s. 11 est difficile de
ne point établir de liaison entre ces_ de~x fa1ts_: abonda~ce du
marbre architecture de marbre ; d1fficile auss1 de ne pomt remarqu~r que d'autres pays de l'Orient méditerra°:éen! jouissant
du meme ctimat, mais pourvus d'une autre constitut10n geologique, n'ont eu qu'une architecture de brique.
.
,
La sculpture grecque, notamment la sculpture attique, n a sans
doute point eu besoin du marbre pour natt~e et se d_évelopper.
Jusqu'au ve siecle, les praticiens utilisent la pierre calca1re ~ppelée
poros. Plus tard, ils l'abandonnent pour le marbre; ma1s, au,x
deux époques, -chacune de ces sculptures ~:ésen~era des caracteres difiérents dus a l'emploi d'une matiere d1fférente. .
Nous voyons done qu'en Grece le developpement de l'arch1tec-

�640

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ture et de la sculpture est lié aux matériaux naturels du sol.
L"art du Moyen Age nous fournit la méme démonstration.
Dans l'évolution de l'architecture romane, la variété des matériaux ollerts par les dillérent~s régions du sol franc;ais a contribué pour beaucoup a la constitution des écoles régionales.
C'est ainsi que, dans cette école de Bourgogne, qu'illustrent tant
de magnifiques pages de sculpture, nous voyons le M~connais
resler a l'écart, parce que la pierre dont il dispose est rebelle
au ciseau. En Auvergne, oil surgirent tant de volcans, la facilité a réunir des pierres volcaniques de couleurs variées et
tranchées permettra ccrtains ellets décoratifs particuliers. Ailleurs encore, la nature du sol et du malériau qu'il fournit suggérera ou imposera des formes spéciales.
La région sous-pyrénéenne est pauvre en pierres,mais elle est
riche en argile. On verra s'y développer un autre mode de construction : l'architecture de brique. La phrase célebre du chroniqueur sur la blanche robe d'églises dont se para la' Chrétienté
n'a point de sens ici. Les grands monuments toulousams dressent
une masse rose, a laquelle les jeux variés de la lumiére donnent
une teinte tantot délicate, tantot violente: le soleil de midi les
revét d'une pourpre éclatante, l'agonie du jour les baigne d'un
violet subtil et pale.
Si nous laissons de coté la couleur pour ne considérer que
la forme, nous voyons que le Languedoc a développé, avec une
ingéniosité et un gout particuliers, les ressources fournies par
la brique. Il n'a point cherché, comme l'art romain, a dissimuler
sous des revétements somptueux l'humilité du matériau. L'art
toulousain, fidéle a son principe, a demandé a la brique meme ses
effets de décoration : la ligne droite s'y substitue a la ligne
courbe; le triangle remplace l'arcaturc, le losange prend la place
du cercle. L'arc en mitre du clocher de Saint-Sernin ou de la fac;ade
de Notrc-Dame dll Taur montre la logique d'une architecture.
Mais le plus bel excmple de ce style toulousain de brique est
peut-etre l'église des Jacobins. Sa construction (1230) a marqué
une date importante pour l'évolution de l'art gothique dans
le midi · de la France. Nous sommes ici en face d'une création
exclusivemcnt locale. Du choix et de la disposition des matériaux de briqucs est sorti un type de construction particulier
et toulousain.
Si nous passons rnaintenant de la région sous-pyrénécnne au
massif montagneux lui-méme, nous y trouvons un autre élément
du sol beaucoup plus intéressant : le marbre. Ici, la géographie

641

LA GÉOGRAPHIE ARTISTIQUE DES PYRÉNÉES

va. nous aider a résoudre un probléme historique, auquel on n'a
pomt encore apporté de solution définitive.
,
. La présence du marbre dans les Pyrénées est d'autant plus
importante que le marbre est fort rare en France et que la roche
pyrénécnne est d'une beauté comparable a celle des plus beaux
marbres grecs ou italiens.
Les carriéres pyrénécnnes sont nombreuses ; nous ne pouvons
les énumérer toutes. Il s~ffit de rappeler les principales. Campan
{Hautes-Py~énées) fourrut un marbre_ vert nuancé de rouge et
de b~anc ~u on retrouv~ au Grand Tnanon, au Palais-Royal de
Berlín, 1 Opéra ~e Pans. Au xv11 6 siecle, le marbre de Campan éta1t amené Jusqu'a Sarrancolin, ou on l'embarquait sur la
Neste. Dans la Haute-Garonne, on tire de Saint-Béat un marbre
bla~c q~e la p~re_té de s~ chair égale a l'antique Paros. Les Romam~ l cxplo:1ta1ent déJa, et les carriércs de Saint-Béat ont
f~urru la mat1ere de la colonne Trajane, des beaux médaillonsde
d1eux trouvés a Martres-Tolosane, qui sont aujourd'hui au musée
de Toulouse. JI a été employé a Rambouillet a Saint-Germain
! Versailles, et, de nos jours, lasculpture mod~rne en a tiré plu~
d 1un chef-d'ceuvre.
9~~nt au problém~ historique (~) auquel je faisais allusion, le
vo1c1 . comment exphquer la rena1ssance de la statuaire monumentalc6au x1° sié~~c aprés cinq siécles de disparition complete·?
Du v au xe s1eclc, la statuaire dispara:t en ellet totale~ent _de l'art, curopécn. O_n ne la _trouve ni daos l'art byzantin, m daos 1 art arabc, m en Occ1dent. Je dis : slaluaire non
ec~lpture ; la r~présentation de la figure humaine, les gr¿ndes
ecenes a personnages ont disparu, mais la sculpture subsiste :
elle est devenue une sorte de broderie de pierre destinée a
1!1et~re e~ val~ur des ornements stylisés, pareils a ceux de
1orfe_vrene cl_o1som;1ée: a ce jeu, les sculpteurs byzantins ont
acqms une virtuos1té merveilleuse.
Au x1e_ siécle, au contraire, on assistc a la résurrection de
la statua1re. Sous le ciseau de l'artiste s'éveillent a nouveau
-des pe~s?nn~ges, e~ relief ou en ronde bosse. ).loment décisif
dans_ 1 ~1sto1re de ~ art: alors que l'Occident, et la France en
~~rb~uh~r, scmbl~ient voués a un art dont la technique et
hnsp1rabon aura1ent rappelé beaucoup l'art musulman Je
:lecret de la statuaire antique se retrouve tout a coup. L'art ~no-cierne nait a cet instant.

ª.

_ (l) Cf. Bréhier, Reuue de., Deux Mondes, 15 aoOt 1912 et Reuue de" ·1rl
,ncien et moderne, 1920, p. 263.
'
••
43

�642

NFÉRENCES
REVUE DES COURS ET CO
. •

LA GÉOGRAPHIE ARTISTIQUE DES PYRÉNÉES

.

. .
tout particuliérement 1c1, car il a
Le fait nous mte~se
é écnne L'ancétre vénérable de
eu pour lhéalre la régwn_ pyr n d' . ....,J·•~
église des Pyré.
, st le lmteau une l""""1""
. .
cett&lt;i staluatre, e e . G . d Fontaines qu'une inscr1ptton
nées-Orientales, Sa1én~-é cmst- dees· la vingt-q'uatriéme année du
d datcr pr c1s men
d s
perme t e .
. 1090-1021. Le mouvemcnt commence an
régne du_ ro1 ~º~¡e~tét. nd~ tout le long de la chalne et dans la
le Rouss1llon , 1 s e ·
r,1o,jon sous-pyrénéenne.
.
"'° ., Un de nos meilleurs
• vi:,
• ¡·
cett.e rena1ssanv,,.
·
Commcnt cxp iquer
éh'er a vu la une conséquencedu
historiens de l'art roman, M. B;cli i u~s des saints et de la fabr~dévcloppcment du cul~ 0 :s citte forme d'art était part1cation des stalurs rehqua1rcs. t
nt a l'Auvergne, commc
culiere au sud de la France et no ~~~!rnard écolatre d'Angers,
Je montre l'&lt;:Lonnt~ment qd?cres~t~~age a Co;ques, en prést;ince
quand il se trouva, l?rs un pe en
de la statue de la s~11nt1·,-L-'I
roposer une autre explication,
On peut, nous sem e J ' • p e de lus pres les faits. Les
géogr_~phique celle-la,_ et q:n~: des C:uvres marquant ce r~prcm1ercs et les plus ~ntér~s e trouvent dans la région pyrenouveau sonL ci: mar re e r s_
évidente entre ces deux faits,
néenne. N'y a-l-il pa~" ~ne ia~f~ournit d'une part, l'art qui en
entre le sol et le malA::nau qu I
,
•
dérive d'autre part?
dé
tration les principaux monuRappelons, pour cetLe mons
,
ments de la ~érie.
r t de Saint-Genis-des-Fontaines. A
J'ai mcnti?n~é. 1e m eau ine a l'extcrieur de l'église de
rautre extrem1te de la chal é 'un Las-relief de marbre blanc
Saint-Paul-l~s-Da":,. est cn~ssrccle. A Toulouse, au pourtour de
provenant_ d u!1 é&lt;l_1ficc du . ; i de bas-reliefs de marbre reprél'église Samt-t&gt;~rmn, une
otres et d'anges sont attribués
.sentant le ChnsL.. &lt;!nlou: :\l . ~e dans Je cloltrc de la célebre
il la fin du x1e s1ecle. r • º~¡~ 'des c6tés se voient des pilicrs
. angles et au m1 1eu
a1i baye, aux
d
1 ·e c:.u.. ces ,plaques sont neuf apotrcs
rcvetus de P!ªqt~l'at~ar¿~r~~d: é\'cc¡ue de Toulouse et abbé
et le portra1t ~ .· '. n nous apprend que ces travaux furent
de ~lo1ssac: une mscnpc10 . .
06
exécutés, sous l' ªf.bé A~~u;~~~~ ~~ull_ ·tou tes les'. reuvres de_ la
Ce n_e sont pas a 1 ·o· pvrénéenne: ce sont, du mo1ns,
statua1re romane dans a reºion J
1
les tetes de série. Et toutes sont e!l mar,Jre.
Notre conclusion_ cst done la sm~:~~;; monumentale s'cst-elle
Pou_rquoi la rcna1ssaé"~ce ~el~~-s!~ai~ lil, d'abord, un milicu baiprodmte dans ccttc r :::: 10n · •

ésc¡,i

A

643

gné d'influences antiques. Les artistes avaient sous les yeux
nombre de sarcophages de marbre gallo-romains, qui leur rappelaient constamment la gloire de la sculpture classique. Mais
d'autres régions avaientdcs sarcophages analogues. Les sculpteurs
de la région pyrénéenne ont imité ce qu'ils voyaient parce qu'ile
disposaient de la matiére.
La présence du marbre est ici comparable a l'étincelle qui
fait jaillir l'incendie déja prct a s'allumer. A qui contestera
la valeur de cette cxplication, rappelons du moins ces « co'inci•
dences » troublantes .
a) La statuaire monumentale apparatt dans la région pyrénéenne;
b) Elle appara1t daos la seule région de France qui possede du
marbre;
e) Les premicres reuvres exécutées sont en marbre.

•* •
Pour comprendre la formation et surt.out l'expansion d'un art,
il faut aussi tenir compte de la situation géographique du pays,
de ses rapports de voisinage, du tracé des voíes de communication qui le traversent, de la nature de ces voies.
Considérons, par exemple, la Normandíe, pays maritime. en
relations avec ses voisins par voie d'eau (mer ou rivieres). Les premiers Normands sont des marins pillards, pour qui leur barque
représente le moyen d'existence. Rien d'étonnant a ce que l'art
normand du ~oyen Age apparaisse comme un art de constructeur de barques, un art de charpentier. Les formes et la technique de la construction en bois se retrouvent dans la construction en pierre.
Pour l'art pyrénéen du Moyen Age, nous noterons l'influence
exercée par le voisinage de l'Espagne. L'art roman représente
une synthése d'éléments variés : antiquité gréco-romaine, art
gaulois, art barbare, Byzance, Orient. Dans la transmission des
motifs orientaux, les Arabes ont joué un r6le important. Établis
au sud des Pyrénées, il n'est pas étonnant que leur action soit
encore tres sensible au Nord de la chatne, comrne le prouvent
certains chapiteaux de Moissac, encadrés d'inscriptions coufiques,
Plus tard, a l'époque de la Renaissance, maints détails des constructions toulousaines rappelleront de meme le voisinage de
l'Espagne.
De tels faits sont patents, mais on aurait tort d'exagérer la
portéc de la remarque. Il est beaucoup plus intéressant de consi-

�644

REVUE DES COURS ET CONPÉRENCES

LA GÉOGRAPHIE ARTISTIQUE DES PYRÉNÉES

dérer l'art. dans ses rapports avec les voies de communication.
Le réseau de ces voies, au Moyen Age, et spécialement dans la
région pyrénéenne, c'est celui des pelerinages: le grand mouvement est celui des pelerins qui traversent la région pour ae rendre
ASaint-Jacques de Compostelle. .
. Le pelerinage de Compostelle venait, pour l'importance, imm&amp;d1atement apres ceux de Jérusalem et de Rome. Des guides A
l'usage des pelerins décrivaient les routes ; l'itinéraire était aussi
bien fixé que celui des chemins de fer actuels ; des Mtelleries
des hospices pour les pelerins jalonnaient ces voies.
'
/Le plus célebre de ces guides est le Codex de Composlelle' et
les indications qu'il donne étaient toujours bonnes au xvne sie~le
comrne_ l~ montre le guide des Senjaques toulousains, qui
se publi~1t encore a Toulouse en 1650,« a l'imprimerie P. d'Estey,
A l'Ense1gne de la Presse d'or, pres le college de Foix ».
Quatre routes traversaient la région sous-pyrénéenne se rendant
a Saint-Jacques :
a) Route allant d'Orléans aBordeauxparSaint-!\fartin de Tours
Sa~t-Hila~re de Poi~iers, Saint-Jean-d'Angély, Saint-Eutrope d;
Samtes, Samt-Romam de Blaye. Cette route continue de Bordeaux
A Bayonne par Soulac, puis longe les étangs des Landes par Biscarosse, Mimizan, Saint-Julien. Elle franchit les Pyrénées par le
port de Cize et Roncevaux.
b) Route ~enan~ du ~entre de la France par Vézelay, SaintLéonard en L1mous1~, Samt-Front de Périgueux, la Réole, Bazas,
Mont-de-Marsan, Samt-Sever, Orthez et rejoignant la précédente
a Ostabat.
, e) Route venant de Bourgogne ~t de l'est, par le monastere
d Aubrac, Notre-DameduPuy, Samte-Foy de Conques, Moissac,
Lectoure, Condom, Ostabat.
¡d) Route venant de la Provence par Arles, Saint-Gilles Montpellier, Saint-Guilhem et atteignant la Garonne a Toulous¿. Cette
route se dirige ensuite sur Auch par Léguevin, Pujaudran l'lsle
Jourdain, Monferran, Aubiet. A tous ces points se trouvaie~t des
hospices de Saint-J acques. Le pelerin franchissait les Pyrénées
au Somportet descendait en Espagne par Jaca et Puenta la Reina.
On remarquera que les plus illustres sanctuaires frangais
s'échelonnent le long de ces quatre chemins.
Le guide toulousain de 1650, apres avoir décrit le chemin de
Toulouse a Saint-Jac_ques, ajoute quelques indications pratiques
sur le voyage et termme par une chanson d 'une demi-douzaine de
quatrains inspirés de !'esprit le plus utilitaire :

Vous qui allez il Saint-Jacques,
Je vous prie humblement
Que n'ayez point de Mte ;
Allez loul bellement.

645

Las ! que pauvres malades
Sont en grand déconfort 1
Car mainls hommes et remmes
Par les cbemins sont morls.
Vous qui allez a Saint-Jacques
Au moins en temps d'élé,
Ne prenez point grand charge,
Allez sur le léger.
Car de peu l'on se rasche (fatigue) ;
Je parle a gens de pied,
Ducals a deux visages,
Portez si en avez.
Vous qui allez a Sainl-Jacques,
Je voudrais vous prier
Que ne fussiez point lasches
A appr~ter a dtner.
Les Mtesses sont fines,
Elles ne servent rien,
Qui sail raire cui~ine,
Tt lui servira bien ..

Les deux derniers quatrains, en espagnol, conseillent de chercher des chambres bien propres, ailleurs que dans les hotelleries.
Ne retenons de ces couplets populaires qu'une preuve de l'importance acquise et gardée pendant de longs siecles par des routes
de pelerinages, importance comparable a celle de nos voies ferrées
d'aujourd'hui (1).
Elles ont joué un r6le historique, économique, artistique de
premier plan. M. Malea montré (2) quelle avait été leur influence
sur l'architecture et la sculpture. Je dois rappeler ici ses conclusions.
II en est résulté, pour l'architecture, la propagation d'un admirable type d'église romane, dont le plus bel exemple, sinon
!'original, est Saint-Sernin de Toulouse. Les caracteres en sont les
suivants : la nef, avec doubles has c0tés et grandes tribunes,
éclairée d'un jour difTus par les fenetres des tribunes ; la volite
en berceau sans auc~ne ouverture directe sur l'extérieur ; le
t.ransept, tres large, ou se prolongent les has c0tés de la nef ;
(1) Une des P,lus célebres colleclions contemporaines de Guides de voyages
- étrangere d ailleurs - présente de m@me, en t@te de cbaque volume sous

une forme également rimée, des conseils d'un égál bon sens pratique. '
(2) Rcvue de Pari,, 16 février 1920.

�646

L.\ GÍ,OGRAPHIE ARTISTIQUE DES PYRÉNÉES

647

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

le chreur entouré d'un beau déambulatoire ou s'ouvrent des chapelles rayonnantes; a l'extérieur, la magnifique harmonie de ces
chapelles, de l'abside, du chreur, du transept, se superposant
jusqu'a la tour qui domine l'ensemble. Ainsi peuvent se définir
les églises formant &lt;• le groupe du chemin de Saint-Jacques » en
France: Saint-Martin de Tours, Saint-Martial de Limoges,
Sainte-Foy de Conques, Saint-Sernin de Toulouse; en Espagne,
Saint-Jacques de Compostelle.
Pour la sculpture, c'est le long de ces routes que se sont
propagés les types créés par la grande école romane de
sculpture toulousaine. A la veille de la guerre des Albigeois,
&lt;e Toulouse, a dit M. Male, fut la merveille du xue siécle ». Les
figures, si curieusement rythmées, la légéreté dansante des ap6tres, que sculpta Gilabertus pour l'anciencloltre de Saint-Étienne,
se reconnaissent a Moissac, a Souillac ; les themes du grand
portail de Moissac jalonnent la route du centre: Cahors, Conques,
Souillac, Beaulieu. De l'autre c6té des Pyrénées, la sculpture toulousaine d'abord, puis la sculpture frangaise du nord descendent
en Espagne le long des routes de Saint-Jacques. Sur la route du
Somport, a Jaca, a Huesca; en Castille, aSaint-Domingo de Silos,
les chapiteaux sont toulousains. A San-Isidro de Léon, c'est l'influence de Chartres qu'onnote. Santiago de Compostelle estla plus
parfaite illustration et le plus beau résumé de la théorie : le
plan de l'église reproduit celui de Saint-Sernin ; au portail
des Orfevres se retrouvent les thémes et les personnages qu'on
peut voir a Saint-Sernin et au musée de Toulouse.
II y a plus. Si nous considérons les arts mineurs aprés les
grands arts, nous arrivons aux memes conclusions. La principale
industrie artistique franºaise au Moyen Age a étécelledesémaux
limousins. Leur renommée s'est étendue fort loin. M. Rupin parle
de_ l'Arménie ~t de la Chine. C'est la méthode géographique
qm nous rense1gne avec le plus d'exactitude sur les conditions
de leur expansion (1).
Si l'on dresse pour la France une carte de la répartition actuelle
des émaux limousins, spécialement des chasses, en ne tenant
compte que des piéces conservées par les églises ou par les
musées,de province - car ce sont les seules qui aient quelque
chance de se trouver encore en place - on constate immédiatement l'existence d'une longue chatne d'reuvres descendant vers
le sud et l'Espagne, a travers les départements de la Corréze,
(1) Ct. Gazelle des Beaux-Arts, septembre 1913, p. 244.

du Lot, de l'Aveyron, du Tarn,delaHaute-Garonne: de~. ~aut~sPyrénées. Cette série d'émaux jalonne a peu pres l 1tméra1re
des pélerins limousins vers Saint-Jacques de Compos~elle. Et
si nous franchissons les Pyrénées, nous constatons de meme que
l'Espagne est riche en piéces d'émaillerie limousine.

..
*

On voit par ces exemples et par cette analyse comme~t peut se
marquer l'influence du milieu géographique sur la na1ssa~ce et
l'expansion de l'reuvre d'art. La nature du sol, les vo1es de
communication ne constituent sans doute pas a elles seules une
explication totale, mais elles représentent un élément d'explication indispensable a considérer. L'architecture de brique ~u
Languedoc, le marbre des premieres ~tatues ro_manes, la transm1ssion de l'art frangais le long des chemms de Samt-Jacques, autant
de faits qui touchent a la fois a l'hisloire générale de l'art et a la
géographie régionale des Pyrénées.

�L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

L'muvre poétique de Leconte de Lisie
Cours de M. EDMOND ESTtVE,

Pro/useur a l' Universilé de Nancy.

X
L'impaesibilité de Leconte de Lisie.

Un poete évoque a nos yeux les peuples d'autrefois les raccs.
éteintes, les civilisations disparues ; a sa voix cette p~ussiére se
réve!lle et recommence a vivre ; elle retrouve s; religion, ses dieux,
ses rites, ses mreurs, ses légendes; ellereprend son ame, !ruste naive
et sauvage, guerriére, voyageuse ou pastorale. Dans les ~adres
q1;1'il a ainsi restau~és, il pl_ace que!ques grandes figures en qui
s 1m~arn~nt les pass1ons qui ont agité l'humanité primitive : l'orgueil qui s'égale aux dieux, l'amour qui attire ou qui donne la
n_iort, la bravoure qui la méprise, la haine, la vengeance, Je fana~1s!11e. l_l cé~ébre~a beautémagnifiquedelanature; illacontemple,
il l admire, il aspire a se fondre et a se perdre en elle; ou bien il suit
~ans leurs c?urses, dans leurs chasses, dans leur repos et dans leurs
Jeux les ammaux superbcs qui hantent la jungle ou la foret· il
comprend le~rs instincts, il devineleurs rcves, il interpretele~rs
vagues _ang01ss_es. Du spectacle des hommes et du spectacle des
choses 11_ extra1t une philosophie amére, qui retourne et remachr
s?ns rép1t les causes de notre soufTrance, et neluiofTre de consolation ~ue dans la co~viction de la vanité universelle et dans la perspective du goufTre msondable ou tout est destiné a s'engloutir :.
Le secret de la vie est dans les tombes clo~es.
Ce qui n'est plus n'est te! que pour avoir été
Et le néant final des Hres et des choses
'
Est l 'unique raison do leur réalité.

C'est e~ po~te dont u:1e légende littéraire - légende contre laquelle 11 éta1t le prermer a protester - a fait un artiste sans émo-

649

lion et sans entraillcs, un pur &lt;lescriptif, un froid ciseleur de
rimes, un styliste impeccable et imperlurbahlc, et, comme on a
dit d'un mot, un&lt;&lt; impassible ,,. Comme si, pour ranimer et ressuscitcr Je pass(·, il ne fallait pas lui donner de son souffie et de son
ame ; comme si, pour peindre fortement les passions, il ne fallait
p~s non seulcment les avoir observécs et analysécs, maisctre capable de les concevoir et, jusqu'a un certain dcgré au moins, de les
ressentir; comme si, pour pénétrer dans la conscience obscure
d'un animal, il ne fallait pas un donde divination et de sympathie;
comme si, pour accuser et maudire la vie, il ne fallait pas commen•
cer par en avoir soufTert.
On pourrait dire, a ce compte, que 1fichelet est un impassible,
quand il nous trace dó. l\Ioyen Age un tableau qui, s'il est plus
équitable que celui que nous en donne Lecontc de Lisie, n'est pas
plus coloré, certes, ni plus vivant. On pourrait dire aussi que
Sophocle, Racine ou Shakespeare sont impassihles, quand ils
nous représcntent, dans leurs tragédies, les crimes involontaircs
d'&lt;Edipe, ou la vertueuse rébellion d'Antigone, les malheurs de
Dcsdémone et les tourments d'Hamlet, les remor&lt;ls de Phedre eL
les fureurs d'Hermione. On ouhlie que les histoires de la littéralure s'extasient sur la sensibilité de Virgile, parce que Virgilc
a dit en trois vers la désolation du rossignol devant son ni&lt;l dévasté,
ou en un hémistiche la tristesse du breuf qui a perdu son compagnon d'attelage : maerenlem fraterna mnrle juvencum. On oublie
que ces memes histoires fonta Lucrece la réputation &lt;l'un poéte
passionné, pour avoir célébré avec enthousiasme la fécondité
de la nature universelle, et pour avoir déploré la pitoyable condition de l'humanité :
O miseras hominum mentes ? o peclora raec11 1
Qualibus in tenebris vit..e quantisque perictis
Degilur hoc aevi quodcumque est 1

Si nul n'accuse Michelet, ou Shakespeare, ou Racine, ou Virgik,
ou Lucréce, d'avoir été impassibles, si mcme on les brnme ou on
les loue, suivant les cas, d'avoir été le contraire, est-il juste, est-il
logique d'objecter son impassibilité a Leconte de Lisie, et,
avant de lui adresser un reproche de ce genre, ne faudrait-il pas.
savoir ce qu'on entend exactement lui reprocher ?
Car il semble bien, Jorsqu'on accuse Leconte de Lisle d'avoir
manqué d'émotion, de passion, desentiment et de tendresse, qu'on ·
lui en veut surtout de ne pas nous avoir pris pour les confidents de
ses émotions,de ne pas avoir crié sa passion a nos orcillcs et mcm~
par-dessus les toits, de ne pas nous avoir étalé ses sentiments et,

�650

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

fait admirer sa tendresse, de n'avoir rien mis dans sa poésiede ses
aventures et de son histoire, et beaucoup moins d'avoir été un
poete impassible qu'un poete, si jepuis ainsi parler,impersonnel.
Sans vouloir soulever ici une discussion d'esthétique générale,
et en admettant provisoirement que le grief soit de nature a disqualifier l'écrivain qui en est l'objet, il est permis de se demander
si ce grief meme est fondé, si une lectureplusattentivedel'amvre
de Leconte de Lisie et des irnpressions moins rapides ne l'atténuent pasen grande partie, pour ne pas dire qu'elles le dissipent
tout a fait.

..
*

11 est certain que d'une bonne part de cette reuvre, mettons, si
l'on veut, de la plus grande part, la personne de l'auteur est
absente, ou, si elle s'y révele a nous, elle ne s'y révele qu'indirectement. C'est toute la partie purement épique ou dramatique. La
loi mP,me du genre s'oppose a ce que le poete intervienne de son
moi dans son récit ou dans son dialogue. H exprime par le moyen
des personnages qu'il meten scene des sentiments qui, en apparence, lui sont étrangers. Comment conrevoir qu•i] y ait quelque
rapport entre un homme du X!XP. siec!e a pres J ésus-C:hrist et un
,:ontemporain de la Grece péiasgique ou desmigrations kymriques,
ou de la xrxe dynastie, ou des temps antédiluviens? En réalité,
ils' ne sont point tellement impénétrables !'un a l'autre, et l'on
pourrait se demander plutot s'il est possiLle au premier de faire
á ce point abstraction de lui-meme, qu'il ne transporte dans le
passé les idées de son temps, et les aspirations, les tendances, les
réactions et les répulsions de sa propre natur·e. Leconte de Lisie
I'a reproché a Vigny, il l'a reproché a Rugo, et nous Je Iui
avons déja, a un degré moindre sans doute, mais enfin nous le
lui avons reproché a luÍ-mcme. Le poete qui pratique un art impersonnel nous livrc, en partie au moins, sa personnalité, en
dépit des obsLacles qui s'opposent a ce qu'elle parai~se, en dépit
des efTorts qu'il fait et qu'il doit faire pour la cacher, comme une
flamme se devine derriere l'écran qui ne permet pas de la voir. Le
choix de certains sujets, la prédilection pour certains caracteres,
l'insistance ii développer certainssentiments, parfois un mot partí
non pas des levres d'un personnage fictif, mais du creur memc
d'un etre réel et vivant, su!Iisent a nous faire découvrir l'homme
derriere l'auteur. Pour peu qu'il ait de finesse et d'imagination
psychologique, un lecteur pourra-t-il lire le théatre dé Corneille,
celui de Moliere ou celui de Racine, sans se faire une idée non pas

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

651

seulement de leur art, mais de leur caractere et de le':1-r pe~on~e.
« Les ouvrages. disait André Chénier, ont une phys1on~m1e ; 1!s
font connattre · non seulement les humeu:5 et_ le caractere, ma1s
meme la figure ... Convenez que Newton n ~va1t I?ªs un nez obt_us
et de grosses lévres que Voltaire ne pouva1t avo1r que d~s tra1ts
étincelants et fins. '» C'est un plaisir exquis, c:est une cuneu_se et
assionnante étude que de retrouver et de_ réumr de cette phy~10nop · 1 s linéaments incertains et les tra1ts épars. Tache ~ébcate,
::s Joute, difTicile et périlleuse, mais ou l'on p~ut réuss1r '. a plus
forte raison qu'il est permis d'entreprendre;et Je m? fera1s fo rt,
avec une demi-douzaine de poémes de Lecont~ de _Lisie, des p1us
«antiques » ou des plus « barbares », des plus l?m~ams e~ ~es plus .
objectifs, avec Baghavat et (:unaqépa, avec !ViobP etKhiron, avr
Qain, avec I-Iypatie et Cyrille, avec la V ig_ne de N abol_h ou e
Ju ement de Komor, de dessiner, dans ses lignes ess~ntielles, le
po!trait moral de Leconte de Lisie, de marquer les tro1s ou quatre
sentiments essentiels, venus du fond meme. de sa ~atur_e, que sa
poésie, personnelle ou impersonn~lle, exp_n~e, ,s1 vra1ment ce
n'était la besogne absolument inuble, et s1 lm-meme ne ~ous les
avait, a maintes reprises, énoncés de la fagon la plus claire ?t la
plus émouvante·. A cóté de cette partie de son reu':re ou sa
personne n'appara1t pas, ¡¡ y en a en effet une a~tre o~ elle se
montre • a coté de la partie épique ou dramabq~e, Il Y. a la
partie q~'on ne peut pas nommer autrementque lynqu_e, ~1, dans
notre langage actuel, dans nos mreurs modern?s ou la poés1? º? _se
chante plus, ou Je poete n'a plus de lyre, _lynsme peut s1~mher
autre chose qu'expression vibrante et pass1onnée des sent1ments
individuels.
.
Ces sentiments quels son't-ils ? 11 en est que nou~ conna1ssons
déja, car on ne s;urait analyser l'reuvre ~u po,ete, m en marque~
la tendance philosophique, ni en caracténser 1 art sa~s les rencon.
trer sur son chemin. Le plus profond de tous peut-etre! et c?lm
qui est a la base de la vie sentimentale de Leconte de L1s_le, e est
cette nostalgie du pavs natal que ses ver~ ont tant de fo1s exh~lée au cours de plus d'un demi-siécle d'ex1I, avec une mélancolie
'·
touJours
auss1· pénétrant e, pour ne Pas. dire avec. une douleur
·
·
auss1 vive qu 'au premi·er J·our· Nmts
.. merve11leuses dorées
d'étoiles, midis resplendissants delum1ere, couchants et aurores,
Celui qui savoura vos ivresse~ sacrées
y rep!onge a jamais e_n ses rcves sans fin.

n en a emporté sous sa paupiere les visions indélébiles . c'est a
Ieur hantise qu'il a du l'habitude de se détourner du présent, de

�652

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

chercher en arriere, dans son passé et danslepassé del'humanité,
la beauté et le bonheur. Ce regret du pays natal rendait pour lui
plus aprement douloureux le regret de sa jeunesse enfuie pour
toujours. Certes, nous sentons tous, apartir d'un certain age, que
chaque instant qui passe nous éloigne un peu plus des heures
brillantes et fortunées de notre vie, des heures qui ne reviendront
pas. Mais ce sentiment, auquel nous ne pouvonsnous abandonner
saos tristesse, il est atténué dans une certaine mesure par le changement que subissent les choses autour de nous et en meme temps
que nous.. Les images au milieu desquelles nous vivons nous
demeurent contemporaines ; nous voyons toujours a notre hauteur le paysage qui borde les rives du fleuve sur lequel nous
glissons insensiblement; il faut le hasard d'un retour aux lieux
ou nous fumes jeunes, il faut le rappel inattendu d'un souvenir
de notre enfance, pour que nous regardions en arriére et que brusquement nous mesurions avec stupeur la fuite rapide du temps.
De telles pensées, pour la plupartd'entrenous, sontintermittentes;
elles s'imposaient constamment al'esprit de Leconte de Lisie. Ses
souvenirs de Bourbon, toujours présents a sa mémoire, étaient
ce point fixe, ce point de repére qu'il voyait briller au fond de ses
années, toujours aus$i lumineux, mais toujours plus reculé
et plus lointain :
O jeunesse sacrée, irréparable joie,
Félicité perdue, ou !'ame en pleurs se noie 1
O lumiere, fralcheur des monts calmes et bleus,
Des coteaux et des bois feuillages onduleux,
Aube d'un jour divin, chant des mers tortunées,
Florissante vigueur de mes je unes années l. ..

Dans ce temps de sa jeunesse, tout pour lui était doux, riant,
heureux, car il portait en son creur une source intarissable de vie,
d'espérance et de joie. Meme les impressions de tristesse qui lui
venaient des choses, en passant a travers son ame, se tournaient en
exaltation et en encouragements :
La nuit terrible avec sa formidable bouche
Disait: - La vie est douce, ouvre ses portes closes
Et le vent me disait de son rale farouche :
-Adore I absorbe-toi daos la beauté des choses

Tous ses beaux reves de jeune homme, aujourd'hui que sontils devenus? 11s sont au fond de ce creur, calme en apparence,
comme aprés la tempete, sous la mer paisible, les cadavres des
marins engloutis :

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

653

... Génie, espérance, amour, torce et jeunesse
Sont lit, morts, dans l'écume et le sang du combat.

11s sont bien morts, et rien désormais ne pourra les faire revivre:
O malheureux I crois en ta muctte détresse,
Rien ne refleurira, ton creur ni ta jcunesse,
Au souvenir cruel de tes félicités.
Tourne plutót les yeux vers 1'angoisse nouvelle,
Et laisse retomber dans la nuit éternelle
L'amour et le bonheur que tu 11'as point goutés.

Plus l'homme approche du terme fatal, plus le souvenir des jours
de la jeunesse lui devient obsédant et cruel. Comme le voyageur
arrivé au sommet de la colline, il se retourne et contemple le chemin
parcouru, la longue suite d'années qu'il laisse derriere Iui. Image
bien connue, qui exprime un sentiment bien des fois exprimé.
Qui n'a aussité&gt;t a l'esprit la méditation de Bossuet sur la briéveté
de la vie, et les comparaisons saisissantes par lesquelles il essaye
de peindre le néant d'une vie humaine, en apparence la plus longue
et la mieux remplie : &lt;&lt; C'est comme des clous attachés a une longue
muraille, dans quelque distance : vous diriez que cela occupe
bien de la place; amassez-les, il n'y en a pas pour emplir la main !...
C'est bien peu de chose que l'homme, et tout ce qui a une fin est
bien peu de chose. » Et c'est aussi ce que pense Leconte de Lisie
de l'existence humaine. Mais s'il dit, ou peu s'en faut, les memes
paroles, il y met un accent tout difTérent. Tandis que le jeune
diacre de 1649, dans cette considération de la vanité de nos
bonheurs, puisait le détachement des choses de ce monde, le poete,
qui les embrasse et s'y attache éperdument, se désespere, au plus
fort de son étreinte, de les sentir s.'échapper entre ses doigts:
Ah I tout cela, jeunesse, amour, joie et pensée,
Chants e.le la mcr et des fortlts, souffies du ciel
Emportant a plein vol l'Espérance insensée,
Qu'est-ce que. tout 'cela qui n'est pas éternel!

Ce qui fait vraiment et proprement le lyrisme, ce je ne_ sais quo~
de plus que l'image, le mouvement et le rythme, ce timbre qm
luí donne toute sa profondeur et qui fait qu'il vibre et se prolonge a
a travers les ames, il est ici ; et je ne sache pas qu'il y ait dans
toute la poésie frangaise quatre vers qui soient, plus que ces quatre
vers de l' Jllusion supreme, directement jaillis du cceur, et chargés,
en meme temps que de' plus d'émotion individuelle, de plus de
large et de poignante humanité. Cet amour passionné de la vie,
c'est un autre sentiment essentiel a la poésie de Leconte de Lisie.
Nu! homme, au cours d'une longue existence, ne s'est sentí mourir

�654

655

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

peu a peu - en dépit des affirmations de sa phiioso¡.,hie pessimiste
et de la résignation stoique ou par moments il s'efiorce - ayee
plus de regret, de douleur et de désespoir.
Amour passionné de la vie : amour aussi de tout ce qui en fait la
la noblesse et la joie, de tout ce qui vaut la peine de vivre. Toute
l'reuvre de Leeonte de Lisie est un hymne a la beauté. Beauté de
la nature et beauté de la femme, beauté de l'art et beauté intelleetuelle ; a la beauté sous touLes ses formes, a e&lt; la sainte beauté »
commeil l'appelle, il a rei:ldu des hommages d'une gravité qua:si religieuse. Non moins que la beauté, il a aimé la liberté, qui fait la
grandeur et la dignité de l'homme. Ces dewc sentiments, qu'il
avait accoutumé~ d' unir, se rcLrouvent ensemble dans les rares occasions ou le poéte, dérogeant a la regle esthétique qu'il s'était
imposée, s'est laissé inspirer directement par les événements contemporains. En 1859, quand, a la veille de laseule guerre duiecond
Empire qui ait ét.é populaire, iI adressait a l' Italie un éloquent
appel, il saluait en elle la continuatrice de la tradition antique,
l'héritiere de la Grtice, la rénovatrice de la beauté :

la fin du mois d'aout, il avait envisagé les pires catastrophes. Leur
horreur n'avait pas abattu son courage. Avec son t-our d'esprit
absolu et son tempérament violent, il allait du premier mouvement aux résolutions extremes. Des les premiers jours de septembre, enfermé dans París en attendant le siege, il coneevait
tout un plan de résistance désespérée, pour « donner au pays te
temps d'arriver »: « recevoir l'ennemi dans la ville meme, occuper
toutes les grandes voies ... par de formidables barricades, et faire·
payer aux Prussiens lcur victoire probable par. un tel massacre
qu'ils n'entrent ici que sur nos cadavres a tous. » Voila ce qu'it
eut fait, s'il cut été « dictateur de París ». Mais il n'était pas «dictateur », it n'était que simple garde national, faisant, malgré 9es
cinquante-deux ans, son service comme les autres, montant sa
faction toutes les quarante-huit heures, nuit et jour, sur les
remparts, saos abri, pendant les froids et pluvieux temps
d'hiver. Dans les premiers jours de janvier 1871, sentant venir la
fin inévitable d'une lutte héroi:que, il écrivait la grande piece
. intitulée le Sacre de Paris. U y dlébrait en vers maguifiques la
ville qui était a la fois pour lui la capitale de l'intelligence et la citadelle de la liberté.

Depuis la saintc Hella~, ou done est la rivale
Qui marqua eomme toi l 'empreinte de ses pas ?

..........................................

Qui done a su tcnir d 'une puissance tellc,
Trempé dans le solcil, ou plus proche des cicux,
Lo pinceau rayonnant et la lyre immortelle ?

Abcillo ! qui n'a bu ton miel délicieux ?
Reine l qui n'a couvert tes pieds d'artiste et d'angc,
Dans un transport sacró, de ses baisers pieux ?

Cette patrie de la poésie et des arts, elle était maintenant en
proie aux barbares; mais le poetc l'exhortait a se redresser et a
s'affranchir :
Debout ! debout l agis, sois vivante, sois libre !
Leve-toi, levo-toi, magnanime ltalie 1

et il espérait, et il prévoyait que, le jour ou elle s'armerait pour
le combat, la France viendrait a son secours, les dcux ailes ouvcrtes,

Yille augusto, ccr\·eau du monde, orgueil do l'homme,
Ruche immortelle des csprits,
Phare allumé c.lans l'ombre ou sont Athene et Rome,
Arche des nations, Paris !

.............................................

La foudre dans les yeux et brandissant la pique,
Guerriere au visage irrité,
Qui fis jaillir des plis de sa toge civiquo
La victoire et la liberté l

\·oi~ ·, ·1~-h~~cio ~~- p~u· ia~.;º ~;,;;ég~- tos· mti;aiÍI~~ ·1·
Vil troupeau de sang altéré,
De la sainte patrie .ils mangent les entrailles,
lis ba vent sur le sol sacré.

Plutót que d'attendre cela famine ou la hontc », il appelait París
a une lutte désespérée ou bien a un éclatant suicide.« Bondis hors
de tes remparts », lui criait-il, ou bien« allume le bucher inoubliable, ensevelis-toi sous tes ruines fumantes, en laissant a l'univers l'éblouissement de ton génie et l'cxemple de ta mort. »

Par la route de l'aiglo et de la liberté.

Douze ans plus tard, il vibrait encare pour les memes causes,
mais d'émotions bien différentes. Au lieu de l'allégresse et de l'enthousiasme, c'est la douleur et la rage qu'il avait au creur. Des
les grands revers de la funeste campagne de !870, exactement des

Regrets de la jeunesse, regrets du pays natal, amour de la vie,
amour de la beauté, amour de la liberté, amo.ur de la patrie, tous
ces amours, les plus nobles ou les plus profonds que püisse nourrir

�657

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

REVl'E DES COURS ET CONFÉRENCES

l'ame humaine, ainsi done Leconte de Lisie les a tous éprouvés et
chantés. Aurait-il ignoré l'amour par excellence, l'-amour, que
tous les poetes ont célébré ? Celui-la a tenu trop de place dans
sa vie pour n'en avoir pas une dans son reuvre. ~ous s~v~n~
déja comment, avec son tempérament de créole, 11 ava1t ele
précocement sensible au charme de la fem_me. Nous _l'avons YU
se passionner tour atour a Bourbo~ pour s~ Jeune cousme,
son
escale au Cap pour Anna BesLaucl1g, a D~nan pour Ca~ohne et
pour Marie Beamish, a Rennes, en un s01r, pour Léontme Fay.
Nous tenons ces aveux de lui-meme, et encore sans doute ne
connaissons-nous pas tout, et ne pouvons-nous nous flatter d'énumérer tous les objets charmants pour lesquels a battucecceurqu'on
n,ous représenle comme insensible. II semble bien qu'il faille interpréter dans le méme sens la crise mora)e par_ l~quelle_ il passa au
temps de sa collaboration a LaDémocralie Pacifiq~e, c~1~e que nous
dévoilent ses lettres de 1846, et dans laquelle 11 fa11lit sombrer.
A partir de cette date, ses papiers ne nou~ révelent pl~s. rien. Mais
a défaut de lcttres et de confidences é¡;nLes, ses fam1hers et ses
bionraphes no1.1s en ont dit assez pour que nous puissions affirmer
en toute assurance que sa vie sentimentale et amoureuse s'l!st
prolongée autant que sa vie elle-meme. En les rccoupant les
uns par les autres, en complétant ce qn'ils racontent au moyen de
telle dédicace des éditions originales que le poete a soigneusementeffacée dans les suivantes, ou decertaines allusions qu'il a fait
&lt;lisparailre, on peut reconstituersomm:ii~ement ces rom;,ns ~e son
a"'e mur et de sa vicillesse, esquisst.r la s1lhouette des bellcs mconn~es et meme sous les portraits, mettre des noms. A Dieu ne plaise
que j'écrive ce~ no:ns qui ne nous apprendraient rien. Mais pou~quoi dissimulerais-jequ'entre 1850 et 1855, son creur se partagea1t
entre deme amours. lis lui ofTrirent le sujet d'un de ces « chants
alternés11 com,ne nousenavonsdéjaentendu,oilil aimaita opposer,
dans un¿ anlithese longuement soutenue, deux conceptions,
dcux sentiments, deux images. De ces deux amours, l'un, c'était
l'amour pur, chaste, idéal, qui ne connatt d'autres caresses que
les respects et d'autres aveux que l'adoration muette ; l'aulre,
c'était la p~ssion efTrénée, dévorante et brulante ; c'était l'amour
de )'ame et l'amour des sens. D'un coté une vierge du nord, aux
chcveux blonds au col blanc, aux yeux candides sous ses longs cils
baissés · de I'a~tre une femme dans tout l'épanouissement de sa
beauté, ~ux regard~ a la fois doux et brulants, ou le soleil du midi a
mis ses flammes. Le poete ne va point de l'une a l'autre; ces deux
ima.,.es qui passent devant ses yeux ne s'excluent point ; le cceur
qu'elles enflamment les contient a la fois et les chérit toutes les

.ª

dewc. Laissons-le parler; la pureté n'a pas de plus fervent, dévot:
Que nulle main profane, ó fantóme léger 1
N'ose, m~me en tremblant, toucher ta robe blanche ;
ue nul baiser mortel n'effeuille l'oranger,
ue la neur de l'Éden en par fume la branche 1
t si, de loin, j'adore, en son azur natal,
Ta grAce, ó jeune Esprit rev@tu de mysU:re,
Qui pourrait elTacer mon bonheur idéal ?
Serait-ce vous, douleurs et fievres de la leITe ?

ª

Mais aussitot une autre voix se fait entendre, une voix qui
gronde d'impatience et tremble de désir :
C'est un nom, un seul nom millo fois répété
Dans les pleurs de l 'attente ou les )armes d'ivresse,
C'est l'heure qui contient une immortalit6,
C'est ton vol d'aigle et d'ange, ó rapide 1ounesse 1
C'est lamer ou l'on puise et qui ne pout tarir,
Dont le not nous altere autant qu'il nous onivro;
C'est la félicité dont on voudrait mourir
Et le tourment sans fin dont je veux toujours vivro 1

De ces deux amours, c'est l'amour pur et chaste qui l'emporta,
mais seulement apres que la passion eut fini, comme finissent
d'ordinaire les passions, dans le déchirement et daos les larmes.
Le poete raya de son reuvre le chantalterné dont une des voix
ne se faisait plus entendre ; il n' en retint que les quelques strophes
qui, sous le titre d'Épiphanie, trouverent asile beaucoup plus tard
daos les Poemes Tragiques.
Elle passe tranquille, en un r@ve divin,
Sur le bord du plus pur de tes !aes, ó Norvege l...

Mais l'encens, cette fois, était brulé sur un autre autel ; l'hommage discret que ces stances expriment s'adressait a une
autre beauté, pour qui les soixante ans bien sonnés deLeconte de
Lisie retrouvaient l'ardeur et la flamme de ses jeunes années. Et
dans l'intervalle, quelque quinze ans plus tot, une jeune
femme, une brune au teint mat, d'une beauté royale et orientale,
avait fait sur son creur sensible une impression profonde ; c'est
pour elle, nous dit-on, qu'il avait écrit cette romance de couleur
persane, qui semble une inspiration de Saadi :
Les roses d'Ispahan, dans lcur gaine de mousse,
Les iasmins de :lfossoul, les fleur,; de l'oranger
Ont un parfum moins frais, ont une odeur moins douce,
O blanche Lellah I que ton soume léger l...

L'amour, qui avait si souvent traversé, troublé ou consolé sa
vie, l'accompagna jusqu'au terme du : pelerinage. Il éclaira et
44

�658

REVUE DES COURS BT CONFÉRBNCES

rechautTa d'un rayon un peu pale-- un rayon de soleil d'hiver le déclin de sa vieillesse. Les derniers vers, ou a peu pres, qu'il
écrivit, ce sont des vers d'amour, ces strophes du Sacri/ice, étonnantes de verdeur et de lougue, oil il souhaite de soutTrir et de
mourir pour celle qu'il aime :
Et je voudrais, le creur abtmé dans ses yeux,
Baigncr de tout mon sang l'aut.cl oll je l'adoro

Ce sont, plus tardiverncnt encore, les deux quatrains descendant,
comme une supreme bénédiction, sur celle par qui il avait sentí
pour des beures trop breves

Sa jeunesse renattre et son creur refieurir",

celle qui avait donné a ce creur nostalgique l'illusion de rccommencer le reve de la vie, et qui lui avaiL rendu « le matin de sea
jours ».
On est bien forcé, apres cela, de convenir que, selon le mot d'un
des plus lideles disciples de Leconte de Lisie, « les femmes ont
beaucoup compté dans sa vie "· Et il paralt difficile de soutenir
que cet amoureux passionné ait été l'artiste au front calme et
aux mains froides quel'on nous a tant de lois présenté. S'ilfallait
le défendre d'avoir été irnpassible, je crois que la cause est
entendue. ~lais je ne sais si cette défense - bien que je me sois
gardé de trahir quoi que ce soit des secretsqu'il avait voulu cacher
- aurait agréé

a l'homme qui avait, de ses mains,si jalousement

relevé ce mur de la vie privée que les poétes de la génération
précédente, tous ou presque tous, s'étaicnt fait, de jeter bas,
un jeu et une gloire. Est-il besoin de citer les poémes fameux
oil, dans leur ardeur a chanter leurs amours, ils en avaient a demi
violé le mystére, et les commentaires, plus fameux encore, oil i1a
1' avaient profané tout afait? Faut-il rappeler cornment Lamartine
- non contentd'avoir écritLeLacouLe Gol/edeBaia- avaitjugé
a propos de mettre an bas de chaque piéce le nom et l'histoire de
celle pour qui il l'avaitécrite; commcnt, dans ce besoin de confidences, ou de confessions, qui depuis un siécle tourmentait nos
écrivains, il avait composé ce roman de Graziella et cet
autre roman de Raphael, ou tout n'est pas authentique, oil la
réalité est idéalisée et embellie, ou le faux est melé au vrai, soit l
dessein, soit par la faute d'unc mémoire royalement inlidéle, mail
ou il subsistait encore assez de faits positifs et d'allusions pnlcises pour donner pature a la curiosité de lecteurs qui n'étaient
pas toujours guidés par des motifs d'un ordre exclusivement !ittéraire? Faut-il rappeler les Nuilsd'Al!red de MussetetLaCon/ession

L\.EU\',HE POÉTlQlJE

nn

LECONTE DE LISLE

659

d'un en/anl du siecle, et les Elle el Lui, et les Lui el Elle, ou les
gneis réc1proques des amants de Venise et de Fontainebleau 1 Ieura
rancreu~ et !eurs. rancunes éta ient largement exposés aux yeuX

~u pubhc ? Faut-il rappeler qu 1un autre, qui pourtant semblait
ce sa_natm:e plus r,és_ervé que ~eux-la, dans ces Conlemplalioru qui
?eva1ent etre « 1 hist01re d un~ Ame», avait, pour peindre cette
ame t&lt; en fleur », mséré tout un hvre oll il contait un amour dont
l'ceil le moi?s exer_cé n'av~it ~as ~e peine a reconnaitre, en dépit.

des précaubons pr1scs, qu 11 n ava,t pas pour objet la mere de ses
enfants ? Cet éta_lage, ou, si l'on me passe le mol, ce « déballagc »
des senbments mt1mes, autant était-il indiscret et indélical
autant était-il en passe de devenir lacheux et dangereuxpourl'art'
a supposer qu'il n'en lil.t_pas la négation meme. 11 révolta cbe¡
Lec_onte de Lisie ce sentiment de fierté susceptible, de dignité
nat!ve, et, pour appeler les choses par leur nom, de pudeur, qui
éta1t, de son caractére, un des traits les plus fortement marqués.
Sa protcstation contre cette littérature d'épanchements sans
réserve, de conlidences déplacées et d'insupportables racontars,
~e_fut le sonnet des Monlreurs, que publia dans la livraison du 30
Jum 1862, trois mois aprés l'apparition desPoémes Barbares la
Revue Conlemporaine. La page est bien connue, je dirais volontlers
~~'elle ~e l'est que trop ; mais il n'en faut pas moins la rappeler
JCJ, ne ful-ce que pour la replacer a sa date et en préciser la porl.ée
et le sens. On sait comment le poete s'y défend avec toute son
énergie, de se laisser tralner en spectacle, • te] q~'un morne animal »sur le pavé des rues, pour leplaisir d'une «plébecarnassiére•,
de que! ton mépr1sant 11 reluse de déchirer devant elle « la robe
de lumiére » dont se voile la volupté:
Dans ~on orgueil muet, dans ma tombe sans gloire
Oussé-JC m'eugloulir pour l'ólernité noire
'
Je ne te vcndrai pas mon ivresse ou mon D'lal,
Je ne Jivrerai pasma vie á tes huCes,
Je ne danscrai pas sur ton Lrétcau banal
A vec tos histrions et tes prostituées.

Da_ns ces vers énergiques, avant tout. c'est l'homme qui par!"
etqm refuse d'acheter la renommée auprix decequ'ilregarde le mol éta1t en toutes lettr_es daos la version originale con_ime, un av11isse~ent. l\1a1s, depui_s longtemps déja, l'artistc
ét.1t_ d accord avec I homme pour ass1gner comme matiére a la
poé_s1e non pas l'expressiondes douleursou desjoies individuelles
m&amp;1s celle des sentiments humains dans ce qu'ils ont de commu~
et de général. Leconte de Lisie a, dans les trois grands recueils

�L 1CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

660

661

REVUE DES COURS ET CONFÉRE~CES

qu'il a publiés de son vivant, appliqué cette regle de la fa'.&lt;on la
plus stricte. 11 n'a épargné que les allusions - combien discréles
et vagues - a son premier amour. Il a retranché tout ce qui avait
un accent trop personncl, ou un caraclcre anecdotique, tout ce qui
aurait fait dcscendre sa po«'.·sie du piédestal sur lequel, comme une
belle statue, il voulait qu'ellc demeurat exhaussée, parexemple ce
sonnet- intitulé Le Présage - d'un tour spirituel et d'un
humour un peu acide qu'on n'est pas habitué a rencontrer dans
son reuvre:
C'était une adorable enfant : reil noir et doux,
Le\Te on fleur, entr'ouverte avec un frais sourire,
Tout un charme vivant qui ne peut se décrire.
Un pctit chien soyeux jouait sur se, gcnoux.
A pres nvoir longtemps lissé ses fines tres~es,
L'a,·oir ,erré conlre elle en disanl : )Ion amour l
La despole aux grands yeux, belle comme Je jour,
Le murdit jusqu 'au sang au milieu des caresses.
Puis rcdoublant de soins flalleur,, pour apai~r
L'humble gómisscment qui luí plabail dans !'ame,
Elle Je consola d 'un ra pide babc:.
Et je vi~ qu&lt;' c'él::iit dt'ljii toulc la r,•r,1mc;
L'amour dans le capric,· el dan~ lo cruuulé,
·re11e que Dieu !'a faite et pour I'clernilé.

Cet amer badinage n'en exprime pas moins, sous sa forme
légcre, un aspect de sa philosophie de l'amour, telle que nous la
trouvons éparse ~a et la dans des poern~s cl'une allure plus gravt•,
d'oú le paradoxe est banni.
La passion lui était apparue, au temps de sa jeunesse, quand il
était sous le prestige du roma:üisme, comme un.e exaltation sacrée,
so urce de soufTrance pour l'homme, mais aussi source de grandeur:
Désirs que rien ne dompl&lt;', o robe c:-.pialoire,
Tuniquc d('.vorantc c·t :nanteau úo.1 Yictoirc

11 conserva toujours un culte pour clic, et s'il reprocha quelque
chose a son siccle, nous le savons, ce fut de manquer d'enthousiasme et de vivre sans passions. De la passion par excellence,
de l'amour, il vit, selon les temps sans doute et les circonslances,
les bons et les mauvais cotés, surtout les mauvais. Il le regardatomme une puissancc falale et meurtricre, et il symbolisa cette
conccption dans un mylhe dont il emprunta l'idée a Ilésiode.
Ekhidna est un « monstre horrible et beau », moitié nymphe awt.
lcvres roses, moilié reptile cuirassé d'écailles. Elle habite, au,c
gorges d'Arimos,

Une caverne sombre avec un seuil fleuri.

Le jour, elle se cache dans le fond de son antre; le soir, elles'avance
au bord, elle chante, et les hommes, en entendant ses chants, accourent autour d'elle « sous le fouet du désir ». Elle leur promet des
baisers sans fin et des voluptés sans nombre; elle assure qu'elle les
rendra semblables aux dieux. Tous se ruent a l'envi dans l'étroite
caverne,
Mais ceux qu'clle enchainait de ses IJras amow·cnx,
~ul n'en dira jamnb la roulc disparue.
Le monst.ro aux yc11x cbarmants dévo:ait leur chair crue,
Et le temps polissait lcurij os dans l'antre creux.

Comme tous les symboles, celui-ci se laisse tirer en plusieurs
sens. Cette Ekhidna aux formes monstrueuscs « qui ne voit, dit
M. Vianey, qu'elle pcrsonnifie tous les reves et toutes les chiméres
et que le poéte prédit une fin afTreuse a tous les amanls de l'idéal,
atous les chercheurs d'énigmes, a tous les aventuriers de la passion,
a tous ceux qui demandent a la poésie, a l'art, a la philosophie,
al'amour, de les rendre des dieux ? » Te! qu'il se lit aujourd'hui,
le texte peut, en efTet, prcter a cette interprétation élargie. Dans
la version primitive, il y avait une strophe de plus, qui ne laissait
aucun doute sur l'intention de l'auteur et la signification du
morceau : « Les siecles, déclarait le poéte,
Les siecles n'ont changé ni la folie humaine,
fü l'antique El,hidna, ce reptile ú l'reil noir ;
Et malgró tant de plrurs el tant de désespoir,
Sa proie est éternellc, et l 'amour la lui mene,

l'amour, qui est, au gré de Leconte de Lisie, le premier né et aussi
le dernier des dieux, le plus cher, le plus adoré, le plus doux en
meme temps et le plus cruel, et qui fait payer par des « pleurs
sanglants » les« heures de délire » qu'il a accordées d'abord.
Des atteintes de la passion, ríen ne peut défendre la victime
qui lui est désignée, pas meme le reve d'art et de beauté dans
lequel lepoéte a cru s'enfermer. Il s'était assis en face des dieux,
sur la cime antique; il avait détourné ses regards du monde d'a
présent ; il évoquait les ages anciens ; il écoutait l'hymne que la
terre chantait au temps de sa jeunesse. Mais, comme de « noirs
&lt;&gt;iseaux de proie», les passionsse sontjetéessur lui; elles ont enfoui
leurs ongles sanglants dans sa chair ; elles l'ont rappelé a la
réalité et a la vie. Car I'homme qu'elles déchirent ne meurt pas. Il
vit, pour endurer d'incessantes tortures, pour etre« rongé de désir
et demélancolie», inquict etinassouvi. Et quandlapassion !'aban-

�662

L'IEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

donne, quand l'amour se retire de lui, quand les parfums
sont consumés, quand le flambeau s'est éteint sur l'autel, de ces
moments d'ivresse il ne reste - c'est le poete qui le dit - que
tristesse et que remords. Des spectres, aux beures sombres, hantent sa solitude. Ils se dressent devant lui, froids comme des
morts, faces livides, mains glacées, dardant sur lui des yeux fixes.
Et c'es_t en vain qu'il implore de ces tristes ombres une parole
de tendresse ou de pardon :
Et vous, vers qui montaient mes désirs éperdus,
Cberes ~mes, parlez, je vous ai tant aimées !
Ne me rendrez-vous plus les biens qui me sont dus ?
Au nom de cet amour dont vous fOtes charmées,
Laissez comme autrefois rayonner vos beaux yeux;
Déroulez sur mon cceur vos tresses parfumées J
Mais tandis que la nuit Iugubre élreint les cieux,
Debout, se détachant de ces brumes mortclles,
Les voici devnnt moi, blancs et silencieux.

Cette passion qui a insinué son veninjusqu'au fond des veines,
il faut !'en cbasser, ou il faut périr:
Ployé sous ton fardeau de honte et de miserc,
D'un exécrable mal ne vis pas consumé:
Arrache de ton sein la mortelle vipére,
Ou tais-toi, ldche, et meurs, meurs d'avoir trop aimó

J

Ici, Leconte de Lisie rejoint par le sentiment,et presque par l'expression, le plus passionné de tous les romantiques, cet Alfred
de Musset, pour Jeque] il n'avait pas assez de sarcasmes, qu'il qualifiait de « poete médiocre », et d' « artiste nul », le Musset de Don
Paez, désabusé par une expérience précoce, qui n'avait pas vingl
ans et qui maudissait l' amour :
Amour, fléau dtl monde, exécrable fo1ie,
Toi qu'un lien si frele U la voJupté Jie,
Quand par tant d'autres nceuds tu tiens a la douleur,
Si jamais, par les yeux d'une femme sans cceur,
Tu peux m'entrer au ventre et m'empoisonner l'~me,
Ainsi que d'une plaie on arrache une lame,
(Plutót que comme un !ti.che on me voie en souiTrir)
Je t'cn arracherai, quand je devrais mourir .

II se rencontre encore avec lui, quand il parle de la trace ineíla~able et précieuse que l'amour laisse dans le cceur qui l'a connu.
Une des plus belles pieces de Musset et des plus profondément
senties, est celle ou le poete se console de l'abandon et de la trahison, par la conscience qu'il a aimé et qu'il a été aimé:

663

La foudre maintenant peul lomber sur ma tete
Jamais ce souvenir ne peut m'8tre arraché 1
Comme le matelot brisé par la tempMe,
Je m'y tiens attaché.
Je ne veux rien savoil', ni si les champs f_lelll'issent,
Ni ce qu'il adviendra du s_imulacre hu~am,
Ni si ces vastes cieux écJau-eront demam
Ce qu'ils ensevelissent.
Je me &lt;lis seulement: « A cette heure, en ce lieu,
Un jour, je fus aimé, j'aimais, ell~ était belle.
J'en!ouis ce trésor dans mon :1me 1mmortelle
Et je l'emporte a Dieu ! &gt;

Le « Souvenir » de Leconte de Lisie, c'est le sonnet qu'il a intitulé le Parfum impéri~sable. Qu'elle soit « d'argile ou de cristal ou
d'or ll, la fiole oll I'on a versé gouttea goutte &lt;( l'ame ~dora~te » des
roses en reste a jamais parfumée. Quand on la v1dera1t sur le
sable du désert, quand on la laverait dans les ea1:1x_ des fleu_ves,
quand on la briserait en mille piéces, &lt;( l'ar6me d1v1n &gt;&gt; subs1sterait toujours.
Puisque par la blessure ouverte de mon camr
Tu t'écoules de méme, ó eéleste liqueur,
Inexprimable amour qui m'enflammais pour elle 1
Qu'il Jui soit pardonné, que mon ma_l soi~ béni 1
Par dela l'heure humaine et le temps rnfim
Mon cceur est embaumé d'une odeur immortelle 1

Et !'on peut préférer a la grande déclamation romantique la
sobre comparaison parnassienne, ou l' éloqu~nce _Persuas1ve de
Musset a la calme certitude de Leconte de Lisie : 11 y a la deux
arts qui s'affrontent, deux tempéraments d'écrivain, deux époques de notre poésie ; mais il y a dans l'un et l'autre morceau,
- et c'est sousdes apparences diverseslecommun élément de leur
beauté- un accent qui vient du cceur.

•

••
On Je voit, la poésie de Leconte de Lisle n'~st pas aussi '.' impersonnelle » qu'on affecte de le dire ; encore m~msest-elle « ~pass1ble », si l'on admet surtout, comme ¡e le cro1s, que_ la pass10n la
plus sincere et la plus émouvante n' est pas ceUe qm se r~pand en
cris, en sanglots, en larmes et en paroles, ma1s cell~ qm se contient serre les !evres raidit les muscles, et ne se trah1t que malgré
soi. Et celle-ci a en o~tre l'avantage de se p_reter mieux que cellela a J'expression mesurée et harmonieuse qui est, selon la tradition

�664.

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

antique et classique, la forme parfaite de l'art. C'est a cette
tradition classique, en donnant au mot son sens le plus large, que
Leconte de Lisie se rattache. II en a lait profession le jour oil il
a reconnu a l'art le pouvoir de« donner, dans une certaine mesure,
un caractére de généralité a tout ce qu'il touche ,,, signiliantimplicitement par la que de nos émotions celles-la, aplus lorteraison,
sont proprement matiere artistique, qui portent d'avance en elles ce
caractére de généralité, et ne peuvent demeurer étrangeres a aucun
de ceux qui participent de la nature humaine. En parlant et en
pensant ainsi, il réagissait sans doute centre l'individualisme
excessil de l'école romantique; il cédait au goOt de sanature pour
la vie intellectuelle et contemplative, justiliant la définition de
lui-meme,
Je suis l'homme du calme et des visions chastes,

qu'il donnait dans un des poémes de sa jeunesse ; mais aussi,
mais surtout, il obéissait au sur instinct qui a fait de lui, en méme
temps qu'un grand poéte, un des artistes les plus accomplis qu'il
y ait dans notre littérature lrangaise.
(d suivre.)

Chenedollé
(1769-1.833)

A l'aube du romantisme. Chenedollé, 1769-1833, essai blograpbique et litterafre. [Extrails du Journal de Chénedollé, 1802·
1833, d'apres les manuscrits du Coisel et de la collection Spoelberch
de Lovenjoul.] These pour le doctorat es lettres .•. par Mwe Paul de SAMJE,
née Lucy de Lamare. - Caen 1 imprimerie de E. Domin, 1922. 2 vol.
in-8°.

Nous venons, a la suite d'un a1mable guide, de relire l'reuvre
de Charles-J ulien Lioult de Chénedollé, de repasser dans notre
esprit les diílérentes étapes de sa vie, et nous nous associons
volontiers aux élogcs que la thése de Mm• de Samie a regus des
membres du jury du doctorat de la Faculté des lettres de Paris,
le 20 mai 1922.
· Cet ouvrage n'est pas sans défauts ; l'auteur l'a reconnu
avec grace. Ce qu'il faut louer sans résérve, c'est le zele bibliographique et documentaire dont il témoigne (1). Les diverses
correspondances et Je journal intime dont Mm• de Samie enrichit
l'histoire littéraire sont d'une grande valeur pour l'érudition.
Non seulement ils contribueront a nous faire mieux connattre
le pré-romantisme en cette période ingrate, mais non pas stcrile
de la Révolution, de l'Empire et du début de la Restauration,
mais ils éclairent déflnitivement la biographie d'un homme
qui fut sans contestation un vrai poéte et dont la vie, bien
qu'assez obscure et fort correcte en apparence, fut une des
plus romanesques au lond et des plus douloureusement irréguliéres qui se puissentimaginer. Figurez-vouf:une3.mevirgilienne 1
{1) Grflce f-1 1i1me de Samie, nous ¡,avons désormai.s qu'il y a pour l'étude•de
Chénedollé et son temps quatre sources princípalt:s l1 consu~ter_: 1° ~e dossier de Sainte-Beuve confié par M.Trouhat i'l l'lnst1tut, et qui ra1tpartie de la
collection Lovenjoui a Chantilly ; 2° le dossier de Liége qui comprend la
correspondance de Chénedollé avec le fils qu'il eut en exil p~ndant l'Émigration · 30 les Archives du CoiseJ oll. l'on trouve entre autres richesses, avec
le journ~l du poete, une correspondance avec M 11).e de Custine et avec les
membres du Cénacle romantique, ele. ; enfin 4(&gt;, le dossier de _Chened~l!é,
soit aux Archives nationales, soit aux Archives de la Guerre, s01t au MmlStere de l'lnstruction publique:

�666

l'3me d'un reveur, douce et fine, mais faible, un peu pusillanime,
aux prises avec quelques-uns des sombres événements d'un drame

balzacien. La destinée s'offre parfois de ces jeux cruels, qui sollicitent la plome d'un psychologue amer.
- Mme de Samie a eu raison, dans le relevé qu'elle consacre

aux travaux qui ont paru sur Chenedollé, de signaler l'importance de l'étude de Sainte-Beuve, qu'il fit paraltre dans la Revue
des Deux Mondes de juin 1849 . et qu'il publia en 1861 dans le
tome II de . Chaleaubriand el son groupe sous l' Empire, cours
professé a L1ége en 1848-1849. « C'est Sainte-Beuve, dit-elle, qui
eut le premier communication des papiers de Chenedollé.
Mm• de Banville, la veuve du poéte, entretint une correspondance
avec le critique et lui entr'ouvrit les archives du Coisel. II eut
entre les mains les lettres de Chateaubrial)d, de Joubert et
de Fontanes qu'il a publiées ainsi qu'une partie des manuscrits
de Chenedollé ... Cette étude faite d'apres les manuscrits est
l~ _seule qui compte vraiment... Pourtant elle n'est pas défimttve ... » Ces quelques mots sont parfaitement justes, et l'apport
documenta1re - tres probablement définitif, celui-la - que

667

CHENEDOLLÉ

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

n'est pourtant pas un reproche a !aire a un critique contemporain des événements dont la vie du poete est incrimmée, de
s'Ctre conduit en galant homme. Enfm, on invoque une fo1s
de plus sa haine pour Chateaubriand « dont il est tenté d'embellir
l'entourage pour le !aire paraltre plus noir "· Je ne sache pas
que Sainte-Beuve, a vrai dire, ait été plus sévére pour Chateaubriand quetous les excellents esprits qui, sans cesser de l'admirer
infiniment, ont su ,:nger l'homme en méme temps que le prodigieux artiste, et Lemaitre, ainsi que Brunetiere, Faguet et

M. Lanson ont en somme conclu comme Sainte-Beuve. On ne
prend pas si aisément Sainte-Beuve en défaut. II avait a un
&lt;legré extraordinaire le sens des « contradictions " du cceur
humain qu'ont notées les moralistes, et jamais il ne s'est contenté
de décrire un aspect de la nature d'un homme sans se soucier

de rapporter aussi tous les autres, qui aident a comprendre
sa physionomie et la complétent ; mais, de méme que, s'il est
sévére pour les petits cotés d'un grand esprit, ce n'est que pour
1

mieux le faire conna1tre, de meme, s il aperi;oit

a travers

les

ces secrets du cceur qui invisible-

détours de la vie misérable et douloureuse d'un vrai poéte les
traces persistantes, nonobstant ses errenrs, d'une véritable
noblesse initiale, il laut le suivre dans toutes les nuances de son
jugement et comprendre comment ce juge exquis des cboses
du cceur et de !'esprit les motive. C'est lui qui, en définitive, a
raison : il a compris et il eut pitié. Personne ne savait, d'un ceil
plus perspicace, derriére l'auteur étudié découvrir. l'bomme.

ment
commandent toute une vie; et de cela nul ne s'étonne '
.
ma1s ce qui ravira ceux qui admirent la personnalité si ondoyante
et s1 d1verse de Samte-Beuve, c'est la délicatesse avec laquelle
il a manié, si j'ose dire, la plaie dont souffrait Chenedollé. On
nous dit « qu'il passe sous silence des faits importants de la
vie_ de Chenedollé jusqu'a la rendre méconnaissable, par compla1sance pour la famille "· Mais que n'auraient pas &lt;lit les détracteurs du caraclere de Sainte-Beuve, s'il se !Iit étalé sans pudeur,

appelle la these de doctorat, obligent-elles les amateurs d érudition a des efforts disproportionnés avec le but qu'ils se proposent?
.
Mm• de Samie nous renseigne fort bien dans son Introduct10n
sur l'intérét qu'offre l'étude de Chénedollé. Aucun lettré de
culture approfondie n'ignore le poéte ; aucune ame « un peu
bien située ,, ne refusera sa sympathie' a l'homme.

nous ofTre l'ouvrage de Mme de Samie, non seulement complete

l'enquete, déja si vaste et précise de Sainte-Beuve, mais rend
indi_rectement hommage a la sagacité merveilleuse du grand
critique. Il sut toucher ave-e une sorte de divination, puisqu'il
n'était qu'imparfaitement renseigné, a ces plis douloureux
d'une conscience humaine,

quinze ans

a peine aprés

a

la mort dtr poéte, sur ce cas sinO'ulier

de bigamie qu'offre le double mariage de Chenedollé et qui
seul offrirait une intéressante matiere a une these de
droit, sinon juridique, du moins canonique. Les catastrophes
de l'époque révolutionnaire et les miseres de l'Émigration pour-

a lui

raient servir d'ailleurs, sinon de justification, du moins d'excuse

a une telle

erreur de conduite. Sainle-Beuve a fort bien laissé
entendre que le poete en porta la peine jusqu'a ses derniers jours.
« II i_déalis~ jusqu'a, la rendre méconnaissable, ajoute-t-on, la
physrnnomie du poete, par égard pour Mm• de Banville. " Ce

Aussi, pourquoi les, nécessités de ce genre singuher, q~'on

(t

Son ceuvre n'offre qu'une beauté fragmentaire, c'est vrai;

mais elle a une sincérité d'accent assez personnelle et déja
romantique.

« Chenedollé mérite d'etre étudié comme poete de transition,
comme continuateur de Delille, comme précurseur de Lamartine.
Il doit l'etre si l'on veut suivre l'évolution de la poésie lyrique
entre 1800 et 1820 dont il marque une étape : la derniere avant
les Médilalions. "
Mais sa vie est plus intéressante encore que son ceuvre : « 11
naquit sous Lows XV et moúrut sous Louis-Philippe, Son

�668

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

enfanee fut eontemporaine des dernieres années de Voltaire,
de Rousseau, et sa vieillesse applaudit aux triomphes d'Hernani.
C'est une mémoire riche de souvenirs et qu'il peut etre intéressant
d'interroger, car il tenait registre des faits mémorables de sa vie.
" Il a été en relations avec tout ce que son époque oflrait
_d 'hommes de génie _et de femmes distinguées. Disciple et meme
collaborateur de Rivarol a Hambourg, iI a connu la derniére
fleur de l'!ristocratie fran~aise ; a Coppet, il vit Benjamin Constant, Adr1en de Lezay et tant d'autres. Rue Neuve-du-Luxembourg, confident de l'enchanteur, il fit des lors partie du groupe
Chateaubriand.
• En souvenir de l'Oratoire - qu'il aima toujours - il fréquenta Fouché, Daunou ; plus tard, a la société des BonnesLettres, il verra Nodier, il acclamera Hugo.
_« Mmea
_Flahaut, d_e Montolieu, de Stael furent ses protectnces de l ex1l. Il a1Tect1onna Mme de Beaumont la douce hirondelle ; il consola r,[me de Custine des infidélité~ de René enfin
il aima Lucile de Chateaubriand. Rien qu'a ce titre d';mi &lt;!de
fiancé de Lucile, il éveille la curiosité ... »
'
Eh bien ! tout l'intéret de cette étude était dans Sainte-Beuve
comme l'intéret que comportent les adorables illusions de l;
jeunesse ou certaines « contrariétés » de notre creur sont dans
Dominique ou dans Adolphe. Or, on ne referait pas si aisément
l'un des ces chefs-d'ceuvre. Ce que je pense, c'est qu'il n'est
pa!! plus aisé de refaire un portrait de Sainte-Beuve surtout
quand ce portrait a prés de 200 pages, est presque un livre, l'un
des plus documentés, des plus pénétrants et des plus charmants
de tous les livres.
Je comprend!' l'ambition de Mme de Samie. Je di;; qu'elle
osa trop, mais l'audace était helle. Pour ma part, si j'avais eu
la bonne fortune comme elle de faire une si ample moisson de
documents _de prem!er_ ordre, j'aurais demandé tout simplement
a la Faculte la perm1ss10n pour ma thése deprésenter une réédition
du chef-d'ceuvre de Sainte-Beuve en l'enrichissant de tous ces
documents nouveaux.
~n réalité, je suis comme ces gourmands dévorés d'inquiétude
qm ne sont pas satisfaits des plats excellent', qu'on Jeur sert.
Qu_els reproches sérieux_ pourrai-je présenter a Mme de Samie,
pmsque son ouvrage s1 documenté me permet de faire moimeme, a propos d'_un beau ca~, Je travail dont je reve a propos
des ~ Contemporams » de Samte-Beuve, et qui consisterait a
rééd1ter tout simplement Sainte-Beuve en Je dotant d'un commentaire. Enrichis des découvertes de toute l'érudition ultérieure,

?e

cutNEDOLLÉ

669

ées I Porlraits conlemporains • olTriraient la plus riche encyclopédie des esprits de ce x1x8 siécle dont il a si bien connu les
faiblesses et tres f.tuffisamment dépeint la grandeur.
Nous avons lu bien des études sur Chateaubriand et !'On groupe,
depuis Je cours de Liége en 1848-1849. Je ne nie pas l'intéret
ni le charme des pages qu'ont in1:.piré a des lettrés qui sont aussi
des érudits, et Rivarol et Fontanes, et ce charmant J oubert,
et ces aimables femmes, Mme de Custine, « la reine des roses n,
Mme de Beaumont, la divine hirondelle, et cette énigmatique
Lucile de Chaleaubrian&lt;l, la sreur de René, ce génie-femme,
Ame d'un si sublime et si troublant mystere, mais ni M. Bardoux,
ni M. Maugras, ni M. Beaunier, ni meme Anatole France et
Jules Lemattre ne me font oublier la main qui crayonna d'abord
ces portraits inoubliables. En somme, c'est Sainte-Beuve, apres
Chateaubriand, qui a fait la fortune de ces clrcs d'élite, et aucune
occasion n'était plus favorable a l'expression de ce juste hommage
que Je portrait., qu'on prétend exhumer, de Chenedollé.
Mme de Samie n'ajoute pas grand'chose a ce que Sainte-Beuve
a dit de ce milieu de l'Émigration sur lequel M. Baldensperger
est si bien renseigné et &lt;lont il renouvellera peut-clre l'étude.
Elle est plus heureuse évidemment a cause de sa documentation
•mr l'enfance et l'adolescence du poéte et i.ur son éducation
a J uilly, encare que Sainte-Beuve ait touché a e.es endroits
sereins et calmes de la vie du poete avec sa grace coutumiére.
J'ai lu avec Je plus vif intéret les pages charmantes que
Mme de Samie a consacrées a la liaison de Chateaubriand avcc
Mme de Custine. J'en ai meme admiré la spirituelle composition antithétique : Delphine ~e serait rcfusée quand son amant
la désirait, puis se serait olTerte, quand le caprice de Don Juan
était ailleurs. C'est tres joli, mai~ est-ce vraisemblable ? La
lecture de la correspondance de la marquise avec Chatcaubriand
m'inspire un doute invincible. Je I}'insisterai pas autant 9ue
Mme de Samie sur cette confidence que fit la belle Delphme
au pauvre Chenedollé. qui soupirait aupres d'elle : « ?e n'ai
pas été toute a Jui et je m'en rep ens. » Elle soufTre bien dei.
interprétations dont la plus vraisemblable est que la coquette
marquise ne pouvait pas autrcment conclure en parlant a son
nouvel adorateur. Elle avait, d'ailleurs, bien assez dit (voyez
p. 140), et sans me perdre parmi les nuances de ces amoureux
manéaes ie persiste a croire que Chateaubriand, qui était alors
lié av~c ~ime deBeaumont, trompa son amie, en ces années 1802
et 1803, séduit par l'accueil qu'on luí faisait au chatean de
Fervacques.

�670

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Quant il l'hypothese que la higamie de Chenedollé aurait élé
non seulement la cause de la rupture du projet de mariage entre
le poéte et 1[me de Caud, mais aussi de la mort probablement
tragique de cette créature de reve et d'une idéalité si rare
je l'accepttrais moins encore. On ne saurait parler de passio~
quand il s'agit des relations de Lucile avec Cbenedollé, et lui seul.
en tout cas, paralt avoir été fort épris. J 'admets que Lucile
a1t été touchée de la tendresse que Chenedollé lui témoignait
et que cet etre d'exception ait songé parfois a s'appuyer sur
l'aflection, du poete ~-certaines heures de sa destinée singuliere;
mrus on na ¡amrus l 1mpress10n, quand on lit leur correspondance, qu'elle éprouva pour cet ami le sentiment triste et délicieux de l'amour, et que, privée de lui, elle dut renoncer lt vivre.
Parmi les lettrns qu'elle écrivit avant sa fin prémLturée soit
a Mm• de Beaumont, soit il Chateaubriand ou a Chénedollé
il y e~ a d'admi~ables, mais ce sont justement celles qu'ell;
écriva,t a son frere ; ces leUres-ci rendent vraiment le son
d'une inefT~ble tendresse ; toute son ame est dans ce qu'elle
lm dit et lu1 confie, et non pas dans ce qu'elle écrit a Chenedollé.
Tels sont les points sur lesquels je me séparerais des conclusions
de Mm• de Samie. Je suis heureux de me rencontrer avec elle
quand elle analyse ce qu'eut de complexe et d'inachevé l~
tempérament poétique de ce pré-lamartinien. Ce fut essentiellemcnl un poete de transition, et, puisqu'elle tenait il démontrcr
peut-etre /J. l'excés, qu'il faillit devancer Lamartine, je regrett~
que A[me de Samie n'ait pas assez fait ressortir les dons d'observation et d'expression dont il lut doué pour la poésie rurale
et familiére. La Normandie peut etre fiére de compter Chenedollé
parmi ceux qui sentirent le charme de ses paysages. 11 aurait
une place honorable dans l'étude qu'il laudrait consacrer lt notre
romantisme provincial. Et puis, el ~urtout, puisqu'il s'a!!i.ssait

d'un cas bien caractérisé de poésie vécue, il aurait lallu rech~rcher
dans l'reuvre du poéte l'expérience de sa ,~e douloureuse et
montrer comment s'est opérée chez luí la transposition du réel
a l'idéal. J'aurais aussi souhaité que son biographe si bien informé
nous l,t plus d'un rapprochement entre la mélancolie de l'auteur
du_ Génie de l'homme et la tristesse d'Alfred de Vigny. Vigny luimeme, qm lut un autre esprit, une autre intelligence que Chenedoll~, n'eut _pas non plus avec toute l'ampleur désirable le génie
de l cxpresswn qui trah1t SI souvent Ch nedollé. 11ais ce dernier
a par moments, et moins en vers qu'en prose, et dans ses notes
qu'on pourrait appeler amsi le Journal d'un poele, rcndu presque
avec autant de force que Vigny le charme douloureux et si pro-

671

CHENEDOLLÉ

fnndément amer d'existcr, d'etre seul au sein de la nature splendide et indifTérente, d'aimer et de passer.
Nous recommandons la lecture du chapitre consacré aux
rclationsdu poétevieillissant avec les membres du premier Cénacle
romantique . ~tme de Samie apporte encore ici d'utiles compléments a la documentation déja si expressive de Sainte-Beuve.
, La publication des Éludes poéliques en 1820, écrit ce dernier,
avait mis Chenedollé en communication avec les poétes nouveaux, et lorsqu'on fonda La Muse franraise, il fut de ceux dont
on réclama d'abord la collaboration comme d'un lrere et d'un
ami. » Sainte-Beuve avait signalé les traits de ressemblance
qu'on peut relever entre Soumet et luí. On n'étudiera plus
l'auteur de la Divine Épopée sans tenir compte de l'influence
de l'auteur du Génie de l'homme. Mais ce qui cbarme ceux qui
recherchent les liens de filiation qui rattachentune écolenouvelle
comme le romantismc avec les écoles antérieures c'est de voir
avec quclle sympathic un poete encore aussi classique que
Chenedollé voyait grandir tous ces talents divers : Víctor Hugo,
Soumet, les lreres Deschamps, Vigny, Rességuier. Du fond de
sa province ou le retenaient ses fonctions d'inspecteur de l'Université et aussi le gout passionné de la chose rustique, le culte
du sol natal et l'amour de son verger et de ses roses, Chenedollé
s'informa sans cesse pendant plus de vingt ans, de 1815 a 1830,
du réveil progressil des arts et des lettres. II voulait connaltre
ces jeunes hommes en qui brUlait « un feu de poésie au creur »,
suivant la jolie image d'Émile Deschamps ; il se faisait envoyer
leurs livres ; il y avait entre eux et lui commerce intime de
propos littéraires et d'amitié. Chenedollé, comme Brizeux en
Bretagne, comme Aloysius Bertrand en Bourgogne, comrne
les fréres Tisseur a Lyon, comme Edmond Géraud et Delprat
a Bordeaux, comme Adolphe Dumas en Provence, Chenedollé
en Normandie jouait le róle de missionnaire du romantisrne.
Le contact de París avec la province est un curieux objet d'étude.
Ce serait un intéressant chapitre de l'histoire des mreurs et du
gout frangais qu'il faudrait écrire. Chenedollé répandait autour
de luí la renommée des poétes p~risiens. II applaudissait aux
succés dramatiques de Pichat, de Soumet ; il lisait avec passion
les traductions de Grethe et de Schiller, celle du Romancero.
Lui qui avait fait connaltre autrefois Klopstock a Mm• de Stai'l
elle-meme, il lélicitait Émile Deschamps de ce r61e qu'il s'était
donné d'intermédiaire entre la France et les littératures étrangéres. Surtout il prodiguait augénie d'Hugo,qu'ilavait su reconnattre, ses applaudissements enthousiastes : « Quel déluge
1

�672

REVUE DES COURS ET CO:SF ÉRENCES

d'images ! écrit-il en 1830, sur son journal, que! déluge de
poésie dans V. Rugo ! C'est l'imagination la plus poétique, la
libre poétique la plus impressionnable, la plus retentissante
qui ait jamais existé. Tout lui est poésie, images, couleurs, harmonie. Jl sue la poésie par tous les pores ... ,
N'est-il pas intéressant de lire un te! jugement formulé
en 1830 par un provincial qui était né en 1769 ? Une des plus
appréciables qualités de Chenedollé, c'est qu'il ne lut point
du tout homme de lettres. Son gout esL d'autant plus expressif
qu'il est exempt de vanité. Jl y eut infiniment de grace naturelle
et de finesse exquise chez cet homme qui lut dans sa vie d'un
caractere si changeant et si faible. Ce qui lait, en derniere analyse,
le mérite essentiel de l'ouvrage de Mm• de Samie, c'est qu'ayant
assez prolondément sympathisé avec l'auteur qu'elle éLudiait,
elle a réussi a nous !aire connaltre ce que Montaigne aimait
qu'on rechercMt avant tout dans une individualité: « la forme
de l'humaine condition ».
Cette étude nous fait comprendre la puissance d'apaisement
el de purification que porte en lui l'amour des lettres. Quelle

2ae

30

ANNÉE (2- Séríe)

JUILLET

1922

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRECl'IUR :

11. F. STROWSKI,

Profl'sseur lila Sorbonne.

L'ceuvre poétique de Leconte de Lisie
Cours de ll. EDMOND ESTi:VE,
Professeur d l'Uniuer,ité d, Nancy.

misérable vie que celle de ce malheureux homme, s'il n'avait

pas adoré les Muses! C'est tout le sens de ce passage exquis
que j'extrais d'une lettre qu'écrivait Charles Nodier a Chénedollé : « L'entretien des Muses a cela d'excellent qu'il fait oublier
qu'on existe, ou du moins qu'il !ait rever qu on existe auLremcnt
que par les rapports communs de l'homme, qui ne sont qu'infirmité et misére. »
1

HENRI GIR.\RD,

Docleur es lellres.

Le Géranl :
P0lTIE.83, -

FRANCK GAUTRON.

fOCIÉ'TÉ PRANCAlS&amp; D'WPBUIERIB.

XI. - Les derniéres années. - Leconte de Lisie
et la poésie franQalse.

La vie de Leconte de Lisie lut, pendant sa plus longue période,
dure et pénible. Du jour ou il eut quitté, a dix-huit ans, son lle
natale, ce lut comme s'il avait fait vceu de pauvreté. Toute
sa jeunesse se passa dans une situation obscure et précaire ; c'est
a peine si, aux approches de l'Age mur, il put se croire un peu plus
sur du lendemain. Jl n'aurait tenu qu'a lui, sans doute, de !aire de
son talent un emploi plus lucratil. Mais avec la rigidité de príncipes
qu'il professait en tout ce qui concernait l'art, il se refusa obstinément a suivre la mode, a écrire pour le vulgaire, asacrilier quoi
que ce soit de son idéal. Jl pensait que le devoir de l' artiste est de
ne pas se plier au gout du public, mais de lui imposer le sien. Jl
savait, a tenir une pareille conduite, ce qu'on risque. Jl ne s'en
eflrayait pas. I1 s'y était virilement préparé, stoiquement résigné.
Quand Louis Méoard, en 1849, avec sa mobilité ordinaire,
parlait d'abandonner la poésie, parce que le succtls n'arrivait pas
assez vite, il luí écrivait: « .•• Personne n'a lu tes vers, si ce n'est
moi. Voila une magnifique raison ! Qui done a lu les miens ?
Toi et de Flotte. Au surplus, qu'est-ce que cela lait a tes vers et
45

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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>672

REVUE DES COURS ET CO:SF ÉRENCES

d'images ! écrit-il en 1830, sur son journal, que! déluge de
poésie dans V. Rugo ! C'est l'imagination la plus poétique, la
libre poétique la plus impressionnable, la plus retentissante
qui ait jamais existé. Tout lui est poésie, images, couleurs, harmonie. Jl sue la poésie par tous les pores ... ,
N'est-il pas intéressant de lire un te! jugement formulé
en 1830 par un provincial qui était né en 1769 ? Une des plus
appréciables qualités de Chenedollé, c'est qu'il ne lut point
du tout homme de lettres. Son gout esL d'autant plus expressif
qu'il est exempt de vanité. Jl y eut infiniment de grace naturelle
et de finesse exquise chez cet homme qui lut dans sa vie d'un
caractere si changeant et si faible. Ce qui lait, en derniere analyse,
le mérite essentiel de l'ouvrage de Mm• de Samie, c'est qu'ayant
assez prolondément sympathisé avec l'auteur qu'elle éLudiait,
elle a réussi a nous !aire connaltre ce que Montaigne aimait
qu'on rechercMt avant tout dans une individualité: « la forme
de l'humaine condition ».
Cette étude nous fait comprendre la puissance d'apaisement
el de purification que porte en lui l'amour des lettres. Quelle

2ae

30

ANNÉE (2- Séríe)

JUILLET

1922

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRECl'IUR :

11. F. STROWSKI,

Profl'sseur lila Sorbonne.

L'ceuvre poétique de Leconte de Lisie
Cours de ll. EDMOND ESTi:VE,
Professeur d l'Uniuer,ité d, Nancy.

misérable vie que celle de ce malheureux homme, s'il n'avait

pas adoré les Muses! C'est tout le sens de ce passage exquis
que j'extrais d'une lettre qu'écrivait Charles Nodier a Chénedollé : « L'entretien des Muses a cela d'excellent qu'il fait oublier
qu'on existe, ou du moins qu'il !ait rever qu on existe auLremcnt
que par les rapports communs de l'homme, qui ne sont qu'infirmité et misére. »
1

HENRI GIR.\RD,

Docleur es lellres.

Le Géranl :
P0lTIE.83, -

FRANCK GAUTRON.

fOCIÉ'TÉ PRANCAlS&amp; D'WPBUIERIB.

XI. - Les derniéres années. - Leconte de Lisie
et la poésie franQalse.

La vie de Leconte de Lisie lut, pendant sa plus longue période,
dure et pénible. Du jour ou il eut quitté, a dix-huit ans, son lle
natale, ce lut comme s'il avait fait vceu de pauvreté. Toute
sa jeunesse se passa dans une situation obscure et précaire ; c'est
a peine si, aux approches de l'Age mur, il put se croire un peu plus
sur du lendemain. Jl n'aurait tenu qu'a lui, sans doute, de !aire de
son talent un emploi plus lucratil. Mais avec la rigidité de príncipes
qu'il professait en tout ce qui concernait l'art, il se refusa obstinément a suivre la mode, a écrire pour le vulgaire, asacrilier quoi
que ce soit de son idéal. Jl pensait que le devoir de l' artiste est de
ne pas se plier au gout du public, mais de lui imposer le sien. Jl
savait, a tenir une pareille conduite, ce qu'on risque. Jl ne s'en
eflrayait pas. I1 s'y était virilement préparé, stoiquement résigné.
Quand Louis Méoard, en 1849, avec sa mobilité ordinaire,
parlait d'abandonner la poésie, parce que le succtls n'arrivait pas
assez vite, il luí écrivait: « .•• Personne n'a lu tes vers, si ce n'est
moi. Voila une magnifique raison ! Qui done a lu les miens ?
Toi et de Flotte. Au surplus, qu'est-ce que cela lait a tes vers et
45

�1

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
674
aux miens ? Tout est-il perdu, parce que troís ou quatre _ans_ se
sont écoulés sans qu'on aít fait attentíon a nous ? Tu sa1s bien
que tout ceci rentre dans l'ordre commun. Se, désespér~r d'un

fait aussi naturel,aussi normal, auss1 umversel, e est s~ plamdre de
ne pouvoír décrocher une étoíle du ciel, selrapper la tete contre les
murs pour J'uníque plaísír de la chose ,"· ~t prechant d'exemple,_
avec un beau courage, íl persévéra. Il s op1m&amp;tra contre la fortune
et a force de suite et de ténacité, il linit, ayant eu la chance de
vi~re assez ]ongtemps, par prendre sur elle quelques revanche~.
Une de ces revanches, ce fut l'avénement de la tr01sieme
République. Apres 1848, L~conte de Lisie s'étaít retiré de la politique militante. Maís íl ava1t gardé_ mtacte sa fo~ répub~1came. La
journée du 4 septembre 1870 ¡ustiha cette l01. Son reve se réalisaít maís au mílíeu de que! bouleversement et au prix de que!
« efir~yable désastre » ! S'íl qualíliaít de« misérables » les hommes
qui n~us avaient conduits 18., il n'avait qu'une 1:1-édiocre con_fiance
dans ceux qui les avaient remplacés au pouvo1r. lis ne lm sem·
blaient pas « avoir l'énergie nécessaire pour les circonstances ».
Aux angoisses patriotiques vinren~ s'~jouter les t~rtures ~o.rales.
qui résulterent pour lui de la pubhcation des Papiers Imperiaux.
Son nom figurait sur la liste des pens10ns. 11 eut la douleur de se
voir ví\ipendé et trainé dans la boue comme ayant vendu sa
plume au régíme déchu. 11 protesta d1gnemen_t par une lettre
adressée au journal Le Gaulois. « Permettez-mo1 de vous &lt;léela:
rcr que je n'ai jamaís alíéné )a liberté de ma ~e~sée, ~1
vendu ma plumea qui que ce s01t. Depu1s 1848, ¡en a1 ¡amalS
écrit une Ji"ne qui touchat a un événement contemporam. Cette
allocation de 300 francs [par moís] qui m'a été ollerte, et
qu'une inexorable nécessité m'a contrai~t d'accept~r, m'a
uníquement permís de vivre dans . la retra1te, en trava1lla~t a
mes traductions d'Hmnere d'Héswde, de Théocnte et d Es-chyle. n Mais tout en repous'sant fi~rement ces calomnies, i~ en
étaít prorondément aITecté. Écr1vant, sur ces entrefa1tes,
un ami de province, aprés avou· rappelé dans quelles
conditíons il avait accepté la subventíon impáriale - sa pen·
sion de Bourbon supprimée, sa mere« qui manquait de to~t_,,
retombant a sa charge - il poursuívait : « Je me sois sacnfié,
et m'en voici récompensé par les insultes des journaux. Je v:ous
jure que sí les Prussiens pouvaient me tuer, ils me rendra1e~t
un supreme service. Je suis si profondément malheureux:: que Je
me demande si je ne !erais pas mieux de me bruler la ce~ell~,
Apres avoir vécu p-auvrc, dans la retraite et dans le travail,
voici que je n'en recueille que des outrages pour toute récompense.

a

L CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

675

Tout cela est afireux et me jette dans le désespoir ... Je suís de
garde aux remparts, demaín, au Point-du-Jour. C'est la qu'on
attend l'assaut. Puissé-je y rester ! » Les événements publics se
c~argerent de rédui~e son chagrín pcrsonnel a sa juste mesure ;
d autres préoccupat10ns et d'autres souITrances, matérielles et
morales, luí fírent oublíer celle-la. D'abord, des les premiers jours
d'octobre, la disette de vívres ; puís la menace perpétuelle de
l'émeute, qui aurait eu pour résultat, jugeait-íl, si elleavaitréussi,
de mettre a la tete du gouvernement « la líe et l'écume de París»·
la perspective, des novembre, d'une guerre cívile succédant
a la guerre étrangere ; le bombardement, qui le for~a a chercher
pour les siens un autre asile, les obus prussiens tombant sur sa
maíson; a pres le siege, la Commune, et de nouvelles prívatíons et de
nouvelles angoisses. Leconte de Lisie crut par moments qu'il
devenaít fou. Le 29 mai, il envoyaít au meme ami cette lettre
désolée:
Je vous écris en plcurant d'horreur et de désespoir . L'inf1'lme bande de
scélérats qui tyrannisait et pillait Paris depuis le 18 mars a consomrné son
reuvre en mettant le feu a presque tous nos monuments ... Les bandits ont
été vigoureusement culbutés de toutes Ieurs barricades et sont maintenant acculés a Belleville et a la Villette, oll on les écrasera sans doute avant
peu; mais ils ont Iaissé derriere eux desbandes de femmes qui allument de
nouveaux incendies a tout moment. Elles sont immédiatement fusillées
~ais cent autr~s leur succédent. Jamais de tels crimes n'avaient été prémé:
d!tés et comm1s avec une telle rage de destruction. L'histoire- ne rappellc
rien de semblable. Il esta désespérer d'etre homme et surtout fran¡;ais.

Sous la plume du républicaín de 1848, de !'anclen délégué a la
p_ropagande révolutíonnaire et_ ínsurgé de juin, de telles appréciatJons peuvent surprendre. Mrus ,Leconte de Lisie ne voyaít ríen
de commun entre l'ídéal de liberté et d'humanité pour Jeque!
il avait lutté jadis et les odíeux attentats dont il étaít le témoín.
11 _ne s'agit plus ici de politique, continuait-il ¡ - il s'agit de vols
pubhcs et privés, de massacres dans les prisons, d'hospices incendiés avec les
malades qui y éta :ent couchés, de mafaons en nammes crou.lant avec les
familles qui les -habitaient, de monuments publics contenant des choses
inestimables a jamais perduesk Ce sont 13. des crimes tellement monst.rueux
qu'aucun cMtiment, si ce n'est la mort 1 ne peut @tre inflig'é a ceux qui les
ont commis.

Au surplus, qu'il n'eut rien renié desesconvíctions d'autrefoís,
nous en avons la preuve par les brochures de propagande qu'íl
composa en cette meme année 1871. Outre 1' His!oire populaire
du Christianisme, dont j'ai déja eu l'occasíon de parler, íl publía
une Hisloire populaire de la Révolulion franfaise et un Ca!échisme
populaire républicain. La Révolutiony étaít présentée comme «la

�L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

676

REVUE DES

couns ET CONFÉRENCES

revendication des droits de l'humanité outragée », comme « le
combat terrible et légitime de la justice contre l'iniquité ,, et la
République définie, lanationelle-meme, vivanteet active,morale,
intelligente et perfectible, se connaissant et se possédant, affirmant sa destinée et la réalisant par l'entier développement de
ses forces, par le complet exercice de ses facultés et de ses droits,
par l'accomplissement total de ses devoirs envers sa propre
dignité qui consiste a ne jamais cesser de s'appartenir ». Les déclarations nettement rationalistes et antireligieuses coµtenues dan.a
le Caléchisme émurent un des membres de l' Assemblée nationale,
M. de Gavardie. Dans la séance du 6 janvier 1872, il crut devoir
appeler l'attention du garde des sceaux • sur la nécessité de pour•
suivre, en vertu de la législation existante, des faits qui-selon
lui - constituaient véritablement des délits prévus par nos lois
pénales. • Dufaure répondit par quelques paroles évasives, et
!'affaire en demeura la.
Les amis politiques de Leconte de Lisie avaient-ils eu, comme
on l'affirme, la velléité de poser sa candidature aux éleclions du
7 février 1871 ? N'en avaient-ils été détournés que par le facheux
efTet produit par la divulgation des Papiers Impériaux ? Et la
France y perdit-elle, comme on l'a insinué, un grand ministre
de l'Instruction publique? Quoi qu'il en soit, le sort du poete se
trouva assuré d'une maniere moins brillante, mais plus conforme
a ses gouts et plus avantageuse pour son repos. Le gouvernement
républicain lui continua la pension aceordée par l'Empereur, et le
nomma en outre sous-bibliothécaire du Sénat. La lonction, ou il
eut pour collegues des littérateurs de genres divers et de talent
inégal, Charles Edmond, Louis Ratisbonne, Auguste Lacaussade,
Anatole France, était une sinécure. Il la prit tres exactement
eomme telle.
1l s'était installé dans la grande bibliotheque oU se trouve la coupole
peinte par Dt1lacroix 1 dans l'encoignure rormée a gauche par la premiért
grande fenétre qui donne sur le Jardin du Luxembourg. Ltl, assis a un petil
bureau de bois noirei, il n'avait, sur le rayan qui le surmontait, que les étudel
bibliques de Ledrain, le Bhágavata, le Ramayana et quelques livres di
Louis Ménard. Il arrivait taus les jours vers une heure, fumait une ou deui
cigarettes, rédigcait quelques lettres ou transcrivait des vers d'une écriture
lente et super be. 11 aimait surtout a causer, mais ne soufrrait 'pas qu 'un im
portun le troubhU dans ses causeries ou dans sa quiétude.

On pense bien que personne ne s'avisait jamais de réclamer un:
livre a ce bibliothécaire olympien. Un jour, un jurisconsul
nouvellement élu au Sénat, eut la témérité de lui demander le
Prompluarium de Cujas, et, aprés avoir été tout d'abord écondui
la mauvaise grAce d'insister. Leconte de Lisie, furieux, [eignit

677

d'emmener l'indiscret a la recberche du volume et se vengea de
lm en le perdant dans les couloirs.
C'est dans cette paisible retraite dont la tranquillité n'était
lroublée que par la guerre d'épigrammes qu'il menait contre son
collc~ue et compatriote Lacaussade, que vint le chercher le
supreme honneur réservé chez nous aux gens de Iettres. En 1873
et de ~ouvea_u en 1877, il s'était présenté sans succes /¡ I' Académi;
fran~a1se. V1ctor Hugo, non content d'avoir voté ostensiblement
po_ur luí, luí adressail, au lendemain de ce dernier échec, la Iettre
su~vante: • ~Ion _émment et cher confrere, ... je vous ai donné trois
fo1s ma vmx, Je vous l'eusse donnée dix fois ... ConLinucz vos
beaux travaux et publiez vos nobles reuvres qui lont partie de la
gloire de notre temps: .. En présence d'hommes tels que vous,
une Académ1~, el parhcuhérement l' Académie fran~aise, devrait
songer a eec1 : qu'elle leur est inutile et qu'ils luí sont nécessaires ... • Ce billet valait une investiture. L~conle de Lisie se trouv~it désigné par Hugo lui-meme comme son suceesseur évenluel.
C est en efTet comme tel, et d'un accord unanime qu'il fut élu
le 11 février 1886.
'
Quand Coppé~ accourut a la Bibliothéque du Sénat pour lui
annonc~r son triomphe : • Pourvu, s'écria Leconte de Lisie, que
celm qw mere~evra ne cite pas Midi, roi des élés ... ! » Ce fut justemen~ le premrnr de ses poemes - et a peu pres le seul - que
cita in extenso, en lm répondant, Alexandre Dumas fils. L'auteur
des Poem~s Anliques put croire que Némésis elle-meme lui avait,
pour le dialogue académ1que, choisi cet interlocuteur. Écrivain
grave dan~ un ge~re réputé frivole, moraliste de théatre et philosophe de I actuahté, v1sant a la profondeur et s'arretant souvent
au pa~adoxe, aimant les idées moins pour elles-memes que pour
le bru1t qu'elles sont susceptibles de faire dans le monde ineapab)~ de concevoir_une autre société que la sociélé de son t¡mps et
des 1mposede momdre efTort pour pénétrer dans une pensée difTérente de la sienne, esprit brillant ébloui de son propre éclat, avee
cela prosateur-né, bien qu'en sa jeunesse il eut éerit des vers
comme beaucoup d'autres, déíenseur et prélneur de l'art utilitaire
que dans une préface retentissante il avait opposé al'art pour l'art
Alexandre Dumas n'avait ríen de ce qu'il fallait pour sympathise;
avec un poete te] que Leconte de Lisie. Avait-il Ju, avantl'élection
les reuvres du récipien,daire ? Il est a peu pres eertain que non'.
S_e donna-t-11, avant den parler, la peine de les regarder attentivement ? 11 est permis d'en douter. En tout cas il en parla
Apeu pres comme s'il ne les connaissait pas. 11 accu;a lormellement Leconte de Lisie de vouloir substituer, l'idolAtrie du Beau.,

�L 1 CEUVRE POÉTJQI;E DE LECONTE DE LlSLE

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

678
abjurée par l'humanité depuis la prédication de l'Évangile, a
« la religion du Bien », qui, depuis la Divine Comédie jusqu'au
Fau.t de Grethe, avait, selon tui, inspiré « la poésie spiritualiste »,
dont Lamartine, Hugo et Musset étaient chez nous les représentants:
&lt;.:'est cela, lui d!t-il, que vous vene.z combattre; c'est cela que vous voulez
renverf-er. Tentattve comme une autre. Tout est permis quand la sincérité
ra,t le rond, d'autanl plus que ce que vous o.vez conseillé aux poetcs nouvraux de faire, vous l'avez commencé vous-m~e, résolument, patiemment.
Vous avez immolé en vous l'émotion personnelte, vaincu la passion, anéanti
la sensation, étoufTé le sentiment. Vous ,avez voolu dans votre reuvrc que
tout ce qui est del 'humain vous restAt élrangcr. ImpassJble, brillant et inaltérable comme l'antique miroir d'argent poJi, vous avez vu passor et vous
avez refiété tels quels le5 mondes, tes for!ts, tes Ago"', tes cho!-es extérieures ...
Vous nevoulez pas que le poete nous entretienne des ehoses de l'Ame, trop
intimes et trop vulgaires.. Plus d'émotion, plus d'idéal,. plus de foi, plus de
battements de camr, plus de larmes ... t

11 lui reprocha sa philosophie, qui n'oJTrait d'autre enseignement
aux générations nouvelles que « le vide de l'etre, l'apologie de la
mort •·
Heureusement, faut-il vous dire toute ma pensée? Jene crois pasau véritable désir de mourir cbe1; ceux qui Payant exprimé, surtout dans d'au!=si
beaux vers ... , continuent b. viv.re. 1'oute oette désespéranoe me .semhle pure•
ment littéraire. La mort a du bon, mais l'bomme lui préférera toujours la
vie, pour commencer ... Et la preuve, c'est que nous vous voyons lll, vivant,
bien vivant, grAce a Di&amp;u, et m~me immortel ...

Enfin il exprima le regret que Leconte de Lisie n'eut pas jugé 11
propos,dans son discours, d'exposer avec quelques détails les procédés de l'école nouvelle dont, apres Víctor Hugo, il était le chef,
de donner son opinion • sur ces questions de césures, de rejets,
d',enjambements, de rimes riches ou pauvres, avec ou sans con-

sonne d'appui, enlin sur toutes ces questions de technique et de
prosodie qui faisaient tant de bruit sur le nouveau Parnasse. •
Il se garda bien lui-meme de les discuter, mais il les trancha avec
assurance, en se déclarant partisan résolu de la forme classique.
.r'aime les vers qui s'en vont deux a deux comme les bceufs ou les amoureux., et je ro•imagine que les vers appeWs a se fixar daas la mémoire del
bommes sont ceux qui sont eonstruits de cet~ sorte, et qui enferment una
berre idée ou une belle imagc dans un vers dont Boileau eOt approuvé la
structure.

En écoutant, derriere son monocle, tomber des levres de son
illustre confrere ces magistrales bévues, ces réflexions prudhommesques, ces plaisanteries faciles et qui semblaient ramassées dan•
les petits journaux, Leconte de Lisie eut quelque mérite a ne pas
perdre son sang-froid. 11 se contenta de bouillir en dedans et, sans

doute, de se venger, hors séance, par quelques-uns de ces mols
al'emporte-pieco doot il avait le secret. Il sonda, ce jour-la, tout.e
la vanilé des honneurs offtciels, et il savoura l'ironie du sort qui
l'amenait en grande pompe sous la coupole de l'lnstitut, pour y
entendre, devant !'élite du monde leUré et de la société parisienue,
~rononcer son éloge par l'homme de France qui l'avait le moins
compris.

•

• •
Aussi bien cette gloire acadénúque, qui lui arrivait a l'ilge ou
il entrevoyait le terme d'une vie déja longue, n'était-elle qu'une
gloire de fa~ade et de parade. Le véritable gloire, il l'avait connue
beaucoup plus tot, et personne ne pouvait la lui enlever. C'était
le magistere que depuis vingt-cinq ans il exer~ait sur les jeunes
écrivaitis. Ses prenúers recueils, les Poemes Antiques, les Poi,rnes
et Poésies, n'avaient point passé inaper~us. lis ava.ient engagé de
bons juges a en concevoir pour l'auteur les plus belles espérauees.
Le troisieme, les Poésies Barbares de 1862, avait fait de lui un
maltre. « Quand je lis des vers nouveaux, écrivait Saint.e-Be uve en
1865, je me dis presque aussitOt: Ah! ceci est duMusset ! oubien:
C'est encere du Lamartine (ce qui est plus rare); ou.bien: Ceci
rappelle Victor Hugo, dern.iere maniere ; ou : Ceci est du Gautier,
du Banville, du Leconte de Lisie, ou meme du Baudelaire. Ce sont
les chels de file d'aujourd'hui, et ils s'imposent aux nouveaux
venus ! • Des quatre, celui qui décidément, entre 1860 et 1870,
prit la tete et dirigea le mouvement poétique, ce fut Leconte de
Lisie. Théophile Gautier le constatait - sans jalousie, bien qu'il
füt son alné - dans son Rapporl sur les progres de la poésie
· fra11f0i,e de 1830 d 1867 : , Reliré dans sa liere indépendance
du succes, ou plulot de la popularité, Leconte de Lisie a
réuni autour de lui une école, un cénacle, comme vous voudrez
l'appeler, de jeunes poetes, qui l'admirent avec raison, car il a
toutes les qualités d'un chef d'école ». Ces jeuncs poetes, c'étaient
ceux que l'on commen~ait des lors a nommer les Parnassiens,
parce que, l'année précédente, ils avaient publié en commun une
serte d'anthologie intitulée Le Parn~•• Conlemporain, recueil de
vers nouueaux. Je ne prétends pas !aire ici l'histoire de l'école
parnassienne. Mais il est impossible de traiter de l'influence liLtéraire de Leconte de Lisie sans \'esquisser au moins a grands traits.
Done, vers 1860, il y avait a Paris un certainnombre de jeunes
homme, qui prétendaient, chacun de son coté, relever etsoutenir
la grande tradition poétique, instaurée ou restaurée chez nous
par le romantisme, et qui paraissait, depuis quelques annees,

'

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L 1 CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LlSLE

avoir fléchi. Ces jeunes gens étaient d'origine tres diverse. Les uns
étaient parisiens ; les autres venaient de leur province. Les uns
étaier.t pauvres, et les autres étaient riches. Les uns sortaient de

A partir de la publication du premier Parnasse Conlemporain ,
il y eut, pour « taus les jeunes porteurs ele lyre ,, u_n rendez-vous
quotidien, passage Choiseul, dans l'entresol de l'éd1teur Lemerre.
Lit se réunissaient, sous l'invocation de Víctor Hugo et de Leconte
dr Lisle, qÚi étaient comme les Pénates du lieu, Valade et Mérat,
Dierx et d 'Hervilly, Armand Renaud, Coppée, Sully-Prudhomme,
.Jean Lahor, Theuriet, Lafenestre, Armand Silvestre, Emmanuel
des Essarts, José-Maria de Ileredia, Vcrlaine, Mallarmé, Anatole
France ... Je ne saurais les nommer taus. Dispersé par la guerre, le

famiiles bourgeoises, voire aristocratiques ; les autres avaicnt au

moins un pied dans la bohéme. Ils n'avaient de commun que
l'ardetir de la jeunesse, l'amour de leur art, le respcct des mattres
et la noble ambition de devenir des maltres a leur tour. Mais cette
communauté de goúts et d'aspirations lit qu'ils ne tarderent pas
a se joindre. Ils se rencontrérent tout d'abord, sur la rive droite,
dans les bureaux de la Revue Fanlaisisle, que venait de lunder,
avcc la belle audace de ses dix-huit ans, Ca tulle Mendés, t,out nouvellement arrivé de Bordeaux. La lréquenterent, ou tout au moins
pa•serent, Albert Glatigny, Léon Cladel, Villie~s de l'lsle-Adam,
Louis Xavier de Ricard, Sully-Prudhomme, bien d'autres encore.
Flaubert, Baudelaire, Banville s'intéressaient /¡ ces débutants.
Malgré de si glorieux paLronages, la revue n'eut qu'une courte

exi,tence. Elle disparut en 1863, son londateur et directeur ayant
eu l'imprudence d'y insérer une comédie de sa composiLion, en un

acte et en vers, que la magistrature du temps estima outrageante
pour les bonnes mreurs, et qui valut /¡ son auteur, sans parler de
500 francs d'amende, un mois de séjour a Sainte-Pélagie. Apres
cet exploit, on passa les ponts. On se retrouva, entre camarades,
au quartier latín, dans ce fantasmagorique « hotel du DragonBleu

lJ,

pseudonyme piltoresque d'un médiocre garn.i des environs

de la rue Dauphine ou Mendés apprit a Coppée a!aire difficilement
les vers. On se retrouva, entre gens du monde, chez la générale
de Ricard, ou « devant un public de soies et de dentelles, tout
éclatant de diamants au corsage et de perles dans les chevelures »,
devant un public aussi d'écrivains et d'artistes, quelques-uns de
ces jeunes gens osérent jouer Marion de Lorme. On se retrouva
enfin, entre poetes, dans le salon de Leconte de Lisie. L'auteur des
Poémes Barbares était marié depuis quelques années. C'était son
délassement et son luxe de recevoir chaque semaine, dans son
modeste intérieur, égayé par la présence et la gráce d'une jeune
femme, les apprentis littérateurs qui venaient lui demander a
l'envi des encouragements et des conseil!?-.
Aucun de ceux - a dit Ca tulle Menctes- qui ont été admis dans Je salon
de Leconte de Lisle, ne perdra Jamais le souvenir de ces nobles et doux soirs
qui, pendant tant d'années, oui, pendant beaucoup d'années, furent nos
plus belles heures . Avec quelle impatience, chaque semaine accrue, nous
attendions le samedi, le précicux sarnedi oll il nous était donné de nous retrouver, unis d'esprit et de cc:eur, autour de celui qui avait toute notre admiration et toute notre tendresse ! C'était dans ce pctit salon, au cinqui6me
étage d'une maison neuve, boulevard des Invalides, que nous venions dire
nos proJcts, que nous apportions nos vers nouyeaux, sollicitant le jugement
de nos camarades et de notre grand ami.

groupe, une fois la paix revenue, s~ reforma. De nouvelle~ recrues

le grossir~nt: Charles de Poma1rols, Auguste Dorcham, Paul
Bourget, Frédéric Plessis, le vicomte de Guerne. On se renco~tra
aussi vers 1875 ruede CMteaudun, dans les bureaux deLaRepubligu~ des Lellr;s, fondée par !'infatigable Mendes. Mai~ le centre
d'attraction demeura toujours le salan de Leconte de Lisie, transporté, aprés 1872, du boulevard des Invalides au boulevard
Saint-Michel. Dans ce salan non seulement passérent tous les
disci ples du maltre, des générations en ti eres de jeunes po~tes, ma_is
on peut dire que tous les écrivains, ou presque tous, c¡m, a la lm
du dernier siécle et dans les premieres années de celm-c1, se sont
lait un nom dans la liUérature fran~aise, y étaient venus chercher
l'iniliation artistique ou la consécration de leur t.alent. . .
A cette époque - vers 1880 - le Parnasse, le s~cce~ ~1dant,
avait cessé depuis longlemps d'etre un groupe. II n ava1t ¡ama1s
été une éc'ole si nous en croyons du moins le plus complet,
jusqu'a prése~t, de ses hisloriens. Une é_cole su_rpose des i~ées
arrétées, des principescommuns, une doctrme pos1ttve ou négative,

quelque chose qu'on veut détru_ire ou_ quel'\ue chose qu'on_ veut
insliluer. Les Parnassiens n 'étarnnt m des 1conoclastes, m des
révolutionnaires, ni meme, de pro pos. délihéré, des nov~teurs.
Ils se seraient proclamés plutot des conlmu_ateurs et des ép1gones.
lls se donnaient comme des

&lt;&lt;

néo-romant1ques n, descendanL de

Víctor Hugo,«le pére a taus n, parl'intermédiaire des quatre poétes
que Sainte-Beuve, en 1865, signalait comme les conducteu 7s de _la
génération actuelle. A chacun de ces quat~e « ?hefs de flle " 1ls
prirent quelque chose. Baudelatre est celm c¡m exer~a sur _eux
l'influence la moins apparente . 11 leur lransm1tlemal romantique
dont il a été une des plus illustres victimes, le goiit des impressions
étranges, dessensations lortes et desétats d'áme morbide_s, que son
reuvre propagea avec que! succes, on le sa,t, dans I_a httérature
du siecle /¡ son déclin. Mais, en 1865, son heure n'éta,t pas encare
tout a fait venue. L'auteur des Carialides, des Sialacliles, des Odes
Funambulesques, du Pelil lrailé de poésie francaise leur suggéra

�•

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683

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L 1 CEUVRE POÉTJQUE DE LECONTE DE USLE

:: thémes d'un lrri~me superficie!, brillant et factice; il fut leur
altr~ de prosodie; 1! leur e~seigna a assouplir leurs vers, aenrichir
1
c~"f' nu:s~s,. a franch1ren se¡ouant tous les obstacles quelasyntaxe
a ~ nque opposent a l'inspiration poétique a s'en créer
:u i;:sot dedno¡eaux pour les sunnonter. De Théophile Gaut.ier
;: .ª:U ier es mau:i: el C:amées, «le poete impeccable et arfait
ce:f~ien ~• lettres frangruses •, ils retinrent l'impassibiiilé ue
runsad entre eux,. pendant un temps, professerent, l'indifTére!ce
sereme tout ce qm n'est pas l'reuvre d'art et la conviction u
saos une Iutte avec '? matiére, saos une difficulté vaincue cdt:
ceuvre ne saura1t attemdre asa perfection:
,

il disait en riant, dans la peau d'un autre, et toujours il vous
donnaít suivant votre nature le meilleur conseil. • Ainsi parlait err
18\H, aux funérailles du maltre, son disciple favori. Quelques
années plus tard, Mendes, qui, lui aussi, avait vanté d'abord la
largeur d'esprit et la tolérance littéraire de Leconte de Lisie, lit
entendre un Jangage tout difTérent:

Oui, l'ceuvre sort plus belle

D'une forme au trava.il
Rebelle,
Vers, marbre, onyx, émail.
Poi?-t de contraintes rau.::c;es J

Mais que pour marcher droiL
Tu chausscs,
Muse, un cothurne étroit.

Fi du rythme commode
Comme un soulier trop 'grand,
Du mode
Que tout pied quitte et prend t

d A '¿~~nte_ de Lisie! ils durent la curiosité de la nature exot.ique
es CIV1 satrnns_ étemtes et des époques lointaines et ce out
pour la forme ép1que qui a laissé sur l'reuvre de la pldpart d' g t
cux une trace plus ou moins fugitive ui a donné o .
en re
Con/es épi~ues de Mendés, au.xRécils éJiiues de Coppé:sas11XancSe.éau/x
moris du vicomte d G
• ,
,
L e e&amp;
[;~fhées de Jti~sé-M:ri~e~:eH~~:~i:~\tf~~?~~~;:~ :~::0 ~~~e~::
e concep on de la poés1e, cette religion de l'art a 1
.
voyaient avec admiration qu'il avait voué sa vie Il I aquell_e ~Is

:~:1;!'11~l:é~:f:::•d;°t

:::r:i:;~~ie~:;

1

~~~~~ut:t~•d~:~te;
il
devmt
•
Jeur
conscience
poétique »· II laissa d'aill eurs eh acun,
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·
•
~1:~~~~~t~{!~f~tt~i1~~:ff~:~~f1;t":~{:~!::~ndi~~r~
r~ble, parc_e qu 'il n'essayait pas d 'imp'oser' sau::i=~e arncompa~
vmrent lm demander des avis 11
.
ceux qm
poétiqne telle qu'elle était et 1;i d pre~•~t chaque ind!vidualité
lui permettre de se dég ,
. onna1 es consE&gt;i!s qm devruent
firmé par celui de Her::. P;~f::~:\iit~~n¿émo~gfage est conParnasse, la faculté si rare de se dédo~bler , deusec me
e trteconnu
du
re, comme

S'il f\lt dans le livre une souveraine _intelligence, s'il ful dans les relations
quotidiennes un mattre clément et un ami serviable a tous ceux qui l'appro•
cMrent, il a óté, i1 raut bien le d.ire, un guide et un conseiller redoutable. En

ma déférente amilié, en ma religieuse admiration, j'ai pensé autrement,

jadis, j'ai c:ru sincerement que nos esprits restaient libres sous sa loi ; je
pense que je me trompais. Si ses conseils turent excellents en ce qui concerne
la discipline de l'art et le respect de la be.auté, si son intimité nous fut con•
scillCre des beaux dcvoirs, il n'en faut pas moins reconnattre aujourd'bui
que le joug de son génie {que certes il ne chcrcbait pasa nous imposer, mais
que nous subissions en notre émcr\'eillement. juvénile de son verbe et de son
esprit) nous fut assez dur et ét.roi1.. II répugnait, hélas I aux nouveautés 1
aux personnatités qui auraient pu cont.redire la sienne ... On peut le dire, il
faillit taire de nous des poetes étrangers a nous-m6mes ; on songe avec terreur a ce qu 'aurait été la littérature contemporaine si elle avait obéi uni•
quement a son vouloir accepté comme supréme ... Affirmateur par la beauté
de son ceuvre, il fut négateur quant a labeautédcbeaucoupd'autresceuvres;
plu!=ieurs d'ent.re nous onLdll se défaire de ses injustices. Mais tous ses dii;ciples,avec l'admiration 1.oujours .grandie de son vaste et parfaittalent, garderont fi6rement sa noble discipline technique.

Les dellX opinions ont quelque chance d'etre vraies toutes les
deux, puisque, a quinze ans d'intervalle, Catulle Mendes les a
soutenues ]'une apresl'autre avec une égale sincérité. Elles ne sont
nullement inconciliables.Leconte deLisle,nous Je savons du reste,
n'était pas l'homme des concessions, des compromis et des demimesures. Avec que\que désintéressement qu'il donnát ses conseils,
quelque e!Tort qu'il flt pour • se mettre daos la peau • des jeunes
gens qui les Jui demandaient, une personnalité aussi puissante que
la sienne ne pouvait manquer d'exercer I meme sans le vouloir, une
influence irrésistible et une domination tyrannique sur les tempéraments moins originaux et les caracteres moins fortement trempés. Sa discipline, comme toutes les disciplines un peu rudes,
broyait les laibles et réussissait allX forts. Mais les premiers euxmemes eurent-ils tellement a s'en plaindre ? et ne Jeur fut-elle
point salutaire jusque daos sa rigueur? Catulle Mendés, vers la
fin de sa carriere, regretta d'avoir marché trop docilement daos
l'ombre du grand homme. Mais cet esprit facile, ondoyant et
superficie!, qui a gaspillé beaucoup de talent et de labeur daos une
foule d'reuvres de tout genre dont aucune probablement ne restera, s'il avait quelque mea culpa/¡ faire, c'était plutllt de n'avoir
pas mieux suivi les préceptes et les exemples que Leconte de Lisie
lui avait donnés, et on est porté a croire qu'il ne se fut pas élevé

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tres haut dans !'estime des lettrés, s'il n'avait pas eu la bonne
forl.une de rencontrer sur son chemin, tout au début &lt;lesa carriére,

le maltre que sur le tard il s'avisa de renier. Ce qui estpositil,
c'est que si on prend les uns apres les autres les jeunes gens qui
ont composé les deux générations de l'école parnassienne, celle
d'avant 1870, et celle d'apres, parmi ces poetes dont plusieurs
au demeurant sont devenus de remarquables prosateurs, on n'en

trouve guere que trois ou quatre qui aient été, au sens étroi't du
mot, des disciples, et dont l'reuvre apparaisse comme une ramilicationou un prolongement de celle de Leconte de Lisie. Sans lui
peut-etre, Léon Dierx n'aurait pas exprimé en vers graves et purs
cette tristesse hautaine, cette adoration de la beauté, ce sentiment
prolond de la nature qui sont fos inspirations essentielles de sa
poésie. Sans lui peut-etre, Jean Labor n'aurait pas tourné sa
curiosité vers les littératures orientales, ni chanté « l'lllusion »,
ni célébré «la gloire du néant», ni développé ce panthéisme natura1iste et ce ce pessimisme hérolque n auxquels s'est complu sa
pensée. Sans lui enfin, celui qui s'est proclamé lui-memeson « éleve
bien-aimé» n'aurait pas congu le dessein, qu'il a brillamment
réalisé, de faire ten.ir en une centaine de sonnets une vision
magnifique de l'histoire et du monde. Mais quelle que soit la
dépendance qu'il y ait de la poésie de Heredia a la poésie de
Leconte de Lisie, on ne saurait conlondre les lresques grandioses
de l'un avec les ciselures d'un merveilleux fini ou les émaux d,un
colorís incomparable que l'autre a exécutés avec lenteur et
avec amour, et on ne retrouve pas l'amóre phílosophie ni la
passion contenue des Poemes Barbares dans ces Trophées, beaux
avant tout, comme le titre l'annonce, d'une beauté décorative et
plastique, et qui ne laissent dans !'~me, avec l'éblouissement et la
volupté d'éclatantes ou de gracieuses images, que la mélancolie
dont s'accornpagne inévitablement l'évocation du passé.
Mais ces quelques noms mis a part, qui sont ceux des poétes
qu'une particuliere affinité de nature a fait entrer plus avant dans
la pensée du maltré, les autres disciples de Leconte de Lisie ne lui
ressemblent guere. C'est la meilleure preuve que la discipline a
laquelle ils se sont rangés n'a gené en rien le libre développement
de leur originalité. Et de leurs rangs memes sont sortis les novateurs qui, vers 1875, ont suscité une réaction conlre l'art parnassien et montré aux jeunes générations des routes ignorées.
Verlaine - il suffit pour s'en apercevoir d'ouvrir les Poemes
Salurniens - s'était nourri, en son temps, des Poemes Anfiques.
Dens le prologue de son premier recueil, il émettait avec convic.tion, sur le role du poete dans les sociétés primitives et dans la

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L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

civilisation moderne, des idées qui rappellent trap sensif eme~t
our ne pas en etre directement inspirées celles que econ e
~e Lisie avait énoncées dans ses prélaces de 18~2 et de 1~5~~
Et dans l'épilogue, il exposait une conceptwn de I a~t que
't
teur des articles de 1864 n'aurait pas désavouée, pmsque e a1
a peu pres exactement la sienne :

,i;

ce qu'il nous raut ~ nous, le~ s;1prAmes po6tes
Qui vénérons les Dieux et quin y croyons pas,
A nous dont nul rayon n'auréola les tetes,
Dont nulle Béatrix n'a dirigé les pas,
A nous qui ciselons les mots comme. des coupes
Et qui faisons des vers émus tres.rro1dement,
A nous qu'on ne voit point les s01rs aller par groupes
Harmomeux au bord des lacs et nous pdmant,
Co qu'il nous faut a nous, ciesl, a~x lueurs des lampes,
La science conquise et le somme1l dompté,
C'est le [ront dans les mains du vieux Faust des estampes,
C'est l'obstination et c'est la volonté l...
Ce qu'il nous faut anous, c'est l'étude s~ns tréve,
C'est 1'effort inouI, le combat nor1: pa~eil,
C'est la nuit, l'Apre nuit de travatl! d pus~ H~ve il
Lentement, lentement, l 'CEuvre, ams1 qu un so 1e 1

Ces théories qui convenaient admirablement a une nature
volontaire et te~ace, elles ne s'accordaient guere avec le te_mpérament capricieux et fantasque du « Pauvre Leban », ~out en 1mpre~·ons en sautes d'humeur, en incartades, te! qud appara1ssa1t
:éja dans certaines pieces du Jivre, tel qu'il deva1t se révéler de
plus en plus clairement dans les Féles galantes et dans les
Romances sans paro/es. Et quinze ans plus tard, l'aute_ur de
Jadis et Naguere Jivrait aux méditations de ses contemporams un
Art Poéli ue qui ne devait plus rien aux le~ons de Leconte. de
Lisie « la musique avant toute chose », une certame affectat10n
dans ·le lanaaae n'imprécision et d'impropriété, la recherche ~e

n!

nuance _:

1:

Pas la couleur, ríen que la nuance » - , et un pro on

mépris pour la rime, tels en étaient les principaux préceptes:
De la musique encore et toujours 1
Que ton vers soit la chose envolée
Qu 'on sent qui fuit d 'une Ame en allée
Vers d'autres cieux a d'autres amours.
Que ton vers soit la bonne av~nture
tparse au vont crispé du matm
Qui va neurant la menthe et le thym ...
Et tout le reste est littérature.

Etsi par son inspiration initiale, il se rattachait étroitementa
Baudei'aire, il avait passé jadis par le Parnasse et par le salon du

�686

RE\'UE DES COURR ET CONFÉRENCES

boul.evard des Invalides, ce Stéphane Mallarmé qui, quelques
annees plus ta•·d, dans •es Diuayalions, proclamait l'abolition
des regles traditionnelles, l'anarchie métrique, la liberté acquise a
chaque poete_de faronnm it son gré l'instrument dont il prétendait
se servil' ; qm ¡:,récorusa,t le vers faux et le vers polymorphe, conlonda,t la poés1e avec la musique, et bannissait de l'art nouvcau
l' expression claire de la pensée et la représentation directe des
choscs, • pour ne garder de rien que la suggestion ».

Philosophie de · l'Esprit
Cours de M. LÉON BRUNSCHVICG,
Membre de /' ]n$litul, Pro/e1s,ur d la Sorbonm.

..
Lorsque Leconte de Lisie mourut dans sa soixante-seizieme
année, le 17 juillet 1894, l'école symboliste triomphait. Mais la
gloire du vieux poete n'en lut nullement oflusquée; il était déja,
comme ce Víctor Hugo dontil avaitrecueilli l'héritage académique,
• entré vivant dans l'immortalité ». 8a renommée ne s'est pas
heaucoup étendue au dela des limites de son pays. Cette. poésie
plast1que et, d'apparence tout au moins, impersonnelle n'a pas étó
goiltée en Allt;magne. En Angleterre,elleneparalt pas avoir été
appréciée non plus a sa juste va!cur, en dépit des témoignages
d'admiration qui lui ont été accordés par des hommes comme
Edmond Gosse et Charles-Algernon Swinburne, et de l'inlluence
qu'elle a exercée sur quelques écrivainsde langue anglaise, notamment sur une poétesse hindoue, Toru Dutt. En Italie, elle n'est
connue, nous affirme un Iivre récent, que des initiés.

n est vrai

que l'un d'entre eux la compare aux figures de Michel-Ange. En
France mzme, elle ne sera jamais populaire \eeei d'ailleurs n'aurait
pas été pour déplaire a son auteur) ; mais il est permis de croire
qu'elle occupera un haut rang daos !'estime des esprits eultivés
et lettrés, de tous ceux qui unissent au sentiment de la grande
poésie le gout et le culte de l'art. Et dans cette reuvre lortement
cont~e, longuement mürie, soigneusement exécutée, capable de
surv1vre aux variations des modes Jittéraires et de résister aux
outrages du temps, il y a des pages auxquelles ils reviendront
toujours, comme a ce qu'il y a de plus prolond et de plus parfait
a la lois dans la poésie lran~aise.

L'ldéallsme pratique.

J'aborde, avec la legon d'aujou.rd'hui, la Lroisieme partie de
mon cours de cette année, ou j'essaie de dire d'une fagon directe
et positive ce que c'est que !'Esprit. Jusqu'ici la Philosophie •
de /'Esprit nous apparaissait comme une partie de la Philosophie
de la nalure ; c'était a la cosmologie, a une interprétation réalisLe
de l'univers physique, de décider si les phénomenes donnés
dans le monde étaient homogenes, si l'on pouvait passer, sans
rupture de continuité, du regne inorganique au plan du vital
et du psychique, ou s'il lallait !aire place a des ordres difiérents
de causalité, depuis le mouvement de la matiere jusqu'a l'énergie
spirituelle. La discussion de l'atomisme et du dynamisme, envisagés dans leurs conséquences pratiques et dan.s leurs bases
,péculatives, a eu cette conséquence de nous engager dans
une voie difiérenLe. Nous ne définirons plus !'esprit par la
puissance. Nom, y voyons une conscience, qui s affi.rme pour
soi, c'e•t-a-dire que nous ne la réduisons pasa un drveloppement
spontané, tourné vcrs le debors sous l'impulsion du désir, obéissant malgré soi a la pression d'une passion irrésistible ; la conscience, dont l'apparition marque l'avénement de !'esprit, c'est
la capacité qui se manifeste en l'homme, et en l'homme seul, de
se replier vers soi, de prendre possession de son etre intérieur,
d'y découvrir le foy,,r d'une action créatrice, d'un ordre incom- •
parable lt l'efTet d'un mécanisme matériel ou d'une vitalité purement instinctive.
Cetle conception de la vie spirituelle se rattache a un courant
philosophique, presque aussi ancien que le courant dynamiste.
1

�689

1

PHILOSOPHIE DE L ESPRIT

688

REVUE DE~ COURS ET CONFÉRENCES

Nous avons vu ,1ue le spiritualisme dynamiste procede do
voü¡; anaxag?rique, o~ !'esprit a ce sens originel {nous serions
tentés de d1re malériel), que le spiritisme lui a conservé d'un
fluide extremement léger, d'un souffie doué de finalité, pable
de débromller le chaos et de créer l'ordre universel.
Or, p_récisém~nt en relation avec la doctrine anaxagorique
se défimt dans I h1st01rc la doctrine de Socrate (ou si l'on prélere
ne pas soulever des problémes d'érudition difficiles dans l'él.at
des témoignages), se manilestcnt les mots d'ordre, les themes
lond_amenta_ux de la pensée antique, placés par des écrivains
auss1 autor1sés que Xénophon et Aristote sous le patronaae
de Socrate. Dans la Mélaphysique, Aristote déclare que Socrnte

e'

s'occup~it de questions morales,

a l'exclusionde ce qui concernait

la phys1que (Mélaphysique, A, 6, 987 b 1). D'autre part, dnns
les Mémorables (IV,_ 7, 6), Anaxagore est pris particuliéremcnt
a par'.1e, pour av01r poussé l'extravagance jusqu'II. s'imaginer
pouvo1r comprendre « les machines des dieux » 'til,; f.l7IX-z•,2:¡; 'to'.iv 8$:i'n.
Nous n'avons pas a conna!tre le monde, parce que, pour
savo1r comment une chose est faite, il faut l'avoir faite. Mais,

pmsque nous sommes les auteurs de nos actions, nous avons a
nous connat~re n_ou~-memes pour comprendre, pour diriger

notre condmte. Ams1 se présente chez Socrate la maxime ·
Connais-loi loi-méme. Ce n'est pas du tout une invitation a 1~
psy_cholog!e. Nul n'a moins été dilellanle que Socrate, moins
cuneux d ass1ster en artiste au d1vert1ssement que procurerait
a chacun de nous le spectacle de la léerie intérieure. Nous devons
nous connaitre, pour _mes~rer n_os forces, pour ne pas nous

lancer dans des entrepr1ses mcons1dérées, pour réussirenobtenant
par le calcul de 1~ prudence ce que la plupart des hommes
attende~t des capnces de la lortune. Or, ici va se placer une découverte ou éclate le géme propre de Socrate, et qui n'est ríen de
moms que la déco:iverle de la raison fralique. Cet effort pour
se conna!tre so1-meme a une lécond1té mattendue: il nous révele,
non pas seulement ce que nous sommes a l'instant oú nous
nous interrogeons, mais ce que nous pouvons devenir, comment

?-ous pouvons nous translormer, par le fait seul que nous nous
mLer~ogeons_. Du moment, en efTet, que l'homme cst un etre
mtelhgent, Il ne peut pas rélléchir au but de son action sans
chercher a compr~ndre le motil auquel il obéit, sans se demander
par smt_e en quo1 ce motil se justifie, non pas pour l'individu
par_ticuher dans les c1rconstances particuliéres oú il se trouve
ma1s pour tout autre individu placé dans les memes circons'.
tances. Ainsi voici Lamproclés, lils de Socrate, qui répond aux

injures perpétuelles de Xantippe par de mauvaises paroles.
Socrate !'invite a se rendre compte de ce qu'il dit et de ce qu'il
fait ; il est l'enfant pour qui la mere s'est dévouée, il est un etre
raisonnable qui comprend qu'au bien il convient de répondre
par le bien. De la réaction spontanée au caractére difficile de
Xantippe, Lamproclés passera done, sous l'influence de la
maieutique et par une génération tout interne des idées a
l'attitude qui exprime, dans sa généralité, le rapport lonctio:iuel
de la mere et de l'enlant. La généralité inhérente a la relation
intellectuelle a engendré, d'une fa~on a la lois logique et néces•
saire, la réciprocité de l'action désintéressée et jusi.e.
Voila done la vérité nouvelle que Socrate apportait a ses contemporains et qui demeure a la base du spiritualisme, telle que
nouo l'entendrons désormais : elle consiste tout entiere dans
la valeur pralique de l'inlelleclualisme. Matérialisme et dynamisme
sont, en effet, des doctrines spéculatives; londées sur la nature
du donné. La nouveauté, la création, qui s'observent dans le
cours du réel, y résultent seulement de la complication de
l'enchevetrement des causes en reuvre. Assurément, nous ~ous
rendons beaucoup mieux compte de cette originalité perpétuel]ement rénovatrice qui est a l'intérieur des forces vitales, en
écartant les illusions du langage, les inlluences uniformÍl!antes
de la société ; mais nous ne faisons ainsi que retrouver la réalit.é
de notre moi prolond, réalité en soi, qui s'impose dans son
cours intrinseque, dans sa présentation immédiate, a quiconque
s'abstient d'en alterer la nature caractéristique, a quiconque
sait écarter l'intervention perturbatrice d'une logique et d'une
morale qui seraient loules failes et venues du dehors. Au
contraire, pour Socrate, la réflexion a prise sur la spontanéit.é
de l'etre : l'homme est un animal plaslique, qu'il appartient
Al'intelligence de transformer dans le sens de son idéal, de recréer
au sens littéral du terme. En opposition au réalisme spéculalif
qui servait chez Anaxagore de point d'appui au spiritualisme,
Socrate aurait done londé la tradition de l'idéalisme pralique.
Ce renversement de points de vue souléve, semble-t-il, une difficulté. La doctrine, introduite par Socrate, est inlelleclua/isle, et qui
&lt;lit intellectualisme dit attachement a la vérité considérée comme
telle. En meme temps, nous avons revendiqué pour cet intellectua!isme le privilege d'etre une doctrine pralique, faisant de la
réflexion une source féconde de translormation et de création.
N'inclinons-nous point. par la du c0té du pragmatisme qui
a'interdit toute curiosité spéculative, qui tout au moim refuse
de s'appuyer sur le primal d'une vérité en soi, et qui précisément

"

�690

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

a déclaré la guerre a l'intellectualisme ? N'y a-t-il pas la une
contradiction, soulignée par &lt;:e paradoxe historiqÜe que le
Socrate, auquel nous venons de nous référer comme au maltre
de la raison pratique, c'est celui-la meme qui aurait détourné
•~s c_om!'atriotes des recherches purement scientifiques, qui
s abaissa1t a une sagesse humble et modeste, jusqu'a paraltre
bien plate, consistant a cultiver notre jardín.
Or, bien enter du, nous ne prendrions pas notre parti de la
contradiction. S'il y a un príncipe qui doit nous servir de critérium
pour apprécier ce que nous appellerons la spirilualité du spirilualisme, c'est celui-ci que !'esprit est unité, qu'il ne comporte
pas u3:1e divisio?, _une_ fragme~tation matérielle, comme en impliquerru.t une d1stinct1on radicale entre la raison théorique et
la raison pratique. Et, plus nous insistons sur le caractére pratique de l'intelligence, qui pour nous est le type par excellence
de l'activité féconde et plastique, plus nous devons maintenir
étroite la correspondance entre la vérité du domaine moral et
la vérité du domaine scientifique, cette correspondance étant
la _sauvegarde nécessaire pour l'objectivité, meme pour le
séneux prolond de la spéculation philosophique.
Seulement, nous croyons qu'il est possible de lever la contradiction, non pas d'ailleurs par une argumentation dialectique
qui ne cbangerait rien au fond des choses, mais par la considération des faits et en partant du paradoxe historique qui se
manifeste dans la situation de Socrate. D'une part, Socrate
condamne la cosmo!ogie des Ioniens ; d'autre part, les grands
disciples de Socrate, Platon et Aristote, s'attachent aux problémes de la philosophie naturelle. Et si Platon, dans le Timée,
ne croit pas dépasser le plan imaginatif, le jeu poélique du mylhe,
il n'est pas douteux qu'Aristote ait pris tout a fait au sérieux
la physique de la finalité. Bien plus, l'instrument logique qu'il
lorge pour le service de la physique, la déduction syllogistique oú
le genre est le grand terme, l'espéce le moyen terme, est expressément emprunté a la dialectique de Socrate : le syllogisme met
sous une forme rigoureuse, il étend au domaine spéculatil, le
mouvement de pensée par lequel Socrate parvenait a définir
l'essence de l'utile, du juste, du courageux, etc .. Le développement
de la pensée socratique aurait done consisté a dépasser la subjectivitédela pra!iquepours'orientervers l'objecliviléde la lhéorie pure.
Mais si l'on y regarde de plus pres, ou plus exaclement si l'on
juge avec le recul de l'histoire, a la lumiere de la critique contem·
poraine du savoir scientifique, on s'aper~oit que cette formule •
ll'exprime qu'une apparence, et une apparence illusoire. La

691

Pl!ILOSOPHIE DE L'ESPRIT

métaphysique aristotéliciennecontredit l'inspiration socratique
dans ce qu'elle a d'essentiel a nos yeux et de plus profond. E~
effet, quand Socrate demande a l'homme de borner les réflexions
de son intelligence aux affaires de l'homme, c'est qu'il considere
que l'on comprend nécessairement ce que l'on fait pa1ce qu'il
y a naturellement adaptation, identité, entre la matiére de
!'action et la forme de la réflexion. II n'en est plus de meme
lorsque cette forme_ est détouruée de sa matiére, et projetée
hors de l'ordre humam pour rendre compte de la nature inanimée 1
1

de la vie inconsci~nte. Alors, nous avons en face de nous
non plus un humanisme, qui recommande de traiter humai~

ne1:llent . les chos~s hurpaines, mais un. anlhropornorphisme,
qm trru.te humamemcnt ce qui n'est pas l'humain. Paul
Tannery_ .ª montré comment le systeme des quatre causes
ar1stotéhc1ennes (et le mot grec al.ia comme le mot laLin
causa est emprunté au langage judiciaire) correspond aux
quatre points d'interrogation que pose un crime : qui en cst
l'auteur _? q,u'a-t-il fait la victime ? comment s'y est-il pris ?
pourquo1 1a-t-Il fa1t ! En fourmssant une réponse a ces
quatre questions par la doctrine de la cause maLérielle de la
cause lormelle, de la cause efficiente et de la cause finale Aristote
saLisfait complétement a la curiosité de !'esprit : L'homme
en sait désormais autant sur la nature que désire d'en savoir
sur les circonstances d'uncrime le tribunal chargé de la sanction.
Que toute la pensée moderne se soit développée pour constituer une sci.ence effective, en opposition a la métaphysique
• anthropomorphique d'Aristote, nous n'avons certes pas besoin
· d'y insister. Mais le probléme pour nous est de savoir oú nous
renvoie la négation de l'anthropomorphisme, et que! caractere
11 convient d'attribuer á la vérité spéculative qui servira de base
de référence pour l'exacte interprétation de la vérité pratique.
La
solution la plus simple, la plus seduisante aussi ' est celle
.
qm se rattache a la tradition du naturalisme baconien. Entralné
par l'élan de son imagination, dupe des fant6mes de la caverne
l'homme a projete son ame sur la nature et sur Dieu, a déduit
la causalité physique d'une expérience intérieure qui double
et surplombe l'expérience externe : qu'il allranchisse sa connaissance de l'univers de ce qu'il y avait introduit de lui-meme
s~us l'impulsion de I'inlelleclus sibi permissus. L'art, c'est l'hommc
a¡outé a la nature. Retirez cette addition, il restera la nature
elle-méme qui est l'objet de la science.
. Le réalisme naturaliste prend pour forme de vérité un cont.act
unmédiat qui s' établirait entre l'homme et les choses. Or, une

á

�1

692

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

expérience immédiate, n'est-ce pas aussi une expérience ongi·
nelle ? II faudrait done que la nature, par une sorte de gracc
spontanée, se présentat a l'homme de telle fa~on que la struc•
ture du sentant n'altérat en rien la réalité du senti ; le but de
la connaissance serait atteint d'emblée, sans qu'il y eut a considérer pour elle-meme cette connaissance, a lui conférer en quelque sorte une dimension intrinséque, a l'interposer entre nous
et les choses.
Que la nature nous ait refusé cette grace, c'est un fait d'expérience ; et il suffit de rappeler cette théorie des idoles a laquelle
je viens de !aire allusion pour qu'il soit superílu d'insister.
Toutefois, il existe une chance de salut, une voie de rédemption,
c'est, suivant Bacon, d'une fa~on plus précise encore suivant
John Stuart Mili, la méthode inductive.
Et, en etret, l'induction révele a l'homme cette vérité surpre•
nante que, pour parvenir a l'action efficace, il convient de défaire,
et non de !aire, de procéder par le moins et non par le plu,.
Nous vouloc• deviner la nature, en raisonnant et en imaginant;
mais nous la connaissons et nous la possédons, la nature, en ce
sens qu'clle nous est déja donnée avec les perceptions. Seulement,
les perceptions sensibles, telles qu'elles se présentent a la cons·
cience, s'enchevetrent dans une complexité et une confusion
déconcertantes, tandis que la nature, cachée par derriére, est
un dessin a lignes régulieres et bien suivies. Aussi ne sera-t-il
pas question d'inventer. Le r6le de la science est de découvrir
le simple qui est contenu dans le complexe, qui est déja donné
en lui, et cela grace a un triage des apparences immédiates, par
une séparation fil a fil du tissu présenté a l'observation vulgaire:
Une telle méthode devait paraltre infaillible puisqu'en faisant
table rase de ce que !'esprit pouvait ajouter a la nature, elle supprimc toute médiation d'intelligence et par la tout risque d'erreur.
On ne voit pas ou la fissure se produirait, puisque l'homme
a eompletement abdiqué devant les ehoses, puisqu'il a fait vreu
de soumission complete, et que c'est a force de savoir obéir
qu'il espere satisfaire l'ambition de commander un jour.
Pourtant, voici le fait mis en évidence par une expérience
séculaire : l'empirisme baconien, meme avec la mise au point
laborieuse que John Stuart Mili en a tentée dans son Systeme
de logique, n'a pas supporté l'épreuve de la réalité scientifique.
Les canons de la méthode inductive peuvent, dans les cas les
plus favorables, constituer des procédés auxiliaires pour un
cxpose justificatif de certains résultats. lis ne sont pour rico
rians la conquete ni dans l'intelligence de ces résultats, ils sont

PHILOSOPHIE DE L ESPRIT

693

étrangers a !'esprit qui anime le savant ou le philosophe. Et
la raison du fait est m~nifeste : c'est qu'en opposant le naturaJisme a l'anthropomorphisme, l'objectivité de l'induction a
la subjectivité de la déduction, l'on ne faisait encore qu'opposer
un dogmatisme a un autre. Le réalisme qualitatif de Bacon
avait cru trouver rlans l'induction une machine a éliminer les
hypothéses. Et, cet.te croyance im~lique le post_ulat qu'il n'y a pa_s
d'autres hypotheses que celles qm sont consc1emment et exph•
citement introduite, dans le systeme du savoir.
Or ce postulat ne résiste pas a !'examen : la conception d'une
nature qui préexisterait a la science et qm se représentera1t,
telle quelle dans !'esprit humain, admise d'emblée par l'empi•
risme, est elle-meme une hypothése, et qu'a directement contre·
dile le dé•:eloppement de la science positive. Que l'on acceple,
en efTet, le príncipe du réalisme qualitatif, on pou~ra cei:tes
Hre amené a constater que la connaissance perceptive la1sse
subsister des !acunes dans le savoir, qui se traduisent par des
mécomptes dans J'action ; a quoi l'on ne parerait pas, en abandonnant la plénitude concrete de la qualité pour l'ombre squelettique de la quantité, mais plutot en prolongeant l'expé_rience
humaine au dela de ce qu'elle a de proprement humam, en
transcendant les données immédiates jusqu'a rétablir l'unité
d'un continu tout qualitatil. Or, ceci accordé, il faut bien
avouer aussi que du point de vue épistémologique, qui nous
oblige a nous tenir dans les cadres de l'expérience humaine, le
probleme se pose tout autrement. S'il est une • variation concomitante » dont la théorie de la science ait a tenir compte, c'est
bien celle-ci : la physique a revetu un caractere de positivité
scientifique d'autant plus accentué qu'il paralt s'éloigner davantage de la qualité, en tant que telle, pour s'at~a.cher aux seuls
coefficients obtenus par la mesure. Cette cond1tJon de mesure
est préalable a toute conception, a tout langage,_ méme d'ordre
scientifique : • Je dis souvent, écr1t lord Kelvm, que s1 vous
pouvez mesurer ce dont vous parlez et l'exprimer par un nombre,
vous savez quelque chose de votre sujet, mais si vous ne pouvez
pas le mesurer, si vous ne pouvez pas !'exprime! en nomb:e,

vos connaissances sont d'une pauvre espéce et bien peu satis·
faisantes. •
De quoi assurément l'on ne pourrait souhaiter ~uere d'illustration plus piquante que les exemples mi!me mvoqués par
Mili : Food nourishes, Fire burns, water drowns. Sont-ce 111, comme
il lecroit, des données immédiatesde l'expérience,dignesdetoute
notre confiance ? Mais non ; de telles asscrtions ne prennent

�694

695

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

une apparence d'immédiation que par les abréviations du langage

également bien se servir de }'une ou de l'autre, qu'il_ n'~ura

usuel, qui les transforme d'ailleurs en autant d'erreurs évidentes.
A des faits vulgaires opposons des faits vulgaires. II n'est pa•
vrai que J'eau noie, car dans l'eau on prend aussi des hains ;
ce n'est pas I1eau qui noie, c'est beaucoup d'eau ; on peut dire,

et je crois sans paradoxe, qu'un peu d'eau dans une mare ne
fait pas le méme effet que beaucoup d'eau dans lamer. De meme,
le feu peut réchauffer sans brúler ; et une trop grande quantité
d'aliments cause

une indigestion au líeu de nourrir. Guérir

et empoisonner sont assurément deux propriétés contraires ;
l'expérience les attribuerait a un meme corps, et nous dérouterait bien plutot qu'elle ne n6usinstruirait, si nous en rapportions
les effets directement a la qualité des substances, et non a leur
dosage. L'empirisme qualitatil demeure au seuil de la connaissance scientifique, parce qu'il n'a pas su constituer une théorie
de la mesure.
Ainsi nous serons conduits

a renvoyer dos a dos, comme deux

especes du genre dogmatisme, l'anthropomorphisme d'Aristote
et le naturalisme de Bacon. Et nous avons /¡ nous demander
si le terrain n'est pas déb]ayé au profit d'une conception de la
science qui s'apptrenterait

a l'humanisme de Socrate.

La physique comme le disait récemment M. Campbell en
téte du prernier volurne, le seul paru jusqu ici, de son grand
1

ouvrage sur la Physique, envisagée philosophiquement mais
ou point de vue du physicien pur, est la discipline qui a pour
objet propre la mesure.
Or, que signifie,pour l'interprétation de la science, cette intervention nécessaire et primordiale de la mesure ? Trois réponses
sont possibles ou plus exactement trois réponses onl été faites
suivant les diverses phases qu'a traversées la science. Dans la
premiere phase, on part de la géométrie euclidienne qui est la
seule géométrie congue, de la théorie des fonctions sous sa forme
classique, et on en déduit l'applicalion nécessaire et univoque
des instr.uments de mesure, qui sont des absolus, a la réalité
de l'expérience : la mécanique rationnelle se présente alors comme
médiatrice entre l'intelligible et le réel, et permet d'espérer
que la science de la nature présentera la miime certitude apodictique que la mathématique. La découverte des géométries non
euclidiennes, accompagnée de la difficulté croiseante de !aire
coincider les príncipes de la mécanique avec les résultats expérimentaux, ébranle cette espérance : le savant s'apergoit qu'il
possede, non la clé de la nature, suivant l'ancienne métaphore,
mais un lrousseau de clés tres différentes, et qu'il pourrait

pour choisir celle-ci ou celle-la que des raisons toutes sub¡ectiv~s,
tout extérieures de commodité, le critérium de la comm~,lé
étant d'nne fagon générale, la simplirilé. Or, i1 semble bien
que ~ous sortions maintenant de cette s~conde pbase, oú 1:1
critique a joué un role si utile pour le pr?gres. de la ~cience pos1tive et de ]a réllexion. philosophique, ma1s qm nous eulla1ssés sur
des conclusions d'un vague déconcertant. Ce que. nous appren~ns
aujourd'hui des physiciens, particulierement avec les théor1es
de la rel~tivité, c'est qu'il n'y a pas un absolu ~e la mesure qm
serait défini en Jui-meme avant toute apphcat10n au réel'. que
J'instrument de mesure doit iitre adapté. a 1'.ob¡et dont ti e~t
destiné 8 mettre en évidence les caracteres mtrmseques, remamé
suivant les indications fournies par les phénom.enes de la propagation Iumineuse ou ~e l'ac~ion gravifiq~e, 1;11a1s ,q1;1'en ~eva:1-~he

ce réel n'est rien dont i1 y a1t appréhens10n 1mmedrnte, mtmt10n
isolée, avant qu'il ait été révélé par l'inst~m~ent fo~gé ¡,our
le capter. Bref, entre ]a mesure mesuranle, qm vient d.e 1 e.spnt ~t
ce que les choses nous donnent a mesurer, 11 y a sohda;ité _réc1proque, i1 y a relatiuifé, au sens le plus fort et,le plus etr01t du
mot. Des Jors, nous n'avons plus que !aire de I a!ternative. entre
la subjectiuilé pure de l'anthropomorphisme et I ob¡.eclwiie pure
du naluralisme. La science est autre chose 1 elle _ex~r~e la cr01s-

sance commune de deme collaborateurs qm n eX1st-:nt '!ue
par ]eur collaboration: la nature et l'homme. Quclle sigmr:cat~on
auraient ]es formules de la propagation ]umineuse ou de l. act10~
gravifique s'il n'y avait des raisonnem_ents. mathématiques •
Mais comment ces raisonnements serarent-Ils nés, comment

se seraient-ils développés, sans une corrélation perpétuelle ª".'ec
une expérience qui, vérifiant partiellement et démontrant partiellement les résultats acquis·, provoque sans cesse

a de

n~uveaux

progres ? C'est en cherchant a conna!tre les choses 'l.ue I homme .
arrive

a se

connattre Iui-meme, en découvrant_ les ressources

insoupgonnées de sa pensée, en déroulant les rephs de_son propre
esprit. La science actuelle, inséparable de .la réfleX1on su.r les
conditions du savoir, sur la nature des no_tions mathémat1ques
dans leur rapport a J'expérience physique, crée done. cette conscience intellectuelle dont J'avenement répond plemement au
mot d' ordre so eratique : connais-loi loi-méme.

.

.

Telle est Ja conclusion a laquelle nous sommes arnvés. au¡ourd'hui paT une voie indirecte et, dont nous devons mamtenant
analyser Je contenu et justifier la portée. Ce sera l'~bjet de notre
prochairr cours.
(d suwre.)

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

La Bible dans la poésie franqaise
depuis Marot
La Bible dane la poésie fran9alse au XVIII• slécle et sons
l'Emplre : Joseph de Genest ; paraphrases de J.-B. Roaaaean ;
Loais Raciae, Pompignan, Suzanne de Chéaier; Chateaubrland
llillnoye et Sonmet.
'
Cours de 11. JOSEPH VIANEY,
Doyen Cll la Faculté dts Lellres de Monlpellier.

SEPTI:EME LEQON

Esther et Alha/ie suscitérent bient6t d'autres tragédies bibliques : le Jephlé (1692) et la Judith (1695), de Boyer, le Jonalhas
(1700), l'Absalon (1702), la Débora (1706), les Macchabées (1722),
de Duché, le Joseph, de l'abbé Genest, ancien précepteur des
enfants de Mm• de Montespan, organisateur des Céte. de la
duchesse du Maine.
Ce Joseph fit verser des torrents de !armes a tous les Condés.
C'est ce que M. de Malézieu rappelle a la duchesse dans un
Discours qu'il met en guise de préface /¡ la tragédie de son ami
(1711). Monseigneur le Prince, pére de la princesse, disait apres
avoir entendu lire la pillee : « II faudroit n'etre ni frére
ni fils, ni pére, ni homme, pour n'etre pas vivement touché
de la beauté de cet Ouvrage et j'aurois bien mauvaise opinion
.du creur des personnes qui assisteroient /¡ cette lecture,sans y
pleurer autant que moi. n Malézieu ajoute : « Vous savez, en effet,
Madame, qu'il sanglotta depuis le commencement jusqu'a la
fin et qu'il m'ordonna plus d'une fois de suspendre la lecture ;
parce, disoit-il, qu'il se sentoit étoufer. » Ayant su de son pére
combien l'ouvrage était touchant, Monseigneur le Duc vint
• défier » Malézieu de le faire pleurer. « Si cela m'arrive, dit-il,
ce sera pour la premiere fois de ma vie, et jamais aucune piece
ne m'a mené jusques-la. n Mais sa résolution l'abandonna des
le premier acte. 11 dnt se lever deux fois pour aller cacher ses
!armes, honteux de pleurer comme un enlant. Quant au grand

697

prince de Conty, il prouva que l'Ame des héros est encore plus
tendre que celle des autres hommes ; Malézieu ne saurait « représenter l'état » oil le mit la lecture deJoseph. « Laissez-moi, disoit
ce prince, le loisir de pleurer : il faut que je me remette, je ne
suis plus en état d'écouter. n Tant de pleurs arrachés a des yeux
augustes répondent, Malézieu n'en doute pas, du succes de
l'ouvrage « sur les creurs bien faits ».
On le voit: en 1711, la sensibilité est déjadéchalnée. L'histoire
de Joseph pla!t parce qu'elle fait pleurer.
Elle pla!t également parce qu'une reconnaissance surprenante termine l'aventure d'un homme qu'on avait cru mort,
et cette reconnaissance, l'abbé Genest, remarque Malézieu, a
eu l'adresse de la suspendre en la présentant toujours. Or, il
n'y a point alors de tragédie digne de ce nom sans un dénouement
qui dépouille le héros d'un faux nom et jette un disparu dans
les bras de ceux qui l'avaient perdu. L'auteur d' Alhalie est un
pcu responsable de ce grand abua des reconnaissances : « Oui
c'est Joas, je cherche en vain /¡ me tromper. n La Bible en est
responsable aussi pour sa part. De ce livre, oil l'on trouve tout,
on peut tirer rneme des sujet.s de mélodrames. C'est ce que l'abbé
Genest sut voir pour l'enchantement du public de 1711, et l'histoire de J oseph conserva longtemps en France sa grande popularité. Chateaubriand rappelle que le mot fameux Je suis Joseph
laisait « pleurer d'admiration Voltaire lui-meme. • II semble
s'en étonner. Mais ríen n'est moins surprenant, car l'auteur
de Z aire, qui excellait a déguiser les personnages et a préparer
les reconnaistances, ne pouvait qu'aimer chezl'historien de Joseph
un art qu'il pratiquait si bien lui-meme. Ce qui est peut-etre
plus surprenant, c'est que Chateaubriand fosse un aussi long
parallele entre la reconnaissance d'Ulysse par son fils et celle
de J oseph par ses lrere , : en 1802, la reconnaissance est toujours
considérée comme le plus dramatique des ressorts, et l'aul,eur
du Génie du Chrislianisme sait gré au narrateur biblique de
l'avoir mieux manió qu'Homere (1).
Du Joseph de l'abbé Genest rien n'est a citer, non plus que
d'aucune piéce de Boyer ou de Duché. II suffisait de constater,
par le grand surces de cette tragédie, que chaque génération
demandant ala Bible ce qui est conforme a ses aspirations, notre
poésie drarnalique, au commencement du xvm• siécle, lui
demanda de prélérence des histoires fécondes en !armes et
en surprises.
(1) Cinq ans apre:I Le Génie du Chrislianisme 1 Méhul meLLra l'histoire
de Joseph en opéra.

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN¡;AISE

698

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Notre poésie lyrique a la meme date s'en inspire mieux.
Notre poésie lyrique, c'était alors surtout J .-B. Rousseau
qui la représentait, et l'on sait que, pendant de tres longues
années, iI conserva la réputation d'etre le plus grand lyrique
de notre pays. II fallut toute une révolution du goOt pour le
déposséder de sa gloire .
En son temps, elle fut légitime.

•

• •
Rousseau continue ,es paraphrases de psaumes et par elles
il continue la lutte contre l'athéisme. Dans son ode II, tirée
du Psaume XVIII, il « éleve l'áme a laconnaissance de Dieu par
la contemplation de ses ouvrages ( 1) » :
Les cieux instruisent la torre
A révérer leur auteur:
Tout ce que leur globe enserre
Célebre un Dieu créateur.

Dans p.Jusieurs odes, notamment dans la VII•, tirée du Psaume
LXXII, il expose, pour les calmer, « les inquiétudes de l'áme
sur les voies de la Providence », alléguant, puis réfutant la vieille
objection du bonheur des impies :
Pardonne, Dieu puissant, pardonuc ama raiblesse.
A l'aspect des rnéchants, conrus, épouvanté,
Le trouble m'a saisi, mes p!is ont hésitó :
Mon zele m'a trahi, Seigncur, je le confesse,
En voyant Jeur prospérité.

........................ .... ... ····· ...... .

De 18., ;e l'avouerai, naissoit ma défiance.
Si sur tous les mortels Dieu tient les yeux ouverts,
Comment, sans les punir, voit-il ces cccurs pervers ?
Et, s'il ne les voit point, comment pcut sa science
Embrasser tout cet univers ?

········· ... .. ········ ...... ............... .

J'ai vu que leurs houneurs, leur gloire, Ieur richesse
Ne sont que des lllels tendus a leur orgueil ;
Que le port n'est pour eux qu'un véritable écueil;
Et que ces lits pompeux oll s'endort Ieur mollesse
Ne couvront qu'un affreux cercueil.

Mais chez Rousseau, la paraphrase desPsaumes sert ad'autres
fins. Ce n'est pas en spectateur indifférent qu'il assiste a ce
grandétalage defausse dévotion quidéshonore la CourdeLouisXIY
vieilli et, nouveau La Bruyere. comme il combat les Esprits lorts,
il flétrit les Onuphres :
(1) C'est ce que Rousseau dit lui-mCme dans son argument.

699

Pensez-y done, Ames grossi8res ;
Co~mencez par régler vos mceurs.
Moms de faste dans vos prieres
Plus d'innocence dans vos ca&gt;u~
Sans une ame légitimée
·
Par In pratique confirmée
De mes préceptes immortels
Vo~re encens n'est qu'une furÓée
Qui déshonorc mes autels.

MCe .{est pas non p]u¿ en vain qu'il est le contemporain de
!ss1 on et de Fénelon. l! transporte done daos le lyrisme sacré
~r ce au Psalm1ste, quelques bons conseils a l'éga d d R . :
11 demande
¡ t •
.
·
r
es ,01s .
d f ºbl
~ue e rone deVJenne ]'asile de l'orphelinetlesoutien
d u / 1 e pupille, _qu'J] chasse l'ambitieux, accueille les ]armes
e 1findn~ cence, smt « de la sainteté des lois le protecteur Je
pl us I e 1e ».
·
Tous
ces
themes
qu
·
t
déb ut du xvm• siecle
..
d' t rté
'
I son ' au
pleins
ua I ' Rousseau les développe dans de belles strophes
qu I emprunte a M_alherbe et qu'il transmettra au romantisme'.
C~ q~ nous ~vons cité montre qu'il les construit bien que son vers
::s an:;:;;z:t~~~t sa Lplirasleh solide, s~~ c~utes' ingénieuses,
.
es. e ma eur est qu il a1me trop les apostr_opl_hes qm do1;1nent l'illusion de la chaleur et les ad¡· ectifs qui
en¡o
.
l' t iventcÍ Ma1s ces ornement s factices
séduiront encare
/u eur es Marlyrs au point que, mettant dans la bouche
Eudore un cant1que en partie tiré du Psaume XVIII ·¡
.
devo· ¡ · - a I'"
, 1 cro1ra
Idréais,er
r,,poux et au Géant les épithétes dont Rousseau
1es a corés :

~"¡

Dans une éclatante voOte

1l a plac~ (e ses mains

Ce soleil qui dani, sa route
Ecla_ire tous les humains.
Environné de lumiére
II entre dans la carri~re
Coi:n,me un époux glorieux
Qu11 des l'aube matinale
De sa ~ouche nuptiale, '
Sort br1llant et radieux .
L'univers, a sa présence
Semble sortir du néant.'
Jl prend sa cou.rse, il s'avance
Comme un superbe géant .

Si Rousseau est de ceux par qui il rcstera dans les premieres
ceuv~es romantiques un peu de la pompe du classicisme ¡¡ est
auss1
'
vécut un de ceux avec qm· se prépare un lyrisme nouveau.
11'
, en effet, assez pour ass1ster aux premiéres effusions de

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRA:"t~AISE

700

701

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

cette sensibilité du xvm• siécle qui allait aboutir a la mélancolie
du x1x•. 11 eo subit la contagioo et, voulant rendre la tristesse
d'une mort prématurée, il prit chez Isaie le cantique d'Ézéchias.
C'est la plus célebre de ses quinze Odes sacrées. Lelranc de Pompignan la qualifiait d'admirable et l'avait lue au moins cent fois :
tant il y reconnaissait , le langage du creur et du sentiment &gt;.
Nous-mémes ne la lisons pas sans songer a la Chute des feuilles
ou plutot a Pensée des morls ; car déja nous y trouvons un peu
l'accent, et les tours de phrase, et la musique des élégies lamartiniennes :
J'ai vu mes tristes joumées
DécHner vers Ieur penchant ¡

Au midi de mes annécs
Je touchais :l. mon couchant ;
La mort, déployant ses ailes,
Couvrait d'ombres élernelles
La clarté dont je ~ouis ¡
Et, daos cette nmt funeste,
Je cherchais en vain le reste
De mes jours évanouis.
Grand Dieu, votre main rlclame
Les dons que j'en ai rec.;us ¡
Elle vient couper la trame
Des jours qu'elle m'a tissus:
Mon dernier soleil se I6ve ;
Et votre soume m'enieve
De la terre des vivants,
Comme la reuille séchée,
Qui, de '!a tige arrachée,
Devient le jouet des vents.

.......................

Ainsi, de cris et d'alarmes
Mon mal sembloit se nourrir ;
Et mes yeux, noyés de larmes,
:t:toient 1assés de s'ouvrir.
Je disois a la nuit sombre :
O nuit, tu vas dans ton ombre
M'ensevelir pour toujours 1
Je redisoi.q a l'aurore :
Le jour que tu tais éclore
Est le demier de mes jours 1

•

• •
Rousseau fit école. Ses deux meilleurs éleves furent Loui•
Racine et Lelranc de Pompignan. Louis Racine, qui paraphrasa
un certain nombre de Psaumes, a peut-etre surtout ce titre
a notre attention qu'il aimait associer dans la meme piece
deux et quelquefois trois strophes diílérentes. Pompignan lui
emprunta cette habitude, qu'adopterent a leur tour pendant
Jongtemps nos romantiques.

Pompignan, dans l'histoire de notre poésiebiblique, a plus d'impor:ance que le fils de Racine. 11 fut vraiment« quelque chose »
quoiqu'en dise Voltaire.
'
11 a_paraphrasé des Psaumes et des Cantiques, oil, comme Rousseau, d adresse aux Rois de salutaires avis, prémunit nme fidele
contre les impies, disant : « Non, je ne connais point de Dieu »,
la réconforte dans la foi en la Providence par le tableau sublime
de la création et aussi par cette pensée, bien susceptible de
toucher les hommes du xvm• siécle, que
Ce Dieu qui ton ne et. se venge
Est un D1eu qui s'attendrit.

La maniere habituelle de Pompignan est celle qu'on peut
attendre d'un classique de son temps. 11 croit tout embellir par
l'épithete, tout ennoblir par la périphrase. Chez lui, la nuit est
toujours sombre, l'aurore humide, la rosée féconde, l'herbe
tendre, l'aiglerapide, l'aiglon timide, la cime du cédreorgueilleuse.
Chez lui, les antres d'oil les bétes s'élancent pendant la nuit
ne peuvent étre que fangeux et les repaires oil elles s'enfoncent
pendant le jour ne peuvent etre que ténébreux. Chez lui,
le ciel s'appelle les célestes voiltes, les régions du tonnerre,
la so urce des éclairs, et le vin qui réj ouit le creur de l'homme
devient, en passant du Psaume VIII dans le texte lran~ais,
, le nectar delectable, charme et soutien du creur, que le pampre
doré fait couler sur la table. »
Les memes ornements travestissent souvent l'énergiquc
beauté des Prophétes. L'homme qu'Habacuc nous montre
trompé par l'exces du vin, Pompignan le transforme en un vil
mortel qu'une Iiqueur perfide met au rang de la brute. Quant
aux sauterelles que Nahum arréte sur les haies quand le temps
est lroid et qui s'envolent quand le soleil se leve, comment
les reconnattre dans cette strophe ?
Tel d'lnsectes Jégers un essaim méprisable
Sur le déclin du Jour se rassemble avec bruit ;
Mais au ret.our des reux qui chassent l'ombre hu mide
La 16gion t1mide
'
Dans l'air s'évanouit.

Pompignan était lier pourtant d'avoir le premier, chez nous
ouvert á la poésie une nouvelle route en traduisant les Prophétes.'
II espérait qu'on lui en saurait gré.
On doit, en eílet, lui savoir gré de les avoir parfois traduits
avec une sobriété vigoureuse qui était alors une nouveauté.
Si Víctor Hugo s'est si bien inspiré de la vision d'Ezéchiel, c'esi

.

.

'

�102

REVUE DES COUR~ ET CONFÉRENCES

que la m~le traductiou de Pompignan lui en avait fait sentir,
je croi~, la sublime horreur.
- Hó bien parle, ici tu présié!es ¡
Parle, ó m¿n prophéte, et dis-leur :
ft Écoutez, ossements arides,
Écoutez la voix du Seigneur.

Le Dieu puissant de nos anc~tres,
Du soume qui créa les étres1
Rejoindra vos nreuds séparés.

Vous reprendrez des chairs nouvelles ;
La peau se fcrmera sur elles ;
Ossements secs, vous revivrez. •

•

•

U dit ; et je répete h peine
Les oracles de son pouvoir,
Que j'entends partout dans la plaine
Ces os avec bruit se mouvoir.
Dans leurs liens ils se replacent,
Les nerrs croisent et s'entrelacent,
Le sang inonde les canaux ;
La chalr renait et se colore :
L'é.me seule manqtiait encore
A ces habitants des tombeaux.
Mais le Seigneur se fit entendre,

Et je m'écriai plein d'ardeur:
• Esprit, ha.tez-vous :'i descendre ;
Venez, esprit réparateur;
Souffiez des quatre vents du monde,
Soumez votre chaleur féconde
Sur ces corps pret$ d'ouvrir les yeux. •
Soudain le prodige s'achev~, ·
Et ce peuple de morts se lhe
Étonné de revoir les cieux.

Mais, autant peut-etre que d'avoir tiré de la Bible quelques
strophes presque admirables, on doit savoir gré a Pompignan
d'avoir dans le Discours préliminaire de son recueil de Poésies
sacrées esquissé le c_élebre chapitre de C~aiea_ubriand. La, déja
est admirée la variété de l'Ecriture ; la, dé¡a sont vantés ses
narrations et son lyrisme ; la, déj~ il est soutenu que« son caractere propre est d'émouvoir, d'intéresser !'ame et de parler toujours au creur » ; la, déja elle est compar_ée a Homére, et le~
humanistes sont défiés de trouver chez Pmdare des 1dées qm
approchent de celles qu'ofTre Abdias, de celle-ci, par exemple :
L'orgueil de votre creur uous a élevés, parce que vous habilez dans
les fenfes des rochers, et qu'ayant mis votre Throne dans les lieux
les plus hauls, vous diles en vous-m¿mes, qui me /era lamber en
Terre? Quand vous prendriez votre vol aussi haut que l'Aigle,
et que vous meitriez volre nid parmi les Aslres, je vous l:'rracherais
de Id, di/ le Seigneur.
Le Discours de Pompiguan n'est pouriant qu'une ébauche.

LA BIBL~ DANS LA POÉSIE FRANVAISE

703 '

Ce fut Le Génie du Christianisme qui, dana !'estime du public
fran~ais, établit définitivement l'Écriture a coté, ou plutOt audessus des poemes de l'antiquité claseique.
Mais a l'auteur du Génie, ce fut surtout l'auteur du Paradis
perdu qui révéla la beauté de la Bible.
11 l'avait révélée auparavant a d'autres, meme a desincroyants : .
c'est en effet sous le patronage de Milton,
Grand aveugle dont l':\me a su voir tant de chosos 1

que Chénier place son poéme de Suzanne.

• •
Le poéme n'a pas été achevé. Mais par les morceaux déja
composés, et qui furent publiés en 1833 avec les notes de !'auteur,
on voit tres bien ce qu'il eut été.
C'eut été d'abord un poeme tres pittoresque, car le public
a la fin du xvm• sieele est devenu curieux de couleur locale.
e Cela aura six ehants dont j'ai marqué la séparation », &lt;lit
la premiere note. « J'ai regret de ne pouvoir le !aire plus court.
II faudra l'orner de comparaisons, de détails asiatiques sur les
vetements, les aromates, les richesses, etc., pour en faire un
ouvrage piquant. » La note VIII n'est pas moins instructive :
, Lorsque Suzánne voudra deseendre, lanuit, dans ses jardins,
deux de ses femmes lui mettront aux pieds une chaussure qu'il
faudra peindre. Ce sera comme des pantoufles. Mais quand
elle voudra se baigner, il faudra peindre la chaussure que ses
femmes lui oteront, et qui ne sera point la meme, et peindre
aussi tous les vetements, a mesure qu'elles !'en dépouilleront. •
Chénier voulait peindre eneore les présents que Joachim apporte
asa femme, et les jardins de Sémiramis, et bien d'autres choses,
déeidé a raceourcir certains épisodes afin d'avoir « plus de place
pour des détails historiques et géographiques sur tous ces pays,
Phénicie, Judée, Damas, etc .. •
, Piquant » par toute cette géographie et toute cette histoire
- ear ce que Chénier demande a la couleur loeale, c'est d'amuser
les lecteurs, bien plutilt que d'expliquer les caracteres -le poeme
eut été féerique par .Je merveillem.:. Chénicr avait d'abord
songé a eréer des auges gardiens, qui auraient été tres miltoniens.
Mais il s 'était ra,;isé. Finalement, il avait imaginé de faire surtout
agir les devins babyloniens et de montrer «leurs letes impudiques ~;
etil se proposait deles, biendécrire».L'ange de la pudeur aurait
veillé sur Suzanne. Un ange vengeur aurait apparu aux dewc

•

�705

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~A.ISE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

704
vieillards et devant eux il aurait gravé sur la muraille • l'histoire
de quelque scélérat calomrriateur purri dans l'lkriture ».
Par l'action, le poéme, naturellement, eut été trés voluptueux.
Chénier ne s'en cache point. Il a méme la malice de rappeler
, les vers tout trempés d'une amoureuse ivresse » que versait
, du sage roi la langue enchanteresse , et de demander a la muse
qui inspira Salomon de mettre sur sa propre langue un peu
de ce miel séducteur. Toute une partie du Canlique des Canliques
devait entrer dans la Suzanne, et a ces épisodes sensuels, que le
sujet imposait, d'autres devaient s'ajouter : ainsi pour faire
un beau contraste avec les mreurs de Suzanne auraient été
peintes et les « graces mignardes , et les , fetes impudiques • des
filles de Babylone.
Ce poéme voluptueux eut été en méme temps tres attendrissant. Suzanne, en l'absence de son mari, devait oublier de
manger, entrer dans une réverie prolonde qui aurait répandu
une expression mélancolique sur son celeste visage ; sa belle
main serait allée sur ses yeux essuyer une !arme. Qu'eut-ce été
aprés l'accusation ! Alors Suzanne aurait crié : « Ma sreur, je
vais mourir ! Dis a Joachim... O J oachim. • Alors le pére de
Suzanne serait venu mourir sur la porte de sa fille et les accusateurs pour sortir auraient loulé le cadavre. Alors Joachim,
voyant sa femme menée au supplice, serait tombé a terre et
on l'aurait emporté. Tout ce qui pouvait !aire pleurer les hommes
du xvm• siécle, la Suzanne devait le leur offrir.
_
Elle leur eut o!Tert enfin le plaisir de la surprise, celui de
l'innocence reconnue et de la calonmie déjouée par l'apparition
d'un vengeur.
La Suzanne d'André Chénier, poéme coloré, léerique, volup·
tueux, touchant, surprenant, eut été, on Je· voit, un tres beau,
!aut-il dire mélodrame, faut-il dire opéra ? Les vers de poete,
on ne peut en douter, y eussent ahondé, les vers pittoresques,
mielleux, enchanteurs, sensuels. On y aurait, sans doute, vainemenL
cherché un seul vers religieux et rien n'eut été moins chrétien
que cet ouvrage ou eut été accumulée tant de couleur biblique.
On serait bien injuste, au contraire, en soutenant que Cha·
teaubriand aima la Bible seulement en artiste, encore qu'il
ne l'ait peut-étre pas assez aimée en Chrétien.

• ••
Tout un livre du Génie du Chrislianisme, le V• de la U• partie,
est consacré a l'exaltation de la Bible. Le titre, LaBible el Homere,

en dit dairement le dessein : constater la supériorité du livre
ou s'ahmente 1~ génie du Christiarrisme sur celui ou s'est le plus
alimenté le géme de la poésie pa1enne.
~ans la _Bi_ble, Chateaubriand prétend, cela va de soi; tout
gouter. Ma1s 11 a ses préférences et d'avance l'on devine ce que
va prélérer le pére du romantisme.
C'est ~ncore un peu ce qu'aimait le xvm• siécle: les idylles,
les surprises et les reconnaissances.

C'est, moins qu'on ne s'y _attend, le pitt.oresque des paysages
et des mreurs. Sans doute, il ne manque point d'admirer que
lorsque Abraham re~mt un hé\te , les fils du lieu emménent
les charneaux, et les filles leur donnent a boire ,, ; qu'on lave
les ~ieds du _voyageur, que pour manger on s'asseye a terre.
11 ?- º':'et pomt, non plus, de remarquer que Jacob distribue
la ¡ust1ce sous un palmier et que les mariages se concluent au
bord des lontaines. Pourtant, au moment 011 le grand créateur
?e la couleur locale se fait l'apologiste de la poésie biblique
ll ne semble pas . etre déja aussi sensible a la beauté du déco;
palestiJ~íen et des habitudes patriarcales qu'il le sera plus tard
quand il les aura vus de ses propres yeux.
, Ce qui est déja gouté sans réserve, ce qui est qualifié de sublime,
c est I_e contraste entre la grandeur de 1'1dée et la petitesse quelquelo1s méme la trivialité du mot qui sert a la rendre ; « 'II en
résulte un ébranlement, un froissement incroyable pour l'ame :
car lorsque, exalté par la, pensée, l'esprits'élance dans les plus
hautes rég10ns, soudam l expression, au lieu de le souterrir, le
la1sse tomber du ciel en terre, et le précipite du sein de Dieu
dans le limen de cet urrivers ... ,,
. Plus loin, un exemple précis est donné de ce sublime, « le plus
1mpétueux de tous ,, :
1 La terre, s'écrie Isaie, chaneellera comme un bomme ivre: elle sera trans•
portée ~omme une tente dressée pour une nuit. ,
d Voila le sublime en contraste. Sur la phraseelle sera transporlée I'esprit
emeure suspcndu et attend quelque grande comparaison, lorsque le prophete aj?ute, comme une tente dressée p_our une nuit. On voit la terre, qui nous
paratt s1 vaste, dóployée dans les all'S comme un petit pavillon ensuite
emp~rtée avec aisance par le Dieu forl qui l'a tendue et pour qui
durée
des s1écles esta peine comme une nuit rapide.

ia

« Je n'aime pas Victor Rugo, dísaít un jour la duchesse
de Broglie, fille de Mm• de Stael ; il rapetisse tout, parce qu'íl
compare sans cesse les grandes choses aux moindres et
p~r exemple le ciel a un reil. » Cette dame ne devait don~ pas
aimer beaucoup non plus rri !sale, ni le Psalrniste · car Chateaubriand a bien raison de dire que la Bible o!Tre partout des

,1

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN¡;;AISE

exemples de l'antithese qui, parmi les innombrables antitheses
romantiques, est la plus romantique, celle ·d~ la grandeur ~t. de
la petitesse, souvent associée a ?elle ~u ~ubhme et du tnvial.
Ce qui est signalé encare a I adm1ration de nos poete~ .Pªr
Le Génie du Christianisme, c'est la sublime terreur des VISIOns
bibliques, c'en est le vague, l'imprécis, le mystere.

l'une réveille des idées riantes, l'autre des pensées tristes. » La
Bible réveille des pensées tristes : il n'en faut pas davantage
pour que le grand mélancolique la juge une incomparable
source de poésie.
Y a-t-il beaucoup puisé Iui-meme ? Je n'en suis pas bien sur.
II est alié en Palestine, il est descendu « surla terre des prodiges,
aux sources de la plus étonnante poésie » ; ce sont ses propres
expressions. Devant la Mer ~lorte il a écrit : « Des aspectG
extraorclinaires décélent de toutes parts une terre travaillée
par des miracles : le soleil brülant, l'aigle impétueux, le figuier
stérile, toute la poésie, taus les tableaux de l'Écriture sont la. »
A Jérusalem, il a écrit : « C'est la Bible et l'Évangile a la main
que l'on doit parcourir la Terre sainte. » Et nous avons la preuve
que le voyageur avait bien les deux livres a la main. Mais nullc
part son llihéraire ne me donne l'impression qu'il les avait
dans la mémoire, que c'étaient e&lt; ses livres », ceux oU son imagination avait l'habitude de s'alimenteret son cceur de se réchauffcr.
Son grand p eme religieux, Les Marlyrs, est d1inspiration bien
plus miltonienne que biblique. Pourtant Les M arlyrs doivent
bien a la Bible quelques belles p ·.ges. Le cantiquo par lequcl
Eudore répond au chant paien de Cymodocée prétend meme
condenser toute la poésie de l'Écriture, et il est done curieux
de voir ce que chante Eudore.
II chante la poésie du décor et des noms propres ; car maintenant René a YU 'des palmiers et des chamcaux :

706

Le devin Tbéoclymene, au festin de Pénélope, est frappé des présages
sif'istres qui les menacent...
.
. .
.
Tout formidable que soit ce sublime, il le cMe encore a la v1s1on é'u hvre

de •Job.
. Iorsque 1e somme il end ort 1e pus
1
Dans l'horreur d'une vision de nmt,
profondément les hommes,
,
, Je fus saisi de crainte et de tremblement, et la frayetrr pénétra Jusqu a

==
• Un esprit passa devant ma t,ace,_ el l~ poil'd ~ ma eh'
atr se hé'
rissa ft orreur,

._ Je vis celui dont je ne conna1!l-sa1s pomt le v1s~ge. Un spectre parut devant
mes yeux et j'entendis une voix comrne un petit souffie. •
11 y a 1a'beaucoup moins desang_, de tónebres, de larmes, que dans Homere;
mai!! ce visage inconnu et ce petrt souffie sont en effet beaueoup plus terribles.

Mais la Bible est pour l'auteur du Génie le livre poétique
entre tous parce que c'est par excellence le livre mélancolique.
{( Aucun é~rivain n'apc,usré la triatesse de 1'5me au degré oll elle
a été porlée par le saint Arabe ... Job est la figure de l_'human,té
souITrante et l' écrivain inspiré a trouvé assez de plamtes pour
la multit~de des maux partagés entre la race humaine. » Et
René cite, commente quelques-unes de ces plaintes avec l'admiration d'un hommo qui prétend savoir ce que c'est q ue la souf!rance. II ne croit pas que jamais les entrailles de l'homme
aient fait sortir de leur profondeur un cri plus douloureux que
celui-ci : « Pourquoi le jour a-t-il été donné au misérable et
la vie a ceux qui sont dans l'amertume du creur ? » ni que le
style ]e plus techercbé puisse peindre la vanité de la vie avec
la meme force que ce peu de mots : « L'homme né de la femme
vit peu de temps, et il est rempli de bea~coup de misere~. » Et
de quelle « merveilleuse redondance » lm semble ce ne de la
femme, qui fait voir , toutes les infortunes de l'bomme dans
celles de sa mere» !
Mais Je livre de Job n'est pas le seul dans la Bible, qui
fasse réfléchir Chateaubriand sur la misere humaine. Cherchant
un mot sur Jeque! il puisse appuyer une conclu,ion générale,
il cite, apres avoir cité une parole de Nestor, cette_ réponse de
Jacob a Pharaon : « II y a cent trente ans que ¡e sms voyageur.
,Mes jours ont été courts et mauvais, et ils n'ont point égalé
ceu.x de mes peres., Et Ia-dessus il ajoute : « Voila deux antiquités
bien différentes : ]'une e,t en images, l'autre en sentiments ;

707

Passant aux jours d'Abraham, et adoucissant les sons de sa lyre, il dit
le palmier, le puits, le chameau, l'onagre du désert, le patriarche voyageur
assís devant sa tente, les troupeaux de Galaad, les vallóes du Liban, les·sommets d'Hermon, d'Oreh, et de Sina'i, les rosiers de Jéricho, les cypres de Ca.des,
les oalmes d'Idumée, Éphraim et Sichem, Sion et Solyme, le torrenti des
Cedi-es et les eaux sacróes du Jourdain.

Puis, Eudore dit toutes ces choses attendrissantes ou désolantes : le fils de Tobie annoncé par son chien fidele, Agar détournant la t ete pour ne pas voir mourir Ismael, les !armes de
Joseph reconnu par ses lreres, le cantique du saint roi Ézéckias,
l'exil au bord des fleuves de Babylone, les « nombreuses vanités
de l'homme : vauité des richesses, vanité de la science, vanité
de la gloire, vanité de l'amitié, vanité de la vie, vanité de la
postérité ».
Enlin, Eudore dit la grandeur de Dieu d'aprés les Psaumes,
connus surtout, j'en ai peur, comme le cantique d'Ézéchias,

par les paraphrases de J .-B. Rousseau, mais utilisés par un homme
qui a vraimenL le sens du sublime :

�709

REVUE DES COURS ET CONFÉRBNCES

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANt;AISE

A votre voix, le soleil 5'cst levé Cans l'O!'ient ¡ il i:;'est avancé comme un
géant superbe, ou comme l'époux radieux qui sort de la couche nuptiale (1).
Vous appelez le tonnerre, et le tonnerre tremblant vous répond: • Me voici. •
Vous abaissez la hauteur des cieux; votre esprit vole dans les tourbillons ¡
la terre tremble au souffie de votre coiere; les morts épouvantés fuient de
leurs tombeaux l O Diel! ! que vous etes grand dans vos ceuvres I Qu'est•ce
que l'homme, pour que vous y attachiez votre creur ?

ce recueil d'o'.·ientales, figurent a titre de personnages exotiques,
bien plus qua titre de personnao-es sacrés.
Leur exot.isme n'a rien aujo;rd'hui qui étonne. Mais, en
1822, _quand parurent, six ans aprés sa mort, les Chants élégiaques
de M11levo_ye, les vers par lesquels s'ouvrait le recueil durent
paraltre tres neuls :

708

Le méme pittoresque et la méme grandeur se retrouvent
dans le cantique de gloire que les chreurs des saints et des auges
font retentir devant la Trinité, en un ciel construit sur les plans
de Milton plutot que sur ceux de l' Apocalypse. Le sujet de ce
chant, c'est une fois de plu,¡¡l'invitalion adressée aux justes
de ne pas s'étonner du bonheilr des méchants. Chateaubriand
répete done ce que dit depuis plus d'un siécle notre poésie biblique. Seulement, cette fois, les Prophetes sont interprétés par une
imagination toute romantique et quand les saints de Chateaubriand annoncent la vengeance de Dieu, ils parlent déja comme
l'auteur de Pleurs dans la nuil :
Serviteurs du Christ que le monde persécute, ne vous troublez point a
cause du bonheur des méchants: ils n'ont point, U est Yrai, de langueurs qui
les tratnoot a la mo1t ; ... i1s portent l'orgueil a leur cou comme un carean
d'or j ils s'enivrent a des tables sacrneges ¡ ils rient,ils dorment, comme s'ils
n'avaient point fait le mal ...
L'insensé a dit dans son coour : ._ 11 n'y a point de, Dieu ! » Que Dieu se
Jeve I que ses ennemis soient dissipés 1 11 s'avance: les rolonnes du ciel sont
ébranlée:. i le fond des eaux et Jes entrailles de Ja terre sont mis fl. nu devant
le Seigneur. Un feu dévorant sort de sa bocche ; il prend son vol, mont~ sur les
chérubins ; il lance de toutes parts ses nec:hes embrasées ! OU sont-ils les
cnfants eles impies ? Sept générations se sont écoulées depuis l'iniquité des
peres, e\ Dieu vient visiter les enfants dans sa furcur i il vient au tcmps
marqué punir un peuple coupable; il vient réveiller les méchants daos leurs
palais de cedre et d'aloes, et con!ondre le fantóme de leur rapide rélicité.

•

• •
L'inlluence de Chateaubriand est déja sensible chez M1llevoye.
Dans les chants élégiaques de ce pré-rcmantique la Biblc
ne tient qu'une petite place. C'est, si l'on veut, la place d'honneur,
puisqu'on entend d'abord la plainte de la Sulamite qui n'a
pas revu encore son bien-aimé, puis la plainte de David pleurant
Saül et Jonathas. Mais comme a ces chants succedent immédiatement ceux de l' Arabe au tombeau de son coursier, de Zarina
mourant a !'ombre du mancenillier, de Zora pleurant sa gazelle,
de -Zaíde au tombeau du poete persan, du pauvre negre enleve
aux c6tes de Guinée, on voit que la Sulamite et David, dans
(l.) ~omparer J.-B. Rousseau 1 ode 11.

O vi~rges de Sion ! ó mes douces compagnes J
N~ l avez-vous pas vu descendre des montagnes,
B~1llant, comme un rayon de l'aslre du matin ?
D1tes-moi sur quel bord, vers quel sommet lointain
Ses chameaux vont paissant une herbe paríumée ?
So"lt-ils sous les palmiers de la verte Idumée
Ou sous le frais abri des rochers de- Sanir ? '

_Dans les ~ers qui suivent et qui sont, comme les premiers,
tres harmorueux, sont entrées quelques-unes des imao-es du
?élebre Cantique, choisies avec tact et sagement adoucie~ pour
etre accommodées au gout d'un public encore rebelle aux excessives audaces de la poésie orientale :
_A pres une Sulami~e, qui_ est un peu une sreur d' Atala, Millevoye
lait p_arler un David qm raconte toute sa vie, comme René,
et ,,m de toute cette vie se rappelle naturellement surtout les
moments passés dans la solitude :
Cependa~t je partis, et d'une marche lente
Traversa1 de Pharan l'immensité br0lante
Éphralm et Sélo, Séir et Bethzamé.
'
Tantót, pAie, abattu, par la soif consumé
Je me. tratnais, la nuit, sur des sables stÚiles,
Aux tigres du désert disputant leurs asiles
Tantót, assis aux bords des torrents irrités'
,Te camparais ma vie a Ieurs flots agités.
'

L'inf!uence de Chateaubriand se manileste encore en 1822
da.ns le Saül de Soumet, ou pour rappeler au roi révolté que Die~
meme a parlé sur ces bords, le grand prétre Achimélech ne lait
que tradmre quelques lignes des Martyrs :
Lorsqu'un nouveau prodige est tout pri!t d'éclater
Ce n'est pas sur ces bords que l'on en peut douter ':
Abyron et Dathan que les feux consumérent ·
Le mer, o\l trois cités coupables s'abtmCrent '
De Ieurs temples impurs les !aux dieux arradhés

Les

sépulcres rouuerts, Les torrenls desséchés
'
Ces monls, ces roes brisés, ces gro!les eles ora~les
Tout te montr~ un désert sillonné de miracles '

T?ut semble respirer, dans ce terrible lieu, '
L épouvante de l'homme et la grandeur de Dieu.
a~es asp~cts extraordinaires décélent de toutes parts une terre trauaillee
f, d~s m1racles ... Chaque noJ!l renferme un mystt'lre, chaque grolle déclare
s auemr, chaq11e sommet retentit des accents du prophete. Dieu m8mea parlé
u~ ces bords, les tor~enls desséchés, les rochers fendus, les tombeaux enlr'ouver s attestent le prod1ge ;le désert parait encore muet de terreur

�llai&amp; bien d'autzes que Cbateaubriand ont collaboré a ce drame
composite, dans lequel BODt venues converger, comme dana
toutes les tragtldies écloses a la veille de la victoire romantique,
les inapirations les plua diverses. Les principaux événementa
de la rivalité entre Sao! et David - combat contre Goliath,
réveil de Sao! arraché a son délire par la harpe de David, amour
de Micho!, mort d'Achimélech, consultation de la Pythonisse,
mort de Sao! - tous ces événements aecumulés, au mépris de
la chronologie biblique, en l'espace de vingt-quatre heures ;
ajoutons beaucoup d'hémistiches empruntés a Alhalie : voill
la part du classicisme. Un roi achamé a découvrir l'homme que
Samuel a sacré pour lui succéder, ce secret révélé en la présence
de tous les intéressés, SaOI décidé alors a tuer l'usurpateur,
le tuant en effet, mais s'apercevant qu'il a tué son fila Jonathas
revétu des amies de David : voila la part du mélodrame.
Un David qui proméne sa reverie
·
Des champs du Térébinthe aux bords de Samarie,

une Micho! qui devient amoureuse d'un berge, apparu soos
des p&amp;lmiers eo fieurs et ayant la tete ceinte d'aloes parfumés ;
une Pythonisse qui, s'étant liée par un pacte horrible aux espn"ts
de l'ablme, a fermé son A.me a tout penchant humain et repose
ses membre&amp; sur un lit d'ossements ; un Saül infernal qui consent que le monde périsse pourvu que SaOI regne, qui tue David
pour anéantir le Messie, qui lance a Dieu cet insolent défi :
Dieu peut m'anéantir, il ne -peut me soumeUre.
11 est mon ennemi; mais il n•est plus mon mattre;
Mon orgueil obstiné contre lui se débat,
Et j'ai cbangé du moins l'esclavage en comba\.
Plus d'autels, plus de vceux, plu!I d 'enr.e11s, plus de fétes !
Jour exterroinateur, lh·e-1.oi sur m11 t.ll.e 1

Le théA.tre romantique
de Dumas p6re aDumas fila.
CoUl'II de K. &amp;IIDRÉ J.E BBE?OK.
M•U,., de Con/trencu O la Sorhnn&lt;-

XI
La oomédie-proverbe. 11 m faut ;u,., ds ,;.,..

Plusieurs piéces de Musset ont pour titre un proverbe. L'enble de son théAtre est intitulé Comédies el proverbes.
Le proverbe, la comédie-proverbe, est un petit genre littéraire
t il est a coup sur le plus illustre représentant, mais qui ne
pas de luí, et qui avait déja presque un siecle d'existence
il est venu l'illustrer.
La comédie-proverbe était ~ée au xvm• siécle, dans les salona
a xvm• siecle. Un vers fameux dit que
L'ennui naquit uo jour de l'uuilormiLé,

d'ailleurs, fut bientót parodié en : •
L'ennui naquit un jour de l'Univec,ité.

voila la part du romantisme, du satanismo, du byronisme.
Ce Saül oil il y a de tout, y compris meme, malgré tant d'anachronismes dans les !aits et les caracteres, une certaine couleur
biblique, eut du succés et de l'infiuence. 11 valut a son auteur
un tres !latteur hommage. Allred de Vigny dédia un de ses
Poemes anliques « a M. Alexandre Soumet, auteur de Clylemneslre et de Saül , : c'était reconnaltre en lui un des maltre&amp;
qui l'avaient initié aux antiquités grecque et biblique. Mai&amp;
le disciple allait bien dépasser le mattre.
(d suivre.)

La comédie-proverbe, elle, naquit de l'ennui -

de l'ennui

qui était le grand ennemi de la femme au xvm• siecle et comme
le cMtiment de sa vie frivole, de sa vie si factice. « Je m'ennuie

amort - je suis dans le néant - je retombe dans le néant -

il n'y a aucun remede quand on s'ennuie autant que je !ais •···
ainsi parlait la marquise du Def!and ; c'est la plainte qui revient
dans presque toutes ses lettres, c'en est le re!rain. La !emme n'a
jamais sans doute eu plus de grAce et d'esprit que dans les salons
du xvm• siecle ; jamais la vie mondaine n'a été plus jolie, plua
aéduisante ; mais jamais non plus l'homme et surtout la fe.mme •

�LE THÉATRE R0l1ANTIQGE
REYUE DES COUfüi ET CONFÉHENCES
í12
ne se sont plus cnnuyés. Leur vie était Lout artificielle ; ils en
avaient retranché ce qui est l'intéret et !'Orne de la vie, ils avaient
tué en eux tous les sentiments qui seuls nous font vivre ; foyer,
famille, amour, religion, ricn de tout cela ne semblait plus

exister pour eux ; en eux, autour d1eux 1 ils ne rencontraient
plus que le vide ; et toute leur vie se passait a chercher,
comme dit Mm• du Deffand,, un remede a leur ennui ,. Toute
la question était de tuer le temps jusqu'a l'heure du souper,
car dans la petite excitation du soupcr ils redevcnaient des
causeurs, d'incomparables causeurs, et pour un moment ils
ne s'ennuyaient plus ; mais il lallait arriver jusqu'a l'heure du
souper. L'histoire de la vie de salon au xvm• siecle est celle
des divertissements successifs auxquels ces éternels ennuyés
ont eu recours pour tromper leur cnnui et se dissimuler a euxmémes le néant de leur existence. - Sous la Régence, nous disent
les Goncourt, la mode est aux bilboquets, puis aux découpures,
puis aux pantins et pantines que l'on íaisait mouvoir avec une
ficelle et qui coutaient depuis 24 sois jusqu'a 1500 livres ; plus
tard, la tapisserie au petit point est remplacée par les nreuds,
sorte de broderie ou plut6t de filet qui se faisait avec de jolies
navettes d'acier ou d'ivoire ; a partir de 1770, les nreuds sont
abandonnés, et la mode est au • parfilage ,, c'est-a-dire que les
femmes ne sont plus occupées qu'a dé/aire fil a fil toute passemcnterie oil il y a de l'or, et si un visiteur se présente dont l'habit
est galonné d'or, le voici aussitat entouré de femmes et de jeunes
filies armées de pelits ciseaux, qui lui coupent ~es galons : indiscret
pillage dont le duc d'Orléans se vengea certain jour en faisant
coudre a son habit des galons d'or laux. - Ce ne sont pas les
seuls divertissements de salon : tour a tour, le siécle s'engoue
du jeu, du cavagnol qui a détr6né le lansquenet du xvn• siécle,
de petit, jeux tels que le colin-maillard, de musique, de pantomime, de contes débités au coin de la cheminée, -enfin et surtout de théatre. Dans la seconde moitié du xvm• siécle, il n'y a
guere de grand seigneur ou de financier qui n'ait chez lui un
thMtre, - thMtre de paravent dressé en un clin d'reil et oil l'on
joue un peu de tout : des opéras-comiques, des comédies, voire
méme des tragédies. Le thMtre de société a été la plus durable
passion de ce siecle bias~ dont les engouements et les caprices
étaient en général de si courte durée, - et certainement personne
n'a plus contribué que Voltaire a éveiller et a entretenir chez
ses contemporains le gout du théAtre. On sait cambien il en était
lui-meme épris : partout ou il est alié, partout ou il a vécu, et
quelle que fut la difficulté a vaincre, a Cirey chez Mm• du

713

Chatelet, a Sceaux chez la duchesse du Maine comme a
Potsdam chez Frédéric II, a Paris comme en Suisse, a Ferney
comme aux Délices, il a toujours trouvé le moyen de drcsser
une scene, de recruter une troupe d'actcurs mondains, et de
!aire jouer deo pieces, - surtout les sicnnes. II ne manquait
pas d'y jouer son r6le, soit dans des petites comédies houffonnes
et polissonne, écrites en quelques heures, soit dans ses tragédies
les plus fameuses. Dans Zaire,il jouait le r6le du vieux Lusignan,
et, comme l'a dit un jour Brunetiere, ce ne devait pas etre
un petit plaisir que de l'enlendre, lui, Voltaire, déclamer avec
altcndrissement, les mains levées vers le ciel, la pieuse tirade
Sei,;neur, j'•i combaltu soixante ans pour ta gloire.

11 y a une jolie anecdote qui se rapporte a ces représentations
de Zaire chez Voltaire, en son chateau de Ferney ; elle a été
recueillie par Chamlort. Aux c6tés de Voltaire, qui jouait Lusignan, sa niece, la grosse Mm• Denis, tenait le role de Zalrc en
dépit de son ~ge mur et de son embonpoint. Certain soir, un jeune
provincial, qui se trouvait la, lui prodiguait les compliments
et les louanges a la fin de la représentation ; elle répondait
en rninaudant : « Eh I quoi, monsieur1 ne me louez pas tant ;
ce r6le de Zaire n'était point fait pour moi; pour le bien jouer,
il laudrait etre jeune et belle ».•• Et lejeune provincial de répliquer
ing~nument : « Ah I Madame, vous eles bien la preuve du
con'traire ! »
Un jour vint, oil les acteurs de salon se lasserent
de jouer des tragédies, des comédies et des opéras-comiques,
oil ils voulurent renouveler leur répertoire, - et ils créerent
un genre nouveau, celui du proverbe. Ceci, sous le régne de
Louis XV. A !'origine, le proverbe était une piece improvisée,
quelques scenes sur un léger canevas tracé d'avance et qui
devaient etre le développement, la mise en reuvre et en scéne
d'un proverbe que le spectateur était tenu de deviner a la chute
du rideau. « Le proverbe dramatique, dit un des auteurs qui
l'ont londé, est une espece de comédie que l'on fait en inventant
un sujet, ou en se servant de quelques traits, quelque historiette, etc .. Le mot du proverbe doit etre enveloppé dans l'action,
de maniere que, si les spectateurs ne le devinent pas, il faut,
lorsqu'on le leur dit, qu'ils s'écrient : , Ah ! c'est vrai ! »- comme
lorsqu'on dit le mot d'une énigme que l'on n'a pu trouver. »
Le proverbe est done une comédie de salon analogue a la
charade ; toute la différence est qu'il s'agit de développer et
de !aire deviner, non pas un mol de deux ou trois syllabes, mais

�714

715

REVUE DES COURS ET CONFf:RENCES

LE THÉATRE RO:&gt;.fANTIQUE

une sentence proverbiale. On y peut voir une transformation
et une adaptation mondaine de la Commedia dell' arle, delacomédie
improvisée qui avait été si longtemps prospere en Italie, et qui
se jouait encore en France au xvue et au xv1ne siécle sur les
théatres réservés aux acteurs italiens. II y eut des proverbes
joués par des acteurs de la Comédie italienne au temps de
Louis XVI, chez Mm• de Rochelort, proverbes dont le duc de
Nivernais apportait le cancvas et dont les acteurs improvisaient
le texte, et ceci montre bien, ce me semble, le lien entre le proverbe et la Commedia dell' arle. Mais le plus souvent les acteurs
se recrutaient parm.i les hótes habituels du salon, et ce fut pendant
quelques années une manie, une fureur. Tous les beaux esprits
se melaient de composer des proverbes, et parfois on ne se contentait pas de les jouer, on les dansait. Mm• de Genlis eut la
gloire d'avoir fait ainsi danser chcz Mm• de Crenay le« quadrille
des proverbes ». Un des danseurs, Gardel, avait mission d'exprimer par sa danse le proverbe : « C est reculer pour mieux sauter » ;
Mm• de Lauzun, pauvrem.ent vetue, représentait celui-ci : « Bonne
renommée vaut mieux que ceinture dorée » : Mm• de Marigny
avait pour cavalicr M. de Saint-Julien qui s'était fait une tete
de négre, et aprés chaque figure du quadrille elle lui passait
son mouchoir sur le visage, ce qui signifiait : « A laver la tete
d'un More on perd sa lessive ». Les autres couples, la duchesse
de Liancourt et le com.te de Boulainvilliers, Mm• de Gcn!is et le
vieomte de Lava!, étaient aussi parlants. - Voila le quadrillc
des proverbes, voila un des divertissements inventés par les
grands seigneurs et les belles &lt;lames du xvm• siéclc pour tromper
leur ennui. On congoit que cela ne les empechat pas beaucoup
de s'ennuyer.
Dans la littérature d'alors, l'homme en qui s'incarne en quelque sorte le genre du proverbe, c'est Carmontelle. II a vécu de
1717 a 1806 ; il était lecteur du duc d'Orléans quand éclata la
Révolut.ion, et spécialement chargé de régler les fetes qui se
donnaient chez la marquise de Montesson, secrétement mariée
au duc d'Orléans. II l'approvisionnait de proverbes dramatiques
dont il a par la suite publié deux recueils, !'un en 8 volumes,
l'autre en 4 volumes in-8°. II eut des imitateurs, des continuateurs
au x1x• siécle ; aux environs de 1830, le grand maltre du genre
se nommait Théodore Leclercq ; mais Sauvage, Romieu, Scribe
écrivaient aussi des proverbes.
Ceci explique pourquoi nous rencontrons dans le théatre
de Musset des pieees intitulées : On ne badine pas avec l'amour,
ll ne faul jurer de rien, JI faul qu'une porte soil ouverle ou fermée,

On ne sauraif penser d !out, ou encore d'autres piéces dont le
titre rappelle et résume quelque antique dictan, s'il ne le reproduit pas sous sa forme complete. Les Marrons du feu - titre de
la petite piéce publiée en 1829 avec les Premieres poésies de
ilusset - c'est le dicton : « I1 se sert de la patte du chat pour
tircr les marrons du feu » ; La Coupe el les lcvres - autre petite
piece publiée trois ans plus tard - c'est le dictan, d'ailleurs
inscrit au-dessous du titre : « Entre la coupe et les levres, il
reste encare place pour un malheur. » Remarquez que presquc
tous ces proverbes figurent déja dans le recueil de Carmontelle,
que déja celui-ci les avait pris pour texte. Et il est hors de doul.e
que Musset connaissait, qu'il avaiL meme !u de tres pres son
devancier. Je ne suis pas sur qu'il eut beaucoup pratiqué Théodore Leclcrcq ou qu'il fit grand cas de lui. En revanche, il avait
les amvres de Carmontelle dans sa bibliotheque, il les avait
lues et ne s'en cachait pas. Quand il fit jouer en 1849 On ne saurait
penser d tout, il fit écrire sur !'affiche de la Comédie-Fran~aise,
au-dessous du litre : « Imité de Carmontelle ,. En efTet, la piece
est une imitation du Dislrait de Carmontelle qui est la traduction
du meme proverbe. DansLe Dislrait comme dans la piéce de Musset
il est question d'un amoureux si distrait qu'en venant voir celle
qu'il aime il oublie toujoursde ]ui dire qu'il l'aime et de demander
sa main. Voici une page de Carmontelle qui donnera une idée
de &amp;a maniere :

1

SCCNE IV
LA COlfTESSE, LB MARQUIS
LE MARQUIS

Vous aimez beaucoup le mond"', ?ifadame ?
LA CO~ITESS E

Sans doute . Je ne connais que cela. Vous savez comme man mari m'a
rendue malheureuse, pl}ndant trois ans qu'il m'a tenue renrermée avec lui
dans une de ses terres.
LE MARQUIS

D:ms une de ses terres ?
LA COMTESSE

Oc1i, vraimcnt; Hre trois ans, mCme penclant l'biver, a la campagne 1
LA MARQUIS

A la campagne?
LA COMTESSE

Oui.
LE MARQUIS

Cela me tait souvenir d'une compagnie de cavalerie que le chevalier de
Saint-Léger veut avoir,

�LE THÉATilE ROMANTIQUE

716

717

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
LE !tlARQUIS
LA COMTESSE

C'est que si vous voulez vous rcmarier ...

Est-ce qu'il esta Paris, le chcvalier ?

LA COMTESSE,

LE MARQUIS

Oui, Madame, il est arrivé avant-hier, le jour de ce grand orage ; c'est 13.
ce qui a dérangé le temps, sürement.

LE MARQUIS

Qu'est-ce que vous cherchez encare ?

LA COMTESSE

J'en suis tres !Achée ¡ car n ne peut pas y avoir de Tuileries aujourd'bui,
et je les aime beaucoup.
LE MA R QUIS

Aimez-vou&amp; aussi les truites, l\fadame ?

cherchanl sur sa loilelle.

Hé bien, avec qui ?

LA COMTESSE,

cherchant.

Parlez, parlez toujours.
LE MARQUIS

Vous seriez la plus beureuse temme du monde avec moi.
LA COMTESSE

LA COMTESSE

Comment les truites ?

Avec vous 'l
LE MARQUIS

LE MARQUIS

Oui, j'en ai mangé a Geneve; c'est excellent.
LA COMTESSE,

rianl.

Ah I ah ! ah ! marquis, vous étes délicieux 1
LE MA.RQUIS

Oui, c'est délicieux; c'est ce que je disais ¡ i1 vous a tait bien rirehier,
n 'est--ee pas ?
LA COMTESSE

Comment ? qui?

Oh I s0.reroent.
LA COMTESSE,

cherchant.

Je ne le trouve pas ¡ c'est incon cevable 1
LE MARQUIS

Qu'est-ce que vous chercbez done l:i 'l
LA COMTESS:E

Un papier que j'avais tout a l'heure.
LE MARQUIS

LE MARQUIS

Le vicomte; n'est-ce pas de lui que vous me parliez ?

Est-ce une chose de conséquence 'l
LA COMTESSE

LA CO.MTESSE,

rianl.

Ah l ah I ah I A merveille 1
LE MARQUIS

Je le croyais. Je me trompe quelquefois, et c'est insupportable.
LA COMTESSE,

riant.

Non, non, je vous trouve charmant comme cela. Ah l je n'en puis plus. (Elle cherche quelque chose,)
LE MARQUIS

Qu 'est-ce que vous voulez 'l Du tabac 'l j'en ai de bon.
LA COMTESSE

Qui, donnez.
LE HARQUIS,

donnanl du labac.

Ah l j'oubliais bien !
LA COMTESSE

Quoi ?
LE MARQUIS

Vous voyez bien ce papier-13. ; devinez.
LA COMTESSE

Je ne sais pas deviner; dites-moi tout de suite.

Oui et non. C'est une chanson.
LE ):[ARQUIS

J'en ai Ull recueil ; si vous voulez, je vous le prilterai, etc., ele ..

Meme situation, memes caracteres chez Musset, dans On ne
saurait penser d loul, meme babi! incohérent, mémes ricochets
d'une idée a l'autre. Mais d'une part, On ne saurail penser d loul

est peu de chose, comparé a ses autres piéces. Et d'autre part,
au contraire,Le Dislrait est ce que Carmontelle a écrit demeilleur ;
en général, il a la main lourde, ses plaisanteries sont vulgaires,
ses intrigues banales et fades. II est probable que, si ses proverbes ont plu dans les salons de 1775 ou de 1780, c'est qu'ils
n'y furent pas joués tels que nous les lisons ; sans doute - et cela
seml&gt;le assez clairement résulter de sa préface - il se bornait
a indiquer le sujet de la piéce, l'intention de chaque scéne, il
assignait a chaque acteur et actrice son rOle, et puis ceux-ci
se chargeaient du reste, y apportant !eur propre esprit, leur
gr:lce, leur délicatesse, leur parlaite habitude de la vie de salon.

��REVt;E DES COURS ET CO~FÉRENCES

7W

VALESTl:"'i",

ó parl.

Foulure ! voila un vilain mot.
llaul.

C'est trop de grAce que vous me raites, et H y a de certaines blessures qu'on
ne sent jamais qu'a demi.
CÉCILE

Vous a-t-on servi 3. dójeuner?
VALENTJN

Vous ~tes trop bonne ; de toutes les verlus de votre sexe, l'hospitalité e~t
la moins commune, et on ne la trouve nulle parl aussi douce, aussi précieuse
que chez vous ¡ et si l'intórél qu'on m'y témoigne ...
c{:CILE

Je vais dire qu'on vous monte un bouillon.
Elle sorl.
VAN BUCK,

renlranl.

Tu l'épouseras I tu l'ópouseras ! Avoue qu'elle a été partaite. Quelle natvelé I quelle pudeur divine I On ne peut pas raire un meilleur choix.
VALENTi:,

Un moment, mon ancle, un moment I vous allez bien vite en bcsogne.
VAN BUCK

Pourquoi pas ? U n'en raut pas plus; Lu vois clairement 3 qui Lu as affaire;
et ce sera toujours de méme. Que tu seras heureux avec cette femme-1.1 !
Allons touL dire a la baronne i je me charge de l'apaiser.

721

LE THÉATRB HOMA.NTIQUE

dans laquelle il lui donne rendez-vous le soir dans le bois v01sm
du chateau. En vain, son oncle s'alarme, leve les bras au ciel,
et va meme jusqu'a prévenir la baronne. Valentinquitte le chatean
avec lui, l'emmene dans une auberge du voisinage, ou il
lui olTre un si bon dlner, lui fait boire de si bons vins, que l'oncle
Van Buck n'a plus le courage de se !Acher et de s'opposer a son
projet. La nuit venue, Valentin court a son rendez-vous, et peu
apres il voit venir Cécile. Elle s'est échappée en toilette de bal,
car ce meme soir il devait y avoir un bal au cMteau et les invités
commen~aient a arriver au moment ou elle s'est sauvée pour
rejoindre Valentin. Elle l'a rejoint, - et elle est si charmante
de bonne foi, de confiance, si convaincue qu'en elle c'est sa femme
qu'il aime, si convaincue qu'il n'y a pas d'autre amourquecelui-13.,
elle a tant de charme, elle est si simple, si vraie, si naive en dépit
de son malicieux esprit, si fine en dépit de sa naiveté, si pure
en dépit de sa finesse, que Valentin hésite, semble un peu hontcux
de lui-mCme, oublie ses noirs desseins, abjure son scept.icisme,
et finalement tombe a ses pieds. La scéne est longue, retisonsen du moins quelques tignes :
'

CÉCILE

Pourquoi done, pour venir chez nous, avez-vous caché votre nom ?
VALENTIN

VALENTl:S

Bouillon I Comment une jeune filie peut-ellc prononcer ce mot-1:\ ? Elle
me déplatt ; elle est Iaide et sotte. Adieu, mon oncle, je retourne a Paris.
VAN DOCK

Plaisantez-vous ? oll est votre parole ? Est-ce ainsi qu'on se joue de moi ?
Que signiflent ces yeux baiss6s et cette contenance défaite ? Est-ce a dire
que vous me prenez pour un liberLin de votre espece, et que vous vous
servez de ma folle complaisance comme d'un manteau pour vos mécbanls
desseins ? N'est-ce done vraiment qu'une séduction que vous venez tenter
ici sous le masque de cette épreuve? Jour de Dieu I S1 je le croyais ... 1
VALENTIN

Elle me déplatt, ce n'est pas ma tau te, et je n 'en ai pas rópondu.
VAN BUCK

En quoi peut-elle vous dóplaire ? elle est jolie, ou je ne m'y connais pas.
Elle a les yeux Iongs et bien fendus, des cheveux superbes, une taille pJssable ¡ elle est parraitement bien élevée ; elle sait l'anglais et l'italien ; elle
aura trente mille livres de rente, et, en attendant, une tres belle dot. Quel
reproche pouvez-vous lui faire, et pour quelle raison n'en voulez-vous pas 1

Je ne puis le dire: c'est un caprice, unegageure que j'avais faite.
cf.CILE

Une gageure ? Avec qui done!
VALENTIN

Je n'en sais plus rien. Qu'importent ces folies ?
CÉCILE

Avec votre oncle peut-8tre; n'est-ce pas ?
VALENTIN

Oui. Je t'aimais, et je voulais te connattre, et que personne ne fOt entro
nous.
CÉCILE

Yous avez raison. A votre place, j'nurais voulu taire comme vous.
VALENTIN

Pourquoi es-tu si curieuse, et a quoi bon toutes ces questions? Ne m'aimestu pas 1 ma belle Cécile ? Réponds-moi oui, et que tout soit oublié 1

VALENTIN

CÉCILE

U n'y a jamais de ralson b. donner pourquoi les gens vous plaisent ou vou!I
déplaisent. 11 est certain qu'elle me déplatt, elle, sa toulure et son bouillon.

Oui, cher, oui, Cécile vous aime, et elle voudrait et.re plus digne d'@tre
aimée; mais c'est assez qu'elle le soit pour vous ...

Il se pique au jeu, il s'entéte; il écrit a Cécile une lettre d'amoUJ'

VALENTIN

Regarde comme cette nuit est pure l Comme ce ventsoulevo sur tes épaules

48

�723

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE THÉATRE ROMANTIQUE

eette gaze avare qui les entoure I Prete l'orcille : c'est la voix de la nuit
c'est le chant do l'oiseau qui invite au bonheur. DerriCrc cette roche élevl ~
nul rcgard no peut nous découvrir. Tout dort, cxcepté ce qui s'aime. Laissa
ma main 6cartcr ce voile, et mes deux bras le remplacer.

lui - nous l'avons vu en lisant Barberine - est un innocent
qui n'a été pervertí que par les livres ; le cas n'est pas grave ; il
pourra lui arriver de se rendre ridicule, mais on peut etre sur
~u'il ne sera dangeremr pour personne. Barberine a vite lait

722

CÉCILE

Oui, mon ami. Puissé-je vous sembler bolle! Mais ne m'Otez pas votre main ·
je-scns que mon cceur est dans la mienne, et qu'il va au vótre par 1a. -Pour:
quoi vouliez-vous parWr et faire semblant d'aller a Paris ?
VALENTIN

. II le ~allait ; c-'était pour mon onele. Osais-jc, d'aíllcurs, prévoir que tu
v1endrais a ce rendez-vous ? Oh I que je tremblais e1. écrivant cette Iettro
et que j'ai souffert en t'attendant f
'
ctcILE

Pourquoi ne scrais-je pas venue puisque je sais que vous m'épouserer?

n

On pourrait_ rés~mer ne faul jurer. de ríen en disant que c'est
la contre-partie d A quo, ré:venl 7es ¡eunes filies. Dans A quoi
révenl les jeunes filie,, )lusset avait exprimé cet iige de la ,ie .
oU l'imagination est toute romanesque, et oll nous nous figuron5
la vie plus bclle, plus amusante, plus poétique qu'elle ne ]'es~
réellement. Et dans sa piéce, ceci s'applique a la jeune filie ;
mais ceci peut s'appliqüer aussi bien au jeune homme,

a celui

qui n'a pas encore du tout vécu, et qui a tres peu Ju. Un peu
plus tard, en revanche, les jeunes gens traversent une autro crise ;

ils vont a I'excés contraire. lls se hatent de généraliser l'expérience
encore bien courte et incompléte qu'ils ont acquise et qu'il;
sont allés chcrcher ... n'importe ou ; ils se défient de la vie, parce
qu'ils l'ont apprisc a une assez f/i.cheuse école, et comrne ils
se l'imaginaient tout a l'heure plus belle qu'elle ne peut etre, ils
se l'imaginent maintenant pire qu'elle n'est. C'est l'áge des
affirmations ou plutat des négations impertinentes, l'age de
l'ironie, 1'8.ge oU l'on veut se donner l'air de ne plus croire a rien
et d'étre revenu de tout, quoiqu'on ne soit encore alié presque
nulle part.
Te! est, on le voit, le cas de Valentin qui, pour avoir eu quelques petits succés faciles, afTecle de mépriscr les fernmes, de se
prendre pour un Don Juan, et de considérer le mariage comme
une pure duperie. Mais, au fond, il n'est pas bien corrompu;
au fond, il n'est pas bien malade : son crear est resté jeune et
sain, capable encore de c;·oire et d'aimer, et il ne tarde pas a
conlesser son erreur. II prend place, par suite, entre deux a utres
créations de Musset qui sont comme des ét.udes successives
et finement nuancées de la méme maladie morale a des degrés
difTérents : iI prend place entre Rosemberg·et Octave. Rosemberg,

de s'apercevoir qu'il n'est qu'un enfant, et sans- etre dupe
des airs de roué qu'il essaie de se donner, elle murmure : « Ce
gar~on-Ia n'est pas bien méchant. , - Octave, dans La Confession
d'un enfanl du siecle, représente, si je puis dire, la méme maladie

morale arrivée a son paroxysme : ce ne sont plus seulement
ses Iectures qui lui ont gaté irrémédiablement le creur ; il a
vécu ; il a rencontré pres de lui le mensonge, la trahison ; il a
tenté d'oublier, de s'étourdir en se jetant a corps perdu dans
la débauche ; et Iorsqu'un jour il rencontre enfin un amour vrai,
Iorsqu'il rencontre la douce et loyale et fidele Brigitte Pierson,
c'est trop tard ; il ne sait plus, il ne peut plus aimer ; en lui la
loi est morte, la foi en autrui, la foi en la parole humaine ; malgré lui, il torture le creur si tendre qui s'est donné a Iui; il ne
peut plus que torturer, torturer autrui et se torturer lui-méme;
et que! que soit le dévouement de eeIIe qui essaie de le guérir,
iI est perdu, il est incurable : son creur ne saU1'ait rajeunir.
II y avait place entre les deux figures si vraies toutes deux de
Rosemberg et d'Octave pour une troisiéme fignre, celle de Valentin, et des trois peut-étre meme est-ce la plus vraie, celle qui
ressemble le plus a la jeunesse de l'homme. Je ne sais si en
cherchant bien nous ne- pourrions trouver dans notre littérature
quelque esquisse a rapprocher de eeIIe-la, et qui ait pu dans
une certaine mesure gnider Alfretl de Mnsset. II y a bien ~]que
analogie, semble-t-il, entre Il ne faul ju,_r de rim et une piéce de
Marivaux intitulée Le Pefi't-maifre corrigé, ou nomi voyons un
jenne fou de meme espéce que Valentin reconquis au dénouement
par sa femme, et tout pret il devenir désormais, lui aussi, fe
modele des époux. Et chez l'abbé Prévost également, dms un
réciti épisodique perdu, noyé au mili&lt;&gt;u d'nn de ses rongs rornans,
on rencontrerait le- meme theme traité avec émotion et avec
esprit. Mais que Mnsset se sonvlnt ou non de Marivaux et de
Prévost, son Valentin n'en est pas moins f&gt;ien a lui, tout /¡
fait a lui, phra vivant, plus vrai qu'aucune- esquisse antérieure.
Car, ici encore, ne sentons-nous pas bien que-, pour le- peindre,
Musset n'a eu qu'a s'analyser et a se- raconter Iui-meme, tef qu'íl
était a vingt-deux ou vingt-trois ans ? Mieux que personne,
il pouvait étudier la maladie de !'ame dont noussuivons en&lt;¡U&lt;llque sorte le progres en passant de Rosemberg a VaJentin et de
Valentin a Octave. Si ce sont lA des états &amp;ueceesifs de l'dme

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
724
masculine, ne sont-ce pas aussi comme des étapes dans la vie
de Musset lui-meme? -Avant de devenir« l'enfant du siécle ,,
le douloureux poete des Nuils, de la Letlre d Lamarline et du
Souvenir, avant d'etre le désabusé amer qu'il a fini par etre,
il avait été legamin impertinent qui écrivait La Ballade d la tune,
le railleur prompt a désavouer sa raillerie, a pleurer en riant,
a rire en pleurant... En 1840, il disait dans une mélancoliquc
cbanson :

J'ai perdu roa torce et ma vie,
Et mes amis et. ma gatté ...

Mais il avait dit quelques années plus tót, dans La Nuil de mai,
et il avait eu raison de dire :

de routinier dans leur maniere de sentir et de parler, plus aussi
s'affirme la beauté de~ ctres de passion qu'ils cOtoient, des etres
de passion que Musset leur oppose, que ce soitFortunio ou Crelio,
Jacqueline ou Camille. La phllosophie de Musset est, comme
on sait, assezsimpliste; il n'a vu qu'une chose dans la vie,l'amour:
Tournez-vous l:i, mon cher, comme l'héliotrope
Qui meurt les yeux fixés sur son astre chori,
Et préférez 3 tout, comme le M:isanthrope,
La chanson de ma mie et du bon roi Henri,

et, en dehors de ceux qui aiment, l'humanité n'est pour lui qu'une
collection d'absurdes pantins qui font les gestes de la vie, mais
qui ne vivent pas.
CLAUDIO

J'ai vu le temps oU ma Jeunesse

Sur mes tevres était sans cesse
Pr@te lJ. chanter comme un oiseau ...

•

• •

Tu as raison, et ma femme est un trésor de poreté. Que te dirai-je de plus 'l
C'est une vertu solide .
TIBIA

Vous croyez, Monsieur 'l

Cette gaieté a laissé sa trace dans son thMtre, et peut-etre ne
l'ai-je pas encore assez dit; l'occasion s'oflre d'elle-mCme, tandis
que nous leuilletons 11 ne faul jurer de rien.

Il y a plusieurs sortes de comique dans le théatre de Musset.
Il y a d'abord un comique caricatura! qui consiste dans l'étalage
de l'humaine sottise et dans le défilé sous nos yeux de silhouettes boulfonnes, de marionnettes dont les gestes saccadés et la
voix de polichinelle nous font rire. Ce sont, par exemple, le duc
de Mantoue et son chambellan dans Fanlasio, le juge Claudio et
son valet Tibia dans Les Caprices de Marianne, mattre André
dansLe Chandelier, ma!tre Blazius, maltre Bridaine, dame Pluche
et le baron dans On ne badine pas avec /'amour. Tous ces
fantoches appartiennen_t en propre a l'art de Musse~ ; ils
ne sont comparables ru aux boullons de Shakespeare ru aux
grotesques de Moliere ; peut-etre rappelleraient-ils plutOt
certaines caricatures tracées en deux traits de plume par Voltaire
dans Candide ou dans L' Ingénu. Ils sont irréels, et ils sont vrais;
ils ne sont pas vivants, ils ne doivent pas l'etre pour etre vrais : •
ce sont des automates. Ils sont la betise solennelle, mais non
pas représentée en une vaste effigie comme Thomas Diafoirus,
M. Prudhomme ou M. Homais ; ils sont dessinés en quelques
mots, juste assez pour que nous voyions tres bien qu'ils ne sont
que des e~res sans personnalité, sans vie propre, en qui tout
est mécaruque. Et plus s'exagere la raideur automatique de
leurs mouvements, plus se révele ce qu'il y a de conventionnel,

725

LE THÉATRE ROMANTIQUE

CLAUDIO

Peut-elle emp~her qu'on ne chante sous ses croisées 'l Les sírnes d'impatience qu'elle peut donncr dan !I son intérieur sont les suites de Son caractere. As-tu remarqué que sa mere, lorsque j'ai touchó cette corde a été
toul d'un coup du m~me avis que moi 'l
'
TIBIA

Relativemen l

a quoi 'l
CLAUDIO

Relativemenl a ce qu'on chante sous ses croisées.
TIBIA

Cho.nter n'cst pas un mal, je rrei.lonno moi-m6me

a tout

moment.

CLAUDIO

Mais bien chanter est difficile.
TIDI .\

Ditricile pour vous et pour moi, qui, n'ayant pas r~u de voix de la nature
ne l'avons pas cultivée ¡ mais voyez comme ces act ~urs de thM.tre s'en tireni
habilement, etc ..

Il y a une autre sorte de comique chez Musset, plus voisin
de celui que nous sommes accoutumés a rencontrer a la scene,
un comique qui met le ridicule d'un caractere ou d'une silhouctte
en reliel, mais qui ne constitue pas toute cette silhouette ou tout
ce caractere. Par exemple ici, dans 11 ne faul jurer de rien, dans
les deux rOles de la baronne et de l'abbé. Il y a la, comme en
raccourci, deux types qui ont bien souvent reparu depuis
dans le roman ou la comedie : la baronne vive, fantasque, hurlu-

�LE :I'HÉATRE ROMANTIQUE
REVUE DES COURS ET CON~ÉRENCES

ber_lu, tete de linotte, ou, comme dit Valentin, v.raie girauette
qw tourne a tout vent, incapabkl de suivre une idée et de causer
autzement que par perpétuel quipeoquo, et pourtant bonne,
cbantable, mere tendre, amie dévouée ; a coté d'elle, l'abbé,
exeellent homme, certes, ame simple, mais timide, cérémorueux
et gauche a ravir. Tout est excellent dans son rOle : d'abord
la pa!tie de piquet, plus loin la scene dans laquelle Cécile fait
de lm sa dupe et l'améne a lui ouvrir la porte en faisant semblant de se trouver mal. Mais la scene la plus jolie me semble
celle du ,er acte, au salon, pendant la legon de danse :
L.i. BAllONNB

C'est une chose assez singuliere que je ne trouve pas mon pelo ton bleu.
L'.ABBÉ

V-0us le teniez il y a un quart d'heure~ il aura roulé quelque part.
LE MAITRE DE DANSE

Si Mademoiselle veut !aire encore la poule nous nous reposerons aprés
cela.
•
CÉCILB

Je v.eux apprendre la valse a deux temps.
.LB MAU'RE A DANSER

_M 1116 la baro~n.e s'y oppose. Ayez Ja bonté de tourner la t@te, et de me
fall'e des oppos1t10ns.

L 1ABBÉ

Que pensez-vous, Madame, du dernier sermon ? ne l'avez-vous pas entendu ?
'LA BARONNE

C'est vert et rose, sur fond noir, pareil au petit meuble d'en haut.
L1ABBÉ

Pla!t-il ?
LA BARQN:t,E

Ah I pardon, de n'y étais pas.
L'ABBÉ

J'ai .cru vous y apercevoir.
LA BARONNE

OU done 'l
.t.'ABB.É

A Saint-Roch, dimanche demier.
LA BARONNE

Nais nui, 1tres bien. Tout Je monde pleur.ait., etr::...

Est-oe la tout le co.mique que nous trouvons a gouter dans le
théatre de Musset ? On sait bien que non. Il y en a un autre, encere plus fin, ou, pour mieux dire, plus profond. -Celui-la consiste

727

dans la constatation et l'aveu de notre faiblesse, des legons
ci,ue nous recevons sans cesse de la vie, des contradictions qui
s accusent sans cesse entre notre langage et nos actes entre
nos résolutions et nos actions. D'autres écrivains ont '1ait la
, méme constatation ; ils l'ont faite avec une ironie 8pre, - ils ont
paru prendre plaisir a nous bumilier sous l'aveu de notre faiblesse
e~ c'~st 1~ cas aujourd'hui de beaucoup de nos auteurs comiques:
c éta,t h1er le cas de ceux qui ont constitué le Théátre-Libre. Musset a le rire moins bruyant et moins cruel ; il sourit, rien
de plus. Par exemple, dans ll ne faul iurer de rien. Que signifiet-elle, au fond, cette jolie piéce, sinon peut-etre que la fillette la
plus innocente, la plus ingénue, est plus fine cent fois que le viveur
le plus endurci ? Valentin a cru tendre un piege, et c'est lui qui
s'y voit pris. Cécile a discerné chacun de ses maneges ; elle l'a vu
causer et comploter avec son oncle derriere le bosquet ou il se
croyait caché ; tandis qu'il avait tant de peine a ourdir sa trame
a lui faire remettre un billet, il lui a suffi a elle d'un seul mot
pour duper l'abbé, se !aire ouvrir la porte de sa prison et s'échapper. Cette ingénuité féminine pourrait bien donner la cbair de
ponle ; elle pouvait servir de prétexte a d'éloquentes et ameres
déclarnations ; Musset s'en est .gardé. ll s'est contenté de sourire
de ce Valentin qui se croyait si fort et de tous celU( qui lui ressem·
blent; et il n'a pas gémi ce jour-la sur le dueJ qui se Iivre centre la
bonté d'homme et la ruse de femme » ; il s'est tou.t simplement
amusé de la comédie que l'bomme et la femme se donnent !'un a
l'autre. - Ce point de vue est probahlement celui du sage, et si
Musset avait su s'y tenir, sa vie et anssi son ceuvre e.ussent sans
doute été rnoins douloureux.
{a suivre.)

�RONSARD 1 SA VIE ET SON &lt;EUVRE

Ronsard, sa vie et son reuvre
Cours public fait a la Faculté des Lettres de Paris, pendant
le semestre d'hiver 1921-1922,
Par M. GUSTAVE COHEN,
Professeur a l'Universilé de Strasbourg, chargé de Cours en Sorbonne.

II
Les origines.

Nous avons essayé, par notre premiere legon, de pénétrer dans
l'atmosphere morale ou baignent, pour ainsi dire, les ames de
la Renaissance triomphante, aux alentours de 1550. Cependant
cette atmosphere se nuance de colorations différentes suivant
les régions et le milieu familia!, c'est pourquoi nous aurons a
préciser le caractere de celui ou naquit et _grandit notr~ poete.
Mais, avant d'aborder cet agréable su¡et, 11 nous faut mventorier nos instruments de pénétration, notre outillage. J adis, cette
tache ardue n'eut pas pris moins d'une heure entiere, aujourd'hui
grace au Manuel bibliographique de la Liiiéralure francafse
moderne (1) de M. Gustave Lanson, notre besogne se trouve smgulierement facilitée. Il y a la un véritable plan-~uide, qui nous
enseigne aussi bien les grandes routes que les peLits chemms. Ne
Je consultez pas en recourant mécaniquement a l'Index alphabétique 1 mais leuilletez-le. Vous verrez comment l'ingénieux architecte, q ui est aussi un penseur, a ordonné la matiére, comment
cet esprit vraiment classique a lait, de la loret vierge et du
bourbier marécageux, un jardín a la lrangaise ; placez-vous aux
, étoiles » qu'il vous indique et, de la, considérez les grandes
avenues qui en partent, les perspectives de notre littérature.
(1) Une nouvelle édition, la troisiéme, a paru en 1921 chez Hachette, en
un tort volume in-8°, xxxu-1820 pp.

729

La lente promenade, qui est ici la plus prolitable, vous lera
rencontrer d'abord un groupe d'ouvrages généraux sur le xv1 8
siecle sur la Réforme et l'Humanisme ; un Chapitre II, sur
Clém;nt Marot et son école ; un Chapitre III, sur Marguerite de
Navarre le Platonisme et l'École lyonnaise; un Chapitre IV, sur
Calvin ¡t les Écrivains religieux de la Rélorme ; un Chapitre V,
sur Rabelais et les Conteurs. Le Chapitre VI, sur les traducteurs,
comporte notamment l' énumération des traductions de poétes :
1) grecs; 2) latins ;3) latins modernes; 4) italiens ; (pas d'espagnols
ni d'allemands, ni d'anglais, alors sans action sur nous). Cette
énumération prépare a mieux comprendre les inlluences
s'exergant sur la Pléiade, objet du chapitre VII et ou Ronsard
occupe les numéros 1576 a 1676 (_I ). Les li':~s y sont _classés
sous les rubriques: 1) Bibliographie; 2) Prmc1pales éd1bons_;
3) Publications de vers inédits ; 4) Biog~aphi~; 5) Études entiques et littéraires ; 6) Sources ; 7) Vers1/1cabon et mus1que ;
8) Langue et Syntaxe ; 9) Réputation de Ronsard.
L'embarras pour le commengant est de choisir entre tant. de
litres ceux qui sont indispensables méme au lecteur non spémahsé.
11 y a un homme, dont j'ai déja cité le nom, et d?nt nous serons
constamment tributaires, qui a consacré sa vie a l'étude de
Ronsard l c'est M. Paul Laumonier, aujourd'hui •prolesseur a• la•
Faculté des Lettres deBordeaux. Le poéte vendómo1s est, pour a1I1s1
dire, sa chose ; il le goute et le conna!t comme person_ne. Afflllité
de race, affinité de tempérament, 11 y a de cela, ma1s ~ aucun
moment cet amour rétrospectil ne le rend aveugle, la science le
préserve des égarements de la tendresse ; sait j uger so~ héros
et nul n'est plus habile a restituer aux httératures class1que et
italienne les emprunts dont celui-ci s'est rendu coupable.
M. Laumonier nous a donné successivement, en 1909, sa thése
de Sorbonne sur Ronsard poele lyrique (2), sa these complémentaire, l'édition critique de La uie de P. de Ronsard, de Clau~e
Bine/ (1586), ensuite, en 1914, a la Société des Textes lran~a1s
modernes, une édition critique des Odes el Bocage de 1550 (3),
enfin, plus récemment, de 1914 a 1919, chez Lemerre, en hmt
volumes in-8º les CEuures complldes. Contramt de se modeler
'
sur son prédécesseur
Marty-Laveaux et den~ pas méme s 'é_car~e~
de la pagination de ce dernier (4), M. Laumomer a, comme lm, smv1

H

~t1T

(1} II ne faut pas manquer de se reporter aux mémes numéros du Supplément, in fine, pp. 1563-1564.
(2J Paris, Hachette, Jn-8°.
,
.
.
.
.
{a) París, Hachette, deux volumes in-12, ópmsés, ma1s en ré1mpress1on.
L".! t. III vhnt de paratLre.
.
(4) Saut

a partir

du tome VI. Cecí facilite d'ailleurs la consultat1on d u

�a 6, :medi1A1
da ,.1rr-t.i1aat.--, -

......i!fwl;. . . ...,_.._
,.io.prñlllUIII Piéee-.A uth•, 1111
, ,., h. Uiabgue 4e Romul e\ d• ..._ (V
1e1
•
taOta . _ ~ YII e\ VIU,d''61111...

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241111

"parle, apria quelqu111 mote d'int:zoduct.iOD, l ~
eau, autobiograpllie pñmit.ivemat d.u.Au. en 1664 (
de Puchal, m qui Ru111dvo,d le fats llia .
Pllliade {3). Comme le paaaeba de- vera -oq,uf.iqueu
t llu¡o : un aleul de Tbrace, patrie d'Orplule. ri4'&amp;e d'or
,'maie dontle■ cliMeauxa retron~ )11111!
qu'ea Fonmaoi&amp;,, 11D cadet aveuturiÚ, \1elllt
pour offrir aon 4pÑ au Roi de F1wice : ee IGnt lee OJií.i
krrhle,nes .ie RoDBUd (4), que lea impboyable■ .ial-,
• de M. LoogMa oot digonflée■ a coupa&lt;1'f\piojee l'OIIMIMI
de bawlrw:he.
.
foliad'UD8plU8.iJlrd.reacendlDll8 .11'eat p a a ~
6:rivain: 10D ami Ball jriteDdétreiá8ude Louia J e ~
• .
. dela láe Mélu,4oe¡ ler Valaii, de ~
m ; lea ~ d'.Hercule .et Soota ; Jea Guias,
; pour :ae pu pmer de aign- de momc1ra . 1:0mme Pie de k Mirudole, qui se .Cl'P.)',W, veon 4'lla

«

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

RONSARD, SA VIE ET SON CEUVRE

empereur de Constantinople ; Benvenuto Cellini, d'un lieutenant
de César (1) ; les Scaligers, des della Scala et du prmce des Alams.
Tres petits gentillatres au fond que ces Ronsards, « seri;¡_ents•
fieITés », gardes-chasse, j'allais dire búcherons de_ la Foret de
Gastine, qui devait de par la grace des Muses, v~loir leur race
plus d'honneur que d'honneurs. S'ils portent tro1s po1ssons dans
leurs armes, c'est parce que, vraisemblableme~t, !eur IlO;fi leur
vient de celui de la rosse, variété de gardon, ma1s lo est s1 fermé
qu'il tend vers le ou, ce qui explique les_ deux formes Ronsart et
Roussart, qui alternaient comme monlier et mouslter, monsirance
et moustrance (3).
Le grand-pere du poete, Olivier Ronsart -~u Roussart, est
déja en possession du chateau de La Possonmere, dont le nom
vient de posson ou po9on (poin9on), mesure d~ cap?~1té des
liquides ou des grains, mais s'alté:a en _La__Po1~sonmere ~ous
l'inlluence du blason de la fam1lle, ams1 qu en témo1gne
Amadis Jamyn:

quHe du Milanais, et celui-ci l'y lait chevalier. Vingt-Jeux
fois, le seigneur de La Possonniere passa les monts, ce qui
ne l'empécha point de songer a son établissement. Le 2 février
1515, il épousa Jeanne Chaudrier, dont l'ancétre Jean avait
repris La Rochelle aux Anglais en 1372 (1). Elle avait eu une
jeunesse orageuse, ayant été enlevée par Jacques de Fontbernier, puis épousée par Guy des Roches, qui la laissa veuve
a 35 ans, apres quelques mois de mariage. C'est d'elle, non moins
que de Loys, que Pierre de Ronsard peut tenir son tempérament
passionné. L'avenement de Fran~ois d'Angouléme semble
amener pour Loys de Ronsard une apparente disgrace, puisqu'il
fut relev_é de sa charge le30 mars 1515. En lait, c'était la un congé
accordé par le Roi pour que le nouvel épouxputaller !aire sa cour
a la jeune veuve et lui aménager une demeure digne de sa beauté.
Ayant repris du service en 1521 (2), il devient Ma!tre d'Hiltel du
dauphin Fran~ois, participe a la bataille de Pavie (25 février
1525) ; et, un an apres, le 17 mai 1526, suit les Enlants de
France, qui vont a Madrid prendre, comme otages, la place de
leur pere, entre les mains de Charles-Quint, dont seule la paix
de 1529 devait les délivrer.
En Espagne, Loys de Ronsard charme les loisirs de sa longue
captivité en écrivant, car il est aussi lettré que soldat, et c'est lui
qui enseigna a son ami J ehan Bouchet, le rhétoriqueur poitevin
dit le Traverseur des Voies périlleuses, que

732

.ª

La PossonniCre de posson

Se surnomme, non du poisson
Qui des Ronsards nomme la race (4).

Olivier possede aussi le Moulin Ronsard, situé pres de Pont-deBraye et dont les aubes tournent encare. Il est suzerain des du
Bellays, chatelains de la Flotte, pour le hef Bréhault. Dans _ce t~rroir vend6mois lleurissent naturellement les poetes. Le 24 ¡anv1er
1464 il devient échanson du roi, mais Louis XI le révoque pour
avoi; participé a la Ligue du Bien public ; g~~cié, il devi~nt u~ des
Cent Gentilshommes de l'H6tel, poste qu il occupa ¡usqu a la
mort du souverain. D'un mariage avec J eanne d'Illiers des
Radrets, il lui naquit un fils, Louis, né vers 1479, parfait type_du
gentilhomme guerrier et lettré de la Rena1ssance franga1se.
Celui-ci, a quinze ans peut-étre, suit Louis d'Orléans dans_ la pre·
miere expédition d'Italie celle de Charles VIII, et amve par
meren vue de Rapallo, le septembre 1494 (5), 1;egoi~ le baptéme
du feu, et participe a huit tournois dans le M1lana1s . Q~and l~
duc d'Orléans est devenu Louis XII, en 1498, 11 mscrit, lu1 auss1,
son léal Loys de Ronsart parmi les « . Cent Gentilsho~mes de
!'Hotel» a 400 livres par an (6). Le ¡cune homme n a encare
que dix-neul ans, il accompagne son royal maltre a la con·

9

{l) Cf . Jusserand, op. cit., p. 5.
.
g
Laumonicr, Vie de Ronsard_ de Brnet, p. 58; Longnon, p. 41.7- 41 .
(3: cr. m~me a la toni~ue, la rime monslre. [de 1. mon~trer »] . oultre _dans
Je Myslere de la Passion d Arnoul Gr~sban {mil. du xv 11 s10cle), éd . G. Paris.
4) Vie de P. de Ron.sard, de Cl. Brnet, p. 59.
5) H. Lon;11on, Pierre de Ronsard, p. 42.
6) !bid., p. 44 et n. 2,

(21

1

733

les vers masculins

Et femeninz faictz de deux a deux metres
Ont la douceur des carmes panthametres (3),

c'est-a-dire l'alternance des masculines et féminines dans les
pieces a rimes plates.
Qu'il fut artiste, c'est ce dont témoigne le cMteau de la Possonniere qu'il reconstruisit des 1515, pour en faire l'émule de ceux que
la Loire voyait alors sortir de terre ou se translormer selon le
gout du temps. Ah ! le joli manoir Renaissance, qui, délendu, non
par des douves et des lossés, mais par des haies verdoyantes et
fleuries, apparalt tout a coup au pelerin qui débouche de Couture
en Vend6mois (Loir-et-Cher).
La largetacheblanche se détache sur lefond sombre de la longue
colline qui porte les restes de la forét de GHine (4). Du Mayen

¡¡

H. Longnon, Pierre de Ronsard, p. 69 et s.
2 lbid. 1 p. 48.
3 !bid., p. 63.
G 4 Le sens premier de gasline est pillage, de 13. terrain en íriche.

!

odefroy, Dictionnaire de l'ancienne langue fran,aise.

cr.

�734

REVUE DES

couns

ET C01'FÉRENCES

Age, il n'a plus mcme les grosses tours qui flanquent Chamb-Ord
ou ... Théléme, une seule tourelle hexagonale est encastrée au
milieu de la facade sud pour maintenir l'escalier tournant hors
du gros oouvre. Les lenetres rectangulaires, encadrées de pilastres
ioniques, ne sont plus ameneaux mais a croisées, et leurs lintea~
portent des inscriptions qu'y fit sculpter Louis de Ronsard et qm
sont comme l'enseigne de son ame et de son époque.
Domini oculus longe spec[ulatur], l'ooil de Dieu voit loin, est-il
écrit au sommet de la tourelle, pour témoigner que l'ho=e est
encare pénétré de la pensée chrétienne du MoyenAge. Dom_ine,
conserva me implore plus has le linteau de gauche, au-dessus de la
croisée du p~emier étage, pres de l'angle extérieur. Respice finem,
pense ala mort, dit l'inscription voisine, plus pres de la tourelle et,
/¡ droite de celle-ci, les linteaux avertissent : Avant parlLr, avant
de quitter cette terre, veille it ton salut (1).
Mais voici qui n'est plus chrétien du tout et répond a l'idée que
nous nous faisons du paganisme puissant de la Renaissance. Sur
l'autre faºade, celle du nord, on lit: Veritas, filia temporis, la
Vérité filie du Temps, et, au-dessus de la petite porte d'entrée
pratiq~ée au has dela tourelle : V oluptati et Gra!iis, ~u Plaisir e_ta la
Beauté, dédicace prophét1que aux deux gérues qm se pencherent
sur le berceau du poete et veillérent sur lui jusqu'au tomheau.
Franchissons le seuil de cette maiso.n, que la bienveillance de
son possesseur actuel, M. Hallopeau, un chimiste doublé d'un
historien, et de madame 1-Iallopeau, rendent si hospitaliere. Nous
pénétrons dans une salle au fond de laquelle on · a áressé la haute
cheminée qui a été descendue du premier étage, oú elle se
trouvait jadis. Elle a réchauffé, dans les soirées d'hivet, l'enlance
du poete ·au feudes troncs d'arbres·qui brillaient surles chenets
et, sur le large manteau qui domine l'atre, il lisait son averur
dans l'inscription qui y regne: Non fallu.nf" fulu.ra meren!em,
!'avenir appartient au mérite. Au-dessous de cett,e orgueílleuse
devise s'alignent, sous forme d'écussons, dont ceux des comtes de
(1) Interprétation dil!érente de celle de M. Hallopeau, qui ent~nd: "Av~
de partir pour l'expédition d'ltalie ,, et de M. r.aumomeri qm comprend .
e Jouis de la vie, car elle est bréve ,.
.
.
{l) Je ne sais par quel malheureux.hasardM. Hallays; le pk1erlll pass1onné
· de En fÍdnant a trauers la France (Anjou et Maine, Paris, Perrin, 1918, in-S°J:
n'a pu y péoétrer (cLp. 254). De M. H_aITopeau (L . A.), on Ü!ª le Bas-_Yen~ .
moís de Montoire a la Charlre-s!lr-l,; .Loir (La Charlre,_.J. Mo1re, 1906, tn-8_),

Les Souvenirs des Ronsart au Man nr de la Possonmere et d_ans les Égll.Ses

paroissiales de leurs Seigneuries (Extrait des Annal~ FlécflotfCS, unJ revue
remplie d'articles sur Ronsard), La Fléche, E . Besmer, 1905 1 m:8º; ncussons
au Lion dans le Bas-Vendómois (ibid., 1910) ; ·Essais sur l'histoire des comtes
d ducs de, Vend6me de [a maisan de Bourtmn . Ibid., t. I, 1909, t. 11, 1911.

735

RONSARD, $A. VIE ET SON CEUVRE

Vendome et meme des Valois, les prétentions nobiliaires des
Ronsards, des Chaudrier-La Trémoille et des Illiers des Radrets.
Suivant l'ingénieuse remarque de M. Hallopeau, le E de droite
associe pour Loys Ronsart, en un monogramme, les noms de ses

deuxmattres,LouisXII et Fran~oisl«,en meme tempsquepeutetre son propre prénom, association que je retrouve au-dessus de

la porte d'entrée dans ce Lys oú l'y est cerclé d'un o. Sous l'inscription de la cheminée, délicatement gravées dans la pierre
blanche et tendre, des flammes lechent le pied des ronces qui
les rcmontent: la ronce ard (brule), faisant armes parlantes.
11 ne laut pas quitter le chateau sans pénétrer en lace dans les
grottes taillées a meme le tul, vestiges sans doute d'une plus an, cienne et féodale demeure et dont les entrées gracieusement
sculptées portent, elles aussi, de curieuses épigraphes (1). De la
part une de ces galeries mystérieuses permettant aux assiégés
de s'échapper au loin ou de recevoir des secours du dehors et
qui font tant rever les imaginations enfantines. Ces grottes,
tout le plateau ou gdtine en possede de pareilles, ou -les hab;..
tants de Couture serrent les vins de leurs vignobles et. vont les
déguster le dimanche. Ce sont les « antres secrets, de frayeur
tout couverts », dont nous parlera l'é'crivain.
Comme son souvenir est. encere vivant lcl-bas ! La bonne femme
qui nous. montre ces merveillcs nous remercie de notre visite- :

• &lt;;a fait bien plaisir, bédame, c' est un homme d 'ici ! n, naif témoignage de gratitude du pays vendomois qu'il illustra par ses
vers. Elle nous conte encore l'histoire du pré Bouju (2). On
porta I'enfant pour le faire baptiser, mais arrivée la, la nourrice,

étant a hout, chnt et laissa tomber le petit. Le peuple aime ces
· étymologies-calembours, mais Binet, l'ancien biographe, qui a
su cette Iégende, la narre avec plns de grace, l'enjolivant un
peu, aidé par l'imagination du lyrique :

Peu s'en fallut que le jour- de sa naissanee ne fut aussi le jour de son enterrement : car, comme on le portoit baptizer du Cbasteau de la. Possonmere
en l'Eglise du village de Cousture, celle qui le pol'loit, traversant un pré, le
laissa tomber par mesgarde sur l'herbe et neurs, qui le receurent plus doucement, et eut encor cet aecident un.e autre Tenco-ntre, qu'une Damoi-selle
qui portoit un vaisseau (3) plein d'eau de roses, pens,ant ayder- a recueilfü
l'enrant, luy renversa sur le chef une partie de l'eaue de s.enteur, qui (4) fut
un presage des bonnes odenrs dont il devoit remplir toute la France, de·;

lieurs de ses escris (5).
1

(d suivre.)

(I) Buanderie belle, La fouriere, Vina barbara (vins étrang-f'.rs), cuides uideto
{pre~•is gude a qti tu donnes), custodia dapum (la dépense), Sustine et
o.brtme :« ~ouffre et jeQne), Tibi soli gloria (• Gloll'e3. toi seul »)..
2 Derriére la nouvelle mairie de Couture.
3 Un vase.
4 Ce qui.
.

¡1

(5) La vie de P . 4e Ronsard, de CI. Bínet (1586), p. 4.

�1

L IDÉE DE PATRIE

737

au genre de vie, aux coutumes, tenait et tient encore lieu d'idée

L'Idée de Patrie
Formations et transformations au cours des ~ges.
Le Drapeau.

CONFÉRENCE faite

a l'Unlversité

de Strasbourg,

par le Chef de bataillon breveté H. DUFESTRE,
Jnslructeur m{lilaire de l'Université.

de patrie, et il est loin de cette conception primitive, loin de
l'attachement de l'Esquimau a ses glaces, du Peau-Rouge
a ses prairies, du Turcoman a ses steppes a ce sentiment
inné, prolond, filial, qui nous attache a notre patrie.
Considéré sous cette forme, c'est seulement lors de la phase
agricole, quand les hommes ayant péniblement délriché le sol
en tirerent leur subsistance au prix des plus durs laheurs et
s'y fixerent, que leur vint l'attachement a 1a terre natale,
partant que germa et se développa l'idée de patrie, et, avec
cette idée, la notion des droits qu'elle confere et des devoirs
qui en découlent.
Droits pour l'individu de jouir des avantagcs ressortissant
a la collectivité dont il dépend, devoirs corrélatifs, notamment
le premier et le plus important, celui de défendre sa patrie, meme
au prix de sa vie.

Le role essentiel de J'armée est la délense de la P?trie. L'idée
de patrie se place done tout naturellement en tete du programme d'éducation militaire et, a coté d'elle, celle. du ?rª:
peau qui en est Je symbole. Je vous parlera, done au¡ourd hm
de la Patrie et du Drapeau.
.
.
Le mot patrie, en Jatin patria, dérive. directement du mot
pater, pere. Dans son sens latin, celm umversellement ª?opté,
la patrie est done la terre des peres, puis, par extens10n, le
patrimoine matériel et moral qui s'y rattache, n~tamment )es
grandes idées, les traditions, les exemples qu ils nous ont
Jégués et que nous nous devons de _défend:e comme le plus
sacré de leur héritage, comrr:ie ce q~• constitue notre personnalité en tant que membres d une nation. , . .
. •
Comment est née l'idée de patrie ? A l origme des ages, n?s
Jointains ancetres ne la souP9onnaient guere. Toute la_préhistoire nous Jes montre con!inés dans une gross1ere arum~hté,
disputant aprement au": betes léroces, guere plus !éroces qu euxmemes leur pature quot1dienne.
.
.
Plus' tard a l'aube des premieres civilisat1ons, la not10n de
patrie n'existe qu'a l'état rudimentaire chez les peuplades
primitives celles qui vivaient exclus1vement de la chasse ou
nomadisai~nt perpétuellement a la suite de l~_urs troupeau_x:
L'amour du sol natal, londement meme de 11dée de patrie,
.ne pouvait etre bien prolond chez ces races de chasseurs et.
de pasteurs, pas plus qu'il ne l'est actuellem_en~ encore che~
les tribus de J'ancien et du nouveau monde qm n ont pas !rant
chi ces stades ancestraux. Chez ces peuplades, l'attachemen.

La notion de patrie lut done une notion de progres, je dirai
meme de liberté, car n'en bénéficierent que bien sommairement
les peuples soumis a cet étroit et dur despotisme commun aux
antiques civilisations de l'Asie (Assyriens, Medes, Perses).
On peut meme affirmer que l'idée de patrie est plus particulierement occidentale. Sans parler de l'Égypte mere des
peuples, c'est en Europe, notamment en Grece et en Italie,
que nous pouvons le mieux en étudier le développement.
L'Orient s'y prete peu. II reste par excellence la terre classique
des dominations absolues et celle des grands courants religieux
les unes et les autres étrangers a l'idée de patrie, tels le Bouddhisme et l' Islam.
Les premieres patries furent done des bourgades, des cités
ou des associations de cités, disposant d'un hinterland plus
ou moins étendu d'ou. elles tiraient leur subsistance a une
époque ou. les communications étaient difficiles et périlleuses.
Dans ces embryons de nations lutures, dont la plupart devaient
s'absorber dans des communautés plus vastes, !'esprit de
clocher régna comme il est d'usage. L'étranger devint l'ennemi,
et la guerre entre les cités voisines, partant rivales, ne fut-ce
que par la pénétration réciproque de leurs hinterlands, lut de
regle. L'histoire de la Grece antique comme celle de l'Italie
au Mayen Age sont pleines de ces luttes .
Faut-il en conclure, Messieurs, que la guerre est la conséquence meme de l'idée de patrie, qu'elle s'y rattache essentiellement? Qu'elle s'y líe comme l'ombre au corps ? Ríen n'est
plus faux.
49

�L'1DÉE DE PATRJE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

738

Considérée au point de vue purement objectif, la guerre est
un fait brutal qui a existé partout, a toutes les époques, et qui
semble devoir perpétuellement exister tant il est humain,
j'entends lié aux destinées mémes de tout ce qui est terrestre,
de tout ce qui appartient a notre planete.
La guerre est bien antérieure a l'idée de patrie.
Examinée aux lueurs de l'bistoire et de la préhistoire, on
voit la guerre partout depuis !'origine des ages. Le mythe de
Cain, premier enfant des hommes, tuant son frére Abe!, ce
mythe, qui figure au seuil méme de la Genése, me semble, a
ce titre, la plus formidable, mais aussi la plus véridique image
des destins de notre misérable humanité.
De méme .¡¡ue !'historien, le naturaliste la trouve partout,
la guerre : sur la terre 1 dans les airs, au sein des eaux !
La guerre, le biologiste la rencontre dans ses investigations
journaliéres et exploite l'instinct des microbes a s'entre-dévorer.
L'entomologiste la constate a chaque pas de ses recherches,
et le génial Fabre nous a ouvert a cet égard des ablmes insoupgonnés de férocité.
·
S'imaginer par suite, en particulier au lendemain de ·1a
grande guerre, que la paix va soudain régner sur l'Univers
assagi que es gens du xxe siécle, enfants d' Adam comme
leurs devanciers, vont tout a coup rompre la cbalne de l'implacable destin, me paralt quant a moi ... problématique pour
ne pas dire davantage.
La nature, Messieurs, ne procede pas par bonds, et le mot
progrés implique l'idée de continuité. II nous a lallu des milliers et des milliers d'années pour atteindre le point de civilisation que nous vivons actuellement. Se persuader que, ca;mou!lé par sa mince et si récente couche de civilisation, l'homme
va soudain s'assagir, que notre génération va marquer un
terme dans l'éternité des luttes humaines, réclame a mon seos
une forte dose d'illusion.
La guerre n'est done nullement une conséquence de la patrie.
Celle-ci, bien au contraire, contribua a la rendre plus rare.
Elle tempéra les égoismes individuels, adoucit tes frottements
entre citoyens d'une méme patrie liés désormais par la com·
munauté de sang et surtout par celle si puissante des intéréts.
Entre hommes d'une méme cité, la guerre devint cette exception bideuse qui a nom guerre civile. Le triste renom qui, cbez
tous les peuples civilisés, s'attache a ces luttes !ratricides,
témoigne que l'idée de patrie fut- un adoucissement a ce fait
.brutal qu'est la guerre. Cette idée marque done un progre&amp;
1

739

incontestable de J'humanité ' n ,en dépla1se
. aux antipatriotes.
maintenant le dé ve 1oppement de l'idée de patrie
auExaminons
cours des ages.
Les premiéres patries, ai-je dit f
.
stade, commun a toutes 1
, _urent des c1tés, et ce premier
taines d'entre elles et non ¡"s nat1ons, fut définitif pour cer-

' .
L ancienne Gréce en

es moms remarquable

t· r
'·
qu'a l'état de cité.' Les Pªfu icu
ne connut guére la patrie
Athénes, Sparte, Thébes ~: e lebres des. états helléniques :
due celle d'un de nos
~s, ne dépasserent guere en étentait déja About, aux ale:;.::ir:"~m~its, et, comme le constade nos jours la patrie de L e
e S 54, un prélet administre
essentiellement compartiIJen~:~ued ~ns doute, la configuration
~aucoup dans cette division a /
ª. Gréce fut-e)le pour
mques ; mais sans doute
. extreme des patries hellériste de ses h'abitants et le auss1, le caractére tres particulasonnalité qui leur a d' ·11 ur perslonnahté hypertrophiée, pera, eurs va u dans l' Ant" .
grands hommes contribuerent
. a
iqu1té tant de
. Quoi qu'il en' soit, l'Hellade ••uss1 ,ce morcellement.
¡e dis a peu pres car elle reste tu pres ume de nos jours politiques-fut d~ns l'Antiq ·té . res ~1v1sée de par ses luttes
périodes de son histoire pres ui~c~a ble que~ rares et tres co~rtes
rad1calement inapte a se e' t·tpa e de s entendre et tou¡ours
e f
.
ons I uer en corps d
t·
n ants, s1 grands dans les arts
.
e na 10n. Ses
les lettres, s'épuiserent durant d ' ¡~~ ¡"°iences, la philosophie,
¡usqu'au jour ou en raison de
s1eJ. es _en des luttes stériles,
devint la proie ¿bligée de I
eurs iv1s10ns memes, la Grece
suivre le développement de l~dpémdssante _Rome, oú nous allons
1 e e patne.

t~•

a'

¡"'

. Les Romains l'avaient dans le
.
s1 p~ononcé des ancetres qui e t~~g, cette idé.e, avec ce culte
Qmntes. L'idée de atr-'
. s essence meme des vieux
•~ rattache essentiell~me~et
c(tut des Rremiers ages,
s étend au lur et a mesure des r
r s), Rms. au Latium,
Pu1s, elle gagne l'Étrurie la Cp ogre~ de la dommat1on romaine.
aux rives de Tarente fran'chit 1~:pam~, coule le long de la botte
et crée la patrie ro~aine do t p~nnm, monte dans la Cisalpine
symbole.
n
orne demeure le creur et le

f(; ~;~[.

Des la République et Jus t d
elle enjambe les monta nf
ar ' avec la conquéte impériale,
Pyrénées le Rhi
t g .8 et les océans, franch1t les Alpes et les
I e .~
'
n e meme un moment le D
b
.
I s1ccle, sous les Antonins ces dél"
anu humam,
e, pms, au
'
ices du genre
la

�L1 IDÉE DE PATRJE

740

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

patrie pour le citoyen romain a cessé depuis longtemps d'étre
Rome, pour prendre le sens le plus large dont ce mot soit
susceptible.
Dans cet immense empire qui, du levant au couchant, du
midi au septentrion, s'étend tout autour du bassin de la Méditerranée, des déserts de Libye a l'océan ténébreux, des rives
de l'Euphrate aux colonnes d'Hercule, la civilisation romaine
a fait résonner partout la langue latine, répandu partout les
mreurs et les usages latins.
Le Romain implantait ses coutumes, ses mreurs, partout
ou se posaient les aigles romaines, partout oil il érigeait les
autels de ses dieux aux sanctuaires si largement ouverts a
toutes les divinités étrangeres. De ce fait, chaque cité romaine
d'Europe, d' Asie, d' Afrique, était un diminutil de Rome oil
le Romain s'adaptait aisément, car il retrouvait avec sa langue,
son droit, ses mceurs, son forum, ses thermes, son amphithé3.tre,

son cirque, brel tout ce qui constituait pour lui I' essence et
le charme de la vie antique.
Aussi peut-on alftrmer, qu'a l'exception des habitués du
Palatin, citadins renforcés, tels Ovide ou Lucain, pour qui
rien &gt;n'existait que la capitale, le citoyen romain, qu'il fut du
sang des enlants de la Louve ou un naturalisé, n'avait nul
besoin de porter sans cesse ses regards désolés vers Rome
pour songer a la patrie. A cette époque ou les communications
étaient si laborieuses, qu'en dépit de l'excellence des routes
on faisait bien plus difficilement le trajet de Rome a Thessalonique, Alexandrie, ou a Tréves, que de nos jours le voyage
de Paris a Pékin, l'émigrant d'Italie fut mort de spleen s'il
avait sans cesse été obsédé par cette vision de Rome dont il
était donné a si peu de ses contemporains de se rassasier.
Vivant paisiblement dans sa cité de naissance ou d'élection,
qu'elle s'appelat Tréves ou Cirta, Alexandrie ou Carthagéne,
il s'y considérait dans sa patrie. Pour lui, en effet, elle était
partout, cette patrie romaine, partout ou, en levant les yeux,
il apercevait les aigles de Rome, partout oil, en les baissant,
il trouvait les autels de ses lares. Le reste de l'univers, inconnu
ou laiblement soupgonné de lui, ne comptait pas alors pour
le mortel fortuné qui pouvait dire, dans la plénitude certes
de l'orgueil humain : civis romanas sum !
Ne nous hatons done pas de proclamer, avec certains historiens,
que l'idée de patrie s'aftaiblit progressivement avec l'extension
de l'empire, car les inscriptions tumulaires, répandues un peu
partout sur la surlace de l'ancien IQonde romain, attestenL

741

que beauc_oup ~e légionnaires et de colons portaient intact
en eux, et ¡usqu _au temps d~ la décadence, l'amour de la grande
Rome._ Le_ sentiment patr10tique romain, c'est peut-étre au
contra1re, a partir d'! 11• siecle, a Rome qu'il existe ]e moins 1
A R_ome, _ou aprés Sylla, Tibére et surtout Néron, les vieux
Qumte~ d1sparurent _POUr !aire place aux affranchis, étrangers
au sentiment de patrie.
Po~r c?ncevoir l'extension de l'idée de patrie chez Je Romain
du n. siecle, 11 _fa~t se rappeler avec que! éclectisme la Rome
1mpériale ch01s1ssait ses empereurs. Beaucoup sont originaires
des p:ovmces les plus diverses, et ces memes empereurs, devenus

parfo1s de par leur toute-puissance des monstres de débauche
et _de folie, ne se percevaient, pour les citoyens des provinces
élo1gnées_, qu'a travers les bienlaits si tangibles de J'administration ~pénale, que concrétait la statue du divin César
1mage meme de l'unité de l'empire.
'
, On _peut done prétendre que l'idée de la patrie romaine,
d étro1t~ et d~ rustique qu'eBe éta_it aux primes temps de la
Répubhque, s élar~1t, se c1v1hse, s'1déalise au fur et /¡ mesure
qu~ gagne la dommation_ impériale. L'empire périt peut-étre
moms d? man~ue de patr1?tisme de ses habitants, qu'en raison
de_ 1~ d1mmut10n progress1ve de leur esprit guerrier, qui s'affa1bht au fur et a mesure que la paix romaine s'étendit sur le
monde.
Pour entretenir !'esprit militaire, il eut fallo a défaut de
guerres, reméde extréme, il eUt fallu, tout au moÍns la crainte

de 1~ gu.erre. Comme cette crainte avait disparu a~eo les enneffils memes de Rome, !'esprit guerrier se perdit dans l'empire.
Les armées se pe_uplerent de Barbares, et un j our les frontiéres
démesuré~ent d1stendues creverent sous le poids des envah1ss~urs, n étant plus soutenues par les belliqueux légionnaires
de l_époque du grand Jules ou de Septime-Sévére. Comme
demere cette défense toute linéaire, derriere ce mince cordon
qm sép~r_a,t_ le m?nde civilisé des Barbares, aucune organisation m1hta1re . n existait, sinon quelques milices urbaines
le monde romam s'écroula et devint la proie des Germains'.
Les invasions germaines, ceiles de ces mémes ennemis que
nous avons terrassés hier et qui ont épandu durant des siecles
sur l'Europe d'épaisses ténébres, ruinerent la patrie romaine
et, avec elle, la paix universelle. Tout devint en Occident confu'.
s10n et chaos !
Sans nous arreter a l'empire de Charlemagne, conglomérat

�L'IDÉE DE PATRIE

742

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de peuples que seul son génie put maintenir un instant ras•emblés, nous voyons l'idée de patrie disparaltre en Gaule
pour ne renaitre que vers le x1• siécle.
Que fut-elle auparavant, cette idée, dans notre pays ? Dans
la Gaule celtique, qui constituait le creur milme de notre anci1;.nne patrie, le patriotisme lut avant la conquilte romaine et
meme cbez les Arvernes, le plus national certes des peuples
gaulo,s, assez semblable a ce qu'il était en Grece.
Les Gaulois, divisés en une loule de peuplades hostiles,
sans cesse en guerre entre elles, peuplades de meme langue
et adorant les mémes dieux, se savaient de méme sang. Mais,
c_on,ime aux Grec~, la haute notion de la patrie, celle qui, faisant
htiere. des questrnns de clocher, réalise l'unité et permet seule
de laue face au danger étranger, leur manqua avec la claire
vision de l'intéret commun. Cette forme du patriotismo ne se
mani!esta que tardivement et durant bien peu de temps en
Gaule_, avec Vercingétorix qui réunit un instant la patrie
gaulo1se contre César. On peut done affirmer que cette vieille
Gaule périt par l'excés de son esprit particulariste.
Aprés la victoire romaine, notre pays se latinise rapidement.
tant par la supériori.té de la civillsation romaine, que parce
que Gaulms et Romams ont le meme ennemi dans le Germain.
Incorporés dans les légions, les descendants des Brenns montérent la garde sur les bords du Rhin et beaucoup finirent
tribuns militaires. C'étaient, dans toute l'accept1on du mot
des Gallo-Romains.
'
Avec la domination des Barbares, le sentiment national
s'assoupit chez nous pour se ranimer vers l'an 1000 avec les
progrés memes de la langue frangaise.
'
La Chanson de Roland, qui date du x1• siécle et que nos
soldats chantaient encare en 1812 a l'attaque de Smolensk
est bien une épopée nationale, oil l'amour de la France con'.
sidérée non comme une entité géographique, mais com:Ue le
pays chrét,en par exce!lence, habité par des gens de meme
race, perce a chaque strophe. L'auteur, le trouvére, ou plus
exactem~ntlejongleur normand Turold, n'estcertes pas un savant,
ams, qu en atteste sa totale ignorance des Musulmans, ces
sectateurs du d1eu unique qu'il qualifie d'idolatres · mais son
1gnoran_ce meme nen ren? ~e plus touchant et plus tangible
le sent1ment nat10nal tres vil et purement instinctif qui se
dégage partout de son reuvre.
•

,.

J

'

'

743

Cet amour de la doulce France s'exalte a quelques siécles de
l~ sous la domination anglaise et trouve sa magnifique expressrnn dans la pastourelle Jeanne d'Arc, qui, durant sa breve
vocat10n, est l'incarnation méme de la Patrie meurtrie et foulée

par l'envahisse~r. C'est dans le peuple, a cette époque, bien
plus que dans I entourage corrompu de Charles VII dans cette
Cour

a demi

acquise aux conquérants d'outre-mer' c'est dans

le peuple qu'il laut chercher les pures sources du patriotisme
lrangais. Ce patriotismo trouve, au Moyen Age, sa synthése
dans . le rmracle . des premiéres cathédrales gothiques, reuvre
de f01, certes, mais aussi de sentiment national.
Inspirée par ce sentiment, l'unité lrangaise se forge peu a
peu sur la dure enclume des rois capétien~. Philippe Auguste
saint Louis, Philippe le Bel en furent d'abord les grands ar'.
tisans dont _l'reuvre fut brillamment continuée par Louis XI,
pms_ par füch~lieu et Mazarin. Ce dernier, quoique Italien,
mér1te néanmoms une place d'honneur a coté des grands rois
Bourbons.
L'idée de patrie appliquée a la terre lrangaise est done millénaire chez nous. Bouvines, la délivrance d'Orléans, Rocroy,
sont, dans toute l'acception du mot, des victoires nationales
qui nous sauverent de la domination étrangére au meme titre
que Valmy, ce brillant fait d' armes du Strasbourgeois Kellermann, dont on peut s' étonner de ne pas trouver la statue a
Strasbourg, a coté de celle de Kléber.
L'unité frangaise si brillamment complétée par la Révolution, qui la cimenta par le fer et par le sang, fut done d' abord
l'reuvre séculaire de trois dynasties de princes nationaux.
Par héritage, mariage, parfois par conquete, mais jamais par
conquete violente, ils la réaliserent lentement, progressivement,
surement, depuis Rugues Capet,jusqu'au malheureux Louis XVI
dont l' Amérique vint, au cours de la grande guerre, acquitter
la lettre de change, tirée par lui en 1778 au bénéfice des
Insurgenls.

Le sentiment de la patrie se développa parallelement a cette
urnté et, comme il laut a toute idée un symbole pour la concréter, la France le trouva longtemps dans la personne du
souverain, du Roi, qui, aux yeux de nos péres, l'incarna jusqu,a
la Révolution.
Le role de celle-ci dans le développement de l'idée de patrie
fut d'en changer le caractére, de l'élargir, de l'idéaliser en rendant cette idée indépendante de la personne du sduverain
indépendante de la forme du gouvernement.
'

�744

1

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'émigration prouva au commun des Frangais que la notio~
de patrie pouvait s'abstraire de son chef, fí\t-il, comme c'éta1~
Je cas chez nous, de souche dix fois séculaire . Le qualificatif
de pairiole, que J'on trouve déja dans nos cités bourgeoises du
xv• siécle, et que méritait certes Jacques Coour, passa a l'état
de cliché.
Les royalistes de la fin du xvm• siécle s' étant par I' émigration ou par l'insurrection exclus d'eux-memes de la patrie,
Je terme de patriote devint, en quelque sorte, le synonyme de
républicain et le demeura jusqu' a I' Empire.
.
.
Napoléon, que Chateaubriand a appelé un poete en act10n,
ce qui est peut-etre sa définition la plus exacte, coi_nprit merveilleusement le supplément de force que son géme pouva1t
tirer pour la marche a l'étoile de l'exploitation a outrance de
l'idée de _patrie.
Des l'Égypte, on le voit expurger son nom de sa consonance
péninsulaire . II signe « Bonaparte » au Iieu de « Buo~apar~e ».
Déja en Ilalie, il avait repoussé toute avance des md1genes
tentés de saluer comme un compatriote le Corse aux cheveux
pla!s. A partir de Marengo et jusqu'a la fin de son regne, meme
bien au dela ' car Sainte-Hélene lui ful un magnifique piédestal,.
il « concréta » la France aux yeux de ses soldats. Or ceux-c1,
par l'élargissement de la conscription, s'appelaient la nation
tout entiére, promue au titre de Grande comme récompense
de ses sacrifices sans cesse renouvelés.
Bien que la folle ambition du despote nous ait coute deux
invasions et la perle de nos lrontieres naturelles conqmses
par la Révolution, sa titanique figure est bien frangaise, ne
serait-ce que par sa clarté, sa netteté, sa précision. Puis, l'Épopée,
unique dans l'histoire, l'Épopée oil notre Alsace, notre Strasbourg ont une si grande place, l'Épopée unique si l'on en excepte celle si Jointaine du Macédonien, suffirait a !aire passer
a jamais le nom frangais a la postérité, si nous n'avions encore
pour cela bien d'autres titres de gloire, dont Verdun et les
deux Mame.
Béranger ne s'y trompa pas et si, malicieusement peut-etre,
il commit une erreur en laisant de Napoléon l'homme du peuple,
l'Empereur qu'il chante n'en mérita pas moins sa longue popularité pour avoir été, en dépit de lui-meme certes, Je grand et
inconscient propagateur de la Révolution en Europe.
Sous son régne de 15 ans, car il date de Marengo, la Grand_e
Armée en renversant et en édifiant sans cesse des trones, d1minua 'la majesté du trone et montra a taus que le droit divin

L IDÉE DE PATRIE

745

n'était plus rien dans le pouvoir essentiellement temporel et
révocable des rois.
De cette terrible constatation, la monarchie demeura accablée, et on peut affirmer que, dans une certaine mesure, toutes
les révolutions qui out éclaté en Europe depuis 1815, y compris
les toutes dernieres, sont en germe dans J'ébranlement profond
que le passage victorieux de nos soldats causa dans toutes
les monarchies.
Or, la Grande Armée, recrutée de· toute la nation qui ne
reva un moment que gloire militaire, n'est que J'ouragan révoJutionnaire comprime et actionné par Je plus formidable soldat
de l'Histoire. En plantant sur toutes les capitales, sur tous
les palais, le drapean tricolore, symbole de· la Révolution, elle
rendit tangible aux yeux de tous la victoire de la RévoJution.
Si le Veillons au salut de l'Empire put etre, durant 10 ans,
l'hymne officiel de la France impériale, La Marseillaise, ce
chant qui devrait s'appeler la Strasbourgeoise, n'en reste pas
moins l'hymne national, celui que l'on entonna dans les grandes
occasions et d'ordre meme du Mattre. C'est a ses accents et a
ceux du 9a ira que la Grande Armée entre a Berlin, Je 28
octobre 1806. C'est a son action entra!nante que Je conquérant,
devenu par ses fautes memes le défenseur du pays, sait parfois
!aire appel, quand il veut galvaniser des énergies.
_L'erreur de la Restauration qui, comme en témoigne J'expéd1tion d'Alger, avait pourtant Je sens national tres aiguisé, fut
de ne pas comprendre l'évolution de J'idée de -patrie, désormais
symbolisée en France par les trois couleurs et La Marseillaise.
Les Bourbons Je payerent a deux reprises de la couronne ;
surement en 1830, et peut-etre aussi en 1873, lors des oflre's
faites par Je partí royaliste au comte de Chambord.
Le pays se sépara .de ses rois qui, avec Jeurs enseignes démodées, n'incarnaient plus a ses yeux l'idée de patrie, telle
qu'il se la représentait. Cette idée en France sera des lors inséparable des idées de liberté, d' égalilé, de fralernilé, que \a Révolution de 1848 inscrivit la premiére sur les plis du drapean.
Elles avaient si bien fait Jeur chemin en France, ces idées, que
le deuxieme Empire dut s'incorporer, en apparence tout au
moins, la nouvelle devise. Vers la fin de son regne, Napoléon
devra accepter Je programme Jibéra] ; puis, quand la guerre de
1870, née de ses fautes, car Sedan est filie de Sadowa, renversa
son t~6ne, Je pays mur enfin pour la République adopta d'enthousiasme cette forme probablement définitive de nos destins.
Gambetta fut a la fois l'homme de la patrie et l'homme de

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
746
la République; le puissant tribun incarna un moment !'une et
l'autre. La résistance des armées de provmce, qm est son ceuvre,
sauva l'honneur de nos armes, cet honneur dont les Allemands
firent litiere en novembre 1918, en livrant leur territoire, leurs
places fortes, Ieur flotte. Dans ses récents mémoires, le maréchal de Hindenburg a rendu un éclatant hommage a cette
résistance dont il fut témoin, en affirmant qu'elle renlerma1t
le germe fécond du relevement national.
Durant pres d'un demi-siecle, la troisieme République va
maintenant forger inlassablement l'épée de la France, en espece !'armée qui, en septembre 1914, seule, ass1stée de quelques
bataillons anglais, arreta les Barbares sur la Mame et sauva
la civilisation.
,
,
Cette épée, on ne saurait trop le procl~';Iler, e' es! l 1rmee
fran,aise, la nation armée dressée tout entiere devant I envabisseur.
La République J'avait prise au Iendemain de Sedan cette
armée ! Elle en lit la premiere du monde, comme en ~tteste
la Grande Guerre.
.
Entre temps pour se tenir en haleine, cette armée ava1t
envoyé ses enf~nts perdus dans les brousses de, l' Asie e~ de
I'Afrique ou ils Jui ont conqms, 11 est particuherement mtéressant de le rappeler en Alsace ou ces choses sont encore peu
connues, un immense empire colonial, le second du monde.
Grace a l'héroisme incessant de ses enlants au nombre desquels figurent beaucoup d' Alsaciens et de Lorrains, le Tonkin,
I' Annam, la Tunisie, Madagascar, Je Soudan, sans parler ?e
I' Afrique Occidentale et du Dahomey, devmrent terre franga1se
ainsi que Je Maroc. Ces contrée~ le devi~rent n~n seuleme~t
de nom mais de lait car pas I ombre d un soulevement n a,
au cour~ de la grande 'guerre, troublé la sérénité de cet immense
et magnifique domaine. Au contr_aire, ces ressources de tout
genre - dont J'enthousiasme guem,er des m~ge:ies -ont be~ucoup contribué au succés !mal, a I ultime victmre. Ces colomes
nous ont donné pres d'un million de soldats ~t de trava,peurs,
Cette reuvre gigantesque échappe un peu a I Alsac1en d avant
guerre, auquel I' Allemagne envieuse avait tout caché de nos
grandes actions. Pour lui, la Patne frang~1se démemb~ée en
1870, dégénérée, affirmait l'Allemand,fimssa1t ~ Brest a I ouest,
a Marseille au sud ! L' Alsacien ne sava,t pas qu au dela du grand
Iac d'azur de la Méditerranée occidentale commengait J'Alriq?e
du Nord, c'est-a-dire une nouvelle France, ou le Fr~ngais,
comme jadis le Romain, retrouvait son drapeau, ses lo1s, ses

t'IOÉE DE PATRIE

747

mreurs, ses coutnmes. Une terre ou il se sent chez lui, oil il
est chez lui, au milieu de populations jadis ennemies, maintenant
entierement ralliées a notre reuvre si féconde. Et cette nouvelle France, si prospere, si ensoleillée, si éblouissante de clarté
et de lumiere, s'étend de Zarzis pres des frontiéres de l'ancienne
Cyrénaique, a Agadir, sur plus de mille Jieues, sur 4.500 kilometres, neul fois la distance de Strasbourg a Paris, en passant
par Gabes, en face de Djerba, J'ancienne lle des Lotophages
oil l'Afrique versa l'oubli aux compagnons d'Ulysse ; en passant
par Sousse, I'ancienne Hadrumete, trois fois millénaire, par
Tunis la blanche, par Carthage, l'ancienne cité de Didon,
par Cirta, la vieille capitale des Numides, par Alger, celle des
deys, par Fez, la ville des sultans, par Rabat, la barbaresque,
par Casablanca, la nouvelle, née du génie de Lyautey, par
Agadir, dont le nom évoque une des innombrables provocations allemandes !
Les artisans de cette grandeur demeureront dans J'histoire.
Militaires, ils ont nom: De Brazza, Galliéni, Lyautey, Gouraud,
hlangin, Franchet d'Espérey, Humbert, Henrys (!), pour ne
citer que les plus illustres. Civils, ils s'appellent : Cambon,
Jonnart, Alapetite, A chacun d'eux, conquistadora ou assimilateurs, on peut rattacher un quartier plus ou moins grand de
l'orange africaine, conquete ou assimilation, et celle-ci est, d'ores

et déja, partie intégrante de la plus grande France. Voila, Messieurs, quelle fut l'reuvre coloniale de la France d'avant guerre,
lruit splendide d'un arbre vigoureux, que d'aucuns, dans l'univers, en Europe, en France meme, proclamaient pourri.
L'écho de nos discussions parfois byzantines, souvent passionnées, comme l'est la voix d'un peuple libre, car on discute chez
nous comme jadis a !'Agora et au Forum, avait pu tromper sur
nos sentiments véritables dans les pays oil la parole est esclave
et la liberté un vain mot. II avait pu !aire croire que J'idée de
patrie était atténuée chez nous: Quelle illusion !
Cette idée de patrie était ancrée au plus prolond du creur
lran,ais, avec Je vieil héroisme ancestral, celui qui, au cours des
siecles, nous a fait traverser le sourire aux lévres des crises les

plus graves, et accepter en 1914;de propos délibéré,avec le sentiment de la justice de notre cause, la guerre ! La guerre, non
lratche et joyeuse, mais celle imposée par J'ennemi héréditaire
. (1) Commandant de l'armée frani;aise d'Orient, le général Henrys, ancien
lieutenant de Lyautey, au Maroc, fit capitular en septembre 1918 touto la
11• armée. Pres de 100.000 hommes et autant d'animaux.

�749

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'IDÉE DE PATRili

qui alors voulait nous démembrer et qui se lamente aujourd'hui.
En ao,Ú 1914 au jour de danger, comme en l'an II de la République une et indivisible, l'union sacrée s'est faite instanta-

actuellement les vaincus, les gens d'outre-Rhin. Le passé est
gage de !'avenir.
Les Allemands, qui ergotent aujourd'hui sur les causes de la
guerre, qui refusent de payer les réparations et nient effrontément !eurs responsabilités, furent plus francs tant qu'ils crurent
au soeces.
Reportons-nous a leurs écrits du debut de la guerre, a ceux
des jours ou ils croyaient a la victoire. lis existent toujours !
C'est au nom de la Kultur qu'ils se ruerent . sur nous en aoílt
1914, car, de prétexte avouable, il n'en était point, et ils le
savaient. Ap6tres de la nouvelle religion, du nouveau dogme, du
nouvel évangile, de cette Kultur dont ils ne parlent plus maintenant qu'elle a couvert de ruines et de cadavres l'Europe entiere
et jusqu'au fond des mers, ils prétendaient alors, et l'ont écrit,

748

nément chez nous, contre un ennemi qui, parmi les chances d'un

succés qu'il estimait alors certain, escomptait s0.rement nos
divisions.

.

La conviction de la justice de notre cause, celle que nous av10ns
tout fait pour éviter la guerre, détermina chaque Fran~ais_ a
tout sacrifier, plut6t qu'a accepter la volonté de l'adversa1re
qui visait a nous subjuguer.
De ce fait, l'union fut facile. Dans aucun pays, d'ailleurs,
plus que dans le n6tre, l'unité de race n'était plus complete.
Avant la guerre, notre désir de paix-avait été te! que, tout en
regrettant de tout notre creur les provinces perdues, en y pensant sans cesse, selon la formule de Gambetta, nous attendions,
nous espérions leur retour moins de la force que de quelque mystérieuse et immanente justice. Et ce jour est arrivé i C'est l' A_llemagne, c'est I'ennemi héréditaire, qui s'est_ chargé _d_e réahser
ce miracle, vériliant une fois de plus la vér1té du v101! adage :
Quos vull J upiler perdere, dementa! prius.
Infatué de sa force, grisé de ses victoires mal digérées de 1870,
le peuple des Leibniz, des Kant, des Schiller, des Goethe, pour
ne citer que ses penseurs les plus illustres, le peuple du s~ulevement de 1813, voué désormais par la Prusse au caporahsme
le plus outrancier, s'est rué sur nous en ,aoüt 1914, dans le
but, disons-le nettement, de nous suppnmer en tant que
peuple.
.
Dans sa folie il s'est imaginé non seulement que nous remerions la parole de soutien mutuel donnée a la Russie, mais encore
que, comme gage de notre forlaiture, nous serions disposés 11
livrer a l'Allemand les clels de la France : Belfort, Épmal, Toul,
Verdun, que la Germanie osa récl~mer en juillet 1914 par la voix
de son ambassadeur M. de Schoen.
Les héros de Verdun ont fait justice en 1916 de ces insolences.
Entassés par centaines de mille devant la ville dont le nom est
désormais immortel, devant Verdun, les cadavres all_emands
attestent ce que coüterent a l'assaillant les simples glacis d'une
seule de nos lorteresses, qui ne valait certes, militaireme~t
parlant, ni Metz, ni Strasbourg, ni ces grandes places du Rhm
livrées sans coup férir en 1918.
Rentrés dans notre bien, dans la Metz de Fabert, dans la
Strasbourg de Kléber et de Kellermann, tous trois enfants du
pays, ne nous émotionnons pas des cris de fureur que poussent

avoir le droit, le devoir, d'imposer

a l'univers

entier et, en par-

ticu!ier a nous autres Fran~ais, peuple dégénéré, cette forme
supérieure de la civilisation, soi-disant progres qui, a bien l'examiner, n'est qu'une laylorisalion abrutissante résultant d'un

étatisme étroit qui nie la liberté humaine.
Ap6tres de cette Kultur qu'ils nous apportaient, la torche
en mains, les Germains, race supérieure, peuple élu, possédaient,
d'apres eux, seuls des droits en ce monde. A ce titre, tout leur
appartenait et tout devait !eur revenir : et les provinces du voisin,
et ses colonies, et ses richesses et ses habitants mil~e, réduits
a l'esclavage eflectil durant la guerre, voués a la serv1tude économique apres la victoire.
Dans cette croyance, ils avaient établi a !'avance les conditions qu'ils prétendaient imposer aux vaincus. A l'avance ! car
I' Allemand vend facilement la pea u de l'ours avant de l'avoir
tué. Les corporations de !' Allemagne entiére, ses vereins de
tous ordres furent invités a émettre leurs prétentions, a dire ce
qu'ils considéraient comme indispensable au développement de
l' Allemagne.
Indispensable ! Écoutons-les, Messieurs : « Indispensables,
disent les industriels, nos gisements de Briey et toutes nos
colonies sans exception. Indispensables! proclament les commergants et les navigateurs, les ports de la Manche et nos riches
provinces du Nord, complément obligé de la Belgique d'avance
annexée. Indispensables ! assurent les militaires, toutes nos
cotes lorraines, la terre frangaise jusqu'a la Meuse, au moins, etc ..
Et cela, avant la victoire. Que !O.t-il advenu apres ? Peut-iltre
le vainqueur inexorable eílt-il réclamé tous les territoires de
I'ancien Saint-Empire romain de nation germanique, la Franche-

�750

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'IDÉE DE PATRIE

Comté, la Bourgogne, que sais-je encore ! Probablement aussi,
Paris eíit été détruit, tout au moins ses monuments impéris•
sables, ceux qui disent le passé, le génie de notre race, et font de
notre capitale comme de la Rome ancienne, la Ville unique.
Oui, ils eussent été détruits, comme Coucy-le-Chateau, ce donjon
unique, qu'il semblait que des reitres descendants de féodaux
eussent dU respecter ; . détruits comme Arras, corome Soissons,

que les sacrilices exigés en 1813 de l'aristocratie par les
Hohenzollern seront récupérés au centuple, grace a ces memes
Hohenzollern qui conquerront l' Allemagne pour la lancer
ensuite contre la France.
« Siegfried, continue l\1eindorl, je tiens a ce que tu sois le
premier cadet royal a l'école, et que le jour ou !'on tirera le sabre
contre ces gueux de Welches, qui nous avaient réduits a zéro
en 1806 et qui nou~ ont valu la perte des trois quarts de nos
privileges avec leurs príncipes de 89, je veux que tu puisses les
hacher comme de la chair a paté. Je serai déja mort, sans doute,

comme Reims, comme tous ces monuments évocateurs de 1'3.me

de la vieille France, et qui disaient aux barbares notre passé
millénaire.
Comment les fils de cette Germanie sentimentale et méta•
physique, célébrés par ]11me de Stael, de cette Allemagne
qui se grisait, jadis, de vieux lieds et d'iipres controverses,
ont-ils pu en venir a ce point de barbarie et de sauvagerie ? Il
est permis de se le demander ?
lis en sont arrivés la, uniquement par l'action de la Prusse.
Un demi-siecle d'éducation prussienne, basée sur le mensonge
et la haine, aura suffi pour muer en betes féroces les descendants
des reveurs d'antan, ces flegmatiques et bons Allemands du
temps jadis.
11 y a dans Erckmann-Chatrian, notre grand romancier
hicéphale, cet auteur si éminemment alsacien, et a ce titre
connaissant si bien]' Allemagne, des lignes véritablement prophétiques, qu'il est bon de rappeler ici. Je les ai extraites d'une
de ses ceuvres les moins connues et qui, pourtant, mériterait
de l'etre beaucoup. C'est une nouvelle intitulée : L'éducation
d'un féodal.

Le héros de ce récit estle rittmeister, baron Otto von Meindorl,
seigneur de Windland qui, aux alentours de 1830, fait l'éduca·
tion de son petit-fils, le futur colonel Siegfried. Le vieux l\1eindorl,
un ancien officier de Blücher, et type meme du juncker,
déplore tout d'abord devant son petit-fils la perte des droits
féodaux. Le passage mérite d'etre cité, car il explique !'origine
de la haine féroce que nous a vouée cette caste des hobereaux
prussiens, haine qu'elle a inlusée a la Prusse apres 1806, A
l'Allemagne entiére apres 1870.
« Tiens, Siegfried, dit l\1eindorf, en faisant allusion aux bourgeois, aux paysans qui habitent autour de son cbateau, tous
ces gens-la, avant l'arrivée des Frangais en 1806, étaient nol
serfs, ils étaient attachés a notre terre ; nous pouvions les
imposer et meme les vendre, sans qu'ils eussent a réclamer. »
Puis, tournant les yeux vers !'avenir, le vieux reitre espere

751

mais tu te souviendras de moi, tu croiras m'entendre crier :

«Courage, Siegfried! Courage ... Tape ferme ... Hache ... l\1assacre ...
Pas de quartier ... La pitié est une betise frangaise ... Brule tout
ce que Lu ne peux pas emporter ... Happe ... Happe, mon gargon,
c'est le droit de la guerre ... Ce qui est conquis par le glaive est
bien acquis I Canaille ... Nous ont-ils fait du mal avec leurs Droits
de l'homme et leur égalité ; sans eux, jamais le baron de Stein
n'aurait obtenu de Frédéric-Guillaume l'abolition du servage,
ni l'admissibilité des brutes aux emplois civils et militaires. »
Et un peu plus loin: «Ah! oui, les gueux nous ont couté cher ...
Mais, gare ... gare ... nous sommes en train de dresser nos bou!edogues a la chasse, de leur apprendre a mordre, de leur inculquer des l'école la haine impitoya)Jle du Welche. Une fois la
premiere partie gagnéé, !' Allemagne sous notre grille et toutes
ces grosses brutes allemandes disciplinées a coups de grifTes,
nous irons la-has régler le compte définitil de ces bandits. Nous
serons cinq ou six contre un, car ils sont trop betes pour s'attendre a une chose pareille ... Nous les écraserons sous le nombre ...
Nous les écraserons ... Nous hrulerons leur Paris ... Nous prendrons
l'Alsace, la Lorraine, la Bourgogne, tout le pays jusqu,..aux deux
mers. »
Quand on parcourt, Messieurs, ces passages véritablement
prop-hétiques, on s'imaginerait qu'ils ont été écrits avant la
grande guerre, et non il y a 50 ans au lendemain de 1870.
Tout ce qu'annonce le vieux l\1eindorf, ses descendants l'ont
accompli, ou presque, et ce qu'ils n'ont pas accompli, comme

!'incendie de Paris, le démembrement de la France, c'est parce
qu'ils n'ont pas pu le !aire, ayant été vaincus dans une guerre
qui nous a couté, a nous autres Frangai,, 1.500.000 hommes,
c'est-a-dire comme le remarquait le maréchal Pétain, lors d'un
&lt;le ses passages a Strasbourg, autant qu'il y a d' Alsaciens et de
Lorrains rédimés.
L'union sacrée de tous les Frangais, groupés autour du drapeau

�752

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tricolore, symbole meme de la patrie, union qui ne ~e déme~tit
as un seul jour au cours de la guerre, sauva la nat10n du pus
rfiroyable danger qu'elle eut certes couru depms les temps
d' Attila.
. ¡ ·t I t
du monde
Le dra eau bleu, blanc, rouge, qm a a1 e our .
.
.
métaphore qui est devenue une réahté
avec nos pperes,
· ddepms
l' A
ue nous l'avons promené en Asie et dans tous les coms . e

.

frique, devint, durant la grande guerre, le point de ralhement
de l'univers civilisé coalisé contre le dang_er commun.
d
II couvre maintenant de ses phs glorieux la tombe e ce
Soldat Inconnu qui, sous le plus splendide des _mausolées, est
et restera dans la suite des siécles l'ob¡et du pieux hommage
de l'univers entier.

Les lnfluences étrangeres
sur Lamartine
(Les Premieres Méditations)

Cours de M. PAUL BAZARD,
Chargé dt Cours

a la Sorbonne.

• ont vu

Oui r depuis ces jours de novembre 1918 qm
recule; définitivement les A!lemands, le drapea u bleu,. b¡anc,
rou e est devenu pour l'humanité le symbole de Ia_résIS anee
confr~ les barbares, I'embléme du triomphe de la ¡ustice sur
la force.
t t a
eau
Et c'est autour de ces joyeuses couleurs llot an
n~uv
sur la cathédrale de Strasbourg, que l' Alsace, la Lorrame, 1a
France se rallieraient au jour du danger.

VII
II nous reste a pénétrer le plus prolondément possible dans les
éléments qui constituent l'c:euvre littéraire, a voir leur acc.umulation dans une jeune ame, a distinguer comment de cet amalgame
jail!it la poésie. Il y a certes une part d 'inconnaissahle dans la
création poétique, mais en cherchant malgré tout a voir clair,
nous parviendrons a y reconna!tre le role, d'abord de la personnalité du poéte, puis du génie de la race, deslecturesétrangeres
enfin, et des éléments du dehors, qui, lorsqu'ils s'insinuent dans
une ame, n'y trouvent point table rase, mais bien des données
primitives, fondamentales, déja solidement établies. Ce que nous
essaierons done de voir aujourd'hui en Lamartine, ce sont les

qualités d'une ame, les qualités traditionnelles d'un esprit
fran~ais et l'accommodation d'éléments éLrangers a ces éléments
préexistants.
En quoi consiste au juste le génie lamartinien ? Celui de Victor
Rugo est plus lacilement saisissable, celui de Vigny a quelque
chose de plus arreté, de plus positif. Ici, c'estsurtout d'unequalité
d'ame qu'il s'agit : toutes les sensations, tous les sentiments,
loutes les idées prennent en la traversant une couleur propre.
Ce qu'elle exclut. c'esttout ce qui estvulgaire, plat, petit,mesquin;
~•martine est doué pourne pas voir le vice, lalaideur, la médiocrité;
ll en a entendu parler, mais rien de cela n'a prise sur son
~me. ll ne voit meme pas leridicule; il n'a pas le sens de l'humour;
ll ne plaisante pas, ou, s'il plaisante, ses plaisanteries sontsimples
50

�754

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

et enfantines. Il est candide; il exclut l' ex ces, il y répugne. Rien
de ce qui est exagération, caricature, n' est de son domaine.
Elle exclut encare, cette áme, l'amertume. Elleseplaint volontiers, un peu dolente, mais pas aigrie, et n'a jamais de révoltes
violentes. Elle exclut les couleurs brutales, elle aime les nuances
délicates. Si l'on cherchait un blason pour elle, ce serait le cygne.
Brunetiere cite a propos de Lamartine une admirable phrase de
Bossuet :«Pour rendre les ámes pures, il fautles remp\ird'images
saintes ; quand notre mémoire en sera pleine, elle ne nous raménera
que ces pieuses idées : la roue agitée par lecours d'une riviere va
toujours, mais elle n'emporte que les eaux qu'elle trouve en son
chcmin ; si elles sont pures, elle ne portera rien que de pur ; mais
si elles sont impures, tout le contraire arrivera ... la meule d'un
moulin va toujours, mais elle ne moudra que le grain qu'on aura
mis dessous ; si c'est de l'orge on aura de l'orge mouhl : si c'est

du blé de pur froment, on aura la farine "· Lam&lt;1rtine n'a jamais
voulu avoir affaire qu'a l'eau tres pure ou au tres pur froment.
Aussi a-t-il pour lui la noblesse et la distinction
Il a encare la mélancolie, il l'enrichitde nuancessubtiles,douces,
voluptueuses ou pieuses. C'est une ame nostalgique, qui considere
la terre comme un \ieu d'exil, et qui attend autre chose a pres la vie
d'ici-bas. Ce qu'il retient le plus volontiers, c'est ce qu'il y a de
moins terrestre: ]'azur et la belle lumiere le séduisent.
C'est un creur généreux ; il aime !'argent, il en dépense, il
tombe dans une misere presque naire ; mais tout ce labeur de la
fin de sa vie fut moins pour ]ui que pour les autres. Dans ses vers,
il se donnera lui-meme tout entier comme il faisait dans la vie.
C'est une Ame harmonieuse,et l'image, si chere ason temps, de
la harpe éolienne lui convient mieux qu'a tout autre. Ce n'est pas
un de ces créateurs brutaux qui donnenttoujours lameme note;
c'est une ame variée, avec quelque chose de languissant, un peu
de mollesse, et cependant un grand goüt de vivre. C'est une ame
aimable, et encare une ame tendre. Il aime aimer, il lu1 faut une
confidente, une consolatrice. Et cet amour terrestre, il le considere comme une union qui fait présager d'autres unions plus
pures. , Quelle qu'ait été la diversité de ses impressions ... , le fond
en fut toujours un prolond instinct de la divinitéen touteschoses.•
Lamartine tend toujours vers le haut, vers les cimes.
C'est une ame ou. triomphe le sentiment nuancé, ardent ou
délicat; elle dépouille tout ce qui n'en est pas la pure essence, elle
dépouille la couleur, la forme nette, et don ne a to utes ses créations
quelque chose de vaporeux, parce que dans nos ames, les senti·
ments sont toujours vaporeux.

LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE

755

•
' Enfin ' il y. a le moro en t ' qm· est umque
; cette ame créat .
napas tou¡ours été comme elle est. elle a été tim"d
ll nce
peur de ses maltres · elle a été . 1 t, ll
, e, e e a eu
elle_ a été_sensuelle: ~ouvenons~~~;~ d: :r:n~éa[::i:~~; passions;
Ma1s mamtenant, a ce moment précis elle sort d'u
ourgogne.
~~~rfa~:ns cette r:douta~leépreuve, l¡s petites tach~:
:p!:~

!~f~f

~~1:ª~f~~~l~?J.ii:{i:;~:::tf:t::::::fia;~{:¡J:t~t

d'ins;ira:!!~ me ne retrouvera jamais plus le meme bonheur
fid~:c~e\t~~~.~;:!Nº~su~fut"e~e_nous f~it-i( pas Iu_i-meme la conne saurions le faire Re1isons lal~~!;~~~:~n~e~ieux que nous

f

f?!-11'!, tend.res, approchez l ici l 'on aime encore .
T ais amo~, épuré 1 s'allume sur l'autel.
'
out ce quila ~•humain a ce !eu s'éva ore .
Tout ce qui reste est immortel.

p

'

Et aussi cette variante du Va/Ion :
~a pensée ~n su!vant la pente qui l'entraine

ans un séJour s1 doux s'adoucit a son tour '
~t ~onfond les objets comme l'heure incertaine
Ul commence la nuit et termine le jour.

EtDieu:

la~!~i~n~!~~:.qualité exceptionnelle de ce premier facteur, !'Ame
C' est aussi le génie meme de la race
.
Le Fra~~~is est un homme qui aime la ]oai ~~\ va opér~r en lui.
compos1t10n, qui se plalt a donner a l e q_ d onnelle, 1 ordre, la
un commencement et une fin a
a mom re de ses créations
l'autre. Chateaubriand d"
marquer les étapes entre l'un et
compos~r un d!ner et un'r~requ~ seuls, les ~rang_ais savaient
Par cela d'abord La
t· . ous avons l esprit d'analyse
,
mar me est Frane ·8 Il
.
·
reuvres les plus touffues.
.
•ª' : pourra Jire
les
en lui, et il mettra de l'o· xeu ~mporte, le géme _de la race opérera
r re ans ses compos1bons. Les dévelop-

·t

,.

�756

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pements y seront non poin_t juxtaposés, '?-~is coord?nnés .. I_l n~
méprisera pas les mots qm rnarquent la l~a1son ou l oppos1twn ,
celui dont il usera de preférence sera le mais.
Le Fran~ais est aussi uÓ homme qui aime genérali~er, étendre
ses impressions; il goute plus qu'aucun autr~ le pla1s1r de causer,
il triomphe dans la conversation des salons; 11 veut_ que tou~ profitent de ses idées, il lait du prosélytisme; c'est en !~1 une vént_able
dérnangeaison de penser a l'hurnanité tout _entiere. Ce tra1t se
retrouve aussi chez Larnartine. 11 générahse, il rend hurnarn tout
ce qui dans sa vie était personnel; tout ce qui est l'accide~l manquera dans ses vers . Nous ne trouverons pas son portra1t dans
les Médilalions. A peine quelques traits cornme « ~on front est
blanchi par Je ten¡ps » ; rnais nous savons combien peu cela
s'accorde avec la réalité. Le je apparalt de temps en temps daos
ses vers mais sans aucune particularité. Nous sentons seulement
que le poéte a éprouvé les grands sentirnents éteri:els; ce n'est
plus a Alphonse de Lamartine que nous avoi:s affaire, ma1s a u~
hornme parmi les hornmes . C'est la une des ra1sons de son succés.
tous ]es hommes, toutes les femmes s'y sont reconnus, to~s
ceux qui avaient souffert. D'Elvire, rien non plus ; aucun détail,
aucun portrait : elle est la Femme. .
.
Lamartine généralise miime les paysages . On a voulu v01r daos
ceux qu'il évoque, tantüt M8.con, tantót Aix ; ma1s ~o~me, on
les y retrouve tous, j'en canelos que le pays3:ge lamartmien n e~t
ni Aix ni Macon ; ni miirne le paysage fran~a1s, ce pa~sage class1que de cot~aux doucement ondulés, de champs culbvés comme
des jardins, avec quelques flocons blancs dans le ciel, on ne le
reconnalt point dans Lamartine . Ici encore, Ii transforme et généralise · ici encore le génie de la race ag1t en lm...
.
Le Fr;ngais est e'ncore un homme qui aime voir cl~ir dans sa vie.
On nous accuse d'etre légers ; mais, dans notre httéra~ure, les
questions religieuses tiennent cependant une_ place cons1d~rable.
D'autres peuples aiment avant tout l'~ctwn, 1ls ag1ssent d _a?ord
puis réfléchissent ensuite. D'~utres v¡yent dans un sceph~1srne
airnable et trouvent des «combrna1sons»qm leurpermettent d ag1r.
Mais nous nous n'avons conliance que dans la raison et la logique
que nous' suivons jusqu'a~ bout. Toutes les °;léditations de
Larnartine afiirment ce besom de vo1r cla1r : le poete sent devant
Jui une obscurité redoutable, il veut comprendre ; il a l'angoisse
métaphysique, et, dans ses poésies am~ureuses, ce sont surtou t
0
des préoccupations philosophiques et rehgieuses que_nous trouvon".
Quelle solution adoptera-t-il? Byron et son satamsrne, Byron_ le
varnpire qui s'abreuve des ]armes de ses lecteurs ?_ Lamartme

LES INFLUENCES ETRANGERES SUR LAMARTINE

757

irnitera-t-il cette attitude désespérée ? Non, nous ne sommes pas
pour les excés, et Byron étonne et choque un peu Lamartine.
Songeons asa priére a Byron : il fait le vceu que Byron se convertisse et abandonne son attitude de défi. II y a bien, dans les
Méditalions, une piéce provocante, le Désespoir, maisLamartine
Jui oppose aussitót la Providence, pour l' equilibre.
Mais il ne croira pas non plus, avec les mystiques, que tout
est divin. II se ralliera a Pascal :
L'homme est un point fatal, oll les deux infinis
Par la toute-puissance ont été réunis.

On retrouve dans sa poésie les arguments des philosophes et des
théologiens : «La voix de l'univers, c'est mon intelligence », dit-il.
II a foi en sa raison, en son intelligence. Toute la partie philosophique des Médilalions est une discussion. II y a la un esprit qui
ne se satisfait point, qui ne laisse de cóté aucune question. Sa
réponse est toujours celle du bon séns.
En!in, le Frangais est un homme qui a une singuliere force de
résistance au malheur, et touj ours une lueur d' espoir; ilse lamente,
il se décourage; mais ne !'en croyez pas trop, il se relévera des
que ce sera nécessaire, car il sent prolondément l'attrait de la vie,
de l'action, et son caractere a d'extraordinaires ressources de
souplesse et d'élasticité. Te! est aussi Lamartine, nous l'avons vu.
Chose extraordinaire, il lit René ; il en con,oit des réflexions
tristes sur la vanité de nos projets, de nos désirs, l'instabilité
des circonstances, le peu de bonheur qu'on peut gouter
ici, et c~la l'améne simplement au désir de partir en voyage ;
il lit Werlher; il en congoit aussi des réflexions mélancoliques, mais
soudain la note change : « Je viens aussi de Jire Werlher ;
il m'a fait la chair de poule, comme tu dis. Jel'aime pas mal non
plus. II m'a redonné de l'ame, du gout pour le travail, le grec, etc ..
ll m'aaussi un peu attristé et assombri. Mais vive cettetristesse-la !
c'est celle que Montaigne aime tant 1 » Comment, voila, la
lecture de Werther, du plus découragé, du plus impuissant des
homrnes, qui lui donne du gotit pour Je travail, et miime pour le
grer. 1 11 en est de' miime dans ses vers ; il se lamente, mais il reste
· toujours un petit coin pour l'espoir, l'espoir d'une vie meilleure,
plus tard, et peut-iitre miime ici-bas ; miime dans l'Aulomne, il
admet que la vie Jui réservait encore des plaisirs qu'il regrette.
C'est dans cette ame qui porte si profondément la marque du
génie lrangais que les éléments étrangers vont essayer de pénétrer.
Lamartine ouvre la Bible, et elle lui donne de belles images,
éclatantes et !orles, qui enrichissentson vocabulaire un peu épuisé.

�758

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
Et je rappelle en vain ma jeunesse écoulée
Comme l'eau du torrent dans sa source trohhlée
Gloire a toi ! Le malheur en naissant m'a choisÍ ·
Comme un jouet vivant ta droite m'a saisi ·
'
J'ai mangé dans les pleurs le pain de ma miSére
Et tu m'as abreuvé des eaux de ta colel'e.
•

,. Mai~ il n'ira p~s plus loin; contre le désordre et la puissance de
1rm~gmahon or1entale, 11 sera défendu par sa claire raison, et sa
poésie ne ressemblera enrien, dans son essence a celle de la Bible
Relisons la Poésie sacrée: elle est composée to'ut entiere de mor:
ceaux de la Bible mis ensemble · mais les exordes. les transitions
d'ou viennent-ils done? Ily a d';bord un exorde caractérisé pui~
1~ J?ºel,° annonce qu'il va parler de la Genese; ce développ¡ment
fm,, e est une belle et bonne transition que nous trouvons :
1Mais ce n·est plus un Dieu, c'est l'homme qui soupire ...

Et c'~s~ maintenant de Job, qu'il s'agit. Mais apres Job, nouvelle
trans1t10n, avec un mais :
Mais la harpe a frémi sous les doigts d'Isaie ...

A pres !sale, nouvelle transition, amenée par un mais :
Mais Dieu ferme a ces mots leslevres d'Isaie:
Le sombre Ézéchiel
SUP le tronc desséché de l'ingrat Israel
Fait descendre a son tour la parole et la vie.

A son tour: c'est bien de l'ordre que Lamartine met dans cette
poésie, jusqu'a la conclusion, qui est un conclusion en lorme :
Silence, o Iyre l et vous silence,
Propbetes, voix de l 'avenir 1
Tout I'univers se tait d'avance
Devant celui qui doit venir ...

De toute cette poésie biblique dont il s'est imprégné, il ne
prend que ce qui lui convient ;ill'adapte aux formes de son esprit·
,
.l
,
1essenbe de son ame n'est pas entamé.
A I'A)lemagne, il ne doit presquerien. Sa dette a Wertber, je
ne la v~1s pas. Ce n'est pas lamémepsycbologie, laméme passion;
sa _P~ss10n a lui a été produdrice ; il ne s'arréte pas a l'idée du
smc1de 1 et trouve dans sa douleur memeune sourced'inspiration.

II n'y a done la ni emprise, ni inlluence déterminante.
Cependant, Virieu lui a rapporté d'Allemagne un beau mot
l'infini: « Tu as trouvé, luí écritLamartine,le vraimot, l'infini »:
11 ~rend bien le mot, mais comme correspondant a des étapes intérieures, et non comme révélation d'éléments nouveaux. II ne
s'assimile rien de la philosophie de l'infini allemande.

LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE

759

II rencontre aussi sur sa route la baronne de Krüdener qui
exerce son inlluence a travers l'Europe et pousse le Tsar, en 1815,
a la Sainte-Alliance; aventuriére, mystique, elle eut son heure de
célébrité et fut pour un temps une des puissances spirituelles de
l'Europe. Que va faire Lamartine devant une mystique ? • Je
IJl'étais betementimaginé, écrit-il le 8 aout 1818, que cette lemmela avait trouvé au moins, dans le troisiéme ciel oil elle vit, la clef de
l'Évangile et de la politique humaine. Mais, hélas! je vois, par une
trentaine de maximes dont elle a farci son petit volume, que si
le ciel !'inspire, ce n'est pas sur les destinées de la terre. Sa politique est tout bonnement celle d'un Marat de bonne foi, et
cette femme qui croit en Dieu croit en un contrat social ! C'est
seulement ajouter une inconséquence a une absurdité ,. Ainsi,
une fois de plus, le besoin de clarté, de raison de sa race domine en
Lamartine.
De méme pour l'ltalie. Celui qui a vraiment laissé.une trace en
lui, c'est Pétrarque. Le genre d'esprit du charmant Pétrarque
s'accordait dans une certaine mesure avec celui de Lamartine ;
Lamartine s'y retrouve avec plaisir, maisencore neva-t-il pas tres

loin. C'est une influence seulement par traces qu'il subit, et il n'a
rien retenu ni du brillant, ni du précieux du modele. Lamartine
a visité l'ltalie, il a eu la sensation de l'ltalie, il a goiité sa mollesse, il s'est enivré d'azur et de lumiere, il est devenu un
lazzarone, c'est certain; et puis, il est arrivé que son ame a réagi,

et cette sensualité qui l'avait pénétré, il l'a peu a peu dépouillée;
de~ pieces des Médilalions qui rappellent cette aventure, elle a
été aussi peu a peu éliminée. Ce qui a surnagé, c'est un certain
élément classiq11e, dans le Gol/e de Baya par exemple ; mais une
impression napolitaine réellement sensuelle, nous ne la trouvons
pas. Ici encore, Lamartine n'a pris que ce qui lui plaisait.
II n'en est pas de meme pour l'Angleterre, et il y a lieu de retenir
l'inlluence anglaise. Entre cette poésie et !'ame de Lamartine, il y
a des correspondances certaines. II doit peut-étre a un Anglais,
Hervey, le nom meme de ses Médilations ; je ne crois pas qu'il
doive a Ossian le doux nom d'Elvire ; mais il lui a ,pris certainement beaucoup de détails; a force delire, des membres de phrases,
des mots ont passé; il a utilisé meme quelques-unes de ces traductions qu'il faisait par jeu. Mais ce qu 'il doit surtout a l' Angleterre,
c'est d'abord l'attitude du poete qui réve et médite devant la
majesté de la nature; et ensuite un décor, la nuit, l'étoile ossianesque, les ombres mystérieuses, les ames qui passent dans les
souffies du vent, la familiarité avec les aspects de la mort; peutétre encore une certaine tonalité, etl'association de la poésie et de

�760

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

la douleurqui, depuis Lamartine, sontrestéesconstamment liées.
Voila done ce qu'il a retenu de ses leétures étrangeres; ce n'est
pas grand'chose. Dans un individu, il s'est produit ce qui s'est
produit dans l'histoire de notre race: nous avons subi l'invasion
d'eléments étrangers, mais, chaque fois, nous ne les avons retenus
qu'apres un choix, une discrimination. Les influences étrangeres
agissent, mais non a la fagon des fées, a coups de baguette ; elles
agissent, mais comme un ferment qui met en action ces deux
grandes forces : l'individu et la nature.
Cette solidité de composition, ce goút de la clarté, cette domination de la raison, ce besoin de généralisation au type humain,
cet élément de bon sens toujours présent quenous avons reconnus
en Lamartine, tout cela ne nous rappelle+il rien ? Mais c'est la
définition meme d'une période tres di!Térente de notre littérature,
la période classique. N'est-il pas curieux de voir que le premier de
nos romantiques rentre dans la troupe des classiques ? Ainsi le
romantisme, dont on a voulu faire une déviation de notre tradition, en est ici la continuation. L'expérience est caractéristique;
Lamartine ne cesse pas d'appartenir a notre lignée, a la longue
suite d'auteurs qui ont mis de la logique dans leur forme et cherché a généra!iser leur pensée. Ilcontinuenettement les classiques,
et, classique ou romantique, il est au creur de notre tradition
fran~aise renouvelée.
Zyromski, Lamarline poele lyrique. Paris, Colin. 1896. - M. Citoleux,
La poésie philosophique au XJXe siicle. 1905. - G. Charlier, De Pope d
Lamarline, Revue de Belgique. 1906. - René Doumic, La poésie classique
dans les Méditalions, RevuedesDeux Mondes, 15 janvier 1916. - G. Lanson,
Le Centenaire des Méditations, Revue des Deux Mondes, ¡er mars 1920.

{d suivre.)

La philosophie du langage a propos
de livres récents t1l

« La main, le langage : voila l'Humanité. Ce qui marque la fin
de l'histoire zoologique et le début de l'histoire humaine, c'est
l'invention de la main-pourrait-on dire-etcelle du Iangage;
c'est le progres décisif de la logique pratique et de la Iogique mentale. » M. Henri Berr, c¡ui dirige la publication de cette belle
collection consacrée a l'Évolution de l'Humanité de la Bibliotheque de Synthése historique, attribue a ces deux instruments une
action déterminante dans la naissance et le développement de la
civilisation. L'individu isolé peut assurer sa protection et subvenir a ses besoins par l'industrieuse habileté de ses mains. Des
l'instant qu 'il unit ses efforts a cenx de ses congéneres, il doit se
concerter avec eux pour introduire de la coordination et de
l'harmonie dans leurs gestes disparates. De la nécessité d'échanger
mutuellement des idées par l'évocation de représentations
appropriées et conventionnelles, sont nés les différents systemes
de signes, simples mimiques ou Iangages articulés.
Le probléme de !'origine du langage a passionné les philosophes
de tousles temps. Les uns, de Cratylejusqu'a Renan, soutiennent
que le Iangage s'est épanoui naturellement (~ú"") sur les levres
• des hommes ; d'autres, de Démocrite a Condillac, que son
invention est toute conventionnelle {0fo" ). En réalité, cen'est la
qu'une question métaphysique ou l'imagination peut se donner
libre cours et les hypotheses s'échafauder comme a plaisir; mais
son intéret scientifique pour le linguiste est nul.
Le champ d'études est déja suffisamment vaste pour qui se cantonne dans le domaine de l'expérience, et la linguistique,sansavoir
(1) MEILLET: Les tangues dans l'Europe nouuelle. Paris, Payot j ALBERT DAUZAT: La géographie linguistique. Paris1 Flammarion (Biblia• ·
theque de culture gén6rale); - G. VENDRYEs, professeur al'Université de
Paris: Le langage, Introduction linguistique a l' Hisloire, Paris, Renaissance du Livre {BibliotMque do Synthe.se historique).

�763

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

PHILOSOPHIE DU LANGAGE

encore résolu tous'les problémes qui s'offrent ases investigations
-et nombreux sans doute sont ceux qui ne recevront jamais de
solution satisfaisante- a déja atteint un haut degré de perfectionnement.
Ses efforts, ses découvertes sont, en général, mal connus du
public dans leur détail et cependant ils ont contribué a la formation de certaines théories qui ont exercé une influence directe
et profonde sur I' évolution des idées générales contemporaines.
Le concept de nation, par exemple, qui est un des príncipes
directeurs de la diplomatie, puise ses attributs fondamentaux
dans la linguistique: parler la memelangue, c'est adopter la meme
fagon de penser, de sentir. La langue est, entre autres éléments, un
plus sur moyen de dégager l'idée de Patrie que, parexemple, la race,
illusoire et décevante. Géographlquement, la langue aide puissam.
ment a délimiter la Nation ; hístoriquement, elle contribue a en
suívre la formation et a en étayer les traditions. D'autre part,
les phénoménes de cet ordre s'accompagnent de circonstances
économíques : les affinités dans le parler sont connexes a des rapports commerciaux, et les pasteurs et les marchand.s ont pu
apporter avec eux des bríbes de leur ídiome d'orígíne dans les
contrées qu'ils traversaíent, comme le vent porte au loin le pallen
des fleurs. La science s'est e!Torcée d'établir ces relations et d'en
induíre les ]oís qui les expríment abstraitement.
Des équipes de savants de plusíeurs pays- Allemagne., Angleterre, Italie- et surtout de France, ont accumulé des matériaux
considérables, formulé des observatíons intéressantes et établi
les príncipes fondamentaux de la science. Quelques lívres
mettent a la portée du public cultivé le hilan des derniers progrés
accomplis. C'est d'abord Les Langues dans l' Europe nouvelle oil
M. Meillet, esquissant dans sa complexité le probléme des langues
en Europe, en le rapprochant précisément de la question des
nationalités, s'éleve a des consídérations générales sur la langue
et les races, la langue et la nation, la langue et la civílisation.
II nous montrc par une suite de démonstrations rapídes et saisíssantes les deux tendances contraires qui réagissent !'une sur
l'autre : la premiére est la tendance vers l'unificatíon de la
civilisation. C'est elle qui supprime les distances, atténue les
divergences de pensée; elle se traduit, dans le domaíne économique,
par l'intégration índustrielle, laquelle est conséquence de la formation des marchés mondiaux et a, comme corollaire, la spécialisation dans la production qui rend les nations étroitement solidaires. Elle s'oppose ainsi,dans une certainemesure,ala diversité
croissante des langues, tendance contraire qui leur est naturelle,

par suite de leur usure continue et de leur lent travail de désagrégation ou, sí l'on peut dire, d'érosion.
Apres avoir étudié comment les langues se comportent les unes
en face des autres, dans quelle mesure el!es conduísentles nations
a prendre conscience d'elles-mémes en s'opposant aux sociétés
qui parlent un idiome di!Térent, a quelles lois, en quelque sorte
physiques. elles obéissent, il est intéressant de suivre leurs modilications internes, les stratifícations successives des patoís locaux
qui se superposent, s'amalgament et, dans leur fusion intime,
forment la langue oil subsistent, de loin en loin, oubliées dans le
repli d'i¡ne vallée ou incorporées au terroir méme, de savoureuses
formes dialectales. C'est a quoi nous ínitie La Géographie linguislique, de M. Albert Dauzat. Partant des patientes recherches
de M. Gílliéron qui ont abouti au monumental Atlas linguislique
de la France, M. Dauzat expose le but et les caracteres généraux
de cette nouvelle science, meten lumiere ses ten dances et ses príncipes. II passe en revue les phénomenes internes qui alterent petit
a petit les patoís, soumis, il raison de leur tradítion exclusivement
orale, a des varíalions morphologiques qui échappent au contróle
et a la fixité relative des textes écríts. Des recherches sur des
régions limitées permettent d'illustrer d'exemples précis ces vues
théoríques. M. Terracher, notamment, a étudié les patois d'une
partie de!' Angoumois avec une patience et une méthode qui
peuvent faire de son important travail un modele de ce genre
de travaux. Enfin, M. Dauzat signale les échanges qui se produisent entre les dí!Térents parlers, le chemínement des mots selon
certains courants, les barrieres qu'ils ne franchissent pas, et il
marque les centres de rayonnement et d'influence d'ou se sont
propagées les ondes qui, se succédant et s'interférant mutuellement, ont fini par constituer l'harmonieux langage frangais, Jeque!
affírme a son tour la vitalité dont il déborde en se transformant,
en évoluant, en se perfectionnant sans cesse.
Ces deux livres nous font saisír sur le vil quelques caracteres
des langues dans leur dynamisme meme. II reste a pénétrer
leur structure intime et a dégager, si l'on veut, une philosophie
toute expérimentale et concrete du langage. C'est M. Vendryes
qui va, dans son beau livre sur le Langage, nous esquisser l'anatomíe de la langue, c'est-a-dire sa structure interne et les éléments qui la constituent : les sons bruts qui forment, a un degré
plus élevé aprés avoir subí une élaboration, le vocabulaire. 11
en explique également la physiologie, c'est-a-dire qu'il nous mon•
tre la langue en mouvement, la phrase souple et onduleuse se
modelant sur la pensée, les mots se transformant, modifiant ]eur

762

•

•

�764

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

extension et leur compréhension, signes changeant la nature de
leurs rapports, avec la chose signifiée, variable et contingente
elle-meme.
Le langage et la vie sont inséparables. Le langage est né de la

TABLE DES MATIERES

vie, et la vie elle-m@me, apres l'avoir créé, l'alimente. C'est dire

que le langage dépend a la fois de l'individu qui l'utilise et des
conditions particuliéres du milieu social ou cet outil aura a
remplir sa fonction.
Ces langues se forment peu a peu, ne parviennent que progressivement aux stades successifs de leur évolution. Elles s'alterent par
contact réciproque, elles s'interpénetrent suivant des regles en
quelque sorte mécaniques, elles meurent enfin. L'étude de ces
transformations est quelque chose d'inliniment captivant.
Le caractére essentiel de la vie, c'est le mouvement. Un idiome
n'est jamais dans le temps identique a lui-meme; il s'use, il s'enrichit. Peut-on, a l'idée de transformation, adjoindre celle de perfectiannement? En d'autres termes, est-il légitime d'admettre
l'idée de progres des langues ? On sait combien artificiel et
friable est le concept de progrés dans tous les domaines de la pensée et de l'activité. En l'espece, il se légitime moins aisément
encore qu'ailleurs, et M. Vendryés s'attache a le démontrer dans
un chapitre magistral qui sert de conclusion a son livre.
Cette conclusion vaut pour toute étude relative ala linguistique,
a ses principes directeurs, asa portée. M. Vendryés a fortement
raison de rappeler qu'on ne peut concevoirde perlection idéale des
langues. Cette conlusion provient de la fiction encore admise
pour le latin scolaire, d'une époque donnée ou la grammaire et
la syntaxe sont réputées parfaites, a la fin d'une longue période de
perfectionnement et , u seuil d'une ére de décadence. En réalité,
l'évolution des langues se modele sur l'évolution des groupes
ethniques qui les utilisent. • 11 est faux, proclame M. Vendryés en
terminant, de considérer le langage comme une entité évoluant
indépendamment des hommes et poursuivant ses fins propres.
Le langage n'existe pas en dehors de ceux qui pensent et qui
parlent. 11 plonge par ses racines dans les profondeurs de la
conscience individuelle, c'est de la qu'il tire sa force ... Mais la
conscience individuelle n'est qu'un des éléments de la conscience
collective qui impose ses lois a chacun. L'évolution des langues
n'est done qu'un aspect de l'évolution des Sociétés. 11 n'y faut pas
voir une marche a sens continu vers un but déterminé. Le róle
du linguiste est fini quand il a reconnu dans le langage le jeu des
forces sociales et les réactions de l'histoire. »
GEORGES PoTUT.

LITTÉl!.ATUl!.E FRA!ICAISE
XVI• el XVII' lliecles,
Date du N°

La Bible dans l• poésie fran9&amp;ise
depuis Marot ................. .
(suite) ................. .

J. Vianey.

28
15
15
30
15
30
15
80

PE!.t;:e Tome

févr. 22, 485,

maro 22, 598,

I

I

avril 22,
avril 22,
mai 22,
juin 22,
juill. 22,
juill. 22,

SO,
97,
228,
481,
587,
696,

II
II
II
II
II
II

Bossuet et son temps : I. . ....... . Fr. Strowski. 15 déo. 21,
80 déc. 21,
II. (suite) ............. .
15 janv. 22,
- III.
. ........... .
15 févr. 22,
- IV.
........... ..
15 IDQJ:11 22,
- v.
.. .......... .

11,
182,
268,
459,
665,

I
I
I
I

Ronsard, sa vie et son oouvre .... .
-

G. Cohen.

15 juin 22, 414, II
30 juill. 22, 728, II

H. Gillot.

15 juill. 22, 628,

II

S6,

I

(•uite)................... .

Lea origines de l'héroisme comé-

lien . ....... , .............. .

I

XVIIl' el XIX' siecles.

Les petits cla.ssiques du xvrne siécle. -M"' du Defland ........ A.
Le théatre romantique :
l. Le9on d'ouverture ..
II. Henri III et•• cour ..
III. Antony ............ .
IV. Hemani ........... .
V. Les Burgraves ..... .
VI. L'OthellodedeVigny.
VII. Chatterton ........ .
- VIII. A quoi rllvent les
jeunes filies . .... .

u

Breton.

15 déc. 21,
30 déc.
30 janv.
15 févr.
15 mare
81 mara
15 mai
81 mai

21,
22,
22,
22,
22,
22,
22,

101,• I
808, I
408, I
6S1, I
741, I
201, II
318, II

15 juin 22, S85, II

�a'ABLE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

11

LITTÉRATURE

Date du N° Page Tome

IX. Les Caprices de Marianne ......... .

A. Le Breton. 80 juin 22, 509, II
15 juill. 22, 613, II
X. Barberine. Cannosine.
80 juill. 22, 711, II
XI. IlnefautjurGr derien.

Les méthodes de l'histoire littér&amp;ire :
tablissement du texte : I. Les
éditions ........••

~

-

III .

...., ........... .

IV.

. •..•.......

v.
VI.

············
•...........

VII.
VIII.
IX.
X.
XI.

. .••........
........ . •..
. .......... .
. .......... .
.......... .

P. Flazard.

30 déc. 21,
80 janv. 22,
15 févr. 22,
15 mars 22,
15 janv. 22,
80 janv. 22,
15 févr. 22,
28 févr. 22,
80 avril 22,
15 juin 22,
80 juill. 22,

186,
855,
446,
654,

I

I
I
I

197, I
299, I
468, I
512, I
142, II
441, n
752, II

E. Esteve.

15 janv. 22,
30 janv. 22,
28 févr. 22,
81 oe.rs 22,
15 avril 22,
15 mai 22,
81 mai 22,
15 juin 22,
30 juin 22,
15 juill. 22,
80 juill. 22,

214,
322,
560,
706,
55,
264,
838,
450,
586,

I
I
I

I

II
II
II
II
II
648, II
673, II

César écrivain (suite):...........

J. Martha.

15 déc. 21, 50,
15 me.rs 22, 620,

Histoire de la littérature latine.
(Les premiers documents latina)..
(suite) .................•

Abbé Lejay.

15
31
15
15
15

mara 22,
mars 22,
mai 22,
juin 22,
juill. 22,

I
I

581, I
692, I
216, II
401, II
577, II

v.

-

VI.
VIL
VIII.
IX.

......... ...
.... . , ......
............
.. .... ... ....
............

............

La Philosophie de Plotin : l. ..... E. Bréhier.
II. (suite) ••....•......
.............
III.
.............
IV.
VetVI. .......
...
.........
VII.
.............
VIII.
- X et XI.- .......... ...
.............
- XII.
.............
- XIII.
- XIV.
········ ·····

·······

Le mouvement religieux en Gr8ce
du vn1e au v1e si8cle...... . ....

(S'Uite) ................•

M. Croiset.

15 déc. 21,
15 janv. 22,
28 févr. 22,
31 mars 22,

........... \ ........ .

20,
239,
496,
677,

I
.I
I
I

31 mai 22, 368, II

30 déc. 21, 115,
15 janv. 22, 206,
15 févr. 22, 436,
15 mam 22, 623,
15 avril 22, 73,
15 mai 22, 282,
81 mai 22, 829,
30 juin 22, 499,
15 juill. 22, 604,
SO juill. 22, 687,
SO janv. 22, 293,
15 févr. 22, 399,
28 févr. 22, 537,
15 mara 22, 647,
81 mara 22, 758,
15 avril 22, 48,
80 avril 22, 156,
15 mai 22, 245,
31 mai 22, 357,
15 juin 22, 468,
so juin 22, 524,

HISTOIRE ET GÉOGRAPHIE
La Société et l'Art fran9ais au
xvn1e si0cle : l. . . . . . . . . . . . . . E. Bourgeois. 15 déc. 21,
SO déc. 21,
II. (swite) .•••.•.••••••
15 janv. 22,
III.
. ... , ...•....
15 févr. 22,
rv.
- ·············
15 mara 22,
v.
Types économiques et sociaux du
xvr8 si0cle : Le Ma.rchand ..•...
LeMarchand (suite) .•...

... ..................

... ...... ........... .

I

80 juin 22, 554, II

PHILOSOPHIE
Sur la philosopbie de !'Esprit : .. . L. Bru1'sch,ncg.
II. (suite).. . ..........
. . . . . ... . . . .
III.
... .........
IV.

Le Sacré College au Moyen Age :

LITTÉRATURE GRECQUE

Page Tome

15 déc. 21, 81,

LITTÉRATURE SCANDINAVE
Louis, baron de Holberg, ....... F.deJessen. 30 avril 22, 174,

X.

LITTÉRATURB LATINE

............

Date du N°

Ga,the et le cercle de Darmstadt .. A. Vulliod.
Une légende drama.tique de G.
Hauptmann: Le pauvre Henri ..
Hauptmann: L'Arc d Ulysse ....

D. Mornet.

................... .

L'&lt;Euvre poétique de Leconte de
Lisie : l. . . . . . . . . . .
II. (.mile) ...•.••...•.•

ALLEIIAl'IDE

Un drame néo-classi9iue de G.

II. Les manuscrits ..... .

Les Sources : l. Etude générale .. .
II. La NouveZle Fléloise ..•
Les Innuences étrang0res sur La,.
martina (Les Premieres Méditations ).. • . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .

111

DES MATIERES

II

I

I
I
I
II

II

II
II
II
II
I

I
I
I
I
II
II
II
II
[II
II

3,
124,
231,
889,
605,

I
I
I
I
I

L. Febvre.

15 déc. 21, 55,
30 déc. 21, 141,

I
I

O. Jordoo.

30 déc. 21,
15 janv. 22,
15 févr. 22,
28 févr. 22,
31 mara 22,
30 avril 22,

158, I
279, I
427, I
545, I
727, I
128, II

�Date du N• Pa,e Tome

..., ... ~ a
• • • • • •• • • • • •• •• •
de la Révo-

-

Dé,eri.15 ~anv. 22, 254,
SO J&amp;DV. 22, S4(),

I
I

tt.anoierea

. XVI • . • • . . . . . • M. Marion.

).

................ .

émigrée ........ ..

.....................
:aonguAte de l'Anglet.erre par
Normands:
._ I. La tapaerie Bayeux H.
- II.

Pnnfout,

-m.

nouveauxricbeeetl'bistoire ..
'Amérique et le traité de Ver-

L. Febtwe.

80 janv. 22,
28 f6vr. 22,
15 avril 22,
SO avril 22,
81 mai 22,

86'7,
521,
1,

114,

289,

n

15 avril 22, 16,
15 mai ~. 198, II
81 mai 22, 802, II
15 juin 22, 428,

n

C.-G. Pwtl6t. SO juin 22, 569, II
:«}6ograpbie artistique des PyÑlées. P. Lat,edan. 15 juill. 22, 688, II

ilaUiee, •••••••••••••••• . ....•

VABJ:ftiS
Laperceptiondel'espace .. • ..•.. M. FOUCGUU.
Lee o'riginee de la rime . . . . . • . . . . . Ph. MarlmOn.
Lammmaiefiduciaire.... ..•.....
M. Bey.
La Benaiasa.nce litt6raire de la
Franoe oont.emporaiae... . .. , . . • F. ~
L'Idée de Patrie. . . . . . . . . . . . . . . H. Dufeatre.
La phil011opbie du Iangage. . . . . . • H. Potta.

15 déo. 21, 66,
SO déo. 21, 172,
15 f6vr. 22, 477,

I
I
I

SO avril 22, 190, II
II
SO Juill. 22, 761. II
20 ~uill. 22, 786,

801JTBIA11CB8 DB fB:UBS
--G.~ong, L'abb6 de Saint-Réal: P . ~ - SO jan~. 22, ssi, I
H. Girard. Emile Deechamps :. . H. -GirMd..
15 avril 22, 81, II

JI•• P. de Sunie. Chénedol16 :. . .

Le Gúanl :
POmztll. -

..,

15 juill. ~. 665, II

-

FJlANCK GAUTRON.
1

WOCltrÉ l'BAIICAIII! D DIPIIIKEJUE,

�</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                    <text>�■ IBLIOTECA

U.

CENT

A. N. L.

REVUE
DII'

' p

COURS ET CONFÉBENCES

�V1NGT•TROISIEIIR ANNÉK, .:_ DEUXl~ ME SÉIIIE.

Année scolaire 1.921.-1.922

REVUE DES co URS
4

•

ET

CONFÉRENCES
P CBLIÉR SOOS LA Dllll!CflON DE

FORTUNAT

STROWSKI

Pro!esseur i\ In Sorboone

PARIS
ANCIENNE LI BRAIRIE FORNE

BOIVIN &amp; Cie, ÉDITEURS
3 et 5, rue Palatine ( VI•)
Tout droit de traduction et denproduction réserv~.

�15

AvRIL

1922

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS ET CONFÉRENCES
DIRECTBUR :

11. F. STROWSKJ,

Professeur ó la Sorbonne.

Le milliard des émigrés
Cours de 11. IIARCEL IIARION,
Profeueur au College de Fránce.

Le 2 décembre 1823, le duc d'Angouleme faisait sa rentrée
triomphale a Paris, au retour de sa campagne victorieuse d'Espagne. Ce fut peut-etre le plus beau moment de l'histoire de
la Restauration. Le Gouvernement était arrivé, a ce moment, a
l'apogée de sa puissance : l'opposition était réduite a peu pres
a rien, l'armée était réconciliée avec le Gouvernement, et les
finances, nous l'avons vu, étaient dans l'état le plus prospere.
Quelques jours encore, et on allait enregistrer ce grand
succés : l'arrivée de la rente au pair.
Le moment était done tout a fait favorable pour mettre a
exécution les idées les plus cheres du parti royaliste, pour mettre
en pratique le programme qui était le sien depuis le début de
la Hcstauration, mais que les circonstanccs l'avaient jusque-la
empcché d'appliquer.
Que! était ce programme ? II se composait d'un certain nombre
d'articles qui n'ont pas beaucoup varié. Des 1819. Chateaubrian&lt;l,
1

�2

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
LE MILLI.\RD DES ÉMIGRÉS

&lt;lans Le Conservaleur, l'avait tracé a peu pres exactement.
II voulait, a ce moment-la, hanger la loi éleclorale-maintenant
la chose était faite - il voulait reconstituer sur des bases solides
l'aristocratie ; il voulait empecher la division des propriétés et
il voulait indemniscr les Emigrés. Voila ce qur. le parti royaliste
réclamait en 1819 et voila a peu pres ce qu'il réclamait encore
a la fin de 1823.
Deux journaux Iibéraux, Le Conslilulionnel et Le Courrier,
se procurerent un texte qu'ils publierent ironiquement et qui
résumait tres exactement les pensées et~ les arriere-pensées du
parti royaliste. C'était bien a peu pres ce que . Chatcaubriand
demandait en 1819. Donnrr au clergé l'ínstruction exclusive
de la jeunesse ; établir des jurandes et des maitrises, alin
&lt;l'exclure les patentés de .toule iníluence élcctorale. Enfin
indemniser les Émigrés et mettre des entraves législatives a la
division des propriétés.
De ces deux articles, celui peut-elre qui tenait le plus a creur
au partí vainqueur, était l'indemnité a fournir aux Émigrés, et
le moment favorable était venu. Les finances, je le répete, étaient
dans la situation la plus brillante. Or, il ne faut pas oublier que.
jusqu'alors, il y avait toujours eu des raisons tres puissantes qui
s'étaient opposées a ce que l'État contracUt ce supplément dcdette. II y avait eu d'abord les indemnités de guerre a payer aux
Alliés; ensuite, la nécessité de procéder a la diminution de l'impot
foncier et, tant que cette diminution n'était pas faite, on ne
pouvait songer a un surcrott de dépenses; puis était venue la
guerre d'Espagne. Mais tous ces événements étaient finis
et le moment était venu de décider ce qu'on íerait pour les
Émigrés.
Afin d'etre plus sur du terrain, le partí royaliste prit une mesure
tres importante, la dissolution de la Chambre. Elle eut lieu le
24 décembre 1823 et on procéda a des élections nouvelles, avec
l'arriére-pensée de supprimer désormais les élections partielles
et d'étendre au moins a cinq ans, peut-élre méme a sept ans, la
durée des pouvoirs de la nouvelle Chambre.
Cette nouvelle Chambre fut élue les 26 février et 6 mars 1824.
La pression électorale, qui fut exercée a cette occasion, est
rcstée célebre dans les annales électorales de la France ; elle
était d'ailleurs absolument inutile, tant la victoire du parti
royaliste était certaine d'avance. Jamais encore pareil triomphe
élcctoral ne s'était vu depuis les quatre ou cinq années déja que
toutes les élections tournaient ason avantage. Cette fois, l'opposition fut pour ainsi dire balayée cornplclement; sur 430 sü~gcs

,

3

qui étaient a pourvoir, c'est tout au plus si les libéraux en
obtinrent 19.
• d' ·11
Le fameux Manuel ne fut pas réélu et, en bonne pa~tie a1 eurs
grlice a la mauvaise volonté qu'il rencontra parm1 ses propres
partisans.
. . ,
· é d'
Le général Foy et Casimir Périer, ams1 qu une po1gn e autres, échapperent au désastre général et ils allaient se retr~uv_er
sur les bancs de la gauche de la Chambre future ; mais 1ls
devaient étre impuissants par leur peti~ no11;1br~.
.
. .
Louis XVIII eut un mot qui caractérise tres bien la s1tuation_ •
« c'était, disait-il, la Chambre relrouvée .. » Avec elle º°: alla1t .
pouvoir faire tout ce qu'aurait voulu fa1re la Chambre mtrouvable.
.
Ré I t'
Les Royalistes pousserent des cris de jo1e : « La
vo ~ ion
est aux abois » disait Le Drapeau blanc ; « la monarchie est
inébranlable dé~ormais », répondait L' Éloile.
La premiére question a étudier é~ait _évidemment c~lle des
Émigrés. Elles'était posée des les prem1ersJours de la prem1ere Re~tauration et nous avons vu combien, a cette époq?e, elle ava1t
été irritante et comme elle avait passionné les espr1ts.
Quand Louis XVIII remonta s?r, le ~rone, i! faut reconna~tre
qu'il était impossible que ceux qm s étaient rumés a son serv1ce,
qui l'avaient suivi en exil ou qui avaien~ co?1battu pour sa cause
en France, ne profitassent pas de la V1cto1re. Pla~ons-nous par
la pcnsée dans la situation ou était le gou:'erne,i:n,ent ~e!ª Rest_auration ; nous sommes forcés de convemr qu 11 éta1t 1mpo~s1ble
que ce gouvernement ne írt pas quelqu? chos? pour les Émig;és.
La légitimité lui rappelait-on ou lm aurait-on rappelé, n est
pas I'apanag¡ d'un homme, elle doit profiter a to~t. le monde.
Sans doute la CLarte avait consacré l'irrév_ocab1hté _de la
vente des biens nationaux, mais cela n'empechait pas une m~emnité, et c'est sur ce point que les royalistes modérés, les ;~yahstes
sages, purenl tout de suite se groupe~,. par oppos1tion. aux
ultra-royalistes qui ne voulaient _ras d mdeu_m1té et qm ne
réclamaient qu'une chose: l'expuls1on pure et s1mJ?le des_ acquéreurs. Quand ils parlaient d 'indemnité, ils voula1ent dire une
indemnité que l'on devrait verser a ces acquéreurs_ dépossé~és,
en compensation du prix qu'ils avai~nt pu payer ; .1ls voula1e_nt
leur expulsion et la restilution des b1ens aux anc1ens propriétaires.
Vous vous rappelez certainement cette loi du 5 décembre ~81~
dont nous avons parlé précédemment d'une fa~on as~ez complete ,
cctte loi tres sage, tres acceptable, reuvre de la partie modérée du

�LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
4
parti, restituait aux Émigrés ceux de leurs biens qui n'avaient
pas été vcndus ; c'était une restitution qui s'imposait par la
force des choses. Et cette loi avait grand soin de stipuler aussi
que ceux des biens confisqués aux Emigrés, qui étaient affectés
a un service public, par exemple a des hopitaux, a la Caisse
d'amortissement, ne seraient point restitués, quel'État les garderait, mais qu'il s'arrangerait ensuite pour donner une indemnité correspondante a leurs anciens propriétaires qui ne recouvreraicnt rien.
JI résultait de cette disposition, et peut-étre encore davantage des débats auxquels cette loi a donné lieu a la Chambre,
que c'était la une faveur, un cadeau, que le Gouvemement
faisait a ces Émigrés rentrés, mais qu'il aurait eu le droit de ne
point faire et auxquels il mettait - comme lorsque l'on fait un
cadeau - les conditions et les limites que bon lui semblait.
Or voila qui n'était point du tout du gout des royalistes
ar&lt;lents ; ils considéraient cette loi de 1814 comme une loi de
spolialion qui confirmait, qui corroborait les spoliations révolulionnaircs.
Au cours des débats qui précédercnt la promulgation de cette
loi, une voix particulieremcnt éloquenle et retentissante avait
cléveloppé les raisons majcurcs qui dcvaient empcchcr toute
rcslitution généralc,tout désavcu des« ventes révolutionnaires »:
cclte voix était cellc du maréchal )Iacdonald.
Macdonald n'hésita pas a montrer, dans la Chambre des
Pairs de la Restauration, que plus d'un million de ventes de
hiens nationaux avaient eu lieu - exactement 1.055.189 - que
le maintien de ces ventes intéressait, non seulemenL les premiers
ª:quéreurs, mais leurs créanciers, mais ceux qui avaient pu acquénr d'eux de seconde main, et il évaluait au moins a 9 millions et
tlcmi &lt;le Fran&lt;;ais ceux qui avaient un intérét direct et personnel il
la stabilisation des ventes de biensnationaux. Et il ajoutait qur.
!'Ontre ce colosse, le Gouvernement le plus fort que l'Histoire ail
jusqu'alors connu, le Gouvernement de Napoléon, se serait luiméme brisé, s'il avait voulu essayer de l'entamer ; Napoléon n'a
J'ailleurs jamais eu cctte pensée. Le maréchal ajoutait toutefois
que, bien que ces ventes reposassent en paix a l'abri des lois il
u'était pas supernu, en raison des événements qui venaient 'de
5e produire, de leur donner une autre égide, de leur donner l'appui
de l'opinion publique, de réconcilier la France ancienne avec la
France nouvelle : « Et cela se ferait facilement disait-il si nous
voulions nous lancer, armés de toute noLre géné¡osité et de toutes
les forces dr la Nation, dans un vastc systemc d'indcmnité.

.

Que la Patrie se place par une indemnité entre les anciens et les
nouveaux propriétaires et que, par sa libéralité pour les uns, elle
efface les souvenirs de tous. n
Je ne sais si l'influence du maréchal Macdonald et. de tous
ceux qui pensaient comme luí - ils étaient alors la majorité
dans les Chambres - aurait été suffisante pour couper court a
toutes les réclamations irritantes qui se produisaienta l'extréme
droite. L'histoire ne permet pas de répondre a cette question,
puisque peu de temps apres survenaient les événements, que tout
le monde connatt, qui reléguaient au second plan, et pour bien
longtemps, la question des Émigrés : 1815, tous les malheursqui
suivirent l'invasion, l'indemnité de guerre: tout cela, je le répete,
ne permettait pas un seul instant, meme aux plus ardents, de
remettre en question l'indemnité ; l'État avait malheureusement
des charges trop lourdes pour pouvoir accepter celle-la.
La situation se prolongea ainsi pendant plusieurs années.
Cela n'empécha pas que, pendant ce laps de temps, certaines voix
continuassent a s'élever au sein du partí ultra-royaliste pour
exposer des réclama tions inopportunes.
Déja, en 1814, quelques écrits avaient vu le jour, remplis
d'imprécations et d'attaques contre les acquéreurs de biens
nationaux ; ils revendiquaient ouvertement l'annulation de
toutes les ventes révolutionnaires. Il serait trop long de les
énumérer tous ; je me bornerai a en citer un qui a eu un grand
retentissement et qui a été un véritable événement en son temps;
c'est le petit opuscule que Bergasse fit parattre en 1821 sous ce
litre : « Essai sur la propriété ou considérations morales et politiques sur la question suivante : Faut-il rendre aux Émigrés les
héritages dont ils ont été dépouillés ? »
Bergasse avait écrit cet opuscule un peu avant la rentrée de
Napoléon aux Tuileries et pendant les Cent jours; seulement, il
l'avait gardé en portefeuille et il ne le publia qu'en 1821, tel qu'il
avait été congu primitivement, mais en y ajoutant un postscriptum qui est peut-étre plus intéressant que l'écrit lui-méroe.
Son essai sur la propriété est le manifeste le plus complet des
idées royalistes les plus intransigeantes quant a cette question
des biens nationaux. Il part de ce principe que les Émigrés ont
soutenu une cause juste, la seule cause juste, et que, par conséquent, tous les décrets qui ont été rendus contre eux sont nuls ;
que le temps lui-méme n'a pas sanctionné l'aliénation des biens
des Emigrés, car le temps ne peut pas sanctionner ni légitimer
un crime. II repousse également l'idée si souvent exprimée que
les biens acquis dans les ventes de biens nationaux avaient

�6

REYUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE :\HLLL\RD DES ÉMIGRÉS

·passé de mains en mains et que pres que toute la France se trouve

tenait cette idée particulierement impopulaire, qu'il faut dans le
pays une aristocratie tres fortement constituée, qu'iI faut pour
cela rétablir le droit d'ainesse, qu'il faut des manoirs seigneuriaux et qu'il faut que, dans les campagnes, l'influence appartienne aux seigneurs, vous aurez une idée des théories de .
Bergasse ; cet auteur était pour les royalistes un ami tres compromettant.
Dans son post-scriptum, il est vrai, il est beaucoup plus modéré et tient compte du temps écoulé. II se rallie a l'idée d'une
indemnité; seulement, il tient toujours a ce que cette indemruté
soit absolument égale a la valeur réelle, en temps normal, des
biens qui ont été vendus nationalement. C'est a ses yeux le seul
moyen de mettre en repos les consciences et de donner aux biens
confisqués et passés dans le commerce une valeur égale a celle
des biens patrimoniaux.
C'était en somme une déclaration de guerre faite aux acquéreurs de biens nationaux. Le Gouvernement s'émut ; il savait,
par l' expérience de 1814, combien de telles paroles étaient funestes
a sa popularité et combien elles étaient capables d'ébranler le
trone. Bergasse fut poursuivi pour sa publication ; il comparut
en cour d'assises et il eut meme affaire au fameux avocat général
Marchangy, qui se montrait si dur pour les délits de presse ou pour
les conspirations militaires. Mais Marchangy, cette fois, changea
completement d'attitude, et l'on vit cette chose extraordinaire
d'on réquisitoire ressemblant a un plaidoyer. Bergasse fut acquitté avec honneur, mais le coup avait été porté, et nous sommes
renseignés sur l'effet immédiat que produisirent cette publication
et cet acquittement par la lecture des rapports de police. Nous
trouvons, en effet, dans l'un d'eux, daté de juin 1821, les ligues
suivantes : &lt;e Le proces Bergasse a eu pour effet immédiat de
rendre a peu pres invendables les biens nationaux. J'ai été a
rneme de voir chez un notaire a que! point ils étaient décriés et
avilis depuis la derniere discussion a la Chambre et notamment depuis les dernieres observations du ministre des Affaires
étrangeres. C'est un grand malheur. Jamais les acheteurs ne
voudront a aucun prix une propriété ou il y ait une tache de
nationalité. ii Nous voyons ici ce fait essentiel, dont il faut tenir
grand compte, qu'en effet les menaces prodiguées aux acquéreurs
de biens nationaux avaient pour résultat de faire perdre a ces
biens une notable partiede leurvaleur et, parconséquent,d'affecter le Trésor public qui a le plus grand intéret a ce que les ventes
d'immeubles se fassent d'une fagonprofitable, afín que l'enregistrement en profite, lui aussi.

intéressée au maintien des ventes.
II soutient, done, une these conLraire a celle du maréchal
Macdonald ; les biens acquis sur les Émigrés ne l'ont été que par
un tres petit nombre de Frangais et ces biens sont demeurés
hors du commerce et pour ainsi dire frappés d'anatheme. Si les
Émigrés ne sont pas reconnus comme propriétaires et comme
n'ayant jamaii cessé d'etre propriétaires des biens qu'on leur a
eruevés, c'est a désespérer du respect de la propriété en France ;
tout le systeme de la propriété en sera ébranlé dans notre pays.
Songeant a une objection qui n'a pas manqué d'etre faite tres
souvent, a savo1rqu'il n'y a pas de raison, si l'on veut revenir en
arriere, pour ne revenir que sur la vente des biens nationaux et
non sur les pertes mobilieres que presque toute la France a éprouvées au cours de la Révolution, Bergasse établit, entre la propriété foncier~ 1 la ce propriété réelle » - c'est le mot qu'il emploie
- et la propriété immobiliere, une opposition absolue. « Les révolutions,dit-il, dans la propriété mobiliere ne sont que passagere.s,
tandis que dans la propriété réelle, elles sont profondes et elles
intéressent les destinées des États. » 11 craint que si on n'opere pas
cette restitution,il ne subsiste dans l'esprit du peuple une disposition générale a profiter des occasions que les événements pourront offrir pour envahir les propriétés d'autrui. Le seul moyen de
couper court a ce danger, c'est de rendre, et si on ne rend pas,
tout au moins de fourrur une indemnité, non pas une indemnité
modique, non pas une indemnité telle que celle qui sera votée en
1825, mais une indemnité intégrale, égale au prix que les anciens
propriétaires auraient pu demander en vendant leurs biens,
s'ils les avaient vendus volontairement a une époque de tranquillité.
11 n'accepte d'ailleurs cette derniere combinaison qu'a son
corps défendant et a défaut de mieux ; elle le laisserait toujours
inquiet sur !'avenir et mécontent ; et il répete qu'il y a en
somme tres peu d'individus qui aient participé a la spoliation
dont les Emigrés ont souffert, et qu'il serait vraiment tout a fait
injuste que la masse de la nation, presque tout entiere innocente
de ces attentats dont les Émigrés se plaignent aveé tant de
raison, soit cependant tenue d'acquitter une dette qui n'est pas
la sienne, une dette qui n'est pas moins celle de la justice que celle
de l'humaruté.
Voila quelles étaient les idées développées par Bergasse. Si
j'ajoute qu'il entrait ensuite, apres ces théories menagantes,
dans d'autres développements, non moins impolitiques, ou il sou-

7

�8

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Il '[ avait done des arguments sérieux a faire valoir du coté
royahste pour établir la nécessité d'une indemnité, mais autres
que .celui de la ~écessité de la pacification des esprits ou que
celm de la nécess1té de rendre a des biens passagerement dépréciés toute Ieur valeur.
On aurait pu rappeler la maniere lamentable scandaleuse
meme tres souvent, dont les listes des Émigrés avaient été faites
au tei:nps de la R~volution. Lorsque la Révolution s'empara
des b1ens des Ém1grés, elle agit pleinement dans son droit
atte_ndu que les Émigrés, au moins certains d'entre eux, lui
avaient déclaré une guerre a mort et qu'elleétaitbien forcée d'en
teni_r compte et d'agir pour sa défense. Prendre les biens qu'ils
ava1ent la1ssés_en France et ne pas Ieur laisser ce mayen d'attaque
c~~tre elle éta1t u1:1e chose tout a fait indiquée, et je suis tres Ioin
d et_re de ceux qui pensent que la nationalisation des biens des
Ém1grés dépassat les limites du droit.
. Mais, s'il était naturel et tout a fait Iégitime que I'on prit Jes
biens de ceux qui allaient a l'étranger combattre ou conspirer
~ont~e la France, ~n rev~nch_e, il ne l'était pas du tout que J'on
mscnvi~ sur des hste_s d Ém1~rés le nom de gens qui n'avaient
pas é~1g~é et qu~ l'mattent1on, la précipitation, la partialité,
la mahgmté gross1ssent les listes d'Émigrés d'une quantité de
nom~ de gens qui n'auraient pas dú y figurer. Comme Portalis
l'a d1t au ~onseil de~ A~ciens, il aurait ~allu, dans ces temps de
trou_h~e, qu un. propriéta1re, ayant des b1ens sur plusieurs points,
habitat,~ la fo1s s1;1r ch~cun des points ou il avait des possessions
pour n etre pas 1~s~nt sur la. liste des Émigrés. On y avait
apporté t~nt de d1fhcultés pratiques que les certificats de rési~ence éta1en~ généralement impossihles a fournir et que les
hstes se gross1ssaient ainsi d'une foule de gens qu'on avait intéret
a Ymettre pour s'emparer de leurs biens.
~~s exeI_Uples sont_ no~hreux d'hommes qui ont été poursu1v1s, qui ont été mscnts comme Émigrés dans te! endroit
pendant 9~e dans te! autre ils exergaient _des fonctions publiques.
En vo1c1 un, ~-otam_men_t _: celui du ministre Monge qui a
figuré pendant qu 11 éta1t mm1stre sur une liste d'Émigrés de son
département.
1~ Y a _eu des détenus qui, pendant qu'ils étaient en prison, ont
été 11:1scnt~ co~~e émigrés. Il y a eu des engagés, défenseurs de Ja
~atn_e qm, prec1séi:nent parce qu'ils n'étaient pas Ja, ont été
mscnts co1;0me éffi:1grés. II y a eu des morts qui ont été portés
com~e ém1grés et 11 y eut meme des gens que J'on venait de tuer
et qm ont quand meme été inscrits sur les listes.

LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

9

Je n'en citerai qu'un exemple parmi beaucoup d'autres.
Mais il est assez curieux pour mériter d'etre reproduit. C'est
J'histoire épouvantable du capitaine de frégate Bastero~ de ~a
Barriere qui était a Toulon au début de 1793 et qm éta1t
affligé de trouhles d'esprit tels qu'ils con~naient de tres pres _á
Ja démence. C'était au moment ou la VIlle de Toulon éta1t
partagée, en proie a des luttes horribles, entre les Jacobins
d 'une part, la Bourgeoisie et les Of~iciers_de la Flotte de l'au~re,
011 régnaient des sentiments ré_vo~ut10nnaires prononcés. I~ _arnva
sur ces entrefaites que le cap1tame Basterot de la Barner~ fut
chargé, pour son malheur, de faire une croisiére dans la M_éd1terranée, vers les cotes italiennes et vers les cotes algén~nnes.
Comme il était tres mal vu de ses hommes, en sa quahté de
noble, une insubordination, une insurrection se prod~isit dans
son équipage. Au retour, pour ce fait et pour certa~ns ~utres
également, Ba_sterot d~ la_ Barriere !ut ~ccusé de n avo1~ pas
réprimé cette msubordmat10n et de n av01r pas été assez rigoureux. On Je fit comparaltre devant un Tribunal qui le condamna
a mort. 11 fut fusillé sur la greve le 28 mai 1793, bien qu'il fut de
notoriété publique qu'il ne jouissait plus de s~s facultés.
.
Cet événement avait eu a Toulon un retentissement cons1dérable. On peut dire qu'il a été connu de tout le monde ~t qu'il
a été meme une des causes principales de l'insurrection de
Toulon qui éclata contre la Convention quelques mois plus
tard.
Tous ces faits n'empecherent pas ce malheureux d'etre inscrit
comme Émigré le 5 nivose an II sur la liste des Émigrés du Var,
et bien qu'aucun de ceux qui ont pu l'y inscrire n'ait pu
ignorer son déces.
.
Voila qui peut vous montrer dans quelle mentahté ont été
trap souvent faites les listes d'Émigrés. II y avait la un argument
tres puissant que les royalistes auraient pu invoquer. lis pouvaient reconnaltre - et il eut été politique de leur part de le
{aire - que la confiscation des bíens des Émigrés, véritablement
émigrés, méritait respect et devait etre maintenue, mais que 1~
confiscation des biens des inscrits a tort était un scandale qm
demandait et qui exigeait réparation. Ouí, íl y a eu des inscriptíons d'une iníquité absolument révoltante, suívies de ventes
d'une íníquíté également révoltante. Sí l'on s'étaít tenu sur ce
terrain, on aurait embarrassé beaucoup ceux qui étaient opposés
a l'idée d'une indemnité.
Voila a peu pres dans quelles conditions se présentaient la
question et le débat, devant la fameuse Chambre retrouvée.

�LE MILLIARD DES ÉMIGRÉS

REVUE DES COURS ET CONFÉRE~CES

10

Cellc-ci n'ét~it p~s en~orc réunie lorsque se produisit un événement financ1er d une 1mportance considérable.
. Le 17 f_évrier 1824, la rente 5 ¾ atteignit le pair. Quelques
Jours apres, elle le dépassa. Le 5 mars 1824 elle atteignait le
co~rs de 1~ fr. 80. C'était presque exacteme~t le double de ce
qu ell~ ava1t valu lorsque, en 1817,on avait été tresheureux de
pouvo1r trouver preneur a 52 fr. 50. En moins de sept ans la
rente avait doublé de príx.
'
~oila l'occ~sion, depuis si longtemps attendue, de fournir aux
~m1grés une mdemnité, sans que pour cela leTrésor futamenéa
rien débou~er, sans qu'il se chargeAt d'une dette nouvelle.
Il ! ava1t un moyen tres simple d'y pourvoir, c'était le moyen
class1que qu 1 on appelle la conversion. Convertir la rente 5 ~
en une rente ?'un taux moindre, et le bénéfice que l'Etat en tirer:
pou~a ad~irablement bien servir a foumir l'indemnité aux
Ém1grés. C est ~~ que p~nsa M. de Villele. II était tout a fait disposé a do~ner l mdem~1té; mais, en sa qualité de financier tres
sage et tres économe, il ne voulait la servir qu'a la condition
qu'elle ne fu~ pas ~our l'État un supplément de chargt's. Aussi,
lorsque_le Ro1 ?uvrit la session, le 23 mars, il annon\¡a deux
choses . un_ proJet pour la septennalité de la Charobre et un projet
de convers1on ~e la ren~ « pour, dit-il, diminuer les impots et
fermer les derm_eres pla1es de la Révolution ». Ces paroles, personne ne po~va1t en douter, annon\¡aient un projet d'indemnité
pour les Em1grés.
•
con':ersion était tout a fait indiquée par les circonstances,
~ais en ~eme temJ?s, cependant, elle éta1t certainement quelque
chose d assez hard1. La conversion n'était pas inconnue en
Franc~; c'e~t un~ chose ~ui se pratique d'elle-memetoutes les fois
qu~. le:s a_ffa1res d un déb1teur sont en assez brillante situation pour
qu/1 Pll:Is~~ se pr?cu:er l?s capitaux a un taux moindre que ceux
qu il do1t , 11 fa1t mstmctivement une conversion
, \La. conve~s!on avait done été chez nous déjil. pratiquée sous
1/, ncicn J:egim~, non pas par l'Etat, bien entendu, puisque
1 Et:i-t était t?uJours tres au-dessous de ses affaires, mais' elle
avait été prabquée par _cas ad~inistrations dont la gestion était
sage et prudente, au moms rclativement, qui s'appellent le Clergé
de France et les Etats provinciaux.
Le _Clergé ?e Fr~nce avait une grosse dette, mais une dette
dont 1 payait les mtérets avec une ponctualité irréprochable
ll avait, par conséquent, beaucoup de crédit et il pouvait ero~
prunte~ a des taux tres modérés. Tandis que l'Etat était obligé
de subir des taux de 7, 8, 9 et 10 ¾, le Qlergé trouvait facilement

½ª

!

ª,

11

preneur a 5 ¾ en temps de guem:, 4 ¾, et quelquefois ~eme
rnoins en temps de paix. II ava1t l bab1tude de convertir les,
empr~nts contractés a un denier fort en nouveaux ~m?runts
contractés a un denier faible. La meme chose se prodmsa1t Pºº:
les itats provinciaux dont la gestion était d'aille_urs a_uss1
habile et aussi ferme que celle du clergé de France, 11s ava1cnt
du crédit et, en général, au xvm8 siecle, ils empruntaient a 5 ¾
pendant la guerre et a 4 ¾ pendant la paix. .
. .
La conversion n'était done pas inconnue, mais ses trad1tions
n'étaient pas tres familieres aux esprits. Les souvenirs étaient
asscz confus. La conversion n' était pas encore entrée ni dans les
habitudes du public, ni dans les discussions des théorici_ens. 0!1
vivait surtout sous l'impression des réductions de rente s1 mulbpliées et si scandaleuses qui avaient été faites s?us l'Ancien
Régime, et on était porté a confondre une convers1on avec une
réduction, dcux choses qui sont cependant si différentes qu'elles
sont presque l'opposé l'une de l'autre._
.
.
Voila pourquoi le projet de convers1on présenta1t certamement
booucoup de difficulté. ?11. de Villéle tint ce~endant a !e dépose~.
pare~ qu'il le jugcait nécessaire et tout a fa1t opportun. Ce nunistre n'avait, en cela, qu'un seul tort, le tort hab1tuel aux gra?ds
hommes, de voir plus juste et plus loin que ses contemporams.
Il avait compris tout de suite la nécessité et l'avantage de la conveniion; ses contemporains, en général, ne l'ont pas compris .. Il
en vit bien la difficulté,,aussi ne se lan!;a-t-il dans cette affaire
qu'apres avoir pris beaucoup de précautions. Il consulta les de_ux
hommes dans lesquels il avait le plus de confiance en pare1lle
matiere, M. Roy et M. ?llollien, les deux anciens ministres. Tous
deux s'accordcrent a reconnaiLrc la justice d'abord et l'avantage
ensuite de la combinaison projetée. Ils firent seulement quelques
réserves sur la question d'opportunité.
M. de Villele tint aussi a s'assurer le concours de banquei:;
puissantes, car il était a craindre que, le jour ou la conversion
serait décidée, la plupart des rentiers, ne comprenant pas bien
l'avantage qu'elle présentait pour eux,ne se fissent rembourser.
Quatre compagnies de banquiers se constituerent et furenL
sondées relativement a cette affaire, quatre qui, plus tard, s&lt;'
fondirent en une seule a la tete de laquelle íurent les banquiers les
plus importants, ceux auxquels on avait eu recc,urs en plusieurs circonstances : Rothschild, qui était le conseiller financier
de ~L de Villele, Laffitte, qui, bien que de l'opposition, partageait
les vues du ministre en ce qui concernait la conversion, et plusieurs
autres encore formerent un consortium - pour employer un mot

�12

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

contemporain - qui s'engagea a fournir de quoi satisfaire a
houtes les demandes de remboursement qui pourraient se produire
et a prendre le fonds que l'on se préparait a substituer au 5 %,
c'est-a-dire du 3 ¾ émis au taux de 75. Ils demandaient simplement, pour le risque et pour les frais, de jouir jusqu'a la date
du 1er janvier 1826 de l'intégralité de l'intéret 5 ¾Apres avoir ainsi assuré le succes de sa combinaison par cü
appui, certain désormais des banques, M. de Villele fit connaitre
son projet. C'était la faculté pour les porteurs de 5 ¾ ou bien
d'etre remboursés a 100 francs, ou bien de recevoir 4 francs de
rente au lieu de 5 francs, en rente 3 ¾ émis au taux de 75.
On connaissait exactement le chiffre des rentes 5 ¾ existant
a ce moment : il était de 197 millions et une fraction qui est
négligeable.
Sur ces 197 millions de rente 5 ¾, 57 appartenaient a de,1
établissements tels que la Caisse d'Amortissement ou a d'autres
établissements publics, et auxquels on ne voulait pas toucher.
Restaient 140 millions de rente a convertir. Si, au lieu de Ieur
allouer un intéret de 5 %, on le réduisait a 4, c'était un bénéfice
d'un cinquieme, c'est-a-dire un bénéfice de 28 millions. Or,
28 millions, c'était précisément a tres peu de chose pres, d'apres
les sondages qui venaient d'etre pratiqués, le chiffre qui serait
convenable pour allouer aux Emigrés une indemnité suffisante.
Te! était le projet de M. de Villéle. Ici apparatt une objection
qui n'a pas manqué d'etre faite et qui a meme été maintes
fois répétée pendant tout le cours des longs débats auxquels le
projet de Ioi a donné lieu.
Si, au lieu de convertir le 5 ¾ en 3 ¾ a 75, on le convert.issait
en 4 ¾ au pair ou a un cours voisin du pair, ce serait aussi
28 millions de gagnés, mais avec cet avantage que le capital
nominal de la rente ne serait pas accru et qu'apres avoir ainsi
converti en 4 ¾, on pourrait un peu plus tard, si les circonstances continuaient a etre aussi favorables, convertir en 3, gagner
encore un coup 28 millions et retrancher 56 millions au lieu de
28 sur les arrérages de la rente frangaise.
Ceci est incontestable : il est évident que, si les choses avaient
pu réussir de cette maniere, la double conversion, en 4 d'abord et
en 3 ensuite, aurait été infiniment préférable a la conversion
une fois faite en 3 au cours de 75.
Si~- de Villele ne s'y est pas arreté, c'est qu'évidemment un
financier, expert et sagace comme lui, avait des raisons majeures
pour ne p~s cro_ire I_a ch~~e r~alisable. II craignait l'opposition
générale; 11 craigna1t qu 11 n y eut beaucoup de demandes de

LE MILLL\RD DES ÉMIGRÉS

13

remboursement. II avait besoin de l'appui des banquiers ; il était
dans Ieur dépendance. Or, il n'oubliait pa~ qu'il ª".ait ~u ass.~z d_e
peine a obtenir leur concours dans les limites que Je_viens ~ md~quer et que, s'il leur avait demandé davantage, Il ne 1 aura1t
pas obtenu. II fallait, pour les décider a marcher, leur m~ttre
devant les yeux la perspective d_e bénéfic~s pro~ables, poss1bl~s
tout au moins Iorsque ce 3 ¾ qm leur serait rem1s a 75 montera1t
par le fait de' prospérité gé;ér~le ou par !e fait ,de rachats ~e
la Caisse d'Amortissement et s approcherait peu a peu du pa1r.
En un mot, il fallait que les banquiers gagnassent_ d~ !'argent,
ou eussent I'espoir d'en gagner, pour que M. de_ V11lel~ o~ttnt
leur concours. Certes, si on avait pu s'en passer, 11 ~ura1t mieux
valu convertir en 4; mais on était dominé par les c1rconstances,
¡¡ fallait faire ainsi ou ne ríen faire du tout ; M. de Villele préférait agir.
.
.
Le 17 avril, lerapport sur ce proJet de Io1futd_épos~al~C~ambre
des Députés par un Mattre des Requetes q_m éta1t l mtime de
.\l. de Villele et qui venait précisément de fa1re paratt~e dans Le
J,foniteur plusieurs articles favorables a la convers10n. 11 se
nommait M. l\lasson.
Ce rapport n'eut pas de peine d'abord a établi~ la légalit~ incontestable de la mesure qui était projetée ; un déb1teur a touJours le
droit de rembourser, sauf stipulation contraire. II en montra
non seulement la légalité, mais l'utilité, et ceci est tellement
élémentaire qu'il est inutile d'y insister. .
. .
II en montra enfin la nécessité, car s1 on ne fa1sa1t pas cette
conversion ne serait-il pas absurde que la Caisse d' Amortissement
continuat ::_ acheter et a payer au-dessus du pair des rentes que,
si elles étaient converties, elle pourrait acheter a des prix beaucoup plus modérés ? Ne serait-il pas absurde d'imposer a la
Caisse d'Amortissement l'obligation de racheter .du 5 ¾
104, 105 ou 110 peut--etre, tandis qu'elle pourrait acheter un
chiffre égal en 3 ¾, au cours de 75 francs ou U1;l peu au-dessus ?
Voila tout ce que développa M. Masson, et I1 ne manqua pas
d'ajouter, pour répondre aux critiques que je signalais tout a
l'heure, que certes, si l'on convertissait directem~nt en 4 1/2 ou
en 4 cela vaudrait mieux, mais qu'on ne le pouva1t pas.
C~s raisons sont véritablement décisives, mais si décisives
qu'elles soient, n'oublions pas combien on était timide, routinier,
hésitant a cette époque ; combien les esprits étaient uniquement
pleins du souvenir des réductions opérées sous l' Ancien Régime ;
combien enfin les rentiers menagés de réduction étaient nomhreux et influrnts dans la vill_e de Paris, car les rentes sur l'Et at

�LE MILLIARD DES ÉMIGRf:S

14

15

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

étaient encore un fonds presque uniquement parisien ; elles
avaient peu pénétré en province; les rentiers se trouvaient presquc
tous agglomérés, réunis dans la capitale, s'indignant, se surexcitant les uns les autres, établissant dans Paris une opinion politique factice.
En 1819, on avait essayé de répandre la rente dans les départements et on avait créé les petits grands-livres · mais la
.
'
mesure ava1t eu tres peu ·de succes, et le Paris de la Restauration restait, comme le Paris de l'Ancien Hégime, cssentiellcmcnt une ville de rentiers.
C~s rent~ers se défeD;daie?t a outrance contre le projet de convcrs10n qm les mena~a1t et ils eurent recours a toutes les intriaues
possibles pour ameuter l'opinion contre le projet du mini:tre.
Des hommes qui avaient commencé p.ar assurer M. de Villele de
leur appui, par exemple le comte d' Artois furent si bien travaillés
qu'ils commencérent a faiblir visiblement. Des lettres de menaces
furent, parait-il, adressées a la duchesse d'Angouleme a Mme de
Villele.
'
Un. c_ollegue de M. de Villele, qui ne perdait jamais l'occasion
de lm etre désagréable, et qui était avec lui en rivalité constante, Chateaubriand, affectait de dire qu'il était complétement
élranger a ce projet et qu'il ne s'inquiétait pas le moins du monde
de le voir réussir.
Un passage des Mémoires si curieux de M. de Villele montre
a que!s moyens on avait recours pour échauffer l'opinion contre
le proJet. 11 en accuse les Parisiens et surtout les Parisiennes. « Les
femmes! dit-il, de haut parage voyaient commc conséquencc de la
convers1on la suppression d'une de leurs voitures d'autres la
réduction. de le~r pens~on de toilette, celles-ci, la p;ivation d'un
mattre utile a l éducation de leurs enfants celles-ci la nécessité
de ?ongédier une cuisiniére, et, jusqu'aux~oindres servantes, le
fru~t d_e leurs économies laborieuses diminuées. » Si bien qu'on
?ss1sta1t dans cette année 1824 a un spectacle extraordinaire
moui. II y ~ut quantité de gens pour soutenir que la conversio~
au?me?terait la dette de l'E:tat, pour soutenir qu'un débiteur
qm do1t une rente augmente sa dette quand il voit diminuer
cette ~ente, et pour soutenir, d'autre part, qu'un créancier es!.
dépomllé quand il va etre remboursé. »
C'était d'autant plus absurde et scandaleux - je ne peux pas
cmployer d'autre mot - que ce créancier, a qui on offrait de le
rembourscr au pair, avait tres probablement acquis cette rente
selon l'époque a laquclle il l'avait achetéc ou bien a 90 ou bic1;
a 80, ou bien a 70, ou bien a 60, ou me~e, sic'était e~ 1817, a

52 fr. 50, ou bien enfin, si cela remontait jusqu'au Directoire, il
l'avait pu acquérir pour le prix de 11 francs et quelques centimes.
Vous n'avez pas oublié qu'au momentdu 18 brumaire, le 5 ¾
fran~ais se vendait couramment 11 francs 38 et, meme un peu
auparavant, il était tombé beaucoup plus has.
M. de Villéle, dans ses Mémoires, a noté cruellement et spirituellement qu'un des orateurs, qui. parlait aux Chambres avec le
plus de véhémen::e contre le projet de la conversion, avait acheté
au prix de 7 - je ne garantis pas ce chiffre ; c'est celui que
M. de _Yillele annon~ait - ces rentes qu'il s'indignait maintenant
de vo1r remboursées au prix de 100.
~en done de plus digne d'approbation que le projet de convers1on ; et cependant peu de projets ont suscité une opposition
plus violente.
(d suivre.)

�LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANDS

La Conque te de l' Anglaterre
par les Normands
Cours de 111. H. PRENTOUT,
P;•ofesseur d h 'sloir¿ de Norman'.lie

a l'Uniuersilé de Caen.

I
Les Sources. - La Tapisserie de Bayeux.

Naguére, nous avons étudié l'histoire de la Normandie depuis
ses plus lointaines origines jusqu'a l'établissement de la bande
de Rollon; nous avons décrit la civilisation des vikings, l'organisation de leurs bandes militaires, et nous nous sommes demandé
quels avaient été les résultats de l'invasion des Scandinaves et ce
~u'i~s a_vaient apporté dans notre pays : race, langue, droit,
mstitut10ns.
150 ans passent et les Normands francisés font un nouvel
établ~sseme?t, ils conquiérent l 'Angleterre. Ces 150 années, je
les a1 étud1ées dans mes conférences ; ici je me contenterai
de résumer en une leQon les résultats que l'on peut dégager de
cette étude. Sans doute, il serait fort intéressant d'exposer en
détail la transformation de la société militaire et pa'ienne qu'était
la bande de Rollan en une société féodale, chrétienne et a demi
policée, telle qu'était la Normandie ducale au moment ou Guillaume et ses Normands conquirent l'Angleterre. Retracer cette
évolution n'est pas possible, vu la sécheresse des sources normandes, leur pauvreté, leur indigence. Maintenant que nous
avons fait justice de Dudon de Saint-Quentin (1), tout se résume
en que!ques pages de Guillaume de J umiéges qui nous apparaissent bien courtes, et le plus récent éditeur les a encare dépouillées
des interpolations qu'y avaient insérées d'illustres ~opistes,
auteurseux-memes d'reuvres réputées, mais fort postérieures (2),
Orderic Vital et Robert de Torigni.

Il H. Prentout. Étude critique sur Didon de Saint-Quentin. Paris, 1915,

. (

lll·8 •

(2) Ed. Marx. ponr la Société d'Histoire de Normandie.

.

17

Or, l'archéologie ne peut venir ici au secours des chroniques.
Que nous est-il resté des monuments construits avant Robert
le Magnifique et Guillaume le Conquérant ? -Bien peu de chose,
et ce peu de chose est peut-etre antérieur aux ducs.
Et de meme pour les institutions. Les chartes sont si peu nombreuses que M. Haskins, mon savant collégue d'Harvard, déclare qu'il est impossible de tracer le tableau des institutions
ducales avant Guillaume. Aussi je n'ai pas cru devoir faire ici
des legons qui auraient .été toutes de discussions critiques ou se
seraient bornées au récit des luttes des ducs contre leurs voisins
ou contre leurs vassaux. Voila pourquoi je résumerai en une
legonl'histoire de la Normandie ducale et consacrerai ce cours a
la Conquete.
On a tant écrit de volumes, de volumes célebres, lus el
relus comme ceux d'Augustin Thierry, de gros vplumes comme
ceux de Freeman dont l'reuvre fut longtemps considérée comme
un 1 monument de la science historique anglaise, qu'il semble
qu on sache tout de ce grand événement, qu'on le sache avec
sé~urité, et qu:il n) ait plus ri¡m a dire depuis cent ans que le
SUJet a été tra1té (11 1 a été quatre fois), et il semble, a Jire Freeman, qu'on _en connaisse _les plus petits détails. Les gens qui
peuvent crorre cela sont bien heureux. Mais pour les spécialistes
de l'étude des sources, qui croient fermement que la critique des
textes, des monuments, des témoignages de toutes sortes qu'offre
I'~rchéologie est la. base de l'füstoire, il faut avouer qu'il reste
bien des doutes, bien des obscurités. En fait on ne sait rien de
l 'histoire de la Normandie avant le xne siécle. Quant a ce qui
c?ncerne la conquete, je m'émerveille que Freeman ait pu écrire
cmq gros volumes de 600 a 900 pages chacun, et tout particulierement son 3° volume, avec des matériaux qui mis bout a bout
ne !ormeraient pas sans doute la moitié de cette étendue et qui
d'ailleurs sont souvent si peu surs. J ugeons-en.
1

Co,mme i~ arrive toujours, l'histoire de la conquete a été raco~tce plutot par les conquérants, par les vainqueurs que par les
vamcus. La seule source anglaise contemporaine la chroniquc
ou plu~ exactement les Chroniques anglo-saxonne; notre source
?r_dm_aire po~r l'histoire de I'Angleterre avant la Conquete, sont
1c1 tres lacomques ; mais aussi précises que Iaconiques.
Les sources normandes sont assez nombreuses et ne sont certes
2

�•

REVUE DES COURS ET CONFtRENCES

LA. CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

pas dénuées d'intéret. Ici comme pour l'bistoire antérieure de la
Normandie le fond est constitué par l'Hisloria Normannorum de
Guillaume, moine de Jumieges. Ecrite entre 1070 et 1087, elle
a été dédiée a Guillaume le Conquérant. Si la chronologie en est
défectueuse, si elle est bien seche, il faut s'en prendre au défaut
total d'annales monastiques antérieures. Les invasions normandes
avaient ou détruit ou ruiné les abbayes, done plus d'annales
monastiques. Guillaume de Jumiéges a manqué de moyens d'information. L'auteur a essayé, si on l'en croit, de s'informer :
a partir du regne de Richard II, il déclare qu'il a écrit partim
intuitu, parlim veracium relatu. Comme il a vu peu de choses et
que les gens véridiques sont rares, son reuvre est fort courte.
D'une lecture plus attrayante sont les Gesta Guillelmi ducis
de Guillaume de Poitiers, écrits en un latin élégant, prétentieux;
l'auteur vise a l'imitation de l'antiquité, mais manque de goO.t
et quelquefois de correction. En dépit de son nom, Guillaume était
normand. Né aux Préaux, pres de Pont-Audemer, il fuL d'abord
chevalier, puis étudiant a Poitiers, et archidiacre de Lisieux
sous les éveques Rugues et Gilbert Maminot. II était a meme
d'etre renseigné; chapelain de Guillaume, il devint naturellement
son panégyriste. C'était un homme instruit qui - chose rareen
ce temps - avait beaucoup lu, meme du grec, s'il faut en croire
Orderic Vital. 11 vécut a Lisieux a la cour de Gilbert Maminot
dans un centre fort cultivé. Cel:. éveque mathématicien attira
autour de lui nombre de savants auxquels il confia les charges de
son église : Guillaume de Glanville, doyen et archidiacre, Richard
d' Angerville. De ce milieu littéraire est sortie une reuvre tres
soignée mais qu'on aurait préférée moins pompeuse et plus naturelle. Guillaume avait Ju Dudon ; le début de son reuvre jusqu'a
1047 est perdu, et la . fin depuis 1068. Orderic nous dit qu'il
s'arretait a 1071. L'reuvre est done apeu pres contemporaine des
événements; bien qu'elle ait pu etre écrite apres la mort du Conquérant, tres probablement elle a été composée plus tot.
Guy de Ponthieu, éveque d' Amiens, est le chapelain de
Mathilde. Élevé a Saint-Riquier, éveque en 1058, il accompagne
la reine en Angleterre. C'est un poete latín; il a écrit entre
autres reuvres un poeme De Haslinge pr;elio, en 418 distiques,
qu'Orderic Vital avait lu. Ce poéme, longtemps perdu, a été
retrouvé au xxxe siecle et publié par Fr. Michel dans les Chroniques anglo-normandes ; il est antérieur a 1074, date de la mort
du prélat.
Orderic Vital est l'auteur d'une histoire ecclésiastique qu'il
compasa en Normandie, au monastere de Saint-Evroul. Orderic

était le troisíéme fils d'un pretre d'Orléans, Odelericus, qui suivit
Roger de Montgomery en Angleterre et vint s'établir sur un
domaine que celui-ci lui céda a la porte de Shrewsbury
sur les bords de la Meole. Orderic naquit apres la conquete, le
16 février 1075 ; il regut a son bapteme ce nom d'Orderic. A dix
ans, il fut consacré par son pere a la vie religieuse et prit le nom
de Vital. 11 fut envoyé en Normandie, a Saint-Evroul, monastere
situé au milieu des forets du pays d'Ouche, célebre par , son
antiquité et surtout par sa belle bibliotheque. Orderic y put
trouver, avec beaucoup de livres de liturgie, des vies de saints,
des reuvres classiques : Ovide, Perse, Lucien, Plaute, Térence. Il
a consulté toutes les sources de l'histoire de Normandie: Dudon,
Guillaume de Jumieges. Son ,reuvre est tres intéressante, mais
tres confuse. II devait d'abord, sur l'ordre de son abbé, écrire
une hístoire de Saint-Evroul, puis son plan s'est .élargi progressivement, il en a fait une histoire générale ; de la résulte une
composition extremement défectueuse, de fréquentes redites.
Mais l'reuvre est tres vivante, tres intéressante au point de vue
de l'histoire des mreurs, de la société, de la vie féodale. Les
événements qui concernent la conquete sont racontés au livre IV.
Orderic y a utilisé tous les ouvrages précédents ; pour certains
épisodes, il a eu évidemment entre les mains des manuscrits
anglais, une vie de saint Waltheof, traditions recueillies pendant
un séjour a l'abbaye de Crowland. En effet, Orderic Vital avait
beaucoup voyagé, il est retourné en Angleterre son pays natal, il
a interrogé beaucoup de gens. Mais son 4e livre a été écrit vers
1125, ce n'est done plus une source contemporaine.
Plus éloignée encare des événements est la Brevis relatio de
Willelmo Conquesiore qui a été écrite sous Henri II.
Puis viennent les poemes en langue romane, ils sont agréables
a Jire, mais ont peu de valeur historique. Examinons tout d'abord
le Roman de Rou. Son auteur, Waee, né a Jersey, fut de bonne
heure amené a Caen ; il dit lui-meme qu'il y a passé la plus
grande partie de sa vie. II devintmattre lisanta l'école del' Abbaye
' Aux Hommes et fut chanoine de Bayeux. Si Orderic était le fils
d'un pretre frangais, Wace était le fils d'un des soldats de la
conquete. Son reuvre consiste a mettre en vers romans et a
int~rpréter, d'une fagon intelligente d'ailleurs, ses prédécesseurs
latms. Nous aurons surtout a parler de luí a propos des rapports
de son reuvre avec la Tapisserie de Bayeux. Son poeme a été écrit
vers 1160. 11 l'abandonna quand il apprit qu'Henri II avait
commandé une reuvre analogue a Benoit. Celui-ci doit sans
douteetreidentifiéavecBenoit de Saint-More l'auteur du Roman

18

'

H)

�LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NOR!IIANDS

20

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de Troie. ~a Chro~ique des ducs de Normandie a été publiée par
1\1. Franc1sque l\hchel, elle est beaucoup moins intéressante que
le Roma11 de Rou, c'est du délayage.
Quant aux difTérentes rédactions des Chroniques de f•:ormandie, •
elles ~•o~t pas e~core été étudiées avec critique. Ce sont des
comp1lat1ons tard1ves et encombrées de légendes dont il faut
beaucoup se défier.

• •
Si la chronique anglo-saxonne contemporaine est bien laconique, trouverait-on quelques renseignements dans les historiens
anglais po_st~rieurs, dans les écrivains de cette école anglo-normande qui s ~st développ~e sur le sol anglais ? Remarquons que
tous o_nt écr~t au x_ne s1ecle, sous Henri Beauclerc, quand la
conquete éta1t termmée. Florent de Worcester mourut en 1117
ou 1118. Son reuvre n'est qu'une suite de celle de Marianus
Scotus, moine irlandais qui écrivait a Mayence loin des événements, et elle doit beaucoup pour cette période aux Chroniques
anglo_-saxonnes, dont rile est comme une paraphrase latine.
Gmllaume de Malmesbury, né dans le Wessex, moine aMalmcsbury, armarius, bibliothécaire du monastere, a dédié a Robert
de _Glouces~r, un Mta~d de la fam!lle rorale, une Historia regum
qm fut termmée en 1125. Elle témo1gne d une lecture considérable ·
c'est une reuvre intéressante aux tendances moralisatrices
mais rarement originale.
'
Siméon de Durham, Dunelmensis, moine vers 1060 a Jarrow
pui~ a Durham, a écrit une Historia regum anglorum ; il a l~
G1;11~laume de _Malmesb~ry, son récit de la Conquete n'est pas
ongmal. Henn de Huntmgdon, fils d'un archidiacre de Lincoln
lui-meme archidiacre de Huntingdon, dédia en 1130 son ceuvre ~
l'éveque de Blois. C'est un lettré et un curieux. Son Historia an?lorum va jusqu'en 1154, la partie contemporaine seule est
mtéressante.
En somme, si l'on en excepte les reuvres des historiens norma_n?s, Gu~llaume de Jumieges, G. de Ponthieu, Guillaume de
Po1t1ers qui sont des panégyristes, tout le reste a été écrit loin des
év~~em~nts, longtcmps apres, et ne présente presque aucune
ongmahté.
11 cst done important de ne néaliger aucune source d'iníormation et d'étudier un monument archéologique qui lui aussi
raconte la Conquete; nous voulons dire la Tapisserie de Bayeux ( 1).
1

(1) Toule c~lle_discussion r~lalive a la Tapisserie de Bayeux a élé accompagnée de pr0Jecl1om, reprodmsanl des ~cl'nes de la Tapisseric, des él{roents

21

Peut-elle etre considérée comme une source de cette histoire et
comme une source contemporaine ?
De !'origine de cette Tapisserie, nous ne savons a peu pres ríen.
Elle est mentionnée pour la premiere fois dans un inventaire
des ornements appartenant a Notre-Dame de Bayeux, dressé
dans l'année 1476, ou elle estainsi décrite : « Itero une tente tres
longue et étroite de telle a broderie de ymages et escripteaulx
faisans représentation du conquest d' Angleterre, laquelle est
tendue environ la nief de l'église, le jour et par les octabes des
reliques », c'est-a-dire a la fin de juin et au commencement de
juillet; d'ou le nom de Telle de la sainl Jean qui lui a été quelquefois donné. Elle serait restée ignorée des savants, sans l'intendant Foucault dont le nom est lié a l'histoire de la Tapisserie
comme a celle des fouilles de Vieux. L'infatigable curieux en avait
fait faire un dessin enluminé. M. de Boze, secrétaire del' Académie
des Belles Lettres, trouva ce dessin dans les papiers de Foucault.
11 le communiqua a M. Lancelot. Celui-ci lut, a cette Académie, le
21 juillet 1724, un premier mémoire sur la Tapisserie; il croyait
qu'elle ornait la tombe du Conquérant a Saint-Etienne de Caen.
C'est le Pere Montfaucon qui, le premier, eut l'idée de rechercher l'original. 11 apprit du Révérend Mathurin Larcher, prieur
de Saint-Vigor de Bayeux, que la Tapisserie existait toujours a
Bayeux ; il la fit reproduire dans son grand ouvrage : les Monumenls de la monarchie franraise, 1729-1730.
Stukeley, en 1746, en parle comme du plus noble monument
-relatif a notre vieille histoire d' Angleterre.
Ducarel en donne une description dans son Appendice aux
Anglo-Norman Antiquilies publié en 1767. A cette époque, la
Tapisserie était encore exposée le jour de la saint Jean elle
faisait tout le tour de la nef. Pendant la Révolution ell~ fut
réquisitionnée pour servir de bache ; elle fut heu~eusement
réclamée par Leforestier et par le comité des Arts. M. Anquetil
dit qu'il aurait été question de s'en servir pour décorer le char
de la déesse Raison.
Vint le Consulat : ce monument intéressa vivement Bonaparte
au ~oment ou il so:1geait a la conquete de J' Angleterre. 11 fit
réd1ger par Denon, directeur général des Musées une notice intitulée :Notice histori'}ue sur la Tapisserie brodée de' la reine Mathilde.
épouse de Guillaume le Conquérant. 11 la fit venir en 1803 a
de comp~raison emprunlés aux sceaux, aux articles du coromandanl Lefebvre
Des Noetlcs, :\ d~s _reproducl!ons ~e miniatures des manuscrits anglosaxons. Elles préc1sa1cnt la d1scuss1on la démonstration mais eelle-ci
resle.
'
'

�,

22

REVUE nES COl!RS ET CONFÉRE:\CES

Paris ou elle fut cxposée. Trois auleurs de vaudevilles : B~rré,
Radet et Desfontaines composerent une comédie ou on voit
Mathilde partageant son temps entre la priere et la confection de
1a Tapisserie. Quand, en 1804, le projet de descente fut abandonntl, une letlrc de Denon a la municipalité en annorn_;a le retour
a Bayeux avec recommandation de bien conscrvcr ce monument
qn~ fut déposé a la Bibliothéque du collége, puis a l'h6tel de ville.
En 1812, l'al&gt;bé De la Ruc envoya a son ami Douce une nolice
qui fut ,tra~uit~ p~r c~lui-ri four l'Archre/ogia. II y prétendait
&lt;¡ue la 1 ap1ssrrie n éta1t pas 1 reuvre de la reine Mathilde, mais
rrlle de l'Empress 1lalhilde, filie de Henri Jer ce qui rajeunissait
la Tapisserie de cinquante ans.
'
Af?rés la ch1:te de Napoléon, les Anglais purent venir sur le
conlrncnt el Ils se mircnt a étudicr la Tapisserie. En 1814,
Hudso~ Gurncy la vil alors a la sous-préfccture de Bayeux ou
rlle éta1t enroulée autour d'une machine analogue a celle qui
remonte les sraux d'un puits. Pour la montrer aux visitcurs on
la déployait sur une table.
'
D_'aut~e parl, la Rcstauration qui vit nattre la Société des
Anbqua1res de Normandie fut dans les deux pays riverains de la
Manche une époquc fécondc en travaux archéol~giques, d'aulant
que les avants des deux pays avaient noué des relationsau temps
rle l'émigration.
Alors se snr.cédcnt les mémoires de Gurnby, d'Amyol de
Dawson Turnrr, de SmartLe Thieullier enAngleterre. de Yisc¿nli
en -~rance, e~c. Les mémoires sont encore nombreux sous LouisPh1hppe, ma1s alors que l' Angleterre ne nous oiTre plus que ceux
~e B?lt~n Curney et d~ Ba~ton Ella, en France, Lambert défend
1 anhqmté de la Tap1sserie, Liénard maintient l'attribution a
la reine ~lathilde.
Une commission est nommée pour trancher le probléme et
naturellement elle n'aboutit pas.
'
Sous le second Empire, la Tradition bajocasse est encore
!loutenue
l'abbé Tapin, l'abbé LafTetay. Cependant Edelestand du ~lén~, en un mém~ire brillant et paradoxal, dénie toutc
vale~r h1stor1que a la Tap1sserie. Le South Kensington Musée
rachete le fragment emporté par le dessinateur Stothard et
Fowke le rapporte a Bayeux en 1864 (1). Car déja on avaiÚait

Pª:

(1) Slolhnrd, chnrgé por la Sociélé des Anliquaires de Londres de la fairt'
essmer ~n 181G, n'avail pus&lt;&gt; tenir, en bon Anglais, d'en emporler un mor
cea~, 1Ju_1 peul-elre en était céjá détaché. LI' ré:-umé de l'hislori ue de Ja
!ª1?1,.scrUJ par ;\l. Fowke e~t a,sez complet: cependant il y aurait 6eaucoup
a a¡outer dans cet ordre d'idécs, surtout pour la dale postérieure a 1870.
d

L.\ CO!\QUETE DE L A:'(GLETERRE P.\R LES ,SOR~l.\~DS

Pª:

:l3
-

reprodttire la Tapisserie
le dessin,il y eut aussi de nombreu~es
• reproductions photographiques. A C~pen?ague _une repro~uction
en est faite pour le musée royal. C est l occas1on pour l 11lustre
professeur royal de l'Université d~noise J. Stcenstrup, d'en !aire
une étude critique qui a été tradmte en allemand (1885 et 1900).
Au commencement du xxe siecle, un petit livre de M. Marignan
rouvre la période eles polémiques. Cet écrivain, nourri de la science
allemande, a voulu rajeunir beaucoup d'reuvres du moyen age,
et au nombre de celles-ci la Tapisserie.
Ce livre a fait couler des flots d'encre, il a provoqué de nombreux comptes rendus critiques : les noms de quelques-uns. de
ceux qui les ont signés montrent assez l'importance de la quesbon,
l'intéret qu'attachent a ce monument archéologues et_ ~iswriens.
Ce ne sont ríen moins que Muntz dans la Revue critique, son
dernier article, Prou, dans le Moyen Age R, de Neuville, dans la
Revue des quesüons hisloriques, G. Paris, dans la Romania et
Lanorc d:1ns la Bibliolheque de l' Ecole des Charles.
En memc temps, la Tapisscrie était étudiée a des points de vue
spéciaux, les navires par un Espagnol, le capitaine de vaisse~u,
Fernandez Duro, la cavalerie par le commandant Champ1on
(Les chevau r el les ca1Jaliers de in Tapisserie de Bayeux), puis par
le commandant Lefcbvre Des Noettes. (La Tapisserie de Bayeux
dalée par le harnacheme11l des chevaux el l' équipemenl des cavaliers.)
La queslion de la date et de l'attribution était reprise par
E. Travcrs dans le Congres archéologique de France. II attribuait
la Telle rlu Conquesl a l'évéque Eudesde Bayeux et la datait de la
fin du x1e siedc. Enfin, tout récemment ont paru le bon résumé
&lt;le Fowke, le livre contestable d'Hilaire Belloc, fameux com-sdondanL de gucrrc anglais qui ne fait que reprendre la these de
M. \larign:m, puis le livre de M. Levé qui revient a la tradilion
bajocasse en amrmant qu'elle a été donnée a la cathédrale de
Bayeux par la reine \lat.hilde, lors de la consécration de la cathédrale en 1077. Et aussitot un comptc rendu de la Bibliotheque de
l' Ecole des Charlres conteste cetle théoric et rouvre le débat.
Des controversc~ antérieures, j'ai donné dans mon Caen el
Bayeux un résumé ou je me suis surtout appliqué a étre clair et
concis. Les ouvragcs nouvellement parus et l'objet méme de ce
cours m'obligent a reprendre la discussion, sans modifier mes
conclusions.
La Tapisserie de Bayeux présente un double intéret. C'est un
document pour l'histoire de la Conquéte de l'Angleterre, comme
l'avaient tres bien compris Augustin Thierry et Freeman. Celuid y a consacré deux discussions critiques: The Aulhorily of lhe

�2-1

RE\'UE DES COURS ET CONFÉRENCES

Bayeux Tapeslry; lhe 1Elfgyva of lhe Bayeux Tapeslry. D'autre
~a~t, c_'est un document de premier ordre, presque unique, pour
1h1st01re du costume, de la civilisation a cette époque, comme
l'ont remarqué Quicherat, Hisloire du Coslume en France · Yiolet
le Duc, Diclionnaire raisonné du mobilier fran,;ais · Enla;t dans
son Manuel d'archéologie, Le Coslume.
'
'
A l'un et a l'autre de ces points de vue, il importe de datcr ce
monument, d'en connattre, si possible, les auteurs. A-t-il été
ex~cuté ~ous _la direction de contemporains, ou bien est-il postér1eur d un s1écle, d'un siecle et demi ?
, To~t est di~ sur la Tapisserie; depuis deux cents ans qu'on
1 étudie, le meilleur est enlevé. Nous ne nous efTorcerons ni de
fair~ ?n his~oriq~e complet de la bibliographie, ce qui scrait
fast1dieux, m de d1re du neuf a tout prix : ce qui, a pres deux cents
ans d'étu~es que lui ont consacrées les archéologues des deux
pays, sera1t présomptueux et risquerait de nous mener a des paradoxes (1).
Nous aurons le souci d'etre critique et d'étudier la Tapisserie
comme nous avons étudié Dudon de Saint-Quentin.

•
••
La Tapisserie, comme le dit justement l'inventaire de 1476
est une « telle a broderie de ymages et escripteaulx ». Tres exac~
tement, ?.'est 1:1n~ broderie qui par une série de tableaux accompagnés d mscripbons assez laconiques, mais suffisamment claires
(le pl~s souv~nt, du moins),retrace toute l'hisLoire de la conquete
'.}cpms ~es origines j~s~u'a Ia, déroute de l'armée anglo-saxonne
• 1 , Ilastmgs : Les or1gmes, e est-a-dire le départ d' Anglcterre
d Il~r?ld _avec son voyage en Ponthieu et en Normandie sa
partic1pat10n a l'expédition de Bretagne. Puis viennent 'son
serment, son retour en Angleterre, la morL d' Edouard, le couronnement d'Harold, les prép!l.rati fs rnaritimes et militaires de la
conq_uete, par _Guillaume, le débarquement a Pevensey et la
b~ta1l,le d Hastmgs, en tout 79 tableaux se íaisant suite, quelquef~1s separés les uns des autres par un détail ornemental, un arbre
genéralement (2). Ces tableaux se Lrouvent dans la partie cen
. ~l) )L )luntz daos son .~rticl~ S! Couilló de la Revue crili 11e re&lt;&gt;retta ¡ t
;1 u ~;1e. grande sommo ~ 1~gó01os1t6 et de scionce eOt étó qdépcnséc par
.,1·..~1ar1gnan pour about1r a un paradoxe.
.'í :-lous montrerons daos notre Je~on sur l'Anglelerre el la civ:lisalio:1
anJ o-saxonne avanl la co.1qulle, que de nombreux manuscrit~ an&lt;&gt;lai,
comportent des encadrements de ce genro : nous avons fait reproduir~ en

LA.

co:-;QüETI:! DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

2;,

trale, une double bande l'encadre ; l'une et l'autre contiennent
des représenlations d'animaux tirés des BesLiaires, des animaux
alTrontés, des représentations de la vie des champs, labour, chasse,
des illustrations tres sommaires des fables d'Esope, des scenes •
trop libres pour nos yeux, qu'une théo~ie récente a eu la sin~ulié~c
idée d'attribuer aux archéologues qui ont restauré la Tap1sser1e
au commencement du x1x8 siécle ; puis la bataille déborde dan~
la bande inférieure, et celle-ci sert a recueillir les blessés, les
mouranls, les morts.
La Tapisserie peut-elle etre datée ? La question est fort controversée.
Nous ne referons pas l'historique des discµssions qui serait
forcément embrouillé, puisqu'on a reposé plusieurs fois les mémes
queslions, reprisles memes theses et... qu'on les reprendra encore.
Cinq dates, en somme, ont été proposées :
1° et 2° La Tapisserie est contemporaine de la conquete, les
uns veulent qu'elle ait été terminée avant 1072 ; d'autres comme
M. Travers, entre 1088 et 1092.
3° et 4° La Tapisserie est l'ceuvre de l'impératrice ~1athildc
(r'est la thésc de l'abbé De la Rue qui l'avait empruntéea Hume),
elle est done du xn8 siécle. En réalité M, Marignan renouvelle avec
plus d' « apparatus 1&gt; en utilisant. les ouvrages allemands sur la
civilisation et en laissant de coté l'impératrice Mathild.e, la these
de l'abbé De la Rue que l'on peut appeler la these du rajeunissemenl.
5° On a aussi soutenu que la Tapisserie était postérieure a la
réunion de la Normandie a la couronne de France, elle serait
c.lu xmª siécle. Bolton-Corney apportc une seule preuve a l'appui
de cetlc these, l'emploi dans la légende du mot Franci pour
désigner les soldats de Guillaume.
Discutons ces cinq dates. II est íacile d' écarter la derniére hypothese. Que! intérct aurait eu la fabrication de la Tapisserie a cette
date ? Augustin Thierry a fait justice du seul argument de
Bol ton, en re_marquant que les Anglo-Saxons appelaient Franci
les habiLants de l'aulre coté de la Manche. C'esL l'appellation
usitée dans la chronique anglo-saxonne. D'ail!eurs il y a dans
l'armée de Guillaume des Franci, des gens de l'Ile-de-France.
f'l'Ojection cerlaines ~cenes qui sont il comparer avec des gcenes de la Tapis~erie pour la disposition : de mi!me les ~cenes de la vie des champs ont été
tra1tées par des calendriers an{Jlo-saxons. C'était d'ailleurs un des themes
iun~iliers du moyen O.ge et qui avait élé étudié par mon regretté éleve et ami ,
Juhcn Le Senécal, le petit-fils de l'archéologue Emile Travers. Ces calen~lriers anglo-saxons, nous les avons rait également reproduire par des pro¡t•cllons.

�• •
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

~

En réalité, tout le débat est entre ceux qui soutiennent que 1 a
Tapisserie est contemporaine de Guillaume .et ceux qui veulent
la placer au xne siecle, disc1+tons done la these deceux-ci.
,
Donnons d'abord acte a l'abbé De la Rue que rien n'indiquc,
en effet, que la Tapisserie soit l'reuvre de la reine Mathilde. A
Bayeux, au xve siecle, on l'appellelafoiletle de saint Jean a cause
de la date a laquelle elle était exposée dans la cathédrale, la
loilette du duc Guillamne parce qu'elle racontel'histoire du prince.
L'attribution traditionnelle a Mathilde n'est constatée qu'au
xvme§iecle. L'abbé De la Rue ajoutait que1 la Tapisserie n'était
pas nommée dans le testament de la reine Mathilde. Argument
insignifiant : Si eJle l'avait fait exécuter, elle l'aurait donnée
auparavant, par exemple pour la consécration de la cathédrale
,de Bayeux en 1077. Elle ne figurait pas davantage, dit l'abbé,
daus la liste des dons faits par Guillaume a Sá int-Etienne de
Caen ; mais on ne voit pas pourquoi elle aurait figuré la. Le
principal argumcnt de l'abbé De la Rue est que si la Tapisserie
était l'reuvre de la reine l\Iathilde et qu'elle ait été donnée a la
cathédrale, elle aurait disparu dans Je grand incendie qui eut
Iieu lors de la príse de la ville par Henri Jer, lorsque ce roi s'empara de la Normandie, sur Robert Courte-Heuse en 1105. En
admettant, dit-il, qu'elle eut échappé a !'incendie, elle n'aurait
pas échappé au pillage auquel se livrerent les Manceaux.
11 est facile de répondre que !'incendie n'a pas été total, et que
l'o~ a du mettre la Tapisserie ~ )'abrí. C'est ainsi que d'autres
obJcts du trésor, la chasuble de saintRegnobert par exemple,et k
c?fT~e byzantin qui !'enferme nous sont bien parvenus. De la Rue
disa1t « que ces objets du culte purent etre épargnés par l'eITet
d'une terreur religieuse, qu'une toile ornée des exploits des Normands_ ne pouvait inspirer de tels sentiments aux Anglais leurs
ennem1s ou aux :\fanceaux et aux Angevins, jaloux de leur gloire ,,.
De la Rue prete aux soldats de Henri Jer des sentimenLs qui
leur étaient bien inconnus.
•
~Jn ªtgument be~ucoup plus sérieux ou du moins qui le paratt,
pmsqu 11 a été repns longuement par M. Marignan, est celui-ci :
&lt;&lt; ~ silence absolu de Wace sur cette Tapisserie dans le long récit
qu'.1l a fait de_ l'cxpédition de Guillaume ne peut s'expliquer,
pmsque nul n'était plus a portée que ce poete, chanoine de
Bayeux, de connattre ce monument, ni plus intéressé a le citer. ,,
Cet argument, il a été reproduit par M. Marignan E;_t le sera par
d'autres.
L'abbé De la Rue faisait remarquer l'espritcurieux et critique de
Wace, curieux, oui ; critique ? parfois. 11 lui arrive d'aller vérifier

LA CONQU'~TE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

27

une tradition sur place, de douter d'une autre, de ?e pa~ vouloir •
se prononcer sur la mort d_e Guil~aume ~ongue Epee. Ma1s,. a-t-on
répondu, Wace, qui résida1t a Samt-Etienne de Caen, a pu ~gnorer
l'existence de la Tapisserie, n'étant venu a Bayeux qua _une
époque ou les travaux de réfection de l'église cathéd~ale 11:'étaient
pas achevés ; il ne l'aura pas vue exposée. Cela est mgéme~x. J_e
dirai simplement que Wace n'aura pas considér~ la Tap1s~~ne
comme une source: il interroge les ouvrages écnts, la trad1tion
orale ; il n'aura pas pensé peut-etr~ qu'un monument de ce genre
fut une source. Surtout il faut d1re que Wace, comme tous les
auteurs de son temps, n'indique pas ses sources, sauf en passant,
ou pour justifier te! passage de _son récit. ~l a pu conn,attre la
Tapisserie et n'avoir pas l'occas1011 de la c1ter .. Wace n est pas
candidat au diplome de l'École des Chartes m au d?ctorat en
Sorbonne. L'abbé De la Rue dit que « nul n'était plus mtéressé a
la citer n. Mais pourquoi ? pour diminuer la valeur de son reuvre
propre !
.
L'abbé de la Rue ajoute: « II est fac1le de connaitre par quelques particularités de son histoire qu'il ne l'a jamais ~onnue. ''
II est en effet bien certain que le récit de Wace et celm qu? l'on
peut établir d'apres la Tapisserie ne conc?rde!1t pas ; des ép~s?des
capitaux sont représentés dans la Tap1ssene avec quanhte de
détails précis dont certains ne se trouventmeme que_ la. Or, cette
simple remarque réfute la these propre a M. Mangn~n. P?ur
celui-ci la Tapisserie est la reproduction d'une reuvre httéra1re,
et cette ceuvre littéraire ne peut etre que le Roman de Rou avec
lequel elle concorde parfaitement. Le malheur est précisément
que cette concordance fait défaut.
.· .
Voici en eITet quelques scenes qui rn trouvent dans la Tap1ssene
et qui ne sont pas dans Wace : le colloque d'Harold et de ~uy
de Ponthieu, l'éveque Eudes bénissant le repas avant l~ bata1l_le
d'Hastings, la scene tres curieuse ou pendant la bata1lle Gwllaume releve son nasal pour se faire reconnaitre par ses soldats.
Des personnages, tels que JElfgyva, Vital, Turold Wadard
Stigand, que figure la Tapisserie, sont inconnus de Wace. Par
contre, le conseil de Lillebonne qui décida l'expédition, longuement racontée par Wace, ne se trouve pas dans la Tapisserie, et
de meme la chute de Guillaume en touchant le sol anglais, la
destruction de ses navires. Enfin il est des scenes qui ne sont pas
rapportées dans la Tapisserie et dans le Roman de Rou avec le_s
memes détails: dans W ace, Harold fait son serment a genoux, 1l
est représenté debout dans la Tapisserie ; on a meroe ajouté qu'il
n'y était pas fait allusion a la supercherie commise par Guillaume

�28

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

• q~i. l'aurait fait jurer sur des reliques ; la Tapisserie montre bien
d a11Ieurs u~ ser~ent sur _une cuve remplie de reliques. Harold
dans la Tal?1sser1e est t?nJours appelé Rex anglorum (I) ; jamais
Wace ne lm donne ce litre. Parmi les freres d'Harold, Wace ne
connatt et ne nomme que Gurth, Guerd ; la Tapisserie nous montre la mort de Lefwine et de Gyrth.
A!nsi, _De la Rue avait raison, il n'y a aucun rapport entre la
Tap~sser~e et _Wace ; mais si Marignan n'a pas prouvé que la
Tap1sserie éta1t une figuration du Roman de Rou l'abbé de la Rue
a eu t?rt de tirer un argument quelconque de' ces divergences
pour d1re que la Tapisserie n'existait pas du temps de Wace.
'
1° D'abord parce qu'elle pouvait exister et que Wace ne l'eut
pas connu~, e!le p~uvait e~re a cette époque ailleurs qu'a Bayeux.
On pourra1t 1magmer qu elle a été déménagée en 1105 et n'est
rent~ée a Bayeux que beaucoup plus tard. 20 Parce que Wacc
aur~1t pu la conna!tre, ou, l'ayant vue, ne pas se croire obligé de
le d_ire. En,core une fois, c'est un homme curieux et intelligent,
mais ee n est pas un savant qui cite ses sources c'est un lettré
et un poete.
'
L'abbé De la Rue re!avait encore des expressions purement
saxonnes telles que lElgifva, de Wadard, de Ceslra, il veut dire
?ªs~ra. Cette graphie est en efTet anglo-saxonne. Aussi il avait
md1qu? d'~ne f~gon _bien imparfaite !'origine anglo-saxonne de
la Tap1sserie et Il éta1t tou't naturel qu'un savant qui avait vécu
en :'-ngleterre et _avait été en rapport ayee les membres de la
S?ciété archéolog1que de_ Londres ait fait ces constatations que,
bien entendu, les Angla1s accepterent. Mais tout cela méritait
d'etre repris. J?'ailleurs si la main-d'ceuvre se révélait anglosaxonne, Math1lde pouvait rester l'inspiratrice.
Pour dater la Tapisserie du xue siecle, l'abbé De la Rue note
encore 1~ représentation de fables de Phedre. Sans doute ces
fa_bles n ont été découvertes qu'au xv18 siecle par les freres
Pit~ou ; or on ne saurait reculer jusqu'a cette date la Tapisserie
ma1s l'abbé De la Rue croit qu'Henri Jera été le premier tra~
ducteur des ~ables et qu'il n'a pu faire cette traduction que sur
des exempla1res rapportés de l'Orient lors de la 1re croisade et
par conséquent 18 ou 20 ans apres la mort de la reine MathiÍde.
(l)Íl n'y ~- rien a _tirer de cette constatation pour faire de la Tapisserie
u~e c:eu;.r~ d msp1ration anglo-saxonne. Cette inscription veút simplement
dire qu 1c1 ~arold. est r~présenté en roi. II est d'ailleurs remarquable que
les Gesta W1/helm1 d!'c1s, appellent Guillaume duc et Harold a partir de
son couronn~ment ro1. Or s'1l y a une c:euvre d'inspiration normanda c'est
bien cel!e qui est ~ue au chapelain &lt;le Guillaume, de ml!me que l'ceuvre du
chapelarn de Mathilde, Guy de Ponthieu.

LA CONQUETE DE L'ANGLETERRE PAR LES NORMANOS

29

Ceci peut etre encore réfuté : Marie de France a tradui~ des
fables non pas celles de Phedre mais celles d' Eso pe, a la fm ~u
xue siecle, et elle s'est servie évidemment d'un texte angla1s.
Ysope apele ou icest Jivre .
Qu'il translata et sut escrire
De grieu en latin le torna
Le roí Alvrez qui mult !'ama
Le translata puis en anglois.

Ainsi on attribue au roi Alfred une traduction des fables
d'Esope en latín et en anglais; ce recueil n'était pas encore perdu
au xne siecle puisque Marie de France écrivant a la fm du
xue siecle s'en est servie. Adémar de Chabannes, avant son
départ pour la premiere croisade, avait déja fai_t un r~cueil de
Fabul::e anliqu::e auquel il a joint d'autres histo1res qm provenaient, probablement de ces récits orientaux importés par les
Juifs qui ont eu de tous temps une riche littérature d'apologues.
La Tapisserie a pu s'inspirer de ces recueils.
Ainsi tombent tous les arguments employés par l'abbé de la
Rue pour reporter la Tapisserie au xue siecle, ~ )'épo~ue d~
l'Empress Mathilde. Il n'apporte pas une preuve ~éc1s1v~ al app~1
ele sa these, pas un fait qui montre que la fille d ~enr1 I~r sera1t
l'auteur de la Tapisserie. Car c'est une plaisanter1e de d1re que
nulle n'avait plus qu'elle intéret a célébrer la gloire de son grandpere. Ceci pourrait etre dit de tous les descendants de Guillaume.
Tout ce que nous pouvons concéder aujourd'hui a l'abbé De
la Rue, c'est qu'il n'y a aucune preuve,non plus,de l'attribution
traditionnelle de la Tapisserie a la reine Mathilde, femme de
Guillaume. Avec l'i'ndication de la main-d'reuvre saxonne, le
seul mérite de son argumentation est qu'elle réfute,par avance,
la these de M. Marignan sur l'identité entre la Tapisserie et le
Roman de Rou. Il nous restera a voir si M. Marignan a réussi
a rajeunir la these de. l'abbé De la Rue par des arguments
archéologiques.
(d ·suivre.)

•

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

31

d' Ulysse. 11 demande au Seign~ur _Tout~Puissant d'envoyer au
prince de Condé un Mercure qm lm dess~Ile les yeux. Pourtan~,
ce familier de l'Olympe éprouve le besom de s adresser parfo1s
a la Bible pour se mesurer avec des adversaires qui y puisent
de si bonnes armes. Il leur cite Jacob, Gédéon et saint Paul.
11 leur démontre qu'ils sont les sauterelles de l'Apocalypse, et
comme il est un vrai, un grand poet e, un beau jour, ce pai:en tire
des Évangiles l'une des plus éloquentes pages qu'elles aient
inspirées a notre poésie:
1

La Bible dans la poésie franQaise
depuis Marot
Les poémes bibliqaes suscités par la réaction contre la
Pléiade : I. Les tragédies
Jephté, Saal le Furieux, La
Famine, Les Juives.

Cour s de M. Joseph VIANEY,
Doyen de la Faculté des Leltres de Monlpellier.

DEUXIEME LE&lt;;:ON.

La Pléiade est tout hun¡aniste. Ronsard, q_ui connatt a fond les
poet es de l'antiquité profane, lit si peu l'Ecriture que l'on est
étonné comme d'une bizarrerie de rencontrer !&lt;ª et la dans ses
vers, non les héros del' Énéide, mais les personnages dela Bible :
Mais que s~auroit voir l'homme au Monde de nouveau ?
C'est tousjours mesme Hyver et mesme Renouvcau
Mesme Été, mesme Automne, et les mesmes années'
Sont t~usjo_urs pas a pas par ordre retournées.
Ce soleil qui reluit, 1uy-mesmc reluisoit
Quand le bon Josué son peuple conduisoit
Et nostre Lune aussi, c'estoit la Lune mes'me
Qui luisoit a Noé ; et la voute supreme
Du Ciel qui tout contient, c'est ceste mesme-lá
Ou sur le char flambant Hélie s'en vola.
(Élégie xzx, publiée en 1560.)

Meme lorsqu'en 1562 il se jette dans la melée Ronsard reste
le. disciple des Grecs, des Latins et de~ Italiens. 'La mythologie
lm est une langue trop naturelle pour qu'il ne s'oublie pas sans
cesse a la transporter en des sujets qui l'excluent. II fait fomenter
l'hérésie luthér!enne pa~ une divinité allégorique conºue des
amvres de Jup1ter au sem de Présomption. II compare l'ensorcellement des Huguenots a celui ou Circé tient les compagnons

Orce !ils bien-aimé qu 'on nomme Jesus-Chrisl
(Au ventre virginal conceu du Sainct-Esprit)
Vestit sa déité d'unc nature humaine,
Et sans peché porta de nos pcchez la peine ;
Publiquement au peuple en ce monde prescha ;
De son pere l'honneur, non le sien, il chercha,
Et sans conduire aux champs ny soldats, ny armées,
Fit germer l'Evangile és tcrres Idumées.
Il fut accompagné de douze seulement,
Mal-logé, mal-véstu, vivant tres-pauvrement
(Bien que tout fusta luy de l'un a l'autre pole) ;
II fut tre;;-admirablc en reuvre et en parole,
Aux morts il fit revoir la clarté de nos cieux,
Rendit l'oreille aux sourds, aux aveugles les yeux ;
Il saoula de cinq pains les troupes vagabondes,
11 arresta les vents, il marcha sur les ondes,
Et de son corps divin mortellement vestu
Les miracles sortoient, tesmoins de sa vertu ( l ).

Des que la tourmente s'apaise, Ronsard se retire de la lutte.
II ferme sa bible, qu'il a feuilletée d'une main un peu distraite ;
i1 rouvre son Pétrarque, et, avec plus de poésie que jamais, il
refait pour Héléne les chansons qu'il faisait jadis pour Cassandre :
Vivez, si m'en croycz, n'altendez a demain:
Cueillez des aujourd'hui les roses de la vie.

Voila les vers que publiait, en 1578, le poete qui avait voulu
pendant un moment etre le champion de la foi traditionnelle.
Mais, précisément parce qu'il avait trop écrit de vers pareils ,
une réaction se dessinait alors contre le paganisme de son école,
et cette réaction faisait germer une moisson de poemes bibliques.
A peu pres tous les poétes frangais qui, a cette date, c'est-a-dire
dans les vingt années antérieures a l'avenement de Henri IV,
s'inspirent de la Bible, affichent hautement leur intention de
protester contre les mensonges, les fables, l'immoralité de la
poésie jusqu'ici en honneur. Eux-memes feront une oouvre vraie
(1) Response aux injures et calomnies ... ; éd. B!anchemain, t. VII, p. 108.

r

�33

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN«;:AISE

32

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

et saine, par cela meme, croient-ils, plus belle. Un siecle avant
Desmarets de Saint-Sorlin et Charles Perrault, plus de deux
siecles avant Chateaubriand, ils soulevent la question des anciens
et des modernes, réclamant pour des chrétiens le droit de n'avoir
pas une littérature pai:enne.
Mais ils sont tous, pourtant, d·eb humanistes. Des lors, ib
cherchent tous a concilier leur respect pour la Bible avec Jeur
secrete affection pour les poetes de l'antiquité classique. Et cela
va plus ou moins loin, toujours assez loin. lis prennent dans
l'Écriture des sujets qui, rappelant ceux de la légende grecque,
l~s. au~orisei:t a mettre dans I~ bouche des personnages de
l h1sto1re sa11:1te des vers tradmts des tragiques anciens ; ils
pretent a la filie de J ephté la priere d'Iphigénie et a Saül furieu..'&lt;:
la folie d'Ajax; ils refont Les Troades dans La Famine et dans
Les Juives; ils font adresser aJoseph parla nourrice de la femme
de Putiphar les déclarations qu'Hippolyte a regues de la nourrice
de Phedre ; ils meublent la maison de Judith de tapisseries prises
dans l' Énéide. Ils ont moins de scrupule encore a combiner le
par~llélisme hébra'ique avec les antitheses de Séneque ou le
réahsme des Psaumes avec celui des Satires de Juvénal. Et cependant, ils ne s'apergoivent pas qu'imprégnés de !'esprit de leurs
modeles profanes, ils paganisent, au moins par endroits, leur
ceuvre.

..
Nous examinerons d'abord les tragédies. Elles sont nombreu~es : Aman par Rivaudeau, 1566 ; Saül le Furieu:x et La
Fa111:zne fªr Je?n de la Taille, 1572 et 1573 ; Holopherne par
Adnen d Ambo1se et Joseph le Chasle par Nicolas de Montreux, 1580 (1) ;Les Juives par Robert Garnier 1583 · Esther
par Mathieu, 1585 ; Vaslhi et Aman par le meme '1589 · 'Jephté
traduction par Florent Chrestien de la tragédie l;tine d~ Bucha~
nan, 1~8?.. Mais nous n~ p~rlerons que ~es pieces qui ont une
place leg1bme_ dans l h1sto1re de la poésie, c'est-a-dire celles de
J ean de la Ta1lle et de Robert Garnier.
Toutefois, _il est_nécessaire de dire au préalable quelques mots
de la tr~géd1e latme de Buchanan, parce qu'elle semble avoir
eu_ ~e l mflue~~e sur toutes les tragédies bibliques qui l'ont
.smvie au xv1es1ecle, etqu'elle appartient bien al'histoire de notre
1

(1 ) Pour ces deux pieces, je donne la date que propose E. Faguet.

poésie par !'estimable traduction que Florent Chrestien en
faite en vers frangais (1).

J

• •
Jephlé est une tragédie ou tout est a la maniere de Séneque.
Un prologue résume d'avance l'action et en dégage la philosophie.
Le récit d'un songe commence l'exposition, que complete la
narration épique d'un combat. Dans des scenes toutes didactiques, le héros défend contre des contradicteurs la moralité de
sa conduite. Apres chaque épisode, un chreur de jeunes fill@s
chante et disserte.
Et, naturellement, a cette tragédie sur le sacrifice d'une lphigénie biblique, Euripide a fourni les scenes essentielles : d'abord,
le pathétique dialogue ou la jeune filie manifeste une joie na'ive
a retrouver son pere, et ou celui-ci se dérobe a ses effusions ;
puis, la grande scéne ou la mere reproche au pere sa cruauté, ou
la fille demande la vie en rappelant les tendresses dont elle fut
Loujours prodigue, ou le pere répond pourtant : « Ma filie, il faut
céder ; votre heure est arrivée » ; puis, et cette scene n'Pst chez
Buchanan que la fin de l'autre, celle ou la jeune fille se résigne,
puisque sa mort est utile a la patrie, et demande a sa mere de
ne jamais reprocher son trépas a son pére.
En imitant ainsi de pres les Anciens dftns un sujet biblique,
l'auteur s'exposait a de fausses notes. La filie de Jephté, avant de
quitter la scene, apostrophe le destin: O Fala, Fata, et aussitot
apres le chreur accuse de sa mort l'injustice des Destins (injuria ,
Falorum), la cruauté impitoyable de la Parque (immanis feritas
Parcae). La moralité meme de l'ceuvre est atteinte.Lesréflexions
habituelles du Chreur different peu de celles qu'il fait dans les
lragédies pa'iennes : le malheur suit toujours de pres le bonheur ;
uul ne peut se vanter de prévoir sa destinée, etc ..
Apres la joye il vient un deuil extresme :
Ainsi succede au jour l'obscurité,
Et au printemps l'hiver Iroidement blesme.
Voila comment il n'y a volupté
En son entier si pure et delicate
Que la douleur de son fiel infecté
En un instant ne corrompe et n'abatte.
Toujours Je sort inconstant et leger
Cruellement nous gouverne et nous gaste.
Telle est la mer quand vuide de danger
(1) La tragédic de Buchanan, écrite, croit-on, vers 1540, a probablement
été publiée en 1554 ; c 'est la da te de la dédicace il Charles de Cossé, maréchal
de Franco. La traductiou de Chrestien a été publiée a Paris chez Mamert
Patisson en 1587.
3

�RBVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

En temps serein, et ouvrant le passage,
Elle est traitable et vient a se ranger,
Et que soudain le turbulent orage
Vient tout brouiller pesle-mesle en choquant
Et que l'écume a redoublé sa rage.

ó~. ~ó~ir'e' ~ié 'e'si. ieiie ~~iiere~é~i ...
Pleine de bruit, de meurtre et de martyre,
Pleine de trouble, et pleine incessamment
De pleurs, de mort, plus que la mort fascheuses.
Que s'il advient quelque contenteme_nt
Quelque Jueur des choses plus Joyeuses,
Cela s'envolle aussi soudainement
Que la splendeur des flammes chaleureuses,
Qui ont bruslé la paille de froment (l ).
Sans doute 1 les réflexions de ce genre ne sont pas étrangeres
elles
reviennent un peu souvent dans le Jephté de Buchanan et d'une
fagon qui fait plus songer a Horace qu'a l'Écriture.
. .
Pourtant bien que le sujet ait probablement été cho1s1
surtout pou~ son analogie avec celui d'Iphigénie d Aulis, Buchanan a fait autre chose qu'un pastiche d'humaniste.
Homme du xv1e siecle il admire en Jephté le respect de la
parole donnée. Croyant, 'il ~dmire_ en lui l'héro~sme d'une fo~
prete a accomplir, pa~ce qu elle lm p_ara1t presc~1te pa~ une 1~1
divine, une action qm révolte sa ra1son et qm le_ fa1t_ horriblement souffrir. Le pretre, que le héros consulte et qm le d1ssuade
d'accoroplir son vreu,lui oppose des choses singuliereme~t fortes:
que Dieu n'est pas a~ide de victim?~• qu'aucu~ fru!t ne lm
revient de tous ces sacrifices, que ce qu Il réclame, e est l offrande
d'un creur pur ; il lui dit encore qu'on_ ne peut licitemell:t promettre ce que licitement on ne _peut fa1re ; qu'en no~s d1sant :
11 vous remplirez vos vreux », Dieu sous-entend : « ma1s vous ne
vous engagerez pas par des vreux a faire ce qui est contraire
a mes lois éternelles. » Tout cela est si fort qu'on se demande par
moments, si le pretre ne serait p~s le port~~parole de l'auteur, et
si Buchanan n'a pas entendu faire une p1ece contre les vreux.
Pourtant1 il me semble bien que non ; que son pretre n'est dans
sa pensée qu'un tentateur et un casuiste, - car il est rhéteur; que l'auteur est contre le pretre et avec le héros qu~nd Jephté
termine l'entretien en s'écriant qu'il préfere la vérité sotte et
simple (stultam et simplicem) a une sagesse dont l'impiété
est masquée par la splendeur du fard (splendidam f~co impian:i).
Mais quoi que Buchanan pense de Jephté, ce qui est certam,

a la Bible : le livre de La Sagesse en est meme plein. Mais

(1) Traduction de Fl. Chrestien, p. 18.

LA BIBLB DANS LA POÉSIE FRANCAISE

35

c'est qu'en son héros ont dú sans peine se reconnattre bien des
hommes du xv1e siecle.
•*

• •
La préoccupation de satisfaire a la fois les aspirations du
croyant, nourri de la Bible, et de l'humaniste, nourri de l'antiquité classique, apparatt bien en 1572 dans Saül le Furieux par
Jean de la Taille. La dédicace est un acte de foi. Le poete y met
sa plume au service de Dieu, et directement, dédaigneusement,
il prend a partie Ronsard en personne. Dans l'ode a Pisseleu,
imitée de la premiere ode d'Horace (Maecenas atavis edite regibus),
le chef de la Pléiade s'était écrié que d'autres seraient avocats
et d'autres militaires, mais que lui-meme aurait comme seule
occupation les vers, et comme seule passion la gloire :
L'honneur, sans plus, du verd Laurier m'agrée

Vers magnifique dont José de Hérédia a fait l'épigraphe de se"'

Trophées. Mais Jean de la Taille proteste contre la basse ambition
d'un écrivain qui,créé pour le ciel,n'aspire qu'a cueillir des lauriers
sur cette terre :
Je ne daigne invoquer ces Muses en mes vers,
Nema Thalie aussi de qui mon nom se tire•;
Je ne daignerois plus de ces tables esc~ire, .
N'invoquer le secours d'un tas de D1eux d1vers :
Je t'invoque plustost, Seigneur de l'univ~rs, ,.
.
Vien t'en a moy de grace et ton esprit m msp1re,
Afín que par mes_ vers a ton be~u ciel j'aspir~,
Non point aux vains honneurs d un tas de lauriers verds.

Si l'invocation est d'un croyant, la préface, intitulée De l'Art
de la Tragédie, est d'un humaniste, tres averti et qui a beaucoup
réfléchi sur son art. Les théoriciens de notre théatre n'ont pas
manqué d'en signaler l'intéret. Nulle part au xv1e siecle, nulle
part peut-etre avant les Discours de Corneille, 1a conception classique de la tragédie n'a été mieux comprise. Haute dignité
des personnages, sujet susceptible d'exciter la pitié, tristesse
obligatoire du dénouement, division de la piece en cinq actes,
respect absolu de la vraisemblance, liaison des scenes, nécessité
de jeter les personnages dans l'angoisse au moment oú. ils sont
dans la joie, unité d'action, unités de temps et de lieu (celles--ci
toutefois entendues d'une fa~on encore un peu vague): tous les
aspects de la tragédie sont envisagés avec une rare intelligence par

�36

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ce premier théoricien du genre. Aussi, apres avoir condamné
comme indignes d'un théatre chrétien les sujets empruntés
a la fable, les fureurs d'Hercule et la folie de Roland, i1 n'hésite
pasa condamner, par une allusion précise a Beze et a Desmasures, le sacrifice d' Abraham et le meurtre de Goliath comme
des sujets impropres a un lhéatre vraiment tragiquc.
Lui-méme va done essayer de faire une reuvre qui soit a la fois
d'un chrétien et d'un humaniste. :'lfais, saos qu'il le veuille,
l'humaniste jouera quelques tours au croyant.
Le sujet est assurément fort bien choisi. L'histoire de Saül
mourant est en effet la contre-partie de celle d'Abraham sacrifiant. Le pere d'lsaac, comblé de graces par Dieu, regoit l'ordre
d'immoler son íils unique. La nature et la raison se révoltent
contre ce commandement, qui, d'ailleurs, semble mettre Dieu
en contradiction avec lui-méme, puisque apres avoir puní le
meurtre d'Abel il réclame le meurtre d'lsaar, et qu'apres avoir
promis a Abraham une postérité il luí demande de sacrifier
l'enfant qui peut la lui donner. Cependant, Abraham obéil. Sa
foi triomphe des révoltes de la raison.
Choisi par Dieu dans un rang obscur pour etre élevé au rang
supréme, sans ccsse victorieux, Saül re~oit un ordre que sa
raison n'accepte point. En livrant les Amalécites a sa merci,
Dieu lui a prescrit, par la bouche de Samuel, de massacrer le
peuple infidele, hommes, femmcs, enfants, animaux méme.
Or, Saül épargne le roí d' Amalee et les brebis les plus grasses.
Alors, abandonné a lui-méme par son divin protecteur, il tombe
de chute en chute jusqu'au suicide. Par l'histoire de Saül, brisé
pour n'avoir pas obéi a Dieu, le croyant qu'est Jean de la Taille
veut faire, comme Béze l'avait fait par l'histoire d'Abraham
récompensé pour avoir obéi, l'apologie de la foi qui ne dispute
poinl.
Oui, mais Aristote intervient, qui rappelle impérieusemcnl, i.t
l'humaniste qu' un personnage de théatrc ne doit étre ni tou L
it fait bon, ni tout a fait mauvais. Jean de la Taille veut dom:
nous o(frir un Saül que nous ne détestions point tout en le condamnant. La tache est malaisée. Elle cut été facile au dramaturgc
génial qui a su nous inspirer a la fois de la pitié pour Phedre el
de l'horreur pour le crime de Phedre. Mais Jean de la Taille
n'était pas Racine. Dans la crainte de rendre ~aül odieux, il
l'a rendu sympathique au point qu'ayant entrepris soa dramc
pour flétrir l'orgueil humain et precher la soumission a Dieu, il a
cependant plaidé contre Dieu presque aussi bien qu'.\.lfred dl!
\'igny ou Leconte de Lisie.

37

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANCAISE

Apres nous avoir donné d'abord en spectacle SaOI fo f .
comme l'A · d s h 1
u urieux,
l
.
LJaxh e op oc e, et voulant tuer ses enfants il luí rend
a ra1son. e éros nous conte alors son histoir
'
,
tendons protester contre l'ordre inhumain qu'if'n~! ;ous l
exécuter parce qu'il ne le comprenait pas :
as vou u

er

~ que sa Providence est cachée aux humains 1
Eiur eslre done huma in j'esprouve sa cholere
pour eslre cruel il m'est done debonnaire.

t;t~~:a

Invité S'humilier, il refuse U se décide •
le~_malheul's q_ui Í•~ttendent e::::• fº~incs:~~e:ttr;
r
e, !en que Dieu a1t défendu de s'adresser aux né-

~c~::i~~sie~o~ ~~f~~t:s~:t.y~hs:~sps~ l_'~mbre dde Samuc:l vient
01
Loin de 'h ·1 ·
·
Jusque ans ses enfants
s um1 ier, 1e révolté reproche a Dieu de ne l'avoir él .
que pour le frapper et de lui avoir mis l'amb'f
u
un piége pour le faire trébucher :
J ion au coour comme
O la belle fllSOn d'aller ainsi chereher
ics h~m mehs, pour a pres les faire trebucher ¡
u m a11oc as d'honneurs t
• 1
Tu me fis trio_mphant, tu ~e 0
gloire,
1u ~e flslla1re il loy, et comme tu voulus '
u rans ormas mon cueur toy-mesme t
•
Tu me fis sur le peuple aussi hault de corsa eu m esleus,

J :::i:: !7c~~:~

~!

~i~r:~~fs ;~:e~t~f,t~~i~:3:a!ºe~
parsage,
A fm de m entondrer en mil malheurs aires 1

sa!f~~=pnan_tt la,.victoire de ses ennemis et l'élection de David
pre e ª se rcndre sur le h
d b .
'
superbcment a Dieu un autre défi : c amp e ataille et jette
Tu eslis aonc des Roys de mes ennemi
l ~if:n ayme les done et favori~e les . s mesmes :
1.5 Je vas, puis qu_'ainsi en mes maulx tu te plais
mir au camp mes Jours, mon malheur et la haine'.

f
/ª

de;º~:; ~:i;ssu~ fn luif annonce que ses fils sont tués il ose
quo1 es en ants ont a expier les fautes du 'pere :
Mes Entans sont occis I ó nouvelles tr d
O lam~nlables fils, ó defortuné Pere YP ures.,,
Fault-11 que detisus vous lomba le triste fais
Des pechez el des maux que vostre pere a faicts 1

.
·
se C'est
b' ainsií que l'aut~ur de sau"l l e F uriewr,
pour avoir voulu
ien
con
ormer
a
l'1dée
qu''l
f
.
·t
d'
d'un
. hé
I se a1sa1 '
apres les anciens
vra1 ros de tragédie, a transformé l'orgueilleux chAtié

�38

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
LA BIBLE DAN$ LA POÉSIE FRANCAISE

par la main divine en un champion sympathique d~. la, raiso_n
en révolte contre la Providence. Et je doute fort qu d sen s01t
apen;u.
· beauco?.P ,.étu d'é
A son insu encore, parce qu'il ava1t
1_ les
.
anciens sa pensée est ~a et la restée antique alors qu d s 1magmait,
lui aqs;i faire « une &lt;Euvre antique sur des pensers nouveaux ».
Qu'on li;e son sonnet au prince de Navarre:
Qui veult voir les effects de Fortuno maligne,
Combien elle est perverso et cons~ammen~ muable,
Qu'il vienne se mirer au porlra1ct adm11'8.ble_
D'un Roy que je descris d'un vers non assez digne.
D'un Roy a qui Fortuno expressement benigne
Octroya pou! un temp~ sa ro_ue f!l,vorable
Afin qu'il ve1st a pres m1lle fo1s m1se~ble .
De sa grand 'inconstance un plus ev1dent signe.

Si le héros avait été un personnage de l'histoire ancienne ou
de la mythologie, y aurait-il eu dan~ ces quatrains un mot a
changer ? Mais ce n'est la qu'une déd1cace. Voyons pluUl_t d~ns
la piece meme la scene finale ou est tiré~ 1~ m_orale _d~ 11 h1stoire.
Assurément cette scene est d'une or1gmahté saIS1ssante. La
mort de Satll' est annoncée a un personnage que l'on n'avait
point vu encore, a celui qui, étant l'héritier de la c_ouro~m~,
l'est done de toutes les déceptions de la royauté : a David. Ains1,
- et l'on n'a pas manqué de le remarquer déja, - dans le poeme
de Vigny, a peine Mol'se est-il mort qu'on voit Josué succéder a
son pouvoir et a son triste isolement.
.
Quelles réflexions cependant inspirent aux surv1vants la
mort de Saül ? Celles qu'ils pourraient faire sur
moi:t, d'un
&lt;Edipe, et ce drame qui a voulu etre biblique, _qm l'a bien été
assez souvent, se termine, comme une tragéd1e de Sophocl~,
sans que le nom de Dieu soit meme prononcé, par des cons1dérations tout humaines sur la roue de la Fortune et sur la
vanité des grandeurs.

!ª

LE

SECONO ÉCUYER,

Ha, sort leger, flateur, traistr~_et muabJe,

Tu monstres bien que ta Roue est var1ablr.
Puis que celuy que tu as tant hauss~
Est tellement par toy mesmes abba1ssé.

..... . . . . . . .

.

..

O pauvre Roy tu donnes bien exemple
Que ce n'est rien d' un Roy, ny d'un Regno amplo !

39

DAVID,

O couronne pompeuse,
Couronne, helas, trop rlus belle qu'heureuse 1
Qui scauroit bien le ma et le meschef
Oue soulTrent ceux qui t'ont dessus le chef,
fant s'en faudroit que tu fusses portée
En parement, et de tous souhaittée
Commo tu es, que qui te trouverolt,
Lever de terre il ne te daigneroit.

Le comble est que le successeur de Saül admire ensuite son
prédécesseur d'avoir été vaillant jusque dans la mort, si bien
que dans les deux derniers vers de cette tragédie, écrite par un
Chrétien, on a la surprise d'entendre le saint roí David faire,
comme un contemporain de Séneque, une sorte d'apologie du
suicide:
Tu fus, O Roy, si vaillant et si fort
Qu'autre que toy ne t'eut sceu mettre a mort.

•*•
La Famine (1573) est la suite de Saül le Furieux. Elle met en
scene la mort des derniers fils et petits-fils de Saül, sur lesquels
la malédiction de Dieu s'étend, comme l'avait annoncé
Samuel. Une !amine dévaste Israel: elle ne doit cesser que quand
les enfants de Rézefe, veuve de Saül,et ceux de Mérobe, filie de
Saül, auront été livrés aux Gabaonites, que Saüljadis a indignemenL traités.
Au croyant, ce sujet va permettre de reprendre l'idée générale de sa premiere piece et de lui donner une nouvelle illustration. Peut-etre se dit-il que son idée apparattra mieux encore
que dans l'autre drame, puisque la punition tombe, non sur le
coupable lui-meme, mais sur sa racc. P eut-etre se dit.-il que
l'histoire des fils de Saül est l' histoire meme de l'humanité
entiere, l'histoire de tous les fils d'Adam, condamnés a mort
pour la faute d'e leur pere.
A l'humaniste, ce sujet rappelle aussitat celui d'&lt;Edipe-Roi,
qui lui fournira un acte, et celui des Troyennes qui lui en fourniront deux. Comme dans &lt;Edipe-Roi, le Roi, pour faire cesser
le fléau qui extermine son peuple, envoie consulter un prophete.
Apres quoi, la triste fin des fils de Saül devient celle du fils
d'Hector, telle que Séneque l'a représentée apres Euripide.
Chcz Séneque, Andromaque raconte qu'Hector luí est apparu.
11 est venu luí annoncer que les Grecs, craignant de voir restaurer
un jour la puissance de Troie, ont formé le sanguinaire projet

�40

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de massacrer Astyanax. Qu'elle cache done l'enfant. Andromaque le cache dans le tombeau paternel. Survient Ulysse, qui le
réclame. La mere conte qu'il est mort. Ulysse, devinant qu'on
le tro~pe, s'avise d'un stratageme: « Heureuse mort ! dit-il ; elle
délivre Astyanax du supplice terrible qui l'attendait : il devait
etre précipité ·du haut d'une tour. » Andromaque pousse un cri
d'horreur. « Votre fils vit, dit aussitot Ulysse. n II le cherche,
le trouve, l'envoie au supplice.
Chez Jean de la Taille rien n'est changé que les noms : sur
ravis de Saül, qui luí apparatt en songe, sa veuve Rézefe cache
les enfants dans le tombeau paternel ; mais un Ulysse israélite,
Joabe, par un stratageme emprunté a l'Ulysse latín, arrache a
la mere le cri révélateur, et les enfants sont découverts.
L'auteur semble s'etre rendu compte qu'il risquait de nous
faire prendre parti pour les victimes contre tous ceux qui parti7
cipent a leur mort, contre Joabe, contre David, contre Dieu luimeme, et par conséquent, qu'au lieu de nous conduire a nous
incliner devant la céleste justice, il nous exposait a la condámner.
Adroitement, il nous a done rappelé a diverses reprises les crimes
de Saül. Ce n'est pas Dieu, c'est Saül qui a voué ses enfants a la
mort : voila ce que nous disent et le chreur (fin de l'acte III),
et Joabe, et David, et le prince de Gabaon.
DAVID,

De qui vostre fureur
Se veu t-elle venger ?
LE PRINCE,

De nostre massacreur.
DAVID.

La mort a clos ses yeux d'un sommcil éternel.
LE PRINCE.

illais ses fils respondront du péché paternel.
DAVID.

;\lais ils sont innocents.

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANCAISE

41

DAVID.

Hé l soyez plus humain.
LE PRINCE,

Comme il nous l'a esté,

Enfin, sur la nouvelle que leur mort est nécessaire au salut
d'Israel, les enfants eux-memes acceptent de mourir pour la
patrie.
En dé~it des précautions qu'il a prises pour que nous rejetions
sur le ro1 coupable la responsabilité de leur infortune Jean de
la Taille n'en a pas moins fait admirer et aimei:: la ve~ve et les
~1:1fa_nts. de Saül, au détri~ent de la these qu'il voulait défendre.
l:&gt;1 ,s1?cere que paratt avo1r été en lui le croyant, si bien doué
qu a1t ~té_le dramaturge, - et les tres grands éloges qu'on a faits
de celui-c1 ne sont pas exagérés (1), - ils n'ont pas réussi a bien
concilier leurs mutuelles exigences.

.. •

.

Bien autrement heu_reuse est l'alliance des deux inspirations,
en 1583, dans Les Juwes de RobertGarnier. Aprés n'avoir mis
en scéne pendant une quinzaine d'années que des héros de l'histoire romaine et de la mythologie grecque, luí aussi s'avise enfin
de s'~dresser aux so~rces bibliques, et il s'en félicite : « La prérog~tive que la vér1té prend sur le mensonge, dit-il dans sa
d~d1cace au duc de Joyeuse, l'histoire sur la fable, un sujet et
d1scours sacré sur un profane, m'induit a croire que ce Traitté
pourra preceller les autres. » II a bien jugé : Les J uives précellent
les autres tragédies, non seulement de Garnier lui-meme, mais
de tous les tragiques du xv1e siecle.
C'est l'histoire de ~édécie, roi de Juda, frappé dans sa personne et dans sa fam1lle par Nabuchodonosor, aprés la prise de
Jérus_alem. En vaii:i, le vainqueur est-il invité a la clémence par
so~ heut~nant, pms par la reine sa femme, puis par la vieille
re~ne Am1tal, mere de Sédécie, puis par le roi des J uifs ; il ne
!em~ de par~onner que pour imposer au vaincu un pire supplice :
11 fa1t décap1ter les enfants devant le pére, puis le fait lui-meme

LE PRINCE.

Ainsi estoient ceux-la
Que miserablement le Tyran decolla...

(1) Voir la these_ d'E. F~guet et le chapitre d'E. Rigal dans l' Histoire de
la ltttérature fran,a1se ¡:,ubllée sous la direction de Petit de J ulevi!le.

�42

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

aveugler. Sédécie vivra, mais les yeux clos, et avec ce souvenir
affreux que le dernier spectacle vu par ses yeux paternels aura été
le meurtre de ses eniants.
Garnier a bien su mettre en présence les personnages que
l'on désire voir aux prises : le roi vainqueur et le roi vaincu, les
deux reines, Nabuchodonosor et sa femme, Nabuchodonosor et la
reine des Juifs. Son action, pour etre peu animée, n'en est pas
moins susceptible de produire l'intéret de curiosité : des personnages s'efforcent, en effet, de changer 1a résolution de celui
de qui tout dépend, et ces efforts ne sont pas vains : seulement
ils amenent le contraire de ce qu'ils voulaient amener, puisque, au
lieu d'adoucir Nabuchodonosor, ils l'aigrissent, et que Sédécie,
au lieu du pardon, rei;oit un plus cruel supplice. C'est la bien
entendre l'action et la fatalité dramatique.
L'imitation de Séneque a été dans Les Juives deGarnier beaucoup plus discrete que dans La Famine de Jean de la Taille.
Sans doute, le sujet a été probahlement choisi surtout pour sa
ressemblance avec celui des Troyennes, que le poete avait déja
traité. Troie a succombé : que vont devenir les fils et les filles
des vaincus groupés autour de la vieille Hécube? Tel est le sujet
de l'Hécube et des Troyennes d'Euripide, des Troyennes de
Séneque, de La Troade de Garnier. Tel est aussi, avec des nom.s
nouveaux, le sujet des Juives : Hécube devient Amital; Talthybius, le Prevost de l'Hostel, et Cassandre, le Prophete.
Mais l'imitation, restant d'habitude toute générale, n'a ríen
qui porte atteinte au sens de l'ceuvre. Sans doute encore, l'imitation de Séneque a semé la piece de vers sententieux et de dialogues antithétiques ; mais la couleur biblique n'en est pas
sensiblement altérée. Sans doute enfin, les personnages discutent
trop souvent tous en moralistes sur la clémence ; mais on ne
peut pas reprocher a Garnier d'avoir recommandé avec tant
d'insistance la modération a ses contemporains, qui en apportaient si peu dans les guerres civiles.
Ce qu'une admiration malheureuse pour Séneque a fourni de
vraiment facheux aux Juives, c'est le personnage du roí assyrien.
Ce monstre d'orgueil, de cruauté et d'hypocrisie que Garnier
nous présente sous le nom de Nabuchodonosor est la réplique
de l'éternel tyran factice que Séneque appelle, suivant la piece,
Pyrrhus, Atrée, Thyeste, mais qui jamais ne change de physionomie, ni n'oublie sa rhétorique. Quand le personnage de Garnier
s'écrie qu'il s'avance pareil aux Dieux, quand il jure qu'avant
.qu'il ne pardonne le soleil luira pendant la nuit, quand il fait des

LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~AISE

43

réponses d'une féroce ambiguité, il n'est que l'écho du grand
rhéteur latin (1). Et le résultat, c'est que l'action des Juives
en est assez gravement viciée, puisque aucu? mouvement n'est
possihle dans le cceur de ce héros figé une fo1s pour tout~s dans
une attitude artificielle ; c'est qu'un etre de convenbon est
introduit dans un groupe d'etres vivants.
.
Car il y a dans Le, Juives des etres vivants, et qm le sont, parce
que l'auteur en a trouvé les modeles ou autour de lui ou en lui,
dans les croyants qu'il voyait a ses c6tés' ou dans le croyant
qu'il était lui-meme.
Un personnage bien vivant, c'est d'abord le prophete, don~
la foi intrépide ne se laisse jamais effleurer par le doute, qm
porte la confiance en Dieu jusqu'a le sommer ave? le to~ du commandement de tenir ses promesses, et rappelle 1mpéneusement
a I'adoration de la Providence ceux qu'il soupgonne de désespérer.
SÉDÉCIE,

Voyez-vous un malheur, qui mon malheur surpasse ?
LE PROPHETE.

Non il est infini, de semblable il n'a rien.
II e~ faut louer Dieu, tout ainsi que d'un bien.

Mais il tient ce langage autoritaire parce qu'il parle au nom
de Dieu, et non par dureté naturelle ; car il n 'y a pas d'homme
plus tendre, et, chargé de raconter aux Reines la mort de leors
enfants, il craint de succomber a la tache.
Pauvres dames, comment pourrez-vous supporter
Un si funeste encombre, et moy le rapporter ?

Aupres de ce J oad du xv1e siecle se tiennent, bien ~vants
aussi, quoique peu complexes : le grand pretre Sarrée, qm offre
sa vie a Dieu pour le peuple ; la reine Amital, résignée, digne,
maternelle, ingénieusement subtile a trouver des arguments qui
détournent de son fils et fassent tomber sur elle le courroux du
tyran ; la reine d'Assyrie d'une compassion délicate, mais timide ;
et surtout le roi Sédécie, rappelant son vainqueur au respect de
la dignité royale dont ils sont tous deux revetus, et défendantt

(l)Voir Joachim Rolland,Les-Juives; Pa;·is, San5ot, 1911.

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN\;AISE

44

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

au risque de sa vie, contre l'impie qui !'insulte, le Dieu dont le bras
l'a si durement frappé:
NABUCHODONOSOR.

Qui t'a mis en l'esprit de faulser ta parole ?
N'en !aire non plus casque de chose rriuole ?
De parjurer ta foy ? Seroit-ce point ton Dieu,
Ton Dieu, qui n'a credit qu'entre le peuple Hebrieu ?
N'est-ce point ce Ponure, et ces braves Prophetes,
Les choses predisans apres qu'elles sont raites ? •••
SÉDÉCIE.

Le Dieu que nous servons est le seul Dieu du monde,
Qui de ríen a basti le ciel, la terre et l'onde:
C'est luy seul qui commande a la guerre, aux assaus :
11 n'y a Dieu que luy, tous les autres sont faux ...

Comme il a mis dans ses principaux personnages un peu de
son Ame croyante, Garnier a fait circuler dans toute sa piece
l'idée qu il se faisait, avec les croyants de son temps, du gouvernement du monde. « Or vous ai-je icy, écrit-il dans sa dédicace,
presenté les souspirables calamitez d'un peuple qui a comme
nous abandonné son Dieu. C'est un sujet delectable, et de bonne
et sainte edification. » Garnier est Catholique, etil dédie son drame
· a un des chefs de l'armée catholique, a Monseigneur de Joyeuse,
duc, pair et amiral de France. On a voulu en condure qu'en
disant: « un peuple qui a comme nous abandonné son Dieu »,
il visait l'abandon qu'une partie de la France avait fait de la
religion traditionnelle. Ce n'est pas impossible. II n'y a, en tout
cas, dans son drame, absolument rien qui sente le pamphlet et
puisse blesser un Protestant ; car c'était un homme tres modéré,
auquel les guerres civiles firent horreur. Aussi ce qui me para1t
probable, c'est qu'en accusant la France de son temps d'avoir
abandonné son Dieu, il l'accuse tout simplement de vivre mal.
II croit done par l'exemple de Sédécie devoir l'avertir que Dieu
chatie les nations infideles.
Son idée générale est celle de la Providence. S'il faut luí reprocher d'avoir
et la oublié cette idée, soit pour des idées particulieres d'une importance relative, soit pour l'idée tout antique
de l'assujétissement des hommes a une fortune capricieuse ; s'il
faut regretter en outre qu'il ait trop envisagé Dieu dans son róle
de justicier, et qu'il se soit fait de l'action divine une conception
étroite, on doit reconnaltre que l'idée de Providence domine bien
la piece. Par la, comme par d'autres caracteres, la tragédie

ºª

45

des Juives a mérité de retenir l'attention de Racine et doit etre
considérée comme une belle ébauche d'Alhalie.
.
.
Et probablement est-ce par Les Juives qu~ ~acme a senti
toute la poésie de l'histoire d'lsrael et d~s no1?s b1bhque_s. ,.
Le moment ou Garnier prend son suJet lm permetta1t d ~ntroduire dans sa tragédie beaucoup d'histoire juive. Il Y, ~n a mtroduit au moins un peu. Les personnages dans leurs rec1ts et dans
Ieurs discours, les captive., dans leurs pla~ntes font un a~s~z
orand nombre d'allusions au passé de la nation : au péché d ori~ine, a la sortie d'Égypte, au pacte concl~1 entre Dieu. et &amp;on
peuple, aux infidélités du pe~ple, aux chat1m?nts de Dieu. _Le
prophete annonce la restaurat10n du te1:1ple, la fm des prophéties,
la naissance du l\Iessie. Et tous ces fa1ts apportent dans la tragédie des J uives une couleur poétique dont jusque-la les se~les
aventures de l'histoire romaine et de la fable grecque avaient
paru susceptibles. Garnier découvre aux lecteurs de Ronsard
que les noms d'Oreb, d'Aphec, d'Hébron, ~e Bethel, de Gafer
sont aussi bien que ceux d'Argos et de Tro1e nés pour les vers.
11 leur apprend que les miracles de la Bible peuvent, comme les
merveilles de la mythologie, susciter une grande éloquence et
íournir de bonnes rimes :
Je t'atteste, Eternel, Eternal, je t'appelle,
Spectateur des forfaits de ce Prince i1:fidelle,
Descens dans une nuii, et avec tourb1llons,
Gresle tourmente, esclairs, brise ses bataillons,
Comm~ on te veit briser la blasphemante armee
Du granJ Sennacherib, a nos murs assomee:
Et le chef de ce Roy foudroye aux yeux de tous,
Qui superbe ne craint ni toy ni ton cou~roui:c, .
Trouble le ciel de vents, qu'en orage_ 11 noirc1sse,
Qu'il s'emplisse d'horreur, que le Sole1! pal11sse,
Que le reu qui brusla les deux enfans d' Aron,
Qui brillant consomma les fauteurs d'Abiron,
Qui devora les murs de Sodome et Gomorre,
Descende, petillant, et ces bourreaux devore.

Aux admirateurs des odes pindariques il montre que pour l'ode
épique l'ascension des Muses aupres de Jupiter est un theme
bien inférieur a la sortie d'É6ypte et a la marche dans le désert:
Quand il nous cut, il main puissante,
Tirez de ton servagc dur,
Que la mer eut, obcissante,
Fait de ses eaux un double mur,
Decouvrant sa deserte arene,
Pour nous donner passagc seur,
Ainsi qu'au travers d'une plaine,
Contre l'ennemy pourchasseur :

�LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRAN-:,AISE

46

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Que la manne il nous e~t do~nee,
Qu'il nous eut ressas1ez d eau,
Couvers d'un nuau la Journee,
Et guidez la nuit d'un flambeau :
Detestables d'ingratitude.
Apres tant de miracles samts,
Nous appliquasmes nostre e~tude
A forger un Dieu de nos mams,
Le peuple, qui_l'ldole ".aine
Moula, fond1t et b?r1_na,
D'une reverence v1J:i-m~
Vers elle son chef mclma,
Et de mainte folastre dance,
Avec la fleute et le tabour,
•Epris de sotte esjouissance
Alla caroler tout autour.

n dressa des banquets p1;1bliques

Dessoµs Je veau delflé
Des holocaustes pacifiques
Qu'il luy avoit sacrifié. .
,
Voila (ce disoyent les v1eux _Pe1es)
Nostre Dieu, peuple, nostre D1eu,
Qui nous a par les eaux am~res
D'Egypte, conduits en ce heu.

Mais J'Eternel, qui de la nue
.
Ces voix et blaspheme ente.~dit,
Eut l'ame de cholere émeu_e,
Et son bras vengeur étend1t :
Si que sans les pleurs de Moyse,
Qui appaiserent son cou_rroux,
Sa fureur ¡ustement epr1se,
Nous eust des l'heure abysmez tous.

· · de J üémie la plainEt il prouve enfin que quand e11e s ,inspire
.
tive élégie est amenée a trouver ~es stroph~s plus e~ress1ves
encare que lorsqu' elle s'inspire de T1bulle ou d Anacréon .
Nous te pleurons lamentable cité_
Qui eus jadis tant de prospénté_
Et maintenant, pleine d'advers1té
Gis abatue.
.
Las t au besoing tu avois eu tous¡ours
La main de Dieu levee a ton secours,
Qui maintenant de rempars et de tours
T'a devestue •

. . .. . . . . .. . . .. . . .. . .. . . .. .
Com~e¿t ~e~t~~~ -q~e m~fu't~~~;;;t· ..
Si desolees
Nous allions Ja flute entonnant
Dans ces valees ?
Que le luth touché de nos dois
Et la Cithare
Facent resonner de leur voix
Un ciel barbare ?

47

Que la harpe, de qui le son
Tousiours lamente,
Assemble avec nostre chanson
Sa voix dolente ?

Quelques-unes des odes les plus heureuses qu'ait produites
notre lyrisme au xv18 siecle, quelques beaux récits, une action,
qui sans doute ne progresse pas d'un pas tres vif'i mais qui
tient pourtant la curiosité en éveil, des situations suscitant la
pitié et l'admiration, un groupe de persbnnages vivants : voila
ce qu'on trouve dans la tragédie des Juives ; et voila ce qu'on n'y
trouve que parce que l'inspiration hiblique a libéré l'auteur d'une
trop grande dépendance a l'égard des anciens et d'une excessive
admiration pour Séneque, parce qu'elle luí a permis de mettre
dans son reuvre un peu de ce qu'il y avait en luí de plus profond.
(d

suivre.)

�LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

La philosophie de Plotin
n de K. UILI BBDIIB,
C01I
MaC!re de Confmnco • ta Sortonne.

vn• LE())N
L' .A.me. (Fln)

J!

.
. au sens spécial du mot'. est
Tout.e la psych?lore de P_l,:r:ité dans la derniere l~~n . •
dominée par le pnnc1pe que l isse fixer ses propres lmutes,
' a as un point ou t'on P?
i • (VI, 5, 7).
n y •epe a dire : • jusque-la e est. mo • érieur le sentiment de
m~:a les états spirit.uels de degri supue l'attention aux eboses
personnalité disparatt, en !°ééme ~~: int.elligible • n'a pas ld~
L
u1,
ext.érieures. 'bomme .arr1v
eineau
. il ne se rappe11e pas. que e'est une
t.out. de souvenir de lu1-n\
' ·t s'il est une intelhgenee "~ d
~ate, qui contemple; 1 néetaaaits de contemplation tres pro _on ~
•6me. Que 1,on songe a ces
ée
fait aueun ret our sur elle-meme
ti "té,
an,e ici-bas, ou la pens ne
. ais toute not.re ae V1
:ous nous possédons nous-me~e:~u:1devenons cet objet ; nous
t, rigée sur l'objet contemplé '
tiere qu'il enferme ; noua
es di
l. l . eomme une
ma
oua ollrons II ui
,
uissanee ».
ne sommes plus nous-:memes qu er p de l'esprit, rai~onnemen~:
n
ant aux fonet1ons norma es
le centre, ma1s des_ dér1
éQu . e sensibilité, elles sont no~ pas. ·tuelle. La consc1enee,
m mo1r '
r "tations de la v1e spm
.
t et comme
vations, des uru.Plotin l'essentiel, est un ace1denl'Ame d'une
loin d'étre, pour
'
. n resultant pour
un atTaiblissement. La possess10 s de force que nous e~ avon~

r~rr:(k~~:~~;~
a

dis~nsosi!~°:~:~c~e({~ ,\~ :;ta;~:~upéens(ol~s
m01
. urs notre
pens
e rapporte
' '
ne perceYons pas to UJO
d elle
ne se
pas
{de la pensée) échappc, quan

u n obJel

49

sensible ; car ce n'est que par l'intermédiaire de la sensation
qu'on peut rapporter son activité a des objets intellectuels ...
L'impression en a lieu, semble-t-il, lorsque la pensée se replie
sur elle-meme, et lorsque l'etre en action dans la vie de 1'1me est
en quelque sorte renvoyé en sens inverse; telle l'image dans un
miroir, quand sa surface polie et brillante est immobile... Si rette
partie de nous-meme dans laquelle apparaissent les reflets d'! la
raison et ge l'intelligence n'est point agitée, ces reflets y sont
visibles ; alors, non seolement l'intelligence et la raison connaissent, mais en outre, l'on a comme une connaissance sensible
de cette action. Mais si ee miroir est en pieces a cause d'un tronble
survenu dans l'harmonie du corps, la raison et l'intelligence
agissent sans s'y refléter, et il y a alors pensée sans images ...
On peut trouver, meme dans la veille, des activités, des méditations et des aetions tres belles que la conscience n'accompagne
pas ; ainsi celui qui lit n'a pas nécessairement conscienee qu'il
lit, surtout s'il lit avec attention. »
II s'ensuit que dans !'Ame, au plus haut degréde vie spirituelle,
il n'y a pas de mémoire, puisque l'ílme est en dehors du temps,
pas de sensibilité, puisque l'dme n'a pas de rapport avec les
choses sensibles, pas de raisonnement ni de pensée discursive,
puisqu'il « n'y a pas de raisonnement dans l'éternel •· Entre
les fonctions normales de la conscience et la nature intime de
I'Ame, il y a une contradiction.
L'explication psychologique, chez Piotin, consistera a montrer
comment ces fonctions de l'ílme naissent graduellement d'une
déchéance de la vie spirituelle. C'est par l 'abaissement clu niveau
de l'Ame dans la réalité métaphysique que nous voyqns se produire en elle mémoire, sensibilité et entendement. La psychologie consiste a déterminer que! est précisément ce niveau pour
une fonction donnée. Elle est, chez Plotin, tres fragmentaire.
11 a consacré de longs développements ala mémoire ; je les étudierai d'abord.

..
A que]· niveau se produit la mémoire ? Est-elle, comme
l'ont pensé les Sto,ciens, une fonction de la partie de !'Ame qui
est unie au corps ? Nullement, puisque la mémoire a lieu apres
l'effacement de I'impression sensible. De plus,on n'a pas souvenir
seulement des choses sensibles, mais aussi des connaissances
acquises dans les sciences (IV, 3, 25).
4

�50

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Répondra-t-on que la mémoire a li~u dan~ l' ame uni~ a un
corps? Sans doute; I?ais d'abord, _l emp~emte,, produ~te par
1
l'objet sensible, n'est nen de I?aténel_; lame n ~st pomt une
« surface enduite de cire » ; l'1mpress1on dans l ame es~ une
1( espece d'intellection », meme dans le ca~ des ~hoses sensibles.
De plus si le souvenir est une conservation, e est a cause des
caracter¡s propres de l'áme, et« parce qu'elle n'_est pas des choses
qui sont dans un écoulement perpétuel n. E~fm le corps, est ?~
ebstacle a la mémoire; la boisson ne prodmt-elle pas I oubh .
(ibid., 26).
,
t t
, II
Done Ja mémoire appartient en propre a l ame, en an qu e e
a'est pas engagée dans le corps. Mais a quel niv?au la pl~cer
dans J'ame ? Faut-il Iier achaque faculté le souvernr des obJets
qui s'y rapportent,etdire, par exemple,quec'estpar la facultédu
désir que nous nous rappelons l'objet désiré ? Nullet?ent ; car, .
sans doute, a la suite d'un désir satistait, il se prodmt, ~ans la
faculté de désirer, une modification qui se conserv~ ; ma1s cette
modification est une simple· disposition ou affecbon présente ;
ce n'est pas un souvenir proprement &lt;lit (ibid., 28). ,.
, .
Le souvenir n'est pas davantage la persistance del 1mpr~s~10n
sensible. L'expérience nous montre qu'il n'y a pas la ha1son
nécessaire, qu'il devrait y avoir, dans ce cas, entre une bon~e
mémoire et une perception précise et affinée. Ce sont des .fa1ts
d'un autre ordre. La mémoire, du moins celle des choses ~ens1ble~,
a pour objet propre l'image, a la~uell~ ab~utit _la_ sensation, ma1s
dont la conservation dépend del 1maginat10n (1b1d., 28).
On objectera qu'on expliq~e ainsi le sou~enir des choses se~sibles, mais non pas la mémo1re des choses mtellect~elle~. Ploti~
répond que, s'il y en a, a proprement parler, mémorre,c es~ umquement dans la mesure ou elles sont liées a des images sensibles.
Si, comme Je dit Aristote, une image accompagne toute p!&gt;nsée,
la persistance de cette image, qui est comme le reflet de la_ conception, expliquera le souvenir de l'objet connu: Parm1 ces
images, il y en a qui ont une importance toute spéciale : ce sont
les formules verbales qui accompagnent toute pens~e. « La pe~sée
est un indivisible; tant qu'elle ne s'est pas expnmée exténeurement tant qu'elle reste intérieure, elle nous échappe ; le langage, e~ la développant et en la faisant passer de. l'~tat de I_&gt;en_sée
a celui d'image, reflete la pensée comme un m¡ro1r; et ams1 la
pensée est pergue ; elle dure et elle est ~appelée &gt;&gt; (ihid.~.30).
On voit alors la place propre de la mémo1re; elle est dans l ame,
mais non pas dans l'ame purifiée de tout contact avec le corps.
Aussi, amesure que cette purification a lieu, la mémoire s' élimine

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

51

grad~ellement. « Pl~s _l'ame s'eff~rce vers l'intelligible, plus elle
oubhe les choses d 1c1-bas ; auss1, en ce sens, on peut dire que
!'ame b?nn~ est_ o~blie~se (ibid., 32). n ~ la limite,l'ame, placée
dans le heu mtelhg1ble,n a plus de souvemrs. « II n'est pas possible,
lorsque la pensée s'applique aux intelligibles, de faire autrechose
q~e d~ les penser et de les contempler ; et la pensée actuelle
n 1mphque pas le ~ouvenir d'avoir pensé. » Que l'on n'objecte
pas que la pensée m~llectuelle est un_~ouvement qui comprend _
des moments success1fs, tels que la d1v1sion du genre en especes,
et, par conséque~t, a chaque moment, la mémoire des moments
précédents. Car 11 s'agit ici d'une antériorité et d'une postériorité logiques, qui ont rapporl a l'ordre et non a la succession
dansle ~emps; de meme, l'ordre de dépendance qu'il y a entre
les parties d'une plante n'empeche pas qu'on la voied'un coup
(IV, 4, 1).
.
Partant de c_et état supérieur, l'on peut voir maintenant comme~~ la 1?~mo1re natt dans l'ame. Elle natt, des que l'ame sort
de _l mtellig¡ble et veut s'en distinguer. Alors iI n'y a plus assimiIa__tion complete entre !'Ame et son objet. C'est cette distance ou
l'a~e est du mo~de intelli~ble qui fait qu'ellene posséde plus que
des 1;11ages. « L ~e possede encore toutes choses ; mais elle les
possede seconda1rement, et ainsi, elle ne devient pas parfaite~ent t?utes ~ho~es. » L'image natt done d'une pénétration
mcomplete de I obJet, suffisante cependant pour disposer l'ame
conformément a cet objet (ibid., 3).
• Pourtant! pourrait-on ohjecter, la vie des ames, et meme des
ames supérie~res com~e celles des astres, n'est-elle pas liée a
!~ ~urée? Lame de lastre n'agit-elle pas dans la durée pour
dmger son corps, et ne doit-elle pas, malgré sa supériorité
garder _le s,ouvenir des moments passés de son action ? Mais ¡~
souv~~r d un de ~es moments supposerait que ce moment peut
~e d1st~~uer et _s 1s?ler de tous les a utres. Or, il n'en est pas touJ~urs ams1. La vie d un astre ne se morcellepas en fragments que
1 ?º peut séparer. &lt;&lt; Distinguer dans la période d'un astre un
~1er et une année derniére, c'est comme si l'on divisait en plusieurs mou".e~ents le ~ouvement ~u pied_ qui avance d'un pas,
et_ c?~? s1 1 o~ voyai~ dans cette 1mpuls10n unique une multiP!1cité d 1mpu~s10~. ~mques et successives. » La durée de la vie
d. u1:l astre est 11:ldIVIs1ble, et c'est nous qui, de notre point de vue
dis~mguons_ les JO~rs et les nuits et les parties du temps (ibid., 7)'.
1 C~s considérabons nous font mieux voir a quelles conditions
ª. ~ie dans la durée est accompagnée de mémoire. C'est a condition que cette dur~e perde son unité et se fragmente. La rné-

�~2

REVUE DBS COURS ET CO~FÉRENCES

moire dépend alors de l'attitude de 1'11.~e. Ell~ ne réveill~ le
passé qu'autant qu'elle a intéret a le réve1ller. S1 des_sensations
différentes provoquées par des objets diffé~ents ne l'1~tér~sen~
pas, elle ne les accueille pas dans sa mémo1:e. En particuh~r, s1
nous avons a faire toujours la meme action dans les memes
conditions(ce qui est le cas de l'ame d~ l'astre),nous ne garde~ns
pas le moindre souvenir de la s?ccess~on _du temps. « Lorsqu on
répete toujours le meme acte, il est mu~1le ?,e conserver I_e souvenir de chaque détail de cet acte, pmsqu I1 reste le ~eme. n
(ibid., 8)·. La mémoire n'a d~~c sa p~ace que dans une vie fr~gmentée, assaillie sans cesse d 1mpressions nouvelles et de besoms
sans cesse renaissants.

L'étude que Plotin fait de la mémoire est des plus pro:¡_&gt;res a
donner l'idée de sa méthode dans les r~cherches psychologiques.
Voyons comment il a appliqué cette méthode au probleme du
plaisir et de la douleur.
.
Le plaisir et la douleur sont aunnivea u pi~~ has que!ª mém?1re.
lls n'appartiennent pas completement a, I ame, .ma1s auss1, au
torps qui lui est lié, et au comp~sé ~e l'íl.me _et d~ co:ps. II n Y a
point d'affection dans l~ corp~ marumé, qm est md1ffére~t a _la
dissolution de ses parbes, pmsque sa substance reste , ~a1s,
lorsque le corps veut s'unir a l'ame,il forme ~vec elle ce une alhance
dangereuse et instable, n qui engendre des d1!ficul~es. Le co:ps est
en effet soumi11 a toutes sortes de mod1ficab~ns, _qui_ ~ont
plus ou moins compatibles avec la présence 4e v_1e q~1 lm v1ent
de }'ame. Lorsqu'il est atteint dans son orgamsation, 11 y a t&lt; u~
recul du corps, en train d'etre privé de l'image d~ l'ame qu'1l
possede, » et, au point précis qui est a~teint,se ~rodmt ladouleu:.
·C'est pourquoi la douleur est ressenbe et locahsée dans la parbe
patiente. Seul le corps souffre. Inversement le plaisir se produit,
au moment ou la modification corporelle est telle qu'elle permette
au corps de recevoir a nouveau l'influence _de l'ame.
En un mot, le plaisir est une a~gmenta!-i?n, et la douleur u~e
diminution de 1a vitalité du corps. Du pla1sir et de la douleur, 11
faut distinguer la perception qu'en a l'ame, et quLse produit
a un niveau supérieur. ce La sensation elle-meme n'est p~s souffrance, mais connaissance de la souffrance ; étant connaissance,
elle est impassible ». (IV, 4, 18-19).
. .
Le désir est, selon Plotin, un phénomene complexe. qui a h eu

!ª

LA PHILOSOPHIE DE PLOTIN

53

a différents niveaux ; son point de départ est dans le corps vivant,
c'est-a-dire liéal'image de l'ame. nCe n'estpasl'Amequirecherchc
les saveurs douces et ameres; c'est le corps, mais le corps qui ne
veut pas étre un simple corps, » et qui les recherche pour
augmenter sa vitalité. A ce stade, le désir est penchant ou prédésir;
il dépend del' état actuel du corps. A un second stade, le désir est.
dans la nature, c'est-a-dire dans cette partie émanée de l'arne
qui conserve le corps vivant ; la nature n'accueille pas tous les
penchants du corps, parce qu'elle cherche uniquement ce qui
peut le guérir ; elle ne s'unit done aux désirs du corps que si
ce sont des désirs qui ne dépendent pas de l'intéret modientané
d~ l'organe afl'ecté, mais qui visent a la conservation de l'organisme. A un troisieme stade, enfin, le désir pénetre jusqu'a l'ame.
nLa sensation présehte l'image de l'objet, et, d'apres cette image,
ou bien l'Ame, dont c'est le role, satisfait le désir ou bien elle v
rési~te, elle le suppor~e, et elle ne fait attention ni au corps 011 1~
désu,-a commencé, m a la nature qui a désiré ensuite. n (IV 1 4
20-21).
'
Da~s la colere, Plotin_ distingue aussi ce qui vient d~ corps,
le bomllonnement de la hile et du sang, et ce qui vient de }'Ame ;
c'est d'~bord la p~rception ou J'image de l'objet qui a causé cette
révolution orgaruque ; c'est ensuite la disposition de l'A.me a
attaquer et a se défendre. Mais il y a aussi une « colere qui vient
d'en haut » ; la représentation -de l'objet, et la disposition
morale sont alors antérieures aux modifications physiologiques.
(IV, 4, 28).
Ces exemples suffisent a montrer quelle est l'ampleur de la
~éthod~ de ~l_otin dans les questions psychologiques, et comment
Il ~ eu l'mtu1tion, d'une maniere peut-etre plus précise qu'aucuñ .
philosophe de I' Antiquité, de l'importance des phénomenes
organiques dans la vie de l'ame.
. L'entendement ( chá.vw.t ) est considéré par Plotin comme le
mveau propre et normal de l'~'ime, intermédiaire entre I'intelligence et le monde sensible. L'entendement c'est nous-memes
tandis que l'intelligence, d'une part, le corp~, d'autre part, sont
seulement notres,
L'enten~e~ent a trois fonctions principales : d'abqrd il comp~se. e~ d1v1se en partant d'images dérivées de la sensation.
Ains1, ll développera l'image qu'il a de Socrate en détaillant ce
que lui fourl!it l'imagination. En second lieu, il ~juste les données
~e. la se_ns~tion aux empreintes qu'il regoit des idées Jntelbgibles; Il distingue, p~r exemple, si Socrate est bon, non pas dans
les pures données sensibles, mais parce qu'il a en lui la regle du

�54

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

bien. Enfin, il fait correspondre les images actuelles et récentes
aux images anciennes ; il reconnatt ; dans la personne qui se
présente a lui, il reconnatt Socrate.
L'entendement a done, pour Plotin, une fonction discursive,
une fonction de liaison ; « il sait qu'il est discursif, c'est-a-dire
fait pour comprendre les choses extérieures. » Mais, dans cet
effort de compréhension, il s' éleve vers l'intelligence dont il
reQoit l'illumination. (V, 3, 2-3).
Ce serait mal comprendre cette psychologie que de considérer
les facultés inférieures comme s'ajoutant a l'ame a mesure qu'elle
descend a un degré inférieur. Ce serait admettre que la deseen te
de l'ame, loin de l'appauvrir, l'enrichit, est pour elle un progres,
et fait passer al' acte des puissances jusqu'ici dormantes. Enréalité,
les facultés inférieures ne sont qu'une expression appauvrie et
une forme déficiente de ce que l'ame contient éternellement. La
faculté de sentir qui est en l'homme sensible est, par exerople, le
reflet d'une faculté de sentir plus élevée qui est dans ce l'horome
intelligible, » c'est-a-dire dans la partie supérieure de l'amP.,
« Les etres intelligibles peuvent etre nommés sensibles, puisqu'ils
sont, a leur maniere, obj'Elts d'une perception. La sensation, icibas, que nous nommons sensation parce qu'elle se rapporte a
des corps, est plus obscure que la perception qui a lieu dans l'intelligible, et elle n'est plus claire qu'en apparence. Nous nommons
sensitif l'homroe d'ici-bas, parce qu'il per~oit moins bien et
per~oit des images inférieures a leurs modeles ; ainsi les sensations
sont des pensées obscures, et les pensées intelligibles sont des
sensations claires. i&gt; (VI, 7, 7).
(d suivre.)

L'ceuvre poétique de Leconte de Lisle
Cours de 11. EDMOND EST1:VE,
Professeur d l'Université de Nan cy.

V. Leconte de Lisle et les Hommes.

\

L'reuvre de Leconte de Lisie, considérée d'un certain biais
est, ,n?us _l'avons ~u, un~ ~hé~gonie. Mais l'auteur ne sépare pa~
de l h1sto1re des dieux, l h1sto1re des hommes qui, par un renversement du rappor~ habit?el des termes, ont créé ces dieux. Et
comme c~tte h1sto1re ne s attache pas a suivre l'ordre des événements, m a en dérouler totalement le récit ni a enchatner
les caus~s _et les effe~, mais comme, au gré de la f~ntaisie poétique,
elle _c~o!Slt d~s ép1sodes et traite des fragments, recueille des
tradihons, pemt d?s mreurs, ranime des passi'ons et recrée des
ames, elle n'es_t pomt une histoire, mais une épopée, plus exaotement une suite de_ ~ourtes épopées, une légende de l'humanité,
c~tte « légende des s1ecles » que Víctor Hugo portait déja dans sa
tete au temps meme ou paraissaient les Poemes Anliques et
pour laquelle, avec ce sens du style lapidaire qui luí était pro~re
11 a trouvé, a~res quelques tatonnements, le titre définitif.
'
Le mot _lu1 ~ppartient, sans conteatation possible. Mais la
c~ose, a qm rev1ent la gloire d'en avoir été l'inventeur ? Est-ce a
lm ? Est-ce a Leco~te de_Lisie ? A s'en rapporter exclusivement
aux. dates, on a vite fa1t de trancher la question. Les Poemes
Anliques sont d~. 1852; la premiere série de La Légende des Siecles'
est'tde 1859.
·t · «·tS il, faut - comme on a dit - que l' un des d eux
P,0 e es ~1 1m1 é I autre », on en conclura, et on en a conclu ce que
e tst yictor ~ugo, puisqu'il n'est venu qu'a la suite ». Ce serait
peut-etre vo1r les choses un peu simplement. D' abord, parmi

�56

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

les poemes qui composent le recueil de 1859, on en peut compter
un certain nombr~ qui avaient été écrits entre 1840 et 1852 ;
et, si ce qu'il y avait daos la tentative de Victor Hugo de particulierement original, était d'embrasser l'histoire entiere de l'humanité, depuis la créabion jusqu'au jugement dernier, l'idée
n'avait certainement pu lui en venir de ce volume des Poemes
Anliques, exclusivement voué, ou peu s'en faut, a la glorification
du génie hellénique, et grossi, sans plan arreté, d'une douzaine
de morceaux qui n'ont ríen d'antique, ni ríen d'épique,ni meme
rien de commun entre eux, tels que Juin, Midi ou Nox, et La
Fonfaine aux Lianes, et les chansons imitées de Burns. Et l'on
serait tenté, au contraire, de penser que c'est Le_conte de Lisle
qui a pu etre engagé par l'exemple de Victor Hugo a étendre
le cercle de ses compositions aux civilisations du Nord et au
Moyen Age, si, en 1854, tels des poemes, et non des moindres,
qui figureront dans les Poésies Barbares de 1862, - c'est le
Runoia que je veux dire, - n'avait été inséré dans la Revue de
Paris, si la plupart des autres ne s'étaient succédé de 1857 a
1860 dans la Revue Conlemporaine, si, enfin, le titre du recueil
n'avait été trouvé des 1858. Faut-il done a tout prix que l'un des
deux poetes ait « imité » l'autre, et cette questiond'antériorité
ne perd-elle pas toute l'importance qu'on a cru devoir y mettre,
si tous les deux,s'emparant presque au meme moment d'unsujet,
- ou d'un ordre de sujets,- qui, depuis quelque temps déja (&lt;était
dans l'air n, ils l'ont conc;¡u d'une maniere fort différente et mis en
reuvre chacun a sa fa\¡on ?
A supposer, en effet, qu'on veuille remonter jusqu'aux origines
de cette épopée moderne dont, vers le milieu du XIX8 siecle,
Víctor Hugo et Leconte de Lisle nous ont donné les chefs-d'reuvre,,
i1 faut, en derniere analyse, les chercher dans le grand et persévérant labeur d'érudition scientifique qui, depuis le milieu
environ du xvme siécle, nous avait fait de mieux en mieux connattre les commencements de notre race et les premiers Ages
de l'humanité. Ce sont les eílorts accumulés de consciencieux
chercheurs et de modestes savants qui l'avaient rendue possible ;
et celui qui fut vraiment, sinon le créateur, tout au moins Jlinitiateur du genre, celui qui le premier fit jaillirdescendresrefroidies
du passé une étincelle de vie, c'est celui qui fut atissi l'initiateur
de l'histoire moderne, - j'entends de l'histoire considérée comme
reuvre d'art, - ce Chateaubriand dont la grande figure domine
tout notre XIXª siecle littéraire, et se dresse a l'entrée de
toutes ses avenues. Je ne citerai pas une fois de plus la page
fameuse d'Augustin Thierry, si souvent alléguée et que tout le

L'&lt;EUVRE POÉTJQUE DE LECONTE DE LISLE

57

monde connatt; mais je ne puis m'abstenir de rappeler ici que c'est
de Chateaubriand et de ses Marlyrs, et, pour préciser encore, du
Vl8 livre des Marlyrs, tout plein d'une si pittoresque et si poétique barbarie, que se sont inspirés et réclamés les jeunes écrivains qui, aux alentours de 1830, ont entrepris de !aire de l'histoire le récit animé et vivant des actions des hommes, de nous
restituer non seulement la teneur et la trame des faits, mais le
décor ou ils se sont encadrés, mais 1es passions dont ils ont été
les gestes, mais les idées, les croyances, les préjugés ou les mirages
qui onL mis ces passions en jeu, de représenter chaque époque,
chaque peuple, chaque siecle, avec sa fac;¡on propre d'etre, de
penser et de vivre, son langage, son costume, sa couleur, en un
mot non pas d'enregistrer mais de ressusciter le passé. C:ette
devise féconde que Michelet n'avait pas encore inscrite au fronton
de son Hisloire de France, mais dont son Hisloire du Moyen Age
était, avant la lettre, l'illustration, elle convenait aux poetes
encore plus qu'aux historiens, et il était naturel que le mot
d'ordre passé par la poésie a l'histoire fO.t repassé par l'histoire a
la poésie. C'est de la rencontre de cette conception poétique de
l'histoire avec l'idée, chere aux philosophes, du progres indéfini
ou tout au moins de l'évolution nécessaire de l'humanité que
sortit, entre 1850 et 1860,cette renaissance de l'épopée que, des
1828, en une page quasi prophétique, Quinet avait appelée et
annoncée. Aux épopées a la fa\¡on antique, lliade ou Odyssée,
Ramayana ou Mahabarala, « conc;¡ues par l'esprit national, .•.
reuvre et tableau d'une race et d'une nation », il opposait l'épopée
de Dante, qui lui apparaissait comme « l'reuvre et l'image du
genre humain. »
Et maintenant, - ajoutait-il, - qu'un homme dispose des annales de
I'hu,m_aru;é comme de cenes du P.euple grec, que pour unité il choisisse J'unité
de I histo1.r_e et de 19: nature, qu'!l rapproche des @tres réels ~ travers les siecles
dans la vo1e merve1lleuse de l'inflm, ~ue ces se/mes se succedent et s'enchatnent non plus ~ans les ombres de I enfer, du purgatoire ou du paradis du
Moyen Ag~, mais dans un espace aussi illimité, brillant d'une lumiére plus
complete, 11 aura atteint la forme possible et nécessaire de l'épopée dans Je
monde modeme.

_A c~tte dat~ de 1828, déja Lamartine, dans un moment d'illummation, ava1t jeté le plan de cet immense poeme allant du ciel
a la terre et de la terre au ciel, dont Jocelyn et la Chute d'un Ange
ne furent que des épisodes, et Alfred de Vigny avait montré, dans
les plus remarquables de ses Poemes Antiques el Modernes, dans
son Déluge, dans son Moise, quelle grandeur épique peut se
d~ploy_er dans le cadre.. de quelques centaines ou meme de quelques
vmgtames de vers.

�58

59

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

Ainsi, ce dont il convient de louer Victor Hugo et Leconte de
Lisie, ce n'est pas d'avoir inventé de toutespieces, et avant tous
autres, l'épopée de l'humanité, c'est de l'avoir réalisée, et de
l'avoir réalisée d'une maniere si différente. Si l'on veut savoir
daÍls que! dessein Victor Hugo a entrepris son reuvre, il suffit
de relire ce paragraphe de la préface qu'il y a mise :

tout au moins parcouru, et parfois )u de tres pres toute une bibliotheque. 11 ne s'est pas contenté, comme le plus souvent
Víctor Hugo, des encyclopédies, dictionnaires et autres ouvrages
de vulgarisation, dont l'usage est rapide et facile. 11 a recouru
aux travaux de premiere main, il est remonté aux textes ; et ces
travaux, comme ces textes, s'ofTraient a luí sous la forme de gros
livres dont il était impossible, sans un véritable labeur, de s'assimiler le contenu, ou meme d'en extraire les parcelles de poésie
qu'il pouvait recéler. Pour son poeme de Baghaval, il a mis a contribution les quatre volumes de la traduction faite par Burnouf
du Baghavala-Purana, non sans s'inspirer en meme temps de
celle que Fauche avait donnée du Mahabarftla. Pour NéférouRa, il a consulté une série d'articles publiés dans le Journal
Asialique par un égyptologue de marque, le vicomte de Rougé.
Pour la Légende des Nornes, il a utilisé l'Hisloire de Danemark
de Malet, les ouvrages d'Ampere, d'Ozanam, de Marmier. Pour
composer ses poemes grecs, non seulement il a lu a peu pres tout
ce que les Grecs nous ont laissé de poésie, depuis Homere jusqu'a
Théocrite et Apollonius, mais encore il a eu connaissance des
travaux d'Ottfried Muller sur les Doriens et fait son profit des
découvertes archéologiques du Dr Schliemann. 11 serait aisé,
au besoin, ~e multiplier les exemples. Ül! reconnattra que nul
encore en France, le seul Chénier peut-etre excepté, n'avait mis
au service d'une imagination de poete une telle abondance
d'érudition.
De cette érudition, toutefois, il ne faut s'exagérer ni la solidité
ni la profondeur. Elle est, sur bien des points, déja démodée.
Tandis que Leconte de Lisie fixait ses conceptions poétiques en
beaux groupes marmoréens, la science poursuivait ses enquetes.
Elle découvrait des faits nouveaux ; elle construisait des théories
nouvelles;_elle remplagait par d'autres- hypotheses les hypotheses qui passaient, il y a un demi-siecle, pour des vérités. On ne
saurait reprocher a l'auteur des Poemes Barbares d'avoir mis une
entiere confiance dans les savants dument qualifiés qú'a l'occasion il prenait pour guides, d'avoir, notamment, sur la foi de
M. de Rougé, tenu pour un document officiel, émanant de
Ramses 11, une inscription fabriquée quelques centaines d'années plus tard. On ne saurait meme lui en vouloir d'avoir eu quelquefois la main moins heureuse dans le choix de ses ínspirateurs :
il y a soixante ans, qui n'aurait vu dans Henri Martín ou Hersart
de Villemarqué des autorités plus que suffisantes ? Mais il faut
jouer quelque peu sur les mots pour admettre qu'on trouve réalisée dans cette poésie, toute « savante &gt;) qu'elle soit et qu'elle

Exprimer l'humanité dans une espéce d'reuvre cyclique, la peindre successivement et simultanément sous tous ses aspects, histoire, table, philosophie,
religion, science, lesqu~ls se r_ésument en un seul et immense ~o_uvement
d'aseension vers la lum1ere; !aire apparaltre, dans une sorte de miro1r sombre
et clair ... cette grande figure une et multiple, lugubre et rayonnante, fatale
et sacrée, l'Homme ; voiU1 de quelle pensée, de quelle ambitlon, si l'on veut,
est sortie la Légende des Siecles.

Et si l'on veut savoir dans quel esprit LecontedeLisle a com•
posé lasienne, il n'est que de se reporter au discours dans lequel il
a fait l'éloge de son illustre confrere. Apres avoir cité le passage que je viens de reproduire, il ajoute :
Certes, c'était la une entreprise digne de son génie, que)que colossale qu'elle
tot. Pour qu'un seul homme, toutefois1 pOt réaliser completement un dessein
aussi formidable, il fallait qu'il se fut assimilé tout d'abord l'histoire, la
religion, la philosophie de chacune des races et des civilisations disparues ;
qu'il se fft tour a tour, par un miracle d'intuition, une sorte de contemporain
de chaque époque et qu'il y revécOt exclusivement, au lieu d'y choisir des
thémes propres au développement des idées et des aspirations du temps oá
il viten réalité.

Comme il arrive souvent, en indiquant en quoi Víctor Hugo, a
son sens, avait manqué, il a, du meme coup, précisé a quoi,lui,
il aurait voulu réussir ; si bien que notre tache peut se borner
a !'examen des trois points sur lesquels il a lui-meme attiré
notre attention.

...

11 faut, nous dit Leconte de Lisie, que le poete se soit « assimilé
tout d'abord l'histoire, la religion, la philosophie de chacune des
races et des civilisations disparues ». Cette épopée de l'humanité,
elle est, avant tout et dans s3; substance, une reuvre de savoir.
Convenons, sans nous faire prier, que le savoir ne lui a pas manqué. M. Vianey s'est donné la peine de rechercher les sources
auxquelles il a puisé pour écrire un certain nombre de ses poemes,
ceux justement qui sont de caracter_c historique ou légendaire.
11 résulte de cette tres précieuse enquete, - encore que, malgré
toute la diligence qu'y a mise l'auteur, elle demeure incomplete, - que, pour ce faire, Leconte de Lisie a, sinon dépouillé,

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1

61

REVUE DES COURS ET CONFERENCES

L &lt;EUV1lE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISI.E

prétende etre, cette union étroite, cette confusion de l'art et de
la science que l'auteur, dans ses préfaces, assignait comme but
aux efforts désormais convergents de l'intelligence humaine.
Lorsque Leconte de Lisie empruntait a ses lectures le sujet de
quelque poeme, il lui arrivait de se déterminer moins par rauthenticité du récit que par l'effet poétique qu'il espérait en tirer ;
et si, pour mettre les choses au mieux, une rapsodie oomme

références qu'il énumere dans ses préfaces avec une précision
ostentatoire, il en prend a son aise avec les documents. Son
imagination, toute puissante qu'elle soit, ne saurait y suppléer.
Aussi y a-t-il souvent dans ses peintures historiques, quelquechose
de faux, tout au moins d'inconsistant et de conventionnel.
Il n'en va pas de meme chez Leconte de Lisie. Tel de ses poemes,
en effet, n'est qu'une mosa'ique dont on retrouve les fragments
épars dans l'ouvrage ou. il s'est documenté.L'Arc de Civa ramasse
en trente stances un millier de vers du Ramayana. Le poeme
d'Iiélene est fait avec des morceaux empruntés a une demi-doudouzaine de poetes grecs ou latins. Les quatorze vers du sonnet
intitulé le Combat Homérique ont été glanés dans trois chants
del' Iliade. Certains poémes espagnols sont des centons du Romancero. Comment les piéces sont choisies et ajustées, avec quel art
cela est fait, nous aurons a y revenir. Pour le moment, tout ce
que nous voulons observer, c'est que cela n'est pas fait de rien,
et que si les tableaux que nous présente Leconte de Lisie nous
frappent par leur relief et par leur couleur, et s'ils nous entrent,
comme on dit, dans les yeux, c'est qu'il se mele, dans leur composition, a l'intuition poétique, un fort élément de réalité.
En meme temps qu'elle a donné de la solidité ason pittoresque,
l'érudition lui a donné aussi de la variété. Puisant pour chaque
poéme a une source difiérente, et suivant ordinairement d'assez
pres le texte dont il s'inspirait, Leconte de Lisie avait quelques
chances de tracer de chaque pays, de chaque époque, de chaque
race, une image qui apparttnt en propre a ce pays, a cette époque,
a cette race, et ne se confondit pas a vec les images voisines dans
un archaisme vague ou un exotisme banal. On sait comment,
pour mettre de la couleur sur ses Orientales, Rugo avait composé
5a palette de tous les souvenirs qui s'étaient, au hasard de ses
lectores, déposés dans sa mémoire, amalgamant Turquie, Arabie
Perse, voire meme Grece et Espagne, dans la peinture d'un Orient
imaginaire. Les tableaux que l'on rencontre chez Leconte de
Lisie de l'Inde, de la Perse, de l'Arabie, se distinguent au premier
eoup d'reil par des traits particuliers et une physionomie originale.
Lisez -seulement dix vers de {:unacépa :

I'Histoire de la dominalion des Arabes en Égyple el en Portugal,
rédigée sur l'Iiisloire lraduile de l'arabe en espagnol de M. Joseph
Conde par M. de Marles, pouvait !ni en imposer par la longueur

de son titre et le luxe de garanties qu'elle semblait ofTrir, il n'avait
aucune illusion a se faire sur la valeur scientifique du Foyer
Breton d'Émile Souvestre ou du Monde Anlédiluvien de Ludovic
de Cailleux. Et cela luí importait sans doute moins qu'on ne l'a
cru et qu'il n'a voulu le faire croire lui-meme. Et, en somme,
il avait raison. Poete, il faisait son méti.er de poete. Ce qu'if
demandait aux livres d'apres lesquels il travaillait, ce n'était
pas des documents pour écrire l'histoire, mais le choc qui ébranIait son imagination et les matériaux dont il avait besoin pour
batir une ceuvre beaucoup moins objective et impersonnelle
qu'il ne l'a affirmé, comme nous le verrons tout a l'heure.
Je ne veux pas dire, toutefois, que cette érudition, - toute
discussion sur saqualitémise a part,-n'ait conféré a Iapoésie de
Leconte de Lisle des mérites que sans cela elle n'aurait pas eus.
Elle a donné aux représentations, ou, si l'on veut, aux recons-•
titutions qu'il a tentées d'un passé lointain, une cohérence, une
tenue, une uniLé que noLre Iittérature n'avait pas encore connues.
Il y avait, lorsqu'il publia ses premiers poemes, trente a quarante ans que nos poetes s'essayaieµt a faire, - pour appeler les
choses par leur nom, - de la couleur Iocale. lis y apportaient,
comme on sait, un zele aussi ardent que médiocrement éclairé.
Je ne parle pas des écrivains de dixieme ordre, qui, quoi qu'ils
fassent, le font mal. Je ne parle pas non plus des fantaisistes
a la maniere d'Alfred de Musset, qui, ayant découvert assez vite
le secret du procédé, professaient a son égard,- je vous renvoie
a Namouna, - le scepticisme le plus irrévérencieux, et s'ils
brossaient un décor italien ou espagnol, s'ils encadraient leurs
créations dans les montagnes du Tyrol ou l'enceinte d'une vieille
petite ville allemande, ne se donnaient pas la peine de chercher
ailleurs qu'en eux-memes les éléments de leurs tableaux. Je
pense aux mattres du genre, au Víctor Rugo des Orientales,
et au Víctor Rugo de Notre-Dame, et au Víctor Rugo de Ruy Bias,
et meme au Víctor Rugo de LaLégende des Siecles. En dépit des

Sous la varangue basse, aupres de son flguier,
Le Richi vénérable acheve de prier. ·
Sur ses bras d'ambre jaune il abaisse sa manche
Noue ~utour de ses reins la mousseline blanche,
Et cro1sant sos deux pieds sous sa cuisse l'ceil clos
Immobile et muet il médite en repos.
'
·
Sa temme a pas légers vient poser sur sa natte
Le riz, le lait caillé, la banane et la datte ;
Puis elle se retire et va manger A part...

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L'CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

· Lisez maintenant une strophe ou deux de la Vérandah :
Sous les treillis d'argent de la vérandah close,.
Dans l'air tiede embaumé de l'odeur des jasmms,
Ou la splendeur du jour darde une fleche rose,
La Persane foyale, immo~ile, repose,
.
Derriere son col brun cro1sant ses belles mams,
J)ans l'air tiede, embaumé de l'odeur des jasmins
Sous les treillis d'argent de la vérandah'close.

.

'

Jusqu'aux levres que l'ambre arrondi baise encor,
Du cristal d'ou s'échappe une vapeur subtile
Qui monte en tourbillons légers et prend l'essor,
Sur les.coussins de soie écarlate, aux fleurs d'or,
La branche du hfika róde comme un reptile
Du cristal d'ou s'échappe une vapeur subtile
Jusqu'aux levres que l'am~re arrondi baise encor.

Et lisez enfin ces quatre stances, prises dans l' Apoihéose de
Mouga-Al-Kébyr :
Voici. Le Dyouan s'ouvre. De place en place
Chaque verset du livre, aux parois incrusté,
En lettres de cristal et d'argent s'entrelace
Du sol jusqu'a la vofite et sans fin répété.
Sous le manteau de laine et la cotte de mames
Et le cimier d'ou sort le fer d'épieu carré, .
Les Émyrs d'Orient dressent leurs hautes ta11les
Autour de Soulyman,l'Ommyade sacré.
Les Imans de la Mekke, immobiles et graves, ·
Sont la l'écharpe verte enroulée au front ras,
Et les chefs des tribus chasseresses d'esclaves
Dont le soleil d'f:gypte a corrodé les bras.
Au fond, vHus d'acier, debout contre les portes,
De noirs Éthiopiens semblent, silencieux,
Des spectres de guerriers dont les a.mes sont mortes,
Sauf qu'un éclair rapide illumine leurs yeux.

N'est-il pas vrai, malgré un air de parenté indéniable entre ces
trois formes de la civilisation orientale, qu'on se sent a chaque
fois transporté dans un monde nouveau, et que par l'abondance,
et la p'récision, et l'originalité des détails, chacun de ces tableaux
exclut l'impression qu'il ait été fait de chic.
·
La recherche de l'exactitude a ses avantages, meme pour un
poete ; elle a aussi ses inconvénients. 11 arrive notamment qu'elle
se fasse trop sentir. L'auteur, plein de son sujet, la mémoire
obsédée de tous les traits pittoresques, suggestifs, curieux, qu'il
a notés dans ses livres, ne peut se résoudre aux sacrifices nécessaires et ne vous fait grace d'aucun. De la parfois une surcharge
dont le lecteur est accablé. C'est surtout quand il rapporte les
traditions des peuplades primitives que Leconte de Lisie, cédant

63

a l'attrait puissant qu'exerce sur lui le mystere des origines, se
laisse facilement entrainer. Voyez dans Khiron toute l'histoire,
d'ailleurs contestable, des inva·sions doriennes dans la Grece
pélasgique. Voyez dans le Massacre de Mona le récit des migrations des Kymris. Voyez, dans la Légende des Nornes, les contes
sans fin que font les trois vieilles assises sur les racines du frene
Yggdrasill. Ou bien encore, c'est quand il énumere les horreurs,
les calamités, les violences et les turpitudes des plus sombres
époques du Moyen Age que sa verve ne sait pJus borner son
cours. Quelles que soient la beauté des vers et !a vigueur des
peintures, il faut s'y reprendre a plusieurs fois pour achever des
morceaux, comme le Corbeau, Hiéronymus ou les Paraboles de
Dom Guy, et on en vient a souhaiter, tandis que roulent d'un
flot égal, avec un fracas uniforme, ces tirades interminables,
que l'auteur fut plus concis, ou qu'il fut moins savant.
.
L'abus de I'érudition ne produit pas seulement la lassitude ; il
engendre l'obscurité. Pour comprendre les poemes mythologiques
et historiques de Leconte de Lisie, il faudrait souvent etre aussi
informé que l'auteur Iui-meme, connattre les sources ou il puise,
avoir Ju les Iivres qu'il a Ius. La priere védique pour les morls,
par exemple, n'est pleinement intelligible, j'entends dans son sens
, littéral, que si le lecteur a quelque teinture.du Rig-Véda. Parfois
le contexte apporte une suffisante clarté ; parfois aussi il ne
fournit que peu de lumiere. Faute d'un.e annotation que le poete
ne pouvait guere, sans tomber dans le pédantisme, mettre au bas
-0u a 1~ suite de ses vers, nous en sommes réduits a charger notre
mémoire de termes étrangers dont la signification nous échappe,
ou .d'allusions dont nous ne saisissons pas la portée. Ajoutez
que la préoccupation de I' exactitude dégénere en prédilection
pour l'insolite et pour le bizarre. La question des noms propres,
en particulier, tient dans la poésie de Ceconte de Lisie une place
qu'on ne peut s'empecher de trouver un peu excessive. 11
semble que fa été pour lui la grande affaire, et le témoignage le
plus éclatant de son esprit scientifique, que d'appeler ses héros
des noms les plus dissemblables de ceux sous lesquels on les
com:~ait ordi1:1airement. !I luí est meme arrivé de changer a
plus1eurs reprises sa mamere de les écrire. Assurément il était
lé~itime d_'y apporter une attention méticuleuse, quand il s'agissa1t des d1e~x de la Grece, qu'il était índispensable de distinguer,
~n Ie~r resbtuant leurs appellations authentiques, des dieux de
1 Itahe avec Iesquels on les avait trop-longtemps confondus. Mais
on :reut ~e de~ander quel intéret et quel avantage il pouvait y
avo1r a d1re Surya au lieu de Sourya, Nurmahal au Iieu de Nour-

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L &lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

t l'on sourit volontiers des efforts réitérés faits par le
mahal e
·
t
poete pour donner au nom de Cai:n, devenu s_uc~ess1vemen sous .
sa plume Kain, puis Qain, un aspect qui fut suffisamment
barbare a nos yeux.

•
••

Le lecteur aurait tort, néanmoins, de se laisser rebuter I.'ªr ces
dehors un peu rébarbatifs de la poésie de Lecont~ de_ L1~le. A
regarder de plus pres, il s'apercevra que cet appar~il scientifiqu_e
répond a une intention plus profonde que le souc1, as_sez puéril
en'somme de l'exactitude matérielle ou de la oorrection orthographique'. Si l'auteur nous surprend par des, détails s~nguliers
et des dénominations inattendues, c'est que des lepremierab?rd
il veut que nous nous sentions tra_nspor~és hors de D:otre sphere,
que nous ayons l'impression quas1 phys1que _de la d1fférence des
milieux et des époques. Mais il se propose b1~~ de ~e ~as s'en
tenir la. II veut nous faire pénétrer avec lm Jusq? a l ame des
temps passés e~ _des races_ ~s~aru~s .•Pour réuss~r dans,. cet~
entreprise, il falla1t, nous d1sa1t-1!"lm-meme, ;rnn mira~le d mtm
tion ». Ce miracle, lui a-t-il été donn~. d~ 1 accom~hr ? On ne
saurait s'attendre, évidemment, a ce qu 11 ait pous~é JUS~ue ~ans
le dernier détail la psychologie tles peuples. Ce n aura1t pu et~
qu'au détriment de la poésie e~_de I'ar_t. M?ins exigeants que lm,
nous ne demanderons pas « qu 11 se s01t fa1t touratourlecontemporain de chaque époque et qu'il y ait revécu exclusiv~ment.. »
II nous suffira qu'il en ait rendu exactemen~ la phys1o~om1e
générale, qu'il ait démelé avec jus~esse e~ ~ouhgné avec VIgueur
les traits dominants et le caractere ongmal de chacune des
grandes races ou des grandes civilisations auxqueiles il a demandé
le sujet de ses tableaux.
. .
.
.
.
.
L'Inde, soit légendaire, s01t h1stonque, lm a fourm le SUJ~t de
quelques-uns de ses plus beaux poemes. Pays étrange, qm rassemble en lui les plus étonnants contrastes : ardeu~ s~nsuelle et
extase mystique, voluptés savant_es et extraordmaires_ macérations. 11 semble que personne n'y fasse grand cas de la vte, de la
vie des au tres aussi. bien que de la sienne. La, passi?n, so~s ce
climat de feu, s'exaspere et va facilemen~ jusqu au cr1me. DJihanGuir, le maharajah de Lahore, s'est épr1s, a entendre monte~ ~a
voix dans l'air nocturne, de la blanche Nurmahal, l'ép?use d,~hKhan, que la guerre retient au loin. Et Nurmahal a 3ur~ d etre
fidele ; mais elle est faible, mais elle est femme ; elle a1me ~es
richesses1 les grandeurs, le luxe, les fetes, la soie et l'or? l~s saphirs
et les diamants. Elle ne résiste pas au penchant qui l entratne.

Mais pour éviter de commettre un parjure, elle commence par
se débarrasser d'Ali-Khan :
Par un coup de poignard a la fois reine et veuve,

elle pourra s'asseoir aux cótés de Djhan-Guir sur le tróne mongol.
Le vieux nabab d'Arkate, Mohhammed, est le mari tresamoureux
d'une trop jeune femme. « Défie-toi, lui souffie le fakir accroupi
ases pieds:

•

Nabab Ita barbe est grise et ta prudence est jeune...
Pourquoi réchauffes-tu le yeptile en ton sein ?

Et Mohhammed regarde « le front ceint de grace etde noblesse »
l'ceil jeune et pur, la bouche trop belle pour mentir, et il ne coro~
prend qu'une chose, c'est qu'il aime, qu'il aime comme s'il avait
vingt ans: La nuit vient : au fond du palais sombre, Mohhammed
repose ; il gít immobile, roide, la gorge ouverte au milieu d'une
mare de sang. - Le roi Ambarisha ofTre aux dieux une victime
h?maine. Au moment ou le sacrifice va s'accomplir, la victime
d1sparatt, dérobée par Indra. II faut de toute nécessité ou la
retrouver, ou lui ~n substituer une autre. Apres beaucoup de
tec_herch~s, ~mbarisha rencontreun pauvrebrabme, pieuxet sage,
qm a tro1~ f1ls. II demande au brave homme de lui Iivrer, au prix
de cent m1Ile vaches grasses, un de ses enfants. Mais le vieillard
ne veut pas céder son fils ainé, et sa femme se refuse a vendre
le plus jeune. Alors le second, &lt;;unacépa, se leve. II se dévoue.
II ·?em_ande seulement un jour de grace, pour dire adieu a celle"
qu Il_ a1me, a la fleur de son printemps, la tendre et pure &lt;;anta.
II lm_ annonce qu'il va mourir. La vierge aussitélt déclare qu'elle
le smvra dans la mort :
Tu veux mouru, dit-elle, et tu m'aimes l Eh bien
Le couteau dans ton cceur rencontrera le mien f '
Je te suivrai. Mes yeux pourraient-iJs voir encore
L? monde s:éveill~r, &lt;!,ésert achaque aurore f
e, est par. to1.qu_e I ore11le _ouverte _aux bruits joyeux,
J écouta1s les 01seaux qui chanta1ent dans les cieux
Par toi que la verdeur de la vallée enivre
'
Par toi que je respire et qu'il m'est doux de vivre...

Et ~l ~e dépend point d'el~e que son sacrifice ne soit accepté. V_alm1k1, l_e poete 1mmortel, Iui, est tres vieux. II a cent ans. Sa
v1e est pleme, son ceuvre est faite. II monte au sommet de l'Himavat, il s:arr~te ~o~s levaste Figuier verdoyant l'hiver comme l'été.
!mmob1le, Il Ia1sse une d_erniere tois ses yeux se fixer sur le monde,
Il se plonge dans la glo1re de Brahma. Et tandis qu'il est perdu
5

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L'&lt;EUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

dans cette extase surhumaine, par centaines, par milliers, par
millions, de blanches fourmis grimpent a l'assaut de son corps.

la favorito de Pallas Athéné, « la Cité surhumaine l&gt;, « la Fleur
magnifique des a.ges ll, que le poete voit, dans l'aurore et l'azur,
monter aux cieux élargis, et s'épanouir sur le monde enchanté,

Elles couvrent s.es pieds, ses cuisses, sa poitrine,
Mordent rongent la chair, pénetrent par les yeux
Dans la Joncavité du era.ne spacieux,
.
S'engoultrent dans la bouche ouverte et v1olette,

et de ce qui fut Valmiki, l'immortel poete, elles ne laissent qu'un
squelette roide,
Planté sur l'Himavat comme un dieu sur l'autel.

La Grece connatt,elle aussi,les passions qui tou~mententl'homme.
Elles sont de tous les temps et de tous les chmats. Lecont~ d~
Lisie nous montre Clytemnestre féroce, Hélene sensuelle, N1~be
orgueilleuse. Mais de cette terre _heureu~e, ou la race humame
s'est ép-anouie plus librement qu'a1lleurs, 11 a r~tenu d~ préférence
des images riantes. Les dieux y sont tout ~res de I h_omme, et
J'homme s'y sent presque au rang des d1eux. Les 1~mortels
aiment les femmes de la terre, et les nymphes ne crment pas
s'abaisser en poursuivant de beaux jeun_es hommes_ d'une t~ndresse que ceux-ci n'accueillent pas tou1ours. La v1e est facile,
les mreurs sont douces :
Ni sanglants autels, ni rites barbares,
Les cheveux noués d'un líen de fleurs,
Une Ionienne aux belles couleurs
Danse sur la mousse au son des cithares.

Sans doute la Grece a produit en foule guerriers _héroi'ques et
navigateurs aventureux ; mais, pour Leconte de Lisie, e~le est
surtout la patrie de l'intelligence et des_ arts, le sanct~a1re de~
Muses, dont il évoque a la fin del' Apollonide le .chceur maJestueux.
Nous sommes les Vierges sacrées,
Délices du vaste univers, .
Aux mitres d'or, aux ~aur~ers verts,
Aux lévres toujours mspir~.
L'homme éphémere et souc1_eux
Et l'Ouranide au fond des c1eux
Sont illuminés de nos flammes,
Et parfois nous réjouissons
De nos immortelles chansons
Le noir Hades oú sont les §mes !...
A travers la nue infinie
Et la fuite sans fin des temps,
Le chceur des astres éclat~nts
Se soumet a notre harmorne.. ,

Les Muses sont !'ame du monde. Mais leur séjour préféré, c'ést

..

La ville des Héros, des Chanteurs et des Sages,
Le,Temple éblouissant de la sainte Beauté.

Quel contraste entre cette lumineuse vision et les tableaux
que Leconte de Lisie a retracés du monde barbare 1 Dans ces
dures contrées du Nord, glacées de neige ou noyées de brume,
l'homme est sauvage comme la_ nature. Les corp::s sont robustes,
et les ames violentes. Point de dissimulation, de perfidies ni de
ruses: le sang .monte a la tete, le geste devanee la parole ; les
passions dominantes sont la haine jalouse et la soif de la vengeance. Ici, nul renoncement a la vie, mais le parfait mépris
de la mort. II est beau de mourir en combattant, d'épuiser d'un
seul coup, la part d'existence assignée a chacuri, d'.entrer joyeusement dans un autre monde. Hialmar est couché sur le champ
de bataille ; son casque est rompu, son armure est trouée, ses
yeux saignent ; il rassemble ses forces pour appeler a luí le corbeau
qui tout a l'heure dévorera son cadavre :
Viens par ici, Corbeau, mon brave mangeur d'hommes ;
Ouvre-moi la poitrine avec ton bec de fer.
Tu nous retrouveras demain tels que nous sommes.
Porte mon creur tout chaud a la filie d'Ylmer..•
Moi, je meurs. Mon esprit coule par vingt blessures.
J'~i fait mon temps. Buvez, ó loups, mon sang vermeil.
Jeune, brave, riant, libre et sans flétrissures,
Je vais m'asseoir, parmi les Dieux, dans le soleil l

Ceux qui sont morts laissent un devoir a ceux qui restent.
A défaut des hommes, les femmes se leveront pour venger
l'époux ou le pere tombés. Hervor court au tertre sous Jeque!
repose Angantyr, elle réveille son pere dans la tombe, elle réclame
l'épée que le héros égorgé a emportée avec lui:
Anga!1tyr l Anga!ltyr' l rends-moi mon héritage.
Ne fa1s pas cette mJure a tarace, ó guerrier l
De ravir a ma soif le sang du meurtrier...

. De ~elle~ héroi'nes, quand elles aiment, sont plus portées a la
Jalo-usie 9u a la tendresse. Et elles l'exercent avec des raffinements
de féroc1té. Brunhild ne s'en prend pas. a sa rivale Gudruna · elle
frappe le roi Sigurd, qu'elle aime et qui l'a délaissée po~r la
Franke.
Voila ce quej'ai fait. C'est mieux. Je suis vengée l
Pleure, veille, languis et blaspheme á ton tour l

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REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

L ffiUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

qu'au rooment roeme, elle se tue sur le corps de
l'infidele qu'elle a poignardé.
.
Ces ames barbares sont aussi des ames e~~antmes : elles
se plaisent aux contes merveilleux, au~ tr~d1tions venu~s de
génération en génération des a'ieux lomtams ; _elles s attachent passionnément au culte qu'elles ont hér1té de _leurs
peres. Survienne une religion nouvelle, a l'appel _de leurs pret~es,
elles opposeront dieu a dieu dans une lutte mégale, ou bie~,
voyant la résistance impossible et ne se sentant plus de ra1sons de vivre, elles se laisseront comme les Celtes de Mona, ~vec
une indifférence dédaigneuse, massacrer par leurs n:ieurtriers.
Leconte de Lisie les regarde avec une visib~e ~y~pathie opposer
un supreme obstacle a la di_ffusion di_i Chnstiamsme. Le temps
viendra pourtant ou les dermersrécalc1trants auront r_egu le b~pt'me 011 l'Occident tout entier s'inclinera sous la 101 du Christ.
Itor~ commenceront les Siecles M audils, comme le poete les appelle:

mins, en quete d'_h?rribles nourritures, cette tres noble dame qui,
dans sa grande p1tié pour leurs souffrances, croit fermement faire
un a_cte de cha,rité en mettant le feu aux quatre coins de la grange
ou s1x cents d entre eux ont trouvé un refuge, et en les expédiant
au plus vite et d'un seul coup en l'autre monde :

68

n est vrai

Hideux siecles de foi, de lepre et ~e Cai_nine,
Que le reflet sanglant des büchers 1Uumme,
Siecles de désespoir, de peste et de haut mal 1. ••

ª.

Siecles du serf ~nchatné a la glebe, du J uif torturé petit feu, des
hérétiques scellés dans les murs ; siecles ducenoble sire aux aguets
sur sa tour», pret a descendre de son ~ire féodale pourrangonner
le marchand qui passe ; siecles du goup11lon, du froc, de la cagoule,
de l'estrapade et des chevalets ; siecles d'égorgeurs, de taches,
et de brutes,
Honte de ce vieux globe et de l'humanité.

Ent,:e les sept monts de Rome se dresse et grandit
Une bete écarlate ayant dix mille gueules,
Qui dilate sur les continents et lamer
L'arsenal monstrueux de ·ses griffes de fer.

Ce monstre qu'on dirait sorti de I'Apocalypse, c'est l'Égli~e
catholique instrument d'oppression sur les corps et de tyranme
sur les a~es. La papauté toute-puissante tient_ le monde en
servage· par la crainte de l'enfer, et courbe a ses pieds les peuples
et les empereurs. Sous cette domination insurmontable, la chrétienté est livrée en proie a la misere et" au fanatisme : roisere
morale autant que matérielle ; fanatisme sincere, mais dont
la sincérité n'est qu'une preuve plus lamentable de l'égareJ?,ent
auquel s'est abandonné l'esprit humain. Témoin, en un temps de
famine, ou les pauvres paysans vaguent le long des grands che-

Tous passerent ainsi dans leur éternité
Prompte mort, d'une paix bienheureusé suivie...

Aussi le poete voit-il poindre avec joie l'aube de ce xve siecle
qui marquera le déclin de la théocratie. 11 fait, en de truculentes
par~boles, dire par _Dom Guy, le prieur de la bonne abbaye de
Clairvaux, leurs véntés aux antipapes qui se disputent la· chaire
de saint Pierre, aux reines qui se roulent dans la débauche aux
roí~ qui font de la terre un lieu de boucherie, aux moines goi~fres
et 1vrognes, aux hommes de lucre qui changent la maison divine
en_ une caver~e de v:oieurs, a toute cette engeance maudite que le
ro1 Jésus-Chnst remera au dernier jour. 11 s'incline avec admiration devant les preroiers martyrs de la libre pensée qui sur le
bO.cher ou ils sont mordus par la flamme, trouve~t en~ore la
force d~ ~e redresser intrépidement et de narguer leurs bourreaux.
La V1s1on du Moyen Age que Leconte de Lisie nous offre est
un_e visi~n ?'enfer. Est-il nécessaire de souligner ·ce qu'un parti
pns auss1 v10l~nt co~porte d'e~agération, d'injustice et de fausset~ ? Cert:s, d sera1t tout auss! excessif de faire de cette longue
péno~e, ag1tée par des guerres interminables, éprouvée par des
calam1tés _de toute sorte, une réalisation de l'age d'or. A supposer
que certams de_ nos contemporains expriment parfois quelque
regret de n'avo1r_ pas vé?u ~ails ce bon vieux temps, c'est un
regret to_ut platom~ue, et d n est personne qui forme sérieusement
le ~ouha1t de I_e vo1r revenir. Est-ce une raison pour n'en parler
qu avec mépns et avec horreur ? Tout en admirant la vigueur
avec laquelle Leconte ~e Lisie a brossé les tableaux qu'il nous
e~ donne, on est en dro1t ~e se plaindre qu~il les ait systématiquement poussés au no1r. Avec beaucoup de violences . de
souffrances, de brutalité et d'iniquité il y a eu en ce rude te~ps
de 1:ent_housiasme, de la beauté, d~ la vert~, de la grandeur:
11 ~ était ~as per~is, apr~s 1850, a qui que ce ftit, meme a un
poete, de ~ en t~mr a une 1mpression si sommaire. Pour invoquer
une autorité qui ne saurait etre suspecte, Leconte de Lisle aurait
pu -trouver dans I'Hi~loire de Michelet les éléments d'une pein}te pl1_1s exac~e, des lignes plus justes et des couleurs plus vraies.
d aurait _appris tout au moins a parler avec une pitié fraternelle
e ce « trIS_te enfant arraché des entrailles meme du Christianisme,

�70

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

qui naquit dans les )armes, qui grandit dans la priere etla re:verie,
dans )es angoisses du cceur! qui _mo~rut sans ac_hever nen »,
maís qui« nous a laissé de lui un s1 po1gnant souvemr, que toutes
les joies, toutcs les grandeurs des ages modern~s ne su~ront pas A
nous consoler ». Il a préfété s'en tenír a Volta1re et a I Essai_ sur
les Mreurs. II s'était, pendant son adolescence a Bo~rbon,, tmbu
de ces opínions surannées : il y demeura fidele Jusqu a ~es
derniers jours. En 1872, il publiait so?s !ª forme ~•une pet1~e
brochure, aujourd'hui tres rare, une Hisloire populair~ du Chr1stianisme. II avertit lui-meme son lecteur que ce n est pas la
« un travail de critique et de discussion ». Entendez que c'est
une ceuvre de partialíté et de haine. II y résume en f~rm~les
tranchantcs les jugements que ses vers d~veloppent en d1atnbes
éloquentes et passionnées. Le pape Gré~o1re l~ Gra_nd est présenté
comme un des plus redoutables ennem1s de I espnt ,: « ª?cun d~s
Conquérants Barbares qui s'étaient emparés_ de I Itahe n_e f1t
plus de ;nal que Iui a l'in_telligence _humame ». Le xe s1écle,
_ qui est le siécle constituLJf de la soc1é~é féodale - est caractérisé « cornme le plus ignare, le plusstup1deme~,tréroce e~leplus
brutalement corrompu de tous les siécles de I ere ~hrétien~e. ))
Au moins, Louis IX, dont l'Église a fait un de ses samts, 1:1a1s_ en
qui la France voít une des plus grandes figures de son h1stoire,
trouvera-t-il grace devant !'inflexible sévéríté de l'auteur ?
II est loué mais il est loué de telle sorte que l'éloge est pr~sque
plus insul~nt que le blame. &lt;&lt; Saint Louis était un homme Juste,
généreux, plein d'honneur et d'héroisme. C'_est ~e plus btau
caractere du xme siécle. Les grandes vertus lui éla1e~t pro_pres,
ses vices étaient chrétiens. &gt;) Et pour conclure : « Le Chr1stiamsme,
et il faut entendre par la toutes les communions chrétiennes,
depuis le catholícisme romain jus_qu'a~x plus infi~es se~tes protestantes ou schismatiques, na Jama1s exercé qu une mfluence
déplorable sur les intelligen~es et les m°:_urs. »
telles affirmations portent leur réfutat10n en elles-memes: S1 elle~ pr~u_vent
quelque chose, c'est jusqu'a que! point pass10~ anb-religieuse
peut rétrécir et aveugler un grand espnt. Au pomt de vue proprement littéraire, nous en concluron_s par su~~rott que Le~~nte
de Lisie n'était guére en état de remphr la d_ermere des cond1t10ns
qu'il imposait a l'auteur d'une épopée cychque embrassant_ dans
son largc développement l'hu1;fla~lé to~t. entiére, et que s1 l'on
peut reprocher a quelqu'un d avo1r cho!s1, dans le pass?, «. des
thémes propres au développement des ~dées et des asp!rabons
du temps ou il vivait en réalité »,_ c'~st bien ~u poéte qui a g~té
une partie de son ceuvre, et ,.qui n en aura1t pas été la moms

pe

!ª

1

L CEUVRE POÉTIQUE DE LECONTE DE LISLE

71

neuve et la moins attraya~te, en y iníusant le philosophisme du
xvme siécle et l'anticléricalisme du x,xe.
Est-ce a dire que ce contempteur du MoyenAge professe pour
les temps modernes une admiration sans bornes,ouqu'il ait une
confiance illimitée dans )'avenir qui s'ouvre devant le genre
humain ? S'il a nourri, a une certaine époque de sa vie, des illusions de cette sorLe, elles se sont dissipées assez vite, et il a pris
soin lui-meme, - nous avons pu le constater déja, - d'efTacer
presque touLes les traces qui auraient pu en subsister dans son
ceuvre. La civilisation actuelle ne luí inspire pas moins d'horreur
que la société féodale. « Depuis Homére, Eschyle et Sophocle,
déclare la préface des Poemes Anliques,... la décadence et la
barbarie ont envahi )'esprit humain. &gt;) On s'attendrait qu 'il
saluat avec enthousiasme la nenaissance, qui remit les intelligences a l'école des mattres antiques. II n'en est rien. A partir
du xv1e siécle, il cesse de s'intéresser a l'histoire de l'humanité.
Seuls, obtienncnt de lui quelque marque d'attention et unesymp_athie non déguisée les représentants attardés des races primitives, les sauvages qui, dans la prairie américaine ou sur quelque tlot de la Polynésie, perpétuent cette alternance d'activité
violente et d'indolente songerie, qui fut sans doute, aux temps
préhistoriques, la loi de la vie humaine. II met une visible complaisance a décrire,
Assis contre Je tronc géant d'un sycomore
Le cou roide, les yeux clos, comme s'il dormait,

une plume d'ara, jaune et rouge,au sommet du crane, et le calumet
aux lévres, le dernier Sagamore des Florides, le sachem tatoué
~'ocre et de vermillon, immobile, étrange et beau comme une
1dole rouge ; - ou bien encore le dernier des Maourys, le vieux
Mangeur d'hommes, unique débris d'une race turbulente et
guerriére, qui boit l'oubli dans l'eau de feu, et s'en va le Ion,., de
0
la plage, la tete basse et les deux bras pendants,
FantOme du passé, silencieuse image
D'un peupJe mort, fauché par la flamme et le fer.

Q~ant aux représentants des races dites supérieures, ces blancs
qui prétendent faire la loi a l'univers il n'a pour eux - et il ne
'
se gene pas pour le leur dire, - que le'plus complet mépris
:

.

Vous vivez !Achement sans réve sans dessein
Plus vieux, plus décrépits que la terre infécond~
Ch:Hrés des le berceau par le siecle assassin
'
De tou te passion vigoureuse et profonde.

...

�72

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Ils n'en ont qu'une, et la pl1;1s basse et la plus vile de toutes,
l'appétit des richesses, la soif de l'or. Mais la destruction guette
ce monde de corruption et de boue : « Les temps ne sont pas
loin », s'écrie le poete,
Ou, sur un grand tas d'or vautrés dans quelque coin,
Vous mourrez betement en emplissant vos pocbes.

Et ce sera la fin. « La voix sinistre des vivants &gt;&gt; se taira sur
la surface de la terre, et le globe pulvérisé ira fertiliser de ses
innommables restes

Philosophie de 1'Esprit
Cours de 11. LÉON BRUNSCBVICG,
Membre de l' Inslitut, Pro/esseur á la Sorbonne._

Les sillons de l'espace ou fermentent ~es mondes.
CINQUIEME LE{:ON

Ainsi le poete a constaté le néant des dieux; ~la lancé l'ana~héme
aux hommes ; il ne nous reste plus, pour épu1ser sa concept10n de
l'univers, qu'a nous demander ce qu'il pense de la nature.
(d suiure.)

Les bases spéculatives du dynamisme.

J'ai indiqué des ma premiere legon que, dans un cours comme
celui-ci, destiné 11. !'examen des grandes directions. de la pensée
philosophique, le point délicat, ou la critique doit exercer une
surveillance rigoureuse, consiste dans la distinction meme et dans
la position initiale des doctrines. II faut done, en abordant la
seconde partie de ces ét.udes, consacrée au dynamisme spiritualiste, que je m'eíTorce de mettre en lumiere ce qu'il représente
a travers l'histoire, en quoi il correspond a une aspiration constante de la pensée humaine.
A cet égard, je trouve un appui précieux dans le Vocabulaire
philosophique, dont M. Lalande est en train d'achever la publication. En particulier, je citerai quelques formules tres frappantes des observations suggérées a Jules Lachelier par la critique de M. Lalande sur le mot Spirilualisme : « Au point de
vue purement spéculatif, l'opposition la plus profonde est peutetre entre le mécanisme et la vie ». Et Jules Lachelier ajoute :
« On ne peut parler trop séverement du mal que Descartes a
fait a la philosophie , en substituant sa doctrine a celle
d' Aristote. n
Je prévois, quant a moi, que nous aurons occasion d'en appeler d'un semblable jugement, et d'invoquer meme la dialecti&lt;¡ue i_déaliste de Jules Lachelier pour donner au Cogito son interprétat1on la plus profonde et la plus féconde. Mais, pour le moment, n?us avons a faire sortir de ces formules la lumiére qui
nous gu1dera vers notre but. II y a une antithése Aristote-Descarles, et qui a survécu au triomphe du cartésianisme. Descartes
a cr~ travailler pour la cause du spiritualisme, en faisant rentrer
la vie dans le cadre du mécanisme ; en réalité, il aurait bien

�74

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

plutot servi les intérets du matérialisme. Aussi serait-ce déja
un progres pour la philosophie de }'esprit que d'avoir suspendu
le mécanisme aux causes finales et aux forces psychiques, ainsi
que l'a fait Leibniz ; mais ce sera encore un plus grand progres
d'établir que la vie est d'un ordre autre que la matiére, qu'elle
a un rythme original qui la rend inaccessible aux prises de I'intelligence, qu~elle releve de la conscience, ainsi que l'a fait
M.Bergson.
Tels sont les différents points que je vais essayer d'éclaircir
aujourd'hui.
La base du spiritualisme, c'estlaconception de l'ame. Or, chez
Descartes, l'ame est res cogilans, et elle n'est que cela. Pour
Aristote, c'est bien l'ame qui pense, et puisque la pensée abstraite s'appuie sur l'iruagination, c'est bien !'ame qui sent ; mais
pensée et sentiment ne constituent pas les fonctions essentielles,
fondamentales, de l'ame ; les plantes ont une ame, et pourtant
on ne peut pas dire qu'elles sentent ou qu'elles pensent. Que se
passe-t-il done en elles, qui réclame, qui atteste la présence
de l'ame ? C'est un mouvement de croissance, vers une forme
d~terminée, un processus de maturation qui a son rythme parfa1tement défini, une yivt,ni; suh'.ie d'une 96op&amp;..
En nous plagant sur le terrain de la biologie végétale, nous
avons chance de saisir l'intuition centrale du spiritualisme
aristotélicien, d'ou nous pourrons descendre dans le domaine
proprement physique, et nous élever au domaine proprement
psychologique: Partout, en effet, pour Aristote, le probleme est
posé de la meme fagon. Ce dont il s'agit de rendre compte,
ce ,~'est pas. des phénomenes considérés quanlitalivement, en tant
qu Ils occup,ent une p.artie plus ou moins grande de l'espace,
en tant qu 11s se succedent dans le temps, mais de l'ensemble
qualitalif qu'ils forment, de l'ordonnance qu'ils présentent, de
l'harmonie interne par quoi ils nous donnent le spectacle du
monde, du K6crp.o,;. De la l'inadéquation de l'atomisme Aristote appréciait la rigueur rationnelle de la science dé'mocrit~enne ; mais il ne croyait pas que le mode proposé d'explicafao!1 répondtt aux exigences de l'expérience, car un mouvement
qm ~e ?ontinuerait de lui-meme irait a l'infini, ce qui est en contrad1ction manifeste avec la réalité. D'autre part, les résultats
du concours et du choc des atomes seraient des résultanles au
sens propre du mot, c'est-a-dire des agrégats et des événements
~~lconques, qui n'offriraient pas cette régularité et cette périod1c1té dont nous sommes les témoins, qui ne se preteraient ni
aux lignes simples d'une classification ni aux émotions esthé-

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

75

tiques de la contemplation. Quand une plante se développe,
nous voyons bien qu'elle augmente de volume, et nous pouvons
dire assurément que de nouvelles particules de matiere viennent
s'ajouter a elle ; mais une addition purement mécanique ne nous
éclaire pas sur ce que nous désirons expliquer : comment le terme
de ce développement est l'apparition de la pl;mte dans la plénitude et la perfection de son type, avec une taille, une proportion des organes, une durée, qui se retrouvent telles quelles dans
les végétaux de meme espece, qui se conservent de génération en
génération. La nature vivante est un mystere impénétrable pour
qui prétend résoudre le composé a venir dans les composants
déja donnés ; elle se dévoile au terme de son processus, par la
fin qu'elle réalise, et c'est en remontant le cours du temps, en
renversant l'ordre de l'apparition, que l'on atteint l'ordre de la
produclion. La cause qui fait de la plante ce qu'elle est, c'est ce
qui contenait déjd en soi cette réalisation, qui a communiqué a la
graine le pouvoir de devenir le végétal en acle, c'est l'lv-tElExda.
Cette conception de la causalité s'explicite d'elle-meme lorsqu'on l'applique a une reuvre d'art; car, ici, les différents moments
sont donnés a part les uns des autres : le marbre sur lequel le
sculpteur travaille et les coups de ciseau successifs qui en dégagent
la statue ; la forme qui se révele pour les témoins a l'achevement
mais qui préexistait dans l'esprit de l'artiste, et la fin en vue de
Iaquelle il a travaillé. Dans la nature, les causes sont immanentes
a la matiere meme du devenir, comme il arrive d'ailleurs chez
l'homme en cert_aines circonstances accidentelles, par exemple,
chez le médecin qui se soigne lui-meme. L'etre vivant est l'artisan, le sculpteur de soi ; !'ame est en luí ce qui informe le córps,
ce qui le nourrit et le conserve dans la spécificité de son type.
De cette parenté entre la nature et l'art, qui a été l'un des
themes principaux du romantisme, Aristote a eu le sentiment
tres net. Je vous rappelle seulement ':In passage de la Physique :
. Si doi:ic les choses artificielles son! produites en vue de quelque «;hose,

il est év1dent que les choses de la nature le sont aussi ; car, dans les choses

a.rtificielles et dans les choses de la nature, les conséquents et les antécédents
sont entre el!JC dans le méme rapport.

Quant au car.actere anthropomorphique de cette conception,
caractére dont on voit que Platon avait pris pleine conscience,
et par le f~rneux passage du Phédon qui concerne Anaxagore,
et par le Tzmée ou la cosmogonie finaliste est présentée expressément comme une mythologie, il se dissimule chez Aristote,
sous une vision esthétique des choses qui, précisément parce

�76

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

qu'elle est esthétique, donne I'impression, ou si vous le préférez, l'illusion d'une intuition immédiate et spontanée. Pour un
génie d'artiste, chez un peuple d'artistes, il n'y a pas un effort
spécial a faire pour aboutir a l'animation, a la divinisation de
la nature ; ce génie et ce peuple voient directement l'ame et la
divinité dans la nature.
Telle est, dégagée des textes qui l'expriment sous une forme
abstraite, et qui, d'ailleurs, ne sont pas toujours faciles a concilier, la doctrine de la vie chez Aristote.
Com~ent de cette biologie procedent tour a tour psychologie
et phys1que ? C'est ce que nous indiquerons brievement. Du moment que l'ame est forme du corps, énergie préexistant en quelque
sorte a sa réalisation, provoquant et par suite expliquant le passage de la puissance a l'acte, l'ame purement nutritive des végétaux,l'amesensitive des animaux, l'ame raisonnable des hommes
apparattront comme des fonctions successives qui occuperont
des ra~~s d? plus e_n plus élevés dans un tableau hiérarchique :
la m~bere m~rgamque _étant la puissance que l'ame nutritive
orgamse, la vie végétative étant la matiere de la vie sensitive,
laquelle se concentre a son tour dans l'activité de la pensée abstraite, jusqu'a l'acle pur, forme sans matiere, opération sans
changement, sans déplacement, ou se confondent perpétuellement le lerminus a quo et le lerminus ad quem.
. D'autre part, comment tendre compte de cette espece particubere de changeme~t qui s'opere dans l'espace, du mouvemenl
local, de la translat10n? II y a des cas ou nous voyons se succéder
la cause et l'effet, également donnés a la perception, quand,
par exemple, nous _langons un projectile. Mais ce cas semble
trop facile po~r étre intéressant, encore qu'il y ait a se préoccuper de sav01r comment le mouvement continue un certain
temps apres que la main cesse de tenir le projectile. Les mouvements ou l'on apergoit directement un moteur sont des mouvements víolenls, tandis que les mouvements n'aturels sont ceux
dont la cause est invisible : la pierre tombe .e t la fumée monte.
Or, la contrariété de ces tendances, inhérentes aux différents
corps, imp~i.que la pr~sence, et l'a~tion d'une forme qui s'exerce
sur la ~at1ere, et q~1 ~onfere, s01t aux graves, soit aux légers,
la propriété caractéristique qui les qualifie. Le but ou tend cette
forme, c'est la position dé la matiere dans son lieu naturel, qui
sera le haul ou le bas ; de telle sorte que pierre et fumée se déplacent, parce que ce sont, a littéralement parler, des corps a la
recherche de leur ame.
,
J'ai réduit cette esquisse du monde aristotélicien a ce qu'il

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

77

y avait d'essentiel pour faire apercevoir toute la portée, et de
la révolution cartésienne, et de l'effort ultérieur afin de remonter
le courant du cartésianisme, de retournera. un dynamisme dans le
domaine de la physique et de la biologie.
La cosmologie cartésienne, fondée sur le príncipe de l'inertie
et sur le príncipe de la conservation du mouvement, considere
tout phénomene comme une résullanle qui se résout intégralement dans ses composanls, a. l'aide d'une équation entre les coefficients convenablement choisis des antécédents et les coefficients des conséquents. La cause, physiquemenl parlanl, n'est
autre chose que la raison, mathématiquemenl parlanl. Des lors,
il n'y a plus lieu de faire appel a la force d'une ame qui serait
génératrice du mouvement, qui l'aménerait a sa forme : le monde
physique s'explique tout entier, pour l'intelligence, sur le niveau
des phénoménes, grace a l'application purement géométrique
des lois fondamentales. Le monde matériel est ce qui exclut la
causalité d'ordre spirituel, comme l'essence spirituelle se définit
par l'impossibilité d'un contact direct avec la matier , contact
qui aurait inévitablement pour eITet de le situer dans 11espace et
par suite d'en nier la spiritualité. L'ame n'a d'autre fonction que
de penser ; il n'y a qu'une ame : l'áme raisonnable. Propositions
qui se confirment par a prétention qu'émet Descartes d'incorporer au mécanisme (ainsi que nous l'avons vu dans notre premiere legon), le domaine de la biologie, une grande partie du domaine psychologique.
Or, Descartes en a-t-il fini avec le dynamisme aristotélicien?
Point du tout, nous l'avons dit. M0is ce qui est tout a fait curieux, c'est la íagon dont s'est opéré ce retour a l'inspiration
d'Aristote. II ne s'agit nullement de la survivance d'une tradition qui se maintiendrait, par l'effet des habitudes acquises,
en face d'une autre tradition. Leibniz accepte pleinement la conception cartésienne ou, pour mieux dire, mcderne de la science ;
il récuse, comme une régression vers la barbarie scola~tique, le
dynamisme brutal des Newtoniens·qui font de la gravitation une
qualité premiére, de l'attraction une force vérit8ble. Il ne va
pas, comme Aristote, de la vie a la matiere; mais, de l'étude méme
de _la matierc, il dégagera la nécessité de recourir a quelque chose
qm dép_asse le plan de la matíere, et de réhabiliter, suivant son
express1on, les f'&gt;rmes subslanlielles, lesenléléchies lesámes et cela
par une discussion d'ordre mathématique et méc~nique, ~n montrant que les équations cartésiennes du mouvement équations
pure:zient algébriques, ne suffisent p&amp;s ,i rendre compte des phénomenes.

�78

PHILOSOPHIE DE L'ESPRIT

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Descartes avr.it ehoisi, po11r fondement d, sa cosmologie, le
chcc co:i;isidéré dans l'instant: avant le choc et a pres le chcc doit
$e retrouver le meme quantité, produit de la masse par la vitesse.
Mais les lois de Galilée sur la chute des corps ont révélé un autre
type de phénomene : un mouvement qui s'accrott avec le temps
et dont la connaissance est réservée a une autre sorte de calcul,. celui-la méme que Leihni:r constitue grace a 18 découverte
.de l'algorithme différentid. La détermination de ce mouvement
a un inst·mt donné ne fournit qu'un term" isolé dans la série,
et .·:e terme ne s'e'Cplique pas si on ne le réintear3
., pas c'ans 13
séne tout entiere, si on ne le faitp'lrtidp~r a laloi dynamique qui
est génératrice et ronstitutive de la série. Or, ~ette intégration
des ID:)uvements qui se succedent a travers le t.emps, fournit la
force vive: 1 /2 mv2 que 1 eibniz (sous 1~ forme mv11 a l'exemple tle
H uyghens) substitue, comme. inv :zriant universel, a l 'invariant
cartésien : mv.
Ainsi b fcrce, sdentifiq11ement parlant, est une inlégrale ;
au moyen de cette intégratitm, la s~ience parvient a la réalité,
par del?t le cara-:tere de rtlativité, qui est inhérent au mou·vement.
Vcici a, cet égard, une déclari&gt;tion que j'emprunte au Discours
de Mélaphysique :
·
Le mouvement, si on n'y considere que ce qu'il comprend précisément et
!or~ellement, c'est-a-dire un c~angement de place, n'est pas une chose
~nt~erement réelle,_ et quand plusieurs corps changent de situation entre eux;
il n Y est pas poss1ble de détermmer par la seule considération de ces chan~ements, ~ qui eJ?,tre e~x le mouv~ent et le repos doit étre attribué, comme
Je pourra1s_ le faire vo1r géométr1quement, si je m'y voulais arreter maintenant. Ma1s la force ~u cause prochaine de ces changements est quelque
chose d~ P!US réel, et 1~ y, a assez qe fondement pour l'a ttribuer a un corps
plus qu a l autre ; ~uss1 n est-ce que par la qu'on peut connattre a qui le
mouvement appartient davantage,
'

La !orce, prise en soi, dans ce q11'elle &amp; de primilif, est de rn1ture
psych1q•ie ; car l'ame se définit esse.atiellement intégration et
co1;1centr~tion. L'ame est un miroir vivant qui e:xprime dans son
umt~, smva1;1t sa perspective particuliere, la multiplicité des phén_omenes umversels. Le monde, vu du dehors, est un ,mécanisme
ngoureux! ré~, COJ?me l'avait compris le génie de Descartes,
par un prmc1pe umque de co~servation. Vu du dedans, c'est un
~onde de tendan_ces conf~ses ou claires 1 d'appétitions inconscientes ou de dés1rs conscients, un monde de fins et d'ames gouverné _par une loi d'ordre moral (ou pluti&gt;t peut-etre d'~rdre
esthétique) : l' harm-0nie préélablie.
Le syste?I_e ne_ prés~nt~ pas de !acune, pas de discontinuité,
.entre le spmtuahsme mtegral de la Monadologie et la i:evision

79

du mécanisme cartésien par la substitution de l'équation de ·1a
force vive a l'équation du mouvement. Mais cette continuité
marque les limites de la spéculation leibnizienne, et permet d'en
décele_r la fragilité. II est vrai qu'elle assigne a chaque monade
un centre original de perspective, un rythme particulier de vie
intérieure. Mais ces perspectives et ces rythmes ne sont pas indépendants les uns des autres ; ils sont soumis aux conditions
imposées par un créateur géometre a qui Leibniz préte la joie
de résoudre \Jn difficile probleme de maximum et mínimum : ils
doivent ne jamais faire double emploi, tout en différant aussi
peu que possible les uns des autres. Au fond, Leibniz ne dépasse
le mécanisme géométrique de Descartes qu'au profit d'un mécani~me mélaphysique qui asservit, et, par suite, dénature, pour le
fa1~e entre_r da~s un cadre d'universelleintelligibilité, l'originale
et 1rréductible liberté de la force et de la vie.
11 y~ done une derniere étapeafranchir,danslavoieque j'aia
parcounr avec vous, aujourd'hui. A cette étape, la science elle-meme a d_onné son app~i, e~ établissant, en face du príncipe de
c~°:servat10n_ d~ l'énerg!~ qm est une extension du príncipe leibn!~1en, le _p~1_nc1pe de I mégalité de l'énergie utilis~ble, príncipe
d 1rrévers1b1hté temporelle, dont l'importance a été soulignée dans
des t ravaux qui sont devenus classiques : la these de M. Lalande :
La dissolution opposée d l'évolution dans les sciences physiques
el morales ; l'ouvrage de M. Meyerson : Idenlilé el réalilé.
Or le príncipe de Carnot-Clausius conduit a fonder sous une
forme singulierement précise et nette le dynamisme de la vie
gr~ce au rapport qui s'établit entre la physique et la biologie'.
Ic_1, nous rencontrons une des theses capitales del' Évolution créalrice, d'un~ part, la loi de Carnot•Clausius, dégagée de la forme
?Iathématique sous laquelle-1' ont présentée ses inventeurs devient
mdépendante de toute convention. Elle est :
la p~us métaphysique des lois de la nature, en ce qu'eUe nous montre
du do1gt, sans symboles interposés, sans artiflces de mesure la direction ou
~arche le monde. D'autre part, elle nous conduit a poser de Ía fai;on la plus
~!iecte
probleme qui dépasse les ressources de la ph.ysique proprement
1
e :. • n monde tel que notre systeme solaire apparatt comme épuisant a
tout m~tant q~el~e c!lose de _la mutabilité qu'il contient. Au début était
le maxunum d _ut1hsation poss1ble de l'énergie : catte mutabilité est allée
sans cessc en d1minuant. D'ou vient-elle ?
«

üº

. Posé en ces termes, &lt;&lt; le probleme est insoluble si l'on se mainti,ent sur le ~erra~ de la physique, car le physicien est obligé
d atta_cher l énergre ~ des particules étendues, 'et, meme s'il
ne vort dans les particules que des réservoirs d'énergie, il reste

�80

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

dans l'espace ; il mentirait a son r6le s'il cherchait !'origine de
ces énergies dans un processus extra-spatial. C'est bien la cependant, a notre sens, qu'il faut le cherchern. Du moment, en efTet,
que « tous les processus physiques ont une tendance a se dégrader
en chaleur et que la chaleur elle-meme tend a se répartir d'une
maniere uniforme entre tous les corps », ne faut-il pas admettre
que « l'un des traits essentiels de la matérialité, c'est d'etre une
chose qui se défaii » ? Et, que conclure dé la, sinon que le processus
par lequel cette chose se f ail est dirigé en sens contraire des processus physiques et qu'il est, des lors, par définition, immatériel ? &lt;&lt; Notre vision du monde matériel est celle d'un poids qui
tombe ; aucune image tirée de la matiere proprement dite ne
nous donnera une idée du poids qui s'éleve ».
Nous sommes done amenés a considérer la vie comme transcendante a la matiere. Mais ce n'est pas la une proposition négative, appuyée sur l'impuissance de l'intelligence et du mécanisme
a rendre un compte satisfaisant des phénomenes biologiques.
Le lien de la matiere et de la vie est beaucoup plus rigoureux :
la matiere descend une pente, et la possibilité de descendre ne
se comprend que grace a l'efTort pour remonter la pente ; c'est
la physique qui réclamera done « un processus inverse de la matérialité, créateur de la matiere par sa seule interruption ii. e&lt; En réalité,. conclut M. Bergson, la vie est un mouvement, la matérialité
est le mouvement inverse, et chacun de ces deux mouvements
est simple, la matiere qui forme un monde étant un flux indivisé, indivisée aussi étant la vie qui le traverse en y découpant
des etres vivants. De ces deux courants, le second contrarie le
premier, mais le premier obtient tout de meme quelque chose
du second; il en résulte entre eux un modus vivendi, qui est précisément l'org;misation ii.
Ainsi s'acheve l'évolution de pensée qui contredit le mécanisme
au profit d'un dynamisme de la vie. C'est, si l'on veut, la revanche
d' Aristote sur Descartes ; mais il ne subsiste plus rien de la méthode aristotélicienne, qui consistait a projeter directement dans
l'univers physique une vision esthétique de la vie. C'est en se
plagant sur le plan du déterminisme phénoménal, en appliquant
les procédés techniques de la science moderne, que l'on. voit
surgir, des solutions atteintes par les physiciens, un appel a la
puissance créatrice de la vie.
·
Comment le meme appel a la meme puissance créatrice se
retrouvera dans l'examen des problemes moraux, que souleve
l' évolution des sociétés modernes, e' est ce que nous auro ns a indiquerla prochaine fois.
(d sui:Jre. )

Emile Deschamps (1791-~871)
Exposé de la these soutenue par lf. Henri GIRARD.

tf

b .:: en~i Girard, _cr~lir¡ue el écrivain bien connu des lellrés
¡ w ecaire d la Biblwiheque naiionale a soulen
.
'
el avec le pl1,:-s v_if succes deux fheses en Sorbonne : l'u~/f~;7~~n~
1
U n bourgeo1s dilettante a l'é
.
É .
u ee ·
(1791-1871) el l'auire·É •¡ p~quehromanti_que; m1leDeschamps
e
.
· mi e ese amps d1lettante relationsd'u
po te rornantique avec les peintres, les sculpteurs et les mu - . n
de son temps (París, Édouard Champion).
swiens
L~ so~lenance .ª ~ié tres brillante. Nous avons cru u'il s .
parliculieremenl inferessanl pour nos Lecieurs d' a . .q. 1·, erait
cand'd t f ·1 ¡
voir 1c1 exposé
que Le
.
La a ai ,seon l'usage,au débuidela" solenniié,i
expliquer son but, son plan el sa méfhode Nous
.
pou_r
culieremenl M G · d d
. · . remercwns parti. irar e nous avoir aulorisé d reproduire ses
paroles.
F. S.
Quand je me pose a moi-meme devant
1'
.
d~ savoir ce que j'ai voulu faire, il ~e sembl~ed'~~~~dl:uqu_es~o:11
repondre que je n'ai pas voulu écrire uni
e Je _oJS
le~ent une biographie. Ai-je besoin d'affir!uemen~ et; e~s:ntie!pris Deschamps pour un homme de énie .? ~u:-{e ~ a1 Jama1s
qu'il avait un charme que J·'ai taché dg défi.. a1 i. s_1mplement
· intéressé en lui e , tmir
et pmsJ'y ai cédé
ee qm· m'a vra1ment
l
.
.

e;,

~~:;:;;~:~~,!:~:

~r:~~=;1pPl~¿r~i'saémpent ~arcde qu'il ~•-~s¡spa:
'
ermis e cons1dérer 1
t·
certains aspects différents d
e roman 1sme sous
e ceux sous lesquels _
· d'h surtout - . on., est tenté de 1e cons1'dé. rer.
auJour u1
E n vénté, J ai sans cesse 'té é
littéraire je devrais m' e d_pr occ~pé de décrire sous son aspect
'
~ eme ire : urnquement poétique et artis6

�•
82

ÉMILE DESCHAMPS ( 1791-1871)

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

tique, une époque de notre vie nationale, une des plus brillantes
et des plus pathétiques sans nul doute, une de celles qui nous
intéressent le plus passionnément encore, cette époque romantique
autour de laquelle on a tant débattu, et plus généralement ce
x1xe siecle, si grand et si critiqué, qui reste si cher a quelques
homnies de notre age, parce qu'ils se sentent liés a luí par toutes
les fibres de leur nature intime et de leur culture, et parce qu'ils
comprennent mieux avec le re·cul de l'expérience et des années
l'apre élan de ce siecle individualiste et lyrique vers la vérité
transcendante, avec son reve héroi'que et son désespoir final
et qu'ils le trouvent grand, malgré sa faillite momentanée, .d'avoir
fait planer, sur ce désespoir, sa protestation, sa supreme espérance en la jeunesse renaissante, en l'idéalisme quand merúe.
J'ai done voulu présenter une apologie discrete et mesurée,
mais tres ferme et tres motivée du romantisme frangais.
Mais on ne fait pas tenir l'histoire littéraire et morale d'une
époque quelconque de _la France en un vo!ume de 400 ª.
pages,
et c'était bon pour un Jeune homme de vuigt ans que J a1 connu,
d'avoir eu l'idée d 'écrire l'histoire du Mal du Siecle ni plus
ni moins.
.
Le moindre étudiant d'aujourd'hui, devenu familier, comm.e on
ne l'était pas dans notre jeunesse, avec la bibliographie, recule
d'épouvante devant les s1;1jets trop va~!es. Nous-meme, qui a:vons
appris-avec les bons espr1ts du x1xe s1ecle a nous défier des 1dées
générales sans cesser de les adorer, nous voulons, par respect
pour ell;s, les appuyer ~ur un monde de faits patiemment
recueillis, soigneusement tr1és, et, comme nous n~nous p~rmett?ns
l'induciion que dans les limites d'une expénence bien faite,
nous avons cherché dans le champ du xixe siecle littéraire, ou
le Romantisme, comme disent ses adversaires, a sévi, un exemple
signifiant, un beau cas, pour examiner leur diagnostic sévere.
Nous avons essayé, par conséquent, de détachersur le fond plus
vaste de tout un siecle littéraire la vie d'un homme né avant
l'époque incriminée et mort apres que le romantisme eut produit
tous ses effets.
La longue vie, l'reuvre significative d'Émile Deschamps, et
son róle important dans l'École offraie~t cet avan~age : nou_s
avons pu montrer ce que l'art romantique recouvra1t de class1cismeéternel. Nous avons étudié avec Émile Deschamps le romantisme des poetes-artistes, soucieux avant tout des problemes
de langue, de versification, de facture, de forn:ie, et nous_ avon~
fait ressortir cette veine essentiellement puriste et artiste qui
circula depuis le Cénacle jusqu'a cette école parnassienne

?~

83

qu'Asselineau a joliment appelée 1&lt; le regain du romantisme »
~ntre l'Éco~e ro~antique pr-0prementdite etl'école parnassienne:
l exemple d Émile Deschamps permet de le prouver il n'y a pas
de solution de continuité.
'
.Mais son ~xemple a une autre portée : dans I'ordre moral,
met en l:muere le fond de sociabilité,- de gaieté, d'optimisme
quand meme, done de moralité essentielle qu'on trouve chez
un ?omm_e doué de tou~ le bon sens néces&amp;aire pour accepter
la v1e, ma1s persuadé qu'Il faut rendre a tout prix la vie poétique.
Or, cet heureux mélange de bon sens et de reverie ne fait de Iui
en aucune mániere, une exception. Nous le définissons volontier~
comme le type exquis de l'honnete homme au x1xe siecle. Desc~amps n:est une exception ni par la supériorité des dons indi".1duels, m par les anomalies d'une destinée malheureuse et singuh~re. II _ne compte ni parmi les enfants perdus du romantisme,
m ~arm1 les h~mmes de génie de cette seconde Renaissance du
l~ris~e franga1~. 11 ~st aus~i loin, si l'on veut, d'Alphonse Rahbe,
d Etienne Egg1s, d Aloysius Bertrand, de Gérard de Nerval
que d~ ses ?lori~ux _amis les Vigny, les Hugo. Comme poete, bie~
que fres arbste,_11 fa1t son er un peuaMusset,et,parcequ'artiste,
davantage a Samte-Beuve, heaucoup a Banville. Ses égaux, ce
sont tous les etres charmants, hommes et femmes qui l'ont
entou_ré et lui fon~ cortege dans cet ouvrage, ce sont les meilleurs
pariru les Franga1s et les Frangaises de son temps. Deschamps
fut, avant tout, un homme du monde et de son monde • sans
cesser d'etre r?mantique ~t dil?ttante c~mme pas un, il sut 'rester
~omme de ~?ut: Nature mfim~en~ sensible, encline a l'amour,
il se~ble ~u il a1t pu dans sa VIe pr1vée faire au sentiment, a la
pass10n me~e leu~ p_art sans troubler l' équilibre élégant et discret
de sa condmte prati~u~, et c'est meme cet accord de la passion
et de la _me~ure que J a1 essayé de symboliser dans les deux mots
contrad1cto1res de mon titre : 'un hourgeois dilettante.
, Que ces deu.x rr:ots soient une antithese vivante; j'en ai fait.
l épreuve au pres d excellents esprits que j 'ai consultés.
L'un d'entre eux, dont je tairai le nom (1 ), m'a soumis ses scrupules avec _grace. « Émile Deschamps l un bourgeois dilettante 1 _
11,Y ~ to_uJours eu. ~ans !'esprit des hommes de ma génération
m écnva1t ~on spmtuel correspondant, une opposition si com~
plete entre l ame romantique et le tem~érament bourgeois que ces

n

(1) Tous les lettrés ont deviné qu'il s'auiss •t d
.
conservateur honoraire de la Biblioteq e l' vª1
M. A~h1lle Thaphanel,
a connu Émile Deschamps.
u e ersai les, qui dans sa jeunesse

.f

,,,

�84

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

deux mots rapprochés et appfiqués au meme personnage me
semblent s'exclure l'un l'autre ... ·Pour moi, le type du bourgeois
dilettante serait, . par exemple, le Dr Véron ... Mais Émile Deschamps n'avait ríen du bourgeois, du philistin, pour lequel il
professait la meme horreur qu'un Musset ou qu'un Gautier.
Dilettante, oui certes, l'homme du monde en luí dominait l'artiste,
le poete. II était un amateur passionné de poésie et d':irt. Le
comte de Circourt, que Sainte-Beuve a si bien connu et apprécié,
était-il un bourgeois ? Doudan lui-meme, le délicieux Doudan que
j'adore, n'était-il pas plus pres du cuistre que du bourgeois !
II faut entendre ici cuistre, comme l'entendait Jules Simon,
quand il disait : « Soyons des cuistres ! « Ce n'est pas une injure,
c'est la constatation d'un pli professionnel parfaitement honorable. Émile Deschamps était un Doudan, mieux né, d'une urbanité moins acquise, - et tout a fait l'égal d'un Circourt pour la
science du monde et la grace des manieres. »
Telle est l'objection qui me fut faite et vous·me saurez gré de
vous avoir lu cette page charmante, écrite par un homme qui
s'y connatt en fait d'atticisme et d'urbanité.
Et moi, j~me souviens que j'ai protesté avec véhémence contre
toute comparaison possible entre l'odieux Dr Véron, prototype
insolent et vulgaire de ce que nous appellerions l'arrivisme
satisfait, et le « délicat et charmant Deschamps », comme disait
Sainte-Béuve, Deschamps, si noble de cceur, et d'esprit, et de
race, « cette vestale exquise de !'esprit frangais », comme se plaisait a l'appeler Théophile Gautier.
Eh bien, soit ! a:dmettons qu'il y ait - c'est certain -deux
sens toujours possibles au vieux mot de bourgeois, et plut a Dieu
que le Dr Véron et les gehs de sa sorte qui soulevaiént l'horreur
des ames d'élite, depuis Gautier et Musset jusqu'a Flaubert,
eussent disparu a jamais en emportant avec eux l'épithete
flétrissante qui leur avait été décochée, et plO.t au Ciel aussi qu'ils
en eussent débarrassé, en disparaissant, et notre patrie, et notre
langue ! II reste qu'aupres de cette acception péjorative et
tout a fait temporaire, le vieux mot en question représente en
France un élément tout a fait durable et solide et grandernent
estimable de la nation, et c'est dans ce sens qu'un homme du
monde aussi bien né qu'Émile Deschamps, puisqu'il appartenait par sa mere, Marie de Maussabré, a une antique maison
du Berry, peut souffrir l'épithete qu'Henri Heine donnait au
marquis de Lafayette avec le commentaire suivant : « 11 y a
chez lui, disait-il, tant d'amabilité et tant de fine ironie a la fois
qu'on se sent enchatné comme par une curiosité magique, par

ÉMILE

DESCHAMPS

(1791-1871)

85

une do_uce énigme. On ne sait si ce sont les manieres choisies d'un
marq_ms_ frangais ou la simplicité droite et ouverte d'un citoyen
améncan~. :out le bon coté de l'ancien régime, le chevaleresque,
la ~ourto1sie, le tact, sont fondus merveilleusement ici avec la
~eilleure part de la bourgeoisie moderne, l'amour de l'égalité,
l absence de faste et la probité. » A cette charmante définition
ne reconnatt-on pas _tout de ~uite !'élite de la société frangaise:
telle _9ue la R~volubon I1ava1t faite, !'élite de notre bourgeoisie
du. siecle dermer, non pas celle qu 'á grisée la fortune mais celle
qm . respectait l'intelligence, et qui nous a donné l~ majeure
part1e de nos savants et de nos philosophes, et, chose anoter presque tous nos grands poetes.
'
Bourgeo~s et dilettante, voila done ce que fut Émile Deschamps._ S1 nous ~vons réussi a démontrer qu'une ame d'artiste
peut am;ver,at1: pnxde beaucoup de bonsensetd'ironie,as'accommoder d une vie bourgeoise, semblable a celle de tout le monde
on _nous accordera que nous avons répondu au reproche d'immo~
rahté_ qu'on adresse si volontiers, et de fagon si pédante, au romanbsme.
IV

_Mais on Iui adresse une critique non moins grave quand on
!~1 repr~che am~relll:ent d'etre un mouvement d'origine étrangere, meme antmabonal. Or, nous croyons que sur ce point
encore, le cas d •~mile Deschamps pose d 'une manie~e intéressante
le probléme des mfluences étrangeres sur notre Iittérature.
ll_ Y a ?'abor~. une question préjudicielle que nous croyons
avoir élu~1dée. L mcontestable sympathie de nos romantiques
pour le_s httératures étrangéres, et, si l'on veut leur généreuse
~entahté cos~opolite, qui ne les empecha pas 'd'ailleurs d'etre
d a~dents patnote~, fut sans danger. Pourquoi ? - Parce qu'ils
étaient de grands_ 1gnorants. Ils ne savaient rien,01:1 presque ríen,
tes_ p~uples dont Ils prétendaient nous donner une idée Jittéraire
a ais ils eur~n~ le sentimen~ de cet~e !acune, et préparerent la voi;
une générat10n plu_s érud1te et mieux avertie. On ne &lt;lira jamais
:~~~: ce que le~ sciences_ h_istoriques et philologiques ont du
e, an spontane de la cur16s1té romantique.
eSt d?n~ du fond du génie de notre race, sollicité par quelques
ex rao_rdma1res événements historiques, comme la Révolution
fran~ai~e et, par contre-coup, la dislocation de l'ancienne hégémome mtellectuelle de la France en Europe qu'est né ce grand
mouvement de rénovation de notre langue 'et de notre poésie.

f

�REVUE DES COUR8 ET CONFÉRENCES
86
11 faut partir de cette observation essentielle, quand on parle du
romantisme, qu'il s'agit de poétes et de poésie, et que ces poétes
se trouvaient devant des ruines, ruines d'abus et de priviléges
séculaires, mais ruines aussi d'une situation européenne glorieuse,
mais surannée, et que la Révolution elle-meme avait contribué
a précipiter. La génération qui arriva a l'age d'homme de 1820
a 1830, brulait, comme le dit Émile Deschamps, « d'un feu de
poésie au creur ». Est-ce que la littérature desséchée de l'époque
impériale pouvait continuer a donner le ton dans cette Europe
nouvelle, l'Europe de Grethe et de Byron, de Walter Scott et
de l\fanzoni, de Schiller et d' Alfieri, de Monti ? Pouvait-elle,
en France, suífire a charmer les passions qui s'agitaient dans les
ames ardentes des Hugo, des Lamartine, des Vigny ? ... Évidemmeiit non, et toute la question estla, et Deschamps l'a prouvé
victorieusement dans sa fameuse Préface des Éludes. II fallait,
apres la Révolution qui entratna, parmi tant de chutes, celle de
notre ancienne esthétique, secouer a tout prix le joug insupportable des routines qui pesaient non seulement sur les sentiments
et les pensécs, mais sur la langQe et la versification depuis
cent ans de classjcisme en décadence. 11 s'agissait non pas de
découronner Racine et Corneille, pas meme Boilcau, mais de
ruiner l'cmploi que Iaisaient les pseudo-classiques de ces grands
noms, et, puisque, comme on l'a tres bien dit, on se sert du génie
pour paralyser le génie, nos romantiques en appelaient a Byron,
a Grethe, a Dante, aShakespeare, qu'ils connaissaient peu, pour
réclamer au nom d'une esthétique différente, le droit d'etre
eux-memes et de faire ce qu'ils voulaient.
L'explosion de lyrisme débordant, qu'on appelle le romantisme,
n'a jamais été a aucun moment une révolte contre les lois éternelles de l'Art ; elle représente au contraire une des conditions
néccssaircs de la vie artistique, la revendication, sous le nom de
liberté de l'art, de liberté daos l'art,de théorie de l'art pour l'art,
des droits de la personnalité géniale en face des prétentions
du gofit public qui, a de certaines époques, et comme par l'effet
d'un rythme, tend toujours a l'ankylose et a besoin d'etre rafratchi, assoupli par un souffle puissant de nouveauté.
Remarquons que le nouveau n'est pas nécessairement l'inconnu : quand nous assistons par exemple, a la fin duxvme siecle,
a la renaissance de l'antique, cette beauté grecque quiréapparatt
radieuse alors, n'était pas inconnue en France, mais elle était
redevenue nouvelle.
C'est la fonction que remplissent, a toutes les époques de notre
vie artistique, les littératures étrangeres, comme d'ailleurs les

ÉMILE DESCHAMPS ( 1791-1871)

87

littératures antiques. Elles répondent a cet appel vers la nouveauté que lance le génie pour réagir contre les rigueurs d'un
goO.t suranné. Cette loi inéluctable du changement qui explique
le développement de la vie sociale, explique aussi l'évolution de
la vie artistique, et ce que nous avons voulu prouver, c'est que
ce ne sont pas des barbares qui accomplissent cette tache et
poussent cet appel, c'est au contraire une élite !'élite de ceux
.
qu' on a touJours
appelés en France les« honnetes' gens».

V
Pou_r terminer, il nous reste a jeter un coup d'reil sur la bibliographie que nous avons mise a la fin de ce livre. Nous l'aurions
so~haitée a la fois plus complete et plus expressive. Si nous
av1ons ala remanier, nous y ajouterions probablementdeux tables.
L'une serait p_ure_ment géo,graphique et donnerait par pays
les noms des_ écnvams et poetes étrangers que les Frangais du
groupe d'Émile Deschamps ont contribué anous faire connattre.
L'autré table oífrirait un autre intéret. Elle donnerait les
me~es noms d'a~tistes étrangers_, daos l'ordre de ce que j'appellera1s nos conquetes extra-class1ques. On y verrait briller sous
la r?brique des c~itiques, le nom des Schlegel ; sous la rubrique
de I humour, celm de Sterne ; sous la rubrique de la philosophie
transcendante et pessimiste, les noms ·de Kant de Léopardi
de Novalis, de Schopenhauer ; sous la rubrique' de l'exotism;
et_ d?s particularis~es n~tionaux, les noms de Carducci, de
M1ck1ewicz, de N1emcew1cz, de Mestscherski d'Alecsaridri
de Petrefi, et ce joyau d~ l'épopée chevaleresqu;, le Romanccr~
esp~gnol ; sous la rubrique du drame, Shakespeare, Grethe et
Sc_h1ller ; sous la rubrique du merveilleux chrétien, Dante et
M1lton ; sous la rubrique du fantastique et de l'occultisme
Hoff~ann, Lava~r, Radcliffe, Lewis, Edgar Poe ; sous 1~
rubrique de_ la mus1que, Pergolese et Cimarosa, Rossini, J\1eyerbeer et Berhoz, Beethoven, Liszt et Chopin; en(in, sous la rubrique
du fo~-lore et de la poésie populaire, le recueil des Ballades
écos~1ses de Percy, Bürger et Grethe, Uhland, Robert Burns.
V~ila ~ne table qui aurait enchanté l'arni de Leconte de Lisle
et d Ém1le Deschamps, ce grand curieux de Thales Bernard
dont Deschamps vieillissant flaUait volontiers les manies exoti~
ques et cosmo~olites. Elle semble avoir été dressée a l'usage des
poetes parna~s1ens ou des critiques qui les étudieront.
Cette_ dermere :t3ble aurait sur l'autre l'avantage de rappeler
non pomt la variété des nationalités impliquées dans I'effort

�88

ÉMILE DESCHAMPS

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

du romantisme frangais, mais plutot la diversité des inspirations
extra-classiques dont le romantisme tenta de faire parler en
frangais l' essentiel.
Ce qui nous intéresse, en effet, ce n'est pas qu'un Fran~ais ait
connu et tranuit le Rhénan Grethe, le Souabe Uhland, l'Ecossais
Robert Burns, le Roumain Alecsandri, le Russe Lemontov, mais
c'est qu'en se penchant sur Ulhand ou sur Burns, sur Burger
et sur les ballades de Percy, il ait compris la nécessité pour la
poésie trop mondaine et polie de la France de se rapprocher de la
poésie populaire et de puiser aux sources du folk-lore. Voila
une préoccupation nouvelle et qui caractérise a merveille le poete
honnete homme du xixe siecle.
Faudrait-il, pour le prouver, non seulement évoquer le réveil
de notre poésie locale en France : Bretagne, Languedoc, Provence,
Nivernais... et ce qu'on pourrait appeler notre romantisme provincial incontestablement aiguillé, comme Émile Deschamps qui
patronnait ce mouvement, le savait bien, dans le sens du folklore, mais encore vous signaler l'initiative du gouvernement
sous le Second Empire, et ce fameux décret de M. de Fortoul
ordonnant la publication d'un Recueil des poésies populaires de
la France,en 1852,etle beau rapportd'Ampereen qui revit !'esprit
de Fauriel ? Émile Deschamps a suivi de tres pres ces efforts,
mais cette attitude d'esprit, inverse de celle d'un honnete homme
du xvne siécle, et qui se dessine dans un homme de la meme
lignée, un homme de salon comme Émile Deschamps n'est p~s
plus caractéristique d'un état d'ame nouveau que le parti pris,
chez ce poéte qui croit a la prééminence de son art, d'observer
cependant avec intéret le mouvement et le progrés des autres
arts. II faudrait remonter jusqu.'a la Renaissance pour trouver
une pareille sympathie des arts les uns pour les autres. Mais
de la sympathie a l'influence la distance est grande et cette
distance a été franchie par nos symbolistes. On peut certes déclaref arbitraire et plus métaphorique que réelle l'intrusion des
procédés d'un art comme la musique par exemple dans un art
aussi différent que celui de la poésie, néanmoins les plus originales
tentatives--de nos poétes de la fin du siecle dernier ont été inspirées par leur prétention de rivaliser avec les musiciens et,
s'ils ont quelquefois heurté et violé ce qu'on a appelé les possibilités du verbe, leur excuse est dans ce beau désir qui tourmente
le vrai poéte d'exprimer, grace a des rythmes seulement, comme
le musicien, par dela les idées et les mots, l'ineffable.
Ainsi la préoccupation du folk-lore pour renouveler le fond de
la poésie, ses idées _e t ses thémes, et le souci d'imiter les procédés

I

(1791-1871)

89

de la musique pour en nuancer et en assouplir la forme, tels
seraient en deux mots les éléments constitutifs principaux de
l'état d'esprit nouveau du poete et de l'honnete homme au
x1xe siecle. 11 y a plus: Le fantastique et!' occultisme dont la veine
circule a travers l'reuvre de Deschamps comme a traver~ celle
des poétes romantiques sont un indice qu'il y a quelque chose
de changé dans !'ame moderne. Les récents travaux d'Albert
Monod et de Pierre-Maurice Masson en ont fait la preuve: L'effort
de deux siécles de critique religieuse, de Pascal a Chateaubriand
et au dela.en passant par Voltaire, est un fait considérable dont
il faut relever le contre-coup en littérature ...
Nous avons défini Émile Deschamps un voltairien discret.
Doudan lui-meme, qui vécut dans l'intimité de la famille de
Broglie et de la pieuse comtesse d'Haussonville, n'était-il pas un
voltairien fieffé ? Mais Deschamps n'était-il pas quelque chose
de plus, un voltairien superstitieux, debout comme son ami Rugo,
Debout, mais incliné du cóté du mystera.

Cette attitude rendrait compte de la place qu'occupe la littérature fantastique au x1xe siécle, d'Hoffmann a Edgar Poe, en
passant par Nodier, Th. Gautier, Émile Deschamps lui-meme.
Enfin, le gout d'évoquer le passé est une des formes de l'exotisme qui caractérise le mieux la mentalité romantique ;
l'exotisme dans le temps complete naturellement le gout de
l'exotisme a travers l'espace, et nous ne nous étonnerons pas
que les hommes du groupe de Deschamps, les Parnassiens en
particulier, que sollicitent moins que d'autres les reves de
palingénésie sociale, fondent volontiers la culture sur l'étude
et l'amour du passé. Passé national et barbare, passé antique,
mé~iterranéen et oriental, telles sont les sources diverses ou
s'ahmente leur éclectisme. La conciliation se fait jour et
bientot s'impose entre le culte des anciens et celui des modernes
et la fameus e querelle qui avait divisé les horinetes gens du
xvue et du xv111e siecle s'apaise depuis que Grethe a Weimar,
Chateaubriand et Mme de Stael en France ont jeté les bases plus
vastes et plus compréhensives de ce que nous avons appel{
l'Humanisme moderne.
On voit done ou nous a conduit cette comparaison entre la
largeur d'esprit dont le Romantisme a doté l'h9nnete homme
du x1:xe siécle et la relative étroitesse de l'~déal qui suffisait a
un F~angais cultivé deux siécles auparavant, et, s'il fallait, comme
le_ fa1t Nisard, établir par le compte des gains et des pertes le
hilan de la culture m?derne qui date du Romantisme, nous ne

�90

REVUE DES COURS ET °CONFÉRENCES

voyons pas trop ce qu'on pourrait appeler des pertes, a moins
qu'il ne faille : en matiere de versification, gémir sur l'abandon
du culte de la césure médiane ; en matiere de théatre, sur l'oubli
dans lequel sont tombées les regles des Unités; en matiere de
critique, sur le discrédit de l'esprit absolu et du tout dogmatisme.
C'est assurément parmi les gains que nous placerions le relativisme de la critique ·actuelle, qui est une conquéte de l'esprit
historique.
Deschamps a ceci de tres intéressant en plein romantisme,
c'est que poete, et plutot poete de la tradition mondaine et
artiste des Marot, des La Fontaine et des Voltaire, il est sorti
de ce milieu des idéologues, qui fournit Ginguéné et Fauriel.
II avait ce gout de l'analyse et ce respect dela raison, «cette bonne
raison qui sert a tout et ne nuit a rien », comme disait la mere
?e Mme de Stael, qui lui fit tres jeune apercevoir l'arbitraire
mhérent aux prétentions d'hégémonie d'une littérature, quelle
qu'elle fut - fut-elle la littérature frangaise. Il assista et contribua a cette dislocation inévitable de l'hégémonie intellectuelle
de la France que l'on constate et que l'on étudie actuellement
chez les principaux peuples de l'Europe et qui fut peut-etre
une des causes déterminantes de l'éclosion locale sur le continent
de tous les romantismes nationaux 1• Par son admiration intelligente, bien que chez lui superficielle, des formes les plus diverses
du sentiment de la Beauté il a travaillé, selon sa mesure a la
~réation de notre moderne humanisme. La France a pu p~rdre,
Il y a cent ans, cette hégémonie temporaire qu'elle dut a l'éclat
de la période classique de sa littérature, elle n'en a pas moihs
gardé une part magnifique d'influence dans le monde actuel
de l'art et de la ~ensée, et les hommes du groupe d'Émile
Deschamps, les espnts doués de sa culture honorent comme lui
leu_r pays en montrant ce qu'il y a de justice et d'équité dans la
pmssance de sympathie intellectuelle qui est une des plus belles
et des plus aimables qualités de notre race.

II
Émile Des~hamps dileilanle, relalions d'un poele romanti&lt;¡ue· avec
les peintres, les sculpleurs el les musiciens de son lemps.
. • • ....... ·..•. Je tiens a m'expliquer sur cette épithete de
dilettante qm dans son acception limitée d'amateur de musique
l. Cf.. en parti~ulier sur ce point capital l'étude de 1\1. Hazard sur la
Réuolut1on franga1se et les letlres italiennes.

I

ÉMILE DESCHAMPS

(1791-1871)

91

italienne, comme dans son sens plus large de connaisseur accessible aux formes multiples du sentiment de la Beauté, caractérise
a merveille une attitude d'esprit, celle des freres Deschamps.
Qu'il y ait une pointe de dandysme dans cette attitude, chyz des
hommes qui furent les amis du Comte d'Orsay, de Musset, de
Berlioz, c'est tout ni}.turel. Écoutez ce charmant Émile jeter a la
face des graves bourgeois qu'il a aimésd'ailleurs d.e tout son creur
et de tout son bon sens, mais qui l'agagaient peut-etre un peu
quand il les voyait, malgré leur expérience de la vie et des
révolutions, trembler toujours pour leurs intérets et se croire
toujours a la veille de sauver le Capitole : « Tenez, leur disait-il
en 1844, votre politique, la politique memE: en.général, n'est pas
une chose sérieuse. On ne peut appeler ainsi que ce qui est vrai
toujours et partout : une ode d'Horace ou de Victor Hugo, un
air de Mozart ou de Rossini, une tete de Raphael ou d'lngres :
voila ce qui est sérieux, parce qu'on dira partout : cela est beau, et
qu'on le dira toujours. 11
Nous entendons le sens profond de cette boutade ; mais qu'elle
soit E:nveloppée d'impertinence, comme il convient au propos
d'un dandy, c'est ce qui n'échappe a personne.
Quand je feuillette la table des matieres de ce petit volume,j•y
vois sans cesse des noms qui jurent d'etre accouplés: Deschamps
et Delacroix, Deschamps et Ingres, Deschamps et Mozart,
Deschamps et Schubert, Deschamps et Berlioz ! C'est ici,
Messieurs, que je ne voudrais pas que vous vissiez une impertinence.

I
Deschamps n'eut, a aucun moment de sa brillante carriere,
la prétention d'avoir du génie. Son bon sens en fit un modeste ;
son cceur charmant en fit un enthousiaste ; mais, si l'on a remarqué qu'il n'avait aucune des vanités de l'homme de le.Ures,
il avait encore moins les fagons d'un rapin. II avait trop de race
et d'éducation pour cela. Je crois meme qu'il eut été choqué que,
dans l'histoire, la postérité insouciante mtt son nom a coté de
celui des grands hommes qu'il avait aimés et défendus.
II était né amateur, comme on l'était sans prétention et avec
grace dans l'ancienne société frangaise, et, apres quelques essais
dans la carriere artistique, il s'en rendit compte, choisit délibérément son role et s'y tint.
ee role est celui d'interprete des artistes aupres du public de
son temps. Des 1819, il défend Géricault; de 1825 a 1830, Rugo

�ÉmLE DESCHAMPS

92

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

et Delacroix; puis, aprés 1830,Vignyet Berlioz, Mozart et Schubert,
toujoÚrs Hugo, toujours Berlioz, toujours _et fidéle~ent Lamartine, puis enfin Baudelaire. Les Florent1ns l'aura1ent nommé
Orateur de la République des Lettres et des Arts, et nous avons
admiré les dons innés et les ressources du fin diplomate.
Ce role de l'auteur du Poeme de Rodrigue,un peu plus relevé et
digne du laurier dans l'ordre littéraire, il le voulut infiniment plus
modeste dans l'ordre des arts.
Virtuose en matiére de versification, il n'était pas peintre pratiquant comme Théophile Gautier, 1'.i musicien_ exécut_a~t ;
peine était-il plus connaisseur en mus1que que V1gny ~m l éta~t
beaucoup, que Musset qui l'était moins. Seulement, 11 a_dora1t
la musique et la peinture, bien que tres fier de la préémmence
de la poésie.
. .
Quelle était la valeur de son sens esthétique ; en partI~u~1?r,
de quelle qualité et de quelle profondeur était sa sens1b1~1té
musicale? L'un d'entre vous, Messieurs, m'a posé cette quest10n
de psychologie esthétique. J'aurais voulu pouvoir y répondre.
J'en sens toute l'importance et tout l'intérét. Mais je confesse
mon incompétence. Je ne peux a cet égard que rapprocher quel- .
ques textes 1.
J'ai noté, page 30, qu'il discerne tres bien la supériorit.é de
Bellini sur Donizetti, la grace, la .suavité, la délicatesse du
premier, et la virtuosité de médiocre aloi du second, sa vulgarité et son manque de scrupules artistiques.
Il adore Rossini sans réserves. Son frére Antoni était seul capable d'en faire quelques-unes, p. 29. Parti du sensualisme italien
comme tous les dilettantes du début du siécle, il n'y est pas
limité cornme Stendhal, cet épicurien de Stendhal qui n'a certainement gouté dans la musique qu'une volup~é sensuelle. _Deschamps compt_e parmi ces dilettantes v:ra1ment ~vertis_ et
pénétrants dont la vive compréhension mus1~ale ren~1t pos~1ble
le succés des symphonies de Beethoven a Paris, a la fm du regne
de Charles X et dans les premiéres années de Lou~s-Philippe. .
Enfin, signe inquiétant peut-étre d'un éclectisme superfic1el,
il défenditBerlioz toute sa vie, mais il ne fut pas moins un enthousiaste ami de Meyerbeer.
Sur l'exquise qualité de son discernement musical il plane done
un doute. D'ailleurs, j'avoue que dans les mémoires et correspondances du temps, ceux de Berlioz ou de Delacroix, si fin

.ª

I. Cf. sur ce point la délicate élude de M. G.·J. Aubry sur Delacroix el la
musique, parue dans la Revue musicale du 1•• avril 1922.

(1791-187] )

93

mélomane, c'est le gout d'Antoni Deschamps que ces mattres
paraissaient estimer au plus haut point,plutot que celui d'Émile.
Fraternel comme il l'était par nature, il croyait a la fraternité
des arts, et surtout il croyait aux bienfaits de leur influence
réciproque. Cette influence réciproque n'est-elle pas plus métaphorique que réelle ? C'est une question qu'il n'a peut-étre pas
posée tres nettement. 11 a été tout de méme frappé de la ressemblance des efforts que Delacroix, Hugo et Berlioz furent également
obñgés de tenter pour arracher la technique de leurs arts, et leur
ame et leur génie aussi - a la routine de leurs devanciers.
Mais, c'est ici qu'éclate la différence entre l'attitude d'un
Gautier, d'un Berlioz et ceile d'un Deschamps. Nous n'avons
pas manqué d'y insister. Gautier et Berlioz durent, par nécessité,
consacrer une part de leur activité a l'éducation du public, et
l'on sait avec quelle humeur grondeuse ils accomplissent
leur tache de chroniqueurs. Rien n'est plus émouvant que de
voir ces nobles esprits condamnés a souffrir par profession d~
pullulement effroyable des ceuvres médiocres. Que de fois leur
génie altier a bondi sous l'outrage que leur infiigeait la nécessité
sous la forme, qui leur était odieuse, de l'ceuvre d'un Castil-Blaze ou d'un Eugéne Scribe ! On se rappelle i'admirable profession de foi du grand poéte : « Pour notre compte, s'écrie
Gautier, nous aimons assez l'art hiéroglyphique, escarpé, ou
l'on n'entre pas comme chez soi : il faut relever la foule jusqu'a
l'ceuvre et non pas rabaisser l'ceuvre jusqu'a la foule. »
Hélas ! Émile Deschamps dilettante, E. D. bienveillant et
doux par nature, E. D. esprit plus éoquet que profond, trop
homme du monde, n'a pas osé entendre son role avec cette fiére
intransigeance. Banville et Mendes, jeune alors, lui ont reproché
d'avoir pu supporter d'entendre avec une bonhomie indulgente
débiter dans son salon de bien mauvais vers et jouer de la musique
assez fade. « Ah ! ce n'est pas Gautier qui aurait eu cette patiencela ! s'écriaient-ils. » - Eh bien ! c'est vrai : Deschamps si intelligent et si fin, Deschamps qui avait le sens de la grandeur en
toutes choses et qui discernait, avec la sureté d 'un mattre, dans
une ceuvre d'art, l'élément héro'ique d'une personnalité géniale,
se laissa toute sa vie soumettre au joug d'une médiocrité élégante
et banale. Souvent, j'en fus faché pour lui - lui qui avait. écrit
d'admirables vers et qui avait dit sur les peintres et les musiciens
novateurs tant · de courageuses vérités, il dispersera son talent
en mille riens de circonstances, qui n'ont pas toujours eu une
reuvre de charité ou l'envie de plaire a une jolie femme pour
excuse. Non seulement, il a contribué a la prolification vraiment

�94

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

-facheuse pour notre réputation artistique des Albums et des
Keepsakes poétiques, pittoresques et musicaux du milieu du
siécle dernier, mais il a coroposé toute sa vie avec prédilection,
je le crains, des romances dont j'ai essayé d'extrai:e la qui~tessence poétique. Or, cette poésie et cette rousique, Je ne les rue
pas; elles furent une mode de la sensibilité de nos grand'méres, elles
eurent Ieur charme,elles enivrerent peut-etre,mais je trouve que le
vin de cette ivresse est bien léger, je ne crois pas qu'il ait rempli la petite coupe d'onyx ciselée et taillée par ce disciple
d' Horace et de Parny.
Et, ce qu'il y a de triste,c'est que le charmant homme le voyait
bien : Descbamps avait la forme, roais il n'avait pas le génie.
Commcnt son gout, qu'il avait exquis, ne le préserva-t-il pas ?
Ah ! j'en dirais bien a demi-voix la cause : Deschamps était
un Franl&lt;ais par excellence, c'est-a-dire Franºais a l'exces.
11 eut quelques-unes des grandes qualités de notre race, mais il
eut tous les défauts du peuple trop sociable que nous sommes.
Ce sont les salons qui ont perdu Deschamps, les salons et l'amour
des dames, comme c'est. l'esprit mondain qui (pour généraliser)
nous empeche de briguer le premier rang au point de vue lyrique,
comme sans doute au point de vue musical.
Mais revenons sur ces affirmations un peu vives, et faisons,
comrne il le faut, pour etre juste, une équitable palinodie.
.
Oui, Deschamps a composé trop de fades romances pour pla1re
aux dames ; il a humilié la Muse en composant trop de livrets
exsangues ; il a coromis parfois ce crime spirituel - je songe
au livret d'luanhoe, a celui de Don Juan - de ne·pas relever la
foule jusqu'a l'reuvre, roais de rabaisser l'reuvre jusqu'a la foule.

II
A ce prix-la, on n'est pas Rugo ni Delacroix, on n'est pas
Berlioz ni Gautier. :Mais voici la question que j'ai posée: Que serait
l'reuvre de ces grands hommes sans l'intervention des Deschamps?
C'est ici qu'il faut bien s'entendre et c'est ou se justifie une
part du Credo romantique.
Oui certes il faut aux grands esprit,s qui nous éclairent en ce
monde et rendent notre misérable vie un peu poétique et digne
d'etre ~écue, il leur faut non seulement le fort parti pris de
solitude et de recueillement, mais encore la lutte contre leur
siécle, l'incompréhension de leurs contemporains, leur ho_stilit~
meme, tout cela est bien, parce que tout cela est nécessa1re. ~1
l'histoire du génie est celle de la résistance de la matiére a !'esprit

EMILE DE:SCH.\MP.S ( 1791-1871)

95

et si l'esprit puise dans cette opposition, avec une plus grande
conscience de soi-meme, cette force d'enfanteroent et de crois•
sanee, cet élan dynamique qu'on appelle l'énergie créatrice il
faut avouer d'autre part, que les artistes, les créateurs manq~eraient leur mission en ce monde, s'ils étaient seuls en face du
public de leur temps, hostile et incompréhensif. Les grands
hommes éch~ppent par essence a leur race, a leur milieu et a
leur temps ; 11s sont purement eux-memes et la généralité de leur
reuvre n'est que fa mesure de leur idéalité intérieure · ils sont
simplement humains. Pour qu'ils pénetrent la société de leur
temps, pour qu'ils aident au développement de la vie ambiante,
ils ont besoin d'auxiliaires ; pour qu'ils deviennent ce qu'ils
doivent etre, dei: civilisateurs, il faut qu'ils trouvent dans la foule
des interpretes dignes d'eux, des ferments.
Or, cette fermentation de !'espritpublic, sollicité pardeshommes
comme Deschamps, n'est pas toujours une reuvre de beauté ·
cette t~aduction, si j'ose dire, de la langue un peu hermétiqu¿
du géme ne s'opére pas ..sans de considérables déchets. Cette vie
de s~lon dont nous avons médit, parce que nous croyons a ses
~éfa1ts_ en France, est tout de meme une forme distinguée de la
v1e nat1onale et une forme relativement exquise de la vie de
}'esprit. C'est par les salons que la France a rayonné en Europe
~t c'est ~ar des ho~mes de salon, doués de quelques-unes des qua:
htés subt1les des artistes,que s'est faite l'éd ucation de notre société.
Émile Deschamps a été le modele remarquable de cette
famill~ d'esprits intermédiaire entre les artistes et le public, entre
1~ géme c_réateur et le gout connaisseur. Ce petit livre n'est que
I dlustrat1on de cette thése.Tel est le sens de nos études sur le
salon de 1819, ou sur les livrets d'opéra. C'est pour la démontrer
que nous nous sommes arretés sur les dénaturations successives
du Don Juan. Elles füent crier de douleur les véritables artistes ·
elles íurent probablement nécessaires pour acclimater dans u~
milieu bostile des beautés nouvelles.
II faut entendre Berlioz parler de Morel et Lachnith, ces arrangeurs de Ucheuse mémoire, qui, pour faire connaltre La Flúle
enchantée de Mozart, la travestirent en ces invraisemblables
Mysie•es d' !sis.
« 9uand j_e d!s une traduction, s'écrie-t-il, c'est un pasliccio
que Je devra1s dire, un informe et absurde pasiiccio. »
Or, nous avo~s montré l'usage que les arrangeurs du groupe
de Deschamps f1r~nt du pa!'liccio au début du xixe siecle. lls ont,
p~r ce moyen, fa1t entendre pas mal de musique nouvelle aux
dilettantes franl&lt;ais.

�96

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

irais Berlioz, qui s'indigne, reconnatt tout de meme, avec une
cinglante ironie, que ces étranges procédés sont nécessaires pour
qu'une belle reuvre étrangére sorte de son splendide isolement.
Les reuvres d'art géniales sont toujours, en leur nouveauté,comme
des reuvres étrangeres. Une traduction s'impose. Deschamps
l'a compris, et Berlioz lui-meme présente sa défense et justifie
son role quand il ajoute avec une mélancolie amere :
« Ne faut-il pas toujours corriger plus ou moins un auteur
étranger, poete ou musicien, s'appelat-il Shakespeare, Grethe,
Schi\ler, Beethoven ou Mozart, quand un directeur parisien
daigne l'admettre a l'honneur de comparattre devant son parterre.» Voila, en somme,ce que j'ai voulu faire dans ce travail. J'ai
mis sous le patronage légerement ironique de Berlioz lui-meme et
de ses pairs dans le ciel de l'art, les Delacroix, les logres, un
interprete de leurs reuvres aupres du public du xtx6 siécle. Je
n'ajouterai qu'un mot : II faut, pour etre juste, ne pas oublier
la distance qui sépare, dans le meme genre d'activité, un CastilBlaze par exemple et un Deschamps.
Le premier, comme le souhaitait Berlioz, est mort tout entier.
Le résultat de ses efforts seul lui a survécu : il a acclimaté
chez nous les cheís-d'reuvre de la musique étrangere. Ce bon·
homme tres intelligent, mais dénué de gout véritable, sans scrupules artistiques, se plaisait en sa besogne étrange, était un de
ces 1&lt; boulevardiers » entreprenants comme nous avons pu en rcncontrer encore dans notre jeunesse, dignes assesseurs du fameux
Dr Véron, espece de Gaudissart de la propagande musique.
Le second, Émile Deschamps, n'était vraiment pas a sa place
en pareille compagnie, et nous l'avons surpris rougissant. Malgré
le nombre de ses campagnes musicales, l'activité du librettiste et
de l'arrangeur ne fut jamais qu'un accident dans sa vie. « 11 m'a
fallu cette circonstance, écrivait-il un jour, a propos d'un opéra
de Meyerbeer dont il s'occupait, pour apprendre par moi-meme
ce que c'était que pareilles démarches. - En vérité, je ne m'en
doutais nullement, quoique je fusse au milieu des intrigues je les ignorais, tout occupé que j'étais de la partie d'art. Non,
certes, je ne renonce pas a la littérature ... je reprcndrai la poésie
des livres, poésie plus calme et plus consciencieuse, et je quitterai
tout ce qui est théatre... » Souhait significatif, qui nous découvre
la nature de Deschamps, et dans lequel s'exprime, alors qu'elle
est entratnée par ce tourbillon complexe d'égoismes, de passions
inléressées et d'aspirations idéales que la vie parisienne a
toujours été pour des artistes, le soupir d'une ame bien née.

N° iO

AVRIL

1m

REVUE BIMENSUELLE
DES

COURS
ET CONFÉRENCES
•
D1aacnua: ••

F. STBOWSKI,

Profe,ffl,r d la Sorbonne.

La Bible dans la po ésie franQaise
depuis Marot
Lee po6m.N bibliqaea me de la riaotion oontre la Pl6la~ •
II. Lea poimea lyrll¡u11 et ,p1qu11 : Belleaa, da Bartaa, d'.lablpi

Coura de

■.

Vl.llfEY,

Dogen ck la Facullé de, uftre., ck Montpellier.

TROIBIEME LE~O~

deL;~:p!:Sti!!º~-t\~anges mixlu~~s q_u'a!t produites l'alliance
.
1 ique et de l msp,rallon classique est l .
~eme qw en 1572 clélt la Deuxieme journóe de la B
· de
dee1;!a;~~::u&amp;7~es~n~ petite .~popée _intitulée : L:;~::ur~
sa . omme s d voula1t avantCbateaubria d
, pennetu;e au lecteur de comparer les deux merveilleux B n
donne d abord la parole au petit dieu 1"lé 11
, elleau
tout de suite Mais a u •
ª · ne le nomme pa6
le terrible espiegle. Toutqfr:~sb;~:ul~ºJ: reconnais~ons aussitót
lonius ou_ de l' Énéide de Virgile, il vient u:e~:r:~aul,res d' Apode ses v1eux exploits et ,. d'
,
e Pus se vanter
l'ait dédaigné. Mais le sai~:Ur~r;:v~u
un
f seul creur jusqu'ici
résistance. Car
. 1 ne era plus une longue
les Pétrarquisie;ª;p~:: dl:sc~l~::~~~ts auxquels l'ont habitué
are un sourcil bien dessiné et po t n~t' Amou~ prend pour
ur ra1 un red flalJ\boyánt.

Le Géranl : FRANCK GAUTRON.
POITIEIIS. -

30

9

•OCIÉTÉ PRAN~illB D'IIIPRIIIEBIB,

•

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                  <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752044&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, 1922, Año 23, No 9, Abril 15</text>
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                <text>Educación</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>Boivin &amp; Cie, Editeurs</text>
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                <text>Strowski, Fortunat, 1866-1952, Director</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>La biblie dans la poesie fracaise</name>
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        <name>La Conquéte de l'angleterre par les Normands</name>
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        <name>Le milliard des emigrés</name>
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        <name>Leconte de Lisle</name>
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        <name>Philosophie de Plotin</name>
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                    <text>•
24' Année (1To Siric)

N' l. -

REVUE

15 Décemhre , 922.
Directeur :

F. STROWSKI
Professeur i I&amp; Sorboone

DES

CouRs

Prlx du Numéro

3 francs

ET

CONFÉRENCES
La Revue parait le 15 et le 30 de chaque mois
du 15 décetnbre au 30 juillet
Les Cours et Conférences pubiiés sont rédigés par les professeurs
eux-mCmes, ou sous leur direction.

M. LALANOE
Profe.sseur i'i la Sorbonne
Mernhre de J'lnstilut

Lu tlticriCI; de l' Induction et de l'Expé~
rimentation . . . . .

1

Gustave COHEN

Roml'.:.rd. sa ui~ et son amure (suite) .

Josep~ VIANEY

La Bible dans la podsie fra11faise depui_,
Ala.rol (suite). . • • . • • . • .
Le t.hi.átre romantique, de Dumas pire d
Dumas fils (1iuite). . . . • • . •
La crisc religiemte·dep11is lamort de Gré.goire
V 11 ju:;qu'ó. l'a.vinemuit d' Urb11.in 11
(1085-1088) . . . • . . • • • •
Ernesl Renan. - Essai ch bfographie
intelltctuelle. . • • , • • . • •
l.e~ns S!ir l'histoire de la litfhature
latine (suite). • • . . . • • • •

80

Lea 1nfluences ilrangeres sur Lamartine
(Des pre.miires mi.ditati.ons) (saite d fin).

88

Profeuéur a l•Uoivel'3ité de Slnuhourg
Cbarge de Cours a la Sorhonne
Do.rende lá Faculté.des [,ellres de lrt"onlpaUier

A. LE BRETON
Maltre de Conférenc-es it I• Sarhonne

Augustln FLICHE
Profeaseur a l'Univenitl: de.Montpellier

Jean POMMIER
Profeuelll' .&amp; i'Oniversité d'Ameterdam

Abbé LEJAY
Memhre de l'T1utitut
Professenr a l'ln.,titut ca.tholique

Paul HAZARO
Cba1:g¡; de Conra i la Sorbonne

PARJS
BOIVIN &amp; O•, Éditeurs
J el 5, rue Palafine (1'7')
Téléphone Fleurus 07-88 -

C:ompte chéques postau.x Pari&amp; n° 1604

Tous droits d&lt; traduction et de nproduction rts&lt;rvis.

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TtLtfHOIIE fllUIIUS 07·18

24• ANNlB

(1• Súi,)

15 DtcBMBRB 1922

3 &amp;· 5, - Rue Palatine - PAWS (\'/' )

REVUE DES COURS

REVUE BIMENSUELLE

CONFÉRENCES

COURS ET CONFÉRENCES

Para1ssa11t le t,j et le 3U de c!t,1r¡11e moIs
(du 15 dt!cemhrc au 30 j111/Je1j

DES

DIRICHUft : • •

P. STIIOWSII,

Profu,evr 4 la Sorbonne,

Franee . . . . .
40 fr.
payables 20 fr. comptant et 20 fr.
ABONNEMENT, CN AN
le 5 aoril.
Etranger. • . . • . . . 46 fr.
Le Numéro formant un fascicule in-8° de 96 pages ; 3 fr.

I1

A.

Les théories de l'induction et
de l•expérimentation

NOS LE.CTE.UH..S

La Revue des Cours et Conférences publiera, comme les nnnées
precéden/es, les cours principaux de la Sorbonne ~/ _des F~cultés des
Lellre., de l'rouince. Mais conformémenl aux dmrs qu, nons onl
élé exprimés par nombre d'abonnés, nous essaierons de rl:pondre á
leur curiosité scientifique. Nous donnerons, pour commencer, un
cours oli seronl exposés les príncipes de tanalyse malhémalique. Ce
cours es/ profes,é. par JI. E. Le Roy. membre de /'Jnslilul, professeur de philosophie au Colfrge de Frunce, oú il_ a _rempla~é ~~­
Berg•on. Ce cours ne sera pas un cours de uulgarisalton, puuqu 11
s'ag°il dºun enseignemenl ri9011reuxdonl lebul principales(de « monlrer par /'e;,:emple commenl la pensée malhemalique fonch~nne fOUr
elle-méme », mais il n'e:rigera, po11r ilre enlendu, que I hab,tude
de la pensée abslraile el la possession des connaissances qui figuren/
au pro_qramme de la seclion .-l (/alin_-grec; des Lycét~-~oll_ege~.
Nos lecleurs ver ron/ dans ce/ essa, , no/re grand destr d allier la
haute culture h11manisle á /'esprit scieniifique moderne.

F. S.
VIENT DE PARAITRE CHEZ LES MEMES ÉDITEURS:

BIBLIOTHEOUE DE LA REVUE DES COURS
EDMo:-;n ESTEVE
Proruseur i la Faculté da Leurn de Nancy

LECONTE
L'HO.Mll!E

DE LIS LE

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Un volume in.,G brocbé. • .

L'CEU VRE

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7 fr

Coura de K. L4L4NDE,
Pro/esseur 4 la Sorbonne.

LeQons I et II. - Introduotion.

L'objet de ce cours sera d'étudier, d'une maniere A la fois
historique et technique, les dilTérentes théories de l'induction
et de I'expérimentation. Dans ces deux premiéres Ie~ons, je me
propose d'examiner les dilTérents sens du mot induclion, de limiter
et de divisor le sujet.
I nduclion est la transcription latine du grec lffaywy~ (acte de
mener quelque chose vers, ou a un point déterminé: par exemple,
adduction de l'eau ddns un champ, importation). C'est un terme
du langage courant devenu technique, puis qui a repassé de
l'usage technique au Iangage courant : c'est ainsi qu'on
parle aujourd'hui des • inductions • qui aménent a soup~onner
un crimine!. 11 re~oit actuellement des sens divers ou se combinent deux idées dilTérentes : !'une concernant le degré de certitude du résultat ou l'on aboutit, l'idée d'un cheminement a
lravers des intermédiaires multiples, et par conséquent ne donnant A !'esprit qu'une confiance Iimitée, une indication plutot
qu'une preuve, qui demande vérification ; - l'autre concemant
1

�2

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCHS

ª.

le trajet de la pensée qui va des faits observés
une formule
universelle, valable pour toute une classe ; et qm, a cet égard
aussi a souvent quelque cbose d'aléatoire, ce qui produit des
combinaisons de ces deux éléments. Caractérisons d'abord ces
opérations au point de vue de leur mouvement logique, en y
conoidérant la question de valeur ou de cert1tude comme subordonnée a cette premiére division.
1o L'induction est un raisonnement ,ju type dit , reconstructif ••
c'est-11-dire. aboutissant a affirmer (plus ou moins fermement)
un fait singulier, grAce a des indices qui nous rnettent sur la voie.
C'eet le cas du diagnostic médica}, des «inductions )&gt; d'un policier,

des , inductions • cosrnographiques ou hisloriques qui non,
aménent a penser que Mara est habité, ou que, au ternpsdu renne
et du marnmouth, les hommes vivaient dans des grottes et se
servaient d'armes et d'outils de pierre. C'est encare ainsi que
M. de Launay, parlant de l'évolution des etres aujourd'hui
fossiles écrit que , lorsqu'on se hasarde a procéder ainsi par
inducli~n pour reconstituer théoriquement la chalne logique de•
etres organisés... on est lancé dans cette voie dangereuse ea
pleine incertitude ». (L'Hi,loire de la Terre, p. 287.) - 11 est
évident que, dans le cas de l'induction reconstructive, la conclusion est le plus souvent aléatoire: mais elle peut avoir tous le■
degrés de probabilité, et meme atteindre, dans certains des caa
que nous avons cités, a une certitudepresquecompléte. Cependant,
c'est l'exception, et il me semble que dans ces cas-la, le langage
courant évite le mot d'induction, dont la compréhension subjective, quand il s'agit de reconstituer des faits, contient toujours
une idée de suggestion plut6t que de vérification. Quand Ariste
a été amené a juger que Trissotin n'en veut qu'a la fortune
d'Henriette, reste a organiser le piege qui justifiera cette
induction.
Ceci dit, je laisserai de c6té, cette année, l'induction ainsi entendue, qui appartient al'étude de la , méthode reconstructivo »
(méthode de l'histoire, de la géologie, de la paléontologie ; méthode de la preuve juridique, etc.). Notons cependant que noua
retrouvons sur un point le contact de ces deux opérations dans
l'inférence du particulier au particulier définie par J.-S. Mili.
2° On entend en second lieu par induction le passage a un degr6
supérieur de généralité. Ou, comme on le dit, dans une formule qui
est la traduction consacrée d 'un texte d' Aristote, le • passage
du particulier au général ». 'En«yc,ry-ii O'iatLv Y¡ ti:n:o -tWv x«8'lxa.a-rov
hl «I x«86).ou lfoSo,. Topique,. I, 12, 105 a 13). Par exemple,

si le meilleur pilote est le plus expérimenté, si le meilleur cocher

THÉORIES DE L'INDUCl'ION B't DE L 1·EXPÉRIKENTATION

3

est le plus expérimenté, etc., on dira d'une maniere générale
que dans chaque profession le meilleur est le plus expérimen~
(Aristote) .
La formule • passage du particulier au général , a été treo
vivement critiquée par M. Goblot; et avec raison, si l'on considere le •en■ actuel des moto. Elle n'est pa• homogéne: le contraire
du particulier, en logique, est l'universel ; le contraire du spécial
est le général. 11 faudrait done choisir et dire que l'induction va
du particulier (quelquu) a l'universel (loa,), ou qu'elle va du
plus spédal au pi~• général (car le spécial et le général, eux,
sont tou¡ours relatifs).
Ce qui explique cette formule vicieuse est l'histoire du mot
général, qui a longtemps signifié univer,ei, en parlant des propo•itions : Auf semel aut ilerum mediu, generalíter esto. Dans la
Logi~ue de Port-Royal, on trouve en ce sens tantat « proposition
universelle •, tantOt « proposition générale •· De meme chez
Newton : • In philosophia experimentali propositiones dedueuntur ex phaenomenis, et redduntur generales per inductionem. • (Phi/. nal. princ. malhem. ad finem. On remarquera d'ailleurs, dans ce texte, l'emploi curieux de deducuntur.)
D'autre part, particulier, outre son sens Iogique, est pris
souvent pour ,ingulier : , Un simple particulier, un pays particulier •· En géométrie : , Parmi toutes les droites qu'on peut
mener d'un point a une droite, il en est une particuliére, qui fait
avec celle-ci deux angles égaux, etc. » Enfin, en anglais, parlicular
(entre beaucoup d'autres sens) a fréquemment celui-Ja : each
parlicular hair. - Particular, substantif, veut dire circonslance
dtlerminée, délail di,lincl.
On comprend done comment ces mots ont été employés autrefois pour traduire la formule d'Aristote et comment ils se sont
perpétués dans cet usage. Mais c'est une explication, ce n'est
pas une justification. S'agit-il de passer des individua aux classes,
des classes usuelles et qui nous sont imposées par la vie a de•
classes plus générales, ou de propositions particuliéres minimales
aux lois universelles dont elles peuvent etre l'amorce ? Nous
devons viser a avoir en philosophie, surtout en logique, unlangage
aussi déterminé que possible : , Je suis tenté de croire, disait
Leibniz, que si l'on examinait plus a fond les imperfections du
langage, la plus grande partie des disputes tomberaient d'ellesmemes, et que le chemin de la connaissance, et peut-etre de la
paix, serait plus ouvert aux hommes. •

Ici, le sens d'Aristote est nettement : le passage de données
singuliéres, c'est-a-dire de données prises une a une (ces donnée1

�1

4

THÉORJES DE L IND UCTION ET DE L'EXPÉRIMENT.~TION

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pouvant étre elles-mémes des classes : par exemple des classes
d'artisans, des especes animales) a une formule globale, dans
laquelle elles sont totalisées. II n'y a den, semble-t-il,_ dans s~
formule, qui évoque expressément la not10n de propos1t10n part1culiere au sens propre (c'est-a-dire de partiel, et d'indéterminé).
M. Lachelier a dit, au commencement de sa célebre thése sur
Je Fondement de 1' Induction, que celle-ci était le passage •fos laits
aux lois. En gros, c'est tres exact, et cela parle plus a ]'esprit
que le particulier {ou le singulier) et l'universel. Mais il faut bien
remarquer que les faits et les lois ne sont pas radicalement
distincts. Whewell, le premier je crois, a fait justement remarquer que les vues tbéoriques établies par une génération d'hommes deviennent, quand elles sont bien consolidées, les , faits ,
sur lesquels travaille la génération suivante, et sur lesquels elle
batit de nouvelles hypotheses. L'existence de l'air a du étreune
idée explicative avant d'étre un fait. Les lois de Képler sont
devenues, un siecle plus tard, les faits sur lesquels s'appuyait la
théorie de Newton. - La, formule de M. Lachelier signifie done
surtout, in abstracto, le passage du plus spécial (déja considéré
comme acquis) au plus général (encore discuté). Dans cette
opposition, on retrouve quelque chose de l'« import , dubitatil
du mot induction.

. •.
En fait, il y a lieu de distinguer deux cas :
I. L'induclion amplifiante. Non seulement chacune des cboses
prises une a une est plus spéciale que la formule d'ensemble
a laquelle on aboutit, mais la somme des données énumérées est
elle-méme moins générale que cette formule. Te] est le cas dans
l'exemple des Topiques que nous avons cité. C'est le cas le
plus fréquent : on énonce un jugement universel sur le vu d'une
série d'échantillons dont la· réunion permettrait seulement une
assertion particuliere de méme sujet et de meme prédicat (mais a
laquelle, le plus souvent, personne ne songe). On a vu, un certain

nombre de fois, des rayons lumineux se réfléchir dans leur plan,
sous un angle égal ; on énonce que les rayons lumineux se rélléchissent suivant cette loi. A cette sorte d 'inductionse rattache
toujours la preuve par expérimentation. C'est elle qui fera l'objet
essentiel des le~ons suivantes, parce que c'est elle qui souléve les
problemes les plus complexes et les plus délicats.

0

II. L'induction compléle, dont il est nécessaire de bien marquer
la place et la différence avec la précédente,c'est celle qui peut etre
mise sous la forme d'un raisonnement rigoureux, tout en allant,

.
'

suivant la définition d' Aristote, d'un certain nombre de données
prises une a une a une conclusion totale. Elle revet elle-meme
plusieurs formes, dont la plus classique est celle qui est indiquée par lui dans les Premiers Analyliques (II, 23 ; 68 b 15 et suiv.
On peut l'exposer ainsi, en rétablissant mi ordre plus didactique.)
Soit le syllogisme suivant, allant de la loi /¡ ses applications,
du genre aux especes :
Les animaux sana fiel vivent longtem ps.
Or, l'homme, le cheval et le mulet sont des animaux sans fiel.
Done l'homme, le cheval et le mulet vivent longtemps.

Te! que], ce syllogisme est irréprochable. Iln'a rien d'uneinduction. Mais il est un simple enchatnement de lexis (propositions sans
assertion). Maintenant, quelle est la vérité de la majeure? Si l'on
.suppose que la mineure et la conclusion sont vraies, la majeure

n'en résulte pas. Elle n'en résulterait que si nous introduisions
une troisiéme prémisse : il n'y a pas d'autres animaux sans fiel.

Nous aurons ainsi, par l'énumération complete des espéces, si
elle est possib]e, une induction rigoureuse qui renversera l'ordre
logique oi.J les choses dépendent les unes des autres, mais qw
sera plus accessible pour nous. Cette opposition de ce qui est
premier dans la nature et premier pour nous (yvwp~p.c.'.rre9ov ~¡.t,r~),

du général et du sensible, est d'ailleurs tresfréquemmentlormulée
par Aristote. En somme, nous apercevons déja ici le príncipe qui
joue un role si considérable,quoique plus oumoinsexplicite, dans
toute théorie de la méthode expérimentale : nous nous croyons
en droit d'induire parce que nous estimons que sinous en savions
assez, nous serions en mesure de déduire. La nature pour Aris-

tote est montée sur une hiérarchie de genres et d'especes, done sur
une armature de syllogismes (nous dirions, du point de vue
moderne : les faits sont des résultats de lois) : ainsi nous pouvons
remonter l'échelle.
L'exemple donné par Aristote est d'ailleurs schématique.
Lui-meme sait parfaitement qu'il est inexact ; non en ce qui

concerne l'•xol.,a, l'absence de fiel : il considere celui-ci
oomme un excrément malsain dont le sang se débarrasse en partie dans le foie, et dont la présence est par suite' véritablement
une intoxication, cause de faiblesse biologique; l'absence, une

cause de santé. - Mais en ce qui concerne l'énumération des
espéces, il ne doute pas qu'il y en ait d'autres ; lui-meme cite

�7

REVUE DES COURS ElJI CONFÉRENCES

'lHÉORIES DE L'INDUCTJON El' DE L'EXPáRIMEN'l'A.TION

d'ailleurs l'éléphant: le cerl, le dauphin, dont le foie sécrete
un liquide sucré. Son raisonnement, dans !'esprit finitiste de la
!cience grecque, est celui-ci : si l'on faisait l'inventaire de toutes
les espéces sans fiel, on verrait que to u tes vivent longtemps (et en
poussant plus loin, on en trouverait une rai,on physiológique) ;
nous n'en sommes empechés que par des difficultés pratiques
et pour ainsi dire accidentelles.
Cette induction compléle (on peut l'appeler ainsi, bien que quel-

feuilles de contr6le et s'en tenir au résultat, comme dans l'élimination d'un moyen terme.
En mathématique, on trouve également des inductions completes, qu'on a refusé généralement de considérer comme des
applications pures et simples du syllogisme dea 'xº'º' (voir
Vocabulaire techn/que et critique de la philo,ophie. Bulletin de la
~ociété de philosophie, aot1t 1909), mais qui en tout cas •'en
rapprochent. Une des plus voisines consiste a traiter séparément
plusieurs « cas • dont la somme recouvre tout le champ du théoréme a démontrer ou du probleme a résoudre, Par exemple,
en géométrie, démonstralion de la valeur de l'angle inscrit en
considérant le cas ou !'un des cOtés passe par le centre ; eelui ou
le centre est entre les cOtés ; celui oú les cOtés ne comprennent
pas le centre. - En algébre, beaucoup de discus,ions sont construites sur le meme type : on envisage succes.'iivement tous les
rapports possibles des coefficients: a&lt;b, a= b, a&gt;b; et dam
certains problémes on démontre qu'une meme formule restant
yraie pour chacun de ces cas, qui sont les seuls possibles, elle est
vraie d'une maniere générale (universelle) et sans restriction. L'extension a toutes les figures homonymes de ce qui a été démontré sur !'une d'elles par ecthése est aussi une induction complete, mais non pas une sommation ; d'ailleurs ce problemé-la
est /¡ discuter séparément, car certains épistémologistes considerent qu'il y a simplement, dans ce cas, une application de
l'universalité attribuée ·en príncipe a toute opération logique sur
des termes abstraits et, par suite, virtuellement généraux, et non
singuliers. On ne peut done en faire état qu'en montrant le rOle
joué ici par la construction, ce qui nous menerait trop loin.
Mentionnons enfin la célebre généralisation qui conduit du
théoreme sur la somme des angles d'un triangle 1,. la somme de1
angles d'un polygone plan quelco_nque. Ce n'est certainement pa•
la meme chose; cependant elle constitue, elle aussi, une induction
non amplifiante, puisqu' elle consiste en un pas,age du plus spécial
au plus général, mais sans aléa. U en est de meme des degrés par
lesquels on s'éleve des nombres entiers naturels aux nombres
fractionnaires, aux nombres irrationnels, au.x nombres imaginaires, chaque classe absorbant la précédente.
Ces exemples font la transition /¡ une forme d'induction complete tres importante, qu'on peut appeler l'induction ordonnée,
e'est-a-dire celle oú la preuve résulte non seulement de la sommation des parties, mais de I' ordre dans Jeque! elles sont parcourues. En matiére expérimentale, l'exemple classique est
eelui auquel J.-S. Mili donne, d'apres Whewell, le nom de eol-

'

i111ues logiciens, Mili notamment, aient voulu réserver le nom

d'induction

/¡

l'induction amplifiante) est-elle, commeon l'a dit

souvent, un raisonnement absurde et inutile ? II ne me le eemble
pas. D'abord, il tient une grande place dan• toute la logiq_ue de

la vie courante : presque tous les controles se font ainsi. (Tous
les candidats, pointés un a un, ont remis leur quittance de droits
a'examen ; tous les ·soldals de la compagnie ont été présenls a
)'appel ; aucun des titres appartenant /¡ telle personne n'est
sorti aux tirages déja effectués, etc., etc.) On obtient ainsi des
11niverselles totalisantes qui jouent ensuite un role considérable
Cans le raisonnement, car elles servent puissamment a I' « économie de pensée ». - Une forme secondaire, mais non moins utile
et fréquente, consiste a obtenir par ce procédé des • universelles
a peu d'exceptions pres,, qu'on peut manier comme de vraies
•niverselles en se souvenant des quelques réserves nécessaires :
tous les nome en or sont masculins exeepté uzor1 soror et arbor ; toutes les planétes ont une rotation directe, sauf Uranus et
Weptune ..., etc.- On a ainsi, ce qui estassez intéressant au point
ae vue logique, une désignation en compréhension, limitée par
vne énumération en extension.
.
Dans les sciences, ce procédé n'est pas moins employé. Appliqué aux formes, il permet de passer des espéces aux genres. On
dit que tous les ruminants ont le sabot fourchu apres l'avoir
,éparément constaté du breuf, du mouto~, du cerf, ~u daim! du
Ghamois, etc .. Et l'énumérat10n est complete. II est meme cur1eux
,ie remarquer que ]'opération d'induction complete, mais a l'étage
supérieur, appliquée aux raisonnements, est une nécessité de
toute déduction ; précisément celle qui est relevée par Descartes,
aans ]es Regulae et dans la Méthode, sous le nom d'enumeralio
ou inductio : « dénombrements si entiers et revues si générales
,¡ue je fusse assuré de ne rien omettre (lum in quaerendis muilis,
lum in ditficultatum parlibus percurrendi, •• ajoute-t-il dane la
traduction latine). La vérité déduite ne se communique aux conséquences que si la cha!ne est ininterrompue et si chaque soudure
a été vérifiée une a une : aprés quoi, on peut lais•er de Mté les

1

1

•

�8

1

THÉORIES DE L1INDUCTION ET DE L EXPÉRIMENTATION

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

lig"!ion(I): un navigateur qui revient au meme point apres avoir
tou¡ours eu la cate en vue sur sa gauche est certain qu'il a fait le
tour d'une lle: - De 11;eme, enmathématique, l'ordre des éléments
de preuve qm se succedent peut etre essentiel a la colligation
C'est ainsi qu'on démontre que la somme des termes d'une pro~

gression arithmétique dela n est de la forme n

(\+ l) ,aumoyen

de 1~ somme de n termes _égaux formés tour atour du premier et
d~ n_ term~ d~ la progress1on, du second et del'avant-dernier, et
ams1 de smte ¡usqu'a épuisement complet de la série, qui est
ams1 so'."m~e par une sorte de pointage.
'
. La quest10n se complique, mais nous restons pourtant tou¡ours dans le domame de l'induct.ion rigoureuse ordonnée, quand
n?us apphquonij_ l~ ra1sonnem~nt dit « par récurrence ». La preuve
n Y est pas a~mm1strée effectivement pour chaque nombre, mais
elle est co_n~1dérée con:ime indubitablement possible en vertu
de _la défimtion de la smte des nombres, ce qui autorise a condure
umvers~llemen~ _(2). (Voir GollLOT, Logique, ch. xt.)
Cerrams logic1ens (par exemple Whewell, Mili, M. Goblot)
voudr~1ent que l'on renon~át a nommer inducllon tout ce qui
est ra1sonnement généralisateur, mais rigoureux. Ce serait
re~ettable ; non seulement ce serait contraire a un usage ancien
ArIStote, fréquent, et que Poincaré notamment a suivi · mais
surt?ut ce ser~it méconnaltre la parenté logique étroite de l'induct:on ~mplifiante et de ce que nous avons appelé l'induc~1on n~oureuse. A mesure qu'on examine un plus grand
no1:1bre dé ca_s, on accorde que le raisonnement est de moins en
moms aléat01re, et l'on se rapproche de la totalisation ou il
cesse de l'etre. _c:est la meme raison de continuité qui f;it que
les mathématic1ens modernes considerent zéro comme un
nombre, les coupures comme deséléments réelsd'un ensemble etc.
La probabi1ité qui joue, comme nous le verrons, un role c~nsidér!ble &lt;lans la théorie de l'induction amplifiante, suppose
tou¡ours un rapport entre le nombre total des cas possibles, et le
nombre de cas favorables effectivement observ.és ou calculés.
Mais, objecte-t-on, le nombre des cas individuels est infini et
le nombre des cas observés en réalité est toujours minime ! De
plus, l'avenir reste toujours ouvert !
(1) Mais voir plus loin le sens exact que WherVell lui-méme donnait ~ ce
terme.
(2) La questio_n de l'infini est ici secondaire. On la retrouverait dana
la forme de ra1sopnement mathématique qui consiste a conclure que
0,33~3,_. .. + 0,6~66
.... =. 1 (rigoureusement) ; et dans tous les problemes
de hm1tes et d 11nfin1tés1males.

•

9

Aussi l'opération d'induction complete neporte-t-elle que tres
rarement sur des cas individuels. La science procede, et c'est un
de ses postulats fondamentaux, fortement exprimé par Bacon,
comme s'il y avait individuation par la matiere : , Hoc fit oh
promiscuam rerum naturalium 1 in plurimis, sub una specie,
similitudinem ; ut, si unam noris, orones noris (1). » Quand nous
laisons une induction complete, nos unités sont presque toujours
des das.ses déja faites. Te! ~st le cas pour les &amp;,:olo,, pour les
ruminants. De meme dans l'induction amplifiante : quand
Newton a voulu savoir si tous les corps oscillaient suivant la
meme loi, il a pris de ror, de !'argent, du plomb, du verre, du
sable, du sel; de l'eau, du blé, du bois. Quand Bessel a repris ses
expériences, en 1830, il y a ajouté des pierres météoriques.
Mais ils n'auraient pas cru fortifier l'hypothtlseenrépétantl'expérience avec des morceaux de plomb différents !'un de l'autre.
La raison d'écarter le nom d'induction dans le casen question
paralt reposer sur le désir de pouvoir opposer nettement les
mots induclion et déduction, comme si les concepts qu'ils
représentent formaient une disjonction a la fois exclusive et
exhaustive, recouvrant tout le champ des raisonnements, et
telle qu'aucune opération logique ne pílt Hre a la fois déductive
et inductivo.
Cette idée, regrettable a mon sens, se rattache a l'antithese
classique dont j'ai déja Íait remarquer l'équivoque et le caracttlre
incomplet : • passage du général au particulier, passage du
particulier au général. » Mais il n'y a aucune raison de pril)l?Ípe
pour que déduction et induction désignent des contradictoires, ,ou
meme des contraires :«description » n'est pas le contraire d' « inscription », et rien n'empCche qu'une inscription soit descriptive.
Le malheur est que les antitheses simples et dichotomiques
s'implantent facilement et tendent a passer pour des catégories
fondamentales, comme il est arrivé pour le réalisme et l'idéalisme,
le monisme et le pluralisme, !'esprit et le corps, etc ..
Pour rester pres des faits logiques, et pour résumer ce qui
préctlde, il me semble qu'en fait on applique le terme induc!ion
a toute conduite du raisonnement qui procede : soit 1o des indices
per~us a une réalité inconnue que révelent ces indices (inductio,:is
reconstructivos); soit 20 du plus spécial au plus général , (des
individus a l'esptlce, des especes au genre, des faits aux !oís ;
ou plus exactement, puisque les faits eux-memes, comme nous
(1) De .dignilate, III, ch. 1, § 2. - L'assimilation des figures tolalement
homonymes en géométrie, repose sur le méme principe, qui sera étudié
plus loin en détaiJ,

�JO

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

l'avons vu, sont déjA des interprétat.ions - des lois plus spéciales
Faudrait-il ajouter : des parties au
tout, quand il ne s'agit pas du tout logique qu'est le genre, mais
d'un tout organique ? C'est la quest.ion ou pluWt !'un des sens
de la quest.ion de l'universel concret. Pour le moment, il suf!it
de la signaler.
Ceci étant, il y a des inductions reconstruct.ives rigoureuses,
et d'autres qui sont aléatoires ; des inductions généralisatriceo
rigoureuses et d'autres qui sont aléatoires.. De sorte que si l'on
appelle déduct.ion tout raisonnement rigoureux, tel qu'on ne
puisse nier la conséquence si l'on admet les pr6misses {Claude
Bernard, Couturat, M. Goblot), on doit dire que certains raisonnements sont a la fois induct.ifs et déduct.ifs : par exemple la
démonstrat.ion du théoréme sur la somme des angles d'un polygone plan quelconque. Si l'on hésite Ale faire, c'est probablement
parce que dans la conscience sémant.ique moyenne, lnduclion est
fortement associé A l'idte de risque logique et de conclusion
seulement probable, tant a cause des • inductions •il la Sherlock
Holmea que de l'induction amplifiante qui, elle, en eflet, suggére
toujours, quand on y réfléchit, un sentiment d'iru,écurité et de
décept.ion possible. Comme, d'autre part, elle est debeaucoup la
plus fréquente et qu'elle va facilement au sophismelepluscaractérisé, il n'est pas étonnant que l'import du ¡not s'en ressente.
Mais pourrait-on, par respect pour cett,e nuance, définir l'inducduction : tout raisonnement dont la conclusion n'est que probable?
Ce serait apporter un bien grand trouble a l'usage philosophiquc
du terme, et pour un bien petit avantage.
D'ailleurs,il faut bien remarquer que l'union possible du caractére déductif et du caractere inductif dans certaines démarchea
intellectuelles ne concerne que les raisonnements, et que cela
n'exclut pas uneopposition d'ensemble entre les scien~sdéducllves

THÍi:ORfES

a des lois plus générales). -

caracté.risées par leur rigueur et leur marche construc!.ive,

oynthétique (au sens cartésien de e synthese •) et les scíenct!
inductivu ou, pour mieux dire, ezpérimentalu, dans lesquellei
prédominent l'expérience, la classification, l'induction amplifiante et l'hypothése incomplétement vérifiée. 11 ne faut P""
ouhlier d'ailleurs que ce sont IA des diflérences daos l'état dei
sciences, non dans la nature de leurs objets,et qu'il y a un mouvement continuel de !'un a l'autre de ces états, dans l'enoemble el
dans les partiea, par suite de l'eflort cont.inuel vera l'assimilat.ion
des choses entre elles, et des choses aux esprits. Ainsi, méme dano
cecas, déduclion et induclion ne sont pas les membres d'une v6ritabledivision logique, reposant sur un fundamenlum commua.

o• 1.'INDUCTION B!l' DE 1!.'EXPÉRIMENTAl'ION

11

• •
Ces classificat.ions établies, voici que! oera l'objet des le~ons
1uivantes.
L'induction, quand elle est rigoureuoe, se justifie par les proeédés généraux de la logique, dont nous n'avons pas a nous
occuper en ce moment. Mais l'induction amplifiante pose a
l'esprit, dés qu'iJ cesse de l'exercer d'une maniére instinctive,

...

•n probléme qui o.e présente naturellement, et qui a tourmenté
les philosophes depuis l'époque de Galilée jusqu'A Lachelier
et aux pragmatistes. C'est ce qu'on a nommé le probléme du
e fondement de l'induct.ion •· Comment et de que! droit conclure
plu, - et presque toujours infiniment plus que l'on n'a observé ?
Une part de sa difficulte me paralt venir de ce qu'il n'est pas
simple, mais qu'en réalité il se compose au moins de trois problémes diflérents.
1° Dans qµels cas, sous quelles condit.ions une proposition
induite doit-elle etre tenue pour vérifiée ? Autrement dit, quelle
est la valeur synnomique, obligatoire pour tous, de la preuve fondée
1ur l'expérience ? Et quelle procédure doit-on suivre pour arriver
A la vérité ainsi défü&gt;ie ? J'ai expo~é dan~ un cours précédent
la nécessité de bien distinguer daos la logique les opiraliom
~lémenta/res {équipollence, syllogisme, calcul, etc.) et la conduile
du raisonnement (analyse, synthese, critique historique, etc.).
L'induction suppose-t-elle des opérations élémentaires qui lui
soient propres, comme la syllogistique ou l'arithmétique, ou
bien n'es.t-elle qu'une certaine tactique intellectuelle? - Si elle
est une tactique, quelle doit en etre la discipline pour que la conclusion atteinte soit justifiée ? Par exemple, quelles seront les
hypothéses nuisibles ou fructueuses, négligeables ou plausibles,
ou pratiquement certaines ? - Ce premier aspect du probléme
est proprement celui de la légitimité des inductions : quand
sommes-nous fondés a induire, a réclamer pour nos inductions
l'assentiment des esprits raisonnables ? Il est le plus considérable
A la fois par son importance pratique et par la place qu'il tient
dans l'histoire deptús les origines de la science moderne.
2° On a distingué, depuis quelques années, daos tontea le•
■ciences déductives, deux choses Jongtemps confondues : le•
príncipes et les fondements. Pendant des siécles, on a penséqu'une
bonne chalne déductive devait etre accrochée a des proposition•
evidentes affirmées catégoriquement, s'imposant a !'esprit, soit
d'une maniere absolue et telle qu'il n'y ait aucune possibilité

�12

THÉORIES DE L'INDUCTION ET DE L'EXPÉRIMENTATION

REVUE DES COURS ET CONPÉRENCES

Cette distinction s'applique au probléme qui nous occupe.
Apres avoir examiné la question de la légitimité technique des

de les mettre en doute ; soit au moins d'une maniere relative et
tell e que nousne puissions, en conscience, direque nous doutons de
l~ur vérité. Maisle travail d'analyse des principesdes mathémat1ques, la création de géométries diverses et paralleles, la compara1son de la méthode hypothético-déductive des sciences
expérimentales et de la méthode catégorico-déductive des
scien~~s ~ites « de raisonnement » (voir Goblot, Essai sur la
clas~zf!cation des sciences, 11 e partie), tout cela nous a conduit
a d.1sbnguer! dans tout systeme déductif, deux étages de propos1t10~s qm peuvent sans doute coincider, mais qui sont aussi

susceptibles de se séparer, comme il arrive notamment dans la
géométrie contemporaine : 1° les propositions les plus simples,
les plus élémentaires, logiquement, auxquelles est suspendue
toute la chaine ramifiée des propositions qui forment la théorie
don~ il s'agit: c'est ce qu'on nommera les p'l"incipes ; ou, comme

inductions, nous aurons a considérer, au sens qui vient d'@tre dit,

.

on dit encare quelquefois, en donnant ace mot un sens nouveau et

plu~ large que jadis, les , postulats » ; -

20 le systeme des pro-

pos1bons reeonnues pour tir'.lies et dont ia présence détermine

notre assentiment a !'ensemble de la théorie : ces propositions
peuvent tres bien ne pas coincider avec les précédentes ; elles
peuvent n'arriver qu'apres plu~ieurs pages d'infrastructure
purement logique (Hilbert, Pieri, Veblen), qu'elles justifient
pour ainsi dire en tant que cause finale ; elles peuvent meme
n'etre rencontrées que tres tardivement dans le cours de la
~ons~ruction déductive, comme il arrh e par exemple en optique
phys1que, en thermodynamique el dans les sciences morales
(Sur une fausse exigence de la raison dans la melliode des sciences
morales, Revue de métaphysique, janvier 1907). Ce sont ces
propositions qui doivent etre appelées fondemenl de la science.
C'est en ce sens que Paul Janet écrivait, il y a longtemps déja,
cette phrase approuvée par Durkheim: «Les faits qui servent de
fondemenl a la morale sont les devoirs généralement admis ou

13

•

le príncipe de l'induction : les démarches inductives étant bien
définies, peut-on trouver une ou plusieurs regles logiques
telles qu'en les posant, on transforme la vérification des hypotheses en un raisonnement rigoureux ? C'est la par exemple ce
que vise J.-S. Mili avec ses canons de l'induction; c'est aussi ce
que paraissent chercher Kant et Lachelier quand ils posent que,
pour justifier en droit l'induction, il faut admettre d'abord le
principe. des causes efficientes, puis, comme celui-ci ne suffit pas,

et permettrait encore une sorte de chaos déterministe, le príncipe
des causes finales.
Mais il est évident que nous croyons plus fortement et plus
directement a notre droit d'ii:tduire qu'a la finalité elle-meme :
beaucoup d'esprits qui admettent le premier pensent pouvoir
rejeter la seconde, dont l'admission leur paratt un principe trop
onéreux. A coté de la question des príncipes, il y a done celle du
fondemenl proprement dit : tout ce qui précede n'étant qu'hypothético-déductif, d'ou vient l'assentiment réel, catégorique et
ferme que nous donnons aux vérités, expérimentales ? Psychologiquement, comment s'explique-t-il ? Au point de vue philosophique, quelle conception des choses suppose-t-il ? Toute
logique a pour contre-partie une idée de l'univers qui est sa toile
de fond, son systéme de coordonnées. « Le vrai, disaít Bossuet,
c'est ce qui est. » Peut-Ctre cette vérité, en un certain sens, est~
elle a retourner : ce qui est, en tab.t que réalité connue, c'estce

qui est logiquement établi, l'objectif, ce qui vaut pour n'importe que! esprit. Mais en tout cas, le parallélisme de l'etre et du
vrai demeure intact ; le probleme du fondement de l'induction,
au sens propre, revient a chercher /¡ quoi s'attache immédiatement et en commun notre confiance, ce qui nous fournit le

tout, au moins admis par ceux avec qui l'on discute.)) Et Vail~ti:

type et le paradigme de la vérité de fait.

"Le choix des príncipes (poslulales) dépend du but qu'on a en vue,

Tels sont les trois sens du probléme que nous examinerons
successivement, en nous attachant plus longtemps au premier,

et dmt reposer, dans tous les eas, sur }'examen des relations de

dépendance qu'on peut établir entre eux et !'ensemble des propositions d'une théorfo donnée ... lis ont perdu le « dróit divin n
dont leur soi-disant évidence paraissalt les investir et ils ont
dú se résigner a devenir non les chefs, mais les serví s~rvorum, les
employés des grandes associations de propositions qui forment
les d1fiérentes branches des mathématiques. » (Monis/, octobre
1906, p. 482.) On peut faire quelques réserves, mais elles n'importent pas ici. Nous y reviendrons plus tard.

en raison de son caractere plus complexo e't plus engagé dans
la diversité des laits.
(d suivre.)

�RONSARD 1 SA VIE ET SON CEUVRE

1

arreter (1), d'autant plus qu'elle est donnée par CI. Binet, lequel ne manque pas de souligner que le destin, par une remarquable rencontre, réserva a la France • cette naissance heureuse •
oomme une sorte de compensation au désastre militaire.
Nous savons bien peu de choses de la premiére e11fance d•
poéte ; nous nous doutons seulement qu'elle dut etre turbulente,
car il n'était pas fils unique et le pére ne rentra au foyer qu'ea
1530:

Ronsard, sa vie et son ceuvre
Conr■ pnblic falt a la Faculté dea Lettrea de Parle
pendant le aeme■tre d'hiTer f.9:lt-i9:l:I

Je ne fu Je fremier des enfans de mon pere,
Cinq davan ma naissance en enfanta ma mere :
Deux sont morts au berceau, aux trois vivans en rien

Par K. GUST.&amp;VE COBEN,
Pro/UHUI' d l'Uniuer•iN de Stra.bourf.

15

Semblable Je ne suis 1 ny de mceurs, ny de bien {2)•

•

•

Les• trois vivans • étaient l'alné :Claude (t 1556), • qui
les armes » ; Charles, plus tard abbé de Tiron ; Louise,
qui, en 1532, devait épouser Fran~ois de Crévent (3). Faut-il
reporter a cette premiere enfance les impressions dont Pierre
fait,au Deuzieme Livre des Poémes, la confidence a Pierre L'Escot (4)? A vraidire,jenelepense pas, bien qu'aitpu commencer
de bonne heure le dialogue du poete avec les Muses des forets,
des vallons et des fontaines, a l'invitation des anciens et surtout
de Virgile.
On aimerait savoir qui lui enseigna les rudiments et lui fit
■cander les Bucoliques, car l'école d'alors ne débutait point par
la langue maternelle, dont se chargeaient les mamans et lea
nourrices. On a parlé de Guy Peccate, prieur de Sougé, mai■
comme il s'agit de Sougé-le-Ganelon {canton de Fresnay, Sarthe)
et non de Sougé-sur-Loir, pres de Couture (5), cela n'est pa•
■Or, et il est plus probable que Jean de Ronsart,l'oncle paternel1
■uivit

III
Enfanoe et adolescence (1)

11 régne, quelque incertitude sur le jour de naissance de Roa•ard. ~ n e~t pas cependant qu'il n'ait pris soin, dans J'autobiographie a Pierre de Pasch;¡I, de nous en parler (2) :
t'an, que le Roy Francois fut pl'.is devant Pavie
~ 01;1r d'un Samedy, Dieu me presta Ja vie
'
L onz1eme. de septembre, et presque je me
Tout auss1to,t que né1 de la Parque ravy.

vy

·' .rrécision plus apparente que réell~, et dont les chartistes fam1 :rs avec l'Ari d~ v~rifier les dales, n'ont pas eu de efue •
démeler l~s contrad,ctions, car la bataille de Pavie ~st du
24-25 février 1525 nouveau style, 1524 ancien style (3) La uello
;nné"!' le po~te a-t-!I entendu désigner ? A~treqdifli. ru . ans I une, n, dans I autre,lell septembre n'est tombé
tmed1 ; _en 1524, c'est un _dimanche; en 1525, un lundi {4).
: ~umo~uer,
une. solution élégante, propose I'heure de
;nu,t,hqm appart,ent, s1 l'on veut, a la fois au samedi 10 et au
, ima~~ ldiéseptembre 1524 ;celle-ci est la date traditionnelle et
¡usqu a couverte d'un acte authentique, il vaut mieux' s'y

!:ft:~ux
tn

1'ª:

¡"

coV)/'oir la
/

lecon Pr6cMente da.ns le nº 16 du 30 ;u~l let de la Revue des

(23)) N/Eoªu","••mdel ~onsard, éd. Laumonier (Lemerre) t IV p 96
(
P oierons désorma·15 1
b é - •
' •
' •
·
(cf.lanotedenotro r ·e 1
es a r Vlahons ordinaires: n. 6.; a. a.
(4) Ct. Nolice bÍOg~:h~;u~~~~
Cfr8, 15~uin 1922, p. 415, n.1).
revue par P, Laumonier au t VIII d (Be omard, de Marty•Laveaux,
,
•
e¡¡¡
uvre,, p. 161.

Rp¡:;;.:e;

•

(I) Yie de P. de Ronsard, de Cl. Bintl, éd. Laumonier, pp. 3-4: et 66-6V .
M:. H. Longnon {Pierre de Ronsard 1 pp. 83-85), précédé d'ailleurs par l'abbí
Goufet, Bibliothb]ue frant;oise, t. '.X!II, p. 194) transpose en nouveau style:
1625 et rectifie I i septembre, qui tombait un samedi. Le passage de Bertaut
qu'invoque M. Longnon est important, mais l'erreur qu'H suppose chez
Ronsard consultant les papiers de son pElre et lisant onze, au Jieu de II est
peu vraisemblable, parce que Loys eü.t écrit: xI et non I l, en chíttres arabea.
Cf. les mots : • xvin de may , dans une quittance de Rabelais, en 1548,
ap. Heulhard, Rabelaia, sea voyages en Jtalie, etc., 2• éd., Paris, Pier1on, s. d., p. 263.
2¡ &lt;Euures, éd.. Laumonier (Lemerre), t. IV, p. 97.
3 Cf. le Tableau généalogique, conservé 3. la Bibliothéque N1t.tionale et
pu~lié par l'abbé Froger, a ({Ui les Ronsardisants doivent tant de ~olies
découvertes {Rev. hist. du Mame 1 t. Xl.V).
(4) &lt;Buuru, éd. Laumonier (Lemerre), t. V, p. 176.
(6) Comme l'écrit M. de Nolhac, Ronsard el l'humantsme, Í · 9, n. l. Sur
Guy Peccate, voir &lt;Euvres de Roneard, éd. Laumonier (Lemerr&amp;), t. vn,
p. 277 et Ode,, éd. Laumonier (Hachettej. t. ll 1 p. 107.

�16

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

curé de Bessé-sur-Braye depuis 1529,fut cet initiateur. En mourant, en 1535, ne légua-t-il pas sa bibliotheque a son neveu, dont,
sans doute, il avait remarqué de bonne heure les dispositions
littéraires ?
Quoi qu'il en soit, les premieres le~ons furent jugées bien insuffisantes, puisque, á peine rentré de la captivité de Madrid, le
pére décida d'envoyer son fila au Collége de Vailly, a Paris :
Si tost que feu neuf ans, au college on me meine :
Je mis tant seulement un demy an de peine
D'apprendre les lecons du regent de Vailly,
Puis, sans rien proílter, du college sailly (I).

Cette demi-année scolaire doit se placer vraisemblablement
dans l'hiver 1533-4. Garganlua ne parattra qu'en aout suivant,
mais il est douteux que sa lecture eut amélioré la pédagogie
des« régents • du college de Vailly, qui semblent avoir tenu plus
de Thubal Holoferne ou de Jobelin Bridé que de Ponocrates.
Pierre n'en devint, pas cependant ufou, niais ... resveux et rassoté ",
parce qu'il résista á leur influence. C'est bien a lui-méme, en
effet, qu'il pense, autant qu'a Pierre L'Escot, l'architecte du
Louvre, quand il écrit a ce dernier (2) :
Et tes premiers Regens n'ont jamais peu distraire
Ton cceur de ton instinct pour suivre le contraire.
On a beau, d'une perche, appuyer les grans bras
D'un arbre qui se plie, il tend tou;ours en bas ;
La nature ne veut en rien estre forcée,
Mais suivre le destin duque! elle est poussée.

Celui du poete n'est pas assuré encore. II semble l'attirer vers
la carriére militaire :
Car favois tout le cceur enflé d'aimer les armes,

Je voulois me braver au nombre des gendarmes {3)
Et de mon naturel, ~e cberchois les debats,
Moins désireux de paix qu'amoureux de combats.

Satisfaisant done aux désirs de l'enfant, et, sans doute aussi
propre inclination, Loys de Ronsard le confie au roi pour
servir de page au dauphin Fran~ois, mais, trois jour~ (4)

a sa

(1) Sorti. cr. &lt;Euures, éd. Laumonier (Lemerre), t. IV, p. 97, et le
commentaire, malhoureusement trop sommaire, au t. VII, p. 416.
(2) lbid., t. V, p. 177.
Car ~e voulais faíre brillante figure parmi les hommes d'armes,
(4 • Six jours devant sa fin, je vins a ¡on service ,, écrit Ronsard dans
Le Tombeau de Marguerile de Franct, dont l'édition princeps est de 1675.
Plus tard, il corrigea: c. trois jours ,. Cf. &lt;Euvres, éd. Laumonier fLemerre),
t. V, p. 249, et, pour le commentaL~, t. VII, pp. 511~512.

(a¡

1,7

RONSARD, SA VIE ET SON CEUVRE

apres qu'il eut été présenté a ce jeune prince de dix-huit ans,
celui-ci mourut, a Tournon, dans l' Ardéche, le 10 aout 1536 ( 1.).
Quelle impression pour un gar~on de douze ans que cette moit
d'un adolescent " doux et gracieux, tres sage et modesto , (2) :
Mon malheur me permeit qu'au lict mort •e le veisse {3)
Non comme un bomme mort, mais comme un, endormy,
Ou comme un beau bouton qui se panche a demy,
Languissant en avril ... (4)

Un plus violent spectacle lui était réservé. Comme on soup~onnait un empoisonnement, dont on rendit responsable l'échanson Montecuculli, qui fut exécuté, on fit !aire l'autopsie.
Quarante ans apres, le poete en a encore l'hallucination :
Je vy son corps ouvrir, osant me!t yeux repaistre
Des poumons et du cceur et du sang de mon maistre,
Tel sembloit Adonis sur la place estendu,
Apres que tout son sang du corps tut respandu (5).

J,fais son imagination ne fut pas moins frappée 'des amplos
funérailles réservées au prince qui, a ce moment, assemblait
pour son pere un camp, oU tous les norls
De la Gaule tiroient : les champs estoient couverts
D'hommes et de chevaux; brer, oU la France armée
Toute dedans un ost (6) se voyoit entermée,
Il eut pour son sepulchre, un ·m1mer d'estendars
De bÓuclairs, de cheveux, de larmes de soldars (7).

•

Fran~ois r•r, qui organisait alors, plus au sud, le camp retra11;ché
d' Avignon, pour résister a Charles-Quint, dont les armées •~a1ent
envahi la Provence, fit passer le nouveau page au serVIce de
Charles le troisieme fils, qui lui aussi devait mourir jeune, a
vingt t;ois ans, l~ 8 septembre 1545 (8) et qui, p~r la mort de
son frére, devena1t duc d'Orléans, le cadet Henri étant promu
dauphin.
(1) et. Laumonier, dans Revue de la Renaissanct, 1901, pp. 176-18!?
Vie de Ronsard de Binet, pp. 92-76.
(2) Jean Bouchet, apud H. Longnon, Pierre de Ronsard, p. 95:
.
(3) L'e prétonique en hiatus ne se prononce pas dans « perme1t •, • veisse,.,,
cr. Nyrop, Grammaire historique de la langue frant;aise, t. I I {2e éd.), pp. 256200.
d
(4) Le Tombeau de Marguerite de France, ducltesse de Sauoye, ans u:.umm:
de Ronsard, éd. Laumonier (Lemerre), t. V, p. 249.
(5) Jbid . Ne prononeer au_cun des s devant consonne, admis dbs le
xm' sibcle . cr. Nyrop, op. cit., pp. -4:10-413.
(6) Armée. Oi se prononce oue.
.
(7) Boucliers... soldats. Ce passage (CBuvres, t. V, p. 249) préeMa cehu

=

que nous avons cité plus haut.
_
(8} Cf. &lt;Euvres, t. V, p. 251 ¡ II, 187-9, 2b0-7 ; VII 1 247.
2

ERRATUM, Lignes 7 et 15, tire Collfge de Navarre, au lieu de
College de Vailly.

�18

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Presque en meme temps, on apprend, en septembre, la retraite
tie l'Empereur et l'arrivée de Jacques V, roi d'Ecosse, qui,
tel un Lohengrin, vient d'une terre lointaine, brumeuse et amie,
pour mettre son épée au service de la France envahie. Il veut
aussi demander a Fran~ois Jer la main de Marie de Bourbon,
filie du duc de VendOme, mais, et ceci ressemble plus a l'Amadia
de Gaule qu'a l'hístoire, il aper~oit un jour en palanquin, une
autre princesse, la propre filie du roí, , Mad~leíne de France,
qui lui apparut dans un charíot, car elle étaít malade et ne
pouvait endurer le cheval ; a peine l'eut-eJle vu, continue le
~hroniqueur Pitscottie, qu'elle devint amoureuse de lui, au point
de déclarer qu'elle n'aurait jamaís d'autre marí, au grand déplai1ir des conseils d'Écosse et de France, car il avait été certifié par
les docteurs et médecins qu'en raison de sa longue maladie,
elle était hors d'état d'avoir des enfants et qu'elle ne sortirait
de France pour aller Al'étranger qu'au péril de ses jours. Objet de
tant d'amour, Je jeune roi dut en etre touché, aussí bien que de
la grace de Madeleine, qui, toute burnelle (brunette] qu'elle
était, ne laissait pas que d'etre belle • (1).
Le mariage fut célébré a Notre-Dame, le l•r janvier 1537, et
Pierre de Ronsard y assista, sans d'ailleurs pressentir Je r6le
que cet événement allait jouer dans son exfatence : ,
Desja ces deux grands Rois, l'un en robe trancoi!1e
Et l'autre revestu d'une mante escossoise,
Tous deux, la Messe ouye et repeaz du sainct pain

Les yeux levéz au ciel et la main en la main,
'
S'estoient confederéz : les fJeurs tomboient menues,I
La publique allegresse erroit parmy les rues (2).

Voulant Caire un cadeau a sa sreur, qu'il aimait tendrement,
Charles lui donna le plus beau de ses propres pages, Pierre de
Ronsard, , qui avait bonne fa~on ». Le voila done qui s'embarque
au Havre-de-grAce sur une de ces « nefs, gallions et carracons :.,
qui, ancrés a l'embouchure de la Seine,y attendaientlessouverains. La flotte aborde a Leith, le 3 mai 1537 (3).
« Qua11d elle fust en Escosse, raconte BrantOme ( 4), elle en
trouva le pays tout ainsi qu'on lui avoit dict et bien diflérent
de la doulce France . Toutefois, sans autre semblant de la repentance, elle ne disoit autre chose sinon:, Helas ! j'ay vou)u estro
(1) Fr. Michel, Lea Scoaaai, en France et lea Fran,ai• en Eco,se, t. r, p. 4
tité par H. Longnon, Pierre de Ronsard, p. 99.
2¡ CEuvru de Ronsard, éd. Laumonier (Lemerre), t. V, p. 250.
3 H. Longnon, op. cit., p. 101.
4 td. Lalanne, t. VIII, p. 127 ; cité par H. Longnon, pp. 101.2.

¡

19

RONSARD, SA VIE EW SON CBUVRB

reyne •, couvrant sa tristesse et Je feu de •~n ambition. ~•une
•endre de patience, Je mieux qu'elle pou:vmt •· La phtme la
minait et les brouillards des !aes ne pouva1ent que hAter sa fin,
qui su~vint deux mois aprés son arrivée. BranUlme ajoute :
1 M. de Ronsard m'a conté ceci, Jeque! alla ~vec elle en Escoss~ &gt;,
mais au surplus ce dernier nous a parlé lm-meme avec émotion
de cette seconde mort royale, dont il luí était donné de contempler la pompeuse mis.!re :
A peine elle sautoit en terre du navire1
Pour toucher son Escosse et saluer le bord,
Quand au lieu d'un Royaume, elle y trouve la Mort.
Ny larmes du mary, ny beauté, ny jeunesse,
Ny vreu, ny oraison ne flechíst la r~desse
.
De la mort qu'on dit true, a bon dro1ct, de la Nu1ct,
Que ceste beHe Royne avant que portar ~ruict,
Ne mourust en sa fleur : le poumon, qui est hoste
De l'air qu'on va soutlant, luy tenoit ;}i la coste.
Elle mourut sans peine, és bras de son mary
Et parmy ses baisers : luy, tristement marry,
Ayant l'ame du deuil et de regret frappée,
Voulut cent fois percer son corps. de son espée.
La raison le retint, et tout ce fa1t te yey,
Qui teune l'avois Page en sa terre sutvy,
Trop plus que mon merite, honoré d'un te~ Prince,
Sa bonté m'arrestant deux ans en sa provmce (1) .
« Deux ans », écrit-il ici ; « trois ans » précise

l'Ode d Marie

Stuart (2) ; u trente mois, plus six en Angleterre », aflirm?_l'aut~-

biographie a Pierre de Paschal. II régne beaucoup d mcert1tude sur la vie de Ronsard entre 1537 et 1540, et seules des
re"herches entrepríses dans les Record-o/fices ou archives de
Londres et d'Edimbourg, un dépouillement systémati~ue des
comptes de la Maison d'gcosse a cette époque en auront ra1son (3).
Ce qu'on sait, c'est que Jacques V, ayant renon~é a~ percer
son corps de son épée • et s'étant consolé, comme II amve aux
hommes en général et aux rois en particulie_r, épousa, mo_ins
d'un an aprés le triste événement, une autre prmcesse fran~a1se,
Marie de Lorraine.

{!!
(Euvrea de Ronsard, éd. Laumonier {Lemerre), t. V, p. 250.
{2 Qu'on peut dater de 1560 (CEuurt.1, t. VI, p. 306):
Si fay eu cesl honneur d'avo~r quiltt la Fran",
Voguant desaua la mer pour auwre v01tre pere,
Si toin de mon pays, de frere, et de mere,
J' ay dans le vostre ud trois ans de mon enfanu.
(3) Un de nos él8ves amérieains, M. John Mas.son Smith, qui prépa~•
une these sur l'influence de la mise en sc6ne tranca1se sur le théAtre _anglai~
au xv1• si~cle, m'a promis d'entreprendre cette recherche. l! y aura1~ auss1
grand intérét a retrouver dans ces comptes Claudlo Duch1, • le se1gneur
Paul _. des anciens biograpbe&amp;, et dont 11 sera questlon plus Ioin,

�20

REVUE DES

couns

ET CONFÉRENCES

Rons~rd chan~e done, lui aussi, de souveraine, mais, sans
doute, d bénéfic1a d'un « congé •, qui lui permit de revoir la
Fra~ce et _ses parents en décembre 1538 et le fit rentrer au
serv1ce du ¡eune duc d'Orléans, mais pas pour longtemps car ¡¡
accomp~gna, le _24 décembre 1538, Claude d'Humiéres, se'igneur
de Lass,gny, ,qm se r~ndait en Écosse, en passant par la Flandre.
Ce voyage n alla P?mt sans encombre, et le page de quatorze
ans connut cett~ lo1s les_émotions d'un naufrago, qu'il a raconté
dans son autob1ographie :
Lo1;1.J temps A l'Escurie en repos ne me tint
iu 1 {l}. ne me renvoyast en Flandres et Zelande
t depms en ~SC-:&gt;sse,. ou la tempeste grande
'
Avecques Lass1gn1 1 cuida (2) faire toueher
Poussée aux bords anglois, la nef contre un' rocher
Plus de trois jours entiers dura cesta tempesle
D'e au, de gi:eele et d'escJairs nous menassant la te~te
A 1a fin, arrtvéz saos nul danger au port
·
La nef,. en cent morceaux se rompt con'tre Je bord
~ous laissant_sur la rade, et point n'y eut de pertC
Smon elle, qu1 ful des flots saléz couvertes
Et le bagage espars, que Je vent secouait '
qui servoit, flottant, aux ondes de touet.
D Escosse retourné, 1e tus mis hors de page ... (3)

E:

La aussi il fa~drait retrouver la quíttance de son , hors d
page •, a l'occas10n duque! l'intéressé dut recevoir de Charl e
d'Orléans une somme d'argent. II devenait.écuyer d'écurie ce q~~
;1e veut pas dire qu'il ne s'occupait que de chevaux. Pourtant
11 a loué son maltre, le , premier Ecuyer », Fran~ois de Kernevenoy, _seigneur de Carnavalet (4), pour son adresse a , fagonner la ¡eunesse • au bel art de l'équitation :
Dirai-je l'expérience
Oue tu as de la science
Ou ta main qui scait l'adrésse (5)
Do fa,;onner la jeunesse
L'acheminant 1). bon trairÍ1
Ou ton art qui ammoneste ((j)
L'esprit de la fiere beste
Se rendre docile au frain ?

C'est au manége aussi que Ronsard vit, vers 1543, le futur
Henri II :
{l) Le duc d'Orléans .

Pensa. de Ronsard
132¡ &lt;Euvre.

1

éd Laumonier Le

&lt;g f;u~!u~~~onsard, éd." Laumonier

l6

Qui dompte.

{~a3i!~~~) t };'¡/gf.1·3.
1

RONSARD, SA VIE ET SON CEUVRE

21

J'ay, quand j'estois ton page (1), autrefois sous GranvaJ,
Veu dans ton escurie un semblable cheval
Qu'on surnommait Hobere, ayant bien cognoissance
De toy quand tu montois 1 car d'une reverence
Courbé te saluoit, puis, sans le gouverner (2),
Se laissoít de luy-mesme en cent voltea tourner,
Si viste et si menu que la veoe et la teste
Toumans s'esblouissoyent, tant ceste noble beste
Avoit en bjen servant un extreme desir,
Te cognohsant son Roy, de te donner plaisir (3).

Mais l'Écurie royale était alors une sorte d' Académie, comme
on dira au xvn• siécle, , une école de tous honestes et vertueux
exercices », affirmera Binet, et l'on y assouplissait !'esprit aussi

bien que le corps, c'est la probablement qu'il se lia avec Claudio
Duchi, dont l'influence sur lui devait étre décisive et dont nous
reparlerons plus Ioin.
A la fin de mai 1540 (4), le jeune Pierre de Ronsard suit Lazare
de Baif a Haguenau en Alsace, ou il allait assister a la diete ,¡u'y
devait présider Charles-Quint et ou l'Empereur d'Allemagne
et le roí de France voulaient, une lois de plus, essayer de trouver
un terrain d'entente entre catholiques et protestants :
D' Escosse retourné, Je tus mis hors de page ¡ r~
Et 1). peine seize ans (5) avoient borné mon Age~~
Que, l'an cinq cens quarante, avec Balf de vins '
En la haute Allemaigne, oU la langue j'apprins (6).

Mieux que les généralités sur la • Restitution des bonnes
Iettres , (7) le croquis que M. de Nolhac (8) trace de l'homme
qu'accompagnait Ronsard peut nous mettre en contact avec
une Ame de la Renaissance : , Ami de Bembo, de Sadolet et de
Jér6me Aléandre, correspondant d'Érasme, collectionneur de
livres et de manuscrits, Lazare de Baif avait re~u, pendant son
(1) Le terme n'est pas tout afait exact: il a bien été au service de Henri 11,
mais sans étre son page . Cf. &lt;Euvres de R. 1 éd. Laumonier (Lemerre) 1 t. V,
p. 25¡;;
Je te urvi, ,eize an,, dorruslique 4 ses gagu.
(2) Sans que tu le gouvernasses.
(3) Hymne de Henry Deu:r:iesme de ce nom, roy de France, dans &lt;Euvre,,
éd. Laumonier (Lemerre), t. IV, p. 188.
{4) Ct. Longnon, Pierre de Ronsard, p. 113, qui cite Pinvert, Lazare
de Batf, p. 70.
(5) Ceci ramene la date de naissance a septembre 1524.
(6) En deux mois1 c'est un peu court, et il est permis d'en douter. Cette
citation est empruntée a l' SUgie autobiographique, t. IV, p. 97 de l'éd.
Laumonier (Lemerre).
(7) On lira au contraire avec profit l'histoire de cette expression par
M. J. Plattard, dans les Mélanges Lanson (Paris, Hachette, 1922, in-8°),
pp. 128-131 : • Resliturion des bonne, letlrttt • et • Renaissance •·
(8) Ronsard d rhumonisme (1921),

p. 12.

�22

RBVUB DES COURS E7 CONFÉRBNCES

1éjour en !talio et son ambassade a Venise, la culture nouvelle
•ous sa forme la plus complete. On s'en aperi¡oit dans les lettrea
grecques_ etla_tines échangées parlui avec lessavants de son temps;
on le vo1t_ ID1eux encore d~ns ses ouvrages d'érudition antique,
De re vesliarla, De VtUcu/11, De Re navali. 11 possédait a lond
les deux langues, écrivait en grec a Guillaume Budé et a Jean
Lascaris, et Robert Estienne lui rend hommage pour des services
re~us dans la revision de son Theaaurus lingu;e lalinre ».
Lazare de Baif, parfait type de ces diplomates lettrés dont
notre ambassadeur en Amérique (1) continuo la Iignée emmenait
4.onc avec hri
'
Romard de qui la tleur un beau truU promettoit (2),

tt Charles-!l!tienne • médecin, qui bien parlan! étoit •· Le spectacle de l'impériale pompe dut émouvoir l'imagination de l'expage, que la fortuno se plaisait a enrichir de visione somptueuses ou tragiques, mais plus encore sans doute l'aspect austére
des sa:,ants philologues de Sfrasbourg, les Sturm (3), les Bucer,
les Sle1dan, Gerbel, éditeur d'Arrien et de Lycophron (4). M. Jusaerand (5) suppose! non sans raison, que Calvin, alors expulsé
de Genéve et_ réfugié dans la ~•ande cité rhénane, confluent de~
deux humamsmes fran~ais et allemand, parut aussi a Haguenau.
Au mois d'aout 1_540, P)erre de Ronsard rentre a Paris, puia
dana so':' Vend6mms, et e est la, semble-t-il, qu'cyant pris Je1
flévres, 11 ful attemt d'une sorte d'otite, qui le rendit • demisourd •, et le for~a de renoncer a la carriere des armes et a la
d.iplomatie, pour se !aire d'église et surtou' « de Iettres ».
• A mon retour », note-t-il dans son autobiographie (6),
une aspre ma.Iadie

Par ne SCIY quel deslin me vint boucher l'oule
Et dure m'accabla d'assommement si lourd •
Qu'encores au~ourd'hui fen reste demy•sou'rd.

Nous avons sur ce point l'intéressant témoignage de son ami

¡

J) M.J.-J. Jusserand.
. 2) Jean-Antoine de B~It, d.ls de Lazare. Ce vera estcité par X LaumonJer
Yie dt. Ronaard dt. CI. Bmd, p. 77.
.
'
{3) Sturm savait bien Je trancais., ayant onseigné it Paria, dans la décade

'!¡

RONSARD, SA VJE SON ET CEUVRE

23

Joachim du Bellay qui, plus tard, luí dédiera l'Hymne de 111
,urdilé (1) :
Dois-tu donques, Ronsard, te plaindre d'estre sourd T
O que tu es heureux, quand le long d"une 1'.ive,
Ou bien loing dans un bois 3 la eerruque VlVe,
Tu vas, un Hvre au poing, med1lant les doulx sone
Dont tu scais animar tes divines chansons,
Sans que l'aboy d'un chien ou le cry d'une besle
Ou le bruit d'un torrent t'étourdisse la teste.
Quand ce doulx aigulllon si doulcement te poingt,
Je croy qu'alors Ronsard tu ne souhaites point
Ny le chant d'un oyseau, ny l'eau d'une montagRe,
Ayant avec9ues toy la Surd1té compagne,
Qui falct faire sUence et garde que le bruict
Ne te vienne empescher de ton aise le fruict.
Mais est-il harmonie en · ce monde pareille
A celle qui se fait du tintin de l'oreille 'l
Lorsqu,'il nous semble ouir, non l'horreur d'un torrent,
Ains (1) le son argentin d'un ruisseau murmurant
Ou celuy d'un bassin, quand celuy qui l'escoute
S'endort au bruit de l'eau qui tumbe goutte a goutte.

Du Bellay a raison : • par le tintin de I'oreille •, les sourcea
confient au poéte leur murmure, lee oiseaux leurs chansons, lea
loréts Ieur bruissement, éveillant peu a peu en son cerveau
&amp;olitaire les harmonies intérieures qui vont se changer en une
des plus prodigieuses symphonies rythmiques dont se soit honorée notre poésie.
N'est-ce pas chose singuliére que le plus grand des musiciene,
Beethoven, ait été sourd et qu'un des premiers rythmiciens da
notre Iittérature l'ait été aussi ? 11 semble que leur isolement
du monde extérieur leur ait permis de mieux entendre la chanson
du moi. L'art n'est pas l'imitation de la nature, iI en est l'élaboration. Les sons qu'elle rend ne sont pas ceux de !'Ame ; !'esprit n'est pas qu'une harpe éolienne que le vent fait vibrer.
Quoi qu'il en soit, nous sommes ici en présence d'une des crisea
Tiolentes qui sont au génie ce que les révolutions sont aUJ:
nations : elles l'orientent vers une destinée nouvelle.
Notre cadet, Iivré a lui-meme, travaillé par la souffrance,
abdique ses premiers revea :
Puisque Dleu ne m'a fait pour supporter le!I arme,,
Et mourir tout sanglant au milieu des alarmes
En imitant les faits de mes premiers ayeux,
Si ne veux-Je pourtant dameurer ocieux (3) :

pricédente. On se. rappellera .que quelquesannéespJus tard en 1546,il se prt-

pare a tafre accuell a Rabelais, exdé a Metz.
P. de Nolhac, Ron,ar&lt;J d rhumani,m.e, pp. 12-13.
6 Rom,ara, pp. 14-16.
6 Qluvre,, éd. Laumonier (Lemerre), t. IV, p. 98.

'

(]) Poúie, fran,aiie, d latine, de J. du Bellay, éd, p. E. Courbet, Collecion Selecta, Paria, Garnier, 1919, t. 11, p. 4,06.

12¡ ~•is.

f3 Inactif.

�REVUE DES COURS E'r CONFÉRENCES

RONSARD, SA VIE ET SON ffiUVRE

Ains, comme
pourray, je veux laisser memoire
Que fallay sur Parnasse acquerir de la gloire,
Afln que mon renom, des siécles non veincu
Rechante a mes neveux (1) qu'autrefois fa'Y vescu
Caressé d' Apollon et des Muses aimées,
Que fay, plus que ma vie1 en mon A.ge estimées (2).

Dans les antres secrets de [rayeur tout couver8,
avoir sojn (1) de rien ¡e composois des vers:
Echo me respondoit et les simples Dryades,
Faunes, Satyre8, Pans, Napées, Oreades,
Aigipans qui portoient des carnes sur le front,
Et qui, ballant, eautoient comme les chevres font,
Et le gentil troupeau des fantastiques Fées
Autour de moy dansoient a cottes degrafées (2).

24

'ª

Sans

Son pere ne Iaíssa pas de luí reprocher de se consacrer A ees
Muses dont les mains ruíssellent de plus de fleurs et de gouttes
&lt;l'eau que d'or et de pierres précieuses:

Je sais bien qu'on peut trouver la source de ce passage dans
Marot (3), maís celuí-cí n'a encore qu'a l'état de germe l'enthousiasme pa'ien qui sera un des caracteres de la Renaissance triom~
phante et ce dédoublement des ames dont nous parlions dans
notre premiere Iegon.
Les premiers essais de l'ancien page,redevenuécolier,soflt en
Iatin. II nous le dit Iui-meme dans les lignes du Discours d Pierre
L' Escol, faisant suite a celles que nous avons citées :

Je fus souventes fois retansé de mon pere
Voyant que faimois trop les deux filies d'Homere
Et les enfans de ceux qui doctement ont sceo
'
Enfanter en papier ce qu'ils avaient conceü
Et me disoit ainsi : • Pauvre sol, tu t'amuses
A courtizer en vain Apollon et les Muses.
ue te ,scaurait donner ce beau chantre Apollon
u:une lyre, un archet, une corde, un fredon (3)'
m se respand au vent ainsi qu'une tumée
'
~ u comme poudre (4), en l'aír vainement donsumée ?
Q.ue te scauroient donner les Muses qui n'ont ríen '/
Smon, autour du chef, te ne scay quel lien
De myrte, de lierre, ou, d'une amorce vaine
T'a11echer (5) tout un four au bord d'une f~ntaine
Ou dedans un vieil antre, afin d'y reposer
'
Ton cerveau. mal rassis et, beant, composer
Des vers qui te feront, comme pleins de manie (6)
Appeler un bon fol en toute compagnle ?
P~~~-

~;~;ce· ~u· P~iCr'e; -~~ ·~¿~~tOi;e ·r~q;_;eSi~.

Que mon pe.r~ me flst, H. ne sceüt de ma teste
Oster la Poesie, et plus 11 me tansoit
Plus, 8. faire des vers, la fureur me poussoit.

Je fu premierement curieux du latin ;
/
Mais, voyant par ertet (4) que mon cruel destin
Ne m'avoit dextrement (5) pour le latin tait naistre,
Je me tey tout Frarn;oie, aimant certes mieux estre
En ma langue ou second, ou le tiers, ou premiar
Que d'estre sans bonneur a Rome le dérnier.

1

•

11 nous !'a répétédans I'ode A son Luc(6) quíouvre le Bocage
de 1550 (7), la premiere qu'íl ait composée et qui remonte a la
période de 1541 a 1543 :
Si autrefois sous l'ombre de GA.tine
Avons joué quelque chanson latine,
D'Amarille {8) enamouré,
Sus, maintenant, Luc doré ...
Change ton stile et me sois
Sonnant un chant en frani;ois.

Pn.í_s vient le beau passage qu'admírait tant Sainte-Beuve (7)
et q~1 _n?us montre si bien I'adolescent enveloppé desoncortege

de d,".'mtés des champs et des bois, les
les phs de leur robe transparente I' ame
les autres évoquées des manuscrits et des
dans leur nudité dorée I' ame anti que le
celui de la chair :
'

unes apportant dans
celtíque et fran~aíse,
ruines et ressuscitant
culte de la nature et

Je n'avais pas douze ans qu'au profond des vallées
Dans les hautes forests, des hommes recullées,
'
(1) La postérité.

(2) D~but du Discours. d P. l'Escot, seigneur de Clany, pillee postérieure
au 10 ,u1Uet 1559 et pubhée en 1560, en rnte du ]Je livre des Polmes &lt;Euvre,
éd. Lau!Ilonier (L~merre), t. V, p. 174 et VII, p. 492.
'
'
A1r de mus1que; cbanson
4 Poussiére.
·
5 T'attirer.
6 Démenoe.
Au tome XII des Causeries du Lundi, p. 71.

(3¡

¡,,

25

(1) Souci.
(2) Discours a P. l'Escot, déj:\ cité, &lt;Euvres, t. V, p. 176.

(3) Je ne eache pas qu'elle ait été indiquée, mais l'identité de la rime

Dryades : Oreades ne la rend pas douteuse. II s'agit de l'Eglogue au Roy,
parue en 1539, (et. P. Villey, Tableau chronologique du Publications de
Marot, dans la Revue du seizieme siicle, 1921, p. 81) :
Si qu'Q mes plainclz un four les Oreades,
Faunes, Silvans, Satyres et Dryades,
En m'escoutant jecltren~ [armes d'yeu:t.
(l'.Euvrts de Clément Marot, éd. G. Guiffrey, Paris A Quantin, s. d. 1 t. 11,
p. 292-3). LesDryadeset Napées sontles nympbes des bois, les Oréades, eeJles
des monts, les Égipans, les satyres cornus aux pieds de eb~vre.

¡~¡

::o~!;~ent.

6 Luth.

(7 &lt;Euvres de Ronsard, éd. Laumonier (Hachette), t. II, p. 155-156.
La berg6re Amaryllis, célébr~e par tityre dans la premiére Bucoliqu
de Virgile.
(8)

�26

REVUE DES COURS E'P CONPERENCES

Comme d'autres, comme un du Bellay, un Bail, un Salmon
Macrin, il aurait pu faire des vers latins honorables ou meme
élégants, il en a composé d'aiUeurs que M. de Noihac a retrouvés et pubiiés (1). Pourtant, si épris qu'il fOt d'antiquité, c'est
une marque de son génie d'avoir compris que c'eOt été de la
poésie morte, et la France avait surtout besoin d'une poésie
vivante, ou le génie national trouvAt un nouveau lustre., C'est
un crime de léze-majesté, dira-t-il plus tard Au Lecl,ur apprentif (2), d'abandonner le Iangage de son pays, vivaut et fioris•
saut, pour vouloir deterrer je ne •~ay quelle cendre des aueiena
et abb•yer les verves des trespasséz (3). •
La France !'inspire, mais surtout ce VendOmois et plus eneore
ce petit eoin de terre ou il a vu le jour et que dominen t les deux
longues collines paralleles de Gastine et de TrOo :

RONSARD1 SA VIB ET SON CBUVRE

.
f taine de la belle Iris, aetuellement
4e Vauméan ont fa1t la ton
t qw· filtrant lentement sous
r
d'une eau s agnan e
'
.
1
f
osse rem~ ,e
d I voir ou les algues poumssentet e•
terre,va ahmenter un gr~n ~
~ite s'évade en un filet d'eau
grenouilles eoassent, ma1s qm •~ t alors seulement un peu I'
gazouillant sous les saules, rappe an
Argentine fonteine vive
De qui le beau cristal co1;1rant,
D'une fuite lente et tard1ve
Ressuscite le pré mourant (1).

•

· elle n •est pas, g1ace
• au poete ' morte tout
Si mutilée qu'elle so1t,
¡ fait la Déesae Bellerie :

o

Oéesse Belleric,
Belle déesse chérie
De nos Nimphes, don~ la vols
Sonne ta gloire bautame .
Accordante au son des boi~
Voire au bruit de ta fontame
Et de mes vers que tu ois (2).

Deux longs tertres t'emmurent,
Dont les tlancs durs et tors
Des tiers vents qui murmurent
S'opposent aux effors.
Sur l'un GAtine sainte,
Mere des demi-dieus,
Sa teste de verd painte,
Envoie lusque aus cieua,
Et eur l'autre (4) prend vte
Maint beau sep dont le vin
Po1te bien peu d'envie

Tu es la Nimphe eternelle
De ma terre paternelle;
Pour ce en ce pré verdeleL
Voi ton Po8te qui t•orne .
D'un petit cbevreau de Iuct,
A qui l'une et rautre corne
Sortent du tront nouvelet.

Au vignoble Angevin.
Le Loir, tard é. la fuite,
En soi s'ebanoiant (5),
D'eau lentement conduite
Tes champs va tournoiant,
Rendant bon et tertile
Le pars traversé
Pu l'humeur {6) qui distile
Ou gras limon versé (7).

Sur ton bord je me repose,
Et 1a, oisif je compose,
Caché sous tes saules vers
.
Je ne ~i quoi (3), qui ta glo1re
Envoira par l'univers,
Commandant a la memoire
Que tu vives par mes vers.

.........................

Tu seras faite sans. cesse
Des tontainas la pnnce~se,
Moi celebrant le c~ndmt
Du rocber persé q01. darde
Avec un enroué bru1t
L'ee.u de ta source la~a.rde
Qui, trepiilante, se suit (4).

Du pied de la Foret de Giltine jaillit la souree qu'il a le plu,
ahantée : eette fontaine Bellerie, dont les habitants du harnea■
(1) Roruard el l'humanlame 1 pp. 249-257 J voir aussi au t. VI de l'M, Laumonier (Lemerre), pp, 516-518. Fort peu de chose, on•te voit.
(2) &lt;Euures, éd. Laumonier (Lemerre), t. VII, p. 97 : Pr6face posthume
de la Franciade (1587).
(3) S'att.acber aux caprices des morts.
La colline qui domine Tróo.
(5 Le Loir lent et musard ¡ rien n'est plus exaet.
(6 L'eau.
(7) Les louangu de Vandomoia, O. JULIEt, P.ECCATE (condisciple de Ronsard
au eollége de Coqueret ; a ne pas eontondre avec le Guy Peccate, dont il a
Ué question plus haut, p. 15). Ct. &lt;Euvru de Ronsard, éd. Laumonier
(Hachette}, t. 1, p. 222-3: ode XYJI du Livre 11.

(4¡

27

les gouttelettes
Dans ces atrophes légéres et r,mp1·des comme
•
de peine a
11ui se poursuivent, le leeteur d'Horace n aura pas
l Odt VI du Livre 111, ibid' t. U, p. 14: A la Fonlain1 &amp;llerie.
Entends (~rononcer : vou8, bou8, ou8).

1~

: jº1~fo~t~in~s~ellerie, ode IX, du Livre 1 I dana lea &lt;Brwre,, éd. Lau•

-.o er (Hachettl), t.. 1, 203-205.

�28

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Ouand le ciel et mon heure
Jugeront que te meure,
Ravi du dous seJour
ou commun ,our,
Je veil, fenten, fordonne
Qu'un sepulcre on me donne
Non pr~ des Rois levé
Ne d'or gravé,
Mals en cette i,le verle,
OCl la course entr'ou\·erte
Du Lolr, autour coulant,
Est accolant,
Lll otl Braie s'amle,
.
O'une eau non endorm1c,
Murmure a l'environ
De son giron.
Je detren qu'on ne rompe
Le marbre pour la pompe
De voulolr mon tumbeau
BAtir plus beau,
Mals bien je veil qu'un arbre
M'ombrage au lieu d'un marbre
Arbre qui soit couvert
Tou84ours de vert.

Terre, a Dieu, qui premiere,
En tes braz m'a receu,
Quand la beJle lumtere
Ou monde faperceo ¡
Et tol, Braie, qui roules
En tes eaus fortement,
Et tof, mon Loir, qui coule
Un peu plus lentement;
Adieu, fameus rivages
De bel email couvers,
Et

vous, antres

(2)

sauvages,

Delices de mes vers ;
Et vous, ricbes campaignes
0(1, presque enrant, Je vi
Les neut Muses compaignes
M'enselgner A l'envi (3),

On s'explique qu'enivré par ce riche pays, source de son inspiration premiére et derniere, le poete ait, des son adolescence,
~vé d'y reposer éternellement et qu'il y ait fait E/eclion de son
Sepulcro (4) dans cette admirable Is/e verle (5), que le Loir
accole et qu'écrasent les frondaisons des peupliers, des frénes

et des charmes:

Antres, et vous, rontaines,
De ces roches hau taines
Devallans contre bas,
D'un glissant pas ;
Et vous, forests et ondea,
Par ces prtt vagabondes, ,
Et vous rlves et bols,
Oiez ma vois.

,

(J) Ode Xlll du Llure lll, p. 149 des CE'uvrud'Uorace, éd. p. F. Ples1h1
el. P. Lejay, Paria, Haehette, f9J9 in-J2.
(2) Voir notre deuxléme l~on, Revue de, Coura, 30 ,umet 1922,
735.
(3) Aupar, de Vandomoi,,[Ronsard] voulanl alltr en Jlalit; ode V du
Livre lV dans &lt;Buvre,, éd. Laumonier (Hachette} t. U p. 91-92.
(4) ,Ode V du Livre IY, ibid., pp. 97-99. Les slropbes t:eÍ&gt;uis: • Je veil •.. •
jusqu a • Mais bien •, ont été supprimées par le poéte depuis 1555. On ne Jes
trouvera done pas dans les éditions ordinaires.
On peut la volr, ili quelques centaines de métres de (:outure, devant Je
Mou in du Pin. C'est du pont sur le Loir qu'on l'ape~it Je mleux; qu'on
ne cherche pa, le eonnuent de la Braie, dont l'ancien cours. encore indiquf
sur les cartea d'état-maJor, a été uséché. Ct. Hallopeau, U Ba,-Venddmo/1,
déjli c11,. Sur La Jtunu,e de Romard, on trouvera un arUcle de M. P.
La:umonier daos la Revue de la Rtnaiuanu de 1901, et un autre de
.M. Ir.. van Bever dans 1- Revue Biblio-ironographique de 1907.

e enterré a Saint-Come-les-Tours
Hélas ! les cendres
~. (l) éparpillées au sein de la
ont été dispersées a la
vo1u ion u¡I ue maniére, cependant,
Nature, mais ne pouvons-nous ~n ~arb~e • nous érigerons dans
réaliser son vreu? ,San~ rompr:n:taphe co~stitué par un enclos
l' lle ..,1,, a peu de lra1s, un c
é ar une grille ombragé par
de la longueur d'un corps, pr~tég 1/stele sur laquelle seraient
un cyprés et entourant une s1mp
.é •
ue
nous
avons
c1t
s.
.
gravés les beaux vers q
.
tembre
¡924 a l'occas1on
C'est ninsi que je pr~posdera1i", en _sep nce de Ron~ard, d'obéir
du quatrieme centena1re e ª. na1ssa
8 la volonté du grand VendOmms (2).

d~[º

f·

(5/

29

RONSARD, SA VIE ET SON CEUVRE

rcconnattre le modele latin, O fon, Bandusiae (1). Ce n'est pas
une des moindres surprises de l'humanisme que les lettres
antiques ont appris a nos poétes a chanter leur petite patrie,
comme Virgile l'avait fait pour Mantoue et Horace pour Venouse:

.,
11

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I o

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1.
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�LA BIBLB DA.NS LA POtSIE FRANCAlSB

La Bible dans la poésie fran9aise
depuis Marot
La Blble dana la P°'•le de Vl1JD1' et
de Lamartine.

Coura de K.

Jo ■ oph

dan■

la poffle

VU.NET,

Do11tn dt la Facultl du LdlrU d&amp; MordJJf//iu.

HUITIEME LE&lt;;ON (1)
L'année. meme oil furent publiées les BUg/e, de Millevoye
et oil fut ¡oué le Saül de Soumet, en 1822 (2), parurent, dans
un recue1I anonyme de Poemes, trois poemes qualifiés de• judalques •: La Filie de JephU, Le Bain, fragmenl d'un poe,m ,u
S~r.anne, La Femme adultere. L'auteur était le comte Alfred de
V1gny.
La couleur locale est dans ces trois poémes trea préciae. Pour
hab11ler et loger ses personnages, pour les faire chanter, danser,
&amp;1mer, po_ur lee mettre en deuil, Vigny a consulté Lu Mmun
du J,rail,iu par l'abbé Fleury, les dissertations de dom Calm8'
sur les vetements des Hébreux ~t sur leurs instrumenta demusique,
et, natu~ellement, 11 a lu auss1 avec attention tous lee passages
de !'~_enture ou le renvoyaient ces auteurs. Rien n'est avancé
en l'a1r,. comme on le voit bien aprés avoir lu lea travaux de
MM. Alline et Estéve (3). Un texto de L'Ecclisiw,lique autorisait
le poéte Amettre sur l'épaule de Suzanne un manteau d'hyacinthe
un t._exte de L'Ecc,U,/w,le A la vetir d'un lin pur comme la fleu;
du lis, un texte d _!sale et un d'Ézéchie! a la couvrir de bijoux.
En ~approch~nt d1ver,o textes scnptura1res, on le justifie d'avoir
quahfié de t,are la coifiure de Suzanne, puisqu 'il est établi que

dtiih;:~~ 1• l~on précédente dans len° 16, du 30 Juillet 1922, de la Revru

rlg),~,::~ ann.H, lu Machab~u d'Alexandre Guiraud, dont. u o'ya,Jecroia,
V.(3) A~lne, Dtu:t aourcu inconnut1 dta pnmier, poime, bibliquu d'A dt
:rny, danspla Revue d_'Hi1l. litt. de la Franu, oct. 1907 • -Esthe 1 6cUÜoa
cr 1que 81 oime1anlique1dmocúrne1,1914.
'

r

31

lea femme, juives portaient la mitre et que la mitre pouvait
s'appeler Liare. Si aucun texte n'offre le mot cothurne, il y a
des textes qui en excusent, qui en appellent presque l'emploi,
du moment oil ils mettent au pied des femmes juives une chaus1ure qui est une espéce de cothurne. Vigny n'aurait pas été
embarrassé davantage pour apporter des textes prouvant qu'il
avait été dan• son droit quand il avait orné d'un tapis d'ggypte
et parfumé d'aloés, de myrrhe, de cinnamome le lit de la lemme
adultere ; quand il avait fait en boi., de cédre le seuil et les
lambris de la maison ; quand il avait aplani le toit, placé dans
la chambre des lampes d'airain, envoyé le mari acheter A Tyr
de la soie, de la pourpre et des miroirs d'acier ; quand il avait
mÍ5 dee vignes dans le pays d'Abel et du blé dans celui de
Mennith ; quand il avait fait chanter les filie.; d'lsrael au son
de la harpe, de la lyre aux dix voix, du kinnor léger et du nébel
étranger; quand il les avait fait danser en battant des mains;
quand il avait jeté des branches d'arbres sous les pieds des
a,;ldats vainqueurs ; quand il avait, en signe de deuil, assis
l'armée de Jepbté et caché sous un manteau les pleurs du général.
Ce que Vict.or Hugo allait répéter si souvent dan&amp; les préfaces
de ses drames, l'auteur des troif poemes judalques publiés
en 1822 aurait pu bardiment l'avancer : a savoir qu'il avait des
documents A produire contre ceux qui contesteraient la vérité de
,;a couleur locale. 11 avait, en etTet, des textes justificatifs a
peu pres pour tout. Et la oil il n'en avait pas a lournir, il aurait
1ans peine invoqué certains usages immémoriaux de l'Orient1
comme celui de suspendre nu cou des femmesun collierde grains
d'ambre encMssés dans des cassolettes d'or ou celui de guider
les chameaux avec le fer d'une lance.
Toute cette couleur locale, Vigny la lond adroitement dans
l'action, a la maniere d'André Chénier, qui est celle d'Homere.
Nous connaissons les vétements et lea bijoux de Suzanne a mesure
que ses suivantes les lui Otent. Nom apprenons que le seuil eet
de cypres quand l'amant le franchit, que la porte est fermée
par un verrou quand la femme le tire, que le lambris est de cyprés
quand le son de la voix vient le frapper:
-C'était ainsi dans l'ombre,
Sur le1 toits aplanil et sous l'oranger 1ombre,
Qu'une femme parlait, et'°º bras abaiss6
Montrait la porte étroite A. l'amant empresd,
Et qu'un verrou secret rapidement recouvre.
Puis ces mots ont trappé le cypres des lambris.

La couleur locale est méme assez souvent un vrai ressort
d'action. Si l'héroine, répétant d'ailleurs les propos que le livre

'

�32

33

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LA DIBLE DANS LA POÉSIE FRAN~~ISE

des Proverbea prete aux femmes impudiques, vante la beauté
de sa parure et de son lit, c'est pour oflrir son amour :

Cependant l'éveil des remords est decrit avec justesse, et avec
assez d'émotion pour que le pardon du lecteur précede celm
de Jésus.
A ce pardon le poete a voulu donner toute sa signification.
11 a rappelé que ce ne fut pas un acte isolé. Bien d'autres ~ctes
semblables s'étaient faits déja : affiictions consolées, guénsons
de femmes que frappait un mal secret et lent, d'aveugles aux
longs cris, de boiteux tremblants, de lépreux impurs. Le poeme
semble done avoir éte écrit pour que dans l'histoira de la
femme adultere fut résumé tcut !'esprit de la religion apportée
par Jésus, et cette religion n'est essentiellement, au jugement
de Vigny, que la pit;é pour toutes les miseros.

Mon lit est parfumé d'alo6s et de myrrhe j
L'odorant cinnamome et le nard de Palmyre

Ont chez mol de l'~gypte embaumá les tapis.
J'ai placé sur mon tront. et l'or et le la pis;
Venez. mon bien-aimé, m'eniV1'6r de délices
Jusqu•a l'heure ou Je Jour appelle aux sacriflces.

Si l'on nous lait entendre la trompette par laquelle un des
fils d' Aaron, suivant la loi, sonne la priére, c'est parce qu'a
cet appel la femme Msite il consommer le péché et que l'homme
lui lait honte de ses scrupules. Si l'on nous montre les lampes
d'airain mourant dans la ehambre, c'est un signe oU nous reconnaissons que les héros out tout oublié pour le plaisir.
Précisément parce qu'elle est tres abondante, la couleur locale
dans les trois poemes judaiques de 1822 n'est peut-etre pas, ~•
et la, tout il fait vraisemblable. Il est exact que les Hébreux
connaissaient tous les instruments énumérés par Vigny ; mais
joua-t-on vraiment de tous A la fois en allant au-devant de
J ephté ? Il est exact aussi que chez eux un des signes du deuil
était de s'a,seoir ; mais toute l'armée de Jephté s'est-elle assise
dea qu'elle connut le sort de la jeune filie ? Des questions analogues se posent ailleurs.
Mais l'abondance de la couleur locale a surtout l'inconvénient
d'íntéresser au décor et au costume presque plus qu'aux sentiments et aux caracteres.
Nous ne savcns pas quelle eut été finalement l'idée générale
du poeme de Suzanne. Mais nous savons bien que le fragment
publié n'est guere qu'une peinture de vetements.
Dans la premiere partie de La Femme adultere, le lit et la maison
attirent notre attention autant que les propos d'amour. Dans
la deuxieme, la satiété du séducteur et le remords de la !emme
infidele l'atlirent moins que les divers aspects du grand spectacle matinal :
Quand le soleil levant embrasa la campagne
Et les verts oliviers de la sainte montagne,
A cette heure paisible o\l les chameaux poudreux
Apportent du désert leur lribut aux Hébreux ;
Tandis que de sa tente ouvranl la blanche toile,
Le pasteur qui de l'aube a vu palir l'éloile
Appelle sa famille au lever solennel,
Et salue en ses chants le Jour et 1'8.ternel ;
Le séducteur, content du succés de son crlme,
Fuit l'ennui des plaisirs et sa jeune victime.
Seule, el1e reste assise, et iion front aans couleur
Du remords qui s'epproche a déJ8 la '{&gt;Aleur.

La Filie de Jephlé est le plus intéressant des trois poemes
publiés en 1822.
Avec toute sa couleur locale, ce n'en est pas moins un poeme
qui rappelle bien sa date. Vigny a fait de son récit le chant par
Jeque! les filies d'Israel célébraient l'anniversaire du sacrifico.
Il nous donne done un récit dans le cadre d'une ode. Ce mélange
des genres épique et lyrique etait alors a la mode. Pour associer
un troisieme genre aux deux autres, Vigny a recherché les eflets
de drame : le lecteur n'apprend le motil de la tristesse de Jephté
qu'au moment oil la jeune fille elle-meme l'apprend ; puis une
grande place est faite aux tableaux : retour de l'armée, deuil
des soldats. Et tout cela, évidemment, fait du chant des filies
d'Israel une bailado romantique bien plus qu'une cantilene biblique.
Mais c'est le sens du poeme qui importe le plus. Or, que!
est-il au íuste ?
Un premier poínt incontestable, c'est que Vigny nous représente d'abord comme l:ioanguinaire la victoire remportée par

Jephté au nom de son Dieu: Jephté de Galaad a ravagé trois
villes ; il a brulé les vignes d'Abel et le, moissons de Mennith,
éteint sous la cendre les chansons d'Aroer, détruit tous les guerriers d' Ammon ; mais aussi la terre des vaincus reste la tributairc

du Seigneur Dieu, et Israel, vainqueur, remercie le Tout-Puissant
du secours qu'il en a re~u.

Un autre point incontestable, c'est que Vigny a adopté deux
des conclusions soutenues par dom Calmet dans ses dissertations:
¡ o Jephté immola vraiment sa filie :
Puis elle vint s'off'rir au eouteau patemel ;

2• En faisant son vreu, l'íntention de Jephté était bien de vouer
3

�34

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

animal, 'mais

a 1a mort, non un
une personne, la premiére qui
sort;rait de sa maison. Et le savant Bénédictin admet sans
hésiter que Jephté songeait nécessairement aux personnes qui
lui étaient cheres . , La chose parle d'elle-meme. Jephté espérait-il
qu 'un bceuf ou une brebis, ou une ohévre viendraient au-devant

de hri, alin qu'il les pOt sacrifier au Seigneur ? Ne sait-on pas
qu'il n'y a que les hommes qui s'intéressent aux victoires des
conquérants, et que pour l'ordinaire ce sont Ieurs amis et leurs

proches, qui s'empressent le plus a venir les en féli&lt;,iter. • Si
Vigny nous montre J ephté, aprés sa conque te, marchant sombre,
la tete baissée, c'est parce que le vainqueur songe a la &lt;iruauté
de la victoire; mais c'est surtout parce qu'il s'attend au sacrifice
d'une personne chére, parce qu'il craint qu'il n'ait a sacrifier

la personne la plus aimée.
Autre point incontestable : nulle part Vigny n'essaie de justifier Dieu avec dom Calmet (lequel s'appuie sur saint Augustin)
d'avoir laissé le vreu s'accomplir. II n'a d'autre explication que

-celle que propose le héros lui-meme, et celui-ci reproche a son
Dieu d'etre « le Dieu de la vengeance n, de « vouloir l'innocence
en échange di; crime », d' &lt;&lt; aimer la vapeur du sang &gt;&gt;.
Dés lors, on est conduit a ces conclusions, oU nous aménent,

d'ailleurs, les idées de Vigny, telles qu'on les connalt par les
poemes postérieurs : le poete condamne la divinité, qui a créé
l'homme avec des instincts sanguinaires, puis le laisse agir

conformément a ces instincts et meme permet qu'il les satisfasse
en s'autorisant de la religion. Ce poeme de couleur souvent si
biblique est un réquisitoire byronien contre le Dieu de la Bible.
Le célebre poeme biblique publié en 1826, Moise, enferme
aussi un tbeme byronien dans un cadre emprunté a l'Écriture :
le hér s y est le symbole de J'homme supérieur que son génie
éleve au-dessus du reste de l'humanité, mais qui paie son génie
par l'isolement.

Déja Je tab!eau initial contient toute la pensée du poén:e.
Moise gravit la montagne de Nébo, et du point ou il s'arrete
il découvre toute la terre Prornise. C'est la son ouvrage : iJ a
conduit un grand peuple jusqu'au pays qui lui était destiné.
Mais voici la rangon de sa gloire. Quand il atteint le falte du
mont, il disparatt dans les nuages traversés par des éclairs, et
les six cent mille Hébreux courbent le front dans la poussiére :
leur conducteur est isolé par les nuées et plus encore par la vénération du peuple.
L'idée de l'isolement du génie est développée, on sait avec

LA BIBLE DAN$ LA POÉSIB FRANt;AISE

35

quelle ampleur, dan&amp; la plainte de Moise, demandan~ a Dicu
la fin d'une vie glorieuse, mais sans joie. ~lle est repr1s~ dans
la conclusion: Moise est mort; Josué,enhéritant de sa pwssance,
a hérité de son triste isolement.
.
Une des beautés d u poéme, e' est que 1'idée générale s 'est assoc1ée
sans trop d'effort a la couleur biblique, et qu~ Moise a pu !~e
érigé en personnage symbolique sans perdre trop de sa phys10nomie traditionnelle.
Assurément les lecteurs respectueux de la Bible ont des
,urprises. Ils ;'étonnent un peu que le mont Nébo voie _se renouveler pour la mort de Molse les prodiges que le mont Smai avrut
vus se produire pour la promulgation de la loi ; il ne leur semble
pas bien conforme a !'esprit de l'Écriture_ de sup¡,oser que D1eu
ait honoré des memes miracles son serv1teur qm meurt et les
préceptes qu'iJ impose a l'humanité. lis s'étonnent encore q~e,
dans Je résumé qu'il fait de ses merve1lleuses actions, le Mo1se
du poéte non seulement s'en attribue quelques-unes dont aucun
comment.ateur n'a jamais pu découvrir le sens :
Des lombes des humains j'ouvre la plus anli9ue,
La mort trouvo a ma voix une voix prophét1que,

mais qu'il s'en attribue d'autres que l'Écriture attribueseulement
:

a Dieu

Je renverse le! monts sous les ailes du venL.
Ma main fait et défait les généralions.

A ces réserves pres, tout le monde admire rexactitude _du
tablcau de la Palestino, qui n'est qu'une trespoét1quetraduct10n
d'une page de l'Exode. Tout le monde reconna!t encore que,
•i le tableau du peuple en priere au pied ~e la montagne a été
chan¡¡é de place, du moins il est tout a f~1t confo~me aux mdications de l'Écriture. Tout le monde conv1ent auss1 quelepoéme
donne une juste idée de la grandeur de Morse. Enfin, on. ne. peut
contester que la mélancolie du héros est sulUsamment mdiquée
dans un passage des Nombres, pour _que Yigny ait été autorisé
a le transformer en un type du géme qw soutire :
Moise dit au Seigneur : • Pourquoi avez-vous affligé votre se~vi~eur ?
Pourquoi est-ceque je netrouve pointgrAce devant vous?E,tpourquo1m avezvous chargé du poids de tout oe peuple ? Est-ce mol qui u c~~cu_toute cette
grande multitude et qui l'ai engendrée, pour que vous me dmez •. Portez-les
dans votre sein, comme une nourrice a accoutumé,de port.erson pet1t enfant? . .
Je ne puis porter seul tout ce peuple, parce que e est une ch.9-rge trop pes~te
pour moi. Que si votre volonté s'oppose en cela a mon désir,Je vous co~Jure
de me faire plutót mourir, et que Je trouve grAce devant vos yeux, pour n !tre
point accablé de tant de maux. • {Nombre,, XI, 11-15.)

�LA BIBLE OANS LA POÉSlE FRAN~AISE

36

RE\"UE DES COURS ET CONFÉRENCES

La Colerede Samson et LeMonl des Oliviersont été fails beaucoup plus tard sur le plan de Moise, non par impuis,ance, mais
parce que le poéte voulail que l'on comparAL les Lrois poémes.
Les lableaux dans La Colere de Samson sont d'une couleur
tres juste, et, •i l'on exceple peut-etre l'reul d'aulruche rien
n'y a un inléret de pure curiosité, tout y serl a expliquer sens
du poéme. Ces cheveux dénoués, ces grands yeux aux couleurs
mobiles, les sueurs tiédes de ces bras fins cette souplesse de
léop•~_d, ces pieds voluptueux, ce, flanes élan~és, cetlepeaubrune,
ces b1¡oux barbares, c~ •?nt les piéges ou Samson a été pris. Ce
que d1t cetle tente sohlaire plantée dans l'immense déscrt muet
ce ~u'elle dit clairement, c'est la force audacieuse de l'homme:
Ma1s ce que dit cette chaleur torride non calmée par la nuil

¡¿

et par le vent, c'est la puissance supérieure d'une nature amolis-

sanle et exubl!rante, génératrice de créatures voluptueuse•
comme Dalila.
·
Pourtant, Vigny n'a pas voulu !aire un poéme purement
oriental. L'~xolisme n'est que dans les tableaux. 11 n'est poinl
dan, la plamle d~ héros, qui s'exprime comme pourrait le !aire
tou_t homme Lrahi par une femme. On sait l'éloquence de celle
plamte, oil le poéte a mis les rancunes suscitées par une aventure
personnelle. On en sait aussi la portée. On y trouve condensées
toules les raisons qui peuvent éveiller et entrelenir la haine de
l'homme dans le creur de la !emme : vanité d'allumer un feu
ardent sans en ~prouver soi_-meme les atteintes, peur d'avoir
un maltrc, mépm pour celm qui prend le plaisir sans savoir
le donner, orgueil d'etre
Celle ;) qui\"&amp; l'amour eL de qui vient la vie.

On y trouve condensées aussi les raisons qui rendent la femme
nécessaire a l'homme. On y trouve meme résumée toule la vie
de l'homme, représenlée comme un combat perpétuel contre
la nature et conlre ses semblables, d'ou il ne sort que pour avoir
II livrer un combat, plus misérable encare, contre celle a qui ¡¡
demande Je repos, - et tout cela voulu par Dieu.
Rien ne s'opposait a ce que Samson fut ainsi transformé
en un type trés général, el, tout orienlaux qu'ils soient les
lableaux qui encadrent la plainle suggérent eux aussi l'impre;sion
qu'en Loul pays les memes luttes atlendent l'homme les memes
piéges et les memes trahisons.
'

37

Le pittoresque tableau irritial donne d'avance Jesens du poéme.
Jésus ayant !raid, Jésus devenu indifTérent II ses meilleurs disciplcs qu'il ne peut réveiller, Jésus voyant le ciel lermé a ses
priéres : Vigny nous propase ce spectacle comme l'image de
l'homme condamné a etre malheureux par les éléments, par
l'ingratilude des a utres hommes, par le silence de la divinilé.
Des dcux parties du discours de Jésus, la deuxiéme, si elle
manque de souffie oratoire, a du moins Je mérite de montrer
la parenté de tous les problémes particuliers dans lesquels se
décompose le grand probléme de la destinée humaine : pourquoi
des choses claires et des choses obscures? quels sont les rapporls
de la nature et de son créateur, de la terre avec les a u tres parties
de l'univers? pourquoi l'§me est-elle Jiée a un corps? l'injustice
et le mal sont-ils des accidenls ou sont-ils éternels? les nations
marchent-elles au hasard ou vont-el!es vers le progrés? Toules
ces questions se raménent a celle-ci : d'ou vient l'homme et
ou va-t-il ?
La premiére partie du discours pose le probléme du vrai
caractére et des origine. du Christianisme. Pour Vigny, Jésus
a apporté une parole neuve : il a appris aux hommes qu'ils
élaient !réres. 11 y avait dans ce mot tant de douceur que le
monde en lut comme enivré ; au régne de la force succéda celui
de la persuasion ; l'obole du pauvre fut estimée aulant que
l'ofTrande du riche ; les sacrifices sanglants cessérent ; avant
ce mot on élait esclave, depuis ce mol on est libre. Et pourlant,
ajoule Vigny, le Cbristianisme n'a rien lait d'essentiel ; car la
seule chose essentielle, c'élait de supprimer le doute ; or, le doule
n'a pas été supprimé. Et parce qu'il subsiste, la parole sortie
des lévres de Jésus n'a pas produit d'efTets décisils : il y aura
encare des dominateurs durs, il en naltra meme dans le sein du
Christianisme.
Qu'est-ce que Vigny veut nous amener a conclure ? Que
l'ceuvre accomplie par Jésus n'était pas digne d'un Dieu; qu'elle
n'élait done pas sans doule d'un Dieu. Je dis sans doule, parce
qu'il n'apparatt pas trés nettement si le poéte nie la divinité
de J ésus-Christ.
Que Vigny ait ainsi envisagé daos la meme poésie le plus grand
probléme philosophique et le plus grand probléme historique
qui se posent pour nous, celui de la destinée humaine et celui
de la divinité du Christianisme, qu'il l'ait lait avec autant d'ampleur, de sérieux, et souvent d'éloquence, c'est son honneur. Mais
sans discuter ses conclusions - ce n'en est pas le lieu on

peut bien dire que son Jésus est trop moderne, trap difTérent
Le Monl des O/iviers suscite bien plus d'objections. Cerles on
ne peut qu'en admirer ]'unilé et la plénitude.
'

�38

certainement de ce que fut Jésus, que! qu'il ait été, pour que
les lecteurs ne soient pas déconce.tés. S'ils ne le sont pas davantage, c'est qu'ils ont bien vite oublié la personnalité du héros
pour ne songer qu'a la philosophie du poete. Mais l'on se demande,
des lors, s'il esta propos qu'un lyrique prenne commeinterprete
un personnage dans lequel le lecteur ne reconualtra bien que
l'auteur Jui,..meme 'l

..•

Lamartinc avait été préparé des l'enfance a chercher de,
ins¡ii~ations da~ la Bible (1). C'était en la lui citant que sa mere,
qm I éleva parm1 les pasteurs, lui faisait comprendre le caractere
de la vie agricole : « A chacun de ces beaux ou gracieux tableaux
des labours, des semailles, des foins, de la moisson ... une citation.
d'un verset des ~critures gravait dans notre mémoire une

empreinte juste et pittoresque du spectacle que nous avions
sous les yeux. i¡
Une vieille Bible est le premier des livres qu'il nomme a
M. Bru~s d'Oui)ly, dans la préface des Recueil/emenis, parmi
ceux

LA BIBLE DANS LA. POÉSIE FRAN~AISE

REVUE DES COUFIS ET CONFÉRENCES

qui

couvraient la table oll son pére s'était assis aprés son

39

mal cousus se retrouvent gil et la dans sa mémoire comme des
notes éparses d'un air oublié ,. Mais de ce qu'il avait lu une
impression prolonde, quoique probablernent toute générale,
lui était restée.
Les poemes lamartiniens directement inspirés de la Bible
ne sont pas nombreux. Les deux plus importants sontanciens :
Saül et Poésie sacrée.
M. Jean des Cognets, qui vient de donner une édition critique de Saül fl), a bien expliqué dans son introduction le principal intéret de cette. tragédie, antérieure de peu aux premiers
chefs-d'reuvre. Le poete y fait parler sous une forme impersonnelle les deux hommes qu'il porte en lui apres la mort d'Elvire :
celui qui doute et celui qui croit, le philosophe qui fait écho
a Byron et le chrétien qui le réfute, l'auteur du Désespoir et
l'auteur de La Prouidence d Chomme. Celui-ci a comme inter-

prete David, le roi soumis, et celui-la Saül; le roi révolté. Et le
plus éloquent des deux, c'est l'impie qui refuse de s'agcnouiller,
qui rejette toute la responsabilité de son crime sur le Créateur;
il est le plus éloquent parce que la révolte a cette date est plus
active dan:'.: l'iime de Lamartine que la résignation :

grand-pere et qu'il avait lui-meme froissés apres eux.
Quelles parties de la Bible connut-il surtout par les citations
maternelles et par les lectures faites a la table paternelle ? Nous

Die u cruel, Dieu 1ie sang, je te brave et t'outrage.
Tout ton pouvoir ne peuL a vil ir mon courage.
Tu triomphes, c'est vrai ; mais lorsque tu m'abats,
Je me releve e.e.. .ore pour insulLer ton bras l
Je ne me repens pas des crimes de ma vie.
C'est toi qui les commis et qui les justifie ;
C'est toi qui de mes jours constant persécuteur,
As semé sous mes pas les pieges du malheur;
Et si l'exces des maux a produit l'injustice,
Tu rus de mes forfaits la cause et le complice.

l'ignorons.

Son Saül, dont la rédaction définitive est de 1818,.atteste une
étude précise seulement des chapitres du line des Rois contenant l'histoire du héros et des Psaumes. En juin 1819, iJ
lut avec e?-thousiasme, nous le savons par la Correspondance,

la traduction des Psaumes par Genoude. Peu auparavant, il
avait adressé au nouveau traducteur de la Bible son dithyrambe
dda Poésie sacrée, oú il s'était inspiré des livres de Job et d'lsaie
dé¡a tradmts a part, puis de Ja vision d'Ézéchiel et des Lamen!aiion~ de J érémie, textes célebres. Chant d' amour suppose la

Comme Lamartine n'a cherché qu'a exprimer par la voix
de ses personnages se~ Eentiments personnels, on ne doit pas
s'étonner qu'il ait fait entrer dálls son Saül tres peu de souvenirs

connaissance_ du Cantique des Cantiques, Sagesse celle du livre

bibliques. Sa pro.pre personne pour les caracteres, la tragédie
d' Alfieri pour le pl•an ont été ses sources, bien plus que l'Écriture.
La seule page biblique de la tragédie est le chant de Mico!.

de ce titre, La Chute d'un Ange celle de l'Apocalypse.
Peut-etre Lamartine n'a-t-il jamais bien lu dans la Bible
d'autres livres sauf ceux que je viens de nommer. Peut-etre
les princfp_ale~ lectures qu 'il en a faites remontent-elles au temps
des Meddallons . Pour les Psaumes eux-memes il avoue a
M. Bruys d'Ouil!y, en 1838, que seulement « quelques versets

etre était-ce Chateaubriand qui avait indiqué quelques-uns
des te,.tes a utiliser (2). Ce qu; est déja lamartinien dans ce
chant, c'est J'harmonie du vers, c'est que la strophe soil si .bfon
rythmée, c'est que l'image soit plaeée la ou elle doit éclairer
1e développemen\ :

(l)_ Je me fais u_n plaisir de remercier M. Zyromski de tout ce qu'il m'a

appr1s sur Lnmartwe-.

Une contamination des Psaumes en a fourni les images, et peut-

(1/

Collcction des Textesfran~ais modemes, 191:8.
(2 Marlyrs, fin du livre III; Saaz.. vers 1016, 1019, 103.L- 1-032.

�•
LA BIBLE DANS LA POÉSIE FRANt;AtSE

40

REVUE DES COURS ET C:ONF.ÉRENCES

Je répandral mon Ame au seull du aanctuaire,
Seigneur, dans ton nom seul, Je mettrai mon espoir

Mes cris t.'6,•eilleront, et. mon humble prJére
S'élbvera vers toi comme l'encens du solr 1
Dans quel abaisscment ma gloire s'est perdue 1
J'erre sur la montagne ainsi qu'un pasaereau ;
Et par t.ant de rigueurs mon dme confondue,

Mon A.me e5t devant toi, comme un désert. sans eau.

Dans Poésie sacrée, la meilleure parlie est celle qui est empruntée
au livre de Job. Le texi,e biblique est souvent traduit. Tantot
il re~oit un développement un peu oratoire :
Ah ! périsse l\ jamais le Jour qui m'a vu nattre 1
Ah : périsse a Jamais la nuit qui m'a concu J
Et le sein qui m'a do'lmé l'étre,
Et les genoux qui m'onL recu 1

Tantat une page entiére est condensée en une seule strophe,
tres pleine, bien (ran~aise par la construction, bien lamartinienne,

M. Zyromski l'a dit, par les prélérences aecordées aux images
gracieuses, celle de la lleur et celle de l'eau courante :
En vain je m'adresse !11 Jeur foule,
Leur piUé m'échappe et s'écoule
Comme l'onde au flanc des coteaux...
L'homme vil un jour sur la terre
Entre la mort et la douleur ¡
Rassa5;íé de sa misére,
JI tombe en On comme la neur ;
11 tombe I Au moins par la rosée
La racine rertillsée
Peut-elle un moment refleurir 1
Mais l'homme, hélas I aprés la vie,
C'est un lac dont l'eau s'est enfuie:
On le cherche, il vlent de tarlr.
Mes jours fondent comme la neige
Au soumc du courroux divin ;
Mon espérance, ~u'il abrbge,
S'1"nfuit comme l eau de ma main .. .

Y a-t-il chez Lamartine, en dehors de Saül et de Poé•i• ,acrée,
des poémes dont l'idée premiére soit due á un souvenir biblique '?
Bien peu sans doute. Peut-etre Sagesse. Certainement 1' E,pril
de Dieu, ou est décrit si vigoureusement la lutte de Jacob contre
l'ange, devenue le symbole de« l'inspiration de Dieu combattant
contre la volonté aveugle et rebelle de l'homme (1) •·
Mais assez souvent peut-etre, si la Bible n'a pasa elle seule
suscité le poéme, un souvenir biblique a bien pu contribuer á
sa conception ou s'est présenté au cours du développement.

Quand ces réminiscences s'ofTrent-elles de prélérence ?
C'est d'abord dans les poémes mélancoliques. Jamais le théme
romanlique de la lassitude de la vie n'esttraité sansquereviennent
des images empruntées soit á Job, soit au Psalmiste. Car pour
Lamarline le Psalmiste lui-meme est avant tout un grand mélan·
colique, et quand il veut nous présenter des images accomplies
de sa propre tristesse, il nomme avec une mer se brisant contre
un écueil, avec ube montagne couverte de nuages, avec un ciel
sans étoiles, la poésie du Psalmiste et les plaintes de Job:
VoilA pourquoi mon A.me est tri~te
Comme une rner brisant la nuit sur un écutil,
Comme la herpe du Psalmiste,
Ouand il pleure au bord d'un cercueil,
Comme l'llorcb voUé sous un nuage sombre,
Comme un clel sane étoile, ou comme un Jour sans ombre,
Ou comme ce vieillard qu on ne put consoler,
Qui, le cceur débordant d'une douleur tarouche,
Ne pouvait plus tarir la plainte sur sa boucbe,
Et dlsait: • Lnlssez-moi parJer (l) I •

De fait, bien souvent on ne saurait dire lequel des deux poétes
hébreux a lourni au poéte lran~ais sa comparaison :
La source de mes Jours comme eux s'est écoulée ¡
Elle a passé sans bruit, sans nom et sans retour :
Mais leur onde est limpide, et mon Ame troublée
N'aura pas réOóchi les clartés d'un b'..&amp;U Jour ...
Tes jours, sombres et courts comme des Jours d'automne
DécHnent comme l'ombre au penchant des coteaux ¡
L'amilié te trahit, la pitié t'abandonnG,
Et, seule, tu descends le sentier des tombeaux.

Les autres poémes qui doivent á la Bible peut-étre leur naisoance, assurément une partie de leur couleur, sont ceux ou la
nature est considéree comme le temple du Créateur, l'reuvre
de ses mains et la preuve de sa magnificence. Toutes les Harmonies
1ont des lors bibliques ; mais particuliérement les poemes ou
le mot Ca,li enarranl gloriam Dei a été si magnifiquement
amplifié. Des qu'on commence á relire ce recueil, on songe aux
Psaumes, et on peut estimer que sans les Psaumes jamais le
recueil n'eut été composé, ou qu'il eut été bien moins complet,
bien moins brillant.
Ce n'est pas que les emprunts á la Bible y soient nombreux,
ni qu'ils soient jamais tres directo. Ni le Dieu de Lamartine
n'est une personnalité auasi marquée que le Dieu de la Bible,
ni sa poésie n'a la vigueur de la poésie biblique.
{l) Job., eh. xx1 (note de Lamarline). Harmonitt, 111, XII.

(1) C'est Lamartine qui le dlt dans son Commentaire.

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--A• brull dM Vllllll et de l'&lt;aa;
L'afr Mall, ) ~ lltts:::c t
au IOlell bollldomÍe.

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Leo lambeau, 4MINa par l'alli de l'auron,
PJoUeat
au "'1Ü dana ••-t v......u;
La.poVJl"!•-..,••111111uolON ·
•~•dlloldleauteoalelduioied,

º""

co...,.
.•• .damlalfoun
.--Leo_de_roí
d'appanll.

Mlliea,

•
ofl ae reconnalt la viaion propre du poete.
Le plus aouvent l l'image bMlnlque ae nu.Utue m&amp;me une
toute nouvelle. Aimi, dans Le Canliqu• de, Canl:qua
chevewc de l'amante .font aouger 1 des t.roupeaux de chévren,
Jioache 6 ua.e bande d'karfatn. Dau le Cllanfd'_,.,.lamar' len cheveux de )'amante aont aemblablea a un nuage dont.
,p!idear cache aon via,,ige á qu.1'-t.4.-de la permúeion
~ . la bouche 1
dv dphfl'.

1a leaat6 et de l'amour.
·
fA. s.tamfte ent unecriatareau eorpa perfli',forwetr-aá■w.
femme ailMC par le poate fru.~ ent toule inWligence, \ea
Bn elle, il ne d6eril done tonguemmt. que les perw
corps qai manifeltent. la vie int6rieure, aeu poiM 1111 - , i.
1!1!111-, la jambe, mais len yeux, o6 cheque penÑI

n la llitue dana l'enpace :

_.........-.

Oaudla lllllllo dN

........................................ .

_..,i - -•

J■tle ea on volt sur l'eau Umplde
Comme
i'loller l'lmage rapldc
Des cygnes qui tenden\ l'alr;

~

..,

Volt _ _ _ ...__

lea._

a rilalfA Nii d'une )ftClliaa flu• cWlica'81p1e
p1111pr a le pnMe Nprmd le meL da CaltlMJue daCad JPJN •
• Quelle ent celle-ci qui •'avance comme l'aurwe l 1141&amp; t.vv t •
O.. l'aa, l'iJuce ent appliqa'8 l la joue, aur laqunlle il Hmhll
0

...... nyoo glilllnt del'aUJON ae.ai, flúpour\oajeur,.__
- ua
(Hant0niM, 11, 11). D,- ua Mtre, eH. eá
appliqa6e aWl J - . daU W . . _ llltAaue 1'6tJaL .,_..
len 1armea du matin tempirent le feu de l'aurore (M.utaüo111 11,
M). Dau 11111lroil~ alihntllit.ala.fe□-

. . ea p■eaan, daDa tona ce■ textea un v6n1.able préciaion
-vient. awt flenoina de l'enprit. ~ l,.unap biblique
• de Lamartae, on le voit, quelque chOl8 d'adouci et de

k - U cien image. eonwpond 6UDffOBCCPü9DDOUffÜe

daalr.

_,ble

qJJ&amp;tri6me (Harmonm II, 11), il ent ftneme nt expliqué que
la femme, commn aou le ciel, l'heure mat.úlale ent donbelle

l'onde epi ■e nClff

Je-to--,
,
.
,
.
,
.
.
.,. __ .....

••1

RAll',IJ&amp;E

toi.da• ·••adftl9,
11!111 de'ta femmt aoni ici cenen de la pudeur (ll&gt;i4.). Dann

Au toullle -

J••·----.--1-w.-oa•..ine
s•aoauad•..,.,. ma1

u. POMUI

Bf¡ . . . . . . . . . . . . .-

Ce ••• pu uon pi• en. ,.._.. bup 1 · u que I• ülllll'I
du vMemtÍlt, d• nuages et de fa tente du aoleil aont i l Jamart.iaieu• ; ellec ae . . ~ - . ce- e
c!:',, •ae d6velopput:

peat.-ttre, llitue l'image dana le tempe :

D4N8

Et d• myst6NI de la nul•.

t-

Lamartine, toa nlut flll• le poMe

t•---.. .
u -

la boacbe, 1 qui il nufflt d'un aeuftle, d'un mot 1uivi d'un
, d'une plainte, d'un demi-aourire pour que le COlur de

,-ni entende ce qu'elle veut dire:

-t

Tel, ea
par une lyre,
Le ■oullle memo du z6ph1Je
Dnlmt UD n - t áccord.

Da Ion, l'on comprend que cet

étre nftkhi et tendre nou
~ aurtout dana le mouvement, puieque c'eat par le

�4l

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

mouvement que se traduisent la peDEée et l'émotion. Et l'on
comprend aussi que les images du zéphyr, de !'onde, du nuage,
des rayons de la !une évoquent autour d'une créature si peu
sensuelle un paysage composé de tout ce que la nature a de plus
léger.
Le portr~t de la, Sulami~e se spiritualise de la meme fa~on
pour devenir dans I Humamlt! (Harmonie,, II, 11) le portrait
de la lemme.
lci comme dans le Chanl d' amour est peint avec prédilection
ce qui _exprime la_ vie int~rieure: le lront, temple ou !'Ame habite,
la. nanne que Ca,t lrém1r l'émotion, la lévre ou nalt le sourire.
le, le lecteur n'est plus invité a voir dans la poitrine que

Le thé~tre romantique
de Dumas pere

a Dumas flls.

Coura de ll. ANDRt L&amp; BRETON,
Matlrt de Confúencts O la Sorborint.

Deux sources d'o(l la vle bu maine
En rulsseaux d'amour doit coultr,

XII
Premlére réactlon oontre le tbéAtre rom1uUq11e :
Ponaard et Raobel (\)

et dans les llancs, que le vaisseau oil l'enfant sera porté :
Sa laille en marchant se balance

Comme la nacelle, qui da.ose
'
UJrsque la voUe s"arrond1t
Sous son mAt que berce l'aurore
Balance son nanc vide encore '

11 y avait six semaines que les Burgraves av_ai~1•t été jou_és
la Comédie-Fran~ise et fort mal accueilbs du pubhc,
Jorsque, au printemps de 1843, fut _représentée
1 Odéon
une autre piéce a laquelle le meme public fit _un accueil enthousiaste. Elle était intitulée: • Lucreu, tragéd1e en c1?q actes »,
et I'auteur s'appelait Fran~ois Ponsard, - nom mconnu la
veille et célébre dés le lendemain, mais pour_ peu de te~ps.
Une belle édition de ses reuvres en tro,s volumes rn-8°
est précédée d'une notice biographique réd1gée _par Dame!
Stern c'est-a-dire Mm• d' Agoult, la grande amie de_ L1s_zt,
- 1a'grande amic dont il aspirait ase débarr,sser et qui le tu~t
si longtemps a la chatne. La premiére lecture de Lucrece ava1t
cu lieu chez elle quelques mois avant la repr~sentation, alors
que Ponsard, arrivant de sa provmce,. vena1t_ de ~ébarq_uer
a Paris. II était né a Vienne, en Dauph1né, et ¡usqu alors 1I_ Y
avait vécu, laisant ses études de droit, puis s'essayant a écrire
des vers sous l'aiguillon de ce que Mm• _d'~goult appe\le s_a
, vocation ,. Au témoignage de tous ceux qm I ont co~nu:.c éta~t
un tres brave homme, un trés honnele hom':e, quo1qu 1I Y a,t
cu dans sa vie une période troublée, une période de hmt ans, de
1855a 1863, sur laquelle Mm• d'Agoult se Mte de pa~ser l'éponge
et de tirer le rideau, une période a laquelle ses b10 ;raphes ne
font qu'une timide et discréte allusion. 11 paratt qu'a un moment

a

Sous la vague qui rebondit.

lci la beauté étant présentée commeune harmonie des parties
comme ~n accord .des traits, les yeux ne sont montrés qu'ave~
les sourc1ls, la nanne, les lévres et la couleur des joues qu'avec
!'ovale du visage, la chevelure qu'avec le cou auquel elle sert de
collier et la hanche il laquelle elle sert de vetement. Ici touto
la description est faite en vue d'admirer dana la femme le ehefd'reuvre du plu• grand des artistes et d'honorer en elle
Celle par qui l'hrimme est con~u.

(d suivre.j

ª.

(1) Voir la Jec;.on précédenle dans Ir n• 16, du 30 juillel 1922, d1: la

del Cour,.

Revue

�46

dÓlm6 l'excellent Pouard 1e dérangea, entre qllUUltl el
clnauante·11JU1,1'Age critique; il diap.rut; on entendit dire ~
voyageait en l&amp;aü, q.'iWllait d e - u ~ , que aaia-je ? llar
il n•~ pu bomme 6 mourir en pécheur endutti et 1mp6i
nitent : il reviat en irr.-, ae llllria • 1861, fut bon ~
bon ~re, membre de I'Académie fra~aiae, et mourut en 188f,¡~
regretté de - amia et oublié du public.
11 avait faii ; - d'autna J)MCN ,¡ue .l,pr:,w,e : AJ• ~
M""1nu, Cliarlolú Cordag, Horau ,, Ltplü,, Ulg-, rn.,,,,.,
,l fargenl, la Bolll'U, le Lion amoareaz, Galilú. Maia o'•
· Luerit:c qui ftt un inlltant la gloin, de son nom, c'eat celle de piécea qui p-io111111 l'opinion et fut un événement, e'eat ,-_
elle qu'il eignifte quelque chllil8 dau l'hiatoire de notre litUrature ; e'eatelle qui lui valut en 1845 certain prix de l'Aca~
fondé düt UUIÑI aupvannt • JIOW' oppo¡iar une dfcae In
envabiue-nta du remaa•ie- ¡ c'ut d'.tle enlln que Lamlll'ÚM
avait dit, apria l'avoir entendu Jire cbez
d' Agoult : • ~
Glffl'e mar.-e MM; e'eat 1Ule jeuna . . . . . _ ,tUi ....
_.._Ullllpát111111-.1
&amp;a efft&amp;, • pv l'aapnl de - euv.re II eat ,... 4J1le PGnz1'11'
tepdleate w preai• r6b IH111. collln ole 19Tnti
l.atrie, com- dua tout &amp;héaue, il rep•I: ah u . . .
auai oppeaé que po ·11, • &lt;aelai de la p::fntio- p1h 11 mlt.
Pmmia 6 DOIII de DOIII 1111 ]llailMIN, p4ll'Dlil l de ~
tp1'11 eat Yraimeat trop ....,_ble, trop - - , tnip ,age,:z_'a
... g 1 e. Bt le fait ea •'.M •t 1111" i l'UIN!I, raie
n •
411trance, puoi0l!at6mert ou twieuleineat aeu6. ll ~ Ja ~
lit4 - - - • • deeelee,commeoa diNib.'41~
. _ .. _..permettrala.lectareaafille,GII,--~
• fNIIIBt. da&amp; .. ille peraettn Ja JectuN ... ma. n i.
ilia unv,I un joar d'..,. une petite dialon 'Pi
ttre 11a peu lihenine. De_,-~•¡ 1 • 1IDe pap ia .
daa • biCJll'llpme, i1 y a clana - _ , . page IN\ i1 .w
• - de- ain de mnvaia aujet ; •la a'.iaütule a C..

M••

--aont

z-,,, -

u fthTM -.umous

.

11BVU11 DU COUIUI BT CONPfiRBNCB8

il ,. - 4it :

Jo m'oa

VIÚ . . . . . . . . .

OUtuura---

lffalro

8-ooClllp que ..., -1 ¡
P11 ao tia&amp; que Je dlfriro.
Jloa daln eo&amp; de d«alro

•

Lo_, - .. Laoy.

\7,oilllaaeuJepaceH&amp;brewe;.U.11•- ... w.
et ne aurait alfaiblir te renom de aaiDe moralité qui

o

,_...._e.Ses.,__

.._,._tlePaMnl.lleatJe.ba
- ' L Heet.,..
••
.
.. d'aoellmtaconpleiu•._.-•orua•
...
,a,ii:

u,, llomme d'IIODD-

¡¡.. ;Ü ... •..;..,.... . . . . dW IOD emar,

··--. -"'-

qai, r-ip__.

..

-

oet.te . . . . 118 tt\t .tac,llée de
la flD de • piéce :

"ll~,.-......, i

............. ·.:.:.:.~:.,¡ ~: :-i.:,.&lt;.-1....
O,,'oa eotneo...,.......

eehi qui • ,djt, :
.

,gaiud Ja lialt •

,-.Jde, 11 a•eo&amp; pla1 41 Uml&amp;t.

ezhortatiou au bien dea letea de
nl, ~ • • le Mrol,
'-c,nJe pra&amp;ilpa. l_)ana
mariée 6 UD rival pllll
:ti, Ja deuleur de v,,. 11 bi__.
ut,.Mn perdraie,Pt la W.
. . . 411' tui. D'.autrea i : : :
1 11.,.- dit. Pouud, 14!
• iti~
et au V• act.e aoua voy~~::::
•
ll la lace de Laun H ICBW Wll _
.,..
•arraap pour _umer
.-fuemeat iris beureu avec ~.. vet flUl cerk aard, oill aa coutaate aacme
_.., pratique de Po
"l
'il eat.repnad d'etn
.sap et .~onnableD ~ : : : Mlnnl,, noua ~

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J'!'-::.,~_.:
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.-&amp;el..- piilaea - t des

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ue, ce~ lw ~p'!:,.,;:_A~ poar lea ~ombata ; .~

aa ~ du IIOI _ . A,- n o n ~ a'c•ue qu il
..u:• NVb - 8 N , et • • '··'-"· IÍeB •
~ de pied 811 cape. qa'il no........
•
Ton6eo' ,Levolla . ..,.- T oO casque , _ 11 est lci •
- - ,..._, 1

'
adielU de 11- Pratlbomme. - muí
luie T _ Le voill 1 - Toa
_ . • pNle : • Ten panp_
lea pieda t ,
t-Lewiá.- Ne te_mou~~ d- de llon - •
&amp;rdement, f01l'
...,::_
u ne faut poma&amp;
tn,
n te _ . . qu'il • reaR. n ~,...l'Nllltlkt
. _ , . ¡¡ a mérité de plaire, ~
é daaa ~ ~
tnire des , . _ ,om ~tilpla,
et pa.- qui!~ le '6taitplua-'- _,....
'il ~ · f . . . ep¡&gt;096. !Dl'Ñllo villnBt; . . . . Nvoet lffl-i ~ ~i 6tait le pot. d._ F et de ••.,.,.. - - - •
enir;,it • · l

1lD,..

-=....
•

f:

�48

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

nouvelle, de la monarchie de Jui!let, de la bourgeoisie. II n'était
plus imagination et sensibilité, il n'était que bon sens, écrivain
aussi honnéte et pondéré que ses prédécesseurs immédiats
avaient été intempérants et volontiers scandaleux. II personnifiait le nouveau régime, le triomphe du bourgeois respectueux
de l'autorité et en meme temps, - notons ce trait caractéristique de notre bourgeoisie a l'époque de Louis-Philippe, voltairien, prenant plaisir a réclamer ou a proclamer la suprématie du pouvoir civil sur l'Église, écrivant tour a tour Agnes
de Méranie et Gali/ée pour dénoncer les abus ou les crimes
de la religion. Le réve de sa vie a été d'etre nommé député et
d'apporter a la tribune les enseignements qu'il était réduit
a nous donner dans ses tragédies. II n'y aurait qu'a grossir un
peu les traits pour apercevoir en lui la tournure d'esprit et, si
j'ose ,iire, les príncipes méme que Flaubert a prétés a son
M. Homais. Mais c'est ce qu'il ne faut pas !aire. II ne faut point
pousser le trait jusqu'a la charge, jusqu'a la caricature; il
ne faut pas oublier que Ponsard est loin d'étre un imbécile.
11 y a dans son théAtre, sinon du talent, au moins de réelles
qualités d'esprit. Tout s'y encha!ne avec logique et clarté ;
1'action est simple et souvert assez forte ; il a le sens des situations dramatiques. Dans Agnes de Méranie, par exemple, lo
premier acte est une trés vigoureuse exposition qui pose bien
le prob!eme a résoudre: nous voyons Agnes unie au roi PhilippeAuguste qui a pour l'épouser répudié sa premiere femme, nous
assistons en quelque sorte a leur bonheur, a leurs reves de gloire
et d'amour, quand soudain appara!t un moine, un légat du pape,
qui vient sommer le roi de chcsser Agnes et de reprendre l'épouse
injustement répudiée, sous peine de voir son royaume en interdit.

La scene a de la grandeur, et surtout elle constitue bien une
situation dramatique, elle pose clairement et fortement un pro!Jleme dont nous attendons la solution.
De meme, dans Lucrece, l'action est simple, claire et bien

conduite. A l'acte !, la scene est dans la maison de Collatin ;
Lucrece est la, maniant la quenouille et le fuseau au milieu
de ses servantes .. Survient Collatin en compagnie de Brutus,
Sextus Tarquin et quelques autres patriciens romains ; ils
ont quitté le camp pour surprendre leurs femmes a l'improviste et savoir ce qu'elles íaisaient, en leur absence. L'épreuve

n'a eté favorable a aucune d'elles, sauf a Lucrece, et en la voyant

si sage, si modeste, Sextus, 111s du roi Tarquin 1 s'éprend d 1 elle.

D'acte en acte, nous voyons croltre parallelement l'amour de
Sextus pour Lucrece et la haine de Brutus pour les Tarquins

•

49

LE THÉATRE ROMANTIQUE

lis sont résolus a tout !'un et l'autre, !'un pour ~mver jusqu'a
Lucréce, l'autre pour pfTranchir Rome. Et c'est l'amour cri•

mine! de Sextus pour Lucrece qui va fournir a Brutus l'occ,sion
tant attendue de renverser les tyrans; c'est la mort de Lucrece,
de Lucrece outragée par Sextus et qui se tue a pres avoir nommé
le coupable, c'est sa mort qui va donner le signa! de la révolution. Je ne crois pas que tout cela rous touche et nous intéresse beaucoup, et je dirai pourquoi. Encore faut-il reconnaltre que la piece est solidement charpentée, que la péripétie
en est sobre, qu'il n'y a la aucune de ces extravagances, de
ces tables ultra-romanesques, dont le drame romantique s'était
si rarement dégagé, et quand meme il y aurait exces de simplicité, de clarté, de bon sens chez Ponsard, il resterait toujours
que ces exces de bon sens ou ces or6ies de sagesse etaient
nécessaires /J la date ou il a écrit ; il resterait qu'il a rendu service
a notre art dramatique en faisant ressortir par le contraste les
folies du drame romantique.
Et cependant ses reuvres n'ont pas survécu ; et cependant,
s'il a porté un coup redoutable au drame romantique, s'il a
incontestablement háté sa mort, on ne peut clire qu'il lui ait
substitué un théAtre nouveau, qu'il ait fondé quelque chose.
Son tort n'est pas d'avoir eu trop de bon sens. Son tort, son
erreur a éte de vouloir ramener notre théAtre a une forme surannee. Son erreur est d'avoir voulu ressusciter la tragedie.
11 ne l'a pas ressuscitée et il était impossible de la ressusciter.

Est-ce a dire qu'elle soit morte ? est-ce a dire que les
pieces de Corneille et de Racine aient perdil pour nous leur
beauté ? Non, elles sont impérissables, éternellement jeunes,
et c'est ce dont la France entiere put se rendre compte a la
méme date a peu pres ou paraissait la Lucrece de Ponsard,
lorsque Rache! se revela et fit reparaltre sur la scene, vivantes,
fremissantes d'éternelle passion, Chimene, Pauline, Hermione,
Roxane, Phedre, et toutes les filies de Corneille et de Racine.
Je ne saurais traiter le sujet que j'etudie sans donner un souvenir
a Rache!, - et de toute maniere n'est-il pas juste de lui en
donner un ? 11 y a quelque chose de si particulier et, au fond,
de si mélancolique, dans la destinée d'une Rache! ou d'une
Malibran, de ces gloires de la scene qui s'evanouissent si vite et
si completement, et qui, apres avoir enchanté, transporté des

•

�U

IO

R8VUB -

COUU 11T CONFÉIISNCIIII
UCBSL,

miPien d'Amel, ae laillem ria apNI ellea, rien, comme fa •
11.-t. qa'ml nom ~ nr UM pierre I U avait chutt lli
llalihnD, il eat mort t.rop t6t pour jfter ea gerbe de lleun 1li!li
la loabe de Recbel ; il eat. mort deus ua avant elle ; múl á'I
l9i avait aurv6ca, il eat probable q11'il e6t voulu tui radie
. , - llommage qa'l la pude cutalrice, ear il avd 6W
de • plua , . . , . . . . achnin.telln, U 1'6tait mtme mlM •
pea d'.-r • toD achnin.tioa. . - qui 1111 deviae II ka'ftl\
. . _ pare de MI euvN9, 11 J a lolri,out ua petit Neiit, UfJ.
_,_. cAa Radtel, qui aemble aipifleatif, PeuWlrt •
plalt-il qa'il moiti6, paree qa'il nou iat.roduit ches l'■obi!lt,
paree qu'il - - la molltre bon de la eeene, ohez elle,
le lainr e1ler oa le lh!bnill~ de ea vie_intime, imprcmala
_ , . , avec lea débria reUouv• dalla le ballet, et
u lá pha quoi avec une cuiller et uae fourcbette 11
11 d6faut clee eouverta qui aont llg-aNI. EUcM'dela\.4ldit •
le petit récit fait appanltre .. mire, 1ID8 mere qui • le ~
de aou nppeler u pea trop 11- Cudiul, 0n ailMl'llit •
u pu ffir Rache! aa NiD de aa famil)e. Elle était •• ea
m 181H,d'-pauvre famille ianélite,lafamille PQk, li
que lepremierm6t.ier delaBUette Mdecbuler dalll lea nlllf~
jouut de la guitare ; elle enait. de ville ea ville affll•
Arririe II Paria, 011 la ftt eatrer 11 1'6cole de muaiqae nHr ••
que diripait Cb6roa, et 1Jimlt6t eelui-oi, la voyut apliwde pour le cbant, la _ . . ■o l!Om6diell S■int,,Aldain,
tui dona MI premiérea le&lt;}Om de déclam■tion, Aprie 11B.
aéjour au Comervatoire, puia au tb6Atre du G ~
eatn en 1838 11 la Comédie-Fr■~, etc'eat ll qu'elle ae ~
Ymtablement, dalla notre vieux ñpertoire tngique. 11
rwuJter du Umoipage ile aes -temporaiu qu'elle •
IIIOÚII de teadrell8 que d'6-gie faroucbe, de grudev, lltl
BGlli.e ; elle joiput II la beaut.6 de la diction aelle del ....,
tadea aealpturlles, Lee denliffle pagea du ricit de 11..la In&amp; 11B peu eat.nvoir, avec la f1amme du pule du, • Y...-

-~-

.

N - lllolll

Bbbiell t

1-, oet

1

'

........

6'6, M•i•

sr..t; 8'

pula

~
.

■01.

da poln1 ,ar

la lalllo.

......,et--....W-.llol,fe..,_.,C'io{Jeplao-lleaa
&lt;fe ""' 1 le jauu... Voal_,. qae J'alBo "'-lllr te

-U.-1&amp; ,,._ 1 ■ 11rnbh

-·

le_,. l.. VOIII DI - - rlen me....,_ de phu agrtable.
N lml 8' ~i!,u - t d'aa laltut.. elle revleDt - t dw MI
YOIUme do
; oon alr et oa cNmerelle ont je ne oal1 quol de
~
- - . Bl1e ••-lt pril clo IIOi, et la cb1¡¡:¡III• La

••..U.-X; .. -•-qsl•-•l'aulel

t ' - p l t en aourtant.

•

_ , , , la llore GIMO rm ...,,.., 1m,uff.,. el •'incltnanl • - ·

ra1me oet bomme-lt l Ouend Je meta le aes dua ce llvn,' ,-,
.-.i-,-.--ir.lil-,w.

ª""~j'-t/

Qull rOle &amp;udila•ftUI mslntMM

(!apponl

o. i. wux fouu P/WdN, Oa me &lt;lit gua je oui._~ leuae, que je

«

"~'S.

t'lliATBB llOILUITIQUll

etmel,IIOWIC _ _ . . . , 11.. Pl#N, lellffllpoo6-latabll
delnr. Teut le mo-o"en n. Rullel 4'1m ..... o1pe ..
.-,1 .-1, 8' - l l w la tectaro. DobGN, otte IIIOIIO&amp;oal._
comme
une _
Ut.aaie.
Peu 6_
peu_
elle •'anime.
Nou1 61ban·
•• _ ,
__
....,_.
l!:lleurlneslla•ta

,-.n•

-

.Blle-.-.--&lt;INill•latollle·leirOllt pOl61aota
oppaytemroon~e, elle 1"ai&gt;ondo11DOm&amp;-t, .,_d1Dl
qu•• ml•volx. Tout l coap . . JfJ01' 6tlncellem, - le
llaclne -fle - YI- · elle p6tlt; . . -,11. J■11 INau. de at me,...ceM ; ~ ' au t.h66&amp;re, elle a·a pródutt 1111'

fe,.._

•·enot.

l Rachel, aotre tnpdie eut u replD de jeuúue
elle en aura, du reate, elaaque foia qu'il 1111 rencon~
elle de dignea interpritee, et oee repr'8entatioua ai bril•
~ fureat pu 88D8 naire beaucoup au thütre romantique.
u danpreux voilinage poor Anlollfl ou Hmuml que
oil taat de nilon se m8le il tut de po,!eie, que dea
cl'ane atrueture ai eimple, d'uae v6rit6 ai large et ai prohumaiue. Et plua d'un auteureommit la méme faute
; plua d'llD voulut 1'91',emmMCer Racine et Corneille,
puilul6rent. Latour Saint-Yban donna 11De V ir11inie

Girardin une Judith, puia 11De CllopMN, auxqueHea i;
Rache! prttait un aemblant de vie. Que dis-je? Muaeet
faillit cUer a la commuae i ~ , il réva d'écrire
• poor Racbel, il ~ucba lea premiérea ac6nea d'uae
.. Mail il avait trop d'eaprit, iI 6tait trop clairvoyant
praiater longtempa dana aon erreur, poor eroire lui auui
Ci4 ou IUnnice peuYeat ae reeommencer de uos joun et il
Tite a son projet.
'
'rieill• tragédies du xvue aieele aout dea chefa.d'muvre

�LE THÉATRE ROMANTIQUE

52

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

immortels que nous admirons, que nous aimons. Mais nous

]es aimons et les admirons, parce qu'en elles !'esprit du xvn• siécle
a trouvé son plus parlait moyen d'expression, parce qu'elles
sont en accord en merveilleux accord avec !'Ame meme du
siécle qui les a produites. Elles sont la forme d'art q_ui convenait
a une société aristocratique, a une époque de b,enséance et
de noblesse. C'est un lien commun de critique que de les comparer au chAteau ou ou pare de Versailles, et avant Ta(ne, Hugo
avait déja magnifiquement développé cette compara,son dans
une prélace des Odes el hallades. La comparaison sera toujours
juste, et le plaisir que nous goOtons a retire_ nos. deux grands
tragiques est sensiblement le meme que celm qm nou~ atten~
dans la Grande galerie ou sous les ombrages de Versa,lles. le,
comme la, meme majesté, meme air de grandeur, meme solennité
qui est bien d'un autre a.ge; ici comme 13. une France trés anciennc
et trés belle qui s'évoque pour nous. Nous aimons en notre
tragédie l'image d'une société qui fut glorieuse et qui ~'est
plus, et cette évocation a son charme, quo1que parlo1speut-etre,
malgré le sentiment de piété qui nous raméne vers le passé,
nous puissions bien trouver un peu trop d'appret ou de froideur dans l'ordonnance générale de ce pare et de ce chAteau,
dans le cadre et le style de ces vieilles tn gédies. 11 ne faut pas
moins que le génie de Corneille et de Racine pour nous !aire
accepter certaines parties ou certains éléments de leur théAtre,
pour que dans l'ceuvre du vieux temps 1 dans une ceuvre faite
a l'image d'une société disparue, nous sentions encare frémir
et circuler la vie.

Hélas! on ne sait que trop que, ce génie, il ne faut pas le chercher chez Ponsard ; on ne sait que trop que son bon sens n'est
pas du génie, et dés lors, que pouvait etre une tragédie écriteen
1843, si ce n'est un anachronisme que rien ne dissimulc ou
n'atténue? Que pouvait-elle etre, si ce n'est une reuvre ha.tarde,
disons mieux, une c:euvre morte oU s'accuse entre la société

oontemporaine et la forme meme de l'reuvre le plus extraordinaire désaccord ?
Examinons un peu cela, et d 'abord voyons a que Is procédés
Ponsard a recours pour batir sa piéce. II n'ose pas,

a vrai

dire,

restaurer l'unité de temps et l'unité de lieu dont depuis longtemps
déja on avait délivré le théatre, et sur ce point le parti adverse,
le romantisme, garde le terrain conquis. Dans Lucrece, l'action
dure plusieurs jours, et elle est tantOt chez Collatin, tantélt chez
Brutus, tantOt au palais de Tarquín. En revanche, nous retrouvons ici l'emploi du récit, des longs récits de Théramene qui

nous semblaient longs meme chez Racine, et il y en a deux au
premier acte, dont l'un a plus de cinquante vers. Et, d'autre
part, nous y retrouvons le songe, autre procédé plus 1;1sé enco~e,
a'il est possible, et qui pouvait, de me~e que ~elm du r~c,~,
avoir sa raison d'etre en un temps d'extreme pohtesse et d étiquette formaliste 011 l'auteur se sentait obligé de ménager les
yeux du spectate~r, de par(e~ a son esprit plus _qu'a ses ye1;1x,
mais procédé vra1ment fastid,eux pour nous qu,. sommes moms
timides et qui préférons des tableaux a des réc1ts, surtout au
récit d,'un songe. 11 est interminable, le songe de Lucréce ;
¡¡ a dü couter bien de la peine a l'auteur ; c'est toute une allégorie, toute une vision des malheurs qui menacent Lucrece
et des révolutions qui vont éclater a Rome. Elle s'est vue étendue
sur l'autel du sacrificateur, puis un serpent est venu l'enlac~r,
pl'is elle a sentí un glaive s'enfoncer dans son creur ; ~nf1n,

de chaque goutte de son sang elle a vu n· ltre des _bata1llons
de soldats qui brandissaient leurs lances. Et ce qu'1l y a de
pis Ja-dedans c'est la précision des détails, des paroles entendues
en songe et qu'elle répéte ; nous voyons trop qu'il ne s'agit
pas d'un vrai songe. Lorsque Pierre Loti r&gt;conte, dans le Livre
de la piélé el de la mor!, un reve dont le souvenir l'obsede, ~vee
que] art il sait lui garder l'imprécision, le vague mystérieux
des vrais songes I Le songe de Lucrtlce n'en est pas un ; e~
n'est qu'un artífice de thMtre, et un des plus surannés qm
soient.

Le meme anachronisme s'atteste, d'ailleurs, dans le style de
tout l'ouvrage, style_ tanUlt i_mité de Racine, ~t.tantOt_ de Corneille, style de pastiche tou¡ours. Au d1x~hmtieme s,_écle, un
homme d'esprit entendant lire une tragédie 011 passaient fréquemment d~s vers ainsi laits d'imitation, faisait le g_este de
porter la main a son cbapeau, e,t comme on lm d~manda,t pourquoi, répondait : 1 Je saine d anc1ennes conna1ssances .. , A ce

compte il faudrait écouter Lucrece chapeau has. Parfo1s, sans
doute, Íe pastiche n'est pas mauvais ; des vers se rencontrenl
d'une vigueur cornélienne :
La ride au front sied mieux qu'au front la flétrissure ...

Qi~ 'cies· SOid'tltS ';~m~iñ~,· de ·¿¡s· ;~üi~ñis" ~Oidtlt's .. ..
Qui lout autour de Rome ont conquis des ttals,
Les Tarquins 1 O pudeur I de ces hommes de guerre
Ont fait des bah¡yeurs et des tailleurs de pierre ...

Mais a chaque instant le caraetére archa!que de ce style se
trahit. Ici, un emprunt a Bajazel (III• acte) ; la, un emprunt a

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
54
l'Enéide (imprécations de Didon) ; portout des périphraseo,
un langage timaré qui n'ose appeler aucune chose par son
nom, un Jangage cérémonieux qui détonne si étrang,ement
;\ nos oreilles 1

une de se, e1claues.
Uve-loi, Laodice, et va puiser dans l'W'ne
L'huile qui doit brOJer dans la lampe nocturne.
Les heures du repos viendr~nt un pe~ plus tard,
La nuit n'a pas encor toum1 son prem1er quart,
Et je veux achever de filer cet.le laine, .
.
Avant d'éteindre enfin la lampe deme fo1s pleme.

LE THÉATRE ROMANTIQUE

55

Je devanee d"un four 1'heure des attentats
Qui marquent une époque et ehangent les Etats.

Qui done es-tu 1
Jo suis la SibyUe de Cumes.

LUCRBCR, d

LA NOURRICE

Luc.ri.'ce, ecoutez-moi ; car vous n'oubliez pas
Que je vous ai longtemps portée entre mes bras, etc.

Tel est le début de la piéce, et le meme ron-ron se prolonge
jusqu'il la fin.

..
l\lais encare, procédés mécaniques, abus des rédts et del
songes, pon •if du style, tout cela est sccondaire. Ce qui est
grave, ce qui est effroyable en vérité, c'est d'avoir affaire 8. un
auteur dramatique du x1x• siécle, qui va chercber ses sujeta
de piéces dans l'antiquité grecque ou latine, qui nous convoque
au théAtre pour nous ressasser les vieilles histoires que noua
lisions a treize ou quatorze ans dans Tite-Live, et qui des ce
temps-la ne nous amusaient guere. Ah I Ponsard connatt bien
son Titc-Live ; il est tres au courant de ce qui se passait a Rome
cinq cents ans avant J ésus-Christ. Et nous les voyons reparattre,
les vieux grands bommes, les traditionnelles hérúlnes, dont le
seul nom évoque pour nous des souvenirs de collége et de distributions des prix. Voici Brutus et l'histoire de son ambassade
a Delphes, voici les Tarquins, voici Lucré:ce, la vertueuse, l'infortunée Lucréce I Ne dirait-on pas que depuis cinq cents ans avant
Jésus-Christ jusqu'en l'annéc 1843 de notre ére aueune autre
femme n'ait été aussi vertueuse que Lucréce, laquelle n'a peutetre jamais existé ? Le plus plaisant dans la piéce de Ponsard,
c'esl au III• acte l'apparition d'une femme mystériense, vetue
.de noir, voilée ; elle porte lrois livres sous le bras et une lampe
a la main ; elle parle :
Je viens de loin. Un Dieu me force a voyager.
J"apparais une !ois, messagé.re céleste,
A ceux qui sont livrés a quelque esprit tuneste;

Elle aussi ! la Sibylle de Cumes ! encare une bien ancienne
connaissance.
.
De pareilles ceuvres nous font apprécicr le service que Meilbac
et Halévy ont rendu aux lettres fran~aises en écrivant la
Bel/e H élene en débarrassant la scéne de tous ces revenants,
lle toutes c¡s !armes. 11 était vraimcnt temps d'emporter les
&amp;adavres et de renvoyer la Sibylle a Cumes. Mais avant que
parut la Bel/e Htlé11e Ponsard avait récidivé ; il avait fait
jouer Ji ornee el Lydie, Úavail !ait jo_uer u~ Ulys~e- Et je sais qu'il
a emprunté le sujet d'autres tragédies a I h1sto1redu Mayen Age
ou des temps modernes ; il s'est risqué d'abord jusqu'a PbilippeAu6uste, puis il s'est enhardi, et il a écrit Cha~lolte Corday,
le Lion ~moureua:, il a fait des géants de la Révolution des héros
de tragédie. Ne sent-on pas que, sous, une_ défroque ou . sous
une autre, sous la toge romaine ou sous I bab1t a la J:tobespierre,
de la part d'un auteur dramatique le conlresens éta1t le meme,
et que si ce théAtre constituait une réact!on contre le _dr~me
de Hugo ou de Dumas pere, cette réacbon ne pouva1t etre
féconde et devenir le point de départ d'un art nouveau ? 11
constituait une réaction contre le drame romantique puisqu'il
était un retour a des formes vieillies, d'un autre Age, dont
favait été le mérite de Dumas et de Hugo que de débarrasser
le thMtre. Mais loin d'ouvrir a l'art dramabque une carnére
nouvelle, il l'encourageait A retomber dans la pire erreur que
le romantisme eilt commise, puisqu'il l'invitait a chercher dans
l'histoire ses sujets et sa substance. Oui, la grande erreur du
romantisme avait été de s'emprisonner trop souvcnt dan•
l'histoire, dans le roman ou le drame o: bistorique »; et c'est en
efTet le trait commun a tous les drames de Dumas, Hugo ou
Vigny, c'est la faute que Musset seul avait évitée en ayant soin
de situer ses piéces, qui sont des reves de poete, ~ans_ un cadre
de reve et de fantaisie. Faire de la littérature historique, cela
pouvait etre permis, cela pouvait Hre légitime et bon au
xv11e siecle et méme aux premiers jours du x1x 8 siécle, au temp1
oll l'histoire n'existait pas encore ; les grands romanciers ou
les grands poétes qui s'inspiraient alors de l'his~oire, celui surtout qui écrivait les Marlyrs, ont conhil¡ué a éve1ller la vocat10n

�56

RE\'t.:E DES COURS ET CONFÉRENCES

de nos hist.oriens, et il faut leur en savoir gré. Mais depuis
Chateaubrianrl , ces historiens avaient lait leur reuvre, ils nous
avaient appris que l'histoire est une science, que le vrai est
sacré, que d'.ailleurs il est vain de vouloir ressusciter les morts
sur un tbéAtre, et que c'est dans les documents ou les reuvres
d'art du passé, et la seulement, que nous devons chercher les
hommes du passé.
C'est ce que les auteurs de drames romantiques avaient trop
oublié dans leurs Henri 111, leurs Marichal d'AncNJ ou leurs
Ruy Bias ; du moins avaient-ils cette excuse que sur des tableaux inexacts ils répandaient tous les prestiges de leur pinceau
tout l'éclat de leur palette, et parfois tous les encbantemen~
de la poésie. Avec Ponsard, l'erreur éclate, le prestige se dissipe;
et peut-etre, aprt\s tout, est-ce de quoi il convient de luí étre
reconnaissant, quoiqu'il soubaitAt évidemment une autre
louange. 11 a réintégré le bon sens et la raison dans leurs droits
c'est quelque chose ; il a mis l'auteur dramatique en 6ard~
contre_ les extr~vagances de la lable ou de la péripétie, c'est
tres bien : ma1s remercions-le plus encore d'avoir fait comprendre a des esprits clairvoyants qu'il fallait chercher en dehors
du passé, en dehors de l'histoire, la matiére d'un art dramatique
nouveau. Dumas fils et Augier allaient bient6t profiter de lale~on.
(d •uivre.)

La crise religieuse
depuis la mort de Grégoire VII jusqu'a
ravenement d'Urbain II (1085-1088)
Coun de 11. AUGUSTIII FLICBE,
Profeueur 4 l'Univtrailt de

I. -

Monlpellitr.

L'Égliae á la mort de Grégolre VII.

Le 25 mai 1085, Grégoire VII s'éteignait a Salerne, sur la terre
normande, entouré de quelques serviteurs fidt\les qui l'avaient
accompagné dans sa retraite.
Quelques instants avant qu'il expirAt, les cardinaux, réunis
autour de son lit de mort, le remerciérent des éminents services
qu'il avait rendus a l'Église, puis ils le priérent de désigner
l'homme qui, dans les circonstances critiques que traversait la
chrétienté, lui paraissait le plus capable de présider aux destinées
de l'Église. Aprés s'etre un instant recueilli, le pontile moribond
répondit par ces mots qu'a fidt\lement rapportés son second
successeur, Urbain II : • Élisez celui de ces trois personnages
que vous pourrez avoir, l'éveque de Lucques, l'éveque d'Ostie
ou l'archeveque de Lyon. •
Or, aprt\s la mort de Grégoire VII, la papauté ne lut dévolue
ni a Anselme de Lucques, ni a Eudes d'Ostie, ni a Rugues de Lyon.
La vacance du siége pontifical dura un an et se termina le 24 mai
1086, par l'ollection de l'abbé du Mont-Cassin, Didier, sous le nom
de Víctor III.
Nul n'était moins qualifié que lui pour continuer l'reuvre
rélormatrice de Grégoire VII, et rarement, au cours de l'histoire,
on a relevé un contraste plus accusé entre deux pontiflcats
successifs. Grégoire VII est avant tout une grande Ame, toute
surnaturelle, illuminée par l'amour divin, rayonnante de foi et

�IUIYUII 11118 COVIIII 11T COIIFDBJICIIB

~~~~¡_aublime d'bUIDilÍt6; l ceux qui cherchent l ¡,t&amp;:M.a
- r- intlmee recoim de - esprit et de aon ca,ar J-te
~ eGIDIDe UD grand tMolopm, UD grand a¡,Mre ou ~
lllieu dire, UD grqd AÍllt dont toutea lee pellÑel et
lii!f
~----..~-~....-,la~del'~
Didier-du JlollfAlalin n'c m UD tbNlo(lien, ni UD apO&amp;N, • •
aint, mm ,m letW, UD utilt.e qui 1'entend men'9illeunmri ª
balir•,__•delmomlUrm,A7Huú,tl
al.llÍO"
lalquea, 1ivrea et manU1Critl; eaus donte, il l&lt;&gt;Uhaite ~
le triompbe de■ id• rl!fonnataiee■ A la dM- de■quellli •
pl'édneeur a UB4I toutes •• forcee, maia il aouhaite plua .....,
ment encore le rl!labli11 wlf M la pm- ite~" q u · ~
df - yeux le spectre de■ envabiueun pillards et lui
de dalll sa chére abhaye du MontrCulin la t.nmqallk
e"!f:enee d'UD ricbe amateur d'art. Cet homme de baute cal--,
JDIUI au temp&amp;ament moa et l la volontétzop BOUVeDt vedlJepw,_
~
caractére. N'a-tril pu pollMII aon amour de lá
pux JIIIIC(U l remer - .maltre T Au moment. de Piques lOR;
alon que Heuri IV uai.-ñ Rome, D a o8' prometb'e au nitdelt
Gamanie, l cet apo■tet eudun:i, acommanill et dépo■' par J.l'IIP', qu'l le f«ait COUl'ODDer empereur par Grtgoire "11".lillmlme 11am ta baailique de Saint.-Pieml.
Voill l'homme • qui lea cardinaux, allant • r-'N 48:
dar uprim6 par le pontife dMant, ont con U le IOÍll de. couliul'olavre rMarmatrice de Gr#lgoire Vil et de pounuivra re.xt.l!nllaatien c1u acbilme impmal. Ce n'eet pu tout : Didier n'a M 4l!ll
~ srtce la 16 preuion du pouvoir temponl reprf t6 • ..
cm:omt■nce par lee Normandadea Deux-Sicilel, auxquela ~
~ il n'avait ceu6 de t6moiper une amW6 1111
lnUn.ée et qui ont prollté d'une útuation acl'ption:eell" , - :
Mire la main aur la papaut6.
On'.uaient penNr de cette 61ection lea pan Grigori«. .-,
commeleur mlltre, avaient vod leur vie au l«Viee de laÑIOIIIMI
0n le 4evine aiHment.. D ,tatt. fatal que l'Qeetion de '\lict.or in
~ t . l a dmli~ danal't.glue, et c'eat ll ce qui coutAuela
Cl'lle teligl- qu maugure la mort de Gr"5ohe VII, q u e ~
le
man llJ!IS, l'aTIDement d'Urbain 11, fflii diaciple de M=
IOll'6 VII, eme vraiment dramatique et au coun de ~
l'mnre gÑgOrienne eOt pu aomb- aut■nt. par J"'mert.ie _ , , . .
"Victor 111 que par lea multiple■ agrNliona dont elle fut
1a put dé - advenairel. Du cOt.6 de ceux-ci, on --.lí
• - , autour de Guibert. de Ravmne 'dont ru■ nm'ill,
Brixlll avm fait. l'autipa¡,e Cllment 111 et, comme au •

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~ • F - eaaie 4M ,Mn-114Hr W foil da plua a\'4C UDI•
jli..MNtation appanate qae G,..,.e VII n'a qa'un IChlvNt.i,pe
ti l8llicite lea tiaidee, lea hmtula, lol fail,le1, i'aocepter 11
pape -,mal aut,eur duque! lea eanemil de la rl!lonM -ri.-l
• gn ■per en ua faileeau cr::,perc&amp; A ua tel -ut. l'igliae
tdl J 9i6 • peut oppw que 4liviajon et 4suroí : par la wiK

•"8'.«m • Lya, lee GMgcaieu ~ t a putrtzt
.-tn l'attmtet c&lt;41wai1 1 l'.,ard d• prindpea aUIIÍ lliml qu
,._ penonn•; les mod. . . Eude1 d'o.üe (11 ..,_
Udlain Ill,IODt b !nttan•s; Vict.ar lllllli-mhle,-taut. qa'ila.W
tourmenW par le aanapale ;
peadant dix moia iln'oaeaefaireCODBa-,M dsobeDL- l - ~ piatieeteun, a'eafwyant au Montreuaia ofl
8 d96 de 1'ealermer pou IOlljNn. Et aillli I'..... nmUM,
allud_. par - pilote, ••• lllftit all6e au p de1 _ . . •
. . ftGlta ú l'iop 1laiou dCJllde par GNgoiN Vil ne l'avait __..
. _ • milieu de la tAmp&amp;te, U le droit ca-. fortii6 par ha
a¡wwwta de la poNaiqwe et ül6 par l• alW■ d11 Saiat,Slige, 1111
lai . . . .,... de auivre le . . . . vao6 par le pape 4Nfail 4'.Un lea la venue du -,,eur qaiaera pour elle le ,...,. fnlnpit

a. aa dee cm-litio• fida-, s

UrWn 11.

rt1a

110a lel apec:ta princ:ipamc de la ariN •·ge e 1Qi iloit
, - . l'ol,jet du coun de ceUe - • · ~ • _ , . _ . .
lallie la pa'riW, il a 46. 1 ;--- •• pr I h!ale de .Wflnir l a ~
tiall 4am laquelle Grigoire Vil laiae l'l?ttiae.
li le·poati1leá de Gdgoh&amp; VII a -,tribu6¡,c."IBl81aJW1 ,-t
l ñmplinr •u ..,,_ Age chrétiea la pbyaionwlie qa'il a
..t•I'• par la Rite, - gnndl rl!lult.atl ne ae - t dmJils
• • - hapm,p■ apria. A n'o1-'ver lee faite que ..,...
w - t , l ' a , g y r e ~ a u moment de la aortdu pape,
Jl!!ld ..ne-ent eompromiae par auite de l'--,e 4e la
~ d u a a luúe avec le roi de Qermaaie.
La n!forme l!rll8oñsne, nous l'a_,. prwv6 au _ . . .
ua6el ~nw, eat,la !'origine, d'wchel110131, Mligieux,eooI.tiallill'le ; elle a pour bat de IIMlllt.re fin au aioolalame ou cWlcnn
• da cler9' et l la .;-ie ou traflc . . digniWI eccl6d t·~r ■ ;mail la lutte coat.re la lñmonie a uaitr◄ Ortgoaire Vil
l illMliM as lalqw lle_,... l'inveeüture da fflcbá a
•
ahbay-. De ll lee prot.eatatio• dee p:i.- tmipoNII et
de eelui qui lllt pi• inWreué qa'aucun autre au
01' t"n deaahua, Henri IV, roi de Germanie.Poului, d'aalnl
. . . a'ajclutent la celui qui rl!aulte de l'interdictñoa ele

_....,_t

&amp;••-

�60

REVUE DES COURS ET CON'FÉRENCES

titure lalque. Depuis Othon le Grand, les rois de Germanie, parés
du litre impérial, ont exercésur la papauté une véritable tutelle.
Nicolas II, le 'premier, l'a énergiquement secouée. Ses successeurs, Alexandre JI et Grégoire VII, tout en manifestant Je désir
de vivre en bons rapports avec l'empire qu'ils consídérent
comme indispensable au maintien de la paix du monde, ont
revendiqué pour le Saint-Siége une entiére liberté de mouvements,
nécessaire A l'exercice de l'autorité spirituelle, en méme temp•
qu'ils ont rappelé au souverain,quí réunissait en Jui tous les vices
réprouvés par 1'11:glise et laissait libre cours A ses tyranniques
instincts, que les lois de la morale chrétienne s'imposent A tous
et que l' Ap6tre a prescrit aux rois d'étre les ministres de Díeu
pour le bien des hommes.
Henri IV est resté sourd a ces avertissements. Aussi,le pontificat de Grégoire VII se raméne-t-il a partir de 1076 a une luttc
acharnée entre le champion des droits de Dieu, Je soldat de l'idéal
chrétien que fut Je pape,et le tyranautoritaire, dénuéde s~rupules,
orgueilleux, bypocrite, sans conscience et sans dignité qui a
nom Henri IV. Ce chevalíer sans foi et sans loyauté a su, en
exploitant la surnaturelle candeur d'un pape peu initié aux subtilités trompeuses de la diplomatie, s'acbeminer a pas sQrs vers
le succés et,avec un art consommé,tirer parti de toutes ses victoires, méme de ses défaites. Vainqueur a Canossa ou, grAce A une
mise en scéne savante qui au bout de neuf siécles fait encore des
dupes, il a su faire venir sur les lévres du pontife qu'il avait
injurié la parole de pardon que Je disciple du Christ, incapable de
déméler la trame d'une humilité bypocrite, ne crut pouvoir
reluser au pécbeur qui savait si bien envelopper son endurcissement et sa haine du manteau de la contrition et du repentir;
vamqueur A Bri,cen ou, avec la meme habileté mensongére, il
réussit a décider Guibert de Ravenne, un pauvre homme qui ne
sut pas résister aux tentations de J'orgueil, a accepter la lourde
charge d'antipape et a grouper áutour de Jui les éveques débauchés, les princes avídes et rapaces, en un mol tous ceux qui
étaient trop dominés par les passions d u monde pour entendre
la parole de Grégoire VII ; vainqueur A Rome ou, en 1084, tandis
que le pape légitime, enfermé dans lecMteau Saint-Auge, résigné
A toutes les humiliations et meme au martyre, ne veut pas se
dép~rtir du silence que Jui dicte safoi,il intronise sonantipape et
reg01t de ses mains la couronne impériale; vainqueur enfin a
Salerne ou Grégoire VII finit misérablement sa vie, prisonnier
de ses alliés, pendant que Guibert, revenu a Rome apres le départ
des Normands, tr6ne sur le sicge de saint Pierre, Henri IV, en

L_\

CRJSE RELIGIEt:SE

61

1085, connalt les joies du plus radieux triompbe · iJ est le maltre
de l'heure; ses armes victorieuses font tremble~ J'Allemagne et
l'Italie ; les écrivains a sa solde, tbéologiens, juristes, historiographes, célébrent ses hauts faits avec une impudence sans
nom et osent prétendre que son autorité est une émanation de
l'autorité divine. Sa victoire est aussi bien une victoire juridique
qu'une victoíre militaire.

Sans doute Henri IV peut s'cnorgueillir tout d'abord d'ímP?rtants ~ucc~s mílitair~- 11 a prís Rome ; auparavant, toutes les
v,lles de 1 Itahe septentr10nale et centrale Vérone Milan Pavíe
Lucques, Pise, ont successivement capitulé. La plus fidéle allié~
du Saint-Síége, la comtesse Mathilde, tient bon dans sa citadelle
de Canossa, mai_s ses _troupes vaincues et épuísées sont incapables
de tenter une d1vers10n. En outre, la plupartdes éveques ítaliens
ont adhéré au schisme ii_npéríal : :Ienri, patriarche d'Aquilée,
Tedald, archeveque de M1lan, les éveques de Plaisance, Modéne,
Arezzo et tant d'autresse rangent sous la juridiction del'antipape
Clément III. Le Sacré Collége Jui-meme est entamé par la
défection de treíze cardinaux. Bref, a part quelques fidéles
comme Anselme de Lucques, Eudes d'Ostie le clergé italie~
renie l'reuvre grégoríenne que les Jaiques sont 'impuissants a défendre.
E_n Allemagne, l'opposition saxonne est domptée et l'Église
sub¡uguée. La mort de l'antiroi Rodolphe de Souabe au combat
d_e l'Elster (15 octobre 1080) a été funeste pour la cause grégorienne. C'_e~t ~ue _Rodolphe a été un vrai chef A la fois par ses
talents n:11htaires mcontestables et par son esprit de suite, par so
modérat10n dans la victoire, par la patience résignée qu'il a manifestée devant les atermoiements et les scrupules de Grégoire VII
peu press_é de ratifier son élection a la couronne. De plus, s;
mort_tragique a déconcerté ses partisans qui y ont vu un jugement
de D1cu et provoqué bon nombre de ralliements a Henri IV. Ceux
qui ont persisté dans leur opposition ont mis pres d'un an a
trouver un nouvel antiroi, et que! antiroi I Hermann de Luxembourg est a peu prés aussi qualifié pour conduire la guerre civile
en Alle_magne que Didier du Mont-Cassin pour continuer l'reuvre
grégorienne. Mou, apathique, incapable de prendre une décision
et d'agir au moment voulu, il laisse pendant trois ans Henri IV
conquérir l' Italie, prendre Rome, sans ten ter la moindre cliversion
et, par c_ette abstention prolongée, décourage ses partisans les
plus déc1~és. L'opposition saxonne s'effrite ; elle n'a plus ni
v1gu~ur_ ru méthode .. Les chefs religieux manquent eux aussi de
conv1ct10n et de hardiesse: Gebhard de Salzbourg vieillit; Hartwig

�LA CRIBB IIBLIGIBU911

· RBVUB DD C:011118 ft COlfPiRBNCD

n

lhpebeerg tergi-; i.rs ldnpata a'aemt. JIII' .,._
Nrw ¡awbe la 6ectiuada--. BNf la
. - 11k 11118 pb• ~t.
de tout. engloutir, llt IIIIIDl'-1.
• n8a. Jm übU de 1086 U- IV_. lanil e\ raiMD dla
~ ftlMiU. 1-wteet• 9L tmidM de ri11e11im1 qui pollmlMc
• • •, ., 1-r.
L'attaque royale a ét6 trie habilemilllt. mea6e.
toa¡..., ele a ét6 ¡aépane )111' une pol6mique 1111Vante. Heari a

"°'-._

m-van

e.o-

-Pihet+-dmirdepaix,1'11td«lariprt&amp;bwo1mattnl'mtmieatioadont. Grigoire VII l'avait. frappf, 1i Cllllui m protnail
la ltgiümit6. A cet.t.e 1hr, il • ecmvor¡u6 IN ntq.- it
&amp;111w11p11 pour 1m pnd t.ounioi omoireoo chaeun a ~ L
Le Wpt. Bud• d'Oaüe, eaVOJ' en Allemape
pu OÑgOire VII pea ,.,......,. lea forcea dilpen6ea et. pea
• I wtM ft puti de la Nforme,. a co111eati l ce coleqae et
di
ontear d•Gnsori-faruev6que de SuDloarg
Geitmnl. Or, Gebhanl eut. le d - da• la dilcuaioa • i1
ae , - ria Mjecter i - f - d""'1t.ale produit.e par l'arcÍie..... de 11.,._, W6cil, et qui
Neil laftnble l n..ri IV
li lilll que l'-=!-l""' de Gent.ullgenacbeva deJf •r•s ¡;
p1ñi m
: fh6que Udon d'Hilduhei- - Wre Ccmad, la
comt.e ~erry de KaUenbourg,. d'aukee eacore Hgr i□t
Hemi IV. Apri9 Piqale, le ror ,-. naDH" l May- un
IJDOde qui f t et.test., eNDhien ea poaitiOD Mt fortd l''Prd ..
d'Alw,... "'4 qui pnhadera l l'edcation d• M111iea
ew-ita. La cempomi@n -a Mt. eipillcative. 0n y voiL le,
lloinrclan6qw ➔ b::::s, W6cil
Rgilt ert de Trinf,
8ipiD •• Cwir Limiar de Brtme ...... - - - s..
..._ .............. ,.._t nada U'appel de Hmri IV
permi le~rrmu TbirnJ lle Vsdua, Comad d'Ulrecht,
Jllanatiar, Udoa ..JlólclAwlwm, Ot.bon 4e C-tR'llce et. 1íM foaJe depittnlet. dediacna aimi 1f11e pl.,_ a
1a11ra-. t.e1a ~ ,Wn'!91- de BoWm6, Fr6dá.: de Soaabe, Li..
tGIII de CeriDlllie, le com1e Jinuoill Rapotoa. 0a mdzae
~ 1_11; ~ ~.-.,e&amp;ca d6pmel•haq..~
::, '!1 J~ ~j1lillet 1086, Heari IV va •e a¡lb-cer p a r - ~

• -..-ta.

·12,--.

r.-

de..,_.,,

w.
·.,.::n

C:

1..nt deriftire la Sue, le raí veut.en 8nir avee u
aaln lcJJ.-d'OPF lliti.&gt;n qui ert Mata. L'évtqua Hermnn Mait
le 1111111 . . . . . . le me pacho du RhiD qui ae fet .,_ l la .,._
...U. de Heari IV. l..oa,teillpaiDcerteia, uavailéparl• .,,...
'l'1lisry "9 Verdaa, mm tnp ..u¡ndeu
• aeeepter ntn illfozmatioa, il ■ IOlticü6 IN avill cle on.

- •-YoiliD

,-r

•

.-e VII et. a ét6 le dMtinat.aire de le lettre fame-

63
ota IOllt

I• pri■cipea da goavenaemet. t.h'°'2atiqae. O. Ion,
11111-116 de la juatice de la cauae grigorieDDe. il la d6fmdit avee
1fr•cft+ et. modéntioD tout l la foil, 91\ chercbut. touJ- ,
ea CODduit.e aar celle du pape. n fallait done en a.ir
;awo lai. Le l• juin, Henri IV •t. l lleta ; il dépoze Hermann el
:.an. l • place Geloa, ahh6 de Saint.-Amoul, que Thierry de

-••hr

~INhm••-,r-deecmzacrer.
'l'rnq1allle de ce eOté, Hel!)i IV vole ven le Sue ola UdOD
d'Hildtaheim, trie aicN par l'ahh6 de Henfeld, Hmwig, qui
M,lnit u é'ftch6, lui e fray6 I• voieol ea affirmam que le raí
• 4Ncid6 l rapect.er I• priviWgM jedill accanWa par Clwl&amp;csgre. La plvput d• priDcez foat leur IIOUllliNiDD; le ni
Jlr z;;;n •'eafuit au dell de l'Elhe avec I• ~ • cnndamJM!z
l . . , _ ; Henri IV peuteatrernoleimellemeat.l Magd~et
plMW aur le niép arebiépiacopal l'abh6 de Henfeld qui ~ t
111k
Httion d• maim de W6cil de Mayence.A Halbent.adt,
l .aaeholug, l lliDden, A Meillzen, il inat.alle 6plemeal dea
~ qui lui - t entiiremeat dévouá ; il ue reate pJua ea Sue
-.a 6v6qae gNgorieD. ; c'ea •t. lbú de l'oppoaitior -eti&amp;isae
-■- de l'oppoaition politicpe. ll ea •t. de m6me ea Baviére
. . q,aelqu• prilata qui tenaieat eacore pour Grégoire VII,
........ AdalbéroD de Wurzbourg, TOllt. l'MVen6r et. .-placa

-•!

fil da aohiam■tique&amp;.

.law1 • .AJlemagne la aituetioD a'a 6W plDI favorable pour

llaid IV. Le nprAme effort. de Gr'soire VII a lameat.zblelwlt
...... Dez riv• de l'Elbe l cell• du Rhin, ea degl et. audell d•
le putie aemble perdue pour IN (Wgorienl ; clerea et.
pueillaet dilpozée A recon:nattre l'aut.orit6 de l'utipape
t. 111 qui n'•t. lui-mtine que le pile ,e¡n 61mtmt nr le
a)IOll.olique du trilpaiNaatot.trieaupateroi deG«manie,
B-■ri IV, devenu empereur romain, héritier d• e.in, ■de Charlemape et d'Othon, inVMtipar Dieu du soin de
le mODde.
C'ezt. qu'ea effet la puiaaance de Henri IV n'•t. pu aeulemem
fnit de le politique, de le diplomatie et dez armez. Elle peralt
•iaerée par le droit. Du jour o'II a été fulmiD6 contre Iui l'anapODtillcal, da jour ofl Grigoire Vil l'a dépozé fl. a d61ié
zujeta . du aermeat. de fldélité, tez pempblétairea et IN
1e sont. mil eu tnveil avec une ardear f l ~ 11a ont
millutieuaemeat I• codez ofl était conlignA le droit romain
bien que lez collectioDz canoDiq- ol 6taient rwniez
. . - - dez P6NI, d• papez et. d• CODCilM. CM tate,, ill

�.

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

64

les ont interprétés, jalousement sollicités ; en les rapprochaot
a l'aide de déductions savantes qui n'ont d'autre tort que de
reposer sur de fausses prémisses, ils ont édifié un systeme qui
s'écroule par la base, mais dont les résultats ont pu paraltre
convaincants a des esprits superficiels et prévenus . On croit avec
Wenric de Treves que, Dieu pouvant seul délier du serment, les
sujeta sont liés pour la vie au prince auquel ils ont promis fidélité
lors de son avenement, meme si ce prince a vécu dans une perpétuelle révolte contre les lois de la morale et a honteusement
exploité ses administrés au \ieu de les protéger, de les défendre, de
les gouverner avec justice et modération. On croit avec Petrus
Crassus que, saint Paul ayant écrit que • tout pouvoir vient de
Dieu », l'hérédité monarchique a été établie par Dieu comme
signe du pouvoir institué par lui, et que renverser un roi qui tient
sa couronne de ses ancetres, fí\t-il homicide ou parjure, c'est aller
a l'encontre de la volonté de Dieu. On croit avec Guy d'Osnabrück que le roí est au-dessus des lois religieuses cornme des lois
séculieres et qu'il n'est pas plus permis au pape de l'excommunier
que de le déposer. Et ainsi les ennemis de la papauté, juriste• et
pamphlétaires, obéissant e un mot d'ordre, ont lorgé la théorie
de l'absolutisme héréditaire de droit divin réprouvée par les
Grégoriens parce qu'elle justifie l'oppression du faible par le fort
et qu'e\le confére !I Heori lV, tyran et parjure, ,es memes
droits et les memes prérogatives qu'á. un Char\eroagne ou a un
Constantin. A la fin de son pontificat, Grégoire VII s' est préoccupé
d'organiser une réfutation savante et méthodique de pareils
systemes, mais la science pontificale est en retard sur la science
impériale ; pour le moment, le sophisme germanique triomphe
orgueil\eusement et rallie taus les incertains qui courent avec
empressement au-devant du vainqueur.
La papauté romaioe, vaincue par les armes et par le droit,
voit-elle du moins surgir, au moment ou meurt Grégoire Vil,
quelques appuis possibles ? 11 n'en est rien. L'horizon est uniformément sombre. Rien a attendre ni des neutres ni des alliés,
ni des Jaiques ni des clercs.
Les neutres, quels sont-ils? Philippe 1er, roi de France?
Grégoire Vil ne luí a pas ménagé les avances ; á bien des reprises
il tui a lait savoir que le Saint-Siege \ui accorderait volontiers sa
laveur et son amitié. Mais Philippe rer est avant tout un souverain sensuel, égoiste, avide, pillard, qui ne s'accommode des

lois de l'Église que daos la mesure ou elles ne s'opposent pas
a ses mauvais instiocts, ce qui est plut0t exceptionnel. Roi des
simoniaques, protecteur avéréde l'archevequede Reims, Maoasses,

~

LA CRISE RELIGJEUSB

.
qui
groupa1t
de luí ad~é:
to te 1es opp_ositio_ns a l'reuvre de
G,régoire VII, autour
il n'a jamais
n est nullement disposé a vol
é au schisme impérial, mais il
a courir le moindre risque poi; lau sec~u~,del'exilé de Salerne ni
veut _pas et, le jour oil la a e succ s une réforme dont ¡¡ ne
chrétten, voudra l'arrach p ~•u~, garante des lois du mariage
~'Anjou pour mettre fin ae~n ~~ubras voluptu~ux de Bertrade
1excommunication exposer
e adultere, 11 préférera subir
terdit plutot que de renonc:;n..royaume_ aux rigueurs de l'iorer de ce gros homme qui n'a
pass10n._ Done, rien 8 espéet les femmes, dont la foi naive es autres idées que !'argent
aux abbayes royales racheteront
r•re que quelques donations
chirle seuil du paradis.
ses autes et l'aideront a fran-

s;,

_On ne peut compter davanta e
.
r01 d'Angleterre. Moralemen g s_ur Gmllaume le Conquérant
)a réforme, lutte contre les m!::~:~ieur a Philippe rer, il favoris;
Jama1s re~u un denier d'ori ine s m~ur~ de son clergé; il n'a
chasse
. g . ecclésiasbque,
mais , s'1'l po ur• . le nicolaisme et la s1morue
·1
1

m?ruon avec l'orthodoxie ré orí ' s

I

rest~. en parfaíte com-

BOit a Rome ou a Salerne :t ¡fe enne, peu lm importe que lepa e
terre qu'il vient de conquér/t tº~r°zcupéaorganiserl'Angivassaux, a lutter contre la Fr~n r r ner l'opposition de ses
aventures.
11 mourra d' a1·¡¡ eurs ce
pour
et
deux
anssonger. aux lointames
to ~era remplacé par son lils Guillau
I apres Grégoire VII
fé;:,~~• ;1:~l~~.::~~:.;i;::n:~:~pu ::e ;~.~~:it~::!c~e:n~i:~
normand, Orderic Vital '
e » et qm, suivant l'histo .
mo:,as~eres pour satisfair~
r:~~:~/e ¡iller les églises e;\:
. ms1 _les neutres, plus neutres
i~s e ~es concubines.
ta~':"" impassibles a la ruine de 1~~ ii9ma1s, assistent en speccep IODS du c6té des alliés L .
g ISe romaine. Memes défem~e. admirable en qui. un: ~~use. comtesse . Mathilde, cette
myst1c1sme le plus délicat est . ergie. ~oute vmle s'alliait au
~ir
et la papa uté e~ est ~~d'::ft~i~s!: dfns ~a forteresse
l'é .
ormands. Sana doute ils o t
pus s appuyer que
tremte des armées impé . 1
n arraché Grégoire VII a
süre oil ·¡ ª pu, échappant a I'outra
na es et lm ont ménagé une retraite
1
lace VIII, rendre en paix le der . ge rése~vé plus tard a Boni-

.:!

e~::•~

tu_re honorable, mais ils n'ont mer soupir et recevoir une sépul-

~a,r~ servir a la réalisation de 1:~:p:ré la papauté que pour la
e _rég~ire VII, Robert Guiscar essem~ ambitieux. Sauveur
.dommat10n militaire et ébl . d poursmt un vaste plan d
de devenir un jour emper:ur d~; par le mirage oriental, rév:
yzance. En sauvant la papauté,
5

�66

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

iJ a du méme coup anéanti ]'un des projets de Grégoire VI~ '!,ri,
au débuL de son pontifical, avait songé a une réconc,h?bon
religieuse avec Constantinople, séparée de Ro~e_ par le scb1sme.
En outre, en se servant du pape eL de la t~ad1tion romame, les
Normands disposeront d'une force morale qm les a,dera a d1sput&lt;;r
!'ltalie a l'inlluence germanique et a sauver leur propre _dorrunalion du péril que lui faisait_courir la présence d_e Henn IV a
Rome. Tels sont les buts qu'1ls poursmvent; ma1s des grands
intéréts religieux de ]a cbrétienté ils n_'ont cure, et la rélorm_e
de I'Église est le dernier de leurs souc1s. Comment en sera,t-1'
autrement ? N'appartiennent-ils pas a cette roce ~•llarde qm
s'est fait une spécialité de mettre a sac les abbayes, d en arracber
les trésors d'art avec un amour du gain et une a~sen~e de
scrupules qui ont trop souvent déshonoré leurs entrepnses •.
Dans I'Église meme les résultats d~ la rélorme grégonenne
n'apparattront que plus tard. Pour le moment, la laiblesse de la
papauté encourage les récalcitrants et l'élat moral du clergé
reste navrant. Les vices !létris par les Grégoriens r&lt;'pandent leur
inlection a tous les degrés de la biérarcbie ; les clercs contmuent
a se marier et a donner leurs églises aleurs lils et aleurs gendres,
tandis que les éveques vendent le sacerdoce et 1~ sacrements.
JI semble que les cris de détresse poussés par Grégo1re VII retentissent dans le vide et restent sans écbo. Ce n'est pas dans les
rangs du clergé que l'Église romaine trouvera _des délenseu,:s.
Que lui reste-t-il done dans cet abandon umversel ? Il lm reste
la tradition sur laquelle Grégoire VII s'est_sans cesse.appuyé et
qu'il vient de !aire codifier dans des coUecti_ons canomques composées sous son inspiration. Plus que ¡ama1s il apparatt que les
príncipes sont plus forts que les personnes et seuls capables de
remédier a une détresse malgré tout moins grave. que celle du
x" siecle de l'époque oú les filies de Théopby lac_te, d1sposant de la
liare au' gré de Ieurs lantaisies, faisaient gr~vlf les degrés_ de la
cbaire de Pierre a Ieurs amants ou a leurs hls et ou _le_ mome d~
Mont Soracte s'écriait avec le propbete : Fem1mm Mmlnabanl J erusalem. Et pourtant, au x• siécle, cette papauté,
tachée de sang, avilie par la débauch~, non seul~ment a survécu,
mais en raison d'une tradition séculaire, a contmué a ~ercer sa
prim~uté dogmatique et sacerdotale, si bien qu'en j&gt;le~e tour~
mente Ahbon de Fleury pouvait écrire que • celm qui s oppose a
l'Église romaine sépare les membres du tronc et e?tr~ dans. le
corps des adversaires du Cbrist ,. JI devait en étre ams1 a forlwri
pendant lacrise de 1085-1088: l'Église romaine, malgréles assaut.a
du debors et les divisions du dedans, sW'Vlvra en vertu de la

67

LA CRJSE RELIGIEUSE

t.radition que glorifient au méme moment les recueils d' Anselme
de Lucques et de Deusdedit.
Et c'est cette pensée qui dut consoler Grégoire VII a ses
derniers moments. S'il n'a pas prononcé le mot bistorique que lui
préteson panégyriste, du moins est-il permis desupposer qu'il eut
le cceur décbiré, lorsque, sentantl'étreintede la mort, il dut constater que son ceuvre inachevée paraissait fortement compromise.
JI était arrivé au pontifical avec la volonté bien arretée de rélormer les mceurs du clergé, d'arracber les prétres aux turpitudes
du concubinage ; et les clercs continuaient a se vautrer dans
la luxure, déclarant qu'ils ne pouvaient vivre comme des anges et
qu'ils étaient prets a renoncer a l'orthodoxie plut6t qu'a leurs
compagnes. Il avait voulu chasser les vendeurs du temple,
extirper l'bérésie simoniaque ; évecbés, ordinations, sacrements
restent, en bien des cas,l'objet d'un vil commerce. Jlavaitvoulu
allrancbir l'f:glise de la domination temporelle en interdieant
aux laiques de conférer l'investiture : en Allemagne, en France,
en Angleterre, les rois et les seigneurs persistent a luí opposer la
force d'inertie. Il avait revendiqué pour l'Église romaine le
libre exercice du pouvoir de lier et de délier accordé par le Christ
asaint Pierre ; il meurt loin de Rome qu'il laisse aux mains des
acbiamatiques. Il avait songé a établir partout le regne de Dieu, et
... yeux se ferment, aveuglés par le triomphe des pui.ssances
infernales. Comme son mattre, il avait bu jusqu'il la lie le calice
d'amertume et, tandis qu'il jetait un dernier regard attendri sur
ce monde qw J,ri avaitréservé tant de déceptions et de tristesses, il
lit joyeusement a Dieu le sacrifice de sa vie, confiant malgré tout
dans )'avenir, persuadé jusqu'a son dernier souffle que l'Église
Nimaine aerait un joUJ' exaltée, que I' Ap6tre, dont le nom était
revenu tant de fois sur aes lévres, ne manquerait pas, en dépit
d'une crise qui s'annon~ait aigue, de la sauver du naufrage qui
paraisaait devoir l'engloutir.
(d suivre.)

�RENAN

60

la préface des Souvenir,, il évoque Descartes qui, cen ce brillant
xv11" siécle, ne se trouvait nulle part mieux qu'a Amsterdam ,.

Renan.
Essai de Biographie intellectuelle.

Cour■ publio falt é. l'Unlveralt.é d' Amaterdam, é. partir
du 6 octobre t 9:;¡:;¡,
par K. JEU POKKIER.
Profeastur a l'Uniut.r1it~ d'Am&amp;terdam.

1. -

L'enfanoe (t8:i3-i8.U).

Parler d'E. Renan dans le pays qui lut l'abri de la pensée
libre, et dans la ville méme ou naquit J'auteur du Trailé lhéologico-poliliqu:e, - parler de lui juste trente ans apres sa mort,
et au momenl oU l'approche de son centenaire, et je ne sais
que! rythme Lienfaisant qui ne permel pas a l'attention des
hommes de s'écarter trop longtemps des objets qui la méritenl,
lui ramene, sinon toujours la sympalhie, du moins la curiosité,
- c'était une tentation il laquelle je n'ai su résister, et que de
si exceptionnelles circonstances de lieu el de temps justifieront
peut-étre a vos yeux. Renan, vous le savez, enlra, par son mariage avec Mll• Cornélie Scheffer, dans une famille d'origine
hollandaise. JI vint a Dordecht en mai 1862, pour assister a
l'inauguration du monument érigé a Ary Schefler par sa
ville natale. De la il alla a Leyde, ou une trentainc d'éludiants
de théologie lui apportérent leurs bommages dans la maison
du Prolesseur Kuenen. En 1877, il prononta a La Haye une
conférence sur Spiaoza, et, quelques mois plus tard, laisant
pour la Revue des Deux Monde• l'éloge lunébre de la reine Sopbie,
il célébra la Hollande comme un •estuaire sacré, asile de la liberté,.
Ces rapports avaient éveillé et satislaisaient •a curiosité des
choses hollandaises. Une lettre a Berthelot, du 4 aout 1863, propose a l'imitation la société Felix merilis d'Amsterdam ; dans

- De son c6té la Hollande connut l'reuvrede Renan. L'un de vos
compalriotes, L. M. de Vries-Feyens, me montrait J'autre jour une
vingtaine de volumes du maltre, soigneusement reliés, qu'il tient
de son pére. Le nombredestraductionsestaussisignificatif· vous
me permettrez d'en citer quelques-unes : a Amerslort, c:lle du
discours d'ouverture du cours de langue hébralque au Collége de
France, en 1862, sur la par/ des peuples ,émiliques dans l'hi,loire
de la civilisalion; l'Mition populaire de la Vie de Jésu, est traduite a Deventer des 1864, et l'édition savante l'est dés 1863 a
Utrecht, puis en 1864 et 1866 a Haarlem. Cette meme année
également a Haarlem, traduction des Ap~lre,, etc ... Brel, dan~
la seconde moitié du x1x&lt; siécle, plusieurs idées jetées par Renan
dans la circulation pénétrerent la pensée hollandaise.
Je ne (erai done ici que suivre ou ranimer u1.:.e tradition :
certes, je le senl', Ala comparer aux vives impressions que rlurent
recevoir vos pcres d'une parole qui alors déchatnait les passions
l'imoge que nous allons nous lormer de Renan sera pAle. Ta:
chons seulement qu'elle soit exacte. Le moment semble venu
d'éludier scientifiquement eette pensée que d·aucuns présentent
plus énigmatique qu'elle ne ful réellement pour donner A leur
subtilité le mérite de percer des nuages, ~e d'autres délormer.t
pour les besoins de leur polémique, que certains meme vouJraient enrouler dans le linceul de l'ignorance et de l'oubli.
J'ai pu recueillir en France, auprés de personnes qui ont connu
Renan, notamment aupres ce sa filie, des indications que les
do~uments écrits ne sauraient lournir : témoignages précieux,
qm manqueront aux générations a venir. D'un autre cOté, le
recul du te_mps est assez lort, sans J'étre trop, pour ordonner
la perspect,~e des valeurs : de la critique biblique de Renan,
de sa phllosophie, de sa poli tique, de son esthétique, nous voyons
avec une sulfisante assurance ce que la postérité retiendra.
Enfln,. depuis sa mo~t! la publication d'inédits, intelligemment
condmte par ses héritiers et ses amis, a ranimé pour nous cette
grande_ conscience a peine éteinte : Renan, par dela le tombeau,
a contmué et contmue de vivre. Sa jeunesse a relleuri. Nous
avons pu lire ses Lellre, d sa sreur, publiées des 1895, ses Lellres
d ,a mere, parues en 1901 et 1902, ses Cahier, et Nouveaux
Cahiers de Jeunesse que la Revue bleue donnait en 1906 et 1907 ·
saos compter le roman italien de Palriu les Letlres d Liart'
d ' a_ut~es pages encore qui lurent ré1,mies en' 1914, dans le vol. in-'
12mhtuléFragmenl• intimes et romane,ques. D'autre part, Mar-

�70

REYUE DBS COURS ET CONFÉRENC'f~S

cellin Berthelot, en éditant dans la Revue de Paristoutd'abord,
puis chez Calmaun-Lévy, en 1898, sa Correspondance ave,;
E. Renan, nous a fourni (encore qu'il ait cru devoir couper et
peut-l!tre altérer le texte) en certains endroits le í:neilleur guide
le long d'une vie qui, pour s'etre développée en ligne droite,
a su pourtant choisir ses paysages., De mon cOté j'ai, depuil
1920, d'accord avec les héritiers de Renan, publié quelque•
inédits remontant a son enfance et a sa prime jeunesse, dont
le plus important, le seul que je mentionne ici, est une premiere
1ystématisation de ses idées sur Jésus, écrite des 1845 sous 11
titre Essai Psychologique sur Jésus-Chrisl, et qu'ont donnée la
Revue de Paris en 1920, et la maison d'édition la Connaissance
en 1921. Enfin, la Société Ernest-Renan, fondée en 1919, va
publier une Bibliographie de Renan, conºue a peu pres sur le
modele de celle de Gaston Paris.
Aussi les critiques n'ont-ils pas manqué de mettre en reuvre
ces matériaux. L'année 1921, pour ne prendre que la plu1
récente, a vu parattre en volume I' Esprit de Rerian, de Gui11011x ;
Ernesl Renan,DerDichler und der Küns!ler de Walter Küchler
et Ernesl Renan de Lewis Freeman Mott. La librairie Garnier, A
Paris, annonce une étude de M. P. Lasserre sur Renan et son
temps, dont des extraits ont déja paru dans diverses revues.
je prépare moi-meme un ouvrage sur la Jeunesse d, Renan,
IJUi comportera la publication de nouveaux inédits, et dont je·
ferai passer, autant que possible, la substance, dans ce cours.
- « Que je voudrais ressuseiter dans cinquante ans ! ,, écrivit,
un jour Renan. Cette attention, cette lerveur dont tant de
travaux témoignent, n'est-ce pas le meilleur hommage que nou•
puissions rendre au mort, la seule fa~on, hélas !de la !aire revivre?

• •
Joseph-Ernest Renan est né le 28 lévrier 1823, et non le 27,
comme l'écrit encore son dernier biographe allemand, a Tréguier en Bretagne. On y montre la maison ou il naquit, a l'angle
de la ruelle Stanko et de la rue Renan {autrefois la Grand'Rue),
tout pres de la cathédrale. Un boulanger y habite ; la premiere
porte latérale du corridor, a gauche, co!lduit a sa boutique, la
seconde a une piece de derriere, étroite et sombre, dont le sol
est la terre nue. C'était la chambre des parents de Renan ; c'est
la, dans le lit breton qui se trouvait alors entre la cheminée et
Punique porte, que Mme Renan mit au monde, par un matin
,l'hiver, son dernier fils Ernest.

RENAN

71

Elle avait déja de grands enfants, un fils atné, Alain, alors
Agé de quatorze ans, et une fille, Henriette, ilgée de douze. Ellem@me avait presque quarante ans, son mari presque cinquante 1

!Is tenaient un commerce d'épicerie; les allaires n'allaient
guére, et M. Renan recommem;a

a voyager,

comme au moment

de son mariage. Ernest avait cinq ans quand un malheur épouvantable survint. Le capitaine de navire au long cours Renan,
commandant le sloop Saint-Pierre, disparut de sonbord, enjuin
1828, dans des circonstances restées mytérieuses. Son cadavre
fut reLrouvé quelques jours apres, sur la greve de Lauruen,
au nord de la commune d'Erquy. II était horriblement défiguré:
on ne le reconnut qu'a ses vetements et a leur contenu.
La gene augmenta dans la famille privée de son chef. La veuve
,ongea a quitter Tréguier, tandis qu'Alain partait pour Paris;
elle se réfugia, avec Henriette et Ernest, aupres de sa mere a
Lannion. C'estla, dans une maison sise au 12 de la ruede l'AlléeVerte, gu 'ils « cachérent leur misere » pendant presque trois ans.

!Is fréquenterent alors un «monde de bourgeoisie beaucoup plus
rangée • qu'á Tréguier. Ernest y lut gilté par ses tantes, dont
plusieurs étaient restées sans se marier, et par ses cousines. « Les
tantes X ... , raconte l'auteur des Souvenirs, n'avaient d'autre

divertissement que, le dimanche, apres les offices, de !aire voler
une plume, chacune soufflant a son tour pour l'empecher de
toucher terre. Les grands éclats de rire que cela leur causait les
approvisionnaient de joie pour huit jours. » Une autre anecdote
nous montre le jeune Renan déja sensible a la beauté, ou du moins
A la gráce: un jour on l'envoya faire une commission chez une
tante qui avait deux filies. 11 s'en tira tres mal, il avait tout oublié.
• Voyons, qui as-tu vu ? lui demanda-t-on au retour. Adéle ?
Alexandrine ? » 11 ne savait pas encore distinguer ses deux cousines par leur nom. &lt;&lt; La jolie ll 1 répondit-il.

Henriette approchait de ses vingt ans. Tres pieuse, elle serait
entrée, si elle avait suivi son inclination, au couvent de SainteAnne, qni «joignait le soin des malades a l'éducation des demoi1elles ». Car elle se sentait du goút pour l'enseignement. Mai•
tés ce moment, elle comprit qu'elle avait un plus haut devoir :
payer les dettes du pere, élever Ernest. Elle resta dans le sieéie,
parce qu'il faudrait lutter davantage, et parce qu'elle se sentait
une tendresse sans bornes pour son jeune lrere. Celui-ci précisément, dans l'hiver de 1831, faillit mourir. « Il a été, écrivait
le 19 mars 1831 sa grand'mere maternelle, quarante jours entre
la mort et la vie, et nous sommes au cinquante-cinquieme jour
41.e sa maladie, et sa convalescence n'avance pas. Le jour, il est

�72

RENAN

REVUE DES COURS ET COt\:FÉRENCES

pas une tendresse pitoyable ? On s'attache a un étre d'autant
plus qu'on a craint pour lui. Ernest devint peu a peu l'objet dominant de la pensée d'Henriette, en attendant qu'il en soit l'objet

passablement ; mais les nuits sont cruelles pour lui : agitation,
lievre, délire, voila son état depuis dix heures du soir jusqu'á
cinq ou six heures du matin, et constamment tous les soirs ».

Mais déja, quand cette maladie se produisit, la famille avait
regagné Tréguier, ou Henriette avait voulu rentrer pour y exercer
les lonctions d'institutrice. Mm• Renan était si aimée dans Je
pays, et les affaires s'y traitaient encare &lt;e d'une maniere si patriarcale », qu'ils purent se réinstaller dans leur maison de la Grand'Rue. Les créanciers ne pressaient pas : il lut convenu que les
Renan paieraient ce qu'ils pourraient et quand ils pourraient.
Mme Renan reprit son commerce d'épicerie ¡ l'Ecole ecclésiastique se fournissait chez elle et Jui achetait bon an mal an pour
trois ou quatre cents franca d'épices. Ces Messieurs s'intéressaient au petit Ernest, dont les Fréres de Lannion avaient
commencé et dont ceux de Tréguier continuaient l'instruction.
On décida qu'il entrerait a l'Ecole ecclésiastique pour l'année
scolaire 1832-1833. II allait alors avoir dix ans. Mais il nous faut
revenir sur cette prime enfance.
Essayant de caractériser son hérédité paternelle, Renan écrira:
« Dans les premieres lueurs de mon etre, j'ai sentí les froides

brumes de lamer, subí la bise du matin, traversé l'apre et mélanoolique insomnie du banc de quart ». Tres jeune, il sera frileux
et rhumatisant. La gene, le deuil accentuerent chez ce rejeton
tardif et chétif d'un pere quinquagénaire la disposition a se concentrer, a rélléchir. « Quand tu vins au monde, Jui disait plus
tard sa mere, nous étions si tristes que je te pris sur mes

genoux et pleurai amérement.

»

II lui arrivait de se perdre en

d.es reveries sans íond I comme si le monde extérieur soudain
s était tu, comme s'il y avait une lacune de la sensation. Ou bien
1

c'étaient des résonances du dehors qu'il entendait se prolonger
étrangement en lui. Au Iieu de se dissipercomme lesenfants ordinaires, il se recueillait 1 avide, tel Michelet vers le mCme ftge,
de jouir et de soullrir. Parlois on le menait jusque sur la c6te :
il jouait avec « les mousses marines, les algues et les coquillages
coloriés n qu'il ramassait &lt;( au fond des baies solitaires ». Au coin
du feu, iJ entendait parler des lointain¡¡ voyages, ou le navire de
peche rencontrait des « glaces !lottantes ,, errait sur des « mers
brumeuses semblables a du Iait ».
Malgré les peines, il n'était pas malheureux ; une llamme
,échauflait le foyer vide : la mutuelle aflection de ces trois etres.
Sa grande sreur l'avait d'abord pris sous sa protection : cet
enlant délicat qu'attendait, semblait-il, un triste avenir, et que
sa douceur silencieuse rendait aimable a tous, ne méritait-il

73

unique. Lui s'accoutuma

•

a cette

bienfaisance : comme il arrive

souvent, elle Jui paraissait si naturelle qu'il oubliait d'en remercier la dispensatrice. 11 exergait sur sa sreur de petites tyrannies.
Quand elle sortait paree d'une robe de lete, il s'attachait a elle
et la suppliait de revenir : alors elle rentrait, tirait ses habits
et restait avec lui. Non qu'il fut égoiste, mais toute sa puissance
d'aimer tendait a se porter sur sa mere. Quánd, pronongant
l'éloge de Cl. Bernard, il dira de ce savant qu' «il perdit son pere
de bonne heure » et que te dans ses premiéres années, comme au
débul de la vie de presque ious les grands hommes, se plaga l'amour
d'une mere, qu'il adorait et dont il était adoré», ce sera avec un
retour sur Jui-meme. L'Age ne fit longtemps que développer cet
amour filial, Jui donner une force injuste au détriment de l'amour
lraternel.
Mme Renan était- une simple femme sans instruction, mais
qui lisait volontiers son livre de messe, les Canliques de Mar-

seille et des leuilletons. Elle était gaie, spirituelle et dévote.
C·e,~ d'elle, de son sang gascon, que Renan prétendait tenir sa
gaieté. Mais le Breton du Trégorrois est gai aussi ; je fus frappé,
en ~e promenant dans ces parages, de la vaillance, du courage
sour1ant que ces bonnes gens apportent a lutter ou simplement
á vi~re. Que parlé-je de courage ? Ce n'est, dans Ieur idée, que
de la décence, leur race fiere ne devant pas plier sous l'adversité. Quoi qu'il en soit, Mm• Renan n'était pas de ces personnes
qui prennent les choses au tragique ; elle savait se faire a.ux circonstances, mais son esprit n'était pas sans étroitesse ni légereté.
Le cerveau, le creur de la famille étaient, depuis le séjour a
Lannion, Henriette : la brulait la lampe de l'autel domestique.
Malheureusement l'école de jeunes filles qu'elle avait ouverte
ne réussissait pas. Sa seule consolation était de voir Ernest se
classer, peu a peu, a l'Ecole ecclésiastique, en tete de ses camarades. 11 était entré, comme externe, en huitieme. A la distribution des prix, i1 eut un second prix de version latine, un premier accessit de thCme, un Je accessit seulement de &lt;&lt; mémoire u
et rien en • orthographe et analyse ». Les années suivantes il
obtint des résultats de plus en plus satisfaisants. En 7•, p;ix
de mémoire, ¡era prix de version latine, de theme, d'histoire et
d'excellence, second prix de grammaire frangaise. En 6•, ou iI
commence le grec, tous les premiers prix sauf en histoire oll il
•'a que le second. En 5•, tous encore saul en version grecque

�76

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCBS

REN_.\N

ou il n'a que le premier accessit. En cette classe, il commence a
étudier l'arithmétique et rencontre a ce cours spécial son futur
ami Guyomar. C'est Guyomar, éléve de quatriéme, et son
atné, qui a le premier prix d'arithmétique; Renan a le second.
En quatriéme, un condisciple qui n'avait eu que de mince•
succés l'année précédente se révele comme un dangereux
émule : c'est Fran~ois Liart, l'autre ami d'enfance de Renan.
L'excellence reste pourtant a ce dernier, qui obtient meme,
devant Guyomar, le 1•r prix de géométrie. Enfin, en l'année
•colaire 1837-1838, la derniére qu'il passa a Tréguier, Renan
a tous les premiers prix sans exception.
Tous ses professeurs, successivement, jugent son caractere
bon et doux ; M. Paseo, son ma!tre en 4• et en 3•, qui s'attacha a
lui, le dit , tres aimable •, et • recommandable par son application et sa bonne conduite ». Les devoirs, les le9ons, la préparation des auteurs, méritent presque sans une exception la note
• tres bien ». 11 n'en est pas de meme de sa piété : a cet égard
Renan, de neuf a treize ans, ne donne pas toute satisfaction.
En se,s'il se tient bien a l'église, il y ,arrive tard ». En 7•,meme
note pour le premier semestre, et celle du second, en insistant
sur les fréquents retards a l'église, n'y qualifie la conduite que

sagea le grand sacrifice : aller a París, comme le frére atn~. Ce
départ, quand ils en parlaient tous les trois, les faisait frémir :
e'éloigner de cent vingt lieues, a cette époque ou il n'y avait
guére que la diligence, se riequer dans cette ville dangereuse,

74

d' 1&lt; assez bonne ».En&amp;, le jugementest encore plus net: Renan
est, a l'église, o: souvent distrait &gt;), il ne« paratt pas avoir grande

piété. • En 6•, sa conduite a l'église est d'un • indifférent ». Est-ce
déja que son reil erre aux volites de la chapelle, tandis qu'il pense
«ala célébrité des grands hommes dont parlent les livres • ?
D'ailleurs, en classe meme, Renan, dont la santé est plus
robuste depuis la maladie de 1831, n'est pas toujours irréprochable. En se, il y est « remuant, mais attentil »; en&amp;&gt;, bien que
sa conduite y soit bonne, il y paralt • un peu léger ». Non qu'il
ait jamais été un garnement comme le fut le jeune Chateauhriand, ni qu'A aucun moment de sa vie il ait connu ce besoin

de dépenae physique qui faisait courir Lamennais a travers lea
arbres de la Chenaie. 11 jouait surtout, enfant, avec les petites
filies. L'une, Noémi, lui plaisait entre to u tes;, ses cheveux étaient
d'un blond adorable ». Elle le prenait par la main et sautant
avec lui le long des ruellos chantait: Nous n'irons plus au bois ou
11 pleul, il pleul, bergére. II daignait s'attendrir sur ces créatures
jolies dont la lragilité appelle a la fois le respect et la pitié.
Leurs petites personnes retenues lui en imposaient et l'attiraient.
Cependant Henriette, apres un projet de mariage qu'elle fit
échouer, parce qu'elle eiit été détachée des siena et mise hors
d'état de les aider, devant l'insucces croissant de son école, envi-

c'était, pour une jeune Bretonne sans soutien, un parti presque

•

au-dessus du courage. Elle s'y résolut cependant, et pul se placer
comme sous-mattresse dans une institution de demoiselles ou
elle eut des debuts tres durs.
C'était en 1835. Ernest resté eeul avec sa mére commen,;ait
acomprendre le sérieux de la vie. L'idée qui le dominait, aumoment
de sa premiere communion, était la nécessité de !aire son salut,
et l'impossibilité de le !aire dans Je monde. 11 entra, a la fin de
1836, dans la classe de M. l'abbé Paseo, et cet événement fut
décisif sur son évolution. Sa conduite a l'église devient bonne ;
au mois de février de cette année scolaire (1837), il est admis
dans la Congrégation de la Sainte-Vierge ; il se tient « trés bien•

a l'église pendant le second semestre, et, l'annéesuivante,sa conduite, pour les deux semestres, yest qualifiée d', édifiante &gt;. 11
fut meme chargé des fonctions de cérémoniaire, qui consistaient
a veiller au service de l'autel et a diriger la marche des thuriféraires dans les processions.
II semble, d'apres ce qui précéde, que la piété de Renan ne
lut pas bien spontanée. Elle fut plut6t volontaire, acquise sous
l'infiuence d'un maltre qui sut parler 8 son tour d'imagination.
Une fois a Paris, Renan ne manquera jamais d'envoyer ses
affectueux souvenirs a M. Paseo, avec qui iluavait passé deux
années si heureuses » ; il lui adressera encore 1 avec la meme plume
dont il écrivait l'Auenir de la science, des souhaits a l'occasion

du premier janvier en 1849. De son cllté, l'abbé Paseo n'eut
longtemps pas de doutes sur la vocation d 'Ernest : • Ecrivezlui, disait-il a Mm• Renan, quand il lut question, a Issy, de ton•urer ReMn ; il est appelé au sacerdoce, je l'ai t,¡ujours pensé.
Comment lui direz-vous comhien je l'aime I Oh ! il le sait bien,
dites a Ernest que je suis et que je serai toujours son véritahle
ami».

L'idée de se !aire pretre fut le complément des qualités scolaires de Renan ; elle s'associa

a ses

aífections familiales, devint

•n élément de son bonheur. D'ailleurs, aux termes de son reglement, l'Ecole ecclésiastique de Tréguier avait été , établie afin
de former des éléves pour l'état ecclésiastique n. Les amis de
Renan, Guyomar, Liart, et ceux de ses condisciples qui apprenaient quelque chose, n'avaient pas d'autre projet. Peut-etre
lui-memeétait-il parmi les jeunesgar~ons que le college recevaitgra-

�77

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

RENAN

tuitement, ou pour Iesquels du moins il acco~daitune forte _remise:
Aussi bien dans cette Yille moins bourgeoise que popula1re, qm
voyait-on de plus honoré que ces Messieurs de l'Ecole ? • Quand

l'exercice intellectuel, il éprouvait de chaudes langueurs qui le
Iaissaient plus excité a apprendre et comme enorgueilli. Cette
disposition a céder tour a tour aux p61es opposés, il la portait
dans son goilt des paysages. La ~erte et froide campagnele faisait

76

vous rencontrez un noble, avait-on coutume de dire, vous le
saluez, car il représente le roi ; qu_and vous rencontrez un pr~tre,

vous le salucz, car il représente D1eu •: Enfin le goOt de 1 ét~de,
déja dominant chez Renan, Je poussa1t vers un état sédenta1re_;

il commengait a moins se meler aux Jeux de son Age ; le sav01r
de ses mattres, qui lui paraissait infini, l'eI?plissait d'une pie~se
déférence. , Toutes Ieurs paroles, écrira-t-1! dans ses Souvenirs,

me semblaient des oracles ; j'avais un te! respect pour eux que
je n'eus jamais un doute sur ce qu'ils me dirent avant l'3ge de

seize ans, quand je vins a Paris ». L'instinct de l'homme_de lett~es,
qui s'était, s'il faut en croire une page des Souv~mrs, é~e1llé

des la six.ieme année, se développait. Renan se voya1t comp1I~nt
toute la science humaine, faisant des collections de mots ou rien
ne manquerait. Plus tard, dans un monastere d'ltalie, il_ se_ rappellera en souriant ces v1sées encyclopéd1ques. Ses c~nd1sc1ple~,
paysans vigoureux, et ne prenant pas les choses ~oms au serieux que luí, l'entretenaient par leurs conversat10ns ~ans un

ordre d'idées qui eilt été pédantesque sans tant de. na,veté. JI
n'était question que de César, de Salluste, de T1te-L1ve. En eux
Ieur race, toute proche encore de la terre, prenait contact pour
la premiere fois avec les lettres, et ils s'en imprégnaient énergiquement.
.
•
C'est ainsi que Renan se voua a la cléncature. Les pretres
étaient pour lui des professeurs avant d'ctre des ministres de
Dieu; ils olficiaient en claase plut6t qu'a l'autel.Le cñté proprcment sacerdotal de l'étatecclésiastique restait ainsi dans l'ombre;
et quand, quelques années plus tard, il se révéla, avec_ses asce~es,
sa mystique, ses dogmes, le séminariste de Samt-Sulp1ce,
apres quelques essais de compromis, le répudia parce que tous
ses instincts en étaient froissés. Les agenouillements d'un enfant
de chreur n'étaient pas son fait.
Avant de suivre a París ce « déraciné », je voudrais vous le
montrer savourant son enfance bretonne. Car les heures de tension dans l'étude faisaient place a d'autres ou la pensée se relil.chait délicieusement. Renan a insisté, dans ses écrits, sur• les
singularités du caractére breton, oú l'austérité confine a la Iangueur », oú • la force et la faiblesse, la rudesse et la douceur_ »
se mélangent. Cette dualité fut en hü a un degré éminent. Depms
qu'il s'était consacré, il n'osait trop regarder les jeunes filies,
fixer Ieurs yeux couleur vert d'eau. Mais dans.Ie vif meme de

rever

a la

Pro"ence et aux Hes d'Or. Aver la Morale en aclion,

le Iivre qu'il lisait surtout était les Avenlures de Télémaque et
celles d'Arisionoüs; il imaginait Sophronyme, alliant la sagesse
profane et la pureté chrétienne, chantant les dieux sur sa lyre.
II revait de Chio, la« fortunée patrie d'Homere ,. Etil se retrouvait avec plaisir dans un pays de bois et de marais, en Trébeurden
oú il allait parfois chez sa tante Morand, au manoir de Trovern.
11 aimait surtout Tréguier. Quand il était a Guingamp, chez
ses parents Le Forestier, le caractere profane de la ville lui causait de J'ennui et de !'embarras. Mais a peine avait-il revu la
colline natale et les deux cours d'eau qui l'enserrent, que ces

impressions tristes fuyaient d'elles-memes. Le Jaudy et le Guindy
réunissent la leurs eaux jaunes et vont se perdre dans l'Océan
quelques kilométres plus haut. La marée pénétre tres loin,
et le souffle du large est partout perceptible. Ernest, aux longs
cheveux blonds, a l'air grave, déja respecté dans le pays, aimait
a se promener avec sa mere. lis longeaient ensemble les bords
du Guindy, s'asseyant parfois au pied d'un peuplier, pres d'une
fontaine ou d'une niche de saint qui avait son histoíre. Puis ils

remontaient vers la ville, le long de sentiers encaissés dans la
verdure. Tres haut au-dessus d'eux, le vent courbait les cunes
des ormes et fouettait les nuages ; mais eux cheminaient dans le
silence, au sein de la terre bretonne. Parfois, on entendait un
geai grincer dans la futaie voisine. &lt;&lt; Ecoute, disait Mme Renan
en s'arretant, l'oiseau qui se scie le creur. » Et l'enfant ne pouvait
s empecher d'imaginer, comme en ses premiéres années, la petite
scie aux dents « prodigieusement fines» que l'oiseau devait avoir
1

dans sa poitrine et , avec Jaquelle ... il se faisait une entaille au
cceur ».
De la route, on ne tardait pas a voir Tréguier, et jaillissant du creur de la ville, la fleche de la cathédrale, , prodigieusement élancée », « fol essai pour réaliser en granit un idéal

impossible ». La ville elle-meme, écrasée par sa cathédrale, a
un caractCre d'extrérne distinction : on y sent vivre « une forte

protestation contre tout ce qui est plat et banal». BientOt se reconnaissaient les toits familiers, le Collége, l'HOpital Général.
Alors I'enlant sentait sourdre de son ame déja grave « un
murmure pénétrant et doux », rappelant, • comme le son d'une
cloche lointaine de village, le mystere de l'infini ,,. Un élan cha-

,

�78

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

leureux le portait vers Dieu, vers Jésus, vers la Vierge, ven
les belles et saintes choses, vers ses livres.
Quand ils arrivaient au pied de la cathédrale, souvent la mere et
le Jils y entraient prier. A cette heuredu soir, l'énorme vaisseau
,ide, éclairé d'une seule lampe, était plein d'ombre. On devinait
seulement les statues en pierre des chevaliers et des nobles dames, couchées dans leurs ni ches et« dormant d'un sommeil calme•·
La froide main du passé s'abattait sur Renan, le rendait, pour
un instant, reveur et pensil. Et il s'agenouillait a cflté de sa mere.
A la maison, il aimait a s'isoler dans sa chambrette haute, ouil
montait, par un escalier étroit et en bois, a l'aide d'une corde
grossiere disposée en guise de rampe. La fenetre qui éclaire
cette piéce n'est guére qu'une lucarne, mais elle donne sur un
tablean inoubliable. Les toits de couvents voisins luisent parmi
les vergers. A l'horizon se pro file le clocher de Trédarzec, et ph.1•
agauche s'aperGoit le Jaudy, large comme un bras de mer. C'est
gracieux et sévtlre, familier et grand. Je ne connais pas de paysage qui captive ainsi )'ame des le premier coup d'reil,sollicite
a la fois et réprime ses abandons, donne avec autant d'autorité
e't de douceur une le~on de noblesse. L'enseignement de Fénelon
devait produire le meme effet.
Renan a dessiné dans ses Souvenirs l'étroitjardinoll ses mattree
promenaient son esprit : entre Rollin et Delille, il y avait peu
de risque de s'égarer. 11 regut en prix l' ltinéraire de Paris d Jérusalem, qui semblait sans doute II ces Messieurs plus digne de conllanee qu'Alala ou René. Le classique par excellence était Racine
le fils, l'auteur du poéme De la religion, dont lesucces, si grand
au xH, .. siécle, se prolongeait ainsi. On n'admettait pas qu'il
püt y a,oir eu, depuis, de bons nrs fran~ais . , Le nom de
Lamartine n'était prononcé qu avec ricanement». Un jour Renan
eut une émotion. 11 vit - et les pretres la lui montrérent avec
horreur - « une lithographie représentant une grande femme,
vétue de noir, foulant aux pieds un crucifix » : c'était une illl.age
de George Sand.
Naturellement, le légitimisme était la regle dans ce milieu
clérical, que les premiers actes du gouvernement de LouisPbilippe n'étaient pas faits pour rallier. La bourgeoisie de
Lannion qui avait entouré Renan était aussi en majorité
carliste. Le petite bonne Nanon l'était également, pour la
raison que « Louis-Pbilippe n'était pas vraiment roi ; car il
n'était pas troné, comme elle disait ». Que Renan eüt été , philippiste », nous ne le savons que par ce passage d'une causerie
au dlner celtique, sous la IIJ• République. C'est un document
1

79

RENAN

insuffisant, bien que cette réaction ne me surprenne pas de la
part d'un enlant chez qui !'esprit de contradiction semble avoir
été précoce, et dont une partie de la parenté était d'ailleurs plus
Iibérale. Quant au faible de Mm• Renan pour la Révolution, il
paralt n'avoir été du qu'au prestige de souvenirs « indissolublement liés a l'éveil de sa premiere jeunesse &gt;. Mais il est certain qu'a entendre sa mere narrer d'une fa~on saisissante
• ces grandes et terribles scenes ,, Renan put prendre un gout
esthétique de la Révolution, qui parla toujours pour elle
dans son creur, malgré les désaveux d'une raison subjuguée par
J. de Maistre.
( d suivre.)

�LE~ONS SUR L' HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

LeQons sur l'histoire
de la littérature Jatine
Cours de JII. L'ABBt LEJAY,
Membrt dt l' Inalilut, .
Pro/es,eur ó l'ln1!itut calholiqut.

Le plus ancien drolt romaln.
Le drolt publlc (1).

ut etre de toute l'hiEtoire ancienne
Le lait le plus lr~ppant pe d;s dilférents droits, droit public,
de Rome est la d1stmction
. te en réalité des !'origine, ou,
droit privé, dro1t rebgieux. El!~ e:,m nous lont assister a cette
si l'on veut, les récits des º[,1g1~es_té II y a un droit public,
séparation des domames _de . au ori .
parce qu'il y a une constitutwnde Rome est encore celuí d'un
Cependant ¡•~xtérieu~ du ¡~'écarlate la figure grossiérement
roi .sauvage. Vetu et e auss
or~ une couleur qui écarte
!ardée de rouge, ~outeSsa tersonn:~ le précédent les licteurs,
les mauvais gémes. es f.~rre:n faisceaux prCt~s a tout insavec la hache ~t les vergesM1 .e"¡¡¡_ s'arréte a peu pres la ressemtant pour ch_atierRet tue:-1 : : nous le connaissons.,avec les roi~,
blance du ro1 de orne, e q
.
t- uíssants et emprifétiches de leurs peuples, l~orct:~v~:0 ¿.,re chez les primitils
sonnés daos des tabous, fquet on n~ltre pour des nations ancienet que les textes nous on con
nes (2).
té a été décrite par Homere. Le roí
Une autre espece de royau
ir héréditaire consacré
de l' Iliade et de l'Odyssée a un pouvo
'
• 15 du 15 ¡uillet 1922, de la
'
Revue du Cours.
. féti he de Tara roi religieux des Irlan(2) Comparez, par ex empleBle rol- R;vue de, EtJdes anciennes, t. XIiX
dais, dans J. Lon1, d'apres AUDIS,
(1913 ), p. 37-38.

81

par les dieux. Mais il ne le garde que par son ascendant et sa
force personnelle : Laerte, alfaibli par l'~ge, a dfl se retirer dans
la campagne d'Ithaque, oú il mene la vie d'un paysan ;Achille
craint que son pere Pélée ne puisse se maintenir a cause de sa
vieillesse. Le roí n'agit qu'avec l'appui des Anciens, avec lesquels
il délibere dans les festins et juge dans les procés. Il ne dispose
d'aucun moyen pour faire exécuter une sentence _: les parties

s'en assurent préalablement le respect par le dép6t d'un lingot
de métal. La vengeance privée punit les crimes privés. Le roí
est surtout un chef de guerre. Le peuple agit parfois tumultueusement : a Ithaque, tandis que les uns se retirent tranquilles aprés
le massacre des prétendants, d'autres prennent fait et cause
pour les ennemis d'Ulysse et l'attaquent. On convoque le peuple
pour luí communiquer les décisions ; il manifeste sessentiments
par des signes bruyants comme chez les Germains. Il assisteaussi au
procés et y intervient par des cris. Ni daos l'assemblée ni au
tribunal son avis ne compte. Il n'a ni pouvoir ni responsabilité.
Les divers organes de la vie publique ne sont done pas encore
formes. Aucune regle n'établitleurjeunormal. Laforce seuleest le
príncipe qui assure tour a tour la prépondérance a l'un ou a
l'autre. Le hasard et l'imprévu sont la trame ordinaire de la
vie (1).
A Rome, l'autorité royale est un pouvoir constitutionnel,
legilimum imperium, limité par le Sénat ou conseil des Anciens
et par les ~omices ou assemblées du peuple. Daos le train courant des affaires, le roí doit consulter le Sénat. Les comices ont
des attributions précises et doivent intervenir quand il faut
changer une coutume établie, dans les adoptions par adrogation, qui touchent a l'état des lamilles, daos les testaments, qui
changent l'ordre des successionL et l'état des biens des gentes.
Tandis que le roí d'Homere convoque l'assemblée quand il
luí plalt et peut rester des années saos la réunir, les comices
romains doivent Ctre tenus au mo'..ns deux fois par an. Le roi a

l'autorité judiciaire. ll est surtout puissant daos les causes criminelles ; cependant un condamné a mort peut en appeler au
peuple, ad populum prouocare. Al epJque de Cicéron, les antiquaires pensaient que le roí pouv t ne pas tenir compte de
cet appel. Daos la justice civile, son ró e est limité. On a pu remarquer que, dans la mancipation, les ¡,arties sont seules devant
le libripens et les cinq témoins.Ellessont seules, devantlesmemes

(1) Voir la le~on précédente dans le n

p) Voy.

SUJV.

ScHOElfANN, AnliquiUs grecque&amp;, trad. GALUS KI, t. J, 29 p. et

6

�82

1

LEt;ONS SUH L HISTOIRE DE L..\. LITTÉRATURE LATINE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

acteurs, dans le mariage par achat (coemptio) et dans la déclaration de testament écrit; elles sont absolument seules dans plusieurs actions de procédure, elles seront seules plus tard dans la
Bponsio. Mi!me quand le roi est présenL, son r6le est el lacé ;il n'a

83

nanté, c'est-3-dire aux patriciens, quand il meurt, et le sort,
voix cerLaine du ciel, désignera un nouveau dépositaire, un

interroi, a qui la coutume interdisait de clore l'interrégne. C'est
le second interroi, désigné par le premier aprés prise des aus-

qu'a donner son assentiment aux articulations ou aux gestes d 'une

pices, ou un des suivant.s qui nommera ]e roi. Ces pratiques

des parties, addicere. Mais le lait qu'il doit consulter l'assemblée
pour l'adoption par adrogation et pour le testament comitial
établit une distinction entre le droit public et Je droit privé.
Le roi décide de lui-mi!me dans les alfaires de droit privé, quand
on recourt /\ fui. Pour ces formes d'adoption et de testament, qui
ont des effets quasi politiques en chazigeant J'équilibre des éléments de l'Etat, il laut une loi. Un patriden qui lait un testament
ou qui adopte un homme d'une autre gens n'agit pascomme simple

définissent les auspices : ce sont les moyens qui mettent l'Etat

particulier, mais comme patricien, commc membre d'une gens.

Pour que l'acte soit valable, il faut l'assentiment des autres
patriciens. Dans cette distinction pointe déjale pouvoird'abstraction et d'analyse de !'esprit romain.
L'analyse s'est exercée dans le domaine le mieux défendu, la
religion. Le roi n'est plus le chef religieux qu'il a pu etre autrelois.
On attribue a Numa la création des flamines . Les flamines subiront les interdictions qui séparent le sacré du profane. Le flamine Diaie ne peut ni aUer A cheval, ni voir des soldats armés,
ni preter serment, ni porter un anneau qui ne soit pas brisé, ni

avoir un nreud dans son habillement, ni enlever sa tunique intérieure en plein air, ni étre veuf, ni approcher d'un bücher funébre,

ni toucher un mort. Cette énumération de tabous est plus longue
encore dans Fabius Pictor, qui lui-méme doit i!tre incomplet (1).
Un roi-pretre avait toutes ces entraves. On comprend que, de
bonne heure, un roi romain, actif, volontaire, entreprenant,

se soit déchargé de ce fardeau sur d'autres épaules. II ne garda
plus que le vieux culte de Jaous, qui l'obligeait a un sacrifice
mensuel aux calendes et a un sacrifice annuel lors des Quingualrus, fi!te de Mars, le 19 mars. Il avait aussi les auspiecs
publics. C'était le droit d'interpréter les signes des dieux dans
les aflaives de l'Etat. Ce droit est inhérent a la communauté.
Il est délégué a son chef pendant la durée de ses fonctions, au roi
pendant sa vie, puisque son pouvoir est viager. Si le roi a obtenu
des dieux un avis favorable pour le choix de son successeur 1 les

auspices passeot sans interruption du roi mort au roi agréé. Si le
roi n'a pas fait de choix, les auspices retournent

a la

commu-

(1) Voy. FABIUS P1CTOR, furia ponlificii lib. I, dans Auu.:•OELLE X 15
' ' '

Voy. Revue de philologie.

en communication avec les dieux. Le roi les po ssede, en qualité

non de pri!tre, mais de chef de J'Etat, comme les posséderont plus
tard les consuls et les autres magistral.• de kl République.
A Rome , la ro~·auté n'est. done pas une théocratie ni un sacer~

doce ; autant qu'il est possible daos l'antiquité, elle est déga_gée
du lien et des rites relig1eux. Elle n'est pas da,antage patriarcale, car elle n'est pas bécéditaire. Saos ctre élective, elle dépeod
d 1 un choix qui est nécessairement guidé par le vreu de la communauté patricienne. Le pouvoir du roi est exercé en appa~ence sans
responsabilité. Mais il est limité de bien des c6tés, surtout il

est viager. Apres sa mort, ses acles peuveot etre revisés et ne
sont pas cou,erts par le prestige dynastique.
Dés cette époque ancienne, la constitution romaine ébauchait
ce mélange d'autorité et de contróle qui lera l'équilibre du régime
républicain. Le droit public a~ait done atteint une maturité
qui le faisait laisser loin derrriere lui toutes les constitutions des
royaumes grecs. Mais ce qu'il présentait peut-étre de plus remarquahle, c'est qu'il était distinct des fonctions administratives
et de l'exercice de la justice. Le calendrier est le témoin de cette
séparation : il a des jours comitiaux oil le roi peut réunir l'assemblée ; des jours lastes, oil il est permis aux parties et au roi
de proooncer les paroles sacramentelles du droit ; des jours néfastes, interdits a la j ustice et aux corrúces. Dans les Etats grecs,
le droit public et le droit privé ne furent jamais bien séparés.
Pour Aristote, l'homme est un animal naturellement destiné

a la

vie en cité, c¡ióc:m "lt'oÁ~nxOv ~Wo~ (1). Chez les Greca, le

eitoyen l'emporte sur l'homme privé. Tout l'effort des Romains
sera de donner des droits a l'individu. Tout le progres a consisté a se dégager de la seule considération de la famille et du
clan pour assurer a la personne son indépendance légitime et
son développcment normal, pour remonter ensuite de l'individu

a la notion

universelle et abstraite de l'humanité. Observation
concrete, distinctioo, abstraction, généralisation : la marche de
]'esprit romain est toujours semblable.
(1) ARlSTOTe:, Politiqut, I, 2. On se meten soci6té ("1t'óAl,;), pour vivre,

on y reste pour vivre heure ux: "(Evo~.1hn¡ ¡.,.tv -coü t~v lval(a, oOo-il i5&amp; 'to OaU

C~v.

�84

1

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Dans l'établissement progressif de la constitution républieaine, la métbode sui, ie est la meme. Elle a restreint et mieux
délimité que dans la royauté le pouvoir du magistrat supreme
par la collégialité et l'annalité : il y a deux ou trois magistral•
et ils ne le sont que pour un an. Dans !'ensemble des fonctions
publiques, elle a peu a peu dislingué des provinces qui ont été
assignées a des aulorités dillérentes : les magistratures qui iormeront bient6l une carriere réglée doivent leur origine au démem•
brement du consulat, en définitive a l'analyse.
Ce pbénomene lrés remarquable, qui se développe pendant
des siecles, s'explique par l'histoire intérieure de Rome. La
légende racontait que la ville devait sa naissance a la réunion
de bannis et d 'bommcs mis bors la loi des cités voisines. Dans
un tel groupe, une discipline de fer est indispensable pour assurer
l'existence de tous par le sacrifice de chacun. C'est ce qu'on a
1oujours observé chez les outlaws et dans les bas-fonds des
sociétés modernes. Les bandes ont des lois séveres et exigent
un dévouement absolu /J l'intéret de tous. Cctte cobésion explique
l'unilé de l'Etat romain, Elle sera bient6t si forte qu'elle subsistera en dépit des divisions constitutionnelles et économiques.
Mais en meme temps, ces hommes, \'enus de milieux diíférents
.
'
apporta,ent des mreurs et des coutumes dilférentes. Le beurt
de ces déracinés les provoquait a comparer et a critiquer les habitudes les uns des autres.. Le salut de la communauté leur impo·
sait la regle, leur dissemblance la discussion. La légende est un
symbole de ce qui se passe toujours dans les nations issues d'un

mélange. TI y a lutte et besoin d'équilibre, combinaison et ordre.
La lutte exista d'abord entre Je pouvoir royal et les familles.
f.:ertains historiens considerent cette lutte comme terminée
au moment oU. nous pouvons nous représenter 1a coastitution
de la monarchie romaine (!). D'autres, qui suivent de plus prés

les termes de la légende et les pbases marquées par les noms de
cbaque roi, pensent que cette lutte a duré pendant toute la période
royale, que l'expulsion des Tarquina est une victoire des gentes
que celles-ci aleur tour succombérent lors de la chute desdécem~
virs, et que« l'évolution se poursuivit,dégageantde plus en plus
le droit public desétreintes du droit privé » (2). Quelque systeme
{I) Mommsen et son écolo, pour qui les récits de I'histoire primitive ont
une valeur surlout symbolique.
(2) L_. LANGE, Hisloire inlérieure de Rome jusqu'ó la balaille d'Actium,
t~aduction BeRTHELOT et Drn1ER, t. I {Paris, 1885), p. 45. M. De Sanctis
n ~dmet pas le rOJe politique des gentes. Avec Hirschfeld, et avant lui iJ
vo1t dans la chute du déccmvirat une victoire du patricia t.
'

LECONS SUR L HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

qu'on préfere, on doit convenir que toute cette histoire est une
série d'oppositions: Romulus et Rémus, Latins etSabins, maiores
gentes et minores gentes, gentes et roi, gentes et curies, gentes et
famille naturelle, patriciens et plébéiens. Dans la suite, ces oppositions se poursuivent entre la souveraineté du peuple et !'auto·
rité des magistrats, entre Jesmagistrats d'égale puissance comme
les deux consuls, entre les magistrats patriciens et les magistrat.s

plébéiens, entre les assemblées du peuple et Je Sénat, entre les
comices centuriates et les comices tributes, entre la domination

domestique du pere de famille et le censeur « qui cite devant son
siege, tel un pédagogue, tous les secrets de la maison (!)»,entre
citoyens et Latins, Romains et Italiens, Italiens et provinciaux.
On vit dans un contraste perpétuel.
Il peut paraltre hardi ou pédantesque de déduire des parlicularités de langue et de style d'une situation politique.Cependant quand cette situation est perpétuelle, quand elle se répete
dans tous les détails de l'organisation, quand l'antithése est
multipliée aux yeux de tous par les mille facettes du miroir de la
vie, on peut se demander si l'reil ne prend pas une babitude
telle des contrastes que le cerveau ne peut ríen imaginer sans
le balancement des oppositions. La phrase latine est généralement binaire. La période, qui n'est que le développement
artistique de la phrase instinctive, est construite sur un plan de
membres paralleles. Décomposons seulement la premiere phrase
d u Pro Marce/lo :
Diulurni silentii patres conscripti,
quo eram bis temporib.us usos
non timore aliquo
aed partim dolore
parlim uerecundia,
PINEM hodiernus dies attulit
idemque INITJUM quae uellem
quaeque sentirem
meo pri8lino more dicendi.

Deux parties dans la période, qui sont liées par idemque;
dans chaque partie deux groupes, dont les détails s'opposent
deux a deux. On peut répéter l'expérience dans Cicéron autant
de fois qu'on voudra. La seule variante appréciable consistera
dans l'existence d'une partie centrale de la période, placée entre
deux groupes de membres paralleles, comme un Mtiment prin•
cipal entre ses ailes. Tres rarement, on trouvera la structure
ternaire, généralement dans des phrases courtes, ueni, uidi, uici.
(1) lHBRING, Esprit du droit romain, t. I, p. 332.

�86

REVUB DES COURS ET CONFtRENCES

Ce n'est pas sculcmcnt le dessin de la phrase qui cst antilhét ique, c'esl le moule de la pensée. Qu'on releve dans la phrase
du Pro Marce/lo, ces adjectifs de meme type lexicographique
qui se répondent et s'opposent : diulurni, hodiernus, prislino,
les substantifs finem, inilium, les pilicrs grammaticaux non,
sed, parlim parlim, quae quae.7ue: on constatera que l'esprit procede toujours de meme, allant d'un point au point opposé ou
au point symétrique, et toujours en les opposant ou en les associant deux par deux. II n'est pas de figure plus employée par
les écrivains latins que l'antithese (!).
La décomposition, la composition, l'opposition sont des opérations d'espriL qui peuvent se retrouvcr dans toutes les ceuvres
intellectuelles. Avant de quitter le droit public primitif, relevons
un progres de nature toute différente, mais qui devait avoir les
conséquences les plus heureuses pour le développement du peuple
romain et de sa littérature. On sait avec quelle dé/lance est regardé
l'étranger chez les peuples primitiís. Les cités grecques le tiennent
a distance. Les théoriciens, comme Platon et Aristote, montrent
á que! point il est suspect. Platon va si loin qu'il interdit aux
citoyens de voyager au dehors sans la permission des magistrats, qu'il soumet les commergants étrangers a une surveillance
genante, qu'il supprime a peu pres completement !'industrie
maritime. La situation de Rome et ses origines l'obligeaient a
plus de largeur de vues. En príncipe, l'étranger n'a aucun droit
et tout Romain peut se saisir de sa personne et de ses biens. En
fait, trois voies lui sont ouvertes pour trafiquer en sécurité. Les
deux premiéres sont personnelles, mais d 'usage général, ce sont
la clientéle et l'hospitalité. Le patron exerce sur l'étranger.
venu a Rome sans esprit de retour et placé dans sa clientele.
la protection garantie par la coutume et par la peine de l'exsécration. L'hospitalité est un lien réciproque entre deux particuliers, qui assure a !'un dans le pays de l'autre un répondant
et un mandataire. La troisiéme situation de l'étranger découle
d'un traité, qui garantit a tous les citoyens d'un peuple donné
certains droits. Te! fut le traité avec la confédération latine en
261/493. Des magistrats spéciaux jugent les affaires des ressortissants des deux nations, romains pour les marchés conclus en
territoirc romain, étrangers pour les marchés conclus en U"rri(1) L'anti_tMse e~t aussi un procédé naturel de la prose grecque. Mals.Jes
.Grecs y éla1cnt arr1vés par une autre voie. Quand la rhétorique a fait connaltre a Rome les balancements et les oppositions d'un Isocrate il y avait
longte~ps que l'on y praliquait les mémes artifices. La le~on du máttre étranger ava1t élé devancée par les habitudes de l'esprit romain.

1

LE90NS SUR L HISTOIRE DE LA LITTÉRATURE LATINE

87

toire étranger. On les appelait récupérateurs. Ils avaient du etre
institués d'abord pour régler a la suite d'une , guerre les torts
qu'elle a causés (1). Leurs fonctions prirent rapidement de la
fixité, et une telle extension que, dés 512/242, un préteur spécial
devra etre affecté a l'organisation de ces proces. Un véritable
droit se crée pour les étrangers, a coté du droit civil. Les exigences du commerce, le besoin de netteté, le sentiment de l'équité
et de la valeur des príncipes déterminerent le peuple romain a
régler un des premiers ses relations juridiques avec l'étranger.
Ainsi l'air du dehors pénétra dans la cité, en méme temps que
les expéditions et les conquétes mettaient de plus en plus loin les
paysans du Latium en contact avec des mreurs et des civilisations inconnues.
(d suivre.)
(1) FESTUS, v 0 Reciperalio : • Reciperatio est, ut ait Gallus Aelius, cum
inter populum et reges nationesque et civitates peregrinas !ex connexit,
quomodo (1°) per reciperatores reddanturesreciperenturque (2°)resque pri•
vatas in ter se persequantur ,. C. Aelius Gallus fut l'auteur d'un De verborum
qua! adiuscinite perlinent significatione, dont la plus ancienne mention se
trouve dans Verrius Flacores.

�LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE

Les lnfluences étrangéres
sur Lamartine
(Les Premiares Méditations)
(F'in)

,

Coura de K. PAUL BAZ&amp;RD (!),
Charqé d~ Cour, d la Sorbonn,.

11 y a tant de puissance de vie, de variété, de ressources chez
Lamart!ne qu'on a p_eine a _l'abandonner ; essayons plut6t,
en le smvant dans sa b10graph1e, de voir si la suite de sa carriere
dément ses dé~u~s, ou si _on y retrouve le meme équilibre entre
les éléments s1 d1vers qm composent cette §me nuancée · et si
dans le diplomate, dans l'homme politique, dans le vi~illard
des années de détresse et d'héroisme, on reconnatt le Lamartine
des Mt!dilalions.
Le diplomate, nous le rencontrons de 1820 a 1830 environ.
Lamartine s'est marié avec une Anglaise, Mil• Birch. Le contrat
fut signé le 25 mai 1820. Ce qu'il cherchait surtout dans le
ma!"Íage, c'éta!t une fin ; il voulait fLXer sa place dans l'ordre
s0~1al ; 1~ m~n.age, ~e sera l'abri, le terme d'une jeunesse incertame. A1ma1t-il vra1ment sa femme au début ? il l'aima sans
doute a force d'e~time. Arrive enfin la place si longtemps
at~ndue : Lama~tme !st n~~mé att~ché d'ambassade a Naples,
?1i !I va passer s1x m01s déhc1e~x. Ríen a!aire que se promener;
11 s mstalle. rlans une ,helle, ma1son sur la Riviera di Chiaja, ¡¡
Ion~ une villa dans ! lle ~ Ischia, oú il passe souvent, et ses
récits, plus tards, seront 1mprégnés de ces souvenirs de 1820.
M~is sa santé se gAte, il est obligé de se rendre a Rome. A
partir ~e ce moment, c'est la vie errante qui va commencer
pour lm. 11 rentre en France, puis il va pour la premiere fois
en 1821, en Angleterre, d'oú il rapporte le gout du confort et
(I} Voir la lecon précédente dans le n° 16, du 30 fuillet 1922 de ta

11eiJm des Cour,,

'

89

la passion du golhique, qu'il associe a Saint-Point en un assemblage assez extraordinaire, si l'on en ju~e par la piece voutée
et toute tapissée, ou il s'enfermait pour écrire.
Fn 1825, nous le retrouvons en Italie, a Florence, ou il reste
nommé secrétaire d'ambassade. 11 est a son arrivée tres feté
par la société florentine, et c'est, une fois de plus, une période
heureuse de son existence. Un petit nuage, a vrai dire, l'assombrit un moment: dans son poeme du Pelerinage de Childe Harold,
il s'était permis sur l'Italie des développements qui étaient
des lieux communs, mais des lieux communs désagréables :
l'ltalie en décadence, la grandeur passée de Rome et la misere
du moment présent, etc. ; on y trouvait des vers peu aimables
en assez grand nombre :
Le Seythe et le Breton, de leurs elimats sauvages
Par le bruit de ton norn guidés vers tes rivages
Jetant sur tes cités un regard de mépris,
'
Ne t'apercoivent plus dans tes propres débris
Et mesurant de l'ceil tes arches colossales, '
Tes ternpl~s, tes palais, tes portes triornphales,
Avec un r1re amer demandent vainement
Pour qui l'immensité d'un pareil monument 't
Si l'on attend ~u'ici quelque autre César passe,
Ou si l'ombre d un peuple occupe tant d'espace 't
Et tu soutrres sans honte un afTront si sanglant ?
Que dis-je ? tu souris au barbare insolent 1

~insi de suite : l'Italie préférant la suprématie artistique a
la l_1berté, ~terre ou les fils n'ont plus lesang de leursaleux»;
ma1s ce qm par-dessus tout blessa les Italiens, ce fut la fin :
Je vais chercher ailleurs (pardonne, ombre rornaine !)
Des hommes et non pas de la poussiére humaine l

Un Italien, napolitain réfugié a Florence, le colonel Pepe
releve l'insuJte, et, A l'occasion d'un article sur Pinterprétatio~
d'un vers de Dante dans l'épisode d'Ugolin, il lance/¡ Lamartine
des critiques qui équivalent a un véritable défi : « Le rimailleur
du Dernier chanl de Childe Haro/d s'elTorce, disait-il, de suppléer
a l'inspiration qui lui manque et /¡ des pensées dignes de son
su¡et par des fadaises qu'il débite contre l'ltalie, fadaises que
nous nommerions injures si, comme le dit Diomede (V. l'I/iade),
les coups des faibles el des laches pouvaienl jamais porler ... »
Un duel eut lieu et Lamartine fut blcssé, ou peut-etre se laissa
blesser._ 11 crut tout fini, mais malgré !'estime que lui valut
son ett1tude chevaleresque en cette affaire, l'opinion italienne
ne cessa pas de le poursuivre de reproches. Pres d'un siécle
écoulé ne l'a pas encore apaisée.

�91

RE\'UJ::: DES COURS ET COt'iFf:RENCES

LES JNFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAJIARTINB

11 jouit largement de la vie /¡ Florence, il se ruine /¡ embellir
une villa, et dépensc quatrc fois son traitement pour recevoir
• touLe l'Europc en voyage ». L'arrivée d'un nouvel ambassadeur
le ramenc en Francc. Mais pendant tout ce temps-la, les littératures étrangéres n'ont pas cessé de vivre daos ses productions. En 1823, il publie La mor! de Socrate, oil daos une scéne
sublime, il fait annoncer par le philosophe le vrai Dieu :

les qualités de la race et la marque de 1~ nature ~e ~•martine
qui nous avaient lrappés dans les Prem,eres Méddalwns.
En 1825 paralt le Dtrnier chanl du Pélerinage d' Harold :
, Harold cst un jeune voyageur qui, lassé de bonne heure
des voluptés et de la vie, quilte sa Lerrc ratale, l'Argletcrre, et
pareourt le moLde en cbant.ant ce qu'il voit, ce qu'il sent _ou
ce qu'il pense ... » Lamartine veut imiter le _Pélerinage de Ch,lde
Harold et contiI uer l'a,uvre de Byron qm vient de couronner
par un~ mort sublime une vie plei1;1e de vicissitudes,_ en se faisant tuer a Missolon6hi, le 19 avril 1824, li trente--s,x ans. La
noblesse de cette mort touche Lamartine qui reprend le pot!me
oil Byron l'avait laissé, et • sous 1~ fiction transparente du nom
d'Haruld chante les dernieres actions ou les dernit!res pensées
de Lord Byron lui-meme, son passa~e en Grt!ce et sa mort. •
U v a des analogies certaines, avouées, entre l'reuvre de Lamarlin'e et le pot\te anglais dont il se fait volontairement le successeur,
en se proclamant l'inLerprt!te de celui qu'il appelle le plus grand
génie des temps modernes. Mais au fond Lamartine n'est pas
du tout Byronien ; ni ses idées, ni ses sentiments ne proct!dent
du gr, nd révolté que veut etre le poéLe anglais ; il tend vers
la douceur et c'est tout juste s'il ne convertit pas Byron au
moment
sa mort : Cbilde Harold n'est plus s0r d'avoir
choisi la bonne voie en suivant le satanisme : • Harold, tu
t'es trompé ... , C'est Lamartine que nous entendons la, en
vérité, ce n'est plus Byron. Et par la forme aussi, il reste tré•
loin du style byronien.
.
.
.
En 1830, par,issent les Harmomes qw sont encore des Méd,tations. Mais, pour 1e sujet qui nous intéresse, j 'insisterai davantage sur une a,uvre exhumée en 1873 seulement, une muvre
extraordinaire dont nous ne possédons que des lragments,
et un plan qu'en donne Lamartine dans sa lettre du 12
décembre 1823 : les V isions. 11 veut mettre en scene un homme
qui a le don de ne pas mourir, qui vit avec les hommes, condamné a mourir, a rcnaltre et a revivre jusqu'a l'expiation définitive d'une faute. Cet homme, qui existait avanL la créatwn
de la terre, était alors une maniere d'ange ; Lamartine, ~'il
avait achevt! ce poeme, luí aurait fait raconter dans un premier
chant toute la crt!ation. Apres le paradis terrestre, il est chargé
de la garde d'une filie d'Eve, dont il s'éprend. ll obtient de
Dieu de s'unir il elle, /¡ condiLion de devenir un ange déchu, et
de ne rejoindre Dieu dans le ciel qu'apres avoir été purifié par
plusieurs vies et plusieurs morts méritoires. 11 vit au moment
du déluge, au temps des Patriarehes, au temps des Propht!tes,

90

You:1 tou s, grands et pelits, race de Jupitcr, ·
Qui peuplcz, qui souillez les eaux, la terre et l'air 1
Eni;ore un peu de temps, et volre auguste foule
Roulant avec terreur de l'OJympc qui croulo
Fera place au Dieu Saint, unique, universel,
Le scul Oieu que j'adore et qui n'a point rl'autel l

Piece admirable, piéce éloquente, qui direcLement vient
de Platon, de ce Phédon qui charma l'enlance du poéte.
En octobre 1823, ce sont les Nouvel/es Méditalions: elles ont
un médiocre succés : « Si vous me demandez comment j'ai
réussi dans ma deuxiéme publication, écrit Lamartine le 29 décembre, je vous dirai tres mal. On s'acharne sur mes fautes
de grammaire, de langue, de sens commun, etc., etc., si bien
que je n'ose plus faire un vers. • Etrange vicissitude : aprés
l'éclatant succés des Premieres Méditalions, les Nouvelles Méditations n'obtiennent que des critiques. C'est que les Premieres
Méditations étaient les premieres, et les Nouvel/es Méditalions
les secondes, comme Lamartine le remarque luí-me.me : le
charme de la nouveauté avait disparu. Pour nolUI, au contraire, nous les aimons parce que nous y retrouvons une bonne
partie des premiéres; nous y reconnaissonsles memesinfluences
étrangéres. D'ailleurs il s'y rencontre un certain nombre de
pit\ces de jeunesse. Ce sont encare la Bible, avec les fra6'Ilents
de Saül, l'inlluence anglaise, l'inlluence italienne. Relisou
lschia, ou Trislesse :
Ramt'nez-moi, dü;ais-Je, au tortuné rivage
OU Naples rétiéchil dans u.ne mer d'a1.ur

Ses palais, ses coteaux, ses aslres saos nuago,
01) J'oranger fleuril sous un ciel toujours pur ...

.. La

sous les orangers, sous la vigne fieurie
Donl le pampre flexible au myrte se marie,
Et tresse sur Ja léte une vo0te de fleurs,
Au doux brult de la vague ou du venl qui murmure,
Seuls avee notre amour, seuls avec la nature,
La vie et la lumitlre auront plus de douceur ...

La vie et la douceur italiennes ont pénétré cette pit!ce. Mais
en meme temps, nous trouvons dans les Nouvel/es Miditalion,

de

�92

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

au temps des Martyrs, au temps des Solitaires, au temps de
la Chevalerie, a travers toutes les périodes de grande civilisation. Enfin l'Antéchrist arrive. Seul l'homme qui expie lui
résiste, il est vaincu, le glaive est déja levé sur lui, la terre
tremble, mais l' Antéchrist est foudroyé et le héros reste seul
sur la terre. Puis c'est le jugement dernier, Dieu apparatt, les
hommes sortent de leurs tombeaux, Eva se réveille, les deux
amants se présentent devant l'Eternel, ils sont réunis daos le
sein de Dieu, et les mondes sont finis. Poeme immense, qui
aurait fait entendre une note nouvelle dans l'épopée frangaise :
LamartiLe, en efTet, aurait rompu avec la tradition classique,
son épopée prend la forme mystique, comme Eloa et en méme
temps, la forme d'une histoire de l'humanité, comme la Légende
des siecles. Cette nouveauté essentielle est due sans doute a
des in/luences étrangéres, celle de Milton et celle de Dante.
On trouve d'ailleurs un titre analogue a celui de L. martine,
dans un poéte italien du xv111e siécle, les Visioni, par Varano.
Joce/yn, la Chute d'u11 Ange ne seront que des fragments de
cette immense épopée.
Lamartine échoue en 1824 a l 'Académie, devant un homme
inconnu, un certain M. Droz. Vexé, il refuse de recommencer
ses visites et de s'exposer a un second « souffiet académique ».
Il est, ma l6ré tout, élu a la premiére occasion, et succede a
M. Daru. Mais la tristesse est entrée de nouveau dans sa vie.
ll est fatigué, malade, ennuyé. « J'ai la mélancolie de la pre~iére jeunesse, et je n'ai plus cette vague espérance qui vous
a1de a la supporter, écrit-ilen 1827 a Virieu; je vis en fin comme
toi, je suis les tristes phases de l'existence qui vont toujours
en se rembrunissant ... » Des deuils l'ont frappé sans relilche.
Il avait un fils, né a Rome et baptisé a Saint-Pierre en 1821 ·
il l'emméne avec lui pendant son voyage en Angleterre; l'enfant
meurt au retour, et nous avons de Lamartine une Iettre pleine
de douleur. ll perd encare deux de ses sreurs en 1824, et cu 1829
sa_mére, cette femme exquise. Ces malheurs répétés I'ássombnssent et cett.e premiére période se clot sur de 12 tristeesc
aprés des jourB radieux.
'
Au mo~ent ou se _termine cette période de sa vie, enregistrons
cec, : tou¡ours les mfluences étrangéres l'assaillent ; il cst de
ce~x qui connaissent l'étranger autrement que par les livres,
pu,sque c'est a 'l'étranger qu'il vit. Il semble qu'un souIDe
étranger, aussi, doive animer les créations de son art ... Et pourtant so? reuvre reste fran~aise ; meme ses poésies qui ont trait
a l'Itahe ne sont pas vraiment « italiennes »; comme par une

LES INFLUENCES ÉTRANGERES SUR LAMARTINE

93

fatalité, celui de ses poémes qui e6t subi davantage, p~utetre, le prestige des gran des épopées étrangéres, reste machevé.
Une nouvelle période s'ouvre maintenant pour lui : nous
allons y retrouver ce meme rythme alterné. Ici se place, en
effet, son voyage en Orient: l'étranger, une fois de plus, entre
dans sa vie ; et sous un aspect saisissant.
L'Orient herceau de l'humanité, l'attire depuis longtemps;
des son enfance il revait d'un voyage en Palestine, et, avec les
' voyages de Byron et de Chateaubriand, le prestige ele cet
Orient mystérieux n'a cessé de grandir a ses yeux. D'autre
part, la Révolntion de 1830 l'a intéressé a la politique : ?n
bon citoyen, pense-t-il, ne peut rester neutre. 11 se sent att1ré
par l'action, il veut se moler plus intimement a la vie, et se présenter a la députation. C'est, entre autres raisons, afin de S&lt;l
préparer a son role de conducteur d'hommes qu'!l s'embarque
a Marseille pour l'Orient. Et.rango voyageur, qm va chercher
si loin le recueillement avant la lutte. Il part a vec sa femme,
des amis six domestiques : un train de grand seigneur et
d'ailleurs' sans argent. 11 touche a la Gréce, qu'il n'aime guere
et poursuit vers le Liban ; il est payé de ses peines en arrivant
a Beyrouth, qu'il trouve , beau, grandiose, pittoresque, gracieux, vert, original ,. Il y laisse sa femme et sa filie, et,_part
avec une escorte de vingt-cinq chevaux pour explorer l mtérieur du Liban. A son retour, il trouve sa fille mourante. 11
rentre alors tristement, désenchanté, et cependant ce voyage
fastueux et douloureux compte essentiellement dans sa vie.
ll n'est plus le meme homme ; il s'est pris d'une sympathie
. marquée pour !'Islam, il trouve la voix du muezzin supérieure
/¡ la cloche de nos cathédrales, il voit de plus haut les civilisations et les empires. ll se croit je ne sais que! instinct, quelle
divination, quelle prédestination II de gr&amp;ndes cho~~•· Faible_sse
des hommes illustres, il a rencontré une aventuriere qui lm a
prédit nne grande mission a remplir, et il croit a cette prophélie, car elle répond trop bien /J ses désirs secrets .
Le Voyage en Orient, publié en 18m,, porte la marque de
cette évolution intime, qui s'affirme déja dans une letlre 11
Virieu du 19 octobre 1834 : • ll laut sortir de France et des
coteries européennes pour voir le vrai en politique ; il laut
sortir de nos rhétoriques pour voir le vrai en poésie ; il laut
sortir du temps et s'élever au-dessus de tous les temps pour
voir le vrai en philosophie. L'horizon borné est toujours faux
et celui d'ou nous envisageons ces choses n'a jamais que le rayon

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IODt loujoan pÑlellt.er t eaprit. S&amp; e.á'lwit.tl
ff9il. Ba veat-on -.a aempJe ? Ba ISli6, Dfcbm

�96

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

passe a París ; Lamartine veut le voir et d!ne avec lui. Dans
le Cours familier de Litléralure les littératures étrangeres apparaissent tout le temps, a batons rompus, fut-ce au milieu d'un
fatras de toute espece; ce qu'il veut !aire, c'est l'inventaire
de !'esprit humaiu. II commence par l'Inde, puis c'est une digression historique sur M. de Lamartine et l'Italie en 1848,
des pages de voyage et un développement sur Alfieri, puis le
xvne siécle, Bossuet, le xv111e siécle, la Révolution ... Mais les
littératures étrangéres ne sont jamais longtemps sans appara!tre. Aucun pays du monde, ni l'Orient, ni l'Antiquité classique,
ni l' Allemagne, ni 1' ltalie, ni la littérature russe, ni la littérature américaine, n'est oublié. Ce n'est pas toujours tres solide ;
Lamartine parle souvent pour ne pas dire grand' chose ; il compare longuement Moliere et Skakespeare pour finir par conclure
qu'il n'y a rien de commun entre ces dewc talents. Mais cela
fait gagner quelques pages. II s'occupe ainsi, jusqu'a la fin de
sa vie, de l'étranger. Les jeunes, par son autorité, apprennent
a conna1tre des noms qu'ils n'auraient pas connus sans lui ;
et lui, dans la fréquentation des grandes ombres qui peuplent
son déclin, il trouve des ames dignes de lui. Mais, ici encore,
et pour la derniere fois, ce n'est pas l'étranger qui agit profondément sur lui, c'est lui, au contraire, qui interprete l'étranger
a sa fa~on, et qui le voit, un peu, a la fran~aise.
L. Guerrini, LamarUne, secrétaire de légalion. Revue de Paris, 15 octobre~
15 novembre 1915. - L. Farges, Lamarlineil Florence. Revue de Paris, 1900.
-Fortunato Rizzi 1 La lerradei morli.Dal duello di Gab~iele Pepe a una lellera
ignorala d{ G. Prctli. Rivista d'llalia, 15 janvier 1922. - C. Maréchal, Le
Véritable uoyage en Orient de Lamartine. Paris 1908, in-16. -C. Grillet, Le
Voyage er.. u,·ient de Lamarfine et la Marseillaise de la paix. Correspondant,
25 avril 1920. - Henry Cochin, Lamarline et la Flandre. Paris, Plon, 1912,
in-16. - Id. A Lamartine. Paris, Pion, 1919, in-16. - Id. Deua; documenls
lamartiniens inédits au musée de Dunkerque (BullCtin de l'Union Fauconnier
Du11kerque, tome XVIII, 1921). L. Barthou, Lamartine orateur. Pari~,
1-rachette, 1~16.- C. Latreille, Lamarline. Les années de détresseel d'héroisme.
Correspondant, tévrier 1919. - René de Planhol, Le grand reuvre du uieux
Lnmartine, Le cours familier de liltér(llure . .Minerve frani;aise, 1er et 15 ;uillet
1919. - P.-M:. Masson. Lanfarline (Académie fram;aise, prix d éloquence,
1910). Paris, Hachette, 1911. in-16.

Le Géranl :
POITIEr.S. -

FRANCK GAUTRON.

1
~iJC!É1'É FRANCAISE D Il1PBDl'.EBIE.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Nº 2. -

REVUE

Jo Décemhre

1922.

Directeur:

F. STR0WSKI
Professeur

a la Sorbonne

DES

CouRs

Prix du Numéro : 3 francs

ET

CON FÉREN CES
La Re'\-·ue parait le 15 et le 30 de chaque mois
du 15 décembre au 30 juillet
Les Cours et Conférences publiés sont rédigés par les professeurs
eux-memes, ou sous leur direction.
Gustave LANSON

Le XVIII• siecle el ses principaux aspects.

!17

Les théorits de l' Induction et de l"Expé•
rimentation suite). . . • • • .
Le Capitalismo en France au XVI• siecle.

1 lt
128

Lef')ns sur l' histoire de la' littératurt latine
(suite) . . . • . . • • • . . •

t:l!I

Le théátre romantique, de Dumas pero a
Dumas fils (suite et fin). . . . • •

147

Dir(..-ctcur de l'Écolc Kormale

M. LALANOE
Proíe.sse:ur

a

la Sorhonne

Henrl HAUSER
Profcg,;eur i la Sorhonne et au Cons,rvatoire dl.'I Arts et ~létiers

Abbé LEJAY
:'llembre de rlnstitut
Profeueur ñ l'lnstitut catholique

A. LE BRETON
~lailrc de Coníérences it la Sorbonne

Jean POMMIER
Chorgé d, Courall l'Universitéd'Amsterdom

Augustln FLICHE
l 'rofess,ur

a

l°Univel"9ité de MootpeUier

BIBLIOGRAPHIE

Renan, essai de bibliographie intelltctuelle
(suite) . . . • . • • . .
La crise uligieuse depuis lamort de Grégoire
T' I ! ju~qu'a r auentment d' Urbain l l
(1085-1088) (suite). • . .
La pensée el l, langagt, ¡,ar Ferdinand
Bruno/ ((;, ,U.). • .

.

.

.

169

• • •

177

L' Espagnr et le romantisme franrais, par
Ernest .lfartinencht (.Uax Doriztaux). .

180

PA,Rl S
BOJ Vl N &amp; Oe, Éditeurs
3 el 5. rue Palatine (V1•)
Télépbone Fleurus 07-88 -

161

Compte cheques postaux Paris n• 1604

Tous droits de traduction er de reproducrion réservés.

��BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L
ANCIENNE LIBRAIRIE FURNE. -

BOJVJN &amp; Ci•, Édit.eurs
COMPTE CHÉQUES POSTAUX, PARIS hº 1604

TÉLÉPHONE FLEURUS 07·88

3 &amp; 5, - Rue Palatine -

PARlS (VI•)

24•

REVUE DES COURS
ET

30

ANNÉE (1" Súi.c}

DÉCEMBRE

REVUE BIMENSUELLE

CONFÉRENCES

DES

Para1ssant le 15 et le 30 de chaque mois
(du 15 décembre au 30 juillet)

COURS ET CONFÉRENCES

\

ABONNEMENT,

UN AN

DJRBCTEUR :

1 France . .
1 Etranger. .

.
.

40 fr.

.
.

1922

ll. F. STROWSKI,

Professeur

a la Sorbonne.

46 fr.

Le Numéro formant un fascicule in-8° de 96 pages : 3 fr.

Le X VIIIº sieele
et ses principaux aspects

LISTE DES PRINCIPAUX COURS
qui seront reproduits dans la Reuue, en 1922-1923
EDOUARD LB Rov, Membre de I' lnstitut, Professeur au Col/ége de Franco: Les
principes del'analyse mathématlque. - P. Rm.ouv1N, Maitre de Conférences
á la Sorbonne : Les origines immédiates de la guerre. - FoRTUN.,T
STROWSKI, Professeur á la Sorbonne : Alfred de Vigny. - LAI.ANDB, Professeur
á la Sorbonne : Les théories de l'induction et de I'expérimentation. MARTINO, Professeur d l'Université d'Alger: La poésie symbollque: Verlaine.
G. CoHBN, Professeur á l' Université de Strasbourg : Ronsard, sa vie et son ceuvre. - Po11MIBR, Chargé decoursá l'C.:niv,rsitéd'Amsterdam: Biographie intellectuelle de Renan . - FucaB, Professeur á l' Université d, Montpellier : La crise
religieuse depuis la mort de Grégoire VII jusqu'i\ l'avenement
d ' Urbain II. - AlleÉ LBJAY, Membre del' lnstitut, Professeur a l' Institut catholique : Lec;ons sur l'histoire de la littérature latine. - LA.Tunos, Professeur d la Faculté des Lettres de Montpellier : La poésie dans leá Bucoliques.
- HueBRT, Mailre de Conférences d l'Université de Lil/e: Cours de Pédagogie.
- f&gt;oucBT, Professeu1· d la Faculté des Lettres d'Alger: Le regne de Louis XI.

- Des le~ons de MM. Lanson, Sorre, Brunot, Vulliod, Hauser, Moreaux, Prentoul,
etc.

VIENT DE PARAITRE CHEZ LES MÉMES ÉDITEURS :

BIBLIOTHÉQUE DE LA REVUE DES COURS
EDMOND ESTEVE
Professeur l la Faculté des Lettres de Nancy

LECONTE DE
L'HOMME

ET

LI SLE

L'CEUVRE

Un volume in-16 broché.

7 fr

Lec;oo d'ouverture,
prononoée a la Sorbonne le 13 décembre 1922, pour
l'inauguration de la chaira Alphonse Peyrat,

Par GUSTAVE LANSON,
Direcleur de l'École Norma/e el titutaire &lt;ie celle chaire.

En inaugurant la chaire Alphonse Peyrat, consacrée a
l'Histoirc littéraire du xvnie siecle fran&lt;1ais, je veux d'abord
remercier la marquise Arconati Visconti qui a pris l'initiative
de cctte magnifique fondation ; M. le recteur Appell, le conseil
de l'Université et la Faculté des Lettres qui ont accueilli l'offre
libérale d e la marquise Arconati Visconti, et M. le ministre de
l'lnstruction publique qui a signé le décret de fondation et
nommé le premier titulaire.
C'est un tres grand honneur pour moi d'avoir été appelé
a occuper cette chaire, ce sera pour moi un grand regret de
ne pouvoir, au moins présentement, l'occuper effectivement ;
mes fonctions actuelles m'obligent a me contenter d'en inaugurer
seulement l'enseignement dans cette séance. Le cours et les
conférences seront faits par M. Daniel l\Iornet que la Faculté
a désigné, et que je n'ai pas besoin de vous présenter ; ses beaux
travaux sont connus de quiconque s'intéresse a l'histoire des
idées et de la sensibilité fran~aises au xvuie siécle.
7

MM. J.-F. OURTH &amp; E. GARDAX
PUBLICITÉ

régisseurs exclusifs, 154, Bd Haussman, P ARIS l'lll•
TÉLÉPHONE

ÉLVSÉES

51 - 96

�98

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

La Marquise Areonati, a qui nos Académies, nos_Dniv:~rsités,
et surtout l'Université de Paris, ont été tant de fo1s déJa redevables de généreuses fondations, a voulu que cette chaire fut
créée en mémoire de son pére Alphonse Peyrat, dont le nom y
demeurera attaché.
Alphonse Peyrat, publiciste de tal~nt, jour~aliste _vigo~reux démocrate et libre penseur convamcu, apres avoir fa1t
une ~pposition ardente a l'Empire, fut l'un des fondateurs de
la République, dont il se faisait une fiére idée, ~~ute ~t pure.
II refusa d'etre ministre ; il accepta seulement d etre scnateur.
Ce fut une forte intelligence, une ame incorruptible. _
II vécut pauvre, sans compromis et sans org_ue1I. ~omme
il venait de perdre sa mére, un journaliste d~ ~ro1te,_ qui ne le
connaissait pas personnellement, et avec qm 11 av_a1t eu ph~s
d'une polémique, M. Laurentie, accourut chez lui._ II sava~t
Peyrat sans ressources _et venait lu~ o~frir de quo1 p~urvoir
aux obséques : « J'y a1 pourvu », lui d1t Peyrat en lm montrant un rayon vide de sa bibliothéque. !l ~vait _vendu un
ouvraoe précieux. Ces deux adversa1res etaient dignes de se
comp;'endre ; l'un ne s'étonna pas de l'offre, ni l'autre du refus.
On sent du respect autant que de !'estime intellectue(le da1'.s
les lettres qu'adressaient a Peyrat les_ aut~ur~ _dont ~l ava1t
critiqué les reuvres. Juste aux adversaires,_ 11 eta1t _séverement
sincere avec les amis. Il ne leur consenta1t pas meme, quand
il ne pouvait les approuver, la conces~io~ facpe du silence:
Vous imagincrez aisément ce q~e pouva1t etre ~ homme a q~1
Guizot écrivait: « Je crois a la pmssance de la vér1té entre honnetes gens » ; et Victor Hugo : &lt;t C'est. m~e ~oie pour m~i, dans
l'épreuve que je traverse, de me sentir mtimement uru par la
pensée a un homme tel que vous ... Votre éloquente~ntrépidité
fait de la lumiére » ; Et Renan : « Vous venez de réahser ce que
j'aurais voulu faire ,, ; et dont Ju!~~ Ferry disait, au ~o~ent
ou la mort l'enleva : &lt;t Ce fut au milieu des éprem.-es qui n ont
point été épargnées a ma vie publique, dans les jours des plus
rudes combats comme aux jours des déceptions, une force, un
secours, une fierté singuliére, de me sen~ir en co~t~nte communion avec ce noble esprit, de trempe s1 fine et s1 v1goureuse,
et de si parfaite bonne foi. Son amitié était un support, son
estime une récompense. Il ne m'a refusé nil'une ni l'autre. J'en
garderai toute ma vie le précieux souvenir. &gt;&gt;
La Révolution et le xvuxe siécle avaient formé !'esprit

LE X\'JIIe SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECTS

99

d 'Alphonse Peyrat. Malgré sa sympathie pour Robespierre, il était
le disciple de Voltaire et des encyclopédistes plus que de
Jean-Jacques Rousseau.
Aprés 1870, pendant les jours de l' Assemblée Nationale,
dans le trajet quotidien de Paris a Versailles, Peyrat émerveillait journalistes et députés par sa connaissancedu xvnxe siécle.
« Il avait lu, nous dit Henri Brisson, des Mémoires qu'on ne
lisait déja plus, et des manuscrits qu'on ne lit pas encore ; il
abondait en détails sur la société de ce temps ; il ne tarissait
pas d'anecdotes ; il ne recherchait pas les histoires un peu salées,
il ne les écartait pas davantage, si elles achevaient de peindre
un caractére ou les mreurs d'une époque ... &gt;&gt; Mais il saisissait
surtout le sérieux de ce siécle a travers l'agrément írivole, le
persiflage léger, et la bouffonnerie insultante ; des gamineries
les plus folles de Voltaire, qu'il nommait « le patron », il savait
extraire et détacher l'idée grave, la pensée humaine et civilisatrice. Voila pourquoi, entre toutes les fondations possibles,
la filie d'Alphonse Peyrat a choisi le xvuxe siécle fran~ais pour
y attacher le nom de son pére.

II
Gardons-nous de déprimer les autres siécles ; je ne répéterai
pas avec Michelet : • le Grand Siecle, c'est le xvuxe siecle que je
veux dire ». Le xv,ie siécle est grand aussi ; grand encore « le
stupide x,xe siécle ». Mais le xv1e, et le xme, et le x1ie,ne sont-ce
pas aussi de grands siécles ? Nous comptons actuellement
huit cents ans aumoins d'activité littéraire; je crois bien que de
ces huit cents ans, il n'y a que les cent ans écoulés de 1350 a
1450, - la période de la guerre de cent ans-,qui ne méritent
pas le nom de Grand Siecle. Disons done seulement que notre
xvuie siécle est un grand siécle, égal aux plus grands, et qu'il
offre un champ immense a l'étude, une infinité de problémes
passionnants a la curiosité.
Je ne m'arreterai pas a faire valoir l'intéret que présente le
mouvement des idées qui s'est exprimé dans la littérature : il
suffit d'évoquer les noms de Voltaire, de Montesquieu, de
Diderot, de Jean-Jacques Rousseau, des Encyclopédistes. Les
idées que tous ces écrivains ont inventées, développées, vulgarisées, ne sont-ce pas, - qu'on les aime, ou qu'on les déteste,
- les idées par lesquelles nous sommes aujourd 'hui gouvernés ?
Nous les trahissons peut-etre souvent dans notre vie politique
et sociale, mais nous sommes obligés de, les proclamer d'autant

7 / 8/

�100

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

plus haut que nous les trahissons davantage ; et la minorité rncme
qui les répudie dogmatiquement, en réclame tous les jours
pratiquement les bénéfices.
Les idées du xv11ie siecle, ne sont-ce pas les idées qui ont
révolutionné l'Europe et. organisé le monde au x1:,..e siécle ?
Ne sont-ce pas les idées qui, partouL, onL redressé les peuples
opprimés et formé les conscienccs des peuples libres ? Ne sonl-ce
pas les idées qui viennent de rallier presque toutes les nations
civilisées au drapeau de la France ? La justice et le droit qui
ont concilié á nolre cause les trois quarts de l'humanité, ne
sont-ce pas la justice et le droit qu'avait définis la philosophie
Iran&lt;_;aise du xvme siecle ? 11 est caractéristique que toutes
les idées organisatrices du monde moderne sont partout, ou
redoutées cL maudilcs, ou embrassées rt célébrées sous le nom
d'idées francaises.
Non moins important que le développement de la philosophie sociale cst celui de la philosopbie scientifique. Les écrivains
d. les gens du monde font de l'étude des sciences une partie
nécessaire de la culture humaine ; et l'exposition de la science
t.levient comme une fonction propre de la littérature. 11 e~ résulte
quelques-uns des chefs-d'reuvre originaux du siede: les ELémenls
de La philosophie de Newlon, les Pensées sur l'inlerprélalion de
la Nature, l' Hisloire nalurelle.
On accuse, non sans raison, ce siécle d'avoir édifié trop íacilement des systémes, d'avoir abusé de la généralisation eL de
l'a priori. Cependant il est Vrai que, dans ces erreurs, le xvm•siéclc
se démenL plus qu'il ne s'exprime. Sa caractéristique, lorsqu'on
le compare au siecle qui l'a précédé, c'est la grande place qu'y
prennentl 'observation et l 'expéricnce. C'est alorsquecommencent
a se constituer et a se développer les sciences physiques et naturclles, dégageant leurs métbodes propres, faisant effort pour
éliminer la métaphysique et l'a priori; c'est alors que se font
des tentatives, aussi fécondes pour !'avenir qu'imprudentes el
prématurées dans le présent, pour organiser les sciences morales,
historiques et sociales sur le type des sciences physiques et natuPelles, et sur les memes bases de l'observation et de l'expérience.
Le meme esprit pénetre jusque dans la théorie littéraire, et,
par l'introduction de la notion de relativité, fait peu a peu sortir
de la critique dogmatique du xvue siecle, l'histoire littéraire
et l'histoire comparée des littératures, que le x1xe siécle achévera de constituer.

III
Toute cette effervescence d'esprit, cette création abondante

LE

xnne

SIBCLE ET SES PRINCIP.\UX ASPECTS

101

d'idées, ce refus de dormir sur l'oreiller des traditions, cet impitoyable examen des vérités anciennes, cette course infatigable
aux vérités cachées·, cette soif que rien n'apaise de certitude
rationnelle et de progres, tout cela, on ne le refuse guere au
xvnie siécle ; tout au plus en conteste-t-on la bienfaisance. Mais,
bien souvent, J'opinion a été émise meme par de sinceres admirateurs de l'reuvre pbilosopbique du xvme siecle, que le développement excessif du rationalisme et de l'analyse a été funeste
a l'art et a la poésie, et que, du point de vue proprement littéraire, le siécle de Louis XV a été un siecle de décadence, un reflet
affaibli du siécle de Louis XIV. Voltaire l'a dit et redit : on l'a
pris au mot plus qu'il ne l'eut voulu. On flélritlegoutdu xvnie siecle du nom de pseudo-classique. Je ne suis pas moi-méme tout
a fait sans reproche sur cet article.
11 n'est pas niable que le xvnie siecle a été inférieur au xvne
dans tous les genres que celui-ci avait portés a la perfection.
Corneille, Racine, Moliere, Pascal, La Rocbefoucauld, LaBruyere,
Bossuet n'ont pas d'égaux dans les genres qu'ils ont cultivés.
Le xvme siecle acceptait leurs chefs-d'reuvre comme des modeles;
et c'est pour cela qu'il y restait inférieur. L'imitation n'atteint
jamais ce qu'elle se propose d'égaler.
Je ne ferai pas non plus un grand mérite au xvme siécle de
ce que la Henriade est tout de méme quelque chose de mieux'
que le Clovis de Desmarets ou la Pucelle de Chapelain. Ce n'est
pas dans le noble et l'héro:ique que triomphc le gout des régnes
de Louis XV ou de Louis XVI, pas plus en littérature qu'en
peinture ou en sculpture.
Mais partout ou il ne s'agit que d'etre aimable, fin, élégant,
piquant, spirituel ou tendre, tant que I'on reste dans J'ordre du
souriant, du délicat ou du délicieux, tant que la force méme
et la profondeur peuvent s'exprimer en aisance, grace et légereté, le xvme siecle atteint a une perfection d'art, différente de
celle du xv1ie siécle, mais égale. Surtout dans les voies et dans les
genres ou ni l'antiquité ni l'age précédent ne lui imposent l'imitation. C'est pour cela qu'il íait plus dans la Comédie ou
Marivaux et Beaumarchais ne suivent pas Moliere, que dans
la Tragédie ou Volt.aire est obsédé de Racine.
Les Considéralions sur La Grandeur el la Décadencedes Romains.,
l' Esprit des Lois, 1' Essai sur les Mreurs, le Siecle de Louis XI V.,
Candide, la Vie de Marianne, Manon Lescaut, Le Neveu de
Rameau, des Facéties de Voltaire en vers ou en prose, telles que
le Pauvre Diable, le PolPourri, ou la Conversation de M. l' I ntendani
des Menus en exerciceavec M. l' abbé Grizel; certaines parties de la

�]02

LE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

NouvelleHélolse , des Confessions et des Réveries:
, autant de chefs..
d'reuvre, a n'en considérer que la forme, d un art auss1 mcontestable que l'art de Watteau, de Fragonard et de Latour.
Cet art ne détonne et ne fléchit que lorsque l'emphase en altere
la pureté, lorsqu'on veut le contrain~re a~ poses orgueilleuses,
comme il arrive a Buffon, aux gesticulat1ons effrénées et aux
effusionsintempérantes, comme il arrive a Diderot eta ~ousseau.
11 y a meme une poésie du xvnie siecle. Le Rom~ntisme _nous
l'a trop longtemps fait oublier ; il identifiait poés1e_ et lyr1sme,
et le lyrisme avec une éruption déréglée de pass1ons trucuJentes.
Sur cette idée théorique, que d'ailleurs la pratique de plus
d'un romantique a tempérée,il est aisé de nier que le xvnie siécle
ait créé de la poésie ; mais, aujourd'hui, ne sommes-nous pas
mieux préparés a sentir ce qui circule de poésie vraie, ,quoique
discréte dans les vers de Voltaire et de beaucoup d'autres ?
Sans do~te,il y a beaucoup d'incurable prosa'isme danslesinnombrables productions en vers de cet~ époqu~ ; il y a beaucoup
de clinquant et de bijoux faux ; ma1s parm1 tout ce fatras, on
découvrirait des mélodies légéres, des airs vifs ou tendres o~
J'émotion se voile de badinage, ou l'esprit, l'ironie, le pers1flage, laissent passer un peu d'ame, et chantent en rythmes
greles, mais charmants. La poésie pureet ab?olue ne se re~contr!
pas au xvIIie siécle: c'est entendu, est--elle si fréquen~ -~illeurs .
L'esprit et la raison se melent partout a la sens1b1lité et a
J'imagination ; il en résulte un équilibr~ exq~is et bien. fran1
gais des facultés littéraires, dans lequel l mtelhgence ~omme.
Le xvnie siécle met fin au mouvement de la Rena1ssance; la
Querelle des Anciens et des Modernes est la liq~ida~ion_ de la
grande entreprise de Ronsard et de Du Bellay. L ~bqmté ~st
enfin digérée, et l'Italie. Tout ce qui, selon la mentahté franga1~e
du temps, pouvait etre assimilé, a été assimilé. Les grands écr1vains du régne de Louis XIV avaient su crééer un bel art a
l'antique, et pourtant tres frangais. En devenant des mode~es,
Ieurs cheís-d 'reuvre auront beau agir par leur aspectgréco-romam :
Je caractére national, qu'ils fortifiaient, l'emporta.
Si bien que, aprés les deux siécles pendant lesquels la France
s'était mise a l'école de l'antiquité, le xvnxe siécle se trouve
rejoindre le xve et le début du xvie, avant l'invasion de l'~?manisme. II rejoint meme, encore par dela, le xneet le xnie siecles.
Je veux dire que les qualités qui, aux belles époques _d~ moyen
~ge, avaient été les qualités fondamentales et caractér!stlques ~e
nos prosateurs et de nos poétes - clarté, légéreté, grace, espnt,

,.

xvn1e

SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECTS

103

ironie, lumiére, netteté, ríen d'outré, de tapageur ni de vertigineux - ces qualités se retrouvent celles de notrexvniesiécle,
épurées et affinées par le contact prolongé des anciens. Pour
la phrase et le style, le xvnie siecle (celui de Voltaire, non pas
ccrtes celui de Rousseau}, dans ses limites comme dans sa perfection, est un retour a la pure tradition frangaise ; c'est en
ce sens, quoi qu'on ait dil, le plus frangais des siédes, depuis
le xme.
Je ne voudrais plus meme accorder aujourd'hui que, pour la
grande poésie lyrique, ce temps ait été aussi radicalement stérile et inintelligent qu'on l'a cru. Le rationalisme sec et prosaique dont on fait sa marque distinctive, et qui régne en effet
dans la multitude de ses productions inférieures et dans quelques
&lt;euvres de haute valeur intellectuelle,ce n'est pas Je xv111e siecle
qui l'a inventé ; il l'a hérité du xvne.
N'est-ce pas Descartes, bien ou mal entendu, tel en tout cas
qu'on l'entendait vers 1680 ou 1700, qui a orienté les esprits
vers l'intellectualisme pur et l'analyse desséchanle ? N'est-ce
pas a la fin du siecle de Louis XIV qu'a sévi cette critique des
géomeires que Mme Dacier dénongait comme un fléau- pour la
poésie, et qui, dans la querelle des Anciens et des Modernes,
prétendant soumettre le gout a la raison, détruisait, d'abord
l'autorité des anciens, ensuite jusqu'a la notion meme de poésie?
N'est-ce pas le public du xvue siecle qui, aprés 1650, se montrait de plus en plus réfractaire a la poésie, et de plus en plus,
ne demandait aux vers que les qualités d'une bonne prose ?
C'était celles que l'on admirait cC'mmunément chez La Fontaine,
dont on ne goulait la pure poésie que comme un« je ne sais quoi,,
qu'il ne fallait pas songer a expliquer.
L'époque antipoétique de notre nalion cst véritablement
celle qui va de 1680 a 1730. Lé.)!vme siécle, qui n'a pas créé ce
courant de prosai'sme, a fait un effort continu pour retrouver
la poésie. Toutes les innovations qui disloquent la tragédie,
celles de La Motte, de Voltaire,de De Belloy, de La Harpe ou
de Ducis, ont pour objct d'y réintégrer la poésie épique ou lyrique,
dont on prend l'idée tour a tour dans Aihalie, a l'Opéra, dans
Shakespeare, el chez les Grecs. Young, Ossian, Thomson, Haller
et les Allemands servent ~ amuser cette faim de poésie que
nos vers ne satisfont plus. Qu'est-ce que la critique de Diderot,
sinon un examen des raisons pour lesquelles la grande poésie
était alors impossible en France et une recherche des conditions
dans lesquelles elle pourrail:. rena'.itre ? II y a bien autrc chose
&lt;fans cette critique ; mais cela y est.

�104

RE\°t;E DES COURS ET CONFÉREXCES

Dés le début du xvIIie siécle, la sociéLé frangaise comprit
l'erreur et le danger du rationalisme absolu, la nécessité naturelle et la beauté morale de l'activité sentimentale. On s'appliqua
a sentir, doucement, délicieusement d'abord ; orageusemenb,
frénétiquement ensuite; eL, a force de s'exercer au scntiment,
nos Frangais ravivérent en eux la capacité de sentir. ll y a la
un cas, qui n'est pas unique dans notre histoire littéraire, ou l'on
voit la raison tracer la voie au génie, et la volonté réfléchie
précéder l'activité spontanée. Ceci nous explique, remarquons-le
en passant, pourquoi si souvent, au xvn1c siécle, l'cxpression
de la sensibilité nous parait fausse, artificielle et déclamatoire ;
elle traduit moins l'émotion que la volonté d'etre ému.
Le romantisme s'est ainsi préparé chez nous pendant ce
siécle ; et l'on a le droit de dire, J\1. Mornet l'a bien montré,
que les états romantiques de sensibilité et de gout ont été définis
par la critique, mieux encore, vécus dans la société avant 1789,
a partir surtout de 1750.
11 y eut alors meme des essais d'expression pittoresque
ou plastique que résume pour nous le nom d'André Chénier.
Personne n'ignore que, Chénier mis a part, toutes les tentatives de restauration d'une grande poésic avortérent alors ;
un obsLacle infranchissable fut opposé a tous les efforts par
les regles, les bienséances, les conventions de toutes sortes, et
surtout par la fausse conception de l'usagc de la langue. Mais
les réussites furent moins rares dans les genres oi.t le xvne siecle
avait laissé moins de modeles et moins de regles ; c'cst pourquoi
la poésie (sauf la poésie légere) déserta le vers, et se réalisa
dans la prose. Les thémes romantiques et lyriques abondent,
on le sait, chez Rousseau et chez Diderot.

IV
Le champ des études, déja si vaste, comme on voit, s'élargit
encore immensément pour !'historien littéraire du xvnie siecle,
si l'on veut bien ne pas considérer la littérature en soi, comme
l'expression d'un type abstrait de vérité ou de beauté, mais
l'étudier dans la vie, et commc une manifestation de vie, sans
la séparer jamais du public qui la suscite et qui en jouit.
D'abord se pose le grand probleme : quelle a été la part de
la littérature et des écrivains dans la Révolution frangaise ?
Des historiens, d'esprit positif et attachés aux faits, ont été
tentés en ces derniéres années de réduire cette part que l'on
avait peut-etre faite trop grande antérieurement. 11 est bien

LE

xv1ne

SIECLE ET SES PRINCIP.\UX ASPECTS

105

probable que ce ne sont pas_ les li~res et le~ idées des philosophes qui ont été les cause~ 1mm~d1ates .et _d1rectcs des événements révolutionnaires. Ma1s est-1! témera1re de penser que
l'ame du peuple frangais, dans les années qui précéderent et
qui suivirent 1789, réagit aux faits_ sociaux, _et contre le~ acles
de ses gouvernants, selon la mentahté que s01xante ou so1xantedix ans de littérature philosophiquc lui avaient faite, avec les
lumiéres et les passions que ses écrivains favoris lui avaient
données. La psychologie des Frangais est un des éléments --de
l'explication de la Révolution ; et cette psychologie, ~n ~ 7~9,
est stricLcment dans la dépendance du mouvement hLteraue
du siécle.
Pour év,aluer au juste l'action de la littérature sur la société,
sur la nation il faut en étudier la diffusion a travers le royaume
et les classe~ · il faut rechercher jusqu'a quel point les idées
nouvelles desc'endirent dans le peuple, ou s'étendirent dans les
provinces ; quelle formation d'esprit avaient regue les hommes
qui jouérent des roles dans les assemblées ou les armées révolutionnaires. Il y a la bien des problemes intéressants, dont
la solution dépasse mémesinguliérement la question de l'inrlucnce
des philosophes sur la Révolution.
C'est, dans un beau cas concret, la question des rapports de la
littératurc et de la vie ; jamais, en aucun temps, ces rapports
n'ont été plus intimes, jamais public plus homogéne, n~ P!us
intelligenL, ne s'est offert aux écrivains, jamais _les écnvam~
n'ont été plus pleinement d'accord avec le pubhc sur ce qm
fait l'intéret, l'agrément et la bcauté d'un livrc.
Curieux contraste avec l'époque ac.tuella ; nous sommes au
pole opposé ; le divorce est presque complet aujourd'bui ~ntre
le public et la littérature, ou du moins les chapelles httéraires. On ne dédaigne pas le succes aulant qu'on affecte parfois de le dédaigner. Máis on veut l'avoir sans faire de « concessions » au public. On s'applique a le heurter, a ne le
subjuguer qu'en le heurtant ou le moditiant. Le mot_ d'ordre, chez les jeunes, est le mépris insolent du pubhc. Et
souvent, par snobisme, par peur de n'étre pas dans le _mo~vement le bon lecteur se laisse imposer des reuvres ou 11 n Y a
ríen ~ui l'intéresse ou qu'il comprenne. L'arti~te pré~en~ant
(a bon droit certes) ne relever que de sa consc1ence d art1ste,
en tire la conséquence plus douteuse, qu'il n'a ríen'~ faire pour
plaire au public, et que le signe du génie est unecertame ~olo~t~
de ne pas plaire. II se pique de faire son reuvre pour lu~ : mrht
cano el i\1usis. En fait, il est rare qu'un autcur n'écnve que

�106

LE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

pour lui-meme ; les Muses dont il cherchel'approbation, sont des
camarades de cénacle ou de brasserie ; a l'idée d'un grand public
il substitue celle d'une toute petite église au credo de laquelle
s'asservit aussi bien que les écrivains de salons du xvn!.6 siecle
s'asservissaient au gout des gens du monde. Les deux manieres
ont leurs avantages et leurs inconvénients. Si celle d'aujourd'hui
e~t favorable au progrés du raffinement tcchnique, peut-etre
nsque--t-elle d 'entratner pour la littératurc un abaissement
de la valeur sociale et de la signification homaine.
L'accord des écrivains et du public au xvnie siecle, !'intime
communion des créateurs et des lecteurs, nous explique non
seulement le caractére mondain, mais aussi le caractére philosophique, critique et réformateur, utilitaire et pratique que prit
alors la littérature. Toute la France souhaitait qu'on éclairat
sa raison, qu'on détruistt les erreurs, les préjugés et les abus.
La littérature s'y appliqua, parce que, chez les gens de lettres
meme, la conscience de l'artiste obéissait a la conscience du
citoyen.
Ici encore éclate l'opposition de ce temps et de notre temps.
Aujourd'hui, l'art utile et social est honni, l'art pour l'art
triomphe. La littérature est une spécialité aussi technique que
la chimie, et plus sau"age, car enfin la chimie se laisse appliquer aux besoins des hommes. La littérature actuelle prétend
exclure tout ce qui a un intéret pour la masse des hommes et
pour les sociétés : questions poli tiques et sociales, patriotisme, etc.
Elle voudrait n'admettre que ce qu'il y a dans le tempérament
et dans la sensibilité de l'auteur de plus insociablement, incommunicablement individue!. Elle tend aprement a se mettre
hors de l'usage commun de la vie.
11 est curieux de remarquer qu'en vertu du meme príncipe,
du meme désir de créer de la beauté, les beaux-arts suivent
une direction exactement contraire. Songez a la brillante renaissance des arts industriels et appliqués depuis vinrrt ou trente
an~. De vrais et de grands artistes n'ont pas déd¡igné de trava11ler a la décoration de nos habitations ; il ne leur a pas
paru indigne de leur talent, au-dessous de la dignité des arts,
de donner un caractére de beauté a nos mobiliers, a nos étoffes,
a nos bijoux, a tous les objets d'usage familier. 11s ont voulu
que toute notre vie domestique et journaliere baignat dans la
lumiére et la joie de l'art.
C'était la justement le point de vue du xvnie siecle. On trouvait naturel qu'un pamphlet contre un ministre, un écrit de
finance ou de législation, qu'on lisait dans un salon, eut un style

xv111e

SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECTS

107

tout comme les consoles ou les fauteuils dont ce salon était
garni. La pensée n'y perdait ríen : sa puissance d'action en
était multipliée ; on ne pensait pas que l'art s'avilit a servir
a des fins pratiques de vérité, de justice ou d'humanité ; on
savait reconnaitre l'art partout ou i1 se rencontrait, asa qualité
meme, et l'étiquette voyante de l'inutilité n'était pas nécessaire
pour le signaler. Quelle que fút la matiere traitée par un écrivain,le public lui demandait l'élégance et la grace de la forme. Ets.it-ce
si déraisonnable ?

ii

V

i

Il serait injuste, il serait ridicule de prétendre que le xvuie siecle
n'ait pas été connu jusqu'ici, que tout soit a faire. Non, mais
beaucoup reste a faire.
Je ne puis oublier, et je ne vewc pas diminuer tant de contributions, éclatantes ou fortes, de Sainte-Beuve, de Villemain,
de Vinet, de Bersot, de Barni, de Desnoireterres, de Loménie, de
Schérer, etc. ; plus réc,eroment, de Taine, de Brunetiére, deFaguet,
de Larroumet, d'Espinas, de Bengesco, de Barckhausen, de
Tourneux, de Lintilhac, de Philippe Godet, etc.; hier encore, pour
ne parler que des morts, d'AlbertMonod etde ce Pierre-Maurice
Masson, dont la disparition est un désastre pour nos études.
Je me reprocherais de ne pas nommer Ruplinger et Pierre
Hennant, ces jeunes normaliens morts comme Masson pour la
France et qui ont eu tout juste le temps d'indiquer, par leur premier essai, qu'ils voulaient consacrer au xvme siecle toute leur
force de travail et de pensée.
Si considérable qu'ait été la somme des recherches et des
résultats obtenus depuis 1830, et surtout depuis une quarantaine
-d'années, le champ est illimité, les problemes innombrables, les
documents abondants a tel point qu'on n'en a étudié encore
qu'une petite partie. De riches dépots, d'immenses collections ont été a peine exp]orés. Ni Montesquieu, ni Voltaire,
ni Rousseau, sur lesquels on a tant écrit, ne sont encore completement connus. Tous les jours on nous apporte de l'inédit,
des lettres, des mémoires, meme des ouvrages achevés ou presque
achevés, qui n'ont pu etre publiés en leur temps. 11 est impossible de prévoir le jour ou il ne restera plus de lettres de Voltaire
et de Rousseau a publier, plus de manuscrits de Diderot.
Beaucoup de sujets, etdesplus considérables, sont a reprendre;
nombre d'études faites par des hommes d'un talent séduisant
ou supérieur ont hesoin d'etre vérifiées, soit qu'on dispose

�108

REVUE DES COGRS ET CO~FÉREXCES

aujourd'hui de documents qu'ils n'ont pas connus, soit que
leurs conclusions passionnées soient a redresser. Longtemps
le xvme siécle a été un champ de bataille : on était pour ou
LOntre les philosophes, pour ou contre Voltaire, pour ou contre
Rousseau. On n'en abordait l'étude que pour démolir ou vengn
l'Église, la propriété, la Monarchie, ou bien la libre penséc, le
libéralismc, la démocratie. Les parties et les sectcs du x1x.e siécle
s'invectivaient a travers le xv11ie.
Ce temps-la n'est pas encore tout a fait disparu, et les passions ne sont point éteintes. Cependant le monde a marché ;
des questions sont refroidies, d'autres sont résolues, ou ne se
posent plus du tout dans les memes termes. Pour une bonne
part, le xvme siecle est décidément du passé, est entré dans
l'histoire ; l'étude objective est possible.
De plus, un réel progres s'est fait dansles méthodesde travail.
Les esprit ont acquis des habitudes exigeantes d'exaclitude et
de critique ; si elles ne sont point encore universcllcs, du moins
sont-elles suffisamment répandues.
Le grand príncipe souvent énoncé, est la recherche patiente
et scrupuleuse du vrai. « Le vrai, le vraiseul. disaitSainte-Beuve,
notre ma1tre ; et que le beau et le bien s'en tirent cnsuite comme
ils peuvent (1). » 11 envoyait au diable, une autre fois, tous les
&lt;( fétichcs ». Dans le meme esprit, Alphonse Peyrat écrivait
en 1856:
&lt;&lt; 11 y a, en poli tique et en philosophie, aussi bien qu 'en religion,
des íanatiques qui font du tombeau de lcurs s~ints un sanetuaire pour toutes leurs folies ; c'est la un mal contre lequel la
police littéraire doit se montrer sévere (2). »
Peyrat ajoutait : « Mais la sévérité n'est pas l'injustice. »
Souvenons-nous-en ; le dénigrement et la diffamation n'ont
rien a voir avec l'esprit critique; la justice et la vérité n'interdisent pas la sympathic ; elles l'exigent bien plutot. Aucune vie
étrangére ne se pénetre que par la sympathie. Comme Bergson
nous invite quelque part a nous faire guépes, si nous "oulons
saisir l'élan de la vie naturelle instincthe, de meme, pour r.omprendre Voltaire et Rousseau, iI faut nous faire un moment
Voltaire et Rousseau ; et faisons-nous Pompignan, pour etre
justes a Pompignan. L'analyse et la ,:ritique ont besoin de la
sympathie, qui n'est p8s la iantaisie, pour pénétrer jusqu'au
fond d'une ame et d'une reuvre. Mais la sympathies'égarerait,
( l) C()rrespondance, II, 41.
(2) Hisloire el religion p. 250.

LE

xv111e

SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECTS

109

tout comme la haine, si l'érudition ne l'éclafrait et ne tui apportait a chaque instant ses controles.
L'histoire ne se fait avec quelque süreté que par l'érudition,
qui est une reuvre collective. Alphonse Peyrat le savait. 11 y a
80 ans, daos un vigoureux article consacré au troisieme volume
de Michelet, Peyrat insistait, nous dit M. J. Reinach, « sur les
périls et les incertitudes des grandes syntheses, l'impossibilité
de formuler des idées générales en l'absence des centaines de
monographies que réclame une époque aussi complexe et aussi
vaste que le Moyen Age, et les erreurs particulieres que son besoin
de tout généraliser a fait commettre a l'éloquent auteur de
cet ouvrage prémaluré. »
Nous ne pouvons pas regrctter, et Peyrat, ce lettré, ne regrettait, certes pas, que Michelet ait écrit son chef-d'reuvre ; mais
le génie suit des routes a part. La mcrveille de vision et de sensibilité personnelles, que Michelet a donnée, n'est pas, etnepouvait pasetre l'histoire de France vraie et défmitive. Une armée
d'érudit,s fabrique depuis un siecle les centaines et les centaines
de monographies qui seront les pilotis sur lesquels pourra s' élever
une synthese moins hasardeuse. L'histoire littéraire n'est pas
dans une condition différente du resl,e des sciences historiques.
Des lettrés s'inquietent ; a la lumiere crue des documents,
dans l'enquete impitoyable de la critique, que vont devenir nos
grands hommes ? Il y a des gens de goíit qui sont genés pour
admirer si Voltaire et Rousseau, comme La Fontaine et Racinp,
comme Stendhal et Víctor Ilugo, n'ont pas été sans faiblesse.
Ils sont pcinés, ou ils s'indignent, quand aux nobles figures de
légende qu'ils étaient habiLués a vénérer, lapointilleuse érudition
substitue d'autres images moins idéaleset moins pures.
Jusqu'au xvnie siecle, ce danger n'étaitguére a craindre pour les
grands écrivaius ; le document est rare sur leur vie ; et quand il se
trouve, il touche plutot la vie extérieureque la vie intime: c'es~ une
piece d'archives plus souvent qu'un document psycholog1que.
La curiosité du public ne s'at,tachait guere en ces temps.-la.
a la personne des écrivains ; aussi sait-on bien peu sur les horomes
que furent Rabelais, Moliere, et meme Racine avant sa retraite.
Leur humeur, leurs sentiroenLs vrais, les mouvements profonds
de leurs ames nous échappent. D'ordinaire, le lecteur qui
ne se résout pas a ignorer l'auteur, se le faital'image de son livre:
Rabelais est ivrogne ; Racine, doux, et Pascal tragiquement
désespéré.
Au xv111e siécle, les choses changent : l'homme de lettres
est un homme du monde ; le monde a les yeux fixés sur lui ;

�LE XVllle SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECT:',

IIO

RE\' UE DE!&gt;. COUR" l'T co:-.FÉRE:SCES

la publicité s' at.lache a tous ses geste!'. Lui-meme prend volont.iers
l'univers a t.émoin en tout.e occasion. Voltaire n'a pas une colere,
ou une colique, dont une de ses dix ou douze mille Jet.tres ne
nous fasse la confidence. Comment voulez-vous qu'un hommese dresse devant. la postérité en posture de héros de Plutarque,
quand il s'est ainsi confcssé t.ous les jours pendant soixant.e ans,
ou quand, pendant vingt ans, l'Europe a défilé a sa table ou
dans sa chamhre il coucher ? Rousseau a-t-il moins vécu en
public, malgré la mauvaise humeur dontil accueillaitles visiteurs?
11 faut nous résignrr a voir et a présenter ces grands homme,;
du xvnie siecle comme ils furent, et non pas comme nous désirons qu' ils aient été.
Faut-il apres tout. nous étonner qu'un grand homme ait été
un homme ? « Ordinairement, écrit Pascal, on regarde saint.
Athanase, sainte Thérese et les autres commc couronnés de
gloire et agissant avec nous comme des dieux ... - C'ét.ait des
saints, disons-nous; ce n'est pas comme nous.-Que se passait-il
alors ? Saint. Athanase élait un homme appelé Athanase, accusé
de plusieurs crimes, condamné &lt;&gt;n tel et tel concile pour tel ou
tel crime. Tous les éveques y consentaient, et le pape enfin. 11
Mgr Dupanloup fa.it écho a Pascal dans une page curieuse
de son Journal intime. « Depuis quelque temps, vue claire de
la misere, de la faiblesse humaine, en chaque homme, dans les
plus éminents et les plus saints: Quid esl horno? M. T ... , M. G... ,
M. V ... Je ne sais pas si les saints ét.aient mieux que ceux-ci.
Nous ne les voyons que de loin, et de Join on ne sait rien commc
il faut ... De loin on ne sait pas le fond, ni les détails. On sait
quelques traits qui ont sailli sans raison, et. qui ne sont pas le
vrai d 'un homme. »
A la lumiére de l'impartiale érudition, celui quiétudie Volt.aire,
Rousseau, Diderot, Beaumarchais, n 'importe qui des plusgrands,
est tenté de dire souvent comme Mgr Dupanloup : « Et tout
cela, c'est ce qu'il y a de mieux I » Ne regrettons pas le temps
oil la transfiguration ét.ait possible et pour ainsi dire inévitable.
Consolons-nous de toucher « le vrai de l'homme ». Voila qui
compense la perte d'un mensonge charmant, plus solennel
que charmant. Au lieu de héros raidis dans les altitudes légendaires, nous voyons des hommes comme nous, plus grands
que nous par le génie, mais participant a toutes les miseres,
a toutes les faiblesses de la commune humanité : ni dieux, ni
monstres.
Est-ce que les Confessions ont perdu de leur poésie par le
travail critique de Ritter, de Mugnier, de tant d'érudits Suisses

111

ou Fran!;ais qui les ont épluchées ligne aligne? Ces érudits ont-ils
détruit autre chose que des mensonges et des fadeurs ? Le
Rousseau qu'ils ont fait surgir des documents, ce Rousseau, plus
u:oub_le, plus douloureux, plus réel, parle-t-il moins a nos imagmabo~s et a nos c~ur~, est-il moins humain, que le bonhomme
at~(•ndnssant, en b1scmt. ou en porcelaine, que nos péres dressa~entsurleurs bureaux, une herhe a la main, en face d'un Volt.aire également attendri et bonhomme ?
~st-ce que le simpl_e spectacle de la vie n 'est pas plus merve1lleux, plus pat.hét.ique, plus chargé d'enseignements virils
que l'éle~nelle contemplation des bustes académiques dont 0 ~
no.us a s1 longtemps offert la majestueuse galerie ? Est-ce que
meme ~es grands ho°!~es ne sont pas vraiment plus grand:-.
des qu i1 esl avéré qu 11s sont de notre race faits de la meme
argile, les pieds rivés au meme sol, mais l¡ tele et la pen"-fo
dans les cieux ?
' ,
, On _n~ s'ap~toie ~as moins quelqueíois sur le traitement que
1 érud1t10~ fa1t subir aux chefs-d'reuvre. N'est-ce pas diminuer
leur prest1ge que de remonter a leurs sources 7 C'est la un senliment assez rép?_ndu par~i les gens de lettres et les poetes : pour
les hommes d 1magmabon un caractere mystérieux et sacré
s'attache aux reu'Vres littéraires, comme aux fleuves dont les
sourc~ sonl inconnues. Les explorateurs du x1xe sieci'e ont fait
du N1l un fleuve banal qui 'Vienl de quelque part. N'est-ce pas
M. d~ Sacy, au xv1ie siede, qui en voulait a Descartes d'avoir
détrmt la beauté du soleil, en nous en faisant connattre la constitution physique (1) ? On aime que le chef-d'reuue ait l'air
com~~ tom,bé du_ ciel, qu'il donne l'impression d'une création
ez nih1lo, d un m1racle. Le miracle du Cid; le miracle d'Andromaque ; le miracle des A1édilalions.
Mais ce que la_ iantaisie peut perdre de reves, l'intelligence
le _regagne en vénté. N'est-ce ríen de savoir comment ont été
fa1t~s le~ Lellr~s philosophiques et Candide, la Nouvelle Hélolse,
ou l Ém_1Le ? C est par la_ q~'on pénétre dans la psychologie d'un
auteur , ~te1 est en multiphant les études de ce genre qu'on arrivera_ a_fa1~e, avec quelque sureté, la psychologie de l'invention.
Est-11 md1fférent de savoir ce que Volt.aire et Rousseau pour
!'un ou l'autre de leurs ouHages, ont du a leurs deva~ciers,
11lustres ou obscurs, aux courant.s d'idées qui circulaient en
F,ranc~ et en Europe ? ~ourq_uoi iaut-il qu'il ne soit permis
d exphquer les reuvres httéraires que par la biographie des
(1) Sainlc•Beuve, Porl•Royaf, l. II, p, 339.

�11"'2

HEVUE DE';

couns

ET CONFÉflE:\CES

auteurs, par les événements personnels de leur vie, par les acci.
dents de leur santé ? :riioyen précieux d'information a coup súr,
mais qui ne donne pas touL.
Est-ce que la connaissancc des sourccs d'un livre en delruit
l'originalité ? Point du tout. Elle la cerne ; elle la précise ; en
dislinguant les éléments empruntés, elle fait apparattre ce que
l'auteur a mis daos son ceu'lire de soi, de personncl, d'unique et
de nouveau. Ne nous privons pas d'un moyen d'écarter l'erreur
1&gt;t de diminuer le , ague dans l'bistoire littéraire. 11 restera toujours assez de « miracle », c'cst-a-dire d'imprévu et d'incxplicable, dans les créations du génie.
C'est la recherche aLtentive des sources et des influenc.es qui
nous fait apercevoir avec quelque exaetitude les communications des esprils : et non seulement d'une généraLion a l'autre
dans la meme nation, mais d'une nation a l'autre. On a beaucoup
dit sur les relations de la France et del' Angleterre au xvniesiecle,
JI y a beaucoup a dire encore.Que Voltaire aitvécu a Londres,
qu'il ait été influencé par Shakespeare et par Lillo, par Toland,
par Collins et par Bolingbroke : il y a meme des bacheliers qui
le savent. Mais jusqu'oi.t précisément est allée sa connaissance,
jusqu'ou son intelligence des choses anglaises ? Jusqu'A quel
point s'est-il laissé pénétrer, modifier, é'\leiller par la poésie ou
la philosophie anglaises? Et qu'avons-nous rendu a l'Angleterrc.
dont nous a'\1011s tant regu ? Ce que la Fran..:e et l'Angleterre
se sont mutuellement emprunté, n'est-ce pas ce dont elles sentaient secretement le besoin, et que leurs littératures nationales
n'étaient pas capables ou refusaient de leur donner ? 11 n'y
a pas d'étude plus passionnante que celle qui s'applique Asuivre
d'un pays a l'autre le jeu des échanges intellectuels, et le passage
des courants européens, de pensée et de sensibilité. Mais autant
il est aisé sur ce sujet de débiter éloquemment des choses vagues,
autant il faut d'érudition scrupuleuseet patiente pour se rendre
compte a peu pres du mouvement réel, multiple et irrégulier,
de la vie.
Plus large encore est le sujet qui s'offre a notreinvestigation,
quand nous songeons a l'empire exercé par la civilisation frangaise au xv11ie siécle. On lit nos livres a Londres, en Espagne, et
meme, vers la fin du siécle, :i Philadelphie. On joue nos pieces
en Allemagne, a Saint-Pétersbourg et a Naples. On parle frangais a Berlin, en Suede et en Russie. Des rois, des genllemen et
des boyards, des hommes et des femmes de toutes les nations
s'inscrivent alors parmi les écrivains frangais. La conquete
commencée par le xvu8 siecle, s'étend et s'acheve dans le xvuie.

LE

w

xv111e

113

SIECLE ET SES PRINCIPAUX ASPECTS

C'est connu en gros ; mais le détail et les modes infiniment variés
de cette conquete sont encore en grande partie a rechercher.
Q_uels ouvrages franliais a-t-on lus ici ou la ? Quels étrangers
vmrent chez nous ? Quels Frangais séjoumérent a J'étranger ?
Quelle fut I'ceuvre de tous ces pionniers obscurs, mattres de
l~n~~e, précepteu1:5, par lesquels se sont allumés des foyers de
c1vil1sation franga1se en Russie, en Moldavie en Valachie en
Ho1;1gri_e ? De tous ces contac~ avec !'esprit fran 11ais, qu~lles
exe1tat1ons reliurent, dans les d1vers pays de l'Europe ou de l'Amérique, les littératures ou les eonsciences nationales ? 11 n'y a
pa~, pour u~ Frangais, de recher~he plus réconfortante que celle
qui nous fa1t contempler la dommation universelle qui fut concédée a la France en ce temps-la par l'humanité civilisée : domination pacifique qui, assurément, au siecle de Louis XV au
temps de Ros~ach, n'était pa_s fondée sur la force et le pre~tige
des armes, mais sur la séduction de !'esprit et le charme de la
société.
~a connaissaD:e,e é~udi~e est lente et facheuse a acquérir ;
ma1s l?utes le1s 1magmat1ons_ sont pauvres en comparaisoi. des
évocations qu ell_e rend poss1bles. Seule, je le répéte, elle nous
approche de la v1e du passé.
Quand ce ne serait pas assez pour nous persuader de nous
soumettre a ses méthodes et de leur pardonner Ieur lourdeur et
leur austérité, nous y serions amenés par l'intéret de soustraire
le xvnie siécle aux controverses des partís et des sectes. On
n'aura jamais fini de disputer sur la vérité ou la fausseté sur
la bienfaisance ou la malfaisance des idées de Voltair; de
Diderot et de Rousseau ; mais quand il s'agit d'en démele; les
origines, de tracer la courbe de leur succés ou la carte de Ieur
circulation, on peut s'entendre sans sacrifice d'aucun c6té : et
l'on s'e~tendra d'autant mieu.x qu'onpratiquera les memes méthodes _mdépendantes des sentiments qu'on professe et des
conc:lus1ons q~'on dé~ire. Ainsi s'a,! crottra de jour en jour le
nombre des fa1ts acqms et des résultats certains ou consentis ·
ains~ ira s'élargissant le domaine commun des intelligence;
cultivées: pendan_t qu~ peu_ ~ peu _l~ paix s'étendr~ d'un probleme a I autre. Ams1 1 érud1bon cnhque dont le v1sage effraie
parfúis les gens du monde et des gens d~ lettres, sera un instr~ment de concorde spirituelle entre les Frangais ; elle trava!llera e!flcaLement, sur les terrains les plus brulants de l'histo1re des 1dées, a créer une sorte d' U nion Sacrée dont le renom
et l'autorité de la pensée frai.liaise dans le monde profiteront.
8

�LES THÉORIES DE L'J:-;DUCTION ET DE L'EXPÍ:RIMENTATION

Les théories de l'induotion et de
l' expérimentation
Cours de 11. LALlNDE
Profuseur 4 la Sorbonne.

LE~ON

III

Lea origines de la m é thode expérlmentale.

Nous avo~s ~u précédemment qu'il y avait au moins trois
~~oblelll:cs d1stmcts 5?';1S _le nom commun de « fondemcnt de
l mducbon » : 1° la lég1timité de tellcs et telles inductions dctellc
ou _telle sortc_ d'cxtrapol~tion ou d'hypothesc ; 20 le príncipe
logtqu? du ra_1sonncment mductif ; ~o les raisons psychologiqucs
e~ philosoph1qucs de notre assentimcnt aux vérités expérienttclles.
~e _Prcmier de ces problemcs est celui auquel nous consacrerons
pnnc1p~lemcnt le cours de cette annéc. II est, d'ailleurs, la base
nécessaire des ~e~x ~utres. En efict, toute scicnce normative
suppose m~e d1stincbon spontanée, antérieure a la réflexion
entre ce qw est, dans son domaine, correct ou incorrcct réus·i
ou manqué. La logiquc es~ une scie~ce normative, des qu'~lle ne
b_orne pas ª':1 pur formalis~e (qw par lui-meme, d'aillcurs, n'a
ricn de_ spéc1fiquement lo?1que)_: elle a pour objct la distinction
du vrai_ et du faux, d':1 _bien raisonné et du mal raisonné. C'est
avec raison que les _logtc1cns de Port-Royal ont défini lcur reuvre
c?mme u les r_éflexions que les_ hommcs ont faitcs sur les princ1~ales opérations de leur esprit•, ajoutant que u tout cela se
fa1t :naturellcment, et quclquefois mieux par ccux qui n'ont
apprJS a~cune regle de la logique que par ceux qui les
ont appnses » et q'!e « cet ar~ ne c~nsiste pas a trouver le moycn
de faire ces op~rati~ns ..., ma1s ~ fa1re des réflcxions sur ce que la
natur~ n?'!s frut fa1:e • , réflexions qui dans la suitenemanquent
pas ~ ut1lité._ Condillac a _presque dit la meme chose dans le
premi~r chap1tre de sa Log,que, et J .-S. Mili, au début du V Je livre
de la s1enne, a propos de la méthode des sciences morales.

:e

•

115

. Comment s'est formée la mélhode expérimcntale ? On pourrait
dire, avcc une égale justcsse, que !'origine en est toutc récente
ou qu'cllc se perd dans la nuit des temps. Toutc récente, si
l'o~ considere les procédés syslématiques et réfléchis d'explorat-1on pratiqués par Léonard de Vinci, les astronomes de la
Renai~sance, Galilée, et digérés par Bacon en un nouvel Organon ;
tres antique, si l'on considere les démarches spontanées dont la
scicnce moderne est la rationalisation. Il y a la une sorte de loi
générale. Toute rationalité est r ationalisation. L'empirisme
pur est absurde : ce qu'on appelle « les faits • incorpore des
éléments cmpruntés a l'activité de l'esprit et a ses tcndanccs.
Mais le rationalisme pur n'est pas moins absurde : il n'y a pas
pour toutes les époques et pour tous les peuples un tableau invariable des príncipes de l'entendement pur ; comme les nations
dont parle Vigny, nous nous éveillons in mediis rebus, au milieu
d'une connaissance déja acquise et déja en mouvement. C'est
une idée fausse de dire avec Hegel que la philosophie ne peut rien
présupposer. Ce qui est vrai, c'est qu'clle rcvient sans ccsse sur
ses présuppositions, pour les confrontcr l'une avec l'autre, et
avcc les conséquences qu'elles annonccnt ; elle cherche a les
éprouver, a les élucider, a en diminuer le nombre. C'est un travail
de dissolution ou d'involution, guidé par le besoin de se rapprocher autant que possible de l'unique et de l'identique. De sorte
qu'a la limite, en eflet, elle les éliminerait toutcs; mais cela n'est
qu'une asymptote. A chaque moment, elle dégage un systeme
logique relativement stable, pratiquement invariable par rapport
aux erreurs ou aux fantaisics des individus, et qui fait autorité
par rapport a cux. C'cst la raison constiluée, dans laquelle il
faut avoir confiance, et de laquelle est vrai presque tout ce que
le rationalisme a coutume d'opposerau traditionalisme, a la sagcsse empirique des hommes qui ont « de l'expérience ». «Autre
chose, disait Claude Benard, est d'avoir de l'expérience, autre
chose de fairc des expériences. •
Dans l'Antiquité, on a cu généralement lemépris de l'expérimcntation, comme de quelque chose de manuel et de servile.
On le voit dans le fragment si caractéristique d'Eudéme (conservé
par Proclus dans son commentaire sur Euclide) : « Pythagore,
le premier, fit de ces connaissanccs(lesconnaissances arithméticogéométr;ques) une discipline libérale en considérant de haut leurs
fondcmcnts et en examinant (démontrant ? ) les théoremes d'une
maniere immatérielle et rationnelle. » Voir encore ce que dit
Platon sur le langage des géometrcs, grossierement matériel
en apparence, tout idéal au fond (Républ., VII). L'idéal est

�116

REVUE DES COl'RS ET CONFÉRENCES

de reconstituer les choses par !'esprit seul, cornme le fait par
exernple Archimede dans son traité Des corps floltanls, qui est
typique. 11 commence par des propositions purement géométriques et par la définition d priori du fluide : « Hypolhese :
On adrnet que la nature d'un fluide est telle que ses parties sont
également placées et continues entre elles ; que celle qui est
moins pressée est déplacée par celle qui l'est davantage ; que
chaque partie du fluide est pressée par le fluide qui est au-dessus
suivant la verticale. » Partant de la, il démontre que la surfacc
de tout fluide en repos doit etre spbérique ; qu'un corps ayant
meme densité que le fluide descendra jusqu'a ce qu'il soit complétement immergé, etc., etc.. Et ~es démonstr~tions se suiv_ent
comme dans un traité de géométne, quelquef01s meme dédwtes
par l'absurde. Aucun appel n'est fait a l'expérience; et meme, au
cours du Trailé, il n'introduit qu'une seule « hypothése » nouvelle :
« On suppose que les corps qui, dans un fluide, sont poussés vers le
baut le sont suivant la verticale qui passe par leur centre de
gravité. » Que la légende soit vraie ou fausse, l'expérience a
suggéré ces constructions, mais exactement comrne elle peut
suggérer au géometre de construire_ des ce~cle_s ~u des cylindres.
Sans doute Archiméde, dans la pratique, Ia1sa1t-1I quelques expériences, mais sans en parler, a titre de tatonnement ou de v~ri~
fication. Mais la science exige pour lui l'enchatnement d prior,
d'idées défmies in abslraclo.
S'il n'y avait dans le monde que des solides, s?nt raité des corp_s
flollanls garderait touLe sa valeur démonstrat1ve : seulement, il
ne s'appliquerait a ríen.
Cette méthode existe toujours. On refait, par des postulats
admis a titre de príncipes, une nature schématique qu'on tache
de rendre aussi adéquate que possihle a certains faits connus.
C'est évidemment un bon moyen d'assimiler entre eux les choses
et !'esprit, qui s'efiorce d'en construire un double d'aprés ses
propres lois et en n'y me_ttant que des pensées.. Cependant,
au point de vue pratique, d y a de grands mconvéments . a procéder ainsi. D'abord, il y abien des résultats qu'on n'attemt pas
d priori. De -plus, on détruit com~e un échafaudage inut~le, la
vérítable suite de la pensée créatnce ; on force ceux a qui ~ on
présente les cboses de cetle maniere arecevoir d'.ah~rd des noti_ons
et des principes qui semblent purement arb1tram~s et qw ne
peuvent cesser d'etre obscurs po~r eux que lorsq~'ds en seronl
venus tardivement aux efiets qui en sont les vra1s fondements.
Enfin: on relie par '1'analyse mathématique des faits qui certai:
nement, en eux-memes, sont reliés d'une tout autre fa~on. S1

LES THÉORIES DE L'l'.';OUCTION E'F DE L'EXPÉnI\IE:0.TATION

117

la nature « ne se soucie pas des difficultésd'analyse », c'est parce
qu'elle ne procede pas par développements en séríe ni par intégrales. Les mathématiques rendent a coup sur des services
immenses: mais elles ne seraient un véritable instrument d'assinúlation entre le pbysique et le mental que si elles se composaient
exclusivement de ces opérations ou démonstrations queCournot
appelaiL rationnelles, par opposition a ces opérations seulement
logiques, qui forment la majeure partie, et peut-etre la totalité
du calcul algébrique appliqué aux phénoménes matériels.
La mélhode d'A.,rchimede avait done besoin, pour devenir
féconde, d'etre d'abord abandonnée pour une méthode rnoins
ambiLieuse, plus directe, consistant a inventorier la nature,
a en faire la description, quitte a ne pas la comprendre tout
de suite. Bien qu'elle ressemble étroitement aux formes les plus
avancées de la méthode expérimentale, elle était un obstacle
au développement de celle-ci. L'idée de recueillir des faits,
puis de construire des dispositifs matériels tels que le résultat de l'observation ne soit pas le meme suivant que le
cours de la nature aura été tel ou tel, voila précisément ce qui a
renouvelé la physique de Bacon, de Galilée, et meme de Descartes. De la, le balancement perpétuel entreles deuxpréceptes:
Ne cherchez pas a deviner d'avance, constatez. - Tachez
d'abord de deviner : la nature ne répond ríen a qui ne sait pas ce
qu 'il faut lui demander.
Comme l'a fait tres justement observer M. Egger (Science
ancienne el science moderne, Revue de l'enseignement, 1890) les
anciens savants, meme au musée d'Alexandrie, n'ont jamais eu
de laboratoires.« Dans les idées d'alors, dit-il,lascience et l'expérimentation étaient choses distinctes,presqueopposées.L'idée de
laboratoire était associée a celles de magie, de superstition, de
charlatanisme. »- Ce qui prépare le plus directement, dans
l'Antiquité, la science proprement expérimentale, ce sont: 1° les
recettes des artisans: il ya eu dans l'Antiquité de vraismanuels
techniques, les Traités de mécanique pratique de Héron d' Alexandrie, de Vitruve ; des manuels de chimie dont on retrouve la
postérité dans les Composiliones ad lingenda, Liber ignium, ele.•
(Voir les études de Berthelot sur les Origines de l'Alchimie) ; 20 (tres étroitement liées aux premieres) des recettes thaumaturgiques: moyen de faire un autel ou le feu s'allume delui-meme,
ou bien dont les portes s'ouvrent seules quand on y fait du feu.
Dans les temples égyptiens, il y a eu certainement une physique
&lt;l'illusionnistes. Longtemps encore, de nos jours meme, on a
vendu, sous le nom de« boites de physique ll, des boites de petits

�118

REVUE DES COURS ET CO~FÉRE~CES

appareils de prestidigitation : gobelets, piliers de Salomon,ete..
On trouve cependant une idée juste de la méthode expérimen•
tale, semble-t-il, chez les médecins dits empiriques ou sceptiques.
Voir BROCHARD, Les sceptiques grecs, livre IV : Les médecins
sceptiques. Ménodote de Nicomédie (1er siecle aprés J.-C.) ;
Sextus Empiricus (vers 200). Ils semblent bien avoir eu l'idée,
dans leur domaine médica!, d'une enquete systématique, coruportant invention d'idées théoriques, puis vérification par les faits,
La tradition de la science expérimentale anciennea été prolongée au Moyen Age par les occultistes et les alchimistes, et,
par suite, est longtemps restée liée a leurs attitudes d'esprit.
On trouve encore la trace tres nette du secret scientifique
jusque chez Francis Bacon, surtout dans ses petits ouvrages :
De Inlerprelalione nalurae proemium ; Temporis Partus masculus,
Valerius Terminus (voir étudesur le Valerius Terminus dans le
Congres d'Hisloire des sciences de 1900). Il veut que le livre de
science « lectorem sibi deponat et quasi adoptet » /Temp.,-art.
mas.). Cf. aussi l'expression : « Ad filios scientiarum ». Son
Atlantide est une cité savante, organisée comme une société
secrete : on s'est meme demandé si elle ne tenait pasaux origines
de la franc-ma1t0nnerie.
Le Moyen Age avait done hérité d'une masse de connaissances
empiriques confuses et plus ou moins suspectes, en meme temps
que de la tradition mathématique qui vient de Pythagore et de
Platon. On sait que! rllle les Arabes ont joué dans cette transmission. Mais l'assimilation de ces matériaux scientifiques
hétérogénes a été tardive. L'idée de ce qu'il faudrait faire pour y
mettre de l'ordre, pour constituer un vrai savoir, en donnant
a tous les phénomenes la forme intelligible que les mathématiques
donnent a quelques-uns d'entre eux, semble avoir couvé obscurément pendant des siécles avant d'éclater dans les systémes de
la fin du xv1e et du xvue siecle. - On l'apergoit tres nettement
au passage chez Roger Bacon, franciscain que Henan a appelé
« le vrai prince de la pensée au Moyen Age ». Mais lui-meme
rapporte ses idées a l'influence d'un matLre peu connu, Pierre de
Maricourt, Dominus experimenlorum (1). Bacon était un alchi(1) Des travaux récents ont mis en lumiere un autre précurseur, Robert
Grosseteste, éveque de Lincoln (Roberlus Lincolniensis, Roberlus Capito,

(1175 Y-1253). Duhem avait assez longuement parlé de lui, mais presque

exclusivement comme astronome, aux lomes III et V de son Systtme du
Monde, dans lesquels il étudie aussi Roger Bacon a ce méme point de vue.
L. Baur, qui avait déjá contribué a l'ouvrage collectif ~ur Roger Bacon
(publié a úxford en 1914, sous la direclion de A. G. Lillle) par un article

LBS

THÉORIES DE L'INDUCTION ET DE L'EXPÉRIMENTATION 119

miste, accusé de sorcellerie, et parle dans ses ceuvresd'unequantité de tours magiques (magie naturelle). II y a chez lui un mélange d'erreurs singulieres et de connaissances tres avancées, et
surtout une puissance d'anticipation singuliere. II est, comme on a
dit, antiscolastique ; il se plaint des scolastiques, ses contemporains, par lesquels il a été persécuté, et qui ne cessent, dit-il,
d'anathématiser a les mathématiques, l'expérience, l'alchimie,
la• perspective • (optique géométrique) 11. II y a lieu de remarquer
chez lui cette ferme volonté d'unir les mathématiques et l'expérience : toute la 4e partie de l'Opus Maius, notamment, est un
plaidoyer pour l'utilité des mathématiques dans la connaissance
des choses humaines et divines. « On peut, dit-il, démontrer par
les mathématiques tout ce qui est nécessaire a la physique; et.
sans elles, il est impossible d'avoir une connaissance exacte des
choses de ce monde. ,, - La 6 8 partie a pour titre De scientia
ezperimentali. II y écrit : « Il y a trois manieres de connattre la
vérité : l'autorité, qui ne peut produire que la foi, quand elle est
justifiée aux yeux de la raison ; le raisonnement, dont les conclusions les plus certaines laissent a désirer, si on ne les vérifie
pas ; et enfin l'expérience, qui se suffit a elle-meme. » Il constate
(Opus lerlium, ch. XIII) que l'expérience naturelle est imparfaite, en ce qu'elle n'a pas conscience de sa puissance, qu'elle
ne se rend pas compte de ses procédés ; elle peut suffire a des
artisans, non a des savants. Au-dessus d'elle, « il y a la sciencede
faire des expériences qui ne soient pas débiles et incomplétes ».
Mais pas de regles précises pour la conduire : il connatt bien,
commc nous l'avons vu, et il rappelle, dans ce passage meme, le
rl:lle que doivent jouer les mathématiques dans cette expérience
savante ; il y a ajouté ce qu'il appelle « l'inspiration divine ». Émile Charles, par une critique des textes, a soutenu qu'il
s'agissait, sous ce nom dela raison, de l'interprétation de la nature
pa1· nos idées (1). Encore n'est-ce pas évident.
Entre Roger Bacon, mort dans les derniéres années du
sur l'influence de Grosset.este, a fait parallre en 1917 un ouvrage étendu¡
Die Philosophit des Robert Grosselesle, qui cont.ient un grand nombre de
rapprochements entre ses idées scienliflques et celles de Bacon r communauté
de questions, quelquefois méme communaulé de formules; éloges ~e
Grossete~te et aJlusions a te! ou tel de ses ouvrages. 11 reste cependant clair,
semble-t-il, qu'il y a de \'un a l'autre un progril~ ~onsidérable des idées.-:Sur les rapporls de la science et des croyances reilg1euses au Moyen Age. v01r
les belles Etudes de philosophie médituale de !lf. Gilson (Publication de l'Université de Strasbourg, 1921).
(!) Voir son ouvrage sur Roger Bacon, remarquable surlout pour s011
époque (1861).

�120

REVUE DES COURS ET CO~FÉRE:-CE,';

xme siécle, et Frangois Bacon s'étend une période ou il n'y a plus
d'homme aussi symptomatique de la « traditio lampadis ~ et
de l'effort vers la constitution de ce que nous appelons la science.
Une autre forme de philosophie domine, surtoutaristotélicienne,
défiante a la fois de l'expérienceetdumathématisme. lly a la des
i:aisons analogues a celles de l'Antiquité: association a des doctrines réprouvées : astrologie, magie, sorcellerie (malhemalicus
souvent pris pour astrologue, comme philosophus pour alchi:n1iste) ; suspicion d'impiété a la fois et de charlatanisme, qui
a du etre souvent fondée. On y trouve presque toutes les idécs
qui serviront plus tard a l'édification de la méthode expérimentale, quclquefois d'une fagon surprenante ; mais a l'état fragmentaire. dispersées,melées d'erreurs et souvent de divagations
extraordinaires.
L'ceuvre de la science est surtout une reuvre d'assimilation
de malériaux hélérogenes, venus de provenance tres diverse.
Contrairement au préjugé évolutionniste qui vicie actuellemcnl
presque toutes nos études (meme chez ceux qui parlent avec
dédain de la philosophie de Spencer !),les origines des choses ne
sont presque jamais unes et simples, pour se dillérencier ensuite.
C'est parliculiéremcnt ncl dans la physique, dont les origines
sont visiblement polygénétiques : diversilé des matiéres sur
Jesquelles s'exerce l'induction des divers art.isans ; diversité des
régions ou les connaissances ont pris naissance ; diverbité des
oµinions et des systemes qui se forment a leur occasion. Elle ne
n•ssemble pas a un arbre, mais a un fleuve grossi d'affiuents. D 'autre part, la science, telle que nous la comprenons, a be;;oin
d'un public comme l'arl. C'est parce que l'exislence d'une communauté de pensée esl nécessaire a l'acquisition de la Yérité.
Peut-etre l'exislence de ce public est-il le véritable « plomb », dont
parle Bacon, et qui est nécessaire pour !ester l'intelligence hu111aine. L'imprimerie a été l'une des causes de la renaissance
scientifique, bien moins parce qu'elle répandail des connaissances acqúises, des vérités découvertes solitairement par quelques hommes, et qui sanselle scraient restées sous leboisseau, que
parce qu'en appelant un nombre considérable d'esprils a connattre les pensées les uns des aulres, elle amenait sur ces pcnsées
ce lravail de critique el de controle, et par suite d'unification,
qui est le nerf de la pensée ralionnellc.
C'est pourquoi il ne faut pas s'étonner qu'cn regardanL de pres
cette période encore mal connue, on y découvre des précurseurs
de la science lclle que nous l'enlendons. Duhem, notamment
(tn parliculier dans son Sysleme du .llo11de el ses Éludes sur

1

LES TRÍ:ORIES DE L'I~DUCTIO'.li ET DE L EXP:f:RI~E!IITATlON

121

Uonard de V inci), a mis en lumiere des hommes qui prolon~ere_nt
la tradition d'Oxford et les idées de Roger Bacon, part1culierement a l'Université de Paris, et parmi les partisans du nominalisme de G. d'Occam. Jean Buridan, qui paratt avoir eu
l'idée de l'inertie des corps en mouvement, anlicipant une
question de méthode .qui sera discutée jusqu'a nos jours, déclare
que les astronomes, en tant que tcls, doivent adopter l'hypothese
la plus commode pour représenter exactement les mouvement:5
du ciel qu'on observe en fait « et no~ deben~ curare u_trum ~1t
ita in re sicut ima"inantur » ; ma1s le ph1losophe, aJoute-t-il,
(le1philosopbe natur~l ») ne peut ~·en te~irla_; il f~u~ qu'il atteigne
la vérité des choses : « sed de tahbus 1magmabombus eorum et
aliorum philosopbus habet inquirere quae_sit vera et quae non
(üuhem, Sysleme du Monde, IV, 139). - N1cole ?res~~• son contemporain, n'est pas seulcment u_n b?.n mathematic1_en, ~t un
aslronome qui a pris en considération 11dée de la rota~10n diurne
de la Terre ; il a des réflexions d'excellente mécamque sur le
mouvement pendulaire ; il a déftni tres clairement la représcntation des phénomenes naturels au moye':1 des cour~es du
genre de celles qu'étudie la géo1;Délrie analy~1qu~ e~ qui . sont
devenues si courantes dansles sc1ences ; et meme il 1 aapphquée
a l'étude du rnouvement varié. Son ouvrage est connu sous le
tilre De laliludinibus formarum (1), ou formae désigne les quali~s
observables dont on étudiera la variation, par exemple le po1ds
d'un animal qui grandit, l'espace parcouru par un mobile en un
lemps donné.
..
Pierre d'Ailly (vers 1400), également attaché a l~ trad1tion
des« nominaux », rcproduit ou développesouventles 1dées expériment.ales de Roger Bacon.
Le Cardinal Nicolas de Cusa, ou de Cues (1401-1463) app~~att
surtout comme un pythagoricien, ~présenta?t d'une ~rad1t1on
un peu différente a l!que)le apparti~nt le Timée et qw se°?ble
n'avoir jamais cessé. ::;on 1dée directr1ce est dans le mot célebre
que Plutarque ..ttribue a Platon : « Dieu est l'é~rnel géome~re 11
(mais entendu surtout chez lui au sen~ numénque). ,cette 1dée
est évidemment un des facteurs de la sc1ence : nous 1 avons vue
chez RogerBacon; nous la retrouvonscheztouslesgrandsméth~Jo)oaistes : au second plan chez Bacon de Verul~m, ma1s
1res Join malgré cel:t d'élre négligée, comme on le cro1t souvent;
(1) Ce litre, a !nit observer Dullem, n'est pas d~ l'auteur.. 11 a ét.é aJouté
postérieurement. On trouve ~ans l~s ms. D_e {lgur_atwr1;e polc_nllarumetrmn,urarum ditformilalum et De umform,lale el d1florm1lale mler1S1onum.

�122

REVUE DES COURS ET COXFÉRE:'&lt;CES

prépondérante chez Descartes, Newton. - Le cardinal de Cusa
~st :i~ssi un précurseur par son appel au sens commun, a la raison
md1VIduelle. Dans ses u Dialogues de l'Idiot II il met en scene
un Idiota (t8Lw-r-i¡c;, un simple particulier un homme du commun •
celui ~ui n'est pas un homme du métier: un savant de profession:
et qw pourtant ~n. remon~re au_x éru~ts). Parmi cesdialogues,
le 46 est De slalicis experimenlis, ou 11 vante I'importance de
l~ balan~e pour _la constitution de la science : « Per ponderum
d1fTerentiam arb1tror ad secreta rerum verius pertingi et multa
scir~ posse veri~imiliori conjectura » (au début, p. 172). Il fait
~e_rur_ étymologiquement mens de mensurare (3e dial., 149) et
d md1que ~~s recherches a faire par ce procédé sur l'bygrométrie
et la préVISion du temps, sur la nutrition des plantes. II a aussi
projeté une sonde perfectionnéepour la mesure des profondwrs,
des_ procédés pour mesurer le battement du pouls, etc.. II est
vra1 que les applications qu'il indique sont souvent erronées.
II a écrit un De conjecluris, dont le premier aspect, surtout quand
on le rapprocbe . de ce qui précede, suggére une conception
moderne de la sc1ence, et du rapport entre la pensée humaine des
cboses, et sa limite, la pensée divine. Livre I, ch. III, au début,
on lit ce passage qui a vraiment, sous sa forme tbéologique, une
saveur d'idéalisme tres philosophique :
« Conjecturas a mente nostra, uti realis mundus a divina
infinita ratione, prodire oportet. Curo enim humana mens, alta
Dei _s~~litudo, fecunditatem creatricis naturae, ut potest,
partic1piat, ex seipsa, ut imagine Omnipotentis Formae in
realium entium similitudinem rationalia exerit. Con;ecluralis
ilaque mundi humana mens forma exislit, 11li rea/is divina. Quapropter_ ut absoluta illa divina Entitas est omne id quod est,
m quohbet quod est, ita et mentís humanae unitas est conjecturarum suarum unitas. » e Dieu crée le monde, dit-il encore,
comme nous créons la série des nombres. »
.Mais il y a le revers de la médaille. Ces conjectures ne sont que
le role du ternaire, du quaternaire, du dénaire ; le rapport de
1. 2. 3. 4 aux éléments ; de 7 avec les etres qui se reproduisent, etc.•
L_a figure fondamentale du De conjecluris, qui rappelle imméd1atement la théorie pythagoricienne de 1'ú1ttpox_,\ et de l'ultL&lt;}L&lt;;,
consiste en deux pyramides opposées, la base de chacune d'elles
contenant le sommet de l'autre : l'une est Dieu « base de la
pyramide des lumiéres », l'autre est le Néant, « base de la pyramide des ténebres ». - De meme, par une sorte de rythme hégélien, la Trinité est le tbéme du monde:tout se fait de la combinaison de deux contraires. Le titre du De docta ignoranlia es~

LES THÉORIES DE L'INDL'CTION ET DE L'EXPÉRDIENTATIO:\

123

d~ja _en lui-memc une application de cctte synthesc des contradi~to1res. - De plus, ces « conjectures » ne sont pas des hypotheses au sens moderne, des formules a vérifier. Elles sont bien
pluWt des probabilités, apparentées au probabilisme de Cicéron :
« •.•
hom?nculus, probabilia conjectura sequens. » Ce sont
aus~1. des_ conJectur~s ~ur_ l'avenir, des prévisions historiques, des
antic1pallons de ullLmis diebus. Tout cela est curieux, mais n'intéresse que tres indirectement la formation de la méthode expérimentale.
Elle ?oit bea~coup plus a Léonard de Vinci (1452-1519) - sur
lequel 11 y a lieu de consulter G. Séailles. Léonard de Vinci
l'artisle el le savanl; et Duhem, Éludes sur Léonard de Vinci '.
~eux qu'il a lus,_ ceu.x qui l'onl lu. (II y fait d'ailleurs une pla~
unportante a l'iicolas de Cusa). Je vous ai déja cité cet ouvr_age~ qui a l'intér~t de bien marquer la continuité de la pensée
~c1e~hfique, sa tens10n dans un meme sens avant qu'elle réussisse
a s y avancer au vu et au su de tous, et avec J'assentiment
commun. Chez Léonard, point d'exposé systématique de méthode: d'ailleurs, ce qui nous a transmis sa pensée, ce sontle plus sou•
ventdes notes prises pour lui-meme. Mais les traitsdominants de
s?n esprit sont le rejet de l'autorité et la défiance de l'imagina!-i~n. Seule, « l'expérience ne trompe jamais ». II déplore la fausse
idee de noblesse philosophique qui fait rejeter comme inférieur
ce qui vient des sens. llfautinterroger la nature, quines'exprime
que par nos sensations. ll indique comment on pourrait observer
la fa~on dont l'eau s'écoule, en la faisant sortir par divers orifi~es, tortueux ou droits, longs ou courts, ronds ou carrés, a bords
mmces ou arrondis. Il dessine un liquide en équilibre dans des
tuy~u.x de pompe de diametres divers, ce qui ressemble tout
a f~1t a un_ sc_héma
presse hydraulique. II pose des questions
qui aboutiraient d1rectement a la connaissance expérimentale
de la chute des corps : « Si un poids de cent Iivres tombe dix fois
de la hauteur de dix brasses sur un meme terrain, et l'enfonce
d'une brasse, de ccmbien l'enfoncera-t-il en tombant en une
seule fois de cent brasses ? Si un poids tombe de deux cents
brasses, de combien tombera-t-il plus vite dans les deuxiémes
cent brasses que dans les premiéres ? etc.. » (Séailles, 197). On
trouve d~ns ses cahiers de nombreuses pages de calculs ou de
construcllons géométriques, mais toujours subordonnées a
l'observation, destinés a l'explication ou a la prévision. II est
tres préoccupé, comme Je seront Bacon et Descartes de « science
active», d'une _Philosophie qui nous rende mattres ~tpossesseurs
de la nature (Disc. de la Mélhode). II est plein d'idées vivantes ;

!1t

?e

�124

1

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ila l'idée que tout corps pese dans Le sens de son mouvement, ce
qui est l'inertie ; voir dans Duhem toute l'histoire de la vis
impressa, opposée a la théorie de la continuation du mouvement
par la réaction du milieu. 11 connatt le príncipe des vitesses
virtuelles; il a pressenti l'importance des ondulations. 11 indique
des moyens d'étudier la croissance des plantes, Je vol des oiseaux.
11 dit, comme le répéteront G. Bruno,Bacon, Pascal, que }'esprit
humain est semblable a un homme qui apprend de plus en plus,
et que l'Antiquité était l'enfance du savoir. Enfin, il a pleinement l'idée que la science, par opposition aux discussions scolastiques, a pour vraie marque l'unanimité tranquille des hommes compétents : « Ou l'on crie, dit un beau texte cité par
M. Séailles, il n'y a pas de vraie science, parce que la vérité a
une seule conclusion qui, publiée, détruit Je litige pour jamais ;
et si le débat renatt, c'est qu'il s'agit d'une science menteuse
et confuse ... On ne discute pas sur la question de savoir si
deux fois trois font plus ou moins que six, si un triangle a ses
angles moindres que deux droits(l}, mais avec un éternel silence
reste détruite toute controverse, et en paix les dévots de ces
sciences jouissent de leurs fruits. » (Séailles, 202-203).
Le meme passage montre qu'il croyait a la possibilité de
dégager dans toutes les sciences, par l'observation directe, des
« príncipes » vrais et certains, d'ou J'on déduirait ensuite
tout le reste ; les mathématiques luí en paraissent, un exemple.
On peut rapprocher cet idéal, évidemment alTecté d'un certain •
manque de critique, de ce que dira plus tard Newton de la déduction a partir des íaits observés. Mais c'est de nos jours
seulement que les idées ont été mises tout a fait au clair sur ce
point.
11 n'est pas possible de faire ici, meme sommairement,l'inventaire du mouvement d'idées de la Renaissance, qui vient se
concentrer et s'amplifier dans l'reuvre retentissante de Bacon.
Lui-meme a indiqué comme ses précurseurs tous ccux qui « a
granda cris ont appelé les hommes a l'étude de la nature », Paracelse (quoique ses théories memes, il les traite fort sévérement),
Severinus le Danois, Telesio de Cosenza, que Galilée appelait
« le pére vénérable de la philosophie » et Bacon lui-mcme « le
(1) On serait peut-etre tenté de dire que, de nos jours, • on discute• celte
égaltté. Mais ce ne serait pas tout a íait exact. On s'accorde á dire qu'ils sont
egaux a deux droits si l'on pose l'existence et l'unicité d'une parallele, comme
on la posait au temps de Vinci ; et l'on s'accorde aussi sur les conséquences
des autres postulats. Quant a savoir quel systeme représente le mieux les
phénoméncs de dimension astronomique, la scicnce n'esl pas faile sur ce
r oint. Inlenfo si grida.

LES THÉORIES DE L'INDUCTION ET DE L EXPÉRI111ENTATJON

125

premier des modernes ,, ; de Patrizzi de Venise, de soncompatriote
Gilbert (auquel on doit non seulement les mots éleclrique, électricilé, mais des études d'observation tres solides). Il s'est un peu
moqué de Jui pour son excés de systématisation : il a voulu
tirer, dit-il, toute la philosophie de la théorie de l'aimant; mais,
en réalité, leDemagnele de Gilbert est une ceuvredegrandeportée,
et qui n'a été sans influence ni sur le progres de la méthode
expérimentale, ni sur l'idée de la gravitation universelle, telle
que la reprendrontHooke et Newton.« Pour faire des découvertes
et pour dégager les causes cachées des choses, disait Gilbert dans
la préface du De maqnele, les expériences dignes de foi et les
arguments démontrables fournissent des raisons bien plus
Iortes que les conjectures probables et les opinions de ceux qui
philosophent a la maniere ordinaire ... C'est seulement apres
avoir longuement constaté les choses par expérience qu'on peut
les exposer a partir d'hypothéses probables. »
Mais a coté de ceux-la, beaucoup d'autres seraient a mentionner. Rémusat, qui aécrit un bonouvrage sur Bacon, voit dans
Vives un de ceux qui ont préparé ce mouvement scientifique.
Ce serait a examiner. On peut citer a coup sur Cesalpini, excellent
biologiste observateur, qui fait profession d'aristotélisme, mais
qui adapte aux sciences la logique aristotélicienne : ce Nous atteignons, dit-il, la connaissance parfaite par trois degrés : Induction,
Division, Définition. Par l' Induction, nous réunissons les ressemblances et les concordances tirées de l'observation ; par la Division, nous réunissons les ressemblances et les oppositions ; par la
Définition, nous formulons l'essence propre de chaque etre. »
Quaesliones peripalelicae (1569), au début. Cela ressemble beaucoup aux Tables de Bacon, quand on leur donne leur vrai sens.
De meme Maurolycus, Benedetti, J .-B. Porta (Magia naluralis,
1589 ; et beaucoup d'autres ouvrages). - Puis les astronomes,
surtout Copernic (De revolulionibus orbium creleslium, 1543 ;
avec une préface curieuse sur laquelle nous reviendrons, en ce
qui concerne la nature de l'hypothése). Enfin, les contemporains
memes de Bacon, plus jeunes que luí et qui lui ont survécu, et
dont il peut avoir connu les travaux, quoiqu'il n'en ait guére
profité, semble-t-il : Galilée, Képler, Campanella.
Quels ont été les grands ressorts de ce mouvement scientifique
de la Renaissance, qui aboutit a poser les formules fondamentales
de la science expérimentale 'l
11 en est un qui a souvent été signalé : la floraison nouvelle,
par suite de causes bien connues, de toutes les doctrines antiques:
atomisme, pythagorisme, platonisme, physique meme de Par•

�126

REVUE DES COURS ET CO:'\FÉRE:\CES

ménide, opposées a l'aristotéli~m". Le plarnwdium renouvelle la
vie de la pensée commecelledes amibes. Le ramisme, qui est une
expression de cet éclectisme, contribua beaucoup a répandre l'esprit nouveau. Il eut un retentissement considérable, a un point
que nous avons peine a nous représenter aujourd'hui. 11 servit
puissamment l'idée de mélhode, qui devait peu aprés dominer
toute la réforme philosophique. II répandit la foi dans la raison
telle que chacun la trouve en lui-meme, révélation intérieure et
universelle, considérée comme plus súre que la tradition (voir les
textes cités par Waddington a la fin de sa thése sur Ramus,
• verbis nempe usus quae forte Malebranche non dedignaretur).
Il servit aussi l'idée d'expérience en recommandant de dégager
la logique, d posleriori, de l'étude des chefs-d'ceuvrede l'éloquence
et de la géométrie. Mais Ramus lui-meme, s'il a été mathématicien, n'est pas physicien. II aurait voulu trouver un physicien
qui développat la philosophie naturelle selon ses principes. ~lais
ce projet ne paralt pas avoir eu de suites.
Une action plus directe dans le sens de l'expérience et de l'observation des choses est le culte de la nature et de la vie qui
regne au xv1 9 siécle (Rabelais, Giordano Bruno, etc). 11 eut un bon
et un mauvais coté. Au Moyen Age déja si la saine physique fut
si généralement persécutée, c'est peut-etre qu'elle s'alliait souvent a des tendances non seulement antiscolastiques, mais, il
faut bien l'avouer, antichrétiennes. Comparer le mot de Pascal
sur toute la philosophie (physique) « qui ne vaut pas une heure
de peine ». - Et meme a un point de vue purement rationnel,
il y a certainement, entre la science et la vie, une antinomiequ'il
ne faut pas négliger. En face de l'idée du dualisme, de la nature
corrompue, des sens instruments de séduction et de péché, du
salut par le mépris de la vie, la Renaissance répand a flots l'amour
des réalités physiques : le panpsychisme, opposé a la transcendance, domine tout le xv1e siécle. II ne paralt pas douteux que
cet état d'esprit, bcaucoup trop simpliste au point de vue
philosophique, et dangereux au point de vue moral, a serví
au développement de la physique et de l'histoire naturelle.
M. Blanchet, dans son ouvrage récent sur Campanella, a
bien mis en relief ce caractere, en montrant aussi un autre dangerde
cette ivresse sympathique qui faisait voir partout dans la nature
l'analogue de l'ame humaine: l'insuffisance de critique et d'esprit mécaniste, la croyance a la possibilité de produire les
effets les plus merveilleux par l'action sur )'ame des choses. Un
peu plus tard, au xvue siécle, i1 y eut, au contraire, un retour
excessif en sens inverse : l'absence du sentiment de la nature,

LES THÉORIES DE L'INDUCTION ET D1': L'EXPÉRIMENTATION

127

a l'époque classique, a été souvent relevée. Mais cet amour
enthousiaste de la vie, ce a printemps •, ce foisonnement d'idées
et d'espérances, qui en était la conséquence, ont été provisoirement tres utiles pour faire entrer l'observation et l'expérience dans la connaissance scientifique.
(d suiore.)

..

�129

LE CAPITALISME EN FRANCE AU xv1e SIECLE

Le Capitalisme en France
au XVIe siecle 11i
par BENRI BAUSER,
Professeur a la Sorbonne el au Conserualoire
des Arls el Méliers.
I. Le Capitalisme commercial.

et les matieres premieres sont concentrés dans les mains du donneur d'ouvrage, pendant que le salarié n'a plus que la propriété
de_ ses bras. Par_tout la création d'un marché mondial pour certames marchandises, partout l'abondance des métaux précieux
et !'essor du crédit, tant d'État que privé, ont donné une générahté et une ampleur nouvelles a des tendances qui ne s'étaient
guere manifestées auparavant, et des le xme siecle que dans
les républiques italiennes.
'
I

La meme évolution s'est-elle produite en France ?
Notons to~t de suite qu'elle y est moins apparente qu'en
::souabe, a Genes ou en Flandre. La France de Louis XII de
Fran~ois Jer et de Henri II est, avant tout, une nation de paysa~s. La noblesse franc;aise est encore une noblesse rurale.
L'rmmense majorité_ de la population vit aux champs, d&amp;ns le
« plat pays ». Les v11les elles-memes ont gardé, dans une forte
mesure, le caractére de marcbés des produits rur~ux: ; elles sont
entourées de faubourgs a demi paysans. Dans ces faubouró8
comme dans les bourgs et les villages, l'artisan est souvent un
laboureur qui est, a ses heures, forgeron, charron charpcntier
parfois tisserand.
'
'
En second lieu, la révolution monétaire déterminée par
l'afflux subi_t ~es 1?étau~ précieux ne s'est pas produite en
France auss1 vite m aussi brusquement que dans certains pays
voisin~. On n'a pas chez nous, comme en Allemagne, ou en
Hongrie, vu s'accrottre le rendement des mines indigenes d'or
et d'argent. D'autre part les richesses métalliques du Nouveau
Monde n'ont péaétré que leJ1teme11t dans l!otre pays pour une
raison tres simple : c'est que, de 1516 a 1559, la Fr~nce est .a
peu pres consta~ment en ét~t de guerre a~ec l'Espagnc. Aussi
la hausse des pnx est-elle moms forte et moms rapide en France
que dans les terres voisines, soumises a la domination espagnole,
comme la Flandre ou la Comté. Vers 1550, un Anglais estimail
que la vie était deux fois aussi coüteuse aux Pays-Bas qu'en
France. Cepe~dant, ~e~ 1544, une ordonnance royale signale la
hausse des pnx, qui s aggravera a partir de 1560. Mais cette
hausse profite surtout a la classe paysanne dontles redevances
généralement fixées en livres, sois et deniers, décroissent ave~
le pouvofr de l'ar{:ent. C'est done l'élément permanent de la
société fran~aise qui est le principal bénéficiaire de la révolution économique.
~

J'imagine que personne n'en est plus a considér~r le capitalisme comme un phénomene relativement récent, simple conséquence de la révolution industriel~e qui a d~b~té en Angleterre
dans le dernier quart du xvme s1ecle et qui s est propagée sur
le continent au début du x1xe.
Personne ne conteste plus la valeur historique de ce_ m~t de
Karl Marx : « Le commerce mondial et le marché mo~dial m3:ugurent au xvxe siecle la biogr~phie mo_derne du capital. » Biographie moderne, car les soc1étés antiques ont _Possédé, elles
aussi, des formes d'organisation capitaliste. Mai~, pour, no~s
en tenir au régime capitaliste te! que nous le connaissons, l afh~mation de Karl Marx a été vérifiée maintes fois. Pou~ la_ Belg1que, M. Pirenne et ses éleves o~t montré que le cap1talisme Y
était constitué avant l'époque ou ce pays f~t séparé des P3:y~Bas du Nord. Les érudils allemands, spécialement ceux qui s_e
sont occupés des Fugger, nous ont décrit la puiss~nce ~u cap~talisme dans ces villes de l'Allemagne du sud qm, apres avoir
été l'arriere-pays de Venise, s'orienterent vers le porL d' ~nvers.
En Angleterre aussi, on admet qu'avec le regne _d'Ehzab_eth
un élément perturbateur s'est introduit dans le vieux rég1me
corporatif.
.
.
Partout, a la suite des grandes découvertes qui ont subitement élargi la terre, et parallelem~1;1t ~ _ce mouvement de la
Renaissance qui est l'apothéose de l md1~d~, parto_ut se développe un individualisme écon?mique, qu~ brise les v1eux cadre~.
Partout naissent des entreprises ou les mstruments de trava1l
(l) L~ons professées en 1920-21
gique.

a l'Institut des

Hautes 11:tudes de Bel•

9

�LE CAPITAUSME EN FRANCH AU XVI"' SIECLE

I\EVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
130
Ajoutez a cela que le caractére dramatique de l'histoire de
France au xv1 8 siécle, en concentrant l'attention sur les événements d'ordre politique, militaire et religieux, a souvent empeché
les hisloriens d'apercevoir quelques faits essentiels.

II
Le premier de ces faits, c'est l'importance prise dans la vie
nationale par le commerce exlérieur.
Le plus pénétranL des observateurs de la vie économique
qu'ait produit la France du xv18 siecle, Jean Bodin, s'interroge
en 1568 sur les causes de la révolution des pri.x. Comparant
son temps a celui qui l'a précédé, il rappelle que l'époque antérieure avait été marquée par une sorte de marasme commercial :
« le marchand et l'arlisan, qui font venir l'or et !'argent, 11 ne
jouaient alors qu'un r6le médiocre. « Le trafic du LevanL n'avait
point cours, pour la crainte des Barbares qui tiennent la cüte
d' Afrique ... Et quant au trafic du Ponant, il était du tout
inconnu devant que l'Espagnol eut fait voile en la roer des Indes.
L'Anglais, qui tenait les ports de Guyenne et de Normandie,
nous avait clos les avenues d'Espagne et des tles. »
TouL change a la fin du xve et au début du xv18 siecle. Débarrassée des Anglais, la royauté frangaise est sortie triomphante
des guerres civiles de la noblesse, des A.rmr,gnacs et des Bourguignons. Avec Louis XI et ses suc, esseurs, elle évolue vers
le type d'un État centralisé el d'un État puissant. Les gucrres
d'ltalie ont pu elre une faute, une déviation de la tradilion
nationale, elles n'en donnenL pas moins a la France un grand
prestige et elles la mettenL en contact avec des marchés nouveaux. La France, unifiée politiqueroent, devient une unité
économique. Elle passe déridément de la phase de l'économie
urbaine a celle de l'économie nationale.
Elle est exportatrice de produits naturels, de blé d'abord.
Théoriquement interdite, l'exporlation du blé peut etre autorisée
par des licences royales, qu'on appelle des traites. Comme
l'Espagne, déja famélique, est nolre principale acheteusc de
céréales, les contemporains signalent cette situation paradoxale :
le blé est bon marché en France quand nous sommes en guerre
avec nos voisins d'outre-Pyrénées, cher quand nous sommes
en paix. L'ampleur de ces fluctualions permet de mesurer le
volume de ce trafic. Ensuile viennent les vins, la vieille production nationale, toujours réclamée par les tables anglaises ou

131

flamandes. Puis le sel, celui des marais salanls de l'Océan1 destiné aux pecheurs des pays du Nord, et celui des salins du Midi,
-:- ce qu'on appelle le sel de Peccais - qui vient faire en SavoieP1émont et en Suisse une concurrence généralement victorieuse
au ~el de la Comté et a celui de la Haute-Allemagne. Entre les
mams de la royauté franc;aise, le sel sera meme une arme polit!~ue de premier ordre. Joign,ons-y !e pastel du Languedoc, dont
l 1mportance ne décrottra qu a la fm du du xv1e siécle devant
~ difT~sion de l'anil ~~s Indes ou índigo. Avec cette drogue
tinctonale se sont éd1fiées les fortunes de ces capitalistes toulousaius qui ont peuplé leur ville de palais, les Assézat les
Bernuy, mécénes de la Renaissance languedocienne.
'
Parmi les produits fabriqués, le plus gros article d'exportation est la toile, car la culture du chanvre est alors tres répandue.
En se_conde ligne les draps, qui n'ont de rivaux que les draps
angla1s.
Les relations commerciales de la France sont des plus variées.
llalgré les guerres, gr~ce aux intervalles ménagés par les paix
et les treves, l'Espagne est pour le commerce franc;ais un admirable terrain d'exploitation. « L'Espagnol, dit Bodin en 1568
!'Es~agnol ne lient vie que de France, étant contraint par forc:
méVILa~le de prcndre ici les blés, les toiles, les draps, le pastel,
le pap1er, les livres, voire la menuiserie et tous ouvrages de
mai.a •, et c'est pour nous payer qu'il • nous va chercher au bout
du monde l'or et. !'argent et les épiceries ». Non seulement la
France tire ainsi bénéfice de la mise en valeur du Nouveau
M~nde, mais'. par suite_ de l'attraction exercée par les hauts
prix, la pénmsule dev1ent, pour nos populaLions laborieuses
du cent~e, L"1:1ousins et Auvergnats, un domaine d'émigration
te~i;&gt;ora1re .. V1gnerons, _laboureurs, charpentiers, mac;ons, menms1crs, tailleurs de p1erres et c&amp;rriers, tourne.irs charron!l
voituriers et charretiers, cordiers, selliers et bourr~liers, tou~
ces g~ns, en Navarre et en Aragon, sont Franc;ais, et on ne
croya1t pas exagérer en disant qu'il y avait ll. Valence 10.000
Franc;ais u serviteurs et arLisans ~11 y en avait en llalie. Brant6me découvre a Turin un mattre
cordonnier de la Réole, qui avaiL eu en sa boutique une douzaine
de valets.
L'ltalie est surtout notre fournisseur de produits de luxe
draps d'or et de soie, gants, parfums, fa'iences el porcelaines'
mcme lorsque ces industries ont été impli ntées chez nous. '
Mais si importanLes q1,1e soieflt nos relatioas uvec nos voisin!&lt;,
avec l' Angleterre, avec les Allemagnes, ce qui favorise le plus

�132

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

la rapide formation des grosses fortunes commercial~s a caractere capitaliste, c'est l'essor de notrecommerce ~éd1terranéen.
11 est lié a la politique de Frangois ¡er apres Pavie, au rappr~chement si gros d'avenir de la France et de !'Islam, a la fo1s
!'Islam turc de la Méditerranée orientale et !'Islam barbaresque.
C'est une bien curieuse histoire que celle des entreprises de la
France du xv1e siecle dans l'Afrique du Nord, au Maroc et en
Algérie. Autour d'un point, le Ba~tio~ ~~ Fr3:.nce pres de__ la
Calle, et d'un produit rare, le cora1l, s éd1fie me~~ la premiere
de nos grandes compagnies de commerre, la Magmhque Compagnie du Corail, créée en 1553.
Au Maroc c'est des 1533 qu'apparaissent les gens de Honfleur,
et en 1570 u'ne compagnie de ralfmeurs rouennais fait cultiver
la canne a sucre dans le Sous.
Mais c'est surtout le grand commerce d'outre-mer qui sollicite la concentration des capitaux. De tres bonne heure, la France
songe a enlever aux Espagnols et aux Portugais le monopole,
qu'ils ont voulu s'arroger, des relations fructueuses avec les
tles des épices et avec le Nouveau Mon~e. D'Olonne, de la
Rochelle de Saint-Malo, de Honfleur, de D1eppe surtout partent
de hardi~ marins moitié marchands, moitié corsaires, qui vont
se poster sur les ;outes de la mer, capturent les galions chargés
de l'or et de !'argent du Mexique ou les carave_lles bondées de
poivre et de gingembre. I~s cherchent le chen:im des ~oluques
et du Catay, tantot par l Est, par la Moscov1e, tantot par _le
Nord-Ouest, par le Saint-Laurent, tantot, comme les Portuga1s,
par le sud de l'Afri~u~, par Madag~s~a_r et Sumatra.
Comment s'orgamsa1ent ces exped1t10.as ? Les fortunes formées dans la banque ou dans le commerce, celles que d'autres
ont ramassées dans les fonctions administratives et surtout
dans les offices de iinance se joignent aux fonds des armateurs
pour financer les voyages de déc~uver~e. En 1523, ci_nq maiso~s
de banque florentines de Lyon s associent avec tro1s Lyonna1s
dont deux sont les beaux-freres d'un des banquiers - l'un de
ces beaux-freres est receveur du droit d'entrée sur les soies. A
eux huit ils rassemblent les fonds d'un voyage de Verazzano
vers le C~tay et chacun touchera sa quote-part, proportionnellement a ses ~ses sur les profits de l'expédition. En 1524, c'est
le vicomte de Ro~en et un marchand de Troyes qui équipent
quatre navires « pour l'entreprise d'un vorage en certai~es tles
inconnues es parties des Indes ». En ma1 1?26, ce P:ºJ~t est
repris par l' Amiral de France Ch~bot, assoc1é a u~ Geno1s, au
général des finances de Normand1e, a un bourgeo1s de Rouen

LE CAPITALISME EN FKANCE AU XVI 9 SIECLE

133

et a un armateur de Dieppe, qui forment une société en commandite au capital de 20.000 livres.
L'armateur, c'est le fameux Jean Ango, celui que la légende
appelle le « roi de Dieppe ». L'origine de sa fortune ? 11 est
grenetier et controleur du magasin a sel, receveur du teroporel
de l'archeveque de Rouen, puis vicomte et capitaine de Dieppe
pour le roi. C'est !'argent ramassé dans ces offices qu'il va engager dans l'armement des navires. II entretient une pléiade de
marins, des Normands comme Fleury, les fréres Parmentier, des
Italiens aussi comme Verrazzano. On rencontre autour de luí
quelques-uns des noms les plus illustres de la Renaissance florenline, un Brunelleschi, des Ruccellai, des Toscanelli. Cet homme
qui tient tete au Roi Catholique et a Sa Majesté Tres Fidéle, qui
améne en Fraoce, sans passer par Lisbonne, la cannelle, le gingembre et le girofle, cet homme est un amateur d'art, un mécéne. II se construit a Dieppe un Mtel aux terrasses a l'italienne,
aux murs ornés de bas-reliefs, garnis de boiseries sculptées et dorées. A Varangeville, en vue de cette mer d'ou lui vient la richesse, ilédifie un superbemanoir, avecune loggia, desmosai'ques,
des fresques. II donne, a la suite de ses fructueuses captures, des
fetes splendides oú l'on voit défiler une partie de son butin.
Si l'on veut chercher en France un exemple, analogue a celui
des Fugger, de capitalisroe triomphant, c'est la qu'il faut le
chercher.
Ce commerce de roer restera tres tard, et dans toutes les directions, d'une tres grande activité. En 1567, l'ambassadeur du roi
de France a Copenhague voit passer huit navires de Dieppe,
pujs cinq ou six de Rouen et de la Rochelle qui vont a Narva,
et d'autres a Dantzig. Ce commerce est tellement important que,
l'année suivante, les Polonais ayant bloqué le port de Narva,
les marchands frangais évaluent le dommage qui leur est ainsi
causé a 100.000 écus. Les Polonais voulaient diriger tout ce
trafic sur Dantzig, tandis que Lubeck et les a u tres villes de la
Hanse revaient d'avoir en France un comptoir comme a Londres
et a Anvers. « Vous n'ignorez point, écrivait en 1570 l'ambassadeur, combien le commerce de Moscovie, qui se fait communément en la ville de Nerve, est profitable a vos sujets, voire
nécessaire a tout votre royaume ».
A l'intérieur, le commerce a pris également une allure toute
nouvelle. Entre le prvducteur et l'acheteur s'interpose de plus
en plus un intermédiaire, le marchand en gros ou mercier. Officiellement, les merciers forment une communauté jurée, mais,
par son organisation meme, cette communauté est la négation

�LE CAPITALISME EN FRANCE AU

134

HEVUE DES COURS ET CONPÉRE:'\CE,,;

du régime. c~rpo:ratif. lis é~happent, par définitio11, aux regles
sur la spé~1alisation profess1onnelle, puisqu'ils vendent les objets
les plus d1vers, sans clre obligés de faire leur apprentissage e:r
chacun des métiers donl ils manipulent les produiLs.
C'est eux surtout qu'on voit dans les foires, notamment dans
ces foires de Lyon dont nous ne saurions parler avant d'avoir
exposé lE: mécanisme d'un commerce aussi considérable alors
que le trafic des marchandises, le commerce de !'argent.

III
Le per_spica~e ob~ervateur de la vie économique des PaysBas, Loms Gmchardm, a noté que de son temps « une partie de
la noblesse et de l'état de marchandise • préférait aux risques
de l'_acti~ilé profcs~ionnell~ r?guliere le commerce de l'argent
« qui attire les cap1taux, d1t-Il, par des gains silrs et élevés •·
Cela n'est pas spécial aux Pays-Bas.
En France,le commerce de l'argent, ainsi que celui de nombreu~es marchandises d'importation et d'exportation, est centralisé
a _Lyon. Le transfert a Lyon des foires de Geneve des les prem1ers lemps du xve siecle a mis en valeur !'admirable silualion géographique de l'ancienne capitale des Gaules. Comme
l'écrit des 1528 le Vénitien Navagero, « dans les quatre foires
le Lyon se font d'innombrables paiements de toute part si
bien qu'ils Iorment le fondement du commerce de l'ar&lt;&gt;ent' de
toute l'l~alie et d'une bonne partie de l'Espagne et de~ PaysBas 11. AJoutez-y, comme le dira Nicolay en 1573, « les hautes
All_emagnes • , parmi lesquelles il faut alors comprendre la
Swsse, et meme«ce qui est joint des paysseptentrionaux, savoir
cst Danemark, Norvege, Suede, Prusse, Livonie, Lithuanie et
autr?s •· L'organisation douaniere de Franc;ois Jer dirige obligatoirement sur Lyon les soies et soieries italiennes. Grace a
l'essor de la typographie et de la librairie lyonnaises, auxqu, Hes
~oll;-borent un tres grand nombre d'imprimeurs ou de libraires
1~ahens ou allemands, Lyon devient aussi le grand marché des
hvres. Tel Espagnol, « marchand fréquentant les foires », s'engage
a transporter a Barcelone, ou a\Lx foires de Medina del Campo,
tant de tonneaux de livres reliés ou brochés tant de tonneaux
aussi de car~ctéres ou de papier. Tel libraire de Cologne, demeura~t en la cité de Lyon, donne procuration a un Lyonnais pour
fa1re des achats a l'autre grande foire des livres, a celle de Franefort.

xv1e

SIECLE

135

Le commerce des foires échappe completement aux regles
corporatives. Un épicier accepte a Lyon des toiles en paiement
~e ses épices ; si le prix des toiles dépasse le montant de sa créance,
11 réglera le reste en épices. Un cordonnier de Bourges y vendra
non seulement ses cuirs, mais des draps du Berry, un drapier
lyonnais y fera venir des cuirs d' Auvergne. En réalilé, on y
échangc moins des marchandises contre de l'argent que des eréanees contre des créances.
Ce qui rend possible cette sorte de spiritualisation du commerce,
c'est que Lyon est alors, avec Anvers et Genes, le plus grand
marché de eapitaux disponibles. A peine y a-t-il quelque exagération, due a l'orgueil local, en ces vers du poete lyonnais
Charles Fontaine :
·
Oil est la ville ayant tel bruit
En change5, foire~, marchandises t
Nulle mieux que Lyon ne bruit,
Soient les Anvers ou les Venise.

Cettc concentration des capitaux a commencé par l'installation a Lyon 1:oit de banquiers italiens, florentins surtout, exiléa
de leur pays par les luttes politiques, soit de succursales de
banqucs italiennes qui s'occupaient du drainage des deniers
franc;ais vers la trésorerie pontificale. Médicis, Peruzzi, Pazzi,
Capponi, Strozzi, tous les grands noms de la banque italienne
sont représentés a Lyon, devenue • une Toscane franc;aise •· Ce
sont ces banquiers qui ont financé, des le regne de Charles VIII,
les expéditions d'Italie. A c6té d'eux sont venus, des le début du
siecle, les banquiers des « Hautes Allemagnes •, ceux de SaintGall, mais aussi ceux de Nuremberg, d' Augsbourg, d'Ulm,
d'abord les agents de l'opposition a Charles-Quint, les finan-ciers de la Ligue évangélique, puis encore des maisons écleetiques, pour qui l'argent n'a pas d'odeur, et qui travaillent avec
les deux partis. A la fidélité habsbourgeoise des Fugger, dit
Ehrenberg, s'oppose la politique financiere d'équilibre des
Welser. L'internationalisme capitaliste est représenté encore
par Seiler, né Suisse, par Sébastien Neidhart, qui, avec dea
capitaux allemands et florentins, pretent aussi bien au gouvernement de Bruxelles qu'aux agents a Lyon du gouvernement
franc;ais, et qui s'enrichissent par des arbitrages entre Lyon
et Anvers.
Que! usage faisait-on des capitaux accumulés a Lyon ? lli
servaient d' abord au reglement des affaires proprement commerciales, aux paiements qui suivaient les foires. Ces paiementa

r

�136

REVUE DES COURS l!:T CONFÉRENCES

se faisaient par compensation. Lyon, pendant les semaines qui
suivaient chacune des quatre foires annuelles, se transformait
en un vaste clearing house. Lorsque les créances avaient été
oompensées, livres contre épices, toiles contre cuirs ou monnaies contre monnaies, seul le solde restait exigible. Encore
pouvait-il etre reporté de foire en foire, moyennant un ou plusieurs escomptes supplémentaires, qu'on appelait changes et
rechanges.
Le traficdesfoires étaitdonc essentiellement un lrafic par écritures, consistant en remises de lettres de change,en inscriptions
sur des carnets, en virements de parties, et reposant tout entier
sur la bonne foi commerciale. « 11 est notoire, disaient en 1596
deux marchands de Saint-Gall, il est notoire que le plus
grand trafic qui s'y fait, soit pour la banque, soit pour la négociation et marchandise, il se fait en cédules et aux assurances
qui s'y donnent... En telle foire, iI sera négocié pour un million
d'or, et toutefois, entre tous ceux qui auront négocié, il n'aura
pas été toucbé et manié 10.000 écus ». Et l'année suivante,
lorsqu'un réformateur mal avisé veut imposer a Lyon le résime
des mattrises jurées, avec obligation de l'apprentissa6e et du
chef-d'ceuvre, les échevins répondront, avec une énergie pittoresque : « Quelle mattrise fera-t-on faire et de quelle matiére
sen. le chef-d'reuvre de ceux qui négocient sur la place de Lyon
avec ur.e écritoire et un hilan, sans art, métier, boutique, magasin, ouvroir ni marchandise ? »
D'ou sortaient les capitaux qui alimentaient cette abondante
eirculation ? Les veuves, les orphelins par leurs tuteurs plac;;aient
dans les banques leurs fonds disponibles contre un intéret de
5 a 8 % et bien des gens, tournant les prescriptions canoniques
sur le pret a intéret, imitaient les veuves et les orphelins. La
masse ainsi constituée était une formidable tentation pour la
royauté, perpétuellement obligée de réaliser par avance et
d'hypothéquer ses richesses futures. En un seul jour, le 7 avril
1'522, le roi emprunta a Lyon 22.000 écus aux Gadagne, 25.000
a Bartolini, 31.000 aux Strozzi, sans parler d'emprunts moindres
aux Albizzi et a d'autres encore.
Un homme se rencontra qui sut organiser ce recours de l'État
au crédit des banques lyonnaises. En groupant les banquiers
italiens, allemands et autres de la place, en leur offrant, pour les
sommes pretées au Trésor, un intéret supérieur a celui qu'ils
servaient a leurs déposants, le cardinal de Tournon attira a Lyon
les capitaux flottants en Europe. C'est ainsi, moyennant des
taux de 10, de 12, finalement de 16 % que ful financée la poli-

LB CAPITALISME EN FRA!'1CE AU xv1e SIECLE

137

t ique de Franc;;ois ¡era partir de 1543 surtout, et celle de Henri II.
C'est a ce consortium de banques que l'on donnait le nom, souvent mal compris par les modernes, de cr banque de Lyon ». Institution si commode pour la royauté que Henri II essaya de créer
a Toulouse, des 1549, une « bourse commune » sur le modele du
• change 11 de Lyon, puis a Rouen en 1556 ; Charles IX l'essaya
aussi a Paris en 1563. 11 réussira, avec l'aide du clergé, a y
organiser les rentes de l'Mtel de Ville.
Mais Lyon resta la seule place ou la royauté p~t faire de
grosses opérations d'emprunt. En 1553, pour la guerredeSienne,
ces emprunts avaient dépassé 700.000 écus.
Deux ans plus tard, une énorme opération ful lancée, qui
devait a la fois procurer d'immenses ressources a la royauté
et préparer, de foire en foire, l'amortissement de la dette de
l'État. Par un appel hardi au public, Henri II inaugurait la
formule des émissions modernes. Ce « grand parti », comme on
l'appela, exerc;;a sur la masse des capitaux disponibles, petits
et grands, une attraction irrésistible. Les chroniqueurs lyonnais
comme Claude de Rubys, les économistes comme Jean Bodin
nous ont laissé des détails savoureux sur le délire qui s'empara
de tous, délire précurseur des scenes de la rue Quincampoix :
ce Chacun accourait pour mettre son argent dans le grand parti.
Jusqu'aux serviteurs y apportaient leurs économies. Les femmes
vendaient leurs bijoux, les veuves aliénaient leurs rentes pour y
participer. Bref on y courait comme au feu. » A coté des petits
6pargnants, les gros capitalistes : « Non seulement les princes
et seigneurs qui avaient argent a la banque de Lyon, mais les
cantons suisses, les princes allemands, mais les pachas et marchands turcs sous le nom de leurs facteurs. »
Malheureusement la royauté se montra incapable de payer les
intérets stipulés et la prime d' amortissement. Les étrangers, en
vendant a temps Ieurs litres, précipiterent la débacle. Du pair,
les obligations du grand parti tombérent a 85 % en 1559, puis
a 70, a 50, a 40 %, Cette retentissante banqueroute royale vint
d'ailleurs se fondre dans l'immense crise financiere qui secoua
l'Europe en 1557-1560, qui multiplia les faillites a Anvers et dans
l'Allemagne du Sud, et qui ébranla memela position des Fu6ger.
Crise d'inflation, causée surtout, en tout pQys, pH l'abus des
crédits d'État.
On comprend combien une situation aussi troublée, aussi
fertile en succes et en catastrophes, était favorable a la formation
rapide des fortunes, a la création d'une classe de capitalistes.
L'un des types les plus intéressants, en France, est celui d'u».

�138

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

simple bourgeois de Nuremberg, Hans Kleberger; peut--etre
descendant de banqueroutiers, d'abord employé a Lyon d'une
des banques allemandes; puis fournisseur d'argent du roí de
France, naturalisé franc;ais, nommé valet de chambre du roi et
« noble homme ». C~~m~ il a moins_ preté lui-meme que réuni
des fonds pour le ro1, il la1sse des cap1taux liquides, et il se donne
par surcrott le luxe de passer pour un mécene, un bienfaisant,
et de rester, dans la légende populaire lyonnaise, le « bon AUemand ».
C'~st d~~ cette classe d' Allemands, d'Italiens, de Franc;ais
auss1 ~nr1ch1~ dans le commerce de !'argent que Richelieu,
Mazarm, Loms XIV trouveront les capitalistes qui preteront a
!'Eta~, qui _affermer~nt les revenus de la royauté, ceux que La
Bruyere a 1mmortahsés sous le nom de partisans ces parvenus
protecteurs des arts qui hébergeront comme les Hervart un La
Fontaine et commanderont leurs p;rtraits de famille ~omme
les Jabach, a un Lebrun.
'
(d suiure.)

Le9ons sur l'histoire
de la littérature latine
Cours dé 11. L'ABBÉ LEJAY,
M embre de l' Jnstitut,
Professeur a l' In1lilu.t calllolique.

Les actions.
Chez nous, qui dit procédure dit grimoire. A l'imagination
d'un ancien Romain, la procédure représentait quelques-uns
des mille spectacles de la rue. Quand nous parlons des proces se
déroulant devant les tribunaux, nous nous servons d'un singulier
générique et abstrait, l'action ; ce terme condense l"idée de la
protection juridique. Les Romains ne connaissaient que des
actions bien déterminées, isolées, qui avaient chacune son
scénari~ réglé et son objet. Ga'ius en compte cinq. II y en avait
probablement davantage a !'origine ; mais on a toujours pu les
énumérer et les compter.
Un homme nu, vetu d'un simple calegon, porte d'une main sur
la tete un plat; il tient de l'autre une balance ; il entre dans une
maison. II cherche un objet volé : s'il le trouve, le voleur pourra
etre traité comme s'il était pris sur le fait et devenir la chose du
volé. Cette perquisition est la quaestio lance el licio (1 ).
.
Nous entendons des cris dans une maison. Un voleur surpr1s
a cherché a se défendre. Le volé pousse des cris avant de le mettre
a mort (2).
( 1) GAIUS, Inslilul. ,

III, 192; Glose de T~rins_ur les Instilules, IV, I, 4, &lt;:i,ans
Geschichle des róm1schenRechts in M1tlelalter, 2° éd., t. 11 (Heidelberg, 18), p. 475.
(2) AULU-GELLE, XI, 18, 8, citant les XII tables.

SAVIGNY,

�140

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Un ht.mme en saisit un autre en lui disant : « Quant au fait
que j'ai contre toi jugement (ou engagement) de dix mille
sesterces, attendu que tu n'as point payé, a cause de cela, moi,
pour un jugement de dix mille sesterces, je mets la main sur
toi n. Survient un tiers qui revendique la dette ou qui la nie ¡
c'est le uindex sur qui toute l"aftaire retombera. Tandis que le
débiteur ne peut pas nier la dette, Je uinde:i; peut soutenir que
la prétention du créancier n'est pas fondée, sauf a payer le double
s'il perd le proces. Quand un débiteur ne trouve pas de uinde:i;,
il doit payer ou suivre le créancier, qui l'enfermera et l'enchatnera. Chaque pere de famille a sa prison privée, 011 il met les
débiteurs insolvables et les gens de la maison qu'il veut punir.
Le créancier ne peut se saisir du débiteur que trente jours apres
J'échéance de la dette ou a pres la sentence. 11 le gardera soixante
jours en prison. Avant l'expiration du délai, a trois marchés
successifs, il le conduira en proclamant a haute voix le chiffre
de la dette, pour le cas ou surgirait un répondant. Au bout des
soixante jours, il lui fera passer le Tibre pour le vendre a l'étranger, ou il le tuera. 8'il y a plusieurs créanciers, ils se partageront le cadavre au prorata de la dette. L'acte initial de cette
procédure est la saisie par corps, la main mise, manus inieclio.
Elle sert done apres jugement, mais aussi en dehors de tout proces quand il y a une créance (1).
Un passant lance une pierre contre un mur en construction,
en présence de celui qui fait construire ou de son esclave : c'esL
la dénonciation de nouvel reuvre. Celui qui construit n'a pas le
droit de le faire, soit parr.e qu'il est sur Je terrain d'autrui, soit
pour toute autre raison. Le jet de pierre produit un effet immédiat : le constructeur doit s'arreter, sauf proccs subséquent (2).
Les parties agissent seules, sans la présence d'un magistrat
ni d'une autorité quelconque. Ces procédures sont les survivances fixées et cérémonielles des actes de la justice privée qui a
précédé l'institution d'une justice sociale. Les procédures qui
(1) GArns, IV, 21-27. La formule est donnée § 21 : • Quod tu mihi iudieaLus
(siue damnatus) es sestertium x milia, quandoc non soluisti, ob eam rem ego
tibi sestertium x milium iudleati manum inicio •·
(2) Le texte déeisif est dans le D~geste, iX:X:XIX:, 1, 5, 10.. Le jet de pier~e
suffit quand on bMit sur notre terram. Quand quelqu'un bAtit sur son terram
de maniere a nous faire du tort, il faut reeourir a une déclaration verbale,
operis noui nuntialio ou denunlialio. Le aet de pierre devait étre accompagné d'une formule. Une charte de 1407, citée par Du Cange, Glossarium
mediae et infimre latinilalis, t. IV (Paris), Didot, 1845), p. 660, nous
montre un prétre de Montesquieu de Volvestre, au diocese de Rieux, en
pays de drolt romain, protestant contre une construction des Carmes ; il
lance trois fois la pierre, en disant : • Ego denuntio uobis opus novum •·

LITTÉRATURE LATINE

141

requierent la présence d'un magistrat appartiennent a un &lt;legré
plus avancé de ch-ilisation.
A Rome, des ces temps reculés, elles présentaient toutes une dfa..
tribution curieuse. Elles étaient divisées en deux actes. Le ~r~mier était présidé par le magistrat, qui disait le droit et ha1t
le proces. Le second avait pour arbitre le juge, iudex, au se?~
technique du mot. C'était plutot un juré. Simple citoyen cho1s1
par les parties ou désigné par ~e magistral d'.accord a'\-ec elles,
iJ rendait sa sentence, pur avis ~ur 1~ quest~on p~ée,_ d ont !es
1
parties avaient ensuite ~ p_ours~1v~e I_ e?'écubon. Amsi I afTaué
passait par deux stades, in wre, in wdic!º· , .
L'action d'usage le plus général éta1t l acbon par serment,
sacramenli aclio. Les deux parties consignaient d'avanc~ un
certain nombre de tétes de bétail au pont de Rome, le v1eux
pont Sublicius, ad ponlem, c'est-a-dire pres du pontife qu~ en a'\-ait
la garde. Puis, devant le roi, plus tard devant le mag1strat, le
demandeur affirmait solennellement sa créance ~ « Je prononce
que tu dois I)1e donner tant (1). Le défendeur répl~quait par une
négation symétrique. Le demandeur l~ _provoquait au sern_i.e~t,
sacramenlum · le défendeur : « Et rn01 Je te provoque u. S1 l amende consistant en tetes de bétail ou en argent, n'avait pas été
&lt;léposé~ au pr~alable, c'~tait a ce moment ~u'elle _é tait ~romise
avec la garanbe de ca~tions,_ praedes: ~ll_e s appelai~ au_ssi sacra_menlum. Le juge était désigné. Pnm1bveme?t, e é~a1t le ro_1.
L'affaire était Jiée par le serment. La quest10n qui se posa1t
désormais était de savoir qui avait fait un faux serment.Car tou~
serment faux meme preté de bonne foi, était un sacrilege qm
devait etre e~pié. C'est a cela que servait l'am~nde dé_posée ou
promise. La deuxieme partie du proc~s succéda1t sans mterrupLion a Ja premiere, dans le temps des ro1s et des amendes en béta1I.
Les termes de la réponse du roi étaient dict~s _d'avance pa~ la
question : sacramenlum iusl~m, sacr~menlum in_wslum. Ensmte,
les animaux du perdant étaient sacnfiés aux d1eux (2).
.
Cette procédure avait de no:nbr_eux a~anta~es. ~e prenner
de tous était d'intéresser a la Jusbce prr~ée I autonté la plus
puissante, le roi ou les magistrats qui c~ntinuaie~t le roi sous
ta République. Chez beauco~p d_e peuples, Il a fallu bien des tAton ·
nements pour créer une JUSbce d Etat ; pendant longtemps,
(1) Une !acune de Galus oblige a reconstruire la procédure ~énéra~e.du
sacramentum, d'apres divers renseignements d'ai_lleurs s.o.i:s, On msere 1c1 la
rormule eitée par V~LERIUS PRosus, IV, I : • A10 te m1h1 dare oportere •·
Cf. VARR0N, De lingua lal., V, 180.
. .
. ..
(2) FEsTus, v• Sacramentum : • Consumebatur 1d m rcbus d1um1s •·

r

1

�142

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ils ont vécu sous le régime de l'arbitrage. La solution du sacramenlum a transformé en affaire d'ordre public un débat privé.
Le roí n'a cure de savoir si Gaius doit des moutons a Titius.
Mais il ne peut tolérer un faux serment, crime religieux _qui
demande une expiation. u Les Italiotes ont trouvé au probleme
une solution de rare élégance ou se manifeste ce gout de la regle
et de la précision qui n'est pas moins saillant d~D:s ~eur droit
privé que dans leurs institutions religieuses ou mihta1res. (1) ».
Un tel détour implique bien quelque affaiblissement du sen~n~e_n~
religieux et de la révérence pour le mystere. 11 met la d1vmite
du serment au service du trafic et la rabaisse a garder les enjeux
d'un parí. Les Romains ne concevaient gue~e des dieu~ qui ne
fussent pas leurs auxiliaires dans leurs affa1res domestiques et
dans leur politique.
Un autre avantage de l'action par serment est qu'elle contenait en germe la distim.tion qui allai~ p~nétr~r e~ ré_gl_er tout? la
procédure romaine, en deux phases, m iure! in iu~icio. JI . n est
pas sur qu'a l'origine, quand tout se passa1t ~e sui_te san~ mte~ruption, quand le juge du droit et le j uge du fait_ é~t le roi, on a1t
eu conscience de cette distinction. Elle existait cependant.
Toute la premiere partie, cérémonielle, n'a pour bll:t que de lier
le proces, ou, sil' on veut, d' établir le pari. Dans la suite des temps,
une fois l'enjeu versé ou promis, l'action était suspendue (2). Les
parties s'engageaient a revenir trente jours a1;1res pour s'entendre
sur le juge de !'affaire. Ce délai leur donn~•t le temps de réf~échir et de transiger. Sinon, elles se retrouva1ent devant le magistral au bout des trente jours; le juge était désigné; demandeur et
défendeur se promettaient réciproquement de comparattre le
surlendemain: cela s'appelait la comperendinalio,~u no1? ?u ~ll:rlendemain, perendinus dies. Ce jour-la, devant _le Juge, m iud,cio,
les parties commengaient par un exposé ~omm~ir~, appel~ caus~
conieclio; puis elles plaidaient. Si le soled déc)ma1t, la smt~ ét~1t
remise au lcndemain, parce qu'on ne pouva1t rendre la JUSbce
qu'a la lumiere du jour. Le juge pronongait enfin la ~enlence;
Ces débats solcnnels, ces délais, cette lenteur, mamfestc memt!
(1) P.-F. GmARD, Histoire de t'organisalion judiciaire ~es _Ro~ain,, t. I
(París, 1901), p. 41-42. M. Girard su_ppose d'a~res _cer~ams mdices que la
procédure par sacramentum appartient aux msL1tullons communes de
l'Italie.
· p·maria,
· d'é poque
(2) Cette inLerruption avait été prescrite p~r une_ ¡01.
inconnue, tort ancienne sans doute. Les déta1ls qm sm".ent sont donn_és
ar GA1us IV 15 dont nous retrouvons Je te,d.e a partir de cet endr01t.
t.obligation d~ soJmettre le droit et le íait a deux juges. dislincts remonte
a Servius Tullius d'apres DENYS o'IlALICARNASSE, Anllq. rom., IV, 25 et
26; aux tondateurs de la République d'apres C1cÉR0"N, Rép., V, 3.

LITTÉRATURE LATI!'iE

143

dans la _procéd?re plus rapide de l'époque royale, permettaient
la_ solubon_ am1able d~ !'affaire. Tant que le parí n'était pas
f~1t, le déb1teur pouva1t reconnattre sa dette · il était alors imméd1~tcment saisi par le créancier qui procédait a la main mise sur
101, la manus inieciio, que nous avons décrite. Une fois au pouvoir
du créa~cier, il pouvait_s~ dé_gager en payant, ou mettre a profit
les, déla_1s de 1~ ma~us ime~iw dans les conditions un peo dures
qu cl)e 1mp~sa1t. Meme apres le parí (sacramenlum), une entente
resta1t poss1ble, du moins quand le sacramenfum eut cessé d'etre
une affai~e religieus_e. Reconnattre sa dette, ou ne pas se défendre
par les r1tes prescr1ts, formait comme une action distincte, qui
sera rcc_o1:~ue et réglée dans la procédure formulaire {l) .
. L~ d1_v1s10n du ~roces en de?x parties, in iure, in iudicio, Ia
d1stmc~10n du 1;11agistrat et du Juré ou juge de fait, sont un trait
du gén!e romam. On pourrait y voir la principale cause de la
perfection qu'atteignit le droit civil, tandis que le droit crimine!
resta lo~~emps, sinon toujours, imparfait, mal réglé. Dans Je
proces c1v1l, les deux parties de"aient d'abord entamer des pourparle~s ~•un ca~actere privé :pour concerter leurs démarcbes.
C~r l action ne Joue qu une fois pour une affaire. Le moindre
vice de forme, la moindre incertitude dans les débats sulfisent
pour anéantir le p~o~es ~ª!1~ laisser aucun espoir de le trancher a
nouveau par la vo1e J udic1a1re. Les parties étaient tenues de formuler ~~ de motiver la demande et la réponse. La brieveté et
la P~~c1s1on des t~rm~les condensaient en quelques mots l'objet
~u htige. Les explicat10ns subséquentes et les plaidoiries avaient
lie? non pas de"ant le magistral, mais de"ant le juré. Ainsi le
P?mt de droit devait etre parfaitement défini en présence du ma8'l;strat, en dehors _de toute _chicane et de toute équivoque ;
d autre part, le dro1t des parties a exposer leurs vues était sauve~~rdé. Une_ ne~teté rigoureuse était la loi de la premiere phase de
l m~tance m iure. De son c6té, le magistrat, en définissant le
dro_it, avait u_n ro~e plus clair, plus mesuré, effacé en apparence.
~fa1s ~n dev,:u_t v01r, dans la période suivante, quel role puissant
Il alla1t revet1r, quand aura1t succédé aux vieilles actions un
systcme moins ~igide. L'~ntervention du juré pour tran~er le
déba~ permetta1t de temr compte de toutes les circonstances
de fa1t.
L'action du serment se diversifiait suivant les cas. Le schéma
1

. (1) En ce ~~s, !e défendeur est dit in iure co_nfessus, s'il reconnalt sa dette,
mdefensus, s d n a .~as répondu a la provocat1on du créancier par la formule
co!respondante, • s 11 ne s est pas détendu comme il faut, disent les ;uristes
uti oportet.
'
•
'

�144

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

que nous avons décrit était suivi en matiere personnelle. En
matiere réelle, quand on revendiquait la propriété d'une chose,
le débat se corsait. L'objet du litige était la, en totalité ou figuré
par un fragment : une brebis, une chevre, un poil de brebis ou de
chevre valaient tout un troupeau ; un morceau quelconque
détacaé prenait la place d'un navire ou d'une colonne ; une
motte de terre, une tuile suffisaient pour évoquer un champ, une
maison. Gaius nous a conservé la mise en scene et le dialogue a
propos d'un esclave. Les deux parties sont en présence, une
baguette a la main. Le demandeur se saisit de l'esclave, en disant :
« Moi, je prononce que cet homme est mien de par le droit quiritaire conformément a son statut, comme j'ai dit, voici qu'a
l'encontre de toi, j'ai imposé la baguette »; en meme temps,
le demandeur touchait l'esclave avec la baguette. L'adversaire
faisait de meme en pronongant les memes paroles. Ce simulacre
de combat était arreté par le préteur : « Lachez tous deux cet
homme ». Alors Je premier demandait a l'autre pourquoi il l'avait
interrompu : (( Je te demande si tu ne me diras pas pour quelle
cause tu as revendiqué ». Le défendeur répondait: « J'ai accompli
le droit en imposant la baguette ». Le premier disait enfin : « Du
moment que tu as revendiqué injustement, je te provoque par
un serment de cinquante (ou de cinq cents) as. - Et moi toi. » (1).
Cicéron prétendait malicieusement que les jurisconsultes,
avaient inventé les formules d'actions pour se rendre nécessaires.
Elles sont certes bien plus vieilles que l'apparition des jurisconsultes. Mais il se moque des formules pour faire rire des jurisLOnsultes et, du coup, nous donne un tableau de la revendication
d'un champ. « Quand cela aurait pu tres bien marcher en disant:
1&lt; La terre de Sabine est « mienne », « mais non, mienne », ensuite,
jugement : ils n'ont pas voulu. « La terre, dit-on, qui est sur
« le territoire qui est appelé Sabin »: cela est assez verbeux. Prends
ce qui vient ensuite : « Cette terre, moi je prononce qu'elle est
« mienne de par le droit quiritaire». Et ensuite? « De la, sur le lieu
« moi en vertu du droit je te provoque a en venir auxmains ».
A un pareil chicaneur si ba"Vard, l'autre, qu'il attaquait, n'avait
pas de quoi répondre. Le jurisconsulte vire vers lui, a la Iagon

•

(1) GArns, IV, 16. Voici le texle des formules:• Hunc ego hominem ex iure
Quiritium meum esse aio secundum suam causam ; sicut dixi, ecce tibi
uindictam imposui. - Miltite ambo hominem. - Postulo annedicas qua
ex causa uindicaueris. - Ius feci sicut uindictam imposui. - Quando tu
iniuria uindicauisti, naeris sacramento te prouoco. - Et ege te. • Les mots
secundum suam causam sont obscurs. J'y vois la cause radicale en quelque
sorte du statut juridique de l'obget en lillge : manus, mancipium, potestas.
La baguette a un nom spécial ; e est la baguette de revendication, uindicla.

145

LITTÉRATURE LATINE

d'un joueur de nute latín : « D'ou toi, dit-il, tu ?1'~s en vertu du
droit provoqué a en venir aux mains, de lasurle lieuJe terappellei,.
Cependant pour que le préteur ne pense pas qu'il vit bel_ et heureux
et pour l'empecher de rien dire de son propre _cru, on lui a composé
a lui aussi sa partie, partout absurde, ma1s surement ~ans ce
couplet : « L'un et l'autre ayant. ses témoi~s présents, Je p_arle
de ce chemin : allez par ce chemm ». II éta1t la ce sag~ qui les
invitait a prendre ce chemin. « Revenez par ce chemm ». Le
meme guide les ramenait. Alors des ce teIIiI_&gt;S, ch~z d_es ?º_mmes
ayant barbe au menton, voila, je pense, qui para1ssa1t r1d1c~le :
que des gens qui s'étaient arretés a propos et sur place, a1e?t
rec;u l'ordre de s'en aller, pour revenir a ce meme point d'ou ils
étaient partís (1). »
.
•
.
Le combat simulé devena1t quelquefo1s un combat réel. Céc1?a,
client de Cicéron et Aebutius se disputaient un champ. Cécma
se rendit sur pla~e pour la cérémonie _que yient de _décr~re ~e
Pro Murena et qui s'appelait la deduclio. ~a1s Aebutm~ s éta1~
arrangé pour la rendre impossible. II éta1t la et ava1t garm
d'hommes armés tous les abords du champen litige et d'un champ
voisin par ou on aurait pu passer_. Céc~a. s'apI_&gt;roche cependant
d'une ligne d'oliviers qui marqua1t la hm1te suivant la coutume
d'ltalie. Aebutius donne a haute voix a son escla':e Antiochus
l'ordre de tuer quiconque tenterait de pas~er. Cécu~a s'avance
toujours. La troupe com;mandée par ~tiochus lu1 la~ce des
traits et se précipite. Cécina bat en retra1te ~vec les _amis et les
assistants qu'il avait appelés pour une bata1Jle moms dangereuse (2).
.
· · t t
Apres la manuum conserlio, les deux adve~sa1r~s par_1a1~n e
déposaient Jeurs enjeux, le sacramenlum. L affaire suivait le
cours que nous avons décrit.
Dans les proces sur serment en mati~re ~éelle se trouve done
insérée une action distincte, la revend1cation par la . baguette.
Cette action apparatt sans mélange d:,i-ns les a~franc~ssement~Le mattre comparai&amp;sait devant le ~agistr_at et ~1~ul~1t un proces
avec un tiers bénévole, l'adserlor lzberlalis, qui JOU~1t !e r6le de
demandeur. L'adserlor soutenait que l'esclave é~a1~ li?re et ~e
touchait de sa baguette, uindicta. L_e mattr~ ne d1s_a1t nen, ma1s
lui faisait faire une pirouette, et lui donna1t parfo1s un soufflet.
Le magistrat déclarait libre l'escl3:ve: .
. .
La fixation des actions, leur llIIlltatlon, la combma1son de

11

(1) CtCÉRON, Pro Murena, 26 ; pour le
FESTUS, v• Superst ites.
(2) Voy. C1CÉRON, Pro Caecina, 20-22.

sens de supersles, témoin, voy.
10

�}46

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

scenes particulieres en des actions complexes, la séparation du
droit et d1:1 fait montrent le penchant des Romains pour l'ordre,
la régular1té, la netteté. Le r6le des parties, qui ont l 'initiative et
ne laissent aucune liberté au magistrat, est un trait de cette prépondérance de la volonté qui commande toute l'histoire romaine.
Le formalisme remplace dans le sacramenium une affaire privée,
de dette ou de propriété, par une affaire religieuse c,u un parí,.
engage la revendication comme une bataille, substitue a l'affranchissement direct une revendication. L'acte simulé envahit
tout et se mue en de petits drames. D'autres peuples, dans leurs
coutumes juridiques, useront davantage du symbole, mais connattront a peine les scenes a personnage unique et a monologue,
bien loin d'avoir cette poésie du mouvement, cette passion raisonneuse et rude, qui affrontent les adversaires et font songer a
un tfi.Mtre de marionnettes. Ce thM.tre est monotone ; on peut
conjecturer que son répertoire a été réduit par cet impitoyable
esprit d'analyse et d'économie qui regle le droit romain. Mais
sa monotonie meme n'est pas sans enseignement. Ne sommesnous pas au pays qui verra nattre l'aiellane et la commedia dell'
arte, bien uniformes elles aussi dans leurs acteurs et leur scénario ? Les actions fmissent par se couler presque toutes dans
le moule de l'action par enjeux ; le gout du pari est tellement
développé chez les Romains, qu'on devra interdire aux paysans
de jouer dans les foires leurs betes a la mourre. La procédure
!st l'image de 1a vie.
(d suivre.)

!
1

l{

Le thé!tre romantique
de Dumas pere

a Dumas fils.

Cours de 11. ANDRé LE BRETON,
,Uatlre de Con/trences ó la Sorbonne.

1

¡

¡

XIII
Fin du Théa.tre romantique. - La nouvelle école et ses
fondations. - Conclusion du Cours.

Entre 1820 et 1850, a coté du théAtre romantique et parallelement a lui, s'était développé et avait prospéré un autre
théatre dont je n'ai rien dit encore, et dont, a vrai dire, la renommée n'est pas tres bonne, dont la valeur littéraire n'est pas tres
grande, qui compte toutefois et doit compter dans l'histoire
de notre littérature : c'est celui d'Eugene Scribe.
Les lettrés ne prononcent plus le nom de Scribe qu'avec
dédain. Peut-etre joue-t-on encore, au moins en province, les
opéras dont il avait composé le livret, le Prophet~, l'Africa_ine,
Robert le diable, la Juive, les Huguenots, etc. ; ma1s on ne J0Ue
plus ses comédies, on ne les lit plus, on ne s'en souvient plus.
On semble ne plus ríen se rappeler de lui que ses étonnantes
fautes de fran~ais, certaines étourderies demeurées célebres. On
se rappelle qu'il a écrit dans les Huguenots :
Ses jours sont menacés. Ah I je dois l':, soustraire,

ce qui e&amp;t une ellipse un peu forte, en effet; on se rappelle qu'il
a dit:
Le soldat doit se taire
Sans murmurer,

et il n'y aurait qu'a ouvrir ses reuvres pour enrichirlacollection.
On verrait que dans son discours de réception a l'Académie
franc;¡aise (car il y a été rec;¡u en 1836, cinq ans avant Rugo),
il a éloquemment reproché a Moliere, mort en 1673, de n'avoir
pas protesté contre la Révocation de l'~dit de Nantes qui date

�148

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

de 1685. On lirait dans Balaille de dames cette phrase lapidaire :
Une heure apres leur arrestation, tous les chefs doivent etre
fusillés sans délai et sans bruit », et ce galant couplet a l'adresse
d'une jeune femme et d'une jeune fille qui viennent de chanter
un duo : « Oh ! alors, - dit Henri qui est amoureux d'elles
sans bien savoir laquelle il préfere, - il sortit de ce mélange
je ne sais quelle impression qui tenait_ de l'_enchantement_. Ce
n'étaient plus seulement vos deux v01x qui se confonda1ent,
c'étaient vos deux personnes... vous ne formiez qu'un seul
etre ! charmant, complet... représentant a la fois la jeune fille
et la femme tout semblable enfin a un rameau de cet arbre
fortuné qui ~rott sous le ciel de Naples, et porte sur la meme
branche et des fleurs et des fruits ! »
Scribe écrit mal, il est vrai, et ce n'est pas son seul défaut.
Gardons-nous néanmoins de parler de lui trop dédaigneusement.
Dans son discours académique de 1836 il a développé un
singulier paradoxe et qu'il est surprenant de rencontrer sous la
plume d'un auteur comique. 11 a ~é':eloppé ~ette idé~. que l_e
théAtre n'imite pas et ne peut pas 1m1ter la v1e, et qu ti s~r~1t
tout a fait inutile de chercher chez Moliere, par exemple, 1 h1stoire et l'image de la vie franc.¡aise au xvue siecle ; c'est pour le
bien prouver qu'il constate chez l'auteur du Tarluffe l'absence de
toute allusion a la Révocation de l'Edit de Nantes. 11 est étrange
de l'entendre parler ainsi, car ce reproche est précisément
celui qu'on lui adresse a lui-meme : on luí reprochait de son
vivant, et aujourd'hui encore on 11:li rep~oche ~'avoir éc_rit
des pieces qui n'expriment pas la v1e, qui ne pe1gnent pomt
véritablement les mceurs du siecle; et une telle critique adressée a un auteur comique est si grave que le premier soin de
Scribe eut du etre semble-t-il, d'y répondre et de prouver
qu'on le calomniait. Dans une certaine_mesure il eut eu le dro~t
de protester. Il n'est pas juste de d1re que son thMtr~ so1t
dépourvu de toute vérité, ~e ~ou~e valeur docume~ta1re. l!
contient au moins quelques md1cations, quelques e_s,qmss~s qui
ont leur prix. Ceci est vrai surtout de s~s prem1~res p1eces,
écrites et jouées a la fin de la Restaura.bon, de p1eces ~elles
que le Coiffeur el le perruquier, les Ad,eux au comptoir, le
Bal champ¿lre, le Charlalanisme. II prend presque toujo~rs ses
sujets et ses personnages dans la vie de son époque, et 11 nous
renseigne plus qu'on ne le croit gén_éralement sur les ~~ur~ de
cette époque, sur celles en particuher de la bou~geo1S1e. J e~time meme qu'il a pu contribuer par la a orienter le gén~e
de Balzac, alors que celui-ci cherchant sa route composa1t

u

LE THÉ.\.TRE ROMANTIQUB

149

des romans fabuleux imités d' Anne RadclifTe et de DucrayDuminil, ou des romans historiques, imités de Walter-Scott.
Il va de soi, d'ailleurs, que Scribe n'est pas un Balzac, et ~ue
si l'observation n'est pas absente de son théatre, elle y ttent
peu de place et ne constitue pas son mérite propre et son originalité. Il n'a pas puissamment exprimé la vie, parce qu'il
n'était pas un grand esprit. Il était l'homme qui, en histoire,
ne voit que les petites causes, qui dans une comédie historique
- on sait qu'il en a écrit quelques-unes - dans le Verre
d' eau, explique le revirement de la politique anglaise a la
veille du traité d'Utrecht par un geste de la duchesse de
Marlborough et le verre d'eau renversé en présence de la
reine Anne. Un penseur de cette force, incapable de saisir la
secrete et forte logique des événements, de comprendre les
lois de l'histoire, était condamné a n'etre qu'un médiocre
peintre de la vie humaine. Il était condamné ~ ~éconnatt~e
ce qui donne a notre vie son sens et sa d1rection, a v01r
partout un efTet du hasard, quand en réalité il est si vrai que
le hasard n'existe pas, que tout s'enchatne logiquement dans
nos destinées, et que nos actes ne sont que la conséquence
ou le produit de nos caracteres, de nos volontés ou de _nos
passions. Cela, il ne l'a pes vu, et en ce sens on a ra1son
d'affirmer que son théatre ne renete pas la vie. Dans la vie il
n'a vu qu'une succession de circonstances fortuites, et ses
pieces, au lieu d'etre l'existence humaine en raccourci, sont
d'adroites combinaisons de péripéties, d'amusants imbroglios
qui se dénouent grace a quelque artífice, - retour imprévu,
lettre égarée ou retrouvée, mort opportune d'un oncle a héritage, etc. Tout cela est factice, mais tout cela est si adroit, si
bien fait, si ingénieusement combiné, qu'on ne s'étonne pas
que pendant trente ans Scribe ait régné s_ur trois ?u q~atre
théatres, Gymnase, Odéon, Théatre-Franga1s. I1 ava1t mis sa
gloire a n'etre qu'un bon fabricant de pieces, un habile C0!15tructeur un virtuose de !'intrigue, et la est, en effet, sa glo1re,
dans l'e~cellence de sa technique ou de son mécanisme.
Qu'on imagine le Mariage de Fígaro dépouillé de son esprit
et de sa forte signification satirique : on se figurer~ a peu pres
ce que sont des pieces comme Une chaine, Balaille de dames,
Osear ou le mari qui trompe sa femme. Dumas fils n'a peut-etre
eu qu'a moitié tort de dire qu'elles ne nous apprennent rien ;
il a eu certainement raison, en tout cas, d'ajouter qu'elles
tenaient le spectateur en haleine pendant tout le spectacle,
et tant6t inquiet, tant6t diverti, intrigué et attentif toujours.

�LB THÍU.TRE ROMANTIQUE

151

REVUE DES COURS ET co:-;Ff:REl'iCE~

150
Scribe est admirable pour enchevetrer les fils, pour nous faire
dire en regardant ses personnages : a Comment vont-ils se
tirer de la ? , - et pour les en tirer soudain et en dépit de
toute attente. Objectera-t-on que cet art est stérile, que Scribe
n'a rien fondé si ce n'est le vaudeville, la comédie a placards?
Non, nous lui devons davantage. Dumas fils qui l'accusait
da ne ríen nous apprendre, n'eut pu l'accuser de ne lui avoir
rien appris a lui· Dumas et aux auteurs dramatiques de sa
génération. Il leur a appris leur métier, et combien la le~on
étail utile ! Il ne·suffit pas d'avoir du métier pour etre un grand
auteur dramatique, mais il est impossible d'cn etre un sans ce
métier, et les illustres représentants du drame romanlique sont
la pour nous le prouver. N'avons-nous pas eu maintes fois
l'impression en les relisant que notre plaisir était gAté par les
maladresses ou les gaucheries de l'action, par l'absence ou l'insuffisance de métier ? N'est-ce pas grand dommage de voir,
dans Ruy Bias, a quel point le 1ve acte fait hors-d'reuvre ?
Jamais Hugo n'a eu plus de verve et plus d'esprit ; chaque
couplet de Don César de Bazan est une fete pour nos oreilles,
et meme pour nos yeux, tant le style est riche en images, tanl
il a de couleur et d'éclat : a la représentation, pourtant, le
1ve acte de Ruy Bias semble long, il ennuie, il irrite presque,
parce qu'il suspend l'action au moment le plus pathétique,
parce qu'il ne s'y rattache pas, et qu'il pourrait etre supprimé (l'expérience en a été faite), sans que le spectateur
s'en ape~11t. Ou bien qu'on se reporte aux Burgraves, a
Hernani; qu'on se rappelle ces immenses monologues ou l'auteur
donne carriére a son lyrisme, et ces romans si compliqués, ces
histoires de Guanhumara, de Fosco, de Donato, parmi lesquelles
il faut se débrouiller etdont la puérilité n'a d'égale que l'invraisemblance. La vraisemblance n'est pas tout au théAtre, non
plus que la resselllblance dans un portrait; encore est-ce une
qualité précieuse. Nous attendonsd'unepiéce, quelle qu'elle soit,
tragédie, drame ou comédie, qu'elle nous donne l'illusion de
la réalité, et elle ne nous la donne qu'en se pliant aux exi6ences
tres spéciales de l'art dramatique, a ces exigences que le romantisme avait méconnues, mais qu'aucun mattre de la scéne __:
et Moliere moins qu'aucun autre, quoi qu'on ait pu parfois
prétendre - ne s'est cru le droit de méconnattre, et que
Scribe est venu affirmer a son tour.C'esten quoi son rllle est loin
d'avoir été négligeable. Gr~ce a lui, on a su intriguer une piéce,
bfttir une piéce. La forme était trouvée. ll ne restait plus qu'a
y faire entrer la vie.

...
Or, dans le méme temps oil Scribe faisait jouer ses comédies,
Balzac écrivait ses romans. Apres avoir erré quelque temps,
apres etre alié chercher ses sujets jusque dans le Moyen Age,
il se dégageait des influences qui l'avaient entratné, il rompait
a vec Walter Scott, avec le romantisme, et suivant l'instinct meme
de sa nature il se jetaiL en pleine réalilé, en pleine • Comédie
humaine », parmi les hommes de son siécle dont il devenait
peu a peu le grand peintre ou le irand historien. Il créai t ou
plus exactement il ressuscitait le roman réaliste. Il ne s'inquiétait plus d'évoquer les grandes figures du passé, de l'histoire :
il découvrait une nouvelle so urce de beauté, et une source inépuisable, au sein meme de la réalité contemporaine, dans l'intimité
de notre vie, dans le secret de nos passions, de nos luttes, de
nos intérets journaliers, de nos a!?itations quotidiennes. Source
dont j'ai tort de dire qu'il la découvrait, dont il faut dire qu'il
la retrouvait, puisqu'elh: est celle, en somme, a laquelle avaient
puisé avant luí nos plus grands rowanciers comme nos plus
grands auteurs dramt-tiques, celle ou avaient puisé Moliere,
J'abbé Prévost, Diderot. Il faisait justice d'uIJe erreur qui ne
s·était que trop prolongée. Il nous faisait comprendre qu'il
est vain de vouloir évoquer les morts et qu'en outre cela
est assez fastidieux, que la vie se re1,ouvelle sans cesse, que
nous n'en pouvons observer et peindre avec vérité qu'un seul
momenl, celui auquel nous appartenons nous-memes ; que
dans ce présent, dans Ir, vie bourgeoise d'aujourd'hui, il y a,
pour qui a des yeux, autant ou plus de beauté, de tragique
et de comique, que dans les belles aventures du passé, et qu'en
tout cas cette vie a un immense avantage qui est d'etre la néltre,
qui est que ses drames sont les nlltres, et que les problémes
sociaux ou moraux qu'elle ofire a !'esprit de l'observateur sont
ceux oil nous sommes tous intéressés.
Ce principe si fécond, qui a permis a Balzac de se ,aire une
place a part parmi nos romanciers, il a essayé a difiérentes
rcprises de l'appliquer lui-meme au théatre. Le théatre de
Balzac est-il supérieur ou inférieur a celui de Scribe ? Peu
m'importe ; le fait est qu'il le complete. Chez Scribe, la technique est excellente, tandis que la peinture des caracteres
et des mreurs est assez faible. C'est exactement l'inverse chez
Balzac. Dans le Faiseur, d'abord intitulé Mercadet et repré-

�152

REVUE DES COURS ET CONGÉRENCES

senté pour la premiere fois en 1851, un an apres la mort de
l'auteur, l'action se tratne, n'avance pas. U s'agit d'un spéculateur d'esprit trop inventif et de conscience trop élastique,
qui se débat au milieu de ses créanciers, les trompe, leur
échappe toujours, et toujours espere refaire sa fortune par des
ruses dignes de Scapin. L'ensemble est monotone, chaque acte
semble le recom.mencement du précédent, il n'y a évidemment
pas la les ressources, les habiletés dramatiques ou scéniques
d'un Scribe. Mais la vérité ne manque pas dans le tableau que
Balzac nous trace des mreurs ou de l'immoralité financiere,
dans les divers types de créanciers, de boursiers, de marchands
d'or qu'il fait défiler devant nos yeux, et surtout dans le personnage principal qui, par son éternel reve de fortune, par
son obstinée confiance en lui-meme, par son imagination dévorante, ressemble trop a Balzac lui-meme pour ne pas nous
parattre vivant et vrai.
11 en est de meme a peu pres de la Mardlre, jouée en 1848.
La structure n'en est pas moins défectueuse. Balzac a voulu
écrire une de ces tragédies bourgeoises, comme il en a si souvent
conté dans ses romans et comme i1 est vrai qu'il s'en rencontre
dans la vie ; il a voulu peindre, dans un foyer honorable et en
apparence paisible, la secrete et implacable rivalité de deux
femmes, Gertrude, seconde femme du général de Grandchamp,
et Pauline, filie que le général a eue d'un premier mariage,
la maratre et la belle-fille, toutes deux éprises de Ferdinand
Marcandal. 11 a beaucoup compliqué les choses, et bien inutilement, je crois, en faisant de ce Marcandal le fils d'un autrc
général, celui-la trattre a l'Empereur en 1815, en sorte que
pour pénétrer dans la famille du vieux soldat fidele le jeune
homme a dO se cacher sous un nom d'emprunt. De plus, et
soit par inexpérience de la scene, soit par l'efTet de son pessimisme, Balzac a accumulé tant d'horreurs, de passions furieuses, de haines, de crimes, de poisons, que le beau drame
tourne vite au mélodrame. Et cependant, il y a ici la puissance
du génie ; il y a ici en germe un thMtre nouveau, qui émeut
fortement et qui fait penser. Des effets saisissants y sont
obtenus avec des riens, avec de simples moyens de mise
en scéne réaliste, par exemple au commencement du second
acte, alors que nous savons déja quelle haine pousse les deux
femmes )'une contre l'autre, quel duel a mort est silencieusement engagé entre elles, et que nous voyons la vieille servante
allumer la lampe, dresser la petite table, préparer les cartes
pour la pacifique partie de whist de chaque soir ; ou au dernier

LE THÉATRE ROMANTIQUE

153

ade, lorsque Pauline vient de s'empoisonner, qu'elle va mourir
et qu'un valet interrompt le dialogue pour dire a mi-voix : cr Le
clergé se présente. • L'eflet est-il moindre que celui qu'avait
cherché H ugo au dernier acte de Lucrece Borgia en faisant tout
A coup apparattre la funebre procession de moines en cagoule
dans la salle du festín ? J'estime, au contraire, que l'eflet est
beaucoup plus grand dans la Mardtre, par cela meme qu'il
n'est pas une invention de poete, qu'il n'est pas lhédlral, et
que c'est la réalité vulgaire qui l'a fourni. Balzac n'est pas un
Moliere, mais il a le mérite d'avoir compris Moliere ; il a vu
en luí le grand mattre, le plus vrai, le plus profond de tous
nos écrivains, et il a tendu de tout son zele a prendre exemple
sur luí. II a compris qu'il y avait chez Moliere non seulement
le modele de la comédie, mais au moins l'ébauche du drame
moderne ; et qu'il ait ou non réussi, comment ne pas le louer
d'avoir voulu en écrivant la Mardlre dégager ce drame du foyer
qui est implicitement contenu dans le Malade imaginaire ?
Sa maratre, sa Gertrude, si habile a capter la confiance d'un
vieux mari et si féroce envers la fille qu'il a eue de sa premiere
femme, comment ne pas reconnattre en elle la sournoise et
haineuse Béline ? Elle lui ressemble tout en étant une création
originale ; car Béline n'aime ríen ni personne, sauf }'argent
dont elle veut dépouiller les enfants d' Argan, tandis que Gertrude
est une femme qui aime, et d'autant plus redoutable qu'en elle
la rivalité d'amour vient aigrir, envenimer et déchatner les
secretes rancunes de la maratre. Une scene montrera ce que
valent certaines parties de l'reuvre, celle ou Gertrude commence
a soup~onner Pauline d'aimer comme elle Ferdinand Marcandal. Pauline vient de refuser un partí qu'on lui otlrait ;
le prétendant repoussé a cherché a savoir la cause de son refus,
il a cru deviner son secret, et en a dit un mota Gertrude. Celle-ci,
épouvantée, va s'efTorcer de contraindre Pauline a se trahir ;
mais la ruse se heurte a la ruse :
GERTRUOE.

Viens la, nous deux, nous allons finir notre ouvrage... Eh bien, mon enfant,
Godard m'a dit que tu l'avais re~u plus que froldement ; c'est cependant
un bien bon parti.
PAULINE.

Mon pere, madame, me lalsse la liberté de choisir moi-méme un mari,
OERTRUOE.

Sais-tu ce ~e dira Godard ? l1 dira que tu !'as refusé parce que tu as déja
choisi quelqu un.

�154

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
PAULlNE.

Si c'était vrai, mon pere et vous, vous le sauriez. Quelle raison aurais-je
de manquer de confiance envcrs vous ?
GB.RTRUDE.

Qui sait ? !e ne t'en blilmerais pas. Vois-tu, ma chére Pauline en fait
d'amour, il y en a dont le secret est héroiquement gardé par les femmes
gal'dé au milieu des plus c1'uels supplices.
'
PAULINE,

a par!,

ramassant des ciseaua: qu'eUe a laissés tomber.

Ferdinand m'avait bien dit de me méfier d'elle... Est-elle insinuante!
GERTRUDB,

•~ T~ p~urrais avoir dans l_e cc:eur ?~ de ces _amoul's-Ia I Si un pa1'eil malheu r
t art1va1t, co~pte su!'. mo~··: Je t. aune, vo1s-tu I Je fléchirai ton pere ; il a
quelque conf1_an~e en m01, ¡e pms m~me beaucoup sur son esprit, sur son
caractere ... Ams1, chere enfant, ouvre-moi ton creur.
PAULINE.

Vous y lisez, Madame, je ne vous cache rien.
GERTJ\UDE, et pari.
L'interrogation directe n'a pas réussi. (Haut.) Combien tu me rends heureuse 1 _car ce pl~isant_ de. peti te ville, Godard,. prétend que tu t' es presquo
évanome_ quand 11 a fa!t d1re expres ~ar ton 1;1et1tfrere que Ferdinand s'était
cassé la ¡ambe... Ferdmand est un aimable aeune homme, dans notre intimité depuis bientót quatre ans ; quoi de plus naturel que cet attachernent
pour ce gar&lt;;on, qui a non seulement de la naissance, mais encore des talents ?
PAULINE.

C'est le commis do mon pero.
GERTRUDE,

Ah I grilce
marié.

a Dieu, tu ne l'aimes pas ; tu m'effrayais,

car, ma chere, il est

PAULlNE.

Tiens I il est rnarié I pourquoi cache-t-il cela ? ( A par!.) Marlé Ice serait
infilme ; je le luí demanderai ce soir, ~e luí ferai le signal dont nous sommes
conve.n us.
GERTRUDE, et parl.
Pas une fibl'e n'a tressailli dans sa figure I Godal'd s'est trompé ou cette
enfant serait aussi forte que moi... (Haut.. ) Qu as-tu, mon ange ? '
PAULINE.

Oh I ríen.
G-ERTl\UDE,

lui mettant la main dans le dos.

Tu as chaud I la, vois-tu ? (A parl.) Elle l'aime, c'est sur... Mais lui,
l'airne-t-il ? Oh I je suis dans l'enfer.

• •
·

Voila comment Scribe et Balzac avaient, je ne dis pas fon dé le
théatre moderne, mais préparé son avenement, !'un en indiquant quelle en d.evait etre lél forme et l'autre quelle en devait
etre la substance. Ils avaient préparé la venue d'Emile Augier

LE THÉATRE ROM.\.NTIQUE

155

et de Dumas fils, qui débuterent presque en meme temps. La
Gahrielle d' Augier fut jouée en 1849, et si la premiere piece
de Dumas. la Dame aux camélias, ne le fut qu'en 1851, elle
eut pu l'etre en 1849 également, car a cette date elle était
écrite et meme re&lt;;ue, lorsque le théatre qui l'avait re&lt;;ue fit
faillite.
Je ne m'attarde pas a établir un parallele entre ces deux
rivaux de gloire qui se sont disputé pendant plus de vingt ans
la faveur du public. Il suffit de constater que leurs noms signifient pour nous, aujourd'hui encore, renaissance de notre
théAtre. Ils sont, de l'aveu de tous, ceux par qui le modernisme a triomphé a la scene, ceux qui ont définitivement clos
!'ere du théatre romantique, et restauré en quelque sorte
la maison de Moliere.
Chez l'un comme chez l'autre, du reste, il se peut bien que
tout ne nous plaise pas. L'esprit d' Augier ne l'empeche pas
d'etre parfois un peu lourd et bourgeois ; il se disait grand admirateur de Ponsard et peut-etre cela ne se voit-il que trop ; il
existe plus d'un rapport entre l'auteur de Gabrielle et celui
de l'Honneur el ['argent. Quant a Dumas, son goút de la prédication et du paradoxe a plus d'une fois nui a ses reuvres, surtout
aux dernieres. Mais cel{• dit, qui nierait la valeur de Ieur art ?
Qui ne se persuaderait en les Iisant que le romantisme avait
fait fausse route, et qu'il ne peut y avoir d'autre théatre que
celui qui est l'imitation de la vie, que celui ou nous retrouvons notre propre histoire, ou la vie nous apparatt telle que
nous la connaissons, mais éclairée d'une lumiere qui en fait
ressortir les beautés secretes ou les secretes laideurs ? Et si
le théatre romantique réussissait par moments a nous émouvoir,
a nous arracher des !armes, ne sont-elles pas cent fois plus bienfaisantes les larmes qu'on nous arrache en nous mettanb
sous les yeux la réalité contemporaine, en nous montrant la
vie telle qu'elle est, et en nous y faisant découvrir des miseres
ou des héroismes devant lesquels nous aurions passé sans les
voir?
Ríen de plus simple ou, si l'on veut, de plus vulgaire que la
donnée de la Dame aux camélias, histoire d'une filie entretenue,
d'une fille qui aime jusqu'au sacrifice et qui meurt de son
sacrifice. Le cadre de la piece est pris dans la vie parisienne
a la fin du regne de Louis-Philippe; les personnages sont des
boulevardiers, des hommes de plaisir, et leurs ordinaires compagnes. Y a-t-il néanmoins au théatre ríen de plus émouvant
que le troisieme acte, celui dans lequel Marguerite rec;¡oit la

�156

LE THÉATRE ROMANTIQUE

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

visite du pére d' Armand, 011 elle comprend tout a coup que
la seule preuve d'amour qu'elle puisse donner a son amant,
elle, la créature déchue et flétrie, c'est de le guérir de son amour
pour elle, de se rendre odieuse a ses yeux autant qu'elle lui
était chére, et 011 elle a assez d'amour pour aller jusqu'au bout
du sacrifice ? Elle va se livrer a un homme dont elle se savait
aimée, elle va se livrer a lui avec dégofit, avec horreur ; elle
quitte Armand sous un faux prétexte, sans rien dire qui lui
fasse soup~onner son projet, sans pouvoir toutefois luí cacher
ses larmes, en lui répétant, ce qui n'est que trop vrai, qu'elle
l'aime uniquement et de toute son Ame. II reste seul :

157

dans le jardín. C'est elle sans doute. (Il appelle.) Ma~erite ! ltarguerite 1
!tlarguerite I Per~onne l... (ll sor! el appeUe.) Nanine I Nanine 1. •• (Jl ~nlre
et sonne.) Nanine non plus ne répond pas. Qu'est-ce que cela 1:e~t d1~e ?
Ce vide me fait froid. U y a un malheur dans ce silence. Pourqu~1 81ie la1ssé
~ortir Marguerite? Elle me cachait quelque chose. Elle pl~ura1t l Me t~o_mperait•elle ? ... Elle, me tromper 1 A l'heure ou elle pensa1t a me sacr1f1er
tout... M:ais il lui est peut-(ltre arrivé q_uelque chose !. .. elle est peut-@tre
blessée l... peut-étre morte I Il faut que ,e sache...
.
ll se dirige vers le jardin. Un commissionnaire se trouve face
porle.

a la

a face avu luL

SCENE VIII
ARKAND, UN COMlUSSIONNAIRB.
LB COMMISSIONNAJRB.

M' Armand Duval ?
ARMAND.

ARMAND.

Chere Marguerite I comme elle s'effraie a l'idée d'une séparation 1 (/1
sonne.) Comme elle m'aime l (A Nanine qui paraU.) Nanine, s'il vient un
monsieur me demander, mon pere, vous Je ferez entrer tout de suite ici.
NANINB.

Bien, monsieur.

C'est moi.
LE

COMMISSIONNAIRE,

Voici une leltre pour vous.
AIU(AND.

D'oil vient-elle ?
LB COM~IISSIONNAIRE,

De Paris.

Elle sort.

ARMANO.

ARMAND.

Je m'alarmais a tort. Monpere mecomprendra. Le passé est mort. D'ailleurs
quelle ditférence entre Margurite et les autres femmes l... Ah l que le temps
me semble long, quand elle n'est pas la l. .. Que! est ce livre ? Manon uscaut J
La femme qui aime ne fait pas ce que tu faisais, Manon l... Comment ce livre
se tro~_ve-t-il ici ? ..• (Liaanl au .~as~rd.) • Je t~ ;ure, mon cher chevalier, que
tu es 11dole de mon cceur, et qu 11 n y a que to1 au monde que je puisse aimer
de la fac;on dont je t'aime ; mais ne vois-tu pas, ma pauvre chere Ame que
dans l'état oil nous sommes réduits1 c'est une sotte vertu que la fidélité P
Crois-tu qu_e l'on puisse étr~ bien tenare lors~•on manque de pain? La faim
me causera1t quelque mépr1se fa tale, le rendra1s quelque jour le dernier soupir
en croyant pousser un soupir d'amour. Je t'adore, compte la-dessus, mais
laisse-moi quelque temps le ménagement de notre fortune. Malheur a qui va
~ombe_r dan~ mes filets l Mon frere t'apprendra des nouvelles de ta Manon;
1~ te d1ra qu_ elle a pleuré de la nécessité de te quitter... • (Armand repousse le
livre av~c tr_islesse el reste quelques !nstant, soucieuz.) Elle avait raison, mais
elle n'a1ma1t pas, car l'amour ne sa1t pas raisonner.•. (JI va a la fenélre.) Cette
lecture ffi:'ª fait mal ; ce livre n'est pas vrai.l.. (JI sonne.) Sept heures. Mon
pere ne viendra pas ce soir. (A Nanine qui entre.) Di tes a !lfadame de rentrer.
NANINB,

embarrassée.

Madame n'est pas ici, monsieur.
ARMAND,

Qui vous l'a Jonnée ?
LE COMMISSIONNAIRE,

Une dame ...
ARMAND.

C'est bien ; laissez-moi 1
Le commissionnaire se retire.

SCENE IX
ARMAND,

'" Voila, évidemment, du théAtre, et du tres beau théatre,
parce que voila de la vie. Nous n'en pouvions dire autant des
drames de Dumas pére ou de Rugo.

...

NANINB

ARMAND.

C'est bien ... (Seul.) Elle est capable d'étre allée a Paris pour s'occuper de
cette vente I Heureusement, Prudence qui est prévenue trouvera moyen
de !'en empécher l... (ll regarde par la fentlre.) 11 me semble voir une ombre

DUVAL,

Cette lettre est de Marguerite ... Pourquoi suis•je si ému ? Sans doute_elle
m'attend quelque part et m'écrit d'aller la retrouver ... (ll va pour ouvrir la
/el!re.) Je tremble. AIIÓns, que¡~ suis enfant I_ (Pen~anl ce lemps, M' Duva/
es! enlrt et se lienl derritre son /1/s. Armand lt!.) A 1 heure on vous recevrez
cette lettre, Armand ... (ll pousse un crl de coltre. ll se relourne el voil son
ptre. Il se jelle dans ses bras en sanglotant.) Ah I mon pere I mon pere 1

Oil est-elle done ?
Sur la route; elle m'a chargée de dire a monsieur qu'elle allait rentrer
tout de suite...

puis M.
ARMAND,

Conclurons-nous done que le théatre romantique est tout
á fait mort, qu'il n'a été qu'une tentative inféconde, et n'a
laissé nulle trace dans les reuvres postérieures ?

Ce serait bien injuste.

�158

159

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

LE THÉATRE 1\OMANTIQUE

En premier lieu, et sans meme parler du théatre populaire,
du mélodrame historique ou du drame de cape et d'épée qui
lui a longtemps survécu, c'est un fait que le drame romantique a reparu de temps a autre, sous des formes diverses et
quelquefois avec éclat, chez des poetes tels que Louis Bouilhet,
Fran1;ois Coppée et l'auteur de Cyrano, mais ceci a titre d'accident et sans que le genre y dut reprendre une vie durable.
Il importe davantage de constater que, si ce drame reposait
sur un príncipe faux puisqu'il était d'ordinaire une déiormation de l'histoire, il n'en a pas moins accrédité plusieurs
príncipes vrais, príncipes d'esthétique théatrale qui depuis
lors sont demeurés en honneur.
Que disaient Rugo dans la préface de Cromwell et Vigny
dans celle de la Maréchale d'Ancre ? Ils disaient : « Liberté !
guerre aux conventions qui étoufTent l'art dramatique ! » et il y a toujours bien deux de ces conventions cheres a l'ancienne tragédie qu'ils ont jetées par terre, dont l'une est l'unité
de temps, l'autre l'unité de lieu. Prenez telle piece qu'il vous
plaira de celles qui ont paru depuis soixante-dix ans : vous
n'en trouverez guére dont l'action ne dure au moins plusieurs
jours et dont le décor ne change d'acte en acte. C'est le cas de
la Dame au:z: camélias, et de mille autres piéces.
Rugo et ses amis avaient dit : « Mélangeons le comique et
le tragique. » Ils l'avaient dit plus qu'ils n'avaient su le faire,
sauf Musset ; en général, le comique était assez froid dans leur
drames et ne s'y introduisait pas sans peine ; il y était com.me
de parti pris, il remplissait par exemple ce IV8 acte de Ruy
Blas qui tient si peu au reste de la piece. Mais regardez le
théatre de Dumas fils, d'Augier, de Meilhac et Halévy: le rire
et les larmes s'y melent comme dans la réa1ité, comme dans la
réalité des sots s'y rencontrent avec des gens d'esprit ; dans
la meme él.me, selon les heures, la tristesse alterne avec la
gaieté, et Froufrou pleure aussi naturellement qu'elle riait
un instant plus t6t; comme dans la réalité, l'histoire commence
gaiement et s'acheve tristement. Et le mélaDge est si intime
que les pieces ne s'intitulent plus comédie ou drame, mais piece
tout simplement.
Convenons aussi que les drames de 1830, d'allures si pittoresques, ou le souci du décor et de la couleur locale s'affirme
de tant de manieres, ont contribué a ouvrir les yeux a l'auteur
dramatique, et lui ont appris a rechercber la vérité dans le détail
-de la mise en scene, dans l'extérieur des choses. Si les roman·tiques étaient d'incorrigibles idéalistes dans le domaine de

la vie morale, ils étaient, en revanche, des écrivains-peintres,

de grands réalistes dans le domaine de la vie physique, et a
cet égard ils ont lait école. Ajoutons que leurs drames ont
élargi l'horizon, élargi la scéne, qu'ils nous ont accoutumés a
y voir non plus seulement les rois de la tragédie et leurs confidents, mais la foule, le peuple, l'échoppe a c6té du palais,
comme ils nous accoutumaient a un langage nouveau, dépouillé
de la noblesse traditionnelle et routiniere, comme ils nous
réaccoutumaient (encore une fois, chez Moliere il y a tout,)
a entendre les personnages parler le langage de leur métier ou de
leur condition.
Ce n'est pas tout, et peut-etre est-ce peu de chose en comparaison d'un autre service rendu.
Car enfin, aprés avoir dénoncé l'erreur fondamentale du thMtre
romantique, aprés lui avoir reproché ses fables extravagantes
et ses défroques historiques, nous serions des ingrats si nous
ne redisions ce qu'il y avait en lui de vivant. Ce qu'il y avait
de vivant en lui, c'était l'ame des poetes qui l'avaient créé,
c'était le grand souffle généreux qui le traverse et !'anime,
cette pitié toujours prete a se répandre sur toute souffrance,
tant6t avec Vigny sur les martyrs de l'histoire, sur une
maréchale d'Ancre ou un Chatterton, tant6t avec Dumas sur
l'enfant né hors du mariage et qui se trouve jeté dans la vie
sans guide, sans foyer, comme un paria, tant6t avec Rugo sur la
laideur d'un Triboulet, sur ladéchéance d'une Marion de Lorme,
sur la dépravation meme d'une Lucréce Borgia, sur le vieillard,
sur la femme, sur l'enfant, sur tous ceux qui sont ici-bas les
faib!es, les vaincus, ou, comme dit Dostoiewski, « les humiliés
et les offensés ».
Cette le~on de pitié et de bonté, cette le~on qui est la
vraie beauté du romantisme dans ses poésies autant ou plus
meme que dans son théatre, je ne dis pas qu'elle n'ait point été
entendue des écrivains venus apres 1850 et que l'appel soit
demeuré sans écho. L'écho en est chez Dumas fils, et tout
d'abord dans sa premiére piece, dans la Dame aux camélias qui
n'est, apres tout, qu'une transcription réaliste de Marion de
Lorme, mais aussi dans beau~oup d'autres de ses pieces. Bien
qu'un jour, entratné par son humeur paradoxale, il ait formulé
le terrible : a Tue-la ! » il est l'écrivain qui a le plus hautement
proclamé les droits de la fem.me, celui qui a contraint l'homme
a voir en elle au moins son égale. Que dis-je ? Ce souflle de pitié,
n'est-ce pas lui que je sens passer ~a et la jusque dans l'reuvre
Iégére et charmante de Meilhac et Ralévy, j usque dans Froufrou 'l

�160

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

Est-ce un paradoxe que de pré~endre retrou~er la le,~on du
romantisme dans toute reuvre qw affirm~ le séneux del amou~,
le sérieux du mariage, et aussi la nécess1té _du ~ardon ? Je sa~s
que les romantiques ont volontiers poétisé l adultere. Ma1s
cela ne m'empechera pas de dire qu'ils ont e~ l'ori~nalité de
prendre toujours au sérieux, souvent au trag1que, 1 amou_r e~
ses souffrances et ses fautes, dont la vieille France ava1t s1
longtemps ri, dont il était de tradition de ri~e, comme d:une
chose frivole ou bouffonne, au pays de Rabela1s et de Moliere,
de La Fontaine et de Crébillon fils. Ils ont dit ce qui se cache
de souffrance au fond de tout amour vrai, ils ont demandé
miséricorde pour toute soufirance, et s'il íaut exprimer un
regret, c'est qu'ils n'aient pas ét~ pl?s entendus. lis l'ont
été un peu, parfois, chez nous ; ils 1 ont _été davan~ge a
J'étranger, et il est f§.cheux qu'ayant_ susmté en ~u~s1e ~es
reuvres telles que celles de Dosto1evsk1 et de Tolsto1,. 11s n e!1
aient suscité aucune en France qui les égale e!'· généros1té. _Ma1s
c'est bien aussi pourquoi le thétltre romantique, en dép1t de
toutes ses imperfections, doit nous rester cher ; c'est par 1~
qu'il reste encore et plus que jamais bon a retire, - par la qu'll
reste jeune.

Renan.
Essai de Biographie intellectuelle.
Cours public fait

a l'Oniversit.é

d'Amsterdam,
du 6 octobre t922,

a partir

par 11. JEA.N POIIIIIER.
Chargé de cours

a r Uniuersilé

d 'Amslerdam.

I. - L'enfanoe (1823-t841) (suite).

Pendant les grandes vacances scolaires de 1838, Renan, qui
pensait, a la rentrée, retrouver en seconde ses camarades du
Collége, fut appelé a París. \ioici dans quelles circonstances.
II était a Camlez, a quelques kilométres de Tréguier, chez son
ami Guyomar, quand un exprés vint le chercher. Une lettre
dºHenriette était arrivée pour lui ; elle lui annon~ait qu'il venait
d'etre nommé pour une bourse entiérea un séminaire de París.
II fallait qu'il fut a París le 6 ou le 7 septembre au plus tard.
Pour regagner Tréguier, il y avait une lieue a faire a travers
la campagne. L'Angelus du soir sonnait. On était au commencement de septembre. Le jeune homme (Ernest avait quinze ans
et demi) sentit la gravité de l'heure. II fixa dans sa mémoire
les sonneries pieuses, le soleil couchant, la campagne bretonne,
recueillie en un calme mélancolique. Ses adieux a sa mere
furent moins tristes qu'il ne l'aurait cru ; l'inconnu l'attirait ;
il répétait la phrase d'Henriette : « Dis a maman que c'est un
avenir tout entier pour son enfant ».
11 alla en voiture jusqu'il Guingamp ; la, il prit la malle-poste.
A París, sa sreur qui l'attendait luí raconta tous les détails de
l'affaire. Elle avait montré le palmarés du Collége de Tréguier
aun M. Descuret, médecin de la maison d'éducation, ou a pres plusieurs em plois indignes d 'elle dans d 'a u tres institutions, elle avai t
enfin éténommée directrice des études. Ce docteur,catholique tres
zélé, put parler de l'acquisition possible d'un bon éleve a M. Dupanloup, le je une (il n'avait que trente-six ans) et impétueux directeur du petit séminaire Saint-NicolaS--du-Chardonnet, situé a
Paris, a l'angle de la rue Pontoise et de la rue Saint-Víctor.
Peut-,~tre l'abbt&gt; Tresvaux, dont il sera question plus loin,
servit-il d'intermédiaire. l\L Dupanloup, qui tcnait a recruter
11

�RENAN

162

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES.

.

•

établissement avrut ams1 un peu
de brillants sujet~ pour son
L'anné¿ suivante, il enverra
• -, e dire des raco1eurs.
. ~
partout, s1 l os
'
bordonnés Breton lu1-meme, pour
en Bretagne un. de s~s su Ernest 'Renan. Aussi, a peine
tacher d'y dép1ste~ d aut~es l succes C:u frere d'Henriette.
M. Dupanloup eu~-11 appris_ ~s
qu'il s'écria : ((. F3:1tes-le vemr~aison oñ un enseignement seconUn petit sé~ma1re est~cr~::n est donné soit a un groupe de
daire et !onc1~r?ment e urs arents ou leur volonté propre,
jeunes gens dm~és, . par le ro fme a une réunion d'éleves dont
vers l'ét~t ecclés1astique,;~t de se donoer plus tard a l'Eglise ».
une partie seulem~nt Np~o 1 l angeaitplut6tdans cette seconde
. de Samt- 1co as e r
. • .1.
Le caract ere .
·t é ··té d'en faire un sémma1re a
espece. M._ Dupanlf~r ~V~ª c1::ntele parisienne comptait les
type ascétique et e eri~a .
ce ui babitaient le proche
füs des preroi~res ,famil~es t:t::~~s\res considérabl~s qu'il
Boule"ard Samt-&lt;,ermam.
. t a l'éducation gratu1te des
demandait a ces éléves serv~ie: mérite qui eux étaient desjeunes gens sans fortuue, ma1s_ . e du Conse'il d~ 3 décemtinés a la cléricature. Une déc1s10n d un enfant était boursier,
bre 1839 porte en effet que ('.
faire prendre la soutane •·
tout devait tendre et co~_c our~é;s par des particuliers était fort
Ce systeme de bourses a 1me~
.ers devaient maintenir haut le
ingénieux et fort mor:~- Lf.~ ~:~:~me oífrir un modele de bonniveau des études, e _es. i st_
Comme chacun de ces deux
..
et de distmc ion.
.
·té "'1 .
nes mameres_
,
aison avait une parfaite um ». n a1s
élémentsava1tso~ r~le,;~~ªt:Ut le reste. La conception du mo:1d~
c'est le talent qm pnm l
éta·t
1 tres aristocratique ; ma1s 11
· ·t M . Dupan
oup
que se fa1sa1
.
t"
la littérature a coté, presque auadmettait trois ar1stocradiesÍ é Et comme il avait su modeler
dessus, de la noblete e~u ;:r:~!~el et des éleves, &lt;( le plu~. pa~a son gré le carac ere
. e gauche embarrassé, s 11 fa1vre gargon déb~rqué de Pf°vm\¿rs lati~s bien tournés », n~
sait u~ bon t~eme l~ub~u: d~e;'envie du petit millionnaire qui
tarda1t pas a etre (&lt; 0 Je
t
·
s'en dou er n.
payait sa pens1~n s3;~ 1 s les ex.ercices de piété fussent p~u
Bien qu'a Samt- ico a
. . et de la méditation du matin
absorbants (en deho~? dedla P~~e(~ h l/2 a 8 h. 45), il y avait :
(5 h. 30) et de la pner?
arti~ulier de la matinée, de mid1
la sainte Mcsse a._6 h., l
.d. p t la lecture spirituelle de 7 h.
moins quátre mmutes ~ I, e 'une homélie du directeur), le
a 7 h. 1/2, q_ui ~•était /~a r~af:on surprit Renan, que son enrégime ecclés1astique d
. lib e n'avait point préparé a ce&amp;
fanc-e, picuse sans doute, ma1s r '

\ºf!

r:r::~

163

contraintes quotidiennes. Toutefois, jeune et désireux de réussir
il ne tarda pas a s'y faire. D'ailleurs la frivolité, a Saint-Nicolas:
tempérait l'austérité. Les séances de l'Académie littéraire, fondée par l'Archeveque de Paris en personne, M. de Quélen, y
occupaient les esprits, autant ou plus que ne faisaient les saints
offices. La piété de Renan n'était point si solide, qu'il s'y put
recueillir et abriter au milieu de ces brillantes mondanités. Elle
avait fait partie de sa vie bretonne, et d'elle aussi il ne restait
qu'un souvenir, de moins en moins pénétré d'attendrissement
et de regrets.
Le mois de Marie s'ouvrait par une tres belle fete : (( On a
élevé, écrivait Renan asa mere, une tente, la plus jolie du monde,
que l'on a entourée des plantes les plus odorantes, de caisses
d'orangers et des plus jolis arbustes. On dirait un jardín délicieux ; mais ce n'est pas tout ; si l'on avance un peu plus loin,
si l'on franchit cette porte entourée d'élégantes draperies, on
entre dans une chapelle vraiment céleste, entourée encore de
fleurs naturelles, ornée de belles draperies ; et au-dessus de sa
tete, on voit un ciel bleu, parsemé d'étoiles d'or et d'argent. On
ne sent, on ne respire que les odeurs les plus suaves, et toutes
ces fleurs dans leur langage muet semblent n'avoir qu'une voix
pour louer la plus pure des Vierges, pour célébrer Marie. Partout
nous voyons sa statue entouréc de guirlandes : dans nos salles
d'étude, dans nos classes, jusque dans les escaliers et dans les
dortoirs. » Cette lettre est de mai 1839. Meme solennité en
1840 : « Il semble, écrit Renan, que le Boulevard Saint-Germain se soit dépouillé pour orner notre chapelle. » Madame la
duchesse de Montmorency surtout envoyait de superbes camélias
de sa maison d'Auteuil. Dans ses Souvenirs, Renan critiquecette
« piété musquée, enrubannée n de Saint-Nicolas, cette « dévotion
de petites bougies et de petits pots de fleur n. Il en avait été
surpris plutot que choqué. La derniere année seulement, il
se peut qu'il en ait sentí la frivolité; son reil, en mai 1841,
se tournait surtout vers le Murillo de la chapelle ou l'art avait
su rendre « une grace et une tendresse inexprimables ».
En tout cas, notre jeune séminariste ne manifestait aucune
répugnance, au contraire, a entrer dans ces sociétés particulieres
ou le clergé aime a embrigader l'enfance. Le 27 décembre 1838,
il est aspirant de la Congrégation de la Sainte-Vierge, et il prie
sa mere d'en informer le Directeur de la Congrég'ation de Tréguier, le bon M. Delangle. Le 21 novembre de l'année suivante
il est promu membre de la meme congrégation. Quelquefois iÍ
remplissait a la chapelle des fonctions enviées d 'enfant de chreur, ll

�166
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

164
revétu de l'aube de lin, enrubanné des couleurs de cette Vierge
dont la statue se drcssait sur l'autel. -D'autre part, des la fondation de l'Académie littérairc (6 décembre 1838), Rcnan y est
eandidat : précoce vocation. 11 cst élu académicien quelques mois
apres, devient, au début de l'année scolaire 1839-1840, ze con~iller de l' Académie ; mais, a son grand dépit, n'est pas nommé,
l'annéc suivante directeur. C'est un Parisicn aux traits et au
parler féminins,' Nollin, qui a cet honneur, et notre Breton, qui
n'est que 1er conseiller de l'Académie, ne porte pas dans son
cceur son heureux rival.
Ses succes scolaires a Saint-Nicolas furent, en définitive, satisfaisants. C'est tres bien pour un provincial de n'avoir pas été
obligé, en arrivant, de redoubler _sa troisieme. Quelq~es ~au8
vaises places au début(l68 en vers1ongrecque, 12 en lnst01re et
géographie, 1ze en version latine) avaient décontenancé le lauréat de Tréguicr. Mais il travailla avec acharnement (son premier bulletin trimestriel porte : « Ne joue presque point quoiqu'on l'yinvitc »), et des lemois de ~anvi~r ilavaitét?premier ~n
lettre latine, et il a-vait commencé a mscrire des dev01rs8 au cah1er
d'honneur · au classement de fin d'année, il se place 4 • L'année
suivante
il redouble sa seconde, il est souvent preinier et
obtient, 'a la distribution des prix du 30 juin 1810, le ze prix
d'excellence les premiers prix de version latine, de version grecque
et de narration latine, ainsi que le scconu d'histoire.
Pendant ces deux années, il avait eu la chance d'avoir pour
professeur « le bo~ M. Bessier~s, »q':1ilui ra~pel~~t un peu ~- ~asco,
et avec qui, plem de zele, i1 ava1t étudié C1céron, Virg1le et
Phédre, Horace, Démosthene, Homere, Esope ; et le genre de la
fil.ble, celui de l'allégorie, de la poésie pastorale, etc., pour le
premier trimestre ; puis, pour le second, d'autres _genre~ : la
poésie lyriqne, la satire, l'épltre en vers, le genre ép1stola1re, _la
poésie didactique, ainsi que Tite-Live et Platon. En févr1er
1839, la classe s'occupe du parallele entre l' Arl poélique d'Ilorace et celui de Boileau : u Le mérite réel de ces deme ouvrages,
écrivait a ce propos le professeur, est incontestable, ; mais c'est
une question en littérature que la supériorité de l'un sur l'autre.
Grammalici cerlanl, el adhuc sub iudice lis est. » Ce méme M.Bessiéres avait sans doute passé trop de temps a disput.er sur ee
point avec les doctes, pour per[ectionne~ sa c~llure génér~le.
J'extrais d'une lettre du 4 aout 1840, oil 11 décr1t son ascens1on
au Pu)-de-DOrne, ce passage caractéristique : . « Nous ~tions ~
1.600 metres d'élévation, d l'endroit ori Pascal fil le prem1er essa1
du sysl~me d' Euclyde, sur le platea u que je clirais étre le piédcstal

du

qui attcint la statue du célebre mathématicien et écrivain •·
Telle était la science, et tel était le style, tiu mattre qui avait
porl:é sur Renan ce jugement : • Esprit... qui n'a pas été assez
cultivé, et des lors trop peu sensible a l'harmonie ».
Le travail n'était pas la seule consolation de Renan. Des son
arrivée a Saint-Nicolas, une lettre du Recteur de Tréguier l'avait
recommandé a M. l'ahbé Tresvaux, natif de Tréguier, attaché a
la P?rso?ne de M. de Quélen, et collegue de M. Dupanloup dans
le v1canat général. Ce personnage venait souvent au séminaire
dont il était le protecteur particulier,' et s'entretenait en langu;
hretonne avec Renan. Puis Henriette était a Paris dans une
institution située du cOté d' Auteuil, ee qui la forc,.ait ~ traverser
la capitale pour venir voir son frere • souvent par un temps
épouvantable ». Mais rien ne rebutait son amour. Sa santé était
pourtant mauvaise. En octobre 1838, en janvier 1839, elle
est malade, elle a de la fievre ; en mars et avril 1840 elle souffre
de fréquentes migraines. En fin, dans l'été de cette dieme année,
elle !ut assez_ gravement atteinte, pour qu' Alain, qui était
établi a Samt-Malo, se décidAt a faire le voyage de Paris.
Ernest,. q?-i était _alors_ a Gentilly, a la maison de campagne
du sémma1re, vena1t vo1r sa sceur. Mais alors, comme a propos
des malaises antérieurs, il ne se préoccupe guére que d'une
chose : ernpccher Mme Renan de se tourmenter. JI va ml!me
j usqu 'a écrire a un ami que ses ,, acances se passaient tréssagréah_lement •· Long~rups_ encare il aura les yeux fermés sur la pass1on de cette samte : il faudra qu'une amie d'Henriette Mlle Ulliac, lui,. révele_ ~nfin ce qu'av!it souflert, ce qu'avait risqué
celle qu 11 oublia1t. Je ne conna1s pas dans la jeunesse de Renan
de trait plus désagréable que cette sorte d'aveuglement.
. D~~lesv!sitesqU;'Henriette faisaitauséminaire, presquechaque
Jeud1, 11 éta1t question surtout de la garde-robe, des has déchirés
q1;1e la grande sreur raccommodait, quitte a négliger les siens.
f:1gurons-nous dan~ le parloir cette jeune filie, couverte d'un
simple cha.le de lame verte, la figure pAlie par les veilles mais
empreinte encore de délicatesse et de langueur ; elle eut été avenante sa1;1s une marque de naissance, une envie, qui luí tachait
une partie du menton. Ernest arrivait, portant sur la poitrine
sa croix d'académicien. Un jour, c.'était aprés la PentecOte de
IS.39, sa sceur le vit venir revétu pour la premiére fois de l'habit
ecclés~astique. En avait-on parlé, de cette fameuse soutane !
L~ f~1t qu'Erne~t n'en avai~ pas cu jusqu'alors l'avait empeché
d ass1ster a certames cérémomes, comme les ofiices a Notre-Dame.
Connaissant la pauvret6 de la famille Renan, M. Dupanloup

�RENAN

166

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

avait annoncé qu'il ierait faire la soutane a ses frais. Mais l~
jours se passaient 1:-ans qu'on prt~ a Renan, com~e on le deva1~,
ges mesures. Henriette fut, paratt-il, pres de se déc1der a fourrur
l'arp:cnt, mais elle ne le fournit pas.
11 est difficilc de savoir ce qu'elle pensait alors de l'avenir de
son fr,\re. L'expérience du monde et le commerce des livres, a
Paris, avaient produit sur elle l'euet qu'Ernes~ devait su~ir a
son tour : sa foi s'était ébranlée. Elle fréquenta1t une demo1selle
Ulliac qui détestait les J ésuites. Elle se fit une religion a ~lle,
qui malgré ce qu'en dil, l'aute~r de Ma. saur Henrielte
ressemblail, assez au protestantisme. Certams passages des
Lellres intimes laissent e,roire qu'elle ne íut pas sans toucher
le point délicat de la ~ocation.:. simpl~ment, d'aill~urs, I?our
marquer l'importancc d une déc1s10n qm engage la v1e entu~re,
ei le devoir d'y réilécbir longuemoot a l'avancc.
Le moment n'était pas encore venu de cette réflexion : Renan,
pris dans le courant, agissr.it au mieux de ~es intére~s actuels.
11 n'hésita pas a demander son excorporahon du d1ocese de
Saint-Brieuc, qui lui iut accordée, le 8 juin 1839, par le vicaire
général Le Mée. C'était la s~nc~ion eHective d'un détacheme~t
déja prononcé dans son esprit, smon dans son creur. Il se senta1t
appelé a quelque chose de mieux qu'un mirústere de campagne,
et il emplo-ya tout son arta faire acceptcr a Mme Renan une ré~olulion qui ruinait le beau reve caressé par elle, d'ache"cr ses Jours
dans la cure de son fils en Brctagne. Pendant les grandes vacances
de 1839 Renan se mit a la disposition de l'agent u racoleur •
que M. 'Dupanloup avait envoyé en Bretag~~• Crabot jeu?~•
natif d' Auray daos le Morbihan. 11 le condu1s1t a Bréhat, ou 11
visita le phare avec lui. Quand R~nan revint a Sa~nt-~ic~l~s,
il ramenait Liart et Guyomar, dés1reux, quant a lm, d am1llés
qui aideraient a son bonh~ur, et persu~~é qu 'il fa~orisait a!nsi
}'avenir de ses camarades d cnfance. M.a1s 1ls ne rrsterent a RamtNicolas qu'une année (1839-1810). Guyomar, atteint d'une
maladie de voitrine qui donnait, des le mois de mai, des inquiétudes assez sérieuses aux directeurs, languil tout l'été a Gentilly,
apres avoir re1&lt;u la tonsure en juin, et fu_t remoyé en septemLre
a Tréguicr, ou il mourut en novemhre. L1art, a la rcntrée de 1810,
devint élevc de ph1losophie (sautant ainsi la rbétorique) au séminaire de Saint-Brieuc. 11 y eut, a cette occasion, dans son amitié
pour celui qui l'avait attiré a París, un refroi~e~ent passag~r
dont nous ne saisissons pas les causes, ma1s qw paratt av01r
laissé un roauvais souvenir a Rcnan, et corome un remords.
Ce dernier sentit d'autant plus la perle de ses compatriotes

167

que sa sreur lui manqua a son tour. En janvier 1841 elle accepta
un préceptorat ?ª_ns la f~m(lle du comt.e polonais And~é Zamoyski,
qu _ell~ dut reJomdre a V1enne. Renan était alors en rhétoriquc,
et JI s entenda(t assez mal avec son nouveau professeur, M. Duch~sne. Il av~1t. pre~que -~i.x-huit ans, et le genre d'instruction
q,u º1:1 do~na1t a Sa1~t-:"i1colas commenc;ait a le dégouter. II
s éta1t ~ésrgné, en ~rr1vant, cesse: l'ét.ude des mathématiques,
entrepnse a Trégu_rer, et qui n'cx1stait pas dans la maison de
11. Dupanloup. M~1s a présent il lui fallait s'entratner a un genre
~o~vc~u, s~uv~ram?ment artificiel et fade, le discours fram,ais,
et 11, 11 _Y lmll~1t guere. 11 en avait assez d'apprendre les secrets
de 1 « mvenllo~ » e~ de la • disposition », de fabriquer les périodes !la_sq~cs _d un d1!-cou_rs de Gédéon, de faire l'éloge de Saint
Loml'l(Il s éta1t fort mal l~ré de celui de Guyomar), de pasticher
F~nelon, ~lascaro~, jfass1llon, en des sermons sur les fetes de l'Éghse.11 cor~ui:icn~a1t a tout voir d'un autre reil. Son mécontent~~ent sehlJour et le sourcilleux M. Duchesne haptisa cet acces
d mdépendanc~ du nom de « romantisme », qui était alors un
mot
~out fa1re. Aprés quelques écarts, Renan, soucieux de
sa pos1t10n, rentra d~n~ la ligne droite, et dans les bonnes grAces
d~ son profes,seur. ~la1s 11 n'oublia pas, et,apres sa sortie de SaintNi_colas, ne s e~prima sur la rhétorique qu'avec dérision : de
meme, quand Il aura quitté Saint-Sulpice il criblera de ses
sarcasmes la théolocrie.
'
rai pub}i~ aill~u~s quelques-unes des compositions scolaire11
qu 11 fit -~ Sa,~t-Nicolas. On peut mesurer d'aprés elles le degré
de puéi:1hté o~ une telle éduc~tion entretenait les esprits. Les
vers latms éta1~nt un des exercrces les plus prisés. Le 6 décembre
1840, A l'occas1on de la Saint-Nicolas, le futur contempteur de
B~ranger se c_harge de célébrer - une fois les chants sacrés termmés - le '\-m:

ª.

ª.

Mos vetus lmUs statuit Patroni
Canlibus festum celebrart necnon
Yina flagranli pia de lagcna
Fundere ¡ussit.

Cependant il poursuivait ses lectures et ses réflexions personnelles, essayant de d~rober, aux !ivr~s don~ il pouvait disposer,
quelq~e chose de sohde. Un sur mstmct lw taisait choisir MontA;sqm~~• Bossuet. 11 aimait Es&lt;,hyle et Tacite. II s'imprégnait
d érud1bon dans les Mreurs des Israéliles el des chrétiens de l'abbé
Fleurr ·. Il réussissait bien les devoirs a sujet historique, Alexandre
et Phtl~ppe, Rome e_l Carthage. La période de l'histoire qui l'intéressa1t le plus éta1t celle des imasions barbares. Il s'était par•

�168

REVUE DES COURS ET CONFÉRE!';CES

faitement assimilé la philosophie du Discours sur l'hisloire universelle et meme trouvait de nouvelles applications aux príncipes, comme a celui, par exemple, que Dieu chatie surtout
ceux dont il veut se servir. Sa foi était intacte.
Toutefois il était mécontent. Depuis son entrée en rhétorique, il se ralliait rarement, dans son for intérieur, aux opinions de ses mattres et de ses condisciples. Ceux-ci letroU\ aient
froid, sans creur : lui les trouvait affectés. II sentait sa supériorité, et les plus inteHigents de ses rivaux en convenaient: Foulon
l'interpelle ainsi, dans ses Adieux d la rhelorir¡ue : «.•• o vous a
qui une nature privilégiée donna la vigueur et la force de !'esprit». Un formidable appétit d'apprendre des choses et non
des mots le tourmentait.
Et puis, on lui avait parlé de Cousin, de V. Rugo. Au convoi
iunébre de M. de Quélcn, il avait vu l'Académie fran~aise en
corps, honorant son membre dé!unt. Lui montra-t-on parmi
les Immortels l'auteur du génie du christianisme, dont il avait
visité a Saint-Malo le tombeau vide ? En décemhre 1840, il
« avait fait des pieds et des mains » pour assister aux funérailles de Napoléon, et il ne trouvait pas mauvais que les préparatifs en iussent « gigantesques comme l'homme &gt;&gt; qu'on
voulait honorer. Enfin il avait con~u un « effroyable ,lrpit » de
n'avoir pu entendre le distours sur « la vocation de la nation
fran\:;aise » que Lacordaire pronon\:;a le 14 février 1841 devant
un auditoire oil l'on compta Chateaubriand, Molé, Guizot,
Bnryer, Lamartine. L'orateur avait « tant de réputation • que
Renan ne pouvait « se ré'3oudre a croire qu'ellc ne ffit pas tant
soit peu méritée ». Comme il l'écrit dans ses Souvenirs, a les ~ots
érlat, talent, réputation, avaient désormais un sens pou~ lu1 ~- Il
était perdu pour l'idéal modeste que ses anciens maltres lm ava1ent
inculqué. La gloire « cherchée si vaguement » dans la chapelle de
Tréguier, habitait les voutes de Notre-Dame.
L'année de rhétorique allait finir, et bien qu'il en eOt été question a un moment, il ne devait pas la redoubler. Ilse classa troisieme pour l'excellence, et quitta Saint-Nicolas le 30 juin 1841,
avec la perspective d'entrer, a son retour de Bretagne, au Grand
Séminaire. Son enfance était close. Nous étudierons les prochaines fois sa jeunesse qui commence, ainsi que !'indique expressément l'auteur des Souvenirs, avcc son séjour a lssy-les-Moulineaux.
(A suivre).

JEAN POMMIER.

La crise religieuse depuis la mort de
Grégoire VIIjusqu'a. l'avenement
d'Urbain 11 (1085-1088).
Coura de 11. AUGUSTIN FLICBE,
Professeur

II. -

a l'UniversiU de Monlpe/lier.

L'éleot.ion de Victor III.

La crise religieuse qui suit la mort de Gré~o1re V_II s'~uyre
par l'élection a la papauté de l'abbé du Mont-Cassm, D1d1er,
porté au siege apostolique par les cardinaux a _l'encontre_ du
désir exprimé par Grégoire VII et sous la press1on du pnnce
Jourdain de Capoue.
Parmi les sources qui ont trait aux derniers moments de Gr_égoire VII, il en est cinq qui rapportent qu'avant de mounr,
le pape, accédant au vreu de son entourage, fit connattre comment
il souhaitait que sa succession fut réglée. Encore observ~-t-on
entre elles des divergences notables. Dans son De ~c1smale
llildebrandi, composépeu de t emps apres la mort de ~régo1re
Guy de Ferrare affirme catégoriquementque ce pont1fe a dés1gné
pour le remplacer l'abbé du Mont-Cassin Didier. D'apr~s une
bulle d'Urbain II que cite, entre 1090 et 1102, le_ ch~omque~r
Rugues de Flavigny, le pontife moribond aura1t hvré tro1s
noms au choix des cardinaux-éveques : Anselme, éveque de
Lucques, Eudes, éveque d'Ostie, Rugues, archeveque de Lyon.
Ce sont la les deux versions originelles qui remontent a la
fin du x1e siécle et d'ou dérivent les trois autres. Paul de Bernried, dans sa biographie de Grégoire_ ~II ach~vée en 1128,
reprend celle d'Rugues de Flavigny, ma1s 11 substitue a Anse½°e
de Lucques Didier du Mont-Cassinqui fait l'objet d'~ne c?rtame
préférence sous prétexte qu'il est préser.t, tand1s qu Eudes
s'acquitte d'unelégation en Allemagne et qu~ Hugues_est re~enu
en France par diverses afTaires. Pierre Diacre, qui contmue
vers 1140 la chronique du Mont-Cassin commen~ée cinqu_a~te
ans plus tot p~r Léon d'Ostie, se prononce auss1 pour D1dier

yn,

�170

REY(;E DES COl:RS ET CONFÉRENCES

du Mont-Cassin, mi.is Grégoire VII prévoit que les cardini,ux
le décideront difficilement a a. cepter la liare et indique subsidiairement Rugues de Lyon, Eudes d'Ostie ou Anselme de
Lucques. Enfin, également autour de 1140, le chroniqueur
anglais Guillaume de Malmesbury a laissé une version tres
dramatique de l'événement : Grégoire VII refuse de désigner
un successeur, quoique saint Pierre l'ait fait pour saint Clément,
et c'est seulement devant l'insistance prolongée des cardinaux
qu'il leur conseille, s'ils veulent un homme puissant das le
siecle, de choisir Didier et, s'ils préferent ur. persom age a ecclésiastique et éloquent », d'élire Eudes d'Ostie.
Entre ces sources il f: ut faire un choix. La plupart des historiens modernes ont tra1 scrit, saos le critiquer, le récit de la
chronique du Mont-Cassin. Quelques-uns pourtant ont soupgonné l&amp;. difficulté et ont essayé d'expliquer la préférence qu'ils
ont marquée en faveur soit de Pierre Diacre, soit de Rugues
de Flavigny. Les adeptes de Rugues, comme Giesebrecht, Marten
Meyer von Knonrn,font valoir que les trois évequesmentionnés
dans la bulle d'Urbain II que cite le chroniqueur représentent
plus exactement que Didier les idées politiques et religieuses
de Grégoire VII. A celP les écrivains qui adoptent fo version
de Pierre Diacre opposent que Didier a pu avoir une diplomatie
difiérente de celle de Grégoire VII, mais qu'en somme il n'a
renié aucun article essentiel du programme gré ,orien.
Une telle discu&lt;,sion, fondée sur des raisons plutot subjectives, reste fatalement sa,s issue. Si l'on · cut aboutir a un
choix critique, il est nécessaire d'abandonn.) r un terrain aussi
fragile et de prendre une position plus íorte en déterminant
la valeur des sources en conflit.
La version de Guillaume de Malmesbury doit etre rejetéc
de prime abord par suite de son caractere légendaire. Elle
traduit avec précision ce qui s'est ptssé par la suite et, commr
par hasard, ne nomme que les deux papes qui ont etTectivement succédé a Grégoire VIL De plus, l'opposition entre Didier
« puissant da1 s !e sieclc » et Eudes « ecclésü&gt;stique e. éloqued •
sent par trop la rhétorique et décele une tradition 01ale plus
ou moins déiormée.
Les deux autres versions du xn 8 siécle, Paul de Bernried et
Pierre Diacre, procédent évidemment de la bulle d'Urbdn II
citée par Rugues de Flavigr y, mais avec des variantes qui doivent
retenir l'rttention.
Chez Paul de Bernried Didier du Mont-Cassin prend, parmi
les trois successeurs possibles,la place d'Anselme de Lucques.

LA CRlSE RELIGlEUSE

171

Pourquoi cette substitution ? La suite du récit va l'expliquer.
Paul ajoute qu'Eudes d'Ostie n'est pas encore rentré de sa
légation en Allemagne, que Rugues de Lyon cst rete1;1u en
France, que par suite Didier, qui se trouve la et ne d~1t J?ªS
vivre lor.gtemps, s'impose au choix des cardinaux. Or l'obJection
ad1essée a Eudes et a Rugues n'était pas vakble pour Anselme
de Lucques dont l'éliminatio1 s'imposait, caril n'y avPit aucune
raison de lui préférer Didier. Reste a expliquer pourquoi Paul de
Bernried a tenu a introduire Didier, et le .:ontexte va encore
donner la solution. II est a remarquer que Grégoire VII assigne
au pontific·,t de Didier une tres courte durée et qu'en outre
il &lt;.omplete cette prophétie p, r une autre : Didier n'as~istei·a
pas a sa fin. De fait, on apprend que les Normands ass1egent
un chMeau appartenrnt au Mont-Cassin et l'abbé parten toute
Mte. Ainsi, une fois de plus, Paul de Bernried se révele comme
un panégyriste soucieux de prouver la sainteté de Gré?oire VII
en lui atlribuant des dons surnaturels comme celm de prophétie: le pape a su que Didier lui succéderait, qu'~l ne re_cuei~lerait pas son dernier soupir et qu'au surplus 11 ne ~1vra1t
pas longtemps. Et voila pourquoi une légere déformation de
la version de Rugues de Flavigny s'imposait.
Chez Pierre Diacre, la bulle d'Urbainll, transcritepar Rugues
de Flavigny, est presque intégralement ~ep~oduite. Le chr&lt;:
niqueur du Mont-Cassin s'est contenté d y mtercaler la dés1gnation en premiere ligne de Didier du Mont-Cassin. Le probléme se trouve par la ramené a un dilemme: ou Rugues de
Flavigny a tronqué la bulle d'Urbain II, ou Pierre Diaere l'a
interpolée.
Sans doute Rugues de Flavigny, comme la plupart des chroniqueurs du moyen a.ge, n'est pas d'une probité a toute épreuve.
Toutefois on a pu vérifier, a l'aide de certains textes parve1_n~s
par une autre voie, qu'il n'a jamais altéré les documents ong1naux assez nombreux, cités dans sa chronique. Il n'y a done
aucu~e raison de suspecter la teneur de la bulle d'Urbain II.
Pierre Diacre au contraire est peu consciencieux ; les derniers
livres de la chronique du Mont-Cassin rédigés par ses soins,
sont tres inférieurs au début, c:euvredeLéond'Ostie;ils dénotent
surtout une extraordinaire partialité en faveur de l'abbaye
du Mont-Cassin, ce qui constitue déja une présomption contre
lui. De plus, il est a remarquer que son récit des derniers moments de Grégoire VII ne peut se comprendre si l'on ne connatt
les incidents qui ont marqué l'élection de Víctor III :_ l~ pape
fait valoir entre autres arguments en faveur de D1d1er les

�172

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

relations amicales qu'il entretient avec les princes normands
et il prévoit que Didier opposera une résistance tres vive aux
sollicitations dont il sera l'objet. Et c'est en effet ce qui va se
produire. Or Pierre Diacre ne songe nullement, comme Paul
de Bernried, a glorifier les vertus prophétiques de Grégoire VII;
il est plutot préoccupé de justifier l'intrusion des Normands
dans l'élection pontificale de 1085-86 ; il a jugé prudent, pour
expliqt er certaines irrégul&amp;rités et afin que rien ne put ternir
la mémoire de Didier, de compléter la bulle d'Urbain II dont
il a eu connrissrnce en attribuant a Grégoire VII mourant
la désignation initiale de l'abbé du Mont-Cassin.
11 pardt done évident que Rugues de Flavigny a rapporté
correctementletexted'Urbain II et que Pierre Diacre l'a interpolé.
Une derniere difficulté reste a résoudre et elle provient de
Guy de Ferrare. Guy est un contemporain de l'événemer t, mais
cet éveque impérü•liste paratt, a n'en pas douter, peu qualifié
pour connattre avec précision ce qui s'est passé au chevet
de Grégoire VII aupres duquel il place Robert Guiscard, alors
en Orient. Cette grave erreur est la plus forte condamnation
de ce témoignage et il n'existe aucune raison de Je préférer
a &lt;elui d'Urb2in II. Et, comme celui-ci n'avdt aucun motif
spécial de taire, s'il avait eu lieu, le choix de Didier qui le désignera lui-meme pour lui succéder, il est clair que Grégoire VII,
avani de mourir, a proposé au choix des cardinaux Anselme
de Lucques, Eudes d'Ostie, Rugues de Lyon. Toutefoisil demeure
probable que les princes normands, qui avaient un intéret primordial a ce que Didier devtr,t pape, ont fait circuler de bonne
hcure une version qui lui était favorable et dont Guy de Ferrare
a pu recueillir les échos. On va voir, en effet, par quels ingénieux
artifices ils ont substitué aux trois candidats de Grégoire VII
leur propre candidat, Didier, abbé du Mont-Casún.
De l'élection de Didier il ne reste qu'une seule version détaillée,
contenue dans la chronique du Mont-Cassin. En voici le résumé:
apres la mort de Grégoire VII, les cardinaux éveques et quelques princes laYques, effrayés par les menées des partisans
de Guibert de Ravenne qui cherchaient a profiter de la vacance
pontificale pour asseoir Jeur domination sur Rome, voulurent
procéder en toute Mte a l'élection de son successeur et priérent
Didier d'accepter la tiare. Didier refuse, tout en se déclarant
pret a servir de son mieux l'gglise romaine et en insistant sur
la nécessité de lui donner rapidement un pontife ; le jour de
la Pentecote (8 juin 1085) il va trouver, avec l'éveque de Sabine, le
prince J ourdain de Capo ue. Celui-ci fait preuve des meilleures
1

LA CRISE RELIGIE(.;SE

173

dispositions, s'entend avec les cardinaux-évequ~s pour co~traindre Didier a accepter la succession de Grégo1re VII, ma1s
Didier s'enfuit au Mont-Cassin et déclare qu'il n'en sortira qut&gt;
sur la promesse formelle qu'rucune pression ne sera exercée
sur luí. Jourdain et les cardinaux-éveques n'ac1,eptent pas de
prendre UI! tel engtgement. L'élection rest&lt;' en suspens et l~s
partisans de l'antipape, qui avaient un moment comprom1s
Ieur situation a Rome par Ieurs exces, commencent a relever,
la tete. Inquiets, les cardinaux reviennent a Rome, vers Paques,
y rencontrent l'ex-prince de Salerne, Gisulf, puis demandent
a Didier de les rejoindre. Didier, « pensant qu'ils n'avaient
plus aucune vue sur lui », se rend a Ieur invitation . On sollicite de nouveau son assentiment ; il persiste dans son refus et,
comme on lui demande d'indiquer un candidat de son choix,
il propose Eudec;, éveque d'Ostie. L'assemblée paratt se ranger
a son avis, mais brusquement un cardim I se leve, déclare que
l'élection d'Eudes serait anticanonique ; un revirement se
produit; on revienta Didier qu'on élit malgré lui (24 mai 1086)
et qui ne reconnattra son élection que dix mois plus tard.
Tel est le récit de Pierre Diacre. 11 appelle, quant a son auteur,
les réserves d'ensemble qui ont été formulées a propos de sa
version des derniers moments de Grégoire VII. Si on !'examine en lui-meme de nombreuses difficultés surgissent. Ce
qui frappe tout d'abord, c'est que Didier d~ Mont-~asi~ r~fuse
la tiare avec un acharnement tenace, ma1s sans Jama1s mvoquer aucune raison ni aucun prétexte. Certains his_toriens -~odernes en ont cherché pour lui. Pour l'Allemand Hirsch Did1er
n'aur, it pas cédé aux sollicitations dont il était l'obj~t parce
que, agé et malade, il compren~it qu'a cause de sa pe~1te ,santé
il ne serait pas en mesure de íaire face aux orages qm s accumulaient a I'horizon, parce qu'aussi il pensait en restant
a l'é..,art jouer plus utilement le role d'intermédiaire en~re le
Saint-Sieae et les Normands qu'ilavait assumésous le pontifical
de Grégoire VII. Pour Je Frangais Chalandon Didier aurait jug~
que sor, partí n'était pa~ assez fort et préféré atte~dre e~ qm
adviendrait de la success1on du plus pu1ssant parm1 les prmces
normands de l'Italie méridionale, Robert Guiscard, mort le
17 juillet 1085.
.
. .
De telles explications demeurent ms~ffisantes. Did1er ~rop
aaé ? II a soixante ans et n'a donné JUsque-la aucun signe
d~ santé défaillante. La raison politique n'est pas meilleure :
Je meilleur moyen d'assurer a l'Eglise de fagon durable l'appui
des Normands n'était-il pas de devenir pape ? Quant a la suc-

�174

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

cession de Robert Guiscard, elle s'ouvre seulement le 17 juillet
1085_et ~•est le~ juin que ~diera été pressenti pour la papauté.
Auss1 b1e1!' le s1lence de Pierre Diacre reste-tril inexpliqué. Et
pourtant_ i1 _fau~ ad:'11e~tre. que le chroniqueur ne s'est pas tu
sans motu ; d lw éta1t s1 facile de représenter le bon abbé humble,
mode_ste, profondément attaché a l'abbaye, qu'il gouvernait
depms de_ l?ngues années et préférant aux honneurs du pontificat les JOies cachées de la vie monastique. Si Pierre Diacre
n'a pas fiit ce tableau touchant, c'est évidemment qu'il a craint
de heurter et contredire la réalité. On est ainsi amené a faire
une autre supposition : Didier, fidele au fond, sinon toujours
dans la ~orme, aux principes grégoriens, n'auraitril pas été
pluWt gu1~é par des scrupules de conscience ? N'aurait-il pas
refusé la tu.re parce que son élection était contraire au vreu
de Grégoire VII mourant et entachée de quelque irrégularité ?
Ce~taines observations acheminent vers cette hypothése.
En hsa1 t le récit de Pierre Diacre, il est impossible de ne pas
etre f~appé par la confusion extraordinaire que préser te sa
narration de l'assemblée du 24 mai 1086 d'ou est sortie l'élection
de Didier. Cette assemblée, sur l'avis de Didier lui-meme se
prononce en faveur d'Eudes d'Ostie qui va etre élu Iorsq~'un
c~rdinal fait remarquer, sans indiquer aucune raison, que l'élect10:.i d'Eudes serait anticanonique. Cette ~·!lirmation paralt
d' ,uü:nt plus surpren, nte qu'Eudes deviendra en 1088 sans la
moindre objection le pape Urbain II. De plus on ne comprend
pas pourquoi Eudes une fois écarté, on revient toujours a l'inévitable Didier et pourquoi Didier, a peine élu, prend la fuite pour
aller s'enfermer au Mont-Cassin. Le récit de Pierre Diacre est
don_, enveloppé d'une obscurité qu'il s'agit de dissiper.
D'autres textes donnent de l'élection de Didier des versior s
plus succinctes, mais qui, malgré leur briéveté, peuvent aider
a découvrir une solution. On lit dans les Anuales d'Augsbourg,
a l'an_née 1087 : ~ L'abbé du Mont-Cassin, tres réputé pour
sa samteté, sédmt ~ar les adversaires de l'empereur, entre
a Rome par une habiletéclandestine ,.vec le concours des Norma~ds _qu'il avai~ corrompus par de !'argent pour se s. isir de
la d1gwté apostohque. » Bernold de Constance écrit a son tour :
a Les cardiraux-éveques de la sainte Église romaine et les autres
catholiques du clergé et du peuple, avec le secours des Normands, ordonnérent pape Didier, cardinal de la meme Église
abbé du Mont-Cassin, et luí donnérent le nom de Víctor III. ;
I:es Anuales d'Augsbourg, source impérialiste qui attribue
touJours les plus mauvaises intentions aux partisans de Gré-

LA CRISE RELIGIEUSE

175

goirc VII, sont souvent sujettes a caution et il est inadmissible
que le bravc Didier ait acheté son élection. Mais, si le commentairc désobligeant dont il est l'objet doit etre abandonné, le
fait de l'intervention normande reste mentionné, ce qui est
d'autant plus notable qu'il apparatt dans une autre source tout a
fait indépendante de celle-la et qui se trouve etre en meme
temps une source pontificale de tout prernier ordre, la chronique
de Bernold de Constance. Ces deux témoignages, de provenance
difiérente, autoriscnt a affirmer que les Normands ont joué un
role important dans l'élection de 1085-86.
Si maintenant on revient au récit de Pierre Diacre, il confirme· pleinement l'impression laissée par les autres textes. Le
r6le de premier plan y estjouéconstamment par le princeJourdain de Capoue. Quelques jours aprés la mort de Grégoire VII,
dés le 8 juin, Jourd¡in négocie avec les cardinaux dans le but
de fsire élire Didier; s'il ne peut prévenir la fuite de son canditlat,
il ne se décourage pas ; avec insistance il otlre a Didier, retiré
au l\lont-Cassin, de le ramener a Rome et, commc Didicr luí
demande de promettre qu'il ne s'emploiera pasa lui faire imposer
la tiare contre son gré, J ourdain ne veut prendre aucun engagement ; au printemps de 1087, c'est luí qui décidera Didier,
de nouveau réfugié au Mont-Cassin, a ?ccepter les insignes de
la papauté et a venir a Rome pour y etre couronné. On peut
des lors se demander a bon droit si, non content de faire sentir
son influence avant et aprés l'éle..:tion, il n'aurait pas exercé
une pression sur les électeurs au moment meme ou Didier fut
choisi par eux. Plusieurs indices acheminent vers cette hypothése. D'une part, l'élection a lieu a Rome ou il était impossiblc de se maintenir sa~ s l'appui d'une armée normande.
D'autre part, les intérets politiques de Jourdain lui commander.t
de faire élire Didier. Comte d' Aversa, prince de Capoue, duc de
Gaéte, il régne sur un petit État, mais nourrit les plus vastes
ambitions ; pour les rélaiser, il se heurte ala puissancc de Robert
Guiscard qui régne sur la Calabre, sur la Pouille, meme sur une
partic de h; Sicile et que ses projets orientaux ont entratné
loin de l'Itdie. Jourdain apuetre tentéd'utilisercetéloignement
momentané pour aITaiblir un rival genant qui avait en quelque
sorte confisqué a son profit k personne de Grégoire VII et
pour accaparer a son tour la papauté en imposant la tiare a
son fidéle ami. 11 apparatt en efiet clairement dans le récit
de Pierre Diacrc que Jourd:iin s'est employé non pas a faire
donner un pape quelconque a I'Eglise, mais uniquement a
pousser Didier sur le siége apostolique. Déslorsilesttrésvraiscm-

�176

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

blable, étant donné que les autres sources, grégoriennes ou
antigrégoriennes, mettent en relief le ré&gt;le des Normands dans
l'élection pontificale, que l'incident qui s'est produit dans le
college cardinalice au moment ou Eudes d'Ostie allait etre
élu, :, été sinon soulevé, du moins inspiré par J ourdain de Capoue.
Cette hypothese explique le refus de Didier, inquiet de cette
intrusion du pouvoir temporel. Elle explique aussi pourquoi
Rugues de Lyon, arrivé a Rome peu de temps apres la promotion de Didier, reconnut d'abord le nouveau pape, mais
ne tarda pas, lorsqu'il eut appris les circonstances de l'élection, a lui faire une opposition violente dans laquelle il entratna
Eudes d'Ostie. Dans une lettre a la comtesse Mathilde, conservée par Rugues de Flavigny, Rugues de Lyon accuse Victor III
d'avoir été élu &lt;e non pas selon Dieu, mais d'une fa~on tumultueuse » et il ajoute que le nouveau pape a &lt;e publiquement
réprouvé son élection ». En rapprochant ce texte des autres
chroniques, il paratt impossible de ne pas conclure a une intervention excessive du prince Jourdain de Capoue.
En résumé, Didier du Mont-Cassin est devenu le pape Víctor III
par l · volonté des Normands et par la une certaine atteinte
a été portée a l'indépendance de l'~glise si aprement revendiquée
par Grégoire VII. II est a rem~•rquer toutefois que dans cette
élection, étrange a certains égards, les formes prévues p r le
décret de Nicolas 11 (1059) ont été observées. Sans doute, les
cardinaux-éveques ont obéi a une impulsion extérie11re ; ils
ont agi par crainte ou par ambition ; ils ont nommé Didier
par lacheté, alors qu'au fond de leur creur, ils souhaitaient
donner la tiare a Eudes de Chatillon, cardinal-éveque d'Ostie,
désigné par Grégoire VII, mais ce sont eux malgré tout qui ont
nommé le pape. En cela l'élection est strictement réguliere ,
les príncipes ont été sau[s et Víctor 111 a pu prendre place dans
la liste des papes légitimes.
(d suivre.)

Bibliographie

La pensée et le langage. Mélhodc, príncipe et plan d'une théorie
nouvelle du langage appliquée au franfai,, par FERDINAND
Un vol. iu-80, :xnvi-954 pages. l\fasson et Ci•, 1922.

BRUNOT.

Voici un livre qui apporte une révolution non seulement
dans l'enseignement, mais dans la conception meme de la grammaire.
La grammaire traditionnelle repose sur une classification
précongue de tous les éléments linguistiques qui peuvent com. poser une phrase. Ces« parties du discours n, -1' article, le nom
ou substantif, le pronom, l'adjeclif, etc.,- sontprésentéescomme
ayant une individualité propre, en tout cas comme ayant un
ré&gt;le qui n'appartient qu'a chacune d'elles. Comme un triangle
n'est pas un rectangle, un adjectif ou un verbe n'est pas un
nom. Voila qui est tres clair et satisfaisant pour les esprits logiques.- '.\Ialheureusement les faits du langage ne se pretent pas
a notre logique. Dormir est une forme verbale ; ce n'en est
pas moins un nom ; le dormir ; morlel est un adjectif ; c~ ~'en
est pas moins un nom : les morlels ; passant est un part1c1pe ;
ce n'en est pas moins un nom : les passanls ; qu'en dira-t-on
est une locution ou sont unis a un pronom interrogatif, un
adverbe, un verbe, un pronom indéfini ; ce n'en est pas moins
un nom : le qu'en dira-t-on .
La arammaire traditionnelle s'attache aux formes de l'expression et leur donne en quelque sorte une valeur unique et absolue :
l'impératif est le mode du commandement, d'ou il suit que
pour commander on doit user de l'impératif. - Cesont deux
vérités ; mais deux vérités incompletes. L'impératif sert assuré•
ment a commander ; mais il a d'autres emplois encore. II serl
12

�REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES
178
a demander a conseiller, a inviter, a prier. Et sans doute,
demande, ¡onseil, invitation, priére, peuvent etre r~gard~_s
comme des formes atténuées d'un ordre ; encor_e est-11 qu 11
y a la une nuance a considérer. Dans les formu~a1:es, dans les
« recettes » l'impératif n'a qu'une valeur descn~tive ou énonciative : P~ur faire un civet, prenez un lievre, éqmvaut a : ~our
faire un civet, on prend un lievre. Ailleurs il exprime la~ausalité :
Demandez et vous recevrez. Ailleurs l'hypothese : Fatles ce que
vous voudrez vous n'arriverez d rien, etc. Inversement_ on ~o_mmande sans' doute par l'impératif, mais auss~ par l'm~IDtlf :
Expliquer cetle phrase, par le futur : _Vous lraiter,ez c~ su1el,. pa~
l'indicatif présent énoncé d'un certam ton: On n agil pas ainsi,
par le subjonctif : Qu'on se taise I Et l'on commande encore pa~
des interjections : chut! par des _noms: hall~! p~r des adve~~es .
vite ! par des tours indirects : 1[ faut partir, ¡ enlends qu il en
soit ainsi, etc.
Ainsi pechent les définitions et craquent les cadres de la grammaire traditionnelle. M. Brunot a eu l'idée de renverser la
méthode : au lieu de partir de l'expression, mots et_ formes
qui servent a exprimer la pensée ou le sentim~t, ~artir_ de la
pensée ou du sentiment et _cherch~r comment il s ~xpr1mera.
A une grammaire formelle, 11 subst1tue une grammairc psychologique. Vous voulez traduire _une certitude, une croyance, un
on-dii, une possibilité, une vraisemblance, un doule,. etc .. 9uel~
sont les moyens divers que la lang~e m~t votre ~1spo~1tion .
comment ceux qui en usent ont-11s s~1v1 ~e log1q~e mconsciente ? Comment l'analogie, l'attraction, d autres mfluences
variées ont-elles introduitdesillogismes? Comment le ton, l' accent,
l'intention de celui qui parle modifie-t-il le sens des mots _et
des locutions (le « vous » ~~ politesse et. le « vous/ de_ mépns,
le « seniteur ! » de courto1s1e et le « serv1teur ! » d iro~e, e~c-l:
On voit quel intéret et quelle vie prend la grammaire ams1

.ª

COn\{Ue.

Et sans etre moins scientifique - en l'étant davantage,_ car
une science se perfectionne qui a tro_uvé la. méth?de l_~ mieux
appropriée a son objet - la grammaue devient smguherement
plus littéraire. Ce ne sont plus des accords purement formels
auxquels elle s'intéresse, mais des mouvements de pensée et
de sentiment, qu'elle met en lumiére (cf. les analyses des tu et
des vous de Britannicus et d'Andromaque, p. 272). Elle ne
s'en tient plus a la langue, elle explique les procédés d~ ~tyle.
L'objection qui se présente naturellement est c~lle-c1 . Que
vaudra, dans la pratique, - dans les écoles et colleges, - une

179

BIBLIOGRAPHIE

méthode si révolutionnaire ? M. Brunot répond : « Plusieurs de
mes collégues ... ont fait l'essai dans leur classe avec un succés
tel qu'un inspecteur général m'en disait son ébahissement. »
Voila qui va bien ; mais je crains qu'il ne se passe longtemps
avant que ees « plusieurs » ne deviennent l'unanimité ou meme
la majorité des mattres, - ce qui d'ailleurs ne pro uve rien contre
la méthode meme. Mais, étant donné ces résistances probables,
n'y aurait-il pas intéret a conserver de la tradition, ou si l'on
veut de la routine, ce qui n'est pas contradictoire avec le príncipe meme de la nouvelle grammaire? Je pense a un détail
eomme celui-ci. M. Brunot, ayant démontré l'inexactitude du
mot 1&lt; pronom », le proscrit et le remplace par celui de • représentant ». C'est dépayser inutilement les lecteurs. Ne vaudrait-il
pas mieux conserver ce vieux mot « pronom » qui a possession
d'état, en expliquant une fois pour toutes que ce nom lui a été
donné d'aprés son emploi le plus visible ? C'est ainsi que la
physique moderne conserve le mot « atome » sans se soucier
autrement de son sens étymologique.
Voici maintenant quelques objections de détail. - P. 43. Le
sobriquet cuirassier est-il vraiment un souvenir des guerrea
du second empire? dans mon village, on l'avaitdonnéparironie
a unnabot. -P.119. La citationdeHugo, comparable drien, n'estelle pas tombée ? elle est placée parmi les phrases ou rien signifie
quelque chose au lieu de l'etre parmi celles ou il signifie aucune
chose. - P. 197. Y a-t-il vraiment double représentation dans
la phrase citée de Bussy-Rabutin ? d qui et lui sont dans deux
propositions différentes ; nous dirions bien « et lui ayant fait
mille reproches, il lui fit promettre ». - P. 232. A propos dudéplacement de l'accent sur ent de la 38 personnedu pluríel,seraitrce
le lieu de citer les formes usitées dans le Boulonnais : ils veultenl,
ils n'aim'lent pas ~a? - P. 262. Dans la phrase de Musset, Plus
d'une parmi elles sonl sorlies ... le pluríel ne s'explique-t-il pas
par une espéce d'attractíon de elles? -P. 690. Dans nombre
d'exemples cités pour l'emploi d'excessivemenl comme superlatif, ne subsiste-t-il pas une nuance de blame, une idée
d'excés, etc.

G.M.

�BIBLI OGRAPHIE
REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

180

I,'Espagne et le Romantisme, par
seur

a la Sorbonne. Un

EaNRST MARTINRNCBR,

profes•

vol. in-8°, Paris, Hacbette.

Il semble que ce soit un privilege de la Fran~e que_de possé~er
des érudits qui soient en meme temps des artisles ; Je veux dire
des bommes chez qui les études les plus arides, les pl~s completes
les plus poussées, n'ont point desséché le cre~r e~ qui ~onservent
tousleursdonsd'écrivainsetdepoetes.Et, quo1qu on pu1ssepenser,
ce n'est pas seulement dans l'exposition du résultat de leurs
recherches que ces dons leur seront précieux, mais dans la rechercbe meme.
Asservie par les méthodes rigoureuses du savant, l'imagination
du poete, qui n'est a tout pren?re qu'une qualité d'esprit, lui
confére l'intuition, sens ~ystérieu..x et snr, co~parable a cette
divination qui fait la quahté du prospecteur de mine et a laquelle
aucune étude théorique ne peut entiérement suppléer. Il y a plus;
le don du poete éclaire les textes d'une lumiere parfois fulgurute · il les anime et les vivifie et, par dela la lettre, il permet d' en
pénét~er l'esprit, d'en e?richir la_mat\ere.1;,'écriv~in ne peut pas
tout dire; sa phrase, meme parfa1te, n ex_P~e qu un moment ~~
sa pensée ; l'intuition permettra au c~1t1que_de dégager ce q_u 11
n'a pu mettre en évidence, ainsi les réacbfs réve!ent da?sles ~~1ers
spéciaux les divers élémenls dont la présence n est pomt ~1s1ble,
mais qui donnent au métal la dureté, la souplesse ou la rés1stance
qui, sans eux, tui manquerait.
.
.
Et c'est cette imagination poétique encore qui permettra a
Pérudit de s'élever d'un coup d'aile au-dessus des textes, d'en
prendre une vue d'ensemble, d'en dégager le sens idéal et profond
et de les replacer, si l'on peut dire, dans le plan créate_ur.
,
C'est a un travail de ce genre que M. Ernest Martmenche s est
livré en étudiant dans L'Espagne el le Romanlisme fram:ais,
l'influence espagn'ote sur la littérature frangaise. 11 l'a fait avec
une conscience minutieuse, et, comme il est l'un des hommes de
France qui connaissent le mieux la _littérature. espa~nole, les
mreurs et le caractere de l'Espagne, 11 a pu ne rien la1sser dans
J'ombre, ne négliger aucun détail. Que s'il se fllt borné a une

18-1

stérile compilation il eOt pu, sans doute, édirier un formidable
monument surchargé de notes et de références, mais dan~ lequel
l'air eOt circulé difficilement et ou la lumiere se fut constamment.
brisée. 11 n'a pas voulu se contenter de cette contribution un peu
lourde a l'histoire de la littérature et, faisant appel a ces dons
dont je parlais tout a l'heure, et qui sont des dons de poete et d'écrivain, i_l a construit un palais a la franc;aise, clair, élégant, léger.
ou !'on circule a_vec aisance, ou l'on ne risque point de se perdre~
mais dont on sa1t que les arceaux, les murs et les gracieuses colonnades ne tiendraient pas si les assises et les fondations n'avaient cette solidité puissante que leur donne un bon ouvrier.
So~ livre est_ admirablement compasé ; son style, entratnant
et ~lau, est plem de charme et de souplesse; et la phrase, bien
articulée sur le verbe, vive et directe, est intérieurement animée
par ~a flamme de !'esprit. 11 semble parfois qu'un sourire malicieux
écla1re l?ute ~ne pagt-, et ce sourire n'est peut-rtre que le reflet
de la satisfacbon que procure a l'auteur une ingénieuse découverte.
L' Espar,ne el le Romanlisme fran,¡ais est un livre riche de
su~s~nce, de vues ~ouvelles, d'érudition, mais qui se lit avec
fac1bté.D¿g les prem1éres pages, on se sent entratné.On est séduit
et attac~é; la ~onviction de l'auteur emporte notre conviction,
sans qu 1il para1Sse chercher a nous convaincre ; sa discrétion
meme paratt le servir; il s'en rapporte a la seule force de ses argu~ents qu'il sait étayés sur un terrain solide; il n'y msiste pas.
S1mpleme~t, il semble dire · e Voici les faits, jugez vous-meme I •
~t 11 sount, certain que notre jugement ne pourra difTérer du
sien.
C'est une rude Uche pourtant que M. Martinenche a entreprise
l~. L'~poque_ romantique est certainement l'une des époques
httéra1res qui a été l'objet des plus vives discussions des études
l~ plu_s dét_ai.llées. Ce n'est pas toujours sur le terra~ purement
httér9:1re 1 d a1lleurs 1 que les commentateurs les plus passionnés se
sont livré comhat, et M. Martinenche ne laisse pas de le noter
d~ les premieres lignes de son ouvrage. C'est pour se défendre de
su1vre ses prédécesseurs dans cette voie dangereuse.
Co~mcnt, di~-il, retrouver ou conserver quelque sérénité , Par une constat~t1on asse~ simple, et c•~st que le romantisme n'est pas un pbénomcne
nat1on:i1, ~a1s européen. S1 nous voulons juger sans partí pris sa phase
rran~aLso, d faut fe rattacher Ases origines ótrangeres... et je crois qu'il n'est
pas ex~góré lle r~1re passer en premiere ligne l'étude comparée du romantisme
rran~'.11s et de 1 espagnol. .. L'action de l'Espagne s'est, en effet, exercée la
prem1ere ...

Et ~ians quelq~es p~ges, lumineuses, l'auteur précise ce que Je romantisme franc;a1s do1t a 1 Allemagne, al'Angleterre. Mais, quelque

�BIBLlOGRAPHIE
REVUE DES COURS ET CONFf:RE:SCES
182
part qu'il convienne de faire aux influences du Nord. la part de
l'Espagne n'en est pas moins importante. C'est particuliérement
dans les chefs-d'reuvre qu'il cherchera a la définir, parce que ceuxci lui paraissent, a tout prendre, plus représentatifs d 'une époque
dont ils sont l'expression exaltée mais point faussée :

Si le pa nacbe espagnol fiotle dans des vers immortels, c'esl sur ceux-la
q,,e s'arrétera de préférence nolre regard. Sans négliger de ramasser en route
des docnments précieux par leur signifícation, sinon par leur valeur liltéraire, oous ne croirons point manquer a la bonne métbode en nous atlar•
dant sur les sommets.

Et, d'abord, pour éviter toute erreur, l'auteur se demandera
comment la France, a l'époque romantiquc, a connu l'Espagne.
C'est la une étude singuliérement intéressante et qui, dans la
maniere que l'a traitée M. Martinenche, nous paratt assez neuve.
Les époques littéraires ne sont pasa ce point indépendantes qu'on
puisse dans leur examen négliger ce qui les précede. Le romantisme n'est pas une fleur éclatante jaillie spontanément sur
les ruines faussement reconstituées du ~loyen Age ; elle a ses racines dans le xvme siécle et, dans l'image de l'Espagne telle
qu'elle apparatt aux romantiques, « on trouverait encore des
traits dont le dessin avait été tracé au xv1° siécle •· Le premier
de ces traits, c'est le caractére chevaleresque que Cervantes a
fixé de telle fa~on qu'il demeure inefTa~ble ; ce n'est pas, dit
M.Martinenche, par la lecture de livres demoraleet de théologie
que les romantiques chercheront a ·compléter le personnage ; c'est
dans le roman et le thMtre qu'ils trouveront leurs sources et
c'est souvent a travers nos classiques qu'ils les découvriront.
Ceci conduit M. Martinenche a dégager ce que nos classiques
doivent a la littérature espagnole, depuis le • Lazarille • et
e Guzman » jusqu'a Lope et Calderon, et, cheroin faisant, il nous
montre comment, par l'intermédiaire de notre théitre classique,
l'Espagne entre dans notre drame romantique. Certains exemples
aont saisissants.
C'est ainsi que la haine que leur inspiraient les philosophes ne
les a pas cmpechés de poser d'abord sur le visage de l'Espagne le
masque de Torquemada, vu a travers Montesquieu et Voltaire, et
cela, d'ailleurs, en faussant leur témoignage, car : • ll faut étre
bien maladroit, dit Voltaire, pour calomnier l'lnquisition et pour
chercher dans le mensonge de quoi la rendre odieuse ». Les roman·
tiques, moins avertis que Voltaire, ne reculeront pas devant cette
maladresse. • lls pousseront au noir, ou plut6t au rouge sanglant,
l'image de l'Inquisition que leur présenteront nos philosophes »
C'estqu'ils simplifient; ils négligent tout ce qui, dans le caractére

183

espagnol, dans l'histoire de l'Espagne, explique l'Inquisition ;
ils n'en voient pas l'esprit, ils ne retiennent que le geste.
Il en sera de méme pour les mreurs, dont ils ne garderont que
lrois traits essentiels : la galanterie, la jalousie, la dévotion.
Trois traits qui, dépouillés de leurs nuances qui leur laissaient
encore quelque vérité dans le roman morisque, apparattront partout, ne seront pas un instant oubliés.
Les soldats de Napoléon qui traverserent l'Espagne sans la
comprendre rapportcront aussi leur lot de légendes et d'idées
fausses dont l'influence est grande. Pour eux, il demeure établi
que l'Espagnol u apportait dans la cruauté une sorte de ralfmement
religieux », dont nous trouvons la trace dans tout le romantisme,
et qui n'était, a tout prcndre, qu'un sentiment national exaspéré
jusqu'a la fureur par l'invasion étrangére.
Enfin, désireux de donner a leurs idées sur l'Espagne l'appui
d'une documentation, c'est dans la critique étrangére représentée
par Bouterwek, Schlegel et Sismondi que les romantiques iront
la chercher. ~1ais, conclut M. Martinenche, a pres une étude de
ces trois critiques,
Pas plus que Doutorwek ou Scblegel, Sismondi no ~e fait une idée ju~te
des romances... ni ne distingue nettement les diverses phases de l'évolu•
tion du génie espagnol. U met sur le méme plan l'Age de Lope ot l'Age de
Calderon et voit le plus bel efforL de la comedia Mrolque daos une exagération exigée ~ar un pub\ic restreinl et dans les formules d'une mode spéciale.
Nos romantaques so laasseront égarer par ces enseignements. C' est dans los
muvres ou se marque la décadence qu'ils cborcheront l'expre5'~ion supréme
du thMtro espagnol. Dans le romance détaché du cantar ils admireront le
lyrisme primitif qui a P.récédé l'épopée. lis prendront pour des chansons populaires du Moyon Age l ceuvre d'artistos érudils do l'Age d'or. Faut-il le leur reprocber avec amertume T Pouvaient-ils avoir sur l'Espagno d'autres idées
que colles dont nous avons essayé de distinguer les sources diverses ?

Ayant ainsi, d'un trait précis, dessiné l'image que les romantiques se faisaient de l'Espagne, M. Martinenche étudie ce qu'i I
appelle leur premiére imitation lyrique. La critique étrangére leur
avait révélé le romance et le thMtre.
fourquoi ~e so_nt-ils tournés d 'abord vers le romance ? Peut-étre parce
911 1ls y rctrouva1ent le~ couleurs du Moyen Age, peut-~lre J.&gt;arce que ces
mnovateurs se contentaaent de suivre le courant qu'ils prétendaaent remonter
et que les romances espagnols apparaissaient comme une transition nécessaire entre le goOL troubadour el la aouvelle mode romantique.

Mais dans quels textes onlrils connu ces romances ?
Ce n'est que vers la fin du xvme siécle, dans les derniers volumes de la BibliolMque universelledesRomans,qu'onenvoitapparattre des traces ; mais sous quel déguisement 1a travers quelles

�BIBLJOGR\PHIF.

Rl::VUE DES COURS ET CO;'iFÉRE:SCES
184
atlénuations I C'est de la pourtant que Creuzé de Lesser est parti
pour établir en 1814 ses Romances du Cid dont le retentissemenl
est considérable et qu'il appelle « une élrange Iliade qui n'a
point d'Homere ». Le mot fait fortune. Abel Hugo, Émile
Deschamps, Víctor Hugo le reprendront. « !\fais Creuzé de Lesser
n'a pas seulement fourni a nos romantiques des formules piquantes
dont ils ne pouv~ient soupc;onner l'inexactitude, il leur a encore
présenté les Romances du Cid sous le jour qui pouvait le micux
les séduire ». De ce point de vue, et encore que son ton íút fade
et sa forme celle d'un pauvre écrivain, il contribue par la difTusion
de ces romances a chasser les demiéres traces du gout trouhadour.
Le style ne viendra qu'avec Víctor Hugo ci dont le génie imposera
les idées fausses de son frére Abel et en [era les dogmes de la critique romantique •· M. Martinenche précise les erreurs d'Abel
H ugo; mais il reconnatt a son Romancero general certaines qualités,
et d'abord, ~ d'elre vraiment une traduction et d'élargir singulierement lech mp l'e la couleur espagnole ». N'est-ce pas, d'ailleurs,
du rom~nce sur le dernier roi des Gotbs qu'Émile Deschamps
tirera son poéme sur Rodrigue, et des romances sur les lnfants de
de Lara que procede le R manee mauresque des Orienlale_q ?
Apres examen du poeme d'Émile Deschamps, M. l\tarlinenche
conclut que pa1 fois il trace le chemin sur lequel s' engagera Víctor
llugo : « Est-ce une illusion ? dit-il, on croit y découvrir le germe
de l'idée magnifique d'ou jaillissent les petites épopées, l'étincelle qui annonce la flamme ou s'allumeront les éblouissements
de La Légende des Siecles 1
Mais a cette époque, c'est-a-dire avant les Orientales, quelle
ronnaissance Víctor Hugo lui-meme avait-il de l'Espagne ? Un
voyage a l'Age de neuf ans, douze mois passés au college des
nobles de Madrid, est-ceassez, comme le croit Paul de Saint-Víctor,
« pour donner a sa pensée le pli grandiose qui ne devait plus
s'efTacer 11, pour « imprégner son imagination des contours
fiers, des couleurs tranchées, des mreurs sérieuses et hautaines
de ce pays a? On peut en douter. Mais cela suffit pourtant pour
que ce pays ne le laísse jamais indifTérent. Les souvenirs
de l'enfance jouent un r6le mystérieux daos la formation de
!'esprit, ils sont une conscience obscure qui protege l'ímagination contre certaines erreurs. Et, lorsque Víctor Hugo nous otlre
le Romance mauresque, s'il laisse c!eviner la connaissance imparfaite qu'il avait de la langue espagnole, s'il déforme quelques
traits essentiels et fausse souvent la couleur, du moins son
poéme garde-t-il une certaine allure espagnole : u Jusque daos
ses égarcments, dit l\L l\1artinenche, Victor Hugo conserve une

185

couleur espagnole "· Et il ajoute : « Gardons-nous d'elre trop sévere pour une fausse érudition dont celui qui en faisait parade
était loin d'etre toujours la dupe ... Victor Hugo s'amuse ... 1 •
Comme il est naturel, M. Martinenche consacre la partie la plus
importante de son ouvrage a l'influence de l'Espagne dans le
théAtre romantique. II lui faut bien d'abord examiner ce que les
romantiques doivent a Shakespeare et a Grethe. Pour Dumas,
Shakespeare est un dieu. Pour Hugo, c'est • l'homme qui a le plus
créé apres Dieu ». Mais, ni l'un ni l'aulre ne savaient l'anglais.
Émile Deschamps qui, des 1826, entreprend une traduction de
Roméo el Julielle, dont 1\1. de Vigny écrira deux acles, se défend
de présenter le grand Will comme un modele a imiter; il veut
seulement faire connattre un trésor que les classiques ont ignoré.
Au reste, Shakespeare ne pouvait exercer une influence décisive ; la liberté meme de sa forme séduit moins les romantiques
qu'on ne pourrait le croire et ils n'ont gardé de son théAtre que le
souvenir d'une libre fantaisie.
L'influence allemande est moindre encore. Schiller n'est connu
que par la traduction de Barante en 1821 et le Fausl en 1828 par
ce lle de Nerval.
Qu'a-t-on besoin, d'allleurs, de chercher :\ l'étranger l'explicaUon de liberté'i q':1e la réaction contre le classicisme sufflt :\ expliquer, et ne f.eut-on
pl$ d1re du thé.1tre espagnol exactement ce qui vient d 'étre dit de 1 anglals
011 de l'allemand ? Je crois bien que s'ils parlent d'abord de Lope et de
Calderon, c'est pour plait.dre Corneille et condamner Racine.

D'autres raisons encore queM. Martinenche examinesemblaient
vouer l'influence espagnole a la stérilité, mais l'Espagne, c'est
le )loyen Age et c'est la terre de chevalerie ; d'autre part, Je., romantiques, fatigués des analyses de l'Ame, étaient attirés par
la représentation de l'individu transporté dans un milieu rare.
Les types légendaires ou historiques de l'Espagne leur oflraient des
exemples d 'une truculente originalité. Enfin, si la versification de la
comedialeur était un obstacle,ils étaient en tout cas moins sensibles que leurs prédécesseurs aux fautes de gout, et plus d'une
fois ils y découvraient, au contraire, une maniere de beauté, une
poésie, une couleur qui échauflait Jeur verve.
Mais, pas plus que le Romancero, la comedia ne fut adoptée
brusquement par les romantiques. II leur fallait une transition.
Pierre Lebrun la fournit avec son Cid d'Andalousie. C'est en
1825 que Lebrun demande a Lope de Vega de • nous aider a
fonder en France un théAtre comme le sien, national, mais qui ne

�REVUE DES COüRS ET CONFÉRENCES
186
sera possible que s'il respecte un gout d'ordre, de limites, de
regles, de lois, meme au milieu de la pl~s grande liberté »_.
C'est une conception classique. Ma1s malgré sa doctrme et sa
timidité Pierre Lebrun mérite d'etre considéré comme un précurseur parce qu'il introduit dans son Cid d'AndaloWJie un peu de
couleur locale et de poésie romantique. Sa couleur n'est pas toujours de bon aloi, mais ne serait-ce que par l_a p~inture de l_'honneur
cspagnol et de la religion du se~ment L~ Cid d Andal?usie est une
étape nécessaire sur la route qm nous me:1e a He,:nani.
.
C'estaussi écrit M. Martinenche, vers Rernaru quenous condmt
Je théatre d~ Clara Gazul (1825) auquel il convient d'ajouter La
Famille Carvajal (1828).
.
.
Et dans un chapitre lumineux, M. Martinenche étud1e le
MériI~ée de Clara Gazul, le Mérimée d'avant Carmen, attiré par un
pays qu'il ne connait encore que par ses lectures, mais au point
« qu'il semble gouter a l'avan~e le p ~aisir qu'il aura a pénétrer
dans un génie dont on pourra d1re qu d est le seul de ses contemporains a l'avoir véritablement compris ».
Ce serait trahir l\L Martinenche que de résumer ces pages dont
pas un mot n'est inutile, qui sont écrites avec l'esprit le plus fin,
avec tendresse et qui nous paraissent constituer l'étude la plus
exacte, la plus clairvoyante que l'on ait encore consacrée a ce
moment littéraire qui s'appelle le théatre de Clara Gazul.
Avec quelle délicatesse l'auteur parle de l'ironie de Mérimée qui
luí apparait comme le trait caractéristique de son talent et de sa
sensibilité! Ce que d'autres ont pu appeler sécheresse, il l'appelle
pudeur, et je crois bien qu'il a ra!sol)..
.
.
Cette ironie malicieuse parfo1s, éclate a1lleurs dans la violence
froide du ton ~t l' exagération meme de l'horreur. Ses traits de
mreurs sont souvent des traits d'esprit, mais Mérimée connatt
assez l'Espagne déja, pour que l'ensem~le de~eure ~xact. Certes,
ce n'est pas la qu'il faut chercher le Mérimée h1spamsant.
1

Mais le thM.tre de Clara Gazul n'en conserve pas moins sa_~lace dans l'histoire de notre littérature ; il nous aide il comprendre le_ mibeu &lt;l;ans leque)
nous allons voir éclater la fanfare triomphante d' Hernam. Tant pis pour qui
garderait encore quelque rancune il son auteur...

Il n'est point facile de s'attarder ici ~ans le détail du chapitr~
que M. Martinenche consacre a Hernam et a Ruy Bias. Rernam
marque dans le drame romantique une date aussi important~ que
Le Cid dans la tragédie. C'est le point culminant du romantISme,
et c'est sous les couleurs espagnoles que furent mobilisées les
troupes de la nouvelle école, le 25 février 1830.

BIBLIOGRAPHIE

187

On comprend que M. Martinenche ait fait porter sur Hernani
son principal eflort. En suivant la piece, scene a scene, presque
vers a vers, il trouvera mille occasions d'exposer ses idées, d'indiquer ses sources, de contréller, de recouper, comme on dit aujourd'hui, ses jugements. 11 le fera toujours avec la profonde et
respectueuse admiration qu'un artiste éprouve devant
Víctor Rugo. Si les inexactitudes, les anachronismes, les
erreurs historiques, voire les fautes d'orthographe ne luí
échappent pas, il les releve du moins avec un sourire indulgent,
presque complice, sachant, qu'a tout prendre, le poete n'y attachait pas d'importance, et se moquant, a l'occasion, des pédants
qui, comme Biré, prétendirent l' en accabler.
La recherche des sources visiblement le passionne. 11 mene son
enquete avec une précision remarquable, et je crois qu'il les
détermine d'une maniere définitive. Ce travail fait, il écrit:
11 serait aussi inutile que ridicule de chercher a reconstituer le libre travail
d'un génie créateur. 11 faut toujours faire ea parta l'inconscient. Victor Hugo
a certaineme,nt connu toutes les comédias auxquelles Hernani fait songer ;
il est probable qu'il en avait !u d'autres encore. C'est avec la plus légitime
indépendance qu'il a jeté les souvenirs qui lui en venaient dans la fournaise
de son esprit. Dans que! ordre et a que! moment ? Nous ne pouvons le savoir.
De quelle maniere et pour quelle artistique fusion ? C'est ce qu'il n'est point
interdit de rechercher.

Et sur les origines de !'intrigue, son développement, les personnages, M. Martinenche apporte desvues nouvelles. 11 examine
ensuite l'exactitude de • la couleur locale )&gt; pour condure que, quoi
qu'en puisse dire Menendez y Pelayo, le cadre ou s'agitent les
personnages est le seul qui leur convienne. Du romancero et de
la comedia, Víctor Rugo a tiré pour la mise en scene et le dialogue des indications qui sont loin de correspondre to u tes a la 'date
précise qu'il donne a son drame, mais qui interdisent de le situer
dans un autre pays.
11 en sera de meme pour Ruy Blas. Apres avoir dégagé le
sens que Víctor Rugo attribuait a cette ceuvre et avoir indiqué
lagenese de saconception, M. Martinenche, fidele a sa méthode,
recherche les sources de sa documentation. 11 passe rapidement
sur celles que Victor Rugo lui-meme signale d'un ton ou perce
la mystification, puis, sans méconna1tr·e la valeur des sources
(les Mémoires de la Cour d'Espagne, par la Comtesse d'Aulnoy,
et l' État présent de l'Espagne, par l'abbé Vayrac) que M. Morel
Fatio croit etre les seules auxquelles il ait eu recours, il en
découvre d'autres, historique ou littéraires, mais nombreuses et
d'importance capitale. Certes, dans Ruy Bias, bien des erreurs

�188

BJBLIOGRAPHIB

REVUE DES COURS ET CONFÉRENCES

ª.

o!Iensent les usages. Mais laut-il en tenir rigue1:1r
Hugo et
l'accuser de manquer de conscience comme le ht Biré ? Cette
pensée lait sourire M. Martinenche:
Quel dommage, s'écrie-t-il, que Prosper Mérimée !''ait pas vé~u assez
Ion temps pour lire M, Biré l... 11 est. assur~ment perm1s a desérud1ts d~ ne
palsentir le sel d'une ironie qui méle le "!ª1 et le faux daos des propor~1ons
qu'il n'est pas toujours racile de dét.ermmer. Peut-etre ce mélange. est-~ nécessaire A cette convent.ion sans laquelle aucun théAt.re ne pour_ra1t exister.
Ce n'est pas en tout cas sur des détails de ce genre que peut u~1quement se
tonder un ju'gement. sur I~ valeu.r historique d'un drame et la vérité de sa couleur Iocale.

Passant de la a l'étude des personnages, M. Martinenche recherche dans quelle mesure ils portent l'empreinte de leur pays.
Rien n'est laissé dans l'ombre; l'origine de leurs noms, leur caractere, leurs paroles et leurs ~estes, tout _Plaide en faveur d,e la
vraisemblance, sinon de la vérité ; la poés1e, alors m@me qu elle
prend lepas sur l'histoire établit une atmosphere daos laquelle,
malgré les boursouflures' du symbolisme et de l'abstraction,
flotte, comme dans i-Jernani, le panache espagnol.
Si l'on veut rendre justice :\ l'hispanisme de Victor Hugo,dans son thM~r~
écrit M. Martinenche, n surfit de le compar.er a celul _de ses contemporams.
n est inutile de s'arréter a des pit\ces méprisables qui '!1ª nous transportent
au dela des Pyrénées que pour suiVl'e une mode et qui accumulent les sottises et les ignorances.

Aussi n'examinera-t-il que les deux pieces de M. Casimir
Delavigne : Don Juan d'Aulriche e~. La Fi(le du Cid. Examen sérieux serré mais au cours duquel I unpartialesévénté de M. Martinen~he n'~st plus tempérée par une admiration que }'on sent i?i
Jimitée et que le génie n'échau!Ie plus. Par n_ioments men_ie, on v01t
pointer la moquerie. Puis, un certain déd_am: • On devme ce que
devient la couleur locale entre les mams du prudent et sage
Casimir Delavigne ». On le devine, en e!Iet 1• L'ordinaire n_iédiocrité et aussi les spirituelles noblesses du style de ~elaVIgne »
consternent visiblement M. Martinenche. • lis ne VIennent pas
d'une 3.me espagnole, ces cris ; ils ne trahissent qu'un eflort
hésitant et vite essoufflé ,. Mais a quoi bon s'attarder sur ces productions froides, fades et fausses, qui n'offraient aucune méthode d'imitation féconde ?
Du moins, des scrupules classiques retenaie;11~ Delavigne. • Que
deviendral'Espagne danslethéatre de ceuxqms abandonnent au".
théories de Víctor Hugo sans se rendre compte des réserves que lm
imposait son go0t et des libertés qui n'étaient permises qu'a son
génie ? ,

189

Trois exemples suffiront a M. Martinenche pour l' établir: Les sepl
lnfants de Lara et don Juan de Maraña qui marquent, en 1836,
le point de départ d'une évolution qui ahoutit, en 1868, a L' Armurier de Santiago, u c'est-3.•dire, a une caricature oll l'on peut
dire qu'il n'y a plus véritablement ni Espagne, ni romantisme. •
Ayant fait justice de ces piéces dans un chapitre savoureux qui
lui permet d'intéressantes incursiona dans la littérature espagnole
et ou il trouve prétexte a quelques belles pages sur Les ámes du
purgaloire, M. Martinenche, quittant comme un sombre corridor le drame romantique agonisant et fuyant sa grimace forcenée, nous fait pénétrer a sa suite dans la vive clarté de la poésie
lyrique etde lapoésieépique de lasecondepériode du romantisme
fran~ais.
D'une maniere générale, écrit-il. H semble que daos sa seconde maniere le
lyrisme romantique, quand il se transporte au dela des Pyrénées, commence
il se préoccuper beaucoup moins de la violence que de la vérité de ses couleurs. Ce progres s'entrevoit déj3. dans la nouvelle édition qu'en 1841 'tmile
Deschamps donne de ses poésies. Mais Deschamps n'était pas assez dégagé
de la sentimentalité romantique pour s'attacher a des peintures vigoureuses.
11 avait eu sa place daos 16' mouvement littéraire qui aboutit aux Orientales.
Pour aller plus loin sur la route qui conduit A la théorie de l'art pour l'art, il
allait un poete qui eQt l'ceil du peintre. Théophile Gautier sera ce poMe-lt\.
Son voyage Tras los montes demeure comme la plus éblouissante et la plus
exacLe 1mage des paysages et des monuments.

Dans ses poémes España, constate M. Martinenche, on ne
retrouve pas toujours une justesse aussi précise. Les embellissements contre lesquels il lui est clifficile de se défendre, déforment
souvent sa vision : • 11 y a d'ailleurs du procédé romantique dans
la méthode qu'il adopte pour donner a ses impressions plus
de force et de portée. 11 se rapproche davantage de l'Espagne
quand, au Iieu de la faire entrer dans le cadre du symbolisme romantique, il cherche a lui emprunter quelques-unes de ses formes
poétiques ,. Mais ce ne sont la, a tout prendre, que procédés, et
qui sentent l'artifice. De la vision exacte qu'il a eue dans son
V oyage, il ne reste dans ses poemes que des reflets fragmentaires
et, s'il a compris mieux qu'aucun autre les caracteres essentiels
du génie espagnol, il n'a pas toujours réussi a en pénétrer l'Ame.
Préciosité, mysticisme, réaJisme, voila les aspects sous lesquels Gautier a
voulu nous montrer l'Espagne telle qu'elle lui apparaissait dans sa vie ordi•
naire et dans les tableaux de ses peintres ... Ce n 'est pas d 'un goOt médiocro
d'avoir choisi parmi ceux-ci: Zurbaran. Ribera, Valdes LéaJ.

Gautier avait vu l'Espagne artistique et mauresque ; c'est une
autre Espagne que verra Victor Hugo, et dont certains traits

�BIBLIOGRAPI!IE
REVUE DES COURS BT CONFÉRENCES
190
apparaissent dans ces ligues citées par M. Martinenche : • Les
grandes routes ont des trotl.oirs, les mendiants ont des bijoux,
les cabanes ont des armoiries, les habitants n'ont pas de souliers.
Tous les soldats jouent de la guitare dans tous les corps de garde.
Les pretres grimpent sur l'impériale, lument des cigares, regardent les jambes des femmes, mangent comme des tigres el
sont maigres comme des clous. Les chemins sont semés de gredins
pittoresques •···
On devine la joie que Víctor Hugo éprouvait a écrire cela;
c'est le jaillissement meme de la fanlaisie romantique avec ses
contrastes, ses couleurs et ses exagérations. Mais, avant d'ouvrir
a I'Espagne les portes de La Légende des Siécles, il lui faudra renouveler sa vision. Le Romancero du Cid ne lui sera pas alors inulile.
Et, avec le sens critique qu'il appliquait a ses drames, M. Martinenche étudie les poemes espagnols de Hugo en les divisant en
quatre groupes : 1° les pieces ou se retrouvent les préjugés du
xvm• siécle; 20 les piéces ou Viclor Hugo transporte sa vision du
Moyen Age dans des décors pyrénéens; 3° la reprise de l'inspiration du romancero ; 4° le retour a l'Espagne dans les dernieres
piéces de la Légende.
Nous ne pouvons le suivre pas a pas dans cette analyse subtile
et pleine de seve qui le conduit a cette conclusion:

On peut. Caire plus d'une réserve sur la peint.ur~ de l'Espagne .dans La
Ligende du Sitclu. On y renconlre des couleurs 4:hsparates ... Les 1dées sur
l'lnquisiUon et l'humanitarisme n'y sont. pas t.ouJOUJ1! a leur place .. On regrette aussi d'y trouver, c;A et 1a, _les r.anc11:nes de l'e~il6 e~ on ne latsse pas
que d'ét.re surpris par la concept.1on s1mpliste et ant1thétlque que le póé.Le
se fait du monde et de l'histoire. On est choqué par l'abondance des anachr&lt;:'nismes et des inexactitudes. Toutes eos réserves ne tardent pas ~ s'évanou1r
dans l'enchantement d'une lecture désintéressée. Le gross1ssement éplque
fait. disparattre les heurts des nuances contradictoires. 11 est des splendeurs
qu'il no faut pas regarder avec des yeux de myope ...

Ce n'est pas avec des yeux de myope que M. Marlinenche les
a regardées, mais ila projeté sur elles la vive clarté de son _érudition, de sa connaissance de l'Espagne et de son goO.t_ poét1que.
Son livre ne les amoindrit pas, il nous prépare a les mieux comprendre. Le Mont Blanc, dont la masse écrasante étonne le touriste,
ne paratt pas moins beau dans les flammes mouvantes de l'aurore
au géologue qui en connalt la formation secrete, qui en a dénombré les couches, les failles et les stratifications.
La France une fois encore, conclut M.Martinenche atiréd'une
matiére ou d'une inspiration localisées des formes universelles.
C'est le phénomene renouvelé de toute son histoire liltéraire, et si
le romanlisme a parfois déformé l'Espagne, l'image qu'il en a
1

191

donnée est poétiquement assez belle pour que dans l'imagipation
des hommes elle se soil subsliluée a son image réelle.
•
M. Marlinenche se défend d'avoir eu dans son livre d'aulre amb_ition c¡ue • de fourni~ quelques éléments de réponse a deux questions sunp!•• et préc1s~s : De quell? fa~on et jusqu'a que! point
le romantISme franga1s a-t-il élé lllspiré ou modifié par I'Espagne ? Quelle est la valeur de la peinture qu 'il nous a présentée? •
A ces deux queslions,il répond d'une lagon complete et définit!ve, i:nais la portée. de son ouvrage nous paratt les dépasser
smgulierement. Part1 pour éludier le romantisme d'un point de
vue qu'il voulait particulier, M. Marlinenche a été amené a nous
le présenter d'abord dans toule son étendue; il a du siluer ce mouvement hltéraire dans l'hisloire de la litléralure et pour cela faire
".'vre sous nos yeux dans leur rapports réciproques toute la
htlérature esi,agno,Ie et la fütérature frangaise depuis les
troubad~urs ¡usqu au x1':• s1ecle . CEuvre considérable el qui
re~te claue. Document qm demeure désormais essentiel chaque
fo1s que l'on voudra pénélrer !'esprit du romanlisme et en
suivre l'évol~tion. CEuvre in:i~artiale aussi et, sous ce rapport, a
peu pres umque dans la critique du romantisme car - et ce
~'est p_as un reproche qu'on lui adresse - la criticiue purement
hlléra1re ne peut pas etre imparliale; les gouts les tendances la
~ormation du c_ritique infl~e_nt sur ses jugeme~ts; nul ne p~ut
Juger dans le_ vide. En chomssant son point de vue hors du domame littéra1re, M. Martinenche a échappé a ce danger.
Au cours d~ cetle analyse rapide et forcément incomplete, il
a pu nous arriver dans un raccourci de fausser sa pcnsée de la
dé~~rmer, peut-:étre de la trahir. Qu'il nous excuse; son livr~estl8.,
qu 11 faudra bien, désormais, que l'on consulte, et qui se
défendra. Livre attachant qui, dans ses formes pu res, contient le
résullat de toute une vie d'étude et qui fait honneur aux Iettres
et a la critique lrangaises.
MAX DAJREAVX.

�ANCIENNE

LlBRAIRIE

EDITEURS

FORNE 1\

foNOÉfi u; 181b

Theses de doctorat es lettres

B01Vl N &amp; C'•\

:\

3 el&gt;. rue p,.¡,th•. p,,;,~v:_ \

1

b =-====='l ~~_,
CHEZ LES ,\J/~.\ /ES l~DITEL'JlS

La Reoue des Cours el conférences recommencera ceUe année
donner la liste des theses de doctorat és lettres soutenues
devant la Faculté de Paris, avec le nom des membres du jury.
Ces renseignements étaient jadis fournis aussi par le Bulle•
lin adminislralif ; mais il y a renoncé.
Nos lecteurs seront ainsi au courant des travaux de haute
érudition de la Sorbonne.

a

Tbésea du mola de décembre t922.

Le jeudi 14 décembre 1922: M. P1CARD (1), Directeur de l'École
lrangaise d' Athenes, a 1 heure : L'établissement des Poseidoniastes de Bérytos a Délos (thése complémentaire).
Jury : MM. Bousquet, Holleau:c (1), Salomon Reinach.
A 2 heures 1 /2, Éphése et Claros, Recherches sur les sanctuaires et les Guites de l'Ionie du Nord (thése principale).
Jury : 111111. Glolz, Guignebert, Carcopino.
Président du jury : 111. Glotz .
Le scmedi 23 décemhre 1922 : M. JEAN BABELON, attaché a
la Bibliothéque N ationale.
A 1 heure : Jacobo da Trezzo et la ConsLruclion de l'Escurial
(thése principale).
Jury : 111111 . MAle, Jordan, Schneider.
A l'heure qui sera fixée par le Jury: La Bibliotheque frangaise
de Fernand Colomb (these complémentaire).
Jury : Ml\l. Jeanroy, Marlinenche, Barrau-Dihigo.
Président du jury: M. Jeanroy.
(1) Les noms en ilaliq.1c 1:,onL ceux des rapporteurs.

Le Géranl :

FRANCK

G AUTRON.

LES YIEILLES PROYIKCES DE FRAKCE
.
·
d )1 A ALBERT-P~llT.
Collection de volumcs publiés sous la d1rect1on e . .
Format ln-8· écu, Ulustrés de plani:hcs hors texte.

Histoire de Normandie, par- A,

ALl3BRT-PETtT . proíesseur ~grég! •~
Lyct!e Jnoson-de•Sailly, 9• édition. ¡Ouurage couronni pa.r l Arad9 '~~~

Fran(:aise). Broché · · · · • · · · · · · • • d. ;.l 1· 1 t
Hietoire d'Alsace, par Roo. Racss, corresp~nd•;; XI;-460ns ;g~~
21• édition, revue, complétée d augmentée, 1 ,ol
• • .
fr.

io

Brocbé

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FEnvRE proíesseur ü la
Histoire de Franche-Comté , pnr L ~~•en
•
r
Facullé des lellres de Strasbourg, á• édihon, Brocbé • . •
9 r.
Bistoire de Savoie, par Charles OoFA"YARD, prore:seu~tgrég~ ;u
Lycée Henri lV, 5• édition, 1 vol. de Vlll-328 pages. roe
.
r:
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p So ssosNADB proíesseur il la Faculte
Hlstoire de P~1.to~, p~r d. p' 't' ·
'
vol.
de
VIll-312
pages.
des lettres de 1 Un1ver&amp;1té e o1 iers, 1
5 rr
Broché. • • · · · · · · · · ·
· · · · · · ·. V
•
C
·r,1
de CEs,uu-Rocc" et Louts ILLlt.T,
Hiatoire de Coree , par º:¡°sNA
de
XX\'IU-280
pages.
1
proíesseur agrégé nu L:ycée e antes, 1 vo .
.• . . . .
b rr.
Broché. · · · · · · · · · · · • · ·
a ¡ Faculté
Histoire du Languedo~, par P. &lt;;i~cuoN,1 pro~e~:u;,I~l-~ pages.
de~ lettres de Montpclhcr, 4• éd1t1on,
vo .
9 rr.
Brocbé. • . . . • · · · · · · · ·

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Coznment l'Alsace est. devenue fran~a1s;, par .
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1 ·rnl. petil iu-So écu, illustré de 4 portra1ts .. roch~.
r.
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L'Egypte de 1798 a ~900, un vo1ume m. . . .
6 rr.
5 eartes el plans. Broche. · · · · · · ' · ·
de No on Sur les troces dn Barbares, por le comte de.,CA11
AutoSur A
y 1• fort vol. in-4&amp; double couronne (18,5 X _3,5),
011,
Al~"T- n1oun,
.
h'
et de 2 cnrtes hors
illustre de 100 reproduchons photogrnp . ique5
16 Fr.
texte. BrochC • · · · · ·
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· · · · · · 20 fr.
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n_ C
·;gm' d: Ribécourt . - l.,es combats dans le Noyon_nars \~p_emSo.
ve ompi
d R.b'• R e _ De R1bécourt a
u1914·, . - La lignedu fronf:
e ' &lt;:&lt;;OUT 1 a oy.
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- Sur la r1ue gauc e e
sons. - DeRibécourt ó: :,oyon. - . Roy O n,
n.. ;\' onon a r,.'eslu. - La
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·1
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II
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CHANSON DE ROLAND
La Genm historique,
le Cach-e géographique, le Milieu, les Personnages,
la Date et I' Auteur du Poéme.
Fort ,·olume in-8 raisin de VI-520 pages. .

.

.

311 Ir.

Depuis l'apparition des Lé9ende1 Epiquu de J. Bédier. il n"est pas de fra•
vail -4fUi aoit appelé a un JlOSSi grand reteotissement. ll renou,·elle en etfet
presque entiCremeot la questioo des origines. du véritahle caractere et ele
l'inspiration du chef-d'ceuvre de notre épopée. L"auteur, au pl'i&amp; de recberche&amp;
~profondies et nell\•es, est .P8"enu a prouver en._ effet que la Chanaon de
Roland est née en premiCre hgne du spectacle des croiaadea f'ranco-e1pagnoln
d' Aragon et de Catalogue, et Heaaoirement de eelles dea pays de la Baltiqae
et d'Orient.
U est arrivé a découorir le• lieu:r. qw le pC&gt;ele a thoi,i, pour y 6xer les sea.
nes de son épopée, l identifier les peuples dºOccideot. d' Aírique et d'Orieal,.
cp.ºil y mele 11 a montré que le trouvCre a voulu faire de son poeme le tableau de la lutte gn.ndiose en_gagée de son temps entre la clirétientl 1lt la
pai,mie {islam et paganisme). U a déeou,·erl daos cette épop6e lea tnits cai.,
ractéristiques de la société mosuhnane et cbrétieooe de cette ~riode. 11 •
reconnu dans les pn-aonoages de l'épop&amp; les reprisentants de la f&amp;dalit'
et de la chevalerie frao?ises. 1t a tnfin itabli que la Chan.aon de Roland.
compos&amp; uu• 1120. est l'~uvre dºun clair-jongleur, pieuz et lettrE. bóte da
coun seigneuriales de l'époque , et que ce clerc, Turold, originaire de l'Avranchin, doit etre ideotifié avec un bénéñcier normand qui vécut a Tu.dele au.
cbef-lieu de l'apanage de Rotrou de Perche et de aes Normands.
Aiosi 1pparait d&amp;ormaia. en pleine lomi~re, grAee a cd rechercbes originales, le pGeme de ce trouvere géoial, qoi sut, du spectacle d'une i!re ficond"e
en b&amp;os. dégar.i:: l'ime de la patrie naiasante, de la France chevaleresque,
gardienne de 1 1d6al et de la civilisation chrétienne du moyen áge.

Augustln GAZIER
Prol'e.-ar l la Sorbo11ne

HISTOIRE GENERALE
DC

. MOUVEMENT JANSÉNISTE
DEPUIS SES ORIGINES JUSQU'A NOS JOURS

2 volumes io -8° écu de 338 et 376 pages. Ensemble

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                  <text>Revue des Cours et Conférences</text>
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                  <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>Revue des cours et conférences, inicia un 22 de diciembre de 1892, en París, Francia y termina el 30 de mayo de 1940, publicó quincenalmente 1030 números. Dirigida por Fortunat Strowski y editada por Boivin &amp; Cie.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�REVUE HISPANIQUE

�BIBLIOTECA CENTRAL
U. A. N. L.

REVUE
HISPANIQUE
Recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire
des pays castillans, catalans et portug-ais
PUBLIÉ PAR

R.

~

FOULCHÉ-DELBOSC

TROISIÈME ANNÉE
lL\Co~, PROTA.T FRt'RES, IMPRJlŒU.RS.

1896

PARIS
ALPHONSE PICARD ET FILS, ÉDITEURS
Libraires des Archives nationales et de la Société de !'École des Chartes
82, RUE BONAPARTE, 82

I

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

EN ESPAGNE ET EN PORTUGAL

Aucun document ne doit être négligé, aucun témoignage ne
doit être rejeté a priori, si l'on veut se rendre un compte ex~""t
de l'état d'un pays, des mœurs et des usages d'un peuple à
une époque quelconque; il s'agit seulement de faire un choix
judicieux des uns et des autres et de n'accorder à chacun que la
créance qu'il mérite.

Les récits de voyages sont une source précieuse de renseignements de toute sorte, auxquels on a eu trop peu recours jusqu'ici
et que l'on aurait grand tort de laisser plus longtemps inutilisés.
De même que les mémoires, ce sont des écrits d'une valeur
extrêmement inégale : composés, pour la plupart, d'après des
notes prises_au jour le jour, publiés le plus souvent, surtout dans
la période contemporaine, au lendemain même du retour du
voyageur, ils sont rédigés avec un moindre souci de la forme que
telle ou telle autobiographie dont on a soigneusement pesé tous
les termes pendant de longues années; mais, envisagés comme
documents, ils ne peuvent que gagner à cette absence de
retouches : le temps n'a pas émoussé l'acuité des impressions,
le pani pris ou le soin d'une apologie personnelle n'a pas subordonné la vérité à l'intérêt.

�R. FOlJLCHÊ-DELBOSC

Sans doute, dans les huit cent cinquante-huit voyages• décrits
da.ns le présent recueil, plus d'une page est inutile, plus d'on
chapitre n'ajoute rien à nos connaissances sur la Péninsule ;
mais la faiblesse ou la nullité de quelques-uns ne doit pas faire
dédaigner l'ensemble. Il en est, et ceux-là sont très nombreux,
qui, jusqu'ici peu lus ou même inconnus, seront, pour l'hispanisant, d'une incontestable utilité.
Je me suis efforcé de comprendre dans cette bibliographie
tous les récits de voyageurs ayant parcouru soit l'ensemble soit
une partie de la Péninsule; j'ai donc mentionné aussi les relations, en petit nombre d'ailleurs, de ceux qui, ayant pour
objectif principal d'autres contrées que l'Espagne et le Portugal,
ont d6, soit à l'aller soit au retour, passer par l'un ou l'autre de
ces deux pays et leur ont consacré quelques pages. Sachant qu'il
est à peu près impossible d'être complet en bibliographie, je ne
prétends pas qu'aucun voyage ne m'ait échappé : je serai
heureux que l'on veuille bien me signaler les omissions ou les erreurs - inévitables, je le répète, en pareille matière.
Peut-être regrettera-t-on qu'une appréciation n'accompagne
pas le libellé bibliographique de chaque voyage. Un tel travail,
complément naturel de celui-ci, ne saurait être fait que de deux
manières. La première consisterait à faire suivre chaque voyage
d'une liste des comptes rendus publiés à son sujet: mais ce procédé présenterait des lacunes sans nombre, en m~me temps qu'un
1.

Les 858 éditions Originales s&amp;nt rédigées en seize langues, savoir:

J 1 3 en français
6 en arabe
en anglais
s en danois
123 en allemand
s en russe
107 en espagnol
4 en suédois
30 en italien
3 en polonais
11 en ponugais
2 en tchèque
9 en latin
1 en caulan
9 en hollandais
1 en hébreu
Le nombre total des éditions, rédactions et traductions de ces 858 voyages
s'élève à dix-sept cent trente.
229

46.heax maaqae d'unité. La seconde manière exigerait que le
bitiliopphe ftt lui-même œuvre de critique en appréciant ~rJODnellement tous les ouvrages qu'il décrit. Cette dernière
flléthode, seule, me semble offrir de l'intér~t; diverses raisons m'y
ont fait renoncer, provisoirement du moms. Quant à me ~ntenter de faire suivre le libellé du titre de chaque relatton,
,oit de la mention bon, passable ou mauvais, soit_ d'un o~ de
,tusieurs astérisques, on n'aurait vu là, et avec ra1~on_, qu u~e
puérilité; je n'ai pas davantage songé à fajre une b1blto~a~h1e
eboJsie c'est-à-dire à passer sous silence les voyages qui m ausemblé peu intéressants, rien ne pouvant indiquer que
1dle ou telle omi$Ïon et\t été intentionnelle.
' Tout en me confinant dans le domaine - suffisamment vaste
- de la bibliographie pure, je n'ai pas cru devoir me borner
à transcrire la première page de chaque volume : pour tous,
1 l'exception d'une soixantaine environ que je n'ai ~as eus
entre les mains, j'ai donné l'itinéraire du voyageur, ville par
ville en m'etforçant d'identifier les noms de lieux, fréquemmêconnais.ubles dans les anciennes relations.

wen:

men;

Si j'ai

pu rèunir un aussi grand nombre de notices bibliographiques détaillées et donner de maint voyage a~tre ch~e qu'un
simple énoncé, je le dois en partie à M. James F1tzmaunce-Kelly,
qui,. avec une obligeance parfaite et une bonne volonté de tous
les instants, m'a, pendant dix-huit mois, facilité le dépouillement
méthodique des riches collections de livres de voyages du British
Museum. Gràce à lui, j'ai réus.c;i, non seulement à combler la
plapart des lacunes que présentait mon recueil, notamment pour
les ouvrages anglais, mais aussi à l'augmenter de plusieurs relations qui m'étaient restées inconnues. C'est avec un vif sentiment
de reconnaissance que je le remercie d'avoir consenti à négliger
ses propres travaux pour m'aider à mener à bien une œuvre aussi
longue et aussi aride que celle-ci.

R. Foul.CIIÉ-DELBOSC,

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Les voyages sont classés dans l'ordre des dates auxquelles ils ont eu lieu.
Le premiér numéro, èn caractères gras, est le numéro de classement chronologique, auquel se réfèrent les renvois de la table alphabétique placée à la fin,
ainsi qae ceux qui se trouvent dans le corps de l'ouvrage.
La date, en caractères ordinaires, placée 2près le numéro de classement,
indique l'époque à laquelle s'est effectuê le voyage. Qµand le voyageur a parcouru plusieurs pays, la date indiquée s'applique seulement à son passage ou :i
son séjour dans la Péninsule.
Les dates placées entre parenth~ après le nom de certains voyageurs sont
celle de leur naissance et celle de leur mort.
Les lettres capitales grasses placées au commencement de certains titres
indiquent les différentes éditions, rédactions ou traductions d'un même voyage.

t.

5

n• SŒCLB. AllODJIDN.

Le petit village de Vican:llo, situi à environ vingt-huit kilomètres au nord-ouest de
Rome, dms fancicnne &amp;rurie, sur la rin septentrionale du lac Bracdano, l'ancien lacus
Sabatiuas, 6tait, l l'ipoque romaine, une des stations balnéaires les plus célèbres de
l'Occident; on l'appelait les Eaux Apolliaaires, Âtf'•te Apollit111ra. Eu 1852, les Jésuites
Illon proprWwra de cet mbllsaement thermal, en f.aisant rq,arer le bassin qui alimea:
tait 1'1111e des piscines, dbu"1irent des inscriptions votives, des monnaies et des vases
d ' ~ t et de brome qui a'l'&amp;ient 6té jeta en olfraode dans les sources. Parmi ces cibjeis
quatre vues en atgent massif appelés depuis les • Vases Apollinaires •·
d'entre eux durent être apportes par de riches
bàgnean qui y Ollt fait graver la liste des principales stations de la route entre Cadii,; et
8-; ils n'appartiennent vraisemblablement pas a la même année, car la distribution
clea mpes varie sur chacun d'eux. Celui qui semble le plus ancien a, dans sa partie
~ ~ - . l'inscription suivante : ITIWllAIUvx A G.u,l!S Ro11411; sur le deuxième, on
lit ; Aa C.U,19 VSQUB ROJU. lTDID.UE, et sur le troisième : lnNERAllE A GADES
\YIQUB Roti. Ces trois itinnres ont 6té publiés eu 185.a par le P. Giuseppe Marchl :
ID tlVa'fÙCllt

Fabriq,ua soas Traja, l Cadix, trois

La stipe tributata alle divioità delle acque Apollinari scopena al cominciarc

del 185.2, di G. Marc:hi, D. C. D. G. Roma:

ERRATA ET CORRIGENDA
Page 63, ligne l, au lieu Je 83. 1665 lire 83. 1655, .
Page 86, avant-dernière ligne de Z, au litu de Madam lire Madem.
Page 120, supprimer les ,4•, S" et 6• lignes (La figure ..... changé.).
Pages r84 et 18s : le voyage 2"79 est la traduction hollandaise du 271.

tipt,f. delk &amp;Ile Àrli 1852.

Voir •DIii un manoire de D. Aureliano Fernandez-Guma..

2.

961 (?). Johann TOD Gort&amp;.

A. - Mat du voyage en Espagne de Jean de Gortz en qualité d'envoyé de
rempereur d'Allemagne Othon Ier au khalife de Cordoue Abderrahman III,
dans la vie de Jean de Gortz écrite au xe siècle par Jean abbé de SaintArnolphe.

B. - Embajada del Empcrador de Alemania Oton I al califa de C6rdoba
Abderrahmao m. Madrid: ünpr. de Ritnzdme,ra, 1872, in-8. (Extrait de la
kuùt4 ü Ânbiws, Bibliot«as 1 Muuos).
Tene original latin,

et traduction espagnole en regard par D. Antonio Paz y Melia.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. roULCHE-DELBOSC

6
3.

1117.

Ibn Rabi'.

,}~l -...,.-,1~ J 0 1~;;~1 ~_;, voyage de ~ ) .....,21 d, ..i..,.b. y.l
t..L;T~1J 0 ...J..1,j~l ._s-::-....• 1\ Cf.) tf. c'l-L.,
...... 1~)I
..)..!:_~
5
•- ·

7

Quelques ~xtraits de ~c lh-re avaicni été donnés déjà aux pp. 57 et suiv. de : Rccuer~os Je un vu?.: a .Santiago de Galici•, por el P. Fidel fit• y D. Aureliano F~rnfodczuerr:i. :~faJrt'J: ,mp,-. de !os Srts Lr,,cano y cornp. 188o in-4, qo pp. et J2 g[;tv.
ré,a_ de "~~age avait p.tru précc:demmcnt, sous la signature 1!u P. Firn, dans
lus/raQ&lt;)11 cal!Jl"a des 28 nurs, 7, q, 21 avril, 7 et q mai 188o.

lac;

l,;.I•

0 t,J- d, ~)\ ~ d,
d- rt.~JI 1.:t.' 0 '\..~ :.c d- ~ t

eu, comme il se nomme lui-même,

ylj si r..TJ

~

Mlanuscrlt, l7 If. (Bibliothèque ducale de Gothi\, Arnb. 456; Stz. Kah. 610).
Les premières pages se rapportent à l'Espagne.

5. u59. Benjamin de Tudèle.
:;: ~o:r;, ;;~t vr;uscmblablcmemcn 11 S9 que Benjamin, fils d'un ubbin nommé Jonas
P 1t e u e pour parcourir une trës grande partie du monde 3.lors connu Il rev· '
en .Espagne en 117 ,, , ayan t ams1
· · consacré qua1orze anné.:s à son ,•oyage li en· ê · · · int
1
récn en I r78 en hébreu rabbiniqu.:.

4.

Xll" s1tCLE.

Aimeric Picaud.

li existe à Santfago de Compostela un manuscrit qui y fut apporté vraisemblablement vers 1143 par son auteur, Aimeri.: Picaud. En 1173 le m:muscrit fut vu à Comp0Stelle par Amoldo del Monte, moine du monastère catal,.n de Ripoll : il en copia les
livres II, Ill, lV, et fit des exmits des autres. Une copie partielle du ms. de Ripoll se
tron\'e actuellement à

a Bibliothèque Nationale

de Paris (Collection Baluze, vol. 372):

le texte en a été publié en 1878 ;
Léopold Delisle. Note sur le recueil intitulé : De miraculis saucti Jacobi. Puris :
Alpb. Pi.ard, 1878, in-8, 14 pp. (Extrait du Cabintt bislDriqUL, t. XXIV, pp. 1-9).
Cette brochure de M. Léopold Delisle n'est en quelqu.: sorte que le complément d'un
article de V. Le Cler.: dans !'Histoire Uttérairt de la France (t. XXI, 1847, pp. 272-292):
Aimeric Picaudi de P:uthen;1.i : .::antique et i1inéraire des pèlerins de Saint-Jacques de
Compostelle.
V. Le Clerc avait parlé de deux mss. de la Bibliothèque Nationale de Paris (fonds
latin, n } S50 et n• 11 i7S, 1•· partie) et de quatre mss. de !'École de médecine de Montpellier (n.. 39, 142, 135 et 281). Ces mss., du icn&lt; ou du un• siècle, contiennent des
copies nu des extr;1.its du fameux c"'1a de Santiago. Le ms. 38 de l'abbaye de Ripoll cuit
un extrait de cc genre fait par le frère Arnaldo del Monte en J 173; la lettre de cc moine,
dont il y a deux copies (ff. 6 et 38) dans le \'Olumc 37a de la collection Blluzc, contient
b description complète du ms. qui avait été donné â l'cglise de Compostelle, vers le
milieu du xu• siècle, pu le pèlerin Aimeric Picaud, de Parthenay-le-\'ieux, dit aussi
Olivier de Yiani (village dépendant de l'abbaye de 5'1inte-Madeleine de Vèzclai), et sa

.

,nv1t e

J'4 i dressé la biblioguphic de c~ voyage d'après les d' . .
.
L Texte hêbreu (A l p)
.
1~1s1o~s ~u1van1es :
.
.
·
V. 1rad11.:11ons JUdco-a!lemandes (Afül AG)
IJ • T r'1 d ucuons !;1.nnes (Q i U )
VI , T r....
-• ucuons
·
·
·
•
.
.
·
(r;tnçaiscs (AH à AN.)
III.
frnduc11011s anglaises (V l AA.)
VII.
Traduction ùa · (AO)
.
h
noise
•
l u, • T rn Jucuons
ollaudaises(AB i AD) VIIJ T -·' ·
Il
d
·

J.

• r.... ncuon • èmm e (AP.)

TEXTE lli!.BREU :

. A. - C~pic, manuscrite sur parchemin, terminée à Barlettc le troisième
1our dt m01s d clul 215 du petit comput (17 août 1455) pat un médecin
nomm Isaac, ~ls de Salomon Dalbari. Elle se trouvait en 1852 dans le cat,·1
net de manuscrits de M Car ~~1Y (V ·.E · C armoly. Notice
. lmtoriqur.
.
mÏ/1 d· T
mr Bmja"
Ill t, nouvelle édit100, suivie de l'ell:unen gcographi ue de ses
voyages pa: J. lelcwel. Bruxelles et Leipzig, 1852, in-8, p. 12.) q

m

·

l'&gt;~;, ~,,p ;,·:;, il.m;-ow,p::i o::n,:, ½·ï 1':l'.:J:l ,::i, ½tJ nwoo
n,:?.:, •"':/,~
..... ",1 ",il -... , , pr: ,.,,~
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. C'. tr·~-.. ' o.,...,. t:"' 1"1.v
l'C..,~i.:.'
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·
.
- •• ,.., 0 "' .. .,_ , ,,N o,---;,n,:::m
o-,:;;, nN:•:iS ï1;:;,1:1 (Consla11fi,iople: chez. Elilser fils de Gers S . t- • )
B. -

'f;Jï:

in-8, 64 pp. n. ch.

'

o11 on,1110, 154 3 '

Edition priuccps, p,:u cor~,te, pre.::lJ~c d'une préface tirée d'Isaac Abra,2ncl.

;1

,c·

C. Ci1"1::!N -,•::, n,::i::i N'1 ,~ 11!) O?,;;: ,t,•; •,&gt;:) ;::i ,::i.,
n•:,::,"'
C"'Mï.: ~, l:1 n·t:' ,.. r.. , '}'""'N: .... h
4L- l
.l
32 ff. ch.
•
,. I"' " trrare: • ura 'JIJm Usque, 316 (15 Ss)? pet. in-8,
11

femme, Gilberte de Fbudre.
(Ce qui prld,k, d,'aprës : Julien Vinson. Les B'1sques du xn• siècle, leurs mœurs
et leur langue. Paris, 24 février 1881, 26 pp. fatr;tit de la Rei:UIJ de linguistiqUL.)
Le livre V (appelé lh•se IV par suite d'une erreur de copiste) a été publié en 1882 :

Le codex de Saint-Jacques-de-Compostelle (liber de miraculis S. Jacobi),
livre IV, publiê par le P. F. Fita, avec le concours de Julien Vinson. Paris:
Maison11euw tl C,• CI::H:&gt;CCC LX,~XII, in-8, m-63 pp.

Réimpression de B.

.,_

�8

R. FOULCHE-DELBOSC

Édition faite d'après celle de Ferrare (C) avec les modifications et suppressions exigées
par la censure allemande.

E. - Itinerarium D. Benjaminis f. m. Lugd. Batavorum, apud Elz.evirios
163 3 in-24, 203 pp. ch.
Texte hébreu seul, publié par Constantin L'Empereur.

F. - ro'J:l i:i,i ½w rmmo Itinerarium D. Beniaminis, Cum Versione
&amp; Notis Constantini L'Emperevr ab Oppyck, S. T. D. &amp; S. L. P. in Acad.
Lugd. Batava. Lvgd. Batavorvm, Ex Officind Elzeviriana 1633, in-8, 24 ff.
préls.-234 pp.-1 l ff. d'index.
Texte hebreu accompagné de la traduction latine de Constantin L'Empereur, (Même
volume que S.)

G. - Texte hébreu seul dans

½1rn2r, mpo

de Manasseh ben Israel. Ams-

terdam : Da'lfid de Castro Tartas 1691 in-8, 73 ff.
H . - Texte hébreu seul. Amsterdan~: Gaspar Ste.en 458 (1697), in-24, 32
ff. ch.
J. - Texte hébreu seul. S. l. et sans nom d'imprimeur, 1734, in-8.

½,:iNJ ½N,,o 01-1,,1JN pn,, 1,,y:i io::m .,o'J:l ,:i, 1nu n,yoo
o,;:i10 ni:i.::i. :io''IL'nN mur:i -,,wa½N ï1½½iï10 ii:J.'W' il~ ,,1,o½n n½Yin½
½m,il l:llN pn,, n:i,umi ,,i1o (Altdvrf: Jean Adam Bessel 1762) pet.
K. -

in-8, 56 pp. ch.
Réimpression de l'édition de Constantin L'Empereur,
sité d' Altdorf.

al'usage des élèves de l'Univer-

,,•;-i::i o,~1i1 n,:i::i pN:i.lr½i'i p'p:i o~m ·1';,i;i:i ,:i, ½u., myoo
p'P½ ,,:opn m'IL'::i ½"ï io½~ o½wo ,•,il::i l:l 1ii1N (Sulz.bach : Aaron ben
L. -

Mechullam Zalman 542 (1783), pet. in-8, 16 ff."ch.
Edition faite d'après celle de Constantin L'Empereur.

M . - Texte hébreu seul. Zolkiew: Gershon ben Zeeb Wolf Lettesis 1806, in-8,
20 ff.
N. - The itinerary of Rabbi Benjamin of Tudela. Translated and edited
by A. Asher. London and Berlin : A. Asher &amp; Co. 1840-1841, 2 vol. in-8, xn165-128 et xu-448 pp.
Tome I: Text, bibliography, and translation. Tome Il : Notes and essays. (Même
ouvrage que Z.)

O. - Texte hébreu seul. Warsow : H. E. Romberg 1844, in-8,24 ff.
P. - Texte hébreu seul. Lemberg: D. H. Sc/Jrenz.el 1859, in-8, 17 ff.

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

JI.

9

TRADUCTIONS LATfNES :

Q. - Itinerarivm Beniamini Tvdelensis; in qvo res memorabiles, qvasante
qvadringentos annos totum ferè terrarum orbem notatis itineribus dimensus
vel ipse vidit vel à fide dignis sure œtatis hominibus accepit, breuiter atque
dilucidè describuntur; Ex Hebraico Latinum factum Bened. Aria Montano
interprete. Antverpi,e,, Ex ofjicina Cbristophori Plantini ... 15 75, in-8, 114 pp.14 pp. n. ch. dont la dernière blanche.
Traduction faite en I 574 par Arias Montanus.

R. - Itinerarivm Benjaminis, Latine redditum Operâ Const. L'Empercvr.
Lugd. Balavormn, Ex Oificind Elz.eviriana, 1653, in-24, 36 ff. préls,-2H pp.7 pp. n. ch. d'index. (Willems, sous le no 379, indique à tort 333 pp.)
Traduction latine seule, faite par Constantin L'Empereur, professeur d'hébreu à
Hatderwyck, pujs â Leyde. Cette édition fait partie de la Collection dite des Républiques.

S. - po,J:i ,:i,, 1,u, mYDO Itinerarivm D. Beniaminis, Cum Versione
&amp; Notis Constantini L'Emperevr ab Oppyck, S. T. D. &amp; S. L. P. in Acad.
Lugd. Batava. Lvgd. Batavorvm, Ex Officind El'{evirîa,1a 1633, in-8, 24 fi.
préls.-234 pp.-II ff. d'index.
Texte hébreu accompagné de la traduction latine de Constantin L'Empereur (Même
volume que F.)

T. - Itinerarivm Beniamini Tudelensis ex versione Benedicti Ariœ Montani. Subjectœ sunt descriptiones Mechre et Medinœ-Alnabi ex itinerariis
Ludouici Vartomanni et Johannis Wildii. Prrefixa verb Dissertaùo ad lectorem, quam sure editioni prremisit Constantinus L 'Empereur et nonnullœ
ejusdem notre. Helmestadi in typographeo Calixtino exczulit Het1ning11.s Mulferus
CDI:)CXXXVI pet. in-8. 22 ff. préls. n. ch.-114 pp. ch. et ff. postl. n. ch.
U. - Beniamini Tvdelensis Itinerarivm ex versione Benedicti Ariae CMontani. Svbiectae svnt descriptiones Mechae et Medinae-Alnabi ex itinerariis
Lvdovici Vartomanni et Iohannis Wildü. Praefixa vero dissertatio ad lectorem,
qvam svae editioni praemisit Constantinvs L'Empereur, et nonnvllae eivsdem
notae. Lipsiae apvd Joann. Micbael Lvdov. Tevb=•· MDCCLXIV, in-8-, Lxrv160 pp. et 12 ff. d'Index.
Réimpression de la traduction latine d'Arias Montanus (Q), avec tout ce qui se trouve
dans l'édition de Helmstadt (T).

III.

TRADUCTIONS ANGLAISES :

V. - The Peregrination of Beniamin the sonne of Ionas, a Iew, written
in Hebrew, translated into Latin by B. Arias Montanus. Discouering both the

�R.

IO

state of the Iewes, and of the world, about foure hundred and sixtie yeeres
since.
Cette traduction abrégée se trouve aux pp. 1437-1462 du tome II de Pvrchas his
Pilgrimes. In five bookes ... Lo,uioa : Printed by William Sta11sby for Henrie
Fetherstone, and are to be sold at /:ris shop Pauls Church-yard at the signe of the Rose.
1625, in-fol.
W. - The Travels of R. Benjamin, the Son of Jonas of TL1dela, through
Europe, Asia and Africa, from Spain to China, from 1160 to rr73. From the
Latin Versions of B. A. Montanus and Constantine L'Empereur, compared
with other Translations into different Languages.
Cette traduction abrégée se troiroe dans le tome I, pp. 546-555, de Harris's Collection of voyages and travels. London, 17441 in-fol.
X. - Travels of Rabbi Benjamin, Son of Jonah of Tudela : through
Europe, Asia and Afiica, from the ancient Kingdom of Navarre, to the
Frontiers of China : Faithfully translated from the Original Hebrew and
enriched with a Dissertation and notes, critical, historical, and geographical :
in which the true Character of the Author, and Intention of the Work, are
impartially considered. By the Rev. B. Gerrans ... London, M,DCC,LXXXIII,
in-8, xm-171 pp.
Traduction faite, d'après le traducteur, sur le texte hébreu, mais sûrement grâce à la
traduction française de Baratier, dont elle reproduit les erreurs.

Y. - The Travels of R. Benjamin of Tudela frorn the Latin, of B. Arias
Montanus and Constantin L'Empereur compared with other Translations
into different Languages.
Cette traducthm abrégée se trouve dans le tome VII de Pinkerton's General
Collection of the bestandmost interesting Voyages and Travels of the world.
Lo11do1t 1808-1814, in-4.

z. - The itinerary of Rabbi Benjamin of Tudela. Translated and edited
by A. Asher. London and Berlin: A. Asber &amp; Co. 1840-1841, 2 vol. in-8,xn165-128 et xx-448 pp.
Tome I : Text, bibliograpby, and translation. Tomell : Notes and essays. (Même
ouvrage que N.)

AA. -

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

FOULCHE-DELBOSC

The Travels of Rabbi Benjamin of Tudela.

Se trouve aux pp. 63-126 de Early Travels in Palestine, comprising the narratives of Arculf, Willibald, Bernard, Srewulf, Sigurd, Benjamin of Tudela,
Sir John Maundevile. Edited with notes by Thomas Wright ... Lo11do11 : Henry
G. Bolm, 1848, in-8, XXXI-517 pp.

!V.

II

TRADUCTIONS HOLLANDAISES :

AB. _ De Reysen van R. Benjamin Jonasz Tudelens, in de drie Deelen
der Wereld, ais Europa, Asia, en Afrika : Waer in hy naeukeurig beschrijft
en grote wonderheden die hy self ghesien heeft, als een menighte der Steden,
haer grote, l1aer gebouwen, uytmuntende Kastelicke en groote Palleysen,
aerdt, leven, en zeden, der Volcken, oock in welcke Steden hy Jodem
ghevonden heeft, en uyt wat Stammen sy zijn, het ghetal der Joden in _elcke
Stadt, haer Rabijnen, Synagogen, of Kerchen, en onder wiens gebiedt sy
Staen, alles naeukeurigh besocht en beschreven door den selven Rabbi
Benjarn Jonasz Tudelens. In 't Nederduyts overgeschreven door Jan Bara.
t'Amsterdam: voor Jozua Rex .... 1666, in-24, 106 pp.
Traduction faite d'après la traduction latine de Constantin L'Empereur.

AC. - Même édition. que la précédente (AB) insérée dans le recueil suivant : De
Hoop van Israël. Een W erck met groote naukeurigheyt beschreven : Door
Menasseh Ben Israël Hebreeuws Godtgeleerde en Wijsbegeer. Waer in hy
ha□ delt van de wonderlijcke verstroyi.ngeder Tien Stammen, en hare gewisse
herstellinge met de Twee Stammen Juda en Benjamin in 't Vaderlandt. Met
meer als 90 Beschrijvers bevestight: Met een verantwoordingh voor de Eedele
Volcken der Jooden. Den 3 Druck van veel Letter-mistellingengesuyvert. Vermeerdert me de Reysen van Benjamin Ionasz van Tudelens. t'Amsterdam,
voor ]oz.u Rex, Boeck-binder, op de Ci11gel, recbt over de Appelen-mareckt, in 't
Jaer 1666. pet. in-8.
Contient:
Verhael van Aaron Levi, anders Antonio de Montevinos. pp. 1-16.
De Hoop van Israel. pp. 17-12.44.
Verantwoordinge, voor de Edele Volcken der Jooden, En Kiuderen van Israël. In het
Engels beschreven door Eduardo Nicolas. ln 't Nederduyts overgeschreven en gedruckt.
pp. 1-26.
De Reysen van R. Benjamin Jona.sz Tudelens ... pp. 1-106.
Het Dagelicks Gebedt der Joden, het wekke sy aile dagen drie malen staende bidden,
en des Sabbaths of Heylige Dagen vier malen. Overgeschreven uyt het Hebreeuws in
Nederduyts. pp. 109-u7.

AD. - Reize van Benjamin van Tudela, in de jaren II60-u73 doorEuropa
Azie en Afrika. Vertaald en met aanteekeningen voorzien door S. Keyzer,
Leydm: H. W. Haz.enbtrg &amp; Camp. 1846, i□ -S-, 1v pp. n. ch.-103 pp.
Traduction médiocre, selon Carmol y.

�I2

R. FOULCHE-DELBOSC

13

BJBLJOGRAPHl.E DES VOYAGES

V.

TRADUCTIONS JUDÉO-ALLEMANDES :

, 1., ~~

.u:. - ï,~, ,:;
,x::, i::;::r,:,'ï~ jO :::i ,:i, pE ,;,, N11 j"l ,,.,,
.N::N.,:l Np,·,~N N'lN ,,,~l tlNM ;:n,,,:,,l 0S1, pn p!3
N,,,, N,,
o,,n i'~N: i:m: ,·:,• .i.lJ.VN p'l:.·t,t, ,:m,,Ni1 l'"',;:, P'î p~ri:m t:nN½.:.
,~',1p.,~ m,,~:l

i•:iiN

rr-·

?'?O ',•y; :ip:,, N'Ni:l Amsterdam : Dai-id Je Cas-

Jro 'Fartas 451 (1691), in-8.
Traduction faite sur le te~tc de Conswnin L'Empereur, par • Mordcd1aî bcu :',!oses
Druckcr nach ihm Eliakim ben Jacob. Mit einer Vorrcde vom Herausgebcr und Setzcr,
Chajjim ben J~cob ».

AF. - id ... id ... Frankfurl-a111-Mei11: ]olxmn Kôlner 471 (1711), in-8, p ff.

C'est la mmie edition que AH; le titre général seal a été n!imprimê par le libraire
Jean Neaulmc, qui avait achet~ l'édition de 1729 et la revendait soas son nom : • Ce
Recueil étoit imprimé depuis 4 An,; mais, à peine 2•t•ll ,·û le jour, à c.iuse de 12 Mort
de P. van der Aa son Imprimeur, ce qui en a empéché le Dëbit jusqu'à présent: &amp; c'est
de ses Héritiers, que le Libraire, qui le publie aujourd'hui, vient d'en acheter la Copie et
les Exemplaires. » (Avertissement concernant ce Recueil, in fi~).

AX. - VoY2ges de Rabbi Benjamin fils de Jona de Tudele en Europe, en
Asie &amp; en Afrique, depuis l'Espagne jusqu'à la Chine ... Traduits de l'Hebreu
&amp; enrichis de notes ... parJ. P Baratier ... Amstmiam: A11x dipens de lacompag-,ue
MDCCXXXIV, 2 vol. pet. in-8, 25 ff. n. ch.-247 pp.-5 ff. n. ch. et 377 pp.,
portrait.
Le traducteur, Jean-PhiUppe &amp;ratier (1722-1741), avait seulement douze ans.

Réimpression Je AE.

AG. -

½Nii:,

Abrégé fait d'après Z par Menachem Mann Lévi et inséré dans son
niiNVJ, chapitre XlV. Amsterdam 1740.

AL. - Voyages de Benjamin de Tudelle, autour du monde, commencé
l'an '1173, de Jean du Plan Carpin ... Paris: imprinu aux frais du gouvernemmJ
pour procurer d11 travail aux ozwriers typographes. Aoùt 1830, in-8, 496 pp.
(Paris, imprinieriL dt Bltlmne.)

VJ.

TRADUCTIONS FRANÇAISES :

2• NOT!!, L'2bbe Fleury, dans son Histoirt uclhiarlique (tome XV, pp. 381-385 de
l'édition de Paris r7u in-4) et Rasn2ge dans son Hisloire dtr )uifr (tome IX, pp. r98245 de l'édition de La Haye 1716 io-12) ont donne un :r.brége très succinct des ,•oyoges
de Benjamin de Tudèle, mais ni l'un ni l'autre n'ont traduit la partie relative a l'Espagne.
La première tt:tdaction (r20çaise complète est la suiwnte :

AH. - VoyageducclebreBenjamio, Au Tour du Monde, Commencé L'An
MCL:lG{III (sic). Contenant Une exacte et succincte Description ... Ecrit premieremcnt en Hebreu par !'Auteur de ce Voyage; traduit ensuite en Latin,
par Benoit Arian Montan, &amp; Nouvellement du Latin en François. Le tout
enrichi de Noces, pour l'explication de plusieurs passages. 3 ff.-68 pp. dont les
deux dernières n. ch.
Se trom,oe d.ms le tome Ide Recueil de divers voyages faits en Tartarie, en
Perse et ailleurs. uJde: Pierre Vand(1' Aa 1729, 2 vol. in-4. (Chaque voyage a
une pagination distincte.)
Traduction française faite sur fa traduction latine de Constantin L'Empereur.

pp. 3-109 : Voyage du célèbre Benjamin autour du monde, commenœ l'an u73.
Rcimprcssion de AH.

Ali. - Voyages de Benjamin de Tudèle, traduction française du chapitre
premier, dans la Rt11ue Orientale, publiée par E. Cannoly, tome 1, pp. 115125. Bruulles, 1841.
AN. - Réimpressio" de la traductwn de &amp;tratier (AK) llgèrement modifiée et
sans les 110/ts, dans le tomt II,pp. 156-222, de Voyageurs anciens et modernes ...
par M. Édouard Charton. Paris 1855, in-4.

VII.

TRADUCTION DANOISE :

AO. -

Traduction abrégée publiée vers 1740 par Holberg d'après la traduction française de Baratier (AK).
VIII.

TRADCCTION ALLEMMmE :

AP. -

Traduction publiée en 1747, d'après la traduction danoise abrégée
de Holberg (AO).
Tudcla -

AJ. - id ... id ... Se trom!e datu le tome Ide : Voyages faits principalement en
Asie,danslesxu,xm, xrv et xvsiccles, par Benjamin de Tudelc,Jcan du Plan-Carpin. ,. accomp.1gués de l'histoire des Sarra7.ins et des Tartares, et precedez d'une
introduction ... par Pierre Bergeron. Ln Haye : jea,i Nc,111/me 1735 1 2 vol. in-4,
cartes et figures.

Zaragoza -

Tortosa -

Tarragona -

&amp;rccloru -

Gerona.

6. 1347. Abou Hadjdjadj.
Reisedes Fürsten Abu' Chadjdjadj in die ôstlicbcn Provinzco von Granada.
(Aas lbnulkhatrib's Raihanat uJ Kuttab, p. zoo seqq.)

�R. FOULCHÉ-DELBOS€

Se lrouve aux pages 14-41 des Bdtriige zur Gescbichte der westlichen Arabe;
herausgegeben von Marcus Joseph MüUer. I. Heft. München : Au/ Koslen àe,·
K. Akademie der Wissenscbaften. In Commission beiFranz 1866, in-8, 192 pp.
La relation semble avoir été écrite par Lisàn al Din, qni accompgnait le priÇJce, vraisemblaôlement comme secrétaire. Le manuscrit est a la Bibliothèque de l'Escorial.
Guadi:x. - Purchena - Cantoria - A.1.œ.eria - Pechina - Marchena - Abia Abrucena - Fifiana.

7. 1350. Ibn Batoutah (1302-1378).

A. - De Mohammede Ebn Batvta Arabe Tingitano eiusque itineribus.
Commentatio Academica qvam ... ervditorvm examini svbmittit A. o. v11.
Martii CDncccxvm. Avctor Joannes Gothofredvs Lvdovicvs Kosegarten
Philos. Doct. Art. Liber Magister Lingvar. Oriental. in Vniversitate litferar,
Ienensi Professor Pvblicvs Ordinarivs. Jenae i1i officina libmria Croekeriana,
s. d. (1818),in-4, sr pp.
B. - The T ravels of Ibn Batütll; translated from the abtidged Arabie
manuscript copies, preserved in the Public Library of Cambridge. With notes,
illtlstrative of the hlstory, geography, botany, antiquities, etc., occurring
throughout the work. By the Rev. Samuel Lee, B.D,D.D. of the University of
Halle; ..... and Professor of Arabie in the University of Cambridge. London:
Printed for tbe Oriental Translalion Committee, ]. Mt4rray, 1829, in-4,

PP·
C. - Viagens e)(tensas e dilatadas do celebre Arabe Abu AbdaHah, mais

XIX-24'!

conhecido pelo nome de Ben-Batuta. Traduzidas por José de Santo Antonio
Moura, Ex-Geral da exti:ncta Congregaçâo da Terceira Ordem de S. Francisco ..... Lisboa, na Typograjia da Academia, r840, 2 vol.in-8, 2 ff. n. cb.-vuSH- 2 ff. n. ch. et VJII-446 pp.
D. - Voyages d'Ibn Batoutah. Texte arabe, accompagné d'une traduction
par C. Defrémery et le Dr. B. R. Sanguinetti. Paris : Imprime:rie Irnpériale
1853-1859, 4 vol. et t index alphabétique in-8, XLVI-443, xiv-465, xxvr-476,
479 et 91 PP·
E. -

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.__s.JLo.lJ' r-·::-lll1r,1 i.;r: ~

ri

Abtégé des voyages d'Ibn Batoutah. s. l. 1278 (1861), pet. in-4, lithographié,
79 pp.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

F. -

~~

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)U,_;JJ

i..G.: iiWI J,_,1-; ~-:l il-"')

~½--5'

)li..,'.:i\\ ~~ .5 )La,.~\

Voyages d'lbn Batoutah. Le Caire : Imprimerie
du Wddî al-Nil r287 (1870), 2 vol. in-8, 243-m et 200-rv pp.

Tome IV de D (1858), pp. 354-374: Gibraltar - Ronda - Marbella - Malaga Vélez-Malaga -Alhama - Grana.da - Albama - Vélez-Malaga - Malaga - Ronda
- Gibraltar.

8. 1435. Pedro Tafur.
Andanças é viages de Pedro Tafur por diversas partes del mundo avidos
(r435-r4:39). Madrid : I111prenta de Miguel Gi11esta 1874, in-8 xxvn-618 pp.
(Tome VIII de la Coleccion de libros espmioles raros b curiosos. Publié par
M. Jimenez de la Espada.)
pp.

3-10 :

Gibraltar -

Malaga - Cartagena.

9. 1446-1448. Anonyme.
Viage de Espaiia por un anônimo. 1446-1448. Traducido directamente del
alem:in por E. G. R. Madrid : #po•litografia de V. Faure, r883, in-4, r 1 pp. de
prologue, x:1x: pp. de tell te en caractères gothiques, 6 pp. de notes; 9 gravures.
Les pp. du texte sont encadrées de filets rouges.
Ce volume n';, été imprimé qu'â cent exemplaires. E. G. R. sont les iàitiales de Doiia
Emilia Gayangos de RiMio.
. Barcelona - Montserrat - Tortosa - Zaragoza - Olit.e - Burgos _ Le6n _
tJ.ago de Compostela - Finisterre - Santiago de Compostela.

San•

iO. r457, Georg von Ehingen (né vers 1427).

-~- - Manuscrit de la Bibliothèque de Stuttgart (Hist. nr. 141) 2r5 x r55
millrm., couverture en parchemin sur laquelle on lit un document daté de
r467. D~ux parties : l'une, en papier, comprend les pp. 1 à 78; l'autre, en
parchemin, com_prend les pages 79 à 98 et renferme les miniatures représentant les souverains auxquels le voyageur rendit visite. Ce ms. est en dialecte
souabe.
0

B. - Manuscrit de la Bibliothèque Sainte-Geneviève de Paris : fraament qui semble avoir été copié sur le ms. A au commencement du xv1• sièc~ ·

'

�16

R. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

il renferme les portraits de Ladislas et de Charles VII avec les mêmes légendes
que dans le ms. A.
C. - Itinerarium, Das ist : Historische Beschreibung weylund Herm Georgen
von Ehingen raisens nach der Ritterschaft, vor 150 Jahren in X underschidliche... Kônigreich verbracht - Ne ben beygefügten C~ntrafa_cturn, deren
Potentaten und Kônige, an welcher Hôfe obgedachter Ritter s1ch begeben,
dero Kônigliche Personen bedient und besucht, auch nach irer Trac~t und
Gestalt eigentlich abmalen lassen. Auss dess Wolgebomen Herm Re,mund
Fuggern ... Museo colligirt, vnd von Dominico Custode, Bürgern zu Augspurg
in Kupffer gestochen und in Truck verfertiget. Anno M.D. C.(d la fin: Gedri'.ckt
z.uAugsptJrg beyJohanSchultes in Verlegung Dominici Custodis.)in-4, 10 portraits.
D. _ Des schwrebischen Ritters Georg von Ehingen Reisen nach der
Ritterschaft. St11ttgart; gedruckt auf Kosten des literarischen Vereins. 1842. vn-

~ p~
..
Réimpression de C (sans les portraits); se trouve dans le tome Ide B1bhothek des
Jiterarischen Vereins in Stuttgart. Stuttgart : Gedruckt auf Koslen des literarisclieii Vereins. 1843. in-8.
Edition faite par les soins de Franz Pfeiffer.

TRADUCTION ESPAGNOLE (faite sur D) :
E. - Viaje de Jorge Ehingen.
Se trouve aux pp. I-VI et 1-46 de Viajes por Espaiia de Jorge de Einghen,
del Baron Leon de Rosmithal de Blatna, de Francisco Guicciardini y de Andrés
Navajero. Traducidos, anotados y con una introduccion por D. Antonio Iv:aria
Fabié, de la Academia de la Historia. Madrid : Fernando Fé 1879, pet. m-8,
cun-VI- 583 pp. et ff. postl. (Libros de antaiio, VIII.)
Cette traduction contient les portraits de Jean II de Navarre, Henri IV de Castille et
Alphonse V de Portugal.
Sur les miniatures contenues dans le manuscrit A, voir un article de A. Vallet de
Viriville dans les A1111ales archéologiques de Didron : il en existe un tirage à part fait en

1-855.

. .

Tolosa _ Pamplona - Burgos - Santiago de Compostela - Fm1sterre RErno DE GRANADA - Jimena - Zaragoza.

.
Lisboa -

H. 1466-1467. Jaroslav Lev Rozmitala a Blatné.
Deux relations de ce voyage nous sont parvenues. L'une a pour auteur un nommé
Sa§ek, qui faisait vraisemblablement partie_ de la. suite de _Roznrital : l'ori~inal, tchè~ue
en est perdn , mais nous en avons une traduction latme (A) faite par-un chano.me d Olmu~,
Stanislas Pawlowski de Pawlowicz. L'autre est écrite en allemand par le Nurembergeo1s
Gabriel Tetzel, qui accompagnait Rozmital dans ses voyages.

17

I. RELATION DE SASEK.

A. - Commentarivs brevis, et ivcvndvs itineris atque peregrinationis, pietatis &amp; religionis causa susceptre, ab Illvstri &amp; Magnifico Domino, Domino
Leone libero Barone de Rosmital et Blatna, Iohannç reginç Bohemiç fratre
germano, Proauo Illustris ac Magnifici Domini, Domini Zdenco Leonis liberi
Baronîs de Rosmital &amp; Blatna, nunc supremi Marchionatus Morauire Capitanei :
Ante centû annos Bohemicè côscriptus, &amp; nunc primùm in Jatinâ linguam
translatus &amp; editus. Ex consensu Reuerendissimi Domini, Domini Ioannis
Olomucensis Episcopi. S. 1. (Olmütz). Anno Domini : M.D.LXXVII. in-8.
13.5 ff.
Le traducteur est Stanislas Pawlowski de Pawlowicz.

B. - De Leonis a Rosmital nobilis Bohemi itinere per partes Germanire,
Belgii, Britannire , Francire, Hispanire, Portugallire atque Italire annis
MCCCCXV-VII. suscepto Commentarius corevus.
Réimpression de la traduction latine A; se trouve a11x pp. 1-142 de Des
bôhmischen Herrn Leo's von Rozmital Ritter-, Hof- und Pilger-Reise durch
die Abendlande 1465-1467. Beschrieben von zweien seiner Begleiter. -ltineris
a Leone de Rosmital nobili Bohemo annis 1465-1467 per Germaniam, Angliam,
Franciam, Hispaoiam, Portugalliam atque Italiam confecti, Commentarii corevi
duo. St11ttgart: gedruckt auj Kostm iles literarischeri Vereins. 1844, in-8, xrv-21 2pp.
(Bibliotbek des literarisclien Vereins in Stuttgart, tome VII.)
TRADUCTION ALLEMANDE :

C. - Des bôhmischen Freyherrn Lôw von Rozmital und Blatna Denkwürdigkeiten und Reisen durch Deutschland, England, Frankreich, Spanien,
Portugal und Italien, ein Betrag zur Zeit- und Sittengeschichte des fünfzehnten Jahrhunderts. Brünn 1824, 2 vol. in-8.
Traduction faite par les soins du Morave Jos. Edm. Horky.

TRADUCTION ESPAGNOLE ( de la partie se rapportant à l'Espagne et au
Portugal):

D. - Viaje del noble boemio Leon de Rosmital de Blatna, por Espaûa y
Portugal, hecho del aiio 1465 a 1467. Traduccion del latin por Antonio Maria
Fabié.
Se trouve aux pp. 47-154 de: Viages por Espaôa de Jorge de Einghen, del
baron Leon de Rosmithal de Blatna, de Francisco Guicciardini y de Andrés
Navajero. Traducidos, anotados y con una introduccion por D. Antonio Maria
Fabié, de la Academia de la Historia. Madrid: Fernando Fé 1879, pet. in-8,
cun-v1-583 pp. et ff. postl. (Libros de antatio, VIII).

�BIBLIOGRAPIIIE DES YOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

r8

TRADUCTION TCHEQUE :

E. - Cesta p.ma Lva 2. Roimiclla po z.ipadni Evropè roku 1465-1467.
Podlc jeho prû,·odcû rytlfc S~ka z Mezihori :\ G:ibricla Tetzcla z Norimbcrka
upr.1'il Fr. A. Slavik. V ltléi. Ndkladm1 i:e.skrbo k11ihk11pce Emilil Solu. 1890,
in-8, 127 pp.
Traduction faite sur A par M. Fr. A. Slavik.

Segovia - ~ntiust.: - Olmedo - !'oiedina del Campo- C:intabpieJra _ SaJamanca _
Boveda - Ciu~.ad Rodrigo - Sanfdices - llinojosa - Freixo - Torre de Moncorvo
- Alcbr:a - \ 1lla Franca - Barcodcvonde - L111hoso - Braga - Ponte de Lim _
~alcnça do :\linho_ - Tuy - Rcdondcla - Poatcvcdra - Padron _ Santiag; de
- Fmrsterrc - Br:ig:a - Guimaries - Porto _ A m,ana-Agu
·,
cd 3 A ompos1d;1
·1 1
C,
Dl a, o 01mbra - Rabaçal - Alvai:lzerc - Thonur _ Coastança _ Monurgil _
Real - faora - ~vora_ :\fonte - Estremo, - Elvas - Badajoz _ Lobôn _ Mérida
: Mcdellin -: Madr,galeJO - Gwdalape - Pedroso - Puente del Anobispo _ TalaG
_Bumôn .- Tol':'1? - Cabaùas - Gct'1fe - Madrid - Alcali de Henlres _
un ap~a - Hita - Sigücnza - .Medinaceli - Moorea! - Bubierca - Calatayud
1
a Alruunia - la Muela - Z:in"oz.1
- Ose- lb a - Fuga - Alc,uraz _ Lérida
o
•- - p ena
- Tarr.igona - Cerven - Monnuncu - I alaJa _ Martorell
·
Barccloaa _ Hosta! • h
G
.
gu
- Molins de Rey ne eron;i - F,gueras.

r:id.:;-

Il. RELATION DE GABR.lEL TETZEL.
F. - Le Manuscrit qui contient la relation de Gabriel Tetzel se trouve
actuellement à la Bibliothèque d.: Munich, et a étê publio! en 1844 (Voir G.)
G. - Des bôhmischen Herm Leo'svon Rozmital Ritter-, Hof- uodPilgerRcise durch die Abcndlande 1465-1467. Beschriebcn durch Gabriel Tetzel
von Nürnberg.

Se tromJe aux pp. 143-196 de : Des bi'.&gt;hmischcn Ilerrn Leo's von Roimital

Rittcr-, Hof- und Pilgcr-Reisc durch die Abendlande 1465-1467. Beschrieben von
zweicn seiner Begleitcr. - ltioeris a Leone de Rosmital oobili Bohemo annis
1465-1467 per Gern1aniam, Angliam, Frauciam, Hispaniam, Portugalliam atque
Italiam confecri, Commentarii corevi duo. Stuttiarl, irdrutkt auf Kostm ths
literarisclm1 Vmim, 1844, in-8, x1v-212 pp. (Bibliothek ths literarisclmi Verâns

in Stuttiart, tome VII.)
H. - Qrlllq11es frag11 mts dt utù rtlatio11 ,mt été traduits m espagti0l:
Fragmentas de la relaci6n hecba por Tetzel del viage del bar6n Rosmital
por Espaiia.

Se trouve a11x pp. 155-190 th: Viajes par Espaôa de Jorge de Einghen, del
baron Lean de Rosmithal de Blama, de Francisco Guicciardini y de Andrés
Navajero. Traducidos, anotados y con una introduccion par D. Antonio Maria
Fabié, de 1:\ Acadcmia de la Historia. Madrid : Fema11do Fé 1879, pet. in-8,
CLlll•Vl-583 pp. et fi. postl. (Libros tk a11ta,io, Vlll.)
Consulter sur le voyage de Rozmiul un article .!'Auguste Scheler {d:lllS une revue
belge dont je n'ai pu retrouver le titre), un artidc de Pas..:ual de Gayangos dans la
Rtt•ûto cspa,wla dt afllbos ,nundos, tome 1, pp. 739 et ,uiv., et :
Sobre los viajes por Espaiia del baron Rosmithal de Blarna y del magul1ico Micer
Andrês Nanjero, por D. Antonio ~l. Fabie. Madrid : Iruprcnu de Noguer.t, :l cargo de
M. Martinez 1874 in-8, 36-37 rP· (Publie dans l.1 &amp;L'ist,1 Je Espa,ia, numeros du
28 no,·cmbrc et du 28 décembre t8ï3-)
L'itineraire suivant a èté ètabll d'apr~ la relation de

Suek, plus complète et plus exacte

que celle de Gabriel Tetzel :
Fuenterr.tbb - Hernani -Toloseta - Vergar:a - Durango - Bilbao - \'aimas~
- \'illasana - ~kdina de Pomar - Ccmégula - Burgos - Lerma - Roa - Duron
- Na,-a - Fuentiducôa - Villafuentc - C:mtimpalos - Segovia - Sillltescopa -

t2. 1479- 1480. Eustache de la Fosse.

A. -

Voyagt: en Espagne et en Portugal.

Manuscrit du

B. -

itvt•

siccle (Bibliothèque ùe Valenciennes , Q· ,.
' 9 , "'
- )
u. 13 1-1,1.

id ... id ... id ...

Manuscrit copié sur 1c, pre~e•dcnt en 1 844- (Arcluves
.
départementales du Nord.)

t3. 1484-1485. Nicolas de Popielovo (Nicolaus von Popplau)
.A. -

Copie du maousen·t ongma
· · 1 ali cmand, appartenant à la Biblioth'· ue
t~;.te-Isabclle de Breslau et publiée en i8o6 par le journ:tl Scblesien thedmi~nd

TRADt;CTION ESPAGNOLE :

d IB.I - Viage de Nicol~s de Popielovo par Espaüa y Portugal. Traduccion
e a eman de fines del s1glo x,·.
Se lrot,i·e aux p_,h
• d e extra.nieras
.
r· 9_65 d.e •• ,•·1a1es
po E p
sigdlos x~, .xv1 y xvu. Coleccion de Javie; Liske ... (A;t:;\ ;8-:)rt1alden
c1 os el ongmal y anotados par F. R Madrid . Mid"
. I • ra u. .
•
• t ma (1880), m-8, 269 pp.

1~:

F. R. sont les 111ttiales de Félix Roianski.
Santiago de Compostela _ 'M
- Valenç:i - Ponte de L~ ur!~ -11 Padr6n - Pontevedra - Rcdondela -Tuy
- o.&lt;rce os - Rates
Do,oo
p
Setubal - Lisboa _ r ""O .
\''Il N
rn:s Orto - Lisboa '""'6 s 1 a • ova Faro
Ta ·
Le
B:trramcda - Scvilla _ Tocina
p • 11
vira pe - Sanlucar de
ena or - Cordoba
Vale ·
, 1 ._,
Al lllCnara - Tortosa - Poblet
04 1
nCia - ., u.rv1curo rce ona - Gerona _ Pcrpiny¼.

�20

R. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

t4. 1501-1503. Philippe d'Autriche (Philippe Ile Beau, 1478-15o6).
Voyage de Philippe Je Beau en Espagne, en 1501, par Antoine de Lalaing,
Sr de Montigny.
Se trouve aux pp. r21-J8 f du tome Ide : Collection des voyages des souverains
des Pays-Bas publiée par M. Gachard ... Bruxelles: F. H~ez., imprimeur ... 1876,
in-4.
Antoine de Lalaing (148o-1540) accompagnait Philippe le Beau comme chambellan.
pp. 148-26r: Vitoria - Burgos
Le6n - San Salvador - Santiago de Compostela
- Valladolid - Medina del Campo - Madrid
Valladolid - Medina del Campo Segovia - Madrid - Toledo
Sevilla - Mairena - Marchena - Archidona -Ante•
quera - Loja - Santa Fe - Granada - Guadix - Baza - Huescar - Ca.ravaca Murcia - Jumilla - Yecla - J:l.tîva - Valencia
Calatayud - Zaragoza - Alcala de
Henares - Madrid - Zaragoza - Fraga - Lérida - Montserrat - Molins de Rey Barcelona - Gerona - Figueras.

=

=

rains Jes Pays-Bas, publiée par MM. Gachard et Piot ... Brnxelles

21

F. Bayez.,

imprimeur ... 1881, in-4 .
L'auteur de cette relation est Laurent Vital (mort après 1525), aide de chambre
cour de Charles-Quint.

a la

Villaviciosa - Colnnga - Ribadesella - Lianes - Colombres - San Vicente de fa
Barquera - Cabuémiga - los Tojos - Reinosa - Aguilar de Campos - Herrera_
Aviada - Revenga - Becerril de Campos - Ampudia - Villanueva - Tordesillas _
Mojados - el Abrojo - Valladolid.

=

=

i5. 1 506. Philippe d'Autriche (Philippe I le Beau, 1478-15o6).
Deuxième voyage de Philippe le Beau en Espagne, en 1506.

Se trouve aux pp. 387-ff6 du tomt Ide : Collection des voyages des souverains des Pays-Bas publiée par M. Gachard ... Bruxelles: F. Bayez., imprimeur ...

f.8. 1520. Diego Lapez de Zù.iiiga (-1530).

f

A. -::- acobi Lopidis Stunicre Itincrarium ab Hispaoia usq ad urbem
Romana, 1~ quo multa varia ac scitu dignissima côtinenî. (A la fin :) Jmpress11111 Romtt m Campo Florte per Ma rcellum Silber al's Fm11ck, An. Do. M.D. XXI
(1521), in-4, 20 ff. n. ch.

B. - id ... id ... dans la Bibliotheca Hispana de André Schott Tome III
pp. 625 et suiv. Francfort 1608.
'
'
C. - id ... id ... dans Itinerario Gallire et Hispanire Romaru versus Opera
Francisci Schotti. Colorm. Agripp. 1620, p. 107.

1876, in-4.
L'auteur de la relation de ce deuxième voyage est inconnu.
pp. 4p-452 : la Coruiia - Santiago de Compostela - Benavente Valladolid - Burgos.

Mucientes -

i6. 1512-1513. Francesco Guicciardini (1483-1540).
Relacion de Espa.fia, escrita por Francisco Guicciardini, embajador cerca de
Fernando el Catolico 1512-1513.
Se trouve aux pp. 191-229 de : Viajes por Espafia de Jorge de Einghen, del
Baron Lean de Rosmithal de Blatna, de Francisco Guicciardini y de Andrés
Navajero. Traducidos, anotados y con una introduccion porD. Antonio Maria
Fabié, de la Academia de la Historia. Madrid : Fernando Fé 1879, pet. in-8,
CLIII·VI-583 pp. et ff. postl. (Libres de antaiio, Vlll.)

f.9. 1522 (?). Pedro Manuel de Urrea.
Peregrinacion de Jerusalem, Roma y Santiago, compue5ta por D. Pedro
Manuel de Urrea. lmpresa en Burgos, a 20 de Marzo de 152 3 . in- 4 à 2 col.,
grav.
, Contie_nt u~~ l_iste des villes, vill:tges et bourgs qui se trouvent depuis la maison de

1 auteur_ iusqu a Jerusalem, et depuis Rome jusqu'à Santiago.
Il_ existe . un exemplaire de ce livre a la Bibliothèque Colombine, num. 4074 du
Registru": ~•broriun Mn Ferdinamli Colou. (En voir la description daus Gallardo, Ensayo
de u11a B1bltofeca espa,ïola, tome II, num. 1870).

20. 1522. Adrien Boeijens (Adrien VI, pape, 1459-1 5 2.3).
Le père d' Adrien se nommait Florent Boeijens; on trouYe aussi ce nom écrit Boeyden •
Boydyns, Bouweus, Boyers.
.,

i7. 1517-1518. Charles d'Autriche (Charles-Quint, 1500-15 58).
Relation du premier voyage de Charles-Quint en Espagne.
Se trouve aux pp. 87-114 du tome III de: Collection des voyages des souve-

_ ~- - Itinerarium Adriani Sexti; ab Hispania; unde swnus acersitus fuit
potifex; Romam usq; ac ipsius pôtificatus eventus. Anno 1546. (à la fin :)

�R. FOULCHÉ·DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

•
l
Anno ab asscrtore Jibcrta• b 4. la •1yppD(rap111111.
Exc11ss11111 To/di p,·~ Ioi:1me a 6), &gt;;dibus. 'o\'embris. in-8, 92 ff. o. ch.
tis hum:rn:c M.D.XL\ 1(154 .

Carlo V. Con la descrittione panicolare delli luo.:bi, &amp; costumi delli popoli di
quelle Provincie. fo Vintgia apprmo Domenico Farri r563, in-8, 3 If. préls. et
68 ff.

22

23

Rcdigê p:&gt;r Blas Ortiz.

. . Vl 3 b Hisp:mia Romam usqu e' ac ipsius pontiB._ ltincrarivm Adn.im
, •
•
D ·t·s Doctorcm Canonicumque
Bl ium Ort1z1um m ecn: 1
ficatus evcntus, per as ,. .
summi fide collcctum.
.
Toleunum ac gencralem \ icJnum
. ·B· 1••. ~fiscdlaneorvm liber tcrt1us
J · Stepham •1 \ m ·
•
..
St trouue 1:ux Pl'· JfT•47°' e ·
U:\! ha.::tenus latuerant m varus
Hoc est, Collcctio Vc_tervm '.11_~n~~cn;~:n~~11~isct•s I,wgvel Regis &amp; il/11st~s·od'1cibus :i.; bibliothccis. Pansus M1t,le i 'iDCLXXX Cvm privikgio Reg1S.
"
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· · · • T -pog-rap nis. »
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C. - id ... id ... Se lro1œe aux_ P.r· . I J
aucis incditis monumcn.
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Tutcknsis n11s.::elfanc,1 no,o
"
. ac studio Joanms Dom1md
· d. ·onibus aucta opera
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tis opnnrtunisque anima \ers1
H' ·tor'1ca tum sacra tum pro,ana.
15
•·~
. C · . Monumenta
'b .
Mansi Luccns1s... ontmens
. .
Unl'riorum permissu.Sumpu us
XI
ApuJ
Vi11centium
Ju11c/11111m1
s rLuc,e MD.CCL • ·
Joaonis Rkcomini. in-fol. xn--60.,i PP· .
. d Adriano VI Trajectino,
D - id... id ... d1111s An:1lcct.'l h1stonca e '
. ,·I ad Rbmum .~iDCCXXVII.
t!diJit. G. BJrmannus. TraJtt
.
\'I p nt Mass dalla Spagna fino
O •
· · di Adnano
•
E. - Descrizione del v1a~gio
'fi to raccolt.t con somma fedc da!
•
•
·i·
11 del suo ponu ca ,
A Roma
con gh avvcmmen
. .
al d' Toledo e fu fam11are
"
•
. C
. e v1cano gener e i
,
•
Dottor Biagio Oruz, anomco . .
. 1·ana col\'aggiunta di vane annoT d tta 111 lmgua aa 1
. .
ddlo stesso ponte fi ce : ra o
J Roma . ,ulla stamptria Pngl1ar1111
.
.
dall'Abate
Niccol6
de
Lagua.
Il
•
tJZIOUI
!'-\DCCLX..XXX, in-4, .x1v-176 pp.
TRADUCTION ITALIENNE :

Z.U'!\go:u-Tortosa-1':ur:agonn.

2i t 525-1528. Andrea Navagiero (1483-1529).

•.·

·
s est r:icontè par 1ui ' d'une part Jans un. rec1t
Le sêiour de Nav:igicro en Espagne nou . è d'E .ignc :, Gi2mbattisu Ramu,10.
Je voyage, an ttc part J.,.ns cinq !cures adrcss es -'P

a'

I VOL--IGE.

•
[ A d
.
in Francia, dal magnibco 'li . n re~
A. - li \'iaggio fatto m Spa~n~, et
.
o alla Ccsarea Mae!&gt;ta d1
, avagiero, fu oratore de Il' illvstnss1mo sena10 ,enct '
.

1/. LErrRES.
B. -

Lcttere di Messer Andrea Navagcro, Gentiluomo Veneziano, scritte

de Spagna, a M. Giovambatista Ramusio.
Se lroutwl aux pp. 6/J1-7o6 ile: Lcttcrc di Xlll Hvomini îlh-stri: alle quali
oltra tvttc l'aitre fin qvi stampatc, di nuouo ne sono statc aggiunte moite da
Tbomaso Porcacchi. /11 Varelia Pressa Giorgio tll Caua/li, MDL~V, in-8, 7 If.
n. cb.-959 pp.
C. - id ... id ... aux pp. 661-706 de : Lcttere di XllI. h"omini illvstri,
nclle q\·ali sono d\'e libri di Jh·ersi altri arnori, et il fiol't! di qvantc belle
lettere, cbe fin' bora si sono uedcte; con moite del Bembo, del Navagcro, &lt;ld
Fracastoro, del Manutio, &amp; di altri famosi Auttori non piu date in lucc. 111,
Vmrtia, Prr Frall(euo Lormzi11i Ja T11ri110, M. D. LX. in-8. 11 pp. n. ch.768 pp.
Les lettres Je Ningiero occupent les pp. 661-;o6.

D. - id, .. id ... aux pp. Jf9-J99 clu tom~ l/1 de : Della • •,·ova Sciclta ...
H\'Omioi mi (sic) et eccdl. ingegni, scritte in diucrse matcric, fatta da tutti i
Libri fin' bora stampati ..... /,, Vmttia, MDLXXIIII. 4 \'OI. in-8.
Ill. Le VOrAGE et lrs LETTRES 0111 Ill réi111primits dans:

E. - Andreae • 'augerii patricii Vencti oratoris et poctae clarissimi opera
omnia quae quidem magna adhibita diligentia colligi potuerunt. Curantibus Jo.
Antonio J. V. D. et Cajetano Vulpiis lkrgomensibus Fratribus. Palavii
CJ:)r:::&gt;CCXVIU. Excudrbat ]oupb11s Comfous VuJpiorum Aere ac Superiorum
permissu. in-4. 3 ff. n ch. XL\'Ïii-431 pp , ponrait.
Les cinq Ltlltrt ,li .\{mn- .4ndrea Xa1·agtro Gmtiluomo J'tnL;_iaM scrillr di Spagua a
M,ssn- Giambatisla R.1nnu1ia occupent les pp. 293•3 j4. - Le T'iuggi~ in l1pag11a occupe
les pp. 343-397. JI est précédé de la Prrfa;,itmt art/Îta Ji Dommico Farri st,,mpalort i-n1t-

;;iana (pp. HI•J42).

F. - Andreœ Navagcrii opera omnia ... Vc11.diis : Rr111011di11i 175J, ù1-8,
LVJ-41 3 pp. portrJit.
TRADUCTION ESPAGNOLE :

G. - ViJjes por Espaiia de Jorge de Eingben, del Baron Leon de Rosmitbal de Blatna, de Francisco Guicciardini y de Andrés Nav:ijero. Traducidos,

�BIBLIOGRAPHIE DES \'OYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

24

:motados y con una introduccion por D. Antonio Maria Fabil!, de la Academia
Je la Historia. Madrid : Ftrna11do Fl 1879, pet. in-8, a.m-v1-583 pp. et ff.
postl. (Libros de a11lai10, VJll.)
Contie11t de la p. 23 I ti la p. JP : Viaje por Espaiia del magnifico ~fo:cr
Andres Navajcro embajador de Venecia al empcraJor C:lrlos V;
tt de la p. JJJ à la p..p J : Cartas de Micer Andrés Navajero, gentil-hombre
\'eneciano :1 M. Juan Bautista Raumusio.
P.1l:im6s - Ll.lgo~tcsa - Vidrcr:i.s - )lasanet - Hostalrich - San Celoni - la Ro~
- Mon.:.'llh - l¼.rcdoiu - ~folios de Rey - S1n Andrés de la Bar0 - Martorcll Pobla de Claramunt - lguabda - Forb:1$ - Murdaneo - Cervera - Tarrega - Bellpuig - Lérid:i - C:,.nd:&gt;.suos - Peii:ilba - Bujaraloz - Santa Luda - Oser1 Villafran.:a - Alfajarin - Puebl.1 - 7.aragoza - Epil.1 - Xarque - ArnnJa - Cirza
- G.antara - TejaJa - !',for6n - Sanchillo - Riofrlo - Rc-gollosa - Xadraque Guadalajara -Al"11:i de Henares - Madrid- llles.:as - Oli.1s - Toledo - TorrijosTalavera de la Reina - Puente del Arzobispo - Naval-Villar - Guadalupe - el Rinc6n - AceJera - Quintana - c~mpillo - Bcrl.mga - Guadalcanal - Montegil
- C:mrillana - Brenes - Sevilla - !',1:tirena - Marchen• - Osuna - Stepa - Antequera - Ar.:hidona - Loja - Santa Fe - Gr:1u;1da - Puente de Pions Alcali la Real - Alcaudete - Martes - Jaén - Menglbar - Linares - Almagro Ctrriondllo - !',ulagôn - Yévenes - Orgat - Toledo - Olias - Cabaii:1$ - Juu,os
- lllcscas - Getafe - Madrid - l:is Rozas - :\iajalahonJa - Torrelodone1 - Guadarrama - el Espioar de Segovia - Ortigosa -Sego,·îa- Santa !',iarla de -:-;ieva - Nie,·a
- Na,·a de Coca - Villigillo - Yat~iadcro - Sondllo - Valladolid - )lcdina Tordc~illas - TuJcb del Oucro - C:,.bcz6n - Ouei1as - \'illamaoiel - Palencia San Chidri:in - Glantadilla - Villasandino - Esar - Burgos - \'illa,·erde - Poza
- Hcrmosilla - cl Busto - Pancorbo - ~bijugo - !',1iranda de Ebro - \'itoria
Alegria - Salvaticrni - Scgura - Villafranca - Hernani - fuenterTabia.
Sur Navagiero, voir :
1° Della villl c delle op.:re di Andrea Na,·:igcro oratore. istorico. pcxta ,·cuéliano dd
$CColo decimO$CStO. Commentario di Emauucle Antonio Cicogna \'cnezia.no. Vc11,·,_ia
Pmso fo tipogra{ia AuJrœfo ~IDCCCL\". in•-1. (La pagiiution commence à la page 11&gt;9
et finit à. la page H8-)
L'.frd,o de cc:t ouvrage iodique que c'est une réimpression : • Il prcsentc Coio1L'&lt;·
TA•10 è tratto da! f.1S&lt;:icolo XXII delle lscriiioni Veneziane di Emmanuele Antonio
Cicogna, .:omprenJcnte quelle che si vedc,-ano nelb dcmolita Chiesa J.i Sau Martino di
!',{urano uclb quale veone
2 ' Sobre los viajcs por
Andrés Navajero, por D.
.\f. .\{Jrti11,, 18H, iu-8.

intcrrato Andrea Na,·agero. •
Espa,h J.cl Baron Rosmithal Je B!Jtna y del magn16co :.licer
Antonio M.. F•bié . •\{udriJ : lmprmla de Xog11era, a cargo dt
36-n pp, (Public dans la lù-i•isla ,1, Esj:t11ia, numéros du

28 no,·crubrc et du 28 décembre 1873.)

22. 15:;o (?). Anonyme.

r

y

Le cdhem_ïl1l1 Je Paris a saict Jaques en galice dit côpostelle . t ?bië il a de
aeues e v1 e en ville. s.l.11.d. in-8·• gothique.• 4 ff· Su r 1e ;.are, un pè1enn
•
assis.

Un e~e°'.plaire Je .:ette plaquette se trouvait à u Biblioth" ue Colombine
•
La• dcscript100 et la reproJuctioo J.e l'"ti"
, . sont données
eq dws t E
(G.
1 ner:ure
I C3rH),
1
ma11a
de M. Henry Harrisse (Par· . H 1,, IJ
.
es xu,p ~ o 0111biF
is. , rt er 1887 m-8) num 26
6
ucnterrabfo.- Hernani- Villabona _ Toi
'.
• 'p. 7 ·
de San AJri:in _ z Id
J
S
.
oscta - Villafranca - Scgura - Puerto
:.:a uen o alv:iuerra - Vitoria
la p bl
.

Ebro - Pancorbo _ Briviesca _ Bur
dilla - Sah,gun - Mancilh - L 6
t.la.
.
.
c o -

.
ue a - ~liranda de
Tarda1os - Hornillos - Carriôn - Calzastorga - Ponferrada - Santiago de Compos-

gos;:

23. 1519-1s31. Joannea Dant.iacua (1485-1548).

=

Ambaw.deur de Pologne à la cour de Ch.~rlcs Qu.
is27,1531; snr
lettres, voir:
. ,nt pendant les années 1p9, IPS,

A. - De \'ita et carminibus Joanois d • C .. D . .
plicki. Yralisla11ùu Typis Henrici Lindntr M~C~~V ~n11sc1. Scripsit Lco CzaB _
_ .
'
. m-8, 50 pp.
·
Des ermland1schen Bischofa Johanne D . k
Nikolaus Kopcrnikus Geistlkhc Gar h • • s antis us und seines Freundt:s
Hosius und Prof. Broski hcrau
~ te. Na~h den Ausgabcn von Kardinal
dem Leben und Bildnisse des sge~e. n un~ ubcrsctzt von Franz Hipler. Mit
sin.fschen Bucbha1uffo1u; t8&lt; Dantiskus. M1msler, Druck 1111d Verl.lff der Tl,eis.,,, ,7, XLYll-304 pp .
. C. - lu pp. 6 7·9 2 de : Viajes de extranjeros
E s1glos XY, xvr v xvu. Coleccion d J· . t·
por ~pana y Portugal en los
d 1 . .
.
e av1er iskc (Ano de 18 8)
d .
e ongmal y anotados por F R MaJ .d . 11 •. •••
7 tra uc1dos
•
•
ri · ,.,et/ma (1880) in-8 2 6
9 pp.
F. R. sont les initiales de Felix Rozansld.
'
'

24. 1533. Jean Everaerts dit Jean Second (1511-1536).
Non. - Les premières éditions ( ~ à D) de .. .
.
ton l'ann~ ISJ4; l'édition de 182. (E)
1 mo6ra1re de Jean Second indiquent à
r
montre que ro d ·11 d
M
I
• • •u tas haec epistola sustulit d"ffi
ul
n
a opter la date 1,, 33 .•
1 c t.ltes, motas mibi
pamam profcctussitSecundus N" .
super verum tcmpus, quoin His•
• tmirum cum haec c · 5 1
d"
, . .. P• t0 • et scquens annnm praeferant
1 SH et Itiner_arium Hisnonicum .
r-·
,n c m. 1,emsu et Sc . ' ..
cum contra cpistoln Scorcllio scr,·pt·· "" • d"
eundem praefcrat annum.
b be:t
• ,.-u,os ,e, anteq rnem
• 8.
.
•
a t annum 1533 et ex ipso ade i..:
.
uam Ill 1•JUlllam proficiscerctur
Stnn •
o uner:tno constct S...'Cu d
. .
,
,ar, vel Srgm·ia, (quae nobili~sima ~t b ,... __ . .
' n ~m priJie Ka!. Tun. non
ur s ..,..,,t,l,ae '\ etens) Sèd !',fontibus in Han-

°

�R. l'OULCHE-DELBOSC
nonfa fuisse, nou habebam, quo haec concili.1rium. 1am vero c~ diligeati singulorum
·
· · '·
, Sccuouum
•
·1~ H'ISPlll~
· m profcctum
locorum .:orupautiooe lll2Iltfestum
mib1
iactum est,
.
esse a ISlJ ad fratrem Nicol. Grudium, Caroli lmperatoris a secr~'Us, sp,: obt1neod1 ".1~ne•
ris sequeoti vero anno 1534 reven. ab Ar.:hiepiscopo Toletano ar,ess1tnm es~e, ut s1b1 ab
cp{s,olis essct. Cl)iae igitur in Vit:1 Secundi p. :ex.~ dicta sunt a nobis ad hanc normam
sunt matanda. • (Tome II, p. 274).

A. - Joannis Secuodi Hagensis Batavi itiner:iria tria; ~lgicum, _Gallicu~
et Hispanicum. Edente nunc primum Daniele Heinsio. Lttdae ex ojjicma Jacob,
Mam· 1618, in-8.

B. - lter tertivm Mechlinil per Gallias in Arragoniam Hispani.-c.
.
St trouve aux pp. JO&lt;&gt;-JJ2 dt : Johaniiis Sccvndi Opera. Ac~urate recognna
Batavorum. Apud Fr,rnmcum Htffei-11111
~ mu seo P . Scri verii • Lw,fv11i
b
Cl:)DCXXXI, in-12, 26 pp. n. ch.-384 pp.
Cl)iclques e:,;cemplaircs ont, p:irait-il, au b;i.s du titre le nom du libraire Tl)·1rg11udn1 et
la date 1641.

C.-iJ ... id ...
St trouve aux pp. 29f-J r9 de : Johannis Sccvndi Opera. Acc~rate re,ognita
ex museo P. Scri,•erii. Lt1tdi•ni Bal111.'0rt1m. .Ap11d Fra11&amp;1sr11m Muyaul
CI:Jl:&gt;CXXXXXI, ia-12, 22 pp. n. ch.-366 pp.

D. -id ... id...
b
St Jrom:e aux pp. JI6--]Jf de : Joannis Secvndi Opera. Parisiis, sv111ti 11s
Sociclatis MDCCXX:XVHI, in-12, 382 pp. portrait.
E. Johannis Sccundi Itcr Hispanicum, Bruxdla in Arragoniam
CI:.JI:) )CCilll.
.
Se trom:e aux pp. 244-269 du tomt II de : Ioannis Nicolaii Sccuu~i Hagan'.
opera omnia, emcndatus et cum notis adhuc ineditis Petri ~unnaum Sccuo_d1
&lt;lenuo edita cura Petri Bosscha, Philos. Theor. Mag. Lner. ~um. Do"t.
1,.-arumdcmque in J11ust. Da\'entr. Athen.'.leo Professor. Lllfdun, Bahwon1111
ap11,J S. tt J. Luchtma,,s AcaJemiat Typograpbos Cl:.Jl:)CCCXX.l, 2 vol. in-8,
IO pp. n. ch.-LXVIII·J77 et 304- pp.

25. 1520-1 S38. Frédéric de Wittelsbach ( 1482-1 556) ( plus tard
Frédéric II, électeur palatin 154-H »6).
A. - Exccrpta ex Hvbcrti Thom.a: L.-odü Annalibus, &lt;le ,·ita Friderici II,
Comitis Palatini, Ducis Bauarix, S. R. Imperii Electoris.
. _
Sr trouve aux pp. J 10-140 de : Nicolai CknarJi ep_ïstolarvm _hbn ~uo._ ~is
acœdunt cxcerpta ex H\'bcrti Thomre Lcodii Annaltbus de \'lt't Fm/arc, ll

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGF.S

Comitis Palatini, Ducis BJuari~, S. R. Imperii Electoris &amp;c. vbi de diucr :iriis
Hispanicis. H,moiù 'J'ypù l1Ted1"lianis apud Claud : Jfar11ium &amp; herfdes Ioa11 :
A11brii. MDCVI. in-8. 340 pp.

B. - Annalivm de YÏU et rcb\'s gestis illvstrissimi principis, Friderici il.
Elcctoris Palatini, libri XIV. Authorc Hvhl!rto Thoma Leodio eh·sdcm Consiliario div mvlt"mq\'c desiderati &amp; i:lm primum in Luccm emissi. IO\·enh.:t in
hac historia lector mir-.i multa, &amp; qu;-c non tantum dclcctarc, scd &amp; crudirc ac
instrucrc possim. Addimvs plcronï11qvc Rc~·m et Principum quorum inprimis
mcntio in hoc opcre fit, Icones, tabulis a:ncis cxpress.1s. Prostal Fraucoft•rli 111
ofjici11a lolxmuis Am111011ii M.DC.XXIV, in-4, 3 If. n. ch.-303 pp.-IO ff. n. ch.
C. id ... id .. , Fn111kf11rt 1665, in-4.
TRADCCTJON ALLUIAXDI! :

D. - Jons: Spiegd des Humor.. grosscr Potcntaten. Am:uschawcn ,·orgestcllet in dcr Bcschrdbung Jcs Lcbcns Yon der Rcgicrung wcilani.l Pfalzgraffen
Friedrichen des .\nd1..'m Churfürstcns, etc. Hicbc,·orn im Latcin n:rfenigcrt,
Ynd in ,·ier1.chcn Bùd1em abgctheikt durch Hubertum Thonum Leodium.
Nunmchr ins Dcutschc vbergcs~tz d1..-r Historien vnd alt.:r aclfrichtigkcit Liehhabcrn zum bcstcn ,·nd mit etlichcn Notis \'crbesscrt durch Hartmannum ~lyricianum Salinatorcm Hcrmundurum. Schlwsintm, Gedmckl l•ey Himl11ymo
SM11111a11. Anno 1628. pet. in-4. 7 ff. n. ch.-511 pp.

E. - ri!imprimlr da11s : Bcschreibung ,·on der Rcgierung des Pfalzgr:&amp;n
Friedrich's TI. Leip{'f 1634 in-.f.
F. - Rcise Pfalzgraf Friedrich des II. aus Fr-Jnkrdch durch Spanicn an den
Hof K.irls V. nach Grana&lt;la und zurück.
Se h·oir,x aux pp. 260-286 d11 Hannôvcrischcs Magaûn, 1762.

G. -

rt111a,1iùdons: Ein Fürstcnspiegel. DcnkwürJigkdten dt'S Pfalzgralen-

Kurîurstcn Friedrich 11 bcim Rhcin. ~ach der latcinischcn Urschrift un&lt;l altcn
dcutsch Uebcrsctzung neu hcr.iusgcgebcn von Eduard von Bülow. Breslau, i111
Verlage bâ Josif ,\la.-.; 1111d Komp. 18.i9, 2 vol. i11-8. :•n·1-264 et xi-288 pp.
Le Jeu•il:me des ouvrages ci-dessus (8) ~ vraisemblablement servi :\ M.utin Zeiller
(1589-1661), qui, dans les deux ouvrages cités plus bas (H .J) ,l'a utilise: et pulc très brièvement des cinq voyages de Frc:,lëric U en EsP'!gne.

B. - Fridcrici II. Electoris Palatini ad Rhenum, &amp; Bavari.e Ducis &amp;c.
Itincra in Hispaniam diversa.
Se lro11w a11:c pp. J42-Jf1 de : Hi.spani;e et Lvsitaniœ ltinerarium, Nova et
accurata dcscriptione. iconibusq. no,·is et elegantibus loca earundem pra:cipua
illustrans. AmsJdodumi, Apud lEgidill111 Ia11sso1Ji11111 Volû·enier 1656, pet. in-12,
12 ff. préls. n. ch.-364 pp.-37 ff. postl. n. ch.; carte de la Péninsule, 19
vues de villes.

�28

R. FOULCHE-DELBOSC

TRADUCTION HOLLANDAISE ( de

H) :

J. - Verscheyden Reysen naer Spanjen gedaen door de Heere Fridericus
de Tweede, Keurvorst en Phaltsgraef aen den Rhijn, Hertogh in Beyeren, &amp;c.
Se trouve aux pp. 423-432 de : Mooarchia hispanica, vervaatende een
korte Reys-beschryvinge aller Koninckrycken, Landen en Steeden onder de
Spaensche Kooningen behoorende. Met koopere PJaten verciert. Amstelodami,
Apztd .lEgùlÏ!/m lanssonimn Valckeuier 1659, in-12, 12 ff. préls. n. ch.660 pp. - !O ff, postl. n. ch.; carte de la Péninsule, 23 vues de villes.(Le titre précédent est sur un frontispice gravé, le même qui servait à l'édition
latine H ispani,e et Lvsitani,e Itinerarium. Voir ci-dessus H. Il y a aussi un
second titre, imprimé.)
La Mona.rcbia bispa.nica est la traduction, avec quelques additions, de l'Hispani&lt;ll et
Lvsitani,e ltfoera1'ium, publie trois aus auparavant par le même libraire. Les deux ouvrages
ont été compilés par Martin Zeiller (15.89-1661); ils seront décrits en détail dans Ill~
Bibliograpbie iles descriptioiis generales de l'Espagne et du Portugal.
Frédéric lI alla cinq fois en Espagne : la première, dans sa jeunesse, du vivant de son
pere; il venait de Flandre, traversa la France et passa par Fuenterrabia - \'itoria - Burgos - Toledo - Madrid - Alcald de Henares - Sigiienza - Cabtayud - Zaragoza Barcelona - Gerona (pp. 4l 3-426).
Le deuxième voyage eut lieu en 1520 : Barceloua.
Le troisième voyage eut lieu en 1526 : Pamplona - Tafalla - Cervera - Matalebre,
- Gamarrn - Maron - Rita - Guadalajara - Alcali de Henares - Ocana - Tembleque - Villaharta - Vilches - Ubeda - Granada - Ubeda - Almagro - Malag6n - Toledo - Madrid - Aranda de Duero - Lerma - Burgos - Miranda de Ebro
- Vitoria - Tolosa - Fueuterrabia.
Le quatdème voyage eut lieu en 1535 : Pamplona - TafaJla - Tude\a - Zaragoza Barceloua.
Le cinquième voyage eut lieu en 15 38 : Burgos - Toledo.

BIBLIOGRAPlllE DES VOYAGES
Barcelona - Montserrat - Zarago2a - Le6n - Oviedo - Finisterre - Santiago de
Compostela- Padr6a - Orense - Astorga - Burgos - Santo Domingo de la C~lzada
- Roncesvalles.

27. 1541. Charles d'Autriche (Charles-Quint, 1500-1558).
Libre de la benauenturada vingudad'l Emperador y Rey dô Carlos en la sua
ciutat d' Mallorques y del recebiment que li fonch fet. luntament ab lo que mes
sucehi, fins al dia que parti de aquella, per la conquesta de Alger. (d lafin :)
Fonch estampada la preseut hptoria en la insigne cizdat de Mal/orques (Palma anomenada) per Mestre Fe,·rando de Cansoles Estampador ..... attenta dies del mes
de lener : del any M. D. XXXXII. in-4, 24 ff. n. ch., car. goth., grav.

28. I 546. Gaspar Barreiros.
Gaspar Barreiros était le neveu du fameux historien portugais Joio de Barros. A un
âge avancé, il se fit moine franciscain sous le nom de Francisco da Madre de Deos.

Chorographia de algvns lvgares que stam em hum caminho, que fez Gaspar
Barreiros 6 anno de M. D. xxxxvj. começâdo na cidade de Badajoz em Castella, te a de Milam em Italia, cô algùas outras obrns, cujo catalogo vai scdpto
corn os nomes dos dictos lugares, na folha seguinte. lmpresso em Coimbra. por
}oà Alua1·ez. impressor da Vniuersidade, &amp; por mandado do doctor Lopo de Barros do desembargo d'El Rei nosso senhor, &amp; conego na Se d'Evora. M. D. LXI,
in-8, 12 ff. préls. n. ch.-247 ff.-r f.
Badajoz - Mérida - Nuestra Senora &lt;le Guadalupe - Paente del Arzobispo -TalaMadrid - Alcahi de Henares - Guadalajara - Hit~ - Sigüen.za Medinaceli - A.xcos - Arag6n - Alhama - Bubierca - Ca\atayud - Fresno Almunia - Muella - Zaragoza - Fragua - Alcaraz - Lérida - Cervera - Mcntserrat - Barcelona - Geroua.

\'era de la Reina -

26. r 539. Bartholomeo Fontana.
Itinerario o vero viaggio da Venetia a Roma con tvtte le Città, Terre, &amp;
Castella per strade piu habita te, con breue dittione delle sette chiese principali
di Roma, &amp; aitre diuotioni notabili; Seguendo poi per ordine di Roma fi.no a
santo Iacobo in Galitia, Finibus terre, la Barca il Patlrone, &amp; santo Saluatore
per piu d' vna via che far si puo, con il nome pure de!li paesi, delle cittati &amp;
terre, cosi maritime come fra terra, Rdiquie, &amp; cbiese principali che per
camino si trou;,1no, montagne, hererni, fiumi, &amp; Mari famosi che veder
conuiensi, Fedehnente descritto, si come dall' Auttore è stato cercato, &amp;
veduto. Cou Privilegio. fü Viuegin. Appresso di Agostino Bindoni. M.D.L., pet.
in-8, 3 5 ff.

l

29. I 548. Philippe d'Autriche (plus tard Philippe II roi d'Espagne,
527-I 598),

A. - El felicissimo viaie d'el mvy alto y mvy Poderoso Principe Don Phelippe, Hijo d'el Emperador Don Carlos Quinto Maximo, desde Espaiia à sus
tierras de la Baxa Alcmafia : con la descripcion de todos los Estados de Brabante y Flandes. Escrito en quatro libros, por Iuan Cbristoual Caluete d
Estrella. A11uers, en casa de Martin Nucio, Afio de M. D. LII, pet. in-fol., 8 ff.
n. ch.-3 35 ff. et 19 ff. n. ch.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC

TRADUCTlOol FRANÇAISE :

B. - Le très heureux voy,ige fait par très haut et très puissant prince Don
Philippe, fils du grand empereur Charles-Quint, depuis l'Espagne jusqu'à ses
domaines de la Blsse-Allemagne, avec la description de tous les États de Brabant et de Flandre, écrit en quatre livres. Traduit de l'espagnol par Jules
Petit. Bruxelles : J. Oli-vier, 1874-L884, S vol. gr. in-8.
Publie à soixante exemplaires environ par la Sociétê des bibliophiles de Belgique.
ff. x-8 (de A); Valladolid - Quintanilla - Aranda de Ducro - Castril - Osma Matute - Montagudo - Bovierca - Fresno - Zaragoza - Osera - Bujalaroz Fraga - Alcarr:iz - Arbeca - Igualada - Montserrat- Molins de Rey - Barcelona
- Anipurias.

30,

Reyes nuestros seiiores, quando vioieron de Gnad:ilajara tres dias despues de
su felicissimo casamiento ... lmpresso en A/cala de Henares eri casa de Juan de
Brocar 1560, in-4, 14 ff. n. ch.
E. - Relation du voyage de la reine jusqu'à Pampelune, par un anonyme.

32. 1570. Anne-Marie d'Autriche (1549-1580), quatrième femme de
Philippe II roi d'Espagne.
A. - Voyage de la reine Anne en Espagne.
Se trou·ue aux pp.571-596 d11 tome Ill d~ : Collection des voyages des souverains des Pays-Bas publiee par MM. Gachard et Piot ... Bruxelles : F. Hayez,
imprimeur .. , I 88 I, in-4.
L'auteurde cette relation est Alyse de Cotereau.
Santander.

r 557. Alfonso Ragona.

Viaggio fatto da me Alfonso Ragona in Fiandra et in Spagna l' anno I 5S7.
Manuscrit du :-cv1• siècle {Biblioteca Municipale de Vicenza).

B. _ Relaçon verdadera del recibimiëto que hizo la ciudad de Segouia
la magestad de la reyna nuestra seiiora doiia Anna de Austria, en su felicissimo casamiento que en la dicha ciudad se celebro. En Alcala, En casa de l1um
Gracian, anode I 5j2, in-4, 91 ff. n. ch.

:1

31. I 560. Philippe d'Autriche (Philippe Il roi d'Espagne, 1527-1598) et
Élisabeth de Valois, sa troisième femme (1545-1568).
A. - La reception faicte par les deputez du Roy d'Espaignc de la Royne
leur souuer.1ine Dame, à la déliurance qui leur en a esté faicte eu la vilie de
Ronceuauit, au pays de Nauarrois, Par les Roy de Nauarre, &amp; Cardinal de
Bourbon : Et les triumphes, hoùeurs &amp; solemnitez qui y furent faictes &amp;
obseruées, tant d'vne part que d'autre. Paris: Vi11cimt Serte11as,s. d. (1560),
in-8, r6 ff. u. ch.
Le permis d'imprimer qui se trouve au verso du titre est « donné à Paris le ueuuiesme
iour de Feurier mil cinq cens cinquanteneuf. • Il y a là une erreur évidente : il faut lire
156o, la remise d'Élisabeth de Valois aux envoyès de Philippe Il ayant eu lieu le 4 janvier 1560.

B. -

C. -

id... id ... réimpriiué daus le to111e IV des Archives curieuses (1re série).

Relacion de la entrada de la Sacra Cathdlica Real Magestad de la
Reyna nuestra Sefiora en Espaiia. Embiada al muy I1Justre seiior don Juan de
Gurrea, Gouernador de Aragon. Con los rescebimîentos que le han hecho en
Ronces Valles, Pamplona, Olite, y Tudela, y otras cosas memorables acontescidas en Espai'ia. lmpress11 en A/cala de H,mares en casa de Juan de Grocar ... Vendense m casa de Xaramillo librero, .. , io-4, 8 ff. n. ch. caract. goth.
D. - El recebimiento, qve la Vuiversidad de Alcala de Henares hizo a los

33. 157 r. Michel Bonelo, cardinal Alexandrino.
Joào Baptista Venturino. Relaçâo da viagem do cardeal Alexandrine, legado
do papa Pio V :i côrte de Portugal.
Se trouve dans le tome V d11 Panorama.

34. 1572. Ambrosio de Morales.
Viage de Ambrosio de Morales por orden del Rey D. Phelipe II. i los Reynos de Leon, y Galicia, y Principado de Asturias. Para reconocer Las Reliquias
de Samos, Sepulcros Reales, y Libros manuscrites de las Catbedrales, y Monasterios. Dale i luz con notas, co:1 la vida del autor,y con su tetrato, El Rmo.
P. Mro. Fr. Henrique Florez, del Orden del Gran Padre S. Agustin. Madrid:
Antonio Marin 1765, in-4, xxvm-224 pp.
Alcali de Henares - Valladolid - Palazuelos - San Isidoro de Ducùas - Villamuriel
- Palencia - Colegial de Husillos - Smta Cruz de Husillos - Fromesta - San Zoyl
de Carri6n - Benevivere - la Vega - Sahagitn - San Pedro de Esloiua - Sandoval
- Lean - ~n Miguel de Escalada - San Toribio de Liebana - Piasca - N.iranzo Celorio - San Antolin = Covadonga - Santa Eulalia - Sauta Cruz - Villanueva -

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHÊ-DELBOSC

32

Oviedo - Santa Maria de Naranzo - San Miguel de Lino - Tui'i6n - Puerto de
Pravfa - Cornellana - Obona - Corias - Celorio - San Antolin - Villanueva de
Oscos = Lorenzana - Mondo.ïiedo - Meyra - Lugo - Cambre - Monfero Sobrado - Santiago - el Padr6n - Armenter.1 - San Juan del Poyo - San Salvador
de Leriz - Tenorio - Pontevedra - Redondela - Islas Cizas - Oya - Tuy-Mel6n
- San Clodio - Osern - Orense - Celanova - Caveyro - San Pedro de Rocas Santa Marina de Aguas Sautas - Convento de la Vega y Loyo - Grajal - Santa Clara
de Allariz - Junquera de Ambla - Junquera de Espadai\eJo - Monte de Ramo ·San Esteban de Riba de Sil - Monforte - San Julian de Samos - el Cebrero = Villa•
franca del Bierzo - Carracedo - San Andrés de Espinareda - Ponferrada - San
Pedro de Montes - Compludo - Astorga - San Martln de Castmieda - Nogales Benavides - Moreruela - Zamora - Valparaiso - la Espina - Bueso - San Mancio
- MataHana - fümba - Aniago - la Mejorada.

35. r 577. Bartholomé de Villalba y Estana.
El Pelegrino curioso y Grandezas de Espaiia por Bartholomé de Villalba y
Estaiia, donzel vecino de Xérica. Publicalo la Sociedad de bibli6filos espafioles.
1. Madrid : Imprenta de Miguel Ginesta 1886, in-8, xvr-446 pp.
Publié par D. Pascual de Gayangos d'après le manuscrit du Colegio Mayor de Santacruz de Valladolid. Le tome I seul a paru.
Cuenca - Aranjuez - Madrid - Alcali de Henares - Toledo - Talavera de la
Reina - Nuestra Seiiora de Guadalupe -Salamanca - Valdeparaiso - Zamora - Benavente - Santiago de Compostela - Tuy.
Le ms. de Valladolid est autographe; n a pour titre : Los t'l!i11te libros del Pelegri110
c11rioso y gra,ulqas de Espaiia. Les huit premiers livres seuls figurent dans le ms.; le
volume publié par D. Pascual de Gayangos en contient six, dont l'itinéraire figure cidessus. Je ne connais pas l'itinéraire des livres VII et Vill. L'itinéraire de la partie perdùe (livres IX a XX) nous est donué dans une table qui se trouve au commencement du
ms. et qui est reproduite dans le prologue du texte imprime (pp. xrr â xvr).

33

37. 1582. Jean Sarrazin (1539-1598).
Ambassade en Espagne et en Portugal, (en 1582), de R. P. en Dieu, Dom
Jean Sarrazin, abbé de St-Vaast, du conseil d'cstat de Sa Majesté Catholique,
son premier conseiller en Arthois, etc. par Philippe de Caverel, Religieux de
St-Vaast. Arras : typ. et litli. de A. Courtin, 1860, in-8, LXrv-413 pp. (Tome 3
des Documents amcerna11t l'Artois, publiés par l'Académie d'Arras.)
Philippe de Caverel (1555-1636) accompagnait Jean Sarrazin dans son voyage en
Espagne. La Notice mr Philippe de C1lt'erel qui occupe les LXIV premières pages est signee
A. d'Héricourt.
PP· 184-206 : Collioure Figueras - Hostalrich - Barceloua - Zaragoza Guadalajara - Alcala - Madrid - Talavera de la Reina - Oropesa - Almaraz Caceres - Estremoz -Arraiollos - Montem6r-Aldeia Gallega -Lisboa= pp. 206-·
374 : Sitquer - Tarragona - Tortosa - San Mateo - Villareal - Valencia Roneche :-- Hito - Tarazona - Madrid - Oropesa - Trujillo - Salvatierra Merida - Badajoz - El vas - Estremoz - Arraiollos - Monte No,·o - Lisboa - Aldeia
Gallega - Moatem6r - Oropesa - Madrid - Alcala - Guadalajara - Zaragoza
Fraga - Lérîda - Barcelona - Montserrat - Collioure.

38. 1578-1583. Filippo Sassetti (1540-1588).
A. - Filippo Sassetti. Lettere di Spagna, Portogallo e Indie; dans le
vol. III, 4• partie, pp. 1-236, de : Prose fiorentine. Firenze 1766.
B. - Lettere di Filippo Sassetti sopra i suoi viaggi nelle Indie Orientale
dal 1578 al 1588. Torino. Tip. dell' oratorio di .S. Franc. de Sales, s. d., in-12,
Xl·247 pp.
C. - id ... id ... dans Raccolta di viaggiatori per Luigi Carrer. Venez.ia: Tip.
del Gondoliero 1841, 2 vol. in-16.

D. - Lettere di Filippo Sassetti sopra i suoi viaggi nelle Indie Orientali (sic)
del 1578 al 1588. Reggio, dalla Stamperia Torreggianie C., 1844, in-8, x1-2 &gt;9 pp.
Édition faite par les soins de Prospero Viani.

36.

I

58 r. Tron et Lippomani.

A. - Tron e Lippomani. Commentario per Italia, Frauda, Spania e Portcgallo, ovvero relazione del viaggio, etc ... 1581.
TRADUCTION PORTUGAISE (abrégée) :

B. - Viagem a Portugal dos Cavalleiros Tron e Lippomani.
Se trouve aux pp. 82-84 el 98-99 d" tome II de la 2• serie d" Panorama.

E. - Lettere edite e inedite di Filippo Sassetti, raccolte c annotate da
Ettorc Marcucci. Ffrenz.e: Felice Le Mo1111ier 1855, in-8, XLVn-575 pp.

F. - Filippo Sassctti. Lettere corrette, accresciute e dichiarate con note
aggiuntavi la vita di Francesco Ferrucci scritta da! medesimo Sassetti. Volume
unico. Milano : Edoardo Sonz.ogno e.ditore, 398 pp.
Madrid -

Sevilla -

Lisboa.

�BIBLIOGRAPHIE DF.S VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

H

39. 1580- I 58 3. Philippe d'Autriche (Philippe II roi d'Espagne, 15271598).

A. - La eutrada qve en el reino de Portugal hizo la S. C. R. M. de Don
Philippe, invictissimo Rey de las F.spaii.ls, scgundo dcste nombre, primcro de
Portugal, assi con su Real presencia, como con el ei.crcito de su felice campo
Hecho por Isidro Velazquez Salamantino, andante en Corte. Impr,·sso ... po,·
M,11111.-l cfe L_rra. A costa de Sy111011 Lapez_ librtro. (à la fin :) Par Ma1111,·I cfe L)'ra.
M. D. L'u'&lt;.XIIl,in•4, 4 ff. n. ch.-16o If.

35

TRADt:CTION ESPAGNOLE (de la partie se rapportant à l'Espagne) :

B: -

aux J&gt;P. 92-2; 1 de : Viajes de cxtraojeros por Esp:uia v Portugal en
l~s s1glos x:,_xv1 y xrn. Colcccion de J,l\•ier Liske ... (Aiio de ;8 78). Traduc1dos del ongmal y anotados por F. R. Madrid : MtJùza (r88o), in-8 2 ,:,., •
· Roi,mski.
' "'1 pp
F, R , son t 1es ...
uutu 1c-s de F'chx
CartagcnJ
· . - Bel em
Lisboa -CaGibraltar- Cadiz - Jerez de la Frontcrn _ Lebri·i··" - BIldl)OZ
S
ldas de Rey - Santiago de Compostell -Porto - :\lunxfa -Finisterre
ontarem - Puerto de Santa Maria - S,mlùcar de Barrameda _
·11
MENORCA.
ev1 a -

-

s

Le permis d'imprimer est date de Lisboa, 17. de Octubre, Je 81.
-

Badajoz - Elvas - Vilbhoim - Arronclies - Portalegrc - Crato - Ponte Je Sor
Ab1'11ntes - Thomar - Santarcm - Almcirim - Sah·aterr:L - Yilla Franca -

42. 1584. Ambassadeurs japonais.

Almadii - Lisboa.

B. - Lettres de Philippe II a ses filles, les infantes Isabelle et Catherine,
écrites pendant son voyage en Portugal (1581-1583), publiées d'apr~s les originaux autographes conser,..és dans les archives royales de Turin, par
M. GacharJ ... Paris : Librairie PJ,:ni 1884 1 in-8, 232 pp.
Texte espagnol et traduction française.
Thomar -Santarcm -Ah112da - Lisboa -Cintra -

Almeirim -

Por principio del mes de ~ouicmbrc de mil v quinicntos ochcnta
a esta ,·ifü '.rcs Embaxadorcs de los Reyes del. IJpon er lo ~ltimo de ~~::::o ll~~•on
v trabar amisud con cl Re Fili
~ J
a vmtar,
Y
po
gon o : llamauanse don .: \lanâo oieto del rey de
,unga por cl Rey de Buago, don :\ligue! primo del Rey de .-\rima y sobrino d ·l R d
Om ur. por eotr~mbos Re . . .
. d
r _ I
. .
'
c ey e
Q .
. ) es, ) os '-"'ua leros pnnctp:iles con ellas. (Geronimo
vmtana. ,1 lu mt:,- a11litt·a, ,,obit y c1&gt;r11nr1dtJ t·illa dt \t,dri I H' I • d
.
r,oblr,ay grandr,_a. ~lodrid 1629, in-fol., i. 3S4 verso.). ' '. u1,r,a t n•a,1/Jttotdad,

F'

Lisboa - Aldeia

Gallega - Guadalupe - el Escorial.
u., inrJntcs Isabelle et Catherine étaient filles Je Pl1ilippe 11 et d'Èlisabeth de \"olois
u troisième fo!mmc . J52bel Clara Eugcni.,. née le 12 ao(lt q66, épousa. le 18 avril 1599,
Albert d·Autriche (Voir le 11• 50) et mournt le 1•• dc:cembrc 16H; Catherine, née le
10 octobre 1 56j. épousa, en mars t ;Sc;, Charles-Emmanuel-Philibert de Savoie (Voir les

A. - Guido Gualtieri. Rclazione del ,·iaggio degli Ambasdatori G'a
.
a Rom:\ fino alla partita da Lisbona Vme:-ia . G'ot·1
86 . 8
t ppones1
B . .
.
.
' . ' i o, i 5 , in- •
Bes~hrc1bung
der Jùngst abgesandten
Japo nt5C
. 1lCO LegattOD
. gan1.en
R. .
J
'.
etS, von apan nach Rom, und von da n' icb Lisbo11• D,·11·lllfe/1 15 87, I0·8.
.
.

n"' 4J et -M) &lt;t mourut le 6 novembre 1 597.

40. 1583. Anton Maria Ragona.
A, - Anton Maria Ragona. Viaggio dall' halia in Frnncia c Spagna negli
anni 1582 e 1583.
Manuscrit du xv1• sièdc (Bibliotcc.1 Ambrosiana de ~lilan).

B. - Viaggio in Francia, lnghilterra e Spagna. dans
inediti compendiati. Vmt:;_ia: Ali'isopoli 1837, in-12.

Viaggi vicentini

4l. 1580-1584. Erich Lassot.ade St.eblovo (156;-16??).

A. -Tageb uch des Erich Ltssota ,·on Stcblau. Hallt: G. E. B&lt;1rtbel 1866 1
in-16,

230

pp.

Publié p:ir le Dr. Reinhol1 Schottin.

43 - r5o5. Philippe
d'Autriche (Philippe Il roi d'E spagne, 1 )27-r
_
.
s98).
A. - Rebc1on del viage hecho por Feli e Il
•
.
celona y Valencia, cscrita r Enri u
P
'. en t &gt;85'. a Zaragoza, Barguardia del Cuerpo Rt.'31 po)'publ'· qd edCock,lnotarto apostolico y archero de la
'
,...a a c rea ordcn por Alf d 'I
•
Antonio Rodrigucz Villa Ma Ir 'd . A. 'b
C
.
re o •• orel-Fat10 y
•
c I . Il au J •, I 876 tn-8 XVII t
Madrid - C.1nillcjJs - Ilar:ii·•s - Ale;)' d H
'
'.
-3 4 pp.
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- • anorc Hospilgualld,1 -Tous- Cen-er.a _ Tàrr
, .. 1~" - San Colg,11 - Molins de Rey_
aga , 3grasa - Balaguer - Albelda - 111o1126n

�~

Il. FOUI.CHE-DELBOSC

- BarbutrO - Almuiia - Fons - Binefar - Binaœt - Bclffl' - 5a]amera - Aka·
rras - Zaidin - Reymat - Monugudo - Scrros - Sanxa - Letdecans - Flix Axa - Pioell - Mon - CbaU -Tonosa - Bcnifasar -TrahïgiJera- la Faeo•
sati - San M#O - Vil)abermosa - Borriol - Villareal - •'oies - Rurafa M~;cdro - Castcllôn de b Pb.na - Valeoci:a.

B. - Relariooe della Partita di Sva Maesta da Castiglia, &amp; del Parentato &amp;
nozze scguite in Saragozza, tra li Scrcnissimi Ouca di Sauoia, &amp; lnfanta Donna
Catbarioa d' Austria. Fatta dal Capitan Angelo Coruzino• Sarag"«a : Simone
Porlilll&amp;ri, 1s8~, in-4, 16 tî. n. ch. dont le dernier est blanc.

Qules-Ennnanutl-Philibert de Savoie épc,usa en man I s8; Catherine d'Autriclie
(née le

10

oct0br:

1 s67),

6lle de Philippe li ci d'Élisabeth de Valois sa uoisiboc

femme; elle momut :i. Tu.ria le 6 oOTClllbre li97•

Les Magnificences de l'accveil fait en Espaigne à Charles Emanuel, Duc cle
Sauoyc, Prince de Piedmont : Auec les superbes ccrcmonies de ses Fiançaales
&amp; Espousailles, faites en la ville de Sarragosse• À Paris, Par Pirrr• CbtitiJJo',
iouste la copie imprimee à Lyon 1585 in-4, 12 pp.

io-m .-ns

-:r-- '°

theSeyare
1 sS7.
traU'llt aux pp. 121-UJ Je : Richard Hakluyt. The second volume of the
principal 'avigations, Voyages, Tra.ffiques and Discoueries of the Eoglisb
ation, made by sca or ouer-land, to the South and South-East parts of the
World, at any time within the compasse or thesc 16oo. yeres : Diuîdcd into
two scuerall pans ... The second comprebendeth the Voyages, Trafficks, &amp;c.
of the Eoglish Nation, made without the Sueigbt of Gibraltar, to the ]stands
of the Açores, of Porto Santo, Madera, and the Canaries, to the kingdomes of
Barbary, to the Isles of Capo Verde, to the Riuersof Senega, Gambra, Madra-

10

•

C. Ndt • ..._ ,- flairW _..
_._.. JIii' Dnb hi mine

isS,.UllalaWiqlllM.

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1e lin.Je •-4Daoar

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r...., ai ocrit Wiùfield, eC clau Je texte 1111--&lt;W.I

se iVIÎtleD(

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in . . . ., Spaine - • • tboagbt) by ColonelAntome W-mkficld
•
111m
paHished fOr the baœr~ · - 1589, ICDt to his panicular fmodemplaiol&amp;
,.._.
llris&amp;ctien or an sw:11
, by
ieport, haue emred mu, coaceits
• as hauing beene seduccd by
....,_ and Ac:tor of the same
œnding to the discmlite of the

s,,,...,.

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- . 1 • • Tbe,ecioad \IOlame

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..........._

.

(t1"'1lboll#fi •
• •
~ I,fJ) d,e: Richard
~pal Navigations, Voyages, Traffi
mon..••• Lotrlt,,,, 1s99, in-fol. (Voir Je::;

If#
or the

. . DÎICGacdes or the Bag&amp;,b

._

A brief relation of the notable seruice perfonned by Sir Francis Drake vpon
the Spanisb Fleete prepared in the Road of Cadiz : and of bis destroying ol
100. salle of barks; Passing {rom thence ail along the coast to Cape Sacre,
where also hee tooke certaine Fons : and so to the mouth of the Riuer of
Lisbon, and thencc aossing ouer to the Isle of Sant (sic] Michael, supprizcd a
mighty Carack callcd the Sant Philip comming out of the East Iodia, wbich
-..·as the first of that kinde that euer "'as seene in England : Performecl in

~ 1WJ6and
kingdome&amp;ntr.
or1unsaÎaon
N-,,,,,. al..,,
~

lif.i '"'"'
1.-- JJ &lt;-p
999.
ia-fol.

IDaaaa.o au,,,. .fS-)

45. 1587. Francia Drake.

37

....., aed Sierra 1cœl, 10 theœtst of Guiaea
~ Ï I I I I Sama lfelmit
about the aacl Beala. to the Isles or S.
~ eeère lh+ t·
Capeof Buooa v-dœorr~
.... to ID
the Isles of'Comoro and
- , lieyanil Clpe c.nori
the Isles
Zanzibar, to the
No '--i. to tlae a.iae limd olMalaa:a,
of Ntcabar, Gomes Polo and

,41.

.... 158S- C)aarlea-Emmanuel-Philibert de Sa•oie.

DIS VOYAGES

~Sàa,Ma..___, - Eunma de las Caballeras-~do~
-Ahdaaa-••-L..__ - Cascaes - Vigo.
VTilpll -

••
rs92. ftdUppe
a

•• - Jomada

•·htrlclae (JlldJitpe U roi d"I:-.....
e, 1 s27-1598).

de Taruoaa hecha

Y"tS..

Segu,ia. v~u1. Palencia. Bmgos, por Felipe n en 1 592 pasando
Wa por Enrique Coc:k arcbem de Sa Logroào, !-mplona Y Tudcla. rW:
: : , • - ~.anolllda y pa~DD/tmoy cscribanopdblico. Preœy Amanio ~ Villa.
: - de rai drden por Alfredo Morel

~
..... nm-,)llpp.

_,,,_,,_,_,1,)1.T...,;
Scp,il
Neada- - Olmedo Bmgas :°'po -:
Agreila - Soda -Abli
i.:-

V.....=

-rm-..

.,_Aif-lp,.

Media ciel
TOftf...._de Hemra

Tordesillas _ Simaocas _

Pamplooa - Tudela -

.
♦

�R. FOUI.CHÈ-Dl:LBOSC

BlBLIOGRAPHIF. DES VOYAGF.S

B. _ Rdacion de vn SacerJotc Ingles, escrita a Flandes, :i vn cavallcro de
su ticrra, desterrado por scr Catolico : en la quai le da cueota de la ,·enida de
su Magestad a Valladolid, y al Cokgio de los lngkses, y lo que alli se hizo en
su rcccbimicnto. Traduzida de Ingles en Castellano, por Tomas Ecles;tl
cauallero Inglcs. En .\[aJrid, por PtJro .\fadrigal, 1 s92, in-8, 8 ff. n. ch.-

C'est la relation de Gilles de Faing, mais in.:ompli:temcnt publiée. Lïnf.mte dont il est
qnestion est Isabel Clara Eugenia (née le u août 1566;, fille de Philippe Il et d'l;lis:ibcth de Valois sa troisième femme. Elle épous:i l'archiduc Albert :\ Y alcnce le 1 8 a\"ril
1 199, en même temps que Philippe nt ëpou5ait Marguerite &lt;l'Autrkhe, et mourut
le 1•• décembre 1633.

B. -

85 ff.-1 f. n. ch.

39

Voyage de l'Jrchiduc Albert en Espagne.

_se troui•e aux pp. 455-562 du tome IV dt : Collection de, voyages des souverains d_cs PJys-Bas, publiée par M.'d. Gachard et Piot ... Brnxellts : F. Haye~ ...
1882. 111-4.
" ,

48. 159.~. Camillo Borghese.

Cctt~ relation _est de Gilles de_ Faing, Sr. de la Cronnée (1s6o-1633), qui fut gcnùihommc_d~ la maison et.lu conseil de Philippe 11; elle a été publiée d'aprcs le ms. 18433
Je la Bibliothèque royale Je Bru~ellcs.
PP· ◄ 99·50? : \'inaroi - \"alencia - Barcelona - ~ontserr:at - Rosas.

Diario in relationc del viaggio di Monsigr Camillo Borghese, auditorc della
rev. camera,da Roma in Spagna, mandatovi nuntio alla corte straordinario da
papa Clemente ott:wo, l'anno 1594, al re Philippo sccondo.
St 1,·om-•,: aux pp. 151-20) de : L"Espagne au x,·1• et au xvuc siècle. Documents historiques et littéraires publi.'.-s et annotés p:ir Alfred Morel-Patio. Hdlbrom1 : Hm11itlger- jh'res, 1878, in-8, x1-698 pp.
• I.'.•utcur, Jit M. .,forcl-Fntio (p. 15S), ncs.. nomme nulle p:\rt ... Je juge que ,est un
ecdèsi:istiquc. •
Palamôs - furcelona Fraga -

Bujnaloz -

:\lartorcll - ;\lontserrat -

Ztrago~ -

lguabda - Cervcra -

5t. 1599.' Philippe d'Autriche (Philippe III roi d'Espagne, 1578-1621)
et Marguerite d'Autriche (1584-1611), sa femme.
~· - :"iage que hizo i Valencia para casarse la roagcstad del Rey don
Fehpe III ?-.uestro Senor. Jta/mtia, 1599, in-4.

Urid:1-

Madrid.

, B. -:-- Rclatione del~'arr}vo in Spagna della screnissimJ regina Margarita

d_ Aust_na, col solennc nc~v_1mento fattole dal catholico Re N. S. nella insigne
cttti ~• Valenza, et sposal1t10 celcbrato nclla chiesa maggiorc di qudla città.
In M1/a110, per P. Malaltsta (s. d.), in-4.

49. 1596. Anonyme.
A briefc and truc report of the Honorabk ,·oyage vnto Cadiz, 1596, of the
ouerthrow of the l{ings Fleet, and of the winning, sacking, and burning of
the Citie, ,,.;th all other accidents of moment, thcreunto appertaining.
Se /ro111!e aux pp. 6oj-620 du tome fer clr: Richard Hakluyt. Principal Navigations, Voyages, Tr:iffiques and Disco,·cries of the Englbh Nation ..... Lo11do11,
1599, in-fol.
C,idiz -

Puerto de Santa Maria.

50. 1599. Albert d'Autriche (1559-1621) et Marguerite d'Autriche
(158.1-16I1, femme de Philippe III roi d'Espagne).
A. -

•

Itinéraire de l'archiduc Albert, de la reine d'Espagne Marguerite

J'Autriche et de l'infante Isarellc en 1599 et 16oo.
Se trom.'è Jaris 1,· tome XIV dts Mé.moirt..'S Je l'Académie royale de Bruxclks.

Brnxellcs, 1ltt1, in-.1.

52. 1599. Johann von Lettblfing.
. Ein schOn lusti_g Reissbuch Vomiemals in Truck komrocn Darinncn begriffcn
•~ was gestalt dt~ Herzen St:iadcn der Unirten Nidcrl:indischcn Provincien
cm _Armada zugcncht, vnd auff dem Meer die Insulcn in Hispanien vnd \Vcs;
Indien_ bcsuchen ~assen. Auch was fur Stan md Castell in Gallicia vnnd
&lt;::man: seycndt emgcnommen worden. Ncbcn Meldung wos die wildcn Jnncn
fur gezuerden vnnd Gcwohneitcn haben ... Durch den gestrcngt.'ll EtJ.len mnd
v~~en Herm Johann von L::üblfing :1uff Ganssheim obern Johinst.ttt t. Der
Um.rtcn Hochloblichcn. Hanssccstatt bcstclten Oberster Leuttcnmt. Getruckt
Ylm dureh foh:w1 Me.ur. M..DC.Xll. 22 If. n. ch.
l.t Coruiia.

,u

�R. FOULCHÉ-DELBOSC

53. 1599-1600. Jacob Cuelvis.

X\' II'

4r

55. 1602 (?). Jacob Beyrlin.

THESORO CH0R0GRAPHlC0 DE LAS EsPANNAS POR EL SEN OR DIEGO Cu EL VIS;
or diary of a journey through Spain and Portugal in the years 1599 and 1600,
made by the author, a native of Leipzig, and by a friend named Joel Koris,
who accompanied him; with maoy pen-and-ink drawings of antiquities,
inscriptions, views of cities, and also occasional engravings intercalated in the
text. The volume, which bas ail the appearance of an original, was preseoted
to Robert Harley, Earl of Oxford, in November 1725, by a bookseller of la
Hague named Thomas Johnson. At the end of the volume (f. 640) is : Ilinerario de los caminos Reales d.e las Espa11nas come11çando de la ciudad de Baiona m
Francia. (Pascual de Gayangos, Catalogue of tbe manuscripts fo the Spanisb
la,,guage in the British Museum, l, p. 187.)
Manuscrit du commencement du

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

siècle, 672 ff. (British Museum , Harl. 3822 .)

Iri'.in - Fuenterrahia - San Sebastian -Toloseta - Villafranca - Vitoria - Bilbao
- Santander - Oviedo - San Sebastian - Pamplona - Zaragoza - Pancorbo - Briviesca - Caboredondo - Burgos - Soria - Torquemada - Dueiias - ValladolidPalencia - Le6n - Simauca; - Tordesillas - Medina del Campo - Segovia - Guadalajara - Alcala de Henares - Madrid - el Escorial - Aranjuez - Toledo - Salamanca - Lugo - Santiago de Compostela - Fiuisterre - la Coru1ia - Mondoiiedo Orense - Ribadabia = Toledo - Calatrava - Talavera - Guadalupe - Mérida Badajoz - Elvas - Estremoz - Montem6r - Lisboa - Setubal - Alcacer do Sa! Torrào - Beja - Mértola - Castro Marim - Ayaruonte - Lepe - Cartaya - Palos
- Gibrale6n - Niebla - Sanlûcar la Mayor - Sevilla - Penaflor - C6rdoba Lebrija - Sanlucar de Barrameda - Puerto Santa Maria - Càdiz - Gibraltar Algeciras - Malaga - Jerez - Mor6n - Puebla de Cazalla - Osuna - Antequera Archidona - Loja - Santa Fe - Graoada - Baeza- Guadix - Baza - Vélez Rubio
- Lorca - Cartagena - Murcia - Orihuela - Elche - Alicante - Alcoy - Cocentaina - Albaida - J.!tiva - Alcira - Valencia - Murviedro- Villarreal - Burriana
- San Mateo - Tortosa - Tarragona - Villafranca - Montserrat - Barcelooa Vich - Gerona - Perpinyà.

54. 1600. Philippe d'Autriche (Philippe III roi d'Espagne, 1578-1621)
et Marguerite d'Autriche, sa femme (1584-1611).
Relacion de la venida de los reyes catbolicos, al Collegio Ingles de Valladolid, en el mes de Agosto. A1îo de 16oo ..... Dirigida a la Serenissima seiiora
lnfàta de Espaiia doôa Isabel Clara Eugenia, Por don Antonio Ortiz .....
Madrid: Andres Sanchez., 1600 (a la fin: lmpresso en Madrid. Aiio 1601.), in-4,
4 ff. n. ch.-60 ff.

Reyss Buch : Das ist Ein gantz schônc Beschrcibung und Wegweyser,
etlicher Reysen, durch gantz Teutschland, Polen, Siebenbürgen, Deonemarck,
Engcland, Hispanien, Franck-Teich, Italien, Sicilien, Egypten, Indien,
Ethiopien und Türckey &amp;c. Darinnen nicht allein die Distantz wie weit ein
Ort vom Andern gelegen : sondera auch der vornembsten Statt Gelegenheit
Macht Grosse Reichthumb Handthierung Schône und Zierlichkeit vermeldet
und bechrieben wird : Allen der Erfahrenheit und Wissenschafft liebhabenden
Gemater nicht allein gantz lustig sondern auch sehr nutzlich zulesen
mit Fleiss zusammen colligirt : und jetzt erst von newem in Truck gegeben.
Durch Jacobum Beyrlin : Fürstlichen Würtembergischen Dieoer. Gedruckt :{Il
StrassbUt-g bey Jost Martin am Kornmarckt, Anno M. DC. VI., in-4, 7 ff. n.
ch.-94 pp . .
pp.

20-21 :

Burgos -

Madrid -

Lisboa.

56. 1604. Barthélemy Joly.
Voyage en Espagne.
Manuscrit. (Bibliothèque Nationale de Paris, Fr. 24917, ff. 1-75).
Perpinyà - la Juuquera- Gerona - Barcelona- Montserrat - Poblet - Montblanch - Tarragona - Tortosa - Murviedro - Valencia - Zaragoza -Calatayud Almaz:in - Aranda dcDuero-Penafiel - Valladolid- el Escorial.

57. 16rr. JacquesSobieski (-1646).

A. - Dwie Podr6ze Jak6ba Sobieskiego ojca kr6la Jana III. Odbyte po
krajach europejskich w 1atach 1607-13. i. 1638 wydane z rçkopismu przez
Edwarda Raczynskiego. W Poznaniu, Czcionkami 11owej drukarni Pompejusz.a i
Spolki, 1833, in-8, xvn-227 pp.
pp. 96-126 : Espagne. (Voir l'itinéraire au-dessous de B.)

TRADUCTION ESPAGNOLE (de la partie se rapportant à l'Espagne et au Portugal) :

B. - Se trouve aux pp. 233-267 de : Viajes de extranjeros por Espafia y
Portugal en los siglos xv, XVI y XVII. Coleccion de Javier Liske... (Aiio
~e 1878). Traducidos del original y anotados por F. R. Madrid: Medina (1880),
1n-8, 269 pp.

�F. R. sont les ini1i2les de l'élix Roz.inski.
Pamplona - Estella - Logroiio- Bllrg&lt;&gt;S - Valladolid - Le6n - Oviedo- Rivadeo - Santiago de Compostela - Ponte de Lima - Porto - Coimbra - Lisboa Belcm - Granada - Sevilla - C6rdoba - Ar:anjucz - Al'-11:i de Henares - MadriJ
-

43

BIBLIOGRAPHIE DHS YOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

42

cante - M:iJrid - el Escorial - Toledo - Madrid -AkobcnJas- Buitngo - Onrubia - Lerma - Burgos - Bilb~o - Portugilctc - San Scbastiin - Fuentcrrabia.

cl Escorial- San Scbastiàn.

80. 1614. Hieronymus Scheidt.

58. 1612. Anonyme.
Relation d'un voyage en Provence, Espagne, Portugal, Angleterre et Hollande, 161 z.
M2nuscri1 du X\'11• siècle, 3B X 228 millim., 3n ff. (Bibliothèque de Rouen. Collection Coquebert de Montbret, n• 96).
Contrairement à cc qu'indique le titre ci-dessus, il n'est pas question du Portugal. Sur
le premier feuillet du ms. on lit : Suite du wyagt d"Italir m E1pag,u 1612. Le cns. commence ainsi : Pour reprendre ore voyage que nous auions laisse au Beuve du Var, qui
faict aujourd'huy la scpJraÔn de l'Italie et de la France, estant partis de Nice le 17 de
feurier 16u ...
If. 4S•lS8, Perpinyà -Boulou - Jajunquera -Ampurias - Figueras - Gcrooa Hostalri,h - la Rogera - Barcelona - Jguabda - Montserrat - Martorell - Igua1:uu - Bc:llpuig - Lérida - Fraga - Bujaraloz - Zaragoza - la :\lucla - Almunia
- Huesca - ~lauyud - Briviesca - Arcos- Mcdinaceli - Fucnsalida - Sigilenza
- Guadalajan - Alcal:I de Henares - Madrid - Aranjuez - Toledo - NavakuncrO
- \"alJcmorillo - el Escorfal - CcrccrH1o - Gu2damma - Sego,ia - \' alladolid Duc,ias -Burgos - Vitoria -Segur• - Yilbfnnca - Tolosa - Fuentcrrabia - lrun.

A. - Kurtze und Warhaffiige Bes.:hreibung der Reise von Erffürdt aus
Thüringen nach dem gewcsenen gelobten Lande und der heiligen Stadt
Jerusalem. Mit beygefügtem Abriss d.:r Gelegcnheit gedachtcr Stadt, neben
der jetzigen Gestalt des Tempels und hciligen Grabes. DJrbey auch mehrcntheils erzelet syend die I..iindcr St.ïdtc und Ocrther durch und an wckhen bin
ich in eign.:r P.:rson l&gt;cydes zu Wasscr und zu Lande hinein und herausscrv.·Jrts gercisct als seynd : '.\1cisscn, Francken, S,hwaben und S.:hweitzcrbnd,
Lombardy, Italien, S:m.linien, Malta, Sicilien, Candia, Cypcrn, Palestina,
Pamphylien, Cilicien, Syrien, Barbaria, Spanien, Portugal!, Gallicien,
Franckreich, Engelland, Holl:md, Friessland, Westphalen und andere Oerthver
mehr. Verfertiget durch Hieronymum S.:heidt. Gcdruckt .;:u Erffordt, bey J~ob
Singe, M DC X\'., in-4. Les pp. ne sont pas numérotées; gra\"Ure.
B. - id ... id ... Erfurt, 1617, in-4.
C. - id ... id ... Helmsttidt, 1674, in-4.
D. - id ... id ... He/mstiidt: Paul Zrisi11gm, 1679, in-4, 6 ff, n. ch.-128 pp.
Alicante terre.

Alcncrla -

Gibraltar -

s~nlücir de &amp;.rrameJa -

Lisboa -

Finis-

&amp;L 1614-1615. Jean Mocquet (1575-16??).
59. 1613 (?). Johann Wilhelm Neumaier von Ramssla.
Reisc durch Welschland und Hispanien Darin aussführlich und mit allen
Umbstiinden beschrieben wird wie nicht alleinc dit:selbe von einem Ort zum
andcrn am füglichstcn und bequeruesten anzustèllen Sondcm was auch allcnthalbcn dcnckwürdiges zu schen und zu mercken ist : Genommcn aus Hcrro
Johann Wilhelms Neumair von Ramssla daselbsten &amp;. JTThlF.R ...RtO Et:ROPA::O
Und dencn jenigcn welche an solche Ort zu reisen in Willens seyn môchten
Zu sondcrbarer guter Information und Nachrichtung in Jen Druck gegeben.
Durch Hans Chilian Neumaier von Ramssla. Llipz_ig : fo Verltg1111g Htnt1i11g
Grossm dh jf111gm1 Erben. lm Jahr : M. DC. XXII. pet. in-4 carré, vm418 pp.
pp. 385-4t8: MENOllCA -

M.uLORCA -

CA.nERA -

Fo!UIENTEII.A -

Is1ZA - Ali-

A. - Voyages en Afrique, Asie, Indes orientales &amp; o.:cidentales. Faits par
le~~ Mocqvet, Garde du C1binct des singularitcz du Roy, aux Tuilleries.
D1v1scz ~n si.,: livr~, &amp; enrichiz de Figures. Dediez av Roy. Paris : Jean dt
Hn:qvevzlle, 1617, tn-8, 4 ff. prêts. n. ch., 442 pp. et 7 ff. postl. n . .:h. Gravures.
Conlit11I a11x pp. 417-.142 : Sixiesme et dernier livre des vorages de l.:an
Mocqvet, en Espagne, auec dessein de passer plus outre, &amp; ce qui l'en
empescha.
B. - id ... id ... Ro111t1 ; ]acquts Cailloii, 1675, in-8, -~-12 pp ., gr,wures.
C. - id ... id ... Ro11e11 : A11roi11e Ferrand, .MDCL'CV, in-8, 6 pp. n. ch .422 pp.-11 pp. n. ch.
D. - id ... id ... Paris, 18Jo, in-8, z81 pp.

�BlBLIOGRAPHIF. DES \'OYAGES
R. FOULCHÈ·DELBOSC

44

TR!,DUCTIONS HQLL',.NDAISES ;

E - Reysen in Afrique, Asien Oost- en West Indien gedacn door Jan
Mocquet, Bcwaerder van 't Cabinet der ongemeene Aerdighcden van den
Koninck van V ranckrijck in de Tuillerie bianen Paris. Gedeylt in ses
Boeckcn eadc.: verciert met Koopere Platen, 0\·ergeset uyt de Franscltc Tale.
Tot Dordrec/11: Voor AbnJ/1,111iAmlriessz, Bo.-ck-verkoo/l(r, 1656, in-4, 6 ff. n. ch.-

153 PP·
F. -

Autre traduction. Luuwaardm, 1717, in-4, gravures.

TRADUCTlON ALLEMANDE

(mauvaise) :

G. - Wumierbare, jedoch gründlich und wahrhafftc Geschichte und
Rdse. Begebnissc in Africa, Asia, Ost- und West-Indien von Jan Mocquet.
Allen Liebhabern verwundersamcr Bcgcbaissen und Rcise-Gcschichten zu
:ingem:hmer Ergôtzlichkeit in unterschiednen Büchem aus dem Franzôsischcn
in Hochteutsche Spraché übersetzt und entdecket durch Johann Georg
~hochcn. L1incbur1;, 111 V,rltgung Jol1&lt;11w Gtorg Lippirs. s. d. (i688?), in-.t,

28 ff. n. ch.-632 PP·
TRADUCTION ANGLAISE :

H. - Tra,els and Vovages into Africa, Asia, and America, the East and
Wcst-lndies; Syria, Jerusalem, and the Holy-Land. Performed by M• John
Mocquet, Kceper of the Cabinet of Rariùes, to th.: King of Franeë, in the
Thuilleries. Di,ided into Six Books, and Enriched with Sculptures. Trans-lated from the French, By. •athanicl Pullcn, Gent. Lo11Jo11 : William Ntwton,
]llStpbSbelto11, William Cbamllcr, 1696, in-8, 352 pp.
Smlù,;.ar de Barramedi -

Se"ilb -

S:mlil.:M de &amp;rnmeda -

Jerez -

Càdi.i - Rota

Chipiona - Sevi lia - Sanlùcar de BJiramcd~.

62. 1615. Anne d'Autriche (1601-1666) femme de Louis XIII, roi de
France, et Elisabeth de Bourbon (16o2-1644) femme de Philippe d'Autriche, plus tard Philippe IV, roi d'Espagne.
A. - Casamicntos de Espaùa y Francia, y Viaje del Duque de Lerma, lie•
vando la Reinl Chrisùanis:.ima Doùa .\na de Austtia al passo de Beobia, y
1raycnJo la Princl.!Sa de Asturias, nucstr.i Se11ora. Por Pedro Mantvano. En
Ma.lri,l, e-11 wimprmla Rlal. P.Jr Tomas ]1111ti, impmsor dt/ Rq N° Sr., 1618. A
don Francisco Calderon, Conde de la Oliua, M.:nino dd Principe nuestro
Seiior, Cavalkro d.: la Ord1:n de Alcântata, hijo primogéoito y hcrcdero del
Marqués de Siete Iglesias, CapitJII de l,1 guard,1 alemana, in-8, 6 ff. préls et
256 pp., fronùspice gravé par Schorquens.

45

B. - Relacion de la jomada de las entregas de las serenissimas seiiorns
doùa An.1, Reyna de Françia, y doiia Isabel, Princcsa de Espaiia, hechas en
los m ses de Octubre y Noviembre de este ano de 1615.
Manus"it. (Bihliotc,a Nmcional de Maùrid, H. 50).

C. - Rcl:lcion de la honrosisima jornada que l:i Magt:stad dd Rey don
Felipe, • •ucstro Seiior, ha hecho ahora con nuestro Principe y la Rdna de
Francia, sus hijos, para cfectu:ir sus Reales bod.is; y de la grandeza, pompa y
aparato ùe los Principes y Scâores de la Corte, que iban :1comp:1nando a sus
Mageswdes. f:s relacion b mas cierta que ha salido de la Cone. Ordenada
por el doctor Crist6bal Su.irez de Figueroa, residente en dia. s. 1. Este ano de
1615, in-4.
D. - Re!Jcion del efocto de la iornada del Rey dô Filipe nuestro Sefior,
y del entrego de l.t Christianissim:1 Reyna de Frâcia, dofia Ana Mauricia de
Austria, su hija, y del recibo de la Serenissima Princes:i Madama Isabela de
Borbon ; las ceremonias que en este acto \'UO de la vna y otra parte y su con•
clusiô. Todo lo qu:tl fue en Irun, Lunes nueve de Noviembrc dcste presente
:uio. Y de la partid;i .1 Fr:ïcià y vuelta del Rey nuestro scùor con su nueva
hija. A la Ji11 du vol. : lmpresso con licencia. Eu Sevil/a, por Cltméte Hidalro,
mfrtnledtl Corrro Mayor. Aùo de 1615, in-4, 2 ff.
E. - Relacion de los fdicisimos casamientos de los Reyes y Principes de
Espana y Francia, quien fueron los interpretes, los prel:idos que los dt:sposaron, las solemnes fiestas que se hicieron y las personas de t!tulo que se balla•
ron en cllo; la victoria que tuvo el gran mariscal de Francia contra el Principe de Conde, rebclado contra su Rey, y otras cosas notables y de mucho
gusto. Srvilla: por Clemente Hidalgo, 1615, io-4.
F, - Segunda rclacion de los casamientos del Principe de las Espaii.as,
Nuestro Seiior don Felipe IV deste nombre, con la Srma. madama Isabel de
Borbon, hija nuyor de los Reyes Chrbtianissimos de Francia, con todas Jas
ceremonias que en esto pasaron. Celebradas en la ciudad de Burdeos a 17 de
Octubre de 1615. Sr!'illa: Francisco Je Lira, 1615, in-4.
• G. - T«:_rcera relacion de los felicisimos casamientos del Principe don Felipe
• uest~o Senor con la Srrna. Madama Isabela de Borbon, y del Christianlssimo
Ludovico, Rey de Francia, con la Reyna doiia Ana Maria de Austria. Y de la
renunciacion qu_e hizo de sus derechos /a Espaùa en el Rey su padre, Sefior
Nuestro. La sahc.ht de ~urgos a sn viaje hasta donde va S. M. con su hija, y
cntrega de la Sm1a. Pnncesa dc EspafiJ. Stt!Îlla : Alonso R0rlrigue,_ Gamtlfra
1615, in-4.
"
•
B. - Relacion de la lomada, y casamientos yentregas de Espai'ia y Francia.
s. 1.
d., in-4, 6 ff.

,i.

�47

R. FOULCHE-DELBOSC

l3IBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

J. - Relation de ce qui s'est passé sur l'arrivée de M. le duc de Mayenne
et d'Aiguillon, ambassadeur en Espagne, pour 1'a.:complissement du mariage
de Louis XIII ... de la réception qui lui fut faicte à Madril (sic) et de l'ordre

Villes décrites d'après le récit de l'anonyme ; Bilbao - San Sebastiàn - Tolos:t Vitoria - Salamanca - Avila - Burgos - Valladolid - Segovia - el Escorial Madrid - Alc:1la de Hepares - Aranjuez - Toledo- Guadalupe - Mérida- Badajoz Lisboa - Sanlùcar de Barrameda - Puerto de Santa Maria - C.idiz - Gibraltar Jerez - Sevilla. - C6rdoba - Granada - Cartagena - Murcia - Alicante - Valencia
-Murviedro - Tonosa - Tarragona - Barcelona - Montserrat - Lerida Zaragoza.

qu'il tint en y rentrant. Paris, 1612, pet. in-8, 16 pp.
Burgos - Nuestra Seùora de Garnonal - Quintanapalla - Briviesca - Pa.ncorbo Miranda de Ebro - Puebla de Arganzon - Vitoria - Salinas - Oiiate - Villarreal
- Villafranc:1 - Tolosa - San Sebastian - Fuenterrabia - Bebobia - Fuenterrabia
- Vitoria - Burgos. (Mèrne itinéraire au retour qu'à l'aller.)

63. 1617. Anonyme.
Martin Zetller (r589-1661) a rédigé la plus grande partie des trois volumes suivants
en se servant du récit manuscrit d' un voyage fait en 16r7 par uu Allemand, qu'il
désigne toujours par N. N. ou par Auth&amp;r nosler. Je n'ai trouvé 11ulle trace d'uu voyage
fait cette année-là dans la Péninsule : le manuscrit dont s'est servi Zeiller u'a vrai.semblablement jamais été publié et peut être considéré aujourd'hui comme perdu.

A. - Itinerarium Hispanire oder Raiss Beschreibung durch die Kônigreich
Hispa.nien und Portugal. Colligirt und verfertigt durch Martinum Zeillerum.
Ultr/,, ln Verlegung Wolfgang Endters B11chhandler. Nürnberg, 1637, in-8,
7 ff. n. cb .-490 pp.-26 ff. n. ch.
TRADUCTION LATINE :

B. - Hispanire et Lvsitanire Itinerarium, Nova et accurata descriptione,
iconibusq. novis et elegantibus loca earundem pra:!cipua illusmtns. Amstelodami, Apud /Egidium lanssonium Valcke11ier, r656, in-12, 12 ff. pré!. n. ch.364 pp.-37 ff. postl. n ch. ; carte de la Péninsule, 19 vues de villes.
Le voyag.e de l',inonyme a servi il rédiger les pp, 1-337.
TRADUCTTON HOLLANDAISE :

C. - Monarchia hispanica, Vervaatende een kotte Reys-beschryvinge aller
Koninck-rycken, Landen en Steeden onder de Spaenscbe Kooningen beboorende.
Met koopere Platen verciert. Amstelodami, Apud/Egidimn Ianssonium Valckt11ier,
r659, in-12, r2 ff. pré!. n. ch.-66o pp.-30 ff. postl. n. ch. ; carte de la
Péninsule, 23 vues de villes. - (Le titre précédent est sur un frontispice gravé,
le même qui servait à l'édition latine B. Il y a aussi un second titre,
imprimé.)
La traduction du voyage de l'anobyme occupe le.s pp. 137-407 .
La Mmmrcbia bispa11ica est la traduction, avec quelques additious, de l'Hirpanid! et Lt1sita11id! Iti1,rlrarimn, publié trois ans auparavant par le n1ême libraire. Ces trois volumes
serout décrits en détail dans ma Bibliogra,phù des desi:riptiom gé,iéraùs de l' Espag,ie çl
Portugal.

dei

64. 16r9. Philippe d'Autriche (Philippe III roi d'Espagne, 1578-1621),
Philippe d'Autriche (plus tard Philippe IV roi d'Espagne, 1605-1665),
:tlisaheth de Bourbon (1602-1644) femme du précédent, et l'infante
Marie d'Autriche.
A. - Viage de la catholica real majestad del rei D- Filipe Ill. N. S. al reino
de Portvgal. I relacion del solene recebimiento que en el se le hizo. Sv Majestad
la manda escriuir por Ioan Baptista Lavaiia sv coronista mayor. Ma1frid : por
Thomas I1mti, M.DC.XXII.(Frontispicegravé parJoanSchorquens). (à lafin:)
En Madrid, Por Thomas lunti ..... Afio de M.DC.XXI. in-fol., J ff. n. ch.-76
ff. ch., grandes planches.
B. - Même ouvrage que le précMent, en lang11e portll{Iaise; forruat idttztîque et
mème disposition typograpbique de tout 1e volume; même frontispice et mim~s
planches:
Viagem Ja catholica real rnagestade del rey D. Filipe Il. N. S. ao reyno de
Portvgal. E rellaçào do solene recebimento quenelle se lhe fez. S. Majestade a
rnandou escreuer por Ioao Baptista Lavanha sev coronista rnayor. Madrid :
Thomas Iunti, M.DC.XXII.(Frontispice gravé par Joan Schorquens.)-(à la fin:)
En Madrid, Por Thomas Iuati.. ... Anno M.DC.XXI., in-fol., 3 ff. n. ch.-78
ff. ch., grandes planches.
Dans ce dernier voyage (B), rédige en portugais, Philippe Ill roi d'Espagne est appelé
Philippe JI comme roi de Portugal, de même que Philippe II roi d'Esp3gne y est appelé
Philippe I" comme roi de Portugal.
Madrid - Trujillo - Mérida - Badajoz - El vas - Estremoz - Evora - Moutemor
- Alrnada-Belem -Lisboa - Cintra - Setubal - Palmella- SaJvatem. -Almeirim
- Santarem - Thomar - Tan cos - Ponte de Sôr - Alter do Cl1âo - Arronches Campo Maior - Bad~joz.

C. - Escrito pdmero de la entrada que hizo Sv Màjestad, y Svs .Altezas en
Lisboa : y de la Iornada que hizieron las galeras de Espafia, y de Porn1gal,
desde el Puerto de Santa Maria, hasta la famosa ciudad de Lisboa ..... Comp\·esta
por Don Jacinto de Aguil:u y Prado, soldado que en esta jornada se hallo .....
l111presso en Lisboa, Por Pedro Craesbeeck. Aiio de M.DC.XIX., in-4, 2;1 Jf.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÈ-DELBOSC

D. - Entree du Roy d'Espagne en la ville de Li-sbonne. Avec les triomphes
&amp; magnificences faits au Couronnement du Prince d'Espagne ~on Fils, Roy de

Portvgal, le 29 Juillet dernier. Et genernlement tout ce qui s'y est passé a ce
subjet. A Paris, Jouxte la Coppie, Imprimêe à Anu,ers, en Flamand, cbez. Abraham,
Verhoeuem ..•.. 1619, in-8, l 3 pp.
E. - La Jornada que la Majestad Catholica del Rey Don Felîppe III. hizo a
Portugal el anno 1619.
Poème publié dans le$ Obras politicas, moraes e metricas do insigne portuguez
Francisco Rodriguez Lobo. Lisboa, 172 3, in-fol.

65. 1620•162r. William Lithgow(1582-1645 ?).
NoTE. les deux premières éditions décrites-Ci-après (A, B) ont paru en r6r4 et r616 et ne
contiennent, comme on le verra, que trois- Hgnes relatives une première excursion de
Litbgow en Espagne; son véritable voyage s'effectua en 1620-1621 et nous est décrit dans
la troisième édition (C) et les éditions suivantes.

a

A. - A Most Delectable and Trve Discourse, of an admired and painefull
peregrination from Scotland, ta the most famous kingdomes in Europe, Asia
and Affricke ..... Londo11 : Nicholas Okes and Th&lt;Jmas Archer, 1614, in-4, pp.
n. ch.
Livre très rare. Lithgow ne parle de l'Espagne qu'à la dernière page, où il dit : •. I
continued rny voyage to Barselona in Spaine, where I gaue ouer my purpose, in going
to Madrile ; and returned through a part of tbe Ki.ngdome of Nauarre : crossing the
Pirnei Moumaines, 1 visited langadocke, o de.

B. - id .... id ... The Second Imprt!ssion, Corrected and enlarged by the
Authour. London : Nicholas Okes and Thomas Archer, 1616, in-4, 126 pp.
caract. goth,

C. - id ... id... Newly Imprinted, and exactly inlarged, by the Aurhour. .. ;
with certaine rare Relations of bis second, and third Trauels.Londo11: Nicholas
Oke,, 1623, in-4, 205 pp.
C'est la première édition contenant des détails sur le voyage ile 1620-1621 en Espagne;
Lithgow passait la frontière. le 19 juin 1620. La partie espagnole occupe les pp. 189-198.

D. - id ... id ... Together with -the grieuous Tortures he saffered, by the
Inquisition of Malaga in Spaine, bis miraculoas Discouery artd Deleuery thence :
And of his fast and late Returne from the Northern Iles. London: Nicbola.s Okes,
1632, in-4, 507 pp.
la partie espagnele occupe les pp. 440-483.

49

E. -id ... id ... late Returne from the Northern Iles, and other places adjacent.
London : I. Okes, 1640, in-4, 514 pp.
La partie espagnole occupe les pp. 447-490.

F. - Lithgow's Nineteen Years Travels through The most Eminent Places
in the Habitable World, etc. London: ]obn Wrigbt, 1682, in-8, 481 pp.
G. - id, .. id ... The Tenth Edition. Lo11do11, : M. Wotlon, 1692, in-8,
488 pp.
B. - id ... id ... The Eleventh Edition. Ediuburgh: J. Meuros of Kilmarnock,
1770, in-8, 490 pp.
J. - id ... id ... Twelfth Edition. lllustrated with notes from la-ter travellers.
Leith: Longman, Hurst, Rees, Onne &amp; Br&lt;Y..un-; London: Archibald Constable &amp; Co.,
Doig &amp; Stirling, ]olm. Anderson &amp; Co.; Edinburgb: Will1am Reid 1 Leitb; and
John Cummiizif, Dublin., 1814, in-8, 412 pp.
TRADUCTION HOLLANDAISE :

K. - Willem Lithgouws 19. Jaarige Lant-Reyse uyt Schot!ant, naer de
vermaerde Koninckrijcken Eurnpa, Asia ende Africa ... ais mede d' Onaytsprekelijcke tormt'nten. die den Autheur gheleden heeft door de Inquisitie van
Malagom, in Spanjen ... Uyt 't Engels overgeset, enâe met kopere platen
versiert. Amsterdam : Jacob Benjamifn, 1652, in--4, rv-187-97 pp.
Le voyage en Espagne occupe les pp. 62-90 de la seconde partie.

L. - (?) id ... id ... Amsterdam, 1653, in-4.
M . - Willem Lithgouws Negen-thien jaarige Lant-Reyse, ayt Schotlant, naer
de vermaerde deelen des Werelts Europa, Asia, ende Afrka, etc. A,mteldam:
Jacob Benjamin, 1656, in-4, 186-98 pp.
N. - id ... id... Amste1dam: Gerrit van Goedesbergh, 1669, in-4, 186-96 pp.
K, L, M, N sont quatre Mitions de la même traduction. Je ne snis pas certafü de
l'existence de l'édîtio.n L.
Vitoria - Pamplona - Santiago de Compostela - Salamanca - el Escorial - Madrid
- Toledo- Granada - Mâlaga.

66. 1621. François de Bassompierre ( 1 579-1646).
A. - Mémoires dv mareschal de Bassompierre, contenant l'histoire de sa
vie et ce qui s'est fait de plus remarquable à la Cour de France pendant
quelques années. A Colog11e, chez. Piene du Marteau, r665, 2 vol. pet. in-12, 5
ff. prél.-564 pp. et 1 f. (titre)-824 pp.

�R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Êdition originale de ces Mémoires, et la. seule qui soit sortie des presses elzéviriennes,
Elle a été exécutée à Leyde par la veuve et les héritiers de Jean Elzevier, aux frais des
frères Steucker de La Haye. Le titre courant porte Joumal de ma vie. Il existe plusieurs
contrefaçons hollandaises et étrangères, avec la même adresse et sous la même marque.
(Alphonse Willems, Les Bl{et'Ïer, n° 891).
J'ai vu aussi une édition (contrefaçon ?) avec l:1 même adresse et sous la même
marque, mais en 3 vol. pet. in-12, 501, 491 et 518 PP·

Société de l'histoire de France par le Mis de Chantérac. Pan's: Ve Tttles R.mouard,
1870-1877, 4 vol. in-8.

B. - id ... id ... reveuset corrigés en cette nouvelle édition. A Cologne, cbez.
Pierre d11 Marteau, 1666, 2 vol. pet. in-12, 5 ff. pré!. (y compris un portrait de
Bassompierre)-552 pp. et813 pp.-1 f. blanc.
Êdition copiée textuellement sur la précédente ; imprimée par les frères Steucker.

C. - id ... id ... 1668.
Réimprimée par les frhes Steucker, suivant Millot.

D. - Mémoires du maréchal de Bassompierre ... Amsterdam, 1692, 2 vol.
in-12, 8 pp. n. ch.-552, et 8I3 pp.
E. - id ... id ... Cologne (Rouen), 1703, 2 vol. in-12.
F. _ id ... id ... Amsterdam, aux dépens de la Compagnie (spbere), 1723, 4 vol.

Le tome II de N (1873) contient aux pp. 229-283 le récit de l'ambassade de B.issompierre.
In'.m - Segura - Vitoria - ·Miranda de Ebro - Briviesca - Burgos - Lerma
- Aranda de Duero - Boceguilla - Buitrago - Akobendas - Madrid - Cabanillas
- Buitrago - Cerezo de Abajo - Gumiel de Iz:in - Lerma - Burgos - Briviesca
-·Pancorbo - Vitoria - Villafranca.

67. 1621. Philippe d'Autriche(Philippe IV roi d'Espagne, 1605-1665).
La entrada del rey D. Felipe IV en Madrid despues de la muerte de :t
padre.
Stances composées par D. Jacinto de Herrera y Sotomayor.

88. 1609-1622. James Wadsworth. (1604-16??).

in-12, 403, 430, 468 et 354 PP·
G. - id ... id ... Trévoux, 1725, 5 vol. in-12.

Wadsworth fit deux séjours en Espagne: le premier de r6o9à r6r8 (Madrid-Sevilla),
le second eu 1622 (Madrid).

H - Ambassade du mareschal de Bassompierre en Espagne l'an 1621. A
Colo;ne, chez. Pierre d11 Marteau, CD ICC LXVIll, pet. in-12, l f. (titre)-163
pp. (sphère).

A. - The English Spanish Pilgrime. Or, A new cliscoverie of Spanish Popery,
and Iesviticall Stratagems. \\Ïth the cstate of the English Pentioners and
Fugitiues vader the King of Spaines Dominions, and else wbere at this present.
Also laying open the new Order of the Iesuitrices and preaching Nunnes. Composed by James Wadsvorth Gentleman, newly conuerted into his true mothers
bosome, the Church of England, with the motiues why he left the Sea of
Rome; a late Pentioner to his Maiesty of Spaine, and nomiuated bis Captaine
in Flanders : Sonne to Mr James Wadsworth, Bachelor of Divinity, sometime
of Emanuell Colledge in the Vniversity of Cambridge, who was peruerted
in the yeere 16o4. and late Tutor to Donia Marialafanta ofSpaiue. Published
by Authority. Pri,zt(d ad Lo111!011 by T. C.for Michael Sparke, d-welli11f at tbe bfoe
Bible in Greene-Arbor, 1630, in-4, 3 pp. n. ch.-95 pp.
B. - id ... id ... The Second Edition, corrected and amended. Pri1zted at
London by T. Cotes, and R. C. for Micb. Sparke, dtvdling aJ the blue Bible in
Gree11e-Arbo1·, 1630, 3 pp. n. ch.-100 pp.
C. - The Present Estate of Spayne, or A true relation of some remarkable
things touching the Court, and Gouernment of Spayne, with a Catalogue ol
ail the Nobility, with the Reuenues. Composed by lames Wadsworth, Gent.
Late Pensioner to his Maiesty of Spayne, and nominated his Captaine in Flan-

Imprimé à LA Haye par les frères Steucker.

J.-id ... id .. id ...
Contrefaçon très inférieure â l'édition originale (H), qu'elle copie page pour page, Y
compris l'adresse A C1&gt;/og-11e, cb'{ Pierre d1t Ma,·teau, On la ~econuait au~ ~i~~es sui_v~ts:
la p. 1 62 est cotée par erreur 362 et le cul-de-lampe placé a la fin de I ed1t1on origmale
n'est pas dans la contrefaçon. (Alphonse Willems, Les El{el'ier, u 0 1783).

K. - id ... id ... Colog11,, 1744.
L. _ id ... id ... dans les tomes 19-u de la deuxième série de l.a Collection
complète des Mémoires ... par C.B. Petitot.
M. _ id ... id ... da11s le tome VI de la Nouvelle Collection des Mémoires
pour servir à l'histoire de France, depuis le xrnc siècle jusqu'à la fin du
xvme ... par MM. Michaud ... et Poujoulat. Paris, 1837, in-4.
N. _ Journal dema v.ie. Mémoires du maréchal de Bassompi_erre: Première
êdition conforme au manuscrit original publiée avec fragments médits pour la

�l. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES \"OYAGl'-'-

dcrs. Impritlttd al Lendou by A. M. for Richard Tbralt, and Ambrose Ritherdo11,
and are to be soldat tbeir sbops i11 Pa11rs Church-Yard, 1650, in-4, 84 pp.

bt·rto11, C. Rivillgto11,J. Hooke, F.Cltzy,]. Btllq, E.Sy111011, M.DCC.XXYI., in-8,
518 pp.-10 pp. n. ch.

53

Espagne: pp. 47-p et 124-169.

69. 162er162;. James Howell (1594 ?-1666).
James Howell fit Jeux voyages en Espagne : le premier en 1620-1621 (B:1.rcelona Valencia - Alicante), le second en 1622-1623 (~fadrid - Bilbao).

A. - Epistolœ Ho-Eliaoœ. Familiar letters Domestic and Forrcn; Dividcd
into Six Sections, Panly Historical, Political, Phylosophical. Upon Emergent
Occasions. By J. H. Esq; One of the Clcrks of His Majesties most Honourable Prh')' Councell. Ic,1,/011, Pri11ted for Humphrey .\fouit)•, 1645, in-8, JO pp.
o. ch., 88, 120, 40, 48 et 92 pp.
Les sec1ions z et 3 n'ont qu'une seule p.1gi11atio11
à b p. 48. Espagne : pp. 41-47 et

6o-120

pp.); la deuxième section finit
et 3.

(120

des sections

2

B. - iù ... id ... The Second Edition.
C. - id ... Divided into sundry sections partly Historicall, Politicall and

Philosophicall By James Howell Esq. Clerk of tht: CounceU to his Late Majcstic. TI1e Third Edition. With a Fourth Yolume of • 'cw Letters, ne,·er Published bcfore. London : Humpbrey Moseley, 1655, in-8, 18 pp. n. ch., 309, IlS,
38, 126 pp.
Espagne : pp. 34-38 et rr8-r66 de la première partie.

D. -

id ... id ... The Fourth Edition.

E. - id ... id ... The Fifth Edition. Lc,uio11 : Prirtted fo Tboma Guy, 1678,
in-8, rz pp. n. ch.-509 pp.
Espagne : pp. JI·35 et ro8-152.

F. - id ... id ... The Sixth Edition. Lc11do11: Pri11trdfor Tbomas Guy, 1688,
in-8, IZ pp. n. ch., 516 pp., 24 pp. o. ch.
Espagne : pp. J l•J5 et 1o8-152.

G. - id ... id ... The Se\·cnth Edition. Lo11do11: Prillltdfor T. G. a11J so/J
by S. Croucb, 1705, in-8, 1.2 pp. o. ch., po pp., 21 pp. o. ch.
Esj&gt;2gne: pp. 31-35 et roS-152.

H. -

id ... id ... The Eghth Edition, s. d. (après ljo8, a,·ant 1726).

J. - id ... id ... The • 'inth Edition, very much corrccted. Lc1iJ011 : Pri11ud
/or]. Darlry, A. Bttltro'Orlh, F. Fa)ram, ]. Osborn 111ul T. Lo11g111a11, ]. Pm,-

K. - id ... id ... The TenthEdition. Lo1uio11: PrilltctlforD. Midwi11ta, A. Bctteswortb, alld C. Hitcb, ]. a11d ]. Ptmbfr/011, R. Wart, C. RivÎltgto11, F. Cla_v,
J. B11tlry a,iJ J. Ward, A. 1Vanl, J. ami P. K11apto11, T. Lc11g111a11, and R. Iletl,
MDCCXX..XVU, in-8, S18 pp.-10 pp. n. ch.
I.a dernière page est numéroté.! p;tr erreur 418 au lieu de 518. Espagne : pp. 4ï·II cl
ll4-169.

L. -

id ... id ... The Tenth Edition. Abmlem, 1753.

Il. - id ... id ... The Eleventh Edition. Lomlon, 1754.
N. - Epistofa: Herè1ianœ. The familiar lettcrs of James Howell. Editcd
by W. H. Bennet. lo11do11: Dat'idStott, 1!:90, 2 vol.in-12, L-333 et 316 pp.
Espague: pp. 78-83, 255-333 et 1-p.

O. - Epistol:i! Ho-Eliaoa:. The familiar lettcrs of James Howell Historiographer Royàl to Charles II. Editcd, ,mnotated and index by Joseph Jacobs ...
Lo11do11 : Davi,/ Nuit, MDCCCXC, rcprinted from the tenth edition of 173 7,
in-8, xv-cm-850 pp.
Espagne: pp. 55-61 et 15-1-2u.

James Howell l.'St aussi l'auteur du volume suivant:
P. - La pcrambulaciôn dl! Espana, y de Portugàl; Eu un Discurso entre
Carlos y Felipe. The pcrambulation of Spain and Portugal; In a Discours
'twixt Charles and Philip : Which may serve for a Directory How to Travel
through those Countrcys. s. 1. ,i. d. (1645 ?) in-16, 95 pp.
.-l la p. 9; an lit : Libcrorum Cercbri Quintus Post (hadraginta.
Cootiènt:
pp. l•P : La perambulacion ...

J.

H.

pp. SM8 : Carta compuesu de Ochcut:1 y dos Refraoes, Concurrientes Todos, para
La conservatiôn de la Salùd t:mana.
pp.,9-l4 : Fourscore spaoish proverbs couch'd in one Familiar Lcucr, Concurring
Ail to one congruoos Sensc, and Conduciug to the Prescrvation or Human Hcalth.
pp. 65-7z : Achain of above Threcscorc old English Proverbs, couch'd in one Familiar Letter, And cooducing all 10 one Subject or Scnse : Reodred into Spanish.
pp. ïJ·8o : Cadcna de mas de sesent:1 Refranes lnglcscs, Pucstos en una Carta
Familiar, Concurricntes 1odos A un Sentido y rcndidos en CasteUano.
PP· 81-84 (La p. 81 est marqur!c 83 ,PM erreur) : Of the Portugues Laoguagc, or Sub•
Dialec1, etc.

�54

R. FOULCHE-DELBOSC

pp. 8 ;-95 : A Short Dictionary or, Catalog of such Portuges Words That have no
Affinity with the Spanish.
Dans la Perambulari-01, les interlocuteurs parlent de : Fuenterrabla- Iriiu- San Sebastian - Pamploua - Logroiio - Estella de Navarra - Puente de la Reina - Viana Santo Domingo de la C1lzada - Burgos - Valladolid - Medina del Campo - Salamanca - Segovia - el Escorial - Madrid -Akala de Henares - Aranjuez - Toledo
Badajoz - Eh1as - Villaviciosa - Evora - Lisboa - Sevilla - C6rdoba - Grauada
- Mâlaga - Cartagena - Murcia - Alicante - Valencia - Murviedro - Zaragoza
- Lérida- Barcelona - Montserrat - Gerona- Salsas.

70. 1623. Charles Stuart (plus tard Charles I•r roi d'Angleterre,

,.

(1600-1649).
A. - A Trve Relation and Iovrna!l, of the Manner of the Arrivall, ·nnd
Magnîficent Entertainment, giuen to the High and Mighty Prince Charles,
Prince of Great l3ritaine, by the King ofSpaine in bis Court at Madrid. La1(don:
Printed by John Havilaud for William Ba,nt, M.DC.XXIIl, in-8 carré, 3S pp.
B. - A Continvation of a former reL-iti,on concerning the entertainment
giuen to the Prince His Highnesse by the King of Spaine in his Court at
Madrid. London: Printed by John Havila11d for William Barret, 1623, in-8 carré,
18 pp.
C. - The Ioyfull Retume, of the Most illvstrious Prince, Charles, Prince
of Great Brittaine, from the Court of Spaine. Together with a relation of his
Magni!icent Entertainment in Madrid, and on his way to St Anderas, by the
King of Spaine. The Royall and Prin cd y Gifts interchangeably giuen. TrànsL'lted out of the Spanish Copie. His wonderfull dangers on the Sèas, after
his parting from thence: Miraculovsdeliuery, and most happy-safe Landing at
Portsmovth on the 5. of October stil. vete:r., to the vnspeakable Ioy of both
Nations. Testified no lesse by Triumphal Expressions of the Spanish Ambassadours, (here now residing) as by the lowd Acclamations of our owne
People. Londou : Printed by Edward Ail-do for Natb1miell Butte,· a1td Heury
Selle, 1623, in-8 carré, 46 pp.
Madrid - el Escorial - Guadarrama - Segovia - Santa Maria de Nieva - Olmedo
- Vallalolid - Placencia - Carri6n - Herrera - Reinosa - Puente de Nieva Santander.

D. - Partida del Principe de Gales para Inglaterra. Dase cuenta del grandioso acompafiamiento con que salio de Madrid, y de las grandiosas dadivas que
hizo, assi a el Rey nuestro seiior como a la sefiora Infanta, damas, seiiores y
cavàlleros particulares, q se estimô en mas de seiscientas mil ducados. Y assi-

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

55

mismo lo que el Rey· nuestro sefior le dio al Principe. Jmpresso con licencia. m
2 ff. n. c11.

Seuil/a par Francisco de Lyra. Afio 1623. in-fol.

7i. 1624. Philippe d'Autriche (Philippe IV roi d'Espagne, 16051665).

A. - Jornada que Su Magestad hizo a la Andaluzia, escrito por D. Jac.into
de Herrera y Sotomayor. Barcelona, 1624, in-4, 6 ff.
B. - Itinerario historiai del viaje que hizo el Rey a la Andalucia.
Stances composées par D. Jacinto &lt;.te Herrera y Sotomayor.

C. - Entrada del catolicissimo Monarca de Espaiia Felipe Quarto, en la
muy noble, y leal ciudad de Sevilla, Viernes primero de Março, de 1624 ...
Compuesta por Geronimo de Espino, natural de Salamanca, y residente en
Sevilla. Jmpresso en Sevilla, Por Juan de Escobar. Afio 1624, in-4, 4 if. n. ch.

72. 1626. Francesco Barberino.

A. - Relacion de todo lo Sucedido en la Legacia del Illustrissrmo sefior
don Francisco Barbarino, sobrinode la Santidad de N. Beatissimo padre Vrbano
Octauo, donde se refiere su jornada desde Roma a esta Corte, Entrada Reccbimiento, Visitas, assi a los seiiores Reyes y Infantes, como a los Mon;sterios
de Monjas y frayles : Bautismo y Procession del Corpus. Va tambien el traslado de la cana que su Santidad embi6 a la Reyna N. S. Hecha y ordenada
por don Iuan de la Rea. Co1i licencia m casa de Bernardino de Guzmrm in-fol
2 ff.
,
.,
B. - Relacion de la grandeza con que se recibi6 al sefior Cardenal Barberino Legado a Latere de nuestro muy santo Padre Vrbano VIII. Escriuiola Don
luan de la Rea. (à la fin : Jmpresso con licencia del Doctor don Juan de Mendieta
Vicai·ÜJ gmei·al desta vi11a de Madrid, por A11ilres de Parra. Afio de 1626) infol., 2 If.
,

C. - Discurso de la jomada que hizo a los reinos de Espafia el ilustrisimo
v reverendisimo seûor D. Francisco Barberino 1 cardenal titulo de Santa
Agu:da, legado a-làtere de nuestro muy Santo Padre Urbano VIII, y su
sobnno : con rdacion de las ceremonias con que se eligen los Iegados en
Roma, entrada que hizoi bautismo de là Senora infante y fiesta~ del C6rpus,
por el Dr. Juan Antonio de la Peiia, natural de Madrid. - Al ilustrisimo y

�BIBLIOGRAPHIE DES YOYAGF.S

57

R. l'OULCIIÉ-DELBOSC

m,

revercndisimo seiior legado a-litere. Madrid : L11is Sm,cliez., 1626, in-4, 4 pp.
préJ. Cl 22 If.
D. - \'oiage d'Espaigne faict par Mooseigr L'Illm• Cardl fürberi1,, Légat a
Latere du St Siège.
Manuscrit. Bibliotheque :,;•tionale de Paris, Fr. 24917, ff. 106-116).
Rosas - Palam6s - BarcelolLl - Montserr.tt - Iguabda - Lérida - Z.uagou D=a - Guadalajara - Barnjas - Aranjuez - Madrid - el Escorial - Madrid -

Arganda -

73. 1628. Balthasar de Monconye (1611-1665).
Monconys fit deux voyages dans h Péninsule: le premier en 1628, le second en 164511°

79,

A. - Iovrnal des voyages de Monsien de Monconys, Conseiller Liu Roy en
ses Conseils d'Estat &amp; Priué, &amp; Licutt:nant Criminel au Sicge Prcsidi:ù de
Lyon. Où les Sçauants trouueroot vn nombre infini ile nouucautez ... Enrichi
de quantité de Figures en Taille-douce des lieux &amp; des choses principales ...
Publié par le Sieur de Licrgves son Fils ... Lyo11 : Horace Boissat &amp;- Grorges
Rem,·1:s, M.DC.L'&lt;.V - )1.DC.L'(\'l, 3 vol. in-4, 4 If. a. ch.-491 pp., 2 ff.
n. ch.-503 pp. et 4 ff. n. ch.-60-56-44-96 pp.-1 S ff. n. ch.
B. - id ... id ... Paris : Lc1ûsBillai,u, 1677, 3 ,·ol. in-4, If. n.ch.-491 pp.,
1 f. n. ch.-503 pp.-3 ff. n. ch., et 3 ff. 11. ch.-96 pp.-14 ff. n. ch.
0

C. D. -

id ... id ... Lyon, 1678, 2 vol. in-4.
id ... id ... Paris: Pierre Dcla111"e1 MDCXCV, 5 vol. in-12 1 44 pp.
u. ch.-5 38, 4 pp. n. ch .-374, 346, 534, et 6 pp. n. ch.-546-101 pp. o. ch.
E. - id ... id ... .4.mstmlam, 1705, 5 vol. in-8.
F. - Les voyages de Balthasar de Monconys. Documents pour l'Histoire
de la Science, avec une introduction par M. Charles Henry. Paris: A. Ht'r11w1111,

-

el Escorial -

Segovia.

74. 1632. Philippe d'Autriche (Philippe IV roi d'Espagne, 1605-1655) et
Ferdinand d'Autriche.

Fuentidueiia - Valencia.

1646. Pour lïtin~r.ùre de ce dernier, voir le

Tome
pp, 1-48 (Je A) : Yoyage d'Espagne (1628). Fuentcmbfa - Irûn - Vitoria - P~ncorbo - Burgos - Valladolid - :\icdina del Campo - Salamanca - füdajo1.
- Elvas - Estremo, - :\lootemé&gt;r - Al.icia Galleg:i - Lisboa - Cuba - Serpa s~villa - Jerez - Puerto Je s~nta !\farfa - Cldiz - Medina Sidonia - GibraltH \Ul;iga - Antequcr:1 - Graaada - Jaén - Toledo - Ar:tnjuet - Ilk-sc:is - ~bdrid

1887, in-4, J08 pp.

Exuaits publi~ d'après la première édition. Le voy.igc de 1628 n'y figure pas.

(incomplète) :
G. - Des Herm de Monconys ungemt:ine und sehr c11rfr11se Beschrcibung
seiner in Asicn und das gelobte L:lnd nach Portugall, Spanien, Italien, in
Eugelland, die Nicderlandc und Teutschland gcthanen Reise ... Alles mit
schônen Kupff.:rn ,·crsehcn und anjcv.o zum erstcnm:thl aus der Frantsôsischen
in die Hochteutsche Sprache übersetz,:t \'On M. Christian Juncker. Leipzig
TR.Am:CT!0S Al.l.EMAXDE

11ml A11gsb11rg, Aujf U11kosle11 Lormlz. Kroniger 1111d Gottlieb Gôbels sel. Erbm,
Gtdmckl bq Andreas Zeidlm,, 1697, in-4, 1024 pp.-8 If. n. ch .

A. - Viajc del Infante Cardcn:1I don fl!rnando de Austria, desde I l de
Abri! de 1632 que salio de Madrid con Su Magestad don Felipe IV su hermaao
para la çiuJ,td de Bar,;clona, hasta -t de ~o,•iembre de 1631 que cntro en la de
Brusel.'.ls. Por D. Diego de Aedo y Gallart, Consejcro de Su Magestad y su
Secrctario, de la Camar.t de S. A. y Reçibidor general de Brabante por S. M.
en el p.1rtido de Ambcres. Dirigido al Conde Duque de San Lucar de A.lpichin,
Comcndador
mayor de Aldntara, etc ... Eri Ambm·s : m casa de Iva11 C,wbbart ,
•
6
1 35, 111-.1, ,1 If. pr.!l. (y compris le frontispice de Rubens), zoo ff.,
3 gravures.
B. - Viagc, sucessos y guerras iiel Infante Cardenal Don Fernando de
Austria, desde 12 de .\bril dl! 1632 que sallo de Madrid con Su Magestad Don
fdipc quarto su hcrmano para la ciudad de Barcelona, hasta 21 de Setbre de
1636. P_or Don Diego de Aedo y Gallart, Consejero de Su Magestaù y su
Sccretano, de Ll C.-1.mara de Su Alteza, etc ... Barce/011.s : s~bt1s/ia11 y]aimt Mate.•aJ
impresores, 1637, in-8, 3 If. pn:l., 358 pp. et 1 f. a,·ec le nom de l'imprimeur'.
Titre en rouge et noir.
C. - Viage, svcessos y grcrras (sic) ilet Infante Cardenal Don Fernando de
Avst~a, d1..-sde ùozc de Abri! de mil y seisciètos y treinta y dos, que salio de
M:idnd, con su Magestad Don Felipe Quarto su hermano, para la ciudad de
Barcelona, hast:1 Ycinte y uno de Seticmbre de mil y seisciemos y treinta y
sci~. Por Don rnego de Aedo y Gallart, Consejero de Su Magestad y su Sccreuno, de la Camar~ dl! su Alteza, y Recibidor general de Brauante por su
Mage~tad en cl partido de Ambcrcs. Dirigiiio A Don Pedro ~fossia de Tobar v
P_az. Cauallero de la Ordcn de Alcantara, Vizconde de Molina, y senor de l;s
v1~:1s de Santo Domingo, y Poçanco, &amp;c. E11 Ma.Irid, En la lmprmla dd Rty11o,
Ano 1637. A cost:1 de Lorenço Sanchez Mercader de Libros. in-4, 1o8 If.
TR.\Dt:CTI0. • FRA:-;ÇAISF. :

D. -: Le V~yag~ dv p~nce don Fernande infant d'Espagne, cardinal, Depuis
le douz1,!mc d Aunl de I an 1632. qu'il partit de Madrit pour Barçclone avec Je

�Roy Philippe IV. son frhc, jusques au jour de son entrée en la ville de
Bruxelles, le quatriéme du mois de !\ovembre de l':m 16;4. Traduict de
l'espagnol De Don Diego de Aedo et Gallart, Conseiller &amp; Sccrctaire de S.'1
~bjcstê, de la Chambre de son Altesse, &amp; Receveur Gener.il de Brabant au
quartier d'.\n,ers. Par le S• lvle Cniffiet fils aisné de Messire lean Iacqves
Chifflet Chevalier, Mededn ordio:iire de la Chambre du Ro}', &amp; de celle de
S. A. S. E,i AniJ.'Ts, dJi{ lrtw C1wbbt1&lt;'t'I, l'an M.DC.XXXV. in-4, 9 fi. prél.,
2oi pp., portrait équestre, gra,·ure et plan. - Frontispice grave avec ce titre :
Le voyage dv prince Don Fcmandelnfant d'Espagne, Cirdinal. E11 A11Vt'rs, cbtt
lea11 C11obba1rt, l'an M.DC.XXXV.
pp. 1-19 (de D): Maùrid-Ardnjuez - Cabe14 -Almenar.i- Villar de Û.Ïlas - cl
.d

~·::Pl'lr 1&lt;;.~;t~- Bucy -

RequeÎl3 -

Valencia -:-- ~lurçicJro -

59

BIBLIOGRAPHIE DES \'OYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

San PJ.SCUal -

Se trouvent aux pp. 1-147 du tome XVI des Mcmoircs de l'Académie des
sciences, agriculture, arts et belles-lettres d'Aix. Aix-m-Prwmu : G,1r&lt;i11 el
Didier, i111pri111111rs dtI' AcaJl111ie, 1894, in-8, 448 pp.
Les lettres 1, 2, 25, 26 et 27 sont datées de Sanlucar de B.urameJa.

77, 1638. Francesco da Eate.
Marino Bolido. ltinerarium hispanicum Francisci Estcnsis.
Manuscrit Ju xvn• si~dr (Bibliotc.:a Estensc Je )foJi:ne).
Voyage de Modcoe â MnJriJ .

San

~iali!&lt;1~ 1orto!tl -'- ûunbrils - Tarragonn - V1llo.fr,111c.1 - Martorell - Barcelona .

...... ,,.. .. . . . , r-,,
• • --• • e,

78. 1640 (?). Anonyme.
75. 16,3. Hieronymus Welsch (1624-16ï8).

A. - Wahrhafte Reiszbesclm:ibung aus eigner Erfahrung, von Teutschland,
Cro:uien, Italien, dcnen Inseln Sicilia, :'.\faltha, Sardinia, Corsica, Majorca,
Minorca, lvica tmJ Formentera, desgleichen von Barbaria, Egypten, Arabien
und dem gclobten Lande, wie :iuch von Hisp:inien, Frankreich, Niederland,
Lothringen, Burgund und :mdem Orten - auf der eilfj;1hrigen Reis.: Hicronymi Welschen (Fürst!. Würtembcrg. Rem-Cammcrraths) l'0n ihm selbst
bcschrielx.'ll und verfertigt ist. Stuttgart, 16.18, in-4.
B. - id ... id ... St11tl,1[art, 16s8, in-4.
C. - id ... id ... B,·rlill, 1658, in-4.
D. - Hicronymi \\'elschen sclbsterfahrne Reiss Beschreibung. Nürnl~.,-_~ :
111 Verleg111t!{ Wolffga11.I{ dess Jü11gm1 1111d Jobann Amlre,r E11dten1, 1658, in-4,
11 If. o. ch.-427 pp., gravures, portrait de l'auteur.
E. - id ... id ... S111ttgarl : ]oha,m TVt)'ri,b Riisslt'i11, MDCLXIV, in-4.
R.1rœlonJ - Montserrat - T,rragona - V;1lcnci:1 - Carugena - Mu"ia - Aimeria - Gr.uuda = Zar11!:oza - MadriJ - Toledo -cl Escorial - \',11ladoliJ
Se\'illa
- S:mhicar de Barrameda= Hur~os - Vitorb - lnin.

=

Dcscripcion del camino de Yrun p;ua ?.fadrid y Portugal. Descripdon d.: las
cosas curiosas y nccessarias de sahcrse a los que particren de Yrun para Madrid.
Sdroirve aux pp. 2p-256 dt: L'Espagne au xnc et au XYu• siècle. Documents historiqul'S et liueraires publiés et annotés par Alfred Morel-Fatio.
Heilbronn : He1111i11ger fri'res, 1878, in-8, x1-698 pp.
Par.ait dater, d'après M. ~forcl-Fatio, de b première moitié du

:t\'Tt' sieçlc.
lnin - Fuenterrabia- SJn Sebastiin - Burgos - Vailadolid-Simancas- Medina
del C:i.mpo - Salanunca - Segovia - cl Es.:orial - ~hdrid = el Escorial - Toledo
- Talavera - Guadalupe - ~térida - Bacbjoz - El vas - Estrcmoz - Montem6r Aldeia Galkga - Lisbo.l
.-\ldda Gallcga - :\lontcm6r - Estrcmoz - Elvas Bacbjoz - 7.afra - Llercna - C6rJoba - Sevilla = Sanluc.ir de Barrameda - Puerto
de Santa Mub - ùdiz- Am&gt;s -Gibra!t.u - :\farbella - ~Uliga - Vélez-M.il.agaAlhanu - Gunad.t = RonJa - C2rtagena - )lurcia - Ali.:ante - Valencia
Zaragoza - Urida - :\!ontscrrnt - B.ucelona.

=

=

79. 1645-16.i6. Balthasar de Monconys (16u-1665).
Voir la Bibliographie des diverses éditions sous le no 73.

76. 1625-1634. Antoine Novel.
Les correspondants de Pein.'SC. XX. Lettres inédites du Docteur A. No\·el
écrites â Peiresc et a \'alJ,·ez, d'fapagne, de Paris,d.: Bretagne (162s-1634) ...
pnhli~cs et annotées par Philippe Tamizey de Larroque.

Tome l, pp. 1-;1 (de A): Vo}-age de Portvgal (16.$,-1646), ('..unbados - Pomc,·cJra
- Tuy - Franquera - Bar,:1 de Braganta - Oren~e - Santiago de Composte!~ Pullo - Betanzos - Ariis - la &amp;ndera - Puentes de Garcia RoJrigucz - ).fondoiiedo
- Rivadeo = Mondego - Coimbra - Thamar - Lisboa.

�BIBLIOGRAPHIE DES YOYAGES

60

61

R. FOULCHE-DELBOSC

80. 1648 (?) Jacob Josten.
facob losteu's Reiseb.:schrcibung durch di.: Türkey, Ungam, Pohlcn, Reussen, Bôhmco, Oestcrreich, Teutschland, Spanieo, Franckreich, das gelobte
Land, Neu-Ierusalcm, Ost- und West-Indien. Lii/,ak, 1652, in-4.

Si. 1649. Marie-Anne d'Autriche (1635-1696, seconde femme de
Philippe IV roi d'Espagne).

A. - Real viaje de la Reyna Nuestra Scôora Doi'ia mariana de Austria,
d.,:.,;de la Corte y Ciudad Imperia! de Viena, hasta estos sus Rcynos de Espaiia.
Al Rey Nuestro Seiior en su Real Conseio de las ordenes Por Frey D. Antonio
de Leon y Xarava, del Abito de Calatrava, Colegial del Imperia! de su Orden
en la Vniversidad de Salamanca, natural de la ciudad de Cuenca. M,idrid : por
JJc,mi11go Garûa ,norrds, 1649, in-4, 31 ff. (Le f. de dédicace au Roy n'est pas
chiffré).

B. - Viage de la Screnissima Reyna D01îa Maria Ana de Austria, Segunda
Muger de Don Phclipe Qtarto deste nombre Rey Catholico de Hespafia Hasta
la Real Corte de Madrid, desde la Imperia! de \'iena. Al R1.-y nvestro senor.
Por Don llieronymo Mascarenas, Cavallero de la Orden de Calatra\'J, del
Consejo de su Magestad en cl Supremo de las Ordenes Milirnres de Castilla,
su Sumiller de Cortina, Prior de Guimaracns, y Obispo de Leyria. Madrid, por
Diego Dicttde la Cnrre1·a, afio 1650, in-4, 25 ff. n. ch.-301 pp.-6 ff. n. ch. Titre
gravé.

C. - Noùcia del recibimiento i entrada de la Reyna nvcstra Seôora doîia
Maria-Ann de Avstria en la muy noble i le:tl coronada \'illa de Madrid. s. /.
1650, in-fol., 118 pp. Frontispice gr:m!. (Les pp. 6 et 7 sont numérotées par
erreur 4 et 5).
pp, 2ïï-299 (Je R) : B:u-cclona - T;irr:igon:l - Oenia - Fuente d~ 13 Iliguera Alman5a - Roncte - Villar - los Hinojosos - A~c.:a - Il!es.:as - ~façakarnero cl Escorial -

:.llJrid.

82. 1654. Jean-François-Paul de GondY, cardinal de Retz (16141679).

A. - Mémoires de Monsieur le Cardinal de Retz. A A111stmia111, &amp; s,·
trom:e à Na11cy, cb,·;,_ Jea11-Bapliste Cusson, i111primmt', MDCCXVU, 3 ,·ol. io-12,
2 pp. o. ch.-354, 359, et 389 PP·
B. - id ... id .. Lyon, 1718, 3 vol. in-12.

C. --id ... id ... A111sfrrda111(sans nom d'éditeur) 1718, 3 vol. in-12, 4 pp.

n. ch.-.235, 293, et 237 pp.

D. - id, .. id ... A111llerda111: ]. Fr.·Jtric Btrnard el H. d11 Smit&lt;'I, MDCCXIX,
4 vol. in-12, 14 pp. n. ch.-390, 399, 452, et 36o PP·
E. _ Mémoires du cardinal de Retz, contenant ce qui s'est passé de remarquable en France, pendant l.:s premiércs années du règne de Louis XIV•
Amstrrdam: ].-Fdtl. B,ruard, 1731, ,i \'OI. io-8, 34 pp. n. ch.-390, 399, •152 ,
et 331-31 pp. n. ch.
F. - id •.. id ... G,·,iew: Fabry &amp; B.1rillot, M.DCC.LI, 4 ,·ol. in-12,
xxm-516, 493, 432, et 457 PP·
G. - id ... id .•. Ams/,.,-da//1, 1754, 4 vol. in-12.
B. - id ... id ... GmJ-1:e (Paris), 1771.
J. - id ... id. . . , 'ou,·ellc Mition exactement revue &amp; corrigée. Gmèw :
Fabry&amp; Barillot, :MDCC.LXXVII, 4 vol. in-12, xxn·-472, 510,500 et 48o PP·
K. - Mémoires du cardinal de Retz, de Guy Joli et de la duchesse de
Nemours. Paris: Ltdoux cl Tmrt, 1817, 6 vol. in-8, vm-517, 501, 427,433,
4ï4, et 416 pp.
L. - Mémoirl!s du Cardinal de Retz, de Guy Joli, et de la Duchcss.: de
Nemours; contenant ce qui s'est passé de remarquable en France pendant les
ks pn:mières années du ri:gnc Je Louis XIV. Xouvelle édition, augmentée,
ornée du portrait du Cardinal de R~-tz, et du fac-simile d'une de ses lettres. A
Paris, chl"{ Êtiome Ltdo11x, 1820, 6 ,·ol. in-8, xv-5 31, 515, .J.p, 448, 5o6, et
496 pp.
L..-s Mémoires Je Retz occupent les trois premiers ,·olumes et les pp. r-126 &lt;lu quntril:mc.

K. - Mémoires du cardinal de Retz. Paris, 1828, 4 vol. io-8.
N. - Mémoires du cardinal de Retz, Publh:s pour la première fois sur le
manuscrit autographe, avec leur complément jusqu'en 1679 d'apri:s les documents originlllx, par :\{M. Ch:impollion-Figeac et Aimé Champollion fils.
(Tome premier de b troisième série Je b Nou,•ellc Collection des Mémoires
pour servir à l'histoire d.: France, depuis le xmcsi~dc ju~u':\ Lt fin du xvm• ...
par MM. Michaud ... d Poujoulat.) Pttris, 1837, in-4.
O. - Mémoires du cardin.ü de Ret1:, édition collationnée sur les manuscrits authentiques de la Bibliothèque royale (avec les fragments restitués),
augmentés de lettres inédites et de fac-simih: (publié a,·ec une noticc, 1,ar
M. Geruzez) Paris : H~11g11el, 18.p, 2 vol, gr. in-r8.
P. - Mémoires du cardinal de Retz adressés i Madame de Caumartin, suh·is
des insm1ctions inédites de ~1J1.arin, relati\'es aux frondeurs; nou\',;:Ue édition
revue et collationnée sur le manuscrit original, .t\'ec une introduction, des

�R.

62

BIBLIOGRAPHIE DES \'OYAGES
FOULCHE-DELBOSC

notes, des éclaircissements, tirés des Mazarinades, et un index, par Aimé
Champollion-Figeac. Paris : Cbarpmtir,, 1859, 4 vol. gr. in-18, LX\'11-,5 t,
.p6, 472, et 482 pp.
TRADt:CTION HOLUNDA!SF. :

Q. - Leven v.m Kardina;\I Retz. Amsterdam 1737, ,1 vol. in-8.
TRADUCTIONS ANGLAISES :

B. - Memoirs of the Cardinal de Retz, contamrng all the Great Events
during the Minority of Lewis XIV, and Administration of Cardinal Mazarin.
Done out of French. Lomlo11 : Prfotetl for]. Brot/Jer/011, nt t]II! Bible in Con1bill;
M• Stag, a,1d Mr King, ili Westmi11sler-Hall; T. Pay111·, 11tar S/11tio11rrs-Ji,11/;
aml A. D,-.JJ, wilbout Tmiplt-Bar, 1723, in-8, 10 pp. o. ch.-332 pp.
S. - Memoirs of the Cardinal de Retz. Containing The Particulars of bis
own Lifc, with the most Secret Transactions at the French Court duriog the
Administration of C-irdioa1 Mazarin, and the Civil \Vars occasioncd by it.
Towhich arc Addcd Sorne Other Piec1..'S writtcn by the Cardinal de Retz, or
Explanatory to thesc Memoirs. ln Four Volumes. Translated from the French.
, \1ith Notes. Lo11do11 : Pritltcd for Jacob To11s011 al Sbak&lt;"sptar'sHead in the Stra11d,
MDCCXXlll ., 4 \'Ol. in-12, 22 pp. n. ch.•413, 418, 356, et 308 pp.-44 PP·
n. ch.

T. - id •.. id . .. Lo11.Jo11, 1764, 4 vol. in-12, portrait.
U. - id ... id . . . Lo11do11, 177-i,4vol. in-12.
V. - Memoirs of the Cardinal de Retz. Containing the p:uticulars of his
own lift:, with the most secret trans:i.:tions of the French Court and the Ci~;1
\Vars. Translated from the French. In four volumes. Lo11do11 : Pri11led fo,
W. Wa/sCIII, W. Wliitestont, W. Slater, ]. William , J. Polis, W. Wilso11,
R. Moncrfrjft, W. Collts, T. Walker,]. Porter, W. Gil/,ert, L. Fli11, C. Jmkfo,
G. Burnet, ]. Exslxm.•, W. Hallbuul, ]. Braty, P. Woga11, a11d T. Wï/ki11s011,
M,DCC,LXXVII. 4 vol. in-12, xn-280, 26b 227, et 199 pp.
X. - Cardinal de Retz. A literary curiosity from the original memoirs,
by the author of " The :Maid's Husbaod », « The Smiths ». ln two \'Olumes.
Lo111/o11 : T. C. Ntwl1y, 18-t4, 2 vol. 3 ~8 et 396 pp.
TRADUCTION .ALlDl.\NDE :

Y. -

]ma : Mauke, 1798, 3 vol. in-8.

pp. 4-f7--153 de N: SJn Sebasti.ln -Tudda .Mah6n.

Zaugou - \'inaroz -

M.\t.l.ORC:A -

83. 1665. Antoine de Brunel (1622-1696) et François van Aersaen
(1630-1658) .
1•• Non. Tous ceux qui ont citê le nom J'.Aerssen l'ont dêfiguré comme !t l'envi :
on le trouve écrit A:trsem, Aarscn, Aarsens, Aal"$scn, A.trssens,Acrscn, Aersens, Acrssens,
Arsens; b meilleure orthogr3phe est celle que nous donnons d-Jessus : Aerssen. Plusieurs
bibliogr:tphes font suivre son nom du titre • van Sommelsdyck • (,!.:rit aussi Sommels•
dijk, SommelsJyk, Sommclrdyck, Sommerdyck). qu'il 11·:1 j;m:iis parté, croyoas-nous.
Corneille v:tn Aersscn (1543-1627), greffier des Èun génc!r3ux des Provinces-Unies, eut
paur fils le célébre amlnssadeur, si estimé de Richdieu, Fran;;ois nn Aerssen (1571•
16.p), seigneur de Sommdsdyck et de Spyck, qui épousa en 1599 Pétronille van Borre,
dont il eut au moins quatre cnfanu. L'un d'eux, Corneille ,·an Aerssen (r6o2-1661), fut
gouverneur de Nimègue et paruit les titres de seigneur de Sommelsdyck. Spyck, Bommel et b Pluttc; de son m:triage avec Lucie van \\'alta il eut sept enfants. Un de ceux•
ci, François van Acrssen, est notre voyageur: né en 1610, il se noya en 1658 ou 1659 en
~ n t d'Angleterre en Holla.nde, après un ..-oy.&amp;ge de plusieurs :tnnées en divers p;ys de
l'Europe. Ses cousins germains, qui se trouvaient :i P2ris en 1657 et 1658, le dêsignent
toujours sous le nom de seigneur de la Plaatte, tandis qu'ils nomment • seigneur de
Sommclsdyck • C.omeille ,-an Aerss.:n, leur oncle, le pcrc de François. (Voir A. P. Faughe, Jo11rm1I 11'1111 t'O)·ag, J Paris tll 1657-1658. Paris, 1862, in-8). li semble certain que
fr3açois ,-nn Acrsscn ne part• januis que le titre de seigneur de la Plaatte; ua de ses
frères, Corneill.: van Acrsscn, qui fut gou\'erneur de Surinam et mourut en 1688, est
appelc seigneur de Sommelsdyck tt de Spyck. titre qu'il ne porta vr:ûscmblabkmcot
qu'après la mort Je son père. le gouverneur de Nimègue, en 1662.
PerSOnne n•• .:ontesté que ce \'oyage ait été fait par Fm1çois van Aerssco; mais :t+il
êtë réellement i&lt;ril et rMige par lui? A. Prosper Faugère, dans son Introduction du Jo11r11al d'un t•oyagt ,i Paris tll r657-16;,~ (Paris, 1862, in-8). et !&gt;L Chules Revilloa, dans le
Bulletin de l'Acadc:mie Ddphinalc (U11 l'OJOgrur dnupbùwir mlé Îfü'Ol/1111: A11/Qi11t Jt
Bnmtl. Grenoble, 18So, ,• série, tome XV. t8ï9, pp. I2ï•l6,û, prètenJcnt que le
voyage a été rédigt par Antoine de Brunel (1622-1696), seigneur de Saint-11aurice en
TrièvC!', gentilhomme protcst.mt qui anit pris du service ca Hofündc ,fans les trou~
du stathouder Frédéric-Henri et avait a.:comp.1gné François ,·an Aerssen d.111s ses
voyags-s en France, en Allemagne, ca Italie et en Esp•gnc, de 1651 à 1655.
• li me p:ir:iît c:erta.in, dit F~ugi:rc (op. ril .. p. IX, note), en rapprochant di\'ers )W•
sages de cc liwc de ce qui e,t dit d.ins le Voyage à !'~ris. au sujet Je M. de Brunel, que
ce dernier en est bien réellement l'auteur, •
M. Ch. Re\"illon, tùns son ë1ude consdencicusc et bien documentée sur Antoine de
Brunel, a étudié la question plus en détail. Brunel a,·ait en sa passcssion, p:irait-il. deç
notes sur le voy:ige d'Espagne prisl'S par Fran~ois van Aerssen et d'autres notes sur le
même sujet prises par lui-m~me : ,'est en utilisant les unes et lc:s autres qu'il aurait com•
posé, \'ers 16sï, une rcfa1ion du voyage fait Jeu" années auparavant. Quelques-uns de
ses amis, auxquels il la montra, la goùterent fort. en prirent copie et la firent imprimer
chez Charles de S~rcy sans en nommer l'.,uteur. Tandis qu'en frnnce et surtout e11
Dauphiné on l'attribuait :i Brunel, a rêtr3nger l'ounagc était attribué à Aemcn .
• Brunel, dit M. Ch. Re\'illon (pp. 140-r.p), ne semble pas avoir fait Je démarches

�R. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

pour r~clan1er l.i paternitê de son a:uvre : seulement, sur la garde d'un des exemplaires
que lui av1it remis le libraire Sercy, il êcrivit la _dèdarnion s~iv:mte : .
.
.
• Je Me.~sire Antoine de Brunel, chevalier, seigneur de Sa1nt-Maunce, So,sou, Samt•
Didier et autres lieux, suis auteur de ce1te relaiion et \'oy:ige d'E,p:igoc que j'y fis en
1 655 et en ,1yant presté mon manuscript en 166.h à M. le marquis de Poigni et au si~ur
de Lorme ¼P.iris, ils en prinJrent une copie qui ayant couru die tomba entre les mams
du sieur Choart, tresoricr de France, et du sieur Juste!, qui la firent imprimer.
Du depuis il a este imprimé à C.Ologne et â Bruxelles : et apri:s ¼ 13 Haye en Hollande en r666, et dédié a M. le prince d'Orange : la dédic.ice est de M. Perrachon 1 ,
advoca.t, demeurant à Paris. L'•dvertisscment du libraire an lecteur est de moy.
Sercy, libraire de Paris, qui a imprimé celui-cy. m'en donna quelques exe'.11plair~s
ayant sceu que j'en es1ois l'auteur et p.ar 11 s'exempta Je p,yer le restant de 6oo liv. qu 11
avoit promis au sieur Choart pour le manuscript. •
Cette déclaration serait au besoin confirmée pu le tc!moignage Je Guy-Allard Jans sa
Bibliotbtque du D,wpbi11i (168o, p. p), et par cette uotc, mise par un conseiller du Parle,ncut, M. de Veynes, sur un autre exemplaire de l'édition in-+• de 166s : • ,l.irro nutbo-

Quant,\ savoir si Brunel s'est rëellement servi d'un manuscrit rédigè par François ,·an
Aerssen, il est impossible de se prononcer :i cet égard. M. Ch, Re"illon possède une
relation du voyage d'Italie écrite par Aersscn, relation dénotant, pa1"1it-il, de rcmJrquables qualités d'observation : de ce fait, on ne peut en aucune faço:i déduire ni que le
jeWle Hollandais aurait ~.:rit une rdatiou de son ,·opge en Espagne, ni surtout que
Brunel se serait servi de ces notes pour écrire son récit. Jusqu'a preuve du contraire, il
semble equitable de regarder Brunel comme seul a11/1Ur du récit attribue! l tort jusqu'ici

rir M. de Brunel. seigneur de Saim-~,faurice. •
Pourrait-on néanmoins affirmer que le public bolbnd:tis se trompait compli:tcment en
ottribu:int l Sommelsdyck le l'o.r,1gt rurirux, et Rrnncl av:iit-il sur cet ouvr:tge autant de
droits qu'il ~u réclame'? Il est pem1is d'hésiter quand on se rend compte des relations
Je Brunel et de Sommelsdyck et qu'on a sous les yeux un journal m:inu crit du Voyage
d'Italie, fait par ce dernier et resté dans les papiers du seigneur Je Saint-Mau-

rii:e. •

Les quatre manuscrits de ce voyage qui se trou,·cnt n l.1 Bibliothèque Nationale de
Pa.ris (Fr. 19.021 - Fr. 2.p95 - Fr. 9044 - N. a. fr. 10s) m'ont permis d'é~blir que
la conjecture de Faugère et de M. Ch. Re\'illon est fondëe : la relation publiée pour la
première fois en 1665 a été entièrement rtdigâ par Antoine ,le Brunel. Les amis de cc
dernier qui, suivant M. Ch. Re,·illon, la firent imprimer sans en nommer l'auteur,
curent gnnd soin de remplacer par des poinlS ou des initiales le nom de Brunel et celui
des deul&lt;. jeunes Hollandais qu'il accompagnait; néanmoins le texte des éditions laisse
assez clairement dc\'incr b personnalité du 11:1.rrateur. Antoine de Brunel scr\'ait de mentor à François nn Aerssen, aYec lequel il ,·enait de faire un ,oy:ige en Italie, et ~ son
jeune frère Corneille van Aersscn, qui avait rejoint les deux voyageurs l Montpellier.
Les premières lignes du texte imprimé ont êtè legèrement modifiêcs; les manuscrits permettent de les rétablir comme suit :
• A nostre sortye J'Italie l'an mU si:&lt; cents cinquante quatre nous devions passer en
Espagne, mais p.1rce que Monsieur de Sommelsdyck auoit resolu que Monsieur de Sp?'.:k
son second fils feroit le voyage et qu'il nous auoit ordonné de l'attendre a :\fontpelher,
ou il luy auoit comm,indê de se rendre de chez un gentilhomme Je X.1inctonge ou il
auoit ~té quelques mois, nous fusmes obligez de ry attendre. 11 ne nous y ioignit
qu'enuiron la fin de decembre ... •

1a

Aensen.

u

2• Non.
Rtlali,m dt .\I,rdrid contenue dans les éditions C, D, E et F est l'œune
de Robert d'AlciJc de Bonnecase. Cc de Bonnccase est quelquefois appelé • sieur de
Saint-Maurice » par les bibliographes (p. t:r. L&lt;.'on Tcchener: 4• Caldlogue dt la t·rnle
/, Ttebenn-, n°' 2510-25n). Cette qualilication me semble erronée et doit provenir d'une
équivoque : la Relalio11 de .\[adri,1 aura éte confondue avec la Rtlalion dt f Estal &amp; Goutvrne,ntnt d' Espag,1t gênéralemcnt attribuée (à to&lt;t, comme on le verra) à Antoine de
Brunel, seigneur de Sain1-).taurice. - li existe une êdi1ion sêparee et anonyme de la
Rtlalion ck .\ladrid, publiêe en 1665. (,•oir 94,A.)
Rtlalion dt r Esl~I &amp; Go,mrnemmt d' Erpag11t contenue dans les i!ditions E et Fest
le reproduction de la Rtlalio,1 u11 rny,g~ d' Espagnt, dont une triple èdition avait paru il
Paris en f664 et 1665 (Voir 87. A, B, C); elle est attribuée il Antoine de Brunel, 5eÎ·
gneur de Saint-Maurice en Triê,·es, qui accompagnait François van Acrssen dans son
voyage en Espagne, mais ,ette attribution est fausse : le véritable auteur est François
Bertaut (Voir 87, note).

u

,r

A. - Voyage d'Espagne cvricux, historiqve et politiqvc. Fait en l'aont'..-c 165 5. Dédié a Son Altesse Royale Mademoiselle. Patis : Charles de Sercy,
1665, in-4.
CONTIENT,

Frontispice gm·ê p.ar Le Doyen : Voyage d'Espagne dedié li Son Alresse Royale
Mademoiselle. Au bas, hors de la pMtic gravée : A P.u-is chez Clx,rlts dt Sercy au Palais,
a la Bonne Foy Couronnée. 1 f.
Titre imprimé avec un dessin emblématique: Jeux amours debout cotre lesquels sont
Jeux mains enlacées sous une couronne et ~u-dessus des initiales du nom du libr:ûre:
C D S (les deux derni~res lettres forment un monogramme). 1 f.
A Son Altesse Royale Mademoiselle. 4 If. n. ch.
Avertissement av Lectevr. 5 pp. n. ch.
Table: des Chapitres. 11 pp. n. cl,.
Voyage d'Espagne, cvricux, histotiqve et politiq\'e. pp. c-340.
fa trait du priuilege du Roy. 1 p.
Errata. I p.

B. - id ... id ... Paris : Robert de Nillville, 1666, in-4.
Ce n'est p,s une réimpression, nuis bien la même édition; elle n'a rien de plus que

1•

L'a,·ocat M:rc Perrachon, traducteur d' Aleundrc :Morus, qui fit plus tard partie

de l'Acado:mie des Inscriptions.

Li prêcèùente (A), contrair~men1 ~ ce qu'assure Brunet. Le nom du libraire est seul
changé Jans le titre imprimé, qui porte Roberl de Kim.il/~: le dessin emblématique (de

�66

1lIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

A) y est remplacé par les ècus de France et de Navarre. Quant au frontispice gravé, il
n'a suoi aucun changement et porte Charles de Sercy.

C. - Voyage d'Espagne, Curieux, Historique et Politique. Fait en l'année i65 5. Reveu, corri:gé &amp; augmenté, en cette nouvelle edition. Dedié A Son
Altesse Monseigneur le Prince d'Orange. (sphère). s. l. CD.ICC.LXVI, pet.
in-12.
CONTIENT:

Titre. l f.
A Son Altesse Monseigneur le Prince d'Orange. 5 ff. n. cb.
Le Lioraire au Lecteur. 5 ff. n. cb.
Voyage d'Espagne, curieux, historique et politique, pp. 1-425.
Table des Chapitres. 16 pp. n. ch.
A son Altess~ Royale Mademoiselle (si,g né C. de Sercy). 3 pp. n. ch.
Avertissement Au Lecteur. 3 pp. n . ch.
Le Libraire Au Lecteur. I p. n. ch.
Relàtioa de Madrid. 29 pp. n. ch .
Cette édition a ete imprimée à La Haye par les frères Steucker (Alphonse Willems, Les
Elzeuier, n' 1761) et non à Amsterdam comme le disent Brunet, Motteley et Pieters.

D. -

id .•. id ... 1666.

Êàition semblaole à la précédente (C), avec la dédicace au prince d'Orange, mais
ayant en outre un long Errata placé après la Table des Chapitres du Voyage d'Espagne et
avant la Relation de Madrid, celle-ci occupant les ff. sjguês v-x3. Je n'ai pas vn cette
édition, dont parle Alphonse Willems.

E. - Voyage d'Espagne, contenant entre plusieurs particularitez de ce
Royaume, Trois Discours Politiques sur les affaires du Protecteur d'Angleterre,
la Reine de Suède, &amp; du duc de Lorraine. Reveu Corrigé &amp; Augmenté sur le
M.S. Avec Une relation de l'estat et Gouvernement de cette Monarchie; &amp;
une relaüon particuliere de Madrid. (sphère). A Cologne, chez. Pierre Marteau,
1666, pet. in-12.
CONTil;.NT,

Titre. I f.
Table des Chapitres. 5 If. n. ch.
Voyage d'Espagne, curieux, historique et politique . pp. 1-360.
Relatio11 de l'Estat &amp; Gouvernement d'Espagne. (spbere). À Colog11e, cbe, Pierre Marteau. M. DC. LXVI. PP· l•II8.
Table dl! Contenu en cette Relation. I f. n. ch.
Relati,:,n de Madrid. pp. 1-24.
Cette édition a éte imprimée 1LAmsterdam par Abraham Wolfgang. Ainsi qu'on l'a vu
ci-dessus, elle ne contient pas les cinq feuillets de dédicace au Prince d'Orange des éditions Cet D.

F. - Voyage d'Espagne, contenant Entre plusieurs particularitez de ce
Royàume, Trois Discours Politiques sur les affaires du Protecteur d'Angleterre,
de la Reine de Suede, &amp; du Duc de Loraine : Avec Une Relation de l'Estat
&amp; Gouvemerni:nt de cette Monarchie; &amp; une Relation particuliere de Madrid.
Reveu, corrigé et augmenté sur Je M.S. (sphère). A Cologne, cher;_ Pierr~ Marteau, 1667, pet. in-12.
CONTIENT:

Frontispice gravé : Voyage-d'Espagne. A Cologne A• 1667. If.
Titre imprimé. r f.
A Son Altesse Royale, Mademoiselle. 2 ff.
Avertissement au Lecteur. 2 ff.
Voyag"ed'Espagne. pp. 1-36o.
Table des Chapitres. 6 If.
Relation de l'Estat et Gouveruement d'Espagne. (spbèt-e). A Colog11e, chez. Pitrre Mar/eau. M. DC. LXVII. pp.1-n7 (Les pp. 104 et 105 portent par erreur 204 et 205).
Table du Contenu en cette Relation. verso de la p. n7.
Relation de Madrid. pp. 1-25.
Cette édition a été imprimée /t Amsterdam par Abraham Wolfgang. Ainsi qu'on l'a
vu ci-dessus, elle est entièrement confoII11e à l'édition E, mais a un frontispice gravé et
deux pièces préliminaires (A Son Altesse Royale, Mademoiselle - Avertissement au
Leeteur) que cette dernière n'a pas. Eu outre, il y a une légère interversion daus le
titre imprimé.
TRADUCTIONS ALLEMANDES :

G. - Reyse-Beschreibung nacher Spanien. Vol! artiger Geschicbten und
merckwürdiger Welt-Klugheiten Deren Beygefüget eine nacher Engelland In
welcher vie] Dinge berühret werden den Stand der Wfasenschafften und der
Religion_ auch andere merckwürdige Materien betreffend Beyde Anfangs in
Frantzôs1scher Sprach bescbrieben anjetzo in das Teutsche übergesetzet: Durch
Johann Mackle D. Franckfurt : fo Verlegw1g Johan.n Georg Sâiiele, BuchbiindZers, M. DC. LXVII, in-8, 486 pp.
La partie espagnole finit à la p. 354.

H. - Reise eines Ungenannten durch Spanien imJahrc 1655 imDeutschcn
Auszuge. Kemptm: Typographiscbe Gesellschaft, 1786, i1,1-8.
Le tradueteur de cette dernière édition (H) est F. A. Weber.
TRADUCTION HOLLANDAISE :

J. -Amsterdam, 1669, in-8.
TRADUCTION ANGLAISE

(libre et abrégée) :

K. - A journey into Spain. London : Henry Herringman, 1670, in-8, 247
pp.

�68

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

lrINÉ~AU&lt;.IS : Trun - San Sebastian - Vitoria ]3urgos - Madrid - Aranjuez el Escorial - Akala de Henares - Arcos - Calatayud - Zaragoza - Tudela - Pamplona - Roncesvalles.

84. 1659. Luis Mendez de Haro y Sotomayor, marqués del Carpio,
duque-condc de Olivares.
Relacion del Viaje, qvc desde la villa de Madrid ha hecho â la de Yrun, el
Excelentissimo sefior Don Luys Mendez de Haro y Sotomayor, Marques del
Carpio, Duque-Conde de Olivares, &amp;c. por mandado del Rey Don Felipe
Quarto, el Grande, nuestro sefior (que Dios guarde) a tratar los ajustamientos de la Paz con el sefior Cardcnal folio Mazarino, que para el mesmo efecto
ha venido de Paris a San Iuan de Luz, de orden del Christianissimo Luys XIV.
Rey de Frâcia : y el estado que tiene esta Paz, hasta el dia primero de Agosto
deste Afio de 1659. (à la fin :) Con licencia. Impresso en Sevi/la por Juan Gomez
de Blas, Impressor mayor de di.cha, Ciudad . Aûo 1659. in-4, 6 ff.

85. 1659. Antoine de Gramont (1604-1678).

A. - Lavera relazione del viaggio e del ricevimento del Sig. Marescal
Dvca di Gramont in Madrid. In Firenze, nella StamptriadiS.A. S., MDCLIX,
in-4, 3 ff. n. ch.
B. - Mémoires du mareschalde Gramont, Duc et Pair de France ... Donnez au Public par le Duc de Gramont son fils, Pair de France. Paris : Michel
David, 1716, 2 vol. in-12, 303 pp.-15 ff. de table et 310 pp.-7 ff. de table et
privilège.
C. - id .•. id .•. Seconde Edition, revuë et corngee. Amsterdam : Aux
dépens de la Compagnie, 1717, 2 vol. in-12, Iv-292 pp.-12 ff. de table et 3or
pp.-r 3 pp. n. ch. de table.
D. - Mémoires du maréchal de Gramont, duc et pair de France .. , Se
trouvent aux pp. 24J-480 du tome LVI et aux pp. 1-104 du tome LVII de la Collection des Mémoires relatifs à l'histoire de France, depuis l'avénement de
Henri IV jusqu'à la paix de Paris conclue en 1763 ... par Messieurs A. Petitot
et Monmerqué. Paris : Fo11ca11lt, tome LVI : r 826; tome LVII : r 827,
in-8, 480 et 464 pp.
Ces Mémoires furent rédigés par le deuxième fils du Maréchal, Antoine duc de Gramont, connu d'abord sous le nom de comte de Louvigny, mort en 1720, d'après des
lettres, des notes et des fragments laissés par son père.
Le récit de l'ambassade de Gramont aMadrid occupe les pp. 192-276 du tome 11 de B,
les pp. 187-268 du tome II de C, les pp. 33-88 du tome LVII de D,
Inin - Akobendas - Manden - Madrid.

86. 1659. de Konigsmarck.
Voyage de Madrid a Lisbonne fait par le Comte de Konigsmarck avec Monsieur de Chouppes, Ambassadeur dt1 Roy Tres-Chrestien, auprés du Roy de
Portugal. Traduit en Françôis sur le Manuscrit Espagnol.
Se trouve aux pp. 231-238 du Journal du voyage d'Espagne (de François Bertaut) (87, H, J).
-

~fadrid - Almaraz - Trujillo - Miajadas - Mérida Arra.iollos - Montem6r - Lisboa.

Badajoz - Elvas - Estrcmoz

87. 1659-1660. François Bertaut (162r-r7??).
Il existe deux ouvrages de ce voyageur : le premier a successivement porté les
titres de Relatio11 d'"" rnyage cf Espagne (A, B, C), Relation de !'Estal &amp; Go1wer11er111ml
d'Espaglle (D, E), Estal de l'Espagne (F, G); le second est intitulélounzal du myage d'Espagne (H, ]).
Il convient, pour éviter toute équi.voque, de bien distinguer ces deux ouvrages. Le premier comm!lnce ainsi :
NOTE.

Cet espace de terre qui s'appelle Espagne, &amp; qui est toute environnee de Mer, à la
réserve des Monts Pyrénées qui Ja separent de la France, n'a en sa longueur .....
Il serait necessaire de dire quelque chose de la maniere dont sont faits les bastimens
d'Espagne, de la beauté de leurs villes , de la richesse de leurs Eglises, &amp; des lieux
publics. Mais comme j'en. ay fait la description dans mon Journal, e-n marquant tous les
lieux où j'ay esté je n'en repeteray rien icy.
Dans les cinq premières éditions (A, B, C, D, E) le libraire fait suivre immédiatement cette fin de :
Nou3 esperons auec le temps auoir ce loumal, qu'on dit contenir plus de vingt cahiers,
qui sera comme je croy quelque chose de beau.
Cbtant au second ouvrage, le Journal du voyage à' Espag11e, il commence ainsi :
Le premier jour d'Octobre 1659. je fus à la Conforence avec Monsieur l'Evesqu_e ..te
Seez, !'Abbé de Bouzy &amp; Monsieur d' Anquetauville.
et se termine par ces mots :
Le vingt-huitiesme, je vins de Boniû disner à Burgos que je trouvay plus beau que la
premiere fois, parce que je me promenay en des quartiers que je n'avais pas encor veus.
D. Joseph RogcL de Agramont Chanoine de la grande Eglise me ti;it comp~gnie.
Ces deux ouvrages sont du même auteur, ainsi que l'indique l'avis du libraire au lecteur placé en ·tète des éditions de 1669 (H, °J) :
Le debit qu~ s'est fait de l'Estat d'Espagne que je vous ay donne en l'année 1664. quoy
que je l'eusse imprimé sur un Manuscrit peu iidt!le &amp; peu correct, &amp; l'impression qui
Rsvue hispa11iqve.

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~..:- 1

et se termine par ces mots :

6

•

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: ':"l
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; ,. ~

-

�R. FOULCHE-DELBOSC

s'en est faite en Hollande apres la mienne, m'en aurait fait faire il y a long-temps one
seconde Edition sur une Copie plus entiere &amp; mieuit écrite que la premiere qui m'estoit
tombée entre les moins, sans qu'il m'a. semblé qué ce Serait toiljours un ouvrage imparfait si je ne vous donnais en mesme temps le Iournal du mesme Autheur ...
Le libraire se livre ensuite à des appréciations sur le voyage d' An toi ne de Brunel dont
deux editions (83, E, F) renfermaient une réimpression de la Relation sous le titre Estal
de l'Espag,1e: ces appxéciations sont certainement injustes, mais excusables chez un commerçant qu'une contrefaçon a privé de quelques gains légitimement espérés. Il n'en faut
retenir que le soin apporté par l'éditeur à bien établir qu'Antoine de Brunel n'est pas
l'auteur 4e l'Eslat de l'Espagne :
Et cela se peut dire plus veritablement deceluy-ci que de celuy qui a esté imprimé en
Hollande conjointement avec l'Estat, comme s'il estait de la mesme main .. .
. Cette allégation est injuste, attendu que les deux éditions (83, E, F) parues a Cologne
(Amsterdam) se terminent, elles aussi, par ces lignes, qui rendent impossible toute confusion entre Antoine de Brunel et l'auteur de la Relation :
• Nous esperons auec Je temps avoir ce Journal, qu'on dit contenir plus de vint cahiers,
qui sera comme je croy quelque chose de beau . »
Reste à trouver Je nom de l'auteur. Les bibliographes qui ne se sont pas avisés jusqu'ici
que les deux ouvrages étaient dus au même écrivain, attribuent le premier à Antoine de
Brunel et ont assez longtemps attribué le second (le Jo,.rnal) it un certain Boise!, conseiller au Parlement. Cette dernière attribution a été pourtant abandonnée : Boucher de
la Ricbarderie (Tome III, p. 386) nomme le véritable auteur, François Bertaut. La rectification était aisée, puisqu'une partie du Journal ligure a peu près textuellement sous
forme épistolaire dans les Mémoires de Madame de Motteville (Tome V, PP· 345-362;
édition Michaud et Pouioulat, pp, 482-485) et que cette dernière prend soin de dire_que
c'est son frère, alors à Madrid, qui lui adressa cette correspondance. Les recueils biographiques modernes (Firmin-Didot, Michaud, à l'art. Bertaut) signalent le fait.
L'auteur d~s deux ouvrages est donc François Bertaut, sieur de Fréauville, qui accompagna l'ambassade du maréchal de Gramont quand ce dernier alla eu 1619 à Madrid
demander pour Louis XIV la main d'Anne d'Autriche. Bertaut était le frère de Madame
de Motteville, mais plus ieune qu'elle. Cette année-là il était conseiller-clerc au Parlement de Rouen et prieur d11 Mont-aux-Malades.
PREMIER OUVRAGE.

A . - Relation d'un voyage d'Espagne. Où est exactement décrit l'Estat de
la Cour de ce Royaume, &amp; de son gouuernement. Paris : Çlavde Barbin, 1664,
in-12, 6 ff. n. cb.-262 pp.
B. -

id .. . id ... Paris: Lavis Billaiue, 1664, in-12, 6 ff. n. cb.-262 -pp.

Même édition que A, titre seul réimprimé.

C, _id . . • id ... Nouvelle Edition. s. l.
n . ch.-262 pp.

11.

d. (Paris, 1665?), in-12, 4 ff.

Même édition que A et B; dans l'exemplaire que j'ai à ma disposition, les deuit ff. du
privilège manquent et le titre est rapporté.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

71

D. - Relation de l'Estat &amp; Gouvernement d'Espagne (sphère) . A Cologne:
Chez.Pierre Marteau, M.DC.LXVI, in-12, u8 pp. et 1 f. n. ch. pour la Table
du Contenu en cette Relation.
Se trouve dans le Voyage d'Espagne (d'Antoine de Brunel). A Cowgne, Chez.
Pie1-nMar/J?a11, 1666 (83, E).
E. - id ... id, . . (sphère) . A Colog11e :Chez.PierreMarteau, M. DC. LXVII,
in-12, 117 pp .
Le verso de la p. rr7 a la : Table du Contenu en cette Rel~tion. Les pp. 104 et 105
sont numérotées par erreur 204 et 205.

Se trouve dans le Voyage d'Espagne (d'Antoine de Brunel). A Cologne: Chez
Pierre Marteau, 1667 (83, F).
F. - Estat de l'Espagne : Et premierement de la jonction de tous les
Royaumes qui la composent.
Se trouve au.~ pp, 251-422 du Journal du voyage d'Espagne (de François
Bertaut). A Paris : chez. Lotïis Billaine, r669, in-4 ( ci-après H).

G. - id ... id .. • Se trouve aux pp, 251-422 du Journal du voyage d'Espagne (de François Bertaut). A Paris: chez Denys Thierry, 1669, in-4 (ci-après

J).
SECOND OUVRAGE.

H. - Iomnal du voyage d'Espagne; contenant une description fort exacte,
de ses Royaumes, et de ses principales Vill&lt;!s; avec l'Estat du Gouvernement,
et plusieurs Traittés curieux, touchant les Regences, les assemblées des Estats,
l'ordre de la Noblesse, la Dignité de Grand d'Espagne, les Commanderies, les
Benefices, et les Conseils. A Paris: chez Lo1ïis Billaine, 1669, in-4, 4 ff. n. ch.422 pp.
CONTIENT:

Titre. If.
Le libraire au lecteur, 2 ff.
Extrait dv privilege. I f.
Iovrnal du voyage d'Espagne, fait en 1'aunëe mil six cens cinqoa"nte neuf, à l'occasion
du Traité de la Paiit, pp. 1-r96.
La p. 197 a le suirn11t AVlS AV LECTEVR. li manque icy le retoui de l'Autheur en Provence par saint Sebastien, ensemble Je recit et la description des lieux par où il passa,
qui sont Fontarabie, le Bearn et le Languedoc, comœe aussi son sejour a la Cour, où l'on
pourrait voir plusieurs particularitez de ce qui s'y est passé en ce temps-là, et l'on me le
fait esperer. Cependant comme ceux dont j'ay eu ce Manuscrit m'ont donné en mesmetemps des copies des Journaux des voyages de Valence"' d'Aragon et de Catalogne écrits
par ceux qui ont accompagné l' Autheur de ce Voyage en l'Audalonzie, j'ay creu que l'on
serait bien-aise de les voir, avec le petit Ioumal écrit en Espagnol paa le Comte Kon.is-

•

�72

BIBLlOGR/\PHIE DES \'OY AGE.'i

mar_k, et qui ~ontient son 1Wpge C..i1 en Portugal dans le mesme-tcmps : car r ce
~oyen les Cuneu1 trouveront dans cc: Livre seul une Rclltion eniierc et
f · d p.t ,
J Esp'1gne.
·
par ane c touk

de ~tadriJ en Fntnce par l'Ara!!On
et I C: 1
n• Retour
89).
..o
•
au ognc. pp. 198-230 (Voir
\' opg.e de Madrid il Lisbonne fait par le Comte de Konigsmarck a\'cc ~lonsieur de
Choupp&lt;:5'. Ambassadeur du Roy Tres-Chrcstien, auprés du Roy de l'ortugal. Traduit
en Frmço1s sur k ~fanuscrit espagnol. pp. lJl-lJ8 (n• 86).
Jo~rn~ d~ voyage du sieur D. E. fait ~'Il l'année mil six cens cin uante•neuf. de
Ma~nd a A~1~amc et~ Valence,_et de Valence à ~drid. PP· 239-z;o (\'oi n• 88). '
Es1.nde I Espagne , El prcm1crcment de l,1 jonction de tous les Royaumes qui fa com•
posent, PP· 25 1 -422. Réimpression de l'ouvr,ige de François Bertaut dtè plus haut (F).

J ·. -

id. -. . . id ... A Paris ; chez. Dmys Thiern
, 4 ff. n . cl),-422 pp.
• • •1669 • in- .,.

Meme édmon que

73

- ----------------------

R. FOULCHÈ-DELBOSC

H : titre seul réimprimé .

D P~mplon~
B ·- Calahorra - Logrono - Nà'1cr:1 - Burgos - Lerma - Aranda de
uero u1tntgo - Akobeudas - 1,IJJriJ _ ArdnJ·uez _ Toled _ Co
0
Almagro
1 v·
L"
n~ucgnt _
- c 150 mares - Campotejar - Granada - Alhama - \'êlcz-~iàl a
Milaga - Marbella - G1br.tlur - Tarifa _ C.-ld'z
_
J
.
,
·b
..
".'
1
Ca
E •·
erez - u: nia - Sev11la
:-rmona - . ·c11a - C6rdoba - AlmoJch·ar del Campo _ CiuJad Real _
foie.do - Madrid - el Escori.tl - Segovia.- Valladolid - Dueiias - Burgos.

• Le \'endrcdv dernier d'Octobrc Monsieur le l\,faresd1al de Gramont p.1rtit de
Madrid pour s'en °rc1ourur.r en Fntncc : Pour moy je 1rou,":ty quatre autres h.in,;ois qui
\'oulurent bieu i~ire le ,·oyagc d'AuJalousie. c'est pourquoy je partis c&lt;ussi ce mesmc
jour avec eux; sçavoir Monsieur de la Ha"cUe, frerc d'un des Conseillers de nostre Parlement : le fils d'un Conseiller du Parlement de Grenoble, parent de ~lonsieur de
Lionne, nommé Chasteaudoublc: Monsieur dc'S Essarts de lJ Ville d'Angers, et ~lonsicur
Je Cumin, Gentilhomme de Dauphiuê. • Il me semble que les initfalcs D. E. uc peu"ent

se rapporter q u '.I. des EsS:1rL~.

89. 166o. Anonyme.
A. - Retour de Madrid en France par l'Aragon et la Catalogne.
Sr t,·0111:e aux pp. 198-230 du loumal du ,·oyage d'Espagne (de François Bertaut). Paris: Loüis Billai11e, 1669, in-4 (87, H).
B. - id ... id ... S,• lrout•t aux l'/'· 19S-2;0 du Journal du voyage d'Espagne (de François Bert.lut). Paris : Dmys Thitrry, 1669, in-4 (87, J).
Madrid - Alcal:I de Henares - Guad.,!Jj ira - Sigücnu - C:l!atayud - Zuagoz.1 Frag:1. - Lérida - lguabda - ~lontserrat - fürcclona - Gcrona - Figueus - Hus•
talrich .
NOTE, L'aateur, d'après l'Atis au /,ctmr qai se trOu\'e l la p. 197 du Io:rrn.1I du 1oyage
t!Espagrt~ (87 1 H) est une des pcoonnes qui accoml"'flnaient l'rançois Bertaut en Anda-

88. 1659-1660. des Essarts.
A. - Journal du voyaac
du sieur D · E • fait
en I' annce
., m1.1 six
. cens cin,
. • o .
•
quante-neuf, de Madrid a Alicante et à Valence, et de Valence à Madrid
Se lro11v~ aux pp. 2;9-250 du Iournal du voyage d'Espagne (de Franço_- Be 15
taut). Pam: Lords Billai11e, 1 66 9, in-4 (8 7 , H).
r
B• - 'd
'd
i _ ••• i ••• Si lro1we a11x pp. 239-250 t/11 Journal du voyage d'Es
(de Fra11ç01s Benaut). Paris; Dt11ys Tbierry, i66 9 , ia-4 (8 7, J).
pagne
Madrid -

Robledo de la Vega -

Yecla -Alicante -

\' ale.oda -

i\Iadrid.

Nom. Li: récit commence
L
.
.
Di
b
. ,. • .
par erreur c i111gt wplii111e S,'J&gt;fm,bn : il faut lire
mn rt, pu1squ 11 s agit des 2- 2 3 29 30 et
d d"
31 a la date du x"' janvier i6~•
' '
J r u n mois, cr que le jour qui suit le
]'auribuc ce ]01m1al ;\ des Essarts • parce quA' I' ntll
~ .· llV .t.rc
, . 1l't•r qui• se troove
J
d
du vopge d'Espagne de Ff3nçois Bert.tut (n• 8-) d"
d
~- 97 u
~Lnuscrit m'ont donné en mesme-tem
.
.•
t
lt «... ceux ont I ay eu cc
d'Ar:tgon &amp;. d. Ca 1
• .
ps J~-s copies des louroaux des voyages de Valence
&lt;
1a ognc ccms par ceux qui ont
.
è '
'
cc Voyage en l'Anclalouz·
,,
·
accompagn
I Au1heur Je
ih
J
te, J ay crcu que l'on seroir bien-aise de Les voir
•
0
r,
ns son ournal du \'O•-agc d'Es
(
···
'
pagne P· 44), François Bertaut éctil :

Journal

lo115ie. Or ces personnes, nous dit Rcruut (p.44) 1 étaient • Monsieur de la H.ucdlc,
frere d'un des Conseiller.; de nos"tre Parlement : le fils d'on Conseiller du Parlement de
Grenoble, parent de Monsieur de Lionne, nomm/: Ch1s1eaudouble : Monsieur des Essarts
de la Ville d'Angers, et ~fonsieur de Cumin, Gentilhomme de Dauphine. •

90 . 166o. Philippe d'Autriche (Philippe IV roi d'-Esp:ignc,

16o5-

1665).
(Fro11tispiu gm,·l :) \ïage del Rey •'. S. D. Phdipc [V. J la frontt:ra dc
Francia. Desposorio de la Screuissima Sra Infante de Espaiia, y solcnme Iuramento dl' la PJ.1.. Q\"e dcdica Al Rey N. S. D. Carlos IL por mano del Sr D .
Pedro Fcrnz. del Campo y Angulo D. Leonardo dd Castillo criaJo de su
Magd y oficial de la secrl'taria de Estado de Espaiin. 1667. (Titre imprimé;)
\'iag.: del Rey , 'vestro Sctior Don Fdipe Qvarto cl Grande, a la frontl:ra de
Frnnci.1. F\'nciom.'S rcales, del D:sposorio, y cntn:gas de la Scrcnbsima
Sciiora Infante de Espafüt D01ia M.1ria Tcn:sa de Austria. \ïst;1s de Svs Magcst:idcs Catolica, y Christi;111issi111a, S iiora RC)11J. Chri~tilllissim.1 Madre, y Scrior
Duquc de Anjou. Solemnc h-ran1cnto de la p:iz, y succssos dc ida, y budta Je

�74

R. l'OULCHE-DELBOSC

la jomada. En rclacion diaria, qve dedica A la M:igestad Catoüca del Rey
nuestro Senor de las Esp:iûas, Don Carlos Seguodo. Por mano del Seôor Don
Pedro Fcrnandez del Campo y Angulo, Cauallcro de la Orden di: Santiago,
del Consejo de su Magl!Stad, y su Secrctario di: Estado de Espafia, y d Norte.
D. Lcon,1rdo del Castillo, criado de Sv Magestad, y Oficial de h Sccn.:taria de
Estado de fa pana. (à la ji11 :) E11 Madrid, m la imp,wta rtal, Ano de ~L DC.
LXVII. 12 ff. n. ch. non compris le frontispice, le portrait de Charles TI, le
portrait de Philippe IV, 296 pp., portraits d'Anne d'Autriche, de Louis XIV
et de Marie-Thérèse, gtandt: planche : Vnionis domvs svper flvmt:n Vidasoa,
et 42 ff. n. ch. pour le Tratado de paz .. . et l'I11dic.e.
Madrid - Alcal:\ de Henares - GuaJal3J3J':l - Hiu - Jaduquc - Arienza - Berlanga - Durgo de Osma - San Esteban de Gormn - Am1da de Ducro - Aguilcr.t
- Cillernclo - Lerma - CogoUos - Burgos - Brivicsca - Pancorbo - Mir.tnd~ de
Ebro - Puente de Armiii6n - Vitoria - Salinas - Mondrag6n - Oiiatc - Villare.tl Villafranca - To]os;t - YiU.tbona - Hernani - P:,sagcs - S.tn Si:Nsti:in - Fuenterrabia - Oyarzûn - Ilemani - Tolosa - Vill:ueal -0,iate - :\lonJragon - \7iroria
- Miranda de Ebro - Brh•iesca - Quintanapalla - Burgos - Celada - Torquemada
- C:tbezon - VallaJolid - Montcjo de la Vega- Martin Muiioz - Labajos - Guadarrama - el Escorial - Madrid.

9i . 166o. Mathieu de Montreuil (1620-1691).
Lettre de M. l'abbé de M... touchant le Voyage de la Cour vers la Fronti~re d'Espagne en l'année 166o. Se troui•e daus :

A. - Recueil de quelques pièces nouvelles et gafantcs, tant en prose qu'en
vers; dont les titres se trouveront apr«!S la préface. A Cologne, cl,e{ Piem· du
Marteau, 1663, pet. in-12 (splxre), 4 ff. prél. (dont le 1er est blanc)-182 pp.1 f. blanc.

B. - id.,. id .. . A Colog,u, clJr(, Pierre dtt Marteau, 166~, pet. in-12
(sphère), 180 pp.
Réimpression textuelle de A; pagination différente.

C. - id ... id ... .4 Cologne, clJtt Pierre du Jlartt;iu, 1667, 2 vol. pet. in12 (splxre), 180 pp. et 4 ff. préls.-232 pp.
La LLI Ire de .Mathieu de Montreuil se trouve dans le tome I ...

'i 5

BlllLIOGRAPIIŒ DES YOY,\GES

L
1 \/a,luuoiullt u se trouve aux pp. 3&gt;·1·3P·
1.:1 cure. .
C

G, _id •.. iJ ... P.zris:

c /,;11./(

Lvvr . 12 8 ff o. ch.-

Birbi11, M.D · ·'-:u,

437 pp., portr.

La Lettre A .\{J,ùmoiullt •• se trouve aux PP·

Ill-

'

·

26ï-192. \'oir aussi une autre lettre à

b même au" pp. 2 ·P· 2 S3·

.d
p ·s . CIXlrles de Sire)' et Os111011l, 1679, in-12.
B. -id ... l ••• tlrl .
~roc LXXX in 12 2 ff o.ch.J. -id ... id ... Paris:NicolasùGras," . .•• ' - '
.

42 3

PP·, portrait.
La Lettre .4 JI"• u se trouve aux PP· 2.6;-2.92..

.
1 • · :s de Vmture
et BaI·1.a-.•... Tome premier - Lettres
Lettres c 1~1s11.: •
1t ... Tome dcuxième, Paris: Dmtu,
..
•s
d.
'1ontn:u,l
Pchsson
et
Boursau
CllOISIC
C ;v
&gt;
.,
pp
8
M D CCC\11 2 vol in-12, xuv-4.( et X\ 111-3 43 .

K. -

· ·
'
. 1 3 M"• de Hautefort) se trouve nui. PP· 77· 111 du
La L,1/re de ~(.tthicu de }lontrcu, ( ·
o-6l de cc même tome li.
tome 11. \"oir aussi une autre lettre à u mèmc aux PP· 5

e Portugal et sur la côte d'Afrique,
L. - Voyage pittoresque~ Et1go;, -~1- Gide fils M. DCCC. XXYI, io-4,
dcTanger:\T.'.:tooan;parJ. ayor ... a, .
'
v-272 pp., grav.
La ùtlrt de Mathieu de }Iontreuil o.:.:upc les PP· 10-26.

M._ id ... par le
·v-272 pp., gra,•.

s,,n J.

Taylor ... P11ris; A · F. Lemaitre, 186o, io-4,

}ième édition que L; titre seul rêimprimé.
fuenterrabia -

San Seb.tsti:in -

.

1s13 de la Confercncu.

92. i661. Burgeard.

.
•
échevins conseil
Relation fidelle ~résentt!e à messi~u~: l;é;~~~:r~:~~-e;~~geard, ga~dieo du
et notables de la \"Ille de Dôle, pa
'1 f ·1 à Madrid auprès
couvent des R. P. Corddiers dc ?_ôlc, du ~oyage qu' a a~m ;,her le transdc Sa Majesté trt:S catholique Philip~ .ic, l an '. 66 t' pour
p
ort du Parlement prëtendu par Messieurs d1: B_"saoçon.
P M,muscrit du x1x• siècle. 8 fT. (fübliothèque de Saltns, 8S)-

D. -(?)id ... id ... (011 peut-ilre sous le tilre de Voyage historique et galant?).
s. 1., 1680, in-12.
E. - id .. , id ... Utrtcbt : A11loi11e Schouten, 1699.
F. - Les Œwres de Monsieur de Montrevil. Paris : Charles de Sercy ou
Louis Billa.itte ou Guillaume de Lvy11e, M. DC. LXVI, in-12, 6 If. n. ch.-629 pp.

93. 1 66 3 (?). Desiderio del Final.

,

.

\'i:ige de la famosa villa de Madrid, conc Je ~hilipo lV. cl Grand:~ '.,~~~
Rey de las Espafias, y Empcrador de las lndias, a la c1vdad Je Roma, be •

�s

cvlo
Sucessor de . p c dro, y T·c:atro g1onoso
.
. .del
d \'ice-Christo,
E . .
de Purpuras
s;1gra ~s . .:.scnv1alo Don Desiderio del Fin3I, Expcrto Cau.tllcr p·.
'•·
Para_ d1re~cio11
ioJs \l. RR. llijos del Serafin llagado,'com·ocad:s :-u~o~;~~
br_ac1on del Cap11ulo Gencral en la misma Ciudad de Roma D•·dic•s, \1 G
n·1do l
B ·
d
· ~ " c.: ~
oucr• : uan autist:i c Aniezqueta. Con lict::ncia. E11 M,1drid . P()r D
Gama Morrds (r664), in-16, 8 ff. n. ch.-46 If.
,
o111i11go

~

Simple itinéraire. Au f , vc so . Ca • 1 II B
.
desde Madrid a Rom" __: ~'•dnr'd . Alp1'.''1?
.1 Jreue dircccion de las jomaJ~~ que ay
· - "'
"a a - a unqu
M'
1R
- Fuencalicmc - Arcos - ,\ri7.a - Calata •ud 1 F era irv. e
lo :- Sigücnza
Osera - V
d S·
L .
.
J
e rcsno - 13 Mucla - l.tr:igoz:i _
.
enta e Jnl.1 uc,a - Bu1araloz - Gndasnos _ F
.
pu1g - Hospitalctc - lgualada - :\fanorcll - 13lrcelona - ,:":~-:- L~nd\ -1 l!clllas :Mallorquinas - Geron 3 - ,,_,s,ara
o .
an e 0111 - Hostalnovo - San !,fartln. -

94. 1664 (?) Robert d'Alcide de Bonnecase.

uA. )- Relation de Madrid, ov Rcmarq,·cs svr
(spire.
A Cologne M.DC.LXV, in-16, 47 pp.

les mœvrs de ses habitans.

B. - Relation de Madrid, 29 pp. n. ch.
da11S 1,: ~oyag_e d'Espagne (d'Antoine de Brund). s. l. 1666,
C. - id.·. 1d ... 1666 (83 D).
D. -

77

BlBLIOGRAPHŒ DES \'OYAGES

R. fOULCHÎ:-DELBOSC

pet. in-12 (83 C)
.

Relation de Madrid, pp. 1 _ 2 _1.

da1Is le Voyage d'Espagne (d'Antoine de Brunel). A Colog,u, Clx'\.· Pian
Marltilll, 1666, pet. in-r 2 (8 3 E).

E. - Relation de Madrid, pp. 1• 25 .
dans le Voyage d'Espagne (d'Antoine de Brunel). A Cologne, CIJL'z. Pierre
Marteau, 1667, pet. in-12 (8J F).

Roynl Scxiel,v. at tb,· lldl i11 S&lt;-1'1111l's Çlmrcb-Jard, 1673, in-8, 7 ff. n. ch.-499 pp.
I.e voy.1ge de Willoughby se tmuve aux pp. 466-,199.

B. - Tr.1\'els through the Low-Countries, Germany, lt:ily and France, ...
bythe late Reverend :mJ Lcarned Mr John Ray. F. R. S. To which is :idded,
An Account of the Travcls of Francis Willughby, Esq; Through gre,1t Part of
Spain. The second edition. Corrected and Improv'd, and adorn'd with copperplatcs. London:]. Waltbot, D. Jfid,::i11/(r .•. 1738, 2 vol. in-8, 1v-.p8-120 et
vm-489-44 pp.
Gravures dans le tome 1. Le titre du tome II diff~re légèrement du titre du tome 1. Le
voyage de Willoughby occupe les pp. 399-.pS Ju tome I.

C. - The Travcls of Francis Willoughby, Esq; through the Kingdom of
Sp:1in; with Obser,•ations on the Climate :1nd Soil. as well as Produce of the
Country; Accounts of 11:1tural Curiosities, rcn1arkable Inscriptions, principal
ConunoùiticsanJ Manufactures, and of th&lt;: Tcmpcr, Gcnius and Customs of
the Spanish . 'ation. lnter;persed with some Remarks by another Hand.
tl : Travels through Portugal ;1nd Spain, with a distinct Description of the
principal Citics in both Kingdoms; p:micularly, Lisbon, Coimbra, Porto, anù
Braga, in the former; ~bdrid, ValentiJ, Alicant &amp;c. in the latter: ·with a
curious and correct Detail of the Curiositit:s in the Escuri:11, and with a succint
Description of the othcr Royal Palaces of thcir Catholick M:ijesties. Br an
English Gentleman.

Se

•

pp. 69,1-7of ri 7of·ï1./

tom~ Il dt · John H:irris. Navigantium atquc ltiner.irium Bibliotheca : or, A Con,ph:at Collection o,
Voyages and Tra,els .... 't•w carefully Reviscd ... Lo11do11, 1748, 2 vol. in-fol.,
xv-984 et 1056 pp.
lrom'tlll a11x

La premiëre édition Je John Harris parue à Londres en 170s (2 vol. in-fol.) ne

,ontient ras k voyage de Willoughby.

D. -

id ... id ... da11s la 3• Mitio11 dt John Harris. Lo11&lt;lo11, 1764,

fol. xn-984 &lt;:t 10;6 pp.

95 1664. Francis Willoughby.
ne A.h- Observations topographical, moral, &amp; physiological; made in a joury t rough part of the Low-Countries, Gcnnany, Italv and France . with a
;3ta'.opgue of Plants ~ot ~ativc of Englaad, found Spo~tancously !!T&lt;;,\;ng in
iosc arts, . and their V1rtues · Bv
"' Society
Wh,
- J0 lm Ray, Fe Il ow of the Royal
creunto is added A brief Account of Francis Willughbv Esq·. -, . V
•
through a gr •,u part f S . L ,
,
, us oyagc
~
o pam. 01111011 : Prill(&lt;'d for Joh11 :\farly11, Prit1llr lo 111'

d11

2

vol. in'

ltinl-rairc (d'après B) : RoS2s - figucr:is - TortO!&lt;:l - Valeucfa - GanJü - Alicante - 0rihuda - Murci:i - Caravaca - Uuesca - GuaJ.ix -Gr,mada - Sevilb Carmona - Cl&gt;rdoba - Toledo -- :\hJriJ - Burgos - P.,ncorbo - Miranda - \ïtoria -

:\lonJragôn -

Tolosa - San Scbasril11.

96. 1662-1665. Alessandro Farnese.
A. - ltiner.irio fa sincero r.1cconto dd Vi:1ggio fauo D.tll' Alteu.a S..:reni:;;ima Del Signor l'rcncipe di Panna Alessandro Farnese Pcr la Francia,

�IL l'OULCHE·DELBOSC

BIBLIOGRA PHIF. DES \'OY AGES

fog~iltcrra, Olanda, Fiandra, e Spagne. Doue di prescntc vi cicnc il Posto di
~ap1tan Geaerale della Caualleria pcr Sua :\facsti Cattolka nell' Esercito
d Estre~adura co~tro Portugallo ... Descritto da Gioseppe Caste!Ji. Et consag~ato nll' 1mmorulità .de m~riti dell' .&lt;\ltezza Serenissima del Signor Prencipe
Pietro Famese. Ve11et111 : Pmtlli, 1666, in-4, 2o8 pp.
pp. 94-106 : Irun - Fuemerrabia - Sln Sebasti.in-Tolosa - Vitor,·•- ~t·
d d
B
~
. 1ran a e
ro- urg~s - Lerma - Somosierr.1 - :\fadrid
pp. 132-142 : Mndrid _ Talavera de Li Re1~a - Trujillo - :'.liajadas - l\lèrida - füdajoz _ los Santos _ Zafara
PP·. 1 43 (chiffrée par erreur Ht)-177 : fü·ora - Medellin - Toledo _ .Madrid _
~~ov1a - Valfadolid - Salamanca- Bldajoz - Valencia- Cacercs _ Borba- Villav1c1osa.

Eh

=

=

PP· 178-190 (Itinéraire de retour Je Castelli) : Guadalupe _
Peules -

Fuentiduciia -

Bclind16n -

Madrid _ Argand:i _
T
b' d 1 C:
orru 1a e
ampo - Honta•
San Clemen1c - la Rod:i _ la Gineta _

Tuanc6n

n:1ya - Osa, de fa \'ega - lklmonte Alb:icete - 'i cela - Monfortc - Alicante.

. B. :-- Paolo Arcioni. l'.inerario dove si leggeranno tutti li Regni, Provinc1e, Cmà, Terre e Castelli da me veduti in servizio del Sermo Sig. Princi e di
Panna Alessandro Famcse.
p
Codice PJl:ttino n• 1386, 90 ff.

97. 16??-1666. Richard Fanshaw (1608-1666).

A. -:- ~rigina_l letters of his Exccllency Sir Richnrd Fanshaw, during his
Embass1es 10 Spam and Portugal : which, togethcr with divers Letters and
Ans,,:ers from the Chie~ i:inisters of State of England, Spain and Ponugal,
contam the whole negouar1O0s of the Treaty of Peacc betweeo those Thrce
Crowos. l.ondo1i : A. Ro}Xr and R. Basset, W. Turner, 1702, io-8, 6 pp. n.
ch.-510 pp.

79

99. 1666-1667. Jacques Carel, sieur de Sainte-Garde (16 ??-1684 ?).
Mcmoires curieux en\·oyez de Madrid. Sur les fcstcs ou combats de taureaux. Sur le serment de fidelité qu'on pre5te solemnellcment aux successeurs
de la couronne d'Espagne. Sur le mariage de; Infantes. Sur les pro,·e1bes, les
mœurs, les maximes et le genie de la n:1tion espagnolle. Paris: Fred. Làmard,
16jO, in-12, 137 pp.
Aucun nom ne figure sur le livre, dont l'avrnt-propos du • librnire au le~1eur • est
ainsi conçu : • Quoy que l'on ait déja ,·en diverses relations du vopgc d'Esragne, je ne
• laisse pas de vous prescntcr icy d'autres p,rticularités du pays, S:tns craindre Je vous
1 fatiguer .. Au reste, si vous n·y voyez point le nom de l'autheur, il y a denx uisons
• pour ceb; l'une, qu'il n'a fait imp:-imer ces Mcmoircs que pour en donner des cxem• plaire~ l plusieurs personnes, qui luy en ont dcmJnde des copies penibles à fnire; et
• l'Jutrc, qu'il n'a p:is dessein de se prevaloir en public du soin qu'il a pris de faire ces
• rcnurquc-s, pour SOll utilité particulière et pour St.'S amis. En un mot, il a e1.crcé ave-:
1 assez J'estime l'tmploy ,le srcrrlairr d'mit a111b.1ssnile il/11slrt, d11ran/ pl11sieurs amries à
• .Madrid, pour n'avoir pas besoin que lïmprcssion de ses ecrits lny fuse de nouveaux
• honneurs. •
Cc secrètaire d'ambassade ne saurait ëtrc que Carel de Sainte-Garde. En effet, dans la
dissertation sur le génie des Esiugnols pour les lettres, est produit un extrait de la correspondance • du fameux Monsit:nr C ... , que j'ay en main •, dit l'anonyme. Or, cet
extrait répond exactement à divers passages des lettres adresséc'S par Chapelain à son correspondant ordinaire i )iaJrid, Carel de Sainte-Garde. (A. :'.\lorel-Fatio, Êludts sur l'Espagut. Première sèric. Deuxième èdition, pp. ;91-392.)
Jacques C'1rcl, sieur de S:iinte-Gude, avait accompagné il :\fodrid, en 1661, Georges
d'Aubusson de la Feuilbde, archevêque d'Embrun, envoyé comme a.mbu~deor cxiraorJin,ire à la cour d'Espagne.

_Les siK pages n. cb. contiennent une Pref,,ce et A short Acaiu11t of bis Exellmcy Si

Rkbard Fa,isbaw, and bis wrilittgs.

r

~-.-id .. .' id ... Lo11do11, 172-l, 2 vol. in-8, 3 ff. n.ch.-5 1o pp.etx-415 pp.
C:id1z -

Sev11la -

C6rJoba -

Madrid.

98. 1666-1667. Muret.
Lettres écrit.es de Madrid en t666 et 1667 par Muret, attaché à l'ambassade
de _Georges _d Aubusson, arche,·èque d'Embrun. Publiées par :i1. A. MorelFa110 ... Pam: Alpb. f&gt;itard, M.D.CCC.LXXIX, in-8, So pp.
lrun -

'l'olos.t -

Vitori., -

füiviesca -

Burgos - ~fadrid.

iOO. 1676. Dionigi de Carli.
A. - Il more trasportato in Vcnezia, ovvcro raconta de' costumi, nu c
rdigione Je' popoli dell' Afri:a, America, Asia ed Europa. R~;io : Prosper
Vtàrotli, 1672.
B. - Viaggio del Padrc Michael Angelo de Guattini d:i Reggio, et del
P. Dionigi de Carli da Piaccnza C.1pvcc:10i, Ilrcdicatori, &amp; Mis~ion:irij Apostolici
nd Regno del Congo. Dcscritto p.:r lettcre cominuatc fino alla monc, Jal Porto
Ji Gcnoua alla Citta Ji Lo.mda da! sudctto P. Guattini al suo dilcttiss. Padre

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC

80

in Reggio. Con vna fedelc narratiua dclli Paesi del Congo del detto P. Dionigi,
&amp; col suo ritomo in Italia. In Balogna, P,-r GioStjfo Lo,,gbi, 1674, in-12, JO ff.
n. ch.-274 pp.
C. - id ... id ... Bologna, 1678, in-12.
D. -id ... id ... 111 Vmttia, Pmso luppo Prodoâmo, M.DC.LXXIX,

11

ff.

n. ch.-274 pp.
E. - id . . . id ... 1680, in-8.
F. - id ... id.,.Bassa1101687, in-4. _
TRAm;CTIONS FRANÇAISES :

G. - Relation cvricuse et nouvelle d'un voyage de Congo. Fait és annt'..-cs
1666. &amp; 1667. Par les RR. PP. Michel Ange de G.ittinc, &amp; Denys de Carli de
Plaisance, Capucins &amp; Missionaires Apostoliques audit Royaume de Congo.
Lyo11; Thomas Amatûry, M.DC.LXXX, in-12, 5 ff. n. ch.-296 PP·
B. - Une /raJ11ctio11 française du t'O_vage d, Carli se trouve aux pp. 9r-268 du
tomt V dt la Relation historique de l'Éthiopie occidentale .. traduite de l'italien
du p. Cavazzi, &amp; augmentée ... par le R. P. J. B. Labat de l"Ordre des Frcrcs
Prêcheurs. Paris: Charks-],•a11 Baptiste Delespi11e, M. DCC.XXXII, in-12.
TRADUCTIONS ALLEMANDES:

J. -

Traduction faite sur la traduction française G par Lorenz Kronigcr •

Augspurg, 1693, in-4.
K. -Traduction abrégée faite sur la traduction anglaise abrégée M; se
trouve a1u: pp. 5J 1 et miv. du tome [V der Allgemeiner Historie der Reisen.
TRADUCTIOSS ANGLAISES :

L. -A curious and exact Account of a Yoyage to Congo in the Y.:ars
1666 and 1667.
Se tro11ve awc pp. 6rJ-650 du tome I de Churchill's Collection of Voyages
and Travds. L0tulo11, 1704, in-fol.
M. - Traduction abrégée. Se trouve aux pp. I 4;-166 d11 tome Ill de Astley's
New general Collection of Voyages and Travcls, 1746, in-4.
Le p. de Guattini mourut au Congo; son ~omp:ignon le P. Dionigi Je C.uli, en revenant en Europe, passa par Lisboa - Ctdiz - Santiago de Compostela - Scvilla - Côrdoba _ Granad., - AntcqncTJ - :-Illaga - Cnugcna - \lur,ia - AticJnte - Tor•
to53 -

Bar,clona -

G&lt;:rona -

Figucras.

81

IOI. 1668 (?). Anonyme.
Lettres galantes et de voyages, dans lesquelles on décrit les ma:urs, les
coustumes et les intérests d'Italie, de Hongrie, d'Allemagne, de Suisse, de
Hollande, Je Flandre, d'Espagne et d'Angleterre. Paris : Loyson, 1670, 1671 ou
1672, in-12.

102. 1669 (?). D. Lafti.
D. Laffi. Viaggio in Ponente a S. Giacomo di Galitia c Finis Terre, per
Francia e Spagna. Bol"f11a, 1673, in-12.

. 103. 166cJ-1670. Jean Bérauld, sieur de Gourville (1625-1703).
Voir Léon Lcccstrc. La mission de: Gourville en Espagne. Revu, du •11ustions bislorif■u, juillet 1892.

A. - Mémoires de Monsieur de Gourville concernant les affaires auxquels
il a été employé par la cour, depuis 1642 jusqu'en 1698. Paris : Etienne Ga11"""'• 1724, 2 vol. in-18, 333 et 338 pp.
D'après l'A11is de l'édition B, l'éditc:ur serait l'abbé Foucher, parent de Gourville.

B. - Mémoires de Monsieur de Gourville, conseiller d'Etat, Concernant
les Affaires auxquelles il a été ·employé par la Cour, depuis 1642, jusqu'en
1698. Atnsterdam et Paris; Le Cltrc, Barois l'ainr', 1782, 2 vol. in-12, xxxn-3 18
et 358 pp.
6lition &amp;ite par une demoiselle de Bussicre (?).

C, -Mémoires de J. H. de Gourville, conseiller d'Etat, concernant les
affaires auxquelles il a été employé par la cour, depuis 1fup jusqu'en 1698.
. Se trouvent aux pp. 179-5 J7 d11 tome Lll de Collection des Mémoires relatifs à
l'histoire de France, depuis l'av.:ncmcnt de Henri IV jusqu'à la paix de Paris
conclue en 1763; ... par Messieurs A. Pctitot et Monmcrqué. Paris: l-011ca11lt,
1826, in-8, 538 pp.

D. - Mémoires de Jean Hérault de Goun·ille, conseiller d'f:tat, concernant
les affaires auxquelles il a lté employé par la cour, depuis 16.tz jusqu'en
1698.

Se tro11vt11t a11x pp. 487-593 de Nouvelle collection des Mémoires pour servir
à l'histoire de France, depuis le

xmc sii:clc jusqu'à la fin du xvm•; ... par

�82

MM. Michaud ... et Poujaulat. Troisième série, tome cinquième. Paris : chez.
l'éditeur du commentaire analytique du code civil, 1838, in-4, 593 pp.
E. - Mémoires de Gourville publiés pour la Société de !'Histoire de
France par Léon Lecestre. Paris : Librairie Renouard, H. Laurens successeur,
1894-1895, 2 vol. in-8.
pp. 67-II6 du tom.e II de B et407-432 de C: Maddd -

83

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC

.
d C
- Zafra - Fueute del Maestre - Solana - Talavera
Monesteno - Fuente e autos
,
.
ail a - Lis- Badajoz _ Elvas _ Estremoz _ Arraiollos - Montem6r - Aldeta G . eg
a
boa_ Belem _ Merida. _ Miranditla -Ahuoharin - Trujillo - Jar_a.1ce1_0 - Alm ·
raz - Calzada de Oropesa - Talavera de la Reina - Guiüera - Valde1gles1as - Paresa
-

Guadillamonte -

Madrid.

Pamplona.

i05 1 672. A. Jouvin.
Le ~oyageur d'Europe, ou sont les voyages de Fr~nce, d'Italie et de Maltl:e~
d'Espagne et de Portugal. .. Par Monsieur A. Jouvm, de Rochefort. Pans .
Denys Thierry, 1672, 8 vol. in-12.
L'auteur du voyage anonyme ci-dessous ne peut être qu' un nommé Martin, apothicaire du grand Condé, que Gourville avait emmené en Espagne pour lui servir de médecin (Léon Lecestre, L~ mission de Gourville en Espagne. Revue des questions bis toriques,
juillet 1892).

A. - Voyages faits en divers temps en Espagne, en Portugal, en Allemagne, en France, et ailleurs, Par Monsieur M"***, Amsterdam : George Gallet,
1699, in-12, 3 ff. n. ch.-295 pp., front. gr., gravures hors texte.
B. - id .•. id ..• Amsterdam : George Gallet, 1700, in-12, 3 ff. n. ch.295 pp., front. gr., gravures hors texte. (Même édition que A, titre seul réimprimé.)
Espagne (1669-1670) , pp. r-164: Irùn- Hernani - A1egrla - Villafranca - Villa•
real - Ouate - Mondrag6n - Escurfacha - Salinas - Vitoria - Barbanz6n - Miranda
- Pancorbo - Briviesca - Quintanapalla - Burgos - Lerma - Aranda de Duero
- Unrubia - Boseguillas - Somosierra - Buitrago - Cavanillas - San Agustiu Alcovendas - Madrid - el Escorial - Madrid - Torrej6n - Aliml:l - Marchamalo Jonquera - Jadaraque. - Robolloza - Barona - Almenar - Almazan - Portoagrada
- Santronillo - Cabreta - Marsilla - Olita - Tafalla - Pamplona - Ostiche Erisondo - Portomaya (ou Maya) - Aiioa,
p. 165 : Voyage de Madrid à Lisbonne. Commence ainsi : A prés avoir fait quelque
sèjonr à Madrid, je commençai de m'ennuyer, &amp; il ne sera pas mal aisé de se le persuader, si l'on considère l'àntipathie naturelle qu'il y a entre la nation Espagnole &amp; la nôtre;
si j'avois pu accompagner deux Gentils-hommes de mes amis, qui alloient voir le Portugal,
je l'aurois fait volontiers, mais la bienséance ne me le permettant pas, j'allai les conduire quelques lieües, &amp; les priai, comme les connoissant exacts &amp; curieux de me faire
des mémoires de ce qu'ils trouveroient digne de remarque pour me les communiquer &amp;
les joindre aux miens, de sorte que repassant a Madrid, oû j'étois encore, ils me donnérent ce que l'on va voir dans la suite de ce discours.
Portugal (1670), pp.165-197: Madrid-Toledo - Malag6n -Ciudad Real - Alma•
gro - Elivio - Tetica - Musuela - Campillo - Granada - Alcali la Real - Baena
- Castro del Rio-C6rdoba- Ècija - Sevilla - las Cabezas- Jerez - Cadiz- Puerto
de Santa Maria - Sevilla - Alcali del Rio - Castilblanco - Almaden - Realejo -

.

Le tomer seul a un titre indiquant le lieu, le nom du libraire et la date. Titre du
tome II: Le voyageur d'Europe, ou sont te voyage d'Espagne et de P;rtu.gal &amp; le _voyage
des Pays-Bas. Tome second. 343 pp., ca.rte. Contrairement à ce qu i~_d1que le ~1tr~, le
volume est consacré en entier à l'Espagne et au Portugal. Les 70 pre1meres_ PP: decnvent
l'itinéraire de Paris à Bayonne; tes pp. J29·34l sont occupées par un Petit dialogue ~es
lallgues française et espagnole.
.
.
C'est un voyage factice ou \'011 décrit l'ensemble des villes de la Pénmsule.

i06. 1676-1677- Johann Limberg.
· ·
té de Waldeck : il est
Limberg était vraisemblablement né à Rho d en d ans 1a pnncipau
quelquefois appelé par les bibliographes von Rhoden ou von Roden.

Denkwürdicre Reisebeschreibung durch Teutschland, Italien, Spanien, Portu•
gall, England~ Frankreich und Schweitz_, darinne~- nicht alleu'. -~ie v?rnehmsten Stiidte sondern auch die merkwürd1gsten Schatze und Rantaten, m denen
Kirchen, K.1ostern, Kunstkammern, Zeughàusern und Gàrten,etc._.., in oftentlichen Druck gegeben durch Johann Limberg. Leipzig : ]os. CJmst. Wohlfart,
1690, in-12, 1068 pp.
Santiago de Compostela -

Lisboa.

i07. i6n. Charles d'Autr_iche (Charles Il roi d'Espagne, 1661-1700).
Viage del Rey nuestro sefi.or D. Carlos II. al Reyno de Aragon. En trad a de
Su Magestad en Zaragoça, Iuramento solemne de los Fueros, y princip\o de ~as
Cortes Generales del mismo Reyno, el Aûo M. DC. LXXVII. En relac1on diaria. Escrita por Don Francisco Fabro Bremundan, del Consejo d~ Su Magestad, su Secretario, Interprete de la Lengua Latina, en
Secretana de Estado
de el Norte : y dedicada a Su Magestad por mano del Senor Marques de Cana-

l:

,.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. l'OULCHÉ-DELBOSC

HO. 1679. Marie-Catherine d' Aulnoy, née Le Jumel de Berneville

les, .... En .\faàrid: E11 /4 I111pm1/a de Villa-Diego, Impmsor Je Su .\lagrJlaJ,

(1650-1 i05)-

Aiio M.DC.LXXX, in-4, 30-160 pp.

A. - Relation du voyage d'Espagne. Paris: Claude B,1rbin, M.DC.XCI,
3 vol. in-12, 8 ff. prél. n. ch.-336, 343 et 419 pp.

I.e fau,Hitre consiste en une gravure qui occupe 11:,utc 1~ p:tgc : elle représente une
renommée tenant deux trompeucs.
!-fadrid - Altala - Guad:ù.ijara - Torija - Grajancjos - Torrcmocha - Akolea
- Mar:mch6n - T3rt:medo - Tortuem - Uscd- Daroca - Mainu - C:trinena Muel - Santa Fe - Zaragoza - Alag6n - Mall~n - Tar.izona - Agred3 - Almenar
- Almaz:in - Atienza - Jadraque- Yunquera - Me.:o - Madrid.

Le Prit-ikg, commence ainsi : Par Grace &amp; Pri,·ilege Ju Roy, donnè ~ Paris le
29.Mars 1691, signé par le Royen son Conseil, GAMAU. Il est permis ;i Madame de Bu••
Du de faire imprimer, vendre &amp; debiter par tel Imprimeur &amp; Libr:iirc qu'elle \'OUdra
choisir, La &amp;latü,n ,l"un f'"Jag, ,r E.&lt;pag11r, .• ,

.

B. - id .. id ... La Haye, 1691, 3 ,·ol. in-12.
C. - id ... id ... La Hay(, 1691, 3 vol. in-12.
D. - id ... id ... Troisième Edition. La Hay~
Hmry van 811ld.n11,
M.DC. XCIII, 3 vol.in-u, 184, 176 et 228 pp.
E. - id ... id •.. Paris, 1697, 3 vol. in-12.
F. - id •.. id •. ,"Paris: Vmve ClaudeBarbi11, M.DC.XCIX, 3 vol. in-12,
8 ff. pré!. n. ch.-3 36, 343 et 419 pp.

i08. 1678 (?). Pedro Cubero Sebastian.
Brevc rclacion de la Peregrin:icion que ha hccho de l:1 m:iyor P:irtc del Munda
Don Pcdro Cubero Sebastian, Prcdicador Apost6lico dd Asi:1, natural del
Reyna de Arogon; con las casas mas singularcs que le han sucedido, y ,·isto,
cotre tan barbaras Naciones, su Religion. Ritos, Ccrcmoni:is, y otr~ casas
memorablcs y curiosas que ha podido inquirir; con el ,·iage por tierra, dcsdc
Esp:iii:i, hasta las Indias Orientales. Escrita por el mismo Don Pedro Cubera
Sebastian, Dirigida al Rey N. S. D. Carlos Scgundo. Madrid : ]11a11 Garcia

Réimpr.:ssion à pen près ligne par ligne de l'édition A.

G. - id, •. id ... La Haye: Hmry i•,w B11lderm, 1705, 3 vol. in-12.
B. - id .•• id ... La Haye, 1712, 3 vol. in-12.

lufa11ço11, 168o, in-4, 10 ff. prél.-36o pp.

i09. 1679. Marie-Louise d'Orléans (1662-1689, première femme de
Charles II roi d'Espagne).
A. - Relacion diaria, y cierta dondc se da noticia del magnifico, y rcal
Aparato con que se cxecut6 cl Viage a lruu dc la Real Familia de la Reyn:1
nuestra Seôora Dona Maria Lvys:i. de Barbon. Rcficrcse la graodeza, y ostcntacion con que salieron los E.-.celentissimos seôorcs Marqués de Vclad:i y
Astorga, su Mayordomo Mayor; y Duquesa di:: Terra-No\',\, Caman:ra Mayor,
el dia 26 de Scùembrc deste prescntc ,tiio dé 1679. Y assimhmo el vistoso
sequito con que siguio la misma jornada el Excdentissimo seiior Duquc de
Ossuna, Cavallerizo Mayor de su j\fagcstad Catolica el dia quatro de Octubre
de dicho ano. (ii la fin :) Con licencia : En Zarago'{a, Aiio 1679, in-fol.,
2

ff.
B. -

TRADt:CTJONS ANGLA1Sf'5 :

Voyage de la reine d'Espagne de Paris à Madrid, p,tr de Prechac.

Paris, 1680 ou 1681, 2 vol. in-12.
C. - Nouvelle relation de la m:ignifiquc et royale entrée, qui a esté faite

à

Madrid, par Marie-Louise de Bourbon, reine des Espagnes; avec les devises d,e
chaque royaume ... traduite d'espagnol ca français. Paris : A Clxmq,uux, 168o,
in-4.

J. - Relation du voyage d'Espagne. Contenant Une description exacte du
Pais, des Meurs, des Coutumes, des H:ibitans, Privilegies Inquisition, fait&lt;! (sic)
des Taureaux, Fontaines Extraordinaires, Montagne de Sel, Habillemens des
Espagnols &amp; des Esp.ignolles, Philippe IV. Roi d'Espagne ce qui lui arri,·e à
l'égard d'une D:ime qu'il aimoit, &amp; plusieurs autres Particularités,&amp;. La Hay.::
Jacob van Ellinkl111yst11, 1715, 3 vol. in-12, 18.~, 176 et 228 pp.-6 ff. n. ch. d&lt;!
Table des Maticrcs.
K. - Relation du voyage d'Espagne. Amslerdam, t716, 3 vol. in-12.
L. - id ... id ... Lorulrestt Paris, Iï74, 3 vol. in-12.
Il . - fa cour et la ville de Madrid vers la fin du xv11• siècle. Relation
du voyage d'Espagne par la Comtesse d'Aulnoy. Édition nouvelle, revue et
annotée p:ir Mm• B. Carey. Paris : E. P/011 et Ci•, 1874, in-8, 1v-568 pp.
N. - The Lldy's Travcls into Spain. Describing The Devotions, Nunnerics, Humour, Customs, Laws, Mifüia, Tradc, Dict, and Recrc,1tions of that
People, in s.:,·eral Lcttcrs. lntem1ix'd with Great Variety of Modem Adventures, and surprising A.:ciJents : Being the Truest and Best Rcmarl.s Extant,
on that Court and Country. Lon.ion : Sold by //,e Book.el/ers of Lo11do11 and
Westminster, s. d. (1691 ?), pet. in-4, 142 pp. à 2 col.
Rn,,,

~ig••·

�86

O. - The lngeuious and Divertiag Lettcrs of the Lady-Tra.vels iato Spain.
Describing The Devotions, Nunnerics, Humours, Customs, L:l',i.·s, Militia,
Trade, Dict, aoJ Recreations or th:11 People. lntennixt with Great Varicty of
Modern Advi:ntures, and Surprising Accidents : being the Truest and Best
Rem:irks Extant on that Court and Country. The Second Edition. Lc11don:
Sa11111el Crouch, 1692, 3 parties en r vol. in- 12, 1..19, 162 et 228 pp.
P. - The Third Edition.
Q. - id. . . id ... The Founh Edition Corrected. In Three Parts Complcat (sic). Lc11don : Sa11111tl Cro11d1, 1697, in-8, 288 pp.
R. -The Fifth Edition.
S. - The Sixth Edition .
T. - The ingenious Lc.·tters of The Lady's - Travcls into Spain : Gh•ing
An Account of Devotions, Nunnerics, Humour, Customs, Laws, Militia,
Trade, Dyet, and Rccrcation of the Spaniards : beiog the truest and best
Rcmarks extant of tbat Court and Country. With An Additional Lctter concerning the State of Spain in the year tjOO,
S( lro11ve aux pp. 733-762 du tome JI de John Harris : Navigantium atquc
ltinerarium Bibliothec:1 : or, A Complcat Collection of Voyages and Travels ...
Lo11don, 1705, 2 vol. in-fol.
U. - id ... id ... The Se,·cnth Edition. With the Addition of a Let ter of
the State of Spain, :is it was in the year 1700. By an Eng!isb Gentleman.
Lo11do11: Samuel Croud,, 17o8, in-8, 296 pp.
V. - lngcnious and diverting letters of a l:idy's travels into Spain. The
eighth edition. \Vith the addition of a letter of the statc of Spain in 1700. By
an Eogfüh Gentlem;1n. ln Tbree Parts. London: D. BrlYl('llt, A. Btll, /. Darb_1•,
A. Betteswortb, J. Pm1ber/011, C. Rit•i11glo11, ]. Hooke, T. Cnx, J. Bntl,y and
E. SJll/(&gt;11, 1717, in-8, 296 pp.
X. - id . .. id ... The Ninth Edition. Lo11do11 1 1722, 2 ,·ol. in-8.
Y. - id ... id... The Tenth Edition. ln Two Volumes. Lo11do11
]. J. a11d P. K11apto11, D. Midwinter, A. Bttttswortb and C. Hilrb, ]. Pe111berton,
R. TVar1 1 C. Ritri11[to11, F. Clay, J. BalleJ a11.l J. Wood, A. Wa,·d, T. Lc11g,na11
a11d R. Htlt, 173;-1736, 2 vol. in-12 1 323 et 296 pp.
Z. - Travels through Spain : or, A Description of the Customs, Manners, Dcvotion, Trade, Discipline, L.,ws, &amp;c. of the Spaniards : ... ln faruiliar
lctters. Translated from the Fr..:nch ofMadam - .Lo11do11; T. Gard11tr, 1740,
in-8, 2 If. n. ch.-127 pp.
AA. - A Bricf Account of Sp:iin : with a general view of the Nature and
Manncrs of the Sp:iniards. Bcing A Collection of several Curious Particulars
relating to tlut People. In Four Lctters. Lo11&lt;io11 : 'l'. Gardmr, 1740, in-8,
12 7 PP·

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

Mœe édition que la précédente (Z) sous nn titre différent.

AB. - The Lady's Tm·els into Spain, or, a gcnui11c relation ol the
Religion, Laws, Commerce, Customs, and Manni:rs of that Country. Written by
the Countess of Danois, in a Series of Lctters to a Friend at Paris. A new
edition, lmproved. To which is addcd, A Description of the present King of
Spain, his Manner of living; the Characters of bis Ministers, and other
Officers of the Court of Spain, &amp;c. \Vith Instructions how to travel in Spain, and
an accurate Account ol the Roads of that Country. Lo11do1i : T . Da11ies.
Paris: Barrois leje111u 1 MDCCLXXlV, 2 vol. in-12, x11-;,8 et 329 pp.
Les trois appendices placés au1. pp, 285-p9 du tome II sont des extraits du voyage de
Bamti.

AC . - id .•. id ... Lomio11, 178o.
AD . - id ... id ... àa11s J. Harris's Compleat Collection of Voyages and
T ravels, to,,u Il,pp. 733 ttsuiv.
TRADUCTIONS ALLE.MANDES :

il, - LtipzJg, 1695 ou 1696, 3 vol. in-8.
AF. - ùipzjg, 1723 .
AG. - Frau von Aunoi. Rcise durch Spanien an den Hof zu Madrit. Aus
dem Franz0sischcn übersetzt. Zur Kcnntniss des Zustandes und der Sitten von
Spanien im 17. Jahrhundl!rt. Nordl111usen : Nitz.scbt, 1782, 3 vol. in-12.
I.e traducteur (de AG) est Conrad Bottger.

AB . - Quelquts extraits dans le Deutschcs Museum de 1781.
lJ . - Qutlq,ir.s extraits &lt;ia11s Ausw:ihl kleiner Reiscn.
TIVJ&gt;UCTION HOLLANDAISE :

Al. . - Verbeterde Reize door Spanje (011 : Verhaal van de Reysen door
Spanje)door Mevrow D'Aunoy. UtrecJ1t 1 1705, in-4.
TRADUCTION ESPAGNOLE :

il. - Relaci6n que hizo de su via je por Espafia la scfiora Condesa d' Aulnoy en 1679. Primera v,:rsi6o castell:tna. Madrid : Tip. de Ma1111rl G. Henzdndt{, 1891, in-8, 264 pp. (Extrait d..: la Re11ista Co11/e111pord11ea).
San Sebastian - Vitoria - Burgos - Lcrm2 - Aranda de Ducro - Buitrago Madrid - el Escorial.

�88

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC

Hi. 1680. Claude Jordan, dit de Colombier.
Voyages historiques de rEurope. Paris, 1692-r703, 8 vol. in-12. Les deux
premiers cbez. Michel Brunet, les six autres chez. Nicolas Le Gras.
Tome II. Qui comprend tout ce qu'il y a de plus curieux en Espagne &amp; en
Portugal. 1693, 10 ff. n. ch.-267 pp. L'Epitre au Roy est signée Jordan.
Bien que rédigé sous la forme habituelle aux compilations de voyages, et bien que l'on
retrouve en maint endroit le souvenir d'autres relations, il n'est pas douteu_x que cert&lt;1ines obsetYations et remarques soient dues à Jordan en personne, qui, on lè sait, voyagea
pendant plusieurs années. Il nous dit àla page 254 du tome 11 : • J'étais a Lisbonne en
1680. »
Le tome I fut traduit en anglais et en flamand avant l'apparition du tome II, si l'on en
croit la préface du tome U; il y eut une seconde édition des tomes J et Il, d'après l' Avis
a11 lecteur du tome V.

, M'la&lt;1a _ Granada -

PP· 272-2 84 . a "
- Càdiz - EsTRECHO

C6rdoba -

Sevi!la -

Sanlucar de Barrameda

DE GIBJULTAR.

H5. 169o. Marie-Anne de Neubourg (1667-1740, seconde femme de
Cha~les Il roi d'Espagne).

H2-. 1682 (?). Adam Ebert (1653-1735).
Adam Ebert publia les deux éditions de ses voyages sous le pseudonyme de Aulus
Apronius.

A. - Auli Apronii Reisebeschreibung von Villafranca, durch Deutschland,
Bolland, England, Frankreich, Spanien und Italien. Villafranca (Fra11kfiwt a11
der Oder), 1723, in-8.
B. - Auli Apronii vermehrte Re:ise-Beschreibung von Franco Porto Der
Chur-Brandenburg Durch Teutschland, Holland undBraband, En gland, Franckrèich; von Dünkirchen an den gantzen Oceanischeo Frantzôsischen Strand
bis Bourdeaux; Nachmals durch Gvienne, Langvedoc und Provence, aus Catalonien wiederumb Ro1.1ssilon bis Lion ... Zur Freude der Welt und ewigen
Zeiten. Fra11co Porto (Frankfurt an der OdR,r), 1724, in-8, 5 if. prél.-293-352 pp.
pp. 27x-275 de B : Barcelona - Granada - Madrid tagena - Zaragoza - Salarnanca - V allàdolid.

Malta. Asalso, A Voyage to the Levant: A Description of ~nd~a, Egypt, the
Red-Sea, the Desarts of Arabia, Mount-Horeb, and Mount-S1.na1; the Coasts
of Palestine, Syria, and Asia-Minor; the Hellespont'. Propontts, :md _Const~tinople; the Isles of the Carpathian, Egean, and Io1?1~n Seas ..Where1~, The1r
present State, Interest, Customs, Manners, and Rehg10n; their .L~arn1ng, and
Learued Men; with the most celebrated Pieces of Sculpture,. Pal.lltmg, &amp;c. are
more accurately set forth, than bath hitherto been done. W1th an Account_ of
divers sorts ofShell-like Bodies found at great distances from the Seas; Wlth
Remarks thereon, in way to discover their Original. And what else occurr'd
Remarkable in Thirteen Years Travels. Illustrated with divers Figures. By
El. Veryard M. D. Londori : S. Smitb and B. Waljord, 1701, in-fol., 360 PP·

Malaga -

Alicante -

Car-

Journal du Voyage de la Rei.ne Depuis Neubourg jusqu'à Madrid. Bruxelles:

jea,i Leonard, MDCXCI, in-8, 6 ff. n. ch.-13 l pp.
Cet ouvrage est généralement attribue parles bibliograpbes à sou ,éditeur Jean Leonard,
qui a signé l'Epltre au marquis de Gastafiaga placée en tête.
pp. 90-131 : Mugardos - Betanços- la Coruiia- Santiago de Compostela - Lugo
- Cebreros - Villafranca -Astorga- Villapando - Rioseco - Villanubla- Valladolid- Valdestillas- Oimedo - Martin Mufioz - Villacastin - el Escorial -Madrid.

H6. 1690-1691. Un ambassadeur marocain.

a

A. - Viaje â Espaûa de un Embajador enviado por Muley Ismael Car-·
los Il, y observadones que hace en todo la que viô. Viaje hecho por los afios
1680

a 1682.

Manuscrit. (Biblioteca Naciona! de Madrid, Gg. 192). La date indiquée dans le titre

ci-dessus e~t erronée.

H3. 1685 (?). Bergeron.
Voyage d'Espagne par Bergeron, 1690, in-8.

B. C. -

U4. 1686. Ellis Veryard.
An Account of divers Choice Remarks, as well Geographical as Historical,
Political, Mathematical, Physical and Moral; Taken in a Journey tbrough the
Low-Countries, France, ltaly, and Part ot;_Spain; with the Isles of Sicily and

Récit du même voyage.

Manuscrit. (Bibliothèque de M. de Gayangos, à Madrid). Serait une copie de A(?).

Récit du même voyage.

Manuscrit. (Bibliotheca Nacional de Lisbonne)(?).

D. - Relation d'une ambassade marocaine en Espagne sous le règne de
Charles U.

�BIBLIOGRAPHIE DES \'OY.\GES

R. FOULCHE-DELBOSC
Manus,;rit, Sa ff. 212 X 146 millim. Écriture barbaresque. (Biblio1hèque de Rouen,
Manuscrits orientau:s:, n• 62).
TRADUCTION FRANÇAJSE :

E. - Une ambassade musulmane en Espagne au xvn• siècle. Extrait d'une
relation de l'ambassadeur, traduit par M. Sauvaire, membre de la classe des
Sciences. Lu à la séance du 19 mai 188r. in-8, 12 pp.{Extrait des publications
del' Académie de Marseille).
F. - Voyage en Espagne d'un ambassadeur marocain (1690-1691) traduit
de l'arabe par H. Sauvair~ ... Paris: Ernest uroux, 1884, in-16, 25:2 pp. (Bibliolbtq11e orie11/ale tlz_é-uiric111u, tome 38).
Gibnhar -Tarifa - Ciidiz - Jerez - Lebrija - Utrcra - Marcbena - &amp;ija C6rdoba - el C:irpio - Andujlr- Llnlres -Torre Juan Abad-So,alana -Almem•
brilla - }hnzanarcs - Mora - Getafe - Madrid - el Escorial - Toledo.

U7. 1693-1695. William Bromley(1664-1732).

A. - Severa! ye:l.rs Travels through Portugal, Spain, Italy, Germany,
Prussia, Sweden, Denmark and the United Provinces. Performed by a Gentleman. London: .A. Roper, R. Bassel, W. T11rnu, 1702, in-8, vm-280 pp.
Le récit do voyage en Espagne et en Portugal o.:cupe les pp. ,-73.

B. - id ... id ... aux pp. 762-783 d1, tome II tù John Harris. Navigantium atque Itincrarium Bibliotheca ... Lo11do11, 1705, 2 vol. in-fol.
C. - U11 abrégé du ri.cil 1k Bromley jigrire dans la deuxihflt édilio11 d, John
Harris. Lo11do11, 1748, 2 vol. in-fol., sous le titre suivant (Tome Il, pp. 706714):
Travels through Portugal and Spain, with a distinct Description of the principal Cities in both Kingdoms; particularly, Lisbon, Coirubra, Porto, and
Braga, in the former; Madrid, Valentia, Alic:l.nt &amp;c in the latter : with a
curious and correct Detail of the Curiosities in the Escurial, and with a succint Description of the other Royal Palaces of their ûtholick Majesties. By an
English Gentleman.
D. - Le 111lme abrtgé dans la truisilme iditio11 de John Harris. Lo11do11, 176,~,
2 vol. in-fol.
Itinéraire (d'après A) : Lisboa - Coimbra - Aveiro - Pono - Guinw'les Braga- Viana - Camena - Valencia - Vigo - Pontevedra - Lisboa - Elvas Badajoz - Mérida - Trujillo - Toledo - Madrid - Alcill. de Henares - el Escorial
- Araujucz - Alicante.

US. 1694-1695. de la Hont.an (1666?-1710?).
A. - Dialogues de :,.{onsieur le Baron de la Hontan et d'un Sauvage, daiis
l' Amerique. Contenant une description exacte des mœurs &amp; des ,oùtumes de
ces Peuples S:1uvagcs. Avec les Yovagcs du mc'.!mc en Portugal &amp; en Danemarc, dans lesquels on trouve des particularitcz três curieuses, &amp; qu'on n'avoit
point e11core rernarqu~es. Le tout enrichi de Cartes &amp; de Figures. A Amsterdam, Chez. la Vmi·e de B1vtema11, tl se i•md A Lo11dres, Cli,·t David Mortier,
M.DCC.IV, in-12, q pp. n.ch.-222 pp.
B. - iJ ... id ... Ams/er,1&lt;1111, 1718.
C. - id ... id ... Amsterdam : clu, Ta Veui•e de Bode111a11, r728, in-12,
2 57

PP·

Cet ouvr..ge a été rèdigé p:ir Nicol:i.s Gueud~villc (ne vers t6ïO), L:i Srtite d11 Voy,,g,
dt l'.rlmeri'[U&lt; et les Xo11i•ra11x t'()yages da,u /'Amei·i'[11e seplmtrio,mle, p:irus Il La Haye en

170;, ont été ré!mprim,!s ensemble :

D.- Amsltrdam, 1728, 3 vol. in-12, cartes et figures.
E. - Amsterdam, 1731, 3 vol. in-12, canes et figures.
TRADUCTION ALLEMANDE

(libre) :

F. - de 13 Hont.ut. Neueste Rcisen nach Xordindien oder dem mitternachtischen America ausdem Franzôsischen von Lud. Fr. Vischer. 2'" AuAage
mit seiner Rcisc nach Portugal, Danemark und Spa11icn vcrmehrt. Iiamb11rg
1111d Lri/Y{ig, 1711, in-12, carte.
Le voy:igc en Ponugal et en Espagne ne figure pas ùans la prcmiere Mition de l:1 traduction allem.inde plrue i H.unburg et Leipzig en 1709, in-12.
TRADUCTION A~GLAl~E :

G. - New Voyages to North-America. Cont:iining:i.n Account of the se,•erall Nations of th.1t vast Continent; their Customs, Commerce, and Way of
Na\'igation upon the L-tkes and Rivers; the sever:il Attempts of the English
and French to dispossess one another; with the Reasons of the :\tiscarriage of
the former; and the various Adventures bctwecn the French, and the lroquese
Confedcratcs of Engh\nd, from 1683 to 1694. A Geographical Description
of Canada, and a Natural History of the Country, with Rcmarks upou their
Govcmmcnt, and the lutercst of the English and French in tbeir Commerce.
Also a Dialogue between the Author and a Gencral of the Savages, giving
a full View of the Religion and strange Opinions of those People : With an
Account of the Author's Retreat to Portugal and Dcnmark, auù bis Remarks
on those Courts. To which is added, A Dictionary of the Algonkine L:rnguage,
which is gem.:rally spokc in North-America. Illustrated with Twenty-three

�92

R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Maps and Cuts. Written in French By the Baron La Hontan, Lord Lieutenant
of the French Colony at Placentia in Newfoundland, at that time in England.
Done into English. The Secoud Edition. In Two Volumes. A great Part of
which never Printed in the Original. London : Printed for J. Osborn,
M.DCC.XXXV, 2 vol. in-8, 22 pp. n.ch.-280 et 304 pp.

Africa ; ... Revised by the Author; with tbe addition of two new cuts. Translated from the French. London : prinled for the Autbor; and sold by T. Woodward ... at1d C. Davis, 1723, 3 vol. in-4, 6 ff. 11.ch.-x-440 pp., 422-72 pp. et
2 ff. n.ch.-296 pp.-6 ff. n.ch.

La partie relative au Portugal et à l'Espagne se trouve aux pp. r8j-2r ~ et 27 0-288 du
tome IL
La Dédicace anglaise au duc de Devonshire est signée par La Hontan.

93 .

Cette traduction fut faite sur le manuscrit de l'auteur, auquel elle ne plut pas, paraît-il,
et fut publiée quatre ans avant le texte français.
Tome I, pp.

II2·II8

(de A) : Mah6n -

Gibraltar -

Lisboa.

Sur le second passage d'Aubry de la Motraye en Espagne, voir n• 129.

TRADUCTION HOLLANDAISE ;

H. -

La Haye, 1739,2 parties in-8.

pp. 129-164 (de C) : Vian na -

Porto - Coimbra -

i2i. 1690-1699. Alexander Stanhope.
Lisboa; pp. 242-25 7 : Zaragoza.

H9. 1693-1696 (?). Anonyme.
Zeer Gedenkwaardige en ~aaukeurige Historische Reis--Beschrijvinge, door
Vrankrijk, Spangie, Italien, Duitsland, Engeland, Holland, en Moscovien :
... Door een seer Naaukeurig en Voomaam Reisiger, welke sig in den lare
1693. 1694. 1695. 1696. daar heeft bevonden. Met schoone Kopere Platen
verciert. Leidm : Boudeiuyn Vari der Aa, 1700, in-4, rv-662-xx1v pp., frontispice
gravé, gravures hors texte.
pp. ror-~86 : Zeer Gedenkwaardige en Naaukeurige Historische Reis-Bescbrijvinge
door Spang,e ..... : Burgos - Toledo - Madrid - Aranjuez - el Escorial - Santiago
de Compostela - Oviedo - Bilbao - San Sebastian - Fuenterrabfa - Zaragoza_
Barcelona- Valencia - Alicante - Murcia - Cartagena - Granada - Sevilla _
C6rdoba - C.1diz - Gibraltar - Algeciras - Tarifa - MALLORCA _ MENORCA _
IBIZA - Lisboa - Puerto de Santa Marfa.
Aux pp. 170-186 il y a un itinéraire : Wegwijser der Reisigers, Of Beschrijving der
meest gebruykelijke Wegen, 0111 te Reysen door Spangie en Portugaal.

Spain under Charles the Second; or, Extracts from the correspondence of the
Hon. Alexander Stanhope, British Minister at Madrid. 1690-1699. From the
originals at Chevening. London : JolmMurray, 1840, in-8, 173 pp.
la Corufia -

M.1drid.

Dans ce volume se trouvent aussi, aux pp. 10-13, deux lettres de JamesStanhope,filsde
l'ambassadeur (datées,l'une, d'Alicante, 27 avril 1691, et l'autre, de Palma, 5 mai 1691);
à la p. 156 une lettre de Robert Godschall, consul anglais à Séville (datée de Séville,
13 février 1691) et, aux pp. 157-16o, une lettre du Rév. Samuel Terrick, aumônier de
l'ambassadeur (datée de Grenade, 10 mai 1695),

122. 1699. Giovanni Francesco Gemelli Careri.
A. - Giro del Mondo del Dottor D. Gia: Francesco Gemelli Careri. Parte
sesta contenente le cosc più ragguardevoli vedute nella Nuova Spagna. Ne/la
Stamperia di Giuseppe Roselli, 1700, in-8, r2 pp. n.ch.-486 pp.-IO pp. n.ch.
Imprimé à Venise, ce que la page du titre n'indique pas. La préface est datée de
• Napoli n di 24 di Febbrajo 1700 ».
C:idiz -

Scvilla -

Madrid - Pamplona.

i20. 1697. Aubry de la Motraye (1674-1743).
A. - Voyages du Sr A. de la Motraye, en Europe, Asie &amp; Afrique. Où
l'on trouve une grande variété de Recherches geographiques, Historiques &amp;
Politiques, sur l'Italie, la Grece ... La Haye : T. Johnson &amp; J. Van Ouren, 1727,
2 vol. pet. in-4, 7 ff. n. ch.-472-23 pp. et 4 ff. n. ch.-496-39 pp., cartes,
plans, gravures.
TRADUCTION ANGLAISE

B. - A. de la Motraye's Travels through Europe, Asia, and into Part of

B. - Giro de Mondo del Dottor D. Gia: Francesco Gemelli Careri. Nuova
edizione accresciuta, ricorretta, e divisa in nove volumi, con un Indice dei
viaggiatori, e loro opere. Torno nono, cioè Aggiunta a Viaggi di Europn, ove
si contiene spezialmente II Viaggio della Maestà di Carlo Ill da Vienna a Barcellona, e quanta è accaduto di piu notabile in guerra dalla morte del Serenissimo Carlo Il fino al presente. ln Venez/a, app,-esso Giovanni Malachin, 1719,
A spe. di Giulio Maffei.
Barcelona - Montserrat Lérida.

Barcelona -

Orta - Barcelona

= Lisboa -

Barcelona -

�94

R. FOULCHÉ-D.ELBOSC
BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

95

TRADUCTION FRANÇAISE ;

C. -

Voyage du Tour du Mo.n Jc, traduit de !'Italien de Gemelli Careri,
Par L. M. N. Enrichi d'un grand nombre de Figures. A Parir, Chez. Elim11e
Ga11ea11, M. DCC.XIX, 6 \·ol.
L1 partie concernant l'Espagne se trouve au:i, pp. Hï-397 du tome ,·r.

pp.

132-136: Fuentemtbia - Jrim.
, .
Joseph-François Duché de \'and (1668-Ij04) accompagna le duc d Anion jusqu'à la
fronti re comme sccretaire du comte cl'Ayen.

B. - Relation de l'entrée de Philippes (sic) V. dans la ville de Madrid.
(à la ji11 :) Paris: Marti11 &amp; Georgts Jorœeut/(1701), in--1, 4 pp.
Rédigé sous forme de lettre écrile de :'-ladrid.

!23. 1699-1700. François de Tours.
Voyage d'Espagne et de Ponugal, du Père François de Tours, prédicateur
c:ipucin, en 1698.
Manuscrit du xvm• siècle, 124 ff. plus le titre, 168 X ru mm. (Bibliothèque de
Rouen. Collection Coqucbert de ::\!ontbrd, n• 771.)
Cadiz - Puerto de Saut3 Maria - Jerez - S3nlûcar de B.~rrnmeda - Sc,iilb G=obo - Castillo de las Guardas - Almonastcr fa R!!al - San Pedro - !.loura Vidlgueir:1 - Alvito - Torriio - Ak.tecr do Sal - Setubal - Lisboa - Santarcm 1bornar - Coimbra - Porto - Br.ag3 - Valen,;a Jo .\fin ho - Tuy - Redondda Pontevedra - Santiago de Compostela - Padr6n - Polltevcdra - Redondela - Vigo
- Bayona - Oya - Caminho - Vianna - Aveiro - Alemquer- Lisboa -Aldei.1
Gillega- :.rontem6r - Evora -Estremoz - Elvas - B:ubjoz - Ta!Jvera de la Reina
- Madrid - el Escorial - Madrid - Akala de Henares - Sigüenza - Medinacdi Atcca - Cafauyud - la Almunia - 7.aragoza - Fraga - Lérida - Ccrvera
MontSerrat - Barcelona - ?tfat2r6 - Blanes - Gerona - Figueras.

!24. r700 (?). Anonyme.
A short account and character of Spain : in A Letter from an English Gentle-

man now residing at Madrid to his Fricnd in London. Lo1ulo11, 1701, in-4,
zopp.
L:i lettre est signée C. T.
Madri&lt;I - fa Corona.

125. 1701-1703. Philippe de Bourbon (Philippe V roi d'Espagne, r6831746).

A. - Lettres inédites de Duché de Vanci, contenant la relation historique
du rnyage de Philippe d'Anjou, Appelé au Trône d'Espagne, ainsi que des
ducs de Bourgogne etde Berry, ses frères, en 1700. Pr~-cédées De J'faposé de
ce qui s'est passé à la Cour de Versai.lies, par Colin et Raynaud. Paris :
~roix, Sa11tt'lel. Marseille : Camoi11, A11Ja1,ct rt Comp., 1830, in-8, 400 pp.

C. - S\·ccession de el reY D. Phclipe V .• ·uesrro Sciior en la corona de
Espana; Diario de S\"S vi.1g~ dcsde Vcrsallcs a Madrid, d qve exccvt6 para sv
felv. casamicnto; jomada a Napoles, a .Mil:in, y a su exercito; 5vçcessos de
la campana, y 5\' b\·clta a Madrid. Lo escribi6 de sv real orden Don Antonio
de Vbilla y Medina, Marqui!s de Ri bas ... E11 Madrid : Por Jva1i Garcia I11fa11\on, 1704, in-fol., 7 ff. n. ch.-672 pp.-20 ff. n . .:h., planche sur v~lin représentant Philippe V à cheval, faite par Eddinck, gravures hors texte.
Itinéraire de C :
1" ,·oyage (1ïo1). pp. 66-92 et 138-1;0: lsb de la ConfercodJ - lrim-FuenterrJbi:1
- lrt\n - Hernani - Tolosa - \'illareal - ~Iondrag6n - Vitoria - Mirand:1 dé
Ebro Pancorbo - Briviesca - Burgos - Cogollos Lerma - Cilleruelo Aranda de Duero - San Esrèban Je Gormaz - Berlanga - Atienz:1 - Jadraque Sopetr:ln - Gu:idalajara - Alcali de Henares - 1'fadrid.
2• voyage (1jo1), pp. 197-3 50 : ~ladrid Ak:tlâ de Henares - Torija -Algora Alcolca - M:u:ancb6u - Tortuera - Tartanedo - Uscd - Daroca - Cariiieoa Zaragoza - Villafranca - Pina - Bujaraloz - Fraga - Lér41a - Cervera - Bc:llpuig
- Igualada - Piera - Martorell - &amp;rcclon.1 - Figueras - Gerona - Hostalrich Linas - Barcelona,

,a

voyage (1702,1;0;). pp. 657-6;2 : Figuera, - la Junquera - Gcron:1- Hosu.Jrich
Barcelona - Montserrat - Bcllpuig - Lérida - Fraga - Bujaraloz - Pina Zaragoza - Alagon - Mllllén - Agreda - .-\Jmen.u.1 - Almazin - Bcrlanga Aticnza - Guadalajara - Alcalâ de Henares - Madrid.
-

Le livre décrit aussi uu voyage de Barcclona :1 Zaragoza fait eu 1701 par Marie-LouiseGabrie Ile de 5.ivoie, première femme de Philippe V.

!28. 1704. Willem Van den Burge.
Nieuwe historische en geographische Reisbeschryvinge van Spanjen en Portugal, ... Alles in verscheide Brieven beschreven door Wilh:m Van Jen Burge.
Met kopere Platen. 's Gravmbage : E11gtlbrecbt Bo11cq11et, t705, in-4, xiv-394236-xxx pp., frontispice gravé, cartes et gravures hors texte. Les cartes ont des
titres en français.
Santbgo de Compostela - Mondo1iedo - Lugo - Orense - Tuy - 1:i. Corun:1. Vigo - Oviedo - A":ila - Santilum - BilbJo - Vitoria - San Seb.&amp;Stifo - Tolosa

�R. FOULCHE-DELBOSC
BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES
- Pasages- Placencfa - Irun - Fuenterrabia- P:tmplona - Estela-Olite- Tudela
-Sangüesa - Zaragoza - Tarazona - Huesca - Jaca - Barbastro - Teruel - Albarracin - B.1rcelona - Tnrragona - Tortosa - Lérida - Solsona - C.1rdona - Vîch
- Gerona - Urgel - Puigcerda - Cervera - D.1laguer - Rosas - Montserrat Valencia - Scgorbe - J:itiva - Orihuela - Alicante - Ekhe - Denia - Gandia
- Murviedro - Murcia - Cartagena - Lorca - Caravaca - Granada- Guadix Baza - Ronda - Malaga - Almeda - SeviUa - C6rdoba - Cadfa - Jaén - Osuna
- Gibraltar - Medinasidonia - Bneza - Jerez - Écija - Ubeda - Carmona Coria - Trujillo - Medellin - Mërida - Badajoz - Le6n - Astorga - Palencia Toro - Zamora - Salarnanca - Ciudad Rodrigo - Burgos - Valladolid - Avila
- Segovia - Sigüen,.a - Soria - Calahorrn - Najera - Logrono - Madrid - Aranj ucz - el Escorial - Toledo - Akal:i de Henares - Guadalajara - Cuenca - Alclntara - Ciudad Real.

La description des villes espagnoles se trouve aux pp. 38-158 de la partie relative :i
l'Espagne; celle des villes portugaises se trouve aux pp. 39-62 de la partie relative au
Portugal.
Braga - Porto - Vi:ma - Lima - Guimarâes- C.1minha - Villa Nova - Valença
do Minho - Mon,-ào - Melgaço - Conde - Bragança - Chaves - Moncorvo Miranda do Douro - Pinhel - Monforte - Moutalegrc - Outeiro - Coimbra - Aveiro - Larnego - Vizeu - Guardia - Castelbranco - Almeida - CastelrodrigoLisboa - Setubal - Alemquer -Santarem - Leiria-Evora - Elvas- Beja - Portalegre - Olivença - Villa Viçosa - Estremoz - Moura - Serpa - Arronches Tavira - Faro - L1gos - Silves - Sagres.

1.27. 1705-1706. Jean-Baptiste Labat (1663-1738).
A. - Voyage du P. Labat de l'ordre des FF. Precheurs, en Espagne et en
Italie. Paris : Jean-Baptiste Delespille, Charles-J.-B. Delespine, 1730, 8 vol.
in-12.

B. -

1.28. 1708 (?). James Brome (-1719).
Brome's Travels through Portugal, Spain and Italy. London, 1712, in-8.

i29. 1710. Aubry de la Motraye (1674-1743).
Voir la bibliographie sous le n° 120.
Tome I, pp. 440-444 (de A) : Barcelona - Zaragoza - Tarragona - Montserrat.
Sur le premier pass.1ge d'Aubry de la Motraye dans la Péninsule, voir n• r20.

i30. 1710 (?). Joannes lEgidius van Egmond van der Nijenburg et
John Heymann.
A. -

Texte hollandais.

TRADUCTION ANGLAISE :

B. - TraYels Through Part of Europa, Asia Minor, The Islands of the
Archipelago; Syria, Palestine, Egypt, Mount Sinaï, &amp;c. Giving a particular
Account of the most remarkable Places, Structures, Ruins, Inscriptions, &amp;c.
in these Countries. Together with The Customs, Manners, Religion, Trade,
Commerce, Tempers, and Manner of Living of the lnbabitants. By the Honourable J. ~gidius van Egmont, Envoy Extraordinary from the United Provinces
to the Court of Naples; and John Heymann, Professor of the Oriental languages in the University of Leyden. Translated from the Low Dutch. London:
L. Davis and C. Re.ymers, MDCCLIX, 2 vol. in-8, xn-395-15 pp. n. ch. et
vr-376 pp.
Tome I, pp. 9-20 (de B) : Cadiz -

Alicante.

id ... id ... Amsterdam: aux dipens de la Compagnie, 1731, 8 vol.

in-12.

i3i. 1709-1713. Anonyme.

TRADUCTION ALLEMANDE (par Troltsch) :

C. -

97

Frankfurt, 1751, 8 vol. in-8.

D. - Labat's Reisen durch Spauien und Welschland . Aus dem Franzôsischen. Nürnberg: Felse(lker, 1758-1761,8 vol.in-8.
Le tome I (A : xxrr-494 pp.; B: xxvr-307 pp.) contient le voyage d'Espagne: Cadiz
- Tarifa - Gibraltar - Puerto de Santa Maria - Sevilla.

Etat présent d'Espagne, L'origine des Grands; avec un voy~ge d'Angleterre.
Villrfrancbe : Etienne Le Vray, I 717, in-12, 265 pp. et 3 pp. n. ch.
CONTIENT,

Etat présent d'Espagne. pp. 1-r56.
Addition. pp. 157-r6o (du même auteur que l'Etat. C'est un récit de la rëception de
l'ambassadeur anglais Lexinton).
Origjne des Grands d'Espagne. pp. 161-189.
Memoire presenté par le Duc d'Arcos au Roi Catholique Philippe V en r7or, pp.190210.

�R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES 'VOYAGES

Relation de ce qui se -passa à l'entrèe du Roi Loüis XIV. le 26 Août 1660. au sujet
des rangs de Messieurs les Ducs &amp; Pairs de France. pp. 2ro-222.
Nouveau voyage d'Angleterre par M. D*"". pp. 223-265.
Table des chapitres. 3 pp. n. ch.
NOTE.

D'après Barbier, qni n'a vraisemblablement pas consulté le volume,

Agramou - Tobarra - Albacete - la Gineta - Quintaaar de la Orden - Almaguer
- Ocatia - Aranjuez - Madrid - M6stoles - Talavera de la Reina - Tortalba la Calzada - Oropesa - Navalmoral - Venta Nuev:a - Jaraicejo - Trufillo - Mfajadas - Mérida - Talavera la Real - Badajoz.

1'.Etat pré-

sent il' E~·sera.it l'œu-vre de· Louis-Charles d'Albert de Luynes. Cette attribution est
erronée. On lit à la p. 49 de l'EfQt le récit de fêtes qui eurent lieu en 1713 : or le
Luynes dont patle Barbier, né en r62o, était mort en 1690. Peut-être Barbier a-t-il mal
lu Je Catalogue de la Bibliothèque de Lancelot (n° 3 &gt;40) : c'est la &amp;latio11 ile ce qui se
passa ti l'mtrie du roi Loiûs XIV qui est généralement ~ttribuée à Louis-Charles d'Albert
de Luynes. Le Nout'ea" 1'0yage d'Angktel'n aurait été écrit par And.-Fr. Boureau Deslandes, commissaire de marine; on ne sait qui est l'auteur de l'Etat présent à'Espagne.
Les divers opuscules contetrns dans le volume de I7"r7 ont été, semble-t-il, réunis et
publiés par Du Bois de Saint-Gelais.
Madrid -

99

el Escorial.

f.34. 1720(?). John Durant Breval (1.680?-1738).
Remarks on sevcral parts of Europe : relating chiefly to the His tory, Antiquities and Geography of those Countries, through which the Author has
travel'd; as France, the Low Countries, Lorraine, Alsatia, Germany, Savoy,
Tyrol, Switzerland, ltaly and Spain. lllustrated with several Maps, Plans, and
above Forty Copper Plates. By
Breval, Esq., ... London : Bernard Li11tot,
r726, 2 vol. gr. in-4, 257 et 327 pp.

J.

Tome II, de la p. p9 ida fin : Cadiz -Medina Sidonia- Puerto de Santa Maria Sevilla - Tarifa -Algeciras - Gibraltar.

!32. 1701-17r4. Anne-Marie de la Trémoille, princesse des Ursip.s
(1635-17.22).

A. - Lettres inédites de Mme de Maintenon et de Mme la princesse des
Ursins. Paris : Bossange frères, 1826, 4 vol. in-8.
Tome UI (486 pp.), pp, 183-486: Vitoria - Burgos - Rosas - Madrid.
Tome IV (540 pp.), pp. r-540 : Madrid.

Burgos - Madrid -Berlanga -

Lerma

B. -

LettTes inédites de la princesse des Ursins recueillies et publiées avec
une introduction et des notes par M. A. Geffroy. Paris : Didier et Ci•, 1859,
in-8, LXIIl-495 pp.
pp. II 3-432 : Lettres datées d'Espagne.

133. 1718 (?). Anonymes.
Journal d'un voyage en Espagne fait par MM. de Cl ... , M. d'H ... et autres
François, dont à ce qu'il paroitroit quelques militaires, commencé à partir de
Perpignan le 9 Mars, terminé le w Août à Badajoz.
Manuscrit du X.VIII' siècle, 7S pp. (Archives nationales, Paris. K. 1313, 11°6).
la Junquera - Figueras - Gerona - Hostalrich - San Celoni - Barcelona - Martorell - Montserrat - MartoreU - Villafranc:1 - Figuerete - Tarragona - G.~mbrils
- Tortosa - Beuicarl6 - Torreblanca Castcll611 de fa Plaua - Murviedro Valencia - Algemesi - Jativa - Fuente de b Higuera - Villena - Monforte Alica11te -Elche - Orihuela - Mu.rcil! - Cartagena - M11rcia - Lorca - Cie,:;i -

i.35. 1721-1722.Louis de Rouvray, duc de Saint-Simon (1675-1755.)

A. - Mémoires du duc de Saint-Simon sur le règne de Louis XIV, et sur
les premières époques des règnes suivants. Marseille : Jea,~ Mossy, 1788, 3 vol.
in-8.
B. -Supplément aux Mémoires du duc. de Saint-Simon sur le règne de
Louis XIV. Paris : Buisson, 1789, 4 vol. in-8.
Publiés par Soufavie.

C. - Œuvres complètes de Louis de Saint-Simon, pour servir à l'histoire
des cours de Louis XIV, de la Régence du duc d'Orléans et de louis XV,
avec des notes, des explications et des additions. Strasbou1g : J.-G. Treuttel et
Wiirtz, I 791, ] 3 vol. in-8.
Publies par Soulavie.

D. - Mémoires du duc de Saint-Simon. Nouvelle édition, mise dans un
meilleur ordre, et accompagnée de notes,par M. F. Laurent. Paris : Égron,
1818, 6 vol. in-8, portr.
E. - id ... id ... Paris : Hivert, 1826, 6 vol. in-8, portr.
Même ediùon que D; titres seuls réimprimés.

F • - Mémoires complets et authentiques dt1 duc de Saint-Simon sur Je
siècle de Louis XIV et la Régence, publiés pour la première fois sur le manu-

�R. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

scrit original écrit de la main de l'auteur. Par M. le marquis de Saint-Simon.
Paris : Sautelet, Memier, 1829-1830, 21 vol. in-8 dont un de Table.
G. - Mémoires complets et authentiques du duc de Saint-Simon sur Je
siècle de Louis XIV et la Régence. Publiés sur le manuscrit original, entière
ment écrit de la main de l'auteur, par le marquis de Saint-Simon. Nouvelle
édition revue et corrigée. Paris : Delloye, 1840-1841. 40 vol. in-12 dont deux
de Table, portraits.
H. - id ... id .. , Nouvelle édition revue et corrigée. Paris : Garnier frères,
1853-1854, 4ovol. in-12.
J. - Mémoires complets. et authentiques du duc de Saint-Simon sur le
siècle de Louis XIV et la Régence, collationnes sur Je manuscrit original par
M. Chéruel. .. Paris: L. Hachette et Ci•, 1856-1858, 20 vol. in-8.
K. - id ... id ... Pai·is : Hachette et Ci•, 1856-1858, 13 vol. in-12.
L. - id ... id ... Paris: Hacbette et Ci•, 1864-1865, 13 vol. in-12.
M. - id ... id ... précédés d'une notice sur l'auteur, par Émile de la
Bédollière. Pai is : Barba, 1856, 20 vol. in-8.
N. - id ... id ... précédés d' une notice sur l'auteur, par Émile de la Bt:dollière. Nouvelle édition conforme au manuscrit original, collationnée avec soin
sur fédition Sautelet ... Paris : G. Barba, 1856, 5 vol. in-4, grav.
O. - Mémoires du duc de Saint-Simon, publiés par MM. Chéruel et Ad .
Régnier fils et collationnés de nouveau pour cette édition sur Je manuscrit
autographe; avec une notice de M. Sainte-Beuve. Paris : Hachette et Ci•, 18731877, 20 vol. in-12.

~- - Papiers inédits du Duc de Saint-Simon. Lettres et dépêches sur l'am. ~assade d'Espagne. Tableau de la Cour d'Espagne en 1721. Introductions par
Edouard Drumont. Paris : A. Quantin, 1880, in-8, 4u pp.

IOO

IOI

TRADUCTION ANGLAISE :

R. - The Memoirs of the Duke of Saint Simon on the reign of Louis XIV
and the Regency, Abridged from the French, By Bayle St John . Londo 11 :
Cbapmamiand Hall, 1857, 4 vol. in-8, xxvn-377, xr-395, xr-390 et xr-419 pp.
S. - The Memoirs of the Duke of Saint-Simon on the reign of Louis XIV
and the Regency. Translated from the French by Bayle S,tint John. London :
Chatto and Windus, 1876, 3 vol. in-8, xxrv-386, x-381 et xrr-425 pp.

i36 . 1724-1725 (?). Charles-Louis de Pollnitz (1692-1 77 5).
Les Memmres de Cbarles-Lo1tis banm de Polbiilz. (Lù!ge, 1734, 3 vol. in-8. - 2 • édition,
Amsterdam el Londres, 1734, 4 vol. in-12) ne contiennent rien de relatif à l'Espagne.

0

Un volume de Table alphabétique, rédigée par Paul Guérin , a paru en 1881, et un
Supplément, publié par A. de Boislisle, a paru en 1886.

P. -

Mémoires de Saint-Simon . Nouvelle édition, collationnée sur le
manuscrit autographe, augmentée des additions de Saint-Simon au Journal de
Dangeau et de notes et appendices, par A. de Boislisle, et suivie d'un lexique
des mots et locutions remarquables. Paris : Hachette et Cie, in-8 (de la collection c&lt; Les grands écrivai.ns de la France )) ).
Cette édition formera environ trente volumes et un album; le tome l" a paru eu 187-1,
le tome X en 1893,
pp, 259-492 du tome XVITI et 1-292 du tome XlX de J : Loyola - Vitorin Burgos - Madrid - Villaha]manzo - Lerma - Madrid - el Escorial- Aranjuez Madrid- Toledo - Aranjuez - Madrid - Balsain - Segovia - Madrid - Alcali de
Henares - Guadalajara - Agreda - Pamplona - Roncesvalles.

I'

Une rédaction primitive, présentant de notables différences avec le texte des
Mémoires, est conservée au Ministère des Affaires Etrangères, à Paris; la partie relative
à l'Espagne a été publiée en 1.880 :

A. -Lettres et Memoires du baron de Pôllnitz, contenant Les Observations qu'il a ~ait~s dans ses Voyages, et le caractere des Personnes qui composent les prmc1palcs Cours de l'Europe. Troisieme Edition, Augmentée de
deux Volumes, &amp; d'une Table des Matières. Amste1-dam : François Changuio 11
MDCCXXXVII, 5 vol. in-12, xn-404, 418, 436, 488 et 434 pp. (Le tome V ~
en outre 22 ff. n. ch. pour la Table des principales Matieres).
B. - id . .. id ... Cinquieme Edition, Augmentée ùe deux Volumes. Francfort: aux depens de la compagnie, MDCCXXXVIII, 5 vol. in- 12.

. C. - Nouveaux Memoires du Baron de Pôllnitz, contenant l'histoire de sa
v1~, et la Relation de ses premiers voyages. A Amsterdam : chez. Fi-anço.is Cbangmo11, MDCCXXXVII, 2 vol. in-8, 2 ff. n.ch.-488 et 434 pp.
La partie concernant l'Espagne se trouve aux pp . 232-277 du tome IL

D• - 1'd ... 1'd .. . N ouve11 e Ed1t1on.
··
A Fra11cfort: aux depens de la compagnie
MDCCXXXVIII, 2 vol. in-8, 408 et 367 pp.
,
La partie concernant l'Espagne se trouve de l:t p. 197 (numerotee fautivement 297 ) à
la p. 235 du tome II.
TRADUCTION ANGLAISE :

~ - - The Memoirs of Charles-Lewis, Baron de Pollnitz. Beiug The Observat~ons He made in bis late Travels ... London : Daniel Brcmme ... and John
Brmdley, M.DCC .XXXVTII, 4 vol. in-8.
Espagne : tom~ IV, pp. 202-23 7 ,
.&amp;v,,t l1ispa.niqut.

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�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R, FOULCHE-DELBOSC

102

F. - id. . . id. . . The Second Edition, witb Additions. Lo11do11 : Daniel
Browne, M.DCC.XXXIX, 4 vol. in-8.

G. - id ... id ... Tbird Edition, with additions. Lo11do11
1745, 5 vol. in-12.

Da11iel Browne,

Le traducteur anglais est S. Whailey.

rn3

i38. 1720-1726. de Merveilleux(?).
Les Memoires instrm:tifs pour ui&lt; Voyageur ont été rédigés, suivant Barbier, sur des

Mémoires fournis par M. de la Melonnière, réfugié français. Fran,iisque Michel (Lts
P-0rtugais e-ii France et les FraitfùÙ en Portugal, pp. I 5r •I 52) reproduit cette assertion, mais
il semble résulter de ce qu'il ùit du séjour de Merveilleu.x dans laPéninsule que, si celuici est réellement l'auteur de cet ouvrage, il peut fort bien l'avoir écrit sans l'aide de personne.

TRADUCTION ALLEMANDE :

H. -

'

Des Freyherrn von Pôllnitz Neue Nacbricbten welche seine ~eben~Gescbichte und eine Ausführliche Beschreibung von seinen ersten Reisen m
sich ènthahen wie sie nach der neuesten Auflage aus dem Fraotzôsischen in
das Hoch-Deutsche üb.ersetzet wordeo. Francfurt am May11, Gedruckt au]
Unkosten der Gesellschaft, MDCCXXXIX, i vol. in-8, 2 ff. n.ch.-588 et 446 PP·

TRADUCTION ALLEMANDE :

La partie concernant l' Espagn.e se trouve aux pp. 266-319 du tome II.

pp. 2 p- 277 du tome V de A : Pamploua - ·Alcala de Henares - Madrid - el Escorial - Burgos - Vito6,1 - Bilbao.
·

A. - Memoires instructifs pour un Voyageur dans les divers Etats de
"l'Europe : Co,u tenant Des Anecdotes curieuses très propres à éclaircir !'Histoire
du Tems; avec des Remarques sur le Commerce &amp; !'Histoire Naturelle.
Amsterdam : H. dit Sauzet, M.DCC.XXXVIII, 2 vol. in-8, 4 ff. n.ch-228 pp.
et 2 ff. n.ch,-241 pp., grav.

Aranjuez

:1.3'7. 1725 (?). Anonyme.
A. - Remarques d'un voyageur Sur la Hollande, l'Allemagne, l'I_talie, l 'Espagne, le Portugal, l'Afrique, le Bresil, &amp; quelques Isles de la Med1terranée :
Contenant une idée exacte de leur gouvernement, de leur comme~ce, de leur~
forces, &amp; de kurs mœurs, &amp; les caracteres de plusieurs personnes 1llus_tres qui
vivent actuellement. ALa Haye: chez M. G. De Merville, M.D.CC.XXVIII,
in-t 2 , 5 ff. 11 • ch.-398 pp.-5 ff. 11. ch. éle Tablé des villes et forts.

B - Lehrreiche Nachrichten für einen Reisenden n verwhiedene europaische St~aten. Aus dem Franzôsischen übersetzt von P. G. v. K. Berli11,
1738, 2 vol. in-8.
C. - Der gegenwirtige Staat von England, Portugal und Spanien, nebst
einigen Nachrichten von Italien, und Anmerkuogen über den Handel der Volker. Danzig, 1755, 2 vol. in-8.
Itinéraire d'après A :
Tome I : Cascaes - Belem - Lisboa - Cintra - Mafra - Coimbra - Cavilhio San .Romlio - Alhandra - Lisboa.
Tome II : 1a Junquera - San Andreu - }larce!Olla - Lérida - Zaragoza - Guadalajara - Alcal:i de Henares - Madrid - el Escorial - Talavera de la Reina - Elvas
- Lisboa - Cadiz - Gibraltar.

Espagne, pp. 280-3,3; Portugal, PP-· 368-383.
TRADUCTION HOLLANDAISE :

B. _ Aanmerkingen van eenen reiûger, over Hollan~t, Dait~chland, Italie, Spanje, Portuga-al, Brazilie, Afr.ica en Eenige E~ai1den 111 de M1d~elandsche
zee ... Uit het Fransch Vertaalt. Amsteldam : Arlnaan Wor, 1729, m-8, xvI183 pp.
Espagne, pp. 130-154; P-0rtugal, PP: 169-176.

Barcelona _ Tarragoua - Tortosa - Gerona - Rosas - Urgel - Matar~ M,;,nl'Serrat- Zaragoza - Lérida - Deuia - MilLORCA - MENORCA - Val~ncJa Alicante _ Elche _ Cartagena - Murcfa - Granada - Almeria - Malaga y élez Malaga _ Oldiz - Tarifa - Sevilla - C6rdoba - Gibraltar - Lisboa.

f39. 1726. Guillaume Manier(1704-17??).
Pèlerinage d'un paysan picard à Saint-Jacques de Compostelle au commencement du xvm• siècle. Publié et annoté Par le Baron de Bonnault d'Houët,
Archiviste Paléographe. Montdirlier ~ Imprimerie Abel Radenez, 1890, in-8,
xxxvm-220 pp., carte.
lrûn - Pasages - Hernani - Tolosa - Alegrfa - Villafranca - Segura - San
Adrian - Zalduetfdo - Lnzurriaga - Arbulo _- Vitoria; - Puebla de Arganz6n Miranda de Ebro - Pancorbo - Santo Domingo de la Ca)zada - Bnrgos - Castrogeriz - Sahagüo. - Mansilla de las Mu1as - Le6n -Ponferrnda - Villafranca del Vforzo
- Sakeda - Santiago de Compostefa - Sobrado - Villalba- MoJ1doiiedo - Rivadeo

�R. FOULCHÉ-DELBOSC

BrBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

- Santa Gadca - Tapia - Oviedo - Rcbolleda - Leon - Albites - !llayorg:i. de
Campos - ;\fodina de Rioseco - Valladolid - Torrclodones - :'.fadrid - el Escorial
- Almaz:ln - Soria - Agreda - Tafalla - Pamplona - Roncesvallcs,

antiquitics, and n.1tural history, of that island; with an accurate description
of the Town, Harbour, and Fortifications of Mahon : and the trade, customs,
anJ manncrs, of the Minorquins. Illustratcd by a correct map. D11bli11 :
W. and H. WbiUSlo,ie a11d R. Buf'llln, 1782, io-12, xv11-248 PP·

104

Mah6n - Alayor -

Mcrcadal -

Fereii:ts -

Ciudadcla.

t40. 1729. Etienne de Silhouette (1709-1767).

s•".

Voyage de France, d'Espagne, de Portugal, et d'Italie. Par M.
Du
Avril 1729, au 6 Février 1730. Paris: Merlin, 1770, 4 vol. in-8.
Tome I : Paris: Merli,1, xVI-382 pp. - Tome Il: P11ris: Merli11, 227 pp. -Tome Ill:
Amsurdam, et Paris : Merlin, 156 pp. - Tome JV : P~ris : Merli11, 2u PP· - Le

22

voyage d'Espagne et de Ponug;il occupe les tomes Ill et IV.
Tome III : Considémtions génériùes.
Tome IV : &amp;rcclona - Tarragoua -Tonosa - Valencia - Alicante - Murcia C:tnagena - Granada - Mfüga - Sevilla - Q.diz - Badajoz - Eh:as - Estremoi
_ Arraiollos - Montemor - Venu Nova - Aldeia Gallega - Lisboa - Evora Villa Viçosa - Toledo - Arnnjuez - Madrid - el Escorial - Segovia - Va\L~dolid
- Burgos - Vitoria - San Sebasti:\n - Fuenterrabia.
Grimm, dans sa Cornspo,ula,,u lilt.!rnire (octobre 1770), critique sévèrement Silhouette et son voyage.

t4t. 1733-1734. Anonyme(?).
Relation d'un voyage fait à Lisbonne en 1733 et 1734. dans : Büs,;hiogs
Magazin für die neue Historie und Geographie, 1778.

t42. r738-1740. de Labatut et Anonyme.
Itinéraire d'un voyage de Bayonne à Madrid et_ de Madrid à Lisbonne, fait
en 1738 par Mr le comte de Labatut et l'auteur, qui ne se nomme pas.
Manuscrit du xvm• siècle, 7 pp. (Archives nationales, Paris. K. 1333, n• 5)·
Le retour, brièvement indiqué à la p. 6, eut lieu en 1710.
Roncesvalles - Pamflooa -Tafulla - Valtierra - Cintruénigo - Almcn:1' Alm:wn _ Mina.trio - Jadraque - Guadalajara - Alcal:1 de Henares - Madnd M6stoles - Talavera de fa Reina - Torr:ùba - la C:tlzada - Navalmoral - Alm:i_raz
··n
M" ·.~-7-.lèn"da - Tala,·era la Real - Bada1·02 - Elvas - Villa
- T nl)l o - • 1a1~wu - ,
Viçosa - Estremoz - Montcm6r - Aldefa Galleg:i. - Lisboa.

t44. 1744 (?). Anonyme.
A trip to Spain : or, A True Description of the Comical Humours, Ridiculous Customs, and Foolish Laws, of that Lv.y Improvldent People the Spaniards. In a letter to a Person of Quality from an Officer in the Royal Navy.
l ..1.mdon (sam 110111 âidiJtur), Printcd in the Year 1701, in fol., 15 pp.
Esquisse générale de l'Espagne; il s'agit principalement de Madrid.

i45. 1749-1750. Wolfgang Bayer.
Hem\ P. Wolfgang Bayers, ehcmaligen americanischen Glaubensprcdigcrs
der Gescllschaft]csu, Reise nach Peru. Von ihm sclbst bcscbrieben.
Se lrowve aux pp. IIJ•J26 du tome III de Christoph Gottlieb von Murr. Journal zur Kunstgcschicbte und zur allgemeinen Litteratur. Nrïnzberg : Jol,a,i,i
ElxrbardZeb, 1176, in-12, 380 pp.
pp. 1t3-150: MnmRCA - I111zA - FORMENTERA Osuna - Gr:tnada - Puerto de Sant:t Mar!:t.

M.llaga -

Gibr31tar- C.1diz -

t46. 1750 (?). Luis Josef Velazquez, marqués de Valdeflores.
Obscrvaciones de D. Luis Josef Velazquez, mnrqués de Valdellorcs, con
motivo del viaje que hizo d Andaluda.
!lfannscrit :tutographe, H ff. (Académie de l'Histoire dt Madrid, tome XXV de la Collection de !':tuteur).
• Creemos que este !11S, se:1 p:a.ne de b rel~don del vi3je mticuario que bjzo de ordcn
de D. Fernando VI, y escribi6 con m:ts extension y distinto orden que sus J.femorias dt/
t•ÜJjt d( fapa,ia, que se guar.bn incompletas en la misma Academia. • (Mu,;o, y Romero.
Di«ionnrio th los anlig1tas rtÏllos ... 1/r Etpn1in.)

t47. 175 2 (?). Arsenius.
t43. 1740-1742. Anonyme.
Letters from Minorca; describiog the constitution, govemment, produce,

Yoyagc fait de Jï48 à 1757 en France, cn Espagne, en Portugal et t:n

�106
Italie par

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107

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

\11 et son ami
.._,.,

pp. 4-100 (de A), i·I4S (de B, C) : Porto ~fadrid - Puerto de S.mu Maria - C:idiz •

Lisboa -

?,bdrid -

Am1jue, -

~I

~
..._~•J J ~• V"""• ~
Manuscrit, 222 ff. (Bibliothèque ducale de Gotha, Môll., ro; S1:,;. Hal. 198.)

i49. 175t. Henry Fielding (1707-1754).
A. - The Journal of a Voyage to Lisbon. By the late Henry Fielding. Esq.

i48. 1751-1754. Peder Lœiling (1729-1756).
A. - P_etri ~oefüngS. R. M:tis Hispan. Botanici, Soc. Reg. Scient. Ups.
Soc. I15~1~u~,eJJ..er S.~ til Spanska Llnderna uti Europa och America,

t\'t

forratt:id ïfratf
,,s nil Ar 1756, med &amp;skrifningar och Ron ofver de M:ïrkv:irdigaste Vàxtër; utgifven Efter Dess Fr11nfàlle af Carl Linn:l:us. Stockholm :
Lars Salvii, 1758, in-8, 10 ff. n. ch.-316 pp., 2 planches.
Précédé d'une dédicace en espagnol à Fer&lt;linand V1, signée c~rlo! Linné, et d'un• Foretal • mraçant la vie de Lœfting.
TRADUCTION ALLEMANDE :

B. - Peter Loefüngs Sr. Kônigl. Majest:ït in Spanien Botanisten Rcise,
nach den spanischen Landern in Europa und America in den Jahren 1751 bis
1756. nebst &amp;obachtungen und Anmerkungen über die merkwürdigen
Gewàchse, herausgegeben vom Hem1 Carl von Linné ... aus dem Schwedisd1e11
übersetzet durch D. Alexander Bernhard Kôlpin ... Mit Kupfero. Btrlfo mul
Stralsund : Gottlieb August Lange, 17661 in-8, 10 ff. o. ch.-4o6 pp. et
1 f. de « Verbesscruogen », 2 planches.
Précédé d'une dedicace au comte Altel von Lœwcn signée du tradnaeur Kôlpin, et
d'une« Vorrede des Ueberseuers 11.
C. -

id ... id ... Zwote Auflage. Berlin : Gottl. August Lange, 1776, in-8.

J..,,mdm1: A. MiUar, 1755, in-12, :df. n. ch.-1v-228 pp.
!.es PI'· r99-228 contiennent : A fr3grnent of a comment on L. Boli11gbroke's Essay,.

B. C. -

id ... id ... 1755.

id ... id ... 1785, 149 pp.
D. - id ... id ... 1810.
E. - A Voyage to Lisbon. By Henry Fielding. l.,,mdon, Pa, is, New l'ork
and M,·f/,,mrne : Cassel &amp; Co111pa11y, 1887, io-8, 192 pp. (Camll's Natio11al
Lilwa,:I', editr.J by Henry Morlry, tome 8 t.)
F. - The Journal of a Voyage to Lisbon by Henry Fielding, with latroduction and Notes by Austin Dobson. Lo1ulon: Whittfogbnm t!r C0 ., Cbiswick Press,
MDCCCXCU, in-8, x.x1-277 pp.
TRADUCno:-i ALLEMANDE :

G. - Hem1 Heinrich Fiddings Esq. Reisc nach Lissabon. Von ihm sclbst
beschriebeo. Aus dem Englischen übersetzt. Nebst einer Nachricht von den
Li.:bensumstânden dieses berühmtcn Schriftstelh:rs. Altona : David ['IJ(m11,
1764, in-8, 262 pp.
CONTIENT:

Leben Herm Heinrich Ficldings Esq. (pp. 1-r6).
OasTagebuch eincr Reise nach Lissabon von Heinrich Fielding, Esq. (pp. 17-236).
Ein Stück einer Erkliirung über Mylo.rd Bolingbrokes \'ersu,he (pp. 237-262).

Même édition que B. Titre seul rèimprimé.
TRADUCTION ANGLAISE :

D. -

Travels through that part of North-America formcrly callL-d
Louisiana. By Mr Bossu, Captaio in the French Marines. Translated from the
French, by John Reinhold Forster, F.A.S. lllustnued wîth Notes rela1ivechieAy
to N:uural Hist.ary. To which is :idded by the translator A Systematic Catalogue of ail the known Plants of English North-America, or A Flora Americœ
Septentrionalis. Together with An Abstract of the most useful and access:iry
articles contained in Peter Lœfüng's Travels through Spain and Cumaoa in
South-Americ:i. Referred to the Pages of the original Swedish Edition. Lo11do11:
T. Datits, ~1 DCC L"OCT, 2 vol. io-8, vm-407 et 4 32 pp.

t50. 1754-1755. Joseph Delaporte (1713-1779).
Les biogr:,phcs é,;ri"ent dt/,: Porlt et J~ Laporlt; j'ai suil'i l'orthographe donnée par Je
titre de l"ouvrage.

A. - Le voyageur françois, ou La conooissance de l'ancien et du nouveau
monde, Mis au jour par M. !'Abbé Ddaporte. Paris, 1765-1795, 42 vol.in-12.
Tome XV. Paris: L. Ctllot, 1772, 504 pp.; pp.242-496: Portugal.
Tome XVI. Paris : L. Ccllot, 1772, 524 pp. Espagne.
L'abbc Dcbporte n'a réJig~ que les 26 premiers volumes; les tomes 2; et zS sont Je

�T09

R. FOULCHf-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

l'abbé _de Fonten2y, e1 les autres de OoI1Uiron. Selon Brunet, les volumes écrits pu
Doma1ron ne valent pas les 28 premiers.
. Cet' ouvrnge est une compibtion, sous forme de lettres, des principau10. voyages publiés
1usqu alors; Les lettres qui foraient le tome XV sont datées de 1754, celles qul forment
le tome X\ I sont datées de r755.

Sp.·micn. N..:bst eincn Verzcichniss Jcr vorn..:hmskn auf dicser Reise angetroffcncn Genülde. ,\us der franzàsischen Uebcrsetzung des P. Lfroy. lri/r.Jg:
im SclX1Jickatsthm Vrrhige. 177,1, in-8, 276 pp.
Cette tr:iduction allemande :i eté faite par Escbcnburg sur la traduclion française.

ro8

TRADt:CTION ESPAGNOLE :

B. -

El viajero universal, o noticia del muodo antiguo y nuevo, obra compuesta en frances por el abate de Lapone, y tradocida al castellano correaido
~I original, l! ~lustrado con notas par D. P. E. P. Madrid, 1796-1&amp;&gt;1, 43 ~ol.
m-8 (y compns 4 vol. de supplément).
Le traducteur espagnol est Estala.
« Les premiers volumes sont traduùs de l'nbbé de Laporte, guide peu sûr que l'auteur
espagnol (M. ~st:ùa) a bientôt abiudonoè pour ne suivre que les meilleurs voyageurs
modernes, et f:ure par ce moyen une colle.:lion nou,•elle. • (Brunet.)

C, D, E. -

-

ltiaèr:iire (d"après B) : l : B:ucelona - Montserrat - Cerver2 - Lérida ûh12yud - Sigüenz.:i - \'ilbviciOS3 - Alcili de Henares - Madrid -

rinl.
JI : S.:govia -

OJmcdo -

Vafüdolid -

Zaragoza.
cl &amp;co·

s~t.manca.

t52. i755 (?). Charles-Pierre Coste d'Arnobat(1732-1808).
Lettres sur le voyage d'Espagne, par ~i. ...... Pampel1111t (Paris), M. DCC. LVI,
in-12, Vlll·26o pp.
Pamplona.

Il existe, parait-il, des traductions allemande, hollandaise et

russe.

i53. 1759. Antonio de Cordoba.

t5L 1755. Norberto Caimo.
Le Père Norberto ûrimo fuîs:ût partie de la congrégation de Saint-Jérôme en Lombardie.

A. --:-·Lettere d'un Vago italiano ad un suo amico. Pitllmrgo (Milam1):

Agnelli, 1759-1767 (ou 1761-1767), 4 vol. in-8.
TomesletUsansdare(r759ou 1761); tomelII: 1764; tome IV: 1767.
Le tome I fut également publié sous le ùtre suivant ; Lettere d'un Viaggiatore
italiano ad un suo amico. Lucca, 1759 . Le tome IV fut également publié sous
le titre suivant : Osservazioni fatte da un Viaggiatore in alcuni Paesi d'Europa.
Lu«a, 1767.
Le voyage d'Espagne occupe les tomes l et li et une p3rtie du tome Ill.
TRADUCTlON FRANÇAISE

(mauvaise et abrégée) :

B. -

Voyage d'Espagne, fait en l'année 1755, avec des Notes historiques,
geowaphiqucs et critiques; Et une Table raisonnée des Tableaux &amp; autres
peintures de Madrid, de l'Escurial, de Saint-lldefonse, &amp;c. Traduit de l'italien; Par le P. De Livoy, Barnabite. Paris : f. P. Costard, 1772, 2 p.mics in12, xu-299 et 214 pp.
TRADUCTION ALLEMANDE

C. - Briefe eines ltaliâners über eine im Jahre 1755 angestellte Reisc nach

Romance en que D. Antonio de C6rdoba (Alcalde mayor de la duc.lad de
Plasencia. que pas6 de orden de la chancilleria de \' alladolid â la villa Granadilla
y lugares de su jurisdiccion propios del Est.1.do del Sr. Duque de Alba, â hacer
requcnto de los ganados existentes en su término y otros encargos de imponancia) da queuta :i un intimo amigo suyo (por prL&gt;eepto de una Dama) de quanto
le acacci6 en la peregriuacion de dos mcso.:s en este aiio de I 759.
Manuscrit du xvm• siècle. (Biblioteco Nacional de Madrid. Fonds Osunà.)
L'auteur p:ulc: Jc:s lieux suivants et coaSllcre une dkima à chacon d'eux : Grnnadilfa
-

la Abadia -

la Granja - la Zarll - el Guijo - A;gal - SantibâftCY. - el Bronco
Monedas - t.AS BATUECAS - San Jo~ del Monte - Nuestra Seiion'l de
los Angelès - Ribera O,•ej1 - el Pino - el Ûlmbroncino - la Alberc:t -

- el Cerezo Francia -

S010 Serrano.

i54. 1759-176o. Christopher Hervey.
Lettersfrom Portugal, Spain, ltaly and Germ:my, in the years 1759, 176o,
and 1761. By Christopher Hervey, Esq. l..ctui/Jl1 : pri,rtrd by]. Da'lds ... for
R. Fa11lder, 1785, 3 vol. in-8, 416, 565 et 530 pp.
Tome 1 : Lisbo3 -

Bej• -

la Puebla -

Sevilla -

Puerto de Santa .Mnria - Gibral•

Chiclaoa.
Tome 11, p. 1•341 : C.idiz - Puerto Je Santa ~fada - ScYilla - Puerto de Slnta
M.arlJ - C.idiz - h~ Cabez:is - Sevilla. - Cordob:t - lbilén - Puerio Upichc -

t2r -

�IIO

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

Madrid· -

Valencia - Alicante - Murcia - Cartigeoa - Gor - Gr:rnada - M:U:iga
- San Roque - Gibralw - Puerto de Sant.-i Marin - Edja - el Viso - !\ladrid Tortucra - Zar:igoza - fürcelona - Canet - P:tlam6s - C.-i1bqucs.

III

Raccolta de' vi:ig~i Più interes,2nti eseguiri nclle varie P3rtÎ del mondo, tanto per terra
quaoto pcr mare, dopo quelli del cclcbrc Cook.
TR.-\DUCTlON ANGLAISE :

Q. - A Joumey from London to Genoa through England, Portugal,
Spain and France, by Joseph Baretti. Lo,uJo,i: T. Dat•ieJ a11d L. D&lt;tvits, 1770,

i55. 176o. GiuseppeBarett.i (1716-1789).
A. - Lettere familiari di Giuseppe Baretti ai suoi tre fratelli Filippo,
Giovanni e Amadeo. Milano, 1761, 2 vol. in-8.
B. - id ... id ... Veti~, 1761, 2 vol. in-8.
C. - id ... id ... s. l., 1762, 2 ~ol. in-8.
D. - id ... id ... Vmez.ia : Giambatista Pasquali, MDCCLXlil, 2 vol. in-8.
240 et 270 pp.
E. - id ... id ... Parma : Tagliorelli, 1804, 2 \'Ol. in-8.
P. - id ... id ... Edizione terza. Piacenz.a : Mauro del Maj110, MDCCCV,
2 \ 0!. io-8, ,•11-J91 et 185 pp.
G. - id ... id ... Mi/a,w : Luigi Mussi, 1814, in-8.
H. - id ... id ... da11s hs Opere italiaoe di Giuseppe Baretti. Mila110 : Jfossi,
1813-1818, 6 vol. io-8.
J. - id ... id ... Mila110, 1820, 2 ,·ol. io-18.
IL- id ... id ... Mila110: Siliiestri, 1824, 2 vol. in-16.
L. - id ... id ... Mila110 : Lore11~0 Sonr.og110, 1830, 2 \'Ol. in-24 (Tomes 77
et 78 de la Biblioteca tCOmm1ico-portatilt di Ed1t&amp;ll{ione.)
0

Il C'llistc, parait-il, d'autres éditions pub] iécs à Milaoo, Piacenza, Bassano et Cremona.

Il. - Letterc istruttive, descrittive e familiari di G. Baretti. Vmez.ia, édition publiée par B. G:lDlba.
Ne contient que quelques lettres.

N. -

id ... id ... Édition de B. Gamba, reimprimée à Tori110.
O. - id ... id ... Édition de B. Gamba, réimprimée 11 Sirarnsa.
P. - Viaggio da Londra a Genova, pass.indo per I' Inghilterra occident:ùc,
il Portogallo, la Spagna e la Francia, Di Giuseppe Barcni, autore della farnosa
Fmsta lelttraria. Seconde la intem e perfetta forma da lui medesimo datagli
in una ediziooe di Londra in quattro volumi, poco nota fino ad ora in Italia.
Prima ediziooe con rami colorati. ),filano : Lortn'{O S01t'{og1t0, 1830-1831,
4 vol. in-8.
Tome I : 1830. 278 pp., 3 gr:iv. - Tome
1831. 28_. pp .. J gr:iv. -Tome lY: 18}1.

n : 1830. 286 pp .•
29'i pp.,~ gm·. -

vol. in-4, vm-424 et 419 pp.
R. - id ... id ... The Second Edition.
S. - id ... iJ ... The Tlürd Edition. Lo11Jo,i : T. Dtivits and L. Daiis (sic),
1770, 4 vol. in-8, vn-3o6, po, 319 et 311 pp.
Nom. Dans ses :l,lémoires, Barcni dit que 12 relation :1.ngbi,e de ses "oy:iges n'est pas
une simple m.duction de l'édition iulienne, mais une œuvre presque nouvelle. Il y a un

2

3 grav. - Tom.: llI :
Le faux-1i1rc porte :

appcndi,e qui contient plusieurs itinéraires d:1.ns l'intérieur de l'Espagne et on bref récit
de ce qu'il observa pendant un nouveau voyage q\l'il fit de décembre 1;68 à fc:,Tier 1769
(Voir n• 161). L'édition italienne ne contient que 47 lettres; l'édition anglaise en a 89.

(abrégees) :
T. - J. Barctti. Reisen von London nach Gcoua durcb Englaod, Portugal, Spanien und Fr:mkrcich. Aus dem Englischeo. Lti/'{ig : Fritscb, 1771,
TRADUCTIONS ALLEMANDES

2

vol. io-8.
Le traducteur est Johann Tobias Kohler.

U. - Rciscn io Portugal. dans le to111e XXIV de Sammlung der bcsteo und
neuesten Reiscbeschrdbuogen, in cinem Auszuge. Btrliti, 1784, io-8.
TRADUCTION FRANÇAISE :

V. - Joseph Baretti. Voyage de Londres à Gènes par l'Angleterre, le
Portugal, l'Espagne et la France. Amsterd11111 : Marc-Michel Rry, 1776 (ou
1777 ou 1778), 4 vol. in-8 (ou in-12).
Le traducteur français est Henri Rieu.
Itinéraire d'après P :
Tome I : Lisboa - Mafra - Cintra.
Tome Il : Lisboa - Aldei3 Gallega - Pegoes - Yendas Nos-3.5 - Montem6r o No\'D
- Arraiollos - Esm:moz - Villa Vi~osa - Elvas - B:tdijoz - Talavcrn la Real Lobon - Mérida - San Pedro - Miaja,bs - Trujillo - Jarakejo - Cas.,s dd Puerto
- Mirabcte - Almar:u: - • 'av.ilmoral de la ~u1a - Cal:uda de Oropesa - Oropesa
- Torralba - Tala,·cra Je la Reina - Cebolla - Toledo - Araujuez - V.ihlcmoro
- Pinto - ~fadrid.
Tome Ill: Madrid - Al.:a.ll de lleuares - Guadabjara - Taraceua - Torija Grajancjos - Algora - Alcolea del Piou - ~hranch6n - .Ballncil - Molina de
Ar.1g60 - Tortuera - Embid - Used - D.iroca - ~fainar - Longan:s - Zar:igoza
- Puebla de Alfindén - Yillafrao,:;,. de Ebro,

�112

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÊ-DELBOSC

Tome IV : Buj:tmlo-, - Penalba - C.·rndasnos - Fmg:, - Akarr:iz - Uricb _
Mollerusa - Cervera - lguabcb - ).lomsermt - Piera - Molins de Rey- Barcelona
- Llin:is - Gerona - la Junquem. De la p. 180 ¼ la p. 179, le tome IV ,on tient des
dérails sur un se,ond voyag.: que fil Baretti en Esp:tgne en 1768 et 176g (Voir n• r61).

i56. 176o-1761. Edward Clarke (1730-1786).
A. -

Lctters conccrning the Spanisb Nation : written at Madrid during
the Years 176o and 1761. By the Rev. Edward Clarke.M. A... London : pritlttd
for T. Beckda11d P. A.De Homit, 1763, in-4, 4 ff. n. ch., L-354 pp.
B. - Uri abregé de l'ouvrage prldde11t se trouve anx pp. J89-4JJ d1, tome V
de A new collection of Voyages, Discoveries and Travels. London : ]. Knox,
1767, iu-8.

t.57. 1764. Pierre-Augustin Caron, dit Beaumarchais (1732-1799.)
A. -

Lettre écrite par Beaumarchais au Juc de La Vallière, à Madrid, le

2-t décembre 1764.

Se trorn•e au.'I: pp. 502-fo7 d11 to1ne l d,· Beaumarchais et son temps. Études
sur la sociét~ en France au xvme siècle, d'après des documents inédits par Louis
de Loménie. Paris : Michû Uvy {rtrts, 1856, 2 vol. in-8.

B. - Fragment der Reise des Herm Beaumarch.-iis nad1 Spanien. dam le
Deutscher Mcrkur, 1774, p. 153.
Madrid -

cl Escorial.

t.58. 1758-1765. Carl Christoph Pltier.
C. R. Büschings Maga'{_ill for die 11e1ie Historie unJ Geographie, 1768.

TRADUCTIONS ALLEMANDES

A. -

C. -

CONTIE-:VT:

Briefe von dcm gegenwiirtigen Zustandc des Kônigreichs Spanien
gcschrieben zu Madrid in den Jahren 176o und 1761 von Eduard Clarke,
Magister der Weltweisheit, Mitglied des St.Johann Collegii zu Cambridge und
Rektors zu Pepperharrowe in der Grafschaft Surry (sic), damaligen Gesandtschaftsprediger bey dem Grossbritannischen Gesandten dcrn Grafen von Bristol
in Spanien. ln das Deutsche übersetzt und hin und wieder erlâutert von Johann
Tobias Kôhler, Professor iu Gôttingen und Müglied der Churmannzischen
Gescllschaft der Wissenschaften zu Erfurth. Lemgo: ÏII der Mtytriscbe11 B11d1/x111dltt11g, 1765, in-8, 766 pp.
D. - Ed. Oarke. Briefe, die spanische Nation bctreffend. Zweite Uebersetzung von C. H. Langer. Lübeck :Dom1ti1is, 1765, in-8.
TRADUCTION FRANÇAISE :

E. - Etat présent de l'Espagne et de la nation espagnole, ou Lettres
écritc:s à Madrid pendant les années 176o et 1761 par le Ré,·. Edouard Clarke.
Traduit de l'anglais. Paris: Veuve Duchesne, 1770, 2 vol. in-12.
D'aprd B3rbier, le traducteur frnnçnis est Guillaume lmbert.

:

La traduction française fut prohibée en France, peut-être parce 4ue les critiques relatives à Ch:1.rles Ill pouvaient par:litre s'adresser IL Louis xrv, ainsi que le remarque

113

Rciscn eines vornehmen Herm in Spanien, in den Jabren 176,t und 65,
~chrieben von eiuem seincr Gesellschaft. (Tome II, pp. 1-228.)
Reisc von 1-iùaga oach Portugos. (Tome IV, pp. 373-,78.)
Reise von Madrid n:ich dem Eskorial. (Tome IV, pp. 379-410.)
B. - M. Carl Christoph Plüers, Kôoigl. Dânischen Gesandtschaftspredigers zu Madrid und nachmals Predigers zu Altona, Reisen durch Spauien aus
dessen Handschrifteo herausgegeben von C(hristoph) D(aniel) Ebeling, Aufseher
der Handlungsakademie in Hamburg. Mit Kupfem. uipîig, iii der Weygandsc/,en Bzu:M,mdltwg, 1777, in-8, 582 pp., giav.
Roncesvalles - Pamplon:\ - Agreda - Alm,wn - Jadraque - Alcala de Hen3res
- ~fadrid - Annju~z - Toledo - cl Escorial - Segovi:t - Valladolid - Olmedo
- S.:govfa - Madrid - Ocaiia - Alcnl.i l:t Real - Granadll - Portugos - Motril Granada - Loja - ).làl;tg:1- Granada-Alh:lllu - Vélez M.ll:tga-M:ilag:1.-Gibralt::1r
- Marbella - Malaga - Portugos - Màlaga - Cadiz - Màlaga - Ronda - Venta
Nueva - Aro:os - Jerez - Puerto de Sant:t Marh - C:idii -lsu de Leôa - Chicuna
- Medina Sidoaia - C{diz - Puerto de Santa Maria - Jerez - S1.-villa - Oidfa Chiclana - Alge&lt;:ir.tS - Gibraltar - Aranjuez - Ocana - Murcia Cartagena Orihucl.i. - Alicante - J:ltiv:i - Valencia - J~tiva - Almansa - Arnnjuez.

Boucher de la Richuderie.

la Coruiia - Lugo - Astorga - Bencvente - Madrid - el Escorial - Toledo Segovia - C6rdob3 - Sevifü - ûidiz - Gr:madâ - Murviedro - Tarragorut - Barcelona -Madrid - Talavera de la Reina -Amiollos - Aldeia GaUega - Lisboa.

Trujillo - Mérida - Badajoz -

Estremos

i59. 176&gt;-1766. Ahmad ibn al-Mahdi al-Ghazzâl.

~lS"., ~4)1 :J_,..JI ~.)l

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_s~I ,.;.r. ~! ~I ~il! ~ I ~l.b!I ~);,,~!
J~~l ~j J ~ J~l _sr,=11 i:-J! ~..\.i~I

Manuscrit. 90 ff. (Bibliothèque Nationale de P:iris, Manuscrits arabes, 2297; supplément arabe, 94 3}.
Relation d'une mission diplomatique près de la cour d'Espagne, en 1179 de l'hégire,
dont fut chargé Ahmad ibn al-Mahdi al-Gha:zzâl par Abou Abd Allal, Mohammad ibn Abd
Allah, empereur du Maroc.
Description des villes traversées par l'auteur depuis Ceuta jusq11'à Madrid et â !'Escorial,

!60. 1768. Augustin-Jean-Charles Clément (1717-1804).
Journal de correspondances, et voyages d'Italie et d'Espagne, pour la paix de
l'Eglise, en 1758, 1768 et 1769. Par M. Clément, alors Trésorier de l'église
d'Auxerre, et depuis Évêque de Versailles. Paris : L.-F. Longuet, An X-180~,
3 vol. in-8, 340, 405 et 287 pp.
Gravure entre le faux-titre et le titre du tome I ;· la dernière page du tome HI est
numérotée fautivement 297 au lieu de 287.
Tome II : Barcelona -

Lérida -

Zaragoza -

Madrid -

II5

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

Spanien vom Elsass aus untemommem wurde. Ein Original. Leipzig : in der
Weyga1ulscbe11 Bucbbandlung, 1780, in-8, 95 pp.
-

Cidiz - Sevilla Cadiz.

Guadalcanal -

Sanlucar de Ba.rame,fa -

Puerto de Santa Maria

i63. 1768-1771. James Harris, earl of Malmesbury (1746-1820).
A. - Diaries and correspondence of James Harris, first earl of Malmesbury,
containing an account of his missions at the Court of Madrid, to Frederkk the
Great, Catherine the Second, and at the Hague. Edited by his grandson the
third eatl. Londot! : R. Benlley, 1844, 4 vol. in-8, 2 portr. gr. sur acier.
B. - A series of letters of the first Earl of Malmesbury, his family and
friends from 1745 to 1820. Edited, with notes &amp;c by his grandson the Right
Hon. the Earl of Malmesbury, G. C.B. London: Richard Bentley, MDCCCLXX,
2 vol. in-8, xxvrr-511 et xx-5 38 pp.
Tome I (de A), pp. 28-67 : Roncesvalles - Pamplona - Madrid - Aranjnez - S.111
Ildefonso -

el Escorial.

el Escorial.

i64. 1771. Joseph Marshall.
:l.6i. 1768-1769. Giuseppe Baretti (1716-1789).
La relation du second voyage de Baretti en Espagne se trouve pp. 180-279
du tome IV de son Viaggio da Londra a Gen(fl)a (Voir n° 15 5, P).
pp. 180-202 : Appendice a chi volesse andare a Madrid per terra.

a

a

C'est une série d'itinéraires et de descriptions : Perpinyà Madrid - Bayonne Pamplona - Bayonne a Vitoria - Bayonne a Pamplona - Pamplona à Madrid.
pp. 203-279 : 1'articolarità sopra questa strada : Pamplona - Tafalla - C.~parroso Vahierra - Cintruérugo - Cerveta - Agreda - Hinojosa del Campo - Almarail Almazân - Barahoua - Riofrio - Jadraque - Pradilla - Houteaar - la LoaeraAlcali de Henares - Torrejoa de Ardaz - Madrid Alcobendas - la Cabrera-"Lozoyuela - Buitrago - Somosierra - Cerecillo - C:istillejo - Oarubia - Fueutespina - Aranda de Duero -Lerma - Cogollos - Sarracin - Burgos - Qnintana•
palla - Quintanavides - Pancorbo - Ameyugo - Osma - Berberana - Orduna.

i62. 1769. Anonyme.
Beschreibung einer Reise, welcher im Jahr 1769 nach der Siefra Morena in

A. - Travels through. Holland, Flanders, Gerrnany, Denmark, Sweden,
Lapland, Russia, The Ukraine and Poland, in the years 1768, 1769, and
1770. In which is paJ!icularly minuted Jhe presem state of those countries,
respecting their Agriculture, Population, Manufactures, Commerce, the Arts
and Useful U ndertakings. By Joseph Marshall. London :J. Almo11 a11d G. Corrall, 1772-1776, 4 vol. in-8, vm-373, 379, ,52 et 385 pp.
Les trois premiers tomes furent publiés en 1772 par Almon avec le titre ci-dessus; }e
tome IV fut publié en 1776 par Corrall avec le titre suivant : Trnvels through France
and Spain, in the years 1770 and 1771. ln wbich is particularly minuted ..... etc, (L:1
dernière page du tome IV est numérotée par erreur 371 au lieu de. 385 .)
TRADUCTION ALLEMANDE :

B. - Reisen durch Frankreich und Spanien ... Danzig, 1778, in-8.
Tome IV, PP· 35 5-385 (de A) : Urgel - Pons - Cardona - Manresa - Barcelona
- Tarragona - Tortos.~ - Mas de Coll - Teruel - Segorbe - Valencia - Jativa Valencia.

�n6

R, FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

!65. 1771-1772. Maurice Margarot.
Histoire, ou relation d'un voyage, qui a duré près de cinq Ans; Pendant
lequel l' Auteur a parcouru une Partie de l'Angleterre, la Fr;ince, l'Espagne, le
Portugal; tous les Etats d'Italie, la Sicile, &amp; l'Isle de Malte, le Piemont, la
Suisse, l'Alsace, Partie de l'Allemagne &amp; la Hollande, ce qui lui a donné
Occasion de voir environ deux cents grands (sic) et belles Villes, &amp;c. Et fourni
une ample. Matiere à des Observations instructives, des Anecdotes rares, &amp; des
Descriptions succinctes, mais intéressantes. Par Mr. Maurice Margarot, le Pere
A Lond1·es: Del'lmprimerie de G. Bigg, &amp; se vend chez. /'Auteur, cbez. f. Milton,
Relieur, &amp; cbez. H. Ber/baud, 1780, 2 vol. in-8, xxx-448 et 488 pp.
Tome I : San Sebastian - Bilbao - Vitoria - Pamplona - Zaragoza - Daroca
Alcal:i de Henares - Madrid - Toledo - Andujar - C6rdoba - Ècija - Carmona SeviUa - Jerez - Puerto de Santa Maria - Cidiz - Sevilla - Zafra - Badajoz - Elvas
- Estrnmoz - Arraiollos - Aldeia Gallegll - Lisboa - Cintra - Lisboa - Faro Olb:io - Castro Marim - Ayamonte - Lisboa - Santareru - Thomar - Coimbra Porto - Guimaraes - Braga - Vianna - Valença do Minho - Tuy - Vigo - Redondela - Pontevedra - Caldas de Reyes - Santiago de Compostela - la Corona - el
Ferrol - Betanzos - Lugo - Villafranca del Vierzo - Astorga - Le6n - Mansilla c\e
las Mu las - Palencia - Due.fias - Valladolid- -Pei\afiel- Medina del Campo - Segovia
- el Escorial- Madrid - Aranjuez - Toledo - Mora - Consuegra - Villarta de San
Juan - Manzanares - Valdepeiias - Santa Cruz de Mudela - C6rdoba - Ècija Anteqaera - Màlaga - Vélez Malaga - Alhama - Gra11ada.
.
Tome II, pp. 1-88 : Granada - Cullar de Baza - Vélez Rub,o ~ Cartagena ~
Murci:t - Oribuela - Elche - Alicante - Villena - Mogeute - Jattva - ValenC1a
_ Almenara - Benicar16 - Ulldecona - Tortosa - Tarragona - Barcelona Figueras.

i66. 1772. Francis Carter (-1783).

A. - A Journey from Gibraltar to Malaga; with

II7

B. - A journey from Gibraltar to Malaga; with A View of that Garrison
and its Environs; a Particular Account of the Towns in the Hoya of Malaga;
the Antient (sic) and Natural History of those Cities, of the Coast between
them, and of the Mountains of Ronda. Illustrated with the Roman inscriptions
and coins of each municipal town, a geographical and classical chart, and thirteen plates engraved from original drawings, taken in the year 1772. By
Francis Carter, Esq. F. S. A. The Second Edition. London: printedby J. Nicbols,
fo,· T. Cadell, 1780, 2 vol. in-8, xv-vm-366 et vm-432 pp., gravures.
TRADUCTION ALLEMANDE :

C. - Franz Carter. Reise von Gibraltar nach Malta im J:ihr 1772. Aus dem
Englischen. Leipzig : Crusius, 1779, 2 vol. in-8.
Tome I : Gibraltar - Algeciras - San Roque - Carteia - Estepona- Marbella Ronda - Gaucin - Casares - Juscar - Jimena - Zahara.
Tome 11 : Marbella - Ojen - Monda - Hard:tles - Coin - Toloj - Alhaurin
- Alhauriuejo - C~uriaua - Cartama - Alora - el Va!Ie - Antequera - Malaga

i67. 1772-1773. Richard Twiss.
A. - Travels through Portugal and Spain, In 1772 and 1773. By Richard
Twiss, Esq. F. R. S. With copper-plates; and an appendix. London : printed
for tbeaulhor, And sold by G. Robinson, T. Becket, a11d J. Robso11, 1775, in-4,
1v-465 pp. et 3 ff. n. ch. d'lndex.
·
B. - id •.• id ... Dublin: Exshaw, Wbitestone, Potts, •.. , M,DCC,LXXV,
2 vol. in-12, 1v-258 et??? pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

~ View _
o f that Garrison

and its Environs; a Particular Account of the Towns in the Hoya of Malaga;
the Ancient and Natural History of those Cities, of the Coast between them,
and of the Mountains of Ronda. Illustrated with the medals of each municipal
town; and a chart, perspectives and drawings, taken in the year 1772. By
Francis Carter. Londo1i: T. Cadell, 1777, 3 vol. .in-8.
La pagination est anormale. L'idée première de l'éditeur semble a:,'oi_r éte ~~ ~i1blier
l'ouvrage en deux tomes, le premier de 366 et le s~cond de ~32- ~P;• ai'.1s1 quel rnd1qaent
la numérotation des pages et les signatuies des feuilles. Ainsi d1v1se, soit que chaque to~c
parut trop lourd, soit pour tout autre motif, on p~~tagea l'o,uvra~e ~omplet en trois
tomes et l'on imprima un titre spécial pour le tro1s1ème. C est arns1 que le tome I a
23 s pp. (numérotées de r à 238); Je tome II a deux series de pagiuation: 240 à 366 et
1 à 168; le tome III enfin contieut les PP· 169-432.

C. - Voyage en Portugal et en Espagne fait en 1772 et 1773, par Richard
Twiss, gentilhomme anglois, Membre de la Société Royale. Traduit de l'anglais et orné d'une carte des 2 royaumes. Berne : cbez. la Société typographique,
1776, in-8, x1-380-54 pp., vignette sur le titre, gravure.
TRADUCTION ALLEMANDE :

D. - Richard Twiss. Reisen durch Portugal und Spanien in den Jahren
und 1773. Aus dem Englischen von C(hristoph) D(aniel) Ebeling. Leipzig : Weygand, 1776, in-8.
1772

Lisboa - Mafra - Cintra - Sâo J u!jâo - Lisboa - Al \'erca - Castanhera - Otta
- Tagara - Alcobaça- Batalha- Leiria-Pombal-Coudeixa - Coimbra -Mea•
lbada - Sardao-Albergaria- Santo Antonio- Porto- Santo Autonio- Albergaria

R,vu, hispan ;'l"'·

�n8

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCIŒ-DELBOSC

- S.u.Uo - Barreiro - ûrregal - ûnn:is de Senhorim - Celorico - Almeida Aldca dd Obispo - Ciudad Rodrigo - Salam:rn,a - Z:unora- Toro - TordesillasSim2ncas - Valladolid - Valdcstillas - Olmedo - Co.:a - Sanu :\laru - Sego,·ia
San Ildefonso - Guadurama - cl Escorial - t.fadrid - lllescas - ûbai,as - Toledo
- Aranjuez- 0.::1iia - Corr;1.l - Qpintan&lt;U - el Pedcrnoso - cl Pro\'encio - :Minaya
- fa Rod;i - 1.1 Gineta - Alll.lcete - cl Villar - Boncte - Alm:lllSa - MogcnteJ::iti\'J- Algcmesi- Valencia - :\turviedro- Cullera - Gandia- la Puebla- OntC•
nicnte - Villena - Monforte - Alicinte - Elche - Orihuefa - :\lurciJ - ÛrtJ•
gena - fuentc Al,tmo - Totana - Lorca - Lumbreras - V~lez Rubio - Chiri,·el - Cullar - Bua - Guadh - fanalloz - Gr.nada - Loj&lt;1 - Alaroeda - Herrcr.1.
- Ecija - la Carlota - C6rdoba - l:.:ija - C:isariche - Amequcro - :\Ulaga ûrtama - C.1s.1rnboneiJ - Burgo - Ronda - San Roque Gibraltar - San
Roque - los Banios - \' ejer - Chidana - Cidiz - Puerto de Sanu Maria - Jen:z
- Lcbrija - SevillJ. - Sanhic:tr de Barrameda - Poeno de Sant.1 Maria.

II9

t89. 1774. José de Viera y Clavijo.
Viagc â la Mancha en el aiio 1774. Adicion
ges que sale en el diario de Madrid.

:i

la Historia gencrnl de los via-

D Se ~rouve ~~x PP· JS9-4c6 de : ttudes sur l'Espagne, par A. Morel-Fatio
euxi~m~ scne. Paris : E. &amp;ui1!011, 1890, in-8, Xl\'·45 5 PP·
•
Publié d après un manuscrit Je b Bibliothèque Naùonlle de Paris "-fs
Aranjuez -

U · h

6

\·· · e,p. 3 t,

187-i07),

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pic e :-- •ll~rta - Manz:in,1res - Valùepcûas - Sa 11 t:i Cruz de Mudela _ el Viso
- Magana - \ ·enta del Marqués.

i70. 1774. William Dalrymple.

i68. 1773. Sebastian Sanchez Sobrino.
frny Scb:tStfan Sam:hez Sobrino, du couvent de Saint-Antoine de Grenade, écrivit son
Jliajt l~p,,grdfk~ sons le p ·cudouyme de Anasthasio Fran,o y Brcbinsacz.

Viajc topografico desde GrJnada a Lisboa, por Aoasthasio Franco y Brcbinsacz, encarta escrita al Sr. D. Fernando Josê de Velasco, del Consejo de S. M.,
en el supremo de C:istilla; fecha en Granada a 15 de cnero de 1774, d,iudole notidas de Jo mas notable que ad,•irtio en los pueblos de 5U miosito aida y a
vuelta, con una espccic de disertacion al fia, sobre el sitio primitive de Antcquera. Dalo a luz un apasionado a las antigüedades, amigo de las artes y de las
bucnas letras. Gra11ada ; m la imJnwla rtal, s. d., in-8, 3 ff. prél.-2o6 PP·
Cet ou\'r.lgC fut imprimé après 1791 (peut-eue en r79l ?), puisque l'auteur cite le
tome XV[ du Voyage de Pouz.
Graoada - Loja - Roda - P.:drera - Osuoct - Puebla de Osuna - Arabal Gandul - Rinconada - AlaU del Rio - C:tStilblaoco - Fucnte de C.1ntos - Sani:t
llbru - l.tfr.1 - B.1dajoz - llvas - Estremœ - Montem6r - Evora - Lisboa Vend2s - Sil"\ICÎros - Vianna - Cuba - Beja - Cortes de Gafu - Menola - Saohi•
car de Guadiana - Alcoutim -C:istro .Marim - Apmonte -C.1rtap- Lcpe - Gihralcôn - San Juan del Puerto - Palos de Moguer - ~icbla- \'il1J.IT.1!;:I - la !'lima \'illalba - Manzanilla - Sanlucar la )byor - Espartiuas - C:istilkja de la Cuest.1 Scvili:L - ~11ti1&gt;0m:e - A.lfar;1che - L:brija - Jerèz de L, Frontera - Puerto de S.mt:t
Maria - C:ldfa - Isla de Leôn - C:ma,a - Santi Petri - Bornos - \'illamartln A.lgodouales - Olvera - C:iitos Santos - C:inete ln Real - ûmplllos - Antequer.t
-

Valle de Abd~lacis - Arcbidona -

Graaada.

A. - Travels t~rough S~~n and Portugal, in 1774; with a Short
Account of the Spamsh Expcdnmn against Algier in 177 &gt;- By Ma· w·11·
Dai 1)•n1 Pte. D 11 bl"111 : l'fl
.
,
JOT
1 1am
,. nlts/cmr, Cbamberlai,u etc
B
.
.
•
···• 1777 , m-12,
1v-24 8 pp .
. -, . iJ ... id, .. l.ondo11:

J. Almon , 1777 , in· ..' ,

rv · 187 pp., carte.

Le rccit de la Sp,wisb F.xptJilion occupe les pp. li7•IS7 .
TRADUCTION ALLE..\IANDE :

C.-:-

Maj?r Dalr~mplc_- Reiscn durch Spaoicn und Portugal im Jahr 1 - .
~cbst cmer Kurzcn Nachncht von dl!r spanischeo Untcrnchmung auf A?'·4 ·
im Jahr 1775. Aus dcm Englis.:hen übersuzt mit cinigcn Anmerk
giedr
zusauen.
·
, .: · C .
uagen un
,.,,,,pz.te; r11sms, 1778, in-8.

D. - Reiscn in Portugal. Jans le tome XXIV d, Samml l d bes
neuest' R ·. b--1 ·b
. .
ui g er
ten und
en ci.se csc 1rc1 ungcn, m cmcm Auszuge · 13er[1'11 , t 784 , Ill·
. 8.
T r"'1uction abr~é~.
TRft.DU(.ïION FRANÇAISE

R ~-- ~ ~oyage.e_n Espagne et en Portugal D:ms l'année 1774 . Avœ une
e .auon c Exp.:dmon des_ Espagnols contre les Algerieas l!n I
. Par le
w_ Dalrymple. Traduit de l'Anglois par un Officier Franço1·s_775 • n •
DCC LXXXIIl · 8 ff
· · · ., .am
•
•• •
•
, 111 • , 7 . n. ch.-257 pp., cane du voyage.
'
La Rtlalto,1 d, r Exprililio,t cx:cupe les pp. 243 à lS 7 ,

MaM 1or

F. - Nou~cau voyage en Espagne et en Portugal. Traduit de l"An lois
par un Offic1..:r François. Ouvrage rempli d'Aoecdotes c uncuses
.
&amp;g
· peu•

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

I20

connues sur les mœurs, le caractt:re &amp; le Gou\'erneinent de ces deux Naùons,
&amp; orné d'une Carte &amp; d'une Figure ... Bruxd/es et Pa,·is : Volland, 1787, in-8.
Même édition que E sous un nou,·~-au titre.
La ligure (femme dans le Costume Maurégate) interC3lée à la p. 118, ne faisait pas
pmie de ce volume en tï8l : elle a été ajoutée en 1787 en méme temps que le titre de
l'ounagc était changé.
Le traducteur frnn.;.ùs est le marquis G~rmain Hpcinthe de Ronunce de Mcsmon.
Gibralur - San Roque - G3udn - Rond.t - AJ.:3l;i del \'aile - Osuna - fcija la Ôlrlota -C6rdoba - el Carpio - Andlajar - Bail~n - la C.1rolin.a - d \'iso Yaldcp.:i,as - Ma11z.11mcs - Tembleque - Oc:uia - Aranjuez - Valdemoro Madrid - el Es.:orial - Avila - Pciaarnnda - Salamanca - Zamora - BenaventcAstorga - Lugo - el Ferrol - la Coruila - Santi;tgo dr:- Compostela - Ponte\'edra
- Vigo - Tuy - Valença - Brnga - Porto - Coimbr.1 - Pombal - Lciàa - Mariuha - Baulh:1 - Alcobaça - Caldas - ~{afr:t - Cintra - Lisboa - Monte•
m6r - Evora - Estremo, - Elvas - Bàdajoz - Sevilla - Jerez - Puerto Real Chliz - Tarifa - Algedras -

Sm Roque.

t7t. 1775. de Voglie.
ltinêraire dl!S routes les plus fréquentées, ou Journal dt! plusieurs \" oyages
aux villes principales de l'Europe, Depuis 1768 jusqu'en 1783; ... Quatrième
édition, augmenté..: d'un Voyage en Espagne &amp; en Portugal, &amp; d'm1e Carte
g&lt;:ographique. Par M. L. Dutcns. Paris : Tbt!opbik Barrois Tt jt1111e,
M.DCC.LXXXIlI, in-16, 4 If. n. ch.-xx.xn-271 pp.
Dans l'At'is sur rdlt 11011t•tlle ttlïtio11 placé en téte du volume, on lit : • Je regrettais
fort de n'avoir pas pu joindre il mon Itinéraire une notice sur l'Espagne; j'étais parti
deux fois de Londres pour faire cc voyage, c· den,: fois j'avais été arrêté par des obstacles
impré,·us. Heureusement, je puis al présent remplir ce ,·uide; &amp; je dois cet avantage à
M. DE VoGLIE, Inspecteur-général des Ponts &amp; Chaussées de France, qui a bien voulu me
communiquer les observations qu'il a faites dans son voyage d'Espagne, en 1775. •
Le f'oy,gc rn Espag11e occupe les pp. 2ot-2J9. Dans l'Acerlimmenl Sur utle Pur/il d,
rJJiniraire (pp. 301-203) on lit : . ... les voyagcnrs ne peuvent que gagner au ch2uge,
les observations de M. de Voglie é~nt remplies de justesse &amp; de s:tg:1cité. J'y ai joint
celles de deux autres vopgcnrs de m:t connoissancc, qui ont bien ,·u cc p,iys-li depuis
douze a quinze ans. •.
Ce T'oyage est en réaliré constitué par uue série d'itino!raires; les Rnnarqu.-s Je
de Yoglic s'appliquent not:1mment à : Bnrœlona - Zaragoza - Daroca - M2drid z.~rngoza - Volencfa - Aranjuez - cl Escori2] - A.ldeia G21loga - ;\lontemôr Arr:aiollo~ - Estremoz - Elvas - Badajoz - Mérida - Trujillo - Jar~icejo Talavera de 12 Reina.

12 1

R, FOULCHE-DELBOSC

t7:l. 1775. Philip Thick:nesse (1720-1792).
A. - A ycar's Joumey through France and a part of Spain. By Ph. Thkknessc. Londo11: TV. Brcnm, 1777, 2 vol. in-8, 295 t:t 316 pp.
B. - id ... id ... The Second Edition. With additions. London : W. Br1Jtt•11,
1778,

2

C. 2

vol. in-8, 352 et 316 pp.
id ... id ... The Third Edition . With a plate and music. Lo11do11, 1789,

,·ol. in-8.
TRADUCTIO!i' .U.LEMA~DE

D. - Philip Thickncsse. Reisen durch Frankreich und ei11cn Theil von
Katalonicn. Aus dem Englischen. Ltipz_ig : Crmirts, 1778, in-8, grav.
la Junquer:t -

Geron:i -Martorell -

Bar.:elooa -

;,lootserut.

173. 1775-17~6. Henry Swinburne (1752-18o3).
A. - Travds through Spain, in the yeirs 1775 and 1776. ln which scveral
monuments of Roman and Moorish architecture are illustratcd by accuratc
~wings taken on the spot. By Henry Swinburne. London: P. Elmsly, 1779,
m-4, XYI pp., 8 If. n. ch-427 pp., carte et gravures hors texte.
B. - id ... id ... The second edition ; to which is added, a joumcy from
Bayonne to Marseilles. Lo,ul,m : pririltd by]. Davis; far P. Elmsly, 1787,
2 vol. in-8. Tome l : xvm pp.-3 ff. n. ch.-373 pp.-3 tT. postl. n. ch. Tome Il :
4 ff. n. ch .-469 pp.-, If. postl. n. ch. Portrait, carte et gra\•ures hors texte.

. C. -_Picturesque tour through Spain, by Henry Swinburne, Esq. Embcllished w1th twenty engravings, by \Vans, Mcdland, Angus, Mitan, etc . ..
Londo,1: Edward Ormt, 1806, in-fol. oblong, LX-2:? pp. Cane et gr.1vures. Dans
les LX premières pages, une traduction française accompagnt: le texte anglais
explicatif des gravures.
R~cit abrégé du méme voyage que_A et B.
D. -

id ... id ... Lo11do11, 1823.

T RADUCTION FRANÇAISE

(de A)

E. - Voyage de Henri Swinburne en Espagne, en 1775 et 1776, traduit de
l'anglais. P,iris: Didol l'aî11l, 1787, in-8, XV1·535 pp.
Le traducteur français est ]1!2n-Benjamin Je La Borde (1;34-1794).

b Junquera - ~'igueras - Ger?n11 - Bircelona - Montserrat - Tarr:igona - Reus
-Tortosa- Ben1c:ul6- Castellon de la Plan:1 - Murviedro - Valencia - Ale.ira_

r.-,J
,
.' -.:,1

. -~
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' ..:i

�122

Jâtiva - Villen.1 - Alicante - Elche - Orihuela - Murcia - Cartagena - Almazarrôn - Guadix - Granada - Loja - Antequera - Malaga - Osuna - Akantarilla
- Jerez - Puerto de S~nt.i M:iria - Cadi,; - Chiclana - Conil - Vejer - San Roque
- Gibraltar - Sanhicar &lt;le Barrameda - Jerez - Sevilla - Ca.rmona - la Luisiana Écija - la Carlota - Côrdob;t - Akolea - el Carpio - Andujar - la Carolina _
Valdepesias - Consuegra - Toledo - Aranjuez - Villamayor - Madrid - el Escorial - San Ildefonso - Segovia. - 0!01edo - Valladolid - Burgos - Vitoria,

t74. 1776(?). Anonyme.
Eine noch ungedruckte Reise nach Spanien (dans le Deutscher Merkur de
1780),

r23

BIBLIOGRAPHlE DES VOYAGES

R, 1'0ULCHE-DELBOSC

ministère et dans le temps du couronnemeut de la reine de Portugal, du Châtelet était
en Franc~, soit à Paris, soit dans u,ie terre qu'il babitoit dans b ci-devant province de
Champagne.•

Signé :

VENA'rTE,

Autre lettre insérée dans le n• B, I" brumaire an X, page 2}9, du M,i•ç11re ae France,
« Jamais
du Châtelet n'a été en Portug,11, jam~_ïs il n'a écrit sur
P~rtugal :
j'ai averti lecit. Buisson, imprimeur du Voyage ptibhe sons ce nom, Il 111 avait assure
qu'il c111lngeroit l'énoncé de ce Voyage dès sa première édition ... On a relevé &lt;lemière•
ment dans une feuille périodique, l'erreur qu'avait commise le cit, Bourgoing, en sup.
posant que M. du Châtelet avait été de Londres en Portugal en 1777. A cette époque,
M. du Châtelet était en France, et il y avait long-temps qu'il avait terminé so11 ambas.
sade. Le respect que le public est accoutume de rendre /1 sa mémoire, ne doit rien ajouter
~ la confiance qu'il pourroit prendre dans l'euctitude des détails contenus dans cet
ouvrage. Je me fais un devoir de désavouer encore une fois cet écrit; et je vous prie de
vouloir bien insérer cette déclaration dans votre phis prochain numéro. •

M.

l;

Signé ; C. A.

175. 1777. Pierre-Marie-Félicitè Dezoteux, dit baron de Cormatin
(1753-t812).

A. - Voyage du ci-devant duc du Châtelet en Portugal, où se trouvent Des
détails intéressans sur ses Colonies, sur le Tremblement de terre de Lisbonne

sur M. de Pombal et la Cour. Revu, corrioe
sur le Manuscrit &gt; et auomentl:
0
0
de Notes sur la situation actuelle de ce Royaume et de ses Colonies, par
J. Fr. Bourgoing ... Avec la carte du Portugal, et la Vue de la Baie de Lisbonne.
Paris: F. Bzâsson, (an VI-1798), 2 vol. in-8, vm-268 et 260 pp.
B. - id ... id ... Seconde édition. Paris, an IX-1801, 2 vol. in-8.
TRADUCTION ANGLAISE :

C. -

J.

Travels of the late Duke du Chatelet in Portugal, with notes by
F. Bourgoing. Lo,zdon, 1809, 2 vol. in-8.

Lisboa -

PoanrGAL.

Non:. Dès que fut annoncée la publication du prétendu Voyage du d-det•a11t duc du
CJ,âtekt, des protest:ttions se produisirent contre une telle attribution. Les deux suivantes, citées par Boucher de la Richarderie dans sa Biblict/ieque 1mfrersel/e des Voyages
(fome IU, pp. 324~325) en sont la preuve :
Extrait d'une lettre adressée au P1·opaga/er,·r , et imprimée dans ce journal, n• 2.62,
26 fructidor an V.
&lt;&lt; J'ai êté surpris de voir annoncé dans votre journal, un Voyage en Portugal attribué
an ci-devant duc du Châtelet. Ce Voyage, trouvé dans sa bibliothèque, lui avoit été
confié par l'auteur; et je ne sais pourquoi on a pensé que c'étoit lui qui l'avoit composé.
Le ci-devant duc du Châtelet n'a jamais été en Portugal : il est revenu de son ambassade d'Angleterre en 1770; et l'auteur voyageoit eu Portugal, après avoir quitte l'Angleterre, en 1777 ou 1778. A cette époque, ou le marquis de Pombal venoit de quitter le

DAMAS.

Ainsi que le const.~te avec étonnement Boucher de la Richarderic, l'éditeur de .ce
Voyage, Jean-François de Bourgoing, garda le silence sur ces deux réclamations, et
peut-être son mutisme se serait-il prolongé si le véritable auteur n'avait protesté à sm1
tour, en s'adressant non plus à des journaux mais au libraire, contre une attribution
erronée.
Le véritable auteur de ce voyage était Pierre-Marie-Félicité Dezoteux, q ni portait depuis
son mariage le titre de baron de Cormatin. Il avait fait en 1777 le voyage de Portugal,
en avait écrit la relation et l'avait envoyée à son protecteur le duc du Châtelet 1 • A la
mort de ce dern.ier, en 1793, le manuscrit fut retrouvé d,rns sa bibliothèque et achete
par le libraire Buisson, qui était chargé de vendre les papiers du feu duc. Bourgoing
remania le récit, ou, selon toute vraisemblance, l'accommoda au goût du jour et le publia
chez ce même Buisson en l'attribuant au duc du Châtelet, qui n'était jamais allé en Portugal. n lui etit été bien facile de s'en assurer : est-ce une simple étourderie, ou l'attribution erronée fut-elle volontaire'? nous ne savons.
Vers la même époque, un certain Lallemant écrivit un ouvrage intitulé Correspo11da11ce
à' Autichamp, Charette et P11isaye et le fit paraitre chez le libraire Buisson, l'éditeur du
Voyage. Ce libelle attribuait à Bourgoing le Voyage du duc du Châtelet en Portugal,
dont le véritable auteur était Conn:itin. Ce dernier, alors en. prison à la suite de sa participation aux guerres de Vendée, fit écrire par sa. femme à Buisson, éditeur de la
Correspon,lance et du Voyage, pour le sommer de faire disparaître les calomnies qui le
concernaient. Ce fut Bourgoiug qui répondit a M••• de Cormatin.
• Rien n'a pu me faire soupçonner. lui disait-il, que l'ouvrage que j'ai publié il y a
quelque temps sur ce royaume ftit tiré des manuscrits (de M. de Cormatin). • Il affirmait en outre que le manuscrit du Voyage avait été acheté par le citoyen Buisson, libraire

L Florent-Louis-Marie, duc du Cb.:îtelet-Lomont, était le fùs de la marquise du Châte\et, l'amie 4e Voltaire. Il re9int d'Angleterre eo 1770 et moantt guillotiné en 1793.

�124

BIBLIOGRAPHJE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

~réposé à la vente des papiers de feu Je duc du Châtelet. Ce ne fut qu'après la publicanon qu'on s'aperçut de l'erreur: le duc n'avait pas été en Portugal li n'était plus temps de
réparer cette malheureuse infidélité. « D'ailleurs, ce manuscrit a été si changé par moi,
disait Bourgoing, qu'il est devenu tout à fait méconnaissable. L'auteur n'avait fait que
recueillir des matériaux informes. Si cet ouvrage n'est pas devenu ma propriété dans le
sens rigoureux du mot, il est du moins devenu ma propriété d'auteur. • Cependant il
se déclarait prêt à rendre le manuscrit il M'"• de Cormatin, si elle le désirait 1• (Archives
nationales, F', 6326.)
La seconde édition, publiée en 1801, porte le même titre, et les aveux de Bourgoing
ne semblent pas avoir été rendus publics. Cependant le nom du véritable auteur n'était
pas inconnu de quelques personnes : Boucher de la Richarderie écrivait en 1808,
dans le tome III de la Bibliothèque universelle des UOJ'ages : « Il est reconnu aujourd'hui
que le véritable auteur du Voyage publié sous le nom du ci-devant duc du Châtelet,
est M. Cormartin (sic), l'un des chefs des royalistes dans la Vendée, ,,
En r809, Bourgoing écrivit à Cormatin une lettre dont nous connaissons le contenu
par une note de ce dernier :
« Je travaille ... à mon voyage du Portugal, ma propriét&lt;l légitime, mais dont on m'a.
frustré pendant que j'étais dans les fers, en l'attribuaut fa.ussement it M. le duc du
Châtelet, qui, de sa vie, ne fut en Portugal. Je suis le seul officier français, qui, comme
observateu.r, voyagea en 1778 dans tout le Portugal; le seul que le marquis de Pombal
.reçut dans son exil, près de Coïmbre. Au reste, la veille de son départ de Paris, it la
su\'.e de S. M: le_roi de Saxe, M. de Bourgoing m'écrivit, eu date du 15 décembre 1809,
qu 11 reconna1ssa1t son erreur sur M. le duc du Chhelet. Il m'a expliqué comment, it
son i~su, un ~anuscrit e~t tombé dans ses mains; que, par rapport à la rélrib11tioi, q11'il
m retira alors, il Ile nu doit, comme a11ûe11 et sitlcère ami, qut tout s@ attacbemmt et scm
estime. Je vais donc prouver ma propriété. Je rétablis le texte de cet ouvrage, qu'on avait
mutilé de la manière la plus choquante, pour le monter au ton des principes adoptés
dans un temps malheureux. Je ferai paraître, et successivement, les autres productions
que j'ai annoncées et qui font partie de la collection générale de mes voyages. • »
(Annales de l'Ingralitude, en note, p. 60.) Daté du 15 octobre 1809 3•
Son projet de publication fut arrêté par sa mort,
Tous ses manuscrits ont été dispersés et en partie détruits par ses héritiers 1 ,

i76. 1777. John Blankett (-1801).
A. - Letters from Portugal, on the late and present state of that Kingdom.
Lo11do11 : ]. Almon, s. d. (1777 ?), in-8, 66 pp.
r. Lettre citée par M. Henri Welschinger, Avenfllres de guerre tt d'amour du ba,•on de
Cormatin 1794-1812, Paris : Librairie Plo,i, 1894, in-18, pp. 241-242.
2. Cormatin avait notamment voyagé en Espagne en 1778.
3· Il y a évidemment une erreur : il est question, dans cette note de Cormatin datée
du 15 octobre 1809, d'une lettre de Bourgoing en date du 15 décembre de la même
année, L'une de ces deux dates est donc inexacte.
4. Henri Welschinger, op. cit. Pièces complémentaires, Notes fournies par
M. A. Arcelin, pp. 265-266,

125

TRADUCTION FRANÇAISE :

B. - Lettres écrites de Portugal, Sur l'état ancien et actuel de ce Royaume
Traduites de l'anglois. Suivies du portrait historique de M. le Marquis de
Pombal. A Londres, Et se trouve à Paris : L. Cellot, 1780, in-8, 72 pp.
La traducteur est H.-J. Jansen. Le portrait historique occupe les pp. 67-72. Il est
quelquefois attribué à ce même Jansen.

C. - Réimprimé en I 797 à la suite du Tablea11 de Lisbo1111e eti 1796 de Carrère (Voir n° 209, A).
D. - Réimprimé en 1798 à la suite du Voyage en Portugal de Carrère
(Voir 11° 209, B).
D est le même volume que C avec un titre réimprimé.
TRADUCTION ALLEMANDE :

E. - Briefe über Portugal nebst einem Anhang über Brasilien. Aus dem
Franzôsischen. Mit Anmerkungen herausgegeben von Matthias Christ. Sprengel,
Professor der Geschichte in Halle. Leipz_ig : in der Weygandsclim Buchbaiullimg, 1782, in-8, 5 ff. n. ch.-290 pp .
D'après Barbier, l'auteur des Lettcrs from Porltigal serait une Mfas Philadelphia Stevens (ou Stephens), dont on ne trouve aucune mention dans les bibliographies anglaisesLes bibliographes Halkett et Laing attribuent les Letters from Portugal au lieutenant
(plus tard amiral) Blankett, et cette attribution me semble devoir étre préférée,
Lisboa.

i.77. 1777-1778. Jean-François Peyron (1748-1784).
NoTE, L'ouvrage suivant serait, d'après Barbier, d'un médecin nommé Peyron, dont
je n'ai trouvé nulle trace : d'après la B;ograpbit U11iversellt, il serait de Jean-François
Peyron. C'est cette dernière attribution qui est la bonne. On lit dans l'ouvrage de
Bourgoing (édition de 1797, tome III, p. 88) : « Mais ce tableau que je ne fais
qu'esquisser, a été tracé d'une manière exacte et attachante par un de mes amis qui
n'est plus (Peyron) et dont la description du royaume de Grenade est la partie la plus
i11téressante de ses Essais sur l'Espagtte. i&gt; Ces lignes n'ont été que très légèrement retouchées daus l'édition de 18o7 (tome III, p. 90) : • Mais je vais suppléer à ce que j'eusse
aimé à retracer d'apres mes propres observations, en rapportant ici ce qu'un de mes amis,
~ui n'est plus (l\,fr. Peyron) en a écrit dans son 1Lottvea" wyage en Espagne, qui parut en
1782, et qui est devenu très-rare. • Ce Peyron qui u'est plus en 1797 et dont Bourgoing
se dit l'ami e5t Jean-François Peyron, qui naquit en 1748, la même année que Bourgoing, qui fut diplomate comme Bourgoing (en 1774 il était secrétaire d'ambas,;.-tde à
Bruxelles) et qui mourut en 1784. L'ouvrage de Peyron aurait été revu, paraît-il, par
l'abbé André Morelle! (1727-1819), mais je n'ai ancune preuve de ce fait.

�126

R, FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

L'attribution a Jean-François Peyron est mise hors de doute par uue annotation de la
Corrtsponda11ce littiraire de Grimm (mars r782). Grimm dit, en parlant du Nouveau
Voyage en Espagne: « On l'attribue a un médecin espagnol, M. Peyron, et l'on assure
que c'est M. l'abbé Morellet qui s'est chargé de le revoir, quant au style. • Une note
de Beuchot corrige ainsi cette phrase de Grimm : « Le docteur Peyron n'était pas Espagnol, mais Provençal. II était frère du peintre de ce nom. Né it Aix le 4 octobre 1748,
il mourut à Pondichéry le r8 août 1784. •

Santa Mari:,. - Câdiz - Lebrija - Scvilla - Carmona -Êcija - Côrdoba - l:t Caro•
lina - el Viso - Manzanares- Puerto L:ipiche - Consuegra - Mora - Toledo Getafe.
Tome II: Madrid - el Escorfal- San Ildefonso - Segovia - V:1ldemoros -- Ocaiil).
- Cuenca - Villacastin - Valladolid - Dueiias - Torquemada - Bmgos - Briviesca - Pancorbo - Miranda deEbro - Vitoria - Salinas - Mondrag6n - Vergara
- Tolosa - 1Iernani - San Sebastiàn - lrim.

A. - Essais sur l'Espagne et Voyage fait en 1777 et 1778, où l'on traite
des_ 1}1'r~s,:qUJptractere, des monuments, du commerce, du théâtre et des
·"'"W~'o~a~î:(p~rticuliers à ce royaume. Genève, 1780, 2 vol. in-8.
;; J • .1,;, • •

· B. -

'~

U même ouvrage sous un titre différent :

Nouveau voyage en Espagne, fait en 1777 et 1778; dans lequel on traite
des Mœurs, du Caractere, des Monumens anciens et modernes, du Commerce,
du Théatre, de la Législation des Tribunaux particuliers à ce Royaume, et de
!'Inquisition; avec de nouveaux dctails sur son état actuel, et sur une Procédure récente et fameuse. Londres : P. Elmsly; Paris : P. 17iéophile Barrois,
1782, 2 vol in-8, 363 et 382 pp. L'introduction occupe les pp. 5 à 14 dll
tome 1.
·
N'ayant pas eu à ma dispositio11 l'édition de r780 (A), j'ignore si celle-ci est la même
nvec le titre seul réimprimé ou si c'est une réimpression totale. Suivant la Biographie
Mic/ioud, B serJit nne contrefaçon dé A.

2

t78. 1778. John Talbot Dillon (1740?-1805).

.

C. - id ... id ... Londres: P. Elmsly; Liège : Société typograpbiq1111, r783,
vol. in-8, 359 et 378 pp. L'introduction occupe les pp. 3 à 14 du tome I.
TRADUCTION ALLEMANDE :

D. - Ueber Sitten, Tetnperament, Alterthümer, Ackerbau, Handel,
Tbeater, Finanzen, und die Gerichtshôfe Spaniens. Von einem reisenden
Beobachter in den Jahren r777 und 1778. Erster Band, aus dem Franzësischen,
mit Documenten die aus dem Spanischen übersetzt worden. Zweiter und lezter
Band. Aus dem Franzôsischen. Leipzig, i1i der Weygaudscben Bucbhandlun.g, I 781,
2 vol. in-8, 306 èt 334 pp.
TRADUCTION ANGLAISE :

E. - Quelques passages ont été. traduits m anglais à la mite de la première traduction an.glaise du voyage de Bourgoing- (Voir 189, H).
Tome I : la Junquera - Figuems - Gerona - Matar6 - Barcelona - Montserrat
- Tarragona - Tortosa - Ulldecona - Benicarl6 - Murviedro - Segorbe - Liria
- Valencia -Akira - J:itiva - Villena - Alcay - Deuia - Alicante - Elche
- Murcia - Cartagena - Lorca - Baeza - Guadix - Pullena - Alba ma - Graoada
- Loja - Antequera - Malaga - Osuna - Utrera - Cabezas - Jerez - Puerto de

127

.tlWLlOTEGA

f1t1.,JUll-

MJcx.:wo.

A. - Travels through Spain, with a view to illustrate the natural history
and physical geography of that Kingdom, in a series of letters. Including the
most interesting Subjects contained in the Memoirs of D:on Guillermo Bowles,
and other Spanish Writers, interspersed with historical anecdotes. Adomed
with copper-plates and a new map of Spain. With Notes and Observations
relative to the Arts, and descriptive of modem Improvements. Written in the
Course of a late Tour through that Kingdom by John Talbot Dillon, Knight
and Baron of the Sacred Roman Empire. London: G. Robinson; and Pearson
and Rollason, in Bù-min.gham, M.DCC.LXXX, in-4, vm-459 pp., carte de la
Péninsule, gravures.
B.- id ... id ... Dublin: S. Price, W. and H. Whitestone, T. Walker,
W. Gilbert, C. Jenkin, W. Hallhe.ad, L. White, C. Talbot, and P. Bynie, 178r,
in-8, 496 pp.
C. - id ... id ... , 1782, carte de 1a Péninsule, gravures.
D. - id ... id ... Loiulo11 : R. Baldwin, 1783, in-4, 459 pp.
TRADUCTION ALLEMANDE :

E. - Dillon's Reise durch Spanien welche wichtige Beobachtungen aus
der Naturgeschichte, über den Handel, die Fabriken, den Ackerbau, nebst
einem Auszug der merkwürdigsten Sachen aus Don Guillermo Bowles Einleitung in die Naturgeschichte und physikalische Erdbeschreibung von Spanien
enthilt. Aus dem Englischen übersetzt und mit übrigen Nachrichten des
Herm Bowles vermehrt. ùipz.ig- : Weidmanns Erben und Reich, 1782, 2 vol.
in-8, 3p et 324 pp.
Le Vorrede des Usberselztrs est signé J. A. Engelbrecht.
Pamplona - Tafalla - Caparroso - Valtierra - Agreda - Almazan - Paredes Xadraquc - Alcal:i de Henares - Madrid - Aranjuez - Segovia - .Burgos - Irùn Mondragon - Toledo - Reinosa - Bilbao - Akaiiiz - Concud - Almadén Mérida - LAS BATUECAS - Yuste - Almadén - Guadalcanal - Sevilla - Linares Mêrida - Mlilaga - Vélez Malaga - Motril - Almeria - Granada - Loja - Her-

��R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

und in einer Einleitung eine allgemeine Beschreibung des See-Dienstes zum
Nutzen der Herren Landofficiere, durch L. H. v. Schomburg. Odelise: Gedruckt
in de1· Koniglicb privil, Adresse-Contoirs Buclxfruckerey, 1784, irt-16, 24, LXU453 pp.

das por su dignidades, clase, empleos, literatura 6 bucu car:icter de amistad y virtud.

130

pp. 32-126 : Lisboa.

61 PP·

:t.85. 1782. Francisco Ferez Bayer.
Diario del viaje que el Dr. D. Francisco Perez Bayer hizo desde Valencia
Andaluda y Portugal en 1782, escrito por el mismo.

:t.83. 1780. Richard Croker.
Travels through several provinces of Spain and Portugal, &amp;c. By Richard
Croker, Esq ... , London : printed for the autbor : a11d sold by]. Robson; T. Payne;
Cadell and Paris; and Rivillgtom, 1799, in-8, vm-316 pp.
pp. 59-3or : Cadiz - Puerto de Santa Maria - Jerez - Arcos de la Frontera, Coria - Sanlucar la Mayor - Manzanilla - Villarasa - Trigueros - Ayamonte Mertola - Evora -Aldeia Gillega- Lisboa.
·

:l84. 1777-1781. José de Viera y Clavijo.
Biblioteca Islena. Viages a Francia, Flandes, ltalia y Alemania, por los atios
de 1777 a 1781, de D. José de Viera y Clavijo, escritos por el mismo. Sa11ta
Cruz. de Tenerife ; Imprenta y libreria isltiia. Reg. Miguel Miranda, 1849, in-8.
Co1ilie11t qrwlre part;es ayant cbac1111e u11e pngiualion spéciale :
r 0 Apuntes del Diario é itinerario de mi yfagc :i Francia y Ffandes, en compaiiia de mi
alumno el Exmo. Sr. D. Francisco de Silva y Bazall de la Cucva , Marques del Viso,
primogénito del Exmo. Sr. Marques de Santa Cruz, de su cspos.1 la Exma. Sra. Dona
Maria Leopolda, de los padres de esta sefiora, Exmos. Duques del Iafantado, y de toda
su familia y comith-a, en los :uios de r777 y r778, por Don José de Viern y Clavijo.
144 pp.
(Chamartin - Cabanillas - Buitrago - Somosierra - Aranda de Duero - Lerma Burgos - Brivicsca - Miranda de Ebro - Vitoria - Tolosa - Iruu. A la p. IJ6 se
trou,•e une Descripcion de b. ciudad de San Sebastian y breve resumen de lo que paso
cou nosotros, durallte la mansion que hicimos en ella desde el dia 4 de Agosto hasta el
10 de Setiembre del mismo alio de 1778.)
2° Extracto de los apuntcs del Diario de mi viaje desde Madrid i Italfa y Alem:rnfa, eu
compaùia del Exmo. Sr. D. José de Silva Bazan, Marqués de Sia. Cruz, ... y de su hermauo cl Sr. D. Pedro de Silva, Presbitero Comendador de El jas en la ôrden de Ak:intara, Capellan mayor del Convcnto Real de la Encarnacion, por los aiios de 1780 y 1781.
Por D. José de Viera y Clavijo. 204 pp.
(Riofrio - Paredes - Almenara - Tarazona - Pedrola - Zaragoza - Lérida Cerver:i - Hiern - Martorell - Barcelona.)
3• Vfage a Alemania. 93 pp.
4"' Cartas fomiliarcs cscritas por don Jose de Vier:t y Clavijo avarias personas esclareci-

a

Manuscrit. • Eu la Acaderni:i de la Historia (de Madrid) C 77, existe una copia eu
un -volumen en 4° mayor, muy abultado, de ltermosa letra y con dibujos de inscripciones,
estatuas y monumentos. Falta grau parté de !o concerniente :i los rcinos de Valencia y
Murcia; priucipia con las antigüedades de Almazarron. -En la Biblioteca Nacioua] (de
Madrid) se consen·a una copia completa eu dos tomos en folio. Y r93 y r94. Desgraciadamente carecen estas de dibujos. » (Tom:is Muûozy Romero, Dicci&lt;mario de kis antiguos
,•efoos ..• de Espa,în, p. 16).
L'ouvrage est divisé en deux parties :
I. S:in Felipe - Gandia - Dcnia - Alicante - Nueva Tabarca - Cartagena
Lorca - Vera - Almazarr6n - Almeria -Adra - Grànada - C.~zlona 6 Castulo
Guadix - Baeza - Jaén - Martos - Porcuna - Montoro - cl c.~rpio.
Il. C6rdoba - Mo11tem:iyor - C.'lbra - Luceua - Castillo de Zambra - Antequera
- Caucbe - Malaga - Cartama - Monda - Sevilla - Alcal:i del Rio. - Santiponce
- Araccna - Aroche - Moura - Beja - Évora - Mafra - Estrcmoz - Elvas Mérida -1,fadrid.

186. 1782. Charles de Bourbon (plus tard Charles X roi de Fra11ce,
1757-1836).
Voyage du comte d'Artois à Gibraltar, 1782.
Publié dans la Revue rétrospective, ou Bibliothèque historique, contenant
des mémoires et documents authentiques inédits et originaux ... Paris, 1838,
in-8. (Troisième série, tome I, pp. 193-220 et 289-323; tome II, pp. 41-87 et
97-153).
Relation ecritc 11ar Alexandre Ballet, premier valet de chambre de M. de Vaudreuil,
grand fau.:onnier de France, qui accomp:ign.1it le comte d'Artoj s, et publiée d'après le
ms. de la Bibliothèque Nationale de Paris (Supplément français, 254 5).
P· r94: &lt;&lt; Les seigneurs qui accomp:tgnaient Monseigneur (le comte d"Artois) étaient
lc co1~te de Vaudreuil, grand fauconnier de Fran.:c, chef du conseil, et chargé par le Roi
de lui rendre compte des opérations; le prince d'Hénü, 1 le chevalier de Crussol, le d,evalicr d'Escars, tous trois capitaines des gardes; le comte de Maillé, prèmicr gentilhomme
de la chambre; M, de Grcli, écuyer commandant; M. de Ribourgueil, exempt;
M. Du verne, écuyer cavakadour ; deux pages, un aumônier, un médecin, un chirurgien
et un apothi~aire. Plusieurs personnes de la chambre et de fa bouche suivirent les équipages dans l'espérance de s'enrichir aux dépens des négligents,•

�R. FOULC}IE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

Isla de la Conferencia - Iruu - Hernani - Oyarzun - Tolosa - Villafranca Mondragon - Vitoria - Miranda de Ebro - Pancorbo - Briviesca - Burgos Torquemada - Dueiias - Valladolid - Olmedo - Segovia - Madrid - AranjuC', Ocaiia - la Guardia - Tembleque - Manzm~ares - Valdepeùas - Santa Elena la Carolina - Andujar - Aldea del Rio - Cordoba - la Carlota - Éciia - C.'lrmona
- Marchena - Utrera - los Morales - Lebrija - Jerez - Puerto de Santa Maria Rota - C:idiz - Cbiclana -:Medina Sidonia - San Roqt1e - Algeciras - C:idiz Jerez - Écija - la Carlota - C6rdoba - Villa del Rio - Audujar - Bailén - la
Carolina - Manzanares- Ocaiia - Madrid - cl Escorial -Olmedo - Valladolid Burgos - Miranda de Ebro - Vitoria - Tolosa - Hernani - Iritn.

G. - Voyage en Espagne par Langle. Cinquième édition avec figures et
carte géographique. Paris:].]. Lucet, 1796, in-8, v1-258pp.

132

1 33

Lt préface de cette prétendue cinq1&lt;iè111e édition dit ii tort que l'ouvrage parut pour fa
première fois en 1785.

H. - Voyage en Espagne, par L. M. de Langle. Sixième édition, seule
avouée par l'Auteur. Pa,·is: Perlet, Lebour, 1803, in-8, vm-343 pp.
J. - Langle. Mou voyage en Espagne. Ber11e, 2 parties in-12.

Je n'ai

vu au-cun exemplaire de cette êdition.

TRADUCTIONS ALLEMANDES :

K. - Langle. Figaro's Reise nach und in Spanicn. Ans dem Franzôsischen
ubersetzt. Leipzig, 1785-1786, 2 \·ol. in-8.

:1.87. 1783. Antonio Ponz.
Viage fuera de Espafia por D. Antonio Ponz, ... Madrid: Joachi~i Ibarra
1785, 2 vol. in-12, LXII-388 et Lxu-360 pp.
Tome I, pp. 1-34 : Toledo - Villacast11l - Martin Muiioz - Olrnedo - Burgos Briviesca - Vitoria - Vergara.
Tome II, pp. ,45-34&amp; : Roncesvalles -

Pamplona - Tafalla -

Tudela.

1.88. 1784. Jean-Marie-Jérôme Fleuriot dit marquis de Langle (17491807).

A. -

Le traducteur est K. H,mmerdéirfer.

L. - Quelqu,es extraits aux pp. 132-144 et 158-160 dti tome III de Ephemeriden der Litteratur und des Theaters, de Bertram, 1787.
M. - Spanien nach Langle von L. F. Freiherm von Bilderbeck. Mit sechs
spanischcn Ansichten. Leipzig und Ma111zhei1n : in der Gotz.iscbm, Buchha11dl1111g,
1805, in-12, 6 ff. n. ch.-295 pp.
Traduction faite sur l'édition française de Paris 1796 (G).
TRADUCTION ANGLAISE :

Voyage de Figaro, en Espagne. Saint-Malo, 1784, iu-r2,

XVI-

286 pp.

B. - Voyage de Figaro en Espagne. Seville, 1785, in-8, vm- 1r 9 pp.
C. - Voyage en Espagne, par M. le marquis de Langle. s. 1., 1785,
in-8, vm-227 et 213 pp.
Plus étendu que A et B.

2

vol.

D. -

Voyage en Espagne, par M. le marquis de Langle. Neufcbdtel: de
l'imprimerie de Paucbe fils aîné et compagnie, 1785, 2 vol. in-12 (ou in-8).
Cité comme troisième édition dans une lettre du comte d'Ar,rnùa à M. de Vergennes,
datée de Paris 12 octobre 1785. Je n'ai vu aucun exemplaire de cette édition.

E. - Voyage en Espagne par M. le marquis de Langle. s. l., 1785, 2· vol,
in-8, IV-227 et 213 pp.
F. - Voyage en Espagne par M. le marquis dè Langle. s. /., 1785, 2 vol.
pet. in-12, II2 et no pp.
Cité p. 139, col. 2, du Catalogue of the Spanisb Libraty ... Z,, George Tlcknor. Je n'ai fil
aucun exemplaire de- cette édition.

N. - A Sentimental Journey through Spain; written in French, by the
Marquis de Langle, Aud translated from the Paris Edition, That was burnt by the
common Hangman. In two volumes. Lo11.don : S. Hooper, 1786, 2 vol. in-8,
16oet 154pp.
TRADUCTION DANOISE :

O. - Marquis de Langle. Figaros Reysc i Spanien. Overs. efter det andet og
forb. Op!. Kjobenhavu, 1787, 2 parties.
TRADUCTION 1TALIENN1' :

P. -

Jignore où et quand elle a para,

Zaragoza - Guadalaj,ra - Loeches - Mejorada de Henares - Madrid - San Ildefonso - Aranjuez -

Ak.,H

Darroca - Sigücnza el Escorial.

• Voyage de Figaro en Espagne, deux petits volumes in-16. Ce n'est qu'une rapsodie de
critiques et de .sarcasmes sur les mœurs et les usages de la nation espagnole. Elle fut assez
longtemps obscure; étant tombéel1eureusement entre les mains de M. le comte d'Aranda,
il exigL-a la suppression de cc libelle; et la première é.Jitiou, dout personne n',tvait voulu
10

�1 34

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

d'abord, se trouvant bientôt épuisée, on en lit une seconde. M. l'amb,1ssadeur crut rem•
plir mieux son objet en faisant au voyageur anonyme l'honneur de faire réfuter son livre,
pour ainsi dire article par article; cette réponse a paru sous le titre de Dérnmciatio11 du
Voyage de Figaro, uu petit volume in-12, imprimé avec beaucoup de soin; mais la
réponse à un pareil ouvrage ne pouvait guère être qu'un démenti perpétuel, et ce
démenti n'a pas paru, à beaucoup près, aussi amusant que les meusongts qu'il cherchait a
détruire; tout cela n'a servi enfin qu'à engager le nom•eau Figaro, qui. grâce aux petites
persécutions qu'il éprouvait, s'est cru un personnage d'importance, à nous en do~1~er
une troisième édition, à la tête de laquelle il a mis son nom; c'est M. le marqms de
Langle, du moins à ce qu'il dit. On sait que c'est sous ce nom qu'il voyage en Suisse,
avec tout le costume et toutes les allures d'un aventurier.
Il y a dans son livre quelques traits plaisants, nu style en général assez vif, assez
léger; mais. de toutes les personnes qui ont été à portée de voir l'Espagne, je n'en con•
nais ancune qui ne m'ait assuré que le fonds de l'ouvrage n'était qu'un tissu de faussetés absurdes. Était-il donc si nécessaire de mentir pour dire du mal des préjugés ou des
abus qui ont empêché jusqu'à ce jour les Espagnols de partager tous les avantages que
nous devons au progrès des lumières de la philosophie de ce siècle? • (Grimm, Corres-

po11da11&amp;e litt.raire, no,·embre 1785).
Une note de la Correspondance litlfroire ajoute que la troisième édition, publiée sous
Je nouveau titre de Voyage en Espagne, par le marquis de Langle, fut poursuivie et condamnée par le parlement. L'auteur s'écriait plaisamment il cette occasion : c&lt; Mon
ouvraae sûrement sera réduit en cendres, tant mieux, tant mieux! mille fois tant
rnieu:1 Cela porte bonheur; salut aux ouvrages qu'on brûle, le public aime les
ouvrages brûlés. •
• Cet om·rage, piquant par son origiMlité, quoiqu'il soit, dit un auteur, aussi dépourvu
de style que de bon sens, a été condamné par le parlement de Paris à être brûlé en 1788 ...
Cette Aétrissure lui a donné de la vogue, et il en est à s., si,ùeme édition. Voici le
compte qu'ont rendu de cette condamnation les Mhrwires secrets dn temps : • Aujourd'hui 2 6 février 1788, le parlement de Paris a condamné le Voyage rn. Espagne, sans nom
d'auteur ni d'imprimeur, a être lacéré et brûlé au pied du grand escalier du palais. Le
nom de l'auteur, au reste, n'est pas un mystère; on le nomme hautement, c'est le marquis de Langle; tout le monde veut le voir et le co~tnaître. Beaucoup plus \eu~e q_ue. l:
comte de Mirabeau, moins instruit, mais plus gai, 11 n de commun avec lUJ d avolt ete
persécuté par sa famille, et d'être resté exilé pendant deux ans dans une petite ".ill: de
province. • L'oll'l'rage de M. de Langle a été traduit en anglais, en allemand et en 1tahen.
Cependant des critiques ont dit que cette productio~ se fa'.sait 1,ire a~ec _le plus, grand
intérêt, mais qu'il n'en restait rien dans la mémoire apres qu on 1 avait lu. D autres
ont parlé plus librement et de l'auteur et du livre. Un nouveau voyageur en Espagne
prêtend • que de Langle n'a fait qu'un roman; qu'il n'est allé en Espagne que pour Y
batir des châteaux; que ses jugemens sont aussi faux que ses faits; qu'il n'a vu ce pays
qu'à travers Je prisme de son impiété, et que, tout barbouillé d'idées révolutionnaires, il
ne parle de politique qu'en illuminé, de tolérance qu'en é~e~_umè~e, et ~'.hu'.nanité
qu'en orateur de club.» Ce jugement est un peu dur, quo1qu_ 11 soi'. fonde a ~1e~ ùes
• d s,.....
.
• (G . Peignat , Diction11aire critique, littéraire et bib/1ograpll'qt1e des pr111c1p11ux
egar
J111res ro1Ulam11és au fe11, supprimés 011 censurés. Paris, 1806, tome I, PP· 222-223).

1 35

Une note manuscrite de Ticknor, sur l'exemplaire de sa collection, dit : • A poor
imitation o( Sterne's. Sentiment.,! journey, and as immoral :ind irreligious as its date
may seem to imply. »
Une réfutation de l'ouvrage de Fleuriot parut en 1785 sous ce titre :
Dénonciation au public, Du Yoyage d'un soi-disant Figaro en Espagne, par le véritable Figaro. A Londres; Se lroul't à Paris,cbez. Fournier le je,me, M.DCC.LXXXV, in-I2,
vrn-184 pp.
La vignette du frontispiœ représente une poignée de verges en croix avec un fouet,
sous l'épigraphe : C1wreute jlagello.
L'auteur de cette réfutation est Pedro Pablo Abarca de Bolea, comte d'Aranda, ambassadeur d'Espagne en France de r773 à 1787. ,, JJ est facile, dit M. Morel-Fatio (Éludes
sur l'Espag11e. Deuxième série. Paris, 1890, pp. r77-181), de se rendre compte pourquoi
Aranda crut devoir répondre à ce libelle indecent et iusultant pour !"Espagne. Outre
qu'il blessait certainement le patriotisme et le « punto • du comte, ce méchant écrit
compromettait aussi l'homme public, l'ambassadeur du Roi Catholique, qui denit à
son caractere et à ses fonctions de repousser toute attaque injurieuse contre l'Espagne.
Et Fleuriot de L,ngle compromettait d'autant plus Aranda, qu'il avait jugé à propos de
l'accabler d'éloges, le nommant par exemple « le seul homme de qui la monarchie espagnole puisse s'enorgueilfü à présent•, et lui attribuant toutes sortes de projets ridicules
ou insensés, comme de faire graver sur le frontispice de tons les temples d'Espagne,
• dans le même écusson, les noms de Calvin, de Luther, de Confucius, de Mahomet,
de Prêtre Jean, du dieu Xaca, du grand L~ma, de Guillaume Peu », et de faire Yendre
les bijoux des S::tints, la garde-robe et le mobilier de la Vierge pour construire des ponts
et des canaux. Qu'allaient dire en Espagne ses ennemis acharnés, déjà très au courm1t
de ses relations avec Voltaire et les encyclopédistes, quand ils liraient de l'impie Aranda
un tel éloge et dans un tel livre I Quel triomphe pour le parti politique qui mettait tout
en œuvre, particulièrement les passions religieuses et le fanatisme des masses, pour ruiner soncrcdit I Aranda dcYait parer ce coup. Il ccrivit donc, sous le voile de l'anonyme,
une réfutation du Voyage de Fleuriot destinée au public des deux nations, mais surtout
à ceux de ses compatriotes qui pouvaient avoir eu connaissance du livre français; et puis,
comme ministre d'Espagne, directement atteint par ce pamphlet, il adressa à Vergennes
une protestation indigu.:c .....
Le gouvernement du Roi lit droit a la réclamation de l'ambassadeur de famille; sur
un violent réquisitoire Je l'avocat général Séguier, le livret, qui nous paraît aujourd'hui
fort insignifiant et qui. même alors, emprunta la plus grande part de son succès au
nom fortuné du barbier de Séville, fut publiquement brûlé par la main du bourreau. »

Divers passages un peu remaniés de la lettre adressée par Aranda à V crgennes, et pub lice
p~r M. Morel-Fatio (op. cit.), furCllt insérés, sons la signature Le V. F. (Le Véritable
Figaro). dans le ]o,mral de Paris du lundi 14 novembre 1785, n• 318, p. 1309. Elle est
adresssee « aux auteurs du Journal ".

�R- l'OULCHI:.-DELBOSC

i89. 1777-1785. Jean-François de Bourgoing (1748-1811).
1 .. NOTE- Cc: n'est pa, à rj82, ainsi que l'indiquent les éditions A et R, que remonte Jo
sejour de Bourgoing en Esp:igue, m:tis bien a 1777. Le t.:xte des éditions A et B débute
ainsi : • D;tt1s k courant Je 178l, je conçu, le projet de visiter un p•ys sur lequel
j'cntendois débiter depuis long-tems des relltions contradictoires; ... • (fomc l. p. 1).
Cette dat,; d" 1782 ne repoli&lt;! sur rien c:t ne fut p,;ut-étrc donnée que pour dérouter le
public sur J.i vériuble personnalité de l'auteur, qui eu 1788 et 1789 gardait l'anonyme.
En 1797 (édition q, Bourgoing se nomme et modifie ainsi les prcmii:rcs lignes Je son
voyage : • Au mois de septembre •7ïï, je passai en Espagn,;, pour IJ prcmién: fois,
comme sccreuirc de l'ambass.1Jc de France ... • O:tte datc-U ~-st e"acte: c'est en 1777
que Bourgoing fut nommé premier se.:réuirc 11'.tmbassadc et c',-st en cette qualit.: qu'il
a"ompagn:t cette même :umée le comte Armand-Marc de ~lontmoriu-S.~int-Hérem,
ambass-~deur en Esp:tgne. Quand Monm1orin fut rappdt, Bourgoing resta Jix-ltuit mois
chargé d'aff:tir.:, de la co11r de France près .:die de ~ladriJ. Il re\'int en Fraii.:c en 178S
et fut 11ommé en 178; ministre plénipotentiaire 1t lfambourg. li lit un IIOU\'C3U séj.,ur â
?-fadrid de 179:i (et non 1791 ainsi que le disent si..-s l&gt;iograpbes 1) l maN 1;93 comme
ministre plénipotentiaire. Bourgoing est donc ail.! deux fois en Espagne : unr: première
fois, de li77 l 1785 ; uue seconde. de 1792 à 1793. Lors de son second séjour (179l à
1793). il se peut qu'il ait fait de11x fois le trnjet Je Paris il Madrid, ainsi que l'indique
l'édition de 1797 : « Se.:onde édition, Corrigée et considérablement augmentée, i la
suite de deux voyages faits recemment par l':\uteur en Espagne.• (Titre.)• Il (L'auteur)
a dêja donné en 1789 Je résulut de ses prcmii:rcs observations, a la suite d'un premier
séjour de huit ans. Il a depuis fait deux voyagei. en Esp;ignc. Il y a sur-tout passé plus
d'une année chargé d'une mission important&lt;! .. , • (fomc I, ava11t-pr.,pos, p. Y.)

A. - Nouveau voyage tn Espagne, ou Tableau dl! l'état actuel de cette
monarchie ; Contenant les détails les plus récens sur la Constitution politique,
ll!S Tribun:iux, !'Inquisition, les Forces de terre &amp; de mer, le Commerce &amp; les
Manufactures, principalement celles de soieries &amp; de draps; sur les nouveaux
établissemen5, telles que la Banque de Saint-Charles, la Compagnie des Philippines, &amp; les autres institutions qui tendent à régénérer l'Espagne; enfin,
~ur les Mœurs, la Littérature, les Spectacles, sur le dernier siège de Gibraltar
&amp; le voy.ige de Mon~eigneur Comte d'Artois; Ouvrage dans lequel on a
présenté avec impartialit~ tout ce qu'on peut dire dc plus neuf, de plus avéré
&amp; de plus intéressant sur l'Espagne, depuis 1782 jusqu'à présent; A,·cc une
Carte enluminée, des Plans &amp; des Figures en taille-douce. Pari$ : Reg11a11U,
M.DCC.L'&lt;.XXVllI, 3 vol. in-8.
1. Voir édition de 1797, t0me I, p. 5 : • ... c'est Jinsi que je me rendis Je Bayonne
3 Madrid en 1792. • Plusieurs autres p;issagcs du même tome co11firmcnt cette date.
D'autres documents nous apprennent que Bourgoing arriv~ l ~fadrid le 25 février 1792,
quatre jours avant la chute de Florida Blan.:n et son rcmpfucemeut p:ir le comte d'Aranda,
qui con~~ le pou,·oir jusqu'au mois de novembre de cette même annëc 1791,

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

137

Le tome I (1v-368 pp, et I p. n. ch. d'crratt) a une ,;arte cnluminéc de b Péninsule
et sept gravur~-s; le tonte JI (382 pp., n'a pas .te gra"urcs; le tome lll (402 pp. et
1 f. n. ch. pour !'Approbation et le Privilcgc) a quurc gra,·urcs.
Cette l.Jition, sous 1.1 date 1788, n'a ètè mentionnèc par aucun bibliographe : les
exemplaires en sont, du reste. asse&gt;&lt; rar.:s. On ne dt.: que l'édition J,tée de 1789, et,
fait curieux, Bourgoing lui-même ne cite que celle-la : « JI (L'auteur) a Jéji donne en
1789 Je ~suhJt de ses premières ob:.erntions... • (Édit. de 1797, tome 1, ,mmt-propos,
p. Y). • En 1789 je terminais cc long article sur !'Inquisition ... • (Édit. de 179;,

tome 1, p. 375).

B. - id ... id ... Paris : Reg111111lt, 1789, 3 vol. in-8.
Même édition que A. Les titres seuls ont èté réimprimés et poneat 1789 au lieu de

1788.
DÉTAIL DES GRAi'URES DES 1:i.DITIOSS A ET R.
To&gt;fE 1

Carte d'Esp:ignc Pour le Nou"cau Voyage en Espagne. Par M. Mentelle ...
J

P:ass.tgc de la Bidassoo.

p Château de Scgovic. ou Ak:=r.
}5 Vue de l'Aquéduc (sic) de Segovie du .:ôtë de la Place dite del Azoguejo.
68 Façade du Palais de S3int lldefons.: Vue du côtè des Jardins.

163 Vue de l'Escurial.

209 Plan de ~fadrid.
227 Statue de Charles-Quint Au Bucn-Rctiro. St:ttuc Je Philippe IV Au Buen-Rctiro.

·ro~E 111
Vue d'Aranjuez, du côté du T,igc.
I S7 Cathédrale de Sé, ille a,·e.: la Giralda.
1b1 Plan de la Baye de C:tdiz.
219 Vue de (.jibraltar.
1

C. - Lt mime om:rage n111a11il, ai•tc 1111 lilre differmf :
Tableau de l'Espagne moderne, par J. fr. Bourgoing, ci-de\'ant Ministre
pl~ipotcntiaire de la République française, à la cour de Madrid, Correspondant associé de l'Institut national. Seconde Mition, Corrigée t!t consid..:rablement augmentée, à la suite de deux \'oyagcs faib r~cemment par l'Auteur en
Espagne. Pari5 : Cbez. l'A11le11r, Du Ami, Drl!aux, Regnault, An Vc-1797, 3 vol.
in-8.
Le tome 1 (vm-383 pp.) a une .:2rte de la Péninsule ct quatre gra\'urcs; le tome li
(190 pp.) a deux planches représentant douze scènes de combats de taureaux; le
tome Ill (162 pp. ct 1 f. n. ch. d'cmu) a quatre gt:1\'ures ,

�BIBLIOGRAPHIE DES \'OYAGES

139

R. fOULCHE-DELBOSC

I 38

ToxB 1

Pages.

DETAIL DES GRAVURES DE L'tDITION C.
(Les lettres capitales A, B placées entre parenthèses après ccruins titres indiquent les

~ditions :intérieurL-S d.tos lesquelles figurait drjl la gra,·11rc.)
To1i1F. I

P~gcs.

Cirtc d'Espagne.
7J Ch.itcau de Scgo,ic, ou Alcaiar, (A. B.)

1

74 Vue de l' Aqueduc (sk) de S,-gov1c du coté de la Pbcc dite del Azoguejo. (A, B, C.)
129 Fa,;ade du Pa!Jh de Saiut Ildefons.: \'ue du coté Jcs Jardins. (A, Il.)
4 221 Vue de l'Esrnri:tl. (A, B, C.)
5 2;0 Plan Je ~1adrid. (A, B, C.)
6 l6; Sutuc de Clmles-Quint Au Burn-Rctiro. SUtue de Philippe IV Au Buen-

2
3

Retiro. (A, B, C.)

Titre C:trte d'Espagne Pour le Tableau de l'Esp:ague Moderne.
72 Vue de l'AquMuc (sic) de Scgovic du cote de la Place dite del Azoguejo. (A, B.)

2o8 \'ue de l'Escurial. (A, B.)
z37 Piao de Madrid. (A, B.)
147 St:uue de Charles-Quint Au Buen-Retiro, Su.tue de Philippe IV Au Buen-Retiro,

1'0146

7
8

9

(A, B.)

lJ

87 Passap;e de fa Bidassoa. (A, B.)
373 Six sccncs de comb11S de 1J1ur&lt;:au1. (C.)
}74 Six s.:l:ncs de combats Je tiureaux. (C.)

... .,

e-

To•m Il
Fin du volume. Deux planches représentant douze s.:i:nes de ~ombah de t:1ure:1ux.
Tolls 111
97
107
16;
174

l

C:tthédrole de Séville a,•ec la Giralda. (A, B.)
Plan de la Baye de Cadiz. (A, B.)
Vue de Gibraltar. (A, B.)
Plan de !'Attaque des Batteries flottantes devant Gibraltar, le 13 Septembre 1782.

D. - Tableau de l'Espagne moderne, par J.F. Bourgoing, Envoyé extraordinaire de la République Française en Suède, ci-devant Ministre plénipotentiaire à la cour de Madrid, Associe corrL-spondant de l'Institut national.
Troisième édition, Corrigée et considérablement augmentée. Paris fi Strasbourg: Ltvra11lt frères, An XI-18o3, 3 val. in-8
Le tome I (vm-398 pp.) n une carte de la P/:11insulc et six gravures; le ton1e II
(4ro pp.) a deux planches représenunt douze scènes de combats de taureau"; le tome Ill

(374 pp.) a cinq gravures.
1~, carte et les gravures sont gén~ralement réunies dans un atlas ayant un faux-titre
et uu titre spedaux : Atlas pour servir au Tnbleau de l'E:;pagne moderne, par
J. F. Bourgoing, En,·oyê e1traorJio:tire de la République Française: en Suède, ci-de,·ant
Ministre plénipotèutiairc à la cour de Madrid, Associe: Correspondant de l'Institut
national. P~ris tt Slrasbourt: Ut'ra11/lfrirts, lm XI-18o3, in-4.

DETAIL DES GRAFURES DE L'ÉDlTIO~' D.

(Les lettres c:.~piules plac.!cs entrc p~rcnth~ses après chaque titre indiquent les éditions
antérieure~ dans lesquelles figurait déjà la gr.l\'urc.)

To)(r: HI

-►"!
Cl •

60
11
99
12 109
13 170
14 179

JO

Vue d'Aranjuez, du côte du Tage. (A, B.)
CathéJrue de Séville a,·ec la Giralda. (A, B, C.)
Plan de b &amp;yc de Cadix. (A, n, C.)
\'ue de Gibralt.u. (A, B, C.)
Plan de l'Att2que des Batteries flottantes devant Gibralur, le 13 septembre 178z.

(C)

E. - Tableau de l'Esp,1gne moderne, par J. Fr. Baurgoing, Ci-devant
Ministre plénipotentiaire de France a la Cour de Madrid, l'un des Commandans dc la Ugion d'Honneur, Associé correspondant de l'Institut National,
Membre de l'Académie dt:s Sdenccs de Copcnhague, de l'Academk d.!s Beaux
Arts de Stockholm, etc. Quatrième édition, Avec quelques corrections, et des
augmentations qui conJuisent le table.-iu Je l'Espagne jusqu'à l'ann.:e 18o6.
On y a joint, pour Li commodité des voyageurs, le livre des postes d'Esp.igne;
et on a enrichi l'atlas de gravures qui retracent les monumens arabes de Grenade et de Cordoue, ct d'une cane ùcs routes d'Espagne. Paris : To11r11eist11
fils, 1807, 3 \'Ol. in-8.
Le tonte 1 (x-404 pp.) a une carte Je la Péninsale et six gravures (1 à n) ; Je tome IT
(438 pp.)&gt; sept gravures (vn ¼ xm); le tome Ill (444 pp., 24 pp. de Routes de postes
èublics eu f:spagnc et 1 f. u. ch. ,l'Errau) a quinze gr.&amp;vures (x1,· :i. xxvu1). D&gt;ns le
tome Ill les pp. p9 Il 4+-1 sont marquccs par erreur 36r a 376; les gravures r9 !I l8 du
tome Ill, qui rcp,èscntent les monuments arabe, de Grc;,ade et ,le Cordoue, sont des
reproductions en petit des planches Je l'ou,-r.,.g .. lnlig , 14'/a ora~r de füp,,,"ul.
L~ carie et les gravures sonr généNlcmcnt réunies d,ms un atlas ayant un faux-titre
et un titre sp,:d:iux : Atbs pour servir au Tableau de l'Espagne moderne, p;ir J. fr .
.Bourgoing, Ci-devant Ministre ... Paris: G•' Dufonr tt C'•, 1807, in-4.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC
,6

DÉTAIL DF.S GR,H'URES T&gt;E L'ÉDJ1'IO~· f:.

Plan de la mosquée de Cordoue, du

F. {l..:s lettres .;:1pitales pla,;éts entre plrcnthëscs apres d1.1quc titre i11diqucm les êùition&lt; antfricurcs dans lesquelles figurait Jéj.\ la gr:ivuN,)

C.,rte des routes d'Espagne.
71 Ch.\tcau de Scgovie, ou Alc.mr. (A. B, D.)
73 \'uc de l'Aquéduc (sic) de Scgo"ic du ,;ôte de la Place dite Jcl 1\7.ogu&lt;jo. (A, H,

2

C, D.)
128 façade Ju Pabis Je Saint 11.kfonse Vue du côté des Jardin•. (A, ll, D.)

4 221 \"ue d&lt;! l'Escurial. (A, B, C, D.)
î 250 Plan de ~fadrid. (A. B. C, D.)
6 267 Statue Je Charles-Quint Au Bucn-Retiro. Statue Je Philippe IY Au llucn·
Retiro. (A, B, C. D.)

Tor.œ li
7
8
9

id ... iJ ... P.1ris, printed tSoï: Lom/011, r.:printeJ for jolm St(&gt;(kd,1lf,

18o8, ; vol. in-8.

littérale, page par page, Je l'édition de 18o7 (E). Les l~cndes Jcs gravures, des plans et
des canes sont en anglais. Les gravures du tome Il qui rq,résentcnt Jou,e sûncs de combats de uure;iux sont des n:proJuctions, très légèrement mudifi~es, mais un peu agrandies.
des gravures de l'édition de Pari,. Les gra\'ures des trois "olumcs doi\'ent ëtrc placëc,
:iux mêmes pages que celles de l'Mition Je Paris.

G. - id ... iJ ... Sixii:!mt! édition a\'cC quelques corrections et des augmentations qui conduisent h.: Tableau Je l'Espagne jusqu'à l'année 18o6. Paris:
Gabriel D11Jo11r (I Ed. d'Ocag11e, 1823, 3 vol. in-8 et atlas in-4 .
C'est l'édition ,le 18o] (E) 1 laquclk on a rnis Je nou\'C3Ux titres.

Pass.1gc de Il BiJa&lt;soa. (A, 8, D.)

88

.µ1-4121 Si,- scènes de coml&gt;.1ts Je t:turcaux. (C, D.)

TRADUCTlO~S A~Gl.AISES :

,p2

10

423--126

::

42;:~8

l

13

.pll

}

Six "4:~nes Je combats dc t:iurcaux. (C, D.)

TOllE

lll

14 6o \"ue d'Aranjua, Ju côté Ju T:igc, (A. B. O.)
11 99 Cathédrale Je Sê"illc avc.: la Girald.:a. (A. 8, C:, D.)
16 q~ Pbn de la B.1yc dc Cadix. (A, B, C,, O .)
17 221 \'uc de Gibmltar (A, B, C, D.)
tll 2 31 Pl.in-de !"Attaque des Batteries flottantes dc,·.1nt Gibr,1lt1r, le I3 s.:ptem1're 1782.

{C. D.)
r9 Frontispke de 13 .:ollcction des Antiquités ar.11'es de l'Espa~nc. Publiée par fa cour

21

de ;\faJriJ en 1;8o.
Pl.111 gènérnl de l'Alb.:unbrn.
_
Profil et coup,: du p:ilais maure J'Alhambra p.u une li~ne qui tr:l\'erse la .:our Jnc:

11

des Lions.
Plan et ëlë,·:11ion de la fontaine q11i se trouve dans l.1 cour des Lions au d1ate.1u ,k

20

des Arabes.

Le tome 1 (x-404 pp.) a une c:tne de 1.t Péninsule et six gravur.:s (1 :, vt): le
tome Il (.138 pp.)• sept gr-.1\'urcs (ni :\ xm); le turne Til (444 pp. et l,I pp. de Routes
de postes éublies en Espagne) n quinze grnvures (x1,· j ;,.xvrrr). C'est une réimpressio11

Pages.

I

te1111

27 Plan de la cathédrale de Cordoue.
28 Coupe de la cathédrale de Cordoue.

l'A.lhatnbr:t.
23 Colonnc et chapiteaux qui se 11011,·cnt d211s !'Alhambra de Grcu:1Je.
24 Vases de porcelaine ou fayence de stile arabe.
l) \"ue de b cathcduk de Cordoue.

B. - Travels in Spain : containing a ncw, :iccuratc and comprehensi\'e
view of the prcsent st:i.te of that country. By the Chevalier de Bourgo:i.nne.
To which arc added, copious extracts from the Essays on Spain of M. Peyron.
lllustrateJ with tweh-e copper-plat1.-s. Tr:msfatcd from the french. Lo11don :
G. G. ]. 1111d ]. Robi11so11, Iï89, 3 vol. in-8, xn-472, 558 et 503 pp.
1. - Modern Statt.: of Spain: exhibiting a complcte vicw of its Topography, Go"emment, Liws. Religion, Finances, • Taval :ind Milit:iry Establi:.hmcnts; .1nd of Socil.!ty, .Manm:rs, Arts, Sdcnccs, .\griculture, and
Commcn;e in that Country. Translated from the last Paris cdition of 18o7.
To which arc added, Essays on Spain by M. Peyron; and the Book of PostRoads. \\'ith a quarto Atlas of Plates. l.(111,/011: Job11 Stockdale, 18o8, 4 vol.
in-8, x1-n9, 1v-36o, tv-36o et 392-2,. pp.
K. -Travels in Spain : a ncw, accur:i.te, &amp; comprehcnsi\'C \'i.:W of the
state of that country, down to the year 1806. Translated from the Frcnd1, and
embellisheJ with cngravings. Lo11do11 : Ri(b,ml Pbillips, 18o8, in-8, 4-12 pp.
C'est le tome IX de• A Collc,tion of modem and contcmporary Voy:i.gesand Tr:i,·els:
conuining, I. Translations Crom foreign langu.agcs. of \'&lt;&gt;yagcs aml Tra\"cls ne\"cr befor,:
tnmslatcd. Tl. Original \'oyagcs and Tn,·els nc"er bcfore publishcd. Ill. Analyses of. 'cw
Vo\'ag,-sand Tr:l\'cls publishcJ in f:n~la11J. •

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC
Tome I : Bilbao -

. L. -

Bourgoing's Travels in Spain. lo11do11; Richard Pbillips r809 petit
m-8, J92 pp.
'
•

. C'c st 1~ ,•ol. XX~ de • A Coll.:.:tion of Voyages and Tr.l\'eh, from the period of the
di~o_very ~f America , 10 the commencement of the ninctecmh century • rédigée
\\Jlham fordycc Mavor.
·
p.1r

,· ~- -Travcls in Spain : containing a new, accurate, and comprchensi\'e
'ie,, of the pr1.-seat state of tbat country. By the Clic,·alier de Bourgoannc.
(Translatcd from the French of the Third Edition. Paris, 1 So 3.)
S( t~oui•e at~x pp. 298-6;9 du tome V de A general Collection of the bcst and
mo~~ mteresung Voyages and Travels in ail parts of the world ; many of
wbi~h are ~ow first transl:1ted into English. Digested on a new plan.
Illus~rated w~th plates. By John Pinkerton. Lo11do11 : Longman, Hurst, Rw anJ
Orm,, 1809, m-4, 99 2 pp.
TRADUCTION ALIJ!MANDE ;

. N· -

V~n Bourgoing. , eue Reise durcb Spanien 1782-1788. Deutsch

mit Anhang uber den gegcnwàrtigen Zustand der spanischen Litteratur.

Mauke, r789-1790,

2 \'O].

Jma:

in-8, gravures.

:r~üuction faite par Bertuch et Kayser; l'A11b,mg est du Professeur T"chscn, de
Gotungen.
'

0. - id .. . id ... 18o1 (?).
P. - id ... id ... 18o8 (?).
TRADUCTION DANOISE :

Q. -

Il existe mu traductio11 danoise faite s11r la première Uitio11 •

ITISËRArltE

de A, B, H, K, N :

•.Tome_ I : s:u,i Seba~tLln - P.isages - Vitoria - Pancorbo - Briviesca - Burgos _
\ alladohJ - \ a!Jesollas - O1,neJo - Segovia - Guadalajara - SJn Ildefonso - cl
Escorial - Madrid.
Tome 11 : Usages, mœurs, etc ...
Tome lU : Armjucz - Vill,1monrique - Ucles - Olivares - Campillo _ Villargordo - Requena - Cbiva - \',lcncù - MurvieJro - Jativa _ Almania _
Albacete - Temblequc - Madridcjos - Puerto Upicbe - ~lanzlnares _ Saou Cru~
- __Gumom:i~-:-- Andùju -Aldea Jel Rio - el Carpio - C6rJoba - la Culota _
.ÉCtJ:t - Il LulSlauo. -C,rmona - Sevilla - Jerez - Puerto de Santa ~faria _ Cidiz
- PuertO Real - Chiclana - Algecir:is - San Roque - Gibraltar - Ji mena - Gaucin
- Grazalema - Osuna - Ècija - Madrid - LAS BAToec..s - Santa M.trla de Nieva
- Arév•lo - Peftaranda - Salam.inca - Toledo.

ITtNllRArae de C, D, E, F, G,

J:

S:in Sebasti:ln -

Vitoru -

Burgos

1 43
Pancorbo - Salaman;:3

Segovia - San Tidcfonso - cl Escorial - Madrid .
Tome Il : US4gCs, mœurs, etc ..•.•
Tome Ill : Toledo - M1Jrid - 7.arag= - Aranjuez - Bailén - Andûjar - C6rdoba - Granada - Sevilb - Jerez - Arros - C:idiz -Chiclana - Algecir:is - S.m
Roque - Gibraltar - ~Hl.1ga - Jimena - Gaucin - Ronda - Osuna - Valencia Bcnimamct - Uurjasot - Murviedro - Tortosa - Cambrils - Reus - Tarragona -

-

Barcelona - û:rvera - LériJa.
2• NoTE. Qµoique cc voyage soit gènéralemcut :mribuè :. Bourgoing, on l'a aussi
attribué à l"abb.; Girod, qui se serait servi des matëriaux rassembles par Bourgoing. On
lit dans QµérarJ (S11ptrcberi,s liWrairts Jh-oiliu, 2• édit., vol. I, col. 568) ;
• On avait
jusqu'à ce jour que le Voyage en Espagne, que feu Bourgoing avait
publié sous son nom, était son ouvrage. C'est uue errc:ur littèr;&amp;ire, depuis trop longtemps
accréditée, et qu·il importe eufiu de détruire. Je rapport.: ici l'histoire de cc lh-rc telle
qu'elle m'a été racontée par son véritable auteur. M. Bourgoing, cl.tus un premier ,·oy:ige
qu'il avait fait en F.spagnc, quelques ;i.noées avant la Révolution, Il la suite de l'ambassade de Fr.mec, a,·ait ramassé quelques notes indigest~-s sur ce pays, et, pour s'insinuer
dans les bonoes grâces Je M. de Mootmorin, alors ministre des affaires étrangères, il lui
avait remis le recueil de notes qu'il avait rasssemblêes; M. de Montmorin, persuadé
qu'un jeune homme qui avait aussi bien occupé ses lohirs dans un pays où son age et ses
sens devaient avoir trouvé tout :1utre cliosc à faire: que des notes, devait ncccssairemcot
être un homme de mérite, pria l'abbé Girod d'examiner ce que c'était que ces notes, et de
les rediger eu corps d'ouvrage. si elles en valaient la 11eine L'abbé Girod, qui s.wait que
Bourgoing avait le plus grand bcsoio de fa bienveill•nce Je M. de ~lontmorin pour être
placé :i la suite de quelque ambassadc,eut fa patience de donner une forme littéraire à cc qni
n'avait aucune fom1e, prêta le secours d'une rédaction simple et claire à œ qui ne pr.:sentait que dc:sordre et confusion, porta l'ordre au scia du chJos, et, nouveau Prométhée,
sui faire d'une compilation indigeste un ouvr:ige régulier. û: Voyage en Espagne éui1 si
bien l'ouvrage de l'abbé Girod que celui-ci le vendit. comme sa propriétê, l un libraire
de la rue S:i.int•JJcques. S'il ne k publia point ne.: son nom, c'est qu'il ne le jugea Jl'IS
digne de lui. ~i. Bourgoing, qui Jvait probablement de bonnes raisons pour se montrer
moins diffidle que l'ablx GiroJ, sollicita la ,.permissiou d·y meure le sien, espérant que
cet ouvuge, publie avec son nom, lui donncr.1it de nouveaux droits ;\ la bienveillance
ministérielle. Si, .uns b suite:. M. 13-.&gt;urgoing crut pouvoir arri"er :iux honucurs diplonutiques pu un autre chemin que la faveur, il est prob:ible que dans aucun temps il n'a
cru le Voyage en Espagne inutile à SJ gloire, puisque son nom est demeuré jusqu·a ce
jour imprimé au froncispice Je clucune des éditions du livre, sans autre changement que
œlui Jes titres houori6ques Jo111 Bourgoing fut suc.:essivemeut revêtu jusqu'au jour de
b dernière édition, sans qu'on ait appris que sa cons.:ieuce littcrairc lui ait jamais fait le
moindre reproche à ce sujet. Les personnes auxquelles il pourrait encore rester quelques
doutes sur l:i. p3rt que l"abbé Girod a eue au Voyage en Esp.ignc peuvent lire ce qu'en
dit le baron Grimm, dans sa Correspond:mce littéraire. Pourquoi celle petite supercherie
diplomatique n'a-t-elle été r.;véléc pu personne? P.rce qu·on ne peut pas tout sa,·oir et
qu'on ne doit Jl'IS tout Jire. •
L'abbé Girod Joni il e;t question ici est l'abbé Ch.ries-Jean Girod, né à Saint-Claude

,ru

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES
R. FOULCHE-DELBOSC

t90. 1785. Charlotte de Bourbon et Marianne-Victoire de Bragance.
(Jura), qui fut vicaire de l.1 méuop0lc à Paris Cl chanoine tic Saint-Claude. Son premier
ou,:rage (Ltlfres ,f,w jttme Romai11 à ,mat' /al,, in-11) p:1rul à H:i.mbonrg en Iï97•
ll est difficile Je s:i.voir jusqu'; quel point il faut croire h notice de Qucr:ird, notke
manifestement rc!digée par un ennemi de Bourgoing ou tout au moins par une pèrsonnc
qui 11c l'av.1it pils en haute estime. ~bis m~me en s'en renant :1.ui&lt; termes de cette r~\'cndication, on ,•oit que, Jans un but qu'il nous est indifférent de connaitre, Bourgoiug
ami/ ramassiquûquts nalts ituliges/es sur l'Espagne: cc sont ces quelques notes qui, !\!\'~tues d'une formt li/lb-air, por l'abbé Girod, auraient donné naissance au:r. trois volumes
publiés en 1788 et 1789. Donc, de l'aveu même du détracteur de Bourgoing, l'abbé
Girod n'aurait eu qu'une part bien modeste à la composition de J'ou,·rage: quant aux
notes utilis~es alors, i11digedts ou non, personne ne conteste que ce soit Bourgoing qui
les ah prises pendant les huit annces qu'il pass.~ Il Madrid. A lui seul revicmlrait donc,
même en adtnett.tnr les :i.llégations reproduites lY.1î Quér~rd, le mérite d'avoir c:crit le
:-lo11l!tn11 roJagt m Esp,1g11t, et la part que l'on pourr:iit revendiquer p0ur Girod serait
des plus insignifiantes. Lui est-on même rcde'l:ible d'un travail de revision? Bourgoing
ét.tit loin d'être l'ignorant ou l'illettré que semble laisser soupçonner son détracteur,
et il ètait certes c.ipable de donner a son œuvre la forme qne nous lui coruuissons.
En outre, l:1 notice Qi1curd loisse soigneusemc11t dans l'ombre la question des éditions
postérieures : d'une p:irt, elle nous montre Bourgoing wllicit.tnt la permission de
signer un ouvrage dont il a, en lin de compte, fourni les éléments. cc qui peul déjà
sembler :issez cxtraordituire; mais d'autre part elle oublie de nous dire que la
premii!re cdition où figure le nom de Bourgoing, celh: de 1797, est compl~tement
remaniée, et que la forme Uttel"Jire, ceue fom1e qui ser:iit due !I l'ab~ Girod, a presque
entiêreroeot disparu pour faire place a une nouvelle rédaction. On ne peut nisonnablemcnt supposer que l'abbé Girod remania de 11ou,·e-Ju l'ouvrage en vue d'une èdîtion qui
allait paraitre sous le nom de Bourgoinr. Cc dernier reste, en r.!alité, d'aprcs moi, le
seul auteur, aussi bien du fond, qu'on ne lui cont~ste ~s, que de la forme, qu'on lui
conteste.
Grimm, dans s.1 Ccrnspo,rdattct lillb-airt (No'lembrc 1788), se borne à dire:
• Nous ne croyons p:is qu·ilexiste en cc moment, en aucune l.tngue, un line qui soit
aussi propre à faire conn:ûtre l'Espagne telle qu'elle est nujourd'l,ui, sous autant de r.tpports, 'l!.\'CC plus d'exactitude et de vérité. Cc n'est ni un ouvrage profond, ni un ouvrage
brillant, m:i.is on y trouve p:i.rtout l'empreinte J'uu ~-spril sage el mesuré, d'un bon esprit
qui cherche à bien voir, et qui juge tout ce qu'il ,·oit avec une gr.inde impartiJ!ité. Cc
nou,·e:,.u uble:i.u de l'fap3gne est de M. le chevalier de Bourgoing, élève de l'Êcole miliuirc, qui .i p.1.S~ plusieurs années en fapagne avec M. le comte de Montmorin, et qui est
cbns ce momellt ministre du roi à Hambourg; c'est lui du moins qui en ""ait rnssemblé tous les m:ttêriaux. L.--s occupations dont il est cbarg~ ne lui ayant pas pennis d'en
achever entièrement la réd~ction, il en a laissé le soin à son ami, M. l'abbe Girod, qui
p.trcourut lui-même une grande p&lt;artie de l'Europe, et qui eut l'honneur d'accompagner
:'lfgr le comte d'Artois au siêge de Gibralur. •

Memorias hbtoricas de los dcsposorios, viagcs, entrcgas y respcctivas fun•
doncs Je las Re:1les boJas dc las Sercni:,imas lnfanus de Espaüa y de Portugal, la Setiora D• Carlota Joachina y la Sefiora D-1 Mariana Victoria, en cl aüo
de 1785, 1.:s.=ritas en cl siguicnte de 1786 por D. Bernardino llcrrcr.1 . .\f.&lt;1JriJ:
A11to11io de Sancha, 1787, În•8, x11-250 pp.

i9i. 1785. Johann Jacob Volk.mann.
'Neuestc Rciscn durch Spanien vorzuglkh in A.nschuug dcr Künstc, ifanJ•
lung, Oèkouomic und ~fanufakturen, aus den bcst..:n 1 Tachrichten und ncucni
S.:hriftcn zusammcogctragcu von O. Johann Ja.:ob Volkm:11111. Leijr{ig : C11Sp,1r
Fritscb, 1785-1786, 2 vol. in-8, 8 ff. n.ch.-448 pp. et 4 IT. n.ch.-4p pp.l l ff. n. ch., carte de la Péninsule.
Ensemble de l'fap:igae.
Cc n'est pas un ,·oy.ag,; orij!in:ù, mais uue ,ompilation, assez bien fait.:, Je voy.i.gts et
J~ dcs.:riptions pr,'-scntéc sous fomic de Yoyagc.

192. 1786-1787. Joseph Townsend.
A. -A journey through Spain in thc yc.1.rs 1786 and 1787; with partkul,tr attention to the agriculture, manufactures, commerce, population, tJxcs,
and revenue of that country; and rcmarks in passing through a part of Frauce.
By Joscph Townscnd, ... Lo,,Jo,1 : C. Dilly, 1791, 3 \'Ol. in-8, v11-402 pp.3 If. n. ch., rv-4q pp.-s ff. n. ch. et 1v-3 56-6 ff. n. ch., gravures.
B. - id ... id ... The Second Edition. LontW11: C. Villy, 1792, 3 vol. in-8,
402, +H et 356 pp.
Ç. - id ... id ... Thir&lt;l Edition. Bat/, . Gy~ a11,l 5011, 1814, z vol. in-4, 393
et 429 pp.
TRADUCTION .\LLEM.\NDE ;

D. - Jos. Townsend's Rebc durch Spanieu und cinen Theil von Frankrdch in den Jahren I j86 und t 787. Aus dem Englischcn übl!rseti:t. Leip-zig :
Wâdc111a1111, 1791, 3 vol.in-8, grav.
TRADUCTION fRAKÇAlSE :

E. - Voyage cn Espagne fait Jans les années 1786 et 1787, par Joseph
Townscnd ... traduit de l'anglais sur la 2• édition, par J. P. Pictet-Mallet, de

�Genève; orné d'un bel atlas de vingt-deux planches, ... Paris : De11tu,
3 vol. in-8, vn-404, 400 et 380 pp. et 1 atlas de planches in-4.

1 47

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

von Friedrich GotthelfBaumgiirtner. Mit Kupfern. Leipzig: Fried1·icb Gottbelf
Baumgiirt11er, s.d. (1793), in-16, xvr-296 pp.

18&lt;&gt;9,

Fuenterrabia - lnin -

Tome I: la Junquera- Figueras - Gerona - Matar6 - Barcelona - Mar'.~rell Piera - T .irreaa - Urida - Alcaraz - C.1ndasuos - Zaragoza - Muel - C.1nuena Daroca _ Used - Tortuera - Auchuela-Maranchon -Alcolea- Graj:tnejos - Guadalajara- A]cahl de Henares - Madrid - Afiover - Toledo - Aranjuez - MadridVillacastin-.San Chidri:ln - Arévalo - Ataquines - ).1ediua del Campo - Valladolid ~ M'êd~,i 'de ' Rio Seco - Mausilla - Leon - Truovana - Piedrafita - Pola de
,,-~1
7 ·San Andrés de Aguera - Aguerina - Oviedo - Aviles - Luanjo ,~J ·eaû1~..:::. Gijou - Le6n - Tora! - Benavente - Zamora - Salamanca - P1edra"
b"ita -Avila - San Ildefonso - Segovi:t - el Escorial - Madrid - Valdemoro Aranjuez - Ocaiia - la Guardia - Tembleque - C.1muôas - Puerto L-ipiche Manzanares - Valdepefias - Sa11ta Cruz - Almuradiel - la Carolina - Guarroman
_ Bailén - Andûjar - el Carpio - C6rdoba - la Carlota - Écija - C.1rmona Sevilla - Sanlûcar de Barrameda - Câdiz.
Tome III : Malaga - Alhama - . Granada - Diezma - Guadix - Baza - l~s
Vertientes _ Chirivel - Vélez Rubio - Lorca - la Piuilla - Cartagena - Murc1a
_ Orihuela - Albatera - Elche - Alicante - Villena - Almanz.1 - Fuente de la
Higuera _ Montesa - J:itiva- Valencia - Puzol- Murviedro - Nules - Castell6n
de la Plana - Alcala de Chisbert - Benicarl6 - Ulldecona - Tarragona -Barcelona.

Vitoria -

Burgo; -_Pancorbo - Valladolid - Madrid.

i95. 1788 (?). Anonyme.
Fragmente einer neuen Reise nach Spanien.

t.ekt:

dans Neue Litteratur und Vôlkerkunde de 1790.

i96. 1789-1790. de Pons _
Relation d'un voyage fait à Madrid, en 1789 et 90. Paris : imprimerie de
Mo11sieur, 1791, in-18, 68 pp.
Par M11 • de Pons, a l'âge de seize ans; on assure que cet opuscule n'a
douze exemplaires. (BRUNET.)

éte

tire qu'a

i97. 1789-1790. James Murphy.
i93. 1787. Arthur Young.
A. - Travels during the years 1787, 1788, and 1789. Undertaken more
particularly with a View of ascertaining the cultivation, wealth, resources, and
natiomù prosperity of the Kingdom of France. By Arthur Young. Bury St
Edmunds: ].Rack/Jam, 1792, 2 vol. in-4, v-566 et??? PP·
B. - id ... id ... Second Ediùon. 2 vol. in-4, ??? et 336 PP·

A. - Travels in Portugal; through the Provinces of Entre Douro e Minho,
Beira, Estremadura, and Alem-tejo, in the Years 1789 and 1790. Consisting
of Observations on the Manners, Customs, Trade, Public Buildings, Arts,
Antiquities, etc ... of that Kingdom. Illustrated with twenty-four Plates, of
Views, Characters, Antiqu_ities, etc ... by James Murphy, Architect. Lo11do11:
A. Stra/Ja11, T. Câàell jun. and W . Davies, 1795, in-4, XII-FI pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

TRADUCTION FRANÇAISE :

C. - Voyages en Italie et en Espagne pendant les années 1787 et 1789 par
Arthur Young. Traduction de M. Lesage ... Paris : Guil/aumi11 et Ci•, 1860,

B. - Voyage en Portugal à travers les provinces &lt;l'Entre-Douro-et-Minho
de Beira, d'Estrarnadure et d'Alenteju, dans les années 1789 et 1790; Contenant des Observations sur les Mœurs, les Usages, le Commerce, les E&lt;lifices
publics, les Arts, les Antiquités, etc. de cc Royaume. Traduit de l'anglais de
Jacques Murphy, architecte, orné de planches. Paris: Deuni jeune, 1797, in-~,
XYI-346 pp.

in-12, xn-424 PP· pp. 305-336 du tome Il de B, ou pp. 345-420 de C : Bosos~ - Vielle-:- Arties- Gesa
_ Salardû - Tredos - Esterri - Escal6 - Ll:1bors1 - Rtalp - Gern - la Pobla Orcau - Folguer - Pons - Ri belles - Sanauhuja - Castclfullit - C.-tlaf - Montserrat _ Collbato - Esparraguera - Barcelona - Matar6 - Arenys de Mar - c.~Jella
-

Pineda -

Malgrat -

Gerona.

!94. 1787. Friedrich Gotthelf Baumgartner.
Reise durch einen Theil Spaniens nebst der Geschichte des Grafen ,·on S.,

C. - id ... id ... 1797,
C

2

vol. in-8, x1v-218 et vru-290 pp.

Le traducteur français est Lallemant.
Tome l : Porto - Batalha - Coimbra - Leiri:t - Marinha - Alcobaça.
Tome Il : Lisboa - Cintra - Mafra - Setubal - Beja - Evora.
Chacune de ces editions a 23 planches (22 vues et un plan de Lisbonne).

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

D. -

A general view of the state of Portugal; containing a topog:aphical
description thereof. In which are included, an acc?unt of the ~hys1cal and
moral state of the Kingdom; together with observauons on the ammal, vegctable, and minerai productions of its colonies. The Whole compiled from the
best Ponuguesc Writers, and from Notices obtained in the Country ~y James
Murphy. lllustrated with plates . London: T. Cadellj1m. and W. Davtes, 1798,
in-4, XIl-272 pp., 15 gravures et une carte.

i98. 1790. Jose ph Hager.
Reise von Wien nach Madrit im Jahre 1790. Berlin : bei Friedrich Vieweg
de,n 1Utem, 1792, i11-8, 5 ff. pré!. n. ch.-254 pp ., 8 gravures.

i

pp. 150-2&gt;4 : Vitoria -

Burgos -

Guadarrama -

Madrid.

i99. 177I-I792. Antonio Ponz.
A - Viage de Espaûa, en que se da noticia de las cosas mas apreciabl_es,
y &lt;lignas de saberse, que hay en ella. Su autor D. Antonio Ponz ... Mtulrid:
Ibarra, 18 vol. in-8, gravures.
Le tableau suivant indique la date des éditions de chaque tome :
11•e ~dition.

Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome

1

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1 . ...

2 ....
3 ....
4 ....
5 ....
6 ....
7 ... .
8 ....
9 ....

2e

1772
1773
1 774
1774
1776
1776
1778
1778

t78o

,,.: éJition. zc. êdition.

édition. 3e édition.

1776
1777
1777
1779
1782
1782
1784
1784
1786

1787
1788
1789
1789
92 ou93
1793

Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome
Tome

10 ....
11. ...
12 ....

13 ....
14 ....
15 ....
16 . . ..
17 ....
18 . ...

178i
1783
}783
1785
1788
1788
1791
1792
1794

1787
1787
1788
1788

Les deux premiers tomes de fa première édition parurent sous un pscndonyme : ... Su
autor D. Pedro Antonio de la Pueutc; le tome 18 fut publié après la mort de l'antcur,
par les soins de sou frère Joseph Ponz.
Tome 1 : Madrid - Geufe - lllescas - Toledo - Aranjuez - Oe;1ita - Yepes
_ Cirolillos _ Mejorada - Loeches - Alcali de Henares - Gu,,dalajara - Pastrana Almonacid - Huete.
Tome 2 : Madrid si;1s - Guisando.
Tome 3 : Cuenca -

el Escorial - Robledo de Chavela Madrid -

BallecJS -

Argauda -

.
_
San Mart111 de Valde1glc·
.
Viliarejo de Salvanes -

1 49

faranc6n - Ucles - Huete - Cuenca - Valera - Bonache de Alarc6n - Villauneva
de la Xara - Requena - Valencia - Chelva.
Tome 4 : Valencia- Liria - Andilla - Vive!- Jéric;a - Segorbe - Mu.rviedro
- J:\tiva -Fuente de la Higuera - Almansa.
Tome 5 : Madrid.
Tome 6 : Madrid.
Tome 7 : Madrid - M6stoles - Alcorc6n - Casarrubios - Noves - Santa Olalla
- Talavera de la Reina - Cervera - Vclada - Guadalupe - Talavera la Vieja. Almaraz - Plasencia - Yuste - Trujillo - Mcdellin - Guarena - LAS B.~TOECAS
- us URDES - Plasencia.
Tome 8 : Plasencia - el Villar - Banos - Bejar - Goria - Caparra - Oliva Carcaboso - Galisteo - Alcântara - Broz.1s - Arroyo del Puerco - C{ceres Aljucèn - Merida - Montijo - Badajoz - Jerez de los Caballeros - Frejenal - Zafra
- Llereua - Guadalcanal - Cazalla - Cautillana - Santiponce - Triaua.
Tome 9 : Sevilla.
Tome 10 : Akobeudas - Torrelaguna - Uceda - Talamanca - Buyttago - San
Ildefonso - Segovia.
Tome II : Cuellar - Moutemayor- Tudela - Valladolid - Palencia - Carri6n de
los Condes - Sahagûu - Le6n - Valdepero - Mouz6n - Santoyo - Aguilar de
Campo - Banos - Torquemada.
Tome u : Burgos - Lerma - Gumiel de Jzan - Aranda de Duero - Ampudia Medina de Rioseco - Tordesillas - Medina del Campo - Salamanca - Alba de
Tonnes - Piedrahita - Avila - Ciudad Rodrigo.
Tome r 3 : Rita - Sigüenza - Medinaceli - Calatayud - Molina de Arag6n
Ce!da - Teruel - Caudiel - Onda - Villarcal - Castell6u de la Plana - Benicasim
- Torreblanca - Alcala de Chisbert - Beuicarl6 - Pefüscola - Ulldecoua - Tortosa
- Tarragona.
Tome 14 : Barcelona - Matar6 - Gerona - Montserrat - Mauresa - Martorell
- Fiera - Igualada - Solsoua - Cervera - Lérida.
Tome 15 : Zaragoza - Daroca.
Tome 16 : Aranjuez - Ocana - la Guardia- Tembleque - Madridejos - Villarta
- V~ldepeiias - Santa Cruz de Mudela - Cousuegra - Ciudad Real - Alarcos Almagro - el Viso - Santa Elena - la Carolina - Linares - Baeza - Ubeda Jaén-Arjona - Andtijar - Bailén - Montoro - Bujalance - el Carpio -C6rdoba.
Tome 17 : C6rdoba - Ècija - Cabra - Lucena - Estepa - Carmona - Sevilla
- Dos Hermanas - Utrera - Jerez de la Frontera - Cacliz.
Tome 18 : Cadiz - Cliiclana - Puerto Real - Puerto de Sant:t Maria - Medina
Sidonia -Tarifa - San Roque - Gibr:iltar - Monda - Cartama - Ronda- Sanlùcar
de Barrameda - Lebrija - Osuna -Antequera - Malaga - Vélez-Malaga -Alhama.
TRADUCTfON ALLEMANDE :

B. - Don Pedro Antonio de la Puentc. Reise durch Spanien oder Briefe
über die vornehrosten Merkwürdigkeiten in diesem Reiche. Aus dem
S;iauischeu übcrsetzt. Mit Erliiuterungen und Zusiitzen von Johann An&lt;lri:.1s
Rn,u, bispaniqu,

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- ...

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES
R. FOULCHE-DELBOSC

Dieze ..... Leipz_ig : in der Weygandschm Bucbba11dlu11g, 1775, 2 vol. in-8, 16287 et 8-286 pp.
C'est la traduction des deux premiers tomes de la première édition espagnole;
Antonio Ponz en parle dans l'Advtrtenûa du P1'ologo de la
édition du tome premier
(r787). Le tome II de la traduction allemande contient (pp. 255 à 286) : Zusiitze zu
D. Pedro Antonio de la Puente Reise durch Spanicn von J. A. Dieze; le véritable titre
est le suivant : Verzeichniss der vornehmsten Reisebeschreibungen von Spanieu. C'est
un index bibliographique et critique de 48 voyages en Espagne et en Portugal.

r

200. 1790-1792. Anton Kaufhold.
Spanien wie es gegenwiirtig ist, in physischer, moralischer, politischer,
religiôser, statistischer und literarischer Hinsicht, aus den Bemerkungen eines
Deutschen, wâhrend seines Aufenthaltes in Madrid in den Jahren 1790,
1791 und 1792. Zwei Theile. Gotha: Carl Wilhelm Ettinger, 1797, 2 vol. in-8,
v1-6o8 et 10-516 pp.
Miranda -

Madrid - SIERRA MORENA- el Escorial:-Madrid - Bilbao-Santander.

201.. 179H792. Karl von Grosse, dit marquis de Pbarnusa.
Karls March. von Grosse Briefe über Spanien. An Johann Reinhold Forster
Ha.Ile: J. E. Hendel, 1793-1794, 2 vol. in-8, 157 et 84 pp., pl. de musique.
Moeurs et coutumes.

202. 1792. Pierre-Nicolas Chantreau (1741-1808).

A. - Lettres écrites de Barcelonne à un zélateur de la liberté, qui voyage
en Allemagne; Ouvrage dans lequel on donne des détails ... Par M. Ch... ,
Citoyen François. Paris : Buisson; Lyon : Bmyset frères, 1792, in-8, 448 PP·

B. - id.:. id ... Seconde Édition. Par le Citoyen Chantreau, envoyé en
Commission secrette en 1792 ... Paris : Buiss011; Lyoti: Perisse frères ; Marseille:
Messy, 1793, in-8, 448 PP·
Mème édition que A : titre seul réimprimé. B a en outre un Avis sur cette seconde
cdition, de

C. -

2

pp., signé Chantreau.

id ... id ... Troisième Édition. Paris: Buissou, 1796, in-8.

TRADUCTION ALLEMANDE :

D. - Chantreau ... Merkwürdige Nachrichten über den neucsten Zustand
Spaniens und die innere Verfassung dieses Reichs im Anfang des Krieges mit

Fra'.1ki:eich : übc~. dessen politisches Benehmen gegen die dahin geflüchteten
Em1gnrten und uber das thôrigte Betragen und die liicherlichen Pro'ekte der
Letztern. Nebst Bemerkungen über den jetzigen Zustand der ~1dd
Seemac!lt,. den Handel, die Fabriken, die neueste Literatur und au:n
merkwurd1ge Gegenstiinde dieses Reiches. Aus dem Franzôzischen re-•i,,,·er~
1 1
Weyga11d, 1796, in-8.
·
n. t •
l

13 Junq
• .uera - Figueras _ Gerona _ Mataro' _
ona - l'arragona - Martorell - Barcelona.

Barcelona -

Montserrat -

Barce-

203. 17??-1793. Antonio Conca.
Descrizione odeporica della s a na •
.
.
. .
.
cose spcttanti aile belle arti de:n! d:ll:nat:u1 -~pez1a!~ente_ s1 da. not'.zia delle
Don Antonio Conca
·
.
enzw_ne e cunoso v1aggiatore; di
R
.
socm delle reali accadem1e fiorentina e de' G
fir
arma: Stamperia reale, 1793-1797, 4 vol. pet. in-4.
'
eorgo 1.
Description
.
faite
• pnnc1paleme11t
. .
'A
t . p sous
( forme de vo)age,
d'après Je Vinge dt E p n omo onz 11° r 99 ,)
·r a11a
Tome I (1793), 4 If. n. ch.-xxIV-375 pp et 1
d'E
.
Vergara - Vitoria_ Mira d d Eb
·
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rroro e corre{_ioni : Tolosa _
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Mejorada - Alcali _ Guadalajara.
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Tome II ( 1 793), 399 PP· et I p. d' Errori e «,,-re{iotri (Le 5
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Madrid - Fuencarral - Molar ce a u1trago - San llde~
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Plascucia - Caparra _ Pla
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Mcd"rna S1donfa
.
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�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC
Vegcr - Tadfa - Algedms - San Roque - Gibraltar - Estepona - Monda
Carta.lllil - • 1.il:tga - ~fotril - Am,:quera - cl Torul - Romla - Gw..ilem•
Broque - Arecs.
Tome IV (1797), 4;6 pp. et J f. d"Errori, corrr._itmi: Madrid - fülkus - Villarcjo
- Tarancon - Udes - Huctc - Cuenca - Vakra - Bona,hc - Alarcou Villanueva de la Xara - lniesta - Mingl2nilla - ).faniscs - Valencia - Liria Andilla - Bexis - Vivel- Segorbc - Murviedro - Akora - Villar.:.11 - Castdloo
de ta Pbna - Benic.'lSim - Oropesa - Torreblana - Akal:l de Cbisbert - Peiilscola
- Yinaroz - Ulldccona - Ampost:1 - los Alfaques - Tortosa - Reus - Poblet Tarragona - Villafranca - Bar,elona - Mataro - Arenys de Mar - San Feliu de
Guixols - B:igur - Ampurias - Castellon de Ampuri.15- Rosas - Llnnsa - G.:rona
- Olot - Figueras- la Juuquera - S:m Celoni - Hostalriëh = Barcelona- Va!Jebroo - San Cucufate - Terrasa - Montserrat - Manresa
Barcdona - :\lartorcll Plera - lgualada- Cervera- Solsoon- Cardona -Tarrega - Bcltpuig.- UridaFrag•- Zaragoz:i. - Almunfa - Calatayud - Zucra - Huesca= Zaragoza - Alagon
- Pedrol.t - Tarazoua - Tudcla - Tafalla - Olitc - Pamplona - Burguet.: Ronces,-a.lles
Zaragoz:\ - Cariiiena - Daroca - Sigücnza - Molina - Celdl Teruel= Valencia - Algcmesi - Akira - Culle~ - Gandia - Oliv.1 - Denia - Carcagcnte - San Felipe - Onteniente - Montcsa - Mogentc - Fucnte de b
Higuera - Eld:1 - Alicante
Elche - Guardamar - Orihuela
Malaga - Vdcz-

=

=

=

=

Malaga - Alhama - Santa Fe - Granada.

204. 1794. Anonyme.
Sketches and observations, m:i.de on a tour th rough various parts of Europe,
in the years 1792, 1793, ami 1794. Lo11do11: T. Co11der, Bucklmb11ry, a11J

1 53

mllttcrlichen Tante,) ais cin thcurcs And.:nken an d~n \'crstorbenen :,;u Theil• ich
Ubergebces hicrmit der dcutschèn Lescwelt in der vorliegendcn l'orm und Uebersc~ung
fllr jetzt noch ohne :mgehângte Zeitparallelen. a
Rot..1 - Puerto de Santa M:i.rla - Puerto Real - Cidiz - Jerez de la Frontera Utrera - Akal:i de los Panadcros - Sé\'illa - Carmona - Êcij~ - Cordoba Manza~res - Tembleque - O.:aiia - Aranjuez - ).ladriJ - Talavera Je la Reina
- TruJillo - Mérida - Badajoz - Eh-as - Estremoz - Evora - Aldeia Ga11ega

- Lisboa -

Cintr:i.

206. 1794-1795. Nicolas llassias (1764-1848).
A. - Le prisonnier en Espagne, ou Coup d'œil philosophique et sentimental sur les Provinces de Catalogne et de Grenade. Par N. Massias officier
d'artillerie. Paris: imprfouriede.1Ara11, an YI (tj98), in-12, 195 pp.'
B. - id ... id ... Seconde t.':dition. Paris, 1804, in-8.
ÛTALUNA -

GRANA.DA.

, Non:. C'était l_e_ pr~mier ouvrage Je l'auteur, qui, d':1.bord professeur d'eloquence a
l ~~Je royale m:hta1re de Saumur, puis Gapiuine d'artillerie, devint, de 18oo /i 1 So4,
m11ustre ~e la Republi~ue françai~e ~uprès du Cercle Je Souabe, i Carlsruhe. Les journaux de I époque trouverent, para1HI, que ù priso1111iu en Espagne êuit le livre français
approchant le plus du 1'11)·age unlimenlal de Sterne. Ce jugement ne peut avoir éte émis
qu: ~:tr des ge~s qu_i n'avaient pas lu Massias ou qui ne con~issaient Sterne que par
ou1-d1re. Lt pnson,utr en Esp,,g11e est é.:rit dans un style ridicule• il dénote un manque
absolu d'observation et un penchant marque pour uu romanesque ~e mauvais goût.

]. Jo/mso11, 1797, in-8, xv-387 pp.
PP· 285-387 : Alicante -

Gibraltu -

San Roque -

C:Wiz -

1lertola -

lkj:1 -

Lisboa.

205. 179,i. J. P. Texier (1738-1818).
P. Tcxier's Kônigl. Danischen Geh. Legations- und Staats-Raths und

J.

Danebrog-Ritters, Rcise durch Spanien und Portugal, und von da nacb
England. Herausgegeben von Ludwig Koch. Erste Abthcilung. Ham11i: Sc1mlt

,md W1111tlerma11n, 1826, x-166 PP·
Note de Ludwig Koch : • Die gegcnwiirtige Reisebeschreibung ist eine D,1rstellung
ùer Rüàrdsc Texier's dun:h Spanicn und Ponugal im J. 1794, ueu, gedi.:gcn und
"·ahr die reife Frucht sciner ticfen, durch SJchkcnntniss, Erfahrung und besonncnen
Scha;fblick Beob:u:htungsgab.:. !&gt;as in fran1:ôsisd1er Sprache gcsd1riehene Wcrk. würdc
mir nach s.:incm Tode ,·on sciner Ehcg.uti11, (mei111:r niid1stdcm glcid1falls -.erstorbcnen

207. 1787-1796. William Beckford (1759-1844).
Beckford fit trois ~j?.urs dans la P~ninsule : le premier, en 1787-1788; le deuxicme,
en 1 79 1• 1 796: le tro1S1emc:, en 1;98-1799. Les li,rcs Jécrits ci-dessous ne donnent p;is
de détails sur ce dernier séjour, penJant lequel Bc:.:kford résida en Portugal seulement.

A. - lta\y; with sketches of Spain and Portuaal. By the author of
Vathek ". ln twO volumes. Londo11 : Riâklf&lt;i
183-1-, 2 vol. in-8
??? et xv-381 pp.
'

.Btnr1e,,

cc

Tome II : Portugal, Espagne.

B. - .Italy, with sketches of Spain and Portugal, by William Beckford,

esq. Paru : Ba11d1-y, 1834, in-8, n-J 38 pp.
Forme avec Valbtk (u7 pp.) le tome 59 de la û,/kctin,, of anâmt a11d 1110&lt;/erll British
not~ls alld r1111fan.a.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

1 55

R. FOULCHÉ-DELBOSC

1 54

Portugal et Espagne : pp. 171 ! J38, Toutes les lettres .:oncemant le Portugal et
l'fap.1gne ont été écrites en 178; ; les Jeux dernières ~~ules (x,·n et XYnt J., b série

some a.:.:ount of SpJnish and Portugucze (sic) p&lt;&gt;etry. By Robert Southey.

fap,1gi1c) sont datées d~ 1795.

C. -

Bristol: Joseph Co/Ile; Londo11 : G. G. a,uJ J. Robillso11 and Cadell a11,l Davies,

id ... id ... Pbiladrlphia, 18H, in-12.

Toutes les lettres concernant le Portugal et l'Esp:1gne ont étê é.:ritcs en 1787 ; les Jeu~
Jernii:res seules (xv11 et xvm de b série Espagne) sont datt:Cs Je lj95.
Lisboa - P:igliavam - Akantara - lklem - Cintra - Ramalhiio - :\fafra Cintra -Pen ha Verde - Lisboa - Collares - Cascaes - Aldeia Gallega- ~[ontcmôr
- Arraiollos - Estremoz - Eh-as - Badajoz - Mérida - Miajadas - Trujillo - Almaraz - Calzada - Orope53 - Talavera Je la Reina - ~faJrid - el Escorial -

Aranjuez.

D. - Recollections of an cx.:ursion to the rnonasteries of Alcobaça and
B:n:ùha. By the author of "Vathck". Lo11do11: Rid)(lrd &amp;,lle_v, 1835, in-8,
x1-228 pp. Portrait de Beckford.
facursion faite en 1794 : Al.;obaça -

208. 1795-1796. Robert Southey (1774-1843).
A. - Leu..:rs written during a short rcsid,mce in Spain and Portugal. With

&amp;.t:ilha -

Caldas -

Cadafaes - Queluz.

1797, in-8, xx-5p pp.
B. - id... id... Second eJition. Bristol : Biggs a,ul Cottlt; Lo11&lt;/on :
T. N. Lcngma11 ar1d O. Rm, 1;99, in-8, x1v-483 pp.
C. - Lctters writtcn duriog a journcy in Spain and a short residence in
Portugal. By Robert Southey. Third L&gt;dition, corrccted and amended. Londo,1 :
uingma11, H11rst, Rfts, andOrmt, 18o8, 2 vol. pet. in-8, 302 etvu-300 pp.
la Coruùa - Griteru - 13:lmonde - Lugo - Lugarcs - Yillafranca - Carcab:ùa~
- Ponferrada - Man,.•rnares - Astorga - lbncza - Benavente - Tordesillas Medina dd Campo - Arévalo - Guaduraroa - M.1d1id - T:abven de la Reina Navalmoral - Almnraz - Jaraiccjo - Trujillo - Santa Cruz - .Miajadas - Mérida
- Talavcrud:t - Bad.ljoz -Eh·as - Esuemoz - Arraiollos-2.!ontemôr- Lisbœ Sctubal - Arrabid;t -

Cintra.

E. - Rrimpressw1i dts dtux oui'ragtS pricidmts tt1 un Sl'ltl volume :
ltaly, Spain, and Portugill, with an excursion to the monastcries of Alcobaça and Batalha. By the author of « Vathck i&gt;. A new cdition. Loruicm :
Rie/Jard Bmtky, 1840, io-8, xx1v-440 pp. Portrait de Beckford (le même que

209. 1796. Joseph-Barthélemy-François Carrère (1740-1802).
A. - Tableau de Lislionne, en r796; suivi de Lettres écrites de Portugal
sur l'.:-tat ancien et actud de cc royaume. Paris: H.]. Ja11sm, 1;97 (an VI),

celui de D).

in-8, 443 pp.
B. - Voyage en Portugal, et paniculièremcnt :\ Lisbonne, ou Tableau
Moral, Ci\·il Politique, Physique et Religieux de ccttt.! C.'lpital..:, etc., etc.;
Suivi De plusieurs Lettres sur l'état :rncicn et actuel de cc royaume. Paris:
D&lt;tm•ille, 1798 (an \'I), in-8, 4-13 pp.
Ces Jtui- ,·olumes sont le mëme ouvr.ige sous un titre différent; ils ont pour auteur

Portugal. Espagne, Alcobaça et &amp;tn.lha, de la p. lï7 11 la tin.

F. - id ... id ..• New York, 1845, in-12.

Sur les VO)'ages de Btckford, voir aussi :
G. - Memoirs of William Bcckford of Fonthill, Author of l&lt; Vathck ». ln
two volumes. London : C/,arles ]. Skut, 1859, 2 vol. in-8, 1v-3 52 et 1v-402 pp.
Cet ouvrage 'fut redigé par Cyrus Redding.
Il est question du premier s~jour de &amp;.:kford dans la Péninsule {1j87-1788) :iu:t
pp. lï7·lP du tome let 1-36 Ju tome II : Lisboa - Cintr:i - Mafra - Pen ha \"erde
- Collarcs - Arraiollos - Estremoz - Elvas - Badajoz - Mcrid:1 - Miajodas Trujillo - Almaraz - Navnlmoral - C.1Jzada - Oropcsa - Talavera Je la Reina Sanu Olalb - ~iadrid - cl Es.orial - Madrid.
Il est question du deuxième séjour (1791-1796) aux pp. 43 et suiv. du tome li:
Belcm - Lumûues - &amp;t:tlha - Aljubnrota - Alcobaça - Caldas - ObidO'I -

ûdafaes - Qµcluz- Lisboa= Aranjuez.

Joseph-Barthélemy- FrançoisC.mère et ont êté publiés par les soins de H.-J. Janscn. Les
Lrttrts lrrilts d, Pvrlug.,f sont une rèimprcs$ÏOn de la traduction des [,tl/n-, /rom Portugal
de Blankctt publiées à Londres (Voir u• 176, A) et traduites en 178o par le m~me Jansm
(Yoir n• tj6, B). I.e c Portrait historique du marquis de Pombal• est également réimprimé dans ces deux volumes; Jans le second. les Lcllrts occupent les pp. 33;-428, et le

Portrait les pp. 329-438.
Lisboa - Coimbra -

Mafra.

2l0. 1796-1797. Leandro Fernandez de Moratin (176o-1828).
Obras p6stumas de D. Leandro Fcrnandez de Moratin, publicadas de 6rdcn
y :i ex pensas del gobierno de S. M. Madriil: Imprt1tla y tsteuolif&gt;ia dt M. Rh•a-

1nuyra, 1867-1868, 3 vol. in-8.

�1 57

R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Mah6n - Algeciras - Vejer - Chiclana - Cadiz - Jerez Sevjlla - Mairena - el Vis.o - Carmona - la Luisiana - Écija
- la Carlota - C6rdoba - Aranjuez - Madrid.

With an appendix on the method of travelling in that country. Translated from
the German. Londo11 : T. N. Lonrma11 and O. Rees, s. d. (1802), in-8, xv-405 pp.

Tome II, pp.

1-22 :

Alcala de-Guadaira -

2H. 1797. Anonyme.
Tagebuch einer Reise durch die Portugiesische Provinz Alemtejo im Januar
1797 mit einer Beschreibung der Stiergefechte in Portugal. Hildesbeim :
J. D. Gerstenberg, 1799, in-8, 156 pp.
L'avant-propos est signé« S. Horstig. geb. v. Engelbronner d'Aubigay » et daté
• Bückeburg den 10 Miirz 1799 ».
L'auteur est no certain H"", qui écrivit des lettres en hollandais a sa femme. « Diese
BJiitter waren nicht für den Druck bestimmt, sondern an seine in Amsterdam z11rückgelassene Gattin gerichtet. Ein Aufenthalt von anderthalb Jahren in Rolland verschaffte
mir und meiner Schwester Nina von A•• die Bekaantschaft dieser interessanten Familie, welche dnrch die gefallige Mittheiluag dieser Briefe auf ein besonders Ansnchen uns.
die Erlaubniss ertheilte, sie ins Deutsche zu übersetzen. •
Les traductrices allemandes sont Suzanne Christiane Horstig et sa sœur Nina von
Engelbronner d'Aubigny.
Aldeia Gallega - Moita - Palmella - Setubal - Cabrella - Evora - Villa Viçosa
- Elvas - Badajoz - Estremoz - Evora - Montem6r - Cabrella - Aguas de Moura.

2!2. 1797-1798. Christian August Fischer.
A.- Reise von Amsterdam über Madrid und Cadiz nach Genua in den
Jahren 1797 und 1798. Von Christian August Fischer. Nebst einem Anhange
über das Reisen in Spanien. Berlin: Jobann Friedrich Unger, 1799, in-8,
xxn-526pp.
B. - id ... id ... Zweyte vermehrte Auflage. Berlin : Johann Friedrich
Unger, 1801,Jn-8, xxn-534 pp.

Itinéraire (d'après C) :
Tome I ~ San Sebastian - Guetaria - Portugalete - Bilbao - Miravalles - Burgos
_ Lerma - Aranda de Duero - Somosierra - Madrid.
Tome n : Madrid - TaLwera de la Reina - Badajoz - Almendral - Sevilla ~ Sanlucar de Barrameda - C:i.diz - Puerto de Santa Maria - Jerez - Lebrija - Ecija Cordoba - Alcolea - el Carpio - la Carolina - Valdepeiias- la Roda-Fuente de la
Higuera - Valencia - Mnrviedro - Castellôn de la Plana - Tarragoua - Barcelona.

2!3. 1798. Bernard-François-Anne Fonvielle (1759-1837).
Voyage en Espagne, en 1798. Par M. le Che,,alier de F... Paris : AntlJC
Boucher, Michaud, Pic/Jard, Delaunay, Ponthieu et Lelong, 1823, in-8, 4 ff. n.ch.xx-484 pp.
Madrid -

LA MANCHA -

Valencia - Peiiiscola- los Alfaques.

2!4. 1799. Thomas Walsh.
A. - Journal of the late campaigrt in Egypt, including descriptions of
that country and of Gibraltar, Minorca, Malta, Marmorice, and Macri. With
appendix containing official papers and documents. With many plates and
maps (some colour). By T. Walsh ... London, 1801, in-4.
B. - id ... id ... Londmt : T. Cadell and W. Davies, 1803, in-4, 261145 pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

C. - avec notes et introduction. Paris, 1823, in-8.
pp. 1-r7 (de B) : Gibraltar -

MENORCA,

TRADUCTION FRANÇAISE :

C. - Voyage en Espagne, aux annees 1797 et 1798; Faisant suite au
Voyage en Espagne, du citoyen Bourgoing. Par Chrétien Auguste Fischer.
Traducteur, Ch. Fr. Cramer. Avec un appendice sur la manière de voyager
en Espagne. Avec figures. Paris: Duchesne, Le.riche, 1801, 2 vol. in-8, IY-25--5
et 350 pp.
TRADUCTION ANGLAISE :

D. - Travels in Spain in 1797 and 1798. By Frederick Augustus Fischer.

2l5. 1797-1800. Heinrich Friedrich Link et de Hoffmansegg.
A. - Bemerkuogen auf einer Reise durch Frankrei~h, Spanien und vorzüglich, Portugal, von D. Heiorich Friedrich Link, Professor zu Rostock ...
Kiel : in der neuen AcaJemisclien Bucbbatuilung, in Commission Helmstadt uttd
Bra1mscltweig, bey C. G. Ht-ckeisen, 1801, 3 vol. in-8, XI1-285, 265 et XVI316 pp.

�R. FOULCHt-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE

TRADUCTION ANGLAISE :

TRADUCTION FRA~ÇAISE :

Yoyagc en Portugal depuis 1797 jusqu'en 1799 par M. Link ... Sui\'i
d'un Essai sur le Commerce du Portugal, traduit de !'Allemand. Paris :
Le11ra11lt, Schœll el 0•, 1803, 2 vol. in-8, xv1-433 et IY-395 pp., carte.
D. - Voyage en Portugal, par M. le Comte de Hoffmansegg; redigê par
M. Link, Et faisant suite à son Voyage dans le mèmc Pays. Paris : .ùi•rault,
Schœll et Cie, 1805, in-8, vm-337 pp.

C. -

Les tlmx ouvrages préddmts (C et D), mimes éditions, precédJes tl'1111 titre com1111111 :

E. - Voyage en Portug,11, fait depuis 1797 jusqu'en li99, par M. Link et
le Comte de Hoffmansegg; Contenant une foule de détails neufs et intéressans sur b situation actuelle de œ royaume, sur l'histoire naturellt: et civile, la
géographie, le gouvernement, les habitans, les mœurs, usages, productions,
commerce et colonjes du Portugal, ~péciakment le Brésil. Traduit de l'allt:mand, et accompagné de la carte générale du Portugal. Paris : Dent11, 1808,
3 vol. in-8, xv1--t31 pp. et r f. d'errata, n--395 et Ym-337 pp., carie.
C, tome I: Hernani - Tolosa - Villarenl - Vergar, - Mondrag6u - Vitoria Miranda de Ebro - Pancorbo - Brivicsca - Burgos - Lerma - Aranda de Duero Buitr.igo - Madrid - Talavera de la Reina - Trujillo - Miajadas - Mérida - B3dajoz - Eh·as - Estremoz - Arraiollos - Montem6r o Novo - Lisboa - Queluz Cintra - Setubal - Alc:tcer do Sa! - Grandola - Torres Vedras - Obidos Lisboa - Caldas ~ Rainba - Sao Martinho - Alcobaça Batalha - Coimbra
- Aveiro ~ Porto.
C, tome II : Braga - Bouro - Caldas de Gercz - Fafe - Amaraute - Campran Peso dn Rcgoa - Lnmego - Castro Dnire - Vizeu - Mangualdc - Pinhanços - Ceia
- Sabugueiro - Sio Ronùo- Gallizes - Ponte dt: Mrncella- Espinhal - Cabaços
- Santarem - Villn Franca de Xira - Alhandra - Alverca - Povos - Lisboa Palma - Messejana - Ourique - Garviio - Monchique - Villa do Bispo - Lagos
- Villa Nova - Lagoa - Loulé - Faro - Tavira - Villa Reni - Castro Marim
Mertola - Serpa - Vidigueira - Evora - Montem6r o Novo - Lisboa.
AtEMTEJO -

ALGAR\'E.

EX'rll&amp;-Douao-1,-Mrnno -

159

Viagc de Espaüa, Francia é Italia, por Don Nicolas de la ~r~z y Bal_iamonde, Consiliario de la Real Academia de las !Mias Artes de Cad1z. Mndnd:
m la Jmp1·,·11ta de Sa11dm, puis Cddiz. : ,•11 la lmprmta de D. Ma1111el Bosch, 1806-

1813, 14 vol. pet. in-8.
Torno primcro, que comprehende la pnrte de Esp:iàa, desde Ooiia hasta la Junquern.
Oc:uia - Valenda - :\1urvicdro Turagona - Barcelona - Montserrat - Gerona - Figueras - Rosas - l3 Jun:\tadrid, 18o6, xv1-165 pp.-1 f. d'• .Erratas •· -

pp. x-.~;4 : Tr3vels; pp. 475-504 : Dissertation.

D : TaAz-os-MoNTF.S -

VOYAGES

2i6. 1797- 18or. Nicolas de la Cruz y Bahamonde, c-0ndc de Maule.

B. - Travels i11 Portug;il, and through France and Spain. With a dissertation on the litcr:i.ture of Portugal, nnd the Spanish and Portuguc?.C (sic) Ianguagcs. By H. F. Linlc Transb.tcd from the Gcnnan by John Hincklcy, Es~.,
with notes by the translater. Lo11do11 : T. N. w11gma11 a11d O. Rus, 1801,
in-8, vu-504 pp.

,1

DES

BEIRA -

EsTREKADORA

quern.
Les tomes Ir (M11dri&lt;l, 1806) Il[ (Madrid, 1807) - IV (Madrid, 1807) - V
(.\fadrid, 18oï) - VI (M11d~id, r8o8) - VJI (C.idi,;:, 1813) - VJII (Ctiàiz, tSq) - IX
(Ctidi,, 1813) sont cons.1crês à la France et :1 l'Italie.
Tomo décima. que da noticia de toùos los payses de la carrern desde Yrun hasta
Madrid, dcscribiendo 13s casas mas notables de la carte. Cticliz, 1812, x1v-596 PP· lrim - Vitoria - Bilbao - Burgos - \'alladolid - Madrid.
Torno undécimo. que continu3 la relacioa de ;\fadrid. Cas.~s de Campo, Pardo, Toledo
y otros pueblos, indicando la extension de la monarquia. Cadi,;:, 18r2, 2 ff. n. ch.-

6oo pp. - Madrid - Toledo,
Torno duodécimo. en el quai se describcn Valsain, la Granja, Segovia, Escorial, Aranjuez y los pueblos de la cirrern de Andalucia dando L~ vuelta por Jaen y Granada hast.~
C'..idiz. OiJi._, 18n, 3 If. n. ch.-577 pp.-1 f. d'• Err3t3S •· - Valsaia - la Granja Segovia - d Escorial - Aranjuez - Jaén - Granada - ALPUJARRAS - Loja Osuna - Marchena - Utrera - Jerez - Puerto de Santa 'M aria - Puerto Real C:\diz.
Torno d.!cimo tercio. q_ue trata Je C:idiz y de su comercio. Cadi{, 18r3, x,•m-,37 PP·
et I f. d'Erratas. - C-idii..
Tomo dëcimo quarto. que trata del Arsenal de la Carr:1c;i, Chlclana, Medina Sidonia,
S. Lucar, Se,~lla, Écija y Cordoba hasta Gullrromau. Cadi~, r813, z lf. u. ch.-44i PP·· 1
f. d'• Erratas• et cxJtVI pp. d'• Apendice que comprehendc 1'1s errat&lt;tS, reformas'/ notas
relath-as a toda la obra , . - Cbiclana - :\fedina Sidonia - Puerto de Sant:l 11aria Sanhicar de Barrameda - Sevilla - Ecija - C6rdoba - Montoro - Aldea dd Rio Andùjar - Bailén.

2i7. 1798-1801. C. J. Ruders.

A. - Portugisik resa, beskrivfen i brt!f till vânner. Siork/Jol111 : Carl Dtli'11,
1805-18o7-1lk&gt;9, 3 vol. in-8, 309, 331 et 281 pp.
TRADl.:CTION ALLEMANDE :

B. - Rcise durch Portugal! von C. J. Rud..:rs, Këmiglich-Schwcdischem
Gcsandtschaftsprediger in Lissabon. Nach dem schwedischeu Origin:i.l bear-

�161

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

160

R, FOULCHE-DELBOSC

beitet von H. S. A. Gerkcn. Berlin : in der Vossischen Buchhandlung, 1808,
in-8, vm-303 pp.
Lisboa - Setubal.

TRADUCTlON FRANÇAISE :

C. _ Mémoires sur le Portugal, et voyage à Gibraltar; avec des considérations sur les principales causes de la révolution. Par le Cardinal. ~- Pace:,
ancien Nonce à Lisbonne... Traduits de !'Italien sur la seconde Ed1t1on. Avignon : Seguin ainé, 1836, in-8, 109 pp.
Le traducteur est J. F. Queyras.

2i8. 1801. Hugues-Félix Ranque (?).
Lettres sur le Portugal, Écrites à l'occasion de la guerre actuelle, par un
français établi à Lisbonne, avec des observations sur le voyage du Duc du
Chatelet, et des détails sur les finances de ce Royaume. Publiées par H. Ranque,
Docteur en Médecine ... Paris : Desenne; Bordeaux : Audibert et Cie, s. d.
(1801), in-S, 2 ff. n. ch.-xxxvm-126 pp.
Les bibliographes attribuent ces lettres au docteur Hugues-Félix Rauque. Celui-ci
semble n'en avoir été que l'éditeur: elles lui ;iuraient été adressées par un ami qu'il avait
prie de le renseigner sur le Portugal. La Lettre premiêre seule est datée et est adressée au
cit. H.R.

2i9. 1801. Esther-Lucie Bernard, née Gad.

A. -

Titre gravé: Briefe wahrend meines Aufenthalts in England und Portugal an einen Freund. von L. Bernard geb. Gad. Hamburg : Augtist Campe,
1802. Titre imprimé: Neue Reise durch England und Portugal. In Briefen au
einen Freund von Lucie Bernard geb. Gad. Hamburg : August Campe, 1802,
in-8, xrv-433 pp., r grav.
pp. 205-433 : Lisboa - Cintra.
A la p. 433 il y a : Enàe des ersten Theils. La deuxième partie fut pubJiée l'année
suivante : Neue Reise ... Zweyter Theil. Hamù11rg- : A11g-1.st Campe, 1803 , in-8, 467 pp.

B. - Briefe über England und Portugal au einen Freund von E. Bernard
geb. Gad. Neue Ausgabe. Hamburg : Augztst Campe, 1808, 2 vol. in-8, XIV433 et 46n,p.

Lisboa -

GibraJtar -

San R&lt;,&gt;que - Almeria.

22{. 1801-1802. Jean-Baptiste-Antoine Marcellin de Mar bot (17821854).
Mémoires du Général Bou de Marbot. Pai·is : E. Pion, Noitnit et Oc, 1891,
3 vol. in-8, xu-390, 495 et 446 pp., portraits.
Tome I, pp. 133-141 : Burgos - Valladolid -

Salam.inca -Toro -

Zamora.

Sur Je second séjour de Marbot dans la Pcninsule, en 1808-18.n, voir le n" 246.

221. 1802. Anonyme.
Bruchstücke einer Reise durch das südliche Frankreich, Spanien und Portugal. Leipzig: Johann Friedrich Gled-itsch, 1810, in-8, 268 pp.
pp. 42-268 : Irun - Villareal - O!ivari - Vitoria - Bilbao - Ordu,fa - Osma
- Paucorbo - Burgos - Lerma - Aranda de Duero - Somosierra - Buitrago Madrid - Toledo - Aranjuez - el Escorial - Segovia - Valladolid - Astorga Lugo - la Corufia - el Ferrol - Santiago de Compostel:t - Caldas - Pontevedra Vigo - Tuy - Porto - Ovar - Coimbra - Lisboa - Setubal - Mertola - Villareal
de Algarve - Sanlucar de Barrameda -Sevilla - Puerto de Santa Maria - Chiclana la Carraca - Cidiz - Medina Sido11ia - Algeciras - Gibra1tar - Mâlaga - VêlezMâlaga - Alhama -Granada - Guadix - Baeza - Vélez Rubio - Lorca - Murcia
- Orihuela - Elcbe - Alicante - Valencia - Murviedro - Nules - Vinaroz Tarragona - Molins del Rey - Barcelona - Montserrat - Marar6 - Gero11a Figneras.

223. 1802. Isidoro Bosart.e.
220. 1795-1802. Bartolomeo Pacca(1756-1844).
A. - Première édition italienne.
B. - Notizie sui Portogallo con una breve relazione della nunziatura di
Lisbona dall' anno 1795 fino ail' auno 1802 scritte dal Cardinale Bartolomeo
Pacca già nunzio presso quella reale corte. Modena : G. Vincenzi t Camp.,
MDCCCXXXVI, in-8, xv-136 pp.

Viage artistico a varias pueblos de Espafia, con el juicio de las obras de las
tres nobles artes que en ellos existeu, y épocas a que pertenecen. Dedicad0 al
Excmo. Sr. D. Pedro Cevallos, Primer Secretario de Estado &amp;c ... Su autor
Don Isidoro Bosarte, Secretario honorario de S. M., y en propiedad de la Real
Academia de S. Fernando, Académico de mimero de la de la Historia. Torno

�BIBLIOGRAPHIE DES \'Oi'AGES

R, l'Ot:LCllE-DELBOSC

162

primero. Viage a Segovia, Valladolid y Burgos. MadrM : m la Imprt11lil Real,
1804, in-8, xv1-417 pp.
Tome 1, seul publié.

224. 1803. George Downing Whittington (?).
A. - A tour through the principal proYinces of Spain and Portugal, pcrformed in the year 1803. With cursory observations 011 the manners of the
inhabitants. Lo11don: Ricb11rd Phillips, 1806, in-8, 77 PP·
Se trouve da11s le tome III de A Collc~tion of Modern and Contcmporary
Voyages and Travcls : containing I : Translations from foreign lauguages, of
,•oy.1gcs and travels never bcforc translatcd. lI : Original Voyages au~ Tra•
vels never bcfore published. lll : Analyses of New Voyages and 1 nwcls
publishcd in Englaud. London : Ricbard Pbillips, 1806, 3 YOL in-8.
Barcelona - Montserr:&gt;.t - Martorcll - Villafranca - Tarragoua - Va.lcuda _ Almansa - Ocaita - Aranjuez - Madrid - Segovia -

Madrid -

Toledo -

Lisboa -

Murviedro
el Escorial

Cintra.

B. - Travels through Spain and Part of Portugal, with comrucrdal, st;1tistical, and geogr,1phical details. In cwo volumes. Lo11don : Ricbard Phillips,
1808, 2 vol. in-IZ, XlUll-178 et 244 pp.
Tome I : &amp;rcelona - ]',,fartorell - Montserrat - Tar;.isa - Barceloua - Villofrnnca
-Tauagona - Mun-icdro - Valencia - Ocana - Aranjua - Madrid.
Tome Il : :1-,fadrid- S:tn Ildefonso - Segovfa - el Escorfal - IMadrid - Toledo -

Lisboa - Cintra.

225. 1804. P.-L.-A. de Crusy, marquis de Marcillac.
Nouv~&gt;au voyag~ en Espage. Paris : ù Nor111a11t, 18o5, in-8,

X· j

39 PP·

Barbier (Dictiomwirt du qu,·rages niumyma, Hl, p5) attribue cet ouvrage :1 P.-L.-A. de
Crusy, marquis de Mardllac. Ce l\"011t'ta11 f'l•yage semble n'.1voir été é.:rît que pour
réfuter,

un peu tl\rdivcm~nt, le Voyage"' Erf1&lt;1gflt de de Langle.

San Sebastian - Henuni - Tolosa - PJmplona - Tudela - 7..2rag02'l - Madrid cl Escorlol - Ar:&gt;.njuez - la Grauj3 - Tarragona - Montserrlt - Barcelona - Gero1u
-Figueras.

226. 1800-1805. Alexandre-Louis-Joseph de Laborde (1773-1842).
a Le goùt des grands ou,•rages ornés de gravur.:s s'était répandu en Europe ,·ers fo. fin
du xnn• siè.:le. Le Roy, Stuart, Hamilton, C,iylus, et, p;tr-de5SUS tout, le comte Cho1'1Cul•

Gouffier, avaient mis .:c lu1e à la mode. Alexandre Je uborde, ven,.nt après eux. Youlu
les surp:isscr, et l'ambassade de Lucieu Bonaparte, il laquelle il fut lttl.chê à l':igc d~
vingt-cinq ans (7 nnvembn: 1800), déttrmina son choix et produisit le Voy,tge piU,msqut
nt E1pa['1t, exécute av,,ec one magnificence qui n'apr3rtiendrait aujourd"huî qu'il un gou\'Crnement. Sul\'i d'une troupe de des!inateurs, aniste lui-même, uborde p,ttcourut la
P.:ninsule entilre, étudin toutes les villes antiques, dessina et mesun,. tous les monuments
arabes, tous les édifices du moyen ;lge et Je la Ren,iss:mce, et, classant sa ré,;oltc rnêtho•
Jiquement par proYinces, par ëpoques et plr grandes sérii:s Je styles ou d'inllueuces, il
rêunit en quatre \'Olumes une Statistique mouument,i!e de l'Espagne, qui ne sera jamais
mieux fa.itc, et qu·on ne peut dt:jil plus faire, tant n été Jesastrcuse l'action du temps et
des hommes sur ces monuments, dont quelques-uns ont tout :\ fait disparu depuis un
Jcmi-sièck. Ce grand ou, rage fut Je fondement de la réputation littéraire d'Alexandre ile
Laborde; il fut aussi le principe de la ruine de sa fortune. Le roi d'Espagne n\';1it souscrit
pour cent cinqu;1ntc exemplaires. à trois mille francs l'eitemplaire; l'Allemagne. l'Italie,
l'Angleterre avaient promis aussi leur nppui à cette grnnde entreprise, qui comptait ;i son
dcbut plus de cinq cents souscripteurs. L, chute de l.t monarchie espagnole. le blocus
continc:nul et 13. guerre presque universelle dctruisirent, coup sur coup, toutes les relations de la France avec l'étrnnger. Mais l'auteur Ju Voyage d'Espagir~, prh·ê de b plupart
Je= souscripteurs, n'en continua pas moins son œ11vrc, au prix de fa plus grosse part
Je s;i fortuue. • (füqgraphie unit~ntlle ,\{icbaud.)

A. - Voyage pittoresque et historique de l'Espagne, par Alexandre de
Laborde et une société de gens de lettres et d'artistes de Madrid. Dédié à Son
Altc.~se Sérénissime le Prince de la Paix, Généralissime des armées de S.M.C.,
Grand-amiral d'Espagne e1 des Indes, etc., etc. Paris : Pierre Didoi l'allli,
18o6-1820, 2 tomes en 4 vol. in-fol.
ù tilre dt.s wlllmtS 2, J ,t ./- a Ili dia,,gi e11 : Voyage pittoresque et historique
de l'Espagne, par Alexandre de Laborde.
En rcgJril du titre du ,•olume 2, on lit :
• I...:t sodétJ de gens de lettres et d'artistes de M.1urid qui s'ctoit formée en \'ertu d'un
pri,;Iegc accord.! par le gouYcrnement esingnol, ayant cessé il'citister le zr Jèccmbrc
1807, pu l'expiration de cc même privilégc; M. De L:tborde n'a plus conscr,·~. depuis
cctt~ époque, pour colhburatcurs que MM. Liger et Moulinier, architectes frunyiis, et
M. Vau1.clle 1 peintre d'arcbitc.;turc.
Tome 1, ,,. partie(r8o6) xlvj-j.1 pp. : Barc.elona - San ~1iguel del Fay - Manorell
- Montserrat - Olcrdola - Tarragon.i - Tortosa - Uridn - Pobfot - Bellpuig Cardona - Solsona - .Mann:SJ. - Geronn.
Tome I, .1• partie (1811) pp. n-qi : Valencia Murviedro - Almcnara Cabanes - Villafamés - Chulilla - Chelves - Jath•a - :'lfontesa - Daymuz - Dcnia
- Calpc - Villajoyosa - Alicante - Elche - B:uh,joz - .Meriel.a - Alconet:1.r Alclnt1r:1 - Cact:res - Coria - Guadalupe.
Tome II, 1•• partie (1812) xlv-36 pp. : Belmez -Espiel- SttilUIA .MOREl,IA - C6rJob:1
- Granada - Loja - Scvill.1 - ltilic:i - M:ibga - Gibraltar - Cid.iz.
Tome li, 2• p;1rtie (1820) xcj-38 pp. : Pamploua - Ronces,·aUcs - Zaragoza -

�------------~

BIBLIOGRAPIIIE Dl•S VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

Burgos_ Segovia_ Tal.i,-cra _ Vall.1.:lolid -Toledo -

Aranjuez -

Madrid -

Oca1ia -

Co.:.t - Sm Ildefonso -

el Escorial

Granada.

Mérida - Trujillo - Ta!2,-cr.l de la Rem:i - C:iJiz - Algcciras - Gibr.,lur.

. f.idrid -Scgovi:i- cl Es.:orfal -

Tolc.io

Le tome J[ est cons.:i.:ré Al'[uli~.
TRADUCTION ESPAGNOLE :

B. -

Viaje por Espaùct, por A. de Laborde. Mad,-iJ, 1807. in-fol., grav,

C'est l:L traduction du tome [ (1" parrie) de l"édition françiise.
TRADUCTION ALLE.\lANOE :

C. _ Alex. de Laborde. Mahlerische und historische Reise in Spanien. Aus
dem Franzôsischeu übersetzt. Mit 77 Kupfem. Lcipz.ig: E. Fltisdxr, 1809-1811,
3 vol. in-12.
C'est la traduction du tome I (1'" et z• p:mies ?) de l'édition française. Le tradu-t(ur
allemand est J. A. Bcrgk.
La listo: des éditions de l'Ilintrdire dm:.-iplif de r Espagne d'Alexandre de Laborde sera
donnée dans nia Bibliograpb~ dts dtscriplions gi11iraks de rEspagnt tl du Porlug,,1.

227. 1801-1805. André Grasset de Saint-Sauveur.
Voyage dans les iles B.tl~res et Pithiuses; fait dans les années ~801, 1802,
i8o 3, r804 et 1805, par M. André Grasset de Saint-Sauveur, JC~ne. Avec
planches. Paris : UopolJ Co/li11; La Ha)'&lt; : l11murz.«l rt Ci•, 1807, m-8, xv1390 pp.

228. 1805. Ollivier de la Blairie.
Lisbonne et les Portugais; Par Ollivier de la Blairie ... Paris: Corrlard, 1820,
in-8, 42 pp.
Lisboa.

A. - Observations on a joumey through Spain and Italy ta Naples; a~d
thencc to Smyrne and Constantinople : Comprising a D ..-scription of the Pnncipal Places in that Route, and Remarks on the present Natural and Politi~al
state of those Countries. By Robert S&lt;!mplc. Lo11do11 : C. a,id R. Baldii:in,
1807, 2 vol. in-8, xm-222 et 249 Pl'·
B. - id ... id ... Second edition. Lo11do11, 1807-1808, 2 ,·al.
Estremoz -

\'iage literario a las iglesias de Espana. Le publica con algunas observaciones
Don Joaquin Lorenzo Villanue\'a ... Madrid : m 1,i impreula real, 22 vol. in-8.
Tome I (18o3) 1 7 ff n. ch.-262 pp. et 1 f. d'« errataS •, grav. hors texte. (Leurcs l l
X.) - Valencia.
Tome Il (18o4), 2 ff. n. cb.-264 pp. et I f. d', errat:is •, gra\'. hors 1ex11:. (Lettres XI
à XVII.) - Valencia.
Tome Ill (18o-1), 2 If. 11. ch.•J-10 pp. (Lettres XVII[ it XXVL) - Scgorbc.
Tome IV (18o6), j tf. 11. ,h.-3-12 pp. (Lettres X..'C\'11 it XXXI\'.) - Scgorbc
Jàtin - Peôiscola.
Torne V (18o6), 3 if. 11. ch.-378 pp. (Lcures XXXV â XLIV.) - Tortos.i..

Viage literario :l. las iglesias de Espana. Su autor el P. Fr. Jaime Villanui:va, •.. Valmcia : e11 la imprmta dt O/ivtrtS, a11lls d,; Eslh'llli, in-8. (A p.1rtir
d11 tome Vlll le titre port( : Su autor Don Jaime Villanuc\'a ... )
Tome VI (1821), 6 ff. 11. cb.-356 pp. (Lcmcs XLV .i L.) - Vich.
Tome \'Il (1821), 2 If. n. cl1.-308 pp. (Lettres LI ;i LIX,) - \'ich.
Tome VIII (11:!21), ·1 If. 11. ch.-311 pp. (Lettres LX l LXVII.) Solson:i.

229. 1805 (?). Robert Semple.

Tome I: Lisboa -Arraiollos -

230. 1802-1807- Jaime Villanueva (-1824).
« Los cin,o tomos primcros los publicô D. Joaquin Lorenzo VillJnucva sin que suenc
1:I nombre de su hcm1a110 D. Jaime como prin.:ipal au1or. Las cir,unstan.:iJs polltic:is
de aquella épo.:a le oblig:iron 110 solo :i suprimir dertas opiniones, sino i que el nombre
m:is autoriL1Jo ûc D. Jo,1qui11 las sirviesc de s.1lnguardiJ para que pudicran circul.ir
mu,hu de las que se atfC\'i6 2·,:1 i e,.,itir. Re,ublecido cl régimcn .:on,titucional en
1820, salicron l lu, en V.,h:ncia en cl alio siguieutc los tomos VI. :l X.; en cl los nu solo
se esprcs6 ya el nombre Jcl qcc los habia cscrito, sino que libre cl autor Je las Lrab.i.s
inquisitoriales. pudo ma11ifesur sus ideas .:on l:i liberrad que apetcda, y .i c ·to se Jcbiô
la pcrse.:ucion q,11: sufricrou estos Yolumencs al rcstabledmieuto del sistcm.1 .1bsolutu en
1823, Postcriom1.:nt.: la Acadcmia Je la Histori., lu adquirido los MSS. originales de
Vi!Linue\':t. y ha hccbo u11 \'crJadero s.:rvi.:io :1 las letras imprimicndo los 10010, XI. :i
X.Xll .• (Catci!Dg"O de la Iliblioltcd dt Sa/l'a, Il 3225.)

Elv.1s -

Badajoz -TJ!averal~ Re.il -

Tome IX (1821), z If. n. ch,-316 pp. (Lèttrc:s LXV!II .i LXXIX.) -

Vich Solsona -

Agcr- Urgd.
Tome X (1821), :m-;52 pp. (Lettres

LXXX à LXXXI\'.) - Urgel.

Viagc litcrario a l,ts iglt:si,ts Jc E,paiia. Su autur Don Jaime Vill.inucva,
prcsbitero, indi\'iduo de Il .-\cademia de la l-listori;1 ..... publtcado pur la misma
.-\cadcmi.1. Ma.frid: lmpreu/a ,!( la R,·,1/ Am.lm1ia de la Histori,1, iu-8.

�BIBLIOGRAPH!t DES \'OYAGES

-;--:-:-:--=---:.-=-==~~~---~167

R. roULCHE•DELBOSC

166

Tome XI (1850), 1m-334 pp. (Lettres LXXXV et LXX."'\\'I.) - Urgel.
Tome XII (1850), 2 ff. n. ch.-354 pp., grav. hors texte. (Lettres LXXXVII
-

a XCI\'.)

Uri;el - Gcron~.
Tome XHI (1850), 2 ff.11. ch.-156 pp. (Lcttn: XCV.) - Gerona.
Tome XIV (1850), 2 ff. n. ch.-335 pp. (Lettres XCVI l XCIX.) - Geron.1.
Tome XV (185r), 2 ff. o. cb.-390 pp. (Lettr~ Cà CV!.) - Gcrona - Roda.
Tome XVI (185t), 2 ff. n. cll.-333 pp. (Lettres CVII à CXIIl.) - Lérida.
Tome XVJI (18SI), 2 If. n. cb.-377 pp. (Lettres CXIV " CXXII.) - Urida -

D. - F. A. de Chateaubriand. Itinéraire de Paris à
salem à Paris, en alfant par la G ,.,.
_Jérusalem et de Jéru,
•
•
n..... e, et revenant par J'J;"=.
1 B b .
1Espagne. IV• édition Paris .
'-iS.' pte, :1
ar ane et
E __ _ .
· .
• ,vor111a11l, 1822, 3 vol. in-8.
.
id ... id ... Paris, 1827.

u ..,

F. -

G. H.

J.
K.
L. Il,

&amp;.rcelona.
Tome XVlll (1851), 1v-365 pp., gr.av. hors texte. (Lettres CXXlll :1. CXXXI.) D:m:clona.
Tome XIX (18p), tv•JSI pp, (Lettres CXX.XIl à CXXXVII.) gona.
Tome X.'{ (1851),

2

Barcelona -Tam.-

ff. n. ch.-296 pp., grav. hors texte. (Lettres CXXXVIII â

CXLI.) - Tarragonn.
Tome X.XI (1851), 1v-321 pp. (Lettres CXLTI a. C.XLVJII.) - MALLORCA,
Tome XXII (1852), 2 ff. n. cb.-367 pp., gr.iv. hors texte. (Lettres CXLIX à

CLIV.) -

MALLORCA.

Sur l'ouvrage d, Villamu:va, voir :

Noticia del viage litemrio a las iglesias de Espa.ôa, emprendido de orden del
Rey en el aiio 18o2. Escrita en el de 1814. La publica Un amigo del autor.

Valmcia : m la imprenta de Esté'lla11, 1820, in-8, 76 pp.
Opùsculo intcresant!simo publi~Jo pormi tio D. PeJro Juan Malfon: en uactualidad
mui escaso por habcrse tirndo un corto nûmero de cjempbrcs. En é1 da O. Jaime Villanue\':&gt;. relacion mui dculbda de todos los preciosos monumeotos literarios rccogidos eu
su viaje, los cualcs pcnsaba ,IJr i la imprenta : desgraciaJamcute los acontccimicutos
pollùcos le obliguon eu 1823 :l ab;andona.r su patria y i:migr:1r a [nglatcrra Jonde muri6
poco tiempo despucs. Aquell:t magnlfica colecciot1 de manuscritos, la mayor partc d.:
puito y letra del autor, quedô en pader del P. Herrcro, compa11ero de h:i.bito y su amanuensc en el vinjc, quien cedi6 despues :l la Academia de la Historin los originales y
documentos relativo,; J. }Q continuacion del Vi,,j, /il.trario d las iglesias tk fap111ia; pcro
teugo entendido que se rcserv6 los demns papcles que al p:irecer cran mucho mis importantes. lgnoro si to.!avia cxisten sepuliados en algun rincon desconocido 6 si babr:in ~iJo
c

destruidos. • (Cattilogo ,ù la Bibliotu:11 de Safo,i, n• 1226.)

23i. 1807. François-Auguste de Chateaubriand ( 1768-18-1,8).
A. - F. A. de Chateaubriand. ltim!ra.ire de Paris à Jérusalem en re\·enant
par l'Ègypte, la Barbarie et l'Espagne. Paris, 18u, 3 vol. in-8, carte.
B.

C. -

id . .. id .. . 2• édition.
id ... id ... ;• édition.

'.d ... '.d .. Paris: Ltfe1:re, Ladvocat, 1829, 3 vol. in-8
'.d ... '.d ... Paris : Ledmtu, 1830, 3 vol. in-18.
.
'.d ... ~d ... Paris : Ledmtu, 1835, 3 vol. in-18.
'.d .. '.d ... Paris: FirmillDidot, 18-+4, 2 vol. in-12
'.d ... ~d ... Édition revue. Paris: Vermot 1859 in-·8
td 1d
· revue. Paris; V"m,1/,' (1859' ?), in-12.
·
.d···
.... Éd'
É '.t'.oo
id...

1 ·"

frères, 1868, in-r 2 •

d.tUon revue par l' bbé C G
a
· uénot.

LÏIIIOfl'lS :

Barbou

N. - id ... id ... PrécéJé d'une étud
A d
Jrfres, 1868, 2 vol. ia- 12 _
e par · e Pontmartin. Paris : Lévy
0
·11-8.·

1

·d

· ... Edition
·
id
revue par M. de Cadoudal. Lr"/le : Ltfort, 1869,

1 ...

P_-

id ... id ... • 'ouvclle édition revue av
.
..
l 872 . - 8
66
ec som sur les édiuons originales.
•
~'
'
, 10 1 , 5
pp., 1 grav.
Q. 2- vol.
id ...
id ... Nouvelleéditio11 ' re~ut
. et annotée. Paris: Berclm fl Tra/in,
1877,
in-8.

Pans : Ganziir frères

'.d ... id ... Nouvelle édition. Paris : D,&gt;gorce-Cadot 18
.
id ... id ... Tours: Manie tl fils (1894)
. 8 6•- 77, m-4, grav.
T
'd 'd
' gr. Ill- , 3 / pp 0arav
1 ... 1 ••• dans les tomes VIII IX
• Xd
.,
•
Li1,;'0Cal, 1_826-~831, 31 vol. io-8.
,
et
es Œuvres complètes. Paris:
:· -

. -

. - td .. • id ... dans les Œuvres complêtes p
20 vol. gr. in-8.
· aris : Lrflvre, 1829-1831,
21

V.
id ... id ... dans les Œuvres complètes· · Paris : Pourrat frères, 1 Sp,
vol.-:m-8.

W. - id ... id ... d1111s lts Œuvrcs corn I'
.
.
Fume, Lebigri: 18•3-1838
1.
p ctes. fans : Lefwre, Pourrat
X
. '.,
,2ovo.m-18.
'
gr. i~-; id ... id ... da11s ks Œuvres complètes. l't1ris : Lefèvre, 1834, 4 vol.
id ·" id · • • da ,is Je. Œuvres complèt
, Y. ,
1 auteur, et une table anal . .
d
es, avec une Nonce
sur la vie de
Paris: Ddlove 183·
ytl1q~e e ses ouvrages, par M. n••• de Saint E...

), 25 VO , m-8.
'
· ... ,/ans lts Œuvres complètes p . Le
id
1 8'7 s vol gr · 8
· ans : ifi'vre, Desrtz, 1836.
~~
••
• 1~- (Pamhéoo littéraire).
. - id ... id ... dans frs Œuvres com lè
n .
1836-1837 25 vol . 8
p tes . • ans : Ch. Gosselin Frmu
,
• m- , 30 grav.
'
,
J

Z• -

'

1'd •.•

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

168
AB

id ... id ... d1111s les Œu\'TCS complète$. Pi1ris: PD11rrat Jrim, Di1m1i11

rt Fo11t11i11.-, 1834-1838, p. ou 36 vol. gr. in-8, 90 grav.
AC. - id ... id ... dans les Œu,'l'CS complètes. Parü : Wmtu, 1838, 6 vol.
in-8, 30 grav.
AD. - id ... id ... dans les Œuvres complètes, édition augmentt!c d'un
Essai sur la vie et les ouvrages de l'auteur. Paris : Firmin Didot frères, 18391841, 5 vol. gr. in-8, 30 grav.
AE. - id ... id ... dans les Œuvres complètes. Paris : Firmi'! Didot J,-lm,
1845-1850,

AF. -

vol. in-u.
id ... id ... dam les Œuvres complètes. Paris: Pmaud, 1849, 20 vol.
10

gr. in-8, grav.
AG. - id ... id ... i/allS l,•s Œuvres complètes. Nouvelle édition, revue avec
soin sur les éditions originales, prccêdéc d'une étude littéraire sur Chateaubriand, par M. Sainte-Beuvc. Paris: Gamitr frir,•s, 1859-1861, 12 vol. in-8.
AH. - id ... id ... dam les Œuvres complètes. Paris : Fume el Ci•, 18591862, 12 vol. gr. in-8, 31 grav.
AJ. - id ... id ... ,ions lt.s Œuvrcs. Paris : Krabbe, 1851, 16 vol. in-8,
6ograv.

Al{. -

id ... id ... da11s lts Œuvres. Paris: Gabriel Roux, 185 3-185 5, 30 vol.

in-12, 120 grav.
AL. - id ... id ... da11s les Œuvres. Édition Pourrat frères. Dernière édition,
revue et augmentée p:ir l'auteur, accompagnée de toutes les notes et remarques,
etc... Paris: Gm11rq11ili, 1857-1859, 31 vol. in-8, grav.
AM. - id ... id ... da11s /aŒuvres. Paris: Dufour, Mulat et Bo11la11gtr, 18571859, 20 vol. gr. in-8, 100 grav.
AN. - id ... id ... dans les Œuvrcs. Paris: Pick, 1857-1859, I 5 vol. in-8,
grav. (Réimpression de l'édition Pourrat frères.)
AO. - id ... id ... dam les Œu,·rcs. 'ouve\le édition, illustrée de gra\'urcs

AT. - Travcls to Jerusalem and the Holy L:md through Egypt. By
the Viscount de Chateaubriand. Translated from the French by Frederic
Shoberl. Third Edition. London: Henry Colbur11, 1835, 2 vol. in-8, vm-362 et
vm-335 PP·
TRADUCTIONS ESPAGNOLES :

AU. - F. A. de Chateaubrhnd. ltinerario del viage de Paris a Jerus:ilen
y de Jerusalen a Paris, en el ano de 18o6, yeodo por la Greda y voh--icodo
por Egipco, la Berberia y la Espana. Paris: Rosa, r827, 2 vol. in-12.
_ AV. - ltinerario ~e Paris a Jerusalen y de J erus:ilen a Parfs, por el
v11.conde dc Chateaubriand. Valmcia : M. Cabrc'l'i:z_o; Madrid : Viuda de Callejn
i bijos, 1843, 2 vol. in-8, cx.xvrn-358 et 438 pp., 2 grav., 1 carte. (Obras compldas de Cb11teaubria11d, tomes VI et VII.)
AW. - id ... id ... Mad,itf : impr. y dtsp. de Mellado, 1850, 2 vol. in-16

(Bibliotua pop11lar eco110111im) .
A~. - i~ ... id ... traducido por D. Manuel M. Flamant. Ma,Jrid : Gaspar
)' Ro1g, 185 3, in-4, 30 grav. (Bibliotrca il11straila de GaJpar y Roig.)
AY. - id ... id ... tra.ducido por D. Manuel M. Fl.tmant. Madrid : Gaspar
y Roig, 1859, in-4, 168 pp., 30 grav.
Deux ~ges seulement, a la fin de J'Iti,,irair,, concernent l'Espagne:
Al~eciras Escoml -

Càdiz - CorJol-3 - Andûjar - Granada - Aranjuez Segovia - Burgos - Miranda de Ebro - Vitoria.

Madrid -

el

232. 1807 (?). Lorenzo.
-~renzo. Rcise durch Spa.nien und Portug:11. Mit 1 color. Kartc. Nrimbrrg :

B1d111g (ou Leip.Jg : Fleisch.-r), 1809, in-12.

sur acier. Paris: De Vresst, 1858-1861, 20 vol. in-12.
AP. - id ... id ... dam les Œuvres complètes. Nouvelle édition ornée de
gravures. Paris : Sarlit, 1K64-1873, 14 vol. in-8.
AQ. - id ... id ... da,is les Œuvres complètes. Édition ornée de 6.i gravures
sur papier de Chine. Paris : Vivts, 1868, 16 vol. in-8.
TRADUCTION ANGU.ISE :

AR. - Travels in Greece, Palestine, Egypt and Barbary, during the
ycars T8o6 and 1807. By F. A. de Chateaubriand. Translated from the French
by Frederic Shoberl. Lo11do11: Hmry Colbum, 1811, 2 vol. in-8.
AS. - iJ ... id ... Second Edition. Lv11do11 : Het1ry Co/bum, 1812, 2 \'OI .
in-8, :s:11--t 18 e1 383 PP·

233. 1798-18o8. José Maria Blanco White ( 1775- 184 t ).
A. - Lettcr; from Sp,iin. By don Leucadio Doblado. Lo1i.io11 : He11ry C()/l111m ai,./ C0 , 1822, in-8, x11-48, pp.
B. - id ... id .. . Second edition, revised and corrected by 1hc author.
u,ndo11 : Hmr_v Colburrt, 1825, in-8, xn-432 pp.
Qoelqncs chapitres (chacun est rédige sous forme de lettre) avnient ér~ publiés en
1820 dms le ~•m :Ua11tbly ,\fag,1,fo~.

�BIBLIOGRAPIIIE DES \'OYAGES

R. FOUI.CHE-DELBOSC

170

TRADUCTION ALLEMANDE :

C. - Leucadio Doblado. Briefe aus Spanicn, aus dem Englischcn. Hamburg, 1824.
C.-ldiz - Puerto de Santa Maru Olvera - ~bdrid - Aranjuez.

Sanhku de B.irrameda -

Sevilla -

Osuna -

234. 1808. Philipp Joseph von Rehfues (1779-1843).
A. - L'Espagne en 1808, ou Recherches ..... faites dans un Voyage :l.
Madrid en l'année 1808, par J. F. Rehfucs ... , ouvrage traduit en français sur le
manuscrit en langue allemande; suivi d'un Fragment historique, intitulé : Les
Espagnols du xiv• s., traduit de l'allemand. Paris : Treulltl tt TV1irt{, 1811,
2 vol. in:8, vr-384 et 367 pp.

237 . 1808 (?). Anonyme.
Rückerinnerungen aus Spanien. Mit dem Bildnissc des Fricdensfürsten.
Aarau: H. R. Sauerlânder, 1810, in-8, :218 pp.
Figue~ -

Geroiu -

Matar6 -

Barcelotu - Tarragoiu -

Yalenc:ia -

Aranjuez -

Madrid.

238. 1808-1809. William Bradford.
Sketches of the Country, Character, and Costume, in Portugal and Spain,
made du ring the CJ.mpaign, and on the route of the British Army, in r 8o8 and
1809. Engraved and coloured from the drawings by the Rev. William Bradford, A. B. of S• John's College, Oxford, Cbaplain of Brigade of the Expedition. With incidcutal illustration, and appropria te descriptions, of each subject.
Londo11: Jolm Booth, 1809, in-fol, 38-8 pp., 40-16 gravures.

Le traducteur français est François Gui1ot (1787-1874).

Le texte allemand ne fuJ publié qtte deux ans plus tard :
B. - Spanien nach eigencr Ansicht im Jahr 18o8 und nach unbekannten
Que!len bis auf die neueste Zeit von P. J. Rehfues ... Frankfurt am Mafo :
Barrmtrapp 1111J Sobu, 1813, 4 vol. in-8 à pagination suivie : 1v-&gt;48, 3-19-648,
649-1038 et 1039-1392.
lrùn - Villafranca - Vitoria - Burgos - Madrid.

235. 18o8. Adam Neale (1780- 71832).
A. - Letters from Portugal and Spain, comprisiog au account of the operations of the armies under Sir A. Wellesley and Sir. J. Moore. With 12 copperplates and a map. Lo111Jq11, 1809, in-8.
B. -The Spanish c.1mpaign of 18o8. By Dr. Adam Neale.
Se trout·e a11.t pp. 14;-215 du tom,· Ide : Memorials of the !ate war. Edi11b11rgb : Co11slablè &amp; Co., 1828, 2 vol. in-12, XIv-307 et x1-319 pp.

236. 1808 (7). Anonyme.
A picture of Lisbon; taken on the spot : bcing a description, moral, civil,
political, physical and rcligious, of that capital; with sketches of the gO\·emment, character, and manners of the Portugucse in general. By a Gentleman
man y years rcsident at Lisboa. Lo,11Lm : Henry Colb11m, 1809, in-8, 2.p pp.
Lisboa -

Coimbxa -

fafxa.

239. 1808-1809. James Wilmot 0rmshy.
An account of the operations of the British Army, and of the state and
sentiments of the pt.'Ople of Portugal and Spain, during the Campaigns of
the year.; 18o8 &amp; 1809. lu a Series of Lettcrs. By the Rev. James Wilmot
Onnsby, A. M. Chaplain of the Staff. ln two volumes. Lo,1do11 : James Carpe,iter, 1809, 2 vol. in-8, 238 et 278 pp.
Tome 1 : Figueir.1 - Vimieiro - Ramallul - Torres Vedras - Mafxa - Lisboa - Qi,.cluz - Elvas - Villafranca - Gollegi - Castello Branco -

- Villar Formoso.
Tome II : Ciudad Rodrigo - S:ù.tmanca Villafranca - Lugo - la Coruiin.

•

Sahagim -

Astorgil -

Ciutr.i
Atili.ia

Ponferrada -

240. 1808-1809. Robert Ker Porter (1777-1842).
Letters from Portugal and Spain, written during the march of the British
troops undcr Sir John ~ioore. \Vith a map or the route, and appropriate
engravings. By an officcr. Lo11do11 : Long1111m, Burst, Rus, a11d Orme, 1809,
in-8, x1v-320 pp., carte et gravures.
Lisbo1 - Cintra - ~lafra - Abrantes - C:astello Branco - •.\.lc.lnara - Salaman.:a - Toro - Astorga - Villafranca - Lugo - la Coruila.

Plasencu

�24L

1 73

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCllE.-DELBOSC

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Sicily, Malta, Scrigo, and Turkey. By John Galt. Lo11do11: Pri11Udj,,r T. Cail,11
and TV. Davits, 1812, in--t, xv1-435 pp., 2 grav.
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de 18o8 à 1811, p:lr la Duchesse J' Abranti:s. Paris: Ollivin·, 1837, 2 vol. in-8,
H9 et 384 pp.

B. -

id ... iù ... Bruxelles: Hawmw, Cattoir et Comp., 1838, 2 vol. in-12,

met 326 pp.
Tome l: Burgos - Vllladolid- Madrid.
Tome li : Madrid- el Escorial - Toledo - Aranjuez -

242. 1809. Robert Semple.

- Alma.ru - Elv:is -

Lisboa -

Cintra -

Ocaiia - Trujillo- füJajoz

Quclu1.

A. - A Second Joumey in Spain, in the ~pring of 1809; from Lisbon,
through tho western skirts of ù1e Sierr.1 Morena, ro Scvilla, CorJoha, Gr.m;1da,
1-falaga, and Gibraltar; and thence to Tetuan and Tangiers. With plat~, containing 24 Figures illustrative of the Costume anJ Manners of the Inhabit.1nts
of SC\"eral of the Spanish Provinces. By Robert Semple. Lo,u/011 : C. and R. Bald-

18s4).
Mémoires du Géuérnl baron dl! Marbot. Paris : E. Plou, Nourrit el C, 0 , 1891,

'Wi11, 1809, in-8, vm-302 pp.

3 vol. in-8, xn-390, -195 et 4-i6 pp., portraits.

B. -

id ... id . .. The Second Edition. Lo11do11: Robert BaL/wi11, 1812, in-8,

3o4 pp.

243. 1808-1810. L.-F. Gille (1ï90-1863).
A. - Les prisonni1:rs de Cabrera. Mémoires d'un Conscrit de 18o8
recueillis et publiés par Philippe Gille. Paris : Victor-liavard, 1892, in-18.
B. - id ... id ... Deuxii!me édition. Paris: Viclor-Hai•ard, 1892, in-18.
C. - id ... id ... Troisième Mition. Paris : Victor-Havard, 1892, in-18,

246. 1808-1811. Jean-Baptiste-Antoine Jlarcellin de llarbot (1ï82-

Tome Il. pp. c-110 : Burgos - Valladolid - Sego,,ïa - el '.\tolar - Madrid - Buitrago - Pancorbo- i\fadrid- Tudda - Tarrnzoua - Agreda - Tudela - Somosierra
- Buitrago - !-iladrid - Guad;J.rrama - Espinar - Villacastin - Arévalo - Medina
del Campo - Vill.ipanda - Benavente - Astorga - Valladolid - Zarago1.a = pp. 322-487 : lrün - Mondrag6n - Vitoria - Miranda de Ebro - Burgos - Valladolid Ciudad Rodrigo - Almdd~ - Porto - Busa.:o - Coimbra - Pomb.11 - Alemquer Torres Vedras - SJutarem - Torres Novas - Miranda do Corvo - Foz de Arouce Almeid• - Fuentes de Oiioro - Ciudad Rodrigo - Sabm~oca.
Sur le premier séjour de Marbot dans la Pêninsule, en

18o1-18o2,

voir le n•

221.

298 pp.
Burgos la Carolina -

\"albdolid -Sego,·ia - ~IJJriJ -Aranjuez -Tokdo Bailên -

247. 1810-18u. Andrew Thomas Blayney, lord Blayney (17ïo-183.I).

Sauta Elena -

Teba - Jerez- CàJiz - Cabrera.

244. 1809-1810. William Jacob (1762?-1851).
Travels in the South of Spain, in lcttcrs written A. D. 1809 .md 18!0. By
William Jacob, Esq ...... Lo11do11: ]. Johnso11 and Co. and TV. ,',fillir, 1811,
in-4, xm-407-36 pp.-4 ff. postl., 1 c.1rte et 12 gr.iv. coloriées.
S.10hku- Je B.unmed.i - CàJiz - Pueno Je S1nta ~faria - Jerez - T.cbrija Sevilla - C:idiz - Jerez - Chidana - Gibraltar - San Roque - &amp;tepona - Marbella - ~lijas - fuengirola - Torcemolinos - Milaga - Vfüz-M:ilag:i - Viiiucb
- Alluma - GranaJa - S.ima Fe - Loja - Antequera - .\lora - ûsarabonel:l el Burgo - Roud;J. - 7..:lbara - G:iudn - San Roque - Gibraltar - C;idiz.

A. - Narrative of a forced Journey through Spain and France, as a
Prisoncr of war in the years 1810 to 1814, by Major-General Lord Blayney. In
two volumL'S. Lo11ilo11 : E. Ktrby, 1814, 2 vol. io-8, 495 et 504 pp.
Les 2; premitrs ch:ipitrcs, c'est-il-dire b presque-tau.lité ùu tome l", concernent
!"Espagne.
TRADUCTION FRANÇAISE :

B. 1810

Relation d'un voyage forcé en Espagne e1 en France, dans les anm'.-..--s

à 1814. P;1r Je général-major LorJ Blayncy, prisonnier Je guerre. Tra-

duit de l'anglais, awc des notes du trnductcur. Paris : Art/Jus Bt-rlra11d, 1815,
2

,·ol. in-R, xn-399 et 396 pp.

�1ï5

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCBE-DELBOSC

174

DJn~ cette traduction fr:1nçaise, il y a de legères moclükations du texte anglJis, ainsi
que quelques notes rectifü:.,ti\'es,

T1v.ot:CrION .-\1.LE.\lA,'DE:
C. - Lord Blayney's, Gcneralmajors in Englischen Diensten, Reisc durch
Spanien und Frankreich wàhrend seincr Gcfangcnschaft in den Jahrcn 1810 bis
1814. A.us dem Englischen. Ltip,ig: i11 der Expitlition der Mi1urw, 1815, in-8,
xn-388 pp.
La première pJrtie du tei.te anglais est traduite en entier ; il n'y a qu'un abrc;gé de la

seconde.
Gibraltar-Fuengirola - Mij:tS - Beruilmadena - Torremolinos - Mfolga - Antequera - Atcbidona - Loja - Santa Fe - Granada - Akalâ 12 Real - Alcaudete M,utos - Jaén - Andùjar - Bailén - Gu:mom:in - l,t Carolina - Smt.i Elena DESPENAPEl&lt;.ROS Sauta Cruz - Valdepcfias - Manzan:ires - Villuubia Je los Ojos
- Consucgra - Mora - Toledo - Madrid - Guadarrama - el Escorial - Sego,;a
- Santa Maria de Neva - OlmeJa - Valdestill.lS - Valladolid - Burgos - Brivicsca
- Pancorbo - Miranda de Ebxo - Monult&gt;an - Vitoria- Salinas - Mondrag6n -

250. 18o8-1812. Aymar-Olivier Le Harivel de Gonneville ( 1783-1872).
Souvenirs militaires du colonel de Gonneville, publiés par la Comtesse de
Mirabeau, sa fille, et précédés d'une étude par le général baron Ambert. Paris:
Didier d Cie, 1875, in-8, LXX-39 3 PP·
pp, 91i-144 (18o8-18o9) : Irùn - Burgos - Somosierra - Buiuago - el Escorial
- Madrid - Benavente - Astorga - Toro - .\{orales - Tordesillas - Simancas Valladolid -Toro- Vallacloliù -Tordesillas- Zamora:= pp. 176-244 (1810-18r2):
Tolosa - Lccomberri -Tudeb-Zar:tgoT"t- Mora - Ulldecon:i.-Tortos.i- Vinaroz
- Duoca - Santa Oblla - Tarragona - Cello - ~[urvicdro - Valencia - Utiel - Requeaa - Alcir:i - Torrente - Zaragoza - Jaca.

Cuenca

Sur le second séjour de Gonneville en Espagne, voir le n• 298.

25t. 18o8-1812. Heinrich von Brandt (r789-1868).

(1784-1863).
A. - Souvenirs d'un officier fribourgcois, 1798-1848, par H. de Schaller,

A. - Aus dem Leben desGenerals der Infanterie Dr. Heinrich von Brandt.
Aus den Tagebü,hem und Aufzeichnungen seines verstorbene11 Vaters zus:tmmengestellt. Bedi11 : Millier wu/ Solm, 1869, 2 Theile gr. in-8.
Theil I : Die Feldzüge in Spanien und Russland, 18o8-1812, v1-505 pp. Theil Il : Leben in Berlin, Aufstand in Polen, Senùung nach Frankreich,
1828-1833, XIl-2 35 pp.

Conseiller d'État.
B. - id ... id ..• Seconde édition. Fribourg-: bnprimeri~ Alfrt'd He11stl,·r,

Moltke.)

Tolos:i -

Vil!areal - San Sebastian -

Irùn.

248. 1810-18u. Jean-François-Joseph-Pierre Damien de Schaller

1890, in-8, 229 pp., portr.
pp. 26-38 : Vergara - Bilbao - Pancorbo - Bris·ieSCl Simanets corbo -

Toro -

Zamora -

Benavente -

Astorga -

Burgos - Valladolid Le6n - Vall:ldolid - Pan-

Vitoria.

249. 18II (?). J.-P. Picquet.
A. -

Voyage aux Pyrénées françaises et espagnoles, dirigé principalement
vers les vallées du Bigorre et d'Aragon; ... Par J. P. p• . Seconde édition,
entièrement refondue et augmentée. Paris : E. Babmf, 1828, in-8, 4 ff. pnil.vm-43o PP·
La prtmitr• ldilio11 es/ inütuliz: Voyage dans les Pyrènêes Crançoiscs, dirigé principalement vers le Bigorre et les Vallees ... Pdris : Lrjay, 1789, in-8, vm-327 pp.

B. -

id ... id .. 3• édition. Paris: Mongie, r829, in-8.

C. -

id ... iJ ... 1832.

pp. 229 à 232 de A : Huesca - Za.r agou.

(Mémoires posthumes publiés par le 61s du gënêral de Brandt et dédiés au général de

B. -

id ... id... 2tc Auflage. Berlin

Mittla 111ul S0/111, 1870, 2 Tbeilc

gr. in-8.
TRADUCTION FRANÇAISE (abrégl!e) :

C. - Baron Ernouf. Souvenirs d'un officier polonais. Scènes de la ,;e militaire en Espagne et en Russie (18o8-1812). Paris.: G. CJ,arpmticr, 1877, in-12,
111-352 pp.
Cliielqucs parties de cette traduction a\'aie11t paru, ~u d'années auparavant, dans 1.1
kv,u &amp;olJltntpt&gt;raÎtlL,

D. - Général de Brandt. Aventures d'un Polonais au service de la France
(Guerre d'Espagne). Avec Carte et Gravures. Paris: He1wi Gautier, s. d. (1896),
in-8, 32 pp. (Biblwth,1qiu de so1,w11irs tl dcits militaires, no 8.)
Extraits de: C.
Itinéraire (ù'après C) : Ubiri -

P~mplona -

Zaragoza. -

Alag6n -

B.irb:istro -

Belchitc-Da= -Almonia-Cal.itayud- Teruel- Albarracin -Ville! - Teruel

�177

BrBLlOGRAPHfE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

255. 1793-181; (?). Anonyme.
- Morclla - Tortos1 - Dekhite - Zar.,goza - Alag6n - P1mplon1 - Aibar S1n~ües.t - Tortosa - Yalcnci.a. - Cute116n de la Pl:1u2. - Ulldecona - Tortosa 7,:,.ragozJ -

Jica.

Sketches of Portuguese Life, manncrs, .:ostume, and character. lllustrnted
by twcnty coloured plates. By A. P. D. G. Lo111fo1t : Geo. B. IVhittal.er, 1826,
in-8, xx,·-364 pp.
üsboa .

Jlü!WUTEGA l1AmU~

.,,;,:,•.~\ !'~ ,:~"1•··;.u,r;

MllXJiuo.

.,.-... ..:.1;'.·.~~.:: l810-18n. Thérèse Fi!Jlleur (1774-1861).
·· . .--A. -

Les campagnes de Mademoiselle Thérèse Figueur, aujourd'hui
Madame \'CU\'e Sutter, ex-dr.1gon aux 15e et ~ régimens, de 1793 à 1815,
écrites sous sa dictée, par St-Gem1ain Leduc ... Paris : Da1rvi11 tf Fontai11e,
1842., in-8, xv-251 pp.
B. - fa vraie Madame Sans-Gêne. Les campagnèS de Thérèse Figueur
dragon aux 15• et 9c Régiments, 1793-1815. Ècrites sous sa dictée p:ir S..'lintGcrmain Leduc. Préface de M. Émile Cère. Dessin de M. Ch. Lœwe. Paris:
G11illa11111i11 u Ci•, s. d. (1894), iu-18, xu-223 pp.
pp. 149-177 (de B) : Burgos -

Abrantes -

Lisboa.

253. 1808-1812. (??). Heinrich Adolph Schuemberg.
Erinnerungen an Sp:mien, belehrenden und umerhaltenden lnhalts. Mit
einzelnen lkziehungen auf den gegcnwartigeo Krieg ht:rau~gcgeben Yon
Belmont. Dr&lt;1Sdu1: Paul Gotllob Hilschu, 1823, in-8, vm-232 pp.
Irùn - Hernani - Tolosa - Villa.fran.:.t - \'illareal - Mondrag6n - Vitoria Mir.and:,. de Ebro - Pancorbo - Briviesa - Burgos - Celada - Villodrigo - Quin•
tann Je! Puentc - Valladolid - Valdestillns - Olmcdo - Sanu Maria de Nieva Segovia - Gw.darram,. - Pamploiu - Tudela - Zaragoza - Madrid - Mora Puerto Lipiche - Vilbrt:1 -Almagro - Saou Cruz - Manzanm:s.

254. 1812. John Milford.
Pcninsular Sketches, during a recent Tour. By John Milford. London :
Jolm Ricliardso11 a11d]. Hatchard, 1816, in-8, 1x-212. pp.
h Coruôa -

cl Ferrol - Santi:ago de Compa,tda - Caldas de Reyes - Pontevedra
- Vigo - Tuy - 13:td:i.joz - Mérida - Miajadas - Trujillo - Talaver.1 de la Reins
- :\fadrid - cl Escorial - Olmedo - Ornillos - Valladolid - Burgos - J&gt;Jncorbo
- \"itoria - Tolos;1 - Toro - S:&amp;lamana - Ciudad Rodrigo - C.,stello Branco
- Abr:uucs - Santarem - Lisboa - Cerbo - Ambida - Setubal - Cintra Pono.

256. 18o8-18q. André-François Miot, comte de llelito (1762-18.p).
Mémoires du comtc Miot de Melito, ancien ministre, ambassadeur, conseiller d'État et mt:mbn: de l'ln~titut. Paris : Michel U:U)' frh·rs, 1858, 3 vol.
in-8, ,·u-397, 382. et 436 pp.
Publiês pu le gtnéral de Fltischnunn. gendre de l'auteur.
Tome Ill, p. 1-285 : M.adriJ - Miranda de Ebro - Vitoria - Burgos - Aranda de
l)aéro - Somosicrr:a - Cha martin - ?,fadrid - Araujue, - o~aii.:,. - Sm Ildefonso Segovia - Madrid - Ocuia - Madrid - Toledo - Almon,1cid - M!l.dridcjos Villarrubio - OJimiel- Alnugro - SJnta Cru~ Je Mudcb - 0ESl'E~.u&gt;r:Mos- Sanu
Elena - l.i Carolina - Bailén - Andùjar - Alde• del Rio - Bujalaocc - el Carpio
- C6rdoba - Carmona - Sevilli - Utrera - Jerez - Puerto de S211ta Maria Sanlücardc Barrameda - Jerez - RondJ - M.-\laga -Antequera - Gr:uiad:t - Jaen
- Andùjar - Sevilla - Madrid - Guad:ilijJ.Ca - Alcal:i de Henares - Madrid ValJemoro - Albacete - cl &amp;nctc - Alm:lllsa - Mojentc - J:ltiva - Akira - Carçagcntc - Valencia - Cuena - ~Lidrid - Guadarrama - Arévalo - Peiiaranda S•lamauca - PeôaramLt - Madrigal - Arévalo - Vill.icastio - Guadarrama
Madrid - Valladolid - Burgos - Paocorbo - Vitoria - Salvatieru - Pamplona.

257. 18o8-1813. Limouzin.
Souvt:nirs d'Espagne pendant 1~ années 18o8, 18o9, 1810, 1811, 1812 cc
181 ;, avec de-; observations sur les richesses et la fertilité de son sol, ainsi que
sur les mœurs, les coutumes et le caractère des Espagnols. Par M. Limouzin.
Sai,,/(-Me11d,011ld: Po~1;11k-Dar11auld; Paris : l..tcoinlt, 1829, in-12, m-212. pp.
OESPE5.APE1\ROS - la Carolina - Aodüjar= Arëvalo - Madrid= Sevilla
Segovfa = Linares - M:il:aga - Granath
Sigùenza - Aranjuez San Ildefonso - el Escorial
C6rdoba - Êcija - Yeda
Avila
Salamanca
Cadiz - Puerto Je Santl ~faria - Jerez de la Frontera.
Madrid -

= Toledo -

=

=

=

=

=

258. 18o8-1813. Joseph-Léopold-Sigisbert Hugo (1774-1828).
~émoires du g~néral Hugo, gouverneur de plusieurs provinces et aidema1or gcnl!r.1I des arméL'S en Espagne. Paris : LaJ1.:ocal, \LDCCC.X.Xlll,

�3 vol. in-8, 175-292, cu-388 et 480 pp. (Collection des mémoires des marèchaux de France et des généraux fr.1nÇàis.)
Le tome I contient les M~ruoircs du général Aubertin (175 pp.) et la partie des
Mi:moires du génénl Hugo relative à ses c.amP3.:,uncs en Vendée, à l':umcc du Rhin et
en Italie. - Le tome Il est précedé d'un • Précis historique .les événemcns qui ont
conduit Joseph Napoléon sur le tronc d'Espagne•• de en pp., signé HUGO (ABEL) fils.
- Le tome ll1 contient aux pp. 185-198 un chapitre aJditionncl sur le • Caracwre des
Espagnols •• extrait, dit une note, • d'un ouvnge inc.!it sur l'Espagne, composé pu un
jeune écrivain, dcji connu par ses tr.ivaux sur cc pays, qu'un long séjour l'a mis â portée de bien étudier et de bien connaitre. • Ce • jeune ècri,·ain • qui ne se nomme pas
est Abel Hugo, le fils du gén~ral.
Tome U : Burgos - Vitoria - Pancorbo - Somosierra - ~hdrid - el Escori1l \'illacast!n - Avila - Segovia. - ~bJrid - Guadabjara - Pastrana - Guadalajara
- 1'rillo - Brihuega - Guadalajara - Sigüen:u - ..\lcolca del Pinar -Medina.:cli Sigüenza - Cifuentes - Mirabueno - Gu,1dalajara - Bribuega - Cogolludo Sigüenz:i - Auôon - Guadalajara - Humancs - Jadraque.
Tome III, pp. 1-181 : Gu3JJ.lajara - Torrclagun.1 - Aim6n - Auiion - Sigüenza
Alaminos - Cifnentes - Brihuega - Molina de Ar.Igon - Mannchôn :Cogolludo
Madrid - Qpintanar de la Ordcn - Albacete - Fuente de la Hjguera -

=

Valencia

= Ma.lrid -

Burgos -

Vitoria -

Pamplona.

259. 1809-1813. Antoine-Laurent-Apollinaire Fée .
Souvenirs dcla guerre d'Espagne, dite de l'Ind~pcndance, 1809-1813. Par
A. L. A. Fée, ... Pa,-is, Strasbourg : Veuw B,·rger-Ltt•ra11lt el fils, 1856, in-12,
X.1·333

lj9

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1894, in-8, vm-358 pp., portraits et plans.
pp. 1-272 : Campagne de Portugal et J'Esp.~gne.

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B. - id ... id ... Philaddphia, 182.t, in-12.
C. -id ... id .. .
D. -id ... id .. .

E. - id ... id ... Fifth Edition. LonJo,i ; Lo11gman, R,e.s, Orme, Broœ11 a11J
Grem, 1827, in-8, 11-358 pp.
Lisboa -

Cintra - Santa rem - A brantes - Niza - Badajoz - Mèrida - Estremoz
- Lisboa - Alegrcte - Castello Branco - liusaco - S:i.nt:trem - Alhand!';l - Bucellas - Villafnnca
Az:imbuja - Alpior,;a - Elvas - Borba - Wra - l:1 .-\lbuèra _
Elvas - \'ïll.1 Viçosa - Portalegre - Lisboa
Abrames - Alter do Chao - Monforte - Bad~jœ - Zafr:1 - Bienvenid.2 - lllcddliu - Trujillo - Almar-:u: _
Navalmoral - Talavera de fa. Reina- Toledo - Yepes - Madrid-cl Escorial - Villacastin - Ciudad Rodrigo - Caria - Pucno Je Banos - Salamanc:i. - Toro - \'itoria - Pamplona - \'illalba - Ostiz - Maya.

=

PP·

lriin - Hernani - Tolosa - Villareal - Vitoria - Miranda de Ebro - Pancorbo
- Briviesca-Bur~os- Torquemada - Oue1i.is- Valladolhl - Segovia- el Es.:orial
- Galapagar - Madrid - Consuegrn - Almagro - Calz.tda - la Cuolina - Bailtn
- Andùjar - Aldea del Rio - Cordoba - la Carlota - J,._ija - la Luisiana - Car·
mona - Alcali de Guad:iira - Sevilla - Utrera - Jerez - Puerto Real - Chi.:lana
- Jerez - Saolûcar de Barr:1meda - Sevilla - Mard1ena - la fücaleruela Antequera- Loja - Sant.t Fe - Gr.inada - Guadix - Gor - Romenl - Baza Cebegln - Cuavac.a - C3.lasparra - Jumill• - Yecl.1 - Almanza - ChinchillaAlbacete - Ocaôa - Aranjuez - Gabpagar - las Navas de San Antonio - Labajos
- Arch·alo - Peiiuanda - Alba de Tocmcs - Sal:unanca - los Arapiles - Picdrahita
- Avfü- Navalmoral - el Berraco - fuensalida -Toledo - Yêbenes - CuencaArga.masilla de Alba - Tomelloso - Oca.iia - Annjucz - ~1adrid - An:\'alo ~cdiua dcl Campo - Sietciglesias - Toro - Zamora - Burgos - Vitoria - Pam·
plona -

Roucesvalles.

262. 1812-1813. Anonyme.
Persona[ Narrative of Adventures in the Peninsula during the war in 18121813. By an Officcr late in the Staff Corps Regimem of Cavalry. Lo11do11 : Job11
Murray, 1827, in-8, Vl-33 9 pp .
• Porto -

Almeida -

Sio Pedro do Rio Scçeo -

Vizeu -

Br,igança -

Porto

Lisboa - Santander - Vitoria - Bilb:10 - Uswroz.

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Lctters from the c,istern coast of Spain in 1813; with some account of:\:
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--·.
C "")

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�r81

R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

William Hanson. Londo11 : f. Darling, 18q, in-8, 35 pp. et appendice de
68 pp.
.

dolid - Matapozuelos - la$ Navas de Coca - Segovia - Madrid - Talavera de L~
Reina - Trujillo - Medellin - Alcintara - Merida - Toledo - Akalâ de Henures
- Guac4lajar'l, - Bribuega - Trillo - Vitoria - Mira1lda de Ebro - Pancorbo Briviesca - Burgos - Torq_nemada - Palencia - el Escorial- la Carolina - Ciudad
Real - Almagro - el Viso - Almadét1 - Almodovar del C~mpo - el Moral de Calatr:lva - Valdepeîias - .Manzanares - Villanneva, de los Infantes - Alcaraz - Villarobledo - el Toboso - Aranjuez - Ocaiia - Almanza - Jativa - Valencia - Req_uena
-Cuenca.

180

Gibraltar - Castalla -Biar- Coll de Balaguèr -Muchamiel-Alicante - Valencia
- Tarragona - Villafranca.

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A. - Views in Spain from sketches in a tôur through that k.ingdom in the
autumn 1813. By E. H. Locker. London, 1823, in-4.
B. - Vi€WS in Spain. By Edward Hawke Locker. London: John Murray,
1824, in-4. (,Les pages ne sont pas numérotées. J
Liste des gravures : Tarragona - Reus - Alforja - Coll de Fuja - Lerida - Grnnadella - Ser6s - Fraga - Alfajarin - Zaragoza - Tudela - Noain - Tafalla Pamplona - Sorauren - Puerto de Valate - Cohaya - Sumbilla - Vera - Info Fuenterrabia - San Sebastian - Villabona - Tolosa - Villafranca - Vitoria - la
Puebla - Burgos - Palencia - V,il\adolid - Coca - Segovia - el Escorial - Madrid
- Aranjuez - Toledo - Quintanat - Toboso - Chinchilla - Almanza - Moxento
- Montes~ - Alcira - Valencia - Murviedro - Benaguacil - Coll de Balaguer .Montserrat - Manresa - Brllch - Putal de Berra - Cadiz - Barcelona.

267. 1808-1814. Stanislaus von Broekere (1789-18??).
Memoiren aus dem Feldzuge in Spanien (1808-1814) von Stanislas v.
Broekere, ehemal. Offizier der franz.-polnischen Armee. Herausgegeben Yon
der Tochter des Verfassers Pauline v. Cybulska. Posen : Dru.ck von P. Cbocieszy,iski, 1883, in-8, xv1-277 pp.
Vitoria - Burgos -Somosierra - Buitrago - Madrid - Toledo - Mora - Cousuegra -Almonadd - Chinchon - Ciempozuelos -Aranjuez - Tembleq_ue - la Carolina - Ubeda - Jaén - Santa Fe - M:llaga - Granada - Iznalloz - Granada Alhendin - Motril - Alicantè - Palma - Mah6n - CAnllliRA - lBIZ,A - Mahon .

268. 1808-1814. Louis-Gabriel Suchet, duc d'Albufera (1772-1826).
265. 1813. George Woodberry (1792-18 ??).
Journal du lieutenant Woodberry. Campagnes de Portugal et d'Espagne,
de France, de Belgique et de France (1813-1815). Traduit de l'anglais par
George Relie. Paris : E. Plon, No1irrit et Ci•, 1896, in-18, xv-365 pp.
Traduit sur le manuscrit anglais.
pp. 1-13&lt;,: Lisboa - Belem - Que1uz - Cintr-1 - Sacavem - Villa Franca Azambuja - Cartaxo - Santarem - Bar-quiuha - Thomar - Cabaços - Espinhal Ribeira - Oliveirioha - Ceia - Villa Cortez - Freixeda- Torre de Moncorvo Fornos - Sendim - Zamora - Fresno de la Ribera - Toro - Morales de Toro Torrelobatou - Palencia - Villasandino - Vitoria - Tafalla - Olite.

A. - Mémoires du maréchal Suchet sur ses campagnes en Espagne, depuis
1808 jusqu'en 1814, écrits par lui-même. Paris : Bossange père, 1829, 2 vol.
in-8, portrait et atlas in-fol. de 15 planches.
Mémoires rédigés d'après les notes de Suchet par le baron Saiut-Cyr Nugues, lieutenant-général, son c11ef d'état-major, et publiés par la veuve du maréchal.

B. - id ... id ... Deuxième édition. Paris : Anselin, 1834, 2 vol. rn-8,
u-364 pp., portrah, et 6 if. n. ch.-560 pp.; atlas de 16 pfanches.
Conforme

a la première édition;

q_uelq_ues cartes de l'atlas out été corrigees.

TRADUCTION ESPAGNOLE :

266. 1807-1814. F. X. Rigel.
Erinnerungen aus Spanien. aus den Papieren des Verfassers des Siebenjiihrigen Kampfes auf der Pyrenaischen Halbinsel von 1807 bis 1814, f. X. Rigel...
Mit acbt Original-Abbildungen echt Spanischer Natiooaltrachten. Ma,mheim :
Scbwan und Gôtz.'scbe Hofbucbba11dl1111g, 1839, in-8, x11-353 PP·
Irun - Tolosa - Zumarraga - Vilbreal -Valmaseda - Reinosa - Santander-Potes -

Durango - Portugalete - Bilbao AguDar del Campo - Duefias - Valla-

C. - Memorias del mariscal Suchet, duque de Albufera, sobre sus campaîias en Espaiia, desde el afio 18o8 hasta el d(; 1814, escritas por el mismo,
traducidas en espaô.ol, con cl mas particular esmero por G ..... D ..... M. Paris :
&amp;mange padre, 1829, 4 vol. in-12, portrait.
TRADUCTION ANGLAISE :

D. - History of the Warin Spain frotn 1808 to 1814. By Marsh:ü Suchet.
London, 1829, 2 vol. in-8.
Rwu, hispani2ue.

13

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHÈ-DELBOSC

182

Tome I : Zaragoza - Jaca -11onz6n - 11.iria - Bekhitc - Pamplona - Valencia
- Lérida - Mcquiuenu - Mord!:i - Tortosa - Coll de Balaguer.
Tome II : Tarugona - Barcclona - Tarr.igona ~ Vich - Momserrat - Zar:igoz.t
- .\furviedro - Valen.:ia - Deni.t - P.:nls.:ola - Tarragold - Valcnci3,

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Voyage en Espagne ou Lettres philosophiques, contenant l'histoire gém'.-rale
des dernières guerres de la Péninsule; par M. Amade, ancit:n Commissaire des
guerres adjoint. Paris : E11ali11 tt Pocbart; Aucb ( I 822-182 3), 2 vol. in-8, 352
et 567 pp.
Burgos -

Madrid -

1~

ruüa -

Valladolid -

:\.1adrid- la C.1rolina - Cordoba.

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Sou,,enirs de l'empire. Les Cabrérîcns; épisode tk la guerre d'Espagne, par
Gabrid Froger. Paris : Amyot, 1849, in-8, 299 PP·
Souvenirs d'un ancien soldat, recueillis et publiés par Gabriel Froger.
Segovia _ C:imbanchel - Aranjuez - Toledo - Manz:inarcs - Jaën - B.til~u Audùjar _ Guarromin - Bailén - Mor6n - Jerez - Puerto Real - Cidu: -

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270.

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1So8 à 18q. Paris : La,Jt,ocat, 1828, 2 vol. in-8, 447 et 400 PP·
B. - id ... id ... Bruxelles, 1828.
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Guerre d'Espagne (1808-1814). Nouvelle édition entièr_crucnt refondue, _aw!c
une préface p,ir Napoléon Ney. Paris : Ernest Flammar,011, s. d. (1896), 10-8,
XL-271 pp., gr:irnre.
Réimpressiou très abrégé&lt;:.
Itinc:raire d'apr/:s A:
,. .
.
.
Tome I: lrun _ Hernani - Tolosa - Mondrng6n - V1tona - M1ranùa de Ebro _Pancorbo _ Quintan.ipalla - Brivics.:.t - Burgos - Celaù:i - Torquemada - Duenas
_Valladolid_ t1 Escorial- Madrid-Aranjuez - Toledo - Oropes;1 - Albuquerque
Fregenal _ Sanhkir de Barr:uncd:i - isla de Lc6n - Puerto Real - Puerto de
52nu :\bru. - Jerez Tome Il : Scvilla Toledo -

Madrid -

Se"illa.
Grnnada -

Burgos -

Chinchilla -

Aranjuc.. -

.
lludnd -

Salamanca -

Vitoria.

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Ansichtcn von Spanicn wiihr.:nd cincs scchsjâhrigen Aufenthalts in diesem
Lande. Von einem Officier des ehcrualigen Rheinbundes. Witsbadm : L. Sclxl-

lenberg, 1814, in-8, 147 pp.
~lœurs, usages, et.: ...

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1808-1814-, par J.-J.-E. Roy. Tours : A/freil Manie et.fils, s. d., in-8.
B. - id ... id ... Nouvelle édition. Tours : Alfred Man~ d fils, 1868, in-8,
24°

Marie-Sébastien Blaze (1785-18??).

1 8o8- 1814.

273. 18o8-1814. J.-J.-E. Roy.

PP·

lrûo - \'alladolid - el Escorial - Madrid - Aranjuez - Ako!e., - C6rdoba Andiijar - B:tilcn - Tembleque - Madridejos - Albuquerque - Elvas - Frcg.:o.al
- Sanlucar de B.arramedn - C:idiz - Puerto Real - Puerto de Sauta Maria - Jerez Sevilla - Granada - Aranjuez - M.tdrid.

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Journal of a regimental officer during the r.:cent campaign in Portugal and
Spain, under Lord Viscount Wellington. With a correct plan of the battlc of
Talavera. LtmJ011; ]. Jolmso11, 1810, in-8, 137 pp.
Lisboa - lklcm - Cintra - Collares - Sobral - Caldas - Akob,ça - Leiria Pombal - Coimbu - Porto - Villa Nova - Br.iga - Sallamumle - Braga Porto - Agucda - Thamar - Cori:&gt;. - Orop,:sa - Talavera de la Rcina - C.,lcr.1 Trujillo - Mérida - Bad~joz - Eh·as - Ll~bo.t.

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Netherlands, from the ycars 1809 to 1815, by Captainjohn KincaiJ .. Lo11do11:
T. a11d W. Boom, 1830, in-8, xv1-3 51 pp.
B. - id ... id ... Se.:ond edition. Lotulo1: : T. 011,l W. &amp;o11e, 1838, iu-8,
xv-361 pp.
Lisboa -Coimbra - Torres Vcdr.1s - Rcdinha - Sabugal - Fuentes de Oi1oro Castello de Vide - Ciud.iJ Rodrigo - BlJajoz - Cast.:llo Branco - Salainao.:.i Segovia - ~I.tdrid - Sal.1m:me;1 - Palen,ia - Vitoria - P.1mplou.i - Ver.1 San Sebastiàn,

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Coup d'œil sur Lisbonne et Madrid, en 1814, suivi
cooccroaot la Constitution promulguée par les Cortès
sur l'état moderne des sciences mathématiques et
Ouvrage dédié au Roi par Ch.-V. d'Hautefort. Paris
Lisboa -

Madrid -

P.:goes Zar:igoza -

Estremoz Zuera -

Elvas -

Ayerbe -

füdajoz -

Jaca -

d'un Mémoire politique
à Cadix, et d'une Notice
physiques en Espagne.
: Dela1111ay, 1820, in-8,

Mi~jadas -

.lb Portugal, Spain, France, and the Netherlaods, in the years 18u, 1812,
1813 1 1814 &amp; 1815; and a short account of the :irmy ofo,:cupation in France

:eJurlng the years 1816, 1817, &amp; 1818.

Lt&gt;,ulon, 1820, in-8.

Adam Black; Londo11: G.
819, in-8, 232 pp.
PP· s6-t9l : MooJego -

0111/

W. B. Wbiltaker; Glasgo·u!: Jamrs Brasb a11d Co.,

Lisbo:t - AbranteS - Badajoz - el Escorial - Sal2m2ne2 Astorga - Vilùurane2 - c.~stro - Lugo - la Corutia
Fuentes de Oiioro - Albuera - Burgos - Vitoria - P2mplona.

=

la Coruiia - Benavente -

1itboa -

Nav11lcarnero -

Canfr.. o~.

278. 1808-1815 (?). Anonyme.
Journal of an officer in the king's German Legioo : Comprising an account
of his campaigns and adventures in England, Ircland. Deamark, Portugal,
Spain, Malta, Sicily and ltaly. Lo11doii : Hmry Colb11rn, 1827, in-8, xvm-

m.

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Travels in Engl:md, France, Spain, and the Barbary States, in the years
1813-14 and 15. By M. M. Xoah. Nrw York : Kirk a11d J.fcrc&lt;i11; Lo11Jo11 :
Jolm Milltr, 1819, in-8, v1-431-XL\."II pp.
PP· 1oc&gt;-t94 : Gibultar - Algcc.iras - Chidana - isla de Le6n - C.-hliz - Puerto
4e Santa Maria - Jerez - Algedras - San Roque- E.stepona - M:ilag.t - AlmcriaCanageaa - Cabo Palos - Ali.:ante - Dcni2 1'orreblanc:a -

329 PP·

pp. 109-254 : Figuciras - Lciria - Lisbo2 - s~nurcm - Castello Branco - Plasend2 - Talavera de ht Reina - Oropesa - Vil12 \"i;osa - Borba - Guarda - Castdlo Bom - Almeida - Coimbn - Belem - Mafra - Alemqucr - Cart.u o - Dldas
-

officer in the commissariat department of the army : com-

tlt. 1811-1815. Anonyme.
Journal of a soldier of the seveaty-first, or Glasgow Regiment, Highland
Ligbt lnfantry, from 1806 to 1815. Edillburgb : William ami Charles Tait

Souvenirs de la guerre de 12 Péninsule.

439 PP·

:Joumal of an

prising a narrative of the campaigns under his Grace the Duke of Wellington,

Rio .Maior - Fuentes de Oiioro - Lisboa.

279. 1809-181 &gt; (?). Anonyme.
Beschouwing van Spanje, gedurende een zcsjarig verblijf in dat land, door

Flpens.

Tortosa -

Tarragona -

Castell6n de la Pl211a - Oropes2 Barcelon3 - ANnvs - Tardera - Gerona -

.

213. 1815 (?). Theodor Fr. Max Richter(?).
T. ~-~-Richter. Reisen zu Wasscr und 1.u Lande, in

den Jahren 1805-1817.

Far die reifcr.: Jugeml zur Belchrung und zur Unterhaltung îur Jed.::rmann.
Dritte ve~sserte und wohlfeilere Taschcnausgabe. Dresdm ,mil l.JiflÎf : i11
tkr Arnold,scl/f.11 Bucl1ba11dltmg, 1831, 10 vol. in-16.

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186

R. FOULCHJ'.-DEL:BOSC

Tome lX: Rcise von Messina nach Alicante, 1viza, Bona, Tarragona, Malt.'\
und Odessa und Rückkchr nach Sicilien.

ing their customs, ccremonies, pursuits, costume, &amp;c. which no hbtorian

bas before dt:tailcd, wiili a minuteness due to that extraordinary :md interesting
race of people : also a copious description of her residence in Andalusia,
abounding in remarkable events, anecdotes of persans, places, produce, &amp;c.
Lomion: Goyder, s. d. (\'ers 1820), in-8, nn-140 pp., grav. représcntam A11

284. 18o8-1816. Anonyme.

Algtririe Lady.

~- - Adve~tures ?f a young rifleman in the French and English armics
dunngthewarm Spa1nand Portugal from 1800-1816, written by himsclf.
B. - id ... id ... Second Edition. London, 1826, in-8.

ûidiz - Gibraltar.

= u copio1,s 1usrriptio1J of btr rcsMmu ;,. At1da/11sia n'cxi~te pas.

288. 1816-1819. François-Jacques Jaubert. de Passa (1785-1856).
285. 1816. Anonyme.

•

The fast Month in Spain; or, Wretched Travelling through a Wretcbed
Country. lu a scries of lctters, addressed by an English Officer to bis friends
wi_t~ a plan of the autl1or's route, and fourteen coloured engravings, fro~
onguial sketches taken ou the spot. Lo11don : J. J. Stockdale, 1816, in-8,

Voy:igeen Espagne, dans les années 1816, 1817, 1818, 1819, ou Rechcr.:hcs
sur les arrosages, sur les lois et coutumes qui les régissent, sur les lois dornaniak-s et municipa.11.-s, considi:récs comme un puissant moyen de perfectionner
l'agriculture française; par M. Jaubert de Passa; précédé du rapport fait à la
Société royale et centrale d'agriculture. Orné de six cartes. Paris : MlUfame

Huzartl, 1823, 2 vol. in-8, 446 et rv-371 pp.
Tome

&gt;.ï-76 PP·
Gibr:iltar - Gaucin - Ronda - Algodonales - Coronil Jerez - Puerto de Santa Maria - Cddiz - Gibraltnr.

Sevilla -

1 :CATALUNA -

VALL"CIA. -Tome

li;

V.,LE,'ClA.

Lebrija -

289. 1820. Charles Beaufay.

286. 1817. Henry Matthews (1789-1828).
A. - The Diary of an Invali&lt;l; being the journal of a tour in pursuit of
hc,tlth; in Portugal, Italy, Switzerland, and France, in the years 1817, 1818,
and 1819. By Henry Matthews. London :John Jfttrray, 1820,in-8, xv-518 pp.
B. id ... id ... Second Edition. Lo1ulo11: Jo!Jn Murray, 1820, in-8,
XV·5 1 5

Lisbo.1 - Cintra - Montsemit - Lisboa - A\deia G:ùlega - Estremoz - Eh·as
- Badajoz - Mêrida - Trujillo - Navalmoral - Talavera ùe la Reina - M6stolcs Madri,l - Aranjuez - Toledo - Madrid - Buitrago - Burgos - Vitori.l - Vilbreal
-Tolosa.

PP·

C. - id ... id ... Paris, 1825.
D. - id ... id ... Fourth Edition.
E. - id ... id ... Fifù1 Edition. London, 1835, in-8, 2 grav.
F. - id ... id ... Paris, 1836, in-8.
pp.

Journal of a ride post tbrough Portugal and Spain, from Lisbon to &amp;yonne.
By Charles Beaufay, Esq. l 820. Lo11Jo11 : T. a,zd W. Boon,•, 1846, in-8, 97 pp.

10-29 (de

A) : Lisboa - Cinm -

I.isboa.

287. 1817 (?). Sophia Barnard.
Travels in Algeirs (sic), Spain, &amp;c. &amp;c. With a faithful and interesting account
of the Algcrines, amongst whom the authoress rcsided some time, and from
ber access ta whom she had many opportunities of discoveriug and apprcciat-

290. 1820 (?). Henry John George Herbert, lord Porchester, plus
tard cari of Carnarvon (1800-1849).

A. - Portugal :md Gallicia; with a review of the social and political state of
the Basque provinces; and a few remarks on recent events in Spain. London :
John M11rr11)·, 1836, 2 vol. in-8, xm-344 et 463 pp.
B. - id ... id ... Second Edition; ta which is now subjoined, A reply ta
the " Policy of England towards Spain ". Lo11Jo11 : Jol,11 Murray, 1837, 2 vol.
in-8, xx-362 et 452 pp.
C. - Portugal .md Gallicia, with a review of Ùle social and polirical statc

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SpanishRevolution. Lc11do11: G. a,ul W. B. Wbitûilm, 1824, in-8,xv-133 PP·
Madrid - Puerto Lipiche - Malaga - Alhama- Granada -

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Aus dcm Englischen. Braunsdnutig, iu-8.

M:l.Llga - C:1diz.

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G. O. Ma,/,-ùl : Micbele di Burgos, 1821, in-8, 91 pp.
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Ledi

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London: Jolm Murray, 1824, 2 vol. in-12.
B. - id ... id ... Second Edition. J..om/011 : ]C1lm Murray, 1825, 2 vol.
in-12, x1v-219 et 250 pp., grav.

B. -Six mois en Espagne. Lettres de M. Joseph Pecchio à lady J.O. Traduites de l'italien par Léonard Gallois, et augmentées de notes par M. Corradi ...
Paris: Alexandre CQrréartl, 1822, in-8, 113 pp.
·
Les Xotes tk M. Corradi o~cupcnt les pp. JOS•II3.

wboa - Cintra.

293. 1822-1823. Victor-Aimé Buber (1800-1869).
TRA.DUC'nON ALLEMANDE :

C. - Jos. Pecchio. Neucste Schildcrung von Sp:inien, in Briefen :m Ladv
J. O. von Mai bis Nm·ember 1821, oach seiner Flucht aus Italien geschriebe~.
Aus dcm Italicnischen. uipz.(lr : Magaz._in jiï,· Induslrir, 1822, in-8.
Inin - Brivies.::1 - Burgos - Madrid.

A. - Viet. Aimé Huber. Skizze11 aus Spanien. Gôttillgm: Va11denboeck 11111/
R11prtd1t, 1828-1833, 2 panics in-8.
1"• Theil (1828) : Dolores. - 2" Theil (1833) : Jaime Alfonso gendnn1 el Bnrbndo.
-

Skizzen aus Valcnci.\ und Murcia.
secon,le Uilicm dt la 1•• partie (V. A. Buber, Skizzen aus Spanicn. Dolores) parr,t

UfN

oi G61tingm : VanJtnb(ll'd und RuJWrtbt, 1845, in-12.

D. - Tre mesi in Portogallo ne! 1822. Lettcre di Giuseppe Pccchio a
Lcdi G. O. Madrid: Micbeledi Bt4r[os, 1822, in-16, 87 pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

E. -Trois mois en Portugal, en 1S22. Lettres de M. Joseph Pe.:c.hio :1
Lady J. O., traduites de l'italien par U'OnarJ Gallois. P11ris: cl~ les 111archa11ds
de 11ouv,autés, 1822, in-8, 93 pp.
Cddu - Gibr:tltar - Lisbœ - )fodrid.
TRADUCTJ0)-1 ANGLAISE DE

A

ET

Brivicscn -

Burgos -

D:

~ladrid -

1,..

und

2'"

A.btheil. : )bnucl. Ski:aen aus Ma..lrid. -

3'" Abtheil. : Lisbo:I unJ die

Rcfugiados in Lo11do11.
TRADUC'nm: FRANÇAJSI·. :

C. - Esquisses sur l'Espagne, de V. A. Huber. Traduit de l'allemand par
Louis Lcvrault. Paris : F. G. Ir.:rault, 1830, in-8, XL-394 PP·
D. - (?)id ... id . . . Lom•ai11, 1830, in-8.

F. - Anecdotes of the Spanish and Portugucse revolutions, By Count
Pecchio : with an introduction and notes by Edward Blaquière ... Lc11&lt;ion :
G. a11J W. B. WbittaJur, 1823, in-8 1 xx1v-197 pp., portrait de Riego.
lrùn -

B. - id ... id ... 3 parties in-8. Om:ragt par11 igale111e11I sous lt· tilrt suit•&lt;J11I :
Madrid, Lisboa und die Rcfugiados in London. Skizzen aus der Gcschichte
unscrer Zeit. Bremm: Sclni11t111a1111 1 1833, 3 p.inics in-16.

Cidiz -

Gibralru -

Lisboa -

?vfaJriJ.

ValJepeil:IS - Santa Elcu:1 -

-Granada.

la C:irolina -

C6rdoba - Scvilb -

C\di1. -

M.ifoga

�BIBLIOGRAPllIE DES VOY AGES

R. FOULCHÈ-DELBOSC

298. 1823 . Aymar-Olivier Le Harivel de Gonneville (1783-1872).

294.1822-1823. Michael Joseph Quin.
A Visit to Spain, detailing the transactions which o.:curred during a rcsidence in that country, in the latter part of 1822, and the first four months of
1823. With an account of the rcmoval of the court from Madrid to Scville; and
general notices of ù1e manners, cu5toms, costume and music of the country.
By M. J. Quin. Lo11do11 : Hurst, Robi11soll, a1ul Co., 182 3, in-8, 3 59 pp. et appendice de xxrv pp.
Inin - Oyamin - As6g:irr:aga - Tolosa - Vifüfr:mc.a - Villareal - .Mondragon
- Vitoria - Miranda de Ebro - Burgos - Aranda de Duero - Madrid - Guadalajara
- el Escorw - Sevilla - Iulic:a - Gidiz - Scvilla - Madrid.

295. 1823. Da.n iel Lessmann.
Das Wanderbuch eines Schwermüthigen, von Dau. Lessmann. Erstcr Theil.
Süd-Frankreich. BerlÎII : Vereim-811rhlx111d/1111g, 1831, in-8, 322 pp.
Das Wanderbuch eines Schwermüthigen. aus den von Daniel Lessmann
hinterlassenen Papieren fortgesetzt von August Ellrich. Zweiter Theil : Spanien,
England. Berlin : Vtreills-B11cbl,andlung, 1832, in-8, 309 pp.
Zweiter Theil, pp. 1-218 : Vitoria Gidiz.

P~corbo -

Burgos -

Madrid -

Scvilla -

296. 1823. Agustin Severiano Fernandez.
Viage :\ C:idiz de un miliciano nacional de Madrid en 1823, por D. Agustin
Severiano Fernandez, individuo de la primera comp:uîia dd tercer batallon de
dicha milicia. Madrid: imp. de L. Amarita, lib. de Gila, 1835, in-16.

297. 1823. Théodore Anne.
Madrid, ou Observations sur les mœurs et usages des Espagnols au commencement du xrxe siècle, faisant suite :\ la collection des mœurs françaises,
anglaises, italiennes, etc ... Orné de Gravures et Vignettes. Paris : Pillil ainl,
I 82 5, 2 vol. in-8, 308 et 306 pp.

=

Tome I : MaJrid
Tome Tl : Ar:llljuez - ~1adrid.
Voyage factice.
Ces deux tomes, dont lé!! chapitres portent les dateS 1823 et 182+, font partie d'une
collection Je huit ouvrages en dix-huit volumes, parus de 1823 11 1828, généralement
Jésigaés sous le: titre Les Hermites et dus 11 divers auteurs.

Souvenirs militaires du colonel de Gonneville, publi~ par la Comtesse de
Mirabeau, sa fille, et précédés d'une étude par le général Baron Ambert.
Paris : Diditr et Oe, 1875, in-8, LXx-393 pp.
PP· 347-359 : Madrid - Legaocs - Alc:11.i de Heaar,-s -Ca!'llbanchel - Aranjuez Ocaàa - Manzanares - Madrid.
Sar Je premier séjour de Gonneville en Espagne, voir le n• 250.

299. 1823. Bulgari Stamati.
Courses militaires en f:.spagne pendant la campagne de 1823. Manuscrit inédit rédigé par P. M. Gault de Saint-Germain.
Manuscrit, x1-1o6 PP·
Malaga - Granada - G•1adix - füa - Lorc:1 - Murda - Orihuela - Elche Jativa - Alcira - Valenci:i - Mun;cdro - Scgorbc - G,;ric:t - Sarri6n - Teruel Daroca - Zaragoza - Cand:isnos - Fraga - Torrente - MequincllZ:l - Caspc.

300. 1823. Louis Viardot(18oo-1883).
A. - Souvenirs de chasse, par Louis Viardot.
B. - id ... id ... Seconde edition, augmentée de cinq nouveaux chapitres.
Paris : Pa11li11 et Le Chevalier, 18.i9, in-18, 371 PP·
C. - id ... id . .. 3• êdition.
D. - id ... id ... 4• édition.
E. - id ... id ... 5• édition.
r. - id ... icl .. 6• édition. Paris : L. Hachette tt 0•, 1854, in-12, Ylll440 pp.
G. - id ... id .•. 7• édition, contenant trois nouveau~ chapitres. Paris :
Hachette tt Ci•, 1859, in-12.
pp. 1-50 (Je F): Eo Espagne. pp. 1-42 : Sevilla - Ciidiz.

30t. 1823. Isidore-Séverin-Justin Taylor (1789-1879).

A. - Voyage pittoresque en Espagne, en Portugal et sur la c6te d'Afrique,
de Tanger à Tetouan; par J. Taylor ... Paris : Gide fils, M.DCCC.XXVll,
in-4, v-272 pp., grav.
Les gravures forment généralement deux volumes distincts du volume Je texte, sans
pagination. - Bien que portant b date de 1827, le \'Olume ne fut terminé que plusieurs

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC
années plus tard, ainsi que le prouve la p. r86, où il est question d'événements survenus
en r838.

B. - id ... id ... par le Bon l. Taylor ... Paris : A. F. Lemaitre, 1866, in-4,

1 93

civil history of the Island. London: C. &amp; J. Ri·uington, 1827, io-8, xv1-380 pp.,
carte de Madère.
La 2• partie (pp. r71-302) a pour titre Remarks on Porlltgal, Cintra - Mafra - Alcobaça - Batalha - Caldas.

Lisboa -

Belem -

v-272 pp., grav.
Même éditiou que A; titre seul réimprimé. Même remarque que ci-dessus pour les
gravures.

304. 1826. Adolphe Blanqui.

TRADUCTION ANGLAISE :

Voyage à Madrid (août et septembre 1826) par Adolphe Blanqui. Paris :

Picturesque tour in Spain, Portugal and along the coast of Africa
froru Tangier to Tetuan. By J. Taylor. London, 1826, in-4.

Dondey-Dupré pere et fils, 1826, in-8, vm-244 pp.

Irûn - Fueuterrabia - San Sebastian - Tolosa - Lecoreta- Villafranca - Placencia - Salinas - Moodrag611- Vergara - Guetaria - Durango - Bilbao - Guernica - Santander - Vitoria - Miranda de Ebro - Haro - Santo Domingo de la Calzad!l - Pancorbo - Bdviesca - Burgos - Lerma - Aranda de Duero - Coruna del
Conde Somosierra - Buitrago - Madrid - el Escorial Segovia - San
Ildefonso -Getafe - Illescas - Toledo - Aranjuez -Ocaiia - Temblequc - Puerto .
Upiche - Manzanares - Valdepenas - Venta de C.-lrdenas - la Carolina - Bailén Andûjar - C6rdoba - Écija - Carmoua - Alcali de Guadaira - Sevilla - Sanlucar
de Barrameda - Câdiz - Puerto Real - Puerto de Santa Maria - Jerez - Rota Lisboa - Queluz - Cintr&lt;t - Mafra - Torres Vedras - Alcobaça - &amp;tailla - Leida - Pombal - Santarem - Câdiz - Tarifa - Algeciras - Gibraltar ;= Màlaga Cartama - Alhaurin - Casarabonela -Ronda - Antequera - Loja - Sauta Fe Granada - Alb.ama - Velez-Màlaga - Almuiiécar - Motril - A.dn1. - Almeria Cartagena - Palma - Valencia - Murviedro - Tarrngona - Barcelona.

Duero - Somosierra -

C. -

lrû11 - Saliuas -

Vitoria - Miranda de Ebro Buitrago - Madrid.

Pancorbo - Burgos - Aranda de

305. 1826 (?). Arthur de Capell Brooke ('1791-1858).
Sketches in Spain and Morocco. By Sir Arthur de Capell Brooke ... In two
volumes. London : Henry Colburn a11d Richard Bentley, 1831, 2 vol. in-8,
vu-432 et vm-408 pp.
Tome I, pp. r-137 : Lisboa - Cadiz - Puerto d.e Santa Mari.a - Sanlûcar de Barrameda - Sevllla - Jerez - Medina Sidoaia - Vejer - Algeciras - Gibraltar Tarifa.
Tome II, pp. ~46-328: Gibraltar- Gaudn - Ronda - Malaga - Vélez-Malaga Alhama - SIERll.A NEVADA - Granada - Santa Fe - ALPUJARllAS -Alcal.l la Real Castro del Rio - Côrdoba - Andtijar - Bailen - la Carolina - Valdepeifas - Puerto
Lapiche - Ocaiia - Aranjuez - Madrid - el Escorial - Burgos - Yitoria - Tolosa
- Irùn.

302. 1823-1824. Clerjon de Champa!JD.y.
Album d'un soldat pendant la campagne d'Espagne en 1823. Paris : Imprimerie de Cosson, 1829, in-8, 3 ff. n ch.-r 19 pp., 40 grav. coloriées.
Fuenterrabia - Irûn - San Sebastian - Pancorbo - Quintanapalla - Burgos Palencia - Valladolid - Buitrago - Madrid - Tala,;era de la Reina - Montebermoso - ViUafranca de Estremadura - Trujillo - Merida - Sanlùcar la Mayot Sevilla - Côrdoba - Êcija - Fuentes - Carmona - Utrera - Montellano - Lebrija
- Jerez - Puetto de Santa Maiia - el Trocadero - Cliiclana - Câdiz -Algeciras Antequera - Malaga - Granada - Jaén - Andujar - el Visillo - Puerto Lapiche
-Aranjuez.

303. 1826. Anonyme.
Rambles in Madeira, and in Portugal, in the early part of M.DCCC. XXVI.
with an appendix of details, illustrative o.f the health, climate, produce, and

306. 1826-1827. Alexander Slidell Mackenzie (1803-1848) .

2

A. - A yeat in Spain, by a young American. Lonwm: John Mzirray, r83 r,
vol. in-8, xn-413 et vm-377 pp., grav.
B. -id ... id ... avec le nom de l'auteur. Ner&lt;1J York, 1836, 3 vol. in-12.

Tome I: la Junquera - Figueras - Barcclona - Tarragona - Vinaroz - Murviedro
- Valencia - Ocaiia - Aranjuez - Madrid - Segovia - la Gr:u1ja - Guadarrama
- el Escorial.
Tome II : Aranjuez - Toledo - Madrid - Ocaiia - Manz.111ares - Valdepeiias la Carolina - Bailén - Audûjar - Cordoba - Sevilla - Bo11anza - Puerto de Santa
Maria - C:idiz - Chiclana - Gibralt1r.

�1 94

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

307. 1827. Ferdinand de Bourbon (Ferdinand VII roi d'Espagne, 17841833) et Marie-Amélie de Saxe (1803-1829) sa troisième femme.

A. -- Itinerario del Viage del Rey Nuestro Sefior Don Fernando Séptimo,
con motivo de los acontecimientos de Catalufia, en 1827. s. l. n. d., in-8.
C'est un atlas de onze cartes pliées; après le titre il y a une page ou sont indiqués
l'itinéraire du roi et celui de la reine :
Itinerario que el Rey Ntro. Seiior se sirvi6 sefialar para el viage en posta a Tarragona :
San Lorenzo - Ocaiia - Qµintanar de la Orden - Minaya - Albacete - Almansi Alginet - Castell6n de la Plana - Vinaroz - el Hospitalet - Tarragona.
El Rey Ntro. Seiior sali6 en posta de Tarragona para Valencia el 28 de Octubre, y su
itinerario fue el siguiente : Tarragona - Amposta - Alcala - Castell6n de la Plana
- Valencia.
A las once de la maiiana del dia siguiente sali6 S. M. a recibir a su Augusta Esposa
la Reina Ntra. Seiiora: encontraronse en Silla, y veriliC:Uon su entrada en Valencia a la
una de la tarde de dicho dia.
Viage de la Reina Ntra. Seiiora : Madrid - Aranjuez - Corral de Almaguer - el
Pedernoso - Miuaya - Chinchilla -Almansa - San Felipe de Jativa - Valencia.

B. - Relacion de la visita que se dignaron hacer SS. MM. :i la real casa
Lonja en 18 de Diciembre de 1827. (à la fin: Barce/011,a : imprenta de la Viuda
eHijos de D. Antonio Brusi), s. d., pet. in-4, 12 pp.

308. 1827. William Morgan Kinsey (1788-1851).

A. - Portugal illustrated; in a series of letters. By the Rev. W. M. Kinsey ... Embellished with a map, plates of coins, vignettes, modinhas, and
various engravings of costumes, landscape scenery, &amp;c. Lo11don, 1828(?), in-4.
B. - id ... id ... Second Edition. London, pllblisbed fort/Je author, by Treuttel
and Würtz., Treuttel fun. and Richter, 1829, in-4, LX-564 pp.
Finisterre- Santolo -Corcubi6u -Berlenga - Cascaes - Lisboa- Bemfica - Cintra - Collares - Penha - Queluz - Porto - Leça - Villa Nova - Villa do Conde
- Villa Nova da Cerveira - Valença - Tuy - Ponte de Lima - Ponte do Prado Braga - Guimaraes - Pombeiro - Lixa - Amarante - Pezo da Regoa - Lamego Portella - Cima Avoes - Villa Real - Aveiro - Quintana - Vendas Novas Coimbra - Condeixa - Montem6r o Velho - Figueir6 - Leiria - Batalha - Aljubarrota - Alcobaça - Alfeizerâo - Sao Martinho - Caldas da Rainha - Roliça Torres Vedras - Ma,eira - Alhandra - Mafra - Pinheiro - Loures - Carnide Lumiar - Lisboa - Evora - Arraiollos - Estremoz - Montem6r - Portalegre - Crato - Campo Maior - Elvas - Juromenha - Villa Viçosa - Aviz - Serp:t
- Vidigueira - Ourique - Mertola - Beja - Sagres - Lagos - Villa Nova Silves - Loulé - Faro - ilha dos Caes - Tavira - Castro Marini - Villa Rea
-Ayamonte.

1 95

309. 1829. Alexis de Saint-Priest.

A. - Monumens, souvenirs, mœurs de l'Espagne. Sans signature.
Se trouve aux pp. 136-171 dit n° XII de la Revue Française. Paris ; Alexandn
Mesnier, novembre 1829, in-8, 316 pp.
B. - Mouumens, souvenirs, mœurs de l'Esp:1gne. Fragment d'un voyage
inséré dans la Revne Française (novembre I 829). Paris : imprimerie de H. Fournier, 1829, in-8. 36 pp.
C. - L'Espagne. Fragment d'un voyage inséré dans la Revue Française,
Par le Cte Alexis de St Priest. Parù : imprimerie de A. Firmin Didot, 1830,
in-8, 52 pp.
Considérations générales, vues d'ensemble.

3i0. 1829 (?). Anonyme.
Journal of a landsman from Portsmouth to Lisbon, on board his Majesty's
ship. Londo11 : Thomas M'Lean, 1831, in-fol., 26 pp., gravures.
Lisboa -

Belem.

3H. 1822-1830. C. Rochfort Scott.
Excursions in the mountains of Ronda anJ Granada, with caracteristic
sketches of the inhabitants of the South of Spain. By Captain C. Rochfort
Scott, ... Lo11do11: Henry Colbum, 1838, 2 vol. in-8, vr-436 et v1-443 pp.
Tome I : Gibraltàr - San Roque - Gaucin - Ronda - c~sarabonela - Cartama
- Malaga - Vélez-M:Uaga - Granada - C6rdoba.
Tome II : la Culota - .Écija - Carmona - Osuna - Gibraltar - Algedras _
Tarifa- Vejer - Conil - C.1diz - Puerto Real - Puerto de Santa Maria - Jerez_
Sevilia - Akala de Guadaira - Utrera - Moron - Rouda - Gaucin - Manilva Gibraltar - Ronda - Teba - C6rdoba - Andùjar - Jaen - Granada - Loja _
Colmenar - Antequera - Malaga - Churriana - Benalmadena - Fuengirola _ Marbella - Monda - Albaurin - Gibraltar.

312. 1823-1830. Raymond Faure.
Souvenirs du Midi, ou l'Espagne telle qu'elle est sous ses pouvoirs religieux
et monarchiques, par Rd Faure. Paris: Cbatet, Delauuay, De/angle, 1831, in-8,
\'H-387 pp.
Burgos - Madrid - el Escorial
Jerez - C:idiz.

C6rdoba -

la Carlota -

Écija - Marçhena -

�R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

313. 1829-1830. Caroline Elizabeth Wilde Cushing (1802-1832).
C. E. ·w. Cushing. Letters descriptive of public monuments, scenery, and
manncrs in France and Spain. Newburyport: E. W. Allm &amp; Co., 1832, 2 vol.
in-12, portrait.

3i4. 1830. Henry David Inglis (1795-1835).
A. - Spain in 1830. By Henry D. Inglis ... London : Whittaker, Trcacher
a11d Co, 1831, 2 vol. J.n-8, x-400 et xu-402 pp.
B. - id ... id ... London, 1837, 2 vol.in-12,
Tome I : Vitoria - Bilbao - Burgos - Somosierra - Madrid - el Escorfal San Ildefonso - Segovia - Toledo.
Tome Il : Aranjuez - Ocana - Madridejos - Puerto Llpiche - Manzanares Valdepeiias - Bailén - Andujar - C6rdoba - Écija - Carmona - Sevilla - Sanlùcar de Barran1eda - Puerto de Santa Maria - Cadiz - Jerez - Chiclana - Tarifa
- Algeciras - Mâlaga - Loja. - Granada - Guadix - Baza - Lorca - Murcia Orihue[a - Elche - Alicante - J:itiva - Murviedro - Tarragona - Barcelona Montserrat.

r97

3t7. 1831. Astolphe de Custine.
L'Espagne sous Ferdinand VII, par le marquis de Custine. Paris : Ladvocat,

1838, 4 vol. in-8, 383, 383, 397 et 375 pp.
Tome I : Hernani - Tolosa - Burgos - Somosierra - Madrid - el Escorial San Ildefonso - Segovia - Toledo - Aranjuez.
Tome II: Aranjuez - C6rdoba - la Carolina - Écija - Sevilla.
Tome III : Sevilla - Sanlucar de Barrameda - Câdiz - Tarifa - Algeciras Gibraltar= San Roque.
Tome IV : Gibraltar - San Roque - Gaucin - Ronda - Casarabonela - Cattama
- Malaga - Loja - Granada - Jaén - Anditjar - Valdepeiias - Madrid.

3i8. r831 (?). Julia H. S. Pardoe (1806-1862).

A. - Traits and traditions of Portugal. Collected during a residence in
that country. By Julia H. S. Pardoe. Lo11do1t : Saunders and Olley, 1833,
2 vol. in-8, 308 et 338 pp.
B. - id ... id ... Pbiladelphia, 1834, 2 vol. in-12.
Tome I : Mafra - Lisboa Batalha.
Tome II : Leiria -

Alverca -

Akoentre -

Rio Maior - Carvalhio

Alcobaça - Pombal - Redinha - Coimbra - Sacavem.

Reise nach Malta und in das südliche Spanien im Jahre 1830. Von Ferdinand Freiherrn von Augustin. Mit 5 Abbildungen. Wien : Scha111burg und
Camp., 1839, in-8, 11-115 pp.
pp. 33-us: Gibraltar -Algeciras - San Roque - Malaga - Loja - S,mta Fe Alhama -

Vélez-Malaga- Malaga.

3i6. 1830. Benjamin Disraeli, cari of Beaconsfield (1804-1881).
A. - Home letters written by the late Earl of Beacousfield in 1830 and
1831. London: John Murray, 1885, in-8, 139 pp.
B. - Lord Beaconsfield's Letters, 1830-1852. New Edition of cc Home
Letters » and « Correspondence with his sister », with additional lctters and
notes. With a portrait. Edited by his brother. London : Jolm Murray, 1887,
in-8, 248 pp.
pp. 3-26 (de B) : Gibraltar -

Câdiz -

Sevilla -

-~
='--~

C

&gt;

C

J

,-

~

.

.ë.3

3i5. 1830. Ferdinand von Augustin.

Granada -

~,

Granada -

Gibraltar.

319. 1825-1832. de Nervo (1804-).
Baron de Nervo. Souvenirs de ma vie. France . Espagne. Italie. Suède et
Russie. Paris: Michel Lê:vy frères, 1871, in-12, 225 pp.
pp. 2r-57 ; Vitoria - Miranda de Ebro - Burgos - Somosierra - Madrid - Aranjuez
- la Granja - el Escorial - Palencia - Valladolid - Avila - Toledo_ Bailén _
Anditjar - Granada - San Roque.

320. 1829-1832. Caleb Cushing (1800-1879).
Reminiscences of Spain, the country, its people, history, and monuments. By
2 vol. in-8, 300 et 300 pp.

Ç, Cushing. Boston: Carter, Hendee and Co., 1853,
Tome I : PmrNEOS = Granada Tome II : Itâlica - San Felipe -

el Escorial Madrid.

C6rdoba -

Valencia.

32i. 1829-1832. Samuel Edward Cook Widdrington (-1856).
A. - Sketches in Spain duriog the years 1829, 30, 3 r, &amp; 32; containing
notices of some districts very little known; of the manners of the people,

�BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

R. FOULCHE-DELBOSC

government, recent changes, commerce, fine arts, and natural history. By
Captain S. S. Cook, ... Lo11do11 : Tbo111as and William Boo,u, 1834, 2 vol. in-8,
XIX-344 et vm-336 pp.
B. - Sketches in Spain du ring the years, 1829-30-3 1, 32, by Captain
S. E. Cook, ... Paris : A. and W. Galigt1at1i, 1834, 2 vol. in-8, xrx-344 et
vm-336 PP·
Même édition que A; titre seul changé.

Le titre de l'édition A contient une légère erreur : les initiales des prénoms de l'auteur
ne sont pas S. S., mais S. E., ainsi que l'indique avec raison !"édition B.
Tome I : C6rdoba - Êcija- Loja - Gmnada-Alh:una - Vélez-M:ilaga-MalagaCoin - la Junquera.- Ronda - Zaba.ra -PuertoSeml.Llo-Coronil - Utrera -Sevilla
- )dtiva - Akoy - Alicante - Murcia - Cartagena - Almazarr6n - Aguilas Vera - Almanzora -Macael-' Purche11a -Tahal - Tabernas -Almerla - Adra Orgiva - Lanja;6n - Granada - Guadi1 Baza - Pozo-Alc6n - Faemc de
Segura - Orcera - Ubeda - Baeza - Linares - Jaén - Granada - Motril 1,lalaga - Almuôécar - Vélez-Malaga
Bilbao - Santander - Gij6n - O\'iedo
- Puerto de Pajares - Le6n - Benaveate - Valladolid - Fuensaldaûa - Burgos
- Madrid - Arganda - Villarejo - Fuente Dueôa del Tajo - Tarauc6n - Cuenca
- Pricgo - Guadalajara - Saced6n - Tendilla - Alcali de Henares - Madrid
Zaragoza - Tudela - P:unplona - Vitoria- Bilbao - San Sebastiân - Pasajes
Sevilla - C{Jiz - Badajoz - Mérida - Talavera de la Reina - Madrid - Toledo Almansa - Valencia - Murviedro - Barcelona - Manresa - Cardona - Montserrat
- Gerona
Madrid.
Tome II : Mœurs, col1tumes, administration, etc.

=

=

=

=

322. 1832. Joseph von Auffenberg (1798-1857).
A. - Humoristische Pilgerfahrt nach Granada und Kordova im Jahre 1832.
Ausgeführt und beschrieben von Joseph Freiherrn von Auffenberg. Leipzig und
Stullgart:]. Scheible, 1835, 2 vol. in-8, x-208 et 190 pp., plus If. d'errata.
B. - id ... id ... dans les Œuvres complètes. Wiesbaden, 1843-1845, 20 vol.
Tome I : la Junquera - Gerona - Matar6 - Barcelona. - Tarragona - Castell6n
de la Plana - Murviedro - Valencia.
Tome Il : J:itiva - Alcoy - Orihuela - Lorca - Granada - Milag:a - Puerto de
Santa Mnria - C:ldiz - Sevilla - C6rdoba.

323. 1823-1833. Adolphe de Bourgoing.
L'Espagne. Souvenirs de 1823 et de 1833, par M. Adolphe de Bourgoiog.

Paris : P. Dufart, Delaunay, 1834, in-8, 344 pp.

Inin -

Tolosa -

Aranda de Ducro -

1 99

Salinas - Vitoria - Miranda de Ebre - Pancorbo - Burgos Somosierra - Madrid - Matar6 - Barcelona - Valencia.

324. 1833. F. Le Play.
Itinéraire D'un voyage en Espagne, précédé d'un aperçu sur l'état actuel
et sur l'avenir de l'industrie minérale dans ce pays.
Se trou'11e aux pp. 175-236 du tome V (J• série) des Annales des Mines. Paris,
1834, in-8, 1 planche contenant 6 vues à vol d'oiseau.
Pancorbo - Vitoria - Bri\'icsca - Somosierra - Madrid - Talavera de la Reina Navalmoral - Almaraz - Jaraicejo - Trujillo - Logrosân - Talarrubias - Puebla de
Alc&lt;Ker - Almadén - Almadenejos - Torrcmilano - Villaharta - C6rdoba - Badajoz - Albuquerque - Malpartida - C:lceres - Montancbes - Orellanita - Llerena
- Fu~nte del Arro - Guad.'lkanal - Cazalla - el Pedroso - Toci"na - Se"illa Sanlucar de Barrameda - C1ùiz - Vejer - Tarifa - Vélez-Malaga - Alhama
- Granada - ALPUJARRAS.

325. 1833 (?). James Busby.
Jonrnal of a recent visit to the principal vineyards of Spain and France.
Wi1h some remarks on the very limited quanrity of the finest wines produced
throughout the world, and their consequent intrinsic value; an attempt to
calculate the profits of cultivatiog the vine; a catalogue of the different varieties
of grape; and an estima te of the profits of Malaga fruits; together with
observations relative to the introduction of the vine imo New South Wales
By James Busby. London : Smitb, Eider and Co., 1834, in-8, X-XlV-177 pp.
·
C:ldiz - Puerto de Santa Maria - Jerez de 13 Frontera - Bonanza Alc.i.l:i de Guadaira - Antequera - Malaga - Rosas - Figueras.

Sevi.lia -

326. 1833 (?). Anonyme.
Spain. Yesterday and Today. By the autbor of" Portugal ", "The New
Estate ", &amp;c. &amp;c. Lo11do11: Darion and Ha1'1.Jey, 1834, iu-8, vn-276 pp.
Vitoria - Bilbao -Burgos- Valladolid-Salamanca- Segovia - San Ildefonso Madrid - el Escorial - Toledo - Aranjuez - C6rdoba - Sevilla - Granada- B:iza
- Lorca - Murcia - Orihuela - la Granja - Elche - Alicante - Valencia Barcelona.

�201

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

200

327. 1832-1834. Lovell Badcock.
Rough !caves from a journal kept in Spain and Portugal, during the years
1832, 1833, and 1834. By Lieut.-Col. Lovell Badcock. Londcn : Richard
Benlley, 183S, in-8, XI-407 pp.
Lisboa - E[v;15 - B3.ujoz - Cintr:a - Mérida - Almaru - Placenda - Salamanca - Ciudad Rodrigo - Toro - Zamora - Madrid - Talaver:a de l:i Reina Badajoz - Porto - Lisboa - Sctub:ù - Cartaxo - Lisboa - Cadiz.

328. 1834. Achille-Armand Lheureu et Charles Fume.
Voyage de deux amis en Espagne (1834). Paris: imprimerit de H. Fo1m1ier,
1834, in-12, 104 pp.

331. 1834. J. B. St.racey.
Reminiscences of an excursion to Madrid, across the Pyrenees, in 18 34.
Ro:,al Ltamingto11 Pri11titlg Offim, Ed'IJ)llrd Fodt11, 1847, in-8, 36 pp.

Jaca -

Ayerbe -

Zaragoza -

Epila - Cab.tayud -

Villanueva -

Alcal:i de Henares

-Madrid.

m. 1834. Louis Viardot. (18oo-1883).
Retour de Madrid à Paris, en 1834. Souvenirs du choléra. s. /. n. d. (Paris :
;,,,primipar Pion frères, 1849), in-12, 24 pp. Siflli: Louis Viardot.
Riimprimi da11s : Souvenirs de chasse, par Louis Viardot. Voir la bibliographie de cet ouvrage sous le n° 300.
pp• .p•so (de F) : Madrid; pp. 403-.140 (de F) : Retour de Madrid Il Paris en 1834.
- Madrid - Alcal:i de Henares - Guadalajara - Ariza - ù.ragoza-Ayerbc - Jaca.

Cet ouvrage, tiré à quarante exempl:tires, parait avoir été rédigé par Achille-Armand
Lheureux.
Figueras - Gcrona - Canet - Matar6 - Barcelona - Tarragona - Vinarœ Benicarl6 - Alcal:I de Chisbert - Oropesa - Castell6n de la Plana - Valencia Qiiintanar de la Orden - Ocaiia - Aranjuez - Madrid - Aranjuez - Manzanares la Carolina - Andûjar - C6rJoba - · l!.:ija - Carmona - Sc"illa - S3n[ucar de Barrameda - Puerto de Sanu Marui - Cadiz - Malaga - Almeria - Alicante: - SantaPola -

333. 1834. P.-C. Briand.
Les petits voyageurs en Espagne et en Portugal, ou Description pittoresque
de cette célèbre péninsule,..... ornée d'une carte géographique et de
IS vignettes; Par P.-C. Briand ... Paris: Pierre Ma1111ms, 1835, in-12, 36o pp.
Voyage factice. Ensemble de la Péninsule.

Salau.

334. 1830-1835. J. August.in Chaho (1811-1858).
A. - Voyage en Navarre pendant l'insurrection des Basques (1830-1835);

329. 1834. James Edward Alexander (1803-1885).

parJ.

Sketches in Portugal, during the civil war of 1834. With observations on
the present state and future prospects of Portugal. By J. E. Alexander. lo11don :
]amts Cochrane, 1835, in-8, xv1-p.8 pp.
Vigo - Lisboa - Akantara - Sa.:.avem - Canno - Valle de Santarem ter - Algarve - Lisboa - Cintra - Mafr~ - Cas.:ae11 - Porto.

Augustin Chaho, .... Avec portraits et costumes. Paris: Arthus Bertrand,
1836, in-8, vm-456-11 pp.
B. - Voyage en Navarre pendant l'insurrection des Basques (1830-1835);
par J. Augustin Chaho. 2• édition. Bayomll: P. Ltspis, 1865, in-8, vm-447 pp.

Almos•
TRADUCTION ALLE.,tANDE :

C. - A. Chaho. Rcisc in Na\1arra wâhrend des Aufsta.ndcs der Baskcn.
Deutsch von Alvcnslebcn. Gri11111ra, 1836, pet. in-8, portr.
Pum,1os -

NAVARRA.

330. 1834. A. LeBBon.
A. Lesson. Journal du brick Le Hussard Station en Espagne. 1834. La
Corogne, Santona, Le Passage, Saint-Sébastien.
Manuscrit ùu xrx• siècle, 277 pp.,
Mcr, n• -41 .)

220

X 170 mm. (Biblioth~que de Rochefort-sur-

335. 1835. Harry David Inglis (1795-1835).
A summer in Spain; being the narrative of a Tour, made in the summcr of
1835. londort: Smitl,, Eldtr ,md Co., 1836, in-8.
&amp;rcelona - Valencia - MAdriJ - Zaragoza- Jaca - San Sebastian.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGE.'&gt;

203

R. FOUU:HF.-DELBOSC

202

336. 1835. Anonyme.
Madrid in 1835 : skctches of the metropolis of Spain and its inhabitants,
and of society and manners in the Peninsula. By a residtnt officer. Lo11do11 :
SaimJtrs a,ul Otu.y, 1836, 2 vol. gr. in-8, xv1-398 et vu-.po pp.

337. 1835. Henri Cornille.
Souvenirs d'Espagne, par Henri Cornille ... Paris : Arthus &amp;rtranJ, 1836,
2 vol. in-8, xu-359 et 354 pp., grav.
Tome I : lrûn - Hernani - Tolos:i - Yilbfranca - Vergara - Mondr,aon Bilbao - Vitoria - Pamploaa - Tudda - Zaragoza - Calatayud - Guad;lajara Alcalà de Henan.-s - Madrid.
Tome li : Madrid - cl Escorial - Aranjuez - Albiccte - Valencia - ~1un-iedro Castcll6n lie la Plana - T,rragona - Barcelona - Mo11tserrat.

338. 1835 (?). Maria Witson.
Spain and Barbary. Letters to a younger sister, during a visit to Gibraltar
~diz, Sevillc, Tangier, &amp;c. &amp;c. Lo11do11 : Jolm Hatchard a11d so11, 1837, pet'.
m-8, . x1-196 pp.
pp. 24-1.µ : Gibultar - Tarif• - Chidana - Cadiz - PucrlO de S1 ou. ~faria Scvilla - Jerez - Puerto de Sant.a ~bria - Càdiz.

34t. 183s-1836. Anonyme.
Pasco por Europa y América en 1835 y 1836, por un joven habanero.
J,latlrid, 1838, pet. in-8.

342. 1835-1836. Thomas Roscoe (1791-1852).
A. - Fro11tispiu gravé: Jennings' Landscape Annua\ or Tourist in Spain
for 1836. AndJ.lusia. Tilrt imprimi : The tourist in Spain. Andalusia. By
Thom::15 Roscoe. lllustrated from drawings by David Roberts. Lomlo1i
Robtrt Je1111i11gs a11d Co., 18361 in-8, xu-28o pp.
C6rdoba - Sevilla - Carmona - Jerez - C.-\diz - Gibralt.ir - Miloga.

B. - Fro,itispic..: gravé: Jennings' Landsc.ipe Annual or Tourist in Spain
for 1837. Biscay and 1he Castile's (sic} Titre i111pri111l: The tourist in Spain,
By Thoma Roscoc. Biscay and the Castiles. ll\ustratcd from drawings by
David Roberts. Londo11 : Robert Jem1it1/fS atul Co., 1837, in-8, v1-294 PP·
Fuenterubia - Iron - Hernani - Tolosa- Vitoria - la Puebla - Miranda de Ebro
- Paocorbo - Brivies,a -Burgos -Torquemada - Dueiias - Vall~dolid - Olmedo
- Segovia - San Ildefonso - cl Es.:ori:1I - )iadrid - Toledo.

C. - Frontispice grai•I: Jenniogs' I..andscape Annual for 1838. Spain and
Morocco. Titi•; imprimi : The tourist in Spain and Moroc,o, By Thomas
Roscoe. 111ustrated Crom drawings t,y David Roberts. London : Rolvrt J, •mi11gs

and Co., MDCCCX,XXVllI, in-8, x-292 PP·
Toledo - ~ladrid - San Ildefonso - Segovia - Salamanca - Alba de Tormes Plascncia - Santiago de Composteb. - ~rigo:za - Valencia - Sevilla - Gibraltar.

339. 1835 (?). Alexander Slidell Mackenzie (1803-1848).
Spain revisited. By the author of " A year in Spain ". ln two volumes.
Lo11do11 : Richard Bmtfry, 1836, 2 vol. in-8, xrv-331 et x-344 pp.
Tome I : Ust1rroz - El\·ctea - &amp;st:ln- Pamplona - Caparroso - Valticrra -Tudcla
- Mallén - Alag6n - Zarngoza - Madrid.
Tome II : Alcali de HcruittS - Madrid - Salamanca -Tordesillas - \'alladolid Burgos - Vitoria - GutPûzcoA - Villafranca - Oyar1.un - lrun.

Dan.s la même colltctioii que lu trois vol11111es précéduits se trom•e :
D. - FrontispiCë gravé : Ji:nning's Landscape Annual for 1835, or Tourist
in Spain, Commencing wilh Gra0.1da. Tün impri111I : The Lourist in Spain.
Granada. Br Thomas Roscoc. Il\ustrated from drawings by David Roberts.
Lo11do11: R~rt Jm11i11gs a11J Co., 1835, in-8, xv-288 PP·
Cet ouvrage ,onticnt, sous une forme parfois romanesque, le récit de la conquête de
Grenade.

340. 1835-1836. G. von Rosen.
Bildcr aus Spanien und der Fremdenlegion von G. von Rosen. Kitl :
Cbr. Hiïmow, 1843-1841, 2 \'Ol. in-8, 295 et v1-330 pp.
Tome l: Tarragona - Lérida - 8"1aguer - Agramont - Saoahuja - Barbastro Hui,sca - Jaca - Sadaba - Logrono - Miranda de Ebro - Vitoria.
Tome ll ; P1tOVP.'&lt; □As v.-scoNGAOAS.

(de D) :
E. - Fro111ispiu gravé : L'Espagne. Royaume de Grenade &amp;c. Titre
irnprimi: L'Espagne. Royaume de Grenade, par Thomas Roscoe, orné de 31
vignettes sur bois et sur acier. Paris: Lo1ûs Ja111I, 1835, in-8, 238 PP·
TRADUCTION FRANÇAISE

S11r le wlut11t dt la mim.e collectio11 The tourist in Portugal, By W. H. Harrison, voir /e11° 3s2,

�R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOY AGES

343. 1835-1836. Édouard Magnien.

347. 1836. Pedro José Pidal, marqués de Pidal.

A. - Excursions en Espagne, ou Chroniques provinciales de la Péninsule,
par Édouard Magnien; illustrées par David Roberts, de Londres. Première
excursion. Andalousie. Paris : R. Lebrasseur, 1836, in-8, xn-r6o pp.
C6rdoba - Carmona -

B. -

Sevilla -

Jerez -

Cadiz -

Tarifa - Gibraltar - Malaga.

id ... id ... Deuxième excursion. La Biscaye et les Castilles. Paris ;

R. Lebrasseur, 1837, in-8, rv-168 pp.
Fuenterrabia - San Sebastian - Durango - Oiiate - lrun - Tolosa - Hernani
- Vitoria -Miranda de Ebro - Pancorbo - Briviesca - Burgos - Valladolid Simancas - Segovia - San Ildefonso - el Escorial - Madrid - Toledo.

C. - id ... id ... Troisième excursion. Le royaume de Grenade. Paris ;
R. Lebrasse111·, 1838, in-8, 1v-151 pp.
Granada -

Luque -

205

Loja - Alcala la Real -

Ronda -

Gaucfn.

Les gravures des trois volumes sont celles des ouvrages de Thomas Roscoe (n° 342).
Le texte laisse voir clairement que ce voyage a été écrit d'apres les livres de divers
auteurs, notanuneut de ceux de Thomas Roscoe, dont il n'est, en plusieurs endroits, que
la simple traduction. Ces trois volumes contietrnent également quelques-uns des Contes
de !'Alhambra de Washington Irving.

Viaje por Galicia en 1836.
Se trouve aux pp. 275-290 du tome II de : Estudios literarios de D. Pedro José
Pida!, primer marqués de Pidal. Madrid : Imprenta y fundicüm de M. Tello,
1890, in-16, 437 pp.(Coleccûfade escrilores castellanos, tome 83.)
la Coruna - Betanzos - Lugo.

348. 1836-1837. Anonyme.
Tirocinium eines deutschen Officiers in Spanien. Herausgegeben von Gustav
Hôfken. Stuttgart : Karl Gopel, 1841, 4 vol. in-8, x1v-302, 1v-394, rv-348 et
1v-382 pp.
Tome I : Pamplona.
Tome II : NAVARRA - Tafalla - Caparroso - Tudela - Zaragoza - Monreal Guadalajara - Madrid.
Tome III : Madrid.
Tome IV : Aranjuez - Tembleque - Puerto Lapicbe - Manzanare~ - la C~r?lina
- Andujar - Pedro Abad - C6rdoba - Ècija - Carmona - Sev1lla - Cadtz Lisboa.

344. 1836. Anonyme.
A summer in Andalucia. London: RicbardBentley, 1839, 2 vol. in-8, xrr-405
et vm-444 pp.
Tome I : Porto - Lisboa - Cintra - Câdiz - Chiclana - Puerto de Santa Maria
- Jerez - San1ucar de Barrameda - Sevilla - Alcal:i de Guadaira - Carmona _ la
Carlota - C6rboba - Baena - Alcala la Real - Gr;tnada.
-

Tome II: Granada - Alhama - Vélez-M:ilaga - Malaga Benadalid - Gaucin - San Roque - Gibraltar - Cadiz.

Casarabonela -

Ronda

Mein Aufenthalt in Spanien wâhrend des Jahres 1836 ... von A. v. Laurens ...
Berlin : Carl Heyma,m, 1839, in-8, xrr-225 pp.
Hernani -

A. - Lettres sur l'Espagne, par Adolphe Guéroult. Paris, 1838, in-8.
B. - id ... id ... Bruxelles, 1840, in-8, 228 pp.
Zaragoza -

Madrid - Valencia -

Câdiz -

Madrid.

La plupart de ces lettres avaient paru précédemment dans le Jo1trnal des Debats.

350. 1836-1837(??). Frederic W. Vaux.

345. 1836. August von Laurens.

San SebastiJ.n -

349. 1836-1837. Adolphe Guéroult (1810-1872).

Tolosa.

Rambles in the Pyrenees; and a visit to San Sebastian. By Frederic W. ~aux,
Esq. London : Lo11gman, Orme, Brcnu11, Green, a,ul Lo11gmans, 1838, m-8,
218 pp.
pp. 168-218 : Fuenterrabia - lrun -

San Sebastian.

346. 1836. Gustav von Heeringen.
Meine Reise nach Portugal im Frühjahre r836. von Gustav v. Heeringen.
Leipzig : F. A. Brockhaus, 1838, 2 vol. in-8, xv1-378 et 327 pp.
Tomel : Lisboa.

= Tome II : Cintra -

Mafra -

Belem.

35i. 1836-1837 (i'?). Thomas Farr.
A Traveller's rambling reminiscences of the Spanish war; with a refutation
of the charges of cruelty brought against General Evans and the British Legion,
and a defence of British Policy. Dediqted to the Members of both Houses of

�206

207

R. FOULCHÉ-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Parliament. By Th. Farr. London : ]. Ridgway &amp; sons, 1838, in-8, x1-335 pp.

F. _ George Sand. Un hiver à Majorque. Préface et notices nouvelles.
Nouvelle édition. Paris: Livy frères, 1868, in-4.

San Sebastian -

friln -

Bilbao -

Portugalete.

Barcelona - MA.LL0RCA.

352. 1837.~W. H. Harrison.
Frontispice gravé : Jennings's Landscape Annual, or, Tourist in Portugal,
for 1839. Oporto, Batalha, &amp;c. Titre gravé : The tourist in Portugal, By
W. H. Harrison, ... Illustrated from paintings by James Holland. London:
Robert ]ennings, MDCCCXXXIX, in-8, xu-290 pp.
Porto -

Coimbra -

Coadeixa - Pombal - Leiria - Batalha - Porto de M6z.

353. 1837. Edmond Boissier.
Voyage botanique dans le Midi de l'Espagne pendant l' année 1837, par
Edmond Baissier ... Paris: Gide et Ci•, 1839-1845, 2 vol. gr. in-4, x-248 pp.181 planches et 757 pp.
Tome I, pp. 1-18o: Barceloaa - Tarragona - Valencia - lfach - Altea - Motril
- Almunecar - Nerja - Vélez-M:ilaga ~ Malaga - Alhaurin - SIERRA DE MlJAS
- Coin - Marbella - Estepona - SIERRA BERM:EJA - Estepona - Igualeja- Ronda
- Gaucin - San Roque - Gibraltar - Estepona - Monda - Alhaurin - Malaga Canillas de Aceituno - SI.ERRA. TEJEDA. - Alhama - Granada - Gi'lejar - StEKRA
NEVA.DA - Ar.PuJARllAS - Granada - Malaga - SIERRA DE ToLOJ - Cartama Malaga - Gibraltar - Cadiz - Sevilla - C6rdoba - Bailén - la Carolina - Manzanares -Puerto L:ipiche - Ocana - Madrid - Guadalajara - Zaragoza - Jaca.

354. 1837-1838. Amantine-Lucile-Aurore Dudevant, née Dupin, dite
George Sand (1804-1876) .
A. - George Sand. Un hiver au Midi de l'Europe: Majorque. dans la Revue
des Deux-Mondes des 25 janvie1·, 15 fivrier et If mars 184r. Paris, in-8).
B. - George Sand. Un hiver à Majorque. Paris : Souverain, 1842, 2 vol.
in-8.
C. - George Sand. Pauline. Les Majorcains. Paris : Perrotin, 1843, in-12,
356 pp. (Œuvres complètes de George Sand. Nouvelle édition. Tome XIV).
D. - George Sand. Le vôyage à Majorque. Paris : Blanchard, 1856, in-4,
grav.
E. - George Sand. Un hiver à Majorque. Spiridion. Nouvelle édition.
Paris : Lévy frères, 1867, in-12,

355. 1838 (?). Anonyme (?).
A. - Texte anglais.
B._ Fahrten und Wanderungen in Castilien, Asturien, Aragon, Navarra
Biscaya, Catalonien, Andalusien und andern spanischen Provinzen. Mit ste~er
Hinsicht auf geistige Bildung, Industrie, Bodenkultur, _Verwaltung und Justl~wesen so wie auf finanzielle und politische VerlYaltmsse. Nach dem En~hschen: nebst einem Anbange Altspanischer Historien von B.F. Guttenstem.
Heilbronn : Drechsler, 1842, in-8.

356. 1 838 (?). Rafael Diaz Arenas.
Viaje cu.rioso é instructivo de Manila a Cadiz, por China, Batav~a, el Brasil
y Portugal, con mu descripcion de los usos, costumbre~, comerc10, Y d_e _la~
cosas mas notables de dichos paises, por D. Rafael Diaz Arenas ... C~diz. ·
imprmta de D. Fer6s; Madrid : libreria de Sanchtz., 1840 (ou 1839), m-8,
rv-257 pp.

357. 1838 (?). Paul-Augustin Gauzence de Lastours (1801-1865).
Voyage de Barcelone à Gibraltar. Viage de_ Bar~elona _a Gi~raltar •
Se trouve aux pp. 209-224 de L'Espagne h1stonque, httéra1re et monum~ntale, par M. P. A. Gauzence de Lastours, illustrée de gravures sur acier.
Toulouse : Delsol, in-4, 388 pp. à 2 col.
Texte français et traduction espagnole en regard.
Cet ouvrage fu~ publié par livraisons sous une couverture portant le ti~re suiva.it:
L'Espagne historique, littéraire et mooumentale , illustrée de gravures sur acier, de ~ombreuses vignettes et culs-de-lampe: sur bois, Par une Société de Gens de Lettres et d Ar.tistes, .. . Touwuse : Delsol.
La publication fut annoncée par un Prospetfos specimcn de 4 pp. a_ z col. du même
format que l'ouvrage, rédigé comme lui en français et en espagnol, _et_ ~tgne P. Gauzence
pour la partie française et M. de C. pour la partie espagnole. Ces m1t1ales me semblrnt
désigo.er Manuel de Cuendias.
Ba rcelona - Gibraltar.

�208

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

359. 1835-1839. Charles Didier (1805-1864).

358. 1835-1839. George Henry Barrow (1803-1881).

A. -

The Bible în Spain; or, the journeys, adventures, and imprisonments of an Englîshman, in an attempt to circulate the Scriptures in the
Peninsula. By George Barrow. London, 1842.

B. - id ... id ... London: John Murray, 1843, 3 vol. in-12, XXlv-370,
398 et vm-391 pp.
C. - id ... id ... London : John Murray, 1843, in-8, x-328 pp.
D. - id ... id ... New York, 1851, in-8.

209

A. - L'Espagne~ 1835. Signé Charles Didier.
dans la Revue des Deux-Mondes ·d11s I 5 mars et 1er ;mn 1836 (4e série,
tome V, pp. 730-756, et tome VI, pp. 578-603). Paris, 1836, in-8.
Valencia - Toledo.

VIII•

E. - id ... id ... With a biograP.hical introduction. London, New York, and
Melbourne : Ward, Lock and Co., 1889, in-8, xx-394 pp.
•L'introduction est de G. T. Betta.ny.

F. - The Bible in Spain. The journeys, adventures, and imprisonments of
an Englishman. London, Edin/Jurgh, and New York : T. Nelson and sons, 1893,
in-8, XVI-5 55 pp.
G. - The Bible in Spain; or, the journeys, adventures, and imprisonments of an Englishtnan, in an attempt to circulate the Scriptures in the
Peninsula. By George Borrow. A new Edition, with notes and a glossary, by
Ulick Ralph Burke, M. A., Author of « A History of Spain», etc. In two
volumes. With map and engraviogs. London : John Mur:ray, 1896, 2 vol. in-8,
XVIll•I4·4II et vm-426 pp.

B. - Une année en Espagne, par Charles Didier. Paris: Dumont, 18,7,
vol. in-8.
C. - Une année en Espagne, par Charles Didier. Deuxième édition. Paris :
Dumont, 1840, 2 vol. in-8, 369 et 315 pp.

2

Bien que portant le même titre que B, cette deuxième édition doit en différer complètement, puisque les évenements qui y sont relatés s'étendent du 4 mars 1837 a la fin de
1839. En outre, il y a un fait assez curieux : le titre des deux tomes porte la date .r840,
mais, â la p. 309 du tome II, une note est datée de Novembre r84,; peut-être est-ce une
simple faute d'impression et faut-il lire Novembre J:840.
Tome l : Irun -

Azcoitia - Loyola - Tolosa - Solsona -' Tortosa - Chiva Aranda de Duero - Retue.rta - Estella - Bilbao.
Tome II : Andorra - Viella - Oliana - Estella.

Alcarria - Guadalajara -

D. - L'Alpuxarra. Signé Charles Didier.
dans la Revue des Deux-Mondes des rer Mût et zer septembre 1845 (Nouvelle
série, 14e année, tome XI, pp.487-518 et 812-841). Paris, 1845, in-8.
ALPUJARRAS -

SUlRRA NEVADA.

TRADUC"rION ALLEMANDE :

H. - FünfJahre in Spanien. Von George Borrow. (1835-1839). Abgeordneten der englischen Bibelgesellschaft. Nach der dritten Auflage aus dem
Englischen ûbersetzt. Breslau : Josef Max und Comp., 1844, 3 vol. in-8,
vm-362, 381 et 374 pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

La Bible en Espagne, par Georges Borrow; traduit de l'anglais sur la
troisième édition. Paris : Amyot, 1845, 2 vol. in-8, xxv-388 et 344 pp.
J. -

Tome I (de D : Lisboa - Cintra - Mafra - Au.MTEJO - Evora - Lisboa - Mon•
temor - Estremoz - Efvas - Badajoz - Mérida - Trujillo - Jaraicejo - Madrid Oidiz - Sevilla - Carmona - Cordoba- Madrid - Salamanca - Valladolid - Duefias - Palencia - Lelin - Astorga - Bembibre - Cacabe] los - Villafranca - Lugo
- la Corufi.a - Santiago d.e Compostela - Padron - Pontevedra - Vigo - Corcuviôn - Duyo - la Coruüa - el Ferrol - Rivadeo - Muros.
Tome II (de D : Oviedo - Sa11tander - Madrid -Toledo - Villaseca - Aranjuez
- Segovia - Sevilla - Fuente Higuera - Madrid - Sevilla - Bonaoza - Sanlûcar
de Barrameda - C:idiz - Gibraltar.

360. 1837-1839. Felix Lichnowski (1814-1848).
A. -Erinnerungen ausdenJahren 1837, 1838 and 1839. Frankfurt am Main :
Johann Da·vid Sauerlander, 1841, 2 vol. in-8, 4 ff. n. ch.-376 pp. et 396 pp.
La dédicace « Seiuer Koniglichen Hoheit dem Prinzen von Preussen " est signée Fürst
Felix Lich,wwsky (sic).
TRADUCTION FRANÇAISE :

B. - Souvenirs de la guerre civile en Espagne. (1837 à 1839). Par le général prinèe F. Lichnowsky. Paris : au dépôt, IJ, rue du Cimetière-Saint-Andre et
chez. J. Dumaine, 1844, 2 vol. in-8, 369 et 315 pp.
La préface est signée : Ida, comtesse de Bocarmé.

Tome I : lrûn - Amezagafia - Betelu - Oriamendi - Galdacano - Azcoitia Loyola - Tolosa - Huesca - Barbastro - Cinca - Guisoua - Solsona - Tortosa Cbiva - Cantavieja -Herrera - Villar de los Navarros - Alcarria - Guadalajara Retuerta - Azcoitia - Bilbao - Estella.

�BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

210

Tome

n

Montserrat -

C.1serras -

C.irdona -

AND0KRA - Viella - Esca16 -

2II

364. 1840. Joseph-Bonaventure Laurens (1801-1890).
Sou\'enirs d'un voyage d'art à l'ile de Majorque, ornés de cinquante-cinq
planches lithographiées par J. B. Laurens. Paris ; Art/ms Btrlrand, Giha11t frères,
(1840), in-4, m-140 pp., S5 grav. et 2 pages de musique.

Olima.

36i. 1839. Charles William Vane, marquess of Londonderry (1778-

Barcelona - Palma.

1854).
A steam voyage to Constantinople by the Rhine and the Danube, in 18401841, and to Portugal, Spain, etc ... in 1839. By C. W. Vane, marqucss of
Londonderry, G. C. B., etc ..... Lo11Jo11: Hm,·y Coll'llrn, 18-12, 2 vol. in-8,

xu-3 54 et 1x-3S4 pp.
Tome li, pp. 95-354 : Vigo - Lisbo• - Cintra - M2fra - ü.dix - S.:villA Jerc:
Gibraltar - Algecins
Gibraltar - M:llaga - Loja - GruuJa - Motril C:trtagena - &amp;rcdona.

=

=

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el Curioso parlante.
B. - iJ ... id ..• Nueva edicion, corregida y aumcotada. Matlrid : Ojiû11as
de la Ilustracio11 espa,iola y ammca11a, 1881, in-8, Y11-291 pp. (Tome I\' des
Obras Je D. Rilmà11 de Meso11uo Ro111a11os.)
pp.

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,.1.nl.'l' • .:• .:S~_eoes~and advt:ntures io Spain from 1835 to 1840 by Poco Mas (Little
• :-;.•:~i\fore). In two volumes. Londo11 : Richard Bmllty, 1845, 2 vol. io-8, xm-390
et IX-391 pp.
Tome I : Aspe - Urdœ - Zaragoza - Tudel2 - PamplOllll - Lcrin - San
Sebastian - Burgos - Madrid - Bilbao - la 11,fina - Cifuentcs - Vi113franca.
Tome li : lùmales - Valle Je Los.1 - Anurrio - Vitoria - Urquiola - Oi1ate To\oS;l - Baxt:ln - Logrono - Morello - Akaùix - Caspe - Lérida - lgualada el Bruch - Montserrat - Manresa - Berga - Barcelon2.

363. 1838-1840. Charles Dembowski.
Deux ans en Esp:igne et en Portugal pendant la guerre civile. 1838-1840.

Par le baron Charles Dembowski. Paris : Charles GosselÎII, 18.p, in-8, 375 pp.
Canfranc - Bernnens - Ay.:rbc - Zaragoza - Ariza - Guadabjara - M.tdriJ To\eilo - • !lldrid - Aranjuez - el Es.:orial - Madrid - Segovia - Ill Granja Madrid - Ocaiia - Temblequc - Madrigalejos - Puerto Upicbe - Manxan.ires Sant3 Cruz - Ill C:trolina - Bailén - • ndujar - Casablanca - Côrdoba - J;c.ija Sevilla - C:IJiz - isla de Le6n - Lisboa - Porto - Gibraltar - Milaga - Gm1&amp;d,t
- MAiaga - C:trtagcna - Alic.ant.: - Valencia - Jativa - Taingona - Barcclona
- Pallllll - HcrtWli - Bilbao - Salvatierra - Erice - Pamplona.

11-21

(de B) : MaJrid - Au.nda de Duero - Burgos - lrùn.

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~A.GUI~
MlnJctc,o.

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Théophile Gautier. dans la Revue des Deux-Mondes du 1f juilùt 1842 (4c s~ie,
tome X.'\..'\.I, pp. 251-293). Paris, 1842, in-8.
Malaga. Le cirque et le théâtre . (Lt tilrt courant porte Le cirque et le théitre.)
Sig11t Théophile Gautier. da11s la Revue des Deux-Mondcs du 15 aotll 1S42
(4• s.!rie, tome XXXI, pp. 596-623). Paris, 1842, io-8.
Andalousie. Cordoue - Séville. (Le titre courant porte Cordoue et Séville.)
Sig"! Théophile Gautier. dans la Revue des Deux-Mondes du 1« no111:mbrt
1842 (4• série, tome XXXll, pp. 353-389). Paris, 18.µ, io-8.
El barco de vapor. Sig,ri Théophile Gautier. dans la Revue des DeuxMond~ d,, 1er ja1wi,.,. 1843. (,Touvelll! série, 13• année, pp. -13-71.) Paris,
1843, m-8.
B. - Tra (sic) los montes, par Théophile Gautier. Paris : Victor Magm,
1843, 2 vol. in-8, 314 et 376 pp.
C. - Voyage en Espagne, par Théophile Gautier. Nouvelle édition revue
et corrigée. Paris ; Charpt11tier, 1845, in-18, 407 pp.
D. - iJ ... id ... Paris: CIJJrpmlîtr, 1856, in-18.
E. - id ... id ... Paris: Charpentier, 1858, in-18.
F. - id ... id ... Paris: Charprotier, 1859, in-18.
G. - id ... id ... Paris: Cbarpt.ritier, 1862, in-18.

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R. FOULCHE-DELBOSC

id ... id ... Paris : Charpentier, 1865, in-18.
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grav. de Rouargue frères.

BIBLlOGRAPHIE DES VOYAGES

213

nares - Valdepenas - Santa Cruz - Santa Elena - la Caroliaa - Bailén - Andirjar
- C6rdoba - Êcija - Carmona - Sevilla - Sanlucar de Barrameda Oidlz Gibraltar= Ma!ag-a - Granada - Loja - Malaga - Alrneria - Cartagena - Murcia
- Orihue!a- Elche - Valencia - Tarragoua - Barcelona.

Les gravures sont les mêmes que celles du voyage de Bégin (n° 447).

L. -

id ... id ... Paris : Charpentier, 1875, in-18.

TRADUCTION ALLEMANDE :

M. - dans les numéros d'ao1lt 1842 el de 1843 de Europa, Chronik der
gebildeten Welt, von August Lewald. Karlsruhe u11d Baden, in-8.
TRADUCTION ANGLAISE :

N. - Wanderings in Spain. By Théophile Gautier. With numerousengravings. London : Ingram, Cooke and Co., 1853, in-8, 308 pp.
Irim - Astigarraga - Vergara - Vitoria - Pancorbo - Burgos - Valladolid Madrid - el Escorial - Toledo - Aranjuez - Ocaàa - Tembleque - Manzanares
- la Carolina - Baileu - Jaén - Granada - Alhama - Mâlaga - Écija - C6rdoba
- Sevilla - Câdiz - Jerez - Gibraltar - Cartagena - Valencia - Barcelona.

367. 1840(?). Anonyme.
Viaje a Galicia, verificado recientemente por dos amigos. Madrid : imprenta
de M. de Burgos, libreria de Sanchez., 1842, in-8.

368. 1840 (?). Anonyme.
Coup d'œil sur les Asturies. Notes extraites d'un voyage en Espagne. Par
A. H ...... i. Paris: imprimerie de Madame de Lacombe, 1843, in-8, 55 pp.
Le6n - Campomanes - Mieres - Oviedo - Gij6n - Villa Alegre - Avilés Sama - Oviedo - la Pola - Norefta - Vift6n - Villaviciosa - Infiesto - Cangas
de Onis - Covadonga - Villanueva - Ribadesella - Calunga - Villaviciosa - Val
de Dios.

369. 1840-1841. Anonyme.
Spain, Tangier, etc., visited in 1840 and 1841. By X. Y. Z. London: Samuel
Clarke, 1845, in-8, xr-396 pp.
ViUareal - Ascarza - Vitoria - Pancorbo - Burgos - Madrid - Aranjuez - el
Escorial - Toledo - Aranjuez - Ocana - Madrigalejos - Puerto Lâpiche - Manza·

370. 1840-1841. Elizabeth Mary Grosvenor, plus tard marquise of
Westminster (1797-1891).
Narrative of a yacht voyage in the Mediterraneau during the years 1840-41.
By Lady E. M. Grc.isvenor. With 26 plates. London: Job11 Murray, 1842, 2 vol.
in-8, 1x-363 et vm-378 pp.
Tome I, pp. r-192 : Belem - Lisboa - Ciutra - Cadiz - Sevilla - Alcalà de Guadaira - Cadiz - Gibraltar - Mâlaga - Granada - Almeria - Cartagena - Bareeloua
-Palma.

371. 184r. C. O. L. von Arnim.
Flüchtige .Bemerkuugen eiues Flüchtig-Reisenden. Herausgegeben von
C. O. L. von Arnim. Zweiter Theil. Berlin : Alexander D1mcker, 1841. Le
volume a un second titre : Reise nach Paris, Granada, Sevilla und Madrid zu
Anfange des J,ihres 1841, von C. O. L. von Arnim. Mit Titelbild. Btrlin:
Alexander Dimcker, 1841, in-12, xm-466 pp.
la Junquera - Figueras
Almeria - Mâlaga - Santa
Êcija - Andujar - Bailen
Escorial - Somosierra Tolosa - Astigarraga.

- Barcelona - Valencia - Alicante - Cartagena Fe - Granada - Gibraltar - G.idiz - Sevilla- C6rdoba
- la Carolina - Valdepefias - Madrid - Aranjuez - el
Buitrago - Burgos - Vitoria - Salinas - Vergara -

372. 1841. Modesto Lafuente.
A. - Viajes de Fray Gerundio por Francia, Bélgica, Holanda y orillas del
Rhin. Mad1·id: Est. tip. calle del Sordo, mhn. 1 r, 1842, 2 vol. in-8.
B. - id ... id .. . Madrid: Mellado, 1843, 2 vol. in-8.
C. - id ... id ... Madrid: Mellado, 1844, 2 vol. in-8, vignettes et 49 grav.
sur cuivre.
D. -id_ .. id ... Paris: Garnier bermanos, 1861, in-8, v1-535 pp.
pp.

I-~I

(de D) : Buitrago - Somosierra -

Burgos -

Pancorbo -

Vitoria -· Irun.

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Ladébat par son ami Henri-Wentz: Barcelona - Valencia - Mnrviedro - AlicanteCartagena - Malaga - Granada - Malaga - Gibraltar - C:idiz - Sevilla - Car•
mona - C6rdoba - Ocaôa - Aranjuez - Madrid - Toledo - d Escorial - Burgos
- Vitoria.

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Lichnowski. Zweite Ausgabe. Mainz : Victo,· von Zabern, 1848.
Vigo - Miudcllo - Lisboa - Cintra - Quelnz - Alcantara - Belem - Ajuda Palmella - Setubal - Mafra - Figueira - Coimbra - Porto - Braa-a - Guimarlies Bussaco - Pombal - Leiria - Batalha - Alcobaça - Lisboa.
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Berlin : Bucbhandlung des Berliner Lesekabinets, 1842, pet. in-8, xrv-297 pp.

Un tour en Portugal, il y a trentt: ans, par M. JiL Jouan ... s.
ou 1873), in-8, 28 pp.

z.

n. d. ( 18 72

Sans titre ni faux-titre; semble extrait d'une revue.
Lis~a - Vi~a Frauca - Alcobaça - Aljubarrota - Batalha - Leiria - Pombal _
Coudeixa - Co1mbra - Anciao - Thomar - Abrantes - Santarem - Lisboa.

Malaga.

375. 1841-1842. Anonyme.
Reise eines Norddeutschen durch die Hochpyrenaen in den Jahren 1841 und
1842. Vou W. v. R. Leipzig und Paris : Brockhaus 1md Avenarius, 1843, 2 vol.
in-8, x-322 et v1-252 pp.
Tome li : Panticosa - VALLE

DE

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Lisbonne et le Portugal par I. Pourcet de Fondeyre. Paris : Hippolyte
Souvemin, 1846, in-8, xv1_304 pp.
La. co11verlure a pour titre .· L1"sbon ne, S ouvemrs
· d' un voyageur, par I. Pourcet de
Fondeyre.

ARÂ.N,

Lisboa - Porto.

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Letzte Reisebriefe von Alfred von Bergh über Portugal und Spanien. s. l.
n. d. (imprimé à Berlin par R. von Decker), in-8, rv-408 pp.
Ba.rcelona - Valencia - J:itiva - Alcoy - Alicante - Elche - Orihuela
Murcia - Cartagena - Almeria - Malaga - Granada - Alhama - Malaga
Cburiana - Gibraltar - Lisboa - Cintra - Mafra - Cidiz - Sevilla - C6rdoba
Aranjuez - Madrid - Toledo - el Escorial - Burgos - Vitoria - Mondrag6n

-

Vcrgara - Tolosa.

38t. 1842. Jean-Baptiste-Marie-Augustin Challamel (1818-18 94).
Un été en Espagne, par Augustin Challamel, avec vignettes. Paris: Chal/amel
1843, 111-12, 212 pp.
'
B lnin - Hernani - Tolosa - Vitoria - Miranda de Ebro - Pancorbo - Briviesca urgos - Lerma - Aranda de Duero - Somosierra - Buitrago - el Escorial - Madrid
-__ Toledo - . A ran1u~
·
- O cana
• - T em bleque - Madnde1os
· · - Santa Cruz de Mndela
la . Carohna - Bailén - Jaén - Mengibar - Alcalâ la Real - C6rdoba - Granada
- Se-v11la - Madrid.

377. 1842. Clifton Paris.
Letters from the Pyrenees during three months pedestrian wanderings
amidst the wildest scenes of the French and Spanish mount~ins in the summer
of 1842. By Clifton Paris. B. A. London: Murrny, 1843, in-8 .

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Yll•,428 pp., gr.l\',
Tome I, pp. 215•416 : B:ucdona-: Valencia - Alicante-Cirtagcni - V~lez-Mfüga

A. - Wspomnienia z Podr6i:y przez Dr• T. Tripplina.
B. - id ... id ... Wydaniedrugie, poprawne. Petersburg: Naklada11 B.M. Wolffa,

- Mâlaga - Loja - Granada.
Tome II : Gr:mada. - Mâlaga - Gibrnlur -

Cadiz -

Se,•illa -

Cadiz -

Gibraltu.

4 vol. in-8.
Tome III (n-J81 pp.), pp. 1-175 : Porto - lklem - Cintra - :,,1afra - Torres
Colharc, - 'r..eiria - Coimbra - Figueira - Bussaco - Covellinhas Porto; =pp. 179-J81: Ayamonte - Villa Re:il de Slnto Antonio - Lagos-Albufera
- Villa Nova de Portimfo - Cadiz - isla de Lcôn - Jerez - Puerto de Santa )farfa
-Sala=nca- Scvilla - Cordob• - Êcija.
Tome IV (~6-1 pp.) : .-\kali la Real - Gr:1n2da - Malaga - Almeria - Carugena
- Alic;:intc - V2lcncia - Murviedro.

Vedras -

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ldm - Uern:uii - Tolos.1- Vcrgara - Vitoria - Mimuda de Ebro - PancorboBrivicsca - Burgos - Buitrago - Madrid - Aranjuez - Ocana - Valencia - MurvieJro - 'farragona - Molins de Rey - B:lrcelon.t - Gerona - Figueras.

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G. - id ... id .•. 7• édition. Tours: Mame, 1861, in-12.
H. - id ... id ... 8• édition. Tours: Mame, 1863, in-12.
J. - id ... id ... 9" édition. Tours : Ma,m, 1868, in-12.
Lt faux-titre de la s• édition porte : Bib/iotl,;q,u dt la jeunmr cbrttienut, approui•ù par
Mgr. fartbn&gt;tq~ th Torm. Cet ouvrage est un voyage supposé.
Figueras - Castell6 - Gerona
Rey- Montserrat - Zaragoza - Badajo&lt; - Jerez - Ca,.iiz Gran•da - Murcia - Alicante nunc;., - Orense -

- Mam6 - Barcelona - Cardona :-- Molins _de
Madrid - Toledo - Cbrdoba - Sevilla -. Mt\nda
Algcc.iras - Gibral~r - Antequera - )blaga Valencia - Valladolid - Burgos - A,·il:i. - Sala-

Smtiai;o de Compostela - b Coruiia.

385. 1842 (?). John A, Allan.
John A. Allan. Pictorial wur in tbe Mediterranean : Malta, ... Ital?'• Spain.
Witb 70 wood-cuts m the text and 40 lithogr. plates Ltmdon, 1843, m-fol.

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A.
B.
C.
D.
E.
F.

-

\'iagens na minha terra, pelo visconde de Almeida-Garrett.
id ... id . Segunda ediçâo.
id ... id .. Terceira ediçio.
id ... id ... Quarta ediçio.
id ... id ... Quinta cdiçào. Lisboa, 1870, 2 vol. pet. in-8.
id ... id ... Sexta cdiçio. Lisboa : Imprema Naâo11al, 1883, 2 vol.
pet. in-8, x-293 et 253 pp. (Tomes VIII et IX des Obras dl! visco11de tÙ

Almeida Garrett).
Tome 1 : Lisboa - Villa Noya eu Raiuba Tome Il : Sanurcm - Cartaxo - Lisboa.

Azambuja -

Cirtno -

S:rntarem.

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volumes. Lo11dl!11: T. C. Newby, 1844, 2 vol. in-8, 3 J7 et Fl pp.
Tome I : la Junqucra -

- M.ilaga - Ôlrtama Sevilla.

Figuera~ - Bar,elona - Valencia - Alicante - C.1rtagena
\'élc2-Milag1 - Gr.macla - Loja - Gibra.ltar - C.idi.z -

Tome Il : Cordoba - AuJûjar - Bailén - Madrid - Lerma - Burgos - Vitoria - San Seb:,sti.ln.

·
Buitrago -

Arand:t Je Ducro

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Gibraltar -

-

Inin - Tolosa - Vergara - Salinas - Vitoria Toledo - Bailén - Granada - A!calà la Real -

Burgos - Madrid - el Escorial
C6rdoba - Sevilla - Cadiz -

Lisboa.
Malaga -

Almeria -

Alicante -

Valencia -

Bar-

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Spain and the Spaniards, in 1843. By Captain S.E. Widdrington, R. N .....
Lo11do11: T. a11d W. Boone, 1844, 2 vol. in-8, 1x-436 et VII-398 pp.
Tome I : Miranda de Ebro - Burgos - Buitrago - Madrid - Talavera de la Reina
- Almaraz - Jaraicejo - Trujillo - Logrosan - Guadalupe - Ta!arrubias - Alma·
dén - Hinojosa - Belmez - Penaroya - Fuente Ovejuna - Pedroso - Villanueva
del Rio - Sevilla - Utrera - Zabara - Ronda - Puerto Robledo - Marbella Benalmadera - Malaga - Vélez-Malaga - Alharna - Granada.
Tome Il : Madrid - Valladolid - Medina de Rioseco - Mayorga - Ceiuos Mansilla - Le611 - Bernesga - Oviedo - A,·ilés - Luarca - Navia - Rivadeo Mondoiiedo - Villalba - Betanzos - la Corufia - Santiago de Compostela - Pontevedra- Vigo.

Tome II, p. r-94 : San Sebasti:in - Hernani Fnenterrabia -

Tolosa -

Azpeitia -

Pamplona -

Roncesvalles.

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Apuntes de viaje por Espaiia de I. L. I. en 1844. Coruiia : Domingo Puga,
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Tome Il, pp.

161-200 :

Barcelona - P!RINE0S 2

PROvrncIAs VASC0NGADA.s.

vol.

397 . 1844. William Makepeace Thackeray (1811-1863).

Viella, etc ...

392. 1843 (?). Anonyme.
Viage pintoresco por las provincias vascongadas. Obra destinada à dar à
conocer su historia y sus principales vistas, monumentos y antigüedades, etc ...
en laminas litografiadas copiadas al daguerre6tipo y del natural por J. E. D. y
ac?mpafi.adasde texto ... BilbM: imp. y lib. de N. Delmas; Madrid : lib. de la
v. de Jordan, 1844 (ou 1846).

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A. - Mes vacances en Espagne, par E. Quinet. Paris : Camon et Qe, 1846,
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Athens, Constantinople, and Jerusalem : performed in the steamers of the
Peninsular and Oriental Company. By Mr M. A. Titmarsh (W. M. Thackeray).
London: Chapman and Hall, 1846, in-12, xiv-301 pp., grav., frontispice en
couleurs.
B. - Notes of a journey from Cornhill to Grand-Cairo. By Mr M.A. Titmarsh (W. M. Thackeray). Lo11do11, Glasgow and New York: George Routledge,
1888, in-16, x1v-315 pp.
C. - id ... id ... dal!S The Works of William Makepeace Thackeray. Lorulo1i:
Smith, Eider and Co., 1869-1886, 24 vol. in-8.
D. - id .. id ... Lo11do11 : Smith, Eider aud Co., 1878-1886, 26 vol. in-4.
E. - id ... id ... London : Smitb, Eider and Co., 1887-1893, 27 vol. in-16.
Vigo - Lisboa -

Cadiz - Gibraltar.

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398. 1844 (?). Nathaniel Armstrong Wells.
The picturesque antiquities of Spain; described in a series of letters, with
illustrations . , . By Nathaniel Armstrong Wells. London: Richard Bentley, 1846,
in-8, x-437 pp.
Burgos - Madrid-Toledo-Almonac.id - Guadamur - Montalban - Escalona Torrijos - Valladolid- Zaragoza= Gibraltar - C:idiz - Sevilla.

399. 1842-1845. Athanase Raczynski (1788-1856).

Les arts en Portugal. Lettres adressées à la Société artistique et scientifique
de Berlin, et accompagnées de documens, par le comte A. Raczynski. Pads :
Jules Renouard et Ci•, 1846, in-8, 548 pp.
Lisboa Condeixa Vallada Alicante -

Vizeu - Evora - Caldas - Alcobaça - Batalha - Leiria - Pombal Coimbra - Montem6r - Figueira - Buarcos - Lisboa - Villa Nova Santarem - Gollegâ - Thamar = Sevilla - Barcelona - Valencia Cartagena - Aime ria - Mahga - Sevilla - Cadiz - Lisboa.

400. 1843-184s. William Henry Giles Kingston (1814- 188_0).

A. - Lusitanian sketches of the pen and pencil. By William H. G.
Kingston, Esq., ... Londqn: John W. Parker, 1845, 2 vol. in-8, xr-352 et vm364 pp., grav.

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Ausfluu von Lissabon nach Andalusien und in den Nordet:1 von Marokko
im Frühjahr 1845, vom Prinzen Wilhelm zu Lowenstein. Mit einer Ansicbt
von Sevilla. Dresden und Leipzig : Arnoldische Buchhandlung, 1846, in-8, vr274 pp.
Lisboa.- Caaiz- Puerto d~ Santa Maria.- Jetez - Sanlucar de Barrameda - Pueno
Real - Cbiclana - Tarifa - Gibraltar - Cadiz - Sevilla - Lisboa..

404. 1845. Vasili Pétrovitch Botkin.
IlecbMa o6'b Ucnauiu, B. II.
Madrid -

C6rdoba -

Sevilla -

ooTIŒHA,

Cadiz -

C. flem.ep6ypz1,, 185'7J in-8, rv-448 PP·
Gibrnltar -

Màlaga -

Granada.

TRADUCTION ALLEMANDE' :

B. - Portugiesische Land- und Sittenbilder. Nach William IGngston's
Lusitanian sketches, von M. B. Lindau. Dresdm und Leipz.ig : Arnoldische
Bucbhandlun[[, 1846, 2 vol. in-8.
Toma I : Vigo - Porto - Guimaràes - Bmga - Porto - Vigo - Tuy.
Torno II: Sa.rdào - Bussaco - Coimbra - Sao Rornâo - Vizeu - Laniego Almeida - Fuentes de 06oro - Ciudad Rodrigo - Salarnanca - Lagoaça - Porto.

40i. 1843-1845. Francis Schrœder.
Shores of the Mediterranean; with sketches of travel. By Francis Schrœder.
With engràvings. Lon.don : JolmMurray, 1846, 2 vol. in-8, x-269 et vr-303 pp.
Tome 1, pp. 1-50: Gibraltar - San Roque - Mah6n = San Sebastian - Ciudadela.
Tome II, pp. 88-177 : Mah6n - Gibraltar - Malaga - Loja - Granada - Gibraltar - Mah6n.

405. 1845. -August Ludwig von Rochau.
Reiseleben in Südfrankreich und Spanien, von Aug. Ludw. von Rochau.
Stllttgart und Tübingen : ]. G. Cotla'scher Verlag, r847, 2 vol. in-8, ,r2 ~t
2 97

pp.

Figueras - Geroua - Tordera - Arenys de Mar - Matar6 - Badalona - Barcelona - Montserrat - Valencia - Caruge11a - Malaga - Loja - Santa Fe - Granada
- C6rdoba - Sevilla - C,idjz - Puerto de Santa Maria - Sevilla - Écija - la
Carolina - Madrid - San Ildefonso - el Escorial - Aranjuez - Toledo - Burgos Vitoria - Parnplona - Tolosa - San Sebastian - Pasages.

406. 1845. Terence Mahon Hughes.
A. -

Revelations of Spain in 1845. By an English resident. Lo11do11 :

Henry Colburn, 1845, 2 vol. in-8, vm-43-2 et VIrr-424 pp.
B. - Revelations of Spain in 1845. By T. M. Hughes. Second edition,

�,222

revised and cotrected by the author. With numerous additions. London
Heniy Colbum, 1845, 2 vol. in-8, xu-372 et vrn-398 pp.
TRADUCTION ALLEMANDE :

C. - T. M. Hughes. Jenseits der Pyrenâen. Aus demEnglischen. Leipz_ig:
Wurz.en, 1850, 2 vol. in-8.
Barcelona -

Figueras -

Madrid -

Zaragoza -

223

BIBLIOGRAPHŒ DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

Sevilla -

408. 1845-1846. G. Frank Pfendler d'0llensheim.
Madera, Nice, Andalucia, la Sierra Nevada y los Pirineos ... , por el Dr. G.
Frank Pfendler d'Ollensheim ... Obra ilustrada con 8 laminas, 24 vifietas, y un
panorama de la Sierra Nevada. St'JVilla. : imprenta de D. Carlos Santigosa, 1848,
io-8, xrv-174 pp.
Lisboa

=

Granada -

SrnRRA NEVADA -

C6rdoba -

Cadiz -

Sevilla.

Câdiz.

409. 1845-1846. Dora Quillinan, née Wordsworth (-18-17).
Journal of a few months' residence in Portugal, and glimpses of the South
of Spain. London: Edward Moxo11, 1847, 2 vol. in-8, xv-242 et 247 pp.

407. 1844-1846. Heinrich Moritz Willkomm (1821-).

A. - Zwei Jahre in Spanien und Portugal. Reiseerinneruogen von Moritz
WiDkomm. Dresden und Leipz.ig : Arnoldische. Buchlxwdlung, 1847, 3 vol.
in-12, x1v-321, vm-352 etvrn-409 pp.
B. - id ... id ... Zweite Ausgabe. l..Ripz.ig : Arnold, 1856, 3 vol. in-12.
Tome I : Barcelana - Valencia - Murviedro - Chi va - Cerro de Santa Maria Jativa - Albacete - Ocaiia - Aranjuez - Madrid - el Escorial - Aranjuez Manzanares - Valdepeiias - Santa Elena - la Carolina - Bailén - Jaéu - Granada.
Tome II: Granada -SIERRA NEVADA - Loja - Màlaga - Ronda- Utrera - Sevilla
- Saulucar de Barrameda - Cl1ipiona - C:idiz - Puerto de Sant;i Marla - Puerto
Real - San Fernando - Chiclana - Medina Sidonia - Arcos - Jerez - Conil Vejer - Tarifa - Algeciras - Gibraltar - San Roque - Estepona - Marbella Malaga.
Tome III : Malaga - Vélez-Malaga - Frigiliana - Nerja - Motril - Granada Güejar Guadix - Baza - Galera - Putcbena - Jaén - Baeza - Ûbeda - la
Carolin:t - Andujar - Cordoba - StERl!A ~fol!ENA - Almadén - Almadenejos Guadalcanal - Ayamonte - Huelva - Palma - Manzanilla - Sanlitcar la Mayor Sevilla Carmona - la Luisiana - Écija - Mollina - Antequera - Mal:tga Gibraltar - C:idiz - Huelva - Ayamonte - Villa Real - Monte Gordo - Tavira Fuzeta- Faro - Loulé - Silves - Moncltique - Villa Nova - Albufeira - Ayamonte - Ca,fü - Algeciras - Gibraltar - Malaga - Almeria - Cartagena Alicante - Valencia - Barcelona - Montserrat - Ger01ia.

C. - Aus den Hochgebirgen von Granada. Naturschilderungen, Erlebnisse
und Erinaerungen, von Moritz Willkomm. Nebst granadinischen Volkssagen
und Miirchen. Mit zwei Steindrucktafeln. Wien: Carl Gerold's Soh11, 1882, in-8,
xv1-414 pp.
-

SŒRRA NEVADA - SERRANiA DE Ro:-tDA SIERRA DE f!I.Al!RES.

SœRRA DE

MARÏA -

SAGRA

DF.

HuESCAR

Tome I : la Coruiia - Foz - Miudello - Lordêlo - Porto - Barcellos - Ponte de
Lima - Vianna - Caminha - Valença - Tuy - Monçâo - Arcos - Braga - Carvalho d'Este- Villar da Veiga - Ctldas do Gerez - Salamonde - Guimarâes - Caldas de Vizella - Vallongo - Oliveira - Avintes - Porto.
Tome II : Lisboa - Belem - Almada - Queluz - Ramalhal - Cintra - Collares - Lisboa - Cadiz - Sevilla - C:idiz - Gibraltar- Malaga - Loja - Granada
- Loja - Malaga - Cartagena - Alicante - Yalencia - Barcelona.

4H. 1846. Helmuth Karl Bernhard von Moltke (1800-1891).
A. - Wanderbuch. Handschriftliche Aufzeichnungen aus dem Reisetagebuch von H. Graf Moltke, General-Feldmarschall. Berli11 : Gebriide1· Piîlel, in-8.
B. - id ... id ... Zweite Auflage. Berlin : Gebrüder Pàtel, in-8.
C. - id ... id ... Dritte Auflage. Berlin : Gebnider Piîtel, in-8.
D. - id ... id ... Vierte Auflage. Berlin : Gebrüder Pàtel, in-8.
E. - id ... id ... Fünfte Auflage. Berlin : Gebrüder Pàtel, 1890, in-8, 231 pp.
pp. 135-175 (de E): Gibraltar - C:idiz depeiias - Madrid - Vergara - Vitoria -

Sevilla - C6rdoba Fuenterrabi:t.

la Carolina -

Val-

412. 1846. Terence Mahon Hughes.
A. - An overland Journey to Lisbon at the close of 1846; with a picture
of the actual state of Spain and Portugal. By T. M. Hughes. London : Henry
Colbum, 1847, 2 vol. in-8, xvm-424 et xrv-464 pp.
TRADUCTION ALLEMANDE :

B. -

T. M. Hughes. Das enthüllte Portugal, nebst Blicken auf dem

�224

R. FOULCHE-DELBOSC

Zustande Spaniens. Aus dem Englischen von A. Kretschmar. Leipzig ; Ebend,
1848, 2 vol. in-8.
Tome l : Irtin - San Sebastian - Andoai11 - Villabona - Tolosa - Vergara Vitoria - Burgos - Lerma - Madrid.
Tome II : Talavera de la Reina - Trujillo - Mérida - Badajoz - Elvas - Estremoz - Arraiollos - Montem6r o Novo - Vendas Novas - Lisboa.

4t.5. 1846. Richard Ford (1796-1858).

A. - Gatherings from Spain. By the author of the Handbook of Spain,
chiefly selected from that work, with much new matter. London : John Murray, 1846, pet. in-8, x-342 pp.
B. - Gatberings from Spain. By R. Ford, author of (&lt; The handbook for
Spain». Paris : A. and W. Galigrumi and C0 , Baudry, 1849, in-8, 16o pp. à
2 col.
C. -

4i3. 1846. Anonyme.
Ce voyage factice, qui comprend l'ensemble de l'Espagne, est quelquefois attribué i,
Francisco de Paula Mellado.

Recuerdos de un viage por Espaiia. Madrid : establecimienlo tipogrdfiaJ de Mellaio, 1849-1850-1851, 3 vol. pet. in-4, vignettes et gravures hors
texte dont quelques-unes en couleur.
A. -

Les gravures liors texte sont les mêmes que celles de l'édition allemande et de la
traduction française de l'ouvrage de Cuendias (n• 422).
Tome I, 16o-163 pp. Primera y segunda parte, CA.sTILLA, LEON, Ovrnno, PROVINOAS VASCONGA.DAS, ASTURlAS.
Tome II, 170-J45 pp. Tercera y cuarta parte. GA.UCrA, NA.VARRA, LA Rt0JA, ARAGON,
CA.TA.LUNA Y VALllNCTA..
.
Tome III, 163-143 pp, Quinta y sesta parte. ANDALUCIA, EsTREMA.DURA, CASTILLA
LA NuEVA y MADRID.

B. - id ... id•.. Segunda edicion. Maàrid : imprenta del establecimiento de
Mellado, 1862-1863, 2 vol. pet. in-4, 539 et499 pp., vignettes et gravures
hors texte.
La description de Madrid qui se trouve a la Jin du tome Ill de A est supprimée dans
B; elle est remplacée par un court roman, Historia de Mauricio, qui avait paru en r852
dans le M11seo de las F t1milias.

4i4. 1846. F. Sarmiento.
D. F. Sarmiento. Viajes en Europa, Africa y América.
U1Zè spirituelle c'ritùzue de cet otiura;e a paru soxs le titre suivant :
Sarmenticidio 6 A mal sarmiento buena podadera. Refutacion, comentario, réplica,
folleto 6 como qaiera llamatse esta quisîcosa que en respuesta à los viajes publicados sin
ton ni son por an tal Sarmiento, ha escrito a ratos perdidos un tal J. M. Villérgas.
id ... id ... Segnnda. edicion. Madrid: A;encia general de la libreria, 1858, in-18, IH pp,

225

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

(?) The Spaniards and their country. New York, 1847-1850, in-12.

Je ne suis

pas certain de l'existence de C, qui serait le même ouvrage q11e A et B
sous un titre différent.
Mœurs et coutumes.
La liste des éditions de A bandbook for travellers i1i Spain, dont cet ouvrage est extrait,
sera donnée dans ma Bibliographie dRs descriptions générales de l'Espagne et du Portugal.

4i6. 1846. Alfred-Auguste Cuvillier-Fleury (1802-1887).
A. - Voyages et voyageurs, 1837-1854, par Cuvillier-Fleury.Paris: Michel
Uvyfrères, 1854, in-12.
B. - id ... id ... Paris: Michel Lévy frères, 1856, in-12, 315 pp.
pp. 89-145 : Irun -

Pancorbo -

Burgos -

-=--:1

.:-.:-;
.::. _.,

=

·- a

c.J

Madrid.

r-

=
&lt;
'

4i7. 1846. Alexandre de Metz-Noblat (1820-187I).
Bluettes, par un touriste. - Constantinople - Égypte - Rome - Venise
- Espagne - Pyrénées. Na11,cy: Vagne,·; Paris : Douniol, 1858, in-12, 242 pp.
pp. 161-212 : Pancorbo S~villa - Granada.

Burgos -

Segovia -

Madrid -

Toledo -

C6rdoba -

4t8. 1846. Adolphe Desbarrolles (1801-1886) et Eugène Giraud (18061881).

A. -

Desbarrolles. Les deux artistes en Espagne. dans Le Panthéon litté-

raire.

B. C. D. 344 pp.,

id ... id ... Paris :George Barba, 1855, in-4, gravures.
id ... id ... Paris : George Barba, 1865, in-8, x11-344 pp.
id . . . id, .. 3° édition. Paris: Jules Rouf!, s.. d. (1.875), in-18,
gra,·.

J

XII·

-1

J

�227

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES
R. FOULCHÉ-DELBOSC

226

E. Two French :irtists in Spain. Traasl:ited by Charles Mac Farlane.
w11tlo11 : George Ro11tkdge, 1851, pet. in-12, 236 pp.

B. - Impressions de voyage, par Alexandre Dumas. De Paris à Cadix.
Paris: Michel u.,-J,èrts 1 1854, 2 vol. in-18, 306 et 305 pp.
C. - Impressions de voyage. De Paris à Cadix, par Alexandre Dumas
(Paris: imprimerie Walder, 1855), in-4, pp. 193-319 (Œzn:l"t's compli:tes, X).

Le nom de l'auteur est indiqué d:ms la préfa,e du tr:tducteur :
• Thcse papers 1ppeareJ in the French journal I.'Arrt1nhlk l\'atio,wlt, as Fuill,tons.
They wcre rccommcndeJ lo my notice by :1. distingui,hed English critic - a ,·eteran in
litc::rature-as in politics. M. Desbanolles, the author of tbem, like his friend and fello"'tra,·eller, M. Giraud, is a distinguisbed French artist. ln tunsbting the popers, r have
omitted a few things wh\ch would be offensive to English morality, and a few other.;

D. - Impressions de ,·oyagc. De P:iris it Cadix, par Ah!unJre Dumas.
Nouvelle édition. Paris: Micbtll...h•yfrrm, 1861, 2 vol. in-18, 3o6 et 305 pp.
E. - iJ ... id ... Paris: Michel Livy frèns, 1870, 2 vol. in-18, 306et 305 pp.
F. -id ... id ... Paris: Calman,1 Uvy, 1883 1 2 vol.in-18,306ct 305 pp.
D, E. F sont la même édition que B; le ùtrc seul est rêimprimé.

TRADUCTION ANGLAISE :

which might surtle English credulity. •
Figueras - Gerona - Matar6 - Badaloua - Barceloua - Tarragona - Vinaro,: Ca$tell6n de la Plana - Murviedro - Valcnda - J:itiva - Alcoy - Jijona - Alicante - Elche - Orihucla - Murda - Lora - Bau - Guadix - Granada - Colmcnar - !llil:iga - Carratr•ca - Ronda - Gaucin - San Roqne - Gibraltar \'cjer de la Frontera - C:Lliz - Sevilla - Alcali de Guadaira - Carmona - C6rdoba
- Santa Elena - Manzanares - Puerto Lâpkhe - Oc:aiia - Aranjuez - Tolc.Jo.

4i9. 1846. Amédée Achard (1814-1875).

A. - Un mois en Espagne (octobre 1846) par Amédée Achard. Orné des
portraits de LL. AA. RR. le Duc et la Duches,-e de Mootpensit:r. Paris: Ernest
Bo11,-di11, 1847, in-12, 252 pp.
lrun - H~rnani - Tolus.a - :'rfondraglm - Vitorfa - Miranda de Ebro - Pancorbo
- Burgos - ArJnda de Duero - Somosierr.1 - Buitrago - M:adrid - cl Escorial.

B. -

La vie errante, par Amédée Achard. Paris : E. Dent11, 1869, iu-12,

345 PP·
pp r~ : Madrid -

el Es,orial - Madrid -Toledo - Aranjuez.

TRADUCTION ALLEMANDE :

G. - Alex. Dumas. Reise-Eiaµrücke von Paris nach Cadix. da11s : Weltpanorama, vol. 146-149.
TRADUCTIONS ESPAGNOLES :

B. - De Paris a Graaada. Impresiones de viaje, por Alejandro Dumas.
Traducdon de D. Victor Balaguer, acompa1iada de una refutacion dd traductor. Barulo11a : viuda i liijos dt Mayol, 1847, in-16, 243 pp.
Au commencement de la première page de telLte (p. 5) on lit eu gros caractères
Espaiia y ,./friciJ.

S. - Espaiia y Africa. Cartas selcct:is escritas en francés por Alejandro
Dumas, traducidas al espaiiol por varios lit.:ratos, seguidos de un brcœ anâlisis por D. W. A. de Izco. Madrid: imprmta de W. A. dt Iz.co, librnia d.: Gurs/a.
1847, 2 vol. in-16.
Itinéraire (d'après B, D, E, F) :
Tome 1 : Herna.ni - Tolosa - Burgos - Lerma - Somosierra - Madrid - cl
EKorial - Tol.:Jo - Aranjue2 - Puerto L:ipichc - b C.uolina - Bailén - Jaén Granada.
Tome 11 : Granada - C6rdoba mcda -

Alcal.i Je Gu~Jair1 - S.:villa -

Sanlucu de Dura-

Cidiz.

42i. 1846. Prosper Menière (1799-186z).
Dans son \'oyage en Esp~6 ne, Oum;., anit pour comp:ignons son fils (1824-1895),
Auguste Maquet (1813-1888), AJolpbe Dcsbarrollc~ (n° 418), Eugène Gir.1ud (n• ,p8),
Louis Boubngcr (18o6•1867) et AmédèeAchard (n• 419).

A. - Impre~sions de voyage. De Paris à Cadix, par Aleundre Dumas.
Paris : a11.:ien11e maison Dtlloyt, Garnier frères, IJitcurs, 1847-1848, 5 vol. in-8.
Tome 1 (1847) : 346 pp. - Tome Il (1847) : 303 pp. - Tome IV (1847): 300 pp, - Toni, V (18-18): 261 pp.

Tome lll (184ï) ; 300 pp.

Voyage en Espagnc en août et septembre 1846, pàr le docteur P. Menii:re.
Cité comme manuscrit tians le VoJagt pilloruq11, tn Esj&gt;&lt;1g11e tl m Por/1,gal d'Emile
Bègin (n• -Hi), qui. au11 pp. 473-5p, en contient un txtnit sous le tittt: ru ...e mo!diterranéenne de l'Esp1gne, récit de M. le docteur P. Mcnière.
Barcelon:i. -

\. alcnci• -

Alicante -

ûrtagen:1 -

M.ilaga -

Gibraltar - Ci.diz.

�228

R. FOULCHÈ-DELBOSC

422. 1846 (?). Manuel Galo de Cuendias.

A. -

Spanien und die Spanier, geschildert von Emmanuel v. Cuendias.
Illustrirt mit vielen Holzschnitten, sauber ausgemalten Volkstrachten und
Abbildungen der vorzüglichsten Bau- und Kunstdenkmii.ler. Brûssel &amp; ùipz.ig: Carl Muq11a1·àl, 1847, in-4, 383 pp.
B. - id ... id. . . 2 •• Ausgabe. Briissel ; Muquardt, 18 51.
TRADUCTION FRANÇAISE :

C. - L'Espagne pittoresque, artistique et monumentale. Mœurs, usages et
costumes, par MM. Manuel de Cuendias et V. de Féréal; illustrations par
Célestin Nanteuil. Paris: Librairieetlnwgrapliique, 1848, in-4, 395 pp.
V. de Féréal est le pseudonyme de Mm• de Suberwick.
TRADUCTION ITALIENNE :

D. - La Spagna : opera storica, artistica, pittoresca e monumentale compilata dal Cavaliere Pietro Giuria sulle migliori opere, e specialmente su quella
recentissima di Manuel de Cuendias eV. de Féréal. Torino : Aless. F&lt;mtana,
1850-1851, 2 vol. gr. in-8, 398 et 397 pp.
C'est une description de l'Espagne sous forme de voyage; l'édition fr:rnçaise n'est que
u11 peu libre de l'édition allemande. Les gravures sont les mêmes : l'édition française contient un portrait d'ls.1belle II qui ne figure pas dans l'édition allemande. Les illustrations hors texte ne sont pas de Célestin N:mteuil.

la traduction

CANTADR!A - Santander - ASTURIAS - GALIClA - CASTILLA LA VTEJA - el Escorial - Madrid - Toledo - Sevilla - C6rdoba - Granada - Jaén - Câdiz - Valencia - Murcia - CATALU"NA,

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

229

Même édition que A; titre seul réimprimé,
Barcelona - Tarragoaa - Valencia - M:ilaga - Santa Fe - Graoada - C6rdoba
- Sc~illa - la Luisiana - la Carlota - C6rdoba - Alcolea -Andùjar - Bailén la Carolina -Aranjuez - Madrid - San Ildefonso - Burgos - lrùn.

425. 1847. Severn Teackle Wallis (1816-).

A. - S. T. Wallis. Glimpses of Spain; or, Notes of an unfinished tour
in 184j, M·w York: Harper &amp; brotbers, 1849, in-8, xu-384 pp.
B. - id ... id ... 2nd cdition, 1850.
C. - id ... id ... 3rd edition, 1854.
Barcelona - Valencia - Alicante - Cartagena - Almcrla - Malaga - Cddiz Puerto de Sant.'t Maria - Jerez - Puerto Real - C.-ldiz- Sevifü - C6rdoba - Ronda
- Malaga- Grana,.fa - Màlaga.

426. 1847. Anatole de Démidoff (1810-1870).
Etapes maritimes sur les côtes d'Espagne, de la Catalogne à l'Andalousie.
Souvenirs d'un voyage exécuté en 1847, par M. Anatole de Démidoff, Flo,,e11ce: Félix Le Mo1111ier, 1858, 2 vol. in-8, vn-344 et 392 pp.
13.lrcelona - Valencia - Alicante - Cartagena - Almerfa - M:llaga - Loja Granada - Mil.aga - Carratr:ita Ronda - Gauciu - Gibraltar = C:idiz PuertO de Santa Maria - Jerez - Sevilla Sanlùcar de Barrameda
Gibraltar
- \' aJeoci.,.

=

427. 1847. Jean-Louis-Armand de Quatrefages de Bréau (18ro-1892).
423. 1846 (?). Van Halen.
Van Halen. Espaiia pintoresca y artlstica. Viaje al Escorial, Granja y Segovia. Madrid, 1847, in-fol., grav.

424. 1846-1847. Johann Gottlieb von Quandt (1787-1859).

A. - Beobachtungen und Phantasien über Meoscheo, Natur und Kunst
auf einer Reise durch Spanien von J. G. v. Quandt. Mit I Kupferplatte und
7 Holzschnitten. Leipz.ig : C. L. Hirscbfeld, 1850, in-8, 348 pp.
B. - Briefe aus Spanieo über Menschen, Katur und Kunst von J. G. v.
Quandt. Mit I Kupferplatte und 7 Holzschnitten. Neue Ausgabe. Lâp:;Jg :
C. L. Hirschfeld, 1853, io-8, 348 pp.

A. - Souvenirs d'un naturaliste. La baie de Biscaye. Signé A. de Quatrefages. dans la Revue des Deux.Mondes, des 15 janvier et 15 mars 1850
(tome V, 20• annl!e, noU\·ellc période, 1850, in-8, pp. 220-244 et 1060-1099).
B. - Souve1ùrs d'un naturaliste, par A. de Quatrefages ... Paris : Cbarpentie1·, 1854, 2 vol. in-18, xv.507 et 549 pp.
Rcimpressiou légèrement modifiée des articles parus dans la &amp;me des Deux-.\fo,ults.
TRADUCTION ANGLAISE :

C. - Rambles of a naturalist. By J. L. A. de Quatrefages. Translated
from the French. Lond011, 1857, 2 vol. in-8.
PP· I-B-279 du tome II de B: La baie de Biscaye. -

San Sebastian.

�R. FOULCHÉ-DELBOSC

230

428. 1847 (?). Robert Dundas Murray(1817-1856) .

A. -

The cities and wilds of Andaluda, by the Hon•1• R. Dundas Murray.
Bmlley, 1849, 2 vol. io-8, vm-320 d n-314 pp.
B . - id ... id ... Second Edition. lori,/on: Richard Bmtlty.
C, - id ... id ... Third Edition. London : Ricbarcl Bmtlq, 1853, in-8,
vm-442 pp., 1 grJv.
Lo11./011; Ricbard

Itin.'.-raire J'aprês A :
Tome 1 : Cidiz - Puerto de Santa Maria - S;1nlûc.1r Je Barrameda - Sc,·ill,1 .Moguer - Palos - la IUbid.1 - Zalamea - Rio Tinto - Cimpofrio - Ara~cn~ C.1:&lt;alla - Constantina.
'fomc li : Côrdoba - AlmaJ~n - CôrJoba - Andujar - Arjonilla - J,1é11 - llicna
- Lu,,na - Gr;111ada - :l.[.llag:t - Almcria - &amp;1..1 - Guadix - Granaùa - Antcqucra - Ronda - G,tucin.

BIBLIOGRAPHIE DES YOYAGES

23 I

'32. 1848 (?). Alexis de Valon.
L'Andalousie à ,·ol d'oiseau. Sig11,! Alexis de \'aloo. Jam la Revue des
Deux-Mondes du ,., Jlumbre 18-19 (tome IV, 19• année, nouvelle période,
1849, in-8, pp. 761-805).
\'a(depeüas - la Caroli= Gr.mada - Vêlcz-M.ibga.

Audûjar -

Scvilla -

CaJiz -

Gibraltir -

M:llaga _

433. 1849. William George Clark (1821-1878).
Gazpacho, or Summer momhs in Spain. By WilliJm Geo rgc Cl ark· ....

Lo11do11 : Jol,u. W. Parker, 1850, in-8, vm-276 pp.
Burgos -

.\foclrid - la Granja - Scgo,•fa - el Es.:orial - Toledo - Granada _
.\Hbga - Gibraltar -- Ronda - Sc,-m., - Côrdoba - C:idiz - Jerez

ALP~J-'RIIAs -

429. 1847 (?). Chr. K. F. Molbech.
En Maaned i Spaoien. Noglc Rciscbillcder of Chr. K. F. Molbcch. Kjobmbavn; i 1/m GJTJmdalski Bogba11clli11g, 1848, in-8, 378 pp.
Lisboa -

M.llaga -

Grauad.1 -

Gibraktr.

430. 1848. David Urquhart (1805-1877).

A. - D. Grqubart. The pillars of Hercules ; or, A narrative of travcls
in Spain and Morocco in 18i8. lo11./011; Ricb,1rd Bmtley, 1850, 2 vol. in-8, XI·
460 et v11-464 pp.
B. - (?)id ... id ... New York, 1850, 2 vol. in-12.
Tome I, pp. r-187 : Gibralur - Algeciras - Tarifa - Gldiz.
Tome 11, pp. 332-464 : Se\'illa.

=V,go.

434. 1849. Francisco de Pau.la lladrazo.
Dos meses en Andalucia en el ,·crano de 1849, por D. F. de P.iula Madralo.
M,idrid : impreuta de la Biblioteca àd S1'tlo, 1 849, pet. in-8, 1 50 pp.
Cidiz -

Études sur l'Espagne -

Séville et l'Andalousie - par Antoine de Lnour.
2 vol. in-18, 111-358 et 352 pp.
Burgos - Aranjuez - O.:aiia - Puerto J.:lpiche - ,·,1-

Paris :-Micbd Uvyfrèm, 1855,

Tome J : San Scbastifo depeiias - Bailén - Andujar - cl C.1rpio - CorJoba - l:cija - ûrmonJ - ~bircn.1
- AkaU Je Guadair:t - Se\"illa.
Tome Il : Sevill:t - ItJlic.i - 'J'eba - Ronda - Utrera - Sanlucar de fürramcda
-Chipiona.

Chiclana -

Pueno Retl -

SeviJLi- Côrdoba.

435. 18-i9. Giovanni Antonio Luigi Cibrario.

.A.-:--

Ricordi d' uru missionc in PonogaJlo al re Carlo Albeno pcr Luigi
C1br-Jr10, senatorc del r.:gno. N uova edizionc accresciuta. Tori11c : Stampi ,·ia
reale, 1850, in-8, 378 pp.
l.ishoa -

43i. 1848. Antoine de Latour (18o8- 1881).

Pucno de Sant:t .\furia -

Villano,·a -

Batallt:t -

Maduùo - Cond.:ixa - Coimbra - Porto.

B.. - Lettere serine in un ,·iaggio di Spagna e Portogallo ne! MDCCCXI.JX
da Luigi Cibr-.trio. Edizione di soli cemo esemplari. Tori110 : Sl11111p.·ria ,.-ale
1856, in-16, 176 pp.
'
Bar,elona -Ali.:aote Porto.

M.lbga - C.ran,ul2 -

Se~illa -

CJdiz -

Torre Yelrua -

436. 1849-1850. Severn Teackle Wallis (1816-).
Spain : ber institutions, poliucs, and public men. A sketch, by S. T. W;al

�lis. Bosto11 : Tidm01·, Rred ,mJ Fields (au verso : Cambridge ; Metcalf a11d com•

lxl11J), 185 3, in-16, xv-399 PP·
fadriJ. -

Valladolid -

Simanc.1s -

Burgos -

\'erg:in -

Azpeitia -

Loyola -

Tolosa.

437. 1849-1850. J .-E. de Brinckmann, née Dupont-Delporte.
A. _ Proml!nades en Espagne pendant les :mnées 1849 et 1850, par 1m• de
Brinckm:um ni'.!c Dupont-Delporte. Par'is : Franck, 1852, in-8, 346 PP·

B. - Lettres sur l'Esp.igne. Climat - Mœurs - Coutuml!S- Monuments
- Palais - Églises - Jardins publh:s - Promcnaiks, etc., par J.-E. DupontDelporte. Paris : Just Rom•ier, 1859, in-8, 346 PP·
Même ou,'T:1.ge que A: titre seul réimprimé.
Burgos - Yafüdolid - Scgovi2 - :lfadrid - el Escori:1.l - Toledo - Ar:UJjucz Cor.loba - Scvilln - C.-ldiz - Lisboa - Gibrultar - Algcciras - "forifa - RonJa .....,
Milaga - Gun:Ult - L1njarôn - Orgiv,. - Ujijar - Adra - A_lmeria - &lt;::3rtage11a
- Murda - Ekhc - Alic:mtc - Alcoy - J~th•a - Vakn"a - Mur,·1cdro Tarragorui -

Barcclon:1.

= P:i.lnl3 = Z.tragoia -

Friedrich Fleiscber, 1851, iu-8, Yrn-475 pp. (Die Wtltku11de i11 tintr pla11111iissig
geordnetm R1111dscliau d,·r 11Jichtigstm 11e111rm La11d- 1md Surrism . . . vo11 Dr.
WiU,elm Harnisch àarge.stellt 1md b.·rausgegibm 11011 Frkdrid, Htillztlma,111,
tome VII).
pp. 1-;;4 : Figucrus - Gerona - TorJcra - Ctldla - 1bl'1rÔ - Bar.:elon.,
- Molins Je Rey - ;1,fontserrat - Zar,1goz:i - \'.1lencia - ;1,forvicdro - Ctru.,c,ena
- Albacete - ;1,Hl:tg:i - Antcquera - Gibraltar - Tarifa - C.-idi1- - Huelva
- Ayamonte - \'illa Real - Tavira - Faro - I.oulé - Lagos - ùdiz - Puerw de
Santa Maria - J~rcz - Sevilla - C6rdoba - Almadén - Grnnnd:1 - J:ien - B.~ilén
- la Ctrolina - ).lanz:1J1arcs - Ar:tnjuci: - ?lfadrid - la GrnnjJ. - el Escori:i.1 Annjuez - Toledo - S.lbman,a - Lagoaça - Torre de Moncorvo - Villafior Mur~:1.- Peso da Regoa- Porto-Sâo Joào dJ. Foz - Vizelb -Guini.'ll':ics-Br.igaSard:io- Bussaco - Coimbra - Montcm6r o Velho - Figucira - Lisboa - Cinm Mafra - Baulh:1 - Alcoba,;3 - Palmelb - Setub.11.
Voyage suppasé fait d'après Willkomm (n• .107). Hoch:1u (n• 405), Kingston (n• 400),
Lichnowski (n• 378), Borrow (n• J';S) et CucnJias (n• .pz).

44L 1850. John Esaias Warren.

Hueso.

\V2rren fut atUcbé .i la lêgation des Èms-Cnis

A. -

439. 1850. G. A. Hosk.ills.
2

233

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B. _id ... id ... Pmis : A. ami IV. Galig11a11i and C0 , Baudry, 185:2, in-8,

l ).ladrid, sous ).1. Barringer.

Notes ofan attaché in Spain in 1850. Lo11do11: RicbardBentley, 1851,

in-8, vn-36o pp.
B. - Vagamundo; or the attaché in Sp.ün : iocluding a bricf excursion
into the empire of Morocco. By J. E. Warren. Sccoud edition. N"-'I York :
Charles Scrib11er, 1852, in-8, xm-292 pp.
Même ouvrage que A.

2o8 PP·

Figuer.ts - Gcrona - Barcclona - Montserrat - Tarr.tgona - Cts~elllm de la
Plana - Mun·ieJro - \'alencia - J.ith·a - Orihucla - Elche - !\foma - Vélez
Rubio _ Guadix - Gran.1Ja - Santa Fe - Padul - Albam:1. - M:ifaga - Ctrratraca
Romla - Gàuci11 - Gibralw - Algc.:iras - Tuifa - Chiclan:1. - Cidiz - Pucno
de S3nta Maria - Scvilla - Alcal:i de Guadaira - Ëcija - CorJoba - Bailén - la
Ctrolina - Ar:injuc, - Toledo - • fadrid - el Escorial - la Granja - Segovia Olmcdo - Valladolid - Le6n - Valladolid - Burgos - Pa11corbo - Vitoria Pamplona -

Elizondo.

C. - The attaché in Madrid; or, Sketches of the court of Isabella li. Ne-tu
l'ork: D. Appltlo11 a11&lt;I Co., 1856, in-12, xi-368 pp.
-

lrim - Sm Sebastian - Burgos - ).fadrid - cl Escorid - IJ Granja Madrid - Toledo - 't.fadrid - Se,·ilfa - C.ldi1, - Jerez - Gibralt:1r
Granad.t - \'alcocia - Barcdona.

Segovia

= M:ilaga

442. 1850. Alexander Ziegler.
Reise in Spanicn. Mit Berucksichtigung der national-ôkonomischcn lntcr-

440. 1850. Friedrich Heinzelmann.
Reisebilder und Skizzen aus der pyreuiiischcn Halbiascl, nebst Blicken :iuf
die U.ndcr des m.:jicanischcn Golfes und Californien. Herausgegeben von
Friedrich Heiozelmaoo. Mit einem Stablstich und cincr Karte. ùip{ig :

essen, von Alexa.ndcr Ziegler. ùipz.ig: Fri.tdrich Fltisd1t'r, 1852, 2 vol. in-8, 8 pp.
n. ch.-428 et 432 pp.
Tome I : Figuens - Geron:1. - Mattr6 - Barcelona Tarragona - Reus - Vinaroz - MurYicdro - \'alencia -

Yillnfranca del Panade, Alic.-inte - Ekbc - C.1r-

�BIBLIOGRAPIIIE DES \'OY.\GES

2

35

R. FOtJLCHE-DELBOSC

234
ttgena -

Murda -

~!;il.aga -

Guoada -

CardobJ -

Sc,,iJJa -

ü!Jiz -

'47. 1850 (?) Auguste-Émile Bégin (1802-1888).

Jerez -

C~ibrnltar,
Tome H : B.tilën - \'ald~pc:,ias - ~bozanarcs - O.::a.1h - Ar.mjucz - Madrid el Es.:ori11l
Olmedo - \" alladolid - Medina de Rioseco - May:iga- Lcôo - Astorga
- Lugo - Jktaozos - la Corona - el Ferrol- Santiago de Compostda - Pontevedra
- Vigo = Afartorell - Jgu.tlada - Montserrat - Urida - i'.;irago1.a - Andorra - Urgel
Tudela - Valticrr.t - Olitc - Pamplona- Tolosa- San Sebastiin - Gc1PÛlCUA,

=

=

Voyage pittor..-sque en Espagne etcn Portugal, par Émit.: Bégin. lllustr:1tions

de MM. Rouargut! frères. Paris; Bdi11-Ltpri,·11r et ,\foriz.ot, s. c.l. (18;2), in-8,
xu-156 pp.
L'auteur dit avoir écrit son Jh·re après un • double séjour, uu double voyage effc,tués
vïngt-.::ioq ann,les J'intcrvallc •• mais il ne semble pas avoir ,i,;ité toutçs le, villes

l

qu'il décrit.
lnin - Vitoria -

443. 1850. Christian Friedrich Bellermann (1793-1863).
Erinnerungen aus Südeuropa. Gcschichtlichc, topographische und litcrarische
Mitthcilungcn aus Italien, dem sùc.llichen Franlrreich, Spanien und Portugal,
von Dr. Christian Bellermann, Pfarrer Jer St Pauls-Gemcinde zu lkrlin. Mit
ciner lithographirtcn Zeichnuog. &amp;rli,, : &amp;o,r Rrimtr, 1851, in-8, v1-304 pp.
pp. 155-194 : Lisboa - Gibraltar - M.ilaga; pp. 195-,04 : Antiquités romaines en
Ponugal.

444. 1850. Heinrich Moritz Willkomm (1821-).
Wanderungeo durch die nordôstlichcn und centralen Provinzen Spanit:ns.
Reisecrinnerungcn .1us c.leru Jahre 1850 von Dr. Moritz WiUkomm. Leijr;,ig :
Aruoldische B11cbfJandlung, 1852, 2 vol. in-8, vm-371 et 4.p pp.
Tome 1 : lruo -

San ~basti.in -

Bilbao -

Juan de la Pci1a.
Tome li : 7.ango:ea- ~lolina de Ar:igon -

- Madrid- Segovia -Toledo -

Oro2'o - Jaca Teruel -

Plasencia -

Segorbe -

Pancorbo - Burgos - Leruu - Aranda de Ducro - Somosierra
Torquemada - Ducnas - Valladolid - Olmcdo - Simmcas - 13 Granja Segovia - Pamplona - Logrolio - C..lahorra - Tudefa - Tarazona - Tonosa Zaragoza - Jaca - Huesu - fürbastro - Calauyud -Teruel - Albarradn - für.:clona - Maur6 - Gerona - Vich- Urgel - Solsona - Cardona - ~!Jnresa - Vithfranca del Panadés - Reus - Tarragona - Lèrida - Montserrat - Lugo - la Coruiu
- el Ferrol - Santiago de Compostela - Medina dd Campo ~ Salamanca - ~tadriJ
-cl Es.:orial - Akala de Uenorcs - Guadalajara - ~fodinaceli - Sigüenia - Tarm•
Rianares - Ucles - Cuenca -Toledo - Aranjuez - Mannnarcs - V:ildepeiias - Santa Cru, - Baill\n - Jaên - Gra.nada - Cor.loba - Êdja - Carmona Viso - Mairena - Alcal.i de Gua.la.ira - Sc,·ill:i. - Saolu~r de B.u ramcJa - t:idiz
- Jerez - Pueno Je Sa.nm ~bria - Canagena - Murda - Orihuela - Ekhc Akoy - Guadix - Tavira - Faro - Ltgos - Setubal - AhnaJa - Lisboa - Pono
- Braga - . Guimarfu.&gt;s - Coimbr.t - Estremoz - El\'as - Badajoz - Mérid.t -

-

con -

Trujillo - Tala\'era de 12 Reina - A\'ila.
Le chapitre l.X contient une description Je la Rire 111Milerrn11,'c111u d,· r Espag11r,

p.ir

lé docteur P. Meoière (Voir 11• 421).

Pclia de Oroel- San
\'alencii -

Cuenca

Salamanca.

448. 1850 (?). Elizabeth Murray.
Elizabeth Murray. Sixteen years of an artist's life in Morocco, Spain, anc.l
2 vol. in-8, \'1"}52 et

the Canary Isl.1nds. Lo11Jo11 ; Hurt and Blackett, 1859,
IV·344 pp.

445. 1850 (?). José Maria Pereira Baptiat.a Lesaa.
Uma Viagem. Producçio do fallecido official do thcsouro publico José Maria
Pereira Baptista Lessa. Porto: Sebasliào José Ptrtira, 1852, in-8, 408 pp.
Cintr:i -

Lisboa.

109 202 : C:i.diz - Scvilla.

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Madrilenia; or, Pictures of Spanish Life. By H. Drummond Wolff. Lo11Jon :
R. Bmtky, 1851, in-8, xu-294 pp.
San Sebastiin - Madrid -

Tome 1, pp.

Ar:injucz -

• bJrid - el Escorial -

~ladrid.

The Tagus and the Tiber; or, notes of travcl in Portug.11, Spain and Italy
in 1850-1851. By William Edward Baxter. Loml,m : Ricli,1rd Bmtl.)·, 1852,
2 vol. in-8, x1v-302 et x-299 pp.
Tome 1, pp. 1-269 : \'igo - Lisboa - Torres Vedras - ~fafr:i - Cintra - Lisboa Cadi.a - Pueno de Sauta Ma.ria - Jen:z - Sc\'illa. - C:!tfü - Trafalgar - San Roque
- Gibraltar - Algt:\':iras - • !ibga. - Loja - Guoada. - Bailén - la Carolin;i -

�237

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Madrid -

de Ebro -

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Mirnnda

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diverses provinces de ce royaume, par Alexis de Garaudê ... Paris : E. Dmt11,
1852, in-8, 256 pp.
Figuer:is - Geroiu - :\buro - Barcelona - Montserrat - Tarragona - Reus - Amposu - Vin:uoz - PciHscola - Murvicdro - Valencia - Alicante - Elche
- Orihuela - )lurcia - Lorca - Cartagena - Almeria - M:ilaga - Gibr:ùw Algeciras - C.~diz - Puerto de Santa Maria - Rota - Jerez - Puerto Re.,l Sevilb - Alcala de Guadaira - û.rmona - fu:ija - o~una - Ronda - Antequcra
- Loja - Sana Fe - Granada - Jaén - Bailén - Andujar - C6rdoba - Almadfo
- Ciudad Real - Orga.z - Toledo - Ar.rnju.:, - )bdriJ - cl Es.:orial - Sm
llJefonso - Segovia - Valladolid - Lc6n - Oviedo - Lugo - cl Ferrol - la Coruùn
- S.rnti:i,,&lt;TO de Compostel:a - Sabm:anca - Burgos - Santander - Bilbao - \ïtori:a
-

Zaragoza -

San Sebastidn -

Rcnterfa - Pasajes Je San Juan - 53n Sebastian - Andoain
Azcoitia - Loyola - A1.peitin - Tolos., - S,m Sebastian

Bricfe wahrend einer Rcise durch Istrieu, Dalmatien, AlbaAien, Süd-Italicn,
Spanien, Portugal, Madeira und einem Theile des \l, cstküste Afrika's. von
Dr. A. Trogher. Triest: F. H. Scbimpjf, 1855, in-8, 185 pp.
Mab6n - Palma= Cl.fü - Scvilb - Granada - Lisbo:t.

455. 1851 (?). Alban Stolz.
A. - Spanisches für die gcbildete \Veit. von Alban Stolz. Frtibu,g im
Brtisgau : Herder'sch,; Verlagsbandlu11g, 1853, io-8, 288 pp.

B. - id ... id ... 1854.
C. -

Jrun.

id ... id ... 1859.

b Junqucra -

Tolos:l -

Figueras - Barcclona -

Valcnd;1 -

),fadrid -

Burgos -

Vitoria

lnin.

45t. 1851. Chanony.
Mi'.!moire d'un voyage en Alg~rie, et retour par l'Espagne, par Chanony.
Paris: Cbarùs Hi11gray, 1853, io-8, 192 pp.
pp. IJj·J82 : Alkantc - Jijona - Akoy - J.ltiva - Can:agcnte - Alcira Algemcsi - Alginct - Albufera - C.tarroja - \' alenda - )iurviedro - Balaguer
- Tarragona - Barcclona - .\1anorell - Esp.-m-:igucr:i - Montserrat - .\fanresa
Sellent -

8.,ga -

Puigccrda.

452. 18p. John Milton Mackie.
Cosas de Espaiia; ~r going to Madrid vià Barcelona. Xttv York ; Rtdfitl,I,
1855' in-8, 352 pp.
pp. 125-352 : Ban:elon:1 - Valencia - ~faJrid.

453. 1851 (?). March.
A walk across the French frontier into Nonh Spain. By Lieut. March R. ~I.
Lo111lon : Richard Bmtlty, 1852, in-8, 376 pp.

456. 1850-1852. Louisa Mary Anne Tenison (1819-1882).
Castile and Andalucia. By Lady Louisa Tenison. Lo11&lt;/o11 ; Rùbard Bmtlt)',
1853, gr. in-8, x1-488 pp., 24 grav. et 20 vignettes.
Gib;,.ltu - Mil~ - Alhaurln - Coin - Churriaoo - Torremoli11os - \'élczMfüga - Zafaray,t - Alluma - Granalb - Santa Fe - ALPUJARRAS - Padul uujaron - Orgiva - Poqueira-Loja- Ale.Ili Je Guadaira -Scvill:t- Sanlucarde
Barrameda - Cidii - Puert~ de S,int:t Maria - Jem: - Roada - Teba - .'.ntequcra
-Ar.:hiJona- Loja-Gran:tda-Mengibu-Bail.:11 - MaJriJ - Ar:inda de Ducro
- P.:i\aranJ.a - Pcüalva - Lerma - Burgos - \'alladolid - Sim:incas - Lc6n - el
Es.:orial - la Gr,mja - Scgo,-ia - )LlJrid - Toledo - C6rJoba - Se..-illa.

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A. - Un pélcrinage au pays du Cid. Sig,,;: A.-F. Ozanam.
Se l1'ouve da11s le ,io cltt 25 oclobrt 185; du Correspondant. P,tris, in-8.
B, - Un pélerinagc au p.1ys du Cid, par A.-F. Oianam. (Extrait du Correspo1ula11t du 25 octobre 1853). Paris : Cbarlts Dowiiol, Jatq11ts ucojfrt el Ci•,
1853, in-8, 64 pp.

�2 39

BIBLlOGRAPlIIE DES \'OYAGES
R. FOULCHE-DELBOSC

id ... id ... dam Til tome VII d,· : Œuvrcs complètes de A.-F. Ozanam,
Paris : L:coffre et Cie, 185 5, 8 vol. in-8.
D. - id ... id ... da11s lr tome 1''JI de: Œuvres complètes Je A.-F. Ozanam.
avec une préface par M. Ampère. Deuxième édition. Paris : Ltcoffre el C••,
1862-1865, 11 vol. in-8.
E. - id ... id ... Paris: E. de Soye, s. d. (1869), in-18, 15 r pp.
F. - iJ ... id . . . dans le tome Vll de: Œuvres complètes de A.-F. Ozanam.
Paris; leccjfre tl Ci•, 1873, 11 vol. in-8,
G. - id ... id ... dam le tome Vll de : Œuvres complètes de A.-F. Ozanam.
Paris: Lrcolfre rt c;.,, 1873, 11 vol. in-12.
H. - id ... id ... da11s : Œuvrcs choisies de A.-F. Ozanam. Paris, Lyo11 :
Ltcojfrejils tl O•, 1877, in-12, 299 pp.
Le Ptkri,uige se trouve aux pp. I·ï9 de H.
C. -

Fucntcrrab!a- S:m Sebasti:in - Miranda Je Ebro -

Pancorbo -

Letters from Spain, to his nephews at home. By Arthur Kcnyon. umdoa :
Richard BenJliJ', t853, in-8, t97 pp.
Lisboa - Cintra - Gibralt.~r - M.füga - Gr:1naJa - Côrdoba - Scvilla - C.-\Jiz.

462. 1852 (?). Emmeline Charlotte Elizabeth Stuart WorUey (18n ?185

s).

A visit to Portugal and Madeira. By the Lady Emmeline Stuart Wortley.

Lond,m : Cbapma11 and Hall, 1854, in-8, 483 pp.
Lisboa - Cintnt -

Mafr2 - Colfarcs.

483. 1852-1853. Julius von Minutoli (1804-1860).

Bl:rgos.

Altcs und Neues aus Spanien, ,·on Julius Frciherrn Yon Mioutoli Dr. Berlill :
Allgemeiiie Dmtsclie Vtrlags-A11slall (Sigism1111J Wolff), 1854, 2 vol. in-8, \'lll-

458. 1852. Karl August Alfred von Wolzogen (1823-1883).
Rcise nach Spanien, ,·on Alfred Freiherrn von Wolzogen. Leipz.ig:
Sclmh'{t, 1857, in-8, xv1-365 pp.

46t. 1852 (?). Arthur Kenyon.

303 et 240 pp.
Her111111111

Irùn - S.·m Seb:tSti:ln - Tolosa - Vitoria - Burgos - MaJriJ - el Escorial ~fanzanarcs - Valdepci1as - la C:irolina - 13:,ilén - Cor.loba
_ -1::cija ..:.· Ciû-mona - Scvilla - C.iiliz - Gibraltar - San Roque - G.iudn · • Rondi :_ Antcquem - Loj:t - Granad• - Colmena.r - ~lâlaga - Valend., - Bncclon:i - Mat.1.r6 - Calclla - Blancs - Gcrona - Figucr.1s.

~t · • :."'.l~ ~ran_tpef'.;""; -~;::aûa -

\'alcu.:ia T:1rragona.

Mérida - Puerto Je Santa ~tarin -

Elche -

Gibraltar -

Madrid -

JIWl)TEC1 lUCllllW,
MJRX]QQ.

464. 18S3. Emil Adolph Rossmassler (1806-1867).

A. - Reise-Erinnerungcn aus Spanien, von E. A. Rossm:issler. Leipzig :
Hm11an11 Costmoble, 1854,

2

vol in-16, xv1-247 et 269 pp., gr:w., cane.

B. -

459. 1852. C. W. March.

1101,/t,

C. W. Marcb. Sketches and adventures in the Andalusias of Spain (011:
Sketches in Madeira, J&gt;ortugal and Andalusia). NNu York, 1856, in-12.

460. 1852. James Bayard Taylor (1825-1878).
The Lands of the Saracen; or, Pictures of Palestine, Asia Minor, Sicily and
Spain. By J. Bayard Taylor. New York : G. P. Puh1am &amp; Co, a11d Lo11dim :
Sampso11 Luw, so11 &amp; Co, t857, in-8, xv-451 pp.
pp. 387-451 : Gibrnltar - C.-\dit - Sc"ill:i - Alcal.l Je Guad,üra - C.1m1011a Côrdob:i. - &amp;ilén - Jaén - Gl"Clna.b - \'éle,-~l.ilaga Atajate - Gaudn - San Roque.

Ë.:ij1 -

-

~Lfüga -

Ron,la

id ... id ... Zweite unveriiodertc Auflage . Ltipz.ig : Hmnami Coslt1857, in-8, xvr-247 et 269 pp., grav., carte.

Mëmc édition que A; titres seuls réimprimés.
Tome 1 : Barcdona -

l',lonbcrrat -

Valencia -

Ali~ute- -

Elche -

?.1orda -

Cartagena - Lorca,
Tome II : .8aza - GuaJix - Gran1da - Santa Fe - Loja - Colmenar - M.llag:1Vélez-Mllaga - Colmeiur - Granada - Purullena - Guadix - Ocaiia - · Almerla
- Lorca - Murcia - Alicante - Alcoy - J:itiva - Akira - \':ilenda - Castellôn
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- Tembleque - Madrid - el Escorial - Aranjuez - Toledo - Orgaz Valdepenas - Santa Elena - la Carolina - Jaén - Gra11ada - Baena Êcija - Sevilla - C-idiz - Puerto de Santa Maria - Jerez - Tarifa .

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Tarifa - C:IJiz -

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Vigo - Tuy - \':tien,;;, - Insua - Caminlta - Vi3lln3. - Ponte de Lima ltm:dlos - Brnga - Guimar.\cs - Porto - Feira - Ovar - Coirnbra - Pombal Leiria - B.1ulha - AkobJça - Pono ùe M6, - Thomar - Santarcm - Lisboa Bekm - Cintra - :\,fafr~.

SeYilla - Ni~bb -

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- Loja - Santa :Fe - Archidona - Autequera - Campillos - Teba - Ronda Gaucin - Gibraltar - San Roque.

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- )1.111acor - Arta - Lluch - lnC3 - 1B1u = MadriJ - Aranjuez -Toledo.

.M~ntserrat - Valcuda - Alicante - .M!lnga _ Gunada
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Tours : Alfr(d Mame tl Ci• 1862 in-8 348gravures apr M. GustaYe Dore.

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Blockv.ootl MDCCCLXII . 8 .
s
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:pr Henri de Ribcrolles. Paris: L. Caja11i el Cie, 1864, in-fol., 64 pp., grav.
l,el gravures sont empruntées à rounag.: de Vil\a-Amil.
- San Sebastian - Verg;ir.i. - Vitoria - Miranda de Ebro - Burgos - Valla- San Cbidri.ln - Madrid - el Escorial - Toledo - CalatayuJ - i'..aragoza na - Valencia - Almansa - Alicante - Elche - Murcia - C:irtagena - Milaga - Gr.i.nada - Mfüg:i - Gibralu.r - C:idiz - Sevilla - C6rdoba
res - Valencia.

Valence et \'alladolid. Nouvelles études sur l'Espagne, par M. Antoine de
Latour. Paris: E. Pion ,·t Oc, 1877, in-18, xn-372 PP·
pp. 1-212 : Annjuez - Ali.:ante - Almansa - Jàti..-a - Carcagente Algemesi - Benifay6 - Silla - Valencia - Murviedro - \"allaJo\iJ.

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.z86s, in-18,

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C. - u mêmt 011vragt, réimprimé sous "" titre di.fferml :
Les souliers de Sterne. Récits et tableaux de voyage, par
Ftanœ - Angleterre - Italie - Belgique - Allemagne tilpl. Paris : Micbel Ut'J, 1874, in-18.
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(de A) : Lisboo - □fü - Se,·i\la - M:\laga.

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Original-Ausgabe. Lrijr{ig: L. Wiedtma,111, s. d. (1863), in-8, 360 PP·
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F. - id ... id ... NH.L• York, 1870, in-8.
Barcclona - Valencia - Almausa - Ali.:ante - Ekhe - Murda - Cartagena Mabga _ Granada - Gibnlur - Cadii. - S.:villa - C6rdob.1 - Santa Cruz de
Mudcla -

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A. - Émile Guimet. A travers l'Espagne. Lettres familii:res, avec d~-s post·
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lüll, 1863, in-8, 169 pp.
Abdia - Inca -

Palma -

Rau - Soller -

cl Barmnco -

Puig Mayor -

V.ndemosa - Artl - Palma.

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par J. Bt• Huysmans, artiste peintre .... Bruxtlles, Ga11d el Leipzig-: G. M1«J1iardt,
186s, in-8, 240 pp.
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Tour du Monde, Paris: Hachette el Cie, in-4 1 de 1862 à 1873 (dt la ma11iire
suivante: 1862, tome II, pp. 289-352; 1863 1 tome II, pp. 353-368; 1864,
tome Il, pp. 1-32 et 353-416; 1865, tome 11, pp. 353-432; 1866, tome Il,
pp. 353-416; 1867, tome Il, pp. 305-368; 1868 1 tome li, pp. 289-352; 1869,
tome Il, pp. 273-336; 1871, pp. 177-208; 1872 1 tome Il, pp. 337-416; 1873,
tome 1, pp. 369-400).
B. - L'Espagne, par le baron Ch. Davillier, illustré de 309 gravures dessinées sur bois par Gustave Doré. Paris : HaclulU tl Oe, 1874, in-4, 799 pp.
TRADUCTION IT.UlENNE :

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disegni di Gustavo Doré. Mila,w: fraklli Trtvu, 1874, in-4, Ym-62, pp.
TRADUCTIO!II A:SGLlùSE :

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TranslatcJ by J. Thomson, F. R. G. S. Lo11ilon: Sampson ~·, Marslo11, Low,
and Starie, 1876, in-4, xrn-512 pp.

lkdill&amp; ciel Campo - Valladolid - P2lencia - Lcôn - Astorg2 - \'illafnno:.2 del
VlerlO - Lugo - Santiago de Compostela - Oviedo - Condonga - Burgos J,Brmda de Ebro - Calahorr2 - Tudcla- Rida- C:iri1icna - Teruel - Calauyud-

JJ-lnaceli - Siglleou - Guadalajar:t - Zaragou - Vitoria - Zum.!rr:iga - Monq&amp;a - Vcrgara - J52soodo - Bc:&amp;5:lin - To\052 - San Sebastian - 7.ar:iuz Gactarla - Zum2ya - Dcva - Bilbao - Inin - Fucnterrabia = ~,LI.ORCA M1111oaa.

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m-38o PP· grav.
Madrid - Saou Cruz de M11dela - las Navas d~ Tolosa - Bailén - Andujar CJ,rdoba - Pciidlor - Sc\'illa - C:idiz - Puerto Real - Puerto de Saou Maria Sevi112 - Bailen - Jaén - Gnma.la - l..oja - Antcquer2 - Mlliga Almerla - ûmgcn:1 - Murcia - Orihucl2 - Aranjuu - M:idrid.

Je.a -

TRADUCTION DANOISE :

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Carl Bruun. Kjobmbav11: P. G. P/Jilipsem, 1878, in-4, vm-517 pp.
Figuer:ts - Geroo2 - &amp;rœloru - Mont:scrr2t - Reus - Poblet - TortOS2 Vinaroz - Benicar16 - Murviedro - Valencia - Akim - C2rc:1gcnte - G:indLI Denia - Alcoy - Jâti\'a - Almansa - }.tb:acc:te - \'illen2 - Alie2otc: - Ekhe Orihucla - Murcia - C:11t1geM - Tot.ma - Lorca - Vélez Rubio - Cullar de
Baza - Bua - Venu de Gor - Gu:idi:&lt; - Diezma - Gr20ada - J2ên - AlhendlnALP0JARRAS - Berja - AlmcrÎ2 - Adra - Motril - Salobreiia - Almunecar Vélcz-Mil:ig2 - Mâlaga - l..oj2 - Archidon2 - Antcquer:t - Rao.la - G2udn Gibr:tltar - San Roque - Algcciras - Tarifa - \'ejer - Chidana - Cldiz - Puerto
Je Saot:l ~larla - Jerez - Ar.:os - Saulûcar de &amp;rraD1eda - Bon2nu - Scvilla Carmona - Êcija - A\moJ6var del Rio - C6rdoba - Akolca - Andujar - la
Carolioa - Saou Cruz de Mudela - Ciudad Real - \' alJepei\a~ - :\laozanares Arg2masi\la de Alba - Montiel - Puerto Upichc - Tcmblcquc - Guadalupe Trujillo - M~rida - &amp;dajoz - C-kcres - Plas.:ncia - Yuste - Talavera de la Reina
- Toledo - ll\esC2S - Aranjuez - Madrid - el E5'orial - Alc:iU de: Henares Cuenca - 12 Gr:toja - Avila - Sal:unanca - Alba de Tormes - Zamora - Toro -

MO. 1862. E.-11. François Saint-llaur.
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Maur, •... Pau : imprinurit ri litl~rapbie tÙ É. Vig11anco11r, 1863, in-8, 38 pp.
Rooccsvalles -

Burguete -

Aoiz -

Pamplon:i -

11\uguete - RoncCS\lalles.

Huarte -

Urroz -

Aoiz -

•

Hl. 1861-1863. Abraham Çapadose.

A. - Herinneringcn uit Spanjc, door Dr A. Capadose, mede afgevaardigde ter zake der alda:tr vcrdrukten om des geloofs wille. 's Grat•enbage :
B./. Gtrrdstn, 1864, in-8, 4 pp. n.ch.-128 pp

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BIBLlOGRAl'lllE DES YOYAGES
R. FOULCHE-DELBOSC

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TRADCCTION A. 'GLAISE (abrégée)

in-8, 182 pp.

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C. -

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By Dr A. Capo.dose, President of the Protestant Evangelical Society of Holland.
Tr.1nslation :ibridged from the German. Lo11ào11 : Janus Nisbt·t and Co.,
pet. in-8, v-63 pp.
fürcelonJ -

Alicwte -

Ausflug nach Portugal io1 Sommer 1863, von Or H. K. Brandes, Professer
und Rektor des Gymna~iums ru Lemgo. Mit eincr Abhandlung über die portugicsisd1e Sprache. Lemgo &amp; Det11wlJ : Mtyer's.-be Hofb11cbba1ullw1g, 1864,

M:ifaga - GtaMda -11,Iadrid -Toledo.

pp. 5-91 : Lisboa -

Cintra -

Portu -

Coimbra -

füulha -

Akob.i,;:i -

Lisboa;

pp. 95-182 : • Uebcr die portugicsischt Sprache ~-

516. 1863 (?). Anonyme.
De Biarritz en Espagne. Aperçus pittoresques et hbtoriques par un paysagiste. Bayori11t : L. A,ulri, 1864, in-18, xn-131 pp.

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Fuenterrnbu -

Jnin.

Del Mmzanares al Darro, relacion de viaie por Juan Gard,1 . .\fadrid :

imprenta de Cristobal Gcmz.ale~, 1863, in-8, 321 pp.
'.\fadrid -

Aranjuez -

Arg:nnasilla de Alba -

:\lontiel -

B.,ilén -

5i 7. 1863 (?). Jules Salles.

Cbrdoba -

Scvilln - C:idi2 - Mfügn - Loja - Granada.

L'Andalousie, l'art arabe et le peintre Murillo, fragment d'un voyage en
Espagne; par Jules Salles, membre de l'Académie du Gard. Nimts: imprin,erit Clavel-Ballivet el Ci•, 1866, in-8, 39 pp. (Extrait des Mémoires de l'Ac,1-

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Ul'J frtres, 1874, in-18, x-449 pp.
B. - id ... id ... Édition illustrée. Paris : 8ascbet, 588 pp.

'
t

Cbrdoba -

T:uragona -

Un mois en Espagne, suivi de Christine, }{ouvelle, par Ernest Chauffard.

Paris: Gamitr fdrts, 1865, in-18, 319 pp.

B.u-celona,

pp. 3-224: Valencia -

..

7.;1Iago7,.1 -

Carc:igente -

Barcelona -

Alcira -

Madrid -

cl Escorial -

Calauyud

Figuerns.

5H. 1863. Juliette de Robersart.

r
1

Gran:ida.

518. 1863 (?). Ernest Chauffard (1836-).

pp. 303-;41 (de A): S•n Seb.U tiin - Burgos - Valladolid - el Es.:orial - 1b&lt;lrid
- Toledo - Aranjuez - Bail.:11 - Jaén - Gr:uuda - Cbrdoba - Sevilla - Jerez Cldiz - &amp;em -Alicante -Alnuns:t - Valencia - C.3stel16u de l:t Pbna -:\lurviedro
-Tortosa -

Sevilla -

A. - Lettres d'Espagne. Paris: Victor Palmé, 1866, i!1•12, 368 pp.
B. - Lettres d'Espagne, par la comtesse J. de Robers:irt. Nouvelle ~dition, considérablement augn1ent~e. Paris : Tl 'atelier; Lille, Bmges : Desclu,
di Brouw.:r lt Ci•, 1879, in-8, nu-400 pp .
Cette dernière édition contient en outre un second ,·oy:ige d.ins la Pcnfosule. Voir le

n• 633.

=

-

?1-fodrid - Sevilla - C6rdoba - C:idiz
Gibultar Toledo - Valencia - :\lontserrat - Barcelona,

Ronda -

Mfüga - Gm1ada

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lm Süden. Reisesldzzen von Graf Bastiano. Berli11 : R.

i•.

De.:ktr, 1865,

in-8, ,·1-390 pp .
Valenci,1 - M~drid - el Escorfal - Toledo - C6rdoba - Se,•illa - Cidi:,; Gibralmr - Miug• - Gran2da - San Seb:lsti:ln - Burgos - Valladoli&lt;l - Madrid
-

Aranjuez.

�2 54

R. FOULCHE-DELBOSC

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1870, in-18, vr-322 pp.
A la dernière p~ge, on lit : Pin du premier voJume. Je crois qu'aucun volume ultérieur
n'a été publié.
Burgos -

Le6n -

Valladolid -

2 55

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nada - Gibraltar - Cidiz - Sevilla - C6rdoba - Madrid - el Escorial - Toledo
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.:.011don: Sampson Low, Marston and Company, 1892, in-8, xm-320 pp.
pp.

t

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foin - San Sebastian - Burgos - Medina del Campo - Arévalo - Avila - e1
Escorial - Madrid - Aranjuez - Toledo - la Granja - Segovia - AviL~ - Burgos,

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Alicante - Màlaga - C:idiz rial - Aranjuez - Barceloua.

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Spanien. Reiseblàtter, von Arthur Stahl. LeipJg ; Otto Wigand, 1866, 2 vol.
in-8, 252 et 1v-265 pp.
Tome I: Irûu - Fuenterrabia - Burgos - Valladolid - el Escorial - Madrid Aranjuez - Toledo - C6rdoba.
Tome JI: Sevilla - Câdiz - Gibraltar - M:ilaga - Loja - Granada - Jaén Elche - Madrid - Zaragoza - Barcelona·.

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PP· 285-299 : Une course de taureaux à Madrid (extrait de )'Almanach de l'Union
protestante libérale 1865); pp. ,00-312 : La Fête-Dieu a Valence et a Munich (extrait
de l'Almanach de l'Union protestante libérale 1866).

Voyage en Espagne et coup d'œil sur l'état social, politique et matériel de
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in-8, v-257 pp.
Inin - San Sebasti:in - Tolosa - Villafranca - Vitoria - Miranda de Ebro Pancorbo - Burgos - Valladolid - Medina del Campo - M2drid - el EscorialAranjuez - Toledo - Bailén - C6rdoba - Sevilla - Alicante - Valencia - Barcelona.

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A. M. Pereira, 1865, in-8, 256 pp.
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Talavera de la Reina -

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534. 1865 (?). Mary Eyre.
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Badajoz Baiios.

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=

Irùn - San Sebastian - Olazagutia
Madrid - Linares - C6rdoba - Sevilla Cadiz - Mâlaga - Granada - Alicante - Valencia - Barcelona - el Escorial Madrid - Toledo - Zaragoza - Montserrat.

Cosas de Espaiia. Illustrative of Spain and the Spaniards as they are. By
Mrs W. P. Byrne. London and New York : Alexander Strahan, 1866, 2 vol.
in-8, rx-270 et v1-332 pp.
Tome I : lrûn - San Sebastian - Vitoria - Burgos - Valladolid - el Escorial Valladolid - Segovia - Ma4rid.
Tome II : Madrid - Toledo - Aranjuez - Manzanares - Toboso - Valdepciias
- Santa Cruz de Mudela - Bailen - Jaén - LA MANCHA - C6rdoba - Sevilla.

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1867, in-8, 1v-r86 pp.

t

Figueras Madrid.

Gerona -

Barcelona - Palma - Valldemosa - Valencia -

Aranjuez -

Aus Spanien, von Gustav Kôrner, Gesandter der Vereinigten Staaten zu
Madrid in den Jahren 1862, 1863 und 1864. Frankfurt a. M. : J. D. Sauerlamler, 1867, in-8, 331 pp.
Madrid - Toledo.

Jaén -

Granada -

Malaga -

Cadiz -

Sevilla -

Cordoba -

Aranjuez

�R. FOULCHE-DELBOSC

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1868, in-18.
B. - id ... id ... 2• édition. Paris : Michel Lévy frères, 1869, in-18.
C. - id ... id ... 3• édition. Paris: Calmann Uvy, 1885, in-18, 434 pp.

Zaragoza -

Segovia -

Avila -

Alba de

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0

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Figueras - Gerona - Barcelona - Montserrat - Tarragona - Valencia - Jàtiva
-Alicante - Elche - Orihuela - Murcia - Cartagena - Albacete - Toledo Madrid - el Escorial - Segovia - Valladolid - Burgos.

539. 1866. Hans Christian Andersen (1805-1875).
A. - Et Besog i Portugal, 1866.
Se trouve dans H. C. Andersens Samlede Skrifter.
B. - id ... id .•. Se trouve aux pp. 486-556 du lome VIII de H. C. Andersens Samlede Skrifter. Anden Udgave. Kjebenbavu: C.A. Reitz.els Forlag, 1878.
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C. - H. C. Andersen. Visit to Portugal, 1866. Nw York, 1870, pet. in-8.
Burgos -Madrid -Trujillo - Badajoz - Lisboa - Aveiro - Coimbra - Ciutra.

Setubal - SERRA DA ARRABIDA
•

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['

f

A month's tour in Spain in the spring of 1866, by John Murray Graham.
Edilllmrgh a11d London: William Blackwood and sons, 1867, in-4, 32 pp.
-

Madrid - C6rdoba - Sevilla Madrid - Zaragoza.

Jerez -

C.-ldiz -

Gibralt1r -

Màlaga ·

Granada

54i. 1866. Elizabeth Herbert (1826?-).
Impressions of Spain in 1866. By Lady Herbert. With fifteen illustrations.
Londo11 : Ricbard Bentley, 1867, in-8, 4 ff. n. ch.-280 pp.
San Sebasti:ln - Burgos -

Madrid -

C6rdoba - Màlaga -

Graaada -

Gibraltar -

A. - A travers la France, l'Italie, la Suisse et l'Espagne, 1865 et 1866, par
Alphonse Cordier (de Tours). Paris: Vermot et Ci•, 1866, in-12.
B. - id ... id ... Nouvelle édition. Paris: Blériot frëres, 1882, in-18, 368 pp.
pp. 271-356 (de B~ : Inin- Miranda de Ebro - Burgos - el Escorial - Madrid Toledo - la Carolina - Bailén - Andùjar - C6rdoba - Sevilla - Jerez - Càdiz -Malaga - Grauada - Valencia - Tarragona - Barcelona - Gerona.

543. 1866. Lucien Dubois.
A toute vapeur. Cinq heures en Espagne, par Lucien Dubois. Nantes: Vincent Forest et Émile Grimaud, 1867, in-8, 30 pp. (Extrait de la Revue de Bretagne et de Vendee, décembre 1866).
•.
Fuenterrabia -

Irûn -

San Sebastiân.

544. 1866. Isabelle dé Bourbon (Isabelle II reine d'Espagne, 1830-),
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Madrid: Manuel Tello, 1878, in-8, 345 pp.
Madrid dad Real -

Ciudad Real - Badajoz Madrid.

Elvas -

Lisboa -

Belem -

Badajoz -

Ciu-

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Irûn - San Sebastian -

Burgos -

MadTicl.-C6rdoba- Sevilla - Mâlaga - Granada,

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Sevilla.

=

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Toledo - C6rdoba - Sevi!la Murcia - Elche - Alicante -

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TRADUCTION ANGLAISI! :

D. - Sp:iin and its people. A record of recent travel. With historical and
topographical notes. With r50 original illustrations by V. Foulquier. Lo11dou ;
T. Nelson 011d sons, 1872, in-8, xn-497 pp.
La préface est signée W . .H. P. A., initiales du traducteur, W. H. Davcnport Adams.

548. 1867. Reinhold Baumstark (1831-).
A. - Reinhold Baumstark. Mein Ausflug nacb Spanien im Frühling 1867.
Regensbmg: G. ]. Man:c, r868, in-8, xn-666 pp.
B. - id ... id ... 2 1e vcrbesserte Auflage. Regmsb11rg: G. ]. Ma11z., 1869,
În-8, Xll-495 pp.

552, 1867 (?). André Joubert.

TRADUCTION FRANÇAISE :

.
'

..,

lnin - San Sebastian - Alsasna - Pamplona - Zaragoza - Akald de Hcnores _
Madrid - Bailén - Andujar - C6nloba - Scvill:t - Jere, - Oldfa - Gibraltar Mi/aga - Granada - Cartagena - Alicante - Elche - Orihuela - Murcia - Aranjuez - Toledo - Madrid - el Escorial - Avila - Burgos - Pancorbo.

C. - Reinhold Baumstark. Une excursion en Espagne, traduite de l'altemand avec l'autorisation de l'auteur par M. le baron de Lamezan. Paris : Tolra,
I8j2, in-8, XlY-473 pp. et r f. a.ch. d'errata .
Barcelon:l - Valencia - Alicante - Elche - M:llaga - Granada - Loja - Antcquera - C6rdob11 - Sevilla - Oldiz - Madrid - Aranjuez - Toledo - Alcal:\ de
Henares - el Escorial - Valladolid - Burgos - Irun.

De Cadix à Taugcr (Espagnols, Anglais et Maures), par M. André Joubert.
Angers : E. Barassé, 1868, in-8, 22 pp. (Extrait de la Rl!'L'II$ d'Anjou).
C.idiz -

Gibralt,ir.

553. 1867 (?). Matilda Barbara Betham Edwards (1836-).
Through Spain to the Sahara, by Matilda Betham Edwards. Lo11dc11 : Burst
a11d Blackett, 1868, gr. in-8, 317 pp.
Burgos - Madrid - Toledo - Algeciras - Gibraltar.

549. 1867. Valérie de Gasparin, née Baissier (1813-1894).

C6rdoba -

Malaga -

Granada -

loja _ Mdlaga

Andalousie et Portugal, par l'auteur des Horizons prochains. Paris : Calma,m

555. 1868. Léopold-Alfred-Gabriel Germond de Lavigne (1814-1896).

Lévy, 1886, in-18, 439 pp.
C6rdob:t - Sevilla - Malaga - Gmnada - Gibraltar Vcjcr - Cidiz - Lisbo:\ - Belem - Setubal - Coimbra -

San Roque Porto.

Tarifa -

Visite au Montserrat, par M. Germond de Lavigne. dans Le Tour du Monde,
1869, 1er semestre, pp. 337-352. Paris: L. Hache/le el Cie, 1869, in-4.
Bar.;elona R,.,,,,

Montserrat.

hispHigu,.

18

�BfBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. fOULCHE-DELBOSC

556. 1868. Wilhelm Wattenbach (18r9-).
Ein.: f.:ricnrcise nach Spanicn und Portugal, von W. Wattcnbach .... Btrli11 :

Wi/lxlm Hertz., (1869), xv1-3 32 PP·
Harec:lona -

Valenci.1- Aliante -

t.lurc:ia -

C6rdob;l -

Antequer:i -

Gr:u~ada -

M.ilaga _ Sevilla _ Jerez _ C~,liz - Madrid - cl Escorial - Toledo - AranJUt:z ~ladrid -

Lisboa -

Cintra -

Porto -

Coimbra -

Lisboa.

557. 1868. Robert. des Maisons.

.
Uurgos _ ~hdrid _ cl Escorial - Toledo - Ciud;iù Real - L1Sboa C:ldiz _ Scvilln _ C6rdoba _ M:ifaga - Granada - Mfüga - Gibraltar -

_ Almcria -

Cartagena -

~lurcia - Elch~ -

.
C1otr.1_ Alge~1ras

Alicante .•

IS58 . 1868. Édouard Cazenave (1824-).
Quelques jours d'Espagne, par Édouard Caicnav.:. Première partie. T(lrbes :
imprimerie et lit1X'![rap'1ir Lm-riru, 1869, in-1:2, 189 PP·
J'ignore si une deuxième partie a paru.
lrim _ Fuenterr:ibla -

56i. 1858-1869. Florinda D.
Espagne - Extrême-Orient - France. Récit d'une jeune femme, par
Mme Florinda D., nét R. F. de A. Paris, L)'oti : librairfr Britla)'; Dt'lbomme rt
Hriguet, successmrs, 1883, in-18, 289 pp.

Comte Robert des Maisons. Une pointe en Espagne, en P~rtugal et au
Maroc, et retour par l'Algérie, 1868. Ro11e11 : üo11 Deshays, I8j6, m-4, 3o3 PP·,
7 eaux-fortes de Jules Adeline.
Cet ouvrage n'., été tiré qu'à 25 exemplaires.

San Sebastin - Bilbao - Burgm - Valbdolid - Avila - \LIJri,1 - cl Escori.11 Segovia - Aranjuez - Toledo - Cérdoba - Gr~nada - Sevilla - C.iJiz - Trafalgar - Ronda - M,ilaga - C:trtagena-Murcfa - Elche - Valencia- Barcclona Urida - 7.:ir:igoza.

San Sebasti:in- Bilb:1.0 - Valladolid.

L'auteur est née en 18j8 et ne r:icontc, par conséquent, que quelques souvenirs
d•enfiince.

pp. j-l8: C:hlii - Scvilb.

562 . 1868-1869 (??). Augusto Jerez Per chet.

A. - lmpresiones de viaje . .Andalucia - El Riff- Valencia - Mallorca.
por Augusto Jcréz Perchét. Mdlaga : Corrto Je A11Jalucia, s. d., in-8, xm224 pp.
B. - id ... id .. . 2• cdidon.
C. - id .. . id .. . 3• cdicion . G1•a11ada, 1875, in-12.
Granada - Loja - Archidona - Antequcra - Mllaga - Alora - Gibrnltar Ronda - Almerfa - CàdiJ - San Feman.Io - Puerto Re:11 - Puerto de Sant.1 M.1r!a
- Jerez - Senlla - C6rdoba - Antequera - Almeria - Cartllgeoa - Valencia Palnu - $aller.

563 . 1869. Gu stav Rasch.
559 . 1868 (?). A. Kerschbaumer.

A. - A. Kerschbauroer. Reisebilder aus Spanien. TVim, 1869, in-8.
B. _ 1'fissionarius apostolicus. Pastorale Fotografien .' ~cursionen und
Reisebilder, von Dr. Anton Kerschbaumer. Scba.ffh,wsm: Frirdrnh Harler, 1870,
in-8, X\'l-4j0 pp.
PP· 3S;-i 71 (Je B) : ~1ontserrat - el Escori:1.I.

A. - Yom spanischen Revolu1ionsschauplat1.e. Sp:mische Zustâodc,
Ch.1rak1cristikcn und Ges.:hichte. Von Gustav Rasch. Wim : Hartlt·bm, 1869,
in-8, m-243 pp.

B. - Das hcutige Spanieo. Yon Gustav Rasch. Zwcitc Ausgabc.
Stuttgart: Kotzle, 1871, in-8, n-269 pp.
564. 1869. Alfred Charles Smith .

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picturcs drawn wi1h pen and pencil ". W!t~ illustrauons _by Gusta,·e Doré
and other eminent artists. Lo1ulo11: Tbe Rrlig1011s Tract Somty, s. d. (1870),
in-8, 212 pp.

Narrative of a spring tour in Ponugal. By Re\". Alfred Charlt.-s Smith,
M. A . .... Lomùm: Lo11gmans, Grem, 111111 Co., 1870, in-8, xv-220 pp.
Lhboa - Cintra - fü·ora - Sctubal - Alcobaç:&lt; - 831;,lh:1 - Coimbra - Porto
- Braga - Poure Ûè Limal - Bussaco - füJaj02 - M~ridJ. - :.LJJriJ.

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Co111pa11y, 1870, in-8, li.111·442 pp.
C.·magenJ - OrihueLi - Mur,ia - Elche - Ali,ante - \'alcn.:ia - Gran.ida Malag:i - Se-·illa -Toledo - Alcoka -Cordoba - Aranjuez - :\!.adrid - cl Escorial
-

Zaragoz3.

A. - Correspondance de Henri Regnault, recueillie et annot&lt;!e par Arthur
Duparc, suivie du catalogue complet de l'œuvre de H. Regnault et ornée d'un
portrait gra\'é à l'eau-forte par Llguillermie. Paris : Cliarpmtia et 0°, 1872,
in-12.
B. -

id... id ... zc édition. Paris : C/){1rpt11/Îir tt

C,e,

1873, in-12,

430 pp.
Bilbao - Burgos - :\Iadrid - Toledo Granada - Gibraltar - Sevillà - Guadix -

,hila - Alicante - Ekhc - :\iurcia Gr:mada.

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B. - id ... id ... Lc11do11 : J. T. Hn_ws (1872), pet. in-8, XXff-318 pp.
San Sebasti:ln - Burgos - Valladolid - Avila - cl Escori:ù - :\fadrid - Toledo
- Aranjuez - Sevi lia - C61'dob.t - Loja - Santa Fe - Granada - !tl:ilag;i - J.itiva
- Valencia -Tarragona - B.m:elona - Gerona.

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Puerto de Santa Maria -

Madrid - Toledo - Cordoba Madrid - el Escorial - 7.aragou.

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Toledo -

cl Escorial -

Alcali de Henares.

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Co., 1871,

2

vol. in-8, xv1-307 et x1-296 pp.

Tome 1, pp. 1-105 : Cintra - Lisboa - Gibraltar - San Roque - Algccira~ C.idiz - Jerez - Sc,-illa - Cordoba - :\l:ilaga - :\.Jmcria - Carugen:a - \'alenda Mur,ie.Iro -

T,uragona -

Barcdona.

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Ptttrr, and Galpin, (1872), in-8, vm-..p4 pp.
S.1n Scb-isti.in - .kwA - Burgos - \'alladolid - el Escorial - Madrid - To\cdo
- C6rdot&gt;a - Sevilla - Jerez - C.{diz - Gibr:,ltar - Mil:tp:a - Grannda.

�266

R. FOULCHÉ-DELBOSC

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F. A. Brockbaus, 1872, in-8, xrr-356 pp.
Madrid - &amp;rcelona - Sevilla - Toledo Escorial -Avila - Valladolid - Burgos.

Guadalajara -

Alcal:i de Henares - el

Souvenirs du pays de sainte Thérèse, par F.-X. Plasse. Paris : Victor Pnlmé,
1875, in-8, vu-320 pp., gravures.
Avila -

Medina del Campo -

Scvilla - Toledo -

Burgos -

Salamanca - Alba

de Tormes.

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582. 1871-1872. Carl Eduard Geppert (18u-1881).

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Bernhard,. Berl111: Wilhelm Hertz., 1886, in-8, 482 pp.

Reiseeindrücke aus Spanien im Wintcr 1871-72, von C.E. Geppert. Berlin :
F. Sclmeidtr &amp; Comp., 1873, in-8, v-166 pp.

Madrid - C6rdoba - Sevilla - C:idiz - Gibraltar - M:ilaga - Granada - Madrid
- Cartagena - Murcia - Valencia - Tarragona - Barcelona - Montserrat - Man•
resa - Cardona - Zaragoza - Burgos - Toledo - el Escorial -Aranjuez.

&amp;rcelona - Madrid - el Escorial - Toledo Valencia - Tarmgona - Barcelona.

Sevilla - Granada - C6rdoba -

583. 1871-1872. Augustus John Cuthbert Hare (1834-).
578. 1870-1871. Mary Catherine Jackson.

A. -

_Word-sketches in the sweet South. By Mary Catherine Jackson. London
Rtebnrd Bmtley and son, 1873, in-8, 301 pp.
Gibraltar - C:idiz - Sevilla - C6rdoba -

Granada -

M:ilaga.

274 pp.
C. - id ... id ... 3rd edition. London, 1876, in-8.
D. - id ... id ... 41h edition. Lo11do11 : Smith, Eider and C0 , 1883, in-8, xxr-

579. 1871. Divers.

274 PP·

Suivant la note de la p. 66, faisaient partie de cette excursion : MM. Filhol, Joulin,
Labéda, Peyre, Timbal-Lagrave pcre et fils , et Jeanbernat.

Une excursion scientifique aux sources de la Garonne et de la Noo-uéra Pallaresa(Ca~alogne). (à la fin : Toulouse: impr. Louis &amp; Jean-Matthieu Douladoure),
(1873), m-8, paginé 46-104.
I" partie: Topographie. Par le D• Jeanbernat. - 2• partie : Botanique, Par MM. A.
Peyre, D• Jeanbemat et E. Timbal-Lagrave. - 3• partie : Minéralogie, Hydrologie, Par
M. Filhol.

Salardu - Mongarri - Lasbordes - Pinas Valencia - Lasbordes- Viella.

Wanderings in Spain. By Augustus J. C. Hare. Lo11do11 : Stmhan

a11d Co., 1873, ia-8, xxr-274 pp., grav.
B. - id ... id ... 2nd edition. London : Strahan a11d Co., 1873, ia-8, xxr-

Alos - Isil -

Isabarrén -

Esterri -

Pamplona - Tude la
Gerona - Tarragona - Sevilla - C:idi1. Aranjuez - Toleùodolid - Burgos.

- Zaragoza - Lérida Poblet - Valencia Algeciras - Gibraltar
Madrid- el Escorial -

Manrcsa - Montserrat-. Barcelona Alicaute - Elche - Murc1a - _C6rdoba
- Malaga - Granada - Lan1ar6n Segovia -Avila -Salamanca - Valla-

584. 1872. Alfred Elwes.
Through Spain by rail in 1872. By Alfred Elwes. London : Ejfinghnm Wils011, 1873, in-8, xn-340 pp.
Miranda de Ebro -Burgos -

Yalhdolid - M.1drid - Zaragoza - Pamplona -

Zara-

�268

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

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- Jerez - C:idiz - Gibraltar - Malaga - Grauada -Toledo - Madrid.

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B. -

585. 1872. Constantin Apollonovitch Skalskovski.
Ko11CTAUTBH'b

Aao.rouoBll'I'b C1..1.,c.lioacKiii.

Iknaui11, EranTr&lt;&gt;, Apleio
323-m pp.
cl Escorial Jaén.

Madrid -

II

[IyTeBhill

eae&lt;JaT.rirni,r

e·b

Ilu,\irr, 1869-1872. C. llcmcp6yp&lt;1&gt;, 1873, in-8,

Toledo -

Alcolea -

Cordoba -

Sevilla -

Granada _

586. 1872. John Benjamin Stone.
': tour. ;"itb Cook through Spain : being :i. series of descriptive lettcrs on
~nc1ent c1t1es and sce~ery ~f Spain, and of life, manners, and _customs of Span1ards, as seen and enioyed ma summer holiday. By J. B. Stone .... Illustrated
by photographs produced by the autotype process. Lond.011 : Sampso 11 Low
1873, in-8, vr-229 pp.
'
Burgos Barcelona.

el Escorial -

M1drid -

CordJ!ia -

id ... id ... Seconda edizione. Firmz.e : G. Barbèra, 1873, in-16,

487 pp.

GraU1da - S:villa -

Valencfa -

587. 1872. C. H. Ramsay.
A summer in Spain. By Mrs Ramsay .... Lo11ào11 : Tinsley brothers, 1874, in-8,
vm-421 pp.
Zu'.narraga - ~urgos - Valladolid - Avila - Madrid - Toledo - Aranjuez - la
Granp - Segovia - el Escorial - Madrid - Granada - C6rdoba - Sevilla _ It:Uica
- C1diz - Algeciras - Gibraltar - Malaga - Alicante - Valencia - Tortos.1 Tarragona - Barcelona.

C. -

id ... id ... Terza edizione. Firenze: G. Barbèra, 187 ?, in-16, 487 pp.
id ... id ... Quarta edizione. Firmz.e : G. Barbèra, 187 ?, in-16, 487 pp.
E. - id ... id ... Quintaedizione. Firenze: G. Barbèra, 187?, in-16, 487pp.
F. - id ... id ... Sesta edizione. Firenz.e: G. Barbèra, 1878, in-16, 487 pp.
G. - Edmondo de Amicis. Spagna. Firenze : G. Barbèra, 1885, in-4,
3 ff. n.ch.-342 pp., portrait photographique de l'auteur, grav.
H. - Spagna. Di Edmondo de Amicis. Ottava edizione. Firmz.e: G. BarbJra, 188 ?, in-16, 487 pp.
J, - id ... id ... Nona edizione. Firenz.e : G. Barbèra, 188 ?, in-16, 487 pp.
K. - id ... id ... Decima edizione. Firenze: G. Barbèra, 1890, in-16, 487 PP·
D. -

B, C, D, E, F, H,

J et K sont l.'t

même édition que A; les titres seuls sont réimprimés,

et quelques fautes d'impression corrigées.
TRADUCTIONS ESPAGNOLES :

L. - Espana. Viaje durante el reinado de D. Amadeo I. Por Edmundo de
Amicis. Traducido de la cuarta edicion de Florencia por Augusto Suarez de
Figueroa. Madrid : impr. y est. de El Imparcial, 1877, in-8, 454 pp.
M. - id ... id ... Segunda edici6n espaiiola. Madrid: Vicente Lopez, 1883,
in-8, 494 pp.
N. - Colecci6n de viajes por los pueblos de raza espaiiola. Espaiia, por
Edmundo de Amicis. Barcelona : impr. de Domenecb, editor, 1884, in-8, 230 pp.
O. - Espana, por Edmundo de Amicis. Traducci6n del italiano de
H. Giner de los Rios. Madrid : impr. de A.]. A/aria, 1884, in-8, 467 pp.
TRADUCTION FRANÇAISE :

588. 1872. Pedro Antonio de Alarcon (1833-1891).

. A. - La Alpujarra. ~esenta leguas a caballo, precedidas de seis en diligenc1a. Por D. Pedro Antonio deA!arcon. Madrid: Mig11el Grtijarro, in-8, 564 pp.
B.. - . La Alpujarra, por D. Pedro Antonio de Alarcon. Segunda edicion.
Madrid: imprenta de D. A. Pérez. Dubrull, 1882, in-16, xvr-467 pp. (Obrns de

D. Pedro Antonio de Alarcon).

P. - Edmondo de Amicis. L'Espagne. Ouvrage traduit de l'italien, avec
l'autorisation de l'auteur, par Mme J. Colomb. 24 gravures. Paris: Hachette et
Cie, 1878, in-16, 403 pp.
Q. - id ... id ... 2• édition. Paris : Hachette et Ci•, 1882, in-16, 403 pp.
R. - id ... id ... 3• édition. Paris: Hachette et Ci•, 1884, in-16, 403 pp.
S. - id ... id ... 4• édition. Paris : Hachette et Ci•, 18? ?, iu-16, 403 pp.
T. - id ... id ... 5• édition. Paris; Hacbette et Ci•, 1894, in-16, 403 pp.
Q, R, S et T sont la même édition que P; les titres seuls sont réimprimés.

�R. FOULCHÉ-DELBOSC
TRADUCTION ANGLAISE :

U. - Spain and the Spaniards. By Edmonde de Amicis. London a11d
New York : G. P. Pulnam's sons, 1885, in-4, 463 pp., 9 grav.

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&amp; Co, 1874, in-8, vm-198 pp.
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Barcelona - Zaragoza - Burgos - Valladolid - Madrid - el Escorial - Araujuei
- Toledo - C6rdoba - Sevi lla - Oldiz - Mâlaga - Granada - Valencia.

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Cositas espafiolas; or, Every day Jîfe in Spain. By Mrs Harvey, of IckwellBury. Lrmdon: Hurst audB?ackett, 1875, in-8, vnr-305 pp.
Gibraltar -

Granada - Madri&lt;l -

(a•

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Hermite Reynald. Impressions de voyage. Madrid et les partis politiques en
Espagne. dans La Rcvuê politique et littéraire dit r f février 187J, 2• série,
tome IV (tome XI de la collection), pp. 790-798. Paris, in-4.

el Escorial - Sevilln - Toledo.

Un appendice contient une traduction libre et abrégée d'un « Account given by a
French lady of her joumey to and her stay in Madrid during tbat year (r679) •· Cette
"French lady•, que Mrs Harvey ne nomme pas, n'est autre que la. comtesse d'Aulnoy
110),

Bilbao - Portugalete.

595. 1873- Heinrich Moritz Willkomm (1821-).
A. - Spanien und die Baleareu. Reiseerlebnisse und Naturschilderungcn
nebst wissenschaftlichen Zusatzen und Erl.auterungen. von Dr. Moritz
Willkomm ..... Mit ein.em Plane der Tropfsteinhôhlen von Arta. Be1·li11 :
Theobald Grieben, 1876, in-8, x-3 50 pp. (Bibliothek für Wissenschaft und Literatur, 2. Band; Abtheîluog für Werke allgcmeineren Inhalts, I. Band).

59i. 1872. Louis Teste.

B. -

id ... id ... Neue Ausgabe. Berlùt

Theodor Hofmann, 1879, in-8,

L'Espagne contemporaine. Journal d'un voyageur, par Louis Teste. Pa1·is :
Germer-Baillière, 1872, in-12, II-324 pp.

x-350 pp.

San Sebasti:i.n - Burgos - Valladolid - el Escorial - Madrid - Sevilla - Jerez ûidiz - Valencia - Barceloaa -Zaragoza - Alsasua - San Sebastian.

Barcelona - Tarragona - Barcelona - MENORCA. - M.1.LLO.RCA - lBcz.1. - Alicante - Murcia - Elche - Madrid - C6rdoba - Sevilla - Granada - Malaga Almeri:t - Cartagena - Alicante - Valencia - Barcelona.

Même édition que A ; titre seul rfonprimé.

592. 1872 (?) . José de Lasa.
José de Lasa. De Madrid al Vesubio. Viaje a Italia, par San Sebastian,
Bayona, Lyon, Ginebra, el San Bernardo, Turin, Milan, Pavia, Venecia, Bolonia, Florencia, Ancona, Roma, Napoles; y regreso por Roma, Civitta Vecchia,
Livoma, Pisa, Florencia, Alejandria, Génova, Turin, Modena, Dijon, Paris,
Lyon, Perpignan, Gerona, Barcelona, Manresa y Zaragoza. Guia descriptiva y
practica, con noticias é indicaciones acerca de los medios de viaje, fondas, etc ...
etc .... Madrid : imprenta de la Asociacion del Arte de imprimir, 1873, in-8,
437 pp., grav.

593. 1872-1873. Ellen Burges.
Vizcaya, or life in the land of the Carlîsts at the outbreak of tbe insurrec•
tion 1872-1873, with some account of rhe iron-mines in the vicinity of Bilbao.

596. 1873. Catherine Charlotte Jackson (-1889).
Fair Lusitania. By Catherine Charlotte Lady Jackson. With twenty illustrations from photographs. London: Richard Bent/ey and son, 1874, in-8, xu-406 pp.
Lisboa - Cintra - Mafra - Setubal - Coimbra - Porto - Barcellos - Poute de
Lima - Braga - Guimaràes - Bussaco - Batalha - Alcobaça - Leitia - Belem Lisboa.

597. 1873. Luciano Cordeiro.

J.

Luciano Cordeiro. Viagens. Hespanha e França. Lisboa : imprensa de
G. de Sousa Nwes, 1874, in-8, 8 pp. n. ch.-240 pp.
pp. I-n6 : Badajoz -

Mérida -

Madrid -

Santmder -

San Sebasti.ia.

�2 73

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

272

Tome II : Puerto de Santa Maria- C-idiz -

598. 1873- de Castella.

-

Gibraltar -

Vera -

NAvARRA -

lrun

Bilbao.

Une visite à Don Carlos. Impressions de voyage, par le général de Castella.

Mo11tauba11 : imprimerie Bertuot, 1874, in-8, 94 pp.
-

Elizondo -Santesteban - Zubieta - Erasun - Lecumberri -Betellu - Amcsqueta
ViJlafranca - Zumarrnga - Vergara - Durango - Guernica - Estella.

603. 1873- Kate Field.
Kate Field. Ten days in Spain. lllustrated. Bosto11 : James R. Osgood a11d

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Santander -

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Fontarabie (Espagne), par M. E. Doussault. dans Le Tour du Monde,
tome XXlX, 1875, 1er semestre, pp. 97-n2. Paris: Hachelteet Ci•, in-4.

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A. - Spain and the Spaniards. By N. L. Thieblin. " Azamat-Batuk ".
Limdon : Hurst and Blaclutt, 1874, 2 vol. in-8, 2 ff. n.ch.-330 et 2 If. n.ch.316 pp.
B. -

TRADUCTION HOLLANDAISE :

C. - Azamat-Batuk. Spanje en de Spanjaarden. Naar het Engelsch, door
Jo. de Vries. Haarlem, 1874, in-8, portrait.
Vitoria -

Miranda de Ebro -

Madrid.

60i. 1873. P. L. Imbert.
L'Espagne. Splendeurs et misères. Voyage artistique et pittoresque, par
P. L. Imbert. Illustrations d'Alexandre Prevost. Paris : E. Pion et Ci•, 1875,
in-18, 384 pp.
San Sebasti:iu - el Escorial - Toledo - C-idiz - Sevilla - Côrdoba - Granada .Malaga - MALLORCA - Barcelona - Montserrat - Valencia - Madrid - 'Mérida Zaragoza.

602. 1873. John Augustus O'Shea.
Romantic Spain : A record of persona! experiences. By John Augustus
O'Shea .... London: Ward and Dow11ey, 1887, 2 vol. in-8, xrn-3n et 1x31 7 pp.
Tome I : Madrid -

Sevilla.

el Escorial -

Toledo -

Pamplona.

604. 1871-1874. H. Willis Baxley.
Spain. Art-remains and art-realities, painters, priests, and princes. Being
notes of things seen, and of opinions formed, during nearly three years'
residence and tra,·els in that country. By H. Willis Baxlcy, M. D., .... Lo11do11:
Lo11g111a11s, Green and Co., 1875, 2 vol. in-8, xn-420 et vm-407 pp.
Tome I : Gerona - Barcelona - Montserrat - Manrcsa - Cervera - Urida Huesca - Jaca - Zaragoza - C1latayud - Al ha.ma - Ariza - Huerta - Medinaceli
- Sigüenza - Guadalajara - AlcaH de Henares
Martorell - Tarragona - Poblet
- Valencia - J:itiva - Almansa - Chinchilla - Alcazar de San Juan - Manzanares
- Valdepeîias - Linares - Baeza - Menjibar - Granada - Antequera - Bobadilla
- Ronda - Malaga - Gibraltar - Algcciras - San Roque - Tarifa - C:idiz -

=

id ... id ... Boston, 1875, in-16.

Trun - San Sebastian - Zumarraga -

Madrid -

Jerez.
Tome II : Sevilla Aranjuez - Madrid -

Huelva - Palos - C6rdoba - Mérida - Yuste - Toledo Segovia - el Escorial - Salamanca - Medina del Campo -

Valladolid -

Santander.

Burgos -

605. 1873-1874. Auguste Meylan.
A travers les Espagnes, par A. Meylan. Paris : Smidoz et Fiscbbacber, 1876,
ÎncI2, III-304 pp.
Barcelona - Manresa - Valencia - Aranjuez - Madrid - el Escorial - Burgos Vitoria - Tolosa - San Sebasti:in - Iruo - Fuenterrnbia - San Sebastian - lrun Pamplona - Zaragoza - Guadalajara - Madrid - Toledo - C6rdoba - Sevilla C:idiz - Gibraltar - Malaga - Alicante - Cartagena - Valencia - Santander.

606. 1874. Modesto Fernandez y Gonzalez.
Portugal contemporaneo. De Madrid a Oporto pasando par Lisboa. Diario
de un caminante, por Modesto Fernandez y Gonzalez. Madrid : imprenta
fundicion de M. Tel10, 1874, in-8, 526 pp.

�2

74

R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Madrid - Aranjuez - Ciudad Real - Almadén - Mérida - Badajoz - Elvas
Abrames - Santarem - Lisboa - Cintra - Mafra - Alcobaça - Batalha - Aveiro
- Porto - Via,ma - Valença do Minho - Tuy - Vigo.

illustrations. London : Sampsori Low, Mars/on, Searle and R.ivington, 1876,
in-8, vu-341 pp.

Recuerdos de Espaîïa, por Vicente G. Quesada. Ediciou de la Biblioteca
popular de BuenosAires. Buenos Aires: imprenta del Mercurio, 1879, în-8, r27 pp.
Madrid - Toledo - el Escorial -

Sevilla.

608. r874. Nicolas Diaz y Ferez.
De Madrid a Lisboa (Impresiones de un viaje) por D. Nicolas Diaz y
Perez. Madrid : M. Mim1esa, r877, in-8, 478 pp., carte des chemins de fer
d'Espagne et de Portugal.
Madrid - Ciudad Real - Arg:imasilla de Alba Abrautcs - Santarem - Lisboa.

Mérida -

llldajoz -

Elvas -

Monuments, musées &amp; paysages de l'Espagne. Résumé des conférences
faites les 12 mars, 30 avril et 2r mai 1875 à la Société Centrale des Architectes
par Paul Sédille .... Paris : Librairie générale der architecture et des travaux publics,
Ducher et Cie, r876, in-8, 20 pp. (Extrait du Bulletin de la Société Centrale des
Architectes, 4• série, 2• volume, année 1875).
Pancorbo -

Burgos -

Madrid -

Toledo -

C6rdoba -

Granada -

6to. 1874. G. Wyrouhoff.

Une promenade sur le théâtre de la guerre civile en Espagne. Sz'gné
G. Wyrouboff (à la fin : Versailles : imprimerie Cerf et fils), s. d. (1874) in-8,
r7 pp.
Fuenterrabia -

Madrid -

L'auteur r~sidait depuis plusieurs années en Portugal quand il écrivit son li vie; cet
ouvrage a donc été composé d'après des observations faites dans les annëes antérieures a
1874.

A. - Travels in Po1tugal. By John Latouche. With illustrations by the
· Right Hon. T. Sotheron Estcourt. Lo11àon, 1875, in-8, xn-3 54 pp.
B. - id ... id ... With 5 photogr. (views). Second edition. Lo11do11, 1875,
in-8.
C. - id ... id ... With illustration and map. Third edition. London : Ward.
Lock and C0 , 1878, in-16, x-336 pp.
Ces voyages avaient paru amérieurcmen t dans le New Quarlerly Magaz.iue sous le titre
de Xo/es of trai•el iti Portugal.
Vigo - Tuy - Valença do Minho - Vianna - Ponte de Lima - Brag:inça Villa Real -Porto -Coimbra - Pombal - Batalha- Alcobaça - Cintra -Lisboa Evora - Mertola.

609. r874. Paul Sédille (1836-).

Vitoria Se-villa.

ISLAS BALEARES.

6i2. 1874. Oswald John Frederick Crawfurd (1834-).

607. r874. Vicente G. Quesada (r830-).

la Coruiia - Lugo - Bmiiuelas -

2 75

Les ouvrages suivants (D, E, F) ne sont pas strictement des livres de voyage5; ils ont
été publiés postérieurement aux Travelr ii, Portugal, dont ils peuvent être considérés
comme le complément :

D. - Portugal old and new. By Oswald Crawfurd .... Wîth maps and illustrations.London: C. Kegan Paul ér Co., r88o, in-8, vm-386 pp.

E. - id ... id ... New edition. London : Kega11 Paul, Tre11cb &amp;- Co., 1882,
in-8, vn-350 pp.
Mœurs et coutumes, etc ...
Quelques parties de ce livre (D, E) avaient paru précédemment dans le Forlnigbtl
Rei,;ew, le New Quarlerly Magaz.i11e et Je Combill Maga._ine.

F. - Round the Calendar in Portugal. By Oswald Crawfurd .... Illustrated .... London : Chapman and Hall, 1 890, in-8 carré, vm-31 r pp.
Description des saisons, mois par mois.

Miranda de Ebro.

6H. 1874. Charles Toll Bidwell.
The Balearic islands. By Charles Toll Bidwell, F. R. G. S. With map and

81.3. r874. Anonyme.
Une excursion eu pays carliste. Notes de voyage. Extrait du Ccmtemporai11
des 1er novembre, r•r décembre 1874 et rer janvier 1875. Paris: imprimerie de
foies Le Clecrc et Ci•, r875, in-8, 78 pp.

�R, FOULCHE-DELBOSC
Irun Estella -

Vera - Lesaca - Leiza - Tolosa - Lizarza - Betelu - Lecumberri Salinas - Abarzuza - Estella - Irache - Puente de la Reina.

6i4. 1874. Léo Quesnel.
A. - Léo Quesnel. L'Espagne. Mœurs et caractères. dans La Revue
politique et littéraire des f et 12 septembre 1874, 2• série, tome VII (tome XIV
de la collection), pp. 230-233 et 251-255. Paris, in-4.

B. - Léo Quesnel. Impressions de voyage. Le Portugal. dans La Revue
politique et littéraire des 19 et 26 juin 1875, 2• série, tome VIII (tome XV
de 1a collection), pp. 1208-1214 et 1228-1231. Paris, in-4.
Porto -

Coimbra -

277

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

6t.8. 1874-1875. Wilhelm Mohr.
Achtzehn Monate in Spanien. von Dr. Wilhelm Mohr. Erster Theil : Abenteuer eines spanischen Kriegs-Correspondenten. Zweiter Theil : Frühli.ngstage
in Andalusien und Marokko. Kôlll : DuM011t-Scbauberg, 1876, 2 vol. in-8, xv288 et 420 pp.
Tome I : Théâtre de la guerre carliste.
Tome II, pp. 1-205 : Madrid - C6rdoba - Sevilla - Niebla - Huelva - Cadiz
- Gibraltar; pp. 28r à la fin : Granada - SIERRA. NEVADA - Madrid - el Escorial.

6t.9. 1875. Max Simon Nordau(1849-).

Lisboa.

Vom Kreml dur Alhambra. Kulturstudien von Max Nordau. Leipzig :
Bernhard Schlicke (Balthasar Eliscber), 1880, 2 vol. in-8, vm-418 et VI- 391 pp.

6t.5. 1874. Hugh James Rose (1841-1878),
A. - Untrodden Spain, and her black country; being sketches of the life
and charactcr of the Spaniard of the interior. By Hugh James Rose, M. A .....
London, 1875, 2 vol. in-8.
B. - id ... id ... Second edition. London: Saimiel Tinsley, 1875, 2 vol. in-8,
XIV-400 et 356 pp.
Tome I : Lisboa - Gibraltar - Malaga - C:idiz - Sevilla - GALICIA.
Tome II : C6rdoba - AXDALt:ciA - Baeza - Cadiz - C6rdoba Linares.

Sevilla -

6!6. 1874 (?). Bettina Ringseis.
Drei Monate in Spanien. von Bettina Ringseis. Freiburg im Breisgau :
Herder'sche Verlagsha11dlu11g, 1875, in-8, xn-312 pp.
Barcelona - Tarragona - Valencia - Alicante - Elche - Murcia - Granada - M:ilaga - Gibraltar - C:idiz - Sevilla - C6rdoba -Aranjuez - Toledo - Madrid
- el Escorial -Avila - Valladolid - Burgos - San Sebasti:in - Ir/in.

6t.7. 1874 (?). Enrique de Leguina.
Recuerdos de Cantabria. Somorrostro. - Bejoris. La pesca en la Costa. La iglesia de Latas. Noticia de algunas fiestas publicas celebradas en S:uitander.
Por D. Enrique de Leguina. Madrid: imprenta de Medina y Navarro, libreria
de Murillc, in-8, (1875), 144 pp.

Tome II, pp. 277-384: San Feliu de Guixols - Barcelona - Valencia -Alicante Cartagena - Almeria - Malaga - Granada - Cadiz - Jerez - Sevilla - Cordoba.

620. 1875. José Maria Fernandez Sanchez
Barreiro.

et

Francisco Freire y

Santiago, Jerusalem, Roma. Diario de una peregrinacion a estos y otros
santos lugares de Espafia, Francia, Egipto, Palestina, Siria é Italia, en el afio
del jubileo universal de 1875, por D. José Maria Fernimdez Sanchez y Francisco Freire y Barreiro, catedd.ùcos de la Universidad de Santiago. Con licencia de la autoridad eclesiastica. Santiago : impr. del Boletfo Episcopal; Madl'id :
libr. de _Perdiguero y Comp., 1881-1882, 2 vol. in-8, grav.

62t.. 1875. Zouch Horace Turton.
To the desert and back; or, Travels in Spain, the Barbary States, Italy, etc ...
in 1875-1876. By Z. H. Turton. Lo11don .: Samuel Tinsley, 1876, in-8, 291 pp.
pp. r-85 : Santander - Valladolid - Avila - el Escorial C6rdoba - Sevilla - Cadiz - Gibraltar.

Madrid -

Toledo -

622. 1875. Giuseppe Garzolini.
Ricordi di Spagna, di Giuseppe Garzolini. Rnn,t hi,pani9u1,

Da Marsiglia a Cartagena

�R. FOULCHE-DELBOSC

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Cartagena dopo la comune - Da Cartagena ad Almeria - Almèria - Combattimento di tori. - Illustrato da 29 incisioni. Mila110: Ji-atelli Trwes, 1877,
in-4, vm-ll 1 pp. (Vol. XLV de la Biblioteca di viaggi.)

B. - Basques et Navarrais. Som·enirs d'un voyage dans le Nord de
l'Espagne, par L. Louis-Lande. Paris: Didier, 1878, in-12, vr-379 pp.
NAvA.RRA -

AuvA -

V1zCAYA -

2 79

GorPuzcoA.

Des 29 dessins, 26 sont des reproductions de ceux de Gustave Doré (Voir n~ 5o8),
Les lettres qui composent ces Ricordi avaient été publiées antérieurement da11s l'lll11stra-

627. 1876. Albert-Édouard de Hanovre, prince de Galles (1841-).

~üme ltalia11a.
Cartagena -

Murcia -

Lorca -

Vera - Almerla.

The Prince of Wales' tour : a diary in lndia; with sorue account of the
visits of His Royal Highness to the Courts of Greece, Egypt, Spain, and
Portugal. By William Howard Russell. With illustrations by Sydney P. Hall ....
London: Sampson Low, Marston, Searle &amp; Rivinglon, 1877, in-4;xxx1x-617 pp.,
photographie du prince, carte du voyage, grav.

623. 187 5. Hermile Reynald.
Lettre d'Espagne. Une visite à Puycerda. dans La Revue politiqu_e et
littéraire du IJ novembre 1 875, 2• série, tome IX (tome XVI de la collection),

pp. 54r-568 : Gibraltar - C.-idiz - Sevilla - C6rdoba Escorial - Lisboa - Belem - Cintra - Ajnda.

Madrid -

Toledo -

el

pp. 465-470. Paris, in-4.

628. 1876
624, 1876. José Maria Leon y Dominguez.
De Câdiz a Roma. Album hist6rico-descriptivo de la primera peregrinaciou
espaiiola al Vaticano en 1876, visitando los sautuarios del Pilar, _Lourdes,
Pâdua, Asis y Loreto, y las ciudades de Napoles ~ompeya), Florencia, Vene. Milan Génova Pisa y otras principales de Italta, por D. José Maria Leon
c1a,
,
,
) • 8
y Dominguez, presbitero, .... Madrid: B. Perdiguero )' C•, (1877 , m- , 440 PP·

C?),

J. Sawicki.

A. ~ Dr. J. Sawicki. Podr6ie po Hiszpanii.
id ... id ... Wydanie Drugie. Lwow naktadem lûifgartti Gu/,rynowicza
i Scbmidta, 1880, in-8, 151 pp.
B. -

-

Gibraltar - Tarifa - Câùiz - Jerez - Scvilla - C6rdoba Valencia - Madrid - Toledo - Burgos.

M&lt;ilaga -

Granada

629. 1876 (?). Lisbeth Gooch Strahan née Seguin.

625. 1 876. Fernand Petit.
Notes sur l'Espagne arti5tique par Fernand Petit, docteur en droit. Lyon :

N. Scheirritzg, 1877, in-8, 135 PP·

.

.d _ eJ Escorial - Madrid - Toledo - C6r&lt;loba - Sev1lla Burgos - Val!ado11
.
r
,
Granada _ M,Haga _ Almeria - Cartagena - Orihuela - Murcia - \ ale11c1a Barcelona.

A. - A picturesque tour in picturesque lands : France, Spain, Germany,
Switzerland, HoUand, Belgium, Tyrol, Italy, Scandinavia. By L. G. Seguin ....
Londtm: Straban a11d Companj,, 1881, in-fol., vm-312 pp., grav.
B. - id ... id ... London: Straban and Campan.y, 1882, in-fol., vm-241 pp.,
grav.
pp. 44-59 (de B): Spain. Considérations générales.
630. 1858-1877- Pedro Antonio de Alarcon (1833-1891).

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A. _ Trois mois de voyage dans le pays basque. Signé ~-. Louis-Lande.
dans la Revue des Deux-Mondes des 15 fb;riet', 15 mars, 15 7mllet, 15 aoûte~
15 octobre r87? (47• année. Troisième période, tome XIX, pp. 780;815,
tome XX, pp. 417 -446; tome XXII, pp. 328-366 et 806-837; tome XXIII,
pp. 900-938), Paris, 1877, in-8.

Viajes por Espafia, de D. Pedro Antonio de Alarcon. - Visita al monasterio
de Yuste. Dos dias en Salamanca. La Granadina. De Madrid a Santander.
Primer viaje a Toledo. Cuadro general de viajes, &amp;., &amp;. Madrid : i111pre11ta de
A. Pérez Dr,brull, 1883, in-16, 337 pp. (Olwas de D. Pedro Antonio de Alarcon.)
Yuste (1873) -

Salamanca (18ï7) - Valladolid - Pale11cia (1858)

=

Toledo (1858).

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R. FOULCHE-DELBOSC

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Among thc Spanish people. By Hugh James Rose, English chaplain of Jerez
and Cadiz; .... I.01ufo11 : Richard Bentley a,iJ so11, 1877, 2 vol. in•8, \'1-402 et

1\'-3 50 PP·
Tome 1 : :'-bdriù -

ANoALUCfA -

Tome Il : Akal.i Je Henares scrrat -

Albacc:te -

CATALU:&lt;A -

Se,;lla -

Jerez.

A..'IOALUCiA -

Murcia -

Càdiz -

Mont•

D1111ckrr &amp; H11111blot, 1878, in-8, 103 pp.
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- Liuues - C6rdoba - Sevilla - C.1diz - Gibraltar - G:iudn - RonJa - Gran.idA - Jaén - ~lcnjibJr - Madrid - Toledo - Aranjuei - cl Es.:orfal - VaJladolid
-Burgos.

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Note di viaggio in Francia e Spagna, del Co: Francesco Bcttoni. Brescia:

Stefa110 Malagu{{i, t8ï9, in-8, 326 pp.
pp. 67-133 : ~(adrid - cl Es.:orial -

Toledo.

~li Scbasti.in lrùn - Hernani - Tolosa - P~mplona - TaEalla - Tudeb Zar.,goza - Pc:ùalba - frag.1 - Lérida - Igualada - ~fontserrat - B:trœlona.

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Lettres d'Espagne, par la comtesse J. de Robersart .• 'ou\'ellc édition, considérablement augmentée. Parù : Waltlier ; Lille, Bruges : Dtsclu, de Brouwer

Fran Spanien och Portugal. Resebilder af Richard Gustafsson med illustrationer i tràsnitt. Stockholm: R. Gustafssons farlag, s. d. (1879?), in-8, 150 pp.
Burgos - Madrid - cl Escori.11 - Aranjuez - Toledo - Mérida - C6rdoba Sevilb - Cidiz - Gibraltar - Grnnada
Lisboa - Bclem - Cintr.1 - Porto.

=

&amp; Ci•, 1879, in-8, vm-400 pp.
Reproduction d~ la 1" édition (\'oir u• 5 14 A), et contient eu outre:, de la p. 219 à la
lin: Fragments. 1876-187ï, Trci1.eans apri:s. Ces fra,,aments se rapportent a: . ladrid Dos HemunJs - Se"illa - GranaJa - Lisboa - Bclem - Porto - Santiago de Com•
postela - Sio &amp;,uto - \'ianna - Tuy - J&gt;ontevcdra - la Coruùa - Lugo - Burgos
-

Villafrauca -

Loyou -

Burgos.

634. 1877. Theodor Simons.
A. - Spanien. ln Scbilderungen von Theodor Simons. Reich illustrirt von
Professor Alexander Wagner in München. ln Holz gcschnittcn von Theodor
Kncsing in Münchcn. Berlùi : Gebriider P1ïttl, s. d .' (1881), in-fol., XVl•347 pp.
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Bolog11a : Xia,la Za11icbelli, 1879, in-8, x-502 pp.
B. - Gibilterra e Tangcri. - Da Malaga a Cadice. - di Adolfo de
Foresta. Continuat.ione alla Spagna del me&lt;lesirno :iutorc. Balogna : Nicol,,
Z1michelli, 1879, in-8, 1v-359 pp. SttiLoi de : Giudizii della stamp:i sulb Spagna
del conte Adolfo de Foresta, .p pp.
C. - Da Cadice a Niua. di Adolfo de Foresta. Continuazione e fine della
Spagna e di Gibilterra c Tangeri del medesimo autore. Bolog,uz : Xicola

Zanichelli, r881, in-8, vn-567 pp.
.",, : San Sebastiân -

B. -

L'Espagne, par Théodore Simons. Orné &lt;le 335 gra\'ures et
planches p.lr Alexandre Wagner. Traduction par Marcel Lemercier. Paris :

F. El&gt;lxmfl, 1881, in-fol., \'Ill-Jï-t PP·
Bar-clona - Montserrnt - Zaragoza - .Madrid - Aranjuct - Toledo - C6rdoba Sevilla -

Granada - Elche.

-

Avila -

~fadrid - Ara11juez - Toledo - C6rdoba - Gr.rnada

M.llaga.
B : M:irbclln - Estepona - Gibraltar - c.ldiz.
C : Câdiz - Jeru - Scvilla - :'-!adrid - :Valladolid -

Burgos -

',an &amp;b:tHiàn.

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B. - Spanicn, Algerien und Tunis. Bricfc an Michel Chevalier ,·on P. de
Tchihatchef .... Deutsche, vcrbesserte und stark \'ermchrte Ausgabl!. Mit ciner
Karte von Algerien. Lrip;_ig: Th. Gricbm (L. Fm,1111), 1882, in-8, xx-531 pp.
-

pp. 1-65 (de A) et 1-p (Je B): Avila - el Escorial - .\l.tJrid- Toledo - CorJuba
Se\'ilb - C:IJi, - Gibraltar - .\l:il.1ga - Gran;ul;1 - Ekhe - Cart:igena.

M.ilag:t _

C,{diz _

Puerto de S.1nta Mari.1 -

Scvilla -

Graaada -

642. t8?7(?) Carlos Soler y Arques.
De Madrid i Panticosa. Viajc pintorcsco :1 los pueblos histérioos, monumentos v silios legeodarios del alto Aragon, por _D. Carlos Soler y Arques.
M,ulri,l :. impr. Je M . •\fom, {a Ji los Rios, (1878), m-8, 384 PP·

643. 1877 (?) Mariano de la Torre.
Viajc en ferro..:arril por Jas provincias ,·ascongadas y Navarra, por D. Mariano
de la Torre. Bilbao: impr. de]. F. Ma)'or, (1878), in-8, 168 PP·

640. 18ï7. Francesco Varvaro Pojero.

-~tltliv.i! A•!~~~• ' 1 · :
~
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_" .,'!:.;:- A traversa laSpagna,
d1 F. \arvaro Po1cro . .\1.1la110: jratd/1 Traw,
•·· ·Ï'8M, ·z vol. io-8, rv-379 et 332 pp.
Tome I : Gibr:iltar - CàJiz - Jerez - SeviUa - C6rdoba - Grana,la - StERRA
~Ev.,oA - .\Ulag;t - C.1mgcna - .\Iurda - Orihucla - Ekhe - Alicante - J:itiv:1
- Carcagcnte - Valencia - Murvicdro - Tarragona - Barcelona - ~lontserrat Z.1ragoza.
Tome Il : .\liranJa de Ebro - Burgos - Medina Jcl Campo - Valb..lulid - el
facorial - Villilba Sego,·i• - la Granja - ?-fadriJ - Aranjuez - Toledo Almadén - Mérida - 13.-tJajoz - Tuy - \'igo - Ponte\'edra - Santiago d&lt;! C'.ompo$tela - la Corui12 - cl Ferrol - Gij6n - Ü\'iedo - Pob de Lcn.1 - BusJongo f..e6n - Pal cncia - Amurrio - Bilbao - Portugalcte - Yitoria - Pamplona - San

Sebastiàn.

B. - F. Yarvaro Pojero. Quindici giomi in Portogallo. Milan/1 : jralt-1/i
Trtt&gt;ts, 1886, in-8, \'11-239 pp.
Ba.Lijoz - Lisboa - llclem - M.1fr1 - Cintra - Calùas da Rainha -Akobaça fütall1a - Leiria - Pombal- Coimbra - Mc:alhada -Luso - Bussaco - Vilb. ·oyn
de Gaia - Porto - Villa Nov.1 de Famalicâo - Ca!Jas de Vizella - Guimaràes - C...1ldas
das Taipas - Br:ig:a - Ponte Je Li nu- \'i;tuna - Caminha - Villa ~ova da Ccrvcira
- Valenç:1 do Minh o.

C6rdoba -

Madrid.

IWall)'l'EGA tu1iiu11'"6
644 _ 1877 (?) Alexandre Ivanovitch Voeikov.
A.11rnc.,11.tP'b He.\11001l'1 b

Bo ECOll'b. O•rciirui

JQ:XJ&lt;JO.

no IIcnanin.
113 'b nVT&lt;'WCCTBifl
, -

C.Uemc116y[&gt;li, 18 78, in-8, 49 PP·

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· · : /Yr,h0grah/Jie
de J-I. 011di11
Impressions d'une solitaire en Espagne. Poitters
r
Jrèm, 1878, in-18, vn-162 pp.
San Seb:tsti:ln - Burgos Mfüga -Sevill;i. - Jerez -

MJJrid - el Es..-orial - ~olcdo - _C6rJob:t C.1diz - Se,·illa - Midml-Av1la.

Gr:m2Ja -

646. 18ï7-1878. Léon Verhaeghe de Naeyer.
Vingt ans d'ét:ipes, par Léon Verhacghe de Naeycr. Bruxelles : C. M11q11anll,
Tb. Falk, 1888, in-8, 347 PP·
pp.

205 • 240

: ~foJrid _ el Es.;orial -

• _ Toledo S egov1a

Scvill~ -

Gr:tnada -

Lisboa.

647. 1878. Henri-Georges-Stéphane-Adolphe Opper, dit de Blowitz
64i. 1877. Alphonse de Bourbon ( Alphonse XII roi d'Espagne, 18571885).
Impresiooes de un viaje à Andalucia con S. M. cl Rey Don Alfonso XII, por
Don Inocencio EsperanzasUosc C. Bruna). M,ulrid: Arib,m y C"', 1877, in-8,
336 pp.

(1825-).
.
·
Le manage
roy al d'Espagne· Jao,•h:r 1878. Paris: E. Plontt Ci•, 1878, m-8,
178 pp.
Madrid_ Scnlla -

Madrid.

�R. FOULCHE-DELBOSC
BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

648. 1878. Émile Cardon et Adolphe Reignard.

653. 1878. Armand Dayot.

Le mariage de S. M. le roi Alphonse XII. Lettres écrites de Madrid par
Émile Cardon et Adolphe Reignard. Paris ; imprimerie Tolmer et Isidor Joseph,
1878, in-8, 45 pp.

Croquis de voyage, par Armand Dayot. Illustra_tions de 1:-· Montader. Italie,
Espagne, Portugal. Paris; Maurice Magnier et c,e, 1887, m-8, u~316 PP·

Tiré à cinquante exemplaires. Ces lettres avaient paru antérieurement dans Je journal
Le Soleil.

PP· 99 _31 6: Pasajes _ Burgos -Avih -el Escorial-Madrid-_füdaioz-ElvasLisboa _ Cintra _ Porto _ Braga - Coimbra - Pombal - Lema - Batalha Alcobaça - Caldas da Rainha - Lisboa.

649. 1878. A. Gouverneur.

A. - Un mois en Espagne. Mars-Avril 1878. Notes de voyage, par
A. Gouverneur.

B. - id ... id ... Nouvelle édition. Nogent-le-Rotrou ; imprimerie DaupeleyGouverneur, 1887, in-8, 161 pp.
Barcelona - Valencia - C6rdoba - Granada - Sevilla - Madrid - Toledo - el Escorial -- San Sebastiân.

Jerez -

Cadiz -

Sevilla

654. 1878. Gabriel Strobl.
Eine Sommerreise nach Spanien. von Prof. P. Gabriel Strobl. Graz.; VerlagsBucbhandlung Styria, 1880, in-16, 616 pp.
.
_ Barcelona _ Montserrat - Murviedro - V.tlencia - Alicante - Muma
G
erona
_ Cartagena
_ Almeria - Malaga - Gibraltar -:- Algedras -:- C a'di z - S ev1·11 a C6rdoba _ Granada _ Toledo - Aranjuez - Madnd - el Escorial - Burgos - San
Sebastian.

650. 1878. N. Guitton.
Vingt jours en Espagne. Impressions de voyage, par N. Guitton. SafotGermain : imprimerie D. Bardin, 1879, in-12, 145 pp.
Burgos - Valladolid Valencia - Barcelona.

Madrid -

el Escorial -

Toledo -

C6rdoba -

Sevilla -

Banos de Banos (Viajes por mi patria), por Nicolas Diaz y Perez, con un
prologo de D, Francisco Caiiamaque. Madrid ; impreuta y fundiciim de la
viuda ebij'os de]. A. Garcia, 1880, in-8, 319 pp., 4 grav.
Avila -

Béjar -

L'Espagne moderne, par Mme Rattazzi. Paris: E. Dentu, 1879, in-12, 25 3 pp.
Madrid -

el Escorial.

656. 1878. Ota Pinkas.

65i. 1878. Nicolas Diaz y Perez.

Madrid - el Escorial de la Reina - Madrid.

655. 1878. Marie-Studolmine Rattazzi, née Bonaparte-Wyse.

Banos -

Hervâs -

Plasenda- Talavera

Ces ta po Spanelich. Vypravuje Ota Pinkas ...... V Praz.e : Knibtiskdrna
"Politiky ", i88o, in-4, vrr-186 pp., grav., photographies et carte.
San Sebasti:in _ Burgos - Valladolid -Avila - el Escorial - Madrid-: Toledo
_ C6rdoba _ Sevilla - Cadiz - Granada - Malaga - Murcia - Elche - Alicante Jâtiva - Valencia - Murviedro - Barcelona.

657. 1878 (?). Jules Leclercq.
652. 1878. F. G. Müller-Beeck.
Eiue Reise durch Portugal, mit einer geologischen Karte. Von F. G. MüllerBeeck. Hamburg: L. Frieàaichsen &amp; Co., 1883, in-8, 84 pp.
Scvilla - Villa Real - Poruarâo - Mertola - Lisboa - Cintra - Setubal - Palmella -Thomar - Leiria- Pombal- Coimbra-Vianna-Aveiro-Ponte de Lima
- Villar da Veiga - Braga - Amarante -Peso da Regoa - Villa Real - Chaves.

Une semaine à Lisbonne, par M. Jules Leclercq. aa11s Le Tour du Mo_nde,
tome LXI, 1881, 1er semestre, pp. 177-r92. Paris; Hachette et 0•, 1881, m-4.
Lisboa -

Cintra.

658. 1865-1879. Antonio Carlo Napoleone Gallenga (1810-1895).
lberian Remioiscences. Fifteen years' travelling impressions of Spain and

�R. FOULCHE-DELBOSC

TIIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Portugal. By A. Gallenga. London : Chapman and Hall, 1883, 2 vol, in-8,
xm-462 et vm-445 pp.

Barcelona - Valencia - Aranjnez - Madrid - Alicante - Orihuel:i - Murcia Cartagena - isla de Albor:in - Malaga - Gibralta.r - Cadiz - Sauh\car de Barrameda
- Lisboa - Santander - Avila - el Escorial - Madrid.

Tome 1 : M:rdrid - Toledo - el Escorfal - Avila - Burgos - C6rdoba Sevi!la - Hueh•a - Granada - Irtin - Barcelona - Logrofio.
Tome Ir : Barcelona - Valencia - Badajoz - Elvas - Lisboa - Porto - Malaga
- Ronda- Gibraltar- Cadiz - Jerez -Montserrat - Poblet- la Granja - Segovia.

659. 1869-1879. Wilhelm Lauser.
Von der Maladetta bis Malaga. Zeit- und Sittenbilder aus Spanien, von

W. Lauser. Berlin: A. Hofmann, 1881, in-8, vm-375 pp.
Madrid -Toledo - C6rdoba - Grauada- M:ilaga -Murcia. - Valencia lona.

Barcee-

663. 1879. Rosa von Gerold, née Henneberg.

A. - Eine Herbstfahrt nach Spanien. Den Reisegefiihrten zur Erinnerung
erzahlt von Rosa v. Gerold geb. Henneberg. Wien : Carl Geroùl's Soh1i, 1880,
în-8, vm-4 53 pp.
B. - id ... id ... ztcAuflage. Wie11: Carl Geroltl's Solm, 1881, in-8, vm456 pp.
Barcelona - Valencia Madtid - Barcelona.

Alicante -

Elche -

Granada -

Sevilhi -

C6rdoba -

660. 1879. Marie-Studolmine Rattazzi, née Bonaparte-Wyse.

A. -

Princesse Rattazzi. Le Portugal à vol d'oiseau. Portugais et Portugaises. Paris: A. Degorce-Cadot, s. d. (1880), in-r8, XIx-415 pp.
La couverture de quelques exemplaires porte : Deuxième édition.

B. - Le Portugal à vol d'oiseau, par Madame Rattazzi. Paris: A. DegorceCadot, s.d. (1883), in-18, xrx-386 pp. (Bibliothèque de vulgarisation, vol. 13).
C, - Madame Rattazzi. Le Portugal à vol d'oiseau. Paris : A. DegomCadot, s. d., in-18, XIX-386 pp.
Même édition que B; titre seul réimprimé.
Lisboa - Cascaes - Quelu.z - Cintra - Penba Verde - Mafr:1 bra - Porto - Evora - Setubal - Caldas da Rainba - Alcobaça.

Batalha - C0im•

66f. 1879. A. de Saint-Saud.
Le Cap de Bou-Mort. Du Noguera-Pallaresa au Llobregat (Catalogne).
Signt! Baron A. de Saint-Saud.
Se trouve aux pp. 453-459 de l'Annuaire du Club Alpin Français. Sixième
année, 1879. Paris, 1880, in-8, xru-715 pp.

664. 1879. Fidel Fita et Aureliano Fernandez-Guerra (1816-1894).
Recuerdos de un viaje a Santiago de Galicia, par el P. Fidel Fita y D. Aureliano Fernandez-Guerra. M,uirid: imprmta de los Sres. Lez.cana y Comp•, 1880,
in-4, 153 pp., grav.
Quelques fragments de ce récit de voyage avaient paru précédemment, sous la signature du P. Fita, dans La llustraciô,1 catolica des 28 mars, 7, 14, zr avril, 7 et 14mai 1880.
Madrid - Getafe - Turrej6n de Velasco - Esquivias - Almonacid de Toledo Mora de Toledo - Alarcos - Almadén - Magacela - Medellin - Mérida ....:.. Elvas
- Grnnja do Corvo - Porto - Sao Rom:io - Darque - Caminha - Valença do
Minho - Tuy - Redondela - Pontevedra - Carril - Cesuras - Padrou - Santiago de Compostela.

665. 1879. Hermann von Maltzan.
Zum Cap S. Vincent. Reise durch das Kônigreich Algarve geschildert von
Hermann Freiherrn von Maltzan ... Frankfurt am Main: Kumpf &amp; Reis, 1880,
in-8, 4 ff. prél.-1 54 pp.
Lisboa - Beja - Mertola Monchique - Salir -Loulé.

Tavirn - Fnro - Villa Nova de Portimiio -

i.,-igos -

662. 1879. Ludwig Holtz.
Um und durch Spanien. Reiseskizzen gesammelt auf einer im Jahre 1879
nach Spanien ausgeführten ornithologis.c ben Reise, von Ludwig Holtz. Wïen,
Pest, Lei.pz_ig : A. Hartleben, 1881, in-8, 120 pp.

666. 1879 (?). Hermann Zscbokke.
Reise-Erinnerungen aus Spanien. I. Theil. Von Barcelona nach Cadiz.

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�288

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

II. Theil. Von Cadiz nach Irun. Von Dr. Hermann Zschokke. Wiïrz.bu,~: Leo
TVôrT, s. d., 2 vol. in-r6, 28o et 38s pp.
Tome I: fü.rcelona -

Montserrat -

Valencia -C6rdoba -

Granada -

M,ilaga -

C:iùiz.
Tome lI : C:idiz - Scvilla - Aranjuez - Toledo - ~fadrid - el Escori:tl - s.tlamanca - Alba de Termes - Salamanc:t - Burgos - Loyola - Irùu - San Sebastian.

Le tome l" esr la reproduction textuelle de A; le tome J[ est consacre à : Lisboa Bclem- Cintra - C6rdoba - G.ldiz - Scvilla -Granado.

C. - Léon de Rosny. Taureaux et mantilles. Souvenirs d'un voyage en
Espagne et en Portugal. Paris : BiNiothèq11e-Charpmtfrr, G. Charpmlier et
E. Fas1j1ullt·, éditeurs, 1894, in-18, vn-372 pp.

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A. Robida. Les vieilles villes d'Espagne. Notes et souvenirs. Ouvrage illustré
de 125 dessins à la plume par A. Robida, reproduits en fac-simile. Paris :
Matlrice Dreyfous, 1880, in-8, 324 pp.
-

Rcise-Bilder aus Spanien, nebst eincm Führer für Spanien-Fahrer, ,·on Otto
Fleiscbmann. Kaiserslautem: Herma1m KayICr, 1882, in-8, vm-216 pp.
-

Cartage0:t - Malaga - Cadiz - Jerez Madrîd - el Escorial - Bnrcelona.

Sevill:1 -

Granada -

Scvilla -

CcirJoba

FuenterrabJa - Irûn - Vitoria- Burgos - Valladolid -Avifa-Madrid - Toledo
Aranjuez - C6rdoba - Scvilla - Gm11ada - Murcia - Orihucla.

67i. 1880. Rafael Maria de Labra.
668. 1875-1880 (??). Anselmo de Andrade.
Anselmo de Andrade. Viagem na Espanha. Lisboa : t_l'pograpbia Mattos

Moreira, 1885, in-S, 332 pp.

de Lena -

el Escorial - Avila - Valladolid - Leon - G.u.rCIA Burgos - PROVDICIAS VASCONGADAS - Z.1ragoza - Barcelona - Tarragona - TortoSa
- Murvicdro - Valencia- Alicante - Cartagenu -Almerin - Mnlagn - Granada C:idiz - Sevilla - C6rdoba - Aranjuez - Toledo.
LA MANCUA -

Asturias. De Madrid à Oviedo. (~otas de viaje) por Rafaél M. de Labra.
Vll-152 pp.
Venta de B:uïos - Palencia - Sahagun - Le6n - BusJongo - Pajares - Pola

M,tdrid : Aurelio J. Alari.a, impresor, 1881, pet. in-8,
Oviedo.

Madrid -

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A. -

Antonio Rubio. Del mar al cielo. Crcluica de un viaje :i Sierra

• 'cvada.
B. - id ... id ... 2• edici6n. Alm.eria : impre11ta de la viuda de Cordera, 1881,
in-8, 375 pp.

669. 188o. Léon-Louis-Lucien de Rosny (1837-) et Lesouëf.

A. - Souvenirs du voyage en Espagne et en Portugal de MM. Lesouëf &amp;
de Rosny, par Léon Pruno!. Planches photographiées ou reproduites d'après
les croquis de rauteur. Tome premier. Paris. Se donne mais ne se vend pas.
1882, in-4, x-227 pp., carte de la Péninsule.
(Imprimerie de l'auteur, 47, avenue Duquesne. à Paris. Tiré l cent exemplaires
numêrot~s. I.e titre est imprimé en rouge, bleu, jaune et noir, la préface ea rouge. n ln.
fttt : Achevc d'imprimer Dans !'Imprimerie de la Revue Orientale et Américaine.)
San Sebastian cas -Madrid.

Pamplona -

Alsasua -

Bilbao -

Burgos -

V:ùladolid -

Siman-

B. - Taureaux et mantilles. Souvenirs d'un voyage en Espagne et en Portugal, par Léon de Rosny. Paris : Paul Ollmdorjf, 1889, 2 ,•ol. in-8, x-294 .:t
281 pp.

La couverture porte : 3• edici6n, 188L.
StER!\A NEVADA.

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Victor Fournel. Aux pays du solt.:il. Un été en Espagm:. A travers l'Italie.
Alexandrie et Le Caire. Tours: Alfr,ul Mam;; et fils, 1883, in-8, 488 pp.
pp. r-r93 : Barcelooa - . fanresa - Lérida - Zaragoza - Valencia - Albacete Madrid - Toledo - Aranjuez rial - Valladolid - Burgos.

C6rdoba -

Granada -

Sevilla -

C.idiz -

el Esco-

�BIBLIOGRAPlllE DES VOYAGES

R. FOULCIIÊ-DE!.BOSC

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1881, in-8, 111 pp. (Extrait Je L'Exwrsio11, journal de voyages.)

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188o, in-8, Y1·457 pp.
B. - Dun.:h N'ord-Afrika und Spanien. Rcisestudien, von Fritz Wcrnkk.
Zweitc Auflage. ùipz.ig : Feodor Rti11botb, (1888), in-8, 3 fr. prél.-.i55 pp.
PP· 235-455 (Je B): B.:melona-YalcucL1-Ekhe-~lurcia- Mâbga-Gr:mada
-

Sevilb -

Côrdoba -

Mndrid -

Toledo - el Es,:orial - Burgos.

Claude \'ignon. Vingt jours en Espagne. Paris : Ed. Mo1111itr tl Cie, 1885
in-8, 65 pp., photogravures.
'
Burgos -

cl Escori~l -

1bdrid -

V,ilc11cia -

Toledo -

CôrJob1 -

Se,·illa - Gibralur - .Mfüga - Gra,

fürcclona.

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Stanislas de Nolhac. En Portugal. Paris : t_vpographie de E. P/011, Xourril
et O•, 1891, in-18, vu-288 pp.

675. 1880. Noémie Rouvier, née Cadiot, dite Claude Vignon(1832-1888).

Facntcrrabb. - San s~bastifo S&lt;:,·ill:i - Granada - Côrdoba.

Burgo, n3da -

Madrid -

Lisboa - Setuba1 - Palmefü - Mafra - Cintr.i - Alcobaça - Bmlha - Belem
- Thomu - Coimbra - Bnssaco - Porto - Guim:u:-les - Br.ig-~ - CalJas Jo Gercz
- Portella do Homem -

Brag:i -

Ponte de Lima.

Toledo -

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Palma (lies Baléares). Impressions et souvenirs d'-un excursionniste, par
Léon Roubière. Alg-t!I' : imprimerie Climiaux-Fra1wille, 1881, iu-8, 67 pp.

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Palma -

Manacor.

En Algérie, :\ tr.1vcrs l'Espagne et le Maroc, par Th. Vernes d'Arlandcs.
Paris: Calmami Lévy, 1881, in-12, 418 pp.
Burgos - el Escorial - ~fadriJ - ToleJo tar - M~laga - Granada - Cnr13genn.

C6rdoba - S.:villa -

Cidi7. -

Gibral-

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D. Gérard V an Calocn. Au delà des monts ! Voyage en Espagne. Paris (ou
Btuxdlts), 1881, in-12.

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id ... id ... Dcuxièmc édition. Paris : Dùlier tl Ci•, 1873, in-1 2. 36o pp.
J. de Chambrier. Un peu partout ... Du Bosphore aux Alpes, Paris ;
Didier rt 0•, 18j4, in-12, 312 pp.
J. de Chambrkr. Ln peu partout. • Du Jura à !'Atlas. Paris : Sa11d"Z_ &amp;
Tlmillier; Neucl!Jtel : /. Samloz.; Gmh.!e: Dmogis, 1883, pet. in-8, 360 pp.
James de Chambril.:r. Un peu partout.•••• D'Alger:\ Madrid. Paris: San {o:;_
el Tbuil/frr, 1886, pet. in-8, 312 pp.
Dans le dernier ,·olume, pp. 181-312 : Valencia -

Ar:mjuc,.

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l:\otàs a lapis. Passeios e digressôcs peuinsul.m:s, por D. C. SJnchcs de
Frias. Lisboa: ,-foto11io Maria Ptreira, 1886, in-8, 498 pp.
Lisboa - Coimbra - Luso - Pombeiro - Porto - Brlga - Viann~ - Valença do
Minho - Tuy - Caldas do Gcrez - 1hdrid - cl .Es.;orial - Toledo - Cintra:Mafra -

Valencia de Alcinmra -

C.1ccres.

683. 1880-1881. Roos.
A trav.;~ l'Orient et l'Occident, par Topchi. Récit de huit annc1.-s de
voyages en Espagne, Portugal, Grèce, Monténégro, Turquie, Bulgarie.
Roumanie, Serbie, Hongrie, Autriche, Russie, Finlandc, Suède, etc ... etc ....
S•-P&amp;rsbom-g: imprimerie Trmkl tt F1m1ot, 1888, in-8, Ym-183 pp.

�R. FOULCHE-DELBOSC

-

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Gmnada -

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Holidays in Spain; being some account of two tours in that country in the
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1882, in-8, XII-204 pp.
Burgos - Madrid - Toledo - C6rdoba - Sevilla - Granada - Jaén - Madrid Alcal:i de Henares - Guadalajara - Sigüenza - Calatayud - Zaragoza = Gerona Hostalrich - Barcelona - Tarragona - Valencia - Madrid -Toledo - San Sebastian
- Fuenterrabia.

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Se trou·t•e aux pp. 488-493 de l'Annuaire du Club Alpin Fnnçais. Huitième
année, 1881. Paris, 1882, in-8, x.1-512 pp.
Salau - Alos - Esterri - Escal6 - Llavorsi- Rialp - Sort - Gerri - Collegats
- la Pobla -SaUs - Tremp - Ager - SantaLiûa - Villanueva de la Sa! - Balaguer.

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Barcelona -

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Un mois en Espagne, par Paul Henry ... Angers: Germain et G. Grassin,
1884, in-8, 80 pp. (Extrait de la Revue de l'Anjou.)
Irun - Villareal - Loyola - Avila - Madrid - el Escorial - Toledo - Carcagente - Akira - Valencia - Murvied.ro - Barcelona - Montserrat
Palma Binisalem - Valldemosa - Miramar - Soller.

=

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pp. r-195 : Burgos - Madrid - Toledo - Aranjuez Malaga - Granada - Valencia - Barcelona.

C6rdoba - Se,•illa -

G:idiz

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Impressions de voyage d'une Parisienne en Espagne, Algérie et ltalie, par
Mm• C. de la B-. Paris: Dentu, 1882, in-18, n9 pp.

Notes of a tour in Spain. By Fred. W. Rose. Illustrated. London : T. Vîckers
Wood, 1885, in-8, 265 pp., grav.
Quelques fragments de ce voyage avaient été publiés antérieurement dans Land and

pp. 1-36 : Fuenterrabia - Irun - San Sebastian - Burgos - el Escorial - Madrid
- Toledo - C6rdoba - Sevilla - C:idiz - Algeciras - Gibraltar - Malaga Ronda - Granada - Jaén - Murcia - Cartagena.

Water.
Barcelona - Montserrat - Tarragona - Valencia - C6rdoba - Granada - Sevi!la
- Madrid- Toledo - el Escorial - Salamanca - Valladolid- San Sebastian.

R..,.,, hispaniq11e.

�2 95

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En Espagne. Les chemins de fer en montagne. Gibraltar. Signe Georges
Demanche.
Se ti-o1we aux pp. 390-427 de /'Annuaire du Club Alpin Français. Neuvième
année, 1882. Pa1·is, 1883, in-8, xr-724 pp.
Vitoria - Miranda de Ebro.- Bilbao - Santander - Valladolid - Madrid - Gibraltar,

A. - Mélanges, par le comte E. Pyrent de la Prade. VllI. Espagne, Maroc,
Paris : Librairie des Bibliopbiles, M DCCC LXXXIX, in-8, 2 ff. n.ch.-120 pp.
Barceloaa Malaga.

V.1lencia -

Sevilla -

Câdiz -

Gibraltar -

Granada -

B. - Mélanges, par le comte E. Pyreut de la Prade. , IX. Portugal,
Espagne. Paris : Librairie des Bibliophiles, M :OCCC LXXXIX, in-8, 140 pp.
Porto - Braga - Coimbra - Lisboa - Cintra - Toledo - Aranjuez - Madrid Sevilla- el Escorial -

693. 1881. Anonyme.

C6rdoba -

Burgos -

San Sebastian.

Auf Reisen. Briefe eines Dilettanten. Wim : Carl Konegen, 1882, in-8,
375 pp.
pp. 162-352 : Barcelona -

Sevilla - Madrid -

Valencia - C6rdoba - Granada - Malaga Aranjuez - Toledo - el Escorial - Burgos.

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Barcelona - Tarragona - Valencia - Alicante - C6rdoba Granada - C6rdoba - Madrid - Toledo - Madrid.

M:ilaga -

Sevilla -

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Quarante jours en Espagne (Relation de voyage), par Clément Sipière ....

Toul&lt;mse : imprimerie H. Mon/aubin, 1882, in-4, l 50 pp., grav.
Barcelona - Montserrat - T:trragona - Murviedro - Valencia - C6rdoba Sevilla - Cacliz - Granaùa - M,·i!aga - Mérida - Almadén - Toledo - Madrid Aranjuez - el Escorial - Avila - Valladolid - Simancas - Alcala de Henares Salaman.ca - Burgos - Vitoria - San Sebastian.

Henri

J. Stemberg,

Cartil - Vigo -

A. - Ups and downs of Spanish travel. By H. Belsches Graham Bellingham. London : London Literary Society (1882), in-8, 250 pp.
B. - id... id ... Second Edition. Londori : Kegan Paul, Trnzch t!r Co, in-8,
1883, Xlll-253 pp.
Barcelona - Palma - Soller - Miramar - Valldemosa - Pollensa - Palma Arta - Valencia - Alicante - Orihuela - Murcia - Lorca - Baza - Granada Ronda - Malaga - Gibraltar - C.idiz - Sevilla - C6rdoba Toledo - Madrid.

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Tien dagen in Portugal, door A. G. C. Van Duijl. 's Gravenhage
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Nach Spanien und Portugal. Reise-Erinnerungen aus den Jahren 1880 und
1882, von H. Obersteiner. Wim: Rudolf Lech11er, 1882, in-8, 202 pp.
S.111 Sebastian - Burgos - el Escorial - Madrid - Toledo - Lisboa - Porto Braga - Coimbra - C6rdoba - Sevilla - Cddiz - Malaga - Granada - Valencia
-

Barcelooa.

Sa.11 Sebastian - Vitoria - SaJam311ca - Porto Cintra - C6rdoba - SeviUa - Toledo - Madrid C:idiz - Gibraltar - M.ilaga - Barcelona,

Coimbra - Lisboa - Belem el Escorial - Sevilla - Jerez -

70i. 1881-1882. Frances Elliot.
Diary of an idle woman in Spain. By Frances Elliot. London : F. JI. Wbile

and Co., 1884, 2 vol. in-8, x-298 et 1x-258 pp.

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Valencia - Mol)t-

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-Alicante - Murcia - Cart.~gena- Madrid -Aranjuez - C6rdoba - Gran,id;i Malaga - Sevilla - C:ldiz - Badajoi - Lisboa - C.~ldas da Rainha - Batalh,i Coimbra - Porto - Toledo - Madrid - el Escorial - Z:tragoza - Burgos - San
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Penfound Crawford .... London: w_ Wbiteley, 1883, in-8, 11-26o pp.
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Même édition que A daus un format plus petit.
San Sebastiân - Burgos - Valladolid - el Escorial - Madrid - Aran1uez Toledo - Badajoz - Elvas -Torres Vedras - Lisboa - Cintra - Mafra - Coimbra
- C6rdoba - Grauada - Malaga - Cidiz - Sevi lia - Bailén - Almansa - Valencia - Barcelona.

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Santiago de Compostela - Gibralta.r - Malaga Granada - Màlaga - Gibraltar.

Bobadilla -

Antequera

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in-12, v1-249 pp. En regard du titre, vue de Gibraltar.

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Barcelona - Montserrat - Zaragoza - Madrid - cl Escorial - Toledo - Gra~ada
_ C6rdoba - Sevilla - Jerez - C:ldiz - Gibraltar - Malaga - C6rdoba - Madnd -

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Sevilla -

Granada -

C6rdoba -

Madrid -

el

Avila - Valladolid - Burgos -

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Three Vassar girls abroad. Rambles of three college girls on a vacation
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Europe, " etc. With nearly a hundred and fifty original illustrations by
" Champ "(J. Wells Champney) and other distinguished artists. Boston:
Estes and !Auriat, 1883, in-8, 236 pp.
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Madrid - Toledo - C6rdoba - Sevilla Guimaraes - Porto - Gibraltar.

Granada - Lisboa -

Cintra -

Porto

Madrid -

Sevilla -

in-8, vur-313 pp., carte.
Gerona - Barcelona - Tarragona - Valencia - Jativa - Alicante - Elche Orihuela _ Murcia - Lorca - Velez Rubia - Baza - Guadix - Granada - _Santa
Fe - Antequera - Malaga - Cartama - Coin - Estepona - Gibraltar - Algec1ras Tarifa - San Fernando - Puerto de Santa Maria - Sevilla - Fregenal - Zafra Mèrida _ Madrid -Avila - Salamanca - 'Valladolid - Palencia -: Le6n -i:-storga
_ Pamplona _ S:mgüesa - Zaragoza - Barcelona - Mo1nserrat - Ripoll - Puigcerda
-Andorra.

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Valencia - Sevilla - Granada - C6rdoba - Merida - Toledo - el Escorial - Burgos. ·

Buro-os _ Palencia _ Le6n - Villafranca - Ponferrada - Orense - Vigo - :ontevedr: - Santiago de Compostela- Porto- Coimbra - Lisboa - Belem .- Cintra
_ MaCra _ Batalha - Madrid- Toledo- el Escorial - Avila - Valladolid.

B.~dajoz -

Lisboa - Madrid

A. - Des deutschen Kronprinzen Reise nach Spanien und Rom. Joumalistische Reiseskizzen von Friedrich Dernburg. Mit Zeichnungen von Hermann
Lüders. Berlin: Ferdinand Salomon, 1884, in-4, 178 PP·
Valencia _ Madrid - Sevilla Tarragona - Barcelona.

Sanhicar de Barrameda -

Grana&lt;la -

C6rdoba -

�300

B. - Unser Kronprinz in Spanien und im Morgenlande. Reisen des deutschen
Kronprinzen Friedrich Wilhelm. Für die JL1gend erzâhlt von Gerhard Stein.
Reich illustriert mit vier Aquarellen, vier ganzseitigen Holzschnitten, und
zahlreichen Bildern im Texte. Berlin : Walther &amp; Apolant, s. d. (1885 ?),
218 pp.

Une excursion aux iles Baléares. Signé J.-M. Guardia. dans la Revue des
Deux-Mondes du I J septembre 1885, 55e année, troisième période, tome LXXI,
pp. 426-454. Paris, 1885, in-8.
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Publié &lt;1ntérieurement dans le Nie11we Rollerdamscl,e Courant.
Granada -

A. - Thrqugh Spain : a narrative of travel and adventure in the Peninsula.
By S. P. Scott. Profusely illustrated. Philadelpbia : T. B. Lippi11cott Company,
1886, in-4, 349 pp.
Quelquei fragments avaient paru antérieurement dans « Lipp»1cotl's Magazine », « Tbe
Continmt • et « Polter's Atnericmi Mo11t/Jly ».
Même édition que A; titre réimprime. Eu outre, les deux dernières pages de l'édition
américaine sont réimprùnêes et condensées en une, par suite de la suppression du portrait du prétendànt don Carlos et de quelques lignes peu flatteuses pour ce personnage.
Madrid _ el Escorial - Mérida - C6rd.oba - Granada - M:ilàga - Rond~ Sevilla _ Gàdiz - Almeria - Valencia - Tarragona - Barcelona - Zaragoza Toledo - Segovia - Salamanca - Burgos - Le6n - Oviedo - Covadonga.

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In Spanje. Rei.sindrukken van A. L. H. Obreen. Leiden
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--..
San Sebasti~n - Azpeitia - Burgos - Valladolid - Zamora - Salamanca - Avila
- Madrid - Segovia - la Granja - el Escorial - Toledo - Cordoba - Sevilla Jerez - C:i.diz - Gibraltar - Gra11:ufa - J:itiva - Valencia - 'rarragona - B:ircelona - Montserrat - Lérida - Zaragoza - Tudela - Bilbao - ÜYiedo - Le6n Santiago de Compostela.

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Madrid -

Un mois en Espagne. Voyage artistique à Madrid, !'Escorial, Tolède, Cor('vuc, Grenade, Séville, Cadix, Barcelone, etc. Avec quatorze vues de villes, de
monuments, des portraits, etc. Par Ambroise Tardieu .... Chez. 1'1111/mr, à Her111e11t (Puy-de-DcJme), 1885, in-4, 20 pp. à deux colonnes, numérotées r :\ 32,
portrait d'Alphonse X.Il en regard du titre, photogravures.
.Madrid - el Escorial celona.

Toledo - C6rdoba -

Granad:t - Sevilla - Càdiz - &amp;r-

C6rdoba -

737. 1885. Fritz niedner.
Blâtter aus Spanien. Ais Manuscript gedruckt. Signé Fritz Fliedner. (imprimé
par julius]ocrf, à Langmberg, Rbeillla,ul) in-8, 32 pp.

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Ricordi di un' escursione in Spagna, per V. C. Firenze : Giuseppe Pellas,
1888, in-8, 177 pp.
&amp;rcelona -

Valencfa - Cordoba - Granada -

Sevilla - Madrid -

Toledo -

el

Escorial.

Granada - Alhama.

738. 1885. Anonyme.

733. 1884. G. von Beaulieu.
Spanische Frühlingstage. Eine Wanderung auf der iberischen Halbinsel, von
G. von Beaulieu. Mit 5 Holzscbnitt-Illustrationen und 1 Lichtdruckbild. J.eip1Jg: Hojfmami &amp; Olmsttin, 1885, in-8, vm-344 pp.
Dnrcelonn - Vl\lencia - C6rdoba - Sevilla Madrid - Toledo - Safamanca Burgos.

Extrait d'une revue dont j'i=ore le nom, dans laquelle cet ruticlc occupait les PP·
80L-83 2; publiê vraisemblablc;ent en 1885. C'est une étude sur les progrès d'une société
protestante destinèe â l'ét•m1grlisatio11 de l'Espagne.

Granada -

Malaga -

Lisboa

Cartas desde los sitios azotados por los terremotos en Andalucia, escritas
por un Quidam. Madrid: Librtria N11cional y Exfrt111jera, 1885, in-8, 143 PP·
Durcal - Talara - :Murcllas - Melegis - Rest:ibal - Saleres - Albuiiuelas Jayena - Fornes - Arenas del Rey - Alhama - Z.-tfarr:iyl - Perfan2 - Guaro Alcaudn -Torrox -Frigiliana - Vélez-Malaga -Malaga.

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Valencia - C6rdoba - Granada - M:ilaga Madrid - el Escorial - Valladolid - Burgos

Barcclona -

Alberto del Solar. De Castilla a Andalucia, seguido de articulas sueltos y
versos. Con un prélogo por D. Roberto Suarez. Paris : imprenta Pablo Dupont,
r886, in-r8, xvr-r88 pp.
Loja - Albuiluelas - Toledo.

Grauada -

Malaga -

Madrid -

Tole&lt;lo -

Malaga -

C6rdoba -

Valencia -

Tarragona -

Barceloua -

Montserrat -

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La plus graude partie de cet ouvrage avait paru antérieurement dans la N01wtlk R=e.

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and H. Stoaehewer-Cooper, .... With engravings from original photographs.
London: Sampson Low, Mars/on, Searle, &amp; Rivillgton, 1885, in-8, xvr-378 pp.
l?R.OVINCIAS VASCONGADAS -

C6rdoba -

Carletto. Von Leipzig nach der Sahiirii. Reiseschilderungen aus Frankreich,
Spanien 1 AJgerien und den Zibaa-Oasen. Mit einem Vorwort von Friedrich
von He!lwald. Mit über roo Illustrationen. Leip:,Jg : Hûnrir,b Scbmidt &amp; Carl
Güntber, (1887), gr. in-8, r81 pp.
pp. 24-94 : Burgos - el .Èscorial - Madrid - Toledo - Araniuez - Sevilla - Granada -

743. 1885. Mars Ross

Valencia -

el Escorfal - Madrid.

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Barcelona - Tarragona- Valeucia - Jativa - Almansa -Argamasilla de Alba Vilches - Arjonilla - C6rdoba - Granada - Sevilla - Jerez - Puerto Real - S-tn
Fernando - C;i"diz - Jerez - Tarifa - Algeciras - Gibraltar - Malaga.

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Mérida - Badajoz - Lisboa .:... Belem - Cintra - Mafra - Alcoba;a - Batalha Caldas da Rainha - Talavera de la Reina -Plasenda - la Raya - Santarem - Leiria

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Pombal - Porto.

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Le titre porte par erreur : Fascicule II.
Itinéraire de B :
Lisboa - Cintra - Mafra - Coi,ubra Rainha - Alcoba~a - Batalha,

Porto -

Evor~ -

Setnbal -

Caldas da

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Compostela - Vigo- Madrid - Toledo-Côrdoba - Se,;Ua- Sanlucar de Barrameda
- C:ldiz - Mnlaga - Gra.nada - Jaén
Murcia - Cartagen.t-Alicante - Valencia M,\T.LORCà -

1" voyage (1886) : Gerona Barcelona - Palma - Minmar - Yalldemos.1 Palma - Manacor - Palma - Soller - Palma.
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(L'auteur n'est aile que d.?.ns quelques-unes de ces villes; il ne parle des autres que par
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Burgos - Valladolid - Avila - el Escorial - Madrid - Toledo Granada - M:llaga - Gibraltar - Cadiz - Sevilla - Madrid.

C6rdoba -

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Scrib11er's so11s, 1888, in-8, 303 pp.
Sa11 Sebasti:la - Azpeitfa - Burgos Granada - Sevilla - C~diz.

Madrid -

el Escorial -

The Knockabout Club in Spain. By Fred A. Ober. Fully illustrated.
Boston: Estes a11d Lauriat, s. d. (1889 ?), in-4, vm-256 pp.
Burgos -

Même ouvrage qae A sous un titre li!gèremenr modifié.
-

766. 1888. Fred A. Ober.

Toledo -

Cbrdoba

el Escorial -

~fadrid - Toledo -

C6rdoba-Sevilla -

ûidiz -

Gibraltar

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Miramar -

Manacor -

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Inin -

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Il .:aratterc Jegli

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Sevifü.

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C6rdoba -

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E
spagne,
d I S 'é é
1
d I Pé · suie Ibérique par Gustave Clausse, membre e a oc1 t centra e
e
a
nm
'
·
·
·
·
d
l'
A
t
889
des Architectes. Ouvrage illustré par l'auteur. Paris: Librame e r , 1 ,
in-8, 176 pp.
Barcelona - Montserrat - Zaragoza - Md
a n'd - Toledo - Lisboa - Belem
.. - San Sebastian Cintra _ Maf ra - Sev1·11 a - Granada, - C6rdoba - Burcros
0
Hernani - Fuenterrabfa.

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Grnnada -

Bobadilla -

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Maxime Descamps. Souvenirs d'Espagne et de Portugal. Lille : imprimerie
L. Danel, 1892, in-8, 336 pp.
.
.
Barcelona - Montserrnt - T arragona - Valencia - C6rdoba - Sev1lla
1 d .d - G1bralT 1d
oe o
tar- Ma'l aga _ Granada _ Porto - Coimbra - Lisboa -Cintra - 1 a n - Madrid - el Escorial - Burgos.

Lucien Boileau. Voyage pratique d'nn touriste en Espagne. Paris: E. Dentu,
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- Malaga - Sevilla - C6rdoba -Toledo - Aranjuez - Valencia - Tarragona Barcelona.

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Lionel de la Laurencie. Espafia. Simples esquisses. Paris : Lemerre, 1890,
in-12, 317 PP·

dr"d
lencia - C6rdoba - Sevilla - Grnnada - Ma 1
Barce!ona - T arragona - V a
•
.
- el Escorial - Valladolid - Le6n - Oviedo - Porto - Belem - Crntra.

-

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du Bulletin de la Société de Géographie de Lille (Aoùt 1890). Lille : imprimerie L. Dantl, 1890, in-8, 22 pp.
Irun - San Sebastiin - Vitoria - Pancorbo - Miranda de Ebro - B11rgos - el
Escorial - Madrid -Lisboa - Cintra - Malaga - Gibraltar - Cadiz - Sevilla Elche - Valencia - Tarragou:1 - Barcelo11a - M,mtserrat.

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Une excursion en Portugal (Notes de voyage), par Ernest Bergman ....

Meaux: imprimede Destouches, 1890, in-18, 109 pp.
-

Hernani ]3atal11a -

Burgos - Madûd - Lisboa Coimbra - Porto - Setubal -

Bèlem -

Cintra -

Mafra -

790. 1339 (?). André Tandonnet.
André Tandonnet. Castille - Andalousie - Grenade. Vues
Paris: Albert Savfoe, J890, in-12, vlll-330 pp .
. 1 Co" rdoba - Sevilla - Cadiz - Gran ad a,.
Burgos - e1 Escorrn -

et souvenirs.

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Spain of to-day. A descriptive, industrial, and financial survey of t~~~ninj
sula, with a full account of the Rio Tinto Mines._ By W. R. La,vson.
m urg J
and LondoJI : William Blaèkwood and sons, 1890, m-8, v1-I64 PP· . .
,
Md "d _ Huelva - la Rab1da - Rio
Bilbao - Burgos - Salamanca - Zaf ra a ri
lïnto -

Chinchilla.

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.
E b
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Lisardo Barre1ro1.890s, ~1nz~8s, y272. pp., portrait de l'auteur. (B-iblioleca gallega,

Andrés Martinez.,
tomo 24.)

Alcobaça

Evora - Beja - Faro.

793 . 1 339 . 1390 . George Bailey Loring ( 1 817-).

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J.-T. de Belloc. L'Espagne (L'Andalousie). Paris: René Haton, 1890, iu-8,
x1x-300 pp., grav.
Lérida - Zaragoza - Burgos - Segovia - Avit.~ - Valladolid - Madrid - el
Escorial - Toledo - C6rdoba - SeYilla - C:idiz - Tarifa - Gibraltar - Mâlaga Granada.

Ce livre semble une simple compilutiou ; le voyage ne paraît pas avoir été réellement
fait.

.

u;~~~~

AyearinPortuga1, 1889-189o. ByGeorgeBa~~e! ~or;gp~~;.~ 1::,
States minister in Lisbon. Londo1i anà New Yo, . . . i
i
in-8, 313 pp.
Lisboa -

Cintra -

Mafra -

Coimbra -

Cintra -

Gibraltar

Cintra -

=

Cadiz -

Tor~es Vedr~s Sevilla -

Be1nficn -

Alcobaça -

Lisboa.

794. 1889-1890. Henri de Rothschild.
A. - H. de Rothschild. Souvenirs d'Espagne. Avril 1889-Mars 1890. Mâcon
Protatfrères, imprimeurs, 1890, in-8, vm-119 PP•

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Gidiz -

Granada - Toledo -

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Quelques jours en Espagne et en Algérie, par Jane Fancy. s, l. : Librairie de
Paris, 1891, pet. in-8, 153 pp.
pp.

1-120 :

11adrid- Sevilla -

Granada.

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Alfonso Pérez Nieva. Playas y ciclopes (Notas de viaje) .
. Se trouve aux pp, 125-222 de : Biblioteca de viajes. Torno I. Madrid:
m1prenta de la Revista de Navegaci(m y Comercio, 1895, in-8, 23 3 pp., grav.
Valladolid -

= Vergara -

Burgos Bilbao.

Vitoria -

San Sebastian -

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Vienne, Rome, Berlin, Madrid, Constantinople, Algérie, - Paris : E. Flammarion, s. d. (1893), in-12, 354 pp., couverture illustrée,
Madrid -

Barcelona - Palma - Tarragona - Valencia - Murviedro - Alicante - Elche Murcia _ Albacete - C6rdoba - Sevilla - Coria del Rio - Carmona - Akole~ del
Rio _ Pefia de Ja Sa! - Cerro de la Camorra - Cadiz - Granada - Jaén - Malaga
-

Osuna -

Huelva - Madrid.

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Engel. Extrait des Nouvelles Archives des ~issions scientifiques et littéraires,
tome III, 1892. Paris: Ernest Leroux, 1893, m-8, 111 pp., grav.
Il est question, dans ce rapport, non seulement du voyage de l'auteur en 1891, mais
aussi de deux voyages antérieurs, en 1886 et en 1889.

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Barcelona -

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Quatre ans en exil. A travers l'Espagne. Souvenirs, récits, v?yages et ~necdotes, par G. Bernard. Lille, Paris : Desclée, de Brouwer et C••, (1894), 111-4,
304 pp., grav.

.

I ' - San Sebastian - P:unplona - Tudela - Tauzona - Agreda - Sona run
.
E ·
Osma _ Burgo de Osma - Silos - Gormaz - Berlanga - Almazan spe1a Palencia _ Le6n - Astorga - Santiago de Compostela - Orense - Zamora - Sal,1manca _ Alba de Tormes - Avila - Segovia - Hiendelaencina - Sigüenz..~ - Calatayud _ Zaragoza - Burgos - Medina del Campo - el Escorial - Mad_rid - Toledo
_ Sevilla _ C1diz - Gibraltar - M:llaga - Granadà - C6rdoba - Ciudad Real Akalâ de Henares - Guadalajara - Zaragoza - Montserrat - Barcelona.

Lisboa - Cintra,

803. 1890-1891. J. Bide.
799. 1890. Henry Theophilns Finck (1854-).
Spa.in and Morocco. Studies in local colonr. By H. T. Finck. London :
Pcrcival and Co., 1891, x-178 pp.
_PP· 1-74: M:drid - Toledo - Cbrdoba - Sevilla - Jerez - C:idiz; pp. 123 _178 ;
Gibraltar - Malaga - Granada - Guadix - Baza - Velez Rubio - Lorca -Murcia - Alicante - Valencia - B&lt;ircelona - Montserrat.

t

Las Batuecas y las J urdes. Conferencias leidas en la Sociedad geogr:ifica de
Madrid, por el doctor Bide. Madrid, 1892, in-8.

804. r891. Alfonso Pérez Nieva.
Alfonso Pérez Nieva. Por levante (Notas de viaje). Valencia : Pascual Aguilar, ( 1894), 2 vol. in-16, 162 et 158 pp. (Biblioteca selecta, vol. 68 et 69).

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Tome II: Barcelo11a - Zaragoza.

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Voyage en Espagne par Paul Foutanié, membre de la Société. Montauban ~
imprimerie et lithographie Forestie, 1892, in-8, 36 PP·

805. 1891. Anonyme.

Burios -

Voyage en Andorre. Signé Va-Partout. Se trnuve, sous des titres divers, dans
Le Petit Journal des II, 13, 15, 20, 23, 25, 26 et 27 mars 1891.

Avila -

Madrid -

el Escorial -

Toledo -

C6rdoba -

Gran:u!a -

Sevilfa- Zaragoza - Lérida - Tarragona - Barcelona.

SU. 1891, L. de Gironde.
806. 1891. W. Hill James.

Comte L. de Gironde. Retour d'Espagne. Montauban; imprimerie Forestie,

A tandem-trip in Spain. From Biarritz, through the Basque provinces. By
Lt-Colonel W. Hill James, Late 31 st Regiment. 1892, in-8, 36 pp. au revers de
la couverture : l&lt;;ndon : R. H. Porter.
-

1892, in-8, 88 pp.
Madrid - el Escorial - Sevilla - Toledo -

Fuenterrabia - Irun - San Sebastiân - Azpeitia - Elgoibar - Durango - Bilbao
Somorrostro - Baltuaceda - Bilbao - Eibar· - Elgoibar - San Sebastian.

Spain for a short holiday. Compiled by James rngnam. Published by Cason &amp;
son, D11blin, and SimpkinMarshall, Hamilton Kent &amp; Co., 1891, in-8, 58 pp.
Valladolid -

Madrid - el Escorial -

Granada.

8i2. 1891. Ulysse Chevalier (1841-).
Souvenirs d'une excursion archéolo"'ique en Espagne, par Ulysse Chevalier .. •,
Extrait de « l' U1iiversité Catholique &gt;), "Revue mensuelle des facultés catholiques
de Lyon. Lyon : Emmanuel Vitte, 1892, in-8, 56 PP·

807. 1891. James Dignam.

Irûn -

C6rdoba -

Burgos -

Burgos - Avila - Madrid - el Escorial - Toledo - C6rdoba Sevilla - Madrid - Zaragoza - Lérida - Tarragoua - Barcelona.

Granada -

San Sebastian.

8i3. 1891. Georges Bartoli.
808. 189r. Maurice O'Connor Morris.
Peeps at Portugal, by M. O'Connor Morris, author of " Dublin Castle ",
etc., etc. London : Harrison and sons, 1891, in-8, 1x-r29 pp.
Porto - Braga -

Porto - Vizella - Guimaràes - Lisboa -

Cintra - Lisboa.

809. 1891. Edward Reeves.
Homeward bound after thirty years. A colonist's impressions of New
Zealand, Australia, Tangier, and Spain. By Edward Reeves. With numerous
illustrations. London: Swan Son11enschein &amp; Co, 1892, in-8, xu-337 pp.
pp. 230-337 : Gibraltar - Cadiz - Jerez - Sevilla- C6rdoba-Granada- Mâlaga .

Majorque et Monserrat (Par M. Geor?es Bartoli), gra~.
.
. ..
Se trouve aux pp. 281-3 II de l'Annuaire. du Club Alpm Français. D1x-hmtième année, 1891. Paris, 1892, in-8, xn-675 pp., cartes, grav.

r

Palma_ Valldemosa - Miramar -Deya - Soller - Lluch Inca - Manacor - Palma - Barcelona - Montserrat.

Pollensa- Alcudia

8i4. 1891. E. R. Whitwell.
Spain : as we found it in 1891. By Mrs E. R. Whitwell. Lo11do11 a11d Sidney :
Eden, Remi11gton &amp;- Co, 1892, in-8, 160 pp.
Gibraltar _ Algeciras - Tarifa - Sevilla - C6rdoba - Granadt1 Gibraltar - C:idiz - Madrid - Toledo - Madrid - el Escorial.

Malaga -

�320

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHE-DELBOSC

Toledo - el Escorial - Madrid - C6rdoba - Gibraltar - Madrid - Burgos.

8i5. 1891. Fernand de Rességuier.

Sevilla -

321

C:idiz -

Granada -

Malaga

Croquis instantanés en Vieille et Nouvelle Castille. Sig11é Comte Pernand
de Rességuier.

Se trouve aux pp. 264-27 9 et 398-4r5 du tome VII, 1895, J' et 4• livraisons
de la Revue des Pyrénées. Toulouse, 1895, in-8.

•

A la p. 264, une note annonce que ces pages font partie d'un ouvrage plus étendu .
Pancorbo - Burgos - Madrid.

8{9. 1891 (?). Margaret Thomas.
A scamper through Spain and Tangier, by Margaret Thomas. With illustrations by the author. Lo11do11: Hutchinson &amp; Co, s. d. (1892), in-8, XIV-302 pp.
pp. 1-222 : Burgos - Madrid It:ilica - Gmnada - Malaga.

el Escorial -

Toledo -

C6rdoba -

Sevilla -

8i6. 1891. Alexandre Boutroue.

A. - Rapport à M. le Ministre de !'Instruction publique et des Beaux-Arts
sur une mission archéologique en Portugal et dans le Sud de l'Espagne,
par M. Alexandre Boutroue. Paris : Ernest Leroux, 1893, in-8, 59 pp., 3 pl.
(Extrait du tome II des Nouvelles A1·cbives des missio11sscie11tijiq11es et littéraires.)
Lisboa - Cintra - Setubal - Thomar - Guimaràes - Braga - Porto - Vizeu Coimbra - Leiria - Batalha - Alcobaça - Mafrn - Evora - Beja - Faro= Mérida
- C:idiz - Granada - C6rdoba - Almadén - Toledo - Madrid - Segovia Alcal:i de Henares.

B. - Une heure eu Sicile. Uu coup d'œil sur le Portugal. Deux conférences
faites à la Société de Géographie de Paris, accompagnées de deux cartes par
Alexandre Boutroue ...• Paris: Ernest Leroux, 1895, in-8, 59 pp.(Extrait de la
Revue de Géographie, septembre-octobre-décembre 1894, janvier 1895 .)

820. 1891 (?). N. J. Singels.
Van de Noordkaap naar het Kremlin en Alhambra. Reisherinneringen, door
N. J. Singels. Leide11 : S. C. Van Doesburgh, 1892, in-4, 280 pp.

82i. 1891 (?). Jean Lorrain.
Jean Lorrain. Un D~moniaque. Espagnes. Histoires du bord d~ l'eau. Paris:
E. Deut11, 1895, iu-18, 358 pp.
pp. r47-26o : Barcelona -

Valencia -

Murcia.

Quelques fragments de Espag11es avaient paru précédemment dans le journal L'Écbo de
Paris, notamment dans les numéros des 3, 5 et 6 février r892, signés du pseudonyme
habituel de l'auteur : Raitif de la Bretonne.

pp. 35-57 : Un coup d'œil sur le Portugal. (Même itinéraire que A, de Lisboa à Faro.)

822. 1872-1892. Abel Chapman et Walter J. Buck.
8i7. 1891(?). Hugues Le Roux.
Hugues Le Roux. En yacht. Portugal - Espagne - Maroc - Algérie
Corse. Paris: librairie Marpon et Flammarion, E. Flammarion, sucer., (1892),
in-12, vm-230 pp.
pp. 15-75 : Leixôes - Porto Malaga - Rosas - Figueras.

Lisboa -

Belem -

Cintra -

Wild Spain (Espaiia agreste). Records of sport with rifle, rod, and gun,
natural history and explonition, by Abel Chapman, F. Z. S.... , and Walter
J. Buck, C. M.
S., of Jerez. With r74 illustrations, mostly by the authors.
Lo11do1i : Gurney and Jackson, 1893, in-8, xx-472 pp., carte, grav.

z.

C:idiz; pp. 125-165 :

823. 1892. José Ortega Munilla.
8{8. 1891 (?). Charles Augustus Stoddard.
Spanish cities with glimpses of Gibraltar and Tangier. By Charles Augustus
Stoddard .... Illustrated. London : Chapman and Hall, 1892, i.n-8, x1-228 pp.
Gerona -

Barcelona -

Tarragona -

Reus -

Lérida -

Zaragoza -

José Ortega Munilla. Un dia en Ronda. Por las ruinas.
.
.
Se trouve aux pp. 5r-77 de : Biblioteca de viajes. Torno I. Madrid : tmprenta
de la Re:uista de Navegaciim y Comercio, 1895, in-8, 233 pp., grav.
Rouda

=

Monasterio de San Cugat del Vallés.

Madrid -

à8IiC.

�322

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

824. 1892. Maurice Barrès (1862-).
A. - Maurice Barrès. Du sang, de la volupté et de la mort. (Un amateur
d'àmes. Voyage en Espagne. Voyage en Italie, etc.) . .Paris : BibliotbèqueCbarpentier, G. Charpentier et E. Fasquelle, éditeurs, 1894, in-18, 326 pp.
B. - id ... id ... Deuxième mille. Paris : Bibliothèquc-Cbarpentier et E. Fasquelle, éditeurs, 1894, in-18, 326 pp.
Couvert ure seule changee; le titre ne porte pas « Deuxième mille ».

C. - id ... id ... Troisième mille. Paris : Bibliothèque-Charpentier, G. Cbarpentier et E. Fasquelle, éditeurs, 1895, in-18, 326 pp.
Couverture seule changée; le titre porte 1894 et est identique
pp. u3-r72 : Toledo -

C6rdoha - Sevilla -Avila -

Sevilla -

Excursion à la Sierra Nevada et ascension du Picacho de la Veleta (2, 3 et
4 août 1892). (Par M. le Dr Bide), cartes, grav.
Se trouve aux pp. 299-321 de !'Annuaire du Club Alpin Français. Dix-neu
viéme année, 1892. Pai·is, 1893, in-8, xu-538 pp., cartes, grav.

830. 1892. Charles Baudon de Mony.
Excursion en Espagne. Las Huelgas et Avila, par Ch. Baudon de Mony.
Montauban : imp. et litb. Éd. Forestié, 1894, in-8, 12 pp.

Andalusien. Eine Winterreise durch Südspânien und ein Ausf!ug nach
Tanger. Von Emst von Hesse-Wartegg. Leipzig : Carl Reiss11er, 1894, in-8,
vm-443 pp.
Jerez -

829. 1892. J. Bide.

a ceux de A et de B.

el Escorial.

825. 1892. Ernst von Hesse-Wartegg.

Gibraltar - Càdiz C6rdoba -Tarifa.

Se trouve a11.,--c pp. 278-298 de /'Annuaire du Club Alpin Français. Dix-neuvième année, 1892. Paris, 1893, in-8, xu-538 pp., cartes, grav.

Grnnada -

SIERRA

NEVADA -

M:ilaga -

83i. 1892. Marthe Mallié.
Promenades à Alicante et à Elche, par Mademoiselle Marthe Mallié (1892).
dans Le Tour du Monde, tome LXIV, 1892, second semestre, pp. 193-224.
Paris : Hachette et Ci•, 1892, in-4.
Alicante -

Elche.

826. 1892. Louis-Marie-Julien Viaud, dit Pierre Loti (1850-).
Au couvent de Loyola. Signé Pierre Loti. aux pp. 26-36 de la Revue de
Paris du zer février 1894 (1re aunée, no 1). Paris, 1894, in-8.
Zumarraga - Loyola -

Azpeitia -

Azcoitia -

Zumarraga.

827. 1892. Theodor Puschmann.

832. 1892(?). Thomas B. Foreman.
A trip to Spain and Portugal, Ùlcluding a day in the dark continent. By
Thomas B. Foreman. Lo11do11: Simpkill, Marsball, Ha111ilton, Kent &amp; Co, 1893,
in-8, 121 pp.
Lisboa - Gibraltar -

Cullera -

Malaga -

C.1diz -

Lisboa -

Vigo.

Zu Ostern in Spanien. Reiscschilderungen von Theodor Puschmann.
Breslau : Schlesiscbe Buchdrnckerei, 1893, in-8, 177 pp.
Burgos - Madrid - el Escorial - Toledo - C6rdoba - Granada _ Sevilla _
C:idiz - Algeciras - Gibraltar - Malaga- Valencia - Barcelona.

828. 1892. Victor Riston.
Une oasis saharienne en Espagne. L1 forêt de palmiers d'Elche. (par
M. Victor Riston), 2 grav.

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Emilia Pardo Baz:ln. Por la Espaîia pintoresca. Viajes. Barcelona:
(1894), in-16, 192 pp. (Colecciô11 Diamante, vol. 32).

Lopez., s. d.

Ontaneda - Santander - Santillana del Mar - Comillas - Cuevas de Altamira =
Alcal:i de Henares - Guadalajara - Sigüenza = Valladolid - Medi11a de Rioseco =
Toledo= San Pedro das Rocas -

Betanzos.

�324

325

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Mojados - Olmedo -

San Crist6bal -

The heart and songs of the Spanish Sierras, by George Whit White. Illustrated. London : T. Fisber Unwin, 1894, in-8, 197 pp.
Jerez - Medina Sidonia - Vejer - Conil - Chiclana - San Fernando - C.-!diz Puerto Real - Jerez - el Bosque - Benalmadena - Ronda - Benaocaz - Algar Jerez.

835. 1892 (?). Juan Avilès Arnau.

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Deuxième excursion dans la Sierra Nevada (Par M. le Dr. J. Bide); ~artes,
grav.
Se trouve aux pp. 276~304 d.e l'Annuaire du Club Alpin Français. Vingtième
année, 1893. Paris, 1894, in-8, xrx-534 pp., canes, grav.

El Pallas, Aran y Andorra (Recuerdos é impresiones de viaje), par
D. Juan Avilès. Barcelona ; imprenta de EJ Universo, 1893, in-8, 224 pp.

836. 1892 (?). Manuel de Foronda.
De Lianes a Covadonga ; excursion geografico-pintoresca, por D. Manuel de
Foronda .... Madrid; El Progreso Editorial, 1894, xxxu-242 pp., grav.
Lianes - Poo - Celorio - San Antolln de Bedon - Ribadesella Cangas de Onis - Covadonga,

84i. 1893. Eugène Lucciardi.
La Navarre. Huit jours à bord d'un grand paquebot-poste transàtlantique;
La Corogne, Lisbonne, Gibraltar. par Eugène Lucciardi. Avec notice technique,
suivie d'une préface, par Maurice Charpentier. Illustration de Jean d'Udine.
Saint-Nazaire : Letourneur, 1894, in-8, 74 pp.

Villanueva -

842. 1893. Gaston Routier.
A. - De Paris à Huelva. Les fêtes du 4• centenaire de la découverte de
l'Amérique en Espagne. Notes d'un voyageur, par M. Gaston Routie'r. Lille :
imp1·imerie Danel, 1894, in-8, 72 pp. (Extrait du Bulletin d.e la Société de g-éo-

837. 1893. Henry Aubanel.
Simples notes de voyage. Valencia, par Henry Aubanel (Henry du Caire),
rédacteur à la &lt;c Vigie algérienne ». Préface en vers de Pierre Batail. Alger:
imprimerie Tvrrent &amp; Miaux, 1893, in-16, 48 pp.

grapbirt de Lille.)
B. - Gaston Routier. Deux mois en Andalousie et à Madrid. Avec gravures hors texte. Paris : H. Le Soudier, 1894, in-8, 141 pp.
Itinéraire d'après B :
Jri\n - Fuenterrabia - Madrid - Sevilla - Huelva - la Rabida Sevilla - Côrdoba - Madrid - el Escorial - Madrid.

838. 1893. Henry Bonnet.
En Yacht. Autour de l'Espagne. Signé Henry Bonnet. aux pp. 640-672 de
la Revue de Paris du rer août r894, no 13. Paris, 1894, in-8.
la Corufia -

Lisboa -

Sevilla -

Malaga -

Graaada -

Motril - Barcelona,

839. 1893. Édouard de Perrodil.
Édouard de Perrodil. Vélo! Toro! De Paris à Madrid il bicyclette. TI!ustrations de Farman. Gravures de Le Riverend. Paris ; C. Marpon el E. Flammarion, s. d. (1893), in-12, 326 pp.
San Sebastiàn -

Tolosa -

Alsasua -

Vitoria -

Mirandn de Ebro -

Huelva -

843. 1893 (?). Benito Pérez Gald6s.
B. Pérez Galdos. Cuarenta 1eguas en Cantabria.
Se trouvz aux pp. 1-49 de : Biblioteca de viajes. Tomo I. Madrid : imprenta
de la Reuisfa de Navegaci6n y Comercio, 1895, in-8, 233 pp., grav.
L'auteur avait pour compagnons de voyage D. José Maria de Pereda et D. Andrés
Crespo.
-

Santillana del Mar - C6breces - Comillas - San Vicente de la Barquera- Unquera
San Pedro de las Vadcms - Lobeûa - Potes.

Briviesca
Rt:11ut 'hispanique.

21

�326

R. FOULCJ-U'l-DELBOSC

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849. 1894, René Bazin.

844. 1893 (?). Manuel Troyano.
Manuel Troyano. Las ermitas de C6rdoba. Una excursi6n i Plasencia Y
Yuste.

Se trouve aux pp. 79-i23 de : Biblioteca de viajes. Tomo I. Madrid: imjwenta
de la Revista de Navegacion y Comerdo, r895, in-8, 23 3 pp., grav.
Dans sou exwrsion ~ Plasend~ et à Yuste., l'auteur accompagnait D. Emilio Castelar.

A. - Terre d'Espagne. Sig-né René Bazin. dans la Revue des Deux-Mondes
de I895.
B. - Rem~ Bazin. Ten-e d'Espagne. Paris : Calrntt1111-Lévy, 1895, în-18,
336 pp.
Itinéraire (d'après B) :
San Sebastiau - Lezo - Loyofa - Santander - Burgos - Valladolid - Salamanca
-Avila - Madrid - el Escorfa[ - Toledo - Lisboa - Cintra- Côrdoba - Gmnada
- Gibr:iltat - Càdiz - Sevilfa - Madrid,

845, 1872-1894. Ram6n Alvarez de la Brana.
G:ùicia, Le6n y Astu.-ias, por D. Ram6n Alvarez de la Braful .... La

Corufw, : A.mirés Marti11ez, 1894, in-8, 303 pp. (Biblioteca gallega, vol. 37).

850. 1894. Ludovic Beauchet.
Les Batuecas et les Jurdes (Par M. Ludovic Beauchet), grav.

Se trouve aux pp. 242-278 de l' Animaire du Club Alpin Français. Vingt et
unième année, 1894. Paris, 1895, in-8, x1-580 pp., cartes, grnv.

846. 1894. Fitz Frederick.
Letters from southern shores. Being notes of scenes and incidents in a tour
in Spain, the South of France and Algeria. By Fitz Frederick. Reprinted ~om
the ,i Sunderland Hèrald" and " Daily Post ". S,mdel'land, s. d. (1894), m-8,

Tirso de Olazabal. Don Jaime en Espaiia. Crônîca del vtaJe de S. A. R.
dedicada a S. M. El Rey (Q D. G.) Bilbao: imp. y enc. La Propagauda, 1895,
în-8, 215 pp.

50 pp.
pp. r- 2 3 : Barceloua,

847. 1894. Diego Marin.
La Suiza andaluza. Cronica de una excursi6n a la Sierra Nevada, por Diego
Marin. Gmnada; imprentadeEI Defen.sar, 1895, in-16, 52 PP·
Le récit de c~tte e»cu.rsion avait eté _publié en premier lieu dans les numéros des 9,
u, 12, 15 , 22 et 23 août 1894 du journal El Defe11sor de Gratiaàa..

D' Oviédo à Santander (Pàr le eomte de Saint-Saud), grav.
Se trouve mrx pp. 221-241 de l'Annuaire du Club Alpin Fran~ais. Vingt et
unième an,uée, 1894. Paris, 1895, in-8, x1-580 pp. , cartês, grav.

Sanhnder.

Burgos - Santander - Lianes - Covadouga - Cangas de Onfs - Oviedo·- Le6n
- Valladolid - Segovia - Madrid - el Escorial - Aranjuez - Toledo - Cordoba
- Sevilla - Jerez - Cddiz - Md.laga - Grauada - Jaén - -Valencia - B:ircelonaMontserrat.

852. 1894 (?). C. Bogue Luffmann.
A. - A vagabond in Spain. By C. Bo~uc Luffmann. London: John Murray,
1895, in-8, xv-345 pp.
B. - id ... id ... Second Edition. London : ]ohnMurray, 1895, in-8, xv-345 pp.

848. 1894. A. de Saint-Saud.

Pola de Lena_ Oviedo - C.ild,1s de Prioro - Villaviciosa de Onis _ Covadouga - Lianes - Unquera - Comillas -

85L 1894, Jaime de Bourbon et Tirso de Olazabal.

Ribadesella - Cangas
Santillana del Mar -

Renteria - San Sebastian - Andoain - "folosa - Lizarza - Lecumberri -- Bt'telu
- Pamplona - Tafalfa - Olite - Tudcla - Pedrola - Zaragoza - Calatayud Ateca - Alhama - Cetina - Arcas - Medinaceli - Torremocha - Grajanejos Trijeque - Torija - Guadalajara - Aknl:i de Henares - Madrid - Pinto - Aranjuez
- Toledo - Sonsec:a - Orgaz - .Malag6n - Ciudad Real - Valdepeiias - Almagro
- Bolaiios - Manzanares - Argamasilht de Alba - Lagunas de Ruidera - Argama•
silla de Alba - Valdepefias - Bailén - Andujar - Marmolejo - Montoro - el
Carpio - Alcolea - C6rdoba ~ Écija - Carmona - Alcal:1 de Guadaira - Sevilla -

��330

R. FOULCHE-DELBOSC

Ambassade nmmlmane (Une), 116.
Ambassadeur marocain (Un), n6.
Ambassadeurs japonais, 42.
Ambert, 2 50.
Amicis (Edmondo de), 589.
Andalusien. Spieg.elbilder .... , 374.
Andersen (Hans Christian), 503; S39Andrade (Anselmo de), 668.
Andres (A. C.), 488.
Anne (Théodore), 297.
Anne d'Autriche, 62.
Anne-Marie d'Autriche, 32.
An6nimo (Un), 9.
Apothicaire (Un), 270.
Apron ius (Aulus), r 12.
Apwites de viaje por Espaiia, 395.
Arabia y Solanas (Ramon), 724.
Aranda (Pedro Pablo Abarca de
Bolea, con de de), page 1 JJ.
Arcioni (Paolo), 96 b.
Arnim (C. O. L. von), 371.
Arsenius, 147.
Artois. Voir Charles X.
Asher (A.), 5 n,t·
Astley, 100 m.
Attaché (An), 441 a.
Attacbé fo Madrid (T11e), 441 c.
Aubanel (Henry), 837.
Auf Rûsen, 693.
Auffenberg (Joseph von), 322.
Augustin (Ferdinand von), 315.
Aulnoy (Marie-Catlierine d'), no.
Aunoy. Voi1· Aulnoy.
Austria. Voir Autriche.
Auteur des Horizons prochains (L'),
538; 549.
Author of« A year in Spain &gt;&gt; (The),

339.
Author of&lt;&lt; Dada Singleton&gt;&gt; (The),

547.

Author of&lt;&lt; Other Countries ;i (The),
7ü2.
Author of « Portugal &gt;&gt; (The), 326.
Author of« Sketches of India »(The),
261.

Author of « Swiss Pictures . . . . »
(The), 560.
Author of the Handbook of Spain
(The), 415.
Author of« Vathek » (The), 207.
Autriche. Voir Albert, Anne, AnneMarie, Charles II, Charles-Quint,
Ferdinand, Isabel Clara Eugenia,
Marguerite, Marie, Marie-A{lne,
Philippel•r, Philippe II, Philippe III,
Philippe IV.
Auxais Léziart de Lavillorée(d'), 645.
Avilès Arnau (Juan), 835.
Azamat-Batuk, 600.
Badcock (Lovell), 327.
Baillie (Marianne), 292.
Balaguer (Victor), 420 b.
Ballet (Alexandre), t86.
Baluzius (Stephan us), 20 b, c.
Bara (Jan), 5 ab.
Baratier (Jean-Philippe), 1 ak.
Barattani (A.), 751.
Barberino (Francesco), 72.
Baretti (Giuseppe), 155; 161.
Bark (Erpst), 700.
Barmann (G.), 20d.
Barnard (Sophia), 287.
Barreiro (Lisardo R.), 792.
Barreiros (Gaspar), 28.
Barrès (Maurice), 824.
Bartoli (Georges), 813.
Basnage, 5 2e noie.
Bassompierre (François de), 66.
Bastiano, 5 r 9.

I!IBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Baudon de Mony (Charles), 830.
Baumgiirtner (Friedrich Gotthell), l 94.
Baumstark (Reinhold), 548.
Baxley (H. Willis), 6o4.
Baxter (William Edward), 449·
Bayer (Wolfgang), 145.
Bazin (René), 849.
Beaconsfield (Benjamin Disraeli, earl
of), 316.
Beauchet (Ludovic), 850.
Beaufay (Charles), 289.
Beaulieu (G. von), 733·
Beaumarchais (Pierre-Augustin Caron,
dit), 157.
Beauregard (J. de), 77 5.
Becerro de Bengoa (Ricardo), 710.
Beckford (William), 207.
Bégin (Auguste-Émile), 447.
Bellermann (Christian Friedrich), 443.
Bellingham (H. Belsches Graham),
699.
Belloc (J .-T. de), 788.
Belmont, 253 .
Benjamin de Tudèle, 5.
Bennet f'N. H .), 6911.
Bergeron, II 3·
Bergeron (Pierre), 5 aj.
Bergh (Alfred von), 376.
Bergk (J. A.), 226 c.
Bergman (Ernest), 787.
Bernard (G.), 802.
Bernard, née Gad (Esther-Lude), 219.
Bernhardi (Th. von), 577.
Bertaut (François), 87.
Bertram, I 88 Z.
Bertuch, 189n.
Bescbreibttng einer Reise, 162.
Bettany (G. T.), 358 e.
Bettoni (Francesco), 636.
Beugny d'Hagerue (G. de), 786.

331

Bcyrlin (Jacob), 5 5.
Bide (J.), 803; 829; 840.
Bidwell (Charles Toll), 611.
Biejetskiy (A. N.), 714.
Bilderbeck (L. F. von), 188111.
Blackburn (Henry), 526.
Blanco White (José Maria), 233.
Blankett (John), 176.
Blanqui (Adolphe), 304.
Blaquière (Edward), 291f,g.
Blayney (Andrew Thomas Blayncy,
lord), 247.
Blaze (Marie-Sébastien), 270.
Blowitz (Henry-Georges-Stéphane-Adolphe Opper, dit de), 647.
Bocarmé (Ida de), 360b.
Boeijens (Adrien), 20.
Boileau (Lucien), 780.
Bois de Saint-Gelais (du), 13r.
Boisdin (Félix), 703.
Boislisle (A. de), 135 o,p.
Boissier (Edmond), H3.
Bolicio (Marino), 77 .
Bompard (L.-E.), 726.
Bonelo (Michel), 33.
Bonnafont (Jean-Pierre), 691.
Bonnault d'Houët (de), 139.
Bonnecase (Robert d'Alcitle de), 83
2e note; 94.
Bonnet (Henry), 838.
Borbon. Voir· Bourbon.
Border Lands of Spain, 472.
Borghese (Camillo), 48.
Borrow (George Henry), 358.
Bosarte (Isidoro), 223.
Botkin (Vasili P6trovitch), 404.
Bottger (Conrad), nong.
Boucher de Perthes, 1084.
Bouchet (Evariste), 740.
Boulanger (Louis), 420.

�332

R, FOULCHE-DELBOSC

Bourambourg(Eugène P. de), 523.
Bourbon.Voir AlphonseXII,CharlesX,
Charlotte, Ferdinand VII, François
d'Assise, Isabelle II, Jaime, MarieIsabelle, Philippe V.
Bourgoanne. Voir Bourgoing ( JeanFrançois de).
Bourgoing (Adolphe de), 323.
Bourgoing (Jean-François de), r75;
189.
Boursier, I 79 e.
Boutroue (Alexandre), 816.
Bowles (Guillermo), 178.
Bradford (William), 238.
Bragance. Voir Marianne-Victoire.
Brandes (H. K.), 515; 524.
Brandt (Heinrich von), 251.
Braylens (Camille), 525.
Breval (John Durant), 134.
Briand (P.-C.), 333.
Brief Accou11t of Spain (A), 1 waa.
Briefe and trne report (A), 49.
Briefe eines Italidners, 151 c.
Briefe über Portugal, 176e.
Brinckmann, née Dupont-Delporte
(J.-E. de), 437.
Broekere (Stanislaus von), 267.
Brome (James), 128.
Bromley (William), I 17.
Broski, 23 b.
Brucbstiicke einer Reise, 222.
Bruna (José C.), 641.
Brunel (Antoine de), 83.
Bruun (Carl), 508e.
Buck (Walter J.),822.
Bulgari Stamati, 299.
Bülow (Eduard von), 25g.
Bunbury(Selina), 391.
Burgeard, 92.
Burges (Ellen), 593.

Burke(Ulick Ralph), 358g.
Busby, 503 e.
Busby (James), 325.
Bussière (de), 103 b.
Byrne (William Pitt), 536.
C. de la B-, 687.
C. T., 124.
Cadoudal (de), 23 I o.
Cahu (Jules-Nicolas-Théodore), 798.
Caimo (Norberto), r51.
Caire (Henry du), 837.
Calvete de Estrella (Juan Christoval),
29a.
Camp and Quarters, 276b.
Campion (J. S.), 632.
Caôamaque (Francisco), 65 I.
Capadose (Abraham), 511.
Capel! Brooke (Arthur de), 30s.
Cardon (Émile), 648.
Carel, sieur de Sainte-GardeCTacques),
99·
Carey (B.), IIOm.
Carletto, 746.
Car!i (Dionigi de), 100.
Carlos. Voir Charles.
Carmoly (E.), 5 a, am.
Carnarvon (Henry John George Herbert, earl of), 290.
Carrer (Luigi), 38 c.
Carrère (Joseph-Barthélemy- Fran çois), 209.
Cai•tas desde los sitios .... , 738.
Carter (Francis), 166.
Castelar (Emilio), 844.
Castella (de), 598.
Castelli (Gioseppe), 96a.
Castille (Leonardo del), 90.
Castor de Caunedo (Nicolas), 477.
Catalina (Severo), 544.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Cavazzi, 100h.
Caverel (Philippe de), 37.
Cazenave (Édouard), 558.
Cénac-Moncaut (Justin-Édouard-Mathieu), 473; 497Çère (Émile), 252b.
Ch*", 202.
Cbaho (J. Augustin), 334.
Chajjim ben Jacob, 5ae.
Challamel (Jean-Baptiste-Marie-Aagustin), 381.
Chambrier (James de), 677.
Champ, 713.
Champney (J. Wells), 713.
Champney (Lizzie W.), 713.
Champollion-Figeac, 82 n.
Champollion-Figeac (Aimé), 82 n,p.
Chanony, 451.
Chantérac (de), 6611.
Chantreau (Pierre-Nicolas), 202.
Cbapin (James Henry), 776,
Chapman (Abel), 822.
Charles Stuart (Charles Ier, roi d'Angleterre), 70.
Charles Jer (Charles-Quint), 17; 27.
Charles II, roi d'Espagne, 107.
Charles X, roi de France, 186.
Charles-Emmanuel-Philibert de Savoie, 44.
Charlotte de Bourbon, 190.
Charpentier (Maurice), 841.
Charton (Édouard), 5an.
Chateaubriand (François-Auguste de),

333

Chiffiet (Jule), 74d.
Chouppes (de), 86.
Churchill, 100 l.
Cibrario (Giovanni Antonio Luigi),
435.
Cicogna (Emanuele Antonio), 21 in
fine.
Cl. .. (de), 133.
Claretie (Jules), 567.
Clark (William George), 4 33.
Clarke (Edward), 1S6.
Clausse (Gustave), 783.
Clayton (John William), 546.
Clément (Augustin -J eau• Charles),
160.
Clerjon de Champagny, 302.
Cock (Enrique), 43 a; 47a.
Coelho de Carvalho, 729.
Colomb (J.), 589 p, q, r, s, t.
Colombicr(Claude Jordan, dit de), 11 r.
Conca (Antonio), 203.
Conscrit de 1808 (Un), 243.
Conte (Édouard), 85 5.
Cook (Samuel Edward), 321; 390.
Coquerel (Athanase-Josué), 529.
Corazzino (Angelo), 43 b.
Cordeiro (Luciano), 597·
Cordier (Alphonse), 542.
Côrdoba (Antonio de), 153.
Cormatin(de), 175.
Cornille (Henri), 337.
Corradi, 291 b.
Cos-Gayon (Fernando), 509a.
Costed' Arno bat (Charles-Pierre), I 52.
231.
Châtelet-Lomont (Florent-Louis-Ma- . Costigan (Arthur William), 179.
Costigan (Charles A.), 179a,b.
rie du), 175; 179d.
Cotereau (Alyse de), p,:a.
Chauffard (Ernest), S18.
Cox (Samuel Sullivan), 565.
Chemin de Paris a Saïct ]IJfJ_ues (Le), 22.
Cramer (Ch. Fr.), 212c.
Chéruel, 135 o.
Chevalier (Ulysse), 812.
Craw ford (Penfound), 707.

�334

R. FOULCHÈ-DELBOSC

Crawfurd (Oswald John Frederick),

61.2.
Crespo (Andrés), 843.
Croker (Richard), r83.
Crusy, marquis de Marcillac (P.-L.-A.
de), 225.
Cruz y Bahamonde, conde de Maule
(Nicolàs de la), 216.
Cubero Sebastian (Pedro), 108.
Cuelvis (Jacob), 53.
Cuendias (Manuel Galo de)) 357in

fine; 422.
Cumplido (Ignacio), 727.
Curioso parlante (El), 365.
Curious and exact Accou11t (A), roe 1.
Cushing (Caleb), 320.
Cushing (Caroline Elizabeth Wilde),
3!3·
Custine (Astolphe de), 317.
Cuvillier- Fleury (Alfred-Auguste),

416.
CybuJska (Pauline von), 267.
Czaplicki (Leo), 23 a.
D. (Florinda), 561.
D- deSaint-E*"", 231 y.
D. E., 88.
Dalry.mple (William). 170; 179 d.
Damien de Schaller (Jean-FrançoisJoseph-Pierre), 248.
Daniel, 280.
Danois (Countess of). Voir Aulnoy.
Dantiscus (Johannes), 23.
Darce!, 734.
Davillier (Jean-Charles), 508.
Day (Henry), 7 r 7.
Dayot (Armand), 6&gt; ~.

De Biarritz. en Espagne, 516.
Defrémery (C. ), 7 d.
Delaporte (Joseph), 150.

Delisle (Léopold), 4.
Demanche (Georges), 692 bis.
Dembowski (Charles), 363.
Démidoff (Anatole de), 426.

Dénonciation au public ... , page 13 f.
Dernburg (Friedrich), 720 a.
Desbarrolles (Adolphe), 418; 420.
Descamps (Maxime), 784.

Descripcion del camÎ!lo de Yrn11, 78.
Deutscher Offizier (Ein), 348.
Deux amis, 328.
Deverell (F. H.), 718.
Dezoteux (Pierre-Marie-Félicité), 175
Diaz Arenas (Rafael), 356.
Diaz y Perez (Nicolas), 608; 65 1.
Didier(Charles), 359.
Dieze (Johann Andreas), 199b.
Dignam (James), 807.
Dilettante (Ein), 693.
Dillon (John Talbot), 178.
Disraeli, cari of Beaconsfield (Benjamin), 316.
Dix (John Adams), 389.
Doblado (Leucadio), 233.
Dobson (Austin), 149_(.
Dodd (William),. 506.
Doré(Paul-Gustave), 499; 508; 560.
Dos amigos, 367.
Doussault (E.), 599.
Downes (William Howe), 712.
Drake (Francis), 4 5.
Drouet (Francis), 857.
Drumont (Édouard), 13 5q.
Dubois (Albert), 678.
Dubois (Lucien), 543·
Duché de Vanci (Joseph-François),

125a.
Dumas (Alexandre), 420.
Dunbar of Northfield (Sopni~), 498.
Duparc (Arthur), 570.

BlBLlOGRAPHIE DES VOY AGES

Dupont-Delporte (J.-E.), 437·
Dutens (L.), 171.

E. G. R., 9.
Ebeling (Christoph Daniel), 158b;
167d.
Ebert (Adam), r 12.
Eclesal (Tomas), 47 b.
Edelinck, 12 5 c.
Edwards (Matilda Barbara Betham),
553.
Ehingen (Georg von), 10.
EI-F' Douli, 726.
Eliakim ben Jacob, 5 ae.
Élisabeth de Valois, 31.
Elliot (Frances), 701.
Ellrich (August), 295.
Elwes (Alfred), 584.
Emants (Marcellus), 745.
Engel (Arthur), 801.
Engelbrecht (J. A.), 178 e.
Engelbronner d'Aubigny (Nina von),
21 J.

Eoglischer Offizier (Eln), 181].
English Gentleman (An), 95 c; 11011,
v; I 17c; 124.
English Officer (An), 181 ; 285.
English Resident (An), 406.
English Trave1ler (An), 178 f.
Erùmenmg-m an Spa11ien, 253; 794.
Erin11.eru11g-en aus den Jabren ... , 360.
Ernouf, 251 c.
Eschenauer (Auguste), 684.
Eschenburg, 15 1 c.
Esperanzas (Inocencio), 641.
Espino (Geronimo de), 71 c.

Essais sur l'Espagne, 177.
Essarts (des), 88.
Estala, r 50 b.

335

Estal del' Espagne: Et premierement . , .. ,
87 f,g-.
Estcourt (T. Sotheron), 612a.
Este (Francesco da), 77.
Estensis (Franciscus), 77.
Etat prJsent d'Espagne, 13 r.
Everaerts, dit Jean Second (Jean), 24.
Excursion en pays carliste (Vn~), 613.

Excursio1Hcientifique (Une), 579.
Eyre (Mary), 534.
F ... (de), 213.
F. R., 13b; 23c; 41b; 57b.
Fabié (Antonio Maria), 1 oe: 11 d, b,
in flue; 16; 21 g-, in fi11e.
Fabro Brem un dan (Francisco), 107.
Fahrtm und Wandernngen, 355b.
Faing (Gilles de), 50.
Faacy (Jane), 800.
Fanshaw (Richard), 97.
Famese. Voir Alexandre.
Parr (Thomas), 35 1.
Faugère (A. P.), 83 zre note.
Faure (Raymond), 3 12.
Fée (Amoine-Laurent-Apolllnaire),
259; 490.
Felipe, 527.
Felipe. Voir Philippe.
Fenton (Edward Dyne), 575.
Ferdinand Vll, roi d'Espagne, 307.
Ferdinand d'Autriche, 74.
Féréal (V. de), 422 c, d.
Femandez (Agustin Severiano), 296.
Fernandez de los Rios (Angel), 402.
Fernandez de Morat in (Leandro), 2 ro.
Fernandez-Guerra (Aureliano), r; 4;
664.
Fernandez Sanchez (José Maria), 620.
Femandez y Gonzâ.lez (Modesto), 6o6.
Fernando. Voir Ferdinand.

�R. FOULCHE-DELBOSC

Ferrière, 179.
Field (Henry Martin), 76 r.
Field (Kate), 6o3.
Fielding (Henry), 149.
Figaro, 188.
Figueur (Thérèse), 252.
Filhol, 579·
Finck (Henry Theophilus), 799.
Fischer (Christian August), 212.
Fida (Fidel), 4; 664.
Flamant (Manuel M.), 231 ax,ay.
Flat (Paul), 797.
Fleischmann (Otto), 670.
Fleischmann (de), 256.
Fleuriot (Jean-Marie-Jérôme), 188.
Fleury, 5 2• note.
Fliedner (Fritz), 737.
Florez (Henrique), 34.
Flotte (Gaston de), 686.
Fontana (Bartholomeo), 26.
Font:mié (Paul), 810.
Fonvielle (Bernard-François-Anne),
213.
Ford (Richard), 415.
Foreman (Thomas B.), 832.
Foresta (Adolfo de), 638 .
Foronda (Manuel de), 836.
Foucher, 103 a.
Foulquier(V.), 551.
Fournel (François-Victor), 568; 673.
Fraas (Eberhard), 73 5.
Fraas (Oscar), 73 5.
Fratmmte einer nerien Reise, 19 5.
France (Hector), 764.
Francisco da Madre de Deos, 28.
Franco y Brebiusaez (Anasthasio), 168.
François d'Assise de Bourbon, 485;
509; 544.
François de Tours, 123.
Frédéric de Wittelsbach (Frédéric II,
électeur palatin), 2 5.

Frédéric-Guillaume de Hohenzollern
(Frédéric Ill, empereur d' Allemagne), 720.
Frederick (Fitz), 846.
Freire y Barreiro (Francisco), 620.
Froger (Gabriel), 269.
Fume (Charles), 328.
G... D ... M ... , 268c.
G ... H ... , 782.
Gachard, 14; 15; 17; pa; 39b; 50b.
Gallardo, 19.
Gallenga (Antonio Carlo Napoleone),
658.
Galles. Voir Albert-Édouard.
Gallois (Léonard), 391 b,e.
Galt (John), 241.
Gamba (B.), 155 m,n,o.
Gandolin, 752.
Garaudé (Alexis de), 450.
Garcia (Juan), 512.
Garda Barrasa (Aureiiano), 781.
Garzolini (Giuseppe), 622.
Gasparin (Valérie de), 538; 549.
Gatberints from Spain, 415.
Gault de Saint-Germain (P. M.), 299.
Gautier (Théophile), 366.
Gauzence de Lastours (Paul-Augustin), 357.
Gayangos (Pascual de), II in fine; 35;
53.
Gayangos de Riafio (Emilia), 9.
Geffroy(A.), 132b.
Gegem.l!iirtige Staat ... (Der), 138c.
Gemelli Careri (Giovanni Francesco),
122.

Gentleman (A), II7 a.
Gentleman many years resident ...
(A), 236.
Geppert (Carl Eduard), 582.

llIBUOGRAPHIE DES VOY AGES

337

Germond de Lavigne (Léopold-AlfredGuéroult (Adolphe), 349.
Gabriel), 5 55.
Gueudeville (Nicolas), 118.
Gerold, née Henneberg (Rosa von), . Guibout (E.), 750.
663.
Guicciardini (Francesco), 16.
Gerrans (B.), 5x.
Guimet (Étienne-Émile), 504.
Gerundio (Fray), 372.
Guitton (N.), 650.
Geruzez, 820.
Guizot (François), 234a.
Gille (L.-F.), 243.
Gustafsson (Richard), 637.
Gille (Philippe), 243.
Guttenstein (B. F.), 355.
Giner de los Rios (Francisco), 748.
H ..., 211.
Giner de los Rios (Hermenegildo),
H ... (d'), 133.
5890; 748.
Giraud (Eugène), 418; 420.
Hacklànder (Friedrich Wilhelm), 467.
Girod (Charles-Jean), 189 2•11ote.
Hagen (G. von der), 521.
Gironde (L. de), 8II.
Hager (Joseph), 198.
Giuria (Pietro), 422 d.
Hakluyt (Richard), 4 5; 46; 49.
Glanville (L. de)," 569.
Hale (Edward Everett), 708.
Godard (Léon), 499.
Hall (Sydney P.), 627.
Godschall (Robert), 12 I.
Hammerdôrfer (K.), 188 k.
Goeben (A. von), 494.
Hanovre. Voir Albert-Édouard.
Gondy, cardinal de Retz (Jean-FranBanson (William), 263.
çois-Paul de), 82.
Hare (AugustusJohn Cuthbert), 583.
Gonneville (Aymar-Olivier Le HariYel
Hâring (W.), 374.
de), 250; 298.
Harlé (Édouard), 689.
Gortz (Johann von), 2.
Harris, 5w.
Gourville CTean Hérauld, sieur de),
Harris (John), 95 c, d; II0 ad; 117 b,
103.
c,d.
Gouverneur (A.), 649.
Harris earl of Malmesbury (James),
Graham (John Murray), 540.
163.
Gramont (Antoine de), 85.
Harrison (W. H.), 352.
Grasset de Saint-Sauveur (André),
Barrisse (Henry), 22.
227.
Harvey (Annie J.), 590.
Graus (Johann), 749bis.
Hautefort (Ch.-V. d'), 277.
Grosse (Karl von), 201.
Haverty (Martin), 388.
Grosvenor (Elizabeth Mary), 370.
Hawker (Peter), 274.
Gualtieri (Guido), 42 a.
Hay (John), 571.
Guardia (Joseph-Michel), 721.
Heeringen (Gustav von), 346.
Guattini (Michael Angelo de), 100b.
Heinsius (Daniel), 24a.
Guénot (C.), 231 m.
Heinzelmann (Friedrich), 440.
Guérin (Paul), 1350.
Hélie (George), 265.

�R. FOULCHE-DELBOSC

Hellwald (Friedrich "on), 746 .
Henry (C.hades), 73f.
Henry (Paul), 686.
Herbert (Elizabeth), 54r.
Herbert lord Porchester (Henry John
George), 290.
Héricourt (A. d'), 37.
Herrera (Bernardino), 190.
Herrera y Sotomayor(Jacioto), 71 a,b.
Hervey (Christopher), 1 54.
Hesse-Wartegg (Ernst von), 825.
Heymaoo (John), 130.
Hidalgo, 509 c;.
Hinckley (John), 21 S b.
HipkrFraoz, 23b.

Hispa11i,eet Lvsitanice Itinerariittn, 63 b.
Hoffmansegg (de), 21 sd, e.
Hoffmeister (Heinz), 771.
Hôfken (Gustav), 348.
Hohenzollern. Voir Frédéric-Guillaume.
Holberg, 5 ao, ap.
Holland (James), 3p.
Holtz (Ludwig), 662.
Hope-Edwardes (E. C.), 698.
Horky Gos. film.), 11 c.
Horstig (Suzanne Christiane), 21 J.
Hoskins (G. A.), 439.
Hosius, 23 b.
Howard-Vyse (L.), 688.
Howell (James), 69.
Huber (Victor-Aimé), 293.
Hughes (Terence Mahon), 406; 412.
Hugo (Abel), 258.
Hugo 0 oseph-Léopold-Sigisbert), 2 58.
Huysmans (Jean-Baptiste), 507.

l. L. 1., 395.
1bn Batoutah, 7.
Ibn Rabl', 3.
Ibnulkhattib, 6.

Imbert (Guillaume),
Imbert (P. L), 601.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

156e.

Impressions de voyage ... , 687.
Impressions d'u11e solitaire, 64 5.
Ir1gettious and diverlilfg lett,ers (T7!e);
110 o,p, q, r,s, i·,x,y.
I11genio11s letters (The), 110t, 11.
Inglis (Henry David), :p4; 335.
Isabel Clara Eugenia d'Autriche, 50.
Isabelle II, reine d'Espagne, 485; 509,

544.
Italiiiner (Ein), r 51 c.
Itinéraire d'un voyag-e, 324.
Izco (W. A. de), 42oj.

Junot, duchesse d'Abrantes (Laure),
245.

J. E. D., 392.
J.H., 69.
J. P. P*"", 249.
Jackson (Catherine Charlotte), 596.
Jackson (Mary Catherine), 578.
Jacob (William), 244.
Jacobs (Joseph), 69 o.
Jaime de Bourbon, 85 r.
James (W. Hill), 806.
Jamet-Massicault, 522.
Jansen (H.-J.), 176 b,c,d; 209.
Jardine (Alexander), 181.
Jaubert de Passa (François-Jacques),
288.
Jean, abbé de Saint-Amolphe,
Jeanbernat, 579.
Jerez Perchet (Augusto), 562.
Jimenez de la Espada (M.), S.
Joly (Barthélemi), 56.
Jordan (Claude), 111.
Josten (Jacob), 80.
Jouan (H.), 379·
Joubert (André), 552.
Joulin, 579.

journal of a landsman, 310.
Journal of aregimwtal officer, 274.
journal of a soldier, 28 r.
Journal of a,1 officer iu tbe commissariat
departmeut, 280,
Journal of a11 office1· iii tbe Kiug's German Legio11, 278.
Journey inlo Spain. (A), 83 k.
Jouvio (A.), 105.
JoYen habanera (Un), 341.
Juncker (Christian), 73g.
Juoger Deutscher (Ein), 374.

2 a.

journal du voyage d'Espagne, 87 b,j.
Journal of a few 111011ths' residence, 409.

Kaufhold (Anton), 200.
Kayser, 189 n.
Kenyan (Arthur), 461,
Kerckhove-Vare11t (Joseph-RomainLouis de), 484.
Ker Porter (Robert), 240.
Kerschbaumer (Anton), 559.
Keyzer (S .), 5ad.
Kincaid (John), 275.
Kingston (William Henry Giles), 400.
Kinsey (William Morgan), 308.
Knesing (Theodor), 634.
Koch (Ludwig), 205.
Kohler(Johaon Tobias), 155t; 156c.
Kôlpin ( Alexander Bernhard), 148 b, c.
Konigsmarck (de), 86.
Korner (Gustav), 537.
Kornerup (J.), 493 ·
Kosegarten (Joannes Gothofredus
Ludovicus), 7 a.
Kra:mer (Robert von), 474 .
Kretschmar (A.), 4120.
Kroniger (Lorenz), 1ooj.

L. M. N., 122C.
Labat (Jea1;-Baptiste), IOoh;

127.

339

Labatut (de), 142.
Labéda, 579.
La Bèdollière (Émile de), I 35 m.
La Blairie (Ollivier de), 228,
Laborde (Alexandre-Louis-Joseph de),
226.
La Borde Qean-Benjamin de), 173e.
Labra (Rafael Maria de), 671; 765.
Lacroix de Marlès (J.), 384.
Lady's Trav1ls foto Spain (The), 1 ro11,
ab.
Laffi (D.), 102.
Laffite (Alfredo de), 749 .
La Fosse (Eustache de)~ 12.
Lafuente (Modesto), 372.
Lagua (Niccol6 de), 2oe .
Laguillermie, 570.
La Hontan (de), II8.
Lalaing (Antoine de), 14.
La Laurencie (Lionel de), 789
Lallemant, 197c.
La Melonnière (de), 138.
Lamezan (de), 548c.
Landsman (A), 3IO.
Langer (C. H.), I 56d.
Langle (de), 188.
La Peiia (Juan Antonio de), 72c.
Laporta, 759.
Laporte (Joseph de), I 50.
La Porte (Joseph de), 150.
La Puente (Pedro Antonio de), 199.
La Rada y Delgado (Juan de Dios de);

485.
LaRea (Juan de), 71,a,/J.'
Lasa (José de), S92-.
Lassota de Steblovo (Erich), 41.
Last montb in Spain (The), 285.
Lathrop (George Parsons), 709 .
La Torre (Mariano de), 643.
Latouche (John), 612.

�340

R. FOULCHÉ-DELBOSC

Latour (Antoine de), 431; 502; 550.
La Trémoille, princesse des Ursins
(Anne-Marie de), 132.
Launay (L. de), 768.
Laurens (August von), 345.
Laurens (Joseph-Bonaventure), 364.
Lanrent (F.), 135d.
Lauser (Wilhelm), 576; 659.
Lava fia Ooan Baptista), 64 a, b.
Lavernia (Vincent), 759.
LawsQn (W. R.), 791.
Leal (Oscar), 755.
Lecestre (Léon), 103, ro3e; 104.
Leck (Jane), 719.
Le Clerc (V.), 4.
Leclercq (Jules), 657.
Lecomte (Georges), 854.
Lee (Edwin), 466.
Lee (Samuel), 7 b.
Leguina (Enrique de), 617.
Le Harivel de Gonneville (AymarOlivier), 250; 298.
Librreiche Nacbricbten, 138 b.
Lemercier (Marcel), 634 b.
Lemesle (R.-F.), 480.
Lemoinne (John-Ëmile), 483.
L'Empereur (Constantin), 5 e,f, k, r, t,

u,w,y.
Leodius (Hubertus Thomas), 25 a,
b,d.
Leon y Dominguez (José Maria), 624.
Leon y Xarava (Antonio de), St a.
Leonard (Jean), n5.
Le Play (F.), 324.
Le Roûx (Hugues), 817.
Lesage, 193 c.
Lesouëf, 669.
Lessa (Jose Maria Pereira Baptista),
445.
Lessmann (Daniel), 295.

Lesson (A.), 330.

Lettere d' un vago italiano, 15 r a.
Lettere d'un viaggiatore italia110, r5 ra.
Lettel'S /roman Englisb traveller, 178/.
Letters from Minorca, r 4 3.
Letters ftom Portugal and Spafa, 2 35 a.
Letters /rom Portugal, on ... , 176a.
Lettres d'Espagne, 514.
Lettres écrites de Portugal, 1 76 b, c, d.
Lettres galantes et de voyages, IOI.
Lettres sur le voyage d' Espag-ne, r 52.
Leüblnng (Johann von), 52.
Levrault (Louis), 293 c, d.
Lheureux (Achille-Armand), 328.
Lichnowski (Felix), 360; 378.
Liergues (de), 7 3 a.
Limberg (Johann), 106.
Limouzin, 25 7.
Lindau (M. B.), 400b.
Link (Heinrich Friedrich), r79d; 215
Linnreus (Carl), 148a,b,c.
Lippomani, 36.
Lisân al Dîn, 6.
Liske (Javier), 13 b; 23c; 4rb; 57b.
Lithgow (William), 65.
Little More, 362.
Livoy (de), 151b.
Locker (Edward Hawke), 264.
Lœfling (Pedèr), 148.
Lœve (Ch.), 252 b.
Lomas (John), 723.
Loménie (Louis de), 157a.
Londonderry (Charles William Vane,
marquess of), 361.
Lopez de Ztiôiga (Diego), r8 .
Lorenzo, 232.
Loring (George Bailey), 793 ·
Lorinser (Franz), 468; 481.
Lorrain (Jean), 821.
Lon-Sérignan (Arthur de), 690.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Loti (Pierre), 826.
Louis-Lande (L.), 626.
Lôwenstein Wertheim Freudcnberg
(Wilhelm Paul Ludwig zu), 403.
Lucciardi (Eugène), 84r.
Lüders (Hermann), 720 a.
Luffmann (C. Bogue), 852.
Lund (L.), 580.
M... (l'abbé de), 91.
104.
M-*•, r52.
M. de C., 357.
Mac Clintock (F. R.), 685.
Mac Farlane (Charles), 418e.
Machado (Julio Cesar), 53obis.
Mackenzie (Alexander Slidell), 306;

M••,.,.,

339·
Mackie (John Milton), 452.
Mackle (Johann), 83g.
Madrazo (Francisco de Paula), 434;
482.
Madrid, ou Observations ... , 297.
Magnien (Édouard), 343 •
Maisons (Robert des), 557.
Malengreau (Auguste), S30.
Malien (Pedro Juan), 230 in fine.
Mallié (Marthe), 8 3 I.
Malmesbury (James Harris earl of),
r63.
Maltzan (Hermann von), 665.
Manasseh ben Israel, 5g
Manier (Guillaume), 139.
Manning (Samuel), 560.
Mantegazza (Paolo), 770.
Mantuano (Pedro), 62a.
Maquet (Anguste), 420.
Marbot (Jean-Baptiste-Antoine Marcellin de), 22 l ; 246.
March, 453.
Revue hispanique,

34r

Marcb (C. W.), 459.
Marchi (Giuseppe), 1.
Marcillac (P.-L.-A. de Crusy, marquis de), 225.
Marcucci (Ettore), 38e.
Margarot (Maurice), 165.
Marguerite d'Autriche, 50; 5 r; 54.
Mariage royal d'Espagne (Le), 647.
Marianne-Victoire de Bragance, 190.
Marie d'Autriche, 64.
Marie-Amélie de Sal{e, 307.
Marie-Anne d'Autriche, Sr.
Marie-Anne de Neubourg, n 5.
Marie-Isabelle de Bourbon, 544.
Marie-Louise d'Orléans, 109.
Marie-Louise - Gabrielle de Savoie,
125 C.
Marin (Diego), 847.
Marlès (J. Lacroix de), 384.
Marshall (Joseph), 164.
Martin, 104.
Mascarenas (Hieronymo), Sr b.
Massias (Nicolas), 206.
Massioti (Antonio B.), 774.
Mathieu (A.), 759.
Matthews (Henry), 286.
Maule (Nicolâs de la Cruz y Bahamonde, conde de), 216.
Mavor (William Fordyce), 189/.
Mayenne et d'Aiguillon (duc de), 62j.
Mazade (Valentin de), 5or.
Mellado (Francisco de Paula), 413.
Mémoires d'un apotl:ncaire, 270.
Mémoires instructifs, 138.
Menachem Mann Lévi, 5 ag.
Mendez de Haro y Sotomayor,
duque-conde de Olivares (Luis).
Menière (Prosper), 421.
Merson (Olivier), 479·
Merveilleux. (de), 138.
1)

�342

R. FOULCHÉ-DELBOSC

Mesonero Romanos (Ramon de), 365.
Metz-Noblat (Alexandre de), 417.
Meylan (Auguste), 6o5.
Michaud, 66m; 82n; 103 d.
Milford (John), 254.
Minnich (Johann Alais), 491.
Minutoli (Julius von), 463.
Miot, comte de Melito (André-François), 256.
Mirabeau (de), 250.
Mocquet (Jean), 6r.
Mohl (Ottmar von), 635.
Mohr (Wilhelm), 618.
Moja y Bolivar (F.), 57Z·
Molbech (Chr. K. F.), 429.
Moltke (Helmuth Karl Bernhard
von), 411.

Monarchia hispanica, 63C.
Monconys (Balthasar de), 73; 79.
Monmerqué, 85d; 103c.
Monplaisir (Paul), 715.
Monselet (Charles), 505,
Montader (A.), 653.
Montanus (Arias), 5q, t, 11, v, w, y,

ah.
Monte (Arnoldo del), 4.
Montigny (Antoine de Lalaing, Sr
de), 14.
Montreuil (Mathieu de), 91.

Monumens, souvenirs, mœurs de l'Espagne, 309.
Morales (Ambrosio de), 34.
Moratin (Leandro Femandez de), 210.
Mordechai ben Moses, 5ae.
Mordovtsev (Daniel Lukitch), 711.
Morel-Fatio (Alfred), 43a; 47a; 48;

78; 98; 99; 169.
Morellet (André), 177 note.
Moro trasportato (Il), rooa.
Morris (Maurice O'Connor), 808.

Most Delectableand TrveDiscourse(A),
65a, b, c, d, e.
Motraye (Aubry de la), 120; 129.
Mou ra (José de Santo Antonio), 7 c.
Müller (Marcus Joseph), 6.
Müller-Beeck (F. G.), 652.
Muret, 98.
Murphy (James), 179d; 197.
Murray (Elizabeth), 448.
Murray (Robert Dundas), 428.
Myricianus (Hartmann), 25 d.
Navagiero (Andrea), 21.
Neale (Adam), 23 5.
Nervo (de), 319.
Neubourg. Voir Marie-Anne.
Neumaier von Ramssla(Johann Wilhelm), 59.
Ney (Napoléon), 270c.
Noah (Mordecai Manuel), 282.

Noch imgedruckte Reise (Eine), 174.
Nolhac (Stanislas de), 679.
Nordau (Max-Simon), 619.
Norddeutscher (Ein), 375.

Notes et impressions, 782.
Notes of an attaché, 441 a.
Nouveau voyage en Espagne, 225.
Nouveau voyage en Espagtu et en Portu•
gal, 17of.
Nouveau voyage en Espagne, fait ...
177b, c.
Nouveau voyage en Espagne, ou Tableau ... 189a, b.
Novel (Antoine), 76.
Ober (Fred A.), 766.
Obersteiner (H.), 696.
Obreen (A. L.H.), 722.
Officer (An), 240.
Officer in the commissariat department (An), 280.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

343

Officer in the King's German Legion
(An), 278.
O.fficer in the Royal Navy (An), 144.
Officer late in the Staff Corps Regiment (An), 262.
Officier (Ecn), 279.
Officier des ehemaligen Rheinbundes
(Ein), 271.
Officier français (Un), 17oe, J.
Officier fribourgeois (Un), 248.
Officier polonais (Un), 2 5I c.
Olazabal (Tirso de), 851.
Oldknow (Joseph), 469.
Olivares (Luis Mendez de Haro y
Sotomayor, duque-conde de), 84.
Olivier de Yiani, 4.
Opper dit de Blowitz (Henri-GeorgesStéphane-Adolphe), 647.
Qrléans. Voir Marie-Louise.
Ormsby (James Wilmot), 239.
Ortega Munilla (José), 753; 823Ortiz (Antonio), 54.
Ortiz (Blas), 20a.
O'Shea (John Augustus), 602.
Owea (Hugh), 471.
Ozanam (Antoine-Frédéric), 457·

Paysan picard (Un), I 39.
Pa,: y Melia (Antonio), 2 b.
Pecchio (Giuseppe), 291.

P. G. V. K., 138b.
Pacca (Bartolomeo), 220.
Pagenstecher (Hermann Alexander),

PhilippelII,roi d'Espagne, 51; 54; 64.
Philippe IV, roi d'Espagne, 64; 67;

53 2 •
Pardo Bazan (Emilia), 833.
Pardoe (Julia H. S-), 318.
Paris (Clifton), 377.
Parisienne (Une), 687.
Parlow (Hans), 777.
Passarge (L.), 706.
Patterson (John), 276.
Pawlowski de Pawlowicz (Stanislas),

ua.
Paysagiste (Un), 5 r6.

Pèlerinage d'1m paysan picard, r39.
Perambulaciim de Espaiïa (La), 69p.
Percher (Hippolyte), 767.
Pereda (José Maria de), 843.
Perez Bayer (Francisco), 185.
Pérez Gald6s (Benito), 843.
Pérez Nieva(Alfonso), 795; 804; 853.
Perrodil (Édouard de), 839.
Perthes (Jacques Boucher de Crèvecœur de), 470.
Petano y Mazariegos(Gorgonio), 476.
Petit (Fernand), 62 5.
Petit (Jules), 29b.
Petitot (C.B.), 661; 85d; ro3c.
Peyre, 579.
Peyron (Jean-François), 177; 189h,j.
Pfeiffer (Franz), wd.
Pfendler d'Ollensheim (G. Frank),

408.
Pharnusa (de), 201.
Philippe Ier le Beau, 14, I 5.
Philippe II, roi d'Espagne, 29; 3I;

39; 43; 47.

71 ; 74;90.
Philippe V, roi d'Espagne, 125.
Picatoste, 527.
Picaud (Aimeric), 4.
Picquet (J.-P.), 249.
Pictet-Mallet (J. P.), 19ze.
Pidal marqués de Pidal (Pedro José),

347.
Pinkas (Ota), 656.
Pinkerton (John), 5Y; 189m.
Piot, 17; 32 a; 50b.
Planté (Adrien), 739·

�344

R. J'OULCHE-DELBOSC

Plasse (F. -X.), 581.
Plüer (Carl Christoph), I5"8.
Poco Mas, ~62.
Poitou (Eugène-Louis), 55r.
Pôllnitz (Charles-Louis de), I 36.
Ponglioni, 509c.
Pons (de), 196.
Pontmartin (A. de), 231 n.
Pooz (Antonio), 187; 199.
Pooz (Joseph), 199.
Popielovo (Nicolas de), r3.
Popplau (Nicolaus von), 13 .
Porcacchi (Thomaso), 21 b.
Porchester (Henry John Georges Herbert lord), 290.

Portugal. Erinnenmgen ... , 378.
Portugisik resa, 217.
Posada (Carlos), 180.
Poujoulat, 66m; 821.; 103d.
Pourcet de Fondeyre (I. ), 380.
Prechac (de), ro9b.
Prisonniers de Cabrera (Les), 24 3 .
Pruno! (Léon), 669a.
Pullen (Nathaniel), 61 b.
Puschmann (Theodor), 827.
Pyrent de la Prade (E.), 697.
Quandt(Johann Gottlieb von), 424.
Quatrefages de Bréau (Jean-LouisArmand de), 427.
Quesada (Vicente G.), 607.
Quesnel (Léo), 614.
Queyras (J.-F.), 220c.
Quidam (Un), 738.
Quillinan née Wordsworth (Dora),

4o9.
Quin (Michael Joseph), 294.
Quinet (Edgard), 393.

R. (W. v.), 375.
Raczynski (Athanase), 399.

Raczynski (Edward), 57a.
Ragona (Alfonso), 30.
Ragona (Anton Maria), 40.
Raitif de la Bretonne, 82 r.
Rambla-Spain, 702.

Rambles in Madeira, and in Portugal,
3o3.
Ramsay (C. H.), 587.
Rauque (Hugues-Félix), 218.
Rasch (Gustav), 563.
Rattazzi ( Marie- Studolmine) , 6 55;
660; 757.
Ray (John), 95 a, b.
Recuerdos de un viaje, 4 I 3.
Redding (Cyrus), 207t.
Reeves (Edward), 809.
Regimental officer (A), 274.
Regnault (Henri), 570.
Régnier (Ad.), 1350.
Rehfues (Philipp Joseph von), 234.
Reignard (Adolphe), 648.

Reise eines Norddeutscben, 375.
Reise eines Ungena,mten, 83 b.
Reise vo-n Wien nach Madrit, 198.
Reisen eines vorne}nnen Herrn, 15 8 a.
Reiziger (Een), I 37b.
Relacion de la Iornada y casamientos,
62h.
Relacion de los felicisimos casamûntos,
6ze.
Relacion de tm Sacerdote Ingles, 47 b.
Relation de ce qui s'est passé ... , 62j.
Relation de l'Estat &amp; Gouvernement
d'Espagne, 87 d, e.
Relation de Madrid, 94.
Relation d'un voyage d'Espagne, 87a,
b,c.
Relation d'un i,oyage en Pr(JVence ... , 58.
Relation d'un voyage fait à Lisbonne,
141.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Relation du voyage d'Espagne, I 10.
Remal'ques d'un 11oyageur, r37.
Reminiscences of an excursion, 331.
Resident officer (A), 3 36.
Rességuier (Fernand de), 815.
Retour de Ma4rid en France, 89.
Retz (Jean-François-Paul de Gondy,
cardinal de), 8 2.
Revillon (Charles), 83 rr• note.
Reynald (Hermile), 594; 623 .
Re-yse-Bescbreibung nacber Spanim, 83g.
Rhoden (von), ro6.
Ribas (Antonio de Ubilla y Medina,
marqués de), 12 5 c.
Riberolles (Henri de), 504.
Richter (Theodor Fr. Max), 283.
Riess (Otto), 758.
Rieu (Henri), 1 55 v.
Rigel (F. X.), 266.
Ringseis (Bettina), 6r6.
Rist on (Victor), 8 28.
Rivières (de), 773.
Roadside Sketches in the Soutb, 486.
Robersart (Juliette de), 5r 4 ; 633.
Roberts (David), 342; 343.
Roberts (Richard), 489.
Robida (Alben), 667.
Rochau (August Ludwig von), 405
Roden (von), ro6.
Rodriguez Lobo (Francisco), 64e.
Rodriguez Villa (Antonio), 43a; 47a.
Roller (Th.), 760.
Romance de Mesmon (Germain Hyacinthe), 17oe;f
Romer (Isabella F.), 382.
Roos, 683.
Roscoe (Thomas), 342.
Rose (Fred. W.), 692.
Rose (Hugh James), 615; 631.
Rusen (G. von), 340.

345

Rosny (Léon-Louis-Lucien de), 669.
Ross (Mars), 743.
Rossmàssler (Emil Adolph), 464.
Rothschild (Henr1 de), 794.
Rouargue frères, 447•
Roubière (Léon), 680.
Routhier (A . B.), 728.
Routier (Gaston), 842,
Rouvier, dite Claude Vignon (Noémie), 675.
Roy(J.-J.-E.), 273.
Rozanski(Félix), 13b; 23c; 41b; 57b.
Rozmitala a Blatné Qaroslav Lev), 1 I.
Rubio (Antonio), 672.
Rückerinnerungen aus Spanien, 2 37.
Ruders (C. J.), 217.
Russell (William Howard), 627.
Rute (Luis de), 769.
Rute (Marie-Studolrnine de), 65 5 ;

66o;757.

s•••,

140.
Sacerdote ingles (Un), 47 b.
Saint-Cyr Nugues, 268.
Sainte-Beuve, 13 5o; 231 ag.
Saint-Germain Leduc, 252.
Saint John (Bayle), 135r, s.
Saint-Maur (E.-M. François), 510.
Saint-Priest (Alexis de), 309.
Saint-Saud (A. de), 66r; 796; 848.
Saint-Simon (Louis de Rouvray, duc
de), 135.
Saint-Victor (G. de), 778.
Salles (Jules), 517.
Sanches de Frias (C.), 682.
Sanchez Sobrino (Sebastian), 168.
Sand (George), 3 54.
Sanguinetti (B. R.), 7d.
Sanhueza Lizardi (Rafael), 744.
Sarmiento (F.), 414.

�Sarrazin (Jean), 37.
Sasek, l la, b, c, d, e.
Sassetti (Filippo), 38.
Sauvaire (H.), I16e, f .
Savoie. Voir Charles-Emmanuel-Philibert, Marie-Louise-Gabrielle.
Sa.wicki (J.), 628.
Saxe, Voir Marie-Amélie.
Schaller (H. de), 248.
-Schaller (Jean-François-Joseph-Pierre
Damien de), 248.
Scheidt (Hieronymus), 60.
Scheler (Auguste), r 1-in ji,ze.
Schmitlt-Weissenfels, 730.
Schochen (Johann Georg), 61g.
Schomburg (L. H . von), 182.
SchorquensQohau), 62a; 64a, b.
Schott (Aridré), 18b.
Schott (Frauciscus), 18c.
Schottin (Reinholt), 4m.
Schrœder (Francis), 401.
Schuernberg (Heinrich Adolph), 253.
Scott (C . Rochfort), 311,
Scott (S . P.), 725.
Scriverius (P.), 24b, c.
Sechzigerin (Eine), 495.
Second (Jean Everaerts, dit Jean), 24.
Secundus Qoannes), 24.
-Sédille (Pa1il), 609.
Ségoillot (Hadrian), 520.
Seguin (Lisbeth Gooch Strahan, née),
629.
Semple (Robert), 229; 242.
Sérignan (de), 690.
Sessions (Francis C.), 779.
Sberer (Joseph l\foyle), 261.
Shoberl (Frederic), 23 iar, as, at.
Short acœunt (A), 124.
Silhouette (Étienne de), 140.
Sîlveira da MotaQ. F,), 7$4-

Simons (Theodor), 634.
Singels (N. J.), 820.
Sipière (Clément), 694.
Skalskovski ( Constantin Apollo no vitch), 585.
Sketches and observations, 204.
Slavik (Fr. A.), 1re.
Smith (Alfred Charles), 564.
Smith (F. Hopkinson), 747.
Sobieski (Jacques), 57.
Société de gens de lettres (Une), 357,
Solar (Alberto del), 741.
Soldat (Un), 302.
Soldier (A), 28r.
Soler y Arques (Carlos), 642.
Solitaire (Une), 645.
Sopwith (Thomas), 531.
Southey (Robert), 208.
Souvenirs d'Espagne, 500.

Spain and its people, 55rd.
Spanien wie es gegenwàrti![ isl, 200.
Sprengel (Matthias Christ.), 176 e.
Stahl (Arthur), 528.
Stanhope (Alexander), 121.
Stein (Gerhard), 720 b.
Stephens(Philadelphia), 176 e.
Steur (Charles), 533.
Stevens (Philadelphia), 176 e.
Stoddard (Charles Augustus), 818.
Stolz (Alban), 455.
Stone (John Benjamin), 586.
Stonehewer-Cooper (H.), 743.
Stracey (J. H.), 33 r.
Strahan, née Seguin (Lisbeth Gooch),
629.
Strobl (Gabriel), 654.
Stuart. Vôir Charles Ier.
Stunica, I 8.
Suarez de Figueroa (Augusto), 589 l.
Suarez de Figueroa (Cristôbàl), 62 c.

347

lllBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

R. FOULCHÉ-DELBOSC

Suchet, duc d'Albufera (Louis-Gabriel), 268.
Summer in Andalucia (A), 344.

Summer in Spain (A), 335.
Sutter, 252.
Sutter-Laumann (Charles), 756.
Swift (John Franklin), S3 5.
Swinburne (Henry), 173.

T*.., (Ferdinand), 763.
Tableau de Lisbo11ne, 209 a.
Tafur (Pedro), 8.

Tagebuch einer Reise, 2 l l.
Tamizey de Larroque (Philippe), 76.
Taudonnet (André),, 790.
Tardieu (Ambroise), 736.
Taylor (Isidore-Séverin-Justin), 91 l,
m; 301.
Taylor (James Bayard), 460.
Tchihatchef(Pierre de), 639.
Tenison (Louisa Mary Anne), 456.
Terrick (Samuel), 121.
Teste (Louis), 591.
Tetzel (Gabriel), u f, g, h.
Texier (J. P.), 205.
Th. V. K., 7F·
Thackeray (William Makepeace), 397.
Thicknesse (Philip), 172.
Thieblin (N. T.), 600.
Thienen-Adlerflycht (Karl von), 496.
Thomas (Margaret), 819.
Thomson (J.), 5"08d.
Thornbury (George Walter), 487.
Timbal-Lagrave, 579•

Tirociniuin eines deutschm Officiers,
348.
Tissandier (Albert), 785.
Tîtmarsh (M. A.), 397·
Tollemache (Marguerite), 566.
Tomkinson (William), 260.

Topchi, 683.

Tour through the principal provinces
(A), 224a.
Tournai, 545.
Townsend (Joseph), 192.

Travels in A/.geirs (sic),Spain .. ., 287.
Travels thraugli Spain, 110
Travels through Spain and part of Portugal, 224b.
Trench (Francis Clrenevix), 394·
Trip to Spain (A), 144.

z.

Tripplina (T.), 386.
Trogher (A.), 454.
Troltsch, 127 c, d.
Tron, 36.
Trotignon (Lucien), 856.
Troyano (llfanuel), 844.
Tubino (Francisco M.), 509b.
Turton(Zouch Horace), 621.
Twiss (Richard), i67; 179d.
Tychsen, 189n.

Über Sitten, Temperament .. •, I 77 d.
Ubilla y Medina, marqués d~ Ribas
(Antonio de), 125 c.
Udine (Jean d'), 841.
Ulbach (Louis), 716.
Ungenannter (Ein), 83h.
Urquhart (David), 430.
Urrea (Pedro Manuel de), 19.
Ursins (Anne-Marie de la Trémoille,
princesse des), ~p.

V. C.,732.
V. F. (Le), page I ]5 in fine.
Vaerst (Eugen), 396.
Vago italiano (Un), 1 5ra.
V aldeflores (Luis Josef Velazq uez ,
marqués de), 146.
Vallet de Virville (A.), IO infme.

�R. FOULCHE-DELBOSC

Valois. Voir Èlisabeth.
Val&lt;m (Alexis de), 432.
Van Aerssen (François), 83.
Van Caloen (Gérard), 681.
Van den Burge (Willem), 126.
VanDuijl (A. G. C.),695.
Van Egmond van. der Nijenburg (] oannes lEgidius), 13.0.
Van Halen, 423.
Van Rhyn(L. I.), 5nb.
Vane, marquess of Londonderry
(Charles William), 361.
Va-Partout, 805.
Vargas Ponce (José), 180.
Varvaro Pojero (Francesco), 610.

Vases Apollinaires,

1.

Vasili (Paul), 742.
Vaux (Frederic W.), 350.
Velazquez (Isidro), 39a.
Velazquez, marqués de Valdeflores
(Luis Josef), 146.
Vendryes, 513.
Venturino (Joâo Baptista), 3 3.
Vérax, 782.
Vereker(Charles Smith), 573.
Verhaeghe de Naeyer (Léon), 646.
Véritable Figaro (Le), page 1 J5.
Vernes d'Arlandes (Th.), 676.
Veryard (Ellis), 114.
Viage. Voir Viaje.
Viaggiatore italiano (Un), 15ra.
Viaje a Galicia, 367.
Viaje pintoresco ... , 392.
Viani (Prospero), 38d.
Viardot (Louis), 300; 332.
Viator (J. -Ch.), 5 I3.
Viaud, dit Pierre Loti (Louis-MarieJulien), 826.
Viera y Clavijo (José de), 169; 184,
Vigneron (Lucien), 704.

Vignon(NoémieRouvier, dite Claude),
675,
Villalba y Estaiia (Bartholomé de), 35.
Villanueva(Jaime), 230.
Villanueva (Joaquim Lorenzo), 230
Villérgas (J. M.), 414.
Vioson (Julien), 4.
Vischer (Lud. Fr.), 118f.
Vital (Làurent), 17.
Vizcaya , ôr life ... , 593.
Voeikov (Alexandre Ivaoovitch), 644.
Voglie (de), 17 r.
Volkmaon (Johann Jacob), 191.
Vornehmer Herr (Ein), 158a.

Voyage d'Espagne, contenant ... ,83 e,f.
Voyage d'Espagne cvrieux, ... , 83 a, b,
c, d.
Voyage de deux amis, 328.
Voyage de Figaro en Esp2gne, 188.
Voyage en Espagne (1842), 383.
Voyage en Espagne d'un a111bassade111·
marocain, II 6/.
Voyage en Portugal, et parNculière• .
me,1t ... , 209 b.

Vo)'ages faits w divers temps, 104.
Voyages historiques de l'Europe, III.
Voyageur(Un), 137.
Vuillier(Gaston), 772.

W. H. D. A., 5pd.
Wachenhusen (Hans), 475.
Wadsworth (James), 68.
Wagner (Alexander), 634.
Wales. Voir Galles.
Wallis (Severn Teackle), 425; 436.
Walsh (Thomas), 214.
Warren (John Esaias), 44r.
Wattenbach (Wilhelm), 556.
Weber (F. A.), 83 h.
Wells (Nathaniel Armstrong), 398.

BIBLIOGRAPHIE DES VOYAGES

Welsch (Hieronymus), 75.
Wentz (Henri), 373·
Wernkk (Fritz), 674.
Westminster (marquise of), 370.
Whatley (S.), 136 e, f, g.
White (George Whit), 834.
White (José Maria Blanco), 2 33.
Whittington (George Downing), 224.
Whitwell (E. R.), 814.
Widdrington (Samuel Edward Cook),
321; 390.
Will my readers go to Spain? 465.
Willkomm (Heinrich Moritz), 407;
444;595.
Willoughby (Francis), 9 5.
Wingfield (Antonie), 46.
Winter Tour in Spain (A), 547·
Witson (Maria), 338.
Wittelsbach. Voir Frédéric.
Wolff (H. Drummond), 446.
Wolzogen (Karl August Alfred von),
458.
Wood (Charles William), 705; 762.

349

Woodberry (George), 265.
Wortley (Emmeline Charlotte Elizabeth Stuart), 462.
Wright (Thomas), 5aa.
Wylie (James Aitken), 574.
Wyrouboff(G.), 610.

Young (Arthur), 193.
Young American (A), 306.
Young rifleman (A), 284.
Yriarte (Charles), 492.

Zeer Gedenkwaardige ... , u9.
Zeiller (Martin), 25 g, b,j; 63.
Ziegler (Alexander), 442.
Zschokke (Hermann), 666.
Zuniga (Diego Lopez de), 18.
Zurita Nieto (Benito), 781.

Zwei Monate in Spa11ien, 73 I.
Zwôlf Tage i11 Spa11ien, 495.

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

Recort. Obra feta per Gabriel Turell de la ciutat de &amp;rcelona en l'any r 476. Edici6
acompanyada d'un Prefaci i d' un Index alfabetic. Barcekma : Biblioteca de « L'Avmç »,
1894, in-8, xv-171 pp. (Les Croniques catalanes). - 3 pes.

MM. J. Casas-Carb6 et J. Mass6 Torrents, les éditeurs du Recort de Turell,
ont publié primitivement cette ancienne chronique dans la revue barcelonaise
L'Avenç puis en ont fait un mince volume, d'une élégante exécution typographique, un peu déparée malheureusement par un trop grand nombre de fautes
d'impression, dont quelques-unes ne sont pas relevées dans les errades de la fin.
Les manuscrits dont MM. M. T. et C.-C. ont eu connaissance sont au nombre
de trois : Je premier appartient à D. Ramon Soriano et daterait du xv• siècle(?);
le deuxième se trouve à la Bibliothèque Nationale de Paris et est daté de 1518;
le troisième appartient à D. Jaume Andreu et semble du xvrr• siècle. Il est
fâcheux qu'une collation de ces trois manuscrits n'ait pas été entreprise tout
d'abord : un tel travail aurait permis l'établissement d'une édition critique, et
cette épithète ne saurait convenir en aucune manière à l'édition actuelle, qui,
à part un demi-par:igraphe, n'est que la reproduction du ms. Soriano. Que ce
ms. soit le plus ancien et le meilleur, c'est ce qui ne pourrait être établi, sans
craù1te d'erreur, que par une comparaison avec Je ms. de Paris : or le ms. de
Paris n'a été utilisé que pour compléter le§ 72 dont une partie manque dans
le ms. Soriano. Le ms. Andreu est défectueux et incomplet; il contient cependant le § 72, ce qui a pt:rmis aux éditeurs de « completar un xic rnés el susdit
paragraf »; il eût été intéressant de savoir ce qui, de ce S72, revient au ms. de
Paris, et ce qui revient au ms. Andreu, mais rien ne l'indique. La non-utilisation du ms. de Paris, est, je le répète, des plus regrettables, car il est très
ancien, et présente, j'ai pu m'en convaincre en le feuilletant, quelques variantes
de détail qu'il e6t été intéressant &lt;le noter : en outre, le seul fragment de ce
ms. dont se sont servi les éditeurs pour compléter le § 72, qui présente une
lacune dans le ms. Soriano, a été si maladroitement copié qu'il laisse croire à
un non-sens lùstorique des plus caractérisés.
Il s'agit d'un voyage que Jaume I•r le Conquérant effectua (selon toute vrai-

35I

semblance) en Provence vers la fin de l'année 1245. Le fait est d'autant plus
mtéressant que si les principales chroniques provençales et languedociennes en
font mention les divers documents catalans, en revanche, n'y font pas l'allusion la plus l~intaine, et que le roi lui-même n'en parle pas dans ses mémoires.
Turell serait donc le seul auteur catalan qui aurait enregistré cet événement, et
ce fait méritait que l'on examinât de près ce passage de sa chronique . Rappelons brièvement que Raymond-Bérenger, comte de Provence, était mort au
mois d'août 1245, laissant ses domaines à sa fille Béatrice. (Ses autres filles
avaient fait de brillants mariages : Marguerite avait épousé Louis IX, roi de
France, en 1234; Léonor avait épousé Henri, roi d'Angleterre, et Sancha avait
épousé Richard, frère du roi d'Angleterre). Jaume se rendit en Provence, probablement dans le but de marier un de ses fils avec l'héritière de RaymondBérenger; le comte de Toulouse aspirait également à sa main : qu~nt aux
tuteurs de la jeune fille, Romeo de Vilanova et Albert de Tarascon, 11s _voulaient la marier à Charles d'Anjou, frère de Louis IX, roi de France. Suivant
!'Histoire du Langudoc, Jaume assiégea la ville où se trouvait la princesse, Aix
sans doute mais leva le siège en apprenant J'approche d'une armée commandée par Ch~rles d'Anjou, et ce dernier épousa Béat_rix en janvie_r 12~6. -Turell
confond Jaume avec son père Pierre le Catholique, et croit qu aucun~ d~s
filles de Raymond-Bérenger (qu'il confond avec son père Alphonse) n était
marièe au moment de la mort de leur père. Voici comment le texte imprimé
raconte l'épisode en question :
« E la major I hagué Prohença, de bon ès pervenguda la cassa d'Enjou per
aquella dima de la casa de Arag6 .•... E fets los matrîmonis, ,10 Karles, germà
del rey, anà pendre la posseci6 del comtat de Pro~enç~, e no 1 volgueren acollir. Féu-Jù gran dan e t.ornà-s'en, sabuts los matnmoms. »
Ainsi présenté, le texte de Turell est en absoh:.e, c~ntradi~ti~n avec l'histoire,
et je m'étonne que le non-sens qu'il présente nait pas eveillé les soupçons
des éditeurs. J'ai examiné le ms. de Paris et voici ce qu'il donne :
.
« E fets los matrimonis, lo Karles germa del rey ana pendre la possec10 del
comtat de Prohença entemps ab la roulier ab gent &lt;larmes per fornirla si lo
rey en Pere (c'est, je l'ai dit, de Jaume qu'il s'agit) venges, axî corn feu; ab
gran armada fonch sobre Prohença e no I volgueren acollir. Féu-hi gran dan e
toma-s'en sabuts los matrimonis. »
Ainsi rétabli le texte est intelligible : on ne saurait trop recommander à
MM. C.-C. et
T. de prendre à l'avenir un copiste un peu plus soigne~x.
On regrettera aussi l'absence totale de notes explicatives et surtout recttfic~tives : Turell commet de nombreux anachronismes, ainsi qu'on a pu le voir

M.

r. Eu réalité, l'aînée était Marguerite, la femme de saint Louis.

�352

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

par le seul passage cité plus haut; il aurait fallu les signaler au passage, et éviter ~~s recherc?e~ s~uvent longues et pénibles à ceux des lecteurs qui sont peu
'.am1lters avèc I h1sto1re catalane du moyen âge. Autre reproche, bien moins
important, il est vrai : la division par paragraphes adoptée par les éditeurs
d'après le ms. Soriano est absolument arbitraire; celle du ms. de Paris en
diffère en plusieurs endroits, mais n'est guère meilleure. On aurait dû pratiquer des séparations plus rationnelles, sans tenir compte de celle des mss. qui
ne sont, le plus souvent, que l'œuvre des copistes.
Je ne voudrais pas, par ces quelques critiques, décourager MM. C.-C. et
M. T. et les faire renoncer à publier la collection de chroniques catalanes dont
le Recort est le premier volume : je sais avec quelle ·ardeur ils s'occupent de
tout ce qui touche à leur pays et nul ne serait plus heureux que moi de voir
leurs efforts récompensés par le succès.

R.

FOULCHÉ-DELBOSC.

Ma110scrits catalans de la Biblioteca Nacional de Madrid. Noticies per un cataleg raonat
per J. Mass6 Torrents. Barcelona: • L'Avenç », 1896, iu-8, 217 pp.

M. Mass6 Torrents a publié en 1888 le catalogue des Manuscrilos catalanes de
~a Biblioteca de S. M. et il annonçait dès lors celui qu'il vient de faire paraître;
il a récemment décrit, dans Je Centralblatt fiir Bibliothekswesen, les manuscrits catalans de la bibliothèque de Tarragone, et prépare une liste de ceux qui
se trouvent dans les diverses bibliothèques de Barcelone. Ainsi se réalisera
peu à peu le grand projet qu'il a formé : rédiger le catalogue des manuscrits
catalans existant dans toutes les bibliothèques de l'Europe; c'est. là une œuvre
aussi longue qu'utile, bien faite pour tenter le distingué bibliographe. - Dans
le volume qui vient d'être achevé et qui n'a été tiré qu'à deux cents exemplaires,
M. M. T. décrit minutieusement les soixante et un manuscrits catalans conservés à la Bibliothèque Nationale de Madrid; il en donne quelquefois des
extraits dont quelques-uns sont d'une assez grande étendue. Un appendice
indique sommairement quels sont les manuscrits non catalans concernant la
Catalogne qui se trouvent à la même bibliothèque: cet appendice est un extrait
du catalogue publié dans le tome II de l'Ensayo de una Biblioteca espa,iola de
Gal!ardo.
L'éloignement où je me trouve actuellement du grand dépôt madrilène m'enpêche de faire un compte critique de ce nouvel ouvrage, mais j'ai tenu à Je
signaler dès son apparition, le nom de l'auteur étant un sûr garant de la précision avec laquelle il a dû être rédigé.

R.

FOULCHÉ-DELBOSC.

353

Tite history of Don Quixote of the Mancha, translated from the Spa11ish of Miguel de
Cervantes by Thomas Shelton, annis 16r2, 1620. With Introductions by James Fitzmaurice-Kelly. London : D,wid N11tt, 1896, t. I et II, pet. in-4, u-276 et vn-286 pp.
(The T11d01· translaticns, edited by W. E. Henley. X.Ill, XIV).

J'indiquais récemment ici même(II, p. 361) l'intérêt que présenterait une étude
des premières traductions anglaises du Don Quichotte : je n'ai pas eu à attendre
bien longtemps pour voir que quelqu'un avait eu la même pensée et avait
réalisé, sinon le projet qui consisterait à analyser chacune des versions primitives
du chef-d'œuvre de Cervantes, du moins une partie - la plus importante - de
ce projet. M. James Fitzmaurice-Kelly vient, en effet, de rééditer la première traduction de la première partie du Doii Quichotte, celle de Thomas
Shelton, parue en 1612, et non en 1620 comme l'ont cru certains. Les exemplaires de l'édition de 1612 sont aujourd'hui extrêmement rares : ceux de
l'édition de 1620 se trouvent, au contraire, avec assez de facilité. M. F.-K. a
réimprimé, il y a à peine deux an~, la première traduction anglaise de la
Célestirie, celle de James Mabbe, parue en 163 I : il est, d'autre part, l'auteur
d'une étude sur Cervantes et ses œuvres, étude consciencieuse, bien documentée et recommandable à tous les points de vue; il était donc doublement qualifié pour entreprendre une tâche comme celle-ci.
Le seul reproche - il ne concerne qu'un insignifiant détail - qui me
semble devoir être adressé à M. F.-K., c'est d'avoir indiqué, àla p. XI de son
introduction, la discussion relative à l'étymologie du nom de Cervantes : elle
n'est, du reste, esquissée que par quelques lignes, mais je crois que même la
simple mention de cette question n'est pas à sa place dans une courte notice
où l'on aimerait à ne trouver que des faits à l'abri de toute controverse. Et
ceci une fois dit, il ne reste qu'à louer. Dans cette introduction de cinquante
pages, trois points sont exposés avec clarté et précision : un aperçu biographique, une étude sur l'œuvre, des remarques sur le traducteur et la traduction. Il faut savoir gré à M. F.-K. d'avoir évité l'écueil où sont tombés de nos
jours nombre de biographes ou de préfaciers de Cervantes : l'exagération.
Ceux qui osent aujourd'hui préférer le libre examen et au besoin la critique à
l'éloge, dont la forme seule varie, sont si rares, que l'on a plaisir à signaler
des jugements vraiment équitables, tels que celui-ci : " he abounds in incorrections, in lapses of grammar, in slips of sense, in Italian constructions, in
sentences barbed with a thicket of relatives hopelessly estranged from their
a □ tecedents. As a craftsman Cervantes bas no daim to the first, nor to the
second place among Spanish writers. And so likewise is it when he attempts
to shine in abstract speculation. Wheresoever be puts by character and incident
to take on a pontifical air, his confusions, his feeble reasonings, his tendency
to banality bewray the amateur. To attribute to him qualities to which he
never pretended - qualities which he not only had not, but which he could

�354

355

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

not have and been the author of Don Quixole - is to do him heinous
wrong. Cervantes never rises above the average thought of bis time .. •&gt; J'ai
tenu ~ donne~ ce passage comme exemple de la liberté d'appréciation que
devraient sav?1r conserver de nombreux cervantistes. Je ne prétends pas que
M. F.-K. soit le premier à avoir découvert les défauts qu'il énumère· la dernière pensée, 11otarnmeut, du jugement que ·1e viens de citer a été ei:_primée
'
,
l' année dernière, sous une forme analogue par M. Morel-Fatio
: « Nul écrivain, disait _l'auteur des Études sur l'Espagne, n'a été plus de son temps que
Cervantes; il ne l'a pas devancé d'une ligne. )&gt; Mais ce sont là de saines critiques que l'on ne propagera jamais assez, et il est agréable de voir qu'elles
commencent à faire leur chemin. Nous assistons depuis quelques années à une
telle débauche de publications hyperboliques sur l'auteur du Don Qr,iicl!otte,
que l'on semble s'être attaché à fausser le plus élémentaire bon sens : tout ce
qui t_ouche de près ou de loin à Cervantes prend, sous la plume de certains
adtrurateurs, un air dogmatique qui tend à rendre toute discussion impossible.
De l'étude sur l'œuvre elle-même, je tiens à indiquer plus particulièrement
un court parallèle avec Hamlet, car il est intéressant à plus d'un titFe : l'étude
·de la folie semble, en effet, avoir attiré Cervantes comme elle attira Shakespeare : dans El Licmciadc Vidriera, comme dans le Coloquic de los P&amp;rros, El
Celœo extreme1io et de nombreux épisodes de ses œuvres, il revient volontiers
~ ce th~me favori . Ce fut un psychologue avant la lettre et un psychologue
inconscient. « Hamlet and Don Quixote, dit M. F.-K., are something more
than mere contemporaries in point of rime : they are brethren insane with a
düference, twin examples developed with a rigorous, natural !agie. If
Hamlet be the tragedy of thought, Don Quixote is the tr,agi-comedy of action.
Where the one dreamer doubts of the real, the other believes without reserve
in the visionary. The one is timorous, but half-convinced of the verity of the
Ghost that be ha_s seen; the other remains uncowed by the open enrnity of
the enchanter Fnston, and knows the invisible wizard Esquife for a buckler
and a fri~nd. In pursuit of truth Hamlet suspects himself ofself-deception; for
Don Qmxote phantoms vain are the sole rea!ities. »
Il .ne me reste plus qu'à dire quelques mots des vingt dernières pages de l'introducuon, consacrées à Thomas Shelton et à sa traduction. M. F.-K. réfute tout
d'abord l'opinion de CharlesJervas, qui, lui aussi, donna une bonne traduction
anglaise du Don Quichotte, et accusa son devancier d'avoir utilisé- en plusieurs
endroits la version italienne de Franciosini. Shelton traduisit directement en
se servant du texte espagnol, et du texte espagnol seul : ce fait est mis hors de
doute dans une discussion très serrée et très claire. Quant aux mérites de la
tradu~t:ion, je préfère renvoyer le lecteur à l'introduction elle-même (pp. Jo.'XXTV
et su1v.), et terminer ici ce compte rendu d'une œuvre que M. F.-K. a su
mener à bien et qui lµi fait le plus grand honneur. Souhaitons que les deux

derniers volumes viennent bientôt compléter cette réimpression, faite avec un
luxe typographique qui en rehausse le charme.

R. FouLcHÊ-DnBosc.
Obres catalanes de Joseph Yxart. Ab lo retrato de l'autor. Barcelona; Tip. « L'Avciiç »,
I896, in-8, 4z5 pp.

La mort de Joseph Yxart à moins de quarante-trois ans a été une grande
perte pour les lettres catalanes. Poète, romancier, critique, traducteur, il était
de ceux dont toute littérature, si riche qu'elle soit, se serait enorgueillie à bon
droit, et c'est en pleine possession de son talent, tout de précision et de clarté,
qu'il a été enlevé à l'affection de ses compatriotes. Il faut rendre à ceux-ci cette
justice que, malgré le proverbe, si souvent vrai d'ailleurs, d'après lequel nul
n'est prophète en son pays, ils surent l'apprécier de son vivant, l'entourer de
cette amicale estime sans laquelle des natures aussi délicates que la sienne ne
sauraient vivre, et que, maintenant qu'il n'est plus, ils honorent sa mémoire
comme elle mérite de l'être. Quelques mois seulement se sont passés depuis la
mort d'Yxart, et de pieuses mains ont réuni ses œuvres catalanes, jusqu'ici
disséminées dans des brochures ou des revues où il était malaisé de les
atteindre. Les imprimeurs de « L'Avenç » ont édité le volume a\·ec le soin
qu'il savent apporter à tout ce qui sort de leurs presses, et M. Narcfs Olier l'a
fait préc(:der de quelques lignes émues qui font regretter l'absence d'uue notice
qu'il eôt été plus à même que quiconque d'écrire comme il convenait.
Les Obres catalanes contiennent des poésies, onze nouvelles portant le titre
général de Quadros m prosa, deux discours, trois apu1ttacio11s de sociolecb, enfin
et surtout toute une série d'études critiques, parmi lesquelles se trouve cette
admirable esquisse du théâtre catalan, qui restera un des meilleurs morceaux de
l'auteur, bien qu'il l'ait écrit quand il n'avait que vingt-sept ans.

H. GABRIELLI.
Angel Guimerà. La Uengua catalana. Diseurs presidencial llegit en la sessi6 ptlblica
celebrada en l'Ateneu Blrcelonès lo 30 de Novembre de 1895. Barcelo11a : tipogmfia
• L'Avmç •, 1896, in-8, 42. PP·
Catalunya trilingüe, estudi de biologia lingüistica, per Jo~quim Casas -Carb6. Conferencia douada a l' Atenen Barcelonès el 20 d' Abril de 1896 . Barce],ma : impremplll i
llibreria « L'Âiienç », 1896, in-8, 37 PP·

Dans un discours récemment prononcé devant !'Athénée de Barcelone
et imprimé ensuite à vi1wt mille exemplaires, M. Angel Guimerà a fait le panégyrique de l'histoire, de la langue et de la littérature de la Catalogne. Enclore
un sujet si vaste dans les limites que s'était assignées le conférencier est chose

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

extrêmement ardue, et il ne fallait rien moins que tout le talent de l'auteur de
Mar y Cel, de l'Attima morta, de Marfa Rosa et de tant d'autres œuvres, honneur du théâtre catalan, pour oser l'entreprendre. M. G. a montré qu'en lui
le dramaturge se doublait d'un véritable orateur : avec une élévation d'idées
et une ampleur de vues qui ne peuvent surprendre ceux qui ont suivi dans ces
dernii:res années le développement de ce remarquable esprit, il a esquissé à
grands traits les faits les plus saillants de l'histoire catalane depuis les temps
légendaires jusqu'à nos jours, exposé ce qui caractérise cette race, dont la
renaissance contemporaine a montré aux plus incrédules l'indomptable énergie
et la prodigieuse vitalité, rappelé les titres de gloire de la langue dont se sont
servis Jaume Roig, Bernat Desclot, BernatMetge, Gabriel Turell, Miquel Carbonell, Mossén Jordi, Eximeniç, Joan Martorell, et ces trois admirables écrivains, Ramon Muntaner, Ramon Llull et Ausias March, « lo cantor dels entusiasmes per la terra, lo cantor de las aspiracions dé l'esperit, y 'l cantor dels
desitios de )'home » . On voit, en lisant ce discours de M. G., qu'il a été
entraîné, porté en quelque sorte, par son sujet; on sent avec quelle conviction
chaleureuse et éommunicative il a soutenu la plus noble des causes, la grandeur de
son pays, et combien il croit à un aveniuéparateur d'injustices imméritées. Ce
qu'il demande, et ce que demandent avec lui nombre de ses compatriotes, que l'on
ne saurait qualifier de révolutionnaires, c'est que l'on se décide enfin à faire à la
langue catalane la place à laquelle elle peut prétendre : dans les écoles, dans les
tribunaux, peut-être aussi au Parlement, pourquoi n'aurait-elle pas droit de cité?
Et M. G. nomme avec raison des pays où, après de longues années, on a dû
renoncet à mettre en interdit des idiomes ayant, somme toute, les mêmes droits
que l'idiome officiel à la vie publique. La proscription a été, en cela comme
en tout, un syst~me déplorable, produisant presque toujours des résultats
opposés à ceux que l'on en attendait . Outre l'exémple, si souvent cité, de
l'Autriche-Hongrie aux nombreuses langues « officiélles », deux autres États
montrent que la liberté linguistique n'est pas incompatible avec le bon fonctionnement de l'organisme social : la Norwége, malgré son union avec la
Suède, ne parle pas le suédois, et la BelgiqL1e a dû, il n'y a pas longtemps,
accorder au flamand la même place qu',au français; M . G. cite même ce fait,
bien caractéristique, de l'État belge accordant une subvention au théâtre
wallon de Liège.
A ce n1ême Athénée de Barcelone, M. Casas-Carbo a repris certains côtés du
discours de M. Guimerà pour les traiter plus en détail. Le domaine du catalandomaine continental et domaine insulaire - comprend plus de soixante-quatre
mille kilomètres carrés peuplés de plus de trois millions et demi (3.643.000)
habitants: la Grèce, la Norwège, le Danemark, la Serbie, la Bulgarie sont loin
d'atteindre ce chiffre de population; en Belgique, ni le gtoupe flamand, ni le
groupe français n'est aussi nombreux. M. C.-C. envisage la situation des peuples

au point de vue suivant : les uns ne parlent que leur propre langue, d'autres se
servent en outre d'une ou deux langues ((complémentaires». Il est intéressant,
à cet égard, de rappeler l'ex0mple de la Hongrie, où, jusqu'au siècle dernier,
la seule langue littéraire et officielle fut le latin (un latin peut-être un peu conventionnel, mais l'cramen de cette question sortirait du cadre de œtte étude),
le hongrois restant langue vulgaire. Comme type d'État à langue unique,
M. C.-C. cite la Grande-~retagne et rappelle l'immense domaine de l'anglais;
il parle ensuite du petit Etat homogène ayant pour langue complémentaire
celle cc del poble superior que se li assembla més, o la cultura del qual se vol
assimilar ,,. C'est ainsi que la Suède, la Norwège, le Danemark, la Hollande
emploieraient généralement l'allemand comme langue complémentaire;
n'approfondissons pas trop cette théorie. En.fin viennent les grands États non
homogènes, c'est-à-dire composés de divers groupes de p-opulation de
langues différentes : Autriche-Hongrie et Suisse, par exemple, pour ne citer
que les deux. États où, par suite du triomphe de la justice et du respect
des minorités, aucune langue n'étant opprimée par la langue voisine,
toutes vivent sur un pied à peu prés parfait d'égalité. Ces groupements
établis, le conférencier étudie plus particulièrement la situatiop de l'Espagne,
État non homogène où se trouvent quatre groupes de population de
langues distinctes : castillan, catalan, galicien, basque ; c'est la latte du castillan et du catalan qu'il s'efforcera de mettre en lumière. Avant l'union des
couronnes d'Aragon et de Castille, tant que la nationalité catalane demeura
libre et forte, le castillan n'était en Catalogne qu'une langue étrangère ; mais
les langues suivent les vicissitudes des peuples qui les parlent : l'union faite,
Grenade, dernier refuge des musulmans, une fois tombée sous les efforts réunis
des deux royaumes, c'est la Castille qui en recueille tous les bénéfices. Les
découvertes des grands navigateurs ne se font qu'au détriment de la Catalogne,
nation méditerranéenne. Le castillan va avoir son siècle d'or, le catalan est en
pleine décadence : tant que dura, pourtant, l'autonomie officielle de la Catalogne, le catalan resta la langue du gouvernement et de l'admil1istration ; mais
en 1714 il est relégué au second rang, et lois, décrets, règlements, ordonnances
seront désormais rédigés en castillan. C'est quelques années après cêtte date
que, par un juste retour, les circonstances vont favoriser la nationalité catalane:
sous Charles III, Barcelone entre en lutte commerciale avec Cadix, déchue
de son monopole d'exploitation de l'immense empire américain; de nos jours,
la Méditerranée tend de plus en plus à redevenir la mer latine de jadis; le
commerce et l'industrie de la Catalogne déterminent cette prospérité économique, qui a été et est la base de la renaissance intellectuelle comme elle
le sera plus tard de la renaissance politique. Tel est, à grands traits,
l'historique de la lutte des deux langues : reste l'étude de l'état actuel. Malgré
l'appui gouvernemental, le castillan n'est que la langue officielle, et le légisReou, h;,paniqu,.

357

-14

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

lateurs'est imaginé à tort qn'il suffisait de procbmer la supériorité indiscutable
du castillan sur les autres langues péninsulaires pour les faire disparaitre
devant lui. Eu réalité, le contraire arrive souvent : Barcelone, centre d'attraction pour un gr.and nombre de familles de langue castillane, n'est pas
castillanisée par les immigrants, mais au contraire les catalanise : il y a là un
fait d'assimilation qui s'explique tout naturellement. La troisième langue dont
l'usage va se répandant de plus en plus en Catalogne et qui justifie le titre de la
conférence, Catalunya trili11giïe, est le français; la plupart des bibliothèques privées ou publiques regorgent de livres, revues et journaux en langue française :
« suprimeixi-s avui per avui, dit M. C.-C., la cultura que ve a Catalunya per
intenncdiaci6 de la llengua francesa, i en poc temps deixarem d'esser un poble
del grupo de civilisaci6 europca. ,, C'est en reproduisant cet aveu que je
termine le résumé d'une ètude intéressante faite sans la moindre étroitesse
d'esprit, chose bien rare dans des sujets si délicats à traiter.
La lecture de travaux comme celui de M. Guimerà et celui de M. Casas-Carb6
ne saurait être trop recommandée : ne contribueraient-ils, hors de la Péninsule,
qu'à attirer l'attention sur la renaissance actuelle de la Catalogne et à pousser
au développement des études catalanes, jusqu'ici si négligées, qu'il faudrait
en savoir le plus grand gré à leurs distingués auteurs.

p~nd~nt deux ans et que l'on a, à deux reprises, fait poursuivre par des policiers Jusque dans sa propre demeure, est le plus illustre des poètes catalans
d'aujourd'hui, Mossen Jacinto Verdaguer. Qui serait curieux de connaître le
nom de celui qui l'a persécuté - ou laissé persécuté - n'a qu'à ouvrir
l'Atlantide à la première page : c'est à son père que ce chef-d'œuvre est dédié•
et si, étonné d'un tel événement, on en veut connaître les détails circonstanciés:
on n'a qu'à lire la collection des lettres adressées à deux journaux par la
victime elle"même, et réunies en brochure par quelques-uns de ses amis. Je
connais peu de récits aussi émouvants dans leur douloureuse simplicité ; rien
ne saurait faire mieux connaître l'admirable caractére, tout de résignation et de
mansuétude, de ce malheureux prêtre, que sa religion, et sa religion seule, a
soutenu pendant un martyre moral de deux années :

H.

Farta ha sigut la tempesta
qu'ba caygut sobre 'l meu cap
d'impropreris y d'afrontes
y de pedres a bell raig.
Al fort de la pedregada,
oh Jesus, m'he arracerat
de vostra creu sauta a la ombr'I,
racer dcls atribulats.

GABRIELLI.

Mossen Jacinto V1mnAGtJl!R - Sant Francesch, poema. Bai·cehma: Tip. • _L'Avmç»,
in- 1 6, 1 65 pp - Jesus infant (ab tres fototipies). B11rcelo11a : A. J. B1IJtmos, 1~96,
in-l6, 2 88 pp.- Flors del C,11;,ari, !libre de consols. Barcelona : lmprempta de Henrtc/J y

Comme l'on comprend bien que celui qui écrit cette strophe puisse dire en
parlant du monde :

1 895 ,

C'-, 1896, in-8, 208 pp,

.
. .
Mosén Jacinto Verdaguer en defensa propia. Colecc10n de las. cartas al « Not1c1ero »
y a « La Publicidad •· Seguuda edici6n. B,ircelona: Tip. • L'Ave11ç », 1895, in-r:,
62 pp-- Dictamen pericial acerca la integridad de_ Jas f~c-ultades m~ntales de M~sen
Jacinto Verdagller. Publicado en 1a • Independenclà Med,ca • del dia 31 octubr~ de
1895. Barcelo11a: Tobella, Costa y Pi?Ïol, impresores, 1895, iu-8, 6i PP·
cc Pel mes de Maig de l'any 1893, després dels Jochs Florals, se m'allunyà
ttaidorament de Barcelona, ab la tàdta nota de boig, donantme a mi l'excusa
d'anar dos rnesos a fora a cuidar ma salut, que, gracies a Déu, no nccessitava
rerneys. Si no content, hi aui rcsignat, y derrera'ls dos mesos han passat dos
anys, que hi prench paciencia, lluny de biblioteques ahon poder c_onsultar,
lluny de mos editors, de mos llibres y fins de mos 1~1etexos manuscrits.- He
baJtat a Barcelona, en us de mon dret y de ma fübertat, per arrcglar mos
assurnptos y obrir una sortida en ma situaci6 desesperada, y dues v~ga~es he
vist la força pûblica en ma metexa posada per agafarrne com un delmqucnt.»
L'homme que l'on a voulu faire passer pour fou, que l'on a presque séquestré

359

Eu tos palans mon espérit hi plora,
No nasq ui per cant.~r en gavia d'or ;

et aussi :
Si't faig nosa en la vall, tindré la serra :
més enfè&gt;ra 'm volddas .desterrar ?
Si ru'arribas a traure de ma terra,
me resta 'l ce! encare per volar.

Quel douloureux calvaire, néanmoins, que le sien, depuis le jour oil il fut
brutalement chassé d'une maison qu'il aurait pu à bon droit considé.er comme
la sienne, « d'aqudla casa ahon, en premi d'haverlos dedicat ::ib la flor de mos
anys lo poema de lA Atlàntida, flor de ma existenc.ia, al veure'm veU, se'm
posa a la porta, com un goç, ab una puntada de peu. " Et le poète, pour
réduire enfin ses calomniateurs au silence, s~llicita lui-même sa comparution
devant une assemblée de médecins aliénistes qui, dans une sorte de jugement
longuement motivé, le déclarent entièrement sain d'esprit.
J'ai prononcé plus haut le mot de calvaire, le seul qui convienne ici, en

�COMPTES RENDUS
COMPTES RENDUS

effet ; et c'est ce même mot, pris dans une acception moins personnelle, bï-en
qu'analogue, que l'on trouve sur la couverture du recueil des poésies composées par Verdaguer pendant sa retraite forcée. Flors del Calvari, llibre de
consols, ce titre et ce sous-titre sont à eux seuls le résumé de ce livre, où le
poète a chanté son infortune :
Era mon cos una llaga,
j ay I també mon esperit ;
los trets que encara se'm tiran
no troban lloch bon ferir.

Lil consolation, c'est dans le renoncement aux choses de ce monde qu'elle
consiste pour lui, et c'est dans le ciel qu'il place son espoir, désormais à l'abri
de toute tourmente:
Lo castell de rna esperança
malt ait l'havfa aitecat,
rnés erà sobre la terra
y 'l vent me l'ba enderrocat,
Ara un altre n'edifico
més d'esperances del ce! ;
prou li'n venen de ventades :
com més ventades mes ferm.

Ce monde est haïssable, et qui foule aux pieds les choses terrestres en est
récompensé là-haut :
Qµi d'eix mon aborrible se desterra
d'un m6n rnillor veu axecar la vel,
qui trepitja les cases de la terra
troba à Jesus que es la tresor del ce!.

Citons encore cette pièce dédiée « A mos defensors » ;
La terra es un gran Calvari
han ]'home es crucificat;
los dies que a mi'm tocava
1quins dies foren tan llarchs 1
Qui'm motejava de brètol,
qui de ximple y trastocat ;
aquest me dona la espatlla,
aquell altre'm gira'l cap ;
los que ahl'm feyan l'aleta
avuy m'aguissan los cans.
Ministres del Evangeli,
, aonchs hou es la caritat ?

Les portes bon ne demano
d'una â una veig mncar,
sin6 la del ma nicomi
que s'obre de bat :i bat 1
Al fer lo tom b al abisme
vosaltres m'heu dat la mi,
trayentme de dins lo monstre
que ja'm teuia engolàt.
La obra bona. que m'heu feta
nostre Senyor vos la pach,
Eli que es la pare dels pobres
y sempre té per pag~r.

Ces vers indiqueront suffisamment l'esprit des Flors del Calvari ; c'est le
même qui régne dans le Sat1t Francescb publié l'année dernière '· Élans d'une
âme empreinte d'un mysticisme très doux, trés atténué, et par moments
même un peu enfantin, au sens aimable et gracieux de ce mot, mais d'un
charme trés profond ; la facture et le rythme sont toujours d'un grand poéte.
Dèsormais, espérons-le, l'auteur de l'Atla11tide jouira tranquillement de sa
liberté reconquise : « Conste que, per necessitat qu'estiga, jo no demano res,
sin6 'l dret que tenen fins los aucells de viure y de cantar, desde una branca,
alabances a Déu. » C'est là un souhait auquel personne n'aurait la lâcheté de
songer â mettre obstacle.
Claude GRASNIER.
Folk-Lare catali. Volum primer. Tradici6ns recullidas y escritas per Apeles Mestres.

Bnrcelona: impreMa d'Espasa y Comp., r895, pet. in-8, 304 pp.

M. Apeles Mestres, que l'étranger connait surtout comme dessinateur
d'un grand talent, est aussi un poète, et un poète fecond : il a déjà publié une
vingtaine de volumes de vers. C'est comme folk-loriste qu'il se révèle aujourd'hui à nous par un livre qui sera le premier d'une collection portant le titre
général de Folk-Lore catald, collection à laquelle nous souhaitons longue vie.
M. A. M. a eu, nous dit-il, en sa grand'mére, un « verdader Tbesaurum de
cans6ns, qüentos, tradicicins, corrandas, eodevinallas y aforismes catalans » .
Dès son enfance, il recueillait les contes qu'il lui entendait dire, les chansons
qu'elle se plaisait à fredonner; et s'il rie publie pas cet énorme recueil, c'est
que Mila et Fontanals, MM. Pelay Briz et Maspons y Labr6s ont déjà fait connaître le plus grand nombre de ces productions populaires. Ce sont donc
simplement des petits contes jusqu'ici inédits que M. A. M. a réunis et fait
imprimer. Nous ne partageons pas son aversion pour les notes comparatives
que la préface déclare la « véritable calamité des œuvres folk-loriques
modernes. » Voilà qui est sévère et surtout injuste; ce qui suit ne l'est pas
moins : &lt;&lt; El fons de la poesia popular es un mateix, y rara ès la tradici6 que
més /.J menos cambiada no's troba en totas las encontradas de la terra, fins en
aquellas que semblan tenir menas afinitat entre ellas ni. haver tingut cap
relaciô historica. » C'est là une généralisation poussée à l'excès et qui a conduit
l'auteur à énoncer une théorie absolument fausse. Le folk-lare est essentiellement une science de comparaison, et ce que M. A. M. nomme un peu dédaigneusement « l'érudition folk-lorique » n'est pas, comme il le croit, à la portée
du premier venu.

I.

Jesiis i11fa11t est une réimpression : la première édition a paru il y a six ans.

�COMPTES ,RENDUS

COMPTES RENDUS

Dans ce vofume généralement écrit avec esprit, en un stvle dont on ne
saurait trop louer la concisjon, on regrette de voir intercalés plu-sieurs morceaux
dont les uns sont à peine de médiocres11ouvelles à la main (p. e. pp. 142- 143)
et dont les autres (p. e. pp. 273-27 5) ne sont que des calembours qui, pour
être internatiouaux., n'en sont pas moiru; vulgaires et de mauvais goût : ce sont
là des scories indignes de figurer dans un recueil sérieux.

quel puissant intérêt se dégage si l'on place un tel homme au milieu de la
soci.été telle qu'elle se trouve constituée aujourd'hui, et les tribulations et les
avanies qu'il aura à subir, et les conventions et les .ptéjugés coalisés auxquels il
se heurteia. Pour la honte de l'humanitf;, son rêve ne sera qu\me chimère plus
belle encore mais aussi folle que celfe du bon chevalier de la triste figure; on
le prendra pour un fou et on haussera les épaules en parlant de lui.
Tout cela se trouve, il est vrai, dans les deux romans espagn·ols, mais l'auteur
ne l'a pas exposé assez vigoureusement; quand on a un tel thème on ne doit
pas se lancer dans des variations; dans uu tel tabl~au il ne faut pas laisser de
tons indécis. Avec de semblables éléments, M. P. G. aurait dû se montrer supérieur à lui-ml!\mc. li peut encore se ressaisir puisque, à la fin du second volume,
Nazarfn est plein de vie et que nous le retrouverons sans doute avant qu'il

Claucle GRASNIER,

Novelas espaiiolas contemporaneaspor B. Pe.rez Gald6s. Nazarln, 189ï, in-8, p8 pp. Halma, 1896, in-8, ·354 pp. (Madrid: Casa, ed!torial « La Guintalda ».)

Il n'est plus d'usage aujourd'hui d'écrire des romans en plusieurs volumes
portant le même titre, aussi M. Pérez Galdos s'en garde-t-il bien; mais comme
il est fort attaché aux personnages qu'il cree, il lui en coûte beaucoup de les
abandonner au bout des 300 pàges obligatoires du fonnat courant et il nous les
représente, sous un autre titre, dans l'œuvre suivante. C'est ainsi qu'fl travers
une longue série de romans nous avons suivi Torquemada, l'usurier, jusqu'à sa
mort, et c'est ainsi que nous assistons dans Nazarin et dans Halma et que nous
assisterons sans doute encore, d:ms plusieurs autres ouvrages, à la vie d'un
saint homme qui eût été certainement peu satisfai-t, dans sa modestie inébranlable, d'occnper si longtemps l'attention destis contemporains. C'est à une autre
préoccupation très à la mode aujourd'hui qu'obéit de même probablement le
célèbre romancier espagnol, en faisant $evivre de la vie moderne et sous des
appellations transparentes les plus grandes figures, de l'histoire. Après
Torquemada, apôtre du mal, rapetissé à la mesure de nos passions et de nos
vices actuels, voici Don Nazario, l'apôtre du bien, qui n'a plus rien de la
grandeur et de la force de son père spirituel. Cela ne veut pas dire que Naz.artn
et Halma ne soient pas des œuvres intéressantes, mais elles auraient pu l'être
bien davantage, car la pensée qu'elles développent a l'envergure de celle dont
est sorti Don Quichotte et, bien traitée, elle èût suffi à faire un chef-d'œuvre.
Qu'on s'imagine un chrétien, tel qu'on aime à se les représenter dans les
premiers temps de l'Église, gardant dans toute sa pureté et suivant à la lettre la
doctrine de Jésus-Christ, transporté à la fin du XIX• siècle et voulant vivre
conformément à son idéal, dans une intransigeance absolue, pratiquant la vertu
envers et contre tous, sans chercher à s'imposer à qui que ce soit, mais aussi
sans se soucier des lois ni des convenances, ni de tout-es ces mille petites complaisances, de toutes ces capitulations déguisées, de tous ces accommodements
avec le ciel, que les exigences de la vie moderne out introduits même chez les
personnes qui croient être en harmonie parfaite avec l'esprit évangélique : tel
est Nazar/·n, le héros des deux derniers romans de M. P. G. On voit de suite

soit longtemps.

H.

PESEUX-RICHARD.

Juan Valera. Jnanita l:t Larga.. M~drid : Fer11.amfo Fe, r896, in-8, vu-322 pp.

Qu'il faudrait donc peu de chose pour que M. Valera écrivît des contes
irréprochables à tous points de vue1 Qu'il faudrait donc peu de chose pour que
rien ne vînt rompre le charme sous lequel nous tient ce prestigieux enchanteur
quand il se met à nous parler del' Andalousie, des Andalous et des Andalouses!
C'est dans la tiena. IÙ Maria Santisima que se déroulent les péripéties de sa
dernière œuvre Juanita la Larga. Et tout d'abord étonnons-nous de la déclaration par laquelle débute la dédicace, dédicace qui s'intitulerait plus justeme1'.lt
préface. cc No sé, dit l'auteur, si este libro es novela 6 no. Lo he escrito con
poqufsimo arte, cornbinando recuerdos de mi primera rnocedad y aun de mi
niii.ez, pasada en tal 6 cual lugar de la provincia de C6rdoba. &gt;&gt; Que Juanita
la La-rga soit un roman, cela n'est pas douteux, et, ce qui ne gâte rien, c'est
même un excellent roman . Que M. V. ne pre11ne pas la peine de chercher quel
nom convient à ses productions, c'est affaire aux futurs historiens de la littéta.ture actuelle; tant qu'il écrira« con poquisimo arte &gt;) et qu'il se laissera guider
par ses souvenirs de jeunesse ou même d'enfance, il n'a pas à craindre de nous
lasser jamais. Aussi la meilleure règle de conduite de l'écrlvain peut-elle et
doit-elle être celle qui se trouve résumée dans ces {J_uelques lignes de sa propre
dédicace: « Juanita la Larga no propende a demostrar ni demuestra cosa alguna.
Su mérita, si le tuviere, ha de estar en que divierta ». On ne saurait trop
approm·er M. V. de déclarer que son œuv-re ne cher~he ui à élever l'ân:ie à des
(&lt; sphères supérieures», ni à prouver une cc thèse métaphysique, psychologique,
sociale, politique ou religieuse &gt;); mais ne pourrait-on lui demander de ne pas
prêter à quelques-uns de ses personnages certaines théories métaphysiques ou
autres, bien deplacées dans un ensemble d'une tonalité plutôt douce et chez des

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COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

gens d'une âme que l'on supposerait simple? Dona Inés Lapez de Roldan, par
exemple, ne se serait-elle pas fort bien passé de faire de Las tt-es vidas del bombre
de Fray Miguel de la Fuenre son livre de prédilection? Et a quoi bon nous
annoncer, ri1ême en badinant, que les doctrines théosophiques ne sont pas
encore en grand honneur dans 1e village andalou que l'auteur nomme d'un si
juste nom Villalegre? Franchement nous nous en doutions. Je ferai encore un
reproche à M. V., c'est de prendre lui-même, par moments, la parole dans le
cours du récit : c'est là un procédé dont on a jadis abusé mais dont on semblait
heureusement revenu depuis quelque temps déjà. Rien n'en justifierait la
résurrection : si sympathique que soit la personnalité d'un écrivain, nous ne
sommes que trop portés a nous rappeler que ce que nous lisons est une pure
fiction pour qu'il puisse être utile de nous le redire de temps en temps. J'avais
déjà noté cette fâcheuse tendance de M. V. dans son dernier conte, La buena
fama; je constate que dans Ju.a11ita la Lm-g-a il a, inconsciemment ou non ,
légèrement réagi contre elle, et je m'en réjouis.
Ces questions de détail une fois exposées, il ne reste guère qu'a louer :
personne ne songerait à reprocher à M. V. de voir sa province natale sous de
riantes couleurs. Pour lui l'Andalousie tout entière est une terre bénie, et chaque
village a certainement dans sa pensée l'aspect enchanteur qu'il a donné à
Villalegre; peut-être même a-t-il voulu faire de cette poétique agglomération
le village andalou idéal. Loin de moi la sotte pensée de rechercher s'il y a loin
de la réalité au rêve. J'en dirai autant des personnages : tous, en somme, sont
de braves gens, sauf peut-être cet Antoiiuelo, ce bandit d'opéra-comique qui
ne met pas trop mauvaise grâce à se laisser capturer par D. Paco et exiler
ensuite dans l'Amérique lointaine où il pourra regretter à son aise les délices
du paradis perdu. Quant aux Andalouses de M. V., le portrait en ·est flatteurje ne dis pas exagéré - mais en somme peu varié : real moza Doiia Inés, real
moz.a Juana la Larga à l'époque de sa jeunesse, real 11wza Juanita la Larga,
l'héroïne du livre, celle qui traite un cacique comme un simple 11zam.ari-acbo et
sait se faire respecter aussi bien par la solidité de sa poigne que par celle de ses
,·ertus. Ne nous en plaignons pas : toutes ces beautés contribuent au charme du
livre que l'on peut placer, somme toute, à côté des meillems du célèbre écrivain.
Ad. GRANDIER.

Melchor de Palau. Acontecimientos liternrios, Impresiones y notas bibliogrâficas, 1895.

Madrid: Femando Fé, 1896, in-8, 27r pp.

Sous le titre de Acontecimie11tos literarios, M. de Palau publie chaque année,
depuis 1888, ce qu'il nomme lui-m~me « algunos juicios criticos, entreverados
de netas biograficas y bibliogrâficas, r-ferentes â la producci6n literaria espa-

iiola »; quand j'aurai ajouté que c'est à ses frais que la critique poursuit cette
publication, ainsi qu'il nous l'apprend lui-même dans un prologue qui ne
manque ni de verve ni d'humour, j'aurai montré en M. de P. un écrivain
plein de persévérance, chose rare en Espagne, et plus que désintéressé, chose
rare partout. Et maintenant je dois avouer que je serais Vraiment un peu gêné
pour rendre compte d'un livre qui n'est lui-même qu'une série de comptes
rendus, et pour faire conna1tre d'après ce seul volume un homme qui en a
antérieurement écrit sept analogues : aussi vaut-il mieux ne pas l'essayer et
attendre une occasion plus favorable, comme le serait par exemple une étude
d'ensemble sur la critique contemporaine espagnole. M. de P. y aurait sa place
toute marquée. Je me bornerai pour le moment à exprimer un souhait, c'est
que les prochaines années des Acontecimientos Iiterarios contiennent une plus
longue liste de (&lt; publicaciones extranjeras referentes a literatura espafiola &gt;&gt; :
huit pages seulement consacrées aux études hispaniques hors d'Espagne, c'est en
vérité insuffisant. Je ne doute pas que M. de P. ne s'applique à combler cette
lacune d1 une publication à laquelle s'intéressent depuis longtemps les hispanisants de l'étranger.
Ad. GRANDIER.

J: M.

de Pereda. Pachin Gonzâlez. Madrid : Est. tip. Viuda

e Hijos à~ Telf-0,

1896,

in-8, 173 pp.

Personne n'a oublié l'épouvantable catastrophe qui, vers la fin de 1893, mit
en deuil l'Espagne tout entière : un bateau, le Cabo Macbicbaco, chargé de
dynamite, faisant explosion dans le port de Santander, tuant des centaines de
personnes et détruisant à moitié la ville jadis si florissante. C'est ce tableau que
M. de Pereda a voulu peindre dans son dernier livre. Je dis livre et non roman,
car Pacbill Gonz.dlez. n'est pas, à proprement parler, un roman : l'élément
primordial de toute œuvre de ce genre, la fiction, fait en effet défaut, car je ne
suppose pas que l'on puisse donner ce nom à l'affabulation plutôt un peu pâle
dont M. de P. n'a pas cru devoir se passer. Un jeune paysan se rend à
Santander où il s'embarquera pour l'Amérique : sa vieille mère l'accompagne.
Tandis que tous deux contemplent l'incendie du bateau, l'explosion se produit,
les sépare. et alors seulement commence là série de descriptions qui semblent
avoir tenté l'auteur : au milieu des ruines, parmi les morts et les mourants,
Pachin, à peu près sain et sauf, cherchera sa mère et la retrouvera, en parfaite
santé, à la fin du volume. Il renonce à s'expatrier et retourne à son village. I_l
est bien évident que nous ne nous trouvons ici ni en présence d'un (&lt; roman
romanesque », pour nous servir d'une expression récemment à la mode, ni en
présence d'un roman à épithète quelconque, puisque la fiction, comme nous
l'avons dit, est nulle, et que l'intrigue n'existe pas. Cela constaté, on est en
1.

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�CHRONIQUE

CHRO:::-IIQUE

droit de se demander quel besoin avait l'auteur d'essayer de nous intéresser aux
pérégrinations de Pachin à travers les rues de la dlle détruite. Cc jeune paysan
est un cerveau des plus frustes, en effet, et les impressions que produit sur sa
faible intelligence la vue de tant de morts et de tant de ruines se résument et
se condensent en une seule, d'ailleurs bien légitime, un profond ahurissement.
Ce qui le guide dans la recherche de sa mère n'est autre chose que l'instinct,
le même instinct qui pousserait, eo semblable occurrence, un jeune animal à
vouloir retrouver la sienne.
Si c'est la psychologie de cette nature rudimentaire en face d'un tel cataclysme
que M. de P. s'est proposé d'étudier, il y a réussi, mais la tâche était vraiment
trop aisée et manquait d'intérêt. Combien il eût été préférable de se borner à
une série de tableaux I Là, du moins, le remarquable talent de !"écrivain :iurait
été à l'aise pour évoquer eu de larges touches ces scènes de désolation propres
à inspirer une œuvre descriptive, mais rien que descriptive.

Cette idée n'est pas très neuve, et Scribe en a fait La calomnie. C'est qu'il
suffit des commérages du portier pour établir une calomnie, pour fom1er une
opinion publique, dont la force emporte tout. Qui diable y résisterait? s'écrie
Figaro.
C'est à ce point de l'idée que s'arrête Scribe, après Beaumarchais. M. José
Echegaray va plus loin. Il déclare que le plus souvent la calomnie, en accusant
d'un amour adultère deux personnes qui ne se doutaieut point qu'elles
s'aimassent, les avertit de cet amour, les force à s'aimer; qu'elle est par ainsi
la grande entremetteuse, le Gra11d Galeoto, par allusion à un passage célèbre
de la Divi1le Comédie du Dante. L'idée, poussée à ce point, n'est peut-être plus
aussi juste; en tout cas, elle doit trouver dans la vie ordinaire des applications
bien plus rares. Au moins l'auteur a-t-il le mérite de l'avoir enfoncée dans nos
cervelles à coups Je marteau incessamment répétés .... Nous avons trouvé que
la pièce était logique, mais bien naïvement faite. (Francisque Sarcey, Le Temps.)

Léopold SAULNŒR.

CHRONIQUE

Une des nombreuses troupes dramatiques qui se sont donné, depuis quelques
années, la mission de faire connaitre à un auditoire généralement fort restreint
de Parisiens - moitié mondains, moitié amateurs d'art - soit des œuvres
d'auteurs français encore inconnus, soit des œuvres d'auteurs étrangers déjà
célèbres dans leur pays, le« Théâtre des Poètes)&gt;, a donné, au commencement
d'avril, une représentation unique d'une traduction, duc à MM. Jacques
Lemaire et J. Schurmann, de la c1:lèbre pièce d'Echegaray, El gra11 Galeoto. C'est
la première fois qu'une œuvre espagnole contemporaine est jouée à Paris sur
une scène autre qu'une scéoe privée. Il nous paraît intéressant de citer les principaux comptes rendus des journaux qui ont parlé de cette representation.
Il (Echegaray) est clair; on voit qu'il est de race et d'éducation latines. Rien
de plus net que l'ex.position de son drame. Il en tourne et retourne jusqu'à
trois ou quatre fois l'idée maîtresse pour bien l'imprimer dans l'esprit du
spectateur.

A travers la traduction, servie par une mise en scène assez fâcheuse, ce drame
conserve assez de vigueur pour nous donner l'impression d'une œuvre haute et
forte. Au début, c'est du théâtre propret, avec des ficelles que tous nous répudierions; mais la scène finale, de conclusion antibourgeoise et de souffle génèreux, enlève les dernières résistances. (L'Ecbo de Paris.)

Le Gra11d Galroto est un drame émouvant, d'une charpente un peu vulgaire,
mais d'une donnée réellement originale et curieuse. (Le Journal &lt;ils Débats.)
On nous a annoncé cette comédie comme un des chefs-d'œuvre du théâtre
espagnol moderne. Si la profondeur d'émotion atteinte par des moyens d'une
loyale simplicité est un signe de maîtrise, Le Grand GaJeoto est, en effet, une
œuvre de maître. (Félicien Pascal, La Libre Parole.)
Ce drame, qui a de la puissance et de l'intérêt, œuvre d'un poète espagnol
apprécié, tout en rappelant la manière des écrivains dramatiques français, par
exemple celle du Dumas de Diane de Lys, garde un goût de terroir par la
violence simple et sans atténuation des sentiments et, aussi, par une sorte de
préface dialoguée sous forme de prologue .... Drame sommaire, quelque peu
brutal, où les incidents s'accumulent sans préparation, mais qui a de la vigueur
et a réussi. (Henry Fouquier, Le Figaro.)
J'ai brièvement résumé ce drame dont la portée est des plus élevées, dont le
succès a été considérable; je dois ajouter qu'il est écrit et conduit avec une
remarquable sobriété.
Rieo à retrancher, rien qui ne serve au développement nécessaire d'une

�368

CHRONIQUE
CHRO:N'IQUE

œuvre extrêmement intéressante et ment morale.

que l'on rie si l'on veut - essentielle-

On n'y rencontre point de hors-d'œuvre à effet, on n'y exhibe aucun chien
savant, mais on vibre, en l'entendant, d'une saine émotion.
Il serait à souhaiter que Le Grand Galeoto ft1t joué dans un théâtre régulier,
ne füt-ce que pour voir ce qu'en penserait le vrai public et s'il n'est plus sensible
aux beautés d'une œuvre simple et dépourvue de toutes les tourmentures alambiquées que l'on croit aujourd'hui nécessaires. (Georges Boyer, L'Éven~ment.)
M. José Echegaray, que les Espagnols considèrent comme le premier de
leurs auteurs dramatiques contemporains, qu'ils ne craignent même pas d'égaler
aux plus grands maîtres de leur théâtre, si riche en admirables œuvres, vient
de faire une très heureuse apparition sur la scène française. La pièce qu'a représentée hier soir le Théâtre des Poètes est un drame de haute valeur, un drame
à la fois romantique et vivant, plein de faits et d'idées ....
C'est là une œuvre forte, comme on voit, et ce qui nous fait plaisir, une
véritable œuvre de théâtre. M. José Echegaray ne dédaigne pas la « situation »
comme affectent de le faire certains dramaturges contemporains. Bien au
contraire, il la cherche et la provoque. Et en cela, il nous semble avoir raison.
Au théâtre, l'Idée doit jaillir du Fait. (L'Éclair.)
Charmé de Lope, ravi de Calderon, épris de la cape et de l'épée, et des
sérénades et des estocades et des escalades, et de toute la belle aventure de
rêve et d'amour, que j'aurais voulu, vieux romantique, pouvoir dire de la pièce
de M. José Echegaray :
Elle est bien d'une amie esp,, gnole
Et plus grande encore que folle I

Mais, non, c'est un auteur très sage, semble+il, qui s'est appliqué .l ce drame,
- un auteur très sage et qui a lu les bons auteurs français. Oh! que M. Scribe lui
est peu inconnu! et, s'il n'a pas toute l'habileté de M. Sardou, c'est que, maladroit de son naturel, il n'a pas pu l'acquérir. Pourtant, suis-je bien sûr de ce
que je dis là? Deux ou trois scènes m'ont paru témoigner d'une passion sincère,
d'une simple et belle audace. Qui sait si le c&lt; métier » de M. Echegaray, si
ingénu d'ailleurs, n'est pas le fait des adaptateurs qui ont voulu accommoder
la pièce à ce qu'on croit être le goût parisien? D'ailleurs, en la prose française,
correcte et médiocre, de deux écrivains prudents, ne pouvait être translatée,
avec sa surabondance d'épithètes et sa prodigalité d'images, la torrentielle
emphase du lyrisme espagnol! Vous trouverez donc ici, après un court récit,
une opinion insuffisamment renseignée et qui a grand'peur de se tromper.
(Catulle Mendès, Le Journal .)

Au Congrès des sociétés sa\'antes qui a eu lieu à Paris au mois d'avril,
M. Pinot archiviste du département du Nord, a lu, à une des séances de la
section d:histoire et de philologie, un mémoire sur les relations commerciales
entre la Flandre et l'Espagne au moyen âge. Les causes princip~l_es. de ces
relations, dit M. Pinot, sont autant les expéditions maritimes et mihta_ires des
Flamands quand, en r 149 et en n89, ils vinrent au secours d~s Castillan~ et
des Portugais qui étaient aux prises avec les Arabes, que les pèlennages à SamtJacques de Compostelle où le commerce et la dévotio~ t~ouvèrent leur compte.
Ces relations étaient déjà ttès actives en I 202, arns1 que le prouvent de
nombreux documents et surtout le tarif du péage de Bapaume à cette époque.
Pour se rendre dans la péninsule ibérique, les marchands, suivant l&lt;:5
anciennes voies romaines, passaient par Bruges (leur point de départ), Tournai,
Douai, Arras, Bapaume, Péronne, Roye, Compiègne, Pa'.is, Or(é_ans,_ Tours,
Poitiers, Limoges, Bordeaux, Bayonne, Pampelune, d'où ils se dmgtaient, les
uns sur Burgos et Lisbonne, les autres sur Barcelone et Valence. Des
documents du quinzième siècle appelèrent plus tard cette route « le grand
chemin d'Espao-ne et de Saint-Jacques ».
A partir du 7reizième siècle, le commerce mariùme se développa beaucoup
et ce fut surtout par mer que les marchands espagnols fréquentèrent la Flandre.
On les trouve en effet établis, vers 1245, à Bruges et à Dordrecht. En r267,
la comtesse Marguerite' leur accorde des privilèges quand ils vi~ndront, ~ la
foire de Lille, s'approvisionner des draps renommés que fabriquait c~tte vi!le.
Leur nombre était devenu si considérable à Bruges en 1282, etla considération
dont ils jouissaient était si grande à cette époque, que la_Hanse d'Allemagne et
les autres marchands étrangers les chargèrent de les representer dans ~~e ré:lamation collective au sujet des abus qui s'étaient introduits dans l'ad1111~1strauon
du poids public, dont tous les négociants devaient obligatoirement faire usage.
Ce fut grâce à leurs instances que Guy de Dampic:re, co°:te_ de Fla~drc, leur
fit obtenir satisfaction sur ce point. Ce prince intervint aussi dipl?m~ttquement,
vers la même époque, en leur faveur auprès d'Êdouard I•r, roi d Anglete~re.'
qui à sa prière leur permit de fréquenter les marchés de son royaume, d ou
des' actes de piraterie commis dans la Manche par des marins espagnols les
avaient fait bannir.
.
Des laines fines très estimées déjà, des vins, du fer et des fruits, telles so~t
les marchandises qui paraissent avoir été importées d'Espagne en Flandre; mars
le principal article d'exportation consistait dans les draps que les marchai_ids de
Castille, de Portugal, d'Aragon et de Catalogne venaient acheter aux fmres de
Lille, de Douai, d'Ypres et de Maubeuge.

�370

CHRONIQUE

*

**
Le poète portugàis Joâo de Deus.,nê en 1831, est mort le 25 janvier dernier.
La Revue HispanÙJ_ue publiera prochainement une étude sur ses œuvres.

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**
Le 1er ~vrier est mort D. José de Castro y Serrano, né 4 Grenade en 1829.
Après av01r collaboré à divers journaux e_t dirigé El Obsen,ador, M. de Castro
publia en _186~ les Cartas trascendentales, qui obtinrent an grand succès. Les
œuvres qul attirèrent surtout l'attention sur s.on nom sont : Es.paiia en Londres
publié à la suite de l'exposition de 1862; Espatta en Parfs, publié à la suite d;
l'exposition de 1867; La novela del Egipto, La capitana Cook, et les Historias
vu/gares. M. de Castro faisait partie de l'Académie espagnole.

*

**

~e ~4 avril, est mort à Paris .M. Angel Cuervo, écrivain de mérite auquel on doit divers romans et une très intéressante étude sur les Curiosidades de la vida
america,raenParis, dont la Revue Hispanique. a publié un compte rendu (I, 96).
M. ~ngel Cuervo étaitle frère de notre éminent collaborateur M. R. J. Cuervo,
à qm nous adressons l'expression de la part que nous prenons à sa douleur.

*

**
M. Léopold-Alfred- Gabriel Germond de Lavigne, né à Paris le r7 octobre
18_1:, est mort dans cette même ville le 6 mai 1896. Commis principal au
mrntstère de la guerre, c'est à lui qu'est due en partie la réorganisation de la
gendarmerie en Corse, et la manière brillante dont ils' acquitta de cette mission
con~ibua à le faire nommer chevalier de la Légion d'honneur; en 1857, il
pubha un volume sur La Gendarmerie (Paris, in-8). Pendant de longues années
et _iu.squ'à sa mort, il s'occupa aussi des eaux minérales (La législation des ear~x
,m11ernles en France, Paris, I 872, in-8; voir aussi l' Annuaire et la Gctz.ette des
eaux minérales, qu'il dirigeait depuis 1858).
Citons aussi un volume sur Les pamphlets de. la fin de l'Empire, des CentJours et de la Restœuration (Paris : Den tu, 1"879, in-8).
Mais les titres les plus sérieux de M. Germond de Lavigùe à la reconnaissance
et à l'estime des.lettrés en général et des hispanisants en particulier sont, d'une
part l'activité infatigable et couronnée de succès avec laquelle il s'occupa des
questions de propriété littéraire, d'autrè part le soin qu'il appor:ta à ses traductions d'œuvrns espagnoles.
C'est à son initiative qu'est due la convention franco-espagnole de 1880,
convention garantissant les droits des auteurs des deux pays pendant toute leur

CHRONIQUE

37r

vie et pendant cinquante ans après leur mort. Peu après, il contribuait à fonder
le syndicat des sociétés françaises littéraires et artistiques pour la prQtection de
la propriété i11tellectuelle, dont il devint Je secrétaire général. Ces questions
l'amenèrent à publier un Ta/1/eJLu des iliverses conventions i11te-matio11àhs pot~r la
garantie des œwures d'esprit et d'art (1881, in-12) et A1ûeur et éditeur, bistoi.re d'im
arrêt de la cour d'appel (1884, in-8). Le 16 décembre dernier (189ù la Société
des gens de lettres, dont il faisait partie depuis quarante ans, lui avait dècérné
par acclamation et à l'unanimité des votants le prix Petit Bourg, " aussi bien
pour honorer toute sa vie de probité et de dignité littéra-ire, que comme un
trop faible remerciement pour les services éminents qu'il avait rendus à la cause
des lettres. »
Comme hispanisant, M. Germond de Lavigne laisse toute une série d-e
publications, dont voici la liste dressée par ordre de date :

La Ce7estine, tragi-comédie de Calixte et Mélibée, par Fernando de Rojas. Traduite
de l'espagnol et annotée . Paris: Charles Gasselin, 1841, in-18- (Nouvelle edition,
rtmue et complétée. Paris : Alphonse Lemerre, 1873, Î(1-16).
Histoire de Don Pablo de Ségovie, s1l!'rtommé l' Aventurier Busco1t. par Don Francisco de QIJ.fJIJedo-Villegas, tmàuite de l'espagnol et annotee. Paris : Charles Warëe,
1843, in-8 - (Now1.1elle édition. Paris, 1868 - No11v1,lle édition, entièrement
revue et complélét. Paris : Alphonse Lemerre, 1867, in-16).
Les deux Don Quichotte, étude critique sm· l'œuvre de Fenumdès Awllaneda
faisant suite à la rre partie du Don Q1iicbotte de Cer'!lantès. Paris : Didier,
novembre 1852, in-8.
Le Don Quichotte de Fmuwdez. Avellamda, Traduit de l'espagnol et annoté, Paris;
Didier, 18&gt;3, in-8.
La sœur Marie d'Agréda et Philippe IV roi d'Espagne. Correspondame inédite
traduite de l'espagnol d'après un manuscrit de la bibliothèque impériale avu 1me
introduction et des développements bistoriq11es . Paris : Auguste Vaton, 1.85 5, in-18.
Autour de Biarritz.. Promenades à Bayonne, à la frontièrt et dans le pays basque.
Paris : Maison, 1855, in-16 - (DeuxiJnie édition, re:uue et augmentée. Paris :
Hachette et 0•, 1858, in-12; troisibne édition, sous Je titre Biarritz. et autom· de
8iarritz.. Paris : Hachette et Ci•; 1870, in-16).
Itinéraire descriptif, historique et artisliqr1e de l'Espagne et du Portugcil. Paris :
L. Hachette et O•, 1859, in-18' - (Éditions postérieures, revues et c•o rrigees,
notamment en r86r, 1880, 188; et 1890).

1. Dans cette première édition, ce qui concerne Madrid et les Baléares était
l'œuvre de Michel James, et ce qui concerne le Portugal l'œuvre d'Augustin
Challamel, l'auteur de Un iti en Espagne.

�372

CHRONIQUE
CHRONIQUE

Fernan Cabalkro. Nouvelles andalouses traduites de l'espagnol. Paris : Hachette
et Ci•, 1865, in-18.
Espàgne et Porl11gal. (Abrégé de l'Itinéraire cité plus haut). Paris : Hachette
et Ci•, 1867, in-·32 - (Editions postérieures, revues et corrigées, notamment
en 1881 et 1890).

œuvre de beaucoup supérieure aux ouvrages analogues publiés jusqu'alors.
Il a été de mode, dans ces derriiètes années, de reprocher assez acerbement à ce
livre quelques renseignements erronés; mais à côté de ces défauts, inévitables
d'ailleurs en pareille matière, combien de relations de voyage pourrait-on citer
où des phrases entières de I' Jtilliraire sont textuellement reproduites sans la
moindre indication de cette source providentielle 1

VisiJe au Montserrat,. dans Le Tour du Monde, 1869, 1er semestre. Paris :
L. Hachette et Ci•, 1869.
La courédie espagnole de Lope de Rue.da,- traduction. Pal'is : L. Michaud, 1883,

*

**

in-8.

Pérez.Galdos. Marianela, nouvelle traduite de l'espagtwl. Paris: Hachette et Ci•,
1884, in-18.

Une excursion au cap Saint-Vincent et au cap Sagres. Paris, 1887, in-8.
Les Espagnols dit Maroc. Paris : Charles Bayle, 1889, in-r6 (Réimpression de
lettres adressées en 1859 et 1860 au « Moniteur de J'Armée » de Paris).
De tous ces livres, le premier est certainemeat le meilleur et restera le plus
beau titre de M. Germond de Lavigne à l'admiration dè tous ceux qui
s'adonnent aux études espagnoles. Traduire la CéJestine n'est pas chose aisée, et
cette version qui remonte à plus d'un demi-siècle dénotait, par son exactitude
scrupuleuse, des qualités remarquables et bten rares . Mais la sottise est de tous ,
les temps : il se trouva des imbéciles pour reprocher au traducteur d'avoir fait
un mauvais livre et d'y avoir conservé de gaité de cœur des expressions obscènes.
Ce reproche, même venant de gens dont il aurait fallu mépriser le jugement,
lui fut sensible, et deux ans plus tard il déclarait, eu publiant son Do11 Pablo de
Sego.vie, avoir voulu faire un livre qui pût être lu de tous, et pon pas seulement
une œuvre littéraire : sa traduction de Quevedo, ajoutait-il, n'était pas complètement littérale. Certains remaniements, certaines additions et suppressions
déparent en outre cett.e œuvre, et Quevedo reste encore à traduire en français.
Dix a.us après Don Pablo, M. Germond de Lavigné donnait une traduction
d~ l'œuvre d'Avellaneda, qui n'était connue en France ·que par l'adaptation de
Le Sage; dans son étude critique sur Les deux Don Quichotte parue en 1852 et
réimprimée l'année suivante en tête de la traduction, il tentait une réhabilitation
de cette fameuse suite et essayait de la venger des critiques haineuses
aul!quelles elle avait été en butte de la part de Cetvantes et, après lui, de tous
ses admirateurs.
Les dernières œuvres de l'ancienne littérature espagnole qu'il traduisit furent
sept pasos de Lope de Rueda .:t qn. intermède de Timoneda, Les dtux aveuglrs,
qu'il réunit eu un seul volume intitulé Ld.-wmédie espagnole.
Ces quatre volumes assurent à M. Gem1ond de Lavigne une des premiè.res
places dans le petit groupe des traducteurs français de ce siècle ; il faut également mettre en lumière que son Jtinérafre de l'Espagne et du Portugal, publié en
1859 et amélioré depuis, constituait, pour l'époque a laquelle il fut fait, une

373

On annonce la mort de D. Enrique Claudio Girbal, né à Gerona en 1839.
Après avoir publié diverses poésies catalanes et castillane:,. M._ Girbal s'é:ait
presque complètement ado1;1né à des études concernant l h1~to1re de sa ville
natale• on cite entre autres : Guia de la inmortal Gerona; Escritores gerundwses;
Los judios en Gerona ; El principe de Germia ; Album t~~tmmental de Gero na ; Calalogo raz.onatlo de los cuadrns del Museo de Gero11a; El sitio de Gerona en I 284; Estudio acerca de los llamados bafios arabes de Gerona, etc., et enfin de nombreux
articles dans la Revis/a de Gerona. M. Girbal était un de ces érudits consciencieui
et modestes ne craignant pas de consacrer leur vie entière à un labeur qui,
pour être peu goûté - souvent même peu éompris - du g_ran~ public, n:en
est ni moins utile ni moins méritoire. On ne peut que souhaiter a chaque ville
un historiographe aussi fécond et aussi laborieux que celui 4ue Gerona vient
de perdre.

..

""'! ,;,,,..J

.., _ -~

L,!"' Ja.., :!.

�37S

TAllLE DES MATIERES

COMPTE RENDU. Angel Guimerà. Là llengua catalana. Barcelona, 1896.
- Catalunya trilingüe, esrudi de biologia liogüistica, per Joaquim
Casas-Carb6. Barcelona, 1896 ....................... , .. ,

TABLES

,55

Grandier (Ad.)

DE LA TROISIÈME ANNÉE

COMPTE RENDU. Juan Valera. Juanita la Larga. Madrid, 1896 . . . . . . . .
CoMPTE RENDU, Melchor de Palau. Aconrecimientos literarios. Impresiones y notas bibliogrâficas. Madrid, 1895 . . . . . . . . . . . . . . . . . .

363
364

Grasnier (Claude)
ru;NDU. Mossen Jacinto Verdaguer. Sant Francesch. Barcelona,
1895. - Jesus infant. Barcelona, 1896. - Flors del Calvari. Barcelona, 1896. - Mosén Jacinto Verdaguer en defensa propia. Segunda
edici6n. Barcelona, 1895. - Dictamen pericial acerca la integridad de
las facultades mentales de Mosén Jacinto Verdaguer. Barcelooa, 1895. 358
CoMPTE RENDU. Folk-Lore catalâ. Volum primer. Tradici6ns recullidàs
y escritas per Apeles Mestres. Barcelona, 1895 ........ , .......... - 361

CoMPT!l

I. TABLE PAR NUMÉROS

NUMÉROS 7, 8 ET 9 -

MARS-JUILLET-NOVEMBRE I896

R. Fom.cHé-DELBosc. - Bibliographie des voyages en Espagne et en
Portugal. .................................... . ..... ...... . . ,
1
COMPTES RENDUS , . . . . . . . . . . . ................................ . 350
CHRONIQUE ......•................. ......... .......... ...... ' . 366
~

Peseux-Richard (H.)
RENDU. Novelas espaiiolas contempor:ineas por . B. Pérez
Gald6s. Nazario-(Madr.id, 1895) - Halma (Madrid, 1896) ......... .

CoMPTE

Saulnier (Léopold)
COMPTE RENDU.

II. TABLE PAR NOMS D'AUTEURS

J.

M. de Pereda. Pachfn Gonzalez. Madrid, 1896.....

Foulché-Delbosc (R.)
Bibliographie des voyages en Espagne et en Portugal ............... .
COMPTE RENDU. Recort. Obra feta per Gabriel Turell de la ciutat de
Barcelona en l'any 1476. Barcelona, 1894 ....................... .
COMPTE RENDU. Manuscrits catalans de la Biblioteca Nacional deMadrid.
Noticies per un cataleg raonat per J. MassoTorrents. Barcelona, 1896.
COMPTE RENDU. The history of Don Quixote of the Manclra, translated
from the Spanish of Miguel de Ccrvantes by Thomas Shelton, aonis
r612, 1620. With Introducti-ons by James Fitzmaurice-Kelly. London,
I 896, tomes I et II .......................................... .

350

Le Géraut 1
Aug. P1c,\RD,
A rc/Jivfrte-PCLléograp/1e.

1: 1

Gahrielli (H.)
MACON,_ Pll01'A. T fR'ÈU:S, lMPRfldEDRS.

COMPT.E RENDU. Obres catalanes de Joseph Yxart. Barcelona, 1896 ....

355

,· . ' .an'cn~.

L l;:.;

Nexico.

365

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752043&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1896, Año 3</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVUE
HISPANIQUE
lœwil t'111saer, 41 rlllllÙ des ltv,p,s, des littéralures d
d,s /JtlJs œst,"lla,u, talala,u d J,orlupis

d, 11,Woir,

PUBLŒ PAR

R.

FOULCHÉ-DELBOSC

QUATRÏÈME AmffiE

Numéro 10. -

Mars 1897

SOMMAIRE
P. FABRA. - Ètude de phonologie cataJaoe (Catalan oricotal)
H. PEsEox-R1CtWto. - Qµelqucs remarques sur le Dfaûnrario
d, Golidsnu,s de Baralt . . . . • • • . • . . . • • • . . . • • • . . . . . . . . . • . .
CuPAJt ENs. - Pbtuuiuio-Craun,,;IIOS sitw Homo vilTau. Rcissucd, with A Nore on El Litnldado Yulriera, by James Fm-

s
31

A. G. V. -Joao de Deus ..•.•..•. ,......................
M. KATURUNG. - Quelques proverbes judœ-espaanols.......

◄S
71
82

R. FoUI.CIU!-Dm.BOSC.- L'Espagne dabs Les Orimtales de Victor
Hugo ••....•....................•.....•..... • •. ·. · • · .
CoJiP'llSS lll!NDUS •••••••.••••••••.•••• • • • • • • • • • • • • • • • • • •

83
93

MAURIŒ·Kl!l.:t.Y • • • • • • • • • •••••••••••••••••••••••• • • • •• •

PARIS
ALPHO SE PICARD ET FILS, ÉDITEURS
Libraires des Archives nationales et de la Soœtd de l'Éc:ole des Chanes
82, RUE BoNAPAaTE, 82

��/

■

Là

.l8VUE HISPAlUQOE /"'1imi

f.;. &amp;sr, profetse.... tl'Univmi
de ~-cn-Briagau.
Ji. Alhl BAUDIUUART.
te Dr P. ~ Coa.ao, pro.
fesseur, i l'Ëcoie ~ des
Lettm de Lisl,onne.
Ji. ColmGtŒaJ PaollOIO, pro(aleW' l fÉcole Supérieute des

Lettres de I.isbnnne.
M. J. C:O.Xu, professeur

A l'Uni•ersitê de Prague.
M. R. J. Cvnvo.
M. G. llEsnavmis DU l&gt;maT, professeur 4 l'Université do= aer-

moot.

M. P. PAIIA.
M. Arturo FAJtDœW.
M. Jules FDIO"r, ardüvistc . .

l'.Mpartement du i&gt;rd.
M. ]lllllel Fn-uutJ1t1a-K1!1.1.Y,
M. R. PolJI.CR!-Dauosc.
M. A. R. GoNÇALv VJAHNA.
M. Je Dr M. KAnm.occ.
M. William I. ICJün, pro(asew, i
l'Univ~ de Chicago.
M. le Dr J. LBITI! DB AIOONCELLOS,

conservateur 4 Ja Biblio-

tMpe atio.ule de Lisbonne.
M. Jean H. M.udJoL, profeneur 4
l'Universiti de Lyon.

M. J. Musc) Tou11NTS.

lo,u

1a Jrod,a,,J

....,,_ la llrlkks le:

l

BIBLIOTECA CENTRAL
U.A.N.L

M. Marceliao .llDŒN0111 Y Pauu.
pro&amp;a.. l l'Univ,rsité Omtale de Madrid.
M. B. MwldB, profasew, AfUnivenité de Toulouse.
M- Camüna MICHAius DB VasCONca.tos.

• Ernesto MoNAa, profaseur

rumversiœ c1e Rome.

à

A. Mour.-PAT10, clireaeur
adjoint 4 l'&amp;:oJe des Hautes

M.

erudes de Paris.
M. Fr. D'OvIDto, professeur 4 l'Université de aptes.

M,Am&amp;NeP4Gis.
M. H. PJ!nux-RtcaAaD, professea,.
à l'&amp;ole Colœiale de Paris.
. le comte de Ptrnwou.
M. Hu,o A. làNHBllT, JIIOCes,eùr à
l'Univmitl de PeansylftGie.
M. Johan STotu,, pn,fesseur à
l'Université de Christiania.
M. le Dr G. na V.ucoNCBU.Os
Aauu, ]'IOfaseur à l'&amp;:ole
Supérieure des Lettres de l.i$-

bonne.

M. Karl Otulc\u.aa, profesaeu,
à l'Université de Dn:sde.
M. Fredrik Wt1LPP, professear à
l'Université de Lund.

REVUE HISPANIQUE

1

�REVUE
HISPANIQUE
Recueil co11sacri d Tél11àe drs la11gues, dt.s littératures el de rJ,istoire
drs pap c.1stil/ans, catalat1S tt part11gais
PUBLIÉ PAR

R.

FOULCHÉ-DELBOSC

QUATRŒME
KA.CON, . .OTAT

,auu.

OIH.Dlf.Ull.

ANNtE

1897

PARIS
ALPHONSE PICARD ET FILS, ÉDITEURS
Libraires des Archives nationales et de la Société de !'École des Chartes

82, RuE

BONAPARTE,

82

�ÉTUDE
UF.

PHO OLOGIE CATALANE
(CATALAN ORIENTAL)

Les caractères employés dans la figuration de la prononciation sont les sui,·ants :
Pour les voyelles :
i-1

é

à

fJ

à

ô

u- ,i

Pour les consonnes :

,..

(

g

k
.{·

g

1

I
){

,i

p
d
s-

zd
Ir t
11

b

/V

t,
m

�7

ÉTUDE DE PIIO OLOGJE CATALANE

6

P. FABRA

Voici la valeur de ces caractères :
à
a ouvert, mo) en encre a du français patte et â de pâte; dans àl tiri: a moins ouvert, à peu près d de pâte.
(J
eu français très ouvert.
è,o e, o ouverts, à peu près e, odes mots français mer, or.
~,()
e, o fermés.
i ,u i, ou français.
i,ti semi-voyelles, à peu près i, tt des mots français m,m,

équation.
explosives po téro-palatales, sourde et sonore; c, g des
mots français coup, gorlt.
l ,d
explosives alvéolaires, sourde et sonore; à peu près t, d des
mots français tour, do11x.
p,b explosives hi-labiales, sourde et sonore; p, b français .
.g,â,fi fricariv s sonores se rapprochant beaucoup des explosives
sonores g, d, b.
x,j fricatives antéro-palatales, sourde et sonore, se rapprochant
des sons français ch, j. Les palatales catalanes sont prononcées un peu plus en arrière, sans arrondir les lèvres.
é,g consonnes composées, sourde et sonore; à peu près tch, dj.
s,:c ç, :c français prononcés sur un point des gencives plus
éloigné des dents.
f;u fricatives labio-dentales, sourde et sonore; f, v français.
l
ll mouillés
l
l gingival ou gutturalisé.
r,f
r prononcés du bout de la langue; le second est un r fortement roulé.
}{
n prononcé sur le même point que k, g.
n gn du français baigné.
n
n du français nouvea1t.
m
m du français mère.
Les voyelles à, è, ~. o, (1 ne se trouvent que dans les syllabes
toniques; (J, ne se trouve que dans les syllabes atones. On peut
établir la division suivante pour les voyelles catalanes :

k,g

o ,elles toniques :
Voyelles atones :

à

eç

f

&lt;J

i

b

v ,i
tt

Lorsqu'un radical perd son accent, sa voyelle tonique se
change en une des trois atones IJ, i, u. Le radical bràs devient
brqs dans les dérivés brtJ,Sèt, brtJ,Sàs, br&lt;J,sàt. Des mots gat, peii, b~,
Ml, pçl, k,ik, on forme les diminutifs gq.tèt, P&lt;Jtièt, brµèt, kulèt,
ptt!et, kukèt. La vo elle atone fJ répond aux trois voyelles toniques
à, e, ~; la oyelle atone u. répond aux trois voyelles toniques

o, ç, tL

n rencontre les alternances à-lJ,, è-(J, ~-(J, b-11, ç-11, i.i-u dans les
radicaux des erbes. Ainsi, dan la conjugaison a, il y a trois
catégories de verbes dont la préconique est g,, et trois catégories
de verbes dont la prétonique est u.

pqrlà
Infinitif :
Indicatif présent : parlu
pàrlqs
pàrlQpq.rlèm
pqrlèti
parl(Jll
Infinitif:
Indicatif présent :

pur/a
porw
pbrtq.s
port(J
purtèm
purtet1.
portq.n

PfJ11SCl

pénsu
pèmq.s
pèns(J,
pq.11sèm
pt111sèzi.
pènsq.n
du11à
dçmt

dçm&lt;J,s
dçn&lt;J,
dunèm
d1mè1l
dç1UJ11

lll(J1ij/J.
mçt'iju

m(1ijqs
m~njq.
ttU]njem
mg,1ijèli

m~lijq.11
lrttkà
triiku
triik(Js
trûk{J.
tmkèm
trukêzi
tnikq.n

Quelques verbes hésitent entre a et e dans leurs formes fortes.
Ce sont des verbes dont la prétonique est originairement a :
11{1ilà= nadar (de 11atare); inJicatif pré ent nçâu à côté de nàâu.
L'a est régulier; toutefois les formes avec e sont les plus usitées
(Barcelone). La présence de l'e dans les formes fortes peut être

�8

9

P. FABRA

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

expliquée par la confusion des prétoniques a, e dans les formes
faibles; l'alternance
a été remplacée par l'alternance [J-e.
Le système vocalique du catalan oriental est bien différent de
celui du castillan . L'a castillan est un a légèrement assourdi,
moyen entre a de patte et â de pâte. Le catalan admet deux a :
son a moyen est plus ouvert qhe l'a castillan; l'autre est un a
légèrement labialisé, â de pâte. L'e castillan est moyen entre è et f;
l'o castillan est moyen entre b et ç. En castillan il n'y a pas la
voyelle fJ, et ses cinq voyelles peuvent se trouver dans les syllabes
atones aussi bien que dans les syllabes accentuées.

de la seconde ligne se trouvent dans les syllabes atones. Mais
cette règle, qui a des exceptions en portugais, n'en a pas en
catalan . Le portugais admet 1J dans les syllabes accentuées (montanha, .ovelha, janeiro) et les voyelles pleines dans les syllabes
atones Ualta-r, armar, credor); ainsi, quand une voyelle perd
son accent, elle ne se change pas toujours en une reduite. En
•
outre, en catalan fJ répond aux trois voyelles accentuées à, è, ç;
en portugais IJ ne répond qu'à la voyelle accentu'ée
è, r:
deviennent~ en perdant l'accent; conditionnellement è, ç peuvent
devenir i, et i, ~- En catalan, il serait indifférent pour la prononciation d'écrire o ou u, a ou e dans les syllabes atones. En portugais il le serait aussi d'écrire o ou u, il ne le serait pas d'écrire
a ou e; mais, dans quelques syllabes, il le serait d'écrire e ou i.

ç-a

a;

i
~

eca!t.

Diphtongues :

é

a

Subjonctive i

Subjonctive ii
acast.

ii

iü

lJ,

alabialise

i;u
à

r:i
li

èit
Ocast.

tJ.u
ati,

Q

u

Par son système de voyelles, le catalan oriental se rapproche
plus du portugais que du castillan. Les voyelles pleines portugaises sont identiques aux voyelles toniques du catalan. Le portugais a aussi la voyelle q,; mais il admet une autre voyelle sourde
parfaitement distincte de fJ.
Voyelles orales du pôrtugais :
aèç

aee.
fJ,

i

tJ,i

bi

àtt
{)LI,
U1/,

ui

Diphtongues accentuées. cul-eau, caure; èu-creu, peu; çü-neu,
meu; bü-bou, ou; 9t°t-pou, tau; itl-viu, vime; ûu-duu, lli.m; ài-mai,
aire; èi-servei, rernei; ç!-rei, !lei; bl-noi, boira; ûi-jruit, avui. mi
ne se trouve que dans duu, lluu, qui sont aussi prononcés du, Ïû.
Diphtongues atones. çü-cauré, bettrè, par/aveu. Cette diph tongue répond aux trois diphtongues accentuées àù, èû, çu :
kà1i.r1J,-ktJ,ttri;, beui-ç-bçuri;, Dcu-DtJ,uèt. iti.-viuré, portessÙL Ull est
toujours prétonique et répond à la diphtongue accentuée b1"t, ;

Voyelles catalanes :

b9û
u

ài

b9û
u

•

Dans les deu){ langues, les voyelles de la première ligne sont
celles qui se trouvent dans les syllabes accentuées; les voyelles

,

�II

P. FABRA

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

des infinitifs kl,MmJ, kourq,, mbûrq,, pwûrq,, on forme les futurs
klt11irà, kuûrà, muùrà, pluûrà. Cependant, dans ces futurs, la prépositive u se change souvent en q.; ainsi on prononce klcpira,
mq.1ira; plgûrà, !u;pirà de plcnir(J., kintr(J, (pleuvoir, cuire) malgré
pl1J,tira, kq,ura de plaiir(J, kâ1irq (plaire, tomber). u1t, de oit (àzt
ou 91i), devient u devant une voyelle : des mots bt''t, ppû, on
forme les diminutifs uet, puet (pour u1tèt, putiet). Pourtant il
existe tJ,z°tet . r/1-flairar, meilat. Cette diphtongue répond aux trois
diphtongues accentuées ai, a, d : âlrq,-çiret, feinq.-J(J'tn~, ti;l-tqJet.
ui-cui1uir, boirôs. Certe diphtongue répond aux deux diphtongues
accentuées tiï, bi: kriïnq,-kulna, bblr(J-bttlros. ii. Cette diphtongue
se produit quand on affixe l'adverbe hi (= y français) à une

sûu, sâi. Dans un nombre très restreint de noms, u n'est pas
non plus une subjonctive : kaus (chaos).
fJ + i atone, fJ + u atone. Ces combinaisons sont aussi monosyllabiques : ce sont les diphtongues (JÏ, qiL Elles sont dissyllabiques lorsque fJ, appartient à un préfixe atone et lorsqu'elles
répondent aux com binajsons accentuées q,i, rpi, q,6 : tçintg,grà,
f(Junî, prqukupa; g.grrJ,f-tJ,grqire, PrJûk-pq,ukèt, fq,9-qni'CJ-tma. Cependant on prononce bq.inat, trq,ïdç, etc., malgré bqi, tr(}f. L'u représenté par o n'est jamais une subjonctive: ttJurf(J.
B) - i ou u atones+ voyelle tonique ou fJ . Ces combinaisons
sont dissyllabiques: biàx, diem, riçn, ku,,riblrJ, tir, suà, suem, su~,
qtribuim, s11-9; JirJrff, su(Jrç, qndig.bblat. Exceptions : A. gu ou qu
+ a ou e: g1"tal, S(J/ltfn; quatre, frequent, pron. leùàtrq,,frq,k1içn;
mais cueta (diminutif de cua), pron. leuétq. B. Le suffixe io (ione)
précédé de s, z : q,ksï9, tJkspluzlç; mais uniç. C. itJ,, uq, posttoniq ues : savlq,,k1mtinûq.
C) - i atone+ u atone. Cette combinaison peut être prononcée iu, iû, fo. Elle est prononcée iû lorsque u est représenté
paru (viuré, pron. bit°m;); elle se prononce iu lorsque u est représenté par o et qu'elle ne répond pas à la combinaison 19 (embrionari,
pron. qmbriunâri); elle se prononce 711 lorsqu'elle répond à la
combinaison ï9 (nqslç-nqslunal).
u atone+ i atone. Cette combinaison est généralement dissyllabique : pruitJi, uirbn, tr{Jâuirem. Elle se prononce ut lorsqu'elle
répond aux diphtongues bl, uï : bàlrg.-buïrps, kul.nq,-kuïnà.
u atone+ u atone (rare). C'est une combinaison dissyllabique
(kuupqra). Qu:md elle répond à ou, elle se prononce
ou qiî.
Quocient, quotidiâ sont prononcés kusiçn, kutidià.
D) - Deux voyelles dont aucune n'est ni i ni u atones. Ces combinaisons sont toujours dissyllabiques : pr,Jèx, trq,i, pqûli,
iâèq,, tqmiq,, lttt(J. On intercale souvent un l entre fJ, et e. D'abord,
les anciennes formes verbales cahent, cahem, caheu, trahent, vehent,
etc., sont de\'enues k{Jïçn, kr;Jùn, kgïéû, tr(Jlçn, bglçn, etc. Dans
les formes inchoatives des verbes dont le radiçal est terminé par

IO

forme verbale terminée pari: baji, allez; bajil, allez-y.
Outre ces diphtongues, le catalan admet des combinaisons
monosyllabiques formées par un i ou par un u atones suivis
d'une voyelle tonique ou atone (ïtJ,, tt(J, iç). Quelques-unes de
ces combinaisons ne se trouvent que dans des mots empruntés
au castillan. Cette langue se prête beaucoup plus que le catalan
à ces combinaisons ou diphtongues croissantes; par contre,
elle admet peu de diphtongues décroissantes. On a vu l'abondance de ces diphtongues en catalan.
Catalan

CUt

Castillan
Catalan
Castillan

aï

qu ùi

(fÛ

iu

M

ati

eù

q,ï

eï ql (il)

bl

al

eî

{J!t

uti

uï
ol

Dans le corps d'un mot, deux voyelles en contact peuvent
appartenir à la même syllabe ou à des syllabes différentes. Voici
toutes les combinaisons possibles :
A)- Voyelle tonique+ i ou u atones. Ces combinaisons sont
monosyllabiques : ce sont les diphtongues aû, éü, çù, etc., ai, èl,
qï, etc . Elles sont dissyllabiques lorsque la première voyelle est
la finale d'un radical verbal : kréu, kréi, Jiu, fii, q,studiu, f]Studii,

uu

�r3

P. FABRA

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

un q, (pfJi), l'intercalation de l'i est un fait très fréquent : beaucoup prononcent pqiex, qgrq,,éx, pmôgJéx au lieu de PtJeX, {Jgrr,1if,
pru.'fjq.ex, Les mots grfJ4tJ, pq,eÎ(J sont souvent prononcés grqJr,la,
PCJit;ÏrJ. L'intercalation d'un i dans d'autres combinaisons (ga,
{J{J, eq,) est très commune dans le peuple : trqJ.atu (teatro, mot
castillan), tq.iqtret, iâeiq,. Les gens instruits prononcent t~àtru,
teq.trèt, idèq : e atone+ a est prononcé çq, ou ça afin d'éviter les
hiatus qq, qa. Quelquefois l'hiatus est évité par l'intercalation
d'un g: dugs-dûgqs, icJLît-Ïqgût.
Dans le corps d'un mot une combinaison de trois voyelles
n'est jamais monosyllabique; il faut excepter la combinaison
gu + diphtongue dans gû.g,ità, etc. Les combinaisons voyelle+ i
ou u atones + voyelle sont assez fréquentes : sèig,, duiq, nbl(,I,,
sèûqn, dilu;n, kbûq.n. Dans ces combinaisons l, ü ont bien moins
le caractère de consonnes que l'i et l' 11 intervocaliques du castillan,
lesquels peuvent être regardés comme de vraies consonnes.
Les hiatus d'une finale et d'une initiale peuvent être évités par
l'élision de l'une des deux voyelles ou par la formation d'une
diphtongue : ara entren, no enraonis, hi arriba, pron . àrçntrqn,
nçmfqçnis, iq,riÔ{J; mais on dit aussi (Jr(J~ntrq,n, nççnf(J(lnis, ÙJfiôq..
En général, le traitement de ces hiatus est assez capricieux. A. Lorsque la seconde voyelle est i ou u atones, l'hiatus ne persiste que rarement; en règle générale il est supprimé par la
formation d'une diphtongue décroissante: va obeir, pla i montanya
pron. bàuôqi, plalmuntàn(J. Dans l'intérieur de la phrase on rencontre les deux diphtongues ()Ï, iï, qui ne se trouvent jamais dans
le corps d'un mot : no imitem, qui hi ve, pron. nçïmitèm, kiiôç.
Dans les diphtongues syntactiques, la subjonctive peut être o
aussi bien que u. - B. L'élision de tJ. final est très fréquente, surtout dans les monosyllabes atones : on ne dit jamais tq,bôrq. mais
toôrq. (t'obre). L'q final des monosyllabes atones ne saurait persister que devant i, u atones formant une diphtongue avec eux :
t1J,imqjinq.s, üJttôriq. à côté de timqjinq,s, tuôri(J (t'imagines, t'obria) .
On dit gkèstq,lstbrfq, et (Jkèstistoriq., sèdz.qz'tôqrtûrgs et sèdz.uôr;.rtÛrtJ.s

( aquesta historia, setze obertures). Lorsque I'q final est le signe du
féminin (aquesta historia), il offre une résistance plus grande à
la chute; ainsi I' q: du mot l(J peut persister non seulement devant
i, u atones, mais devant d'autres voyelles, ce qui n'a pas lieu
pour l'q des autres monosyllabes atones. Les hiatus qu'on évite
le plus sont WJ, qà, aè, a~. - C. La chute d'une voyelle tonique
est un phénomène très rare : kès (que és).
C'est par le traitement des voyelles finales latines que le
catalan s'éloigne I.e plus du castillan et du portugais. L'a latin
persiste dans les trois langues (q. ou tJ); mais pour les autres
voyelles finales, tandis qu'en castillan et en portugais la chute est
l'exception et la persistance est la règle, on trouve l'inverse en
catalan; en général, toutes les voyelles finales, l'a excepté,
tombent dans cette langue :

I2

Cast. siete poco mayo vaho cojo brazo ajo aiw oro romo sabio
Port. sete pouco maio bafo coxo braço alho amw aura como sabio
Cat. sèt pok màé baf kçx bras ài à/1. br kom sàôi
Quand les voyelles labiales ou palatales persistent, elles passent
à e, qui est prononcé actuellement tJ.
Castillan
Portugais
Catalan

cuatro libro
quatro livro
kuàtrq Üôrq

templo centra
negro exacto
negro exacto
templo centra
negrq, qgz.àkt(J t,mplq, sçntrq.

Le changement des labiales latines en e a produit une classe
assez nombreuse d'adjectifs flexibles qui se terminent pare au
masculin et par a au féminin. Ce sont actuellement de vrais
adjectifs non flexibles, a et e atones se prononçant tous les deux (J :
apte-apta, pron. àptq,; negre-negra, digne-digna.
La finale o ( = u) n'est pas étrangère au catalan. Elle est la
désinence de la première personne de l'indicatif présent. Il y a
aussi beaucoup de noms terminés par a; mais la plupart de ces
noms sont des emprunts faits au castillan.
La chute de la voyelle latine a souvent causé une modification
de la consonne précédant cette voyelle. b, v, d, c palatal, sont

�ÉTUDE DE l'HONOLOGIE CATALANE

P. FABRA

devenus u, qui a formé une diphtongue avec la voyelle precedente: scribi-qslirlû; nive-n,;ù; pede-peiî; pace-pàu. Ces diphtongues
finales terminées par tt provenant des finales romanes b, v, d, c,
sont étrangères au castillan et au portugais. L'existence de ces
diphtongues est un des traits les plus caractérisés du catalan. Les
nombreuses diphtongues du catalan proviennent en général de
la vocalisation d'une consonne latine ou de hiatus; le catalan
ne diphtongue jamais les voyelles toniques latines. On sait
que ë., o latins sont diphtongués dans la plupart des langues
latines et que c'est précisément en castillan que cette diphtongaison a le plus d'extension. Les diphtongues iîe, ie pour a, ë,
si fréquentes en castillan, sont étrangères au catalan.
n final est tombé après une voyelle : manu-mà, bonu-bb, caminukqmi, homine-ômq. Plus tard l'r final est aussi tombé après une
voyelle : claru-clar &gt; klà, fior &gt; flb, primer&gt; primç. La chute
de l'n dans les paroxytons latins et celle di l'r dans les oxytons
catalans, a produit un nombre considérable de mots se terminant
par une voyelle tonique. Leurs frères castillans et portugais sont
des paroxytons ou des oxytons terminés par une consonne ou
par une voyelle nasale.

ma

Catalan
urnà
Castillan humano mano
Portugais humano mào

b,;
ft
bien fin
bern fim

b(!,i
bô
q,ksi9
vecino
bueno accion
viz.inho bom âcçtîo

q.be dunni S{JrIÇI
kla
dâ
Catalan
JCJ,nlf,
Castillan claro enero haber dormir seiïor duro
Portugais claro janeiro haver dormir senhor duro

L'r final persiste quelquefois (br, kàr, p1tr); mais il est tombé
dans tous les infinitifs: pq,rià, sq,be, durmi, tçmq. Devant les pronoms affixés, on prononce l'r des infinitifs oxytons, on ne prononce pas l'r des infinitifs paroxytons : p(Jrlàrli, sqNrl(J, durmiri,
mais tçmglq,, bèns4lq,.
Le castillan et le portugais n'admettent qu'un petit nombre

15

de consonnes finales; en catalan toutes les consonnes peuvent
être finales; il ne faut excepter que .g, ô, â. Toutefois un mot
suivi d'un repos ne se termine jamais par nne explosive sonore
ou par une fricative sonore (g, d, b, g,j, z., v) .
Castillan
Portugais
Catalan

fuego
fogo
fbk

pasado sabe virtud
passado sabe virtu.de
pqsat sàp birt11t

Les dérivés defok ont .g au lieu de k (fug9,fugàfruJ,jugeriJ,); le
féminin de pq.sàt est pq,saâg; sap est une forme du verbe SQÔè. Il
existe en catalan un nombre considérable de radicaux se terminant tantôt par une sonore, tantôt par une sourde. Tous les
radicaux qui présentent une sonore devant la voyelle des suffixes
ou des terminaisons, changent la sonore en une sourde lorsqu,ils
ne sont pas accompagnés d'un suffixe ou d'une terminaison.
Les alternances sont : g_-k, d-t, b-p, z-s, fé, j-é; j ne devient pas :é,
mais é.

grbgq,, gru.g9, çz..gru_gq.it
frèâ{J,, frq,t!(), ftJJrq,âàt
pçjèz.q,, pqjq,z.èt' pq.jqz.[q,
migq,, migà, migr
Pbjq,, fuj(), fujçn
sr/lie, SrJÔen, sq.ôbn, saôq,n
puâè, put!en, pudem, pàt!q,n
kuz.i, kuz.in, kuz.im, kûz.qn
fuji, jujin, fujim, frtjr;.n

grbk
fret

pq,jes
mié

fbé
sàp

pbt
kus
filé

Les noms terminés par k, t, p, s se divisent en deux catégories : les uns conservent la sourde devant la voyelle des suffixes
et des terminaisons; les autres changent k, t, p, sen .g, il, ô, z.:
pbk-pbk{J, grdk-grog_q,; nt!t-netq,, fret-frèt!q,. Les noms terminés paré
se divisent en trois catégories : quelques-uns conservent é,
d'autres changent é en g, la plupart changent é en j : dq,spàé-

�P. FA.BRA

dtJ,spqéa, mié-migq,, rbé-rôj(J. Les noms terminés par i ne changent
jamais i en j.
Les sourdes finales deviennent sonores devant une consonne,
pourvu que celle-ci ne soit pas une sourde; k, t, p, é, i, s, f
(rare) devie11nent g, d, b,g, j, z, v: kàp, kap lu;Mi, kàp xikôt, kap

sàôi -kàb gàt, kab jrôrJ,, kàb z.eru, kàb nôl; lgs pèr(J,S - lgz. 'ûàïrq.s, l&lt;P:._
nb-lq,s. Dans l'intérieur des mots : qtkiri-gdmirà, ttpsq.rôa-ubjfktq,
qlltiû-dfgng, g,sjuià-q:zt}(Jrlà, naftCJ-(JVgrJ,nistà.n. Devant une voyelle,
les fricatives sourdes deviennent aussi sonores, et les explosives
sourdes persistent : mfs, 1n(z q,kqôat; grçx, grçj qskqlfat; kap, kap
ôrnq. Les formes atones i, u (écrits hi, ho) ne sont pas regardées
comme des voyelles initiales, mais comme des terminaisons :
çplquâêi, gplqiiâij qiô, mais q,plq,uâei-u, comme dans qpltJ,ûâèxgs,
gplq,uâêig.n; rep, rep qib, mais rèô-i, comme dans rèvqn, reôin.
En catalan il existe des mots terminés par un groupe de deux
et même de trois consonnes, ce qui l'éloigne considérablement
du castillan et du portugais. Ces groupes proviennent tantôt de
la chute de la voyelle finale après deux ou trois consonnes qui
persistent (jb-m, fçrn, fàls, kçrp, bosk, g'1ht, bàlp, trkst), tantôt de
l'addition de la désinence s aux radicaux terminés par une
consonne (fbk-foks, pqsàts, kaps, kg.Mis, ans, kars, noms; ferms,
f&lt;&gt;rns, kçrps). Il existe aussi les groupes gz., dz.., bz, iz._, lz, etc., qui
sont des modifications des groupes ks, ts, ps, is, 1s, etc. (sales,

saks plens, sàgz vûits, sagz.. q,rnats).
t final est tombé après l, n; p final après m; k final après 'n :
a lt &lt; altu, cant &lt; cantu, camp&lt; campu, jonc &lt;juncu sont prononcés àl, kan, kam, j()n. t final peut être supprimé après r, s :
on dit for, kur, tris, gus aussi bien quefàrt, kurt, trist, gust. En
revanche, r final est quelquefois prononcé rt : kort à côte de
kàr (cœur).
Les groupes lts, nts, mps, 'nks, ont été remplacés par ls, ns, ms,
'nS : les pluriels alts, cants, camps, joncs sont prononcés als,
kàns, kams, jp&gt;ns ; temps &lt; tempus est prononcé tçms. Le groupe rt
perd son t devant la désinence s: le pluriel de fàrt est fors. On

ETUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

17

intercale la voyelle u entre les groupes st, sk et la désinence s :
trist-tristus, bàs!t-bàskus. Les radicaux no.m inaux terminés par x,
s-z, é-g--j, prennent aussi la disjonctive u devant s ; bax-bàius,
gras-grasus, pg,jes-pq.jez..u.s, dq,spàé-dqspaéus, mié-migus, rôé-rojus.
Les radicaux verbaux terminés pari, s-z, j-é prennent la disjonc·
tive CJ devant la désinence s.

kuli (modèle)
tusi
kuz..i
krexq
lqji
Juji
sqnti
fçmprq
surti
pèrârç
muri

kuiu, kuls, kttl
tu.su, tusqs, ttts
kûz..u, kâz(JS, kus
lir~u, krçfcqs, krrx
lqjeiu, igjèxqs, lçjei
fuju, fujqs, fûé
sentu, sçns, sr:n
rompu, rçms, rom
sûrtu, sûrs, surt ou sûr
pèrâu, pers, pèrf ou per
moru, mors, mor ou màrt

Nous avons vu qu'il y a des mots qui présentent une finale
labiale en castillan et en portugais et une finale palatale en
catalan; nous trouvons 1 inverse dans un grand nombre des
pluriels qui reçoivent la disjonctive u :
Catalan
pçius, dçlsus, fransez.us, intqrèsus, tristus, boskus
Castillan peces du/ces f ranceses interests tristes bosques
Portugais pexes doces francezes interesses tristes basques
Le nom féminin pàst n'admet pas la disjonctive u; son pluriel
est pàts au lieu de pàsts : st s = ts. L'ancien pluriel aquests
devient q,kets, d'où l'on a tiré le singulier qlût. A Barcelone on
n'emploie 1J,kest que devant une voyelle : g.kèst omq, mais qket
kqôài, q,ked bàû. Au pluriel on dit indifféremment qkets et qkestus.
Quelques noms en é n'admettent pas la disjonctive u (ptié) et la
plupart admettent un pluriel en s à côte du pluriel en us; é s
=zts; de bàé, pué, on forme les pluriels boits (à côté de bojus),

+

+

pûïts.
1fM111e hispaniqite.

�P. FABRA

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

En catalan n n'est pas tombé devant s final : bonu&gt; bo,
hornine &gt; home, mais bonos&gt; bo11s, bomines homens. Le groupe
ns persiste dans les oxytons; ainsi ce groupe est la terminaison
du pluriel non seulement des noms terminés par n, mais ~ussi
d'un grand nombre de noms terminés par une voyelle tomque
( oxytons où n final est tombé) : ma-mans, ple-plens, kc;,rni-kr;mins,
kq,rôç-krJ,rôçns. Les oxytons où r final est tombé forment une autre
catéoorie de noms terminés par une voyelle tonique. On forme
le pluriel de ces noms en ajoutant s au singulier, l'r n'ayant pas
persisté devants final : fià-flàs, klà.-klàs, primç-primçs. On a introduit ns dans quelques noms de cette catégorie : qlta-qltàns, pilàpilans. Dans ces noms on a substitué ns à s. Par contre, les
pluriels homens, asens, margens, etc., ont été remplacés par les
pluriels analogig ues àmq.s, azçs, marjqs, etc. (Barcelone). Dans
ces paroxytons, on a substitué s à ns.
Au commencement d' une syllabe sont possibles toutes les
consonnes, à l'exception de v (Barcelone) et de n; sont aussi
possibles les groupes suivants :

groupes, qui ont aussi été palatalisés en portugais, subsistent en
catalan :

18

&gt;

kr gr gr
kl gl gl

tr dr âr

fr

fi

pr br Ôr
pl bl ôl

k1Jrô9; bçt, un bçt, kab bçt- ql ô9t, q,lz û9ts.
. ...
é, g, r ne se trouvent jamais comme initiales de mots. l 1mt1al,
si rare en portugais, est très fréquent en catal~n, beaucoup plus
qu'en castillan. Il a une origine différente de l'l castillan; il provient de la palatalisation de l' l initial latin, qui persiste en
castillan aussi bien qu'en portugais :

lçôrq, lfJ9 li lçp lunq.
liebre le6n lino loba luna
lebre leao linho loba lua

L'I initial du castillan provient des groupes

Dans l'intérieur d'un mot les groupes bl, gl précédés d'une
voyelle sont prononcés bbl, ggl : qdmirabblq, pàbblq, t ~ggl{J,. Les
exceptions sont très rares. L'I du groupe roman tl (spatla &lt;spatula)
a été palatalisé en catalan comme l' l initial; la prononciation la
plus commune de ti est li : qspàilq,. Le catalan admet aussi Il,
mm, nn, étrangers au portugais; le castillan n'admet que nn.
Dans les trois langues on rencontre des consonnes doubles d'un
mot à l'autre; mais le catalan en admet beaucoup plus que le
castillan et le portugais : kàp pàrq., kab bartJ, bçx xik, bpj joôq, très
sàtïs, trez zerus, etc.
Les fricatives doubles différant peµ des fricatives simples, elles
sont quelquefois remplacées par celles-ci ( élision de la linale du
premier mot) : trè sous, trè z.erus; le pluriel de ql sàôi est ql sàôis.
L'élision des final peut aussi avoir lieu devant f , x' ;' : al reis
. ' si
fais, q,l jq,rdins, il xikots (union très étroite). Il y a des cas où
la consonne finale ne saurait être élidée; elle persiste souvent
même dans les cas d'une union très étroite entre les deux mots.
Nous connaissons l'influence régressive des initiales sur les
finales sourdes. L'influence des initiales donne lieu aux phénomènes suivants : A. Changements de degré : les finales sourdes
deviennent sonores devant telle ou telle initiale (p&gt;b,ps&gt;bz.,
ns&gt;nz, etc.). Nous avons déjà parlé de ces changements. - B.
Absorptions totales ou élisions : l'élision des devants'"-',
'T f
x';·,
de
devant
j. - C. Absorptions partielles : é s = ~,
é
dz., é x = ti: = é, é j = âj = g (t~ à représentent
les éléments explosifs des phonèmes composés é, g) : rnàé
sek mafsek, mié xàï miéal. - D. Intercalation d'une
consonne. - E. Changements de place : l en l, n en 'R,
m. On
,)

On trouve g, d, b, après un repos, une explosive ou une
nasale; g, d:, ô, dans les autres cas : bçt, kambi, qdbers-sèôç, rJz..be:rlq,

iànq,
Catalan
Castillan /ana
Portugais là

llano llorar lla·ve llama
chào chorar chave chamma
pla
plura klaiï fiamq.

Castillan
Portugais
Catalan

pl,

cl, fi. Ces

x

+ z.=
+ &gt;

x,

+

+

+

&gt;

+
n,

�21

ETUDE DE PHO.'OLOGlE CATALA'SE

P. FABRA

20

sait que le phénomène B peut ne pas se produire; il en est de
même du phénomène E.
Dans l'intérieur des mots, on rencontre ~ d van t k, g; n
devant x, j, l; m devant p, b, m; n devant les autres consonne :
blq.N.kV, Jq.,iga; p111ixà, pg1ijà, tpiiàs; 11mplf, tumbà, immèns; l..'l}1tlà,
k,p1sà, et..:. Toutefois m est aussi possible devant t, s, t1, f :
kçmtq, pr~msq, dq,nwàt, kàmfurq. On trouve m devant r dans
sumH1ir(J. Les quarre nasales sont possibles devant s final. Sous
l'influence d•une consonne initiale, 11 final peut deœnir &gt;i., 11, m,
les autres nasales persistent. n final peut se changer en &gt;l devant
k, g, en ,i deYant le palatal s, en m devant les hi-labiales : u1Mt-».

gàl, mi lrp, um bôé; tlw-tlui /~, tàm ho; sa11-sal1 luk, sam mark,
à côté de son l11k, slm màrk. Devant une voy Ile, &gt;l final

st profinal est quelquefois prononcé 1i/ : sà-n.-sa:n.kq.sµsq;
sàn-sànlilàri. L'intercalation de I peut avoir lieu dans les monosyllabes tan, k1it'ln, sa11, (J{Jn; mais elle a surtout lieu entre le
gérondif ou la troisième personne du pluriel de l'impératif et les
formes atones i, 11 ( crits hi, bo): q,,um-q.nànti (allant, y allant),
kumprq,11(11-kumprq.111:ntu, baji11-bajinti, Jasin-Jàsintu. On écrit le t
dans les gérondifs, on ne l'écrit pas dans les impératifs; il y a
même des personnes qui prononcent bàjini, Jasinu; mais la prononciation bàjillti, fàsintu, est de beaucoup la plus commune.
L'intercalation du t permet de distinguer portin-hi, pron. portinti
(portez-y, sujet pluriel), de porti-n'hi, pron. portini (portez.-y-m,
sujet singulier). La phrase stéréotypée passin-bo be est prononcée
communément pasinuûe. La préposition (Jin (avec) devient généralement q.mb devant une voyelle: q.m tzi, (Jmb d. La préposition fJ
(à) se change généralement en gn devant ~. gkèst, qkèl, gkèx,
qxà, r;lo, r;lgû, q,/glin. Les contractious q.l, q.ls (au, aux) sont
auvent remplacées par q.n-gl, q.1i-rJls.
lest gutturalisé lorsqu'il est précédé d'une voyelle appartenant
à la même syllabe : mal, mfl, falkq., j(JlkQ. Cet l gutturalise la
voy lle précédente; à précédant / gutturalisé a le même son que
dans la diphtongue àû. L'l final peut se changer en l devant/
none 'N.k,

11

initial : q./ /vp, q.Î làpis, m/JÎ f~ (union très étroite), sàl Îàrk à
côté de sa/ lark. l est fréquent en catalan. L'i médial portugais
(écrit lh) provient des groupes romans cl, li; l'i médial castillan
( crit Il) provient de li : portugais, olbo, palba, mais cavallo,
prou. kquàltl; castillan, cabal/o, mais ojo, paja. En catalan, c, lr,
li pass nt à i: 111, pàlg, kq.Ml. Pour I initial,\:. ci-dessus.
Par son système de consonnes le catalan se rapproche plus
du portugais que du castillan. Toutefois le portugais (Lisbonne)
distingue v de b, û, possèdes, z français et n'admet pas é, g.
Mais le castillan a perdu les deux palatales sourde et sonore .f,j;
il a perdu également la sonore et la sourdes n'est pas identique
à l's du catalan, étant encore plus éloigné que celui-ci de l's
français ou portugais; é castillan n'est pas non plus identique
à é catalan, dans lequel on aperçoit plus distinctement les deux
éléments composants, et la sonore g n'existe plus. A la place des
sons perdus, il s'est produit en castillan deux sons étrangers au
catalan et au portugais : le c de cielo et le j de juven.
Voici la valeur des lettres employées dans l'orthographe catalane pour la représentation des consonnes :

z,

Det:a11l la voyelle

b
C

ç

d

Apris la voyelle

- &amp;, b ou bb . .... ... ... .. ... ..... .
- k; s devant e, i. Ex. : ce/, forces, cim,
pron. sèl, fàrsg.s, slm.. . . . . ...... .
- s. Ex . dolçor, plaça, vençut, pron.
dulsp, plasq, bgnst'it . ............. .
Ballot remplace ç par s ou ss :
dolsor, plassa, vensut (malgré vencer)

pou b

-d,d ..... . .................... .

t ou d
f Oll V

J -J........ ................... .
- g, g ou gg; j devant e, i. Ex. : gendre,
verge, vegi, pron. jèndrq., bèrj(J, bèji . .
gu. - .gtt ou gu; g ou g devant e, i. Ex. :
guant, digmm, digtû, pron. g1iàn, di-

k ou g
sou

z

g

k ou g

�22

.gùn, di.gi. gu ou .gu est écrit gü devant
e, i : segiient, pron. s4.gz"1çn.
ig

g après une
voyelle ; ié ou ig
après une consonne. Ex. : maig, veig, boig,
fuig, mig, pron. maé ou rnag, beé, bàé, fiié,
mié. On écrit communément mitg ou mitj
au lieu de mig.
est toujours muet.
é ou

h

-

J
l
ll

-;.
-

l gingival. ......... : ........... .

l gutturalisé.

- i.

Ex. : vermell, llop, ella, pron. b4rmei, Îçp, çlq,. Quelquefois Il. Ex. :
collegi, carmello, pron . kulliji, karmèllu
On écrit aussi col-legi, colegi, car-

m

-m ............................ .

m

n

- n ... . ... .. ................... .

p

-p . . .......................... .

n, ~, n, m
pou b

qu - ku; k devant e, i. Ex. : quan, que, qui,
pron. kûàn, k4, ki . ku est écrit qü
devant e, i : freqüent pron. frgkuçn.

rr
s

ss
t

-

r; f au commencement du mot et
après une consonne appartenant à la
syllabe antérieure. Ex. : cara, cabra,
rave, conreu, pron. kàrr;, kaÔrlJ,, fàÔ(J,

kunfèû ...... .................. .
- f. Ex. : terra, pron. tefq,.
- s; z. entre deux voyelles . Ex. : sabi,
pensar, casa, pron. saôi, PrJnsà, kàz.rJ.
Transacci6, intransigent, etc., sont
prononcés trq,nwksi9, intr(Jnz.ijçn.
- s. Ex. : grassa, pron . gràs(J .
- t ..........•.. . ...... . ........•

tg ,tj - g. Ex. : viatge, nJitja, pron. biagtJ, mJgq,
tx - é. Ex. despatxa, pron . tÙ}spaéq, .. ... .
v
- li ou b
x

--

é oug

ç ou g

x au commencement du mot et après
une consonne. Ex. : xai, gronxa,
pron. xài, grçni(J.
ks après a, e, o, u. Ex. : paradoxa,
pron. pq,rgdàksq, .. ....... . ....... .
Exacte, exhibir, etc. , sont prononcés tJgz.akt1J,, q,gz.iôi

ix

-

ks ou gz.

x après une voyelle, ix après une consonne. Ex. : caixa, coixa, gruixut,
pixar, pron . kàxq,, k9iq,, gruiût,pixa.

x ouf

Quelques écrivains suppriment l'i
devant x palatal : caxa, conex, pex.

metlo.

r

23

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

P. FABRA

r

sou z.

t ou d

z. -z.
Les écrivains catalans ne sont pas d'accord sur l'orthographe
de bien des consonnes : on trouve plaça et plassa, arc et arch,
mig et mitg, peix et pex; et aussi sap et sab, dubte et dupte, Jred
et fret, quatre et cuatre, etc. Ils ne sont pas non plus d'accord sur
l'emploi de l'h et de l'y : cauen, cauhen; traduir, traduhir; mai,
111ay; boira, boyra. Mais ce qui augmente considérablement le
nombre de mots à deux graphies, c'est l'orthographe variable de
la plupart des terminaisons contenant la voyelle q,. Cette voyelle
peut ètre représentée par e aussi bien que par a : clauet, peuet
sont prononcés klq,üèt, pq,üet. On écrit a dans klq:ûèt dérivé de
klau; e dans pq,ûet dérivé de peiï. En général a de l'ancien catalan
provient de a latin; e, de e ou de i : maturu
madur, securu
segur, vitellu vedel. Actuellement on prononce mqàu, sq,.gt't,
bq,dd, mais on écrit madur, segur, vedell. a latin est changé en e
(anc. cat.) lorsqu'il se trouve à la dernière syllabe et qu'il n'est
pas final : on a casa, plaça mais cases, places; canta, mais cantes,
canten; cantava, mais cantaves, cantavem, cantaveu, cantaven. Le

&gt;

&gt;

&gt;

�25

P. FABRA

ÉTUDE DE PHONOL0GlE CATALANE

grammairien Ballot remplaça e par a dans tous ces mots; mais
quelques écrivains n'acceptèrent pas ces changements dans le
nom, tout en l'acceptant dans le verbe; on eut donc deux formes
graphiques pour les pluriels des noms en a : casa-cases ou casas.
Récemment quelques écrivains ont réintroduit e dans les terminaisons verbales. La graphie a est encore la plus commune,
mais les partisans de la graphie e deviennent de plus en plus
nombreux.

Les déplacements d'acœnt sont rares en catalan. - A. On en
trouve un à la première et à la deuxième personnes du pluriel
de l'indicatif imparfait : -annts
-q.m, -lz.tis -gü. Ex. : kgntaôg,

Dans l'orthographe usuelle a représente à dans les syllabes
accentuées, q dans les syllabes atones;
e
- eou e dans les syllabes accentuées; fJ dans les syllabes
atones;
o - à ou ç dans les syllabes accentuees; u dans les syllabes
atones;
i(y) - i ou l; quelques écrivains n'emploient plus y;
u
- u ou u.

&gt;

Dans quelques verbes de la conjugaison e (deuxième), dont le
radical finit par une voyelle, celle-ci attire l'accent tonique; l'i
de la terminaison devient i. Ex . : sediba&gt; se-i-a
selq,. Les
imparfaits en i(J sont : credeba &gt; kreiç, sedeba.&gt; selij,, videba
beia,
rideba&gt; tel(J, diceba&gt; del(!,, cadeba&gt; kèfq, jaceba &gt; jelq.,facieba&gt;
fè1g, traheba&gt; treïq, duceba d1Ffq,. - C. Dans les formes fortes,
c'est toujours a derni~re syllabe du radical qui reçoit l'accent
tonique : suplik-à, supliktJ, qstudi-à, {J,stuâîq . En portugais on dit
aussi estudia; en c·astillan on dit estudia.
En général, chaque mot a un accent tonique; quelques mots
ont deux accents; un petit nombre de monosyllabes sont atones.
- A. Les mots possédant deux accents sont les adverbes en ment
et les mots composés : bonament, camacurt, renta.mans, pron.
bànqmr;n, kamq.kûrt, fçntq,màns. Il y a quelques exceptions :
tothom, potser, etc., sont prononcés tutàm, putsi;. Les préfixes sont
toujours atones; il ne faut excepter que contra., entre, sobre :
preexistir, contrabaix, entreclaror, sobrepujar, pron. pr(J,(Jgz_istl, kàntrq,ôai, entrq,klq.rç, s(}Ôrq,puja. - B. Monosyllabes atones : l'article,
les adjectifs possessifs mon, ton, son, les pronoms me, te, etc. ( compléments sans préposition), que, les prépositions a, am, de, en,
per. Dans les combinaisons d'un verbe et d'un ou de plusieurs
pronoms atones, on trouve quelquefois plus de deux syllabes
atones après la syllabe accentuée : sapigas-me, porta-me-la, sapigame-la, pron. sàpigq,z.mr;,, jx}rtr;,mqlq, sàpig(J.17UJ!q,.
On prononce quelquefois cambia, estûdia (accentuation castillane) au lieu de cambia, estudia; cambia, estii.dia permettent
câmblaré, estudiaré ( rythme castill-an) au lieu de cambfari,
istudiaré. L'influence du castillan produit une hésitation entre la
prononciation dissyllabique (catalane) et la prononciation mono-

&gt;

&gt;

•

Quelquefois on met un accent graphique sur les voyelles
accentuées; on emploie généralement l'accent grave sur
tl,
l'aigu sure, CJ, i, 11; sur a on emploie communémend'aigu, mais
quelques écrivains emploient le grave.
Les syllabes latines accentuées sont restées telles en catalan,
de même qu'en castillan et qu'en portugais. Mais la plupart des
mots s'étant raccourcis, on trouve en catalan un nombre
considérable d'oxytons et très peu de proparoxytons. Par suite
de la chute de la voyelle finale, beaucoup de paroxytons
deviennent des oxytons ( campu camp, caminu&gt;cami), beaucoup
de proparoxytons deviennent des paroxytons (manicu
truinec,
m6bile&gt; môbil. D'autres proparoxytons deviennent aussi des
paroxytons par suite de la suppression de la médiale posttonique
( véndere véndre, camera&gt; cambra). Enfin il existe des oxytons
provenant de proparoxytons dans lesquels les deux voyelles
posttoniques, médiale et finale, ont été supprimées (frigidu&gt;fred,

e,

&gt;

&gt;

kq.ntaôqs, k{Jntaôq, kq,ntaôtJ,m &lt; cantabamus, kq,ntaôg.ù &lt; cantabatis,
kq,ntàôtpt; durmiq,, durmlq.m, durmftJ,ti; erq,, ertJ,m, ~rq,u. - B.

&gt;

&gt;

6culu &gt; ull).

,

&gt;

�26

27

P. FABRA

ETUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

syllabique (castillane) dans beaucoup de combinaisons vocaliques
croissantes. Le peuple introduit un i dans beaucoup d'hiatus
(t"âéiq,); l'influence castillane s'oppose seule à la généralisation
de cette prononciation populaire. On doit aussi regarder comme
un castellanisme l'introduction de s à la place de &lt; dans des mots
tels que entusiasme, explosiu, etc., qu'on prononce (Jntusiazm(J,
iksplwH't au lieu de (Jntuziaz..mfJ, fJ,kspluz_fii, et que beaucoup de
catalanistes écrivent entussiasme, explossiu ! En outre : illuz..iç
iluziç, kçmtq, &gt; kçntq,, kq,lç &gt; kq,lçr, etc.
En revanche, les nombreux mots castillans introduits dans le
catalan actuel sont tous catalanisés dans leur prononciation, souvent aussi dans leur forme : aparato, telégrafo, mechero sont prononcés (JP4ratu, tq,legrq,fu, trl{Jl~u; cuidado-kulâaâu, pararayosparqH1ius, ateneo-q,ttJ,neu et qt(Jnelu (popul.); l initial devient souvent i; z castillan, s ou z; j castillan, J etc. : lancero-l(Jnsçru,
hidrôgeno-iâràjqnu. Dans les verbes, la désinence ar est prononcée
a; l'infinitif a donc une forme catalane; les autres temps prennent
les désinences catalanes : derramar-dq,rq,ma, derrama-dq.ramq.,
derrame-dgtami; derramanoo-dq:rq,man; derramamos-dq,rq,mém, etc.
La plupart des noms en a ont déjà une forme catalane (llagalagq,); les noms en o, au contraire, n'ont pas une forme catalane
à moins qu'ils ne perdent cette désinence. Ce moyen de catalanisation n'est guère employé dans la langue parlée; mais les
écrivains catalans l'emploient souvent, tantôt en supprimant
simplement l'o (polo&gt; pot) tantôt en le remplaçant par e ou paru
(centro&gt;centre, ateneo&gt;ateneu, pron. t;1,!1Jneu).
Quelquefois la catalanisation du mot castillan donne un mot
catalan, l'ancien mot (faro&gt; far) ou le mot tel qu'il aurait été
sans l'influence castillane (temu5metro &gt; termometre ). Seulement
dans ce cas la catatanisaciô du mot castillan est déjà une descastellanisacio, ce que beaucoup de catalanistes semblent ignorer. Il y
a deux problèmes dans la descastellanisacio du vocabulaire
catalan : 1° donner une forme catalane aux mots savants
modernes que le catalan a pris tout faits du castillan; 2° rem-

placer les mots castillans par les mots catalans préexistants ou
coexistants.
Dans la langue écrite on admet bien des mots castillans catalanisés et même non catalanisés; mais dans la langue parlée le
nombre des mots castillans qu'on emploie est bien plus considérable. Quelques-uns n'ont pas été tout à fait catalanisés dans leur
prononciation : ainsi on y trouve des e dans les syllabes atones,
des diphtongues étrangères au catalan, le son de j castillan. On
trouve aussi de nombreux proparoxytons terminés par o.
Dans ces proparoxytons, o posttonique médial est changé en q:
atomo, método, polîgono, etc., sont prononcés atq,mu, mètc;âu, puli.gg,nu. Nous trouvons une dissimilation analogue dans les futurs
mouré, couré, etc.; dans xq.kulatç, pçrâk, mq,rââx, etc., et dans la
prononciation populaire des mots tels que dowment, procurador,
etc. tJ est de beaucoup la voyelle la plus fréquente du catalan
oriental : l'a atone latin donne a ou e, pron. t;J,; ë, ë, l, quelquefois ï-, atones, donnent e, pron. g,; les voyelles labiales finales
donnent aussi e lorsqu'elles ne tombent pas; la terminaison
verbale unt est remplacée par ent, qui donne en, pron. q,n. Le
nombre d'ç du catalan actuel serait encore plus grand sans
l'introduction des su bj·onctifs présents en i à la place des anciens
subjonctifs présents en e ou en a. Ane. catalan : parle, parles,
parlen; dorma, dormes, dormen; diga, digues, diguen. - Catalan
oriental : parti, parlis, parlin; dàrmi, dormis, dàrmin; dlgi, di.gis,
digin. Quelques verbes conservent l'ancien subjonctif à côté du
subjonctif en i; ce sont les verbes dont le subjonctif possède un
radical différent de celui du gérondif : dir-digq,, digq,s, digçn, à
côté de di.gi, etc. Toutefois le subjonctif en q, est beaucoup
moins usité que le subjonctif en i dans tous les verbes, à
l'exception de saber, cabre (Barcelone). L'i s'est aussi introduit à
la place de l'e dans les terminaisons du subjonctif imparfait.
Ane. catalan : dormisses, dilrmissem, dormisseu, dormissen - barcelonais : durmisis, durmisim, durmisiü, durmisin. On trouve
u à la .place d'e ancien à la première personne du singulier ,de

&gt;

•

�P. FABRA

l'indicatif présent et dans le pluriel des noms terminés par s, x.
Ce qui réduit aussi le nombre d'g; du catalan oriental, c'est
l'élision de l'g; final ou initial en contact avec la voyelle d'un
autre mot, phénomène dont nous avons déjà parlé. Dans l'intérieur d'un mot, (J.rlJ devient quelquefois g;r : kr/r(Jgàl &gt; klJ,rgàl,
&lt;J-Skr/rr/ôat&gt; qskg;rMt. Après la préposition per pron. ptJr, on
élide communément l'q initial de quelques mots (les démonstratifs, les verbes anar, haver) : per aquest pont, passa pcr aqui,
per haver-ho dit, pron. pg;r ket pàn, pas{J, PrJ.r ki, pq,r ôeru dit.
Le dialecte de Barcelone confond les deux prépositions per et
pera (ptJ,r, pçrç). Dans quelques mots on trouver à la place de çr
(verema, veritat, etc., pron. bremq, britàt); en revanche, on prononce q,r au lieu de r dans les futurs des verbes en Ire : PIJrm{J,tçrç, fut{J,rç. On prononce aussi fumpq,rç, pq,râçrç, et même ffJ,Ô(Jri;,
SfJ,Ô(J,ri; à côté de fçôre, sq,ôr,;.
Les suppressions et les additions d'ç sont siirtout fréquentes
dans les compléments atones. En catalan, les compléments atones
suivant des mots à finale vocalique, ont été traités comme les
syllabes finales des polysyllabes : me, lo ont perdu leur voyelle;
la a conservé la sienne; los est devenu ls; vos, üs, etc.
Formes pleines
Formes réduites

me nos te vos se lo los la les li ne hi ho
mns tus slls
n y u

Plus tard il y a eu une tendance à substituer les formes
réduites aux formes pleines; d'où les formations no"uvelles r;m,
IJ,ns, etc. En général, les formes pleines ont persisté immédiatement après le verbe et ont été remplacées par {J,m, q;ns, etc., dans
les autres cas. Le catalan actuel possède donc :
Formes pleines
mlJ nus tç bus stJ lu lus ltJ, lgs li n(J, i u
n i û
Formes réduites
m ns t ûs s l ls
Formes renforcées tJ,m r;ns çt (JUS &lt;JS çl çls
çn çiçû'
1.

On emploie communément us, i, u au lieu de q,ûs, q,i, q,ü.

ÉTUDE DE PHONOLOGIE CATALANE

29

Les formes q;m, çns, etc., rtUJ, nus, etc., se trouvent après un
repos, une consonne, uni ou un û; les formes m, ns, etc., après
une voyelle, i et zj, exceptés : q,l pàrtq,, küan q;l pàrtq., mai q;l pàrt(J,
purtèm-lu, purteü-lu, -nç l pàrtq;, pàrti-l; qls lq'f'l..kett, pq;rke ls tçpn,kezi,,
t(J,nketl-lus, çlz uôriu, no lz uôriil, uôriil-luz arr;. 11 faut remarquer
que me, te, se, lo, ne, non précédés du verbe, s'attachent au mot
suivant toutes les fois que celui-ci commence par une voyelle :
lo escoltes&gt; l-g.skçlttJ,S, et l'on dit l-tJ,Skçltçs après les consonnes
aussi bien qu'après les voyelles : kuàn l-1J,skoltçs, tzç 1-tJ,Skçltg.s.
Quand deux compléments atones sont en contact, on prononce
toujours un IJ, entre la dernière consonne du premier et la première consonne du second. On ne dit jamais nç rn- l{J pàrtis,
kuàn qm-l(J, partis, mais 119 m-g-lq µ,rtis, kû.an m-ÇJ-lq, partis; r;,nz.-q;-1
pàrtg, pàrtç-nz.-ç-l, purteü-nuz-ç-1; q.ls-ç-lq,z cfontJ, don(J-lz-ç-lr;.s.
Lorsque le premier complément est me, te, se, il s'attache à l'IJ,
disjonctif, et la finale .du mot précédent n'exerce pas d'influence
sur la forme de la combinaison, qui peut être regardée comme
la combinaison d'une forme pleine ( m{J,, tq, sg) et d'une forme
réduite (l, ls, etc.), irréductible (lç, lçs, li) ou pleine appuyée
sur une voyelle suivante (l' n', etc.) : me l dona, me la dona, me
l'ha donat. Lorsque le premier complément est nos, vos, ](ls, précédant une forme réduite, l'q; disjonctif peut être regardé comme
l' &lt;f d'appui de cette forme ; on a alors une forme en z. ( nuz, nz
ou tJnz, etc.) suivie d'une force renforcée (tJl, çls, etc.) : ens en
dona, dona-ns-en, us els dona. Dans ces deux cas e représentant fJ
disjonctif est attaché à un des compléments; mais lorsque nos,
vos, los précèdent une forme pleine (q.nz-g-l&lt;J), l'e ne saurait être
attaché à aucun des deux compléments à moins qu'on n'accepte
de nouvelles formes graphiques; dans ce cas la suppression de l' q.
disjonctif ne rend pas inintelligible la combinaison, et en général
on ne l'écrit pas : ens la porta, els les dones, pron. r;,nz-ç-lrJ, pàrtç,
q,lz-tJ,-lq,z c!ontJ,S.
La prononciation d'un tJ, après les pronoms terminés par z n'a
pas lieu seulement devant d'autres compléments atones. On inter -

�P. FABRA

cale souvent fJ entre les pronoms terminés par z. et les verbes
commençant pars, x, j : no us sent, ens xiula, pron. n{)-iiz.-q. sçn,
qnz.-q. xiülq,. Après les infinitifs oxytons, on peut employer les
formes réduites ns, 1,s, ls, pour nos, vos, los, à la suite de l'élision
de l'r final de l'infinitif; la combinaison perd alors une syllàbe,
et cette perte est compensée par l'addition d'un q,: fer-nos, portarlos, pron.fçr-nus, purtàr-lus; mais on dit aussi/e-nz.-q,, purta-lz.-tJ.
Après l'impératif des verbes réfléchis ou réciproques, nos, vos
peuvent être réduits à s; on prononce communément q après
cet s ( = z) : entenem-1ws, renteu-vos, pron. q,ntqnem-nus, ftJntèu-ôus;
mais on dit aussi qntqnèm-z.-q, fqntè/1,-z.-q .
Les prépositions an, amb, am, suivies d'un fJ, initial, donnent
les combinaisons {J,tttJ, qmbt:J,, q,mq,; on trouve ces combinaisons
devant quelques mots commençant par une consonne : l'J1UJ,
devant la, les, l', mi, tu, què, qui; qmbq, çmg,, devant què, qui:
am qui parlaves? pron. t:J,m ki pq,rlaôq,s, et aussi gmbq ki ptJrlàôg,s.
On rencontre aussi gnqki, q.ng,Ïi, qnqlà, à côté de gki, qli, r;ià. En
reYanche, on supprime communément l'q: initial de quelques mots
après la préposition en, pron. qn : en aquest moment, en havent
acahat, pron. qn kèd mumen, qn ben tJ,kq,Mt. L'q initial des verbes
anar, haver est généralement supprimé après les compléments
atones : m'havia conegut, pron. gm big, kunggut; no t'havia vist, no
t big ôist; ens haguessis cregut, qnz. gi;sis krqgût; l' anem a veure, ql
nèm fJ ôèitrtJ; me n' aniré, mq n nire.

P.

FABRA.

QUELQUES REMARQUES
SUR

LE DICCIONARIO DE GALICISMOS
DE BARALT

A toute époque de son histoire, chaque peuple emprunte à la
langue des nations avec lesquelles il est en rapport, les mots et
les expressions dont il croit, à tort ou à raison, avoir besoin
pour enrichir la sienne. Nous en avons un exemple frappant et
déplorable dans la tendance du français d'aujourd'hui à recevoir
de l'anglais une foule de termes, la plupart superflus et disgracieux. Mais si, d'un côté, notre langue a emprunté, on peut dire
aussi qu'elle a prêté sans compter et à pleines mains aux autres
langues et en particulier à l'espagnol. Depuis tantôt deux siècles,
en effet, le gallicisme infeste l'idiome d'un peuple qui s'est toujours montré aussi jaloux de son indépendance nationale que peu
soucieux de son intégrité littéraire. Inutile de s'étendre longuement sur les ravages que l'influence française, propagée surtout
par la cour, par les hautes classes de la nation et par une
légion de traducteurs ignorants ou maladroits, a fait subir à
l'originalité des écrivains espagnols dans la façon de sentir et de
s'exprimer. Qu'il suffise de dire que ceux-là mêmes qui se sont
rendu nettement compte de la gravité du mal et qui ont voulu
y remédier, soit en l'attaquant de front dans de solennelles dissertations, soit en employant contre lui les armes ordinairement
plus redoutables du ridicule et de la satire, n'ont pas réussi plus
que les autres à s'en affranchir. Pour ne citer que les plus connus, Cadalso qui, dans la lettre XXXV des Cartas marruecas et
dans une lettre récemment publiée ici même par M. Foulché-

�32

H. PESEUX-RICHARD

Delbosc 1 , se moque spirituellement du langage afrancesado,
n'échappe pas toujours à la mode qu'il condamne et se révèle à
nous, parmi tous les écrivains espagnols, comme celui dont la
tournure d'esprit est la plus française. Le Père Isla, consacrant à
la réforme du même abus un chapitre de son Fray Gemndio 2 et
soulignant d'une fanfaronnade le titre de sa traduction de Gil
Blas, écrit une langue qui n'est pas toujours celle d'un espaiiol
celoso, et il ne faut pas être bien grand clerc pour siapercevoir que,
s'il a voulu restituer à l'Espagne un des meilleurs romans picaresques, il n'a pas toujours su purger les discours du héros de
Lesage de mots et de phrases appris pendant son exil sur la terre
de France. Mesonero Romanos dans son article El extranjero en
su patria, Fernan Caballero dans plusieurs de ses romans,
tournent en dérision une habitude condamnable à laquelle ils
n'ont pu se soustraire, et il n'est pas jusqu'aux écrivains réputés
comme les plus castiz.os et passant pour avoir parlé une langue
presque archaïque, tels qu'Estébanez Calderon, qui ne se soient
laissé aller parfois au courant irrésistible de l'imitation française.
C'est sans doute pour s'opposer à cette contagion universelle
qu'un écrivain vénézuélien, D. Rafael Maria Baralt, publia, vers
le milieu de notre siècle, son Diccionario de galicisrnos.
Cet ouvrage, devenu classique, et qui représente une somme
considérable de travail, est surtout remarquable par une grande
force de persuasion et par l'ardeur qui anime !'écrivain dans sa
lutte acharnée contre les galiparlistas J. Malheureusement sa
science ne répond pas toujours à sa bonne volonté et il suffit de
jeter un coup d'œil sur le livre pour voir qu'il est fort au-dessous
de sa renommée.
Obras iniaitas de don José Cadalso (Revue hispanique, l, pp. 302-303).
Cbap. VIII, livre IV.
3. Citons un passage : « No digo nada de alterado por sédimto, porque éste
es delito que yo sujetar!a a pena de azotes y picota, con buen sol y :l mediodia. »
I.

2.

REMARQUES SUR LE DICCIONARIO DE BARALT

33

Tout d'abord le plan adopté se justifie difficilement.
Baralt dispose l'un après l'autre, par ordre alphabétique, tous
les mots qui lui semblent entachés de gallicisme soit dans leur
forme même, soit dans le sens qu'on leur prêtait de son temps,
soit par la place occupée par eux dans la phrase. Il mélange ainsi
des choses tr s différentes et qu'on aimerait à trouver nettement
séparées. Il y a plus : sous la rubrique furor, par exemple,
nous voyons bien figurer les acceptions fautives du mot furor;
or si nous prenons la rubrique adjetivo, il ne s'agit plus d'observations relatives au terme lui-même d'adjetivo, mais à la partie
du discours qui porte ce nom en grammaire . La même inconséquence se retrouve à propos d'une foule d'autres mots.
D'autre part, un assez grand nombre de chapitres, d'ailleurs
intéressants au point de vue espagnol, n'ont absolument rien à
faire dans un dictionnaire de gallicismes, attendu qu'ils ne mentionnent pas un seul emploi francisé du terme purement castillan dont il est question. Citons au hasard : al, ante, compas, hablista, etc.
On pourrait aussi regretter que Baralt n'ait pas cru devoir
indiquer les noms des auteurs des phrases citees comme
exemples de gallicismes. C'eût été là sans doute éveiller de nombreuses susceptibilités, mais aussi assurer une portée plus grande
à la critique.
L'ouvrage déjà assez volumineux, surtout à cause des horsd'œuvre qu'il contient, est cependant loin d'être complet; une
foule de termes et d'expressions créés ou modifiés par l'influence
française, et employés par des écrivains contemporains, ont été
omis, chose peu répréhensible d'ailleurs, étant donnée l'absence
d'un criterium sûr en ces matières. Il est probable que l'auteur
a voulu se borner aux gallicismes les plus caractérisés et l'on
remarquera, qu'en thèse générale, il n'est pas aussi intransigeant
qu'on pourrait s'y attendre, à considérer ses fréquentes invectives
contre les corrupteurs du langage. C'est ainsi qu'il admet très
bién l'iutroduction dans la langue de mots tels que : circunstancial, clausura, transigible, pour ne citer que ceux-là. Mais le plus
Revwe hispaniqu,.

J

�34

H. PESEUX-RICHARD

piquant c'est que lui, le puriste par excellence, qui veut ramener
la langue du x1x• siècle à celle du siècle d'or, tombe parfois dans
le vice qu'il flagelle si vigoureusement. En effet, à côté de termes
archaïques et d'expressions vieillies, telles que puesto que dans le
sens de quoique', et en puridad, Baralt, qui va chercher des autorités jusque dans les Siete Partidas, écrit, à propos de cette
phrase du Don Quichotte : « Sabla hacer una jaula de pajaros, que
solamente a hacerlas pudiera ga11ar la vida ..... en &lt;licha frase, repito, vera alguno calcada la locucion francesa a les faire ». Or,
le verbe calcar, sur la foi du Diccionario de Autoridades, n'a eu, à
l'époque classique, que le sens étymologique de fouler aux pieds.
L'acception de calquer qui lui est attribuée ici est donc purement française et nous nous trouvons en présence d'un gallicisme de l'espèce la plus dangereuse, puisqu'il existe en espagnol
un mot estarâr qui rend l'idée exprimée par le verbe calquer 2 •
Comme équivalent au mot anglais fashionable qui est entré en
espagnol en passant par le français, ainsi que presque tous les
mots anglais admis dans le castillan de nos jours, Baralt donne :
« Una joven petimetra 6 a la moda », c'est-à -dire deux gallicismes
évidents . Il est vrai qu'à l'article petirnetre, il déplore l'adoption
de ce vocable completamente ex6tico et se félicite de l'avoir vu
tomber en désuétude. Mais alors pourquoi le donner comme
correct et pourquoi ne pas rappeler le joli terme bien espagnol
de lindo qui, à la bonne époque, était employé pour signifier
exactement ce qu'on appela successivement lucido, pisaverde,
curru.taco, petimetre, lechuguino et enfin, de nos jours, gomoso, en
attendant que les Français inventent un nouveau mot pour le
céd eraux Espagnols.
Au lieu de l'ex.pression francisée a la orJen del dia dans cette
x. « Lo que sl es francés puro, puesto que comunlsimo boy, es ... » (au
mot bajo).
2. Témoin ce passage de Larra : « ... bien como no dibuja quien estarce y
pasa el dibujo ajeno a otro pape! al trasluz de un cristal. " (1re lettre a Andrés
Niporesas.)

REMARQUES SUR LE DICCJON.A.RlO DE BARALT

35

phrase : ,, Hoy estan, digamoslo asi, los telégrafos eléctricos a la
orden del dia 1 », il vaut mieux, déclare l'auteur, dire comme on
a toujours dit en castillan : ,c Estan hoy en baga 6 muy en baga
los telégrafos eléctricos » . Il est fort douteux que en boga ait été
en vogue de tous temps en espagnol, car il faut arriver à une
période assez récente pour en trouver des traces.
On pourrait relever beaucoup d'autres gallicismes dans le
style de Baralt; mais toutes ces légères imperfections s'effacent
devant un vice capital qui porte la plus grave atteinte à son
autorité. Il est bien évident que pour pouvoir démêler la part
d'influence qu'une langue a exercée sur une autre, il est de toute
nécessité de les connaître toutes deux à fond. Or, Baralt ne
savait pas assez le français pour mener à bien une œuvre de
ce genre. Sur ce point, l'examen impartial des quelques extraits
suÏ\ants ne laisse subsister aucun doute.
Ne parlons pas des innombrables fautes d'orthographe qui
déparent les mots français au point de les rendre parfois méconnaissables; on peut toujours à cette occasion invoquer des erreurs
typographiques, et il serait puéril d'y attacher trop d'importance.
Nous relevons d'abord quelques mots, tels que agresser, boursal, ému.latoire, insensitif, sans compter quelques expressions,
telles que se croire soi-même, qui n'ont rien de français.
D'autre part, dans les exemples suivants, les propositions
regardées par l'auteur comme afrancesadas ne le sont pas le moins
du monde, alors que les corrections proposées, tout en étant
purement espagnoles, ressemblent à s'y méprendre à leurs correspondantes françaises.
No veo aqui a caser• est remplacé par no veo aqui para caser, en
français je n'y vois pas pour coudre.
Entrar en parte i, gallicisme d'après Baralt, serait, dit-il, mieux
rendu par ser c6mplice de.
Au mot Dia.
Art. A.
3. Au mot Apart,.

1.

2.

�REMARQUES SUR LE DICCIONARIO DE BARAL T

37

H. PESEUX-RICHARD

Lo que en francés es fabricar de primera • intencion, entre
n?s~tr~s no se puede en tender sino diciendo de primera ma 1w i&gt;,
dit~il ailleurs; or, aucune de ces deux expressions n'est française;
mais la seconde serait beaucoup plus claire aussi bien en français
qu'en espagnol.
. D'autres preuves aussi graves d'incompétence nous sont fourmes par les quelques citations que nous nous bornerons à transcrire.
. D'après lui,_ ridiculo 2 est toujours adjectif en espagnol et toujours substantif en français : c'est là une erreur qui atteste bien
peu de commerce avec le francais.
« A la que tû vas a tardar
bien tendré tiempo para corner. &gt;&gt;
Peu de gallicismes sont plus évidents, dit Baralt, c'est mot pour
mot « A ce que tu vas tarder, j'aurai bien le temps de diner. »
« Fuerza e~ que seais los mas abandonados 4 calumniadores para
sostener con Juramento tan palpable falsedad - Se da los aires
de ser sabio_ 5 - Consignar 6 sus creencias - Ofrecer a alguno
sus defet·encias 7 - Hombre ductil 8 - Dificil es aventajar nadie 9
a Lope de Vega en facilidad para versificar - Hombre de mano' 0
( ~ans le sens de valiente, diestro) - No sé que haya mas " remed10 (dans le sens de autre remède). &gt;&gt; Autant de traductions littérales du français, d'après Baralt~ alors que la locution suivante:
« A las mujeres se las toma por la vanidad », ne serait ni française ni espagnole. C'est tout juste le contraire; cette dernière
«

3:

Au mot Intencion.
Au mot Ridiculo.
3. A l'article A.
4. Au mot Abandonado.
5. Au mot Aire.
6. Au rnotConsignar.
7. Au mot Diferencia.
8. Au mot Dûctil.
9. A l'article lnft11itivo.
10. Au mot Matw.
11. Au mot Mds,
I.

2.

phrase, traduite presque mot à mot, est correcte~ et les autres ne
l'ont jamais été.
Il serait fastidieux d'accumuler d'autres exemples, inutiles,
croyons-nous, pour établir une charge très grave contre un
auteur à qui la connaissance étendue des deux langues était
indispensable. Sachant si peu le français, on ne doit pas s'étonner qu'il l'apprécie mal, et les jugements qu'il porte sur ce point
perdent de ce fait toute autorité. Nous passerons donc sur ces
perpétuels parallèles entre les deux idiomes, où la richesse de
l'un est exaltée en regard de la pauvreté de l'autre; il serait trop
long de relever toutes les bévues écrites à ce sujet; mais nous
ne pouvons cependant résister à l'envie d'en donner un échantigon :
« De todo tiene culpa confectionner, que vale para los franceses lo que para nosotros valen Hacer, Fabricar, Trazar, Pergeii.ar, Hilvanar, etc., tanto en el estilo grave como en el jocoso 6
familiar. Asi en Espaiia un sastre hace vestidos, un arquitecto
traz.a planas, un arbitrista discurre planes, un màestro de obras
Jabrica casas, un gacetillero hilvana noticias, un periodista escribe
6 pergeiia un Diario : casas todas que los franceses, por mas que
quieran, no pueden hacer fabricando, traz.ando, discurriendo, hilvanando, pergeiiando, escribiendo, etc., sino precisa y forzosamente

confeccionando. i&gt;
Au reste, pour être en mesure de discerner judicieusement les
emprunts de l'espagnol au français, il ne suffit pas de bien posséder ces deux langues : il est de toute nécessité de connaître l'italien. Ce n'est pas ici le lieu d'étudier ce que l'Espagne doit à
l'Italie : qu'il suffise de rappeler que l'action que cette dernière a
exercée sur la langue et la littérature castillanes a été très vive et
s'est produite entre les deux grandes périodes où s'est ma~ifestée
l'influence française, jamais complètement éteinte, mais surtout
remarquable, d'une part, aux premiers âges de la langue, d'autre
part, à l'époque contemporaine. Or, quiconque perd de vue ce
point d'histoire littéraire sera tenté d'attribuer au français des
termes et des expressions entrés dans l'espagnol par l'italien.

�39

H. PESEUX-RICHARD

REMARQUES SUR LE DICCIONARIO DE BARAL T

C'est ce que Baralt n'a pas manqué de faire, comme nous allons
1~ voir. « Aujourd'hui, dit-il, on regarderait comme un gallic1s1;1e cett_e ph:ase de Cervantes : Cardenio, como aquel que ya
sab1a la historia del mozo, pregunt6 ..... » Il est vrai que cette
tournure est fréquente dans nos vieux auteurs 1 • mais il est à
croire qu'elle a passé en espagnol, non du français qui l'a abandonnée depuis longtemps, mais de l'italien où elle a été beaucoup plus florissante.
Le dicton « Todo el mundo es pais 2 » s'emploierait dans une
signification galicana. Il n'y a li rien de français; c'est une version exacte du proverbe italien « Tutto il mondo è paese. »
Autre locution qui aurait, à n'en pas douter, sabor y carte galicano « A los veintid6s de Marzo al hacer del dia 3 se present6 ( el
principe) a la puerta nueva, » (Coloma, Guerr. de Flandes.) Là
en~ore, le français n'est pas en cause, et l'italien explique à merveille al hacer del dia par sui far del giorno.
Il résulte de tout cela que le seul intérêt véritable de l'œuvre
de Baralt réside dans les exemples tirés des bons auteurs, qui sont
généralement bien choisis et accompagnent en assez grand
nombre c~acun des mots du dictionnaire. A ce point de vue, on
peut en tirer grand profit pour une étude approfondie de la
langue espagnole classique.
Pour tout le reste, c'est-à-dire pour ce qui concerne les
e~prunts de l'espagnol au français, le dictionnaire des gallicismes est encore à faire, surtout si l'on songe que, depuis
Baral_t, ces emprunts, bien loin de diminuer, ont suivi une progress10n effrayante. La pureté et l'originalité du castillan sont de
plus en. plus menacées par l'influence néfaste de la presse qui
rép_and iusqu'a~ fond des campagnes des milliers de journaux
écnts dans un iargon ridicule, par l'impuissance et l'incapacité

de l'Académie, gangrenée elle aussi, et, comme le remarque avec
raison Baralt 1 , par la complicité inconsciente du gouvernement.
Il serait donc urgent qu'un savant reprit et complétât cette
œuvre, mais en en bouleversant de fond en comble l'économie et
en adoptant une classification plus rationnelle.
Qu'on nous permette de préciser notre pensée par une légère
esquisse des divisions qui nous semblent le plus logiques :

I. Tém~in ce passage de Commines (Vil, 2) : « Et se jeta à deux genoux
devant 11101 comme celui qui se cuidoit déjà estre mort. »
2. Au mot Pais.
3. Au mot Hacer.

l.

GALLICISMES DE FORME.

1° Néologismes formés régulièrement d'après l'analogie et qui,
à la rigueur, pourraient ne pas être considérés comme un
emprunt, mais qui semblent pourtant se rattacher aux néologismes français correspondants et avoir été créés à leur image .
Ex. : agresivo, impresionable, actualidad, etc.
2° Mots français passés tels quels en espagnol ou dont la prononciation seule a été défigurée, tels que : complot, frac, soirée,
ambigu, tkbut, etc.; ces gallicismes sont les moins redoutables de
tous, n'étant pas voilés et apparaissant comme tels au premier
abord.
3° Mots empruntés au français, mais dont la terminaison et
l'aspect ont été modifiés conformément aux caractères généraux .
de la langue; on peut en distinguer trois variétés :
a) - Mots qui manquaient, tels que : acaparar, traicionar, et
dont l'introduction n'a rien de trop choquant.
b) - Mots qui font double emploi avec d'autres de forme
purement castillane et qui n'ont que faire dans la langue; ex. :
avalancha pour alud, revancha pour desquite, etiqueta pour r6tulo.

1 . « El Gobiemo y las Cortes son entre nosotros los corruptores mas desaforados del idioma ». Au mot Contabilidad.

�REMARQUES

H. PE EUX-RICHARD

c) - Mots qui ont fini par chasser définitivement les termes
nationaux, par exemple n:treta au lieu du vieux mot queda. Ici
on_ se trouve en face du fait accompli et toute récrimination serait
vame.

.J

GALLICISMES DE SENS.

r 0 Mots de forme analogue à certains mots français, mais
ayant à l'origine un sens tout différent et qui ont fini, par suite
de l'influence française, par prendre le sens français tout en gardant encore le sens primitif; par exemple : abonar autrefois signifiait rarantir, se porter caution; aujourd'hui il a pris de plus le
sens d'abonner. - Corage (dépit, fitreur) est devenu l'équivalent
de courage, tout en gardant ses anciennes acceptions. - Bravo,
qui veut dire proprement sauvage, farouche, s'emploie déjà couramment dans le sens de brave.
Dans certains de ces mots, le sens ancien est même en train de
disparaître pour faire place au sens français, tel apercibir que
l'on n'emploie plus guère dans le sens correct de préparer et qui
tend de plus en plus à signifier apercevoir, surtout sous la forme
pronominale apercibirse.
2° Expressions formées de deux ou plusieurs mots purement
castillans, mais dont la réunion a pris un sens inconnu à la langue
classique et semblable à celui de l'expression française correspondante; par exemple : bum tono, bello esplritu, en baga, en

cfota.
3° Gallicismes par extension de sens, à l'imitation du français : ainsi l'adjectif flaco Uaible) s'emploie aujourd'hui couramment dans des phrases comme la suivante : (&lt; Fulano tiene un
flaco por la pintura holandesa ))' ce qui est un sens purement
français.
De même le verbe venir, dans cette expression : &lt;&lt; Viwe de
salir mi hermano. »
Cette catégorie de galücismes, de même que la suivante, est

41

la plus humiliante de toutes; elle indique un vasselage littéraire
indiscutable et devrait être combattue avec la plus grande énergie par les bons écrivains espagnols.

fil.
Il.

UR LE DJCC/OX.dR.10 DE BARALT

GALLICISMES DE SYNTAXE.

Il y a gallicisme de syntaxe toutes les fois que la syntaxe espagnole est modifiée:\ l'imitation du français, par exemple : « Don
Fulano de Tal es embajador de . M. C. 1 cerca de la corte de
lnglaterra. )&gt;
&lt;&lt;
o oh·iden 2 aque/los de nuestros colegas cuyo lenguaje
pueda prestarse aun ainjuriosas tergiversaciones. »
« Es de 1 los poetas como de los niiios ... »
« o sé cua11do vendra. &gt;&gt;
« Lo que dijo Descartes de bueno, de Bac6n lo sac6. » (Feijoo,
Mapa i11tr/ectual y cotejo de naciones.)
(&lt; l Qué es /o que usted quierc decir, tia bruja? » (Antonio
de Trueba, La Felicidad doméstica.)

IV.

GALLIC1S~1es n'1MAG1:.S •

Cette division embrasse toutes les métaphores, comparaisons
usuelles, dictons, locutions proverbiales qui ont passe du français à l'espagnol.
Ex. : « Dio carrera 4 a su imaginaci6n. »
cc Esta a cubierto s de la adversa fortuna. )&gt;
«.... Ausioso de maogonear en todo y por todo, se arroj6 a
cuerpo perdido 6 en la devoci6n y el absolutismo . »
1.

2.

3.
4.
5.
6.

Cité
Cité
Cité
Cité
Cité
Cité

par Baralt au mot Cerca.
par B:iralt au mot Co11sig11ar.
par 8J.ralt au mot Ser.
par Baralt au mot Carrera
par Baralt au mot Cubierlo
par Baralt au mot Cuerpo.

•

�42

H. PESEUX-RICHARD

golpe de teatro que después del
anterior produjo una impresion maravillosa. »
« Aunque en todos tiempos reino la rnoda, esta sobre mu.y distinto pié en éste que en los pasados su imperio. » (Feijoo, Las
« Fué aquello µn verdadero

golpe de azar

1

Modas.)
c&lt; En Espaiïa ... la critica debe tener la manga tan ancha, tan
ancha que puedan pasar por ella los cstravios que para nuestro
particular solaz nos pennitimos los autores. » (Antonio de
Trueba, Cuentos campesinos.)

En adoptant cette classification ou toute autre analogue, il
serait plus facile de se retrouver dans le labyrinthe des gallicismes; mais de toutes façons l'entreprise serait hérissée de difficultés. Doit-on recueillir comme afrancesada toute expre:;sion
entachée de gallicisme que l'on trouve dans un texte quelconque?
Faut-il ne relever que celles qui sont employées par les bons
auteurs, ou même se borner à celles qui ont passé dans la langue
populaire? Tous ces points sont discutables et embarrassants;
mais ce qui rend la tâche encore plus ardue, c'est la communauté d'origine, l'étroite parenté des deux idiomes qui ne sont
que des rameaux d'une même souche. Comment décider dogmatiquement que, dans telle locution, une langue s'est modelée sur
l'autre, alors que le changement de sens ou le néologisme remarqué a été peut-être produit par le libre jeu d'un développement
parallèle?
De plus, comme nous l'avons vu, le français a agi une première fois sur le castillan presque au début de la littérature, et y
a laissé un premier fond dont il faut tenir compte.
Ainsi le mot reproche est purement français, bien que son âge
vénérable ne permette plus au lexicographe le plus sévère de lui
tenir rigueur de son exotisme. D'ailleurs, comme le remarque très
justement Baralt, il n'y a peut-être pas un seul gallicisme que
1.

Cité par Baralt au mot Golpe.

REMARQUES SUR LE DICCIONARIO DE BARALT

43

l'on ne retrouve dans les anciens auteurs '. Les nombreux
exemples qu'il donne ne laissent aucun doute à cet égard.
Mais si explicite qu'il soit en cette matière il reste encore en deçà
de la vérité. Citons un exemple : c&lt; Mercurio ( el comercio, la
Bolsa) se ha vuelto muy crédulo para los tiempos que corren. &gt;&gt;
Baralt propose ici de corriger le gallicisme en disant : para como
estdn los tiempos. Et pourtant l'expression incriminée est bien
espagnole; elle a été employée à l'époque classique et on la
trouve notamment dans un prosateur du commencement du
xvne siècle, Lifian y Verdugo, dont la langue est très châtiée ~.
Il y a plus : les gallicismes d'image onttoujours été et sont encore
les plus rares en castillan; malgré cela, certaines comparaisons
et métaphores, exprimées aujourd'hui d'une manière différente,
étaient en usage autrefois sous une forme toute française : le coq
du village se disait anciennement el gallo del pueblo 3 • Cela coûte
les yeux de la tête s'exprimerait actuellement par Esto cuesta un
sentido, mais Quevedo disait fort bien :
Ciego eres, Amor, y no
Porque los ojos te faltan,
Sino porque a todos cuestas
Hoy los ojos de la cara.

Une autre difficulté, comme nous l'avons dit, s'élève à propos
de l'influence italienne; il faut ajouter encore à tous ces écueils
l'action possible des langues de la péninsule. Tel mot semblable
à un mot français peut passer du galicien ou du catalan en castillan et être enregistré à tort comme gallicisme par le savant le
plus consciencieux. Nous en avons un exemple dans le mot
I. « Bueno es tener en eu enta que apenas hay galicismo que no lo esté
igualmente en los antiguos libros espafioles. » (Au mot sufrir.)
2. « Y demas de eso no os puedo negar que deja de haber apariencias
engaiiosas y mas en los rniserables tiernpos que ahora corren &gt;&gt;. (Guia y avisos
de forasteros.)
3. « Soy uno de los que llaman el gallo del pueblo. » (Lifian y Verdugo,
op. cil.)

�44

H. PESEUX-RICHARD

ju,tez.a, que Baralc emploie comme étant très correct '. Ce qu'il y
a de certain c'est que ce mot est tout récent; les étymologistes
espagnols le font venir de fitlil, ce qui est absurde, ::mendu que
futi/ ne pourrait donner que fûtilez.a •, comme su/il a donné
sutilez_a. Si l'on n'admet pas que l'on ait affaire ici à un dérivé
d'un mot français de bas étnge, qui a d'ailleurs exactement le
même sens, il faut bien convenir qu 'il a été pris au catalan où il
a des racines dans un radical très vivace.
Tels sont les obstacles qu'on aurait à surmonter pour compléter ou refaire l'œuvre de Baralt. Le résultat dédommagerait-il
de ses peines le savant qui entreprendrait cette lourde tâche?
Hélas l tout porte à croire que ses efforts seraient stériles. Ce qu'il
faudrait, pour refouler l'invasion menaçante, ce n'est ni un
grammairien ni un scholiaste, ce sont plutôt les bons offices du
curé et du barbier de Don Quichotte revenant au monde sous la
plume d'un écrivain de génie; ils auraient à faire un escrutinio
plus malaisé peut-être, mais plus utile encore que le premier, et
la gouvernante ne chômerait guère dans ses fonctions d'exécuteur des hautes œuvres.

H.

1.
2.

dad.

PESEUX-RICHARD.

u Gusta de alarmarse por futezas. » (Au mot Alarmar.)
Sans parler de ftttilidaà, à l'exemple de /lUil, faûlidad -

ritil, 11tili-

PHANTASIO-CRATUMINOS
SIVE

HOMO VITREUS

A NoTE

ON

El Licenciado Vidriera.

The twelve Novelas Exemplares appeared at Madrid in 1613,
the fifth in order being El Licenciado Vidriera. Published by the
King's booksdler, Francisco de Robles, they were printed by Juan
de la Cuesta. What seemed to be a Madrid Reprint was put on
the market in 1614. Like most seventeenth-century Reprints, it
differs from its predecessor; tbere are substitutions, expansio ns,
omissions. lts title-page vaunts the narnes of Cervantes, Robles
and Cuesta; but, odd to tell, nobody pretends that the variants
are the author's. Tbat assertion is made concernîng the Third
Madrid Edition of the Quixote dated 1608, and concerning no
other work by Cervantes. And you marvel wby. What holds
good of one holds good of the other, and there is as much
reason for assuming that the writer « corrected » the r 614
Reprint of the Nove/as Exemplares as for assuming that he « corrected » the 1608 Reprint of Don Quixote . Nay, there is more.
Like enough, he had no band in either; he had sold his rights
for cash clown and must perforce sit mum. Salva holds this 16 r 4
Edition of the Novelas Exemplares for a forgery, done under the
nases of Author, Publisher and Priuter, by that rollicking filibuster Antonio Alvarez, who set his name to the Lisbon Edition

.

�CASPAR ENS

of the Nove/as in 1617 '. And Salv:i is probably right. In 1614,
too, Nicolas de Assiayn presented the Nove.las Exemplares at
Pamplona; and, in the same year, Roger Vulpio and Huberto
Antonio produced a Brussels Edition. Assiayn made a hit, and
in 1615 he reprinted. Agaia, in 1615, Juan Baptista Bidelo dedicated a Milanese Edition co bis Illustrious Lord and Most
Worshipful Patron, Luigi Trotci. It is not known that any other
Edition of the Novelas Exemplares was struck off during Cervantes'
lifetime. All the foregoing contaio, as of course, El Licenciad-0
Vid~iera. None contains La Tia fingida, first published (in a
muulated shape) at Madrid in 1814 by Agusdn Garda Arrieta.
Cervantes might be justly proud of this bantling, and ro believe
it the child of another goes against the grain. But questions of
attribution are right ticklish; :md, when such a scholar and
critic as Andrês Bello inclines to ascribe the story to Fernandez
de Avellaneda, it is plain chat dogmatism would be out of place 2 •
1. Ca:tdloga de la blblioleca de Salvd, escrito por D. Pedro Salva y Malien, y
enriquecido con la descripcion de otras muchas obras, de sus ediciones, etc.
(Valencia, 1872), Vol. II, p. 126, no 1744:
« A pesar de decirse en la portada y final que es de Madrid y de Juan de la
Cuesta, y de llevar en el fréntis un escudo mui parecido al grande usado por este
librero, no me cabe duda en no ser suya la edicion ni en que esté hecha fuera
de Espaîia; la tengo por de Lisboa, y aun me atrevo :i atribulrsela a Antonio
Alvarez. Me inclina a formar esta opinion el haber empleado dicho impresor
una marca mui semejante :i de la del tipégrafo matritense en las Comedias de
Ferreira y Saa de Miranda; y aunque el de las Nove/as de r6r4 no es exactamente el mismo, se aproxima mas al del portugues que al del de Madrid: ademas,
despues veremos que Antonio Alvarez publicé en r617 una edicion de esta
obra de Ce_rvantes, y le pnso el mismo signo en ln portada aunque no he podido
cornparar s1 el grabado era el de Fem:ira 6 el de las N(fllelas "·
2. This point is discussed in a letter (undated) from Bello to D. Pascual de
Ga!angos print:d on
s75-6 of the Vida de Don Andres Bello por Mituel
Luis Amundtegui (Santiago de Chile, 1882).
« Respetado Seii.or mio :
« Animado por nuestro comun amigo don Diego Bârros Arana, a emablar.:orr~s~ondencia con Usted, de loque he estado tiempo hace deseos/simo, doi princ1p10 a dia por una cuestion ventilada por varios literatos. l Es verdaderamente
de Cerv:intes la novela que con el tltulo de La Tia Finjida se le atribuye vul-

rP·

PHANTASIO-CRATUMINOS SIVE HOMO VITREUS

47

A detailed, impartial study of La Tia fingida is needed; and
there is reason to hope th:it we may shonly expect one from
M . Foulché-Delbosc.
·
Our immediate interest, however, is El Licenciado Vidriera.,
and it behoves us to mention its translations. In bis aprobacion to
the Second Part of the Quixote, Mârquez Torres records the
writer's vogue among the Gentlemen of France. True chat, in
16 r 2, the Man.;hegan knight reacbed London and was introduced to the modish folk in town by Master Thomas Sbelron.
garrneute; i coma de su propiedad, figura entre las obras de aquel esclarecido
injenio, i ha sido reimpresa en Ja Bibliotaa de Autores Espaiioles? Parece haber
prevalecido la afirmativa, i se me acusar.i de temerario en poner este asunto
otra vez en tela de juicio, mayormente despues de lo que ha escrito, del
modo iocisivo i perentorio que acostumbra, don Bartolomé José Gallardo en el
numero 1° de El Ctitico11. Pero, despues de haber letdo cuanto sobre esta
materia me ha vcuido a las rnanos, que a la verdad no es mucho, no acabo de
asegurarme. El motivo principal de mis dadas es la palpable diferencia que creo
percfüir entre el lenguaje i estilo de La Tia Fitijida, i el de las obras de Cerv:intes que indudablemente le pertenecen &gt;&gt;.
At this point Bello's Leuer, or rather the copy of it, breaks off. And, as the
Vida de Don Andres Bello may not be within reacb of eveiy reader, it were best
to continue the quotation from Sefior Amun:itegui's book.
« Por desgracia, e.l borrador solo llega hasta aqu!.
« Yo oi hablar a Bello acerca de este punto en algunas ocasiones.
" Don Andres se inclinaba a suponer que La Tia Finjida, habia salido de la
misma pluma que el Do11 Quijote de Ferruindez de Avellaneda, ateodieudo a
ciertas expresiones peculiares que son comunes a una i otta obra J.
Sorne of these peculiar expressions « comimes a 1111,a i ot.-a obra ,, are noted by
D. Adolfo de Castro in the postcript to an article in La Espaiia Moderna (April,
1889), pp. 183-185. Thus he notes the occurrence of timda with a special sense
in both La ria fi11gida an!'.! the sham Quixote : and observes that, in La 1ïa
fingida, Claudia is stated to be the widow of D. Juan de Bracamoote, a name
used by Avellaneda, He funher indicates that where Avellaneda writes « en
w,a escalera con 1ma coroz.a ", La Tia ftnf!ida prints « en una escalera con u11a
jaula y coro'{a », and thal while the latter gives u las habia vendidopor doncellas
muchas veces a diferentes personas &gt;) the former states that « sabia bravamente
vendec doocellas destrozadas por enteras ». But it seems unlikely tliat Bello's
opinion was based on these and other examples cited.

�CASPAR ENS

True that, in r 6 r 3, at the lyric feasts presided over by Ben
Jonson, Fletcher made him free of the Company of Wits foregathered at cc the Sun, the Dog, the Triple Tun &gt;&gt; '. Howbeit, Don
Quixote crossed the Channel in r614 to be presented to His
Majesty Louis XIII by César Oudin, lnterpreter to the King and
Secretary in Ordinary to Monseigneur le Prince de Condé. But
Cervantes had visited France (by deputy) some years earlier. The
history of El Curioso Impertinente was given in Spanish by Oudin
in r6o8 at the end of Julio Ifiiguez de Medrano's Silva Curiosa 2 ;
and in the selfsame year Baudouin did the tale into French,.
Further, it seems that an anonymous adaptation of the Marcela
episode was published at Paris in r609. Nor is this ail. Oudin
travelled in the Peninsula in 16 ro, and returned home from

1. The r6r 3 folio of Tbe Ktti[hl of tbe Burning Pestle contains a dedicaùon
(absent from other editions) by W. B. « to bis many ways endeared friend,
Master Robert Keysar ». W. B. (i. e. W. Burre), speaking of the play as
« this unfortunatc child » manifestly girds at Shelton, as in this passage:
« Perhaps it will be thought to be of the race of Don Quixote : we both may
confidently swear it is bis eider abovc a year; and therefore may (by virtue of
his birthright) challenge the wall of him ». The plain inference is tbat Tbe
Knigbt of the Burning- Pest le dates from 161 r.
2. In the Correo de, los Cieios for november 3, 1787, one Estala declared
that Cervantes took El C11rioso Impertinente from liiiguez de Medrano's Si/11a
Curiosa : « no creyendo habia inconveniente, o persuadido a que no se descubriria el hurto, si asi puede llamarse )&gt;. Sanchez, in certain Notas apologéticas
fabricadas a expensas de tm deuoto which are, says Gallardo in the first number
of El Criticon (p. 4), « llenas de picante jocosidad y donafre », easily exposed Estala's blundering malice. Don Quixote was published in 1605 : the Curioso Impertinente is not in the first edition of the Silva Curiosa ( r 58 3), but appears in the
second ( 1608). Like many other tbeorists, Estala neglected his dates.
3. Julius Scbwering, Zur Gescbicbte des ttiederlândischett und spaniscben Dramas
in De11tscbland. (Münster, 1895), p. 83 and n. I would observe in passing that
Dr Schwering quite misrepresents what I have said in The Life of Miguel de
Ceruantes Saavedra, concerning a French translation of El curioso impertinente.
It is a good general rule to try and understand what has bcen written, before
proceeding to contradictions.

49

PH.JNTASIO-CRATUMINOS SIVE HOMO VITREUS

Evora _with a copy of the Galatea - the Lisbon Eàition of r590
- which he reprinted at Paris in r6 r r. And it amuses to note
that, in his preliminary address A los est·vdiosos y amadores de. las
lenguas estrangeras, Oudin commends the Galatea c( por ser del
author que inuento y escriuio, aquel libro, no sin razon, intitulado,

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha ».
So much for Cervantes' fame abroad : clearly the No-velascould
not escape the translators. If England were earliest with a complete version of the Qnixote' s first part, France took the !~ad
with the Novelas Exemplares. François de Rosset and Vital d'Audiguier published their translation in r6r8, and herein El Lt"cenciado Vidriera is rendered by Rosset. The book was clone into
Italian by Guglielmo Alessandro de Novilieri Clavelli who in the
Preface to the Reader, proclaims his author to be cc ;timato
esser' uno de' più leggiadri Scrittori c' habbia la Spagna ». Printed by Barezzi at Venice in r626, with a dedication to Henrico
Raiis Terzo, the ltalian version gives El Licenciado Vidriera as
the fourth in order of the tales. Six among the Novelas Exemplares were Englished by James Mabbe in 1640; but El Licencia1o Vidriera is not one of them. Nor is it in the scurvy volume
ent1_tled The Troubtesome and Hard Adventures in Love. A Work very

Deltghtfull and Acceptable ta Alt. Written in Spanish by that Excellent and Fanwus Gentleman, Michael Cervantes; and exact/y translaled _into English, by R. C. Gent. (London, 1652). The coy,
blushmg cc R. C. Gent. » is discerned as one Codrington; and
M' Quaritch, the Piccadilly bookseller, goes bail for it that
Codrington's cc is the earliest English version of Cervantes'
N~elas Exemplares ». It is charitable - but not precisely flattenng - to suppose that this statement was made without
knowledge of the book described r. Mark now, how a plain tale
I.

Bibliotbeca Hispana (London, 1895), p. 43. M•. Quaritch's words are :

« Thi~ is the earliest English version of Cer11antes' Novelas Exemplares, some

of wh1ch were written before Don Quixote, and al/ al separa/e times •&gt;. Has
Rtvut bùpattiqw.

4

�CASPAR ENS

shall put you down. The facts are these : Codrington's is not
« the earliest English version of Cervantes'Novelas Exempla_res_":
it is twelve years younger than Mabbe's : ~nd (for a fi?1shmg
touch) it contains nota syllable of Cervantes work. Nor md~ed,
save on a title-page as lying as an epitaph, does the egreg10us
Codrino-ton pretend any of these things. His part is to muddle
mattert by asserting in the Epistle Dedicatory that &lt;&lt; the àuthor
was by birth a Spaniard, the same Gentleman that composed
Guzman de Alfarache, and the second part of Don Quixot ».
'Tis well beknown ( to the idolaters) tbat Cervantes was an exp~rt
in geography, seamanship, medicine and law : s~, too, certam
choice spirits intuitively know tint the plays ascnbed to Shakespeare were written, not by him, but byanothe_rman of thesame
name. Fatuous triflers maintain these theses m pamphlets and
broadsheets innumerable : thus genius becomes the sport of oafs
proud in the possession of their p~rmane,nt majo_rity. Two conclusions may be drawn from Codnngton s assert10n : and both
are Iudicrous. Either Cervantes wrote Guz.man de Alfarache, or
Avellaneda's true name was Mateo Aleman. The suggestion is so
absurd that not the veriest mare's-nester of our day has been
seduced into accepting it. It follows from what precedes that El
Licenciado Vidriera is absent from the pages of cc R. C. Gent. J&gt;
Harsdôrffer is said to give a German version of the story
in Der grosse Schauplatz. jéimmerlicher Mord-Geschicbte (Francfort,

anyone anywhere ever alleged that Cervantes wrote his N!elve tales simul~? lt is charitable to hope that it was intended to say that the stones
neous 1y
h •
· h
were written at considerable intervals of time : and perhaps tl:at. t es1s m1g. t
be maintained in a special study. It is, however, a sound pnnc_1ple to avo1d
ropositions of this kind in a sale catalogue. For the rest, the m1staken as~er~on as to « the earliest English version » &amp;c &amp;c is now ancient. :'1r. Qu~ntch
has been making it for at least ten years, and continues to repeat 1t m sp1te of
all corrections.

PHANTASIO-CRATUMINOS SIP'E HOMO V/TREUS

51

1652) ' . Six navels by Cervantes, joined to one referred to
Petrarch, were Englished by the astronomer, William Pope
(London, 1694) : a personage confounded by many with
the poet 2 • Here El Licenciado Vidriera struts the scene in
a dress so uninviting as to be clean forgotten even by the
amateurs of curiosities. Omitted by those responsible for the
anonymous French translations issued at Amsterdam ( 1705)
and Rouen ( 172 3), El Licenciado Vidriera is also ignored by
Pierre Hessein (Paris, 1707 ), by Charles-Pierre Coste d' Arnob:tt (Paris, 1775), by Jean-Pierre Claris de Florian (Paris,
1787 and 1806), and by Henri Bouchon-Dubournial (Paris,
1825). Its French translators are Charles Cotolendi (Paris,
1678), the abbé Saint-Martin de Chassonville (Paris 1759),
Jean-Baptiste Lefebvre de Villebrune (Paris, 1775-78),
1. Thus Edmund Dorer, Cervantes 1111d seine TVerke 11acb deutscben Urtbeilen.
Mitei11mA11bange: Die Cervantès Bibliographie (Leipzig, 1881). See p. 15 of
bibliographical section. H.arsdôrffer's selection would seem to be based on Jean
Pierre Camus' L'Ampbitbédlre sanglant où sont représentées plusieurs actions tragiques de 11ostre temps (Paris, 1630). The French original by the Bishop of Belley and of Arras does not contain any story resembling El Lice11ciado Vid1'ie1·a
and Harsdôrffer's version must (if it exists at ail) be the briefest of condensations.
2. It may be well to mention that Walter Pope was uterine brother to Dr
John Wilkins, Bishop of Chester. Sorne details concerning him are given by
Anthony à Wood, Atbeuae Oxo11ie11ses, IV, col. 724, (London, 1820). « He
entred upon the physic line but did not take any degree in physic regularly ...
He spent much time in observing the motions and appearances of the heavens ... This person who leads an epicurean and heathenish lite, rnuch like
to that of Dr John Donn the son, hath written several frivolous things, which
must according to the method that I have hitherto observed be put down,
tho' rather fit to be buried in oblivion with the author than remembred ».
With this pleasant prelude, Anthony à Wood (IV, col. 726) denotes Pope's
Select Novels. Tbe ftrst six written by Miguel Cervantes ... tbe otber by Francis
Pe.trarcb .. . (London, 1694).
The selection « made English by Harry Bridges, Esq. » (Bristol, 1728) does
not include El Licenciado Vidriei·a.

�PH.WT.lSTO-CR.-ITVMJXOS Sll'E HOMO VITREUS

53

CASPAR ENS

Claude-Bernard Petitot (Paris, 1809), Louis v iardot (Paris,
1858), and Charles Romey (Paris, 1862). Last of ail, the tale
has been admirably presented in our own day by M. FoulchéDelbosc (Paris, 1892). The record of England - so honourable
for Don Quixote - is vastly more meagre for the Nove/as Exm1plares. Reprints of James Mabbe's fragmentary version are stcadily referred to Thomas helton by the publishers of 1742, 1747
and 1752; and, as of course, El Licmciado Vidriera is exduded
therefrom. Innoœnt of Spanish, the English (&lt; general reader »
- one would like to see a specimen - contents himself perforce with a translation of che O'Uelas Exemplares by my namesake Walter Kcating Kelly (London, 1846, 1855, 1881) : an
undistingui hed piece of work wherein El Licencia.do Vidriera
cuts a precious figure.

lt would seem that Rodaja's ad ventures lack the Batavian grace
which the Dutch expect. They are disdaine&lt;l in th Vcrmaakrlyke
Minneryen set out by B. V. D. M. at Amsterdam in 17 31, as
also in the Reprint of some cwenty years lacer. They are said to
appear in the L ~ rerige Fortaellinger af Miguel de Ccrvarites
published by Charlotte Dorothea Biehl at Copenhagen in 17808 1 : and this seems certain to be the case, if i ndeed the Hague
Edition of 1739 be the basis - as it is alleged to be - of the
Danish translation. FoUowing at a distance upon Harsdorffer's
alleged first attern pt in 165 2 corne the translations of other Germans, in brave array : as th ose of Julius H . von Soden (Leipzig,
1779), by Dietrich Wilhelm Soltau (Koojgsberg, 1800), by L.
G. Forster (Leipzig, 1825), by Müller (Zwickau, 1825), by Duttenhoffer (Pforzheim, r840), by otter and Keller (Stuttgart,
1840), and by Reinhold Baumstark (Regensburg, 1868). In all
these El Licenciado Vidriera is translated with its feUo, s. lt is
not reported to exist among the selections from the Nove/as
Exemplares done into other modem tangues.

A ,·ague legenJ, towhich Fern:indez de avarrete gives voice,
asserts tbat Ccrvante p:iinted his portrait of the bemused Licentiate from a living mode! : Caspar Barth, the Latin translator of the Celesthur (Frankfort, 1624) and of Gil Polo's Diana
Enamorada (Haoovcr, 1625), this last under the style of Erotodidascaltts, sh.•e Ntmoralium libri r··. It bas been the ill face of CerYantes to be une a ingly exposed to unproved assertions of all
kinds : and many simple-hearted readers are too indulgent (or
too idle) to ask for e\'idence. Th y have « the wish to believe »,
as that inept faculty has been called; and tbey believe easil y.
Thus Rawdon Browne declares that Fern:indez de Avellaneda
was Gaspar Schôppe, and he proceeds to argue his case witb a
perverse ingenuity whicb imposes upon some dull people.
Browne, likc so many subtle ad,•ocates, is laid low with weapons
of bis own armoury : he is brought up short by tbat awkward
thing, a date. Scbôppe this is the gospel according to
Browne - reached Madrid in Marcb, I 614. It is not alleged
chat be brought the sbam Quixote witb bim, nor that he had
ever heard of Cervantes' name at any date earlier than March,
1614. ow, it belongs to the harmless, necessary pedant to
call attention to a small but relevant fact. Avellancda's aprobacion was granted on April 18, 16q. It is not within reasonable
probability - to say no more - to suppose that, between March
and the middle of April, Schoppe could have written Avellaneda's 282 folios and could have pushed matters with such urgency
as to obtain the Tarragona aprobacio11 without more ado. And as
with Schôppe and the sham Qttixote, so with Barth and El Licmciado Vidriera. In the latter case there is a fourfold assertion :
(1) that Barth was insane; (2) that be fancied himsclf to be
made of glass; (3) that he travellcd in Spain before July 9,
16 r 2, when the Nove/as Exe1J1p!arts received their first aprobacion;
a_nd (4) tbat Cervantes met him previously and bad opportunit1es of observing the gifted lun:itic's little w:iys. Upon thesc four
statements - none of them intriasically probable - the Barth

�55

CASPAR ENS

PHANT.4S1O-CRATUMLNOS SIVE HOMO fllTREUS

hypothesis depends. No attempt is made to show that, in r 612,
Barth - being then in his twenty-sixth year - was madder
than his neighbours; nor that his specific delusion was anywise
concerned with glass; nor that he reached Spain earlier than
J uly 9, 1612; nor (if he did reach it) that Cervantes ever clapped eyes on him. It is an indispensable preliminary to any discussion of the Barth theory that these four points should be irrefragably esmblished. When (if ever) tbey are established, it will
still remain to prove that Cervantes was so beggarly in invention as to be incapable of conceiving the situation for himself,
unaided by direct suggestion from without.
It is odd that writers, seeking to bring their author into relation with German scholars of the seventeenth century, should
plunge into speculative guesses of this kind. Between Cervantes
on the one hand, and Barth and Schappe on the other, no
connexion can, on the evidence as yet disclosed, be made out.
Barth's name would naturally suggest itself to any tolerable
guesser : but not more naturally than the name of Caspar Ens.
And in the case of Ens a connexion actually exists. Not many
details are available concerning this industrious personage. You
turn to Jocher, to Hübner's Biblioteca Genealogica; you seek him
in the Allgemeine Deutsche Biographie : but the quest is vain. His
absence from the latter work is accounted for by his Dutch origin. What can be gathered about him can be shortly told. Born
at Lorch at a date unknown, Caspar Ens subscribed to the
Lutheran Confession in r 580. He studied law and is thought to
have travelled far : later he settled in Koln and worked assiduously for such publishers and printers as Peter Fischer, William Lutzenkirchen, Conrad Butgenius, Forster, Gerard Greuenbruch, Petrus Brachel and Constantine Munich. There was
never, ü may be, a more prodigious polygraph : as who should
say, in the vernacular, a harder-working back . After twentyfive years spent in Koln, Ens departed and went east of the sun,
west of the moon, no man knows whither. The date of bis death

is uncertain; he is thought to have survived till 163 6~ but twenty
odd years later books continued to be issued with his name attached. A tentative list of bis chief works follows.

54

[ r] Rerum Danicarum Friderico II inèlitae memoriae, rerum
potiente, terra mariq ue gestarum historia : bella Ditmarsicum et
Suecicum ... complectens ... accesserunt ... Epigrammata J. Lauterbachii 1. Francofurti, 1593-92, fol.
[ 2J Rerum Hungaricarum Historia, ... in qua praeter regionis
situm ... res gestae ad annum 1604 novem libris comprehensa ...
Coloniae Aggripinae, 1604, 8vo.
[3] Tragoedia Anglicana, sive de nuperae Anglorum quorundam contra regem et regnum coniurationis initio, progressu &amp;
fine, deque supplicio a coniuratis sumto narratio ... Koln (?),
1606, 8vo.
[ 4] Magiae omnifariae, vel potius, universae naturae theatrum
. .. auctore D. Strozzio ... ex Italico Latinitate donatum . .. Coloniae, 1606, 8vo.
[5] Deliciae Galliae sive itinerarium per universam Galliam.
Coloniae, 1608, 8vo.
[ 6] Deliciae Italiae, et index viatorius ab urbe Roma ad omnes
in Italia . .. civitates et oppida. Coloniae, 1609, 8vo.
[7] Deliciae apodemicae et index viatorius Hispaniae, indicans
itinera ab urbe Toleto ad omnes in Hispania civitates et oppida
quorum indicantur deliciae ... Coloniae, 1609, 8vo.
[8] Belli civilis in Belgio per quadraginta fere continuos annos
gesti historia, ad praesens usque tempus deducta ... opus novum
e Belgicis Immanuelis Meterani et aliorum commentarijs concinnatum ... [Coloniae ?] I 6 ro, fol.
[9] Deliciae Transmarinae, id est, insignium aliquot maris
Mediterranei insularum, portuum ac maritimorum oppidorum
descriptio ... Coloniae Agrippinae, 1610, 8vo.
1.

The Epigranmzata have a separate title-page dated 1592.

f

�PHANTASJO-CRATUMJNOS SIVE HOMO YITREUS

GASPAR ENS

[ I o] Thesauri politici pars tertia : relationes, instructiones,
dissertationes, aliosque de rebus ad plenam imperiorum, regnorum, provinciarum, omniumque quae ab ijs dependent cognitionem peninentibus tracta tus compleccens .. . Coloniae, r6 r r ,8vo.
[ r 1] Epidorpidum libri Il in q uibus nonnulla sapienter ... acute
... lepide ... ridicule denique dicta et facta ... continentur uber-iori apparatui conviviali praemissi. Coloniae, r6 r 2, r2mo •.
[ I 2] Indiae occidentalis historia : in qua prima regionum istarum detectio, situs incolarum mores, aliaque ... explicantur.
Coloniae, 1612, 8vo.
[ I 3] Elogium funebre Henrico IV magno illi 'Heu! quondam
Franciae &amp; Navarrae Regi dictum. [Hanoviae, r6 I 3, 8vo
[r4] Mag!}ae Britanniae deliciae seu insularum et regnorum
quae Magnae Britanniae nomine &amp; Sereniss. Regis Iacobi &amp;c
imperio hodie comprehenduntur, descriptio : ex variis auctoribus collecta et reliquarum Europae nationum jam ante editis deliciis addita. Coloniae, r6 I3, 8vo.
[ r 5] 'Pw1,1.cn~-~:xGtÀi:dç l:,ii1p:vo;, id est, summarium in qua
principua iura, ritus aliaque circa electionem novi Romanorum
regis ... illustrantur. [Francofurti, 1614, fol. i].
[ I 6] Apparatus convivialis iucundis narrationibus, salubribus
monitis, admirandis historiis, praeclaris exemplis instructus ...
Coloniaé Agrippinae, r615, 12mo 4 •
2].

1. A later duodecimo edition appeared at Kain in 1619.
2. This occupies pp. 498-5 15 of the Orationes funebres in morte Po,itificmn,
lmperatornm, Regum, Princ-ipimn, etc. Hanoviae, 1613, 8vo.
3. This occupies folios 62-86 (Part 1) of Melchior Goldast's Politica impe1·ialia : si:ve discursus politici, acta pnblica et tractatus generales de ... I111pe1·atoris et
Regis Romanomm, Pontificis Romani, Electornm, Prinripum el Com11u111imn ...
Roma,w-Germani Imperii O,·din11m, juribus, privilegiis ... aliisque rebllS ... ad
statum publicum ... imperii pertinentibus ... jttxta ordinem rerum ac materiarum ...
dige,sti, atque e.diti ... Francofurti, 1614, fol.
4. This consists of two books and is· supplementary to the Epid01pidum
ibri Il [II] published at Koln in 161?, and again in 1619.

57

[ 17J Epidorpismatum Reliquiae : sive Epidorpidurn libros IV
appendix ... Coloniae, 1616, 12mo.
[ r8] West-unud Ost Indischer Lustgart : das ist, eygentliche
Erzehluog wann und von wem die Newe Welt erfunden ... aus
glaubwûrdigen Schriften zusamen gezogen. Collen, 1618, 4to.
[ 19] MwpoGO&lt;rL:X : id est, stulta sapientia, itemque sapiens stultitia; regina mundi, populorum gubernatrix, omnium voluptatem mater, vitae condimentum, opusculam ex variis auctoribus
maxime vero Italico Antonii Mariae Speltae scripto concinnatum,
&amp; in duos libros tributum ... Coioniae, 1620, 12mo.
[ 20] Mantissa Apophchegmatum : id est) urbane, scite, acute,
argute, salse atque etiam ridicule dictorum. Priori bus Epidorpidum similisque materiae libellis addita ... Coloniae, 1620, 12mo.
[ 21] L' hore di recreatione di M. Lodovico Guicciardini Patritio
Florentino. Durch Casparum Ens verteutscht... Colin, 1624,
long 8vo.
[22] Epidorpidum lib. IV. de novo recensiti, castigati et cum
reliquis et appendicibus aucti in quibus multa sapienter, graviter,
argute, false, jocose, atque etiam ridende dicta et facta continentur. Coloniae, 1648, 12mo.
[ 2 3] N ucle_
us historico-politicus, e probatissimorum auctorum
scriptis excerptus, et in sex tractatulos ( quorum catalogum
ultima exhibet pagina) divisus ... Trenshinij, 1649, 8vo.
[ 24] Thaumaturgus mathematicus, id est, admirabilium effectorum e mathematicarum disciplinarum fontibus profluentium
sylloge ... nunc denuo ... auctior. Coloniae, 1651, 8vo.
[ 25] Vitae humauae proscenium sub persona Gusmanni Alfarachii et vicia ... representantur. Dantisci, I 6 52, r 2mo '.

1. The edition before me, published « sumptibus Georgii Forst,,·i », is in
three parts. The first contains eight unnumbered and 269 numbered pages;
the second, three unnumbered 'and 266 numbered pages; the third, two
unnumbered and 82 m1mbered pages. At the end of the third part are four

�CASPAR ENS

PHANT,1SIO-CRATUMINOS SIVE HOMO P'ITREUS

[ 26] Epidorpidum lib. V. PausiHpus s.ive tnstmni. cogitationum et molestiarum spongia variis incredibilibus ac iucundis his•
toriis, narrationibus, factis, di&lt;:tis tam seriis quam iocosis referta
et taro recreandis q uam erudiendis animis accomodata. Coloniae,
1659, I2rno.

Yet it may very well be that Navarrete's indication is right. The
fact that Ens translated Guz.man de Alfarache into Latin suffi.ces
to draw attention to him as a possible author of the missing
Latin Quixote. In the hope of tracing it, the present writer searched such of Ens' publications as he could find : a search that
failed as regards its immediate object. In Epùlorpidum lib. V [26 ],
there is a section entitled Phantasio-Cratu1ninos sive Homo Vitreus
which proves to be a condensed version of El Licenciad,0 Vidriera.
It is right to say that this find had been anticipated by Professor
Hahn of the University of Baltimore. So M. Foulché•Delbosc
infonns me on the authority of Sr. Menendez y Pelayo, and
therefore Professor Hahn's priority is absolutely unquestioned
and unquestionable '. But since this Latin rendering of El
Licenciado Vidriera is thought to be unknown to mauy readers of
Cervantes, and since it is given in a work not easily accessible, it
hasseemedconvenient to reprintit. And for this purpose M. Foulché-Delbosc has granted it the hospitality of the Revue Hispanique.
One last word upon Ens' performance as it stands below. The
German or Dutch idioms shine through the Latin repeatedly. To
the worthy Ens, Cervantes' ample manner seems verbose as, in
truth, it tends to be at whiles, when the Master nods. The southern resonance and emphasis are mortal offences in the eyes of
the northerner whose own style is that ofDryasdust at his worst.
It may be admitted that Cervantes falls short of the aridity of an
almanac (if that be the ideal); and herein lies the justification
of Ens' cc emendations ». To follow him in detail were tedious.
But one or two examples, taken at random from his first para·
graphs, will serve as well as a hundred. &lt;&lt; Al bajar de la cuesta de
Zambra &gt;i, writes Cervantes : and Ens, thinking the detàil a
picturesque superfluity, expels it from his ausrere page. cc Puso las

This list of titles probably con tains but a part of Ens' sum of
work : work most of it, to quote Christopher North's judgrnent
of Gilman' s Coleridge, cc as dead as a door-nail )&gt; . Here and now for us - the important point is his. knowledge of, or at Jeast bis
interest in Spanish Literature. Nearly eighty years ago Fernàndez
de Navarrete vaguely signalled the report of a Latin version o
Don .Quixote 1 • The existence of a fragmentary Latin verse translation is certain; but that performance is a thing of yesterday •.
unnumbered pages containing a Precatio adversus mu111ii scan.dala and a Petitio
pacis. It may be convenient to poiut out that this volume contains a Latin
translation o( Lazarillo de Tonnes. See Part I, pp. 74 et seqq, Caput VU : Lar_arill11s adolescentùe sua! 11arrat histor iam.
1. Martin Fern.iodez de Navarrete, Vida de Miguel de Cer·vantes Saavedra
(Madrid, 1819), pp. 529•&gt;30. « Algunos curiosos nos han dada noticia de una .
traduccion latioa del Quijote hecha par un literato aleman; de otra en lengua
dauesa por una dama de Copenhague, y aun de algunas en sueco y rusa; pero
no constândonos estas hechos por noticias tan positivas coma las que hemos
dado anteriormente, nos parece propio manifestarlo asi con franqueza de los
lectores. J&gt;
2. " Parva poëmata lati-na, seu Ludicra litteraria. Auctore Presbytero Raymundo del Busto Valdés, in utroque jure licentiato, ac almâ in Ecclesiâ Cathedrali Legionensi Decano. Editio Il amplificata et mendis expurgata. Cum Ordinarii licentiâ. Palentiae : Tipg. et Lib. Abundii Z. Menendez, 1895 ». This
version which, under the title Nuptiae Camachii occupies pp. 329·344 of Sr. Valdés' book, is dedicated « amplissimo viro, Marchioni de Pidal ». A specimen
may be given :
Vix sierat fulgens Aurora, ut in rethere Phœbus
Mitteret ardentes radios, quibus ipse comarum
Gemmas siccaret liquidas, nitidasque sua:rum,
Cum generosus Eques, relevans s ua membra pigror~,
Stans, vocat et famulum somao q,ui stertit in imQ•

59

I. While correcting the proofs ot this article, I have met with another
reference to Ens' Latin version. It is given by M. Arturo hrinelli in the
Revista critica for November, 18?6·

�CASPAR ENS

alabanz.as en el cielo de la vida libre del soldado, y de la libertad de
Italia », says the Old Soldier, adding a reminiscent touch in the
ensuing words : - cc pero no le dijo nada del /rio de las centinelas,
del peligro de los asaltos, del espanto de las batallas, de la hambre de
los cercos, de la ·rtûna de las minas, con otras cosas deste jaez_, que
algunos las toman y tienen por anadiduras del peso de la soldadesca,
y son la carga principal della &gt;&gt;. To Ens this seems a vain fl.ourish
and the whole is thus drily transformed : (c tum vitae militaris
encamia ita explicaret. » Nor is this ail : Ens will interject a
detail of his own wit. Rodaja leaves his patrons at Malaga, cc çomo
le fatigasen los deseos de volver a sus estudios y â Salamanca &gt;&gt;, as
Cervantes has set it clown a few lines earlier. Ens passes this by
with disdainfuf haste in the text as it stands; but soon afterwards
he is driven to restore it and to insert in this fonn : cc Salmanticam rediturus iter init n. The rearrangement is not justified by the
result. Again, Ens takes it upon him to add certain fiorituri of his
sole composition. Cervantes describes Diego de Valdivia as
« vestido biz.arramente de camino ». In the Latin the four words are
thus arabesgued : cc Miratttr Thomas versicolorem homini et dis-

sectum habitum, pileum plumis onustum, gladium et calcaria auro
lncentia. » It is not clear tl1at Ens always understood his original.
If he did, his rendering of cc a pocas lances &gt;&gt; by « ubi ventum in
taberna est i&gt; would be inexplicable : the probability is that Ens
was at fault with the Spanish and stippled the fl.aming patch in
triumph.And when he reads cc que él le ofrecia su mesa y aun si fuese
necesario su bandera », the pedant boils over and swaggeringly
writes clown cc ac propterea rnensarn &amp;:rûfJ.ôo),oy et cont11-bernium gra-

tuitum ojferens

».

And so the achievement developes consistently throughout. It
only remains to say that Ens' text has been reprinted without
any impertinence in the way of« emendati:ons &gt;&gt;. The ampersands and other typographical abbreviations are expanded. And
with this, I leave Caspar Ens to the curiosity and indulgence of
the reader.
James FITZMAVRICE-KELLY.

Plf.J.VTASIO-CR.ffUMINOS SIVE HOMO VITREUS

61

PHANTASIO-CRATUMINOS SlVE HOMO VtTREOS

Adulto iam vere, nobiles duo iuvenes, ad capieadurn iagenij cultum a parentibusSalmanticam missi, animi recreandi causa urbe prodierant : dumque ita in
amœnissima Tormis ripa obambulant, vident adolescentem, circiter undecim,
ut corporis modulus prre se ferebat, annos natum, rusticano habitu indutum,
sub arboris umbra iacentem et suaviter. Mittunt pedisequum : qui hominem
excitat. Adeunt dein ipsi : rogant cuius sit, unde veniat, quonam iter habeat.
Ait ille, nomen patrire sibi e memoria excidisse, ceterum Salmanticam se perere, herum ibi qmesiturus qui serviat, eiusque sirnul liberalitate quod temporis reliquum est, litterarum studijs impendat. Rogant, num sciret legere.
Etiam scribere, inquit ille. Tum unus ex iUis : Ergo quod patrire ture nomen
oblitus es, non memorire vitio accidit. Quidquid sit, ait ille, mihi quidem consilium est nec patriœ nec parentum meorum nomen proferre donec utrisque
honori esse passim. Quomodo honori? inquit alter. Meis studijs, mea scientia, et mei oominis celebritate, ait adolescens. Audivi enim non semel, Ex
homi11ilms fa,·i Episcopos. Hoc responso moti duo illi Nobiles, si ita, inquiunt,
est ut dicis, tuque herum quœris, ecce invenisti. Accepta conditione, gratias
agit adolescens, sedulam operam et obsequium pollicetur. Sic in urbem et hospitium adductus, diligentiam, alacritatem et fidem suam heris ita probavit, ut
illo non tanquam servo, sed quasi contuberoali uterentur. Tempus vero ita
dispensabat, ut studendi assiduitas nihil famulandi industria:! detraheret. Octo
fere annis in tam exoptato contubernio exactis Thomas Rotarius (hoc enim
nomen sibi esse voluit, quod pater ipsius forte Arator esset) eos in litterarum
studijs progressus fecit, nt ab omnibus, etiam ipsis Doctoribus, magni restimaretur. Legum seu Iuris studio prrecipue erat deditus : ad quod tamen non
prius accessit quam perfectam et Latinre lingua:!, et humanarum, quas vocant,
disciplinarum cognitionem esset assequutus. Iam tempus appetebat, quo Nobiles illi absoluto studiorum cursu, domum redire constituerant. Facile impetrant a Thoma, ut eos non tanquam famulus, sed tanquam socius comitaretur. Quamvis autem honorifice ac laute haberetur, impetrare tamen ab animo
suo non potuit quin unice ad alrnarn illam bonarum et ingenuarurn artium
officinam adspiraret. Venia ergo à patronis impetrata, et euro munere centenûm aliquot scutatorum, prreter vestes aliaque necessaria dimissus Malaca (ibi
enim patroni degebant) Salrnanticam reditnrus iter init : in quo non procul ab
Antiquera eqnes, duobus farnulis stipatus, ei occurit. Miratur Thomas versicolorem horninis et dissectum habitum, pileum plumis onustum, gladium et calcaria auro lucentià : sed multo màgis mores et sermones nihil vulgare spirantes, sed plane stratioticos. Ubi ventum in tabernam est, colloquuntur, hic ur-

�PH.ülTASIO-CR..ffUMlNOS SIJTE HOMO ~7TREUS

CASPAR ENS

bani~atis, ille in?enij et do.:trinre sure specimen ostendit. Ait Valdivia, (id enim
al~en nomen) tr'.bunum se esse, a Rege militum cohorti, qure iam in Italiam
m'.ttatur, propoSttum. Iam olim stipendia sub primarijs ducibus in Italia mermsse: Tu1:1 vitre ~ilit~ris encomia ita explicat, ut tam ingenium quam eloquenuam, m homme litterarum tantum non rudi Rotarius satis mirari non
posset. Italicarum vero urbium, imprimis Neapolis, amœnitates et delicias ita
describit, ut eidem earum videndarum non parvum desiderium iniecerit. Quid
m~lta? Facile persuadet homini Valdivia, eius ingenium sibi aliqua in re
utile fore putans, ac proptcrea mensam èfo~µ6oÀoy et contubernium gratuitum offerens, ut conditionem acciperet, sic tamcn ut suum nomen inter militu~ no?1ina no_n r~ferretur. Nihil enim libertate sibi charius : quam nec cum
umvers1s Crœs1 op1bus permutare velit.
Quid tu tricaris, inquit Valdivia, aut nodum in scirpo qureris? Libenas tibi
apud me constabit semper (en dextram fidemque) melius tamen utrique erit
ut tuum nomen ceteris adscribi patiaris. Sic enim e stipendio lautius te trac'.and'. facultas dabitu~, nec tamen ad ulla militaria munia adstringeris . Egone,
mqmt Thomas, Reg1s accipiam stipendia, sine onere, sine labore militari? Qui
hoc illresa conscientia et tu et ego possimus facere? Quid tu mihi conscientiam
hic allegas? ai~ Valdivia. An ru nescis eam a militibus in Monasteria et scrupul~sorum hommum cœtus ablegatam? Nobis quidem si ex consci~ntire lege
v1vere necesse essct, profecto pauci sint qui militire nomina sua dare
velint.
Hrec ~ua~wis Thomre displicerent, tanto tamen peregrinationis amore tenebatur, ut 1~st1t~tum pcrsequi omnino decreverit . Sub haec Carthagenam ventum : _ub1 miles recensitus. Notavit ibi Thomas regiorum Commissariorum
auctontatem, Prrefectorum quorundam seu Capitaneorum incommoda eorum
qui_hospitia designan~ sollicitudinem, industriam in distribuenda pecuni~ Rationanonum, quenmomas populi, insolentiam militum, sumrna nihilominus cum
miseria coniunctam . Mutato habitu, cum Capitaneo navem conscendit : tumque demum qualis vita in maritimis illis redibus aaeretur didicit · ubi scilicet a
pulicibus et _pediculis omnia infesta sunt, ubi vix ;uidquam quod vectorem sit,
rapaces rem1g~1:1 man~s. potes~ ~ffugere, ubi cum sordibus perpetua quasi est
pugna. Sed mhil homm1 mans msueto molestius fuit nausea : quam continure fere tempestates et ~rocellre, quibus navis hue illuc iactabatu.:, plurimum
augebant. 0 quam srepe _ilium tum consilij pœnituit I Verissimum illud expertus_ quod ant~a sa~pe au?1erat e_t leg~rat, Navigantes a morte vix palmum abesse,
e~ ~ll~d ~esc10 cu1us Ph1losophi, qm rogatus, Ut,·i plures essent, vivi an morlui,
v1c1ss1m i_nterrogante'.11 ro~avit, Navigantes i1t quorum 1mmero poneret? Tandem fœd1~ te~pestatibus 1actati Genuam appellunt : ubi Capitaneus Tbomam
euro cetens suis contubernalibus in hospitium duxit, in quo exquisito victu et
multo mero exantlatos labores omnes diluerunt. Inde perlustrata urbe, facile

intellexit omnia ibi fama maiora esse. Paucos post dies miles omnis in terra
exponitur, inde in Pedemontium ducendus. Sed Thomas noster facile a Capi taneo impetrat, ut reliquias Italire urbes sibi visere liceret. Genua ergo digressus, quinque dierum itinere Florentiam venit : ubi quatriduum moratus, vix
quidquam quod nomini suo magis responderet se vidisse, ultro deinde srepe
testatus est. Romam inde Mundi caput petit : ex cuius ruderibus et miraculosis, licet semidirutis, operil&gt;us, veteris Urbis incredibilem magnificentiam coguovit. Neapolim hinc profectus, quidquid antea viderat facile ex animo delevit; summa et civitatis et vicinorum locorum amœnitate captus. Anconam
inde, ac mox Venetias navigans, Sannazarij illud vcrissimum elogium sua quoque sententia comprobavit, quo ille ceteras urbes ab hominibus, hanc ab ipsis
dijs quasi in medio mari positam dicit. Facto inde per Patavium, Ferrariam
aliasque celebres civitates itinere, Mediolanum venit, ultro fassus verum esse
quod nescio quis dixit, Totius orbis destructas officinas omnes ex una urbe
Mediolanensi restitui posse. Astam inde profectus, commodum eo tempore
venit quod Valdivia cum Hispanicis copijs in Belgium properabat; a quo benevole exceptus, et a latere eius nunquam discedens, tandem Antuerpiam venit,
urbem vix ullis ltalicis inferiorem. Gandavum quoque, Bruxellas, Brugas aliasque civitates perlustravit : quarum singularum adspectum itineris sui oper:e
precium sibi sufficicns aiebat. Appetente vere, quum in procinctu Hispanicus
iam staret exercitus, quamvis œgre, impetrat a Capitaneo Thomas, ut in Hispaniam redire sibi liceret. Sic per Franciam tum quoque iatestinis hello ardentem, et Pyrenreos m:mtes in Hispaniam n.versus, Salmanticam se contulit, ab
amicis et hilariter exceptus, et non multo post variis editis ingenij et doctrin::e
speciminil&gt;us, Legum Licentiatus, ut vocant, renunciatus. Venerat non multo
post Salmanticam mulier, forma non ineleganti, sed singulari morum venus~
tare prredita : qure quod in Capitanei cuiusdam contuberaio et Italiam et
Belgium perlustrasset, amatoribus et curiosis sturnatim convolitantibus multa
de ijs regionibus narrabat, utriusque liogure, atque etiam Teutoaicre, non
ignara. Eius rei fama quum ad Thomam quoque pervenisset, libido ipsum
incessit, prœsertim quum ab amicis insuper valde rogarctur, ipsam quoque
visendi, non aliam ob causam quam ut veterem illam regionum sîbi obitarum
notitiam quasi renovaret; simulque ut de amicis quos in Belgio reliquerat,
aliquid forte cogoosceret. Varijs ultro citroque, sermonibus habitis, cum ami•
cis a quibus eo deductus fuerat, digreditur Thomas, idem, qui erat domo egres•
sus. !ta enim cogitationes eius omnes in stuclijs litterarum erant defixa:, ut
vanre et luxorios:c locum omnino nullum in eius animo haberent : quum inte•
rea roulier gravi cura saucia (ut cum Poët;irum Principe loquamur) c:eco igni
carperetur, idque unice ageret, ut Thomre amoribus potiretur. Captata ergo
occasione, vulnus suum Thomre detegit, et remedium petit : quo ille sermone
non aliter perculsus fuit quam si lovis ignibus fuisset ictus. Id quum sensisset

�CASPAR ENS

roulier animi impotens, ad alias artes conversa, Maur:e cuiusdam opera bolum
amatorium parat, et misera Thom:e inscienti porrigi curat. Vix eurn sumpserat Thomas : ecce tibi longe alium effectum quam malefica illa sibi promiserat. Statim enim tremere toto corpore Thomas, pede terram ferire, capur,
man us iactare, sicque haras aliquot elinguis et semimortuus perstare ! Tandem
quum ad sese pallulum redijsset, rogatus quidnam mali pateretur, nihil aliud
quam in bolo Morteru se comedisse : simul unde is esset, indicavit. Percrebrescente huius rei farua, Prœtor urbanus ministros mittit qui mulierem comprehenderent. Sed frustra. 1am cnim illa de sinistro edocta succcssu, fuga sibi
consuluerat. Quum totos sex met1Ses cubiculo Thomas delituisset, medi.corum
opera corporis qtüdem sanitatem recuperavit, sed non mentis : quam tali stultitia corruptam habebat ut nesciam an maior vel cogitatione fiogi possit. Imaginabatur enim sibi infelix, vitreum sibi totum esse corpus : coque si quos
appropinquantes sibi videbat, miserabiliter exclam.abat, non vocibus solurn sed
et ingf:-niose excogitatis rationibus rogans atque obtestans, ne quis se contingeret, ut qui nequaquaru ut alij homines, sed totus a capite usque ad cakem
esset vitreus. Hanc tarnen ab omni ratione alienam imaginatione1u ut ei ei-i•
merent cordatiores quidam, arctissimo nexu corpori eius sede alligantcs, rniserum parum abest quin morti dedissent : siquidem ille post horribilem ululatum, in taiuum aoimi deliquium incidebat ut in extrema agone constitutus
videretur, et vix post quatuor boras ad sese rediret; reversus vero, per omnia
facta obtestaretur, ne postea unquam sic ipsu1n contrecterent, et forsan plane
confringerent. Non vetare interim, immo rogare, ut eminus colloquantur.
Vitreum quidem se esse hominem, non tamen ratione destitutum : qua tanto
puriore ac subtiliore uteretur quanta vitrum carne esset lirnpidius. Eius rei ut
periculum facerent quotidie multi noti et ignoti ad eum ventitabant. Quid
multar Tantam etiam doctissimi Philosophire ac Medicinre Professores in dictis
eius et responsis deprehenderunt ingeoij acrimoniam et dexteritatem, ut unde
extrema illa dementia, qua miser vitreum se esse imaginab:i.tur, provenirt:t,
nemo satis mirari posset. e vero aspero nimis aut angusto vestitu tam tener □ m ac fragile, ut aiebat corpusculum frangeœtur, rogavit ut ex mollissima
quam 6.eri potest materia interior tunica sibi fieret: qure ei ex gossypio facta. Calceos vero nunquam induerc voluit. In sumendo cibo haucrationem observari volebat. Vasi vitreo fructuum aliquid (a carnium enim et piscium esu abhorrebat)
ex ijs quos qu:eque temporis pars maturos olferebat, imponebatur, idque perû cre alligatum eminus ei porrigebatur. Potu alio non utebatur nisi aqua, eaque
vel e fonte vel flumioe mana hausta. Per urbem incedens, platearum medium
inter domos utrimque stant-cs tenebat, ne tegulœ alicuius casu lrederetur. Ternpore resûvo sub dio cubabat; hybemo, horreum aliquod qurerebat, ubi stramit1i quo nihil vitreo homioi commodius, capite tenus immersus iacebat. Crelo

PH,1,NTzlSJO-CRdTUMINOS SIVE HOMO VlTREUS

tonaate, totus trcmebat, et i_n campum se proripiens, nonnisi serenata iam
tempestate rcdibat.
Quum amicos, qui hactenus, quantum fieri poterat, eum observaveranr,
diuturore custodire pigeret; ipseque omnibus precibus id rogaret : liberum tandem quocunque vcllet ire permiscrunt. Sic illc per urbem circumiens, omnibus, pueris maxime, risum prrebebat, quos enixe orabat ut a propriore congressu abstinerant, baculo etiarn propius accedere ausos arcebat : ut illis ludibrium, ita amicis et quicumque eum ante noverant dolorem prœbens. Quamvis autem non dcesseut tam viri quam fcminre, adeoque modestiores nonnulli
juvenum, qui pueras miserum inscquentes i □creparent, effici tamen non poterat quin magis illi insisterent, adeoque ctiam quidquid ad manum venerat, in
infelicem conijicerent. Quodaru die a perversissimis veherneoter exagitatus,
graviter exclamans, 0 vos, inquit, male natos, male cducatos 1 0 bestiolas
muscis impudentiores, fetidiores cimicibus, pulicibns molestiores I Quid? an
alterum momem Testaceum ad instar eius qui Romre est, ex me facere vultis 1
Si furcam ita petatis, scopum forte auracturi sitis. Hrec et talia audiences
modestiores quidam, ab eiusmodi iniurijs postea abstinucrunt.
Tabernas atiquando vestiarias seu forum scrutarium pretereunti roulier nota
occurrit, et altum suspirans, 0, inquit, mi Thoma, quam doleo casu tuo 1
Certe a lachrymis te.mperare mihi vix possum. Ad quam illc sedata voce, Filia
Hierusalem, ait, pwrate super vos el rnper fi/ios vestros. Id quum quidam audiens,
dixisset, Tu nebulo mihi magis quam stultus videris, Cert~, inquit Thomas,
nec ego nebulo mm, Ile(; tu sapiens.
Videns pueras pedisequos suas et satellites frequenti oumero in fora stantes,
Ecce, ait, Sat/Janici exercilus calo11cs et lixas, qui recta ad J,iferni hospitia co11/eudu11t.
Venerat ad eum nescio quis, cuius uxor cum alio aufugerat, rogans qui faciundum sibi censeret. T11, inquit, Deo age gratias, qui tanto malo te liberavit, et
ini111it11m eode,11 ,mua·vit. Replicanre altero, Eri o eam 1w11 quttram? Nor,, si sapi.s. Si e11im eam immiias, 11i1Jil alfod quam crucem et infamiam tria111 sis ,·eperturus.
Rogatus a quodam, quibus rationibus pacem uxore sartam rectam facile servare posset; Da ei, inquit, neœssaria : permitte ea111 dome.slicis 011mibus imperare :
sed 110/i ferre 1tl tibi quitlquam imperet .
Puera dicenti, sibi in animo esse a parentibus aufugere, ut a quibus frequentibus plagis exciperetur, Cave, inquit,Jacias : illud potius 111~.mineris, plagas parw/um 1,o,wri, al lictor1111t, ig11ominia esse.
ln fores templi stans, viderat duos recto gressu in templum contendentes,
quorum prior ex eorum genere erat qui in Hispania Veteres Christiani dicuntur, alter vero ex ijs, qui quamvis Christianos se profiteanrnr, Iudaismi tamcn
R~·llt lûspa,,iqu, .

�66

CASPAR ENS

PHA.NT.tJ.SIO-CRATUMINOS SIVE HOMO VITREUS

Cura Ducum fuerant olitn Regumque Poëtd!
Prtl!miaque antiqui magna tulere chori
Sa·nctaque Maiestas et erat venerabile ,iornen
Vatibus et larga sdJpe dabantur opes.

seu Maranismi susp1c1one adhuc Jaborant. Tum priorem magna voce inclamans Thomas, Exspectet, inquit, dies Dominicus dum Sabbat/mm prdJterie-

rit.
Hrec aliaque multa, taro acute quam prudenter dicta quum ad aures cuiusdam e Magnatibus aulicis pervenissent, non prius sibi quiescendum putavit
hominis videndi, alloquendi, atque etiam secum retinendi potestas sibi fieret.
Id ergo negocij dat Equiti cuidam civi Salmanticensi : qui Thomre mandatum
exponit, et propositis multis utilitatibus, ut conditionem acci-piat persuadere
nititur. Causabatur in hoc unum, quod me adulari didicisset, nec frontem omnem adhuc perfricuisset : quas duas res aiebat in ada utramque facere paginam.
Tandem tamen assentitur. Sed non levis difficultas restabat, qua ratione scilicet homo vitreus et quasi vas Samium ad locum longinquum deferretur. Placuit fasciculis stramineis hominem involvi, non aliter ut vitra soient : quorum
etiam nonnulla eadem materia involuta eidem currui sunt imposita. Vallisolitum auriga de nocte ingressus, onus in Magnatis redibus deponit : qui confestim advolans, hominem stramioeis vinculis expeditum amanter salutat, rogat
ecquid valerat, quomodo iter successisset? Nullum iter, inquit Thomas, praesertim ubi iam confect11m fuerit, pro malo aut infelici habe.nd11m est, nisi quo ad
furcam iter. Ad valetudinem quod attinet eo in dubio est : siq11idem in me arteriarum pulsus cum ce,•ebro digladietur. Paullum inde progressus, quum magnum
numerum falconum, accipitrum, tum canum etiam et molossorum vidisset,
Atqui hi, inquit, si vel singulis aut a/ternis diebus bO'lJem ceperiiit, vix tamen impensarum constabit 1·atio. Leporum tamen veoationem non improbabat, prresertim qure mutuo sumptis fieri canibus.
His alijsque multis qure passim ille iacebat delectatus patronus, liberam ei
fecit per totam urbem obambulandi potestatem, adiuncto custode, qui eum a
maleferiatorum hominum, puerorum imprimis vi defenderet. lnfinitum prene
sit qure ille omnis ordinis, sexus et retatis hominibus, a quibus obvius passim
sistebatur et rogabatur, responderit, referre : pauca tantum attingere satis
erit.
Rogatus a litteratore quodam Poëtastro, oum et ipse Poëta esset, Tam propitias, ait, Musas non habui ut bonus fierem Poeta; nec tam aversas, ut malus.
Subiungenti, quanti faceret Poëtas, Scimtiarn, ait, plurimi, Poetas 11ihili. Cur
ita, rogatus, Quia, ait, boni Poetre tam pauci suot ut fere pro nullis haberi debeant. At ipsam scientiam quis non magni faciat ac revereatur, ut qure omnes
alias scieotias, quarum opera scilicet necessario utitur, e quibus omnem suum
ornatum, lucem ac perfectionem desumit (modo utile dulci miscere velit) corn_
plexa sit. Meminisse se adhuc quid de hoc hominum genere Ovidius cecinerit.
Mox recitabat istos versus :

Unde et aiebat deorum dictos fuisse interpretes immo deo plenos, secun~m ill~:
'

Est Deus in 1wbis, agitante calescimus illo.
Necoon illud :

At sacrivates, et divum cura vocamur.
.. At~ue hrec aiebat, non de Poëtarum vel potius versificatorum vulgo, sed de
IJS qm ad ha~c artem tam a _
Natura quam Arte facti sunt, intelligeoda. Rogatus, cur plenque omnes Poetre pauperes essent, respondit, paupertatem banc
'.:5Se spo~t31:eam, ut quibus ingeotes ad manum opes sint, modo occasiooem
us utend1 sc'.r~ot, dotes sc'.licet amicarum quascelebrandas sibi sumpserunt, ut
qu~rum cap_1ll1 essent aure1, froos argentea; oculi, smaragdi; dentes, eburioe;
lab1a, coralli; e_t guttur, crys~lus transparens : tum quas plorarent Jachrymre,
me~o: esse u~10nes; terram m qua plantam figereot, quantumcunque antea
st~ril1s et hornda, rosas et violas statim producere; earundem halitum nectar
s~irare et ambrosiam; nihil denique esse quod non ingentium divitiarum esset
s1goum seu argumentum .
. Quum in templo S. Francisci inscite pietas vidisset figuras, bonos pictores,
a1ebat, Naturre; malos moostrorum esse 1m1tatores : nec minus eis omoia Jicere quam Poëtis: et illos quidem oculorum, hos aurium esse carnifices seu
tortores.
Acclamanti cuida~ ex pedisequorum oatione (onme siquidem hominum
genus sem~er euro ci:cumstabat). In nos quidem, domine Ampulla, nihil habes quod d1cas,.~t qui plane ad Rempublicam et Magnatum inprirnis servitia
s~mus ?ec~an1 : Famuli, ait, existimatio heri honore metienda est. Quocirca
vide_ cu1 serv1as et videbis quam sis hooestus. Ad iogenia vestra quod attinet
s~~tlnam ego credo omnium vitiorum. Heros placides ac mites deprredamioi;
ng,_dos a~ ~~vero~ detesta_mini. In summa, sub eadem Regula et iisdem fere
!~gibus v1v1t1s qmbus aungae, muliones, oautre et cetera Ambubai·a rum collegta : quorum omnium vitam graphice admodum, non pro more hominis insaoi
sed prudentissimi, magna cum audientium admiratione describebat.
'
De_Medicis rogatus qu_id s~ntiret, aiebat, Nullum ess'e hominum genus cui
plu~ h~eret. Ab Advocatis clientes emungi argenta; a Iudice circumduci et
exp1J31:1; a M~rcatoribus attonderi; ab Institoribus decipi; sed a Medicis impune mterfici. Eorum ioterim cooditionem meliorem esse quam pictorum.

�68

PHAN T.4S10-CRATUMINOS SIVE HOMO VITREUS

CASPAR ENS

Horumenim errmes a Juce aperiri; illorum, tenebris abscondi. Bonos interim
et peritos Medicos summopere commendabat, e fœcundissi':1-a memoria depr~mens illud quod apud Ecclesiasticum legerat : Honora Med1cum propter 11ec~s~-

tatem, etei.im c,-eavit eum Altissimus. A D..w est omnnis tnedtla, et a Rege accipiet
donationem. Disripli11a Medici exaltabit caput illius, et in conspec/14 Magnatum 14~dahitttr. Altissimus de terra creavit Mediciltam, et vir pnulem uoii ob/Jorrebtt
il/am.
Occurrerat ei homo iam olim notus, cuius de doctrina nescio quîbus artibus
parta magna erat hominum existimatio. Hune monstranti~us,_ Ecce, ioqu'.t,
Tantalum in medijs scientiarum undis : quarum neque ad alntudmern exsurg1t,
neque ad profunditatem pertingit.
.
_
Sartorem manibus decussatis in officina sedentem consp1catus, Tu qu1dern,
inquit, iam in via salutis es . Roganti, quibus indicijs id animadver~er~~ :
Quamdiu, ait, sic sedebis, nihil subleges ex vestium concinnandarum reliqu1Js,
nec diem festurn opus facieudo violabis, nec mentieris.Sed ô infelicem sartorem
qui nec diebus festis aliquando opus facit, nec mentitur I Illud vero miru~ est,
in tota sartorum natione vix ullum reperiri a quo iustum fieri queat vestm1entum, quum tot faciant a quibus ipsi fiunt peccatores.
.
Rogatus, quis omnium esset felicissimus, Nemo, respondit. Nemo t1:'vrt
patrem. Nemo sine crimille viuil. Nemo sua sorte conterdum esl. Nenw ascemhl in
cœlmn.
Qua:renti, quam de omoi hominum genere, quid in uno quoque repreh~~dum sit, tam libere pronunciet, cur non et de Scribis, Advocatis, No~an~s,
Procuratoribus, aliisque quibus penna non tam in u3u quam abusu est, ahqu1d
&lt;li"ëeret, Equidem, ait; etsi vitreus sum, non sum tamen tan fragilis ut eo~em
torrente quo vulgus abripi me patiat: quod postulare sapere, est cum rauone
insanire. Mihi vero sic videtur, prima obtrectatorum seu maledicorum Grammaticre Rudimenta esse voculas illas qure de Scribis passim circumsonant.
Nam ut ad alias scientias pervenire non possumus nisi per portam Grammatica:, et Musicus prius murrnurat quam canat : si.: o.btrectatrices lingure virus
suuro omnium primo 'in Scribas, Prretores, Iuridicundo prrefectos., aliosque
qui Iustitire administrandre sunt prrepositi, evomunt; non tarnen igna'.i !nterea ea sublata, Solem quasi ipsum de Munda sublatum esse. Honorauss1ma,
aiebat, esse id genus munia nec cuiquam nisi a Natura bene et Doctrina melius
instructo, committenda. Proinde falsum sibi videri illud Hispanorum dicterium, quo aiunt, Ex viginti millium quos Hispania habet, messe, plus quam
decirnas deberi diabolo, tanquam e suis novalibus.
De Iudicibus, et Prretoribus aiebat, non mirum debere cuiquam videri quo
apud plerosque; omnes fere laborant odium : quam eorum muneris sit,- hos
apprehendere, ab illis pignera capere; hos carceri includere, illos capitis damnare.

De Cortesanis (feminis Veneri militantibus) dicebat, eas magis Cortesas(elegantes, amicabiles) esse quam sanas.
Punctus a vespa iu colla, abigere eam non ausus, ne scilicet, collum conquassaret, lamentabiliter exclamavit : Quum vero prresentes ei illuderent, dicentes : Quum vitreum haberet corpus, quomod0 vespre morsum sentire possitf respondit, Credere se vespam illam ex obrrectatorum seu calumniatorum
esse genere, quorum aculei non vitrea tantum, sed rerea quoque corpora penetrare queant.
Eorumdem liuguas aiebat similes esse aquilarurn pennis, qure omnes alias
quibuscum coniunguntur, consumant et quasi in nihilum redigunt.
Infinita sunt qure toto biennio, et quod excurrit (tantum enim temporis
mirabilis hic animi morbus eum tenuit) ab ipso non minus acute quam sapientes dicta sunt. Tandem misericordia motus Religiosus quidam Hieronymiani
ordinis, curam eius suscepit, qure et fi&lt;leliter successit, ira uti intra paucos
menses Thomas noster quasi e sonmo experrectus, aù sese redierit, ac integris
deinde sensibus tam in ternis q uam ex ternis usus sit. Decenti ergo virum litteratum habitu vestitum amici monuerunt, ut ad Curiam rediret, et caussis
agendis vacaret. Fecit id Thomas; non tamen Rorarium posthac, sed Rotam
vocari se voluit. Novum ilium vestitum, novas gestus et mores, adeoque
plane omnia immutata in eo conspicati pueri platearum obsessores, primo
inclamare eum, ut antea, non audebant, sed alter alterum rogabat, Quid tibi
hoc horninis videtur? Thomasne noster est, Vitreus ille Licentiatus, an alius?
Eum ipsum esse omnibus dictaotibus, quidam : Cur non eum adgredirnur ut
ante, aiunt? Sub hoc enim tam honorabili vestitu reque latere potest stultitia
ac sub illo quo prius usus fuit. Crescebat interim accurrenùum numerus, ita
ut plusquam ducentorurn hominum corona stiparetur Thomas priusquam ad
Curiam perveniret. Ubi vero ad Curiarn tanquam Doctor Cathedralis magna
auditorum comitante frequentia pervenit, ad circumstantes conversas, magna
voce sic loqui cœpit : Ego, ego sum, ô boni, Vitreus ille Licentiatus; non
tamen ille, qui quond:am fui. Dei perrnissu, non sine magna malo meo, aliquamdiu iudicio et recta ratione fui privatus : sed eiusdern misericordia mens
mea ad se redijt, ita ut ex verbis meis et operibus iudicare potestis. Pauper admodum, et famulatu vitam sustentans, Salrnanticre litteris operam dedi, ac
per Dei gratiam ita profeci, ut non sine laude ad Licentiatus gradurn provectus fuerim : sed ut nihil in humanis est diuturnum, ita haoc gloriam fortuna
mihi momento eripuit. Sed nec adhuc mihi rationes desunt, quibus tarn rem
quam gloriam mihi comparem. Rogo vero per Deum immortalem, ut persequi me, et tanquam improbre muscre tandem circumvolitare desistatis. Qure
ex me in plateis ante qurerebatis, qurerite ex me domi. Faxa sane, ut si quid
antea subito respoodi quod vobis placuit, rneditatus iam multo melius respondeam. Quamvis autem iusta hrec petitio plerisque videretur, non minor tamen

�70

CASPAR ENS

quotidie euntem et redeuntem comitanlium erat numerus. Cuius ille molestiœ
pertœsus, Ergo, ait, alia mihi patria qurereoda est, ubi si non ingenio, saltem
armis victum mihi sine exprobratione quœrcre licea.t. Sic curia relicta Vale
inquit, asylum effrontium, scopule verecundorum. Tu, inquam, qua/ fatuo;
delicare alis; sapientes fame enecas, statimque iler in Belgium suscepit, ibique
magna eum fortitudinis et prudentire laude anoos aliquot militavit, ac tandem
in cclebris illo ad 'eoportum Flaodriœ prœlio pulchram oppetijt per vulnera
mortem.

-

JOAO

DE DEUS

Realizou-se no domingo 17 de janeiro a solemnidade commemorativa do primeiro anniversario da morte do notavel poeta
português, cujo nome serve de epigraphe a êste artigo, e quasi
dois annos decorreram j:i desde a sua apotbeose em vida. Sem
podermo dizer que o aparato dêste anno correspondesse em
tudo ao dos dois annos anteriores, é licito afirmar que ainda foi
imponente : muita gente, sobretudo da popular, se viu, formando
o cortejo; houve flores, soffrivel concurso de povo, discursos no
formoso templo dos Jeronimos, recentemente considerado
como pantheon n:1cional; muitos :1rtigos laudatorios em quasi
todos os periodicos do dia; elogios ao vivo, saudades pelo
morto, que ja agora fi.carâ sendo mna gloria portuguesa, o nosso
maior poeta dêste século, o segundo poeta nacional, sendo
Camôes, por emquanto, ainda o primeiro.
Paremos aqui, e examinemos se tudo iste é sincero, se é
sensato, e mormente se d ste excesso de louvores nào haverào
a critica imparcial e a sâ razâo de descontar no futuro alguma
cousa, ou muito; e acautelemo-nos de que o desconto nâo seja
tamanho, que para compensar o encarecimento de hoje, venha
a annullar esta avaliaçâo precipitada do merito indiscutivel de
um vulto simpathico, eminente como poeta, apreciavel como
pedagogo, em demasia exalçado porém, nâo por culpa sua, que
hem modesto era, mas por lisonja alheia : pois é forçoso que se
diga que até para os mortos ha lisonjas e homenagens sôbre
posse neste seculo de surpresas, quando isso convem aos
VlVOS.

Quem sâo todavia agora os lisonjeiros? A mocidade enthu-

�A. G. V.

JOAO DE DEUS

siastica e inexperiente das escolas, e a imprensa periodica que
lhe serve de guia, ou que cede a pressâo exercida pelos clamores
dessa mocidade, que pouco sabe de litt raturas, além da rnodec
nissima francesa, que a bem dizer ignora completamente a
portuguesa, mesmo a quasi actual, a dos dois primeiros quartéis
dêste seculo.
No dizer da maioria dos estudantes dos nossos lyceus, de
muitos outros dos nossos cursos superiores, de alguos que de
estudantes s6 teem o fradesco, quasi grotesco fardamento que
pavoneiam; na opiniào de jornalistas imberbes; no parecer,
cremos n6s, até das crianciras que adornaram o prestito, a
custa da estafa de mais de uma legua a pé, constrangidas,
alinhadas e em passo de procissâo; no dos operarios de todas
as qualidades e profissôes que se encorporaram no seqmto, ou
pelo menas no de quem promoveu e organizou a solemnidade,
os convocou e os persuadiu a que fossem; no conceito de todas
estas pessoas competentissimas ha dois poetas maiores que todos
numa litteratura que começou ha seis seculos, que fulgiu no xv1,
que acompanhou quasi sempre a das naçôes cultas, que teve uma
revivescencia notabilissima ha sessenta annos, continuada par
largo tempo, e que esta, coma quasi todas as litteraturas, num
periodo de decadencia na actualidade, se abstrahirmos dos
prodigiosos trabalhos de erudiçào, investigaçâo e estudo em
campo scientifico, que as aviventam, e as hâo de substituir
atinal. Esses · dois poetas sào CAMÔES e JoAo DE DEIJS;
os mais, todos os outras dêsse longo periodo, e nào sào poucos,
raras sâo as naçôes que tantos c6ntem, teem de formar atrâs
dêstes, de ser em Portugal satellites dêstes dois astros de primeira
grandeza, nesse estellario intellectual, affectivo e inspirado da
arte mais sublime, a poesia.
Parecerào poucos; mas receio bero que o frio e minucioso
estrangeiro dos dois apenas nos conceda o primeiro, sôbre cuja
valia transcendente ha muito ja se pronunciou, e se nâo desdisse
até agora.

Pois sera assim? Gil Vicente e Garrett valem menos que Joâo
de Deus? E ja nâo quero referir-me a vivos, nem neste summario
juizo mencionarei mortos, ha muito ou ha pouco, cujas obras
meditadas dariam ainda muitos emulos a Joào de Deus, supposto
que nenhum a Camôes, o qual continuara por muito tempo a
simbolizar a litteratura patria, na mais alta expressâo della.
0 applauso de tanta gente sensata, e sem du vida competentissima, a exageraçào evidente, que a aproximaçâo dos nomes de
Camôes e de Joâo de Deus implica, provém, a meu ver, de se
compararem mais as faculdades poeticas dos dois, do que as obras
em que ellas se manifestam. Basta, corn effeito, Ier corn attençâo
algumas das melhores producçôes do poeta moderno, para se adquirir a convicçâo de que taes faculdades eram nelle excepcionaes, de
que possuia indole immensamente sensivel, affectiva, espontanea,
facil na expressâo do pensamento, ao quai quasi sempre corresponde locuçâo adequada; dicçâo vivida, original, a mais propria
para communicar o sentimento aos outros, se bem que
umas vezes trivialem demasia, como, par exemplo, na pittoresca
versâo do Cantico dos Canticos e na de dois Psalmos de David,
outras pobre, mas sempre colorida, é de justiça dizê-lo.
Dessas faculdades eminentes, todavia, as manifestaçôes que
nos deixou dellas ha largo caminho, que nenhum encomio
exagerado pode transpor de um s:ilto, e a imparcialidade exige
que digamos ser pequeno o legado, para avaliarmos na justa
proporçâo as passes do testador.
Se pusermos de parte um poema quasi philosophico, e cujo
intuito e assumpto principal, cujo argumenta emfim nâo transparecem claramente do fragmenta que veiu a publico, mas que
é uma das suas mais inspiradas composiçôes e a de maior fôlgo;
desviando tambem algumas versôes, nâo muito felizes, de Dante,
de Victor Hugo, de poetas espanhoes, da insipida comedia
de Ponsard, Horacio e Lydia, cheia de francesismos e impropr.iedades de linguagem; varios sonetos; a paraphrase do Padrenosso, e uma ou outra poesia faceta; o que temos do mavioso

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73

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A. G. V.

JOÂO DE DEUS

poeta limita-se a poesias lyricas, dedicadas, como diz o povo, ao
seu bem, ou melhor aos seus muitos bens, quasi todos mulheres
louras : a preferencia é evidente, como no maior mimera dos
poetas portugueses. Algumas dessas poesias sao encantadoras,
ingenuas, delicadissimas, poucas, porém, verdadeiramente
sentidas; das melhores citaremos Desdetn, Dedicaçào, Ciûme,
Carta, Marina, Heresta, Ultimo Adeus, Olhar, onde encontramos esta carinhosa estrophe :

Explicar-se hâ o culto, a apotheose, porque Joào de Deus fosse
um verdadeira poeta nacional, coma o foi Camôes, como o quis
ser Garrett, e talvez Thomas Ribeiro?
Aresposta tem de ser negativa, pois as poesias de Joào de Deus
nào nos autorizam a colloci-lo em meio dos poetas patrioticos.
0 amor da sua terra, das tradiçôes della, das suas usanças,
das suas crenças, das suas glorias, das suas esperanças e anseios,
achou-o mudo, e a corda da devoçâo civica, da extremosa affeiçâo
pela patria falta a sua lira, ou entâo, nâo soube, ou nào quis
desferi-la. Bastaria ji por si esta circumstancia para que o simile
entre elle e Camôes fosse quasi uma blasphemia, para nâo
dizermos que seja uma necedade.
E' entâo o saber que compendia o do seu tempo, e que absortos
contemplamos no principe dos poetas portugueses? Tambem
nâo : Joào de Deus nas suas poesias revela-se-nos pouco sabedor.
Seri talvez pelo conhecimento prafundo da lingua patria e da
sua capacidade de expressâo? Tampouco : se a dicçao de Joâo de
Deus é quasi sempre espontanea e se apraxima por vezes do
pittoresco expressivo da de Garrett, nem sempre é correcta, nem
sempre é portuguesa, porém; e o seu vocabulario, comquanto
bem escolhido, porque o conceito e a representaçào verbal delle
sào no nosso poeta a bem dizer inseparaveis, é, ainda assim,
pobre, e a rima ou demasiadamente dialectal, algarvia como
elle, ou entào, o que é peor, indisculpavelmente falsa.
Daremos exemplos de am bas : teme ... queime; prega ... negra;

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A miro nem outra bussola me guia,
Nem tambem outra estrêlla me alumia,
Nem eu tenho outro mundo, nem contemplo
Os mysterios de Deus num outro templo 1
Sim tudo se reduz
Para mim, neste mundo, a essa luz 1

e ainda em outro Olhar ...
Suavissimo, puro, !ntimo, terno
Corno o ultimo olhar da mae ... que embora
Dure um momento, é um momento eterno ...

Mencionaremos ainda entre as mais graciosas a que se intitula

Boas Noites. No espolio deparam-se-nos igualmente algumas
composiçôes do genero das de Nicolau Tolentino, e que elle
nâo repudiaria; taes sao : Caturras, Versos de Annos, Avarento, Dinheiro, todas conceituosas, bem contadas, natural
mente satyricas ou ironicas, mas sem plebeismos de phrase ou
de conceito. i Mas tudo isto que é, comparado, nâo direi jâ a
Camôes, a Gil Vicente, a Garrett (que é uma litteratura
inteira), a essas três verdadeiras e maiores glorias de Portugal no
dom.inio da litteratura poetica; mas ainda a Guerra Junqueiro,
a Thomas Ribeiro, a Anthero do Quental, para s6mente fazennos
mençào de três contemporaneos, dos de maior valor, que se fossemos pacientemente pracurar muitos nomes, quantose quantas nào
encontrariamos que lhe nâo sao inferiores, se é que em muito se
lhe nào avantajam.

coraçôes. . . s6es ; fructo ... mitito; sonsa. . . moça ; poes. . . pois :possuo .. .
tu; diz.ei ... o qul; traçou ... v&amp;J; primavera ... cheira; reino .. .
Naz.areno.
Fallimos em erras de linguagem, e para que se nào julgue
temeraria a affirmaçào, apontaremos alguns
Tambem, anjo meu saudoso !
Te hei de emfim
Ah I dar quanto de precioso
Sinto em mim.

�JOÀO DE DEUS

A. G. V.
Mas vejo â sombra d'altos edificios
Miudissimas flores
De tam subtis e delicadas côres,
Que,sc o sol lhes chegasse,
Talvcz que nem rcsquicios
Lhes jiœsse.

. . ..... ······ ............. .

Que ha em ti, que a dor mitiga,
Que ha em ti, lampada antiga,
De meigo e consolador?

........ -··· ................ .

Andam ja os tafues na \'Ïa Appia11a
ào \'Cr a minba tunica assyria,ra.

Quis dizer Via Appia, timica

assyria, e copiou o francês

Voie Appienne, tunique assyrienne.
A impropriedade da expressao por vezes toca os limites
derradeiros, especialmente nas traducçoes, ou se converte em
plebeismos, quasi em phrases cbulas. Sejam exemplos os seguintes
versos ;
Nâo, da câ ; entào prefiro eu Ier-vos,
Versos meus, lidos mal, dxxa-11u os nt/"IJOS.

(Horacio e Lydia.)

E na rubrica: «A' esquerda porta do quarto de toilette(!)»,
isto em Roma, no tempo de Augusto !
a infelicissima versao do episodio de Fraocisca de Rimini, da
Divina Comedia, vemos as extraordinarias expressoes que subliohamos:
Foi quando, em summa o terno amante apa11ha
0 doœ beijo, porque eslava ardtndo.

Apanha, como se se tratasse de colhêr azeitooas, ou de levar
uma carga de pau !
Neste degrêdo nosso
Que tanta gente estima
E eu s6 porque nào posso
Nâo largoe vou là c,ma

Èsre

77

la cima nâo quere diz r ao telhtUio,ao sotân, mas sim ao cétt !
o remoinho
Foi quando vciu o outro
Crrando como um boi;
Oh I que horroroso cncontro 1
Entâo é que ella foi .

Ella quem? Ella quê?
E é entâo Joâo de Deus o unico emulo de Luis de Camoes? Mas
Garrett, mas Anthero do Quental, mas Thomas Ribeiro, mas
Guerra J unqueiro fizcram alguma vez em poesia seria estes desconcertos?
1io iremos mais longe em apontar defeitos, que foram
devidos principalmcnte :i notoria indolencia do poeta e ao modo
de publicaçâo dos seus versos, dispersos por periodicos, e s6 ao
depois colligidos, ao seu pequeno conbecimento de outras litteraturas, e ao exiguo estudo de outros poetas, mesmo portu·
gueses.
E' dever porém confessar que taes defeitos prejudicam, deslustram, e que portanto forçoso é que sejam levados em conta no
juizo que das suas obras tero de fazer a critica seria e imparcial,
mormente quaodo se estabelecem parallelos, e se engenham
jerarquias.
A facilidade em poetar era, digamo-lo assim, inoata em Joâo
de Deus : nenhum metro, com excepçâo do alexandrino, a que
na verdade é av ssa a pro odia portuguesa e a castel ban a; oenhuma
combinaçâo, nenhum enlace de rimas, nenhum artificio estrophico, parece que lhe foram difficeis. 0 proprio soneto, que ao
grande Garrett repugnou sempre, que a escola romantica proscreveu e os poetas franceses resuscitaram e teem moderoamente
aperfeiçoado, êsse mesmo genero de poemeto, que outrora tivera
entre n6s cultores eximios, Joâo de Deus nâo o desdenhou, e a
poesia portuguesa deve-lhe uro dos mais formosos que se
conhecem, e cujos tercetos se diriam ditados por Dante. âo
esistimos ao de ejo de o transcrever :

�A. G. V.
Foi-se-me pouco a pouco amortecendo
A luz que nesta vida me guiava,
Olhos fitos na quai até contava
Ir os degraus do tumulo descendo.
Emme ella fugindo, em a nao vendo,

Ja se me a luz de tudo anuveava;
Despontava ella apenas, desponrava
Logo em minha alma a luz que ia perdendo.
Alma gemea da minha, e ingenua e pura
Corno os anjos do céu (se o nao sonharam ... )
Quis mostrar-me que o bem, bem pouco dura.
Nào sei se me voou, se m'a levaram,
Nem saiba eu nunca a minha desventura
Contar aos que inda ern vida niio choraram.

As bdlezas que em algumas das s □ as melhores poesias se
encontrarn sao, como nesta, decerto consideraveis; e se o pensarnento poucas vezes é profundo, e muitas vago e indeciso,
como no segundo verso do primeiro terceto do soneto que
transcrevemos, em compensaçâo revela ta! sensibilidade, tanta
delicadeza, que bastam porvent □ ra estes predicados para explicarem suflicientemente o culto apaixonado e irreflectido que a
gente nova lhe tributou, e do quai as consagraçôes de agora sâo
ainda um eco recrudescido.
Daremos alguns exemples, colhidos a esmo nas melhores
poesias.
No Fragmento a que alludimos, encontram-se estas soberbas
estrophes, as quaes nâo falta nem vehemeocia, nem ternura,
nem doutrina, e cujo ultimo verso contém, sem que o poeta
provavelmente o soubesse, o formosissimo conceito corn que
Bulwer Lytton remata o Zanoni : The Jatherless are the care of
Gad, que é na essencia um pensamento biblico : eius, patris orphanorum

(Psahno 67, v. 5) :

JOAO DE DEUS

Irmàs da Caridade ! A Caridade
Tem s6 duas irmâs-a Fée a Esperança :
Nâo traja as côres s6 d'uma irmandade,
Traja as côres do Arco-da-Alliança :
Leva s6zinha o piio da piedade,
Tira da roda essa infeliz criança. -.
Roda da vida, que anda de tal sorte
Que, em se Lhe dando, é ja contar corn a morte_
Bemdita sejas tu, victima triste
Deum peito amante, e de um amante ingrato 1
Que ounca a mesma loba lançar viste
Inda ma.rnando o cachorrinho ao mato ;
Bemdita sejas tu, que o que pariste,
Teu fructo, tua imagcm e teu retrato,
Conservas como espelho onde te vejas ;
Bemdita sejas tu, bemdita sejas.
Pârasuspensa a pomba no seu vôo
Ao ver-te contemplando-o ajoelhada;
E dizendo-te, a pomba : eu te abençôo
Da parte do pae nosso, irmà amada 1
Abriste o seio ao dia e fecundou-o
Aque!la luz que o mundo fez de nada,
E deu ao campo a A.or, â flor semente
Corn que a mae os filhinhos seus sustente.
Bemdita sejas tu. Quando se esconde
Debaixo da tua asa o que criaste,
Abraça e beija os anjos Deus la onde
A jarra esta da Il.or de que és a haste;
E um dia que niio tenhas pao avonde
Ou do céu te nao chova agua que baste,
Lança-lhe a Luz do dia a mâo direita,
Mostra-lh'o, Deus os filhos nâo enjeita.
Pae nâo tinha o filho de Maria
E ella o bercinho lhe arma de mil flores,
Deixando entrar em casa a luz do dia
Que em perfume as derreta ern seus amores;

79

�80

A. G. V.
E inda abrindo os olhinhos mal lhe via,

Ja os pincéis preparam os pin tores;
Que o pae dêsse menino ... Oh maravilha 1
Os que nâo teem pae Deus os perfilha.

E êstes versos do Olhar, que ja citimos, e que s6 por si
sao um poema, que hem comprehenderi quem houver tido a
fortuna ou o infortunio de receber o derradeiro olhar de sua
mae:
Suavissimo, puro, lntimo, terno
Como o ultimo olhar da mâe, que embora
Dure um momento, é um momento eterno ...

E êstes do Desdem :
Quantas vezes ungi os meus pesares,
E aliviei o coraçâo magoado
Nessas caras memorias, recordando
As circumstancias minimas de quando
Este ou aquelle olhar me foi lançado !

JOAO DE DEUS

tal modo sente, e tam hem sabe exprimir o sentimento é um
grande poeta, e nao seria inferior a Camôes, se mais fecundo
fosse e se o seu estro tam longe o levasse». Confundiu-se o que
Joao de Deus poderia fazer corn o que na realidade fez;
as faculdades com o exercicio dellas, e vê-se nelle um emulo
de Camôes. Mas a differença entre um e o outro, entre
Joao de Deus e Gil Vicente ou Garrett tambem, é enorme :
estes três, e outros mais, tiveram assombrosas faculdades creado:as, e essas faculdades foram operosas, que o digam as obras
1mmortaes que nos legaram. Joâo de Deus possuiu-as tambem,
em men or grau, a meu ver; s6 deixaram todavia de si testemunhos
escassos, se hem que probantes. Aquelles foram os tres maiores
poetas da patria portuguesa; êste podia ser talvez como elles,
mas nào o foi.

A. G. V.

E estas estrophes :
Amas, pobre animal I e tens tu pena? ...
Sim, pode na tua alma entrar piedade?
Se pode entrar, eu sci. Negar quem ha-de
Amor ao tigre, coraçâo a hyena !.
Tudo no mundo sente: o odio é premio
Dos condcmnados s6, que esconde o infemo.
Tudo no mundo sente : a mâo do Eterno
A tudo deu irmao, deu par, deu gemeo.
A mim deu-me esta gata, a mim deu-me isto ...
Esta fera, que as unhas encolhendo
Pelos hombros me trepa e vem, correndo,
Beijar-me ... S6 nao vivo I amado existo 1

E tantas outras, tantas !
Foi sem duvida enlevados nessas bellezas a offuscarem os de,
'
.
feitos, que, deslumbrados, tantos criticos competentes se apatxonaram pelo poeta, e chegaram a esta conclu~âo : &lt;&lt; Quem por

81

RttJue hispanique.

�QUELQUES PROVERBES

L'ESPAGNE
DANS

J U D ÉO -ESPAGNOLS

LE S ORIENTALES
DE VICTOR HUGO

Les proverbes suivants ne figurent p:tS dans la collection publiée réce~ment par
M. Foulché-Delbosc (Revlle Hi,pan.iq 11r, LI, pp. 312-352); c'est à cette collect10n que se
réfèrent les renvois.

A mi vezino

M.

iu.YSERLL"IG,

le naci6, à mi me se apeg6.
Abate la tierra, abate el corazon.
3. Comimos macarrones, alambricamos corazones.
4. Cual es el médico? El que le pas6 por la cabeza.
5. Cuchilladas en carnes agenas non degüelen.
6. El perro ladra, ladra, hasta que se acalla.
7 . El sabio se avie de loque vee, y el loco de ~o que piense.
8. En este mundo, ni bien complido, ni mal atimado .
9. Ensuciad mis vezinas, que al baiio me voy.
10 _ Esperar; non venir, echar y non dormir, hazer y non agradecer, son mâs
hurte de morir. Cf. 1223.
11. Hija y puerta, en la vezina.
12. Mal asi, peor asl.
13 . Ni cena de carne, ni estar con tu madre .
14. No te mato, te apreto.
15. Onde no lo sembran, ail! lo topan. Cf. 819.
16. Onde va la gallina, va con su pepita. Cf. 1284.
17. Orejas en la oreja.
.
1 8. Que muelga el molino, sea cebada, sea tngo.
19. Quien mira la gente, non vive contente. _
2o. Quien quere ser servido, cale que seya sufndo. ~f. 105 I.
., pastlnue)
debajo de un
2 I. Qui en q uera llevar dos carpuses ( turc ; j Y..,;
"'1
sovaco, no lleva ni uno.
·
22. Quien quere ser amo, cale que seya mozo.
.
23 • Tanto dure mi sefi.or cuanto dura el calzado en el ca1on.
1.

2.

« ... L'Orient, soit comme image, soit comme pensée, est
devenu, pour les intelligences autant que pour les imaginations,
une sorte de préoccupation générale à laquelle l'auteur de ce
livre a obé'i peut-être à son insu. Les couleurs orientales sont
venues comme d'elles-mêmes empreindre toutes ses pensées,
toutes ses rêveries; et ses r~veries et ses pensées se sont trouvées
tour à tour, et presque sans l'avoir voulu, hébraïques, turques,
grecques, persanes, arabes, espagnoles même, car 1'.Espagne c'est
encore l'Orient; l'Espagne est à demi africaine, l' Afrigue est à
demi asiatique. » Ainsi s'exprime Victor Hugo dans la préface de
ses Orientales (janvier 1829).
Sur les quarante et une pièces dont se compose le recueil,
sept ont des épigraphes espagnoles '

VI.

CRI DE GUERRE DU MUFTI.
Hierro, despierta te 1

Cri de guerre des Almogavares .

Fer, réveille-toi 1

XX.

ATTENTE.
Esperaba, desperada.

x. On trouve aussi des épigraphes espagnoles dans les Odes et Ballades et
dans Les feuilles d'automne.

�R. FOULCHE-DELBOSC

XXVII. NOURMAHAL LA ROUSSE.
No es bestia que non fus hy trobada.
JOAN LORENZO SEGURA DE ASTORGA.

Pas de bête fauve qui ne s'y trouvât.
XXX.

ROMANCE MAURESQUE.
Dixo Je : - Dime, buen hombre,
Lo que preguntarte queria.

XXXI.

Romancero general.
GRENADE.
Quien no ha visto a Sevilla
No ha visto a maravilla.

L'ESPAGNE DANS LES ORIENTALES DE VICTOR HUGO

de fon vieil espagnol. Si nous n'avions craint d'enlever sa physionomie au
vieux Joan (et non pas Juan), il aurait fallu écrire : Si es verdad ô no yo no le
be aqui de ver, pero no le quiero en olvido paner. Hy, dans le passage ci-dessus,
est pour aqui, comme il est pour alli dans un autre passage du même poëte
qui sert d'épigraphe à Nourmahal la Rousse :
No es bestia que non fus by uobada.

Non fus pour 110 fuese.

On ne s'attendait guère à ce que l'auteur prit le soin d'expliquer en quoi le vieil espagnol de Joan ( et non pas Juan) Lorenzo
Segura de Astorga diffère de la langue contemporaine, et peutêtre est-il permis de trouver la remarque superflue.

XXXII. LES BLEUETS.
Si es verdad o non, yo no lo he hy de ver,
Pero non lo quiero en olvido poner.
JOAN LORENZO SEGURA DE ASTORGA.

Si cela est vrai ou non, je n'ai pas à le voir
ici, mais je ne le veux pas mettre en oubli.
XXXIII. FANTOMES.
Luenga es su noche, y cerrados
Estan sus ojos pesades.
Ides, ides en paz, vientos alados.
Longue est sa nuit et fermés sont ses
yeux lourds. Allez, allez en paix, vents
ailés 1

Il n'y aurait pas lieu de s'arrêter à ces épigraphes si l'une
d'elles, celle des Bleuets (XXXII) ne faisait, dans les Notes
placées à la fin du volume, l'objet de la remarque suivante:
Nous avons cru devoir scrupuleusement observer l'onhographe des vers
placés comme épigraphe en tête de cette pièce :
Si es verdad 6 non, yo no lo be hy de ver,
Pero non lo quiero en olvido poner.

Ces vers empruntés à un poète curieux et inconnu, Segura de Astorga, sont

*
**
Laissons les épigraphes et voyons dans quelles pièces les rêveries et les pensées du poète, pour employer ses propres expressions, se sont trouvées espagnoles.
La bataille perdue (XVI) a été inspirée par un romance, ainsi
que Victor H_ugo prend soin de nous l'apprendre dans une note :
Cette pièce est une inspiration de l'admirable romance espagnole Rodrigo en
el camPQ de batalla, que nous reproduisons ici, traduit littéralement comme elle
a paru en 1821 dans u1:1 extrait du Romancero general, publié pour la première
fois en français par Abel Hugo,frère de l'auteur de ce livre.
RoDRrGUE

SUR LI! CHAMP DE BATAILLE

C'était Je huitième jour de la bataille; l'armée de Rodrigue découragée fuyait devant
les ennemis vainqueurs.
Rodrigue quitte son camp, sort de sa tente royale, seul, sans personne qui l'accompagne.
Son cheval fatigué pouvait à peine marcher. Il s'avance au hasard sans suivre aucune
route.
Presque évauoui de fatigue, dévoré par la faim et par la soff, le malheureux roi allait,
si couvert de sang, qu'il en paraissait rouge comme un charbon ardent.
Ses armes sont faussées par les pierres qui les ont frappées; le tranchant de son épée
est dentelé comme une scie; sou casque déformé s'enfonce sur sa tête enflée par la d.o ulcur.
Il monte sur la plus haute colline, et de là il voit son armée détruite et débandée, ses

�86

L'ESPAGNE DANS LES ORIENTALES DE VICTOR 1IUGO
R. FOULCHE-DELBOSC

étenchirds jetès sur la poussière; aucun chef ne se montre au loin; la terre est couverte du
sang qui coule pa.r ruisseaux; il pleure et dit :
u Hier j'ét-ùs roi de toute l'Espagne, aujourd'hui je ne le suis pas d'une seule 'l'ille.
Hier j'avais des villes et des châteaux, je n'en ai aucun aujourd'hui. Hier j'a.vais des
courtisans ét des serviteurs; aujourd'hui je suis seul, je ne possède même pas une tour à
créneaux. Malheureuse l'heure, malheureux le jour où je suis né, et ou f'hériui de ce
grand empiré que je devais perdre en un jour! •

On voit du reste que les emprunts de l'auteur de ce recueil, et c'est un tort
sans doute, se bornent à quelques détails reproduits dans cette strophe :
Hier j'avais des châteaux, j'avais de belles villes;
Des grecques par milliers à vendre aux juifs serviles.;
J'avais de g·rands harems et de grands arsenaux.
Aujourd'hui, dépouillé, vaincu, proscrit, funeste,
Je fuis ... De mon empire, hélas I rien ne me reste;
Allah l je n'ai plus même une tour à creneaux l

L'extrait du Romancero general publié par Abel Hugo parut en
I 822 et non en I 82 I, comme le dit par erreur la note précédente 1 •
Le poète a reproduit en entier la traduction d'un romance
;tuquel, de son propre aveu, une de ses strophes seule a emprunté
quelques détails. Pour la p1ece intitulée Romance mauresque
(XXX), il s'est borné à la note suivante :
Il y a deux romances, l'une arabe, l'autre espagnole, sur la vengeance que
le bâtard Mudarra tira de son oncle Rodrigue de Lara, assassin de ses frères. La
romance espagnole a été publiée e.n français dans la traduction que nous avons
déjà citée (note 7). Elle est belle, mais l'auteur de ce livre a souvenir d'avoir
lu quelque part la romance mauresque, traduite en espagnol, et il lui semble
qu'elle est plus belle encore. C'est à cette dernière version, plutôt qu'au poëme
espagnol, que se rapporte la sienne, si elle se rapporte à l'une des deux. La
romance castillane est un peu sèche, on y sent que c'est un maure qui a le
beau rôle.

Les souvenirs de l'auteur le servent mal: ce qu'il a « souvenir
1. Romances historiques, traduites de l'espagnol par A. Hugo. A Paris, chez.
Ptilicier, libraire, Place du Palais-Royal, 11° 243, M.DCCC.XXII, in-12, Lv-303 pp.
Le livre porte la dédicace suivante : (&lt; A ma mère, morte le 27 juin 1821. &gt;&gt;

d'avoir lu quelque part&gt;&gt; n'est autre chose que le romance morisco
purement espagnol, traduit en français par son frère Abel, car
« la romance mauresque,traduite en espagnol l&gt;, n'a jamais existé.
Quant à dire que cc c'est à cette dernière version, plutôt qu'au
poème espagnol, que se rapporte la sienne, si elle se rapporte à
l'une des deux)&gt;, cela ne peut que sembler étrange, puisque le
poète vient de dire qu'il ne conserve, de cette version, que le
souvenir de l'avoir lue quelque part, souvenir assez vague, en
somme. Mais la comparaison des trois textes prouvera aisément
que la piècè française cc se rapporte » exclusivement à la traduction française du romance espagnol:
ROMANCE

îRAllUCTION

ESPAGNOL

D'ABEL HUGO

A cazar va Don Rodr.igo,
y aun Don Rodrigo de Lara :

Un don Rodrig11e va à la
chasse, c'est don Rodrigue de
Lara; au milieu du tumulte
qu'elle cause, il s'appuie contre
un hètre.
Il maudit le }eune Mudarni,
fils de la renégate; il se dit à
lui-même que s'il l'avait entre
les mains, il lui arracherait
l'Aroe.
En ce moment arrive un
homme à cheval.
« Dieu te garde1 chevalier
qui reposes sous ce hêtre.

con la gnJ..n si-esta gue hace
arrim8dose ba i una haya,

ro~Jideoda A M.udarrillo,
hijo de la renegada,
que si

a las

manas le hubiese,

jura de sa.cade el alma .

El seiior estando en esto

Mudarrillo que asomaba :
- Dios te salve, caballero;
debajo la verde baya.

- Asi haga a ti. escudero;
buena sea tu ltegada.
-

Digasme tll, el caballero,

! Como era. 1a tu gracia?
- A mi dicen Don Rodrigo,
y aun Don Rodrigo de Lara,
cuiiado de Gonzalo Gustos,
hermano de Doùa Sancha ;
por sobrinos me los b1.1be
los siete infantes de Lau.
Espero &gt;\qui a Mudordllo
hijo de b renegad.a ;
si delantc lo tuviese
yo le sa&lt;aria el alma.

Djeu te garde aussi,
écuyer, heureuse soit ton arrivée!
- Dis-moi, ,hevalier, qui
es-tu?

- On m'appelle don Rodrigue, je suis don Rodrigue de
Lara, frère de dona Sane.ha,
beau-frère do Gonçalo Gt1stos.
Les infants âe Lara étaient mes
neveux; j'attends ici le jeune
Mudura, le fils de la renegatc.
S'il ëtait devant rooi je lui arr.acherais la vie.

ORIENTALE

XXX
Don Rodrigue est à la chasse

················· ··· ·······

Un jour d'été, vers midi.. .
Sous l• feuillée et s11T l'herbe
U s'assied, .......... .... . . .

La haine en feu le dévore.
Sombre, il pense au bâtard
[maure,

A son neve11 Mudarr..a., . ..
En ce moment sur la route
Il passe un homme à cheval.
-Chevalier, chTëtîen ou maure,
Qni dors soui le sycomore,
Dieu te gnide par la main 1
- Que Dieu répande ses grâces
Sur toi, l'Ccuyer qui passes,
Qtti passes par le chemin!
- Chevalier .•.. .
Dis ton nom .. .
On m'appelle dou Rodrigue ,
Don Rodriga.e de Lara;
Daii.a Sanche est ma sœnr
[mëme ;, .••
j'attends. sous ce sycomore;

j'ai cherche d'Albe à Zamore
Ce M11darra le bâtard,
Le fils de la renégate, .....

�88

R. FOULCHÉ-DELBOSC
ROMANCE
ESPAGNOL

Si a ti dicen Don Rodrigo,
y aun Don Rodrigo de Lara,
a mi Mudarra Gonzalez,
hijo de la renegada,
de Gonzalo Gustos hijo,
y alnado de Doiia Sancha :
par bermanos me Jos hube
los siete infantes de Lara :tû los vendiste, traidor,
en cl va 1 de Arabiana;
mas si Dias a mi me ayuda
aqui dejaras el alma.
- Espéramc, Don Gonzalo,
iré a tomar las mis armas.
-

- EL espera que tü diste
â los infantes de Lara :
aqui morirAs, traidor,
enemigo de Doûa Sancha .

TRADUCTION
D'ABEL

HUGO

- On t'appelle don Rodrigue, tu es don Rodrigue de
Lara. Eh bien, moi, je suis
llfodarra Gonçalès, fils de la
renégate et de don Gonçalo
G-ustos, beau,Jils de dona Sancha. Je suis le frère des Iafants
de Lara.; ta es Je traître qui les
a vendus au Maure dans la vallée
de Arravia. Mais si Dieu m'est
en aide, tu vas laisser ici une

L'ESPAGNE DANS LES ORIENTA.LES DE VICTOR HUGO
ORIENTALE

Eh bien! seigneur, le jeune

[homme
Qui te p.:a..rle et qui te nomme,
C'est Mudarra le bâta.rd .....
Moi, fils de la renégate ... .•
. ... ..... ... . .rends, infâme,
A moi ta vje, et ton ime
A ton ange, s'il en veut!

TÎe infâme.

- Donne-moi un instant,
don Gonçalès, j'irai prendre
mes armes .
- Le délai que tu as donne
aux lofants de Lara, c'est celui
que tu auras, traitre, ennemi
de dona Sancha. Meurs!

*
**

XXX
On t'appelle don Rodrig ue,
Don Rodrigue de Lara ?

Peu de chose à dire de la célèbre pièce Les Bleuets 1 (XXXII) :
Entre les villes andalouses,
Il n'en est pas qui sous Je ciel
S'étende mieux que Penafiel
Sur les gerbes et les pelouses ...

Peiiafîel est en Vieille-Castille, et cc le doux vallon du Xarama »,
qui fut complice du c&lt; doux péché » de &lt;&lt; la perle de l'Andalousie », est en Nouvelle-Castille.

- Mon bon neveu Mndarra,
Un moment! Attends que j'aille

*

**

Chercher mon fer de bataille.
- Tu n'auras d'autres dClais
Que celui qu'ont eu mes fréres;

« La romance castillane, dit Victor Hugo, est un peu sèche, on

y sent que c'est un maure qui a le beau rôle. » Il eût mieux valu
ne pas faire cette remarque, car elle ne fait que prouver combien
le poète - en 1829 tout au moins - ignorait l'époque de composition des romances espagnols. Sa croyance en une série de
romances en langue arabe est, du reste, si forte, qu ïl juge nécessaire d'ajouter: « Il serait bien temps que l'on songeât à republier, en texte et traduit sur les rares exemplaires qui en restent,
le Romancero general, mauresque et espagnol; trésors enfouis et
tout près d'être perdus. L'auteur le répète ici, ce sont deux
Iliades, l'une gothique, l'autre arabe. » Une Jliade arabe, cela ne
suffirait-il pas à montrer combien l'Espagne était alors peu
connue de Victor Hugo ? Et en comparant les romances à une
Iliade, il ne fait que répéter, en le défigurant, un mot célèbre de
Lope de Vega qu'il a lu dans le livre de son frère Abel 1 •
r. « ... Cette autre expression de Lope de Vega, en parlant de ces romances,
expression exagérée sans doute, mais du moins excusable : c'est une fliade qui
n'a pas d'Homère. » Romances historiques, p. 32. - La croyance du grand poète

L'orientale intitulée Grenade (XXXI) chante les louanges de
trente-deux villes espagnoles' qui
S'épandent dans la campagne
Ou hérissent la sierra.

Nous ne songerons pas à nous demander s1 ce que le poète
-à une Iliade arabe s'explique par la lecture de la notice consacrée par son frère
aux Romances mauresques (op. cit., pp. li-lv) où les auteurs de ces pièces sont
plusieurs fois appelés des poètes arabes.
1 . A rapprocher de Ligende de la Nonne., dans les Odes et Ballades (ballade
13, 1828).
2. A rapprocher de ces vers des Odes et Ballades :
L'Espagne m'accueillit, livrée à la conquête.
Je franchis le Bergare, où mugit la tempête;
De loin, pour un tombeau je pris l'Escurial;
Et le triple aqueduc vit s'incliner ma tête
Devant son front impérial.
L'Espagne me montrait ses couvents, ses basùlles;
Burgos, sa cathédrale aux gothiques aiguilles;
Iron, ;es toits de bois; Vittoria ses tours;
Et toi, Valladolid, tes palais de familles ,
Fiers de laisser rouiller des chaînes dans leurs cours.

(Livre V,ode 9, 1823.)

�L'ESPAG."E DA.'

R. FOULCHÉ-DELBOSC

dit de chacune d'elles repose sur une réalité : peu importe que
l'aqueduc qui porte à Ségo-çie t&lt; un torrent pris au sommet d'un
mont 1 » n'ait pas trois rangs d'arches~ et que alamanque
s'asseye en riant sur plus de trois collines. Des strophes de
cette pièce, il ne faut rete1ùr que l'admirable mouvement, les
« magiques syllabes », et ne chercher à élucider que ce qui peut
sembh:r obscur. Certains pas , ges, certains mots tout au moins,
risquent fort d'être inintelligibles à quiconque n'est pas familiarisé avec la topographie de Grenade arabe. Ce sont d'abord ces
deux vers:
Soit qu'à Vivataubin Vivaconlud rép0nde,
Avec son clair tambour de clochettes orné;

Vivaconlud, n revanche, est moins aisément reconnaissable :
ce n'est pas sans difficulté que l'on retrouve Bdb al-bonoud
() ~l y4) la porte des étendards 1 •
On p ut s'étonner que le pocte n'ait pas remplacé an de ces
deux noms par celui de Bibarrarnbla que l'on trouve dans maint
romance.
Quant au &lt;t clair tambour de clochettes orné &gt;&gt; qui, dans lapersonnification des quartiers de Grenade, permet à une porte de la
ville de « répondre » à une autre porte, il y faut voir un pendant
aux &lt;t clairons des Tours-Vermeilles», aux cloches et aux« dulcaynes » dont il est question plus loin.
Enfin les vers suivants appellent, eux aussi, quelques
observations :

Vivataubin est un mot peu défiguré : il s'agit de Bdb 3 at-

Jawwdbîii (~1_;1}1 y.) la porte des briquetiers

LES ORII:. "fALES DE VICTOR Ht;GO

4•

1. Ceci, du moins, est rigoureusement exact : il s'agit de la montagne de
Fuenfria, située à dix-sept kilom~tres de Ségovie.
2. Une pièce des Odes et Ballades citée ci-dessus parle, elle aussi, du« triple
aqueduc», et une des notes placées à la fin dece recueil donne l'explication que
voici : • Le célébre aqueduc romain de Ségovie, ou l'on admire trois rangs
superp0sés d'arcades de granit. »
3. On sait qu'en arabe grenadin Mb se prononçait l&gt;ib.
4. Le nom de cette porte de Grenade a été de tout temps assez inexactement
transcrit : l'ambassad ur vénitien Andrea , 'avagiero la nomme 81baJu11t,·n;
Pedraza l'appelle Bib A/aubin et Bibalaubin; Marmol écrit Bib Ta11b111.
Les historiens de Grenade ne s'accordent pas sur .Je nom de cette porte.
Pedraza l'appetle « Puerta de los ermitaiios » (-:.,r-:-':"7, Lli
/,Jf, at-t.iil&gt;i11,
la p0rte des convertis) « p0r haber fuera della algunas erm!tas _de mo_rab!tos :
una en San Sebastian el Viejo y otra en San Anton. » (Htslor1a tclmast,ca de
Granada, fol. 32), et c'est cette traduction qu'adopte Covarrubias : « BlBATAVBrN, la puerta de los convertidos, 6 arrepeotidos. ,, D'autres auteurs prétendent, avec peu de fondement, croyons-nous, qu'elle aurait porté succe:,sivement les deuic noms. Depuis Marmol jusqu'aux écrivains contemporains, les
Espagnols ont toujours traduit &amp;ib al-tau.wdbi11 ~ ~uerta_ dt los curtidores, P_Orte
des tanneurs, sens qu'on ne trouve dans aucun dict1onna1re i at-tawu·,tbdés1gne

._,4

Alcacava pour les fêtes
A des cloches toujours prêtes
A bourdonner dans son sein,
Qui dans leurs tours africaines
Vont éveiller les dukaynes
Du sonore Albaycin.

Ce n'est pas Alcacava qu'il aurait fallu écrire, mais bien
Alcazaba (~I), la forteresse •, ou plus exactement l' Alcazaba,
le fabricant de briques cuites (Kazymirski) ou encore celui qui fait Je torchis
nommé ~ U. ou tapia (Dozy, Supplémmt).
Bâb at-tawwâbîn était sous la juridiction des gouverneurs de l'Alhambra.
Diego de la Iota donne au comte de Tendilla, don Yiiigo Lopez de Mendoça,
le titre de « capitan y tiniente del Alhambra y Biuataobin » (Libro del principio
de la ordeti de la Ca11a/leria de S. Tiago, Valencia 1599, p. 1~). En dernier lieu,
dans les années qui précèdent sa démolition, en 1802, on l'appelait l'Arco del

Campillo.
1. Plus tard Puerla de la Magdalena.
2. Il y avait jadis à Grtoade deux a/caz_alvzs : l'une nommée al-qasbal, alqadfmah(Y. ..ûll ~I) ou l'ancienn;! forteresse, l'autre nommée al-qasba/1
al-djtdidal, i ~ ~\ ~ ) ou la nouvelle forteresse. L'ancienne était située
sur les hauteurs qui s'étendent de la paroisse actuelle de San Miguel à la p0rte
d'Elvire ou un peu au-dessus; la nouvelle allait de la p0rte d'Elvire au Darro.

�92

R.

FOULCHE-DELBOSC

de même que l'on ditl' Alcazar, l'Alhambra. Un an après la publication des Orientales, ce mot, avec la conquête d'Alger, allait
prendre droit de cité en France sous la forme Casbah. Il est écrit
par les anciens auteurs espagnols, notamment par Pedraza,
Alcazaua et Alcaçaua. C'est de cette dernière orthographe qu'est
venu l' A lcacava du poète, par suite de la suppression malencontreuse
de la cédille. L'absence de cet appendice défigure quatre vers plus
loin le mot dulcaynes; c'est le dulçayna ou dulzaina espagnol qui,
bien transcrit, aurait moins richement rimé avec africaines '.
***

Il serait miuste, avant de terminer ces simples remarques, de
ne pas louer la strophe célèbre :
L' Alhambra I l' Alhambra I palais que les Génies
Ont doré comme un rêve et rempli d'harmonies,
Forteresse aux créneaux festonnés et croulants,
Où l'on entend la nuit de magiques syllabes,
Quand la lune, à travers les mille arceaux arabes,
Sème les murs de trèfles blancs !

Jamais l'incomparable demeure des rois de Grenade n'inspira
si heureusement un poète .
R . FouLCHE-DELBOSC.
1. Dulcaine pour d11lz.ay11a et Alcacava pour Alcaz.aba ne sont qu'erreurs peu
graves chez un poète étranger : un fait analogue s'est produit en Espagne, et,
coïncidence bizarre, à Grenade même; là aussi un grand poète a placé à la rime
d' un de ses vers un mot antérieurement défiguré par la tradition. Plus haut que
le Généralife, à l'endroit nommé aujourd'hui la Silla del Moro , s'~levait jadis un
palais appelé par les Arabes Dar al-'arousa ( ~ _, ,JI I b), la maison de l'épousée.
Andrea Navagiero transcrit ce mot assez exactem~nt Daralharoz.a, tandis que
Marmol l'abrège en Da1·l,1rosa; le peuple à son tour a fait inconsciemment ce
que Victor Hugo a fait pour dulz.ayna, il a prononcé Darlaroca, et c'est cette dernière transcription qu'a adoptée Zorrilla :

Mas allà sobre pilares
de alabastro, Darlaroca
con su frente al cielo toca
que la sufre su altivez.

COMPTES RENDUS

An Iconography of Don Quixote r6o5-r895. By H. S. Ashbee, F. S. A. London :
Printedfor the a11tbor al tbe University Press, Aberdem, 1895, in-4, 202 pp. [with 23
engravings by Alejandro Blanco in a final appeudix).

To those interested in bibliograpbical work Mr Henry Spencer Asbbee's nam~
is already familiar. He no longer writes A Ride to Peking (London, 1881), nor
discourses on The Metropolis of lhe Ma11chus (London, 1882). It is his distinction
to bave compiled a Bibliog-rapby of Tunisia (London, 1889) whicb, if it corne
short of perfection, is at least an excellent piece of work, as yet without a rival.
Moreover, he is honourably known by bis Maral en Angleterre (Paris, 1890)
and by several papers in the Extrait del' Annuaire de la Société des Amis des Livns.
Nor should I omit to mention his Iconography of Don Quixote, a brief sketch or
twenty-two quarto pages issued in 1893 and reprinted from the Transactions
of the London Bibliographical Society.
The record is creditable and predisposes in the writer's favour. The first
thiog that strikes the reader as he turos the pages of this latest work is its
excellent material equipment; the second, the great amount of labour spent
upon it ; the third, the ambition of the undertaking. It cannot be supposed the costly form of the book forbids the notion - that Mr Ashbee expects to
find many readers among the general public; and further it is certain thar-only
experts are capable of deliveriog judgment upon the volume. The field is not
indeed virgin; but predecessors are less numerous than migbt be imagined.
Leaviog out of sight, M• Ashbee's first design of 1893, the main authority on
the subject is the Jconografia de Don Quijote published at Barcelona in 1879
with its apparatus of 101 plates taken from sixty editions. This Iconog-rajia
forms, in fact, the fouodation of M• Ashbee's achievement which must be
regarded as supplementary to the Barcelona work. Unlike many other Cervantists, the writer speaks with due respect of his forerunners. « The task I
have undertaken is neither new nor original. An Iconography of Don Quixote
already exists. But the present work is on an entirely differeot plan from the
Icon.ografia published at Barcelona in 1879 (p. 172), and in no way interferes
with, or pretends to supplant, th~t useful publication ».
The« plan» of Mr Ashbee's handsome book is, indeed, its chief weakness .
It is already too much to subdivide the matter into six different classes;

•

�94

95

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

(1) the engravings in the editions of the text ; (2) the spurious continuations;
(3) the works derived from Do11 Quixote; (4) the portraits of Cervantes; (5)
engravings concerning incidents in his life and reproduction of autographs ;
(6) pictures, tapestries and statues. Mr Ashbee throws his net very wide, and
he is himself conscious of the effect. « In other respects my plan may appear
to savour of topsyturvydom. I pass from ordinary impr!:'ssions of engravings
and etchings (eaux-fortes), from engravings to original drawings or paintings,
from illustrations to the books for which they were done. This could not be
otherwise ». That may be : one can only regret it, for it mars a very sound
piece of work. Mr Ashbee, it is no paradox to say, would have done more had
he attempted less.
For the rest, it is pleasant to be able to praise him with butfewreservcs. He
has not discovcred, as in truth he could not hope to discover, much of importance; but he has rearranged and co-ordinated with skilful patience information
that Lay scattered in obscure corners. His four hundred and sixty-eight articles
make excellent reading and his views are always worthy of respect and consideration. The three hundred and thirty-seventh article is of special interest
inasmuch as it indicates the existence of seven German plates based on Don
Quixote. These contain the following figures: (1)El Ena11omounted, blowing
a horn; (2) El Cüra, on foot, carrying a windmill ; (3) El Barbiera, walkiog,
bearing a tub; (4) La sinvor Dtilc-inea dtl Tobosa on foot; (5) Elingenioso Hidalgo
Don Quixote de ln, Ma11cba, Cavallero de la triste figura, on horseback, richly
attired, with flowing plumes on his helmet, and bearing a long lance and shield;
(6) Sancho Panz.a Scüdiern, on his ass, and armed with lance and shield;
(7) La Linda Maritornes, on foot, with a large ruff round ber neck. The illustrations, with a letter-press occupying pp. 25-40 of a volume « gedruckt zu
Leipzig, durch Justum Jansonium Danum. Jm. Jahr : M.DC.XIII » testify to
a popularity dating considerably earlier thao the first German version of Pahsch
Basteln von dtr Sohle. The engravings commemorate a baptismal festival held
at Dessau on October 27 and 28, 1613; the earliest German translation is
dated 1621.
Mr Ashbee's judgments are usually sane and moderate. « It must be ow11ed,
I fear, that no work of art emanating from Spain's most famous literary production can be placed in the very foremost rank ». But might not the same
remark be made of Shakespeare or Dante or Molière? Art of « the very foremost rank " is scarcely likely to be concemed with mere illustration; but a
writer whose illustrators include Hogarth can scarce be deemed unfortunate.
One biographer ol Cervantes proves himself uncommonly exacting in this
question. Thus we read that « these embeUishments, which herald the long
line of vile attempts to make Don Quixole a picture-book, are remarkable, even
among the Don Quixote illustrations for their ugliness and ioappropriateness to

the text »; others, « by the most famous Spacish artists of the day », escape
more cheaply with the sentence that they are « absurdly false, affected and
inappropriate i&gt;; or we are told that « the nuevas estampas promised are by
~avarro, - of a hideousness equal to any of the old l) ; or the seveoty-four
delightful illustrations by Robert Smirke are kicked out as beiog « strikiugly
unlike anything in the text »; or the distinguished work of Rivelles is jeered as
« not quite so bad as those in preceding editions, though still bad enough ».
It so happens that Don Quixote has inspired Natoire, Coypel, Watteau, Fragonard, Stothard, Goya, Bonington, Tony Johannot, George Cruikshank, Liverseege, Smirke, Decamps. Leslie, Sir John Gilbert, Sir Edwin Landseer, Doré,
La lauze, Atalaya and Daniel Vierge. A goodly company of diverse talents : but
their « vile attempts » are properly appreciated (as above) by a difficult critic.
Mr Ashbee redresses the balance by drily dcclaring tbat Mr Watts makes
« remarks » which are of« some asperity ». That is so.
In a work so extensive and so crowded with minutire as the present, there
must naturally be a certain proportion of errors : the seven columns of errata
prcfixed to the volume show that Mr Ashbee bas not spared pains (a little late
in the day,maybe) in revision. On one point, it seems likely that he has gone
astray, and that with some deliberation. There is in Shelton's second edition
(1620) an engraving which represents D@n Quixote armed and mounted, witb
Saocho, whip in hand, following on Dapple. It is usual to say that this served as
mode! to the engraving in Rosset's translation (1618), and the mistake is conceivable so long as it is assumed that Shelton's first edition (1612) contains the
same engraviog. Mr Ashbee knows better, for he particularly notes (p. 2)
that the 1612 edition has cc a printed title-page only » . The larceny, if aoy,
must be on Shelton's (or, rather, on Blount-'s) side; and it is a pity that the
fact is not clearly brought out. But on the whole, thanks are due to the iconographer for his achievemeot. To ail collectors of Cervantist literature it may be
of use : and to ail book-lovers at large it makes a strong appeal on the ground
ofits own beautyand, one may even say, splendour.
James FITZMAURICE-KELLY.
Georges Lecomte. Espagne. Paris : Bibliolhèqut-Cbarpetttier,
E. FasqutZk, 1896, in-12, 340 pp.

G.

Charpentier et

Voici enfin un livre sur l'Espagne qui attire l'attention et mérite l'exartle!l
après tant d'autres, frivoles, extravagants ou insipides, que nos conrpatriotes
ont le privilège de produire avec une fâcheuse fécondité, nous montrant l'Espagne et ses habitants sous des couleurs tantôt riantes, tantôt sombres, mais
donnant toujours aux Espagnols qui s'avisent de les lire une triste idée de nous.
M. Georges Lecomte a ..iécidément rompu avec la tradition; il s'est appliqué

�COMPTES RENDUS

à écarter t0utes les légendes, toutes les préventions, toutes les visions fantas-

magoriques que des générations d'écrivains ont accueil1ies sans exame? et
reproduites avec candeur. 11 a voulu voir et juger ce pays, un des plus vieux
de l'Europe, comme une terre vierge, et il ~t parvenu à oublier les opinions
des autres pour nous donner la sienne dans toute sa force et toute sa
sincérité.
Peut-être ne serait-il pas téméraire d'affirmer, -pour quiconque a étudié un
peu sérieusement l'Espagne, qu'il n'a pas même cru devoir s'embarrasse: .des
connaissances préalables sur l'histoire, la langue et la littérature de nos voisins,
et que, sur ce point-là du moins, il ne fausse pas compagnie aux classiques
voyageurs qui, depuis Théophile GJutier, s'obstinent à désigner l'Esp~Ene so~s
l'appellaùon sonore de Tra (sic) los montes. Mais il n~ faut pas en savoir mauvais
ITT:é à l'auteur : si les élémen.ts lui manquent pour faire une étude approfondie,
du moins n'est-il pas gêné dans les vues d'ensemble qu'il nous présente, et qui
sont admirables de netteté, par la foule des détails et des restrictions dont se
trouble et se fatigue l'œil d'un observateur plus préparé et plus minutieux. Et
pourtant, à lire le chapitre si saisissant et si vrai où il retrouve, dans la peinture espagnole, les caractéres immuables du génie de la nation, on se pr_end à
regretter vivement qu'il n'ait pas envisagé ce génie dans une autre mamfestation plus indiscutable encore et qu'il se soit tu sur une des littératures les plus
originales du monde.
Les divisions du livre sont judicieuses et jettent une grande clarté sur la
matière. D'abord une sorte d'avant-propos intitulé : Guitares d'anta,f, qui est
un modèle et qui, désormais, devra être consulté par quiconque voudra visiter
l'Espagne à bon escient et sans s'exposer à de douloureuses surprises ; puis,
deux chapitres où sont opposées les deux civilisations qui se sont heurtées
d'abord fondues ensuite sur le sol de la Péninsule, et enfin, après une étude
sur l'a;t, deux chapitres consacrés, l'un à ce qui reste de couleur locale, et
l'autre à la situation de l'Espagne. en présence de l'activité et des exigences
de la vie moderne .
Du ch1pitre intitulé « L'Espagne catholique " il n'y a rien à retrancher.
Nous y trouvons enfin une saine critique de l'.irchitecture qui a produit la plupart des cathédrales espagnoles et nous y relevons, pour la première fois appréciée comme elle le mérite, cette monstroeuse barbarie du ohœur occupant les
deux tiers de l'église, entouré de murailles massives qui interceptent aux
fidèles la vue dfrecte de l'autel et rompent cette perspeqive mystérieuse et
grandiose, principal charme de l'art gothique.
Tout ce qui a trait à la décoration fastueuse mais rococo des chapelles, aux
enfantillages du culte, aux démonstrations païennes des processions, à l'absence
d'une foi profonde et éclairée, et au côté lugubre du catholicisme espagnol, est
frappant de vérité et d'expression; mais on pourrait demander à l'auteur corn-

COMPTES RENDUS

97

ment il se fait qu'une nation qui a un tel culte pou r la mort en ait si peu
pour les morts, et on voudrait lui voir expliquer la contradiction entre cet
appareil funèbre que revêt, à son dire, toute manifestation de la vie publique,
et le caractère si heureux et si vivant de l'ensemble de la race.
L'Espagne arabe est encore mieux comprise et plus exactement appréciée, et
nous croyons qu'il faut adopter sans résistance les idées si personnelles de
M. L. Il a su délimiter brillamment l'influence des musulmans dans le Midi
de l'Espagne, influence attestée non seulement par ce qui attire les regatds,
comme les vestiges, hélas I bien malmenés de l'architecture mauresque, mais
par mille détails de subtile observation, les danses, les attitudes, et surtout les
chants et le timbre des voix. Quoi de ph,is singulier que d'entendre, en dehors
des chansons populaires andalouses qui portent toutes un cachet oriental si
marqué, des complaintes sur le Christ aux processions, et même des chants
liturgiques et le plain-chant dans les êglises, chantés d'une voix aigre et nasillarde, avec les modulations bizarres et les rythmes plaintifs des Arabes ? La fin
du chapitre, où l'auteur a résumé si nettement les raisous d'être particulieres de
l'art arabe, les qualités et les défauts qui lui sont propres, est, croyons-nous,
ce que l'on a écrit de mieux sur la matière. Il faut en convenir d'autant plus
volontiers que l'auteur y atténue sensiblement ce qui aurait pu paraître un peu
egcessif dans les pages précédentes.
Les beaux-arts, eux aussi, sont traités d'une façon peut-être moins originale, mais tout aussi lumineuse et attachante. C'est là d'ailleurs, quand il s'agit
d'un pays étranger que l'on n'a pas étudié particulièrement, un suiet plus
accessible que tout autre à quiconque possède, comme M. L., une bonne éducation artistique et une faculté très vive d'observation. La partie la plus nouvelle et la plus intéressante de cette étude est, sans contredit, celle qui fait voir
l'influence de la peinture espagnole sur certaines écoles françaises modernes.
On pourrait regretter de n'y rien trouver sur la peinture espagnole depuis
Goya; quant à la sculpture, si l'auteur a vu, sur les places publiques, la plupart
des statues des grands hommes, qui semblent avoir été faites par leurs plus
cruels ennemis, nous comprenons très bien le sentiment qui l'a poussé à n'en
pas souffler mot .
Sous le titre de (( L'Espagne flamenco ", que porte un long chapitre et qui
serait très heureux s'il n'était trop compréhensif, nous voyons les quelques particularités de mœurs, de costumes et de danses que l'Espàgne a conservées
jusqu'à aujourd'hui. Ici l'étude devient extrémement difficile et ce n'est pas au
bout d'un séjour de quelques mois dans le pays que l'on p~ut se former des
opinions indiscutables. Nous croyons qu'en général M. L. a étendu un peu
légèrement il toute l'Espagne ce qui est spécial à l'Andalousie, et même quelquefois ce qui n'appartient en propre qu'aux gitanos qui ne sont pas Espagnols.

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

Il est vrai que le genre fta11izflCO tend à se répandre dans les classes populaires
de toute la nation; mais dans le ord, l'Est et le Centre, c'est toujours un
article d'importation. L1. description classique des courses de taureaux, dont
l'auteur n'a p:is cru devoir s'affranchir, ne présente rien de nouveau, ce qui a
tout lieu d'étonner si l'on considère la quantité d'aperçus inédits et de remarques
personnelles qui remplissent Je livre. Quant aux danses populaires, il aurait
fallu fairt: une distinction entre celles qui sout purement espagnoles, comme la
jota, le boltro et la sevillana, et celles qui, nées peut-C!tre, elles aussi, dans la
Péni11sule ou hérit.!es des Arabl!S, ne sont plus dansées aujourd'hui que par les
gila11as de Triana ou du Sacro Monte de Grenade. 11 est probable què M. L. _n'a
assisté qu'à ces dernières et qu'il en a vu seulement ce qu'un officieux impresario,
dans un cadre de convention, montre aux étrangers depuis un temps immémorial. Autrement il est à présumer qu'étant donné le sens artistique dont son
livre fait foi, il ne saurait comparer les pirouettes savantes et désordonnées de
nos b.tllerines à la grâce naturelle et inimitable des Andalouses. Quoi qu'il en
soit et malgré une digression qui n'a que faire, ce chapitre est remarquable
par plus d'un côté et donne une image très exacte de ce qui reste de l'Espagne
rèvée par les romantiques.
Vient enfin La question la plus épineuse: un jugement sor l'Espagne considérée en tant que nation européenne en face des autres pays où la civilisation
est incontestablement plus avancée. Là encore, M. L. a vu juste. L'intuition a
suppléé cbez lui les donni:es positives, et ses conclusions peuvent être adoptées
presque sans co~trôle, si toutefois il n'est pas téméraire de vouloir juger un
peuple et surtout un peuple aussi déconcertant que le peuple espagnol. il est
pourtant une idée si chère à M. L. qu'il y revient /1 chaque instant au risque de
compromettre la forme, pourtant correcte, de son ouvrage : c'est que seuls les
montagnards du Nord, travailleurs acharnés, rougissent de voir leur pays
arriéré, p:iuvre et misérable; que les Méridionaux au contraire, paresseux
fieffés, se trouvent parfaitement heureux et ne demandent pas à changer d'état.
Cela est vrai en cc qui touche les qualités naturelles des populations du Nord
et du Midi; mais c'est aller un peu loin que de dire que l'Andalousie est un
obstacle au relèvement de l'E~pagne. Ne serait-ce pas plutôt par l'Andalousie
républicaine, et non par le ord carliste, que les idées de progrès pénètrent le
plus souvent en Espagne? D'ailleurs la question est beaucoup plus complexe
qu'elle n'en a l'air. Il faudrait peut-être tenir compte principalement de la
constitution de Ja propriété foncière pour expliquer bien des anomalies.
Nous nous somn1es un p~u attardé dans l'examen du livre de M. L., mais
nous ne le regrettons pas, car de longtemps nous n'avions eu l'occasion de
nous occuper d'un ouHage aussi bien pen~ et aussi clairement écrit.
H.

PESEUX-RICHARD.

99

Uo Rouanet. Chansons populaires de l'Espagne traduites en regard du texte original
Paris: .1.. Chari#, i896, in-J2, Xvt-27J pp.

M. Rouanet a rendu un véritable service au public français en mettant à la
portée de tous les pièces les plus caractéristiques du folk-lore espagnol. Personne, avant lui, ne nous en avait offert des extraits aussi nombreux•, et,
cependant, on a souvent, en France, manifesté un goût très vif pour cette poésie
intime, qui exprime, avec tant de grâce ct de charme, un des côtés les plus
curieux des mœurs espagnoles..
Le texte qu'il publie, emprunté, en grande partie, au recueil de M. Rodriguez Marin•, est accompagné d'une traduction française qui permettra aux
lecteurs peu familiarisés avec la langue espagnole d'apprècier toute la sa,·eur
de ces petits couplets qui valent souvent de longs poèmes .
M. R. a écarté systématiquement de son anthologie tous les chaotS
héroïques, auxquels il propose de réserver le nom de roma,ices, et n'y a admis
que les chants vraiment populaires, ceux qui expriment les sentiments communs
à tous les Espagnols et traduisent, avec Je plus de simplicité, leurs joies, leurs
douleurs et leurs passions. On ne peut que louer M. R. d'avoir limité ses
extraits, et, notamment, d'en avoir eic.clu les romances, déjà connus en France
par de nombreuses publications i.
La chanson populaire, telle qu'il l'entend, comprend des genres assez nombreux : elle est tantôt religieuse, talltôt morale, parfois patriotique, mais le plus
souvent érotique. M. R. n'a pas adopté cette division par genres : il a mieux
aimé publier Jes couplets sans ordre, tels qu'ils se sont présentés à lui, dans le
caprice de ses lectures. Il en résulte que, dans son recueil, un couplet moral
est souvent suivi de strophes amoureuses et que les poésies religieuses y sont
comme enchlssées dans des pièces 11n lanto picanle.s. Cette disposition, loin de
nous choquer, nous offre une image très exacte de la physionomie coutumière
du peuple espagnol A la fois mystique et sensuel.
Le livre de M. R. comprend quatre parties principales : la première contient

1. L'étude de M . Achille Fouquier, parue d'oborJ dans 1~ &amp;vue Brila11niq11t Ganvier
i88r), puis tirée à part sous ce titre : Chants populaius tspagnols. Quatrain, tl Sèg11idillts,
par A. Pouquier, Paris, 1882, in-8• , ac contient qu'un nombre restreint de chansons.
2. Ca11tos pop11lares espa,ioks rw,gidos, ortknad,,s é ilustratlos por Francisco Rodrigtlez
Marin, Sevilb, 188~-83, 5 vol.
3. Abel Hugo, Ro,na,rces bùJDriq11rs traduîtes de l'espagnol, Paris, 1822 ; Damas
Hinard, Romancero ~spagnol, Paris, 1844, 2 vol.; - M. le comte de Puymaigre. Ptlit
roma11ctro, cboi.t de 1•it11x cba,1/s espagnols, Paris, 1878.

�100

COMPTES RENDUS

CO.!PTES R ·. DUS

les soltares•, l::1 seconde les ccplas, 1::1 troisiême les Stg1lidillas, la quatrième les
trobos. Les spécimens d~-s copias sont de beaucoup k plus nombrcu:!; mais les
autres genres de campo ilions pOétiqucs, et en particulier les trobos, a ez rares
eo Espagne, sont largement repn:sentés. On trouve même, dans la dernière
partie, huit rondes ou ca11tares de corro d'une grâce et d'une o:nvcté incomparables.
Le dialecte de la plupart de ces ch:msons est andalou et présente de nombreuses panicularit6 que M. R. a soigneusement respectées. Ell&lt;.-s ont, il est
vrai, l'ioconv~icnt d'en rendre la lecture un peu pénibk. Peut-être eût-il
mieux valu ne pas tenir compte, dans un recueil de ce genre, de la prononciation et de l'orthographe locales et publier un texte uniforme, moin di:concertant pour des lecteurs français .
Td qu'il est, ce livre nous démontre, par d~ exemples abondants et bien
choisis, combien est riche et originale la poésie populaire de l'Espagne. M ·me
:l. travers la traduction, d'ailleurs très fidèle et même scrupuleuse, ces couplets
conservent je ne sais quel parfum pénétrant qu'on ne se lasser.iit pas derespin:r.
Amédée PAG~.

J. Masso Torrents. Croquis Pirinencs. 1Jar«/011a : tipogmfa•
2

physiques, il observe aussi les mœurS des montagnards p)~nécns. Il a vu et
bien vu leurs physionomies vivantes et leurs dispositions morales, et il est rentré à Barcelone avec cette conviction que les Catalan~ du Roussillon et ceux de
l'Espagne fomleot une seule famille.
Il croit que ces pays de langue catalane, aujourd'hui séparés, constitueront
dans l'avenir une sorte de république fédérative, la nation catalane. Ce n'est
qu'un r.::vc - l'auteur bien soin de le dire dans son dernier croquis - mais
un rêve obsédant, auquel semblent se complaire les catal:mistes contemporains .
Le Ji,..TC de ~1. , l. T. est utile à lire en deçà comme au delà des Pyrénéc . A
tous ,eu~ qu'intéressent les queslions de linguistique et d'ethnologie, il prouvera qu'il y a une langue catalane également éloignl!e du castillan et du français
- c'est celle que parle l'auteur - et que les catalans forment un genre ethnologique dont les montagnards pyrénéens sont les représentants les plus c~mplets. Quant aux lettres, ils admireront le talent avec lequel un des pren11ers
écrivains de la C:italogne contemporaine sait dépeindre les paysages et les scènes
qui lui sont le plus familiers.
Amédée PAGts.
Rkordi di Sp:ign1 e dell' America Sp;ignuola di Paolo Mantcgazu. Mila1w : Fraie/li

Treua, 1894, in-16, 216 pp .
•

L'Àf!tll( ••

189'&gt;, in-16,

09 PP·

Des dol.lle nouvelles que renferme cet élégant pctil volume, six ont déjil
paru dans la revue L'Avmç, de 1890 à 1892, sous le titre de Croquis pirmaics.
Elles n'ont rien perdu de leur fraîcheur et je les ai relues a,•ec un vif plaisir.
Les autres nouvelles que M. Masso Torrents publie aujourd'hui pour la première
fois sont, comme les premières, des morceaux exquis de naturel et de gr.icc.
En voici les titres : Vaga11t per la r,wnta11ya ; - El cornu de CamproJ011; L'Anyorame11t; - En Valmti; - Interior; - La 11it al ras.
M. M. T. possède une connaissance minutieuse et approfondie des deu:&lt;
,•ersams des Pyrénées Orientales, et nous le suivons avec profit dans chacune des excursions qu'il nous fait faire. Mais il ne se contente pas de décrire
les sites admirables qu'il a parcourus et de résumer ses impressions purement

=

1. M. Rouane1 croit que cette expression est • une corruption • do mot sakdad
solitude. Le mot solear n'est-il pas plutôt un verbe d~rivé de l'adjectif soi,, et pris substantivement (cf. canlar, plur. ca,,tares) pour dêsigner les chants élégiaques par lesquels le
poète exprime, dans L,. solitude, loin de la foule importune, ses sentiments les plus
intimes? Qliant à rattacher saùdad, comme le v~ut M. Antonio Machado y Ah•arez, au
prënom ponè par une cantatrice ~élcbre dans le genre des soltdades, c'est une (~ntaisie

qui ne peut guère étrc prise au sérieux.

101

Il n'est pas besoin de feuilleter longtemps le volume de M. Mantegazza pour
voir que l'on a affaire à un des rares livres sérieux que l'on ait écrits sur
l'Espagne. Son premier mérite est de ne pas nous avoir resservi ces éternelles
descriptions de monuments que les générations successi,·es ne se lassent ~as de
copier sur des guides plus ou moins exacts et qui sont aussi lourds à d1?ércr
que faciles à écrire. li est vrai, d'ailleurs, que le peu d'ête?due de la parti~
l'œuvre de M. M. qui concerne l'Espagne proprement dite ne permettait m
développen1ents ni hors-d'œuvre, et même à ce point de vue ?n pourrait
trouver un peu long le plaidoyer contre les courses de taureaux qul en occupe
une bonne moitié, plaidoyer éloquent, tout rempli d'une sincère indignation,
mais qui n'ajoute aucun argument nouveau à ceux des adversaires des corridas_.
Li seconde partie, au contraire, consacrée à l'étude du caractère espagnol, fait
le plus grand honneur au célèbre psychologue italien, qu'un séjour assez prolongé dans l'Amérique du Sud a mis, plus que personne, en mesure d'aborder
la question . On ne saurait en vérité rien trouver à redire à cette analyse de
l'àme d'une race qui, malgré le relief que donne à ses qualités et à ses défauts
une franchise peu commune, a été presque toujours si mal comprise. Peut-être
y a-t-il un peu d'optimisme dans l'appréci.ation de l'auteur'. mais cela ~t bien
explicable chez un tempérament aussi eml,ousiaste que le sien, et maigre celte
Jcgère tache on peut mettre cette étude du caractère es~gnol à cô~é de cell~
de M. Edmondo de Amicis et d'Elisée Reclus, c'est-à-d1re des meilleures qui
aient été écrites par des étrangers.
H. PEsEux-Ric1tARO,

d:

�I02

COMPTES RENDUS

René Bazin. Terre d' Espagne.Paris: Cal111ann-Léuy, 1895, in-18, 336 pp.

Le récit du voyage en Espagne de M. René Bazin est tel qu'on pouvait
rattendre d'un écrivain élégant et goûté, d'un homme de la bonne société
muni des plus hautes recommandations et à qui sa qualité ouvre toutes les
portes. Il ne faut donc pas s'étonner de l'optimisme qui perce à chaque page,
car l'auteur a vu surtout ce qu'on a voulu lui faire voir et, en galant homme,
il s'est efforcé de payer, p:ir la bienveillai;ice de ses jugements et de ses appréciations, l'accueil c.les ciuroni du grand monde qui lui ont montré l'Espagne
officielle. Mais, chose étrange I dans un pays où tout est violent et tranché, où
les nuances n'existent pas plus dans la nature que dans le caractère d'une race
exempte de toute dissimulation et de toute duplicité, l'apparence est peut-être
encore plus éloignée de la réalite que chez d'autres peuples au naturel plus
complexe et plus souple. C'est pourquoi le livre de M. B. ne nous apporte
aucun document inédit et aucune vue nouvelle, exception faite pour le chapitre
intitulé « Un domaine seigneurial en royaume de Léon », où nous voyons
une contrée presque ignorée et des détails curieux sur la vie des champs en
Espagne. Au reste, le livre est d'une lecture facile et attrayante; le ton général
rappelle, allégé pourtant des fastidieuses digressions piétistes, le voyage de
Mme de Gasparin, et il est juste de dire que M. B. s'est brillamment acquitté de
la tâche qu'il s'était assignée et qui n'était autre, selon toute vraisemblance, que
d'écrire, pour cc que l'on est convenu d'appelcrle grand public,une œuvre spi·
rituelle et intéressante.
H. PEsEux-RlcHARD.

C. B. Dumaine. Essai sur la vie et les œuvres de Cervantes d'après un travail inédit
de D. Luis Carreras. Paris : Alphonse Lemerre, M DCCC XCVII, in-18, 322 pp.

The appearance of any new book on Cervantes is a pleasing event, siQce it
goes to prove that a generation, spoon-fed on novdties, returns with pleasure
to the work of an older, saner, and more virile master. One views with
satisfaction the resurrection of a writer, snatched from the maw of Time that
cruncbes the bleached bones of his younger rivais. Cervantçs enjoys a vogue
as permanent as any in ail literature. There need be no concem for those
preposterous ones who « cannot read Don Quixote »; and a fleet parliamentary
tear sufficès fo r their brethren wbo profess to « see nothing in it ». Of ail
exquisite types of absurdity, none is more monumental than the egregious
oaf who passes judgment on a masterpiece whicb he bas left unread. For
such asses,Don Quixote is a predestined trap. It is not brief; it is in an unknown
tangue; its full comprebensi&lt;;m involves a course of reading that might well
ocGupy the best years of a long, laborious life. Lastly, it is of humour ail

COMPTES RENDUS

compact. ln a word, it affords the dullard an unique opportunity for playing
the an tic. And - as you l'llOW to your cost - he takes it : early and often .
Cervantes bas been fortunate in detractors who, though not witty themselves, have been the cause of wit in others. lt remains to see if be be equally
happy in his latest biographer. M. Dumaine's text is avowedly based_ on au
unpublished work by the late Luis Carreras ; and it must be frankly sa1d th~t
it contains notbing new in fact, or original in temperament. Sorne resthet1c
deliverances are, indeed, of the greatest novelty. Thus we are informed
(p. 242) that « peu àe perso11nes so11t maintenant capables de lit e le Tom Jon:s de
Fielding ». Nor does it appear that Sir Walter is in any better case. u A~1ourd'bui, ses livres tombent des mains; ils sont diffus et mal écrits » (p. 243). ThlS eau
scarcely be Carreras' view of Fielding and of Scott; for in other works he bas
pronounced a very differeot judgment. The credit belongs entirely to M.
Dumaine who makes up by cool assurance what be lacks in competence. But
to possess any grand quality in abundance is an enviable distinction ; and so
one hastens to offer M. Dumaine one's heartiest congratulations, and passes
from his comic literary criticism to examine his pretensions to accuracy .
These, indeed, are somewhat modest. The date of Cervantes' birth is given
positively (p. 16) as occurring on October 7, 1547. Now, it is certain that be
was b:iptized on October 9, 1547; beyond that,'. nothing was known until
M. Dumaine's recent dis:overy. By a curious oversigbt, the proofs of this new
find are omitted . ln the same way, it is laid down that Cervantes had two
brothers (Andrés and Rodrigo), and three sisters (Andrea, Luisa and Magdalena .) The bald fact is that we know no more of Andrés (whom Navarrete
identifies, very reasouably, with Rodrigo) than of Magdalena - who appears
only in the Valladolid pleadings. Wben you know nothing of the facts, it is no
bad plan - and I make a present of tl1e suggestion to M. Dumaine - . to say
nothing. At first sigbt the thing looks easy : but not for a Ccrvanust. Ego
autem, in A1·cadiâ vixi ! The wordy sketch of Cervantes his youth might well
be omitted : but who ever knew the professional Cervantist to omit anything?
Why call Cervantes (p. 19) a cc latilliste consommé»? It seems that the fact
is evident to every reader of the Ga/atea and Persiles. This fills me with selfpity and even shame. I have read the Galatea and Persiles (oftener than I have
read M. Dumaine's book), and see no trace of the cc latiniste cansommé » in the
one or the other. But certain great truths are only plain to men of genius. And
so the performance marchés on. One is informed of Cervantes' literary tastes
and it is interesting to know(p. 19)that cc la Célestine, la Diane de Montemayor ,
celle de Gil Polo, le 1.Az.arille, Guz.man de Alfaracbe, qui ont charmé son
enfance, sont ses livres de prédilection. » This is distinctly curious. Guz.111a11 de
A.Zjaracbe was first published in 1599 when Cervantes was in bis fifties : and

�COMPTES RENDUS

104

105

COMPTES RENDUS

the word II enfance», applied to a man of that age, is a thought uokind. Once
again (p. 23), our :\utbor refers to the story that û:rvantes fled to ltaly because
of an edict issued agaiost bim for brawling in the Court precincts. This is vcry
doubtful; and, io aoy case, there is no sufficient evidencc to pro\"e it. But the
compiler remarks in bis lordly way: u il 11e ptut y avoir tl'enwr sur et poillt. »
You await the demonstration: and it cornes with the disclosure tbat Cerv:mtes
in El Gallarào Espa1ïol speaks of one Saavt:dra cscaping to ltaly aftcr taking
part in a duel. You know your M. Dumainc by this time, and you expect
yery littlc. But you get Jess. Ex:1mine the thesis a moment. Cervantes flcd
from justice because of a sentence condemning him to lose his right hand;
and it is stated (p. 24) that he lcft for Italy in the spring of 1569. Good I But
the sentence is dated Septcmber 15, 1569. 1 humbly submit chat thcn: is no
reason for assurning that Cervantcs ran away seven or eight months before
his coodemnation and (it may vcry wcll be) some mooths beforc the occurrence
of a squabble in which be may have had no part. The story of Cervantcs'
life - of which vcry little is known - is overburdened with senseless
legend, and absurd conjecture. There is no great sin in speculation, as such ;
but, when one is asked to believc that the conjecture amounts to ccrtainty, rr il nt peul y avoir rftrrt11r s11r u poitil » - it grows trying. The first duty of
every lover of Cervantcs' masterpiece is to clear his author's memory of the
mass of rubbish which attaches thercunto : it is exceedingly unlucky that
M. Dumaine should go on repcating myths as fact.One r.:grcts to say it : but
tbat is pretty Fanny's way.
This tendency to loose talk confronts the reader :u every tum. He is given
to understand (p.29) that Cervantcs found Hurtado de Mendoza in high esteem
as a writer among the Italians in 15 69-70. Doubtless, the thing is cooceivable
and it is, moreover creditable to Italian taste. One would like to believe it :
but - is it true? 1s it possible? Was anything of Mcndoza's in print at the
time? The maouscript vogue of a foreign work can scarcely be great. It would
be a short solution to assume that the reference was to IA{11rillo tk Tormu;
but M. Dumaioe's views, as to the authorship of that celebrated little book,
are decidedly hazy. For exarople (p. 241), in his text, Mendoza is meotioned
as the writcr of IA:rarillo : in a note (there are predous few of them) at the
foot of the same page follows the information (which soroe of us had before)
that M. Mord-Fatio « a contesté que Hurtado de Mendoza fût l'auteur du
l.a{arilù ». This is emincntly safe : but is it fair to the gener:tl reader? Was
Mendoza the author of Lat,arillo, or was he not? It may be said that M.
Dumaine's opinion on this (or any other) point is unimportant. That is true.
But he must pronouoce between two opposed vicws, and not play off one
against the other. Again: is there aoy evidence that Cervantes greatly esteemed
the verses - reslail allachd letulrement aux sta11ees, - of Jorge Manrique? One

would like to know it for certain, and undoubtedly he quotl!S two words from
them allu ively in the Second Part of Do11 Quixolr. But is that a proof? Would
you hang a dog on such tcstimony?
At whiles one's gravity is sorely tried. You read with stupefaction (p. 35)
that perhaps Cervantes rclaxcù his rigid Catholicism : pmt-itrr ft11it-il par se
dtpartir un ptu de sa rigu,,ur dt ca//x,/ique. And the proof of this astounding
statement is tb:n, under a feigncd name in his GaiJltea, be appears figurativcly
at an unorthodox funeral. « Dans la cérémonie funèbre des bergers de la
Galatie, il participe A une sorte de culte qui n'est pas absolument orthodoxe ».
The jest is ail the fincr since one is assured (p. 48) that « son séjour prolongé
en Italie n'avait pas altén! ses priocip.:s religieux*· Thus one absurdity treads
upon its fellow's bcels.
Others to some faint mcaning make prctence,
But Sba.d"·cU ncvcr dc,•iates into sense ...

A change of a single word in Drydcn's famous couplet would fit it to the
present occ:a ion. lt may be worth while to show that this is no fancy, but
sad truth. On p. 51 Cervantes is stylcd «Saavedra», and the refcrence is clearly
to 1575, after the Algerine captivity. Turn we now to p. 136 where it is set
out that the name was assumcd ten years later. « A la mort de son père, en
1585, Cervantes avait pris le nom de Saai•edra, pour se distinguer de deux de
ses parents&gt;&gt;. Tow, tl1crc are 1'vo or thrcc rcm:uks to be made. If Cervantes
was alrl!:ldy know as Saavedra (which he was not) in 1575, it is clearly wrong
to say that be took the name in 1 585. On the othcr haod, if hl! firsl took the
namc in 1585, it is obviously impossible that he can have becn known by it in
1575. Upon wlùch sidc of the fence is M. Dumaine coming down? Furthcr :
it is said that Cervantes took up with this oame « after his father's death in
I 585 ». But, in the first place, it is by no means sure lhat Ccrvantcs' father
died in 158;. What is quite ccnain is that Cervantes' mo1ber is described as a
widow, in an official document ofJuly JI, 1579. The natural inference (and it
seems fair enough) is that her husband was alrcady dead. As a mattcr of fact,
tbere is no good reason to believe that Cervantes assumcd the ,, Saavedra » in
t 585. If there be any such reason, why not produce it? I am content to
rt!mark that, in the Galalea of 1585, the author signs himself plain « Miguel de
Cervantes ». In the same bumptious manner it is said that Dali Mami of Algiers
« accabla Cervantes d'injures et de coups de b:l.ton ». But did be? So far as I
know, Cervantes gives no C.'i aCt information conceming Dali Mamî. The one
direct piece of evidencc cooceming his second master - the Dey Hassan is dead against M. Dumaine's assertion. « Jam:ls le di6 palo, ni se lo mand6
dar », writcs Cervantes of himself in the Captive's story (Chapter xi.) interpolated in the First Part of Do11 Qllixote.

�106

COMPTES 'RE."lDUS

Wherevcrthere is a concei\'ablcopportunity for error, the biographcr takes it.
There is a sugg~-stion (p. 59) chat Cervaotes had a hand in concocting Haedo'~
Topograpbia e Historia de Argtl. c li a étl! publié peut-être sous ks yeux dt':
Ccrvantes qui résidait à Valbdolid en 1612 ». H re, once more, thcre is room
for criticism. Firstly, Ha-:do's book, though not print-:d till 1612, was writtcn
long before. One of its m3oy aprobacic1i.:s is dated 16o4. Sccondly, tberc is no
testimony that Haedo knew Cerva.ntes. Thirdly, it is quite certain that Cervantes was not in Vall3dolid in 1612. And, on this last point, I call a witncss
forwhom my author has the greatest estecm. M. Dumaine himself (p. 224)
states that « en 16o6 la Cour quitta Valladolid pour s'établir à Madrid, Cer,·antes la .sui"it ». lt is not at ail sure that Cervantes left Valladolid in 16o6; it
is quite sure that hc never rcturned to that city, afte~ 1609, when he is
discovered in Madrid. The notion, so common to those who talk :tnd write of
Cen·antes, that a man of ov1:r sisty, very il!, very poor, and very busy with
his pen, wcnt c::ipering, and prancing, and carreering about the country, like a
modem tourist, is absolutely untenable.
ln this happy-go-lucky fasbion, M. Dumaine apparently inclines to accept the
theory (p. 74) that Pacheco's picture in Sevi lie rcprescnts Cen·antes as a sailor.
Ccl'\·antes must have been middk-aged before he ever set eyes on Pacheco ; and
there is no eanhly reason why Pacheco should bave rcpresented his elderly
sitter as a youokcr well under thiny (for such the S3ilor is). Like most Ccrvantist legcnds, the whole story is a simple mare's-nest. On the authority of
Sr. de Gayangos, it i said (p. 131) that Ccrvantes applied for, and obtained,
some post in Extremadura in 1 ~84, or earlier. M. Dumainc should know that
Sr. de Gayangos' statement was challenged some time back, and that the
challenge remains uoaccepted to this day - five years later. I feel justified, ,n
least, in saying that wben (if C\'er) the matter be fougbt out, it will be found
that Sr. de Gayangos has rather overstated his case. But M. Dumaine is nothing if
not uocriticaL He flatly declares (p. I 34) that the Galatea was published in
I 584 at Madrid, Lisbon and A Ica là de Henares. This is a triple error. No human
being has ever clapped eyes on a Galatea dated 1584 : and for a sufficient
reason. No such tbing exists. The first edition appeared at Alcal:i de Henares
in 1585, aod no reprints of that date were issued at Madrid or Li«bon. The
earliest Lisbonian issue did not appear tiU I 590. M. Dumaine mentions a
Paris edition of 1591 ; and, in the case of a careful writter, the statement
would be conclusive. But is it correct? ls there any French edition earlicr titan
tbat given out at P::iris by Gilles Robinet in 161 I ? This b koown to be
reprinted from the Lisbon copy found at Evora by Oudir. a year previous. And,
as for Madrid reprints of the Galatta, none is to be found earlier than Zwïiga's
of 1736: about a century and a half latcr. lo bibliogr.ipbical dctails our author
is alw,tys sadly to SCl!k. He assigns the Ti4 fi11gida to t 589 aod r.:cords (p. 168)

CO. !!'TES RENDUS

107

tbat it was found in the library of a Seville canon. Anothcr mistake. Every one,
with any knowledge of the matter, knows that Francisco Porras de la C:imara 's.
copy of the Tia fingida was discoverc&lt;l in the library of the Jesuit College of
an Hermenegildo at Seville; an&lt;l knows further that, whcn the Society ot
Jesus WJS cxpdled from Spain, the Tia ji,,,,;J,; was transferred to the SanIsidro collection at fadrid. Even whcn M. Dumaine grazes a half-truth, he
dcstroys his case by cxagger1tion. Undoubtedly Do,1 Q11ixo/1 was ,·ery popular; but it is tao much to say that « le succès fut si rapide, si brupnt, que
depuis le Rola11d F11rimx ou la j,!rt1salm1 diliurét, rien de pareil ne s'était vu en
Europe.,,, Tbere is rea50n to think thJ.t DJti Qrtixolt (1605) fell short of the
succcss of Guz.1111m dt Aljaraclit (1599), of whkh twcnty-six cditions, amounting to some fifty thousand copies, appear to ba\'e becn printcd within six
ycar.; of its fmt publication. If you be curious as to the date of the Ncn:,las
Exm,plaru, you have but to choose: on p. 226 they are alleged to have
appeared in 1614; on p. 236 is the alternative of 1613. lt is said (1&gt;, 256) that
Mérimée thought it possible that ~Urquez Torres' notice, prefixed to the
Second Part of Do11 Q11ixole, is the work of Ccrvantcs himself. It secms
unlikt:ly that Ccr\'antes would choose this style of sdf-glorification ; but, in
any case, the idca ù1at h1: did so was aired long bcfore Mérimée's time by
Mayans y Siscar. A curious passage (p. 246) describes the Dtcamtrone as a
picture of ltalian life in the sixtcemh century; and one suspects a printer's
error. As Boccacio &lt;lied in 1 ,75, there is plainly a mistakc somewhere; and
one guesses its source wheo one finds the Decamuo,~ cl.1ssi1ied as « la fable des
Arabes réduite à ses termes élémentaires». But why continue?
Evcry writer makes mistakes, and an occasional slip is pardonablc enough.
M. Dumaine makes tao many. He has (I see no reason for doubting it)
cnthusiasm for his subject : but his equipment is defectivc. His inaccuracy is
not compensatcd by brilliance of style or originality of treatment. So that one says it with genuiue rductance - there is no reason for the existence of
bis work. Scores of us bave written books, more or Jess bad, on Cervantes :
it is a sin to which youth is prone. But thcre are degrees I Thcre \\'as no
urgent need for a fresh volume, jejunc in criticism, ,,;ndy in rhetoric, misleading in det.-tils innumcrable. Not to write aoother bad book : it seems such an
easy thing to do I And, frankly, M. Dumaine bas wriuen to no purpose. I am
oot sore that he has read Cervantes: I an1 sure tbat he has not undcrstood
him. l have shown, 1isque ad 11mueam, that M. Dumaine koows nothiog to the
point ; that he his entirely uotrustworthy in matters of fact ; and a vast deal tao
fond of circulating unfounded staries. ln this respect, he rc:;embles many men,
many womeu and many cbildrcn. His punishment, like theirs, is to be
çontemptuously laughcd at. One trust:; ù1at be may Jay the lesson of thi,;

�rn8

COMPTF..6 RENDUS
COMPTES RENDUS

scorner to heart and, though his temperament be incurable, one hopes to
persuaae him to refrain in future. Whence it appears that I also have my litt!e
ambitions of a negative kiod .
James FITZMAURICE-KELLY.
R, Foulché-Delbosc. Bibliographie des voyages en Espagne et en Portugal . (Rt uue

bispa11iqu:e, 1896.)

Je remercie tout d'abord les personnes qui, dans des comptes rendus ou des
correspondances privées, m'ont indiqué des omissions : ainsi que je le disais dans
ma préface, je n'avais nullement la prétention de publier un ouvrage absolument complet, pareille chose étant impossible dans un travail de ce genre et
de cette étendue, et je m'estime heureux que l'on ne m'ait signale aucune
erreur dans les notices détaillées qui accompagnent nombre d'articles. Mon
recueil sera complété par un important Supplément que je compte publier plus
tard et dans lequel j'utiliserai à la fois les indications dont je viens de parler et
le résultat de nouvelles recherches et de nouveaux dépouillements. Je ne voudrais pas terminer ce simple [l0St-scriptum sans dire quelques mots des quatre
pages que M. Joaquin Maldonado Macanaz a cru devoir consacrer à ma B-i/Jliograpbit dans le numéro de novembre 1896 du Bolet/n de la Real Academia de la
Historia : je me bornerai à faire observer à mon honorable critique :
10 Que la Revue que je dirige se nomme Revue hispa11ique;
2° Que ladite Revue n'est pas trimestrielle;
30 Que je n'ai pas « principalement u consulté les collections de livres de
voyages du British Museum;
40 Que ma Bibliograpbie ne contient pas seulement !mit voyages relatifs au
Portugal, mais un nombre de beaucoup supérieur;
50 Que si de nombreux voyages contemporains sont insignifiants et sans
originalité, la faute ne m'en est pas imputable ;
60 Que si l'œuvre de Parcerisa intitulée Recuerdos y Bellez.as de Espaiia et
l'œuvre de l'abbé de Vayrac intitulée État présent de rEspagne ne figurent pas
dans ma Bibliographie, c'est que ces deux ouvrages ne sont pas des voyages mais
bien des descriptions .gfoérales.
Au lieu de citer soixante ouvrages figurant dans ma Bibliographie, M . M. M.
aurait mieux fait de m'en signaler soixante n'y figurant pas; il ne m'en indique
qu'un seul: celui de Humboldt. Ce n'est malheureusement pas le seul qui m'ait
échappé. Mon recueil aura, du moins, cela de bon, suivant lui, qu'il pourra
« animar i algun escritor espaôol i completarlo y perfeccionarlo » . Est-il interdit de s'occuper de l'Espagne à quiconque n'est pas le compatriote de M . M. M.?
Je ne Je pense pas, et je me chargerai bien moi-même de t&lt; compléter et perfectionner » ma Bibliograpbie. Mais ce qui précéde est évidemment peu de
chose auprés du fait suivant: d'après M. M. M. « el autor tiene el pensamiento
de publicar una Bibliografia general de los viajes vcrijicados en la Peninsula». Je

risquerni une timide remarque: j'ai eu, en effet, cette pensée, et je crois même
l'avoir mise à exécution ; que M. M. M. veuille bien regarder le titre de l'ouvrage dont il parle, il s'apercevra peut-être que cette Bibliographie que j'ai, selon
lui, l'intention de publier, est précisément celle dont il rend compte. Q11andoqtte
bo11us dormitat Homerus...
R. FouLCHÉ-DELnosc.

J. Fraaquesa y Gomis.

io,,a, diumenge 1

Don Juan Tenorio. (La Re11aixensa, diari de Catalunya, Barcede Novembre de 1896, pp. 6466-6470.)

On sait avec quelle ponctualité sont suivies les représentations du Don Juan
Tenorio de Zorrilla que donnent, le r•r novembre de chaque année, la plupart
des théâtres des grandes villes d' Espagne. Un écrivain. catalan, M. Franquesa y
Garnis, vient d'expliquer cet engouement du public d'une maniére à coup sûr
ingénieuse et qu'il nous semble intéressant de signaler, bien que nous ne
puissions l'apprécier ici . Suivant cet exégète, .:e ne serait pas à. ses propres
beautés que la pièce devrait son succés: « Lo drama d'en Zorrilla es fill de la
inexperiencia de la joventut; una foguerada d'entussiasme irreflexiu anima lo
conj1mt de la obra a falta de solits fonamems y correcdo de plan, glopadas de
versos en!luhemadors cubreixen molt sovint la pobresa del concepte 6 la
falsetat de las imatges y una excessiva complicaci6 d' incidents petits clisfressa
la lleugerissima trama que en realitat te 'l drama y que en rigor se reduheix al
rapte de D• Inés del convent, al celebérrim cpissodi del convit ab la Esta.tua y
a la conversi6 final de D. Juan. » Ce n'est ni dans des raisons d'ordre littéraire
ou artistique, ni dans des considérations esthétiques d'un got'it plus ou moins
raffiné, ni dans la puissance de la mode ou de la routine qu'il faudrait rechercher l'explication de la curiosité jamais lasse des spectateurs. Le peuple aurait
instinctivement compris le sens - doit-on dire le symbole? - du drame
célèbre, et se serait dit : &lt;c Don Jua11 Tenorio es Espanya; jo he destinat un
dia de cada any per poguerla veure tal corn es. » Ce serait donc au plaisir
qu'éprouveraient les Espagnols de voir une personnification de leur patrie que
l'on devrait attribuer leur empressement à remplir les salles de théâtre le
1•rnovembre de chaque année. Et comme cette identification de Don Juan et
de l'Espagne peut ne pas sembler trés frappante aux yeux de certains, je tiens à
reproduire les arguments de M.F. y G.
Si; no hi ha perque dubtarho. Don ]11a11 es Espanya. No aquella Esoanya de l' Edat
Mitjana en que cada regi6 valia per un regne y cada Estat creixia a I' ombra d' hermosas
llibertats conquistadas per lo poble apoch apoch emancipantse de tiraa!as senyorials,
sino l' Espanya del Renaixement, la Espanya cess:lrea, absolutista, ahsorvent, enemiga
de particularismes y de furs y de exempcioas y refractaria d tota idea de llibertat de deb6,
la invasora de cent pobles sobre 'ls quais no tenia cap dret, desoladora de comarcas avans
espléndidas, la que brandava per tota tah6 la flamejant espasa é instituhia per tota lley
los tribanals de sanch.

�ICO

COMPTES RENDUS
COMPTES RENDUS

La c:.read6 de Tirso de Molin.a es la siatesis maravellosa de tota uua época, y millor dit
encara, de tota I' Espanya moderaa, esperit que anima a aqnell jove ardent, superbi6s,
IJ611cbjllador etem, per qui ni la familia te cap ll:is ni la amistat cap valor, que no te cap
temor â la justicia ni cap respecte :i la dona, que passa la vida seduhiut casadas y donzellas $1:nse aitre fi que'l de satisCer sos baiKos desitjos y enganyarlas, y :1 tnt aix6 (_y aquf
estâ la gloria del autor) simpârich en mitj de sos cri ms, perque sou fills d' una mala
educaci6, valent fins 11 desafiar la mort, ferm eu sa esbojarrada manera de pensar fins i
rebre'l terrible clsticb en que mor impe □ ireut , es lo mateix es~rit desenfrenat y avassallatlor que aninuva :l la E;paaya de Carlos V y dels Felips yques'ha anat perpetuant fins
ara, sease corretjirse ni en los m~meuts de mise.ria de nostre esut actaal.
A aquesta Espanya be li corresponea també '1s fomosos \'ersos d' en Zorrilla
Por donde quiera qne fui
la n1zou atropellé 1
la virtud c-scarne ·i,
â la justicia hurlé
y &amp;. las mufen:s vendi.
Y \!n todas partes dejê
memorià amarga de mi.

Volen saberlo ') nom real de las douas conquistadas per lo Don Juan de h historia,
polirica moderna? Nâpols, Sicilia, Mautua, 'l Milauesat, Fhndes, Portugal, Méxich, la
Rlata, Chile, l' Ecuador . .. â que anomeaarne més si la llista fora tan llarga com la, del
Leporello de Mozart I Preguntéulashi corn )as tra~tava 'l seu enamorat y quia bon recort
ne guardatl de sas requesras amorosas ..•
Cara l' ha pagada nostre Don Juan la set de possehrr, de domi.nar, de gaudirse en la
couternplaci6 de moitas terras sevas, no pas ab mira egoista, puig may n' ha sapigut
treure cap profit, sino pel sol gust de crêures superior :\ tothom , . Cara l' h• pagada q □an
las nadons que 'J servian han trobat ocasi6 per recobrar sa vida propia y han vist la
falsedat de sas caricias y bescantantli. sa couducta l' han deixat sol en mitj del mon,
abandon;it de sos vehias, aislat per l' aborriment de tothom que l' h, conegut, y,
malaventurat y pobre, tan pobre com aqu: ll cavalier de la tr-ista figura al retirarse ,i la
Manxa després d' haverse maravellat â si mateix .:tb tot aqnell repenori de valeutissimas
extravagaucias. L' ilustre Lainartiae ho digue ab unn fr:15e molt encertada: • Don Juan
Tenorio es I' hereu de Don Quijote. •
Lo clstich de Don Jrtan es iuev'table. Lo bon Zorrilla, prenentho sensdubte d' Alexapdre
Damas, cerca per medi d' una dona la conversi6 del he roe, donant aixis al drama un
linal més mel6s, pero desvirtaant per complert Lo carâcter del personatje y desfent en
bona part ]a impresi6 fonda que ha de deixar. Lo publich pren per bo aquei,t deseoll:Ls,
comavans prenfa loque Tir,;o y Zamora li donavau y com pendra'! d' ahre Tenorlo,de
demâ que sia transportat al mateix infern. Lo que li interessa es que surti l' héroe; ni 'l
condempna, ni ') ilefensa; lo va à veure.
Pero la conversl6 de .Do,i Juan ta! corn la veyém es altament impropi;1, si no 's volen
excusaraixis totas las iniquitats. Quiru lal bi{O que tal pag11,:. L' esperit de Don Jum, ha
de ser lo mateix que era en temps de Tirso, perqne I' esperit d' Espanya no ha cambiat
gens desde 'Js temps de la casa d' Austria: igua1 y pitjor absolutisme disfressat ab aitres
noms, igual car:kter guerrer, brav11c611, ingrat, absorvent y plé d' orgull y de rniserin, En

nr

lo tristissim estat actual en que duas guerras amenassan sustréureli 'ls ültims rosegalls
de sas passada, coaqaistas y en que la faro esci :i punt de trucar :i totas las portas, no es
la veu de Do11 Juan Tenorio la que parla per boca de la prempsa espanyolo quan demana
passarho tot it foch y sanch y batallas y més batallas en que es impossible trobarhi cap
gloria y si sols nu" font de desveaturas per 300 ooo mares que ploran y :i las que ai per
humanitat al meaos ccrca niugu la ruanera d' anunciarlas que es bora ja d' acabar son
plor ?No podria dir la Espanya d'ara com lo Don Juan de Molière al morir : « Non, il ne
sera pas dit, quoi qu'il arrive, que jê suis capable de me repentir 1 •···
Probablement serân molt p:&gt;cbs los que 's fixariu en si realmeut es b no 'l Do11 Juan fa
representaci6 d' Espanya, pero si 'l tribunal de la Historia uu di:t confirmés aquei-xa apreciaci6 y cridés :i comptes â cada □ n dels actors que hauran intervingut eu lo tristissim
drama, Caralunya podrà contestar ben serena .. . que no h.i ha volgut de$empenyar cap
paper princip;1l, ni tan sols Lo de criat 6 complice, pero que si n' hi hagués tingut de
pendre, jaque com a part integrant de la naci6 li toca, n' hi corresponia més que â cap
aitre no més que un : lo de la Esta.tua acusadora.

J'ai dit que je ne pouvais donner id une appréciation de la thèse soutenue
par !'écrivain catalan.
H. GABRil!LLI.
Tbe history of D.ln Q~ixote of the Mancha, trauslatd from the Spanisb. of Miguel
de Cervaates by Thomag Sh.ehon, annis 16,12, 1620. With Introductions by James
Fitzmaurice-Kelly. Londo11 : D,vid. Nutt , 1896, t. lH et IV, pët. i11-4, L-27I et xr-

278 pp. (The T11dor tra,ulatio,u, edited by W. E . Henley, XV-XVI.)

Le compte rendu que f'ai fait l'année dernière (R. H., llI, pp. 35 3-35 s) des
deux premiers volumes de la réimpression que M. James Fitzmaurice-Kelly a
eu l'excellente pensée de publier de la première traduction anglaise du Doii
Quicbotte, celle de Thomas Shelton, me dispensera de parler longuement des
tomes III et IV rc!cemrnent parus, J'ai dit quel. intérêt s'attachait à cette œuvre,
avec quel soin et avec quel luxe elle était entreprise; je n'y reviens donc pas.
Le tome 111 est précédé d'une étude consciencieuse d'une cinquantaine de
pages qui sert d'introduction à la seconde partie. Elle est digne des plus
grands éloges : d'une part, la documentation indispensable à une saine compréhension de la dernière moitié de l'œuvre de Cervantes est donnée d'une
manière presque complètement irréprochable'; d'autre part, le caractère des
deux héros du roman, maître et écuyer, est très judicieusement étudié dans un
cbaphre (IV) dont on ne saurait trop conseiller la lecture. Il y a là une demi1. La Tia fi11gida ne fut pas publiée pour la première fois eu r8r8 à Berlin par Francèson et Wolf, mais bien en 181.4 à .Madrid par Garcia de Arrieta, d'uoe manière incoru•
piète, il est vrai . Je sais que c'est là un simple lapsus.
J'adresserai aussi un léger reproche à M. F.-R. Pourquoi accentuer l'esp.ignol du
xvn• siècle avec le système académique actuel? Samim, rslacid!t, vale11ton, Gu,pnan, congregacilm, p,;rificacion, licion, aprobaciô11, Alarc61t seraient mieu~ é-crits sans l'accent dont
jadis ils n'étaient pàS s-unnontés.

�I 12

CO.\IPTES RF.\DUS

douzaine de pages dont devraient bien se p~nètrer ceu:it qui nous resservent,
sans jamais se lasser, les même lieux communs sur Don Quichotte et Sanche.
M. F.-K. a naturellement parlé d'Avellaneda : faire autrement n'était pas
possibh:. Je ne s.1is trop sil Cf,nvenait de discuter les raisons mises en avant
par des chercheurS ingénieu:c - souvent trop ingénieux - pour voir tel ou
tel écrivain sous ce pseudonyme cèlcbre. j'incline à penser qu'il eût mil.'Ux
valu citer les noms proposés et se borner à dire qu'aucun n'était appuyé de
motifs assez plausibles pour lui accorder la moindre pr~férence. La « question »
Avellaneda est en effet fort étendue : c'est le propre de CL-S petits mystère.~ de
l'histoire littéraire d'exciter 1:\ sagacit~ de certains chercheurs et d'éveiller la
curiosité de tous. Moins on appro.:he de Li solution du problème, plus l'on
accumule les attributions et'IL&gt;s hypothèses, vraisemblables ou inattendues. On
a échafaud!! t:mt de systèmes à propos de l'auteur inconnu du volume imprimt!
:i Tarragone en 1614, qu'il s rait grand temps de remettre les choses au point
et de démontrer, par une discussion enfin sensée et s'appuyaut sur des bases
plus sérieuses que la fanuisie des uns ou l'irréflexion des autres, qu'aucun des
arguments dont on s'est servi jusqu'ici n'est Haiment probant. M. F.-K. n'a
- et avec raison - de préférence pour aucun des personnages auxquels il
consacre une courte notice: Aliaga, Lope de Vega, Blanco de Paz, Andrés Perez,
Juan Ruiz de Alarcon. Il y a un nom que je m'étonne de ne pas voir citer par
lui - non que j'y attache en ce moment une importance quekonque, mais parce
qu'il aurait pu figurer dans cette liste au même titre et avec autant de raison
que les autres - c'est celui de Bartolomé Leonardo de Argensola suggéré par
Germond de Lavigne. Mais, je le répète, l'étude critique relative à Avellaneda
est très vaste et dépasse certainement les bornes d'une lmroduction dont je
me plais, en terminant, a proclamer une fois de plus les ml:ritcs de toute sorte.
P. S. - Je ne veu:it pas quitter Cervantes sans annoncer la publication pro•
chaine d'une édition du Dou Q1,ichollt faite p,1r M. Fitzmaurice-Kelly c!t feu
M. Ormsby •. L'A ngleterre s'est toujours fait remarquer par son enthousiasme
éclairè pour l'œuvre cdèbre, et la réimpression ùu texte espagnol ne peut manquer d'être accueillie avec faveur par les hi~panisants de tous pays. Dès que les
deux volumes seront terminés, nous en parlerons en détail.
R. FouLCHB-Danosc.

ù Gir,111l : Aug. PICARO,
Ar&lt;hit•iiù•P,1/i"g"'pbt
1. El ingenioso hidalgo Don O;iixote Je b ~L,ncha, compoe:,to por , ligucl de Cer•
vantes Saa,•cdra. Primer~ Eclici6n del textu restituido Con Nous y una Introducd6n,
par Jaime Fitzmaurice•ltelly .. y l •n Ormsby. Edimburgo : imprcso por T. y A.. Cons•
table, impresores de clnur:i de Su ~hgesud. David Nutt: editor. Londres, 189ï, l vol.

MACON, PROTAT FRÈRES, IMPRIMEUllS

BIBLIOGRAPHIE
Romance and Other tuJies. By Geor ~ C. Kcidcl, Ph. D.,
Assistant in Romance Languagc in the Johns Hopkins University. umber two: Manual of ..-Esopic fable literature. A First
Book of Refereoce for the Period Ending A. D. 1500. Fir t
Fascicule. (with Thrce facsimile .) &amp;ltinwre: Tix F,itdmwald
Company, 1896, in-8, xx1v-76 pp.
·· ber Plan und Einrichtung d Romanischcn Jahr berichtes.
on Karl Vollmôllcr. Erlangm: Fr. Junge, 1896, in-8, 108 pp.

-

3 Mark.
Dic:sc Schrift bilJet gleichsam die Einleitung z.u dem Romanisehen

Jahreaberloht,

ciner grossanig angclegtcn Rundschau über Sprache,
litteratur und Kultur Jer romanischen \'é&gt;lker, wie sie bishcr in der neuspradl·
lichen Fachlitteratur noch ganzlich fehlte.
•
Sic bcrichtet über die Organisation des ntcrnehmcns, übèr seine innet"e
Einrichtung, wobci auch die Unterriehts-lltteratur ln der franztsalachen Spra.ohe besonJcre Berücksichtigung findet, giebt ein Vcrzeichnis
der 114 im ln• und Ausland lcbcnden Mlt:irbeitcr, welche sich mit dem
Hcuusgeber zur Abfassung des Werkcs verbunden habcn u. s. w.

Der Kampf um den Romanischcn Jahresbericht. Von Karl
Vollmoller. Erlangen: Fr. Junge, 1896, in-8, 70 pp. - 2

Mark.

Legajo Je varios. (Cairnsco de Figueroa y el cmpleo del verbo
esdrujulo en cl siglo v1; La lcngua, la AcaJemia y los Académicos ; Usurpaciones de Ioglatcrra en la Guayana vcnezolana ;
Ensayos literario ; Cuentos y otras casas) por Elias Zcrolo.
Paris: Garnier IJCrmanc,s, 1897, in- 18, x-420 pp.
La République Cubaine. La Rcpûblica Cubana. Rldaction et

ildtninistration: Paris:
ments: Paris,

20

20,

rm Saillt-Vinrtnl-de-Patd. Abonne-

francs par an; France,

22

francs; Étranger,

�sen. (Publi,:ado en los c&lt; Anales de la Universidad » ). Santiago
de Chili: Impre11ta Cerrvantes, 1896, in-8, 2r pp.
Estudios sobre la conjug.icion leonesa, por Federico Hanssen,
(Publicado en los cc Anales de la Unh·ersidad ll). Santiago de
Chile: lmprmta Cervantes, 1896, in-8. 57 pp.
Alexandre de Riqucr. Quan io era noy. Barcelona: «L'Avenç)),
1897, in-r2, 191 pp. - 5 pes.
.
J. Mass6 Torrents. La fada. drama lirîc en un acte, musica
Je Emie Morera. Text catal:i. i traduccio francesa literai. Segona
e-diciô. Barcelona: Tip. « L'A-vmç », 1897, pet. in-8, 71 pp. 1 peceta.
Jose M. Matheu. El Santo Patrono. Madrid : La Espaiia editorial, in-16, 323 pp. - 3 pes. 50.
José M. Matheu. Marrod:l.n primera. Madrid: Establecimiento
tipogrâfico de Felipe Marquis, 1897, in-r6, 425 pp. - 3 pes.

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francs. Paraît tous les jeudis (huit pages in-fol. ; exceptionnellement, le n° 58 a eu seize pages in-fol.) Un numéro o fr. 2 5.
Les soixante premiers numéros ont paru. Presque tous contiennent des illustrations.
Eveli Doria y Bonaplata. Musica vella. Ab un prolech de
Nards Oller. Barcelona: Tip. c&lt; L'Avmç 11, 1896, in-8, 200 pp.
Estudios sobre la historia del art-e escénico en Espa.ùa. Maria
Ladvenant y Quirante) primera dama de los teatros de la carte,
por Emilio Cot:.1.rdo y Mori. Madrid : S11cesores de Rh.•adeneyra,
(Librerfa de Victorian Suarez), 1896, in-8, 205 pp. -, 2 pes.
Don Enrique de Villen!l, su vida y obras, por Emilio Cotarelo
y Mori. Madrid: Sucesores de Ri·vadeneyra (Librerla Je Victoriano
Suârez), 1896, in-8, 178 pp. - 2 pes.
Alfredo CalJer6n. Nonadas. Bilbao: lmp. Artlstica de Müller y
Zavaleta, r896, in-8, 322 pp., portr. de l'auteur. - 5 pes.
Sobre la formacion del imperfecto de la segunda i tercera
conjugacion castellana en laS- poesias de Gonzalo de Berceo, por
Federico Hanssen (Publicado en los c&lt; Anales de la Universidad &gt;) ).
Sa11tiago de Cbile: Imprenta Cervantes, 1894, in-8, 42 pp.
Sobre la conjugacion de Gonzalo de Berceo, por Federico
Hanssen. (Publicado en los« Anales de la Universidad &gt;) ). Santiago de Chile: Imprenta Cervantes, 1895, in-8, 50 pp.
Suplemento a la conjugacion de Berceo, por Federico Haussen. (Publicado en los« Anales de la Universidad ,i ). Santiago de
Chi le: lmprenta Cervantes, 1895, in-8, rr pp.
Sobre la pronunciacion del diptongo ie en la época de Gonzalo
de Berceo, por Federico Hanssen. (Publicado en lo.; &lt;c Anales de
la Universidad )) ) . Santiago de Chile: lmprenta Cervanles, 1895,
in-8, 7 pp.
.
Estudios ortograficos sobre la Astronom.ia del rei D. Alfonso X,
por Federico Hanssen. (Publicado en los &lt;c Anales de la Universidad )&gt; ) , Santiago de Chile,: lt11prenta Cervantes, 1895, in-8,

34 PP·
Sobre la conjugacion del Libre de Apolonio, por Federico
Hanssen. (Publicado en los « Anales de la Universidad &gt;&gt; ). Santiago de Chile: bnprenta Cervantes, 1896, in-8, 3 c pp.
Estudios sobre la conjugacion aragonesa, por Federico Hans-

REVUE H ISP ANIQU E

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DEUXIÈME ANNÉE (189 5) 370 pages : V ingt francs.
TR01s1ÈMEANNÉE(1896) 375 pages: V ingt francs.
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riano Suarez. Prccîados, 48, :\1.i.drid.
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i.!

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d"archives inédites ont été ses principales· sources. L'importance des .r:ipports Je la maison
de Fofx avec la Catalogne, ou moyen âge, est considérable. Gr:ice â !'habilité de ses chefs,
elle posséda des terres nombreuses sur le versant méridional des Pyrénées et dut soutenir
contre les rois d'Angon des lattes fréquentes. Les rois de Fr.ince y furent parfois mêlés,
et plus tard, devenus héritiers des comtes de Foix. ils revendiquèrent à r,Iusîeurs reprises
les droits qa'avait confér~s :\ ceux-ci leur domination en Catalogne. L histoire ~éoérale
peut faire son profit de cette étude et consulter avec profit les pii:ces justificatives qui
comprennent le tome li entier; une table détaillée rend aisé ce tr:ivail.

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tiers du xv• siècle, par Léon Flourac. Paris, r 884, in-80, vu-314 pp., au lieu
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Tout ce qui conœme 1a r ~
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l Paris.

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                  <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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              <text>Cuatrimestral </text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752043&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1897, Año 4, No 10</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>Filología</text>
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                <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Etude de phonologie catalane</name>
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        <name>Quelques remarques sur le diccionario de Galicismos</name>
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REVUE
HISPANIQUE
Recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire
des pays castillans, catalans et portugais
DIRIGÉ

R.

PAR

FOULCHÉ-DELBOSC

Tome XIII. -

Numéro 43.

NEW YORK;
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
23, BROAD STREET, 23

PARIS
LIBRAIRIE C. KLINCKSIECK,

1905

II, RUE DE LILLE

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REV.UE HISPANIQUE

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Recueil consacré à l'étude des langues., des littératures et de l'histoire
des pays castillans, catalans et portugais
DIRIGÉ PAR

R. FOULCHÉ-DELBOSC

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TOME XIII

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NEW YORK
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
23, BROAD STREET, 23

PARIS
LIBRAIRIE C. KLINCKSIECK, r_r, RuE

1905

DE LtLLE

�,

LOS ORIGENES DE

EL SOMBRERO DE TRES PICOS

Que Pedro Antonio de Alarcon recogi6 de boca del vulgo
el argumento de su deliciosa novela El Sombrero de tres picos, cosa
es que él mismo &lt;lice y repite en el Prefacio de esta obra 1 • Lo que
no aparece tan averiguado es el origen remoto que debe atribuirse _
a ese donoso cuento en verso referido par el do Repela en Ja fiesta
de la Cortijada. Nosotros vamos aapuntar algunos antecedentes de
la historia, fijandonos primero en cierta novela. de Boccaccio,
después en un romance publicado por D. Agustin Duran, y por
ultimo en un pliego de cordel que ha llegado a nuestro poder y
donde consta otra version del mismo suceso.
*

*

*

En la novella VIII, Giornata VIII, refiere Boccaccio 2 la aventura
Fechado en julio de r874.
Due usano insieme; l'uno con la moglie del! altro si giace; l'altro, ave.
dutosene, fa con la sua moglie che l'uno è serrato in una cassa, sopra la quale
standovi l'uno dentro, l'altro con la moglie dell' un si giace. » Cf. Il Decame,·&lt;m
di Messer Giovanni Boccacci; Firenze, G . Barbèra, 1873 : vol. III, pag. II7.
Sobre la influencia de Boccaccio en Espafia véanse : C. B. Bouriaud: Boccaccio
and the DECAl)1.ERON in castilian and catalan Literatu1·e, (en el tomo XII de la·
Revue Hispanique, aiio 1905); y Arturo Farinelli: Notesulla fortuna del Boccaccio in Ispag-na nell' Età Media (en Archiv für das Studium der neueren Spra~ben
J.

2. «

"

�6

A. BONILLA Y SAN MARTIN

EL SO,\,JJJRERO DE TRES PfCOS

de dos amigos, uno de los cuales se veoga del adulterio comerido
por el otro con su muger, haciéndole victima de analoga des-

la pqerta, de loquai el fue muy turbado, mas auisandose que por dar bozes o
haicr algun mouimie t to, la su injuria y verguença antes se acrescentaria que se
amenguaria, z assi les dia !agar que el juego passasse-, z trabajose de pensar
que. vengança toma ria de aqueste tal dafto que le era hecho, porque no se disfam;mdo el se veugasse assi que su coraçon fuesse contenta, z despues que
mucha penso, parescieildole am:r hallado Ja manera, tanto estuuo alli ascondido, quanto Espinelencio estuuo con su muger, y assi corna lo vido salir de
casa, el salio de alli do estaua y fuesse derechamente a la camara do estaua su
muger, la quai hallo que aun no auia acabado de adobarse las tocas, las quales
Espinelenci.o, burlando con ellas, le auia quitado de la càbeça, z dixole:
« mu.ger l que bazes? " « &lt;. z tu, dixo ella, no lo vees? " « si veo bien, dixo el,
z. no solamente [he) visto csto, mas aun otras cosas que no querria auer visto »,
z dixole todo -aquello que visto auia, y que ella, con muy grau micdo, despues
de muchas escusas, a Ja fin no pudiendolo negar, llorando z tremiendo lepidio
humilmente perdon; el Ceppa muy mansamente le dii;o: « guarda,. muger, tu
me has malamente errado, el qual yerro si tu quieres que yo te perdone, tu
conuiene que hagas cumplida y perfeètameme lo que yo te mandare, lo quai
es esto: yo quiero que t.u digas a Espinelencio que maftana a la hora de tercia
que el busque qualquier via, z corno el aqui sera yo tornare aqui, z como tu
me sientas encerrarlo en esta camara, z clerralo por de fuera, z drspurs que
esto sea hecho, yote dire loque adelante deues hazer, .: tu no ayas dubda de
bazerlo, ca yo te asseguro que el no resciba daiio ninguno; " la nwger, que
muy temerosa estaua, con muy gran voluntad de lo contentar, prometiole de lo
hazer assi. Venido el dia siguiente, la mug~r de Ceppa tlluo aquella manera
que su marido le aura dicho. Y estando el Ceppa y Espinelencio en vno, dixo
Èspinelencio al Ceppa : « yo he de corner 0y con vn mi amigo, z no quiero
hazerlc·tardar esperandome; por tanto quedate cou Dios, que yo me vo a tl; »
el Ceppa le diJto: « estemos vn poco, q_ue aun de aqui a vna pieça no sera hora
de comer ; ,, « no me bagas fuer,ça, dixo el otro, ca yo he de hablar con el en
otros negocios, y par tanto me conuiene yr vu poco temprnno."
Partiendose Espinelen.:io de alli, dia rna buelta par otra calle z torno a casa
del Ceppa, y ellos entrandose a la cmiara, llego el Ceppa, lo quai rnmo su
muger lo vido, rnostrando gran miedo hizolo entrnr en aquella casa que· el
marido le auia dicho, y cerro la puerta ror de fuera , y saliost: de la camara;
èl Ceppa 1e dixo: &lt;&lt; muger, &lt;. es hora de corner?' " u si, dijo ella, de oy mas."
«· Pues, dixo, el Espinelencio es ydo esta mafiana a camer con su amigo, y su
mugt"r come sala, parate a la fi.r1ies·1ra, llamala que. venga a corner con nosotros; » lo quai, la muger del Ceppa, que muy temerosa estaua, [1:j aui,a gran
voluntad de hazer su mandado, hizo aquello qu~ le mando, y rog.intlo muche
a la mugerde Espinelencio que alli viniesse a corner, la quai, sabiendo que su
marido Espinelencio ern combidado, vinose alli segmarnehte; el Ceppa la resci-

honra.
La novela, tal como consta tradueida en la versi6n castellana
impresa en Medina del Campo, par Pedro de Castro, en I 54 3 ',
dice asi:
«

Como dos anûros, durmiendo cada 11.1w con la muger del otro, sin otr.à vwg:auça,

Jiœron mas aruigos.
Pues deueys saber, valerosas duefias, que ·en Sena, assi coma ya yo entendi
par alguna relacion, fueron ya dos mancebos assaz gentiles, de buena compa:fiia
del pueblo, de los quales el vno ouo nombre Espinelencio Tauena, z el o.tro
fue llamado Cepa Dimino, y eran ambos vezinos, z assi eran concordes z de
vna voluntad,, que siempre andauan z vsauan en vno, z segun lo que en ell6s
parecia z se mostraua, assi se amauap coma si fuessen hermanos, z cada vno
dellos auia su muger assaz fermosa z graciosa; acaescio assi que auiendo est.os
dos cqm,pa.ûeros entre si tanta familiaridad y conuersacion, que Espinelencio,
vsando mucha en casa del Ceppa, assi quando el estaua presente coma ausente1
tanta fue Ia conuersacion, z a tanto vina el hecho , que ambos fueron de vn
aéuerdo Espinelen·cio z la muger de Ceppa, z,sin auer della fa1na lo continuaron por mucho tiernpo ; y e-s tando el Ceppa en su casa vn dia, z su muger no
_lo sabiendo, creyendo que ya se era ydo a andar por la villa, vino Espinelen~
cio a Lo buscar, z la muger de Ceppa dixole que no estaua ende, lo quai Espinelencio oyendo, su·bio par la escalera muy a·Iegremente, hasta la sala do ella
estaua, z viendo que ninguna persona con ella no era, el la començo a abraçar
y besar; el Ceppa, que todo aquesto vido, no· dixo nin~una cosa, mas estuuose
ascondido z callando hasta ver en que se pornia aquel hecho, z no tardo rnucho
que el vido ·q ueambos assi abraçados se fueron a la cam~ra z cerraron sobre si

und Litemturen, Band CXIV) . Aprovechamos la oportunidad para advenir qut
la novela VI , Giornata VII, del D ecameron, procede d,: la misrna fuente que el
cuento rotulado.: E11.xenplo ile/ setïor, z: del 01ï1e, z; de la inuger, z; Pl 111arido de la
muger, cotno se ay11n/m·o11 todos, en el Lîbrode los engaiïos z: los as,1yamientos de 1'1,s

mugères, traducido del arabe al castellano e111253 (véase nuestra edici6n'en la
Bibliotbeca hisfi,a.nica, toma XIV).
I. Las cie:nt 110/ue//a, de m-icer Juan Bqcacio Florentino/ , poeta eloquente. Fols.
79 v. a 80 v. La novela a que nos referimos llev; en esta edici6n el n° XXXIX.
La primera edici6n conociJa _de esta version castellana (b.istante defi~icnt~,
par cie~to) es de Sevilla, 1496.

7

�8

A. BOKILLA Y SAN MARTIN

EL SOMBRERO DE TRES PICOS

bio con muy buena bolumad, z tomandola por la mano, mando a su muger
que se entrasse en vn:t camara, y el lleuo a la otra cnnsigo a otra camara. E
como a11i fue entra.do con ella, cerro la puerta por de dentro ; la duena, quando
vido cerrar la camara, dixo : « 1 ay mezquina ! y l que quiere dezir esta que m
hazes? z &lt;hasme tu hecho aqui venir por esto ?y i corno ! les este el amor
que tu has a Espindencio, z la leal compaiiia que es entrevosotros ? » El Ceppa,
llegandole a la camara do Espioelendo estaua encerrado, y al fin que el lo
pudiesse oyr, z tcniendo a ella por la mano, dix.oie : « seiiora, antes que tu te
quexes ni acuytes, oye bien lo que yo te quiero dezir: tu deues saber que yo
he amado y amo a Espinelencio assi coma a proprio hermano, ·i:: ayer, aunque
el uo lo sabe, yo halle i:: aun vi que la fiança que yo en el auia es venida a ta!
estado, que el assi duerme con mi muger como contigo, z porque yo lo amo
muche, no entiendo auer del otra ni mayor vengança sino segua la quantidad
de la offensa ; el ha auido a mi tnuger ~ su guis::1, yo quiero, en cambio des te,
auer a ti a mi voluntad, c; donde esto a ti no te plazera, sey bien cierta que
ta! maldad yo no la dexe sin puoicion y vengança, z yo le harc a el vo tal
juego que el se vera en peligro, z si tu lo amas vcras del mal gozo; » la duefla,
oyeudo esto y otras muchas razones, las quales la coofinnaron z la hizieron
cierta del juego, respoodio assi : « Ceppa mio, assi es que la veogança del
yerro que mi marido hizo deue ser hecha en mi, yo soy contenta, con ta!
coudicion que tu me assegures que del yerro que yo a tu n1L1ger hare, que yo
sea della assi segura, como dia es de mi por la injuria que ella me ha hecho; "
el Ceppa, que, por vengar su injuria -i: cumplir su voluntad, prometiera quanto
possible z impossible le fuera de hazer, prometiole de lo assi hazer cumplir,
z allende desto dixo el: ,, yo te &lt;lare vn joyel tan rico, que tu no lo as mejor
ni mas precioso ; » y esto dicho, abraçandola y besandola encirna y en derecho
de aquel lugar do Espinelencio estaua, estuuo con ella holgando quanto a ella
plugo. El cuytado de Espineleocio, que en aquella camara estaua encerrado c;
aufa oydo todo lo que el Cepa. auia dich0, z tambieo lo que su muger auia
respondido, i:: lo que mas graue le tra, que auia sentido la &lt;lança trauisana
que encima del era hecha, z simio ta! dolor en Sll coraçon que penso morir,
z si no porque el se tt&gt;mia del Ceppa, el no se pudiera tener que a su muger
no huuiera dicho algun denuesto, pero despues, pensando en si z conociendo
como el fuera elcomie □ ço z la causa de aquel mal, y que el Ceppa con razon
hazia aquello, y vengando su iniuria humana y piadosamente se huuiera acerca
del, delibero entre si de ser mas amigo z compaii.ero del Ceppa que jamas lo
fuera; entretantO el Ceppa, despues que huuo estado con la mugcn de Espinelencio quanto quiso, descendio de la camara, y clla le demantlo el joyel que
le auia prometido, y el dixo que de grado le plazia, c; abierta la camara bizo
yenir alli a su muger, y ella, como vido a la muger de Espinelencio que salia
Je dançar con su marido, no le dixo otra cosa sino esta que le dixo riendo :

sefiora vezina, vos me aueys rendido rosca por fogaça . ,, El Ceppa le dixo :
dexemos estar esto .: abre e,ta camara »; la qual abierta, el Ceppa mostro a
la muger de Espinelencio al su marido que ende estaua encerrado, y quando
Espinelencio salio a la sala, viendo al Ceppa, z la muger de Espi.nelencio
viendo a su marido, z acordandose cada vao de lo que auia hecho, no podria
hombre biendeclarar quai huuo mayor verguença del otro. Pues estando assi
algo turbados, el Ceppa dixo a la duclia, mostrandole a su ruarido: « Ves aqui
el joyel que yo te mande. » Espinc::lencio, saliendo de la camara sin dezir
muchas palabras, dixo al Cepa: « nos tencmos sendas, z por tanto a mi me
paresce que es bien que aquellc:i que tu poco ha df'zias a mi muger, que sea assi,
que nos seamos amigos como antes lo eramos, no auiendo entre nos otra cosa
diuisa ni apartada saluo las mugeres, las quales poco ha que ygualmente comunicamos; » de aquesto que Espinelencio dixo, el Ceppa fue muy contente, z
con grande amor z paz se assentaron todos quatro a comer. E de aqucl dia
en adt!lante, cada vna de aquellas duciias huuo dos maridos, c; cada vno dellos
huuo dos mugeres, sin auer alguna question ni debate entre ellos. &gt;&gt;

9

«
«

*

**
En el tomo Il de su Romancero general' incluy6 D. Agustin
Duran un pliego suelto, de autor an6nimo, titulado El Molinero
de Arcos, donde la historia va ya por el cauce que directamente
aprovech6 Pedro Antonio de Alarc6n. No sera ocioso reproducir
aqui dicho romance, cuyo texto es como sigue:
&lt;i Galanes eoamorados, hijos de la primavera,
los que en batallas de amor gustosamente pelean,
procurando cada uno sacar los despojos del las:
1 no fi.ar del enernigo, que la fianza no es buena 1
Y asi, damas y galanes tengan con el cuento cueota,
porque ya se va â explicar sin detenci6n mi rudeza.
En esa invicta ciudad de Arcos de la Frontera,
nacio un bizarre mancebo, de una moderada hacienda ;
y porque aqueste caudal el mayor aumento tenga,
arrend6 un cierto molino de pan, en esa ribera
del rio de Maja-aceite, y, porno entender la piedra,

r. Tomo XV1 de la Biblioteca de Autores Espctiioles.

�IO

EL 50.\rBRERO DE TRES PICOS

A. BONILLA Y SAN MARTIN

acomod6 un oficial para que la harina hiciera.
En este tiempo dispuso casar con una doncella,
que es hija de un hortelano, hermosa como ella rnesma,
y con gusto de sus padres y toda su parentela,
se celebraron las bodas; y a su casa se la !leva.
De dia iba â su molino ; de noche, aunque tarde fuera,
iba â dormir con ~u esposa, por que sola no estuviera.
Y, para no incomo"darla, compuso una llave nneva
de la pucrta de la calle, para abrir cuando él viniera.
A todos los molineros de toda aquella riber-a,
el sefior depositario del p6sito, con frecuencia
los visita, para que el p6sito harina tenga,
por miedo â las arriadas que en el aiio venir puedan,
porque del depositario penden estas diligencias.
Este fué el primer motivo que el depositario encuentra
para hablarle â esta seiiora, diciendo que lo quisiera,
que seria respetada ella, el 1polino y sus tierras;
y como el depositario era hombre de altas prendas,
qued6 ella enamorada y convino con su idea,
mas le dijo que su esposo de noche duerme con ella.
Respondi6 el depositario: - « Yo compondréque hoy no duerma.
Se despidi1::ron gustosos hasta que la noche venga ;
luego mand6 â un arriero, hijo de la mis111a tierra,
le lleve un cahiz de trigo al molino, y que era tuerza,
antes que viaiese el dia en el p6sito estuvier-a .
Serian las oraciones cuando el buen arriero llega
al molino con el trigo, y entreg6 la papeleta.
Echaron mano a moler, por acabar mâs apriesa,
mas el mancebo, advirtiendo por aquella noche mesma
no pojia ir a su casa mucho lo siente, y se queja, .
y le _dicè el oficial: - « vaya ustcd, no se detenga,
que tengo lugar bastante aunque otro cahi1. viniera ; »
y con esta conlianza tom6 de Arcos la n1elta:
Vamos al depositario, que, para lograr su empresa,
se le hacen la, hôr..is afios por ver a la nJolinera,
y, â las animas en punto mand6 que le compusieran
el caballo, que iba al campo a hacer una diligencia;
pero la depositaria lo crey6 por cosa cierta.
Tenia un negro en su casa llamado Manuel de Cuenca,
el'cu..11 le et1sill6 el caballo, mas, al salir por la puerta,
le dijo el amo a Manuel: •-:- "Ten cuidado cuando venga,

,i

para que la pt1erta a bras sin que un punto te detengas. »
Con esto pic6 el caballo, fué :i ver â la molinera ;
ella, que lo esta aguardando, al punto abri6le la puerta.
En el patio at6 el caballo, y empezaron la contienda,
y, hartos ya de divertirse, ambos se pidieron treguas
y quedaronse dormidos. El , molinero, que llega,
sac6 la !lave y abri6, mas, al entrar por la puerta,
en el patio vi6 el caballo y adquiri6 alguna sospecha .
Dijo para su coleto: « sin duda que aquesta es treta,
y, sin diferencia alguna, el p:ijaro estâ en la percha .
i Ojala y fuera verdad, tuviéramos noche buena ! "
Y con un grande sigilo y con mucha sutileza,
fué apartando las cortinas, y v10 que en su cama mesma,
dormia el depositario con su esposa amàda y bella.
Agarr6 toda su ropa, sali6se al patio con ella,
desnud6 e de 1a suya, p611ese pieza por pieza;
hizo de la suya un lio que ni aun el diablo Lo hiciera;
la puso en la misma silla que estaba a la cabecera,
desamarr6 su caballo, at6 el suyo por la rienda,
salio ala calle furioso, desempedrando las piedras.
Ca,a del deposit:1rio llego, y tocando â la puerta,
abrio el negro cuidadoso, creyendo que su amo era,
que, como vido el caballo, y el molinero, que !leva
toda la ropa del amo, no dud.6 de la certeza .
Tom6 la cscalera arriba, y como estaban las puertas
abiertas para en viniendo, no foé menester que abriera.
Fué al cuarto de la se1'iora, que estaba como una rtina
entregada al dulce suefio, y, acos1âùdose con ella,
aunqueal pronto desperto, ella se pens6 qu~era
su esposo, que habia venido, y lo dej6 que anduviera
por los ca111pos deleitosos dando brincos y carreras,
el Lmo por la venganza y el otro por cosa n ueva.
Vamos al depositario, comenzarémos la fiesta,
pues apénas despen6, para saber gué bora era,
acord6se del reloj, que estaba en la faldriquer.i
de la clrnpa, y levant6se; vio que su chopa no era,
le dice: - « Mujer, levanta ; mira. qué chupa es aquesta ;
parece la de tu esposo : i Cierto ! i la hemos hecho buena !
&lt;'. Por doode diables ha entrado,
si estan ce-rradas las poertas ? »
Ella le dice: (&lt; Sd'ior, el tiene otra !lave nueva,
pero como usted me dijo : seguro esta que viniera,

I I

�EL SOMBRERO DE TRES PICOS

12

A. BONILLA Y SAN MARTfN

por eso yo me entregué tan facilmente y lijera,
para que ahora mi esposo, viendo a sus ojos la ofensa,
me dé la muerte furioso, por livia na y deshonesta. »
Mientras el depositario se puso, entre enfado y pena,
la ropa del molinero, su capotillo y montera,
unas polainas raidas y un zapato de trcs suelas,
que parecia un gaiian h:1ciendo la semcntera.
Fné y desamarr6 el caballo, y ,·i6 que el suyo no era;
l aqui se colm6 del todo, y no de trigo, la media 1
Sali6 a la calle enojado, discurriendo mil ideas
de loque diria a su esposa porque su ropa no llcva.
Afügido y pesaroso lleg6, y tocando a la puerta,
sali6 el negro cuidadoso, preguntandole quién era.
- « Abre, Manuel, a tu amo. " « 1 Qué amo, niqué friolera !
Vaya a engaôar al demonio con aquesta paroleta;
que hay ya que mi amo entr6 mas de dos horas y media. »
- « Abre, Manuel, que es engaiio . » - • Vaya ;\ engafiar a su
[abuda. »
Mas viendo que no es posible el amo, que el mozo abriera,
allî se mantuvo el pobre hasta que el dia viniera.
Viendo la depositaria que ac;uel su esposo no era,
le dice: - « Seiior l que es esto? l que traicion ha sido esta?
&lt;c6mo emr6 usted en mi casa 7 y mi esposo l d6nde queda ? »
Le respondi6 el molinero: « no me quiebre la cabeza,
y, en viniendo su marido, preguntele cuanto quiera. »
Tom6 la escalera abajo, y en ropas menores ella
sali6 para detenerlo ; llegan los dos a la puerta,
doode vi6 estaba su esposo con capotillo y montera,
que parecia un arriero, su vara en el cinto puesta .
Ella le dice : - « Sefior l has mudado de Jibrea 7
l es mejor ser molinero, 6 es tnejor la molinera? »
(porque ella se trasluci6 aquello mismo que era).
« Pasen ustedes adentro sin armar risa ni fiesta,
que va la gente pasando y entenderan que es comedia. ,,
· Pasaron los dos adentro, y a cambiar su ropa empiezan.
Miéntras la depositaria le dijo a la cocinera
que compusiera un almuerzo de cosa frita en cazuela,
y con el ama de llaves mand6 por la molioera,
la cual al instante vino, portada corno una reina;
y dijo : - « ya estamos juotos los cuatro de la comedia. »
Se sentaron a almorzar todos de risa y de fiesta;

pero la depositaria, muy astuta y lisonjera,
toma un vaso y ech6 un brindis, y dijo por la primera :
« a la salud de los novios »; di6selo a la molinera,
y dijo por la segunda : - « Brindo, por ser mas pequeiia,
a la salud del dormido y toda la nocheen vela. »
Di6selo al depositario, y dijo por la tercera :
« A la saJud del que tuvo tras de cuernos peniteocia. »
Y di6selo al molinero, quien dijo por la postrera :
« A la saJud del que supo cobrar del todo la deuda.
A ml no me del-en oada, que be ajustado bien la cuenta,
y salgo nueve por ttes, y si no digalo ella. »
- « Bien estâ, dijeron todos, vaya de risa y de fiesta. »
Se despidieron gustosos, y cada uno a su hembra
le preguntaba, dicieodo : «t qué tal te ha ido en la fiesta?
Tomad ejemplo, galanes, i cuenta con el cuento, cuenta 1
que si ha teoido desquite, otro puede no lo tenga.
Y ahora Pedro Marin advicrte que no es novela,
que, por testigo de vista, pone al ciego de la pe1îa. "

»

*

**
Directamente provieoe de la tradici6n consignada en el anterior
romance, la que relata el siguience pliego de cordel, que a la letra
reproducimos'. El original coasta de dos hojas en 4°, y !leva en
la primera pagina un tosco grabado :
CANCI6N NUEVA
DEL

CORREGIDOR

Y LA

MOLINERA

CHANZA SUCEDIDA EN ClERTO LUGAR OE ESPANA

En cierto lugar de EspaJ'ia
habia un molinero honrado,

que ganaba su sustenta
f:'n el molin~ arrendado.
Era casado

1. Poseemos ejemplar. Hemos visto otro, del mismo texto, en la Biblioteca
de la Real Academia Espaiiola.

�EL SOMBRERO DE TRES PICOS

A. BONILLA Y SAN MAllTlN

con una mo.za
como una rosa,
y era tan bclla,
que el Corregidor,
madre, se prend6 de ella ;
la visitaba y festejaba,
hasta que un dia
la declar6 _el asunto
que pretendia.

II
Respondi6 la molinera :
- « Vuestros favores admito,
pero temo que mi esposo
nos atrape en el garli to.
Porque el maldito
tiene una lia ve,
con la cual abre
cuando es su gusto,
y si viene y nos coge
tendré gran susto;
porque es un hombre
muy vengativo,
cruel y altivo,
y como le agravien,
no se la hara ninguno
que no la pague. »

III
Respondici el Corregidor;:
« Yo puedo hacer quenovenga,
enviandole al molino
co11 que alli le entretenga.
Pues, como digo,
sera de trigo
porci6n bastante,
que lo muela esta noche,
-

dados al sueii.o ;
y en una silla,
muy recogido,
todo el vestido ',
sin faltar nada,
reloj, capa, sombrero,
baston y espada.

que es importante
para una idea
que tengo oculta,
bajo la multa
dt! doce duros ;
y con esto podemos
estar seguros. S&gt;

IV
Consintici la molinera,
y luego, sin mas porfia,
el Corregidor dispuso
todo lo que dicho habia.
Pero aquel dia,
de acaso villo
a este molino
un pasajero,
que tenia el oficio'
de molinero ;
viendo la orden,
le dijo airoso :
- « Si usted esta ansioso
por irse, amigo,
v,iyase, que sin falta
rrîoleré el trigo. »

El molinero se puso,
con contenta y alegria,
del Corregidor el traje,
y dej6 el que él traia.
Tom6 la gui;i
para su casa,
por ver si pasa;
llam6 a la puerta;
le abrio d criado,
que estaba alerta,
y como iba
tan disfrazado,
sin ser notado
se entr6 en la cama
con la corregidora,
que es linda dama.

El Corregidor, temblando,
que el delito le acobarda,
en vestirse no se tarda
para volverse a su casa.
Con capa parda
toda girones ;.
chupa y calzones
con mil remiendos ;
las polainas atadas
con unos vendos,
y unas albarcas
de pie! de vaca;
con una estaca
y una montera,
se fué a su casa,
y siguele la molinera.

IX
Desperto el Corregidor
y ver la bora procura,
pero, al buscar el reloj,
extraiia la vestidura.
Con amargura,
la molinera
toda se altera,
y ha respondido:
- « 1 ay sefior !

1.

r. El texto:· « .afido ».

vm

VII

V
Le agradedci el molinero
y arrancci como un cohete ;
a las doce de la noche
llega ,i su casa y se mete
en su retrete,
cuando en la cama
vi6 a la dama
sin mucho empefio,
y al Corregidor,
que ambos estan

que es la ropa
de mi marido;
yo no se ahora
donde me oculte,
ci me sepulte,
que él no lo entienda;
yo me voy con usia,
que me defienda. »

2.

El texto : « veslido ».
El texto : ,, afrecia ».

Lleg6 llamando a la puerta,
y nadie le respondia ;
tanto llamo, que, de adentro,
preguntan que se ofrecia •.
Y él les decia
:i grandes voces :
- "&lt;. No me conoces
que soy tu amo?

�16

A. BONILLA Y SAN .MARTiN

EL SOMBRERO DE . TRES PICOS

que aquel no era su marido,
se arroj6 de la cama
cual le6n enfurecido.
Dijo : - &gt;&gt; i Atrevido !
l c6mo has entrado
y profanado
mi gran decoro?
l quién te di6 el traje
de mi marido,
que me has perdido? ,&gt;
Y con gran modo
la respondi6 :
- « Alla fuera
lo sabras todo. »

l c6mo no abres la puerta
cuando te llamo? »
Dijo el criado :
« Calle y no muela ;
i vaya ,\ su abuela
con esa trama ! ;
ea, calle, porque mi amo
esta durmiendo
ahora en su cama. &gt;&gt;
X

Se estuvieron a la puerta,
de buena 6 de mala gana,
hasta las nueve del dia
los dos toda la mafiana .
j Suerte tirana !
pues el cuitado,
muy afrentado,
con gran paciencia,
sufrio, tras de los cuernos,
la penitencia;
ella lo mismo
en compafüa,
pues no sabla
donde encubrirse,
hasta que el molinero
q uiso vestirse.

la aventura, 6 porque la modificase a su placer, con el pudi.co
prop6sito « de restablecer la verdad de las cosas, devolviendo a la
peregrina historia de que se trata su primitivo caracter, que nunca
dudamos fuera aquel en que salia mejor librado el decorv », como él
mismo &lt;lice, en el Prefacio? Nos inclinamos a creer lo ultimo, y
no esta de mas advenir cuan errado andaba el gran escritor en lo
del « primitivo caracter ii, en que « salia mejor librado el decoro »,
porque lo cierto y comprobado es que a medida que nos remontamos en el estudio de los origenes del cuento, vémoslo mostrarse con tonos mas crudos y menos castos.

A.

XII
Se salieron a la co.lle,
y, cuando todos se vieron,
porque nadie lo notase,
en la casa se metieron.
Y dispusieron,
como hombres sabios,
que, sin agravios,
por el desquite,
se celebre el suceso
con un con vite;
con el dinero,
hay mis corregidores
que molineros.

XI

FIN.

Viendo la corregidora

17

*
**

Corno se ve, las tres variantes del cuento u sucedido (que bien
puede serlo), aunque discrepen en detalles de procedimiento, coinciden en lo sustancial, y sobre todo en el desenlace : ambos adulterios se consuman. En El sombrera-de tres picas no llegan aquellos
arealizarse. &lt;. Seria porque Alarc6n tuviese a la vista otro texto, de
Revue hispaniq11e. xm.

BONILLA y SAN MARTIN.

�POESIA RUFIANESCA

germania en otros romances 6 recogiéndola personalmente en los

POESIA RUFIANESCA
(JACARAS Y BAILES)

I. -

OlUGEN y DESARROLLO DE LA JACARA

Se nece~itaria una larga y minuciosa investigacion para encontrar las pnmeras manifestaciones de este género en la literatura
popular, porque en las colecciones de jacaras que ued
s~ltarse, el géne~o no solo esta definitiva~1ente formado
c~on~~
t1tuyendo una !tteratura con autor conocido

si:~

. Si _la jatra no fuese otra cosa que una obra puramente imagmat1va e J~an Hidalgo 6 de Quevedo, poco valor tendrîa
para nu~stras ~nvestigadones, conceptùandola como uno de tan~os ca_pn-~hos o_ extravagancias del ingenio. Seguramente que no
espettana un mterés antropologico para buscar en ell d
rea~es_ a~er~~ de la criminalidad y sus manifestaciones
. ero a Jacara es otra cosa. Nos lo &lt;lice, ya que no el estudio
se~1al ~esde e] documento 6 la manifestacion mas primitiva a la
~ as eu ta, el modo de formacion de una de las colecciones de
Jacaras.

col:cti~:~~

~uan Hidalgo recopil6 el VocABULARIO DE GERMANIA y comp~so lo~ romances germanescos Al divs Marte, Descripcion de la
Vida Atrada, Apartamiento de Pedro de Castro y Catalina L
d C
.
, aveng
anz.a e antarote, La vida y muerte de Maladros y el Cumplimiento
~el ,testamento de Maladros. ~ Corno recopil6 el VocABULARIO ?
c Como compuso los romances ·~ De dos maneras . O recog1en
. do 1a

lugares truhanescos. Lo primero es seguro, porque aparece
como colector de los romances an6nimos Eerotudo y los cuatro
que le siguen, todos ellos claveteados de germania, y uno ( el tercera de la colecci6n) definidor de la germania nueva 1 • Pero
catalogada toda la germania de los Romances no supone toda la
del VocABULARIO y hay que admitir forzosamente 6 que la
recogi6 en otros documentos que se desconocen 6 que la tom6 de
v1va voz.
El estudio documenta! de la germania pudo hacerse muy bien
por dos razones. La primera, porque hay indicios suficientes
para suponer que la jacara fué un género muy en voga; la
segunda porque la jacara fué un género musical, muy popularizado, seguramente, en las calles, y muy difundido en reuniones
parecidas a las del actual cante flamenco, y aun en la escena.
De esto ùltimo nos ofrecen testimonios el entremés Las jacaras
y las « Jacaras entremesadas » El Mellado, Carrasco y La Chillàna,
que figuran en la colecci6n de obras escénicas de D. Pedro Calderon de la Barca. El Mellado es el comento de una jacara conocida, hecho por los propios personajes que en ella figuran ( el
Mellado y la Chaves) 2 ; y La Chillona es también unaespecie de
glosa de otra jacara en que Afiasco refiere el porque lo han
preso y calcula la pena que le pueden imponer 3 • Ademas en el
1.

2.

3.

habla nueva germania
porque no sea descornado
que la otra era muy vieja
y la entrevan los villanos.
Para ahorcar esta el Mellac:lo
Por cobrar de otros la renta
Y la Chaves le lloraba
Que su mal la desconsuela.
Con galeras me contenta
Que es mâs gala en este caso
Ver el chamt&gt;lote en aguas
Que el gorgo_ran aprensado.

�POESIA RUFIANESCA

20

entremés Las jacaras constituyen temas de donde deriva la
acci6n de los persooajes que intervienen, las jacaras referentes a
Zampayo y Mari Pilonga, Sornaviron el de Osuna, el Zurdillo
de la Costa, Dona Pizorra y el Narro de Andujar.
Precisamente ese entremés es la prueba de la voga que llegaron
a alcanzar las jacarns, y lo demuestra su ingenioso argumento y
su nota final. Un vejete (probablemente tutor 6 algo por el
estilo) habla con un gracioso (probablemente actor de una compaiiia ambulante) de la enfermedad de Mari-Zampa. Esta no hace
otra cosa que cantar con desenfado toda clase de jacaras. Es su
ocupaci6n constante noche y dia 1 • El gracioso promete que la
curara y se ausenta. Quédase el vejete y a poco se presenta
Mari-Zampa haciendo sonar las castafiuelas. El viejo le &lt;lice que
no cante y viendo que no le hace caso, le aiiade que permita el
cielo que se le aparezcan los personajes a quien nombre.
I.

21

RAFAEL SALILLAS

En Castilla no hay ni Andalucia,
Ni mujer libre ni rufian valiente,
Cuya vida en tonada diferente
No cante. Si azotaron en la costa
Al Zurdillo, parece que fué aposta
Solo porque se hallara
Otra jacara mas que ella cantara.
Si arrastrando la soga
Trae e) Narro, y se la enfalda donde ahoga,
Ca.tale que ya el Narro en dos instantes
Su vida tiene puesta en consonantes
Si a la vergüenza alla en Jerez sacaron
A la Pizorra y)a desvergonzaron
Solo fué porque hubiera
Otra jacara mas que ella supiera
Zampayo y:la Pilonga
Sornaviron, Ai'iasco y Serrallonga.
De modo que ocupada
En esto solo una doncella honrada
Tiene. Ved qué devoto Flos sanctorum
Libro de vidas, que es Flos latronorum

Este voto constituye la acci6n del entremés. Canta Mari:
Zampayo entr6, el de Jerez
En cas de Mari-Pilonga

y los dos aludidos se presentan, increpandola y no retirandose
hasta que promete no ocuparse de ellos. Lo propio hacen los que
se presentan seguidamente cuando cantan a su turno:
Enjaulado esta en Sevilla
Sornaviron el de Osuna
Al Zurdillo de la Costa
Hoy otra vez lo azotaron
Con mil honras, vive Cristo
Me llaman Doi'ia Pizorra
Cans6se el Narro de Andujar

Ûltimamente al volverlos a nombrar seguidos, para decir ,que
no volvera a ocuparse de ninguno de ellos, salen todos con el
vejete y Narro ( que probablemente lo representa el gracioso) le
&lt;lice que ya esta sana Mari-Zampa. Ésta pregunta la raz6n y el
vejete le descubre el enredo.
2AMPA. i. No son visiones?
ToDos.
No.
ZAMPA.
Pues.
Amis jàcaras me vuelvo.

Si con la primera parte del entremés supusieran los _interpretadores la intenci6n de curar en el publico la mania de las jacaras,
como se ha supuesto en el Quijote igual empei'i.o terapéutico contra otra clase de lecturas, el final dice bien claramente que el
autor considera la mania incurable. No lo fué, porque la jacara
ya no existe, pero el mismo espiritu fomentador de las inverosimilitudes y alardes de los libros de caballerias, se infiltra en las
jacaras, aniquilando su gracejo, para fomentar las bravatas y desplantes de los guapos.

�22

RAFAEL SALILLAS

En este punto, sin mas documentas y antecedentes, se puede
pbntear la cuestion de origen de las jacaras. Su éxito es la prueba
de su arraigo en las aficiones nacionales. Este arraigo estriba con
seguridad en dos casas : èle un lado en el tempetamento nacional
y de otro en el medio nacional que les dio vida. Quédese para otro
estudio (véase La hampa) la indagaci6n del fonda picaresco que
pueda existir en nuestro caracter. Este fonda, ~ es tradicional 6
adventicio ? ~ Corresponde a un periodo de nuestra historia 6 se
enlaza con todos nuestros antecedentès hist6ricos ? La cuesti6n
puede insinuarse, pero no resolverse por quien la plantea guiado
por la presunci6n de que nada que manifieste rasgos definidos
ha podîdo ser accidentalmente improvisado. Exigirfa una prueba
documentai recopilada en numerosos é intrincados escarceos y
aplazaria indefinidamente este estudio de querer desarrollarlo
sobre tal base, que, por otro lado, es la mas s6lida y positiva.
A partir de la significaci6n del hecho en que podemos apoyarnos, resulta : que de un fondo social, el de los burdeles, . corrales, carceles y lugares, truhanescos, sube a la superficie de la
literatura popular y de la literatura cuita, una emanaci6n que
poco a poco se ingiere par referencias, imagenes y apeladones 2
hasta que se person-ifica en un género, se desprende con vuelo
propio y se difunde. Asi sube al lenguaje comu11 el len·guaje germanesco. Asi el rufiân, el alcahuete, el chulo, el laJr6n, el fullero, la Celestina, la moza del partido, eon la mancebia, el corral, la taberna y la carcel, flotan en romances, narraciones y
novelas, hacienda ostentacion de desenfado, maj,eza, andares,
ambladorès, barateo, picardia, desplante y rumba. Asi la costumbre tolerada en el consentimiento ta.cira de la moral y de la
ley, se desemboza picarescamente y se prestigia con inmunidades
de buf6n, permitiéndose liéencias familiares, insinuaciones maliciosas, gracejos con insidia y deshonestidad. Asi se suplantan y
contrahacen los héroes hist6rico.s, que aunque no baya empei'i.o
ni intenci6n en ponderar las bajas acciones y aunque se les
aplique un modo de sa.tira, la ponderaci6n indirecta y el recrea-

POESIA RUFIANESCA

miento que produce constituyen una especie de familiarîdad
ehtre el asunto y el lector, que en cierto modo se pudiera hacer
extensiva a la naturaleza de ese asunto concordante con la naturaleza del lecror manifestada en sus aficiones, lo que-nos l1eva
nuevamente a preguntar si esta literatura ha emanado de una
condici6n especificada del caracter nacional 6 ha obedecido a
determinadas condiciones naciona.les.
La pregunta contiene un dificilisimo estudio de psicologia
colectiva que puéde orientar â los investigadores de este imeresante problema. Sin abordarlo franca y resueltamente, hay manera
de penetrar en él. La picardia, que entre nosotros ha constituido
una literatura nacional, no es una .condici6n naci~nal, sino bu mana.
Asi coma en todas partes hay delitos, y delitos derivados de condiciones picarescas, en todo pueblo hay su fonda de picardia con
manifestaciones mas o metios groseras 6 sutiles. Lo que no hay
en todos los pueblos es un estado de atenci6n, largamerrte sostenido, que los coloque eh condiciones adecuadas para contemplar, sobre otras modalidades de su r,nodo de ser, su indole picaresca. De otro modo es imposible que se forme una li.teratura
tan caracterizada, dado que si existen concordancias evidentes
entre la natutaleza del asunto y la del autor, mas deben existir
entre la nafuraleza y la literatura nacionales. Estas concordancias
se refieren al individuo, â la colectividad y al media. En lo que
respecta. al individuo y a la colectivid,1d, una literatura de ba jo
origen, coma las jacaras, que descubra, y que por ûescubrir
ensalce, lo mas grosero de nuestra condici6n, no es exclusiva de
ninguna raza, sino que a toâas las confonde en su naruraleza
comun. En lo que se refiere al media, hay paises que por sus
condiciol)es expansivas han derivado 6 transformado sus tendencias, y hay otros que por hallarse sometidos a un régirnen persis- .
tente de clausura mental, han vivido en condiciones mas cerradas y mas propias para sentir las palpitaciones de su propia vida.
La producci6n literaria de los pueblos se conexiona muy inrnediatamente con su vida de relaci6n y en un orden d.e relaciones

�25

RAFAEL SAL!LLAS

POESIA RUFIANESCA

intimamente ligadas con el caracter de nuestra vida nacional, se
halla el porq1.1è ~e la formaci6n, difusiôn, condensaci6n y especificaci6n de la literatura rufianesca, que tiene enlaces psicol6gicos
que hasta ahora nadie ha intentaJo descubrir.
Si me lo permitiesen mis tareas y mü aptitudes, investigaria
de buen grado las relaciones que en mi opini6n existen entre las
tendencias de la literatura mistica y las tendencias de la literatura
picaresca. En la vida hay cosas nobles é innobles, altas y bajas,
que proceden de un tronco comun, como, en opini6n de Darwin,
proceden de esa comunidad el hombre progresivo y el antropomorfo estacionario. En la vida hay también actitudes y posiciones que, con p:irecer opuestas. convergen en la contemplaci6n y
en la finalidad de sus alcances. El mistico empieza por contemplar
y analizar las mezquindades de la miseria humana y se somete
un tratamiento mortificador para desprenderse de las sujeciones
del mundo, de la carne y del demonio. El picaresco no abandona
nunca su condici6n de fil6sofo moral. Por lo mismo las obras
picarescas mas fondamentales constituyen una amalgama litera ria
y filos6fica . Junto a la exhibici6n de sutilezas y grosèrias 9 ue
constituyen el lado pkaro de la obra, esta el discurso, el comento,
lareflexi6n filos6fico-moral, tan unidas una y otra parte, en aigu nos autores, que lo segundo nace de la materia que le proporciona lo primero, y tan separadas que se pueden fraccionar, en
libros casi independientes, la filosofia y la novela. Diriase que
trabajan en intima colaboraci6n el espfritu picaro, de la mas
baja y redomada picardia, y el espiritu religioso, de b mas alta y
sublimada elevaci6n.
Uno y otro espfritu de ben nacer evidentemente de dos condensaciones del medio nacional. La literatura rufianesca y su sucesora la · literatura picaresca, exteriorizan cosas exteriorizadas
antes por la costurnbre. El prin1er fornentador de una y otra
literatura, es el empeno j uridico de penar in anim,1 populi por
los efectos que se atribuyen i la ejemplaridad de la pena. Al
rufian, al làdr6n, al bravo, a la prostituta, a la alcahueta, al fu-

llero, a la embaucadora y a tantos otros, los notononza ese
empeno, dandoles casi diariamente por escenario las calles y las
plazas, con cortejo de jueces, alguaciles, pregonero y verdugo, y
con la trompeta de este ultimo por anunciadora y vocinglera. Los
exhibian para avergonzarlos sin contar con que la vergüenza no
se asoma mas que a la cara de los actores primerizos, y con que
la exhibici6n bace los actores. Y que tan teatro es la calle coma
cualquier otro teatro, lo confirma una serie de interesantes observaciones del licenciado Chaves, que demuestran que el condenado a muertt! troc6 pronto, influido por la costumbre, el
papel expiarorio que le asignan los prejuicios legales, por el
papel de comedia de valentia y presunci6n, fomentado por el
ejemplo. Asi se dice que « cuando van a rnorir les parece que
van de boda » y asi, para las exhibiciones del suplicio, procedian
« como si fueran galanes de comedia que para hacer su figura
escogen de los vestidos el mèjor &gt;&gt;.
Y habia mas. Un aparato, coma el aparato jmidico, fué , el
patron, y si no el patron el estimulo, de otro aparato ideado por
los mismos delincuentes. La ejecuci6n de la sèntencia de muerte,
con sus tres &lt;lias de capilla 6 enfermeda, se convirÙ6 en obra
escénica de la carcel, fomentada par la laxitud y abandono de
nuestro sistema carcelario . Para despedir a un valiente se congregaban los valientes vist~éndose lutos alquilados, yendo en procesi6n a cantarle al reo las famosas y comentadas letanias . No los
movia el espiritu religioso a realizar un acto religioso, sino la
vanidad delincuente en manifestaci6n corporativa. A sus labios
no asomaba la consoladora exhortaci6n para llevar el pensamiento
a regiones mas serenas y benéficaf:, sino el elogio de la conducta
que lo habia llevado â tales trances y la promesa de venganza
contra el delator 6 el alguacil. No les importaba morir bien,
morir contritos y devotos, sino morir gallardamente. La obra,
el aparato teatral, el asunto, el empei'io, lo exigian con igual
rigor preceptivo que en obras menos hum:mas y reales; porque
en esto, que p,irece comedia imaginada 6 burlesco entremés,

a

�26

RAFAEL SALILLAS

existe la demostraci6n real de que los delincuentes, al reaccionar
c~ntra la pena, forman su estética y cultivan su particular estoic1smo.
Con preparaci6n tan abonada, p6ngase al reo en el escenario
de. la calte, llenos de publico balcones y ventanas, puertas y lindes, y se compretiderâ que como actor muy metido en su papel, ·
se perfila, se arregla, « saca los abanicos hechos », « se pone los
bigotes Ji, « se compone y endereza mucho de cuerpo haciendo
de la gentileza », y " hace demostraciones y visajes de bravo
dando a entender que no siente la muerte y que la tiene en
poco ». Para esto su querida 6 sus amigos le proporcionan comparsa de ciegos y muchachos que lo acompanen y lo animen.
Para esto habla en la carrera miradas que se encontraban con
la suya fortaleciéndolo en su vanidad . Y para es.to, en fin, al
hallarse pendiente de la horca, una mano amiga le limpiaba el
rostro, haciendo desaparecer las repugnantes babas de la muerte.
~ Hace falta mas, como incentivo, fomento y propaganda de
uua literatura? ~ No esta alli el héroe en papel prestigioso, ya
que no de martir de alentado? ( No estâ alli el pueblo, cuyo
natural se inclina a ponderaciones maravillosas, emanadas de su
.espiritu ignorante y sencillote? ( No esta alli la propia condici6n humana bastaote débil y bastante imperfecta para sentir la
reâlidad . de tales espectaculos, sin que la.5 torceduras del j uicio y
las ingerencias de la fantasia los desnatHralicen ? i No esta alli la
muene que es bastante, cuando no para endurecer el sentimiento,
para conducirlo a magnificaciones que transforman en el sentirniento popular, lo horrible en bello I con modos mas 6 menos
anormales de belleza?

1. A este proposito &lt;lice el autor de La Picara Justina : " para. que una vieja
sea cnoza, no hay otro remedio mejor que ser rnesonera 6 ajusticiada; porque
a la del mes6n no hay pasajt:ro que no diga : Hola seiiora hermosa; y si a una
mujer la sacan a ajusticiar, luego dicen: La mas linda mujer y de mas bellas
carnes que se vi6 j1mas » (loc. cit., p. 73).

POESIA RUFIANESCA

27

Con tener la literatura rufianesca varias fuentes, el cauce por
donde se derrama y se deriva es, en mi opinion, el de las exhibiciones del sentenciado y también el de las exhibiciones del preso
en las mismas rejas y en los mismos ranchos de la carcel. Por el
reo se va al delito, por el delito a sus causas y por estas causas a
los rincones y apartados de la vida brabucona y rufianesca. Ademas la carcel, al conjuro del abandono y el cohecho, de la tolerancia y el descuido sale de las lobregueces subterraneas, se avecina
sobre los cimientos urbanos, se asoma a sus ventanas, pide como
pobre vergonzante, se am para de la caridad, tien ta a la codicia,
y por buenos 6 malos sentimientos grietea los rigores de la ley,
se filtra por el mundo a la vez que el mundo se filtra en sus prisiones, y asi ocurre que la mas apesarada y sojuzgada de las
vecindades se convierte en la mas escandalosa y deshonesta.
Si para que una literatura se condense es indispensable una
tondensaci6n anteriot de las representaciones que la motivan,
nada mas directa é indirectamente representado que el asunto en
que intervienen la prostitutà y el rufian, ni en teatro mas grande,
ni con modos masllamativos, ni con impresiones mas hondas, ni
en medio mas propio, ni en terreno de mas arraigo. El germen lo
recoge y lo fecunda la impresionabilidad del pueblb; alli agarràn
las raices, crece el tronco_, y las ramas de la copa suben y se
biforcan en los altos y en los medios sociales y en los medios y en
las ci mas literarias. La jacara, ponderativa en parte, siempre burlona, à veces amorosa, con amor en que predominan el interés y
el dominio - lo que indica lo remoto del sentimiento que lb
mueve - ; noticier4 de personas, atavios, actitudes, empresas,
viajes, disputas, triunfos, venganzas y escarmientos; ·parladora
de germanîa - pues la germanla es su entronque., y por llegar a tanto se quiso dar lenguaje propio - ; desenvuelta como
moza del partido y excepcionalmente pecadora arrepentida; con
dejo picaresco, que por contraste es dejo moral, es la primera
estampaci6n del vicio publico, del pecado publico, del delito y de la
pena, y el germen de una literatura de fondo psicol6gico que tal

�RAFAEL SALTLLAS

POESIA RUFIANESCA

vez mis que ninguna otra y anticipandose a'los natu-ralismos actuales, penetr6 en el fondo de la picardia hmnana, que ha venido a
ponderarse como picardia espaiiola, en cuyo fondo y con mis
completas orientaciones, tiene que registrar mucho el antrop6logo
criminalista para hacer de una dencia embrionaria una ciencia
adulta.
Esta ciencia, como ·toda ciencia, nace de la curiosidad, y esta
literatura, como toda literatura objectiva, nace de la exhibici6n y
nace del estimulo de determinadas emociones. El estado emocional a que responde la literatura derivada de la rufianesca lo
constituye la aparatosidad y el rigor de la coacci6n juridica y la
àparatosidad y rigor de la coacci6n inquisitorial, determinantes
de un estado de clausura politico-religiosa de donde emana la
austeridad y exaltaci6n del mîstico y de donde emana a la
vez la sutileza y la ingeniosidad del picaro •.· Porque toda
coacci6n de esta indole constituye un modo de clausura que
infl.uye en un estado contemplativo, y por eso la mîstica ahonda
en la conciencia en la rebusca del pecado y la picaresca abonda
de igual modo en las condiciones narnrales originarias del delito.
Frente al delito y frente al pecado estuvieron, por la presi6n del
medio-, los escritores de una y otra indole.

JI. -

ARGUMENTO DE LA JA.CARA

Para estudiar el argumenta de la jacara, haremos cuatro agrùpaciones. Constituyen la primera los cinco romances de germania, an6nimos, que publica Juan Hidalgo ( Perotudo, tres sin
titulo y otro titulado Baile). La segunda, los seis romances de
Juan Hidalgo, colector del vocabulario de germania (Al dios
1. La Seiiora Pardo Bazin (Los pedagogos del renacimiento, pag 19) seiiala
estas influenci as de la clausura al decir : « porque la atm6slera del claustra,
predispone a la exaltacion mistica, conduce asimismo a la exageracion de la
caricatura impudica y bufonesca. &gt;&gt;

Marte, La •1,1ida airada, Apartamiento de Pedro de Castro y Catalina,
Venganz.a de Cantarote, Vida y 11werte de Maladros y Cumplimiento
del testamento de Maladros). L1 tercera, las jacaras y bailes de
Quevedo ( Carla de Escarraman a la Mendez., Respuesta, Carta de
la Perala a Lampuga, Respuesta, Pillagran, A una dama, Vida y
milagros de Montilla, Relacion que hace un jaque, Sentimiento de un
jaque, Desafio de dos jaques, Rejiere Mari Piz.orra, Moxagon, Pendenci~ mosquito, Postrùnerias de un rufian (jacaras), Los vaiientes y
tomayonas, Los valentones y destrez.a, Los galeotes, LJJs sopones de
Salamanca, Cortes de los bailes., Las sacadoras, Los nadadores, Bada
de pordioseros, Los borrachos, Las esta/adoras (bailes ). La cuarta, las
jacaras sueltas, Portillo el de Alcala ( de Miguel L6pez ), Los tres
jaques (del Licenciado Juan de Gamarra), Periquillo el âe Madrid,
(an6nima) y Elmulato de Andûjar (an6nima).
Perotudo podrà ser, segun afirma Juan Hidalgo, el primer
romance que se compuso en germania, pero la jacara y la literatura rufianesca tienen otros precedentes y orîgenes, que, con10
anteriormente se indica, no nos es dable invocar documentalmente,
En su origen, a mi parecer, la jacara, dentro de su caracter
narrativo, es poesia amatoria. Los personajes de las cinco jacaras
anonimas son siempre la prostituta y el rufian : Perotudo, que
con su maleta favorita la Méndez, se instala en Villal6n; un
jaque que manda a su criado Picafi.uelo a pedir recurs·os a su
marca, y ésta se los niega, alegando que tiene otros amores;
otro que al salir de la carcel de Toledo recoge a su iz.a, que le da
para armarse y equiparse, yéndose à Sevilla, hablando germania
.nueva; otro que sale de Toledo y se va a C6rdoba en busca de
la Pérez, que se le ha fugado y la castiga ; y Juan de la Membrilla que llega a Granada con la Paya Ruena, marca novatona,
la instala en el burdel y se va à robar con su jorjolin Antofüco.
En las jacaras de Quevedo Villagran, A ima dama, senora, par la
rubio y Moxagon preso celebra la hermosura de su iza, este cad.cter
amatorio aparece completameme definido. Lo propio ocurre en

�RAFAEL SALILLAS

P0ESIA RUFIANESCA

Los tres jaques del licenciado Juan de Gamarra, mereciendo la

la espada, el que en las jacaras se usa casi exclusivamente, el de
respeto, cuadra a la condici6n del rufian, porque cuando ha sido
cc desflorado », es decir de5acatado de algun modo, ya no puede
mantener el privilegio de sus funciones. Asi se ve en el cuarto
romance de los an6nimos que tiene como lema

30

siguiente nota de D. A. Duran: cc Asi como hubo un tiempo en
que los caballeros y poetas se disfrazaron para cantar sus amores
y hazanas &amp;•, con las costumbres y habitos moriscos y pastoriles,
este romance prueba que llevaron su mania hasta el punto de
tomar por modelo de imitaci6n a los jaques y rufianes. »
Pero este mismo caracter amatorio, si por acaso es un arrastre
del sentimiento fondamental en que se inspira, se acomoda no
a las numerosas variantes sentimentales del amor sino a una
modalidad hist6rica, per-petuada en el entronque a que obedece
la denominaci6n de germania y en el tipo de rufian, tan persistente en las sociedades actuales (véase EL LENGUAJE). En una
palabra, las relaciones amorosas que constituyen el argumento
de la jicara se refieren i un sentimiento primitivo, a um forma
de prostituciém, la utilitaria, en que la mujer, para explotar al
hombre, se apoya en el consejo y en la fuerza del rufian, y en
que éste vive de 1-a explotaci6n de la mujer.
Lo primero que puede recogerse de las jicaras son los rasgos
distintivos del rufian, que corresponden i los varios nombres
que tiene en german:ia. Estos nombres califican al rufian como
consejero y como valiente. Sus consejos constituyen una experiencia de las costumbres del burdel, para encaminar a la prostituta a que !ogre buena ganancia y esquive los peligros y las
quiebras. En muchas jacaras se pueden recoger estos consejos
pero en don de es tan mis .especificados es en el BAILE ultimo de
los romances an6nimos recogidos por Juan Hidalgo. Parecidos
consejos le da Perotudo i la Méndez cuando van de marcha. En
el BAILE de Quevedo Los valientes y tomayonas hace lo propio,
con sentido mas generalizador, el rufian Tasquillos. En los BAILES

Los galeotes, Las sacadoras, Las nadadoras y Las estafadoras

no se maneja ni otro argumenta, ni otra filosofia, sazonada con
el ingenio del autor.
El caricter de valentia se singulariza de igual modo en numerosas referencias. Uno de los nombres que se da en germania a

Quien fuere jaque afamado
Ha de ser determinado

y se ve en la conducta de este jaque i quien, quando se le escap6
su iz.a, se fué i C6rdoba
y diole con Juan Machiz ( machete)
un gran chirlo colora.do

y se volvi6 a Toledo después de vengarse. Argumenta parecido.
se maneja en el romance segundo, donde una pràstituta se niega
:i socorrer a su rufian enviândole a decir
que yo tengo otros amores
que mas los quiero y los amo.

Llega el jaque, la saca a un verd6n (campo),leestiva (castiga) el
cuerpo c&lt; con tres varas de membril 10 »; se encuentra al regresar con un gelje ( esclavo negro) de los « otros amores &gt;&gt; de su
dama, se acometen, lo derriba y
Vuélvense la Marca y Rufo
ella alegre y él lozano.

El romance La venganz.a de Cantarote, que tiene hechuras de
epopeya rufianesca, caracterizà todavfa mas esos rasgos distintivos, y en La vida airada se evidencia que el pu11to de valor es
punto de honor en los rufianes. La Farinas, rnarca de Olmedo,
le escribe i este que à instigaci6n de la Escalanta la ha pisoteado
Montes. AlH se pinta como la ofensa no es ofensa para ella sino
para él '.
I.

La iza que engiba el Cairo
la que mâs que â si te ama

�RAFAEL SALILLAS

Lastima es de ver tu houra
por mi causa aniquilada l

Por ultimo los denuestos que le dirige una marca a Maladtos
(De la vida y muerte de) completan el concepto de la valentia
como cualidad indispensable para ejercer el predominio rufianesco.
Adviértese también que el rufian representa una categorfa
con grados inferiores y aun superiores en la escala. Esto constituia una carrera en la universidad maldita del burdel, pudiendo
llamâtsele de este modo ya que en las jacaras de Quevedo se
llama a la carcel cc rnaldita universidad i). Por eso al referir la vida
de Maladros se &lt;lice que
cursc,i la Mandilandina
hasta que tuvo quinée afios.

Este cursd consistia en ser criado de prostituta 6 de rufüin,
debiendo distinguirse entre las varias clases de criados_que constan ~n la germanid y de bien do suponerse que algunos de ellos no
pasaban de tales 6 tomaban oti:o rumbo erî la especulaci6n manfiotesca. Este ruh1bo no podia set otro que el de padre (alcahuete), madre (alcahueta) cargo ejercido 6 por individuos con
aptitudes especialmente encaminadas 6 por ru6anes retirados
( cle lo que es un ejemplo Palomares ep el ùltimo romance de
Juan Hidalgo), lo propio que ocurre en las Celestinas que lo son
por inclinaci6n natural 6 por invalidez p~ra seguir en el oficio
de prostitutas 1 •
la que se nombra por mya
y por ti en la Manfla garla :
respetada hasta agora
que hizo el Respeto falta
pues Cerras de Jaque extrafio
tocandote me rnaltratan
1. En Dia y 1wçhe de Madrid de Francisco Santos, se lee : « En auanto a
lo de mi madre, respondio el otro, mientes en decir que fué alcahueta ~ no

POESIA RUFIANESCA

33

El rufian, que es representante de la fuerza para mantener los
privilegios é inmunidades de la mancebia, empezaba como « mandit del primer tercio » 1 , seguia por gr-ados hasta ascender a. e-spadachin 6 rufez.no 2 y adquiria titulo definitivo después de ser mandilandin 3, amaestran:dose en el servicio continuado de la prostituta
y el rufian. Este, apreciando los méritas y servicios de su adjunto,
lo colocaba, dandole mujer para el trato 4 6 lo recomepdaba para
el ascenso s •
poder mas, porque sé que mnrio de treinta an.os, y no era edad en que no
podia hacer primeros papeles » (pag. 418 . 2•) .
I. En La vida airada al hacer la descripcion del persona! -concurrente al
corral de los Olmos se dice :

Mandiles del primer tercio
que el -nuevo trato empezaban.
2. I~m ., id. Gran runfla de espadachines
Rufez.nos de media talla.
3. Idem., id. aqui los Mandilandines
que aJaques casi aspiraban,
En el Baile de los romances anonimos .publicados por J. Hidalgo se diçe de
Juan de la Membrilla
Jayan de Juana la Larga
y antes su Guarda - postigo.
En el Cttmplimiento del testarnento de Makulros se dice :
esta sirvio Malsemblante
Mandil de Ynes de Rivera
porque pretendia tener
una baca (vaca ?) en la dehesa.

4. Entre los dennestos que le dirigen a Maladros (Vida y muerte de) figura
este :
En J aen a MarianiHa
te la hizo alzar Polanco
a un Traynel de su Marquida,
y ante ella te dio mil palus.
5, En el testamento de Maladros se dice :
Item, manda a la Beltrana
Rt:Vue hispanique. xm.

�34

RAFAEL SALILLAS

Se comprender:i por lo mismo, que el principal escenario dd
la jâcara es el burdel 6 alguna dependencia conexionada con este
centro, 6 algun cam.ino que a él conduzca. Esto ocurre en todas
las jacaras coleccionadas 6 compuestas por Juan Hidalgo; y la IX
de Quevedo ( Sentimiento de un jaque por ver cerrada la mancebia)
constituye una donosisima adapraci6n elegiaca â la poesia rufia_
nesca, en que el burdel sirve de rnotivo paralas satiricas ponderaciones en que se desenvuelve. Todas las jâc1ras de este autor en
que se adopta un modo de forma epistolar, tienen residencia
para la data 6 en el burdel ( desde don de escri ben la Méndez y la
Perala) 6 en la carcel (desde donde es-::ribe Escarraman) 6 en la
galera ( desde donde escribe Lampuga). De igual modo que los
personajes primordiales de la jicara son la prostituta y el rufian,
los escenarios son el burdel, la carcel 6 la ·galera. La carcel aparece
en el romance Perotudo, en el del cc jaque afamado », en el Baile
y principal mente en la Vida y muerte de Maladros donde se desarrollan escenas carcelarias que parecen trasunto, imitaci6n 6 copia
de las descritas por el licenciado Chaves, trasladadas luego al
entremés de La cârcel de Sevi/la, y coïncide con este ùltimo en la
personalidad de la Beltrana que difiere no mâs que en ser querida de Maladros en vez del Paisano, como en el entremés ocurre.
De las quince jâcaras de Quevedo tres se representan en la carcel (Carta de Escarraman, Villagran, y Moxa[[on) y tres en galeras ( Respuesta de Lampuga, Montilla y Relacion que hace un jaque).
· Pero esta clasificaci6n es algo 4rbitraria, -porque lo que importa no
es la residencia sino la relaci6n y esta relaci6n comprende la vida
rufianesca, la vidadelincuente y la vida penal, que constituyen una
que :i mi Mandil Palomera
por obras y buen servicio
que nos hizo :i mi y :i ella :
que no lo deKe por otro,
y consigo lo entretenga,
hasta que sea de edad
que Marca en el Cerco tenga.

POESIA RUFIANESCA

35

sola vida y un solo drculo en que se da vueltas constantemente
hasta morir. Solo en dos jacaras aparece el arrepentimiento: en la
de Perotudo en que la Méndez (y eso que la Méndez no debi6
arrepentirse., pues es uno de los personages mas repetidos en las
jacaras) acude à. ver el cuerpo de este rufian en la horca y se burla
de él y lo maldice, diciéndole:
Cuervos os saquen los ojos
y :iguilas el corazôn,

y en Ja del Apai·tamiento de Pedro de CasLro y Catalina en que,
dolido de Ja muerte de su cvima,
Dexando el -Germano· trato,
se acogici â moler harina,
por pillarse de Ruidos
y vivir la Santa vida.

En el carâcter de rdaci6n de vida rufianesca, vida delincuent'e
y vida penal, radica el inter ~s antropol6gico de las jâcaras. Repre·
sentan, _por Io mismo, documentos autorizados de historia y
sociologia criminal. Describen tipos, actitudes, modos, trajes,
costumbres, relaciones é insinu;tll algo referente â los motivos de
b delincuencia. Constituyen una condensaci6t) de un medio
determinado, en que se cristaliza la sociedad en uno de sus aspect os, que arranca de su fondo y en parte de su modo de ser. La
misma sociedad es la que se manifiesta, se exhibe y hace alarde,
en un medio y por un impulso equivalente al que singulariza las
formas en la sinceridad de las manifestaci011es de 1a· naturaleza.
Por eso la jâcara es un documento natural que se convierte en
documento literario, y que en esta fase, aun con los disimulos y
donosidad~s del ingenio conserva sus manifestaciones primitivas.
En este en tender no ha de resultar extremoso que se incluya la jacara en los precedentes dela antropologia criminal, por lo menos
en los de la nuestra que aparece literariamente constimida en una
literatura esencialmente -espafiola.

�POESIA R.UFIANESCA
R.i\.FAEL _SALILLAS

La antropGlogfa en su historia, ofrecefuentes cientificas y fuentes. literarias. Actualmente en las avasalladoras tendencias del
ev:Olucionismo, se registran con predileccion todas las intuiciones
enc-aminadas a demostrar las influencias del medio tisico y mas
particulannente la de las conformaciones organkas, en el caracter
de los pueblos y de los individuos y se da mas valor i la giba y i
la forma del cra.neo de Thersite, indicadas por Homero, que a _
otras particularidades mas al alcance de la general observacion y
que explican hechos intimamente conexionados con el medio
social. Este rnedio tiene como vehkulo para perpetuarse y 1nan~
tenerse, el de la historia y mis bien el de determinadas literaturas, sin estudiar ,hasta· la·fecha, que constituyen fuentes positivas
de ensenanzas y pi.-ecedentes antropologicos . Entre esas litetaturas
la rufianesca y la picaresca son las mâs caracterizadas, y para
demostrarlo convenârâ desco1,11poner sus factores i fin de evidenciar sus peculiaridades.

Ill. -

ÈL TIPO DELINCUENTE EN LA JACARA

El primer hecho que se debe recoger, coma completamente
evidenciado en la jicata, correspondiendo al entronq ue de la germania (véase EL LENGUAGE) es el enlace intimo entre la prostitu~
don y la _delincuencia, que hace de la personalidad del rufian
una personalidad doble_, mitad rufianesca y mitad ladronesca, y
que hace del corral, del bnrdel y dè los numerosos lugares truhanescos, centra de intimidad y de contacto entre prostitutas y
ladrones.
Perotudo, rufian de tres marcas (prostitutas) - la Gâmez, la
Salme.ron y la Méndez-cuenta entre sus oficios el de cicaraz_ate
(Jadron de bolsas), entallador (no constaen el cc vocabulario de Germania &gt;) ) , meseguero (guarda de trigos ), segador (Io relaciona con lo
_anterior y querra decir que fué guarda y ladron de trigos, como
. ofici0s equivalentes), despalrnante ( que quita por fuerza), ondeador

37

de perchas ( tanteador de sitios par donde se puede robar en las
posadas), barahustador de cerrallas y alcandoras (acometed.or de ·
cerraduras de puertas y de camisas), cortador sobre la percha
(ladron debolsas, c.ortandolas sobre la un.a, que se Hama percha),
carduz_ador (que adquiere la ropa que hurtan los ladrones), alcatifero (ladron de tiendas de seda), cuatrero (ladron de caballerias),
certus' (cierto, seguro) de la tarafada - flor del juego de dadas,
es decir fullero, pues no solamente lleva tres tervi{as de tarafes
( tres ternas de dados) y una de minamayor (oro, es deoir para
ganar oro) si que también &lt;liez huebras de bueyes (barajas de naipes) marcadas convenientemente para practicar las flores que se
llaman raspa, cortadillo, tira, panda, balleston y alademosca - guinaron ( avisador), doble (astuto ), tercio ( que tercia en el delito,
abona 6 fia), gorra en las estafas (Io que se qui ta. al ladron por el
rufian) de tasquera (taberna) y muquici6n (comida) donde canta de,_
la cherinola y también del cherino ( es decir bravatea).
El lobo (Jadron) mayor que en el tercer romunce de los an6nimos de J. Hidalgo, sale de la trena ( carcel) después de haberle
palmeado (zurrado)_las espaldas con coton colorado (penadeazotes),
destemindolo después por &lt;liez an.os, se refugia ·en la altana
(iglesia) y al llegar la soma ( noche) se cala (entra)' en el .monte
( en el burdel) en busca de su maleta (prostitufa que lleva el rufian
para ganar con èlla), es un profesor de germanîa, cuyos términos
va explicando.
Los oficios de Juan de la Membrilla, el rufian instructor de la
Pava Ruerîa, cômprenden una grà.n parte de las especialidades
profesionales de los Iadrones y fulleros. Es calcatrife (ganapin 6
palanquîn), marcador (es palanquin que marca las casas en que

1-"rLo de certus 6 derto se deba aplicar exdusivamente a los fulleros. Lo
dice Cervantes al enumerar las clases de gente-s que se pasan a las Indias, que
son/ademas de otras cosas, « pala y cubierta de los jugadores » (aquien llaman
ciert~s los peritos en el arte). - Cervantes. E_l _celoso extremeiic, pag. I 59,
col.•.

�RAFAEL SALILLAS

se ba de robar); baxama11ero polido (baxama110 = ladr6n que
entra en una tien&lt;la y seii:ilando con una mano hurta con
la ocra: polido
su cil, astuto) ; lercio de chanza ( chanza =
sutileza 6 astucia: empleado de este modo supone un modo de
robar equivaleme al timo en que uno de los personajes hace el
oficio de tercero); « comad reja en todo nido &gt;&gt; (senti do literai de
entrometido r resudto para robar en cu:ilquier sitio), aguila de
flcres /fanas ( que usa flores ladronescas); ermitaiio de camino ( salteador); « justador &gt;&gt; de p/ctmada (pared) y calabaz.a (ganzua); « cttatrero disimulado »; murciador (Jadron) con tales procedimientos,
artes y recursos que cc negocia a boca de sorna » -en calleja 6 en
camino; que c&lt; deguzbalaro(agujero) 6 °escala (escalo)-no se le
escapa castillo »; que es hribil en adobar p11ertas para que no
bagan ruido y hace cc corner tocino &gt;&gt; alos « cerrojos chismeros »;
que « no vido el ojo ventana-donde el cuerpo no ha subido &gt;);
que c&lt; tarrascador (tarrascar=tirar 6 abrir) de tenazas-Ios clavos
desmonta al tino »; que « a&lt;lormece las gomarras (gallinas)-con
pan y pimienta y vino »; que cc calase en cualquiercasa-brivion
(pordiosero) 6 peregrino »; que es c&lt; gran hombre de un madrug6n-y al huésped dejar dormi.do »; que « corona le ha da&lt;lo
Câdiz-de pilota en puerto chico » (pilt1lo=ladr6n que guia a los
ladrones); que « fué aprendiz de Salmeron,-de San Martin, del
dormi.do &gt;&gt; (lo de Salmeron no consta en el Vocabulario pero
debe ser equivalentc a De San Mar/in el dormido que alude al
que roban 6 ma tan cuando duerme); es « certus de las cuarro y
ocho », esdecir, fullero y practica la leva, p.mda, redoblôn, maz..ada,
aslilla, partido, berrugueta, cortadillo, retéri, giba, bolsilla, lance de
tarafe limpio cc y descarga mejor que Cadiz-carga mejor que
castillo J). Es bravo y son notablesC&lt;su tajaluar (cuchillo)ya11t11biada » (golpe de ventaja, 6 madrug(m, como se &lt;lice en la jerga
moderna) .

=

La genealogîa rufianesca de Maladros ( C&lt; de Mal-ladr6n derivado ») esta expresada con decir que su padre fué un guardapostigo y que en cuanto naci6 lo ofreci6 al cambio. De primeras

POESIA RUFIA1 ESCt\

39

manifest6 su natural ladroncsco inclinado a toda clase de intrusiones. Concisamente se expresan sus procederes en estos cuatro
,·ersos:
Lol'&lt;l/011 (ladr6n) en los •vmiosos (campos)
Mttrcignlero (que hurta :i los que duerrucn) en el garo (pucbl?)
Poli11che (encubridor)d&lt;! 111,wiblages(criado de rufian 6 prosntuta)
G11i1ïaron (espia) en lo g11isado (mancebia).

Lo castigaron y desterraron de Segovia porque cc rastillaba
(robaba) en cruz. (encrucijada) y en gara_»; &lt;c.sangraba (r~baba
dinero) con la cerdn ( cuchillo); » « camb1aba a Plata Estano &gt;&gt;;
sornaba (dormia) con pescadas (ganzuas); jugaba de ~ocado (~ocado
se Hama al ladr6n que « juega de bocadt'llo » : bocadillo denva de
boca y se usa todavfa en la jerga tea_tral) y « se h~cia_ golondrero
(soldado) por pillar (robar) mas hbertado ». E1em6 despué~
joualcs oficios en Valladolid y Medina, y en C6rdoba debuto
c~mo cuatrero . En Sevilla lo condenaron agurapas (galeras)cumpliendo los seis anos. En esta ûltima campa~a? rematc_ de su
habilidad y experiencia « firm6se en la Ropa v1eia (i oficrna de
policia ?) por llama ( de llamar) y trava ( de trabar) los fa)'OS (paya
quiere decir pastor); cc acerrabales (agarrabales) las l~ivas (mangas)yguiiiaba el buho (daba el soplo) al amo (~ al al~acd ?) &gt;&gt;. D~spués de ser espia de la polida « levant6 cl vuelo mas alto »: h1zo
amistad con los poleos ( encubridores), bai les (!~drones), nifez.no:,
!le:uacoimas y maniblaxos ; (&lt; engolf6se en fullenas-y levas (ardtdes) de lo gennano &gt;&gt;; al fin los rnfos y los hacha~ (ladrones) &lt;&lt; lo
encorporaron por jaque-del Corral de los r aranios J) donde
Amansando el soplo y wîa
la (erra untando i Nuestramo (el escribano),
,. asi ca/caba (andaba) seguro
por cualquier parte del .f[&lt;1ro.

Entre las jâcaras de Quevedo ~61o hay una, la q uc rcficre la Vida
y milagros de M01zlilla, que especifique los oficios lad~o~escos,
practicados por un solo indi"iduo. Las demas ofreccn nottctas des-

�RAFAEL S.\LJLLAS
POESIA RUFIANESCA

glosadas de diferentes individuos con alusion asus pr:icticas deiincuentes 6 i los castigos que les imponen. Tampoco se especifica si
esos individuos tienen la doble personalidad de rufianes y de
ladrones, pero es de suponer si se advierte que es una prostituta
6 un rufiân quien da las noticias en l:ts cartas que se escriben.
Montilia en sus relaciones con Mari Corvioo, aparece mas que
arrufianado, porque ésta la ayuda en sus hurtos, sirviéndose de
de su habilidad de curandera c&lt; de mal de madre - con
emplastos de cerote ». Montilla, coma Maladros, empieza
de muy joven a rob:ir. Lo llevaban « por mozo de garabato-Je balcones en balcones ,, ; compaiiero del fresco era para
entrar por las ventanas, c&lt; el â guardarles el sueiio - yo a guardarles los colchones ,, ; es cuatrero y hurta unos borricos disfrazândolos con borlas cc en la recua de Villodres &gt;l; corri6 joyas; di6
chirlos a las maletas cc en posadas y mesones »; tenia chiquillos
en las comedias &lt;&lt; que cada tarde agarraban-con virillas dos alcorques ii; teniahurones (meninos) para dar tientos en las apreturas ,i;
fué caleta (ladr6n que hurta por agujero) y &lt;&lt; hermano de la
chanz..a » y fullero y organiz6 una sociedad con « esportilleros »,
« mozos de silla ,, y cc mozas de fregar » y tras tanto hacer par6
en galeras desde donde refiere lo que queda dicho.
Esta comunidad entre los rufianes, ladrones y prostitutas se
comprueba tambiéo en las mismas jâcaras cuando describen el
persona! concurrence a las mancebias 6 a los corral es. En La Venganz.a de Cantarote acuden ala g11anta (mancebia) de Jerez, Muiiiz,
padre (alcahuete) de la Ramb1a; Hormig6n y Mase Jorge, espadachines, siendo el ultimo
el que invent6 las heridas
de estocada, y tajo doble,
que a todos los que las usan
no absuelven los confcsores.

Ledesma, cualro mayor (ladr6n de caballos); Per0te, el caletero
,el escalader); Morejon, el salterio (salteador)

41

dicho Caco por mal nombre,
cl que en la Sierra de Ronda
fué igual :1 Machuca y Roque (bandidos •).

Garruncho poleo (encubridor); Cornejon soplo (aviso) y com
porte" (posadero); Melendrin el guiiiarol ( el a visado) ; y el carduzador Gibote. En la invitaci6n que hace el autor a que le oigan
( Vida y muerte de Maladros) todos los de « la cherinola esquifada »
( asociaci6n de rufianes y ladrones) del corral de los Naranjos,
enumera lzguilas y aguiluchos (ladrones y ladroncillos astutos),
albanegueros Gugadores de dados), lagartos (ladron de campo, 6
ladr6n que muda de traje), calcatiferos (palanquines), reclamos
(criados de prostitutas) y maestros de las chan-{as (estafadores). En el românce que sigue (Cumplimiento del testamento), al
enumerar los individuos que intervienen para apaciguar a Garrancho el rle la Rarnbla y Perotudo el de Estepa, que son jaques
godizos (ru6anes principales), « oficiales de la carda y negros
(astutos) en las revesas (ventas), los cita pon sus nombres, por
su localidad y alguna vez por su profesi6n deliocuente. A Matatus lo llama el Arador, nombre que no consta en el VocABULARIO
pero si se advierte que â la baraja se la !lama huebra y a los naipes
bue)'eS esta claro que quiere decir fullero. Cita tambiéo al poleo
Palenzuela y al soplo Hernin Mellado, y a Jaime « entruchon
(enteodido) en todas levas (ardides) ». Ocurre lo propio en el
ultimo romance de les an6nimos al hablar del interés que despierta entre los suyos Juan de la Membrilla, condenado i galeras.
Los cmrierines (ladroncillos) andan tristes, los similerates (ladroncillos) sin tino, lo visitan los ttrgamendales ( criados de prostituta),
le contribuyen los rastilleros (ladrones
de rastillo, mana) cc para
ayuda de camino », lo lloran los gariteros, y de las prostitutas y
rufianes no hay que decir, y lo lloran en diferentes loca1idades
diferentes personas citadas por sus nombres.

=

r. El escudero Marcos de Obreg6a habla de la partida de vaqueros de
Raque Amador en la serrania de Ronda.

�POESIA RUFIANESCA

RAFAEL SALILLAS

42

La jacara, com:&gt; la genwtnia, deo:uestra. que en el ag:r'.11anamiento de la prostituta y el rufüi.n cada cual tiene su ofic10 ! se
las busca â su modo, estableciéndose una forma de comumdad
de bienes y de auxilios reciprocos, que eran màs efectivos para el
rufian que para la prostituta, sobre todo cuando aquel daba_ en
la carcel, que es de presumir fuera muchas veces '. Pero ~1 se
desliodan los papeles resulta en ultimo analisis que la prosntuta
representa la debilidad que necesita un protector~do ~ paga u_n
tributo, y el rufian representa la fuerza, el poder a qmen se tr:buta, porque proteje. Por eso de los distiotos n~mbres del ~fian
dos aluden al aaermanarniento (germmw y german), dos al tnbuto
(engibador y en;ibacaire), uno â la rnstodia (~ay6n), uno à _la
enseôanza (consejo ), uno à la confi.dencia. (av1~6) y l~s dem~s,
hasta siete, a la fuerza y predominio (chemwl, ;ayan, ;aque, leon,
pendencia, rufo y ruido). Todos los carâcteres que supo~en esos
nombres aparecen justificados en los detalles, en el senudo Y en
el asunto de las jacaras, y el ultimo, el mas salien te, des~aca e_n el
argumento y ~n la acci6n y se evidencia por la pamculandad
casi constante de describir al rufiàn como hombre armado Las armas que lleva el jaque
diré en breve rt:laciéo : (Pcrotudo)

Baldeo (espada), rodancho (broqucl), remolfer6n (casco), fua11
Machiz. (machete), coton (jub6n) defcnsivo, once mil (cota), corva

- - - - - - - - - - - - - -- - - 1.

En el tercer romance de los a116ni111os de la colc.:cién

J.

Hidalgo,

llegar el fobo (ladr6nJ y la iz.a a Sevilla
El lobo se \'a a la altana (iglesia)
la iz.a se cn:rJ en el cambio (mancebia)
y esli1.•a la farda (t:mpeiia la ropa) al coi me (al se1ior)
y pidele \'eiott: gra110s (ducados de 11 reah:s)
para que el birlc (lad16n) despcnda
por ser recieo arribado
hasta que sepa la ti.:rra
porque no sea drscornadc, (dt!scubierto).

1

43

al hombro U 1,erà cobarba = ballesta ?) « con sus trece y pasador »), as/il (lanza). El Picanuelo en cl romance que sigue le &lt;lice
:i la ma1-ca que su rufüin ba perdido, ademas de las quùtas ( dineros) los alares (zaragüelles), las tirantes ( calzas), el sarzo (sayo), la
red ( capa), la gabia ( casco ), el baldro y el rodaucho. Cuando aparc:ce el rufiàn y le pregunta que qué garla (habla) le responde :
No le gal'lo nada, vida,
que con êl me e.•toy burl:indo.
qut: de mi~ gC1las (ricas) c11111prmas (sayas)
bart:is n/nrt"s y snr;c,
y de las q11i11as que crio
mercareis baldeo y roda11cbo.

En el siguiente romance, an6nimo también, la i~a (prostituta)
le es/ iva la cigarra (le llena la boisa) con cabas ( reales) y muchos
gra11os(ducados de once reales) para que se tolde (se visca) el navio
( cuerpo) al labo mayor que sa lia de la Irma ( carcel). Él, para
emprender con su iz.a el camino de Sevilla, se guarnece de on.emil, baldeo casco acer.1do, &lt;&lt; roda11cho de mayor ,J, z.ingttiz..angue
( terciado) y « manga y guante con aforro 1J. El jaque à qui en se
le trasmom6 la Pérez, al ir â C6rdoba a vengarse cc lleva el navio
artillt1do » ( el cuerpo am1ado) con c&lt; buen moller6n ( casco) de
acero, ro·on doble estofado de cofradin (malla), largo zinq11i::;,a11gue,
rodancho campanudo y baldeo acerado. &gt;l Juan de la Membrilla, el
proteccor Je la Pava Ruena, al irse à 111ariscar (robar) và « pertrechado y preveniJo &gt;l de c&lt; la de\"Oci6n de once mil " de un gran
descu!rnn. p1lrnslrc1s (machete 6 terciado) y un barcelonés muy fino
(broquel), que se Ilama barcelo,iésfaldudo. La Farinas en la cana
que le escribeâsu jaque pidiéndole vengaoza ( Vida airada)le dice:
Y ~i est:\ d baldeo preso (empeiiado)
6 las 011wnil prmdadas (id.)
yo lo rescataré todo,
que loS.fTnnos todo a~-aban.

Él va a la tabcrna donde tiene las armas: c&lt; aforrase de once mil -

�44

RAFAEL SALlLLAS

POESIA RUF!ANESCA

- - - - -- - - -- - - - - - - - -- - - -- - - 45-

y entrambas garras enguanta » ; rem11,ella m chapitel (guarnece su
cabeza con el casco), p6nese al lado el cuadrado (puôal) y bolea
( cuelga) del tachonado ( cinto) el barce/ones Jaldudo; co16case cuatro balas de hierro colado en la rata (boisa) y un p1mtarol de hacer
alcorques (alma rada de hacer alpargatas) en la demia ( en la_media
calza). Pedro de Castro, quejândose de lo malo de los uempos
dice que trae el respeto desnudo, la estaca (daga) dcsguarnecida, el
moller6n abollado, rodancho no lo tiene, y la trabada (cota) con
toda su cofradla esta en prision (en empeno). Por consejo de s_u
traine/ Izquierdo, se guarnece Cantarote con el fald11do de Onhuela (broquel, equivalente â barcelonés Jaldudo ), la trabada el
renwlleron « que la mecbusa ( cabeza) socorre », largo estoque, dos
milaneses (pistoletes) en las ratas, c&lt; larga estaca en el vencejo ( pretina) » y « dos cerdas (cuchillos) en los balanes ». En el testamento de Maladros dice :
Mi trabada y 11wllero11
mi roda11cbo de Orihuela
deposito en Palom:ues
que en confianza lo tenga
para cuando hubiere rumlios (peligros)
dallo a amigos por defensa.

Alouna vez insinua la jacara especies incorporables à lo que hoy
se c1:sifica en el capltulo de los origenes y causas del delito.
Empiézase por la genealogia, de que hay ejemplos en _el roma~ce
PeroJudo, en la Vida y muerte de Maladros, y en la Vida y Mi~agros de Monti/la ', genealogfa que no constituye un proceder sts-

I.

hijo es de un mesonero
muy pcrvcrso en condici6n.
Por naturaleza caza
el que es hijo del Azor (Peroltulo)
Hijo de un Guardapostigo
y Nieto de un Envesado.
Este luego que naci6
el padre le ofreci6 al Cambio (Malatlros)

tematico en el comienzo de la narraci6n, como ocurre en la
novela picaresca. Fuera de esta las conexiones especificadas entre
el delito y su supuesto origen son muy pocas é insignificantes,
:i no ser que se quiera entresacar todo lo que resulta involucrado
en la enumeraci6n de las costumbres rufianescas. Pero en este
panicular el autor no establece concordancias, no adivina, no
presume y no se le puede atribuir una intuici6n antropol6gica
deterrninada. Tal vez en alguna j:icara de Quevedo, y en los bailes sobre todo, la intuici6n existe. Ya lo veremos en el ultimo
apartado cuando se dilucide el sentido particular de cada grupo de
j:icaras.
Los sentimientos dominantes en las jacaras an6nimas de la
colecci6n de J. Hidalgo se reducen :i la intimidad del consorcio
entre el rufian y la prostiluta, de lo que son ejemplos el tercer
romance y el quinto; al dominio autoritario del rufian (r~mances
segundo y cuarto) ejercitado por el c.istigo 6 la venganza y :i la
protesta contra ese dominio (romance primera, maldici6n de la
Méndez). Las j:icaras de J. Hidalgo constituyen un conjunto
m:is definido y destacan iguales sentimientos mas en relieve. El
punto de honor rufianesco se dilucida en La vida airada y en la
contienda entre Garrancho el de la Rambla y Perotudo el de
Estepa (Cumplimiento del lestamento); el dominio autoritario del
rufian y la rebeldia de la prostituta, en La venganz.a de Cantarote; la verdadera coyunda 6 agermanamiento rufianesco, con
algun ribete afectivo en el Apartamimto de Pt!dro de Castro y
Catalina, y la superstici6n, en los amuletos que la madre Inés de
la Torre le coloca :i Camarote cuando v,i :i realizar su empresa.
Pero lo que especifican estas jacaras es la asociaci6n criminal.

Ponce se llam6 mi padre
y los mucbacl1os lo Ponce
lo juntaron a Pilatos
t:chandolo yo :i Leones.
Fué tabernero en SeviU:1 (.\1outil!t1).

�RAFAEL S-"LILLAS

Sin tener en c~enta muchas detalles alusivos â la educaci6n pro-fesional de los delincuentes, que ya se l1an mencionado; ni el
localizar b acci6n en lugares rofianescos, como el corral de los
Glrnos y de los Naranjos; ni la prolija enumeraci6n de los p.ersonajes, que mas adelante se estudia, asi como la geografia de la
jicara, todo lo que es incorporable al concepto de hi asociaci6n
de los delincuentes espafüoles, precisado en varias partes de este
estudio, en los dos romances de Maladros, hay escenas de asociaci6n, unas simbolizadas en la vida de este personaje (que en los
bai les de Quevedo es Hama do (( nuestro pa,dre fontlado1: »); otras
en la letania de la carcel, que es copia de la escena auténtica de
iQUa] indole de la RelaciJn de la Carcel de Swilla y otros en el
t;ibunal constituido por Palomares, asistido de Buharro y Gi•l
Buytrera para fallar las redamaciones de la Beltrana y condenar
J Lorenzo del Barca.
En todo esto hay referencias estimables para juzgar del caracter de las asociaciones delincuentes; pero como este caricter hay
que definirlo y diferenciarlo del de otras asociaciones de otros
paises cuando se baya alegado toda la prueba documentai, quede
en este punto como apéndice del contenido de la jacara en lo que
precisa el tipo delincuente de que es conmemoradora y narradora.

IV. -

POESIA RUFIANESCA

47

nimo de la olecci6n J. Hidalgo. Y no obstante no omite definir
el porque â la prostituta la llaman de aquel modo y &lt;lice:

a la Marquisa, tributo,
porque acude con el Cayro ,
Es cairo un término jergal cuyo modo de forinaci6n parece
consistir en una permutâci6n fonética y en u.na generalizaci6n de
concepto.
Lo que la mujer gana con su cuerpo se llam6 ·primitivamente

cald.i, aludiendo muy graficamente al mqdo de ganarlo. La caida
se permut6 jergalmente en caira, caire, cairo y cair6n (véase el
VocABULARIO de J. Hidalgo) y también en cairia segun un modo
excepcional empleado en la~ jicaras (Apartamiento de Pedro de Castro y Catalina, pag. 57 y Venganza de Cantarote, pag. 77 )- Tiene,
por lo tante, la caida un significado econ6mico que precisa la
repres_entaci6n de la prostituta en la jacara, y de 1aqui el uso repetido y variado de ese término.
A la prostituta, por deeirlo asi, la representan siempre en funci6n de caida. Dice el segundo rom,ance de los anonimos :
Yo me estando a!U. en la guant; (mancebia)
en la mi piitra ( cama) garlando (hablàndo)
mis blancas cerras (manos) torcia
y el caire estaba aguardando.

LA PROSTlTUTA EN LA JA.CARA.

En las proposiciones libidinosas que las dos mozas de la posada
del Sevillano (Cervantes, La ilustre 1regona) hacen à los dos
mancebos, esta especificado el caricter de la .pros-tituta en rel:.tci6n
con el rufian. &lt;&lt; No habrâ par de can6nigos mas regalados que
vosotros -10 sereis -destas tributirias vuesfras. »
La prostituta, entre otros nombres caracteristicos, tie?e en
gt:nnattia el de tributQ, y muchos de estes nombres se manepn. en
las jicaras. Lo que no se maneja es su significado y su sentido,
ni aun çn las definiciones. de german_ia del tei,:cei- romance an6-

Al describir la cherinola (j unta de rufianes y ladrones) en el
romancé de la Vida. airada, después de representar el cuadro de
los concurrentes al Corral de los Olmes, su festin, sus cantos, sus
peleas, reniegos y alardes) al disiparse los vapores de la juelga,
como hoy se &lt;lice, pinta a su mujer de este modo :
se adereza la inarquisa
de r-edejon (toca ô escofi6n de rèd), y carlancas (cu:ellos)
de volante y tocador
de cernicalo (n1anto) y campana(saya).
Calm (anda) â engü;ar (recibir) ·el cairnn
con que el rufo chirla y garla (habla, presume).

�POESIA RUFIANESCA

RAFAEL SALILLAS

De la Vayandina y de la Camarona, cuando van
sus jaques se &lt;lice ( Cnmplimiento del testamento) :

a apaciguar 'i

49

El mismo
si bnchaba (jugaba) el cherù1ol (rufian)

y a marcas pillaba el cairn,
coma esta ban en silleues ( sillas)
iarlando (pregonando) el caire en sus tiendas.,
sin aguardar mas adorno
al compas se salen fuera.

La preocupaciém de la Flores indignada por la estiva ( castigo)
de coces y de azotes que Cantarote le habia dado, la traduce el
mandil ( cria do) diciendo :
Esta ,ansia trafa la marca
llena dè imaginaciones,
sin èuidar de la cairia
sino de qµien la remolque.

hacialo su aparcero
en el corrincho (corro) y cerc,ido (corral).

La carta de la Farinas â su rufian empieza con esta apelaci6n
La iza (prostituta) que engiba el ca.û-o,

la que m,ls que a si te ama
la que se nombra por tuya,
y por ti en la man.fta (burdeI) rada.

El compor.te (posadero) de Villal6n, le propane
compartir las ganancias de la Méndez :

a

Perotudo

sea de entrambos la caira

El rufian dcjar.ia de ser rufian si no mantuviera insistentemen~e
el significado y la realidad del tributo. Perotudo (romance anonimo) :
Por gozar de las pe]oz.as 1
de los que bisonos son, .
trae tres marais golletias (principales)
que le ganen el cairo11.
De lo que las nwr~as ganan
comprara el rufo un troton :
fuerase de feria en feria
que le .ganen el cairon.

y vos justo partidor

y cuando Vfr que ni el rufiân ni ella estan conformes, la amenaza
diciéndole :
y si hablais demasiado
yo os haré dar un coton (azotes)
y al que tira vuestro cairo
lo haré paner al sol ( en la horca).

Entre los consejos que Jµan de la Membrilla le da
Ruena se halla éste:

ala Pava

Caire etigibado es lo cierto·

y propio lo poseido.

Maladros declara en el tormento:
Que desde mi tierna edad
he seguido lo germa1w
encargado de marquisas
_
Que me palmaban (daban por fuerza) ~el cairo.

l _

Debe ser pelota

= boisa con dinera.

Y entre las lamentacionesque le hace
P,al figura la falta de tributo :

a su trainel, coma princi-

Antofüco, dias ha
que no me vi t:m ga11dido (necesitado)
como la 5oma (noche) en qut: c.:stoy
tan sin c,iire y destruido .

�50

RAFAEL SALILLAS

POESIA RUFIANESCA

Pedro de Castro y Catalina salen :
Calcando (andando) de la chanz.aii,a (rufianesca)
bramando (gritando) de la cairia

y en una alegria(taberna) le &lt;lice:
mal engibas en Sevilla,
y si engibâs, no me acudes
con el caire' cada dia.

Al enterarlos de lo mal que anJa el negocio en Côrdoba,
le demuestra a Catalina sus modestas aspiraciones :
No qu;ero que -Vistas justo,
ni yo verme en la agonia,
antès quicro picolcaire, (pequeiio cafre)
que verte pasar cru xia.

Ella al e;x:hortarlo en el trance de la muerte para que se vaya Y
la deje sola a. fin de que
el coime de lo alto (Sefior de las alturas)
acompafie el alma mia

le recuerda lo que hizo por él en estos términos :
Engibandote el cairon
sin pillar solo una quitia (dinera),
martillando (andando) mil cntz.ados (cami □ os)
viendo mil canibios (burdeles) al dia.
Donde el tributo en empeiio
lo ma, del tiempo vi_via
y cuando se habia en rescate
ibagoda(rica) en ir sin lima (camisa).

Esto recuerda lo que en la jacara de Quevedo le responde
-Lampuga a. la Perala:
De limosna se ha venido
tras mi la tuerta de Orgaz
sus pecados son mi hacienda,

ella es mi vino y mi pau.
Es ejemplo de pobretas,
y no la conoceras;
peca con mucha cordura
todo el dia sin chistar.

Otro término germanesco relacionado con el carâcter que tiene la
prostituta en la jacara, no lo hubiera sabido interpretar, y ya lo
interpretaba falsamente, sin seguir ese cabo econômico que califica
:i la prostituta de tribf.l.to y que tan insistentemente desarrolla la
palabra especificadora de la tributaciôn. Me refiero a la percha.
Percha en germania significa posada ô ca~a, y por mucbo que
se esfuerce la imaginaciôn no da con el concepto representativo.
lnmediatamente se presume que no ha de tratarse de una representaciôn directa, porque no viene a que el admitir que de ninguna manera pueda suponerse al huésped colgado. La representaciôn de lo que esta colgado de ese modo la tienen estas gentes
al Ilamar alca11dora ( del arabe a!cétndara) a Ja petcha de sastre. La
representaciôn necesariamente debia ser otra, cumpliéndose la ley
del disimulo jergal que representa con un nombre una cosa aludiendo :i otra distinta. Se podria decir con los propios términos
jergales que era éste un bJjamano fonético.
Y, en efecto, al estudiar en la j,:icara el empleo de esa anfihologia jergal, adviénese que se llama predilectamente percha no
a la posada en general, sino a la posada de la prostituta:
Tcn perchas para las dupas (tontos)
coma lazos en camino.
(Baile auonimo.)

En media de cuatro calcas ( caminos)
toma percba y pon tu piltra (cama).
(Apa,·ta.miento &amp;•.)

Ami lananse las izas
temen el tiempo que corre
desam paran las sillenes
y a las perchas se recogen.
( Vmg(w,a de Ca11tm·ole.)

�52

POESIA RUFIANESCA

Lo que en ello hay que este Chulo
qued6 en percba con las flores
que estando con la sa1zg1tÏ11a (menstruaci6n)
estaban fuera del golpe.

habla Pedro de Castro, y el tributo que califica a Catalina, y la
caida, caîra, caire, cairo, cairon y cairfa que se enlazan con igual
concepto econ6mico,descubren que percha es una permutaci6n

(Idem.)

Y jayanes hay presentes
y 111arcas dentro en la percba
que han mil veces columbrado
darlas de la mia a su cerrn.
(fcstamento.)

Con gran fwio (pendencia) andaba el rumba
de parte â parte en la percha,
condenando y absolviendo
â la marquisa aquile1ia.
(Idem.)

Ûnicamente se alude a la posada propiamente clicha en los
siguientes pasajes.
De Perotudo al decir que tanteaba por donde habia de robar
(ondear ) lo llaman
y de perchas 011deador.

Pedro de Castro al pintarlc su situaci6n angustiosa
lin;i le dice :

a Cata-

el cemo debo a la percha
el rozo (comida) â la ostaleria (bodeg6n) .

El amigo

53

RAFAEL SA.LILLAS

acuya casa se acojen en Écija
Dales percha, pilti-a y rozo
y cuanto mas les cumplia.

En cualquier sentido que se aplique ' lo del censo, de que
r. Unicamente se cita la percha en un sentido que da lugar â dudas. Hablase
de la que hizo Maladros cuando volvi6 â Sevilla después de pasar seis aûos en
galeras.
Firmose en la Ropa vieja
por llama, y trava los payas :

de « pechar », permutaciones de que existen algunos ejemplos
en la germania y en todas las demas jergas de todos los paises
aunque agui llena bien las exigencias anfibol6gicas a que los formadores de este lenguaje son tan aficionados, porque hay permutaciones como chepo (pecho), greno (negro) taplo (plato) que
mudan la palabra sin formar otra que variando las letras se acomode a la signific~ci6n del lenguaje usual.
Para completar la representaci6n de la prostituta en la jacara,
que es igual a la representacion de la prostituta en germanfa,
véase en otro libro (EL LENGUAJE) las consideraciones y los datos
qu(amplian el concepto.
La germanfa como lenguaje y la jâcara como narraci6n, en que
se emplean términos germanescos, casan con toda exactitud, y
por lo mismo el papel de la prostituta, que se'define en varios
conceptos y apartados de la jicara, se condensa en el nombre
jergal de la prostituta, en los nombres de su ganancia, que es
tributacion que se le hace y que ella rinde a su vez, y en el
acerrabales (cogiales) las leyuas (mangas)
y guiiiaba el_b11ho al arno.
Metialos en la percha
do vasian (morian) agonizando
entre el doble y la compuesta
de /fores frescas guit1drados.
Llama no esta comprendido en el Vocabulario pero dice la que significa:
t ravar los payas quiere decir literai mente t&lt; sujetar los pastores » ; buho es descubridor 6 sopl6n; al amo a quien se alude, puede ser alguien de justicia porque el unico nuestramo que se reconoce en gennania es el escribano ; doble es
el que ayuda a engaûar y compuesta un ardid de los ladrones que consiste en.
aparecer delante del que han robado vestidos con diferentes trajes ; flores son
engaiios; gttindrados quiere decir perseguidos 6 maltratados. La percha â que se
alude es la carcel, muy bien calificada de ese modo porque la deJt&lt; pechar.,
es tan caracteristico, 6 mas si se quiere, de la carcel que de la mancebia·.
-•

�54

5S

RAFAEL SALILLAS

POES!A RUFJA}IESCA

nombre m,is caracteristico (porque tiene otros muchas) del lugar
donde ejercita su comercio.

Beltrana (la), Vayandina (la), Vizcaina, Catalina la de Haro,
otra Catalina, Cocolina (la), Camarona (la), Coronel, Delgada
(la), Delgada (Juana), Eufrasia, Escalanta (la), Flores, Frela, Farinas (la), Gamez, Godoy, Gutierrez (la), Ginesa de Prado, Guimara, Herrera, Larga (Juana la), Luisa de Santander, L6pez
(Andrea), Lorenza y Leonor de Oviedo, Méndez de Sotomayor,
Maca, Mendoza (la), Maldegollada (Ines la), Molina (la),
Marina de Rebolledo, Marianilla, Mé11dez (la), Mogollona, Mada1ena, Pava Ruena (la), Pino (Isabel del), Palacios (Ginesa de),
Pérez (Ja), Quevedo (la), Reyes (la), Rivera (Inés de), Rafaela,
Redondela, Sa1meron (la), Segura, Salazar (la), Saavedra
(Leandra de), Salvatierra, Trigueros (la), Torres (la), Torre
(Inés de la). - HOMBRES : Andresillo, Adrada, Aniero (Juan),
Argumedo, Aguado (Lope), Alvarado (Crist6bal), Antubion,
Veldomizo, Valenciano (Juan), Vera, Vayanduz, Beltran, Benjumea, Bufon, Buytron (Carlos), Barco (Lorenzo del), Bayandina,
Buitrera (Gil), Buharro, Basurtillo, Balaton, (aldron, Cortaviento, Castillo (Anton), Castro (Pedro de), Cantarote, Cruzado (Melchor), Cornejon, Calvote, Caxcote, Campanudo, Cana
(Marco), Camb;iloso, Cruzado (Beltran), Cartagena, Chancaya,
Chisposo, Desgarro (Cosme), Entrevo (Pedro), Espinosa, Emrucho, Fatigoso, Guillencillo, Guterillo, Grillo (Alonso), Galves,
Gramaja, Garruncho, Gibote, Guillen, Garrancho (Anton), Garrarnpies, Garrancho el de la Rambla, Grageda (Beltran ), Garitero,
Guto Prieto, Guirola, Guaocho (el), Hormigon, Izquierdo, Jaime,
Lor.:a de Haro, Ledesma, Lozano, Lobayno (Lope), Molina, Membrilla (Juan de la), Marquina, Mordido (Andrés), Mundano
(Anton), Manzanilla, Maladros, Montes, Muiïiz, Mase Jorge,
Monge(Anton), Morejon, Machuca, Melendrin, Margote, Montesclaros, Maymon (Andrés), Mimbrera (Blas),Matatus, Mantelada,
Marramao, Maullon, Mellado (Hernan), Magazo, Magazuelo,
Malstmblante, Mase Pedro, Moscon, Magullon, Magrena, Olmedo,
Origuda (Jorge), Horosquero, Hogazuela, Palanco, Pero Anton,
Polido (Juan), Pero Martin, Pizarro, Perote, Polanco (Juan),

V.

-PERSONAJES DE LAS JÀCARAS

Una de las particularidadcs clignas de r.:1enc1011 en la pocsia
rufianesca es el nûmero de personajes que mcncionan y que
ascienden por lo menos en las jacaras an6nirnas de la colecci6n
de J. Hidalgo y en las de éste a 59 mujl.!res_y 140 hombres y en
las de Quevedo a 55 mujeres (38 en las jâcaras y 17 en los
bailes) y 101 hombres (70 en las jacaras y 31 en los bailes), sin
contar los personajes que figuran en algunas de estas composiciones, como por ejemplo los Sopones de Salamanca y la Boda de

pordioseros.
Lo dificil es averiguar si estos personajes los invent6 el poeta
6 los perpetu6 la fama de la rufianeria. Aunque hay Je tmlo,
realidad é invenci6n, me inclina a creer que una literatura como
ésta, inrnediatamente derivada de elementos reales, recogi6 sus
héroes, demasiado exhibidos por la j usticia y por sus hechos, de
la propia realidad. Lo confirma la tendencia actual del romance
patibulario, que aun subsiste, romance anterior y posterior a la
jacara, que divulga en la memoria popular los nombres y hazai'i 1s
de ladrones, bandoleros y asesinos, los unos ponderados por su
valor, por su astucia, y por su arrojo y los demas por sus monstruosidades. Igual tendencia acusan los romances de bravos, de
que nos vamos ocupar en otro esmdio;
sin i r tan lejos, .
aunque esos romances estan mas cerca de nuestra época, puede
acudirse â la musa del bandolerismo que ha hecho populares
muchos nombres, ensalzandolos a la novela y al teatro en tiempos
muy recientes.
En las jacaras an6nimas y en las de J. Hidalgo figuran los
siguientes personajes : MUJERES - Andrea, Acebe&gt;do (Teresa),
BéltÎsta (Isabel), Velez (la), Bohorques (Teresa de), Violante,

a

y

�RAFAEL SALILLAS

POFSIA RUFIANESCA

Perrinches, Paleton, Perotudo, Payana, Picamulo, Palenzuela,
Palomares, Palerme (Benito de), Puebla, Polea (Pedro), Ruiz
(Anton), Relampago, Roque, Rubion, Rueda (Blas de), Riera
(Cosme), Reina (Juan de), Recio (Lope), Romi, Salmeron, Sabaiion, Serranillo, Testuz, Tarragon, Taguado (Lope), Trebazo,
Tenaza (Juan), Taladro, Xaramillo, Xara, Ximenez (Benito),
Zarzuela, Zamarujon, Zufrido.
En las jacaras de Quevedo, figuran los siguientes personajes MUJERES: Velasco (la), Verenda (la), Valdepeûas (Isabel de),
Coscolina, Cerdan (h), Carvajal, Collantes (la), Corvino (Mari),
Castro (Mic:1ela de), Caralnilla (la de Almagro), Chirinos (la),
Chillona, Chaves(la), Enrique(la), Escarraman (la), Guzman(la),
Gerigonza (Antoiiuela), Guanta, Horgaz (tuerta de), Luisa (la),
Lu jan (la), Maruja, Monda, Maldegollada, Mendez (la), Pava (la),
Pascual (la), Palomita (la), Perala (la), Pebete (la), Plaga (la),
Pizorra (Mari), Quijano(la), Rocha(la), Salazar (la), Tomas (la),
Tellez (la), Zolla (la). - HOMBRES. Andresillo (el desmirlado),
Arui'ion, Aiiasco, Valgarra, Valdorro, Blas, Beltran, Villagran,
Vicioso, Don Beltran, Carde.iioso, Cana (Marco), Caiiamar,
Cespedon, Cogullo, Carreiio, Cardoncha, Cazorla , Chucharro,
Escarraman, Fardado, Gayoso, Gangoso, Gaspe, Guardoso,
Grullo, Ganchoso, Gorgolla, Garabatea, Juan, Jiménez(Francisco),
Jeroncillo, Lobre:.mo, Lampuga, Luquilla, Lumbrera, Londofio,
Mama, Montufar, Mojarrilla, Manquillo, Mocbal, Monorros,
Miguelillo, Maguzo, Montilla, Mascaraque, Marquillos, Mogagon,
Mofiorros, Moxagon, Onofre, Perotudo, Padurre, Perote, Pablillos, Pangarrona, Palan con, Remolon, Roman (Bartolomé),
Santo Orcaz (Perico el de), Tiznado, Taita, Tiiioso, Xeldre,
Zaramagullon, Zamora, Zaguirre, Zamborondon, Zangullo.
En los bailes de Quevedo figuran los siguientes personajes. MUJERES : Vaqueria (la), Valientas (las), Villodres (la), Coruja
(la), Carrasca (la), Capona (la), Chicharra (la), Chacona (la),
Escobasa (la), Maripizca, Maldegollada (Inés la), Méndez (la),
Pironga, Pironda (la), Perales (Catalina de), Salmeron (la),

Zarabanda (la). - HOMBRES: Ahumada, Ahorca-borricos, Anton
de Utrilla, Butron, Vazquez de Escamilla (Pero), Carrascosa,
Escarraman, Garda (Diego), Gambalua, Gayoso, Ganchoso,
Lucas de Burgos, Lopez Labada (Francisco), Mostoles, Malla,
Mendrugos, Malliz (Juau), Mondonedo, Obregon, Olmedo,
Pantoja, Rastro, RedonJo, Rivas, Santa Engracia (Martin de),
Soria (Perico de), Santurde, Silva (Miguel de), Tonelero, Tasquillos, Xeniz (Gonzalo ').
De estes nombres una gran parte tienen bechura de apodados,
y no es de estrai'iar, aunque sea inventiva del autor, porque el
apodamiento constirnye unaderivaci6n del sentido jergal tan propio de las jacaras y de los personajes que conmemoran. Pueden
considerarse apodados 8 nombres de nrnjeres en las jacaras an6nimas y, en las de J. Hidalgo, 18 en las de Quevedo y 13 en los
bailes, y 68 de hombres en las primeras, 46 en las segundas y IO
en los ultimes. Este predominio del apodamiento, en lo que respecta alas mujeres, singulariza las jacaras y bailes ae Quevedo, no
advirtiéndose lo propio en lo que se refiere a los hombres. Lo
primero tiene su explicaci6n, porque en los bailes, por ejemplo,
donàe la tendencia se caracteriza mas, resulta que la mayoria de
los nombres apodados son representativos de los propios bailes 6
alusivos a elles (Coruja, Carrasca, Capona, Chacona, Pironga,
Pironda, Zarabanda). Tratase, pues, de una modalidad caracte•
ristica de toda la poesia rufianesca; y en la suposici6n bastante
fundada, de que esta poesia es trasunto de la realidad, tratase de
un hecho incorporable a las tendencias de estas gentes especificadas en sus modes de expresi6n (Véase EL LENGUAJE).
Algun nombre, como Benito de Palermo, no obstante el
detalle con que se lo personifica 2 tiene su representaci6n en la

57

1. Eo el romance Los tres jaques, del licenciado juan de Gamarra (colecci6n
de D. Agust!n Duran no 1759) figuran los siguieotes personajes : Roque y
Silvera, Jacinta, la Roja, la Valenciana, la Escalanta, Micaela, Marcela, Luisa,
D• Ana, la Bermeja, Remilgada, Angela y la Sevillana.
2.
revolvi6 a Cosme Riera

�RAFAEL SALILLAS

POESIA RUFIANESCA

jerga actual, y no en la delincuente, sino en la diseminada y
vulgarizada, en la que dar un San Benito de Palerm;o es dar una
palîza. También el nombre de Jorge tiene su representacién en
la misma jerga con referencia al juego. Tirar de la oreja ét Jorge,
equivale a jugar a la banca. En las jacaras la -representacién de
Jorge alude a la bravatt:ria. Dos veces se lo nombra : una como
Mase Jorge ', inventor Je Lis heridas « de estoc.ida y tajo doble »,
y otra como Jorge Origüela, al que se le llama por la mism t habilidad 11 diestro &gt;&gt; loque casa bien con el apellido Oügüela que se
aplica con el de barcelonés a los broqueles. También otros 110fnbres como el dt: Salmeron, que se enlaza en el texto de la jacara
con San Martin el dorniido 2 y el de Juan Valenciano y Juan
Artiero 3 , representan la tendencia a personificar y humanizar
las cosas inanimadas, aunque el disimulo jerg.tl no aparezca
claro. De otros como Marna y Taita, se comyrende el automatismo por un texto de la Pîcara Justina, y que aluden â ciertos
eunucos del burdel 4_

Otro hecho es gue caJa jacara y cada autor della tiene sus personajes, como cada comedia 6 entn:més los suyos. Pocas Yeces
se repiten los nombres para designar con u110 mismo al hombre
y la mujer. De este caso solo hay dos ejemplos, uno en los
romances de J. Hidalgo en que, sin relaci6n de apodamiento,
se llama un rnfo Bayandina y una niarca Vayandina (Cumplimiento del ttstamento); y otro en las jâcaras de Quevedo eu que
un rufian se Hama Escarraman (Jâc. I.) y la querida de Zamora,
muerto en Nâpoles y llorado por ella â cantat'os, se Hama la
Escarraman (Eugenia) (Jac. VIII). Pocas veces también, aunque
mas que en el caso anterior, pasa un nombre de las jicaras de
un autor a las de otro. Puede citarse el caso de la Cocolina
(Vida airada) y la Coscolina de Quevedo (J:ic. I), la Méndez
(Perot11do y Vida y nruerte de Maladros) y la Méndez (Ja~. X y
Baile V), Inés la Maldegollada (Vid. air:) y ·1a mism;,1 (Jac. IX
y Baile V), la Pava Ruena (Baile an6nimo) y la Pava (Jac 1),
la Salmeron (Perotudo) y la Salrneron (Baile ÎX). Entre los
hombres se repiten Andresillo (Baile, anénimo) y Andresillo
el desmirlado ( desorejado) (Jâc. XIII), Beltnin (Venganz.a de Cantarote) y Beltran (Jâc. IV) y Don Beltran (Jac. VIII), Carlos
Buytron (Vida y muerte de M 1la lros) y BÙtron el &lt;le Salamanca
(Baile 1), Marco C:16.a (Vid. y mu&lt;1rte de Mil.) y el 111ismo
(Baile I), Perote (Venganz.a de Cantarole) y Perote (Jac. VII).
Perotudo (titul 1 del rommcè y Cwn.plimiento del fé.slamento) y
Perotudo (Jac. I).
La mayoria &lt;le los personajes son prostitutas, gentes del burdel, rnfi mes de difèrentes grados y ladt:ones : la minoria, gentes
de justici.1. Figuran comJ mulres, Andr~a LopF!z, Il Segur.1 é
Inés de la Torre : como padres, Beltran Gramajo, Muîiiz, Palo-

con Benito de Palermo
que lo matci en Antequern
v a Palermo lo pillaron
y fué puesto en Basil~a (borca).
(Cumplimiento del testam.ento de Maladros.)
r. El titulo de Mase se aplica a los que ensefian la destreza. Asi llam,111 en el
Testamento de Malad-ros a Mase Juan y Mase Pedro.
2.
Fué aprendiz de Salmcron
de San Martin, dd Donnido
3.

desfrbrl'char (declarar) mudrns lenguas

Juan Valenciano ha s;1bido.
Sirviole Juan A, tiero
en Estafas y Rastillo.
Alude a las lubilidades de Jua,i de la M-:mbrilla (Baile), ultimo ro iance
de las ancinimos de la coleccion de J. Hidalgo).
4.
A Marna y aTaita el viejo
que en la guarJa vuestra estan.
(Càrta de Escarra111an d la Mendez..)

59

1

« y entre eaas a un muy melinJros0 capciu de n;i puebl0, que se sang· aba
muchas \'eces del tobillo, y a pesar dd diablo, que le habia ,le pom:r una
venda de sirgo; a este llamaba un sobrinito mio marna taita, por \'t:rle sin baibas » (Picara Justi11a, pag. I 38 col. 1•. Biblioteca de Autores espJiioles).

�60

RAFAEL SALILLAS

mares y Pizarro; como guardacoimas Marna yTaita; corno mandil Chisposo; como traine/, Izquierdo. De gentes de justicia
figuran el Teniente Espinosa, el alcalde Caldron y los alguaciles
Veldomizo, Marco Cana, Carrascosa el de Alcalâ, Diego Garcia,
Gambalua, M6stoles el de Toledo y Obregon el de Grnnada.
De estos personajes algunos, como Perotudo y la Méndez,
Juan de la Membrilla y la Pava Ruena, la Farinas y un jaque
que no se nombra, Pedro de Castro y Catalina, Cantarote y
Vayanduz, Maladros y Tarragon, Garrancho el de la Rambla
y Perotudo el de Estepa, Montilla y algôn otro personifican la acci6n de la jicara. Los demâs constiruyen el acompafiamiento y la referencia. Sin embargo, ninguno de los personajes principales consigue ser conmemorado en la novela picaresca, siéndolo uno de tantos personajes circunstanciales de las
jacaras y bailes de Quevedo : Perico de Soria. De éste se dice
en la Picara Justina (pâg. 63) : « El que gusta de decirles
semejantes gracias es tanto como tener gusto de Yer patalear las
gentes, como hacia Perico de Soria, el de la ~cuja de descoser
almas y tripas » 1 •
Volviendo ahora a la significaci6n de la ten&lt;lenci:.1 particularisima de la jacara de nombrar casi sin omisi6n todos los personajes de referencia, calificandolos por su panicularidad distintiva,
su habilidad, su oficio, su patria y û veces su remate, a punto
de resultar, como anteriormente se dice, 355 nombres en tres

'.

De este se dice en los Bailes.
l Quién vi6 â Perico de Soria
sastre de vidas humanas,
matar con un aguj6o
M:1s hombres que el beber agua?

Y en las j:lcaras Moxa~on al celebrar la hermosura de su i;;:a
Tu donaire es de la ampa,
tu mirar es de la hoja,
tus ojos en matar hombres
son dos Pericos de Soria.

POESIA RUFIANESCA

61

colecciones pequenas de jacaras (114 mujeres y 241 hombres)
es deadvertir que J. Hidalgo y Quevedo que recogen este género
popular convirtién&lt;lolo en género literario, siguen el estilo que en
este y orros particulares les seiialan las jacaras an6nimas, y seguramentc otras que no conocemos, y lo pumualizan de rai modo
que entre las jacaras de uno y otro autor si hay diferencia en
que las de aquél tienen un argurnento &lt;lefinido y las de éste, en
su mayoria, 6 por ser epistolares son noticieras, 6 por ingertarse
en el tcmperamento del auror son satiricas y :6los6ficas, 6 por lo
segundo se desarrollan afeccando un modo de simbolismo, como
en ciertos Bailes ocurre, en lo de nombrar los personajes con
detalles de filiaci6n, si algo se les pudiera achacar es qoe exageran la tendencia. Tal tendencia es nativa en el género y responde
û una expresi6n detallisLa que es comun â los origenes de la historia y â los origenes de las arres gr:ificas. En esto se evidencia el
entronque popular de la jacara, que empez6, segun su etimologia ( del irabe z.acar) por referir hechos memorables, hechos que
en su origen y en el modo de sentir del pueblo, estan mas
ccrca de la venganzl de Cantarote, que de las victorias del Cid,
porque el pueblo, aun hoy, estâ m:is dispuesto a conservar la
memoria de sus héroes locales que la de otros héroes de mayor
universalidad por la nobleza de sus obras, sencillarnente porque
el pueblo estâ mis cerca del modo primitivo de sentir. Luego,
al convertirse la j:icara en narradora de la picardia, cambiando de
modos de ponderJci6n, subsiste la tcndencia conmemorativa de
los personajes, tal vez exager,tda, y subsiste, por dos razones :
po~que en el mcdio en que la jacara adquiere su definitiva persooalid.1d rufianesca, esos personajes hallan en el teatro juridico
no un escenario mayor, sino mis a la vista, y un publico mas
grande, y porque los héroes carcelarios y patibularios, léjos de
rnanifestar tendencia al inc6gnito descubren la vanidad de exhibirse presumiendo.
Por lo dcmas, remitimos al lector al Origen y desarrvllo de la
jacara para recordarle las condicioncs del medio social que

�62

RAFAEL SALILLAS

permitie:ron sacar a flote y conservar en el vehiculo de una literatura personajes que por su condicion se mantienen en el fondo
de los sedimentos en roda sociedad aJelantada y pudorosa.

VI.~

GEOGRAFIA DE LA JACARA

A Lt tenden..:ia enumerativa de los personajes corresponde otra
que con~iste 6 en filiar al personaje por su naturaleza o en indicar el punto donde reside.
A lo primera responde la particularil.hid nominadora que en las
jâcaras de J. Hidalgo se precisa con los siguiemes ejèmplos:
Juan Valencjano, Lor,.:a de Haro, Lorenw del Barco: Garrancho el de la Rambla ; ; Perotudo el de Estepa, Rub1011 el. de
Valencia, Juan Tenaza el &lt;le Lucena, Jorge Orihuela, Mag~zo el
de Segovia, SantanJer, Cartagena, Romi Je Villanueva, L~1s:1 de
Santander, Catalina la de Haro,. Ginesa de Prado, Manna de
Rebolledo, Taesa de Bohorques, Lorenza y Leonor de Oviedo.
,, En las jâcaras de Quevedo sucede lo · mismo : Perotudo el de
Burgos, Perico el de S,mto Horcaz, Londoii.o el de Talavera,
Marquillos de Turuleque, Mascaraque el de ~evilla, _Ganchoso
el de Ci.empozuelos, Magaiion el de Valencia, Amnon el de
ZamorJ, Mojarrilla el de Segovia, Zamborondon el de Yepes,
Palancon el de Ronda, Catalnilla la de Almagro, Isabel de Valdepeii.as. También en los baîles: M6st0les, el de T_oledo,- Obreg-on el de Grana.da, Carrascosa el de Alcala ( alguac1les ), Olmedo
el de Calatrava, Perico de Sori.l, Lucas de Burgos, S,inturde el
de Ocana, Anton de Utrilla, Mondonedo el de Jerez, Ganchoso
el de Carmona.
1 . En el romance an6nimo Perotado se dièe de este r1 Meseguero es en la
Rambla ,, y en la Ve11ganz.a de Can/arole se habla de cc Mufüz de !a Rambla "·
Esto segundo indica que lo, de mese,;aero (gùard'.t ôe ;rigos) se die~ p~r la dt!
gnmo (ducado de once tealès), tod,1 vez qne la que c, padre y el rufian guardan y cooed1an soo esos triges 6 g1wws. •

POESIA RUFIANESCA

Lo segundo se confirma con tan numerosos ejemplos que por lo
numerosos no hay que citarlos. Abunda en las jae,1vas extraordinariamente l.i, menci6n de localidades, como punto de residencia 6 de
acci6n de los personajes que interviellen. Peratudo n;:tèe en Toledo,
practica en Laredo, en Burgos, en Jitiva; anda de feria en feria« de
Burgos i Villalon » con sus tres marcas 1 y dejando i la Gâmez en
Toledo y i la Salmeron en Burgo~, s.e và con la Mendez y en Villalon lo ahorcan. El labo y la iz.a que hablan la germania nueva en el
camino, van desde el monte (mancebîa) de Toledo, al cambio
(mancebia) de Sevilla. El« jag_ue afamado &gt;&gt; que va en ~eguimiento de la Perez hace el viaie de ida y vuelta de Toledo i
Cordob:,1. Juan de la Membrilla y la Pava Ruena, se establecen
en SeviUa procedentes de Grnnada, y a esta localidad desde
Sevilla va la Farinas con su jaque. El viaje de Pedro de Castro y Catalina, es de Sevilla à Cordoba, donde no entran por
malos informes, encaminândose a Écija donde ella fallece, retirandose él ,i. Villa Martin. Desde la guanta (mancel;,ro de Xerez)
acabando su cruz. ( camino) c&lt; en la an_cha Babilonia &gt;) (Sevilla) tor·
nando al punto de partida triunfarite, comprende la epopeya
rufianesca de Cantarote. Maladros es natural de Segovia; desterrado se fué a Toledo ; azotado se traspuso aV alladolîd y Medina ;
por igual razon se fué i Cordoba é hizo antesala a las galeras ·en
Sevilla. c&lt; Cumplida la penitencia l&gt; estableci6se en la gran ciudad,
donde hace largamente de las suyas y lo ahorcan. En Sevilla,
en fin, se: cumple el testamento de Maladros, que cierra el cido de
los seis romances. Desde Sevilla escribe Escarraman a la Mendez
y desde Toledo le contesta,. La Perala parece que escribe desde
Madrid y cita como puntos de su residencia Talavera y la feria de
Torrijos. Lampuga le contesta desde Sanlùcar cc en tas de s1,1
Magestad » es decir, en galeras. Cardoncha parece que refiere sus
sucesos desde la Venta de la Horca ( carcel) de Madrid, toda vez
que tu vo su riiia « en la pu ente de Segovia ». La vida y milagros
de Montilla parece que comienza en la Babilonia de los gertnanos,
aunque por la manera un poco oscura con que la jicara lo expone,

�RAFAEL SALILLAS

habria pleito entre las pilas bautismales de Sevilla y de Madrid.
Alegarian las primeras que el padre del famoso galeote de Quevedo « fué tabernero en Sevilla i&gt;, simbolizando con su nombre
un vina genuinamente andaluz. Alegaria~ las se~undas,. que
aunque eso es incuestionable, no se sabe s1 se mudo de res~dencia antes de engendrar su descendiente, pero que a Madnd se
refieren las primeras fechorias de su hijo y ~ate~6ricam_ente la
primera azotaina legal que por ser menor le d16 sm bornco cc el
libro de acuerdo &gt;J. Desde Madrid se fué a Toledo y huyendo de
los corchetes a Consuegra y desde alli a remar. Al salir c&lt; de los
eslabones » se instal6 en Granada y ya equipado y amueblado
regres6 a Madrid que hizo con él lo mismo que Consuegra : c&lt; doscientos, y d.iez de ,remo - me canta,ron los pregones ».
La relaci6n de un jaque esta hecha desde Velez, y ha~la e.ntre
sus transitas de justicia de la cueva 6 cuexca de Akala ( carcel
de) y Je Sevilla. El desafio de los dos jaques ocurre en la puente
Segoviana. Mari Pizorra no dice d6nde refiere cc honor.es suyos
y alabanzas &gt;i pero cita a Jerez, donde la azotaron, y a Ronda,
donde se cas6. Y no consta ni desde que carcel celebra Moxago?la hermosura de su iza, ni en que taberna ocurre la cc ~en~encia
mosquito &gt;J ni en que casa se presenciaron las « Posmmenas de
un rufian )) .
.
Ahora bien, si con los lugares geograficos de las jacaras q~1sieramos trazar un mapa de la rufianeria, éste ha de re:u~tar d1stinto segun los elementos de que se ~omponga. Es d1stmto en
las jacaras an6nimas y en las de J. Hidalgo co1:1paradas co.n las
de Quevedo, y es distinto en cada grupo _de iacaras se~n se
aprecian las apelaciones geograficas que,constituyen el apelhdo de
algunos personajes 6 los lugares geograficos que se no1:1bran.
Comenzando por los segundos, en las jacaras an6n~mas y en
Jas de J. Hidalgo, resulta que el mapa rufianesco_lo dom_ma _Andalucia, correspondiéndole a Castilla un pequeno . te~rlt~:1o. De
Aragon solo se cita una vez a Zaragoza. De Vale~c1~ a Jauva. ,
Las localidadesandaluzas que se citan son las s1gu1entes: Andu

POESIA RUFIANESCA

jar, Arriaran (isla de), Carmona, Cazalla, C6rdoba, Ecija,
Estepa, Granada, Jaen, 'Jerez, Lucena, Malaga, Marchena, Montilla, Moron, Osuna, Palma, Puerto, La Rambla (C6rdoba ),
Ronda (sierra de), Sanlùcar, Sevilla y Villa Martin. Las castellanas: Burgos, Monzon, Laredo, Medina del Campo, Segovia,
Toledo, Villalon y Valladolid.
En las apelaciones geograficas que constituyen apellido, el
trazado varia por completo : Andalucia ya no tiene esa privanza ;
la representaci6n es bastante salteada y comprende distintas
orientaciones de la Peninsula, como se puede ver consultando
los nombres que se citan.
Quevedo, lo mismo en un caso que en otro, mas se atiene a
localidades castellanas que a localidades andaluzas, aunque entre
unas y otras se repartan el territorio nifianesco, y cita una vez
a Napoles y otra a Roma.
En Quevedo i-nfluye una impresi6n de localismo, porque
conoce mas el medio castellano que el medio andafuz, y sus
citas de Napoles y Roma obedecen también a esta tendencia.
Aunque se pudiera presumir que en J. Hidalgo ocurre un fen6meno inverso (si tuviéramos noticias de quien fué este autor),
sus jacaras, no obstante, parecen, .en general, inspiradas en una
realidad mas directa·, como lo confirma el estudio detallado del
lenguaje germanesco que correspondi6 seguramente al estudio
detallado de las costumbres de las gentes que lo hablaban.
Por lo tanto, y en atenci6n a las referencias de toda clase de
jacaras, se podria decir que estas tien en dos escenarios : uno castellano, en donde nacen, y otro andaluz en donde se aclimatan
ganando en extensi6n y lozania. Por eso ocurre que tratandose
de nombres, hay representa,ciones · de todas partes y tratândose
ae localidades, se seiialan con preferencia las de Andaluda, lo
que indica que el escenario es un punto de atracci6n a. donde
acuden personajes de procedencias diferentes.
Andalucia, pues, es el gran escenario de las jacaras.
Revue hispmiq 11e. xm.

�66

RAFAEL SALILLAS

VII. -

POESIA RUFIANESCA

Gaoame, Marcas,_ ~aname
para comprar un Troton
para andar de feria en feria
de Burgos â Villalon.

EVOLUCI6N LITERARIA DE LA JACARA

&lt;c Este romance es el primero que se compuso en esta lengua »,
se dice después del titulo Perotudo, primer romance de los cinco
de la colecci6n an6nima de Juan Hidalgo.
La lengua a que se refiere es la germania 6 jerga de ladrones
y rufianes . Germania significa prirnordialmente hermandad 6 asociaci6n de ladrones rufianes y prostitutas : Germania es, por lo
tanto, la lengua de la sociedad delincuente y este hecho es grandemente caracterizador de la forma literaria que estudiamos.
En un pequeîio libro que acabamos de publicar 1 se traza el
esbozo del proceso dege.nerativo de la epopeya y se alude al juglar
pr6venzal que se hacia graz.ir als arlots ... et als hastes taverniers.
Efectivamente, la epopeya se hizo burdelesca y tabernaria, y los
arlots alcanzaron una doble preeminencia, primero en aquel rey
Arlot reconocido como jefe y amparador del ourdel de Valencia
y cuyo innoble oficio fué revocado por D. Pedro IV de Aragon
en 6 de marzo de r 337, y des pués y aun mas seîialadamente en
los romances de germania que se llaman jacaras porque su héroe
es el jaque, rufian 6 rey (xah) de las mujeres de mala vida, necesitadas del âmparo y defensa de un hombre (souteneur) en su
comercio-carnal.
Aunque parece irreverente, se puede decir que el espintu de
la epopeya al abandonar el cuerpo poético de los grandes héroes,
·que dejaron de ser porque paso su época, la edad her6ica se tr ansport6, degradandose, a lo que constituye una parodia de lo
her6ico, revelando en el pueblo la inercia de la tradici6n, el misoneismo, el amor y la preferencia por los primeros sentimientos y
las primeras manifestaciones literarias.
El rufian tal y como aparece retratado en 1a jacara es una
parodia del caballero andante. ·

Y aquf tenemos el porque de « gente de la heria )&gt; aplicado â.
los de _la hermandad delincuente 6 germania, ya que como ha
demostrado D. Felipe Pérez, heria es feria 1 •
•
De loque las Marcas ganan
comprara el Rufo un Troton l
fuerase de feria en feria
que le ganen el Cayron.

Tambien se podrà buscar eii este hecho el enlace de « heria y
pendon verde )&gt;.
En los romances de Juan Hidalgo, solo en el « Otro romance )&gt;,
el ultimo de todos, se emplea esa locuci6n, que no apareceusada
ni en los an6nimos ni en los de Quevedo.
'
Un hombre que ser solia
tenido, no ha muchos meses,
· por uno de los que llaman
de la Heria y Pendou verde.

Se refiere indudablemente à la calificaci6n sefialada en el hecho
hist6rico a que D. · Felipe Pérez alude 2 •
La locuci6n esta muy poco usada en la literatura picaresca y
no tenemos otros tnotivos para suponer que tuviera una acepci6n
mâs amplia. El Benito Ximenez de ese ùltimo romance de Juan
Hidalgo
Vino huyendo â Sevilla
que es Chîpre de los valientes,
por no se que nifierias
robos, capeos y rnuertes.

1.

r. Rafael Salillas. Un gran inspirado1· de Cervantes, pag. 26, Madrid. 1905.

2.

Felipe Pérez y Gonzalez. El Diablo Cojuelo, pâg. 36. Madrid 1903.
Ibid. , pâg 41.

•

�68

RAFAEL SALILLAS

POESTA RUFIANESCA

Y para aquesta jornada
traxo consigo a la Perez
mujer de buena gananGia
que por los hombres se pierde.

Es el vivo retrato de un rufiân y si los rufianes, los càbalÏeros
·andantes de la e.popeya degradada, se significaron por algun pendôn, este tenia que ser verde, color de la sensualidad. ~ El ·calificativo despectivo pend6n que. se aplica preferentemente ala mujer,
constituirâ una ciert.i re1nembranza histôrica?
Lo de feria es caracteristico é inequivoco. De feria en feria iba
el arlot andante a realiiar sus -ganancias delincuentes.

y un Rodancho de Mayor 1 ·
Zinguizangue • atravesado
Manga y guante con aforro
porque del es muy usado
y toma las de Sevilla
el y su male ta l al lado.

También se de.scribe particularmente la armadura del jaque
que sale de Toledo para realizar una venganza en C6rdoba, de
cuyo asunto trata el romance siguiente.
En La vida airada se de.scribe con precisi6n el momento de
armarse el jaque Olmedo :
Arrojase en la Vayunca 4
adonde estaban las armas
aforrase de Oncemil.. .....

La Gamez dejo en Toledo,
en Burgos la Salmeron:
la Mendez lleva consigo
que es Marca de Arte mayor.
Las armas que el Jaque lleva
diré-èn breve ·relacion.
·

Mas particularmente, porque interviene el Trainel 6 escudero
del rufian, se describe en la venganza de Camarote:
A éste garlo s llego Izquierdo
su Traynel 6 , y dixo: ponte
guarnicion contra los tiempos,
si hubit!se vientos que soplen,
el Faldudo 7 de Origuela,
la Travada 8 y largo estoque
y aqueste Remolleron 9
que la Mechusa 10 socorre ;

Esto de- describir al jaque ar~ado ·es uha_peculiaridad de que
rara vez se prescinde· en los romances àe germania. En el tercer
romance de los an6nimos
La Iza I cuan_do lo vido,
muy g~an contento ha tomado;
estivale la Cigarra •
~on Covas, ·y muchos Granos i
con que tolda~e el Navio4
-que estaba desbaratado ;
echose las Oncemil s
Baldeo 6 y casco azerado

1.
2.

3.
4.
5.
6.

Prostituta .
Llenole la boisa.
Reales y ducados de once reales.
Cuerpo.
Cota de malla.
Espada.

-

r. Broquel grande.
Terciado· 6 machete.
3. Mujer publica que la traen ganando.
4. Tabema.
s. ·Discurso.
6. Criado.
7. Broquel.
8. Cota.
9. Casco.
10. Cabeza.
2.

�70

RAFAEL SALILLAS ,

POESIA RUFIANESCA

aq uestos dos Milaneses'
en las'. dos Ratas 1 e&amp;condê. ,-.·''
Larg,a Estaca l en el V ef.!ceio 4
dos cerdas s en los balones 6 ;
fornece con esto el .arbol1
pues en tal rumbo té ponen, _
ynocalques 8 â,Xe~ez
.
·s ino vengado, 6 tu nombre . .
Guaroi.6 9 con esto el navio '°
el godi~o ': Cantarote.

En el ultimo de los romances an6nimos se senala una conceptuaci6n caballeresca muy sign-ificativa al llamar a esos trotes
de feria en feria del rufian y la prnstituta cc pasos de Amadis &gt;&gt;.
En la carta que le escribe i Olmedo su manceba, ·e &lt;lice a lo
caballeresco :
y que eres el Roldan mio,y el bravo de las levada~;
aquien los bravos respetan
contribuyen y dan parias.

Caracterisiico de todo esto son otras_'partiçiilaridades'caballefes;_
cas de la armadura. En la de Olmedo: · · , ··· •·
.
Un mqcai":ite r 2 ile.h"Iza· .. . . ~

a su rufiân en el Cumptimiento del

testa-

Que es este mi Rodamùote
Roldan de la vida ?uelta ?

r•

En fin, en los romances de Quevedo, Moxagon, celebrando la
hermosura de su iza se expresa al modo amatorio caballeresco,
:mnque lo parodie :
'

A este punto• se Jevanta
la madre In~s de la Torre, .
y en la mufieca dèrecba
una· rtômina le pone
y en-Jos ·bradas dètBaldéo •~
le -at6 lfn torzal de ètilores. · "
r/. ~.. ' , -..: :~,
Pistoletes.
Bolsillos 6 faltriqueras.
3. Daga,
4. Cintur6n 6 pretina.
5. Cuchillos.
6. Calzones
7. Cuerpo.
S. Vuelvas de regreso.
9. Guarneciô.
10. Cuerpo.
rr . Principal.
r2. Pafiuelo.
13. Brazo.
14. Gavilanes de la espada.

La Camarona le &lt;lice
mento de Maladros:
,!_

el brac!? [j diestro apretaba :

En la de Ci.;antatote :

71

Y miente todo Jayân, ·
y tres miente toda Tronga
que presume de belleza
en donde solo te nombran.
Yo soy el unico amante
de la sofamente hermosa.

1.

2.

• j

Las indicaciones que aca.bamos de hacer nos serv1ran para
razonar un asunto que particularmente bemos tratado en ·nuestro libro Hampa al demostrar que es un seiïalado carâcter de la
sociedad delincuente, tal y como se manifiesta en la german.i a,
el de la permanencia de algunos sentîmientos de la sociedad
civil, pero acomodados â la manera de ser de la 'sociedad delincuente y, por Io tanto, invertidos. El nombre y el concepto del
honor no desaparecen en esta segunda sociedad, prevalecen, pero
eq up senti9q egteramçn!e . qp_µesJo &lt;&lt; l_lam_an hombre honrqdq-dic~
Chaves-al salteador y matador, y es su propio no.mbre ». .

�72

73

RAFAEL SALILLAS

POESIA RUFIANESCA

- Ha tendido esto en la evolucion literaria de la jacara y de la
literatura derivada de ella, a dar un sentido grandemente realista
a esta literatura, cuyo sentido es trasunto del sentido historico
de nuestra epopeya naciohal. Corno &lt;lice mu y bien Menéndez y
Pelayo, « en Castilla la poesia épica es una forma de la historia y
la historia una prolongacion de la epopeya &gt;&gt;. Al degradarse la
epopeya en la jâcara, no se desliga en poco ni en mucho de esa
propension historica y lo' que hace tan !&gt;olo es variar de asunto,
hacienda historia criminal. Eso es la jâcara en el asunto tratado
en los romances anonimos y en los de Juan Hidalgo y tampoco
desdice ese caracter en los de Queyedo.
La jacara en aquellos romances no es mâs que la historia de
las relaciones del rufiân y. la prostituta y de los rufianes entre si
y en conjunto de toda la sociedad agermanada. Los cinco romances anonimos son otros tantos episodios de la historia criminal.
El primero, la vida, hechos y muerte lastimosa de Perotudo; el
segundo un episodio del trato que el rufiân suele darle a la prostituta, de la misma significacion que el de Juliana la Cariharta y
_Repolido en Rinconete y Cortadillo; el tercera, aunq ue es un pretexto para dar a conocer la germania nueva, que es otra tendencia historica evidenciada, descubre la permanencia de los lazos
establecidos entre la prosti-tuta y el rufian que no se rompen ni
cuando el esta recluso è~ °là' circet
q~é . se reanudan seguidamente cuando él queda libre; el cuarto es el patron primera de
la Venganz.a de Cantarote, tratândose aqui de la venganza del jaque
de Toledo que fué a Cordoba en busca de la Perez; y el quinto,
al referir el delito, proceso y sentencia de Juan de la Membrilla,
puede decirse el mas historico de todos pues da cuenta de muchos
personajes y de muchos lugares de la germania, precisando nombres y condiciones, todo, seguramente, puesto en la realidad y
nada imaginado.
Juan Hidalgo en el romance primera « Al dios Marte » loque
hace e~ un prologo para declarar que es hist6rico lo que cuenta.
Se puede comprobar perfectamente en el romance « De la vida y

muerte de Malàdros » cotejandolo con laRelaci6n de la carcel ·de
Sevil!à del Licenciado Chaves. En primer lugar Maladros con el
Paisano, Barragan, Pecho-de-acero y Garay, figura citado por
Chaves èn su relacion. Tan ajustada â ésta se balla el romance,
como el Entremés jamoso de la carcel de Sevilla. Las ·concordancias
son muchisimas, y siendo historicamente exacta toda esta parte
del romance, otro tanto puede decirse de lo demâs en la historia
de este jaque a quien se refiere Quevedo en Valient,es y tomajones:

y

En el nombre de Maladros
nuestro padre fundador,
sea, ninas, el daca y daca
terna de nuestro sermon.

Con la concision de su estilo &lt;lice en estos versos lo que ·es
tema reiterado en los romances de germania siempre que un
rufian alecciona a la prostituta con quien se acompaii.a.
Los romances de Juan Hidalgo no se pueden consi4erar aisladamente y constituyen un todo dentro de un mismoasunto historico-social. La vida airada nos presenta uno de los famosos lugares truhanescos, el Corral de los Olmos, y un episodio del burdel y la rufianeria, la ofensa que le hace la Escalanta la querida
de Olmedo y la venganza que toma éste en aquélla y en su
rufi.ân Montes. El Apartamiento de Pedro de Castro y Catalina no
lo debemos atribuir a una cierta intenci6n mistica, sino a un
suceso que ocurrio y fué propalado comb ejemplar en los burdeles. Lo propio es suponible De la Venganz.a de Cantarote en que
se citan con particularidad personas, lugares, costumbres y hechos
matonescos y burdelescos. Desde La -uida y muerte de Maladros los
romances que siguen se refieren a un mismo asunto a partir de
otro lugar truhanesco, el Corral de los Naranjos, precîsandose la
historia y las costumbres delincuentes en variedad de sucesos y
personajes, la Jucha de dos jaques, Maladros y Tarrag6n, la intervencion de la justicia, el proceso judicial, el tormento, la sentencia, las horas de capilla, tal y como Chaves lo consigna, la proce-

a

�RAFAEL SALILLAS

POESIA RUFIANESCA

si6n dë los valientes, la ultima voluntad del condenado respecto
a su persona y â la de su querida la Beltrana, la ejecuci6n, y
luego, como consecuencia en los romances siguientes y a partir
de un desafio que se evita de los jaques Garrancho y Perotudo,
un banquete en la mancebîa, que es un cuad.ro de costumbres de
esta indole, que termina oyendo las reclamaciones de la Beltraûa
contra Lorenzo del Barco, audiencia de testigos y sentencia de
expulsion qµe los rufianes dan contra el que consideran indigna
de su cofradia, disolviendo la reuniôn el asomo de los corchetes
que cercan el burdel para haœr una redada de rufianes.
Al afirmar el sentido histôrico de la jacara no nos mueve otra
idea que la de seiialar una de hs determinantes del realismo que
distingue â nuestra novela nacional y que no nace de propensiones c.ircunstanciales sino de una atenci6n permanente la realitlad de la vida, ya se trate de altos 6 de vergonzosos hechos-.
En el proceso formativo de la novela picaresca, la jacara no ocupa
un, lugar indiferent~. No conocemos la primera manifestaci6n y
los muchas desenvolvimientos de la jacara como literatura popular, pero hay un comprobante de su primitiva existencia y de su
difusi6n, en lo que todavia ocurre con los romances de ciegos
que han tomado y toman coma asunto los grandes criminales.
Por muchas razones esa literatura debi6 ser muy intensa en los
tie.m pos anteriores a la caracterizaci6n literaria de la jâcara. Las
jacaras que hemos estudiado corresponden al proceso literario
no al popular, y este ultimo fué el primer incentivo y en las relaciones populares la juglaria sustituy6 la primitiva épica con su
forma degradada, satisfaciendo de ese modo ciertas inclinaciones
populares y aun generales. Roy mismo la literatura criminal es la
que ocupa, siempre que hay asunto, mayor espacio en los pen6dicos, que atienden sobre todo a la actualidad de mayor interés.
Que infl.uy6 la jâcara en la novela es indudable. La infl.uencia
en el teatro la tenemos muy evidentemente en dos obras escénicas de Cervantes, Pedro de Urdemalas y El Rufian dichoso. La
ndvela picaresca tipo de- la que han deri-vado -las restantes, {Guz..-

man de Alfarache ), esta impregnada de asunto criminal, al extrema

74

.

a

75

de poder decir que novelescamente y aun criminol6gicamente es
un tratado incorporable a la ciencia penal y a la penitenciaria.
Rinconete y Cortadillo le debe â la jacara 1a mayor parte de su
ambiente y de su mspi.raci6n. Relacionesse pueden encontrarentre
algo del asunto de la Historia de la vida del Buscon y las jacaras de
Quevedo. Estas ûltimas, consetvando la tradici6n de este género
1iterario, lo hacen mas ingenioso afiadiéndole ciertas modalidades
liricas, alguna de caracter amatorio, como cuand0 Villagran refiere
sus sucesos y habla
de AntoiiueL1 Gerigcmza y también de Maruja
•· •
l
de las Victorias, y en loque herrios dicho de Moxagon. Muchas de las
jacaras, la mayorîa, constituyen telaci6n de vida penal, delincuente y burdelesca. Parodia elegiaca, muy donosa ciertamente,
es el Sentimiento de un jaque pot ver cerrada la mancebia. Un cuadro de costumbres es el Desafio de los jaques. La intenci6n satirica
contra los medicos parece ser el asunto de las Poslrimerias de un
rufian. En fin también hay ciertas intercalaciones filos6'Jficas coma
en ·1a Relaci6n que hace un jaqite de siy de otro, en lo de
Todo este mundo es prisiones
todo es carcel y penas.

Y par lo expuesto, que consrituye un analisis muy: somero de
esta literatura, se comprendera que en el orden positiva en que
los estudios literarios se orientan y en el estudio todavia no bien
documentado det proceso formativo de nuestra gran literatura
nacional, la novela picaresca, es muy digna de ser completada con
investigaciones particulares la Üteratura rufianesca â que hemos
con_sagrado estas ligerisimos apuntes.
Rafad

SALILLAS.

�NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

NÉGOCIATIONS
DE

PIERRE IV D'ARAGON
AVEC LA COUR DE FRANCE
(r366-r367).

Le récit substantiel des faits qui sont l'objet de cette étude a
été écrit primitivement par Ayala, Froissart, et, d'une manière
plus sommaire, dans la Chronique de Pierre IV. Deux siècles plus
tard, Zm:ita, utilisant les Archives de la Couronne d'Aragon,
donna de plus amples détails pour la partie catalane ; plus tard
encore, Dom Vaissette, d.,ms !'Histoire' générale de Languedoc,
amplifia la connaissance de ces affaires politiques du côté français.
Telles sont, à peu près, les seules sources des ouvrages modernes
qui traitent spécialement ou incidemment des alliances et des
guerres ayant eu pour but la chute de Pierre de Castille et la
dissolutiori de son entente avec l'Angleterre et la Navarre, entente
aussi redoutable pour la France que pour l' Aragon.
Autant que nous pouvons le savoir, on n'a pas encore publié
les documents de la chancellerie aragonaise qui jettent une
lumière nouvelle et très ~ive sur ces affaires. Ni Lafuente, ni
Balaguer, ni Bofarull, ni le plus récent historien castillan de Pierre
le Cruel, M. Juan Catalina Garcia, n'ont fait de recherches spéciales sur les négociations qui préparèrent la conquête de la cou-

77

ronne de. Saint Ferdinand et d'Alphonse le Savant en faveur
d'Henri de Trastamare. Le seul auteur qui ait signalé et utilisé
- d'ailleurs dans une très faible mesure - les documents de la
dite chancellerie est Prosper Mérimée dans son Histoire de Don
Pèdre J•• roi de Castille. Si le regretté Siméon Lucè avait achevé
son Histoire de Du Guesclin, il aurait sûrement fait de sérieuses
recherches sur les relations de son héros avec le roi d'Aragon et
le bâtard castillan.
Nous nous proposons de présenter ici les documents trouvés
dans les registres de la chancellerie de Barcelone. Leur ense~ble
permet de connaître avec plus d'exactitude et de précision non
seulement les actes qui amenèrent la chute de Pierre de Castille
et réduisirent à l'impuissance Charles de Navarre au profit commun de la France et de l' Aragon, mais aussi et surtout l'importance capitale que ces affaires eurent à la dernière de ces cours,
qui traversa alors la période la, plus critique et la plus compliquée
de tout le x1v• siècle, importance parfaitement comprise par
Pierre IV, dont ces mêmes documents montreront l'activité,
l'agitation, et les frayeurs qui l'assaillirent pendant plus de trois ans.
Nous prenons les choses au moment où Charles de Navarre,
craignant l'arrivée pro~haine des Compagnies anglo-gasconnes
engagées par le roi d'Aragon pour venir à bout de son rival et
donner la couronne de Castille à son allié Henri de Trastamare,
montre qu'il veut non seulement maintenir, mais même resserrer
les liens d'amitié qui l'unissent .r Pierre IV.
Pierre entama volontiers de nouvelles négociations, et sans
renoncer à la coopération de ces bandes de pillards ni au maintien de l'entente secrète avec la France, dirigée contre fa Navarre,
il sut amener Charles à une neutralité, assez vague mais qui,
pourtant, suffisait à rendre aisée l'invasion de la Castille-.
Le résultat de ces relations diplomatiques fut la convention
signée et jurée à Barcelone par le roi et la reine d'Aragon, le
II décembre 1365, vingt jours avant l'arrivée des Compagnies.
Le texte original de ce traité fut livré le jour même à Jean Ramirez de Arellano pour qu'il le portât sans retard en Navarre.

�JOAQUIN ~11RET Y SANS

Voici la partie la plus intéressante de ce document :
Capitols ordonats sobre algunes couinençes que son tractades esser fetes entre
lo Rey Darago duna part et lo Rey de Nauarra de laltra.
Primerament que los dits reys Darag6 et de Nauarra sien bons amichs et
facen obres damichs la I. al aitre e quel I. contra !aitre de si ne de son Regne
ne de ses gents no taça ne tracte ne percur mal ne dampnatge ..... e que
aquesta amistat sia ferma et jurada per cascun dels dits Reys axi be et segrament con fer se puga, Juradora de vida de lis et de Jurs successors ,, . 1 e roy
d'Aragon « dar:i sots les condicions et formes dcius escrites per manera dacostament al fill primogenit del Rey de Nauarra per aytant de temps quant volra
esser acostat et penre aquest acostament Mil florins per case un mes ... los quab
li assignara en cens castells o lochs en aquella manera que sia rahonable et
quel dit infant faça per lo dit acostament sagrament et homenatge al Rey
Darago segons quen semblant cas es acustumat de fer.
Item li dara sou per a VI de caual\ es a sa ber XV florins per cascun mes et
per cascun de cauall aytant que la guerra durara entrels Reys Darago et de Castella .... e que de present que la guerra sia començada vbertament et palesa sis
vol per entrar en Castella ab los dits DC. de cauall ensemps ab les companyes
et ab los Comtes de Trestamara et de Denia sis vol en altra manera pus que
comcnçada sia palesament et vberta se paguen XXXmil florins qui naien en
paga del dit acostament .... c quel dit infant o son tudor qui tenra son peno
entre en Castella en aiuda et seruey del Senyor Rey ab los dits DC. de cauall
et ab les gents del senyor Rey et ab les dites Companyes et que façen guerra
dins Castella palesament et vberta et tot aquell mal et dampnatge que poran et
quel peno del dit infant sia sens tota difcrencia aytal con es lo del Rey de
Nauarra seruin al Rey Darago de tot son poder contral rey de Castella e trametra lo dit Infant o son tudor desafiaments al Rey de Castella per si et per
sos valedors ...
Empero per colorar lo rey de Nauarra de la pau en que es ab lo Rey de Castella que aquesta obligaci6 del dit Rey de Nauarra sia secreta e quels encartaments estiguen en poder del archabisbe de Saragosa fins quel Rey de Nauarra
sia palesament en la guerra o que ell o ses gents fossen lo contrari.

Aucun des deux contractants ne pourra, une fois la guerre
commencée, signer de traités de paix avec la Castille sans le consentement de l'autre; la rémunération du secours du Navarrais
consistera en 30.000 florins que Pierre lui paiera en deux annuités
égales. Enfin, pour garantir l'accomplissement des stipulations,
daran los dits reys la I. al aitre bones ral1enes de castells e de lochs durade-

NÉGOCIATION·s DE PIERRE IV n' ARAGON

79

res per V. anys, si donchsen lendemig los dits Reys nos sauenien de abreuiar lo
temps e de tot soltar e per aço faran los dits Reys sagrament homenatge e
aitres seguretats dels quais se auendr3n. E los castells e loch~ que dara en
rahenes _lo Rey Darago son aquestes: Uncastiello, Sos, Cercastiello, Sadaua,
Candalatub; e los que dara lo Rey de Nauarra son aquests : Galipenso, Bur i,
Santacara, Arguedes, Moriello frio...
g
. ~uius mod'. capitula fuerunt firmata et jurata per dominum rex (sic) die
JOu1s XI mensts decembre anoo a Natiuitate Domini MCCCLX quinto.

Le même j~ur, Pierre écrit une lettre à Charles pour l'informer de la renuse du traité; il lui en adressa peu après une seconde
dans_l_aquelle il s'engageait formellement à ne permettre en aucune
mamere que les Compagnies puissent causer le moindre dom~1age à_ la N~,·ar:e. Il_ semble que ledit document ne parvint pas
,lU destmata1re, a en Juger par un billet de Pierre daté de Barcelone, 1er Janvier 136~ : &lt;&lt; Cierto es que por Jaime Conesa (le
protonotaire) fueroo lmrados a Sancho Ramirez scudero del dicto
&lt;l?n Juan Rem irez, el quai Sancho dtze que por I. home suyo del
d1cto don Juan los envi6 enta Novales. »
_Charles écrivit :'t Pierre en lui manifestant quelque méfiance et
lui envoya Jean Testador avec des modifications et des éclaircissements à leur_ traité. Le roi d'Aragon, qui voulait à tout prix
que le Navarra1s demeurât tranquille, le rassura le 8 janvier :
Muy caro hermano, vuestra letra hemos recibido de creyentia comendada a
Johan Testador qui nos ha dito vcs respondemos que nos tenemos en nuestra
voluntat de seer con vos todos tiempos asi como hermano et buen amigo et
gua rd_ar por v~s et por vuestras gentes et valedores et ayudadores vos et vuestras tlerras ass1 como las nuestras mismas sin alguna diferencia. Creyendo firmamente que vo s guard ana
· des s1empre
·
et guardariedes por vos et por vostras
gentes ayudadores et valedores nos et nostras tierras .... Nos somos muyt occupa~os en estos alferes que hauemos e desembargar con estos contes et barones
qui deu~n fer por nuestro seruicio eotrada en Castilla, assi que sin turbacion
de los ~ictos aferes, no podriamos enteoder en algunos otros .... mas luego que
sea _vemdo don Johan Remirez de Arellano el quai es agora con vos et qui dize
'✓_cmr a nos seguut dize el dicto Johan Testador et dezir a nos vuestra entenc1oclaramente, nos la bora vos respoodremos.

Grâce à cette vaine promesse, Charles, qui avait en Pierre

�80

JOAQUIN MIRET Y SANS

d'Aragon un digne rival pour la ruse et la mauvaise foi, resta
inactif pendant quelques semaines, le temps nécessaire pour ne
pas entraver l'invasion de la Castille.
Pierre IV réussit tlonc à isoler son terrible colom&amp;rofw au
moment où s'élevaient de tous côtés des cris de vengeance, et
il y réussit sans rompre les pourparlers qu'il avait engagés avec
la cour de France pour obtenir aussi la perte du Navarrais à la
première occasion.
Pendant ce temps, on faisait à Barcelone des préparatifs de toute
sorte pour la prochaine arrivée des Compagnies. Par lettre du
2 décembre, le roi faisait venir à la Cour son majordome Don
Pedro Jordan de Urries, afin de Jonner toute solennité à la réception de Du Guesclin et de ses capitaines; il écrivit aussi à Don
Juan de Verdeyo, officier de la vaisselle : c, Corn per grans convits
et festes que hauem a fer ais barons qui venen en nostra ajuda sia
molt necessari que vos hic siats per servir vostre offici .... vingats
a nos de continent per servir lo rebost nostre. »
Le 29 du même mois (décembre) il ordonnait à tous ses gouverneurs et officiers de prêter aide et protection à « Adam Xarvende, qui es escuder et familiar de Mossen Bertran de Claqui
(Du Gueselin), capita de les Companyes de Ffrancia qui venen en
nosta ajuda e sen va de cami a Saragoça per apperellar viandas &gt;&gt;.
Zurita et Dom Vaissette (et les notes de l'édition Privat) ont
expliqué le passage des Compagnies à travers le Languedoc, le
Roussillon et la Catalogne et leur arrivée aux frontières de Castille. Nous ajouterons quelques détails sur la présentation à
PierreJV, dans Tarragone, le 5 février 1366, de Du Guesclin
et des principaux capitaines; ces détails se trouvent dans la lettre
adressée par le roi au Gouverneur du Roussillon, Arnau de Orcau
( 6 février). Le roi dit qu'il reçut la visite des « Comtes de Longa ville et de la Marca et Huch de Cauvilay, lo senyor de
13euiu (le sire de Beaujeu?) et gran res de tots los grans capitans
de les Companyes qui son vengudes a nostre servey et ab gran
voluntat et ab belles paraules han nos dit que ells son venguts a

81

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

nosrre servey per fer la entrada en Castella ... e q11e be veen que
nos los hauem complit totço quels hauem promé§ et feta grnn
honor, pero que sils voliem acorrer de XXmil florins que han
mester per Ngar algunes companyes de lur empresa quels venen, ·
ans que nos pensavem queu tendriem en gran gracia, en serien
pus escalfats en nostre servey. &gt;&gt; Il dit ensuite qu'il a consenti à
payer cette somme moitié à Perpignan moitié à Saraoosse et
0
'
qu'il les a invités à sa table, avant de partir avec eux vers !'Aragon : cc vuy menjen ab nos et demi vemnosen ab ells ensemps
vers Saragoça e axi si james nos habets en cor de be seruir treballats de nit et de dia que aquestes X mi]ia florins qui aq uis an
a pagar, procurets per vies de vendes de castells, de jurisdiccions,
de rendes o daltre patrimoni nostre. &gt;&gt;
On n'ignore pas que le trésor de Pierre IV était épuisé et qu'il
ne savait où tr?uver de l'argent. Aussi, quand, quelques jours _
avant la demande faite par les Compagnies, le roi fut informe
de la résistance qu'apportait le Grand Maître de Montes~ à payer
une somme de 3 3 .ooo sueldos, lui adressa-t-il une forte remontrance : « Car be sabets la congoxa que nos hauem de hauer moneda ... e corn nos entenam a partir dema daci (la lettre est datée de
Barcelone, 19 janvier) per anar fer compliment de paga a les
grans companyas et al comte de Trestamara, lo qual _c ompliment
fer no podem sens la dita moneda. »
Mais Pierre IV ne tarda pas à voir les résultats de si grandes
dépenses et de tant d'efforts. La lettre du r 5 mars, qui donne
des nouvelles de l'expédition aux gouverneurs catalans de Calier
et de Logudor (Sardaigne) est très expressive :
« Per ta! com savem quen haurets plaer vos significam que les grans
companyes de les quais segons que creem ja hauiets oit perlar que deuien
venir a nostre seruey per entrar en Castella son vengudes, ço es _Mossen
Bertran de Claqui comte de Longauila e Mossen Huc de Cauirlay e molts
aitres capitans ab gran nombre de gents darmes los quais Mossen B. et mossen H. e los Comtes de Trastamara e de Dinia sou ja partits de les terres de nostra senyoria et de cami ; axi con sen anauen combateren et entraren per força
darmes Malien, castell et vila, e combateren et entraren les viles de Magallo,
Revue hi.rpaniq,ie. xm.

6

�JOAQUIN MIRET Y SANS

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV - D'ARAGON

de Boria et de Taraçona et les prengueren et puys feren lur cami a la ciutat
de Calaborra, qui es del Regne de Castella e semblantment la combateren e la
entraren et la prèngueren et dalli sen son venguts a Alfaro qui es semblantment del Regne de Castella e es en Alfaro per capita Enyego Lopiz de Forosto
ab be D. de cauall e semblantment començarenla a combatre fortment e encootinent vench a pati (se rendit), axi que a la hora dara ial tenen ... Del Rey de
Castella hauem cert ardit que de Burgos on era sen es anat a Sibilia et fahia
gran armada et per la entrada daquestes gents hala lexada et solament enten
a sostenir les X. galees que sabets que te en mar, e nos feem armar VII.
galees cuytadament per combatras ab les sues e per soccorrer a vosaltres et
aquexa illa, tro que pus poderosament hi puxam girar la cara (allusion à la
rébellion du prince d'Arborea) axi con entenem a fer tantost que les dites
companyes sien apoderades en Castella e seranho breument Deu volent segons
que començen.

hermano, sabet que somos con. grant deseyo de saber buenas nuevas de vos et
de los afers en que sedes et fiamos en Dios que muy ahina las nos faredes
saber tales que seran a honra et pro de vos et de nos et de los afers vuestros
et nuestros segun vos et nos cobdiciamos. Certificando vos que nos de cosa
del mundo no poriamos hauer mayor plazer que saber amenudo de vos vuestro buen estado et vuestro buen acahicimiento, rogando vos que quanto mas
souent poredes nos ende escriuades. De nos vos /emos saber que hauemos
tenido nuestras Cortes aqui en Saragoça las quales han finado µiuy bien a
seruicio nuestro et a fortecimiento et endreçamiemo de los afers vuestros et
nuestros et atendemos de cadaldia las companyas de cauallo de los cathalanes
et ya que tenemos plegados los Daragon, saluant Don Luis Cornell que es
entrado con algunos CC. de cauallo et nos estamos por partir por fazer la
guerra de part daç:i ( du côté de Calatayud) la mas fuerte que fazer podremos
de guisa que Dios queriendo sera esfuerzo a vos et danyo a los enemigos.

Cette lettre est une nouvelle preuve du soin apporté par
Zurita au dépouillement des innombrables registres de la chancellerie de Barcelone.
Les principaux détails de cette lettre sont ~eproduits dans le
chapitre ·LXII du livre IX• des Anales. La date, qui manque peutêtre de précision, est celle de la concession du titre de comte de
Borja à Du Guesclin, puisque selon la lettre du Roi à son protonotaire Conesa, datée de Calatayud, 17 avril, la concession eut
lieu dans ce même mois : « Vos manam que continent façats et
espeeguets ( expédier ou délivrer) ab bulla daur a la q ual vos bestragats la carta de la donacio que la1tra dia fermam en poder
vostre a Mossen B. de Ciaqui del Comtat de Borja et con la dita
cana haiats feta bulla et espegada trametets laus o lans aportats
vos con vingats, car nos per causa volem tenir en nostres estoigs
(chartrier) la dicta carta r. &gt;&gt;
Pierre IV, connaissant les premiers succès du comte de Trastamare, lui adressa de Saragosse une lettre très affectueuse, le
30 mars, en lui donnant déjà le titre de roi de Castille :

Le même jour, Pierre adressa d'autres lettres, où se révèle
toute sa satisfaction, à Du Guesclin, à Calverly et au marquis
de Villena et délivra un sauf-conduit à un Anglais, Thomesiz
Reuant, qui devait, avec quelques soldats, traverser l' A_ragon.
La joie du roi était pourtant un peu troublée par di.:s nouvelles
secrètes qu'il avait reçues au sujet des intentions du roi de
Navarre, inquiet du rapide succès des alliés, et aussi par la
prévision des dangers qui pourraient surgir par suite de l'entrée
et du passage à travers ses États d'autres compagnies anglogasconnes.

Rey amigo, el qua! muyto amamos et preciamos et tenemos en conte de

1. Registre

1214,

fol. 51. Archives de la couronne d'Aragon.

Le 25 mars, il reprochait à son cousin l'infant marquis de
Villena de ne lui avoir point envoyé de renseignements sui,- les
affaires de la cour de Navarre, bien qu'il eût été chargé , spécialement de le faire. Pierre lui ordonne de l'informer sans retard
des préparatifs de Charles contre les allies.
Quant au passage de nouvelles bandes de pillards, engagées
par Henri pour grossir son armée et achever la conquête de la
Castille, ou venant volontairement à la recherche d'aventures
et de butin, Pi"àre IV 111! pouvait l'autoriser après les terribles
excès commis par les premières. Aussi décida-t-il que le
vicomte de Castellb6 et ses soldats occuperaient ks points stratégiques du Roussillon, que le vicomte de Cardona serait capi-

�JOAQUIN MIRET Y SANS

taine ou chef militaire à Barcelone avec deux cents cavali;rs, et
que l'on proclamerait immédiatement l'usatge princeps namqite
(loi de convocation pour le service de guerre) dans toute la
Catalogne. Pour donner sur ces mesures préventives plus de
renseignements à son lieutenant, son fils aîné Jean, il lui dépêcha Francesch de Perell6s et Ramon de Planella, dans les derniers jours de mars. En même temps il écrivit au gouverneur
du Roussillon d'envoyer de oons espions en Languedoc et en
Provence. Il lui disait au·ssi « façats venjr dauant vos los Con. sols de Perpenyâ et ab ells et ab los de vostre consell haiats
informacio quais homens et fembres hi son qui sien a nos
o aquexa terra sospitosos et aquells quey trobarets sospitosos
en continent fets venir a Leyda o mes a ença ( en Aragon) et
si hi ha fembres qui haien Jurs marits fora nostra terra trametetsles a lurs marits ;1. Il semble que Pierre soupçonnait quelque
rébellion des partisans de Jacques, le roi détrôné de Majorque.
Peut-être est-ce pour cela qu'il pressait les officiers d"u Roussil_lon de lui envoyer les infants, son fils Martin et sa fille Leonor,
demeurés dans un château de l'intérieur de · ce pays, comme
otages donnés par leur père au roi de Navarre et à Henry de
Trastamare lors des conventions de I 364. Dans une lettre au
gouvaneur du Roussillon ( I avril), le roi dit qu'il ne sait rien
des infants« cars fill e filla nostres axi que no sabem si son fora
de les raenes ne si son saus o que es dells, de la qual cosa
merexets gran reprensio con pensa•· podets que desijam saber
que fossen fora de les raenes ».
La demande faite p.1r Henri de Trastamare à Pierre IV pour
obtenir le libre passage de nouvelles bandes d'auxiliaires, qui,
venant du Languedoc, devaient traverser la Catalogne et l' Aragon, fut refusée net, ainsi qu'il résulte de lettres datées de Calatayud (30 avril 1366) et adressées non seulement au roi Henri,
mais aussi à Du Guesclin et à Huch de Calverly. Dans la lettre
adressée au roi, on lit :
0'

Rey amigo, vos enviamos muyto a saludar como aquell que knemos en

NEGOCIAT10NS DE PIERRE IV · D'ARAGON

conta de ermano e por a quien queriamos tanta vida, salut et honra como
vos queriades. Recebiemos vuestra letra de aeença que nos enviastes por est_e
escudero May portador de la present, e entendido lo que nos dixo por la
dicta creyença vos respondemos que por honra et amor v_uestra entendemos
asanz toda cosa et dar aviamiento que poremos a las companyas de Ffrancia
et daquellas partidas que se van por a vuestro servicio. Mas quanto a lo que n~s
enviastes a rogar que les demos passatge por nuestras tierras, en verdat Rey
amigo tanto es lestragamiento et la destruccion que nuestras tierras han sostenido por el passatge de las otras companyas que tenedes, que no es de creyer
et que agora quando vieran las miessas de los panes, diessemos passatge a
daquestas gentes, estragarian aquello poco que ha fincado, assin que por ninguna manera no trobamos dacuerdo quel dicto passatge lo podamos dar sin
manifiesta e irreparable destruccion de las tierras nuestras, por do haurian de
passar, et vos rogamos que desto nos hayades por escusado 1 •

Il faut faire remarquer que Pierre connaissait bien dès le
6 avril, l'entrée et le couronnement d'Henri à Burgos et q n'il
lui adressa ses félicitations avant même de recevoir la communication officielle de la proclamation. Voici la lettre d~.1 7 avril,
datée de Calatayud :

t

« Rey hermano, tanto es lo grant goyo et plazer que hoviemos et hauemos
de vuestros buenos acriescimientos que non vos lo podriamos escriuir et en
special como sopiemos que fuestes recebido et coronado en Burgos por Rey
de Castiella e quel otro miest,-o enemigo que fue rey (Pierre le Cruel) sen fuè
dmde como aquell qui es. E en verdat maravellamos nos muyto como vos
hauedes assi oblidado que no nos hauedes escrïto despues nos escribistes como
fuerades jurado en Calahorra. E si vos sabiades quanto deseamos saber vuestros
buenos ardides de la gracia que Dios vos faze, _vos los nos fariad~s asaber •: ,,

On remarquera la mention hautaine et ·méprisante du rival
déchu et fugitif, nuestro enemigo que fué rey de Castiella , sen fué
dende coma aquell qui es; &lt;&lt; il s'enfuit de la capitale comme font
ces sortes dé gens sans honneur. » Tel est le sens.
Reg. 1217, fol. 57.
C'est le 8 ou le 9 avril que parvint au_roi .d'Aragon la: lettre dn roi
Henri annonçant son couronnement. Pierre envoya immédiatement des copies
de cette lettre à son fils aîné, au Conseil ~unicipal de Barcelone et au comte
d'Urgell.
1.

2.

�86

JOAQUIN MIRET Y SANS

C'est alors que le rai Henri supplia Pierre d'Aragon de lui
envoyer sa femme et ses fils qui se trouvaient dans le Roussillon.
Pierre voulut combler d'honneurs la nouvelle reine de Castille
et disposa le cérémonial du vavage. On en trouve les détails
dans une curieuse lettre qu'il adressa à l'évêque d'Elne _et datée
de Calatayud, I 3 avril :
·
« Bisbe, per tal corn lo Rey de Castella Don Enrich a nos car corn a frare
ha tremés per la Reyna sa muller et los infants sos fi.lis qui son a Opol (château du Roussillon, près le Narboru1ais), que sen vaien en Castella nos
hauem acordat que con passaran per nostra terra los sia feta aquella honore
aquell aculliment ques pertany de nos fer a qualseuol Reyna estranya . E entre
les aitres coses hauem ordenat que vos, ab aquelles persanes qui per ordinacio
nostra los acompanyaran per tota nostra terra, los acompanyets de Opol tro
a Gero.na et lo bisbe de Gero.na de Gero.na tro a Barchinona et lo bisbe de
Barchinona de Barchinona tro a Muntblanch et larchabisbe de lerragona de
Muntblanch tro a Leyda et lo bisbe de Leyda quel acompany tro a Saragoça
et larchabisbe de Saragoça tro en Castella o la on lo dit Rey volra que vaien '. »

Ce fut une véritable mobilisation de taus les prélats sur l'itinéraire de Dafia Leonor.
Tout cela arrangé, Pierre _IV crut venu le moment de communiquer officiellement au Pape, qui résidait à Avignon, aux
rois de France et d'Angleterre, au Duc de Bourgogne et aux
comtes d'Auvergne et de Faix, la victoire et la proclamation
d'Henri de Trastamare. La lettre adressée au Pape est datée de
Calatayud, 1•' mai, et les autres du 6 du même mais. Voilà en
quels tenues il expose les faits à Charles V de France :
« Serenissime princeps consanguinee carissi~ne ad vestre serenitatis aures
saltem per famam non ambigimus peruenisse qualiter Illustris Eoricus Rex
Castelle vel frater no bis carissimus cum turmis gallicis que in nostrum et
suum venerunt succursum ac quibusdam de naturalibus nostl'is in introitu
Reg.ni Castelle et Regem Castelle faustis fuit auspiciis eleuatus et consequenter
in ciuitate Burdugensis in qua Reges Castelle regnorum ·suorum consueuerunt

r. Reg.

1214,

fol. 78 .

NEGOCIATIONS DE PIERH.E IV .D'ARAGON

diadema suscipere tam feliciter quam solemniter coronatus et qualiter ipsa
- Regna acquirit dispositione diuina pro libito nullam fere in eis resistenciam
reperiens Regis olim Castelle hostis nostri vel quolibet aliorum.

Pierre IV dit aussi au rai de France que le nouveau souverain castillan lui envoie deux ambassadeurs, fray Juan Diaz,
religieux franciscain, et Robert de Miceres, licencié en droit et
archidiacre parvi talenti de l'église de Rouen, pour traiter avec
lui de ces affaires.
Un mois après la date de cette lettre, la satisfaction et
la confiance avaient déjà disparu de la cour catalane. Les
premiers symptômes que nous avons signalés en mars, vers la
Navarre, et que le marquis de Villena avait été chargé par
Pierre IV d'observer, avaient grandi : an parlait partout de
l'alliance de Pierre de Castille avec les Anglais et les Navarrais
pour chasser du trône le bâtard usurpateur. Cette inquiétude, le
rai d'Araoan l'exprimait très nettement et en termes qui
b
'
•
indiquent que la langue querelle des deux grandes manarcb1es
de la Péninsule ne finirait que par la mort d'un des monarques.
Dans la lettre que Pierre IV écrit aux magistrats municipaux de
Valence (Saragosse, 26 juin r3 66), pour se plaindre du peu
d'entrain que met ladite ville à payer le subside promis pour
la.guerre cantre Pierre de Castille (Valence prétexte que la paix
a déjà été obtenue grâce à la victoire du comte de Trastamare),
on lit : « E nos no veem que sia tan gran pau con dehits de
mentre quel Rey Don Pedro qui salia eser de Castella sia viu
car certa casa es que ell no cessa de fer tractaments et ligançes
ab los reys Danglaterra, de Navarra et de Portugal et ab lo
Princep de Gales, car sabem de cert quel dit princep fa grans
apperellaments de companyes et deu esser ajustat ab tot son
pader en Bordeu per tot lo migant mes de julial. » Ces mots
du roi d'Aragon sont d'une belle cruauté : no veem que sia tan
gran pau de mentre quel Rey Don Pedro sia viu. On trouve le même
sentiment et la même manière d'apprécier clairement la situation chez le Prince Noir, lorsque, ~après la bataille de Najera, il

�88

JOAQUIN MIRET Y SANS

apprit que le roi Henri avait pu s'échapper : ~ E lo bort, es mort
? demanda-t-il. On lui répondit qu'il avait pris la fuite. Il
répliqua tristement : Non ai res fait. Rien n'est fait.
Ces complications modifièrent la décision de Pierre N au
sujet du passage à accorder aux nouvelles Compagnies qui
allaient aider le roi Henri. Le 22 juin, il dit à ses officiers et
magistrats : &lt;( Corno Pedro de Vuyssant, en otra manera dito
Morclot, camarlengo de nuestro caro cosino el Duch Denjou et
nieto del Marescal Dodenchan (Arnoul, sire d' Audrehem, maréchal de France), de nuestra licencia sen vaye con cierta companya enta les partes de Castiella et de Granada, por esto a vos et
a cada uno de vos rogamos quel dito Pedro con sus companyas,
caualcadures et bienes dexedes passar. »
Et le mois suivant, alors que Pierre IV ne peut plus douter de
la gravité de la situation du roi Henri, menacé d'une formi~
dable coalition de ses ennemis, il accorda le passage des compagnies françaises commandées par le breton Olivier de Mauny,
mais sous certaines conditions qu'on peut lire dans la curieuse
convention, jusqu'ici inconnue, signée le 30 juillet ( 13 66), à
Barcelone:

NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV

ni estan en les terres del dit senyor, ni encara en tota EspaAya, no daran ,nengun dapnatge ... ans faran tota vegada la via que tendra Mossen Bertran de
Claqui. Encara pus gue apres lo retorn Despanya sien exits de la terra del dit
senyor Rey dins un mes no li puguen dar nengun dampnatge.
.
Item que les dites rahenes prena lo Capita de Rossello e aquelles haia a liu.rar al Gouernador de Rossello, la q ual sia tengut de trametre aquel!es ben
:guardades al senyor Rey.
Item que si algu de la companya de Mossen Noliuer de Spuita et de Mossen
Guillem Boatell sen volia tornar per necessitat de sa persona o per altra manera
que puxa anar e passar per la terra del senyor Rey saluament e segura. Rex
Petrus.

o pres

Capitols fets entre el Sen.yor Rey els capitans de les companyes. •
Primerament per ta! que sia provehit que les companyes no puguen donar
dampnatge e !l1ils puguen trobar lurs viures es ordonat que les dites co111panyes
se pertesquen per tres rotes, de les quais la primera intre per clos dies abans a
fi que daqui auant fins que sien exides dels Regnes e terres del Senyor Rey
haia dues jornades de rota a rota, les quais jornades sien limitades a conexensa
del capita de Rossello e daquelles qui ell hi ordonara. Item que abans que
alguna de les dites rotes intre en la terra del Senyor Rey, los dits capit,ms
faran seguretat de no dampnejar la terra del dit Senyor Rey .. . mas comprar
ab lur argent lurs viures exceptat palles o blats que trobassen fora poblat.
Item .... que Mosen Noliue'r metra en rahenes en mans del Capita de Rossello,
lo quai les deia· trametre al Senyor Rey, son frare e sos dos cosins segons que
ha ofert. Item que cascun dels capitans ne metran tres (otages) dels pus apro,piats de lur companya. E no resmeuys .los dits mossen Noliuer e aitres capitans
faran sagrament e )1omenatge al Senyor Rey o al capita de Rossello, reebent en
_nom dd dit Senyor Rey, que ells en les terres del dit SenyClr Rey anan, vinen

n' ARAGON

r

·'

1

if
,1

On ne dira pas que le roi d'Aragon ne savait pas s'entourer de
toute sorte de pr.êcautions pour éviter que les excès de Barbastrô
se renouvelassent.
Le 3 I juillet, il d;nna à tous ses· officiers l'ordre de permettre
le passage des Français : &lt;( Corn Noliuer de Mayuni, caualler, ab
ses companyes se vaia en Castella passant per certes rotes, de
grat et licencia nostres per la terra nostra. »
'
Siméon Luce, dans le sommaire des Chroniques de Froissart
·placé au début de l'édition de la Société de l' Histoire de France, a
donné quelques renseignements sur le voyage des compagnies du
capitaine Olivier de Mauny à travers le Languedoc, vers le_
Roussillon.
Les inquiétudes augmentent de jour en jour à la cour de
Barcelone, où passent de plus en plus fréquemment des envoyés
de la cour de France au roi Henri. Le 7 août, Pierre IV délivre
un sauf-conduit à Guillaume Granet, vaylet de cambra del ait
duch Danjou,Jrare del rey de França, qui part pour la Castille; et .
le r 2, il écrivait à Pere de Centelles, aux députés et clauaris du
royaume de Valence, au vicomtlê: de Castellnou et à d'autres personnages, que certains désaccords qu'il avait avec le roi de
Navarre, lequel se trouvait à Bayonne avec le Prince de Galles,
et avec Pierre de Castille, pour disposer l'invasion du royaume
d'Aragon, rendaient nécessaire la concentration de troupes de
cavalerie valencienne, dans la ville de Lérida.

�JOAQUJN MIRET Y SAN'S

Vers la même époque, arrivait à Barcelone l'envoyé du roi de
France pour traiter des mesures à prendre par suite de l'attitude
des Anglais. Pierre informa le roi Charles V de l'entretien qu'il
avait eu avec son chambellan par une lettre, la seule écrite en
français que nous trouvions au cours des négociations, et qui
revèle une très profonde considération envers la cour de Paris :

l1
1

J

Tres cher et tres ame eaousin, nous auoais receus vos lettres et or tout ce
que nous ·out dir de vostre part messer François de Perellos, visconte de Roda
nostra cbamberlench e messer Gui Oudart, vostre chamberlench et mercious
vous mout la bone volente que auets a nous et a nostre Royaume et leur
auons respondu et deliurez sor les besoignes pour quoi sont venutz selont quels
vous diront pour quoi vous priou tres cher et tres ame cosin que vous vuellez
porsoir les besoignes en la maniere que sont orJonets. Escrita de nostre ment le
XVI jour da augost. Le Roy Daragon vostra cousin •.

C'est sûrement à cause de cette nouvelle négociation que
Pierre IV convoqua deux jours après à Barcelone l'infant Ramon
Berenguer, les comtes d'Empuries et d'Urgell, ·et les prélats de
Tarragone, de Barcelone et de Lérida, - et qu'il envoya son
écuyer, Pere d'Aragall, au roi Henri. Aragalldevait,communiquer
au monarque castillan la dangereuse intention qu'avait Charles
de Navarre de se concerter avec Pierre le Cruel et les Anglais :
Certificat plenerament lo dit senyor del mal enteniment et avol proposit quel
dit Rey de Nauarra ha; d~quest fet t rames daquestes jorns Mossen Francesch
de Perellos, vezconta de Roda, al Rey de França et al duch Danjou frare seu,
per tractar ligues entre ells contra los dits Reys Danglaterra et de Navarra, e
per ço corn lo Rey de .fran.ça es en pau ab los dits reys no ses poseur fer que
clarament ne vberta se puxa dir a present del dessus dit Rey de F~nça, mas lo
dit duch ha trames son camerlench ensems ab lo dit vescomte al senyor Rey
(Pierte IV) per fer et fermar liga en nom seu abîo dit senyor, contra lo dit rey
de Nauarra, la qual durttra tro quel dit rey de Nauarra sia confus et deserelat, et
açè 'per al corn ell ses menat no be (il ne s'est pas loyalement conduit) contra lo
dit senyor (Pierre IV) et lo dit rey Don Enrich. E axi quel senyor Rey ( d' Aragon) lo prega (prie Henri) que pau ne treua alcuna no fassa ab lo dit rey de

1.

Reg.

1213,

fol.

NEGOCIATIONS DE PIERRE lV D'ARAGON

91

Nauarra, car ell sab be e pot recordar ea con l.o dit rey de Nauarra es anat en lurs
affers en lo temps passat ey va encara al dia de huy.
Item li diga de part del dit senyor Rey que si per res del tnon se podia fer
que liga et bon;t confederacio fos {eta dells abdosos et del Rey de França, en
manera quels uns tosscn tenguts de voler ais aitres, parria al dit senyor que
fos cosa a cascun dells profitosa, et aço perles grans ligues quel dit Don Pedro,
qui fo rey de Caste!la, ha procurades et fetes ab los ·dis reys Danglaterra et de
Nauarra et ab Jo princep de Gales et sesforse a fer ab aitres. E axi si al dit Rey
Don Enrich sembla bo ne profitos, lo senyor Rey (Pierre IV) ho fara m1crnre et
hi traballara per manera que D'eu volent la cosa vendra a bona perfeccio. E es
ver semblant que pus ells tots tres fo ssen litats de valença (les rois Henri,
Pierre IV et Charles de France), que no baia al mon pode1· que noure el posques,
ni bairia rey ni reys al mon dels q11als ells tres 110 isquessen a cap ab gran lur bonqr,
Item que fassa son poder ab lo dit Rey en cas que les dites ligues li placien,
que tramera encontinent ambaxados solennes al dit senyor Rey (à Pierre IV),
ab plen poder de Jer et fermar les coses desus dites et lo dit senyor Rey traille~
tra aquells ensems ab los seus ambaxadors al duch Danjou, ab lo quai haura
ambaxadors del Rey de Frar,ça, qui hauran semblant poder de fer et fermar les
coses desus dites 1 •

Telles sont les instructions données par le roi d'Aragon à Pere
d' Aragall, et qui nous font connaître la direction diplomatique
qu'on voulait 'donner aux cours de France et d'Aragon dans les
premiers temps de l'alliance de Pierre de Castille avec. les Anglais
et la Navarre. Le but principal était, comme on a pu le voir, la
ruine de Charles le Mauvais de Navarre: quel ditrey sia confus et
deseretat, qu'il soit vaincu et dépossédé de son royaume. Lè vrai
motif de la guerre que Pierre IV projetait contre la Navarre est
moins, semble+il, Je désir de conquérir et d'annexer de nouveaux territoires à l'Aragon, que la frayeur inspirée par le retour
possible de Pierre de Castille allié au Navarrais.
A la cour de Barcelone on avait de jour en jour une compréhension plus claire de la gravité de la situation. Le roi, nous
l'avons dit, avait fait venir pour les consulter divers personnages
de premier rang; non content de cela; il voulut connaître aussi

121.
1.

Reg.

1213,

fol.

125

(Barcelone,

16

août' 1366).

�92

JOAQUIN MIRET Y SANS

l'avis des représentants du peuple et demanda le 2 r août, aux
conseils municipaux de Lérida, Gérone et Perpignan de lui
envoyer un délégué à son conseil : « un prohom tal et tan savi
que a nos puga et sapia donar consell sobre los a/fers nostres, los
quals toquen testament et honor nostra. &gt;&gt;
Dans les pouvoirs conférés à Francesch de Perellôs et à Roger
Bernat de Foix, vicomte de Castcllbô, en vue de l'alliance avec le
duc d'Anjou, on découvre bien le peu de franchise dont les cours
de Barcelone et de Paris, avaient cru devoir user au début des
négociations. C'est le même état d'esprit qui prévaut dans les
fostructions données à Pere d'Aragall. L'Aragon ne s'alliera pas
avec la France, mais personnellement avec le duc d'Anjou,
frère du roi, et son lieutenant en Languedoc: per ço com lo rey de

França es en pan ab los dits reys Dang!aterra et de Nauarra, 110 ses
posrut fer que clarament ne uberta se puxa dir a present del dessus dit
rey de França. Grâce à cette combinaison, le roi de France resterait en paix, mais les Français aux ordres du duc d'Anjou feraient
la guerre. Aussi Pierre IV délivre+il les pouvoirs des ambassadeurs ad tractandum conjederationes, et amititia vinc11la tam per-

sonalia videlicet et ad certu111 tempus, quam perpetua inter nos et 110stros ex una parte et inclitum ac magnificum Lodowicum illustris
Francie regis germanum Ducem Andagauensis et mos ex a/fera ... ad
tuicùmem, saluitalem et ccmserualio11em Regnorum et terrarum nostromm et Ducatus ac comitatus iam dicti Ducis... et ad invasùmem
comunium nostri et eius inimicorum ... et regnorum et terrarum i!lorum confusionem, occ11pacio11em atque destructionem •. »
Le vicomte de Castellb6 n'ayant pas accepté d'être envoyé
comme ambassadeur à Toulouse, on désigna pour ce poste
Mossen Berenguer de Abella.
Celui-ci, ainsi que Francesch de Pere116s et Guillem de Puig,
furent commissionnés par le fils aîné de Pierre IV, l'infant Jean,

I.

Reg . 1293, fol 134 (1oaoôt 1366).

NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

93

pour négocier son mariage avec la princesse Jeanne, fille du feu
roi Philippe de France (lettres patentes du 7 septembre).
Le roi d'Aragon ne tarda guère à comprendre que l'alliance
qu'il de\·ait contracter avec Henri de Trastamare n'aurait ni le
prestige ni la force nécess:iires, si Je roi de France n'y entrait pas
ou vertement.
Jugeant insuffisantes ses négociations à Toulouse avec le duc
d'Anjou il voulut en entreprendre d'autres directement avec la
Cour de France. Voici en quelle forme Pierre IV exposait sa
pensée à son homme de confiance et premier conseiller, alors
ambassadeur, le vicomte de Roda, Mossen F. de Perell6s :
Lo Rey; vescomte, sapiats que apres que fos panit de nos, haguem acort
sobre la liga del Rey de França e finalment vos responem que nostre acort et la
fermança de nostre conseil es que nos havem gran plaer de fer tota liga de
amistat et de ben volença ab lo dit Rey, mas que nos nos estrenguessem de
ferli valença ab ço dt!! nostre, no veem que ley poguessem complir. E axi no
seria bo Jo pormetre si no en la forma seguent : Ço es que de p'tesent sia
comensada guerra poderosa contra lo Rey Danglaterra et lo Rey de Navarra
et el Princep et lurs valedors per lo dit Rey de Ffrança, e que per nos et per Jo
Rey Don Enrich sia feta guerra poderosament contra lo Rey de Navarra et
totes les terres quel dit Rey Danglaterra et princep han en les parts daça (le Sud
des Pyrénées).
E que en aquesta guerra daça nos haia a valer a son cost ab mil glauis (soldats glaives) o d,tlli a avall, si ais no podets fer, tro en D. E que nos siam
tenguts de valer al dit Rey de D. homens a cauall en la guerra de Ffranç1 finada
la guerra de Nav.irra et no avans, 6 que nos haguessem conquest lo dit regoe
e no haguessem a fer guerra de la part deça. Car lo dit Rey pot ben veure que
per destro11ir nostres t11amid1s et per ccbrar ço que el/ ha perd11t et es desberetat, es
necessari que de q11as&amp;1ma part poderosa111ent li sia dada. fuerra pe1· ell et p'er 110s, de
111a1zera que el/ (Charles de Navarra) jamis t10s prtxa j1tstar. E aço es ben seu et
nostre. Nos axi matex si emperam aquesta guerra, iassia que no aiam aclamar
deseret negu, proues que de tot nostre poder façam guerra de la part daça, a
!a quai guerra afer haucm mester la sua ajuda dels dits mil o almenys de D.
glauis. E finada la dita gu&lt;!tra de la part deça e conquest lo Regne de Nauarra
o la maior partida, plau a nos de ferli vaJença a nostre cost et messio de D.
homens a cavall, car en aquell cas nos ho poriem be fer et hi poriem bastar
pus no haguessem affers de la part daça; car en altra guisa en alguna manera no
hi poriem bastar. E axi es millor de no pormetre cosaque atendre no pogues-

�94

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV

JOAQUIN MIR.ET Y SANS

sem. E si aço plau al dit Rey et a nos plau, en som aperel!ats de trametreus en
procuratori bastant. En altra manera no ho poriem for, pero plaunos tota vegada
de esser en amor et liançes et bona amistat ab el! et que contra ell nons ligarem
ab algun rey o princep el! faentnos semblant conuinença. E si vos veets que
aço tinga via haiamne vostra resposta per aquest correu que us trametem en
II. dies et deu tornar en aitres li. Datum Barclùnona sots nostre segell secret a
XVIII dies de setembre del any MCCCLXVI. Rex Petrus. Dom. Rex. mand.
m. Jacoba Conesa •.

Pierre IV désirait donc recevoir l'aide immédiate de soldats
français, afin de commencer simultanément les hostilités en Gascogne et sur les frontières de l' Aragon et dè la Navarre. On comprend le besoin de secours qu'éprouvait le roi d'Aragon : son trésor épuisé, ses peuples ruiné_s par de longues guerres, et les nouvelles complications en Sardaigne, où un rebelle, le prince d' Arborea, augmentait sa force et son audace, le tout sans compter
les conspirations du fils de l'infortuné Bernat de Cabrera et de
l'héritier du roi Jacques de Majorque. On compre.nd aussi comment, en présence de l'alliance menaçante de Piene de Castille
avec la Navarre et l'Angleterre, le roi d'Aragon ne voyait d'autre
·protecteur que le roi de France.
Les instructions données par Pierre IV à ses ambassadeurs à la
.Cour de France disaient :
Ordona et mana lo senyor Rey que mossen F. de Perellos; vezcomte de
.Roda et mossen B. Dabella, consellers et ernbaxadors· seus qui ja per aitres
affers van al Rey de Ffrança ', quant lia serant procuren et tracten ab ell, eu
cas ernpero qm: per lo dit rey o per alcu de part sua ne sien request et no en
altra manera, les coses seguents :
Primerament ço es en cas axi corn dit es que per lo Rey dessu~ dit e per
aitre en nom seu,. los sia mogut que entre los dits reys se dega. fer liga contratotes persanes, diguen al dit rey de Ffrança que al senyor Rey plau que ell et
lo dit rey de Ffrança et encara lo rey de Castella don Enrich si esser hi volra,

,

r. Reg. 129.3.
Ces autres affaires sont le projet de madage de l'infant Johan avec la
princesse Jeanne de France.
2.

t

'I

·n' ARAGON

95

sien conjunts et units de bona amor et de confederacio et de liga axi ques v:allen et saiuden contra tots aitres reys et princeps et totes aitres persanes del mon et
que sien amichs dels amichs de cascun dells et enemichs encara dels enemichs.
Item en cas que la liga aquesta se faça es ferm, sia. per los dits ernbaxadors
tractat quel dit Rey de Ffrança degua encontinen t et de fet et ab gran esforç
començar guerra al rey Danglaterra, al rey de Navarra et al princep de Gales
et a Jurs terres et sotsmesos et ais bens daquells et de cascun dells. E en aquèll
cas lo senyor Rey et el rey don Enric dessus dit, en cas que en la liga, aquesta
esser vulla, faran axi matex guerra contra lo rey ·de Navarra et son Regne et
contra les terres, ciutats, viles et lochs quels ditS"Teys Danglaterra et princep de
Gales han en lo ducat de Guiana et en aquelles comarques et eu la dita guerra
cascun dells esforçadament continuaran.
E per ço que la guerra dessus dita se faça plus fortement et mils quel Rey
de Ffrança a ses propries messions haia a tenir en la dita guerra los quais sien
et estien a obediencîa del dit Senyor Rey mil glauis e pagar lo sou daquells o
daqui ensus tro en D. segons quels dits embaxadors se po~an ab ell convenir,
axi empero que tot ço ques conquerra en lo Regne de Navarra sis vol per les
gents del senyor Rey, sis vol per aquel!es del dit rey de Ffrança, sia del dit
senyor Rey (Pierre) et dels seus et tot ço ques conquerra en lo ducat de Guiana
et en aquelles partides sia del dit rey de Ffrança et de sos hereters. E la dita
aiuda sia tengut fer lo dit rey de Ffrança al senyor Rey continua:me~t, entro
quel Regne de Navarra o la maior partida daquell sia conquesta.
Item los dits embaxadors oferran de part del sen yor Rey al dit Rey de Ffrança
que conquest lo Regne de Navarra o la maior partida daquell lo dit senyor Rey,
en cas empero que del rey Danglaterra o del i:ey de Navarra o del princep de
Gales o dalcu o dalcuns dells no hagues tal poder en.les fronteres de ses terres,
que aço li fos perillos, li fara valença de M. homens a cavall et recobrar les ciutats, viles, castells, lochs et terre,s quel dit rey Danglaterta li te occupades en lo
ducat de Guiana o comarques daquell, es a saber en aquelles partides de son
Realme quel dit rey volra deça mar entro que les dites ciutats, viles, castells,
lochs et terres o la maior partida daquells sia cobrada, dels quais M. homens a
cavall lo dit rey sia teagut dar :il dit SenY.or sou de cinchcentes lances, car daltra manera no li faria aiuda sino de cinchcents de cavall et en ferlen mil renteralo dit senyor maior honor et el dit Rey ne sera sens comparacio mils aiudat
et la guerra quen sera enansfinada. Sia empero empres et entes que, tecobrada
per lo dit rey de Ffrança la maior partida de les dites ciutats, viles, castells,
lochs et terres quel dessus dit rey Danglaterra li te occupades en- lo duçat dessus dit et comarques daqu,ell, sia tengut lo dit rey de Ffranca de remetreli, a
despeses del dit rey de Ffrança semblant aiuda que demunt es demanat que li
faça per conquerir Navarra et conquerre complidament tot ço que del dit
Regne de Navarra hi restaria a conquerir. E,axi matex, que la conquesta del

�JOAQUIN MIRET Y SANS

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

dit Rey entegrament feta, lo dit senyor sia tengut remetre al dit rey de Ffrança
totes les gents que trameses li haura et encara enviarli semblant aiuda que dessus et a la manera que damunt se conte et aquella fara aturar ab ell o lia on el!
volra deça mar, entro quel dit ·rey haia cobrades entegramènt les dites ciutats,
viles, terres, castells et lochs.
Item que les dites coses li raonen los dits embaxadors saviament et poden
âirli, entre les altres coses, que la guerra dels dits reys no valria res si esforçadament en dites parts nos fahia, cor si en vna part era començada, los dits reys
Danglaterra et de Navarra et princep de Gales accorrerien en aquella et esser
en dues parts començada lo lur poder no es bastant a defendres del poder dels
dits tres reys qui seran duna part (Henri, Pierre IV et Charles de France), cascun dels quais es merce de Deu assatsgran. E ax.i matex rahonaran per que lo
senyor Rey demana primerament la dessus dita valença al rey de_ Ffrança, cor
si lo senyor Rey se met en guerra per ell et per clamar son desheret, raho es
que li faça aquest avantatge, lo quai toma en gran dan de son enemich et en
recobrament de tot ço de que lo dit rey Dariglaterra lo te desheretat.
Item si en la dita forma plau al dit Iey de Ffrança fer la liga aquesta, fermenla los dits embaxadors, axi empero quey haia a esser lo dit rey don Henric,
si essér hi volra, segons que dit es, per ta! que mils et pus- esforçadament la dita
guerra se puxa fer.
Es empero entencio del senyor Rey que en cas que liga sia fermada entre lo
dit senyor et lo duch Danjou, et per aquella lo dit duch deuia fer valença de
IIIIc glavis o de mes e de menys al senyor Rey, que la valença aquella que ya
que sia se comprena en la valença quel rey de Ffrança li permetra fer perla liga
ques fara entre ells. E axi matex, en aquell cas la valença quel senyor Rey ha
promesa fer al dit Duch se comprena en aquella quel dit senyor Rey promet
fer al dit Rey. E aquestes coses façen los dits embaxadors ab consentiment et
sabuda del dit Duch Danjou. E si per ventura no plahia al dit' rey de Ffrança
fer les dites liga et couinença en la forma que dess·us se conte, facen et tracten
los embaxadors dessus dits quel dit rey de Ffrança faça co11ine11ça et promissio de
no fer liga ne empreniment iames ab rey ne princep del mon, ·contra lo senyor Rey et
que sil ha jet lo 1·evoque e:&gt;..pressament aytant com sia Jet contra lo dit senyor. E semblant couinença et promissio sia feta per los dits embaxadors en aquell cas de
part del dit senyoi: al dit rey de Ffrança aytant corn !igues o empreniments per
lo dit senyor fets toquen lo dessus dit rey de Ffrança . Rex Petrus.
Dotninus Rex in consi!io in quo erant domina Regina et infans Petrus nec
non egregius Cornes Impuriarum, Elphus de· Proxida, Beiengarius de Relato,
P. Ça Costa et plures alii consiliarii mea mano P. de Tarrega 1 •

Nous ne croyons pas que ces propositions aient été présentées
au roi de France et que les ambassadeurs catalans aient eu des
conférences directes avec ce souverain. Ce fut à Toulouse que le
duc d'Anjou et son conseil décidèrent que pour le n1oment la seule
chose à faire était. un traité d'alliance personnelle avec le roi
d'Aragon, sans que Charles V y intervînt publiquement. Il faut
faire remarquer que Pierre IV soupçonnait la possibilité de menées
entre la Cour de France d'une part et les Anglais ou le roi de
Navarre d'autre part, au sujet de la question dynastique en Castille, et que le frère de Charles V apaisa ces soupçons dans les
entrevues qu'il eut avec les ambassadeurs de Pierre IV.
Francesch de Perell6s, la plus haute figure de la diplomatie de
ce temps à la Cour de Barcelone, l'homme de confiance de
Pierre IV et très appréci.é en France, put du moins obtenir sans
difficulté l'alliance avec le Duc d'Anjou.
Le traité fut signe le 29 septembre à Toulouse, en cette forme:

I.

Reg. 1293, fol. 140; on peut voir Zurita, livre IX, chap. 66.

97

In nomine Dei ... Notum sit universi presentibus pari.ter et futuris.' Quod
anno ab Iocarnatione eiusdem millesimo CCC-1 sexagesimo sexto, penultima
die mensis septembris .... existentibus et personaliter constitutis in castro seu
hospicio Regio ciuitatis Tholose inclito ac magnifico principe domino Ludovico
domini quondam Regis Francie filio .... duce Andegauensis Comitique Cenomanensis ex una pa,te et nobili viro ac potenti domino F. de Perillionibus
milite, vicè comite Rode procuratore et nomine procuratorio Serenissimi Principis domini Petri dd gr.atia Regis Arag .... cuins procuratorii et potestatis tenor
sequitur sub hiis verbis : ... (transcription des pouvoirs) ... que omnia et singula predicta per modum suprascriptum designata, specifkata et declarata
volentes ornnino deducere ad effectum dictus domious Dux volnit, approbauit
et ratificauit onmia et singula supradicta et eadem promisi~ tenere ac seruare et
complere et ad efectum deducere . ... et aliquatenus non contrauenire .... sub
pena centum milium florenorum auri dicto domino Regi applicanda et per ipsum
dictum Ducem exsoluenda et de bonis eiusdem don1ini Ducis exigenda .... Et
pro dicta pena compelli voluit et ac Ducatum, cornitatum, terram ac bona sua
que.cnmque presencia et fotura obligauit expresse et hipotecauit et submisit
viribus et coercionibus ac compul,ionibus camere domini nostri Pape necnon et
omnibus aliis compuîsionibus .... quibus vti volu&lt;::rint dictus dominus Rex contra ipsum domÏ11um Ducem .... Et in super ad maiorem confirmacionem premissorum dictus do minus Dux~... fidem &lt;ledit et homagium interueniente
Revue birpmique. xm.

�JOAQUIN \URET Y SANS
NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV

osculo fecit et prestitit dicto domino vicecomiri premisa omnia et singula dicti
domini sui Regis Aragonensis recipienti ... Acta fuerunt hec concordata premisa
et iurata anno, die, mense, indictione, pontiticati et loco supradictis, presentibus Reuerendo in xhristo patre domno Guillelmo de Chanaco abbate Sancti
Florentii de Saumuro dicti domini Ducis cancellario ac domno Bernardo de
Mora licenciato in legihus ipsius Ducis consiliarium, testibus ad hec vocatis specialiter et rogatis.
Et nos Ludouicus ... Dux Andegauensis et cornes Cenomanensis ad maiorem
confirmacionem et valitudinem omnium suprascriptorum sigillum nostrum
magnum vna cum nomine nostro nostra manu propria hic inferius subscripto
presentibus duximus apponendum. Loys.
En nom de Deu sia : Tractat es estat entre lo senyor rey Darago duna part e
lo duch Danjou, frare del rey de Ffrança, del altra, que liga e confederacio sia
entre ells feta contra lo rey de Navarra e lo Regne e terras sues e sos valedors
en aguesta guerra, per la manera _e forma seguents : Primerament q~els dits
senyor Rey e Duch de tot lur poder façen personalment guerra al d~t rey de
Navarra a lurs propries despeses e aço tant e tan longament tro quel dit rey de
Navarra sia del tot desert o los dits senyon Rey e Dnch uaien lmuda lui- entencio, e
que iames la I, sens 1aitre dels dits senyors pau, treua o auinença no faça ne
puxa fer ab lo dessus dit rey de Navarra.
Item quel Regne de Navarra e tot ço que per los dits senyors o perqualsevol
dells o per lurs gents daquell se conquerra, sia per drct d~ g~erra o per. aitre
qualsevol dret del dit senyor Rey Darago e dels seus e s1a amstat e umt ais
Regnes e terres sues, entenent los dits senyors Rey e Duch que en ço ques conquerra per qualsevols gents de les terres quel dit rey de Navarra ha en lo
Realme de Ffrança, Io dit senyor Rey no haia dret aigu ney puxa res demanar.
Item que en cas quel dit Duch per necesitat de sa persona _o per alt~a r~o
110 podia venir pcrsonalment en Navarra per fer la dita guerra, o quant h1 sena
sen hauia a partir dega e sia tengut tenir quatrecents glauis a son despens en
la dita guerra los quais CCCC. glauis faen la guerra aquesta degen estar e
esser a ordenacio del dit senyor Rey.
Item que les gents quel dit Duch o son capita menaran en Navarr~ per rah_o
de Ja dita guerra estien e sien en cas que menys fesse~ a correcc1~ del dit
Duch, si present hi es o de son Menescal e en sa absencia, a .correcc10 de lur
capit:mi o de son Menescal e les gents quel dit senyor R?y enuiara a s~ruey del
dit Duch estien e sien en cas que menys fessen a correcc10 de lur cap1ta.
Item es entencio del dit Senyor Rey que començada la guerra aquesta en lo
regne de Navarra se dega aqui continuar sens fer guerra en altra part ent.ro
quel dit Regne o la maior partida daquell sia conquest o la guerra d~ssus d1ta
sia finida. E en cas que la dita guerra començas en altra part, quels dits senyor
Rey e Duch haien e sien tenguts seguir e tenir la dita guerra del Regne de

o' ARAGON

99

Navarra e no partirsen lo dit Duch o ferne partir los dits CCCC glauis sens tro
la conquesta del dit Regne de Nauarra o de la maior partida daquell sia feta.
Item en cas quel dit Duch Danjou no tengues o enuias CCCC glauis complidament e continua en la guerra dessus dira e que algun petit nombre ne
defallis, es a saber. de XX glauis enjus, que iens per axo la Iiga present no fos
rompuda nen valgues menys. E axi matex sia entes que si de les gents darmes
qu_el senyor Rey deu euuiar a les parts de Ffrança, per seruey del dit Duch,
i~irvaua semblant nombre quel dit senyor Rey non fos tengut, ne la present
hga ne valgues menys.
Item que feta la conquesta del dit Regne de Navarra ode la maior partida
daquell, lo dit Duch si hi es sen puxa tornar en Ffrança ab totes les gents quen
h'.1ura amenades o si ooy era, qucn posques ~er tornar en aquell cas totes les
dites gents sues sens tot contrast. E que la donchs, lo dit senyor Rey ço es
a~res que per letra o per misatge lo dit Duch Ion baura request, sia tengut Io
dit senyor Rey trametre socors a son despens al dit Duch a les partidcs de
Ffrança ab suficient capita, es a ssaber CCCC hom ens &lt;larmes per fer guerra al
dit rey de Navarra e a les terres que ha en Ffrança, a ordenacio e voler del dit
Duch, la quai tramesa sia. tengut fer lo dit · senyor Rey dins tres meses apres
que request ne sera, si en lo temps de la requesia es en Arago o en lb Re&lt;&gt;ne
de V_alencia e dins dos meses si era en la terra de Cathalunya. E sien , ten;u,s
los dits CCCC homens darmes aturar en Ffrança o en les partides on Io dit rey
de Navarra ha les dites sues terres tro tant que les terres aquelles o la maior
panida daquelles sien conquestes e que Iauors los dits CCCC homens &lt;larmes
o aytants corn anats hi seran, sen puxen tornar sens tot empatx.
Ite~ que per ço que la guerra damunt dita cornenç en temps qui siaauantatge
~els dits ~enyors Rey e Duch, que no sia cornençada troque al dit senyor Rey
s1a benu1st fahedor, e quant aquell matex senyor Rey la dita guerra volra
començar, que ho haje a signiticar al dit Duch e que la començ ab consell e
volentat sua, axi empero que la guerra, ne per conseguent les valences, no
puxen romanir si donchs los dits senyors abdosos ensemps nos concordauen
de pau. E quant lo dit senyor Rey haura significat al dit Duch que vol començar guerra al dit Rey de Navarra, sia tengut lo dit Duch venir personalment
ab tot son poder o trametre los dits CCCC glauis dins Navarra o en les front~re~ qui s?n entr~ Arago e Navarra, es a ssaber dins III. meses apres que
s1gmficat h sera, s1 la donchs es en lengua dohi e dins dos meses si sera en
lengua doc.
Item en cas que feta la conquesta del dit regne de Navarra o de la maior
partida daquell, lo dit Duch vehia que pus profitosa li fos valença de marque de
terra, quel senyor Rey li sia tengut fer aiuda daytantes galees armades corn
per. lo sou que li conuendria donar ais dits CCCC ho mens &lt;larmes, per any se
ponen armar, les quais fos tengut pagar lo dit senyor continuament, ~xi com

�!00

JOAQUIN MIRET Y SANS

faria los dits CCCC ho mens &lt;larmes trp la conquesta de les dites terres quel dit
rey de Navarra ha en Ffrança o la maior partida de les terres aquelles fos feta.
Item que les cases dessus dites sien per los dits senyors Reye Duch iurades
e ab homenatges e pena de Cm florins e altres obligacions firmades, axi corn
mils e pus fortement fer se puxa.
Item en cas que per aquesta liga lo rey de Navarra mogues o faes guerra al
dit Duch en ses terres, quel dit Duch faen la dita aiuda de CCCC glauis al
senyor Rey, lo dit senyor sia ttmgut fer guerra al dit rey de Navarra en son
realme a la mauera que dessus se conte.
Item quel dit Duch pro:ur e façe ab acabament quel rty de-França son frare,
piwnete e iur que les dites co.rns, en quant toque lo dit Duch, permetra esser fetes, e
que directament o indirecta no sostendra que empatx o embarg sia dat, que
complides no sien. En altra manera los dits procuradors les dites cosès no fermen o si les fermauen retenguense que si axi nos complien, que valor o eficacia no hagues ço que format haurien. Rex Petrus 1 •

Telles furent les propositions finales du roi d'Aragon, acceptées et signées .par le Duc d'Anjou, et qui constituent le texte du
traité d'alliance de 1366.
Le retard dans l'entrée en Espagne des Anglais, qui n'avaient
pas encore organisé Farmée expéditionnaire contre Henri de
Trastamare, ne donna pas au roi d'Aragon et au duc d'Anjou
l'occasion de faire exécuter les conventions stipulées à Toulouse.
Cependant, les nouvelles qui leur parvenaient étaient chaque
jour plus graves, surtout au mois d'octobre, après la conclusion
à Libourne de l'alliance de Pierre de Castille avec le Prince de
Galles et le roi de Navarr.e. Le duc d'Anjou envoya alors le
vicomte de Roda, Mossen F. de Perell6s, à Pierre IV qui se
trouvait à Barcelone, afin de savoir si le moment de commencer
les hostilités était venu, et afin d'offrir au roi d'Aragon sa coopération personnelle. C'est pour répondreà la demande;et à cette
marque de déférence que Pierre IV ordonna, le 2 novembre, à
Mossen Ramon de Perellos, que nous croyons être le frère du
vicomte de Roda, et à Mossen Joan Exemenez de Salanova, d'aller
sans aucun reprd à Toulouse. Voici les instructions du roi :
1.

Reg. r293, fol. 135.

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

IOI

Capitols de la missatgeria faedora per Mossen Ramon de Perellons et Mossen
Johan Eximenez de Salanoua, consellers del senyor Rey, a les parts de Tolosa
al Duch Danjou.
Primerament los dessus dits sen iran al dit Duche apres salutacio acustumada
dirli hontde part del senyor Rey per vigor de vna letra de creença que sobre
aço li porten, quel vezcomte de Rod11, camerlench del dit senyor Rey e seu, es
vengut nouellament_de part del dit Duch et ab letra de creençaescrita de sa ma
al senyor Rey dessus dit, per vigor de la quai li ha dit de part del dit Duch,
que ell vol venir personalment et ab tot lo poder que haura a son seruey, a les
parts Darago, eu cas quel princep de Gales, qui certament se diu quey venra per
socors del rey P. qui fou de Castella, hi venga, la quai casa lo dit senyor Rey
graeix al dit Duc .: , aytant con plaer ne honor que ferli posques lo dit Duch,
nè rey, ne princep del mon et axi con aquella qui es e te lo dit senyor per casa
fort gran et fort notable et per la quai lo dit Duch obligue et ha oeligada
a .si et ais seus e queha axi cara la sua amor et la sua companyia çon de princep
ne aitre senyor del mon.
Item li diguen quel dit senyor los hi tramet per saber la sua partença quant
sera et per quai part volra venir, cor per aquella part on li sera pus auinent o
pus plasent ~a venguda, lo dit senyor li exira a carrera o li tremetra tais gents
que li renran bona companyi1 entra que sien abdosos justats.
Item que si plau al dit Duch'que la I. o abdosos delsdits embaxadors romangen en sa companyia que faran.
Item sil dit Duch demanaue perque lo dit vescomteno es tomat a ell axi corn
li ho hauie prames de fer en cas que al dit senyor plagues, diguenli quel senyor
Rey lo hauia gran mester en son seruey, per certes causes que aitre no sabie
sino lo dit vezcomte, perque no ses poscut fer. E axi quel naie per escusat si li
plaura, pero en cas quel dit Duch laie gran mescer, ne li placie que vaia a ell,
trametraloy a dir et a anuiarloy ha.
Item que da~o que faran et troueran tremeten correus cuytats tots iorns al
senyor Rey, per ço que puxe ab temps proueir en ço que necesssari li sera.
Rex Petrus'·

De ces instructions aux ambassadeurs catalans il ressort clairement qu'à la cour de Toulouse, dirigee en secret par la cour de
Paris, il y eut des aspirations belliqueuses pendant le mois d'octobre (1366) et que l'orgueil royal considéra comme un devoir
chevaleresque de présenter un prince de la maison de France aux
r. Reg. 1n6, fol. 5.

�102

JOAQUIN .\IIRET Y SANS

NÉGOCIATIONS DE PIERRE lY D'ARAGON

alliés de Pierre de Castille, dans le cas où le famenx Prince Noir
passerait les Pyrénées pour lutter contre Henri de Trastamare et Pierre d'Aragon. Ces aspirations ne tardèrent pas à se
calmer.

tot dampnatge et defendrem de tota persona que contra vos n~ ells pogues
venir per rao daquesta obra, dementre leyalmeot vos ne ells façats et cumplats
les coses des us dites ... Dada en Barchinona lo derrer dia de deembre en lany
de la Natiuitatde nostre Senyor MCCCLXVII. Rex Petrus•.

On peut remarquer aussi la faveur dont jouissait le vicomte
de Roda non seulement à la cour de Barcelone, mais aussi à la
cour de Toulouse. Il était le premier conseiller du duc d'Anjou et
du roi d'Aragon, et aucun des deux princes ne pouvait conduire
les affaires diplomatiques s'il n'avait auprès &lt;le lui ce personnage.
Il convient d'exposer ici - en interrompant le récit des néo-ociations diplomatiques- un fait inconnu gui montrera l'abse~ce
absolue de qualités morales chez Pierre IV; aucun scrupule de
conscience ne l'empêchait de prendre les résolutions les plus blâmables, si elles pouvaient le tirer d'un mauvais pas ou lui permettre de réaliser ses ambitions. Forcé de se procurer de l'argent par tous les moyens, afin de repomser l'agression des alliés
de Pierre de Castille, il trahit son ami Henri de Trastamare et
n'hésita pas à faire frapper de la fausse monnaie castillane, ainsi
qu'on peut le voir dans cette triste lettre (Barcelone, 3 r décembre) :

Ce n'était certainement pas la première fois qu'un monarque
devenait faux monnayeur, surtout pour contrefaire la monnaie
d'un prince ou d'un pays ennemi. Mais on n'avait pas encore vu
un roi contrefaire la monnaie d'un autre monarque ami et allié,
à un moment des plus critiques pour celui-ci, et jurer sur les
Évangiles aux ouvriers chargés de la frappe qu'ils seraient protégés et exempts de toute peine si la fraude était découverte par
le prince dupé.
Les dispositions prises par Pierre IV à la fin de l'année 1366
prouvent la frayeur qui dominait son esprit. Le 27 décembre,
il écrit de Barcelone à son neveu le comte d'Urgell, une lettre
lui ordonnant de se rendre à la frontière de Navarre:

Nos en Pere perla gracia de Deu Rey ... par la grau necessitat que hauem de
moneda, a la quai sino perla mallera dejus escrita bonament proueir no podem
sens dampnatge de nostre poble, per tenor de la present manam a vos feel
nostre en P. Çasala, moncder de Barchinona, que vos batats et batra facats
moneda d'argent en regne de Valencia, en lo castell de Muruedre, per tal fo;ma
que comra'.açats moneJa dargent castellana, a tot juhi aytal corn aquella que fa
lo rey Ennch. E vos de tot argent ques obrara en la dita obra siats teno-ut de
douar a nos aytal guany per march corn donen los Maestres de les Mon;derics
del dit Rey a ell, e per ço que tata sospita de frau sia foragitada, ordonam que
lamat de conseil nostre Mossen Bonafonat Sent Feliu, alcayt del dit Castell, sia
vesedor_en ladita obra per nos, lo qual faça un libre et vos dit P. Çasala aitre
semblant, en los quais sie contengut lo fet de la veritat, ço es quey sia escrit tot
argent qui entra ra en la dita obra. E encara a descarrech vostra lo dit Bonafonat
tinga los motlos tota vegada que no obraran ..... E nos juram per Deu et per
los sants illl euangelis, de nos corporalment tocats, que a neguna de les dites
• coses no contrauindrem .... et per virtut del dit sagrJment prometem a vos
dit P. Çasala et a tots aquells qui ab vos seran ne obraran, queus gardarem d1:

103

Car nebot, con nos baiam haut cert ardit quel princep de Gales àb Don
Pedro qui fou rey de Castella, et Jurs companyes fan lur poder de entrar brenment en los Regnes Darago et de Castella per dampnificar '.et offendre les dits
Rcgnes si poran, ço que Deu no vulla. E nos volents obijar a lur inich proposit haiam proueit et ordonat que vos siats en Arago, en la frootera de
Nauarra, ço es en aquell loch on conexerets esser pus necessari. E que façats
traure rotes les Yi an des dels lochs plans et aq uelles façats metre en les forçes,
e per ventura si les gents de la terra hi fahien difficultat, ço que no deucn fer,
aquelles façats :cremar, car mes ,·al que aquelles sien consumades o perdudes
que si seruien ais enemichs. E per aço mateix façats fer de tot lo moble dels
dits lochs plans qui portar se puxe e que tots los bestiars que dins les forçes
no poran estar façats emrar dins Arago o vers les· parts de Morelia , .

A la même époque, des bandes françaises de routiers et de
pillards engagées par le roi Henri quittaient le Languedoc pour
se diriger vers la Castille. Le lieutenant du gouverneur du Roussillon demanda à Pierre IV s'il devait autoriser le passage des
1. L'année de la Nativité ayant commencé le 25 décembre, le 31 du même
mois appartient encore à l'année 1366.
•
2. Reg. 1214, fol. 136.

�JOAQUIN ~IIRET Y S.-\l\S
NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

compagnies de M. de Mauny, et le roi lui répondit par lettre
du 29 décembre:
Nos no ,·olem nens plau que companycs algunes estranyes passeu pcr nostra
terra, per que volem que vos ab aqudles miUors maneres que porets façats ab
cils que per rcs no entren en ço del nostrc per les parts de Rosscllo, di,mtlos que
pus amichs son nostres e van en valença damich nostre, dcuen passar pcr
aqnclla part de nostre Rcgne que mt.:nys dapnatge façen c que hom los dara
loch que passen pcr les muntJnycs de Ja~ca de L. en L. segons que dcmanen.
E com vcesi::ts que per grat o pcr forsa volgucssen entrar pcr aquexcs partides,
volem eus man,1111 que, ab totcs aquclles manercs que semblant vos sera, los
deffenats los passes et cntrades de Rossello, de mancra que algu nonidi pas c
si assaiar ho volran, qucy trobcn t:1I rcsistcncia que sen tornen volcnters.

Mais d'autres bandes avaient fini leur engagement avec
Henri de Trastamare et quittaient la Castille pour retourner en
Languedoc et en Glscogne. Dans les derniers jours de janvier
1367, le roi Pierre d'Aragon ordonna à Fray Guillem de Guimerà, chevalier de l'ordre des Hospitaliers de Jérusalem, d'accepter le comm,mdernent militaire de la ville de Lérida &lt;&lt; per
guardar e defendre que les companyes dels franceses qui iason
&lt;lins nostra senyoria en Arago, no puxen aq uella dampnificar,
en cas que passen per Cathalunya; » et il écrit au Yicomte de
Rocabeni, à Dalmau de Queralt et au viguier de Yilafranca del
Penedés:
Fern ,·os sabcr que de cert hauem sabm que mosscn Benr:10 de Claqui ,·c
ab mil lances et no tincntse per content de ço qui:: li haucm fet, creem que dara
o fara en nostra terra tot aquell maior dampnatge que pora. Per que exprcssament vos dchim eus manam que \'ista la present cr tocs :titres affcrs lcxats,
dngats a nos ab tots aquclls mes homens de cauall que amenar porcts, wm nos
vullam que vos siats ab nos ans quel dit mossen Bertran sia en aque,ti::s
parts •.

Le comte &lt;l'Urgell ayant informé le roi qu'il avait eu une
1.

Ces lettres sont datées de Barcelone, 30 jam·ier 1367; registre
-

1214,

conférence avec Du Guesclin, en Aragon, et que celui-ci était
disposé à s'entendre avec Pierre IV, sur le chemin à prendre
pour son retour en Languedoc, Pierr~ lui répondit par lettre &lt;lu
30 janvier :
Nos ajustam nostre poder de Cathalunya et de Regne de Valencia de guisa
que con els af..:rs venguen, nos siam forts et poderosos per for ço ques pertanga a 110,tra honor. Apres sapiats que hauem reebuda una letra de Romeu
des Puig, qui cs ab mosscn Bt'rtran (Du Guesclin), la quai vos trametern e ....
parria a nos quel degucsscts fer ,·cnir deuant vos et que sabcssets dell si per lo
tractament qucns diu o pcr altra mauera se poria for quel dit mossen Bertran
et ses companves fesscn aitre cami. .... et si de res vos en podets•aiudar que
tornen a nostre st!ruey, fctsne ço que us parra segons que de vos se pertany.

Il paraît donc que _le roi d'Aragon autorisait son neveu le
comte d'Urgell à engager les bandes de Du Guesclin pour se
défendre contre les alliés &lt;le Pierre de Castille.
Malgré ces probabilités d'entente, Pierre IV activait les
mesures pré,·enrives. Il ordonne à son fils et lieutenant de lui
envoyer de Valence deux cents cavaliers et au maître de Montesa de venir à Barcelone a\'ec tous les chevaliers de l'ordre; il
écrit aux prélats, nobles, barons, et représentants des villes
réunis à Valence, dans le bourg de Sant Mateu, pour la célébration des Cortes, que le passage probable des compagnies françaises, en route pour leur pays, l'empêchait d'assister per~onnellement à l'assemblée:
E per la dicta raho nos conuenga romandre en Cathalunya per aiustar los
homens a cauall cathalans, per tal qut! poderosament puxam defendre Cath,1lun,·a c per aço haiam scrit a nostre car primogenir lo Duch (l'infant Joan,
du,:"h de Girone), ques cuyt tant com pux:1 pcr anar celi::brar les dites Corts en
abscncia nostra. Per ço us 111anan1, rcquerim i::t pregam que reebcu lo dit
nostrc primogcnit dt'gudament et ab reuerencia, axi corn aquell qui es part de
nostrc .:ors et representar:i nostra persona, en les dites Corts cr&lt;!gats et obecscats en cotes coses '.

fol.

139 à 1.p ·

1.

Lettre de Barcelone.

14

jan\'ier 1367 ; registre

121 7,

fol. 7 I.

�NEGOCIATIONS DF. PIERRE IV D'ARAGON

Quelques jours après, Pierre IV recevait une lettre du comte
de Foix, avec une nouvelle inattendue qui devait calmer momentanément ses soupçons et ses craintes. Gaston Phœbus, comte
de Foix et vicomte de Béar-n, dès qu'il apprit la conciusi0n d'une
conve~tion secrète entre le roi de Navarre et Henri de Trastamare, en vertu de laquelle les Anglais renonçaient à l'expédition
en Castille, s'empressa de la communiquer au roi d'Aragon, en
lui envoyant à cet effet un de ses écuyers. La conduite de Gaston Phœbus est étrange, puisque ses historiens, Gaucheraud,
Castillon et les autres, assurent que le comte de Foix, à cette
époque, penchait évidemment pour la cause des Anglais. Mais la
lettre de Pierre IV à Mossen Arnau de Orcau, lieutenant du
gouverneur du Roussillon, datée de Barcelone, 25 janvier, est
très explicite:

Trois semaines après les ordres donnés à Mossen Arnau d'Orcau, Pierre IV craignait encore l'entrée de Jacques de Majorque
en Roussillon, entrée annoncée par le comte de Foix. Le roi
écrit à Johan Vola, procureur des rentes en Roussillon, le 16
février, que « corn haiam molts ardits quel infant de Mallorques,
ab tractament e aiuda del princep de Gales, ab moltes companyes enten entrar en Rossello, per ço volem e manam &gt;&gt; qu'il
ait soin de ravitailler le château de Perpignan, dont on avait retiré
beaucoup d'armes pour les porter au château d'Opol, à l'époque
ou il servait de résidence à l'infant Martin, fils du roi, et aux
autres otages.
Revenons aux négociations engagées pour retenir comme
auxiliaires les compagnies de Du Guesclin, congédiées par Henri
de Trastamare. Par une lettre adressée au roi d'Aragon, à Barcelone, et datée du 29 janvier, le comte d'Urgell, qui se trouvait à
Saragosse, lui annonçait avoir conclu la convention avec pù
Guesclin; Pierre IV répondit:

A nos es vengut un escuder del comte de Ffoix et entre les aitres coses bans
recomptat que al princep de Gales, per la pau quel Rey de Nauarra ha feyta
ab Jo Rey de Castella don Enrich, _no es possible dentrar en Espanya, ans es
dacord de no entrar e per ço !infant de Mallorques ha hauts de les companyes
qui eren ab lo dit princep, XIII capitans, qui seran MDC lances, ab les quais
deu venir en Rossello et que lo germa de un quis diu Johan Guiter, lo quai
Johan es ab lo dit infant e lo dit germa seu es en Rossello, tracta o deu hauer
tractai que corn lo dit infant vengua, tota aquexa tt!rra se leuara ab ell,
e jatsia quel dit escuder nos haie dites moites coses en secret, les quais 110s trobem be
que son veres, empero no donam Je a les dites paraules quens ha- dites dû Jet del dit
i11Ja11t et daq1wxa terra (du Roussillon).

'1

107

JOAQUIN MIRET Y SANS

ro6

Cette affaire reste quelque peu mystérieuse; on ne peut savoir
si le comte de Foix penchait du côté de l'Aragon et désirait
réellement l'échec de l'alliance des Anglais avec Pierre de Castille, ou si au contraire d'accord avec le prince de Galles, il se
prêtait à rassurer Pierre IV par de fausses nouvelles et à le
détourner du but principal, en portant son attention et son
activité du côté du Roussillon, par la feinte d'une invasion immédiate et de la rébellion des partisans de la dynastie déchue. C'est
un incident inconnu et intéressant, sur lequel il y a lieu d'appeler l'attention des historiens.

Quant es de la auinença que hauets feta ab mossen Bertran que romanga
aqui ab ses companyes pcr la manera que diets, plaunos per les rahons quens
,,auets fetes saber. Empero, fets ab ell que no començ la guerra en Nauarra,
corn mes amam esser valedors que principals et mes defenedors que offenedors,
car tota vegada ne sera Deus mellor de nostra part , .

Il y a là une importante déclaration, qui prouve le changement des idées et des projets de Pierre IV. Il ne veut plus prendre
l'offensive contre la Navarre; il préfère attendre les événements.
Son ardeur belliqueuse est dirigée contre les compagnies françaises qui menacent de traverser la Catalogne. Il informe le comte
d'Urgell, dans cette même lettre du 29, de sa résolution de quitter Barcelone le lendemain et de se rendre à Lérida avec quelques
troupes, &lt;&lt; et alli esperarem alcuns pochs dies les altres companyes quins deuen venir, con ab letres de sanch los hauem escrit
1. Reg. 1214, fol. 143.

�108

ques cuyten et venguen detras nos, axi que fort breument nos
haurets aqui (a Saragosse) )). En effet, Pierre IV quitta Barcelone;
le 6 février il se trouvait à Vendrell, entre Vilafranca del Penedès et Tarragone, d'ou il écrit cette lettre adressée au roi de
France:
Serenissime princeps · consanguinee carissime, recedendo ab Illustri Henrico
rege Castelle magister Iuo Derian secretarius vester qui ad dictum Regem pro
faciendis inter vos et ipsum alliganciis ex parte vestra sicut accepimus pèr eum
accesserat sirnul cum Iuone de Tramanego scutiffero ad nos venit vt inter vos
et nos alligancie similes firmarentur et certe quamvis iam inter vos et nos amor
vigeat et confederacio ac alligancie sint et esse credamus ad inuicem honoremque vestrum pro ut et vos nostrum nos carum in omnibus tanquam pmprium
reputemus. Tamen pro maiori eorum validacione ac renouacione et super quibusdam aliis utriusque nost11.Jm comunem honorem tangentibus nobilem et
dilectum consiliarium et camarlengum nostrum ac vestrum Ffranciscum de
Perillionibus vicecomitem Rode ante predictorum aduentum proposueramus in
ambaxatorem nostrum ad vestram presenciam destinare. Set quia inter princi'pem Galearum et dictum Regem Castelle ac nos tenemus effirmo quod bellum
fiet de proximo dictus vicecomes vel alius equiualens nolnit nec vult hoc casu
a nobis recedere nec dictam vel aliam facere ambaxatam. Statim autem cun.1
dictum bellum fecerimus vel antea si forsitam differatur dicrnm vicecomitem
vel alium ex baronibus seu militibus nostris transmittemus ad vos super premrssis et aliis de intencione nostra Jiqnide atque plenarie iniormatum. Datum
in loco de Vendrello sub nostro sigillo secreto VI• die ffebruarii anno a Natiuitate Domini MCCCLXVII1. Rex Petrus 1 •

Il faut donc constater qu'en janvier r367, Ivo de Erian, secrétaire du roi Charles V, fut chargé d'une ambassade à la
Cour de Castille destinée à préparer une nouvelle alliance
d'Henri de Trastamare avec la France, et ce fait indique que
Charles V avait modifié sa politique de l'année précédente,
époque à laquelle il laissait croire que le duc d'Anjou, son frère,
s'occupait seul des négociations relatives aux affaires d'Espagne.
Maintenant, c'est le roi de France lui-même qui envoie l'ambassade et propose des alliances offensives non seulement à Henri de
1.

NEGOCIATIONS DE PIERRE lV D'ARAGON

JOAQUIN MIRET Y SANS

Reg. 1214, fol. 148.

109

Trastamare, mais -aussi a Pierre IV. Le péril s'est accru pour
les trois souverains : les Anglais, avec Pierre de Castille, ont
déjà franchi les Pyrénées et menacent de passer bientôt l' .C:bre.
Le roi de Navarre, avec sa politique énigmatique et inconstante,
va rendre plus délicate la situation de Charles V et de Pierre IV.
Ce dernier est à Tarragone le 9 février, et de là il ordonne
encore à tous ses officiers de se préparer a empêcher par tous
les moyens le passage à travers la Catalogne de Du Guesclin et
de ses compagnies, qui retournent en Languedoc. Il écrit aussi
à Fray Guillem de Guimera, chevalier hospitalier de Jérusalem,
que Du Guesclin devant probablement passer avec un millier de
lances aux environs de Lérida, ledit chevalier, comme capitaine
de la ville, doit pourvoir à l'approvisionnement des forteresses.
Le 20 fevrier, Pierre IV est à Lérida, et les nouvelles des
mouvements de l'armée du princ&lt;:: de Galles en Navarre augmentant ses frayeurs, il ordonne à Nicolau de Proxida de mettre
en parfait état de défense les places importantes d' Alicante ~et
d'Orihuela :
E encara hauem ardits certs que algunes ciutats et viles de Castella se son
alçades nouellament contra lo Rey de Castella, a nos car com a frare,
perque volem eus manam sots lomenatge que fet nos hauets que ab sobirana
diligencia gardets et façats guardar Oriola et Alacant et los altres lochs de la
vostra procuracio 1 •

Pierre IV laiss~ voir ses craintes à son fils aîné par deux
lettres du 17 et du 20 février, datées de Lérida et ·envoyées à
Valence, où l'infant héritier préside les Cortes :
Per les dites letres (de Ximenez de Urrea) porets saber clarament nos et
nostres afers en quin punt som, e es tal que 110 mtenem que 110s sens batalla
puxam defendre nostra terra, axi que ajustam nostre poder al mes que podem
et fort breument ab aquelles companyes que haiam poques o moltes, partirem
daci ens nirem en aquella part on los ene;nichs sabrem que deien entrar en
nostra terra et venim acordats de metre 11ostre Jet al juhi de Deu e de hauer batalla
ab los enemichs.
1.

Reg. 1214, fol. 150.

�ITO

Il dit encore que le Prince de Galles et Pierrè de Castille sbnt
sur les frontières de !'Aragon, vers la Navarre et que le comte
d'Osona est du côté d.e la Catalogne
E si nos, molt car fill, prestament no som justat ab no, tre poder per accorrer
la on maior mester sera, nos et los nostres regnes et terres porien encorrer tan
gran perfü et dampnatge cjuens seria mpl greu de reparar '·

Et ce qui montre mieux encore la manière dont Pierre IV
comprend la gravité extraordinaire des événements, c'est une
autre lettre, du 9 mars, datée elle aussi de Léi;ida et adressée à
son fils, pour lui communiquer les dernières nouvelles envoyées
par Lope de Gurrea, qui se tr'ouve à la frontière de Navarre :
Per aquelles porets veure nostres afers en que esran et si hauem temps nos
ne vos de entendre o oyr plets ne questions, mas quens cuytem nos et vos
ens aperellem de defendre nostres Regnes et terres e deu a nos mils basrnr Lo
cOJ; de ~efündre que nls enemicbs qui jais ban partits entre $.i de conq11ùtar o q1,e
mityrmn nos et vos ab bonor et dejeuen ço del nostre, com nies val be. murir qne mal
viure. Per moltes letres vos hauem escrit com nos, oos entenem a combatre,
car no veem que en altra manera pt1xam defeudre nostres terres e no par que
vos ne aqueys de la Cort (les membres dt!s Cortes de Vi!lence) o creegats
neus en sintats, de que molt nos marauellam en reprenenvos et vostre consell
et molt mes los de la Cort. Perque us manarn eus pregam sots obteniment de
benediccio paternal, quens trametats aquells mes homens a cauall que hauer
porets daquex Regne (de Valence).
2

A la fin de la lettre le roi dit qu'il quitte Lérida le iour
même (9 mars), pour Fraga et Saragosse.
Bien que le roi d'Aragon e-ôt donné des ordres sévères pour
défendre aux compagnies françaises de passer par la Catalogne,
il conservait encore des relations très amicales avec les principaux chefs; et une fois de plus il donna de l'arge11t à Du GuesReg. 1217, fol. 88-90.
Vinfant avait adressé peu de jours auparavant une consultation à son père,
surc la procédure à suivre et sur la solution de petites querelles d'un intérêt partkulier au secondaire.
' .
1.

NEGOCIATIONS DE PlER:RE lV D'ARAGON

JOAQUIN MIIŒT Y SANS

III

clin pour acheter sa bienveillance. Par lettre de 28 février,
Pierre IV dit au Comte d'Urgell :
Car nebot, nos nos som conuenguts ab mossen Bertran de Claqui per
manera que nos nexim be e el! se partex be pagat de nos e entre les altres
coses li hauem a fer dar en Saragoça tantost que eU hi sia \ •m florins, per que
us pFegam e us manam que, dels Xm florins assignats a 1 Reyna de Castella
(femme d'Henri) o dels drets de les faites o restes que ha_uem agui o de tota
altra cosa de que abans se puxen ha lier, li façats pagar ..... cor per altra cosa lo
dit mossen Bertran no ha a romanir agui'·

Ces cinq mille florins, Du Guesclii1 devait les toucher à
Saragosse. En même temps Pierre IV fait caqeau au fameux
capitaine breton d'un mulet avec ses harnais, acheté treize cents
sue/dos à Bernat. de Perapertusa, écuyer royal.
Le roi d'Aragon ordonne aussi à son trésorier de payer au
plus tôt au maréchal français Arnal d'Audrehem, un des auxiliaires d'Henri de Trastamare, la pension annu.elle qu'il lui avait
accordée :
Ja creem que sabets éom nos encany dom1111 al mane"scal Daudeuant 4110
milia florins dor de r!;!nda e ha I. iny el haura tost que le forei1 per nos atorgats, axi que li son ia deguts los dits 11. milia florins e com nos ent;rels aitres
barons e rnuallers de les companyes frances~s del d~t Manescal nos tiJJgam'
per molt be seruits, axi corn daquell del que som certs que es special seruidor
nostre ...

Nous croyons qu'à ce moment-là Pierre IV avait plus de confiance ou plus de reconnaissance pour d' Audrehem que pour
Du Guesclin.
Comme auxiliaires au service de !'Aragon nous trouvons
aussi deux nobles Italiens, les fi;ères Jean et :Xibaut, marquis de
Busca, Piémontais (de les parts de Pedamunt).
Les craintes du roi d'Aragon se -sont réalisées en partie,
puisque Je fils de Bernat de Cabrera, le comte d'Osona, ennemi

2.

1.

Reg.

1217,

fol.

114.

�13

JOAQUIN MIRET Y SANS

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

de Pierre IV, a {}U entrer en Catalogne et soulever le vicomté de
C~brera, à la fin de mars, tandis que du côté de la Sardaigne, la
ré•bellion du prince d' Arborea ne cesse de grandir.
Au milieu de complications qui augmentent de jour en jour,
les craintes du roi sont plus grandes que jamais. Il écrit à
l'évêq_ue d'Urgell :

au gouverneur de Majorque, le 3 I mars, le roi explique pourquoi il avait ordonné à son fils de venir en Aragon avec ses
troupes, avant de ~avoir que cette mesure avait été critiquée à
la cour de l'infant : c&lt; per esser ab nos en la batalla que enténiem hauer ab qualsque gents estranyes volguessen entrar enamigablement en Arago axi com èsperauem ques faria et encara
dubtam sis fara. » La satisfaction de Pierre IV est manifeste
quand il commence à découvrir -que l'expédition des Anglais
en Espagne ne comporte pas dans son programme l'invas~on de
l'Aragon avec les Navarrais ou avec les Castillans de Pierre.
Le moment critique arrive enfin le 3 avril, quand Henri.. de
Trastamare est battu et renversé par le Prince de Galles et les
autres auxiliaires de Pierre le Cruel. Le 7 du même mois,
Pierre IV a déjà appris la funeste bataille de Najera et a décidé
de convoquer et de réunir promptement les Cortes de Catalogne
à Lérida. Il écr"it aux évêques d'Urgell et de Girone :·

II 2

Façats ben guardar los passes de la vall Dandorra et aitres que a vos parega
e sic gents da.rmes si acostauen, trencat los dits passes e axi matex fets estar
apercebuts tots vostres homens de cauall e de peu per defendre aquelles partides et per secorrer a les parts de Cerdanya '·

Il mande aussi à ses officiers de Huesca :
Par la preson del rey de Nauarra no tardedes punto ne bora de exequir et
complir las prouisiones que vos hauemos enuiadas por nuestras carras assin de,
enderrocamiento de las isglesias et casas qui son cerca de la tallada de Oscha
corno del despoblamiento de los Iugares flacos de las terras de Oscha., ..
porque segun los ar.dides cierto_s que hauemos es de-muyt gran necessidat que
assin se faga sin toda dilacion •.
·

Aux officiers d'Ejea il envoie l'ordre de démanteler la place,
afin que les ennemis ne l'occupent pas. Il serait interminable
d'énumérer les mesures dictées par le roi en ces moments d'angoisse et d'incertitude.
Le 14 mars il était déjà à Saragosse, d'où il adressa, le 22,
une lettre à la reine, pour la supplier de venir le rejoindre : elle
ne serait ras exposée â trouver sur sa route les bandes françaises,
ciui renonçaient à retourner en Languedoc et restaient en Aragon
et en Castille.
Cependant, Pierre IV se demandait si le plan des alliés de
Pierre le Cruel était de ne pas rompre les hostilités a:vec l' Aragon, de conserver l'état de paix ou de trêve indéfinie et de se
borner au renversement d'Henri de Trastamare. Dans sa lettre
I.

2.

Lettre du 6 mars 1367; reg-istre
Lettre du 14 mars, reg,- 1217.

I

Hauem haut ardit cert que dissapte prop passat a III dies del presem nîes
dabril lo rey Dop. Enrich fo vençut et desbaratat per lu princep de Gales et
per lo rey Don Pedro, per la quai casa se coué reforçar nostre poder per manera
que puxam defendre esforçadament et segons ques pertany los Regnes et terres
nostres e per aço hauem ordonat que tinga:m Co.rts als cathalans en Leyda a
XXV dies del present mes, per que us pregam que lexars tots afers vos personalment siats a Leyda 1 •

Il écrit aussi au malheureux Henri :
Rey amigo que tenemos en coma de hermano, nos el rey Daragon vos
enuiamos muyto a saludar deseando que Dios vos tome vuestros afers assi
como cobdiciades e femos vos saber que con gran desplazer et dolor de
coraçon hauemos entend.ido la desauentura que vos ha acaescida en lo feyto de
la pelea que houiestes con el princep, pero pues que a Dios ha plazido gradescetlo a ell e tomat aquell buen esfuerço que pertane·sce a buen Rey porque
fiamos en Dios que ell tornara vuesrros aferes por tal manera que seran l10nra
vuestra.

1217.
I.

Lettre du

7

avril 1367, à Saragosse; reg.

Rroue hispanique

Xl!I.

1217,

fol.

145.
8

�JOAQlil~ MIRëT Y SANS
. ïiGOCIATIO~S DE PIERRE IV D 1 ARAGOX

Par une sccon&lt;le lettre à Henri de Trastamare (7 avril), le roi
d'Aragon l'informe qu'il a reçu son messager, lequel a prié
Pierre IV d'envoyer un certain nombre. de chevaliers, commandés par Pierre de Luna, à Calatayud, lieu_ stratégique~ pou~
encourager et appuyer les populations des environs de Sona, qui
restaient dévouées à Henri après la bataille de Najera :
Et entendedes que tantas de las companyas qui eran con vos a la pek&gt;a se
vendran a vos que con ellos et ayuda de los nuestros qui serian a Calatayud
poriades revenir vuestros afen;. E dixonos mas, que nos roga~ades qu~ ~~s
fi?.iescmos armar vna galea en Bar,chinona con que podesscdes 1r ema S1b1ha
(Séville), on vos respoodemos que nos, hovido consello sob~e esto luego
quando supicmos el \'Uestro ta! acaescimicnto, acordemos de env1ar companyas
a Calatayud ..... et quanto al otro feyto de la ga!ea, vos dezimos que a nos
parece que podiessedes ir con la galea de Pere Beri:at, seguo lo poredes saber
por en Lagostera, qui de camino se va a vos e s1 vcyedes que. fazer n~ se
pueda tan ayna como vos hauedes menester, parecenos que po&lt;l1essedc~ 1r a
Valencia et alla trobared&lt;!S II. galiot~s et otros leoyos. con los quales ponades
ir mas desembargadamente que si haviades 3tteuder que nos vos armassemos
la galea que demandades, porque hauria mencstcr mas ticmpo.

Cette· lettre nous révèle trois faits importants : d'abord, que
Henri de Trastamare, trois jours après sa défaite jugeait encore
possible la continuation de la lutte ~t de la ré~istan~e; ensuite,
que le roi d'Aragon ne désapprouv~tt pas ~es 1?tent1~ns de son
ancien allié; et enfin, que la dramatique fuite d Henn aux Pyrénées pour gagner la France, ne fut ni si s~u~aine ni si cachée
que l'ont dit le.~ historiens, puisque le 7 :vnl. 11 correspond avec
Pierre IV et paraît être en Aragon, pas tres lom de Saragosse._
Quatre jours plus tard, Pierre IV est informé de la procharne
arrivée à la frontière de la femme d'Henri, accompagnée de l'archevêque de Saragosse, et il écrit, le 1 r avril, _à Mossen_ ~rancesch Çagarriga, qui se rrou\'e à Daroca, de bien accueillir la
reine.
Empero, porque entendêmos que muytos castellanos vernan a la dira Reyna
et seria periglo si ella fincava muyto en la dicta ciudat (Daroca), queremos que
apres III O UJI dias se vienga por aqui o en Muntalban, do mas querra.

11

5

On découvre chez Pierre IV le désir de ne rien faire qui
puisse d~plaire à Pierre le: Cruel; c'est ce sentiment qui l'anime
quand il ne permet pas que la femme d'Henri puisse rester près
de la frontière et être en relations avec les partisans de son
mari. Il commençait déjà à comprendre que grf1ce à la neutralité:
il pourrait conserver la paix avec la Castille et la Navarre et
qu'il n'avait que ce seul moyen d'éviter l'in\'asion des alliés.
C'est à ce plan que Pierre IV rncrifia ses devoirs d'amitié et d'alliance emTers son protégé, déjà battu et ruiné. La raison d'État
et Je salut du pays exigeaient cet abandon : l'histoire ne saurait
s'en pré,·aloir pour condamner toute la politique de Pierre IV.
Nous n'admettons pas la manière dont M. Catalina Garcia a
jugé le changement de conduite de Pierre IV, un des anciens
1lliés d'Henri de Trastamare « faciles à la fortuna favorable,
tanto coma boscos ,i la ad\'ersa ».
De los cfoctos del cambio prouto di6 cl aragoués varias muestras, tomando
â su hija, prometida del bijo de D. Enrique y dedaraodo disuelto el enlace

com·eoido; manifestandose tao poco hidalgo con la mujer del bastardo, â
p,:s:ir de los poderosos amigos que este 1enia en la corte aragouesa, que
cllos mismos la aconsejaron se alcjase de clla y fuesc en busca de su marido,
y, por ûltimo, acopendo la amistad del principe inglés y por consiguiente
dd rey D. Pedro, quienes ahora da.ban mucha importancia ,l esta amistad,
para que Aragon no pudiese ser ni refugio de Enrique, ni base de sus
futuras cmpresas.

Le roi d'Aragon s'efforce de ne donner Je motifs de plaintes
ni à Pierre de Castille ni à Charles de avarre. Par une lettre
du r 5 mai, datée de Saragosse, la reine de Navarre témoigne à
Pierre IV sa crainte qu'Olivier de Mahuny et les chevaliers qui
sont à Borja, ne commencent la guerre contre la Navarre, bien
qu'il ait défendu les hostilités, et elle le supplie de lui dire si les
Français de ces bandes inquiètent les populations de la frontière.
Malgré ce changement dans la politique péninsulaire, le roi
d'Aragon n'abandonne pas ses dispositions préventi,·es et se tient
prêt à résister à un coup &lt;le main. Le r3 Jvril il écrit à son

fils :

�NEGOCIATIONS DE PIERRE IV

116

Per aço vos manam que a la maior cuyta que fer se puxa façats acabar
lo mur de Barchinona qui es començat entre la ciutat et la mar et en
aquella patt on nol car fer gros perqué pora esser abans fet. E axi mateix
fets escurar et afondar los valls dP la dita ciutat et metre apunt tots los
murs et la dita ciutat de mariera que la &lt;lita ciutat sia be defènent a tot
poder.

Il ordonne aussi de restaurer les murs de Lérida et de démolir
les maisons situées hors de l'enceinte; dans tout le Roussillon
il fait abandonner les villes et bourgs ouverts pour les châteaux
ou lieux fortifiés.
Mais les désirs de pacification augmentent chaque jour aussi
biën à la cour de Saragosse qu'à celles de Burgos et de Pampelune. Leprince de Galles est le premier partisan de cette politique,
qui lui permettra de mettre un terme à ses affaires d'Espagne
et de retourner à Bordeaux, repenti de son alliance avec Pierre
le Cruel. Ayala et Zurita affi ment que l'initiative des négociations venait du prince anglais, qui envoya le célèbre Huch de
Calverley comme ambassadeur en Aragon. Nous avons trouvé
un document qui semble indiquer que l'initiative vint de
Pierre IV.
Car primogenit, los :10s1res missatgers que hauiem trameses al princep de
Gales son tornats et creem quesson convenguts ab lo princep sobre aço por quels
hauiem trameses, segons que vostre canceller de manamènt nostre vos ho
fa saber pus largament, pero per aço no esdats de fer alçar viandes et aitres
coses, segoos que .ja us escriuim per aitres Jetres. Dada en Saragoça sots
nostre segell secret a IIII dies de juny del any MCCCLXVII. Rex Petrus '.

Pourtant une a.utre lettre du roi au vicomte de Roda semblerait démontrer l'initiative du prince de Galles :

fer

Del
del tractament de la pau començat entre nos êt lo princep e lo
Rey Don Pedro, als al present no us podem fer saber sino que es ver que
mossen Huch de Caluiley et mossen Guillem Elima□, los quais de part del

princep vengueren a nos en aquells dies que vos daci partis, sen tornaren al
dit Princep ab mossen Ramon de Peguera et mossen Jacme Desfar missatges nostres, ·e apres son tornats et es estat auengut entre lo dit princep et los
nostres missatges, que missatges solemnes de cascuna part vaien a les marches
o fronteres Darago et de Castella per tractar et acordar lo fet de la &lt;lita pau,
con encara no son venguts a neguna especîalitat. E huy partexen de nos
per missatges nostres lo bisbe de Leyda, lo Castella Damposta, io Comte
Durgell et lo Vescomte de Cardona ;· et mossen Jacme r;&gt;ezfar es ja partit,
ques ne ana ensemps ab mossen Huch a Faritza (Ariza). Nos fem aturnr açi
lo caualler quel Rey de França nostre cosi, nos ha trames per ta! que per e11
li puxam fer saber tots los afers segons que seran passais et a vos semblantment escriurem tot clar de ço que los missatges finaran e siat's certs, vescomte, que aytant mes com nos porem, nos eutenem a guardar la amistat et
la honor de la casa de França, pregantvos et manants que us atL1rets en
aquexes partides tro que de nos haiats altre arâit '· &gt;i

Ce document est très intéress,int et nous montre les dessous
diplomatiques de l'époque.- Pierre IV entrait en négociations
avec les Anglais· et avec Pierre de Castille sans en infonner son
allié le roi de France. Son amitié pour Charles V , ne va pas
jusgu'à faire la guerre au prince de Galles pour lt:: detourner pendant quelque temps de la France; mais il comprend la nécessité
de maintenir l'entente avec le duc d'Anjou et de satisfaire l'ambition du vicomte de Roda, son premier conseiller et homme
d'État, qui semble être plus le serviteur et l'auxiliaire de
Charles V que de Pierre IV; son influence et son prestige à la
cour de Toulouse et à celle de Paris est considérable, et il surveille la cour de Saragosse pour obliger le roi d'Aragon à respecter les conventions antérieures.
Les négociations des ambassadeurs de Pierre IV et du prince
de Galles ont lieu à Ariza. Ces ambassadeurs sont pour le roi
d'Aragon Joan Fernandez de Heredia, chevalier hospitalier de
Jérusalem et châtelain d'Emposte, Romeo Çescomes, évêque de
Lérida, l'infant Pierre. comte d'Urgell, Ramon Folch,, vicomté

I.

1.

n' ARAGON

JOAQUIN MlRET Y SANS

Reg. 1217, fol. 193.

Lettre du

I5

juin 1367, Saragosse; reg.

1217,

fol, 198.

�II 8

JOAQUIN MIRET Y SANS
NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D' ARAGON

de Cardona, et Jacme Dezfar; pour le prince de Galles : Huch
de Calverley et Guillaume Eliman.
Pierre IV donne à ses ambassadeurs les instructions suivantes :
Manamvos que en los capitols que us ne hauets portats sobre la mîssatgeria per que certs de no_stra cort et de nostra senyoria van a Fariza sobre los
tractes que son entre nos et lo princep de GJles, metats micer Bertran Dezvall, axi que lo dit micer Bertran sia haut per missatger et capia entre vosaitres en tots tractaments et conseils que aguis faran.

Il est étrange que le roi adjoigne un autre personnage à l'ambassade, peu d'heures après le départ des cinq personnes déjà
citées; cette lettre de nomination de Dezvall porte, elle aussi, la
date du r 5 juin.
Six jours plus tard, Pierre IV reçoit une lettre du prince de
Galles et de l'évêque de Burgos accréditant Huch de Calverley,
mais un détail matériel l'étonne :
Es ver que som marauellats corn la letra del princep tramesa a mossen Nuch
no es sîgnada de sa ma ne daltra, car entes hauem quel princep acostuma de
signar les letres que tramet '.

Le prince anglais pr.oposa de prolonger les négociations, et
Pierre IV y consentit :
A nos plau lallongament, que creem que sia axî com mossen Nuch (de
Calverley) nos fa saber per la vostra creença e volem que romangats segons que
ja fem saber per altra letra ais aitres nlissatges nostres. E quant a ·allo que
diets que mossen Nuch vos ha dit que estiats ferms en aquells fets declarats.
en vostra letra, plaunos eus manam queu digats a vostres companyons '·

Il semble que Calverley, peut-être sur une instruction secrète
du prince de Galles, voulait favoriser le roi d' Ai:agon plutôt que
r. Lettre du roi à ses ambassadeurs, 21 juin 1367, Saragosse; reg. 1217,
fol. 199.
2. Lettre du 11.1 juin, à Jaume Desfar, ambassadeur, à Ariza ; reg. 1217.

119

l'allié de son seigneur, le roi Pierre le Cruel, et il conseille aux
ambassadeurs de Pierre IV de ne pas modifier les propositions
qu'ils ont présentées.
Le roi d'Aragon correspond alors activement avec Francesch
de Perell6s, vicomte de Roda, son représentant à la cour de
France.
Charles V doit a Pierre IV une grosse. somme à payer en florins. Perell6s propose au monarque catalan d'aller à Paris pour
régler l'affaire promptement. Pierre accepte et lui envoie P. Dezpla, un des officiers de la Trésorerie, avec pleins pouvoirs pour
recevoir la dette; et comme preuve de gratitude pour ce service
il promet au vicomte dix mille florins et quelques autres privilèges:
E si tots los dits florins hautns plaunos et volem, corn dit vos hauem,
quen haiats Xm florins que us hauem promes o per raho de ço qqe sen
haura per examplament dd vostre vezcomdat, per exemplar lo quai nos tenim
per tenguts quen façam molt maior gracia que aquesta con la merescats, be
esguardats los serueys asenyalats que tro sus aci nos hauts fets e us esforçats
de fer tot dia continuament.

Il est indubitable qu'à la mort de Bernat de Cabrera, Francesch .
Perell6s devint le premier personnage de la cour de Pierre IV'.
Nous ne savons si Perell6~ se présenta à Charles V pour réclamer cet argent; à la fin du mois de juin, il se trouvait a Toulouse, auprès du duc d'Anjou; ce prince et le vicomte de Roda
écrivirent à Pierre IV, à Saragosse, en le suppliant de faire durer
les négociations avec le prince anglais, jusqu'à çe qu'il eût
entendu le chevalier Gauvain de Bailleul, envoyé spécial du roi
de France. Par lettre du 29 juin, Pierre IV informa Perell6s qu'il
avait parlé au chevalier.
E apres alguns dies lo dit missatger fo deuant nos ab letra de creença del
dit rey de Ffrança et del Duch ... ens explica tot ço qui era passat ne estat

1,

Lettredu 22juin 1367; reg-. 1217, fol.202.

�120

JOAQUIN ,\URET Y SANS

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV

n' ARAGON

121

parlat ~ntre vos de nostra part et lo dit duch Danjou et lo Conseil del dit
.rey qui es de les parts d~ça e corn los dits duch et consell daço hauien escrit al
dit rey de Ffrança et que &lt;lins breus dies ne deuien hauer resposta final.

Axi que aportets a pnnts certs tot ~o quel dit Rey de Ffrança enten a fer per
nos en los dits afers et nos de quina ajuda podem fer compte que haiam
dell•.

Le chevalier de Bailleul dit au roi d'Aragon qu'il n'était autorisé ni à signer une convention, ni à transmettre à Charles V et
au duc d'Anjou les observations et les propositions du monarque
. catalan, mais que ce même monarque pouvait envoyer directement un de ses conseillers :

Des paroles de Pierre IV on peut inférer qu'il redoutait encore
de voir ses terres envahies par les alliés de Pierre de Castille, et
qu'il englobait alors la France dans sa méfiance. Il doute de la
bonne foi de Charles V et de son frère le duc d'Anjou et se
demande si ceux-ci désirent le tenir dans des liens étroits, sans
lui rien accorder, jusqu'au moment où la France saura si elle
recommence ou non la guerre contre les Anglais. La diplomatie
du roi d'Aragon se tirera de ce conflit; il réussira à s'entendre
avec le prince de Ga11es et avec Charles de Navarre, sans perdre
l'amitié de la France. ·
Pierre IV avait raison de douter de la probité de Charles de
France, l'histoire de ce prince le prouve. M. Edmond Meyer;dans
son livre sur le roi Charles de Navarre, a mis en évidence d~s
actes de mauvaise foi du monarque français. En réalité on peut
dire qu'aucun des personnages du drame n'en était exempt,
quelles que fussent les différences d'âge et d'expérience 2 •
Malgré les avertissements et les supplications de Pere116s et du
duc d'Anjou, qui ne sont que l'écho du Conseil de Charles V,
Pierre IV continua les négociations avec le prince de Galles, et
dans la dernière semaine de juillet il lui envoya encore d'autres
ambassadeurs parmi lesquels figurait doh Lope de Gurrea. Son
voyage ne fut pas sans dangers, quelques compagnies de Gascons,
auxiliaires de Pierre de Castille, ayant traversé ·l'Èbre pour se
livrer au pillage sur le territoire aragonais.
Perell6s adressa une autre lettre à Pierre IV, le priant de lui

E nos veents quel dit missatger no hauia aportades sino paraules generals et
no de alguna specialitat de fèt sobre lesquals nos nos poguessem en res fermar,
resppnemli que be podien saber los dits reys de Ffrança, Duch et Consell que
nos ab·g-e11eralitats ni ab paraules no podiem Jer nostre Jet con lo Pr incep ( de Gales)
et lo poder seu fos en Esp,mya aperellat deacostarse a 11çstres fronleres.

Pierre IV dit encore à Gauvain de Bailleul que, par suite de la
limitation de ses pouvoirs il adresserait une lettre à Perel16s pour
lui communiquer ses vues et pour que celui-ci les communiquât
ensuite au duc et au Conseil du roi de France :
Con los pugats dir que segons que saben be nos hauem haÙdes grans
guerres et spedalment de XI anys a ença, perles quais nos et nostres .Regnes
sari v-enguts a estranys perills, que veiam en lo cas, dat lo perill qui apperellat
nos esta, no solament si requiren paraules ni profe1·tes generals, ans si requir
obra et gran ruuda per la quai sia contr.istat al inich propo~it de nostrés e11en1ichs. E marauellamnos encara del dit Duch d'Anjou et del Consell del dit
·Rey de Ffrança, con per,les paraules quel dit missatger nos ha reportades entenem que aquelles sien bastants de empar;rnos de tan sabrera guerra con aquesta
e que nos parem primer et que metam nostres Regnes et terres en tan forts
punt, car be poden entendre et pensar quel Princep et lo Rey Don Pedro son
ustats ab lo maior poder que poden e que volran esser cl ars ab nos de pau o
de guerra. Esi nos preniem lo partit de la guerra hauriem mes ter del dit Rey ( de
France) et de son Regne aitre millor esforç que no son paraules generals, per
lo quai esforç, ab la aiuda de Deu, nos poguessem contrastar al inich proposit
de nostre~ enemichs et guarJar de dan nostres Regnes et terres.

En conséquence, Pierre IV ordonne à Perell6s de s'efforcer
d'obtenir la protection et l'aide effectives de la France :

Lettre de Pierre IV a Perell6s, Saragosse, 29 juin I3 67.
En r 366, le roi d'Aragon avait 47 ans, Pierre dè Castille 32, Charles de
Navarre 34, Charles de France 29, son frère le duc d'Anjou z7, Henri dè
Trastamare 33,le prince de Galles 36, et Du Gt1esclin 46. Pierre IV était le plus
âgé et le plus rusé.
1.

2.

�122

l\ËGOCIATIONS DE PIERRE IV

JOAQUIN MIRET Y SANS

no es nostra inlencio de emparar part una ne altra, cor rahô r.os han
dada, ço es la un que li vu! lam gran mal et ltJ.Ltre poch ben.

· dire où en étaient les négociations avec le prince de Galles afin de
rassurer le duc d'Anjou. Le roi répond le 30 juillet, toujours de
Saragosse :
Es ver que encara no hi ha res fet ne finat ans nostres missatgers hi deuen
are tornar et deL1ense veme ab los seus en lo loGh de Taraçona e e.std e,n veritat
que·si nos fossem certs qurns poguessem recoldar eu la casa de Ffrança et en sa
ajuda, nos en lo fractament de la pau tenguerem vna ma,ura et der11a.11arem moites
cases et are haure1JLne àltra et calla r ço que lauon dem.warem, perq ue nos hagllerem plaer si sobre aço hagL1essem sabuda la volentatdel Rey de França, empero
bens plau qL1e sapiats que per neguna auinença que façam ab Jo dit princep
nolls entenem a departir de la bom arnistat que hauem ab la casa de Ffrança
ne de fer ligues ab ell per les· quals desalt ne desamistança se pognes seguir
entre nos et la casa de Ffrança. Item a aço quens diets que us marauellats que
nos façam pau ab lo rey Don Pedro de Castella, vos responem que nostra intencio ·es de hauer pau ab tote et ab totes les persanes del mon qui ab nos la vullen et no es nostra intendo de emparar part una ne altra en los afers del dit
rey Don Pepro ne del rey don Enrich, cor rabo nos han dada, ço es la I. que,
li vullain gran mal et laltre .poch bm.
Quant es.del vostre anar al duch Denjou et Consell del Rey de França per
estreny~r lo fet e.t p·er sa ber lur volentat, bens plau queu façats, no e1zta11t quels
donassets de res ferma esperança, perque nos ne vos non poguesseni venir a vergçmya et de ço que sabrets escriuitsnos per correus cuytats, per ta! que si nos
encara no hauiem finat nostre tractament ab lo princep, poguessem mils acordar qÛal 'partit pendriem, car si ja hauiem finat, poch nos valria lajL1da. Dada
en Saragoça sors nostre segell secret a XXX dies de juliol del any MCCCLXVII.
Rex Petrus ' .

Dans cette lettre, Pierre IV est plus sincère que dans toutes les
précédentes; il avoue les raisons qui ont déterminé la nouvelle
orientation de sa politique. Il I ne se sent attiré vers aucun des
deux frères qui se disputent la couronne de Castille, car Pierre le
Cruel avait long,temps fait la guerre à l' Aragon et Henri n'avait
pas· tenu ses engagements envers son protecteur pendant le temps
qu'il occupait le trône. La phrase par laqueile Pierre IV exprime
ce sentiment de double aversion mérite de devenir historique
1: Reg. · 1217, fol.

210.

o' ARAGON

Il résulte aussi de cette lettre que Pierre IV s.e décida à continuerles négociations avec le prince de Galles, quand il vit arriver
le moment critique soit de commencer les hostilités· avec Pierre
le Cruel et ses alliés soit de pactiser s;1ns avoir obtenu de la France
une assurance de protection et d'assistance en argent et en soldats.
Les promesses de Charles V tardaient, mais il était encore temps
pour lui de conclure une véritable alliance offensive, "le roi
d'Aragon lui donnant un dernier délai par l'entremise du vicomte
de Roda qui semblait plus que jamais l'ami du _roi dè Franœ.
C'est ce même Pierre IV qui se demandait si l'inclination de
Perellôs vers la France, pourrait le porter à faire des avances
excessives ou à accepter des conventions contraires aux désirs du
roi d'Aragon : no entant quels donasets de res ferma esperança.
On ne peut savoir si Henri de Transtamare et son frère don
Tel10, à l'exemple de Perell6s, priaient Pierre IV dene pas négocier
avec Pierre de Castille et le prince de Galles; mais nous avons
une lettri; très significative du roi Pie~·re IV au comte don Tello :

•

Comte, recebiemos vuestra letra que nos enuiastes poreste hombre portador
&lt;le la prescnt, e rcspondemos vos que hauemos plazer de todo vuestro bien. E
quanto es de nos sabet de cieno que no faremos sino lo que deuremos et
siempre con toda verdat et lealtat, segu.nt siempre acostumbremos et fizieron
los nuestros. Dada en Saragoça dins nostro sid!o secreto a VIII dias de agosto
dd anyo MCCCLX VII.

C'était la fière réponse d'un monarque lassé des avis et des
supplications des partisans d'Henri et de la France.
Malgré les négo.:iations, Pierre IV croyait encore possible une
attaque impsévue des Anglais; aussi écrivait-il au capitaine de
Tauste et aux magistrats municipaux de Sos:
Sabed quel Princep (de Gales) es en Alfaro et todas sus gentes son entre
Alfaro eLogronyo; porque ~vos mandamos que vos guardedes et vos receledes

�124

JOAQUIN MIRET Y SANS
NEGOCIAT10NS DE PlERRE IV D1 ARAGON

muy bien et fagades guardar et recelar los lugares de vuestra capitania de guisa
que no puedan seer escalades ni furtados '.

Telle était la situation quand survint un incident gros de conséquences. LesFrançaisdes bandes de Du Guesclin qui occupaient
la ville de Borja firent prisonnier un grand personnage gascon, le
seigneur de Barbazan. Le comte d'Armagnac, ami de ce seigneur,
protesta vigôureQsement au près du roi d'Aragon et ce dernier
ordonna au capitaine de Borja de mettre immédiatement le prisonnier en liberté :
Be entes e regonegut lo dit fet sapiats que hauem hauda per fort mal feta la
dita preso ... e per rnostrar al Princep (de Gales)e a totes gents quel dit fet
desplau molt a nos .. . . hauem fetes les prouisions seguems : primerament
hauem ordenat que dema per lo mati partesquen daci Exemen Perez de Salanoua, procurador de mossen Bertrand de Clequi e I francés dels de mossen
Bertran per anar a Boria a fer ab lo Capita quencontinent lo dit Senyor de
Barbesa sia Hurat, al qual Capita diran con nos hauem fets pendre e tenim
presos a~i be XXX franceses, els entenem tots mmetre al Princep si lo dit
senyor de Barbesa no es encontinent deliùrat. E daltra part hi tr.ametem
Garcia Biscarra sobrejuntero de Taraçona, per fer escombra del castell de Beria
quis deu fer segons fur e axi ma tex hi trametem la batle general daquest Regne
per requerre la postat del castell de Beria.

Avec cette lettre -adressée par le roi aux ambassadeurs alors à
Tarazona pour les négociations avec le prince de Galles, nous
avons trouvé un billet se référant à cette affaire:
Apres que haguem feta la letra nos vench en dubte que en quant lo Comte
Darmanyach no ama nos ni ,la nostra casa, ell no bagues fet metre en fama
que la preso aquella seria feta faent anar lo haro aquell a altra part on estigués
secret, per dar occasio de torbar los tr actaments o que de fet ell acordadament
lagues fet pendre pfr fer meure lo Princep e darli occasio e manera quel Princep ab totes ses gents entras poderosament en aquest Regne ... Escriuim vosho
en aquesta cedula a fin que us en auisets et que puxats mostrar la letra sens la
cedula ais embaxadors del Princep •.

1.

2.

125

On voit à quel point Pierre IV tenait à ne donner au prince
de Galles aucun motif de mécontentement et qu'il en arrivait
même a menacer Du Guesclin et ses officiers 'pour accorder satisfaction de l'injure faite au prince anglais.
Non content de cela, il décida d'envoyer son conseiller et
majordome Pedro Jordan de Urries au duc de Lancastre, projet
qui dut être abandonné, ledit conseiller ne pouvant monter à
cheval causa infinnitatis secrete.
En août, le roi de France adressa une lettre autographe à
Pierre IV par l'entremise du chevalier -Gauvain de Bailleul, que
nous avons déjà mentionné, lettre à 11:tquelle Pierre IV répondit
qu'il garderait à Saragosse ledit chevalier jusqu'à la conclusion de
la convention avec le prince de Ga!les, pour pouvoir lui donner
des nouvelles de cet arrangement diplomatique. Mais la prolongation et le retard des négociations ne permit pas de retenir plus
longtemps le seigneur de B:ülleul, et le roi d'Aragon, écrit le
22 août au roi de France :
On molt car e molt amat cosi, com los nostres ambaxadors los quals han
estat eosemps ab los ambaxadors del princep sobrels dits tractaments ben dos
meses entre diuerses vegades, sien ara tornats a nos ens haien feta. plen:i relacio
de tot ço que han fet sobrels dif, tractaments, nos veents queencara los dits tractaments no han fi et que retenriem massa lo ,fa mossen Galuany de Baylol sil
fahiem esperar mes auant, hauem acordat de remetreluos ab la presem, perla quai
vos significam quels dits ambaxadors nostres et del princep han axi acordat et
fermat que ha treua entre nos et lo Rey don Pedro de Castella tro a la festa de
Pasca de resurreccio primera vinent. E quànt al fet dds tractaments tocant nos
e lo princep, femvos saber molt car cosi que res encara noy ha finat, mas que
son partits los dits ambaxadors nostres et seus que sien ensemps al XV die apres
de la festa dt Sent Miquel primer vineot per concloure et fioar los dits tractaments entre nos et Jo princep. E volem que sapiats molt car et molt amat cosi
que en tots nostres affers es nostra intencio de hauer memoria de la bona amistança que es entre vos et nos et les nostres cases. Dada en Saragoça sots nostre
segell secret a XXII dies dagost del any MCCCLXVII. R\!x Petrus. Fuit
directa Regis Francie '.

Lettre du 8 août 1367; reg. 1217, fol. 215.
Lettre du 10 août, du roi aux ambassadeurs, registre 1217.
1.

Reg. 1217, fol. 230.

�126

NÉGOCIATIONS DE PIERRE I\' D' ARAGO~

JOAQUJN MlllET Y SANS

-- -- -- - -- - - - - - - - -- - - - - - - - -- - -127
-

Pit:rre IV eut l.1 courtoise sagacité de communiquër au roi de
France la c~lébrati m de l I trêye a·,,ec la Castille peu de jours
après ~a conclusion, en 1'111forn 1a11t aussi que le 15 octobre
re:ommenceraienr les conférences a,·ec les ambassadeurs anglais
pour arriver à une entente défi.ni~iYe, laquelle ne serait en aucun
cas contraire à l'amitié de la France et de !'Aragon. Malgré ce
te. moionaae
de déférence ' la nouvelle de la trêve et des négociat'\
0
tions dut être forcement désagréable à Charles V et au duc d' An-

Pierre IV, décidé plus que jamais à rester neutre et à éviter les
dangers que ne manquerait pas de causer le passage des bandes
françaises, n'oubliait pas de donner secrètement quelques espérances de protection et quelques preU\·es d'amitié à Henri de Trastamare . Le ro août il lui adressa cette lettre:

JOU .

Le + septembre, Pierre IV répondait aux observations du duc
d'Anjou et à sa demande en fa\'eur d'Henri de Trnstamare pour
que celui-ci et ses soldats français pussent traverser la Catalogne
et l' Aragon dans leur nouvelle expédition contre Pierre de Castille:
E fem moites gracies al Rey de Ffrança et a ,·os de la bona proferta de b.
ajuda quens haucts tramesa a dir e jassia que de present la &lt;lita ajuda no haia
loch per ço com lo princep de Gales sen es ja tomat en sa terra t:t no es passat
per res de nostres terres. Empero graim,·osaytaut la &lt;lita proferta con si de pn:· sent hauiem bauda la dita ajuda. Cenificantvos que tots temps haurem plaer
dd be et de la honor del dit Rey et vostra et de la casa de ffrança. Encara vos
fcm sabcr molt car cosi, que nos som en .:erts tractes ab lo dit princcp, entre
els quais ha I. capitol que nos no lexem pas~ar per nostra terra lo_ rey don
Enrich de Castella ne aitres gens darmes viuents per occupar o esuah1r les terres quel dit priucep o lo rey Don Pedro de Castella poset:xen . E aço deu durar
daci a XV dies apres la festa de ·sent Miquel primer vinent et encara apres
aymm con duraran les vistes ques deuen fer et començar ~ins lo dit termi~i
entre los missatgers nostres et dd dit Princep. E corn ara ha1:1m cotes quel d1t
Rty don Enrkh -se ajusta ab grans companyes especialmcnt del reialme de
Ffrança pcr anar a Castella passant per nostra terra, ço que no solament seria
contra los tractes dessus dits, ans encara seria gran dan de nostrcs sotsmeses.
Per ço la ,·ostra bona amistat et perentesch affectuosament pn:·gam, que ,·os
no consintats en alguna manera que les dir.-s companyes passen per nostra
terra ans los ho vuU:1ts del tot vedar, maiorment com no entcnam que al
Rey 'de Ffrança ne a vos placia nt: sia imeucio sua ne Yostra que les ducs companyes passen per nostra terra ncns estrebantegen aquella ncns maltracten nostres gents ' .
1.

Lettre datée de Sarago~se, i ~cptembre 136ï ; registre

1 218 ,

fol. 3·

Rey amigo, nos el rey Daragon vos enuiamos muyto a saludar como aqucll
qut: tcnemos en conta de hermano et por a quien querriamos que diesse Dios
tanta vida et salut et honra como vos querriades, sabct que recibieruos algunas
letras castcllanas de las nuevas et estado de Castiella e cnuiamosvosla porque
cntendemos quen hauredes plazer. Dada en Çaragosa dins nuestro siello secreto
a X dias dagosto del ano MCCCLXVII.

Mais les preuves d'amitié pour le vaincu de I ajera n'allaient
pas jusqu'à autoriser le passage des bandes recrutées en Languedoc; et le même jour ou Pierre IV avait écrit au duc d'Anjou la
lettre que nous avons reproduite, c'est-à-dire le 4 5eptembre, il
en adressait une autre à Henri de Trastamare, pour lui expliquer les motifs qui l'empêchaient d'autoriser son passage:
Faiemos vos sabt:r que nos somos en ciertos tractes con ell Princep de Gales
et entre las otras cosas hi ha capitol que non dexemos passar por auestra tierra
vos ni otras gentes darmas vinicntes por occupar et esueguir las terras quel dito
Princep et el rey Don Pedro possid~n en Castella e aquesto deue durar fosta
XV dias despues de la fiesta de Sant :Miquel. .... E como haiarnos entendido que
rns vos ajunçades con grandes companyas por passar por uuestra tierra eu
entrar en las partes de Castiella, la quai cosa si ya no era passado el tiempo
dessuso assignado seria contra los tractas sobreditos, por aquesto vos rogamos
et requerimos como arnigo que vos dentro cl dito tiempo, d quai no puede
muyto durar, non querades passar por nuestra tierra ne metre en aquella gt:ates
cstranyas que siet derto que si lo faziades hauriarnos ,·oslo a vedar por todo
o nuestro poder mal et grieu que nos sabria. Dada en Saragoc;a dins nostro
siello se,reto llll dias de seticmbre en el anyo de la Natiuitat de Nostre
Senyor MCCCLXVII.

Cette lettre montre que Pierre IV, après l'expiration de la
trêve avec Pierre de Castille, c'est-à-dire au delà du r 5 octobre,
serait probablement disposé à autoriser Henri de Trastamare à

�NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

JOAQUIN MlRET Y SANS

128

passer par ses États. Mais Henri ne voulait pas attendre un mois
et demi, ses partisans en Castille le pressant de se mettre à la tête
de la rébellion, et avant la fin du mois de septembre il pénétrait
en Aragbn, et arrivait dans la vallée de l'Èbre. Cette désobéissance
irrita beaucoup le roi d'Aragon.
Par un curieux billet contenant des ordres secrets et accompagné d'une lettre datée du II septembre, Pierre IV annonce à son
fils, l'infant Joan, que par suite de la prochaine arrivée d'Henri
et du comte d'Osona, avec 200 lances, il fallait abriter dans les
forteresses de Catalogne les céréales et les provisions, et appeler
les hommes à l'armée par la proclamation de l'ancien usatje de
copvocation, princeps namque:
Si les companyes eren ja aconseguides aqui ans que vos, tenim per bé quels
auets de prop per empatxar et detenirlos et ells no poran caminar e soferran
gran afany de -v iandes e poran se perdre per fretera de aquelles e aço sàbem nos
per tal cor anam a Oriola per fornirla de viandes a nos sesdevench que no
poguem anar de mati tro a prim son dues legues tant nos empatxaùa lô poder
del rey de Castella, qui continuament anaua prop la nostre. Pero si vos los
erets tan prop que fos en les companyes de darvos la batalla et la us daven,
caualcant terissets en ells ·que pus siats ab co1,1inent nombre de gent a cauall
ferho porets ab la ajuda de Deu. E si ells axi con han en costuma de.descaualcar
quant volent dar batalla,. lauors vos 110 la los donassets cor aquella es lur art
de vencre.lurs enemichs, mas estiguessets los tan luny que quant se acostassen
a vos, vos vos poguessets a vostre pas caualcan lunyar dells tant tro que fossen buiats et lauors haurien a cauakar et quant fossèn caualcats, si us esperauen
axi, lauors poriets mils ferir en ells et si ells tornai1en descaualcar et vos Vos
aturassets, exi con damunt es dit et per aquesta rnanera couendria que ells faessen petites jornades et ab gran affany on conueudria que morissen de set et de
fam et de tot desayre 1 •

Pierre IV donnait des instructions à son fils pour la tactiqoe
militaire à employer contre les routiers français, auxquels l'habitude de combattre à pied donnait un avantage serieux; et la
haine qu'il manifestait à l'égard des soldats d'Henri de Trasta-

1.

Reg.

1218,

fol. 9.

129

mare, qu'il au~ait voulu réduire à mourir de faim, s'accentuait
du fait qu'un rebelle, le comte d'Osona, se trouvait parmi eux.
Pierre IV se sentit aussi offensé par le duc d'Anjou parce que
celui-ci aiJait Henri et lè comte d'Osona à pénétrer en Cat;i.logne
contre sa volonté; sou dépit perce dans la lettre qu'il lui écrit
le 13 septembre :
1'.1olt al~, am_able et car c0si, jassia vos haiam ja daço escrit, empero per
ma1or certificac10 altra vegada vos fem saber que en los tractaments que son
estats fets entre nos et lo princep de Gales es estat auengut entre los ambaxadors nostres et seus que sia treua entre nos de una part et lo rey don Pedro
de Castella..... E corn haiam entes quel dit rey don Enrich se apperella ab
grans companyes del Reyalme de Ffrança per anar a Castella passan per nostra terra, certificamvos que nos per guardar nostra fe e perque no consentriem
cosaque pogues esser reprensensio daquella ans tro al pont de la mort, qui es
lo derrer cors dels homens en lo mon, estariem per cjefendre et sostenir aquella.,
car le fe es sobirana en los homens et, de gran virtut, especiahucnt enlos
Reys, qui son doctrina et eximpli a les altres gents e 'per tal encara que nostres
sotsmeses no sien dampnificats, no dariem paciencia que negunes ge:o,ts estranyes passen per nostres Regnes et terres, '.pregants la vostra bona amistat et
perentesch que vos no consintats en alguna manera ans vedets que les dites
companyes et altres ab lo dit Rey don Enrich o en altra manera entren del
Reyalme de Ffrança en nostres Regnes et terres &lt;lins lo dit termini (pendant la
trêve avec Don Pedro) ..... car en altra manera nostres sotsmeses los haurien
a contrastar la entrada et passatge de nostres regnes , .

On voit Pierre IV décidé à tenir ses engagements vis-à-vis de
Pierre de Castille et à ne pas permettre que la France néglige ou
annule indirectement ses conventions; il rappelle au duc d'Anjou
que la bonne foi et la probité sont la grande v~rtu des princes,
lesquels sont la règle et l'exemple du peuple, ia fe es sobirana e1i

los homens et de gran virtut especialment en los reys, qui son doctrina
et eximpli a les aitres gents. Malheureusement, Pierre IV oubliait
ce noble précepte aussi souvent que le duc d'Anjou, le roi de
France et les autres princes de l'époque, peut-être même plus
souvent encore qu'eux. tous.
r. Reg.

1218,

fol. 10.

]t"tVue J,ispanique. xm.

9

�13 I

JOAQUIN MIRET Y SANS

NEGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

Le roi d'Aragon n'est pas très satisfait à ce moment-là de la
manière d'agir de Fràncesch de Perell6s et, par lettre du 18 septembre, il lui ordonne de faire comprendre énergiquement au
duc d'Anjou pregan ét requerinlo de part nostra, qu'il ne doit pas
laisser les auxiliaires d'Henri de Trastamare se préparer en toute
tranquillité, lui adresse aussi des remontrances au sujet de la
forme inusitée de sa dernière lettre :

Malgré tout, Pierre IV ne voulait pas employer une sévérité
extrême et le bruit de ses préparatifs suffisait à contenter et à
satisfaire Pierre de Castille, sans qu'il fût besoin d'en arriver à
la rupture complète avec Henri et ses protecteurs. C'est ainsi que
par lettre du 5 octobre, Pierre IV avait écrit à Pons Descatllar,
viguier de Cerdagne, que les Castillans des compagnies d'Henri
de Trastamare que le dit officier royal avait fait prisonniers à son
entrée en Catalogne, devaient être mis dans de bonnes prisons,
sans vexations inutiles, et en leur laissant leurs vêtements et
leur argent. En même temps Pierre IV témoignait une grande
satisfaction du renouvellement de la trêve avec Pierre de Castille
et ordonnait aux magistrats de Calatayud, Daroca, Teruel et
Tarazona et au gouverneur de Valence de ne tolérer aucune
hostilité aux frontières; et quand il fut informé que l'évêque de
Saragosse et ses hommes avaient pénétré sur le territoire castillan pour combattre le roi Pierre, il fit punir tous ceux qui avaient
pris part à cette audacieuse expédition.
Le IO octobre, le roi ordonna au comte d'Urgell et à l'évêque
de Lérida, de se présenter à Mequinenza pour être consultés sur
les affaires politiques, et trois jours après il écrivit à son protonotaire Jaume Conesa, de se faire porter en andas, sur un brancard, à Lérida, pour se joindre aux autres ambassadeurs et de se
diriger vers la vallée de Breoto, ou aurait lieu la conférence avec
les envoyés du prince de Galles. Mais l'évêque de Lérida tomba
malade et le roi écrivit à Ramon Perez, officier royal de ladite
vallée, d'informer les commissaires anglais que les envoyés catalans auraient un retard de trois ou quatre jours. Leur départ ne
tarda guère, puisque le 3 novembre Pierre IV leur adressait des
remontrances au sujet de leur silence à son égard.
La sympathie s'affermissait entre Pierre IV et le Prince de
Galles. Jean de Brayton, procureur d'Huch de Calverley, se présenta au roi d'Aragon, à Pina, le 8 octobre, et il obtint immédiatement la permission &lt;1 per pendre possessio dels castells et lochs
de Ecla et de la Mala, en regne de Valencia constituits, los quals

130

De la letra quens hauets tramesa sens canalar, segons que porets veun:, car
dins la present la us remetem, nos marauellam quai es la raho per que !ans
hauets axi tramesa, car vos nou hauets acostumat, pero pensam queu haiats fet
per tal con vos hauem heretat en Arago (il lui avait donné le vicomté de Roda)
et volets semblar als aragoneses, qui nul! temps fan en lurs letres canelar, e
valria més que en aitres coses boues los volguessets semblar.

Cette invective finale est très significative et permet de se
demander si le roi trouvait dans la forme inusitée de la lettre du
vicomte de Roda l'indication de quelque intrigue favorable au duc
d'Anjou et à sa politique.
PierrelV partit de Saragosse le 21 septembre; le 23 il se trouvait à Pina, prêt à revenir dans sa capitale pour y organiser rapidement un corps d'armée à opposer aux compagnies d'Henri de
Trastamare, qui commençaient à passer les _Pyrénées. Mais une
maladie de la reine l'obligea à séjourner quelques jours de plus
dans ce village. Le 9 octobre les royaux époux sortirent de Pina
et par Sastago arrivèrent aµ monastère de Rueda. Le I3 ils étaient
à Caspe et le 16 à Mequinenza.
C'est le -4 octobre que Pierre IV envoya Francesch de Sant
Climent comme ambassadeur spécial au Prince de Galles, pour
l'informer de la prorogation de la trêve avec la Castille et des
mesures prises pour empêcher Henri de Trastamare de passer par
ses états; parmi les mesures on doit citer l'ordre donné à Elfo
de Pr6xida de poursuivre avec trois galères les vaisseaux au service du bâtard castillan 1 •
1.

Reg.

1218,

fol. 26.

�NÈGOCIATIONS DE PIERRE IV

132

o' ARAGON

133

JOAQUIN MIRET Y SANS

nos haven dats al dit noble &gt;&gt;. Le Prince de Galles et le duc de
Lancastre écrivirent au roi d'Aragon pour obliger le noble Aragonais Pedro Jordan de Urries à payer sa rançon, comme prisonnier de la bataille de Najera, et Pierre IV s'efforça d'arranger
cette affaire à l'amiable.
D'autre part le roi d'Aragon ne ménageait pas les témoignages
de considération envers Du Guesclin. Le 2 octobre il écrivait aux
députés aragonais : « Por parte del noble Beltran de Clequin,
conte de Boria, nos es estado proposado que los hombres suyos
de Boria et de Magallon han pagado en tiempo passado muyto
mas que no deuian en algunas profertas del dito Regno e como
sia de razon que sobre aquesto los sea feyta justicia »; et il
ordonne de faire une déduction équitable. Et le 29 du même
mois, il adresse à Du Guesclin la lettre suivante :
Lo Rey; mossen Bertran, vostres letres hauem reebudes perles quais hauem
entes la fermança que vos hauetsfeta de vostra preso, de laquai fermança hauem
haut molt gran pler e quant es aço quens fets sa ber que vullam douar tot ço que nos
vos deuem a mossen Guillem Delamt::ny, vos responemque nos trametcm nostre
embaltlldor al Rey de Ffrança per hauer aquells cent mille florins quens deu,
dels quals volem et hauem manat que vos siats pagat ..... e siats cert que nos
hauem haut molt gran despler com açi de present no us hauem pogut pagar per
tal cor vos nos hauets seruit en tal manera q11ws /e11im per 111es te11guts a vos
que a altra persona del mon.

11 dit encore qu'à ce moment-là il devait consacrer tout son
argent à la guerre de Sardaigne.
Le 17 octobre, Pierre IV partit de Mequinenza et le lendemain il entrait à Urida. Le 20 il coucha au monastère Je Poblet,
le 21 à celui de Santa Creus; le 2 3 il passa par Vilafranca de
Penedés et le 28 il était déjà à Barcelone, où il reçut une lettre
du Prince de Galles le priant d'excuser ses ambassadeurs de
n'avoir pu se trouver au lieu fixé pour les conférences à la date
convenue. 11 semble que le Prince ait fait quelques observations
au roi d'Aragon de n'avoir pas su arrêter les troupes d'Henri de
Trastamare. Pierre IV répondit au Prince qu'il acceptait les

excuses et que, en ce qui concernait le passage des compagnies
françaises, il avait déjà chargé Mossen Francesch de Sent Climent
de lui donner des explic.'ltions.
Le même jour, le roi écrit au viguier de Cerdagne de lui
envoyer à Barcelone « :i.b feels guardes ben guardats ensemps ab
qualsevol besties, robes, joyes et altres coses que daquells tenits
o detenir fets Mossen Garcia de Logran, Sancho Ferrandez,
Nicholas Lopez et Domingo Johan et qualsevol aitres de compa•
nya del Rey don Eorich los quals vos o alguns de vos segons ques
diu detenits preses ». Pour montrer aussi sa loyale neutralité,
Pierre IV avait écrit, le 7 octobre, à Garcia Lopez de Sesse, lieutenant du gouverneur d'Aragon :
Entendido hauemos de cierto que el maestro de Calatrava don Pedro Munyiz
et el noble don Gonzaluo Gonçaluez de Luzio et muytos otros assi nobles
caualleros et escuderos como otros naturales nuestros se son idos enta las partes de Castella, por fazer danyo al Rey don Pedro de Castella et a sus regnos
~t terras, no queriendo tener ni guardar la uegua ... por que nos querio:ndo
poner escarmiento sobre aquesto, dezimos et mandamos vos, dius pena de perder la cabeça, que encontinent vista la present, tomedesa vuestras manos qualesquiere castiellos et lugares que el dito Maestre e otros de su orden, qui se an
idos a las &lt;litas partes por semblant razon, hayan dentro vuestra senyoria •.

Le monarque catalan envoya, peu de jours après, en Castille,
son huissier Francesch Çagarriga, donner des explications sur
l'expédition du Maître de Calatrava au roi Pierre le Cruel et
pour contraindre ses sujets ou ses vassaux qui étaient au service
du bâtard castillan, à rentrer en Aragon.
A la fin du mois d'octobre ou au commencement de novembre,
le duc d'Anjou envoya à la Cour de Barcelone le religieux
dominicain Pierre Bovet, pour traiter des affaires de Castille, les
besunyas de Castella el eri qttùza prosperitat lo rey don Enrich devia
venir. Pierre IV répondit par lettre du 12 novembre 1367, lui
donnant quelques nouvelles de la guerre civile castillane et l'infor1.

Reg.

1219,

fol. 27.

�JOAQUIN MlRET Y SANS

NÉGOCIATIONS DE PIERRE IV D'ARAGON

mant de la continuation des négociations avec le Prince de Galles:

La rébellion de la Sardaigne, les menaces d'insurrection des
partisans du roi de Majorque et Je manque absolu d'argent ne
permettaient pas à Pierre IV de dangereuses aventures du côté de
l'Occident; mais malgré ces raisons, on ne saurait s'abstenir de
rendre hommage à la sagesse et à l'habileté politique du roi
d'Aragon, à sa manière d'agir et à son intervention dans le conflit international produit par la querelle de Pierre de Castille et
de son frère Henri de Trastamare.

1 34

mût car cosi, los11ostres müsatgers son en la ciutat de Tarbaab aquells
del Princep e encara nos no hauem neguna nouella de ço que ells han
Jet, mas be volem que sapiats que nos hauem guardat e guardarem ço
que deuem envers lo Rey vostre /rare 1 )&gt;.
Nous nous arrêtons ici. Les conférences de Tarbes n'eurent
pas de résultats bien importants, ainsi qu'on peut le voir dans
les Anales de Zurita 2 • Sitôt que le roi d'Aragon fut d'accord avec
le prince de Galles pour accorder ùne protection decisive à Pierre
le Cruel et pour écraser Henri de Trastamare (si le premier consentait à la cession de Murcie et de la Biscaye), la France. éprouva
de la défiance et de la colère; mais Pierre IV sut apaiser promptement Charles V et conserver son amitié. La période des négociations diplomatiques de la France avec l' Aragon au sujet des
affaires de la Castille et de la Navarre était ' fini. Les embarras
intérieurs de la France attirèrent l'attention de Charles V sur
un autre point. Ce monarque se préparait à recommencer la
guerre contre les Anglais; et le duc d'Anjou était occupé par
l'invasion de la Provence et par ses démêlés avec la reine Jeanne.
Pierre IV put donc conclure librement des prolongations successives de la trêve avec Pierre le Cruel et attendre avec moins
de frayeur et de danger le dénouement du drame que jouaient les
deux fils d'Alphonse XI.
Nous estimons que le plus grand service rendu par Pierre IV
à ses peuples fut le refus ferme et prudent qu'il apporta aux instances réitérées du roi de France, du duc d'Anjou et du vicomte
de Roda de déclarer la guerre aux Anglais, aux Castillans et amc
Navarrais, après le désastre de Najera. Il ne se laissa pas séduire
par de belles promesses pour tourner l'activité guerrière du
Prince Noir dans la péninsule au profit exclusif de Charles V.
Reg. 1219, fol. 82.
Livre IX, chap. 71; pour les négociations postérieures avec la France,
voir livre X, _chap. 2 et 3.
1.

2.

Joaquin MIRET

I

Y

SANS

35

�ÇURIOSTDADES LITERARlAS

1 37

I

CURIOSIDADES LITERARIAS

Trato de las posadas de Seuilla Il y lo que en ellas passa, con vna carta a
vna monja y repuesta Il della en juguete. Compuesto por quien paso por todo
lo vno Il y lo otro para que sirua de consejo al que lo quisiere tomar.

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

(Viiietas).

Reproducimos i continuaci6n varias pliegos sueltos, uno del
siglo xv1, los demis de principios del xvu, en que se contienen
materias de entretenimiento. Conservamos escrupulosamente la
ortografia de los originales, sin mas variantes que cambiar las
ff !argas en ss cortas, rectificar la puntuaciôn, y enmendar las
en-atas evidentes, advirtiéndolas, sin embargo, en nota.
Todos los pliegos son en 4° y a dos columnas, excepta el 'VI,
que estâ impreso a rengl6n corrida.
El que figura en primer término, perteneciente boy i la Biblioteca Nacional de Madrid, y antes a la de Don Pascual de
Gayfogos, fué ya descrito en el tomo I, col. r 13 8, del Ensayo
de una Biblioteca Espano/a de Gallardo, Zarco y Sancho.
El seii.alado con el nùmero II. aparece mencionado en el mismo
Ensayo, col. r27r del tomo III. Los restantes pliegos se conservan en una biblioteca particular de Madrid, en union de otros de
caracter historico que quizi mâs adelante reimprimamos.
Adolfo

BoNrLLA Y SAN MARTIN.

1

ç

Sabras, amigo dichoso,
(a quien de Dios vida larga),
si a Seuilla en algun ticmpo
fueres a tomar posada,
Coma por esta te auiso
de lo que eu ellas oy passa,
que soy tesrigo de vista
y es de reuista esta carta.
Siruatede executoria,
pues por ella, si la 'guardas,
te libraras de pagar
el pecbo que todos pagan.
Que yo, coma acuchillado,
d&gt;:?stas cossas puedo a espaiia
curar, que estoy de manera
que soy vno de la fama.
Lo primera, si llegares
aquella braua possada
que esta en catie de Bayona,
doude los Principes paran,
Te daran lindo aposento
en alto, y cama colgada,
adornada de tapices,
y el verano:sala baja,
Colgada de tafetanes
v damascos, y de plata
el seruicîo de la mesa,
que es Salera, jarro, y taça.
Esto con dos candeleros
te daran, sin que aya falta;
teq cuenta porno hazella,
en llegando a la posada,

Sa ber lo que as de: pagar
y lo que el mes v semana,
dia v noche tu aposento
cuesta, y lo que del se paga.
No lo tomes a merced;
hazmela a mi si no iguala,
quel concierto en todo es bueno
que es de gente concertada.
Otras posadas ay muchas,
que tiene Seuilla tantas,
coma algun lugar famosq
tiene vezinos y cassas.
Vnas bazia el atambor,
y otras en el Alfalfa,
pajeria, en cal de jimios,
todo es sitio de posadas.
Aylas en calle lanceros
y en san Leandre, y mill casas
otras, sin estas que digo,
sirueo solo de posadas.
En qualquiera parte &lt;lestas,
si llegas, te haran tantas
caricias quando llegares,
que oluidaras a tU casa.
Mas I ojo a la boisa! y mira
coma te mides y gastas;
tiemplate coma el balcon;
conformate con la caza.
Mira que ay posada reyna,
y posada de la Garça,
y que ay nebli bolador,
y Sacre, y no las alcan~.

�138

CURIOSIDADES UTERARIAS
DE LOS SlGLOS XVI Y XVII

Si dixese dofia ydea : « agui esta, seiior, mi casa;
siruase della y de mi ; »
abre el ojo, que te engafia.
Que ay perulero que llega,
y mientras le dan su plata,
le dao posada y comida,
y dineros si le faltan.
Y llegados a la cuenta,
el pobre indiano e~capa
de suerte, que alli se queda
lo que truxo, y el sin blanca.
Antes era visitado
por momentos de las damas,
y su güespeda de todas
y del viento lo celaua,
Y Cl). boluiendo el pobre a estallo,
como la pobreza enfada,
ya da eo rostro, y le mormuran,
y le dizen que se vaya.
f O pobre,za, que te amo
solo Dios, que es quien te abraça,
bienaueoturado el que es
rico de bienes del alma!
Pues si el que fue perulero
y tmxo hazienda tanta,
les dio en rostro, l que sera
el pobre que va a buscalla?
Este posara en lo bajo
si es inuierno, y si se abrasan
los pajaros de calor,
tendra la parte mas .ilta.
A este no daran gusto
ni le visitarao damas,
ni le dirao quien lo busca,
aunque lo busquen con cartas.
Siemrre le haran capote,
y el de sus hombros, si escapa,

r . El texto : « lo » .

sera la capa del justo,
sobre que las cuentas cargan.
Si es cauallero galan
que adornado de mil! galas
entro-por ver la ciudad,
flota, galeras o armada,
Luego le dao a 1a mano
tanto vicio, que las galas
se consumeo y deshazen,
y el se embarca para ytalia.
Dezia vn amigo mio,
honrrado y de buena casta,
que aquestas posadas son
como frescas de baoasta,
que entre ciento ay vna buena
y las demas son saladas,
y rodas al parescer
que a la misma vista engaiian.
No porfalta de justicia,
que justicia veras tanta,
que casi par ella mueren
tantos como los que mat.an.
Estas son otras quinientas,
mira con quien te acomp:uias,
y, si es posible, de noche
no salgas de la posada.
Y si a cal de Francos fueres
a comprar algunas galas,
mira al guardar de la boisa
por ella, que ay quien la saca.
Y si a gradas acudieres,
mira de lo que te agradas,
que dan el gato por liebre
y es costosa la 1ebrada.
Si te salieres al rio,
a passear por la I playa,
mira que la que te mira
no es banco que buelue nada,

Huye de las ocasiones,
porque ay ocasiones rantas
destas a cada momento,
que no podras escusallas.
Todo va por intcres,
no ay quien sin el haga o:ida.
que si no le sopla vieoto,
se esta queda la Giralda.
Esto te sirua de espejo,
que coma lo digo pasa,
y, amigo, lo podras ver
en Seuilla quaodo vayas.
Ella es la mejor Ciudad
de nuestros reynos de espafia,
mas Dios me guarde mi aldea,
que se biue a pata llana.
Alli si que voy de noche
por las calles y fa plaça
hablandô con mis amigos,
siguro de la eoboscada.

139

Y si acaso bueluo solo,
aunque buelua' a la mafiana,
llamo, y entra sin encuentro
peligroso de mi capa.
Alli tengo mi requiebro,
y vn rnonasterio no falta
donde le escribo a vna monja
y me responde a mi c:irta.
Y porque sepas que digo
verdad,aqui iocorporada
la suya y la mia escriuo;
y a Dios, que: ya va de cartas.
Fin.
Carta a vna m:mja en juguete
Hermana marica
sabras \'na cossa,
como yo he sabido
que eres vna diosa,
Y que de fayciooes

2•

r. El texto : « bnelua ».
El galanteo de las monjas era cosa bastante usual en el siglo XVI y en el
xvn. Recuérdese el Processo de carias de amores que entre dos amantes passaro11
(Toledo, r 548), y sotre todo las Jmlr,lfferzâas co11ctdidas d los ,ln1i&gt;tos
de monjas y el capitulo XXII de la Historia de la Vida del Busctfa, de Quevedo, donde cueota Pablillos : « Despedime de todos : fuéronse, y yo,
que entend/ salir de mala vida con no ser farsante, si no lo ha v. md.
por enojo, di en amante de red, como cofia, y por hablar mas claro, en pretendiente de Ante-Cristo, que es lo mismo que galan de monjas. Tuve ocasi6n
para dar en esto, teniendo yo entendido que era la diosa Vénus una monja a
cuya petici6n habia hecho muchas villancicos, que se me aficion6 en un auto
del Corpus viéndome representar un San Juan Evangelista. Regalâbame la
mujer con cuidado, etc. »
Pero lo mas curioso con relaci6n a este punto es el folleto : Pmsion del ende1,otado, compuesto por Francisco de Andrade y Ribera y dedicado a Don Francisco de Lora, Familiar del Santo Oficio (8 fojas en 40). Alli figura el soneto: 2.

Tu, que â una monja adoras, l qué és tu intenta?
que puede verse en ri Ema)'o de Gallardo, Zarco y Sancho (I, col. 195).

�140

CURIOSIDADES LITERARTAS
DE LOS SIGLOS XVI Y XVU

eres tan hermosa,
que de tus mejillas
se engendra la rosa;
Y que es vn coral
tu boca graciosa,
nariz afilada
al mundo vistosa.
Y en tus ojos grandes
que voa mariposa
se abraso en sus rayos,
qua! si fuera antorcha.
Cejas y pestanas,
que las otras moojas
con solo mirallas
quedao inbidiosas.
Es tu lisa frente
aocha y espaciosa,
tan lin da, que en vella
se obscurecen otras.
Y el oro de Arabia
que cubreo tus tocas,
paresce vn brocado
las pumas que cortas.
1 Ojala quisieras
darme a mi vnas pocas
para vna medalla
que teogo en mi gorra !
Que yo te prometo,
si tu me la bordas,
de poner por cifra
Veras y mendoças 1 •
I.

De tu liso pecho
Venus inbidiosa,
le rogo a cupido
te metieras monja.
Porque le cubrîeras
con las !argas tocas,
que si le descubres,
mil aimas apocas.
Braços de Marfil,
que de nieue esponja
paresce el sudor
que por ellos brota.
Son tus bellas manos
conadas de alçorca,
tao aljofaradas
quai porpurea Rosa;
Que juzgo entre mi
si los dedos doblas,
quando al escreuirme
a la pluma tocas.
Es tu lindo cuerpo
con quel mundo asombras,
tan proporcionado,
que vences a todas.
Y tienes sin estas
dos mil gracias otras,
que eres inbidiada
y a nadie inbidiosa.
Eres tan discreta,
siendo tan hermosa,
que no te paresces

1 Oh que disforme manera
Dequerer,
Es en la gorra traer
Cualquier hombre
La primer letra del nombre
De la dama!
exclama ha en el sigloxv1 el menor Aunes en cierto Sermo11 de amores, 11:1euafflÇ11te cc111puesto, a los gala11es i damas de la corte (12 fojas de let. g6t. sioa.)-

a las otras ruonjas :
Porque tu no fiuges,
oi escriues lisonjas,
ni eoganas a nadie
como hazen otras;
Y por si quisiereo
esas mis senoras
ver este pape!
que va escrito en copias,
Diles de mi parte
a las mas hermosas,
que tengo vn juguete
para J,1s curiosas,
Con que se entretengan
vna noche a solas,
que si vna le gustan,
le buscaran otras.
Fin.
Repuesta de la monja.
Hermano Francisco,
reciui tu carta
como la embiaste,
cerrada y sellada.
Diome gran contento,
que con pena estaua
como no escriuias,
que lo desseaua.
Metila en el seoo
despues de besada,
que nos reprehenden
si nos hallan c:;rtas.
Y porque si a caso
junto a 1ni passara
la comendadora,
no me la tomara.
Que sintiera mucho

1.

El texto :

&lt;&lt;

puarta ».

joya tan preciada
que me la coxera
y me la rasgara.
Entreme eu mi celda,
y, a puerta ' cerrada
di con tu papel
consuelo a mi alma.
Comence a leella,
y bolu i a besalla
viendo que al principio
de Diosa me tratas.
Dizes que las rosas
fueron eogendradas
destos mis carrillos
que mejillas Hamas,
Y que es de coral
mi boca agraciada;
besote la tu ya,
que taoto me alaba.
Hazes mis oarizes
lindas y afiladas,
y que todo el mundo
gusta de alaballas.
Mira, vida mia,
que aficion te engaâa,
l como las ve el mundo
si yo esto enccrrada ?
Y en mis ojos grandes
dizes que abrasada
fue vna Mariposa
como en vna hacha.
No digas, amores,
mentiras tan claras,
que solo en leellas.
quedan comprouadas.
Dizes que me erubidian
cejas y pestafias
aq uestas seâoras

�142

CURIOSIDADES LITERARIAS

moojas desta casa :
Ellas te responden
que se lo leuaotls,
que con las que tienen,
se passan y callan
Dizes que es mi frente
espaciosa y ancha,
yo se, si la vieras,
que te retrataras.
Y dizes que cubro
el oro de Arabia
con mis blancas tocas,
i ay Dios, como rajas 1
Hasta en el mentir
tienes dos mil gracias,
que Hamas brocado
mis puntas cortadas.
No te hagas bobo,
amigo del alma,
que al daroos el velo,
cabellos se acaban.
1 Ojala tuuiera
mis pontas guardadas,
que yo te las &lt;liera
para tu medalla 1
Dizes que pondras
en letra cifrada
veras y mendoças,
si yo la bordaua.
No me digas tal,
que me llcga al alma
quando se me acuerda
de aquesa palabra,
Que me la escriuio,
estando en mi casa,
vn pariente mio
que mucbo me amaua.
Pidiome diuisa

1.

El texto : « re ».

que yo le bordara,
para que el salie ra
a jugar las canas.
Dizesme que Venus,
de puro inbidiada,
le rogo a cupido
que monja me entrara,
Por que este mi pecho
cubran tocas largas,
que si le descubro,
apoco las aimas.
Mira que mentira
te • saco a la cara,
l donde viste a Venus?
o, l como le hablas ?
Vistela en el arte
quando lo estudiauas,
porque alii el Antonio
cuenta mil patrafias.
Fabulas de ouidio
me escriues por cartas;
guardete Dios nino,
que tanto me alabas.
De mis braços juras
que nieue esponjada
parece el sudor,
siendo cosa clara
Que ellos son de carne
y an de sudar agua,
y si estc&gt; es verdad
l por que no la tratas?
Pintasme las manos
de alcorça cortadas;
esso te quisiêras
porque te vengaras.
Quando como dizes
que desseas besallas
mordierasme dellas,

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

f buena me dejaras 1
juzgas entre ti
como me doblaua
los dedos la pluma
quaodo la tocaua.
Con esta disculpa
quedo disculpada;
si no te escriuiere,
ya sabes la causa.
Dizes que es mi cuerpo
que a todos espauta,
y que en gentileza
ninguua me gana.
Si les causo espanto,
luego tengo falta,
y si es que la tengo
l para que me engaiias?
Dizes que no embidio
y soy embidiaqa;
sera, vida mia,
por teoer tus cartas,
Que todas las monjas
reliquias les llaman
a estos tus papeles,
y me los demandau.
Dizes que no cscriuo
lison jas fundadas;
doy gracias al Cielo
que vna verdad hablas;
Que si las supiera,
luego te embiara
a dezir mil cosas
con que te espantara.
Dixerate, amores,
que por ti penaua,
y que me trayas
desasosegada.
Hizierarue enferma
porque me embiaras
:ilgunos regalos,
aunque los hurtaras.

Y si dos rosquetes
solos te embiara,
dieras tu el açucar
y el agua rosada.
Oierate a entender
que solo te amaua,
teniendo mas cuyos
que en la fuente el agua,
y si por el torno
a ti te hablar.i,
csperaran otros
locutorio y grada.
Y pues me conosces
que no se patraiias,
dame gran cooteoto
quando veo tus canas.
Dizes que les muestre
a estas mis hermaoas
de este tu pape!
Jas copias galanas,
Y que les daras
a las mas humanas
no se que, que tienes
para las profanas.
Yo se lo conte,
y aunque son tiranas,
en el dar de d:irte
tienen bueoas ganas.
Aunque tambieu dizen
que deven ser vanas,
nino de mis ojos,
tus dos auellanas.
Dilcs tu, mi vida,
que sus buenas ganas
tomaran bacias
quando falten sanas,
Quanto mas las tuyas,
que si las villanas
vieran tu auellano,
vieran que son sanas.
Y no I es escribas

1 43

•

�r44

CURIOSIDADES LITERARIAS

r45

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

•

aquestas truhanas,
a sus antiguallas.
porque tomo celos
Y porque en el choro
de palabras vanas;
suena la campaoa,
Y porque he sabido
y yo soy cantora
que vnas a1abanças
y hago alla falta,
de aquesta ciudad
Perdooa si alguoa
tieoes acabadas,
fuere en esta carta,
Dame a mi vn treslado,
que en lo que es seruirte,
para ver si alabas
a fee que no la aya.
como a mis faycioocs
Fin.
Fueron impresas en Seuilla, en casa de Francisco Percz impressor de libros,
a.iïo de I 596 a.iïos.

II
El Casamieoto Il gracioso del famoso Codillo Il con la hermosa Chacona.
Con vna loa muy curiûSII. JI Y vo Romance nueuo y muy Il sentido. Il

Computsto por Esteuan Martin de la Pue11te.
Con licencia en Barcelona, en casa Sebastian de Cormellas, al Cali. aiio

1608.
(Vifieta)
Pvbl-iquense ya Jas fiestas
desdel Oriente a la Europa
con pifanos y con caxas,
y celebrarse han las bodas
Con chir:imias y trompetas,
sacabuches y çanAoynas,
vihuelas, harpas y citras,
vihuelas, laudes y trompas.
Los que semis al amor,
notad bien aq uesta historia
de vn hijo de aquestos Reynos
de nuestra ciudad famosa.
Enamorose Codillo
de la hermosa Chacona,
y parà poder gozalla
comprole vna !ioda toca.
De Tortosa truxo vn peyne
I.

2.

EL texto : « leno ».
El texto : « piedra ».

y estucbe de Barcelona,
de ltalia vn hermoso espejo,
y de Toledo vna boisa.
Y de la insigne Granada
arrebol y otras cosas,
que de las buenas colores
es siempre la mas famosa.
Truxo de Africa chapines
y vnos çapatos de Europa,
pintados dentro la China
de mano de las Matronas.
De Flaodes vn verdugado,
de Berberia vna mona,
porque con ella se huelgue,
y estaran mona con mona.
Truxole vn rico collar
lleno ' de pied ras ' preciosas,
que segun le han estimado

vale sesenta mil doblas.
Esto truxo vn mercadcr
entre otras muchas joyas
que desembarco eu Seuilla
de aquella famosa flora .
Truxole vnos ricos guantes
que eran de vna piel de çorra
que mataron los Alarbes,
y se hizierou en Sodoma.
Tru:KO!e medias azules
de rica seda, costosas,
y vnas ligas encamadas
con rapacejos de aljofar.
Truxole vn rico n-:anto
de la noble Çaragoça,
que se hizo dentro en Xaca,
todo cubierto de borlas.
Truxole ricas camisas
de Olanda delgada y fofa,
que las obro vna randera
que fuc bruxa en Babylouia.
Y las mangas de los braços
cortadas a la balona,
bien anchas, mejor labradas,
que parezca Reyna Mora .
Con sus ricos paôiçuelos
de obras ricas y costosas,
hechos en Ingalaterra,
tierra fertil y abundosa.
Truxole vn escudero
para el dia de la boda,
que quiere que la acorupane,
con !ioda estatura y forma.
Vestido a la vsança vieja
en su cabeça vna gorra,
y puesta vna martingala
con vna capita corta.
Truxo vna dança de negros
con que piensa hazerle homa,
que van cantando y diziendo: « \"ZÎha la mi senora. »
Rt1111t hispanique . &gt;r:m.

Y entendieudola akançar
presentandole estas joyas,
ella en resolucion
k dixo de aquèsta rorma
Que si prerende gozalla
y llegar a su per~ona,
le ha de traer del buen vino
\1ue hallare en la mejor bota
De Toro o de Madrigal,
catad.o gota por gou
segun la opinion de Charles,
ques hombre que en estas cosas
dara buena relacion,
pues va de contino çorra.
O rigüeb que esto entiende,
al momento se alborota,
juuta trey nta mil brindones
y cien picaros de bonda.
Y armados de punta en blanco
con rodelas y manoplas,
'
y espadas mas de la mida
destas que quitan en ronda,
Y pnestos en sus trincheas
el la delantera toma,
cercaron el Hospital
antes que aclare el Aurora.
Codillo que lo tal sabe,
metiose en vna tahot1a
por guardarse del peligro
y defender su persona.
Villanueua su amigo,
viendo aquestas disconcordias,
procura las amistades
destas bonradas personas.
Y dexen el casarniento
para quando esta seôora
dexasse de beuer vino
y en su c-abeça no ponga
sombn:rito Aragones,
que es trage de labradorns.
Assi se hizierou las pazes,
JO

�CU!UOSIDADES LITERARIAS

y a do quiera que se topan
se hazen muchas cortesias,
porque al fin es gente de honra.
Laa.
Sale vna famosa armada
del alegre ·y dulce puerto,
tirando a la despedida
mil culebrinas y versos.
Nauega vn alegre dia
con prospero y feliz tiempo,
ayudada de las aguas
y ayudada de los vientos.
Llega la noche enemiga
tendiendo su manto negro,
boluiendo del mar en sombras
los hermosos azulejos.
Braman los callados vientos
enojase y grita el cielo,
arrojando por sus ojos
n1il relampagos de fuego.
Las naues j un tas se esparzen
temerosas del estruendo ;
vnas hasta el cielo su ben,
y Otras baxan al infierno.
Viendose en tan gran peligro
procurando el graue miedo,
confuses y alborotados
dan gritos los marineras :
i Que me anego i
i echa !an chas apriessa !
i arroja hierro !
; piedad, supremo Dias!
i fauor Santelmo !
Escapose el gran Troyano
de aq~el repentino inœndio
que fue en la soberaia Troya
puesto por manos de Griegos.
Sale ofendiendo las o)as,
y, ofendiedo el mar soberuio,
conuierte ligeras naues

en que nauegan contentas.
Pero coma estan las aguas
en su soberano imperio,
y tienen de sus districtos
el mando, tridente y cetro,
Comiençase a embrauecer,
y a rajar sus altos cerros,
leuantando sus escamas
hasta la region del fuego.
Aqui representa Boreas
su forocissimo aspecta,
y el embrauecido rostro
alli le ensefia muy fiero.
Rompe eleuadas naues,
ocupa el agua sus senos;
vnos se èscapan nadando,
y otros diz.e n media muertos :
j Que me anego i &amp;c.
Pane Xerxes a las aguas
dorados grillas de hierro,
q ues de las da ras del Lesto
a las turbias del Cebero.
Tambien sacude su piedad,
aunque se vale en su centro,
ques donde mas sè veran
los hùydos elementos.
Pero descuydose Xerxes,
y ellas, con furor immenso,
quieren del pesado jugo
sacudir sus libres cuellos.
Corno veen que les' importa
salir de su cautiuerio,
de las mues despedaçan
sus esquadrones espessos.
Quieren boluer sobre si,
y halla11 su poder deshecho,
media anegaclas las naues
y el de las olas cubierto.
Vee los soldados turbados,
ve(!. los pilotas suspenses,
y assi d ize a vozes altas,

DE LOS SlGLOS XVI

~i1:ndose en tan grande aprieto
i Que me anego i &amp;c.
Codicioso el gran Colon
de conquistar muchos Reynos
frequentados de Elefantes
y abitados de Camellos,
Naucgo mil anchos golfos:
busco mil naues entre ellos,
rompio mil inciertos siles
y mil alydes inciertos.
Passaron muchos estios,
passaron muchas inuiernos
que del puesto no alcançaron
el sabroso refrigerio.
Hasta que vna tarde sorda
que el mar guardaua silencio,
del nueuo Reyna Galiages
las riberas descubrieron.
Pero estandolos mirando,
quiso embrauecerse Alesto,
y vn Bragan se leuanto
peleando con vn Zefiro,
Que dia temor a las naues
y a los soldados dia miedo ;
vnos llorando callauan,
y otros gritauan diziendo :
i Que me anego i &amp;c.
Yo 'pues con la chica naue
de mi corto entendimiento, _
salgo imitando al Troyano
y luego imitando al Griego.
A Xetxes con poder grande,
a Colon con el pequeüo,
do par el mar de dar gustos
entre naufragios nauego 1 •
A Cayno el franco monte
de los desseados Reynos,
mostrandose el mar en calma,
manso, apazible y quieto.
1.

El texto : « naueuo i&gt;.

y xvrr

1 47

BaUome en aqueste golfo
y en tantos buenos ingenios
casi a pique de anegarme
entre las olas del miedo;
que importa dezir a gritos
(si no quiero verme muerto
entre el callar de los sabios
y entre el hablar de los necios)
1 Que me anego i &amp;c.
LETRA
La tragedia lastimosa
que en el theatro sublime
rcpresenta la priuança
que con Reyes muere y viue
De don Aluaro de Luna,
despues de su eterno eclipse
escuchaua èl Rey don Juan
a su tio don Henrique.
Y viendo la gran cayda '
de aquella machina insigne,
derribada de sus rayos,
assi le c~rntempla y dize :
j O Luna triste !
saliste tarde, y presto te pusiste.
Nunca a crecer llegaras,
porque si no crecieras, no men[guaras.
De los exemplos del mundo
segundo plus vitra fuiste,
porque ay exemples Christianos
coma los huuo Gentiles.
Son los Reyes como el Sol,
de n uues se cerca y vis te,
con la fuerça que las haze,
con la misma las derrite.
De la tierra con mis rayos
te leuante donde quise,
hizete grande en mi gracia,

�CURIOSIDADES LITERARIAS

y en mi enojo te deshize.

Fuiste en mi cielo Luzbel,
y el cielo no los permite,
y en el mar de mis crecientes
espuma ligera fuiste.
Entre tu Luna y mi Sol
te puso la tierra libre,
y ansi te eclipso la muerte,
menguando porque creciste.
j O Luna triste 1 &amp;c.
Fih.

i O Luna triste !
saliste tarde, y presto te pusiste.
N unca a crecer lleg&lt;1ras,
porque si no crecieras, no n1en[guaras.
Es tan poca la distancia
dentre el .Rey y quien le sirue,
de la priuança al cuchillo,
que con vn dedo se mide.

III
_ Nueua Instincion, y Ordenança, Il para los que son, o han sida Cofrades del
Grillimon, o mal Frances : Il con las libertades y exemµtiones a el necessarias.
A do çlaro se Il conoceran los que deuen ser Hamadas a esta her- Il mandad y
cofadria. li r
Agora nueuamente hec'has por vn Cofadre, ll.tmado Gabriel Robert. Il
Con Licencia en Barcelona, por Sebastian de Cormellas, al Cali. aiio r6rn.
Sepan quantas son, o han sido,
o fueren del Grillimon
estafados,
como en Corte es proueydo
que sean sin dilacion
registrados.
Porque somos infonnados
que es desprecio y rebeldia
de vna cierta Cofradia
que votaron ;
con el alma la juraron
y el cuerpo no la rehusa,
y aora _quie,en con escusa
eximirse.

Hauiendo de comedirse
a vn tan noble ayuntamiento
donde sefiores sin Œento
han entrado,
lo qual negar es pecado,
porque es cierto muy notoûo
ser el caso obligatorio,
justo y firme,
y no aura nadie que afirme
jamas auer exempcion
sobre ta! obligacion
como aquesta.
Vista que es tan bien dispuesta
y que sin razon se eximen,

r. Recuérdese la Paradoja en loor de las bubas, y que es raz.on que todos la$
procuren y estimen, escrita por los afios de 1569 y contenida en el famoso codice
A• - 14r -

4 de 1a Biblioteca Colornbina.

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

mandamos que les inti men
la tal patente
a todos generalmente,
sin dt xar ningun estado,
agora sea consagrado,
o seglar,
y a qualquier particular,
assi macho coma hembra,
en quien este mal se siembra
o ramo del,
cuyo traslado muy fiel
es aqueste. que se sigue:
escuchad coma prosigue
todo vn Afio:
Nos Micer Noch Galicano,
Principe del mal Frances,
Illustrissimo Marques
de las fleumas,
Duque de fadas las reumas,
Conde de llagas y humores,
Sefior de cien mil dolores
&lt;leste mal,
Gran Capitan General
de todos los del heridos,
coxos, mancos y tullidos,
y llagados,
caudillo de los pelados,
d·e lisiados y marchitos,
consuelo de los afflitos
de la zorra;
De la vieja y la cachorra
muy antiguo original,
etcetera. Cardenal
de los ojos:
a todos sin mas antojos
nuestros subditos vassallos,
mandamos amonestallos
con la presente,
Porque ante nos juntamente
contra ellos fue pedido

1 49

lo de suso contenido
en esta carta.
Y porque razon coharta
a proueer de remedio,
de oy mas, en ta! comedio
les mandamos
Y par ley firme ordenamos,
que todos sean auidos
por Cofadres conocidos
sean quien fueren,
En los quales concurrieren
pa_rte &lt;lestas condiciones,
que par quitar diuisiones
les ponemos.
Y aqueste aranzel queremos
sea luego pregonado
y en todas partes fixado
por muy cierto,
Y siguiendo par concierto
esta nuestra instituci on,
la primera condicion
sea aquesta :
EL que tuuiere la cresta
con qualquier dafio o rotura,
si ay dolor en coyuntura,
sea confiesso.
Si alguna l!aga o diuiesso
tres semanas le durare,
este tal no se prepare
con escusa.
Al que algnn dolor_ le acusa,
y no le basta encersido,
sea el tal certîficado
par muy vero.
Si alguno de muy artero,
golpes, caydas fingiere,
si testigos no tuuiere,
no se exima.
El que a algun junco se arrima
no auiendo lo sobredicho,
sea como auemos dicho

�I 50

CURIOSIDADES L1TERAR1AS

seiialado.
El que sal1ere pintado
con cerezas garrofales,
sea entre los principales
admitido.
Qualquier que pluma ha perdido
bolando por monte espesso,
por quanta fue muy trauies'So,
no se escuse.
No importa que nadie escuse
al que vierè buruîon,
si no prueua cozcorron,
es patente.
Q4alquiera generalmente
que palo o vncion tomare,
el, y aquel que le escusare
sean auidos.
Los que encordios, o nacidos,
o almorranas veys que tienen,
mensageros que del vienen
son sin duda.
El que quando el tiempo muda
se siente de algun humor,
bien podreys par tal dolor
adtnitillo .
El que en na riz o galli llo
tiene alguna ocupacion,
bien podreys sin diladon
registrallo.
Tarn bien podreys· assignallo
par Cofadre, sin misterio,
aquel que de çahumerio
se aprouecha.
No menos en tal endeeha .
podeys poner sin engafios
al que sudores y baiios
exercita.
El que la calor marchita
tuuiere sin accidente,
si de humor esta doliente
es gran sefia.

El que tratare. con dueii.a
que aya sido sospechosa,
este por ptquefia ·cosa
se sefiala.
Tambien con esto se iguala
el que tuuiere infeccion, ·
saluo gota, opilacion'
.o hydropesia.
Assi que por esta via,
qualquiera, aunque no discreto,
puede saber el secreto
del cuytado,
Que del mal fuere tocade:
y como fuere sabido,
luego al punto _sea tenido
por Hermano.
Al que, si par ser tyrano
no quisiere consentir,
m:indamosle req4erir
con aquesta.
Y pues que niega y protesta,
si porfia re a negar,
denselo al braço scglar
por nefario.
Al qual (corno es ordinario)
castigue , Criminalmeote
como falso e inobediente
a su Seta.
Y al que con fe muy perfeta,
confessada la verdad
entrare en nuestra hemiandad,
concedemos,
De la suerte que podemos
por nu estras instituciones
dozientas mil essempciones
eminentes .
LA primera (parad· mientes)
es, que lé es otorgado
en qualquier tiempo vedado,
sin temer,
que pueda came corner,

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

con que no sea peliaguda,
porque esta vianda es dura
è indigesta :
n1as no obstante, si les presta,
que de ternera o cabrito
pueda corner vn poquito
muy sin pena.
ITEM, de segunda estrena
le damos al ta.! lisiado
sea Astrologo formado ·
y verdadero.
Item, se le da de vero
por nuestra cartà sellada,
que trayga ropa f@rrada
con pellejas.
Item, que pestaiia o cejas,
si las tuuiere peladas,
que las trayga alcoholadas
o tenidas.
Item, que trayga raydas
las barbas, si se le pelan;
y el pela, si se repelan,
escofiado.
Item, puede arreboçado
yr, sin que vayan a velas:
y que finja mal de muelas
permitùnos.
Item mas, le consentimos
que, si estuuiere muy lacio,
con junco vaya de espacio
libremente..
Item mas, se le consiente
al herido en el alon,
vna gracia y essempcion
jusu y pia;
y es, que hagâ cortesia
con abaxar la cabeça,
sin q uitar bonete o pj eça
a ninguno.
Item, si ·estafado alguno
foere en piemas, al p,1ssar charco,

que haga tJ:as &lt;:ada tranco
reuerencia.
ftem mas, par excclencia
le dama~ pueda rezar
en pie, sin se '!lrrodillar,
sea . do quiera.
ltem, para casa 6 fuera,
le damos al ta! vasallQ
pueda tenc:r, sin cauallo,
dos muletas.
Item, si por hazer coruetas
se tendiere el ta! Hermano,
puedan lleuàrlo de mana
coma a duefia.
Item, que de qualquier peüa,
en cara y fuera, ::eüido
trayga çatJJarro garrido
sin reproche.
Item, que de dia y noche
trayga, y despues de acostado,
bonetico colorado
y sombrero.
Item, que pueda de vero
trae.r pantuflos polidos
con · dos corchos bien crecidos
todo el aào.
Item, par euitar daüo,
le damos de buena gana
que trayga armilla de grana
junto al pecho.
Item mas, al ta! eontrecho,
que pueda vsar, si le puja,
de calça y milnga ·de aguja
por abrigo.
Item, Si! da al ta! amigo,
si en pierna huuiere hinchazon,
que trayga bota o calçon
no ajustado.
Item mas, le ~s otorgado
al que ha pi~rna de afiafiles,
ca lça y calça y borzeguines

�152

CURlOSlDADES LITERARlAS

juntamente.
Item mas, se le consiente,
que sobre aforrada ropa
trayga ropa y sobre ropa
si le vaga.
Item, si en la cara llaga
rnuiere, o algun rezelo,
de parche de terciopelo
pueda vsar.
Item, por mas abreuiar,
para otra qualquier rotura
el dicho parche y ligadura
le otorgamos.
Pero al tal le denegamos
que jamas en tal jornada
la carne arriba exceptada
corner pueda.
En especial se le veda
por antiguo priuilegio,
tocino fresco y ai'iejo,
que es nociuo.
Item mas, al tal captiuo
negamos en general
carne que aya sido en sal,
que es dafiosa.
Item, toda y qualquier cosa
que fuere hecha de leche,
porque es vn mal escaueche,
se les niega.

Item mas, se les deniega
todo y qualquier pescado,
porque es manjar reprouado
por recepta.
Item mas, se 1es excepta
toda y qualquier verdura,
porque aguza y no assigura
el tal humor.
Item mas, y por peor
qualquier agro les negamos,
porque por cierto hallamos
ser daiioso.
Item, todo lo flemoso,
fruta, manjar, apetite,
mandamos que se les quite
comunmcnte.
Item, no se les consientc
que salgan de so tejado
hauiendo• niebla o iiublado,
o sereno.
Lo quai hauiendo por bueno,
assi mandamos guardar,
so pena de siempre estar
en tormento.
Dada en el nuesfro aposento,
de Mayo a los veynte dias,
Aiio despues del Messias
M.DC.X.

IV
Obra maravillosa nueva- Il mente compuesta por muy apazible y gracioso
estilo. Donde Il se trat3 las alabanças del puerco, juntamente con Il sus propriedades·. Il Compuesta por Francisco de Palencia'.

El texto : « hauienda ,,.
Ya que Don Diego Hurtado de Mendoza alabci la z.anahoria; Baltasar de
Alcazar el raton; Gutierre de Cetina la pulga, la cola y los cornudos; y Rodrigo
1.

2.

DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

1 53

Con licencia del Ordinario, en Barcelona, por Antocio Thomas, junte al
Fossar del Pino, Aiio 1627.
Qvalquiere que sude ser
de nouedades amigo,
nueuamente podrà ver
y en este papel leer
el bien que del puerco digo.
Tiene gracias especiales,
que casi son infinitas,
y pues Dios se las dià tales
entre otros animales,
razon es que sean escri tas.
Personas muy valerosas
y en ciencia calificadas,
assi en metro como en prosas
alabaron muchas cosas
indignas de ser loadas.
De la mosca vno tratà,
la reuerencia sea salua,
otro del asno escriuio,
la quartana vno alabà
y otro sublima la calua.
Pues si de lo relatado
huuo tante que dezir,
no deuo de ser culpado
yo, que la pluma he tomado
para del puerco escriuir.
Assi &lt;leste animal viendo
tanta materia que sabra,
y en el la aficion poniendo,
por esto que del entiendo
dare comienço a mi obra.
Comiença la obra.
Qvando Noe fabricà
el arca, segun leemos,

Puerco y Puerca alli metio,
de los quales procedio
la casta que oy dia vemos.
Auiendo multiplicaJo
en pocos dias y meses,
vnos dellos se han quedado
a viuir en lo poblado,
otros quedaron monteses.
Entre muchas calidades
que el Puerco vemos tener,
declarando sus bondades,
es que en todas las edades
es muy bueno de corner.
Quando lechon, es muy fino;
sabroso quaodo marrano,
qi.tando grande, su tocino
es gustoso de contino,
en el inuierno y verano.
Ya que las gracias y todo
de aqueste animal dezimos,
sera que siempre le vimos
rebolcandose en el lodo
en el quai nos conuertimos.
El puerco en esto no yerra
si mirarlo bien queremos,
quel domestico y de sierra
nos dize que somos tierra
y en ella nos tornaremos .
Razon es muy verdadera,
y assi yo por tal la cuento,
que en aquella edad primera
las bellotas y agua era
principal mantenimiento.
Y puesto que entre la gente

Fernândez àe Ribera el as110, no és extraiio que el buen Francisco de Palencia
creyese oportuno can tar los loores del puerco, y preciso es confesar que no lo
hizo enteramente mal.

�I

l

54

CURIOSIDADES LITERAlUAS

tal comida no es vsada
en este tiem po presente,
de los puercos-solamente
,·emos ser muy estimada .
Qualquiera olla o guisado
que se tiene de guisar,
es bien experimentado
para corner buen bocado,
que tocino ha de lleuar.
Con el vuto del tocino
sanan llagas y dolor,
y por tanto yo imagino
que la 0119 sin tocino
no puede tener sabor.
Si fuera de poblacion
puercos vemos ajuntados
y lobos les dan passion ,
luego hazen esquadron
como si fuessen soldados.
No solamente en man jar
nos ponen contentamiento,
mas de1 arte militar
para saber pelear
tienen gran conocimiento.
Los senores delicados
como son tiernos de fuera,
los friores demasiados
y los calores sobrados
sientenlos sobremanera.
Se'r el puerco gran senor
es notorio, y yo lo fio,
pues no ay an imal mejor
que tanto sienta el calor
juntamente con el frio .
Al lin:e quiso Dios dar
excelencia para ver,
y los hombres, si11 Judar,
la tienen en ,el tocar,
los buytres en el oler.
Animales ha criado
nuestro Dios de gran sentido ,

DE LOS SlGLOS XVI Y XVII

mas al puerco agui loado
sobre todos fue dotado
de muy excelente oydo.
No ay muger ni varon,
por pobre que sea, en fin,
que no crie algun lechon
para su consolacion,
y le da su san Martin.
Y si en ello aueys mirado
al tiempo que vno se muda,
con las carnes que ha tomado
luego dizen que ha engordado
como algun lechon de viuda.
Si armada se ha de ordenar ·
para Leuante o Poniente,
por cosa muy singular
tocinos han de lleuar
para que coma la gente.
Esta muy aueriguado
que &lt;leste animal que cuento,
de qualquier modo guisado,
vale mas del vn bocado
q 'Je de ocra carne ciento.
Gran plazer es el que tiene
el puerco en la tierra seca,
y mirando, aunque mal suene,
lo mucho qae se mantiene
comiendo de su manteca.
Las personas estimadas
de noble suelo y cimien.to,
merecen ser veneradas
y de todos alabadas
por su gran merecimien to.
Del puerco y de sus fauores
esta gracia se me acuerda,
que el y sus progenitores
son dignos de mil loores,
por ser de los de la cerda.
Do quiera que figurado
està sefior sa:-i Anton,
y de bulto dibuxado,

siempre ponen a su lado
vn porquesito lechon.
No solo con sus bocados
el puerco nos da alegria,
mas sus pedaços echados
en adobo, y bien assados,
son buenos en compaiiia.
Muchos autores conclu yen,
donde biuoras empecen,
que los puercos las destruyen,
porque sintieodolos huyen
que mas alli no parecen.
Ser el puerco virtuoso
puedese bien colegir,
pues todo animal dafioso
que de suyo es ponçoiioso,
echa dd luego a huyr.
Quando nuestro Dios crio
quanto en el 111 undo se encierra,
su bendicion les echo
y que creciessen mandb
sobre la haz de la tierra.
Ningun animal criado
tanto en esto satisfaze,
pues es tan determinado
en auer multiplicado,
como "eys quel puerco ha1.e.
Otra excelencia mayor
haze el puerco de gran non brc
y le da mucho loor,
que en todo lo interior
es nrny scmejante al hombre.
Y assi vereys cada dia
Medicos estar en cerco
cabc la carniceria,
por Yer el Anotomi2,
quando mat:m algun put'rco.
Quando nos pone en trabajo
I.

El texto

« cerea ».

1 55

la langosta y nos molesta,
si ay de puercos vn atajo,
ellos la hoçan de quajo
que vna tan sola no resta.
. Grande es la virtud secreta
del puerco a lo que del callo,
pues do quiera que se meta
es triaca muy perfeta
contra todo loques malo.
c: Que mayores rnarauillas
del puerco quereys saber,
sinoque nos da morzillas,
longanizas, y costillas
para que podays corner?
Danos mil consolacione~
que dezirlas sera justo,
huessos, lomos y rifiones,
picatostes, chicharrones
de muy agradable gusto.
Qukn dt! puerco dizc mal ,
manifestarnente peca ,
porque ningun animal
nos da medicina tal
especial con su n1auteca.
Mirad como nos ha dado
con su grossura prouecho,
put:s el vnguento rosado,
de todos tan estiniado,
es de la manteca hecho .
Quando cose vn çapatero,
a todos se nos acuerda,
despues que agujera el cuero,
no mete el hilo primero
sin que le ml'ta vna cercla '
Y aqudlas cc;:rdas .que ecban
siruen a los çapateros,
y otros pelas"que desechan
,·ernos tambien que aprouechan

�CURIOSJDADES LITERARIAS
DE LOS SIGLOS XVI Y X\'!I

para alnafes y braseros.
Seria nunca acabar
y cosa muy c~cusada,
del puerco aqui relatar
los bienes que ay que contar
solamente ' en su quixada.
Puesto que naturalmente
aprouecha en mil maneras,
ya ,abe toda la genre
que es medicina excelente
para el mal de las p:iperas.
Muchas casas hallareys
por aquessos lugarejos,
que ya que pafios no v-cys,
rapi?.adas las vereys
con tocinos bien afiejos.
Es vna grau prouision,
que todo el mundo dessea
para su consolacion,
ver colgado vn morcon
debaxo la chiminea.
Si qu~reys en conclusion
saber vna marauilla,
vn puerco fue la ocasion
que vna casa de oracion
se edificasse en Casrilla.
No carece de mysterio
dar al puerco esta alabança,
porque a mi me es refrigerio,
que se Hama el monasterio
sefior sar. Pedro de Arlança.
Yo no me harto en dezillos
los bienes que salen del,
por ende quercd oyllos,

1.

El texto : ,, solamentte ».

que nos da el puerco colmillos
para brunir el pape!.
En fin, nada se desecha
del puerco con los discretos,
que hasta la hienda que echa
es muy cicrto que aprouecha
para diuersos cfetos.
Otra cosa tiene pues
este gracioso animal,
y sabed que aquesta es,
que en los cascos de los pies
tiene virtud especial.
Muchos son fauorecidos
dd puerco por sus bondades,
que aun sus colmillos, molidos,
son preciados y tenidos
para mil enfcrmedades.
Del rabo a lo que sospecho,
es razon que esro se note :
que si fuera mas derecho,
nos pudicra dar prouecho
para seruir de virote.
Queriendo ya concluyr
en vn processo tan luengo
desre animal sin mentir,
muy mas se podia dezir
de loque del dicho tengo.
En la estima que conuienc
tengalo qualquier hombre,
y por todo el mundo suenc
que cosas malas no tiene
el puerco, si no es el nombre.
Fin.

V

Romance contra Il las mvgeres qve se po- Il nen Mofios y cabellos postiços.
Y .:ontra los Il hombres que disfraçan sus canas con Il cabelleras y tintas. Il
Por el Bacbtfler M,1catrefa, 11ezJ110 de Ba1·ce/011a ..
(Dos \"inetas)
Contar os quiere mi Musa
con todas sus pocas gracias
vn caso tan nueuo y necio
que • a las viejas tanto agrada.
Quiero dczir de los Moiios,
que sobre cabeças caluas
ancianidades descubren,
desmintiendo edadt!S !argas.
A Caliope pidiera
vu sorbito solo de agua
de aquella que h,1110 P.:gasso
con su caualluna planta.
Pero temo que mis ve1sos
si no la enojan, la enf.i&lt;lan,
por ser en estt: pcca&lt;lo
algo pecante la dama.
A Thalia al fin la pido,
qUt~ aunque seys dkntes le faltan,
es juguetera y de brio,
que no ay ya muger sin tachas.
Ay, pues, \"ieja e11 e5te tiempo
que, vista demro la cama
es eterna calauera,
con vn Memento de canas,
Dos o tres dientes en boc1,
la nariz muy alilada,
de color de Berengena,
con su poquito de salsas.
Las cejas, que vn tiempo fueron

1.

El texto: « qne ».

del amor arco y alj,ma,
no auiendo ya rastro della,
Aqui Jue Tro_va seiialan.
Los ojos, que fueron soles,
su candor illustre acaban
(parecidos al açufre)
licores que dellos mana.
Esto es quanto a la nochc,
mas, venid,t la lllJriana,
pone sobre los ch.tpi nt:s
sus dos pcuetes o caüas .
Vasse luego a su retrett:,
lleno de n:Jomas varia~,
con mas vnguentos y botes
que de vn Boticario CJSa .
Ponesc primero el Moiio,
que ,·erse sin d le enfoda,
pareciendo pelirubia
la de anoche pdiblanca.
Lauase tan fuertemente,
que se desuella la cara,
que es mucho que se desuelle
vna vieja desollada.
Mexill~s que anoche fueron
del proprio color del Ambar,
ya son Rosas y Carmin
con el color de Graoada.
Ya son negras coma pe1.
las œjas de anoche blancas,
que foiras de mil emplastros

�CURJO,JDADES LITF.IURlAS

- - - - suplen Almendras quemadas.
Ciertos diemes de Marfil
con los proprios tncarama,
vnos del color dd oro,
otros del color de plat.1.
Es verdad que al escupir
teme que 110 se le salgan,
ruas sufrira mil disgustos
por 110 verse desdentada.
Soliman Turco foroz
muchas me11udencias tapa
pucsto en \'azios de arrugas
que se atreuen a su cara.
Sale con esto la vieja
(y con lo que ella se calla)
con Justroso frontispicio,
aunque a todo el mundo enfada.
Nn faltan moç:is )' hermosas
que estan tambien conden:idas
a traher cabello ageno,
porque el suyo proprio falta.
Vnas, de puro enrizarsc,
con fuego Je echan de casa;
por querer boluerle otras
del color que les agrada.
En algunas no le ay
(y estas son ya madrigadas)
por bumon:s que acarrea
el mal que vino de Francia.
Todas con Mono se arrean,
todas con laças se enlaçan,
todas con fuego se queman,
todas nos roban y engaôan.
Aun no esta la triste enferma
para dar a Dios el ,1lma,
quando su pobre cabello
ya es dozel de alguna cara.
Y ansi los que ser deuotos

1.

El texto: « lo ».

-- ------

querran, de las bueuas aimas
diran \'Il Req11it-111 .ulrnr,1111
en vicndo :tlguna cnmonada.
Pero, de~mJo las to.:as,
de1.ir quiero de las b.irbas.
digo, de vno, viejos verdes
en cl si.:sso calabaças.
Ay barbado Caluinista
que con cabcll~ra hurtada
quien.: remedar los moços
eu fas obras y palabras.
Otros, que de sus llanesas
dan fiel testigo las canas,
quieren boluer con kt tinta
en azauache la plata.
Mas esta g,mte (se1iores)
puede estar bien disculpada,
pues quieren poner !;1 tinta
donde tinteros les labran.
Pero vn cucmo a sucedido,
y no en tierra muy estrana,
bien cerca de B.arcelona:
contarele? no; mas, vaya.
Eranse pues dos casados,
caluo el, casquipelada
e!Ja, mas siemprc con Mo1io
y el con cabeUera falsa.
Estando vn dia en la mesa,
sobre si no esta salJda
o si esta sa!Jda la• olla,
se leuanto gran borrasca.
Oixeronse quienes cran,
si me as dado, no me as dado,
e11 camisa tt: tome,
y cosas de aquesta data.
Mas el maridon cruel,
la mano y braço lleuama,
y diole en las narizes

DE LOS SIGLOS X\'( Y xn1

lo que aca llaman puiiada.
Ella se leuanro al punto
como vna Leona braua,
y agarrando del marido
puso en duda la t&gt;atalla.
Andaua pues la pendcncia
muy bien refüda y trauada,
el :Mono y la cabellera
por el suelo en partes varias.
Comlumbraron los vczinos
las vozcs desentonadas,
y subiendo a la palestra
\·ieron la genre pelada.
.Mas ellos que \'Ïeron gente,
por que no salgan a plaça
sus pelados caJuetruenos
jugaron :1 la trocada.
Tomo el buen mariJo el Mo1io,
h:u.iendo del antkalua,

15 9

y ella la cabellera
con la prissa temeraria.
Muy ri~uenos los vezinos,
los dos consones mirauan,
que mirandos.:, curridos,
vicron sus prendas trocadas.
:Muy saiiuda la muger
d.: su marido arrebata,
y arrancandole su Mono,
descu brio \'Il monte de tabas.
Boluiole la cabellera
tan desecha y acabada,
que el fondo, que era de tela,
por muchas partes mostraua.
Encascosela el marido,
dizicndo en \'OS ronca y baxa:
mal aya el Caluo que fia
en cabellera comprada 1
Lavs Deo.

Cou Lici.:ncia del Ordinario, en Barcelona, en casa Esteuan Liberos, en l::i
Calle de Santo Domingo, Aiio 1627.

VI
Prono~tico y h·yzio Il astronomico, de las calidades Il y configuracioncs que
los Ci dos assefialan al Con se- li jero Mene~tral que saldra Iu~ues :\ trcynta Il
de Nouiembre del presente Il Aiio 1628, li

Calculado al lteridi11110 de la Ciudad de Bnrcelo11a:
11nlural de A11teq11era. 11

Il

Por el Licmciado Perri110,

(Escudo)
Con Licencia en Barcelona, por Esteuan Liberos,
Domingo, Aôo 1628.

Il

en la Calle de Santo

AL PIO LECTOR

Con iusta razon (ô Pio Lector) puedo temer en este Pronostico que agora
sa.:o a Luz, la reprchension de mud1os, no solo por el poco caudal que en mi

�r6o

CURIOSIDADES LITERARIAS
DE LOS SlGLOS XVI Y XVII

confiesso, pero ' aun mas particularmente por la mala opinion qu.e con justissima razon se tiene de los Astrologos, que abussaudo de la Sciencia que
professan, y saca.ndola fuera de sus limites, se alargan tante, que parecen conformarse con la opinion ciega de los Estoycos y Calàeos, que sugetaron al
poder de los Astros todas nuestras obras. Casa es esta para los hombres doctes
verdaduameme muy aborraecida. Y assi, para mostrar que sigo solamente a
los que lo son y me aparto mucho del comun etror, he acordado dezir aqui
breuemente loque en este proposito enserra el doctissimo don Diego de Noche
en su Itinerario, en el eap. 39. fol. 28., Don Pablo el Buscon en su Cosmographia, cap . 16 q. §. 4. y • otros Auctores que han escrito, como el Licenciado Pedro Por Demas y el Doctor Quintanona y el Doetissimo Pedro de
Vrdemalas, todos doctissimos en esta facultad. Y siguiendo al Maestro Don
Diego de Noche, a quien se puede dar crëdito por su grnn Doctrina, y quien
mejor ha entendido el punto &lt;lesta Sciencia. E imaginè en que podria emplear
mis penetraciones de cnt.endim.iento y mis subtilidades de ingenio; se me
offrecio al punto seria bueno valerme de mi Astrologîa, y confiesso que como
es Sciencia que pide vn claro entendimiento y agudissimo, seria , en esta ocasion el mejor ingenio el de los Sastres, por ser la gente mas enxuta de todo el
mundo. Y vLendo tanta trulla de Astrologos que han salido este Afro à caça de
Planetas, como si fuess.en à caça de Grullas, boluiendolos de vna parte a otra,
y 1 viendo que es Sciencia que tante se estima en el mundo, por saber lo
future, y como consumado en ella, por los muches aiios que la he deprer,dido,
no dexarè por esso de tirar al blanco como los demas, dtziendo 5 la verdad
·infalible, y vsarè della como manda nuestra Santa Madre Iglesia Romana, ço
la quai me someto, porque dize: A stra regunt homines, sed sapiens dominabitur
Astris, &amp; Dms super omnia. Y vîendo quan affectados son en esta Ciudad à
ganar dineros con poco trabajo y sin sudor de su persona, de sacar los dinems de sus bolças, corriei:ido las mujeres y hombres tras el dinero, y el dinero
tras elles, tropeçando vnos con otros, hasta tante quedan à buenos dias.

ASTRONOMICO DISCURSO

Y Ansi, propuesto todo lo dicho, hallandome \'l1a nocbe en mi cama, muy
de espacio, midiendo alturas y notando Estrellas por vn agujero de la ventana,
r. El texto: «Pero,,.
El texto:&lt;&lt; Y».
3. El texto; « Seria "·
4. El texto:« Y».
5. El texto; « Dizîendo "·

2.

r61

estando en medio de los colchones, siruiendome de Ephemeridas : Hallo que
Iue~es _à 30. de Nouiembre del prescnte Aiîo 1628 entra el Sol en el Signe de_
Sag1tano, a las II. boras y 54. minutas de la mafiana, le seguirà el Escorpion.
De do ve~go a_ colegir d~ la opinion de los dichos Astrologos : el Cons ejero
que sal~ra el
de_san _Andres, ha de esser Mene,tral à examinado de alguua
Cofadna; y _discu_r~1endo con mucha atencion por làs cdades y calidades que
tendra, las .h1re dJz1endo segun lo que entendiere de mi Sciencia, fondandome
en la opinion de los Dotores sobredichos.

~Jf

PHYSONOMIA QUE TENDRA EL CONSEJERO ' MENESTRAL QUE HA DE SnLIR ESTE
ANODE 1628.

1

Digo pues, Iueues à treynta, entrando; el sol con el Signo de Tauro y
Aries por la puerta de San Anton, a honse boras dos quartes de rnedio dia
nos• significa serà hombre comJ los demas,,y que tendr:i. nombre que empe~
çarà por vna letra del A, B, C, y que serà nacido vn dia de la Semana, 0 en
vo_a de sus _noches, y que tendra casa con ventana à ventanas y puerta, o propna 6 alqmlada, y que _es:arà cituada en la tierra)or mas seguridad, el tect1o
en lo alto y el pozo (s1 t1ene) en lo baxo. Mas nos significa Iupiter, que tendra en su casa alaxas, pocas à muchas ; y el mismo Iupiter nos declara serà
de estatura alto, medîano à peq ueiio, y q l)e caminarà con sus pies, si e.stà
bueno: Y as~i mesmo el sol entraodo por la Plassa Nueua en el Signe de
Aquano, nnrando de aspecte a la calle de la Paja, nos declara que serà
hombre ~ue gustarà de corner quando tenga hambre. Y la Luna entrando por
lo.sCamb1os en 25. grados de Piscis: quando yrà por las calles yrà vestido de
su cuerpo, y que en su cabeça tendrà cabellos, pocos à muchos.
~a physonomia de su cara serà proporcionada con su cuerpo: por estar
Iup'.ter sentado en la Linterna del Mue!Je demuestra que tendra la frente
enc1ma de las cejas, y los ojos baxo de ellas, la nariz larga, chata, llana 0
redonda, con d~s agujeros debaxo ; mas abaxo tendra ]a boca, y dentro della
la lengua con d1entes y muelas; tendra barba y bigotes, con cabellos del color
que fueren, si acaso no fuesse capon.
Serà hombre que naturalmente hablarà y o-us-tarà de conuersar y quando
ha~larà abrira la boca, y finalmente ·serà casad~, viudo 6 amancebado, y tendra muy grande gozo el dia que saldrà.
- Este es (o discreto vulgo) mi juyzio, y lo que he podido alcançar de mi

1.

2.

El texto: « enrrando
El texto: cc Nc,s ,, .

».

Revue hùpa.,,iq11e. x1u .
l-1

�CURIOSIDADES LITERARIAS

facultad. Si en alguna cosa he errado, a, to do me someto a los ·1uyzios. de vues-i
sas mcrcedes y de los beneuolos Lectores, y sobre todo a la correcc1on de m

l J

Madre la lglesia Santa.

LOS VICIOS DE MADRID

Lavs Deo '·

I Las sitiras contra la Astrologia abundan en la literatura espanolab.1 La q~e
. '
.
d d ran chiste lie vin dole nota e ven aahora reimprimimos no ttene, en ver a 'g
.
· ·to de toda la
1
ja entre otras, el Ju-icio sacado por Juan del Encwa_ e o mas ;e~ de los ulti. 1 ·a . Don Diego de Torres Villarroel, en el s1glo
xvm, ue
ai·'1 /OOgt
. .
mos que 1rn b1.é ro n de poner en ridicule estas superst1c1011es.

d

Le manuscrit dont sont extraits les passages que l'on trouvera ci-après a
176 feuillets, non compris un feuillet de titre sur lequel on lit : Los Vicias de
Madrid.li Dlalogo entre Perico y Aut0 • Il Por el Subtenie11te del Real Il Cuerpo de
y ;ngenieros. Il Dn. J. M. S. Il Aifo de 1807. Crne date est celle à laquelle fut
composé l'ouvrage, et vraisemblablement aussi celle à laquelle fut exécuté Je
manuscrit utilisé par nous. La reliure, simple mais fort soignée, et d'une con~
servation parfaite, est de la même époque. Si nous n'imprimons pas cet ouvrage
in extenso, c'est que certains passages ne méritent pas d'être reproduits : il est
inutile d'en dire plus long à cet égard. Les suppressions, indiquées chaque fois
par une ligne entière de points, ne nuisent d'ailleurs en rien à l'intérêt des parties que nous avons copiées.

R. FouLCHÉ-DELBosc.
TARDE

r•

...............................................
,,

PERICO. Vamos al Prado.
ANTONIO. Y&lt;. si me echan menos en casa ?
PERICO. Echas un par de mentiras y queda todo compuesto.
Los militares deben lucirlo.
ANTONIO. Vamos, y quiero me instruyas loque te pregunte.
PERrco. Di loque quieras.
ANTONIO. &lt;. Qué casa es esta tan pintada, con este t~rgeton tan
grande a la puerta ?

�LOS VICIOS DE MADRID
LOS VICIOS

DE

165

MADRID

PERICO. Es la Fontana de Oro.
ANTONIO. Pero&lt;. es fabrica, o que se vendè aqui?
PERICO. No, aqui se toma café, té, licores, bebidas de todos
generos, y comidas de todos precios. Entra todo el que quiere,
y asi venis de diferentes naciones.
ANTONIO. Y &lt;. como pueden abastecer a tanta gente ?
PERICO. No todo el que entra, toma. Los mas vienen a conversacion : unos hablan de geografia y ponen a Marsella en la
China, otros tratan de govierno sin que sepan governar su casa,
otros de las mozas que ha,n obsequiado sin que las conozcan,
otros de bailes, cual de poesia, cual de teatros; ultimamente
cada uno trata de lo que mata. Vamos adelante, que luego
entraremos.
ANTONIO. Dime &lt;. que casa es esta que tiene redonda la
esquina?
PERICO. Es del marques de Santiago viudo ; su difunta muger
era una de las mas escandalosas /de su clase : no habia uno, chico
o grande, en su casa, que no la hubiese tratado; llegando a
tanto su desemboltura, que habiendo despedido un page, este la
suplic6 que lo volviese a tomar, siquiera por las confianzas que
habia tenido; y eHa le contest6 : « &lt;. A eso te agarras? Hasta el
ultimo galopin de la cocina me ha atacado, y el dia que me dé la
gana los pondré a todos en la calle. » Yba siempre tan pintada,
que en una ocasion le dijo la condesa de Fernan Nufiez (que era
~ui gruesa): « l Jesus ! marquesa, pareces a mi coche nuevo )),
y ella contest6 : cc Y tu, condesa, a las mulas que tiran del
mio. )&gt; Cuando la hacian la cama, echava una bola rodando desde
la cavezera a los pies, y si se ladeaba, la desacia, llamando putas
e indignas a las criadas. Ultimamente tratava con un tal Pover,
oficial de guardias, y estando en el cuerpo de guard.ia de palacio
con él , la dio un accidente del cual no ha vuelto.
ANTONIO.Y&lt;. su marido no sabe nada?
PERICO. Si lo sabe, pero calla, y hace bien ; no es tan tonto que
se espusiese a que le diese un golpe. A ella le debe el ser mar-

ques, y cuando venia el amante, se iba a las posadas 1 a decir
chicoleos a las muchachas, que tambien es hombre que lo
entiende. Una noche entr6 en el aposento de su esposa a tiempo
que estaba en un sofa con Pover, y ella mui enfadada le dijo :
« &lt;. A qué has entrado aqui? Vete a la tertulia, que es tem- .
prano &gt;&gt;; y él mui humilde la respondio : « Venia a preguntarte si sabias la opera que se echava esta noche en los Caiios. J&gt;
Ha dejado dos nifias, de las cuales la mayor, a quien todos conocian por la Paca Santiago, llevava el mismo camino que su madre,
y la otra Hamada Paula, de siete afios savia ya por donde parian
las mugeres, gracias a Da Micaela su aya, que las llevaba las
noches de verano al Prado, y hablaban con todo el mundo.
ANTONIO. Pues que, ( no duermen juntos?
PERICO. En ·una casa si, pero no en un mismo departamento.
ANTONIO. Y ~ porque es eso? Yo, si me casara, habia de ser
para dormir con mi muger.
PERICO. Ya, porque tu no eres grande; estos lo han introducido para ocultarse uno a otro sus respectivos contravandos. '
Poco tiempo hace muri6 una Hamada la Mariscala, por ser su
marido el mariscal de Castilla, y se pasaban ocho y quince dias
sin verse, y cuando se encontravan en la calle se preguntaban
mutuamente por sus cortejos, advirtiendose lo que debian observar con ellos, segun lo que de cada uno sabian; despidiendose
con mucha alegria. Los lacayos eran· Ios espectadores de esta
contradanza. : pues nunca tienen que murmurar, pues que ellos
no saben mas sino que las amas paren
los nueve meses de
estar em barazadas.
ANTONIO. Esta casa parece nueva.
PERICO. No lo es, pero estâ nuevamente revocada; aqm vive
el Duque de Tamames. Al ver su cuerpo conocerâs su alma.
Toda su educacion la ha tenido entre los lacayos y toreros; ya

a

r. Posadas en casa de los grandes se lfaman las salas donde hacen sus !avares las doncellas.

.)

�r66

11
l

LOS VICJOS DE MADRID

puedes figurarte cuales seran sus principios. Todo el dia le tenias
a la puerta de su casa con un latigo en la mano, diciendo :
« Arre Cana, arre Gallarda )&gt; de suerte que todo Madrid conocia el marquesito de Campollano, que era el titulo de su padre.
Este estaba poseido de la gota, y no podia hacer carrera con él.
Su tio, el Marques de las Hormasas, trat6 de casarle con la
Socorro Tud6, hija del intet~dente del Retiro.
ANTONIO. ,!_ Pues qué? ,!_ pues qué ? Un grande como ese
~ queria emparentar con la hija de un intendente?
PERICO. Calla, que entramos en el Prado, y hay cosas que no
se pueden decir en semejantes sitios.
ANTONIO. Prosigue lo que ivas diciendo.
PERlCO. La Socorro no podria aspirar a mas que a casarse con
un titulo semejante. Habl6 al Principe de la Paz, y consinti6,
pero el nifio se iba detras de todas las putas, y algunas veces
delante, sin que le sirviesen los consejos ni amenazas de su
padre y tio. La Socorro le dijo al Principe que ella no queria
casarse con un hombre de esta conducta, no por lo q~e ello era
en si, sino porque aquellas mugeres le pondrian malo, y ella
tener que padecer sin nécesidad. Entonces se le mand6 a Montarco, que era governador, extinguiese las putas de Madrid; pero
la conmiseracion de algunos alcaldes de barrio hizo que quedasen
bastantes para que el sefiorito siguiese en sus nifierias. Un dia
estaba en un palco en el Coliseo de la Cruz con una llamada
Catalina, que vivia en la Calle ancha de Peligros y su criada, y
eran tantas las carcajadas y gritos que davan, que no dejaban oir
la representacion. Los chisperns decian (&lt; fuera », arnm,pafiando
un buen pufiado de picardias. El alcalde pregunt6 quien habia
en aquel aposento, y diciendole era el matquesito de Campo1lano y dos putas, le paso un recado para que callase o se retirase ; y él mui enfadado respondi6 al ministril : « Digale Vm. al
alcalde, que a mi nadie me manda ~ino el Rey, el governador del
consejo, y mi padre. » El juez Je vqlvi6 a decir que no le mandaba sino le suplicava, por no tener que dar parte a los que

LOS YICIOS

DE MADRID

habia citado; entonces se march6 gruüendo, y figurandosele que
el alguacil le seguia, empez6 en la calle a tirarle pedradas, albQrotando el barrio. Su padre viendo no habia remedio, trat6 de
embiarlo a los Torivios de Sevilla; pero su tio lo tuvo en un
pueblo hasta que aquel muri6. Entonces tom6 posesion del
mayorazgo, se cas6 con la hija del Conde Je Sastago, y ha
echado el tren que has visto; y su trato familiar es con comicos,
toreros, caleseros, pioches, y truanes; ellas le chupan, y ellos se
rien, y a él no se le da nada del que diran.
ANTONIO. Se va la caveza de ver tanta gente junta.
PERICO. I'. No bas venido nunca al Prado?
ANTONIO. Algunos &lt;lias al sol salia con mi padre por la puerta
de Toledo, y siguiendo la ronda, entravamos par la de Atocha
a subir la maldita cuesta de Anton Martin.
PERICO. Vamos al lado de los coches segun costumbre, y
luego iremos junto a las sillas donde estan las mugeres de infanteria pasando revista.
ANTONIO. YI'. porque es esa costumbre?
PERICO. Para saludar con gracia, segun el mayor o menor
interes que haya. Si es de cumpiimiento, te quitaras el sombrero
hasta abajo, inclinando la caveza sobre el pecho sin mover nada
mas del cuerpo, moda que han introducido los oficiales de la
covachuela. Si es de confianza, menear un poco el sombrero
sobre la caveza atras y adelante, sonriendose un poco, y observa
si las senoritas te hacen el besamanos con el abanico cerrado o
un poco abierto, seûales de riûa o amistad.
ANTONIO. Yo no conozco a nadie.
PERICO. No importa : rodas las que van ahi desean que las
saluden aunque jamas los hayan visto.
ANTONIO. Y ( 110 se apea11?
PERTCo. No; unas porque su rnadre, o tia, o quien cuida de
ellas 110 puede andar o no quiere, otras porque no se han vestido
decentes y se han encerrado alli con cualquier trapo, otras por
venir en trage de visita, y seria ridiculo presentarse asi donde el

�r68

LOS VICIOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

mayor numero va de man tilla y basquifia; y otras porque no la
tienen.
ANTONIO. &lt;!_ Quien es este manolo, con el capote terciado, que
viene entre dos guardias de corps, y fumando?
PERICO. Este es el Marques de Perales, que en su conducta es
primo hermano de Tamames : su vida la pasa entre toreros, y
su grande amigo es el pregonero.
ANTONIO. &lt;!. El pregonero?
PERICO. j Toma! el pregonero de Madrid es hombre de millones, y por consiguiente trata con lo mejor de la corte. Cuando
se casô el Principe de Asturias, le vi corner con él en publico,
encima del toril, en un mismo plato, un pisto de pimientos y
tomates. Si no lo hiciese asi, lo tendrian por Quixote.
ANTONIO. i Que trope! viene aqui de mugeres bien vestidas,
curas, militares, y paisanos ! Parece vieneq contentos, segun las
risotadas que se oyen al otro estremo del Salon.
PERICO. Esa que viene delante como haciendo caveza, la mantilla al desgaire, con los brazos caidos, el pafiuelo en la 111ano,
cuellierguida y tan pintada, es la Soledad Fontanar. El militar
que va a su lado, rechonco y cojo, es Marchal, oficial de suizos,
que ahora le hace el amor. El otro, chiquitito y gordo, es su hermano Villamayor. El cura vestido de militar es un ta! Madrigal,
que a todas las mugeres saluda, aunque no las conozca, y se
hace de pieza, siendo ochavito ; pero irte contando sus ~ualidades, y de los demas, sera nunca acabar.
ANTONIO. Vamos, que se va haciendo tarde.
PERICo. Vamos, y entraremos a beber.

ANTONIO. Deseo aprender, que dicen es el juego mas bonito
y sefiorito.
PERICO. Pero estaran todos ocupados, y los buenos estan Îejos.
Al de la corredera van los guardias; al del Prado hay jugadores
de fama y con partido hecho ; al de la calle de la Cruz va mucha
pilleria; al barrio nuevo es oscuro; al de Levante habra un gentio. tremendo; el del Principe se abre solo de noche; mas para
pasar el rato, cualquiera es bueno. Vamos al de la Soledad.
ANTONIO. &lt;!_ Quien es este de la peluca rubia, que cuando entré
estaba a la puerta del café, y ahora tam bien?
PERICO. Ese es un poeta llarnado Salas, tan indecente en sus
cornposï"ciones que no se le puede oir. Su filosofia la funda en ir
cochino; no habla una palabra que no sea una desvergüenza.
ANTONIO. Yo le be oido nombrar, y . dicen que es rnui gracioso, y que ha compuesto copias a las torres de Madrid.
PERICO. Ese es otro : capellan de las recogidas de la calle de
San Anton, hombre segurarnente gracioso, mui satirico, excelente
' preciorepentista, y casto en sus modales, hacompuesto cosas mui.
sas, entre ellas la definicion de la calle de San Anton donde él
vive, en una decima sin u~ verbo, y otra infinidad de guintillas
y cuartetas que hace al cabo del dia.
ANTONIO. Dime la decima.
PEruco. Deja ver si me acuerdo.

TARDE

2"

PERICO. Pues signe lloviendo, vamonos a un billar.

Perros, borricos, y machos,
viejas horribles y eternas,
bodegoncillos, tavernas,
y cagadas de muchachos,
gran numero de borrachos,
juramentos y disputas,
càscaras de varias frutas,
ravaneras y cabreras,
muchos chiquillos en cueros,
e infinidades de putas.

,,

�170

LOS vrcros DE MADRID
LOS VICIOS DE MADRID

1

1

ANTONIO. Pues e] agua va apretando.
PERrco. y ( cuanto te ha costado el sable ?
ANTONIO. No sé, mi padre me lo ha
.
semos en la calle t,, lo
- .
comprado. S1 no estuvie' " ensenana.
PERico. Muchos dicen que es feo
1
..
sacando el sable e l
Il
. que os militares anden
n a ca e, pero el pnme
l d'
mero gue lo hace.
ro que o Ice es el priANTONIO. Y ( si se moja?
PERICO. Entremos en este portal.
ANTONIO. Tiene dos letreros· en el
d'
raz.on; y en el otro . No
b' . . . u no ice No me saques sin

p

·

me em aines szn honor.

ERrco. Estos renglones son superfluos
..
saca sin razon el sabl
.1
.
1 pues un milnar nunca
e, nt o mete sm honor.
A
NTONIO. ~ Corno?
PERICO Escu h
.
·
c a. 1 vas atravesar una calle
·
cornendo contra todas 1
d
, Y v1ene un coche
'
as or enes por s d
roso, aunque te grite
'
er e un senor po&lt;leque te apartes no 1 J o
pararse y aguardarse tod
1 .
o iabas, pues deve
.
o e t1empo que a t'
dé 1
hac1endo!o ya tienes razon
.
l te
a gana, y no
trastazos al cochera qu.., e'lparadt1_rar edl sable y darle un par de
'
" - no eiara e ga!opar s1. 1o emp 1umaran, y ademas que tus
munecas no haran O h •
.
1as espaldas de un galleoo
y
d
rnc a 1mpres1on en
n ·
que a con hono · S· l
acera, viene una recua d.e I .
J.
I a pasar par la
11esero y un burro
h
.
ya tienes razon para sacar I h '
1
se te ec a enc1ma,
'
a c arrane a y e
.
a trastazos • y si él te e
.'
mpezar con e1 arnero
.,
'
spone que no t1ene culpa
1
met10 por media contr I J
d
.
pues e asno se
.
.
a as eyes e buena cnanza t 1
cc c Vm. me rnsu]ta~ » y Je d
.
, u e rep 1cas:
·
as otro 1mterna
.
d
honor. Si al pasar por una cal le est
~ zo pa1 a que ar con
espesa de carbon gue t d . I·
recha v1ene una polvareda
.
e e1a ,i casaca de 11 e 1
·
d
siada razon para empezar a ,, l
1 zc a, t1enes
emallos efectos
.
t&gt;o pes con los conductores de agueh~ bieres d~ h~:;r a~:~:: edsto pended de la 1:1ala policia, si tu la
mo o tenras q e
Marguina y· acabar con el e1ese
.
l '
u empezar con
u trmo so dado d 1 • d d
ca_bo Santos Redano.
'
e a 1 on a e que es

s·

1

t
f
l

r

171

ANTONIO. Y&lt;. si alguna vez encuentro con quien pueda mas
que yo?
PER1co. Siempre hay medio de quedar con honor. Suponte que
estâs en casa de una puta, y tratas de dormir aquella noche con
ella, mas a la hora entra uno : preguntas quien es, y ella &lt;lice
es un hermano o primo, que te vayas o vuelvas; tu no te satisfaces, y tornando el sable, le examinas diciendo: « I'. Que se le
ofrece a Vm. en este cuarto? amigo », y él sin temerte responde :
« Echarle a Vm. a puntillones »; y va a la alcoba a buscar un garrote, pero sin aguardar este curnplimiento echas a correr y llegas
a un corro de compaiieros, y cuentas el lance en otros terminas,
aiiadiendo que si no hubiera sido por perderte lo pasas, porque
tienes un genio que en semejantes casos te ciegas; y quedas con
honor.
ANTONIO. Ya podemos ir al billar.
PERICO. Poco podemos estar, pues va anochecer, y tu tienes
que retirarte. ·
ANTONIO. Quiero que me des a leer algunas cosas. Si son
versos, meior.
PERICO. Bien, registraré mi cajon.
ANTONIO. He oido celebrar mucho una obra que ltaman el

E11sevio.
PE1uco. A mi no me gusta, porque no cumple lo que propone. Los principios de educacion son excelentes, pero la trama
esta llena de inveric;iniilitudes. Deja una casa en Sevilla pagada
por tres aiï..&gt;s, y lnce tres viages a Filadelfia como si estubiese
detras de la puerta para que alli le encontrasen el contravando,
alli lo pren:liesen, y sucediesen mil anecdotas que al autor le
parecen. La muerte de Ardil mui repentina. El viejo pastor que
cuenta su nacimiento traido por los cabellos. Las gracias del
esclavo, para mi no lo son. Al principio de èlla pone una nota
que viene a decir : ,, Catolicos, seguid vuestra religion, que es
la verdadera, y no os metais en mas &gt;&gt; ; pero Montengon nos
deja a Eusevi9 en la Pensilvania, sin decir que secta o religion

�LOS VICIOS

DE MADRID

LOS VICI0S
siguio, sin embargo de que el tio le dijo que la catolica. Se
conoce que tuvo miedo, y asi es que le prohivieron la primera
parte al instante. Por eso Tojàr, cuando tradujo las Cartas de
Heloisa en Salamanca, envi6 exemplares a rodas, las provincias,
de modo que cuando el tribunal las prohivio, hasta los nifios
sabian de memoria En este silencioso y triste alvergue &amp;•.
ANTONIO. A mi me gustan mucho las novelas y he leido algunas como son las de D• Maria de Zayas, Voz de la Naturalez.a,
Los Viages del Capitan Gulliver, Wanton o el Pais de las Manas, el
Quixote, la Matilde, Yi qué sé yo cuantas !
PERrco. No sirve que las leas, sinoque las entiendas. De esas
que bas nombrado, las dos primeras no valen nada. Conozco te
ha bras reido con los hombres de siete pulgadas y los fieros brondignangenses, pero es una criticâ demasiado oculta de la Escocia,
aunque le toca generalmente a todas las naciones, asi como
Wanton es de las provincias de Espai'ia. Sobre todas la mejor es el Quixote de Cervantes. En ella se ve el verdadero lenguaje espafiol;
las gracias y Jichos pitantes sin ofender los oidos, el obgeto de
desterrax los libros de cavalleria conseguido, y por ultimo es una
obra alavada y admitida con admiracion en todas partes del orbe.
No hay nacion que no la tenga, contandose una porcion de sucesos en honor suyo. Muchas le han querido imitar sin que nadie
le haya alcanzado a la suela del zapato, aungue el que mas se
aproxïm6fue el P. Ysla. El Quixote de la Cantabria seria gracioso,
si el primera no se hubiera dado a luz. El Quixote de Avellaneda
que es tan criticado de Cervantes en su segunda parte, es tan
indecente que no se puede leer, y si no, cuan diferente es el paso
del uno al otro ! La moz.a (Maritornes) le dio palabra de que en
dur-1:niendose el amo iria a voyar con el una buena piez.a. Y Avellaneda en boca del escudero : No es ella (la comica) la que me dijo que

si queria dormir con ella esta noche en la caballeriz.a la diese un real
de a ocho? No por eso deja de tener el de Cervantes bastantes
defectos, pero se ha de considerar que lo hizo en una carcel, que
no le p1Jlio, y que al cabo de &lt;liez aîios de escribir la primera

DE MADRID

1

73

parte dio a luz la segunda. Ahora pow salio el AnticQ.uixote
por 0" José Perez de Setaviense. Cualquiera que oiga el titulo
creera que es enteramente opuesto a el; mas entra diciendo en su
prologo: No es rni anima criticar el Quixote. Con efecto no hace
mas que repetir lo que dijo Mayans, el Blain, y la Academia
Espafiola. De las novelas menos malas, son la Carolina de Litftel,
aunque tiene algunas invero.similitudes : la Matilde o el Subterraneo, que tambien han mezclado fabulas con algunos hechos
verdaderos; la Pamela Andrei11s, bastante pesada : se la podTian
quitar los ultimos tomos; la Clara Arlowe, que es pesadisima al
principio y mui interesante al fin. No son malas las lecturas
urilt:s y entreten.idas de Monroy, Alexo o· la Casita en el basque, y
otras muchas. Ya estamos en el billar.
ANTONIO. i Cuanta gente r
PERICO. Parece que juegan guerra, segun la bulla.
ANTONIO.~ Qué es guerra?
PER1co. Li guerra la ju~gan entre dace por no hab;r mas bolas,
y la hay de diferentes clases -: a la mas larga, a la mas corta, a la
francesa, con dos bolas, o a la rusa, o del fraile, en piramide~ y a
la bilbaina, que no hay ventas ni p.ujas.
ANT0"1IO. Alli hay uno que dtce: &lt;&lt; esta virgo. &gt;&gt; ( Quésignifica eso ?
PERICO . Haber una bola que no ha perdido raya; est.a palabra
se ha adquirido por la costumbre, aunqu~ es indecente.
ANTONIO. Queriendo jugar todos, ( babra muchas rifias?
PERICO. Observando las ordenes del goviêrnoJ no debe haberlas. Qualquiera que IL-ga el primero es duefio de la mesa, y si
juega el mozo, aunque sea partido de grande interes, tiene que
dejarlo. Los partidos son preferibles a las mesas, o para la casa;
de estos los de dinero depositado a los de boca, y a todo la
guerra, adviniendo que los chap6s son preferibles a panido de
dos, aunque se atraviese mas en éste, pero nunèa lo sera siendo
el numero de jugadores igual al del chap6. Partido de tres con
d.inero deposita.do es preferible a cualquiera otro partido por ser
guerra, pero ha de ser jugando cada uno para si.

�174

LOS VICIOS DE

MADRID

ANTONIO. En este juego no se haran trarnpas.
PERICO. Mucbisimas, y ahi estan haciendo mu que no todos
lo han comprendido, y es de dos, que el uno juega mucho, y el
otro no juega nada. Este tira detras del otro, y se han concertado
que no le venda, sino le tire siempre a cavana, por lo gue los
demas se van matando uno a otro hasta que queda el jugador solo
con otro infeliz que lo mata cuando guiere, y entonces le da el
suyo a su valedor. Escucha la conversacion que tienen estos del
lado : yo conozco ai nno que es un trucha que se mantiene del
juego, y le dice al otro que le dari diez tantos, y que juegue por
tabla, que es mui dificil, a cuyo fin ha estado tandeandola toda
la tarde; ya parece que se han convenido para el otro dia, y ten
cuidado como le da el truan un duro al mozo para que afloge las
barandas antes de venir al desafio, aon lo que queda destruido el
calculo del otro. Re para : el mozo interin menea el bulto, o boisa,
como dice no se permite apuntar al punto, y mientras hace
tiempo para que se hagan las apuestas por debajo de cuerda
(pues él saca tambien su parte) porque estâ alli un alguacil que
aguarda un renuncio para pillar la peseta del soplo. Ya creo que
no quieren echar la guerra; mira : este ha apostado con aquel a
que mano caera primero, y un jugador que es su amigo no tira
palos como no sea por aquel lado. Los otros que estan en el rincon han apostado cuatro duros a cada mesa : el uno es amigo
del que sabe mas, y fingen no se conocen, pues han de partir
las ganancias; su companero va por el contrario y el otro se tira
a perder, pues le importa poco perder cuatro cuartos de mesa
ganando un par de duros por otro lado.
ANTONIO. ~ Cuanto vale cada mesa?
PERICO . La policia las arregla segun el precio del aceyte, aumentando cuando es por horas.
ANTONIO. ~ Que es jugar por boras ?
PERICO. Dar un tanto por cada una, sea el numero de 111.esas
que fuere. Esto tiene cuenta a los jugadon:s, porque casi siempre
hacen golpe, y emplean muchas mesas, pero en nada conviene a
los chambones.

LOS VICIOS DE

MADRID

175

ANTONIO. Entonces~ los duefios de las mesas no dejaran jugar
sino a los que no sepan, y siempre por horas?
PERICO. Si en ellos consistiera, bien lo harian, pero como el
juego es publico, no pueden impedir a nadie como no sean los
que prohive ~l gobierno, y son jovenes de corta edad, vagos, y
artesanos, como no sea en el dia de fiesta. Y el jugar por horas
o por mesas es a arbitrio de los jugadores, y si algun mozo se ha
opuesto, ha salido con la cabeza rota.
ANTONIO. Vamonos.
PERico. Vamos, que ya han dado las oraciones.

............................................. ...... .
-

ANTONIO. i Que cansado vengo !
PERICO. Pues('. que ha habido ?
ANTONIO. Ya te contaré.
PERICO. Que traigan copas, que tambien tengo yo un humor
endemoniado.
ANTONIO. Pues i qué te ha sucedido?
PERICO. Que he perdido 26 duros, y no sé como no me doy
contra una esquina.
ANTONIO. Conque~ tambien juegas?
PERICO. Pues si no fuera por eso, ('. como habia de . corner y
mantener a mi madre con nueve reales?
ANTONIO. Otra vez ganaras; conque vayanse las duras por las
maduras.
PERrco. Tienes razon. Cuentame como te ha ido.
ANTONIO. Pues, amigo, entré en casa, y estaba alli Juanita con
su madre : la mia le pregunto si yo habia estado el dia antes; la
cabeza me dolia de hacerla sefias que digera que si ... Por fin salimos de aquel apuro : me semé junto a ella, y a un descuido le

�enseiïé el papel; me entendio, y al marcharse dej6 caer el pafiuelo
donde méti la carta, y se lo di arrebujado. Esta mafiana fui a
verla, y me salio a abrir la niiiera, quien Jandome la respuesta
me dijo : « Tome Vm. esta que me han dado para Vrn.; no me
puedo &lt;letener, que nos varnos a misa a los Basilios. » Fue tanto
·mi gozo que la adverti no se &lt;liera por entendida de haver yo
estado, y me marché sin eutrar, y en el portal me la lei dos, tres
veces, de cabo a rabo, deseando llegase la bora para ensefiartela.
PERlCO. Y I'. bas ido a los Basilics ?
ANTONIO. I'. A qué?
PERICO. Pues, hombre, I'. no conoclas que eso te lo decian para
que supieses donde iban? Es menester comprendas que cuanto
dice una muger lleva dos sentidos; tu debias haber ido allà, y
haverte aguardado a que llegasen para levantar la cortina, y dar
agua primera a la madre y cuando llegases a ella encorvar un poco
los dedos que si hiciera lo mismo os quedabais enlazados; ponerte en un rincon o junto a un confesonario de suerte que ni
estubieses delante porque seria conocido que anduvieras volviendo
la cabeza, tampoco detras porque sucederia respecta de ella lo
mismo, sino a un lado de modo que mirando los dos de reojo se
encontrasen vuestras miradas. Al concluirse la misa, como es
regular tenga rosa:rio, libro? o paiiuelo en la mano y con la otra
tenga que apoyarse, la agarraras por debajo del sobaco, estirando
el dedo de corazon por si llega a las manilas. AI salir, repetir la
operacion y quedarte a la puerta hasta que se pierda de vista.
ANTONIO. YI'. que hago yo alli parada ?
PERlCO. Decir casas a la gente que va saliendo. Si es moza, la
&lt;lices ·: « j Cuanto tiempo hace que me muero par ese cuerpo ! »
A btra: « j Que ojos tan divinos tiene Vm. ! &gt;&gt; Si es vieja: « A
verla boy, como es Domingo no 1hay escuela &gt;), y otras ocurrencias semejames.
ANTONIO. YI'. que se adelanta con eso?
PERTCO. Prepararte a nueva conquista, por si falta la primera,
que « a mas moros, mas ganancias &gt;&gt;. Mas veamos lo que te dice.

177

LOS VIClOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

« No soy tan necia que me vanaglorie de hermosa, pero tal
cual sea, me tengo por dichosa en haverle agradado. Si Vm. es
~
'I,
constante, en mi hallara una roca; no puedo creerlo, todos los
hombres son ingratos. Quando Vm. quiera volverme a participar algo, entreguelo Vm. a la Mariquita : es tmichacha que se
puede encargar cualquiera secreto. Man.ana hay baile en casa de
O,t Mariquita, no dege Vm. de ir y hablaremos. Corno no ha
tenido la politica de finnarse, yo me desquito de e~ta manera. »
. ANTONIO: c'. Ves como se queja de que no me firn10?
PERICO. No le hace otra vez : pon las iniciales de tu nombre
y apellido.
ANTONIO . Dice que todos los hombres son ingratos : luego
2: ella ha tratado con muchas?
PERICO. No juraré yo en contrario; pero esa .es una formula
general de que ellas usan mucho, para atraer a los que no las
c~nocen. A eso contestan los horn bres &lt;&lt; No hay regla sin escepc10n &gt;&gt;.
ANTONIO. Lo que siento es que me cire a un baile, pues en
mi vida las he visto mas gordas.
PERICO. Y&lt;. crees que todos los que bailan saben? Si alguno
&lt;lice que ha aprendido la escuela francesa, es porque save la
gavota y los rigodones, que se llaman asi porque el que la sac6
fue un tal Rigodon, y asi se las conoce, aunque sean de Vestris,
Loli, Espinosa, &amp;•. Estas son mui bonitas y se bailan entre
ocho formando cuadro : el paso es vivo y difi.cil, y las figuras
son adecuadas a la musica.
ANTONIO. I'. Que tal? para que yo me ponga.
PERICO. A estas no sacan los bastoneros sino a quien sabe. Tu
bailaras contradanzas ynglesas que son facil es. El paso, lo- baces
levantando un pie y despues otro alternativamente -y si lo haces
como los gallegos cuando cantan el Valame Nostra 'sinora no
'
import.;J que otros harân otro tanto. Las figuras ya, se sabe què la
segunda parte es de ordenanza su paseo, y cedazos, y la prin1era
cuatro compases, y media cadena, s1lida o barrile,e, cruz, esquiR.t."tlue bispatiiq1te.

x1 11.

12

�LOS VICIOS DE MADRID
LOS

nas, u otra friolera sem~jante: ten cuenta con lo que hace el que
lapone, y tu saldras adelante.
ANTONIO. Y ( si me toca el ponerla ?
PERICO. Haces como que vas a poner una figura mui dificil, y
adviertes a tu compaiiera que no quieres ponerla por varios
motivos que te asisten, que ella por curiosidad o cumplimiet~to
accederâ, y la llevas a lo ultimo, o donde te parezca: antes d1le
al de tu izquierda que la ponga; habrà aquello de &lt;&lt; Permitame
Vm .... , Suplico a Vm ... )) pero tu, no contestes mas que largarte de alli. Y si la seîi.ora es tan imprudente como muchas, que
desea saber la causa, di claro que no sabes bailar.
ANTONIO. Y c'. si antes de concluir esa pantomima principia la
musica?
PERICO. No sucederâ, pues el bastonero que hace de ayudante
de semana vendra a tomar la orden para que rampa la orquesta.
ANTON!~. El caso es de que si bailo pierdo este tiempo de
hablar con Juanita.
PEtuco. Baila con ella, y te estâs hablando toda la contradanza.
ANTONIO. c'. Pues qué ? c'. Se puede bablar bailando ?
PE1uco. Es donde mejor se hacen las conquistas. Los cedazos es
la figura mas a proposito. Esta se hace echandose los brazos por
las espaldas uno a otro, y el que no sabe bailar lo hace tan a lo
vivo que se· agarra como el volatinero en la cuerda floja, de
suerte que abraza con ella, coma no sea viuda o casada, delante
del rnarido zeloso, que entonces tiene buen cuidado de ponerte su
mano y guante sobre el hombro para que no te aproximes; pero
con Juanita podras acercarte a su oreja a decirla reservadamente
cuanto quteras.
ANTONIO.· i Lo notaran !
PERrco. No importa: el · golpe es que todos se impongan de
lo que tratas.
ANTONIO. Pues, si se han de imponer, c'. para qué me tengo que
arrimar tanto ?

VICIOS

DE t,{ADRID

1 79

PERrco. Porque al descuido puedes espetar un beso.
ANTONIO. Y c'. si lo ven ?
PERrco. No podran jurarlo, porque esta operacion se ha de
hacer a lo ultimo de la contradanza en que la musica va echando
demonios, y como el beso no es mas que arrimar tus labios al
pelo, a la oreja, al paiiuelo, o al pescuezo, o donde alcance, y desp1egar1os por aquella superficie, adivina quien te dio.
ANTONIO. Y si lo hago, c'. no se enfadara ella?
PERICO. Bueno es hacerlo con quien h:iya confianza,. porque si
no, te esponès a que te diga que como lo ·vuelvas a hacer te ha
de dar un bofeton, y no es malo escusar este cumplimiento.
ANTONIO. Juanita ha tenido maestro, y para las contradanzas
ha ido en casa de Peregil, y de Molina.
PERrco. Por la cana conozco que es sef:iorita del gran tono, y
por tus espresiones comprendo que lo entiende. Esas casas son
excelentes para uno de nosotros. Alli entran de todas clases,
aunque la mayor parte son comicas, que todas tienen cortejo, y la '
que no lo tiene lo tiene a menas, y no es malo el que vayan alti
to~as las ninas de_ Madrid para que se suelten 1 . y si quieren
hablar con alguno van con la criada y el amante donde se les
antoja, el tiempo preciso que puede durar la instruccion, esto es
si no esta cerca la casa, que van solas. Muchos quieren que las
senoritas aprendan con maestro en su casa delante de sus padres,
y que para las figuras de contradanza Ilamen a las criadas o
amigas; pero este es 'un disparate 1 porque no adquieren aquella
soltura de miembros que en estas escuelas se aprende.
ANTONIO. ( Me bas traido los papeles?
PERico. Si; ya se me habia olvidado dartelos ; toma.
ANTONIO. Jesus ! cuanto !
PER1co. Vé tomando. Estas son las famosas Cartas de Abe/ai-do
y Heloisa.
ANTONIO. ;, Es este el retrato de ella ?
PERrco. Asi dicen.
ANTONIO. Creo que es mentira que haya havido tales sugetos.

~-

�LOS VICIOS DE i1ADRID

PERICO. No consta que San Bernardo le dio a el la comunion.
ANTONIO. Y este librito?
PERICO. Ese es un libro de cuentos sacados de Voltaire, Rousseau, Bocacio, y otros. Los tienen mui graciosos.
ANTONIO. Voi a ver como principia.
Voy a contaros un cuento
que una vieja me conté,
la primera vez que yo
con vieja me vi contento &amp;a.
Pmuco. Esta es una oda que compuso el celebre Piron, intitulada Ym,ocacion a Priapo dios de la lujuria, traducida por un
primo de Cevallos, el ministro de Estado.
ANTONIO. Esta es comedia.
PEruco. Si, y famosa. Se intitula Vasta, Reyna de Sodiela, tambien de Piron. Lee, aunque no sea mas que el paso de cuando
sale un soldado a dar parte a la Reyna de que el exercito enemigo
entraba en ·la ciudad.
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LOS VICIOS DE MADRID

180

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PERICO. Eso no vale nada. Es una letrilla que compuso un tal
Pisoni a la Bernardita Vega del Pozo en el Escorial. Este es el
sovervio Arte de putear de Nicolas Fernandez de Moratin, tio de
D. Leandro; es larguisimo, pues tie □·e tres cantos. En él te pone
todas las pu tas que habia en Madrid en su tiempo ...

............... . ....................... "' ............ .
PERICO. Vamos al paseo, _pues ya es hora.
ANTONIO. Vamos. Dime que son alcahuetas, pues aunque sé
I-o que es ser alcahuete, pero no entiendo ...
PERICO. ·Estas son unas mugeres que regularmente son viejas, y en su tiempo fueron putas. Se entretienen en llevar a su
casa las nuevas, donde concurre todo el que quiere. Yo no las
trato porque es la canalla pe ir que· hay. Si la das a la moza 40,
la piden 30; si &lt;las a una. 20, y a otra otros 20, la e:Xigen ro, para
que siempre resulte 30.

ANTONIO. Y hay muchas? .
PERICO. Un enjambre immense, mas que abogados en el colegio; y asi coma ellos las hay de farna, de guardilla, de casas
grandes, principiantes, &amp;a. Ahi en la calle de Hortaleza vive la
Sa. Vicenta; en la calle de Valverde la Sa. Teresa; en la calle de
Sn. Juan hay dos, otra en la calle de Ira, otra en la calle del
Governado,, y por ultimo en cada casa y en cada barrio hay
una infinidad. Estas son las que yo conozco de vista, pues me
incomodan, y ademas la Dientes y la Zenana. Todas admiten
Da. o Seiiora. Esta ultima es la mas nombrada. Vivia en la calle
del Cavallero de Gracia: esta tal llego a tener tanta fama que
la temian. En diciendo (&lt; Yo quiero a fulana », como ella su
palabra, no habia remedio; pero era de las mas caras: una
buena moza no te bajaba de seis duras. Este fue el motivo de su
caida. Un guardia de corps la ofrecio r 2 duras si le traia a fulana,
que era una sefiorita decente, que no nombro, la CU?,-1 estaba
doncella, hija de buen·os padres. Fingese bordadora, y se introduce en la casa; tuvo alguna satisfaccion y un dia dijo tenia '
unos dibujos para que los viese la sefiorita, pero que se le
habian olvidado, y si su madre no tenia inconveniente, la llevaria a su casa.- Consintio, y justarnente era un domingo que
habian citado al guardia. Empiezan a seducirla, promesas, juramentos, nada basto a convencerla; por ultimo el cavallerito
aument6 un -doble la paga: ella era hermosa, y entre él, ella,
y otra puta, la abrieron el canal, dejandola estropeada. Corno
loca, derramando sangre, busca a su madre, y la cuenta lo que
la ha sucedido. Ni los ruegos, ni los perdones de los otros sirvieron. Su madre con el mayor sigilo dio pane, y sin embargo
que se mud6 a la calle de Sil. Pedro y S Pablo, no se libr6 de
las garras de los alguaciles·, que con ocho pollitas llevaron la
clueca a la galera para internum. Fue un sentimiento general,
pues alli ivan consegeros, grandes, &amp;•. Un dia fue un togado a
desaogar su naturaleza, y Da Zenana le dijo tenia una sefiorita
mui decente, que la daba rubor presentarse, y que estaba en un
11 •

�182

LOS VlCIOS DE MADRID

cuarto inmediato. Va él a entrar, y se encuentra una hija suya.
La sorpresa fue igual ; cerr6 su puerra, ni él pregunt6 jamas, ni
ella se dio por entendida. Para que no pierda nadie, fué, segun
creo, aunque no lo aseguro, una hija de Parayuelos.
ANTONIO. No quisiera llegar al Prado con el emboltorio de
papeles, pues sin embargo que los llevo liados con el pafiuelo,
parezco un escribano.
PERICO. Pues aun no te he traido otras dos comedias que se
titulan El Conde de Cominges y la Eufemia. Ah ! procura que no
te los vean, porque estan prohividos.
ANTONIO. Yo tengo miedo de la Y nquisicion : dicen que hasta
en los militares manda. ( Es verdad que queman vivos?
PERICO. Antes lo hacian; ya se acab6 eso. Si queman ahora,
es despues de dar garrote.
ANTONIO. No tengas cuidado, que nadie los vera.
PERICO. Tampoco los quem~s, como hizo uno que habiendole
prestado un amigo el Filangieri, entr6 en su cuarto un familiar
del Santo Oficio, buscando el Contrato social, y viendo el otro
encima de la mesa, se lo hizo entregar al fuego en su presencia,
lo que ejecut6 de miedo ; cuando el otro lo supo, y que las !lamas habian devorado una obra que habia costado tantos pesos,
rio se sabe como no le dio una estocada.
ANTONIO. Y cuando lo mandan, ( hay que hacerlo?
PERICO. Muchos no lo hacen, como hayan empleado buenos
cuartos en ellos.
ANTONIO. Habia mas de no permitir imprimirlos, y que se registrasen antes ?
PERICO. No eres tu el primera que lo has dicho, pero
en esto hay muchas intrigas. Tratas de dar una obra al
publico, como tengas amigos en el Consejo, aunque lleve alguna
cosilla contra el gobierno, como esté disimulada, la dejan pasar,
y para que no suene su amigo, dicen en su licen(ia es escelente,
y en caridad te advierte le guite aquello antes de imprimirlo: él
lo ha,e o no. Va a la Vic:aria, como haya dinero todo va bien,

LOS VICTOS DE MADRID

pues si encuentran algo contra la religion o buenas costumbres,
y pasa. Yo conozco uno que ha
traducido una novelita del francés, intitulada Enriqueta de Gerstenfeld, y sin embargo de no tener nada contra el govierno y las
costumbres, no la pudo imprimir por no tener media onza que
dar a los galafates de contaduria. Pasa el juez de imprentas :
aunque el notase muchas cosas, callaria por no indisponerse.
Esto es loque comunmente sucede.
ANTONIO. ( Hay muchos prohividos ? ·
PERrco. Millones.
ANTONIO. Y no te acuerdas de ninguno?
PERICO. Por la Y nquisicion estan las obras de Voltaire, de
Rousseau, de Montesquieu, La Pucelle d'Orléans, L'Emilie, el
Aretino, que se me ha olvidado el traherte, el Gerundio, solo porque habla de frailes, y otros que no me acuerdo. Por el govierno
estan la Vida de Catalina 2•, Ruinas de Palmira, Memorias del
Marques de Pombal, el Tizon de Espaiia y otros.
ANTONIO. Y ( que bacen con ellos ? Los queman cuando 1os
recogen?
PERrco. No ; los llevan los que tienen licencia para leerlos, y
los que sobran los venden en Baycma.
ANTONIO. Entonces ( volveran a correr ?
PERICO. Por supuesto. Muchos han equivocado el concepto que
tienen hecho de este tribunal. Él se compone de hombres, y por
consiguiente espuestos a errar, pues no se sabe que el Espiritu
Santo los ilumine cuando se reunen. Como en materia de religion son arbitras, estan proximos, como cualquiera orro, al despotisme. Asi es que Yemos a la puerta de una iglesia un edicto
de prohivicion de libros, y debajo con letras de marca: cc Nadie
le guite pena de descomunion mayor. »( Pues gué? Arrancar un
pape! del sitio en que esta va ( es delito para separar a un hombre
del grerr.io de la Yglesia baviendo tanto pape], tan ta imprenta,
tanto engrudo, y tantas manos que pongan otro? ( No tiene el
tribunal otro modo de amenazar? bien que de esto de esc:omuniones bay mucho que hablar ,

te encargan lo reboces un poco,

�LOS

1

l

l

J

VTCTOS

DE MADRID

ANTONIO . Cuentame, cuentame.
P-ERICO. Sucedio en America que un gobernador quiso prender
una criada suya no sé por q oe delito, y ella por !mir se metio en casa
de un cura, pidiendo auxilio: el governador iva a entras, y mi
cura s&lt;1,lio poniendole las manos en el pecho, diciendo: &lt;c Sagrado !
sagrado ! » El otro no hizo caso, entr6, y cumplio su comision .
El cura dio parte al obispo, y éste lo descomu1g6 con lo de
cc Entrant tu alma en los infürnos, como esta vela en el agua &amp;a» .
"Los criados se le marcharon, la ronda no le hacia caso, por loque
represent6 al Rey que èra un governador de palo, contando al
pie de la letra lo que habia sucedido. Se pidio informe al Consejo, y este espidio unaorden al obispo para que immediatamente
levantase la escomunion sin replica alguna, so pena de perder la
mitra.
ANTONIO: &lt;'. Es cierto que los escomulgados se quedan secos ?
PERICO. Si fuera cierto, mientras se concluyo esta causa, 1ugar
tubo de ha verse quedado asi el governador.
ANTONIO. Y a estamos en el Prado.
PERrco. Subamos al Retira.
ANTONIO. Es temible que a uno lo delaten a la Ynquisicion.
PERICO. Y las mas veces es sin fundamento. Estaban dos jornaleros solos, en la tierra de Murcia, cabando ; y hablando uno del
infierno, dijo otro: &lt;c Pues que,&lt;'. hay infierno? &gt;&gt; Por solaesta palabra
va el otro y lo delata, diciendo a la Ynquisicion de Murcia, que
fulano no creia que habia infierno ; al instante se plantaron alli
dos familiares, con grandes dietas averiguando su vida y costum. bres. Un abogado de mucha fama, hombre de talento, llamado de
apellido Zenor, le hizo un escrito en que manifestava era cristiano viejo, C.A. R., y que 1o que havia dicho era una broma,
pues siempre crey6 en que havia infierno. Pues, amigo, buenos
cuartos le c:ost6 que saliesen de alli los dos perillanes.
ANTONIO. Conque, ( por cualquiera palabra dan parte ?
PERICO. Por meterse a delatar asi sin ton ni son. Cuentan de
uno que estava mirando uncrucifijo_que estava en unos claustras;

LOS YICIOS DE

MADRID

r85

pas6 un lego y le dijo : cc Ola, ( esta Vm . mirando ese Cristo?
pues hace mas de 2.000 sifios que esta ahi »; y el otro con mucha
J
formalidad respondio : &lt;&lt; Pues me cago en él », y se march6 . El
!ego dio parte y lo delataron a la Su prema. Formanle causa y le
preguntan si en tal parte, tal dia, delante del hermano tal, dijo
que se cagaba en un crucifijo que estava mirando, y respondio
que si, porque el m1smo lego que lo havia delatado le advirtio
que havia 2000 anos que estaba alli, y como no havia mas que
1800 y tantos que Nuestra Sefior a quien él adorava havia venido
al mundo, podia ser él algun ladron del tiempo del Cesar. A lo
que le respondieron : « Tiene Vm. razon. »
ANTONIO. Milagro que no le hicieron algo.
PERrco. No, eso no. No creas loque te dicen, que en la Ynquisicion hay cadenas y obscuridades. Nada de eso; tratan bien a los
reos. Si huvo algun tiempo, y aun me parece que dura, usan del
tormento como en las causas civiles ; ni hay aquello de cuarto
oscuro, con un Cristo y dos velas, ni asomos, ni sorpresas : todo
fabula. Mucho rezar, mucho confesar, eso si. En sus causas van '
con mucha pulso, como sucedio con la beata de Cuenca, y la hermana Clara, que hasta el mismo inquisidor general estubo en su
pueblo para averiguar su conducta de pequefia. En donde mas
se escede es en libros, y se dejan llevar de apasionados porque coma
son curas y .frailes, en tocando algo de ellos abusan de la justicia.
He oido decir a personas fidedignas que una vez pusieron un
cartel en la Puerta del Sol, que decia : c, Tal libro, sin embargo
de no tenernada contra las buenas costumbres, el tribunal de la
Suprema ha resuelto prohivirlo. ii Que tal? ( Quieres mas despotismo ? Un conocido mio estava leyendo un libro que habla de
historia y no tiene nada de malo, y otro le dijo : c&lt; ( Sabe Vm.
que eso esta prohi vido ? » c&lt; Y porqué ? ii continuo ; y el otro
prosiguio : cc Porque està aprovado por todas las religiones, menos
de la que es individuo el confesor del Rey. i&gt;
ANTONIO. Y&lt;:'. si hay algun libro bueno que tenga dos o tres
palabras escandalosas ?

�186

LOS nCIOS DE MADRID

PERICO. Prohiven aquello solo como La historia del hombre de
Hervas y Panduro, que estan prohividas unas cuatro hojas del 4°
tomo: no creo las habran arrancado muchos, como les baya costado el dinero.
PERICO. ~ Qué te parece el Retiro ?
ANTONIO. Mui bien; los estanquesson hermosos. Pero se hace
tarde.
PERICO. Vamonos.
ANTONIO. i Quien es éste que baja hacia el Salon, que parece
va vendiendo proteccion ?
PERICO. Ese es D. José Marquina Galindo, corregidor de
Madrid. Muchos le tienen por loco, y se cuentan de él mil casos
graciosos, aunq ue tam bien le achacan otros. Siempre esta cchando
votes y ternos. Tiene dos hijas mui putas, y una noche que
estaban cenando con unos cuatro amigos en su cuarto, entr6 el
padre, y les dijo al ver las borellas encirna de la mesa : (( Yo
sabia que erais putas, pero no tenia noticia fueseis borrachas. »
De simple abogado le hicieron secretario de la Presidencia, luego
alcalde de corte, consegero, y ahora es governador de la Sala de
Alcaldes, s □ perintendente general de policia, y corregidor.
Cuando fue a tomar posesion de la sala, pas6 por Santa Cruz, y
al ver los alfareros vendiendo sus cacbarros, mand6 pasar la berlina, y dando on grito dijo : « Cuidado que, cuando yo vuelva
de tomar posesion de la sala, no haya nada de esto aq □ i. »
~ inguno hizo caso de lo que de.:ia, pues con tanta gente no lo
oieron. Cuando volvio, se apea, y ernpieza a dar puntillones a los
pucheros, &lt;liciendo: « &lt;N"o he dicho que ningun titere habia de
p 1rar agui ? » En esto rodaban pucheros, bacines, cazuelas, &amp;•,
y !&gt;ac6 su competente multa. Otro dia iYa a las 7 de la nocbe
con su ronda por la Red de San Luis, y se encontrô a D. Carlos
Mori, oficial de guardias de corps; y con voz bueca le pregunt6:
« ( Quien va a la ronda? &gt;&gt; Y el otro contesté: &lt;&lt; Un hombre J&gt; «&lt;Y
dondeva Vm. ?&gt;&gt; &lt;1 A la mierda &gt;1 « ~ Sabe Vh1. queest:i hablandocon

LOS

\'ICIOS

DE MADRID

D. José Marquina Galindo, corregidor de Madrid?)) &lt;&lt;Y Vm. isabe
con quien habla? Acerque \"m . la !interna. » Se desemboz6, y le
eoseû6 la faja de teniente general. E□ tonces le pidio perdon, y
Mori ùijo: « No perdono. Yi qué hora es esta de detener a nadie
en la calle? ,, Dio parte, y al otro dia le dijo el Principe de la
Paz en la corte : « Marquina, cuidado con los m ilitares de noche. &gt;&gt;
Cuando le dieron el nombramiento dd govierno de la sala, y la
superintendencia expresada en el, con inhibicion de c □ alquiera
otro tribunal, con esto crey6 ser superior al mismo Rey. Sucedio
que el Principe de la Paz habia recibido un mayordomo por respetos a la Pepa Tud6; éste le havia $en·ido de alcahuete, pero
cansado de él lo despidio_, y por no dejarlo en la calle, le dijo a
Mootarco, que solo era superintendente de la fabrica de cristales,
si renia en que acornodarlo; mas no habiendo mas que un empleo
de nueve v., se lo dio interin vacaba otro. Este hombre no
cesaba de clamar que renia tanta familia que no poùia comer,
mas no haciendole c.iso, lrnbo de pont&gt;r algunas expresiones ,en
un memorialque al Prin.:ipe le hubieron de incomodar; y mand6
a Marquina, que con mucha sigilo le prendiese con toda la familia, y recogiese todos sus papeles. Marguina, amigo de mangotear en todo, se fue a la fabrica con su ronda a !as r2 de la noche:
11am6, y el portera, que era un invalide de cachaza, se asom6
por la venta na, preg□ nrando quien era. &lt;&lt; Abra V 111. a la ronda
de D. José Marq~1ina y Galindo, corregidor de Madrid y superintendcnte general de policia. ,i &lt;&lt; V . S. sera q □ ien dice, contesté
el portero, pero mi entras V. S. no me traiga una orden del
Sr. Gowrnador del Coosejo, como superintendeme de la fabrica,
no puedo abrir. &gt;&gt; &lt;&lt; Echaré la puerta abajo, le pondré a Vrn. en
un pre~idio ... » •&lt; Baga V. S. lo que quiera, yo no abro. » El
escrivano le advirtio a Marquina que a mediante de estar tan
cerc.t la casa de Montarco, que el pasaria por la orden . « No
senor, rep1ic6, que voy yo mismo. » Fuése alla, pidio permiso,
entr6, y dando voces le dijo al governador: &lt;c Es preciso que
V. E. mande castigar al portero de la fabrica: no me lm querido

�188

LOS vrcros DE MADRID
LOS vrcros DE MADRID

abrir reconociendome, sin que V. E. se lo mandé. » « Y ~ como
quiere V. S., contest6 Montarco, que yo castigue a un hombre
porque ha cumplido con su obligacion? V . S. hubiera tenido la
politica de pasarme un recado, no hubiera sucedido eso. » « Es
que tengo una orden del Sr. Gent&gt;ralisimo ... » « Aunque V. S.
la tubiese de S. M ... » Entonces mand6 un portero para que se
le franquease la fabrica . Hizo su prision, y al dia siguiente dio
parte Montarco, y salio una orden de nuevo diciendo que el
Governador del consejo era justicia mayor del reyno, y superior
a cualquiera otro juez. Ha tenido que dar mil satisfacciones. Ha
creado una multitud de alguaciles, que son otros tantos ladrones;
de suerte que habia un refran que decia: &lt;1 Los alguaciles de Marquina sacan multa por tener las medidas boca abajo, y tenerlas
boca arriba. » Uno se entretenia en subir a las escaleras y apagar
el faro!, luego llamava a un cuarto y preguntaba : « ~ A quien le
toca encender el faro! ? Ad. la multa. )) « Seiior, lo hemos encendido. &gt;l « Yo lo veo apagado )) , y sacaba la multa. Otro pedia en
las tieodas una libra de garvanzos, y al sacar el dinera para pagar,
con disimulo se guardaba un buen puiiado, y decia: cc Yo no lo
he visto pesar; peselo Vm. ll Lo hacia el tendero, y faltava lo
que se habia guardado, y sacaYa la multa. Éste fue a presidio. Lo
mas gracioso de Marquina es que se pone a pasear solo en su
cuarto, y los criados, sin que él lo note, se ponen a escucharle,
y élpaseandosese deciaa si mismo: c, Sr . Marquina, Vm.~qué
es? Vm. era un pobre abogado de guardilla, y lo hicieron secretario de la Presidencia de Castilla, muy buen escalon para hacer
su carrera; luego le hicieron alcalde de corte, eso es lo que V m.
queria; despues consejero, i éste si que es buen bocado ! Ahora es
Vm. corregidor de Madrid, governador de: la Sala de Alcaldes y
Superintendente general de policia. Ahorasi, estarâ Vm. contenta,
ya no hay mas que esperar ... Pero, Marquina, ~ iris a presidio? Me
parece que si, Marquina. &gt;l
ANTONIO. Sin duda es un loco. Mas se va haciendo tarde; me
voy a casa.

PERICO. Y yo a la tertulia.
ANTONIO. Conque, adios.
PERICO. Maiiana no nos veremos, como estâs de bayle ...
ANTONIO. Siempre vendré, aunque estemos poco juntos.
PERICo. Pues bien, adios.
ANTONIO. Abur.

PERICO. Yo creia que ya no venias.
ANTONIO. No he podido venir mas tcmprano, por haver acaba&lt;lo mui tarde el exercicio.
PERICO. Pues ya es mui tarde y no podemos ir a paseo.
ANTONIO. Si tu conocic-ses alguna alcahueta, po&lt;lriamos ir alH,
hasta la bora del baile.
PEiuco. Ya te he Jicho que no las trato, pero, ~i quieres, salgamos· hacia la Puerta del Sol, a la que salte. Ya estan encendiendo, que es la hora a proposito de salir a corso .
ANTONIO. Vamos.
PERICO. Veremos a ver que ta! te manejas.
ANTONIO . Yo no lo entiendo. Tu lâ hablaras, porque yo
tengo miedo me echen. a pasear.
PERlCO. Repara a esa que se arrima a esa esquina: esa es de las
que se llarnan de soldados. Repara, a la luz oel farol, su talle: el
zagalejo azul que cubre tres o cuatro pares de naguas, por encima
de la pantorrilla, la mantilla que casipasa elgran culo que ostenta
con movinuento de un lado a otro, recogi&lt;lo por bajo de los
sobacos, en jarras; las tetas caidas, mas grandes que las de una
vaca, y tan blandas de puro sobadas; el color que representa la
oscmida&lt;l de la no'che: niirala bien, ahora que va a parar por
&lt;l~lante de nosotros, y la oleras a cebolla, o aceda.
ANTONIO. La be olido, y apesta a vino que trasciende.
PERICO. Tocala con disimulo en el trasero, y ved.s como se

�LOS VIC10$ DE MADRID

mete por la calle de la Vitoria, y en un portal te pide el precio
de su traba·o, ajustando como libra de fruta si han de ser 12 quartas o 2 reales; tientala la piel, semejante a la de la culebra, y
verâs se necesitan palengues para so~tener las ropas. Mas deja.lo,
que vendds lleno de mugre, sevo, piojos, y laceria, y vamos tras
de esta muchacha, que, aunq ue va pintada, tiene buenas carnes.
Observa la mantilla de un palmo recogida en medio de los pechbs,
con artifi.cio elevados que no le pasa el pescuezo, la basquina
alta con ayre, las puntas de los pies hacia fuera, y el meneo que
ïndica el modo de ganar la vida ...
ANTONIO. Se ha parado a hablar con un lacayo: ~ ser,i criado de
algun sen.or que la trate? _
PERICO. 0 serâ el mismo lacayo el que se la tire.
ANTONIO. Y a se ha marcha.do.
PER1co. Sigamosla.
- Nina, mui sola va Vm.
- Mas vale sola que mal acompanada.
- Yremos con Vm. si Vm. gusta.
- Muchas gracias.
- ~ Donde vive Vm?
- En la calle de S•• Maria del Arco.
- ~ Va Vm. a.su casa?
- Si seîior.
- ~ Yremos juntos?
- Bien, pero quedese Vm. un poco atras cuando yo entre.
ANTONIO. Que? no quiere?
PE1uco. Si_, pero es necesario hacer la deshecha, y no acompanarla.
ANTONIO. Porque?
. PERICO. Porque puede venir otro y ponerse a habhr con ella,
y nosotros quedamos hechos unos virotes.
ANTONIO. Ya se ha entrado.
PERICO. Entremos.

LOS

VICI0S

DE MADRID

PERrco. Por fin ya estamos en la calle, y todavia es temprano.
ANTONIO. Yo estava aturdido.
PERICO. Ya lo conoci al ver con que politica te quitaste tu
sombrero.
ANTONIO. Y j qué po-:os trastos tiene esta!
PE1uco. Lo mismo que toJas: la cama, una arca, dos sillas,
el espejo, el velon de ojadelata, dos cortinas de coton, la palancana y orinal a un mismo tiempo, una mesita, y un vaso con
una prra.
ANTONIO. Por fin, ya conozco a la Pepa.
PERrco. Esta noche es Pepa, y maiiana seri Juana.
~NTONIO. Me parece que no necesito mas para hablar ya a cualqu1era.
PERICO. YI'. vas tu solo al baile ?
_ANTONIO. Si, por primera vez voi solo a u·n a casa; pues aunque ·
mis padres me han dado permiso creyendo iba con Da Bernarda 1
yo la he dicho a esta que alla nos encontraremos.
1
PERICO. Tus padres parecên unos santos, y cuando muchachos
puede que fuesen unos diablos.
ANTONIO. Ahora quiere mi madre lea El Evangelio en triunfo.
PERICO. Tu madre sed demasiado credula, y lo leera al pie de
la letra, pero esa obra tiene mas malicia de la que parece. En
particular en la segunda cana v1erte todo el veneno. Olavide
desplegô en ella todo su talento, o, como se suele decir, agot6
el pozo de su saber. Era intimo de Voltaire; sus obras le bicieron perder la chaveta: le dio a en tender en Sevilla, sien do asistente. Aquella gênte acostumbrnda a la hipocresia, son entusiastas por la devocion exterior y la aparente vinud. Mandé quitar
los santitos de las caltes, pues a presencia de ellos se hacian mil
indecencias; y ojalci se hiciese aqui lo mismo. Los sevillanos
llegaron a aborrecerle y la Ynquisicion principi6 a perseguirle.
Por ultimo salio bien de la primera, y se le dio la asistencia,
haviendo sido antes intendente de la Carolina. L-0 hermoso de
este sitio en medio de la aspereza de Sierra Morena se le debe a

�LOS Y!ClOS DE MADRID
LOS \'ICIOS DE MADRID

este hombre sabio. Trat6 de conocer él mismo a Voltaire, y lo
consiauio. Pue a Francia, se bizo amigo suyo, y lo trajo disfrao
..
zado a Espaîia. No sé si entr6 en Madrid, pero me consta v1v10
algunos dias en un pueblo que esta dos leguas de aqu i, y se llama
Leganés, en una casa que esta junto a la confiteria en la pl~zuela de Paris. o dudo que tomasen aquella casa los dos am1gos para venir de cuaodo en cuando a Madrid ~e incognitos,
pues Olavide era mui conocido. Ya ha muerto cmco leguas de
aqui, y ha dejado un sobrino que no le cede en talento, y aunque es bastante instruido, no ha querido d~rse a conocer. .
ANTONIO. Mi padre quiere que estudte las matemaucas a
fondo, para entrar en un cuerpo facultativo, pues &lt;lice que ~n
los reaimientos no se estudia oada, y que para ser un ofic1al
0
.
adocenado, que bastantes riene Espafia, y se engana, q~c en m1
regimiento damos cuanto hay que saber porun tal Gaudm ...
PERICO. Y que,&lt;. tu padre ha estudiado matematicas?
ANTONIO. No, pero se lo mete en la caveza un viejo fastidioso que
va a casa. El otro dia me pill6 por su cueota, y me dijo: « Niùo,
si quieres hacerte hombre, estudia las matematicas a fondo_, pero
no lo tomes como un juguete. Algunos ponen a los ch1cos a
estudiar las ciencias abstractas en tiempo que no pueden comprender loque leen, y de aqui resulta que se fastidian, y to~1an
aversion al estudio. Se me arguirâ que aprenden la gramauca;
y&lt;. como la aprenden? De memoria, a fuerza de azotes y patr:i~tas.
Pero una ciencia en que hay que meditar sobre una propos1c10n,
no puede ser. Conozco que los princi~ios son en~ados~s en
toda facultad, y te incomodads con lo ando de la antmet1ca, Y
aun se te opondra la sencillez de la tabla pitagorica; mas si tu te
persuades de la utilidad de las matematicas, llegaris a ton~arle
tal gusto que tu mismo ansianis ~or libr_os d\ matem~ncas:
En la geometria, aprenderas la meior logtca. Nt G_audm, 01
Jaquier, ni Baldinoti, ni Condillac, ni cuant~s han escrno en es~a
materia, podran argui rte sobre la demostrac1011 de una. propos:cion geometrica. Saviendo bien l.t especulativa y pract1ca, ded1-

193

cate algun canto a la mecanica, en particular la maquinaria. Estudia la fortificacion, tanto la real como la de campaôa, y aumenta
tus ideas y conocimientos en la ultima; aprendiendo a trazar,
atacar, y defender cualquier especie de atrincherarniento en todo
terreoo regular: sobre todo aprende radicalme111e la t,tctica
ioferior y sublime; y con es:o y buscando buenos autores, y
exercitando lo que vayas conociendo, en poco tiempo, no
digo seras un oficial completo facultativo, pero podrâs desempe11ar buenas comisiones. Las matematicas, hijo mio, tanto puras
como mistas, es la ciencia de las ciencias. Todas las demas participan de ella. Las artes y ofic1os la necesitan. Los artesanos la
practican sin conocer la teorica . .Un sombrerero toma tres veces
el diametro de un sombrero, y le afiade un poquito, y encuentra lo que necesita de galon ; y él sin saver lo que se hace alla la
razon del diametro a la circunferencia, que sac6 Adriano Mecio
de 1,o, 14159 ... La fisica, y por consiguiente la medicina, no
sirve de nada sin la matematica. Los que no la sabe!1 son meros
rutineros, y arbolarios. La cirugia en todas sus partes, las leyes,
la quimica, metalurgia: la historia natural, aun la misma teologia. No digo nada de las artes liberales, imposible de hacer sin
ella.. Esta ciencia es la. que no ad mite sofismas; convence el entendimiemo del hombre, y que no le queda par demostrar mas
que la cuadratura del circulo, la triseccion del angulo, y dos
medias proporcionales, pero que su aproximacion es la maxima
posible. El celebre Culero se entretuvo en aproximar la cuadratura del circulo hasta r 28 deci males. j Que vengan los teologos
confundidos con su diYinidad, con sus formas y materias, a
negarse que los tres angulos de un triangula son iguales a dos
rectos 1 »
A este tenor siguio su discurso, acalorandose cada vez mas,
y yo me quedé en ayuoas de todo cuanto havia dicho.
PERICO. Las mat~maticas, como di.:c Sen:roLopez, se parccen
a la poesi,1. Dicen los matematicos que los solidos son asi y ·
asado; vn. a buscarlos y halla que solo e"isten en su imaginaRtt-,N bu14niq-ur.

xm .

1;

�1 94

LOS VICIOS

DE MAD.RID

LOS VlClOS

cion. Un poeta pinta el rnanso arroyo, la verde yerba, la linda
pastora, el precioso z:igal: la ovegita tan limpia; salirnos al
campo y nos le encontramos lleno de bofiigas de buey; las pastoras, negras del sol, hediondas y llenas de jarapos, y los pastores con unas zamarras asq uerosas, pues todo aquello solo
existe en su cabeza. Yo tambien las he estuJiado en San Ysidro, o por rnejor decir he asistido a la clase como los bancos;
pues todo el dia estava hax:iendo saltamontes de pape], y pintando caras en los respaldos de los asièntos. De aritmetica sé las
cuatro reglas principales, que se reducen a surnar, y restar, y la
regla de tres que tambien llamamos de oro, que es. lo unico que
necesito en mi oficina: pues~ para qué quiero saber las raices,
ni los logaritmos, y si los invent6 don Juan Nepero, y si era
escocés, tudesco o aleman? Bien que esto no lo trahe mi autor,
que lo he oido por fuera. Geometria? Si no he de ser agrimensor,
&lt;. para qué la quiero? Pero hay una caj~ de solidos mui bonitos
en San Ysîdr-o, y a mi me gustava desarmar continuarriente el
p,isma que se &lt;livide en piramides. Geometria practica? Cuando
salimos al campo con Ybarra, nos pusirnos todos a jugar a
moros y cristianos, y él se qued6 solo tirando las visuales. Las
ecuaciones me gustan, aunque no las entiendo, en particular una
de las hueveras que trae Bails. De lo demas no he querido saber
nada. Geografia? Si no pienso salir de Madrid,&lt;. qué necesidad
tengo de saver si Marruecos cae en la Moreria? Astronomia ? El
mismo Ybarra dice que es una ciencia tan ilimitada, que sino los eclipses y todo lo que guarde periodo, de lo demas no
se puede asegurar nada. Artilleria? Para los moros que yo mate,
me basta saber que hay caii.ones, que los he visto cuando el
entierro de la Ynfanta D• M• Josefa. Marina? Yo no me tengo
de embarcar nunca; conque escuso si naufragan o no los barcos,
·aunque eso mè parece mui facil, pues he visto manejar los
buques del canal de Manzanares. Bien sé yo que otro que
me
escuchase me tendria por un erudito a la violeta, pero no se
diria en boca del difunto coronel, porque él pint6 a los que no

tu

DE MADRID

1 95

sabian y creian eran sabios, y yo confieso mi ignorancia, porque
no quiero calentanne los cascos.
"
ANTONIO. ~ Quien es ese coronel ?
PERICO. Don José Cadahalso, que murio desgraciadamente de
un casco de granada por entrar de servicio por un amigo suyo
que se lo pidio de favor, y de resultas el otro se metio fraile.
Componia mui bien, aunque muchos le tiraron al deguello. El
abate Andres, en un discurso sobre las ciencias, &lt;lice que Cadahalso escrivio los Eruditos contra si misrno, pero él le sacudiria
si lo oyese como Jo hizo en otras ocasiones. Moratin ha compuesto la Derrota de los peda1ites, y no sé que nadie se la baya
criticado, y las Cartas marruecns de Cadahalso no le ceden la
palma.
ANTONIO. Pues yo creo que mi padre me va a poner tambien en
San Ysidro. ~ Qué tal son los catedraticos?
PERlCO. Don José Ramon de Ybarra es excelente matematico,
y le comparan al celebre Carnot, hombre mui vivo, ;y que nadie
le ha sobrepujado en el calculo, confuso en su e~plicacion para
los principiantes, sublime en el escribir, aunque no ha querido
dar nada a luz : sobre todo lo que mejor h:i hecho es el Tratado de series recurrentes para los · cadetes de cosmografos. Es
atœvido en el encerado, y desafia a codas las ciencias, por lo
que ha tenido que dar muchas s,nisfacciones a los demas catedraticos. Estuvo loco por una expresion que se encontr6 leyendo
un dia, que decia « la llama azul de un candi! &gt;J ; le choc6 y se
puso a estudiar quimica. La locura le dur6 cuatro rneses. Un dia
salio de su casa a paseo, y se encontr6 en . Vicalvaro cuando volvio en si. Siendo cabo de artilleros de marina, estando haciendose la oposicion a la catedra, por muerte de Rosell, se present6
él con sus cintas de cabo ante el direc:tor: le prtgunt6 qué se le
ofrecia, y con el mayor desembarazo contest6 iva a hacer oposicion, pues era publica; se lo permitieron, y se llev6 la catedra nemine discrepante. Quiso ir a Paris con una comision por la
parte astronom1ca, y el Rey le concellio pasar a estudiar los

�LOS VICIOS DE MADRID
« instrumentas astronomicos

se pic6 y respondio que si los
astronomes franceses querian aprenderlos de él, los enseîiaria de
val de. Su sueldo lo di vide en tres partes iguales : una para corner,
otra para libros, y h tercera para putas. Asi tiene tan buenos
libres coma muchachas ha tratado.
Don Francisco Verdejo Gonzalez es excelente matematico, y
un aiio fue maestro de Ybarra, aunque jamas ha alcanzado a su
discipulo, en particular en el calculo; pero le escede en la maquinaria. Era cabo de gastado-res de guardias espafiolas ; le dieron la
catedra, se cas6 con una joven herrnosa, que ha poco tiempo
enferma, y gast6 todo su caudal con ella. Mas despues de una
porcion de afios de enfermedad se le muri6, y él qued6 alelado
de la pesadumbre; asi siempre esta distraido, y en la clase
hacienda en la mesa con yeso el juego de tres en raya. Ha compuesto el Compendio de matematicas, sacado la mayor parte de
Bails y Bezout, y sus manuscrites, sin embargo de estar perfec. tamente hechos, aun él los tenia luego que estudiar, pues no los
entendia.
ANTONIO. Pues son cerca de las ocho, me voy a mi funcîon.
PERICO. Tengo ya gana de que me cuentes lo que ha havido.
ANTONIO. Mariana mismo.
PERICO. Conque, adios.
ANTONIO. Adio~.
il ;

PERICO. Ola, ya estas agui? Me alegro ! Que te traigan_ café.
ANTONIO. Estoy mui contente por haver hablado a Juamta.
PERICO. Y yo tambien por haver ganado unas cuantas medallas.
ANTONIO. Te contaré desde el principio. Pues seiior, entré en
casa de D"- Margarita, y te confieso que al ver tanta gente en el
gavinete, y ser la primera vez que iva solo, me _turbé un_ poco,
pero acordandome de loque me habias dicho, d1ge en mt inte-

LOS VICIOS DE MADRlD

1 97

rio.r: que caray ! a mi quien me ha de corner ? par lo que
tirando el sombrero en una silla, saludé en general y me arrimé
a la duefia de la casa a hacerla el cumplimiento ordinario.
Estava con otras seiioras mayores, hablan&lt;lo de los partos que
habian tenido, y de las malas criadas; si habian despedido a
Fulana o a Mengana, por esto o por aquello. Corno no me
imporrava nada esta maldita y repetida conversacion, ~e fui:
donde estaba mi Juanita con otras jovenes : su conversac10n se
reducia a los vestidos ; al trage que lleva va una en la acadernia
de la calle del Principe ; si la modista de la calle de las Carretas
era mas varata gue la francesa del CavaUero de Gracia; si la
batista lucia mas en los hombres, y duraba mas que los chalecos de muselina, &amp;•. Luego mi amada se levant6 trescientas
veces, una a ver un gorro que habia hecho una seiiorita de la
casa, otra a mear, otra a que sé yo: a cada salida echava una
maldicion, pues no conocia qué no era ocasion de hablarla, y
me paré a un rincon de la pieza donde habia cuatro 1seiiores de
edad. Hablaban un poco bajo y al acercarrne m~ miraron como
sorprendidos, bif'rr fuese por mi mala crianza, bien par entraîiar
ver un muchacho junto ;i elles. Tornavan polvos, arqueaban
la~ cejas, hacian visages y decian «... que esto va cada vez
peor. .. que en tiempo de Fernando el 6 °.. . que Napoleon era
mucha hombre ... &amp;• &gt;l; sin duda la casa va mui mala segun
elles se impacientavan.
PERICO. Esos viejos cansados de sus mocedades, se entretienen
todo el dia en hablar de noticias y arreglar goviernos. Ese que
&lt;lice que Napoleon ... ni él le conoce ni nadie tampoco. Prosigue.
ANTONIO. Yncomodado tambien de su conversacion, me
aproximé a un carra de rnuchachos de mi edad que estaban de
pie arrimados a una mesa; estaban alegres, y dando risotadas:
uno cont6 habia dada un mico a D• Ysabel. Yo que oi mico
y Dona, me figuré seria una alcahueta, pues segun loque me has
dicho ..•

�hRrco. Si : a esa la llaman Da Y sa bel la Catolica; es dificil
darselo, pues siempre prim.:ro pide el dinera.
ANTONlO. Seguimos contan.do cuentos, y a hablar de las
muchach.as de la sala, uno dijo le gnstava Juanita: yo calté,
pero sin duda me puse colorado, pues se me abrazaban las orejas. En esto estavamos cuando principiaron a tocar èl piano. Asi
que se oio el instrumento, los j0venes nos plantamos en media
de la pieza: los vitjos se salieron a otra inmediatà a continuar
su gazeta, las viejas se arrimaron a la pared para dejar mas espacio a los que hàbia.n de danzar. Las senoritas, unas se cogian la
cola, otras davan los abanicos a su madre. Ya entraban mas
gentes, t0d@s hablaban a un ti_e mpo y de diferentes cos,1s, y yo
estaba azorado, temblandome las rodillas y dandome golpes el
corazon. Por fin me llegue a Juanita para sarnrla a bailar, y me
lo concedio. Principiase la ccmtradanza, y por respetos a Juanita
me pusieron o me toc6 s@r la segunda pareja. Esperava que el
que la ponia hiciese una de las figuras que tu me havias dicho
y que yo llevava en mi cabeza, cuando mui de prisa me dice:
&lt;&lt; Latigo, pelota, ~demanda con la contraria, y cedazos con la
misma. » Ay ! Perico, todoesto era para mi un gazpacho estremeno,
unsudorfrio mecubria todo el cuerpo: por fin, gracias aJuanita sali
bien dè aquelapuro, pero en la segunda partesucedio que la tal contraria era una seiiora mui garda, que baylabaoon una mantilla de
blondasobre los' hombro~, y al dar la buelta Je los cedazos se me
.enred6 un corchete de la casaca en ella, y salio colgando media
mantilla. Ca\16 vor prudencia o cortesia, y la musica iba apretando sucesivamente; ya habian mudado figura y la orquesta
echaba demonios, como tu &lt;lices; y sin saber como, le di tan
fuerte pisoton a un guardia que estaba a mi lado, que, echandose mano, esclamo: cc Voto a brios que me ha deshecbo Vm.
un callo que tenia &gt;&gt;; y luego mas bajocontinu6: cc~ A qué vendra11 estos virotes a los bailes ? &gt;l Yo le respondi: cc Pcrdone .
Vm. &gt;l, y me bagé a ver si le habia lastimado rnuêho, pero aun
no habia indinado la cabeza, cuando me clan un grito a la oreja,
'

1

1 99

LOS YlCIOS DE MADRID

LOS VlCIOS DE MADRID

diciendo: « Arcos pronto. ➔&gt; Por quererlos hacer a prisa, le di
con la cabeza un go] pe a otra sefiora 'e n las narices, que en1pez6
a echar sangre. Se acab6 la co11tradanza, y se principi6 Ja murmuracion. Unos me llamaban bruto, y otros bestia, y aun las
mugeres anadian: « No tiene de bueno ma~ que ser m.ilitar. &gt;&gt;
La que se mostrava mas tompasiva decia: cc j Que cara de asnito
tiene ! » Yo n9 sabia que hacer, si dejar bien puesto mi honor
desafi.andolos a tôdos, o echar a correr y no volver a poner los
pies en la casa; pero por no dejar a Juanita me q uedé. El annar
ot:ra contradanza hizo olvidar la primera, y mientras se bailabà
tuve este diaJogo con Juanita, que porno andar con« dijo, dije,
contesté, &amp;ai&gt;, te lo contaréseguido, que tu lo entenderas con solo
que alce o baje la voz.
•••••••• •

••

• ••• • •

••••

• •.

• • • • • • • .- • • •

r •

• •

• • • .... •

. .. • •

• • ·•

Entonces pas6 pvr alli uno que no le vi bailar en toda la noche,
con sombrero debajo del brazo, y me dijo: « Vaya, cavallerito,
j gué bien se pela la paba ! &gt;l No entendi esta espresion, pero
observé que J.uanita baj6 la cabeza, y se puso colorada. El otro
no se par6.
Agui llegaba yo wn mi conversacion, cuando una de las viejas
se present6 en rnedio, y con voz gangosa llam6 &lt;). tres hi jas suyas
para marcharse . El bastonero se opuso diciendo: &lt;c Mi seîiora D-1
Gertrudis, si Vm. se va, se acab6 el bai le: nos falran las tres
mejores parejas. - Es mui tarde, ptosiguio, aquel est.ira con cùida&lt;lo; ya sabe Vm. su genio. - Siquiera la greca. - Vaya, si
es la ultima me aguardaré. » .
Salimos todos a bailnr la greca, pues era preciso que hasta los
perros entrasen, segun oi decir; y se concluyo fclizmente, gracias a mi cligna compaîiern.
Te contaré antes la conversacion que tube con mi padr~ ... cc Los
desafios son justamente prohividos, pues se cometen a:sesinatos,
barbaries, por un h:)n :)r mal entendido, E verdadero honores
la hombria de Qien.

�hRrco. Si : a esa la llaman Da Y sa bel la Catolica; es dificil
darselo, pues siempre prim.:ro pide el dinera.
ANTONlO. Seguimos contan.do cuentos, y a hablar de las
muchach.as de la sala, uno dijo le gnstava Juanita: yo calté,
pero sin duda me puse colorado, pues se me abrazaban las orejas. En esto estavamos cuando principiaron a tocar èl piano. Asi
que se oio el instrumento, los j0venes nos plantamos en media
de la pieza: los vitjos se salieron a otra inmediatà a continuar
su gazeta, las viejas se arrimaron a la pared para dejar mas espacio a los que hàbia.n de danzar. Las senoritas, unas se cogian la
cola, otras davan los abanicos a su madre. Ya entraban mas
gentes, t0d@s hablaban a un ti_e mpo y de diferentes cos,1s, y yo
estaba azorado, temblandome las rodillas y dandome golpes el
corazon. Por fin me llegue a Juanita para sarnrla a bailar, y me
lo concedio. Principiase la ccmtradanza, y por respetos a Juanita
me pusieron o me toc6 s@r la segunda pareja. Esperava que el
que la ponia hiciese una de las figuras que tu me havias dicho
y que yo llevava en mi cabeza, cuando mui de prisa me dice:
&lt;&lt; Latigo, pelota, ~demanda con la contraria, y cedazos con la
misma. » Ay ! Perico, todoesto era para mi un gazpacho estremeno,
unsudorfrio mecubria todo el cuerpo: por fin, gracias aJuanita sali
bien dè aquelapuro, pero en la segunda partesucedio que la tal contraria era una seiiora mui garda, que baylabaoon una mantilla de
blondasobre los' hombro~, y al dar la buelta Je los cedazos se me
.enred6 un corchete de la casaca en ella, y salio colgando media
mantilla. Ca\16 vor prudencia o cortesia, y la musica iba apretando sucesivamente; ya habian mudado figura y la orquesta
echaba demonios, como tu &lt;lices; y sin saber como, le di tan
fuerte pisoton a un guardia que estaba a mi lado, que, echandose mano, esclamo: cc Voto a brios que me ha deshecbo Vm.
un callo que tenia &gt;&gt;; y luego mas bajocontinu6: cc~ A qué vendra11 estos virotes a los bailes ? &gt;l Yo le respondi: cc Pcrdone .
Vm. &gt;l, y me bagé a ver si le habia lastimado rnuêho, pero aun
no habia indinado la cabeza, cuando me clan un grito a la oreja,
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LOS YlCIOS DE MADRID

LOS VlCIOS DE MADRID

diciendo: « Arcos pronto. ➔&gt; Por quererlos hacer a prisa, le di
con la cabeza un go] pe a otra sefiora 'e n las narices, que en1pez6
a echar sangre. Se acab6 la co11tradanza, y se principi6 Ja murmuracion. Unos me llamaban bruto, y otros bestia, y aun las
mugeres anadian: « No tiene de bueno ma~ que ser m.ilitar. &gt;&gt;
La que se mostrava mas tompasiva decia: cc j Que cara de asnito
tiene ! » Yo n9 sabia que hacer, si dejar bien puesto mi honor
desafi.andolos a tôdos, o echar a correr y no volver a poner los
pies en la casa; pero por no dejar a Juanita me q uedé. El annar
ot:ra contradanza hizo olvidar la primera, y mientras se bailabà
tuve este diaJogo con Juanita, que porno andar con« dijo, dije,
contesté, &amp;ai&gt;, te lo contaréseguido, que tu lo entenderas con solo
que alce o baje la voz.
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Entonces pas6 pvr alli uno que no le vi bailar en toda la noche,
con sombrero debajo del brazo, y me dijo: « Vaya, cavallerito,
j gué bien se pela la paba ! &gt;l No entendi esta espresion, pero
observé que J.uanita baj6 la cabeza, y se puso colorada. El otro
no se par6.
Agui llegaba yo wn mi conversacion, cuando una de las viejas
se present6 en rnedio, y con voz gangosa llam6 &lt;). tres hi jas suyas
para marcharse . El bastonero se opuso diciendo: &lt;c Mi seîiora D-1
Gertrudis, si Vm. se va, se acab6 el bai le: nos falran las tres
mejores parejas. - Es mui tarde, ptosiguio, aquel est.ira con cùida&lt;lo; ya sabe Vm. su genio. - Siquiera la greca. - Vaya, si
es la ultima me aguardaré. » .
Salimos todos a bailnr la greca, pues era preciso que hasta los
perros entrasen, segun oi decir; y se concluyo fclizmente, gracias a mi cligna compaîiern.
Te contaré antes la conversacion que tube con mi padr~ ... cc Los
desafios son justamente prohividos, pues se cometen a:sesinatos,
barbaries, por un h:)n :)r mal entendido, E verdadero honores
la hombria de Qien.

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LOS \'fCIOS DE ~IADRID

LOS YICIOS DE MADRID

- Padre, interrumpi, muchas veces no se puede evitar un
desafio : v. g. si uno sabe de una iglesia o de una concurrencia,
y me da un pisoton, y le digo: « j Habd pedazo de bestia ! » y él
me dice: cc j Vaya Vm. a la mierda ! » tengo que desafiarle o
sufrir la baja de los compai'leros.
- Es cierto, continu6, que como los militares no se dedican a saber si tienen ra.7.011 o no, unos a otros se obligan a desafiar. Supongamos que tu salias al campo: el ser una espada mas
larga que otra, el escurrirse, el ladearse, el estar desigual el terreno, &amp;2, hace que un cobarde mate un valiente; si él te daba
una estocada, te quit6 la gana de volvcr a desafiar, y si tu se la
Jas a él, ~ tendras entonces razon para haverle llamado bc-stia?
Desafin bueno foe el de Pardo hallandose &lt;le capitan general de
Castilla, que lo ret6 un ayudante de la Plaza, diciendole en un
billete que fuera del servicio eran todo!i iguales: él, conociendo
lo podia perder, lo ech6 a risa y mand6 al criado que entrase,
pues estaba en la cama todavia, y mui serio le dijo: cc Digalc
Vm. a su amo, que se figure que hemos salido, y que me doy
por muerto &gt;&gt;, y se tendio otra vez tapandose con la ropa.
Mi padrese rio, yo bice lo mismo, y nos fuimos a acostar.
PER1co. Mil anecdotas y cuentos hay de desafios. Lo cierco es
que si desafias, o ad mites desafio, eres perdido; y sino, te tienen
por un cobarde, los compatieros no alternan, y los gefes los cri-•
tican.

.................................. . ..................

TARDE

7•

......... . ..... . ............ . .... . .... .... .. . ..............
ANTONIO ... Tengo mucho miedo a los curas.
PERTCO. A los curas? ]a ! ja !
ANTO , 10. Te ries?
PER1co. Pues~ no me he de reir? Escucha : un cura, como es

201

ruinistro del Altisimo, deve ser exemplo de , irtud, modelo de
picdad, casto en sus acciones y palabras, caritativo, activa en el
excrcicio de sus funciones, nada vicioso; ni debe gastar lujo en
su mesa, tr,1ge, ni casa; no &lt;lebe ser hipocrita, ni tener jo,·enes
en su casa a titulo de amas, sobrinas, o parientas, ni estarse
jugando, caz.mdo, o di,·irriendose dias enteros, &amp;a. Pero cual al
contrario srn:ede: puteros, jugadores, borracbos, y cuantos
vi..:ios pue&lt;len tener los libertinos poseen la mayor parte . Yo no
digo que no haya algunos que no posean el espiritu del E,·angelio, pero otros ... Yo te diré lo que regularmente sucede. Si es
un cura, como se suele decir, de misa y olla, j qué bajezas, qué
adulaciones, qué infamias no comete por pillar la peseta! Dicen
que como se ha de rnantener, y con que obgcto tomô esa carrera
fue el de aliviar al proximo, darle los consuelos espirituales, o fue
por la propension a la hipocresia, por pasarse buena ,·ida, por
hacer lo que se quiera, con la capa del sacerdocio; ~ porqué no se
va a cavar?
Supongamos que es un capellan en casa de una seôora
viuda : la primera jicara de chocolate para don Francisco, y
todo para don francisco. L1 senora le !lama a consultar, y
le dice ha pasado mala noche, porque es dia de ayuno y
es fuerza ayunar. « Seiiora, ni por pienso, contesta don Francisco; en conciencia no debe V. S. hacerlo, todo lo contrario.
V. S. ha de tomar alguna cosita para confortar el estomago: un
pollito, una magrita. » Al fin, con beneplacito de don Francisco
se traen las magras, que con suspiros y ayes y suplicas de don
Francisco, se concluye medio jamon, y si apretase mas el bueno
del capellan, se comeria la seiiora el plato. Con esto logra él que
ella diga a sus amigas : « Don Francisco es una alma candida, y
de talento. Estoy contentisima con él, y no con el secator de don
Fulano, tan hipocrita que me criticava si iba a un baile. Este es
tan gracioso, panicularmcnte cuando toma a la Manolita por su
cuenta, y la &lt;lice unas cosas, que la pone tan sonrojada. El otro
dia la hablaYa de la primera uoche de novios, si ella llega a

�202

LOS \"ICIOS DE MADRlD
LOS YICIOS DE MADRID

casarse, y se le ofrecian ,1 don Francisco unas cosas, que nos
tendiamos rodas de risa. Ah muchacha tambien le gusta que la
digan algo de esto, y asi es la que le entra agua para laYarse, y el
desaynno, &amp;•. »
Esto poco maso menos les sucede a lo,; holgazanes capellanes
de casas grandes. Si el cura es capellan de regimiento, ya se les
concede ir de militares, pues siendo el color del vesti&lt;lo obscuro,
se ronen currutacos cual nadie. Se reunen con los oficiales, y
como la COD\'ersacion de estos regularmente es de putas, meten
tambien su cucharad:i. Cuantos estan con una moza, y dos ocres
horas despues se van a decir misa. A esto replican que los militares lo hacen y que ellos son hombres. Y porque Vm. sea
hombre,~ ha de ser putero? Van a un lugar, y si se alojan con
otro, ponen en practica la seduccion, fiados en que con mas facilidad echaran la culpa al otro que a él.
Si es cura parroco de parroquia de Madrid, son los mas despotas: tienen dos o tres tenientes, no d:10 los sacramcntos sino
a personas de gran caracter, y para paner e la capa corta han de
llevar una onza . ro entierran si no pagan; y el que no tiene con
que, Yieoe la rnisericordia y poneal difunto en una esquina por
tres &lt;lias, hasta que junta con que pagarla toJa la familia, llena
la casa de moscas, causando hedioudez y asco a los que pasan.
Sin embargo de que rodos nos morimos poco mas poco menos
de un mismo modo, los cntierros se han de diferenciar en gra11
damor, medio clamor, y misericordia. Este se hace mui de pris.1, sin
acabar de pronunciar, como se acostumbra en los hospitales. Si
es de rnedio clamor, se &lt;loblan algun tanto las c.·unpanas, y hay
bayetas, &amp;•. El de gran clamor es para condes y &lt;luques: suele
haver piporro, y los curas se pouen en filas, cantan&lt;lo mui pausado, y con voz hueca; y mientras ri paternoster, se ponen dos
a hablar de noticias y de gaceta : y al rcspondi.:r el coro Sed libera
110s a mnlo, &lt;licen lle\·an&lt;lo compas, y grnYes, a 111alv. Concluyen
y van a decir el pesame al que hace el duelo, y en voz baja pronunciao « Requiescal in pace, Dios nos dé salud para encomendarle

203

a Dios », y entre si 11 y para pillar pesetas ». A la noche se aparece
en el dudo &lt;le la casa uno de ellos, que no esta contento con los
derechos que le rocaron, y se sien ta en un rincon de la sala, sin
hablar con nadie, hasta que sacan el chocolare y pan tostado, y
&lt;lice al del lado: « Que buen senor ! yole conoci alguo tiempo »,
y esto arqueando laç ceja-;, y sorbien&lt;lo la morenilla. La ,·iudaque
no le conoce, ni nadie le da razon, se acerca a él, y éste la pide
algunos calzoncitos que dej6 el difunto. Al dia siguiente se presenta el sa.:ristan mayor, apodera&lt;lo y recau&lt;lador de estos bienes, v sac.1 una cuenta mas larga que las del Gran Capitan. Alli
Ya pu.estoque al cru:œro, esto es alsegun&lt;lo sacristanque salio con
la cruz desde la sacristia al medio de la iglesia, ocho reales, y se le
dio medio. A los campaneros, que de rato en rato hacian blon,
seis reale , y eran monacillos que se dieron seis cuartos. Corno
él ,·a con su vestiJo ri 5 uroso, su chorizo, y tetrico, y ademas de
esto es cl ultimo gasto que hace el heroe Je la funcion, no
repara la viu&lt;la en darle cuanto pide, porque se le quite delante.
Si el mueno es gran sefior, hay partidas mayores que las de una
plaza. Lu;.;:go siguen las honras, que to&lt;lo se podia hacer de una
vez, pero no se podrian llevar los &lt;lerechos dobles. Hay ciertos
personages, que se entretieneo en buscar curas por todas las
posadas pa ra d1:cir misas, y su propina sale de la ca' a de los
mueno,. A-;i una &lt;le las pani 1as es al encarga&lt;lo de misas.
Pues vere a un lugar, y encontraras nna porcion de ignorantes
por curas; en to 'os ellos ni confiesan, ni &lt;licen misa, amancebados con sus ama-;. Cura he conocido yo, y no lejos &lt;le agui,
q 1e se e~tuvo tres &lt;lias Sëguidos jugando mediator; dt'. jan imbuir
a sus feligreses en supersticiones, unos porquë no entiendcn la
religion, y orros porqm: les conviene. Se ponen su balandran,
y se van de visita por codas las cas.1s, donde le reciben como a uu
dios: y asi es un despota en su pueblo.
Figurate ahora un canoaigo. Entra en su casa, y verns la rica
silleria. Grandes cuadros en la sala, aunque pint;tdas las paredes
con colores ooscuros, por la decencia. Entra al gabinete, y repara

�204

LOS \'JCIOS DE MADRID

LOS \'ICJOS DE MADRID

las alfombras de que esta \'estido, los tapices con que se cuhren
las tapias; en su bufere hay un Cristo con su calavera, y varios
libros, la G11in de forasteros, un aiialejo, v un breviario. Detras de
su silla hay un pequeôo esrante, donde· se colocan el Padre Fleuri, el Aiïo cristia110, la Biblia, el Kempis, la Historia de Espa,ia de
Mariana, y alguno que otro de moral; mas este estanteoculra un
secreto donde esta Vida de Catalina 2•, Vida de M• Luisa de Barbon, escrita por Covarrubias, Vida secretn de Felipe 2°, Vida del P.
de la Paz. por Azara cuando estu,·o de cmbajador en Paris, y
otra multitud que callo, que solo él tiene permiso de leer. Pasare
a la alcova y hallarâs la cama bien colgada, un gran sillon que
encubre el servicio forrado en terdopelo carrnesi; en un armario
conriguo esta la ropa que se cornpone de camisas de fino holan,
pues tiene que mudarse diariamente, un rico sombrero de castor
eu papel dt estraza embuelto, otro de tn:s picos para cuando
sale de militar, orros dos para lo diario, habitos de scda y pano,
ya finos, ya orJinarios, panuelos, chalecos, ch upas un sin fin,
medias, zapatos, boras, de todo. En otro cuarto estan colgados
en □ na percha el balandran, las capas de color, el caporon de
caza, y trt's o cuatro pares de boras y borines. Unas alforjas
bien tegidas, con SL1s borlones en el remate; y en un rincon una
escopeca con canon de Bilbao, oido de oro "abraz:1dera de plara ·
tambien son de plata el pu,io del latigo, la escrîbania, la bajilla,
y el orinal. En la cocina estan ardiendo \'arias hornillas. Llegate
al fogon, y oleras no a ver&lt;luras saladas como los padres del
desierto, sino a rico jamon. Observa las poilas que se tuestan en
el asador, los guisados, y pichones que se desmenuzan. Sube a
las guardillas, y no podras entrar en ellas por los cestos de cascajo de que es tao pro vis tas ; y los techos eu biertos de uvas,
melones, man7anas, chorizos, y todo genero de cocina. Baja al
sotano donde estan no los cilicios, ni urensilios de penitencia,
sino grandes cubas de excelentes vinos. En la cavalleriza se encuentra un caballo para pasear y carrer liebres, y una mula que se
anda quince leguas en un dia.
,

J

'

205

Para su servicio tiene una ama de llaves, y de gobierno, pero
. tiene edad, y necc:sita otra que la ayude: mas no quiere una
vieja, estan siempre llenas de histerico, y enfermas; tampoco
una niiia mocosuela que no llegue al fregadero; mejor sera de 18
a 20 anos. Por fin ya encuentra una moza de un lugar cerca de
la corte; esta escuvo enamorada de un joven gallardo, hombre de
punos, 7 u 8 afios, como en Ios lugares se acostumbra, y despues de muchos requiebros y musicas por la reja, la prometio ser
suya, y la regalo una cinra ancha azul que le sirvio de hacer el
papel del rcy en una comedia que hicieron en el lugar; y ella en
cambîo unas medias rayadas, con loque los dos eran conocidos,
en particular ella que la nombraban Blasa, la de lti ci11ta. El la
pîdio que fuese suya, pues en aquel Mayo les habian de echar
por el coro, y colgarles la coiunda. Ella consintio, y enrrando
por el con al, sin embargo del alboroto de lasgallinas, que crt'ian
era Li clueca, se fueron al pajar donde ella le dio una flor en
se1ial de huena novia. Pa\ados &lt;lias se enconrr6 la muchacha con
que iba aumt:nrar la poblacion, y le apre16 para que cumpliese Io
de marras; pero él contesta que anta1io era otra cosa, y que
hogano ha mudado de hisiesro. Ella renia IJ zumba de las moza~
del pueblo, por ser conocida por la de la CÎllta: mas no dio a luz
con felicidad, y salida de aquel susto, trata de continuar el
pleito, y se va a servir en casa del canonigo, quien la ofrece su
proteccion. A fin de agradarle, se esmera en cuidarle, y él le echa
algunas puntadillas para hacerla ver que la quiere: ella lo conoce
y se pone a discurrir: 11 Yo ya no me tengo que casar con Anromo .....
A:-.ToN10. Ola ! que se llamaYa como yo?
Pmuco . No, estas son nombres que yo finjo, para hacerte \·er
loque son los canonigos.
ANTONIO. Sigue.
PER1co. Pues senor, ella sigue hacienda sus cuentas: &lt;&lt; A mi
me gusta desdc que lo hice con él... Si muere el ama de
gohieno, ose va, yo me quedo duena de roda ... Para confesarme

�LOS VIC105 DE ~IADRlD

LOS VJO0S DE MADRID

ha de ser con él. .. pues n:ida arriesgo ... si me d ii.:e algo dire que

sonario, haceis de la religion el juego de los cubiJetes, Geronimos, en cuyas mesas hay mas viandas y se destroza mas
carne que en casa de un potentado, cuyo procurador en
Madrid, y administrador de hospital en Guadalupe sou dos pingües mayorazgos, 2 porque enfaÎlais con la ollita de miel, milagrosa por los tu vos que ella oculta, y os va.le mas de 20 mil duca-dos el ano? Y tu, prior del Escorial, cuyo trato con los reyes te
hace ser en la apariencia el savio mayor, aunque no bayas visto
un libro !
Mercenarios, en cuyas celdas se reparte mas dinero que en
casa de un .::ambista, que con el mediarorcito arreglado, y el
tresillo, pasais al monte, banca, y parar, atravesando muchas
miles, ( en que invertis lo que sacais diariamente para el rescate de
cautivos? c: Porque no aumentai~ esas perdidas y ganancias a este
fin, y no llorarian tantos en las mazmorras? Y tu, general, ( porque admires el tratamiento de Excel encia y te timlas Grande de
Espaûa, como el de los franciscos y San Ju:111 de Dios? Lo pone
1
eso el instituto?
Capuchinos, ,! que aparentais humildad, y manteneis dos cocinas, una bien distinta de ]a otra?
Franciscos, que a cuenta del ajito y el cominito vais con las
alforgillas, seduciendo jovenes incautas, ( porque aparentais
pobreza, cuando el sindico conserva una porcion de capitales?
Fra.iles de San Juan de Dias, que os preciais de curanderos
y habeis sacrificado en vuestro hospital mas victimas que enfermes, ( a qué venis enganando con los paoecitos de San Rafael,
si destinais el producto de limosnas en hacer meriendas en los
mc,linos, y en la Virgen del Puerto?
Cartujos que aparentais sileocio y ningun trato con el mundo,
,! p0rque no imitais a los religiosos de la Trapa? y no que os
juntais los jueves y domingos en la huerta don de leeis los papeles
publicos, versos, canciones, y asuntos amorosos? Y tu, prior,
cuya celda, mesa, y trato, es mejor que la de un principe,&lt; quien
te permite rse fausto? ( en dondc esü el capitulo que esprese
&lt;levas tener esas riquezas, e~as yeguadas, y esos criados ?

206

SI. »

El cura la saca mucha~ veces Lt con ve1·sacion : cc Te acuerdas
del novio? - Si sen.or. - Com:&gt; que querrias se te apareciese
por alii, en algun pajar. .. - Vaya, sen.or, no me diga su merced
esas cosas. » Mien tras se vis te, estâ el\a presente, le lim pia los
habitos, y él dandola la mano para que se la b:!se, la aprieca, di.::iendo: &lt;&lt; Adios, hija, que me voi al coro. » Al salir se le presenta
un pobre, y exclama:« Vaya, t porque no ttabaja? &gt;) y remangandose la sotana, se qui ta un boton de la pretina, y saca un puîiado
de duros, pt&gt;st:tas, y reales, y le entrega un ocha.rn al pordiosero,
suplicandole le encomiende a Dios. No ha andado cuatro pasos,
y viene uno a decirle si gusta comprar anguîlas, pero que son a 9
reales lib1a. cc Si, amigo, que ha.ce algun tit&gt;mpo no pruevo
bocado tan ddica fo )l ; y le dice i Blasa que encargue al a.ma de
gobi.erno se aproveche de la ocasion, y le compre trt&gt;s )ibrita&lt;;.
Cuando vuelve a ..:amer, le da sus finezas a la criadita, y ella
dice: « Comaselo Vm ., Senor, que esta bueno », haciendose la
desdeiïosa. Luego se aœrca al cura ...
Si le preguntas a un fraile porque tom6 el habita, no te dirâ gue
es por auxiliar enfermes, asistir al ·: onfesonario &amp;•, sino por
pasarse buena vida. A las Joce tie11e la mesa puesta, sin gue les
cueste un cuarto. Se visten, se pasean, dan rn:nro gritos en el coro,
cenan, y se acuestao. Todo pura holgazaneria. Y como bay tanta
beata, gazmona, alcah ueta, e insensatos que, porque lie van aquel
trage, los juzgan incapaces de pecar, se burhm del bello s, xo, y
dominan en muchas partes. Tambien se ponen petimetres, ya
conandose el cesguillo de esta rnanera, o de la otra, ya alzandose
maso meno~ d cordon, ya bajandose el zapato, &amp;•.
·Oh! voso,ros que nos predicais con voces de grajo y gritos
desaforados el Evangelio, co1110 si qu 'sierais convertirnos a fuen.a
de pulrnon, vosotros que regoldando en vuesrros claustras, retumban las bovc::das wn d ahito, rnsmro; que senudos en cl confe-

�208

LOS \'!CIOS DE ;1IADRID
LOS VlCIOS DE MADRlD .

Con codas las rcligiones hablo. I'. Observais lo gue previenc la
regla? loque manda el instituto ? lo que dej6 cstablecido el fundador? Si no lo haceis, en lugar de ser utiles, sois unos zanganos del Estado y perjudiciales ala sociedad.
Deseogan:ite, Antonio : los religiosos de la Trapa son los unicos que aun conservan sus estatutos, y los que efecth-ameme
estan separados del mundo. Son limpios, travajadores; no hablan
sin permiso del abad, no son hipocritas, y cumplen con cuanto
esta prevenido; ignoran cuanto pasa en el mundo, pues ni atm
corrcspondencia tienen con sus familias. Estos si, son ,erdadcros
religiosos.
ANTONIO. I'. Que &lt;lices tu de los Jesuitas? Mi padn: los alava
mucho.
PERrco. Los Jesuitas eran los mas perversos. Trataron de
dominar el mundo, como los Templarios y ocras comunidades.
He leido de ellos poco bueno y mucho malo, y aqudlo escrito
por ellos mismos. El Padre Mariana fue el que mas sac6 la c:tra,
y antes de morir a los 82 arios de edad, se retract6 dt: todo en
descargo de su conciencia. En las carras de Clemente XIV se lec
en el decreto de su escincion, que despues de tantos aiios de
maduro examen se hace preciso extinguirlos, por ser peores que
los Templarios y que otras comunidades. Tenian obligacion de
manifestar la confesion de los penirentes al general : i cuanto
mal no podia resultar de esto ! Asi el padre Richi estando preso
en el castillo de S1 Angelo en Roma, le dijo a un cardenal :
(' Eminentisimo, en esta silla estoi gobernando toda la Europa »,
y solo se fiaba de eso. Ellos fueron los mocores de la revolucion
de Madrid cuando el motin contra Squilace, que por no encontra.r al pueblo dispuesco al regicidio, lo adelantaron al domingo
de Ramos, deviendo haber sido el jueYes santo. i En cuantas
causas no han estado inculcados ! Te podria enseùar una porcion de libros y manuscritos que indican sus infamias. Solo
el que se intit~ln Origen, progreso, y decadencia de la Comp" de
]estlS ce dice las causas que originaron, y te cita el padre, el

209

dia, el ai'io, el sitio, y el cajon del archiva donde se conserva.
Ellos comerciaban, y en las letras llevaban mas que a lo que
corrian en la plaza, porque decian que los bancos suyos no
podian quebrar, y era falso que el de Sevilla quebr6 en cuarenta
mil ducados.
ANTONIO. Pues sefior, me voy.
PERico. Adios. Hasta mafia.na.

TARDE~

. . . ... . ... . ....... . .... ............ . ............... .
'"

PERrco .. .. Vamos al teatro?
ANTONIO. Vamos.
PERico. Pues por poco nos quedamos sin voletines.
ANTONIO. Porque?
PERico. Porque es una comedia nueva, y hay mucho empujon y mucha picardia. Cuantas veces he estado desde las siete
esperando hasta Jas &lt;liez, y al dar la hora abrir otra puerta, o
dejar puesta una cadena donde iban cayendo todos, para diversion
de los repartidores ! Un dia entré el primero para tomar un palco,
y &lt;lice Villanueva no hay que pedir aposentos, que estan ya
todos dados. Una de dos : o es mentira, pues se abren ahora las
puenas, o Vm. los da por debajo de cuerda, lo que estâ prohivido efectiv:unente. Don Lazaro Ios estava dando del modo que
te &lt;liré. Viendo esto, me hice amigo de un tal Simon, que ahora
estâ de acomodador del alogero en la Cruz; que&lt;laba tratado el
dia antes: iba yo, le pedia una grada, y me daba un palco; luego
un aposento segundo me costava 60 o 70 reales, no debiendo
ser mas que 48. Asi Don Lazaro hacia sus enjuagues.
ANTONIO. Y no se puede evitar eso?
PERICO. Se ponen alguaciles y patrullas, para que no haya
confusion, y no haya revendedores, esto es algunos que toman
&amp;vue J,i1pa11ique. xiu.

�210

LOS VICIOS DE MADRID

lunetas y palcos, y por la tarde los venden a doble precio; pero
los alguaciles y los centinelas son los de estos monopolios.
ANTONIO. ~ Porque llaman los comicos de este coliseo los polacos
y al otro los chorizos?
PE1uco. Porque habia antes muchas disputas par unos y otros,
y uno de los mas apasionados de este era un fraile llamado el
P. Polaco; y al otro porque estando un gracioso hacienda un
sainete, y debiendo sacar unos chorizos, y habiendosele olvidado,
fue tantas las exclamaciones que hizo y cosas que se le ocurrieron, que ·causo tanta gracia que le qued6 al corral ese nombre.
Salieron tonadillas y canciones por los diferentes apasionados. Una
me acuerdo principiava ;
Muchos van a los chorizps
aunque no haya Ji version,
y de los polacos huyen
aunque sea buena funcion,
porque cada unp tiene
su santo de devocion &amp;c.
Donde puedes ver todo esto es en un libro, Epitome del teatro,
por Manuel Garcia Parra, aungue no es idea suya, pues se le
hizo Pellicer, el de la Biblioteca. Al principio pone en verso un
catalogo de autores, y los tales versos tienen consonantes trahidos por los cabellos; me acoerdo de uuo que dice ;
Cuando nos vino por que bien lo allano
Don Vicente Rodriguez de Arellano.
ANTONIO. ~ Esta aqui la Rita Luna ?
PERICO. No siempre. Ha representado en la Cruz.
AN-romo . Creo que es buena comica?
PERICo. Lo es sin duda. No, coma algunos quieren, bace toda
clase de pape!, pues esto es imposible, ni eso es ser comico, sino
hacer perfectamente el caracter de que se reviste. La Rita tiene
lo que ninguna actriz, y es que posee tanto el teatro, y es tan

LOS VICIOS

DE MADRID

2II

sentimental, que cuando el papel lo reguiere, Uora, rie, y se
enfada de corazon, segun los diferentes afectos que ha de espresar. Asi no se ha encontrado nadie que pueda alcanzarla en los
papeles amorosos. Siendo tan excelente y verdadera comica, no
puede hacer un papel fuerte como el de Atalia, ni lo desempefi.aria coma la Tirana, la Bermejo, y la Mariguita Garcia, porque no
es ese su caracter.
ANTONIO. Y ~ no hay quien trate de imitarla?
PER1co. Si, y puede salga tan buena coma ella, y es la Pepa
Leon, criada de la Rita.
ANTONIO. Y la .Rita,, es puta?
PERICO. Se puede decir ;que no, aunque trata con un ta! Castellanos, hombre rico, y apasionado por ella; pero en su casa
tiene un trato mui fi.no, y concurren gentes mui decentes.
ANTONIO. Es cierto que es de buena familia?
PERico. Si. Ella no se Hama Luna ; su padre, que ahora esta
jubilado, y tambien ha salido a las tablas, hizo una tra~1esura de
muchacho, cuando pequeiio. Por temor de que en su casa no le
castigasen, se escapo, se mud6 el nombre en Luna, y se puso a
servir. No sé como, vino a parar de criado de un oficial de marina,
y se va con él a la isla de Leon : enamorase de uoa criada de su
amo, se casa, y el marino los despidio. Viendose sin tener que
corner, se pusieron de comicos de la legua; tuvo cuatro hijas :
la Pepa, la Andrea, la Rita, y otra que esta en Aragon y casa
con un tal Esnoz, y nunca ha representado; pero tuvo un hijo
llamado Pepe Esnoz, que ha salido a cantar en la Cruz algunas
tonadillas, y no gust6; hace poco murio de galico. La Ritagust6
tanto que la hicieron primera dama, y la temporada de verano se
iba a Valencia a co11tinuar un pleito en que litigaba el conde de
Arlés, que le pertenecia. Lo gano dos veces, y lo perdio en tercera suplica.
ANTONIO. Ouien creo es buen comico es Querol?
PERrco. Es el unico completo. Su caracter jocoso lo sostiene
cual nadie. Lo mas dificil y que caracteriza a un comico de bueno

�LOS VICIOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

es la accion. L1 de Querol es tan viva, que en las escenas mudas,
manifiesta con las manos lo que sien te su corazon. Quando hace
de anciano, toma una edad en el primer acto, la que conserva
hasta el fin de la pieza. Es el unico que he visto que no mude
de 40 en 50, de 50 en 60. Pero es ho~a de entrar: entremos.
ANTONlO. Cuando se principia?
PERrco. Cuando el alcalde de corte de semana lo manda.
ANTONIO. Y porque no manda la Villa?
PERICO. Porque el alcalde viene en nombre de toda la sala de
lo criminal, que es la quinta del consejo de Çastilla, y por consiguiente superior al Ayuntamiento de Madrid.
ANTONlO. Y si viene el Rey?
PERI CO. Lo mismo sucederia, si no viniese en publico; pero
por politica y sumision, pediria la venia.
ANTON[O. Parece que principian : que comedia es?
PERICO. Los Templarivs. Calla, que en los intermedios pregun·
taras lo que quieras .
ANTONIO. l Quien es ese que hace de galan?
PERICO. Antonio Ynfantes; y luego te contaré lo que le suce-

vanidad fuera de las tablas. Desde que le hicieron Director del
teatro, lo ech6 a perder. Por él se march6 la Lorenza, di vina
en el canto; por él Manolito Garcia excelente actor de cantado;
por él Bernardo Gil, que aunque no sabia una nota de musica,
sac6 excelentes casas, entre ellas El delirio, que nadie ha podido
sacar por la parte del represemado ; por él la Rita estâ. incomodada; por el el famoso Vicente Garcia, uno de los mejores
barbas que se han conocido, &amp;a.
ANTON1o. Parece que sigue la funcion.
PERICO. Te gusta?
ANTONIO. Si. Dime, i Maiquez esta casado?
PERICO. Si, con la Antonia Prado, que es la primera dama de
este coliseo. Regularmente nunca viven juntos, pues cada uno
tiene su cortejo. Ella hay donde la vez que parece una nifia,
pasa de 45 anos, y a fuerza 'de almohadillas y resortes tiene ese
cuerpo. Cuando moza, lo tuvo mui bonito, pero ya es como el
caballo de Gonela. Tiene mucha gracia, y en particular para
cantar a la guitarra canciones del pais, canas, tiranas, jotas, &amp;a.
Es tan desgarrada, que diciendole en una casa un guardia que ya
era vieja, se metio la mano, sac6 una teta, y dijo : « Aun tiene
un hombre donde agarrarse.
ANTONIO. Conque \'. Maiquez ha echado a perder el teatro?
PERICO. Le ha echado porque nos ha quitado excelentes papeles, pero la funcion que él prepare es cligna de verse : los trages,
las decoracionesJ el alumbrado, todo primoroso. Su hermano
Pepe le ayuda igualmente, pues es uno de los mejores tramoyistas.
ANTONIO. Otro acto. Parece funcion de polvora.
PERico. Pues aun no sé en que vendra a parar este drama.
ANTONlO. Y quien es el gefe de los comicos?
PERICO. Es conforme. Hay autores, o impresarios. Aqui los
habia antes, y han sido nombrados Ramas, y Robles. Ahora
estan sugetos a la villa, y se entienden con el marques de Perales. Esto es en cuanto a las contratas que se hacen por carnaval.
Luego en su republica hay otro gefe immediato que es el direc-

2I2

dio .
ANTONIO. Pues, ~ no es el primer galan Maiquez ?
PERICO. Si, pero no babia. quien desempenase el papel de Gran
Maestre, y ha tenido que hacerlo Ysidoro.
ANTONIO. Tambien ese creo que es excelente actor.
PERICO. Si, es bueno; particularmente en la tragedia. Sin
embargo si Rafael Perez tuviese el cuerpo del otro, luciria tanto
como él, porque tiene muchisimo teatro. Maiquez no es un
galan completo; y sino, ~ cuando ha hecho un papel amoroso?
~ cuando podra compararse a Carretero? Su frialdad es incompatible al primer papel, y asi solo hara los bernes de tragedia, coma
el Otelo, la Xayra, el Pelayo, pero no El desden con el desden,
Ar1nida, y Reyna/do, &amp;a. Tambien ha sacado perfectamente los
papeles de medio caracter, como la Sofia, la Casa en venta, el
Cuadro, el Zeloso confundido, y otras. A mi me incomoda por su

i,

213

�215

LOS VICIOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

tor del teatro. En cuanto a la representacion esta el director de
la escena, que naturalmente es el galan. Has de saber que entre
los comicos hay tres papeles, que son el galan, el barba, y el
gracioso. Luego hay dos accesorios que son el segundo y el tercera, o como vulgarmente se &lt;lice-, el traidor. Los de mas se liaman papeles de mectio caracter, y comparsas. Entre las mugeres,
hay dama, graciosa, y sobresalienta. Este papel eguivale al del
tercera en los hombres, aunque indiferentemente hace cualquier
papel. Hay tambien segunda, y medio caracter. En las mugeres
entran de actrjces las de comparsa, y coros. En los saynetes, el
director es el gracioso, y todo lo que se saca de corner en él y se
costea por la compai'iia, le pertenece de derecho, y regularmente
lo regala a la graciosa. En Zaragoza se form6 un pleito entre
Paco Cubas y el galan, porque este se metio a repartir los papeles en un sainete. El galan de musica, o primer cantarin, tiene
slis subditos, y sucede lo mismo que en el representado.
ANTONIO. Veremos a ver en que para esto, pues ya levantan
el tel011.
PERICO. Gracias a Dios que se ha concluido_
ANTONIO. Luego que salgamos de aqui, hablaremos de la foncion. Dime, que sueldo tiemm los comicos?
PERICO. No i:ienen mas que las partes, y a~nque oîgas que la
Rita tiene 45 mil reales, es para tomar su parre; asi la parte de
una dama es mas que la de una segunda. Esto es segun las contratas, y segun lo que ellos pagan, y las entradas. Hablarte de
esta es demasiado dîfuso, pues es preciso tratar del o-usto de la
provincia, de los embargos de los cornicos, &amp;a. En ni;guna parte
los pagan coma en Barcelona.
ANTONio. ~ Corno «embargos»?
Pimco. Madrid embarga los comicos para sus teatros. A la
ciudad de Granada le cost6 &lt;liez mil reales desembargar a Alfaro.
ANTONIO. Que sigue ahora ?
PERICO. La tonadilla.
ANTONIO. Y si algun comico hiciese algo, y lo prendiesen, &lt;. no
podria seguir aqllella funcion?

PERlCO. Parqué? Corno de esas veces que be visto venir los
comicos desde la carcel con un alguacil a representar, y volverlos

214

alla.
ANTONLO. Principia la tonadilla. Sentémonos.
PERICO. Ya sera tarde ...
ANTONIO. Hoy no téngo cuidado, pmis saben en casa he venido
a la comedia. Di, i y los comicos se visten y desnudan unos delante
de otros, y las mugeres en presencia de los hombres ?
PERICO. Cuando los coliseos son capaces, hay cuartos para las
mugeres : pero siempre tienen separacion la dama y la graciosa;
bien que todos estan tan unidos, que te encontraras por un lado
a Ca.rretero con la Gamborino, a Mufioz con la Concha Lled6
que ahora es porcionîsta, ·y despues a esta misma con Caprara, a
la Marianita Camas con Ronda, y con Lean, a las dos Briones
con cualesquiera, a Cristiani con la Gertrudis Torres, a la
Maqueda •.. y par ultimo a todas con quien no estan casadas.
ANTONIO. &lt;. Que significan estas palmadas con ese compas?
PERtco. La gente que quiere se principie el sayn5te, y han
inven tado ese modo de sil var.
ANTONIO. Eh! que significani esta? Parece que hay dtra comedia.
PERICO. Ya le conozco. Este es el de Los comicos cm-ttivos en
Argel. Es mui gracioso. Escuchemos ...
ANTONIO. Vamonos?
PERICO. Vamos.
ANTONIO. ~ Que te ha parecido la funcion ?
PERICO. No me ha _gustado. Es pesadisima, no tiene moral
alguna, todo el argumenta se reduce a quemarlos o no quemarlos. El joven Marini savemos que fue templario y deserto, mas
no nos ha dicho el autor la causa. Me pareGe impropio que
pudiendo el rey llamar a su palacio al maestre y a los demas,
se incomodase toda la familia real en ir alla. Par otro lado es
impropio que . siendo el edificio del templo espacioso, sucediese
todo en la sala de sus seiiores, donde salen los reyes y toda su

�2r6

LOS VICIOS

DE MADRID

comitiva, y por poco el repostero tambien. En lo del emplazamiento hay mucha que hablar, pues si eran malos efectivamente,
condenados estaran aunque emplazase el gefe a todo el mundo;
a no set que se verificase en él lo del antigua epigrama :
Novenas bace don Pablo
· por ganar un pleito injusto;
si harâ Dios pot darle gusto
que . al juez se lo lleve el diablo?
ANTONIO. Acompaîiame hasta la Plazuela del Angel, y te vas
por la Calle de Carretas.
PERrco. No, te acompaîiaré hasta la esquina de la Concepcion
Geronima, pues me voy por la Plaza a mi oficina.
ANTONIO. Que comedias te gust;m mas?
PERICO. Hay muchas mui aprecütbles. Tales son la Raquel, la
· Numancia, la Xayra, el Pelayo de Quintana, y su Duque de Viz.eo,
la Condesa de Castilla de Cienfuegos. El café de Moratin, aunque
le han criticado, no se debe tirar a una pers0na determinada.
ANTONIO. y a quien tira ahi?
PERrco. A don Luciano Francisco Comella, a quien siempre
timla don Eleuterio Crispin de Andorra, en el Semanario de Cordova le Hama asi igualmente; en esta corne.dia todos los actores
son sugetos existentes. Don Hermogenes es Nipho, el traductor
del Telemaco. Don Pedro es el mismo Moratin. Don Antonio es
el P. Navarrete, su atnigo Pipi es un manolo que anda por ahi ...
ANTONIO. Y ~ no ha compuesto mas que esto?
PEJnco. Si, de comedias tiene el Viejo ,y la Nina, donde pinta
una cosaque dicen le sucedio a él mismo. El si de las ninas, el
Baron, y la Mogigata. Tambien ha compuesto otras casas preciosas, entre eilas las trovas de arte mayor, en verso antiguo castellano, al Principe de Ja Paz, un memorial a Floridablanca, her•
· mosisimo y gracioso.
ANTONIO. Y que otro hay?
PERrco. Esta dofia Maria Rosa de Galvez, y el famoso Are-

LOS VICIOS

217

DE MADRID

llano, que ha dado su Pintor .fingido, la Fulrencia, Cecilia j Dorsan, y otras.
ANTONIO. Aun no me has contado lo que le paso a Ynfantes.
PERICO. Es verdad. Escucha. Habia aqui un francés, cuyo
nombre no hace al caso, y solo diré que lleg6 la hora de su
muerte, y un poco antes, llamô a su muger, y la dijo, pidiendola perdon, que tenia una hija de una criada suya, que tambien
habia muerto, y la suplicava no la. abandonase, manifestandole
estava criandose en éasa de un carpintero en la Calle de la Paz,
detras de los correos. La muger del carpintero era buena moza,
y muchos creyeron que la chica era de aquella. La muger le dio
palabra de cuidar de la nifia. Ya crecidita; se la llevô a su casa,
y fne creciendo tambien en hermosura. Era rica y la ensefiô roda.
clase de lavores, por lo que ya casadera, la puso a setvir en casa
de la duquesa de Abrantes, donde la vio el duque del Ynfantadô, y se enamor6 de ella. Ma.dama Spa, muger del cirujano
del Ynfantado, se hizo amiga de su madre y casi todos los &lt;lias
iba a su casa. Un dia salta la nifia, que se llamava Mabolib.i, que
queria ser monja capuchina; la madre empezô a disuadirla, pero
n,o hubo remedio. Salese de casa de Abrantes, y se va a la suya.
Ya la madre empezabi a hacer cliligencias, cuando un doinîngo
va la Manolita con Madama Spa a misa a San Luis : tardava
demasiado, buscala la madre y no la encuentra hasta que aparece
en Avila, y en el palacio del duque del Ynfantado, donde este la
habia trasplantado. Ponele pleyto, pero él era duquè, la madre
putativa no tenia derecho alguno sobre eila, y :la nifia habia ido
voluntariamente, por cuyos·motivos lo perdîo. Trahela a Madrid,
y la pone una casa brillante en la Calle de las Aguas, la destina
qn coche, criadas, y cuanto pudiese menester. Varias veces quiso
el duque comprarla la casa que hace esquina a la carrera de San
Francisco, frente a la suya, comprarla tierras, una hqerta. Nunca
quiso ella y siempre invertia todo en peynetas, mantillas, y ropa
de mucha lujo. Ha tenido varias hijos y le hàn quedado dos
muy bonitos, en particular la Sofia. Estan bautizados en San

.

�LOS VICIOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

Andrés, y en la pila consta son hijos naturales de don Pedro
Toledo, duque del YnfantaJo. La madre de este estava incomodada con este trato, pero el duque estava ciego, y la dijo que si
no queria asi, se casaria con ella, y seria peor. A pesar de cuanto
el duque ha hecho por ella, le ha sido infiel algunas veces. El
primer niiio que se le murio, decia descaradamente era de Bernardo Gil. i Cuantos &lt;lias iba a la sombrereria de Blanco en la
Calle de Fuencarral, donde pasabamos un rato dibertido con
ella ! - Se estava echando en los canos del Peral el Otelo por la
primera vez, donde Ynfantes hacia un papel mui interesante,
cual era el de Loredano. Gust6 a Manolita y trat6 de conquistarle. En efecto dicele la duena de la tienda de vinos generosos
de la Calle del Lobo, que una seiiorita tenia que hablarle
de cosas interesantes. Conocio seria alguna alcahueteria~ la cit6
para la noche siguiente en las cuatro conchas del Prado. Fue
y se encontr6 a la · Manolita con una criada. Le llam6 y le
dijo que una amiga suya queria hablarle. El contest6 que tenia
bastante mundo y que conocia que era ella misma, en lo que
tenia mucha satisfaccion, pero que sentia no poderse comprometer con ella, pues mediaba el duque del Ynfantado. Manolita le
replic6 no podia dejar su amistad, pues su fortuna dependia de
él, pero que despues de retirarse a su casa de noche, podia entrar
Ynfantes. Con efecto fue unas cuantas veces, y un dia se descuidaron; y por soplo, o sospechas, vase el duque al amanecer alla.
Las criadas lo advierten, ponese él levita azorado, y ella animandole le dice : « Ajo, ~ no eres tu tan hombre como él? »
Entra el duque y le dice a Ynfantes : « Me conoce Vm.? - Si
seiior, sé que Vm. es el duque del Ynfantado. - Y~ sabe Vm.
que esta casa y esta sefiora son de mi cuenta? - Tambien lo
sé, pero V. E. no ignora que cuando una muger admite en su
casa a un hombre, éste no debe intimidarle nada. -Tiene Vm.
razon; ya veo que todas las mugeres son iguales. Hagame Vm.
el favor de marcharse. - Con permiso de V. E. Sefiora, a los
pies de Vm. - Abur, Ynfantes )&gt;, cont~stô ella. Se cuenta que

el duque le dio una felpa, pero siguio con ella. Poco despues
le escribio un pape! a Y nfantes, diciendole volviese, no fuera
tonto. Volvio llevando dos serenos y un criado, que le avisasen
de cualquier acontecimiento. El duque lo supo y le escri~io un
billete, en que le encargaba no pusiese los pies en casa de Manolita, pues habria coosecuencias mui funestas. Por lo que no volvio. - A poco tiempo metese con Fernan Nufiez, se fue con él
a Caravanchel, dijole el duque que estava ciego por ella, que la
dejase pues hacia un pape! mui ridiculo en las tertulias. No
quiso, y cuando la campafia de Portugal, la dej6 6 mil reales de
pension, y la abandon6. Fue ella a Badajoz, y le llorô. i Cuanto
no pueden las lagrimas de una puta ! Volvio a comprometerse.
Ahora no la da dinera, pero si cuanto pide., y se ha mudado
frente de los Doctrinos, donde estaba la fabrica de azucar de
Holanda.
ANTONIO. Conque ... hasta manana.
PERICO. Donde siempre?
ANTONIO. Si;&lt;. tu te vas a tesoreria?
PERICO. Si, que es tarde.
ANTONIO. Adios.
PERICO. Adios.

2r8

t
I

t
j

l

219

TARDE ro•

ANTONIO. &lt;. Hacia donde nos dirigimos?
PERICO. Vamos a la Puerta de los Pozos.
ANTONIO. ~ Sabes en que voi pensando? en lo que dijo aquel
amigo tuyo en la fonda el otro dia, que lo rnismo se tiraria a la
Matilde Galvez que a cualquiera otra. Quien es esa?
PERICO. Es una de las mugeres mas bonitas que se han conocido en Espana. No hay uno que no la cobre amor, apenas lave.
De suerte que justamente le han dado el nombre de la divina

•

�220

22!

LOS VICIOS DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

Matilde. Es hija de un gobernador de America. Era doncella, y el
PrinC:ipe de la Paz determin6 por buena providencia que no lo
fuese. No solo hizo este favor, sino que la dej6 embarazada, y
por ocultarlo, la cas6 con un tal Minutulo, a quien hicieron coronel de Farnesio. El marido march6 a campafia con el regimiento,
y ella se gued6 _en Madrid. De cuantos quisieron obsequiarla,
nadie consiguio sus favores tanto como el marques de Mora,
joven gallardo, sobrino del duque de Hijar. La Matilde fue jun~
tandose con las del gran tono, y su mayor amiga era la Aliaga,
que tratava con don Diego Godoy, hermano del Principe de la
Paz é inspector de cavalleria. Ponesebs en la cabeza un dia cambiar de amantes. Facil era que don Diego quisiese, pero no Mora;
ellas qu·e ya lo habian determinado no hacen caso, y desprecian
a los salientes, para que se vengaran los entrantes. lncomodase de
tal suerte Mora que las insulta, y ellas resentidas dicen al viejo
que Mora tratava de obsequiar a su nuera, y que las importunava continuamente. Enfadado el Duque, da orden que no permita_n entrar en su casa a su sobrino. Llega este, le intima el portera la resolucion, y le pega un bofeton que lo tendio en el suelo.
Sube arriba desesperado de perder la mejor moza del reyno, con
el sable desembainado, diciendo ha de matar el mundo entero.
Los lacayos que le ven con un ayre tan guerrero, echan a correr
y se esconden. El Duque estava solo en su quarto, le va a reprender, le agarra de un brazo, y echa a rodar a su tio. Entra en un
gabinete donde estaban los dos, y dice : « Grandisimas putas, me
seria indecoroso daros con el sable, pero no con la vaina. ·&gt;J
Zurralas el polvo, y se va a su casa. Llama a un criado, toma dos
caballos, un poco de dinero, y se va a Cadiz. El duquc dio parte
al Rey; ellas lo dijeron al Principe, y este lo tom6 a risa y broma
y le espuso al Rey que no habia sido nada, que como Hijar era
viejo, fue el otro a apattarlo y se cay6; y no se hable mas del
asunto. Save Minutu1o el escandalo, y pide al Principe le embie a
su muger; y sale la orden que immediatamente vaya la Matilde ·a
reunirse con su marido. Ponese en camino con un cabo y cuatro

hombres de caballeria de escolta. Llega a noticia de Mora, disfrazase como un simple particular, y sale al camino esperandola en
una posada por donde habia de pasar. Cuando lleg6 alli, va a
pajar del coche y le ve : da un grito y se mete apresurada en su
cuarto, poniendo un centinela en la puerta con orden de no dejar
entrar a nadie. A media noche se levanta Mora, con dos pistolas;
impidele la entrada el soldado : tirale a un brazo y cae herido;
entra y la &lt;lice : cc Puta, quien te ha dado facultad para poner
centinelas ? Crees que eres tu lo mismo que tu marido ? &gt;J Pegala
una zurra, y se sale. A los gritos y al tiro dispiertan todos,
pero el tenia ya prevenidos los câballos, y se marcha. Entran
todos en su habitacion y la encuentra.n llorando, y encarga no se
incomoden pues son asuntos de familia. Unese a su marido,
siempre iba a su lado a caballo, con el uniforme de Farnesio y
su bordado de brigadiera. Cuando faltava su marido, Java ordenes en el regimiento como coronela; y~ qui en seria capaz Je disputar la antiguedad a la di vina Matilde? Sucedio que Famesio no
tuvo tiendas en un campa_m ento, y se qued6 al raso. ' Solano la
embi6 un recado a la Matilde que se retirase, pues estava lloviendo
muchisimo. Contesté que era ind.ividuo del regimiento de Farnesio, y que interin padeciese este incomodidades, las pasaria ella
tambien. Volviola a decir Solano, que el era general del exercito,
y_por consiguiente ella esta va sugeta a sus ordene.s, y pues no
obedecia la que le habia dado, pasase arrestada a Badajoz. Se
puso en la orden general, y todo el mundo salio a ver la di vina
Matilde alabando la providencia de Solano. Mora se present6 en
Badajoz al Rey y se ech6 a sus pies, pidiendo le perdonase. El
Rey le dijo : « Levâ.ntate, Mora, ya estas perdonado. Todo lo he
savido : al fin, cosas de muchachos. &gt;&gt;
ANTONIO. i Que significa ese letrero: « Aqui se albergan pobres
por dos cuartos? &gt;&gt;
PERICO. Que hasta para ser pobre es menester dinero, como
se dice en un cuento. En ese corralor1 se a.nidan todos los pordioseros de Madrid.
&lt;!_

&lt;!_

�222

LOS VICIOS

DE MA.DRID

ANTONIO. l Quieres que volvamos, que no puedo parar?
PERICO. Si. Pues, como iba diciendo, no te puedes imaginar
las picardias que se hacen ahi. Cuando Montarco trat6 de quitar
los pordioseros de la Corte, dispuso que todos los forasteros se
marchasen a sus pueblos, y que los de aqui los mantuviesen las
diputaciones del barrio, para cuyo fin estan las juntas de caridad,
aprehendiendo a los infract0res, ·pero ellos, aunque les diesen un
millon en el barrio, siempre habian de pedir. Trat6 de sorprender
·el corralon, y se encoutr6 pobres y pobras todo revuelto. Alli se
jugava monte, parar, cane, y toda clase de juegos. Se atravesavan miles de reales, y habia banquetes y borracheras. Alli andaban
los cojos, veian los ciegos, bailaban los impedidos. Las palabras
favoritas eran votos y ternos. Y para ocultar esto, tenian pagados
al alcalde del barrio, a los alguaciles, a la ronda de vagos, &amp;•.
· ANTONIO. Y ~ de doode sacan tanto dinero?
· PERICO. Yo te lo diré, y te pin taré la vida de un pordiosero en
Madrid. Se levanta al amanecer y se planta en una yglesia, donde
-mil almas caritativas le van echando cuartos, hasta las once, en
cuya hora, con una velocidad que no se les coooce, corren todo
el pueblo, pillando en casa de los comerciantes, orteras, viudas,
y casas donde saben han de sacar; tienen lista de los sugetos que
acostumbran dar principalmente los dias de confesioo, sabados,
_viernes de cuaresma, semana santa &amp;•. En esto emplean una hora
·o dos, y como los relaxes de Madrid van todos desiguales,
siempre les dan las doce en casa de Medinaceli, Altamira, Arzobispo de Toledo, orden tercera, y otras casas donde les dao comida, y alguna vez limosna. De esta comida toman lo que les
parece, y lo demas lo guardan. Â las cuatro recorren la fonda de
San Sebastian, San Luis, la Fontana, y otras casas publicas
donde reparten las sobras a los pobres. Si tienen mas gana, comen;
y sino, lo guardan. Todo esto lo hacen dinero, pues venden la
comida a los que no llegaron a tiempo; el pan lo venden en las
·confiterias para hacer almeodrucos, que se venden luego en las
esquinas en unas cestas.
1

LOS VICIOS DE MADRID

22j

ANTONIO. ~ Qué son almeodrucos?
PERico. Son unos almendrados que se hacen de pan duro desmenuzado en -agua, y se le echa almendras, azucar, y canela, y lo
venden para los nifios, con los que les da buenos entripaditos.
ANTONIO. Prosigue.
PERICO. Los huesos los venden en los hospitales, en particular
los que tienen pocas rentas, para caldos, pues es mejor para Ios
enfermos: este se hace con la olla de Papin, y a tres libras de
hueso sale una de sustancia. Por la tarde se van a los paseos o a
las caltes por donde se va a ellos, y siempre sacan algo; y por la
noche, antes de retirarse, suelen arrimarse a una esquina, a plafiir con tono doliente. Mira tu si en Madrid hay gente, y caridad,
y bajo este supuesto si juntaran dinero. Y~ en que lo han de
invertir? Comida, se la dan; vestido, con una capa de remiendos tiene hecho el uniforme, y su casa es el corralon. Luego
todo para vicios. Y o me hice amigo de un cojo ( dandole limosna)
con una pata de palo, llamado Tio Antonio, con tal de que me
dijese su vida. Este se ponia en el callejon de Oîiate, luego le
vi en el arco de la de Abrantes. Le pregunté un dia ( que tal iba?
y me contest6 : « Ay, sefiorito, roui mal. He tenido que dejar
una peseta que me daba todas las semanas un parroquiano, porque la pierna me incomoda para subir las escaleras. Por otro lado
estan los tiempos tan malos, y es necessario mantener la familia con decencia, he tenido que comer principio de patatas, que
nunca, beodito sea Dios, se habia visto en mi casa. &gt;&gt; ~ Que tal?
Efectivameote en su casa se juega los iovieroos un mediator mui
fuerte. - A don Francisco Gil de Lemus, teniente general y
hombre mui formal, le oi decir lo siguiente. Acostumbraba a ir
todos los &lt;lias al jubileo, y dar limosna a todos los pobres. Un
dia entr6 en los Capuchinos, y por darle a una un cuarto, le dio
una moneda de cuatro duros. No lo advirtio, pero si el lacayo:
se lo dijo en su casa. Examin6 Lemus y not6 que era cierto; y
el criado le expuso que si gustava, iria a buscarla. Condescendio,
pregunt6 a los compafieros, dio las sefias, y le dijeron al Avapies.

y

�LOS VICI0S DE MADRID

LOS VICIOS DE MADRID

Llamo en un cuarto bajo, y le salio una joven decentemente
vestida: pregunt6 por la pordiosera, y contesté: « Entre Vm.,
que ahi esta mi ama. » Con efecto, paso a un cuarto bien amueblado, y ella bien puesta. Le conocio, y prorrumpio: « Ah! Vm.
sera el lacayo del Sr. General: ya sé a loque viene Vm. Muchacha, trae la basquina de pedir )&gt;; y en un remiendo tenia la
monedita. Se la dio, y continuo: cc Diga Vm. a su amo, que
gracias a Dios no lo necesito por ahora. ))
ANTONIO. Pues yo les tenia mucha lastima. j Cuantas _de esas

sa~u~-ad?res, y sacar con ellas buenos cuartos, y gozar ... muchas
pnv1leg10s. Do1i"de mas se creen estas cosas es en Andalucia, donde
hay tanta su persticion ; y sin en tender la religion, son entusiastas por todo lo superficial, y todo nacido de la ignorancia. Se les
figura que l~s t_ormenta~ es un amago de Dios por nuestros pecados, como s1 D1os neces1tase tanto ruido para quitarnos a todos de
en medio.
ANTONIO. Yo tambien lo he oido.
PER1co. Habras oido tanto ! y todo disparates.
ANTONIO. Cu entame algunas de esas majaderias.
PERICO. Escacha. ~l ~ulgo cree que cuando se duerme un pie,
no_ puede vol ver en s1 s1 no se hace una cruz en el zapato con
saliva, y se canta esta copla:

224

seran brujas !
PERICO. Tu crees en brujas ?
ANTONIO. No las hay ? Desde pequeno estoy oiendo hablar de
brujas, duendes y endemoniados.
PERrco. Son tresavechuchos que tengo gana de ver. He oido
a personas formales que han visto vestiglos y aparecidos, pero
puede haber habido miedo. Regularmente los duendes son como
las fantasmas que siempre median mugeres. Cuanto a espiritados
se dicen tantas cosas y tantos cuentos, que parecc patraiia. Yo he
visto una muger en la Merced, que va los dias de fiesta a misa
de doce, que se decia tener los diablos en el cuerpo, y al alzar
empezar a dar rugidos como un toro, y un hombre que manifestava ser su marido echarle agua bendita por la caveza; pero si
vas a ver el origcn, te resultara alguna cosa oculta. Lo mismo
digo de brujas y hechiceras; tengo gana de quedarme con alguna
a solas, coma sea buena moza. Hay viejas que hacen mal de ojo;
y sé de una que habia aqui, que por adquirirse esa fama, y por
corner a costa de otros iba a besar un niiio, y poniendose un
caustico en el dedo, se lo aplicava al trasero, con lo que moria;
y no hay duda le hacia mal de ojo. Quien mas cree en bru jas son
los Canarios; tanto que no hay quien los desimpresione. Es verdad que se rezan oraciones contra ellas, pero tambien se conj uran las nuves, y siendo las tempestades una cosa tan admirable,
y portentosa de Dios, no tiene en si nada de diablos. Yo creo que
estas oraciones se interpretan hoy dia por los frailes para fingirse

225

Este pie se me ha entumido;
Jesu Cristo sea conmigo:
cada vez que le nombrare,
el dolor se me quitare.
~unque la canten no se quita, sinoque la repiten &lt;liez O doce 0
qumce veces hasta que la saugre circula, que es loque se necesita.
A~emas qu~ ~oner la cruz en un zapato es mas desprecio de esta
senal de cnst1ano ~ue santitad. - Otra cosa semejame hacen en
Estremadura. Se d1sloca un pie, y plantan un ovillo de hilo carreto, o bramante? sobre el hueso dislocado, y sacando una aguja
e1_1 hebrada, Y meuendola por el ovillo varias veces, cantan tamb1en otro cantar basta que la dislocacion se compone. No hay duda
~ue se logra_ el efecto, pero no consiste en la aguja ni en la copia,
su~o que apnetan_ tanto el o:illo, que el hueso va a su lugar. Dicen que en sahendo los d1ablos del cuerpo a un energumeno,
que se conoce en que se tocan las campanas por si solas y aparece_r un c~av~ mui gra~de en la puerta de la parroq uia. Si esto
es cierto, 1~d1ca que D10s no puede bacer este milagro sin que
le acom~anen otros dos, que es hacer se mueva un cuerpo sin
agente mnguno. - Ütra de las supersticiones mas admitidas es
Rnmc l,irpan ique. xm.

�LOS VICIOS DE MADRID

que echando un huevo en agua y poniendolo al sereno a las
doce de la noche la vispera de San Juan o San Pedro, al mismo
tiempo de dar la primera campanada en la yglesia mas proxima,
al otro dia aparece un navio con sus velas y jarcias. Lo he hecho
yo mismo con la mayor exactitud y escrupulosidad, y _efectivamente resulta que sumcrgiendose la yema al fondo del vaso por
mas pesada, la clara filtra hasta la superficie del agua, y por la
refraccion de la luz en el vaso, parece la yema un casco; pero
lo mismo sucede que se eche a las ocho o las diez, y en vispera
de San Juan o San Hermogenes. - Tambien he oido muchas
veces que las centellas son unas piedras que cuando caen al suelo
se rneten siete estados de tierra, y al cabo de siete aûos las abo1ta
la tierra ; las que conocen los paswres, y son buenas para el mal
de orina. He visto estas piedras, cuya figura es la que llaman
los matematicos esferoides, y tienen unas vetas encarnadas; no
he esperimentado si son buenas para ese mal, pero niego que
sean centellas: ( quien ha ~icho a esos majaderos que la centella
es piedra? Y aun cuando lo fuese, ( quien ha dem~strad~ que un
orave transpasa la solidez de la tierra, y que esta t1ene v1rtud de
;arirlas en un tiempo determinado ? Las piedras que llaman de
centellas son mui comuoes en Espaiia. - Algunas viejas be tratado
(no una ni dos), que dicen que cuando se muere un nino, no
puede irse ala gloria si no le echa la bendicion el padrino. i Desgraciados aquellos que los sugetos que los tuvieron en la pila fueren
destinados a America! - En Sevilla van las mugeres embarazadas a
la yolesia de San Francisco de Paula, y oyen una misa, toda de pie,
y d~en que no dura mas elpartoqueloqueduralamisa. Si alguna
vez dura mas, dicen que es que se ha distraido: i infeliz la que le
toque un viejo setenton y perlatico! - En San Fran~isco de
Sevilla esta San Antonio el Cartero. Este buen santo pod1a haver
escogido un oficio mas sosegado, pero puede ser que no _fues~ tan
lucrativo. En la manga le ponen cartas, y a los ocbo dias v1ene
la respuesta si dan limosna. Los frailes autores de esto, dicen que
el santo no permite hagan contestaci?n cuando se habla _de amores. Las respuestas las ponen ellos m1smos en tono ambiguo. -

LOS Y{CIOS DE MADRID

227

!guai a esto es la ollita de miel de Guadalupe, donde llegan infi.nidad de gentes en tiempo de la feria, y t0man una tacita de miel
bendita de una orza pequeiia, echando limosna para la Virgen
(porque sino no hay milagro ), y cuama mas miel se saca, mas
llena esta. El milagro consiste, segun me ha dicho un relioioso
de alli bien despreocupado, que de unas grandes tinas salen °unos
tubos por donde destilan a la oUita, y va a la comunidad veinte
mil ducados al a110. -El San Diego de Alcala estâ encerrado en una
caja de plomo, luego 9tra de plata, y las dos en una de madera. El
milagro es quehuele siemprea cosas agradables, y nose sabelo que
es, y que con la mayor facilidad se mueven aquellas arcas. Las
he olido mil veces, y siempre me huelen a almizcle, y por si yo
estaba en pecado mortal, he preguntado a todos y me dicen lo
mismo . Es verdad que se mueven, y yo las he ladeado de un
lado a otro con un dedo, pero be sabido que para sacar el cuerpo
con facilidad, tiene debajo unos rodillos, con lo que se descubre
el milagro.
Tambien he visto alli la cabeza de San Francisco hecha segun
' ' todos
' los
dicen, de un puchero. Cuentan que un alfarero rompia
cacharros al sacarlos del horno, y exdam6 sin incomodarse :
« Vaya este en nombre de San Francisco », y sac6 a San Francisco en un puchero. Cuando yo la vi, estava metida en una
urna de cristal en un altar, y no le vi por detras; pregunté al
lego, me dixo no le habia visto, y no creya semejante patrafia,
pero que siempre era &lt;ligna de verse. Efectivamente es de barro,
y representa el santo en el acto de espirar. Segun todos los inteligentes, es una de las mejores piezas de escultura.
No me descuidé en ver el San Carlos Borromeo. Es un lienzo
que hay en el camarin donde se representa San Carlos echado.
Lo que cuentan es, que entrando en una posada acenar se salia
.
'
sm pagar, la huespeda le pidio lo devengado, y el santo contest6 : &lt;c En el cuarto lo he dejado . &gt;&gt; Fue, y se encontr6 su
retrato en las dos sabanas estampado; y una de ellas es la de
Alcala. Primeramente es estraiio que un San Carlos entrase en
una posada, y se metiese en la cama , y en seoundo
luoar
que
b
be '

�1

-1

228

LOS VICIOS DE MADRID

quedando estampado en la sabana, la cabeza devia estar en la
almohada, y par comîguiente separada de la savana. Es asi que
la almohada esta pintada en la savana, luego es un engaiio manifiesto. Dicen los frailes al instante que se conserva la autentica :
tan falsa sera como ellos mismos,
Y si no, el pergaminito que se conserva en la catedral de Santiago, del vota de Santiago hecho por Ramiro 1°, a quien &lt;lice
le apareciô el santo en un caballo blanco, en la batalla de Clavijo.
Pero todo es patraiia de los canonigos, para éstafat a los labradores, a quienes tratan indignamente los recaudadores. El pergamiho estâ en un latin que no se usaba entonres : ponen la fecha
d1:;l aiio de 872, y ningun escritor, ni los de aquellos tiempos,
colocan a Ramiro antes de 888; firman varios que no existieron,
o fueron posteriores, y entre ellos el obispo de Cantabria, que
jamas lo ha habido.
~ No tienes en Sevilla que no se ha acabado una de las puertas
de la Catedral porque los canonigos goz~n una renta para la obra
de la Ca.tedral, y siempre hay que hacer ?
En Cordova esta un cuerno colgado en la catedral, en una de
fas capillas, y le llaman el punto. Dicen ser de uno de los bueyes
que condujeron la primera piedra. para lab~ar la Catedral. A mi
me ha parecido mui grande para que en tiempo de los moros
huhiese bueyes tan disformes. Pero a lo menoslo pongo en duda,
coma el Cristo hecho en la columna con la uiia del cautivo, el
Cristo hecho por la morn, que estâ en la Merced, la mana negra
de Jesus en tiempo d·e Felipe 2°, la v:ida de don Luis de Ma11.ara,
lo del cura de Zaragoza que se qued6 muerto en la capilla del
Pilar, lo de la mano negra en el refectorio de San Pablo de Se villa,
lo que cuentan en Jaen de la Santa Faz, y tan tas cosas como cuentan y no hay tiempo para esplicarlas. Lo mismo digo de milagros que de las otras brujerias. Si quieres divertirte, lee al Rmo
Feyjoo, que trae buenas cosas.
ANTONIO. Adios, que voy a metenne en la cama.
PERI CO. Adios ...

se

CARTA CRJTICA
SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE
CARTA CRITICA SOBRE LA ql3RA DEL QUIXOTE, y EL
QUE LA AcADEMJA EsPANOLA HA RECHO PRECEDER
EDICIONES 1 •

AN.ALISIS

A.sus ULTIMAS

... Facîlis descensus A verni
N actes atq ue dies patet -atri jauua Ditis
Sed revocare gradum superasque evadere ad auras
Hoc opus, hic labor est .....

Vn.1.Gn..
ADVERTENCTA

No pretendo justificar las reflexiones que s:iguen, sobre la obra
~el Quixote; dimanadas de la soleJad en que vivo, son tal ve:z
rnfundadas, y son ciertamente fuera de sazon, tratandose de derribar un idolo nacional, esto es, un idolo descansado sobre la
doble base de la autoridad y del amor propio. Sin embargo, si
alguna vez estas pensamientos fuesen publicos, pido a Ios criticos
que los lean, si es posible, sin preocupacion. Despojar a el Quixote de unas bellezas imaginarias es dar nuevo reake a las muchas
que le son propias; y fixar la idea comparativa de lo bello para.
e~ta especie de composiciones en una ohra· de tan general aceptac!o~ y lectura, es dar un paso no mediano acia la menor imperfecc10n de nuestros estudios de literatura.

I.

Copié sur un ms. m'appartenant. -

R.

FouLCHE-DELBOSC.

�SOBRE L,\ OBRA DEL QUIXOTE

230

231

CA RTA CRTTlCA

Empresa es bien ardua la que Vm. se sirve encarganne en su
cana del diez; escribir un Examen imparcial del Quixolt, y del
Analisis que la Academia espai'iola ha hecho preceder a sus ultimas
ediciones, es meterse en una senda llena de espinas y de abrojos,
donde nadie debia ser osado de entrar, que no tubiese los mismos talentos y la misma aceptacion de Cervantes : no ha menos
de dos siglos que de comun consentimiento de las raciones mas
ilustradas se halla escrito a el frente de esta obra coma a el lado
de las armas de Roldan
Nadie las mue\·:t
Que estar no pueda con Rolùan a prueba.

Y a la verdad, o bien se tratc de elogiarla, ode exponer sencilbmt!ntc lo que parezca digno &lt;le censura, debemos confesar que
silo primero es superfluo, lo otro es odioso, y demasiadamente
arriesgado.
( Censurar a el Quixote, y censurarlo a el Tribunal de nuestra
misma Nacion y en nuestro idioma? ( Decir mas que el
Sor Mayans, y ta! vez lo contrario de lo que opinaron la R1 Aca&lt;lemia espai'iola y D. Vicente de los Rios? Ah ! si el obedecer a
los preceptos de Vm. con mi sincerida&lt;l acostumbrada me
llebas&lt;! sin poderlo remediar a tamaiio desacato, l con quanta
razon no mereciera los castigos mas atroces de la Republica
literaria ?
Sin embargo, es tal mi desgracia que, despues de leido muchas
Yeces el Quixote, pareceme (lo confesare ya &lt;le llano) que ni sus
graciosisimos y felices conceptos, ni sus graves defectos en la
formacion y conduccion de la obra se han examinado hasta aora
con la debida imparcialidad. Valg:.une Dios ! Y que es lo que dije?
Vea Vm . lo que pueden sus preceptos ..... Arrancarme un pensamiento con el quai he luchado comtantemente. Aora, pues no
me queda otro recurso sino procurar aclararle con aigu na extension en los parrafos que siguen, y si, como lo creo, apenas mereciesen el que Vm. los lea con una mezcla de compasion y pacien

cia, sera mi ventura sin par quando sepa que ocultados a los
dem:is h3n sido entregados luego luego a las Hamas como si fuesen obra de herege.
Si hubiese un camino para desmoronar de una vez todo cl crédito del Quixote, lo era ciertamente el que tom6 la Academia en
la publicacion del .d.,wlisis, siendo este ademas una copia sen·il
del que bi.zo Addison para el Poema de Milron : comparar Cervanres a llomero, Virgilio, el Taso y Milton, darle aun la preferencia, ora se considereo la novedad del objeto y las qualidades
de la accion, ora los caracteres de los personages, la proprieda&lt;l
del estilo, y la d,îscrecion y utilidad de la moral, es renovar la
misma novela del Quixote y, forjada aU:i en la imaginacion una
oueva Dulcinea, representarla de una vez hermosa sin tacha, grave
sin soberbia, amorosa con honestidad, y cortés por bien criada,
quando en la realidad no es mas que la Aldonza Lorenzo, moza
de chapa y de pelo en pecho, y que sabe tirar tan bien una barra
como el mas forzudo zagal del pueblo.
Entendamosnos : el Quixote, como un conjunto de dichos chistosos y sumamente naturales y oportunos, es tal vez inimitable;
pero mirado en toda la extension de la idea que de las fabulas
epicas uos trazaroo Homero y Virgilio imitados despues por el
Taso y el Ariosto, es debil, nada poetico, y sin invencion; lo
quai iré manifestando poco a poco.
Desde lucgo no podemos de modo alguno hacerle convenir la
rnz de fabula epica, aun quando queramos, a imitacion de Aristoteles, expresar con esta voz el modo de disponer la accion en
la epopeya. Es meramente una novela trazada a el acaso, sin
plan formai, en donde no hay otra variedad ni poetica ni verosimil, sino los objetos mas triviales que pneda presentar a la vista
un solo camino de la Mancha a Barcelona.
Es muy importante la distincion entre fabula y novela como
ya lo advirti6 el P. Ysla en su celebre Prologo con morrion a la
obra de Fray Genmdio. La fabula debi6 agradar mucha mas a el
Poeta, por franquear a su imaginacion un anchuroso campo, do

�232

1

1

,l

f

CARTA CRITICA

pudiese correr sm limite y desfogar aquel sagrado fuego que
Apolo y las Musas le hubiesen inspirado y alimentasen en su
mente con un infl.uxo constante. De alti aquella serie tan varia
como feliz de ideas, ya derivadas de la Mitologia o de la Naturaleza, o criadas de nuevo, como por un instinto incapaz de sugetarse a todo lo visto y oido; de alli las maravillas tan j ustamente
admiradas por Horacio en las obras de Homero; los Ca·npos
Eliseos de la Eneida, los Jardines de Armida y las discordias del
campo de Agramante tan noblemente inventadas por el Arioste.
A la Yerdad, en Homero y en Virgilio la intervencion de las
Deidades profanas ya en la proteccion o en el perseguimiento de
sus heroes, la misma multiplicidad de semideos, de ninfas, de
transformaciones que dictaba la teogonia, y los hechos heroicos
que describia la historia, pudieron subministrar un caudal inagotable de ideas hermosas y no violentamente entre si trabadas ;
entre los Poetas catolicos, al contrario, era irn:posible una tan frecuente introduccion de los principios religiosos, sin incurrir en
la profanacion o en Ias ideas pueriles y monasticas. Comparemos un momento los continuos contrastes de Juno y de Venus
en la Eneida con los de S. Jorge y S. Dionisio en la Pucelle
d'Orléans, o tambien si se quiere con los aparecimientos de S.
Luis en la Henriada, veamos que de pronto el Arioste y el Taso
se ven ellos mismos arrastrados a la mitologia y a las ideas de
una religion profana; y saldra en claro la necesidad de que los
Poetas epicos prefiriesen la fabula a qualquiera otro argumente.
U na novela, a el contrario, es mas bien el sugeto de una cornedia o una tragedia, no puede apartarse de la verosimilitud o mas
bien de la realidad, no adroite otros realces que los que subministra la sola naturaleza, y por la misma razon mas propensa a el
dialogo a los vicios de los hombres y a sus -pasiones ha de buscar la variedad en los trances comunes de la vida, que no en la
intervencion ~ilagrosa de la Divinidad o de sus agentes inmediatos; que las historias fingidas, &lt;lice el mismo Cervantes, tanto
tienen de bueno y de deleitable quanto se llegan a la verdad o a

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

2 33

la semejanza de elta, y las verdaderas tanto son mejores quanto
son mas verdaderas.
No me aventuraré, a imitacion de la Analisis, a deterrninar con
certeza guales fueron el animo y el sistema del autor en la composicion del Quixote, pero si podré decir con franqueza que ban
mui errados los que le atribuyen la mui plausible idea de de.s terrar la andante caballeria. Quien considere atentamente los varios
trances de la vida literaria de Cervantes, su pasion malograda por
las comedias, y la otra mas feliz por la composicion de las novelas, ta! vez se inclinara a creer que toda su moral en la idea del
Quixote se reducia a substituir la lectura de las novelas a la de los
hechos caballerescos que tanto prevalecia a la sazon : y en verdad que en el prologo &lt;lice el mismo gue hacia la guerra a los
libros y no a las costumbres.
Con esta sola sospecha, no tan infundada como se ha visto, que
no merezca una cierta atencion de los criticos, ya pudieramos
examinar la novela con mayor imparcialidad de la que se ha usado
hasta aora, y dexandonos de compararla a las fabulas epicas, la
analizariamos por si sola, coma realmente unica en sù clase, muy
difrcil de ser imitada; y sobre todo, como vestida de unas gracias y escrita en un lenguage, que por muchos siglos causaran
grande placer a los que la lean. En el celebre quadro de la
Madonna del pez, depositado en el Escorial, no dejamos de admirar la habilidad de Rafaelo, aunque la composicion fuese de su
principio diso~ante, no admitiese despues sino unas combinaciones mal urdidas, y aun en el dia presenta un asunto indiferente
sobremanera : las actitudes, las proporciones y el colorido alexan
muy luego la refl.exion del que le mira, de los anacronismos e
inconexiones que encierra, y todo nos ad111ira por hermoso, porque do bolbamos la vista hallamos un objeto sumamente hermoso.
Seame, pues, perrnitido dexar aparte en el Analisis las comparaciones : de las bodas de Cama.:ho con los juegos funebres de
Patroclo y el anniversario de Anchises ; de la morada de

�234

r

'

CARTA CRITICA

D. Quixote en cas:;i de los Duques con la detencion de Eneas en
Cartago ; de la monteria de la nùsma casa con la de Dido; de la
relacion de la Trifaldi con la del saco de Troya; de la aparicion
del Clavileiio alio-ero
con la del Paladion trovano;
de los amores
b
•
de Altisidora con los de Dido; del desencanto de.Dulcinea anunciado por Merlin con la magnificencia del Bosque encantada del
Taso, y del cuento de S_ancho sGbre la cabezera de la mesa con la
fabula de Niobe referida por Aquiles para convidar a Priamo.
Ni menos convendré a que pueda el Quixote ser comparado a
el sublime Poema del Paraiso pe1dido : Cervantes no tubo otro
trabajo en su imaginacion sino conducir el Heroe par un camino
real, y de quando en quando hacerle trastrocar la que encuentre
con los 0oraciosos disfraces de su cabeza ; Milton, elevado desde
el primer verso hasta el ultimo en un estado, en unas regiones,
y entre personages cuya perfeccion debia mas bien serle borrada
de la mente por todo lo que oia y habia visto, no desmaya sin
embargo en sus pinturas, ni en la conduccion e interese de la historia •. Separado de los demas hombres y transportado a el Parais◊
terrenal, bien asi como Newton se transfiere a el Sol para considerar la magnificencia del sistema de la Naturaleza y descubrirnos las leyes invariables a que esta sujeto, la mayor parte se
cansarin en seguirle, y desmayados le perderan de vista; habra
pows qu:e con feliz imaginacion y una reflex.ion constante puedan acompafiarle a la tegion sublime que habita.
He s1:qui la razon verdadera o a lo menos esencial, porque a la
historia del Quixote los niflos la manosean, los n1ozos la leen,
los hombres la entienden, los viejos la celebran, y finalmente es
tan trillada, t;tn leida y tan sabida de todo genero de gentes, et~.
Todos sus objetos son triviales o quando menos de muy facil
inteligencià; y a el contrario las epopeyas necesitan eleva_rse a lo
· sublime de la Poesia, y examinar tanto el que escribe coma el
que lee·
Quid ferre recusent,
Quid valeant humeri.

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

2

35

Pero el argumenta de maie&gt;r fuerza para los defensores del
Quixote a todas luces ha sido siempre decir que los extrang~ros
han hallado en su lectura tante o mas placer que nosotros . Es
preciso satisfacerle. En primer lugar, por hque toca a una autoridad absoluta de los tales jueces, la mîsma Analisis la destruye,
con objetar a Mr. d'Argens: « que no es mucho que un·extrancc gero no entendiese que en castellano se llania gracioso todo lo
cc que hace rèir,; lo digno de estraiiar es que hable ton tanto
« magisterio de lo que no entiende.... &gt;) Hacese despues digno
de reparo, que el mismo Florian, el ciego admirador, o por
mejor decir apasionado de Cervantes, no ha podido. eximirse en
su traduccion del Quixote de cercénar o trastrocar todo lo que le
pareci6 neces~rio para hacer sabrosa su lectura a los de su
Nacion. Y por ultimo I'. que extraiio fueta que los e:xtrangeros
poco o nada enterados de nuestras costumbres vulgares, no
pudiesen analizar la. verosimilitud y propiedad de la obra con
aquel crisol que a nosotros corresponde ? Ni ellos a la verdad
tnbieron otro intenta en la lectura y traducciones de la novela
sino gozar de las extravagancias del heroe, y mucha rnas de las
gradosisimas simplicidades de Sancho, siendo este mas bien que
no el primera su maior o unico atractivo; a lo qual tambien
parecian guiarles los ultimos renglones de la introduccion de
Cervantes. Quizas no fuera desatino el asegurar que Santho es
el heroe principal de la novela, bien asi como Dryden decia con
mucha gracia que en el ~oema de Milton lo ·era ei Diable.
Para la maior ·evidencia de lo que he dicho, y para demostrar
que en el Quixote las ideas, mas bien que el dirigirse a un fin
seguido, o son aisladas en la realidad, o . pueden considerarse
como tales, a lo menos entre extrangeros, yo convidaria a el ·
lector nacional y desapasionado a recorrer conmigo brevemente
las acciones principales de la novela, y destubrir primera su
inverosimilitud, y despues su inconexion. Hubiesen o no sucedido las aventuras de los molinos de viento, de la venta encantada, o el combate del Vizcaino,, o precediesen las unas a las otras

�CARTA CRITICA

SOBRE LA OBRA DEL QUDWTE

como lo indica el mismo Cervantes en su capîtulo 2°, la ilusion
de las manadas de obejas por exerciros tendria srempre el mismo
lugar : y es facil aun parac el menos re:flexivo el trastrocar el
lugar de la maior parte de las aventuras, sin que por ello
aumenten un punto, o del donaire y naturalidad, o de la frialdad e incongruencia que nos presentan en el dia.
A buen seguro que toda persona no nada ociosa que quiera
entretenersè algun rato con la letura no seguida ni material del
Quixote, se inclinarâ a leer mas bien muchas y muchas veces los
dialogos de Sancho, el encantamiento de Dulcinea en aldeana,
o la oportuna reflexion de aquel escudero a los pueblos del
Rebuzrio, que no una sola vez las novelas del Curioso impertinente, y del Cautivo, o qualquiera de las aventuras de là casa
de los Duques o de Barcelona.
Todos conoceran a primera vista, quanto son violentas las
retlexiones del Analisis sobre el encadenamiento oportuno y
natmal de las varias partes de la novela. Para el hielmo de
Mambrino v. g. no puede mirarse como enlace el que D. Qui·xot'e hiciese juramento de buscalle; y olvidadole despues
tubiese Sa1:i.cho ocasion de recordarselo : el tal empefio era una
tacita consecuencia de sus desvarios y proyectos, y el olvidarle
debia mas bien parecer una inconsecuencia que no un enlace
natural de la historia. Ni sobre todo por de:xar aora aparte
otras · mil reBe:xiones que se agolpan a la memoria, jamas convendré en que sea oportuno arrebato en medio de las maniobras
de las galeras el proponer D. Quixote a Sancho que se valiese
del comitre para acelerar el deseado desencanto de Dulcinea:
segun el decreto de Merlin, los azotes, para ser en menas
numero, debian darse por manos de Sancho; ni en aque11a ocasion era el comitre instrun1.ento bportuno, pues corriendo por
_costumbre por toda la cruxida, jamas da de intenta ni a una sola
persona.
Despues de las reflexiones anteriores, es inutil detenernos en
una discusion prolixa, sobre el tiempo a el qual corresponda la

accion de la novela, segun la idea de Cervantes : si en la edad
de los Orlandos y Amadises ; si en tiempo de los Godas y los
Arabes; si despues de la batalla de Lepanto o la expulsion de
los Moriscôs de la Peninsula, como parece por la novela del
Cautivo y el encuentto de Ricote, o bien despues de fundada, la
Religion de Cartuxos y escrito el libro de los Desengaiws de
celos de Ninjas y PastoreJ de Henares.
Ni tampoco es preci-so para la verosimilitud agradable que
haya habido en Aragon la sima do cai6 Sancho con el Rucîo,
que se consulte.a por minutos y segundos los tiempos de los
varias rrances de la desaforada batalla del Vizcaino, o. se examine si es o no natural el soliloquio de Camila en el Curioso
impertinente; apenas caben semejantes acusaciones en la critica
aun mas nimia y sutil) ni pudieramos siquiera tachar por ello a
Cervantes de haber dormitado alguna vez : asi es, que en la
batalla indicada v. g. no costara mayor dific □ ltad de poner el
cocl1.'e y cada personage en una u otra postura, de la que debi6
encontrar Sancho en obedecer las ordenes de su arno, y en la
figura de la encantada Dulcinea, quitar esas perlas de los ojos y
pasarlas a los clientes.
La asercion del Analisis de la qual no es posible desentendetme
es la g_ue se refiere con una excesiva difusion a las costumbres
del tiempo de Cervantes ·en quanto a fos vicios caballerescos, y
abusas del valor y de la autoridad. Pudiera a mi vez explayarme
otro tanto para justificar la andante caballeria; pudi.em hacer ver
con muchas autores clasicos, y en particular Sainte-Palayey Gilbert
Stuart en su Perspectiva de la Sociedad de Europa, quales eran sus
estatutos, sus hazaùas, y el pro que resultaba de ellas a la Socièdad. &lt;&lt; Lespremieres leçons qu'on leur domioit~ diceSainte-Palaye,
regardaient prinâpalement l'amour de Dieu &amp; des Dames,
c'est-à-dire, la Religion &amp; la Galanterie )l. Asi la guerra, el
galanteo y la devocion, &lt;lice el segundo, se reunian en formar
el caracter del caballero; y uuos modales tan sua~es y tan romanescos debian por muchas siglos atraer Sllll.1.0 lustre a.la Europa

2 37

�238

CARTA CRITICA

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

con dirigir la suerte de sus Naciones, y miuistrar tales exemplos
de magnanirnidad y valor que no hay poderlos hallar semejantes en los Annales de la especie humana. Y estos efectos en la
politica y en la guerra, por quanta sean brillantes, parecen aun
de poca importancia si se comparan a el tono permanente que
han comunicado a la Sociedad; el caracter de humanidad con
que se distinguen los tiempos modernos asi en la guerra coma
en la paz, la politica y finura que prevalecen en nuestras conversaciones y relaciones particulares, en nuestros teatros y en
las reuniones publicas o diversiones; el pundonor que enfrena la
violencia de las pasiones con aumentar nuestra delicadeza, y la
idea de lo que es conveniente y decoroso, y que enseiiandonos a
apreciar a los demas hace asi que apreciemos en mas a nosotros
mismos : todas estas circunstancias han procedido de la caballeria, y son las que constituyen la mayor diferencia entre nuestras costumbres y las del mundo antiguo. cc Ni fueron las mofas
« de Cerbantes las que acabaron con ella, si.no su vejez, desam« paro e inutilidad. La veneracion supersticiosa por el sexo en
cc la edad de la caballeria andante, aîiade el Dr Priestley, ayu« daba a la virtud, y servia para reprimir la violencia y el liber« tinage de los tiempos antiguos »; y M'. Burke, en sus célebres
reflexiones sobre la Revolucion francesa, no titubea en atribuir del mismo modo a los tiempos del derecho feudal y de
la caballeria andante toda la dulzura, ciencia, y afinarnientos
que nos caracterizan en el dia.
No he leido los aurores de fazaüas caballeresèas, pero en los
Poetas italianos Bernardo Tasso, Arioste, Pulci, y Forteguerri,
autores del Amadis, Orlando, Morgante, y Ricciardetto, puede
formarse una idea bien justa del sistema y conduccion de las
demas obras del mismo talante. En ellas veo sobresalir constantemente tres principios harto plausibles para los pasos y hazafias
de los caballeros andantes: la fidelidad a su Rey, que por lo
comun es Carlomagno, con una grandisima puntualidad en acudir a su socorro; la ley de la amistad fraterna que tan tas veces

conduce los unos en ayuda de los otros; y la fuerza del amor
que los lleba de uno a otro extrema del mundo conocido, o para
merecer su dama, o para recobrarla. cc Yo vos le otorgo y con&lt;&lt; cedo, responde el mismo D. Quixote a la Princesa Micomi« cona, como no se haya de cumplir en daîio o mengua de mi
« Rey, de mi patria, y de aquella que de mi corazon y libertad
« tiene la llabe. &gt;&gt;
Pero qualq uiera que sea el juicio que debamos formar de las
tales costumbres, siempre habemos de confesar, recorrida la historia del siglo 16. y principios del r7., epocas en que vivia Cerbantes, que ya estaban a la sazon en un total desuso, abandono, y talvez desprecio. En la ultima mitad del siglo r 5. ya habianse
mudado enteramente las opiniones, la legislacion, las costumbres
y el sistema militar de la Europa. La invencion de la polvora
hacia inutiles el valor y fuerza persona les, a lo menas en la guerra,
quando no en las justas y desafios. La reunion de los exercitos
y su tactica bajo la escuela del inmortal Gonzalo de Cordova
ya requerian otra experiencia y otro teson para acaudillar las tropas, que no el solo valor y destreza; ya no era el objeto de las
invasiones el talar los campos, asolar las ciudades, y dispersar a
pocas semanas una tropa mochilera que no podia subsistir si.no
de lo que robaba o lo que consigo traia. Conquistaronse rein os
y provincias, se apareci6 la America; pusieronse frenos a la osadia morisca y otomana; las leyes, las tropas, el govierno civil
de paises inmensos, una carte ostentosa, y finalmente el suave
dominio de las ciencias y las Musas, que traido de Italia, se arraigaba rapidamente en nuestras grandes ciudades, eran agentes
harto poderosos para distraer la Nobleza de las antiguas irieas y
estudios caballerescos. Y aun quando no hubiesen bastado tantas
causas reunidas para sosegar de un todo el espiritu turbulento de
los siglos anteriores, bastarian la energia y constancia de los tres
reynados de Fernando el Catolico, Carlos 1° y Felipe 2° para
desterrarle de una vez de nuestra Espafia.
Ni de ben coofundirse con las Hamadas sinrazones caballerescas

2 39

�CART A CRITICA

SOBRE LA OBRA ])EL QUIX01E

de la edad media aquel valor y destreza persona les que en el siglo
1 5. procuraron explayar en toda la Europa, para solo ganar, como
ellos decian, prez y honra. D. Gonzalo Guzman, Juan de Merlo,
Juan de Polanco, Alfaran de Vivero, Pero Vazquez ~e Saavedra,
Gutierre Quixada, Diego Valera y otros muchas. V1eronse tambien en el exercito del Gran Capitan trabarse combates de_ d~ce
caballeros franceses contra doce espafioles u otros ta_n~o: nahanos. Esta especie de encuentros y bazaiias, siempre dmg1da a las
dos maximas fondamentales de la nobleza, valor, y destreza persoüales en la guerra, moderacion y es:udios utiles en_ _tiempo de
paz, de ningun modo potlian confund1rse con las son.tdas proezas de los Doce Pares de la Tabla Redonda a las quales, fabulosas
por si, dio despues tanto realce el Arioste coma ridiculez y desprecio la inmensa caterba ~e escritor~s. que con tan ta razon
moteja Cervantes en su grac10~0 Escrut11110.
.
Pero si es una quimera la pas1on por los hechos caballeresco:- en
tiempo de Cervantes, no lo es ciertamente el q~e t_odo: gustab~n
de leer semejantes libros, llenos de ideas extranas mutiles y d1sparatadas, lectura que procur6 ~esterrar nuestro Autor co~ su
Quixote movido o bien de reflex10nes morales, o de un egoismo
literari;, como a cada uno mas agrade suponerlo. Esta lectura era
aun mas recivida entre las sen.aras jovenes, las quales encerradas
en sus casas, y entregadas a la tirana vigilancia de la caterva
duei'iesca tan justamente aborrecida par Sancho, se ena_m?raban
mas bien de oidas que a vistas. El valor es la caractensuca del
hombre como la modestia y la fidelidad lo son de la muger. Y
par tanto ~ que extrafi.o es que estas jovenes antes gustasen de leer
quanto valor desplegaban los homb;es en las edades pasadas para
agradar a su dama, y despues dexasen anid:r el rapaz _ceguezu:lo
en un corazon encendido por las salas hazanas de un 1oven bien

tiempo de Cerbantes podia regir, aunque violentisima a favor de
las novelas caballerescas. En el dia son la coostancia y conducta
de las mugeres en unos trances harto delicados y peligrosos las
que forman el nudo principal de las novelas, coma en los tiempos pasados lo eran la constancia y conducta de los hombres; y
par una extrafia inconsequencia leemos con ioual placer e interese
la graciosa mofa de Cervantes a las doncellas de la bedad caballeresca, « quando a no ser por algun follon o aloun villano de acha
« y capellina, o algun descomunal gigante, hubo doncella que al
« cabo de ochenta aîios, que eu · todos ellos no durmi6 -un dia
« debajo de tejado, se fue tan entera a la sepultura coma la madre
« que la habia parido. » Y despues creemos y admiramos con una
tacita aprobacion los accidentes no mui raros de nuestras novelas
del dia, quando una joven para buscar o seguir a su amante se
enluta vestida de hombre entre mil soldados o marineros, se abandona sola a vagar por regiones desconocidas, o a imitacion de
Claudia Geronima acude, para vengar su honor a ]os medios
mas violentas y a el amparo de una compafüa de' bandidos !
Esta corta digresion no pareceri importuna, o bien para
demostrar que no era tan extrafi.a la lectura de las novelas
caballerescas en el tiempo de Cervantes, o que las vemajas derivadas del_ Quixote en la vida civil no fueron de la importancia
que podna suponerse a la primera vîsta. Ni a la verdad nuestro
Autor pudo declarar una guerra tan enconada a las ideas caballerescas, mezcladas con prodigios de enanos, gigantes y encantadores, quando en su Escrutinio apartaba por buenos muchos
de los tales libros, y el mismo se confesaba por uno de los
admiradores del Arioste « cuias estancias se preciaba de saber
« cantar, y cuio libro como hablase en su idioma original queria
« ponerle sobre su cabeza. )&gt;

nacido?
..
Consultemos con imparcialidad el siglo en que v1v1111os; Y
veremos substituida entre nuestras seûoras jov.enes la lectura de
las novelas inglesas y francesas con igual pasion a la que en

Aora bi~n, ~ como podremos justificar despues de todo esto
que se atnbuya tanta utilidad moral a el Quixote, y que para
ensalzarla se declame tan altamente contra los efectos de las ideas
caballerescas, confundiendo la realidad con la fabula, unos siglos
Rel1ru hispanique. xm.

16

�CARTA CRITlCA

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

.
. . tos de un despreciable interese,
con otros, y los nies sugenm1en
. de un amor que
con los gloriosos de un valor ~ dtodase~:reb:i;cI y variedad nececstribasesobre aquella ~ase: S1 e~pu a el poeta mil aventuras
saria de nna larga h1stor_1ad~ugierenbl la intervencion de los
le es in 1spensa e ,
d. ·
extraor manas Y
rtuna la de las Deidaque no es opo
•
1 b · ,·a
, igromantes Y as rups, 1 •
Virgilio en todas
1
f t n uni a 10mero y a
'
.
des subalternas que ue a.
samientos peligrosos, y as1
ellas no habia poderse_ alucinar co~ pen e segun los preceptos de
no era util ni necesana la cor:ecc10n qu

Oliverio del Ricciardetto halla en el viemre de la ballena un
convento de frailes, y despues de haber platicado y cenado muy
bonitamenre, a un solo esfuerzo de su valor

Horacio mezclase ~I utile d11~ci. d dos tan distintas matcrias las
Adviertase tamb1en que sien_ o
e entrambas forma1 de aquel uempo, aunqu
.
i
fabulas y as nove as
.
balleros andantes de mndas sobre las hazaûas de los anttguosbca
la obra de irnitae a entram as una so
,
d. d
gun modo po ia a aptars
l
.
autor se prescribia la
. .
b 1
mue 10 mas s1 su ,
cioo sattnca y ur esca~
d 1
1 como era natural, habianse
verosimilitud de la acc10n, e a qua '
desentendido los poetas.
d
·iderarse 110 bien tri.llada
.
d d Ce ·antes pue e cons
i i la sen a e "d n dis razada
la Secchia rapita y el mismo
por otros. La Ene1 a
if;
b' b lescas italianas contra las
. .
t as tantas o ras ur
R1cctardetto, son r
ro vari'ldas con extremo Y
fabulas de los caballeros erranltes, pde la po, esia Yo no sé porque
dos los co ores e
·
.
d
hermosea as c~n to
de Fierabras quai le pinta D. Qmbaya de prefenrst: el balsamob ·ta1nente la mitad del cuerpo que
él puesta om
'
l
d
xote, ~&lt; e q~e con
I sobre la otra mitad que quedare en a
« hub1cse c:11do en el sue o
nzana » con los dos verano que una ma ,
d •
« silla, se que ~na mas sl, p I d" o a quien cortaron la cabeza, y
sos del Tassom de aque a a in
aun seguia peleando :

°

Il poverino non se n'era accorto:
aodaba combattendo ed era roorto.

a presentar la pintura del Religioso
N
'que mas moral pu ed
.
T
·.
o se
la del Ecclesiasttco del assom .
comensal del Duque que
E in vece di dir vespro e ma~tino,
Giuocaba i benefici a sbaraglino .

...

Usci pd culo il Paladin di Francia.

El Lutrin de Boileau y el Vert-Vert de Grasset, el Gif Blas y el
Genmdt"o, son composiciones igualmente felices, y tal vez mas
miles y verosimiles; no tienen episodios, es verda&lt;l, pero
hablaodo de buena fee , podremos aun considerar el Quixole
como un poema :epico y un pensamiento seguido, y determinar
en su diseccion todas las leyes de la Retorica y la hermosura de
la Poesia?
El no imaginarlo siquiera, fue con mucha probabilidad lo que
mas contribui6 a el bucn exito de la empresa de Cervantes; y él
mismo, aunque no nada escaso en elogiarse en su segunda parte,
no indica sin embargo una tal intencion, cii'iendose a caracterizar
su obra como una historia del mas gustoso y menos perjudicial
entretenimiento que hasta aora se baya visto, porque en toda
ella no se descubre ni por semejas una palabra deshonesta, ni un
pensamiento menos que catolico.
Para juzgar despues por una prolixa comparacion del Gemndio
con el Quixote, quai de los dos es mas gracioso, mas mil y mas
verosimil, para analizar las dificultades que debieron hallarse en
ambos sugetos queriendolos tratar con propiedad y decoro, fuera
precisa una digresion harto difusa que no nos hace al caso.
Quiza las persecuciones que sufri6 y sufre el Gerimdio pudieran
ministrarnos la mejor prueba de su maior utilidad moral corn parada a el Quixote : quiz:is advertiriamos quanto es mas reducido
y por lo mismo mas dificil el teatro de aquel, ciùendose a un
claustro, a un pulpito, o quando mas a un lugarejo, donde
hubiese de predicar, y se ocurriria quizas el observar « que no es tal
&lt;&lt; defecto el de no imitar a Homero y a Virgilio sobre la edad del
&lt;&lt; heroe para el principio de la accion », que por ella sola debamos
decidir quan dificil es quitar la clava de las manos de Hercules.

�2

44

CARTA CRITICA

Pero pasemos ya a un examen directo del mismo Quixote,
para el qua! debo repetir a Vm . que mirecomo norte de misrazonamientos el solo deseo de obedecerle y decir lo que siento, que
no la esperanza de retraer a nuestros compatriotas del juicio
exagerado que hubiesen formado de la tal novela; y para seguir
con tal qual metodo que a el paso de no ser tan difuso y nimio
como el Analisis, sea sin embargo claro e inteligible, empezaré por
abandonar toda idea de que Cervantes pensase componer una obra
epica, cifiendome par la rnisma razon a aquellos defectos cuia
existencia sea real y verdadera, en qualquiera semblance que
quiera darse a la COtl}posicion del Quixote .
He manifestado a el principio que era mui diferente el punto
devista en el qual debiamos mirarle nosotros y los extrangeros.
Para estas pudo muy bien parecer una fabula y no de otra manera presentarseles D. Quixote atravesando la Espana, que Astolfo,
Brandimaste, u Orlando atravesando la Hircania, la Persia y el
Catay : fuesen o no verosimiles los accidentes, ni podian ni les
importaba averiguarlo. Todos los hombres ademas tenemos una
secreta propension â la satira y a la burla, y somos tambien
inclinados a el remedo; ni hay escena alguna en el teatro de la
vida, donde logre nuestro amor propio mayor complacencia que
en l,a representacion satirica y en el remedo burlesco de un
vicio; y mucha mas si estando contraido a determinadas personas
el enfado o ultrage que de ello les resulte a el paso de divertitnos
no nos campromete en modo alguno. Estas ventajas las tenia
efectivamente para extrangeros el caracter moral de D. Quixote,
pues le consideraron como un q uadro comparativo y burlesco para
todos los que en las sociedades numerosas quieren elevarse a la
cumbre o como valientes o como enamorados, y se hallan derribados repentinamente muy mal trecho. Mientras no falten los
tales personages, siempre se hallaran una cierta utilidad o deleite
en aquella composicion; yadoptada esta alegoria unanime ( quizas
la unica) entre todas las Naciones de la Europa, suce de ra a los que
quieran imitarla o repetirla lo mismo que sucederia a quien qui-

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

siese substituir una voz nueva a otra ya universalmente admitida,
para expresar con propiedad una idea, esto es, que el solo proyecto
y mucho mas la execucion excitaran o compasion o enfado.
Para q4e una satira agrade a todos, es por la misma razon de
absoluta necesidad que recaiga sobre costumbres ya desusadas, y
sobre personas que no ex.isten; y conviene advenir de paso que
esta reflexion convinada con el agrado universal con que fue recivido el Quixote nos prueba otra vez que ya ni los rastros existian
de la andante cavalleria. Por esto los extrangeros, naturalmente
divertidos con las extravagancias del eroe y las graciosas simplicidades del escudero, tal vez afiadian un nuevo placer a su lectura
con reprocbarnos, aunque injustamente, a los espaiïoles aquel
dicho de Horacio : Quid vides? De te fabula narratur : y quando
quisiesen desmenuzar las circunstancias de la historia buscando la
verosimilitud, o debieron desechar a poco tiernpo semejante
empresa, o mirar la Espaiïa como 1:1n teatro oportuno para tales
aventuras.
Nosotros, a el contrario, o sea por lé! identidad del idioma, o
por la vista quasi diaria de los objetos que forman el enfa,.ce de la
novela, o finalmente por aquel secreto placer que nos infunden la
natural jocosidad y el lenguage de Cervantes, nos vemos invenciblemente arrastrados a buscar nuevo deleyte y entretenimiento,
do ya le encontramos en tan ta copia : el deseo nos enciende, el
amor nacional nos deslumbra, el c.lesengaîio tiene en contra suya
la opinion vulgar, y por ultimo confundimos lo bueno con lo
rnalo, y toda la obra con algunas partes de ella.
En efecto, cônsiderando la accion con imparcialidad, no podremos menos de reparar mui luego quan poca diferencia habria
entre las dos epocas sefialadas, si pudiendo en la una un caballero
andante matar a su salvo en las encrucijadas a quien no confesase
la preferencia de hermosura a la su dama, en la otra un loco
rematado, y par lo comun furioso, fuese arbitro de atravesar todo
un reyno, estropeando y no ligeramente a quantas encuentra
por el solo afan de que escribiesen su historia.

�47

CARTA CRITICA

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

Y o no sé si los que suponen el placer de la verosimilitud en la
narracion de Cervantes han atendido a este gravisimo inconveniente de su invencion; yo no sé corno el lector nacional, tan
solo entretenido a la par de los extrangeros con las repetidas
locuras del heroe, pueda o no mirar alguna vez con tal qual interese, o la cabeza del arriero partida en quatro a el tiempo de ser
armado nuestro hidalgo de caballero, o el monge benito derribado
repentinamente y muy mal trecho de su mula; o el Vizcaino
ecbando sangre por narices, ojos y oidos a presencia de sus amos
y los mayorales, o la espàlda rota de uno de los yangueses, o la
fatal suerte del Bachiller y demas cômitiva del cadaver transportado a Segovia, o la perdida y mal trato del barbei::o poseedor
del hielmo de Mambrino. Ponense en libertad los condenados a
galeras mal herido un guarda con una Ianzada; un infeliz cabrero
se ve remacbadas las narices con el rostro lleno de sangre, y
molido a coces de Sancho; el Bachiller Sanson Carrasco da tal
caida que sin mover pies ni manos parece ser muerto ; abrese la
jaula a dos leones en me:dio de un camino real; un pueblo de
mil vecinos veese hecho el juguete de dos Duques ociosos; no es
otra. tampoco la suerte de las quatro galeras fondeadas en Barcelona y de su ilustre general. Y esta es la moral, estas son las circunstancias agradables, estos los disfraces con que viste la fantasia de D. Quixote los objetos que se le presentan; y esta finalmente es la propiedad ·de los caracteres de la fabula. Las corridas
de toros que el Analisis reprueba con tanto teson y eloquencia,
y cuia gustosa fiereza debia ser reformada por la novela del
Quixote, son por cierfo mucho menos sangrientas, y harto mas
racionales que los espectaculo~ y destrozos que acabamos de
recorrer.
Pero~ quai es la moral que podemos derivar del fraude vol un. tario de Sancho de los cien ducados ballado a poco rato su dueiio
Cardenio? rnucho mas comparandole con el cabrera que en seis
meses no habia querido tocarlos. ~ Que del mal trato de Zoraida
con su padre? que de los gastos intempestivos de los Duques quando

un su labrador riquisimo tiene que prèstarles dineros y salir por
.fiador de sus tram pas por momentos? El mismo Sancho, no sien do
sino de D. Quixote los dineras con que debia pagar el hospedage
de la venta, prefiere ser manteado a la puntualidad de pagar.
Roque Guinarte y la su quadrilla exercen sus infames asesinatos
quasi a las puertas de Barcelona : es intima la amistad y correspondencia entre Roque y D. Antonio Moreno, y entre este y
el virrey. A vista del mismo virrey y en la plaza de Barcelona,
un hombre armado y desconocido, sin encomendarse a Dios ni
al diablo, embiste con otro y le derriba medio muerto en el suelo;
y D. Antonio Moreno o sus cornpafieros son tan poco respetados
aun antes de la pueril invencion de poner un cartel a espaldas de
D. Quixote, que muchachos traviesos ponen y encajan sendos
manojos de aliagas debajo de las colas del Rucio y Rocinante, y
dan con sus ginetes en el suelo. Sucede cabalmente con esta
riovela lo mismo que veriamos acaecer con qualquiera otro loco
sacado a el publico, no siendo furiqso. Pueden el populacho y
la gente ociosa entretenerse con él por algun tiempo, y hacer de
su desgracia un objeto de risa; pero sus parientes, sus amigos y
las gentes cuerdas y caritativas ~ podran sufrirlo con paciencia, o
tomar trastulo? &lt;:'. No procuraran ellos mismos recogerle quando
sea un objeto ridiculo, o la policia encerrarle si lo es peligroso?
·
Creemos capaz de ser corregida con la ironica mofa de losarnores
de Dulcinea la antigua costumbre de las damiselas de enamorarse a furto de sus padres del caballero del Sol, de la Sierpe, o
de las Estrellas, y seguirle a la grupa del caballo con tod:a su virginidad a cuestas; y despues en el caracter de Dorotea, la amable,
la inocente, la bien criada Dorotea, el unico consuelo, el unico
baculo de la vejez de sus padres, vernosla entregarse voluntariamente a un pastor para que la dirija, a otro para que la alimente, a la soledad de los bosques para la seguridad de la fe conjugal, y a un cur,a y un barbera, inventores de una farsa, para el
consuelo y descanso de sus pasados afanes.

2

�SOBRE LA OBRA DEL QULXOTE

CART A CRITICA

El amor violenta, esa pasion desenfrenada que ha sido y sera
siempre el movil principal de las acciones arrebatadas, el idolo de
los poetas, y el unico sugeto digno de las novelas, ese amor que
conduxo a Cardenio a una locura rabiosa y a una vida brutal, y
a Dorotea a una situacion infeliz y desco,nocida, desaparecese a
el punto, y sin otro intercse que pocos razonamientos del cura se
le ve convertido c11 una disposicion jocosa, en un rotai olvido de
los afanes pasados, y en un subito reparo de la salud y robustez
por naturaleza tan deterioradas : y despues quiere el Analisis que
veamos en Cervantes retratado el amor a el natural con todas sus
posiciones y actitudes, el precipitado y mudable e11 las historias de
Cardenio y Dorotea, el fingido y burlesco en la pasion de Altisidora, y el ligero y poco decoroso en la aventura de la Duena
Rodriguez. Ah! si en el espectaculo tan nuevo como horrible de
la famosa exp-edicion nocturna de la Duena hubiese una imaginacion capaz de entretenerse en analizar el amor, debieramos creerla
poseida de una locura mayor que la de D. Quixote, y el mismo
diablo con el trage de muger debiera preguntarle : Si estamos
seguros?
A estas reflexiones sobre la moral, que no aumentaré mas por
no hacer con estudio un quadro enfadoso y molesta, siguense
otras no menos importantes por lo que toca al decoro de las costumbres. En la graciosisima navegacion del Ebro se nos presenta
Sancho habitualmente lleno de piojos; asiste despues con esos
mismos trages a la mesa del Duque y a la siesta de ,... Duquesa.
El Duque, por otra parte, guardando con un loco una intempestiva
consecuencia y atencion, se hace enxabonar el rostro por las
criadas despues de corner, y los mozos de cocina son osados de
entrar en el cornedor con cernideros, artesas y aguas de fregar, y
a presencia de sus amos tomar ellos tambien solaz y pasatiempo
con las simplicidades de Sancho. Este mismo escudero, cuya graciosa malicia en lo del encanto es la idea mas feliz y mas bien
llebada de Cervantes, destruyela despues con acceder a las persuasiones de la Duquesa de que realmente Dulcinea estaba encantada;

I

2 49

bien asi como D. Quixote destruye por dos veces sus graciosisimas
visiones de la Cueba de Montesinos, antes con responder a Sancho que las crea, si el ha de creer lo de las siete cabrill::is, y despues
con preguntar a la cabeza de D. Antonio Moreno si fue verdad
lo de la cueva.
Tantas inconsecuencias en la harmonia general de las ideas no
exceden sin embargo ni en numero ni en ca1idad a las otras que
se refieren directamente a la naturaleza. EJ Analisis repara que no
es facil comprender el aparato interior del Clavileno para que
volando por los aires con estrano ruido (sus trozos sin duda) den
con amo y escudero en el suelo medio chamuscados sin que estas
safran el menor dano. Yo creo mucho mas clignas de reparo y
sobrenaturales la caida del heroe con Rocinante, empenada su
lanza en las aspas del molino, y la otra aventura quando el trope! de los toros brabos y el de los mansos cabestros, con la rnultitud de los baqueros y otras gentes pasaron sobre D. Quixote y
sobre Sancho, Rocinante y el Rucio, dando con todos ellos en
tierra, echandolos a rodar por el suelo. El dia siguiente a la aventura de los molinos es quando D. ·Q uixote y Rocinante manifiestan mas fuerza y bizarria con el encuentro del Vizcaino, y a
poco rato de la desgracia de los taros « socorriendo una fuente
« clara y limpia a el polvo y cansancio que sacaronamo y escudero »,
este se pone a corner a su sabor y el otro empieza a predicarle.
Tampoco hay tiempo para que Ricote baya a sacar el tesoro a
la Mancha y se halle de buelta en el momento del cautiverio de
su hija Ana Felix. D. Quixote en estos casas debiô mas bien
SUP.Oner que encantadores le defendian, y guiaban sus empresas a
felice fin y acabamiento que no que fuesen sus perseguidores, y
dirigiesen en contra de él todos los trances de la guerra.
En esta clase de inconsecuencias no podré tampoco pasar en
silencio la grande inverosimilitud de los efectos de la locura de
Dn. Quixote. Caminaba dias enteros, albergaba entre muchas
gentes, encontraba como es natural una variedad infinita de
objetos, nada le excitaba el desvario sino ta! qual ocasion esco-

�CARTA CRITICA

SOBRE ~A OBRA DEL QUIXOTE

gicla a el acaso. La disputa golpeada con Cardenio sobre lo
de Madasima y el Maestro Elisabat, y el repentino destrozo de
las figuras de Maese Pedro son ciertamente natu raies y propias
de un tal ramo de locura, pero el embestir a troche y moche
a un pobre Religioso a caballo, y quererle Sancho desnudar ya
caido, el equivocar una vacia de afeitar por yelmo de Mambrino,
hacer frente a un tropel de toros brabos y desafiar un leon
cara a cara son cosas no naturales en si, y no naturales por
las dem:is circunstancias de la narracion. Porque~ quantas vacias
de afeitar no habria ya visto colgadas despues de empezada su
extraîia peregrinacion, sin que le pareciesen hielmos ? quantos
Religiosos sin parecerle nigromantes, y quantos toros, aunque
sueltos, a que no crei6 proporcionadas sus fuerzas? Si los gigantes se le trastrocaron una vez por encanto en molinos de viento,
las historias que habia leido debian hacerle entender que no siempre seria asi, y otra vez que se le presentasen, otra Yez debia
embestirles hasta desengafiarse que eran molinos y no gigantes.
En una palabra, la imaginacion de D. Quix.ote se nos presenta
en el discurso de la novela o alterada, unas veces por lo que ha
leido, otras par lo que vé, y ottas por lo que quieren que vea los
que pretenden solazarse con el; o en estos m.ismos tres casos perfectamente ajustada a la realidad y a el juicio, lo qual no es en modo
alguno natural o verosimil, y sin embargo echarse ha de ver mas
que en otra parte en las cansadas aventuras de Barcelona.
El caracter del Bach iller Sanson Carrasco presen ta tam bien
objetos poco conformes con la naturalidad necesaria: un trastulo
y regocijador de los patios de las Escuelas Salmanticenses yun socarron famoso emprende pelear con un loco, y con armas desusadas,
y escoge para ello un caballo peor que Rocinante. Ni para aqui
el cuento : apenas curado de su mortal caida, atraviesa la mitad de
Espana para buscar de nuevo el mismo peligrocon gastos, incomodidades, y el semblante ridiculo de llebar una carga de armas
desusadas, y todo esto por una obra de caridad de mui dificil

suceso, resultando asi ser el unico hombre caritativo en todo el
discurso de la historia.
Pero no culpemos a Cervantes de las incongruencias hasta aqui
numeradas, ni de otras muchas que se omiten por brebedad:
nunca pens6, como se ha visto, en hacer una obra epica que
pudiese competir, no digo con Homero y Virgilio, sino tampoco
con el Taso y el Ariosto. Dexar carrer su graciosisima imaginacion en las soledades de una carcel, reunir muchas ideas y composiciones suelcas dt: tiempos anteriores, motejar talvez con las
armas temibles de lo ridiculo algunas personas de las que a la
sazon contribuyeron a su desgracia, no perder de vista un solo
instante las costumbres y objetos del pais que habitaba, explayar
su inclinacion irresistible, aunq ue siernpre desventurada, por el
enlace y estilo de las comedias, y sacar a luz la ta! qual erudicion
de que estaba adornado : he aqui el conjunto de cosas que en
mi sentir dictaron la primera parte del Quixote, obra inimitable
por la naturalidad y gracia de los dialogos, y por la pureza y
elegancia del estilo, aunque no tan feliz por su ii;ivencion o
moral.
Si Cervantes en esta composicion se hubiese propuesto un
plan de epopeya, i que de ideas no le hubiera subministrado inrnediatamente el mismo asunto ! Por quanta fuese debil su instinto
poetico, la cueba de Montesinos hubiera llenado quasi un tomo con
muchisima propiedad. Bajando Sancho con su amo, y alucirutdo con
su frecuente credulidad, lo obsuro y triste del parage, la resefia de
los gigantes y otros adversarios o muertos o mal feridos en los
encuentros anteriores, el embeleso a las veces de espectaculos agradables, en otras el horror de los tristes y melancolicos, los manjares
aparentes y el hambre real, la musica imaginaria y el sueiio y
cansancio efectivos, las fantasmas, los gi.gantes, los enanos, las
damiselas vagando a su placer, quai contenta de su suerte y con
su amantea el lado, quai esquiva, y qualacongoxada;yreunidas
a esto una cierta dificultad de salir de la cueva, y las agudisimas
e inciertas reflexiones de Sancho, i que de entretenimiento y

�CARTA CRITICA

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

sabor no hubieran causado a los lectores pintadas de la elegantisima mano de Cervantes !
Quando el heroe despues caminase por un bosque o por un
camino real, la transformacion de los arboles, de las piedras y
quantos objetos viese o ya en ninfas y sirenas o en gigantes y
rufianes, subministrarian bastante cebo para que diese a su
salvo lanzadas, taxos y reveses, sin dai'io proprio ni de los infelices caminantes, razon que hace tan gustosas y felices las aventuras de los batanes, y de los muebles de Maese Pedro. Si Dulcinea encantada le siguiese a las veces por una nueva convinacion
semejante a la de su encanto, j quanto reake podrian tener las
ideas amorosas del heroe graciosamente combinadas con la imposibilidad de entenderse los tres, él, Sancbo, y Dulcinea en una
tan distinta aprension de todos los objetos ! Finalmente en la
casa del Du que, los bosques, los jardines, el govierno domestico,
la alegria y felicidad general, la situacion del rio, los atractivos
de la estacion, las frutas &amp;a, ya hubieran conducido a nuestro
autor a represeutarnos los jardines de Armida.
Despues de esta rapida reseiïa, me es forzoso sospecbar que la
imaginacion de Cervantes fuese harto limitada, y no nada poetic.1. Le veo demasiado mezquino en los adornos, demasiado uniforme a finalizar las aventuras por encanto, harto cefüdo a los
objetos reales del pais que habitaba, harto necesitado de introducir episodios importunos para alongar la novela, y en fin acordandose con mayor frecuencia de objetos adequados a una vida
pobre, aunque honrada, que no de los que pudiesen sugerirle los
inclitos Mecenas que protegian el Taso y el Ariosto.
Jaruas convendré en que la segunda parte pueda considerarse
como una continuacion de la novela; dimana en un todo de la
pubJicacion de la primera, y de la obra del Licenciado Avellaneda, accidentes casuales o momentaneos, posteriores a la epoca
de ' Cide Hamete, sea la que fuere, y que representan esta nueva
produccion mas bien como una apologia de la primera sugetada
a el mismo plan en quanto a la conduccion y a el estilo. En

entrambas los materiales utiles apenas bastaran para escribir tres
tomos en lugar de los seis; y es lastima (a lo menos para todo
el que mire con verdadero interes el concepto de Cervantes) que
se empeiiase su autor en estenderlas tanto, pues a menos de la
mitad se advierte en todos los pensamientos una violencia, una
verbosidad,
una adop:ion de quantas sandeces o malicias vulaares
.
0
cornan entonces, que a la verdad 1a elegancia y amenidad del
estilo apenas bastan para hacerlas materia de un honesto y
util entretenimiento.
Hay sin embargo en el Quixote una materia de mas que
mediana instruccion, la misma que nos hace deber a Aristofanes
lo mas que sabemos de las costumbres griegas, esto es, la numeracion no nada superficial de la mayor parte de los usos del
tiempo de Cervantes; usos que no dan a la verdad una idea muy
favorable del estado de la Espafia a fines del siglo xvr, pero que
por la misma razon debierao estudiarse con una atencion desnuda
de todo amor propio nacio11al, y de aq uellas pinturas e ilusiones
orientales que forjaban a su sabor Ios escritores politicos de los
tiempos pasados : los labradores, los hidalgos, los grandes, los
que frecuentaban la Corte, los eclesiasticos, los arrieros, los bandidos, los comicos, los comerciantes, los Moriscos, los militares,
todos desplegan a la vista del lector curioso una buena parte de
sus usos y costumbres ; adviertese la multiplicidad de generos
extrangeros que entonces se usaban en la Peninsula: una sotana
del cura de raso de Florencia, las camisas de Holanda, y el
co!eto de ambar de Cardenio ; el pensar Sancho vestirse de oro y
de perlas a uso de conde extrangero, y vender los esclavos de
su Ynsula para comprar titulo o oficio con que vivir descansado;
el ser las ventanas del oidor en Madrid guarnecidas con lienzo en
hi_bierno y celosias en :'erano; el régresar de Ytalia el capitan
Vicente de la Rosa vestido a la soldadesca, pintado con mil colores,
lleno de mil dixes de cristal y sutiles cadenas de acero, poniendo
boy una gala y maiiana otra, pero todas sutiles pintadas de poco
peso y menos tomo; el repugnar Teresa Panza _a que Sanchica

2

53

�CARTA CRITICA

pusiese verdugado, y saboyanas de seda ; el presentarse el Alcaide
de la cueba de Montesinos con una gorra milanesa negra, y el
usarse en casa de los Duques jabon napolitano, toallas alemanas,
sabanas y herreruelos de Holanda.
Adviertense la calidad de las ventas: las maneras de caminar, las
tram pas de los romeros y titereteros, la estrechez y falta de imbalidos de la soldadesca, las seducciones de las jovenes, el estado de
Sierra Morena; y la suma debilidad de la justicia, o ya en la soltura
de los presos, y en la malograda aprension de los de Sierra Morena,
o en la multiplicidad de ladrones y asesinos, o en el Recitante que
decia Sancho haber visto estar preso por dos muertes y salir libre
y siu costas, o finalmente en la quexa a el Governador de la Ynsula
en que deciale el vendedor de puercos que de alcabalas y socalifias
le habian llebado poco menos de lo que ellos valian. Hacese tambien digno de reparo « el alzar de estas figuras que llaman judicia« rias que tanto aora se usan en Espafia, que no hay mugercilla ni
« page ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura
« como si fuera una sota de naipes del suelo echando a perder
&lt;&lt; con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia. » Notanse por ultimo varias costumbres eclesiasticas, los disciplinantes, las imagenes de los santos, y el acto de las Cortes de
la Muerte hecho en la octava del Corpus. Todos estos asuntos y
otros muchos a ellos semejantes seran materia instructiva para los
que quieran buscar en el Quixote algo mas que la perfeccion del
estilo, los infinitos chistes a el sumo naturales, y un entretenimiento no nada cansado para distraerse de otros cuidados
mayores.
Pero no nos engafien en modo alguno el canto melodioso y
las hermosuras exteriores de esta nueva sirena. No busquemos la
realidad en loque es meramente una chimera; a el solo arrimarnos a ella là veremos desaparecer de golpe; y el afan de multiplicar los placeres no hara mas que entibiar los que antes gozabamos. con un tranquilo reposo.
Diré por ulti!110 una idea ya apuntada anteriormente, y es que

SOBRE LA OBRA DEL QUIXOTE

'

un poco de refl.exion sobre el conjunto de la novela la descubre
luego luego como una reunion de ideas comicas, ocupacion predilecta de nuestro Cervantes, y por tanto como de una facil transformacion en algunas comedias. Debianse por supuesto adoptar
quantas frases, dialogos y pensamientos fuese posible del autor
original; consul tarse empero con mayor cuidado la verosimilitud
y el decoro; de ningun modo sugetarse a el orden o a la localidad, o a la precision de las aventuras, hacer maior uso del caracter de Dulcinea, dandole como a Sancho un semblante biforme
.
'
o ya de maliciosamente encantada, o de inocentemente alucinada
con las esperanzas de una suerte brillante. Entonces la Nacion
lograria mas extensamente y a menudo de las sales y elegancia
del Quixote, y no seria extrafio oir en la boca del pueblo frecuentemente repetida una buena parte de sus dialogos y refranes, bien
asi como en la Grecia se cantaban los episodios de la Odisea o la
Yliada, y las estrofas de la Jerusalen en los canales de Venecia.
Concluio pues, sefior mio, esta difusisima carta, en la qual,
como es facil percibirlo, no ha sido mi pensamiento el analizar el
Quixote con una nimiedad y encono viperinos, o hacer bna enfadosa ostentacion de principios retoricos y poeticos. Solo he querido obedecer a Vm. ciegameme, y hacerle ver que en mi sentir
no era tal esta obra, aunque sumamente honorifica para su
Autor, que la Nacion pudiese escudarse con ella para todas las
ciencias con,10 con un nuevo Paladion Troyano; y que D. Vicente
-de los Rios y la Academia espafiola debieron corregir y no
fomentar esta extraordinaria idea que se habia formado de la
novela en la ultima mitad de este siglo.

�VARIA

VARIA
Fragment. d'un romance inconnu.
Le feuillet sur un des côtés duquel se trou~e, dispos\~:i: d~~l:
colonnes le fragment que l'on va lire, apparuent à un 1 10p
' . M S Babra .. e lui adresse de nouveau tous mes remer:i:r::l~;:a~;ur Ï'oblig~anc~ ]avec laquelle il_ m'a confié cette intéressante
relique. L'écriture est du début du xvi• siècle.

3 5 y a uos dexo tres maestrazgos
que dexar mas no podia,
Akantara y Santiago,
Calatraua en conpariia. »
Que lengua pora dezir,
40 ni mano escrcuir podia
el dolor quel triste rrey
de aquesto sentir podia?
u Esforça, la gran leona,
esforça, sei'iora mya,
4 5 que si vuestrn alteza mucre
pierdo quanta bien tenia. »
Estas palabras diziendo

HE.CHOPOR MOSSEN(?) }AYME ... '·

Aôio de mil y quinientos
y de quatro nonbre auia,
el mesmo mes de novienbre
al veinte cinqueno dia,
5 estando la triste rreyna
en la cama do dormia,
vino la Muerte callando
por le hazer conpaiiia :
« Sepaste, rreyna despafiia,
10 daragon y de ca,tilla,
quel alto rrey poderoso
por mensajero menbia,
que querades yr conmigo
por me hazer conpaiiya. . .
1 S _ Soy contenta de yr conugo
pues que Dios por mi tenbia;
dexesme llamar el rrey

Jas cosas que mas queria. »
Vino el rrey siendo llarnado,
20 non tardo la su venida.
Desque lo vio dclante,
dix.oie : « Sperança mya,
es la volunta de Dios
que partamos conpaiiya,
25 pues quen \'ida ose amado
quanta amar os podia;
rruegos que os acordeis
de mi alma noche y dia,
y que no me blasfemeis
30 de merçe os lo pedia.
De mi hija dofiia Joan.\
que prinçesa se dezia
dexo rreyna y eredera
de los rreynos que tenia,

The resemblance between the eighty-first of Edmund Spenser's
Amorelli (London, 1595) and the twenty-third sonnet in the Obrns
del Bncbiller Fmncisco de la Torre (Madrid, 1631) was first pointed
out, so far as I can gather, by the late Archdeacon Churton in 1862.
On page r 38 of the second volume of his Go11gora 2 , Churton printed
the followiag version of the Spanish poem.

LOVE SONNET
BY FRANCISCO DE LA TORRE

Fair is my love, when ro the summer air
She doth her locks of tangled gold unbind;
Fair, when, relenting to my heart's despair,
Sbe bids her stem eyes grant one glancc more kind ;
Fair, wben, to still the troubled waves and wind,

See the Revue Hispa11iq11t, Xll, pp. 259-26o.
Go11g-ora. A11 Historical &amp; Critical Essay 011 !be 1imes of Philip Ill. &amp;
If'. of Spain. Witl, Trans/atio11s. By Edward Clmrto11, 2 volumes. Lo11do11 :
John Murray, Albemarle Street, 1862.
1.

2.

1.

Suit un nom que je n'ai pu lire.

el cruçifixo pidia;
de que lo tuuo en las manos,
50 adoraodo asi dczia :
« A ti adoro, el rredentor,
a ti doy el alma mya
pues que me hizistc rreyna
destos rreynos que teoia,
55 y si no los goucme
como la rrazoo queria,
a todos pido perdon. "
Y a codos perJoo pidia;
y esa que todos los moros
6o de Granada y de Castilla .. .

Not.a on three sonnets. 11 1

R. FouLCHÉ-DELBosc.
Tl!STA~Œ:-:To DE LA RREYNA DOj:lIA YsABEL LA CATOI.ICA

257

�VARIA

She bids th.1t Jight break forth, which I adore;
Fair, when her gentlest grace of heavenly mind
Hath turn'd to joy the pining grief I bore :
Fair in her mildness ; fair, though harsh ', before;
Fair, cruel; fair, disdainful; fair, still fair,
E'en when mv heaven seems gloom for evermore ;
But he; fair smile of beauty debonaire
Can ne'er be known, till see11 in its own light;
Nor, seen, can word or thought report it right.
See Note.

The note in question occurs on page 295 of the same volume. It
reads thus :

VARIA

259

for thirty-six years before it was made again in a manual of Spanish
literature '· Still no solution was forthcoming. At last in The Times
(London) of June 24, 1904 aletter, dated June 17, was inserted from
the well-known scbolar Mr. Sidney Lee 2 • The following passage is
relevant.
I find I omitted to quote in my essay on « Elizabethan Sonnets » which
.
'
you rev1ew to-day, an instructive contemporary notice of Dauiel's strange
habit of plagiarism :

. ......... ......... .
M? recent reading, too, proves that I have underestimated the dependence of
Dame!, no less than of Spenser and ôther Elizabethans, on Tasso's sonnets.
For example, Spenser's sonnet lxxxi- is little better than a literai translation
of Tasso, as the following quotations prove.

SONNET BY FRANC.lSCO DE LA TORRE

This sonnet is added, because it does not seem to have been previously
observed that it is almost i&lt;lentical with Spenser's eighty-first among those
entitled "Amoretti ». It might be of some weight in determining t~e con:r?versy about the name of Francisco de la Torre, whom some Spa_msh cnucs
suppose to have been a contemporary of Garcilaso, others that ~e 1s no more
than a name, the poems being actually written by Quevedo. It 1s not easy to
believe that Quevedo was the author of poems so unlike his own, nor that he
should have imitated Spenser. Nor, again, that Spenser should have imitated
Francisco de la Torre. Possibly both may have followed some Italian poet.
Probably this indication was noticed by few scholars in Spain or
Italy : at all events, no light came from either country. Nor _from
England, though not less than five editions of Spenser were prmted
between 1862 and 1884 2 • The point seems to hav~ been overlooked

x. The comma after the word harsh seems to destroy thesense, but I follow

Churton's punctuation.
2. The Works of Edmund Spenser, ed. J. P. Collier, 5 vol., 1862 [reprinted,
-1866]; (2) Complete Works of Edmund Spenser, ed. R. Morris, 1 vol., London,
1869; (3) The Poetical Work; of Edmund Spenser, ed. C. C. Clarke, 5 vol.,
London, 1876-1877; (4) The Poetical Works of Edmund Spenser, 1 vol. London, 1880; (5) The Complete Works in verse and prose of Edmund Spe11ser, ed.

Fair is my love, when her fair golden hairs
With the loose wind ye waving chance to mark;
Fair, when the rose in her red cheeks appears,
Or in her eyes the fire of love does spark .....
But fairest she, when so she doth display
The gate with pearls and ru hies richly dight;
Through which ber words so wise do make their way
To bear the message of ber gcntle sprite.
(Spenser, Amoretti lxxxi.)
Bella

e la donna mia, se del

bel crine
L'oro al venta ondeggiare avien, che miri;
Bella se volger gli occhi in dolci giri
0 le rose fiorir tra le sue brine .....

A. B. Grosart, 9 vol. [Printed for private circulation onlyJ, 1882-1884.
No editiou of Spenser's works has been issuedin England since the appear_
ance of Grosart's nine quartos, though tliere may probably be reprints of
previous editions. The Arnoretti have once been republished separately (London, 1904), but without notes.

r. A History of Spanisb Literatttre by James Fitzmaurice-Kelly . London :
William Heinemann. MDCCCXCVIII, p. 186.
2. Tbe Times Literary Supplemeut, London, Friday, June 24, 1904, p. 197,
col. 2.

�VARIA

260

Ma quella cb'apre un dolce labro, e serra
Porta di bei rubin si dolcemente,
E beltà sovra ogn' altra altera, ed alma;
Porta gentil de la pregion d' l' alma,
Onde i messi d' Amor escon sovente.

COMPTES RENDUS

(Tasso, Rime 1585,iii, 17 b.)

It was at once obvious that Mr. Lee had discovered the comn:on
sourceofSpenser's and Torre's sonnets, and, as allstudents of ~pan01sh
do notread The Times, it seemed worth while torecord t~e fact m N 41
of the REVUE HISPANIQUE. I have just learned that, cunously enough,
the little problem, which had remained unsolved, an~ even unattempted, for at least forty-two years, engaged the attention of another
investigator besicles Mr. Lee. On August 2 r, r 904, som: two mont~s
after the publication of Mr. Lee's letter 1, Signor- Eug_emo Mele, ev_1dently unaware that he had been anticipate~, ~ealt w1th the matter 1~
the Fanfulla della Domenico (Rome) 2 • The pnonty b;longs t_o ~r. Lee,
but it is only right to call attention t~ Signo_r Me~e s contnbut100, so
tbat be may receive the credit to wh1ch be_ 1s en~1tled. I _have all the
more pleasure in doiog this since the startmg-pomt of bis ~esearches
was, apparently, the passage referring to S?e,nser an~ Franc~sco de la
· s D Adolfo Bonilla y San Martm s Spamsh versmn of the
T orre m
r. .
a bove-named manual.
James FITZMAURICE-I{ELLY,

1. The identification is mentioned aga in incidentally by M. Lee in his interesting volume entitled Great Englis/nnen of the Sixteenth CentZLry (London,

1904), p. 183 n.
2,

Fanfulla della Domenica, Amw XXVI. -

N. 34. Roma,

2r

Agosto r904.

Cirot (Georges). Études sur l'historiographie espagnole. Les histoires générales d'Espagne entre Alphonse X et Philippe II ( r 28415 5 6). Thèse secondaire présentée à la Faculté des Lettres de l'Université de Paris. Bordeaux, Feret; Paris, Fontemoing, 1904, in-8, xr180 pp.
L'ouvrage de M. C. est divisé en quatre parties : dans la première,
l'auteur s'occupe des Histoires générales d'Espagne qui ont précédé le
Parnlipomenon de Jean de Girone; dans la deuxième, il va « de Jean de Girone à
Ocampo »; la troisième est consacrée à l'œuvre d'Ocampo; la quatrième aux
successeurs immédiats de ce dernier.
Écrit dans une langue simple, abondamment documenté, garni de notes
copieuses, ce livre sera utile ; on le consultera comme un complément des
Histoin:s de la littérature espagnole.
Le sujet abordé par M. C. était vaste, trop vaste même pour une « thèse
secondaire», travail qui, d'après les usages universitaires, doit être de dimensions restreintes. Il y avait un moyen de lOurner la difficulté résultant de
l'ampleur- de la matière : c'était de dresser un catalogue. M. C. a préféré nous
donner un exposé dogmatique : a-t-il pleinement réussi dans son entreprise?
Certaines parties du sujet étaient neuves; d'autres avaient déjà été étudiées.
Pour ces dernières, l'auteur s'est borné à résumer les résultats acquis ; pour les
premières, il a fait, sauf exception, les recherches nécessaires. Or, quand M. C,
résume les résultats obtenus par les érudits espagnols ou étrangers, il se
laisse très visiblement accabler par les matériaux qu'il a accumulés : lorsque,
par exemple, il énumère les refontes, dérivés, continuations ou traductions
de la C/Jronique générale, de I' Historia Gothica et du Cbronicon Mundi (Ire partie, ch. I, § r, 2 et 3, pp. 1-18), il semble recopier simplement une longue
série de fiches. De plus, quand il parle de l'historiographie aragonaise et
catalane (pp. 21-31), ou rédige des notices sur Diego de Valera (pp. 40-44),
Jean de Girone et ses successeurs (pp. 47-63), Diego Fernândez de Mendoza

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

et Davalos de la Piscina (pp. 89-91), il ne semble pas maître de son sujet;
on e~t parfois tenté de croire qu'il n'a pas lu, ou qu'il a parcouru ~ien hâùvement les ouvrages qu'il analyse, dans ces pages superficielles et andes. Au
contraire, quand M. C. aborde directement une question déterminée, il
ressaisit et cesse d'être l'esclave de ses notes et de l'opinion des autres; 11
nous ·présente alors des chapitres solides et de forme agréable : tels sont ceux
qui concernent Marineo Siculo (pp. 76-89), Ocampo (pp. 97-~47), Be_uter,
Médina, Vaseo et Tarafa (pp. 149-170). Cet assemblage de chapitres étriqués
et de chapitres développés normalement, ce mélange d'impersonnafüé et
d'oriainalité produisent une impression pénible : le livre de M. C. n'est ni un
" ni un ouvrage original; il e;t l'un et l'autre. Il est dommage qu '1
manuel
1 · ne

s:

soit pas l'un ou l'autre.
La thèse de M. C. débute mal: était-il nécessaire de commencer par« passer
en revue les différentes Histoires générale, d'E~pagne qui ont été écrites entre
Alphonse X et la grande époque de l'humanisme i, (cf. p. x), c'est-à-~ire
d'énumérer, sans la moindre omission, toutes les refontes et tous les dénvés
de la Chronique genérale, de l'Historia Gothica et du Chro11icon Mimdi? M. C.
estime que ce dénombrement devait servir (&lt; d'introduction à l'examen plus
détaillé 11 qu'il a fait &lt;&lt; des travauit du même genre composés sous Isabel1e et
Ferdinand et sous Charles-Quint ,i (cf. ibid.). Resterait à savoir si ces refontes,
dérivés, etc., sont du même genre que les « travaux i, de Jean de Girone et
autres hum:anistes : il y avait là un problème à poser et à résoudre. M. C. l'a
supposé résolu, ou même n'en a pas soupçonné l'existence. Cela est fâcheux,
car, en regardant les textes de près, on coocluerait sans doute dans, un sens
opposé à la doctrine de M. C. - De toutes manières, une énumération sèche
et forcément fastidieuse ne constitlle pas une « introduction » satisfaisante ;
une litanie monotone de noms propres et de titres d'ouvrages laisse le lecteur
indifférent: pourquoi M. C. n'a-t-il pas essayé de dégager en une bréve, mais
lumineuse synthèse, les caractères essentiels de l'historiographie médiévale à
son déclin? - En outre, que l'on adoptât le procédé employé par M. C., ou
qu'on accordât la préférence à celui que nous venons d'indiquer, il était impérieusement nécessaire d'analyser la Cbronique générale, l' Historia Gothica et le
Çhronicon Mundi avant d'en citer les refontes, dérivés ou continuations : M. C.
~ous rappelle en quinze lignes (préface, p. vn) le contenu de ces trois grandes
chroniques; cela ne suffit pas.
Au demeurant, quel point de départ devait-on choisir? Page X, M. C.
.écrit : « Jean de Girone a été le principal rénovateur et le premier représen&lt;( tant indiscutable de la Renaissance en Espagne.
Ceux qui l'ont précédé,
« bien que quelques-uns aient été imbus d'humanisme, appartienneot encore
« au Moyen-Age, dont ils ont l'esprit et la forme scholastique, et aux tradi« tious duquel ils conforment généralement leurs _idées touchant les origines

&lt;t

sans rien apporter de nouveau

i,. Page 47, nous

lisons : « Depuis la Chro-

« nique générale, aucun historien espagnol n'avait cherché à renouveler et à

« accroitre les connaissances acquises ou les idées traditionnelles sur les ori-

« gines et antiquités espagnoles... Les Paralipomenoit Hispaniae libri X de
cc Juan Margarit, évêque de Girone, sont probablement le premier essai tenté
(&lt; de ce c6tê en Espagne. Amador (!] en parle très sommairement dans une
(&lt; note. Il ne semble pas avoir vu qu'avec cet ouvrage l'historiographie espa(&lt; gnole entrait dans une phase nouvelle ». Pourquoi l'auteur de ces lianes
n'a-t-il pas supprimé presque en entier la première partie de son tra;ail,
celle où sont précisément dénombrés les historiens « qui appartiennent encore
au Moyen-Age "? Comment n'a-t-il pas vu que c'est avec l'œuvre de Jean de
Giroue qu'il lui fallait commencer? Ajoutons, d'ailleurs, que cette première
partie contenait les éléments d'une bonne introduction à l'étude des historiens
humanistes : ce sont les§ 1, 2 et 4 du chapitre IV (pp. 32-40 et 44-45), dans
lesquels M. C. expose« ce qu'on racontait [aux xm•-x1ve siècles] sur les antiquités nationales », montre par opposition « l'éveil de la critique et de l'érudition " à la fin du x1v• et au début du xve siècle, et marque les rapports
entre le «latinisme" et l' « humanisme ,i. Notons aussi que M. C., ayant
reconnu l'importance du Paralipomenon, n'aurait pas dû passer si rapidement
sur cet ouvrage : après la déclaration trés nette de la page 4 7, on s'attend
à un chapitre copieux et on ne trouve que cinq pages (pp. 48-52); véritablement on est déçu. M. C. aura sans doute pensé que le mémoire du
P. Fita (El Germzdense y la Espana primitiva) épuisait la question. 1
Le volume de M. C. ne finit pas d'une façon heureuse. En premier Heu, il
ne renferme pas de conclusion, car on ne peut guère appliquer ce terme aux
quelques phrases rapides qui occupent le haut des pages 177 et 178. Voilà donc
un livre qui n'a ni l'introduction qu'il devrait aYoir ni la conclusion que l'on
est en droit d'attendre : en l'ouvrant, 011 ne sait pas d'où l'on part; en le fermant, on ne voit pas où l'on en est arrivé. En second lieu, l'exposé de
M. C. s'arrête ou trop tôt ou trop tard. « C'est avec les noms de Vaseo
c&lt; etde Tarafa, dit M. C., p. 171, que se termine la période que nous nous
c&lt; sommes proposé d'étudier dans l'histoire de l'historiographie espagnole. A
« la même date, deux œuvres, l'une d'aspect, en somme, tout moderne, l'autre
" semblable à ce qu'on faisait en :Espagne depuis plusieurs siècles_ Elles
&lt;( marquent vraiment l'une un commencement, l'autre une fin ». Puisque le
« manuel à la moderne &gt;&gt; (p. 163) de Vaseo (( marque vraiment un commencement », pourquoi ne pas le rattacher à l'étude des " travaux de Garibay et
de Morales », que caractérisent « une méthode et une êouception qui sont les
nôtres i, (p. 171)? Vaseo, Garibay et Morales ne forment-ils pas trois anneaux
d'une même chaîne? Et dès lors, ne fallait-il pas ou bien poursuivre l'examen des Histoires générales d'Espagne jusqu'à ce)le,de Morales inclusive-

�CO~PTES lŒNDUS

COMPTES RENDUS

ment, ou liien s'arrêter avec Beuter et Medina &lt;&lt; plagiaires et dupes d'Ocampo » ?
M. C. observe quelque part que certains historiens « paraissent avoir assez
d'exposer les faits, sans chercher a les présenter ». Cette méthode est évidemment la bonne quand on dresse un répertoire ; mais quand on compose un
ouvrage, et surtout une thèse, n'est-il pas nécessaire de « présenter » le sujet,
d'établir, grâce à quelques idées, un lien entre des « faits ,, qui, en euxmêmes et par eux-mêmes, n'ont jamais de signification, de bâtir, en somme,
au lieu d'amonceler des matériaux? M. C. s'est borné à « exposer les faits »,
et n'a nullement cherché à les cc présenter ,, . Joignant bout à bout une suite de
notices qui ne perdraient nullement, qui peut-être même gagneraient à être dissociées, il a conçu son livre à la manière d'un dictionnaire bio-bibliographique, sans lui en donner la disposition matérielle. A coup sûr, il
s'est trompé en voulant simplement « passer en revue » (l'expression
est répétée a plusieurs reprises) les Histoires générales d'Espagne; ce qu'il
fallait, en effet, c'était non pas « passer une revue », mais montrer une évolution, en déterminer les causes et en préciser les étapes. Il serait injuste, du
reste, de ne pas reconnaître que M. C. a noté certaines idées qui, mises en
relief, auraient transformé son travail un peu incohérent en un travail forte•
ment systématique : mais ces idées, il les a exprimées comme à regret (voy.
p. 45, in fine, p. 66, pp. 76-77, etc.). Apparemment, il n'était pas facile d'introduire dans le sujet choisi par M. C. un peu d'air et de lumière ; toutefois,
si le sujet avait été mieux délimité, on a11rait pu, selon toute vraisemblance,
faire graviter l'ouvrage autour d'u11e idée maitresse. Que ne s'est-on, par
exemple, borné à la période qui s'étend de Jean de Girone à Beuter et à
Medina? Très certainement, on reprochera à M. C. d'avoir trop complaisamment relaté les étymologies fantaisistes et les fables qui touchent aux origines
esp.tgnoles (voy. pp. 32-37, 40, 42-43, 49, 55-56, etc.)», fables qui n'ont
rien de particulièrement instructif, et qui ressembh:nt fort à celles que
l'on débitait autrefois sur les origines françaises, par exemple. (Oiso.ns en
passant que M. C. aurait pu insti.tuer des comparaisons entre ces diverses
légendes). L'exposé de ces fables semblera donc fastidieux : il n'en
aurait pas été ainsi, si l'on n'avait e"!!:aminé que les Histoires générales d.e la
période ci-dessus désignée : n'est-ce pas, en effet, sur les antiquités de l'Espagne que s'est porté, volontairement ou non, l'effort plus ou moins critique
des Jean de Girone, des Ocampo et des Beuter?
M. C. a « cru qu'il entrait dans » son « sujet de parler de l'historiographie
catalane; aragonaise el navarraise aussi bien que de la castiUane ,, ; mais on ne
comprend pas pourquoi il a exclu « la portugaise &gt;&gt; ( cf. p·. x). Il s'explique
-ainsi : « Durant toute la période que je considère, le Portugal, à la différence
« des autres royaumes hispaniques, a gardé son individualité. Si une place lui

« a été faite dans les Histoires générales d'Espagne. écrites alors, nous n'avons
« qu'à ~n _prendre acte : le souvenir de l'Espagne ancienne et la géographie

y

« autorisaient les Espagnols; l'histoire moderne devait, sauf un temps bien
« court, les démentir » Si je ne me trompe, cette explication est loin d'être

ck1ire. D'ailleurs, quand il s'agit d'histoires générales, les classements par langues
ou par régions n'ont pas grande raison d'être : ce qui importe, c'est le sujet lui~ême; et no~ pas l'idiome dont l'auteur s'est servi ou la contrée dans laquelle
11 a vecu. Mais, en revançhe, quaud il s'agit d'bistoires générales, il ne faut pas,
ce semble, s'occuper d'historiographie strictement locale : or M. C., pp. 213 r, cite des chroniques catalanes ou aragonaises qui n'intéressent que la Catalogne ou l'Aragon, à l'exception, parfois, de quelques chapitrés préliminaires;
de même, pp. 56-60, il analyse la Coronica de Arag-an, de Gauberto Fabricio de
Vagad, et pp. 90-9r, la Coronica de los muy excele11tes reyes de Nrwarra, de
Ramirez Davalos de la Piscina. Pareillement, dans un ouvrage consacré aux
Histoires générales, pourquoi mentionner (pp. 5-7) des histoires de règnes et
des lùstoires des croisades (pp. 13-14)? Ici, on ne voit plus du tout suivant
quels principes M. C. a prC'cédé. Il va de soi qJ.le l'auteur, pour se rendre
compte de ce qu'il avait à faire entrer dans son ouvrage. devait, avant toute
autre chose, se poser la question suivante : -" Que faut-il entendre par histoire
générale? » En vérité, il est assez étrange qu'il n'ait pas songé a définir cette
formule.
M. C. a soigneusement respecté l'ordre chronologique ; on ne pourrait que
l'en féliciter, si.l'observation stricte de cette règle ne l'avait pas amené' à scinder en deux tronçons (pp. 92-95 et pp. 149-r 53) l'étude de l'œuvre de Beuter.
~u reste, ce n'est pas la seule faute· de composition qu'il soit possible _de
signaler : M. C. parle, en deux endroits différents (p. ro et p. 18) de
l' Anacephalaeosis d'Alphonse de Carthagène. Remarquons en outre que, logiquement, le chapitre II de la première partie (exception faite peut-être du
§ III) doit être rattaché à la deuxième partie, et que, dans la deuxième partie,
les § III et IV du chapitre I devraient être soudés . au chapitre III.
· M. C. n'a pas dressé la bibliographie des Histoires l{énéral-es dont il s'est
oc_cupé : il renvoie constamment au Catdlogo de la Biblioteca de Salvd, et parfois au Catalogue- de la Bibliothèque de M. Ricardo Heredia. Le premier de ces
catalogues est sériet1se1P-ent établi et digne de foi; mais _le second, rédigé en
vue d'une vente par des libraires dépourvus de connaissances spéciales en
bibliographie hispanique, ne peut être consulté qu'avec précaution. Sans entreprendre des descriptions minutieuses, qui auraient été hors de propos, pourquoi M. C. n'a-t-il pas donné à ses lecteurs autre chose que des références?
Dans l' cc index des auteurs et des traducteurs » (pp. 177-178), M. C. a
suivi « l'ordre alphabétique des prénoms (abstraction faite de leurs formes)
et, secondairement, celui des noms» (cf. p. 177, n. 1). Ce système est abso~

�266

COMPTES RENDUS
COMPTES RENDUS

lument inadmissible. Les cas dans lesquels on doit « suivre l'ordre alphabétique des prénoms », sont très précis et très peu nombreux. Que l'on classe
Alphonse de Palencia à Alphonse, c'est fort bien; mais classer Jean Vassée
ou Vaseo à jean et Francisco Tarafa à Fra11cisco, c'est, actuellement, commettre
une hérésie. Depuis Nicolas Antonio, on a réalisé en Espagne, et, à plus forte
raison, hors d'Espagne, des progrès sérieux en matière de classement alphabétique de noms de personnes.
N'étant pas accompagné de tables, le volume de M. C. est d'un maniement
difficile.
Au hasard de la lecture, nous avons relevé un certain nombre de légères
taches. En voici quelques-unes. P. vm, p. II, M. C. emploie l'expression
Corpus Pelagia111m1, au lieu de la formule Liber Ptlagii qui est plus communément usitée. - P. 61, p. 155, note, il se sert du mot espagnol portada;
p. vm, n. 2, p. n, du mot chro11ico11, p. 6, du mot cro11ista, p. 63 du mot
a,-d,ii•er : que ne fait-il usage des termes français correspondants? - L'auteur n'a pas adopté de régies pour la transcription des noms propres : le
compilateur du Liber Ptlagii est tantôt appelé Pelayo (ainsi, p. vm, p. 11)
et tantôt Pélage (p. IX); le fondateur de la monarchie asturienne est, de
même, tantôt nommé Pliage (p. 5, p. 128, etc.) et tantôt Pelayo (p. 62,
127, 144). M. C. dit Rodrigue de Tolède, mais, par contre, il écrit Sebaslùin
de Salamanque (p. vm et passim). - P. ~. n. 4 et 6, p. 4, n. 1, 2, 3, 4,
p. 5, etc., etc., M. C. abrége par trop le nom du célèbre auteur de
!'Historia critica d, la literatura espa,iola : Amador n'était qu'un prénom. Rectifier dans ce sens la bibliographie, p. 173 : au lieu de AMADOR DE LOS Rios
(Jose), mettre Rios (José Amador de los). - De même p. 98 et suiv., il désigne
constamment Ocampo sous son prénom de Fl&lt;&gt;riari. Pourquoi cette fâcheuse
habitude d'abuser des prénoms? - P. 7, note, M. C. écrit Pérez. pour
Péaz. de Guz:man : c'est un lapsus assez regrettable. - M. C. dit tantôt
Juan M11rgt1ril ou Margarit, tantôt jean de Giro11e (voy. notamment p. 51).
Le lecteur inexpérimenté s'y trompera. - P. 4, n. 1, p. 9, n. 3, etc., nous
lisons Ba)'tr pour Pénz. Bayer. - P. 21, nous rencontrons cette expresssion :
« annales chronologiques » ; existerait-il, par hasard, des annales qui ne
seraient pas chronologiques? - P. vm, M. C. parait convaincu que la Chronique dite de Sébastien ou d'Alphonse III « est en réalité l'œuvre du roi
AlphonselII »; de même, ibid., et p. 129, il semble persuadé que la Chronique dite d'Albelda a été composé par Sébastien, évêque d'Orcnse. M. C.
accepte les raisons alléguées par le P. Fita en faveur de ces attributions; mais
est-il bien sûr que l'argumentation du P. Fita soit inattaquable? - P. 10 et
p. 18, M. C. parle trop brièvement de !'Historia hisp.mica de Rodrigo Sânchcz
de Arévalo et de l'A.11aceph,1l.uosis d'Alphonse de Carthagène. - P. 6, cc
qu'il dit de la Chronique de Jean Il est un peu inexact et incomplet : il ne

semble pas avoir reconnu l'importance d'un ms. de la Bibliothèque Nationale
(fonds espagnol n° 104), il ne signale pas l'édition de ladite chronique parue
dans la Coleai611 de documentes illtditos para la historia de Espa,ia, t. XCIX et C
(1891), et il n'utilise pas une note de M. A. Morel-Patio parue dans !'Annuaire
deI'i:'roledes Hautes-Etudes, 1895, pp. 11r-122. -P. 9, n. 3,citantdestra\'aux à consulter sur !'archiprêtre de Talavera, il oublie celui de M. Pérez Pastor, c'est-à-dire la préface du Corbacho 6 reprobaci611 del amor 1111111d&lt;1110, Madrid,
1901 (Bibliofilos espa1ioles). - P. 14, il ne mentionne pas, à propos de la Gra11
Co11q11ista de Ultramar, le beau travail de Gaston Paris, La Cha11so11 d'A11tiocbe
prum,çale et la Gm11 Conquista de Ultramar, dans Roma11ia, XVII (1888),
pp. 513-541; XIX (1890), pp. 562-591 et XXII (1893), pp. 345-363). Jgnorant les Frag111e11ts inédits des Gesta Co111it11111 Barcliino11msi11111 que j'ai
publiés, fort mal d'ailleurs, dans la Re-11ue Hispa11iq11e, 1902, pp. 472-484, il
commet, p. 22, n. 6, une inexactitude : la date finale des Grsta n'est pas
1296, mais r299, 2 octobre.
En terminant cc long compte rendu, qui est peut-être sévère, nous devons
apporter un correctif à nos critiques : ce qui est faible dans l'ouvrage de M. C.,
c'est surtout la première et la deuxième parties; les deux autres sont trés
sénsiblement supérieures. On lira a\·ec intérêt les pages pénétrantes, - ce
sont les meilleures du livre, - consacrées à Ocampo (pp. 97· 147). Peut-être
M. C. s'est-il montré trop indulgent envers Ocampo qui, somme toute, fut un
falsificateur, mais on doit féliciter l'auteur d'avoir instruit le procès de ce
maitre faussaire avec une impartialité suffisante et souvent avec habileté. De
même, M. C. a soigné le portrait qu'il a tracé de Vasco (pp. I 57-168), savant
méticuleux, patient, qui appuyait sur un texte chacune de ses affirmations
et oc se servait qu'avec prudence des travaux de ses prédécesseurs. Si toute
la thèse d.: M. C. avait valu ces derniers chapitres, nous n'aurions eu que des
éloges à lui adresser.

L.

BA.RR•.\U-DIHIGO.

a

Homenaje D. Francisco Codera en su jubilaci6n del profesorado.
Estudios de erudici6n oriental con una introducci6n de O. Eduardo
Saavedra. Zaragoza : Mariano Escar, tipografo, r904, gr. in-8, xxxvm656 pp. portrait.

Cc bel ouvrage comient trente-huit études, dont vingt-quatre dues à des
i:rudits espagnols et quatorze à des érudits étrangers. L'fapagne, le Portug:il,
la France, la Hollande, l'Italie, les États-Unis, le Danemark, l'Allemagne et
l'Égypte sont représentés dans ce recueil offert à D. Francisco Codera y

�268

COMPTES RENDUS
COMPTES RENDUS

Zaidrn au moment où il abandonne la chaire d'arabe qu'il occupa à l'Université de Madrid pendant vingt-hait ans, de 1874 à 1902. Jamais pareil hommage ne fut mieux mérité, et si M. Codera emporte dans sa retraite la respectueuse amitié de ceux qui furent ses disciples, il y est aussi accompagné par
l'estime profonde da monde savant et la reconnaissance de tous ceux à qui il
prodigua avec une inlassable générosité les trésors d"une science à laquelle on
ne faisait jamais appel en vain. C'est une des plus pures gloires de l'Es~agne
qui disparaît de l'enseignement public, mais ses admirateurs ont du moms la
consolation de penser que le maitre pourra poursuivre a,·ec plus de liberté et
plus de loisir les études dont le catalogue figure en tête du livre actuel, aussitôt
après une introduction biographique écrite par M. Eduardo de Saavedra.
Des trente-huit études que comprend le volume, nous ne mentionnerons que
celles coucernant les Musulmans de la Péninsule hispa11ique.
M. David Lcpes recherche « Quem era o rei Esmarda batalha de Ourique n,
et conclut que c'était le gouverneur de Santarem.
M . .Manuel Ferrandis étudie la reddition du château de Clüvert (Chisbert).
aux Templiers, le 28 avril 12 34, et public la carta-puebla délivrée à cette occasion.
M. Mariano de Pano transcrit un texte aljamiado, El recontamimto de Al111itded )' Almar,•sa d'après le manuscrit dont il avait déjà extrait Las ccplas del
alhicbautc d; Puey Mo11ço11. C'est une sorte de roman de chevalerie des plus
curieux.
M. Eduardo Ibarra publie onze documents latins du xn• siècle relatifs à des
relations entre chrétiens et musulmans.
M. Chr. Fr. Seybold écrit une savante dissertation sur un point de topographie valencienne.
L'étude de M. José Alemany a pour titre « Milicias cristianas al servicio de
los sultanes musulmanes del Almagreb ».
M. R. Garcia de Linares publie le texte arabe et le résumé de seize actes
privés dont les originaux se trouvent à Saragosse, à l'Archivo de N.-D. del
Pilar.
M. Joaquin Miret y Sans publie et commente la li:ttre de franchises concédée par le comte de Barcelone aux Juifs de Tortosa le 23 décembre I 149.
M. Francisco Carreras y Candi étudie les relations des vicomtes de Barcelone avec les Musulmans du x• au xn• siècle.
Sous Je titre cc Cordobeses musulmanes en Alejandria y Creta », M. Mariano
Gaspar écrit un curieux chapitre de l'histoire du IX• siècle en prenant pour
base de son étude quelques fragments de Nowairi ,qu'il publie d'après le ms.
de l'Académie de !'Histoire.
M. A. F. Mehren expose les vues d'Avicenne sur l'astrologie et sur le rapport
de la responsabilité humaine avec le destin.

M. Rafael de Ure1fa y Smenjaud esquisse l'histoire d'une famille de jurisconsultes cordouans, les Beoi-Majlad.

M. Manuel Gomez-Moreno présente de curieuses remarques sur
tien chez les Maures de Grenade».

u

l'art chré-

M. Miguel As!n disserte sur l'avcrrhoïsme théologique de saiot Thomas
d'Aquin.

M. Leopoldo Eguflaz Yanguas étudie l'origine de Garnata, d'Illibcrri, et de
l'AUiambra.
M. Luis Gonzalvo donne quelques notices de Musulmans madrilènes.
M. R. Menéndez Pidal écrit de judicieuses remarques « Sobre Alnacaxi y
la elegia arabe de Valencia ,1.
M. Roque Chabas publie le résultat de ses recherches sur Mochéhid ibn
Yusuf et AH ibn Mochéhid, deux personnages de première importance pour
l'histoire de Denia.
A M. Ahmed Zeki nous devons un remarquable « .Mémoire sur les relations
entre l'Égypte et l'Espagne pendant l'occupation musulmane ».
M. M. Menéndez y Pelayo se line à de curieux et savants rapprochements
au sujet de La donulla Ttodor.

M. Antonio Vives étudie I' « lndicacion del valor en las monedas ar:ibigcespanolas ».
Sous le titre cc Mezquinos y exaricos », M. Eduardo de Hinojosa a réuni
quelques données pour l'histoire du servage en Na,•arre et en Aragon.
M Eduardo Saavedra traite diverses questions prosodiques.
M. Pablo Gil y Gil décrit les manuscrits aljamiados qu'il possède.
M. L. Barrau-Dihigo condense en une vingtaine de pages de substantielles
et très remarquables notes sous le titre modeste de « Contribution à la critique de Conde ».
On sera redevable à M. Hartwig Derenbourg de « Notes critiques sur les
Manuscrits arabes de la Bibliothèque Nationale de Madrid».
Enfin M. René Basset clôt dignement ce beau volume par un« Extrait de la
description de l'Espagne tiré de l'ouvrage du géographe anonyme d'Almeria ».
]. CHASTENAY.

J. Saroïbandy. Remarques sur la conjugaison catalane. Bulletin
hispa11iq11e de Bordeaux, 1905, VTI, pp. 128-139.
L'article de M. S. comprend les Remarques qu'il a écrites pour la seconde
édition du Gn11ul1 iss de Grôber, et un table,m contenant, d'aprés l'auteur, les
formes verbaks les plus importantes actuellement usit.:cs en Catalogne.

�COMPTES RENDUS

C~ qui surprend au premier abord dans ce tab_leau,_ c'est d'y voir figurer

l' « ancien prétérit ,, canti, cantares, etc. et les sub1onct1fs en e et en a cante,
cantes, etc., tema, temes, etc. L'auteur lui-même nous apprend, ~ans une note,
que « cette forme de prétérit (canti, etc.) n'est plus guère usitée que dans

tr

quelques régions, notamment dans les campagnes de l'île d'Iviça ,, (q~i, comme
on sait, n'est pas une région de la Catalogne). Il nous apprend aussi que« des
subjonctifs comme cante; parle, ne se trouvent plus qu'à Valence et dans la
partie la plus occidentale de la province de Lérida. » Donc, ces formes en e,
inconnues à Barcelone et dans toutes les variétés dialectales si nombreuses
où l'e et l'a atones sont devenus,, ne sauraient être les formes actuelles les plus
importantes. Ce sont les formes en i que l'on attendrait dans le tableau. On
y attendrait aussi he arribat, etc., au lieu de so arribat, _etc.
.
Il faut relever encore dans ce tableau : les graphies cantaba, habi,i; les
graphies cantéù, culliu à côté de heu, 1,eu, riu; la _forme meresch à côté de la
forme serveixo; véja, cantdres accentués à côté de nga, cantabes non accentués.
Les graphies cantaba, habia, sont surtout surprenantes; l'ort~ographe usuelle
écrit cantava havia · est-ce pour éviter que les lecteurs français ne prononcent
un v labio-d~ntal q~eM. S. écrit cantaba, habia? Cela ne l'empêche pas d'écrire
valér voler, véncer (p. 128 1 note 1), provebir (p. r 30, note 2), etc., êt même
havb- (p. 128, noter). Notons que l'ancienne langue littéraire ne connait que
cant,wa, /Javia, que les dialectes qui ne confondent pas lev et le b, prononcent
cantava, bavia, et que les dialectes qui n'ont pas v, ne possèdent pas non plus
b intervocalique (= b français) mais b (= b cast. intervocalique).
11 est regrettable que M. S., qui n'oublie pas d'enregistrer soigneus~°:ent_les
deux prononciations mqr~ et m~rfis de merûx, ne fasse aucune d1stmct1on
entre les deux voyelles catalanes É et ç, qui sont toutes les deux représentées
par é; ainsi les lecteurs ignorent-ils que l' é des terminaisons ém, éu, éix_ est un
e ouvert tandis que l'é des terminaisons é, ires, és est une fermé. ?r l'.ex1stence
des deux voyelles f et ç est d'une grande importance dans la coniuga1son catalane : c'est, en effet, par leur~ que les gérondifs des verbes en ~(r) (lat. ère) ~e
distinauent des aérondifs des verbes en G(r) ou r, (lat. (ëre), et que, par consequent~ le catalai~ ét~blit au gérondif aussi bien qu'à l'infinitif,. une distinction
entre les quatre conjugaisons: CiJnt-a(r), C(Jnt-an(t); sab-tf...r), saêl-fn(t); tçm-G(r),
tqm-çn(t); ditrm-i(r), durm-in(t).
.
.
Examinons maintenant quelques-unes des Remarques desunées au Grimdriss.

Indicatif préstnt.
« Les premières pers. sing. terminées en ch (= k) sont actuellement fort
nombreuses. Quelques-unes d'entre elles ont en castillan une forme exactement
correspondante : dich (digo), caich (caigo), poncb (pongo), valch (va/go). D'autres

COMPTES RENDUS

comme bech (bebo), rich (rido) 'pourraient s'expliquer par un échange à la finale
entre P, t k &gt;i._ Cette explication n'est guère admissible; un échange spontané
entre les 1mplos1ves p, t et k est au moins aussi invraisemblable que ce changement de fa en va admis par M. Nonell et que M. S. blâme avec raison.
, • ·: · on. aur~it dit bek au lieu de bep et rik au lieu de rit. &gt;&gt; Mais bep et rit
n ont Jamais existé! Lorsque la voyelle finale s'efface, les deux consonnes catalanes
b, d (provenant de P, t) se changent bien en p, t; mais les consonnes intervocaliques l~tines b, d, devenues fricatives en catalan (?, Il), ne se changent plus en
P, t, mais en U· : SAPA &gt; saba, LUPU &gt; *lobu &gt; llop; FABA &gt; *fa~a &gt; Java, SEBU
&gt; *se?u &gt; seu; SETA&gt; seda, SITf &gt; *sede &gt; set; SUDAT &gt; *su1ia &gt; sua NIDU
-~
.
•
'
&gt; *mou
&gt; 11111.
Donc BIBO, RIDO ne peuvent donner que beu, ritt. Mais en
admettant l'existence inexplicable des radicaux bep, rit et en admettant aussi la
possibilité du passage spontané de p, t à k, il y a encore une difficulté : comment
expliquerait-on que p, t ne se changent pas en k à la 3• personne et surtout à
la 2•, la seule personne où, à cause de l's final, un tel échange aurait été possible? Notons, en outre, qu'aucun des verbes rebre, saber, etc., où la suppression
de la terminaison o donnerait réellement des radicaux en p (rep, sap) ne présente
une 1re personne terminée en k.

:t

« L'e de la 3• pers. sing. du présent de l'indicatif disparaît d'ordinaire : tem
( cast. teme), val (cast. vale), romp (cast. rompe). (Quel e disparaît dans ces formes,
dans romp par exemple? Est-ce l'e du castillan rompe? •). Il n'est maintenu

I • rido. J'avoue ne pas connaître cette forme castillane « exactement correspondante ».

2 . On croira~t, en effet, que les formes catalanes tem, val, romp, proviennent
des_f?rmes casttl~anes tem~, vale, rompe. On penserait aussi, d'après la remarque
anteneure, _que c est expliquer les formes die, valc, etc., que de dire qu'elles
out en castillan une forme exactement correspondante. Citons encore : « L'ancien feits représente sans doute le latin facitis. Cp. anc. cast. Jeches. A quoi
bon citer fecbes ? Le français faites provient aussi de facïtis. - « . . . no /'ha vist
( cast. no lobe vis!~) » ('.~ - « Pour l'~lternance entre i tonique et e atone que
nous a~ons dans tse~ (esim) cp. le castillan plden (pedimos) » li ést le représen~
tant dir~ct (~honét1quement régulier) de EXIT. On sait, en effet, qu'en cata1.u:1 { I &gt; z : PECTU &gt; Pfitu &gt; pit · SPEC 1LU &gt; estril &gt; espill; MEDiu &gt; mt(tt &gt;
m1g; donc EX~T &gt; {isit &gt; ix. - &lt;&lt; Les verbes en -ir sont au contraire généralement accentues sur la finale: partir, llegir,ferir. Notez cependant escriure (cast.
escribfr), viure (cast. vh1ir), concébre(cast..concebir) " · Nous nous étions imaginé
que les _verbes en -_ir c'éta_ïent les verbes dont l'infinitif est terminé par -ir et
que escnure (lat. scribere) vmre (lat. vive,·e) et co11cebre (lat. concipere) étaient des
verbes en -re.

+

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

. nous a' ·oos .. romp, vmç, torç, sent,
qu'après uo groupe de consonnes. » Mrus

confusion que, dans l'article de M. S., tout ce qui se rapporte aux verbes
inchoatifs manque absolument de clarté.

perd.... h
• g · peut amener d'autres modificad l'e à la z• et 1a 3° pers. sm
« La c ute e
.
. . ts
/ · sentir: se11s, sm; perder : pers, pa;
tioos : saber : saps, sap, pode, · po ' po '
d vmdrr sont sans doute des
i•e,u/er : •11ms, vr,i ... » P~rder' t•enderdp~u_r pu :et~e cité ici son radical n'étant
· . mats vendre ne e\att pas "
•
d,.
fautes impression, '
.
d
d'a etc mais vwem vmia, t•e11mt,
.
,. ne dit pas ven e111 1.Je11 1 ,
••
'
pas i·oul mais 1.'m \on
.
a' C . ·dr• 1,.,,,Jre). M. S. lui-même
' d 'à r·111101
fi "t 1f (111· &gt; 11 r p. 1u, •, r
vmut); il na qu ·
. 1. • • emontent à .. YE..'-Di~tOs, FOND!. (
1 1 3) : » •.. i•mem,
.
1 011t111 r
nous dit P. 13 5, · .
. d
ou e ,,d dans les deux derniers exemples,
MUS. Pour la réduction a 11
u gr p O
o·t bien que la chute du d dans

« La plupart des verbes en -ir, tels que servir, p,trlir, agraliir, provebir,
malehir, ont adopté des formes de la conjugaison inchoative. &gt;&gt; Dans quels temps

272

M \NDARE 111a11ar ».
11 V I
comparer u~DA o11a, , la su ression de la voyelle de la désinence.
'1Je11s' t'f/1 n est pas due à
. pp . 'l . 1 l m ne laissent pas de surprendre.
&lt;( Les formes catalanes dtltem, , 1 iem, , 11,e
• ,. •rbes soient
C I
é ondifs clihe11/ rihmt, dubenl. li semble que ct&gt;s trois c Il
p. es g r
. .. '
our ado ter des formes de la seconde. » s sont,
sorti, de la 3• con1uga1son p
dp .
t adopté autrefois quelques formes
·
d
"rbes de la secon c qui on
au contnure, es ,c
.
.
d
emontant it •mciMUS, RIDEMUS,
1
•. èm' Les formes dum rum, umi r
b
de a tro1s1 c.
.
,'
1 (infinitifmo/dre, non moure), evtm,
-Oochn;s sont aussi s11rpr~1a11f.t, que mo tm s VENomus FUNDIMl,;S (p. 13 5,
i•.:11r111, fo11e111, remontant a M0LIMUS, BJBIMU '
•
'

J. I 3).
Subjo11ctif pdsmt.
Les anciens subjonctifs en a, tels que tema, {t~:•~::u~!~~~s:ri ~.~~
A B celone ils sont presque tous tom s
d"f
Len a...
ar .
'.
dont le radical était égal au radical du géron I '
pas c~act: les sub1oncnfs en a
. 1
ut es persistent encore à côté des
bés en désuétude; mais es a r
.
sont tous tom .
•
d lus à Barcelone lema, rnlla, perda; mais on y
b'o ctifs en 1 • on n enten P
•
1
su l n
.
.
.
vulua à côté dcfiissi, di[[lû, sigrti, vu :g111.
entend encore Jassa, d1ga, s1ga,' o
•
1 est impossible d'attribuer l'apd la diffêrencc d acceotuauon, 1
A
«
cause e b'
, . ) à l'"tnfluence de diua
"f de ce genre (murrga
" ' siga •.. »
parition des su 1onct1 ,s
. pd ·l
pdrlic parmi les formes ayant adopté
Cela n'empêche pas qu on ne ctte , uc,
le, de duc, die.
0

. "d

Verbes i11cboatifs.
d' . t" n entre les verbes comme mcreixer (Cp. le
. M. S. ne fait aucune ist1~c io d
.) a pénétré dans toutes les formes
,
se
(non
modifié on evenu s
,.
)
cast. merear ou
1
1
• du radical verba , et es ' ·e rbcs comme /rair (Cp. l Jt.
fa .
et
tt partie
llé ent flexionnel venant s'interposer entre
trad ire) où isc est devenu un c
i te C'est sunout à cause de cette
le radical et la désinence dans les ,ormes or s.

:11

2 73

et dans quelles personnes? « Un certain nombre hésitent encore à le faire :
pour mentir on trouve à la 3• p. sg. men/ ou menl~ix. Cp. ressent (rcs&lt;enteix),
recull (reculltix), /mil (bullâx), co11s11111 (co11mmtix), co11tradi11 (co11tr,ulei:r:) .•. Au
dire des grammairiens (?) awdir, ajupir .•. 1111myir ... auraicat seuls jusqu'ici
échappé :\ l'inAucnce des formes inchoatives » Acudir et 1111myir n'ont pas
échappé ,i cette influence anultix et 111w1_vûx sont même plus fréquents que
b11/leix ou rn.·ullûx. Quam â. co11/n1dir, ~a place n'est pds ici : dans ressmlir,
recullir, etc., il s'agit d'une hésitation dans les personnes à désinences atones,
entre les formes purès et les formes inchoatives (usse11/ et rtssmttix; mais
ressmti111, ressmtiu, ressmlis, ressenti11/); dans co11tradir, il s'agit d'une hésitation
qui a lieu dans tous les temps tt dans toutes les personnes, ce verbe se conjuguant
tant61 comme le verbe simple Jir, tantôt comme un ve1be en ir régulier (co11fl•adii1 et co11/r,ull'ix; et, analoguement, co1ttradie111 et co11trndi111, co11tradti,1 et
co11tradia, co11traJ1tués et co11tr11dis, co1tlndim1 et co11tradi11t).
« Aux verbes incho:itifs proprement dits, nous joignons tixir et cruixir, dont
le développement :tété le même ,i. Dans les verbes inchoatifs, sk et sproviennent
tous les deux directement de se; dans eixir, sprovient de x et sk est analogique;
quant à cruixir, son s n'a rien .1 voir avec l'i des verbes inchoatifs; cruixjr est
inchoatif au même titre que bullir, c'est-à-dire en tant qu'il peut prendre l'infixe -eix-; on dit, en effet, cruix et crnixeix, comme on dit b11ll et bulleix.
« .•. co,zech CONOsco, crecb CRESC0 sont des exemples de verbes sortis de la
conjugaison inchoative. J&gt; Dans co11cixer, ce sont seulement certaines formes
qui ont anciennement été remplacées par des formes en c ou g (co11ec, co,uga,
co11e1Iu6, co11cg11t), mais on a dit de tout temps co11eix, coneixm, coneixia,
coueixm/, et actuellement il y a même une tendance à remplacer les formes
t:o11ec, co11~f{•l et aussi co11eg11ls par amei:r:o. ,011eixi, cimeixls (Barcelone). Quant
à la forme crecb, elle ne traduit pas CRESC0 mais CREDO; CRESco est en catalan
cresc ou creixo, donc inchoatif.
« Aux Baléares et sur quelques points à l'ouest de la Catalogne, la forme
actuelle de la conjugaison inchoative est encore comme autrefois 111ercsch (subjonctif meresca), servescb (seruesca). Mais cette forme tend à disparaître, surtout
à l'indicatif. On n'entend plus guère à Barcelone que ofereixo, sen:eixo, lle1;eixo. »
Dans les verbes comme seri•ir où l'infixe ne se présente que dans les formes
fortes, sk tend ;\ disparaître au subjonctif ,1ussi bien qu'à l'indicatif; dans les
verbes comme mtrcixer, où l'infixe a pl!nfaré dans toutes les formes, sk tend à
disparaitre surtout dans les formes fortes. (Au participe passé, par exemple, on
ne dit jamais merti:r:ut m::iis merescut).

,s

�2 74

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

Temps composés.

ban tancada ou quina porta han tancada; mais on dit la porta, l'han tancada 1 et
aussi l'ban Jeta tancar, l'han volguda ta11car (accord du participe de l'auxiliaire
avec le complément du verbe principal).
« Sous l'influence de han trobat, on peut dire parfois van trobat au lieu de
van trobar. (El van trobat mort. Grandia. Gram., p. uo) ». Il est ~urieux de
voir M. S. prendre au sérieux M. G:andia et parler des travaux très importants
de ce grammairien. Cette fois, du reste, il a mal compris Grandia : d'après cet
auteur van trobat, ne remplace pas van trobar, mais han trobat •.
M.
n'aime guère à donner d'énumérations complètes ou d'indications pr~cises · il a souvent recours à des expressions telles que presque tous, un certain
nomb,re, plus guère, parfois, qui, d'ailleurs, ne sont pas toujours ~xactes. V., par
ex., p. r 3 r, note l. 4 : « Dans un certain nombre de verbes (en réalité dans _presque
tous) il existe une corrélation entre la forme irrégulière de la 1re pers. smg. du
prés. de l'ind. et la forme du prés. du subj ... et quelquefois aussi, du participe passé»
(lisez : et du participe passé faible). V. aussi p. 128, note I. 22 : ''. En même
temps que tenir, venir, on emploie tindre etvindre. Cp. ~ncore ohir (~re~ et,
dans quelques villages de Majorque, dorme à côté de dormir ». Et a~ss1 cul:er
(Roussillon), fugere (Ampourdan) etc. V. encore p. I 34, 1. 26 : &lt;&lt; Les 1mparfa1ts
tels que reya (riure), creya (créure), seya (séure), treya(tréure) sont pour des p~us
anciens rehia ..... Cp. encore duya, feya (valencien fea), veya (val. ve.a) au heu
de duhia, etc ..... Autrefois (?) on trouvait pleya, beya ... » Il aurait été plus
simple de donner la lï'ste complète des imparfaits en_ .,_ia..
.
On remarque une certaine confusion dans les dés1gnat10ns géographiques :
Barcelone, Lérida, etc. signifient tantôt les villes tantôt les provinces ; Catalogne
est quelquefois employé comme synonyme de domaine ';talan (comren:~t
par ex. l'île d'lviça). On lit dans une note p. 128 : « L r _final de_ ~ mfimtif
ne se fait plus entendre aujourd'hui que dans quelques localités avo1smant les
provinces espagnoles » (Le fait énoncé ici est, d'aill~urs, inexac~)- .
Quelquefois il manque une désignation géographique et un fait dialectal ap~araîtainsi comme étant commun aux différents dialectes. Par exemple, où l'on dit:

M. S. est mal renseigné : bai, vai, qui figurent dans son tableau, n'ont
jamais été les formes les plus importantes (Pour l'ancienne langue cp. le futur
ca11tar+hé.)
« A Barcelone be sigût et ha sigzit se sont confondus dans la prononciation
et sont devenus ln sigût. » Personne ne dit à Barcelone jo he sigut bo.
« Dans la région pyrénée::nne, c'est plutôt l'auxiliaire être dont on fait usage,
non seulement avec des verbes neutres : es arribat, es sortit, mais avec des
verbes actifs : so menjat, so dormit. Le même usage existe en Roussillon : sun
parlai, sun escrit, qu'els dit, qu'ets Jet? » Il est vrai que l'on dit sun partat, sun
escrit, ets escrit aussi bien -que sun arribat, mn sortit, ets arribat; mais à côté de
es arribat, es sortit, eri arribat, etc., on ne dit pas es parlat (il a parlé), es escrit
(il a écrit), e1·i menjat (j'avais mangé), mais ha partat, ha escrit, havii 111enjat.
Dans un verbe tel que menjar, nous avons sun, ets, sem, seu menjat, mais ha, han
me11jat, bavii, havies, etc. menjat, bagués ou hagés, etc. 111enjat,hauré, etc. menjat,
baver menjat. Le verbe haver ayant délaissé quelques-unes de ces formes (be
bas ... ) qui ont été remplacées par les formes correspondantes du verbe esser, ces
formes d'esser (sunt, ets ... ) devenues communes aux deux auxiliaires, s'emploient naturellement avec tous les verbes; mais, ces quelques formes exceptées
les verbes menjar, fer, dir, escl"iure, dormir (qui, soit dit en passant, n'est pas
un verbe actif), parlar exigent haver ', tandis que arribar, sortir se conjuguent
tantôt avec esser tantôt avec haver (Roussillon).
« L'accord du participe passé peut se faire presque dans tous les cas ». L'accord ne peut avoir lieu que quand le complément direct est un des pronoms la,
los, les, ne 1. Personne ne dit à Barcelone han tancada la porta ou la porta que
2

r. Exemples tirés de Bingnas y donas d'Oun Tal (Saisset) : ara sun trapat lo
que me cal et bauré trapat loque me cal; m'et'salvat la vida et ana jo tabé me /'ha
salvada ,· te sundit, m'et'pas dit, mais m'ha dit, m'havien dit, qui m'hagés dit; sun
sapigut, sun remarcat calcom, ho sunt vist, s1111 inventat calcom, ets inventai
calcom, ets acabat de te despullar, mais l'ha cercat, l'ha pas acompanyada, m'ha
calgut girar, me l'han pas volguda donar, si havies Jet calque invenciu, havien
tancat la porta, quan hauré acabat, si m'bagés vist, si'gés rebut instrucciu, d'haver
mai inventat res.
2. Ex.: es vingut, er~ anat, es ixida, etc.; mais aussi ba pasvingut, hi'gu.és anat,
han ixit; s'es despertat, s'es estufat, s'era mort, se Slln congeminades, etc., mais
aussi lot loque s'han cuinat, 110s'viem tant alegrats, s'ha11 enllestits. Certains temps
semblent préférer esser, d'autres, au contraire, haver.
3. Barcelone et la plus grande partie du domaine catalan.

275

S.

r. Le participe passé peut rester invariable même dans ce cas surtout quand
le complément est lus.
2. « HABUI, HAB-UI-STI, etc. del llat! digué hay, bares (!); compares HABEO,
hay o he, y AMAVISTI, amares (!) Luégo l'h se feu v (!), y resulta vay, vares. Es
encora molt comu (?) sentir gent que fan aquèx cambi en el present hay, bas,
ha (Donc: han trobat &gt;van trobat) ... Es molt natural el pas de /J av : HODIE,
vuy (dues aspirades) » (!!) Par ce morceau, on peut juger de l'importance des
travaux de M. Grandia.

�COMPTES RENDUS
COMPTES RENDUS
« L'accord du participe passé peut se faire presque dans tous les cas », il fallait
ajouter : « à Majorque». M. S. oublie aussi de nous dire quelles sont les régions
où l'on substitue l'imparfait du subjoqctif à l'impératif dans les phrases néga-

tives. ·« Ne-tombe pas : No' t caiguesses au lieu de No't caigas; Ne le perds pas :
No'l perdesses au lieu de N~'l perdas » (Caigas ·et perdas sont surprenants ; on
attendrait Clfigues, perdes, d'après les paradisme_s te.mes; culles, p. 129, 1. 10. C'est
là une faute incompréhensible de la part de M. S., qui, dans une note où il
s'occupe des graphies -as et ·-es, s'exprime ainsi : (&lt; Il serait à souhaiter que ces
dernières graphies (les graphies -es) fussent définitivement adoptées». Notons,
en outre, que caure n'est pas réflexif en catalan.)
Quant au système graphique adopté, il présente des échantillons de tous le~
systèmes orthographiques usuels mélangés à des graphies phonéüques ou demiphonétiques. L'i subjonctif d"une diphtongue est représenté par i (caicb), par y
(baycb) et ·par ï (bai); cb représente tar:tôt le son k (orthographe catalane la plus
usuellè), tant~tle son é (orthographe valencienne : llicben,fuchen). Oi1 trouve
dans un même paragr3:phe : ...percb, omplicb ... , vensk, torsk. » Parmi les graphies phonétiques citons meres, festets, où un même .signe (e) représente deux
~onsdifférents (!f etf).; isen, ~sim ppur isftt) !fsim.; puits,fûits où rien n'indique
l'existence de la diphtongue uî.
Le système ·d'accentuation est absolument 'arbitraire.

•I

P.

FABRA.

lrénéé Lameire. Les occupations militaires en Espagne pendant lei
guerres de l'ancien droit. Paris: Rousseau. ·1905. ln-8° xv-755 pp.
Sous ce titre,. un peù énigmatique, M. Irénée Lameire, professeur d'histoire
du droit public à la Faculté de droit de l'Université de Lyon, publie le trùisième volume d'une série d'études sur la Tbéorie et la pratique de là conquête dans
l'ancien droit', et nous donne une histoire fort curieuse des rapports des autorités ·espagnoles avec les autorités militaires françaises pendant les campagnes
qui amenèrent nos armées en Espagne, depuis le règne personnel de Louis XIV
jusqu'à la campagne de 1719.

'

'
f

· 1. Théorîe et pratique de la. conquête dans l'ancien droit. Introduction. Paris : Rousseau, 1902. In-8°, 84 p.
Les occupations militaires en Italie pendant les guerres de Louis· XIV-.
Paris : Rousseau, I 903. vm-400 p.

277

M. L. laisse de côté, de propos délibéré, tous les événements antérieurs,
mê'.11e la grande guerre des Segadors (r640-r652) parce qu'à son avis, l'occupanon de la Catalogne à cette époque n'est pas due à une conquête mais à une
translation volontaire de souveraineté, consentie par la province en vertu du
trait: ~e Péronne de 1641. M. L. voit dans ce traité la source d'une précarité
« qm mfec~e toutes les conquêtes françaises de cette époque en Catalogne »
(p. 6.). Mais nous ne voyons pas que les autres occupations militaires de la
Catalogne aient été moins précaires. Nous croyons même qu'elles l'ont été
beaucoup plus que celle de 1641, car en I 641 il y eut réellement translation
de souveraineté. Louis XIII, et après lui Louis XIV, furent pendant dix ans
!~gaiement et réellement comtes de Barcelone, tandis que les guerres postérieures ne furent jamais entreprises dans un but de conquête et ne donnèrent
lieu qu'à des occupations de fait, essentiellement temporaires. M. L. veut dire,
sans doute, qu'au temps de la guerre des Segadors, l'autorité s'exerçait au nom
du roi de France, considéré comme comte de Barcelone, et se montrait
comme telle plus respectueuse des fors catalans qu'elle ne le parut dans les
occupations militaires subséquentes, mais un très grand nombre des faits relevés par l'auteur indiquent, au contraire, que les généraux français s'accommodèrent le plus souvent aux institutions et aux coutumes locales et n'innovèrent
presque jamais en matière d'administration. La distinction que M. L. a voulu
établir entre la guerre des Segadors et les guerres suivantes ne nous paraît
donc pas absolument justifiée.
Dans le cadre - un peu étroit - qu'il s'est tracé, M. L. nous offre une
t~ès ample e~ très riche collection de documents, empruntés en grande majorité aux archives communales de Puycerda, Llivia, Palamas, La Bisbal, La
Seo de Urgel, Girone, Bariolas, Olot, San Feliu de Guixols, Blanes, Arenysde-Mar, Matar&lt;&gt;, Barcelone, Tarrasa, Manresa, Ygualada, Vich, Viella, Tolosa,
Fontarabie, Yrun, Saint-Sébastien, Hernani. Les détails donnés par l'auteur
sur tous ces dépôts sont une des curiosités du livre. Il est regrettable que
M. L. ne les ait point réunis en une introduction critique, placée en tête du
volume ; il y aurait gagné de présenter ses savantes et méritoires recherches
e~ _bien meilleur ordre et il n'eût pas été forcé de mêler, à chaque instant, la
cnt1que des sources à son récit.
Son procédè de composition manque d'art et même de clarté. Il consiste
surtout à rattacher les uns aux autres les innombrables textes .copiés par lui.
Il les donne d'abord en français, puis en catalan, latin ou espagnol, si bien
qu'un même paragraphe contient parfois des phrases entières écrites en ces
quatre langues. Rien de plus bizarre et de plus choquant que ce polyglonisme.
Il eût été bien aisé de l'éviter en reportant en notes les textes en langue étrangère ; le corps du récit, dégagé de ces bigarrures, aurait couru plus alerte et
plus clair. Ajoutons que les textes ne sont .pas toujours transcrits avec un soin

�279

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

suffisant et apparaissent parfois incompréhensibles. Nous lisons à la page 200 :
« Vient ensuite l'énumération des droits du lieutenant-général vis-à-vis de
« certaines professions ..... - portandi arte bisicae et chirurgiae utendi conce« dere possit etiam tutores et curatores pupillis et minoribus dare, et loco prae« mortuorum alios suficere, et ordinare causasque appellationum et suplica« tionum seu alias casuis seu aliquarum illarum articulum per lapsum tempo~ ris forte sopitas vel sopitum instaurare .... &gt;&gt; Nous défions le meilleur
latiniste de se n:connaître au milieu de cette phrase chaotique; mais il ne
serait pas difficile de la rendre intelligible en remarquant que le mot portandi,
par le_quel elle débute, s'applique à up membre de phrase cité dix lignes plus
haut, et mal interprété. Le lieutenant-général avait le droit d'établir des foires
et marchés - etiam tenendi nundinas et retronundinas, ac etiam mercatum in
aliquo die et loco faciendi et habendi - il avait le droit de concéder des cens :
et licentiam manulevandi censualia mortua et violaria 11ec non capibre:vimdi il avait le droit de percevoir des droits fiscaux : juraque pontagii et barchae
colligendi. - Il concédait des licences de port d'armes : arma defensiva etiam
offensiva portandi ... Or M. L. sépare tous ces gérondifs du membre de phrase
auquel ils appartiennent légitimement, et les applique au membre suivant, avec
lequel ils n'ont aucun rapport. Il écrit : « nec non capi b1·eviendi juraque pontagij et barcbae. - Colligendi arma defensiva etiam offensiva - portandi arte
bis.icae et chirurgiae utendi concedere possit. Et il devient impossible de comprendre un traître mot à un texte si bizarrement découpé. De même le seu
alias casuis qu'on lit dans la même énumération doit se lire seu alias causas, et
le sens devient alors clair et complet.
Les textes catalans sont remplis de mauvaises lectures qui en rendent l'interprétation presque impossible : seenuien ne présente aucun sens ; se em;ien en
présente un (p. 147)-Il ne faut pas dire: mil legades, mais mil vegades(p. 147)
- passar asser, mais passar a fer (p. 147) - sohe la camp (p. 175) mais sobre
lo camp; - ciutudans (p. 252), mais ciutadans.
Quelques erreurs sont parfois amusantes. Les habitants de'la Catalogne avaient
été divisés en plusieurs classes pour le paiement de la capitation. La première
est composée des nobles, la seconde des docteurs en droit et en médecine, la
troisième des marchands et notaires publics, et la quatrième, dit M. L., « de
personnes inférieures à ressources suffisantes« ce qui est énigmatique» (p. 252.)
mais le texte catalan dit: quarta de 1/'lenors, de majors comoditats ; ce qui veut
dire : des personnes les plus aisées de la petite classe. Les nobles, les docteurs,
les marchands, les notaire, sont gens de la haute classe, des grands; les apothicaires, les chirurgiens, droguistes, notaires royaux, et clercs de la cour
ecclésiastique, sont de la basse classe, des petites gens, mais les plus fortunés
parmi les petites gens.
Les textes castillans sont plus maltraités encore. Comment pourrait-on tra-

&lt;luire l'article 1er de la capitulation provinciale de Guipuzcoa avec le maréchal
de Berwick (p. 712) « que nos edara ningunto que a los fueros? - N'est-il
pas évident qu'il faut lire: &lt;&lt; Que 110 se dara ningim toque a los fueros. &gt;&gt; - que
l'on ne portera aucune atteinte aux fueros? - Les moxadores·de la page 713
ne sonts-ils pas évidemment les nwradores, · les habitants du Guipuzcoa? Que
veut dire la phrase : « Y de los sentte que les parmiere el mas util par la susistencia de los putblos » (p. 715)? - Qu'est-ce que le Va.callao de Hacienda? Qu'est-ce que les Pu.entes de Terra-NCYlla?
Ce sont là des fautes vraiment inexcusables et qui rendent l'usage du livre
de M. L. très difficile et trè, dangereux.
Ces erreurs de lecture en entraînent parfois de beaucoup plus graves. M. L.
s'étonne que les Basques songent encore en 1719 à demander la liberté de la
pêche sur le banc de Terre-Neuve; il ignore que les traités d'Utrecht ont
expressément reconnu aux Espagnols le droit de pêche sur les côtes de TerreNeuve, mais que les Anglais ont chassé les Espagnols quand ceùx-ci vinrent en
1 721 essayer de remettre en vigueur leurs droits séculaires, reconnus par les
traités. - La question de droit n'était pas tranchée en 1719.
M. L. commente ses textes avec science et sagacité, mais dans un esprit
trop juridique, qui frise parfois la subtilité. Louis XIV ayant voulu faire contribuer la Catalogne au paiement de la capitation, envoya au maréchal de Noailles
un exemplaire de l'édit, enregistré au Parlement de Paris, et imprimé en cette
ville. M. L. s'étonne que les magistrats catalans n'aient point fait observer que
l'édit, pour avoir force de loi en Catalogne, aurait dû être enregistré par le Conseil de Roussillon. C'est une subtilité, car, en pratique, les édits passaient pour
exécutoires lorsqu'ils avaient été enregistrés par le Parlement de Paris. Le
Parlement de Rennes usait parfois du droit de remontrance, mais le contrat
de mariage de la duchesse Anne avait mainteüu à la province de Bretagne des
privilèges que n'avait certainement pas le Roussillon. - M. L. constate qu'aux
plaintes des magistrats catalans, le maréchal répondit que la villa de Paris, aussi
privilégiée à coup sûr que la Catalogne, payait elle-même la capitation. Il
conclut de cette expression : la villa de Paris, que de Noailles, en qualifiant
Paris de villa et non de ciutat,a voulu marquer que Paris était une ville sujette,
comme Madrid, qui est villa, et non une commune autonome comme Barcelone, qui est ciutat. C'est encore donner à un simple mot une valeur qu'il n'a
point. Noailles a dit la villa de Paris, parce qu'en français on dit toujours ; la
ville de Paris et non la cité de Paris. Barcelone est ciutat, et Ma&lt;l.rid est villa,
non parce qu'elles sont soumises à des régimes différents, mais parce qu'elles n'ont
pas la même antiquité. Barcelone était grande ville dès le temps des Romains,
elle a toujours été comptée au nombre des grandes cités de l'Espagne ; Madrid
n'a été longtemps qu'une bourgade et n'a cessé de s'appeler ville, même quand
elle est devenue cité, de même que Toléde s'appelle encore cité et n'est plus
qu'une simple ville.

�280

COMPTES RENDUS

Il est fort dommage que le travail de M. L. soit dé.paré par toutes ces taches
qu'un peu plus de méthode et de soin aurait fait disparaitre; son livre eùt
constitué une contribution intéressante à l'histoirè catalane· pour des périodes
peu connues et qui méritaient d'être étudiées.
G.

Ûl;SDEVISES DU DEZERT

Derecho consuctadinario y economia popalar de la provincia
de Alicante. Memoria esc1ita por el Sr D. Rafael Altamira y Crevea.

µadrid, 1905, in-4°, 127 -pp.
M. Altamira a publié beaucoup de bons ouvrage-s; il n'a rien écrit de meilleur, de plus plein, de plus intéressant que ce mémoire sur la vie rurale et
ouvriére de la. province d' Alicante; nous sommes d'autant plus heureux de
rendre ce juste hommage à notre collègue et ami que nous lui avons parfois
reproché de verser dans l'abstraction nuageuse, que tant de savants espagnols
persistent à prendre · pour la science ; ici rien de pareil, tout est le fruit de
l'observation directe et de la réflexion personnelle, tout est vu, compris, décrit
d'après nature, dans un style simple et limpide; le plan est bon et suivi, tout
marche au but, sans digression ni hors d'œuvre, et l'impression laissée par le
livre est la plus nette, la plus heureuse qui nous ait été laissée de longtemps
_par un livre espagnol.
Les lecteurs de la Revue hispanique nous sauront gré, nous en sommes
certains, de leur donner une analyse aussi complète que possible de cet excellent ouvrage.
Le chapitre 1er est consacré à la géographie de la province d' Alicante, région
intermédiaire entre les royaumes de Valence et de Murcie, entre les pays
catalan et castillan. Une étude sur les sources consultées par l'auteur termine
cette exposition. M. A. ne s'est pas contenté des renseignements épars dans
les livres, il est allé dans le pays, il a soumis des questionnaires bien étudiés
aux personnes capables de le renseigner, il a récolté une riche moisson de
détails inédits et nous donne le résultat d'une enquête sérieuse, d'où toute
fantaisie a été scrupuleusement bannie.
Dès le chapitre II, nous sommes en plein dans le sujet. La famille repose en
Alicante sur la double garantie de l'inclination naturelle des époux, éprouvée
par une année de fiançailles, et sur le consentement des parents, qui n'acquiescent au mariage projeté qu'après enquête sur l'honorabilité des familles et
sur leur situation pécuniaire. Quelques détails pittoresques complètent la physionomie des mariages champêtres. Dans certaines localités isolées, le novio a le droit
de prendre le repas du dimanch.e chez sa novùt. Dans certains bourgs subsiste la

COMPTES RENDUS

281

coutume du retour de nocés (la tornaboda) chez les parents du fiancé. Le charivari pou, les veufs remariés est encore en usage presque. partout; les vieilles
danses au contraire se perdent de plus en plus. C'est la fleur du basilic qui
est l'emblème cher aux amoureux. La jeune fille reçoit des parents de son fiancé
ou de son fiancé même, un cadeau en argent qu'etre emploie à sa fantaisie, et
dans lequel on pourrait voir une coutume analogue au ,i présent du matin ,,
des vieilles lois germaniques; elle donnait autrefois à son fiancé un gilet de
luxe, une chemise brodée et bien blanchie et un caleçon de toile surfine; cet
usage tend à disparaître, mais subsiste encore à Elche.
Dans la famille, le rôle prépondérant appartient à la femme; c'est elle qui
gouverne la maison, qui discute les baux, qui porte les fermages, qui représente
les intérêts du ménage en face du patron ou du propriétaire. La raison de cette
prépondérance -vient sans doute de ce que la femme reste presque toujours au
logis, tandis que la pêche et les travaux des champs éloignent souvent l'homme
de sa demeure, mais il faut reconnaître aussi que cette coutume n'est qu'un
juste et délicat hommage rendu par l'homme à la sagesse de sa compagne,
plus attachée que lui, en général, à l'intérêt de la maison, plus fi.ne et plus
souple, plus maîtresse d'elle-même dans la discussion.
Un grand nombre de familles paysannes de la lmerta· d' Alicante ont l'habitude de prendre en.nourrice un enfant trouvé, et quand l'enfant est sevré, au
lieu de le rendre à l'i'.nclusa, on le garde à la maison, où il est élevé avec les
propres enfants de la famille, et loin que l'on fasse moins bonne chère au petit
étranger, c'est lui_qui est le plus choyé et le plus aimé, et l'or a vn des mères
nourrices refuser aux parents naturels de leur rendre l'enfant lorsqu'ils venaient
le réclamer. Cette coutume extraordinaire est toute à l'honneur des bonnes·
gens de la huerta et donne une haute idée de la noblesse de leur cœur.
Le paysan devenu vieux a encore l'habitude de répanir son bien entre ses
enfants, soit par acte authentique, soit par contrat sous seing-privé, sous
céserve de l'usufruit total, ou simplement du droit d'habitation et d'une pension payable en argent et en nature. Comme partout, cet arrangement produit le plus souvent 1es plus fâcheux résultats. Notre vieux Loysel disait :
Qui le sien do'nne avant mourir,
Souvent s'expose à moult s.ouffrir.
En Alicante on dît: cc El que donasi6 en vida jasa, que li piquen el cap ,i. Et
la coutume va disparaissant peu à peu.
Les enterrements d'enfants donnent lieu à Pego et Jijona à la cnrieuse coutume de la veillée (vella). On convie ses amis à manger et à boire avec soi
pour fêter le bonheur de la famille qui a donné au ciel un ange de plus. A
Campello, des pleureuses suivaient encore les enterrements, il y a quelques
années.
Le ch~pitre III nous. met en face de la grande affaire du paysan, la tenure de

�COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

la terre. Tous les modes connus sont usités: fermage, adjudication annuelle,
métayage, colonage partiaire, emphytéose. Le prix se paie en fruits ou en
argent. Il y des règles spéciales pour les vignes, les plantations d'amandiers,
d'oliviers et de grenadiers, pour la culture de l'aljafa, pour Je règlement des
dépenses d'amélioration faites par le fermier sur la terre.
Le chapitre IV traite des terres communales et nous apprend qu'elles ont
presque entièrement disparu depuis un demi-siècle ainsi que les fours et les
moulins banaux. C'est une constatation très intéressante, qui est loin de se
vérifier dans le reste de l'Espagne.
Dans le chapitre v, l'auteur aborde l'étude si intéressante du salaire,, des
heures de travail, et des équipes de travailleurs venues du dehors. Les salaires
ordinaires à la campagne varient de 6 réaux (r fr. 50) à 3 pesetas. Dans certaines localités, l'ouvrier reçoit en plus du salaire en argent un litre de vin; dans
d'autres, le vin lui est compté à raison d'un réal. Sur les grands domaines,
l'intendant se charge de nourrir les hommes, le prix de la nourriture est retranché du salaire. L'hiver, le prix de la journée s'abaisse jusqu'à un franc, et
beaucoup d'ouvriers restent inoccupés. Quelques travaux spéciaux se paient plus
cher. Pour les semailles du riz, le salaire monte parfois à 4 francs ou 4 fr. 50.
La récolte donne des journées de 5 et 6 francs.
La journée est comptée « de soleil à soleil » ou de 7 h. à midi et de
2 à 6 heures du soir. La durée de la sieste varie beaucoup avec les localités.
Presque partout le travailleur a droit à un certain nombre de cigares : trois le
matin et trois le soir à Mon6var et à Pego, deux à Relleu.
Certains petits propriétaires travaillent pour les hommes aisés, et cultivent
ensuite leurs propres terres avec les chevaux et les bœufs des riches.
Les conditions de la vie matérielle vont en s'améliorant; le pain d'orge a à
peu près disparu et il n'est guère de paysan qui ne possède aujourd'hui son
lopin de terre.
Les travailleurs émigrants sont presque partout syndiqués en petits groupes
de huit ou dix, commandés par un mayoral, manejero ou capa.taz. qui .s'entend
avec les propriétaires, répartit ses ouvriers et partage les gains entre les
membres de la cuadrilla. Si quelque cuadrillero tombe malade par sa faute,
c'est à lui qu'incombe le soin de rétablir sa santé, s'il gagne quelque maladie
imprévue (malaltie que dona Deu), c'est la cuadrilla qui paie les remèdes et les
frais de médecin.
Le chapitre VI est relatif au travail industriel. La province a des fabriques de
tissus de laine, de chaussures, de dentelles, et de sparteries. L'industrie du
sparte a presque complètement disparu devant celle de la pita. Les salaires
industriels atteignent parfois un chiffre assez élevé. Les déchargeurs du port
gagnent 5 francs par jour, ceux qui travaillent à bord des navires 8 fr. 75, les
contre-maîtres dans l'industrie métallurgique touchent jusqu'à ro francs. Les
ouvrières de la fabrique des tabacs se font de 75 à 150 francs par mois.

Le chapitre vu traite de la pêche, qui se fait de deux manières, avec des
barques naviguant toujours deux à deux, et à la seine. Les pêcheurs d' Alicante
vont pêcher à Larache, sur la côte du Maroc, pendant les mois de mai et de juin,
et c:n rapportent des cargafaons de poisson sec et salé. Le poisson pêché est
généralement réparti entre tous les pêcheurs, déduction faite de la consommation de l'équipage et des droits du patron.
Entre les travailleurs s'éveille l'esprit de solidarité et de mutuelle assistance.
Le chapitre vm passe en revue les associations de prévoyance, les sociétés de
secours, les sociétés coopératives qui commencent à fonctionner dans la province à côté des anciennes confréries religieuses. Là comme ailleurs, se font
sentir les fâcheux effets des jalousies sociales et des divisions politiques.
Le chapitre IX est consacré au règlement des eaux courantes, quest!on vitale
pour un pays ou les récoltes en terrain non irrigué (secano) sont touiours des
plus aléatoires.
Enfin le dernier chapitre, qui forme peut-être un sujet un peu différent des
autres, traite des fondations philanthropiques du cardinal Belluga. Ce grand
prélat, évêque de Carthagène au début du xvm• siècle, fit dessécher_ de
vastes terrains marécageux situés entre Elche et Orihuela, en opéra le lotissement et y fonda trois centres de population .: Nuestra Seiiora de los Dolores,
San Fulgencio et San Felipe Neri, auxquels le roi reconnut le titre de villas en
1732. Le régime des nouvelles colonies était l'emphytéose; l'emphytéote
payait chaque année à l'œuvre des Pias f1mdaciones un sixième de sa récolte, et
devait en cas de vente un dixième du prix pour luismo; l'achet'eur devait de son
côté 6 réaux vellon pour fadiga. Il était interdit aux colons de construire des
moulins à huile ou à farine, et des fours à pain, et d'établir des auberges, des
boucheries et des tavernes. Ils ne devaient vendre d'herbes et de fourrages
qu'à d'autres colons et pour la nourriture de leurs bestiaux r. Ils ne pouvaient
semer de riz. La loi limitait leur droit de disposition des terres, prohibait le glanage, la vente des fumiers, la vente au détail dans les maisons du vin, de
l'huile et du vinaigre, et défendait l'établissement de pâtisseries dans l'étendue
du territoire.
Les lois de désamortissement ont abrogé les règlements du Cardinal, les cens
ont été presque tous rachetés et aujourd'hui, dans la vega florissante, Dolores
renferme 3 .400 habitants, San Fulgencio en a I ooo, et San Felipe, plus petit,
a été réuni à la juridiction de Crevillente.

G.

DESDEVISES DU DEZERT.

1 . « A excepciôn de las que necesiten los censualistas para la manutenci6n y
consume de los precisos averios (?) que tengan para sus labores » - Ce mot
averios rappelle absolument le mot normand « avers " employé dans les fermes
pour désigner le gros bétail et les porcs.

«

�COMPTES RENDUS

Correspondance du Comte de la Forest, ambassadeur de France
en Espagne ( 1808-1813) publiée pour la Société d'histoire contemporaine, par M. Geoffroy de Grandmaison. - Tome I (avril 1808
- janvier 1809).Paris: Picard. 1905, in-8°, XLv-456 pp.
MM. Morel-Fatio et Léonardon ont déjà publié le Recueil des Instructions
données aux ambassadeurs de France en Espagne de 1650 -à 1789, M. Geoffroy
de Grandmaison a étudié L'ambassade fran çaise en E sjXlfne de 1780 à 1804. Il
ne reste qu'une lacu11e de quatre ans entre le point jusqu'où il a poussé son
précédent travail et l'ambassade de la Forest dont il s'occupe aujourd'hui.
M. de G. connaît bien l'Espagne et les sources de son histoire, il est en pleine
possession de la méthode historique et était, plus que tout autre, qualifié pour
entreprendre l'importante publication dont il nous donne le premier volume.
L'ouvrage est ordonné suivant les meilleurs principes. Il est précédé d'une
biographi.e détaillée du comte de la Forest, et d'une indication sommaire de
l'état des manuscrits et de la méthode générale suivie par l'auteur. Le texte
est réparti entre plusieurs chapitres, qui portent chacun un argument analytique
indiquant les principaux faits mentionnés dans la correspondance. Les noms
d'un grand nombre de personnages cités dans Je texte sont accompagnés de
courtes notes biographiques, suffisantes, en général, pour les faire connaître au lecteur. Un index des noms propres rend le volume plus aisé à consulter.
Antoine-René-Charles-Mathurin de la Forest, né le 7 août 1756 à Aire-sur-la
Lys en Artois, suivit aux États-Unis le chevalier de la Luzerne, plénipotentiaire français auprès du congrès, et resta de Jongues années en Amérique. On
le voi: successivement vice-consul à Savannah, gérant du consulat de Cbarlestown, consul à New- York, consul-général près du gouvernement américain. Révoqué comme aristocrate en novembre 1792, il fut envoyé à Paris
par Washington pour supplier le gouvernement français de rappeler son
ministre, l'extravagant Genet, le frère de Mme Campan, qui saisissait dans les
ports les vaisseaux sous pavillon neutre et déclarait la guerre de son autorité
privée. M. de la Forest eut le courage d'accepter et d'accomplir cette dangereuse mission et revint de Paris, confirmé une fois de plus dans son titre de
consul; mais le 3 vendémiaire an III une nouveHe révdcation l'atteignit,
parce que la citoyenne la Forest avait porté le deuil de « la furie Antoinette ».
Il se consacra dès lors à l'exploitation d'un grand domaine qu'il avait acheté
en Virginie, et dont le père de FenimoreCooper fut régisseur. Sa connaissance
du pays et son sens pratique lui permirent de rendre des services à Talleyrand,
et quand l'ex-évêque d'Autun devint ministre du Directoire (1797), il donna
à son ancien conseil une place importante dans ses bureaux, ou son expérience

COMPTES RENDUS

et son activité ne tardèrent pas à le mettre eu grand crédit. En 1800, il aide
Joseph Bonaparte à traiter avec les États-Unis; iJ le suit a Lunéville en 1801,
il est ministre di! France en Bavière, commissatre à Ratisbonne pour les opérations du recez de 1803. Ministre de France à Berlin, il ose noter dans son
bulletin le déplorable effet c.-iusé en Prusse par la mort tragique du duc
d'Enghien, et Talleyrand l'engage « à ne plus marquer le moindre embarras
« sur un acte :i_uelconque du gouvernement . .. rien ne manque à son habileté
« comme homme d'affaires, il faut que rien ne manque aussi à la dignité de
c&lt; son caractère». Après les campagnes de Prusse et de Pologne, M. de la
Forest refuse l'ambassade de S•Pétersbourg, et mis par ce refus mémeen arande
réputation de sagesse, il obtient en avril 1808 l'ambassade d'Espagne: sans
savoir très clairement ce qu'il y doit faire, et sans se douter le moins du monde
des tempêtes qui l'y attendaient.
M._ de la Forest est donc le type du diplomate de carrière; il appartient par
sa naissance, ses manières et ses goûts à l'ancienne France; ses idées libérales
le rattachent à la nouvelle ; il a sur beaucoup d'hommes et sur beaucoup de
choses le scepticisme qui sied à l'homme d'expérience; il est plus honnête et
plus courngeux qu'un grand nombre de ses contemporains ; il semble donc
que sa correspondance en une année aussi dramatique que le fut 1808 va présenter un intérêt tout à fait exceptionnel.
Nous ne pouvons pas dire qu'il en soit absolument ainsi et nous ne goûtons
pas autant que M. G. de G . le style de notre honnête ambassadeur. M. de la
Forest est un impeccable fonctionnaire, cc c'est, comme le dit Napoléon, un
homme de mérite et propre à tout ,1, mais précisément à cause de cela, ce
n'est ni un tempéramc::nt ni un caractère, et il ne faut chercher dans sa volumineuse correspondance ni une vue person~elle, ni une idée originale ; c'e·s t
le parfait agent, exact et consciencieux, sans r.èle, tel que les aimait Talleyrand ;
c'est aussi, bien souvent, le parfait égoïste ou du moins le parfait courtisan qui
cherche surtout à présenter les choses commeil croit qu'elles agréeront le mieux
en haut lieu, et comme:: il n'est pas toujours dans le secret des dieux, il commet,
themi.n faisant, plus d'un impair, dont on lui fait sentir sans façon toute
l'inopportunité. Reconnaissons d'ailleurs qu'il arrivait à Madrid profondément
ignorant des choses d'Espagne et disposé par ses instructions même à lès mal
voir et à les mal comprendre. Il voit l'Espagne comme la voyaient Napoléon
et Murat: un pays amolli et abruti par les moines, gouverné par des princes
imbéciles et mûr pour la conquête.
li ne comprend rien à la popularité de Ferdinand VII, il déclare le changement de dynastie " généralement attendu &gt;&gt; (p. 5) , il croit à la popularité de
Murat et _se lait l'imprudent interprète de l'ambition secrète du prince (pp. 917). Il voit dans le soulévemem des provinces un effet des intrigues del'Angleterre.
Il annonce à tout moment que tout. va s'arranger.• Palafox est pour lui c&lt;. un

�286
&lt;c

COMPTES RENDUS

jeune officier des Gardes auquel on ne reconnaît pas de grands moyens et

« qui semble avoir pour objet de ramener à l'obéissance en se prêtant à l'insur« rection » (p. 52). Il est bientôt au plus mal avec Savary, sans soupçonner que

Savary est l'homme de confiance, l'âme damnée du maitre, et sans reconnaitre
l'énergie presque sauvage avec laquelle Savary tient tête à une ~ituation pr~squ_e
désespérée. La correspondance de Savary montre quelle différence existait
entre le courtois mais médiocre ambassadeur, et le brutal ruais actif militaire,
qui croyait gagner à Madrid son bâton de maréchal. A mesure que l'insurrection s'allume, M. de la Forest s'inquiète davantage, mais à chaque nouvelle
alarmante, il ajoute un correctif, comme s'il craignait d'indisposer le ministre
ou !'Empereur contre lui. li voudrait qu'à son entrée en Espagne Joseph tint
un langage plus menaçant (p. 165). Pendant la retraite de Joseph sur Vict0ria,
il a peine à cacher son découragement, et se plaint à chaque instant de ses
embarras personnels, de la difficulté qu'il trouve à se procurer un logement
ou à voir le roi. Ce n'est que vers le 2 3 août qu'il commence à reprendre
quelque assurance. Il renseigne le ministre sur tout ce qu'il peut apprendre et
devient presque à chaque dépêche plus optimiste. Le 12 octobrt:, il n'attache
plus qu'un intérêt de curiosité à ce que fait la Junte centrale. L'arriv~e de
!'Empereur lui semble le gage assuré de la victoire; il reprend à la suite de
Joseph la route de Madrid, détourne lt:S yeux du pillage de Burgos « il est
« malheureusement difficile de contenir le soldat dans les bornes et l'excès se
« mêle trop souvent à la nécessité» (p. 371). Rentré à Madrid, il est institué
par !'Empereur rcdacteur en chef de la Gazette et renseigne en outre Na~oléon
sur l'état de la capitale par des bulletins qui ne sont pas une des rnomdres
curiosités du livre, mais qui, à cause du caractère de l'auteur, ne peuvent être
acceptés comme l'exacte expression de la vérité.
En somme, M. de la Forest s'est laissé conduire par les événements et ne
les a januis dominés ; il les reflète, mais décolorés et d~formés par le so~c'. de
son intérêt personnel et par les préjugés dont il est unbu. Ses dépos1ttons
n'en gardent pas moins une haute valeur, comme étant celles d'un témoin
oculaire ; cependant combien on aimerait mieux lire, au_ lieu de s~ prose
insipide, les rapports moins distingués, mais autrement vivants et s10cères,
des chargés d'affaires et des ambassadeurs du Directoire !
G. DESDEVISES DU DEZERT,

El Coronel de Mondragon, apuntes para su biografia, por D.
Angel Salcedo Ruiz, auditor de brigada del cuerpo juridico militar.
Madrid, 1905, Marceliano Tabares. in-8°, 200 pp.
Crist6bal de Mondrag6n y Mercado, né vers I 514 à Medina del Campo, a

COMPTES RENDUS

été l'un des plus grands capitaines de son siècle. Soldat à dix-huit ans, il
prit part aux eKpéditions de Tunis et de Provenc,-: et gagna son grade d'alfercz
à la bataille de Mühlberg. Capitaine de chevau-légers en Flandre en 15 58, gouverneur de Damvillers en 1) 59, il leva en 1567 un régiment de Wallons
et fit campagne sous les ordres du duc d'Albe contre les rebelles de Flandre.
En 1572, à la reprise de la guerre, il était dt":jà compté parmi les meilleurs officiers de l'armée. Les vingt-quatre dernières années de sa vie furent marquées
par autant de campagnes presque toujours victorieuses. Il traverse avec ses
troupes le bras de mer qui sépare du continent l'ile de Zuydbeveland pour
aller au secours de Goes (1572), il bat les orangistes devant Berg-op-Zoom
(1573), défend contre eux Middelbourg (1574), empêche Anvers de se révolter
(1575), s'empare de Zierickzee (1576) et répond l'un des premiers en 1578 à
l'appel de D. Juan d'Autriche. Il est à Gembloux, manque sauter dans la citadelle de Limbourg, prend Dalheim, contribue à la prise dr Maastricht, obtient
en 1582 le commandement du tercio viejo, prend part à la bataille de Gand
contre le duc d'Alençon, est fait châtelain d'Anvers par Alexandre Farnèse,
et l'année même de sa mort, tient en échec pendant plusieurs mois toutes les
forces de Maurice de Nassau.
Cette glorieuse vie d'homme de guerre a été retracée de façon très attachante par M. Salcedo Ruiz, et ce qui vaut mieux encore, l'auteur a appuyé
son récit sur une documentation sérieuse, dont il emprunte les éléments aux
Archives de Simancas, aux Archives historiques nationales, à la Bibliothëque
nationale de Madrid et aux ouvrages publiés sur les guerres de Flandre en
Espagne, en France et en Belgique. Il ne manque à ce chapitre, pour être irréprochable, qu'une notation plus précise des ouvrages cités et l'indication de
quelques ouvrages hollandais, comme ceux de Bakhuizen Van den Brink, de
Van Vloten, de W. J. Nuyens, de Muller, de Fruin et de Van Gronîngen,
qu'on s'étonne de ne pas voir cités dans un pareil sujet.
L'auteur est Espagnol ; nous ne lui ferons pas un reproche de se passionner
pour les gloires de sa patrie ; mais c'est, à notre avis, pousser trop loin l'enthousi:isme que de justifier aussi complètement qu'il le fait le fanatisme de Philippe II et l'horrible cruauté des chefs de guerre du xv1e siècle. Que le fanatisme de Philippe fût celui de son peuple, c'est possible, mais un moderne ne
pem pas croire « que la conservation de l'unité catholique soit le plus grand
« bien dont puisse jouir une société humaine .. (p. 112). Il ne faut pas dire
non plus que la cruauté à la guerre est« utile » (p. 143), parce qu'elle rend
les guerres plus courtes; la vérité est qu'elle les éternise, et la guerre de
Flandre est justement là pour le prouver.
Ces propositions outrancières sont rares chez M. Salcedo Ruiz, et rares aussi
tes erreurs de détail. Cependant il écrit La Brielle pour Brielle, Mitldtbo11rg
pour Middelbottrg, Zetpbe11 pour Z11tpbe11, le; ge11ms de mer pour les gueux de mlr.

�f1·
I'

288

:L.i·S:

COMPTES RENDUS

r1 orthog"raphiè de la manière là· plus ·fantaisiste le norri du comt~ de Mansfèld
(Mansfelt, Manfeld (p. 42), Marefeld (p. 67), Mansfeltl (p. 121). Il parle des dialectes rhénans, et écrit los dialectos riuhianos. Il loue avec raison son héros
de ne pas avoir connu « la pose·», mais il écrit « la posse » et ajoute par surcroît
« comme disent les Français ll, ce qui ne laisse pas d'être amusant.·
- Ce ne sont là que des Yétilles. Un défaut p.lus grave, c'est de couper â chaque
instant le récit par des digressions, qui ne tiennent pas toujours de très près a·u
sujet. Nous voyons défiler devant nos _yeux, à propos de Cristôbal de Mondragon, les escribanos de Medina del Campo, les tercios, le Grand-Duché de
Lu,;embourg, les régiments wallons, Crist6bal de San Vicente, la Zélande,
les tercios en 1576, l'intolérance p,rotestante, le coup d'État de Namur, Alexandre Farnèse, le capitaine Verdugo et la politique générale de Philippe II.
:rout cela gagnerait certainement à être plus serré et plus méthodique, mais
il n'est què juste de reconnaître que presque toutes ces digressions sont intéressantes et abo'ndent en détails caractéristiques et pittoresques, en épisodes savoureux, en aperçus originaux. De cet ensembfe, un peu flottant, et pa~fois un
peu confus, se dégagent cependant la noble figure de Crist6bal de Mondragon
et les grandes lignes du long drame politique et militaire auquêl il a été mêlé.
Si M. Salcedo Ruizvoulait · bien apporter encore quelques soins à laconstructiou
méthodique de ses œuvres, il compterait certainement parmi les érudits les
pl"' fa&lt;ffig,é, de son p,ys.
/ _ - ~ ' ·-

~

. . G. D&amp;n,v&lt;m no)
~

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Le Gérant: M.-A.

JU.CON, PROTA.T FRËRES 1 JMPRIIIEURS.

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DESBOIS.

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�.

~a hispanic•

I. ~ Comedla lleOüisto z Melihea (Uùi&lt;o texto auténtico Ile~ c.ks#t14).
~resiôn publicada por R. Foukho\-Oelb=.. . • • . . • • . • • . . . • • 8 ~ -~..,-,. ,, if, - Vida del soldado espaool Miguel de Castro (IS93-161r), escrita por

a tllim,o y J!l&gt;blitada por A. Paz y M'.aïa................. :..

12 ~ , . . .

m. -

4 ~ de Lazarillo dê Tonbes, y de sus forlUJ&gt;as y aduersid:Mleo.
'.Ïl,i,s\jtildài, de Ill edicMn prln~pe por R. Foulcl»Delbosc, •• , • • • 4 ~ "hr.ge • graild ~_.au t-,o,u. (n• t à2s)•-··--•··· .. ······ .................. .as pctm,U.
""~. . -,· '·"· lY- -Di~o de Negueruela. Parsa llamada Ardamisa. Réimpression publiée

~ ~ Roiiàri.et ..... ' .•••.•• -• • • • • • ••• • • • • • • • .• . • • • . • • • • • 4 ~ "'-'-" ·• •c,·,
V., Vl, 'ffl; VID. - Coleccidn de Autos, Farsas, y Coloqujos del siglo XVI,
~
1)(lr 1.éo Rouanet. Les q ~ voltinœs,........... . . . . 6o1"'5etas,
a!M~''
~ - 0 b r e f ~ de Jo!di de SatitJordl (segles XIVLXV"), recuJljdes i
~ per J. Màssô '.rom:nts .. .......... .... .... ·• .. .. .. • 4 pesetas.
~ lllir ~-~ da Japon {aoa z l 12) .. ...... ···•,· ....•....•... , ...... ,. .. • ~ ,

X, - PeifmcManuel de Urrea. Peoitencia de amor (Burgos, ts 14). R'""e"""·' ces.-, ~J!Ublù:àdaporR. Follkbé-Délbosc. ... ... .. . .. .. .. •• .. . 4 ~ )0. - Jorge Manrrique. Caplas por la muette de su pàdre. Primera ediciôn
i;pdca. Pùblicala Jl.. Foukhé.Delbosc.................. •. •• . • 4 pese!àS.
·"-'"' , .• •

. . . _. ~ J ppftr da j-.poe (n• 1 à

~5)...... ... . ...... .... . .... ...... ...

2.p pe,iltàs.

XII. -Comedlà de CaliSIO t Melibëa {Burgos, 1499). Reimpresicln-publicada
R. Foukhé-Delbosc... ............ ... .. .. • .. .. .. .. .. •• 10 pesetas.

por

n:. Sflrpadpapiar ® JapÔa (ao-

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·1 25) .••• , ••• ••••••••, , 0

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~ pote:tas.

XJIL -PenUvare.deAyll6ny Luis Hurtad&lt;&gt;deToledo. Comedia Tibaldà,
abola por primera vez publicada segtln la futma original por .A,dalfu Bonilla y
San Martin ................... , . .. .. .. .. • . . . . . .. .. .. .. .. . 4 pesetas.
XlV.·- Libro de los eogailos 1; los asayamieotos de las mugeres. Pobllcalo
Adolfo Bonilla y San Martin.. . .. . .. .. .. . .. . . .. • .. . . .. .. • . 4,,..__
XV. - Diego de San Pedro. Carœ1 de amor (Sevilla, 1492)... 4 pesetas.
~ .tQr pnd ~er du Japoa (n• ,-à,

12} • • , ~h • . •• •• ...... •• ••• ... .•••• ••

:as ,._..,

XVI, XVIJ. - Obras poéticas de D. Luis de Gi,ogora, publlcadas J&gt;Or
11.. FoulèhéJlelbosc ............................ , • . . ... .. . Sous
xym. - SpiU o Libre de les Dones per Mestre Jacme Roig. lldiCÎ&lt;!a critlca
-lat'tarianté&lt;de todas las publicadas y Ill$ del Ms. de la Vatlana, pr,!logo,
~ y comètitarios pot Roque CliaMs ... ". • • .. .. .. .. • .. 10 pesetas.

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Les volumes de !a.lllb&amp;theal·hispa,,/az sont eu vente à BARClll'..Clm (Libr.ûtie
&lt;le ~ L'A- •• RDnd,, de l'Uni\&gt;e!'Sitat, 20), et à MADIUD (Li~• de
;-&amp;,f;'Murillô, Akabl, 7).

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                  <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1905, Tomo 13, No 43</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>��--·

91s1-10TEC" ce:NTR"'U. A. N .. 1-

\.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

PREFACE
Ce n'est pas ici le lieu de rappeler la courte mais glorieuse carrière de
Charles Graux'. Au lendemain de sa mort prématurée, des condisciples et des
amis ont rendu un hommage public à sa science, qui était très grande, et à
son caractère, qui était très noble; non sans émotion, ils ont montré quelle
perte l'érudition française subissait en la personne de ce jeune savant, qui était
déjà un maître et un maître admirable•.
On sait que Ch. Graux, au cours de trois voyages, avait exploré avec un soin
extrêmeles bibli:.ithèquesprivées ou publiques de Barcelone, Cordoue, de l'Escurial, de Grenade, Madrid, Salamanque, Saragosse, Séville, Tarragone, Tolède et
Valence; ou sait, d'autre part, qu'il en avait tiré la matière de publications fort
importantes i, dont la plus célèbre est l'Essai st1r les origines du fonds grfc de
l'Escurial. Mais on n'aJait jusqu'ici, pour le suivre à travers ses pérégrinations

1. Né à Vervins (Aisne), le 23 novembre 1852, mort à Paris le 13 janvier
1882, Ch. Graux a été maître de c..mférences à !'École pratique des Hautes
Études et à la Faculté des lettres de Paris et bibliothécaire à la Bibliothèque
de l'Université.
2. Voir notamment G. Paris et E. Lavisse, Cliarles Graux. Extrait de la
Re:vue internationale de l'ensûgnement des If février 1882, If septembre et If
octobre 1884. Nouvelle édition, revue et corrigée. Paris, typ. Cbamerot, 1885,
in-8, 48 p. (La notice de M. Lavisse a égalemeut paru en tête des Mélanges
Graux, Paris, Thorin, 1884, in-8). Voir aussi E. Chatelain, Charles Graux,
dans Re:vue de philologie, de littérature et d'bistoire anciennes, Vl (r882), pp. 104-,

Ill.

3. Nous aurons l'occasion de mentionner ultérieurement les textes que
Ch. Graux a édités d'après des mss . espagnols; on verra alors combien· était
abondante la moisson qu'il avait cueillie.
Rro11e hispa11iq11t.

XJU.

�CH. GRAUX

CORRESPONDA1'!CE D'ESPAGNE

dans la Péninsule, que les rapports qu'il avait adressés au Ministre de !'Instruction
publique 1 • Grâce à la libéralité de son père, M. Henri Graux, on pourra désormais consulter les lettres qu•n envoyait soit a sa famille, soit à son ancien
professeur de grec, M. l'abbé Magnier, soit à son meilleur ami, M. Paul Garbe,
actuellement doyen de la FacL1lté des sciences de Poitiers. Exemptes de ce
pittoresque banal qui dépare la plupart des« voyages" au delà des monts, absolument dénuées de tout fatras et de tout ressouvenir romantiques, ces lettres,
dans lesquelles Graux « décrit et explique presque jour par jour » le labeur
considérable 3uquel il se livrait, seront, disait jadis M. Lavisse', « un guide
précieux pour celui ou pour ceux de ses élèves qui voudront suivre ses traces e11
Espagne et achever quelques navaux qu'il se proposait d'aller y terminer un
jour. &gt;&gt; « Intéressantes aussi pour le biographe, car elles abondent en traits de
caractère", elles permettront, sans nul dome, de voir comment Ch. Graux a su
vaincre les difficultés auxqllelles, en Espagne, se heurtent tous les chercheurs
con:scienci~ux, comment il a accompli Ja tâche qu'il s'était imposée, ce qu'il
a fait et ce qu'il n'a pas pu faire, et, de plus, elles aideront à 1I1ieux connaître
l'âme profondément honnête, l'intelligence lucide, la modestie et la parfaite
bonne foi d·un des érudits les plus remarquables ·de notre temps.
La correspondance que nous publions se décompose de la manière suivante:
les lettres 1 â LIV (31 août 1875 - 12 avril 1876), numérotées de la main
de Graux, constituent Je ]oarn.,zl de son premier voyage, ainsi qu'il le déclare
lui-même à plusieurs reprises en termes formels. Les lettres LV à LX,'{.!
(20 juillet - 15 octobre 1879) forment un récit continu du deuxième voyage,
bien que l'auteur n'ait pas eu, cette fois, l'intention de composer un journal de
route. Les lettres LXXII à LXXVIII (r7 mars - 22 avril 1880) datent du troisiéme et dernier séjour de Graux eh Espagne.
Il va sans dire que nous avons scrupuleuse111ent respecté le texte des originaux qui nous ont été confiés; les seuls changements que nolls y ayolls apportés consistent en quelques corrections de ponctuation ou de graphie ; les seules
suppressions que nous ayons opérées s'imposaient pour des motifs de haute
convenance et ont été approu"ées par M. H. Graux qui, d'ailleurs, a revu de
tré5 près toutes les épre~vcs.

En terminant ce:: court avant-propos, qu'il nous soit permis d'associer dans un
même témoignage de reconnaissance M. E. Lavisse, de l'Académie française,
Directeur de !'École Normale Supérieure, qui nous a encouragé à publier la
présente correspondance; M. H. Graux, qui, après nous l'avoir communiquée,
n'a cessé de nous prodiguer ses conseils et de nous aider dans· la rédaction des
notes, et M. P. Garbe, qui nous a autorisé à reproduire les lettres à lui adressées.

L.

BARRAU-DIHIGO.

I
Paris, 31 août 75, 10h. 2-5.
Restaurant de la gare de Lyon.

Mon cher papa,
Tous mes préparatifs ont été faits largement à temps. Ma malle
ùent facilement toutes mes affaires et doit peser dans les soixantedix kilos. Je mange un morceau et vais partir à onze heures
juste (arrivée à Marseille demain à six heures quarante-cinq du
matin). Je n'"'i plus qu'à prendre l'non billet et faire enregistrerma malle, qui est déjà sur le comptoir des bagages-départ.
Reçu ce matin ton envoi de deux cent cinquante francs. Joins
à cela mois deux de traitement (juillet-aoüt) touchés hier, soit
trois cents francs, plus tout ce qui me restait. Je suis très ~ien
muni. Je pars avec bonne humeur et espoir.
Je tâche que cette lettre t'arrive en secret, et que tu puisses la
garder pour ta gouverne personnelle, si tu· veux
Je t'embrasse de bien grand cœur.
1 •

Ch.
Atahives des missions scientifiques et littéraires, 3• sér., V (1879), pp. I 1 II 36 et VII (1881), pp. 73•83. Réimprimés dans Les articles originaux publiés dans
divers recueils par Charles Graux (Paris, Imprimerie Nationale, 1893, in-8),

GRAUX.

-1.

pp. 187-212 et pp. 213-223.
2. Mélanges. Graux, p. xxx1v. Notons en passant que M. Lavisse a utilisé la
correspo11dat1ce d'Espagne de Char1es Graux. Voy . op. cit., pp. XXXIV·XXXVIU
et pp. XL-XLI.

Je ferai le possible pour écrire de Barcelone vendredi .prochain;
mais les lettres mettent peut-être cinq jours à arriver à Vervins.
1. En raison des inquiétudes éprouvées par sa mère, Ch. Graux voulait lui
laisser ignorer le plus longtemps possible son départ pour l'Espagne. H. G.

�CH. GRAUX

II
Marseille, 1er septembre 1875.
6 h. du soir.

Mon cher papa,
Je suis cloué ici, un peu par ma propre volonté, pour trois
jours. Deux vapeurs espagnols doivent partir cette nuit pour
Barcelone et les autres villes de la côte orientale; mais, 1° la mer
est, paraît-il, assez mauvaise, à cause du mistral qui souffle
depuis trois jours; puis, 2° les gens sérieux n'ont aucune espèce
de confiance dans ces chétifs vapeurs espagnols, confiés à des
capitaines d'aventure. Voilà les renseignements en présence desquels j'ai cru devoir différer mon départ jusqu'à dimanche matin:
alors je m'embarquerai sur un bon paquebot français, de la« Compagnie des Messageries maritimes » , qui me déposera à Barcelone après une traversée de dix-sept à dix-huit heures. Ces déterminations viennent d'être prises à la suite de conversations tenues
avec M. Talon, le directeur de la Compagnie des Messaaeries
. .
t,
manumes, et avec son neveu, mon ancien camarade de collège.
Jules Talon - c'est le nom du camarade - m'a pistonné pendant deux heures cette après-midi dans Marseille.
Pour commencer par lui, il est marié, depuis bientôt un an,
avec la fille d'un riche industriel de Marseille; lui-même il est
établi, fabricant de savon, et cela depuis le mois de janvier dernier. Il est associé avec un autre jeune homme, patronné par son
oncle et par son beau-père, et vit sans soucis, certain de gagner
beaucoup d'argent. _Nous av~ns visité une partie de Marseille, qui
est une fort belle ville, à quelques sales rues près ; elle doit à sa
situation sur une côte pittoresque, déchiquetée, formée de hauts
rochers en calcaires, capricieusement groupés, d'offrir à l'œil un
aspect mi1le fois plus enchanteur que les plus belles vues de Paris.
Nous avons visité un monument, qui serait bien long à décrire,
mais qui est fort réussi au point de vue du goôt et tel que je
ne me rappelle d'avoir rien vu qui ait pu donner l'idée
de son plan. C'est l'arrivée du canal qui amène aux Marseillais

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

2 93

l'eau de la Durance. L'eau tombe de haut, en cascade, entre deux
palais qui servent de musées ( de géologie l'un; l'autre, de· peinture), venant de dessous un péristyle en demi-cercle, concave,
couronné par une sorte de lunette, d'où l'on découvre la mer au
loin, fort loin. Ce site est délicieux, frais et magnifique.
J'ai trouvé, bien que le Marseillais Jules Talon se plaignît de
la chaleur, que le soleil ne plombait pas comme dans les aprèsmidi solsticiales de Paris. Le mistral, qui a le tort seulement
d'envoyer de la poussière dans le visage - et d'empêcher les
voyageurs studieux de s'embarquer - le mistral, dis-je, tempérait
si bien l'ardeur des rayons solaires, que je ne désirerais pas, pour
ma part, d'autre température pour passer une vie physiquement
agréable. Nous avons fait en fiacre, avec Jules Talon, la promenade
dite le « Prado », une réduction des&lt;&lt; Champs-Elysées&gt;&gt;, très charmante; le « château Borelli », joli square, assez vaste, avec vue sur
la mer, où aboutit le Prado; puis nous sommes revenus par la
route qui borde la mer, et qu'on nomme&lt;&lt; la Corniche» : le soleil
baissait déjà, la merétait presque partout une va~te masse d'argent
en fusion. L'escadre française de la Méditerranée formait point
de vue dans le large bassin. La mer m'a séduit, comme lorsque
j'étais à piocher 1 , l'an passé ( ou il y a deux ans, je ne sais plus)
dans les falaises normandes entre le Hâvre et Fécamp. Seulement
ici le soleil est méridional. Le littoral prend des teintes chaudes,
inconnues à celui de la Manche. La craie dans le lointain paraît
comme mystérieusement transformée.
Ce soir, j'ai accepté de diner (à huit heures) chez Jules Talon .
J'irai rendre visite samedi à M. Noël 2 et à Toulon. Je médite
une petite excursion pour demain et après, vers Arles et Nimes,
les vieilles villes aux ruines rom:.1ines. C'est ainsi que je commencerai, dès le point de départ, à tourner les mécomptes en
agréments.
I.

2.

Allusion à une excursion géologique. H . G.
Officier de marine marié avec une VerYinoisc, parente de la famille Graux.

H. G.

�2 94

CH. GRAUX

Le voyage de Paris à Marseille n'a pas été fatigant, fait en
première, et dans de bonnes conditions. J'ai voyagé tout le
temps ( ou, du moins, jusqu'à Lyon= dix heures du soir, moment
où je me suis mis à dormir) avec un Athénien, établi avocat en
Égypte; un officier fr:tnçais, résidant en Algérie; un commerçant
allemand de pays indéterminé; plus trois personnes: le père et
la fille, l'un danois, l'autre une poétique et blonde Séraphita,
yeux et menton &lt;c ingeborg-iens 1 &gt;&gt; ; la troisième personne, une
dame allemande, mariée et demeurant en Angleterre, amie des
deux autres. Ces trois voyageurs allaient rejoindre à Marseille le
reste de la famille : la mère et une plus jeune sœur qui, depuis
quatre semaines, soignaient vainement le fils aîné. Celui-ci devait
avoir fui déjà le monde des douleurs terrestres, quand sœur et
père débarquèrent: j'en juge ainsi par la scène dont j'ai été
témoin à l'arrivée. Chose singulière! Le père ne s'abusait pas, ni
la sœur non plus, pendant le voyage, sur l'état du malade: et le
père causait politique ou voyages, et la fille riait souvent à telle
ou telle histoire. Puis après, on sanglor;1it en apprenant l'événement.
Le jour qui baisse me force à m'interrompre. Le passage de la
vallée de l'Yonne (bassin de la Seine) dans celle de la Saône (bassin du Rhône) a été des plus intéressants pendant une demiheure ou trois-quarts d'heure. L'arrivée à Marseille, en longeant
Je bord de la mer, sous les rayons horizontaux du soleil levant,
a été un réveil des plus souriants et des plus agréables après
sept heures d'un sommeil cc honn~te », comme on dit.
A toi: on t'aime.
Ch. GRAUX.
Montre ou cache cette lettre à maman, selon que tu jugeras à
propos; mais garde-la moi.

1. Une Danoise, mariée à Paris, chez qui Ch. Graux allait faire de la
musique, avait pour prénom a Ingebôrge ». H. G.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

295

III
Barcelone, Hôtel des Quatre Nations.
6 septembre (lundi), 11 h. moins le quart du matin.

Ma chère maman,
Je ne sais comment j'ai fait mon compte, mais je n'ai pas
trouvé une minute pour t'écrire depuis uu temps infini. Même
ce n'est qu'un billet que je vais t'envoyer aujourd'hui; et, par
dessus le marché, quand te parviendra-t-il, je ne le sais pas
encore au juste. J'ai donc quitté Marseille hier dimanche à
rn h. 1/2 du matin, sur un magnifique paquebot des Messageries françaises.
ous sommes arrivés ce matin à cinq
heures, au soleil levant, dans le port de Barcelone. Débarquement prima des passagers, secuttdo des bagages; visite de la
douane, se faire véhiculer à son hôtel: tout cela a pris trois ou
quatre heures. Je n?ai eu que le temps de voir si tout était en
ordre dans mon annoire, j'ai rnulu dire dans ma malle: rien n y
avait bougé d'une ligne; puis, de me laver en grand, de passer
une chemise blanche, m'apprêter pour sortir après déjeuner, faire
mes comptes, prendre cette feuille et me mettre à t'écrire quatre
mot . Et voici que dans quelques minutes le déjeuner va sonner.
Je ne sais pas encore combien de jours je resterai ici à Barcelone.
S'il n'y a rien de neuf, il ne faut pas m'écrire jusqu'à nouvel
ordre: mon itinéraire n'étant pas tracé d'une manière fixe, vous
ne sauriez où m'adresser votre lettre. Si je dois aller sous peu à
Séville, comme j'en ai idée, je vous préviendrai de m'y envoyer
dans huit jours une lettre poste restante.
La traYer ée de Marseille à Barcelone a été si charmante, s'est
faite dans des conditions si heureuses que j'en ai été quasi ébloui.
Pas le moindre soupçon de mal de mer. Le bateau est splendide,
la mer était délicieusement belle, bleue et calme : nous ne ressentions pas le moindre mouvement. On a fait à bord deux excellents

�CORRESPO, DANCE D'ESPAGNE

297

CH. GRAUX·

repas; j'avais une bonne cabine; j'ai dormi sept grandes heures
sans plus me réveiller que si j'avais été sur terre et dans mon lit.
J'ai fait connaissance de plusieurs Espagnols et de Français établis
en Espagne qui ont été des plus aimables pour moi une fois la
connaissance faite; j'ai beaucoup parlé espagnol; mon oreille se
fait tn.:s rapidement à cet idiome-là. Je suis enchanté, et me
demande si un voyage si heureux n'est pas le début d'un beau
rêve oriental.
Jeudi, vendredi et samedi j'ai visité Arles et îmes; samedi
après-midi j'ai été à Toulon, mais sans réussir à voir M. Noël.
Je t'écrirai, ma chère maman, dans plusieurs jours, d'où je serai,
et donnerai quelque part dans une lettre ultérieure, soit :\ Garbe
( qui vous l'enverra), soit à vous, des détails sur mes excursions
en France, qui ont fort bien réussi elles aussi.
On t'embrasse et on embrasse son père, puis tout le monde.

Ch. G.
Vous savez le résultat des examens de Garbe,
encore.

11101

pas

IV
Barcelone, Hôtel des Qu.me Nations, où tout le personnel
est français ou parle français.
Jeudi 9 septembre 1875.

Dix heures et demie, en attend,mt le déjeuner. A midi et
demi, je partirai pour le port, suivi de ma malle dans une voiture à bras poussée par un garçon de l'hôtel ; je m'embarquerai
sur le Besos, bon vapeur andalous; et sur les deux heures de
l'apr s-midi, on sortira du port pour arriver demain à midi à
Valence, où je prendrai le chemin de fer afin de me rendre le plus
tôt possible en Andalousie, au beau pays du Barbier. Il n'y a, si

l'on veut m'écrire, qu'à m'adres er la lettre poste restante a Séville:
comme je rayonnerai pendant une quinzaine de jours dans l' Andalousie, elle devra arrivt:r encore à éville avant que je le quitte
définitivement pour Madrid. Pourtant, à ce que je vois, la correspondance postale doit subir bien des lenteurs entre l'Espagne
et la France. Je vais écrire le journal de mes actions à Barcelone
depuis mon arrivée. Je n'espère pas que cela dure toujours, mais
c'est une série non interrompue de scènes diverses et agréables
qui se sont succédé devant mes yeux, ou moi acteur, jusqu à
présent. On dirait vraiment d'un voyage d'agrément, et des plus
réussis.
Lundi 6 septembre. Entrée dans le port de Barcelone vers
cinq heures du matin, au soleil levant. La cérémonie du débarquement a été intéressante. J'ai fait mes premières armes en convenant du prix de la barque avec le batelier. Formalités de douane
lentes, ennuyeuses: cela se passe avec un manque d'ordre digne
d'être étudié. La famille Suby, française, établie depuis vingt ans
à Barcelone, avec qui j'ai lié connaissance à bord, m'offre place
dans l'omnibus qui vient les chercher, de façon à ne pas rendre possible un refus. On me dépose en passant~ mon hôtel. Il est entendu
que j'irai leur rendre visite à Gracia, campagne de Barcelone.
Déjeuner à table d'hôte. Je prends un fiacre à l'heure, deux francs.
Visite à M. Closas, fabricant de cordes à guitare et à violon, pour
qui j'ai une lettre de Wenck.' Accueil incroyable; hospitalité offerte
comme dans l'antiquité. Tout ce qui lui appartient, son temps
même est à moi. La maison est laide, vieille, comme presque
toutes à Barcelone, sauf l'Ensanche ou le Barcelone neuf; elle
a cependant une vue magnifique sur la Place du Palais. Ce commerçant occupe quarante ouvriers, a deux fabriques, va tous les
ans à Paris; il est fort à son aise. Il n'y a pas de rapport entre sa
position pécuniaire et l'aspect de son installation. Il le sait, du
reste: mais c'est la maison de son père, et puis les Espagnols s'arrangent de tout. Jeune femme de trente ans, assez jolie, comme
1.

Commerçant danois établi à Paris. H. G.

�CH. GRAUX

beaucoup d'Espagnoles, aimable pour l'hôte qu'un ami envoie à
son mari, toute désolée de ne savoir pas lui parler français; elle
possède trois enfants, Juanito, Agustinete, Pepito, de dix à
quatre ans. Rendez-vous pris avec M. Closas pour nous promener
à deux le soir.
Je vais à ma seconde visite. Je trouve chez lui le professeur
Manuel Mila y Fontanals, célèbre romaniste; six pieds et, je crois,
plusieurs pouces; soixante-cinq à soixante-huit ans d'âge. Je lui
remets la carte de M. Egger 1 et un tirage à part du même. Amabilité. On cause. Je reviendrai demain prendre des lettres d'introduction pour plusieurs bibliothécaires ou professeurs de Barcelone
et de Madrid .
Je demande mon chemin ; c'est justement à un Français,
M. Leconte, établi depuis 1849 dans le commerce à Barcelone. Il
me fait visiter la nouvelle Université, qui n'est pas encore bâtie
entièrement, et me diène à la cathédrale, admirable, gothique,
sans portail.
Dîner à part à l'hôtel. Puis promenade de sept à dix avec
M. Closas. Conversation en espagnol, bien qu'il puisse parler
français : l'hospitalité veut qu'il me serve à apprendre l'espagnol.
On entre dans un café splendide, comme le Grand Café à Paris;
on consomme chacun une 1aseosa : ça coûte dix sous en tout
pour tous les deux. Ce n'est vraiment pas cher. Je me couche. J'ai
vue sur la Rambla, grand boulevard principal de Barcelone, qui
va du Nord au Midi, où est le port. Persiennes fermées, fenêtre
ouverte. C'est un climat délicieux ici. On dort.
Jugement sur l'Hôteldes Quatre Nations. Recommandé dans les
guides, recommandé à moi par le sous-préfet de Saint-Quentin,
ce qui ne veut rien dire, puisque, évidemment, il a été là où son
guide lui a dit d'aller. C'est un hôtel_français qui est allé se fixe~
sur la terre espagnole : la cuisine, les garçons, les usages, tout y
r. M. Émile Egger, membre de l'Institut, professeur de littérature grecque
à la Faculté des lettres de P aris (1813-1885).

CORRESPONDANCi'. D'ESPAGNE

299

est français. On y est seulement un peu plus exploité qu'ailleurs,
voilà tout. J'y ai passé trois jours et quelques heures, n'y faisant
que trois repas en tout, et j'ai payé vingt-neuf francs cinquante,
sans compter les garçons. Je tâcherai d'aller à l'avenir dans des
hôtels plus espagnols.
(Écrit à roidi et demi, peu avant d'aller au port.)

Après avoir déjeuné ensemble, nous avons échangé nos adresses

à Madrid avec le jeune comte de Blosch, qui s'y en va comme
attaché à l'ambassade prussienne .
Valence (Espagne), Hôtel de Paris, sept francs par
jour tout compris; maîtres français; les domestiques
parlent mal ou pas du tout Je français. La nourriture,
les fruits surtout, délicieux.
Vendredi ro septembre, après déjeuner.

Je continue mon journal interrompu hier.
Mardi 7 septembre. Visite des cc Archives d'Aragon,&gt;) qu'on me
montre tout entières : j'avais un mot de recommandation du
seigneur Mili pour son ami le bibliothécaire. Des manuscrits de
couvents supprimés sont venus enrichir les archives. Ils ne sont
pas catalogués, mais seulement bien numérotés et rangés. J'ai pu
les tenir à volonté. Je n'ai pas vu degrec'.J'ai remarqué Boèce,
Art musical, et Priscien, grammaire du x• siècle, et Sénèque,
Déclamations, un peu plus récent (xn• siècle?).
Déjeuner dans une antigua casa de comidas, un petit restaurant
d'ouvriers. Deux parts d'estofeo, sorte de bœuf à la mode (la
seconde part avec des pommes de terre), puis grappes l'une de
gros raisin blanc, l'autre de petit, deux pêches; j'ai bu du vin
(&lt; clair &gt;) dans un porron, sorte de vase à serin, muni d'un bec par

1. Cf. Rapport sur
p. 192.

1111e

mission en Espagne, dans Les articles originaux ,

�300

CH. GRAUX

lequel on boit' on ne se sert du verre que pour boire de l'eau,
qui est, jusqu'à présent, partout sur mon passage, de première
qualité, surtout à Valence. Ce vin clair valait tout simplement
cc notre Alicante»•. J'en ai eu l'équivalent d'une demi-bouteille
dans mon porron. J'ai payé en tout un franc cinquante.
Après déjeuner, visite de 1a Bibliothèque Saint Jean ou de l'Université. M. Aguil6, le bibliothécaire en chef, d'une amabilité
excessive, me charge de lettres et de pièces pour un de ses jeunes
amis qui est à Séville, employé dans une grande bibliothèque.
Tout bien vérifié, pas de grec à Saint Jean; j'apprends, en outre,
qu'il ne doit plus y avoir rien à Tarragone.
Le soir, dîner chez le Senor Closas. Six ou sept plats, fort bien
cuisinés. La cuisine de maman l'emporterait à peine. Tout
compte fait, à en juger par mes déjeuner et dîner de ce jour, la cuisine espagnole vraie, loin d'être détestable, me va, au contraire,
infiniment. Après diner, nous sortons tous trois Sr Closas sa
femme et moi, nous promener dans les belles ru:s à étalage~. Il
fait si bon à se promener le soir! J'achète, eux m'assistant, un éventail, qui sera toujours dans l'ave11ir un cadeau agréable à quelqu'un,
ne sais à qui. On se quitte. J'absorbe avant d'aller [me] coucher
deux gaseosas pour mes dix sous, en entendant du piano. Dans
tous les grands cafés, pour attirer le monde, on -paie un artiste
qui joue de temps en temps des c&lt; morceaux ii ( morceaux de
piano français) pendant toute la soirée. J'ai vu employerle même
truc en plein jour pour faire entrer les chalands dans un bazar à
la parisienne.
Mercredi 8 septembre : Nativité de la Vierge. Grande fête en
Espagne, comme chez nous I' Assomption.
Je vais à six heures et demie du matin a un concert, orchestre et
chœur~ au Jardin Tivoli. Trois heures de musique : assez de
En marge est un dessin représentant un porrén.
Vin de l'Héraul.t, imitant !'Alicante, dont M. H. Graux avait achet.: une
petite quantité. H. G.
1.

2.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

301

monde. Quelques toilettes de bon goût. Quant à la musique,
c'est de la musique de clocher : elle sent son cru. Ils veulent ici
faire passer pour un grand homme le compositeur Clavé, auteur
de chœurs catalans ou autres, avec ou sans orchestre. Sur deux
morceaux qu'on exécute, il y en a un de Clavé, dont le buste
couronné assiste à la fête. On applaudit à tout casser une « symphonie élégiaque &gt;) dédiée à Clavé, de la composition du chef
de l'orchestre, le maëstro Porcell. Il y a du bon dans ce morceau
•
)
•
• 1
( umque
, mais,.,
mais
...
J'assiste à une partie de la grand'messe à l'église de Santa
Maria. Sombre, comme toutes les églises espagnoles, dit-on :
mille bougies sont allumées pendant foffice. Cela aug~1ente
beaucoup le solennel. Voix, orgues, musique, le tout supérieur
de beaucoup à ce qu'on entend d'ordinaire à Paris. Musique t rès
sé"Vère, faisant partie en quelque sorte de l'office. Trois ou quatre
voix d'hommes seulement, mais bien maniées et produisant une
savante harmonie. Église pleine, un tiers hommes : la moitié de
ce monde à genoux par terre.
Sur la fin de l'après-midi, je vais rendre visite à Mm• Suby,
veuve, six ou sept enfants, de cinH à quinze; M. Roca, qui était
uvec Mm• Suby et la fille aînée sur le bateau, est le précepteur de
la famille. On me fait jouer du piano par trois des enfants, y
compris 1~ grande, qui m'exécute passablement des danses nationales espagnoles (jota - prononcez quo/a - et américa~nes ) , du
Gotschalk et diverses choses. On me retient à dîner : on me fait
beaucoup d'accueil. Le soir, dans Barcelone, on danse partout: il
y a un petit bal devant la maison même où je dîne. On y danse
le quadrille, la valse, la polka, comme en France, plus des « américaines ». J'y ébauche deux américaines avec Lola (la grande,
les quinze ans).
Rentrée à l'hôtel en tramway.
Jeudi 9 septembre. A deux heures, le Besos quitte le port de
Barcelone. La m er nous fait danser beaucoup : le Besos, comparé
à l' Aréthuse qui nous a amenés de Marseille, baisse fortement dans

�302

CORRESPO}NDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

l'estime de passagers gâtés par le premier. Sur les cinq heures fr~
mal de mer me prend légèrement. Je fais part à la_me~ ~e ce ~m
n'était pas encore digéré du déjeuner. Cependant ~e n a1 r,as eté
malade comme l'étaient beaucoup autour de moi. Je m etends
~'Ur le ;ont pour y passer la nuit à l'air, sur le d~s. M~is sur _les
dix ou onze heures, un magnifique petit orage, qm aurait ét~ ~1en
intéressant à observer, si l'on avait été dans de bonnes cond1t10os
de santé se résout en averse. Je mè réfugie dans l'intérieur et
passe, ~oitié en dormant, moitié en sommeillant, la nuit \usqu'à
neuf heures du matin. Nous débarquons . Je débats mon pnx pendant un quart d'heure avec un conducteur de tartane ( charrette,
pas de ressorts, couverte d'une bâche), qui m'~m~ne pour_ cinquante sous (il voulait quatre francs d'ab~~d) à 1Hotel de Pans.
Bon déjeuner. Fruits succulents : ra1sms, pêches, melon de
Valence citron, etc. Je me lave des pieds à la tête, fais un somme
d'une h;ure et mets mon journal au courant. Il est cinq heures et
demie. Je vais faire un tour de ville et mettre cette lettre à la poste,
en atterrdant le diner de six heures et demie. Demain je m 'occuperai des bibliothèques de Valence, rapidement, quitt_e ay revenir,
me reposerai dimanche ici, puis partirai pa.r le chemin de fer pour
Séville. C'est là-bas, je le répète, qu'on peut m'écrire poste restante.
On vous embrasse.

CH. G.

Il est bien entendu que, le service postal se faisant irrégulièrement, cette lettre, comme toutes les autres, vous arrivera quand
elle pourra.
Mes lettres sont mes notes de voyage: gardez-les soigneusement.
Les lettres de et pour l'Espagne ne doivent peser, je crois, que
sept grammes et demi.
Il n'y a pas d'inconvénient à mettre l'adresse des lettres pour
l'Espagne en français.

V
Valence (Espagne), samedi r r septembre r875.

Ma chère maman,
Valence est, comme je le pensais bien, un pays charmant à
beaucoup d'égards. Ni hier, ni aujourd'hui, je n'y ai eu fort
chaud. Est-ce l'effet d'un abaissement général de la température?
Je n'en sais rien. Mais je sais que j'ai bien compensé le désagrément de la traversée sur le Besos.
J'ai vu une grande partie de ce qu'il y a à voir ici. Valence
n'est pas une belle ville. Il reste beaucoup de mauresque; de singulières grandes tours, qui font de l'effet le soir; des maisons
peinturlurées en bleu, en vert ou même en jaune. Valence a cependant de nombreuses maisons dans le genre moderne, de beaux
magasins, en grande quantité, avec de brillants etalages, comme
à Barcelone, à Marseille et partout aujourd'hui, à l'instar de Paris.
Il y a ici comme à Barcelone de bien beaux étalages d'éventails.
J'ai acheté hier un chapeau de fatigue, de forme demi-haute, pour
alterner avec mon petit gris : j'ai payé douze francs, peut-être un
peu moins cher qu'à Paris, à qualité égale. L'hôtel, bien confortable, est raisonnable: sept francs cinquante (tout compris) par
jour. J'ai manœuvré sans grand résultat pour découvrir des
manuscrits grecs 1 • Il est presque prouvé pour moi que, pas plus
qu'à Barcelone, il ne reste pas grand'chose ici. Madrid a pompé,
ou bien l'on ne sait comment ni ou tout cela s'en est allé. C'était,
du reste, dans les prévisions. Au retour - car je désire reprendre
au retour le même chemin (Valence et Barcelone) - je vérifierai
définitivement les résultats négatifs déjà obtenus 2 •
r. Cf. Rapport, ll)C. cil., p. 208.
Au retour, Graux jugea inutile de repasser par Valence.

2.

�CH. GRAUX

J'ai pris ce matin, selon ton désir et aussi pour ma propre satisfaction, un bain de mer, un bon bain. On va pour cela au Grao:
c'est ainsi que se nomme le port de Valence. _Le Grao e~t à une
petite lieue, vingt minutes et six sous de chemin de fe~ (six sous'.
aller et retour). On pourrait donner cinq sous au baigneur qui
vous prête une cabine et garde vos vêtements. Je lui en ai don~é
dix, pour le faire content. Ce sont de très braves geps. Demain
matin, à sept heures, comme aujourd'hui, re-bain.
A M,meille, à Barcelone j'ai fait blanchir du linge : d~ même
ici. Je quitterai Valence demain après-midi sans une pièce de
linge salie dans ma caisse : mon linge vient de m'être fidèlement
rapporté par le garçon de l'hôtel.
.
. . .
Aux cc Archives de Valence », l'employé qm me fa1sa1t raison,
a déploré dans un long discours espagnol la désorganisati~n _de
l'Espagne, qui n'a pas de quoi payer d'emplo_yés pour ses bibliothèques. Il a déploré cette période de deux mois, pendant lesquels,
il y a quarante ans, les couvents sont restés po:tes tout~ ~randes
ouvertes, moines chassés, livrés au vol et au pillage. Voila ~omment tant de manuscrits espagnols sont passés au Musée Bntannique, et ailleurs.
,
..
Tous ces Espagnols sont charmants d affabilité. Quelques-uns
sont bavards, déclamateurs, comme celui des Archives de Valence.
Cela pourrait ennuyer, si le discours n'était pas un bon exercice
pour se familiariser l'oreille au castillan, qu'ils parlent t?us, da~s
ce cas de leur mieux : cela se comprend. Mon Valencien aurait
voulu 'cent collaborateurs pour dresser le catalogue de ses Archives.
« On fait bien ce qu'on peut; mais qu'est-ce que le travail d'un
homme devant tant de besogne? Autant vaudrait, avec une tasse,
vouloir vider la mer. .. &gt;&gt; etc., sur cette corde-là.
Je n'ai pas réussi à visiter les manuscrits qui sont à la cathédrale. L'heure était trop avancée quand j'y suis allé. En l'absence
du bon Dieu - l'archiviste en chef est en voyage - les saints
n'ont pas été complaisants, sauf un brave chanoine, qui a ,~écu
dix-sept ans en France, près de Mgr de Bonald. Il s'appelle Medrna.

305

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Je lui citai le nom de Medina-Cœli : cc Je ne suis, m'a-t-il répondu,
qu'un Medina-terrre » [Cœli=du ciel; terrœ=de la terre].
A la cathédrale de Valence, il n'y a ni chaises ni bancs pour
les fidèles. Les grandes dames, comme les pauvres, tout le monde
prie agenouillé ou accroupi sur les dalles. Il faut dire que le
marbre en Espagne ne donne jamais une sensation de froid. Le
plus curieux est que les femmes s'éventent tout en priant. L'éventail fait partie de la femme espagnole. Les pauvresses même ont
ordinairement un éventail dans la main. Cela et la mantille constituent les caractères distinctifs d'une Espagnole. Si vous êtes frappés
de l'aspect d'un teint blond, que vos yeux se portent à la coiffure :
la femme est coiffée d'un chapeau français. L'Espagnole est toujours
brune, et elle ne connaît pas le chapeau. Elle sort avec une mantille attachée dans le chignon et tombant sur les épaules, ou un
simple mouchoir porté comme la mantille (paiiuelo). Quant à
l'éventail, beaucoup de Françaises l'adoptent.
Les mendiants pavent les rues, surtout les mendiants musiciens.
Les orgues de Barbarie, les pianos idem, sont excellents à Barcelone; ici je n'en ai pas entendu. Mais, en revanche, hier au soir
j'ai écouté, comme les autres, pendant un quart d'heure, un chant
accompagné de trois guitares. C'était bien dans son genre, mais
dans un genre original. Ce métier de mendiant musicien, et de
mendiant en général, semble assez fructueux. Aussi ces gens sont
de mœurs fort douces.
Barcelone et Valence sont assainies l'une et l'autre par un
système d'égouts. L'eau s'y rend de façons bien simples. A Barcelone, le milieu de la rue en est le plus :creux : de distance en
distance, au lieu de grès, on pave par trois grandes pierres bleues,
laissant entre elles deux fentes, larges comme la main. A Valence,
l'eau se déverse du milieu de la chaussée sur les deux côtés,
comme chez nous; alors, sur les deux côtés, de près en près,
même système que ci-dessus.
Le temps a été couvert toute cette journée; il a dû y avoir
encore de l'orage quelque pait. Pourtant il n'a pas plu pour [ainsi]
Rtt1ut. lûspa1tiqut.. xtn.

20

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

dire ici. Une teJle tempfrature est des plus agréables pour vivre.
Valence est environné d'une campagne qui n'est qu'un immense
jardin à maïs, à légumes et à fruits. Le melon particulier à ce
pays, le citron, les figues, les raisins, etc. sont délicieux. (Aprèsdîner, 8 heures.) Les pêches du Midi ne valent pas, généralement,
les nôtres : le noyau ne se détache pas, et il faut les peler comme
maman mange les pommes. Cependant ici à Valence on vous
sert aussi des vraies pêches, de celles dont le noyau se détache.
Mais où la victoire reste au Nord, c'est que la reine des fruits,
la poire, ne réussit guère ni à Marseille, ni en Espagne, s'il faut
en juger par les échantillons que j'en ai rencontrés sur mon che-

Il est bien entendu que, les Carlistes ne laissant pas passer la correspondance par terre entre Barcelone et la frontière française, les
lettres attendent à Barcelone qu'un bateau en parte pour Marseille :
s'il fait mauvais temps un jour et que le bateau ne parte pas, les
lettres ne se mettent pas en marche. D'où des retards. CH. G.

111111.

Le vin &lt;&lt; noir &gt;&gt; espagnol, qui correspondrait pour la couleur au
bùrdeaux, est celui qu'on sert partout: il ne vaut pasgrand'chose.
Vive le vin &lt;&lt; clair &gt;1 ! celui que j'ai bu, je te l'ai dit, dans ce
petit restaurant barcelonais. Aussi, dans les hôtels, voit-on, surtout ici, la moitié des voyageurs, et j'en suis, boire l'eau pure
dans les grands verres. L'eau de Valence rivalise sans peine, pour
la fraicheur et pour le goût, avec la source du Pont-de-Pierrer:
n'est-ce pas beaucoup dire? Je me suis payé, à mon arrivée ici,
une bouteille de Xérès ( Kerès ), que je consomme petit à petit et
que je viderai demain au déjeuner.
Voilà le courant de mes affaires. Je n'écrirai plus que de Séville.
Encore la première lettre sera-t-elle, probablement, adressée à
Garbe, à qui je n'ai pas encore écrit : il vous la renverra, après
l'avoir lue. Seulement, je n'achèverai et ne fermerai celle-ci que
dans le cours de mon voyage de Valence à Séville, ne sais encore
quand ni où.
Ce soir, il tombe une petite pluie. Je me couche.

=

CH. G.
I. Écart du village de Fontaine-lès-Vervins, à un kilomètre de Vervins. M. et
M01 e Graux ont habité au Pont-de-Pierre jusqu'à la mort de leur fils. Dans
le jardin de la maison il y a une source de la meilleure eau. H. G.

Cordoue, train de Sévrne.
Lundi,

2

h. après-midi.

. Arrivé à Cordoue. Vingt minutes de retard sur cent cinquante
lieues ou cent quatre-vingt, en Espagne, il n'y a vraiment pas
lieu de se plaindre.
Déjeuner au vin clair et à l'eau : chacun son verre.
Je vais jeter cette lettre à la boîte, sitôt que j'aurai un timbre.
Voyage agréable. Quoi qu'il ne fasse pas si chaud en chemin
de fer que quelques fois chez nous, l'été, à chaque gare, des
femmes, des enfants viennent crier : « eau fraîche, qui veut de
l'eau fraîche? J&gt; Plus les fruits sans nombre et des buffets souvent.
CH. G.
Mardi .

La santé n'a pas cessé d'être excellente; une vraie santé de
vacances vervinoises. C'est que ce climat est bon. CH. G.
Osuna, 14 septembre (mardi).

J'ai poussé une pointe jusqu'ici, un pays remarquable et plein
d'antiquités. J'y trouve bonne nourriture, bon vin, bon gîte et
bonnes gens. Je gagnerai Séville demain ou après. On fait un
bien beau et bien rare voyage, et on embrasse ses parents.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

VI
Osuna, près Séville.
Mercredi 1 5 septembre, au soir.

Mon cher papa,
Comme on a calomnié cette charmante Espagne! Barcelone m'a
plu par sa richesse, son élégance, sa bonne humeur_ et le caractère aimable de ses habitants. Valence m'a sédmt davantage
encore par plusieurs de ces mêmes qualités et p~r ~on cl~?:at,.,s~
campagne verte, ses fruits délicieux:. Pour verur Jusqu 1C1, J a'.
traversé, en sortant du &lt;&lt; jardin » valencien, la « Manche » s1
aride; la nuit, éclairée par la lune, s'est passée en sommes successifs : je n'avais rien de mieux à faire. Mais le jour nou~ a trouvés
au milieu du système de la Sierra Morena : quel pittoresque !
quels déserts! quels renversements éternels de schi~tes ! J'arrivai
à Cordoue (que je n'ai pas encore eu le temps de voir se:llement~
sans être quitte des vastes plateaux montagneux, cultivés, qm
succédèrent au désert schisteux. A Cordoue, l'on m'enseigna le
chemin d'Osuna ( ou, entre parenthèses, les résultats scientifiques
sont assez heureux et intéressants : je ne puis entrer dans un
détail infini, et je réserve ces récits pour les dîners de l'hiver
prochain) 1 • De Cordoue à Palma del Rio (le r-fo, c'est le Guadalquivir), chemin de fer. Traversée du rio - h~'.nme_s et chevaux
ensemble - dans un bac. Diligence jusqu'à Ec1p . Six heures, ou
plus, de diligence! Bon Dieu, quel~ chen~in~ ! M_ais ~as d; boue,
seulement de la poussière. Des chemms qm n ont 1ama1s éte tracés,
ni empierrés, qui changent de place, je ne dirai pas d'une année
à l'autre, mais, je crois, tous les jours; et des montées et des desr. Voir ci-dessous les lettres XIV bis, XV bis, XVlI bis, XXIII bis, et
XXIX bis.

centes et des cahots, et un train, en s0mme, de cinq ou six kilomètres à l'heure, malgré nos trois bêtes: un cheval et un mulet
et un second cheval enflèche. Au demeurant, conducteur, cocher,
passagers, tous de bonne humeur, bons, de braves Espagnols.
Quelle arrivée à neuf heures du soir à Ecija, où il n'y a pas
d'hôtel, de fonda I C'est, dit-on, le plus grand village d'Espagne.
Il possède, en effet, vingt-quatre mille âmes, neuf églises, un
cirque pour les taureaux, promenades, etc., et cependant je ne lui
ôterai pas son nom de « village ». On va à la posada, - cela se
traduit par auberge; mais, propreté dont on n'a pas d'idée en France,
même dans les villes flamandes . Tous les murs d'un blanc irréprochable. Chambres très hautes. Des punaises ou des puces ?
Qui les a inventées? Je n'en ai point encore rencontré depuis
mon entrée en Espagne. Seulement quelques moustiques (mosquitos) qui vous mordent au front et où ils peuvent; cela n'est
pas bien grave. Je mange des œufs frits non au beurre, mais à
l'huile d'olive. Pour qui n'est pas de parti pris, cette cuisine vaut
la nôtre; et la différence, au reste, n'est pas grande. Ces bonnes
et braves gens de la p()jada sont à causer avec l'étranger sur la porte
pendant deux heures, faisant tous leurs efforts pour le comprendre
et être compris de lui. Il soupe et se couche, le tout pour trentecinq sous. J'en avais eu pour onze francs cinquante de diligence,
grâce à ma malle, rien qu'à venir de Palma ici, - sèpt ou huit lieues
peut-être. Cela compense, un peu du moins. Mais il n'y a pas de
voiture d'Ecija à Osuna! Un mulet portera ma malle. Un garçon
de posada, aussi brave homme que les maîtres sont braves gens,
le conduira, monté sur un âne, parce qu'il ne sait pas marcher
longtemps. On m'offre &lt;&lt; une autre cavalerie », entendez un
second mulet, pour mon usage personnel. Je remercie et compte
sur mes jambes. Ah ! Garbe, combien je te sais gré de ne m'avoir
pas déshabitué de la sobriété ! Partis à six heures et quart du
matin, avec deux petits verres d'eau -de-vie chacun dans le corps,
- pas de betterave, - nous marchâmes . A huit heures et demie
on déjeunait, moi, d'une belle grappe de raisin et de pain, -

�310

3n

CORRESPO. DANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

sans boire. On marcha encore et toujours. On arriva à une heure
et quart, sans avoir bu, sauf mon pauvre conducteur qui, mourant de soif, but, une heure avant l'arrivée, un peu d'eau saumâtre. D'Ecija à Osuna, six lieues ou six lieues et demie du pays,
- c'est-à-dire trente-six à quarante kilomètres, - pas un
village, pas Ul"l hameau, pas une source vraiment potable.
D'autre part, en venant de Palma, il n'y a pas de village non
plus sur le chemin d'Ecija. Il paraît que, dans tous les sens, Ecija
est isolé dans un cercle de cinq lieues de rayon. D'où, m'a dit le
muletier, son nom de Ecija ln Solita (la seulette). On prétend
qu'à l'assiéger elle tiendrait deux. ou trois ans, se suŒsant, elle et
son territoire, à elle-même. Voilà l'histoire de la célèbre Ecija .
Chemins de montagne donc pendant six lieues d'fapagne, et
l'on descend dans Osuna, plaine riche, jolie, mais sans cours
d'eau. Quatorze fontaines publiques, dont l'une, celle qui est sous
ma fenêtre, un petit monument, fournit d'excellente eau. Jour
et nuit elle est assiégée de vendeurs d'eau. Chaque maison - n'a
pas de puits - achète son eau à raison d'un sou ou deux les
quatre cruches, une charge d'âne. Autour de la fontaine, quel
mouvement, quels bavardages, que de cris, quelles exclamations!
Entendit-on jamais un pareil ramage, et perpétuel, jour et nuit?
(mais moi, Ja nuit, je dors : à cela près!) Il faut venir dans Je
Midi, à Marseille, mais surtout en Andalousie, pour sarnir ce
que c'est qu'une population vivante. Et tous ces braves gens sont
des paysans, genre de « Philémon » ', bonasses plus ou moins,
mais tous bons, fort simples, fort francs, empressés à être
agréables à l'étranger, à lui c:iuser, - il les étonne un peu : ils
ne sont jamais sortis du village et il a fait quatre cents lieues,
dit-on, ou plus, - empressés à le servir sans cesse, à prévenir
ses désirs. Bien belle, vaste, haute et propre chambre! Mais je
me couche. La suite à la page 5 du présent numéro.

CH . G.
r. Allusion à un habitant du \'Ïllage natal de M. H. Graux . H. G.

Osuna (1,.000 habitants).
Jeudi 16 septembre, à

2

h. après-midi.

Osuna s'appelle un pueblo, ce qui veut dire un Yillage; mais
c'est une fort jolie petite viUe, si blanche, si propre, si nette,
qu'on ne s'imagine pas une jolie petite ville plus blanche ni mieux
balayée. Je vous ai die si elle était animée, surtout sur la place
de la fontaine. Beaucoup de minois féminins y sont jolis et même
beaux; mais on y parle bien vite, et j'ai bien de la peine à
entendre la convers:ition, sinon des vieux·ou des hommes mîirs;
car, au moins, ceux-là se donnent le temps . Le mrutre de la posada
où je suis descendu est un bon vieillard de cinquante-huit à
soixante ans, donc un jeune vieillard, très grand et gros. Si deux
hommes au monde e ressemblaient, je dirais qu'il a quelque
chose de feu mon oncle Coquelet. Il m'aime beaucoup; hier et
aujourd'hui, il est venu, pour me faire plaisir, me réveiller sur le
coup de six heures. Tous allons faire ensemble son marché. Il y a
marché tou les jours ici. Une grande place entourée d'arcades,
tout comme le jardin intérieur du Palais-Royal, voilà le théâtre
du marché. Il est vaste, admirablement fourni de viandes, légumes,
fruits et toutes sortes de choses. Don José, mon aubergiste, suivi
du premier pauvre qu'il rencontre avec un panier spécial, va de
fournisseur en fournisseur, commande partout ce qu'il y a de
mieux et paye régulièrement sans marchander; car ici les marchands ne surfont pas, et on voit qu'ils donnent la bonne mesure.
Tous les trois ou quatre marchands, on rencontre un ami, on va
boire un petit [verre] d'eau-de-vie blanche ou ùe vin blanc sur le
comptoir; ça ne coûte quasi rien, et l'on va acheter deux ou trois
ou quatre sortes d'autres denrées; puis un autre comptoir; et ainsi
de suite jusqu'au troisième comptoir; ce qui fait en tout six ou
neuf petits verres, assez inoffensifs d'ailleurs. Je ne vois nulle part
d'hommes « saouls en Espagne. ous avons acheté ce matin
plus de trois douzaines de figues pour douze centimes, et pour

i,

��CH . GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

rai lundi seulement la revue des bibliothèques sévillanes. Je suis
arrivé hier ici d'Osuna, ou ma mission a, en somme, assez bien
réussi. Je viens d'envoyer un rapport au Ministre sur ce que j'y ai
trouvé, et une lettre, complémentaire du rapport, à M. L. Renier 1 •
Je ne puis te tenir au courant de mes faits et gestes. Si tu vas à
Vervins, - ce que je désire, - lis mes lettres qui sont le journal
de mon voyage, et numérotées par ordre. Je t'indiquerai ici les
étapes que j'ai parcourues, mais à reculons. Séjour à Osuna jusqu'au 17 septembre, qu~tre heures du matin. J'y étais arrivé le
16 à midi . uit du 13 au 14 à Ecija. Arrivée en gare de Cordoue
le 13 à midi. Départ de Valence le 12 à midi . Arrivée à Valence,
par mer, le ro à huit heures ou neuf heures du matin. Embarquement à Barcelone, sur le Besos, patraque èspagnole (relativement
s'entend), le 9 à deux heures de l'après-midi. Débarquement à
Barcelone [le] 6 à six heures ou sept heures du matin, d'un excellent paquebot français, sur lequel j'avais quitté le port de Marseille
la veille, 5 septembre, à dix heures et demie du matin . PoÙrquoi
ne me suis-je erribarqué que le 5, alors que je devais partir le
1 er au soir? La mer était mauvaise le 1•r, et le vaisseau qui devait
m'emmener était quelque .frère du Besos déjà nommé. Je passai
donc quatre jours à Marseille? Non, je visitai Marseille pendant la
journée du I septembre; dîner, le soir, chez notre ancien camarade Talon, aujourd'hui jeune marié, qui m'avait promené toute la
journée. Le 2, après déjeuner, je partis pour Arles. Je couchai,
ce soir-là, à Nîmes, que je visitai pendant la matinée du lendemain. Puis, ayant bien déjeuné, je partis, en blouse, pedibus avec

M.Jambis, pour La Foux-vingt-deux kilomètres - dans l'inten-

314

0'

celle pour qui j'avais la lettre. Toute simple, de mise, de conversation, de
manières, bien aimable . On m'avait mal renseigné : c'est elle-même qui
habite ici . J'ai vu aussi safüle, mariée depuis quatre ans, simple aussi. En noir.
Je ne sais pas encore bien toute cette généalogie. Mais enfin, n'importe; j'aurai
des recommandations pour la cathédrale; et je suis invité à venir chercher de
l'aide, chaque fois que je ne pourrai pas voir quelque chose par moi-même.
I. M. Léon Renier, membre de l'Institut, professeur au Collège de France,
administrateur de la Bibliothèque de l'Université (1809-1885).

tion devoir le Pont-du-Gard ( construit par les Romains) . Coucher
à La Foux, que j'abandonnai à trois heures et ·demie du matin pour
gagner, toujours avec M. Jambis, Tarascon: descente de la :7allée du
Gard jusqu'à son confluent avec le Rhône. Rentrée à Mars;i_ll~ po~r
déjeuner. Après-midi, excursion rapide à Toulon. Je n_ai pmais
eu le temps d'écrire les épisodes de cette charmante pente excursion. J'avais quitté Marseille avec mon petit sac de voyage pour
tout b:igage. Le troisième jour, en revenant, j'étais sans _doute
dans un bel état de propreté, outre mon accoutrement bizarre,
car un gendarme me demanda sérieusement si j'avais des papiers.
Je souris si doucement qu'il fut gèné, à ce q~'il n~e sem_bl_a, dans
les entournures; il ajouta pendant que, saunant, Je dépitais lentement, presque élégamment, mon passeport « _diplo~rntiqu~ )),
- car mon passeport n'est pas un vulgaire « papier l&gt; : il est signé
Decazes r, -il ajouta: (&lt; C'est qu'ici c'est comme ça, on demande
les papiers. »« Ici ))' je crois que c'était à Arles: le fait est que ce
n'est pas un pays comme un autre. Nous en rejase~ons, il y a _à
en dire. Il lut tout mon passeport jusqu'à la dermère lettre, Je
crois. Arrivé aux mots : « chargé d'une mission scientifique i&gt;, il
s'interrompit : « Scientifique? &gt;), dit-il d'un air drôle. « Scientifique &gt;l, répondis-je d'un air simple . Je ne_sa~s s'il ~it u~ rappo:t
entre &lt;( scientifique &gt;l et ma blouse sale; mais Je crois qu 11 m avait
pris pour un Carliste. Pour un Carlos, passe, mais pas -iste 1 •
Cela ne prouve pas que ce gendarme possède le flair qui, assure
papa, caractérise lecorps. Voilà, mou cher, ce qu'il en coûte de
descendre du train à Arles, quand il y a dix minutes d'arrêt, et
de se promener en long et large sur le quai, afin de bien voir
trois Arlésiennes, leur type ( qui est assurément assez pur et est
loin d'ètre laid) et leur costume, dont _le mouchoir de cou est gra-

1.
2.

Le duc Decazes était alors ministre des Affaires étrangères.
M. E. Lavisse, dans Mélanges Graux, p. xxxv, a rapporté cette anecdote.

�3r6

CH. GRAUX

cieux, élégant, coquet, mais dont le bonnet, quasi d'Arlequin, est
original et drôle.
Je descendis du train à Arles, le 2 septembre 1875, sur les
deux heures et demie de l'après-midi, dans le costume que tu sais,
mais alors encore propre, puisque j'étais au début de ma promenade. Je m'acheminai tranquillement qua via ducit ad urbem : il
n'y avait qu'un chemin, aux détours peut-être un peu capricieux,
mais, comme le dit le latin, il me conduisit à la ville, mieux aux
Arènes d'Arles, arènes romaines, un tantinet restaurées, c&lt; place
de taureaux » aujourd'hui, car la manie des courses de taureaux
a gagné, depuis qu_and, je ne le sais, le Midi de la France. Il y a
taureaux. maintenant à Arles, à Nîmes, tous les deux dimanches,
je crois. Aux Arènes, je me butai sur quatre types et typesses,
qui étaient descendus du train en même temps que moi, et si
drôles d'aspect dans leur genre, que je me refusai absolument à
les prendre pour des Arlésiens, sinon pour des Arlequins. Les
deux jeunes filles, dont l'une d'un... blond plus ardent que le
mien, portaient sur le nez l'une des lunettes, l'autre un lorgnon,
dénués les unes et l'autre de toute espèce de valeur, de légèreté et
d'élégance. La mère avait cinquante ans. Un jeune homme, blond
et barbu à l'anglaise, vêtu idem, trente ans ou vingt-huit, était le
chef de la bande. J'avais affaire à quatre Anglais. On visita le
cirque en partie ensemble, sauf que moi je grimpais en haut, je
faisais le tour, je sautais, je m'en donnais comme ferait un serin
dans une cage de cent pieds. Naturellement, je ne parlai pas
anglais, pour cause. On me parla un peu français, surtout les
jeunes filles (toutes deux comprises entre seize et dix-huit ou dixneuf). Mais j'étais plus occupé de tenir mon chapeau ... sous
mon bras, - il faisait un vent de chien; M. Mistral souffiait
depuis quelques jours à tout casser, - que de me promener sur
la « carte de Tendre &gt;J. Du haut de la grande tour « arabe 11 qui
s'est plantée, avec trois petites tours semblables aux trois autres
bras des angles droits, en plein pourtour du cirque, - pourquoi ?
va le demander aux individus qui sont coupables de la chose, -

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

317

du haut de cette tour on voit ... au loin, d'abord; puis le Rhône
qui se partage en deux pour former 1a Camargue; et puis je n'y
[ai) quasi vu que du feu, vu le vent. En sortant de là, on visita,
- toujours les quatre Anglais et moi, qui ne faisais pas cinq, quoiqu'ils m'eussent pris d'abord, comme tout le monde décidément,
pour une quantité additionnable avec eux-mêmes, - on visita
les autres ruines romaines d'Arles, le théâtre, d011t il reste une
pai;tie des gradins, d'autres choses encore, mais surtaut deux
(seules) colonnes corinthiennes, surmontées d'un débris d'architrave: petit ensemble précieux, il permet de s'imaginer le reste.
Puis, les autres ruines romaines, je ne sais s'ils les virent ; je les ·
visitai tout seul: c( les fortifications de Jules César )), c'est ainsi
que cela s'appelle. Je fis un tour de campagne, je tombai sur des
tombes, comme les cercueils coupés par la route de Coucy 1 , làbas tout en haut, tout pareils quoi, et qu'on appelle ici c&lt; le cimetière païen &gt;&gt;. J'avais visité« cum Anglicis », mon Dieu, dans quel
détail! toutes les colonnes et tous les chapiteaux d'un vieux laid
cloître qui date de trois ou quatre époques pour cause d'incendies
successifs. Je m'en fus dîner vers la gare, là où je fus servi par une
jeune fille qui n'était pas Arlésienne, mais digne de l'être ( elle
était loin d'être laide), et j'allai coucher à Nîmes, à l'Hôtel du
Cheval Blanc, un bon hôtel où on est très bien pour pas cher du
tout, et que, par suite, je te recommande si tu vas, - et je me
recommande si je retourne, - à Nîmes. Arles : petites rues,
étroites j'entends, toutes tortueuses. Devant chaque porte de rue,
qui est ouverte pour cause .de chaleur, pend un rideau qui
empêche d'entrer la poussière, le fléau d'Arles, surtout quand Mistral se met de la partie. Arles est là première ville que je rencontrai sur mon chemin, pavée en cc cailloux roulés &gt;&gt;. Que c'est
mauvais à marcher! Mais c'est la coutume du Midi. Des rues de
Barcelone, quasi tout Valence, Ecija, Osuna tout entiers, les

r. Coucy-le-Château (Aisne).

�318

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

petites rues de la riche et luxueuse Séville sont pavés de ce
maudit pavé. Mon Dieu! faites que je m'y fasse! Je r'ai dit en
passant, d'un mot, deux mots des Arlésiennes; mais un costume
ne se décrit pas: il pourrait se dessiner, je ne le puis. Je répète
seulement que le type arlésien se conserve encore actuellement,
je ne sais si pur, mais bien caractérisé assurément. Les femmes
n'ont rien, rien, rien d'idéal, mais l'ovale du visage, le haut du corps
(le cou et une échancrure de poitrine sont toujours à nu, par
l'effet du costume) sont assez bien. Les Arlésiennes n'ont rien de
maigre; mais les grandes dames d'Arles se font-elles des visites de
·cérémonie, le dimanche, avec ce dr6le de bonnet en pointe se
dirigeant vers le del sur le derrière de Ia tête? C'estce que je n'ai
pu savon.
Nous nous réveillons à Nimes le 3, à six heures et demie du
matin, ou mettons sept heures. Ma chambre, au cc Cheval Blanc»,
donne su~ les Arènes. Je les avais vues la veille en me couchant;
mes yeux les aperçoivent, avant toute autre chose, au réveil.
Visite de :
1° Les Arènes, conservées plus haut que celles d'Arles;
2° La cc Maison carrée » '. Prostyle corinthien. Colonnes idem,
engagées dan,s le pourtour; grille autour, à distance : objets et
débris antiques;
3° « Bains romains 1&gt;;
4° cc Temple de Diane &gt;&gt;, voûté; débris grecs et romains;
5'' c&lt; Tour Magne &gt;), poste ~'observation des Romains, dit le
vieux; vue vaste, mais sans intérêt.
Le chemin de Nîmes à La Foux ( ou Remoulins : le Gard
entre), par une chaleur qu'on disait brû !ante, a été l'une des plus
délicieuses promenades que j'aie jamais faites. La route traversait
des vignes: je cueillais par-ci, par-là un grappillon. Que j'ai
1. Ces mots sont accompagnés d'-011 plan de la Maison carrée. Au milieu du
dessin, Ch. Graux a écrit: &lt;&lt; Musée de tableaux et sculptures modernes.
Quelques débris de sculpture et d'architecture antiques &gt;).

goûté ainsi de bonnes sortes de raisin! Je vis ce jour-là pour la
première fois les oliviers, fos amandiers de tout près. En chemin
de fer, en voiture, on ne voit qu'un ensemble : on ne voit pas
bien.
Je vis à différentes/ois des figuiers, sur lesquels je me précipitai : je pris une figue au premier, une figue au second que je rencontrai. Jamais figue, avant ou depuis, ne m'a paru si bonne_; et
je les aime tant, les figues! J'avais mis inon mouchoir blanc sur
ma tête, sous mon chapeau; c'est un excellent système que j'àvais
vu pratiquer, en chemin, par des indigènes. Cela garantit le cou
du soleil, le chapeau de la sueur; cela flotte au vent, et vous
rafraîchit. Arrivé à La Foux, je_çommandai le dîner âans une espèce
d'hôtel-auberge. On fait de l'hydrothérapie à La Foux; èest une
microscopique ville d'eaux. Puis je me mis en route pour le pont
du Gard qui n'était plus qu'à trois kilomètres.
Pont du Gard: un aqueduc porté sur deux étages de voûtes 1 •
On fait bien plus hardi et plus élégatn que cela maintenant.
L'aqueduc d'Ar..:ueil est bien supérieur, à mon goût. Mais celui
du Gard ( ou Gardon) date des_vieux temps. A la hauteur a a' 2 on
a construit dans ce siècle un pont pour faire passer la route, dans
le style et les proportions du premier étage d·e voûtes romain.
Tout cela vu, bien vu et jugé, je songeais à aller diner, lorsque
je me suis dit que je ne pouvais pas avoir fait vingt-cinq kilomètres à pied et par un temps pareil pour un si maigre résultat
et qu'il me fallait au moins traverser la vallée sur l'aqueduc
romain. Je la traversai, ce qui est mieux, dans l'aqueduc. Un
homme s1y tient droit aisémeht. Je ne la traversai pas entièrement, car, arrivé à quelques mètres de l'extrémité du conduit et
de l'autre bord de la vallée, il sortit de l'entrée de l'aqueduc une
voix, quelque chose comme « ah! bonjour! &gt;&gt; prononcé avec
un accent.. .. britannique. C'était la plus rousse des deux Anglaises

1.
2.

En marge, dessin représentant le pont do Gard.
Les lettres aa' se rapportent à ce dessin.

�320

CH. GRAUX

d'Arles qui venait de me reconnaître. Une seconde fois, nous
fûmes cinq, - pas cinq Anglais, mais quatre et un Français, tous dans l'aqueduc. Je repassai avec eux, dessus cette fois; il ne
faisait plus de vent; on causa beaucoup, surtout que le hasard
de cette rencontre rendit les relations tout de suite plus amicales.
Je réexaminai en détail le pont avec le grand frère; nous passâmes par des sentiers impossibles avec les jeunes filles, touristes
finies et intrépides; nous causâmes botanique et regardâmes des
plantes avec l'une d'elles; nous bavardâmes de choses et d'autres
avec la rousse qui me dit que son frère avait été [ en] Espagne, me
raconta leurs précédents voyages en France, m'offrit du raisin, etc.
Les Anglais étaient revenus passer la nuit, la veille, à Avignon, et
s'en allaient coucher ce soir à Nîmes. Il n'entrait pas dans mon
plan de retourner de nouveau à Nîmes. Je laissai le jeune homme
aller _se baigner seul dans l'eau si pure, si invitante : je songeais
au &lt;c Pêcheur &gt;J de Gœthe. Oh! comme j'ai compris alors la
baUade pour 1a première fois. La femme humide, « Sie sano- zu
ihm, sie sprach zu ihm 1 •• • Ach, wüsstest Du, wie's Fischleiu i;t So
wohlig auf &lt;lem Grund, Du stiegst heruntcr, wie Du bist, Und
würdest erst gesund ». Je ne pus pas l'accompagner ne sachant
pas assez bien nager, hélas! que je le regrettai! Je pris en revenant la résolution de me compléter, dans la mesure du possible,
sous le rapport des exercices du corps. Cela me faisait de la peine
de me trouver ainsi insuffisant. Enfin, je pris congé des Anglais,
et j'allai dîner sans m'être baigné. Cela m'aurait fait tant de bien
à la suite de cette lourde et poussiéreuse marche! J'espère que
ce ne fut pas comme dans la ballade, et qu'on revit !'Anglais.
Pour moi, je ne les rencontrai plus. Le lendemain matin, je prenais à huit heures à Tarascon le train qui me ramena à Marseille,
et je m'embarquai le lendemain.
Voilà, cher, le récit de cette jolie et intéressante excursion. Je

I.

321

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

ne puis te raconter le retour à Tarascon; il n'offre pas d'incidents; il ne fut agréable que par la vue de la vallée, par les
masses d'eau du Rhône et du Gard, que je voyais rouler sous
les rayons quasi horizontaux d1;1 soleil naissant. Cela se peint
plus ou moins; en tout cas, cela se voit et on s'en souvient,
mais cela ne se raconte guère. Ici se termine cette longue lettre,
toute désordonnée, non relue, non combinée d'avance, qui te
fait part des premières impressions et des premiers souvenirs de
mon voyage, à l'état brut. Fais-la tenir, à l'occasion, à mes
parents, ou même envoie-la leur par la poste. Elle est numérotée, et prendra place, après qu'ils l'auront lue, dans les
&lt;&lt; archives&gt;&gt; de mon voyage.
Mon cher Paul, écris-moi à Madrid, poste restante. Embrasse
pour moi ta mère et tes grands parents. Je t'embrasse.
Ton

CH.

GRAUX.

Ci-inclus quatre timbres espagnols pour M. Papillon •.
Fini le dimanche 19, après-midi.

VIII
Séville, mercredi

22

septembre 187 5.

Mon cher papa,

-

On rase mieux à Marseille, à Barcelone, et, je crois, partout
dans le Midi, qu'à Paris et ·que chez nous; mais, sans contredit,
c'est aux barbiers de Séville qu'appartient le pompon. Ils rasent
avec un grand amour de l'art, longuement, finement, doucement.

Ch. Graux a, par erreur, écrit les deux fois mir au lieu de ihm.
1.

Imprimeur à Vervins. H. G.
Ret1Me hispaniqut. xm.

21

.

�322

•

CORRESPONDANCE D 1 ESPAGNE

CH. GRAUX

. C'est au point qu'on entrerait se faire raser pour le seul plaisjr
de se sentir raser. J'ai. tenu, comme tu vois, tout fln emportant
mes rasoirs, à faire cependant des études de barbiers comparés.
Rien n'est plus propre que l'Andalousie. Du marbre blanc
quasi partout, tout blanchi, du reste, avec le plus grand soin; on
est toujours à laver le pa.vé. Les rues sont propres, au point qu'on
mangerait par terre. Je continue à ne pas rencontrer puces
ni punaises; et il n'y a déjà plus guère de moustiques. Le climat est toujours très tempéré, et il ne redeviendra pas chaud
maintenant.
Depuis vendredi que je suis arrivé ici, je n'ai pas fait
grand'chose, parce que les bibliothèques ne sont pas faciles à
fouiller, et, qui pis est, elles sont, à mon point de vue, je le vois
aujourd'hui avec évidence, on ne peut plus pauvres. Je -crois
qu'il n'y a pas un seul manuscrit grec à Séville, et, parmi les
latins, je ne tombe sur rien qui m'intéresse. J'ai seulement
quelques notes de peu d'importance pour Pierre et pour Paul.
La bibliothèque de l'archevêque, que je me suis dispensé de
visiter, après informations prises, ne doit pas posséder de manuscrits. Celle du chœur ou du chapitre se compose d'une centaine de gros volumes, imprimés ou manuscrits, qui servent, au
chœur, pour chanter les offices. Archives des Indes: pas de
grec.
La bibliothèque Colombine, fondée par Fernand Colomb (le
fils de l'inventeur del' Amérique), n'est pas accessible, en ce qui
concerne les mss. qu'elle renferme, sinon .avec une autorisation
du chapitre. Il y aura as~emblée du chapitre après-demain; le
Dean (doyen) m'a promis tout à l'heure d'appuyer ma demande
au sein du chapitre. Mais je crois que, définitivement, je ne la
ferai pas. Le jeu ne vaudrait pas la chandelle. Grâce à la carte
du Dean, "le bibliothécaire' m'a communiqué, hier, le catalogue
·des manuscrits : je l'ai dépouillé entièrement. Il est trop évident
r. D. José Fernandez y Velasco.

323

qu'il n'y en a pas de grecs. J'ai pris des notes, d'après le catalogue, sur les traductions latines manuscrites d'auteurs grecs '.
J'ai eu communication, en outre, d'un Platonis liber medicinae,
xv1e siècle, œuvre, en apparence, de quelque érudit de l'époque.
C'est à la suite d'un Placiti liber medicinae de herbis femininis; et le
Platon est de herbis masculinis. Cela n'est pas de Platon, c'est
clair; et c'est qµelque chose de saugrenu, sans doute. On
m'a communiqué un Alexandre d'Aphrodisie (partiel): j'ai pu
voir qu'il était traduit en latin. Il doit en être de même des
autres, ~ ils sont quatre ou cinq seulement, - dont il n'est pas
dit qu'ils sont en latin. Enfin le Liber Pontificalis, pour l'abbé
Duchesne 2 , ne se trouve pas au catalôgue. Haenel doit avoir
confondu avec le Pontificalis ordo que j'ai tenu (parchemin, xv1e s.),
sorte de rituel pour la consécration sacerdotum. On ne veut pas
me communiquer les quatre ou cinq mss. dont il n'est pas dit
qu'ils sont en latin, puisqu'on ne veut rien me communiquer
de plus, tant que je n'aurai pas mon papelito. Je ne m'en
inquiéterai pas; ils n'en valent pas la peine, je ne le prévois
que trop. Reste donc la bibliothèque provinciale. Elle possède
des manuscrits, mais M. Bueno m'a prévènu, il n'y en a pas
de grec i; je la verrai demain matin de sept à dix heures.
M. Bueno a dû donner des ordres pour qu'on ne me refuse rien.
J'avais une lettre de Lucien Tricot 4 pour son ami Charles Bouisset, à Séville; c'estle fils du b:mquier pourlequel j'ai une lettre de
crédit: coïncidence. Il est charmant, m'a promené dans la ville,
m'a donné une carte d'entrée au cercle de lui et de son père, où
je le rencüntre tous les soirs. If m'a procuré une lettre de recom-

r. Cf. Rapport, loc. cil., p. 205.
Louis Duchesne, membre de l'Institut, actuellement directeur de
!'École française de Rome, préparait alors son Étude sur le Liber Po11tijica/is,
Paris, 1877, in-8 (Thèse de doctorat ès lettres).
3. Le renseignement n'était pas exact : cf. ci-dessous lettre IX.
4. Jeune avocat ami de Ch. Graux. Voy. Mt!Lanr~s Graux, p. xxv1, n. 2.
2. Mgr

�325

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

mandation pour M. Bueno, bibliothécaire de l'Université ( ou de la
bibliothèque provinciale, c'est la même chose ici et partout).
M. Bueno l'empor.te en bienveillance, quoiqu'il soit retenu en
ce moment à la chambre par une fistule lacrymale, sur tous les
bibliothécaires que j'aie jamais rencontrés. Il m'a fait p;irler espagnol tout le temps de ma visite hier - deux heures - quoiqu'il entende fort bien le français, et m'a fait promettre d'aller
le revoir.
· Les lettres de recommandation sont ici de la plus grande
utilité. Celle que j'avais pour Mm• de Shelly (grande maîtresse de
la duchesse de Montpensier, quand les Montpensier habitaient
Séville) m'a valu une recommandation d'elle auprès du Dean . .
Elle est venue exprès en voiture à mon hôtel m'apporter une
[lettre] pour me prévenir: que le Dean me faciliterait tout ce qui
serait en son pouvoir. En effet, le lendemain, je trouvai le Dean,
à l'heure dite, à la cathédrale. Il me fit voir le San Antonio
dont je vous conterai plus tard les aventures, si vous m'y faite;
songer r, la sacristie, et a mis à ma disposition un homme très au
courant de la cathédrale pour me montrer tout. On m'a absolument toùt ouvert. J'ai vu trop de tableaux de divers maîtres et
de statues de Montaiïez pour tenter de les énumérer. La cathédrale est un grand musée à elle toute seule.
J'ai assisté dimanche. dernier à la tuerie, - cela s'appelle
course, - de cinq jeunes taureaux ( novillos). Dimanche prochain,
il y aura de vraies grandes courses, six grands taureaux: j'espère
y être. - En se prnmenant le soir dans les rues, on entend
beaucoup de pianos, des danses; je ne suis pas tombé une seule
fois encore sur un talent passable. On n'est pas très musicien,
ici. La curiosité m'a fait passer une partie de soirée au café
Europeo, ou j'ai avalé une gaseosa à l'orange (o fr. 40) en écoutant des duos de bandurria et piano. Je ne suis pas sûr d'avoir
pénétré le mystère de la bandurria. Six cordes, grandeur du via-

lon, se pince avec le pouce; mais l'artiste produit ordinairement
sur chaque note un trémolo avec le pouce, qui donne la sensation d'un son prolongé et produit avec un archet. Je crois que
les six cordes à vide donnent deux à deux la mên1e note, et que
· l'artiste, posant le doigt à la fois sur les deux cordes, a la
même note à la fois sur les deux cordes voisines, et peut, en
allant rapidement de l'une à l'autre corde, produire le trémolo e,n
question.
.
La cathédrale se compose de cinq nefs parallèles, séparées .
par quatre rangées de colonnes'. Le chœur est la partie la plus
importante de l'église. Le chœur ici, c'es·t le cœur. Il semble que
que l'on n'a songé qu'aux chanoines et pas du tout aux fidèles en
bâtissant l'église. Le chœur est inaccessible à ceux-ci. Du reste, ils
vont aux messes qui se disent dans les innombrables chapelles
latérales. Quant à celle qui se dit au sanctuaire, ils ne la verraient pas dire. Dessous des deux buffets d'orgues (qui sont à
droite et à gauche du chœur) en marbres riches, de couleur. J'ai
assisté dimanche aux préludes de la grand'messe. Plain-chant
accompagné alternativement d'un s~rpent et de musette, clarinette et autre serpent. Fausses, les musette et clarinette. Le
tout d'un drôle achevé et d'un timbre impossible. Puis, pas une
chaise dans la cathédrale, ni un banc.
j'ai maintenant beaucoup de maisons à moi en Espagne: à
Barcelone, celles du cordier Closas et du professeur Mila; à
Séville, celles du bachelier Gerônimo Fartera, ancien employé
aux Archives des Indes, et du bibliothécaire Bueno. Toqs ces
Espagnols m'ont dit, à la. fin de ma première visite: c&lt; Vous avez
ici votre niaison », ou: « Cette maison est la vôtre )). Effet d'une
simple lettre de recommanda~ion, souvent banale. Je leur dis
qu'ils sont plus hospitaliers que nous, et cela les flatte. Le fait
est que jamais on ne lit le moindre signe d'impatience sur leur

324

r. Voit' ci-dessous la lettre X.

I.

En marge, plan de la cathédrale de Séville.

�CH. C.RAUX

visage, quand je vais les déranger. Ce n'est pas étonnant, ils n'ont
pas appris la valeur du temps.
Bouisset me fera faire un de ces jours la connaissance de sa
femme. (Ils sont en déménagement). Son mariage a été un
mariage d'inclination, comme cela se fait encore presque toujours en Espagne, à ce qu'il paraît, et par ce que j'ai entendu
dire, et par ce qu'on voit, et par ce qu'on lit dans les romans
espagnols. Cela se comprend d'autant mieux que, pas plus qu'en
Danemark, en Angleterre ou en Allemagne, on ne dote les
filles. Faut que le mari soit en état de nourrir sa femme, qu'il la
prenne riche ou pauvre : ou bien ne vous mariez pas. Tout au
plus quelquefois un père riche fera-t-il un cadeau à son gendre
en lui donnant sa fille.
Il y a, extérieurement du moins, beaucoup d'aisance à Séville
c_omme à Osuna. La maison sévlllane offre un aspect particulier. On y entre, en général, par une grande porte qui donne accès
dans un vestibule. Cette porte ne se ferme que la nuit. Au fond
du vestibule, une grille en fer, généralement ouvragée, de même
dimension que la grand'porte. Au · travers de la grille, l'œil du
passant plonge dans le patio. On donne ce nom à la pièce principale de la maison sévillane. Le patio est carré, supporte sur quatre
colonnes un corridor qui règne intérieurement sur les quatre
côtés de l'étage supérieur, tire tout son jour du toit et un peu de
la rue au travers de la grille et du vestibule. En bas et à l'étage,
les pièces sont disposées autour du patio ou du corridor. Dans
l'été, on descend habiter le rez-de-chaussée et le patio; à l'automne,
on remonte s'installer à l'étage'.
Mes lettres étant mes notes de voyage, je jette ici pêle-mêle
quelques observations rétrospectives sur mon séjour à Osuna.
Bourdonnements intenses de sauterelles, extrêmement aigus,
que je ne pus parvenir à faire entendre à mon guide en arrivant
à Osuna le 14 septembre à une heure. (Cf. les sauterelles que

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

n'entendait pas M. Papillon en revenant de Poigny', et que
M. Rogine 2 déclarait entendre à peine).
Coucher du soleil et lever de la lune du haut du plateau qui
domine Osuna, au Nord. Coup d'œil et vaste et magnifique,
borné par les montagnes dans un grand lointain.
Osuna. Ruines romaines: amphithéâtre, thermes, sépultures.
(On appelle panthéon les lieux de sépultures réservées, en
Andalousie. Panthéon, à Osuna, à gauche, un peu avant
&lt;l'entrer, sur la route qui vient d'Ecija. Panthéon de la famille
Montpensier au fond de la chapelle du Palais San Telmo, à
Séville.)
• A Osuna, toutes les fenêtres, au moins celles des rez-de-chaussée, sans exception, sont grillées. Coutume arabe, dit-on :
sûreté.
Mira= viens, tiens, écoute, vois, etc. Mire usted (société
polie).
A Osuna : eto pour esto ; s muet à peu près partout devant
une autre consonne, ou comme finale.
2 I 1 20 1 I 9 1 I 8 J

En marge, plan de maison sévillane.

I7

1 I

6 1 15

J

l

4

j 13 J I 2

Voici comment sont numérotées les rues à Osuma
I j 2

I 3 1415 l 6 i 7 ) 8 J 9 /

I0

1

II

Nulle part, dit-on dans la ville, on ne mange de meilleurs
poulets ni de meilleures perdrix qu'à Osuna. A en juger par
l'expérience que j'en ai faite, cela pourrait être vrai.
J'y ai goûté pour la première fois du fruit nommé gamboa,
que je crois avoir retrouvé hier ici à l'hôtel, sous le nom de
membrillos, arrangé tout comme la compote de poires. Surtout
sous cette dernière forme, c'est excellent.
r. Hameau situé près de Vervins. H. G.
2.

I.

327

p.

Professeur de sciences au collège de Vervins. Cf. E. Lavisse, loc. cit.,

XIV.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Grandes raves, longues de vingt-cinq à trente centimètres,
roses.
Comme clôture, on plante ici la pica, plante à immenses
feuilles épineuses 1 , foisonnant beaucoup dans le pied, de sorte
que tant que la plante ne meurt pas, elle forme une très bonne
clôture. On emploie aussi au même usage la penca ou higochumbo,
ce dernier nom indiquant un rapport avec le figuier. Près de
Remoulins ( en France, Gard), c'est une espèce de grand roseau
qu'on pl:tnte et qu'on laisse se dessécher sur p'Iace, qui forme
ordinairement une clôture sèche.
Autels à Osuna, et un peu partout, immenses, tout en
cuivre, doré(?), surchargés à l'infini de ciselures et d'ornements.
Je n'ai jamais entendu débiter un si long rosaire qu'à Osuna
le jeudi. Il a duré peut-être plus de trois quarts d'heure, et
pas de chaises. Les dames s'accroupissent par terre sur les tapis.
J'étais fatigué d'un pareil chapelet; on a dû le dire plusieurs
fois. Et l'on y allait d'une vélocité ! Cela me paraissait plutôt une
fureur de dire un nombre immense de fois les mêmes paroles en
un temps limité qu'une ferveur religieuse. Cela me rappelle « fatiguer le ciel de prières ». La religion est tout en extérieur dans
cette Espagne. L'autre jour, à la cathédrale, une mère venait
prier avec une jeune fille. La mère récitait sans cesse la première moitié de l'Ave Maria et la fille répondait, quasi haut.
Jamais je n'ai vu expédier avec un pareil ensemble et une semblable vélocité les füanies de la Vierge que le jeudi, à Osuna.
Mon séjour entier à Osuna m'est revenu à quinze francs cinquante.
Je n'ai pas trouvé d'autre lettre ici à Séville - poste restante - que celle de Garbe. Ne m'avez-vous donc pas écrit?
Il faudra m'écrire désorm~is à Madrid, poste restante. J'y trouverai votre lettre en arrivant.

Je visiterai sans doute Cordoue et Grenade avant d'aller à
Madrid, ce qui fait que je n'arriverai à la ·capitale que tout à la
fin de la semaine prochaine.
Je me porte toujours à ravir sous le ciel andalous, et je vous
embrasse de bien grand ,;œur.
Votre fils,

I. Entre les m0ts f euilles et ipineuses, est un dessin représentant une feuille
de pica.

Ch.

GRAUX.

Mercredi soir.

IX
Séville, dimanche matin 26 septembre 1875.

Mon cher papa,
Je me suis entendu avec Carlos Bouisset pour avoir des vins
d'Espagne. Nous serons servis par deux de ses bons amis. J'ai
goûté hier les vins avec lui. Je me suis décidé à prendre une
arroba (=seize ou dix-sept litres) de Moscatel ( ou Muscat) et une
arroba de Priorato ( vin de Catalogne), jeunes tous deux,
c'est-à-dire de deux à trois ans; car, pour peu gu'on les prenne
vieux, les prix montent assez vite, et nous avons bien le temps
d'attendre. L'arroba de Muscat coûtera, prise ici, quinze francs
d'Espagne, c'est-à-dire environ seize francs français; l'autre, environ douze francs français. De plus, tu recevras une arroba de Xerez
(prononce Kérès); c'est le premier vin d'Espagne et j'ai commandé
la première qualité : vin sec, celui-là. Vieux et fait, il coûte dans le
pays très cher, soixante à soixante-dix francs l' arroba, et même plus;
mais, toujours d'après le système, je l'ai commandé ayant entre
trois et six ans, la meilleure année qui se trouvera dans cet
intervalle. Cela rabaissera le prix jusqu'à une trentaine de francs
l' arroba, probablement. J'ai donné carte blanche, du reste, à Carlos
surce chapitre. J'ai goûté de son Xerez, qui lutte très bien avec
d'excellente vieil le eau-de-vie. Ce sera Carlos Bouisset qui expédiera

�33 1

CH. GRAUX.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

tout cela à Rouen ( ou peut-être au Hâvre) par un navire à voiles en
novembre prochain. En même temps, il joindra à l'envoi une caisse
d'oranges et citrons doux (de deux cents à deux cent-cinquante de
chaque espèce). Tu trouveras bien alors à les distribuer en cadeaux
agréables. L'envoi arrivera à Rouen chez le correspondant de
Carlos, qui te préviendra de le faire prendre chez lui, et tu commissionneras la personne qui fera cette opération d'acquitter tous
les frais, prix d'acha , frêt, douane, etc. Nous verrons à ce tempslà qL1elle personne pourra nous rendre ce service; sic' est à Rouen,
M. Prévost, le parent de M. Camet ' ; puis, il me semble que
nous avons toujours la ressource de Wenck, qui doit avoir des
correspondants partout. Voilà donc une affaire entendue, à motns
que tu n'y veuilles changer quelque chose. En ce cas, écris-le moi
poste restante à Madrid. J'écrirai à Carlos. Nous avons le temps,
puisque l'expédition n'aura lieu qu'en novembre prochain. Le
vin t'arrivera dans de petits fiîts. Ce n'est que le vin le plus vulgaire qui voyage encore maintenant dans des outres.
J'ai retiré hier seulement à 1a poste d'ici ta lettre et celle de
maman, arrivées depuis le 22 septembre. Les lettres mettent, à
ce que je vois et entends dire, ordinairement de cinq à six jours.
Dans peu, grâce à la déconfinire des Carlistes, il semble que
la correspondance repassera par la voie de terre d'Irun à Bayonne,
et l'on gagnera peut-être un peu de temps.
La lettre III n'a pas été adressée à Garbe. Vous avez tout reçu:
I, datée de Paris; II, de Marseille; li, de Barcelone ; IV, de
Valence. Actuellement, vous avez dû recevoir en outre V,
d'Osuna, et VI,, de Séville. Vous recevrez aujourd'hui ou
demain Vil (de Séville) que Garhe, à qui je J'ai adressée, vous
rell\'erra, et sans doute demain ou après VIII, toujours de
Séville. Enfin, quand cette lettre Yous arrivera, je serai sans
doute à Madrid ou la veille d'y arriver.

Donne-moi toujours avis des lettres reçues de moi, pour que
je puisse contrôler et me rendre compte qu'il n'y en a pas de
perdues.
Une fois à Madrid, il ne faut pas que maman compte recevoir de lettres aussi fréquemment, car j'aurai alors de la be ogne,
tandis qu'en ce moment mon voyage ressemble comme deux
gouttes d'eau à un voyage d'agrément.
Tu vois par les lettres reçues de moi ce qu'on peut envoyer de
papier. Demande le poids à la poste de Vervins. Fais mes amitiés, chaudes comme le climat andalous ... au mois d'août, à
M. Magnier 1 , à qui je n'écrirai pas avant d'avoir entamé ma
vraie campagne scientifique. - J'apprends avec joie, tu penses
bien, qu'on se porte bien. Moi, je jouis ici d'une santé florissante.
Je me trouve pas mal d'appétit pour un pays chaud: cela tient-il
au bon air qu'on respire, aux fruits délicieux? Je ne sais; mais
je me porte à merveille. Je ne bois plus que de l'eau depuis
huit jours; j'ai vu des personnes qui le faisaient, et je trouve
aussi cela bon et sa:in.
Il me faut faire justice en deux mots de la lettre de
maman. Je ne veux plus de lettres comme cela: les guet-apens
m'assomment, et j'ai plein le dos des savants traîtres. Est-ce
entendu ? La fin de la lettre est bien, au contraire. &lt;&lt; Je vais être
raisonnable », dis-tu, ma chère maman. Bu.eno, bueno = c'est
bien; je suis content.
Je suis accueilli, sincèrement, d'une manière charmante. J'ai
trouvé un manuscrit grec de Démosthène ici•; comme la bibliothèque de l'Université, où il est, n'est ouverte que trois heures
par jour, on l'a transporté chez le conservateur chez qui je l'ai

330

a

1. Professeur de musique 'à Vervins, élève du grand-père matemel de
Ch. Graux. Cf. E. Lavisse, loc. cit., p. xv1.

1. Sur l'abbé Magnier, qui enseigna le grec à Ch. Graux et lui donna
quelques leçons d'hébreu, voir E. Lavisse, loc. cit., p. xm, n. ,.
2. Cf. Rapport, loc. cit., p. 206.:t p. 209. Cf. aussi Ch. Grau x, Notices s0111111afres
des 111a11wcrits grm tl' Espagne et de Portugal, 111 ises en ol'dre et complitées par Albert
Martin (Paris, 1892, in-8. Extr. des Nouv. Arch. des missions, II), p. 227.

�33 2

CH. GRAUX

collationné, à mon aise, toute une journée. L'accueil gue j'ai
trouvé au cercle (plein de Français), parmi mes compagnons
d'hôtel, chez les personnes pour gui j'avais des lettres, l'amitié
de Carlos Bouisset et celle du bibliothécaire, M. Bueno, tout
cela m'a rendu la vie très agréable ici depuis dix jours gue j'y
vis. J'ai lu des articles qui se publient dans la« Revue d'Espaghe &gt;&gt;
(en espagnol) sur l'histoire des études grecques en Espagne' . Je
collectionne des recommandations pour d'autres villes où j'irai,
Madrid et autres.
La température se maintient a un niveau raisonn.able.
(Dimanche, 2 h. r/4). La chaleur ici n'est jamais, paraît-il, accom~
pagnée d'orage. On passe des étés entiers sans avoir entendu uu
coup de tonnerre. C'est ce qui m'explique que la chaleur est si
peu lourde à porter. Je reviens de chez Mm• de Shelly, qui
vient de me munir d'une lettre de recommandation pour Grenade, et me promet pour ce soir une autre lettre pour Cordoue.
J'ai ou j'aurai diverses recommandation~ pour Grenade, Cordoue,
Tolède, Madrid et Salamanque avant de partir d'ici. J'ai constaté
que c'était si agréable que je ne veux pas en avoir disette pour la
suite de mon yo_yage.
. On tend des bâches au-dessus de plusieurs rues et de petites
places pour y maintenir la fraîcheur . Les maisons, grâce au
patio, dont le vitrage est aussi couvert de toiles pendant le jour,
gardent beaucoup de fraîcheur. On est bien précautionné ici
contre le chaud.
Mais que le peuple est peu musicien! J'ai entendu de mauvaises musiques militaires : nous avons eu bien mieux que cela à
Vervins: juge ! Je continue à trouver peu forts les pianistes
mâles ou femelle~ qu'on entend au travers de la grille .du patio,
en passant dans les rues.
1 . C'étaient les Apuntes para ima historia de los estudios helé11icos e11 Espa1ia,
de M. Julian Apraiz, dont Ch . Graux a rendu compte dans la Revuecritique du
12 août 1876. (Cf. Ch. Gra ux, Notices bibliographiqius et r1-11tres articles...
Paris, Vieweg, 1884, in-8, pp. 20-27).

CORRESPONDANCE

D'ESPAGNE

333

Le type des femmes d'Andalousie n'a rien d'idéal; ce n'est
pas une belle âme, un caractère riche, un tempérament céleste
se reflétant sur le visage et lui faisant sa beauté. Non, c'est une
belle coupe de visage, assez d'embonpoint, des cheveux noirs
comme corbeaux, de grands yeux, belle peau et petits pieds :
un bon ensemble, physiquement parlant. L' Andalouse n'est pas
instruite, pas très intelligente, est fort aimahle et aimante,
s'habille la plupart du temps de noir, ce qui, la pointe échancrée sur la poitrine aidant, est une mise avantageuse pour une
belle femme . Elle ne sort pas, en bonne Espagnole; sa1is la'man tille, et ne quitte pas son éventail. A l'occasion, si l'on est obligé
d'affronter le soleil, l'éventail sert d'ombrelle.
Rues pavées en dalles de pierre, carrées ou rectangulaires. Les
petites rues ont, au milieu, un pavage en caillou roulé; mais
les grandes sont les plus agréables du monde à. la marche. La
rue de las Sierpes est la promenade du soir; c'est le boulevard
de Shille. Tous les beaux magasins sont là. Là est le cercle.
C'est aussi l'une des principales voies d'accès : 1° de la Place
del Duque, quartier aristocratique fort fréquenté le soir; et 2°
dans l'autre sens, de la Place Neuve ( ot't est mon hôtel), la plus
populeuse des places de la ville, le soir. On y entend plusieurs
fois la semaine de mauvaise musique militaire et on y tire de
(beaux ? je ne les ai pas vus) feux d'artifice, dont le programme
(celui des feux) paraît dans les journaux.
Les librairies ont moitié livres espagnols, moitié français. Les
trois quarts des livres espagnols sont traduits, en outre, du français. Alphonse Karr, Michelet, Arsène Houssaye, Belot,
Th. Gautier, un peu Balzac, voilà ce qui se traduit le plus.
Les traductions d'ouvrages français sur les mauvaises mœurs et
une certaine histoire naturelle ·prédominent aux étalages. C'est
une littérature qui plaît sans doute ici. (Les observations sur les
librairies s'appliquent aussi aux librairies de Valence). Il y a ici
des airs nationaux qui s'appellent les malaguenas, genre arabe.
J'en ai entendu des fragments. Malaguenas doit venir d~

�334

CH. GRAUX

Malaga. J'attends d'être à Madrid pour les acheter. A Madrid
j'espère me mettre au courant de la musique espagnole et
entendre enfin de la musique. Je crois que ça me semblera
bon. Mes chers parents, il y a grande fête aujourd'hui : il y a
taurêaux. Tout le monde, la grande société y court. J'ai mon
billet ; je m'y sauve. Je vous embrasse tous beaucoup, beaucoup de fois.
Ch. GRAUX.
J'ai pris hier de l'argent chez M. Bouisset; c'est le premier
usage que je fais de ma lettre de crédit. Encore ne toucherai-je à
ce nouvel argent qu'après avoir quitté Séville. J'ai acheté
quelques romans espagnols de Fernan Caballero. Ch. • G.

X
Cordoue, mardi 27 septembre 75.

Ma chère maman,
Avant de quitter Séville, hier matin, j'ai envoyé voir à la poste
s'il n'y avait rien d'arrivé pour moi. Justement ta lettre non
datée y était, depuis combien de jours, je n'en sais rien, la personne n'y ayant pas regardé. J'espère que si vous avez écrit depuis
lors, vous n'a.vez plus adressé à Séville: si vous l'aviez fait, dites1e-moi, je ferais revenir la lettre là où je serais. Il faut adresser tout,
jusqu'à nouvel ordre, poste restante à Madrid, bien que je prévoie
aujourd'hui être retenu huit ou neuf jours tant à Cordoue (bien
-agréable séjour) qu'à Grenade ( dont on dit merveille plus que
-de tout au monde). Je trouverai donc en arrivant à la grande
capitale des nouvelles à la fois vieilles et récentes, si vous avez
écrit plus d'une fois. Je passerai une première fois à la poste
aussitôt débarqué, puis une seconde fois le 1 I septembre (sic).
Avis à vous.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

335

Cette lettre de maman, autant que je me rappelle, était assez
raisonnable. Elle ne renfermait déjà plus qu'un faible écho de la
triste légende des trappes et du guet-apens. J'espère n'en plus
entendre parler désormais.
J'ai donc dit adieu hier à Séville et à mes sympathiques compagnons d'hôtel, le jeune peintre Martinez et le directeur de !'École
des Beaux-Arts de Madrid, Don Carlos Rivera. M. Martinez, je ne
sais si je l'ai déjà dit, est à Séville depuis assez longtemps; il y
avait été appelé pour restaurer, à la cathédrale, le Saint Antoine
de Murillo, le chef-d'œuvre de ce grand maître. Ce tableau a une
histoire. Grand de trois mètres sur quatre, il fut volé une belle
nuit, et, de la cathédrale de Séville passa incognito en Amérique,
où un consul espagnol le reconnut avec stupéfaction, le repinça et
le réintégra dans sa patrie. Les auteurs de ce hardi coup de main
sont restés, dit-on, inconnus. Mes autres compagnons d'hôtel ne
méritent pas de mention spéciale. Seule, la Sefiora Carlos Rivera
aurait droit à un très long chapitre, si je pouvais me permettre
de l'écrire. Je lui donne quarante ans; elle en a peut-être trois ou
quatre en plus, et voudrait bien, je m'imagine, que je lui en donnasse encore autant de moins. Voltairienne évidemment, malgré
·de bons rapports sociaux avec des chanoines de la cathédrale, peu
-intelligente et peu instrnite, mais parlant sempiternellement à
-très haute voix, de tout, avec une volubilité qui fait que je ne
comprends pas la moitié de ce qu'elle dit. Belle femme au demeurant; deux toilettes par jour, quelquefois trois, toutes fort belles
et de grand goût. Elle [est] évidemment aussi coquette que voltairienne, n'a pas eu d'enfants, jouit d'une santé florissante, est
blonde, à la croire, sous ce rapport, de race anglaise. Je lui ai peu
fait raison, pour cause, quoiqu'elle m'ait souvent tenu de longs discours; mais je l'écoutais attentivement, ce qui lui a toujours suffi:
cela la flattait, et je m'instruisais. Son mari parle très peu, mais
était très bienveillant avec moi; il parle un peu français. Le hasard
les a placés à quatre pas de moi, dimanche, aux: taureaux. Ils
payaient neuf francs la place, moi trois; et j'étais moins serré

�CH. GRAUX.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

qu'eux. Trois taureaux sur six ont été convenables et m'ont paru
être tont à fait de braves gens. C'est curieux comme les toreros
et les matadores vous ma.nient ces vilaines bêtes-là. Les pauvres
animaux ne sont pas de taille en présence de l'homme qui a
étudié son affaire. Malgré le laid d'une partie du spectacle, les
cbevaux qui reçoivent les coups de corne, malgré la condamnation que je lance, en principe, contre ces divertissements assez
barbares, le curieux est que j'ai pris un très [grand] intérêt à la
lutte des trois braves taureaux. Je ne verrais pas quatre belles
courses sans devenir aficionado, amateur. Voilà comme l'homme
est d'accord avec ses principes l 11 faut dire aussi qu'on mange de
bien bons almendras au cirque (sorte de pâtisserie avec des
amandes). Dieu! la Seiwra Carlos Rivera m'a-t-elle abîmé, Je
soir, a table, avec mes alme11dras l
On mange à Séville quelquefois de bonnes choses, telles que
des glaces aux oranges. Je ne mets au-dessus que la glace (parisienne) au citron. Mais que leurs glaces aux pêches sentent le
pourri, et que la glace à la manteca, ce qui veut dire au beurre,
ressemble à du beurre fort, ou à je ne sais quoi ! Quand je dis
&lt;&lt; pêche &gt;&gt;, j'entends melocot6n: c'est une pêche qui ne s'ouvre pas.
On la pèle comme une pomme et on mord à même. Le dictionnaire traduit : &lt;&lt; Albergier enté sur cognassier; fruit de cet arbre I i&gt;.
C'est la seule pêche qu'on m'ait servie dans tout le Midi de la France.
Que papa se rende compte, s'il peut, et juge !
J'ai été accaparé, au cercle de Carlos Bouisset, par un Français de
leurs amis, industriel établi en Espagne depuis trente ans et qui
y exploite des mines. S'il ne faisait qu'exploiter des mines, rien
ne serait plus louable; mais pourquoi s'est-il mis en tête d'ap-

prendre le grec à cinquante ans afin de pouvoir prouver que le
grec, le sanscrit et tous leurs frères et sœurs dérivent du basque!
li va acht:ter la grammaire indo-européenne de Bopp, le Thesaurus, des livres sur les f:trusques, etc., etc., et j[ voulait que je lui
racontasse l'histoire des peuples qui vivaient eu Grèce avant l'histoire. Devant ma déclaration d'ignorance complète, il m'a affirmé
mystérieusement que les Pélasges étaient Ibères. Mettons qu'ils
sont Ibères et n'en pa.rlons plus. Mais ce serait curieux tout de
même de pouvoir comparer la langue des Pélasges, dont on n'a
pas const:rvé, peut-être, un seul mot, avec le basque que ce brave
monsieur déclare n'être bien su de personne, pas même de lui,
qui du reste n'est pas basque, mais bayonnais. C'est un brave
homme tout de même, et intelligent. Pour aider ma conscience à
digérer le basque, j'allai déguster, lui présent, deux glaces aux
oranges. Je n'ai pu réussir une seule fois, à Séville, à payer moimême mes consommations, à moins d'être seul. Et ce qu'il y a
&lt;le plus curieux, c'est que les Sévillans, très sobres, la plupart
du temps causent en me regardant faire, sans rien prendre euxmêmes. Mais ils trouvent moyen, grâce à mon oreille encore
rétive, de s'entendre en entrant avec le garçon et l'on n'accepte
pas mon argent. Il paraît que c'est ainsi que les Andalous entendent
l'hospitalité. Sur ce point, ils sont intraitables.
L'Andalous qui n'a pas adopté le costume parisien - peu ont
résisté, du moins à la ville - porte un justaucorps qui ne qescend
pas plus bas que les reins, un chapeau gris mou plus haut que le
mien et à très larges bords; ils ne mettent point de cravate. Cela
suffit pour leur donner un aspect particulier. Ajoutez souvent une
bande d étoffe rouge roulée, comme une large ceinture, aut.o ur du
corps à la hauteur du ventre.
Je ne sais comment c'est ailleurs, en Espagne, mais partout où
j'ai passé, j'ai rencontré une population de braves gens et de gens
probes. A Séville, à l'hôtel, on laisse les portes de sa chambre
ouvertes tout le jour à deux battants. Mais le muletier qui m'a
conduit d'Osuna à Ecija, tous les gens à qui j'ai eu à faire, -il est

t. M. H. Graux veut bien nous écrire au sujet de cette définition: ~ Jene me
« souviens pas si j'ai répondu â ce passa,ge de la lettre ; mais, en tout cas, il

&lt;c s'agit là de quelque chose de contraire âmes notions passées et pnlsentes d'hor« ticulmre. Greffer un arbre dont le fruit est à noyau sur un arbre dont le
« fruit est â cinq pépins, je n~ l'ai jamais essayé ni vu essayer. ))

Rrt,u bispax.i911t.. xm.

337

21

�339

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D 1 ESPAGNE

vrai que je n'ai pas eu de rapports avec la classe indigente, - je
n'aurais certainement pas h.ésité a leur confier mon porte-monnaie,
si c'eût été utile. Partout, quand j'ai changé de l'argent, on m'a
toujours donné mon compte, bien que dans les commencements
je ne pusse pas calculer assez vite de tête mes conversions pour
vérifier sur place. A peine si quelque vendeur de galettes dans
les gares de chemin de fer a profité par~ci par-là de mon inexpérience de la valeur de la monnaie de bronze, dont il y [ a] trois
systèmes differents, pour souffrir que je lui donnasse deux ou
trois sous de trop. On m'a prévenu que l'Espagne était inondée
de fausse monnaie. Il ne m'est pas encore venu dans les mains la
moindre pièce fausse. Il est trop évident que, toujours, les plus
honnêtes gens vous renseignent inexactement, fautivement, par
l'exagération immense de leurs dires. Les choses sont toujours
beaucoup moindres que ne le croient ceu:x qui en parlent,
même lorsqu'ils ont les éléments poui: savoir ce qui en est.
Quoi qu'il en soit, on m'a barbifié encore ce matin, ici, à Cordoue, divinement bien, et dans une peluqueria de chétive apparence. J'ai du plaisir à être rasé par un acier andalous.
Mais, à propos d'honnêteté et de sécurité, vous ai-je déjà parlé
des serenos ou veilleurs de nuit, avec eur lanterne et leur hallebarde? Sitôt que la nuit tombe, les agents de police de jour sont
remplacés par les serenos. Aux sere,ws on demande du feu pour
allumer: sa cigarette, ou son chemin quand on ne le sait pas. Je ne
le leur ai jamais demandé, à eux, mais sou vent à leurs camarades
de jour. Ces braves gens vous conduisent : ils ne se contentent pas
de vous donner des indications. La police andalouse me paraît
excellente.
Cordoue devient très riche .(par l'agriculture, dit-on). Je suis
logé sur fa grande promenade, au premier, ayant le théâtre et le
principal café devant moi, bien nourri, pas de puces ni de
punaises, ni même, quelle chance! de moustiques : le tout pour
six francs vingt-cinq par jour. Les maisons des personnes un peu
aisées sont à patio, comme celles de Séville; je me souviens

maintenant que quelques maisons riches d'Osuna, dont l'aspect
m'avait paru singulier, étai~nt aussi des maisons à patio. Au fond
des patios, au travers de la grille eu fer, souvent jolie, on voit
coudre ou causer les Senoras, le soir, en passant, ou jouer du
piano. Mais on n'entend rien que de la musique de danse ou des
&lt;&lt; morceaux » genre français. Le soir, les Messieurs vont au cercle.
Huit ou dix salles dont plusieurs immenses, deux patios, le tout
couvrant un espace égal à la place de Vervins; édifice neuf, non
encore achevé dans toutes ses parties ; salle de bal admirable, de
la hauteur de deux étages, glaces vastes ; un édifice, en somme,
qui vaut plus d'un million et demi, bien que le terrain soit pour
rien à Cordoue : voilà le Cercle de !'Amitié, auquel j'ai été
présenté hier par un des membres (la générale de Shelly
m'avait procuré pour lui une recommandation) . On ne comprendrait pas que cinq cents membres à soixante francs par an
aient pu suffire à de pareilles dépenses. Il paraît qu'on joue
beaucoup ici et le cercle, prélevant un tant pour cent sur les nùses,
a été jusqu'à toucher trois ou quatre cents francs dans un jour. Il
y a là deux pianos à queue, dont l'un, américain, est celui qui a
figuré à !'Exposition Universelle de r867 et a remporté le prix.
Le professeur de musique d'ici, qui fait partie du cercle, y
jouait hier soir .... du piano. Je l'ai écouté trois quarts d'heure.
Il me prenait pour un artiste et voulait me faire jouer du violon
ce soir au cercle. C'est bien bon!
Tu sauras, ma chère maman, qu'on dit en Andalousie aux
mulets pour les faire marcher: « rémoulé ». J'ai entendu ce cri
tant de fois sur la route d'Ecija à Osuna que j'ai fini par comprendre que ce qui sonnait à mon oreille comme &lt;&lt; rémoulé »
était effectivement une prononciation un peu cc espéciale » comme on dit ici de arre, mula ( qui se prononce en effet
nwulé), c'est-à-dire : &lt;&lt; en avant, mulet )&gt;.
Les chanoines du xvr• siècle, ô horreur! ont vraiment massacré la mosquée de Cordoue qui dut être jadis d'une suprême
élégance; ils ont planté en plein milieu de ses cinq cent quatre

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

colonnes une petite cathédrale gothique, qui tue l'effet de ce qui
reste de l'immense merveille. On perd la vue de l'ensemble. Ils
ont muré de tous côtés, les barbares !
M. Lavisse, connaissant le Baron Lambert, qui connaît la générale de Shelly, qui connaît D . Juanito Calvo de Séville, qui con_
naît D. Andrés Ros de Cordoue, qui connaît le cousin germain
de sa femme qui ne fait qu'un avec un jeune chanoine secrétaire
du chapitre, qui connaît un autre chanoine qui est fort bien avec
le Senor Pénitencier du chapitre, qui m'a donné rendez-vous pour
aller visiter demain avec lui la bibliothèque du chapitre, M. Lavisse, donc, me vaudra sans doute d'obtenir l'entrée d'une
bibliothèque quasi inaccessible, où, du reste, j'ai des raisons de
croire qu'il n'y a rien d'important pour moi. Mais, mon Dieu !
que de mouvements transmis! et il ne s'en perd rien dans la transmission. Les recommandations produisent tout leur effet.
Il faut pourtant trouver un peu de place pour dire que je me
porte toujours bien.
Mes chers parents, je vous embrasse bien fort.
CH. GRAUX.

XI
Grenadl:!, r•r octobre 1875, minuit.
Fonda Victoria, Puerta Real.

Mon cher Monsieur le Curé

1,

L'omnibus vient de me déposer à la Fonda (=hôtel) Victoria;
j'attends ma malle qui n'arrivera que dans une heure d'ici : rien
r. M. l'abbé Magnier. - Cette lettre a été longuement analysée par
M. E. Lavisse, /oc , cit., pp. XXXV-XXXVII.

34 1

de mieux à faire que de mettre ma correspondance au courant. Si
c'est à vous que j'adresse la lettre, je ne veux pas vous laisser un
seul instant de faux espoir ; ce n'est pas que j'aie découvert rien à
Cordoue. Non, j'y ai seulement constaté, une fois de plus, que
tous les hommes ne sont pas parfaits. Vous allez voir que j'ai des
motifs particuliers pour vous écrire à vous. Sachant bien que vous
ne gardez pas d'illusions, lorsqu'il n'y a pas lieu d;en conserver,
que vous déclarez partout et toujours que la vérité est une, et
·que vous séparez la sainteté des institutions de la sainteté des
ministres à qui s'en trouve confiée la garde, je n'hésite pas à vous
mettre au courant, par un détail complet et sincère, de ce qui
s'est passé ces jours derniers - oh! rien d~ grave; n'ayez pas
d'inquiétude, ô vous qui me lisez, sur le sort de votre Charles ! de ce qui s'est passé, dis-je, à la cathédrale de Cordoue, un chanoine et moi étant les principaux acteurs. Il y a beaucoup de
religion en Espagne, mais le clergé n'a pas toujours compris, je
crois, jusqu'à présent la vraie ligne de conduite qu'il a à tenir visà-vis de la science et de ses exigences actuelles. Venons au
récit.
Je savais que la .cathédrale de Cordoue possédait une bibliothèque. Le seul Allemand, à ma connaissance, qui ait donné des
renseignements sur cette bibliothèque, - il y a de cela une quarantaine d'années ou à peu près, - a dit qu'elle possédait environ
deux cents manuscrits dont le quart en parchemin 1 • Je tenais à
vérifier si, dans le nombre, il ne se rencontrerait pas quelque
manuscrit grec, de quelque époque que ce soit. Armé d'une lettre
de recommandation que m'avait procurée à Séville la générale de
Shelly, j'allai trouver D. Andrés Ros (à Cordoue), un commerçant, un excellent homme. Par trois intermédiaires successifs,
nous arrivâmes à obtenir une lettre pour le chanoine Pénitencier,
dans laquelle un de ses bons amis me recommandait chaudement

r. G. Heine, dans Serapeum, VU (r846), pp.

200

ss.

�342

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

à lui et le priait de me faciliter, autant qu'il serait en son pouvoir,
l'accomplissement de l'objet scientifique de ma mission. Il
faut vous dire que la bibliothèque de la cathédrale ( ou du chapitre, c'est la même chose) est confiée à la garde du Pénitencier. Arrivé à Cordoue sur les deux heures de l'après-midi,
lundi 27 septembre, nos démarches étaient faites avant de me
mettre au lit, et, le lendemain, à neuf heures du matin, le fils de
D. Andrés m'apportait le fameux« Sésame, ouvre-toi ll, la lettre
de l'ami du Pénitencier. Je me rendis plein d'espoir à la cathédrale.
A neuf heures et demie, à la sortie du chœur, j'abordai le Pénitencier, -un tout petit homme, jeune, trente ans ou guère davantage,
de manières cal mes et très posées, comme un directeur de conscience
déjà expérimenté : soyez indulgent pour mon inexpérience, à
moi, à tracer une esquisse. Je lui exposai en quelques mots,
en phrases simples, comme bien vous pensez, car c'était en espagnol, que je désirais extrêmement me rendre compte par moimême de la présence ou de l'absence de manuscrits grecs - rien
de plus - à la bibliothèque capitulaire; je m'excusai de parler
si mal espagnol; il contesta; et je lui remis la lettre, qu'il lut
rapidement. Il me dit d'un ton très affable de re\·enir le lendemain à la même heure, que nous monterions ensemble à la
bibliothèque. Je pensai qu'il n'était pas libre ce jour-là. Je le
remerciai d'avance. Je fus le lendemain (mercredi) au rendezvous; lui de même. Nous allâmes lui, un autre prêtre, jeune, grand,
et moi jusqu'à la porte de la blbliothèque. Le Pénitencier nous
quitte un instant et revient avec une clef : c'est celle de la salle
même de la bibliothèque. Mais il faut une autre clef pour ouvrir
d'abord la porte de l'escalier qui y mène. Le Pénitencier dit
quelques mots à un grand enfant de chœur qui partit et revint
nous dire: &lt;&lt; Ninguno sabe donde esta la Have », c'est-a-dire:
« Personne ne sait où est la clef». Le Pénitencier me répète la phrase
de l'enfant de chœur, sans plus. A moitié stupéfait, je lui demande
ce qu'il y a à faire. Il me répond d'aller à Séville, à Cadix, et qu'en
repassant on pourrait voir si la clef s'était retrouvée. Innocent,

sans défiance, je lui avouai que je n'allais pas à Séville, puisque
j'en venais, mais que j'avais l'intention de visiter Grenade. Il
m'envoie à Grenade, une façon de m'envoyer promener. L'aventure me paraissait si incompréhensible; je ne m'attendais à rien
de J tel; je ne m'étais pas mis sur mes gardes : j'étais ahuri. Ils
s'en allèrent, le visage impassible, comme à une chose naturelle,
ou prévue. On s'était débarrassé de moi. Je sortis préoccupé. Je
tombai, à deux pas de l'eglise, sur un rat d'église-cicerone qui
m'avait fait visiter, la veille, la mosquée-cathédrale, qui m'avait
mene au Pénitencier et qui lui avait entendu me donner rendezvous pour monter ensemble à la bibliothèque. Surpris d'apprendre
J'histoire qui venait de se passer, il me pro.mit de chercher qui
avait la clef: au surplus, on pouvait en faire faire une au serru;
rier, à mes frais bien entendu. Bref, je lui promis de lui graisse?.
la patte si la clef ou une clef se trouvait qui pût m'ouvrir l'escalier, et il fut entendu que je repasserais le lendemain, puis encore
le surlendemain, pour voir s'il n'y aurait rien de nouveau. Le
soir, quand je rentrai pour dîner à mon hôtel, il était là qui
m'attendait depuis une demi-heure. Il monta avec moi à ma
chambre, et me raconta, tout essouffié, qu'il avait fini pa-r rencontrer, après trois voyages entrepris à sa recherche, le sacristain,
qu,i était celui qui devait avoir la clef, et qu'il l'avait en effet. Notez :
r 0 que le « ninguno sabe », dans la bouche du Pénitencier, n'était
pas tout à fait, je crois, la vérité toute nue.Je donnai deux francs à
mon fidèle cicerone, en lui promettant que, si je trouvais des manuscrits grecs, il aurait encore quelguè chose. Voilà un homme qui
m'est tout dévoué. Mais il me prie de ne pas dire au Pénitencier
qu'il m'ait averti de rien ; car il vient de voir le Pénitencier,
et il lui a dit m'avoir rencontre le matin; que je viendrais demain,
puis encore après; puis enfin, qu'il avait constaté que le sacristain,
Raphaël Aguilar, avait bien la clef. A quoi l'autre lui a répondu :
&lt;&lt; Ne dites rien; s'il vient demain, il viendra; on verra. )) Le lendemain (jeudi), j'étais à neuf heures et demie à la cathédrale. Nouvelle
conversation avec le Pénitencier.« N'a-t-on pas trouvé la clef? -

r

343

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Vous deviez revenir après Grenade! - Mais je désirerais vérifier maintenant. Il ne vous manque que la clef, et non la bonne
volonté de me montrer la bibliothèque. Je croyais que 1a clef
s'était retrouvée? ... - Mais l'homme qui l'a n'est pas ici maintenant. - Mais si, hier, vous la lui aviez demandée? - Je ne
l'ai pas vu. » Le Pénitencier s'en va, moi lui disant: cc Tâchez de
le voir d'ici demain; je repasserai en~ore. » Deux minutes après,
Raphaël Aguilar entre dans la cathédrale. Je )e prie de donner la
clef au Pénitencier pour le lendemain matin. De suite, je sens
qu'il se retranche. « Je la lui donnerai, dit-il, s'il me la demande.
- Mais il ne lui manque pour vous la demander que de vous
voir; faites en sorte de lui parler. - Mais c'est que je l'ai rencon~ré ici hier après-midi; il ne m'a [pa~] parlé de clef. (Comparez
Je ne l'ai pas vu, huit lignes plus haut; ce sera le 2° du Pénitencier).
Sachant que le même jour, à trois heures et quart, le sacristain
sera au chœur, allumant les cierges, et qu'à trois heures et demie
le Pénitencier devra être prêt à entrer au chœur, ce qui suppose
un moment pendant lequel le sacristain sera ·encore dans la cathédrale et le Pénitencier s'y trouvera déjà, je suis à mon poste dès
trois heures. Aguilar allume les cierges; je cours à la chapelle du
Pénitencier: il y est. Je lui dis: « D. R. Aguilar est ici maintenant
qui allume les cierges. Voilà le moment de lui demander la clef.
Voulez-vous venir la lui demander ? - Mais ce n'est pas nécessaire
de la lui demander maintenant; revenez demain matin, il nous
ouvrira la porte. - Pourtant, si vous aviez entre vos mains les deux
clefs, nous serions les maîtres d'entrer quand nous voudrions, sitôt
que vous auriez un moment de libre. » Puis j'ajoute : &lt;&lt; Mais,
songez, si vous n'aviez pas de manuscrits grecs, en un quart
d'heure de temps, ce serait vérifié. Prenez la clef d'Aguilar;
j'attendrai, et, le chœur (les vêpres) fini, nous monterons: je ne
viendrai plus vous importuner. Il n'y a que dans le cas où vous
seriez plus riche que vous ne le croyez; mais je ne l'espère pas.
Voulez-vous? » Il ne voulut pas, et me parla encore d'aller à
Grenade. cc Non, lui dis-je: puisque vous m'avez dit demain,

à demain! ,&gt; Sur ces entrefaites, Aguilar disparut; du reste, il fût
resté que je n'aurais rien pu de plus pour ce jour-là. Je ne désespérai pas du succès pour le lendemain ; car, encore, avais-je
gagné un pas dans la journée du jeudi : il était bien constaté entre
le Pénitencier et moi que la clefétait là tout près, qu'il n'y avait
qu'à vouloir tendre la main pour la prendre. Le lendemain ( vendredi 1er octobre, journée qui, t_out achevée qu'elle est pour la
nature, se prolonge encore en ce moment pour moi qui vous
écris), jemetrouvaiàlacathédraleavantle chœur, à huit heures.
Je vis entrer Aguilar, qui me promit d'ouvrir la porte quand
nous arriverions en face d'elle, à neuf heures et demie ( qui est
l'heure ordinaire de la sortie du chœur). Le Pénitencier confessait
depuis du temps déjà. J'attendis jusque dix heures et quart, le chœur
ayant tardé aujourd'hui : Aguilar avait échappé à ma surveillance.
J'aborde le Pénitencier, qui ne put se refuser à attendre quelques
minutes, pendant lesquelles j'allai à la recherche de la clef. Aguilar
habite à quarante mètres de la porte de la cathédrale. Je le trouve
chez lui. cc Venez ouvrir, je vous prie; nous attendons. - Allez,
marchez, dit-il. - Et la porte, qui l'ouvrirà? - Allez toujours. »
Je retourne au Pénitencier qui me dit, s'impatientant visiblement:
« Si ha de venir, que venga promo», c'est-à-dire, « s'il doit venir,
qu'il vienne vite. » Je recours à Aguilar, qui, pressé, me répond
qu'un homme ouvrira la porte à sa place. Cela ne voulait rien dire,
puisqu'il ne s'était dessaisi ni ne se dessaisissait en aucune façon
de la clef. Par bonheur, un second rat d'église, à qui j'avais été
présenté la veille par le rat-cicerone, s'était intéressé à mon affaire,
en voyant la rare ténacité dont je faisais preuve depuis trois jours.
Il s'approcha du Doyen et lui demanda, devant moi, s'il lui fallait
aller, de sa part, dire à Aguilar de lui remettre la clef, attendu
que le Pénitencier et moi nous nous rendions à la porte de l'escalier. Le Pénitencier, pris de court, ne put tourner; il lâcha
un oui. L'autre alla et revint... avec la clef. Nous . entrâmes
tous trois. Mon cœur battit à l'aise. J'étais d'une joie enfantine
d'avoir vaincu le Pénitencier. Il avait commis une faute de pre-

344

345

�CH. GRAUX
CORRESPONDANCE D 1ESPAGNE'

mier ordre dès le commencement. Il lui fallait me refuser catégoriquement. Mais ses exceptions dilatoires ne devaient le mener
à rien, s'il avait un adversaire obstiné; or il l'avait. J'ai donc
pu passer une demi-heure dans la bibliothèque, une demiheure en présence de deux mille volumes ( chiffre conjectural, déterminé à vue de nez)! Les imprimés etJes manuscrits étaient mêlés,
mais avec du coup d'œil j'ai pu m'en tirer et séparer les espèces.
J'ai vérifié à peu près tout ce qui aurait pu être, à en juger par
l'apparence, manuscrit grec : il ne s'en est pas trouvé. La bibliothèque n'en contient pas moins de beaux ( et peut-être de bons)
manuscrits latins sur parchemin ( sans compter ceux qui sont écrits
sur papier), plus une vingtaine ou une trentaine d'éditions Aldines
ou autres éditions antiques d'auteurs grecs, PJaton, Aristophane,
Strabon, Plutarque, Aristote, etc. 1 Je me suis payé le plaisir, tout
en cherchant et retournant tout, de faire au Pénitencier l'éloge de
sa bibliothèque, lui indiquant la valeur de ceci, de cela, et portant
finalement, lorsque nous descendîmes, un jugement d'ensemble
assez flatteur sur l'importance que pouvait et devait avoir cette
collection abandonnée, murée. Ce fut ma réponse aux assertions
du Pénitencier qui me répétait sans cesse : « Vous voyez bien
qu'il n'y a rie~ ))' dans l'espoir sans doute de me détourner de
pousser ma recherche jusqu'au bout et de pouvoir s'en aller à ses
occupations; car il s'ennuyait évidemment, le pauvre homme!

Patience et longueur de temps (mardi-vendredi).
Font plus que force ni que rage !
Enfin, j'ai donc vu cette mystérieuse bibliothèque! Tous les
visiteurs de la mosquée, au moins, n'en pourront pas dire autant.
Je désirerais, mon cher maître, que cette lettre, quand vous
l'aurez lue, aille prendre place dans m-a collection de notes de
voyage; c'est pourquoi je la numérote, comme les lettres

347

adressées chez nous ou à Garbe. Je vais maintenant me coucher.
Je parlerai demain de choses et d'autres. Mais je tenais à faire le
récit de l'incident du Pénitencier. La lutte sera mémorable ...
pour moi. Elle m'a coûté bien des efforts. Mais j'ai éprouvé et
j'éprouve maintenant une certaine jouissa_nce, car j'avais, un
moment désespéré de ma persévérance, en raison du peu de resultat que je me promettais de la victoire. C'était, au fond, une
question de caractère et de principe. C'est ce qui m'a rendu fort.
Mais bonne nuit.
2

octobre, samedi,

10

h . r/4, après déjeuner. .

J'ai commencé mes courses; à onze heures, je trouverai à l'Université le bibliothécaire. Il fait bien bon ici. Pour la première fois
depuis Marseille, je trouve des poires, et bonnes, sur la table.
Table très bien servie; excellente cuisine.
Le temps était couvert hier matin, à Cordoue; depuis mon
arrivée pluvieuse à Séville, jamais le soleil ne s'était caché
ni la matinée ni dans le jour. Hier il a dissipé bien vite les
nuages. Quand je suis sorti de la bibliothèque de la cathéd:ale,
le beau temps était revenu. Voyage de deux heures et de1rue à
minuit, pas fatigant du tout. Eau fraîche toutes les deux
stations, en moyenne, pour qui a soif. Toutes les trois ou quatre
stations, on vous offre fruits, pains, galettes, etc. Diner à six heures,
de six à sept, à la bifurcation de Bobadilla. De sept à minuit, nuit
charmante, pas fraîche, beau ciel étoilé. Je m'aperçois très sensiblement que le pôle a baissé. La-Grande Ourse, hier à onze heures,
a disparu en partie sous l'horizon, chose qui ne se voit pas .en
France, ou elle est circompolaire. Orion se levait à la même
heure, et, en raison du plus grand arc de cercle qu'il décrit, je le
voyais fort incliné, quasi couché sur l'horizon. Si je savais mieux
mon ciel, ce serait bien intéressant. On ne devrait pas voyager
sans savoir son ciel : je l'apprendrai un jour 1 •

r .' Cf. Rapport, loc. cit., pp. r93-r94.
1.

Cité par E. Lavisse, lac. cit., p. xxxvn.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Les alcaraz.as d'Andalousie conservent indéfiniment l'eau à un
degré de fraicheur très agréable.
Partout dans ces pays on entend fredonner des espèces d'airs
populaires qui sont difficilement de la musique. Cela ressemble
surtout au plain-chant, à un plain-chant mineur. Cela me reste
dans l'oreille: il y a une cadence étrange de fin de phrase, comme
roucoulée, presque agaçante pour le musicien, qui revient sans
cesse .
J'ai écrit à Bourget ', de Cordoue. J'écrirai à Wenck, d'ici.
Demain dimanche je commencerai la visite .de !'Alhambra.
Je vous embrasse, mon cher maître, et j'embrasse mes parents
quand ils liront cette lettre.
Votre

CH. GRAUX.

XII
Granada, mercredi 6 octobre 1875.

Ma chère maman,
Je vais d'abord parler de mon séjour à Grenade; puis je reviendrai
sur mes pas pour consigner dans mes notes quelques observations
relatives à Cordoue, qui sont en retard.
A peine débarqué dans ce beau port de mer, - une ville qui
trouve moyen d'être sale, et boueuse par endroits, sous le soleil
d'Andalousie, dans un pays où il ne pleut quasi jamais, qui est
traversée de deux méchants petits torrents qui coulent à sec en
cette saison, - j'écrivis à M. Magnier qui vous a dû remettre la
lettre. Le lendemain samedi, je me mis à mes recherches.
I. M. Paul Bourget, le célèbre romancier, membre de l'Académie française,
a été un des bons amis de Ch. Graux.

349

Elles seront, en définitive, à peu près complètes 1c1, comme à
Séville et je peux quasi ajouter à Cordoue. J'ai fini par découvrir
trois manuscrits grecs à Grenade, dont un dans une bibliotheque
particulière':- ils paraissent, d'ailleurs, manquer d'importance. Par
suite des révolutions, les bibliothèques de couvents, d'une part,
ont été dispersées; celles des cathédrales, séminaires, évêchés, de
l'autre, ont été dépouillées d'une partie de ce qu'elles renfermaient
de meilleur. En somme, je vais quitter l'Andalousie, assez
exactement renseigné de l'état des bibliothèques en général et, en
particulier, de l'état des manuscrits grecs dans les trois principaux
centres ex-littéraires de ce merveilleux pays mauresque, encore
si séduisant quoique tant appauvri.
J'avais pour ici une recommandation que m'avait remise la
générale de Shelly pour un des riches nobles du pays, M. Joaquin
del Pulgar, grâce à laquelle on me montra de très bonne volonté
tout ce qu'on put des bibliothèques ecclésiastiques. Je fis de
moi-même la connaissance des deux premiers chefs de la bibliothèque de l'Université. Ils se sont montrés fort mes amis, et on
ne peut plus zélés pour me faciliter les recherches chez eux et dans
les autres bibliothèques. Par M. del Pulgar fils, connaissance
d'un jeune professeur d'arabe de Grenade; puis, par l'intermédiaire de ce dernier, d'tit1 de mes compagnons d'hôtel, jeuue arabisant de Madrid, envoyé en mission par son gouvern~ment
pour recueillir les inscriptions arabes d'Andalousie, et qui est le
fils d'un des plus célèbres professeurs d'Espagne, M. Amador de
los Rios, pour lequel j'ai des lettres et cartes de recommandation.
Je ne sais pourquoi je lui suis sympathique; il a vingt-sept ans,
parle à moitié français. C'est lui qui m'a abordé le premier et a
fait tous les frais. Il est bien gentil, posé, fiancé ici à Grenade. Je
t. Cf. Rapport, loc. cit., pp. 196-197, et Notices sommaires, p. 8. La bibliothèque particulière à laquelle il fait allusion est celle de M. Leopoldo Egu{laz
y Yanguas, professeur à l'Université. Les deux autres manuscrits grecs de
Grenade! appartiennent à la bibliothèque Je l'Université.

�350

CH. GRAUX

prévois que notre liaison est destinée à durer; car nous allons
nous retrouver à Madrid, ou il sera dans quinze jours, moi dans
trois, puis il viendra un peu plus tard à Paris. Enfin il pourra
m'être utile, comme moi à lui.
Je sacrifie la journée de clemain. Je revisiterai seul !'Alhambra,
que j'ai vu dimanche passé avec le cicerone. Je ferai quelques
autres visites aux monuments de la ville, deux ou trois visites de
politesse, puis alors ma malle, et je [me] mettrai en route vendredi
matin pour Madrid. En passant, je puis te tranquilliser, ma chère
maman : je ne prévois pas être obligé désormais de remonter sur
la mer. Sauf le cas ou je ne résisterais pas au désir de refaire la
traversée de Barcelone à Marseille sur les bateaux de M. Talon, il
n'y a plus de mer.
J'ai écrit une longue lettre à Wenck dimanche dernier. J'ai
retracé mon voyage à vol d'oiseau, en insistant sur les incidents
danois et la réception de D. J. Closas à Barcelone. j'aurais pu lui
dire aussi que j'avais rencontré à Séville, en la personne d'un jcmne
anù de Carlos Bouisset, le consul de Suède et Norvège, et que nous
causâmes langues et littératures scandinaves. Je lui ai demandé
s'il pouvait faire notre affaire à Rouen à l'arrivée des vins d'Espagne.
En ce qui concerne notre correspondance, partez de ce principe que passé le 16 octobre, je ne me trouverai probablement plus a
Madrid, mais à rEscurial (trois quarts d'heure de chemin de fer
de Madrid). J'ai pour un mois ou plus de travail à l'Escurial.
Donc, attendez que je sache et que je. vous fasse savoir quelle y
sera mon adresse pour m'y écrire.
Le sort de Garbe est peut-être fixé maintenant. J'espère l'apprendre, en ce cas, avant de quitter Madrid, ou sinon pendant
mon séjour à l'Escurial.
Ce soir, c'est-à-dire dans un moment, je vais aller au théâtre.
On joue un opéra-comique espagnol (= une zarzuela). J'ai déjà
été, avant-hier, ici à Grenade, à une autre z.arz.uela, cc le Barbier de
Lavapiés &gt;&gt;. Aujourd'hui, c'est cc le Diable au pouvoir i&gt;. A Cordoue, - théâtre neuf (de r873), vaste, magnifjque, - j'ai assisté

35 1

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

à deux représentations . J'étais - comme ici - aux meilleures
places, aux butacas (= fauteuils d'orchestre). Cela se paye quarante-cinq sous ici, trente ou trente-cinq, selon les jours, à Cordoue.
A Cordoue, c'étaient des pièces déclamées ou parlées, plus de
petits b1llets: musique dans les entr'actes. On me laissa librement,
- je ne sais pourquoi, - entrer les deux fois dans les coulisses,
ou je vis la machinerie, et les acteurs avant d'entrer en scène. Ce
n'est pas très amusant; ils n'ont pas l'air de s'amuser plus que ça,
tant que le moment n'est pas venu d'amuser le public.
Madrid, samedi 9 octobre,

10

h. du matin.

Ma chère maman, je viens d'arriver ici en gare à sept heures
du matin. Je suis descendu à l'Hôtel des Ambassadeurs, rue San
Geronimo. Je ne vais sans doute rester ici que quelques jours,
huit jours au plus. Aussitôt déjeuner, je passerai à la poste pour
retirer les lettres qui m'y attendent sans doute. Le temps me
manque pour revenir sur certains détails, vous peindre le _fils de
M. André Ros, à qui j'ai donné une leçon de français à Cordoue,
parler du savant pharmacien Pavon (même ville), des fenêtres
grillées de Cordoue et de certaines rues de Grenade, comme elles
le sont à Osuna. J'ai rencontré jeudi derniet, au théâtre de Grenade, un de mes compagnons de bateau entre Marseille et Barcelone : les mots ne me viennent plus actuellement en allemand; à
peine ai-je commencé à vouloir tourner la phrase alleinande dans
mon esprit que les mots se présentent, mais tous en espagnol.
J'avais déjà observé le même phénomène en. répondant à un
autre Allemand qui me prenait pour un Norvégien, et, par conséquent, m'adressaitla parole en allemand, à la table d'hôte de Cordoue. Il y avait deux ou trois voyageurs de commerce français,
à l'hôtel de Grenade en même temps que moi : parmi eux, un
tout jeune homme de seize ans, qui apprend l'espagnol à Grenade
en allant causer avec les clients de sa maison; plus un jeune
homme fixé à Malaga ou il enseigne le français depuis trois ans.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Le voyage de Grenade ici n'a rien eu de désagréable. On s'est arrêté

datée du 28 septembre, arrivée à Madrid le 2 octobre. Vous
devez savoir, à l'heure où j'écris ceci, que j'ai retiré successivement
à la poste de Séville vos deux lettres. Tout va bien de ce côté.
D'autre part, tu m'annonces la réception de sept lettres de moi
et tu donnes les renseignements nécessaires; ces sept lettres sont
bien, en effet, I-VI et VIII. Lalettre VII ayant été envoyée à Garbe,
YOUS ayez dû la recevoir le lendemain ou le surlendemain du jour
ou tu m'as écrit que tu ne l'avais pas. Depuis tu as dû recevoir
IX, de Séville, X, de Cordoue et XI, de Grenade. Les lettres de
P. Bourget et de Wenck ne portent pas de numéros, et je ne les
leur réclamerai point. M. Noël a reçu une lettre de moi, datée de
Barcelone ou de Valence, je ne me rappelle plus laquelle des deux
villes; je ne lui écrirai donc pas, et c'est à cause de cette lettre
qu'il désirerait, je pense, me répondre. Il faut attendre, car mes
plans contiennent toujours une inconnue, le séjour dans cbaque
endroit. La lettre XI, si je ne me trompe, ayant été adressée à
M. Magnier, voici encore un point sur lequel tu n'attends plus
de réponse. Quant à Garbe, son son pendant l'année qui vient
est réglé maintenant : j'attends a,·ec quelque impatience des
nouvelles directes de lui.
Les trois autres lettres sont : r 0 d'Albert Fécamp 1 ; 2 ° d'un
romaniste de !'École, Morel-Fatio, dont l'Espagne est la spécialité;
3° du professeur Fœrster, de Breslau.
La lettre Morel-Fatio est d'affaires scientifiques et n'offre rien
&lt;l'intéressant pour vous, sinon qu'elle contient une lettre de
recommandation pour un de ses amis, employé au Ministère des
Finances, savant du reste, et en position de m'obliger.
La lettre d'Albert, c'est une autre histoire. Elle renferme une
lettre de maman du 30 septembre, à laquelle je répondrai plus
bas; un mot d' Augustine•, aimable, daté de &lt;&lt; Borcette par Aix-la-

à neuf heures et demie du matin et à six heures du soir dans des
gares à buffet, où l'on mange bien. A chaque station, on crie: cc Qui
veut de l'eau fraîche? n, et cela jour et nuit. On peut acheter des
fruits toutes les cinq ou six gares. J'ai mangé en wagon une crenade,
la première, avant de quitter le territoire de la province de Grenade.
C'est très bon, une grenade, mais cela salit les mains. Je me les
suis lavées à Cordoue ( où il y avait une grande heure d'arrêt) à
l'hôtel ou j'ai vécu pendant mon séjour à Cordoue. J'y ai repêché
du même coup une paire de savates, que j'y avais oubliée. Papa
peut voir que mon voyage s'exécute avec beaucoup d'ordre. Il ne
s'est encore produit aucun incident fâcheux, et le plus difficile de
mon voyage est maintenant passé. Madrid, à ce que je vois, c'est
Paris : je me sens ici dans mon élément. Aussi les lettres vontelles devenir un peu plus rares. J'aurai beaucoup à faire désormais.
Je n'ai pas quitté Grenade sans revoir une nouvelle fois !'Alhambra, ce que j'ai fait en compagnie de Rodrigo Amador. J'ai visité
aussi la Chartreuse, qui n'a plus de Chartreux, mais possède une
sacristie qui est le cc nec plus ultra » de la richesse d'ornementation, avec des marbres de 1a Sierra Nevada pour la plupart et
du stuc. Visite d'adieu à M. del Pulgar (recommandation de la
générale de Shelly). Adieu aux bibliothécaires. Je constate une
nouvelle fois que les antiquailles, vieux plats, etc., sont aussi
recherchés ici qu'à Paris et que partout. Je quittai Grenade. Au
reYers de cette page, deux mots après le reçu de mon courrier et
je vous quitte.
Je me porte toujours on ne peut mieux. Si, par hasard, dans
une lettre, j'oubliais de parler de ma santé, c'est que, quand on se
porte bien, on n'y songe pas. Je vais déjeuner.

353

Midi. Je reviens de la poste.

Mon cher papa, j'y ai trouYé quatre lettres : nous ouvrirons
plus tard les trois autres : voici toujours la réponse à la tienne,

1. M. Albert Fécamp, aujourd' hui bibliothécaire en chef de l'Université de
Montpellier et professeur-adjoint à la Faculté des Lettres, est un cousin de
Ch. Graux. H. G.
2. Mère de M. Albert Fécamp. H. G.

Rewt bispan i9t1t.

XJ U .

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Chapelle, 2 octobre midi &gt;&gt;; (elle est arrivée à Madrid le 7 : cinq
jours, comme de France, quelques heures de plus seulement, voilà
la différence, le temps d'arriver d'Aix-la-Chapelle a Paris); enfin
un mot d'Albert. Le temps me manque pour leur répondre
directement. Je désirerais bien qu'on leur fit mes remerciements
dans la première lettre qu'on leur enverra de Vervins, et qu'on
leur dît combien je suis heureux du mieux qu'on m'annonce dans
la santé d'Albert.
Quant à la lettre de maman, elle n'a plus de raison d'être à
présent que vous savez de reste que vos lettres me parviennent toutes. Il faut avoir plus de patience que cela, maman.
Si tu vivais en Espagne, tu verrais, - je ne sais pas si c'est l'air
qui fait ça, - comme on acquiert naturellement cette vertu-là.
On ne fait rien en se pressant ici; on « fait du temps » (hacer
tiempo). Maman a été chercher des conseils de M"'° Félix';
elle aurait dû se passer de demander des conseils à qui que ce fût.
Quant à ce qui est que &lt;c tout est désorganisé en Espagne », c'est
le contraire qui devient vrai de jour en jour. On annonce pour
la fin du mois le rétablissement des communications par le
chemin de fer entre Valence et Barcelone et entre Madrid et Saragosse, car la défaite des Carlistes s'accentue de plus en plus. Qu'estce que maman peut demander de plus? Le télégraphe revient
sur le tapis. Encore une fois, si personne n'est malade, veux-tu
laisser, ma chère maman, l'idée du télégraphe? Le télégraphe
n'existe pas pour nous; et, pour te mettre dans l'impossibilité de
t'en servir, je me demande si je ne ferais pas mieux de ne pas
indiquer l'hôtel où je descends. Enfin on verra. En attendant,
j'anéantis ta lettre; elle le mérite. Et puis, encore une fois, de la
patience! Dis à M•lle Céline 2 que je la salue cordialement et que
je lui demande de te prêcher la vertu de patience.

La lettre du professeur Fœrster me fait plaisir; il me demande
peu de chose, tout en acceptant l'offre que je lui ai faite d.e lui
envoyer quelques courts renseignements. Nos relations vont bien.
3 h. 1/4. Je sors de la Bibliothèque Nationale, où je me suis
présenté pour qui j'étais sans faire usage d'aucune autre recommandation que de mon titre. Le chef des manuscrits a mis
tous ses catalogues à ma disposition. On peut travailler ici cinq
heures par jour à la Bibliothèque. Le plan étant de partir dans
une huitaine pour l'Escurial, adressez-moi la prochaine lettre,
toujours en français: [à poste restante; que papa ajoute, s'il veut,
en lista, ce qui est la même chose en espagnol] M. Ch. Graux,
etc., en el Escorial (Provincia de Avila), Espagne. Je vais aller
faire un tour à )'Ambassade française pour savoir: 1° où elle est;
2° les heures où les gens sont visibles. Demain, visite au père
d' Amador de los Rios. Je sens que je vais me plaire beaucoup ici.
Votre fils vous embrasse.

354

355

Ctt. G.
Papa Graux, maman Graux, maman-bon 1 vont-ils toujours
tout de même? J'espère bien que oui, d'après les renseignements
que vous me donnez. Pendant qu'ils se chaufferont au poêle ou
au feu, j'aurai peut-être chaud sans feu. Je les embrasse fort. Pas
de nouvelles de mon oncle, bonnes nouvelles. CH. G.
Samedi. Je viens d'acheter le plan de Madrid. Mais c'est étonnant comme je m'oriente vite dans chaque ville. Ctt. G.

XIII
Madrid, samedi 9 octobre, 5 h.

1/ 2

du soir.

Fait partir lettre pour Vervins.
Vu le comte de Chaudordy à l'improviste, en ce qm me
r. Amie tle la famille Graux. H. G.
Amie de la famille Graux. H. G.

2.

1. Les deux premières appellations désignent les grands-parents paternels de
Ch. Graux, la troisième, sa grand'mère maternelle. H. G.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

concerne. J'étais allé à l' Ambassade demander son heure, sans être
en tenue même de visite, puisque j'avais une chemise de couleur et
pas de gants. Il a voulu que j'entre tout de même. Il est bon et
aimable, on ne peut plus simple; son cabinet ne respire pas la
grandeur : c'est un très vulgaire bureau. Je lui porterai demain,
à deux heures, la liste des manuscrits que je voudrais qu'on me
prêtât dans les villes où il me reste à aller. Il va agir pour en
obtenir le prêt.
Madrid a l'air de Paris, au moins du Paris d'il y a trente ou
quarante ans, car il ne rappelle par rien le Paris splendide des
beaux quartiers impériaux. Mais enfin, ici, je m'y retrouve: cela
ne sent plus ni le village, conrn1e Grenade, ni la province
comme les autres villes, même Séville l'élégante, même Barcelone la riche. - Je viens de voir des étalages de chandeliers : il
n'y a que l'embarras du choix parmi les modèles dont le pied
n'est pas grêle. J'en vois qui me paraissent très bien. - Les orgues
de Barbarie reviennent; depuis Barcelone, il n'en avait plus été
question. Je viens d'en entendre un excellent.
J'ai fait bonne connaissance avec un libraire espagnol qui porte
un grand nom, Murillo; c'est le correspondant de Morel-Fatio,
dont je vous parlai dans la dernière lettre. I1 connaît du monde et
m'aidera à savoir s'il n'y a rien à refrire pour moi, en fait de
manuscrits grecs, ici ou là.
Dimanche, 4 h. 1/2.

Messe : toujours pas de chaises. A la paroisse où j'allai, il y
avait seulement, ce que j'ai déjà vu da11S quelques églises, deux
grands bancs placés en face l'un de l'autre dans le sens de la.
profondeur de l'église.
Visite au père de Rodrigo Amador, le jeune arabisant que je
rencontrai à Grenade. Courte: il y avait, à une heuredel'aprèsmidi, réception d'U11 nouveau membre à l'Académie de !'Histoire, et justement M. Amador, président par intérim aujour-

357

d'hui, répondait. Il m'a donné une-carte d'entrée, et j'ai entendu
deux beaux discours en espagnol sur la langue catalane (le patois
de Barcelone). En sortant, j'ai pris un fiacre pour aller au Palais
de Liria rendre visite à la jeune duchesse de Medinaceli ( car
elle est mariée maintenant) et à son frère, le duc de Huescar.
Celui-ci était aux taureaux. La duchesse est en ce moment à
Séville. On m'a donné les heures du duc : je le chercherai
demain ou après-demain .
J'ai vu cette après-midi un secrétaire d'ambassade. On va tâcher
de faire marcher bon train le prêt des manuscrits. J'agirai, si je
peux, et j'espère pouvoir, de mon côté.
Lundi, 8 h. du matin .

Hier, me promenant en attendant l'heure du d1ner, je fus .
reconnu dans la rue d' Alcala (le boulevard des Italiens de Madrid)
par un de mes compagnons de l'Aréthuse, M. Francisco Sala,
qui tient ici une maison de peintures sur émaux. C'est lui qui,
pendant deux heures de cette belle soirée dont nous jouîmes en
mer, me fit causer espagnol avec une complaisance infinie; nous
arpentions sans cesse, à deux, le vaisseau de la machine à l'arrière
et de l'arrière à la machine, et je balbutiais mes premiers mots .
Hier, au moins, la conversation a été : je parle plus ou moins
incorrectement, je ne mets pas les nuances à ma pensée, mais je
parle et dis à peu près ce que je veux. On me comprend toujours,
et, maintenant, je comprends quasi toujours.
Le soir, j'allai au Théâtre Royal voir représenter Aïda, de Verdi
( opéra joué pour la première fois l'an dernier à Paris et à Màdrid,
et sans doute ailleurs). Tamberlick chantait : tous les hivers
il est engagé à Madrid. Il est incontestable qû'il manie sa
voix supérieurement. Puissante et étendue, égale du bas jusqu'en
haut, il sait l'assouplir à de certaines notes douces, que mon
oreille avait à peine entrevues, si je puis ainsi parler, jusqu'à
présent. Ensemble de l'exécution satisfaisant; mise en scène

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

359

La •contralto d'hier, Mme Pozzoni, est remarquablement bonne
actrice : sa voix est magnifique. Enfin j'ai entendu, tout mon
saoul, une voix de contralto. Je crois avoir entendu la même
Mm• Pozzoni à Paris, mais trop peu pour qu'il m'en reste un
souvenir bien précis. Je ne saurais plus dire où ni quand, ni même
affirmer le fait. - J'avais, comme place, delantera de palco
deuxième galerie de !'Opéra-Comique à Paris, quatre francs. En
somme c'est, quoiqu'on trouve ici le Théâtre Royal hors de
prix, un peu meilleur marché, en général, que le Grand Opéra de
Paris. - On chante en italien. A Grenade, il y a cet hiver,
comme tous les hivers d'ailleurs, une troupe qui joue la tragédie
en italim . Les Espagnols comprennent, paraît-il.
J'ai décrit trois manuscrits aujourd'hui à la Bibliothèque', fait la

busch, chef de la Bibliothèque, vieux, qui va quitter le poste,
qui m'a fait cadeau de deux petits volumes de lui. Je suis fort
bien avec le chef effectif de la Bibliothèque, D. Cayetano Rosell,
puis avec le chef des manuscrits, D. Octavio de Toledo. J'ai de
grandes facilités pour travailler. Vu M. Fabié, avec qui j'ai réglé
tout à l'heure mon plan de campagne pour tâcher d'obtenir le
prêt de divers manuscrits. Il m'a donné de bonnes lettres. Demain
ou après; je ferai des visites aux grands, au duc de Sesto, le favori
du roi, etc. - Il y a des manuscrits grecs, à ce gue je viens d'apprendre, encore vierges, ce qui ne veut pas dire qu'ils aient jamais
valu rien après tout, à deux bibliothèques de Madrid où je n'espérais rien trouver : l'une des deux est celle du Palais Royal.
Je tiens l'accès de toutes deux, quoiqu'elles ne soient pas
publiques.
Acheté un gros dictionnaire espagnol et français, quatre
volumes, trente-six francs; on le relie maintenant. Plus une
bonne petite grammaire espagnole.
On vend ici des antucas. Quelle bête est-ce cela? Devinez.
Des « en-tout-cas )&gt; .
Je viens de recevoir, ou mieux qe retirer à la poste, gui est à
deux pas de chez moi, une lettre de Garbe datée d'Angers,
6 octobre. Il m'a décrit minutieusement son logement, - ·je le vois
chez lui, - le Maine au beau courant et Angers. Dis donc, mon
cher Garbe, tu ne reçois toujours pas de correspondance pour n10i.
Tant mieux, mais Mme Venot' a-t-elle ta nouvelle adresse? Je vois
avec plaisir que tu es content d'être à Angers. Quoi qu'il me soit
arrivé depuis bien du temps déjà, il m'a toujours semblé, en fin
de compte, que cela valait mieux que telle autre chose que j'avais
désirée et qui n'arriva pas. Il est probable qu'il vaut mieux que
tu sois à Angers qu'à Saint-Quentin. Mais, tu sais, prends garde
que je sois jaloux de ton professeur de la Faculté de droit

1. Sur les manuscrits grecs conservés a la Bibliothèque Nationale de Madrid,
voir Rapport, Toc. cit., pp. 198-200. Cf. Notices sommaires, pp. 53-54.

1. Concierge de la maison, 16, rue des Écoles, où habitait Charles Graux
depuis son installation à Paris. H. G.

splendide. Orchestre inférieur à celui de l'Opéra de Paris : mais
il faut dire que, avec le maëstro Verdi, le rôle de l'orchestre est
secondaire. Il y a une marche au second acte, où l'on voit rentrer à Thèbes ( sur la scène) les troupes égyptiennes victorieuses.
L'orchestre est alors remplacé par une musique militaire sur la
scène; puis celle-ci, à son tour, l'est par les trompettes qui
marchent en tête des deux détachements qui entrent successivement. Les secondes trompettes qui arrivent sont à la quinte supérieure des premières, et répètent le même air à la quinte. C'est
un truc connu, qui produit cependant encore quelque effet. Il y a
beaucoup de ficelle dans Ai'da; toutes les parties sont loin d'avoir
été travaillées avec le même soin. Certains airs et duos des trois
premiers actes ont été bien traités; tout l'effort du maître s'est
concentré sur le quatrième et dernier acte. C'est là surtout le
triomphe du contralto.
Lundi, 5 h. du soir.

=

�CH. GRAUX

CORRESPONDA CE D'ESPAGNE

connaissance, grâce à mes recommandations, de M. Hartzende Mgr Freppel, qui - le jeune homme - relève, dis-tu, d'une
dyssenterie. J'espère cependant, puisque tu l'espères, que vos relations continueront. i tu es quelque peu au courant de ce qui se
passe à Paris, écris-le moi : je suis sans aucune nouvelle de qui
que ce soit de Paris.
Ce soir, je vais aller exprès au petit théâtre de la Boisa pour
entendre pendant le cours de la représentation des malagueiias,
chants de Malaga.
Décidément, les Espagnoles, en bell.es femmes qu'elles sont, ont
un faible pour le noir. Cela leur sied. - L'Opéra de Paris ou
les Italiens sont, quoi qu'on dise, au moins aussi scandaleux de
luxe féminin que le Théâtre Royal d'ici.
Mon cher, cette lettre, primitivement destinée à Ja famille,
passera par tes mains. Cela ne la retardera que d'un jour.
11 n'y a presque pas de crépuscule ici; sitôt le soleil couché, il
ne reste plus qu'à allumer le gaz. A cinq heures et demie il ne fait
plus clair. La température a baissé; il a plu la nuit de mon arrivée
à Madrid. Depuis, le thermomètre se maintient toute 1a journée,
à l'ombre, à ce que disent les journaux, dans les dix-sept ou dixhuit degrés.

Je viens de me réveiller de mon long somtpeil, paisible comme
à Paris. J'ai pris l'habitude ici de me réveiller dans la même position dans laquelle je me suis couché, sans me déborder seulement, sans rêver le moindre songe . Ma santé n'a jamais été
meilleure.
Hier soir, je fus à un singulier petit théâtre, le Teatro de la
Boisa. Mais j'achève de m'habiller et vais au travail.

Mardi, 8 h.

1/ 2

du matin.

Quien no ha visto Sevilla
No ha visto maravHla.

Qui n'a pas vu Séville
N'a pas vu merveille.

Quien oo ha visto Lisboa
o ha visto cosa buena.

Qui n'a pas vu Lisbonne
N'a pas vu chose bonne.

Quien no ha visto Granada
o ha visto nada.

Qui n'a pas vu Grenade
N'a vu rien (nada).

Mon cher Garbe n'a oublié de me conter qu'une histoire, c'est
celle de Pasteur, Mascart, Préparateur et (ie_ J'espère qu'il réparera cette omission dans sa prochaine.

Mardi

12

octobre, 4 h. du soir.

Ici, sous prétexte d'arroser les rues, on les inonde avec un
énorme boyau de pompe à incendie.
lD = de, par toute l'Espaane, dans les inscriptions de boutiques.
L'eau de Madrid ne Je cède qu'à celle du Pont-de-Pierre.
Les melons de Madrid sont supérieurs à ceux de Valence et à
tout ce qui peut s'imaginer et se goùter en fait de melons. Raisin succulent.
Garbe ne m'a pas accusé réception, dans son emhousiasme de
nouvel angevin, de ma lettre avec I s récits d'Arles , etc., ni ne
m'a dit s'il l'avait envoyée à Vervins. Elle portait le numéro VIT.
J'ai catalogué, hier et aujourd'hui, à la ationale, neuf manuscrits grecs qui ont, pour tout mérite, celui de n'avoir été tenus
par aucun philologue avant moi. En voilà en tout jusqu'à présent quatorze. J'en verrai sans doute demain d'autres, qui possèdent le même mérite, si c'en est un, à I'Archivo d'ici 1 • Je prévois que je pourrai publier, à la fin de mon voyage, le catalogue
d'une centaine de manuscrits grecs, non encore décrits.
Théâtre de la Bolsa. Quatre représentations dans l'espace d'une
soirée : chacune, de trois quarts d'heure à une heure de durée, se
composant d'un morceau d'ouverture par l'orchestre, une saynète en un acte et un petit ballet. On prend un billet pour la
r, Cf. Rapport, loc.

cit., pp.

201 - 202,

et Notices sommaires, pp. 18-52.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

première funcion (représentation); puis on sort en prendre un
autre pour la seconde et ainsi de suite, à moins qu'on ne veuille
prendre tous ses billets d'un coup. Un fauteuil d'orchestre
(butaca), - il n'y a quasi que ces places-là, car ce n'est pas un
théâtre, mais une salle, - coûte, pour une réprésentation,
cinq sous. Hier, j'en ai pris pour quinze sous, et me suis couché
à onze heures. Si toutes les soirées sont comme celle d'hier, et
je le croirais assez, ils ne font guère au-dela de trois cent cinquante à quatre cents francs par soirée; et là-dessus il faut payer,
outre les frais généraux, onze musiciens, sept ou huit acteurs, un
corps de ballet de huit danseuses et un danseur : à moins, - ce
que j'inclinerais à croire, - qu'on ne rétribue pas du tout le
personnel féminin jeune, qui trouve là une occasion toute naturelle de s'offrir, je pense, aux amateurs. En tout cas, pour une
capitale, voilà cc faire petit &gt;&gt;. Il est vrai que Madrid n'est pas si
peuplé que Marseille (298.426 habitants). Il n'y a pas de distances dans cette petite grande ville. S'il y a de vieux laids quartiers, je ne les connais pas.
Comme compagnons d'hôtel, j'ai pour voisin une espèce
d'original (comme le Dr Denis I à cinquante-cinq ans, s'il ne s'était
pas marié) qui a vécu en France, et qui veut - en français que je fasse la cour à deux jeunes nlles, bien gentilles, deux sœurs,
qui sont en face de nous à table. Elles sont de I'Estramadure,
venues à: Madrid pour la première fois, conduites par leur père,
un des riches labradores de l'Estramadure, qui a m1 gamin ici au
lycée. Braves gens, un peu paysans; filles fort simples et
bonnes pâtes en effet. Le vieux veut que j'en épouse une. Ce
qui le désespère, c'est que je ne parle pas: le fait est que, je ne
sais pas pourquoi, quand je n'y suis pas forcé, je ne parle guère.
C'est un mauvais côté de mon caractère pour l'étude des
langues.

J'embrasse Garbe au passage; puis, mes chers parents, je vous
embrasse bien fort, et tout le monde, et je vais attendre un
moment avant de vous écrire de nouveau.

•

r. Ami de M. Henri Graux. H. G.

,

Votre fils,
Ch.

GRAUX.

P.-S. Le temps me manque pour te conter mes voyages à Cordoue et à Grenade. Je suis arrivé ici vendredi dernier. Répondsmoi poste restante a l'Escurial sans trop tarder (M. Ch. GRAUX,
etc., en el Escorial, Provincia de Avila, Espagne. Poste restante,

en lista .)

XIV
Madrid, Hôt,el des Ambassadeurs.
Jeudi soir 14 octobre 187 5.

Ma chère maman-bon,
Ta lettre m'a fait plaisir sous tous les rapports. D'abord,
tu m'assures que c&lt; les anciens » se portent bien, et aussi ceux
qui ne sont pas les anciens. En ce qui te concerne, ton écriture,
plus ferme que souvent, m'est un témoignage évident que tu
ne me trompes pas. Puis, cette lettre vient d'être retirée par
moi à la poste peu d'heures après y être arrivee: elle n'a pas
attendu. Maman, dis-tu, est raisonnable. Mon oncle chasse, et
même il tue. Tu me parles encore de l'un et de l'autre. Il me
semble aussi que cela nous rapproche. Tout cela m'a fait plaisir,
et je m'empresse de te l'écrire. Voilà donc que tu possèdes une
lettre qui vient de bien loin, d'Espagne, et de ton petit-fils. Que
tu vas être fière ! Mais, pourtant, ne le sois pas trop : il ne faudrait pas beaucoup plus de quarante-huit heures pour que, quittant Madrid tout à coup, je vienne te surprendre dans. ton lit,

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

et bientôt, j'espère, il ne faudra plus que quarante-huit heures
tout juste. Quant à ma santé, qui vous occupe continuellement,
vous voyez, dis-tu, que j'en suis toujours satisfait. Je serais vraiment difficile si je ne l'étais pas, et je ne me suis certainement
jamais mieux porté. Je savais bien, en partant, que j'allais dans
un bon climat. Le jour de mon arrivée à Madrid, la température a
baissé subitement et beaucoup. Les Madrilènes crient sur tous
les tons qu'il fait froid. Moi, je sens qu'il règne un vent as ez
fort, mais, en ma qualité d'homme du ord, je me sens tout à
mon aise et je me moque des Madrilènes. Écrivez-moi encore
une fois à Madrid, malgré ce que je vous ai dit dans une de mes
dernières lettres; adressez cette fois : Fonda de los Embajadores,
Calle Victoria ; je pêcherai tôt ou tard à l'Escurial celle que
vous m'y avez peut-être adressée. Si M. Parmentier' veut du vin,
qu'il le dise maintenant, et combien et quel ; il est encore temps,
mais il est temps . Une fois la commande faite, je tiens à garder
dans notre cave ce que j'aurai pris pour nous. Je ne retournerai pas
toutes les saisons en Andalousie. Mais je suis tout à la disposition
de M. Parmentier en ce moment. Rien n'est plus facile que
d'écrire de Madrid à Carlos Bouisset de doubler ou tripler les
commandes.
Tu sauras, ma chère maman-bon, qu'ici à Madrid les puces et
compagnie sont aussi inconnues de ton petit-fils que les moustiques, et que je me repose délicieusement des morsures de Grenade et des piq~res de Séville. Tu apprendras, en outre, que
borracha qui semblerait être le même mot que le français &lt;c bourrache l&gt;, veut dire« outre pour le vin &gt;&gt;. De là, le verbe emborracbar, qui a donné naissance, je crois, au français « se pocharder »,
d'où « pochard ». - Quel malheur que Garbe ne lise pas cela:
lui, il « rigolerait » ! - Emborrachar, ou &lt;c se pocharder »,
c'est donc comme qui dirait cc s'enoutrer ».

Je suis définitivemeotlancé. Hier, j'ai vu chez lui le duc de Sesto,
le favori et le secrétaire particulier du roi, à peu près le plus puissant personnage d'Espagne pour le moment. J'irai désormais le
trouver à l'heure de son déjeuner chaque fois que j'aurai besoin
de lui. L'Escurial et sa bibliothèque sont propriété particulière
du roi; j'aurai tout ce que je voudrai à l'Escurial. A Madrid,
dans la bibliothèque 2aniculière du roi, dans son pays, je suis
comme chez moi; on m'a déjà trouvé trente manuscrits grecs,
on en espère trou..-er encore quelques-uns: on m'a prié d' n
dresser le catalogue. Je le ferai, avec toute sorte de plaisir, cela se
compr nd 1 • On sait, - cela se sait toujours, - que le duc de
Sesto me patronne. Le directeur de !'Instruction publique,
M. Macanaz, va faire demain tout le possible pour trouver un
biais qui me permette de travailler sept ou huit heures par jour,
au lieu de quatre et demie, à la Bibliothèque ationale de
Madrid. Le comte de ava de Tajo, d'une part, - toujours les
recommandations qui me viennent d' Arenenberg •, - M. Fabié,
du Ministère des Finances, de l'autre, lui ont parlé pour moi.
Il m'a reçu tantôt avec des égards incroyables : il faut que j'aie
un rude front, - mais je l'ai; c'est sans doute le grec qui
donne cela, - pour être à mon aise et ne pas m'étonner quand
je me vois recevoir ainsi par tout ce monde. Pour demain,
on convoque, au Ministère, le directeur de la Bibliothèque Nationale à l'heure où je suis le plus libre pour arranger mon affaire;
car il y a un règlement infranchissable qui empêche le prêt de
manuscrits à des particuliers, quels qu'ils soient. Du reste, le
direct ur de la Bibliothèque est fort bien disposé. Son collègue
de la Bibliothèque du roi lui a parlé, et de la part du duc de
Sesto. Tout cela. est magnifique. Je serai présenté a.u roi quand
je voudrai; de même à la comtesse de Montijo, la mère de notre
Impératrice. Et il y a encore du monde que je n'ai pas vu,

r. Ancien notaire à Vervins, parent de la famille. H. G.

1.

2.

Voir ci-dessus la lettre X VI.
C'est-à-dire de M. E. Lavisst:, qui villégiaturait à Areoenberg.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

duchesse de Medinaceli ( qui est actuellement à Séville), et son
frère le comte de Montijo. Tout cela ne prend-il pas une belle
tournure, et, pour un voyage de bibliothèques n'offre-t-il pas des
aspects quelque peu variés? Si ce n'est pas là un beau voyage, à supposer que la suite marche du même train que les débuts, dites-moi qui en fait.
J'embrasse mes parents et la famille, tous fort cordialement.

concernant les tables de bronze d'Osuna ' et qu'il a immédiatement consulté la Commission chargée de traiter cette affaire;
que voici, d'après l'avis de cette Commision, les recommandations qu'il croit devoir m'adresser en vue de l'acquisition de ces

Votre
Charlot.
Vendredi 15 octobre, matin.

J'ai assisté mercredi dernier à une excellente représentation de
la Favorite (avec la Pozzoni dans le rôle de Léonore). J'ai décottverf, - car je ne connaissais pas l'opéra, - que l'air « Pour
tant d'amour » était un air de basse ou de baryton. J'ai compris,
du reste, l'ironie: papa m'en avait parlé, mais je ne m'étais
jamais bien rendu compte de la situation.

XIV bis
Madrid, jeudi f4 octobre 187 5, au soir.

Personnelle

Mon cher papa,
Je suis passé à la poste ce soir sur les cinq heures ; j'ai reùré
la lettre de maman-bon et de toi, datée du 8 courant, et une lettre
du Ministre de l'lnstruction publique, datée du 9, toutes deux
arrivées ce matin à Madrid. Je réponds à la lettre de la famille
séparément: le présent billet doit être ignoré de tout le monde
sans exception. Garde-le moi cependant: il est numéroté à cet
effet.
Le Ministre me dit qu'il a pris connaiss.ance de mon rapport

tables. L'administration paiera ft:uqu' a la somme de vingt mille francs
mais il ne faudrait pas procéder par voie d'offre. Que je demande à
M. Ocofia (sic) son prix, et si, par hasard, il était inférieur à la
somme de vingt mille francs, que je traite immédiatement; qu'on me
laisse d'ailleurs la faculté d'agir selon les circontances ; qu'il
devra être stipulé dans l'acte de vente que M. Ocoi'ia n'a donné
communication à personne du texte des tables et qu'il n'en
garde aucune copie ni reproduction par quelque procédé que ce
soit, comme aussi qu'il ne conserve par devers lui aucune autre
table ni fragment de table appartenant au même monument;
qu'en outre M. Ocofia devra prendre dans l'acte de vente l'engagement de vendre au gouvernement français les fragments nouveaux de ce monument qu'il pourrait découvrir dans la suite,
lesquels lui seraient payés à un prix proportionnel à celui de la
présente acquisition; que, dès que j'aurai conclu _le marché, je
veuille bien lui (le Ministre) en donner avis par télégramme, et
prendre toutes les précautions nécessaires pour la sécurité du
transport des tables à Paris.
Cette affaire est assez grave, d'autant qu'elle doit se traiter en
espagnol (M. Ocofia ne sait pas un traitre mot de français). Je
vais mettre demain mon Ambassadeur dans la confidence, et lui
demander des conseils. Je compte repartir pour Osuna dimanche
soir ou lundi soir. On quitte Madrid, par exemple, à neuf heures

1. Sur les bronzes d'Osuna, voir Corpus I11scriptio1111m Latinarnm, II, Supple111e11twn (Berolini, 1892), n° 5439, pp . 852 -866. On trouvera là, outre des
fac-similés et une transcription des tables, un très bref résumé des négociations relativt::s à leur achat, ainsi que la bibliographie du sujet. Notons que ces
bronzes, acquis par M. Juan de Dios de la Rada y Delgado pour le compte du
gouvernement espagnol, sont conservés au Museo arqueol6![ico de Madrid. .

�CH. GRAUX

CORRESPOXDANCE D'ESPAGNE

du soir et l'on arrive à Osuna le mardi à midi. Je ne parlerai pas
de ce voyage à Ja famille, sinon peut-être à la fin, supposé que
l'affaire tourne bien . Il faut m'écrire la prochaine lettre à Madrid,
Fonda de los Embajadores, Calle Victoria. S'il en est parti une
pour l'Escurial, elle m'y attendra, voilà tout. Voilà, mon cher
papa, ce que j'avais à te dire en particulier.
Je t'embrasse.

Le but de mon voyage se déplace un peu. J'ambitionne de
faire le catalogue de tous les manuscrits grecs d'Espagne non
encore catalogués. Il y en aura un peu plus de deux cents à
ma connaissance 1 • J'ai écrit à M. L. Renier à ce sujet.
Hier j'ai assisté à l'une des dernières représentations du
« Voyage autour du monde en 80 jours », une imitation du
moins, contrefaçon avouée du reste. Les voyageurs partent de Séville
et y reviennent en 78 jours, je crois. J'ai reconnu les vues de
Séville, le parler et le costume andalous. li y a de la musique,
des chœurs, et surtout des couplets très simples, amusants, fort
applaudis. Tant qu'on applaudit, les acteurs improvisent de nouveaux couplets. Les derniers étaient fort tirés par les chf'
veux. On a demandé grâce pour eux., et ils n'ont pas demandé
mieux. A la fin, ils se mettaient à trois pour inventer les quatre
vers de chaque strophe (1°, vers 1 ; 2°, vers 2-3; 3°, vers 4).
Je me suis amusé pour mes trois francs: j'étais fort bien placé.
En venant à Madrid, j'ai fait route, depuis Grenade jusqu'à
Alcazar de San Juan, avec un jeune officier qui vient de perdre
une jambe dans la guerre carliste, et qui se rendait à une ville
d'eaux. du côté de Valence, pour ticher de guérir l'inflammation
qui a suivi l'amputation de sa pauvre jambe. Il était bien gentil,
bien doux : effet, sans doute, d'une longue maladie, douloureuse, d'une carrière brisée. On voit encore des restes d'un
caractère plus vif, entreprenant; mais, en somme, il est résigné,
éteint. Je l'aidai plusieurs fois dans les changements de wagon;
nous causions; nous avons bien sympathisé. En nous quittant,
nous échangeâmes nos noms: hélas ! j'ai déjà oublié le sien.
Aussi bien ne sommes-nous pas destinés à nous rencontrer
jamais une autre fois. On ne refait guère le voyage d'Espagne,

Ch. G.
XV
Madrid, Hôtel des Ambassadeurs.
Dimauche 17 octobre, 9 h. du matin.

Ma chère maman,
Mes affaires scientifiques vont bien, comme ma santé qui est
toujours à ne pas pouvoir désirer mieux. Le climat est tempéré,
de façon que je ne sens ni qu'il fasse froid ni qu'il fasse chaud.
Mes compagnons d'hôtel, ceux du Midi surtout, d'Estramadure,
de Malag:1., trouvent qu 'il fait froid. Moi, cela m'amuse.
Je suis au mieux avec le jeune bibliothécaire du Palais du Roi 1 •
Pas de jalousie, va: il ne sait pas une lettre de grec. J'ai constaté hier la présence de huit manuscrits grecs à la Bibliothèque de
l'Université 2 ; celle de sept autres manuscrits grecs dans la bibliothèque d'un particulier qui les a achetés avant-hier pour vingt
francs les sept ;:;ur la foire. Quelcoup j'ai manqué là! carilnevou-·
dra sans doute pas me les revendre, même pour cinquante francs
que je lui en offrirai J .
r. M. Zarco del Valle.
Voir ci-dessous les lettres XXXVIII et XXXIX.
3. Voir ci-dessous la lettre XVI.

2.

I. Rappelons que Ch. Graux n'a pas mis lui-même son projet à eJtécution,
mais que le catalogue dont il parle ici a vu le jour par les soins de M. Albert
Manin, professeur à la Faculté des Lettres de l'Université de Nancy. (Se
reporter ci-dessus, à la lettre IX.)

Rtw, lnspani'lw•. xru.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

etilesttropinvalidepourjamaisvenirenFrancia. C'est lui qui m'a
fait manger ma première grenade. Il en achetait une pour lui;
il m'en a offert une aussi que j'ai acceptée; puis je lui demandai comment il fallait s'y prendre. Il me l'enseigna, et je m'en
tirai de mon mieux. Au surplus, une grenade est un bon
fruit.
Lu dans une revue espagnole: «Untel traduisit !'Histoire secrete
de Procope, qui n'est pas parvenue jusqu'à nous, du grec en castillan. » Ce qui veut dire, en français, que la traduction castillane n'est pas parvenue jusqu'à nous.
Décidément, je vais me payer un manteau espagnol, comme
j'en vois à tout le monde autour de moi. Les Romains prenaient leur bien chez tous les peuples où ils le trouvaient. Je
veux être Romain en ce point.
Il y a plus d'arabisants que d'hellénistes en Espagne. On
n'apprend pas le grec, du tout, ici, dans les classes; le grec ne
fait pas partie de l'enseignement secondaire. On ne s'en occupe
un peu que dans les Universités. C'est ce qui explique: 1° que les
manuscrits grecs soient complètement indifférents aux Espagnols ;
2° qu'on dise hablar en griego dans le même sens qu'en France:
« ce que vous me dites est de l'hébreu pour moi». Le comte de
Nava de Tajo, qui m'a reçu d'une façon charmante, et m'a
rendu ma visite ce matin, - j'ai trouvé sa carte en rentrant à
midi, - a fait trois ans de latin, pas un mot de grec, puis,
plantant là, comme on fait souvent ici, les langues classiques,
s'est appliqué à l'étude des langues modernes, dont il parle
six ou sept, dont le français d'une manière très pure. Cela
lui était plus utile pour sa carrière, la diplomatie. Il est chef
de division au Ministère d'État ( =, je crois, les Affaires étrangères). C'est bien lui qui est de la maison de la comtesse de
Montijo. Il s'est offert, très gracieusement, à me créer des relations pour passer agréablement la saison d'hiver. J'ai accepté
pour après mon retour de l'Escurial.
Je vais rester encore quelques jours à Madrid avant d'explorer

l'Escurial. On est fort bien à l'hôtel où le hasard m'a amené.
C'est l'un des premiers de Madrid; j'y suis à huit francs par
jour. Cuisine excellente, bien supérieure à ma nourriture habituelle de Paris.
Je vous embrasse tous.
Votre

370

Ch.

37 1

GRAUX.

XV bis
Madrid, dimanche 17 octobre 1875.

Persomielle.

Mon cher papa,
Je ne suis plus décidé à partir, comme j'en avais formé le
projet et comme je te l'avais annoncé, aujourd'hui ou demain,
pour Osuna.
J'avais pensé que le Ministre ne me disant pas où je prendrais
l'argent, c'est que l' Ambassadeur le savait. Mais !'Ambassadeur
ne sait rien. Dans œs conditions, les instructions ministérielles
sont incomplètes : tu peux en juger pa~ ma précédente lettre où
je t'ai donné le texte complet &lt;lesdites.
_
J'ai donc, après réflexions, télégraphié hier, non pas au Ministre
directement, mais, pour aller plus vite, quoique ce soit peutêtre irrégulier, au chef de division que cela concerne, à M. de
Watteville, -ee qui me manquait et ce qu'il me fallait, en quarante mots. (Ce télégrammè a coûté trente-deux francs. En temps
ordinaire, ce ne serait que huit francs; mais le câble sous-marin
de Santander à Bayonne est interrompu. Les dépêches passent
actuellement par l'Angleterre).
« Monsieur Watteville. Ministère Instruction Publique. Paris.
cc Aurai pas signature Ocofia sinon argent comptant. Envoyez-

�37 2

CH. GKAUX

moi lettre de crédit de vingt mille francs sur Séville. J'attends
ici réponse ou nouvelles instructions. Écrirai lettre détaillée
demain. Charles Graux, Fonda Embajadores, Madrid . &gt;&gt;
Ce matin, je viens de faire, du pre1Ùier coup, ma lettre que
j'adresse encore à M. de Watteville. Je te transcris le cœur de
cette lettre :
« Je peux me rendre à Osuna et discuter les conditions du
marché avec M. Ocana. Supposons que nous tombions d'accord
sur le prix dans les limites fixées par M. le Ministre. Je devrai
donc alors en avertir M. le Ministre par télégramme, faire préparer par un notaire l'acte de vente, puis attendre à Osuna que
M. le Ministre me fasse parveni1 soit un bon au nom de
M. Ocana pour toucher la somme convenue à telle caisse qui
sera désignée, soit un pouvoir en mon nom personnel pour
toucher cette même somme chez un banquier de Séville et la
remettre à M. Ocana. Enfin, quel que soit le mode de paiement
àdopté par M. le Ministre, il est évident que je n'obtiendrai la
signature de M. Ocana au bas de l'acte de vente qu'en échange
de la somme en espèces ou d'un billet équivalent. C'est-à-dire
que nous donnerons à M. Ocana le temps de se raviser peutêtre, de songer qu'il pourrait bien conclure quelquefois, soit avec
d'autres gouvernements, soit même avec le gouvernement françàis, mais plus tard, un marché plus avantageux : nous risquons
qu'il se dédise. Je crois que, dans toute affaire, mais surtout dans
celle-ci, il est nécessaire de battre le fer pendant qu'il est chaud .
Si vingt mille francs, ou même moins, devaient suffire à tenter
M. Ocoôa, il faudrait être prêt à les lui payer tout de suite.&gt;&gt;
Voici 1a fin de la lettre.
&lt;( Que M. le Ministre voie s'il peut mettre à ma disposition
une lettre de crédit de vingt n1.ille francs sur un banquier de
Séville. _Il va sans dire que, si je traite à un prix inférieur, je
n'userai pas du crédit qui me restera. Dans ces conditions, j'espère avoir la signature chez le banquier. Dès le lendemain, je quitterais Osuna, emportant les tables avec moi à Madrid. On aviserait ultérieurement pour le transport à Paris.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

373

« Vous voyez ce qui me manque pour agir. Je propose un
moyen. Si vous en connaissez un autre, je suis prêt à faire tout
ce qu'on me commandera. J'attends donc ici - Fonda de los
Embajadores - soit la lettre de crédit que je demande, soit des
instructions complètes auxquelles je n'aie qu'à me conformer. »
Toi, mon cher papJ, qui as toutes les pièces du dossier sous
les yeux, je recevrai volontiers tes conseils. Écris-moi aussi à la
Fonda de los Embajadores ou je serai encore probablement à
l'arrivée de ta lettre, ou bien on me la fera parvenir là ou je
serai.
Je ne vois pas d'inconvénient qu'on sache que je t'écris des
lettres personnelles, du moment que tu peux dire que c'est au
sujet d'affaires scientifiques que je ne veux dire à personne maintenant, pas même à M. Magnier.

XVI
Madrid, Fonda de los Embajadores, calle Victoria.
Dimanche 24 octobre 1875, midi et demi.

Mon cher papa,
Je crois, d'après ce que j'ai lu dans les journaux, que les communications, grâce aux revers des Carlistes, commencent à se
rétablir par la voie de terre de Irun et Bayonne. C'est ce qui
explique que les lettres ne mettent plus que trois jours de Madrid
à Paris et réciproquement. Si cette amélioration dure, comme il
y a tout lieu de l'espérer, on peut écrire et recevoir la réponse
en six jours de temps. Vous avez reçu à l'heure qu'il est toutes les
lettres que j'ai écrites, sans exèeption. Moi, de mon côté, puisque
vous n'avez pas adressé de lettres à l'Escurial i''ai recu aussi '
,
'
il y a certitude, - toutes les vôtres. Celle de papa, datée du r 9
au soir, est arrivée dans ma chambre hier samedi 23 à midi.

�374

CH. GRAUX

M. Léon Renier a eu l'amabilité de m'écrire une bien gentille
lettre; il n'est pas possible que cet excellent homme ne m'aime
pas un peu, lorsqu'il m'écrit en pareils termes. Sa lettre, datée
du 19 dans la matinée, m'est parvenue le vendredi 22, également
à midi . Enfin, pour que vous soyez tout à fait au courant de ma
correspondance, je n'ai pas eu d'autre lettre de Garbe depuis
celle ou il m'annonça son installation à Angers; je n'ai rien reçu
non plus d'autres, soit amis, soit collègues; rien de Bourget en
particulier, à qui je vous ai dit que j'écrivis de Cordoue; enfin
rien ... qu'une délicieuse lettre de six pages, avec une feuille de
fougère et une de trèfle. Je n'ai pas besoin de vous dire qu'elle
était de Mm• Wenck. Elle était presque tout entière en danois;
je l'ai, Dieu merci, parfaitement comprise, sans dictionnaire. On
y lit, en français, à votre intention : « Quand vous écrirez à vos
parents, vous leur direz mille amitiés de nous tous : je les aime
beaucoup. » J'ai retiré cette lettre le mercredi 20 courant : elle
attendait depuis deux jours. Engagé dans la lecture d'une petite
histoire de la littérature grecque faite par un Espagnol, je me
promis de ne pas répondre à Mme Wenck, et de ne pas vous écrire
à vous-mêmes, sinon en cas d'urgence, tant que je n'aurai pas vu
le bout de mon histoire. Je me suis _tenu parole. Hier soir, j'ai
tourné le dernier feuillet avant de m'endormir. Oh! maman,
sois tranquille ; en Espagne on ne connaît pas plus les rideaux de
lit que les bois de lit. Lits en fer, sommier et matelas; couvertures
ce qu'il en faut. Rien de plus, pour ne pas loger d'insectes, s'il
se peut. D'un antre côté, sois tranquille encore. Je me suis adjugé
deux chandeliers partout dès mon arrivée, et je ne travaille pas
en ne voyant qu'à moitié c1air. Je sais me donner ce que je veux:
d'autant que ça ne coûte pas plus cher, rien que la peine de le
demander ... en espagnol. Actuellement, je suis ballotté par deux
tendances contraires. Aller tout à l'heure aux taureaux, qui,
surtout ici à Madrid, m'intéressent énormément. Il y a un
enthousiasme indescriptible de la part des assistants à Madrid,
enthousiasme qui fait partie de la représentation. J'en ai été

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

375

témoin dimanche dernier, ayant pris une bonne place au milieu
des « chauds ,i, pour mes quarante sous. Je voudrais bien,
aujourd'hui encore, m'en donner pour deux: francs, car il n'y
aura plus, vu l'état avancé de la saison, qu'une course ou bien
deux. D'autre part, si je ne réponds pas à Mme Wenck cette aprèsmidi, je ne sais quand je trouverai le temps de le faire. Et songez
que le lendemain du jour où Wenck a reçu ma lettre~ elle répondait déjà pour lui et par avance! car, me dit-elle, il va m'écrire
aussi. Il se charge d'expédier mon vin à l'arrivée; il m'en parlera.
Cependant, je crois que j'irai aux taureaux:. Puis je voudrais
aussi aller, ce soir, voir Poliuto, de Donizetti, au Théâtre Royal.
Enfin, on verra à faire pour le mieux. En tout cas, voici les
adresses de Wenck: bureau, 93 rue des Marais-Saint- Martin;
Passy, I rue Largillière (ils ont déménagé en avril dernier).
Le mot que maman a joint à ta lettre de mardi dernier ni'a
fait extrêmement plaisir. On ne peut rien de plus raisonnal;&gt;le et
de plus gentil. Je savais bien que si, pour ne pas laisser mes
recherches incomplètes, il me fallait rester quelques jours encore
après la Noël, maman ne voudrait pas, en ce qui la concerne,
me faire perdre tout le fruit de quatre mois de recherches en précipitant mon retour. Car, pour sûr, si je n'ai pas le catalogue de
tous les manuscrits grecs non catalogués d'Espagne, je ne publierai pas un catalogue tronqué. Je garderai mes résultats pour moi,
et je dirai que c'est bien . Mais, Dieu merci! tout prospère.
Soixante-deux manuscrits, actuellement, sont déjà décrits. Au
point de vue bibliographique, j'obtiens, grâce à une méthode
sévère et précise, des résultats sûrs et inattendus. Toutes les
bibliothèques s'ouvrent ou s'ouvriront devant moi. J'irai cataloguer demain le manuscrit grec, unique de son espèce, qui se
meurt d'ennui, au milieu d'une société qui ne parle pas sa langue,
dans la bibliothèque des ducs d'Osuna '. Je viens de fournir des

r. Cf. Rapport, loc. cit., p.

202 et

Notices som.mafres, pp.

142-144.

�377

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

indicaùons sur six manuscrits qui appartinrent jadis à la Bibliothèque de San Isidro, au bibliothécaire en chef de cette bibliothèque, qui pleure leur fuite. Ça ne les lui rend pas; mais, au
moins, il sait qu'ils sont à la Bibliothèque de l'Académie de
!'Histoire '. Au surplus, ils y sont aussi bien que chez lui. J'ai fait
part à M. L. Renier du plan de campagne que j'ai formé ici sur
le terrain et que j'ai déjà commencé à mettre à exécution. Il
l'approuve pleinement. Hier, j' ai commencé le catalogue des
manuscrits grecs du Roi. Je suis, décidément, chargé de faire le
catalogue officiel de ses quarante-deux manuscrits grecs : chargé
par entente à l'amiable avec son bibliothécaire en chef,
s'entend 2.•
Vos santés sont bonnes; la mienne l'est aussi et l'a toujours été:
il n'y pas eu un moment de malaise dans les deux mois que je vais
bientôt avoir vécus hors de France. Que M. Cuel 3 se mette vite au
courant et que, le 1er janvier venu, il succède non pas seulement
en titre, mais en fait! c'est ce que je désire. Oh! que ça me
semblera bon de t'embrasser, mon cher papa, rentier! mieux que
cela ... arboriculteur et hortitraceur 4 ! Hein, qu'en dit-on? Mais
il faudra aussi venir faire du grec à Paris, ne serait-ce que pour
apprendre - dans les livres - comment les Grecs t:iillaient les
arbres. Va, c'est une étude à laquelle il faudra nous remettre souvent et longtemps, pour aboutir.
Et M. Magnier? Je ne lui écris toujours pas depuis ma singulière aventure du Pénitencier. Qu'en a-t-il dit? En avez-vous
causé ? Je ne puis pas faire comme cela, du jour au lendemain,

une grande découverte, pour avoir le plaisir de la lui annoncer, à
lui le premier de tous. C'est que, vois-tu, je n'ai jamais compté
là-dessus. Ce n'est pas dans l'ordre des choses prévues ni probables. Mais mon voyage est, comme tout ce que nous faisons à
!'École 1 , une étude modeste, sans tapages, sàns résultats immenses,
mais un peu utile au corps des travailleurs, faisant avancer d'un
petit pas la science. Je n'ai pas, je te l'avoue franchement, d'autre
ambiùon que cette petite-là: mais je suis et serai tenace pour la
satisfaire. Dis-lui bien, à M. Magnier, combien je l'embrasse. -En tout, j'ai déjà reçu quatre lettres de toi, deux de maman
seule, celle de maman-bon avec des lignes de toi, deux de Garbe.
Voilà le bilan de mes lettres de famille.
Je vais m'occuper de l'affaire des vins : 1° Priorato = vin de
Catalogne. Pourquoi je l'achète en Andalousie? C'est parce que
Carlos n'est pas à Barcelone. Mais, quoi que tu dises, je tiens
à t'en acheter. 2° Puisque tu le désires, on doublera la quantité
de !'andalous, du muscat (moscatel). Je me serai mal expliqué,
tu t'es embrouillé dans tous ces noms-là; ·mais il n'importe : tout
cela est, ou, plutôt, deviendra bon. Quant à ce qui concerne
M. Tournier 2, je verrai: ces jours-ci, j':iurai l'occasion d'y son-·
ger et de régler ces affaires. 3° Rien ne presse en ce qui concerne Wenck, puisque le bâtiment de Carlos ne devra arriver à
Rouen que fin novembre ou au commencement de décembre.
(Wenck n'est pas dans le Bottin, parce que sa maison
s'appelle Vieilleville et Ci•). Envoie des poires à Mm• Wenck:
elle le mérite bien, et bien d'autres choses encore, telles que des
oranges et des citrons d'Espagne, quand tu en recevras. Ses

I. Sur les ms. grecs conservés à l'Académie del'Histoiie, voir Rapport, loc. cit.,
pp. 200-201 et Notices sommaires, pp. 9- 18.
2. Cf. Rapport, loc. cit., pp. 197-198 et Notiu's sommaires, pp. 55-125.
3. Successeur de M. H. Graux en qualité de greffier du Tribunal civil de Vervins. H. G.
4. M. H. Graux avait tracé lui-même les allées du jardin de sa propri~té du
Pont-de-Pierre. H. G.
·

r. C'est-à-dire à !'École pratique des Hautes Études.
Ed. Tournier, directeur d'études à !'École pratique des Hautes Études,
maître de conférences à l'École normale supérieure, mort en 1899. Rappelons
que c'est M. Tournier qui a dirigé Ch. Graux vers l'étude de la paléographie
et de la philologie grecques. Voir E. Lavisse, dans Mélanges Gntux, p. xvm,
XXIII et XXIV.
2.

�enfants vont bien. Elle aurait droit, pas vrai? à toutes sortes de
bonheurs.
Je reviens encore aujourd'hui du Palais de Liria sans avoir
trouvé le duc de Huescar, le frère de la duchesse de Medinaceli.
J'ai laissé cette fois la lettre du baron Lambert et une carte. Je
tâcherai enfin de le pincer à la première occasion.
M. Léandre' sera servi : on lui rapportera de la rnoneda espanola.
Je lui fais des salutations bien amicales: il sait combien j'ai d'affection pour lui aussi, et je voudrais bien qu'il trouvât moyen que
mon voyage en Espagne lui procurât, d'une ou d'autre manière,
quelque agrément. Il y a beaucoup de livres et de collections de
géologie et de minéralogie en Espagne; mais je ne suis en rapport avec âme de naturaliste qui vive en Espagne.
Je suis sensible au souvenir de M. Chevrier", et lui renvoie
toutes sortes de civilités.
Quant au chapitre des finances, je me trouverai à la fin du
mois avoir mangé six ou sept cents francs du gouvernement, guère
plus, à ce qu'il me semble. Étant donné que mon-banquier de Paris a
ou aura : 1° 2.450 (y compris trois mois de traitement) du gouvernement; 2° que je pourrais bien obtenir un supplément assez
considérable, je suis d'avis qu'il n'y a pas lieu de s'inquiéter
actuellement de rien. Note que je vis largement, et que j'ai ici
bien plus de milliers [de] livres de rente qu'à Paris.
Le fait est que la duchesse de Montoro a ajouté, depuis quelque
temps déjà, à son nom « et de Medinaceli », et qu'elle se trouve
à Séville avec son jeune époux. J'ai été près d'eux, fort près,
dans le palais même ou ils habitent, je crois, sans le savoir. Je
lui ai envoyé, - il y a quelques jours de cela, - ses lettres avec
un mot d'excuse de les lui faire tenir si tard.
Il a fait presque toujours mauvais temps, et sale! depuis que

1.

2.

C'est-à-dire M. Papillon. H. G.
Magistrat du Tribunal civil de Vervins. H. G.

379

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

je suis installé ici à Madrid ; mais il ne fait pas froid, malgré le
vent qui so1,1ffl.e souvent et assez fort. Seulement dimanche dernier et aujourd'hui, il a fait et il fait vraiment beau.
Les sept manuscrits dont je vous ai parlé et qu'on a achetés
vingt francs en tout, je les ai catalogués et je n'en donnerais plus
vingt sous; séri~usement ils ne valent pas cher, et sont du ~iècle
dernier, des grecs modernes ' .
On vient de mettre dans ma chambre, pour la saison d'hiver,
un tapis d'aloès tout neuf. Cela me va.
C'est une providence que mes boutons d'habits ne partent pas
et que mes bottines ne s'usent pas.
Mes Estremaduriens resteront encore une dizaine de jours. Cela
me va, car le père, qui est causeur, cause avec moi; cela m'exerce.
J'ai été le même jour qu'eux à une représentation de « Marina n,
zarzuela ( = opéra-cornique) espagnole dont je vous recauserai.
Il y avait du vide près de leurs places; j'ai été m'installer près du
père. Cela a rompu la contrainte. Si mal que je parle, je parle, et
on peut causer tout de même.
Je me sauve aux taureaux pour voir l'entrée : c'est le plus
joli du spectacle, avec leurs costumes tout or et clinquant et
argent et étincelants.
Adieu. On vous embrasse bien fort.
Votre
Charlot.

Ces manuscrits appartenaient à M. Fernando Brieva y Salvatierra (Madrid,
Calle de las Huertas). Cf. Rapport, loc. cit., p. 202 et Notices sommaires,

1.

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PP· 1 39-142 ·

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CH. GRAUX
CORRESPONDANCE

D'ESPAGNE

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XVI bis.
Madrid, Fonda de los Embajadores, calle de la Victoria.
Mercredi soir 2 7 octobre r 87 5.

chemin du xr• ou xu• siècle à la Bibliothèque du Palais du roi '.
Réponds-moi clairement sur ce que je te demande. Oh! je t'embrasse bien fort et bien impatiemment.
Ton
Charles.

Mon cher Paul,
Tu serais exposé quelquefois à ne pas m'écrire de si tôt: qui sait
si tu ne te dirais pas que je n'attends pas après tes lettres? Ce
raisonnement serait affreux, car les lettres que je reçois ·de la
famille et des rares amis qui sont encore pour moi la famille,
sont tout l'aliment ici de la faim d'affection que j'éprouve naturellement en Espagne comme en France. Depuis ta lettre du 6 de ce
mois, j'ai reçu trois lettres de chez nous, presqu'en entier de la
main de papa; c'est assez confortable. J'ai eu en outre, il y a
juste aujourd'hui huit jours, une longue lettre en danois de
Mm• Wenk, qui m'a fait bien heureux. Il m.e semble que ton
tour devrait bientôt revenir. Qu'en penses-tu? Malgré l'occupation que peuvent t'occasionner, - je me mets à ta place, - tes
nouvelles fonctions, je_ réponds, sans hésiter, pour toi,, que tu
penses que oui. Donc tu vas m'écrire sous peu.
Voici, outre mille choses que tu pourras bien avoir à me dire
et que je veux savoir, ce que tu me raconteras. Tu me feras une
leçon sur les (&lt; franges !?Olaires ». Je ne sais pas bien ce que c'est, et
je désire le savoir. Franies solaires pmdant les éclipses. Je ne tiens
pas à apprendre pour le moment comment on les observe, soit
pendant les éclipses, soit grâce aux procédés de M. Janssen en
temps ordinaire. Je voudrais bien savoir ce que c'est, ce qu'on
appelle de ce nom, si on les voit à l'œil nu pendant les éclipses,
si elles sont fort visibles. Car il me semble que je vois un passage
sur les franges solaires dans un traité d'astrologie en grec qui peutêtre est inédit, et que je trouve dans un beau manuscrit en par-

XVII
Madrid, Fonda Embajadores, 28 octobre.

Ma chère maman,
Il n'est encore que mercredi 27 à huit heures du soir; je date
de demain, parce que ce billet ne partira que demain à six heures
du soir. J'y. joins un autre billet que papa enverra à Garbe: j'ai
besoin qu'il me renseigne sur une question de physique. Papa,
en le lisant avant de le lui expédier, verra de quoi il s'agit. J'ai
fini par manquer les taureaux dimanche passé ; pour arriver après
l'entrée des banderillas, ce qu'il y a de plus charmant dans la
course, j'ai mieux aimé ne pas arriver du tout, J'ai fait un tour
sur la promenade, et rentrant chez moi j'ai écrit une lettre, assez
sérieuse et qui demandait du temps et du calme, à un bibliothécaire de Barcelone dont j'ai fait la connaissance sur mon chemin.
Il s'agit de me faire mettre sur la trace de manuscrits qui devraient
être à Valence, et qui, à ce qu'on m'a dit quand j'ai passé, ne
s'y trouveraient pas en réalité. J'ai passé la soirée d'avanthier lundi à écrire à W enck et à Mm• Wenck. Quand à celles
d'hier et de dimanche, je les ai employées au Théâtre Royal. J'ai assisté dimanche à une bonne représentation de Poliuto
Numéro 41 (ancien numéro 35). Décrit dans Notices sommaires, pp. 109Cf. Rapport, loc. cit., p. 211. Le texte auquel Ch . Graux fait allusion
a été publié par M. Albert Martin, sous le titre de Fragmeuts inédits de Lydus 1t~pl
ôwa11p.«wv recueillis par Cbarles Graux, dans Rl!'Vue de Philologie, XX (1896),
pp. 23-3 5. Ch. Graux reparle de ce texte dans les lettres XX et XXI.
1.

I JO.

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1
1

!,

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

(= Pol yeucte) ou &lt;( les Martyrs », qui est une mauvaise pièce.
Les caractères si héroïquement tracés par Corneille sont
vulgaires, choquants et invraisemblables; l'action n'a plus ni queue
ni tête. La musique s'en est ressentie : c'est vraiment de la &lt;( blague 1&gt;
que de la musique pareille pour un tel sujet. Rigoletto, que j'ai
entendu hier, vaut un peu mieux; cependant c'est un essai digne
d'encouragement plutôt qu'un veritable grand opéra. Je suis puni
par où j'ai péché. Je m'étais dit : je suis habitué à n'admirer que
Meyerbeer et ce genre sérieux des Allemands ; peut-être fais- je
injustice à !'École italienne ? Aïda et Rigoletto de Verdi, Poliuto et
la Fa·vorite de Donize~ti m'ont rappelé durement à la foi. Aida
seule s'approche un peu du vrai genre dramatique; mais nous
sommes encore loin de compte cependant.
La semaine dernière, je ne sais plus quel jour, j'allai voir une
zarzuela d'un auteur espagnol très renommé, Arrieta. Marina
jouit ici d'une grande réputation. Il y a loin cependant de Marina
au Pré-aux-Clercs, à Mignon, au Domino noir. Pour légère, la
musique l'est : quand elle veut devenir sentimentale, elle n'y
réussit guère à mon sens. Le second acte s'ouvre sur des scènes
de marins ivres, y compris le capitaine qui est le jeune amoureux
de la pièce, scènes qui choqueraient la délicatesse française assurément; ce n'est guère de bon goût. Il y a deux choses remarquables dans le second acte; ce sont des couplets genre andalous,
avec accompagnement d'une dizaine de guitares et battements de
mains de tout le chœur féminin ; puis une havanera par laquelle
se termine la pièce. La havanera est une danse américaine, lente,
fortement marquée, avec mouvements de hanches des danseurs.
C'est un rythme caractéristique. J'en ai déjà entendu souvent.
Il y a des airs très réussis de cette d;mse-là. J'en rapporterai, pour
sûr. Les airs cle l'ivrogne ont été bissés. avec fureur. Bon! Mais
ne voilà- t-il pas que le chanteur reprend deux pages avant l'orchestre? Cela a duré quelques secondes comme cela; c'était du
joli! Le public ne s'èst pas ému. Le chef d'orchestre a fait arrê

ter, a donné ses ordres, et l'on a repris ensemble. Le public a
attendu patiemment sans protestations. 0 Espagne!
Je voudrais bien savoir si nous faisons ·du cidre '. TQut
va-t-il droit au greffe, et le dernier acte se passe-t-il sans que
personne revienne mettre des barres dans les roues ? Et M. Cuel
sera- t-il nommé sans difficulté ? et le prix ? Enfin, papa finira-t-il
sans contrariétés nouvelles? Il faudrait aussi que vous me parliez
un peu de vous. Ma c11ère maman, dis bien à tout le monde que
je les embrasse.

Ch. G.

XVII bis
Madrid, metcredi 27 octobre 75.

Personnelle
Mon cher papa,
Voici en résumé l'histoire d'Osuna.
M. Oco.i'ia découvrit trois fragments d'une loi en bronze, il y
a de cela quelques années. Que s'est-il passé? Un collectionneur
espagnol les a, et les a fait publier •. M. Ocoûa me dit qu'il les
leur prêta. et qu'ils les lui volèrent. Je crois cependant qu'ibs l'ont
indemnisé... mais en fixant le prix eux-mêmes. Ils, au pluriel,
parce que le collectionneur, ce sont deux frères.
M. Ocana découvre deux nouveaux fragm-ents.de la même loi.
Il s'adresse alors aux Musées étrangers, écrit au British Museum,
au Musée de Berlin, au Louvre, en envoyant à chacun un estampage (ou empreinte) d'une petite partie. De Berlin, et sans doute
aussi de Londres) on lui répond qu'on veut savoir quoi acheter,.
r. A la propriété du Pont-de-Pierre. H. G.
Voy. R. de Berlanga, Losbro11ces de Osuna, Malaga, 1873, in-8 .

2.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

et on lui demande d'envoyer un estampage de l'inscription entière.
Lui, craignant qu'on ne fasse la publication sur l'estampage, ce
qui - c'est évident - déprécierait ses tables, s'y refuse absolument. Il ne m'a pas permis, à moi non plus, d'envoyer à Paris ni
une copie, ni un estampage. Mais il m'a permis d'en prendre une
copie chez. lui, p&lt;;mr étudier plus à mon aise l'inscription chez.. lui.
Ma copie est restée dans sa maison. Il est vrai que j'ai envoyé à
Paris un double des deux tiers de ma copie, sans qu'il s'en soit
douté. Il me paraît certain que personne que moi n'a encore copié
l'inscription, à moins qu'il n'y ait eu du nouveau depuis mon
passage. On verra bien.
Des garanties que les clauses de l'acte de vente seront fidèlement exécutées par M. Ocofia, cela me fait l'effet qu'on n'en
aura que de morales. En tout cas, cela ne me regardera pas. Je
viens de recevoir la réponse suivante du Ministre.
« Monsieur, j'ai reçu les deux dépêches que vous avez bien
voulu m'adresser les r 6 et r7 octobre, et j'ai immédiatement saisi
la Commission des propositions qui y sont contenues relativement aux tables d'Osuna. D'après l'avis de la Commission, j'ai
décidé que la somme de vingt mille francs, destinée à payer en tout
ou en partie l'achat &lt;lesdites tables, sera immédiatement adressée
à !'Ambassadeur de France à Madrid . Lorsque vous aurez traité,
M. Ocoùa devra faire tran~porter les tables à !'Ambassade à ses
risques et périls. C'est contre cette livraison que M. !'Ambassadeur
paiera à M. Ocana le prix convenu, après toutefois qu'aura été
dressé, à l' Ambassade même, l'acte de vente aux conditions
énoncées dans ma lettre du 9 octobre.
« Une fois les tables déposées dans le Palais de !'Ambassade, il
sera avisé sur les moyens du transport; mais vous aurez soin,
avant toutes choses, de prendre deux estampages des tables, que
vous voudrez bien m'adresser immédiatement.»
Je reviens de l'Ambassade. Sitôt qu'ils auront reçu la somme,
probablement sous la forme d'un ordre de tirer sur un banquier,
il est entendu qu'on m'en avisera à mon hôtel. Je partirai le jour

même ou le lendemain; Cep~ndant il se peut qu'ils ne reçoivent
rien avant l'arrivée de la valise du 9 novembre, ce qui me ferait
renouveler encore un petit bail à Madrid, avant de me rembarquer
pour la bonne Andalousie.
Si nous parvenons à tomber d'accord avec M. Ocofia, qui est
un bon paysan, très fin, intelligent et bmteux, je ne le lâche plus;
je l'emmène avec moi à Madrid, et le fer sera battu bien chaud. Si
je ne réussis pas, je me donnerai sans doute un jour de bon
temps à Séville pour me consoler. Désormais, le succès de l'affaire
dépend un peu de moi et beaucoup de lui. Je vogue gaiement
sur cette mer, un peu nouvelle pour moi : pourquoi non, quand
on a, comme tu dis, le vent en poupe?
Garde, bien entendu, ce nouveau billet pour toi seul, comme
tu as gardé les deux précédents '. Je vais écrire maintenant quelques
mots pour tout le monde.
Il faudra toujours, jusqu'à ce que le dénouement de cette
affaire m'ait permis d'arrêter définitivement mon itinéraire ultérieur et que je vous l'aie fait connaître, m'écrire ici à la Fonda.
Je t'embrasse bien joyeusement.
Ton
Charles.

XVIII
Madrid, 5 novembre, 5 h.

1/ 2

du soir.

Mes chers parents,
, Vite, quatre paroles avant de dîner, car voilà plus de huit
jours que je n'ai rien mis à- la poste pour vous.
1. Les lettres adressées personnellement à M. H. Graux lui parvenaient non
pas à son domicile, mais au greffe du Tribunal civil. H. G.

Rwue hispa11iqt1t . xm.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Je viens de recevoir la lettre de papa, datée de la Toussaint.
Merci à mon oncle de son bon souvenir. Mais j'ai des comptes
à régler avec toi, ma chère maman. Qu'est-ce qui t'a dit que je
voulais de toi ici? Renfonce bien vite ce diable-là dans sa boîte .
Tu n'as pas besoin de visiter l'Espagne, puisque tu n'es pas
curieuse ni voyageuse. Tu t'ennuierais, et tu me gênerais
joliment. Ne va pas confondre avec de l'ennui ce sentiment que
j'éprouve sans cesse ici, que la France l'emporte en tout sur l'Espagne. Ce voyage que je fais me fait aimer mon pays, meiUeur,
moins imparfait; mais jamais je n'ai mené une existence plus
active, plus agrémentée de mille choses nouvelles chaque jour. La
santé est, comme elle a toujours été, excellente. Bonne nourriture,
bons voisins de table, bon sommeil, bons manuscrits, du théâtre
quand j'en veux, et je n'ai pas le temps de me retourner ... ni,
par suite, de m'ennuyer. Dimanche, j'allai en soirée chez la
comtesse de Montijo; nous causâmes seuls peut-être vingt ou
vingt-cinq minutes. La jeune duchesse de Medinaceli lui a écrit
de Séville de me rendre agréable la vie de Madrid, puisqu'ellemême, absente, ne le pouvait pas faire . La maison de .Montijo
m'est ouverte tous les soirs; j'irai de temps en temps. J'ai revu
lundi soir le duc de Sesto chez lui; j'avais à lui demander de m'ouvrir une porte particulière : une vieille comtesse folle, une
forteresse à attaquer; il y a peut-être des manuscrits derrière les
murs; mais personne ne peut forcer l'entrée 1 •
Je n'ai le temps de répondre ni à la lettre de papa du 28
octobre, ni à celle du r er novembre; j'en accuse seulement
réception.
J'ai acheté un superbe manteau espagnol. On me fait trois
chemises que j'ai essayées hier.
1. Plus loin (lettre XXIII), Ch. Graux rectifie ce qualificatif de folle, qu'il
appliquait ici à la comtesse de Campo-Alange. Disons tout de suite qu'il n'a point
travaillé dan s lâbib1iothéquedecettecomtesse. ayant« acquis la certitude morale»
qu'il ne devait pas y avoir de manuscrits grecs. Cf. Rapport, Loc. cit., p . 189
et 190.

J'allai avant- hier soir entendre les Huguenots.
Je reviens de !'Ambassade; on se charge de faire parvenir à la
Bibliothèque Nationale de Paris un incunable grec et un manuscrit grec que je viens d'acquérir, après m'en être entendu par
lettre avec M. Delisle ', pour notre Bibliothèque. J'ai payé quatrevingt-quatre francs vingt (français); j'avais la latitude de monter
jusqu'à cent trente francs 2 •
Je me suis souhaité ma fête en allant aux Huguenots, comme
je viens de vous le dire; je me suis aperçu de la St Charles le
lendemain. La poste a eu du retard, et maman arrive tard, mais
c'est tout aussi bon.
Je vous écrirai quand j'en trouverai le moment. Je vous
embrasse tous bien fort .
Votre
Charlito.

XIX
Madrid, le 7 novembte 1875.

Mon cher papa,
Hier je me suis contenté de donner signe de vie : j'avais peur
de donner à maman un prétexte pour se tracasser, en tardant
plus longtemps. Aujourd'hui et demain je vais travailler à ma
correspondance, et tâcher, en la mettant au courant, de vous
associer un peu à ma vie de ces huit ou dix derniers jours. Elle
est intéressante, la vie que je mène, ... pour moi du moins. Vous
r. M. Léopâ1d Delisle, membre de l'Institut, administrateur de la Bibliothèque nationale.
2. li est de nouveau question de l'achat dt! ce manuscrit et de cet incunable
dans la lettre XIX. L'incunable était un exemplaire de la grammaire grecque
de C. Lascaris. Cf. Rapport, loc. cit., p. 188, n. 1.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

devrez aimer à la suivre, quoique, de loin comme vous êtes,
vous ne l'aperceviez jamais que confusément.
D'abord, pour nous entendre sur les dates, aujourd'hu,i, c'est
samedi soir, et j'ai mis en tête le 7 novembre parce que ce mot
ne panira de Madrid que demain soir. De l'hôtel, on porte les
lettres à la poste à six heures et demie du soir, une demi- heure avant
la levée de la grande poste . Cela soit dit pour que vous vous guidiez
à coup sûr dans le compte des jours, quand vous recevrez mes
lettres. Il ne faut, du reste, jamais vous impatienter. Tel jour le
courrier fera son service en trois fois vingt- quatre heures, et le
courrier du lendemain mettra deux fois plus de temps. On dépend
encore de la mer, à ce que je crois.
J'ai dù, l'autre jour, renouYeler la provision de papier que
j'avais apportée avec moi de Paris, car j'en ai déjà usé passablement. On vend surtout ici du papier a la main; je me suis rangé
à la coutume du pays . Pour te mieux renseigner sur cette opération, je me suis plié une feuille en un petit cahier de papier
in-quarto, et j'ai voulµ que la présente épitre te serv1t d"échantillon . Quant au µiix (le papier, et, par suite, les livres, coûtent
cher ici) treize francs cinquante la rame: même format que celui de
France. Et d'une, mon cher papa. J'aurai tout un chapelet à égrener
de cette fois, si j'ai le temps.
Puisque j'en suis sur le chapitre des acquisitions; je me suis
donc payé une c.apa, c'est-à- dire un manteau espagnol. Comme
c'est une chose qui doit durer des années, je l'ai choisi de la
meilleure qualité possible. Je suis déjà sorti deux fois avec, le
soir, et je commence à en saisir le maniement; car ce n'est pas
tout d' &lt;&lt; avoir &gt;&gt; une capa : c'est comme un châle, il faut savoir
Ja porte_r . Tu verras que la capa a ses commodités. Cela vous
couvre le visage jusqu'aux yeux, si l'on veut se garantir du vent,
car l'Espagnol est frileux. Cela m'amusera de faire le frileux
comme eux et de &lt;c mucher mein nez sous n,1ein mentieu &gt;&gt; ' .

Je vous parlai aussi de chemises . Je commis, en effet, la faute
de n'emporter avec moi que quatre chemises blanches. Je comptais que les chemises de couleur feraient ordinairement le service·
mais ici à Madrid les visites sont fréquentes, et si les soirées se'
mettent de la partie, cela fera danser le tiroir à chemises. Je me
suis adressé à un chemisier qu'on m'a recommandé, tout près
d'ici. J'ai demandé trois chemises sans reproche. Une première
fois, le col n'était pas convenable; on les a retouchées. Une
seconde fois, le col étant parfait , elles ne posaient pas exactement, loin de là. On vient de me les rapporter. J'en ai accepté
deux, dont l'une va très bien et l'autre très suffisamment. Col,
devant et poignets en toile, le reste en percale. Bonne qualité,
mais quinze francs pièce. Le prix convenu d'avance me donnait
le droit d'être exigeant. S'ils veulent rendre parfaite la troisième,
je consentirai à l'essayer e.ncore une fois : il est entendu que c'est
eux que cela regarde . Si vous trouvez que je ne me tire pas bien
d'affaire dans un pays dont j'ignorais le langage il y a deux mois,
à votre tour c'est vous qui serez difficiles.
Mon dictionnaire espagnol et français m'est revenu hier soir
de la reliure. Je l'avais commandée minutieusement. Le relieur
m'a satisfait de tous points. Toile pleine, bonne couture, s'ouvrant parfaitement. Ici, j'économise, au contraire de tout le reste,
sur Paris : je gagne environ un franc par volume (il y en a
quatre).
Je n'ai malheureusement guère le temps d'étudier la lanoue.
J,a1. ac heté, 1·1 y a un mois, une petite grammaire, dont je bn'ai
pa, encore lu la cinquième page. Au surplus, au point de vue
esthétique, la prononciation espagnole ne me satisfait point; elle
a pour mon oreille quelques sons fades et efféminés. La langue
me paraît du français démarqué. Il est vrai que ce n'est q ue du
latin démarqué, ainsi que le français; mais il n'y a rien d'étonnant qu'aimant extrêmement notre façon française d'avoir
démarqué le latin, la façon castillane ne me plaise point.
On se réunit le soir chez le libraire _Murillo, comme à Vervins,

r. Patois de Bernot (Aisne, arrendissement de Vervins), village na~al de
M. H. Graux. H .. G.

�39o

CH. GRAUX

par exemple, on allait cher M. Blanquinque 1 (auquel un souvenir
n'est-ce pas, à l'occasion?) D. José Sancho Rayon, un ami du
bibliothécaire du palais, M. Zarco, ledit bibliothécaire, toujours
si charmant pour moi, M. Fabié, du Ministère de Hacienda
(Finances), des membres de l'Aihénée, des amateurs qui aiment
la science : voilà le personnel qui vient de huit à onze, le soir,
voir les livres nouveaux et surtout faire b causette chez Murillo,
lequel est instruit (il sait des langues) et fort aimable, un homme
tout complaisance. J'y vais quelquefois le soir; il y a toujours
quatre ou cinq personnes qui causent, et je les écoute, ou je
prends une petite part à la conversation. J'obtiens des renseignements. D. José, déjà nommé, extérieur assez original et peu
soigné, plein d'obligeance. Il était autrefois le bibliothécaire du
Palais d'Osuna ; il m'a mené à son ancienne bibliothèque où j'ai
trouvé un manuscrit grec du x111• siècle. Il va faire lui-même
pour Morel-Fatio une collation que je lui avnis demandé de faire
faire.
Ce matin, ïai fait emballer par Murillo un manuscrit grec du
xv• siècle et un incunable grec, imprimé à Milan en 1476, que,
après en avoir conféré par lettre avec M. Léop. Delisle, j'ai
acheté pour le compte de la Bibliothèque de la rue Richelieu:
quatre-vingts francs d'Espagne 2 • L' Ambassade se charge de le faire
passer à la B. N.
Je vous ai suffisamment parlé des Hnguenots dans le billet
d'hier. J'ajouterai seulement, pour ne pas l'oublier moi-même,
que le petit ténor Stagno, que j'avais déjà entendu dans la Favorite,
n'a guère de voix, mais qu'il sait fort bien chanter : je ne hii
reproche qu'un grupetto de trop dans &lt;&lt; Plus blanche que &gt;J. La
Pozzoni est tragédienne, en même temps qu'excellente chanteuse.
Elle a eu quelques cris, des notes de douleur ou de passion qu'on
entend rarement sur la scène. Mais pourquoj leschœurs chantaientL
2.

Pharmacien à Vervins. H. G.
Cf. ci-dessus lettre XVIII.

CORRESPONDANCE D'ESPAG~E

391

ils faux? Pourquoi. Marcel a-t-il une voix indistincte ? - On
n'entendait pas la tonalité. Pourquoi me-t-on Raoul d'un
coup de fusil quand, enfin, il se décide à sauter par la fenêtre?
(Stagno a sa!..lté vraiment par acquit de conscience : il n'a p:ts
l'âme du tragédien dans les jambes). Valentine ne devient pas
veuve, ne se fait pas protestante par ·amour, ne meurt pas, et
surtout ne chante pas avec Raoul et Marcel le trio de la mort. Je
n'étais pas content. On n'est pas exigeant en Espagne : je n'y
vois rien qui soit tout à fait bien, tout à fait comme il doit être.
C'est de cela que je me plains. Maman y voit à tort de l'ennui.
Non, ce n'est pas cela; mais je sens que j'aime mieux ma France,
oh gué! j'aime mieux ma France!
J'ai été trouver le duc de Sesto l'autre jour, au soir: H était en
train de jouer au billard à quatre. Noblesse oblig~, . je le _veux;
mais je ne voudrais pas être duc de Sesto et favon du roi pour
jouer au billard à quarre. On peut bien jouer à deux, peut-être, ...
sur son. propre billard. Je ne lui en ai pas moins demandé . ~e
s'informer auprès de M. Canovas del Castillo si l'on ne pourrait
pas pénétrer dans les livres de la comtesse Campo-Alange '. Il se
montre très aimable pour moi.
Je vous en ai dit assez de la soirée chez la mèr~ de l'.1mpér~trice pour que vous compreniez que j'y retournerai _ces 1ours-c1.
C'est un plaisir qui coûtera seulement quelques. paires de gants
· pas flatteur d' user ces patres
. de gants- 1·a.~
blancs : mais ne sera-t-11
J'ai terminé cette après-midi la description des manuscrits grecs
du roi: il en possède définitivement trente-neuf 2 • Nous les ran~erons la semaine prochaine avec son bibliothécaire dans une arm01re

1. Cf. ci-dessus lettre XVIII.
Ultérieurement, Cb. Graux a découvert d'autres mss. grecs à la Bibliothèque du Palais; danssonRapport,lcc. cit.,pp. 188et 197, ild_onnele cb~ffre de
quarante-deux. M. Alb. Manin a retrouvé dans le même établissement ?1x mss.
nouveau:x, ce qui porte à _cinquante-deu:x le nombre des mss. décnts dans
Notices sommaires, pp. 55-12 5 .
2.

�392

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

à par~; nous ~eur collerons des numéros nouveaux, et je me charge
de faire ensmte sur les notes que j'ai prises et dans mes moments
perdus, chez moi, les fiches qui représenteront au catalooue lesdits
trente-neuf manuscrits. Il y en a trois ou quatre en ;archemin
d~ns ce nombre qui sont fort intéressants à mon point de vue. J'y
ai trouvé aussi un mauvais manuscrit de mon traité de Philon
( c'est le second que je découvre et le quatrième que je rencontre
en Espagne) : il était caché sous un faux nez, j'ai voulu dire un
faux titre 1 •
Et les vins? Malheureusement, la commande de mon oncle
arrive après le départ du vaisseau; il est absolument trop tard.
J'a~ais peur qu'il n'arrive ainsi quelque commande trop tardive.
Mais que mon cher oncle se console ; sauf le Xeres qui coûte
fort cher, les vins d'Espagne sont loin de valoir nos vins
français, bien loin de les valoir. C'est par curiosité plutôt qu'autrement que j'en expédie à papa.
Arriveront au Hâvre, sans doute vers la fin du mois : 1° une
arrobe de Xerez; 2° id. de Priorato; 3° trois arrobes de Muscat
(ou moscatel, en espagnol); 4° une caisse d'oranges et citrons.
Pour commencer par la fin, je n'étais pas libre de commander
tant d'oranges et tant de citrons. Je ne pouvais pas imposer tant
de détails à Carlos Bouisset, tout obligeant qu'il soit. Cela s'expédie à la caisse. La caisse a une grandeur constante; on l'emplit.
Il tient ce qu'il tient: plus ou moins, selon que, l'année où l'on
s~ trouve, les fruits ont moins ou plus grossi. Le partage est bien
sunple. Deux cents fruits à la famille Bourget; cent à Mm• Wenck
. .
.
'
qU1 aime pass10nnément les oranges et qui ne devra pas mépriser

I. Cf. ci-dessous lettre XX . Les quatre mss. en question sont: Madrid
Bibliothèque Nationale, 0.42; Bibliothèque de S. M., no 36; Escurial 4&gt;-II-2;
et .Q. IV-10 (ou î-Ill-r 1). Rappelons que Ch. Graux a publié, en collaboration
avec M. A. de Rochas d'Aiglun, dans la R~ ue de Philologie, 1879, pp. 91-151,
Je traité sur les Fortificatimis, de Philon de Byzance. (Réimprimé dans
Ch. Graux, Les Textes grecs, Paris, Vieweg, 1886, in-80, pp. 153-227).

,

393

mes citrons. Voilà le minimum, n'est-ce pas, pour ces deux
familles. S'il y a quatre cents fruits, tu viendras bien à bout d'employer et distribuer le reste à Vervins. S'il y en a cinq cents,
c'est qu'ils seront plus petits : augmente alors hardiment les
minima ci-dessus. Si les choses vont bien, Mm• Wenck aura ses
oranges pour la Noël, sa grande fête, à laquelle elle m'invite tant.
Elle va avoir pendant trois ou quatre mois, - et peut-être estil déjà arrivé, - l'un des frères de Wenck, qui est un jeune
officier, de mon âge.
Mettons que le bateau à voiles, qui vient de partir de Cadix
avec notre petite cargaison, arrive dans quinze jours à Rouen. Le
correspondant rouennais de Carlos t'avisera de l'arrivée en te
priant de faire retirer chez lui l'envoi, contre remboursement de
tous les frais (prix d'achat compris) faits jusqu'alors. Toi, tu
préviendras Wenck, qui, - il ne me l'a pas encore écrit, mais
le mot de Mm• Wenck suffit, - se chargera du reste. Je lui
écrirai de diriger sur Paris deux des trois ai-robes de Muscat, d'en
faire déposer une chez M. Tournier directement (M. Tournier
sera prévenu) et l'autre à ma cave, de diriger le reste sur Vervins,
livrable en gare, comme tu demandes. Voilà toute l'histoire. Mon
supplément de commande a été fait à temps; j'ai reçu une lettre
de Carlos qui m'a dit que les premiers barils étaient déjà embarqués, et qu'il aurait soin d'envoyer les deux autres avant le
départ du navire, lequel départ devait avoir lieu vers le 2 ou le
3 novembre. Je crois que s'il n'y avait pas au monde d'affaires
plus compliquées, on sortirait aisément de tout à son honneur.
Il y a dans les journaux d'Espagne, chaque jour, une place
réservée au culte. J'y ai lu, le 4 courant, l'histoire sommaire de
S1 Charles Borromée. On y voit les heures d'adoration perpétuelle dans chaque église, l~s conditions de jubilés ou d'indulgences à gagner, etc. A la suite viennent défiler devant les yeux
du lecteur les annonces des divers spectacles.
Cinq ou six pièces de cidre, ce sera honnête, vu le peu de

�395

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

-pommes que j'avais vues sur les arbres du grand clos 1 • Tu sais que
ma provision de cidre en bouteilles, à Paris, n'a pas été à moitié
épuisée cette année. Donc je suis muni d'avance pour celle qui
vient, et tu n'as à te préoccuper de rien de ce côté.
Je n'en suis pas, vis-à-vis de M. Lavisse, sur le pied de la
déférence; mais c'était bien aussi mon intention de lui écrire
ces jours-ci. Si j'ai reculé jusqu'à présent, c'est que· je veux lui
parler de l'effet produit par ses bonnes recommandations; or
l'effet se produit; il y a encore lieu d'attendre. Quant à mon
oncle André •, je lui écrirai, je crois, directement : qu'il reçoive
une lettre chargée de timbres espagnols I Ce sera encore bien
mieux que comme tu dis, ma chère r;naman. A l'occasion, quand
l'un de vous rencontrera le bon M. Jouvelier i, dites-lui que je
viens de recevoir une lettre de Lucien\ en bon espagnol. Il ne
manquera pas d'en parler à son tour en écrivant aux Tricot. Cela
me dispensera de répondre tout de suite à Lucien.
Mes Estrémadurien et -riennes s'en vont demain soir à Almendralejo, près de Mérida, leur pays. Tout le monde leur exprime
ses regrets, chacun à sa façon. Nous sommes presque voisins de
chambre, sur le même corridor, au second. Tout à l'heure, en
montant, je leur ai dit : « Pourquoi partez-vous si tôt ? Je crois,
pour mà part~ que, quand vous serez partis, je partirai aussi, je
ne sais où, mais je partirai, de pur regret (no sé donde, pero me
marcharé tarnbien, de puro sentimiento ). » Ma phrase a marché
toute seule, car je fais des progrès en espagnol. Cela leur a fait
un plaisir ... 1 Ce sont vraiment de bonnes gens, bien simples. Ils

prennent tout, du reste, pour de l'argent comptant. Bonsoir, mon
cher papa et ma chère maman. Bonsoir à tous les nôtres.

394

r. Le grand clos dont il est parlé ici faisait partie de la propriété du Pont-de.
Pierre. H. G.
2. Oncle de M. H. ·Graux et, par conséquent, grand-oncle de Charles Graux,
H. G.
3. Ancien négociant, habitant à Vervins, grand-père de M. Lucien Tricot.
H. G.
.
4- M. Lucien Tricot (cf. ci-dessus lettre VIII.) avait réside en Espagne avant
d'entreprendre ses études de droit. H. G.

Dimanche 7.

J'ai été voir ce matin D. Rodrigo de los Rios, mon jeune
arabisant de Grenade, si vous vous rappelez. 11 vient de me
prêter des numéros de la « Revue d'Espagne &gt;&gt; ou il es~ question
de grec . Il écrit dans la c&lt; Revue de l'Université )&gt;; d'accord
avec mes collègues de Paris, je viens de lui demander de proposer à l'administrateur de cette revue espagnole, - il y écrit
quelquefois, - d'échanger leur revue contre la Reuue critique.
L'idée lui plaît : nous verrons si elle prendra.
En même temps qu'une messe basse, j'ai entendu une moitié
de grand'messe à la paroisse S' Louis. Il y a eu de la musique
fuguée, chantée par quatre voix seulement sans doubler les parties,
avec accompagnement d'orgues. Quelquefois aussi la harpe s'en
est mêlée. J'ai entendu à l'élévation un duo d'harpe et orgues;
c'est dommage que le motif ait été emprunté à un opéra italien.
J'entends ordinairement de bonne musique religieuse jouée par
un bon organiste dans cette petite église-là. J'ai été, après déjeuner, passer deux heures au musée de peinture; j'y retournerai
plusieurs fois.
Ci-inclus, un billet que vous enverrez à M. Bourget' et qui doit
servir d'introducteur à un envoi de poires 2 : Ne te semble-t-il pas,
mon cher papa, que ça puisse aller comme cela?
Enfin, tout étant dit et tout étant réglé, six heures étant sur le
point de sonner, il ne me reste plus qu'à t'embrasser, mon cher
papa, id. maman, id. tous mes grands-parents et mon oncle;
puis, je ferme.
Ton fils,
CH. GRAUX.

Fini le dimanche 7 novembre, à 6 h. moins un quart.
1. M. Bourget, père de M. Paul Bourget, était alors directeur de l'Ècole
Sainte-Barbe. H. G.
2. C'est-à-dire de poires du jardin du Pont-de-Pierre. H. G.

�CH . GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

3° Un certain nombre de déclamations du rhéteur Choricius

XX
Madrid, le

10

novt:mbre 1875.

Mon cher Monsieur le Curé,
Vous n'êtes pas sans nouvelles récentes de moi: on a dû, si
1~ poste a marché régulièrement, recevoir une lettre de moi il y
a trois jours et un billet écrit à la hâte deux jours auparavant.
J'ai oublié, je crois, de les numéroter respectivement XVIII et
XIX. Pour que tout soit en ordre, papa le fera à ma place. Mais
j'ai aujourd'hui à recourir à vos bons offices; j'en profiterai pour
vous dire aussi exactement que possible ou j'en suts de mes
affaires et scientifiques et de la vie réelle.
Comme inédit, voici ce que j'ai actuellement sous la main :
1° Un traité d'astrologie d'une dizaine de pages, qui me paraît
valoir la peine d'être copié; il y est question des franges colorées
que l'on aperçoit autour du soleil pendant les éclipses, des pronostics que l'on peut tirer pour la journée du lendemain de l'aspect
du ciel au moment du coucher du soleil, etc. C'est dire que ce
ne sont pas seulement des contes bleus. J'ai trouvé cela au Palais,
dans un beau manuscrit en parchemin du XII' siècle c'est-à-dire
'
'
d,excellente époque '.
2° Un lexique grec, incomplet, contenant de bonnes choses,
qui doit être inédit d'après des renseignements que vient de
m'envoyer M. Tournier en réponse à une récente lettre de moi.
Ce lexique est dans un laid manuscrit du xv1• siècle, à l'Académie de !'Histoire. Je ne sais si je le copierai : je pense que je [leJlaisserai faute de temps•.

Cf. ci-dessus lettre X VI bis.
Académie de !'Histoire, Est.
maires, pp. 10-1 r.
1.

2.

II,

gr.

397

2•,

n° 37. Décrit dans Notices som-

(v1• siècle après J.- C.) J'en copierai sans doute deux. (Il est fait
allusion à la trempe de l'acier au commencement de l'une d'elles .)
Manuscrit du xm• siècle, à la Bibliothèque Nationale'.
4° Quatre ou cinq pages de St Basile, si tant est qu'elles soient
inédites : manuscrit en parchemin, du xrve siècle, de même à
la Nationale 2 •
5° Une lettre d'Harpocration (l'auteur de l'excellent lexique
des orateurs attiques) à un Empereur. (On ne sait pas à quelle
époque il vivait.) Quelques pages 3 •
Si je voulais, il y a bien d'autres choses inédites, à Madrid
comme à Paris, comme partout; mais je ne veux m'attacher
qu'à l'inédit intéressant. J'ai, en effet, d'autre besogne sur les
bras, puisque je veux dresser un catalogue, sommaire, cela va
sans dire, de tous les manuscrits grecs d'Espagne encore inconnus des savants. Ce travail avance rapidement. L'Archivo, l' Académie de !'Histoire, le Palais sont désormais réglés: ils m'ont
donné en tout, en y ajoutant quelques petits apports venus de
côté et d'autre, quatre- vingt dix- huit manuscrits. De plu&amp;, des
cent vingt-quatre, non catalogués encore, de la Bibliothèque
Nationale, j'ai la description de quarante-quatre. Total : cent
quarante-deux, c'est-à-dire que je suis à moitié chemin. Or,
notez que pendant la première période de ma mission, - en
Andalousie, - je ne trouvai pour ainsi dire rien.
Enfin, j'ai envoyé à Paris et à Breslau quelques renseignements ou bouts de collations qu'on m'avait demandés. J'ai corn1. Bibliothèque Nationale de Madrid, N. JOI. Cf. Rapport, loc. cit., p. 2 II.
Ch. Graux a publié de Chorikios l'Éloge dtt duc Aratios et dtt gouverneur Stéphanos et !'Apologie d~s Mimes dans la Rr:uuede Philologie, 1877, pp. 55-85 et 209247. (Réimprimés dans Les Textes Grecs, pp. 1-34 et 35-77.)
2. Bibliothèque Nationale de Madrid, O. 93. Voir ci-dessous lettre XXIII.
3. Bibliothèque Nationale de Madrid, N. no . Cf. Rapport, loc. cit., p. 211.
Voir la Lettre à 11n empereu1· dans R1nme de Philologie, 1878, pp. 65-77. (Réimprimét! dans Lfs Textes Grecs, pp. 99-u4.)

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

mencé les collations pour mes travaux personnels. J'ai maintenant q1iatre Philon, ici, autour de moi, tant à Madrid qu'à l'Escurial'. En résumé, la besogne ne manque pas; mais, grâce à Dieu,
rien ne manque, ni le courage, ni les for.:es, ni le temps, ni la
patience, une vertu dans la pratique de laquelle je m'imao-ine
faire des progrès dans ce pays de lambins.
:::,
Je viens d'achever la lecture d'un livre espagnol sur les orateurs grecs. Un dimanche, j'en écrirai une critique pour la
Re:uue. Ça n'est pas fort, mais c'est déjà quelque chose de louable
que de s'être risqué à imprimer, en Espagne, un livre sur une
pareille matière. Il va sans dire que je n' cc éreinterai » pas•.
Je remue ciel et terre pour obtenir une petite permission qui
coûterait bien peu à m'accorder, à la Bibliothèque ationale.
Après avoir vu le chef, M. Rosell, qui m'accueille toujours très
amicalement du reste, mais qui, dans le cas présent, est dur à la
détente, je suis allé demander au Directeur de l'instruction
publique, M. Maldonado Macanaz, - avec qui, lui ayant été tout
particulièrement recommandé par le comte de ava (le neveu de
la comtesse de Montijo), je suis très à l'aise, - de dire un mot
à M. Rosell pour l'aider à dire « oui ». ·11 m'a promis de lui
écrire sur-le-champ. Ceci se passait hier: j'attends l'effet. En
sortant du Ministère de l'instruction publique, j'allai à celui des
Finances revoir M. Fabié, que je n~avais pas eu le temps de chercher depuis une quinzaine environ . De son côté, il a dû envoyer
à M. Rosel! une lettre dans le même sens que celle de M. Maldonado. Ce sera une rude Seo de Urgel que M. Rosell, s'il
résiste longtemps.
, Je suis retourné dimanche passer la ~oirée chez la comtesse de
Montijo. Je vais y aller souvent. J'y ai fait la connaissance d'un
1. Cf. ci-dessus lettre XIX.
2. li s'agit du livre de Arcadio Roda, Los oradorc:s griegos, Madrid, 1874, in-12.
Voir Re1.111e cdtique, 12 août 1876. (Réimprimé dans Notices bibliographiques,
pp. 27-28).

399

homme d'État, M. Valera, poète fort bon, dit-on, et qui sait
le grec, l'ancien et le moderne', -il a fait, de l'un et de l'autre, des
traductions en vers espagnols, - celle aussi du chargé d'affaires
d'Autriche, haut de six pieds et quelques pouces. Il doit s'appeler
Alt Graf de Salm-Reifersheidt, et· ;i appris à lire le grec tout
seul, il y a quelques années, pour se distraire. Il est venu,
dimanche dernier, vingt-cinq ou trente personnes, dames, senoritas ou caballeros. La comtesse m'a retenu à dîner pour dimanche
prochain. Ça m'intéresse, ça me distrait: je me laisse faire. J'irai
certainement une fois encore d'ici dimanche. J'entends bien
l'espagnol de salon, qui est parlé plus posément et plus distinctement que par les bouches vulgaires. Il y a un piano droit dans
le salon de la comtesse; mais on n'en touche et on n'y touche
guère, à ce qu'il me semble. Je voudrais pourtant bien entendre
jouer du piano aux Espagnoles. Il paraît qu'il y aura de la
musique classiqu~ ici après le ouvel An : m,1l heureusement, cela
viendra bien tard.
On m'interrompt. C'est nn garçon de la Fonda qui me remet
une lettre que vient &lt;l'apporter un homme de service - tout
galonné - du Ministère des Finances. C'est M. Fabié qui m'envoie une lettre de recommandation pour un de ses amis, académicien comme lui, qui a travaillé beaucoup à l'Escurial, et qui
m'annonce qu'il a écrit aujourd'hui même (aujourd'hui, c'est
mardi : car écrivant le soir j'ai daté, ci en tête, de demain
10 novembre) à M. Rosell pour qu'il m'a.:corde ma permission.
Bueno, c'est bien. Sur ce, nous allons entrer dans notre lit, pour
attendre en paix la journée de demain.
J'ai lu hier dans l'lmparcial une longue critique, excellente, de
la représentation des Huguenots que j'ai jugée moi-même si sévè. rement dans ma dernière lettre.Je trouve ce critique excellent, ...
puisque nous sommes du même avis. Il est satisfait lui aussi
de Raoul, a reconnu le grand art dans la manière de chanter et
1.

Voir ci-dessous lettre XL.

�400

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

de jouer de Valentine; le reste lui a déplu. C'est que les Huguenots sont une œuvre magistrale, belle comme le Cid, mais sans
les défauts du Cid. Ces Espagnols sont des massacres. Ils n'ont
pas le culte ni le respect du beau.
Mais, mon cher Monsieur Magnier, me voici loin de mon
commencement et des anecdota. Mes lettres, vous le savez, sont
l'image, rapidement mais fidèlement tracée, de toute ma vie
dans ces jours-ci. C'est un tableau complet du travail, des
moyens de distracrion, de mes pensées, de mes jugements.
Encore une fois je vous embrasse de tout mon cœur. Portez
aussi mes embrassements aux miens; j'espère qu'apportés par
vous pour messager, ils seront doublement bien reçus.

Ch. GRAUX.

XXI
Madrid, vendredi soir

I2

novembre 75.

Mes chers parents,
Ch;irmante après-midi: soleil printanier et nature d'automne.
A cette heure-ci, lune d'argent dans un ciel très pur. Tempér~rnre douce. Nos moyennes de température se sont toujours
maintenues jusqu'à présent vers 12° ou r 5°. Il y a des journées
avec maximum de 20 à 25 à l'ombre. C'est en lisant I'Ordre 1 que
tu viens de m'envoyer, que je me suis mieux rendu compte de la
chaleur relative qu'il fait ici. Il y a eu du retard dans les courriers du commèncement de cette semaine. Hier, j'ai reçu, outre
l'Ordre, cinq lettres dont la plupart avaient été cinq jours en

I.

Journal auquel était abonné M. H. Graux. H. G.

401

route: de Wenck, de Cbatelain ', de MM. Ruelle 2 , Foucart i ; carte
postale d'Albert Fécamp. J'avais eu u,ne lettre de M. Tournier
lundi dernier. Mes affaires marchent à souhait. J'ai passé hier la
soirée à causer avec la comtesse de Montijo . Mon Dieu ! quelle
con_versation ! philosophie, politique, religion, musique,
anciens et modernes, sans compter France, Espagne, théitre et
que sais-je encore ?
Je viens de répondre à Wenck.
L'envoi arrivé à Rouen, l'on te préviendra: toi, mon cher
papa, tu as alors à envoyer à Wenck la lettre d'avis, en ajoutant
seulèment de se faire expédier le tout à Paris et, du reste, d'agir
comme je lui ai dit. Alors son correspondant lui expédiera le
tout à Paris; puis Wenck te senverra les trois fûts qui te sont
destinés, si les fûts, comme je l'espère, portent des étiquettes de
f~çon à ce qu'on puisse distinguer les crus; s'ils n'étaient pas dist111guables à l'extérieur, il t'enverrait les cinq. Quant aux
oranges-citrons, ne vous en inquiétez pas. S'ils arrivent, j'ai prié
Wenck de les distribuer lui-même - puisqu'ils- vont à Paris à,_ lui et aux Bourget. Il vous en enverra quelques-unes, ou plus,
s 11 y en a beaucoup. - Tu sais que Wenck ne paye pas de droits
sur les marchandises qu'il doit faire sortir et fait effectivement
sortir de Paris après les y avoir entrées. Santé toujours parfaite.
Mercredi 17, au matin.

Le temps n'a pas cessé d'être print;nier depuis huit jours. C'est
charmant; je repars donc ce soir pour Séville. Ce fut toujours
mon rêve de passer une semaine à Séville en hiver et par le
r • M. Em. Chatelain, aujourJ'hui membre de l'Institut et conservateur de la
Bibliothèque de l'Université de Paris.
·
~- M. Ch._-Em. Ruelle, prést'ntement administrateur de la Bibliothèque
Samte-Genev1ëve.
3· M. P. Foucart, membre de l'Institut, actuellement professeur au Collège
de France.
Mue hispaniqut. x1u .

26

�CH, GRAUX

beau temps. Je le vais mettre à exécution. Je donne ordre ici,
à l'hôtel, qu'on fasse suivre les lettres qui arriveront pour moi.
Ne changez pas votre adresse. J'ai été dire bonsoir hier à la
comtesse, qui racontait en petit comité ( cinq ou six personnes)
les histoires du fameux. brigand José Maria, dont Prosper Mérimée
retraça les exploits jadis, d'après les récits que lui en avait faits
la comtesse'. Je vais aller prendre sur les deux heures une lettre
de la comtesse pour sa petite-fille, la duchesse de Montoro et
Medinaceli, que je verrai, je l'espère, de cette fois. -Dimanche,
j'ai dîné, comme vous savez, chez la comtesse ; il y avait le
ministre de la justice, un amiral, etc., quatorze personnes. J'ai
fait après dîner une partie de billard avec un des habitués de la
maison et le comte de Nava, jusqu'à ce que le monde arrive, ce
qui a lieu vers dix heures. Le frère du comte de Nava ( du Conseil d'État d'ici) me présenta ce soir-là à la jèune dame de
M. Valera, un poète-helléniste-homme politique, fort aimable,
dont j'avais fait la connaissance le dimanche précédent.
Mme Valera est brésilienne, parle délicieusement le français
comme l'espagnol: un charmant type (jolie et mignonne comme
elle est, et mise avec un soin et un art!. .. ) de femme de bal et
de soirée dans le grand monde. Sous prétexte de faire du grec,
j'en vois vraiment de toutes les couleurs. C'est très intéressant.
J'ai écrit à M. Lavisse. Ma santé n'a jamais été meilleure
qu'ici en Espagne : ce n'est pas étonnant, avec un climat pareil.
L'abbé Duchesne est à Leyde, en Hollande, pour quelques jours.
Il m'a écrit, et je lui ai répondu de suite à Leyde. Reçu aussi
demande de renseignements pour le professeur Foerster, de
Rostock.
Je demande un timbre pour la Hollande. cc ~ Holanda, me
demande la jeune fille de l'estanco (bureau de tabac), Holanda

r. Voir la Carmen de Prosper Mérimée.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

qué pais es ? &gt;&gt; « La Hollande, quel pays est-ce cela )&gt; ? Elle m'a
fait affranchir, dans son incertitude, quarante centimes au lieu
de vingt-cinq. Et c'est à nous, les Français, qu'on reproche de
ne pas savoir la géographie !
3 heures.

Je vais faire mes malles. Je laisserai ici ma grande caisse.
J'emporte seulement une valise que j'ai achetée avant-hier dans
un bazar de voyage, dont le maître, le marché conclu, s'est
trouvé être un Orléanais. Je crois devoir vous expédier ces
lignes à la hâte, vu qu'il y a une huitaine que je ne vous ai
rien envoyé.
Je sors de !'Ambassade où l'on recevra un paquet de livres
que je vais faire parvenir par les « précieuses valises &gt;&gt; à MorelFatio.
La comtesse de Montijo vient de me donner une jolie petite
lettre pour Séville. Je pars fort content.
Il y a très longtemps que je n'ai rien reçu de vous. Si vous
m'avez mis une lettre à la poste, j'espère qu'elle me rejoindra
à Séville.
Je n'ai pas le temps d'être plus bavard aujourd'hui. Je vous
embrasse tous les uns après les autres.
A bientôt des nouvelles andalouses
de votre
Charlito.
P.-S. Garbe ne m'a pas encore répondu.
J'ai copié tout entier n1on petit traité astrologico-météorologique. Il parle du temps. qu'il fera le lendemain~ pronostique
par le soleil à son lever ou à son coucher, des aurores boréales,
des comètes, etc. 1 •
r. Çf. ci-dessus lettre XVI bz's.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

XXII
Séville, Hôtel des Quatre Nations,
le vendredi 19 novembre 1875, 5 h. du soir.

Ma chère maman,
Je suis arrivé hier ici à six heures ayant très suffisamment dormi
la nuit précêdente en wagon, ayant assisté à un lever de soleil,
déjeuné régulièrement sur les dix heures et demie au buffet de
Mengibar, fait en somme un bon voyage sans la moindre fatigue.
Est-ce maintenant l'effet de l'habirnde, est-ce le climat d'ici, je
ne le dirai pas, mais un petit voyage en chemin de fer de cent
cinquante lieues ne m'apporte pas, l'expérience l'a désormais
démontré, de lassitude physique. J'ai revu la vallée du Guadalquivir avec un plaisir évident. Déjà en approchant de Cordoue
et vers le milieu du jour, le soleil brûlait comme en juin chez
nous. J'ai retrouvé ici mon hôtel des Quatre Nations, si propre,
si blanc, tout en marbre ... ou en stuc. Je loge cette fois au rezde-chaussée. Je suis en villégiature. Aussi, cette après-midi, après
avoir été pour rendre visite, en grande tenue : r 0 à la duchesse de
Medinaceli qui déjeunait (à une heure et demie) et ne m'a pas
pu recevoir, mais µi'a envoyé son intendant pour me montrer
son palais, et 2 ° à la générale de Shelly, à qui je dois tant de
remerciements, mais qui se trouve en ce moment malade et au
lit, allai-je promener, pedibus avec M. Jambis, aux Délices, nom
qu'on donne à une magnifique allée, séparée seulement du fleuve
par une longue plantation d'orangers municipaux, qui fait, et il
y a de quoi, les délices des Sévillans: je n'avais pas pris le temps
de la parcourir lors de mon premier séjour ici. Pour la première
fois de ma vie, je vois,- et j'en vois parrout, des pommes d'or. Les
oranges viennent de cotnmencer à mûrir. On en met déjà sur la
table; les arbres sont meryeilleux, tout chargés de grosses boules

jaunes ou jaunissantes. J'ai erré librement, avec la permission
du gardien, dans les oranges municipales, dont mention ci-dessus:
il a bien voulu croire que je me contenterai de les regarder,
sans les manger. Tout cela va partir pour faire les délices des
bouches anglaises: sous trois jours, on cueille et on embarque.
Était-il temps d'arriver ? Trois jourf, et voici mes arbres d'or
dévêtus. Quel dommage, si j'avais manqué le coup d'œil !
Ç'avait toujours été mon rêve de voir les oranges mûres en place.
Dans quinze jours, on va avoir des violettes ici, et des camélias :
j'en ai vus, en plein air, au jardin de Medinaceli, prêt, à éclore.
Venir en Andalousie au mois de novembre, à défaut du printemps, c'est le moment opportun. Il va sans dire qu'on vit
toute la journée à porte et fenêtres ouvertes. La nuit même
n'est pas froide. Je suis sorti hier soir à onze heures du théâtre,
où j'avais été pour voir M. Bouisset à leur loge; on aurait pu se
passer, et la moitié du monde se passait en effet, de pardessus.
J'ai donc réentendu hier soir le « Barbier de Lavapiés », que je
vis, comme j'ai dû vous l'écrire, pendant mon séjour à Grenade.
Il s'est trouvé que c'était la même -troupe. Seuls les mousquetaires et les couturières avaient changé de visage. J'ai été trouver après déjeuner Carlos Bouisset à son bureau, situé, comme
mon hôtel, sur la Place Neuve : il y a quatre pas, mettons, tout
au juste, cinquante orangers entre les deux maisons (car la Place
Neuve est un jardin des Hespérides). Il me dit qu'il avait avisé
directement papa de l'expédition des vins et des orange? et
citrons, et qu'il avait recommandé d'écrire le nom de chaque
vin sur chaque fût. Bueno, c'est bien. A l'heure qu'il est, le
navire est bien près d'arriver à Rouen. Ce soir, j'irai les retrouver tous au théâtre; ils y seront. Ils ont, comme tout le grand
monde d'ici, leur loge de sept ou [h_u it] µersonnes. Ce _n'es__t pas
qu'on aille chaque jour au théâtre ; mais c'est comme une place
à l'église chez nous: on la paye route l'année pour être sûr de
l'avoir les jours de grande fête. On tient fort ici à sa loge pour
les représentations du printemps, quand la troupe italienne de

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

la capitale fait son tour annuel dans le Midi, et que Tamberlick
et toute la constellation des étoiles madrilènes vient chanter
durant six ou sept semaines à Séville, comme ils le font ensuite
à Grenade, à Cadix, et dans les autres grandes villes andalouses.
Je m'interromps pour aller dîner.
J'ai pour voisin de table un Belge qui va barrer le Guadalquivir
et organiser un système d'irrigation sur vingt-six mille hectares de
terre en Andalousie: une entreprise de vingt-cinq millions, dit"-il.
Tout le monde, ce soir, est français ou parle français .
Cette lettre partira demain matin à dix heures de Séville: c'est
comme si on la mettait à la poste de Madrid 110n pas aprèsdemain, mais le jour d'après, à ce qu'il me semble. Les lettres
vont donc tarder un peu pendant quelques jours; la correspondance redeviendra plus lente. Patience, je ne fais pas pourtant
élection définitive de domicile au pays de la Giralda (tour
célèbre de la cathédrale de Séville). S'il m'est arrivé quelque
lettre de vous à Madrid depuis mon départ, j'espère la lire ici
dimanche après-midi. Il y a des régates sur le Guadalquivir
dimanche et lundi. Il paraît que dimanche dernier on a eu de
brillantes courses de chevaux à l'Hippodrorne Sévillan, que ce
fut une de ces fêtes si gaies, si animées, comme on n'en voit qu'en
Andalousie, population aimable et impressionnable, avide de
fêtes et de gaieté.
Nous allons donc aller à la comédie voir les Bouisset et une
zarzuela plus ou moins quelconque.
En écrivant ces mots, je reçois une lettre de Morel-Fatio concernant des livres espagnols et nos affaires·de science. Il m'apprend,
avec quelque détail, la mort d'un de nos collègues et bons
amis, Léop. Pannier 1 , enlevé par une fluxion de poitrine, dit-il,

à la science et à ses amis, à sa jeune femme et à trois ou quatre
enfants tout petits, j'ajouterai. C'est fort triste, je l'aimais beaucoup . Oh! maman, ce n'est pas en Espagne qu'est le danger. Tu
sais bien qu'il est partout quand le jour est venu. Sois donc,
ma chère maman, corps et âme de ta religion. Ce que Dieu
garde est bien gardé, dis-tu souvent ; pense-le et n'aie point de
crainte mon égard. Tout arrive toujours pour le mieux, et si
je suis en Espagne, c'est qu'il est bon que j'y sois. Si tu savais
comme je suis bien tranquille, moi, partout ou je suis ! Et, en fait,
ici, dans la vieille péninsule ibérique, on est si bien! Je t'embrasse,
et te désire tranquillisée. Je suis si content, sois aussi contente.
Embrasse papa pour moi. Je serai peut-être huit jours sans
écrire
nouveau.
Ton fils,

1. Léopold Pannier, archiviste-paléographe, attaché au Cabinet des manuscrits de la Bibliothèque Nationale, né à Paris en 1842, mort le 9 novembre
1875. Surla vie et les œuvres de ce romaniste distingué, voir la notice de
P[aul) M(eyer) en tête du Catalogue de la Bibliotbèq11,e de feu M. Léopold Pannier,
Paris, Champion, 1876, in-8.

Ayant à répondre à beaucoup de pages de lettres, tant de toi que
de p-apa, je vais le faire point par point et dans l'ordre où les
observations ou réponses se présentent, au fur et à mesure de la
lecture &lt;lesdites lettres.

a

de

Ch. GRAUX.
A chacun sa part d'embrassements.

xxm
Séville, Hôtel des Quatre Nations.
Mardi 23 novembre 1875.
Comptant repartir demain à 10h. 1/2 pour Madrid,
je ne mettrai cette lettre à la poste qu'à Madrid
même, puisqu'elle n'irait pas plus vite à la jeter à la
boîte ici et voyagerait dans le même ti:ain que
moi.

•Ma

chère maman,

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

L'Espagne connaît l'impôt sur le papier : il est très lourd dans
ce pays-ci. Il fait crier les journaux, et j'ai lu dernièrement à
Madrid un article de l' lmparcial sur la matière. Le papier dit collé
ou demi-collé paye des droits beaucoup plus élevés que le papier
dit sans colle. L' lmparcial se plaignait que cette distinction ne
reposait pas sur les faits, vu que, dans la fabrication moderne
du papier, il n'y avait plus de colle ni demi-colle; mais que,
d'autre part, l'administration considérait comme demi-collé tel
papier de journ:11 qui était soumis par suite à des droits injustes,
etc. Au surplus, il me semble que j'ai payé quatorze francs ciuquante d'Espagne la rame; il vaudrait quinze francs à Vervins,
dis-tu. C'est le même prix.
Je savais que le duc de Sesto avait épousé la yve Morny, une
maîtresse femme, paraît- il, et qui sait fumer comme un sapeur.
Je ne l'ai pas vue, du reste, et ne la verrai sans doute pas, n'allant
pas en soirée chez le duc, mais seulement lui demander des
lettres de recommandation, quand il y a lieu. Je suis content
d'apprendre qu'il a dans son domestique une fille des environs de
Gronard' : au surplus, ça m'est bien égal, comme tu peux comprendre.
Si j'ai manqué M. Noël, c'est bien simple•. Son vaisseau était à
l' Arsenal. J'allai donc demander M. Noël à l'Arsenal. On me
dit qu'il était à bord, et invisible, vu l'heure. Je m'en allai. Dans
la rue, j'ai rencontré une personne qui lui ressemblait terriblement, que j'ai regardée en deux fois, mais, n'ayant pas encore
acquis alors l'aplomb que je possède aujourd'hui, je ne me suis
pas approché pour vérifier. Puis j'étais si sûr qu'il était à bord !
D me semble que le faux ou vrai M. Noël m'a regardé
aussi avec une attention particulière. Je lui en reparlerai plus
tard . Il est plus que douteux que j'aille à Toulon lors de mon
retour.
1.

Commune du canton de Vervins, Aisne.

2.

Cf. ci-dessus lettre III.

,.

Si vous gardez dans le plus petit cercle mes v1s1tes chez
la comtesse de Montijo, c'est affaire à vous. J'y vais très ostensiblement. Sans y avoir encore rencontré personne del' Ambassade
française, je ne doute pas qu'ils n'y aillent quelquefois en soirée,
comme tous les ambassadeurs, leurs collègues. En tout cas, le comte
de Nava, le neveu de la comtesse, connaît particulièrement plusieurs
attachés de l' Ambassade française. C'est un des premiers salons et
peut-être le premier salon de Madrid, indépendamment de la
qualité de la comtesse d'être mère de l'Impératrice. Je n'ai pas
d'ailleurs saisi le motif de votre réserve à cet égard. On peut
être bonapartiste et faire son chemin dans ]'Instruction publique
de France. Non seulement M. L. .. , mais M. L. R .. . et bien d'autres
sont bonapartistes et de cœur.
Tu as écrit à Wenck de faire arriver un petit conneau à ma
cave et un à M. Tournier sans frais. Bon . Je lui avais écrit b
même chose, en lui envoyant un mot, pour que le tonneau soit
reçu chez M. Tournier, et un autre mot pour ma concierge, afin
qu'on encave. Carlos Bouisset m'a dit qu'il avait recommandé
d'écrire sur chaque fût le nom du cru. Donc, si on l'a fait, tout
sera facile. Je vais annoncer à Carlos que tu as bien reçu sa
lettre.
Je suis content de savoir que le cidre allait être fini le r 5 courant, c'est-à-dire que c'est terminé maintenant.
Je garde le billet que je vous avais envoyé pour M. Bourget. Je
ne le recopierai ni modifierai. Les renseignements musicaux qu'il
contient sont un résumé substantiel qui entrera dans ma collection de notes de voyage. Il n'avait pas d'autre but que de vous
faire envoyer des poires. Vous les avez expédiées, c'est tout ce que
je désirais. Si je n'avais pas cousu de péristyle à ce que papa
appelle la&lt;&lt; tartine musicale», c'est que j'avais déjà parlé de mon
voyage dans deux lettres que j'ai envoyées à P. Bourget, et qui,
par parenthèse, sont jusqu'à présent restées sans réponse. - Je
n'ai pas non plus, depuis un temps infini, de nouvelles de
Garbe.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Je savais que M. Wescher était monté en grade sur place, à
la Bibliothèque Nationale 1 • Ses fonctions restent, évidemment, les
mêmes. Seul l'émargement augmente : voilà tout ce qu'il y a de
nouveau dans l'affaire.
Ici en Espagne, il y a [quelqu'un] qui soutient une thèse un
peu analogue à celle de Granier de Cassagnac 2 : à savoir que le latin
est venu nwdifier la langue primitive d'Espagne, mais ne l'a pas complètement remplacée. Mon jugement ,est fait depuis longtemps sur
ces questions. Le latin et la langue primitive ont chacun leur part,
c'est trop évident, dans la formation des langues romanes: la difficulté consiste dans la détermination de la part qui revient à
chacun des deux éléments constitutifs.
Il n'y a pas d'inconvénient grave à ce qu'il ne se fasse qu'un cours
de grec par semaine pendant quelque temps à l':Êcole des Hautes
Études. Je ne savais pas ce que devait faire M. Tournier ; je l'ai

, Je n_e ~ais
papa ~'est imag!né ~ue j'aurais de la peine à entrer
a la Bibhothequ_e Nat10nale. J y ai travaillé presque chaque jour
pe~dant mon séiour à ~adrid, et j'y ai dressé le catalogue (pour
moi) de près de quatre-vingts manuscrits, les quatre septièmes de
c~ qui y re_~t: d'inconnu. Ce que j'avais demandé, et que, définiuvement, J ai renonce à obtenirJ - car cela m'aurait coûté trop
de temps et de démarches, - c'est d'y travailler le soir de sept à
neuf heures. Pendant l'hiver, la Bibliothèque est ouverte à cette
heure~là, pou~ lire des livres, non pour consulter les manu~crits. Je
voulais travailler aux manuscrits aussi pendant ces deux heures.
,Sauf ce point, j'ai tout ce que je veux à la Nationale. On
~ a~porte, aux manuscrits, les imprimés dont j'ai besoin. La
Bibliothèqu: Natio~ale prtte à la bibliothèque du Palais pour moi
les manuscrits que Je demande. La Bibliothèque Nationale étant
o,uverte de dix_ à trois ?eures, celle du Palais de midi à cinq heures,
c est comme s1 la Nat10~ale était ou verte pour moi de dix à cinq
heure~ (sept heures par iour). Les deux bibliothèques sont presque
porte a porte.
, ~i maman-bon a l'oreille un peu dure, j'espère au moins que
l œil reste bon, et qu'elle peut lire mes lettres. Le malheur est
~ue _souvent, ayant beaucoup à dire et peu de temps pour le dire,
J écns fin et mal naturellement.

4rn

appris avec plaisir.
Il est singulier que les conservateurs, ou au moins les bonapartistes, ne choisissent pas leurs hommes dans notre département.
M. L... m'avait dit que les bonapartistes lutteraient presque
partout.
J'attends la lettre de M. Magnier. Je suis heureux que le
S1 Basile continue à paraître inédit 3. J'ai l'intention, si je ne
découvre pas par la suite que ces quelques pages aient été publiées
ailleurs comme appartenant à un autre auteur, j'ai l'intention de
proposer à M. Magnier d'en établir avec moi le texte et d'en faire
lui-même la première traduction Jrança-iseque je donnerais alors en
face du texte~. De même pour S1 Cyrille.

I.

nale.

Conservateur-adjoint au département des mss. de la Bibliothèque Natio-

2. Allusion au livre de Ad. Granier de Cassagnac, intitulé: Histoire des origines de la langue française, Paris, Didot, 1872, in-8.
3. Cf. ci-dessus lettre XX.
4. Ce projet n'a pas eu de suites.

4II

?ù

Midi.

Je sors de déjeuner. J'ai commencé, à la française, par le
melon, - car nous avons toujours des melons en Espagne, et des
« m:lons de ~alence ». Songez que je n'ai pas encore passé un
~eul 1our, depms mon arrivée à Marseille, sans manger du raisin
~ !ous ~,es ~epas. Vraiment le Midi a des avantages. On me disait
ici que J étais plus gros que lors de mon premier voyage : cela est
consolant pour maman'.
C'est très bien, ma chère maman, de m'avoir voulu écrire le
our de
~atron: moi, je t'écris, pour la peine, le jour de
mon anmversaire. Je fus tout étonné ce matin de me réveiller

1:100

�412

CH. GRAUX

ayant accompli ma vingt-deuxième année au milieu des oranges
mûres sur les arbres. Cependant, les oranges n'y feront rien, j'ai
vingt-trois ans maintenant. Age oblige, comme noblesse : je ne
retournerai pas en France sans avoir recueilli tous les éléments d'un
bon catalogue. Si je reçois de Parisréponse favorable à la demande
que je vais faire, je resterai à Madrid jusque passé le r•r janvier,
sans pouvoir fixer aujourd'hui le jour du retour.
Quant au roi, ma chère maman, il ne tient ou plutôt il ne
tenait qu'à moi, d'avoir une audience, puisque le duc de Sesto
m'avait dit en arrivant que je n'avais qu'à la demander pour
l'obtenir. Il va, je crois, partir pour prendre le commandement
de l'armée du Nord. Il est probable que je ne le verrai pas plus
que je ne l'ai vu, c'est-à-dire à cheval, en voiture, souvent et de
Join. C'est qu'en fait, j'ai été trop occupé jusqu'à présent pour
désirer perdre une journée pour le pur plaisir d'aller lui
rendre visite, n'ayant rien à lui demander.
On ne raccommode pas mes chemises de nuit, parce que, Dieu
merci! je n'ai pas encore eu le temps de les trouer.
Quant à ma capa (mon manteau espagnol), j'ai envie, rentré à
Madrid, de me faire photographier avec'. Je sais m'en vêtir maintenant : la capa a ses avantages, surtout pour le voyage en chemin de fer.
Est-ce Jupiter qui est dans la situation ci-dessous 2 ?
(J'ai figuré trois Jupiter (?), positions de trois jours successifs).
Question à poser à M. Rogine, en lui faisant mes compliments.
La santé ne laisse rien à désirer.
J'embrasse papa et maman Graux, maman-bon et mon oncle.
Je vous embrasse de grand cœur, mes chers parents.
Votre
Charlot.
I. Ch. Graux reparle de cette photographie dans les lettres XXXI, XXXIII
et XXXIV. Reproduite en héliogravure par la maison Dujardin, elle figure en
tête des Méla.nges Graux.
2. Il y a ici un dessin dans l'original.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

(Supplément. Séville, 23 novembre, 5 h. 1/2 du soir.)

Je viens de passer une heure et demie dans la société de
M. Geronimo Fortera, ce jeune homme, ex-employé à l'Archivo
de lndias, dont je vous entretins déjà il y a deux mois. Je le trouvai (rue Gloria, 3), dans une confortable casa de huéspedes (pension de famille), dînant de saucisses avec du piment. Arrivèrent
successivement un autre jeune homme de la pension, employé
de télégraphe, puis un ami de D. Geronimo qui vient de terminer ses études de médecine. On causa en espagnol du pouvoir de
l'imagination. On passa en revue les apparitions ou apparences
d'apparitions d'esprits, les miracles, les cures de maladies nerveuses. C'était curieux, car tous les quatre nous faisions également
profession de catholicisme; tous les quatre, nous croyions aux
miracles, et quatre jeunes gens, - chose inouïe en France, dont un médecin, - chose encore plus inouïe, - causaient
sérieusement de ces questious, sans que le matérialisme fût de la
partie.
Cc soir, j'irai faire un tour au cercle. Je me suis abstenu d'aller
rendre visite à D. Juan José Bueno: ceci soit dit 1c1, pour que
je puisse le retrouver plus tard, si j'ai besoin de consulter mes
notes.
Je suis retourné cette après-dîner au Palais de Pilate. La jeune
duchesse est indisposée depuis trois jours : elle était au lit et son
mari près d'elle. Ils n'ont pu me recevoir. Je le regrette un
peu, mais c'était purement histoire, après tout, de satisfaire ma
curiosité. La duchesse, en me recommandant à sa grand'mère,
a fait, en somme, tout ce qu'elle pouvait faire pour moi. J'ai su
qu'il n'y avait plus du tout de manuscrits à la bibliothèque d'Albe
et qu'il ne devait pas s'y trouver, en dernier lieu, de manuscrit
grec 1 • La comtesse de Montijo est amie de la comtesse CampoAlange et me procurera l'accès de cette mystérieuse forteresse.
J.

Cf. Rapport, loc. cil ., p. 189.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

Mais, ma chère maman, la comtesse Campo-Alange n'est pas
folle; n'aie pas peur. Il y a folle et folle 1 • On dit que c'est une
vieille folle, parce qu'elle a des manies, celle de s'être faite Carliste, par exemple, dans ces derniers temps, pendant que son fils,
général, s'est couvert de gloire, paraît-il, en combattant les Carlistes. J'ajouterai un mot à ces lignes en débarquant à Madrid.

XXIII bis
Séville, Hôtel des Quatre Nations.
Mardi 23 novembre 1875.

Personnelle

Mon cher papa,
(Mercredi 24, en chemin de fer.)

Quitté Séville par la pluie : l'hiver, à ce qu'il semble, vient
d'arriver ici.
Hier soir, j'ai été au cercle de Séville. J'y ai parcouru la France
et le Temps; j'ai lu deux articles de la Revue des Deux-Mondes du
r 5 novembre, l'un de M. Lavisse sur les origines de la Prusse,
l'autre de M. Renan sur le congrès scientifique de Palerme, qui a
eu lieu en septembre dernier, et où je savais en effet qu'il s'était
rendu en compagnie de M. Gaston Paris et d'un autre.
Avec les feuilles de pita, avec les fibres des feuilles, dis-je, on
fait du fil, et par suite des cordes et même des toiles.
Madrid, jeudi 25,

10

h. du matin.

J'ai quitté hier Séville par la pluie. J'arrive ici par la gelée. Passé
bonne nuit en wagon. Sur les sept heures, le soleil s'est levé et
faisait paraître les capricieux dessins .de la gelée sur les vitres
comme une pièce d'orfèvrerie. Puis, en quelques minutes, le
soleil a fondu les dessins, et tout l'or ciselé des carreaux a
disparu.
Je suis réinstallé à mon Hôtel des Ambassadeurs (Embajadores,
non Arnb), dans la même chambre que j'occupais avant mon
excursion à Séville. C'est toujours ici qu'il faut m'écrire.
Je vous embrasse tous.
Ch. GRAUX.
1.

Voir ci-dessus lettre XVIII.

Osuna, n'est-ce pas? Eh bien, j'en reviens.
L' Ambassadeur de France à Madrid a reçu les pièces lundi de
la semaine passée seulement; mais j'ai de la patience maintenant
à en revendre.
Je ne suis pas mécontent de moi; mais je n'ai pas réussi. Je ne
comptais pas, tant s'en fallait, sur un succès sûr : aussi ne suis-je
pas défrisé, comme on dit chez nous. Que veu1-tu? J'étais enfoncé
d'avance. Les Allemands offrent vingt mille francs, comme nous;
puis ils ajoutentquesiM. Ocaiia(sic) veut plus, il sera nécessaire
d'attendre le retour de !'Empereur Guillaume, ou tout au moins
de tel autre personnage dont j'ai oublié le nom. Naturellement,
M. Ocana attend et veut plus, dans ces circonstances. En outre,
les Allemands font briller la perspective d'une décoration.
Cependant, ils ne tiennent encore rien, car ils ajoutent que,
dans tous les cas, il faudrait; pour bien faire, que M. Ocaiia leur
envoyât un estampage complet de l'inscription, avant de conclure le marché. Or, M .. Ocana ne l'a pas fait et, c'est sûr, ne le
fera pas. Les Allemands enverront-ils quelqu'un, comme le gouvernement français moi? Traiteront-ils en aveugles? L'avenir
nous l'apprendra. D'autre part, un Espagnol• offre un peu moins de
vingt mille francs, mais des avantages particuliers (c'est-à-dire, je
crois, une place pour M. Ocaiia fils), outre la somme d'argent.
r. Nous avons déjà eu l'occasion de dire (voir lettre XIV bis) que
c'était M. Juan de Dios de la Rada y Delgado.

�CH. GRAUX

CORRESPONDA~CE DE
' PAG~E
1

Mes négociations ont duré trois jours.
J'ai fait comprendre à M. Ocana 'le danger qu'il courait avec les
Allemands. Supposé qu'ils envoient un homme, qui peut assurer à M. Ocafia que cet Allemand n'emportera pas, subrepticement, une copie de son inscription? S'il le veut, il le pourra,
comme si je l'ai vottfa, je l'ai pu. M. Ocaiia a reconnu que, si je
l'ai voulu Jaire, je l'ai pu faire. J'ai beaucoup in isté là-dessus.
Malheureusement, il n'e t pas persuadé que je l'ai fait : il croit
trop que je suis honnête. aturellement, je ne lui ai pas dit :
« J'ai pris un double de la copie que je vous ai lais ée; si vous
ne me vendez pas, je m'en moque et je publie d'après ma copie ».
Je suis, effectivement, trop honnête pour cela. Enfin je garde
l'espoir qu'il ne traitera pas avec Berlin, - à moins que Berlin

à .Madrid j'exp'd' .
4 7
'
· e ierai mon rappo
A
en: avec l'Arnba sadeur Il
rt ~u n1inistre après avoir
avanta
· e t cenam q
conge actuellement s·
ue nous avon q 1
lendemain c'est affr,; . l o1l1 veut y mettre le prix d . ue que
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.
· • u Jour au
Je \·ai. adres er c.....re conc
•
' sans temr compte des
demande d d
n ~1eme temps au M' .
concurrents.
M
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. Remer m'appuie et M
': et prolongation de . .
avanr de la
.
. Tournier veutqu « 1''é . 1 m1ss1on.
1 • f,' . .
qumer ». i je réus . .
pmse a Péninsule
) euier.
1s, Je reste jusqu'au 1 •r ou
f,' ,

Ch. G.

XXIV

n'achète satts voir.

Mad n'd ' 29 novembre, :tu soir.

L'Espagnol est le concurrent le plus à craindre.
ous nous sommes quittés sur les positions uivames : il m'a
donné une lettre pour le Ministre d l'Instructioo publique
de France, où il rejette la proposition de vingt mille francs,
et propose de vendre à vingt-six mille et quelque cents francs
( vingt-cinq mille franc!&gt; espagnols).
Si le Ministre, soit directement, soit par moi, lui répond non,
il doit alors, m'a-t-il dit, tenter de faire affaire avec \'Espagnol. Il
m'a demandé si, au cas où il ne traiterait pas avec ce dernier, faute
à celui-ci d'avoir sous la main la somme disponible en espèces, le gouvernement français consentirait encore à acheter vingt mille francs.
J'ai cru devoir lui répondre que si les choses allaient vite, si tout
cela se faisait, par exemple, dans un délai de ix semaines ou
deux mois, j'espérais que oui. ous en sommes là.
La France achètera-t-elle vingt-six mille francs? J'en doute.
i elle n'achète pas :i. ce prix, Berlin lâchera-t-il prise? M. Ocana
traitera-t-il en Espagne ? Ceci est l'incertain.
otre argent
comptant le tente beaucoup, c'est visible. Manquera-t-il e
deux ventes, et reviendra-t-il à nos \"Ïngt mille francs comptant?
Tout _cela est maintenant dans le vague. Aussitôt rentré

-

Fonda de Emba'ad
la , ,.
.
1 ores, calle de
1ctona (c'es tmoo adresse•
d
~pen ant que l·c era1· ab eot 00'
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sui. \•re mes lettres là' où
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Je serai).

Mon cher Garbe ,
-~u '.11e délaisses. Si tu 0 ,
ordinaire, écris-moi don es pas malade, s'il n 'y a rien d'
Il est vr .
.
c.
extrad'
ai que Je te tiens hie
epend de circon tan
.
n peu au courant de
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niers temps d
: ces accidentelles; j'ai eu h, d mo1. Cela
l
.
e voir mes lettre
.. .
ate an ces dereur commander de , •
s armer a Vervins Je
dan
•
arreter n route
.
ne pouvais
t tu ~ du rcc voir, il y a dé'à
pour causer avec toi. Ce endemand:ut quelques bref dé . J, quelque temps, un billet P_
pa_s que j'en ois pressé presstéa1_Is ~ur le franges solaires . Cequn! te
to1 que ·• ·
•
, cest de ,.
est
J ai s~ulement fort grande e
. n un porte quoi venu de
P d
en anr cinq s
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nv1e.
ferme à Madrid . .;~1a1nes à partir du 9 octob
., .
R,.,u, h
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' J a1 avancé considérabl
re, J ai travaillé
,sp,,~,••
'
ement mes travaux. J'ai
' ,. xm ·
•1

�CH. GRAUX

reçu aussi de nombreuses dernandes de collations et autres, auxquelles je me suis empressé de répondre au fur et à mesure
qu'elles arrivaient pour éviter l'encombrement, qui me déplaît.
J'ai visité fréquemment le Théâtre Royal, où j'ai vu représenter
successin:ment Aida, la Favorite, Polittto, Rigolello, les Huguenots,
l'Africaiue. A laZarz11e/a(Opéra-Comique), j'ai entendu Marina.
Tant à Gr nad qu'à éville, j a. istai i1 d'autre z.arz.u.elas, à
savoir El Barberillo de Lavapiés, el Diablo m el Poder, el Barberillo (pour la seconde fois par la même troupe), el Molinero de
Subiza. Ajoute des petite pièces, comme Los cuatro sacrista11es,
satire politique, qui serait adorablement drôle, si l'idée - une
trouvaille - avait été uffisamment travaillée par l'auteur. fais,
tel est le jugement général que je suis de plus en plus incliné à
porter sur l'Espagne, ici l'on ne rencontre pas grand'chose de
parfait. La pares e, l'inertie et la lenteur nationale font qu'on
n'achève ri n. On n' xploite p~ jusqu'au bout de mine très
riches.
Tous les dimanches pendant ce laps de temps, et quelquefois
aussi dans la semaine, je suis allé, à partir de neuf heures et demie
ou dix heure ju qu'à minuit, minuit t demi, en soirée chez b mère
de !'Impératrice, où j'ai fait la connaissance chaque fois de une ou
deux personnes nouvelles, des membres du corp diplomatique,
des personnes de la société madrilène, quelques visages féminins
de différents àge . Ces réunions, si nouvelle pour moi, si en
dehors de mon plan de vie, me plai ent assez t m'offrent
quelque intérêt. C'est un côté de la société que je n'aurai plus
guère l'occasion d'examiner une fois rentré dans mes habitudes
bourgeois s et bonnes. J'ai diné un dimanche chez la comte se
de Montijo, la mère de !'Impératrice. Dans la semaine, on n'y
rencontre que quelques personnes, cinq, ix, cpt, huit, di:&lt; :
c'est tout en famille. Le dimanches il vient quarante pcr onncs;
de belles toilettes, des dames qui sont quelquefois de beautés,
de jolie jeunes fille de la haute société. Le frère du comte de
• Tava, un neœu de la comtesse de Montijo, m'a présenté il • a

quinze jours à M01 c Valera, une délicieuse petite jeune femme,
gentille et assurément coquette, comme elles le sont quasi toutes.
Hier, il m'a mené à une belle jeune fille, opulente et un p u
décolletée, dont on ne peut rien dire du reste à son désavantage,
sinon qu'elle n'a pa le nez as ez petit; c'est la fille du comte de
San Luis, qui eut beaucoup de réputation comm chef du parti
conservateur. li st mort il y a deux ou trois ans. C'e t une
beauté couru , je m'imagine. Elle n'en cause pas moins parfaitement bien en français et tr aimablement. ous eûmes un
dialogue intéressant d'un quart d'heur ou vingt minute . ous
jugeâmes entre autres deux artistes du Théâtr Royal, dont le
public est épris. Tou en pensions chacun de notr côté autant
de mal. La Fossa manie fort bien une fort belle voix de soprano,
mais il lui manqu la passion. C'e t une faute, par conséquent,
de lui confier un rôle passionné, tendre et chaud, comme celui de
Sélika. Stagno, un ténor qui chante avec un art infini, refroidit
pourtant les scènes d amour du second et du quatrième acte de
!'Africaine en reteua11t trop, sous prétexte de produir plus d'effet.
L'effet tue la passion, arrête le mouvement, l'enthousiasme, les
élans que Meyerbeer a introduits dans cette rare partition, généralement mal comprise. Toute cette troupe italianise beaucoup
trop le Meyerbeer qui est toujours du grand art et jamai de la
frime, d la vocalis pure ou du pathétique de commande. M11 • de
San Luis a mon estime ... en musique. Je commençai foyer ... ,
elle achevait ... beer; moi :
ma é... , elle répondait ... lika. Je
Yeux dire que nous nous entendions. Elle apprécie la musique
classique et allemande plus, infiaiment plus que le genre italien.
Elle est peu exécutante, ne joue du piano que pour s'accompagner. Elle prend des leçons de chant, et, probablement, po s~dera
une belle voix. Une vingtaine d'années, beaucoup de monde,
un poursuivant qui lui parle de bien pr s dans la bell et om- ·
breuse galerie arabe de la maison de Montijo : elle possède tout
cela, de l'embonpoint et bien d'autres qualités encore. Cela n'empêche que je recau crais Yolonticrs aYec elle.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Le malheur est que je pars à la fin de la semaine pour Salamanque. J'y resterai une douzaine de jours sans doute; je m'arrêterai au retour un peu à l'Escurial, et ne reverrai les salons de
la comtesse que pour la Noche Buena, la Noël.
Le bibliothécaire particulier du roi, D. Manuel Zarco del
Valle, qui trouve moyen d'avoir l'air jeune à quarante-deux ans,
- il fut marié six mois, il y a vingt ans, avec une de ses cousines qu'il aimait passionnément : il est resté veuf; un élégant dans son temps, paraît-il, et on le voit bien; nous
sommes tous les jours un long moment ensemble; il y a beaucoup de sympathie entre nous ; c'est lui qui reçoit la plupart de
mes lettres, - je voulais dire qu'il trouve qu'on est si bien dans
le costume de soirée! Franchement, mon cher, je m'y sens à
mon aise; cela n'est pas si mal inventé que je croyais. Hein!
comme je deviens mondain ! Va! .ça ne me tourne pas la tête.
J'aimerais bien entendre, au lieu de ce brillant flafla, une valse
de Chopin et une romance sans paroles de Mendelsohn et aussi
Gliicke Genug &lt;le Robert Schumann, sortir des doigts de rnes pianistes. Ci-joint une lettre de Paul B... , qui est restée quinze jours
à la poste . Elle m'a fait bien plaisir. Elle trahit de bonnes qualités
que j'ai appréciées souvent en dépit du bohème qu'il montre au
dehors. Il me .!:iemble qu'elle vaut quelque chose. Tu l'enverras,
dans son enveloppe, à papa (à papa : me ga:rder soigneusement,
n'est-ce pas? cette lettre de B. .. , dans so11 enveloppe, avec mes
lettres numérotées. Pour la peine, je t'embrasse. Embrasserai-je
aussi maman pour la peine? Oui. Votre Ch. G. ') en même temps,
n'est-ce pas? que le présent n° XXIV, après avoir tout bien lu.
Quelle surprise! Cl... prend des leçons de Pugno, mon idéal, le
pianiste consciencieux, solide, qui n'italianise pas, va, celui-là, la
passion que renferment deux portées de BeethGven.
Ce voyage d'Espagne aura beaucoup d'influence dans ma vie.
Il agit sur moi par contraste. L'Espagne, son ciel, ses goûts, s€s

mœurs, son genre, tout ici me fait aimer beaucoup, beaucoup ma
France, qui · vaut mieux pour moi, qui vaut mieux, vois-tu,
absolument. La vie qu'il faut procurer à une femme riche, je l'ai
vu et je le vois à Barcelone, à Séville, à Madrid et partout, et,
tout bien considéré, ce sera la même chose en France, à moins de
pêcher une perle brute dans un village, la vie que réclame une
jeune femme riche est ruineuse à tous les points de vue; elle n'est
pas faite pour procurer du plaisir à une tête d'homme qui pense.
Va, mon cher confident, une fois rentré dans la patrie, tout en rédigeant paisiblement nos volumineuses notes, nous tâcherons de
nous choisir une femme simple, bourgeoise, et à qui nous promettrons, pour son hjen et notre bonheur, de ne pas lui montrer
le monde. Sera-ce CL..? c'est ce que je ne sais pas, mais je le
voudrais bien. Cela dépendra d'elle. Comment la retrouverai-je?
Aura-t-elle gagné, perdu? Ce sera le moment de l'éprouver. Si
elle est vraiment ce que je désire tant qu'elle soit, mon roman
sera bien simple, et il en sera meilleur. - Je voudrais te dire
« à bientôt »; mais je viens d'écrite au Ministre pour qu'il
prolonge ma mission jusqu'en février: songe donc, maman qui
me fait écrire qu'elle veut bien! M. Renier et M. Delisle m'ont
fait dire d'avance que j'obtiendrai sans doute cette prolongation
que je désire fort. Il y a tant d'ouvrage utile à faire ici; et en
Espagne on ne peut travailler que modérément. Les habitudes
paresseuses, inertes et invincibles du pa:ys vous retiennent forcément. Il y a bien des fois que je suis tout ét0nné de n'être pas
impatient.
Lis, envoie rapidement à Vervins et n'oublie pas, je t'en prie
si tu l'aimes,
Ton
Charles.

420

r. Les mots placés entre parenthèses oi;it ~té écrits dans la t)'large du haut.

421

Que de choses à dire vraiment! J'ai reçu la bonne lettre &lt;le
M. Magnier jeudi dernier, après avoir déjà jeté à la boîte la lettre
XXIII que j'achevai ce même jour. Elle m'a causé bien du plaisir à
deux points de vue.
Ch. G.

�422

CORRESPONDANCE n'~SPAGNE

CH. GRAUX

. P.-S. ~i je, ne te parle pas de ma santé, c'est que je me porte si
b1en que 1e n y pense pas du tout jam.ais. Le climat est doux.:
jusqu'à présent il ne fait pas encore froid.
Parle-moi, toi, de ta santé dont je n'ai pas la moindre nouvelle.
Ch. G.
Je voudrais que cette lettre qui contient mes secrets ne fût lue
de personne au monde que de toi, mon cher Paul, de papa, de
maman et de M. Magnier. On embrassera la prochainè fois doublement les grands-parents.
·
Ch. Gr.
P.-S. Cette lettre arrivera, je pense, à Vervins, vers le 6 ou le
7. Toute lettre qui me serait écrite en réponse avant le 10, peut
ê~re _adress_ée à Salamanque, poste restante. Elle me parviendrait
ams1 un JOut plus tôt qu'en la faisant passer par l'Hôtel des
Ambassadeurs à Madrid. Avis également à ceux d'Angers.

XXV
Madrid, Fonda de Embajadores.
2

décembre 75.

Mon cher papa,
Je te :~is ,passer par Garbe cette lettre, qui par plusieurs points
pourra 1rnteresser. Au surplus, elle n'est pas destinée à vous arriver
vite, devant m'accompagner ce soir à Salamanca et n'être jetée à la
bo1te dans cette ville qu'après que j'y aurai marqué mon arrivée
à bon port.
Je joins à mes récits une lettre que j'ai reçue ces jours passés de
M. Delisle i propos de l'achat que j'ai fait, il y a quelque temps,

42 3

pour Je compte de la bibliothèque de la rue Richelieu, d'un incunable et d'un manuscrit grecs 1 • L'annexer à ma collection de notes.
Hier j'ai fait revivre deux lignes d'écriture effacée dans un
manuscrit du xm• ou xIV• siècle sur papier de coton, qui appartient à la Bibliothèque Nationale d'ici. Ces deux lignes font partie
d'un fragment inédit du sophiste Libanius que j'ai copié p·our le
professeur Fœrster, de Rostock•. C'est la première fois qu'on
emploie un réactif quelconque sur les manuscrits de cette biblio.thèque. La permission m'a été; à mon grand étonnement, accordée sans grande difficulté par M. Rdsell, le conservateur en chef.
Je me suis servi du sulphydrate d'ammoniaque. Je croyais que
Garbem'en avait préparé un petit flacon, que j'avais emporté avec
d'autres réactifs à palimpsestes dans une petite boîte; mais il s'est
trouvé que le flacon de Garbe contenait seulement de l'acide sulphydrique, ce qui ne revient pas au même. Je suis entré chez un
pharmacien rue d' Alcala, lequel, par un heureux hasard, était en
train d'en préparer. Je repassai le lendemain matin et j'emportai
pour quinze sous plein le flacon de Garbe de bon sulphydrate d'ammoniaque, aussi récemment préparé que possible, circo:nstance qui
n'est pas sans importance, vu qu'avec le temps il se forme du sulfate acide qui ronge alors plus ou moins le papier. S'il se trouve
à Salamanque quelque bon palimpseste, je suis muni : gare à lui!
Toutes les recommandations possibles, je les emporte pour
Salamanque, ville autrefois splendide, paraît-il, grâce à d'innombrables monuments, d'une quinzaine de mille âmes aujourd'hui.
Elle est à quarante ou cinquante lieues seulement de Madrid; mais
j'oublie avec cela de vous mettre sous les yeux mon catalogue de
lettres de recommandation :
1° de , M. Maldonado Macanaz, directeur de l'instruction
Voir ci-dessus lettres XVIII et XIX.
Sur ces fragments inédits, cf. Rappo1·t., loc. cit., p. 210. Ces fragments
ont été publiés par M. Foerster dans .!'Hermes, XII, p. 217-222 et réimprimés
dans Les textes grecs, pp. 523-529.
1.

2.

�CH. GRAUX

publique, pour le recteur de l'université de Salamanque, D. Mamés
Esperabé Lozano;
2° du même pour D . J. Urbina, bibliothécaire;
3° de M. J. J. Bueno, bibliothécaire de Séville, pour le même
Urbina, son confrère;
4° du même M. Bueno pour D. Federico Arriaga, un de ses
parents;
5° du bibliothécaire de Grenade pour un de ses amis, employé :t
la bibliothèque de Salamanque;
6° du duc de Sesto pour son régisseur à Salamanque;
7° de la comtesse de Montijo également pour son régisseur làbas.
Cette dernière lettre, elle m'a dit hier après-midi de l'envoyer
' chercher cette après-midi : on ira tantôt. En effet, j'ai passé près de
deux heures hier seul avec elle. Je lui ai relu tou·t haut le discours
de Paul -de Cassagnac à Belleville, dont je n'avais pour ma part
entendu que de faibles échos, et infidèles, dans les feuilles de
choux espagnoles, comme dirait Lucien Tricot. J'ai ét~ enchanté
de cette fière expédition de Cassagnac. Nous avons commenté le
discours tout du long avec la comtesse. Puis elle m'a parlé du
premier Empire, de l'enthousiasme que produisait sur elle alors
toute jeune les dernières victoires de Napoléon re,, l'anxiété avec
laquelle elle suivit la campagne de France et plus tard les CentJours. Elle me conta que son mari, lui aussi, était un dévoué du
premier Empereur, que ce fut lui, - elle ne le connaissait pas
encore, - âgé de vingt-un ans, qui dirigea, lors d~ siège de
Paris en 18r4, la défense de la Butte Montmartre par l'Ecole Polytechnique. « Je ne savais guère alors, ajouta-t-elle fièrement, que
j'appartiendrais un jour à la famille de Napoléon I•'. » Elle récite
par cœur des tirades des Messéniennes de Casimir Delavigne, des
couplets napoléoniens de Béranger. Agée comme elle est,
presque aveugle, c'est remarquable comme elle a encore du feu,
avec un bon sens et un jugement si parfaits, et cette présence
d'esprit de la femme du monde qui pense à tout ce qui doit vous

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

mettre à l'aise. Sa société est incontestablement toujours fort
agréable.
Cette nuit, il a tombé ici une légère couche de neige. Cependant il ne fait pas froid dans le jour; car le soleil est puissant ici,
même l'hiver, sitôt qu'il peut se montrer. Dans les bibliothèques
et dans beaucoup de maisons, on ne sè chauffe pas autrement
qu'à l'aide des braseros: un grand plat de cuivre, posé sur le plancher, et des braises dedans, qu'on laisse se consumer lentement.
Je note cette enseigne : Café y villar ( traduisez billard) de la
Esmeralda, et cette réclame pour annoncer la liquidation d'un
magasin de bijouterie :

Todo tiene fin,
Esto se acaba,
c'est-à-dire : cc tout a une fin; ceci se termine».
J'ai remis hier à M. le comte de Canclaux, chargé des affaires
de France pendant le congé (lequel sera sans doute long) du
comte de Chaudordy, une petite boite qu'il se charge de faire
parvenir à son adresse. Ce sont des empreintes en cire à cacheter de l'inscription d'une cc cornaline » antique qui se conserve
au Musée Archéologique d'ici. J'ai été les prendrè lundi dernier
au Musée, où j'ai été reçu on ne peut mieux par les chefs et
employés, assez fainéants du reste à ce qu'il me semble, comme
la plupart des employés de bibliothèque d'Espagne, lesquels
appartiennent à la grande race des cc fonctionnaires ,&gt;. f ai joint
aux empreintes un fac-similé au crayon, agrandi, fait à l'œil nu
(grandeur naturelle de la pierre '; trois lignes d'écriture, caractères
latins, mais en quellelangue?) C'est pour M. Edmond Le Blant,
de l'Institut. M. le comte de Canclaux est tout à fait aimable et
charmant. Il ne me traite pas en jeune homme, et sait que j'ai la
confiance du Ministre de !'Instruction publique et de plusieurs
savants. Il accepte en disant : cc Comment donc! &gt;&gt;, tout ce que
1.

Ces mots sont accompagnés d'un dessin.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

j'ai à envoyer à Paris, y compris de gros paquets de livres pour
Morel-Fatio. Je m'arrête ici et me mets à mes caisses. Je laisse
ici à l'hôtel rna grande malle et pars avec deux petites, celle que
j'ai achetée et une que me prête D. Francisco, l'interprète de
l'hôtel.
J'ai écrit à Fleury-Hérard pour lui redemander une nouvelle
lettre de crédit de deux mille francs, en ajoutant que s'il voulait
attendre la décision du Ministre au sujet de ma demande nouvelle, il t'écrive en ce cas immédiatement en t'envoyant ma lettre
ou copie d'elle, et que tu lui ferais alors parvenir telle somme
que tu jugerais à propos. li a touché pour moi les traitements
d'octobre et novembre et aura à toucher au moins ceux de
décembre et janvier, ce qui lui fait déjà six cents francs. Supposé
que les choses tournent ainsi, tu lui enverrais le complément
pour qu'il m'expédie une lettre de crédit de mille francs seulement. Il n'y a pas à craindre que ma prolongation soit écartée.
Je présume que Fleury-Hérard ne fera aucune difficulté à m'envoyer ce que je lui demande, sans avoir recours à toi. Tu peux
donc être tranquille si tu ne reçois pas de nouvelles de lui. Je
quitte Madrid ce soir avec six cents francs en poche. Cela suffit
très bien pour jusqu'au Nouvel An, vu que je n'ai pas de grosse
acquisition à faire et que la vie à Salamanque et à l'Escurial sera
forcément plus économique qu'à Madrid.
Je t'embrasse pour aujourd'hui. A bientôt, de Salamanque.
Ton

plus froid que moi. A trois heüres, départ pour Salamanque, où
l'on doit arriver, parait-il, à midi et demi. J'ai un coupé, mes
trois pardessus; je me moque de la neige qui tombe depuis notre
sortie de Madrid à huit heures et demie du soir à beaux et gros
flocons. La campagne est toute blanche. Les Espagnols, qui sont
frileux comme des chats de ville, prétendent tous à qui mieux
mieux qu'ils se meurent de froid. Je ne sais si c'est l'amourpropre qui me réchauffe, mais il est certain qu'en vrai homme
du Nord, je n'ai pas froid comme cela. On nous prépare du
café, à ce qu'il me semble. Vous dormez bien tranquillement à
cette heure, j'espère; je vais de mon côté piquer un joli somme
dans mon coupé, jusqu'à l'arrivée dans la vieille ville du Bache.-

Çh.
XXV bis
Avila, 3 décembre,

2

h. du matin.

Dans l'auberge de la diligence de Salamanque.

On vient de débarquer à la gare ici près. L'omnibus nous
amena dans cette bicoque, où brûle timidement un poële qui a

lt"er.
N. B. Ce café s'est trouvé être, en ce qui me concerne, du chocolat.
Salamanque, Fonda de Burgalesa.
le 3 décembre, à 5 h.

1/ 2

du soir.

Le voyage en diligence s'est fort bien passé. Nous étions trois
dans le coupé, un ménage encore jeune et moi. Le jeune homme
lisait de temps en temps un livre français intitulé Les Fermentations. Nous avons causé un peu en espagnol; il sait lire le
français, mais sans le parler. Il est dans le comtnerce et étudie
des livres de science dans les moments qu'il a de libres. Comme
on manque de livres scientifiques écrits en espagnol, il s'est
remis au français qu'il avait étudié un peu au collège.
J'avais sur le dos, outre un costume complet d'hiver, d'abord
mon pardessus gris d'été, puis ma chaude capa; les jambes et les
pieds étaientemmaillottés dans mon vieux macferlane; enfin j'avais
couvert ma-figure entièrement de ce foulard blanc que maman
m'acheta l'an passé, lors de l'histoire de la dent de sagesse. Sur la
tête, une gorra, sorte de casquette sans visière. J'étais hermétiquement fermé. Il fallait cela aussi, car le coupé eût été parfait à con-

�CH. GRAUX

dition que les jointures des portières eussent été exactes., ce qui
n'avait pas lieu. Et il neigeait toujours. Je dornùs plusieurs
heures d'un vrai sommeil. Au jour ie me réveillai. Sur les
huit heures et dem.ie, dans uµ endroit situé à sept lieues espagnoles du point d'arrivée, - j'ignore le nom, - on fit halte une
demi-heure. L'un prit de la soupe, d'autres du chocolat ou des œufs
frits. J'eus l'heureuse inspiration de gober deux œufs Grus, tout
nouveau pondus, avec une copita d'eau-de-vie blanche d'Espagne.
Cela me donna du ton. Le soleil monta; on entra en même
temps dans une région où il avait peu ou point neigé. La fin du
voyage ne fut plus qu'un jeu. La dernière heure fut même très
agréable; on apercevait dans le lointain plusieurs des tourelles
salmantines. On les approchait petit à petit. Pour entrer dans la
ville, on la tourna, comme fait le chemin . de fer autour de Vervins. Salamanque est de même disposé en amphithéâtre. Dans le
bas, le Termes, torrent au lit immensément large, qu'on passe
sur un pont (romain ?)de vingt-cinq arches. A cette saison, le lit est
étroit et n'a pas un mètre peut-être de profondeur. Toits en pannes.
Vieille ville, énormément de cachet. Je n'ai encore rien vu d'aussi
intéressant, ni en Espagne ni hors d'Espagne. Richesse monumentale - époque Renaissafice -incroyable. Tout ce que j'ai vu de
-la ville est en laides maisons, qui, je le répète, ont beaucoup, beaucoup de cachet. Place magnifique dans son genre. Habitants portant costume salmantin; femmes, jupon court, gros souliers, bas
bleus, laides. Notre diligence, qui a changé cinq ou six fois en
route ses trois paires de mules ou de chevaux, monte les côtes
de la ville au trot: les diligences espagnoles vont assez vite, il
n'y a pas à se plaindre. Je débarque dans une bonne casa de hués-pedes ou fonda, comme on voudra. C'est la comtesse de Montijo
qui a eu la prévenance, outre la lettre pour son homme d'affaires
d'ici, de me donner en même temps l'adresse du meilleur hôtel.
Le 1neilleur, ce n'est pas trop : Sala.manque passe, dans les guides,
pour n'avoir que de détestables hêtelleries.
- Je serai fort bien ici. Je suis installé complètement, et comme

CORRESPONDANCE n'ESPAGNE

pour un bon séjour de deux semaines environ. Lit, table de
nuit avec tiroir, quatre porte-manteaux oü pendent mes habits,
trois chaises, une table avec un tiroir, ma caisse, dont l'un des
compartiments est l'armoire à linge et l'autre fa bibliothèque,
enfin une cuvette et les accessoires sur un pied en fer, comme
dans les posadas d'Andalousie et à ma fonda de Cordoue : voilà
toute mon installation. Ajoutons un miroir et un brasero sur le bord
en bois duquel repose mon pied gauche. Mon installation ne
laisse rien à désirer, à mon point de vue. Fenêtre avec balcon sur
rue. Une lampe. - Nous arrivâmes à une heure et demie.
J'ai vu le recteur, qui a lu la lettre de M. Maldonado. Je puis dire
qu'il est à ma dévotion . La bibliothèque est ouverte au public
de neuf heures à cieux heures. Il m'a dit que je dirais de quelle
heure à quelle heure je veux travailler, et qu'il metrait un employé
de la bibliothèque à ma d.isposition pour me la tenir ouverte tant
que je voudrai. Rendez-vous pour demain matin. Je suis enchanté
de son accueil. Du reste, plus il est à mes ordres, plus je le
remercje de sa bienveillance et de ce qu'il veut bien faire pour
moi. Je suis plus content qu'à aucun moment de mon voyage.
Je travaillerai de neuf heures jusqu'à la ·tombée de la nuit, en prenant dans l'intervalle le temps de déjeûner traliquillement. Les
manuscrits d'ici seront intéressants. Je me porte toujours fort
bien. J'espère gu'il en est de même de vous. Je vous embrasse
tous. On m'appelle à dîner. Braves gens, ici, à la Casa.
Votre fils,

Ch. G.

XXVI
Salamanca, Fonda de la Burgalesa, Plaza de la Libertad.
4 décembre 7 5.

Mon cher papa,

Envoy~z.-moi donc, aussitôt reçue la présente, une lettre
ci en tête.

a l adresse

�430

CH. GRAUX.

Quelque heureux qu'ait été tout mon voyage jusqu'à présent, je
prévois que le temps que je vais passer ici va s'écouler délicieusement. D'abord je ne suis plus à l'bôtel. Je suis chez de bonnes
gens, à qui j'ai demandé tout de suite en arrivant tout ce qu'il
me fallait pour me constituer une petite vie bien confortable et à
ma mode. Puis, à la bibliothèque, je suis chez moi. Le recteur
m'y a installé chez moi. Il m'a demandé une foule de détails sur
l'antiquité; il vient se renseigner auprès du jeune professeur
de Paris qui, il l'a vu tour de suite, vit dans un centre où l'on
est beaucoup plus au courant de tout qu'à Salamanca. Il est professeur de littérature, sait un tout petit peu de grec, est, par devoir,
obligé d'enseigner la littérature grecque comme la latine et
comme l'espagnole. Il sait assez bien lire l'allemand et s'est
exercé tout haut, pour que je l'aide, à traduire quelques phrases
d'un traité de paléographie grecque en allemand que j'avais là.
Je peux dire que nous sommes bons amis.
J'ai commencé à travailler sérieusement; ma besogne ici est
fort intéressante, et cette bibliothèque possède des livres, au
moins la petite bibliothèque Teubner, entre autres: 1 et tout cela
est tout près de moi, et jé n'ai qu'à ouvrir la bouche, tout le
monde est prêt à me chercher ce que [jeJ désire. Je travaille
dans le cabinet du chef, un brasero sous les pieds ( comme qui
dirait une vaste chaufferette). Le jour baissant, j'ai levé aujourd'hui la séance à quatre heures et demie.
Voici quelle va être ma vie. De neuf à onze heures et demie,
1. On lit dans le Rapport de 1876, loc. cit., p. 205: « Don Mamès Esperabé
Lozano, recteur de l'Université de Salamanque, s'occupe activement depuis
quelques années de l'organisation d'une bibliothèque destinée particulièrement
à l'usage des professeurs et des élèves dè la Faculté des lettres. Elle comprend
déjà un nombre assez considérable d'éditions critiques modernes d'auteurs grecs
et latins, et toute sorte de bons livres parmi ceux qui ont été récemment
publiés en Angleterre, en France et en Allemagne, dans le domaine de la philologie comparée et de la philologie classique. Je crois devoir la mentionner ici
comme étant déjà la plus notable d'Espagne dans ces deux branches spéciales.»

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

431

première séance. Déjeuner à ma casa de huéspedes ( car ma casa ne
paye pas du tout la patente de fonda, mille réaux, mais bien
cinq cents réaux= cent vingt-cinq francs). De midi et demi à
quatre heures et demie (et sans doute bientôt à quatre heures un
quart et à quatre heures), seconde séance. Dîner à six heures. Il y
a là des jeunes gens et un de mes compagnons de voyage. J'écoute
naturellement plus que je ne cause; vous savez que j'aime bien
cela. Raisin et poires; bonne cuisine. Rentrant dans ma chambre,
quand j'ai assez de la conversation, je m'installe près de mon
brasero; sur ma table, une lampe au pétrole. Ce sera le temps de
réviser mes notes de la journée, combiner le travail du lendemain, écrire à l'occasion, ou lire mes livres espagnols.
Il est certain que j'ai au moins pour dix jours d'ouvrage. Peutêtre, je ne saurais le dire maintenant, cette vie se prolongera-t-elle
jusqu'à la Noël. Cela vaut donc la peine que vous m'écriviez ici
directement. Après tout, une lettre arriverait-elle après mon
départ, qu'on me la ferait suivre à Madrid; mes hôtes, Dieu
merci! savent bien faire cela.
C'est charmant de vivre à Salamanque; partout des colonnes,
des corniches, des fragments monumentaux à de simples habitations particulières. Et des monuments, on ne voit que cela. Il y
eut ici vingt-cinq couvents d'hommes, autant de femmes, autant
,de collèges et vingt-cinq églises. Malgré les nivelages révolutionnaires, il en reste encore beaucoup, et cela vous frappe agréablement la vue par où que l'on passe. L'air est sec; il gèle. Bon
temps : on a de beaux rayons de soleil. Les braseros suffisent très
bien à. chasser le froid d'ici qui n'est pas intense.
M. Vergara, un employé de la bibliothèque, à qui j'ai apporté
une lettre d'un de ses intimes de Grenade, se met bien aimablement à ma disposition. Il doit venir me trou ver demain dimanche
pour aller promener. Aux trois points cardinaux de l'Espagne,
les seuls que je connaisse, l'hospitalité se pratique très largement,
et l'on voit qu'on est habitué à se conduire ainsi de bon cœur.
Je vous écris pour vous faire part de cette heureuse situation

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

ou 1e me rencontre. En même temps que cette lettre ou peu
après, Garbe vous renverra d'Angers le n° XXV, que j'ai mis à la
poste ce matin (les lettres panent d'ici pour la France à dix heures
du matin), et qui parle de mon voyage. Demain je vais voir du
monde, non scientifique cette fois. Il y aura énormément à voir
aussi en fait d'architecture. N'ayez pas peur, je ne vais pas m'ennuyer. Avez-vous reçu aussi l'autre lettre écrit~ à Garbe le
3o novembre, qui devait être accompagnée de celle de Bourget?
Mais on m'appelle à dîner. J'y vais. Ensuite, j'ajouterai un
dernier mot et j'irai ce soir même, ici tout près, la jeter à la
poste.

ecrrre, je vous expédie des épîtres passablement mal peignées.
Contentez-vous en pensant que je soigne mon travail, le principal, n'est-ce pas? en ce moment.
Ch. G.

43 2

P. -S. Je ne suis pas content du tout de la lettre ci-dessous ',
bien qu'elle vous rende compte fidèlement de mon installation
ici. Je l'ai écrite et je vous l'envoie uniquement pour la première
phrase.
Ch. G.

XXVII

Après le dîner.

L'un des compagnons de table est le vicomte de·... Il est ici
avec son beau-frère, le frère de sa femme. Deux jeunes gens de
vingt-cinq, vingt-six ans. Pour avoir passé trois ans en France et
avoir été au collège d'Angoulême, il parle peu correctement le
français. Aussi, pour le peu que nous causons, me fait-il parler
espagnol. Si je prononce drôle, au moins y vais-je assez franchement. Ah! que veux-tu ?
Quod natura non dat
Salamanca non praestat.
« Ce que nature n'a point donné, Salamanque ne le fournit. »
J'ai peut-être rencontré cet après-dîner une petite lettre inédite
de Synésius 1 • Je vais revoir mes notes de la journée. Portez-vous
bien, et écrivez l'un ou l'autre à votre Salmantin

Ch. Gr.
Je vous embrasse bien tous.
Me pressant toujours quand je prends la plume pour vous
r. Les mss. 1-2-7 et 1-2-18 de la Bibliothèque de l'Université de Salamanque renferment des lettres de Synésius. Voir Notices s0111inaires, pp. 168169 et pp. 187-190 .

•

433

Salamanque, Burgalesa, dimanche 5 décembre 75.
(Fort belle journée : soleil. Je suis sorti en
pardessus d'été. Cependant les Salmantins gèlent.)

Journa.l.

Au lit jusqu'à dix heures et quart, lisant les articles « Eschine»
et cc Démosthène » de !'Histoire litté~aire de la Grèce de D. Jac.
D-iaz, qui, comme beaucoup d'Espagnols, prétendit lire les auteurs
et les juger sans s'inquiéter des travaux d'autrui, cela, disent-ils,
pour ne pas être traités de compilateurs. Non, pure paresse!
Ce Diaz, cela lui a porté malheur, car il est ou puéril ou pédant,
à mon sens, dans tous ses jugements. Il lit les pages de Démosthène comme il ferait les compositions d'élèves de rhétorique,
s'inquiétant surtout de voir « si les règles sont appliquées », et
croit que l'adversaire de Philippe de Macédoine était un cc homme
de lettres ». Il est de son temps et de son pays, celui-là! En effet,
en Espagne, aujourd'hui, une réputation bien établie de bon
r. Ce post-scriptum est placé en tête de la première page de la lettre.
Revu.e bùpa11i.q_ut. xrn._

28

�431

CH. GRAUX

littérateur est la passe pour arriver aux emplois politiques_; je
jette au hasard sur le papier Emilio Castelar, Canovas del Casttllo,
M. Valera daos une sphère moins supérieure.
J'avais pris sur les sept heures et demie ma petite tasse de chocolat. En Espagne, on prend du chocolat (même au lait) comme le
café noir chez nous, pas plus : cela coûte quinze sous dans les cafés
et les fondas. (Ici c'est dans le prix convenu par jour). On ,•o~s
sert en même temps un petit pain tout chaud, ou quelquefo1S
de petits « biscuits à la cuiller &gt;&gt;, faits à l'huile, puis une petite
serviette de poupée (la « serviette à chocolat »), et un verre
d'eau avec un sucre : cc ne sont point des morceaux de pain de
sucre, comme eo France, mais ce sucre, gros et long comme une
&lt;&lt; trempette » (maman saura ce que je veux dire), est de la même
nature que celui qui se forme sur les petites tartes au sucre de
maman quand le caramel ne se forme pas. On le délaie dans
l'eau, où il fond en moins de rien.
Je me levai, fis ma barbe Ge la fais presque tous les jours, et
me la fais faire de temps en temps ... pour continuer mes études
de Figaros comparés), montai déjeuner, - car j'habite au pre_mier, ce qui laisse à entendre que notr petite saUe à man~er est
au second, - entendis la mes.se de midi ::i la petite paroisse de
San Martin, à la grand'place, rencontrai en sortant le recteur, qui
vint me voir quelques moments après chez moi. Je lui montrai
mes livres. Nous sortîmes ensemble, refîmes, en vrais Salmantins, quelques tours sous les arcades de la grand'place (se fi~er
le Palais Royal, carré, mais avec un cachet spécial, ... salmantm).
Il m'indiqua la maison de D. Federico, le. jeune paren~ de
M. Bueno, que je ne rencontrai pas chez lui. Je cherchai la
maison, sachant la rue et ayant pour indication « maison en
pierre, la meilleure de la rue &gt;J. J'étais embarrassé. Il se trouva
que la servame passa, comme j'étais en colloque avec un homme
qui ne me renseignait pas du tout. Je remis donc à la servante
de D. Federico la lettre dont j'étais porteur avec ma carte et
mon adresse. Elle entra en me disant, selon l'usage, (mon Dieu !

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

435

combien ai-je de maisons eo Espagne?): « Usted tiene aqui su
casa ». Pendant que j'étais à faire une autre course, D. Federico
est venu ; il reviendra demain.
J'allai voir le vieil homme d'affaires du duc de Sesto. Réception
aim:ible, comme elles le sont toutes. Il est lui aussi tout à mes
ordres.
Je trouvai avec peine la maison du régisseur de Montijo,
dernière maison de la Calle de Libreros, à gauche. La lettre de la
comtesse dèvait être bien flatteuse pour moi ( elle a l'habitude de
fermer ses lettres). Son homme d'affaires, quarante à
quarante-cinq ans - aimable, assez instruit (il a, au collège,
traduit le Télémaque et appris le droit romain, plus tard, dans
le livre d'Ortolan, un livre savant, à ce qu'il paraît aux Espagnols), m'a r çu avec mille égards, sera mon cicerone, à mes
heures, pour visiter tous les monuments de Salamanque, s'arrangera de façon à. ce qu'on soit prévenu de notre visite et à ce que
les portes soient ouvertes aux heures où nous nous présenterons.
Nous avons causé près de deux heures dans son salon autour du
brasero. Sa mère est une bonne vieille fenime, fière de son fils.
« Je suis grande, me dit-elle, mais la comtesse est encore plus
grande que moi. » J'ai compris que cela voulait dire c&lt; vieille )&gt;.
Il paraît que la comtesse de Montijo a passé quatre-vingts ans ;
j'en suis stupéfait. A soixante-dix ans, elle en paraissait quarante,
dit D. Juan Garcia. Elle est venue une seule fois à Salamanque,
accompagnée de !'Impératrice, alors se,ïorita. C'était en 46. L'Impératrice future avait alors un feu et une âme d'homme.

XXVII bis
Salamanque, lundi 6 décembre 75.

s h. du soir.

Jour11al.

Mon cher papa,
En rentrant de la bibliothèque, je trouve une lettre qu'on

�CH. GRAUX

vient de me renvoyer ici de la Fonda des Ambassadeurs, où,
selon les conventions, papa l'avait adressee. Elle comprend un
billet de papa, un de maman, la lettre de Paul Hennig 1 •
r Papa. Il y a longtemps que je sais que mes lettres et les
vôtres peuvent peser jusqu'à dix grammes; j'avais cru que vous
aviez rangé depuis plus de deux mois le poids de sept grammes
et demi, dont je vous parlai à Barcelone, dans la catégorie
des erreurs. Si vous avez payé un supplément de port pour une
lettre de moi pesant douze gram mes (sic), que voulez-vous? c'est
la faute d'un employé espagnol, - ces gens-là n'en font pas
d'autres; ils commettent sans cesse des erreurs par paresse de
vérifier, - car je ne jette jamais à la boîte une lettre qui serait
susceptible de peser plus qu'à l'ordinaire, sans demander ou
faire demander si elle est bien.
J'ai accusé réception de b lettre de M. Magnier dans mon
n° XXIV, adressé d'abord à Garbe, et que vous avez dû lire à
l'heqre qu'il est.
Je m'étonne de n'avoir pas de nouvelles de la lettre que papa
dit, le premier décembre, m'avoir envoyée le dimanche 28 au
soir. Je ne sais si elle disait que Mm• Noël• est morte, je crois le
deviner. Il me semble aussi qu'on a volé de l'argent chez mon
oncle André : je [ne] devine pas l'importance du vol ni les
moyens employés ; je suis heureux qu'ils se soient suffisamment
rassures. Cette incertitude où je suis, si vous ne m'en tirez point,
0

1. « En 187 r, après la signature de la paix et avant le règlement de l'indemnité de guerre, le pays vervinois reçut des soldats allemands. Chaque habitant
était tenu d'en loger. Plus d1un voisin venait demander à Ch. Gr. de servir
d'interprète. Ch. Gr. fit ainsi connaissance avec un jeune volontaire d'un an,
Paul Hennig, fils d'un pasteur saxon; ce jeune volontaire était lui-même étudiant en lettres et se destinait à la carrière du professorat . Paul Hennig et
Ch. Gr. entretinrent plus tard une correspondance assez suivie qui dura jusqu'à
la mort de Ch. Gr. ,, H. G.
·
2 . Mère de l'officier de marine dont il a été question dans les lettres II, Ill
et XXIIT. H. G.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

437

me gênera beaucoup pour leur faire une lettre de Nouvel An ,
laquelle je comptais écrire vers le 26 courant et de Madrid.
J'espère encore, - aucune de nos lettres, des uns ou des autres,
ne s'étant perdue jusqu'à présent, - recevoir à la prochaine
occasion cette lettre du 28. A quelle adresse m'était-elle
envoyée?
Merci du renseignement de M. Rogine sur les planètes. Je
lui envoie de loin mes sentiments toujours reconnaissants et
~m1caux.
Je suis content que vous ayez envoyé de nouveau des fruits à
Wenck. N'as-tu rien reçu de Rouen? Je ne sais pas le nom du
correspondant rouennais de Carlos Bouisset ; mais toi tu le sais,
et je pense que tu l'auras donné à Wenck. Je raisonne dans le
vide, mais il serait possible que ce monsieur de Rouen attendît
tout simplement qu'on fasse prendre chet lui, et qu'il ne t'écrivît
pas du tout. Vois. Actuellement, je ne puis plus rien dans tout
cela : « c'est ton affaire ».
2° Maman. Tout cela est bien. Je vais repondre en ce qui
concerne le roi. Je ne suis pas sûr d'être bien au courant, mais
je crois qu'il ne part pas pour l'armée du Nord, au moins jusqu'au printemps. Je solliciterai dans ce cas, une fois réinstallé à
Madrid, la faveur d'une audience de lui. Je [ne] crois [pas] qu'il
y ait de question de politesse là-dedans, mais je tâcherai de faire
ce plaisir à maman. Ce qui m'arrêtait, c'est 1a question d'étiquette.
J'ai peur de ne pas être assez correctement mis pour me présenter devant un roi ; et je ne sais pas bien si je serai oblioé de
lui dire quelque chose, ni quoi ; enfin je prendrai mon to~pet à
deux mains. - Je n'ai pas encore attrapé de rhume cet hiver-ci .
Il a fait encore fort beau aujourd'hui. Il ne gèle pas ce que nous
appelons à glace; c'est à peine s'il gèle blanc la nuit. Il ne fait
pas de vent non plus. On ne peut pas se plaindre, en vérité,
d'un pareil climat.
3° Paul Hennig. Prepare pour l'année scolaire 75-76 un examen de fin d'études à l'Universite. S.1 lettre est amicale, beau-

�CH. GRAUX

coup moins raide qu'à l'ordinaire. On dirait qu'il s'humanise.
Je m'en félicite . Il m'apprend que, réformé récemment pour
cause de myopie, il ne fait plus partie désormais des cadres de
l'armée allemande. Il ajoute que cette nouvelle doit faire particulièrement plaisir à maman qui, en r87r, craignait de no·us voir,
quatre ou cinq ans après, nous tirer des coups de fusil, à l'occasion de la revanche. Ne sachant pas si je suis encore en Espagne,
il dirige sa lettre dans ma vieille ville natale, chère à lui comme
à moi. Il prie de faire ses compliments à mes bons parents. Tout
cela est gentil. J'ai idée de lui enrnyer pour la peine mon portrafr en Espagnol, s'il n'est pas trop, trop mal réussi. Je l'aurai
pour la Noël, mon portrait.
Bien que ce soit vous envoyer des lettres coup sur coup, je
crois que je ferai partir celle-ci demain à dix heures.
Journée complète à la bibliothèque, de neuf heures à quatre
et demie, une heure et quart ayant été retirée pour déjeuner et
recevoir la visite de M. Arriaga, jeune homme aimable, mais dont
je ne tirerai sans doute rien. Voilà huit manuscrits d'ici de&lt;&lt; dépêchés &gt;&gt;, comme dit le recteur (despachados). II y en a eu deux de
particulièrement intéressants dans le nombre. Je continue à voir
l'avenir en bleu.
Je vais travailler ce soir après dîner à une lettre que j'ai à expédier au professeur Foerster, de Rostock, concernant l'un des
deux manuscrits importants dont je viens de parler.
Mercredi, c'est grande fête ici: l'immaculée Conception.
L'Espagne, elle aussi, prétend être la terre de Marie. En recevant
la croix de Charles III, il fallait, même annt la proclamation de
ce dogme, jurer qu'on croyait à !'Immaculée Conception. J'irai
donc mercredi voir officier à la cathédrale de Salamanque, en
bleu. J'irai au sermon, - je médite au moins d'y aller, - au
salut, à S• Martin•.
Dans le milieu du jour, grande fête municipale. On vient de
• I.

C'est-à-dire à l'église San Martin dont il a été parlé plus haut, lettre XXVII.

439

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

faire les eaux. On les inaugure le jour de la Conception. L'ingénieur des eaux est arrivé hier ici, et est notre compagnon d'hôtel.
Le vicomte, pour ce jour-là, regagnera, avec son beau-frère, Alba,
son pays, à quatre lieues d'ici, pour souhaiter la fête à sa femme,
qui s'appelle - en diminutif - Concha (prononcer Contecha),
c'est-à-dire Maria de la Concepcion. _
Dans cinq minutes on va m'appeler à dîner. En ce qui me
concerne, vous voyez que tout va bien, ce me semble; je ne
puis pas désirer mieux. Si vous [!']avez cru [bon], vous m'avez
maintenant envoyé une lettre à Salamanque, soit poste restante,
soit directement. Il faut compter six jours (maximum) pour
qu'une lettre de vous me parvienne ici. Vous pouvez partir de
cette donnée_que je ne quitterai pas la bonne vieille Salamanque
avant le r8 courant au plus tôt. Toute lettre de vous qui, d'après
vos calcuJs, devrait arriver plus tard, adressez-la à !'Hôtel de
Embajadores, où je redescendrai à mon retour et où mon cc arche»
m'attend.
Portez-vous bien tous. Je vous embrasse beaucoup.
Votre fils,
Ch.

GRAUX

P.-S. Accusez-moi toujours réception de mes numéros. Dites
si vous avez XXIV, XXV et XXVI, et si vous avez reçu, avant
le XXIII, auquel vous venez de répondre, les XXI et XXII. Si
réception en a été accusée, ce doit être dans la lettre égarée.
Ch. G.

8 h. Voilà seulement qu'on sort de table. On ne fait pourtant
pas des repas de Gargantua, quatre modestes plats, du fromage et
des fruits, et c'est tout; mais on a causé longtemps Expositions
universelles, question franco-allemande, eaux de Salamanq.ue,
etc. C'est digestif. C'est quelquefois dur à suivre une vraie conversation de gens qui parlent avec volubilité après dîner.
Ch. G.

�CH. Gl{AUX
CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

XXVIII
Salam:inque, le 13 décembre 1875, après-dtocr.

Mon cher papa,
Je suis tout heureux de ta lettre de mercredi dernier. Quoique
adressée po te restante, le facteur vient de me 1apporter à la
Fonda lors de la distribution de cinq heures; car à la poste de
Salamanque je suis connu comme le loup blanc. Ta lettre du
28 dernier n'est pas encore retrouvée, mais on est sur ses traces.
Elle est arrivée à Salamanque quelques heure après moi. Le
facteur vient annoncer d'en bas: « Lettres pour Don Carlos »,
sans dire quel D. Carlos. &lt;&lt; Parti ce matin pour Caceres », répond
mon hôte ; tenez, voici le billet qui porte son adresse là-bas. &gt;&gt;
De sorte que ta lettre et une autre, - je sais de qui, ont
allées trouver à Caceres, - trente lieues d'ici, - M. Carlos Percot.
Dans Je moment, mon hôte, qui n'avait pas tardé, en y r songeant, à s'apercevoir de la grosse bourde qu'il venait de commettr , ne me parla de rien, et se contenta d'envoyer au directeur des postes de Caceres une carte-postale pour tâcher de réparer
sa méprise. Quand, avant-hier, je lui reprochai de m'avoir i:aché
l'histoire, il 'excusa en disant qu'il n'avait pas voulu darme disgusto, « me donner du déplaisir ». Enfin, ayant été averti que
ces lettres, que je m'étonnais de ne pas voir arriver, m'avaient
été exactement renvoyées de Madrid, je fis part, - c'était vendredi dernier, - à Garcia (l'hôte) de l'étonnement où j'étais de
ne pas les avoir reçues, et, comme je me menais en devoir
d'aller à la poste, il confessa tout. Nous allâmes ensemble trouver le directeur des postes d'ici, à qui je remis hier une lettre,
rédigée . d'après ses instructions, pour son confrère de là-bas.
J'attends mercredi le retour des égarées: j'espère qu'elles vont
être remises, ou le sont déjà à l'heure qu'il est, dans le bon
chemin.

44r

T s pré,·entions contre la po te restante doivent tomber devant
la promptitude et la ponctualité avec laquelle ta dernière m'est
parvenue. Si la pauvrette de Paul Bourget a attendu si longtemps,
c'est que la première fois que je passai au bureau après son arrivée, l'employé chercha mal, ce qui arrive souvent dans la trop
peu parfaite Espagne, et que, lors de ma seconde visite, c'était en
effet, - tu as bien conjecturé, - au retour d'Andalousie: j'aime
ton jugement, tout concis qu'il soit, sur la lettre de Paul.
Mais l'autre Paul, celui d'Angers, il me semble que ce n'est
pas à vous, mais à moi qu'il ferait bien d'écrire.
Les nouvelles concernant M. Lavi se me caus nt beau oup de
joie. Imagine-toi que je m'étais dit ces jours derniers qu'un
article ur l'Université et la ville de alamanque jadis et aujourd'hui, et en général sur la décadence des études classiques et de
l'amour de l'antiquité en Espagne, manquait à la Revue des De11xMo11des. On verra à cela 1 •
Et les candidats bonapartistes de l'Aisne ? Il n'en est donc pas
encore question? M. L. .. n'entre pas en lice, ou se prépare-t-il
pour b. fois d'après ? Parle-moi de cela, et du greffe, s'il y a du
nouveau.

Il faut dire à M. Magnier de se soigner beaucoup, pour que
sa grippe ne dure pas si longt mps que l'hiver passé. Je tiens à
l'avoir bien portant lors de mon retour; si j'ai beaucoup de
choses à lui conter, il faut qu'il puisse m'en dire beaucoup
aussi.
Je n'attends pas maintenant de nouvell de ma prolon°ation ;
ces choses-là ne peuvent aller vite. Ce sur quoi je compte, c'est
la lettre de crédit que Fleury-Hérard, j'espère, m'enverra par
avance. Je l'attends vers la oël; au surplus, je ne suis pas à
r. Cet article, intitulé L' U11iversild de Sala111a11q11e m 187J a été publié d:ios
la Rame i11tematûmale de f Eusei~nemmt du 15 juillet r 882 et reproduit d'abord
en un pt:tit volume in-12 de 8,J pp. (Paris: A. D11pret, 1887), puis dans Nolicts
bibli"l[raphiqUls, pp. 317-340.

�44 2

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

court. J'ai ici ~oute ma fortune, qui se monte encore actuellement à plus de cinq cent-cinquante francs d'Espagne. J'aurai à
payer là-dessus quinze à dix-huit jours de fonda à ·salamanque et
ma rentrée à Madrid, dont je ne suis après tout qu'à cinquante
lieues au plus. Je me trouverai réintégré à l'Hôtel des Ambassadeurs pour l'époque de la Noël avec deux cent-cinquante ou trois
cents francs en poche: cela suffit pour parer un temps aux événements, surtout quand on ne paye pas sa vie au jour le jour.
Ayant à aller voir le recteur ce soir pour lui demander des
données exactes sur l'enseignement du grec en Espagne, je ne
puis être long ce soir; or je veux te répondre poste pour poste,
pour te communiquer ma joie de ta lettre Je plus rapidement
possible. Je ne puis donc parler cette fois d'une foule de choses,
dont j'ai là une longue liste toute dressée.
Je quitterai sans doute Salamanque à la fin d.e cette semaine,
ou dimanche, ou au plus tard lundi.
·
La présente reçue, recommence ( ou continue, si tu as déjà
recommencé) à adresser à !'Hôtel de Embajadores.
Je me suis fait transférer depuis quatre ou cinq jours dans
une chambre tournée au midi, au troisième, basse de plafond,
mais où le soleil entre toute la journée à pleins bords. Hier,
par exemple, j'ai travaillé toute la joµrnée à f~nêtre ouverte et
dans le soleil, ayant continuellement chez moi depuis huit jours
_plusieurs manuscrits grecs que j'emporte à volonté de l'Université. Il semble que la bibliothèque m'appartienne en propre.
C'est charmant, les facilités qu'on m'accorde.
Je me porte bien. Je bois du Saint-Julien et du Château-Margaux ( excuse du peu !) ou des baptisés tels, très agréables, mais
jeunes, à six francs la bouteille ; mais je fais durer une bouteille
deux jours, et je dépense encore moins en somme qu'à Madrid.
Tu es embrassé, et les autres,
par ton fils,
Ch. GR.

443

XXIX
Salamanca, 16 décembre 1875, au soir

Ma chère maman,
Sois tranquille: les braseros ne m'ànt pas asphyxié jusqu'à
présent et il y a lieu de croire que d'ici dimanche ils ne me
joueront pas de mauvais tour. Dimanche je reprends la voiture
de Madrid. Je m'arrêterai sans doute deux ou trois jom:s en
passant à l'Escurial pour reconnaître la position ; comme ce
n'est qu'à une heure et demie de Madrid, je ne suis pas gêné;
j'y retournerai plus tard plus longtemps, s'il y a lieu. Après le
reçu de cette lettre, il n'y a pas d'incertitude à avoir sur la direction à donner aux lettres que vous m'adressez; p.our la Noël, je
serai réintégré dans ma chambre de l'Hôtel de Embajadores. Mais
pour en revenir aux braseros, il paraît que le fort de l'hiver est
passé dans ce pays privilégié. La gelée a cessé le I 3. J'entendis
ce jour-là, étant à travailler après le dîner ou à écrire des
lettres, - car ma correspondance est en ce moment assez bien
nourrie, -:-- le sereno, c'est-à-dire le veilleur de nuit, passer sous
mes fenêtres en criant :· t&lt; Son las nueve y sereno ; i1 est neuf heures
et le temps est clair. i&gt; Ne repassa-t-il pas ou ne l'entendis-je pas,
toujours est-il que j'allais quitter la table de travail quand sa voix
revint frapper mes oreilles et il cria: « Son las ot~ce menos cuarto y
nublado; il est onze heures moins le quart et le temps est couvert. ,,
Il plut un peu cette nuit-là ; de mêm~ le lendemain; enfin, aujourd'hui, le temps est tout à fait radouci et il a plu sérieusement sur la
fin de l'après-midi. En comparant avec la lettre de papa du 8, le
dégel ici nous est donc arrivé cinq jours après avoir commencé à
Vervins. Si, comme on le prétend, nous devons être quitte de
l'hiver comme cela, bien qu'il ait fait fort froid les nuits ( - ro
maximum) -que m'importait? j'étais bien couvert et j'avais
bien chaud dans le lit l - j'appellerai cela un hiver court et
doux, car pendanda journée au moins le soleil réchauffait.
0,

�444

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

J'ai ~épondu par une lettre jetée à la poste le 14 courant
avant dix heures du matin, à celle que papa m'écrivit le 8, l'adressant poste restante. Le même jour au soir à l'heure du dîner
.
'
'
arr~va la nouvelle lettre de papa du 9, et celle où tu exprimes la
crainte des braseros. J'ai dit qu'il n'y avait point de danger;
au surplus, par excès de précaution, on les retire la nuit. Tu me
dis de rester tant que la santé ne m'obligera pas à raccourir près
de vous. Comme _tu y vas, ma chère maman? T'imagines-tu
d_onc que :ous ~es Jours ma santé va en se désorganisant et que je
t~che de tirer a la plus longue dans l'intérêt de la science ? Nous
n f somm:s p~s. ~on, _mets-toi bien dans l'idée que je ne me
sms, en f~it, iamais mieux porté à Paris qu'ici; présentement
le corps Vit chez moi absolument sans se faire sentir, et ma
s~nté - est-ce clair? - n'a jamais atteint un point de perfect10n plus élevé.
Enfin:, ce soir, toujours à l'heure du dîner, on m'a apporté
la dermere lettre de papa, datée du dimanche 12. Les lettres
vont vite en ce moment. Je vais te quitter pour lui répondre à
ses deux du 9 et du 12.
D'abord, laisse-moi te dire de ne pas te casser la tête, mon
cher, papa, à éclaircir la question de ta lettre que j'ai déclarée
égaree. Dans mon numéro XXVIII (marque-lui son numéro si
comme je_ le _crois, j'ai oublié de le mettre moi-même), je' t'ai
conté l'histoire. Aujourd'hui j'ai perdu tout espoir de la
retrouver. Le directeur des postes de Caceres est évidemment
un mal élevé . Non seulement il n'a rien renvoyé, mais il n'a
pas même donné signe de vie ; ni à la carte-postale de Garcia
mon ~ôte, _ni à ma lettre très-polie il n'a répondu quoi qu;
[ce] _son. _Hier, son con~ère d'ici, qui me traite avec égards
et tres obligeamment maintenant, m'a promis de lui écrire luimême à son tour ; mais désormais j'ai fait, mon deuil de ta
lettre du 28 novembre.
Dans ta dernière tu m'as répété quelques renseignements qui
~e manquaient par suite de la perte de cette même lettre qui
JUStement renfermait, - c'est toujours comme cela, _ nombre

445

de détails concernant plusieurs personnes, à ce que j'ai pu voir.
Je viens donc d'apprendre l'incendie de mon oncle André', qui
sera en effet peu de chose s'il ne s'effraye pas trop à la suite de
cet accident assez étrange, en même temps que la mort de
Mm• Noël, d'Amiens. Mais qu'est-il donc arrivé à Mm• Parmentier? Voici deux fois que tu fais allusion à un accident, comme
à une attaque de paralysie ou d'apoplexie, à ce qu'il me semble.
Ai-je deviné juste ? Ce serait fort triste. Tu m'as dû dire au
juste ce qu'il en est dans la lettre perdue. Je serai obligé un de
ces jours d'écrire à Jules 2, le lui ayant promis; tiens-moi bien
au courant.
Je ferai une lettre de Jour de !'An à mon oncle André; maintenant je ne serai plus gêné. Mais voilà M. Magnier recondamné
à la chambre. Je n'ai pas besoin de te demander de m'envoyer
dans chaque lettre le bulletin de sa santé. Quel dommage que
je ne puisse vous faire part de quelques-uns de ces degrés de
température que les Castilles ont en ce moment de plus que Fontaine ! Répète-lui bien, en allant le voir, de se soigner, pour lui
et pour les autres qui ont besoin qu'il soit en bonne santé pour
pouvoir jouir de lui.
A Fleury-Hérard à présent. Il me semble que tout va bien .
Si, par extraordinaire, on ne m'accor:dait pas ma« prolonge &gt;J, je
reviendrais vers le milieu de janvier sans doute, ayant dépensé peu
sur la nouvelle lettre de crédit de deux mille francs que le banquier va m'envoyer; et, dans tous les cas, il me paraît que tu
n'auras rien ou bien peu à lui payer en suite de ta garantie de
quinze cents francs.
Hier même je reçus une lettre de lui, où il m'annonçait qu'il
t'avait écrit pour te demander si tu étais prêt à lui fournir cette
garantie ; que, provisoirement, il avait prévenu son correspon1.

Il s'agit de l'ince11die d'un bâtiment rural sis au village de Bernot.

H.G.
2.

Le plu6 jeune des enfants de Mme Parmentier. H. G.

�447

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

dant de Madrid de tenir toujours quatre cents francs à ma disposition, - ce qui fait que dût, je ne sais pour quelle cause, tarder la
venue du crédit, je ne serais point dans l'embarras. Il m'invitait en
outre à écrire deux lettres, l'une au secrétaire de la Faculté des
Sciences, notre payeur, l'autre à M. Renier pour lui permettre de
continuer à toucher mes mois de traitement pendant mon absence.
J'ai envoyé ces lettres et lui ai répondu à lui-même. Toutes ces
questions pécuniaires me paraissent en bonne situation.
J'ai reçu récemment une carte-postale d'Albert Fécamp, qui me
parle de livres et me donne de bonnes nouvelles de sa santé et de
celle de s·a mère. Je pense qu'à partir du I " janvier le port de nos
lettres de France à Espagne et réciproquement va être abaissé à
trente ou vingt-cinq centimes et le poids porté à quinze grammes
en Yertu de la convention in,ternationale(universelle); nous pourrons aussi nous envoyer des cartes-postales qui ne coûteront
que deux sous. Informe-toi et informe-moi après, car je ne lis
plus les journaux depuis quelque temps.
Je désirerais savoir quelque chose de l'envoi Bouisset, bien
qu'il n'y ait pas encore absolument de temps perdu. As-tu dit
à Wenck : (&lt; Voici le nom et l'adresse du correspondant rouennais de
M. Bouisset. Faites prendre chez lui et payer par votre correspondant à vous &gt;&gt;? Tu sais que moi je n'ai jamais connu ni le nom
ni l'adresse du correspondant rouennais de Carlos et que, de
mon côté, je n'ai pu par conséquent transmettre ces renseignements indispensables à Wenck. Si tu les lui a donnés, toi qui Ies
avais, et que tu lui aies écrit ce que je viens de dire, tout est
bien et il n'y a qu'à prendre patience.
Je suis content que la lettre de M. Delisle aussi t'ait plu.
Amitiés à mon oncle, en échange des siennes. Mes embrassements à chacun. Je n'ai pas encore le temps ce soir de vous
défiler mon chapelet d'observations sur Salamanque. J'ai toujours tant à vous dire.
Votre fils,

Ch. G.

J'ai terminé ce matin mon étude des quarante-trois manuscrits grecs d'ici'. Il ne me reste plus que quelques courts passages
à copier de côté et d'autre. - Demain matin, visite à la bibliothèque de la cathédrale. J'ai vu les principaux monuments de
Salamanque. Je terminerai demain après-midi, avec le régisseur de
la comtesse de Montijo qui a été mon cicerone, la visite d'un
ou deux qui restent. - Le recteur vient de me faire cadeau
d'un exemplaire de l'histoire de l'Université de Salamanque par un
bibliothécaire d'ici ( r 869 ), et de six exemplaires du petit catalogue.
général des manuscrits de. la bibliothèque publié en 185 5 2 (bien
qu'il soit fort incomplet et défectueux) pour les distribuer aux
bibli~thèques parisiennes ou aux personnes qu'il me conviendra.
Ch.G.

XXIX. bis
Personnelle
« Paris, le 9 décembre 1875.

« Monsieur, Après avoir pris connaissance de votre lettre du

26 novembre dernier, qui m'informe des nouvelles prétentions
« de M. Ocana, je me suis empressé d'examiner s'il y avait lieu
«
cc

de s'imposer une dépense aussi considérable pour l"acquisi-

« tion des deux tables d'Osuua.
« Malgré tout le désir que j'aurais de procurer ces monu«
«

ments à notre Bibliothèque Nationale, je ne puis consentir à
les payer cinq mille douros, comme le demande M. Ocana.

1. Sur les mss. grecs de Salamanque, voir Rapport, lac. cit., pp. 202-205 et
Notices sonmmires, pp. 145-206.
2. Catdloga de los libres manr,scritos que se consei,van en la biblioteca de la Universidad de Salamanca [par Vicente de la Fuente et Juan Urbina]. Salamanca,
1855, pet. in-40, 75 p.

�CH. GRAUX
CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Je maintiens donc le prix de vingt mille francs, chiffre extr~me
c&lt; auquel vous avez été autorisé a vous arrêter. Vous voudrez b1e_n
« faire connaître ma décision à M. Ocana et me donner avis
« immédiatement du résultat définitif de votre négociation.
« Recevez, Monsieur, l'assurance de ma considération très
&lt;&lt; distinguée,
cc Le Ministre, etc.
cc

(( H.

wALLON.

))

J'ai reçu cette lettre ministérielle avant-hier r4, ici à Salamanque: M. Zarco l'avait fait suivre sans perdre de temps. Le
soir même, je fis part à M. Ocaii. a, en espagnol, de la réponse du
Ministre.
Elle est mal rédigée en trois endroits. J'en ai souligné un,
et cela suffit pour te signaler le vice du passage. :-- 2° Le
Ministre dit avoir pris connaissance de ma lettre;. mais, ce~l~ de
M. Ocana ~ lui personnellement adressée par mon ~ntermé?1a1re,
- et dont la mienne ne lui donnait pas la traduction, mais seulement un abrégé incomplet, - et celle précisément à laquelle il
s'agissait de répondre, il ne dit pas s'il en _a tis ,c~nnaissance.
3° Comment veut-il que je lui donne :vis immediatement ,d~
résultat ? Encore faut-il donner à M. Ocana le temps de se dee1der et il n'est pas douteux pour moi que si, dans six semaines
où deux mois, par exemple, M. Ocana revenait dire: cc Donnezmoj les vingt mille, Monsieur le Minis'.re, et_ voici les tables ~,
le Ministre n'hésiterait pas à conclure affaire. Aioute que M. Ocana
m'avait demandé, prévoyant le refus qu'allait rencontrer sa proposition de vendre vin21:-six mille francs, si, dans ce cas, et supposé
qu'il essaye alors de f:ire marché avec d'autres et qu'ils _ne s'en~
tendent pas, il pourrait encore s'adresser à nous et s1 0~1 lu~
payerait toujours vingt mille francs ses bronz~s ; et que Je l~t
avais laissé espérer que dans un délai d'un mots, par exemple, il
serait sans doute encore temps pour lui de revenir à nous. Cela étant, - et M. le Ministre a lu le récit de tout cela dans

449

mon rapport, - j'ai corrigé mentalement le mot cc immédiaten~e_nt n, et j'ai donné trois semaines à M. Ocana pour dire défilllt1vement oui ou non; et j'en ai averti de suite M. L. Renier.
- Voilà, je _pense, une affaire qui ne fera plus donner d'argent
aux compagnies de chemin de fer.

Ch. G.
. Nota. Les deux tables contiennent peut-être en tout deux cent~rnquant~ li_gnes, équivalant à deux cent-cinquante lignes d'un
livre or~10aire. Ma copie en embrassait les trois quarts, ou [ un J
peu moins. Mais, sois tranquille ; -elle est entre les mains de
M. Renier qui est un honnête homme ; il n'y a pas de danger
qu'on la publie.

XXX
Salamanque, dimanche 19 décembre 75,

2

h. après-midi.

Je vais monter ce soir à cinq heures dans la dilioence d'Avila
et là, prenant le chemin de fer, je débarquerai sur les ;ix heures du
m~tin ~ l'Escurial, ~ù, suivant les circonstances, je resterai jusqu'au
meme J~ur a~ _s01r ou jusqu'à la veille de Noël. Ma place est
retenue~ Ja d~lige~ce, ma malle ficelée. Il ne me reste plus qu'à
passer d1re ad1eu a D. Pedro Murga, là, sous les arcades de la
Grande Place. A quatre heures je dînerai, et fouette cocber !
_J~ viens de visiter avec D. Emilio (le neveu de l'ancien
mr,nistre de la reine I~abelle, Coronado), - jeune homme qui
prepa~e son baccalaureat en artes à Salamanque, demeurant chez
le :ég1~seur de la comtesse de Montijo, - Ja partie de murailles
~ui ~emt la ville du côté du fleuve. Le roc, souvent à pic _
l ancien bord du Tormes - a été utilisé comme fortification et
le mur s'est planté dessus. Aujourd'hui, et sur presque tout le
pourt~ur de la place, le mur de défense a été converti en mur
de maison. J'ai été revoir par derrière la vieille cathédrale byzanRc,111e hispa11ique. xm.

�45°

CH. GRAUX

tine - du xr• siècle - dont on a si malencontreusement abattu
l'un des bras de la croix pour coller contre l'ancienne la nouvelle cathédrale, magnifique sans doute, mais qui est à cent Jieues
de posséder le même cachet que l'autre.
En somme, j'ai fini par visiter tol,ls les monuments remarquables encore sur pied de la fameuse cité : la Clericerfa, collège
des Jésuites, fondé en 1614, aujourd'hui Seminario conciliar; la
magnifique nef de Santo Domingo, avec chœur établi sur une
large voûte fort surbaissée qui obscurcit l'entrée du temple
( comparer église, secondaire, de Grenade : même modèle plus
petit) ; l'église du couvent des Augustines, en face du palais
inachevé de Monterrey [remarquables, ces galeries couvertes avec
vue libre sur les deux côtés qui surmontent ce palais ( entre les
deux tours), la Clericeria ( elle en a deux), et "nombre de ma,isons
ou édifices anciens de Salamanque] ; le collège de Calatrava et
son escalier, l'Arz.obispado, aujourd'hui le collège des Irlandais,
patio à deux étages de colonnes, les unes à plein cintre, celles de
l'étage surbaissées; le Colegio Viejo, aujourd'hui Gobierno ci_vil.
Ajoutons l'Université, dont je n'ai pas visité la chapelle, 1a
Plaz.a Mayor, la Torre del Clavel; et voici à peu près l'énumération des principales richesses monumentales qui décorent encore
aujourd'hui Salai:nanque.
Je n'ai pas besoin de décrire les courses de novillos auxquelles
j'ai assisté le jeudi qui a suivi mon arrivee; c'est caractéristique,
je m'en souviendrai bien. Elles eurent lieu jeudi, vendredi et
dimanche, à onze heures et à deux heures, c'est-à-dire presque
toute la joumée. Le peuple n'en a jamais assez. Il y eut pas
mal de .cogidos por el nO'l!illo. Ceci, ce sont mes notes: on en
recausera plus tard pour expliquer ce qui n'est pas clair. Je vais
vite. - Les deux autres jours de novdlos et ensuite, quand il
me plut, j'emportai des manuscrits et des livres à la fonda pour
trav-ailler à mon aise pendant que les Espagnols flânaient.
Je viens d'obtenir du recteur : ÜRTIZ, Bibliother;a Salman-

451

CORRESPONDANCE D 1ESPAGNE

tina •, dont la bibliothèque d'ici possède sept ou huit exemplaires,
pour la Bibliothèque de la Sorbonne. On lui renverra en échange
quelque double ou des fascicules de la Bibliothèque des Hautes
Études. J'écris à M. L. Renier à ce sujet.
J'ai vécu avec le recteur comme feraient deux amis de même
âge i je lui ai donné force indications sur l'état actuel de la philo]ooie; il m'a expliqué le système de l'enseignement en Espagne.
Il O:•a montré sa bibliothèque de chez lui, celle qu'il est en
train de monter depuis deux ans à la Rectoral, et qui comprend
déjà entre autres la petite collection Teubner, grecque et latine.
Je l'ai vu u11 soir chez lui, quasi tous les jours, en sortant ~e
déjeuner, à la Rectoral, et de nouveau, à la tombée de la nuit.
faisant des vueltas (tours) à la Plaz.a Ma) 10r.
L'employé de la poste d'ici, pour une lettre de vingt gra 1nmes
au professeur Fœrster, de Rost~ck, voulait me ~air~ .affranc?ir
vingt sous ; il a reconnu, en vérifiant, que ce n était que cinquante centimes. Voilà CO!llme ils savent leur service.
Tous les jours, ici, j'ai eu le puchero au dîner: bœuf avec
pois chiches, choux, carottes, lard, saucisses. et une sauce; on
prend de ce qu'on veut parmi tout cela, et, à cet effet, on vous
le sert en quatre plats qui passent successivement.
3 h.

Il y a aujourd'hui quinze jours, - non, je me trompe, le
mercredi de la Conception, - c'était, outre la fête de la Vierge,
l'inauguration des eaux: grande fête, toute la ville en émoi.
Jadis et jusques il y a quinze jours, les Salmantins étaient tenus
de court en ce qui concerne les eaux. Aux abords des quelques
fontaines au mince filet, co01111e celle encore subsistante de la
place S. Francisco, les cruches (cântaros) venaient s'aligner pour
r. José Ortiz de la Peîia, Bibliotheca Salmautina, seu Index librol'lt-tn omnium
qui in publica Sal111a11ticeusis (U;ademiM bibliotheca asservantur ... Salmanticae,
r 777, 3 vol., pet. in-4.

�45 2

Cfl. GRAUX

être remplies chacune à son tour, et quelquefois il y en avait
tant, faisant la queue, que le tour ne venait que le quatrième
jour.
Costume des hommes: culotte collante au point que, la plupart
manquant de mollets, on dirait que les corps sont plantés sur
deux fuseaux; boutons d'acier le long des coutures. Veste ne
descendant pas tout à fait jusqu'aux reins; autour des reins, ceinture de cuir, large de vingt à vingt-cinq centimètres. Chapeau

(ici trois dessins représentant un chapeau saluutnlin en élévalt'on,
plan et perspective) : souvent un mouchoir rouge noué autour de
la tête sous le chapeau, et gilet et veste décolletés de facon à
laisser apparaître une portion de chemise carree sur la poi~rine,
eomme une bavette. Comme les autres Espagnols 11011 encore
parisianisés, absence de cravate. Capa, s'il fait froid, par dessus
tout cela.
Si !'.homme est dégue~ùllé, je n'ai jamais vu guenille si guenille_ que celle~ d'ici. On ne s'imagine pas une capa avec cinq
ou six cents pièces, et, en outre, encore autant de trous · et le
reste du costume à l'avenant. Il semblerait qu~ils ont fait' composer, ces mendiants, une cape tout exprès pour représenter le
comble de la misère.
Quand il fait sec, les rues sont soigneusement balayées par
chacun: rien n' est plus propre que Salamanque .; mais par la
pluie et le temps nublado ( couvert), rues sales et boue noire,
qu'on laisse en attendant qu'il fasse beau. Quantité énorme de
cochons dont beaucoup traînent dans les rues, comme chez nous
les chiens. J'ai vu la même chose à Grenade. A cette époque-ci
de l'année, chaque maison vient de tuer son cochon ou va le
tuer: elle l'a engraissé elle-même. Le cochon a vécu -dans la
maison.
J'arrive au costume des femmes. Couleurs voyantes et
criardes, surtou1 le rouge, le vert et le jaune. En hiver, je ne
peu..'C etudier le détail du costume, vu que les femmes (du peuple)
sont toutes enveloppées dans la sayagllesa, une espèce de couver-

453

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

tUre de laine qui, couvrant le dos des épaules aux reins, vient se
croiser sur la poitrine et retombe en deux pendants sur le jupqn.
Sur la tête, paiiuelo (mouchoir). Rien de plus simple . Au degré
immédiatemerit supérieur de l'échelle sociale, les femmes
d'ouvriers (artesanas) s'enveloppent la tête, les jours de grande
fête - hiver et été - de la mantilla redonda ou del rocador, en
velours noir, ce qui donne un aspect raide et sans aisance à la
partie supérieure de la personne. Se figurer une capeline, mais
en gros velours noir épais ; c'est exactement cela.
J'achèverai ces notes à ma prochaine station.
3 h. r/4. Je n'ai plus qu'à diner tantôt et donner mon
adresse à la poste.
El Escorial, lundi

20

décembre 75.

9 h. du matin.

Mon cher Garbe,
Le train m'a déposé ici au soleil · levant. L'Escurial n'offre pas
un aspect sauvage, mais seulement aride. Un fond de cuve,
formé par des montagnes, dont le sommet, en ce moment, est
saupoudré d'une légère couche de neige fondant au soleil. Dans
ce renfoncement, le Palais de l'Escurial qu.e je n'ai pas encore
eu le temps de voir, sinon de loin : coupole assez jolie et gracieuse. On monte terriblement pour arriver jusque dans le village. Je suis venu à pied, en avant de l'omnibus, qui tardait
pour prendre des bagages. Mon premier soin fut de passer à la
poste restante, où je comptais trouver - et je la trouvai en
effet - une lettre de D. Manuel Zari:o. 1Je fus tout surpris de
recevoir en même temps ta lettre &lt;lu 29 octobre, celle du
21 novembre (avec la violette), la lettre du bibliothécaire de
Bâle du 26 novembre avec un mot de toi. J'ai consulté mon
calepin ; j'ai constaté qu'ayant, le 12 octobre, donné cette adresse
de l'Escurial, tu m'as écrit à ladite adresse et, ne recevant pas de

�454

CH. GRAUX

contre-ordre comme Vervins, tu as dû continuer à m'y expédier
tes lettres. &lt;( C'est moi qu'est fautif. &gt;J Du reste, depuis tu as
reçu et renvoyé fidèlement à Vervins mes lettres du 30 novembre
et 2 décembre, dont on m'a, de là-bas, :iccusé récepti0n.
J'ai quitté Salamanque, comme tu viens de voir, hier soir: il n'y
avait pas de lettre de toi poste restante. S\l en arrivait par
hasard, n'aie pas d'inquiétude; le chef de la poste me les renverra à mon adresse à Madrid. Le tour qui vient de m'arriver ne
se représentera plus, je l'espère. Au surplus, je rentre à Madrid ce
soir même, y étant rappelé par une lettre de D. Manuel; je ne
ferai mon séjour à l'Escurial que plus tard. Pour plus de sûreté,
toi, écris-moi désormais et jusqu'à instructions nouvelles à
l'adresse süivante : « Sor Dn Manuel Zarco del Valle, Plaza de
S•• Barbara, 7 dup 0 ., Madrid, pour remettre à M. Graux ».
Er maintenant, tâchons de te répondre. Je viens d'écrire à
M. L. Renier d'une part, et, de l'autre, à Bâle. Causons ensemble.
Ma fenêtre est ouverte; il dégèle. Je vais déjeuner tantôt,
-ferai une courte exploration des lieux et de la bibliothèque, si
je peux, et à six heures monterai dans le train de Madrid, où je
serai à sept heures et demie. Ce n'est plus qu'une promenade, et
comme de Vervins à Laon, ou de Versailles à Paris, pour être
plus dans le ton.
Que j'apprends tard la perte que vous avez faite de papa Narcisse', que tu aimais tant et que pour cela j'aimais aussi l Oui,
je le comprends bien, tu aurais voulu être là.
Les nouvelles tristes et les gàies se coudoient. Je te félicite
de la promesse qu'on t'a faite à l'~cole 2 • Tout est pour le mieux
pour toi, et laisse-moi dire aussi pour moi dans cette combinaison.
Je suis content que Georges Duruy 3 ait été reçu agrégé d'hisGrand-père de M. P. Garbe. H. G.
2. A !'École Normale Supérieure.
3. Fils de l'ancien ministre Victor Duruy, aejourd'hui professeur d'histoire
et de littérature à ['École Polytechnique.
1.

CORRESPONDANCE D 1 ESPAGNE

l

• 455

toire, et en tête de ses camarades d'École. Ils ont de la valeur
dans la famille. Moi qui leur ai aussi des obligations, je leur
souhaiterai toujours des succès. Tu sajs que c'est la duchesse de
Medinaceli (la jeune mariée) qui, par lettre, étant à Séville, a
chargé sa grand'mère, la comtesse de Montijoj de m'embellir le
séjour de Madrid, et tu as lu dans le temps les lettres que me
donnèrent Mme Duruy et M. Lavisse pour la jeune duchesse,
laquelle, par parenthèse, je n 'ai pas réussi à voir.
Et Bougier 1 ? Agrégé ? - Mais laissons cela, et courons au
plus pressé.
Je regrette que tes classes soient, généralement parlant, faites
à des paresseux et, par suite, t'intéressent peu. N'importe; pendant un an, cela peut être un bon exercice pour toi; cela t'habituera, si tu le veux, à surveiller ta parole. D'un autre sens, je
suis content qu'il te reste beaucoup de temps pour les études
personnelles.
J'aime be,\ucoup M. Catrin 2 disant (&lt; ces deux jeunes maîtres &gt;J
en parlant de nous. Enfin, on ne dira pas qu'il n'y a pas bonne
intention de sa part.
C'est bien gentil, et fort tendre, de m'avoir envoyé une violette de ton bouquet dans la lettre du 21 novembre; mais je
voudrais bien savoir de qui était le bouquet. Je ne te connaissais
pas le goût des fleurs.
Merci de la dissertation sur le soleil. t&lt; Les éclipses, en nous
montrant le limbe du soleil entouré d'une pâle auréole à rayons
diversement contournés et garni tout autour de protubérances
rosées ... )&gt; C'est justement après ces &lt;&lt; rayons diversement contournés &gt;i et sans doute aussi ces « protubérances rosées » que
mon auteur astrologique en a. Son texte, qui est du vie siècle 1. M. L. Bougier, actuellement professeur d'histoire et de géographie au
Collège Rollin, à Paris.
2. " Si je me souviens bien, institute~r ou maître de pension au Nouvion·
en-Thiérache.&gt;&gt; H. G.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D' ESPAGNE

j'ai copié tout cela - décrit indubitablement ce phénomène:
seulement il ne parle pas seulement de couleur rose, mais aussi
d'autres couleurs. En tout cas, comment l'avait-on observé, je
n'en sais rien, mais il me para1t bien évident que la découverte
ne remonte pas à trente ans, mais à douze sièc1es ou plus.
Je n'ai rien à dire de l'agrégation des Facultés. Tu érudies ton
cours de M. Mascart 1 , parfait. Il y a longtemps que moi aussi je
nourris le projet de rentrer par Angers: les zigzags en chemin de
fer ne sont désormais rien pour moi: j'en ai déjà tant fait! Songe
que quinze heures de voyage, comme de Salamanque ici, me
paraissent très peu de chose. Ah ! ton nid, on y nichera, si l'on
peut, mais dans deux mois au plus tôt, si je ne reçois pas de
Paris de nouvelles contrariantes.
Tu me parais bien seul, en effet; mais n'as-tu point fait d'amis?
Je suis seul aussi en Espagne, mais il n'y a pas de monotonie
dans ma vie, sans cesse sur les chemins comme je Je suis, ayant
à entretenir une correspondance abondaute, nourrissant toujours
des projets etayant à songer à leur exécution le lendemain. J'ai
reçu soixante-deux lettres ou billets depuis mon arrivée en
Espagne; j'ai écrit en réponse quatre-vingt-quinze lettres ou
billets ( ce qui ne fait pas cependant quatre-vingt-quinze ports
de lettres, vu que souvent j'ai envoyé plusieurs lettres sous la
même enveloppe).
De même .que ta violette, je reçus un jour une lettre en danois
avec un trèfle et je ne sais plus quelle fleur.
A la lettre dont tu as accompJgné l'envoi de Bâle, j'ai à
répondre que tu as bien raison de t'étonner de ne plus recevoir
de mes nouvelles. J'ai été fort occupé dans ces moments-là, et,
vois ce que c'est, je me plaignais d'être oublié de toi.
- Quoi qu'en dise Gaston 2 , je ne fais pas de conquêtes dans le
monde élégant et aristocratique. Quelques connaissances superfi-

cielles, voilà tout: ajoute, si tu veux, l'étude d'un monde qui
m'était assez inconnu et qui ne deviendra point le mien. Ma
prolongation de séjour est demandée; ma lettre est arrivée dans
les bureaux du Ministère, à ce que j'ai appris, le IO courant.
J'attends la réponse dans une quinzaine au plus tôt, et je suis disposé à la laisser venir sans m'impatienter et sans bouger de mes
travaux commencés. J'ai reçu Je 17 une nouvelle lettre de crédit de
Fleury-Hérard, mon banquier de Paris, papa l'ayant couvert par
une garantie de quinze cents francs pour le cas oü ma demande
de prolongation et d'indemnité nouv_elle serait rejetée. Quand
je saurai définitivement si je reste, je t'en informerai. Cette
prolongation est nécessaire pour que je rapporte de ma mission
quelque chose de complet, sinon je n'aurai que des tronçons, plus
ou moins importants, sans doute, mais dont l'ensemble n'offrirait
pas d'unité.
Ah l que je [te] tiens mal au courant de ma façon de penser
et de sentir, si tu crois, comme tout le monde me le dit, que je
vais me marier ici. Non, mon cher, je ne sais [si] j'ai eu- en
d'autres temps d'autres idées; mais le bonheur, c'est d'être Français, de vivre en France et de se marier avec une Française, la
meilleure qui se pourra trouver. Mais, grand Dieu ! ne transplantons pas une fleur andalouse sous notre soleil, où elle ne
reprendrait pas bien, et nous nous en ressentirions. Et puis,
pour moi, ce n'est pas là le rêve. Une Andalouse sera belle et
bonne pour un Espagnol, mais point pour un homme d'action
et qui veut vivre, effectivement, toute sa vie sans en perdre que le
moins possible. - Tâchons de faire qu'on nous fasse déjeuner.

1. M. E. Mascart, membre de l'Institut, professeur de physique au Collège de
France.
2 . M. Gaston Née, beau-fils de M. E. Lavisse. H. G.

457

4 h.

r/2.

Vu le moine... ski, polonais, bibliothécaire de l'Escurial.
Aimable au possible, nous sommes faits pour nous entendre, et
je prévois que cela marchera à souhait avec lui. Parle fort bien
français. J'ai vu les trois principaux mss. que j'ai à y étudier.
Je suis fort content de la tournure que prennent les choses.

�459

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

Rentrant ce soir à Madrid, je vais y travailler w1e douzaine de
jours, puis je file à Tolède ( deux heures de chemin de fer et pl~s
de diligence), j'y passe une aut~e douzaine de jours; et alors Je
viendrai enfin m'installer à l'Escurial. Voilà les plans.
Je viens de visiter le musée de peinture de l'Escurial, une
trentaine de tableaux remarquables au premier chef, pll,is d'autres
un peu partout. Titien: Jardin des Oliviers et S1 Jérôme priant
dans le désert, pendants au fond des deux salles se regardant au
travers des portes, S1 Laurent sur le gril, frappant de vérité,
Cène, etc. Un Vélasquez, les frères de Joseph rapportant sa robe
ensanglantée; expressions absolument vraies, etc., etc. Il doit Y
avoir le récit de tout cela dans des manuels.
Édifice très remarquable, mais pas la huitième merveille, comme
on vous le dit. Je suis monté presque en haut de la Sierra pour
le dominer. Je vais diner et partir. Comme on fait tout en courant!
Je ne sais si je t'ai dit que j'ai aimé beaucoup tes lettres et toi

m'apprend le mariage de sa cousine Louise avec un M. Léon Fayolle,
parisien de la rue d'Aboukir, négociant en tissus. Vous ne m'en
aviez pas parlé. J'en suis, pour ma part, très heureux. Je me
porte bien: je n'ai pas encore attrapé de rhutne de ceJ hiver.
Aujourd'hui, température très douce: nos belles journées de
soleil en février, mais plus chaudes, voilà le temps d'ici. La
Noël commence. La Grande Place et [les] rues adjacentes, encombrées de boutiques et de mille sortes. Beaucoup de tapag€ dans
les rues ..
J'envoie mon portrait aux Wenck; je voudrais qu'ils l'eussent
pour la nuit de Noël. Écrivez-moi si le vôtre n'a pas été brisé
par le timbre de la poste . J'en ai douze. Je vais rester ici une
quinzaine, si l'on ne me rappelle pas; puis mon séjour à Tolède,
la vieille capitale, a deux pàs ( vingt lieues et chemin de fer) de
Madrid.
.
Je vous embrasse tous.
Votre
Charles.

dans elles.
Je t'embrasse .
Envoie ces douze pages, comme toujours, à Vervins.
Ton
Ch. G.

XXXII
Madrid, Fonda de Embajadores.
· 27 décembre 1875,

XXXI

s h.

r/2 du soir.

Ma chère grand'maman, ·

Madrid, mardi

21

décembre 7S.

6 h. du soir.

Mes chers parents,
Rentré hier soir de l'Escurial. Je suis réinstallé à la Fonda de
Embajadores (où m'écrire). ·Je vous envoie un Don .Carlos. tel
quel. Puisse+il ne pas être cassé à la poste ! Lucien Tncot

On vieµt du fond de l'Espagne te souhaiter la bonne année.
Arrivera-t-on à temps? Voilà la qttestion. Depuis deux jours,. je
méditais de te faire une belle lettre ; et puis, les occupations, des
lettres concernant mes travaux, bref mille choses, et je me vois
forcé de mettre a la poste dans une demi-heure la lettre que je
me hâte d'écrire. Tu ne compteras pas les paroles, et te contenteras de peser les sentiments qu'on y aurait mis, si on avait eu

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

le temps. De cette façon-là, vois-tu, la présente péserait lourd.
Cela suffit, n'est-il pas vrai? Donc, je passe.
Il va sans dire que je ne souhaite pas la bonne année qu'à toi
toute seule. Tu seras obligée de faire circuler ceci pour que chacun prenne sa part. Ainsi, mon père et ma mère, papa et
maman Graux, toi, maman-bon, mon oncle Émile, je vous
embrasse tous comme si j'étais là. Puis après, dites aux autres
-parents que j'ai aussi songé à eux.
· Maintenant, passons aux étrennes . Que vais-je vous donner ?
Mais, au fait, n'avez-vous pas des oranges ? M. Tournier
m'écrit, - je viens d'ouvrir sa lettre: « Mon cher Graux, j'ai reçu,
franco, votre gracieux présent, hier soir après le départ du courrier,
et je ne veux pas tarder plus longtemps à vous remercier et à
vous gronder. La modeste indemnité que l'État vous accorde
ne vous permet guère de semblables folies. Enfin, quand le vin
est tiré, il faut le boire; et quand le vôtre sera tiré, c'est-à-dire
en bouteilles, nous le boirons à votre santé, et je pourrai vous
en dire mon modeste avis. » Très gentil de sa part.
Puis: « Tout le monde se porte bien d'abord, dit la prose de
P. B. (à joindre sa lettre à celle-ci, le poids excéderait), et c'est
l'essentiel. Tout le monde dévore les orages que vous nous avez
envoyés d'Espagne, et tout le monde vous en remercie infiniment. »
En philologue hardi, je corrige oranges en'uoyées; et, en logicien
serré, je conclus que Wenck a reçu et que W enck a réparti; alors,
j'ai lieu de présumer que vous avez aussi vos étrennes.
Mais j'ai mieux à vous offrir. Deux nouveaux mille francs
dontl'État vient de me faire cadeau. Voilà de quoi payer les
oranges et le vin de M. Tournier.
Effectivement, j'ai reçu aujourd'hui quatre lettres, toutes les
quatre agréables, à savoir Bourget, Tournier, abbé Duchesne ( de
Rome) et la suivante du Ministre:
« Monsieur, suivant le désir que vous m'avez exprimé et en
raison des résultats que vous devez obtenir d'après votre lettre
du 26 novembre dernier, j'ai l'honneur de vous informer que,

par arrêté de ce jour, je vous ai autorisé à prolonger votre séjour
en Espagne jusqu'au mois de février prochain. Je vous ai aussi
accordé une indemnité supplémentaire de deux mille francs, qui
vous sera payée sur les fonds du budget de l'exercice 1876 . Recevez, etc. - Wallon &gt;i ,
Février, parce que j'avais parlé de février. Entendons 1er mars.
Personne ne demandera mieux. Cela me fera assister à la naissance du printemps en Espagne. Au surplus, il ne fait plus froid
du tout depuis quinze jours. Belles après-midi de soleil.
Et M. Magnier, continue-t-il à aller mieux? Que je lui souhaite bien une bien bonne année! Une question à lui poser. Je
copie un discours de Choricius sur les acteurs (inédit). Choricius,
répondant à quelqu'un, cherche à les réhabiliter, à prouver que
la mauvaise réputation qu'on leur a faite est sans fondement.
Choricius vivait sous Justinien, au v1• siècle. M. Magnier me
trouverait-il bien dans les Pères de l'Église de ce temps, et du
monde grec, celui qui condamnait le théàtre et les acteurs? Car
je suppose que Choricius répond sinon à un Père de l'Église, au
moins à quelqu'un qui s'appuyait sur le jugement exprimé par
un Père de l'Église.
Je mets à la poste, en même temps que celle-ci, une lettre que
j'ai faite hier à mon oncle André.
J'ai reçu, étant:encore à Salamanque, la seconde lettre de crédit
de deux mille francs de Fleury-Hérard ; mais dès maintenant la
garantie de papa est devenue inutile.
La lettre de papa, datée du 22, m'est arrivée la veille de
Noël, en deux jours. Tout ce qu'il m'y dit est très bien au point
de vue philosophique et à tous les points de vue. Je n'ai rien à
ajouter pour ma part. Je suis cette fois au courant de tout.
Santé toujours bonne. On vous embrasse encore plus tendrement qu'à l'ordinaire, si c'est possible, vu la circonstance.
Votre
Cbarlissime.
P.-S. Deux timbres pour étrennes à M. Papillon.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

XXXIII
Madrid, Fonda de Embajadores, 27 décembre 75, au soir.
Mais m 'écrire toujours désormais jusqu'à instructions nouvelles
à l'adresse: Sr. Dn Manuel Zarco del Valle, Plaza de Su Bârbara, 7 dup 0 , Madrid (pour me remettre).

Mon bien cher Paul,
Cette lettre est pour te souhaiter la bonne année : puisse-t-elle,
l'année qui vient - hélas! n'arrivé-je pas trop tard et ne serat-elle pas déjà venue? - te ramener à Paris. où tu vas tant me
manquer à ~on retour, comme tu dis, dans ton amitié, que je te
manque! Pmsse la nouvelle année ne nous apporter ni à l'un ni
à l'a~tre de _no~velles_ affiictions, ou, pour être plus philosophe
_et la1sse~mo1 meme due _plus chrétien, que jamais l'épreuve ne
nous soit mesurée supérieure à nos forces! Puisse+elle enfin et
surtout nous verser chaque jour la santé, à nous les militahts !
Je continue à me bien porter; je puis dire que, depuis que
nous nous sommes séparés, maladie ni indisposition n'ont diminué ~'une parcelle la portion de mon temps qui appartenait au
travail. N'est-ce pas que je suis privilégié ?
Le 20 courant, je t'ai expédié de l'Escurial une volumineuse
corresp~ndance, composée bien hâtivement. Ah ! qu'il m'a été
bon de lire toutes tes bonnes, tes tendres lettres ! Aussi sais-tu
q~: j~en_ veux encore? Et dire que j'avais pu penser que tu ne
m ecnvais pas! Il ne faut pas m'en vouloir du tout de ce malentendu; j'ai tant de choses à mener de front!
Je suis rentré coucher à Madrid le 20 au soir. La ville était
illumi_née en l'honneur de la fête (cumpleanos) de la princesse des
Astunes, sœur du roi. Illumination assez pauvre, et cela se
comprend, les particuliers n'illuminant pas; mais déjà beaucoup
de mouvement, provenant de l'approche de Noël. Songe aux

,;

grands boulevards de Paris dans ces jours-ci. Les mêmes boutiques
s'installèrent ici dans une partie de la ville, et le monde circule à
encombrer tout.
Je me suis fait retrater, c'est-à-dire photographier, avec ma capa,
et lunettes sur le nez. Là photographie n'est pas ce qu'on appelle
bonne; enfin elle peut passer, surtout comme souvenir de voyage.
J'en ai expédié un exemplaire à Vervins et un aux Wenck pour la
Noël, à tout risque. Pour Mme W., tu.sais combien elle goûte ces
petites attentions : aussi un portrait de plus ou de moins, si le
timbre de la poste l'a brisé, je le remplacerai. Du moins aurat-elle le plaisir de me dire comme ell~ a été si contente d'abord~
et d'ajouter, avec cette petite moue-que tu connais, combien elle
est .triste de le voir abîmé. Si de Vervins ils m'écrivent que le
leur est arrivé sain et sauf, j'en risquerai un pour toi, enveloppé
dans de l'ouate, comme les précédents. Mais toi, tu es un homme
raisonnable, er peur-être préféreras-tu attendre et te choisir le
moins mauvais des Carlos que je te présen.terai lors de mon passage à Angers.
En envoyant à K. Hanotaux 1 , ces jours-ci, une lettre, comme
je lui avais ptomis de lui en écrire une d'Espagne, je l'ai chargé
de remettre à M. Venot 2 un billet dans lequel je le prévenais que
mon absence pourrait se prolonger jusqu'en mars ou avril, et le
priais de t'adresser toujours à Angers quelque lettre que ce soit
qni pourrait venir pour moi.
J'ai reçu cette après-midi quatre lettres diverses, apportant
toutes d'agréables nouvelles. L'abbé Duchesne me communique
des renseignements sur un manuscrit de Florénce: « Riemann 3,
continue-t-il, est toujours a Athènes, inquiet de ce qui peut se
Frère de M. Gabriel Hanotaux.
Cf. ci-dessus lettre XIII.
3. M. O. Riemann, mort le 16 août 1891, a enseigné la philologie latine à
l'École des Hautes Études et à la Faculté des Lettres de Paris.
1.

2.

�CORRESPO. DA. 'CE D ESPAG E

CH. GRAU:

passer à Florence... » Cet entrefilet t'intéressera, tout concis
qu'il soit. - M. Tournier me remercie du tout petit fût de vin
moscatel que je lui ai expédié de Séville. Je ne sais si tu sais
qu'étant à Séville je goûtai des vins, et définitivement fis embarquer en novembre pour R uen cinq petits tonneaux de différents
vins, chacun de la contenance de seize à dix-sept litres, ainsi
qu'une caisse d'environ cinq cents oranges et citrons. \ cnck, t:n
a qualité d'expéditeur, fut cbaro-é de la distribution des fruits
entre lui, les Bourget et Vervins, et chargé en outre de faire arriver: 1° à ma ca,,e ( cela te regarde) un petit fût de moscatel ;
2° à celle de M. Tournier ( en lui remettant un mot de moi) un
id. de id.; 3° à la gare de V rvins, pour la cave paternelle, trois
id. :x) de id. ~) de Priorato ( vin catalan) ·r) de Xeres ( ceci,
M. l'étudiant en eau-de-vie, pourra vous concerner encore .) La troisi me lettre est de Bourget; je ne l' xpétlie pas, elle caus rait de l'excédent de poids. Il travaille avec i.uite à un roman,
un gros roman comme un de Balzac..... « Tout le monde se porte
bien », dit-il, « et c'est l'essentiel. Tout le monde dévore les
orao-es (sic) que vous nous avez enrnyés (sic) d'Espagne, t tout le
monde vous en remercie infiniment. » .....
C ttc lettre, voi -tu, mon Paul, est pour toi seul, ou mieux
pour nous. Tu n'as pas besoin de l'cnvo 1 er chez nous, pui que,
aujourd hui mêm , avant de d\ner je leur ai mis une lettre à la
poste. Tu la garderas donc avec ce que tu as déjà eu à mettre
t:a r~serve, jusqu'à cc que je te réclame le magot.
J'avais un boa ne nouvelle à leur apprendre pour leurs étrt:nnes;
ma quatrièm lettre d'aujourd'hui était du finistre, m'apprenant
qu'il m'avait autorisé, par un arrêté du 21 décembre, à prolonger mon séjour jusqu' n février (comme je l'avais demandé,
mais je dépasserai sans doute le 1er mars), et qu'il m'avait accordé
à cet effet une indemnité supplém ntaire de deux mille franc
( c'est le chiffre que j'avais demandé).
Quant à pas er un an ici, je n'y ai jamais songé. Je ne puis
abandonner à ce point mon cours à \'École: ce serait faire croire,

à la fin, que je le considère moi-même comme peu indi pensable.
Et pui , va, cela sera déjà long de ga 0 ner le sixième mois d'une
parl!ille existence : il n'y en a pas encore quatre d'écoulé .
j'ai fait une diable de nuit de oël. J'avais pris rendez-vous
avec D. R. A., jeune professeur d'arabe (vingt-huit ans), -avec
qui j'ai &lt;les relations a sez sui"i s depuis prè. de trois mois, pour aller à la mtsse « du coq » (= d minuit) et déambuler
ensuite ua peu par la ville pour en étudier l'aspect et le mouvement. A onze heures, je les trouve trois (lui et d ux Andalous l'un
a\·oc1t, vingt-cinq an , l'autre médecin militaire, vingt-sept ans)
au café conv nu. On joue au billard; le Espagnols ne savent jamais
l'heure tle rien; on arrive trop tard à toutes les mes es à minuit.
Que faire? al Ier lse] coucher. on, dis-je allons au bal, - il y avait
un bal de onze heures à sept heures. Après bien des tereiversations,
on se décide à aller tout droit au bal. Puis, arrivés, voilà qu il fallait
s'lgayer (s'allumer) un peu avant d'entrer. Puis, après bien des
discussions, ce n'est plus des petit verres, mais c'est souper qu'il
faut d'abord. ous nous mettons enfin en devoir de passer de la
résolution à l'acte. A deux heures moins un quart, on commence
à souper: à peu près jusqu'à quarre heures. On mangea pas
mal, et on but quatre litre de vin, ans une goutte d'eau, et du
« Valdep âas u, un ,·in fort capiteux, bien pis que le Bourgogne,
et que je ae connaissais pas bien. Ils s'égayèrent en effet: moi, je
l'étais tout naturellement et par caractère dès onze h ures du
soir. Ils improvisèrent en vers. Je soutins fort bien tout ce scirlà la conversation qui fut toute en espagnol; car, pour moi, sans
perdre un grain même microscopique de rni!ton, facundi calices
quem ,um fecere disertum? L'avocat, qui avait cherché à me mettre
dedans, di!vintcomplètement ivre, sans avoir bu une goutte plus que
moi. .. J. ous le reconduisîmes. D. R. était lui aussi singulièrement ému. Le médecin et moi, nous nous tînmes bien. Je me couchai à s pt heures et demie et me levai à onze et demie; mais
je n'étais pas sur mon -assiette. Je ne déjeunai ni ne dînai le
jour de oi!l, pris du thé le soir, me couchai à sept heures du soir et
Rn,,,, h1spaHi9t11

Alll .

JO

�'

CH .

CORRESPONDANCE D' ESPAGNE

GRAUX

dormis d'un trait jusqu'au lendemain à huit heures moins un
quart. La journée du dimanche me remit : je déjeunai un peu et
dînai bien, passai la soirée chez la comtesse de Montijo jusqu'à
minuit et demi ; mais j'étais désormais rétabli. Je suis parfaitement dans mon ordinaire ; je n'en sortirai plus; ce serait un
métier de dupe.
Je t'embrasse fraternellement.
Charles.
Je ne me relis pas, tant pis; je me couche.

Ch. G.

XXXIV
Madrid, S• Sylvestre de 1875, 5 h. 1/2 du soir.

Ma chère maman,
Je t'accuse réception de tes souhaits de Jour de l'An, mes
étrennes . Demain matin, enme réveillant, je relirai ta lettre, puisque
c'est demain que tu m'embrasses. De votre côté, vous aurez eu
dans ces jours-là « ma bonne année », mise à la poste le 27 à
l'adresse de maman-bon. (Ne vous inquiétez pas de mon
numéro XXXIII; c'est une lettre écrite à Garbe le même jour,
27, qui, ne contenant pas de nouvelles d'ailleurs, ferait double
emploi pour vous avec le XXXII. Il me la gardera).
Je réponds poste pour poste, sans :Htendre l'année 1876, qui, par
son nouveau tarifpostal, me ferait déjà gagner deux sous: c'est que
dimanche, j'irai déjeuner à Tolède. Donc, écrivez-moi, aussitôt
après avoir lu ceci, à l'adresse suivante : « Fonda del Lino,
Toledo ».
Le directeur de !'Instruction publique m'a envoyé hier à mon
hôtel trois lettres de recommandation pour le bibliothécaire de
Toledo, le gouverneur civil et une autre personne. J'ai également pour le bibliothécaire une lettre d'un de ses amis de Sala-

manque. Enfin, je sors de faire visite à la comtesse de Montijo, ma
visite de bonne année ; elle m'a dit de faire prendre demain
chez elle un mot pour son régisseu( de Tolède. Selon toutes
les apparences, mon excursion à Tolède devra aussi réussir. J'en
ai pour une douzaine de jours selon mon calcul, mais peut-être
pour plus longtemps, car il peut toujours se présenter de
l'imprévu, sous forme d'un manuscrit difficile ou important. Il
se peut donc que vous ayez à m'adresser plus d'une lettre à
Tolède. En tou_t cas, de l'Hôtel de Embajadores on mé renverra
là-bas ce qui arriverait ici pour moi, et, une fois parti de
Tolède, on me renverra de même ùu Lino mes lettres à Madrid
là où je serai; mais ce la est indéterminé, car j'ai le désir dè
vivre aussi quelque temps à Madrid dans une casa de huéspedes.
J'en ai goûté, comme vous savez, à Salamanque : je m'y suis
trouvé mieux, relativement, qu'aux fondas. Je vous enverrai
donc, de Tolède, des instructions au sujet des lettres d'un peu
plus tard.
J'envoie trois cartes de Jour de l'An en Espagne; rien en
France, naturellement. J'oubliais de te dire, ma maman Louise,
que ta lettre m'a plu. Mais n'avez-vous pas assez de vingt-quatre
oranges, en vérité? Vous n'êtes pas obligés d'en faire de distribution. Mais le vin, vous ne m'en parlez point.
Il semble que tu dis pas mal de bien de mon portrait. II n'est
cependant point artistique. De plus, en ce qui concerne la pose,
j'avais les lunettes un tout petit peu de travers, et la cravate
prouvè que la chemise n'était pas parfaitement repassée. Quoi
qu'il en soit, il parait que la cape ne te déplaît pas. Il n'était
donc point abîmé par les timbres postaux ?
Tu sais maintenant que ma mission est prolongée, et que le
Ministre a fait suffisamment bien les choses, puisqu'il m'a donné
cette fois ce que j'avais demandé, sans réduction, - deux mille
francs. A ce propos, voici mon budget : partant après-demain, bôtel
payé et étrennes données, il me restera quelques francs sur mes
anciens fonds. Je viens, en vue du séjour à Tolède, de toucher

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

quatre ce ms francs (les pren1iers) sur ma deuxième lettre de crédit
de deux mille francs. J'épuiserai peut-ètre cette seconde lettre; je
trouverai au moins, en rentrant à Paris, six mois de traitement
intaets.
Tu me grondes à propos de la sœur de P ... , parce que j'en
écris à Garbe ... Mais ce n'est point en cachette, puisque c'était
dans une lettre qui devait aller à vous. Et puis, à Garbe, j'exprime
des sentiments quelquefois moins définitifs que quand je dis à
papa: « Je pense ceci l&gt;. Et surtout, je n'ai pas la moindre envie
de vous contrarier: vous jugerez et moi j'écouterai.
Le café est parfois excellent en Espagne, mais ça nous est bien
égal, puisque tu sais que je n'ai pas l'habitude d'en prendre.
Bourget m'a accusé réception de leurs oranges; je lui ai
répondu hier ; mais je n'ai pas l'intention d'écrire du tout a
M. Bourget ; j'écris à Paul, mon ami, mon camarade. Il n'y a
pas d'obligation à plus, n'est-ce pas?
Chacun est embrassé, toi et papa deux fois, par
ton fils,

fabrique, pour lui remettre une lettre de recommandation que
m'avait donnée pour lui M. Machado; il voulut me faire luimème les honneurs de la maison. Il m'a tout montré, tout
expliqué en français. La visite a duré plus de trois heures. Vùyant
que j'examinais d'un œil d'envie des couteaux de table, tout
acier, lame et manche, que, par faveur, la fabrique d'arme~
blanches confectionnait pour quelque privilégié, il m'a offert
d'en emporter, si je ;oulais. Il y en avait six à dessert, qui se
trouvaient achevés, trois d'un modèle, trois d'un autre, mais les
six de même taille : je les ai emportés. Je ne dis pas que ce
soient des chefs-d'œuvre, mais enfin l'achat n'aura pas été ruineux: ils me reviennent à deux francs pièce, environ. Je rapporte
aussi deux lames de couteaux de chasse : il ne s'en trouvait pas
de convenables, montés, en magasin.
Le colonel est un homme intelligent, actif, de beaucoup
d'idée. Il a complètement transformé sa fabrique depuis dixhuit mois, faisant lui-même l'architecte. Il m'exposait ses travaux d'agrandissement, son œuvre, comme quelqu'un qui en
est fier. J'ai vu forger et tremper les lames d'épée; je les ai vu
finir et polir, puis grave·r, monter, faire les fourreaux. J'ai suivi
de machine en machine la fabrication de la cartouche. J'ai examiné différents travaux d'art, entre autres un magnifique plat en
fer forgé et argent, travaillé au repoussé avec quatre plaques
représentant quatre tableaux et le portrait du destinataire au
centre, qu'on est en train d'achever: c'est un présent que le corps
de l'artillerie va faire à Emilio Castelar. On m'a montré les
armes de luxe qui se fabriquent en ce moment pour figurer à
!'Exposition de Philadelphie. Les machines, les transmissions,
j'ai tout regardé et, peut-être pour la première fois de ma vie,
tout compris. J'oublie les magasins, les écuries, les ateliers de
menuiserie, d'emballage de cartouches, le futur aterier d'instmments de chirurgie, que sais-je encore? Enfin, voilà une aprèsmidi agréablement passée et bien employée!
Ce n'est pas l'eau du Tage, comme on le dit, qui donne des

Charles.

XXXV
La lettre n° xxxv manque.

XXXVI
Toledo,

12

janvier 72 [sic], 4 h. du soir.

Mon cher papa,
L'après-midi &lt;l'aujour4'hui a été l'une des plus agreables que
j'aie passées depuis longtemps. J'ai \·isité 1a Fabrica de armas blancas de Toledo. Je demandai le colonel, qui est à la tête de la

�47°

CH. GRAUX

venus spéciales aux « lames de Tolède )). Le colonel m'a dit
le secret, qui n'en est pas un, car il n'en fait point mystère :
lame composée d'une âme de fer forgé entre deux lames d'acier.
On a pris devant moi un petit bout de fer I de quinze centimètres
de long, environ; on lui [a] appliqué deux lames d'acier de
même dimension, dessus et dessous, et en trois chauffes on
a soudé le tout. On allonge au marteau, et l'épée se fait en
trente et quelques chauffes. Le fer reste au cœur : tranchant et
pointes sont, naturellement, d'acier. Du côté de h poignée, le
fer dépasse au contraire pour l'ajustage de la poignée.
On a trempé aussi une lame sous mes yeux. Grâce au fer
intérieur, ils peuvent tremper très chaud, et c'est en cela que
consiste la supériorité de leurs lames: c'est que leur trempe
peut être très forte. Après la trempe, l'ouvrier remet la lame au
feu jusqu'à ce qu'elle présente une certaine couleur bleuâtre;
cela détrempe un peu, sans quoi l'acier serait très cassant .
Toutes les lames sont essayées. Sont déclarées bonnes celles
qui se courbent parfaitement en demi-cercle, en S, et qui
entament un morceau d'acier, une espèce dedemi-bouJe d'acier,
qui est là exprès dans l'atelier d'épreuve.
Il faut cinq ou six ans d'apprentissage pour faire un ouvrier
forgeur d'épée. Les · bons ouvriers arrivent à obtenir trente à
trente-cin4 bonnes lames sur cent. Le salaire est de deux francs
vingt-cinq à deux francs cinquante.
La fabrique est mue par les eaux de Tage et ne [se] sert plus,
maintenant qu'elle dispose en cout d'environ soixante-dix chevam: de force, d'une petite machine à vapeur dont elle usait
jadis, quand le mécanisme hydraulique se détraquait.
Fabrication: trente mille armes par an ; cent-quarante à centcinquante_mille cartouches par jour en ce moment. (Tolède et

r. Ces mots sont accompagnés d'un dessin représentant une dme de fer
forgé.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

47r

Séville sont, si je ne me trompe, les deux seules fabriques de
cartouches).
Repartant demain à sept heures du matin
Madrid, je vais
me mettre bientôt à ma caisse. Je n'ai pas le temps d'en écrire beaucoup plus long pour cette fois.
Il a tombé énormément de neige à Madrid lundi (avant-hier),
beaucoup plus qu'ici . Ce temps ne m'a pas déplu. Ma promenade à la fabrique d'armes, cette après-midi, par un soleil chaud,
et des chemins p:is trop sales (parce que ou je marchais sur la
neige, ou là où, la neige ayant fondu depuis longtemps, le terrain se trouvait déjà sec), ma promenade a été le digne prélude
de mon agréable visite. La fabrique est à un quart d'heure de la
ville, sur le bord du Tage.
Je vous envoyai une carte-postale hier. Si elle vous est parvenue, m'accuser réception. Les employés de la poste, en
Espagne, sont si ignorants ! Notez que dans les débits de tabac,
on n'a pas encore été prévenu du changement de tarif. L'autre
jour, une buraliste, - une vieille femme entêtée, - ne voulait
pas me croire: cc Ces règlements-là ne changent pas comme
cela )), disait-elle, et elle voulait à toute force me vendre un sello
de quarante centimes. Je fus obligé de me fâcher et de lui dire
d'un ton sec : cc Donnez-moi un timbre de tant, et ne vous
inquiétez pas du reste ». J'étudiai, au bureau de poste d'ici,
avec l'administrateur en chef, le tableau nouveau qu'il reçut le
3 r décembre: il ne l'avait seulement pas regardé. Nous vîmes, à
sa grande surprise, qu'on pouvait envoyer des targettes(= cartes)
postales en France, et que ça coûtait dix centimes d'Espagne;
mais il v a deux sortes de timbres de cinq centimes, destinées l'une
et l'autr~ à des usages spéciaux. Il fallait ajouter cinq centimes à
ma carte-postale (car on n'en rencontre pas, en Espagne, de dix
centimes): il n'a jamais su me dire cinq centimes de quelle
sorte. Le pis est que, da.ns la plupart deseslancos, on ne trouve que
des « cinq centimes de guerre &gt;l. Je vous en ai mis un une fois,
sur l'avis de mon administrateur de correos, qui ne trouva point

pour

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE o'ESPAGNE

autre chose, sinon que cinq centimes, après tout, devaient valoir
cinq centimes. Sa volonté soit faite !
Je ferme, en vous embrassant.
Votre

ment à Tolède lundi dernier. A Tolède, dis-Je : j'y fus en effet
depuis le 2 janvier jusqu'à hier matin. - Je me suis mis en rentrant à Madrid dans une casa de huispedes: plus de confortable que
dans les hôtels. Adresse de la prochaine lettre qui est tenue d'arriver - hein ?-avant le 2 février: Mr. Ch. Gr., Arena! 15
dup 0 , 2°, izq. - Je ne te savais pas si fleuriste. - Je n'ai jamais
eu le temps de lire les mémoires de Berlioz, si intéressants pour
nous autres; mais j'en ai vu souvent des fragments. - Hier soir,
j'ai été entendre - tout en haut, sous le Paradis - il Barbiere
di Siviglia . - Qu'Angers sera beau quand j'y passerai, au printemps! - W. est fumé, car je n'ai pas fumé. - Bien merci de
tes souhaits de Jour de l' An. - Écris-moi, comme si c'était ton
tour; et une lettre, pas de carte surtout.
Ch. G.

472

Ch. GRAUX.
P.-S. Le Doctoral m'a demandé de lui laisser, en partant, un
certificat comme quoi j'avais pu étudier à loisir tout ce que j'avais
voulu. Naturellement, je n'avais pas lieu de le lui refuser. Nous
no1:s sommes quittés, comme nous avons vécu ensemble, les
meilleurs amis du monde. J'emporte de bonnes notes, bien complètes, sur les manuscrits tolédans 1 •

473

XXXVI bis
Madrid, 14 janvier 76.
[A. M. Paul Garbe]

Reçu le 27 décembre dernier ton envoi du 24 au soir. La lettre
en espagnol que tu m'as renvoyée ici est de ce type qui me brusqua si joliment le jour ou j'allai, de la part de M. de Watteville,
lui demander des lettres de recommandation pour l'Espagne. Il
me demande si je suis de retour. Je lui répondis de suite. - Le
Ministre m'a accordé deux nouveaux mille francs. J'en ai ici
pour jusqu'en mars, selon toutes les vraisemblances. - Je sais
que tu as écrit à Vervins à l'occasion du Jour de l'An. Hélas! je
te parle bien rarement des tiens. Il se presse toujours tant de
choses sous le bec de ma plume. Fais une fois, dans une lettre,
mes compliments à toutes tes mères 2 • - C'est bien que Fresnel
te désennuie. - Il a neigé atrocement à Madrid et raisonnable-

I.

Sur les mss. grecs de Tolède, voir Rapport, loc. cit., pp. 207-208 et Notices

som,uaires, pp.
2.

229-298.

C'est-à-dire à la mère et à la grand'mère de M . P. Garbe. H. G.

XXXVII
Madrid,

20

janvier 76, au soir.

Arenal, 15 dup0 ,

20,

izq.

Mon cher oncle Émile,
Votre bonne lettre de Jour de l' An hÙ fait bien plaisir, comme
le mot que maman-bon y a ajouté. Tout cela, avec une lettre, une
belle lettre de maman, mis à la poste par papa, m'arriva le 9 à
Tolède, où j'étais alors occupé à cataloguer les manuscrits grecs
de la cathédrale. Depuis, je reçus, le lendemain même ( IO janvier), la lettre que papa m'adressa directement à Tolède. J'avais
repondu le 9 même, par mon numéro XXXV, à maman. Le II,
je vous envoyai une carte-postale (la seconde: ma première était
du 2 janvierl. Le 12, je mis à la poste mon numéro XXXVI, à
papa. Le lendemain I 3, de Madrid, j'expédiai une troisième cartepostale, donnant ma nouvelle adresse à Madrid. Tout cela est-il
arrivé à bon port? Je suis à me le demander, n'ayant plus eu de
nouvelles du tout depuis la lettre de papa datée du 5 et reçue

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

le IO. Si quelque autre lettre m'a été adressée à Tolède, elle
reviendra sans doute ici, car j'ai laissé là-bas l'adresse Zarco, pour
qu'on me l'y renvoie. Peut-être, demain ou après, M. Zarco me
remetlra-t-il quelque lettre dê la famille Peut-être, dès le 23 ou
24, m'arriyera-t-il déjà un mot de la famille directement à ma nouvelle casa de huéspedes. Je suis actuellement dans l'attente. Du reste,
désormais, m'écrire exclusivement à ma nouvelle adresse, Arenal
15 dup 0 , 2°, izq. Je m'y trouve très confortablement logé et
nourri, beaucoup mieux qu'à mon ancien Hôtel des Ambassadeurs.
Je vais m'y tenir à peu près jusqu'au 12 ou 15 février, à ce
qu'il me semble.
Maintenant, mon errer oncle, après vous avoir ennuyé par ces
détails secs et peu intére§sants, mais qu'il était nécessaire que je
fisse parvenir à la famille, à nous deux! Vous paraissez bien
enchanté des faveurs que le Ministre veut bien faire à tout ce
que vous possédez en fait de neveu; mais n'en soyez pas, après
tout, si fier: il n'y a que le premier pas qui coûte. Je savais bien
qu'une fois ici. le difficile ne serait pas d'obtenir une prolongation,
et c'est pour cela que j'avais été très modeste dans ma première
demande . Au surplus, je suis obligé par mes travaux à tirer à la
plus longue. Mon retour sera forcément reculé, je le prévois,
jusqu'au r 5 mars. A tous les égards, ce n'en sera que meilleur,
puisque l'hiver, les froids auront passé, et le voyage n'en sera
que plus agréable. Ça fera l'affaire de maman.
Vous me trouvez l'air serieux enveloppé dans ma cape: ah !
ah ! il paraîtrait donc que la gravité castillane aurait déteint un
peu sur quelque espiègle neveu de son oncle? Un neveu de cape .. ,
- de cape seulement, avec votre permission, - mais pas encore
tout à fait, malgré ses lames de Tolède, de cape et d'épée. Eh!
Monsieur mon oncle, n'allez point dire que vous avez des neveux
de cape à citer! ! Mais je vous entends d'ici faire des ah! et des
oh ! et des ouuuu ! De sorte que je me vois condamné à être
sérieux.
J'ai assisté, le soir même de mon arrivée de Tolède, au Théâtre
Royal, - lequel est à ma porte maintenant, comme 1~ Biblio-

thèques Nationale et du Roi, - à une assez bonne représentation
du Barbier de Sé-ville : charmant petit ténor, Stagno, quant au
gosier tout au moins ; il roucoule le Barbier avec autant et plus
d'art que notre ténor Garbe (il est certain que Garbe aurait fait
là un verre de bon sang, sinon deux). La Fossa, qui sait bien faire
des fioritures, a voulu jouer à la Patti, en quoi, si elle venait me
demander mon avis, je lui dirais charitablement qu'elle a eu tort;
je lui dirais bien aussi qu'elle est un peu vieille, et qu'elle est
une Rosine peu naturellement espiègle; mais tout cela ne lui
plairait peut-être pas, car le public de Madrid l'adule bêtement,
et ça lui donne, je me figure, un orgueil égal à son talent dram1tique élevé au cube ou plus haut encore; enfin, je garderai
tout cela pour moi, et mon argent aussi, les jours où elle chantera. On monte Rienz.i. Oh! celui-là, j'ai trop de curiosité pour
ne pas aller l'entendre deux fois ou trois, si je puis. Mais le plus
beau de tout, c'est mon après-midi de dimanche dernier. Concert comme nos Trompettes parisiennes 1 , à la différence qu'on paye
ici cinq francs par concert (au lieu de cent sous ... par mois). Je
ne vous en dirai rien, sinon qu'il [y] avait cinq mois bien comptés que je n'avais passé si bonne après-midi. Je vous joins le programme, -que l'on me gardera précieusement, n'est-ce pas? avec
mes numéros, - afin qu'il vous conte la séance en abrégé. La
princesse des Asturies, sœur du roi ( vingt-trois ans avoués, assez
laide, mais qui peut être une bonne personne) est, paraît-il, une
bonne musicienne et une très forte pianiste. Guelbenzu, qui jouait
au concert, est son maître. Le roi est venu avec sa sœur à la
séance. Étant arrivé de bonne heure et m'étant placé dans les
premiers rangs, il s'est trouvé que j'étais à deux mètres de Leurs
Altesses, par le plus grand des hasards, ce qui a fait que je les ai

474

475

r. « La Trompette était, - je ne sais si elle existe encore, - une société
d'amateurs de musique de chambre ou de petit concert, organisée sous la direction de M. Lemoine (fils de Henri Lemoine, compositeur de musique qui faisait les airs des romances de Loisa Puget). Ch. Graux-était l'un des adhérents.»

H. G.

�477

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

bien examinés dans les entr'actes. Le roi doit être, à ce qu'on dit,
aussi musicien - à peu près - qu'un sabot. Ils ont bavardé des
quarts d'heure entiers avec.Monasterio et le pianiste. C'est un
jeune homme aimable que le roi, en somme. Dimanche prochain,
pas de co~cert, mais le dimanche d'après.
Quelles atroces musiques militaires et fanfares d'amateurs j'ai
entendues, par tous les coins de l'Espagne, à Séville jadis, à Salamanque, à Tolède, à Madrid ! Dans les régiments, ils ont deux
tarolles et deux paires de cymbales pour faire plus de bruit. Et
quelles grosses caisses incessantes! Quoi! il n'y a pas à dire
qu'elles cesseront une mesure; non, jamais!
Au moins je sais maintenant ce que c'est que des serpents. J'ai
entendu à Séville et à Salamanque le plain-chant au serpent.
Mauvais, mais caractéristique; c'est austère.
Danses. A Salamanque, soir de l'inauguration des eaux. Au
clair de la lune, alternativement masquée par de légers nuages
qui couraient · au ciel, puis reparaissant au méridien à peu près
encore pleine, sur les neuf heures du soir. Place de la Verdura,
en plan incliné, mal pavée de ces horribles petits grès ... Dans un
cercle de spectateurs laissant un vide de deux mètres de diamètre,
sept ou huit couples de gens du peuple dansant des jotas et
quelques mazurkes, schottish, valses et polkas, mais surtout leurs
jotas : bousculade horrible en si peu d'espace. Aux sons d'une
espèce de flageolet joué de la main gauche seule, la droite frappant
le rythme avec une petite baguette sur un petit tambourin. Des
plus caractéristiques. - J'ai revu identiquement le même spectacle à Madrid;mais à la fin du jour, comme on revenait de la
Plaz..a de toros, où il y avait eu no-vil/os - comme tous les dimanches
- le lendemain de No,ël. C'étaient là des jeunes filles habillées,
du commerce m'a-t-il semblé, et des jeunes gens en gibus, de la
même classe. Même bousculade et même musique. Grand sansfaçon, comme toujours en Espagne, entre poilas et poilas.
Aux no-vil/os, picadores sur des ânes contre taros embolados. Triste
et piteux spectacle, plutôt que ridicule ou risible ! Les Espagnols
s'étonneraient d'une loi Grammont, habitués à v01r martyriser

ces pauvres bètes, chevaux et ânes. C'est là un effet certain des
courses de taureaux.
Grosses têtes pour amuser les enfants pendant les jours de fête
publique à Salamanque : ont nom el Padre Putas y la Lechera.
L'après-midi de cette fête des eaux, après la bénédiction du jet
d'eau à la Plaz.a Mayor par l'évêque, on se rendit processionnellement à la cathédralr , où l'on exécuta, - c'est le cas de le dire;
pauvres amateurs! voix et instruments et violons surtout! - le
célèbre Te Denm du Salmantin Doyagüe, maître de chapelle à
Salamanque ( fin du xvme - commencement du xrx O siècle). Il est
évident qu'il avait de la valeur. La mauvaise exécution aidant, je
ne me suis pas formé un jugement définitif sur une seule audition. - Si je peux rapporter, comme M. Zarco me l'a fait espérer aujourd'hui, la Lyra sacro-hispana, ce que je désire fort, je
pourrai peut-être me mettre un jour au courant de cette musique
sacrée de l'Espagne, dont on parle tant ici sans là connaître. Je suis en train de lire l'histoire de la musique en Espagne par
Soriano 1 ; quel homme ridicule encore que celui-là! · Quel malheur que ridicule soit l'épithète homérique et obligée de tant de
ces braves Espagnols !
Les trois quarts de ces deux dernières pages seront incompréhensibles. Ce sont mes riotes, qu'il me fallait pourtant recueillir,
pour que ces divers souvenirs (arriérés) ne s'effacent point.
Je viens d'écrire à l'instant à M. Lavisse; hier à Wenék, dont
je n'ai aucune nouvelle depuis novembre, ce me semble; il y a
quatre jours, à M. B., pour faire plaisir à maman. - Avant-hier
j'ai été passer la soirée chez la comtesse, qui a été un peu malade
pendant mon séjour à Tolède.
Bonsoir.
Votre
Ch.

GRAUX.

1. Soriano Fui:rtes (Mariano) , Historia de la mûsica espa,ïola desde la venida de
los Fen icios basta el 111io d,; r850. Madrid, Barcelona, 185 5-59, 4 vol. in-8.

�CH. GRAUX

XXXVIII
Dima~1Che soir 23 janvier 76.
Arena!, 15 dupo, 20, izq.

[A. M. Paul Garbe]
(à renvoyer à Vervins)

Ta lettre vient de m'arriver à ma nouvelle adresse : c'est la
première fois que je reçois ici directement. Comme je ne bougerai point jusqu'au I 5 février, écris-moi encore une fois à cette
adresse. Prends garde, tu m'inquiètes avec tes accidents. Évite de
plaisanter avec un rhume dû à l'acide sulfureux. Donne-moi
promptement de tes nouvelles. J'en ai eu hier de Vervins,
auxquelles j'ai répondu poste pour poste par une carte-postale.
Ils ont été dix jours sans lettre de moi. Une que j'écrivis le 9,
_étant à Tolède (le jour de la grande neige) et une carte-postale,
que j'envoyai du même lieu deux jours après, paraissent avoir
été égarées : papa m'annonce qu'on ne les a pas vues.
Papa est-il encore greffier e11 ce moment? C'est ce que je ne sais
pas. Il ne m'en parle pas. Je lui avais posé justement cette question dans la lettre perdue. Maman m'a bien dit que les bénéfices
couraient à partir du r•r janvier au compte du successeur : mais
je n'ai pas encore été informé qu'il ait été accepté. Papa, qui lira
ces lignes après toi, me mettra sans doute prochainement au
courant.
Le mouvement qui se produit parmi les jeunes physiciens,
grâce au passage de M. Branly à l'Université Catholique 1 , me
comble de joie. Quelle chance de nous retrouver en tête-à-tête
au coin du feu sous la Liseuse 2 , l'hiver prochain! Nous paraisr. M. Edouard Branly, professeur de physique à l'Institut Catholique de
Paris.
2. C'est le sujet en bronze doré qui était sur la pendule de Ch. Graux.
H. G.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

479

sons, comme tu penses fort bien, être nés sous une même heureuse étoile, comme dans l'ode d'Horace, si tu te la rappelles (moi
pas, je ne saurais plus la citer).
Pâques vient tard, cette année, le 18 avril, je crois. Je serai
donc rentré à Paris, selon les vraisemblances, un peu avant les
vacances. Je ne crois guère possible ta combinaison; mais ce qui
sera très faisable, c'est que tu t'arrêtes à Vervins, dans tous les
cas, afin de me rendre ma visite d'Angers, si les circonstances me
permettent de passer par ton chez toi.
_Notre neige est maintenant à peu près disparue, sauf quelques
to1ts exposés au Nord, lesquels fondent un peu seulement tous les
jours, sur la tête des passants du trottoir. Madrid est d'un sale dont
on n'a pas d'idée. Le roi a passé cette après-midi la revue d'environ quatorze mille hommes, pour la plus grande partie de nouvelles
recrues. Lui et tout son état-major étaient crottés, d'avoir galopé
dans la boue, non pas, comme on dit, jusqu'à l'échine, mais
jusqu'au chapeau. Il y a tel vieux général qui avait Je visage couvert de boue. Foule à ne pas pouvoir avancer quand il fut l'heure
de s'en aller, car il n'y avait qu'une rue pour tout débouché de
cette masse humaine, quoique du calibre à peu près du Boulevard
Saint-Germain, - la fameuse rue d'Alcalà . J'ai passé deux fois
su~ le front d'environ sept mille hommes, et j'ai assisté, posté à
qm~e mètres du roi, au défilé tout entier. Cinq ou six régiments
de ligne, un corps de gendarmes à pied, deux ou trois batteries
d'artillerie, un régiment d'ingenieros (génie et train, ce me semble),
quelq~es escadrons de cavalerie. Quelles tristes musiques! Je me
croyais, comme toutes les fois que je les entends - et c'est souvent - ... aux chevaux-de-bois. C'est absolument cela.
Mon prodigue ami, il faut que je t'enseigne à gagner deux
sous, c~est-à-dire à les dépenser en moins chaque fois que tu voudras b~en manger ton traitement en timbres-poste pour l'amour
de 11101. Un nouveau tarif postal, en ce q1:1i concerne les communications de la France avec l'étranger, est entré en vigueur le
r•r janvier dernier. Une lettre pesant quinze grammes au

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

plus coûte six sous de France pour l'Espagne et toute l'Europe,
une carte-postale trois sous. D'Espagne en France, c'est moins
cher : cinq sous la lettre et deux sous la • carte. Ne m'envoie
donc plus, à l'avenir, de lettres timbrées d'un timbre rouge:
ne nous ruinons pas inutilement.
Tu es en quête d'un sujet de thèse. Tu n'as entrepris jusqu'à
présent à Angers aucune série de recherches ni abordé l'érnde
d'aucune branche scientifique nouvelle qui t'absorbe. C'est fort
bien. Ne pousse pas d'exclamations, ne saute pas au plafond,
accepte avec philosophie et pèse sms passion l'idée que je vais
te présenter. Je crois qu'il y a beaucoup d'utopie dans les théories de mon compacriote, feu M. Émile Martin ; mais aussi il y
a beaucoup de faits non admis, parce qu'ils ne sont pas vérifiés,
et d'expériences qui manquent encore de consécration officielle,
dans ses livres et principalement dans son Électro-Chimie 1 , que
nous avons à Vervins. Emporte-la à Pâques et prends la peine
de la dépouiller, notant tout ce qui te paraîtra nouveau, ou
étrange, ou suspect. Il est bien possible que, refaisant dans de
bonnes conditions ses expériences et contrôlant ses dires, tu
sois mis sur la voie de quelque étude neuve. J'ai dit : « il est
bien possible » ; naturellement, je ne suis pas compétent: je
ne te « promets )) rien. Après tout, si, après avoir lu une partie du volume, tout cela te paraît absurde, tu le laisseras. Mais
n'es-tu pas d'avis qu'il peut pousser de bonnes idées partout?
Virgile trouvait des paillettes d'or dans le fumier du vieil Ennius.
Au surplus, je ne vois pas pourquoi tu ne t'abonnerais pas,
pendant le temps que tu resteras cloué à Angers, à une revue
allen;ande de sciences physiques. Je ne te dirai pas laquelle, faute
de les connaître; mais tu n'as qu'à écrire à Paris, à M. Deren bourg, librairie Baer, place de la Bourse, au coin de la rue du

Quatre-Septembre; il te donnera la liste des revues existantes.
.Demande-lui aussi de t'envoyer mensuellement le catalogue des
livres allemands publiés dans le courant du mois . Je le dépouille,
moi, en ce qui concerne le grec, mais il y a une case pour les
sciences physiques . Tu verras des titres, et de temps en temps,
sur la foi d'un titre, tu commanderas une brochure. Je crois,
par expérience, qu'il faut tâtonner un peu pour arriver à trouver une bonne idée. Eh bien ! tâtonne. A acheter quelques petits
livres de loin en loin, ça ne constitue pas au total une bien
grande dépense .
Je vais demander au duc de Sesto de me faire donner · un
exemplaire d'une grande publication musicale qui s'appelle la
Lyre sacrée espagnole. Ce sont des messes, cantiques, motets et
autres chants &lt;l'Église par différents maîtres de chapelle espagnols
depuis le commencement du XVI 0 siècle jusqu'à nos jours. Il y
en a trente exemplaires, tous manquant de sept ou' huit livraisons, à la Bibliothèque du roi. Ça se donne. M. Zarco, le bibliothécaire, est celui qui m'a donné l'idée de faire cette demande .
Je m'en occuperai ces jours-ci. J'ai acheté et lis en ce moment
une histoire de la musique espagnole. Je me procurerai, avant
de quitter Madrid pour tout de bon, .une petite collection d'airs
de danses espagnoles, jotas, havaneras, seguidillas, etc. Plus je
vais, plus je m'affectionne à la musique. Je n'aime rien plus que
la musique, et elle gardera, pour sûr, la première place après
le grec, jusqu'à ce qu'il me soit donné d'étudier - dans la
suite des siècles - la« musique grecque)). ·
J'ai écrit pour la seconde fois à M. L. .. avant-hier. Es-tu
resté en corre,pondance avec lui ? Sais-tu s'il s'est occupé des
élections del' Aisne? J'oublie régulièrement tous les jours d'acheter le journal, de sorte que je ne suis plus du tout au courant
de la politique française. Par contre, à force d'entendre causer à
table de la politique et des élections en Espagne, je commence à
y entendre quelque chose. Je me trouve fort bien à tous les
points de vue, y compris celui des wmpagnons de table, dans

r. Voici, en abrégé, le titre de cet ouvrage: Nouvelle école ilectro-chimique oii
Chimîe des corps pondirables et impondérables... Paris, Lacroix et Baudry, t. I
(seul paru), 1854-58, in-8.

RtUue hispa11iqr1t.. xm .

31

�CH. GRAUX
CORRESPONDANCE D 1ESPAGNE

ma nouvelle maison d'hôte5. Ma santé est bonne. J'avais rapporté un rhume de cerveau,, peu intense du reste, comme souvenir de Tolède ; mais je m'aperçois, en y faisant réflexion, que
voilà plusieurs jours qu'il n'y en a plus trace. Guéris-toi bien
vite du tien.
cc Reste avec Dieu ») et aime
ton
Charles.

P.-S. Papa a remarqué avec raison que j'écrh-ais indifféremment Fonda de los ou de Embajadores; Fonda del Lino ou de
Lino ; la première forme avec l'article: des Ambassadeurs, _du
Lin·, la seconde, sans article: Hôtel d'Ambassadeurs,
. de Lm.

Cette dernière forme - bien que les deux s'empl01ent - me
paraît la vraie, ou au moins la plus ancienne ; ce sera un souYenir du latin qui ne connaissait pas l'article.
J'ai commencé aujourd'hui (lundi) l'étude des manuscrits de
l'Université de Madrid 1 • J'en aurai pour trois séances en tout.
Ch. G.

XXXIX
Madrid, Arenal 15 dup. 0 ,

2°,

izq.

25 janvier 76, f h. I / 2 du soir (mardi).

Ma chère maman,
Je viens de mettre au courrier une carte-postale accusant
réct:ption de ta lettre de vendredi. Maintenant, je vais y répondre
in extenso, et d'avance : dans quelques jours, nous t'expédierons
1.

Sur les mss. grecs de la Bibliothèque de l'Université Centr~le, voir
p. 201 et Notices sommaires, pp. 125-139.

port, loc. cit.,

Rap-

cette réponse avec les nouvelles qu'il y aura. A ton appréciation,
je ne vous fais plus entrer dans le détail de ma vie, comme au
commencement du voyage. Tu voudrais des lettres-journal;
mais je n'ai plus le temps d'en faire. Au surplus, ma vie étant
plus sédentaire, je n'ai plus lieu d'observer tant de choses nouvelles. Je n'ai pas décrit les fêtes Je Noël; mais tu remarqueras
que je n'ai jamais décrit non plus une seule course de tau_reaux,
ni une seule cathédrale. Tout ce que j'ai rencomré sur mon
chemin de très caractéristique, d'assez frappant pour que je sois
sûr de ne pas l'oublier~ je n'[en] ai jamais dit qu'un mot à
peine dans ma correspondance. A quoi bon gaspiller le temps ?
Songe que je n'ai point encore vu jour à entamer la lecture de
Don Quichotte; cependant je vais faire un èffort et m'y mettre.
Je viens d'acheter une édition en quatre volume5 in-12 de
1808, bon papier et caractère net et d'assez gros calibre. Je
Fai payée vingt francs; elle est reliée à l'espagnole, c'est-à-dire
que l'extérieur manque d'élégance.
Je vais achever ce soir la lecture de la troisième histoire de la
littérature grecque, en espagnol, qui passe entre mes mains '.
Celle-là, toute courte, est d'un ridicule achevé. C'est étonnant
combien d'auteurs espagnols tombent ainsi dans le ridicule. On
ne peut imaginer rien de plus ridicule non plus que cette histoire de la musique espagnole, en quatre volumes in-8, dont je
poursuis la lecture depuis le commencement du mois. A propos
de musique, Barbieri, le compositeur de zarzuelas ( = opérascomiques) le plus populaire d'Espagne au xrxe siècle, que je me
proposai d'aller voir un de ces jours, est venu justement hier

1. Graux a cite, incidemment, dans son article déjà mentionné de la Revue,
Critique du 12 août 1876 (cf. Notices bibliogmphiqiœs, pp. 23-24), les quatre
histoires de la littérature g,ecque écrites par des Espagnols dont il a eu connaissance: ce sont celles de Braulio Foz (Saragosse, 1849), R. Gouzalez Andres
(Madrid, 1859), Salvador Constanzo (Madrid , 1860) et Jacinto Diaz (Barcelone, i865).

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. G.RAUX

au Palais, pendant que j'y étais, pour causer avec son ami
Zarco. M. Zarco m'a présenté, et la connaissance est faite . J'ai
perdu là une demi-heure de grec, mais je ne la regrette pas. J'irai
chez Barbieri le premier jour que j'en trouverai le temps '. Il
possède la plus belle bibliothèque musicale d'Espagne, sans contredit, d'après M. Zarco, qui, Dieu merci! se connaît en bibliothèques.
Tu prétends que je n'ai pas l'air d'aimer tes conseils. Cependant tu as vu que, pour te faire plaisir, j'ai écrit à M. Bourget.
Pour te faire plaisir encore, j'ai demandé il y a quelques jours à
notre chargé d'affaires, le comte de Canclaux, avec lequel je
suis dans les meilleurs termes, de s'entendre avec le duc de
Sesto pour me procurer une audience du roi. Je ne sais pas le
moins du monde comment cela se passe. J'espère qu'on me
l' apprendra; je Lne] m'en effraie point: maintenant", je sais payer
d'aplomb dans toutes circonstances. Tu remarqueras que ce
n'est pas une politesse que je dois au toi - en cela, ~u t'a~u_ser_as _singulièrement - mais que c'est une faveur que J~ solhat~,
que j'obtiendrai peut-être grâce à de bonnes protections, mais
une faveur assez exceptionnelle, puisque je n'ai, au fond, rien à
démêler avec le roi lui-même. Mets-toi bien cela dans la tête.
D'~illeurs, je suis content que tu aies écrit de ton côté à la
famille B. J'ignorais absolument que vous eussiez reçu des nouvelles directes de M. Bourget et que Mm• Bourget ne fût pas en
santé. Aussi n'ai-je pas t0uché ce point-là. Sachant combien les
communications sont lentes ·et comme elles ont à ricocher pour
venir jusqu'à.moi, ils auront bien compris que si je ne parlais
pas de la santé de Mm• B., c'est que je n'étais pas au courant.
Au surplus, je n'aurais rien changé au ton de ma lettre.
Je vais aller passer trois semaines ultra-tranquilles à l'E_scurial,
à partir du 15 février, puis je songerai au retour. Je dors alors

rencontrer le printemps à Valence et à Barcelone, qui sont, pour
les saisons, en avance sur Madrid.
Mais, entendons-nous un peu. Tu me disais, dans une lettre
qui n'est pas perdue, que si mes occupations augmentaient, tu
aurais bien la patience d'attendre mes lettres désormais de quinze
en quinze jours: et voilà que tu entres, à ce que je devine au
travers de ta description, dans des états insensés, parce qu'une
lettre reste dans. les neiges et que tu te trouves ainsi onz.e jours,
pas plus, sans nouvelles. Pourtant, si je t'avais prise au mot et
que j'aie attendu tranquillement, alors, mes quinze jours!. ..
Je dis donc qu'il faut nous entendre. Lorsque j'effectuerai mon
retour, et déjà dans les derniers temps qui le précéderont, je ne
ferai très probablement pas de lettre plus souvent que tous les
quinze jours. Cela durera peu: je parle du mois de mars, du
dernier mois; mais, dans ces moments-là, j'écrirai fortirréguliè-rement. Si j'ai beaucoup à dire, j'en écrirai long, mais à intervalles
non réglés. Une carte-postale par ci par là devra suffire pour te
faire prendre patience. Je m'étends, mais c'est pour que cela
soit dit une bonne fois pour toutes.
J'ai trouvé le mot de maman-bon à la marge de la seconde
page de ta lettre. Je l'embrasse pour la peine.
La comtesse de Montijo avait été un peu malade dernièrement. (Je vous ai dit que je l'avais trouvée déjà 'à peu près
remise mardi de la semaine passée, en rentrant de Tolède). La
générale d'Albaceta (je ne sais pas bien comment cela s'écrit)',
un général qui est à Cuba, me dit samedi dernier au Théâtre du
Cirque, où j'assistais à une première - en habit! - dans la
loge d'un compagnon de casa, que la comtesse était tout à fait
rétablie, de sorte que, étant très pressé ces derniers soirs, j'ai
reculé jusqu'à aujourd'~ui pour aller la voir. Je pense donc y
aller ce soir.
J'ai rendu visite samedi dernier à la bibliothèque de M. Here1.

1.

Voir ci-dessous la lettre XL.

Graux a hésité entre la graphie Albaada et la graphie Albaceta.

�CH.

CORRESPONDANCE D1ESPAGNE

GRAUX

dia, autre ami de M. Zarco . C'est le comte de Caudaux qui
m'avait donné une introduction pour lui. Aimable au possible;
s'il avait des manuscrits grecs, - il n'y tient pas, - il s'offrait
à m'en fàire cadeau; mais nous n'en avons pas trouvé, et il est
probable qu'il n'en aura pas. Il avait déjà une bibliothèque
remarquable. Il acheta, il y a quelques années, sur le conseil de
M. Zarco, toute la bibliothèque de Salvi, de Valence, pour la
bagatelle de cent quarante mille francs. On est fort lancé ici
dans. la bibliophilie . . .
Mais on m'appelle à dîner.
26 janvier, 5 h. r/4.

J'ai terminé l'étude des neuf manuscrits de l'Université. Ils
ont été vus, quand? je ne le sais, par l'illustre Lazare Bardon,
ancien curé, professeur de grec actuellement à l'Université de
Madrid. Les notes manuscrites, dont la postérüé lui sera redevable et qu'if a bien voulu coller sur les vénérables ma □ uscrits
universitaires, sont presque à la hauteur, sur l'échelle du bouffon,
de la préface du seul livre qu'il ait publié ', dont je vous aurai
sans doute entretenu. Encore un Espagnol ridicule !
Je n'ai plus que trente-huit ou trente-neuf manuscrits à examiner à la Bibliothèque Nationale etl'excursion à hi mystérieuse
collection de Camp0-Alange; puis ce sera tout pour Madrid .
Sous quinze jours, je pense, Madrid sera réglé.
r. Graux a apprécié, comme il conwuait, dans la Revue critique du 12 août
1876 (Notices bibliogtapbiq1ies, pp. 21-2 ù la Chrestomathie grecque de Lazaro
Bardon, et a donné en passant un échantillon du savoir de ce professeur :
11 Voulant un jour rédiger la notice d' un magnifique membrcmaceus conservé à
cc la bibliothèque de l'Université central~, à Madrid, il déclara, par mégarde,
« que ce manuscrit ne portait point de date, mais que, selon les apparences,
cc il avait été écrit dans les commencements du xue siècle. C'était jouer de
« malheur. Le manuscrit, signalé au catalogue comme étant de l'an 1034, est
cc en _réalité, très lisiblement daté, et en lieu fort visible, de l'an du monde
« 6034, ce qui correspond à l'an de grâce I 326 après J.-C. Mais tout le
« monde n'est point tenu de connaître l'âge des manuscrits. »

Je viens de recevoir une lettre à la fois de Karl et de Gabriel 1 •
Karl exprime une grande satisfaction de 1a lettre que je lui
envoyai. Il la résume comme un président en cour d'assises
résume les débats. Gabriel ne s'est pas présenté à l'École des
Chartes; il prépare la licence ès-lettres, et à cet effet va aux
conférences de Sainte-Barbe, y compris celle de grec sous la direction de M. Tournier. Il paraît que Théodora z poursuit ses études
classiques, et qu'il n'y a rien de nouveau dans la famille, laquelle
se porte bien. Gabriel me parle de bourses accordées à l'École
des Hautes Études. Je ne sais, mon cher papa, si je t'en ai dit
un mot ; M . Tournier m'avait mis au courant il y a bien un
mois déjà . Le Conseil municipal a voté cinquante mille francs
annuels pour la formation de bourses, destinées par quart, à ce qu'il
paraît, aux élèves des quatre sections de l'fcole. Le successeur
d'Edgar Quinet au Collège de France, si le Ministre ne fait
point un coup de tête, va être un savant, et un des nôtres,
Paul Meyer le romaniste et provençaliste , . Cette faveur qui
s'attache à notre drapeau fait dire à Gabriel cc qu'il serait bien
heureux de voguer un peu dans nos eaux». Je vais lui répondre,
à la prochaine occasion, qu'il fera mieux d'y voguer beaucoup,
p9ur ne point être distancé par ceux qui y vogueraient plus que
lui 4 . Tu n'avais pas encore répondu à Karl.
Je vais écrfreuh mot à M. Tournier: puis sur les six heures
j'irai faire un tour au Palais pour tâcher de pincer le duc de
Sesto qu'on trouve à ces heures-là. Hier j'ai été, comme je
l'avais projeté, passer la soirée chez la comtesse, avec qui j'ai
causé beaucoup comme toujours. Cinq ou six personnes étaient

r. MM. Karl et Gabriel Hanotaux.
Sœur de MM. Karl et Gabriel Hanotaux. H. G.
3. Aujourd'hui membre de ·l'Institut, directeur de l'École des Chartes et professeur au Col lège de France.
4. M. Gabriel Hanotaux suivit le conseil de Ch. Graux; il fut élève de
!'École des Hautes Études et il y devint, en 1880, répétiteur pour l'histoire.
2.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

venues, dont trois jouaient aux cartes : mais on ne se ruine
pas chez elle. On perd deux ou trois francs, guère plus ou guère
moins, dans sa soirée, au tresillo. Je n'ai pas besoin de te dire
que je ne joue pas plus ici qu'en France. J'ai appris cependant
à Tolède la plupart des termes du jeu de cartes.
Résume-moi donc, si tu ne l'as déjà fait au reçu de cette
lettre, la situation politique en France, le Sénat et les futurs
députés. L1 comtesse m'a appris hier que le baron Lambert,
mon protecteur que je ne connais pas encore, se présentait, je
ne sais seulement pas où. Je crois que c'est à Fontainebleau.
Je me propose d'aller entendre demain Otello avec Tamberlick et surtout la Pozzoni.

à ses mains. Pour ne pas me perdre à décrire tous ses tours, je
ne mentionne que les anneaux. De gros anneaux de laiton, il
les fait entrer les uns dans les autres, en forme des chaînes, les
redélie, les combine, qu'il y a trois cents ans, ici, on l'aurait
bel et bien brûlé.
J'avais manqué avant-hier soir le duc de Sesto, mais je l'ai
trouvé hier à son bureau, au- Palais. Réception aimable, comme
toujours. J'irai le revoir trois ou quatre jours avant de partir
pour l'Escurial : il me procurera des lettres pour le Bibliothécaire.Je verrai le roi en audience particulière demain à cinq heures :
cela s'est arrangé en une seconde et couramment. De même, le
duc parlera à l'intendant pour qu'on me donne un exemplaire de
la Lyre sacrée espagnole, dont je vous entretins déjà, je crois.
Je me trouve toujours fort bien dans ma nouvelle demeure.
Avant-hier, je suis resté à causer à la salle à manger avec un
compagnon, qui est du Ferrol, jusqu'à dix heures et demie du
soir. Il a été, comme toute la société distinguée d'Espagne,
apprendre le français en France, ou il a passé, à Paris, deux ans et
demi. Il parle mal et il parle gras admirablement. Aussi nous
causons espagnol, cela va mieux ainsi. Il prétend avoir vu des
manuscrits grecs en parchemin à Saint-Jacques de Compostelle
(Santiago en Galice). Cela m'étonne furieusement. J'irai voir ce
soir le directeur de !'Instruction publique, et le prierai d' écrire au
chef de l' Archivo de Galicia à ce sujet, afin que je sache à qu01
m'en tenir.
Je descends déjeûner, et vais partir à mes occupations.

28 janvier, 9 h. du matin.

Hier j'allai passer la soirée à la Zarz.uela, où l'on donnait
Neuf heures du soir, opéra nouveau de Caballero, qui a obtenu
beaucoup de succès cet hiver-ci. Il y a au début du second acte
une jota aragonaise fort jolie. Là-dessus tout le monde est
d'accord. Mais il n'y a que cela de bon dans ces trois actes de
musique sans inspiration et sans science. Livret déplorablement
faux ; style des plus négligés. Et dire qu'ils se sont mis à quatre
pour créer cette nullité, deux poètes et deux musiciens! -Après
l'Opéra, séance de prestidigitation par Hary. On établit coram
populo une mauvaise passerelle sur de méchants tréteaux, pour
permettre à l'artiste de passer à volonté de la scène dans la salle :
ce travail de charpentier au milieu d'une salle composée de
dames bien habillées manquait un peu de genre et d'élégance ;
mais vous savez qu'en Espagne on n'y vise pas de si près.
Ledit Hary a souhaité le bonsoir et fait une petite allocution en
français, et tout le temps de la séance a jargonné moitié en français, moitié en espagnol, faisant même des phrases mi.xtes, et
composant des locutions dans le genre de travar una persona
dans la sala pour lui prêter un chapeau. Quoi qu'il en soit de
sa langue, je suis bien obligé de dire que je ne comprends rien

28, S h.

r/2.

Journée ordinaire de bibliothèque. Je viens de me faire couper
les cheveux par avance pourdemain. J'ai vérifié la présence de chemises convenables dans le tiroir. Donc, tout est en ordre. En sortant de la Bibliothèque Nationale demain, à trois heures, au lieu
d'aller continuer à celle du roi, je rentrerai chez moi pour m'habiller en son honneur. Nous verrons ce qu'il me dira et ce que je fui

�490

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

dirai. Il paraît qu'on est en tête-à-tête. Ce serait bien le diable que
ie ne sois pas aussi fort qu'un jeune homme de dix-neuf ans. A
vrai dire, à pan un peu de curiosité, je n'en suis pas plus préoccupé que cela. Le meilleur, c'est que j'ai sauvé mà journée de
travail, en choisissant cinq heures du soir. Le duc m'avait dit :
« Venez quand vous voudrez ,,, et me laissait libre de prendre
la matinée ou le soir à ma volonté. M. Zarco, qui est chambellan
ou majordome, je ne sais pas bien au juste quoi, est de service
justement dans ces jours-ci. Je vais le rencontrer là-haut demain,
ainsi que le duc de Sesto, dans les salons.
On va donner Rienz..i au Théâtre Royal. Il est annoncé pour
la semaine qui vient, c'est-à-dire que ce sera pour la '5uivante, à
mon compte. Je le pourrai voir une fois au moins, et peut-être
plusieurs, avant d'aller fixer ma résidence à l'Escurial. Du reste,
de l'Escurial, je me propose de venir, les après-midi de dimanche,
assister ici à Madrid au quartetto classique. On arrive à Madrid
pour déjeûner et on en repart après-dlner, à huit heures du soir.
La cloche m'appelle à la salle à manger.
Samedi, 9 h. du soir.

J'ai vu le roi tout à l'heure. Il a reçu aujourd'hui, à partir de cinq
heures et demie, six heures moins le quart, une dizaine de personnes. J'ai passé sur les six heures et demie après avoir attendu
successivement dans trois grands salons fort beaux ·et bien meublés.
Le roi était en redingote noire. 11 reconduit ses visites jusqu'à la
porte de son salon de réception, ou il prend la visite suivante,
la conduisant alors jusqu'à un canapé. C'est parce qu'on
sait que c'est le roi; sans cela, c'est tout simplement un jeune
homme fort aimable, et qui fait beaucoup de frais pour qui lui
rend visite. La majesté n'entre pas dans son programme à lui ...
si elle entre dans la phrase de qui lui parle. Il m'a tendu la main
quand je m'avançai, en commençant tout de suite par me dire :
« Je suis bien heureux de faire votre connaissance; je savais que
vous étiez ici, etc. M. Zarco m'a dit que vous veniez à la biblio-

49 1

thèque, &gt;J etc. Je répondis par quelques mots à l'éloge de M. Zarco;
puis je parlai de l'Escurial et exprimai le regret qu'une bibliothèque si riche en manuscrits ne prêtdt point aux autres bibliothèques européennes, comme font toutes celles-ci entre elles•
Quand il vit que je prenais mon tour pour lui présenter une
observation, il parut content et m'encouragea tout de suite à
dire ce que je voulais. Sur ce chapitre, sa réponse ne l'i pas
compromis. cc Bien, a-t-il dit, je verrai. Seulement, en ce
moment, les communications sont d~sorganisées par la guerre.
Quand la guerre sera terminée, que les transports par voie de
terre recommenceront à fonctionner régulièrement, i&gt; etc. J'exprimai l'espoir que la guerre cesserait bientôt, etc. En
somme, sauf la question du prêt de manuscrits, tout se passa en
compliments. II parle le français avec l'accent complètement
français. Il vous prodigue les formules de politesse, que ça me
gênait : quoique parlant ma langue, j'hésitai. Je ne le tins guère,
cinq minutes peut-être, ou guère plus. Je fus reconduit comme
tout le monde; il me disait encore un tas de politesses, qu'il
désirait que j'emporte en France une foule de choses curieuses,
etc., etc . . Je lui tournai un quelque chose sur cc le beau pays
d'Espagne &gt;i. Nouvelle poignée de main; je le saluai et sortis,
Quand quelqu'un sort de chez le roi, tous ses serviteurs s'inclinent avec respect devant vous. Les hallebardiers se {Ilettent
dans la posture du cc Présentez, armes &gt;&gt; et frappent deux fois
de la hallebarde contre terre. Cela m'a donné l'occasion de voir
plusieurs salons en outre de ceux que je connaissais déjà, et surtout le magnique escalier - si célèbre - que je n'avais pas
encore visité.
Voim, ma chère maman, encore ton désir accompli. Comme
ma visite n'avait pas de but bien net, il ne s'est passé là rien de
bien important. Enfin, je sais maintenant, par expérience, ce que
c'est qu'une audience de roi : c'est toujours autant 1 .
r. Cf. E. Lavisse, loc. oit., p. XXXVII.

�492

CH. GRAUX

Je vais ecnre prochainement à M. Magnier au sujet d'un
second texte, attribué - peut-être à tort, du reste - à S1
Basile, très court et, jusqu'à nouvel ordre, donné pour inédit.
Au point de vue scientifique, ma mission se déroule régulièrement. Là, tout se passe avec ordre et méthodiquement; je
n'aurais point osé espérer, au départ, être tout le temps ainsi à
111011 affaire. Je sens que mon travail est bon. Le paléographe se
développe en moi, et j'ai déjà profité énormément. Et puis cela
m'a ouvert les idées, toujours au point de vue paléographique,
s'entend. Travaillant souvent sur des matières déjà vues par
d'autres, - quoiqu'ils n'aient point publié leurs travaux, - je
me trouve moi-même incontestablement plus solide qu'eux, plus
solide que le célèbre Iriarte, par exemple. C'est une satisfaction
intérieure; car je suis sûr maintenant de pouvoir répondre aux
vues de M. Tournier. Il me reste vingt-huit manuscrits à étudier
ici ; c'est l'affaire de la semaine qui vient; puis la révision de
1nes notes et réparation des omissions, et cela pour les
cent trente-quatre mss. ·de la Nationale et les vingt-neuf de l' Archiva, - plus quelques petites besognes de détail : voilà encore
l'emploi d'une semaine. J'espère aborder mes collations à l'Escurial le lundi 14 février. C'est le retour en France pour le 1" avril,
autant qu'on peut calculer dès maintenant. Quand viendra le
moment du retour, je me ferai expédier par Fleury-Hérard quatre
ou cinq mois de mon traitement : grâce à cette réserve, je serai
au large.
Voilà, j'espère, un journal qui peut compter, ma chère
maman. Dûsses-tu te scandaliser une nouvelle fois de mes fautes
d'orthographe, je ne me relirai pas. Mais je t'embrasserai deux
fois pour la peine et par compensation. J'embrasse papa et j'embrasse chacun.
Charles.
Dimanche 30, IO h. r/ 2 du matin.

Beau soleil; temps charmant. Je sors faire un tour au Prado;

0

493

CORRESPONDANCE D ESPAGNE

j'entrerai au Musée de peinture où je passerai quelques instants.
J'irai à une messe de midi et demi. A deux heures, concert de
musique de chambre : il y aura le quintette de Mozart.

Ch. G.

XXXIX bis.
Madrid, le 30 janvier 1876.

Mon cher papa Graux et ma chère maman Graux,
Voilà bien du temps que je suis fort loin de vous. Je n'ai pas
pu, pour la première fois de ma vie, vous souhaiter, en vous
embrassant, la bonne année. Je ne saurai plus, l'année prochaine,
tirer les Rois, je m'imagine, car cela fera deux ans que je ne les
aurai pas tirés, et gare tout à l' heure que j'aie oublié comment
on s'y prend. Mais, que voulez-vous? on n'a rien pour rien. Je
tire un grand profit du voyage que je fais. Outre l'agrément de
voir des pays nouveaux - et où l'on me reçoit fort bien j'apprends tous les jours mon métier plus à fond. Je reviendrai
parlant l'espagnol, sinon sans fautes, au moins suffisamment
pour pouvoir_causer et défendre mon avis, quand je ne pense
pas comme les autres. Tout le travail que je fais ici me permettra
d'écrire, une fois que j'aurai repris mes habitudes à Paris, deux
ou trois livres qui seront utiles pour ceux qui les liront. Tout
cela est pour dire, n'est-ce pas? que je ne perds pas mon temps,
et que je n'ai jamais si bien fait que de demander au gouvernement qu'il m'envoie en Espagne. Ce qu'il y a de mieux encore
dans l'affaire, c'est que les cinq mille francs que j'aurai dépensés
à peu près en tout en sept mois de temps, tout cela sera l'argent
du gouvernement; et le plus joli, c'est que tout cet hiver-ci, je
n'aurai pas mangé beaucoup de sous de la bourse de papa. Et
puis je rapporte des choses utiles d'Espagne, des couteaux, des
liYres, de la musiq_ue, un bon manteau espagnol, et bien d'autres
choses encore, sans compter des souvenirs.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D .ESPAGNE

On ne dira pas que je n'ai pas vu du beau monde. Je passe
les soirées chez une comtesse de la première noblesse. Je reuds
visite à chaque instant au favori d'un roi. J'obtiens même la
faveur d'être reçu par le roi lui-même, qui est un jeune homme
charmant et qui n'est pas fier du tout.
J'ai dû, en outre, écrire souvent au Ministre de l'instruction
publique de Paris pour le tenir au courant de mon voyage. Cela
me fait connaître et cela me pose, selon toutes les apparences.
Avouez que cela valait bien la peine de nous imposer une séparation qui, après tout, ne sera pas encore immensément longue.
Puis, à présent, le plus fort est déjà fait; il n'y a plus qu'un
peu de patience à prendre, et nous allons nous retrouver avec
notre vie de toujours, seulement que je vous raconterai quelquefois des histoires d'Espagne.
Je vous embrasse bien fort tous les deux et dites aux autres
que je les embrasse aussi.
Votre

père, le numéro XXXVIII que j'adressai à Garbe; puis, hier,
avant le départ du courrier, j'ai expédié directement à papa le
journal de trois jours, un journal plus détaillé que les lettres que
j'aurai le temps désormais de t'adresser : aussi ne t'habitue pas à
en vouloir tant que cela chaque fois. J'y ai joint ce mot destiné à
papa Graux, mais que tu pourras lire cependant toi-même
avec fruit : c'est ma balance, faite un peu d'avance et sans attendre
la fin de mes opérations. Puisses-tu y jeter un coup d'œil chaque
fois que l'impatience et l'imagination menaceront de prendre le
dessus. Chacun, dit-on, a sa chaîne : moi, si j'en ai une, ce sera
l'imagination de ma mère. Du r 3 janvier au 2 r, cela ne faisait
pourtant que huit ou neuf jours. Je me suis bien rendu compte,
lorsque j'examinai mon calepin, pour enregistrer à son rang cette
lettre du 21, qu'il y avait là un intervalle qui, peut-être, te semblerait long; mais, en même temps que je m'en aperçus, - je
ne sais comment le temps avait passé sans que je le sente, - je
voyais qu'il était trop tard pour réparer ma faute. Nécessairement,
la distance de huit jours que j'avais laissé se produire ici devait se
reproduire cinq jours plus tard a Vervins. J'aurais eu beau
envoyer alors lettre sur lettre, cela ne faisait plus rien. Sauf les
circonstances exceptionnelles, comme furent les neiges, les distances se gardent; je ne puis faire qu'une dépêche se hâte plus
que les précédentes, et les dépasse. Ainsi, pardonne-moi; tu vois
comme mes retards ne sont pas volontaires. Mets-toi seulement une
chose dan_s l'idée : c'est que, à moins de cas extraordinaires, le
télégraphe n'existe pas pour nous. Ne cède jamais à la malheureuse tentation d'en user, car je te préviens qu'après y avoir de
nouveau réfléchi, j'ai pris la résolution, si je recevais un télé_
gramme bête, de ne point y répondre. Je le considérerais, supposé
qu'il me parvienne, - chose toujours douteuse, - comme non
avenu. C'est qu'en effet, s'il me passe par la tête de changer, en
une heure de temps, complètement mes projets, - chose que
j'ai faite plusieurs fois, - tout télégramme qui tomberait dans
les cinq jours pendant lesquels je serai en un point et vous me

494

Charles Graux.

XL
Madrid, 3 r janvier 76, au soir.

Ma chère maman,
Ta lettre du 26 m'est arrivée ce matin, comme je me disposais à sortir. Quoique tu y manifestes une grande hâte de recevoir de mes nouvelles en réponse, je ne me suis pas pressé. En
effet, si tu devais attendre, pour être informée de mon sort, de
lire les lignes que j'écris après avoir entendu ton cri d'inquiétude,
mon Dieu! que deviendrais-tu? Car je ne l'entends qu'au bout
de cinq jours, et ma voix, à son tour, met cinq autres jours
encore pour parcourir ses trois cents lieues. Mais, heureusement,
au moment où je trace ces mots, tu viens d'avoir déjà, je l'es-

495

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

croirez en un autre, a les plus grandes chances du monde de n'arriver point jusqu'à moi. Quelle situation! Ainsi, ma chère
maman, tu n'oublieras point que je continue à t'interdire le télégraphe.
De ma lettre perdue, n'aie point de souci. Elle ne devait contenir autre chose que le récit de ma lutte diplomatique avec les
chanoines des bords du Tage et de mon triomphe final surtonte
la ligne 1 • Cestune narration que tu m'excuseras de ne point
recommencer, vu que l'histoire, je ne l'oublierai point; et plus
tard, un jour en dînant, je vous en conterai le détail.
Ah I tu prétends, ma chère maman, que ce n'est pas assez de
voir le roi, mais qu'il faut encore lui parler. Comme tu es gourmande, pourtant!
Le directeur de l'instruction publique m'a promis ce soir
d'écrire à Santiago et à la Coruna pour s'assurer s'il n'y aurait
point par là de manuscrit grec. S'il y en avait, - ce que pour
ma part je ne pense pas, - cela ferait l'objet, à l'occasion, d'un
autre voyage.
Ce serait, en effet, un précieux pays que l'Espagne si les chaussures ne s'y usaient point; mais comme, malheureusement, il
n'en est pas ainsi, j'ai dû consacrer cinquante francs de l'argent
ministériel à l'acquisition successive d'une paire, puis d'une
autre paire de bottines, dont je ne suis pas mécontent. Cela va
permettre à ton imagination de ne pas se représenter ton fils
comme un va-nu-pieds ou quelque chose d'approchant.
Je joins à cette lettre le programme du concert de musique de
chambre de dimanche dernier.
Qu'il a fait beau hier et surtout aujourd'hui! Le soleil était si
réchauffant! J'en ai profité un peu sur les trois heures en quittant
la Bibliothèque 1ationale, ayant à faire deux courses, l'une à
!'Ambassade, l'autre au Ministère de Fomenta. Dans l'intervalle des
deux, je me suis arrêté un moment au Prado sur un banc, au

soleil, pour dépouiller la petite correspondance de deux jours
que M. Zarco venait de me remettre.
L'abbé Duchesne achève, eu ce moment, ses thèses de doctorat. Tl doit occuper l'an prochain une chaire à la Faculté des
~armes ' . Il m'a écrit une lettre humoristique étonnante. A Pâques,
il profitera de la liberté que lui laisseront ses travaux dès lors
achevés pour faire une nouvelle excursion en Orient. L'heureux
abbé! Il a la bosse des voyages à l'aventure.
J'ai une correspondance assez fournie depuis quelque temps
avec l_e recte~r de Salamanque. Je tâcherai de trouver le temps
~e~am de faire une lettre d'affaires scieotifi 1 ues pour M. Magnier;
J :u de nouvelles recherches à lui demander. Je vous expédierai le tout ensemble.
Je suis presque inquiet de n'avoir point de nouvelles du tout
de la fa~!Je Wenck. En octobre, je retirai à la poste restante
~e Madn~ une lettre de Mm• Wenck, à laquelle je répondis.
J_eus ensuite une lettre de Wenck le 11 novembre; j'y répondis encore immédiatement. Depuis, je leur écrivis et envoyai
mon portrait à l'occasion de la oël; plus de réponse. Le 20 courant, j'écrivis de nouveau à Wenck, lui donnant mon adresse de
la rue de l'Arenal. Je suis toujours dans l'attente. J'en suis à
me demander s'ils n'ont pas quelqu'un de malade. Je sais bien
que \Venck déteste écrire une lettre; mais alors Mm• W. ? Enfin,
j'attends patiemment.
Les grands concerts de musique classique vont commencer dans
un mois environ. J'assisterai donc probablement aux deux premiers.
Des nouveJles des Bourget, je n'en ai pas non plus depuis très
longtemps. Quoique tu aies prétendu jadis démontrer le contraire, ma chère maman, les absents ont toujours tort.
Je vais m'arrêter ici pour le moment. J'ai une lettre à écrire
à Salamanque.

1.
1.

C'était, .:vidernrnent, la lettre numérotée XXXV.

497

C'est-à-dire à }'École des Carmes.
Rtt1t, hi,poniq ...

XIJI.

Jl

�COR.RFSPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

Mardi soir.

Je viens d'écrire ma lettre à M. Magnier que, je ne sais pourquoi, j'ai datée de demain. Je me suis transporté par la pensée à
dernain 2 février, Purification de la Sainte-Vierge, fête. Pour
moi, ce,la égale un jour de perdu pour le travail, car les bibliothèques ferment; cependant il n'y a pas de malheur; comme
il fera beau, j'irai me promener au soleil. Rien de nouveau dans
mes affaires.
Ce matin on a tordu le cou à deux femmes qui en avaient
assassiné un~ autre pour la voler. La guillotine ni la pendaison
anglaise ne sont en usage ici; ils ont un appareil spécial qui
donne la mort par strangulation et brisant en même temps, à
ce qu'on m'a expliqué, la colonne vertébrale. Une grande foule
s'est portée par 1:i ce matin, paraît-il. Tout Madrid en a c.-iusé tout
hier et tout aujourd'hui. Les Espagnols sont bavards comme
leurs femmes. li est dix heures et demie; je vais me coucher.
Mercredi, Purification, 3 h.

Ce matin, j'ai écrit des lettres jusqu'à onze heures. Je déjeùnai et m'habillai; puis je partis par un magnifique soleil pour la
Plaz.a del Rey, ou habjte l'illustre Barbieri. Je le trouvai dans son
cabinet de travail, et, de suite, il se mit en devoir de me montrer sa riche bibliothèque : riche en livres rares et de toute
époque, sur l'ancienne musique et la liturgie espagnole, _puis
en général, de livres de toute nat~r~ se rapportant a. la
musique et à la danse et à leurs ongmes. Il possède meme
des manuscrits de plain-chant du xm• siècle et plus récents,
avec la notation de l'époque. Il m'a montré des chants
du xm• siècle not~s à deux parties et même an fac-similé
d'un manuscrit de Tolède qui contient de la musique à quatre
parties, et de cette même époque. Tu sais, mon cher papa, que
jusqu'à présent la connaissance de l'harmonie à cette époque est
un sujet de discussion eutre les musicographes. 11 prépare une

499

histoire de la musique espagnole. A ce propos, il a fait le catalogue de la bibliothèque musicale de !'&amp;curial : il l'a, en fiches,
dans un casier, et a recueilli un !ITos volume de notes, en
manuscrit, sur les moines musiciens de ce même monastère. Il
possède la copie d'une collection de chants profanes d'auteurs
espagnols du xv• et xv1" siècle, les uns signés, les autres
non; et, de même, un gros volume, id. du xv1~ siècle : tout
cela inédit, et note qu'il n'a été rien pu.blié jusqu'à ce jour dans
ce genre. Il a copié également à l'Escurial une collection de
quintettes du frère Antonio Soler pour les quatre instruments
à cordes et l'orgue, inédits. Je me suis assuré, en le Jui demandant, qu'il n'avait point été gravé de musique de chambre composée par des auteurs espagnols. Est venu le prendre pour aller
promener, pendant que j'étais là, le ... ridicule Soriauo Fuertes,
qu'ilappelle pourtant son ami, l'auteur de l'histoire de la musique
espagnole dont je vous entretins dernièrement. Je lui ai dit que
j'avais le plaisir, - je n'ai pas spécifié quelle nature de plaisir,
- de lire son livre en ce moment même.
Il est à peu près décidé maintenant qu'on va me donner la
Lyre sacrée espagnole. C'est la seule publication consacrée
aux anciens maîtres espagnols : Barbieri vient de me l'assurer.
Il m'a donné l'indication de quelques recueils de chants populaires et airs de danses nationales. En somme, voilà encore une
heure bien employée.
C'est samedi la première de Rienzi : je ne sais pas encore si
j'y serai, mais je l'espère. C'est une sorte d'événement parmi les
abonnés du Théâtre Royal, c'est-à-dire tout ce qui jouit d'une
situation un peu aisée dans Mat!rid. Les amateurs de la musique
italienne l'ont condamné d'avance.
Les jours ont rallongé d'une bonne hl"ure. Le temps doux
semble revenu, et l'on entend dire partout autour de soi que
l'hiver est passé. Le fait [est] qu'on sort sans pardessus. Je vais
vous laisser pour aller faire un tour au soleil jusqu'au bord du
Manzanares.

�500

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Barbieri m'a fait cadeau du discours qu'il a prononcé l'année
dernièrè à son entrée à l'Académie des Beaux-Arts, et d'une
brochure publiée par un critique d'art renommé, appelé Antonio
Peôa y Gofii, qui [est] sa biographie, ou, pour mieux dire, son
« éloge ,,.
Toutes les fenêtres de Madrid sont ouvertes, et les Madrilègnes aux fenêtres ou dans la rue.
5 h.

1/ 2

du soir.

Je rentre de ma promenade dans la vallée du Manzanares.
Le fleuve qui baigne Madrid s'appelle le Manzanares. li n'entre
point dans ses murs, mais la borde seulement au Nord. Du haut
du viaduc, dit cc pont de Ségovie i&gt;, on aperçoit à quelque distance dans la plaine une longue et large ligne blanche qui se
développe sur une étendue d'un kilomètre au moins. C'est du
linge qui sèche au soleil; mais si vous êtes myope et que, ne le
devinant pas, vous demandiez ce qu'il y a là-bas de blanc, on
vous répond : « Ça, c'est le Manzanares ,,. Allez jusqu'au bord
(comme je viens de faire), et vous trouverez que le fleuve se
compose ici de trois ou quatre bras qui se rejoignent et se
stparent rnille fo~s, formant des iles, des lagunes, des bas-fonds
qui émergent aux eaux basses. Les blanchisseuses de Madrid ont
pris possession de tous ces bras, dont chacun a l'importance à
peu près ... du Rhin, non de celui qu'a chanté Musset, mais du
Rhin vervinois '. Ce n'est plus le Manzanares, c'est un lavoir.
Sur les bords, il y a des promenades : une petite fête permanente, ou les enfants, les polios et les remuantes p ,lias (jeunes
filles), balancent, dans de commodes balançoires à deux, à qui
mieux mieux. Mais que de linge! Les îlots et les bords en sont

Ruisseau dont la source est située à moins de deux kilomètres de Vervins
et qui se iette dans un affluent de l'Oise. H. G.
I.

5or

absolument couverts. Calculez : un kilomètre de linge sur cent
mètres de large.
Je suis rentré comme j'étais allé, lentement, par un beau temps
et un air très doux.
·
Jeudi 3 février, 5 h. du soir.

Je sors de la Bibliothèque du Palais, où je suis en train
de collationner sur un bon manuscrit du x1e ou xne siècle
inconnu jusqu'à ce jour, le traité des Météores, d'Aristote '. Je me'
suis croisé sous la grand' porte avec le roi qui rentrait en calèche
découverte, accompagné de la princesse. Naturellement, salut :
il me l'a rendu, comme il le rend à tout le monde; il me semble
pourtant qu'il m'a reconnu.
Comme j'étais à mes Météores, D. Juan Valera est venu la
visiter, amenant un ami. J'ai fait sa connaissance un soir, chez
Ja comtesse; je l'ai rencontré encore dernièrement au Théâtre du
Cirque à la première du Magico. Il m'a reconnu ici, au Palais,
et, chose plus remarquable, m'a salué par mon nom, qu'il ne doit
pourtant avoir entendu qu'une fois, et il y a trois mois de cela.
Il a bonne mémoire. C'est~ au dire de tous, celui qui écrit le
mieux l'espagnol à l'époque présente. Il a publié de bonnes poésies,
des nouvelles et romans, et manie délicieusement la satire, au
jugement des Espagnols. Il va sans dire que, jouissant d'une
répu tarion si universelle de buen hablista, il est de l'Académie de
la langue. Il est venu s'exercer sur mon manuscrit à lire l'écriture d'il y a sept siècles, et s'en est bien tiré, ma foi ... pour un
débutant. Tl y a plus : il comprenait la moitié de ce qu'il lisait,
ce qui est déjà beaucoup pour un texte scientifique, plein de
mots rares. Il traduisit jadis en vers des poésies grecques
1. Ms. n° 35 de la Bibliothèque du Roi, mentionnè dans Notices sommaires
pp. ro9-110, sous le n° 41. Sur cette collection, cf. Rappo1·t, /oc. cit., p. 209 e;
E. Lavisse, loc. cit., p. XXXIII. Voy. aussi Ch. Graux et Albert Martin, Figures
tirees d'u11 manuscrit des Météorologiques d'Aristote, dans Revue de philologie, XXIV
(1900), pp. 5-18.

�502

CH. GRAUX

modernes et aussi quelques poètes lyriques grecs. Je parierais que
c'est celui qui sait le mieux le grec en Espagne', parce qu'il le
sait sans ce pédantisme castillan qui empêche les professeurs de
grec de ce pays de bien comprendre ce qu'ils lisent. Drôle de
pays que l'Espagne! Ici, un tel homme n'est, de profession, ni un
poète ni un savant ; c'est un homme politique, sous-secrétaire, si je ne me trompe, du Ministère des Affaires étrangères .
Je me porte bien, ai l'intention d'aller ce soir faire un tour
chez la comtesse, où je n'ai point paru, - pour cause de trop
d'occupations et surtout de paresse de m'habiller le soir, quand
j'ai dîné, - depuis une neuvaine.
Il me paraît temps de fermer ce journal. Je le porte à la poste,
en allant me faire raser. Timbrt's nouveaux l'autre fois et aujourd'hui pour M. P.
Chacun est embrassé par
CH. G.
P . S. Les affaires des Carlistes vont extrêmement mal. Martinez Campos les prend à dos, et leur ferme la frontière française.
On attend un grand coup.

r. Voici l'éloge public que Graux a fait de Juan Valera helléniste; nous
l'extrayons de la Revue critique du 9 février r88o (cf. Notices bibliographiques,
p. r27): « Sous le voile de l'anonyme a vu le jour, l'autre semaine, à Madrid et
« à Séville à la fois, une fine et élégante traduction castillane du célèbre roman
c&lt; de Longus, Daphnis et Chloé. L'auteur, qui se présente sur la couverture
« comme un Aprendiz. de helenista, n'est rien moins qu'un« apprenti helléniste»,
« et sait le grec autant qu 'homme d'Espagne. La préface a des pages écrites
« avec beaucoup de charme, surtout celles où le malicieux écrivain essaie de
cc donner le change à ses lecteurs et de leur faire croire qu'il considère, quant à
« lui, le roman en question comme un chef-d'œuvre de naïveté et comme
c&lt; l'antipode du raffiné. L' « apprenti helléniste " compte au nombre de ses amis,
cc à ce qu'il veut bien nous apprendre lui-même, l'auteur de la jolie nouvelle
«·andalouse de Pepita Ji111e11ez.. Si le précepte divin du temple de Delphes
" rvwOt aa.u,6v, pouvait être facilement mis en action chez les hommes, on
cc gagerait presque à coup sûr que le traducteur des Amours de Daphnis et Chloé
cc connaît Don Juan Valera. &gt;&gt;

CORRESPONDANCE o'ESPAGNE

XLI
Mercredi ou jeudi, je ne sais pas le jour que nous sommes.
Madrid, 6 h. 1/4.

Reçu aujourd'hui vos deux lettres de dimanche, que je viens
de lire en courant. Je les relirai après-dîner et y répondrai dans
quelques jours.
J'avais préparé hier une note pour M. Magnier, que je n'ai pas
pu terminer pour l'heure du courrier. La lui remettre . Qu'il me
réponde à l'adresse : &lt;( Monsieur M. Zarco del Valle, Plaza de
51a Barbara, 7 dup 0 , Madrid (pour M. Graux) &gt;&gt;. Vous, au reçu
de cette lettre, vous pouvez encore envoyer une réponse ici,
rue del' Arena!. Je retarde d'une semaine le départ pour l'Escurial, ayant mis la main sur un excellent manuscrit du traité des
Météores que je collationne. Si, par hasard, votre lettre arrivait
ici à la maison après mon départ, il n'importe, car on saurait bien
me l'envoyer à l'Escurial; et puis, je me propose de venir à peu
près tous les dimanches à Madrid, et c'est ici même que je déjeunerai.
Je n'ai pas le moins du monde envie d'aller de ce voyage-ci à
1
S -Jacques de Compostelle. S'il y a là-bas quelque chose, - ce
qui m'étonnerait, entendez bien, - cela f~rait l'objet d'une
autre mission dans l'avenir.
Je joins à ce billet la lettre que je viens de recevoir de Wenck,
en réponse à une page de maman. Mme W. m'avait écrit quelques
jours à l'avance, me disant de prendre patience, en danois. Deux
extraits de cette lettre : &lt;&lt; Mon mari parle souvent de vous avec
beaucoup d'affection à Émile (son frère l'officier, qui est en
ce moment chez eux); il lui apprend à vous connaître. &gt;&gt; « J'ai reçu une fort aimable lettre de votre mère. Je voudrais
pouvoir vous montrer ma reconnaissance de l'amitié et de la
bonté que votre famille a pour nous » .

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Ma santé est toujours aussi bonne que jamais.
Qu'est-ce que maman parle de nourriture? C'est la nourriture française, et le pot-au-feu tous les jours au soir.
Aie soin de ne plus songer de ta vie, ma chère maman, à
l'idée de M. Noël , .
Je vous embrasse tous.

journaux : la jeune duchesse de Medinaceli, - ma protectrice,
sans que [je] la connusse, - est morte à Séville mercredi dernier.
Si jeune, mariée de quelques mois à peine ! Elle n'avait point de
santé!
Je ne sais point encore quand j'irai à l'Escurial : un Aristote,
Traité des Météores, qui, tout bien considéré, possède quelque
importance, me retient ici et ne me permettra point de partir
peut-être avant une douzaine de jours. En tout cas, cela raccourcira mon séjour à l'Escurial, où je n'ai guère que pour huit ou
dix jours de besogne foFcée, et où je trouverais bien à employer
fort utilement trois m.ois. Qui sait si je ne reviendrai poin_t
quelque jour y passer les trois mois de vacances d'été? L'Escurial est si frais à l'époque des chaleurs; c'est une résidence d'été,
et délicieuse alors. Mon plan est arrêté : j'arriverai à Paris au
commencement de la semaine sainte. Je ferai les quelques courses
officielles et officieuses qui seront · indispensables, et je serai à
Vervins pour le samedi saint. Si je vois que c[e n']est point raisonnable de céder à la tentation de faire le coude d'Angers, je
[ne] le commettrai point ... avec ta permission. Il me sera si facile
à la Pentecôte ou en juillet d'aller te voir tout exprès; et, à michemin entre deux vacances, ce sera même plus agréable pour
toi: cela coupera le temps. De plus, il est probable que tu traverseras Paris pendant la semaine sainte, c'est-à-dire précisément
pendant les jours où j'y serai. Tout s'ârrange, n'est-ce point?
Je te quitte pour répondre un peu, à la hâte, à une bonne
lettre de six pages de papa et à une de quatre de maman, desquelles j'accusai réception par carte-postale le ro courant, c'està-dire le jour même de leur arrivée.
·
Mon cher papa, j'ai appris avec plaisir la situation de M. Cuel
et des affaires du greffe. Depuis le premier janvier, cela marche
à son compte; fa besogne nouvelle, il la fait; et il ne te reste
que de liquider celle Je 1875; cela me paraît bien. Je te vois
dans un avenir prochain des loisirs, j'aspire après ce rnomentlà. Je suis enchanté que le successeur ne soit pas disposé à faire

Ctt. G.
P.-S. Je vois par le timbre de la lettre que nous sommes le ro,
donc jeudi •.

XLfl
Madrid, Arena], r5 dup 0 ,

20,

izq.

r4 février 76, 5 h. r/2.

Mon cher Garbe,
J'ai reçu samedi ta lettre du 6 et du ro. Tu es guéri de ton
rhume, c'est très bien. Tu me parles politique, c'est encore bien.
Dimanche prochain, tu voteras bien, - car tu peux voter jU
moins, toi, - et tout sera pour le mieux. Lis le programme du
concert d'hier, qui était charmant .: la sonate en la est une de mes
sonates favorites. Tu le reqverras, ainsi que la lettre et un billet
inclus pour M. Magnier, au Pont-de-Pierre, et tu garderas seulement, si le cœur t'en dit, la fiche VrnRORDT, Analyse spectrale,
indication bibliographique que je t'envoie à tout hasard.
J'ai écrit à M. Lavisse samedi dernier, lui annonçant une bien
triste nouvelle, qu'il avait du reste apprise sans doute par les
I. L'idée de M. Noël, c'était que Ch. Graux se fît décorer de l'ordre
d'Isabelle pour services rendus à l'Espagne. Mwe Graux .en avait parlé à son fils
dans une lettre du 6 février. H. G.
2. Ce post-scriptum est placé en tête de la première page de la lettre.

505

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

la besogne des avoués. Il est vrai que le pauvre public sera celui
qui paiera la sauce; mais au moins, les avoués, ça les apprendra,
comme on dit en bon vervinois.
Je suis bien impatient de voir ce qui va sortir du scrntin de
dimanche. De loin, avec mes espérances arriérées, j'espère seulement un bon gros groupe bonapartiste, gui sera loin du reste
d'atteindre à la majorité.
Le roi ouvre demain ici les Cortès (chambre des députés) et
part pour le Nord dans quelques jours.
En Espagne, tout ce qui est sage désire et espère la rentrée des
Bonaparte en France.
J'ai assisté à trois représentations de Rienzi, et j'irai, je crois,
encore une fois. C'est bien monté, et c'est un opéra qui mérite
d'être étudié. Après les grands opéras de Meyerbeer, après Don
Juan et après Freyschütz., pour moi c'est incontestablement à
Rienz.i la prellllère place.
Je ne puis guère causer aujourd'hui, si je veux que cette
lettre parte ce soir.
Embrassements généraux.
CH. GRAUX
Santé toujours bonne.

puis la garde particulière du roi, encore armée de hallebardes,
de beaux hommes, ma foi, mais bien ridicules sous ce travestissement. C'est sans doute quelque ancienne tradition qui se conserve bêtement : en avant des hallebardiers, marchaient deux
tambours et un fifre qui fifrait, qui fifrait sans cesse . Je ne sais
pas comment le pauvre n'avait pas le sentiment de sa situation :
tout le monde riait de lui, et il y avait de quoi. En somme,
pour être franc, toutes ces grimaces autour du souverain me
paraissent souveraiuement ridicules. Je suis pour l'autorité, mais
pas pour les galons.
Je continue à être bien dans ma casa de huéspedes. Le plus
agréable de la situation, c'est qu'étant là, tout le monde, pour
un certain temps, on fait connaissance et on vit dans l'intimité
des uns des autres. En dînant, on cause: après le dîner, on continue à causer dans la salle à manger. Je remonte rarement dans
ma chambre avant huit heures du soir. Il y a un vieux Cubain parmi
les hôtes de la maison, vaniteux et volt~irien, qui ne peut pas
souffrir la musique allemande et, pour la peine, répète tous les
deux jours qu'elle est abominable; il s'est fait, à cause de cela,
taper sur les doigts, et un peu ferme, par Acha, un jeune officier de marine ( qui a passé de longues années en France, par
p:irenthèse, et parle le français comme l'espagnol). De temps en
temps, je pousse aussi des bottes au bonhomme, quand il est par
trop fatigant. L'autre jour, ne s'avise+il pas de m'interpeller
sur les miracles de Lourdes? Puis, passant à Voltaire, son dada,
il commençait à pérorer à son habitude, tout seul, sans écouter
les autres, et faisant des grandes phrases poétiques. Il débute :
&lt;c Voltaire, qui ne pouvait pas souffrir les rois ... » Je l'ai coupé
court, et ai rétabli en quelques phrases la vérité des faits, qui est
que Voltaire était, en politique, un absolutiste. En pareil cas,
je me débrouille, comme je peux, en un espagnol très simple. Le
lendemain au soir, on riait encore de Voltaire qui ne pouvait
souffrir les rois. Le pauvre homme n'avait jamais été si battu.
Sans le chercher, j'obtins ce soir-là un succès complet. Qui

XLIII
Madrid,

I)

février 76.

Jour d'ouverture de las Cortes.

Bibliothèques impitoyablement fermées. J'ai fait chez moi
quelques fiches pour le catalogue des manuscrits grecs de S. M. ;
puis j'ai été flâner au milieu de la foule. Le roi a passé et repassé
entre un double cordon de troupes pour se rendre du Palais au
Congrès, puis rentrer au Palais, entouré de toute sa suite et de
toute la magnificence royale. En ai-je vu passer des habits galonnés, et des voitures de gala, comme celles qui sont à Cluny? et

�0

508

CORRESPONDANCE D ESPAGNE
CH. GRAUX

s'imaginerait aussi qu'il affirmait hardiment que la Déclaration
des Droits de l'Homme était tirée des œuvres de Voltaire? Il
faut dire, pour comprendre l'intérêt que la table peut trouver à
ces discussions-là, qu'ils savent tous, ou au moins les trois quarts,
le français, et que souvent ils ont lu plus que moi la littérature
française. On a discuté deux jours sur Mme de Staël.
On avait eu le malheur de dire par plaisanterie au Cubain,
- Sr Aguirre; je consigne ici son nez, car il mérite une place
dans ~es ~é~oires : son nez est typique, comme son esprit, ~ue Rienz.i était considéré par Wagner comme son péché de
Jeunesse, et qu'en effet on y sentait encore l'influence de la
musique italienne. Cet homme incroyable est revenu en.:hanté
de Rienz.i, criant que c'était de la belle et bonne musique italienne.
Il est à Madrid pour un procès où il s'agit de deux millions et
d~mi ~e francs, à peu près. Ce pauvre homme riche a déjà bien
d1 vertl nos dîners; mais il y en a à qui il est joliment à charae ·
moi, je le remercie de m'amuser.
n '
Vendredi soir.

Voici trois jours de passés sans la moindre chose à noter. Mon
travail sur Aristote a avancé beaucoup; comme dans toutes les
collations,- on passe des journées entières pour réunir quelques
variantes utiles en bien petit nombre. J'achève les vérifications
de mon catalogue madrilègne; je sens qu'il sern relativement
bon 1 • De l'étude des reliures, j'ai tiré des indications sûres et de
première valeur pour l'histoire de la collection grecque de b
~ibl!oth~q_ue ~ational_e. Voilà, certes, une méthode à laquelle
Je n avais Jamais songe. Je ne sais pas comment cela m'est venu

'

I. Le catalogue des mss. grecs de la Bibliothèque Nationale dressé par
Ch. Graux n'a pas été publié, M. Miller ayant inséré, en 1886, dans les Notices
et E xtraits, t. XXXI, 2 • partie, pp. 1-116, son Cata logue des 111a11uscrits grecs de
la Bibliothèque royale d.e Madrid (s11pple111e11t au catalogue d'Jn'arte).

et c'est p::mrtant si naturel! Tl est neuf heures un quart : je
remonte seulement de la salle à manger, où l' Andalous Benjumea
(quarante ans), mon voisin de table, capitaine de frégate, racontait
des épisodes de bains de mer et de saisons d'eaux : racontait au
comte de Cal (Ferrol) et à moi, s'entend. Nous sommes les trois
qui tenons toujours le plus longtemps. Le Galicien, assez nouvellement marié, est un bon représentant de la noblesse oisive
et oiseuse. Son père, on le voit, a travaillé pour lui. Lui, il
n'écrit même plus, car on ne saurait absolument pas lire, dit-il,
son écriture. Don Fernando Benjumea part lundi pour sa campagne, sa ferme, près de Marchena ( entre Utrera et Osuna). Il
voulait ce soir m'emmener avec lui; mais je n'ai plus rien à aller
faire par là. La semaine qui vient, je me rendrai enfin à l'Escurial.
Je suis possesseur désormais de la Lyra sacro-hispana, un petit
tas de musique gros comme quatre de nos volumes de quatuors
d'opéra. M. Zarco m'a fait la donation cette après-midi. J'enlève
demain. Malheureusement, il manque à mon exemplaire, comme
à tous ceux du Palais, sept ou huit livraisons. Je verrai si je peux
parvenir à compléter.
Je me suis occupé un peu hier et ~ujourd'hui de deviner le
dessous de deux palimpsestes que j'ai reconnus à la Nationale. Je
pressens qu'ils ne cachent point de trésors.
J'ai terminé hier soir une besogne qui m'a tenu occupé tous
ces derniers soirs. Il s'agissait, après avoir catalogué les manuscrits grecs du Roi, de les mettre en ... fiches, j'entends d'en
dresser un catalogl!e en fiches à l'usage de la bibliothèque
même.
Au moins, si j'ai reçu au Palais bonne hospitalité, sans oublier
le cadeau de départ, - comme chez les antiques grecs, - mon
passage n'aura pas été inutile, et je leur ai fait une besogne que
personne en ce moment à Madrid ne serait en état d'entreprendre.
Je fermerai la présente demain ou après. Je vais maintenant
écrire un mot à M. Tournier au sujet d'Aristote.

�510

511

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

Sur l'idée que je lui suggérais il y a quelques mois, MorelFatio - un de mes camarades d'.École, ancien élève des Chartes
- romaniste et dont la spécialité est l'espagnol, a demandé une
mission aussi pour l'Espagne. Il m'annonce qu'il partira de Paris
le premier avril : nous nous croiserons. Il voyagera sur les fonds
que l'École reçoit désormais de la Ville de Paris.
Le roi est parti hier soir pour l'armée du Nord .
Je voudrais être tenu au courant des résultats des élections
d'après-demain.
~auf que le temps s'est couvert ce soir, il a fait trois jours printamers. Le soleil est déjà chaud, quand il donne. Qu'il est bon!

resté dehors, en plein air, sans capa ni pardessus d'aucune sorte, soit
à voir défiler les promeneurs à la Fu,ente Castel/ana, soit à me
mêler à eux, d'abord seul, puis en compagnie d'Acha, jeune
marin, amoureux, un peu peintre, qui me sert quelquefois
d'ami ... Pour passer le temps -grand problème! - nous fîmes
quelques tours au Retiro, les Champs-Élysées de Madrid.
Il est temps que je rentre bientôt dans l'actif Paris; je sens
que la flânerie espagnole finirait par me gagner. Aussi je me
porte à merveille, dormant neuf heures sur mes vingt-quatre, en
mettant deux et demie pour dîner, et les dimanches les treize
autres à ne rien faire; car, une fois les bibliothèques fermées,
mes notes revues, quand elles en ont besoin, à quoi se mettre?
A lire Don Quichotte? Non; flâner est plus commode. A vrai
dire, en dehors de mon but, je ne force point et je parviens ainsi
à ne prendre intérêt à rien. Il ne faut pas croire que j'aie abordé
sérieusement l'étude de la langue espagnole. Non, pas même.
Depuis --- et il y a longtemps - que j'ai su me débrouiller,
j'aime à écouter causer; rarement je cause moi-même. L'oreille
s'habitue un peu; mais je ne me donne pas de souci pour entreprendre une étude, qui serait forcément interrompue deux ans
avant de pouvoir aboutir.
Je vais donc enfin me retirer du monde. Je me fais une fête
de ce mois de séjour au milieu de la tranquillité de l'Escurial '.
J'ai vécu, et surtout ce dernier mois, en contact intime avec des
gens riches. Toutes les soirées ils endossent le frac, pour aller
en soirée, pour figurer au Théâtre Royal, courir s'ennuyer aux
bals de nuit, bals masqués ou autres. Ils pensent si peu, si frivolement; ils sentent même si peu. Tout ce monde, qui est à peu
près le même que je rencontrais à la maison de Montijo, n'a
point d'intérêt à vivre. Ce monde n'est pas le mien. Je retrouverai avec bonheur ma vie paisible et retirée de Paris, une vie
qui vaut de l'or et mieux que de l'or. Ces sentiments que

Samedi, 5 h.

1/2.

Je joins à cette lettre la réponse ·que j'ai reçu aujourd'hui de
M. Bourget.
J'apprends, en sortant du Palais avec M. Zarco, que Estella, la
capitale de Don Carlos, vient de se rendre sans conditions.
~es cent ~ivraisons de la Lyre sacrée espagnole, - un ouvrage
qm vaut trois cents francs, - il en manque six.
Je me porte bien.
CH. G.

XLIV
Madrid, 20 février 76.
Dimanche soir.

Ma chère maman,
Madrid j~uit vraiment en ce moment .d 'un soleil et d'une tempé:atur~ de_ prmtemps. Il se trouve ainsi justement que la poétique
1magmat10n de M. Bourget se confond avec la réalité. Aujourd'hui, journée de flânerie; j'ai endossé, comme souvent, la
jaquette d'été, et, depuis midi jusqu'à six heures du soir, je suis

r. Cité par E. Lavisse, loc. cil., p. xxxvm.

�513

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

j'exprime sont à peu près l'impression morale que je rapporterai de mon voyage en Espagne. Je vous disais un jour qu'en
sortant de mon pays je me suis pris à l'aimer davantage. Il en
sera de même de mes habitudes; je deviens patriote de ma petite
patrie, de notre monde à nous.
On commence à s'occuper de la foire de éville, la célèbre
foire. Les uns iront, les autres voudraient y aller. M. Bueno,
de Séville, m'a invité. Elle coïncide à peu près avec les fêtes
religieuses, si solennelles là-bas, de la semaine sainte. Néanmoins toutes ces distractions ne m'attirent point. Si j'étais
romancier de mon état, je ne dis point. Mais que m'importe à
moi, tel que la Providence m'a biti, de voir la gaieté andalouse à
son paroxysme 1 ?
Le premier avril, je serai sur le chemin de Valence, je J'espère;
peu de temps après, à Barcelone (par le chemin de fer) . Selon
toutes les probabilités, je rentrerai en France par Perpignan : il
n'y a qu'un tout petit bout de diligence.
Ces maudits Carlistes, cette fois, ne sont plus là pour empêcher les chemins de fer et les communications. Tu peux bénir le
ciel : il~ filent en ce moment, dans le fond de leur Navarre, un
bien mauvais coton.
Tout Madrid est extérieurement et intérieurement en fête.
Balcons pavoisés de colgaduras, ou tentures ronges, blanches,
bleues, aux couleurs d'Espagne, à armoiries, les maisons qui en
peuvent étaler. Cloches à toutes volées, hier, toute la soirée;
cloches aujourd'hui dans la journée. Illuminations à toutes les
fenêtres hier soir et en ce moment même.
Le frère de Rodrigo de los Rios vient d'être victime de la
guerre civile. Il est tombé à Tafalla; dix-neuf ans, sortant Je
J'École militaire; il y avait huit jours qu'il était arrivé à l'armée.
J'ai vu son frère : il alla le rechercher là-bas. C'était le plus

jeune de la famille, fort aimé. Je le connaissais et j'avais joué au
billard avec lui.
J'ai lu dans un journal, ce matin, la mort du vieux et respectable M. Patin 1 • Qui.lui succéder:i dans le décanat de la Faculté?
Il faut demander à M. Papillon jusqu'à concurrence de quelle
somme il veut que je lui collectionne des monnaies. La monnaie
de cuivre n'est pas ruineuse; mais j'ai déjà treize types de pièces
de un franc. S'il monte jusqu'à vingt francs, je lui peux rapporter une collection, pas trop, trop incomplète, depuis le centime
jusqu'au franc . Il me faudra une réponse sur ce point.
Je coucherai sans doute vendredi prochain à l'Escurial. Donc,
désormais, changement de direction pour les lettres. Comme il
est certain que je logerai à la Fonda de Miranda, où j'ai dejà
passé une journée, comme vous vous rappelez, en revenant de
Salamanque, c'est là qu'il faut me les adresser. Donc : « M. Ch.
G., Fonda de Miranda, El Escorial, Espagne &gt;J, sans plus.
La lettre de M. Bourget, que je vous ai libéralement communiquée, m'a fait plaisir, d'autant que je ne comptais point dessus. Je médite un nouvel envoi d'oranges, par mes propres soins
cette fois, et qui serait pendant mon court séjour à Valence.
Bien que je n'espère plus rencontrer dans cette ville d'inscriptions grecques, - je suis persuadé que ceux qui m'en parlèrent
commettent une confusion d'alphabets dans leur esprit, - je
ne laisserai point que de m'y arrêter : Valen; e~ au commencement d'avril, va être une terre enchantée, et je suis bien heureux d'avoir là une question à tirer au clair au sujet du sort de
certaine collection manuscrite perdue de vue, à ce qu'il semble,
au moment présent. C'est un bon prérexte, ainsi que la visite de
~a bibliothèque de la cathédrale, pour m'y fixer quatre ou cinq

512

1.

Cité par E. Lavisse, loc. cit., p. xxxvm.

JOUrs.

1. M. Patin, secrétaire perpétuel de l'Académie française, professeur de poésie
latine à la Faculté des lettres de Paris et doyen de cette même Faculté.
(1793-1876).

RAlflt hispa,dq,,,. x:111.

�CH. GRAUX

Savez-vous que je n'ai point encore cessé de manger du raisin
tous les jours? Je tape fort aussi, depuis deux ou trois semaines,
sur les oranges, que j'aimais médiocrement jadis en France; mais
il paraît que les goûts changent.
Mais je trouve que j'ai raisonnablement bavardé pour ce soir.
Je vais feuilleter une chose et une autre; puis je me coucherai.
Et être bien installée au Pont-de-Pierre, avec tout en ordre?
Ce serait singulier de ne pas se coucher la veille de mon arrivée,
sous prétexte de mettre un peu d'ordre dans la maison, alors
qu'on aura eu sept ou huit mois devant soi pour le faire '. Il est
désirable que tout cela se règle de suite, si ce n'est déjà fait,
surtout si tu veux venir passer quelques jours avec moi en mai. A
ce propos, il est temps de te convertir aux courts voyages : je le
dis sérieusement. Je retournerai à Vervins faire un tour dans les
intervalles de vacances, quand on voudra; toi, de même, tu voyageras aussi, aussi sou vent que tu le désireras. Mais il ne s'agit point
de s'amuser de moi, ni de me donner les tracas d'un ménage
pendant le peu de temps qu'il me reste peut-être encore à avoir
le droit d'en être quitte. Ce que je dis là ne te paraît-il point
sage? Dieu merci, après les pérégrinations que j'aurai faites, ce
ne sera plus une. affaire d'État pour toi de te mettre cinq heures
dans un wagon. C'est si simple et si naturel de se rendre visite
quand on est si près l'un de l'autre comme Vervins et Paris.
J'ai utilisé cette soirée-ci, vide d'occupations, pour me demander ce que je pensais sur beaucoup de choses et te l'écrire.
Mardi, je pense aller entendre la Norma au Théâtre Royal. Bien
que vous ne soyez point sans nouvelles de moi assez récentes,
puisque je vous ai mis hier une lettre, il est probable que je fermerai celle-ci demain ou après au plus tard. Bonsoir.
J'occuperai mes loisirs à l'Escurial en écrivant un article
que je médite depuis longtemps pour la Revue critiq11,e, laquelle,
1.

Tout ce paragraphe constitue une réponse à une lettre écrite par

Mm• Graux à son fils, en date du 21 janvier. H. G.

CORRESPONDANCE n'EsPAGNE

par parenthèse, a été vendue par Vieweg à Leroux, jeune
éditeur plein de zèle. Mon article sera sur trois livres espagnols
qui traitent de grec '.
Mercredi, 6 h. du soir.

Je pense partir vendredi pour l'Escurial, ou samedi, c'est-àdire aussitôt que j'aurai la lettre de recommandation pour le
bibliothécaire de l'Escurial, que j'ai demandée par lettre aujourd'hui au duc de Sesto, faute d'avoir pu le rencontrer ces trois
derniers jours. J'ai fini ici tous mes travaux, sauf une révision
de l'Archivo qui pourra me prendre une après-midi ou deux tout
au plus. Donc, il paraît sûr que je serai à l'Escurial samedi : m'y
écrire, comme j'ai dit, à la Fonda de Miranda.
J'allai hier soir à la deuxième de la Norma. La Pozzoni faisait
Nonna. Je suis sorti enchanté de l'actrice et de l'opéra, que je
n'avais jamais vu. C'est du bon italien. Toute l'expression est
dans la mélodie; mais dans la mélodie, on en peut faire tenir beaucoup. Rôle d'Adalgisa tenu par une bien intéressante débutante.
Cest une Carrillo d' Albornos, d'une grande famille d'Espagne. Son
père a dévoré une immense fortune, etl'a laissée sans un morceau
de pain. Elle a contracté un engagement de trois ans au 'I_'héâtre
Royal, utilisant ainsi une jolie petite voix de. contralto. D1~-~euf
ans, mignonne, andalouse, chantant avec senument, ou plutot JUSqu'à présent ellene chante encore qu'avec goût. 'I_'imidité complè~e.
La Pozzoni et Tamberlick la patronnent. Adalgisa est son premier
rôle. Il lui sied à ravir, par la force des choses, parce qu' Adalgisa est
innocente et a un rôle tout timidité. J'avais une excellente butaca,

1. Nous avons déjà eu l'occasion de citer plusieurs fois cet article qui parut
dans la Revue critique du 12 août 1876 (cf. Notices bibliographiques, pp. 20-28).
Il y est question non de trois, mais de deux « livres espagnols qui traitent de
grec»; ce sont ceux de J. Apraiz, Ap111ites para 1ma historia de los estu.dios helinicos en Espaiia(Madrid, 1876, in-8) et de Arcadio Roda, Los oradores gnegos
(Madrid, 1874, in-12).

�516

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

à quelques fauteuils du maréchal Bazaine et de sa jeune, singulière de figure, et pourtant fort jolie femme. Je n'ai pas encore
été au Teatro Real sans y voir le maréchal et sa femme : ils
aimeront, faut croire, la musique.
Le journal que je viens d'acheter m'apprend que les républicains ont triomphé dimanche à peu près dans la proportion de
trois à un, outre cent ballottages; mais, parmi les cent quinze
conservateurs élus, je ne vois pas le détail et ignore le chiffre
des bonapartistes.
La saison est toujours aussi belle jusqu'à présent; la santé toujours aussi bonne. J'embrasse chacun deux. fois.
CH.

GRAUX.

XLV
Escorial, dimanche gras, 6 h. du soir.

Mon cher papa,
Ci-contre mon installation à la Fonda de Miranda'. J'ai le
meilleur appartement de l'hôtel. Nous avons fait prix à huit francs
par jour, ce qui est un franc de diminution, en considération
du long séjour que je vais faire dans la maison.
Je suis arri véce matin à dix heures cinq. Je m'étais levé à six heures
un quart, réveillé de moi-même, après avoir dormi mes sept heures
et demie. Jamais je n'ai eu si peu d'embarras pour me déplacer.
Je crois savoir voyager aujourd'hui en Espagne, au moins aussi
. bien, sinon mieux, que dans mon propre pays. J'ai été retirer dans
1. En marge, plan de la chambre. Au-dessous du plan se trouvent les indications suivantes : « Fenêtre au soleil de trois heures. Porte-manteaux. Tapis
partout. Deux candélabres sur la comm -ide, et glace modeste entre les candélabres. Lavabo supérieur (pour un hôtel espagnol); c'est presque une petite
toi let te. ))

l'après-midi ta lettre qui, comme je le présumais, m'attendait à
la poste restante depuis plusieurs jours. Prévenu par toi dans la
lettre précédente que tu adresse:rais ici la suivante, je ne m'étonnai
point de ne rien recevoir à Madrid depuis quinze jours : comme
je savais la cause, je n'étais ni impatient ni inquiet. Mais il
n'y avait pas à dire, il fallait finir ·Madrid avant de le quitter.
J'ai eu ma lettre pour le bibliothécaire de l'Escurial vendredi
soir, - la lettre, si tu te rappelles, que le duc de Sesto devait
me donner, ou, plus exactement, me faire dÔnner par l'intendant
(au département duquel ressortit l' Escurial). Samedi, j'.ii fait
quelques dernières recherches à Madrid, mes préparatifs et ma
caisse; j'ai pris congé des connaissances que j'avais faites à la
casa de huéspedes. J'ai dormi aussi tranquillement qu'Alexandre
la veille de la bataille d'Ipsus (si je ne confonds point Jpsus avec
Arbèles), et me voici.
Aussitôt arrivé à l'hôtel, sans attendre ma caisse (j'ai laissé à
Madrid ma valise avec différents objets, tels que l'habit, etc.,
n'ayant point ici à faire de cérémonie; j'y ai laissé aussi la collection de la Lyre sacrée espagnole), je suis allé tout dr:oit, en costume de voyage, trouver le bibliothécaire. Je l'ai rencontré . II
est, comme tous les moines ou chanoines que j'ai rencontrés sur
mon chemin, un peu lent d'esprit, mais un cœur excellent. Nous
avons eu une conférence préliminaire de deux heures, de laquelle
il est résulté que l'on me cédera une cellule confortable pour m'y
installer moi et mes manuscrits et tout ce que je voudrai. Il ne
s'en est pas fallu de beaucoup que je n'obtienne de coucher et
manger au monastère; mais, n'ayant point songé d'avance à cette
possibilité, je n'avais pas pris mes mesures pour me faire octroyer
cette faveur; en somme, je ne logerai pas avec les moines. Au
demeurant, je travaillerai tant ou si peu que je voudrai. J'aurai
dans la poche la clef de ma chambre. Voilà ce que j'ai obtenu au
bout de deux heures de diplomatie. Je dois rendre au P . Félix
Rozanski cette justice qu'il m'a témoigné la plus grande bienveillance et beaucoup de désir de m'accorder ce que je voulais; je

�518

CH . GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAG E

ne sais pourquoi son moinisme l'empêchait de comprendre que si
le règlement dit que la bibliothèque soit ouverte de dix heures à
trois heures, ce n'est pas une raison pour que le bibliothécaire
n'ait pas le droit de laisser travailler un travailleur tout son saoul.
Enfin tout est pour le mjeux, à ce qu'il semble.
Nous avons pris rendez-vous pour demain à dix heures du
matin, afin de procéder à mon inst:1Jlation .
C'est assez bien réussi de püU\'OÎr travailler ad libitum pendant
ces jours de Carnaval et le mercredi des Cendres, qui sont jours
de fête et de flânerie par toutes les Espagnes.
Aussitôt déjeuner, j'ai été faire la digestion dans la Sierra (montagne)de Guadarrama. J'ai monté pendant près de deux heures, et il
m'aurait encore bien fallu grimper vi:1gt ou trente minutes pour
atteindre un sommet, le plus élevé des pics environnants, où je
désirais bien vivement me jucher. li est bien entendu que le
Guadarrama est une montagnl! bien élevée, qui n'a ni précipices,
ni avalanches, ni toutes les vilaines manières du commun des
grandes chaînes: ceci soit dit en passant pour maman. Je me suis
rendu un compte exact de la formation des torrents, résultant de
la fonte des neiges: j'ai eu sous les yeux et sous les pieds le
phénomène en miniature '. J'ai battu en retraite devant les nuages
qui baissai nt et m'atteignaient déjà sous forme d'un brouillard
extrêmement peu dense. Je suis descendu plus vite que le nuage,
lequel recommençait à m'atteindre quand je m'arrêtais deux
minutes. Enfin, comme je rentrais dans le village, y arrivait avec
moi une petite pluie fine qui n'a pas duré longtemps.
Je suis tout aise d'avoir fui la grande ville. J'en ai pour trente
jours ici. Écrivez-moi ici pendant tout mars .
Entre la page 4 et la page 5, diner. A cause des jours gras, il
est venu ici une douzaine de chasseurs, qui logent à la Fonda
Miranda. Ils m'ont l'air aristo, des comtes ou des ducs tout au
moins, avec fils de comtes et fils de ducs, et comtesses et

duchesses. J'avais déjà à moitié dîné, quand tout ce monde est
descendu à la salle à manger. Ils causent chasse, ou choses à eux
personnelles ; je les laisse achever tranquillement, et moi j'achève
cette lettre un peu à la hâte.
C'est qu'ici nous voici rapprochés d'environ six beures, c'està-dire que l'on relève les lettres à neuf heures du soir au lieu de
sept et la distribution du courrier de France, au lieu d'avoir lieu à
deux heures, comme à Madrid, se fera sur les dix heures du matin .
Papa, regardantla carte et songeant que l'Escurial n'a que quelques
âmes, n'aura pas de peine à s'expliquer ces différences, qui sont
tout à notre avantage. Voilà pourquoi, écrivant après dîner, ma
lettre n'en partira pas moins ce soir. Dès après-demain, je vais
me retrouver seul orrunairement dans la fonda . Je n'en prendrai
mes repas que plus à mes heures.
J'ai bu d:ins le creux de ma main trois avalons d'eau dans la
montagne, puisée à l'un de ces cinquante ruisseaux qui descendent en cascade des pics un peu neigeux et de la terre, gelée
l'hiver à un pied de profondeur, et qui fond maintenant. Qu'est-ce que la roche de la Sierra Guadarrama? J'y perds mon
latin. Cependant je crois être en terra in granitique, car je reconnais d:ins la roche grisâtre et veinée des parcelles brillantes de
mica et j'y œncomre du quartz laiteux; mais je n'assure rien .
J'ai descendu de là-haut trois petits fragments-échantillons pour
les soumettre à MM. Rogine et Papillon, à qui un souvenir de
moi, n'est-ce pas?
Vous avez dû recevoirà intervalles assez rapprochés une série
de lettres, savoir:

1.

Cf. E. Lavisse, /oc. cit ., pp. xxxvu-xxxvm.

XLI mis à la poste le I o février.
XLII
le r4
» (adressé à Garbe).
XLITI
le r9
&gt;1
XLIV
le 23
»
et voici le XLV
le 27
1&gt;
que, pour vous laisser indécis le moins longtemps possible sur le lieu où je me trouve,

�r

1,..

-

520

521

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

je vous adresserai directement, me contentant d'envoyer une
carte-postale à Angers.
A propos des élections, il y aurait eu, au premier tour de
scrutin, soixante-trois bonapartistes élus, selon l' Imparcial (journal républicain à cinq liards). Pas plus?
Je me suis contente de copier deux déclamations de Choricius 1 :
c'est bien honnête, vu que cet individu-là est un rhéteur qui
parle pour parler, et ne nous apprend rien, sinon sans le vouloir.
M. Tournier m'a envoyé une lettre par l'intermédiaire de
Gabriel Hanotaux. Je vous expédie celle de Gabriel.
Les renseignements que M. Tournier me donne sur tel ou tel
point, sur lesquels je l'ai consulté, sont (naturellement) utiles
pour moi et je ne vous communique pas, à cause de cela, son
texte. Je copie seulement le paragraphe suivant : cc Toute ma
famille a la rougeole, moi seul excepté. Mon beau-frère, qui
devait déboucher le vin de Moscatel, l'a aussi et garde la chambre
depuis un mois. Du reste, je profiterai sans doute de votre avis
et laisserai vieillir. &gt;i
Je suis content de voir que le vin lui a été agréable en somme.
Je te remercie, mon cher papa, d'avoir eu cette bonne idée.
Je vais collationner ici la Cyropédie de Xénophon, Philon, un
peu de Stobée•; puis, si j'ai du temps de reste, je remplirai le reste
de mes trente-un jours par quelques petites recherches de côté et
d'autre. Ici on pourrait s'occuper, bien utilement, pendant des
mois entiers.
Je ne compte pas visiter désormais de bibliothèques nouvelles,

sinon celles de Valence, Tarragone, Barcelone, qui sont sur mon
chemin au retour.
Les événements de la guerre carliste se précipitent. D'après
les dépêches d'hier, ils agonisaient.
Je vais écrire ce soir quelques mots à Wenck.
L'heure des visites Séville est de une trois. Sur les quatre
heures, on sort en voiture pour aller promener le long du fleuve,
aux Délices. Il n'était que trop vra~ que la pauvre jeune duchesse
n'était pas bien portante, puisqu'elle est morte maintenant.
J'ai vu que M. Buffet a sauté 1 • Est-il au moins nommé député ?
Le temps doux continue. J'avais cette après-midi un paletot
d'été. Fenêtre ouverte tant qu'il a fait jour.
Mille embrassements à tous.
Votre

I. Cf. ci-dessus lettre XX. Notons ici qu'en partant pour l'Espagne, Graux
avait l'intention de copier les œuvres inédites de Choricius. Voy. E. Lavisse,
loc . cit., p. xxxm.
2. Cf. ci-dessous lettre XLVI. - C'était, notamment, pour collationner la
Cyropédie de Xénophon, Stobee et Philon que Ch. Graux avait demandé au
Ministre de !'Instruction publique une mission en Espagne. Cf. E. Lavisse, loc.
cil., p. XXXIII.

a

a

CHARLES.

XLV bis
Escorial, dimanche gras, 8 h.

1/2

soir.

Adresse: Monsieur Charles Graux, Fonda de Miranda,
Escorial, Espagne.

[A M. Paul Garbe]
Arrivé ce matin. Dispositions déjà prises pour pouvoir travailler tant que je voudrais: je suis dans la manche du P. Félix
Rozanski, le bibliothécaire, moine polonais. Écris-moi vite, je
te répondrai. Dès cette après midi, j'ai tenté, seul, l'ascension des
pics les plus élevés de la Sierra Guadarrama. Je crois qu'elle est
en granit: j'ai du mica et du quartz laiteux, dans une pâte gri~âtre. Je n'ai pu gagner le haut d'un pic qui me tentait. Les
I.

M. Buffet, ministre de l'Intérieur, démissionna le 23 février 1876.

�522

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

nuages descendaient: je sentais une petite pluie fine et un vent
atroce qui m'emportait. Au surplus, pas de précipices ni de dangers, bien entendu. Nous avons à faire à une sierra « bien
élevée i,. L'heure du courrier me presse, presse, presse. Je me
porte bien.

journée de travail, est presque aussi - tout antique qu'il soitune non-valeur. Seul un éditeur de Stobée aurait à s'en préoccuper. P_o ur moi, en deux heures de temps, j'en aurai fait à présent avecluî. Je n'aurai pas perdu le temps que j'y ai déjà consacré, puisque je dirai ce qùil est, chose qu'on ne savait pas '.
Le manuscrit qui contient Philon est magnifique. En ce qui
concerne Philon, que j'ai collationné le premier jour de mon
installation ici, il ne m'a pas fourni une seule variante nouvelle 2 •
Au surplus, il contient d1autres auteurs, pour lesquels il m'est
utile. En deux jours de temps, j'en aurai tiré tout le parti qu'il
est possible.
Et que vais-je faire alors à l'Escurial? Ce que je n'osais pas
espérer, ayant en perspective ces immenses collations de Xenophon et de Stobée, d~nt me voici débarrasse : je vais chercher un
peu et fouiller. Il y a une vingtaine de problèmes que je m'étais
préparés avant de quitter Paris, dont la solution - positive ou
négative - se trouve renfermée ici. Après ceux-là, d'autres tant
que je voudrai, s'il me reste des moments 3 •
Les choses étant ainsi, je ne vois pas ce qui m'empêcherait de
quitter Madrid comme j'ai dit, le premier ou le deux d'avril. Je
continue donc à espérer de passer Pâques en famille à Vervins.
Je n'attends aucune réponse favorable au sujet de Santiago.
Ce serait presque un miracle, - malgré les dires, - qu'il y eût
I:i-bas quoi que ce fût. J'ai, sur d'autres points, Valladolid, Sara-

Ch. G.
XLVI
Escorial, Fonda de Miranda.
3 mars 76.

Mon cher papa,
C~mme ici , inst~llé que je suis dans ma vaste cellule, je puis
travailler tant que Je veux, et comme je désire faire beaucoup
pendant ce seul mois-ci, mes lettres vont devenir très laconiques.
S'il manque au P. Félix Rozanski l'étoffe nécessaire pour faire
un savant de quelque ordre que ce soit, il n'en est pas moins
extr~mem~nt obligeant pour moi. Je lui suis évidemment sympathique a un haut degré. Nous avons même pris rendez-vous
pour faire une grande promenade dimanche prochain dans la
ca~npagne. Ma cellule est abritée du vent de la montagne ; je travail!~ à fenêtre ?rande ouverte. La · température est toujours
aussi douce; à peme une demi-journée de temps couvert depuis
très long~emps. C'est charmant. C'est hygiénique aussi, puisque,
en travaillant, ma table en face de la grande fenêtre ouverte,
c':st pre~q~e ~om1!1e si j'étais au grand air. Voilà la première
f01s que Je JOms dune pareille installation depuis mon départ
de France.
Je joins à ce pli une lettre que je viens de recevoir de
M. Lavisse; adresse de la main de Madame.
. Le !Cénophon a été réglé en une journée; il n'y a pas de parti
a en tirer. Le Stobée, à ce que j'ai com,taté au bout de la seconde

r. Cf. Rapport, loc. cit., p. 209, et E. Lavisse, loc. â t ., p. xxxm. Le ms.
de la Cyropédie (x• siècle) est coté T-III-14; celui de Stobée (xue siècle), ~-II-r4.
2. Bibliothèque de l'Escurial Y-III-II (x• siècle). Cf. Rapport, loc. cit.,
p. 209. Cf. également, ci-dessus, la lettre XIX.
.
3. Par le Rapport de Ch. Graux, loc. cit., p. 209, on voit qu'il collationna à
l'Escurial, outre le prétendu cinquième livre de Philon et le traité militaire
attribué à Nicéphore II Phocas (cf. ibid., pp. 211 -212), l'Euthyphron de Platon
(Y'-I-13), le Brroiarium Hisloriae Romanae de Rufus (« sur Je ms. en
onciale ») et une collection de proverbes dont il sera question plus loin dans la
lettre L. Cf. E. Lavisse, loc. cit., p. xxxm-xxrv.

�CH . GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

gosse Palma de Mallorca, des réponsescatégoriq uement négatives '
Je fe;ai Valence et Barcelone en repassant: j'espère y renco~trer
en tout un ou deux manuscrits. L'Espagne sera réglée,. et il .e~t
probable que je dirigerai à l'avenir mes pas d'un autre coté, si Je

merci de sa lettre. &gt;&gt; Je n'y suis pas. Auriez-vous déjà reçu ma
lettre XLIII quand tu as écrit ces lignes, et n'aurais-tu pas pris la
lettre de M. B. pour la prose de Paul B.? Une réponse, s. v. p.
Pour le carême, c'est bien simple. De même que j'ai adopte le
manteau du pays, je crois pouvoir en adopter sans scrupule les
coutumes religieuses. Or, en Espagne, par permission du pape:
r 0 on ne fait pas rnaigre le ver1dredi ni aucun jour de la semaine
pendant tout le cours de l'année; 2° le carême consiste à faire
maigre, - en dehors du jeûne et des deux repas, dont une collation, - le vendredi de chaque semaine de carême, plus le mercredi des Cendres et les quatre derniers jours de la semaine sainte.
Que, en Espagne, on ne se passe pas de viande un seul jour par
semaine pendant tout le temps de l'année, cela renversera papa,
mais c'est comme cela.
Quant à l'huile, il y a bel âge que j'y suis habitué.
Si papa veut rentrer à Paris avec moi le dimànche de Quasimodo, ce sera une fête.
Quant à la petite lettre supplémentaire de toi, ma chère
maman, concernant le Cubain, tu me pries en terminant de ne
pas la juger sévèrement. Ta volonté soit faite. « La chaîne d'amour
maternel 11 est bien poétique pour un prosaïque fils comme
Celui qui vous embrasse tous bien tendrement

524

bouge jamais.
.
On a ici à la fonda de bon cognac, disons une bonne eau-devie de vin vieille. Ils la vendent un prix fou, dix francs la bo~teille. J'en ai fait apporter une dans ma chambre a:ec _un p_eu_t
verre et des carrés de sucre. Le matin avant de sortir, Je_ vais a
la bouteille, et quelquefois le soir; par exemple, mo~ ~,eut verr~
me regarde écrire en cc moment même. En un mois J en verrai
bien la fin, ou j'emporterai le reste .
. ,
Répondre maintenant en deux temps à ta lettre, pms a c:ll_e
de maman: M. Zarco, naturellement, me les a renvoyée~ 1c1,
ainsi que Je Jou.rnal de Vervins qui contenait les tristes élect10ns.
Il me semble qu'en politique la crise va e~fi~ commencer e~
France. Nous allons voir quel zèle les républicains apporteront a
nous prouver qu'il en faut revenir à l'Empire.
.
.
M'envoyer ici les réponses de M. Magnier, quand il les tiendra
prêtes.
·11
d
Les Carlistes ont existé. Voici trois )OUTS que 1e v1 age e
l'Escurial est tout tendu de draperies. Ceux qui n'ont pas de
colgaduras en règle, pendent des chemises ou _de~ rideaux à le1:rs
balcons: cela fait l'effet tout de même. Trois iours consécuufs
d'illuminations.
C'est bien d'avoir envoyé à Wenck des poires, etc.
,.
Il n'y a pas de nouvelle carte-postale de p~rdue, vu ~u il Y
a extrêmement longtemps que je ne vous eu a1 pas adresse ..
Je suis bien content qu'on danse et qu'on donne des s01rées
à Vervins. Mais tu me permettras de croire, ma chère maman,
que je fais mieux d'être ici en ce moment qu'au bal.
cc Paul B., dis-tu, est affectueux: ce doit être un bon garçon;

1.

Cf. Rapport, loc. cit., pp.

190-191.

CHARLES.

XLVII
Escorial, 6 mars 76.

Ma chère maman,
Je suis doux de caractère, quoi que tu en dises. Je ne répondrai pas autre chose à ta lettre du premier au soir, que je viens
de lire à l'instant, sinon que tes craintes n'étaient pas fondées du
tout. Au surplus, je n'ai pas l'inteotion de retourner dans la

�526

CH. GRAUX

CORRESPOND.\ CE D'ESPAGNE

montagne: ce n'est plus utile à présent que j'ai été une fois par
là, et j'ai deux ou trois petites promenades à faire avec le bon
P. Félix dans la campagne, -si je me décide à en prendre le temps.
Sais-tu que M11 • L. M 1 • ne s'est pas bien conduite du tout l'autre
jour avec toi ?
Il fait en ce moment un magnifique clair de lune et un ciel
pur étoilé. On danse sur la place, en réjouissance de 1a paix.
Hier, il y a eu un petit bal masqué de toute, toute, toute,
toute petite ville, au théâtre. J'y suis allé faire un tour dans la
soirée avec deux compagnons de fonda. On n'a pas la peine de
sortir dans la rue pour se rendre de la fonda au théâtre. Mur
mitoyen et porte de communication. Je sui allé inviter des
jeunes filles à une loge, et j'ai fait trois dan es avec trois sœurs
- jolies - d'une bonne famiJle bourgwise d'ici. aturellement,
- le toue est de savoir s'y prendre, - j'ai été fort bien r çu par
la mère. Ça m'a amusé.
Il me semblait, en me regardant ce matin dans la glace, que je
jouis de la plus belle santé du monde.
Je t'en prie, maman, ne te forge plus de craintes folles. Tout
ce que je fais est bien fait; et je suis le garçon le plus raisonné et
le moins imprudent qui se puisse désirer.
Tu te fais du tort, en faisant papa victime; et mes actes, dont
il souffre, n'ont rien de répréhensible pourtant.
Je vous embrasse bien.
CHARLES.

J'ai bien reçu avant-hier une autre lettre de toi. Je ne me
rappelle plus de quoi elle parlait. Les présentes lignes sont faites
à la bâte. J'écrirai sérieusement un p u plus tard.
1.

Amie de la famille. H. G.

527

XLVIIl
Escorial, Fondade Miranda.

9 et

10

mars.

Réponse aux dernières lettres. Je suis rigoureusement l'ordre
des questions laissées en arrière.
J'arrivai un soir chez la comtesse de Montijo ; elle n'était pas
,enue au salon. Quelques dames en noir, visages tristes. On
m'apprit qu'on avait reçu la veille au soir la nouvelle de la mort
de la jeune duchesse. Depuis, je ne suis pas retourné à la maison
de Montijo. Pendant les premiers jours, il n'était pas à propos,
je pense, de le faire. Plus tard, je suis parti pour l'Escurial. Je
ferai une visite à la comtesse, à la fois de condoléance et d'adieu,
l'un des quelques jours que je m'arrêterai au retour à Madrid.
Si je ne suis pas reçu, je laisserai une carte, et je passerai chez le
comte de ava.
Du Cubain, il n'en sera plus question. Je vais l'anéantir, ain i
que l'histoire de la montagne (en deux lettres). Il me semble que
c'est le mieux. C'est un nuage qui aura passé dans le ciel sans
laisser d traces.
Tu m'as l'air, ma chère maman, d'avoir pris bien au sérieux
les fl:ineur . Di u merci ! je rentre avec un ballot « honnêtement » lourd. Je vois que vous avez reçu, il n'y a pas bien longtemps, « une aimable lettre de Mm• Wenck &gt;&gt;. G:irdez-la
moi. Je ne sais pas encore combien de jours je m'arrêterai à
Paris. Il n'est pas impos ible que, sauf mes professeurs et le chef
de division au Ministère, je ne voie absolument personne pendant les quarante-huit heures - ou plus ou moins - que je
s~journerai rue des Écoles ', avant de m'embarquer pour ervins.
Je ne comprends pas bien ce que tu m'offres à propos de
I •

Cf. Ci-dessus lettre

xm.

�528

CH. GRAUX

CORRESPO DA.lsCE D'ESPAGNE

(( Fleuve du Tage » 1 • J'aurai plaisante un jour là-dessus. Que
veux-tu que je fasse de la romance? C'est bien bon! Mais sais-tu
que je suis loin du Tage en ce moment?
Loin aussi je me trouve de l' Alhambra: comment veux-tu
que j'aille y chercher un « caillou i&gt;? Et puis, ce n'est pas une
carrière de pierre que !'Alhambra: il n'est pas permis comme cela
d'en tirer un morceau. Je suis de la meilleure volonté pour faire
plaisir à tout le monde, mais, tu as beau faire, je ne puis rien
rapporter à personne. Je ne suis pas à Tolède, pour y acheter des
couteaux, et, même y étant, c'est par un hasard particulier que
j'ai pu m'en procurer quelques-uns pour mon usage personnel.
Quant à des pipes, s'il y en a en Espagne, elles viennent de
Paris, comme beaucoup d'autres choses. Les Espagnols ne fument
pas la pipe, mais seulement le cigare (prtro) et la cigarette (cigarro)
Quant à me faire passer des cigares en fraude, tu n'y songes pas.
Et puis" on n'en fume pas de meilleurs, disent les Espagnols, id
qu'ailleurs. Les Havanais coûtent des vingt ou vingt-cinq sous
pièce, et ne les rencontre pas qui veut. Au surplus, à ce prix-là
on se les paie en France, exemple Wenck, jadis. Que veux-tu que
j'écrive à M. Papillon? Je n'ai rien, rien, rien à lui dire. Pensestu que j'aie eu le temps ici de m'occuper un peu sérieusement
d'autre chose que de mon affaire? Des vieux bouquins traitant
de tu ne sais pas quoi ni moi non plus, qu'est-ce que cela veut
dire? Et puis, il y a très peu de vieux bouquins en Espagne en
général, et dans un village comme celui-ci, il n'y en a pas du
tout.
J'ai envoyé une carte-postale il y a qudque temps à M . Venot a;
en décembre, je lui avais fait remettre un billecpar K. Hanc taux.
Réponse à Gar be, dont j'ai reçu une lettre, bien venue comme
on peut penser, mardi dernier.

Details sur les occupat ions actuelles et ,les projets m'ont été
fort agréables.
En ce qui concerne la pousse des arbres, je viens de voir les
frênes en fleur, mais je n'ai point encore aperçu de feuilles .
Je me trôuverai très probablement à Paris pour le jeudi saint.
Donc, rendez-vous r6, rue des Écoles . Le premier arrivé attend
l'autre.
Merci de la dissertation politique.
Mes études vont leur train. La lettre de M. Magnier sera ce
qui fixera le jour de ma rentrée à Madrid. Ici je puis à volonté
m'occuper huit jours de plus ou huit jours de moins.
Je n'achève point mon papier, vu qu'il est temps de dîner,
et j'ai deux postales à envoyer encore ce soir.
J'embrasse tout le monde.

1.

Romance datant de 1825 enviro11, que chantait assez souvent Mm• Graux.

H. G.
2.

Cf. ci-dessus lettre Xlll.

529

CHARLES.

(Annexe à XL VIII)
Nouvelles locales et faits divers.

Hier soir (mercredi 8), troisième jour de danses. Danses champêtres. J'ai été les voir de neuf à dix . C'était bien original. Des
espèces de grils en forme de dé, l'ouverture par en haut, dans
lesquels on entretenait des feux de pin; ils étaient perchés au
hautde pieux plantés en terre, à six pieds l'un de l'autre, l'ensemble dessinant un grand carré au milieu de la place. A l'intérieur du carré, l'orchestre, composé d'un tambour (à une seule
baguette) pour marquer le rythme, et une espèce d'instrument
criard, de la famille des chalumeaux des poètes: c'était comme
une grosse clarinette courte, en cuivre, mais on soufll.ait dedans
avec une embouchure. Aux sons de cette musique, qu'auraient
reniée les Muses, tout ce qu'il y a de servantes, de garçons de
service, de grands .et petits enfants en jupes ou en pantalons, se
trémoussait en formant une vaste ronde autour des torches.
Ça marchait, ça tournait, ça tournait, et.vite: les habiles faisaient
les pas convenus, le reste était entraîné, et ils ne .se tenaient pas
Rwut&gt; hi1paniq,u. xm.

l4

�530

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

les uns les autres p1r la m,ün, étend:mt seulement les bras comme
pour donner la main. Cela s'appelle un rondon. La partie bourgeoi~e du village regardait assise ou en se promenant. Et il faisait un vent, c'est-à-dire une fumée, et un goût de résine!. ... .
N'importe, curieux c'était, et tout plein curieux, comme on dit
chez nous.
Lundi, c'était le feu d'artifice. Une heure et demie de feu d'artifice, car ils ont fait durer le plaisir. Entremêlé de jotas et de
danses variées de la basse classe, aux sons dé deux orchestres
composés de flûtes, bandurrias et guitares. Ça avait aussi son
cachet.
Le mardi, c'étaient encore quelques danses du même genre que
la veille, mais moins animées. Je ne suis pas monté à la place.
Je vous ai parlb du « Bal masqué » de dimanche. Ce soir, bal,
d'invitations, au Casino : sans cérémonie, du reste. J'irai y faire
un tour sur les neuf heures et demie Qeudi). Les jeunes filles, elles sont les mêmes partout, - eurent soin de me prévenir
dimanche en dansant.
li y a eu taureaux hier et avant-hier. Il était venu à cet effet
une cuadrilla de toreros ( matadors et banderilleros) de Madrid :
cinq ou six: jeunes gens, qui ont vécu les deux jours à la fonda.
Je n'ai pas paru aux courses de taureaux, étant peu zélé de quitter ma cellule et mes manuscrits dans le jour ( car mes recherches
ici m'intéressent au plus haut point.)
Je travaille toujours toute la journée à fenêtre ouverte, comme
je vous l'ai dit. L'exposition de ma cellule au levant, - c'est-àdire à l'abri du vent, - et la température tièd_e le permettent.
Sur la porte de ma cellule, en dedans :
Pax est in cella, foris autem plu rima bella •.
« La paix réside dans la cellule ; dehors ce ne sont que combats.

&gt;&gt;

L' Annuaire de l'Association pour l'encouragement des Études
I.

Cité par E. Lavisse, /oc. tit ., p. xxxvrn.

53 1

grecques vient d'arriver à la Bibliothèque de l'Escurial. Je l'examine petit à petit. J'en ai d~jA parcouru quelques articles.
Il court en Espagne une bonne histoire sur un qui fut ministre
des Finances dans ce pays-ci. Il n'y a pas besoin d'ajouter que
c'était un ministre républicain. Sauf ce dernier point, il fait admirablement pendant à notre M. de Cumont, le héros de l'anecdote
sur le College de France. Voici la phrase qu'il prononça dans un
discours aux Cortès : cc Si l'Escurial a brûlé ( en 187 r ou 72),
toute la rc:sponsabilité r~tombe sur le monarque qui l'a fondé,
Philippe Il, lequel a négligé d'y mettre des paratonnerres. &gt;&gt;
(Philippe II mourut peu de temps après la signature de la paix
de Vervins, en 1598).
Vendredi, 7 h.

Hier bal. Je me suis réellement amusé et intéressé. On m'accueillit fort bien; je fis la connaissance d'une demi-douzaine de
jeunes gens de l'École Forèstière espagnole, dont le siège est ici.
Comme il y avait beaucoup plus de poilas que de pollos ( de jeunes
filles que de jeunes gens), il est tout naturel que les poilas
n'étaient pas fâchées d'avoir un danseur de plus, surtout un danseur qui danse toujours. Je sais, Dieu merci! assez d'espagnol
pour pouvoir causer et faire causer. Je suis très content d'avoir
eu cette occasion de faire un peu connaissance avec la jeune fille
espagnole, qui est, - cela va sans dire, - ce que j'ai étudié le
moins jusqu'ici dans la Péninsule.
Ce soir, à la fin de ma journée, nous avons fait une course
dans les champs, - une course de deux heures, - avec le Père
Félix.
Je viens de changer d'adresse. Je suis désormais, de nouveau,
dans une casa de huéspedes : Casa de las Victorinas, Escorial,
Rey 10. J'ai averti le directeur de la poste, de façon qu'il n'y a
pas à s'inquiéter des lettres déjà lancées au reçu de ces lignes.

�53 2

CH. GRAUX

XLIX
Escorial, 15 mars 1875 (sic),

Mon cher Maître,
Votre lettre du 8, reçue hier, m'a cause beaucoup de plaisit,
non seulement à cause des renseignements satisfaisants qu'elle
contenait, mais aussi et surtout parce qu'elle m'apportait des
nouvelles de vous, données par vous-même. Je suis vos grippes,
prenant à votre santé tout l'intérêt que vous savez, les maudissant quand elles reviennent, cout réjoui quand j'apprends que
vous en êtes quitte, comme vous me dites que vous êtes maintenant. Merci mille fois des recherches que mes questions, nombreuses, vous ont occasionnées.
Je rapporterai donc le fragment de Théodoret sur les versions
grecques de la Bible, les trois petits sermons de St Nil et la lettre,
wute courte, d'hidore de Péluse. Mais fournissez-moi encore, je
vous en prie, un renseignement. Au milieu de mes volumineuses
notes, je ne retrouve pas l'indication de l'homélie attribuée à
St Jean Chrysos tome, que vous m' affirmez être effectivement
inédite. Si vous avez conservé par bonheur mes billets, jetez-y
un coup d'œil, et confiez vi te la réponse à une carte-postale que
vous expédieriez à l'adresse suivante ( car lors dela réception de ladite carte je serai, selon le probable, rentré à Madrid): Monsieur
Manuel Zarco del Valle, Plaza de S'" Barbara, 7 dup 0 , Madrid
(pour remettte à M. Graux).
Je ne me rappelle plus la question que je peux vous avoir posée
à propos du frère de S' Basile, Césarios. Mais je ne pense pas
avoir dans mes notes l'i ndication d' un autre traité de ce Césarios,
que la réponse à cent quatre-vingt-quinze questions, à lui adressées
par divers pères, contenue dans le manuscrit de Madrid 0.58. Or
ce traité passe pour avoir été publié souvent.
Je partage entièrement votre manière de voir concernant ces

533

CORRESPONDA.NCE D 1ESPAGNE

singulières considérations liturgiques attribuées,_ - c'est bien
étrange, - à 5, Grégoire de Nazianze. Nous les laisserons reposer
en paix dans les armoires espagnoles.
_
Vous aurez sans doute touché juste, mon cher Monsieur le
Curé en pensant que ce voyage m'aura valu un accroissement
d'ex;érience. Il ;me semble en effet à n1oi-mêm~ que j'ai ~rofité
beaucoup sous tous les rapports. Je regagnerai mes habitudes
paisibles avec le sentiment d'avoir bien employé mes sept ou
huit 1nois d'absence. Tout n'~st-il pas ainsi pour Je mieux, alors
què je puis ajouter qu'au point de vue de la santé je jquis d'une
mine florissante, qui me vaut des compliments de taus ceux avec
qui je vis successivement.
_ .
Je suis au mieux avec le P. Félix , directeur de la b1bhothèqu_e
d'ici. Il est enchanté de moi, et me considère comme un atm.
Il faut dire que j'ai fait tout ce qu'il fallait pour en arriver là.
Nous avons eté promener dans la campagne, nous deux seulement, dimanche, hier et aujourd'hui, journées délicieuses, par un
temps d'or. Je vais tous les jours le voir chez lui; hier même j'y
suis resté à dîner. Enfin, de lui, j'ai et -j' aurai tout ce que je veux.
Succès complet.
_
J'ai reçu, en même temps que votre lettre, quatre bonne~ pag~s
de papa qui me renseigne sur sa situation personnelle v1s-~-v1s
du greffe et sur la politique française, en même temps qu une
mignonnette de maman, bien pènsée et paisiblement écrite, m'a
fait concevoir quelque espoir que son esprit pourrait encore nous
procurer des moments de calme à l'avenir, quand elle voudra
bien.
Pardonnez-moi de faire ouvrir d'abord la p-résenre au Pont-dePierre, bien que cette lettre s01t pour vous, umquement votre.
C'est que maman réclame de~ nouvelles , - des signes de vie, et il est plus à propos de lui faire lire ces lignes que d'e,nvoyer
une postale pour lui demander de prendre patience. Unè postale
dit si peu, et on veut toujours lui faire dire tant : je n'aime pas
à écrire des postales.
•

,

•

A

�53-+

CORRESPONDANCE o'ESPAGNE

CH. GRAUX

Le roi couchera après-demain, pense-t-011, ici, à l'Escorial.
Dimanche, grande entrée à la tête de vingt bataillons de l'armée
victorieuse à Madrid, qui est actuellement, dit-on, dans tout le
feu des décorations, des confections d'arcs de triomphe, des préparations d'illuminations splendides, etc., etc.
Je vous aime beaucoup, mon cher Maître.
CHARLES.

Je n'écrirai ni demain ni après chez nous, occupé que je vais
être le soir par la rédaction d'un rapport au Ministre, qu'il est
temps maintenant que j'envoie, car ma campagne touche à sa fin.

CH. G.

XLIX bis.
Escorial,

22

mars 76.

Mes chers parents,
J'écris pour écrire, ayant peu à dire et peu de temps pour le
dire, vu que le temps qui me reste après mon travail fini, je le
passe à bavarder de côté et d'autre, a ma casa ou chez mon bibliothécaire ou avec qui cela [Ee] trouve. Car tu comprends, - il me
semble, ma chère maman, que c'est à toi que je m'adresse, que j'apprends ici peu à peu beaucoup sur la manière de penser,
de parler et de faire de mon entourage espagnol. Aussi, je me
laisse volontiers aller à passer une heure ou deux par jour à causer ou écouter causer. J'ai fait, comme je te f ai dit, et je ferai
encore quelques bonnes promenades avec le P. Félix. Mon Dieu!
comme nous sommes donc amis! Il a été lancé dans le monde
napoléonien et a joué un rôle en France; il a eu son temps, quoi!
et il me parle de tout cela. Qui eût dit alors qu'il serait jamais
devenu bibliothécaire? Ce n'est pas l'intelligence, ni_l'instruction,
ni savoir beaucoup de langues ~ivantes et mortes, ce n'est rien de

535

tout cela qui lui manque. Mais, n'ayant jamais mis le nez dans les
bibliothèques, dans la paléographie, dans la plülologie et autres
sciences en ie, il est d'une inexpérience notable pour diriger la
grande bibliothèque de l'Escorial. C'est curieux, mais il apprend
~normément avec moi; il sait déjà un peu reconnaître l'âge des
manuscrits grecs (grâce à mes (( leçons&gt;&gt;); dans nos promenades,
je lui explique la confection et les avantages d'un catalogue en
fiches. Il avale doucement q~elques notions scientifiques, et cela
paraît lui sembler bon. Du reste, il apprend sans savoir comment,
ni par où; et seulement quand il jette un coup d'œil en arrière,
il me dit: (( Savez-vous que Yotre passage m'aura été profitable? &gt;J
- c&lt; Je ne suis pour vous que l'occasion, lui réponds-je, de tenir
un peu plus tôt ce que vous auriez étudié sans moi quelques mois
plus tard. J&gt; Car je ne me rappelle pas si je vous ai dit qu'il n'est
bibliothécaire que depuis septembre dernier. li parle français
comme quelqu'l~n qui l'a appris tout ieune et a vécu quinze ans
de sa jeunesse et de son âge mtu à Paris. Aussi ne parlons-nous
espagnol que chez lui, pour que Victoria? sa gouvernante, -une
jeune veuve, mariée jadis à quatorze ans, ramenée d'Afrique, où
elle naquit, lors de la guerre des Espagnols par là : aujourd'hui
vingt-cinq ans, causeuse; cela m'amuse de l'entendre jaser, et cela
m'apprend de l'espagnol beaucoup (sic). Avec Victoria et lui
donc, on se sert forc:ément de l'espagnol. Tantôt j'ai rencontré
chez eux Julia, ma danseuse préférée du bal du Casino. Queiles
bavettes savent tailler ces femmes-là!
Mon Polonais me faisait observer l'autre jour) en rentrant de
promener, un ruisseau qui&lt;&lt; coulait eu montant». Brave homme!
il était persuadé qu'il coulait réellement en montant et pendant
un long bout. Je n'ai point trop insisté pour qu'il coulât &lt;&lt; en
descendant ».
·
J'envoie de volumineux renseignements à Rostock par lé courrier de ce soir. Je me suis mis ici à une petite collation d'un
auteur latin pour Fœrster, de Prague.
M'écrire au reçu de la présente, poste restante a Madrid, où je

�536

537

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

serai dans le courant de la semaine qui vient et pour quelques
jours. Je pense quitter Madrid le 3 ou le 4. Guidez-vous là-dessus
pour m'envoyer la lettre.
Les lettres dirigées à l'Escurial me seront renvoyées à Madrid
par le directeur de la poste d'ici qui me connaît bien et qui est de
la plus grande complaisance.
L'arrivée d'un volume que j'ai commandé dernièrement à Paris
me ferait rester ici quelques jours de plus 1 • Sinon, lundi ou mardi,
à Madrid.
Ma santé est toujours à souhait. J'ai em·oyé un mot à Paul
Bourget, en le priant de remercier son père de la lettre jadis reçue.
Je vous embrasse fort.

M. Tournier, deux de l'abbé Duchesne, un livre de mon libraire,

CH.

GRAUX.

L
L'Escurial, le mercredi 29 mars 76.

Mon cher papa,
J'ai jeté hier à la boîte une cane-postale avant la levée (qui se
fait maintenant à cinq heures et demie du soir, vu que le train-poste
direct de Madrid à Paris, qui refonctionne depuis quelques jours
au bout d'un intervalle de quatre ans, passe ici sur les six heures).
Ajoutai-je à ma postale le timbre supplémentaire de cinq centimes?
Je ne m'en souviens pas, mais j'ai peur que non; de sorte que je
suis dans l'incertitude au sujet de son sort. Vous sera-t-elle parvenue? Je l'avais lancée à la hâte, en m'apercevant que je n'avais
point écrit depuis six ou sept jours, chose dont je me trouvai tout
surpris. C'est qu'en effet ayant reçu, moi, dans lïntervalle, deux
lettres de papa avec un billet de M. Magnier, plus une lettre de

r. Voir ci-dessous lettre L.

des prospectus d'autre part, etc., etc., j'étais amplement fourni de
nouvelles et de Vervins et de Paris et de partout. Or, comme je
vous l'ai déjà dit dans le temps, c'est précisément dans ce cas
qu'on oublie de donner de ses nouvelles aux autres. Où irionsnous si je n'avais point mon calepin de correspondance? Si ma
postale n'a pas fait naufrage en route, elle portera, à votre grand
étonnement, la même date que la présente, laquelle a deux courriers de retard.
C'est que : r 0 il sonne en ce moment sept heures du soir,
de sorte que ces lignes sont destinées au courrier de demain;
puis, 2° voici plusieurs jours qu'ayant négligé de consulter mon
calendrier, j'antidatais involontairement toute ma correspondance
d'un jour. Comme dans ma vie escorialienne, les jours se suivent
en se ressemblant, j'espère qu'on me pardonnera de ne pas être
toujours bien au courant du quantième.
Mes projets : départ pour Madrid dimanche prochain 2, au
matin.
Je passerai probablement toute la semaine à Madrid, à copier
les morceaux que M. Magnier considère comme inédits d'une
part et de l'autre dignes d'être recueillis; je ferai mes visites
d'adieu.
Vers le 8 ou le 9, adieux à Madrid. Passerai-je à Valence? Je
le désire : l'avenir décidera.
Que je touche ou non à Valence, passerai-je à Barcelone? Sans
pouvoir rien affirmer, je considère comme très probable mon
retour par Barcelone; car il y a là dans une bibliothèque particulière un manuscrit grec, sur lequel on manque absolument de
renseignements 1 •
Conclusion : toute lettre qui devra être arrivée à Madrid pour
le 8 avril, soit poste restante comme j'ai dit dans mon n° XLIX (je
crois), soit entre les mains de M. Zarco, je la pourrai lire. Passé
r. Graux reparle de ce manuscrit dans la lettre LIII.

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539

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D ESPAG).IE

cette date, je n'ai plus d'adresse à vous fournir. Ce sera le retour;
il faudra me le laisser effectuer tranquillement, sans chercher à me
donner de nouvelles. Moi, je vous tiendrai au courant de tous
mes pas, au fur et à mesure que l'itinéraire se dessinera .
Je vous disais dans la postale d'hier que je ferai le possible, mais non l'impossible, - pour dîner en famille à Vervins le jour
de Pâques. f espère que même maman sera d'accord avec moi
pour me laisser toute liberté dans mes mouvements, puisque je ne
pense point revenir jamais plus en Espagne. Dans tous les cas, je
serai à mon poste le lundi ou le mardi de Quasimodo à !'École
des Hautes Etudes. Le semestre d'été, cette année, ne devant se
composer que de dix à onze semaines, il n'est point question un
seul instant de demander à recommencer ma conférence plus tard
que les autres.
C'est bien de la philologie que M. Weil I va fairechez nous . Il
doit prendre à sa charge, me dit M. Tournier, les règles de la versification grecque et l'histoire littéraire de la belle époque. Quant
!:t l'archéologie, elle n'a pas encore pu se former un personnel
d'élèves à notre École, ni pour le latin ni pour le grec. Le départ
de M. Perrot 'ne fera donc point d'orphelins .
J'ai reçu ici ce matin, renvoyée par Zarco, ta lettre du 24.
Dans ma postale du I 8, je n'ai point accusé réception de ta
lettre écrite comme tu calcules, cc vers le r 2 ll, mais en réalité
,
'
huit jours plus tard, c'est-à-dire, le 19; ni de celle « mise à la
poste le lendemain ll, et, en effet, datée du 20. Mais comme tu
vois, je les ai reçues depuis, c'est-à-dire respectivement I e 24 et
le 26.

En ce qui concerne l'homélie atrribuée à S• Chrysostome, je
sais où retrouver le numéro du manuscrit qui la renferme. Il n'y
aura donc pas d'obstacle de ce côté, si je juge à propos de la
copier. Mais je n'ai point pris de decision à ce sujet, sachant que
les manuscrits sont remplis J'œuvres fnussemenl attribuées a Chry-

538

r. M. Henri Weil, actuellement rnem bre de l'Institut, ancien maître de
conférences à l'Ecole Normale Supérieure.
.
2 . M. Georges Perrot, membre de l'Institut, ancien directeur de l'Ecole
Normale Supéûeure, présentement secrétaire perpétuel de l'Académie des
Jnscriptions et Belles-Le'ttres.

sostome.
Nous avons [eu] trois jours de pluie quasi continuelle. Cependantle beau temps semble revenu: j'ai pu retravailler aujourd'hui
à fenêtre ouverte.
Tu parles de m'envoyer des fonds. C'est inutile. Je n'entamerai même point les mois septembre-mars de mon traitement, que
Fleury-Héra.rd s'est chargé de toucher pour moi pendant mon
absence. La seconde lettre de crédit de deux mille francs qu'il
m'envoya en décembre couvrira largement tous les frais qui me
restent à faire. J'ai ici cinq cents francs intacts, et il m'en reste
encore autant à toucher chez les banq1.üers, avecla lettre de crédit .
Or je vis ici à raison de cinq francs cinquante par jour, et je ne
devrai, ep partant dimanche, qu'une vingtaine de jours. Il ne sera
donc pas bien difficile de mettre les deux bouts ensemble. Quant
à Wenck et au propriétaire, je les solderai en rentrant de Vervins.
Je ne puis malheuseusement pas rapporter a M. Papillon
d'échantillons géologiques, vu que je n'ai point fait de promenades pendant mon voyage . Rieu qu'un tout petit morceau de
granit de l'Escurial : voilà toute ma richesse. C'est qu'il n'y a
pas lieu de considérer mon voyage comme un voyage d~agrément .
Si je m'étais . mis à faire: seulement an peu le touriste, j'étais
parti évidemment à flâner : mon voyage était pedu. Donc je ne
rapporte rien à personne .... qu'un morceau_ de granit et des sous
espagnols. Voilà qui est entendu.
Les journaux, - que je ne suis pas du tout régulièrement, il
est vrai, - ne m'avaient rien appris dela tempête. Si mon pré 1

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1. Ce pré, situé près du Pont-de-Pierre, avait été acheté par M. H. Graux au
nom de son fils; il était planté d'une certaine quantité de peupliers . H. G.

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�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE 0 1 ESPAG. E

est couvert de trois cadavres Je peupliers, vous eu serez quitte
pour les débiter, et vous vous chaufferez l'hiver prochain à mes
dépens.
Si vous continuez tous à être bien portants, vous êtes comme

LI

54r

L'Escurial prés Madrid.

11101.

Je termine le laborieux dépouillement de la collection de proverbes grecs dont j'ai parlé dans mes dernières lettres. J'ai reçu,
le 24, de la librairie Baer, l'ouvrage que j'attendais pour me
mettre à cette besogne. Malgré les espérances de M. Tournier,
c'est loin d'être un trésor, ce sur quoi j'ai mis La main. J'aurai,
en défin1tive, quelques variantes, à peine quelques rares phrases
inédites, et voilà tout. Cependant, cela vaut encore la peine d'être
recueilli
Toutes ces études diverses que j'ai dû aborder pendant le
cours de ma mission m'ont fait du bien, m'ont ouvert les idées
sur beaucoup de points de critique, m'ont certainement développé
un peu . Je vais digérer pendant quelques années cette énorme
quantité de manger que je viens d'avaler: nous ne nous presserons point de redemander une autre mission.
Le bibliothécaire polonais va être réell.ement désolé de me
perdre. 11 y a longtemps, - il ne se fait pas pl.us que moi au
caractère espagnol, - il y a longtemps, dis-je, qu'il n'avait rencontré une personne sympathique.
Je vous embrasse tous beaucoup, et à bientôt.
1 •

CHARLES.

Jeudi après-déjeuner. Je ferme.

1 . Voir R11pport, lor. cil., p. 209 (cf. E. La\~sse, lac. cit., p. xxxrv) et Supplt'mml au Corpus parœmiograpborum grœcorum, dans Revue ,le philologie, 1878,
pp. 219 et suiv. (réimprimé dans Les Textes grtcs, pp. rr7-1}8). Le ms. de
l'Escurial contenant la collectioo des proverbes est coté :E-r-20.

le dernier de mars 1876.

Mon Garbe,
Tous mes projets se défont les uns après les autres devant les
exigences du travail, comme la neige food sous le soleil. De la
neige, il en tombe ici presque toutes les nuits sur la montagne;
dans la région moins élevée ou nous vivons, ce qui nous vient,.
c'est de la pluie et des coups de vent furieux. Et cependant, dans
les écl.aircies, on sent que le soleil chauffe beaucoup. Mais ce
n'est point de la pluie et du beau temps qu'il s'agit en ce moment:
j'en reviens à mes pauvres projets. Non seulement je ne te prendrai pas à Angers, mais il est trop évident dès maintenant que
nous ne nous rencontrerons point à Paris dans la semaine sainte.
i je parviens à me trouver rendu en gare de Vervins le jour de
Pâques au matin, sans m'être arrêté /1 Paris, j'aurai déjà fait
presque un cour de force. Je vais quitter l'Escurial après-demain
sur les neuf heures du· matin. Une semaine à Madrid pour prendre
congé des nombreuses connaissances que j'y · ai faites, et des
manuscrits de la Naùonale, où j'ai encore quelque chose
à copier, ce ne sera que juste. Me voilà donc arrivé au
dimanche des Rameaux, et je voudrais revisiter Valence, voir
Tarragone et m'arrêter deux ou trois jours à Barcelone. Tu · vois
la situation. Si l'on n'est pas trop mécontent chez nous, tout
est bien cependant. Il faut se dire après tout que je ne ferai sans
doute pas une autre fois le voyage d'Espagne.
Adage castillan (non, c'est un nwdisme, comme ils disent ici) :
gente de sacar 6 robar la capa del pr6xi11Ï.o, gens qui volent la capa du
prochain.

�CORRESPONDANCE o\:SPAGNE

CH. GRAUX

542

Voici aussi un couplet d'une bien jolie coupe en espagnol :
Piensa mi madre que estoy
estudiando en Salamanca;
Y estoy querieodo a una niiia
que coma la nieve es blanca.

J'ai attrapé cela au vol, l'autre jour, dans la conversation. Cela
veut dire: &lt;1 Ma Il.1ère croit que je suis à étudier à Salamanque,
et je suis à aimer une petite, blanche comme la neige. i&gt; Bien
entendu, pas d'allusion à ton serviteur.
Depuis que j'ai commencé ces lignes, le déjeuner est venu et
s'est avalé·, il nous est descendu de la montagne un petit tourbillon de neige et de grêle. Le soleil se remontre; je retourne à ma
cellule.
Madrid,

2

avril, Arena! r 5 dup0 (je couche au principal

= 1er étage, et je mange au 2e).

Hier, je terminai mes études de manuscrits sur les neuf heures du
matin. Puis je me mis à visiter régulièrement le Palais et le
Monastère, ce que je n'avais point fait jusque-là. En même temps
que moi, la portière conduisait un autre jeune homme, qui,
ayant cru que j'étais« Italien » (c'est la portière qui le lui avait
dit), me parlait espagnol, et moi, le prenant pour un Espagnol,
j'espagnolisais aussi. Au bout d'une heure nous reconnû,mes que
nous étions Francais tous deux '. C'est un élève de l'Ecole des
Beaux-Arts, de 1~ section d'architecture, qui s'appelle Manuel
Bennetot. Je le menai déjeuner chez moi. Nous vimes tout l'Escurial, même le Camarin (les reliques) qu'on ne montre qu'aux
privilégiés. Il se passa là quelque chose d'assez curieux. Parmi les
objets conservés comme reliques, il y avait :
r. En marge, sont les mots : « 3 avril l&gt;; mais il est difficile de dire où commence la partie de cette lettre écrite le 3 avril, car on ne constate pas de changement d'écriture.

543

1° un manuscrit lati::i contenant un traité de saint Augustin
sur la manière d'administrer le baptême (je crois), que l'on dit
écrit de la propre main du saint ;
2° un livre contenant les quatre évangiles, me dit le sacristan
mayor, qui avait appartenu .à St Jean Chrysostome. S1 Jean Chrysostome ay~nt vécu au 1v• siècle, j'étais donc en présence d'un
manuscrit grec, non signalé dans les livres, d'une immense antiquité et d'une importance capitale. J'allai demander au P. Pagès,
le président de la chapelle royale, de me faire tirer de la vitrine le
ms. de S1 Jean Chrysostome, afin de pouvoir l'examiner de tout
près. Je prévins aussi le bibliothécaire. A quatre heures de l'aprèsmidi nous vînmes, lui et moi, étudier le précieux ms. On ne peut
point imaginer de désenchantement plus complet : c'est tout simplement un livre pour chan~r les évangiles àla grand'messe (ou
Évangéliaire) et du v1ue-1xe siècle 1 •
Mon compatriote repartit le soir même pour Madrid. Moi, je
terminai mon inspection de la bibliothèque par l'examen, en
compagnie de l'excellent P. Félix, du Codex aureus, manuscrit
Latin des Évangile.-;, du xr• siècle, écrit de la première à la dernière lettre tout en lettres d'or. Puis nous flmes une dernière
petite promenade, et il me ramena chez lui où il me fallut absolument diner. Il est singulier combien il en est venu a m'aimer,
mais véritablement. Mon départ lui a fait de la peine. Victoria,
en mon honneur, fit pour b première fois de sa vie, une crème,
et la fit bien. La pauvre Victoria était aussi désolée de me voir
partir.
Je fis ma caisse en rentrant, et arrivai -l'iier à onze heures du
matin ici. Pas de place à mon ancienne car-a de huéspeaes. Je suis
descendu au premier étage de la même maison, dans une autre
casa de huéspedes, où j'ai trouvé, par bonheur, un tout petit appartement d'intérieur. Samedi, je compte partir pour Valence.
Hier, j'allai à deux heures au concert Monasterio. Il n'a, malgré

I.

Cf. Rapport, loc. cit., p. 195.

�544

CH. GRAUX

l'enthousiasme des Madrilègnes pour leur concert Monasterio,
ni la puissance ni l'ensemble du Pasdeloup ni même des concerts
du Châtelet. Ci-inclus le programme.
J'ai retiré hier à la poste restante lettre de papa du 26. J'ai reçu
toutes ses lettres antérieures, y compris une de M. Magnier.
J'ai envoyé hier même, tout en arrivant, une postale directement à Vervins.
Toi, ne m'écris pas, car je n'ai plus d'adresse. Si tu me laisses
un mot, en passant, à Paris, ce sera fort bien.
Ton
CHARLES.

Renvoie à Vervins, et donne-leur, si tu peux, de tes nouvelles.

"

LIT
Madrid, Arena! I 5 dupo, pral.
Samedi 8 avril 76, au soir.

Mon cher papa,
Mercredi dernier, en faisant des recherches à la Bibliothèque
du Roi ici à Madrid, j'ai rencontré l'indication de pièces qui intéressent l'histoire des collections de manuscrits grecs du Palais et
de la Bibliothèque Nationale: ces pièces étaient à l'Escurial 1 • Par
télégramme je demandai, le jour même, au P. Félix, s'il se trouverait à l'Escurial, - je savais qu'il avait l'intention de venir
I. On lit dans le Rapport de Ch. Graux, loc. cit., p. 196: « J'ai pris copie à
cc l'Escurial : 10 d'une lettre, probablement inédite, de Paëz de Castro à Mattbeo
« Vasquez, secrétaire de Philippe II, sur le prix des manuscrits grecs; 20 d'une

cc série de pièces inédites concernant la bibliothèque, riche en manuscrits
« grecs, de Francisco de Mendoza y Bobadilla, cardinal-évêque de Burgos (t
« r 566). » Mais il n'est pas possible Je savoir à quel moment précis il a copié

ces pièces, et par conséquent, si ce sont celles auxquelles il fait ici allusion.

545

CORRESPONDANCE D ' ESPAGNE

à Madrid dans ces jours-ci. Il me répondit que oui. Je repartis
donc jeudi à cinq heures et demie du soir pour l'Escurial, où
je repris possession pour trente-six heures de ma chambre à la
Casa de las Victorinas. Je ne pus me mettre au travail le
vendredi que sur les neuf heures et demie; cependant, à la
tombée du jour, à six heures et demie, sept heures moins
un quart, je prenais mes dernières notes. Je rentrai avec le
P . Felix chez lui, dînai encore ee soir avec eux. Aujourd'hui
matin, je revins à Madrid avec le train du matin, un train qui
est toujours en retard_ d'une demi-heure au moins et qui ne va.
pas vite : c'est pourquoi on l'appelle le train-bwrro, c'est-à-dire
le train-âne ( compare bourrique). Aussitôt déjeuner, j'allai chercher quelques derniers renseignements à la Bibliothèque de l'Université, touchai à la Casa Rothschild les derniers cinq cents francs
de ma lettre de crédit. - Mon hôtel payé, je prendrai demain mon
billet pour Barcelone directement, ayant huit cents francs en poche:
tu vois que je ne suis pas en peine. - Je passai trois fois cette
après-midi au Ministère de l'instruction publique. Finalement,
je constatai que le directeur, qui m'avait promis jeudi dernier
une lettre de recommandation pour le bibliothécaire de Tarragone, m'avait bel et bien mis dans la boîte aux oublis. Tant pis pour
lui après tout, je m'en moque et naviguerai fort bien - pour
une si petite affaire - de mes propres voiles. Je pris congé des
bibliothécaires de la Nationale, de M. Zarco, d'autres personnes .
J'allai rendre ensuite une dernière visite au comte de Nava quÎ,
guéri, retourne à son Ministère depuis deux jours : absent à
l'heure où j'y fus, je laissai une carte; puis chez la comtesse de
Montijo, qui rentrait de la promenade : elle me reçut toujours
de la même façon charmante; elle dit un mot seulement en passant de la pauvre jeune duchesse. La comtesse de Nava justement
était là. Je remerciai et pris congé. L'arrivée d'un autre monsieur
me permit de ne pas prolonger ma visite, qui fut courte et bonne.
J'allai alors
magasîn derriusiquedeîa Carrera SaûGër6nimo,où ·
j'achetai pour une trentaine de francs de chants et airs -populaires

au

Rwut l,hpaniqut ,

X!tJ .

3S

�-

- - - - - - - ----- - -- - - - - S47

CH. GRAUX

CORRESPOXDANCE D E PAG~E

tant pour piano seul que pour piano et chant. Je rencontrai à
six heures et demie le duc de Sesto à son bureau du Palais; réception
toujours des plus aimables. Je viens dediner, vaisaller payer deux
ou trois livres que je dois encore à Murillo, et la journée sera finie.
Demain matin, je fais ma grande caisse, la fais enregistrer avant
midi à la dobl.e pequeiia, sorte de grande vitesse. Elle arrivera par le
même train que moi ( départ demain huit heures vingt-cinq
du soir) à Barcelone, lundi sur les sept heures du soir. Je
compte partir un matin par le train de cinq heures pour
Tarragone, et rentrer par le train de quatre heures de l'aprèsmidi : cda, sans doute, le mercredi saint . Jeudi, je séjourne (?) à
Barcelone. endredi (?), départ pour Gérone - Perpignan Avignon - Lyon - Paris(?). A Paris je m'arrête peu ou point,
et suis à Vervin le jour ou le lundi de Pâques (?). Tu rnis que
toute cette fin est hypothétique. Quant à Valence, je n'y vais
plus : j'ai de uop bons renseignements négatifs.
Je reviens sur mes pas. Retiré aujourd'hui à la poste restante :
1° lettre Garbe du 3 ; il quitte Anger mardi, couche c soirlà dans ma chambre, et rentre à Paris la veille de Quasimodo;
2° lettre Wenck quej vous envoie dans la présente.
Quand j'allai voir M. Zarco, il me remit ta lettre datée du 3
arrivée le 6, et qu'il a gardée naturellement pendant tout I temps de
ma petite ex ursion à l'Escurial. J'avais reçu - j'ai dû le dire celle du 24 par Zarco etc Ile du 26 po te restante, à Madrid.
D'autre part, depuis mon n° L, tu as dû avoir le LI, expédié
à Angers le 3 courant.
J'ai copié l'homélie attribuée (sans doute à tort) à c Chrysostome. Quant au Sc il, malgré des titres appétis ants, c'était si fade
et si peu intéressant, - à cc qu'il m'a semblé, - qu'après en
avoir copié un bout je l'ai laissé 1 •
Le beau temps vient d'arriYer décidément ici il y a quatre ou

cinq jours. Il commence à faire pJS mal chaud dans le milieu de
la journée.
Tu dis, conformément à mes indications, que tu ne m écriras
plus. En effet, il n'y a plus moyen et, du reste, cc n'e t plus la
peine. Cependant, si tu veux et que cela ait quelque utilité, m'enYoycr un mot r6, rue des Écoles, pour le samedi saint?
Maman semble tenir à une Vierge blanche et à six chapelets
jaunes. Le motif, je ne le comprends point. Cependant, si l'occasion se présente, je verrai à Barcelon , car, pour moi, je n'y songeais plus du tout.
Je fermerai demain sur les midi avant d'aller au concert
Monastcrio. Dt.:main soir nous clin rons ensemble avec MorelF.uio qui est arrivé ici l 3, pour six semaines. J'attends au si
demain ici la dsite du Père Félix, qui doit venir faire quelques
achats pour son ménage.
Bonsoir. fa sant~ est toujour fort bonne : quant à la mine,
- il est vrai que je ne m'y connais point, - mais enfin je ne
crois pourtant pas être trop maigre.

0

LlII
Barcelone, Hôtel Peninsul:ir.
IO

avril 76,

11

h . du soir.

Ma chère maman,
Depuis ma lettre d'hier, concert Monasterio, dont ci-inclus le
programm 1 • Dîner à six heures. Départ de la gare à huit heures

1.

Le programme est accompagné de not~ manuscrites qui présentent un

réd intérêt. A propos du Srptette de Beethoven, Ch . Graux écrit : « Ils en
1.

Cf. Rappo,·t, Ùlc. cil., p. 210, et E. Lavisse, loc. ât., p. xxx1v.

passent, h.:s profanes! Les violons laissent à d.!sirer ». Un peu plusloin,au sujet
de la Jfarc/u ht'roiq11r de S:lint-Saëus, nous lisons : t&lt; Un seul applaudissement,

�549

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH. GRAUX

vingt-cinq, en première : j'ai tout un côté, quatre places, pour moi
seul; je m'étends, m'endors bientôt et jouis d'nn sommeil peu
interrompu jusqu'à quatre heures et demie du matin. A sept heures,
arrivée à la seconde gare de Saragosse,· où je mange une légère
o~elette (sur l'omelette, j'ai observé que les cuisiniers espagnols
étaœnt généralement assez forts). On remonte dans le train. Je
dévore dans ma journée deux nouvelles de Feman Caballero.
Nous entrons à neof heures et demie, rien qu'une demi-heure de
retard, à Barcelone. Ce voyage de vingt- six heures, qui a éreinté
tel de mes compagnons de voyage, nature douille1;te, ne m'a
point fatigué. Je suis ici à raison de cinq francs par jour, tout
compris. Mon intentiGn serait de partir d'ici le vendredi saint
par terre. Si mes combinaisons réussissent, je serai peut-être en
gaœ de Vervins le jour de Pftques à deux heures. C'est le plus
tôt que je puisse vous arriver, et encore ne dis-je que peut-être.
Je me sens tout heureux d'être à Barcelone, où je viens de
so~p~r, -entr'autres choses, un bifteck saignant, pour la première
fois, Je crms, depuis sept mois. Barcelone est presque de tout point
une ville française.
Le diner fut aujourd'hui au buffet de Lérida sur les deux
heures et demie de l'après-midi.
Mardi saint,

11

avril, 9 b.

1/ 2

du soir.

Dem~in à six h~ures du matin, je pense partir pour Tarragone
et revemr par le tram de quatre heures du soir. Visite de la bibliothèque, de la cathédrale et de la muraille cyclopéenne. J'ai une
bonne lettre de recommandation du professeur Manuel Mila y
Fontanals, de Barcelone : cela r.::mplacera celle que le distrait
directeur de l'lnstruction publique oublia de me donner à mon
réprimé par le silence général ,, . L' auteur observe que l' Ave Maria, de Gounod
a été " mal rendu », et, selon lui, la Mélodie en sol mineur de Monasterio est
"tout ce qu:U y a de faible. Monasterio est un jeune vaniteux. Le public madrilène en a fan son dieu: mais c'est percher trop baut pour lui"·

départ de Madrid. Si je trouve quelque chose d'intéressant à étudier, je ne me gênerai point pour rester à Tarragone une journée
de plus. Toute réflexion faite, ce serait mal entendu que, pour te
procurer le plaisir, ma chère maman, et à moi aussi, de nous trouver
réunis le jour même de Pâques an soir, je me prive d'une seule
recherche ou d'une visite, dont l'occasion ne se représentera plus :
je suis donc décidé à arriver à Vervins le lundi, ou le mardi, ou
même le mercredi, s'il est utile. Pourquoi pas, n'est-ce pas? Je
n'ai qu'un regret, c'est de ne pouvoir p:is prendre le bateau français qui fait le service de Barcelone à Marseille: il pan tous les
mercredis; c'est trop tôt ou trop tard. Ce serait moins fatigant
que la diligence; mais c'est un d~tail, vu que je suis assez fort,
Dieu merci ! pour supporter quelques lieues de &lt;&lt; bagnole ».
Les Catalans sont charmants pour moi. Après bien des peines
et bien des courses, nous avons fini par découvrir dans une
bibliothèque particulière d'ici, celle de' D . José Carreras, - c'est
D. Manuel Mila qui m'y a cond1ùt lui-même, et il s'est dérangé
deux fois pour cela, - un Pindare du xrv• siècle sur papier de
coton. Il y a un temps infini que j'étais sur sa trace, le malheureux, sans parvenir à l'attraper. Il vient du monastère de Poblet.
Je l'étudierai tout à mon aise, c'est convenu, à mon retour de
Tarragone ' .
Le climat de Barcelone est bien plus doux que celui de Madrid,
et l'on dira ce qu'on voudra, j'aime mieux la ville de Barcelone
que celle de Madrid. Ils vont avoir ici, à leurs théâtres, la Sass,
peut-être la Nillson et toute une grande catégorie d'étoiles mâles
ou femelles . Tu sais que l'un des théâtres d'ici, le Lycée, est,
après la Scala de Milan, le plus vaste théâtre du monde.
Tout secondaire qu'est L'hôtel où je suis, il èst bien supérieur,
à mon point de vue français - et c'est le bon - aux fondas
madrilègnes. Barcelone, c'est presque un petit Paris, le côté phi- _
1. ~oir ci-dessous lettre LIV. Cf. Rapport, loc. cil., pp .
som111ai1·es, ?· 7.

1_92-1 9 3

et Notices

�S5r

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

lologique et le côté artistique étant seulement partiellement
réservés.
On m'a revu avec bien du plaisir chez Closas, le correspondant de Wenck. Il faudra que j'y dine en rentrant de Tarragone.
Je me couche. Bonsoir. A bientôt.

thèque où je parvins à découvrir un manuscrit grec, dont le
pauvre bibliothécaire avait totalement oublié l'existence. Je relevai en outre divers renseignements à l'usage de D. Mariano
Agui16, le bibliothécaire de Barcelone. Mon manuscrit grec ne
vaut pas cher, mais c'est toujours autant '.
Nous allâmes ensuite visiter les murailles cyclopéennes, qu.î
font encore sur une assez grande étendue la base du mur d'enceinte , leauel
est en narande partie romain, de diverses époques.
,
En un endroit ou deux, est restée en place une construction baptisée ibérique, pierres d'appareil, taillées régulièrement, portant
des lettres, étranges pour moi, qui (paraît-il) appartienn_e nt à
l'ancien alphabet propre des Ibères. 0 orgueil espagnol! D. Buenaventura me prouve que cet alphabet, quoique ressemblant
assez au phénicien, n'en provient pas, par l'admirable raisonnement suivant: les Espagnols n'ont pas coutume d'imiter les
autres peuples; ils tirent tout d'eux-mêmes. Donc, si l'alphabet
phénicien et l'ibérie11 se ressemblent, cela demontre la communauté d'origine, mais non point, gran&lt;l Dieu! que celui-ci dérive
de celui-lit. C'est comme Castelar qui se récrie aux Cortes, prétend:mt que, dernièrernent, ùans les conférences qu'ils ont tenues
ensemble, c'est lui qui a enseigne la république à Ga1!1betta et
aux r~publicains français, et nullement ceux-ci à lui Castelar. A
voir les fruits de ce bel enseignement! Plus n'en voudra être pèt;e
l'un ni l'autre.
Dans les parties romaines, attribuées à l'époque des Scipions,
le revêtement extérieur, et aussi intérieur, est « à bossages saillants » ( voir Philon de Byzance).
Déjeuner. Promenade, seul, dedans et dehors de la cité, fort
agréable (la promenade). A trois heures et demie, D. Buenaventura me vient prendre pour visiter le musée. Nous le voyons en
détail. U trouve bien dès civilisations superposées à Tarragone les
unes aux__ au.ti:es, lI.î!~ b_elle__ tête_de_ Gorgone, grecque, dans une

550

CHARLES.

LIV
Tarragona, Fonda de Paris.
De ma fenêtre je vois la mer :1 quelques cents mètres.
Soir du 12 avril 76 (mercredi saint).

Mon cher papa,
Ce matin, j'ai jeté ici à la boîte une lettre écrite pendant les
deux jours précédents à Barcelone. Sur l'enveloppe même, j'accusai mon arrivée ici à bon port. Il y a trois heures de chemin de
fer à petite, très petite vitesse, de Barcelone à Tarragone.
L'air est si bon à respirer dans ces pays-ci, situés sur la mer!
C'est un climat bien autrement clément que l'âpre Madrid.
Muni, comme je l'ai dit, d'une lettre du professeur Mila pour
le conservateur du Musée archéologique de Tarragone, D. Buenaventura Hernandez, je me fis voiturer en arrivant ici ce matin
directement à la maison de M. le Conservateur, qui se trouve
être - ô choses d'Espagne! - le mari d'une modiste, un brave
homme du reste, fort entiché de ses idées d'archéologue de province, peu instruit, dont le dictionnaire de Rich fait toute la
science '.
Tout aussitôt la connaissance faite, nous fûmes à la biblior. Ant. Rich, Dictionnaire des antiquités 1°0111aines et grecqties, traduit de l'an
glais sous la directioù de M. Chéruel. Paris, 1859, in-12.

r. Cf. Rapport, loc. cit., pp. 206-207 , et Notices sommaires, p. 228.

�CORRESPONDANCE D1 ESPAGNE

CH. GRAUX

grande mosaïque romaine. Bacchus enfant, sans tête et membres
mutilés, de marbre, beau style grec : on en fait nn Phidias, tout
simplement. Quelques inscriptions latines inédites que le conservateur ne m'a pas laissé copier ni estamper, se conservant la gloire d'en
prendre des estampages, quand il plaira à Dieu, et de les envoyer
à l'allemand Hübner ( celui qui vient de publier le Corpus des
inscTiptions latines de l'Espagne). Je suis revenu à la charge ce
soir; je me suis fait ami, j'ai écouté docilement l'histoire antéhistorique des Ibères et de je ne sais combien de peuples fiers et
libres . J'ai gagné la permission de copier demain deux inscriptions en petits caractères; - il semble qu'en insistant sur le fait
que les lettres étaient toutes petites, je diminuais leur importance dans l'esprit du bonhomme. Ce n'est pas une immense
découverte que ces deux pauvres petites inscriptions; mais je
serai au moins heureux, si elles sont ;vraiment inédites, de les
r~pporter à M. Léon Renier qui le~ publiera. Il s'agit de quelques
lignes seulement, et incomplètes '.
De sorte que je ne rentre à Barcelone que demain jeudi saint
au soir. Je monterai dans le train de Gérone ou samedi ou
dimanche. Je ne veux définitivement rien faire avec une sotte
presse, ni écourter la fin de mon voyage.
J'ai assisté à un long bout de Ténèbres en visitant la cathédrale. C'est vraiment la foi qui nous sauve : en Espagne, la religion, décidément, est presque un scandale. Ailleurs, je remarquai
que la messe des dimanches et fêtes est une sorte de rendez-vous
des garçons et des filles, lesquelles ne songent pas plus à prier
[que] les mâles. Les pollas se chuchotent et regardent à la dérobée
les polios, lesquels se postent de leur mieux pour bien fixer leurs
chacunes et se parlotent en riant. Les chiens viennent librement à
la messe et se livrent continuellement et impunément à des parties folles et bruyantes dans les églises. Ici, les Ténèbres sont une

1.

Cf. Rapport, loc. cit., p.

207.

553

agglomération de commérages ( commères accroupies sur les
dalles), de mioches qui jouent et crient; ce sont des promenades
et des allées et venues sans fin pour aller se poster à distance de
la vue distincte de l'une, puis de l'autre, etc. Et les enfants qui,
dès une heure avant la fin, commencent la fête des cc crécelles», 1
des maillets et des battements de mains, réprimés par des chuts
comme au concert ou au théâtre. A peine entend-on les
chantres. Dispute d'un clerc ou diacre avec un grand gamin qui
faisait ainsi du bruit; finalement le prêtre se rue sur le gamin et
le houspille par terre en le traitant tout haut du haut en bas. Moi,
franchement, je suis presque scandalisé de tout ce que je vois.
Je me dis qu'il faut que la religion soit bien forte pour résister.
Ce fut un tapage horrible et une joie générale pendant cinq
grandes ~inutes à la fin des Ténèbres.
Je me porte bien . J'embrasse tout le monde.
CHARLES.

Barcelone, Hôtel Péninsulaire.
Jeudi saint, 10 h. moins un quart du soir.

Ma chère maman,
J'ajoute les lignes suivantes, à la hâte, à la lettre écrite hier à
Tarragone.
J'ai pris le train là-bas aujourd'hui à trois heures et demie et
suis rentré à Barcelone à sept heures et demie. Dîner à huit heures.
Puis j'ai lu la Presse de dimanche dernier pendant un long bout de
temps, pour me remettre un peu au courant des affaires de mon
pays. A l'instant je remonte à ma chambre pour te donner les
présentes nouvelles. Je ·vais fermer la lettre et la jeter à la boîte de
l'hôtel même.
1.

Le texte porte « escarcelles

».

�554

555

CORRESPO~DANCt: D'ESPAGNE

CH. GRAUX

J'ai copié ce matin et estampé mes deux toutes petites inscriptions latines pour M. Renier. Vu la cathédrale et son cloître,
à loisir. Commencée en byzantin, achevée en gothique. Elle est
de tous genres et de toutes époques en somme, lourde, inélégante :
je ne peu~ pas dire que cela me semble beau. Quelle différence
avec la vieille cathédrale de Salamanque, dont on n'entend presque
jamais parler, qui est byzantin pur et si souvèrainement élégante,
surtout l'abside vue de dehors! A qui me reprochera de n'avoir
vu ni Cadix ni Malaga ni le monastère de Montserrat, ici, près de
Barcelone, je rép,mdrai : « Vous avez visité Salamanque? Non. - Eh bien! allez vous coucher; vous avez [ vu] ce qu'on
est convenu de visiter et rien de plus, et vous n'avez rien vu. »
Demain, je vais tâcher d'étudier mon Pindare ici.
Dans ces jours-ci on ne fait rien et on ne fait rien de bien en
Espagne . Sous prétexte qu'on visite toute la journée toutes les
églises de la ville, il n'y a plus d'omnibus, on supprime la moitié
des trains au chemin de fer, etc., etc. Les soldats, les marins vont
en corps aux Saints Sépulcres; mais ne croyez pas qu'ils prient.
Ils sont là debout, deux par deux, qui se regardent en riant.
Enfin, samedi, j'espère trouver les bureaux ouverts et pouvoir
expédier ma grosse malle à Paris. Je garderai avec moi ma valise.
Tu vois que je ne puis point partir d'ici avant Pâques. Si je pars
le 16 (jour de Pâques) :\ six heures du matin, je serai à Vervins le
mercredi dans l'après-midi ou le soir. Vofü le probable maintenant.
Ma santé est toujours aussi bonne.
Prends patience deux ou trois jours, puis j'arriverai enfin.
Je vous embrasse bien tous.
CH . GRAUX .

LVI
Madrid, dimanche midi
Arenal, 15 dapo,

[20

juillet 1879].

2°, izq.

Mon cher papa,
Je suis installé. Le train est arrivé sans retard et sans encombre.
J'ai supérieurement dormi de Burgos, dix heures et demie soir,
à Avila, cinq heures et demie matin, étendu sur ma banquette.
A la Venta de Banos (bifurcation de Santander), j'ai été réveillé
à minuit et demi par un second voyageur qui entrait dans le
compartiment oü j'étais seul jusque-là et qui s'installait sur
l'autre banquette. Je me suis rendormi de suite. Le matin, nous
avons causé beaucoup. Je l'ai mieux regardé et j'ai cru reconnaître le maréchal Bazaine. C'était lui, comme je m'en suis
assuré depuis ... . . . . . ........... . .......... . . . ..... • • • • •

. ... . .... . . . .. . .... . ......... . ....... .. ... . ......... .
J'ai quelques courses à faire cette après-midi. Pas la moindre
fatigue . Heureux de me retrouver ici. Je vous embrasse. Envoie
ce billet à Garbe (45, rue d'Ulm) après l'avoir lu. Je vous
embrasse bien tous. Température des plus modérées jusqu'à ce
matin : ici, à Madrid, il fait une bonne chaleur, pas étoutfante,
beau soleil.
CH. GRAUX.

r. Ici commencent les lettres du deuxième voyage. Sur l'objet de ce deuxième
voyage, voir E. Lavisse, loc. cit. , p. XL.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D ESPAGNE
0

LVI
Madrid,

21

juillet [1879], 7 h. soi r.

Arena!, 15 dupa.,

20,

izq.

Mon cher Garbe,
Tu as dû recevoir déjà, par Vervins, avis de mon arnvee 1c1.
Quand cette lettre ne te servira plus à rien, envoie-la à ton tour
à Vervins.
J'ai oublié : Xénophon, Cyropédie, édition L. Dindorf, un gros
volume in-8°, cartonné à l'anglaise, en rouge. Il est dans ma
bibliothèque, la première en entrant, troisième rayon en comptant de bas en haut, l'un des derniers livres avant la bibliothèque suspendue. Avec ces indications, tu le trouveras. Envoiele moi par la poste, et recommandé. Il faut, tu sais bien, que le
paquet puisse être facilement ouvert : ainsi mets-le dans une
grande enveloppe que tu ne colleras pas, mais que tu ficelleras
seulement. Tu trouveras peut-être une enveloppe assez grande
dans un de mes cartons, entre la cheminée et le cabinet à habits,
rangée (verticale) du milieu, deuxième carton en comptant de
haut en bas. Sinon, achètes-en une. Expédie à l'adresse :
Rozansk.i, bibliothécaire de San Lorenzo, à l'Escurial, près Madrid
(pour Graux).
Hinojosa 1 est venu me voir hier dès midi, et m'a piloté une
partie de la journée : il m'a demandé de tes nouvelles. Ce garçon a une prodigieuse mémoire. Le soir, nous avons été promener au Prado, les Champs-Élysées de Madrid, et terminé la
journée en mangeant des glaces au coco.
Mon manuscrit de Plutarque va faire une révolution dans la
1.

Il s'agit de M. Eduardo de Hinojosa.

557

constitution du texte des Vies Parallèles 1 • Je crois que je vais le
collationner en entier au lieu de passer mou temps à copier
Choricius d'un bout à l'autre'.
J'étais ce matin à neuf heures sonnant à la Bibliothèque Nationale, où j'ai retrouvé mon monde aussi heureux de me revoir que
moi d'être là. J'y ai rencontré Louis Lande 3 qui voyage pour la
Revue des Deux-Mondes, et, entre temps, copie des pièces relatives à
l'lnvind ble Armada; il part après-demain pour Valence et nous
ne nous retrouverons qu'en septembre. Ne demeure-t-il pas justement en face de moi, non pas la maison juste en face, mais la
maison voisine de celle-ci? Curieuses coïncidences. L'aimable
Zarcoavait fait ce que je lui avaisdemandé par lettre: j'ai trouvé
après-déjeuner à la Bibliothèque du Palais le manuscrit de Choricins qu'il avait fait venir pour moi de la Bibliothèque Nationale;
de sorte que, d'ici à la fin du mois, je suis sûr de pouvoir travailler sur les manuscrits six bonnes heures au moins par jour.
Ce soir, je vais, en te quittant, aller bavarder chez le libraire
Murillo, où je rencontrerai sûrement quelques amis.
En passant chez moi, si tu trouves sur ma table la Revue Critique du 19 juillet, envoie-la moi en la faisant réaffranchir de ce
qu'il faudra à un bureau de poste.
Et dis à mon concierge : quand les lettres qu'il me renverra
viendront de France (et par conséquent ne seront affranclües que
de quinze centimes), de compléter l'affranchissement pour que je
1. Voir Rappo1·t sur une seconde mission en Espagne (dans Les Articles originaux, pp. 213-223; publié d'abord dans Archives des missions, 3• sér., VII,
188t, pp. 73-83), p. 213 . Cf. E. Lavisse, loc. cit., p. XL, qui cite ce passage de

la présente lettre.
2. Pendant le voyage de 1879, Ch. Graux voulait, primitivement, copier les
manuscrits de Choricius. Cf. E. Lavi5se, ibid.
3. Lucien Louis-Lande, agrégé des lettres, ancien élève de !'École Normale
Supérieure, né à Bordeaux en r847, mort, assassiné, en Espagne en 1880, a
é~rit dans la Rroue des Deux-Mondes un certain nombre d'articles concernant la
Péninsule.

�CH. GRAUX

ne paie pas ici double taxe. Lui qui est facteur doit savoir comment il faut arranger cela. En rentrant, je lui tiendrai compte
naturellement de tous les timbres-poste qu'il aura dépensés pour

m01 .
Il fait merveilleusement frais dans l'intérieur dt's maisons,
ici, malgré le soleil ardent de la rue. Depuis Longtemps pas Le
moindre nuage ni La nuit ni le jour.
Je t'embrasse.
Ton
CH. GRAUX.
Donne de mes nouvelles aux amis .

LVII
Madrid, 25 juin Ouillet 1879), au soir.

Mon cher papa,
Aujourd'hui c'est la fête de S. Jacques, le patron de L'Espagne.
J'ai passé la journée à faire des visites au lieu de collationner mes
manuscrits, car les bibliothèques sont fermées. Mon Plutarque
(huit biographies seulement, par exemple) est véritablement une
trouvaille : cela améliore beaucoup le texte'. Mon voyage scientifique est très bien commencé, et il y a espoir qoe mon temps et
r. Ce manuscrit de Plutarque (Bibl. Nat. N. 55.) a servi de base auX, éditions
scolaires de la Vie de Démosthène et de la Vie de Cicéron que Ch. Graux a donnees chez Hachette en 1881 (réimprimees, avec additions, dans Les Textes grecs,
pp. 301-396 et pp. 397-519.) En outre, ce ms. a fourni à notre auteur le sujet
de sa thèse laùne de doctorat ès-lettres, De P1utarchi codice manu scripto Matritwsi injuria neglecto, Paris, 1880, in-8, 57 pp. (extrait de Revue de philologie, V,
1881, pp. 1-57; reimprimé, avec additions, dans Les Articles originaux, pp. 345 412). Voir aussi Rapports de 1879-80, loc. cit., p. 213 et pp. 216-217 et
E. Lavisse, loc. cit., p. XL.

- - - ~ -- - - - - - -- - - - -- -- -- - - CORRESPONDANCt D ESPAGNE

559

mon argent auront été bien employés. C'est bien plus facile que
la première fois. A Saint-Jacques de Compostelle (Santiago, en
Galice) je vais y aller probablement à la fin d'août en compagnie du
Père Fita, le plus savJ1it jésuite d'Espagne, et de Don Aureliano
Fernandez Guerra, le meilleur épigraphiste et géographe d'ici
pour l'Espagne ancienne; on les appelle là-bas pour diriger
quelques fouilles, car il se dit qu'on vient de retrouver le tombeau
de Saint Jacques lui-même, et le Père Fita, qui est charmant et
avec qui je suis en rapport depuis trois ans, m 'offre, puisque je
dois aller là-bas, d'être leur compagnon de route'. J'ai reçu aujourd'hui, avec l'adresse mise par toi, la carte de Louis Havet 2 ; du reste,
elle s'est croisée avec la réponse par anticipation que je lui ai
envoyée mardi dernier d'ici. Lis bien attentivement !'Officiel
tous les jours pour me tenir au courant des quelques nominations
ou changements dans le personnel qui pourraient m'intéresser;
car, bien quel'O.fficie/ français soit ici à ma portée, je n'ai pas
beaucoup le temps d'aller le lire. Repasse même à mon intention
tous les journaux depuis le r 5 courant. A-t-on nommé le directeur de l'Enseignement supérieur qui remplacera M. Du Mesnil 3?
On parlait, q~and j'ai quitté Paris, entre autres personnes, de
M. Zévort 4 • Ecris-moi, pour ta part, au moins une fois par
semaine. Les lettres arrivent ici le troisième jour après leur
départ de Vervins. Je ne partirai sans doute que le 2 ou le 3
r. Ch. Graux ne fut pas de ce voyage, ainsi qu'il appert des lettres postérieures. MM. F. Fita et A. Fern.lndez Guerra ont publié, à la suite de cette
~xcursion, leurs Recuerdos de tm viage d Santiago de Galicia, Madrid, 1880,
m-4.
2. Actuellement membre de l'Institut, professeur au Collège de France,
directeur d'études à l'Ecole des Hautes Études, chargé de cours à la Faculté des
lettres.
3. M. Armand du Mesnil, diucteur de l'Enseignement supérieur de r870 à
1879.
4. M. Ch. Zévort, ancien recteur, était alors directeur de l'Enseignement
secondaire.

�CORRESPONDANCE D 1ESPAGNE

CH. GRAUX

pour l'Escurial. Santé irreprocbable. Je vais aller au concert ce
soir en plein air; on jouera entre autres l'ouverture de la Grotte
de Fingal!, de Mendelssohn. Je vous embrasse bien.
Ton fils,
Ctt. GR.
LVIII
Madrid, 31 juillet [1?79], matin.

Mon cher papa,
Santé excellente. Très content de tout. Écrirai probablement
dimanche. Dois al1er m'installer à l'Escurial, Casa de las Victorinas ( où O. Felix m'écrit, à la date d'avant-hier, que mon appartement est préparé) seulement lundi prochain. Vous pouvez m'y
écrire. Ce matin, suis pressé. Ai reçu le Bulletin officiel qui portait la nomination de Dumont', que j'arnis prévue la première
fois qu'on a parlé du départ de Du Mesnil. Il y a lieu de se féliciter de cette nomination, étant donné que Du Mesnil devait quitter la place. Je vous embrasse bien.
Ton fils,

avec !es compagnons de la maison où je vis, avec les ingénieurs
de l'Ecole forestière, D . André Llaurado, le correspondant de
M. Collignon r, et Alcober, que j'ai retrouvé ici et dont j'avais
fait la connaissance à Salamanque au précédent voyage, un
des meilleurs ingénieurs de l'Espagne, qui m'a présenté
ce matin au sortir de la messe à sa femme et à sa fille, et
chez qui j'irai quelquefois le soir; excellente amitié avec le
Père Félix. Découvertes intéressantes : je reconstruis l'histoire de
la formation des collections diverses de manuscrits grecs que j'ai
rencontrées en Espagne, y compris, et surcout, celle de l'Escurial.
C'est du travail tout neuf que je fais là, surtout en ce qui concerne la méthode employée 2 • Bref, cette vie est extrêmement
agréable et je n'ai qu'un regret, c'est que le temps passe si vite.
Je suis ici sûrement jusqu'au r•' septembre. Il est probable que
je dépenserai la première quinzaine de septembre à faire le
voyage de Portugal et de Galice-Asturies-Léon i . J'achèverai septembre et commencerai octobre à Madrid, occupé autour de mon
Plutarque et de mes photographies. Je terminerai mon expédition par un nouveau séjour d'une ou deux semaines ici, si bien
que je n'espère plus être de retour à Paris avant le 20 ou 25
octobre. Je vous embrasse bien.
Ch. Gr.

CH. GR.

LIX
L'Escurial, près Madrid, Casa de las Victorinas.
Dimanche 17 août 1879.

Mes chers parents,

r. M. Ch. Ed. Collignon était à cette époque sous-directeur de !'École des
Ponts-et-chaussées.« Ch. Graux avait été présenté par M. Bourget à M. Collignon, chez qui il allait faire de la musique dt: quatuor à cordes. " H. G.
2. Cité par E. Lavisse, loc. cil., p. XLI. Voir ci-dessous lettre LXII .
3. Ch. Graux ne réalisa pas ce projet. Cf. ci-dessous lettres LXII, LXIII et
LXVI. Les manuscrits grecs de Portugal ont été décrits par M. Alb. Martin,
d,ins Notices sommaires, pp. 299-308.

Je me porte bien et je me plais beaucoup ici. Bonnes relations
1. M. Albert Dumont, ancien directturde !'École française d'Athènes, a été
directeur de I Enseignement supérieur de 1879 à 1884.

Rtt1ue bispanÎtjJJe.. xm.

�CORRESPONDANCE D'ESPAGNE
CH . GRAUX

LX
L'Escurial, près Madrid, Casa de las Victorinas.
24 août 79.

Ma chère maman,
J'ai reçu hier soir ta bonne lettre du 20 courant. Comme je suis
sorcier, je la désirais et l'attendais . Dieu mer.ci! je t'aime bien mieux
tranquille a mon endroit qu'exaltée et que la tête à la diable; mais
enfin il ne pouvait pas m'être désagréable de te voir réclamer les
lettres qui te sont dues. C'est assez te dire que je ne t'en veux pas
de la longue lettre de demi-gronderie que tu m'as lancée. Toi, de ton
côté, pardonne-moi la sécheresse des cartes-postales dont je me suis
contenté jusqu'à présent. Tu as vu percer au travers de leur laconisme l'expression de la situation très heureuse dans laquelle je
me trouve ici. Le fait est que je jouis largement de mes vacances
et de mon voyage. Six heures et demie à sept heures par jour de
travail fort intéressant à la bibliothèque; deux ou trois heures de
travail sur mes notes en rentrant le soir à la maison ou le matin
avant de la quitter; un peu de correspondance par-dessus le marché : voilà pour les occupations sérieuses. J'ai fait la découverte
d'un Plutarque, qui sera l'occasion l'hiver prochain d'un travail
gui fera un peu sensation parmi notre monde de philologues; j'ai
commencé le mois dernier, et j'achèverai le mois prochain de
dépouiller ce petit trésor, qui est à Madrid. Ici à l'Escurial, j'ai
entrepris une recherche historique sur la formation des collections de manuscrits grecs de l'Espagne, en me servant d'une
méthode en grande partie neuve, que j'ai imaginée sur place; tout
le mois j'y ai travaillé sans relâche, et je vais y consacrer encore
à peu près toute la semaine prochaine; en octobre, je re\."iendrai
passer ici le temps qu'il faudra pour mener à bonne fin l'entreprise. Tu vois que la réussite de mon voyage au point de vue

scientifique est désormais 2.ssurée. J'ai envoyé il y a quelques jours
au Ministre un rapport sur tout cela' . Les dimanches, les jours de
fêtes et tous les soirs des autres jours, il me reste des moments
auxquels je n'ai pas attribué d'occupation fixe. Alors je me laisse
aller à la flânerie espagnole . Presque chaque jour je fais avant le
dîner de huit heures du soir une assez longue promenade d'une
heure et demie ou deux heures, le plus souvent avec le Père Félix,
d:aut~es fois ~vec l'ingénieur Llaurado, en compagnie d'ordinaire
d un Jeune plulologue allemand comme troisième: ils' appelle Gustave Lowe et a beaucoup d'avenir 2 • Nous faisons bon ménage, et
nos promenades en tête-à-tête quelquefois après le repas sont fructueuses à l'un et à l'autre, à cause de la plus ou moins grande
expérience des bibliothèques de divers pays que nous possédons
l'un et l'autre, à la suite de nos voyages respectifs. Il est musicien .
Il est question qu'on fasse un peu de musique ces jours-ci avec
nous : le piano est trouvé, et ce sera Lowe qui le tiendra. On
me cherche un crin-crin .
°=ue tu es folle de rêver pour moi des dangers à chaque fille
que Je rencontre sur mon chemin ! Ce sera orgueil, si tu veux,
de ma part, mais j'ai plus d'expérience que toi de la vie, et bien
des choses que tu ne fais que pressentir ou deviner, je les connais.
Nous ne sommes pas homme pour rien,et ilme serait bien difficile de marcher dans la vie en posant mes pieds aux endroits que

I. C'est l_e rapport qui figure dans les Archives des missions, 30 sér., t. VU,
pp. 73 et smv., et dans Les Articles originaux, pp. 213-2r5; il est d:itéde l'Escurial, 19 août 1879.
2. Sur Gustave Lœwe (1852-1883), voir Em. Chatelain, Notice siw Gustave
L_œwe, dans R~ue de fhilolo1;ie, VII (1884), p. 106-107 et Geo. Gœtz, Nekrolog
[ur Gustave Lov..•e, u:ei/and _Custos. an der Gottinger Bibliothek, Berlin, 1884, gr.
'.n.-8, 17 pp. (Extrait du Bwg1·aplmcbes ]ahrbrnchfür Altertbumskunde). Rappelons
1c1 q~e Gust. Lowe a été un hispanisant de très grand mérite, comme en
tém?1gnent ses Exempla scripturae visigoticae qu'il a publiés avec P. Ewald
(H~1delberg, 1883, in-fol.) et sa Bibliotbeca patrum latinormn bispanùmsis, mise
au 1our par W. v. Hartel (Wien, 1887, gr. in-8 ; extrait des Sitzu11gsber. d. k.
Akad. d. Wiss.)

�CH. GRAUX
CORJŒSPO

ton amour maternel me marquerait. Contente-roi de me voir
sortir sain et sauf de toutes Jcs phases successi,·es du voyage de
la vie, et ne m'en demande pas plus. Je mène une exi tence paisible, aussi peu orageuse que tout cc qu'on peut rêver, ici, dans un
pay de mœurs si 111ples et sans raffinement : où diable ton imagination va-t-ell pêcher des amour , des rivaux, des suj~ts de
drame? i mon expédition, comme j'ai tout lieu de le croire,
s'achèv &lt;le la même façon qu'elle a été jusqu à ce jour, je rentrerai à Paris bien repo é et bien préparé pour la saison d'hiver :
car, je te le répète, il y a longtemps que je n'ai été aussi libre Je
ouci, longtemps que je n'ai vécu à ce point sans songer que je
,'ivais, - c qui st, à mon si:ns, presque un idéal de vie, comme
de Jigér r sans songer qu'on a un estomac. Toute mon activité
est tournée contre les difficultés de ma recherche historique.
Chaque jour il y a à obtenir de nouvelles fa,·eurs de Don Félix,
Je nouveaux biais à inventer pour tourner les règlemeu , Jes
coutumes, triompher dt! ses résistances, car, ignorant comme il
l'est des exigence d'un travail scientifique, il st mille besoins
qu'il ne peut comprendre et qu'il prend ouvent en Jui-mC:me
pour des caprices de ma part. La jalousie de ses confrères nés
Espa 0 ools,à laquelle il sesencsanscesseen butte, le r nd précautionneux. 11 faut toute l'amitié qu'il me porte pour faire pour
moi tour ce qu'il e décide à fair chaque jour. Tu comprends,
ma chère maman, que toute ma tension d'esprit est dirigée de cc
côté, pour ne jamais passer la mesur et obtenir cependant mon
nécessaire. Deux soirs au moins sur trois, je vais prendre le thé
chez lui; on y cause sou\·enr de toi. Je manie avec bien plus de
facilité qu'à l'autre voyage la langue espagnole, et cela contribue
beaucoup au bien-l!tre général que je ressens. La chaleur ici n'est
pas étouffante, et je suis bien mieux, bien plus au frais - il n'y
a pas de doute - que je ne pourrai · me trouver à mon logis de
Paris. M. Camus I n'a pas besoin de se presser: le courses de
1. M. Camus, avoué près le Tribunal civil dt: Vervins, avait coutume de
faire un voyage cl.iaq•Je année, pendant les vacances. H. G.

·o.

NCE o'ESPAG, 'E

taureaux durent jusque vers le deuxième ou le troisieme
dimanche d'octobre. Pour Je moment, elles sont suspendues à
Madrid, où elles ne reprendront gucre que dans une ou d ux
semaines. Je lui écrirai directement un de ces jours. Pour le
moment, j'ai rapporté de la bibliothcque quelques pièces que je
Yeux copier dans mon après-midi et la soirée d'aujourd'hui
dimanche et le soir et le matin des jours suivants. Tant que
cela ne sera pas terminé, il ne faut pa me demander d'écrire une
autre longue lettre. Du reste, je serai heureux de pouvoir te faire
plaisir en lui communiquant les renseign ments qu'il désire :
c'est dans mes principes de chercher à obliger mon prochain,
qui, en Espagne et partout, me le rend bien. - Lowe
revient il y a huit jours du Portugal, où il n'y a pas trace de
mauvaise maladie ; il a rapporté une impression délicieuse de
ce charmant petit pays. Je t'embrasse bien; je ne Yeux pas que tu
m'en veuilles; prends patience, et pardonne-moi mon sans-souci
espagnol. Embrasse bien papa pour moi, et dis à papa Graux que
je fais un beau voyage et que je l'embrasse.
Ton fils,
Charles.

Escurial, près Madrid, Casa de las Yictorioas.
Dimanche 31 août 1879.

Mon cher papa,
Je cr is n'avoir pas écrit depuis dimanche dernier: je me proposais d'écrir une longue lettr à maman ou à toi ce matin;
mais je ne me suis levé qu'à dix h ure , ayant travaillé avec Llaurado hier jusqu'à une heure du matin (il s'ao-issait de traduire
un article rédigé en allemand sur l'influence de l'eau du sol sur la
,·égétation). J'ai gobé mon œuf cru, suis allé à la messe de onze

�CORRESPONDANCE D ESPAGNH

CH . GRAUX

heures, au sortir de laquelle on rencontre toutes ses connaissances
se promenant dans le cloître; j'arrangeai ensuite les chevilles du
violon qu'on m'a trouvé ici, avec de la craie et du savon· car ce
' .
soir, on doit faire un peu de musique mi-vocale, mi de 'violon
Le diable de piano que nous avons est d'un ton trop bas, en
sorte que je suis obligé d'accorder mon violon un ton plus haut
que le piano et de lire en clé d'ut quatrième ligne. Enfin on se
distrait tout de même. J'aurais pu écrire à la suite de mon travail
de l'après-midi, si, de quatre heures et demie à six heures et
demie, Don Felix ne m'avait entraîné dans la montagne. Tout
à l'heure je dîne chez lui; et c'est en deux temps que je vous
embrasse, cinq minutes avant le départ du courrier. Ce soir,
Don Félix veut bien venir à la musique; au surplus, c'est chez
Alcober, son grand ami. Bonne santé.
Ton fils,
Ch.

GRAUX.

Je pars d'ici pour Madrid le 8 septelllbre. M'écrire ici avant
mon départ.

LXII
L'Escurial, mardi soir,

2

septembre 1879.

Mon cher papa,
C'est seulement hier que j'ai su enfin de bonne source l'heure de
l'unique départ quotidien du courrier de l'Escurial pour [laJFrance:
cinq heures de l'après-midi, alors que j'avais toujours compté sept
heures. Ainsi, plusieurs de mes lettres ou cartes ont dû vous parvenir avec vingt-quatre heures de retard sur mes prévisions, et
c'est le cas, par exemple, de ma postale de dimanche. Le personnel des postes est toujours aussi ignorant de son service aujourd'hui qu'à mon précédent voyage.

J'ai lu dans uu journal espagnol un résumé de ce qu'on a
appelé le manifeste du Prince Napoléon . Je pensais presque que
tu m'en enverrais le texte, devant l'avoir reçu, ne serait- ce que
dans le journal bonapartiste du département. En raison du peu
de lettres que tu m'envoies, je te conjecture ou occupé ou tour~
menté, l'un ou l'autre plus qu'à l'ordinaire. J'aime à croire que
ce sera « plus occupé qu'à l'ordinaire», car je ne veux pas croire
que tu sois plus tracassé que de justice, parce que moi, par
exemple, j'étais resté longtemps sans é,·rire. C'est qu'à vrai dire
le temps est encore assez rempli ici, et, dans les six semaines de
voyage que je vais bientôt avoir derrière moi, j'ai abattu pas mal
de besogne. J'obtiens des résultats assez considérables dans mon
étude de la bibliothèque de l'Escurial au point de vue de l'histoire
de sa formation, assez considérables même pour que je songe
sérieusement à en faire le sujet de ma thèse latine, laquelle se
trouverait ainsi prendre une importance à peu près égale à celle
de la thèse française. Je l'intitulerais : « De la formation des
Bibliothèques de n.1anuscrits grecs de l'Escurial et de Madrid . » '
Cela me reporte au temps de Charles-Quint et de Philippe II;
mes acteurs sont les évêques et quelques ambassadeurs espagnols
du temps, les grands humanistes de la seconde moitié du xvre
siècle, les secrétaires de Philippe II; la scène se passe en Espagne
et en Italie (Venise, Rome, la Sicile, Naples). La méthode consiste dans un examen extrêmement minutieux des manuscrits
eux-mêmes au point de vue des renseignements que peuvent
fournir les noms de possesseurs, ou les maTques de classement,
ou les armes, ou les fers de la reliure, examen dont les résultats
sont rapprochés: 1° de quelques inventaires anciens de bibliothèques privées que je retrouve dans les archives de l'Escurial ou
I. Ainsi qu'on le voit ici et dans les lettres suivantes, Ch. Graux a hésité
quelque temps avant de consacrer sa thêse française à un Essai sur les origi11es
du fonds grec de l'Escurial, Paris, 1880, in-8 (Bibliothèque de l'École des Hautes
Études, fasc. 46).

�568

CH. GRAUX

de Madrid; 2° d'indications tirées de la correspondance des
savants, évêques, ambassadeurs, etc ., dont j'ai parlé ci-dessus;
ou 3° de notes recueillies dans les registres d'entrée des bibliothèques 1 • La composition d'une bibliothèque privée est en rapport
avec les études et la tournure· d'esprit du possesseur; l'histoire
individuelle des manuscrits rt la détermination de leur provenance est un élément précieux pour le classement des manuscrits,
qui est la base de tous nos travaux critiques. Tu vois d'ici la
double portée du travail auquel je me suis attelé. J'aurai aussi
l'occasion de retracer les conditions du commerce des manuscrits
grecs dans la seconde moitié du xv1• siècle ; je commence à connaître plusieurs de ces copistes aussi à fond que M. Matton, de
Laon, ses papetiers 2 : par exemple, je ne pense pas pousser jusqu'à
leurs femmes et enfants. Je suis tout réjoui de l'idée qui m'est
venue dans ces derniers temps (voilà quinze jours que je la
rumine) de faire de cette étude ma thèse latine. Outre l'intérêt
qu'elle présentera, j'y trouve l'avantage de pouvoir travailler en
même temps à deux fins: la composition de ma thèse fera avancer considérablement mon catalogue d'Espagne. Je calcule que,
après avoir consacré le semestre d'hiver à mon édition de la Vie
de Démosthene ; et à la rédaction d'une brochure ( que je songe à
insérer dans la Bibliothèque de ]'École des Hautes Études) sur les
manuscrits existant en Espagne des biogr.1phies de Plutarque 4, je
pourrai me mettre sérieusement dès Pàques prochain à l' élaboration de ladite thèse latine; à moins que je ne continue à amasser lentement des matériaux pour ce sujet, tout en commençant
1. Cf. E . Lavisse, loc. cit., p. XLI; voir Rapports de 1879-80, loc. cit.,
pp. 2r3-2r4.
2. Aug. Matton, alors archiviste du département de l'Aisnt·. &lt;&lt; Vers 1879,
M. Matton faisait des recherches sur les fabricants de papier de notre région,
où, actuellement, cette industrie a cessé d'exister. » H. G.
3. Cette édition a paru en décembre I 880, bien qu'elle porte le milléstme de
I 88 r. Cf. Les Te..:les grecs, p. 301 ,. n. I.
4. Ce dessein n'a pas eu de suite.

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

ma thèse française sur les sièges. De toute façon, je serai conduit
à faire un voyage à Munich et un autre à Londres, tous deux, du

reste, relativement courts, dans un délai de deux ans au plus.
Je vais tâcher de m'arranger de façon à aller passer trois ou quatre
semaines à Munich pendant les vacances de Pâques de r88o:
ce voyage, et plus tard celui de Londres, d' ailleurs à mes frais,
car il ne s'agit pas d'épuiser la bonne volonté du Ministère.
Je vis ici très tranquille. Don Félix m'aime, il n'y a pas de
doute, énormément. Excellentes relations : Lowe, que j'appelle
le lion (c'est ce que veut dire lowe en allemand) est un excellent
camarade, et a suffi pour constituer ici avec moi un milieu philologique pendant tout le mois que nous venons de passer ensemble.
Lowe part vendredi matin pour Madrid, et le vendredi ou le
samedi d'après se remet en route pour la Saxe, sa patrie. Moi, je
n'aurai terminé ma premiere révision des cinq cent quatre-vingts
manuscrits d'ici que samedi ou mardi prochain: ce n'est qu'alors que
je partirai pour Madrid. Presque aussitôt, vers le I2 ou le 14 courant, je ferai ma petite excursion à Lisbonne, à titre de voyage
presque de pur agrément et de repos : car j'aurai peu à travailler
là-bas, c'est sûr. La suite de l'excursion en Galice, Asturies, etc., est
à peu près abandonnée: il faut que je coure au plus presse, qui est
mon triple travail (Plutarque, histoire des bibliothèques, les
photographies) à l'Escurial et à Madrid. Faites-moi parvenir des
nouvelles poste restante à Madrid entre le 9 et le r2 courant. Je
vous indiquerai quand le moment sera venu de m'en envoyer
ensuite à Lisbonne. J'aurai · 1a photographie d'une page que je
viens de choisir tout à l'heure dans le fameux manuscrit qu'a
possédé S• Jean Chrysostome, et qui est dans la chambre aux
reliques de l'Escurial '.C'est le photographe d'ici, un brave homme
avec qui je suis devenu bon ami depuis une quinzaine de jours, c'est
lui, dis-je, qui fera la chose, et, pour ce manuscrit, sans que je m'en
mêle. Cela réussit grâce à ce fait que ledit brave bonhomme de
r . Voir ci-dessus lettre LI.

�570

CH. GRAUX
CORRESPO. DA.'CE

photographe est au plus ami avec le vieux Pc'.:re Pagès, le supérieur
du monastère. Ce n'e t qu'en rentrant à Madrid que je trouverai
de nouvelles de Dujardin (l'héliograveur) et que je pourrai .:ommenc r à m'occuper sérieusement de ma campagne photographique: personnelle. Je jouis d'une xcellente santé, et \'OUs
voyez que mes affaires sont en bonne voie. Je vous embrasse bien
tous.
Ton fils

Ch.

GRAU,.

o'ESPAG,'E

57 1

je sais dès maintenaot la provenance de plus des trois quarts. Je
vais cette emaioe-ci prendre un à un les récakitrancs pour tâcher
d'en réduire quelques-uns à merci ' par di,·crs moy 11s simples et
rapides que j'ai dl!s maintenant en main. Plus tard, en octobre,
je verrai par d'autres moyens, qui ne s ront applicables qu'alors,
s'il sera possible de tirer au clair l'origine de ceux qui auront
résisté aux premiers efforts. C'est samedi soir que je :ne propose
de rentrer à Madrid. J'ai rendez-vous dimanche matin aYec
:incho Rayon, le bibliothécaire du
inistère de l'Inscruction
publique, excellent homme et fort mon ami, pour nous entendre
au sujet de notre campagne photographique et commencer la
chose des las mai ne prochaine. Le Portugal-ceci \'a te réjouir c t reculé un peu; j'en ferai un voyage presque de pur agrément,
très court, fin septembre as ez probablement. J'ai renoncé à aller
à antiago, d'ou d s amis sûrs qui y vont, me rapporteront les
rens ignement qu'il me faut. C'est que, pour venir à bout des
traYaux commencés, je n'ai que peu d'instants à perdre. Garbe
vient de m'écrire du ou,·ion ou il est depuis quinze jours; sa
lettre m'e t arrÎ\'ée ce matin : il me raconte la fin de son voyage
d'Angleterre, ne me parle pas de sa santé - d'où je conclus qu'il
va bien - fait ses affaires afin d'être complètement libre pour
le moment de l'ouverture de la chas e fixée, dit-il, au 1 5 courant, ne sait pas encore quand il ira à Yen·ins, compte rentrer à
P,1ris Ycrs le r 5 octobre. J'avais reçu avant·11Ïer soir la ;posc,.Je de
papa du 4 au matin. Je suis content de savoir la aile à manger 1
:\ peu pn:s finie ; je uis tout désireux de la voir sous son nouvel
aspect. Comme je m'arrano-erai de façon à passer quelques jours
à \' en·ins a,·ant la Toussaint, il n'y a plus qu patience à prendre.
Hier soir, Lüwe et moi avons diné chez Don Félix. C'est fête
2

LXIII
L'Escurial, Casa de las Yictorinas.
8 septembre 79.

Ma ch re maman,
Ton billet de jeudi m' st arrivé hier soir; il m'a causé beaucoup de plaisir malgré sa briéveté. ous voib\ bien racornmodés: je suis surtout bien aise du ton cal1m: et aimant de te. di.·
lignes. Quant au violon, merci. J'en ai peu joué; le piano ne
valait pas la peine de se procurer dt: bonne musique de violon, et
l'on s'est surtout contenté de chanter. Je suis devenu ici maître
de chant et maîtr chant ur. Enfin on e distrait en sabrant plus
ou moins mal, mais avec toutt.: sorte de bonnes intention ,
d'exc llente musique de chant, chubert, Mendelssohn, Mozart,
Gluck Monsigny, Grétry, etc. Cette p rite somme de distraction
tranquille, jointe au travail assidu et passionnant de la bibliothèque, et les bons rapports a\·ec le bon Don Félix aidant, me
font passer ici le temps sans que je le ente autrement que pour
ne pas le laisser se sauver sans profit. Le profit est, en ffet,
très net et ass z considérable. J'ai terminé samedi soir la premièr
révision des cinq cent q uatrc-vingts manuscrits grecs de l'Escurial:

1.
2.

Cité p:tr E. L1visse. /(,,:. cil., p. xu.
ur l'objet de cette « campagne photographique

cil., p.

ii,

,·oir E . U\'ÎSSc, /oc.

XL.

3 C'~t-à-dire ):i salle à manger de la m3ison du Pont-de.Pierre. H. G.

�572

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

aujourd'hui ici, d'obligation, car il y a pl:Us -~~ fêtes_ icj qu'en
France. La bibliothèque est fermée. Ce matm, t a1 travaille sur les
notes prises pendant la semaine et préparé le :ravai~ d; demain;
Cette après-midi, je vais m'installer chez Don Félix, qm ma empor_te
de la bibliothèque chez lui des papiers que j'ai besoin de d~pomller. C'est ce qui fait que j'écris si fort à la hâte et que Je vo~s
quitte brusquement. Écrivez-moi main:et:ant jus~u•~ nouvel _avis
à Madrid, poste restante; je pense, mais Je ne pms _etre en?èrement sûr, que je trouverai un logemeut dans ma maison de-1 Arena! J 5 bis. Ma santé est parfaite .
.
.
Je t'embrasse bien et te charge d'embrasser bien papa pourm01.
J'embrasse aussi papa Graux et les autres.
Ton fils,
Ch.

GRAUX.

LXIV
Escurial,

12

septembre 1879, 7 h. du soir.

[A sa mère)

Je te réponds dès ce soir quelques mots à t_on affe~tue~s~
lettre de dimanche soir, bien que la lettre ne d01ve partir d 1c1
que demain à cinq heures après-midi: demain,_ le temps_ me fera
défaut. Je vais coucher demain à Madrid, ou Je passerai toute_ l~
semaine; puis, le dimanche 21 c_ourant, je re~iendrai p~endre1_c1
la suite de mes recherches. La ra1son de ce petit voyage a Madnd
- tu sais, par parenthèse, qu'il n'y a pas plus [loin]_ que de Vervins à Laon - est do11ble : mes plaques photographiques et mon
objectif sont arrivés et m'attendent chez Sancbo; il est ~emp~ q_ue
je m'occupe de cette partie de ma mission. D'autre part, s1 la b1bhotbèque d'ici est riche en manuscrits, les livres imprimés y son~ en
nombre restreint, surtout les récents; et, de pl us, les deux tters
de ceux qui existent sont comme s'ils n'existaient pas, vu que le

573

seul catalogue que Don Félix ait à sa disposition correspond à un
rangement antérieur à l'incendie de 1872 et très différent de
1ordre act11el: si bien que les livres qu'on trouve dans le catalogue sont introuvables sur les rayons. Je vais donc à Madrid où
je travaillerai pendan~ les heures de la Bibliothèque Nationale à
ma collation de Démosthène; puis, après trois heures de l'aprèsmidi, j'irai consulter tantôt à PAcadémie de !'Histoire, tantôt à la
Bihliothèqur;: du Palais-Royal, les livres imprimés dont j'ai besoin;
enfin, le soir, je trouverai à l' Athénée scientifique, qui est une sorte
de cercle littéraire richement monté en publications périodiques
de rous pays, la Revue des Archives espagnoles dont j'ai huit ou
[dix] petits volumes à parcourir; tout cela au point de vue de
mon histoire de la formation de la collection de manusctits grecs
de l'Escurial, qui est décidément un sujet plein d'intérêt et qui
va fournir énormément. Je songe maintenant à en faire ni plus ni
moins que ma thèse française: « Recherches sur la formation de
la bibliothèque de manuscrits' grecs de l'Escurial ». Et ce pourrait
être le premier volume d'une publication qui en comprendrait
plus tard un second, à savoir le catalogue des autres manuscrits
grecs d'Espagne, plus un album d'héliogravures de manuscrits
grecs de l'Escurial et de Madrid, le tout sous un titre général,
comme NoLes sur les collect·ions espagnoles tle manuscrits grecs '. Bref,
je rumine beaucoup tous ces projets de livres, et il en devra sortir
quelque chose.
Mais (oubliè que j'ai peu de minutes à moi avant qu'on ne m'appelle à diner. Pour peu que toi ou papa vous tardiez deux ou
trois jours à répondre à ces lignes, je serai de retour ou sur le
point d'être de retour à l'Escurial pour qu:md votre lettre arrivera: adressez. donc ici la prochaine lettre après le reçu de la présente etde même les suivantes jusqu'à nouvel ordre. Je pense renr. Comme on le sait, ces divers ouvrages ont paru, mais ne portent pas de
titre général; d'eux d't:ntrl' eux, d'aUfeurs, ont été publiés après la mort de
Ch. Graux.

�CH. GRAUX

CORRESPO, •nANCE D'ESPAGNE

trer à Madrid le 1•• ou le 2 octobre pour l'ouverture du Teatro Real
(à la fois le grand Opéra et les Italiens de Madrid). Cela me
ferait bien gros cœur de ne pas pousser une !Jointe jusqu'à Lisbonne, ne serait-ce que de six ou sept jours, et je pense bien que
je réaliserai ce projet vers la seconde semaine d'octobre. Tu as
absolument tort de t'effrayer de l'état sanitaire du P01tugal qui
est en temps ordinaire, et notamment en ce moment, excellent et
supérieur, s'il est possible, à celui du p1ateau central de l'Espagne.
C'est avec le plus vif plaisir que je me suis rendu compte que
papa vaquait tranquillement et activement à ses affaires et à ses
travaux de réparation et d'embellissement de notre maison. Tes
explications sont convaincantes, et m'ont mis au fait de ce qui
s'est déjl fait et de ce qu'il est question de faire encore chez nous.
Je suis vexé de ce qu'on vole mes poires: il faudra que Garbe
vienne cette année faire la chasse _aux voleurs 1 , je m'en vais lui
écrire cela. Ne te prive pas quant à roi et ne me prive pas de
longues lettres : quand elles sont soigneusement écrites et raisonnablement pensées, comme celle que j'ai eue ce matin, c'est tout
profiter tout plaisir. Je mène la vie la plus paisible du monde,
et la plus étrangère à la politique tant française qu'espagnole :
j'ai complètement oublié pour l'instant la première, et l'autre
n'a pas d'intérêt pour moi. Il y a maintenant six semaines que
je n'ai tenu d'autre journal français que le Soleil que papa m'a
envoyé un jour. Don Félix a été on ne peut plus sensible au rôle
que tu lui fais jouer dans la tr.i.nquillité de ton esprit, et t'assure
que je suis sous bonne garde, qu'on ne te me tuera pas, YU que
son bâton a une grosse crosse et sou bras une bonne poigne, et
vu aussi qu'on n'a pas l'habitude de tuer les gens à l'Escurial : les
taureaux, c'est une autre affaire.
Je ne veux pas cependant qu'il soit entendu que tout ce que je
r. « Les \·oleurs de poires, c'étaient, si je me souviens bien, des loirs.

H. G.

D

575

fais est très bien et que je sois parfait. Je m'arrange de façon à
ce que tom réussisse du mieux que je peux le faire réussir; au
surplus, je m'accorde à moi-même que je suis passablement capricieux, et, à l'occasion, je fais comme coi, je me passe &lt;les fantaisies,
ce qui me range très nettement au nombre des êtres imparfaits.
Mais du moment que je te suffis comme cela, c'est tout ce que je
veux. J'embrasse bien papa et toi, sans oublier les autres.
Ton fils,

Ch.

GRAUX.

LXV
Madrid, Arena!, 15 duplicado,

20.

19 septembre [1879] au soir.

Mon cher papa,
Je ne sais pas comment cela se fait, mais 1c1 Je trouve encore
moins qu'à l'Escurial le temps d'écrire. Nous sommes maintenant à peu près en automne, température charmante: assez souvent le soir, on met le pardessus d'été. J'ai été deux fois, la dernière après l'arrivée du courrier d'aujourd'hui, voir à la poste
restante si j'a\.·ais quelque chose de maman ou de toi; j'y passerai
une dernière fois dimanche après-midi, devant retourner à l'Escurial soit dimanche soir, soit lundi. A l'Escurial, mon adresse est
toujours Casa de las Victori11as: écrivez-m'y roi ou maman. Je
pense y rester jusqu'au 2 octobre au moins, peut-être même un
peu plus. Depuis quatre jours, toutes les matinées se passent à la
photographie '; après une séance d'installation et une autre de
1. Sur les photographies faites tant à Madrid qu'à l'Escuüal, cf. Rapports de
1879-80, pp. ::i.14-215 et pp. 217-223. Voir aussi Fac-similis de 111a1111scrils grecs
d'Espagne, gravt!s d'après les photographies de Charles Graux, avec transcriptions
et notices, par Albert Martin. Paris, Hachette, 1891, in-80 l.!t album de
planches in-folio.

�577

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

tâtonnements, nous sommes an-ivés, Sancho et moi, à obtenir
constamment de bons clichés. Je fais au moins les deux tiers de
la besogne moi-même, dont je suis tout fier: au moins, mes
photographies seront bien de moi, et non pas seulement commandées par moi: Le plus compliqué, c'est de photographier les
manuscrits de l'Escurial sans me servir, sinon pour un très petit
nombre, de Selfa, le brave photographe qui est installé là-bas. Je
crois que je vais faire venir tout l'appareil dont nous nous servons ici avec Sancho, sur une charrette, à l'Escurial : en trois ou
quatre jours de temps, j'aurai fini la pose de tous les manuscrits
de là-bas; je reviendrai alors révéler et fixer mes plaques dans le
laboratoire de Sancho. Cela m'amuse beaucoup. Je me porte très
bien. Je vous embrasse bien tous.
Ton fils,

je ne lui ai pas encore 'répondu. Je me réjouis de le savoir au
Pont-de-Pierre demain dimanche : s'il s'y trouve. encore à l'arrivée de ce mot, dis-lui que je l'embrasse, et qu'il m'écrive n'importe quoi et le moment de son retour à _Paris, sans attendre de
recevoir la lettre que je veux lui écrire tous les jours et qui sera
faite Dieu sait quand ! J'ai eu ces jours passés une assez lourde
correspondance à régler et je n'en suis pas encore sorti. Ma santé
ne laisse rien à désirer. J'ai ici en ce moment pour compagnon
le professeur Justi, de Bonn 1 , qui s'occupe de l'histoire des beauxarts au Moyen Age, à la Renaissance et dans les temps modernes.
Le mois qui me reste va être bien rempli par le travail qui me
reste tant à l'Escurial qn'à Madrid: si j'étais allé en Portugal et
en Galice, je n'aurais pas pu terminer ici. Je vous embrasse bien.
Ton fils,

Ch. GR.

Ch. GR.

LXVI

LXVII

L'Escurial, samedi 27 septembre 1879.

Escurial, 3 octobre 79 .

Ma chère maman,
Je viens de recevoir ta postale d'avant-hier matin. Je suis tout
tout content de voir la salle à manger s'arranger. Ici, mes affaires
vont leur petit train. Je compte recevoir cette après-midi mon
appareil photographique par un voiturier qui revient de Madrid.
Il m'a fallu me démener pas mal pour obtenir de travailler dans
les conditions que je voulais; mais j'y suis enfin parvenu. Je
commencerai donc après-demain matin à prendre les photographies des manuscrits de l'Escurial. :Étant donné le petit nombre
d'heures de bonne lumière que j'aurai chaque jour dans l'endroit
où je vais m'installer, j'en ai pour toute la semaine. La réponse
à cette carte doit donc venir encore ici; la lettre qui suivra, à
Madrid, Arenal, etc. Garbem'a écrit en dernier lieu le 4 septembre;

Mon cher papa,
J'ai reçu avant-hier ton Soleil du 28 septembre, où j'ai lu
avec intérêt les alinéas relatifs à Albert Dumont et à M. Bourget.
Tu es donc abonné au Soleil? J'étais allé à Madrid lundi soir; j'en
suis rentré mercredi soir. J'ai onze clichés de l'Escurial de terminés. Il m'en reste à faire huit ou oeuf, quand j'aurai un soleil
à ma guise, j'espère, au plus tard, lundi et mardi prochains. Huit
ou neuf autres petits clichés sont réservés pour plus tard, pour
cause de manque de petites plaques. Ces petites plaques doivent
r. M. C. Justi, l'auteur du bd ouvrage intitulé: Diego Velasquez. und sein
2 vol. , gr. in-8 (2,e édit., 1903).

Jalirlnmdert, Bonn, r888,
Revue hispanique.

x111,

37

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

arriver à Madrid le 9 ou le 10. Pour les recevoir, et d'autre part
pour assister à l'ouverture du Théâtre Royal (le ro?), j'irai à
Madrid de nouveau mercredi ou jeudi prochain passer trois ou
quatre jours; puis je reviendrai achever ici ma campagne photographique, qui est assez lourde à mener; mais j'ai confiance que
j'en sortirai, puisqu'elle a bien commencé. Demain, il y a
c~urse de taureaux ici pour les amateurs (surtout les élèves de
l'Ecole forestière) et bal le soir; au bal, j'irai. Écrivez-moi pour
le 10 à Madrid, Arenal etc.; avant et après, ici. Je compte toujours retarder mon retour jusqu'aux derniers jours d'octobre. Je
me porte toujours très bien. Je vous embrasse.

monastère; en revenant de Madrid, l'autre jour, j'ai rapporté
tout ce qu'il me fallait pour cela, et j'évite ainsi de faire
perpétuellemrnt la navette entre l'Escurial et Madrid. Je sens que
je sortirai à mon honneur de ma campagne photographique,
quelque hardie qu'elle ait pu paraitre. Embrasse bien papa pour
moi. J'embrasse aussi les autres.
Ton fils,

578

579

CH. G.

LXIX

CH. G.
L'Escurial, 4 octobre 79.

LXVIII

Mon Garbe,
L'Escurial, samedi 4 octobre 1879.

Ma chère maman,
J'ai reçu hier soir ta postale du mercredi matin. Je suis bien
content que mon absence ne te mette pas cette fois-ci l'esprit à
l'envers. Le fait est que cela ne serait pas raisonnable, vu que je
suis très bien ici. Malgré tes propositions, j'irai d'abord passer
trois ou quatre jours à Vervins
en rentrant de voyaoe
•
b , vers le
rer novembre. Papa et toi viendrez ensuite quand il vous fera
plaisir et que la température invitera le plus au voyage. Je veux
bien que tu me conserves quelques œufs pour l'hiver. Puisque
vous vous portez tous bien, il n'y a rien à désirer de ce côté : de
même à mon égard. Ma journée photographique d'hier a été très
bonne. J'ai fait six clichés qui sont de mes meilleurs. Voici que .
j'en ai déjà de l'Escurialseize; si le soleilsemontretoutà l'heure,
j'ai l'intention d'en faire encore six aujourd'hui. Je révèle maintenant ici-même, dans le laboratoire de Selfa, le photographe du

Voilà de bien longs silences de ma part! J'ai été très, mais très
occupé depuis que je me suis mis à la photographie. J'ai commencé à Madrid vers le milieu du mois passé . Installation assez
commode et pour poser et pour manipuler dans le labo de Sancho Rayon, un homme charmant, cœur d'or, bibliothécaire du
Ministère de !'Instruction publique, assez habile photographe
d'ailleurs, ami des bibliothécaires de la Nationale de M:idrid. On
nous envoya de la Bibliothèque les manuscrits chez lui : ainsi
on est maître de ses mouvements. Nous prîmes onze dichés définitifs en quinze essais ~Ils me paraissent généralement très satisfaisants. La besogne à Madrid n'est pas terminée avec cela; il y
reste : r 0 un ms. de l'Université Centrale que nous ferons dans
une douzaine de jours ( un cliché); 2° mon Plutarque de Madrid
et le Lydus du Palais dont je prendrai des fac-similés pour
annexer à un eetit travail que je publierai avant route autre chose
et peut-être dès Pâques r88o : c&lt; Notes sur quelques manuscrits
grecs d'Espagne : Aristote, Plutarque, Numénius (texte philoso-

�580

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

phique, inédit), Choricius (id.) et Lydus. » 1 Les photographies
tirées de ces deux manuscrits nommés en dernier lieu ne sont
pas destinées à faire partie de ma collection paléographique, car ils
n'ont point d'importance suffisante au point de vue de l'écriture.
Voilà pour Madrid. Ici, à l'Escurial, la situation parut d'abord se
compliquer. Malgré la « Real Orden l&gt; dont j'étais muni, et
qui portait que « le Roi avait tenu à me donner l'autorisation
nécessaire pour que je pusse photographier tous les manuscrits
et dessins de la bibliothèque &gt;J, Don Félix ne voulait pas laisser
sortir les volumes de la bibliothèque, ou ne voulait pas les laisser
sortir plus loin que dans la galerie contiguë àla biblio.t bèq ue. Mais
dans èette galerie le soleil ne pénètre presque jamais. Jé me démenai toute une soirée chez lui, en buvant du thé, comme un ou
plusieurs beaux diables. Il ne voulait pas créer pour moi de précédent dont d'autres plus tard s'armeraient contre lui. Je parlai de
retourner à Madrid par le train suivant, afin de lui rapporter un
ordre formel le forçant à me laisser emporter les manuscrits là où
je voulais, ce qui .é tait un moyen de couvrir sa responsabilité
pour le présent et pour l'avenir, puisqu'ainsi il nem'auraitfaitde
son chef aucune faveur, obéissant seulement à un ordre supérieur
spécial. Quand il vit que je ne reculerais devant rien pour en
arriver à mes fins, il mit de l'eau dans son vin. Le lendemain, j'arrangeai les choses en exigeant un peu moins que la veille, comme
j'ai l'habitude de faire quand je vois qu'on commence à céder. De
la sorte, tout finit par s'arranger comme par enchantement. La
situation est bien inférieure à celle de Madrid. Ainsi, bien qu'ayant
une celltùe du monastère fermant à clé pour tout mon attirail, les
manuscrits n'y peuvent pas passer la nuit, et, si je veux commencer à travailler à six heures du · matin, il faut que le garçon de la
bibliothèque aille chercher la clé de la bibliothèque chez Don Félix à

six heures du matin, et que moi, premièrement, j'aie été réveiller
le aarcon de la bibliothèque. Même dans l'intervalle de midi à
deux heures et demie, pendant lequel je n'ai pas de soleil, les
manuscrits rentrent à la bibliothèque, et comme à deux heures le
garçon est occupé à montrer la bibliotheque aux étrangers, j'ai
toutes les peines du monde à ce moment-là à avoir de quoi. travailler, car, moi, je n'ai pas le droit de transporter les manuscrits de
mes propres mains de la bibliothèque à mon installation. Je perds
souvent ainsi une demi-heure ou une heure sur les deux heures de
travail qu'il y a à peu près dans l'après-midi. Tout cela est
ridicule et absurde; mais je m'estime encore heureux d'en pouvoir sortir d'une façon quelconque.
Mon installation pour poser, c'est une galerie assez haute, soutenue p:ir des colonnes ioniques, formant un angle droit, ouverte
au levant et au midi. Le soleil n'entre assez profondément sous ce
portique pour frapper mon manuscrit à peu près perpendiculairement (avec un tirage de chambre de un mètre cinquante environ, plus la distance, à peu près égale, de l'objectif à l'objet), que
quand il est assez bas sur l'horizon, c'est-à-dire depuis son lever
jusqu'à dix heures, et de deux heures au moment où il se cache,
vers quatre heures, derrière un toit. Sur une espèce de balconpassage, j'ai en outre une autre heure de soleil direct de onze à
midi. Ma machine, montée sur roues, et qui porte avec elle une
petite charpente sur laquelle s'installe le manuscrit, évolue suivant
la position du soleil dans le ciel et pJrtant de l'ombre tant des
colonnes que du toit sous mon portique. Après chaque manuscrit
ou chaque deux manuscrits, je pars avec armes et bagages pour un
site nouveau, bien heureux quand l'ombre n1envahit pas la page
pendant la pose même, ce qui a failli me gâter deux clichés. Le premier jour, lundi dernier, je pris sept clichés dans ma journée. Le
soir, j'allai coucher à Madrid, et le lendemain matin nous révélâmes, Sancho et moi; la gélatine d'un de nos clichés se leva, mais
les six autres se fixèrent sans accident et sont suffisamment bons.
Cela me donna confiance. J'emportai avec moi les produits

r. Projet non réalisé. Sur Je texte de Nurnênius (Escuria1, &lt;1&gt;-1I-n), voir
Ch.-Êmile Ruelle, Le pbilosophe Nuniènius et s011 prétwdu tmüé de la Afatière,
dans Revue de philologie, XX (1896), pp. 36-37,

::,

&gt;

�CH. GRAUX

nécessaires avec l'intention de revéler désormais à l'Escurial même
où Selfa, le photographe du monastère, mettait obligeamment son
labo à ma disposition. La journée de jeudi fut presque tout le
temps nébuleuse : le soleil se montrait, puis se cachait. Une fois,
trompé par l'apparence, je crus avoir le temps de profiter d'une
éclaircie. A peine l' operation commencée, le soleil se voila et la
lumière baissa tellement que je posai vingt minutes. Le manuscrit était d'une lettre grosse et nette sur foncl blanc; j'obtins
cependant un assez bon cliché. Je révélai le soir chez Selfa dans
de detestables conditions, seul avec une hnterne rouge que je ne
pouvais accrocher nulle part et qui m'éclairait de bas en haut, ou
mieux ne m'éclairait pas du tout 1 • Des quatre clichés sur lesquels
j'opérais, deux vinrent assez à mon goût; le troisième était une
grande plaque de trente sur trente-six centimètres, que je révélai
assez maladroitement, en sorte qu ïl y a un côté plus noir que
l'autre : telle qu'elle est, elle n'est cependant pas manquée et
peut donner une bonne héliogravure; le quatrième cliché se leva
partiellement, mais comme la partie que je désirais surtout
recueillir - la souscription - est bien venue et sans accident, le
bilan de cette joutnée énervante est moins mauvais qu'il ne
m'avait paru d'abord. Je me suis rattrapé hier, où (ai fait dans de
bonnes conditions de lumière, cette fois, six glaces, savoir cinq
de 24x30 et une 27x33. Selfa me prêta son laboratoire de jour,
m'aida même : nous perfectionnâmes mon installation et mon
outillage. Ce sont les six meilleurs clichés peut-être gue j'ai
obtenus dans toute ma campagne jusgu'ici. Maintenant, je suis à
peu près sûr de terminer dans de bonnes conditions; le seul
ennui est gue le soleil à cette saison de l'année n'est plus constant; hier il ne s'est éclairci qu'à huit heures et demie du matin;
ce matin, je l'attends deruis six heures, et il en est maintenant
bientôt huit; je ne sais pas encore s'il se décidera à venir travailler
là-bas à nos fac-similés. Il me reste à photographier, soit aujourI.

Cf. E. Lavisse, loc. cil., pp.

XL-XLI

et Rapports de 1879-80, p. 128

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

d'hui soit lundi soit mardi ( quand il fera beau), quatre pages ordinaires, dont une 30X36; puis deux pages de manuscrits à peintures byzantines; enfin un portrait de Michel-Ange peint par
son atni le portugais Hollanda, que j'ai vu dans un livre de dessins
conservé à l'Escurial et qui est du plus vif intérêt : nous en ferons
tirer à Paris seulement six ou huit exe1nplaires pour nous et les
nôtres 1 • Mercredi ou jeud;, j'irai passer trois ou quarre jours à
Madrid, où j'assisterai (vers le ro) à l'ouverture du Théâtre
Royal : Les Huguenots avec la Retzké et Gayarre, un ténor
fameux et d'avenir. On m'a promis de me procurer une place, ce
qui sera extrêmenient difficile, vu l'importance de cette sorte de
premùlre pour le Madrid dilettante. J'y recevrai le 8 ou le 9 un
nouvel envoi de plaques que doit me faire demain Du jardin; ce
sont de petites plaques et des demi-plaques pour recueillir des
fragments de pages, des souscriptions, des titres, des ornements,
des initiales, etc. J'ai une dizaine de petits clichés de ce genre à
prendre encore ici, puis, vers le 15, je rentrerai définitivement à
Madrid pour y achever le mois en collationnant le reste de mon
Plutarque et mettant la dernière main au catalogue des manuscrits
grecs du Palais, que Zarco désire me voir achever maintenant. Je
serai à Vervins pour le 1•r novembre environ, et j'espère que
vers la fin de la première semaine de novembre nous reprendrons
notre vie d'intérieur, rueMongë Je te souhaite autant de lièvres
que j'ai trouvé de variantes i. Te portes-tu bien? En temps de
chasse, je l'espère. Écris-moi ici; que je reçoive ta lettre avant le
15. Communique cette lettre à Vervins. Je t'embrasse. Souvenirs à ta grand'mère et à ton parrain.
Ton
2 •

CH.

GRAUX.

I. Sur ce portrait de Michel-Ange, voy. Magasin pittoresque, 49" année, 1881,
p. 2 73·
2. Ch. Graux habitait alors 26, rue Monge.
3. Cité par E. Lavisse, loc. cil., p. XL.

�CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

LXX
Madrid, dimanche

12 octobre 79.

Mon cher papa,
J'ai reçu ta carte-postale du 5, ici à Madrid. Je vois avec
plaisir qu'il n'y a rien de neuf à V.:rvins en fait de choses désagréables. Ce mot t'arrivera peut-être un peu avant Garbe : dislui de m'écrire du Pont-de-Pierre (adresse de Madrid, Arena!,
etc.) ..... J'espère qu'il n'y aura rien de changé dans la situation
de Garbe ', et que nous reprendrons notre même genre de
vie de l'année dernière; mais qu'il me le dise. Je pense passer à
Paris le 3 novembre environ et me trouver à Vervins au milieu
de vous le 4 pour ma fête : je ne resterai que quelques jours.
La recherche historique sur la formation du fonds grec de
l'Escurial, je ne pourrai la terminer avant de partir : du reste, tu
comprends, par la nécessité que j'entrevoyais .déjà d'un double
voyage à Londres et à Munich, que ce n'est pas un petit sujet.
La question s'étudiera petit à petit; elle est vaste, et demandera
du temps et des voyages. Peut-être verrai-je le bout de la collation du Plutarque, à laquelle if: vais me remettre sérieusement
dema.in. Pour ce qui est des photographies, je pourrai chanter
victoire sur toute la ligne. La journée de samedi dernier a été
décisive. J'ai pris ce jour-là dix-sept clichés à l'Escurial, que j'ai
révélés le lendemain ici, tous heureusement. En arrivant à la fin
de la campagne, je commence à savoir bien mon métier de photographe de documents. Je mettrai plus tard à profit cette habileté, quand il s'agira de monter ma collection de fac-similés de
Paris. J'ai en .ce moment cinquante et quelques clichés. Il n'en
manque plus qu'une douzaine, presque tous petits ou faciles,
dont trois à l'Escurial et le reste ici.
r. M. Garbe était à cette époque préparateur de physique à ]'École Normale
Supérieure.

Je suis ici pour trois ou quatre jours, afin d'assister à l'inauguration du Théâtre Royal dont le jour n'est pas encore sûrement
fixé, par suite de l'indisposition du ténor; trois jours à la fin de la
semaine à passer à l'Escurial, et je rentre définitivement à Madrid
pour jusqu'à la fin du mois .
Parmi mes photographies, il y a trois reproductions de portraits peints par Hollanda (première moitié du xv1• siècle) : r O de
Michel-Ange vieux; 2° du doge L1ndi; et 3° du pape Paul III
(tous deux contemporains de Michel-Ange). Ils sont bien venus,
et j'en pourrai distribuer quelques tirages photographiques ordinaires aux amis. Ils ont chacun vingt et quelques centimètres
de diamètre: ce sont des ronds. Les trois, bien encadrés, pourront
occuper une belle place dans notre salon. A M. Magnier je donnerai le pape, qID; est assez beau, magnifiquement habillé et paraît
un très digne et très saint homme. Mes reproductions de portraits
sont, comme celles des manuscrits, en grandeur égale à celle de
l'original. Je vais bien. Je vous embrasse bien tous. Écrivez-moi.
Ton fils,
CH. GRAUX.

LXXI
Madrid, Arena! etc ., 15 octobre.soir (1879).

Ma chère maman,
Je suis rentré hier à sept heures et demie du soir à Madrid, cette fois
avec tous mes bagages. C'était hier la première représentation de la
saison au Théâtre Royal; on donnait les Huguenots. J'ai pu trouver à me caser, en graissant légèrement la patte d'un ouvreur;
j'ai eu, à partir du milieu de la soirée (j'étais arrivé tard, et, par
suite J'un malentendu, on ne m'avait pas gardé de place), un bon
fauteuil d'orchestre de cinquième rang, qui certes ne m'a pas coûté
cher; et dire que ces places-là se sont payées aux revendeurs jus-

�586

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

CH. GRAUX

qu'à cent vingt-cinq francs l'une, tant il y avait de désir de la part de
tout Madrid d'assister à cette premiere ! Demain commence pour
moi une période de travail serré. La Bibüothèque Nationale me
prête le Plutarque dont il me reste une grosse part à collationner;
je vais y travailler dans ma chambre du matin au soir. J'espère en
voir la fin en dix jours. Le 27, je pense retourner à l'Escurial ou
j'ai abandonné un travail inachevé et qu'il est nécessaire que je
finisse de ce voyage-ci. Je rentrerai à Madrid le 3 r au soir, pour
prendre le lendemain après-midi mon billet pour Paris. Je serai
chez moi le 3 au matin : j'y déjeunerai, dînerai et coucherai, et
viendrai le lendemain à Vervins par le train qui part de la gare du
Nord à neufheutes moins dix du matin. Ce plan est bien arrêté dans
ma tête, et il faudrait qu'il survînt de l'imprévu urgent pour que je
me décide à le modifier, ne serait-ce que d'un seul jour. J'achèverais la semaine avec vous, et pourrais rentrer à Paris par
exemple le dimanche 8 par le train départ de cinq heures.
Comme je vais être très occupé, n'attendez pas de lettre prochainement. Mais écris-moi, toi. Je me porte bien, comme à l'ordinaire. Je vous embrasse bien.
Ton fils,
CH. GRAUX.

LXXIII
Barcelone, mercredi soir [17 mars 1880].

Mes chers parents,
Hier matin, j'ai jeté dans la boîte de l'express de Cette, à la station de Narbonne, une carte-postale qui vous faisait suivre à
grandes lignes la première partie de mon voyage. De Narbonne
1.

Ici commencent les lettres du troisième et dernier voyage.

à Perpignan, puis à Port-Bou (frontière), le train s'est ralenti.;
de Port-Bou à Gérone et de là à Barcelone, encore plu;; _mais
le passage des Pyrénées était inté~ess~n.t comme coup d ~,11. ~e
n'étais pas fatigué. J'ai reconnu un 111gen1eur espagn.~l .qu: lavais
rencontré l'automne dernier à l'Escurial. Plus tard, J ai fait route
avec des Catalans; j'étais tout étonné d'entendre par ci par là une
partie de ce qu'ils disent. Ici, à Barcelone, je me sens for~ à mon
aise. J'ai revu tout à l'heure le brave Closas,. le fa~nc~nt de
cordes à guitare, et sa famille; j'appo~tais un: petite croix d o_r, du
« Bon-Marché • ,, à sa petite fille, qui est maintenant entre dix et
onze ans ; elle tapote sur un piano comme elle P~~t; bo_nnes
gens. J'ai fait visite avant le diner au profefseur Mtla, to~J~urs
aussi aimable et avec qui j'ai passé un bon moment. Le ynncip~l
était ma visite à la bibliothèque de l'Université, où ie venais
dépouiller un volume composé de, let~res (l~s ~utograp~es m~me)
adressées à Antoine Augustin ' . Javais écnt 11 y a trois mo~s a~
bibliothécaire pour lui demander s'il savait si ce volume ex1sta1t
toujours à sa bibliothèque, et je n'avais pas eu ,de réponse. En
arrivant, voilà qu'il paraît que le volume ne. s est. pas tro.uvé,
qu'on est depuis trois mois dans une cruelle mcemtude, faisant
porter le soupçon de vol sur tel ou tel, ,n.e sachant :u f~nd qu.e
penser, et n'osant pas me répondre, d aüle_ur,s, qu 011 ignor~tt
ce qu'était devenu un volume célèbre et cons1deré par les érudits
espagnols comme de grande valeur. Bref, grand ~moi. Ne sa~h~nt
que faire, j'examine le catalogue des roanuscnts de la b1~hothèque ; j'y rencontre à sa place naturelle le volume en question:
on va au rayon, et il était bien tranquillement à sa place. P~ndant
un quart d'heure, Aguil6, qui est un bibliot~écair~ fort auna~le
et des plus serviables, m'expliqua comment ~l ava1~ pu ~e fai~e
qu'on n'avait pas mis la main sur le manuscnt sorcier qm s eta1t
dérobé aux recherches sans sortir pour cela de son poste . Je me
r . C'est-à-dire achetée aux Magasins du Bon Marché, à Paris.
Jlibliothèque de l'Université de Barcelone, ms. 8-1-40.

2•

�CH. GRA'UX

CORRESPONbANCE D'ESPAGNE

suis mis à le dépouiller; j'en ai encore pour une journée ou
deux. J'y copie des choses intéressantes pour ma thèse 1 , et m'applaudis d'avoir eu la bonne idée de venir. Je partirai seulement
vendredi ou samedi pour Saragosse où je m'arrêterai, sans doute
un demi-jour par pure curiosité de touriste, et n'arriverai à l'Escurial, - vu que je passerai sans doute une paire de jours à
Madrid, .-que vers le mardi ou le mercredi de la semaine sainte.
Mon voyage s'effectue, comme mes préparatifs de départ s'étaient
achevés, avec une grande précision. Je suis content, et me porte
bien. Vous devez être bien rassurés sur mon compte; je n'écrirai
sans doute pas d'ici quelques jours.
Je vous embrasse bien.

Lundi ou mardi au plus tard je serai à l'Escurial attelé à ma rédaction. A Barcelone j'ai recueilli de bonnes choses dans le manuscrit que j'y venais chercher. Je suis parti de là hier à neuf heures
du matin et ai fait le voyage avec une prima do11na espagnole et
un comte ou marquis, à qui elle disait ]nies et tu. Je n'ai pas
encore eu le temps de m'enquérir des noms de mes aimables compagnons de voyage, mais je n'aurai pas de peine à le savoir. Pour
alljourd'hui je n'ai pas h: temps non plus de yous écrire plus longuement. Vous savez où m'envoyer des nouvelles (Rozanski, à
l'Escurial). Je vais bien, ne suis pas fatigué de cette course de
vingt-quatre heures, et vous embrasse bien.
Ton fils,
Ch. GRAUX.

588

CHARLES.

Écrivez-moi à l'adresse de : Sen.or Don Félix Rozanski, bibliotecario de San Lorenzo del Escorial (Madrid), de façon que je
trouve une lettre entre ses mains à mon arrivée à l'Escurial.

LXXIV
Escurial, samedi saint [27 mars 1880].

LXXIII

Ma chère maman,

Madrid, samedi ro h. du matin

[20

mars 1880].

Mon cher papa,
Je viens d'arriver ici il y a une heure. Je suis installé pour
deux ou trois jours dans ma casa de huéspedes habituelle. Pour le
moment je vais, aussitôt après déjeuner, aller faire des vérifications dans le Plutarque de la Bibliothèque Nationale. Ce soir et
demain je verrai les uns et les autres de mes amis, et m'arrangerai pour avoir avec Menen&lt;lez Pelayo une conversation sur les
humanistes espagnols, qui doit faire le fond de mon introduction.
r. Cf. Essai, texte, passim, et appendices

nos

13, 15 et r7.

Je suis en si grand travail ici en ce moment que voici deux jours
que je n'ai pas voulu m'interrompre même cinq minutes pour
t'écrire. D'ailleurs la poste espagnole est si peu intelligemment faite
que je n'ai eu que tout à l'heure tes deux lettres du 23 et du 24.
Sois sans crainte. Tu te fais des chimères de choses qui ne devraient
pas t'occuper. Mon duc n'est qu'un baron, un commencement de
vieux garçon qui n'a pas Je réputation à compromettre. Tu es
merveilleuse, au surplus, de peu de confiance en ma prudence
personnelle. Laisse-moi mener ma barque à ma guise, c'est ce
qu'il y a de plus sûr. Je suis fort content d'être ici. Le plan de
mon livre est rédigé et j'ai entamé sérieusement la rédaction de
la première partie. Malheureusement, il serait bien dommage de
ne pas remplir mon projet entièrement et d'écourter l'ouvrage ;

�59 1

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

je vais tîtcher d'exécuter le plan d'un bout à l'autre; mais pour
cela, je n'ai pas une seconde à perdre. Je me porte bien, suis au
mieux avec Don Félix, à qui je vais faire des compliments et dire
le cas que tu tiens de son chapelet. Je vous embrasse bien tous.
Ton fils,

retour. Ne le pouvant pas, je tirerai du moins à la plus longue et
ne partirai sans doute pas avant le 18. Cela reculera jusque vers
la ml-mai l'achèvement du travail, puisque a Paris je ne pourrai
plus disposer que de la moitié de mon temps. Je me porte fort
bien. Nous sommes avec Don Félix devenus de grands- amis,
encore bien plus que par le passé. A la bibliothèque - où nous
sommes seuls nous deux - il va au-devant de mes désirs. Un
jour sur deux, je vais promener avec lui de cinq à six ou six et
demie; le lendemain, je vais prendre le thé chez lui de neuf à
dix heures du soir. Ce sont mes seules sorties. Morel-Patio vient
d'arriver à Madrid et m'a écrit; nous nous verrons un de ces
jours, soit qu'il vienne ici où il a à travailler pendant une
semaine, soit que j'aille à sa rencontre à Madrid, où il faut que
j'aille chercher des renseignements dans le courant de l'autre
semaine. De là, je pousserai jusqu'à Alcala,. à une heure de
Madrid, où il y a d'importantes archives où je dois faire quelques
rapides recherches. J'ai appris de bonne source l'existence à la
cathédrale de Saragosse de cinquante ou soixante manuscrits grecs
dont on n'avait jamais entendu parler'. Je ne m'en promets pas
grand'chose, mais j'y passerai en reprenant le chemin de France.
Je vous embrasse bien tous, et attends une lettre un de ces jours
en réponse à ces lignes, sinon avant.
Ton fils,

590

Ch.

GRAUX.

LXXV
Escurial, Milaneses 5.
Vendredi

2

avril 80.

Mon cher papa,
J'ai oublié, en répondant l'autre jour à maman, de donner mon
adresse. La voici, bien que Don Félix me remette régulièrement
· chaque matin ce qu'il a pu recevoir pour moi. Je suis mieux installé ici que j~ n'eusse été à mon ancienne casa de las Victorinas.
Je jouis d'une grande tranquillité, seul a mon étage, et vis dans
une famille très bien que Don Félix m'a choisie. Mon programme
s'accomplit de point en point. Ma thèse est entamée par tous les
bouts. La rédaction définitive est en train depuis huit jours déjà.
J'ai trente-cinq pages de texte d'écrites, flanquées de quinze
pages de notes. Il y a là la matière de quatre feuilles ( et plus, si
je comptais les documents se rapportant à ces trente-cinq premières pages, qui seront imprimés dans l' Appendice : ils sont
d'ailleurs, les documents, tout prêts à imprimer). J'ai dû en revenir à mon projet primitif, et mon livre sera un Essai sur /:histoire
du fonds grec de l'Escurial, ni plus ni moins. Ce sera assez gros,
mais tant pis ou tant mieux; je ne peux pas écourter un sujet
que je considère comme beaucoup trop important pour que cela
fût peunis sans crime. D'ailleurs, si je pouvais rester ici jusqu'au
1er mai, la rédaction serait pour sûr entièrement terminée à mon

Ch.

GRAUX.

LXXVI
M~drid, dimanche (II avril 1880].

Mon cher papa,
Trois mots en courant pour te dire que je suis ici depuis trois
jours, qui ont été fructueusement eu1ployés et pendant lesquels
r. Voir ci-dessous lettres LXXVII et LXXVIII.

�59 2

CH. GRAUX

593

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

j'ai eu la solution de trois ou quatre questions intéressantes, outre
le grand profit de longues et continuelles conversations avec
ceux qui connaissent le seizième siècle espagnol. surtout avec
Menendez Pelayo et Morel-Fatio. Ils habitent tous deux l'Hôtel
des Quatre Nations 1 et j'y suis Yenu me loger chambre à chambre
avec Morel-Fatio. Je me rends maître ainsi à fond de mon sujet
à force de le retourner par toutes les faces dans la conversation.
Ce matin, je vais déjeûner avec Morel-Fatio cbez notre ami
Rodriguez Villa . C'est un jour de plein repos pour moi. Je rentrerai cc soir. à l'Escurial, où il me reste sept jours encore à travailler. Je vais y rédiger l'histoire de la bibliothèque de Mendoza,
Yespère toute entière, et finir à la bibliothèque les quelques
recberches indispensables pour achever mon Essai commodément
à Paris. Je reviens à Madrid le lundi I 9 au matin pour partir le soir
même pour Saragosse. J'arriverai à Paris sans doute le vendredi
23 au matin. Le temps d'aller à Vervins me manquera à ce
moment-là absolument; mais maman au moins pourra. venir une
huitaine de jours après mon arrivée, même peut-être plus tôt, si
elle est prête : je serai btentôt réinstallé pour ma part et prêt à la
recevoir. J'ai toujours continué à me bien porter et vais en ce
moment à merveille. Le temps est plus souvent pluvieux que
beau; cependant cet avant-printemps n'est pas ici une saison
dé~agr~:ible. Je vais aller avec Morel-Patio passer une heure au
Musée de peinture avant le déjeuner.
Portez-vous bien, je vous embrasse bien fort toi et maman et
les autres. Tu ne m'écris pas, d'où je conclus que tout va comme
à l'ordinaire. Du reste, il est possible que je trouve quelque lettre
de vous à fEsc□ rial en y rentrant ce soi.ç. Don Félix a été très
sensible l'autre jour à toutes les choses aimables et cordiales de
maman. Mais il dit qu'il ne faut pas lui faire le tort -de le penser
doux et réservé comme un ange, que si maman le voyait, elle
verrait que c'est un \.Tai diable, - un bon diable, d'ailleurs.
Je vous 1=:mbrasse encore une fois.
Ton fils,

Ch.

GRAUX.

LXXVII
Madrid, mardi 20 avril 1880.

Mon cher papa,
J'ai terminé avant-hier à midi mes rechercbes à l'Escurial et
suis rentré ici le soir. J'ai fait mes dernières courses hier et aujourd'hui, et vais prendre le ·train de Saragosse. Avec tout cela, je suis
en retard d'un jour sur mes calculs. J'avais compté sans un pèlerinage a Notre-Dame del Pilar de Saragosse. C'eût été inutile de
me presser pour arriver le matin là-bas, puisque les chanoines
avaient bien autre chose à faire que de me montrer leurs livres.
M:iis, autant qu'on peut le savoir d'ici, demain je trouverai
Saragosse rentré dans le repos, et nous dresserons nos batteries
contre la bibliothèque. J'ai déjà deux lettres de recommandatibn,
et j'espère beaucoup d'une troisième gue va m'apporter tout à
l'heure Hinojosa.
De ma thèse j'ai en somme cent pages de rédigées, et tout le
reste est maintenant bien préparé. Si j'ai un peu de tranquillité
et de loisir à Paris, la rédaction sera promptement menée à
terme. J'arriverai peut-être à Paris dès vendredi, plus probable ment samedi ou dimanche; tout dépend de ce que je vais rencontrer à Saragosse et des facilités que j'y aurai. J'enverrai un télégramme aux Carmes ' pour les prévenir à temps que je vais manquer une conférence de plus. A la Sorbonne et à l'École tout va
comme je veux, naturellement, et M. Renier ne m'attend que
pour le commencement de la semaine prochaine.
Je pensais recevoir encore une let~e de maman ou de toi à
r. Ch . Graux faisait aiors, à l'École des Carmes, rue de Vaugirard, des conférences de thème grec pour les candidats à la licence. H. G.
&amp;vut hispanlqm. xm.

38

�594

CH. GRAUX

CORRESPONDANCE D'ESPAGNE

l'Escurial; mais vous aurez sans doute craint qu'elle n'arrivât
trop tard. Si le temps s'est mis au beau en France, comme ici
depuis trois jours, le m:oment sera on ne peut plus propice pour
le voyage de maman à Paris.
J'ai continué tout le temps à me bien porter et suis en excellent état de santé, content en outre de ma petite expédition. J'ai
retrouvé ici Morel-Fatio, avec qui j'ai passé entièrement ces
deux jours-ci :l\·ec nos amis communs. Je v,lÎs dire adieu encore
à trois ou quatre personnes, et faire mes malles pour partir ce
soir à sept heures et demie. Je n'ai toujours eu qu'une seule lettre
de Garbe. Je pense trouver de ses nouvelles, ainsi qu'une lettre
de vous, en arrivant a Paris. Je vous embrasse bien tous.
Ton fils,

Ch.

GRAUX.

LXXVIII
Saragosse, jeudi

22

avril 1880.

les quinze que j'ai déjà trouvés) 1 peut-être serai-je amené à rester
vingt-quatre heures de plus, mais je ne le pense pas. J'espère que
tu ne tarderas pas à m'envoyer des nouvelles à Paris . Voici longtemps que je n'en ai reçu. Je suis toujours aussi sans nouvelles de
Gar be depuis longtemps; il ne sait sans doute où m'écrire. Le temps
s'est mis au beau sur l'Espagne depuis dimanche dernier. S'il en est
de même dans notre Nord, j'aurai le plaisir de faire ma rentrée dans
Paris en plein printemps, et ce sera très agréable aussi pour toi.
Tu me diras quand tu veux venir; ne tarde guère: en quelques
jours, je serai réinstallé et prêt à te recevoir. Il va être deux
heures; j'ai rendez-vous avec une manière de sacristain qui doit
m'ouvrir à cette heure-là la bibliothèque de Notre-Dame du
Pilar; il ne faut pas que j'y manque. Je t'embrasse bien; e1~1brasse
bien papa pour moi. Je vais vous rapporter quelques médailles du
pèlerinage pour toi, maman-bon, M•ll• Dussart 2 ; mais j'ai
bien peur qu'il n'y ait pas moyen l'après midi de les faire
toucher. Je suis toujours en parfaite santé. A bientôt.
Ton fils,

Ch.

Ma chère maman,
Ici depuis hier six heures du matin. Pense en repartir ce soir
à neuf heures, si mes affaires de manuscrits se terminent cette
après-midi, comme je pense. Je me suis servi de deux lettres de
recommandation: l'une pour un chanoine et qui a eu pour résultat de me rendre maître et seigneur des bibliothèques des deux
cathédrales d'ici ; l'autre pour un ingénieur qui me mène au
cercle, au théâtre dans sa loge, me met en relation avec les professeurs de l'Université, etc. Si j'avais le temps de m'amuser, je
passerais certainement huit jours bien agréables dans la ville de
Saragosse, toute laide qu'elle me paraisse en somme, mais les
Saragossais s'occupent de se distraire et la ville est gaie, joyeuse.
Si je pars ce soir, je serai à Paris samedi de grand matin. Si cette
après-midi me fait découvrir de nouveaux manuscrits grecs ( outre

595

1.
2.

GRAUX.

Sur les mss. grecs de Saragosse, cf. Notices sommaires, pp. 207- 226.
Amie de la famille. H. G.

�FACTO$ DE SYNTAXE DO POKTUGUÊS POPULAR

FACTOS

DE SYNTAXE

DO PORTUGUbS POPULAR

I
0 fallar do povo emprega as vezes os casas obliquas dos pronomes pessoaes coma nominativos, isto e, com a funcçao de
sujeito. Assim é frequente ouvir dizer : é mais alto ca M!M; - sou
rnais pobre ca TI, em logar de : é mais alto do que EU; - sou mais
pobre do que TU. Compare-se o francês : il est plus grand q11e MOI.
Outra exemplo: elle écuma MIM; - eu son cuma TI, em vez de
COl/10 EU, coma TU.
Em antigos tempos este uso deveria ser bastante extenso e
muitas vezes, quando o pronome nao precedia ünmediatamente
o verbo, tornando-se proclitico, se empregariam as formas, mais
emphaticas, do complemento, coma succede em francês. Dare~
mas mais um exemplo, de Gil Vicente, vol. I, pag. r67 da ediçâo de Hamburgo :
AMANCIO

Compadre~ vas tu

a feira?

DENIS

597

Ainda ern outra phrase occorre a forma de complemento, que
deve ter a mesma explicaçâo . E' na expressao se eu fosse A TI,
muito usada entre o povo, e que significa : se eu estivesse rw teu
logar, - se isso fosse comigo, - se eu estivesse no tw caso. A oraçâo
se eu fosst: A TI resultaria de se eu fosse TI por se eu Josse TU, e depois,
coma a forma ti costuma ser precedida de preposiçao, passar-sehia, por analogia, a dizer a ti em vez de ti.
A phrase .l'e eu fosse a ti é ja antiga. Encontra-se, par exemplo,
em Gil Vicente, vol. I, pag. 3 r8 da ediçâo citada, no seguinte
passa :
Oh como cantas tâo dace, pastor 1
Quanta doçura que nasceu comtigo 1
Consclho-te, irmâo, senhor e amigo,
Que te estimes tnuito ; pois és tal cantor,
Bem he que te prezes .
Tu es mais formoso que teu pae mil vezes :
E se eu a ti fosse., leixaria o gado,
Que andas nos matos mui mal empregado,
Mancebo disposto ; e nâo te desprezes
De ser namorado.

Par infl.uencia d'esta formula diz-se tambem: sr. eu fosse A ELLE,
se eu fosse A vocÊ, etc.
0 sentido d'estas phrases mostra que effectivamente a construcçâo primitiva nào devia ter preposiçâo . Esta em harmonia corn
ella o seguinte exemplo, que extrahimos da traducçâo do Fausto
por Castilho, pag. 243 :
Eu, se fosse a senbora, atirava paixôes
P'ra trâs das costas.

A' feira, compadre.
AMAN CIO

Assi,
Ora vamos eu e TI
O' longo d'esta ribeira.

Esta pratica d:i-se tambem no galleg0.

II
Actualmente tànto na linguagem litteraria coma na popular a

��FACTOS DE SY.'TAXE 00 PORTUGUÊS P0PULAR

6or

JULIO MORElRA

600

vê na repetiçâo da conjuncç:io se do exemple scguinte, extrahido
do Emuraldo de situ orbis, pag. 124 da ediçâo de Epiphanio Dias :
&lt;&lt; \1 eja se os graaos de ladeza em que se topar, quer sejam alem
da equinocial quer aguem se sam comformes asy do luguar em
qm: csteuer, como d'aguclle cm cuja busca for. »
Esta n.:petiçâo resulta do desejo de prccisar, de tornar bem
clara a subordinaçâo, e por isso apparece até na lingua litteraria,
ainda nos mais pr.imorosos escriton:s, quando, em virtude da
extcnsâo da oraç.î.o, ou porque se intercalaram outras proposiçôes,
o verbo subordinaote fica ja bastante longe. Citaremos um exemple dos Lusiadas, I, 55 :
E j:\ que de tào longe navegaes,
Buscando o indo Hydaspc e terra ardente,
Pilote aqui tereis, .por quem sejaes
Guiados pelas ondas sabiameote ;
T.i.mbem sera bem feito que tenhaes
Da terra algum refresco e que o Regentc
Que e)ta terra governa, que vos veja
E do mais neccssario vos proveja.

Observaremos que j:i em latim apparecia esta construcçâo.
Madvig, Gram111ntica latina, § 480, obs. 2, menciona o seguintc
exemplo : « Yerres Archagatho negotium &lt;ledit, ut quicquid
Haluntii esset argenti caelati aut si quid etiam vasorum Corinthiorum, ul omne statim ad mare ex oppido deportaremr. &gt;&gt;
(Cie., Verr., 4).

Ao mesmo principio da necessidade de prccisar ou lembrar a
subordinaçâo é devido o facto de em uma segunda oraçâo circumstancial se repetir cm francès a conjuncçâo que introduz
aquella a que esta coordeoada, ou se representar essa conjuncçâo
circumstancial por meio de que '.
1.

Da excellente cxpo!&gt;içâo de syntaxe francesa de Epiphanie Dias reproduzi-

Esta pratica nào se usa em porruguês nem no fallar do povo
m:m na liogua litteraria . Nas oraçôes coordcnadas :i circumstancial ou se rcpete a conjuncçâo ou se omitte, o que é o mais vulgar, . e niio se quer dar a estas oraçôcs realce especial. Mas a leitura dos livros franceses tende a deixar no ouvido o habita
d'aquella construcçâo, tanto mais que o espirito é naturalmente
levado a a ceit:i-la pela motive exposto. Enconrra-se por isso ja
muita vezes em traducçôes do francês e até uma ou outra vez,
1,:m virtude d'aquelle habito certameme, em linos originaes de
alguns dos nossos mai. esmerados escritores. Assim, em uma
obra recente de um illustre prosador, estilista insigne, lê-se o
seguinte exemplo : « Tempos depois, j:i quando a tyrannia era
um facto, e que todo o sangue derramado nessa heroica mas inutil gucrra civil.. . »
âo sera, portanto, impossi,·el que este uso, corrente em fr:mcês, vcnha tambem a generalizar-se na nossa lingua.
Julio

MoREIRA.

mos a parte rclativa a esta coostrUcçào (S 390) : « Quando a uma oraçào introduzida por uma conjuncçào composta em que entre que (q11uiq11t, pt11da11t que,
etc.) ou por si, e,omme ou quand, se coordena outra ligada por el ou ou, a pratica
ordinaria é pôr aquella conjuncçào unicamcntë na prirueira oraçao e repn:sent:1-la por que nas oraçôes seguimes. Mas se as oraçôcs nào cstào unidas por el
ou ou, de! ordinario rcpete-se a conjuncçâo em cada ora;âo, ainJa que é pcrmittido tambem substitui-la por um simples qut : c&lt; Pourquoi goiltous-oous ici
quelque repos, tandis que les enfants de Jésus-Christ vi,·em au milieu des tourments et qut la reine des cités gémit dans les fers? &gt;&gt; (Michaud).

�RA.ZdN DE AMOR

,

RAZON DE AMOR
CON LOS DENUESTOS
DEL AGUA Y EL VINO

Acerca de este texto poético, dado a conocer por A. Morel-Fatio
en la Romania, XVI, 364, el trabajo ultimo que conozco es el de
Carolina Michaëlis de Vasconcellos 1 , al cual remito al lector,
para ahorrarme la bibliografia, el resumen de opiniones y muchas
observaciones en que yo habria de convenir con la ilustre escritora.
El italiano Giuseppe Petraglione, y Carolina Michaëlis creen
que este texto se compone de dos poesias distintas, una de Amor
y otra de Denuestos del agua y el vinQ; pero no simplemente
yuxtapuestas como habia creido su primer editor Morel-Fatio, sino
\
mezclados groserarnente algunos versos de una en la otra por un
escriba inbâbil. Confieso que esta misma idea me produjo la primera lectura del texto, cuando fué descubierto y publicado; é intenté una reconstrucciôn semejante a la de Petraglione, que consistia en poner los versos 13-3 2 antes del 146, como prôlogo de los
Denuestos; comenzando la Razon de Amor con los versos r-10
y la descripciôn de una siesta en un olivar (v. 12, comp. ras),
junto una fuente frfa, esceoario habituai de poesias semejantes.
Pero reflexionando sobre esta primera iropresiôn, se observa
que no se dejan separar tan fâcilmente los dos trozos; principal-

1

a

1. Obser·vaçoes sobre alguns textos lyricos da antiga poesia penit1s11la1·, I ( Revista
Lusita11a, Vll).

mente porque se dice en la parte de los Denuestos (v. 19-20) que
el vaso de vino que luego disputad con el agua, perteneda a la
senora del huerto 6 del olivar en que el suceso pasa, la cual no
tendria para que ser mentada, si el autor no pensase que era la
misma seiiora que en la Raz6n de Amor habîa de entrar en el
huerto cogiendo flores y se habia de sentar â la sombra de Ios
olivos (v. 76 y ro5).
Para quitar este lazo de u.n iôn, Carolina Michaëlis sospecha
que los versos r 9-26 « seân adici6n posciza del remodelador, que
deseaba establecer cierto nexo ideal entre la Aventura de Amor
y los Denuestos » ; no decide si el autor de este postizo fué
&lt;&lt; traductor 6 amanuense », aunque antes se inclina â la idea de
que el que uniô los dos asuntos incompatibles por su naturaleza,
fué &lt;&lt; un copisra mercenario &gt;&gt; , el mismo Lope de Moros que
escribiô el manuscrito conservado. En consecuencia, al reimprimir los Denuestos, suprime esos versos como impertinentes,
colocandolos entre parentesis; quitandolos, dice, no se nota salto
aigu no : el verso r 8 esta en intifna conexiôn con el 27 .
Pero~ gué motiva tenemos para atribuir este lazo de uniôn a
un copista y no al autor mismo? I inguno, salvo que la fusion
de los dos temas de Amor y de Denuestos es demasiado floja,
demasiado inhabil; lo cual quiere ser, pero no es una razôn 1 •
Sin duda es grave descuido del poeta: que aquel vaso de vino colocado pot la sefiora del huerta a la sombra de un manzanar, para
1. No debo aminorar foerza al razooamiento de C. Michaëlis, por ella muy
bien expuesto: « se ni11guem acredita que o modelo directe, por ora ignoto, em
francês, provençal ou latim, ja apresentava o extravagante eocaixe da Pastorela
no Debate, nào sera injustiça su:1peitar que o clerigo peninsular, o qual na opiniào de todos nâo traduziu servilmentc mas antes imitou corn ootavel liberdade
c elegancia, désse um passo tâo desast rado? Um verdadeiro artista, embora de
modesta envergadura , querendo combinar os dois themas, nâo teria antes contado corn graça singela, como os dois namorados apagaram juntos a sua sêde a
soillbra do ma11ça11ar, misturaodo a agua e o yinho das taças milagrosas? Ou
digo heresias ) "

�RAZÔ.V DE AMOR

dar de beber a su amigo, cuando este se presenta no le es ofrecido. Pero acaso no hay descuidos semejantes en obras literarias
mejor pensadas? Nuestro poeta da otra feiial de ser muy distraido, hablandonos, al comienzo, de un 111anzanar donde estaba
colocado el vaso de vino (v. 13, 27, 30), y trocandolo luego en
malgranar (v. 152= 157). Y si queremos achacareste trueque a
yerro grafico de un copista, acaso tampoco sea imputable al autor
la otra mas grave distracci6n; el copista dej6 evidenteroente
incompleto su trabajo, y qué sahemos si, al final, el autor no
volvfa a hablar de la sefiora, y de su amante, y del huerto, y
del vaso?
Los Denuestos serian asi un simple episodio en medio de la
escena de Amor, y en esta suposici6n desapareceria otra incongruencia que se tacha en el pr6logo de la poesia, el cual anuncia
solo una t&lt; Raz6n feyta d'Amor )) , sin aludir para nada a los
Denuestos, cosa explicable siendo estos un mero episodio.
Aparte de este lazo de union del vaso de la seiiora, se ve en
otros pormenores de la obrita la intenci6n de unir los dos temas
de Amor y de Denuestos. El mismo huerta, escenario del Arnor
(v. 144), lo es de los Denuestos (v. 146 y 20); la bora de la
calentura es la de los Denuestos (v. 18) y la del Amor (v. 36),
la hora queconvida a dormir (v. 146) lasiesta(v. 73); hora que
despierta la sed en el narrador del Arn or ( v. 5I) y de los Den uestos (v. 31). La soldadura de los dos temas hecha en tantos puntos, aunque sea inhabil, es en todo caso obra de un refundidor;
no de un copista; y poco importa que refundiese traduciendo
dos modelos latinos, gallegos 6 franceses, 6 dos poesias ya traducidas. La refundici6n es suficientemente honda para que no
podamos separar a tijera sùs dos mitades; cualquiera que lea el
texto, ve en él claramente distintos los dos temas mal unidos,
pero creo que no es licito i la critica intentar volverlos i su estado
de original separaci6n, ni dividiéndolo simplemente en dos partes intactas como hace Morel-Fatio, ni suponiendo alguna dislocaci6n de versos como hace Petraglione, ni acudiendo a la dislo-

CON LOS DENUESTOS DEL AGDA Y EL VINO

caci6n de unos y supresi6n de otros coma hace Carolina
Michaëlis.
Creo, pues, necesario volver en la apreciaci6n de este texto al
parecer de Monaci, quien proclam6 la unidad indivisible del poema 1. Monaci cree que el escolar (v. 5) 6 clérigo (v. rrr) autor,
con la fusion de las dos escenas tan opuestas, una idilica y otra callejera, quiso buscar novedad y mostrarse superior i juglares y trovadores; « el arte de los clérigos fue siempre amigo y oste::ntador
de novedad, cuanto el de los juglares era teuaz a la tradici6n » .
Egidio Gorra que sigue la opinion de Monaci en cuanto a.la unidad,
cree que el autor al traducir dos poesîas forasteras, las reunio en
una sola composici6n sin intenci6n artistica ninguna, sin apenas
darse cuenta de la discordancia del contenido. En fin, Baist que
también opina por la unidad, parece creer que la uni6n de los dos
temas podia hallarse ya en el modelo extranjero que nuestro
autor imité . Desconociendo este modelo, si existe, y desconociendo el final del texto, es lo mas prudente 110 juzgar de la
intenci6n artistica del poeta, que acaso se rehabilitaria algo de la
tacha de desmafiado, si conociésemos completa su obra.
En cuanto a Lope de Maros que figura en el éxplicit del manu•
scriro, y que Monaci da como autor de la obrita, titulandola
« Romance de Lope de Moros ll, no hay raz6n para creer que
fuese sino el escribiente del manuscrico actual. Si él fuese realmente el poeta, hubiera puesto su nombre dentro de un verso;
y no fuera del cuerpo n;iétrico de la obra, en un éxplicit que por
su redacci6n
es io-ual
al de infinitos copistas medievales. No obs- 1
.
b
tante nos es util conocer el nombre del copista, pues en el
nombre va expresada su patria : era natural de Moras, pueblo de
r. Hablando de las dos paues en que Morel-Fatio &lt;livide la obra, dice: ((eppci ,
la prima non ha essa cou la seconda un nesso evidentemente originario e, per
quanto strano, indissolubile nei vv. 13-26 e 147- 161 ? La divisione dunque
sarebbe ad ogni modo arbitraria. » E. MoNAcr, Testi basso-latini e vol![ari della
Sp,1gna, Roma, 1891, col. 99- roo.

�606

RAZÔl•, DE AMOR
CON LOS DE~'UESTOS DEL AGUA

la provincia de Zaragoza, una legua al none de Ateca, sobre d
rio Manubles.
Aragoné , como el copista, es el lenguaje del texto. El grupo
ini.:ial CL y PL se consen·a: clamados 25ï, 259, plcgué 3ï (pero
legas 168), plrno I 5, 29, 183,ploro 203. La R final se pierde : 110111brâ48, amo rr7,faub/11248, siendo notable que en cl trozo repetido
150-r52: I 55-15ï ( que prueba lo mal que copiaba Lope de Moros),
se ha lia repetido tnlrlt 1 50, r 55, sin -r, lo cual pudiera indicar
que en el original que copiaba estaba rambién asi. La 1/, por j
castelbna, apareœ en .ftllo r97, 257, 259 (pero oio; 64, oreia 59,
meior 95, bmneia 58, 190, cnleias 2H). Apar ce yt, en Ycz de ch
castellana, en feyta 4, 63 y drcyla 62 (pero 11111cho 9, 211,239;
y 11uiio I 12, como leio en la Disputa del Alma y cl Cuerpo y
otros textos). La sincopa inicial dreyta 62, y las formas nieu q8,
delexar 2 3ï, juwriemos 104, peyor 54, agoa 205, son caracterl ricas aragonesas; aun hoy se &lt;lice en Aragon drechv y juiiir.
Aifadase la forma del articulo as rosas 45, aun hoy usual en el
Alto Arag6n; el femenino cortesa 9 I ; y cl imp rfecco aisla&lt;lo eua
19, por « hab fa. », usual hoy n Ans6, Aragüés etc. ( él eba, vos
ebai:.,; en Puértoles habebaz).
• o podemos asegurar si el aragonesismo de este texto es propio del autor, 6 s6lo del copista Lope. Observ6 ju ramenre
Morel-Fatio que un texto en prosa, copiado por el mismo Lope
a continuaci6n de la poesia, tiene un lenguaje mas pronunciadamente aragonés que el de lo versos; y esco sugiere la sospecba
de que el original de la pocsia que copiaba era castellano. El estar
el pueblo de Moros .i unas 5 leguas de la frontera occidental aragonesa, pudiera apoyar la suposici6n de un original poético ,·enido
de Castilla; pero el castellanismo del lenguaje de la poesia
pudiera muy bien explicarse simplemenre por influencia literaria
general. L:tS rimas no nos sirven de nada para rcsolver esta cuesti6n; verdad es que una asonancia como onbros :ojos (126: 127)
parece mas castellana que aragonesa, pues se estrop aria poniendo
en ella la forma uellos propia de este dialecco ; pero el mismo

r

EL V/NO

Lope de Moros usa t!n la prosa ollos, &lt;londe e mezclan las dos
fonéticas cascellana y :iragonesa, y que rambién erviria de asoname para 011bros.
Carolina fichaëlis, sirruiendo una opinion de 1enéndez y
Pe!ayo, Ye en el araaonés de nuestra po la algûn dejo del ga- ,
llego. Pt:ro al tratar de seiialar las formas gallegas, reconoc que
fcylo dreyto fillo y el po esi,·o meu lo mismo pueden t:r aragone.sas que galaico-portuguesas (Lope de Moro usa seu en el texto
en prosa). Apunta ocras varias que revisten aspecta occidental,
aunque confiesa que bien pudieran ser mero efecto de ornisi6n de
tilde, de 1, 6 dei; asi, creo sin ningûn valor casos como duenas 6,
19, 90,enga11ada 89,prmos239(comp.siepre 6,7, nobra48,tmcas
26, 107, blaca 58,60,eslat 69,obros126,etc.). -Vilano75, I02
(pero villano 220, villa11ias 193), cavalero II 1, cabelos 59, doncela
56 (rimando con be/la), all 134, e/a 3 r, r24, 125, 136, 140, r6o,
be/a 91, cales 23-1-, calat r74; el Poema del Cid, por ejernplo,
abunda en grafias semejantes, y no po&lt;lriamos achacar a galle!!UÎsmo casos como legas r68; algunos pudieran tener explicaci6n
fonética, como lolio 126, en que la i basta para considerar palatal
la/, o la grafia inversa senalles 237, que pudiera ser mer-âtesis de
palatalizaci6n, aunque me parece gratuica esta hip6tesis, dada la
inconsecuencia en el escribir la Il, la ,ï. - Tampoco son muy
significativos, a juicio de la aurora misrna citada, los casos de
ausencia de diptongo: sempre 80 (siempre 6, 7), ben 92, palomela
147 (pero aniello r 18, capiello I 19, amaryella 189, cascauielo 153),
b,ma 85, 91 (rimando con duma). - Da puès solo como indicios graves de galleguismo dos casos de -m final : em 104 y fazem
250, que son simples lecciones falsas, pues el manuscrito pone
tilde en lugar de esa m, y no debe lt!erse sino 11.
• ~o se puedc, pues, seôalar ningun resabio galaico-portugués
seguro en el lenguaje dt: esta poesia •.
1. Menos aun se puede pensar en una primitiva redacci6n portuguesa, como
observa la Sdiora Michaëlis, si atcodemos .i rim:is como rapiel/o : a1'itllo I r8
(port. capelo, anel), duir : si 84 (port. diz.er si).

�608

RAZÔN DE AMUR

CON LOS DENUESTOS DEL AGUA Y EL VINO

*
**

Por la brevedad de este texto y por pertenecer a la primera
mitad del siglo xm, creo conveniente dar de él un facsimil completo. La escritura de Lope de Moros es mala, y ofrece bastantes
dificultades de interpretaci6n, asi que en algunos puntos difiero
\
del primer editor Morel-Fatio. Por esto, y para ayudar a la lectura del facsimil, daré aquî una nueva transcripci6n del texto.

20

25

Ram6n MENENDEZ PrnAL.
[Raz6n de Amor; con los Denuestos del Agua y el Vino].
Sancti fpirittts adsid nabis gratia. Amen

5

10

*Qui trifte tiene fu coraçon
benga oyr efra razon.
Odra razon acabada,
feyta d'amor e bien rymada.
Vn-efcolar la Rimo
que fie[m jpre duenaf amo;
maf fie[mJpre ouo cryança'
en-Alemania y-en-Fra[n ]çia,
moro mucho en-Lombardia
pora [alprender cortefia.
En-el-mef d'abri!, depuef yantar,
efi:aua fo un-oliuar.
Entre-çimaf d'un mançanar
un-uafo de plata ui-efi:ar;
pleno era d'un claro uino
que era uermeio e fino ;

f

r. El 111s. tryança y hace bien distintas las tt de las cc.

30

35

cubierto era de-tal mefura
no-lo tocaf Ja calentura.
Vna-duena lo-y-eua 1 -puefi:o,
que era senora del uerto,
que quan fu amigo uiniefe,
d'a quel uino a-beuer-le-diffe.
Qui de tal uino ouieffe
en-la-mana• quan comieffe :
e dello ouieffe cada-dia,
nu[n]ca[ ma[ enfermarya.
ARiba del mançanar
otro uafo ui efiar ;
pleno era d'un agua fryd:t
que en-el mançanar fe l-naçia.
Beuiera d'ela de grado,
maf oui-miedo que era eucantado.
Sobre un-prado pufmi tiefl:a,
que nom fuie.le mal la iiefi:a;
parti de mi-laf uiftidura[,
que nom fizief mal la calentura.
Plegem 4 a-una fuente p(er)erenal,
nu[ nlca fue omne que uief-tall ';
tan grant uirtud en-fi-auia,
qtte-de-la-frydor que-d'i-yxia,

J. La silaba ua me parece segura.; y en cuanlo d la. e se111eja11te d umi a, comp.
xamet 71. MF leyô ovo; pero 11ota que« ovo 11'est pas stîr ,,, v0111p. otro ouo muy
semejante "· 7, pero la o final semejante da 110 tiene m traz.o recto de la derecha tan
largo ni un poco vuûlo hacia la derecl/a como el de la palabra.qire yo leo eua.
z. MF mana[na]. CMV corrije mano.
3. Borro;o; la e no es segu ra ; quiz.d barra.do adrede ? MF : « je 11c réponds ni de
se ni de l'n de naçia. )&gt;
4. Suponierulo ima abreviacwn rara, pudiera leerse pleg1ie, coma lee MF.
5. La primera l 110 es dudom, amzque estd agujereado el perg,imiizo, pues se i•e1i
bie11 los extreuws 11/to y bajo de la 1. MF : viese tall, pero la wiiô11 de fi es da.ra.
Rt1!Ut hi,pa11iq1u. xm.

39

�610

RAZON DE AMOR

CON LOS DENUESTOS DEL AGUA y EL vn,;o

cient pafadaf adeRedor

45

50

55

60

* 2 (fol.

124

65

70

non fintryades la cal or.
Toda[ yeruaf que bien olien
la-fuent çerca-fi laf tenie :
y efla saluia, y-ffon af Rosa(,
y-el liryo e la[ uiolaf;
otraf tantaf yeruaf y-auia
que fol-no[mJbrn no-laf fabria ;
mas ell-olor que &lt;l'i yxia
a-omne muerto Reffuçitarya.
Pryf del agua un-bocado
e-fuy todo effryado.
En-mi mana pryf una-flor,
sabet, non-toda la-peyor ;
e quis cantar de fin amor.
Maf ui uenir una doncela;
pue[ naçi, non ui tan bella :
bla[n]ca era e bermeia,
cabelof ' cortof sobr' ell-oreia,
fruente bla[n]ca e loçana,
cara frefca como maçana ;
v.) *naryz egual e dreyta,
nunca uieftef tan-bien feyta ;
oiof negrof e Ridientef,
boca a Razon e bla[n]cof dientef;
labrof uermeiof, non muy d[ellgadof,
por uerdat bien meiuradof • ;
por la çentura delgada,
bien esta[n]t e mefurada;
el-manto e fu-brial
de xamet era, que non d'al;

r. El ms. caberelos.
El 111s. mefunradof.

2.

75

6rr

vn-fo[ m]brero tien en-la tiefl:a,
que nol • fiziefe mal la-fiefta;
vnaf luuaf tien-en 2 la-mano,
fabet, non ie-laf dia uilano.
D[e] las flore[ uiene tomando,
en-alta uoz d'amor cantando.
E deçia : cc ay, rneu amigo,
&gt;&gt; fi-me uere yamas contigo !
)&gt; AMet l Iempre, e 4 amare
, . ~ J.. .,, ~ -:il
)) quanto que biua fere !
~ ~
; ~ 0-- " '
&gt;&gt; Por que eref efcolar,
, .eM,
~
» qiû[ quiere te deuria maf amar. J e ~·
&gt;&gt; Nunqua odi de homne deçir
i&gt; que-tanta bona manera ouo , en-fi .
)) Maf amaria contigo eftar
» qu.e-toda Efpana mandar.
&gt;i Mas d'una cofa fo cuitada :
&gt;&gt; e miedo-de feder enganada;
)&gt; que dizen que otra duena (l. clona),
» cortefa e bela e bona, (6 L. buena)
» te-quiere tan gran ben,
» por-ti pie[r]de fu fen;
&gt;) e par efo e-pauor
&gt;&gt; que a-efa qiûeraf meior 6 •
&gt;&gt; Mas s'io-te uief una uegada,

Y,

80

95

•

r. El ms. nol n taâ1t1da la segunda n.
El ms. tien con tilde ; abreviaci611 rara.
3. MF A oy et; pero la y de este manuscrito 110 tiene, en su traz.o iriferior, gancho
hacia la derecha, como d. veus la n y la m; comp. miedo, v. 89. CM V corrige Des
oy, dudando si A oy')erd la inlerjeccùfa del Rola11d y de la Gesta de maldecir del
2.

Cane. Vatica110.
4. MF. a : comp. e del v . 89.
5. Asi lee MF; pero hay algo que 111e es ilegible sobre la primera o.
6. MFmaior.

�RAZON DE A.\IOR

612

CON LOS DENUESTOS DEL AGUA Y EL VINO

» a-plan me queryef por amada ! i&gt;

100

ro 5

r ro

r r5

*3 (fol. 125)

Quant la-mia senor efl:o dizia,
sabet, a-mi non uidia;
pero fe que no ' -me conoçia,
que de mi non foyrya.
Yo non fiz aqui como uilano,
leuem.e prif la por la-mano;
jun11iemof amof en-par
e pofamof fo ell-oliuar.
Dix le-yo : &lt;&lt; dezit, la-mia senor,
» fi ifupieftef1rn[n]ca d'amor? »
Diz ella « a-plan, con grant amor ando,
1) maf non connozco mi amado;
» pero di,.em un-fu mefaiero
1i&gt; que-ef clerygo e non caualero,
» .sabe muio de trobar
)&gt; de leyer e de cantar;
•1 dizem que ef de buena( yentef,
» mencebo • barua punnientef. &gt;&gt;
- » Por Dio[, que-digades, la-mia senor,
» que donaf tenedes , por la fu amo ? &gt;&gt;
« Efiaf luuaf y-ef-capiello,
» eft' oral 4 y-ell:' aniello
120 *n enbio a-mi ef meu amigo,
)&gt; que-por la-fu amor trayo con migo. »
Yo connoçi luego laf alfayaf,
que yo-ie-laf auia enbiadaf;

CMV si. Ac,1s0 el original diria : pero se quano me conoçria.
MF maocebo.
3. El ms. po11e tilde i1111til sobre ten.
4. Pai·/icùfa de la palabra sugerida d MF por E. Mérimée; se trata de un vela
que cubria la boc,i; ·v. Du Ca11ge s. i,. orale (Ro111a11ia, XXXI, 162). A11tes MF y
1.

2.

CMV corregiau es coral.

125

I30

I 35

ela connoçio una-mi-cifn ]ta man a-mano 1 ,
qu'ela la-fiziera con-la-fo mano '.
Toliof el manto de lof o[n]brof,
befome-la-boca e por lof oiof;
tan gran fabor de mi auia,
fol-fablar non me-podia.
« Diof fenor, a-ti-loa[ doJ 2
&gt;&gt; quant conozco meu- amado !
» agora e-tod bien [comigo]
» quant conozco meo amigo l )&gt;
Vna grant pieça ali-eftando,
de nurftro amor ementando,
elam dixo : « el-mio senor, oram serya d[eJ
[tornar,
)J si a-uof non fuefe en-pefar. »
Yol dix:« yt, la-mia fenor, puef que yr querede.s,
ii maf de mi amor penfat, fe-que deuedes. i&gt;
- "'A
Elam dixo: &lt;&lt; bien feguro seyt de-mi amor,
•&gt; no-uof camiare por un enperador. i&gt;
La-mia fenor fe-ua prig::i.dA, ,
dexa a-mi de!conortado.
Q[ue]que la-ui fuera del uerto,
por (por) poco non fuy mueno.
Por uerdat quifieram adormir,
maf una ; palomela 4 ui ;
tan blafn]ca era como la nieu del puerto,
uolando uiene por medio del uerto,

Tilde inûtil sobre lasilaba ma de mano.
MF loo, y corrige senor seyas loado.
3. Tilde inûtil.
4 P11diera leei•se con MF palomila, pero la
debiera ser j Iorga por ir j1mlo a 1111a m.
1.

2.

estaria 11111y mal fomiatlti y

�CON LOS DENUESTOS DEL AGUA Y EL V/NO

RAZON DE AMOR

1 55

r6o

(en-la funte 1 quifo entra
maf quando a-mi uido eftar
e[n ]trof tn-la del malgranar)
un-cafcauielo 2 dorado
tray al pie atado.
en-la fuent quifo entra,
[maf] quando a-mi uido eftar,
[entrof] en 3-el [ uafo del] malgranar.
Quando en-el-uafo fue entrada
e fue toda bien effryada,
ela que quifo ex[ir] fefüno,
uertiof al-agua !obre '1-uino !

180

Aquif copiença a-denofrar
el-uino, y-el-agua 4 a-maliuar2 9.
El uino faulo primero :
r65
&lt;&lt; mucho m'ef uenido mal conpanero !
&gt;&gt; Agua, af s mala mana,
non queria auer la-tu conpana;
que quando te-legaf a-buen bino,
fazeflo feble . e mefquino.
•4(fol. r25 v.) 170*- c&lt; ~on uino, fe-que-deuedes,
I.

r85

r 90

No se puede leer exactmnente ; tina mano posterior biz.o una correcci6n; y se ve

195

fût seguido de una mancha (Advcrtencia que me hace el sefior L. Barrau-Dihigo).
2 .. La o muy jwnta d la 1. MF un vaso avi' ali, pero nota que « la leçon n'est pas
sâre; vaso e11 tout cas est fort douteux•&gt;. CMV corri!re &lt;&lt; un lazo (a)via-li ». La
forma cascabiellos vcse en M. MARTINEZ MARINA, Ensayo sobre la legislac. 1834,

I, 307.
3. Tilde imitil.
4. Ptte(Je leerse tambié-n malouar; escrit11ra muy borrosa. MF ma[n]levar, y en
1wta: « n'est pas silr n ; CMV ma[l-]levar « a11tigo synonymo de maltmger (maltratar), muito usado em textos archaicos; veja-se p. ex. no Cane. Colocci-Brancufi
a cantiga 1509, e Chronica Troyana I, pag. 41. »
5. MFes;CMV [tien]es.

•I

(

V

l por quales bondades que uo{ auedes
a uof queredes alabar,
&gt;&gt; e a-mi queredes aon(l)tar '?
&gt;&gt; Calat; yo e uo[ no-nof de noftemof,
» que u[uejt]raf mannaf bien laf sabemoi :
» bien sabemof que recabdo clades
&gt;&gt; en-la-cabeça do entradef;
» lof buenof uof preçian poco,
» que del fabio façedes loco ;
&gt;&gt; no-ef homne tan fenado,
&gt;&gt; que de ti-ifea fartado,
» que no aya perdio el-ifeffo y-el Recabdo. »
El uino, con sana pleno,
dixo : « don agua, bierua uof ueno !
» Suzia, desberconçada,
» salit bufcar otra posada;
» que podedes a-Diof iurar
&gt;&gt; que nu[n]ca entraftef en-tal-lugar;
» ante[ amaryella e afi:rofa,
» agora uermeia e fermofa. »
Refpondio el 2 -agua :
i&gt; Don uino, que y-ganadef
» en-uillaniaf que digadef?
» Pero fi uof en apagardef , ,
» digamof uof laf uerdades :
» que no-a bomne que no-lo sepa
» que fillo fodef de la-çepa,
» y por uerdat uof digo
» que non .fiodes pora cornigo;
» que grant tiempo-a que twe.ftra madre Œerye
[ardud[a],
&gt;)

&gt;&gt;

r75

200

MF aviltar ? ; CMV 1&lt; 110 facsimile de MF creio reco11heur aonttar ll.
Probablemente ell .
3. MF apagades. Una y otra leccz&amp;n dudosa.
1.

2.

6r5

�6r6

RAZON DE AMOR

CON LOS DENUESTOS DEL .1GUA Y EL V/NO

ffi non fuife ' por mi-a iuda :
,&gt; maf quando ue[ o] que le uan cortar,
1&gt; ploro 2 e fago la ~ i leuar . n
Refpondio el-uino [luego] :
(&lt; agoa 4, enti[ en]do que lo dizef por iuego.
» Par uerdat pla-,.em de coraçon,
&gt;&gt; por que fomof en eft[a] Razon;
» ca en-efto que dizef puedef enti::nder
&gt;&gt; como-ef grant el-mio poder,
&gt;&gt; ca ueyef que no-e manof ni-piedef
&gt;&gt; e-io [derribo] a-muchof ualientef;
» e si farya a-qua[n]to{ en-el-muj n]do l_fon l,
)&gt; e s si biuo fuefe, Sanfon.
&gt;&gt; E dixemof 6 todo lo-al :
&gt;&gt; la-mefa fi[ n]-mi nada non ual. i&gt;
Ell agua iaze muerta Ridiendo
de lo quel uino efta diziendo :
« Don uino, fi-no( de Dio[ falut,
n que uof me fagade( agora una uirtud
&gt;&gt; ffartad bien un uillano,
&gt;J no-lo prenda nif n]guno de la mano,
&gt;i e fi-antef d'una pasada* no cayere en-el lodo,
n diof ifode( de tod en-todo(do).
1&gt; E si-efto fazedef,
&gt;l otorgo que uençudam auedef :
&gt;&gt; en-una blanca paret
i, cinco kandelaf ponet,

» e si-el-beudo non dixiere

iJ

205

210

2I5

220

*5 (fol. 126)

225

&gt;&gt;

2

r. MF y CMV fuese.

MF plora.
l, 3. El ms. v; camp. v. 227 ; omitido por MF que nota : (&lt; on pourrait y t•oir la
premrùe lettre du mot vid. »
4. Tilde imltil. MF agua.
5. Omitido por MF.
6. MF dexernos, y pudiera aceptarse, suponiendo una e mal jonnada.
2.

,&gt;1--'

'

1.

2.

3.

4.
5.

6.

35

de quanta digo de todo miento. »

el-uino, mucho somof en
[buena Razon,
&gt;&gt; fi comygo tuuicref entençion.
&gt;&gt; Quiere[ que te diga ahora una cofa?:
» no-fe Ref tan lixofa :
» tu foelef cale( e caleiaf mondar,
&gt;&gt; • • • • • • • • • • y-andar;
&gt;&gt; por tantof de lixof de lugaref
» delexaf tu 3 fenallef,
&gt;l e fuelef lauar pief e manof
&gt;&gt; e linpiar muchof lixof pan of,
» e fuelef tanto andar co[n] poluo mefclada
» fafta qu'en-lo[ do] eref tornada.
» C 4 a mi f.i.enpre me tienen ornado
» de entro en-buena[fJ s cubaf condefado;
» e contart' e otraf mif mana(
&gt;&gt; maf-temo que luego te-afanaf:
&gt;&gt; yo fago al-çiego ueyer
J&gt; y-al-coxo coRer
&gt;&gt; y-al mudo faubla
» y-al enfermo QEganar;
» asi co[m] dize en-el fcri pto,
&gt;&gt; de 6 [ mi] fazen el-cuerpo de Iefu Criflo. )&gt;
&lt;c Asi, don uino, por carydad,.
» que tanta fabedef de diuinidat !
-

.

91,1,e fon ciento,

« Par '-Dio[, diz

2

MF Por.
MF dixo.
MF do lexas tus.
Dudosa ; MF lee también C, pero pudiera se,· E.
Tilde inûtil, 6 leer bue11na.
MFdo.

�REVUE HISPANIQUE
618

TOME XIII, Pl. 1-5.

RAZON DE AMOR

(,J
2

55

260

Alauut I io y-todo algo e-en-criftianifmo,
qu;,e agua 2 fazen el-batifino,
&gt;&gt; e dize Diof que lof[que] de agua fueren bau[tizadof
» fillof de Diof seran clamadof
'
&gt;&gt; e-llof que de agua • non fneren bautizadof
» fillof de Diof non fera[n] clamadof
&gt;&gt;

&gt;i

Mi Razon aqui la fi.no,

e mandat nof dar uino.

Qui me-fcripsit fcribat,
se[m]per cum Domino bibat.
Lupus, me-feçit, de Maros.

I.

Ig-ua.l MF, pero ù1terp,-eta Alavat. Acaso estd por Alavo te??. CMV Ala-

vat(e] 1 oydo e algo.
2. Tilde foutil.

1

li)-0~
b

RAt:,ÔN DE AMOR,
CON LOS DENUESTOS DEL AGUA Y EL VJNO

���VARIA

Proverbios de don Apostol de Castilla

Ce texte a déja été publié en 1890 par M. A. Paz y Mélia dans la
première sèrie de ses Sales espanolas, d'après un manuscrit de la Biblioteca Nacional de Madrid. Le ms. espagnol 373 de la Bibliothèque
Nationale de Paris contient (aux ff. 161-166) une copie de ces Proverbios qui permet d'apporter mainte rectification a l'édition de 1890.
On a désigné par A le ms. de Paris, et par B l'imprimé cité ci-dessus.
En ce qui concerne l'auteur de cette parodie, je ne puis mieux faire
que de renvoyer aux pp. xxiv-xxvm de l'Introduction placée par
M. Paz y Mélia en tête de son volume.

R.

FOULCHÉ-DELBOSC.

PROVERBIOS DE DON APOSTOL DE CASTILLA, QUE HIZO EN CIERTA MANERA
PARA CONSEJO

Y REPREHE.NSION

DE

SU

HIJO, CONTRAHECHOS A LOS DEL

MARQUES DE SANTILLANA 1 •

Hijo mio muy amado,
para mit:ntes
que vivas• entre las gentes
desamado;
preciate de mal criado,
y haras
quantas vilezas querras
a tu grado.

No parecer eloquente
bien sera,
mas menos te converna
ser prudente;
muestra partes de ynocente,
que los tales
privan con los principales
largamente.

1. B. Proverbios de don Apostol de Castilla para su hijo don Alonso de
Castilla, contrahechos a los que hizo el Marques de Santillana - 2. B. vives.

�620

VARIA

VARIA

Hijo, pues que poco cuesta
bien hablar s,
lo mesmo deves de dar
por repuesta ;
toda· vergüença pospuesta 4,
ten por bueno
de tener lengua sin freno
desh:mesta.

Procura de ser malquist09
si pudieres,
y de hombres y 10 mugeres
nunca visto;
no digas que te enemisto
por escusa,
pues del traje que se husa
te me visto".

Al pobre que te pidiere
no le creas,
au-1que de ambre k veas
que se muere;
si voluntad te vioiere
para dar,
da sin tiempo y sin lugar
de do diere.

Todo vivir virtuoses
te aconsejo,
que huyas pues de la viejo
no sabroso;
con el que fuere' vicioso
te concierta,
y con el cierra tu puerta
muy gozoso.

Huye la conversacion
virtuosa,
y seguiras" la viciosa
sin razon;
todo tahur y ladron
te contente,
y al templado y'l continente
da baldon• ♦•

Todas obras virtuo~
a mi ver
las deves àe' 0 aborrecer
en tus cosas ;
y las pesimas daf1osas
sin provecho,
que las guard es en tu pecho
como rosas.

Consejos de buena mano
uo los mires,
mira 7 que siernpre sus pires
de liviano;
conozcante por tirano s
de ta! suerte
que te desehen la muerte
muy temprano.

Donde vieres gentilezas
no te muevas,
mas alla por las calnuevas' s
haz proezas;
malas manas y torpezas
te despierten,
las quales en si convierten 16
las noblezas.

No te sienta criatura
ser constante
de palabra, ni mediante
qualquier jura ;
de tu firma o" escriptura
. con tu sello,
no tengas en un cavello
la" ratura.

De muy mala condicion

Creer 1 1 presto vanidades
te encomiendo,
Forque mueras 18 no saviendo
las verdades ;
distincion en las hedade~
no la hagas,
en todas'9 hagan tus plagas
novedades.

Gaza de la compaiiia
de los locos,
que los' J cuerdos dan muy pocos
alegria;
al ciego toma par guia,
porque oyo
que va camino del oyo
la su via.

te guameze,
que es alhaja que parece
de varon;
no tiemples con discrecion
tus passiones,
sin mostràr alteraciones
de passion.

3. B. O hijo ! qué poco cuesta bien hablar ! - 4. Ce 11ers manque dans A 5. B. brioso - 6. B. fuese - 7. B . para - 8. B. liviano - 9. B. Procura
ser mal criado - 10. B. ni - 11. A. se reviste - 12. B. y sigue tras 13 . B.(y)-14. B. balcon[!!] - 15. B.calmebas- 16_ B. conciertenr7. B. Cree - 18. B. en veras - 19. A. que todos.

Si te Jiere Dios potencia
que pose:is,

20.
-

2;.

B. (de) B. \' ~i -

21.
26.

621

gastala '+ por las aldeas
sin prudencia;
que es muy gran rnagnificencia
no tener
con · 10s brutos en el ser
difereocia.
Si Dios•; te diere vassallos
que goviemes,
puedes de viernes a viernes
desoUa llos• 6,
oyllos y no librallos
ni creellos,
si les nacieren cavellos
tresquilallos.
No seas caritati bo
n\ devoto,
mas de todo muy remoto
y aun esquiva,
muy escaso y muy captiva
tu dinera
te tenga por prisionero
mientras vivo.
De todas siete virtudes
te defiendan
los vicias que nos remiendan ' 7
las saludes;
de liviallas joventudes
te govierna,
porque de la vida tieroa
no te mudes.
Grandezas de corazon
virtuose,
no las hagas con reposso
ni sazon;

B. y - 22. B. su - 23. B. pues de A. desolallos - 27. B. remedian.

24.

B. gozala

�622

•

VARIA

VARIA

mas subjeta la razon
y la• 8 verdad
a solas•9 la vol untad
y ]a;0 opinionJt.

pues aun Dios esn tu possada
nunca more,
porque toda se desdore
de plagadai~.

del politico blason
de aquel necio
que nos dio por poco precio
tan gran don4'.

Aparta siempre los viejos
de tu lado,
pues conservan buen estado
sus consejos :
de mozuelos bocalejos
te rodea,
conformes a la ralea
de consejosP .

Obras de misericordia
no se hagao,
huye de los que se pagao
de concordia ;
sea lleoa de discordia
tu doctrina,
nunca bagas cosa digna
de memoria.

Economica•' rnanera
de vivir
no la deves de seguir,
pues do quiera
hallaras regla casera
para dar
y en tu casa que llorar
y aun de fuera.

Fee no tengas de christiano
verdadero,
pero como cavallero
sera sano
que la traygas en la mano
por mostrar
que no la puedes guardar
a tu hermaao.

Pi~dad para la genten
no la tengas,
sepan todos que te vengas
largamente,
sin orden, pori8 azidente
como Nero,
pues fue Cessar un aguero
de paciente.

No te cares desperanza,
que es virtud
para poner la salud
en balanza;
husa de desconfinançan
si tus hechos
quisieres hazer estrechos
de libranza .

Para curar tus defectosl9
nunca leas
en las Eticas, ni creas
sus preceptos;
dar parte de tus secretos
a qualquiera
es regla muy verdadera
de discretos-i0 •

Charid,td bien ordenada,
yo te digo
que con otros ai contigo
valgaH nada ;

Para la governacion
cibdadana,
reprueva por cosa vana
la leccion

tu te ten,
si no me tienes ya bien
entendido,
que quise+1 dar al oydo
confussion,
porque juzgue ]a razon
del sonido .

Y que te pinto los males

Nunca hables concertado
ni polido
si no quieres ser tenido
por pessado,
que los tiempos han mudado
la manera
deH hablar, y va de fuera
lo nombrado.
CONCLUYE

porque veas
tiguradas cosas feas
de vestiales,
y en el enves de las tales
puedas ver
de loque deves hazer
las sei'iales.

Y porque los mal mandados
ya saveys
que deveys45 ser al rebes
consejados46,
que si los vicias pintados
se47 aborrecen,
muy mas disformes parezen
los obrados.

APLICANDO SU YNTENCION.

Por de muy poco sentido

Copias de despedida
Les coplas suivantes ont été copiées par moi dans le ms 4317
(ff. 83-84) de la Bibliothèque de Sir Thomas Phillips, à Cheltenham;
elles sont à rapprocher des célébres quintillas commençant par Puesto
ya el pie en el estribo, publiées ici-même (VI, pp. 319-321 et 507-508;
VIll,p. 512).
R. FouLCHÉ- DELBosc .

28. B. (la) - 29. B. a so]a - 30. B. (la) - 31. Cette stropbe est ai1ant les
deux précédentes dans B - p. Cette stropbe manque dans A - 3 3. B. descon34. B. vale - 3 5, B. pues con Dios en - 36. B. d.; la plaga
37. B. las gentes - 38. A . con- 39. A. effectos - 40. B. de secreto.
fianza -

41. A.
-

tan gradon - 42. B. Y la unica - 43. B. del 45.B. debcn-46. A. aconsejados - 47. B. (se).

44. B. que quiero

�VARIA

Enfadado de uibir,
a dura muenc cercano,
contente coD cl morir,
torno la pluma en la rnano,
se1iora, para escribir.

Que podras claro lo enticndo,
pues procuras enbiarme
la. muerte que estoy pidiendo,
di que 11cabe de acabarme,
y no penes atendiendo.

No os escribo por rogar
que se alargue mi panida,
pues ya no puedo quedar,
que Do tiene en mi la uida
lugar donde pueda estar.

No te quedaras riendo
de la muene que recibo,
yo salgo de estar muriendo,
pues mas peoo estando uibo
que sigun [?] peno partiendo.

La muerte tiene tomados
los aposeDtos mayores,
y a su rigor confiscados,
fueron aposentadores
uuestro olvido y mis cuidados .

Presto muerto me ueras,
mas no dejar de quererte :
en el alma puesta bas,
de suerte aborrecerte
ya no esperes que jamas.

Y asi me ulln despidiendo
uuestra fe y mis esperanças ;

Quando mi muerte ueras,
cruel y bella sirena,
se que contenta diras,
no para gloria ni pena,
te uere ni me ueras.

la muertc viene corriendo :
quierole pcdir fianças
porque no se budba ... uie'ldO (?).
No le pido piedad,
qui! rn la muerte no se espera,
mas uos y ella me escuchad
de mi triste uoz postrcr.i
mi fe y uuestra crueldad,
No pudo estendersc mas
mis estremos y su suertc
y pues andan en coupas
tu aborreces yo a que::rerte
uibe leda si podras.

FIN

Quien partir llamo al partir,
errole el nombre a la clara;
cierto mejor acertara
si le llamara morir,
y al rnorir partir bastara.

C OMPTES RENDUS

Alfonso Dan vila. Estudios espaiioles del siglo xvm.
Luisa Isabel de Orleans y Luis 1. Madrid: Fernand.a Fe. r902. xv293 PP·
Fernando '1 y Dona Barbara de Braganza (17q-r748). Madrid;
]aimé Rates Martin. 1905. 292 pp.

Ces deux volumes sont l'œuvre d'un jeune écrivain che,: lequel le goût des
études historiques est une tradition de famille. Il est aisé de s'apercevoir que
l'autt.:ur a été à bonne école. Ses livres ne se recommandent pas seulement
par la richesse de la documen tation; on y trouve aussi une méthode, une clarté,
une teneur qui sont encore des qualités trop rares en Espagne pour qu'on ne
les note pas avec plaisir quand on a la chance de les rencontrer. Nous reprocht:rions seulement à M. D. de ne pas a,·oir fait précéder ses volumes d'une
notice bibliographique sur les sources consultées par lui ; c'est une lacune qu'il
lui eût été bien facile de combler, et quelques pages sur cc sujet auraient ajouté
beaucoup à la valeur scie11tifiquc de ses li\TCS. De même les nombreuses
notices bibliographiques mises en notes sont intéressantes, mais il n'eùt pas
~té maU\·ais de dire d'où elles sont tirées, comme l'ont fait MM. Morel-Fatio
et Léouardon dans leur Rt.cueil des i11strucfio11s ,uiressies OILY 111i,ûstres de. Fi-a11ce.
Quelques-u11es de ces notices, cdles du régent et de sa mère, par exemple,
sont tellement brèves qu'elles sont presque inutiles.
Les deux livres se font pour ainsi dire pendant et nous ne serions pas étonnés que, consciemment ou non, l'auteur ait cédé à la tentation d'opposer à
l'immoralité française, symbolisée en la personne de Louise Is.1belle, la vertu
hispanique représent~ par Ferdinand VI et la reine Barbara. Dans la préface
de son premier volume, M. D. ~e défend, il est vrai, de vouloir faire de l'histoire une moralité, mais l'opposition des figures choisies par lui est si tranchée,
le parallèle si facile et si classique qu'il n'aura pu résister à la tentation.
Louise-Isabelle d'Orléans avait été fon mal élevée et devait être une femme
parfaitement insupportable; nous ne voyons cependant pas qu'on ait à lui

�626

COMPTES RENDUS

COMPTES RENDUS

reprocher des fautes irrémédiables. Elle était aussi innocente que Don Luis
qunnd elle devint princesse des Asturies; elle se conduisit à peu près convenablement pendant deux ans, et nt! mécontenta son époux que du jour oü dit!
devint reine. On l'accuse de n'avoir eu aucune considération pour le roi, mais
on avoue que D. Luis était si timide qu'il faisait l'effet d'un sauvage, qu'il se
défiait de tous ceu1' qui l'entouraient, ne marquait d'amitié qu'à quelques
domestiques, avait un..: peine extrême à former une résolutiou et plus de pdnc
encore à s'y tenir. ll 11'est pas étonnant que la reice, vraie pensionnaire émancipée, insolente et hardie, ait fait peu de cas de ce farouche et maladroit garçon,
qui ne savait que la sermonner i.:t la menacer de la battre. On lui reproche son
dédain pour l'étiquette espagnole; je crois bien que nous touchons là au fond
du débat et il ne serait pas difficile de trouver à Louise Isabelle plus d'une circonstance atténuante. La Cour d'Espagne était alors le plus maussade et le plus
odieux des couvents, et les excentricités de la reine, se; ,ours,~s en
chemise dans la galerie, ses collations avec ses caméristes, son goût pour le
vin peuvent bien n'avoir été que de folles protestations comre la tyrannie des
usages de cour. Mettez une alouette en cage, elle se brisera la tête contre les
barreaux. Ajoutons, et c'est ici une lacune dans le trav:til de M. Dauvila, que
la jeune reine parait avoir été réellement malade. Ses capriœs, ses excès de
table, sa manie de boire du vinaigre et de mangcer de la cire à cacheter sembleut
bien prouver qu'dle était hystérique et partant, à pdne responsable. U ne
faudrait point oublier non plus que Philippe V lui - même donna l'e~emple de
d~sordres mentaux beaucoup plus graves, et que la cou r des« reyes padres " fut
de 1728 à t738 encore plus bizarre que celle de Louise-Isabelle. Philippe V,
loi aussi, voulait se promener en chemise dallS son palais, et il fallait le rejeter
de force dans son lit.
La femme que M. D. juge aYl!C le plus d'indulgence est l'infante MarieThérèse, qui fut dauphine de France, « n'avait apporté dans le mariage que sa
« paresse espagnole, si douce, si pleine de coquetterie, ne savait rien de rien tt
« ne montra jamais la moindre envie d'apprendre autre chose qu'à lire dans le
(&lt; cœur de son mari )&gt; (Pema11do VI y Do,ïa Ba,·bara, p. 232). Cette pauvre
amoureuse tenait en mépris tout ce qui n'était pas le dauplùn - del rey abajo,
1ri11g-11110 et ne montrait de confiance qu'à Ja nourrice et au frère de !ait de
son m:iri. Comme la duchesse de Chartres lui en demandait la raison, elle
répondait délibérément : « Les gens si fort au-dessous de moi, quelque bonté
(c que je leur témoigne ne manqueront jamais au respect qu' ils me doivent;
c&lt; mais les gens de la Cour prendraient des familiarités, que le Roi peut auto(( riser par sa. trop grande indulgence, et ces familiarités ue me plairaient pas»
(ibid., p. 2.31 ). - Cette paresse espagnole et ces manières hautaines peuvent
S&lt;:mbler le fin du fin en Castille ; un Fra.nç.1-is n'y verra jamais que sottise et
vanité.

M. D. touche en passant un point délicat ct important de l'histoire dc Philippe V : l'affairc de l'abdication de 172,t. On sait que l'lùstorien anglais Coxe
l'attribuc au secret désir de Philippe de de:;venir roi de France, et que M. Baudrillart l'attribue uniquement à l'étroite piété du roi. M. D. prouve que les
contemporains eux-mêmes crurent au motif politique et il fait obsen·er avec
raison que l'ambition et la dévotion se sont siétrangem&lt;!nt battues dans la pauvre
tète du roi qu'il est difficile de savoir laquèlk de ces deux passions a pu
l'emporter sur l'autre à tel ou tel moment de son histoire. C'est, à tlotre avis,
une vue très juste et trés ingénieuse.
L'étude consacré,;: par M. D. à Ferdinand VI et a Doiia Barbara de Braganœ
jusqu'à la paix d'Aix-la-Chapelle, est moins une biographie qu'une histoire
diplomatique des intrigues qui se nouèrent autour de Philippe V et d'Élisabeth
Farnèse pour disputer a la France.: l'alliance de l'Espagne. Cette histoire était
déjà écrite par M. Baudrillart et M. D. n'eo a pas changé les grandes lignes,
mais il l'a vue plus exclusivement du côté espagnol et a su faire rc,·h•re la physionomie: de cette époque bizarre, si favorable aux intrigues de cour et aux
longues négociations diplomatiques .
Dans la première parùe de son ouvrage, M. D. suit Ferdinand VI depuis sa
naissance jusqu'à son nuriage et nous donne, chemin faisant, de curieux détails
sur l'amitié de Ferdinand pour son frère D. Luis, sur l'antipathie qui régnait
entre les fils de Marie-Louise de SaYoie et ceux d'Élisabeth Farnèse, sur la
vie de cour et le mariage portugais, conséquence immédiate du renvoi de l'infante Marianita. Toute cette partie est bien suiyie et peut êtri.: considérée
co111me un modèle de narration diplomatique.
Dans la deuxième partie, Doiia Barbara entre en scène et se ré\'éle comme une
femme de tête et de grande prudence, bien décidée â régner sous le nom de
son époux. La démence croissante de Philippe V semblait à tout moment devoir
amener une abdication ou un changement de règne. Dona Barbara s'appuye sur
la France, pour n'a.,oir pas à craindre de la trouver sur son cht:min. Ses accointances awc l'ambassadeur Rottcmbourg entraînent sa complète disgrâce et celle
de son mari.
La troisième partie est consacrée aux débuts du règne de Fe rdi nand VI jusqu'à la signature de la paix d'Aix-la-Chapelle, et nous montre Ft:rdinand
moins ami de la France, craignant de plus en plus d tomber sous la dépendance de la France ou de l'Angleterre et ne songeant qu 'à passer en paix les
jours comptés qui lui restent à vivre .
M. D . , trop favorable à des princes aussi médiocres que Ferdiua□ d et Barb,1ra,
suit e□ cela la tradition des historiens espagnols, mais il a sur les choses du
xvm• siècle des vues beaucoup plus justes que la plupart de ses compatriotes.
S'il s'exagère l'importance des changements politiques survenus en Espagne à la
suite de la guerre de Succession, s'il se montre sévère pour les ministres de

�...

cœ.lPTES RE.'DUS

CO~IPTES RI:, 'DU

Philippe V, il reconnaît cependant que le règne de cc prince « tira l'Esp.1gne Je
« la misérable existenœ où die végétait sous Chari.: Il, pour la ranimer et lui
« faire occuper un poste éminent dans les de tinécs de l'Europe. "
, L D. · it chcrdu:r, sait composer, sait écrin!: s1.-s premiers livres promettull
à l'fapagne un historien de ulent, s'il veut bien faire a l'cx.1ctitudc de es rétërenccs une attention de plus en plus sérieuse, et se dégager dc plus cn plus des
vieux partis pris nationaux.

G.

DiiSOiiVISES DU Dt·.1.F.lff.

Ernest Gossart. L'établissement du régime espagnol dans les Pays13as et l'insurrection. Brnxelles: H. L-1111erli1t, 1905. in-8°, xn-331 pp.
L'insurrection d1.-s Pays-Bas contre Philippe Il a été un de) grands faits du

xv1• siècle et l'une des causes les plus puissantes de la décadence de l'Espagne.
Cette histoire a déja thé l'objet dt&gt; nombreux travaux en Bdgique, en France,
en Espagne et en Allemagne. M. Gossart les connait pre ·que tous et cn donne
la liste dans une abondante bibliographie . Il ne paraît pas s'être servi de !'Histoire de de Thou, ni de l'Hisli&gt;ria t'Ïlae Caroli l'alrsii G.illiaru111 m•is de Papire
Masson, ni des .\,fémoires ,t Corrrspo11da11u de Duplcssis-!'.fornay, ni de l'llisloif(
de Pl,ilippe [[ de Forneroo, ni du François dt la , 011e de M. Ha1..ser, ni de
ouvrages hollandais de J Van \loten, , ·uyens, Muller, \"an Groningcn,
Janssen et llcitsma, ui des histoires gènérales d'Arend et de • 'ami:chc, qui
conSJcrent cepend.int des volumes entiers à l'histoire du souli:,·ement des Pays•
Bas. li ne memiounc pas non plu le Philipp, JI ri la Btlgigur d:: Borgnet, ni
I' Hisloirt dt lu Rkolu1io11 Jrs Pay1-Bas de Th . Juste. Peut-être aussi la p;m
foi c aux ouvrages espagnols est-elle un peu mincc. Une étude critique sur 1:1
,·alcur des ouvrages consultés et les raisons qui lui avaient fait rejeter le autres
aurJÎt complété heureusement la bibliographie de, l. Gossart.
Dans ,on mtroduction, M. G. montre toute l'impertanet: de la po~scssion
des Flandres pour la monarchie esp;ismole; c'était pour l'Espagne« un toudkr
« qui lui permettait de rece\'Oir 11:s coups de l'Angletem:, de l'Allemagne ..:t dc
« la France, loin de la tête de la monarchie "· La lutte que Philippe JI a soutenue aux Pays-Bas est donc plus encore une lutte politique que religieuse d
constitue une page de l'histoire politique de l'Esp:igne.
Cc peint de ~-ue a certainement une part de ,·hité, mais il faut ajouter immédiatement que si Philippe II n'avait envisagé que ses int&lt;!réts politiques 11 eüt
lais é les Pavs-Bas tranquilles, et en fût d1.:meur.'.! le maitre incontesté, et quc
c'est bien pour une cause religieuse qu'il les a troublés et perdus. li a peut-être
cru faire de la politique espagnole aux P,1y~ •Bas, mais il y i urtout fait de la
politique religieuse. Le li\'re de M G. se termine d'ailleurs par une cit.uion d
Philippe li lui-même, qui m; laisse aucun doute a cc. sujet : • J'aimcra.i, mieux

« être privé dt:s Pays-Bas que de les pesséder sans qu'ils fussent catholiques,

" d'autant plus que je tiens pour assuré qu'en agissant ainsi dans une affaire
« qui est celle de Dieu, Lui, dans sa bontë, fera la mienne et m'aider:i à les

« maintenir dans la foi et à son scr\'ice. »
li y ;:wait antipathie naturelle entre les Flamands et les Espagnols. M. G. l'a
dèmontri: avec d'intéressants détails; le Fh1mand, raisonneur, jovial et sensuel
détestait !'Espagnol secret, grave et sobre, et l'E. pagnol, à son t0ur, méprisait
le Flamand qu'il trouvait grossier, s.1ns :imc et sans honneur, prêt à la rébellion
et à l'hérésie. , 'i Granvelle, ni ;\larguerite de Pam1e n'étaient propres à rendre
le joug espagnol plus supportable; l'un dépl:iisait par son c.uactère entier et
son humeur despotique, l'autre par sa fausseté italienne et son égoïsme. Ni
l'un ni l'autre n'avaient l'esprit flamand et ne respectaient les privilèges du pays.
C'est la question religieuse qui commence les troubles. L'inquisition exi~tait
aux P.i •s-Bas, non sous la forme perfectionnée qu'elle avait reçue en Espagne,
mais sous sa forme traditionnelle - dont M. G. aurait pu nous indiquer à
grands traits l'organis;Hion. - Les atteintes pe~t.'.!es aux libertés flamandes par
les inquisiteurs, surtout par Titelm,m, déterminèrent les protestations des
Flamands; le comte d'Egmont fit le voyage d'Esp:igne pour signaler le danger
au roi Philippe le berna comme il sa\'ait le faire, octroya le pardon aux fauteurs de troubles, et protesta secrètement par-devant notaire que son intention
i:tait, au contraire, de les châtier sitôt qu'il le pourrait. Au premier mou,·ement
des héri:tiques, Philippe envoya le duc d'Albe en Flandre.
Le duc était bien l'homme le plus anti-flamand que l'on pût trouver en
Espagne : « Chaque fois, disait-il au roi, que je ,·ois les lettres de ces seigneurs
« de Flandre, elles me transportent au peint que si je ne m'eftorçais de mai« triscr ma colère, mon opinion paraîtrait à Votre Majesté celle d' un homme
o: frénétique. • Il vint en Flandre avec l'intention de faire périr quiconque persévérerait dans la rèvolte et dans l'hérésie. M G. nous donne d'intéressants
Jc:ra1ls sur l'occupation militaire des Flandrés par l'année ' pagnole, sur l'organisation du Conseil des troubles et l'histoire de la terreur que le duc d'Albe fit
peser sur le pays. Il y eut des épisodes atroces. La ,·engeance du duc s'étendit
jusque sur les absents. Floris de Montmorency, comte de Montigny, et frère
c.1det du comte de Homes, fut étranglé dans sa prison de Simancas par ordre
de Philippe II. L'effet des proscriptions fut d'aborù terrible; le pays parut se
soumettre, le duc d' Albe triompha, et en hon scn;1eur prit peur lui tout
l'odicux des mesures de répression. Mais il voulut traiter lt:S Flandres en pays
conquis ct leur faire payer l'année qui les tyrannisait. Les Flamands, qui
s'étaient laissé impeser le catholicisme et qui avaient laissé tuer kurs princes,
e soulevèrent contre l'alcavala.
L·!S gueux de mer, organisés par Guillaume d'Or,mge dès 1568, s'emparèrent
de La Bridie et de Flessingue, et la guerre commença pour durer quaunte ans.

�COMPTES RENDUS

630

631

COMPTES IŒ.'DUS

M. G. a très bien déru h! lcs intêréts di: J"Anglc1crre et de la France dans la
question Jcs Pays-Bas, et donne sur la diplomatie d'Élisabeth et de Charles IX
des détails, qui sont la panic la plus intéressante de son livre. La reine
d'Angleterre parait avoir étt! plus habile et avoir eu plus de suite dans ks
idéc , ruais il n'est que juste d'observer qu'elle a l'avantage de régner sur une
ile, et que. la question rdigieuse est à peu près résolue chez elle, tandis que
Ch:irles IX a son royaume ouvert à tous les ,·ent · et dé,hiré par les factions.
Ce malheureux enfant parfois bien intentionné, m,1is per,•crti et mal conseillé,
entre,·it un moment ce qu'il avait à faire, et n'osa se jeta dans la guerre. Le
pouvait-il? .. C'est une qucstiou très délicate, et dont 1. G. ne parait pas
s"être mis 1'h:n en peine.
La ré,·oltc J,:s Pays-Bas amena k départ du duc d'.-\lbe. , 1. G. s'arrête à
cette date, aprês a,·oir esquissé l'amusant cpisodc de la ri,·alité d'Albc et de
Medinaceli, tous les deux gouverneurs des Fl:mdres, et qui ne \"OtJlaient se
connaitre ni l'un ni l'autre.
Cc li,·rc nous paraît ne répondre qu 'imparfaitem1.:nt à son titre. Il ne
semble pas qu'il y ait jamais eu en Flandre de« régime espagnol». Il faudrait
entendre par là une application des lois de CJstillc à la Fiamlre, et jamais rien
de pareil ne fut tenté. L'inquisition elle-mème rest.1 en Flandre organ[sc!e ~ur
un plan différent du plan espagnol.
L'établissement de l'alcavJla fut bien un essai d'intn&gt;duction aux Pays-Bas
d'une institution esp,tgnole, mais l'c!chec de cette tent.iti,·e fut si rapid~ e1 si
complet qu'il est impossible de s'y arri!ter. En réalité, les Pavs-Bas ont sut&gt;i
une dictature militaire espagnole, mais n'ont jamais éte soumis « au rc!girnc
espagnol. »
Si M. G. voulait faire l'histoire de cette dictature, les trois premiers chapitres
sont une pure introduction, et sont trop longs; et toute la panic relative aux
négociations de France et d'Angleterre est étrangère au sujet.
Si M. G. a voulu nous donner un chapitre de la politique générale Je
Philippe II, il s'occupe alors trop du duc d'Albe.
On ne sait où est le sujet, on ne sait d'où l'auteur se place pour le considérer.
Il semble que l'on soit eu prcseucc d'un premier ,·olume d'une histoire générale de la guerre de l'indépendance des Province -Unies. - Et l'on pourrait,
même en ce cas, se demander quelle serait l'utilité d'un pareil travail, venant
après tous ceux qui ont paru sur la question. M. G. n'apporte à cette histvire
aucun fait nouveau, et rkn d'inédit. Nous entendons bien qu' il c5t possible et
lé~time de publier des études d'ensemble d'après des travaux déjà connus,
mais pour que ces travaux soient intéressants, il faut que ces études d'ensemble
n'aient ~ncorc _ia_mais été faites - ou que le nouveau li"re se recommande par
d~ quala'.ês ?ngma!es tout à fait hors de pair On a dl!jà publié beaucoup de
sohdes h1s101rcs de la gucrrc des Pays-Bas: le livre de :M. G., fort com.:ct et

d'une lecture tri:s agréJble, ni! dépare certes pas la collection, mais n'en fera pas
non plus oublier ccrtains ouvrages.

G.

DESDEV!SES DV DEZERT.

Colcccion de documentos para el estudio de la historia de Aragon.
Torno IL Forum Turolii, regnantc in Aragonia Adcfonso rege, anno
dominice n.ttivitatis MCLXXVI. Transcripcion y cstudio prcliminar
de Fr.rncisco Aznar y Navarre. Z11ragota : tip M. Escar, 1905, in-8,
x1.v1-~oo pp. et deux fac-similés.
De l'avis de M. A. y N. (p. v1) le fuero latin de Teruel est « el fuero mas
importante de nucma Edad Media y aun de toda la E&lt;lad Media espaiiola ».
li était donc nécessaire de le publier intégralcment.
L'édition de M. A. y N. est très sobre el très sage; l'éditeur n'a poiut cherché à étaler Son savoir; il s'est borné àreproduirc aVL'C exactitude le ms. des
archives municipales de Teruel et il relever, quand il y avait lieu, les
variantes du ms. de Madrid. Ce faisant, il a montré une réelle mode5tie, qui
est toute à son honneur, et su éviter le défaut qui consiste à rédiger un commentaire prolixe et, le plus souvent, inutile.
Le texte est accompagné d'une préface substantielle. L'examen des ouvrages
dans lesquels le fuero de Teruel a été peu fidèlement traduit ou analysé (pp.
, 11-:-m), de même que la description des manuscrits (pp. XL1-xu11) sont faits
a\'ec un soin minutieux. Mais il convient de recommander d'une façon spéciale
ks pages pénétrantes dans lesquelles l'auteur étudie « l'origine, l'existence et
l'abolition du fuero ll (pp. XJ1-xx1), et celles dans lesquelles il détermine
les rapports existant entre les trois coutumiers de Teruel, de Cuenca et de
S.:pulveda (pp. xx1-xL1). Ces dernières, notamment, constituent une dissertation très solide, dont voici les conclusions : le fucro de Teruel, qui est luimême une « magna ampliacion del de Daroca ", a été plus t.ird appliqué à
Cuenca et plus tard encore à Sepu!veda. « Por el intcrmedio de aquellaciudad
· de esta villa castellanas lo recibieron otras de aquel reino, como Consuegra,
B.1e1.:1, Aldzar, Plascncia y .-\larc6n. Por el reino aragonés se extend/a :1 la
Comunidad de Albarrado, à la extinguida de Mosqueruela, en parte a la villa
de Alfambra ... • (p. XLI).
Il n'y a pas lieu d'adresser à ce volume de critiques graves. Toutefois il est
un point sur lequel nous devons attirer l'attention de M. A. v N. ous lisons
p. XLIII · « En la transcripci6n nos hemos aten.ido ciegame~te :1 la matcrialidad de los codiccs, no modificando una letra, guardandonos de reformar la

�632

COMPTES RENDUS

puntuaciôn. Se nos podra discutir esta 111a11era », etc. Quoi qu'en pense M. A.
y N. (p . xuv), l'idéal, « en esta clase de publicaciones )), n'est point la
reproduction photographique ni, à défaut de celle-ci, l'édition dite diplo-matique.
lin éditeur n'a pas besoin, ainsi que nous l'indiquions plus haut, de commenter le texte qu'il met au jour; mais il doit commencer à l'interpréter en y
introduisant les divisions, les majuscules et la ponctuation nécessaires.
Puisque M. A. y N. n'a pas hésité, et il a eu grandement raison, à c( numerar las leyes dd fuero », pourquoi a-t·il respecté la ponctuation des manuscrits? A l'avenir, que M. A. y N. ponctue lui-même les textes édités par
ses soins, qu'il fas5e un usage rationnel des majuscules et qu'il corrige hardiment l'original quand celui-ci est manifestemem altéré! Hâtons-nous
d'ajouter d'ailleurs que la réserve formulée par nous ne diminue en aucune
manière la valeur de l'excellent volume dont il vient d'être que~tion.
En terminant ce bref compte rendu, nous tenons à souhaiter, de tout cœur,
longue et heureuse vie à la Coleccion de documwtos para el estudio de la historia
de Aragon. Il y a quelques mois, nous signalions ici même l'apparition du premier volume : nous désirerions avoir désonnais à mentionner tous les six
mois, ou tous les ans au plus tard, la publication d'un nouveau tome aussi
bien con~u et aussi soigneusement exécuté que ceux dont nous avons parlé
jusqu'à présent.

L.

BARRAU-DIHIGO.

TABLES
DU TOME XIII

I. TABLE PAR NUMÉROS

NUMÉRO 43.
Los origenes de El sombrero de tres
picas .. ..... . ...................................... . . . .. . . .
Rafael SALILLAS. - Poesia rufianesca Qacaras y Bailes) ... . . .. .. .. .
Joaquiu M1R1IT y SANS. - Négociations de Pierre IV d'Aragon avec
A. BoNILLA y SAN MARTIN. -

5
18

la couT de France (1366-1367) .................. . ...... .. .... .
TEXTES

Curiosidades literarias de los siglos xvr y xvrr, reimpresas por A.
Bonilla y San Martin. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Los vicias de Madrid (t'807)............. . ...... . . . . . . ... ... ...
Carta critica sobre la obra del Quixote. . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . .

q6
163
229

VARIA

R. FoutcHÉ-DELBosc. - Fragment d'un romance inconnu. . . . . . . . .
James F1TZMAURICE-KEUY. - Note on three sonnèts. Il........ . ..

256
257

COMPTES RENDUS

Cirot (Georges). Les histoires générales d'Espagne entre Alphonse X
et Philippe II (1284-1 S56). Bordeaux, Paris, r904 [L. BARRAUDrnmo)............. . ..... . . .. ........... .... ...... . ......
Homenaje a D. Francisco Codera. Zaragoza, 1904 [J. CHASTENAY]...
J. Saroihandy. Remarques sur la conjugaison catalane (Bulletin bispa11iqu.e de Bordeaux), 1905 [P. FABRA]..................... .... .

261
267
269

�TABLE DES MATIÈRES

Irénée Lameire. Les occupations militaires en Espagne pendant les
guerres de l'ancien droit. Paris, 1905 [G. DESDEVISES nu DEZERT]..
Derecl-10 consuetudinario y economfa popular de la provincia de Alicante, por D. Rafael Altamira y Crevea. Madrid, 1905 [G. DESDEVISES Dù DEZERT]. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Correspondance du comte de la Forest, ambassadeur de France en
Espagne (1808-1813), publiée par M. Geoffroy de Grandmaisoo.
Tome l. Paris, 1905 [G. DESDEVISES nu DEZERT]..... . . . . . . . . . .
El Coronel de Mondrag6n, por D. Angel Sakedo Ruiz. Madrid, 1905
[G. DESDEVISES DU DEZERT)....... . ... . ........ . ... . ..... . ..

TABLE DES MATIÈRES

276

284
286

289
596

Raz.on de a111or, con los Denuestos del agua y el vino. Nueva edici6n por
602

VARIA
Proverbios de don Apostol de Castilla. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Copias de despedida............ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . .

PAR NOMS D'AUTEURS
Anonymes

TEXTE

Ram6n Menéndez Pidal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

TABLE

280

NUMÉRO 44.
Ch. GRAUX. - Correspondance d'Espagne, publiée par L. BARRAUDrHlGO......................................... ... . . . . . . . . .
Julio MOREIRA. - Factos de syntaxe do português popular. I-III.. . . . . .

II.

6 r9
623

COMPTES RENDUS
Alfonso Danvila. Luisa Isabel de Orleans y Luis I. Madrid, 1902 . Fernando VI y Doûa Barbara de Braganza. Madrid, 1905 [G. D.ESDEVISES
DU DEZERT].... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 625
Ernest Gossart. L'établissement du régime espagnol dans les Pays-Bas et
l'insurrection. Bruxelles, 1905 [G. DESDEVlSES DU DEZERT].. . . . . . . . 628
Coleccion de documentos para el estudio de la historia de Aragon.
Torno Il. Forum Turolii. Transcripcion y estudio preliminar de Francisco Aznar y Navarro. Zaragoza, 1905 [L. BARRAU-DIHIGO]. . . . . . . 63 1

Curiosidades literarias de los siglos XVl y XVII, reimpresas por A.
Bonilla y San Martin ........ . .... . . . .............. . .. .. ...... •
Los vicios de Madrid (1807), publiés par R. Foulché-Delbosc..........
Carta critica sobre la obra àel Quixote, publiée par R. Foulché-Ddbosc.
Fragment d'un romance inconnu, publié par R. Foulché-Delbosc. . . . . .
Razcfo de am01·, con los Denuestos del agua y el vino. Nueva edici6n por
Ram6n Meoéndez Pidal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Copias de despedida 1 publiées par R. Foulché-Delbosc....... . .... . ..

136
229
229
256
602
623

Barrau-Dihigo (L.)
Ch. Graux. Correspondance d'Espagne. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
COMPTE RENDU. Cirot (Georges). Les histoires générales d'Espagne entre
Alphonse X et Philippe II ( 1284-15 56). Bordeaux, Paris, 1904.. . . . . 261
COMPTE RENDU. Colt!ccion de documentes para el estudio de la historia
de Aragon. Torno II. Forum Turolii. Trânscripcion y estudio prelin1inar de Francisco Aznar y Navarro. Zaragoza, 1905 . . . . . . . . . . . . . . . . 631

Bonilla y San Martin (A.)
Los origenes de El sombrero de Ires picos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
TEXTE. Curiosidades literarias de los siglos XVI y XVII ..... .•. . ,...

5
136

Castilla ( Apostol de)
Proverbios, publiés par R. Foulché-Delbosc.... . ... .. .. . . . . .... . . ..

619

Chastenay (J.)
COMPTE RENDU. Hommage à D . Francisco Codera . Zaragoza, 1904 . ..

267

Desdevises du Dezert (G )
COMPTE RENDU. Irénée Lameire. Les occupations militaires en Espagne
pendant les guerres de l'ancien droit. Paris , 1905 . . . . . . . . . . . . . . . . .

276

�---------- - - - - - - - - -- - -

Co~wrE RENDU. Derccho consuetudinario y economia poptùar de la provincia de Alicante, por D. Rafael Altamira y Crevea. Madrid, 1905. . .
COMPTE RE!ŒU. Correspondance du comte de la Forest, ambassadeur de
France en Espague (18o8-1813), publiée par M. Geoffroy de Grandmaison, Tome I. Paris, 1905 ...... , .. , .. . ...... , . . . . . . . . . . . . . .
COMPTE RENDU. El Coronel de Mondr,1g611, por D. Angel Salcedo
Ruiz. Madrid, 1905. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
COMPTE RENDU. Alfonso Danvila. Luisa Isabel de Orleans y Luis I.
Madrid, 1902. Fanando VI y Dona Barbara de Bragania. Madrid,

284

1905 .... .... ..... ' ... .... ............ ' .. ' .. ' '......... . . . • .

625

COMPTE RENDU. Ernest Gossart. L'établissement du régime espagnol
dans les Pays-Bas et l' insurrection. Bruxelles, 1905................

628

280

J.

--Moreira (Julio)

Factos de syntaxe do portuguf:s popular. J-JII. . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .

286

Salillas (Rafael)
Poesia rufianesca (Jâcaras y Bailes) .. . , .. . , .. . .. . ... .. . . ,.. . . . ......

I

f

269

•

---

Fitzmaurice-Kelly (James)
Note on three s9nnets. II., ... , , , , . .. .... . . . . ......... , . .. . . , . . . .

257

Foulché-Delbosc (R.)
TEXTE. Los vicios de Madrid (1807) ... . . . , ... :... .. . ........ .. . . ..

163

Quixote .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

229
256

TEXTE. Carta cririca sobre la obra del

TEXTE. Fragment d'un romance inconnu, , .... .... ...... . ... .. . . . ,
TElfTE. Proverbios de don Apostol de Ca tilla.. . ...... . .. ... . .. .. . ..
TEXTE. Coplas de despedida.... . . . . . . ....... . .. .. .... _... ... . . . .

Graux

6t9
623

(Ch.)

Correspondance c:!'Espagne, publiée par L. Barrau-D.ihigo.. ....... ....

289

Le Gérant : M. -A. DEsso1s .

Menéndez Pidal (Ram.6n)
TEXTE. Raz.ôn de amor, con los Demustos del agua y el vù10 . . , , . . . . . . . . .

602

Miret y Sans (Joaquin)
Négociations de Pierre IV d'Aragon avec la cour de Fr:mce (1366-1367).

18

III. PLANCHES HORS TEXTE

Saroîhandy. Remarques sur la conjugaison catalane

(Bullrtin hispanique de Bordeaux), r905 . . . . . . . . . . . . . . . .

596

1-5. Raz6n de .u11or, con los Denuestos del agua y el ,·ino, .. ..

Fabra (P.)
COMPTE RENDU.

637

TABLE DES MATIÈRES

TABLE DES MATIERES

76

MACON, PllOTAT flR ERES 1 1..14.PKIJIU?: URS

��'--'

/

1,,ff

t
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,. .., 'Y
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:;;..,,.r X
· o &amp; ,Melibea (Uclco t~to
tico dè la Clusli1111 _.
blicada por R. Foulché-Delbosc.. . • . . . . • • • • • . . . . 8 peseta$.
Lsoldado e.paiiol Miguel-de Castro (1593-16u), escriu por
cada Jl'&lt;)r A. Paz y Mélia.. . . . . .. .. • • .. • . . .. . 12 pësetas.
a de ~rillo de !ormes, y de sus fortunas y aduersidade$.
ediclôn principe por R. Foulché-Delbosc. . . . . . . 4 ~etas.
l'"f.Îei'. i!u fapon (n• l

à

25). ••· ..... ..... •• . , ... , .• ;, ... •• . . ·2S p~.

de Negueruela. Parsa 1lamada Ardamisa. Rêimpression publiée
et .....•.•• , •..•.• , , ... , .••.. , , • · .. , . . ..•. , . 4 pesetas.
Vill. - Co1eçci6a de Autos, Fanas, y Coloquios del siglo XVI,
Rouanet. Les quatre volumes •.••..•.. , . . . . . . · 6o pesew.

res poetiques de Jotdi de Sant Jordi (segles x1v•-xv&lt;&gt;), recullides i
4 pesetas. ·

per J. Massa Torrents ..•. , ...•••.... , .•.. , . . . . . . .
r

~

Pl'Pior'dn japon (n,. r -à u) ..... . .... , .... . ........ , .• . . . .... •• • époiœ

Pedro Manuel de Urrea. Penitencia de amor (Burgos, 1 s14). Reimpublicada por R. Foulché-Delbosc. . . • • . . . . . • • . . . . . . . . . 4 pesetas .
• - Jorge Manrrique. Copias por la muerte de su padre. Primera edkiôn
• Publkala R. Foukhé-Delbosc•. ..•. ; . • . • . . . . . . . . . • . • . 4 pesetaS.
Tinge sar grand l"'pier dn Japon (n°" 1 à 2,).,. . ...................... ,. . • • • • . 20 pesetas.

Xll. - Comedia de Calisto r Melibea (Burgos. 1499). Reimpresiôn pubticada
10 pesetas.

t&gt;.91' lt Foulche-Delbosc.. . . . • . . . . . • . . . . . . . . . . • . . . • . . . . • . • .
'llrago sar grand papier

du Japon {11.. r l .is) .•..•.• ,. • . . .. . . .. .. • .. .. . .. . . . .

so pclet40.

Xlll. -Perâlvarez de Ayllôn y Luis Hurtado de Toledo. Comedia Tibalda,

ahora por primera vez publicada segün la forma original por Adolfo Bonilla y
San Màfün . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 pesetas.
XIV~ - Libro de los engàfios -r los asayamientos de las mugeri!s. Publicalo
Adolfo Bonilla y San Martin.. .. . . .. .. .. .. . . . .. .. . . .. .. .. . 4 pesetaS.
lV. - Diego dè San Pedro. Carcel de amor (Sevilla, 1492). . .

4 pesetas.

•s pesetas.
Obras poéticas de D. Luis de Gongora, publicadas por

Tu,ige sur gtalld papier du Japon (n .. r Il u). .• ..... .... • ..... . . • •. . .. . . ... ..
1

XVJ, XVII. 1l. Foiüébé--Delbosc .........•.. ~ ... • , . • . . . . . . . . . • . . . . . . . Sous presse.
XVID. - Spill ~ Libre de les D®es per Mestre Jacme Roig. Edîci6n aitka
.:ortlas variantes de todas las-publicadas y las del Ms. de la Vaticana, prôlogo,
~ y comentarios por Roque Chabâs.. • • . . . . . . . . . . . . • • . 20 pesew.

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AL :Murillo, AkaU., 7).

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                  <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1905, Tomo 13, No 44</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVUE
HISPANIQUE
Rm,til ccmacré d l'it11tle dts l,mg11es, du /i/Nralures el de fbistoir,
des pays mslillaris, catalans tl pt,rt,igais
DIRIGÉ

R.

PAR

FOULCHÉ-DELBOSC
Tome XIV. -

Numéro 45.

NEW YORK
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
AUDUBON PARK, WEST 1 56

th

STREET

PARTS
LIBRAIRIE C. KLINCKSIECK,
1906

II, RUE DE

LILLE

��\
'

SOMMAIRE

PAGES

Julio MoJŒIRA. R.

Factos de symaxe do português popular. IV-\'Ill ..

FouLCHÉ-DELBOSC. -

La traduction latine des Copias de Jorge

9

Mrmriquc................................................. ..
Guillermo

ANTOt i. ·.

- Sobre

L'I

tr,1ductor !.ttino dt: bs Ci,p!.rs de JorgL'

Manrique. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

22

TEXTES

Ferran l\'u5;EZ. -- Tr.Kt,tdo Je ami~içia, publi.:ado por A. Bonilla y
San M,1rtin... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
J&gt;oésics attribuées it GONGORA.. • . . . . • . . . . . • . . . . . . • • • • . • . . . • . . • • . .
Contos popuhtrcs portuguczt's. rl'colhidos por Z. Consiglicri P~droso. . .

34
71
1 rS

JBibliotheca hist,anica
Voir à la page 3 de la couverture.

•BIBLIOTECA CEN l"RA!__..,...__...;;u•._A..;.;.;.N...._L._ _ _ __

�TOI .J

~.H A.U

REVUE HISPANIQUE

�REVUE
HISPANIQUE
l&lt;ecuei/ co11sacri à /'it11dt dts /a,l[ties, des liltiraturts (/ dt l'histoire
dts pay.1 casti/la11s, cntalaUJ tl portugais
DIRlGÉ PA.R

R.

F o uLCHÉ- D ELBOSC

TOME XIV
MACO)-;, PROTAT F RÈRES, IMPRIMl!.lJRS.

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NEW YORK
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
AuoueoN

PARK ,

W EST r56 th

STREET

PARI
LIBRAIRIE C. KLINCK IECK, n , l{m:

1906

DE LI LLE

�FACTO

DE SYNTAXE

DO PORTUGUÊS POPULAR

IV
A linguagem do povo português construe as oraçôes relativas
de mu modo muito differeote da Iingua litteraria. Esta, como é
sabido, possue os pronomes relativosqt1e~ quem, invariaveis, o(a)
q11al e o plural os (as) quaes e c11jo e quanto corn flcxôes para o
genero e para o numero. De rodas essas forma o português
popular, em rigor, s6 conheceque, empregando tambem algumas
vezes quem, mas quasi s6 quando quem esta com o valor de
aquelle, que, como nos seguintes excmplos: cc quem fizer isso sera
castigado &gt;&gt; ; - cc da-se um premio a q11em fizer isso ,. .
era raro cncontrar no fallar do povo esta forma referida a um
antecedente, como: « o homem a quem eu entrecruei o lino &gt;i.
A forma cujo apparece uma ou outra vêz, todavia usada apenas
por pessoas &lt;le limirada leitura e prerensiosas. A sua con rrucçâo,
porém, afasta-se da que é ensinada pelos grammaticos. Perdeu
completamente o valor possessivo, passando sempre de adjectivoa
substantiva, e ficando a equivaler no pronome que, como na
phrase os homens cujos eu ·vi, em vez de os homens que eu, vi. Quasi
sempre aquella forma se reforça juntando·se-Jhe o antecedentc ou
o demonstrativo este, ou ainda outras palavras, por exemplo: os
homens ettjos homens eu vi ou cujos estes eu vi.
0 romancista Camillo Castello Branco attribue a um prctendente ao cargo de vereador do municipio portuense trechos como
Rmu

bûJltlnÏi•••

XIV.

�2

JULIO

M0REIRA

os seguintes, em que frisa este vicio de construcçâo: &lt;&lt; Trabalbe
V. • com os cartistas, que Barào eu o farei logo que estejam em
cima o meu particubr amigo José Bernardo c o mano Conde,
cujos sào meus intimas, e a rninha filha Baroneza vae tomar cha
corn a condessa de Thomar' »; cc Tens razio, mas lembra-te qut:
mna familia respeitavel como n6s estamos sendo nesta cidade do
Porto, &lt;levemos evitar cscandalos rnjos possam affectar a nossa
seriedade• »; cc Min ha fil ha, se nào quer comratos corn a Felicia,
é porque é honrada de cujo eu muito a louvo 3 )).
Tal construcçào occorre até, de certo pordescuido, ernescritos
de pessoas que devem suppor-se illustradas. Assim no PORTUGAL
ANTIGO E MoD1m.'o, de Pinho Leal, vol. V, pag. 40, o autor
escreveu: « 0 sen officia ( dos meiorinos) se exprimia pela palavra
tenms, que vem de tenemenlum, cuja palavra, na infima latinidade , sionificava
terriloriwn seu destrictus alicu7·us loci ».
iO
Corno acima dissemos, cujodesigna posse, equivalendo portanto a
do quai, dos quaes, de quem, mas em um trecho da linguagem
popular imitada por Gil Vicente, vol. II, pag. 506, apparece com
uma rdaçâo differente da possessiva, a de origem ou proveniencia, que tambem costuma exprimir-se pela preposiçâo de:
Eu sou o mor namorado
Homem, que nunca se achou;
Porem um cxcommungado
Que o diabo excommungou,
Nunca foi tào dcsamado,
A dama cujo nasci,
0 maior pr.uer que sente,
É dizcr-mc mal de mi :
Se vcnho, foge d'alli,
Se me vou, fica contente.

1.

A.CORJA,pag. 13.

z. Jam., pag. 62.
3•

ÎlllD.,

pag.

IJ4.

F.\CTOS

...

DE

Y

'T.\XE

DO

PORTUG

'ÊS POPULAR

3

Cujo, aqui, significa doqual, de quem, e a sua syntaxe neste lugar
resulta da analogiacom outra construcçào, hoje cahida em desuso,
como seria por exemplo a dama cttjo sou, como no exemplo
seguinte, do mesmo escritor, volume citado, pag. 493:
E coin esta concrusâo
Vamo-lo cmpresentar
Porque se devem dar
As cousas a rnjas sào.

Iseo é: Devem-se dar aquelle eujas sào, ou aqutlle t:k quemsào, a
quem pertencem.

*

**
Nas oraçôes relativas em que o relativo deveria ser precedido
de uma preposiçâo, omine-se frequentemente essa preposiçao,
que é depois empregada corn um pronome pessoal, para exprimir
a mesma relaçâo, no meio ou no fim da phrase. Ouvem-se a cada
passo construcçôes como as seguintes : « 0 homem que eu fui com
elle, em lugar de&lt;&lt; o homem com quem eu fui »; - « este é o vestido que eu hei de andar agora sempre com elle » em vez de « o
vestido com que eu hei de andar » ; - « o navio que ella veio
nelle &gt;&gt; em vez de c&lt; o navio em que ella veio »; - « as pessoas
que elle tem confiança nellas », por « as pessoas em quem elle tem
confiança » ; - « o rueoino que eu lhe dei um livro &gt;&gt;, em lugar de
cc o menimo a quem eu dei um hvro ».
Neste ultimo exemplo desappareceu a preposiçào, porque a
relaçào que ella exprimia esta representada pelo caso do pronorne.
Do AUTO DA AVE-MARIA, de Antonio Prestes, pag. 28 da ediçào
de I 87 I, transcrevemos o seguinte exemplo:
Sempre ncstos choupos ha
Um rato que o qucijo é ,l'elle.

�JULIO M0REIRA

4

FACT0S DE SYNTAXE DO PORTUGUÊS POPULAR

Observaremos que esta construcçào da nossa linguagem popular é a construcçào regular da lingua arabe. Se tivessemos de tradu~ir para este idioma a phrase: cc o homem de quem nos fugimos »,
sena necessario dar-lhe a ordem seguinte : o homem que nos fugimos d'elle.
Nào queremos de maneira alguma dizer que este modo de formar as oraçôes relativas no arabe, lingua que se fallou no nosso
pais durante seculos, fosse a origem da construcçào popular do
português, pois concebe-se sem difficuldade que independentemente d'essa influencia a rigorosa precisào &lt;las proposiçôes relativas se que brasse por uma tendencia para a simplificaçâo e generalizaçào, tendencia que resultaria de ser muito mais frequente o
emprego do pronome que como sujeito e como complemento
directe, isto é, nâo precedido de preposiçào. E para fixar essa construcçao concorreria ainda a circunstancia de ser mais emphatica do que :1 litteraria. De resto o exemple das linguas semiticas
mostra que ha no espirito uma disposiçào pira facilmente a acceitar. Compare-se tambem a syntaxe de oraçôes relativas em inglês
como as seguintes: the house chat I live in, a place wbich we hœue
long heard and read of; - this is a thing I cannot accozmt for
1 •

**
Pratica semelhante com o pronome quem e o possessivo seu
encontra-se em Gil Vicente, vol. I, pag. 109:
Justo é que imagine eu,
E que estê muito turbada :
Querer quem o mundo he seu,
Sem merecimento meu
Entrar em minha morada.

Veja-se o que dizemos a este respeito na
GLESA, 5a ediçao, § 288, zc.

equivale a aquelle que o mzmdo é seu ou
aquelle que o mundo é d'elle, e esta portante em vez de aquelle de
que ou de quem o mundo é.
ii

*

**

Os adverbios relatives onde, aonde e donde substituem muitas
vezes nestos casos o pronome relative, sem terem de exprimir
circunstancia de logar, e referindo-se mais ao sentido de uma
oraçào do que a uma determinada palavra. De mna carta vamos
transcrever um trecho em que occorrem exemples do que affirmamos: cc Parteçipo a V. que onte de tarde para aqui esteve
mna treboada junta com uma tempestade de berito aonde meteu
um furacâo de bento pela emxertia de bastardo e depois foi a
quinta aonde deitou a bidraça de cima da porta do armazem
grande toda inteira pela sala adeante ficou apenas tres bidros
inteiros e as outras estiverâo tambem a suseder-lhe o mesmo onde
( corn o que, em virtude do que) a M. ficou cuaijo morta. &gt;&gt;
De textos antigos citaremos o seguinte passo &lt;las CANTIGAS
DE MARIA:
et dentro no seu corpo cuydaua e creya
que tragia coobra do11de (= do que) nos espantamos.

*

1.

« Quem o mundo é seu

5

GRAMMATICA DA LINGUA IN-

e um trecho de um fragmente da DEMA!i!DA DO SANTO GRAAL
publicado pelo Dr. Otto Klob na REVISTA LosITANA, vol. VI,
pag. 340: « E rei Arturo er fez tam bern aquel dia, que todolos
seus filharom en fazanha, e nunca mais cansava de ferir despada,
unde Lucan que estava preto del e que via as maravilhas que fazia,
dise a Giflet. »

*

**
Os relativos o (a) qual, os(as) quaes e quanto (a, os, as) nào sào
empregadas na linguagem popular, que so usa aquellas formas
como pronomes interrogativos.

�6

PACTOS DE SYNTAXE DO PORTUGUÊS POPULAR

JULIO MOREIRA

7

VI
V

E' frequente o emprego da combinaçâo ambas daus (dois), e
ambas os dous (dois) (emespanhol ambosa dos), comono exemplo
seguinte, extrahido do MONGE DE ÛSTER, de Herculano, vol. I,
pag. 99 da 6• ediçào: (( 0 certo é que ambos os dous manges
caminhavam juntos )&gt;. Mas na linguagem popular ha ainda ambas
e dous, ambos a daus e amlws de dous. Esta ultima locucao vem
jade longe coma se vê pelas seguintes exemplos :
·
N6s viemos praticando

Ambos de dous.
(AUTOS de Antonio Prestes, pag. 153
da ediçao de 1871.)

D' ambos de dom a fronte coroada
Ramos nao conhecidos e hervas tinha.

(Lus1ADAS, IV, 72.)

Em Camillo, CoRJA, pag. 4 5, encomrase este passo : « Quebradas tivesse eu as pernas ambas de duas, q uando casei com este
rnoiuante. &gt;&gt;
Em cerros logares do paîs occorre ainda a expressao amas par
ambos, coma amas dous e amos de dous.

*
**
Em uma comedia intitulada IsmoRo o VAQUEIRO de Joaquim
Augusto d'Oliveira, em que se imita o fallar dos saloios, acha-se
tambem a locuçao todosdais (cfr. o francês tous lt.s deux):
É por ella que largando
Minhas vacas e rnê bois,
Ajoelho e peço a Deus
Que nos una a to.dos dois..

As expressàes que designam numeros fracciouarios sao muito
limitadas na linguagem popular. Quasi s6 se ernpregam fracçàes
que o denominador tem apenas mais uma unidade do que o
numerador, mas sem se usarem os nmùeraes ordinaes, que sao
substituidos pelo substantivo partes. Assim, diz-se duas partes,
tres partes, etc., em lugar de dois terças, tresquartos, quatr_o quintos.
Esta pratica vetn ja do latim, que dizia eguarmente : duae par'"
tes agri,
2/ 3 do campo; - t-res par/:es = 3/4, etc. A lingua
popular conservou-a sem alteraçâo algurna.
Em virtude d'este uso, para indicar as differentes partes de um
todo ou de um mixto diz-se tambem, por exemplo : tres partes
de vinho e urna parte de agua, isto é, 3/4 de vînho e r/4 de
agua.
Outras fracçàes como-tres qttintos, cinco setimos, sete 1Wnos, etc.,
nâo se encontrarâo no fallar do povo.

=

VII
Os numeraes proporcionaes duplo, tripla, quadrupla, etc., nâo
pertencem alinguagem popular, que suppre a falta do primeiro e do
segundo empregando as vezes as palavras dobro e h'esdobro, mas
p.referîndo usar as expressàes dois tantos, tres tantOJ, e para os outras
numeraes proporcionaes -qu.atro tantos, cinca tantas, etc.
Em Gil Vicente acham-se até locuç5es coma sete tanto e dez.
tanto, estando tanto no singular, de forma que sete tanto coma
que estâ abreviadamente por sete vezes tanto.
Olhae, flores, nao me espanto
Que me digaes sete tanto.
(Vol. I, 267 .)
Oh! e tu gabas-te e fazes-te santo ?
Juro-te, amigo, que hypocrita és,
Torna-te monge, descalça esses pés,
E seras fino nessa arte dez. /anto.

(IBID., pag. 513.)

�...
8

JULIO M0REIRA

.

VIII
Os numeraes distributivos do latim desappareceram no português ( como em geral nas linguas romanicas ), mas nâo sem que
ficassem vestigios d'elles. Perdendo o valor e o emprego de adjectivos numeraes, transformaram-se quasi sempre em substantivos,
como novena, dez.ena, centena, etc . .
De singulos ficou-nos senhos, que se usou muito no português
archaico e ainda posteriormente. Mencionaremos um exemplo de
Gil Vicente, II, 412:
E irâo suas criadas
N'hum !agar d'azeite todas
Sem crenchas ', descabelladas,
Como selvagens pasmadas
De tâo altissimas vodas.
E sahirâo as janellas
Com senhas tochas de palha
Debrùadas amarellas,
Se nâo olharem par ellas
Nâo lhes dara nemigalha.

0 substantive terno, resultante de um destributivo latîno,
usa-se geralmente na significaçào de grupo ou conjuncto de tres
pessoas ou coisas; mas na linguagem popular de Tras-os-Montes
tem ainda o sentido de talhàes, glebas. De uma carta reproduziremos este trecho : « Nâo întendo como possa fazer a plentaçâo
como V. quer. Aqui ninguem planta em ternos separados, é tudo
junto branco corn tinto e outras especes, porque as sementes
vem sempre calabreadas. »
Observaremos que naquella regiâo se chama sementes aos gar-

LA TRADUCTION LATINE
DES

COPLAS DE JORGE MANRIQUE

L'existence, à la bibliothèque de l'Escurial, d'une traduction latine des
célèbres Copias de Jorge Manrique, a été signalée par Amador de los Rios,
Gallardo, Menéndez y Pelayo. Malgré cette notoriété, ce texte n'a pas encore
trouvé d'éditeur. Je répare cet oubli en imprimant l'œuvre si remarquable d'un
latiniste jusqu'ici inconnu et en reproduisant en fac-similé la relinre du précieux manuscrit qui fut offert en 1540 au futur Philippe II.

R. FouLCHÉ-DELBosc.

Hyspana Georgij Manrrici
CARMINA, qme in Latinum
carmen nuperrime conuersa seremss1mo
Hyspaniarum
principi
PHILIPPO
dedicata sunt.

fos da enxertia.
Julio MoREIRA.
Cre11cbas significa tra11ças de cabello; representa um deminutivo latino crinicula, de crinis. De;cabelladas equivale aqui a desgrenhadas; tem, pois, aproxima damente o sentido de sem crenchas. Nesta accepçâo nâo occorre aindanos diccionarios.
I.

I
Euigilet stertens animus, tenebrisque relictis
Me1is resipiscat hebes, alto experrecta sopore,
Contemplata quidem vita hrec ut prreterit instans,

�ro

LA TRAbUCTION LA TINE

Vt tacite. obrepit mors, quam cita gaudia migrent,
Vtque recordanti sint urgens causa doloris,
Vt melins semper quod prreterit esse putemus.

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

Vt sine dispendijs prauisque erroribus vllis
Peruerriamus eo ; nati proficiscimur illuc,
Pergimus at nitre spacijs, accedimus autem
Cum nos vita finit, cum morte quiescimus ipsa.

II
Cernimus isse breui q uoniam prresentia puncto,
Si bene censemus, iam pneterijsse futurum,
Exhaustumque sirnul prorsum reputabimus esse.
Nemo sui oblitus credat diuturna per reuum
Esse futura magis quam qure iam uiderat ante,
Omnia quandoq uidem sic ire humana necesse est.

III
In mortem properat mortale hoc viuere nostrum,
Non secus ac properant labentia flumina in altum;
Illuc regna quidem tendunt abolenda potentum,
Flumina magna, sed hue mediocria, denique parua,
Illuc ingressi latitant discrimine nullo
Qui victum manibus qu.:erunt, qui et diuite gaza.

IIII
Non ego falsorum mihi numina vana deorum,
Laurigeri ut uates, oratoresque celebres
Inuoco; pulchra sino figmenta poetica eorum,
Nanque venena fauis insu nt; sed torditus ilii
Vni me credo, tantmn illius inuoco numen
Quod non nouerunt homines, dum uenit ad ipsos.
V
Hac iter est aHam in vitam, lreti retheris vrbem ;
T ramite sed recto uigilan tius expedi t ire,

VI
Si modo abusus abest, humana hrec uita probatur,
Vtpote qure ad uitam uenturam rite parandam
Sit data, credulitas ut nos uera admonet ipsa.
Filius ille Dei qui et nos inferret olympo,
Inter nos nasci descendit ab rethere summo,
Hac uicturus humo, vitali ubi lumine cassus.

VII
Reddere si faciem pulchram possetnus, ut ipsam
Possumus egregie speciosam reddere mentem,
(Namque fauente Deo quis nos id passe negabit ?)
Ouam viuax, quam prompta eadem solertia nabis
Semper in ancilla decoranda nocte dieque
Esset, hera incornpta captiuœ more relicta !

VTil
Cernere quando licet mortales, cernite mente
Qure gressu et cursu sequimu.r, quam vilia prorsum
Sint, q uippe ante diern delusi a!1}ittimus illa :
Partim tempus edit, partirn violentia casus,
Pars etiam illorurn natura ac mole suapte
Deficit excelsam fortunam, pressa ruitque.

II

�12

LA TRADUCTION LA TINE

IX
Peruenit ut senium, q ualis (rogo) permanet ille,
Ille nitor pulcher faciei, grata cutisque,
Sanguinis ille color diffusus, candor amœnus ?
Dexteritas, vires, velocia rnembra iuuentre,
Omnia su □ t pœnre no bis, vbi lreta iuuentus
Peruenit in senij sperata suburbia nostri.

X
Gothornm sanguis, genus, augustissima quondam
Nobilitas, summi qu::e nacta est culmina regni,
Quot qui bus atque modis hoc obliterantur in orbe!
Pars quoniam vilis, sordens, abiecta putatur ;
Pars autem, nimia quia paupertate coacta est,
Indignis alitur munijs, hoc degener reuo.

XI
Qure nos diuitire subito fastusque relinquunt,
Nulla (quis dubitet?) stabilita sede fruuntur,
Inconstantis herre cum sint; ea nempe caducre
Sunt bona fortun.e celeri vertioine fessa·
b
'
Nam rota nunquam eadem, nunquam rota firma in eodem
Siue bonos prauosue beet, seu pauperet urgens.

XII
Sed fac vt hrec hominem comitentur adusque sepulchrum;
Non tamen incautos ideo nos fallere debent ·
Euanescit enim vita hrec, ut somnia uana '
Ac ueluti siren qua nos, humana voluptas,

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

Decipit illecebris, iamiam peritura fatiscit;
At uolupi uit::e tormenta ::eterna parantur .

XIII
Sunt uitre anxiferre solatia dulcia nostrre
Improuisi equites campum procurrere missi;
Mors uero insidi::e latebris inopina locatre
In quas incidimus ; nos nostra haud damna uidentes
Currimus incauti propere, neque sistimus usque,
Postquam redire dolis frustra conamur apertis.

XIIII
Namque Monarcharum legimus quos ante fuisse
Hystorijs priscis, aduersis casi:bus actre
Fortunre pessumque dat::e de alta arce fuerunt;
Nil etenim Papre, prrelati ipsique monarch::e
Arcis habent tristi non expugnabile morti,
In quos creca ruens pecudum pastoribus requat.

XV
Nunc Troes misses faciamus, prospera quorum
luxta ignota iacent oculis ac tristia nostris,
Lectaque in historijs mittamus facta Quiritum;
Sit curare nephas quod s.ecula prisca tulerunt.
Nunc modo ad hesternum venio, vestigia cuius
Vt priscam deleuit edax obliuio vitam,

XVI
Quo tandem noster magnus Rex ille Ioannes?
Et Regum geniti post prirnum Tarraco vestri ?

13

�LA TRADUCTION LA TINE

Quotque tulere proci dari ? spectacula ? equestrns
Concursus? sa!uis simula'4,que pnelia gyris?
Plumatre uestes? et ephîppia? &amp; alta chimera?
Instar delyrij fuerunt, pratique virentis.

XVII
Quo illustres nymphre queis regia claruit aula?
Quo nitidre uestes ? velamina? arornata? gemmre?
Flammaque amantis edax, flagrantibus ignibus ardens?
Metrificandi ardor? Musœ concordia discors
Instrumentalis ? saltatio nobilis illa?
Impositoque aura vestes gemmisque coruscre?

XVIII
Jam uero Enrricus heres Rex ille Ioannis
Quid (rogo) non poterat? quam, quam indulgentibus ipsi
Muneribus Fortuna bifrons se prrebuit olim!
Post eadem (infandum dictu) quam diriter eidem
Exhibuit se hostem ! cui cum prius esset arnica,
Quam iguere breui, dederat qure munera Regi !

XIX
Munifici Regis quonam illa ingentia clona?
Aedificata ab eoque aurata palatia luxu ?
Adfabre argentum crelatum ? gaza superba ?
Tot phalerre? tot egui? fastusque ac pompa suorum ?
Quonam abiere, rogo ? quonam nuncibimus illa
Quresitum ? Veluti ros prati absorpta fuerunt.

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

XX
Pr~terea infantem qui, fratre superstite, dictus
Successor fuerat, quam curia clara sequuta est,
Quamque frequens Princeps. Sed quum mortalis hic esset,
Fornaci improuisa sure mors intulit ipsum.
Sed tu, o judicium diuini numinis, vndas
Insuper induxti, quum plus flagrauerat ignis :

XXI
Iam uero stabilem comitem pariterque magistrqm
Acceptum prre alijs Regi, quem nouimus ipsi,
Vidimus et truncum, quid multa? cruore fluentem.
Quid fuit huic tandem congestum aurum, oppida, pagi,
Imperium in multos? quid nam nisi luctus acerbus
Ilia relinquenti fuit atque molestia magna ?

XXII
Iainque duo fratres alij sublimia nacti,
Sorte rnagisterij regali &amp; more beati,
Subiecere sibi primates atque minores:
Prosperitas tam euecta tamen sublimiter illa,
Quid? nisi clara fuit lux qure, dum lietior ardens
Splendicat atque quatit radios, extincta repente est.

XXIII
Torque Duces, tot Marchiones, Comitesgue virosque
Eximios, oculis quos his tarn uidimus auctos,
Die ubi detrudis? quo mors traducis amara.?

•

�16

LA TRADUCTION LATINE

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

Die ubi prreterea qure fortia facta patrarunt
Militire atque togre, sane cum dira superbis
Exigis ac deles hree talia mole menti?

XXIIII

.

Quid numerosa manus tandem ? quid bellica signa
Contulerint ? aquilre., vexilla minora? quid arces
Quas uix expugnare queas? quid mœnia? vallum?
Prresidiumque antemuralis? lata quid altae
Irremeabilitas fossre ? quid talia ? quot sunt ?
Cum tu irata uenis, transfigis cuspide cuncta h:ec.

XXV
Est tuus ingressus luctu, sed semper amarus
Exitus, ingratus, mediumque labore repletum,
Et quibus indulges, pœna est, diuturnius reuum.
Prospera uix nacti morimur, sudore parantur,
Dasque ea mortali, sed cursu aduersa latenti
Adproperant durantque magis quam prospera uitre.

XXVI
Quandoquidem nos, munde, necas falsissime, certe
Quam tribuis vitam reuera vita fuisset,
At sic nos uexas vt nil optatius ipsis
Sitque minus mœstum quam creca profectio uitre,
Vtpote qure tam plena malis, tam septa dolore,
Tarn deserta bonis &amp; tam dulcedine cassa est.

XXVII
Quid, Roderice; canam tua, nunc Manrrice magister,
Bellica gesta, tuos qui charus vbique fuisti
Omnibus ob mores sanctos, qui dulce honorum
Prresidium, virtute simul qui &amp; nomine clarus ?
Quid coner tua facta parens efferre canendo,
Quum pateat cunctis tua qualia facta fuerunt?

XXVIII
Qualis erat dominus famulis et amicus amicis
Et consanguineis laus et decus, hostibus hostis,
Fortibus atque viris doctor fortissimus idem,
Consiliumque sophis, sal erat lepido ore facetis !
Quamque benignus erat subiectis ! quamque superbis !
Denique terribilis laniator more leonis ! ·

XXIX
Augustus Cesar fortuna, Julius alter
Cesar in euentu bellandique arte sagaci,
Nam conferre licet mediocria grandibus actis ;
Scipio sed virtute animi, ferus Annibal astu,
Traianus probitate, Titus donando, sed Hector
Robore, ut Attilius promissis stare paratus.

XXX
Pectore clementi pius hic Antonius alter
Et uultu Fabius constanti, Adrianus amici
Viribus eloquij, Theodosius alter ad omnes
Rrottt. h,'spa.111·91tt..

XJV.

17

�18

LA TRADUCTION LA TINE

Dum condescend1t, Macedo Aureliusque rigore
Et disciplina Martis, pietate fideque
Constantinus erat patrireque Camillus amore.

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

Militis atque ducis (pro tempore) munerefonctus.
Huius gesta sua si gratificata fuerunt
Legitimo Regi, sit, Portugalia, testis
Rex mus atque eius qui in nostris signa secuti.

XXXI
Haud reliquos fecit thesauros optimus hic dux,
Diuit_ias ne habuit, non illi copia ridens
Crelati argenti fuit, at Mahumetibus impijs
Oppida cum castris cœpit, bellum intulit redeno,
Et strages hominum multorum &amp; victor equorum :
Sic sibi iure datos census populosque parauit.

XXXII
1am decora alta mens qualem se gesserat olim,
Quum fere desererent omnes heroa celebrem,
Fratribus ac fid.is stetit inconcussus alumnis ?
Post uero a::gregie tot facta celebria, hello
Hoc quod iam gessit, quas pacis conditiones
Accepit, populis a Rege pluribus auctus.

XXXIII
Historias ueteres juuenis quas pinxerat hasce
Cuspide non calamo, renouare recentibus idem
Longœuus potuit prreclaris atque trophreis.
Vt meritis plenus, beneque actis pluribus annis
Tanta animi ei virtus fuit &amp; solertia mentis,
Ense suo clarurn ru bri ensis adeptus honore est.

XXXIID
Oppida chara inuenit qure capta tyrannis,
Fortibus hic prrelijs atque obsidione recepit;

XXXV
Postquam in discrimen toties 'caput obtulit idem
Veridica pro lege Dei, diademaque Regis
Extulit obsequijs claris bellique togreque,
Post tot gesta ducis qure uix numerare queamus,
Ocannam tandem, Roderici mœnia, uenit
Pulsatum mors iussa fores, sic comit r urgens.

XXXVI
Sic adfata quidem Mors est: &lt;&lt; Eques inclyte, mu11dum
Falso adridéntem uultu iam linquere tempus;
Nunc duras animi chalybes tua Mania virtus
Hoc in agone nitens animose prrestet oportet,
Et fam.e studio suetum non parcere vice
Te recreet uirtus qua hrec nunc discrimina vincas.

XXXVII
« Nec tibi terribilis sit nunc conflictus hic instans

Formidolosus; siquidem vel Nestoris annis
Est diuturna magis multo tibi fama superstes;
Nam si reterna quidem 00·11 est qu.e constat honore
Sed nec uera, tamen rnulto prrestantior extat
Quaro peritura cito qua corpora uestra· fruuntur.

19

�20

LA. TRADUCTION LA TINE

DES COPLAS DE JORGE MANRIQUE

XXXVIII

Et qui tam rigidos cruciatus ipse tulisti
Haudque reluctanter, non ut mea facta merentur,
Verum ignosce mihi, tua qure est cle1;11entia summa.

« Non fastu ac luxu vita illa reterna paratur,
Sed neque delicijs vitre properantis in orcum;
Iugibus at precibus, lachrymisque perennibus illa
Relligione parat clerus, monachatus, beremus,
Sed celebres equites· illam per mille la bores,
Aduersusque parant per mille pericula mauros.

XLII
Mente igitur tali tamq ue alta praeditus, inter
Vxorem, gratos, fratres interque ministros,
- Omnibus illaesis morienti sensibus, altum
Obtulit illi inimum dederat qui cœlitus, is nunc
Addat cum cœlo gaudijsque repleat al mis;
Nempe sui memores reficit nos mortuus heros.

XXXIX
« At quoniam hostilis ac tantum sanguinis impij
Tum gladio tum consilio, vir clare, fudisti,
Expectanda tuo qure hic prremia Marte parasti
Sunt tibi; qua fretus nunc credulitate fidéque
Quœ tibi magna quidem, migra hinc spe plenus adeptum
Iri te egregiam vitam qure te manet altis.

XL
Amplius haud opus est uerbîs consumere tempus
Hac miseni in vita; supplex mea nunc ut oportet
Assentitur enim diuinœ ac prona voluntas,
Amplectorque meam mortem candore lubenti;
Est et enim stultum, cum vult Deus ut moriamur,
Veterius uitœ cupidos nos viuere velle.
&lt;&lt;

XLI
« 0 Tu, qui formam vulgarem ob crimina nostra
Et puniti hominis subijsti inamabile nomen,
Humano includi dignatus corpore numen,

•
•

Finis
latinre
translationis

21

&gt;:

�EL TRADUCTOR LATINO DE LAS COPLJ.S

SOBRE EL TRADUCTOR LATINO
DE LAS

COPLAS DE JORGE MANRIQUE

23

eruditos é investigadores, publidndola para beneficio de todos.
La diligencia y laboriosidad de M. Foulché-Delbosc regala ahora
los hispanistas con la publicaci6n esmerada de ella, y gracias
su amabilidad voy yo contribuir aqui con algunas notas recogidas sobre el probable traductor latino de las celebérrimas Coplas

a

a

a

de Jorge Manrique.

*

**
Amador de los Rios en su Historia critica de la Litera tura espanola,
toma VII, pa.g. r2r, en la nota 1, da cuenta por primera vez de
la traducci6n latina de las Copias de Jorge Manrique que posee la
Real Biblioteca del Escorial. No se ba de entender que hasta entonces se ignorase la existencia de clicha traducci6n, puesto que
aparece registrada en los catalogos anteriores de la Biblioteca que
aun se conservan, sino en el senti do de que no se habia publicado
la noticia en las historias literarias, ni en las monografias referentes las Copias de Manrique : ésta ha sido la causa de que
hayan sida muy pocos los que conocieron la traducci6n. Pero
desde entonces se puede asegurar que cuantos se han dedicado al
estudio é investigaci6n de la literatura espaîiola han conoddo,
6 han podido conocer su exisrencia, y algunos, muy pocos, la
han examinado par si mismos. Gallardo, en el tomo tercera,
col. 619, del Ensayo de una Bibliote.:a espa11,0la de Libros raros y
curiosos &lt;lice : « La traducci6n es franca, valiente y · nerviosa. »
Menéndez y Pelayo en el toma de su preciosfsima Antologia, en
que de un modo magistral y con provechosa amplitud habla de
Jorge Manrique y de su tiempo, pondera también la bondad de
esta traduccion latina.
Dado, pues, el tiempo transcurrido desde que la noticia de la
traducci6n figura en la historia de la Literatura espanola, y conociendo el parecer de los criticos mas eminentes sobre su verdadero
valor, es inexplicable que no se hayan fijado antes en ella los

a

y

Hace ya b.1stante tiempo, al hacer la papeleta bibliografica del
manuscrito de esta traducci6n latina, que me pareci6 muy
extraii.o que, siendo tan notable por una parte y por otra de
época relativamente moderna, fuese el nombre del traductor desconocido de todos. A fin de completar en lo posible la papeleta
realicé algunas investigaciones, cuyo resulta _o voy a exponer
la consideracién y juicio de los lectores de la Revue Hispanique.
En Die Handschnjtenschenkung Philipp II an den Escorial vom
]ahre r576, publicado en 1903 por Rudolf Beer, esperaba yo
que se encontrase registrada, puesto que con toda seguridad
habia pertenecido
la famosa libreria de Felipe IL Y en la
pag. LXVII de esta obra sè lee : c&lt; In octavo. N° I J 5, r. Carmina
Georgi Manrrici translata de hispano latine »; y, después de copiar
las palabras de Amador de los Rios, aîiade Beer el siguiente
titulo: c&lt; Johannis Hu,riado de Mendoz.a libellm carmine latino com -

a

a

positus, ea continens carmina, quae vulgari sennone las copias de
don Jorge Manrique dicuntur. tnembr. VI. k. 3. » Este ultimo
titulo esta copiado del indice mas antiguo de la Biblioteca del
Escorial que se conserva, y que hoy lleva Ja signatura H. I. 5 •
Dos veces aparece registrado en él el manuscrito de la tra.ducci6n
latin a : fol. XL, v 0 : Joann . Hurtado de Mendoça. Libellus carmine

latino compositus ea continens Carmina quae 7Jttlgari sermone, Las
Copias de Don George Manrique dicuntur. numbr. VI. k. J., y en
el fol. 57 v. : Jorge Manrrique. - las mismas (las Coplas) en
romance y latin VI. k. J. N6tese que la ùlt;ma signatura de los

�GUILLERMO ANTOLÎN

EL TRADUCTOR LATINO DE LAS COPLAS

dos titulos es la misma, y por tanto que ambos se refieren al
mismo manuscrito. Si las aotiguas signatur.is se conservasen en
él, entonces no podia caber duda de que el traductor era Juan
Hurtado de Mendoza, pero hoy no las tiene, y es posible que
desaparecieran con la hoja que le han cortado. Gallardo supone
que en &lt;licha hoja se encontraria el nombre del traductor; no
niego la posibilidad, pero, a mi juicio, debia con mas raz6n
encontrarse al pie de la dedicatoria que va en el reverso de las
tapas. El titulo que ll~va el manuscrito es : Hyspana Georgii

(Alcali, Juan Brocar, r50) se encuentraen latin larespuesta de
Juan Hurtado de Mendoza a dos poesias latinas de Dona Catalina de Paz. En la Publica Laetitia, qua Dominus Joannes Marlinus

Manrrici Carmina, quée in Latinum carmen nuperrime conuersa
serenissimo Hyspaniarum principi Philippa dedicata sunt.
Acerca del valor y autoridad de las anteriores citas, tomadas
del Catalogo primitivo, he de advenir, que si bien una de ellas
- tiene membr. puede no obstante admitirse, a pesar de estar en
pape! el manuscrito, porque sus dos primeras hojas fueron de
vitela, y en este caso es explicable la equivocaci6n; que no transcribe los titu!os literalmente, sino tan solo de concepto ; y, por
ültimo, que varias ·veces constan en él los nombres de los glosistas y autores, aunque no se encuentran en los manuscritos. Son
averiguacioues 6 conocimiento del autor del Catalogo.
No ha existido otra traducci6n latina de las Coplas de Jorge
Manrique en esta Biblioteca del Escorial, ni tampoco se consigna
en la historia de la Literatura espafiola, y por tanto, a mi juicio,
se puede concluir, no en absoluto, pero con suficiente y fundada
probabilidad que el traductor fué Juan Hurtado de Mendoza.

Silicaeus Archiepiscopus Tolelanw ab Schola Cornplutensi susceptus
est ... ( 1 546) figuran también varias poesias latinas suyas. En la
Biblioteca Nacional de Madrid existe un epitafio latino que hizo
S. Isidro y escudo de armas que le apropi6. Ademas en el
manuscrito e. II. I 5 de esta Biblioteca Escurialense he encontrado una larga poesia latina, escrita de mano de Ambrosio de
Morales, y dirigida por Juan Hurtado de Mendoza a su maestro
Juan Petreyo, prnfesor de ret6rica en Alcali. Mas adelante pueden
verla los lectores juntamente con otras dos poesias inéditas castellanas. Tenemos, pues, que en la historia literariade Juan Hurtado de
Mendoza apareceo varias poesias latinas, lo que, a mi entender,
confirma la suposici6n de que él sea el traductor latino de las
Copias de Jorge Manrique.
Las dos poesias castellanas que se publican se encuentran en un
cuaderno de letra de ültimos del siglo xvm, que boy forma
parte del manuscrito H-I-9, reunido y eocuadernado en tiempo
del bibliotecario D. Félix Rozanski. He de advertir que en el
mismo cuaderno y de la misma letra existe una copia de la trad ucci6n latina de las Coplas. Es un detalle cuyo valor pueden
apreciar los lectores.
La copia esta hecha del manuscrito d. IV. 5. Voy a transcribir unos versos que no tiene este, y tal vez se encontrarian en la
hoja que ha desaparecido.

a

*

**
He hecho también investigaciones acerca de las obras que
escribi6 Juan Hurtado de Mendoza, y prescindiendo de las castellanas, que no pueden servir para formular una raz6n, apuntaré
las que he encontrado en latin, y creo que todavia permanecen
inéditas y ocultas bastantes de sus poesias. En los preliminares
del Buen plazer lrobado en trece discantes de quarta rima Castellana ...

Inclytus Hesperit contingat sidera Princeps
Hesperif sidus nostre prospectet agrestes
Contingat nostr~ radians penetralia Musf
Sydera prospecter penetralia nostra lucratus
Princeps agrestes Mus~ lucratus amores.

Contiene ademas dicho cuaderno otras traducciones latinas
que pudieran ser también del mismo Juan Hurtado de_Mendoza.

�GUILLERMO ANTOLlli

*

**
Merecia la pena de hacer una extensa biografia del poeta Juan
Hurtado de Mendoza, mas ni dispongo de tiempo, ni tengo a.
mano los materiales. En el Archivo municipal de Madrid, de
donde fué Regidor, y principalmente en el de la Casa de Mendoza se han de conservar papeles interesantîsirnos de su vida.
Tal vez en alguno_de ellos conste ciertamente que es el traductor
latino de las Coplas de Jorge Manrique. Y o voy â excractar aqui
las pocas noticias que de él trae Alvarez y Baena en el tomo
tercero, pag. ro8, de los H-ijos de Madrid : cc D. Juan Hurtado de
Mendoza, tercer Seiior del Fresno de Torote, fué hijo de D. Juan
Hurtado de Mendoza y de D• Maria de Condelrnnrio. En Madrid
posey6 la antigua casa de Mendoza, perteneciente a la parroquia
de San Ginés y situada en la calle de Bordadores. Dicha casa
desapareci6 cuando los Padres de San Felipe Neri construyeron
a!H su convento. Pué Regidor de la Villa de Màdrid, que le
nombr6 por su Procurador de Cortes, para las que el Emperador
Carlos V celebr6 en Valladolid, en el afio r554; ·y concluidas,
mand6le el Cesar pidiese merced y solo pidiô concediera S. M. al
escudo de armas de su patria la Corona Imperia!, que usaba en
las Reales, como lo hizo. Cas6 con D• Nufla de Bozmediano,
hija de D. Juan Bozmediano, secretario del Ernperndor, y de
D• Juana de Barras; y tuvo en ella â D. Juan que sucedi6 en la
Casa, a D. Fernando, escritor, y a D• _Maria, muger de D. G~spar Ramirez de Vargas. Su aplicaci6n a todo género de letras y
esmdios fué tanta, que era llamado el- Fil6sojo. Esta preciosa cualidad hizo que le tratasen los hombres sabios, y le remitiesen sus
obras, coma Eugenio de Salazar hizo con la graciosa carta que
escribi6 pintando la vida de los Catarriberas, y que Marineo
Siculo hiciese de él honrosa menci6n con estas palabras : « Cuyas
obras elegàntemente escritas leimos, aunque hasta ahora no son
publicadas. »

EL TRADUCTOR LATINO DE LXS COPLAS

27

Su bibliografîa ademas de lo indicado anteriormente es
1. Vida de San Isidro.
2. Un sooeto al lector en los prelirninares de los Morales de
Plutarco traduz.idos de lengua Griega en Castellana ... Alcali, Juan
Brocar, 1548.
3. Un soneto en los preliminares de El Monw. La moral emuy
graciosa historia del Momo : Compuesta en latin por el docto
varan Le6n Baptista Florentin. Trasladada en Castellano por
Agustin de Almazan. Alcala, Juan de Mey Flandro, 1553.
Guillermo ANTOLiN) O. S. A.
De la Biblioteca del Escorial.

APtNDICE

POESÎAS INÉDIT AS DE
D. JUAN HURTADO DE MENDOZA
Magistro loanni Petreio Complutensis Licii Rhetorices professori, Poetae
singulari, suu.s discipulus Ioannes Mendocius salutem plurimam dicit.
Stultus.ego, Petreie, tuo qui carmine jamjarn
Persuadebar homo, diuas me bac ualle morari
Raniferi nostri gusarapi ferique Torotis
Ridiculum, quum emersa caput, qu9 obtundere ripas
Rana solet nostras, mihi sese objecit eunti
Quaesitum properata Tui vestigia vates.
Laudibus immo dicis utqui me impune beasti :
Ilia repente oculos acreis jaculata, caputque
Muri bus et simi1is picae, incukauit in aures
TaJia uerba mihi : Quamuis jam seduJus, inquît.
Te nisi ducit amor, nosque improbus agricolanmi
Piscandi ranas, ta men bue concede parumper,
Obstreperae vocis patiens hic siste viatoi:,
Namque etenim rip(' dominum fus noscere Ranae,
Si potens est nimio pluuias praedicere cantu
Et quamuis possit praenoscere Rana poetas,
Non ego sum Phoebus non sum Cumea Sibilla.

�GUILLERMO ANTOLrN

EL TRADUCTOR LA TINO DE LAS COPLAS

Corpore monstrifico uerum simulata syren sum.
Nostra quidem praeclara sacris cum rnuribus olim
Bella Poetarum cecinit fios, Dius Homerus.
Et consul Cicero nostro quoque jure poeta est,
Nostra etenim exametris cecinit prognostica rhetor.
Et non dignetur noster Parrochius ille
Doctor loaunes Ramirez, arduus alter
Rhetoricae artis apex, nos tandem uisere, quando
Gutture de tremulo bene declamare peritas.
Sed me obiter docuit Petreius carmina nolens.
Quid ni ? Qui faceret dumos, lapidesque syrenes ?
Ille Petreius, ajt, cujus vestigia lust ras,
Ille Petreius erit, cursu cui lampada tradat
Inter Apollineos celeberrimus Aluar Gomez,
Qui Gellameleis Musis &lt;ledit esse disertis.
Me miseram, at postquam rapuit mors frigida vatem.
Obrriguere gelu
uiduaeque Camaen\!
Ut queis disertis pariter dedit esse Repressus.
At Petreius erit magico qui carmine fretus
Ut pullos gallina suos excluserit ouïs,
Sic gellameleis Musas educat ab hortis,
Sic gellameleis Phoebum excaotet in antris.
Et quocumque feratur, eo sua musa feratur,
Seu petat egregiam patriam, Magni Herculis urbem.
Qua nimio studio musarum accepimus usum.
Siue velit vacuum musis Helycona beare.
Siue Cygni doceat, fiectatque juuetque licium
Praesulis eximii. Seu fontes, pascua, riuos,
Genistas, ulmos, salices, salicumque sodales
Fraxineos visat juncos, frntices, loporesque
Siue Toroticolas spectavit .deoique ranas .
Nae ille imprudens, quem cum pater almus Apollo
Aonidumque cho rus penitus comitetur, et usque
Excubet ingenio vatis peregreque domique,
Dicat ab occeano nostro hoc se hausisse furorem
A.ethere delapsum, quo mens adflata repente
Sublimis rapitur. Quo non contendere prorsus
Quo non aspirare queo, salieusue natansue,
Rana loquax. Licet innatum mi ex tempore carmeo.
Prograe.:iiarque licet Satyrorum more coaxans,
Quorum antiqua nimis pater Ennius carmina vidit.

Verum tale mihi carmen contingere nosti,
Quale solet Nymphis ausis certare camaenis.
Quale etiam Anipedes qui garrulitate sequuntur
Effutire soient. Non autem quale Petreius
Complutum hac rediens docuit me nuper amusim.
Namque quod is cecinit misso ad te carmine dudum
Nouimus, an ranas Phoebi praeseruolet aura?
Huc migrasse sacras musas Helycone relicto
Perpetuam sacrasse sibi haec ad flumina sedem,
Hincque sibi venisse novas in carmina vires.
Numine correptus, pulchre et nugatur amice
Quod si illi ex animo sic delirarc volupe, et
Quesitum musas Compluto contulit hue se,
Ille quidem nobis similem se prçbet ad unguem
Ruricoli juuenis, qui nymphae captus amore
Undique querit eum scicitabundum asellum,
Anxius atque vagus, cui presens insidens ipse
Preterea, indicibus precium magno ore futurum
Pollicitus. Tandem monitus quumque inuenit ilium
Indicibus grates agit, et refferre paratur.
Haec misit chi cum caneret moranti garrula nympha
Atque viden:tur plura bis garrire parata,
Se nisi uisceribus riui insinuasset amici, ·
Frux caepisset eam nigrae experientia parcae.
Indignabar enim, me praeter hic esse Poetas,
Qui mihi dissuadere queant meme esse poetam .
Et mihi praerripiant, tibi quod respondere possem.
Fors, celeber vates, celebrem nam reddere p·ergit
Carminibus, Petreye, tuis celebrantla per orbem
Patre Deo geniti Dilectrix inclyta Christi.
Inficias vix ire potes. Nam te fore vatem
Arguit agricolis docta abs te rana poesim.
Yale.
(Bibliote-ca del Escorial e-ll-15 fols. 92 v.-94 .)

0

29

Al muy reverendo Sefior Alvar Gomez catedratico de Griego en la Universidad de Alcala respuesta en metro yambico de D. Juan Hurtado.
Dichosa tecla del Latina vando
y de la musa argolica dechado
y de 1a Castellana nuevo chantre
y lo que habia primero de decir

�30

GUILLERMO ANTOLIN

en el christiano cora digno preste.
A ti salud de alla' do nunca mengua
alla donde la larga affiuencia
de gustos mana i gustos impression
de vida desmolida, y reganada
no llamo yo ni es regafiamiento
al pesar justo que a las esperanzas
de gustos que no cumplen desencona
mal debito tormento, y gran tormenta
del purgatorio do las Aimas hierben
friendose en las penas de las Hamas
por do de grado en grado van trepando
cocidas en la absencia de la glôria
briosas, encogidas, lastimosas
pero con un hidalgo sufrimiento
con que van promoviendo en las limpiezas
Dios sabe en quantos lustras, quantos passos
mas mejor es salir tarde que nunca
al gusto, y gozo que con tu elegante
y viva carta recibi no el
de los emmascarados que da el vulgo
entiendo vulgo no por los menudos
sino por los que en viles menudendas
de vicios yacen como yo enfrascados
por mucho que lo estoy mas lo estuviera
sino porque escuche medio aturdido
el mucho mormorio que las aguas
de gracias davan en sus arcaduces
por do la gracia viene, y va encaû~da
que son las almas de varones santos
a este esteril y seco desierto
donde las fuentes de los Sacramentos
por la misericordia inagotable
de la salud que espera siempre manan.
Aq ui la falsa sed se desengafia
si la fe desalterada le da via
y nos bace dexar la cantarilla
de nuestro ardid, consejo y entimemas
como acaescio en el pozo de Jacob
do la Samaritana argumentaba
el grande amor que en tus cartas me muestras

EL TRADUCTOR LATINO DE LAS COPLAS

me da salvo conduto a disparar
quanto a la boca se me viene
aunque despues y antes que lo diga
con mi flaco juicio lo registra
y del ageno espero enmienda, y lima
para mis desembueltos disparates
porque ni yo soy digno de imitar
los sacrosantos saltos de David
ni las bondas celadas de Thebaoo
ni el muy sublime y gracioso pretexto
del sabio valentin Osias March
ni de la muy illustre y bonda musa
del granadin la mascara dichosa
ni de tu Musa la tranquilidad
maûosa que al lector atarantado
con alterada sobrehaz le llama
bien con el avisado y buen cabrero
con la cabra que va de cerro en cerra
de breûa en brefia el que vaya quejada
que el la reduce al competente pasto
•con alentado y manso corazon
pero con voz briosa, y pies de gamo
creida tengo la invisible fuerza
del amor que en los bmtos, y. en las plantas
y en los duros mineras hace mella
y mucho mas en quien tiene caudal
como es el alma racional del justo
la causa oculta de la dissonancia
so consonancia va en constellaciones
so complexiones no sin el gobierno
de luz divina que le da sus rayos
y los hermana a un fin, y deshermana,
segun la paz 6 guerra les conviene
que no seria de su grande franqueza
do cumple sobresalto dar reposo
y no gastar la paz que nos combate
·tambien se traba buena paz, o guerra
por el guiamiento que el Angel que en gracia
de aquél esta que nos le dio por guarda
pero otras veces nacen sentimientos
de hombres como yo que siempre yacen

JI

�32

GUILLERMO ANTOLIN

en iras, y apetitos mal mandados
que alla se van donde les lleva el soplo
como los milanillos de alcarciles
quandolas noches, y tareas crecen
de Jas cuidosas mozas hilandcras
y la cuerda hormiga se bastece
sin amar~arse de ello el buen villano
asi me vea yo bien entrastado
corno me duelo de rui entrastamiento
y como creo que quanto agui digo
lo sobrepujas con vuestro y seso
pero mientras mexor cosa no hago
oso parlando desfrutar la musa
de tus viexas lecciones y experiencias
en cspecial siguicndo tus pisadas
a quien asi siguiesse en la destreza
y letras, y bondad y gran mesura
como es signo en el amor debido
dubdoso estuve si responderia
sin consonantes 6 en metro espa:âol
coma me acometiste con tu carta.
Mas vi que el canto comenzabas
y porque aora se usa entre poetas
y en el primer troba es usa en Espafia
y porque entre otras trobas se sufrian
y porque es descansada esta poesia
y porque no se sabe entonar bien
quien no se desentona donde cumplc
y porque los que vienen al trobar
entrar no dubden por menguado vado
y par dar mejor tono a Jo entonado
quise escrevir assi siquiera aquesta
aquesta letra ; é Ley rigurosa
del trobar nuestro metro desatada
coma tu hondo Pindaro hacia
no sin rnysterio segun yo sospecho,
bien assi coma madre cariciera
que al tiemo niiio entr~a las galas
le pane mano de texon è higa
porque se le (en blanco) en ella el mal ojo
es porque las rnuy utiles senteucias

EL TRADUCTOR LATINO DE LAS COPLAS

•

se miren con desocupada vista
mal ojo digo al que se esta en las galas
y por las flores dexa el dulce frnto
como lo creo y bien sanctos doctores
confuso destas verdades aunque malo
oy dia de la dulce y limpia sangre
de aquellos que muriendo y no bablando
hicieron confession a Dias accepta
en vuestro de la sangre rcdcmptora
de quien primera que se Je agotasse
la sangre nueva cobra hidalguia
primeras en la escuela del martyrio
que no solo par Christo padecicrou
mas e~1 lugar de Christo degollados
quien fuera aora tanto faborecido
de la christiana musa que pudiera
decir no como tordo y papagaio
la hidalguia desta nueva gente
y &lt;lf-1 cruel la brutedad villana
y la paciencia del que nos espera
y la obediente y sagrada partida
de la sierupre doncclla y santa Madre
del hijo de Dios Padre para Egypto
doude la gran llaneza de la tierra
descubre el hondo fin de astronomia
por la serenidad del ayre y cie\o
y la delicadez de los ingeuios
Quien te dixera Egypto la ,·entura
en receptar en ti al sol de justicia
embuelto corno en nubes en paiiales
nifio pero Seiior de tus planetas
ni pienso que faltara ingenio ni arte
no espiritu no nombre de poeta
que auuque sufria temporal pobreza
no fuera menester otro Mecenas
no febos para fecuudar la mente
y concebir crecidas intenciones
dentro de fe y mesura governadas
y levantar con gran roaguificencia
los pies del Griego y del Latina verso

33

�34

GUILLERMO ANTOLfN

y de las nuevas rimas Castellanas
a quien tambien ayudas y vandeas
entres tus sacras oras, é Iecciones
estudios y domesticos cuidados
que solo bastarias para salvarlas
si el mundo nuevamente se anegasse
aunque condenas a tu octava rima
sin ser oyda y sin justa causa
como arte desdefiosa que aborrece
los dulces paxaricos que criaba
porque Ios cazadores los miraron
pero mayores cosas esperamos
de tu christiana musa en el latin
y sino conjetura mal mi musa
veran los que vivieren de la tuya
generacion que sea bien recivida
de la musa dav1dica por lo alto
a mano (en blanco) Geronymo y Ambrosio.
(Bibl. delEscorial, H. I. 9 fol. 27.)
En alabanza de las cuatro Canticas del sublime y gracioso Osias March antiguo Poeta Valenciano Soneto de su observantissimo ritnador D 0 Juan Hurtado
de Mendoza.
De sano amor secretos encantados
de hondo aviso moral disciplina
ricas ganancias de la libitina
divinos gustos al alma inspirados
Veras agui Lector atesorados
con musa dulce casta fuerte fina
en Iengua obscura, viexa, valenciana
tarde entendidos, y tarde escuchados
El loco precia el retinente alambre
Por el retinte, y resplaudor agudo
mas que oro fino, sino es relucido
El oro en su retinte es algo mudo
quien va por oro a las minas con hambre
del precio y sefias va bien advertido.
(Bibl. del Escorial, H. I. 9 fol. 26 v.)

TRACTADO DE AMIÇIÇIA
Entre los c6dices de la Biblioteca Osuna ·que fueron adquiridos por el Estado
espafiol para la Nacional de Madrid I figuran dos de no despreciable interés
para la historia filos6fica del Renacimiento. Nos referimos al Tractado de Amiçiçia y al Tractado de la bie11aue11htrança, escritos por el Doctor Ferran Nûfiez a
ûltimos del siglo xv.
El Tractado de Amiçiçia !leva hoy la signatura Hh. 78, y es un c6dice de
190 X 136 mm., escrito en pape! (excepta la primera y tlltirua hojas, que
estan en virela), de hermosa letra de fines del siglo xv. Consta de doce folios,
en los cuales el numero de renglones oscila entre 3&gt; y 38 por pagina. Tiene
algunos reclamos. En el folio 1° r. hay una inicial hermosamente iluminada en
oro, azul, rojo, rosa y verde, y la pagina (exceptuando el margen derecho)
ostenta una preciosa orla de flores y animales. En la parte inferior esta dibujado el escudo del Marqués de Santillana, con la leyenda : Ave Maria, gratia
plena. El titulo de la obra (en rojo) es como sigue :

•

Prohemio i: declaraçio11 del verdadero 11onbré de a111or, i111itulado al tracta JI do
de amiçiçia, conpuesto f;lt vulgar lengua por el doctor Ferra11 Nuii~z. para, el Il illustre i serenissimo sefior su se1ior el duque del I11Jantadgo, coude del Real.
E. : « Muy illustre i serenissimo duque sefior ». A. : suplan qualquier defecto
que buen juyzio dictare que deuen enmendar )&gt;.
El Tractadc de la bienauentitrança !leva actualmente la .signatura : Reserv. 6•.13, y es un codice de r32X87 mm., escrito en pape!, con algunas hojas en
vitela, de grande y buena letra de fines del siglo xv. Consta de setenta y nueve
hojas, en las que cada pagina suele tener 18 renglones. Hay algunas notas marginales, de la época. En el folio ro r. va una orla en colores, con el escudo del
Marqués de Santillana dibujado en la parte inferior, y la palabra lii.s en la superior. La inicial de la rnisma pagina esta lluminada en oro, azul, rojo, rosa, verde
y lila. Al folio 60 v. hay otra inicial iluminada. El t/tulo de la obra ( en rojo)
&lt;lice as!:
·

Principio i ilitroductio1t a 1m exceleute tracta do Il de la bienauenltlrança, copillado
por el doctor Je Il rrant mtiiez., del consejo del rrej t rreJna 11ros Il se1îores, para el

r. Catdlogo abreuiado de los numuscritos de la biblioteca del Exmo Setîor Duque
de Osuna é Injantado, hecbo por el conservador de ella Don José Maria Rocamora
(Madrid, Fortanet, 1882). Ntimeros 163 y 164.

�FEltRAN NUNEZ

illustre z ser6'1iissi1110 seiwr 1u se Il 1ior don ynigo lopez. de mendoça, duq" del injà Il
tadgo, marques de santillana, Conde del Real.
E. : « Por muy clam conosçirn1eato tengo conosçido, illustrissimo sefior
duque ». - A. : cc E gloria e honrras z graçias infinitas den aquel hazedor que
lo administro sin meritos mios, a! quai con quantas fuerças yo puedo las do,
z a la gloriosa madre suya, que syn nenguna macula meresçio ser madre suya.
Deo graçias. ,,
De la personalidad del autor, totalmente ignorada hasta ahora •, sabemos
tan solo que se cai-ificalx1 de Doctor, que pertenetio al Consejo Real y que sirvio al Duque del lnfantado. Escribia sin duda d ûltimos del siglo xv, pues los
dos opûsculos descritos (ûnicas producciones suyas que conocernos), van dcdicados a Don Ifügo Lopez de Mendoza, segundo Duque del Infantado, Marqués
de Santillana y Conde dèl Re3l, qu.ien vivia por aquel tiempo. Don Yfügo fué
hijo de Don Diego Hurtado de Mendoza, primer Duque del Infantado, el cual
testo en 14 de Junio de 1475, y 1,ieto del famoso autor de la Co111edieta de Ponça.
Los opüsculos rt'feridos, sin ser de primer orden, constituyen una buena
muestra de lo que eran la erudicion y el estilo, no precisamente en los renacientes, si:no en los aspirantes d renacientes del sig-lo xv. El doctor Ferran
Nui'iez, como Pedro Diaz de Toled,o, corn0 Gracia Dei, como Juan de Lucena,
como Fernin Pérez de Guzman, como Mosén Diego de Valera y tantos otros,
(&lt; c-aresçiendo de las formas, era contenta de las matetias &gt;), y asi se ve aquél
su anhelo de resucitar el saber antiguo, citando a diestro y siniestro a los clasisicos que pudo conocêr, y emreverando su diccion con horridos latinisruos. Su
confesion, al final de la dedicatoria del Tri!ctado de la bienauenturança, es harto
ingenua: c, -z ante que comiençe - le dlce al Duque -crea uuestra senoria que,
con tan grand pena se escriue en roh1ançe, que non Jnœde ser cosa mas pe11osa z:
de mayor 1rabajo. &gt;) Y esto se afirmaba por los mismos aôos en que salia à luz
la Comedia de Calisto i Mûibeal
Reprodudmos acontinuacion el Traclado de Alll-içiçia, sin otrns cambios que
deshacer las abreviaturas del original, escribir los nombres propios con rnayusculas, sustituir las ss [argas por cortas, y pouer la puntua:ciôn. El autor (coma
indica él mismo al principio de su trabajo) toma por base las opiniones de distintos juôsconsultos, romanistas y canonistas, lo cual no deja de contribuir a
la ingrata sequedad de su estilo. No seria dificü tampoco tacharle de alab:ir en
demasia los méritas de su protector, si no supiési::mos cuan general era esto en
su tiempo y siguio siéndolo en los posteriores.
A. BONILLA y SAN MARTfN.
i . Hablamos por vez primera del Doctor Ferran Nuiiez en nuestro estudio :

El Re11aèimiento y

Stt

inftuencia literaria en Espaiia (La Espaiia Modema; Febrero

de 1902), pags. 98-99.

TRACTADO DE A.MIÇIÇIA

37

.
PROHEMIO Z DECLARAÇJON DEL VERDAD.ERO NONB'RE DE AMOR,
INTITULA.DO AL TRACTA

Il Dô

DE AMIÇIÇIA, CONPUESTO EN VULGAR

LENGUA POR EL DOCTO.R FERRAN NUNEZ PARA EL

il ILLUSTRE z SERE-

NISSlMO SENOR SU SENOR EL DUQUE DEL YNFANTADGO, CONDE DEL
REAL x.

Muy il1ustre z sere111ss1mo duque sen.or : en el comienço de
cada obra, segund la opinion de los antiquissimos z christianissimos doctores z de los modemos, el aux.ilio diuino se deue
pedir, porque la obra o intinçion buena con que se haze se protraygua a buen fin, ca syn este adjutorio del sumo bien; ninguna
rrazon se entiende, ni menas. natura se puede substentar, ni
acçion alguna se puede expedir. Asy lo dize aquel diuino orador
Plato 2 , z aquesto pretermisso, non se puede començar buen prinçipio, nin menos Haher a buen fyn. E, segun dize el prinçipe de los peripatheticos, el Aristotelis, del sabra es ordenar z
con grande studio en orden paner. E eJ Seneca, en el quatto de
sus Declamaçiones : toda honesta obra la voluntad la prinçipia z
la ocasion o causa de la coh1ençar le da fin. E acatando esto,
ylustre sen.or, mi habla tomara z riene prinçipio de aquel non
generado paclre que da ser a todas las casas, z a los balbuçientés
da eloquençia z pane audaçia par su bondad marauillosa, z a los
debiles flacos les da osadia z foerça, z del vnigenito fijo suyo
que, sin varonil simiente., dela virgen purissima, virgen quedando,
naçio, del qual es todo saber z de quien proçede tacla sapiençia
z sçiençia, sera la prosecuçion &lt;leste comienço, pues que èl solo
r. Estas lineas van en rojo en el codice.
Cuyos diilogos Axioco, Pedro y Fedon puso en castellano, traduciéndolos
del latin, el Doctor Pedro Diaz de Toledo, del Consejo del Rey Don Juan II.
La version Jel Fedon va dedicaja al Marqués de Santillana, y parece anterior al
aüo 1445. Hemos dado noticia detallada de estas traducciones en nuestro: leJN,
didlogo plat611ico, traducido del griego por Afanlo Uca.lego : Madrid, M. C. M. I.
2.

(paginaSJx-xxv).

�FERRAN NUNEZ

es hermosura z decor de todas las gentes z uerbo de Dios.
Debaxo de la qual doctrina prosiguo, z con su lumen, quod est
lux vera z- eterna, este camino agredior, z el efecto &lt;lesta rrazon
o ornçion z prinçipio trabe el Paraclito, proçediente de amos, z
aquella conluzida infusion &lt;leste sacra don puesto en la via o
camino. Comienço, e a la perfecçion &lt;lesta s&lt;1ntissima trinidad,
que indiuidua tiene essençia, loor z gracias z laudes ynfinitas con
todas mis fuerças ofresçiendo, de su inhefable misericordia
teniendo firme esperança, mi balbuçiente lengua en este vulgar,
que pierde eldulçor de la eloquençia zen que ningun buen stillo
se puede tomar como en la sacra lengua latina, quiero començar,
dezir z loar, z mejor dedarar las ynnumerables virtudes z exçelençias de vuestra perssona i nobilissima progenie, z prosapia
donde proçede. E porque a otro asy conuinientemente como a
vuestra y lustre persona se pudo adoptar sermon de noblen, ni a
otra persona alguna pudo conuenir de se 11:imar noble como (fol.
1° v.) vuestra seôoria, porque en verdad ninguno tiene abraçado z vnido a si mesmo por quatro costados la generaçidn de
nobleza sinon solo vuestra ylustre perssona, e en todo modo o
genero della. E porque el philosofo, en el quinto de la Ethica 1 ,
persuade z dize que a Ios nobles es dado hazer merçedes, z para
las bazer dize que deuen ser atraydos z persuadidos, z esto dize
ser honor e gloria, a vuestra sefioria, que desde la juuentud z
niiiez todos los tiempos syn cansar de continuo trabaja en tan
magnificas cosas, asi de grandeza destado como de gentes continuas z marauillosos hedefiçios e de virtuosa gouernaçion, zen
virtud colocar en persona. La qua!, segun el gran Basillio, varon
exçelente z de admirabile nominaçion, non piensa que en esta via se
puede arbitrar, nin men os estimar ni llamar de vtilidad o prouecho,
sinon la via de la virtud, porque, segun el dize, nin la dignidad, nin

I.

Don Carlos, Principe de Viana, tradujo al castellano los &lt;liez libros de la

Etica d Nicomaco en el siglo xv (v. el ms. S, 15 3 de ]a Biblioteca Nacional de
Madrid, y los P, 191; S, 72; S, 20; S, 9 ; y T, 127).

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

.,

39

la grandeza de los mayores, nin las fuerças del cuerpo, nin la forma
del, nin la honrra dada de todos los honbres, ni el ynperio, ni otra
cosaque se pueda dezir en esta vida, exçelente z: longeuasperança
nos da para alcançar la eterna synon la virtud. E pues desta tan
dottado esta vuestra nobilissima perssona, que con &lt;ligna rremuneraçion seria honor z gloria, porque honor, segun lo dize el
philosopha In prirrw Ethicor., mas esta çerca del dador de la
honrra que non del que la rresçibe, mas yo, ylustre sen.or, con
ynmensa alegria z gozo me alegro, conosçiendo, par çierto z
auiendo aprehendido z visto lo que a muchôs antes oya, z
que por esperiençia ellos auian conosçido, z con vn spiritu
de verdad que penetro mis entraiias z coraçon en vna forma
marauillosa, me mostro quel honor de vuestra serenidad es el
bien propio z virtud rradicada en su ilustre persona, que es muy
difiçille z avn quasi ynposible que della se aparte. E la gloria,
quanta mas la mundana, como sea jnane z: vana z syn fructo,
dizelo aquel c01isolado Boeçio 1 , en el terçero, adonde dize que
el tragico la llama injuria. i Que cosa es gloria en los millares de
los bonbres synon vna inflaçion grande de los oyentes? La merçed z honor z gloria de vuestra sefioria, non es nin puede ser
synon aquella que de si mesma es estable z por si mesma es
sufiçiente bien. z esta es digna de contar z numerar de vuestra
ylustre persona. Porque sy vn poco mas alto vuestra senoria z
los que lo acataren los ojos alçaren z eleuaren, en aquel lugar
la hallaran asentada z colocada, en el qua! todas las cosas son, z
1. Del Tratado de consolacwn de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio,
muy conocido y mencionado en la Edad Media, hay varias versiones castellanas del siglo xv (véase, por ejemplo, el ms. li. 35 de la Biblioteca Nacional
de Madrid).
También tradujeron esa obra, en el siglo xvn, el gran poeta D. Esteban
Manuel de Villegas y D. Agustin Lapez de Reta. La versiôn de este ultimo,
que a nuestro juicio es la mejor de todas, fué publicada por D. Vicente Rodriguez de Arellano en 1805 (Madrid; por Gomez Fuentenebro y C•; xxrv+
231 pags en 80).

�FERRAN NUNEZ

donde se colocan los preclarissimos varones. Ca esta gloria mundana, avnque paresçe bien para alguna parte del anima, muy
peque11a z de poco durar es. Por eso, sen.or, aquella que es muy
mas exçelente z que dura donde esta la perpetuidad, esta aparejada a vuestra exçelençia, en la qual fruyen los bienauenturados,
que es la, eternal silla z morada, la qual non se da a los que
esperança en los honbres tienen, nin a los que atienden z siguen
la boz del pueblo, nin a los que su premio en lo mundano ponen,
saluo a los que la virtud corho vuestra sen.aria tiene, z este
premio z gloriosa corona en grandissima copia vos esta en
los çielos rrepuesto; a lo qual sala la yleçebre virtud de vuestra
(Fol. 2° r.) persona exçelente vos traxo a esta verdadera fama z
honrra, porque de vuestra senoria siempre se dixo, z par obra
paresçe z se vehe, z fuy buen testigo, porque! honor deuido a
los que gouiernan z rrigen la rrepublica, corho vuestra exçelençia lo haze z quiere, este honor se deue, ~ quanto mas se dara a
los que la virtud tienen ? Ca, co:fuo el Çiçero dize, en el Sopno
del Sçipion, sola la virtud haze al honbre bien auenturado, z por
otra nfoguna via este nonbre de bien auenturado se alcança. E
yo, queriendome rreduzir al proposit0, sy el alegado prinçipe de
los filosofos dize z persuade que a los ·nobles deuemos de atraher
a hazer merçedes, quanta mas determina z se ha de creer que se
deue de persuadir a los ylustrissimos, como es vuestra seûoria, z
toda su progenie &lt;lande proçede z de donde se diriua z desçiende, que desde los godos aca non se lee generaçion tan nobilis-sima nin donde tanto numero de virtudes z marauillosos actos z
tan insignes varones ayan proçedido. ~ Quien podra contar nin
en escriptura alguna paner las exçelençias, virtudes z nobles
actos z de gran marauilla de aquel de memoria digno del stipite
donde proçede vuestra senoria, el sefior don Pero Gonçalez de
Mendoça? Que avnque es puesto por grandi~simo loor z exçelençia z muy gran osadia la quel rrey Saul hizo, que sabiendo
queauja demorir, el z sus fi.jas podiendo fuyr, vino a labatalla
donde murio, segun se lee Reg1m-t. primo. vlti1110. c., mayor exçe-

TRACTADO DE AMlÇIÇIA

•

.

lençia fue la que fizo z de mayor osadia, en lugar de tanto peligro, que con marauilloso esfuerço saco z libro al rrey su sen.or,
z puesto en lugar &lt;londe se pudiera librar su persona z ganar
grandes tierras z gran sefiorio por tan gran seruiçio como auia fecho,
sabiendo que non podia escapar, todo pospuesto, corho vn leon
brauo, pensando el solo vençer z rrecobrar lo perdido, boluio a
pelear donde murio. ~-Que podre dezir nin narrar, nin menas
podria avnque mucho trabajase, en escriptura poner los belicosos
actos del glorioso avuelo vuestro don Yfügo Lopez de Mendoça,
cuyo nonbre en vuestra sefi.oria esta rrecobrado ? Ca son tan ynumerables batallas z cosas en que non themio c0sa que se pudiese
dezir temer, z a que su persona non pusiese, z tan &lt;lignas de
loor, que es mas loor suyo z de vuestra sefioria, segun son notorias, dexallas, que dezilbs; pero vna cosa sola non podria callar,
mas mucho z mucho se deue escreuir, que fue ser en singular
modo sapiente, z escreuir tan marauillosas doctrinas, todo por lo
natural, que par graçia le fue dada mas que por arte, que nunca
aprendio ; ~ de quien se podra dezir nin menos escreuir, que
fuese tan sabio z tan exçelente z esforçado varan en todas las
estorias que discurrir se pueden ? solo vno se hallara a quien le
sernejar pueda, que fue _el grandissimo varon z de gran exçelençia Jullio Çesar, de quien todos se nominaron por su exçelençia,
que de audaçia z fortaleza mucho acabado se falla., zc touo z la
sapiençia en exçelente manera, que por su sapiençia fallo el visiesto
del afi.o, z antes nin despues del otro ouo que tanto alcançase.
Pues (Fol. 2° v.) ~ que dire del y lustre senor duq ue, padre de
vuestra senoria, don Diego Hurtado de Mendoça, que fue doctado de ynumerables graçias, tales que en las quatro çiuili4ades o
maneras de sefiorear que escriue el filosofo en el primero de los
Retoricos, todas quatro touo z muy cognosçidas en el?; pues jn
espeçie viniendo la prudençia, avnque por exçelençia se adapta
a Noe, çerca de su sefioria en mayor exçelençia se podria poner,
z por mas singular, segun la fama z obras que par ella hizo,
mayormente en la lealtad z ~uarda de las cosas que prometia z.

�42

FERRAN NUNEZ

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

daua. Pues la confidençia, la begninidad z amor a los que le siruieron, syn cuento se muestra; la stabilidad z firmeza muy
mayor que en Josue, segun por sus actos paresçe; la perfecçion
mas perfecto fue que orro alguno en todas sus obras. El seso z;
prudençia de Salamon non fue tan acabado ; ya la paçiençia esta,
avoque se adapta a Job, muy mayor la touo en grandes cosas su
exçelençia ; la fecundidad z; perseuerançia, la deuoçion, todas
segun l0s tiernposen que su setioria las exerçito paradesatargrandes lazos z ligaduras z sostener la rrazon, ningun goueroador la
alcanço tan acabado como su sefioria. Pues ~ que se podra dezir
de otros muy y lustres z; serenissimos 5efiores que &lt;lesta prosapia z;
projenie han proçedido, de donde agora en ivuestra exçelençia se
memora todo ? Pues bien con rrazon, por la breuedad que es
plazer de los modern os, dire, tomando la doctrina del philosopho,
que a tan y lustre sen.or como es vuestra seiioria deuo persuadir z
atraber que faga merçedes z las fechas conserue como continuo
lo haze, queriendo tomar exemplo de aquel inmenso dador Dios
nuestro, que sienpre da z; nunca rresçibe. Ca si acatare a lapersona de vuestra sefioria, tantas z; tan ynumerables virtudes z
exçelençias vy z; estan el rradicadas, que non puedo otra cosa
dezir, segun el amor que a tan pequeîio z indigno sieruo mostro, synon lo que dize él Posio' del Tito emperador, que paresçe
vuestra serenidad amor z deleyte, z en algo mas quiero estender. Que sy mirare a la prestançia z nobilissima projcnie ~ quien,
entre todos los cabdillos z; duques del mundo semejable se halle,
que, por venustad de los mayores z; por gloria de los padres z
parientes, a vuestra linpidissima sangre z tan clara se pueda llegar? E sy de la epulençia de rriquezas bastare, anplissimos son
los sefiorios que tiene de potençia singular, los çibdadinos i subditos z de firme amor z beniuolençia. Sy de la vinud z grandeza
de coraçon opinare z acatare, tanto grande z de tal manera, que

es marauilloso, mayormente en la singularidad de los hedefiçios,
que non se, mirandolo, a que lo pudiera adaptar, nin menos
similar, synon aquel hedefiçio que de la talla z Hellion que
hedifico aquel notable rrey z muy memorado Priamo, que mirando su forma z sotileza, creheran (Fol. 3° r.) ser verdad lo que
desto se escriue. ( Que dire de la virtud de la justiçia, que tanto
ama z quiere, de la rreligion z liberalidad, de la clemençia z piedad, de la fe, z constançia, z moderaçion z prudençia que vy en
vuestra sefioria, z de que esta doctado z continuo exerçita z vsa,
synon requerir al philosofo que nueuamence paresca, z me de
audaçia para persuadir a tan nobilissimo varon z de tanta exçelençia que me faga merçed, pues indigno de la resçebir me fallo?
z pues este jnfiel, avnque muy memorado z que non tiene esperança, boluerme he aquel solo dador que a prinçipio inuoque,
pues aquel solo es el que da a los flacos z debiles fuerça, z a los
ygnorantes sçiençia, z este guiador me demuestra que tenga fiuzia
en tantas z tan ynumerables virtudes como en la ylustre persona
de vuestra seiioria estan, que aquellas vos atraheran .a lo conçeder, pues la virtud esta en el dar, z non en el que rresçibe; z
queriendo non ser prolixo z dar fyn en este prinçipio, serenissimo sen.or, muy conuiniente cosa fue que a tan graçioso sefior,
z de taotas virtudes doctado, que tanto amor me mostro, siruiendo escriuiese, z en perpetuydad pusiese por comienço z cognosçimiento de todos este tractado de amor, porque por esta
amiçiçia vuestro exçelente z magnifico estado mucho mas se
ahumentara cada dia, solo por querer z amar lo honesto z bueno,
que es el propio amor, segun adelante en este tractado paresçe,
z por quedar la amiçiçia con quien vuestra seiioria la puso. E
por esto, con gran rrazon mouido, por que a todos fuese noto
este nonbre de amigo de que me yntitulo, que tan rradicado
vuestra sefioria tiene, foe conuiniente cosa, por començar a
seruir, que en esta lengua vulgar escriuiese, para saber que cosa
es amiçiçia z amor z beniuolençia. E por esto, mouido con aquel
modo z acatamiento que deuo, suplico a Yuestra exçelente magoi-

1. l Poggio Bracciolini, el autor de la Historia de Flormcia y eximio humanista ?

43

�44

FERRAN NUNEZ

fiçençia que non acatando a la flaqueza z poco saber de mi rrudo ·
juyzio z non buen estilo desta mi obra, pues lo causo la nesçessidad de la lengua, z al desseo z fyn que me mu eue a lo copillar,
vuestra sciioria con esto lo quiera rresçebir gratamente, a exeoplo
del rredenptor nuestro Iesu, que le pluguo mas el exiguo don z
pequefro de buena yntinçion que lo muy mucho mas ; z lo
defectuoso vuestra exçelençia lo supla z lo superfluo quite, z en
todo a enmienda z correcçion lo mande traer, z non mirando a
los emulos, como ninguno dellos caresca; ·Z como quiera que es
noto a todos, pero asento mi animo aqui enxerir algunos doctores z santôs de santissima vida, z otros que los touieron, z
començare de los poetas, por ser antiquissimos que los storicos z
oradores z que otro genero de scriptores. Homero, que fue
duque z cabdillo de la filosofia, z fuente z ynuentor z origo de
las cosas dioinas, este en la posteridad de su studio touo tantos
emullos, que dormitante, z yncredulo, z otras jnjurias en su
nonbre z escriptura pusieron, en espeçial Zoylo, que fue maestro
de toda Maçedonia z Alexandria, le llamo Homeromastis en lo
que escriue a Tholomeo rrey contra yliaden, z era ya pasado desta
vida Homero en aquel tienpo mil! aiios auia. Maro mantuano,
cognosçedor de toda disçiplina, que, segun dize el Flaco, non se
hallo en tierra alguna (Fot. 3° v.) otro mas rresplandesçiente,
rnuchos emulos touo, que le cQnonbran ladron publico, z le
dizen feos denuestos. Esto mesmo padesçio Pedro ' Terençio,
de los comicos e! mas exçelente. i Quien puede pensarnin dezir lo
del Tullio z Sçiçero, que son luz de la eloquençia z doctrina 2
de los quales grandes loores se dizen, gran emulation touieron,
que ouo quien de tantos z tan sumos oradores oso dezir que
locamente z como escurras auian hablado ?i Que dire de Demostenes, en taota grauedad tenido, z eminente en el arte oratoria z
Asi, por Publio.
Corno se ve, cor,sidera
lidadés.
1.

2.

a Tulio y a Cicer6u como

dos distintas pcrsona-

.

...

.

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

45

en el vso z majestad de dezir, que Epicuro z los que lo siguen,
en espeçial Metodoro z Ermachus, z otros filosofos, mucho lo
laçeraron, z el mesmo Epicuro a Platon continuo muerde z maltracta el philosofo Aristotiles? z el Eusebio, en vn libro que hizo
de preparatione euangelica, en vn capitulo que comiença Elearcus,
dize quel Aristotelis fue judio z de su generation ' . ~ Quien podra
escreuir la emulaçion del Fauio contra Seneca, z Seneca contra
Phauio z contra Quintiliano, z el Quintiliano contra el, que
avnque son exçelentes en doctrina, z varones de gran jngenio,
nunca su propio nonbre se llaman? Pues dexados estos de tanta
sapiençia, viniendo a los santos, lea la contençion del glorioso Ieronimo con Rufino Aquiliensi, con J ouiniano, con Vigilancio. ( Quien
vido las epistolas del Jeronimo con Agustina, z Agustino con el
Jeronimo, que coma quiera que santissimos varones z de marauîllosa sapiençia z de tanta santidad z doctrina ensefiados, que
a todos exçeden en sus escripturas z vidas, mas de emulaçion no
poca, antts grande, es visto tener? i Que dire del Çipriano, en
toda arte 2 oratoria admirable, fue de muchas acusado z escarnesçen del, llamandole Capriano por la jnuidia z emulaçion, z
oy los Tomatistos z Escotistos en las opiniones tanto diuerssos?
E assy, serenissimo sefior, vuestra sei'ioria non se marauille que
contra mi, pusilo z flaco honbre, z yndocto, algo se diga, mas
suplico a vuestra sefioria con la exçelente virtud de nobleza lo
supla, z a los lectores suplico que lo lean con yntinçion de lo
emendar cada que lo leyeren, z si leyendo hallaren lo que yo
ygnore, lo su plan z enmienden z syn detracçion a correcçion lo
trayan, tomando la doctrina z sentençia del papa Melchiades, que
primero todo diligentemente lo ynquiran, z con justiçia z caridad
difinan, a ninguno co11depnen hasta hallar justo z verdadero
juyzio, z a ninguno judguen par suspiçion de arbitrio, mas pri- .
1. Desde. : i el Eusebio hasta geuerntion, esta subrayado, y con una cruz en
forma de aspa al margen.
2. Borrado: &lt;&lt; de ».

�FERRAN NUNEZ

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

mero prueuen z despues caritatiuamente condepnen, z lo que
quieren para sy quieran para otro. È ynuocando el auxilio del
que a prinçipio por auxiliador tome como dador de las graçias,
comiença el Tractado z dize asy '

que sera cosa nueua, z lo que los doctores en estos casos ponen
z determinan, yntrexiriendo algo de los dichos de algunos singulares filosofos z poetas, z algo de la sacra escriptura en el lugar
do conuiene. E porque en estos casos ay algunos vocablos que
non bien se rromançan, perd.one vuestra sefioria si alguna obscuridad touiereo, que yo entiendo de trabajar de los poner en el
mejor vulgar que pudiere. E primeramente se ha de saber que
los juristas hazen diferençia, z dizen que ay beniuolençia, z benifiçençia, z amor, z amiçiçia, z esto trahe entre sy diferençias, porque la beniuolençia es acto de la voluntad, por el quai a alguno
bien queremos, de la qual habla la ley inperialis en el prinçipio ;
z la benifiçençia es vna acçion o acto beniuolo que da gozo al
que lo rresçibe, z asi se difine en los feudos, en el .c. primera, z
asy consta que la beniuolençia esta en la voluntad, z non es operatiua de cosa buena, porque non obra. E tienen diferençia estos
vocablos de amor, porque amor rrequiere deliberaçion del
coraçon z voluntad de obra, z por eso el amor proçede ex animo,
segun se nota en la ley terçera de donationibus, z la beniuolençia
muchas vezes sin deli beraçion z rrepentina z arrebatadamente z de
supito viene, segun muchas vezes por experiençia vehemos en dos
perssonas que peleen z jueguen o hagan otros actos, que subito
viene al honbre querer que vno vença o gane, avnque non le ama,
tiene beniuolençia supita z presta, z algunas vezes ama a quien
no es su amigo, z por esto non se puede dezir todo bien querer
o amor ser amiçiçia. Ca este amor de amiçiçia ha de ser deliberada bien querençia entre dos, z ha de ser mutua, z a cada
vno manifiesta, conuiene a saber quel amor de amiçiçia ha de
estar çerca del amante z del amado como vna cosa clara z manifiesta, sin mezcla alguna, z por esto dize la ley : a los amigos
auemos de llamar amigos, non por leue z ligero cognosçimiento,
mas antiguo z grande, z honesta familiaridad, por rrazon adquirida, z que sea auida con los padres o parientes, non de voluntad presta, synon deliberada; (Fol. 4° v.) assi lo quiere la ley
latt., do la glosa, alegando al Tulio, dize: el amigo el mesmo

I
Para uerdadera not1ç1a &lt;lesta palabra am1ç1ç1a, primeramente
deuemos saher -por cognosçimiento que cosa es. Lo segundo de
donde se diriua z quantas maneras ay de amistad. Lo terçero
a quien es deuido, z (Fol. 4° r.) quanto el amigo deue amar
a su amigo. Lo quarto que fruto trahe amar. Lo quinto por que
causas se pierde o deue perder la amistad. Lo resto z vltimo,
que prouecho trahe tener amigos, z &lt;lestas mateûas tracta asaz
plene el filosofo, en el octauo z 110110 Ethicor., z el Tulio in libro
de amiçiçia 2, z en el primero z terçero de ofiçiis, mue ho por ynstenso el santo doctor en la segunda del segundo, en la quistion
veynte z seys z veynte z siete z veynte z ocho, tractando de la
caridad por todas las questiones. Esta bien por ynstenso por todo
el titulo veynte z siete de la quarta partida; pone algo çerca
dello el Sabio, prouerbiorum, çiento z veynte z siete ; mas porque en estos lugares esta muy vulgar, dexando las rrazones z
opiniones z diferençias destos actores, por euitar la prolixidad,
solamente por lo rreduzir z traher al proposito por mi ya yniçi:ado,
entiendo proseguir en este tractado sola la opinion de los juristas,
1.
2.

Hay un espacio en blanco de dos Hneas en el c6dice.
Hay versi6n castellana de este opusculo, hecha en el siglo xv, en el ms.

IL 21 de la Biblioteca Nacional de Madrid (es el n° 54 del Catdlogo abreviado
de los 111anuscrilos de la Biblioteca del Excmo. Seno,· Duque de Osuna é Infantado,
becho por el co11-servador de ella Don José Mada Rocamora; Madrid, ·Fortanet,
1882).
D. Fernando Casas public6 en Cidiz, en 1841, una nueva traduccion, con el
texto latino y notas, de: Lelio, 6 didlogo de Marco Tulio Cicer6n sobre la Amistad
(xxrv+214 pigs en 8°).

47

�FERRAN NUNEZ

querer z non querer en las cosas liçitas z honestas ha de tener de
su amigo o amado, que quiere dezir que avnque dos sean en
espeçie, ban de ser vna voluntad, vn querer, vn amor en las cosas
1içitas, z por esto propriamente se dize amigo, que guiere dezir custos
o guardador del coraçon del amigo ; de la qual ley z glosa se
concluyen dos cosas : que la perfecta z verdadera amiçiçia es
por lo honesto z bueno solanieote, z non por lo delectable, z
que tiene aparençias de ser bueno z non lo es, nin por el querer,
synon por la rrazon z honestad ; z por esto dize la ley vna muy
marauillosa habla, que los nuestros mayores antiguos z doctos
siguieron rrazon, z los padres donde proçedemos extimaron z
dixieron aquel amor o amiçiçia ser buena que proçede de solo
coracon z voluntad buena z sinple, z non la que proçede por
lucr~ o i,oanancia
o y-nterese z prouecho, como oy por nuestras
,
'
culpas vehemos que no ay amor ni bien querer, ni la beniuolençia ni amiçiçia, synon por el lucro o prouecho que della procuran o esperan o han, non que proçeda de la voluntad nin del
coraçon, que es presçipua causa par donde las cosas estan como
vehemos, porque en todos fallesçe la substançia de la virtud que
ha de ser en el amiçiçia o amor, que ha de proçeder ex aninw z de
voluntad, z non por rrazon del ynterese ; asy lo dispone la ley
allegada, que es terçera, z por esto dizen los doctores que inpropio
trahen oy z par muchos tiempos se ha tenido este vocablo de dezir
amiga a las que aman, porque non las aman par lo honesto z
bueno, synon par lo deleitable, z la verdadera amiçiçia es por lo
honesto z bueno, z con pocos z non con muchas, porque para
ser el querer z non querer vno, non puede diuertirse z estar çerca
de muchos, porque es natural cosa el disentir z non perrnanesçer ni estar en vn querer los muchos, segun lo dize la ley
Iten si vnus, z aqui se auia de traher çerca de la vnidad nrnch~s
cosas que par la breuedad omito, z desto se sigue que vera am~çiçia non puede estar çerca de muchos, z teniendo esta quel am1çiçia ha de estar en lo honesto z bueno, z se han de querer z
amar los amigos antiguos, z que se ouieron con deliberaçion.

TRACTADO DE AMIÇIÇlA

49

Dizelo el sabio : a tu amigo z al amigo de tu padre non lo dexes;
z porque este es mi motiuo z la causa que me mouio a este tractado
escreuir, para lo -corroborar esto, sera nesçessario traher z fundarlo con dichos extrahordinarios avnque singulares z exparzidos
en muchos lugares, con este desseo de traher a esta vera amiçiçia
a vuestra seii.oria. z para ello dize el Seneca en la terçera epistola, z el Inoçençio, famosissirno papa quarto, fablando &lt;lesta
amiçiçia que es perfecta: Con el amigo toda casa se ha de fablar z
deliberar z primera ver, z asse de fablar tan osado como consioo
::, '
porque muchos muestran engaii.ar con themor de ser enoaii.ados
b
&gt;
que es dulçe dezir bien acatado; z el Socrates en sus exonaciones
en el capitula primero, dize: non solamente' (Fol. 5° r.) al. ami-'
go se deue el honbre todo z claro comunicar, mas ha de tener en
la mesma amistad z comunicaçion a los que nasçen de su amigo,
coma herederos en la substaoçia del padre. De que se sigue que
p~r la abseuçia o reparaçion del anima z del cuerpo, o decaym1ento destado, nunca la amistad ha de çessar de obrar z tenerse
pues es virtud. E el filosofo, en el libro seauudo de los rretorico/
b
'
d.
1ze : apartarse de los amigos antiguos z acostunbrados es miserable confusion z .flaqueza, z miseria de coraçon; i o coma esto es
inbusitado, que a terçero dia muy fastidiosa paresçe en todos la
amistad, siguiendo en esta el prouerbio malo vulgar, que las
nueuas casas aplazen ! z contra estos fue lo que dize el Sabio en
el Eclesiastico : a tu amigo antiguo non lo dexes, quel nueuo non
puec.le ser semejable a el, de que resulta que cada dia non se deue
tornar nueua amistad, z el verdadero amigo non solamente asi
ha de comunicar, z esta comunmente es auido por façile,
avnque nuestro saluador lo ouo par dificile, que non balla
mayor amor. qu_e poner su anima por la de su amigo, que
es la comumcaç1011 de sy mesmo, z darse en sus nescessidades, mas anle de comunicarle sus bienes z cosas, lo · qual
segun el tiempo es dificultoso, z desto es orieao prouerbio que
. d
i,
i,
'
d1ze
e los amigos es ser comunes rodas sus casas z el Tulio 1o
dize en el primero de los ofiçios. En los amigos ha de ser vn estuRtvue hùpatu'que.

Xl v.

4

�FERRAN NUNEZ

dio, vna voluntad, vn tener, en manera que cada vno sea el otro,
z cada vno aya la mesma delectaçion z plazer honesto del otro,
'I: sea el vno z el otro su amigo mesmo, en que paresçe dezir lo
que Pitagoras dize : Quel arnigo ha de ser fecho de rnuchos vno,
z con esto concuerda el Valerio en el libro quarto, en el titulo
de nwderaçione phor., que como oyese que Xenocrates su disçipulo
muchos males dixiesse del, con inpetu menospreçiando z criminando, z con cara z vulto cruel z saii.oso, acato al que lo dizia,
el quai començo a jurar z dezirle que por que non le daua fe
como el le amase, z cosas creybles le dizia, .z con grandes juramentos dixo ser verdad que Xenocrates su disçipulo auia dicho
del lo que le dizia. Luego le respondio que nunca los dioses quisiesen nin podria ser que Xenocrates su amigo tal dixiesse, sy
non fuesse nesçessario z conuiniente, de que paresçio amarle de
coraçon, pues le escuso z non creyo loque de su amigo se dezia 1 ;
z tal ha de ser el amigo que quando algo oyere dezir de su amigo,
non lo deue creher, antes escusarlo ; z a esto el Socrates en sus
exortaçiones, en el segundo capitulo, dize : Sy elegante z bueno
quieres ser con tu amigo, quando algo del oyeres, presto lo redarguye, z quando nesçessidad ouiere, le socorre z le ayuda; z el
Aristote!, en el libro segundo de los rretoricos : El fecho del amigo
uerdadero z non fingido es, syn que lo pda 2 nin requiem, prouer. &lt;&lt; Por lo qual menos me maravillo porque tue (Platon) moderado tan
constantemente en Xenocrates su dicipulo. Avia oido que el avia hablado muy
mal muchas cosas de el, luego tuvo en poco la acusacion. El que se lo avia
dicho porfiava sin mudar el senblante, buscando la causa por que no le dava
credito, afiadio que no creya que no le amase en igual grado aquel a quien el
amava en tanta manera. A la postre, como aquel mal onbre que senbrava las
enemistades, uviese dicho que juraria que era ansi lo que dezia, porque no se
disputase sobre su juramento falso, afirmb que Xenocrates nunca avia de dezir
aquellas cosas, si no juzgara le convenia que las dixese. » Valerio Maximo,
traduccion de Diego Lopez; Sevilla, Francisco de Lyra, 1632; al fol. 79· Otra version, delsiglo xv, puede verse en el ms. Kk. 17 de la Bibl. Nacional
de Madrid.
2. Escrito: lo que puede.

TRACTADO DE AMIÇlÇIA

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erle; z el mesmo filosofo (Fol. 5° v.) en el octauo libro Ethicor .
dize : segun la perfecta amiçiçia por muchas razones se ha de
ganar mucho el amigo z non amar a muchos de vna amistad, synon plazer aquel muchas vezes. E el Seneca, en la epistola que
comiença longum rnichi, segun lo reza el Baldo, doctor muy sotil,
en vn tractado que hizo de la amistad, quel amigo se ha de poseber en el coraçon, c: nunca se ha de apartar del, z ha de ser desseado continuo uerle. E assy dizia el Sçipio Africano nengun peste '
ser tan firme nin mayor quel amigo z su honor. Ca muchas vezes
entre los muchos amigos vebemos grandes enemistades, c: non
quiere otra cosa dezir, sinon quel amigo, con quantas fuerças pueda, procure el bien c: honrra de su anùgo por que non le pierda,
c: esto faziendo le sera firme peste 2 z que non le esperimente por
nesçessidad z miseria. Segun quiere la sentençia de aquel varon
que dizia: Sy quieres prouar al amigo, ponte en neçesidad c: miseria. Ca esto es herror manifiesto dexar el amigo de tener amistad
por ninguna causa. Assy lo muestra c: dize el Socrates, donde
dize : con los amigos luenga amistad c: breues oraçiones, z obras
z no palabras; z el Tulio, en el primero de los ofiçios, dize que
ninguna conpafiia o soçiedad es ta! como con los buenos z virtuosos amigos en obras z costunbres tener luenga amistad z familiaridad mucho conjunta. E el Boeçio, in tercio de consolacione, en la
fabula de Orfeo, dize : no ay mayor ley de amor que amar luengamente a su amigo. z el que ama ha de tener themor, porque! amor
con el themor, han de tener conjunçion z conpafiia, z han destar
conjuntos en vno, ca non es amor donde no ay themor, nin se
puede llamar perfecto.
Asi lo muestra Salamon en el Eclesiastico, ecle. xxv. : en tres
cosas foe plazible mi spiritu, las qua.les delante de dios son
aprouadas z por los honbres queridas z tenidas: La concordia de
~os parientes; El amor c: themor de los amigos, z el varon z la
I.
2.

Tal vez : poste.
Tal vez : poste.

�53

FERRAN NUN EZ

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

muger que se dan a consentirniento. E todo esto es querer mostrar la perfecçion del amiçiçia z yerda&lt;lera vnion z arnor, de b
que este tracta&lt;lo prosigue. Ca, como dize el Tulio in lib1'0 de
amiçiçia, i!_ que cosa tan stable, que çibdad tan firme es que con
odio z discordia non se hunda z destruya z diuierta? z el Salustio,
in ]ugurtino: con la amistad z concordia todas las cosas juntamente z yguales creçen. z con la discordia o odio maxime se deshazen z pierden. E segun dize el Jeronimo en el primero libro
contra Jouiniano, que los griegos entre sy discordes, loauan a
Malamoro su enemigo, porque concorda a tres en vna casa: concorda al marido, z a la muger, z la sierua, z dize que si este par
tan poco es de loar, quanta mas seria z meresçe ser en exçelençia
loado el que al prinçipe con sus su bditos, z a vn pueblo con otro,
z muchas vnos con (F. 6° r.) otros en amor z vnion concordase,
z con esta concuerda el Iulio Çesar, i se trabe in Policrato11e ',
libro. x. capÏo. iij., que non se pnede ilamar cauallero el que non
trabaja que los caualleros esten en amor, z en paz z concordia, z
desto le loan que siempre allego a si gentes, z dixo: venid, z
nunca despidio nin dixo yd, queriendolos allegar a si con aquella
amistad honesta z buena de que propiamente se dize amiçiçia,
que avnque enperador z de grandissimo estado, siempre
quiso seguir la virtud del amiçiçia, z ponerse con sus
caualleros i gentes en ella, non vsurpando la vana gloria,
que es inproprio a los grandes sen.ores z de grao estado. i 0
quan digno de Joar se puede dezir el cauallero, que apartada
toda cobdiçia z interese en lo honesto z bueno, procura z

obra ta! ofiçio como este, que es amar z vnir z concordar los
muchas! z para mayor fuodameoto desto, el santo doctor, en el
lugar alegado, en la question veynte z seys, en el articula
segundo, dize, rrefiriendo al filosofo en el nono: Que çinco cosas
se rrequieren para verdadera amiçiçia: La primera, quel amigo
quiera para el amigo bien. Lo segundo, que quiera que sea z
tenga ser z biua. Lo terçero, que se tracten z biuan juntos delectablemente. Lo quarto, que con deliberaçion elegido el amigo,
non se pierda z se conduela con el i con el se gaze, que quando
su amigo rouiere mal, que lo sieota z tenga, z guando bien z
plazer, assi mesmo. Lo quinto, que dure la amistad z par casa
aigu no se pierda, pues es virtud ; z asi concluye el santo doctor
con el filosofo en el alegado lugar quel amar es propio acto i
muestra de la dilecçion, que es acto de la voluntad tendiente en
bien, con vna vnion al amado que non esta en la beniuolençia ;
z lo que pertenesçe al amiçiçia prouiene del amor que tiene el
honbre consigo, z ta! lo ha de tener al amigo, porque ha de ser
talque lo quel mesmo guiere para sy, eso mesmo quiera para el
amigo, z esta es la vnion del afecto; z en el primera qsito 1 dize
que no ay mayor virtud del amor i verdadera amiçiçia, que
preuenir al amado que ame el honbre primern, i obre por que
sea amado z con el obren. Asi lo dixo el glorioso padre de vuestro
progenitor en sus prouerbios: ama e serar amado 2 • Catad aqui la

r. Alud:e al Opus preclarum de nutis mrialium et vesl(!fiis philcsophorum, q11od
Policralicon dicitur, compuesto por Juan de Salisbury (1r10-1180 ?), obispo de
Chartres. La primera edici6n de esta obra se imprimi6 en Bruselas, hacia 148o,
segun La Serna Santander (Dictionnaire bibliographique choisi du qui11ziè111e sircle,
III, 340).
El PiJlicratiëoii fué libro conocidisimo en los sigles xm, xrv y xv: Pedro
Diai: de Toledo y Clemente Sânchez de Vercia!, entre otros rnuchos, lo mencionan.

1.

Quaesito (?).

" Fijo mio mucho amado,
para mientes,
e non contrastes Jas gentes
mal su grado;
an1a e seras amado,
e podras
fazer lo que non faras
desamado. )&gt;
(Obras de Don bïigo Lopez. de M.endoz.a, Marquis de Santillana; ed. Amador de
los Rios, Madrid, 1852; pag. 29).
2.

�TRACTADO DE AMIÇJÇIA

probaçion quel santo doctor &lt;lize t esto mesmo dize sant Agostin
en el libro que hizo de catbez.izandis 1 rudibus, z; en esto concuerda
el filosofo en el octauo, que tiene que ma ·or z; mas verdadcra
esta la amiçiçiaenamar, que nser amado. Eavnquecnalgodcsto
salga del proposiro començado z me detenga, porque paresçe
por ello la vcrdadera amiçiçia, non passarc sub silençio lo que
arriba dixe de tan noble enpcrador z; de sus marauillosos :mos z; de
su gloriosa memoria que ta! amiçiçia con LOdos renia faziendo las
causa (F 1. 6° v.) agenas . uyas, pro ·ur;1ndo vnion z; amor z concor&lt;lia, que ofiçio tan mar,milloso quien lo podra dezir, pues que
este mesmo fuedesde ab e/erno de nucstro Dios infiniro obrado z;
querido; por sto nuestro rredemptor rresçibio carne humana z
sufrio crudeli ima passion querîendo hazer Ynion z; paz entre
Dios z honbrc, i entre hoobr z; honbre, z entre ange! z; honbre
t de dos pucblos diuisos vno, z; quitar las di ensiones z; di.cor&lt;lias de todos, z ponerles en verdadera amiçicia, .: de~to innumerables autoridades se podrian rraher de b sacra scriptura, ë:
paresçen en sus marauillosas obr~ des&lt;lel prinçipio de la creaçion
ë: rreparaçion fasta oy, que dexo de contar por la prolixidad t
por non distraher a los lectores del comienço t medio por mi
prinçipiado. Pero solo vn poco dire, en que se mostr:1.ra mucha
esta \'era Yera amiçiçia, que es \'n decreto del glorioso Jcronimo,
que mucha rrcprueua a· Ios que ponen odios z- sien bran zizania
en la mies de Christo t entre los proximos coma Luçiferos, queriendo vsar por su ofiçio por gue cayo, t es decreto marauilloso
,dize que los que sienbran odio z ziz;miaen la mies de Christo,
por contençones la queman, z- faze en ella jnçendio, tomando el
ofiçio dd cncmigo del honbre, querien&lt;lo diui&lt;lir la inconsutille
vcstidura suya, z- corho fue yndiuisa la despedaçan t rronpen, t
disierpan la vina coma rraposos en los lagos escondidos syn ~"Ua;
donde concluye que es qua i inposible que estos cales alcançen
nin vean aquel dulçor de la gloria empircrna, , ynuocando con
el sal mista en cl almo setenta i rres, dize : Ieuantese dios todo
pod roso, t jud!,'1.le su caus:t, pue estas tales quieren disipar z;

S5

destruyr la vnion christiana quel vino, queri.eodo fazer vera
amiçiçia por su sagrada pasion. Asi lo dize el Apostai : el es ese
mesmo pars nos/ra que hizo de dos cosa vna, desatando la pared
que en medio staua, z; sacando la materia dcsaco las enernistades,
z Je tanta diuj ion paz z vn nueuo honbre, rr conçiliando a dos
en vn cuerpo. E en los ctos de los postales dize : Dio non
es ac ptor de personas, mas en toda gente obra. E sant Juan, en su
canonica, marauillosas cosas de paz z; dcsta rnion z amor escriue.
z; scgun el Prosper escriue, por eso fizo Dias todas las cosas rredon·
&lt;las z- a figura çircular, por que se demostrase su vnidad ë: amor.

Il
E dexando esto, tornando a mi proposito, pues es ya declarado
lo primera, que fue que cosa es amiçi ia, vengamos .a ~esçidir lo
segundo. z; a esto trahere la opinion de los docrores 1unstas, pues
fue este mi fundamento, z auemos primera de saber de donde se
diriua la beniuolençia, z la benifiçençia, z la amiçiçia, t esta
dizen que se diriua o tiene prinçipio deste aduerbio bene, z non
del prononbre bueno, del quai desçiende z: se di~iua la beniuolencia. Ela amiçiçia es diriuada o (Fol. 7° r.) se &lt;liriua deste verbo:
; 1110, o auwr, que es nonbre, t esta conprehende en sy todo lo
otro, z es perfecto en el, z ase de rregular que se ame o se de
serrun la rrazon z- la medida de los meresçimientos que presçeda~, z- non vitra nin mas de lo que mer ·çen, ta quien se deue
dar este amor o amiçiçia z; ha de hazerse bien aquel que bien
quiere z dessea bien hazer, segun el merito. E dizen los docto.res
que si des ea o da bien a quien non lo meresçe, non_ es bien
qm:rer ni segun el rrecto juyzio si rrazon se puede dezir amor,
porque bien querer o bien fazer a los que lo meresçen, es_loable;
asi lo detenninan. z lo otro, que es amar o querer a qu1en non
lo meresçe, es perder t non amar. Asi se trabe en la ley jilius
familias. De que se sigue que la beniuolençia z la benifiçençia
non e ta en b rrazon o en la mentè, saluo el amiçiçia z amor,

�FERRAN NUNEZ

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

porcJUe es virtud, lo qual es habito z acto firme de que se viste
la voluntad, acatando en el juyzio de la rrazon. Ca la virtuJ
siempre esta en el anima del virtuoso varon, z las virtudes del anima hacen virtuoso cuerpo, z las operaçiones
del, segun el autentico de monachis, en el parrafo si vero; z asi
determinan el cognosçimiento de donde se deuen diriuar la beniuolencia z benefiçençia z amiçiçia, en que non es nesçessario de
mas alargar, porque es sin vtilidad.

nin con ellos tenemos fruyçion (Fol. 7° v.) ni bien comun,
saluo solamente el prouecho que dellos conseguimos para nuestra
sustentaçion, z por esto non puede caher en ellos este amor que
es amiçiçia, mas solamente la beniuolençia. Ca nosotros, con
sola ia criatura razonable, que es seîiora de todo, somas thenidos e deuemos comunicar z fruyr z partiçipar en bien, que es
amor de amiçiçia. Assi lo dize el enperador christianissimo en la
ley alegada: porque la humana natura entre todos los honbres z
criaturas rrazonables constituyo vna cognaçion, por la qual nos
deuemos bien querer z comunicar z fruyr en bien. Assy lo determina la ley viij, z entre los bonbres z criaturas rrazonables conuiene por benefiçios ser ligados z tener comunion de bien z virtud, que es la amiçiçia, segun la ley serutts z la ley incomendato.
z por esta rrazon, que es singular en la humana natura, constituyo cognaçion entre las c, iaturas rrazonables. Asi lo determina
el Bal. z el Bartulo en sus tractados que desta materia hizieron,
z mueuen la quistion si a los infieles moros z judios auemos
de amar, z determinase que a todas las criaturas rrazonables,
avnque sean infieles z alarabes, z a los enemigos es deuida
humana beniuolençia z amor, por la rrazon de la cognaçion que
la naturaleza constituyo entre las criaturas rrazonables. E el santo
dotor santo Thomas dize que les es deuida vna dilecçion que proçede de la viçeral caridad, que es amor de anùçiçia. E dize que
somos thenidos a les subuenir en sus nesçessidades, porque son
partiçipes z comunican en nuestra naturaleza. E esto ha fundamento de vn decreto q ne comiença caritas, de que los doct&lt;;&gt;res
notan z concluyen que por esta rrazon el hijo christiano z fiel es
thenido de alimentar z subuenir en las cosas nesçessarias a su
padre, avnque sea ynfiel z de qualquier seta, e dize que avnquel
ynfiel sea malo z contenptor de la verissima ley nuestra z fe de
Christo nuestro dios infinito, non por eso dexa de ser padre,
segun el testa de la ley Si uero contingerit. E avnque en esto algunos doctores tengan diuerssas opiniones, la verdadera es quel hijo
christiano o fiel es tenido de alitnentar z subuenir antes a su

III
Porque veamos lo terçero, que fue a guien es deuido el bien guerer c amar, zen estoconuiene hazer algun rrepos0, paraauer verdadera notiçia della, porque esta es 1o mas nesçessario a mi proposito
z al bien comun de todos, z en esto asy mesmo, dexadas las opiniones de los otros doctores z que en esto algo hallaron, seguire
solamente la de los juristas z lo que en esto determinau, avnque
algo dire de otros. E lo que los doctores juristas dizen çerca desto,
es quel bien querer z el humano amor o beniuolençia, es deuido
a aquellos a que la rrazon humana nos dicta o enderesça a bien
quererz amar, porque, segun derecho, deuemos querer z seguir
loque la bu mana rrazon nos dize o dicta z enderesça a bien q uerer,
segun se nota en la ley non tantum, z en la ley si cui, z en la ley
humanitatis z quedam. E interrogan los doctores sy por esta rrazon deuemos bien querer z terrer beniuolençia a las animalias
brutas, z dizen que por que son para sustentaçion de la nuestra
humanidad, a la quai es prouechoso, z fueron criadas por Dios
para vtilidad de la nuestra humanidad las brutas animales_, z aues,
z peçes, z las otras plantas, segun la ley pecudum, por eso que
largo modo se puede dezir que les es deuida humana beniuolençia, avnque con ellos non pueda estar amiçiçia, porque non tenemos ni participamos con ellos en comunicaçion alguna, nin les
deuemos querer bien por ellos mesmos nin por ellos ser buenos,

57

�FERRAN NUNEZ

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

padre infiel z non creyente verdadera fe, que non a otro que sea
de su fe o christiano. E la rrazon desto es lo que dize el cardenal Hostiense, que dize que dederecho natural es que los hijos a
los padres z parientes, quando son pobres o menguados, son thenidos de les alimentar z subuenir, z en esto nioguna ley haze
diferençia de fiel e jnfiel. De que se sigue que la ynfidelidad non
libra al hijo de ser thenido de subuenir al padre z parientes en
las nesçessidades, z de les alimentar. E por esto dize Inoçençio,
papa quarto, singularissirno doctor, en el capitulo (Fol. go r.) quod
super, que como todos los ynfieles îudios z moros z otras gentes,
por la creaçion son ouejas '.de nuestro rredemptor Iesu, el qual,
con este amor, sinplemente z sin distinçion alguna, dixo a sant
Pedro, prinçipe de los Apostoles: apasçienta las mis ouejas, en que
· se entienden, segun la c_rebaçion, por los ynfieles assy como por
lus fieles, z sin causa non les deuen nin podemos priuar nin tomar
sus bienes z cosas que poseen, z en esto ay larga contention
entre los doctores, z por el tiempo ser tal que para la guerra de
los mores conuiene, detenerme vn poco a lo determinar, avnque
algo salga del proposito. Esta quistion se mueue por los doctores
en diuerssos lugares, z disçidela el Oldraldo, doctor famoso 1 , en
vn consejo suyo, z arguyela por la parte negatiua, que non les
pueda ser fecha guerra sin pecado, nin tomarles lo suyo, por
estas autoridades z rrazones: Dize que estando los rnoros, enemigos de nuestra fe, en paz z en quietud, coma estan los que
entre nosotros moran, non les deue ser ynduzida guerra ni tomado
lo suyo, segun el teste de la ley. z lo que nota el Ynoçençio
papa en el alegado capitulo super hiis, porque non deuen ser conpellidos nin menos forçados a que rresçiban 1a fe nuestra nin se
bautizen, z allega lo que dize el Apostai a los rromanos, que ya

59

nunca guerra nin batallas carnales se han de hazer. E lo que dize
Malachias profeta: desdel nasçimiento del sol fasta donde se pone,
grande es el mi nonbre en las gentes, z en todo lugar es santificado z me es ofresçido sacrifiçio linpio. E lo que dize Tholomeo
en el prologo, i lo que se dixo por los santos Apostoles : constituye los prinçipes sobre toda la tierra, z su poder non fue
artado o limitado, mas dilatado z aopliado del mar fasta la mar
z del rrio fasta en fin del mundo . z dize que, segun la opinio~
de algunos, los prinçipes z rreyes christianos pecan en rresçebir
dellos tributo; mas por la parte afirmatiua, que sea liçita la
guerra z santa, z que se deue bazer avnque ellos quieran paz,
trahere muchas auctoridades, z breuemente, por me reduzir al
proposito. E la primera es de Ordo' en vn sermon, z es vn
decreto. Don de dize que todas estas tierras que los moros z jnfieles tienen, asi la parte de oçidente como en el oriente, todas
fueron de cbsistianos z siruieron a Christo hasta el tiempo de
aquel seudo z de mu y suzia simien te Mahomad. z asi por lo rrecuperar , aver es liçita z muy permisa la guerra. La otra rrazon
es que, avnque esten en paz, hazenlo por non poder mas. Ca
segun enemiga tienen de prinçipio contra nuesta fe, quando
pudieren non la çessaran de hazer crudamente, z porque es premissa la defenssion, liçitamente los jnpugnan. Porque, segun dize
el maestro de las estorias scolasticas 2, sobre la fuga de Agar que
se escriue en el Genesi, a los &lt;liez z seys, de su padre o prinçipio,
que fue Ysmael, lo traben profetizado, que le fue dicho: la su
mano (Fol. go v.) contra todos z todos contra el, z en la region
o prouinçia de sus hermanos finco o puso tiendas, lo qua! todo
se dize por los mores, z asi paresçe que ellos guerrean comra todos
z todos contra ellos. E por esto es liçita z permissa la guerra
contra elles, porque se espera que, quando elles puedan, turbaran
la paz z non la guardaran. La otra rrazon es' z muy- suficiente
. ,

1. Oldradou Olrado, celebre jurisconsuJto de la escuela de Bolonia (siglo
xrn). Muriô en Avignon, en 1335.
Consultese sobre las cuestiones en cuyo examen entra ahora el Doctor, el
excelente libro de E. Nys: Les origines du droit international (Harlem, 1894).

t. ?
2.

•

Pedro Comestor, el autor de la Historia scholastica .

�60

FERRA.

NUNEZ

porque es muy çierto que toda la prouinçia que ellos posehen en
Espaôa tiranameote la tienen, porque primero fue de cbristianos,
z par batallas z guerra la ocuparon z tienen, z alli ouo yglesias
&lt;lande Dias nuestro sei'ior se siruia, z las destroçaron z perdieron z despojaron por nuestros pecados, por permission diuina. E
coma los fieles christianos bagan la guerra para recobrar lo perdido z de qne por violençia somas despojados, liçita guerra z
santa (es] z todos los testas z santos doctores la aprueuan, pues
que justamente se haze qualquiera cosaque par defeusion se haze.
z esta tiene el Ynoçençio en el lugar alegado. Otra rrazon es z
muy sati! porque estas moros non se pueden dezir ouejas de
Christo, sinon bueyes z bestias canpesinas. z por ellos se dixo,
pues que coma bestias que caresçen de rrazon, dexado el verdadero Dias, adoran z honrran propiamente ydolos. Asi la dize el
maestro jn storia, z propiamente los moros se han de llamar bestias, pues quel padre suyo Ysmael fue Uamado por dios onager,
que significa bestia, y fue muy rrazonable, segun lo dize Merodio, porque despues del auia de ser que los que del proçediessen
toda rrabie o yra, z sana, o furor de todas las bestias auian ùe
tener, z toda mansedunbre de otras naçiones auian de ser conquistados dellos, z dize. E assi ha seydo ; en los lugares sanctos
han mueno z truçidado a muchas, z fecho grandes crueldades
como bestias fieras. E por esta se dize que lo que dixo Abraham
a Ssarra quando se le quexo de su sierua Agar, que dixo : tu
sierua en tu mana es, vsa della. Assy lo dixo Moysen
en el Genesi, xvij., z figuratiuamente por Sarra se entiende la
santa yglesia militante, que sirue a Christo z es libre, z por la
Agar sierua la maldita seta de Mahomad, pues que della traxo
origen o nasçimiento. E asi la yglesia puede vsar z ma.ndar esta
como a sierua maldita, dexandola z menospreçiandola coma
Sarra hizo a agar, z asi se tiene por conclusion ser muy liçita z
santa z premissa la guerra, z par.1 ella qon solamente las cosas
profanas se deuen z pueden tomar z œnder, mas las dedicadas
al culto diuino, z asi &lt;lesta quistion me expido, avnque ocra

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

61

razon se dize que non pueden tener dominio o sefi.orio nin menos
juridiçion en lo que posehen z tienen, z quien quiera ge la
puede ocupar, que es contra la opinion del allegado papa, que
dixo que posehen z que non (Fol. 9° r.) ge los pueden priuar,
porque el Hostiense cardenal, z la comun opinion de los doctores
siguen aquesto. Contra el Ynoçençio, dondeel dize que si alguna
tierra de algun seiiorio todos fuessen moros, z se tornasen a la fe,
deuian obediençia al seôor moro z subjecçion, en esto le contradizen, z tienen que non, porque non tienen Jominio ni juridiçion, ni son capaçes della, z dexando esto, tornando al proposito,
avnque les sea deuida a los ynfieles esta beniuolençia, que se
toma en larga manera, espeçial beniuolençia es deuida z se deue,
z somos tenidos de bien querer a los que son fieles z participan
en nuestra fe, a los quales primeramente z mayor z mejor es
deuido el amor t beniuolençia, z mas a los de vna patria o lugar
que non a los estranos ë: de otra tierra, avnquel Baldo dize que
por ser todos obedientes a la madre santa yglesia, non deue auer
diferençia de vna tierra o de otra, salua ser fieles z christianos, z
escos todos se pueden llamar de vna patria çibdadanos, z ha fundamento &lt;leste dezi r de la ley primera en el prinçipio de la suma
Trinidad, z asi mesmo entre los fieles z de vna fe, ay perssonas
a quien es deuida mas espeçial beniuolençia z amor, z estas son
los parientes o conjuncos por conjunçion de sangre, o que son
de vn linaje z debdo, z mas a los mas propincos que a otros, por
la mayor partiçipaçion z conjunçion. z a estos somos mas tbeniùos &lt;le amar z tener beniuolençia, por mayor vnion z porque
todos los de vn linaje hazen z representan vn cuerpo segun la
ley. Ela honrra z la ynjuria fecha a vno de vn linaje z de los
pariences, es fech I a todos z a cada vno dellos, z por esto esta
de ùerecho çiuil que los parientes auian de consentir en el casamiento o matrimonio de su pariente, z auian de ser llamados
a ellas, ë: el fijo non podia casar sin consentimiento de su padre,
segun la ley j11 bellv. E assy, ocurriendo nesçessidad, antes somas
thenidos de subuenir z socorrer z amar a los parientes que a los

�FERRAN NUNEZ

l

j

estrafios, z mas presçipio ' amor de beniuolençia les es deuido.
z esto se ha de entender z limitar a los buenos i virtuosos, z
non a los viçiosos z malos, porque mas deuemos amar z
tener beniuolençia al amigo que tenemos en verdadera amiçiçia
'l amor, z es bueno z virtuoso, que non al pariente z muy propinco. z es la rrazon desto, porque la amiçiçia ha de ser por
razon de la virtud i de lo honesto i bueno, segun que arriba es
dedarado, z esta es la vera amiçiçia, la que es por rrazon de la
virtud. Porque aquella es la mas perfectissima z- mas obtima z
mejor que ninguna cognaçion nin debdo, z el que ama a tal
amigo, es amor de mayor perfecçion que non la cognaçion o
debdo, z assi de mayor querer z- amor, porque el que ama a
su amigo ama a sy mesmo bien z buena cosa, segun la ley alegada late z ay la glosa, z a esta dilecçion z amor que proçede
(Fol. 9° v.) z desçiende z se deue de la cogn:1çion, es deuido solamente a los desçendientes por lignea recta, z a los naturales, z
non a los bastardos z por ylliçito coyto auidos, porque es natural nonbre, segun lo dize el cnperador z lo nota el Bartulo en la
ley pronunçiaçio, de donde quieren dezir i ynferir quel bastardo
non se puede dezir de la casa nin generaçion del legitimo, porque en esta cognaçion que se deue o proçede a los bastardos,
muchas vezes interuiene fraude 'l mistura d; otra sangre; assy lo
presume la ley, avnque desto es larga contençion en derecho, z lo
dexo por seguir lo començado. z viene la quistion -a quien es
deuido esta beniuolençia o amor de amiçiçia, i como auemos
dicho que espeçial beniuolençia es deuida a los de vna generaçion, z entrellos ay personas mas conjuntas, a las quales se deue
rnuy mayor beniuolençia z arnor, como es entre el padre z el
bijo, z entre los herrnanos, entre los quales es mayor conjonçion
'l vnion·de sangre. Ca el padre 'l el hijo son vna perssona; assi
lo quiere la ley; z- los hermanos, segun la opinion de los logicos,

I.

Asl, por preâpuo.

TRACTADO DE AMIÇIÇXA

cada vno dellos es el otro, i entre si mesmos son vna cosa. i
esto ha fundamento de derecho en la ley frater a fratre. z es de
saber quel padre mas ama al hijo z en mayor dilecçion z amor,
que non el fijo al padre, porque el padre lo ama con10 cosa suya,
z es mas çierto i sabe la causa mas cierta del amor, que sabe auer
engendrado al fijo, que non por contrario. t el padre, assi corho
de quien proçede, ama al fijo, z el fijo al padre cori10 de quien
salio, que es menor dilecçion; assi lo quiere la ley. z por estas
dos postrimeras rrazones tienen algunos que la madre ama mas
al fijo quenon al padre, porque es mas çiertaser madre, ide la
madre salle el fijo en entera forma, i antes que salga es parte
de sus entranas, z esta ha fundamento de la ley primera, i amos a
dos, el padre z- la madre, aman al fijo luego en el stante que
nasçe, i el fijo non ama a los padres fasta que es capaz i ha los
an.os de pubertad, en que puede amar, porque antes es ignorante
de todas las cosas que crehe. i assi los parientes son mas thenidos de amar que non ser amados, z avn porque! amor desçiende
'l non sube. E en esfa dilecçion z amor esta quel honbre se deue
amar a ssi mesmo z de mas perfecto amor que non a otro. z por
esto, z porquel ser natural del honbre se conserua en los hijos,
deuen ser masamados que otra cosa.
E en esto mueuen los doctores vna quistion siDgular, i es si
el padre viese a su fijo en estrema nesçesidad de morir, z a su
padre mesmo en aquella nesçessidad extrema, a qual auia de
subuenir z acorrer z librar. E rresponden i dizen assi : que antes
deue librar z subuenir al fijo propio que al padre, avnque este
en extrema nesçessidad, z esto por la virtud del amor de amiçiçia, z dizen que acatados los benefiçios que del padre se rresçiben, que es el ser, que es (Fol. IO r.) la mas perfecta z mas
noble cosa delhonbre, deuria antes subuenir al padre z- lo librar,
'l antes le ayudar que al hijo, z antes al padre que non a la rnadre
deue amar, porque en el natural origen o nasçimiento, muy mas
poderoso es el prinçipio del padre que non otra cosa, porque es
agente o hazedor, z la madre padesçe, z por simiente del padre

�FERRAN NUNEZ
TRACTADO DE AMIÇlÇIA

que da forma a la cosa z da el ser. E por esto dizen los actores
que suele semejar el fijo antes al padre que a la madre, segun se
nota en la ley quot si nolit, z por esta sufre el padre por el hijo muy
mayores cargos que la madre, z avn de derecho non es tanta
vnion o conjunçion entrel marido z la muger como es entre el
padre z el hijo, excepta copulla. z por esta rrazon la ley consiente
juyzio entre marido z muger, z non entre! padre z el hijo sinon
en caso singular, z es marauillosa doctrina para acatar z mirar el
debdô que es deuido del 6jo al padre z por contrario. E aqui se
nota vna breue question que ynterrogan los doctores : Si el fijo es
tenido mas de obedesçer al prinçipe z a su mandado que al padre
z a su mandado, z determinan que en las cosas que pertenesçen
a la gouernaçion de la casa, deue obedesçer antes al padre, z en
las cosas que pertènesçen a la cosa publica z gouernaçion della,
antes al prinçipe z a su mandado, segun se nota en la ley penultima de postulando, z notando por singular exenplo de vn senador
que se llamo, que ' estando en el senado su padre, se asento
ençima del z foe redarguido del padre, z escusose, z Jixo que
alli como senador mayor que su padre era en la gouernaçion ùe
la cosa publica, z en la casa mayor su padre, z asi fue escusado
de la jncrepaçion.

çipio, quel fruto es que bien queriendo seamos bien queridos, z
rresçibamos bien de aquellos a quien lo fazemos . E asi se nota en
la ley set z silex, zesta tal rremuneraçion se haze sin coherçion nin
premia sinon de voluntad libre, z por eso se haze al querer o arbitrio del rremunerador, z non del da&lt;lor, porque aq uel que rresçibe el
don o es bien querido, mejor cognosçe el fruto o prouecho z vtilidad de loque rresçibio o bien quiso, que non el dador. E por
esto en la ley de la benifiçençia sienpre se ha de mirar que se
conpense el bien z don rresçebido o amor z buena voluntad por
ygualdad . Desto es testo de ley en la ley sinero non remunerandi,
de lo qual se collige z concluye la disçision de la quistion que
abaxo se ' proporna, que antes deue socorrer o ayudar al ome
que libra al (Fol. IO v .) ome de morir, que no al padre, avnque
esten amos a dos en vn peligro, porque en le auer librado de la
muerte primero, meresçio que le rremunerase z librase de otro
tal peligro, z asi se deue conpensar z pagar. Ca como meresçio
en le librar primero a el del tal peligro, assise con pensa z paga, z
asi como meresçio deue ser pagado, como seria pugnido en loque
delinquiere, segun se nota en la ley ne quis. z asi se desçide lo
quarto, quel fruto del amor es ser bien querido, bien queriendo
z amando.

IV
E asi, tornando al proposito, auemos de tener quel amor antes
es deuido a los conjuntos que a los estraii.os, z antes a los amigos virtuosos que non a los conjuntos en sangre, porque por
razon de la virtud esta entrellos mayor conjunçion de amor,
z por lo honesto z bueno, z non por lo delectable segun
es alegado. z asi fasta dezir z declarar çerca de lo quarto, z es
que efecto trabe el amar o la beniuolençia, z que prouecho della
se consigue, z a esto rresponden los actores de quien tome prinI.

Hay un espacio en blanco en el codice.

V
Lo quinto, que fue sy, mudada la condiçîon o estado del
amigo, se puede dexar su amistad, en que se conprehende si la
mutaçion viene por aduersidad o por otra manera, si sera causa
de dexar al que ama z perder la amistad o amor. En esto di~en
los doctores, alegandome a la conclusion por la prolixidad, que
si el amigo mudo la condiçion enuilesçiendo su perssona, z corron_pio las buenas costunbrés que renia, z se mudo de . bien en
non tan buenas obras, z non se quiere corregir ni tornar a bien
r. Despues de se, testado : (( prueua ».
Rt11ue hispa11ïqw.

XJ\1 •

�66

FERRAN NUNEZ

obrar, que en este caso se puede apartar z quitar la amistad z
amor, i dexarlo, z non en otra manera nin causa nin modo
buscado. Ca sy lo puede corregir el amigo, z ouiarlo z apartarlo
del mal o viçio,, es tenido de le ayudàr z sostener, como seria si
menguado fuese de bienes. Ca por la ynopia o pobreza o miseria
en que cayese, en n.inguna manera lo puede dexar nin se apartar
de su amistad; es caso de ley en la ley terçera. E asi mesmo
separada el anima del cuerpo, z fallesçido quanta a este mundo,
z passado &lt;lesta vida el amigo, preguntan si es justa causa por
que se deue dexar su amistad, z si son tenidos los amigos de tener
aquella mesma con sus herederos del amigo. E a esto responden,
en espeçial el Bartulo en la ley vnius, donde non mucha bien lo
disçide, mas de lo ya dicho se nota que passa la amistad a los
herederos del amigo, en aquel grado que estauâ con el defunto,
en quanta se llama vïrtud de amiçiçia z amor que ha de durar,
z es deuida la rremuneraçion del padre de ley natural, segun se
nota en las leyes alegadas. z assi se desçide la quinta interrogaçion. z porque antes de la conclusion los doctores mueuen vna
singular guistion, de que ya hize mençion, conuiene aqui jnxerirla, z la quistion es si. acaesçiese que vn ome estouiese en tan
gran peligro que non se pudiese escusar de morir, z alguno le
diese rremedio z librase, z por casa este que asi le libro, puesto
en estrema nesçessidad, z su padre de aquel que fue librado o
eximido de la muene en aquella mesma neçessidad, segun ley
de amor z beniuolençia, aquel seria mas thenido de subuenir z
librar al padre que lo engendro o a este que le libro ,de la muerte.,
z porque es hermosa question para saber quanto somos thenidos a aquellos de quien bien rresçebimos, oue causa de la disçidir agui, z avnque en algo los lectores se detengan, les suplico
sin yncrepaçion nin fastidio lo acaten, pues que non falle vn
punto de la materia i uiçiada; z lo que los doctores en esta question en lugares bien ignotos dizen para la disçidir, presuponen
primeramente que ninguno pueda ser conpellido (Fol. I I r.) ni
apremiado judiçialmente a defender a otro, z par la defenssa liçi-

TRACTADO DE AMIÇIÇIA

tamente se puede exigir z lleuar dinero; est testo de ley. Mas
segun vna humana beniuolençia, de la qual asaz vezes auemos
dicho, si non lo defiende peca. Glosa es hordinaria que lo determina, z segun ella se entiende z limita la ley, avnque dizen los
doctores que par· ayudar o defender a otro ninguno es tenido de
se poner a peligro de muerte, z a esto solamente es thenido el
sieruo al sen.or, z non a otro alguno. Ca al sieruo se
jnputa culpa de derecho, z grande, si non defiende a su seiiot
poniendose por ello a peligro de muerte, segun s_e trahe en
la ley primera ad Sellenianimi, porque, segun es ya dicho z
declarado, cada vno es thenido de se amar a si antes que a otro,
en tanto que a ninguno conuiene ponerse a peligro de morir sin
grandissimo cargo z pecado, avnque sea permitido que en su
defension, con aquel moderamen permiso, puede, se defendiendo,
matar. Esta tracta el santo doctor en la segunda parte del segundo, en la quistion sesenta z nu eue, en el articulo final ; z
dexando esto z tornando a la quistion rnouida, en la disçision
della dize que paresçe que non es thenido de subuenir al padre,
antes deue ayudar z librar al que le escapo de tan gran peligro;
z han fun&lt;lamento &lt;lestas rrazones: ninguno puede dar nin fazer
con otro mayor heniuolençia nin amor que darse a si z ponerse
a peligro de muerte par el. zeste es el mayor amor z beniuolençia.
Bien se signe que le es deuida mayor rremuneraçion que non al
padre, de que se collige que si sin peligro de muerte le libro,
antes deue subuenir al padre que non al que le saco de aquel
peligro. E ponen otra razon o exenplo el patrono o el seîior que
libra al esclauo de la seruidunbre, z le da libertad; este asi libertado, en caso de nesçessidad, deue socorrer z ayudar al que asi
le dio libertad que non al padre proprio. E quanta diferençia sea
librar de la muerte o de la seruidunbre, muy notorio es que
mucho mas se deue al que libra de la muerte. E la diferençia del
tal liberador coma es el que le libro de la muerte, muy mayor
z mas de loar es que la benificençia del padre o quel benefiçio
resçebido del padre, ca los animales brutos la tienen, que quieren

�68

FERRAN N(JNEZ

bien ~us hijos z los libran de qualquier peligro que pueden, z este
non t1enen a 1os estrafios. Iten dizen que mas liberal beniuolençia es z de volunta~ esta librar de la muerte que la del padre, porque el padre por s1 mesmo i por fazer a si gracia engendra z le
haze, z da ser al fijo, z el que le libra del peligro de su libera
voluntad, le saca de tanto peligro como era morir. z por eso es
mas vo!~nta:ia, porque muchas vezes engendra el padre por la
concup1ç1enç1a mas que par voluntad de generar. z asi mesmo
han fundamento, porque librar de tanto peligro coma es la muerte,
que es el vltimo -c mas terrible mal. Asi es mas o-raciosa benjuolençia z mas gozosa que non la del padre, porq0ue ~n la muerte
todo s~. consume (Fol. I I v.) z assi mesmo porque entre el padre
'l el h110 es vna gemma piadad que non es en el estrafio z asi
se determina 'l tiene par conclusion que antes es tenido de
subuenir al que le libro de la muerte que non al padre, z avn
dan por fundamemo que lo que se haze açidentalmente es
mas fuerte que lo que haze natura. par su curso z com.o
si . non fuera librado de la muerte ex jnpetu, todo quant~
a~1a obrado. natur~ 'l fecho yor distançia de tienpo se per. dia en aquel Jnstantt, mas es temdo de ayudar al que asi le libro,
que non al padre. z asi se despiden de la q uistion z di1ïçision della.
i _O quan marauillosa dotrina 7i exenplo se puede tomar de la
d1sçission &lt;lesta quistion, para conclusion &lt;leste breue tractado z
para exenplo de los que oy biuen, si sanamente lo miraren ! Ca en
los benefiçios
z dones z rnerçedes que de otros rresciben
.
. , rremuneraç10n que con pensa que seruiçios son thenidos de hazer, z
i quan~o z coma son obligados !, z j quanta ingratitudo z quan
mal cnmen es ser n?n cognosçidos a los bien fechotes z amigos,
z a aquellos de qmen han rresçebido benefiçios, mercedes z
dones !
·

VI

z tornando al proposito, detetminare Io vltimo z postrimero

TRACTADO DE AMIÇIÇlA

del tracta.do, que prouecho es thener amigos . E este prouecho los doctores dizen que es lo ya declarado, que bien queriendo seamos bien queridos, z dando 'l bien faziendo lo rresçibamos, z en esto nos rredugamos a ssimilar al prinçipio z buen
fin que esperamos, que es ofiçio del ynmenso Dios, que sienpre
da 'l nunca rresçibe. Ca este es el fin a que todos nos deuemos
dirigir. j O que fructo tan marauilloso ! i o que dulçor tanto
suaue como es amar, 'C aman do sienpre dar ! ; z con esta es loado
z tenido en veneraçion aquel marauilloso enperador Tito, que
dixo con grand amor a sus caualleros, vn dia que non auia hecho
merçed nin dada casa, dixo : este dia he perdido, en que non di
a ning1,.mo algo. j O dicho tan noble, z tan digno de memoria
coma este para los prinçipes, z duques, -c sefiores &lt;leste nuestro
tienpo ! E cognosçiendo yo, serenissimo z ylustre sen.or, z par
muchas esperiençias ya prouado, segun el prinçipio ya propuse,
quanto vuestra sefioria tiene &lt;lesta virtud de la amiçiçia z amor,
z: quanta 1a comunica cada dia con los que ama z como se da
todo a ellos, z com.o susçedio en el amor de los gloriosos padres
z progenie de donde viene, z como tiene en aquel amor a los
hijos de aquellos que sus padres quisieron z amaro~1, z commo
rtemunera los seruiçios passades z dura este amor par luengos
tienpos, z ha ofresçido z ofresçe su grandissimo estado a la deliberaçion de aquellos que ama, z para que cognosçiessen quanto
se deue por esto a vuestra exçelençia z son then.idos, z quanta
deuen seruir par rremunerar aqueste amor que vuestra sefioria
por sola la virtud cada dia obra, fue muy conuiniente casa z nesçessario a mi, que, continu.ando el seruiçio de vuestra jlustre
sefioria, si digno de me llamar sieruo puedo, de paner esta virtud en perpetuydad de memoria, par seguir esta doctrina de siruiendo rremunerar tanta merçed como en el amor que me mostro me hizo, 'l porque en otro modo tan exçelente non lo podia
memorar coma en escreuir, como sea (Fol. 12 r.) casa muy
çierta que entre todas las cosas de obras z actos mundanos non
se puede paner en perpetuidad de memoria, si se puede dezir

�70

FERRAN NUNEZ

como es en las letras. E por esto se diriuan las letras z se dizen
camino para los leyentes. z para esto fu ron buscadas, para perpctuar la memoria z parn los absentes hazer presentcs. z por esto
los primeras jnuentores de Jas letras se dizen juez s de las casas
passadas i signa o seiial de las futuras. A las qualcs fue dada
tanta fuerça, que por los abs ntes syn boz hablan, z el vso de Jas
1 tras foc haJlado para memoria de toda la variedad de las casas
queen oluidança se trahen. z por sta causa las letras se dizcn
elementos, z corho quicra que en los ynuentores ay diferençia,
porque son rres o quatro, entre los quales fue Yno Feniçes, por
mcmoria del quai los griegos, de quien fuc primera ynuentor,
comiençan las letras z I turas , carras, egun la opinion del glorioso Jeronimo, por non oluîdar su memoria, n color fenîçeo.
Aqui solamente dire, porque haz al proposiro: j o quan notable
gradesçimiento de memoria digno ! j como duran n esta gente
los seruiçios z buenas obras, z nunca lo quicren traher 1.:11 oluidança ! ; z dexo los otros ynuentores porque es muy noto en
muchos lugares. E por sto busque est modo en que tan exçelente vinud como esta que vuestra sefioria tiene publi ase, , en
escrîpto z Yulgar lengua pusicse para mas se diuulgar z memorar,
porque a todos fuese muy noto esta debda que a vuestra ser nidad por esta virtud se deue. E suplîco a la cxçelente virtud de
vuestra scfioria que comigo baga como dador de la b niuolençia.
E lo rresçiba gratanter, mandando suplir con su magnifiçcnçia
qualquier defecto que en este brcue tractado ouiere, , en mi, que,
como humano, en el seruiçio de vuestra exçelençia aya omitido.
i: el dador de las graçias i bicnes, a quien en esto vuestra gran
scnoria ·mita en lo assi fazer, por su grandissima bondad lo qu iera
a vuestra cxçclcnçîa rremuncrar. E assi mcsmo a los lectores
suplico que, sin yncrepaçion, porque a su corrccçion se omete,
suplan qualquier defccto que buen juyzio dictare que deuen
enmendar.

POÉSIES
ATTRIBUÉES A GO GORA

Les poésies qui constituent le présent recueil sont a~~ribuées
à G6ngora dans les manuscrits' où nous les avons copu:es. Ces
attributions seront discutées dans une tu&lt;le ultérieure.

R. FouLcHÉ-DELBosc.
SOlETOS

i
A LOPE DE VEGA
EN OCASION DE ESCRIVIR
LOS AUCTOS SACRAMENTALES

Embutistc, Lopillo, a Sabaot
en un mismo soneto con Ylec,
y hechandosèle acuestas a Lamec,
le diste un muy mal rato al justo Lot.
Sacrificastc al ydolo Vehemor,
que matan mal coplon Melquisedec,
y trayga para el fuego a Abimelec
s:irmil:ntos de la \;na de abot.
Guardate de Jas !anzas de Joab,
de tablazos del arca de Jafet,
y leiios de la escala de Jacob.

1. A moins d'indication contraire, tous ces manuscrits se trouvent à la
Bibliotcca Nacional de Madrid.

�72

POÉSIES

ATTRIBUÉES À GONGORA

No temas con el rey Acab,
ni en lugar de Bethlen me digas Bet,
que con tus versos cansas aun a Job.
Y este soneto a buenas manas va :
hay del alfa, y omega, y Jeoba.
Pap. cur. 35 KK, f. rnr. es i oterverti.

el alguazil solicito a question,
el amador a donde quiere mas,
a balsa descuidada el cicatero,
el avariento a vozes de « Jadron ! »,
al treyntà y nuebe del fullero· un as,
assi acuden las putas al dinera.

M.$, f. 94; dans ce dernier ms., l'ordre des deux tercets

2

4

CONTRA LOPE
SONETO BURLESCO A LOS DIOSES

Despues que Apolo tus coplones vido
salidos por la voca de un pipote,
insolente poeta tagarote,
en su delphico trono la a sentido.
La satirica Clio se a corrida
en ver que la frequente vn neçio çote,
y de que tantas leguas en un trote
la ayas echo carrer ( crueldad a sido).
Deja Jas damas, deja a Apolo, y tente;
pide perdon al pueblo que enojaste,
que aunque corrida el cortesano vanda,
no carras tanto, corredor valiente,
que si un sonbrero por carrer ganaste,
mira no ganes
jubon trotando.

Aquel que en Delfos tubo gloria tanta,el ciego dios temido en toda parte,
el velicoso e yracundo Marte,
que a los demas en fuerças se adelanta;
Neptuno, que el mar rige y leuanta;
el rubio Titon que su luz nos reparte;
Yris que en su presencia nos departe
la tenpestad que tanto al mundo espanta;
Vulcano y sus çiclopes, que a porfia
trauajaron por dar a la red cauo,
celosa indu stria que forjado auia;
Mercurio cuia sciencia inmensa alauo,
y el lector de esta eroyca poesia,
todos juntos me besen en el rabo.

vu

Ms. 3796. f.

201

r.

Ms. 3796, f. 185 v.

3
A LAS PUTAS

Corno acude el ambriento gato al mis,
y el ayuno mastin al toma o tao,
el pobre mendicante al bacalao,
los muchachos golosos a el anis,
el buen olor, o malo, a la nariz,
el Indio :i su maiz o a su cacao,
el taro en coso de la plebe al hao,
y al reclamo la simple codorniz,

5
IŒSPUESTA

De haçer de vuestro cula jubileo
algunos del lugar an sospechado,
que no vioo a la patria jubilado
del reyno de Neptuno a Prometeo.
Considerad, sefior, que es casa feo
llegar ante Bulcano arremaogado,
de mero lujurioso y arriscado
que podra ejecutar vn mal deseo;

73

�74

POESIES

ATTRIBUÉES A GONGORA

demas que con esotros del conuhe
podran juntarse los demas planetas,
o el sumo y poderoso Joba solo,
y os la a : : : al primer enuite.
Prevenios de atacar las abujetas,
que es Marte griego, y sicilia.no Apolo.

deja el alma, traidor, que en vna casa,
oratorio y amiga juntarnente
pareçen a toda alma cosa inpropria.

8

Ms. 379'i, f. 185 y.

Quatrocientas mil putas) y cornudos
menos los no casados otros tantos,
muchos ypocritones, pocos santos,
infinidad de caluos melenudos;
botos de injenio en opinion de agudos,
ninas que piden, tias con encanto,
virgos postiços, y prestados rnantos,
que ellos celosos y maridos mudos,
esperanças en flor, virtudes pocas,
promesas justas, obras infernales,
sobornos a el del dij o y el del fallo,
volsas vacias, vacilantes vocas,
coches, frayles, vasura, y ospitales,
esto es Madrid, y lo demas que callo.

6
A LA VIDA DE ESTUDIANTES

Volsa sin alma, pereçoso arriero,
sol y moneda a peso de oraciones,
ama que circuncida las rraciones,
sanguijuela del gusto y del dinero;
anbre perpetua, pediguefio artero,
de~das perpetuas, tristes camaleones,
portes de cartas y quemar ringlones,
pobre inportuno llanto de echiçero;
el murmurar y sarna de por uida,
sabafiones y nieue y maestre escuela,
casa de esgrimidor, falsos criados;
muerte ciuil, miseria no creida,
de la comida y can ... centinela,
sin ser al rey traidores desarmados.

Ms. 3796, f.

200.

9
Seôor Guadalquiuir, estese quedo;
vasta lo que me deja ya arruinado,
no se Ieuante a mas, vaste un estado,
que yo confieso que le tube rniedo.
Pero, de quando aca tanto denuedo?
Sin duda que de hueco y de inchado
con el oro y la plata que me a dado,
se me viene a las varbas cada credo.
Vuelua, y vera que no conoce padre,
sino un humilde y pobre nacimiento,
y que su inchaçon toda es locura.
No tarde en el correr hacia su madre,
que en pena de su loco atreuimiento
le cargaran de palos de Segura.

Ms. 37~, f. 197 v.

7
Clerigo calabres, o calba trueno,
discipulo del falso caluinista,
vasilisco cruel de mala vista
que p0r ojos y voca das veneno ;
vaso no de eleccion, de maldad lleno,
del sexto mandamiento coronista,
sacerdote de Venus que conquista
a el cuerpo gusto para el alma çieno;
cara mas natural de caluarrasa
que el hermano de Antonio de la Fuente,
oficio de Jinebra en lengua propria,

Ms. 3796, f.

201.

75

�POESIES
ATTRIBUEES A GONGORA

iO

El duque mi seiior se fue a Francia,
y tu musa a la tuia o a su estancia,
ynpertinente alaja fuera en Francia,
pues tiene por prouincia a Picardia.
Demas que en el Penon de Andaluçia
an echo sus dictamenes ganancia,
que musa que asi agarra una distancia
menos tiene de musa que de arpia.
Sea lo uno o lo atro, el tieopo lo a acauado,
pues muestras por las ingles que ya orina,
que era vena que seca, a Dios sea dado.
Deje su gracia la piedad diuina,
pues la humana en tus versos a espirado,
reç,. o escriue en copias la dotrina.
Ms. 3796, f.

101

entre lo negro y blaoca pareçia
alba tu rostro, aubes tu cauello.
En su ecliptica el sol paro por uella,
y en los laços que el alba le ofrecia
en uno se enrredo que no podia,
si el color estraiiar negar lo vello.
Viendose pues en la prision suaue
el padre de Phaeton de Cloris vella
« Daphne, dijo, depanga el tosca ~ello,
pues por restituirme a desden graue,
segunda Daphne en sus cauellos sella,
si grillas a la luz, carcel al cido. »
Ms. 3796, f.

201

v.

i3

v,
A ESGUEUILLA

H
Predico el prouincial ma ... ardia,
Apolo de oradores y poetas,
aqud que entre quadrillas de discretas
vucaros quiebra y vierte melodia.
Fue todo su sermon de argenteria,
fiel minado de rayos y cometas,
desgajando del cielo los planetas
con diuerso follaje, con uoz fria.
Entre nuue de çelos y temores,
amagos de su amor y pecha tierno,
descubrio toda el juego entre las manas.
Rindaole parras los predicadares,
pues nos muestra el camina del infierna,
que lo demas es casa de cristianos.
Ms. 3796, f.

Cayo enfermo Esgueuilla de opilado,
y es lastima de ver la que padece :
el da muestras segun el daiio crece,
que lo a vn manjar particu!ar causado.
Otros dicen que esta bien empleado,
y que el tiepe la culpa y lo merece,
que gusta de las damas y se ofrece
por seruidor, y entre ellas le an aojado.
Vio vn medico de camara la orina,
y juzgo que purgarse le .:onuiene,
y antes siruio de reuolber humores.
Causo aquesto en el pueblo gran moina,
y como en el sus of os puestos tiene,
fueronle a visitar sus seruidores.
Ms. 3759, f. 77.

202.

i2
A UNOS CAl:ELLOS NEGROS

Libres canpeanda en el neuado cuello,
crespas de amar prisiones, Cloris mia,

i4
Rodeada de platos y escudil!as,
en la mugrienta mano vn estropajo,
sudaodo grasa con el gran trabajo
de no poder estar sino en cuclillas ;

77

�POESIES

baii.adas de agua, puercas las faldillas,
metido entre las piernas vn dornajo,
apegado con las nalgas el çancajo,
meneando a compas culo y rodillas ;
anoche vide estar a nù morena
quando al fin de sus platos yo llegaua,
no poco alegre de toparla sola;
y al decirme: &lt;&lt; Vengs1is en hora buena ,,,
como aquelia postura la aiudara,
soltosele voa pluma de la cola.
Ms. 3795, f. 77 v.

:t.5

ATTRIBUEES A GONGO

10

La fuente enterneçida
murmurando repite quejas tantas,
I5
y de sierpes vestida,
lamiendo arenas y·vistiendo plantas,
de perlas y coràles
lenguas hace los mas de sus cris tales.

A VNOS BORRACHOS

Para poner en paz ~a pesadumbre
que tuuieron Contreras y Pad:ierna,
se haçe vn asamblea en la taberna
do miden seis quartillos p0r açumbre.
Bebiose con mojama, que es legumbre
que auiua, atiza, ençiende la !interna;
trabo la lengua Marafion, y a Sema
le bino por la boca su costumbre.
Olmos rindio la taÇil, -y Auto.fia ya
cayo sobre la sangre de Camacho,
y la taberna conuirtio en zahutda.
Queda en pie Caii.izar y no desmaya,
y no dio otra sefial de estar borracho
que brindar Ios tapizes con la zurda.
Ms. 3ï9S, f. 87.

CANCIONES

El trajico lamento,
suspension dulce de la sefua amena,
aun no fiado al uiento,
desataua sonoro Filomena
Ilamando armoniosa
maculado pudor frustrada rosa.

20

Prestole atento oido
nimpha del valle al paxaril!o tierno,
oyendo repetido
en pico de marfil su mal ihterno,
y a sus acentos grata,
diuidiendo vn rnbi la voz desata.

25

De la atenie.ose ponpa
a tu regio explendor cuia d ulçura
aclama eterna tronpa,
hiperbole maior de la hermosura
que afecto fugitiuo
30 aud,1z viol6 si p,rof:in6 lasçibo.
Si de la fe jurada
Jibidinosa acdon ronpio el asumo
a un jobea destinada,
infausto amer me construira trasunto
35
de tu pasada pena,
si la propria se absuelue conJa agena .

i6
En vo aliso verde,
mura del vasque a lagrimas del cielo
cuios humores pierde
por lo condensa del frondoso belo,
5
eccos distimos suma
daria alado, çitara de pluma,

Finjiome 1a esperança
epitalàmio al prospero himeneo,
quando la con.fiança
40 riendas imponga a barbaro deseo,
siendo a su arcjiente filo
el mas subtil c.iuello el menor hilo.

79

�80

POESIES

No tanto fue el exceso
de virginal no meritoria ruina,
45
que me quita~e el scso
a cl instrumcnto que mi mal termina,
pues para maior mengua
en cada agrauio me dej6 vna lengua.
Tu duke compafüa
50 dcsmentira las mas de mis qucreUas,
si al rosicler del dia
muro da luz al circulo de estrcllas,
alibias con tu canto
tanta desdicha, desconsuelo tanto.

i7
Lustraua el cuemo de oro
el fulminante de la luz !uçero,
antes de ver de Jeminis los Jaços
que a Iuces lisongeros
borda la pie! del triunfante toro,
cuios celestes laços
a estas mura llas donde est an pendientes
cristalinas serpientl!S
rompieron atreuidos,
10
y al punto conducidos
por canpos que de plata son, i perlas,
do salen a cojerlas
los espumantes de aquel mar tritones,
que aljofarados dones
1 5 ofrecen ricos si no son cristale ,
que canbiaron la luz por ser corales.
Quando de la riuera
frondosos olmos atalaias mudas
alegres son y de racimo copia,
20
y a las plantas desnudas
autoriça la hermosa primauera,
y el fertil cornucopia
arroja Ceres q_ue junt6 Amaltea,
y el celiro recrea

ATTRIBUÉES A GO GORA

81

25

con soplos mas suabes
vocifcrantes aucs
que en el intense dulces cant:111 prado,
y alumbra con dorado
candor el sol los oriçontes,
30 luminando las cumbres de los montes.
Del cristalino Tormes
ponposo marjen maciçado hacia
flores de espuma liquidas corrientes,
que a ucr la luz del dia
35 jiraua por los sauces mas disformes
donde dos claras fuentes
'
formauan dos confuses Iauerintos
couardes tereuintos,
rnurtas que anima cl malo,
40
emulas son al rayo
de Bamijero Febo con sus sombras
'
que menudas alfoubras
argenta y dora si tapetes Yellos
como espejos radiantes se ue en ellos.
45

Quando esmaJtando flores
ninpba salio dentre la elada plata,
la mal vella que al sol presto caueUos
venerando escarlata,
lauros_purpureos, ojos rouadorcs,
50
copos de nieue vellos
esparce al uiento si las manos toca
dulce y conpuesta voca
'
que perlas aposenta,
donde el marfil se afrenta,
55 emulacion del rubicundo oriente,
. oroscopo es su frente,
su haliento flores, rosas, y alelies,
en dos opuestos puntos cam1esies.
Entre las esmeraldas
6o de rosiclen..&gt;s el candor teiiido
postr6 el diuino cucrpo, donde apenas
fauonio conpelido
6

�82

POESIES

al sueiio dulçe aconpaiiô guirnaldas
con blancas açuçenas,
y
en
quanta al ocio treguas le dio blando,
65
vn ruiseiior cantando
desde vn olmo responde,
el niii.o Amer se absconde,
ydolatrando su maior belleça,
quando de la aspereça
70
joben salie tan hello, que bastara
a ser rayo del sol su rubia cara.
Del idole dormido
apenas uio los raies que brillando
75 a el alma libre cautiuaron luego,
olores lanbicando
el can po verde del abri! florido,
quando abrasado en fuego
tocar intenta la neuada mano
del angel soberano ;
80
mas inuidioso el uiento
rompio su suefio lento,
al fatal tienpo que la hirio Cupide,
y viendo tan lucido
al nueuo amante abraça
85
yedra que a mure de cristal se enlaça.
Murmuran iouidiosas
las aguas claras y el vndoso rio
de sus raudales y sus vrnas bellas
lleno de aljofar fric
90
y coronado de amarante y rosas
con mas purpura en eUas
que ostenta Tiro, que Chorioto haçe,
el verde margen naçe
en carres espumosos,
95
por ver lm, amorosos
laços de amor que a su deidad le quitan,
las aues los inmitan
con dulce acento, con arrullos ronces,
IOO en mirtos tieroos, en robustes troncos.
Ms. 3796, f. 187.

ATTRIBUEES A GONGORA

i8
Quitaua el belo a sus cabellos rojos
Phebo, que del Aurora el liante bebe
y ocupa a Morfeo ansi...
mis desbelados ojos,
5 quando vestido de color de rossa
y lises duro de subtil recamo,
ver pareciome la enemiga hermosa
que tan de ueras amo :
como el abri! la llubia
IO suelta lleuaba la madeja rubia
con quien el biento, porque alegre lidia,
si no me daua celos daua ynbidia.
En vn prado florido que mostraua
que siempre su berdura defendida
15 olgando abia sido entr~tenida,
flores cogiendo estaua,
y el prado ameno del fabor vfano
pareçe que las flores adelanta
a los marfiles de la blanca mano,
20
y de la airosa planta
que el prado restituie
quantas flores la nunc le destruye
para tejer despues de rico el seno
vna guimalda en sitio mas ameno.

25 Eran seis laures, cada quai frondoso,
cuios troncos bistiendo mas en selba
la rosa carmesi, la madreselba,
y el jazmio oloroso,
que gustoso al espejo fugitibo
30 de vn arroyuelo enriça su meleoa,
y el lisi claro bulliçioso y viuo,
mas su corriente enfrena
mientras mas le dilata
pasto que en pies de brilla dora plata
35 le escapa a las prisiones de aquel prado
armada espioo y en binculo cercado.

83

�POESIES

ATTRIBUEES A GONGORA

Aqui de las cojidas varias flores
vna guirnarda teje en laços bellos,
con que dobl6 la gracia a sus cabellos
40
la causa a mis,,amores
y en oçio blando y en descuido enbuelta,
ya en el agua se mira, ya se laba,
ya ( como monstruo) de cantàr resuelta,
su viguela tocaua
45
y el aire suspendia
de la voz instrumento la armonia,
quando vn si]bestre satiro la asalta
que los espinos de la çarça salta.

75 sigue la ninpha que socorro pide
· a los dioses supremos ;
mas biendolos tan sordos a sus voçes,
como alentado su enemigo fiero
ya de las plantas de marfil veloçes
80
falta el vigor primero,
y ya a las ebras de oro
de Arabia, inbidia del amor thesoro,
el amante grosero mueue y toca
con el haliento espeso de su voca.

Nunca la garça del nebli baliente
50 hui6 turbada en mas presto buelo
que la ninpha gentilclamando al çielo
del satiro insolente,
que del primer asalto èntre sus braços
y entre la selba de su inculto pecho
55 la que me tiene en diamantinos laços
cogiera a mi despecho,
si no le detubiera
al monstruo la guirnalda en la carrera,
caiendo a tienpo del dorado asiento
60 que a su duefio gen,ùl le falta aliento.

85 Quando a mi triste que bolar quisie,ra
a defender mi ingrata, pareçia
que en circulos ceruleos me tenia
vna serpiente fiera,
cuio anhelar el torpe yelo inrnita ;
90 entre los globos que mi pecho enlaça,
no solo el mobimiento me enuaraça,
mas el alien_to quita,
y tanto me fatiga
viendo casi triunfante a-mi enemigo,
95 que despertaron y de un mar bafiados
de lagrimas mis ojos del belados.
Ms. 3796, f. I 78.

ROMANCES
Alço del prado la guirnalda bella
el satiro veloz, y el corso buelbe,
y a 1a que huiendo en llanto se resuelue
dice por detenella :
65 « Ninpha gentil, jamas por enojarte
tus soledades açeché lasçibo ;
muero mil siglosa por agradarte,
para seruir,t e viuo,
y soy si no lo saues
70 aunqu.e vencido de tus ojos graues.
La suprerna &lt;licha de aqueste monte
sosiega el pecho, y a mi amor disponte. »
Ansi lo diçe, y rapido qua! vemos
plomo que el_ bronçe con horror despide,

i9
Amenaçaua los canpos
del cielo el mayor rubi,
prolijos terminos dora
suspenso en nuestro çenid.
5 Rugi ente animal de Julio
muestra la crespada crin,
que aun transformado eu estrella
resiste al Tebano ardid.
Del canicular ladrido
IO despejo a sido infeliz,
si lo B.orido del Mayo
lo ponposo del abri!.
Palidas premisas dan

los valles a Çeres si

1.5 mano foculta tosca abarca
granos conuoca sutil.
Frondoso honor de los olmos
paloros suele vestir,
reuocando abraços tiernos
20 de la sienpre festa vid.
En dcsnudo :rronco ocupan
ruyna iodiçiando la vil,
mirmi9onios esquadrones
que aposenta su raiz.
2 5 El nocturno orror ·rrecoje·
de sus sonbras nudos mil,
corriendo cortinas negras

�86
a çirculos de çaphir.
Quando pastora Diana
30 deidad en Ios montes ui,
no se si madre segunda
de un dios jigante y ruin.
No a ... un exercicio atenta
desmiente lo- femenil,
35 porque a Ios ojos reserua
flechas que a flojado en mi
sin arcos no, porque asisten
en su frente de marfil
dos lisonjas de Io negro,
40 ponpa de este seraphin.
Vn argos en la pestafia
desu hermoso cuerpo fui,
con talares de un deseo
y las alas de un delphin.
45 Seguila y vi que a una fuente
que coronaua vn jazmin,
para liquidar su aljofar
humillaua la ceruiz .
Audacias me inspira el ualle
5o y la soledad, que al fin
ardientes infunde anhelos
vna hermosura jentil.
Politicas regulando
quai cortesano ciuil
55 de espaiiol echo frances,
en rromance y no en latin.
A el coturno a el pie argentado,
entre uno y otro aleli,
contacto dieron mis lauios
60 quantas vesos al chapin.
Respondiome agradecida
purpureando el matiz
que fio a jiros de nueue
dos terminas de carmin.
65 Las armas de la eloquençia
retorico al viento di,
asta que con mis terneças
hice las aguas reir.

POÉSIES

ATTRIBUEES A GONGORA

Prometi a su blanca mano
70 la plata del Potosi,
y de adornar sus cauellos
con todo el oro de Ofir.
Çedro remontada garça
sino couarde perdiz,
75 rayo de pluma en Noruega
del sienpre anbriento nebli.
Dejose vencer de ruegos,
y el pudor perdiendo alli,
laços la ofrecio Himeneo,
80 y io ni un marauedi.
Estinguio Amor sus poderes,
que lo suele hacer ansi,
y gustos que son biolemos
sienpre prorneten mal fin.
85 Tributela cortesias
para inuentiba en Madrid,
enojose quai si fuera
yo Jadron, ella alguaçil.
Dijome vna arniga suya
90 que estaua rnala, y fue asi,
pues estaua la seiiora
en uisperas de parir.
Pregunte su casa entonçe5
para darla algun loatrin,
95 y dijeronme que ocupa
la del noble Anton Martin.
Admireme del suceso,
y buelto a Francia en Abril,
aile a Roldan en mis braços,
rooy erro mi caueça a Turpin.
Ms. 3796, f, r98-199 .

20
ADONIX Y VENUS

Rosas desojadas· vierte
a un valle que las recoje
el mas venruroso amante,

el mas desdicbado joben.

5 Con su sangre las infunde
nueuo spiritu a las flores,
tanto que de ella animadas
cada .flor es vn Adonix.
Robusta fiera ejecuta
JO la voluntad de los dioses,
inbidia de su bentura
y escanniento de los hombres.
Rayos de marfil fulmina
sobre el vèllissimo joben,
15 cibil castigo de un dios
por un delito tan noble.
Ay fieraenerniga, dices
qu·e laço tan dulçe rronpes,
si yerros de arnor castigas,
20 a Jupiter no perdones.
Mide al fin las yeruas dando
vltimas respiracioncs,
cuerpo jentil que ]o muda
era el alma de los vasques.
25 Quando por 9culta senda,
fina esmeralda de un monte,
rnuerta de amores venia
la diosa de los amores.
Los rayos de los cauellos
30 cinta encarnada rrecoje,
que quiere prender los rraios
por no abrasar coraçones .
De transparente cristal
linpio pie en la yerna pone,
35 desnudo porque no a allado
coturno que asi le adorne.
Y entre cristalinas sierpes
que a darla la nueua corren,
al idolo de su gusto
40 profanado reconoce.
Y aunque no duda que es el,
de la duda se socorre,
que para engaiiar el alma
le ynporta dudar entonccs.

45 Mira aquel lustroso oriente
que illuminauan dos soles,
y alla que en el a tomado
ya su posesion la noche.
Mira aquella hermosa uoca
50 jardin que aspiraua flores,
y a donde cojio clabeles
destroncados lilios coje .
Estatua de oro y marfil
vaga vusca y tit'nta torpe,
55 y alla enbuelta en poluo y sangre
estatua de jaspe y bronce.
Dulces lamentos repite,
fieras rnueue, piedras ronpe ;
mas mientras mas se lamenta,
60 solo el eco la responde.
« Ay, dioses crueles, diçe,
que quereis que se malogre
con la maior hermosura
la voluntad mas conforme.
65 A, Jupiter enemigo,
quando amante te transf~rmes,
cisne o lubia o toro, quente
tus robos el mundo progne.
Y tu, Apolo, quando sigas
70 veldad con plantas veloçes,
corteçudo tronco abraces,
arbol ingrato cnamores. »
Dijo, y al cadaver frio
amante yedra enlaçose,
75 y prestandole la uida,
silencio a sus quejas pone.
Ms. 3n6, f. r99. En tête, les mots • de
D. Luis de Gongora • ont été biffés et
remplacés p:µ l'indication « Zar:tte »,
d'une écriture distincte.

2{
Malo estaua don Tasajo
de tercianas de Paris,

�88
que vnos hurnores monssures
le juraron por delphin.
5 Titulo del Rey de larça
le dio el obispo Turpin,
en virtud de su agua fuerte
y a fuerça de su raiz,
a puro sudar el triste
10 las maiianitas de abril :
tan gato de Algalia esta
que sufre un çape y un rniz.
Despues de sus magistrales
aguardaua el paladin
I 5 de su salud el despacho,
por la camara salir,
y por no gastarlo todo
en suspirar y gernir,
a la causa de sus males
20 asi la en peço a decir :
cc O tu, de mis aspereços
delinquente y alguacil,
y con manto de soplillo
ospital de Anton Martin,
25 sirena en quanta pescado
del pielago de Madrid,
de media arriua muger,
de media auajo esmeril,
si de mi te as oluidado
30 nunca te acuerdes de mi,
que es vastante tu memoria
a inficionar un pais.
Desdichada de la casa
donde pones el chapin,
35 si acaso no la defienden
los pocos marauedis.
Si tanto engaiian quince aiios,
tanto encubre un faldelJin;
mal vbiese el cauallero
40 que caualgasin candi!.
Y pues la salud no es cosa
que se a de echar por ay,
quien mira para veber

POESIES

ATTRIBUEES A GONGORA

que mire para viuir.
45 Colegio an de ser mis calças,
si Dios me saca de aqui,
donde an de prouar linpieça
asta las hijas del Cid.
Prouea Dias de un letrado,
50 donde puedan acudir
a informar de dofia Sota
como suelen de un rrocin.
Pues quantas con ella topan
salen despues de subir,
5 5 peones de Colomera,
caballeros de Moclin.
Justicia, sefiora sala,
que no se puede sufrir,
estando en el mundo vos,
60 que viua Arnaute Mami.
Agradezca, dofia puta,
que un magistral biene alli
que me sirue de mordaça,
que mas tenia que deçir.
Ms. 5796, f.

200

v.

2i bis.
Doliente està don Tasajo
de tercianas de Paris,
que unos dolores monsiures
le han jurado por deltln.
5 A puro sudar el triste
las mafianitas de abri!,
tan gato de algalia està
que supe un zape y un miz.
Por divertirse .. .

IO

Toda es sudar y gemir;
a la causa de sus males
comienza a culpar asi :
« 0 tu, de mis desventuras
delinquente y alguacil,

y con manto sevillaoo
5 Hospital de Anton Martin ;
sirena en cuanto pescado
del pielago de Madrid,
por medio arriba muger,
de media abajo esmeril ;
20 pildora de seda y oro,
veneno con ambar gris,
cometa que se anda en pie,
demonio que anda a pedir ;
si de mi te has olvidado,
25 nunca te acuerdes de mi,
porque bastan tus memorias
a inficionar un pais .
Desdicbada de la casa
do tu panes tu chapin,
30 si no es ya que la defieode
falta de maravedis.
Si tanto engafian quince afios,
tanto cubre un faldellio,
mal hubiere el caballero
35 que cabalga sin candi!.
Pues la salud no es alhaja
que se ha de echar por ahi,
quien mira para beber,
que mire para vivir.
40 Çolegio han de ser mis calzas,
si Dios me saca de agui,
donde han de probar limpieza
hasta las hijas del Cid .
Provea Dios de un albeitar
45 donde se pueda acudir
a inforrnarse de dofia Alda
coma suelen de un rocin;
que yo sé que la sefiora
(perdone el terso marfil)
50 podrà prestar alifafes
al cerro de Potosi.
Aqui de Dias y del rey,
que cautivan en Madrid,
que la salud me capean,
I

_ 55 que me la toman de orin.
Justicia, sefiora sala,
que no se puede sufrir,
viviendo vuesa merced,
que viva Arnaute Mami.
6o Tres meses ha que ando hacienda,
sin poderlo resistir,
carambanas de esqueleto,
mud::mzas de matacliin.
Agradeced, dofia' Urganda,
65 que un magistral viene alli,
que me slrve de mordaza;
que mas tenia que decir.
Bibliothèque privée.

22
Montes, valles, canpos, selbas,
amenaça el pardo otubre,
fulminando rayas de agua
enbueltos en nectas nubes.
5 Despefiabanse las fuentes,
los arroyuelos conduçen,
dando espejos a Jas aguas
que 1a blanca arena cubren .
Adornauanse los prados
10 de ofidosa muchedumbre
de flores, a quien dio Flora
en nectar alternas lustres.
Entonçes de Çelia bella
Jas dos mas hermosas lunbres
I 5 terminauan fuego a I ielo
de las aimas que reduçen.
Criminal amor arrojan
de sus dos ojos açules
flechaços, que si no matan
20 suauemente consumen.
A un balcon naçiendo Aurora
el blanco marmol descubre,
emulando a la açuçena
a quien mas candor induçe.

�POESTF.S

5 Las doradas ebras fia
al biento, por que dibuje
alguna prision lasçiua
para las aimas que urten.
La mano, entre laços de oro,
30 anbiçiosa, los confunde,
neutro el sol en las colores
que ansi caobiado reluçen.
Argos traducido estaua
al pie de un olmo que sube
35 a coronar con sus ojas
vn berdinegro açebuche.
Phiniso, cuio balor
no es justo la enuidia oculte,
adorando en su hermosura
40 los esplendores que anunçie.
Viole Çelia, y con desden
amorosamente dulçe,
corrio el belo a la ventana
y a los ojos rojas nubes.
45 No tanto aspiran olor
aromaticos perfumes
quanto le dejo a Fabonio
y a las flores que el produçe.
2

Ms. 3796, f. 1ï6 v .

23
A la Luna el Tajo ofreçe
espejos de cristal puros,
a donde sus cuernos vea
y el Sol sus cabellos rubios.
5 Lo_s pies argenta de vn monte,
que como Olimpo segundo,
porque a los cidos se atrebe,
las aguas son grillas suyos.
Su bientre prodigo enuia
1o por en 1re troacos ad ustos,
sino candidos corales,
corales rojos y rubios.
Deidad venera en el rio

la noche y su maoto oscuro,
15 pues deja en su margea verde
nectar y aljofar difuso.
Por boobas de piedra salen
espaciosos aqueductos,
para cnriquecer con ellos
20 de flores copioso vulgo,
donde, si no ninpha casta,
Venus de aquel monte inculte
salio a coronar el prado
con laços de su coturno.
2 5 El contacto de su planta
purpurear hlço muchos
clabeles, que vistio el alba
de rosicleres purpureos.
La açuceua no desmieute
30 de sus candidos dibujos
quando binculo candores
a los lirios ama tuntos.
A la vid lasciua y fertil
indibiduamente junto
3 5 se bio el olmo que a Jerarda
dio admiracion, sino gusto ;
que su condicion esquiua
aquellos frondosos nudos
aborrece porque son
40 de conforme amor trasumpto;
y no puede ver la yedra
abraçada a el tosco muro,
ni entre reciprocos braços
las verbenas y los juncos,
45 que qua□ to desden e □cierra
de su pecho el marmol duro
que de las cabaûas huye
inquiriendo el balle oculto.
Joven le adora que a Pbebo
50 lauros no le cede algunos
sonorosos versos haga
o cante sin sus inpulsos.
De arpones y saetas
con que Amor le da tributo

ATIRlBUEES A GONGORA

55 tiene el coraçon pasado
y de libertad desnudo.
Pero viendo que el rigor
del diuino objeto suyo
injustamente le acaua
60 a manos de un dios injuste,
afectuoso se queja
de su desden inportuno,
dando aljofar a Jas aguas
y al biento exalando huma.
Ms. 3796, f. 177.

24
A las orillas del Betis,
inquieto cristal sino
espcjo de maior vrna,
de sierpes digo maior,
5 al son de su lefio corbo
estaua Fabio pastor
del Tajo dandole al biento
loque el biento le nego.
Tan dulce y tan numeroso
10 el valle claro volbio
en repetidos acentos,
que le confundio la voz.
« Tu, dijo Fabio, que auscnte
luctuoso pabellott
I 5 ereges a mis e.-xequias
dignas de tu estimaçiou,
tres anos a que pendiente
de las luces de Phaeton
fue mi vida inquieto pi □ o
20 entre la aljaoa veloz.
Si mi pecho lo fue entonces
,onpe los echiços oy,
maraifa que desatada
veatura encubre menor.
25 Y si son rus ojos causa
de brillante confusion,
muera la enuidia, y con ellos

viua siempre emulaçion.
Suelta si eres cielo, suelta
30 al que tienes eu prision,
cautibo no, sino preso
entre respectes de amor.
Al Marte conparo iasano,
al Marte conparo yo,
35 que si inconstante te muestras,
inconstante es tu rigor.
Oprima el tiempo a mis da.fios
desenpei'ios del temor,
maquinas que a costa mia
40 desaçen caudillos oy .
No des olas con que muera
quien aduertimie:ntos dio
a tus veldades que apenas
penas en penas fundo.
4 5 y ausente de ti no puedo
en amagos de dolor
mostrar seutimientos, quando
no balen clichas que son .
Duenna el silencio, y mi pcna
50 despierte mi coraçon
en pies de niebe, que el yelo
grilles graues le calço.
Limalos tu, si merezco
o tu gracia o tu fabor,
55 que de agradecidas aras
qualquier deidad se pago. »
Ms. 3796, f. rn v.

25
Despefiauase atreuida
de lo excelso de rn escollo
vna fueoteçilla humilde
por Jlegar a ser arroyo.
Tan soberuios sus cristales
se precipitan furiosos,
que en menudo aljofar bueltos,
riegan mucho, inund.:m poco.

�92
Murmurar intenta y tanto
ro la desea el valle vnbroso,
que entre ·çespedes y juncias
le inplica murmureos troncos.
Con_ducida, pues) al prado
Je su cierço pereçoso,
15 en sierpes de plata obstenta
lirios y claueles rojos.
Vn s_itial que oculta verde
la eminencia de dos troncos,
las çagalas requïrian
20 dulce suspension de Apolo.
Feniçio y Jacinto entonces
saeteados de plomo
que en vn arpon suio copia
el nieto_ del mar vndoso,
25 a las veldades que miran
si aras no erigen deuotos,
laços dan de amor suaues
çdados aun de si proprios.
Cama les presenta Flora,
30 induçidora del ocio,
ocultandose por verlos
&lt;let.ras de vn neuado chopo.
Doraua el luciente pelo
entonces el sol del taro,
3 5 verde juuentud del afio
a quien alienta Fauonio,
que con seiias apacibles,
sino con susurras solos,
lisonjeaua las vides
40 en Ios braços de los olmos.
No larga estaçion de tienpo
les concede Amor reposo,
a pesar del prado ameno
y a pesar del valle sordo;
45 celosa el vno le obliga
a que, desmentido a el otro,
las veneraciones deje
deuidas a un pecho hermoso.
Propicio responde el eco

ATTRIBUEES A GONGORA

POESIES

50 con acentos no sonoros
a las quejas del amante,
frustrado el color del rostro.
El rubi del lauio suelta,
depuestos fulgores de oro,
S5 que canuio en biolas blancas
del recurso de vn enojo.
La vrujula soliçita
quando numero coploso,
del vasque y de la riuera
60 teatro hiço no corto.
Ms. }796, f. 1.89.

26
AL REY D, PHELIPE

3.

Si de antecesores tantos
vuscas eternas memorias,
reliquias son de cristales
pues en· su pecho estan todas.
5 Si de los reyes de Espaiia
rebuelues tantas historias
cuyos despojos al tenplo
en mil! vanderas tremolan,
mira el valor de Philipe,
10 pues que con su vista sola
es tri den te a todo el mar
y es raya en la tierra toda.
Si al pie de esta virgen vella
que estas montaiias corona,
1 S tan altas que se leuanta
entre sus plantas la aurora,
tan en los cielos sus cunbres,
la ymagen tan en su gloria,
que es el mas viuo traslado
20 del original que adoran,
pub li cas afoctos pur os,
afectas Iucientes ponpas,
en marmoles entallados,
en desatadas aromas.

25 Nuestra Rey viniendo a uella
con presencia generosa,
el mayor culto a su fe
erigio en sus aras proprias.
El solo a uer sus altares,
30 el a su naue gloriosa,
desde su grandeça vino
con la grandeça espai'iola,
en cuias memorias pias
deuotamente lustrosas,
35 en dos pirarnides altas
que los yndios montes moran,
arden encendi4os fuegos,
luçen eternas antorchas
que la luz del cielo esconden,
40 que los rayos del sol rouan.
Espira en humos fragrantes,
suue en Hamas olorosas,
quanto la Feuiçia suda
y quanto la Arauia llora.
45 Gran Rey, cuya monarchia
el Sol que naçe en las ondas
y en las m.ismas ondas muere
ni la abr&lt;!uia ni la toca,
oy que a este sagrado alcaçar
50 volbeys las plantas deuotas,
trayendo a el sol de Maria
vuestras estrellas famosas,
las dos perlas digo a quien
an de cei'iir mas coronas
•
55 que los pocos mayos suyos
que abriles muchas desfloran.
La veldad de nuestra infanta
que nacio con la que goça
a la tierra por deidad,
60 a los .cielos por lisonja,
Carlos y Fernando, en quien
porque a sus nombres respondan,
terror crees glorioso
de las naciones remotas.
65 Oy en fin que aveis dejado

93

sin alma a toda Lisb0a,
famosa en vuestras entradas,
en vuestra vista ostentosa,
esta admitid que esas plantas,
70 relijion afectuosa,
en reciniros festiua,
aplausos hurnildes postra.
Ms. 3796; f.

190.

27Llegose tanbieo mi bora,
como hace a todos los-necîos,
y enamoreme a lo rubio
de quien me paga a Io negro..
A hacer la primer visita
fue mi alma en unos- versos,
porque menos se cansase
caminando en pies agenos.
Papeles la ynbie tan blandos,
10 que su escritorio con ellos
fue camarin de conservas,
tan dulçes eran y tiernos.
Al proprio Sol cara a cara
llegue a perderle el respecta,
15 y le dije que era sonbra
delante de sus cauellos.
De perlas llame a sus dientes,
y quisiera, a lo que entiendo,
mas las pt':tlas en sus mafios
20 que en sus dicutes el concepto.
Ay de mi, que me muera
mas por vna muger que por dinera;
y ella que no me quiere,
mas que por mi por el dinero muere;
25y asi la fama con raçon pregona
que soy yo neçio y ella socarrona.
Vna moçuela picante
de aleuissimos ojuelos,
cayman es de coraçones
30 pues los engullen enterns.

�94

POESIES

De reues me dio en el alma,
porque al tienpo de voluerlos
supo hacer muy bien su herida
que ella rie y que yo siento.
-35 Ya ella vbiera consolado
mis fatigas y tormentos,
si no tubiera en su :asa
dos biejos de su consejo.
Quando la doy memoriales,
40 a ellos los remite Juego,
y hacen tan mal la consulta
que mal despachado buelbo.
0 quanta falta me haçe
aquel ruerai maçilento,
45 pues con estos pies y manos
diera alcançe a mi remedio.
Por hablar curiosidades,
sudaua sienpre, el ingenio
hasta que vi la agradauan
50 mucho mas las de un platero.
Ay de mi, que me muera
mas por vna muger que por dinero;
y ella que no me quiere,
mas que por mi por el dinera muere;
55Y asi la fama con raçon pregona
que soy yo neçio y ella socarrona.
Ms. 3796, f.

191.

28
AL RIO DE HENARES

Henares el de Siguença,
liquida no, puro si,
si acasso puro y sin agua
lo ruismo quiere decir,
5 que no nacistes en Piscis
de vn astrologo entendi,
y yo se que esta ta! signo
lexos de vuestro pais.
Y aunqlle aquario ~staba en duda,

viendo que en seco viuis,
... os vi ser Ganimedes
si es Jupiter vn rocin.
Yo soy el primer poeta,
entre quatrocientos mil,
15 que os dio nombre de cristal
y Dios sabe si menti.
Yo la !lame plata al agua
con que soberuio viuis,
111as ya me e desengafiado,
20 y me atengo al Potosi.
Escuchad treinta coplones,
si enojo no receuis,
ansi os toquen mas rabeles
que a Esgueba en Valladolid.
25 Conmigo os enojareis,
pero que se me da a mi,
aunque os precieis de la oja
por que espadaiia os reiiis.
Si platicais para rio,
30 bien como Guadalquibir,
no murmureis que es de arroyos
como de gente ruin.
No se yo si os acordais
de vna mafiana de abri!,
35 quando la aurora salia
sin llorar y sin reir;
q uando llegaba el faro!,
lanterna, antorcha o candi!,
a la ventana de Oriente,
• 40 balcon o zaquizami;
que Iloraba en vuestra margen
vn zierto amante infeliz
con camaras en los ojos,
injurias del dios machin.
45 Desenterro las memorias
de vn gusto pasado en fin,
ridiculo espectaculo
sin spectar ni reddil.
Atacosse, y fuesse a vn prado
50 de esmeraldas y rubis,
10

ATTRIBUEES A GONGORA

que &lt;lestas piedras ay muchas
en el thesoro poetil.
Suspiros baxos hechando,
que al viento hicieron gemir,
55 si no dixo de otra suerte
es çierto que dixo anss\:
cc Anssi tengas, noble rio,
mas riuera que Genil,
mas agua que el de Toledo,
60 mas puente que el de Madrid.
Si haçiendo la tarde :rnrora,
Jabare mi ninpha en ti
o a ti te labare en ellas
sus dos plantas de marfil,
65 hazte espexo de su rostro,
y enamorada de si,
conocera que son fuertes
sus mexillas de carmin.
Dile que por sus crudeças
70 agora me an dado a mi
camaras en los tres ojos,
y al fin me abre de morir.
En dos de sufrir desdenes
de su labio carmessi,
75 en vno de serenatme
a las boras del dormir. &gt;&gt;
Pasmose en esto pensando
en su bello seraphin,
y est ubose assi q uatro ho ras
80 y estubiera quatro mill,
si vn asno tambien paciera
no muchas passas de alli,
no se acordara a este tiempo
de su ninpha vorriquil,
85 hecho vn suspiro su lengua,
aunque, segun entendi,
fue rebuzno en buen romançe
y suspiro en mal latin.
Al son del clamor tan ronco
90 boluio nuestro amante en si,

95

quando le encanto el olfato
Merlin no, pero merdin.
« La de Caco, aquel ladron,
anda, dixo, por aqui,
95 que es de tales enemjgos
atalaya la nariz.
Perros muertos son violetas,
humo de azufre es jazmin,
si an bar gris es am bar frio,
100 suçiedad es esta gris.
Yo me quiero lebantar,
que si acaso bien oli,
no esta la yerba sin zera
si al simple llaman ansi. »
105 Para lebantarse pusso
la mano sobre vn patin,
camara en que hecho su pan
traspalado otro Amadis.
Guardaba oculto la yerba
1 10 el riguroso matiz,
bien ansi como las flores
suelen al aspid cubrir.
Sintio ligada la diestra
que libre solia sentir,
I 1 5 y alçose prouido no,
pero proueido si. ·
Llegose a labar a Henares,
dando a su planta jentil
la liga como en Segouia
120 quando la quieren batir.
Iba a otro sitio, y vio en el
otra prouision mas vil,
que en vn prado de esmeraldas
era muy poco vn rubi.
125 Dos falsas si deoiguales
no distantes entre si,
que en aquel prado naçiera
del culantro perejil.
Espantado del successo,
130 huiendo se fue de alli,

�97

ATTR!l3UEES A GONGORA

que para tales contrarios
no ay oler sino es huyr.
Ms. 3796, f. 175-176 v. En tête, le mot
• Gongora • a été biffé et remplacé par
" Francisco Lopez de fa Torre • • d'une
écriture différente.

29
AL TRAJICO SUCESO DE LUCRECIA

Era vicario Tarquino?
Soy sala de competencias
que me mandan que declare
si hizo fuerza, o no hizo fuerza?
S Y contrastar la opinion
que a la matrona conserva
en la posesion de casta,
no sera facil empresa.
Pero la accion apurada,
10 si hazen conjeturas prueba,
el suceso mas yoduce
voluntad, que no violencia .
Que ospedar vn rey ausente,
Colatino, no hay albeytar
1 S que por sano lo declare,
que por seguro lo tenga.
Demas que hizo mucho al caso
bauer quedado la puerta,
sin tranca, llabe, o zerrojo,
20 ni vo picaporte siquiera.
Solo admito por disculpa,
si a cargo de alguna dueiia
estubo, que sobornada,
fue origen de la tragedia.
25 Vamos refiriendo el caso:
del campo el monarcha Uega;
engafiada o maliziosa,
le da posada Lucrecia.
Si zenaron de consuno,
30 no haî viviente que lo sepa,
las estancias del reposo

fueron sin duda diversas.
En la sala el rey a escuras,
vigilante zentinela,
3 5 el sosiego en la familia
esperando estaba alerta.
Impacieote en los antojos,
de saber con quantas entra
la fiel romana donde
40 hazer vn peso desea.
Ya todo en sosiego mudo,
la bordada cama deja,
su gaban toma·y espada,
los zapatos por chinelas .
4 5 Parte pues pisando errores,
llega tentaodo tinieblas,
y entra por la misma causa
que los perros en la iglesia.
Ella en su:i.be tributo,
50 pagando forzosa deuda
a Morfeo estaba, quando
las plantas puso en la pieza.
Entre esperanza y temor,
confuso al lecho se azerca,
55 y a luz de lampara escasa
dormida Venus contempla.
Al desenfrenado ympulso
que al precipicio le lleba,
rriendas al respecto pone,
6o la ocasion aprieta espuelas.
Mas vencieodo cl apetito,
la sed amorosa intenta,
templar con alientos puros
entre oacares y perlas.
65 Temerario se avalanza,
y de amor lasciva aveja,
al fino coral del lavio
le bevio el sabroso nectar.
Ella despeno asustada,
70 y apartando la caveza,
de la olanda desembaina
dos christalinas defensas.

En el lecho mal sentada,
alterada y descompuesta,
7 5 faccion yndolente acusa
con lagrimas y con quejas.
Intentando reducirla,
a requiebros, a teroezas,
dulzes amores·y alagos
80 aiiade a ricas ofertas.
Mas viendo que persuadirla
no ha podido en ora y media
el rucgo blando y humilde
en fuerza villana trueca.
85 Por cubrirla la descubre,
y ya sin terliz la yegua
que a menester a la brida
vio que estaba a la jineta.
Tan embuelta en la camisa,
90 que fue forzoso romperla,
obstcotando el tanto monta
gran machina de belleza.
A esto sigue el amenaza
de ponerle al lado muestra
95 de vn esclavo, que sin alma
declare su ynfame afrenta.
Disculpa para vna tonta,
mas no para quien se precia
de varonil y entendida,
100 como en matarse lo mucstra.
Ni esta ronca, ni son sordas
sus criadas : a que espera,
si lanze tan apretado
dando vozes se remedia ?
105 Ma~ c-0n cl ansia de darlas
trabada tiene la lengua,
y a potente afecto humano
rendidas las dos potencias.
Ya los brazos no embarazan,
110 dando tacita lizencia
los ojos como dormida,
los gustos como despierta.
Viendo en la ocasion el joben
R,i,,,. lmpaniqut.

XIV.

que no ha meoester la fuerza,
dos med1as rramas di vide,
que vida y reyno le cuesta.
Ya Su Magestad se va
con cl abuja desecha,
a ser dulce Magallanes
120 del que estrecho considera.
Quiza que no lo sera
disculpa de que el no buelva
a oabegar l:ictitudes
que el mayor :iliento anegan.
125 Ancho u estrecho, el lleg6
con dulze y frcsca marca
al norte que yman con alma
tantos dias a que aoela.
Mar en leche, la matrona
r 30 con el corrieote se deja
surcar, y seria milagro
si agitado no se altera.
Poco a poco con buen ayre
va el rey hasta que refresca
135 el viento, y en obras vivas
crujieron las obras muertas.
Los concabos resonaron,
retumbaron las cavemas,
y en golfo de espumas cano
140 amayno la incbada vela.
Que el cumplio con su negocio
no hai duda ; sobre si ella
vino en ello voluntaria,
es roda la cootroversia.
145 Mas visto el caso, fallamos
ser constante, que pues ella
no huyo quando el escurria,
ayud6 a la concurrencia.

115

Ms. 4044 1 f. 266-269.

30
Siempre lo he oido decir
asta las piedras se encuentran,

�POÉSIES

porque al fin no ay San Martin
que a cada puerco no llega.
Por mi lo digo, que estando
cierto dia en cierta feria
que se hace en Escalona,
vn lugar sin escalera,
llegando a mercar vn pollo,
10 repare, mas que en la venta,
que me pidieron por el
ciento y dos, y tres potencias.
Dijele : c&lt; Moça, esta gordo ? »
y respoodiome risueüa :
r 5 « Alcele la rabadilla,
vera que torreçno enseûa. &gt;&gt;
Era voa moçuela, de oro
el vello de la cabeça,
la frente messa de plata,
20 la boca coral y perlas .
Quando la vi tao hermosa
vender vn polio de chresta,
que apenas le habran salido
plumas por entre las piernas,
25 $aquele dos plumas solas,
dijele dos mil endechas,
porque le hice saltar
la sangre de la primera.
« 0 mi malogrado polio,
30 o Jesus, quien tal supiera,
criandolo vos, mi padre,
para gallo del aldea ! »
Despedime, y al partirme
hiçome vna reuerencia,
3 5 con vn suspiro del alma
y los ojos en la tierra.
Hasta que el martes pasado,
no aciago (ni Dios lo quiera
q Lie yo a tal martes le !lame)
40 sino de carnestolendas,
llegando a Çocodober
a echar mi dinero en medias,
vi vna moça que vendia

vna pardilla coneja .
45 Dijele: " ~oça, a parido
la coneja? » y rostrituerta,
me respondio a lo mohino
e&lt; Ya a parido la coneja .
Vaia, que no es para eJ
50 que la querra moça y recia,
que cori el duerma en la cama;
y con el coma en la messa.
Haora vn aiio era ansi,
como sabe alguna de ellas,
5 5 pero como ya a parido,
desecharaJa por vie ja . »
Diome vn salto el coraçon,
y en el alma vna sospecha
en que era lo que decia
60 methapbora de si mesma.
Preguntela su lugar,
y apenas me dijo que era
natural de Fuensalida,
quando luego cai en ella.
65 Lleuemela a mi posada,
hicele poner la messa,
asen teme yo a los pies,
pusela a la cabeçera,
y pusela por principio
70 dos çiruelas amaçenas,
y luego vn pastel ecbiço,
con vna caiia y dos yemas,
y por po:;tre vna patata,
con dos limas en conserua .
7 5 Comio tanto de lo dulce
que la dio dolor de muelas,
y una alteracion de madre
que entendi que se muriera,
porque angustiada en la cama
80 estu bo toda vna siesta,
los ojos bueltos en blanco,
y en la mana vna candela.
Y quando bolbiera en si,
de esta manera dijera :

ATTRIBUÉES A GONGORA

85

e&lt; Ea, seiior, que ya es hora;
si ha de tomar là coneja,
saque vn pu~o de reales. "
Y dixe : « Paguese ella »;
y ella, como -sabe el precio,
90 tomo tres y fue contenta.

Ms. H95, f. 174.

3i
AL PALAÇ[O DE LISIS

5

10

15

20

25

Desesperado de uer
las maleças en que nace,
se precipità vn arroyo
i!esde vnos riscos a un valle.
El le reciue, y ofreçe
en corteses ospedajes
sitio hermoso en que se albergue,
blando lecho en que descanse.
Sierpe de cristal se arrastra
por la sombra que le haçe,
flores que el cristal fomenta,
yeruas que la sierpe lame.
De uh edificio souerbio
pisa humilde los vmbrales,
pagandole en obediençia
los honores de su màrgen.
De un edificio ·que el sol
ponpa del çïelo arogante
dexara el sér sol por ser
cinborrio a sus omenajes.
Si lo escuchas, no te admires
que dejaras de adm"irarte,
si saues. que.rie.ne a .Lisis, .
y si quien es Llsis.saµ,es,
La deydad de aquestos montes
es, en cuias prendas graues
no hallo escrupulos la inuidia,
ni aiiadio gracias el arte,
De su beldad se detienen

99

30 a los inperios suabes
los inpetus de las ondas,
las èoleras de los ayres .
Libre no uio su hermosura
que captiuo no quedase,
3 5 amante despues de verla,
fuese asta verla diamante.
Ay de quien lo esperimenta,
y entre respectes cobardes
no se quexa aunque se muere,
40 no suspira aunque se arde,
que en sus ojos· y ên su frente
er.quentra efectos notables,
fuego en calor que le yela,
nieue el calor que le abrase.
45 Si el carcax al hombro fia,
si en la maria el arco trae,
Amor, deponiendo el suio,
ya no es Amor sino amante.
Auu las fieras solicitao,
50 desmintiéndo naturales,
el que su mana las yera,
por que su pie los alcance.
Es ~l fin comun echiço·
entre suspensiones graues,
5 5 o mate las fieras hombre,
o fiera los hombres mate.
Alegre el canpo la sirua
.quando a uer el canpo sale,
en mesa de alaxas verdes,
60 dulçes lisonjas fragaot s,
que mucha quando son medras
que deµen sus prados antes
que del arroyo al cristal
de su planta a los cristales.
65 En virtud de prendas suyas
goçan prt!bilegios tales
q1Je verdor petpetuo visten,
cruxa el Euro, el Autro brame.
De este duefi.o el edificio
70 es el templo de su imagen,

�IOI

A 1 TRIBUEES A GONGORA
POESIES

100

vello oriente de dos soles,
hermoso cielo de un ange!.
0 tu, arroyo, a ti los ojos
de Lisis nunca te falten,
75 que la risa de tus bienes
diga el llanto de mis males.
Seran en sonantes musas,
si tus musicas sonantes
mi mortal ardor le acuerdan,
80 tus acuerdos inmortales.
Ms. 3796, f. 179.

32
- Decidme vos, pensamiento,
donde mis malt!s estan,
que alegrias eran estas
que tan grandes voces dan :
si libran algun cautivo
o le sacan de su afan,
o si biene algun remediodonde mis suspiros van.
- No libran ningun cautivo,
10 ni lo sacan de su afan,
ni viene niogun remedio
donde tus suspiros van ;
mas venido es un ta! dia
que llamao seiior San Juan.
15 Cuantos los que estan contentos
con placer comen su pan,
cuando a los desconsolados
mayores dolores dan.
No digo por ti, cuitado,
20 que por muerto te tendran
los que supieren tu vid·a
y agora te veran ;
los mas te habran envidia,
los otros te Uoraran ;
25 los que la causa supieren
tu firmeza lcaran,

viendo menor tu pecado
que d castigo que te dan.
Bibliothèque privée.

33
Regalanme con favores
Jas damas de mi lugar,
porque ya de monacillo
he venido a sacristan;
5 y pues que taiio campanas,
bien me pueden codiciar,
pues para moneda de obra
tengo bastante metal.
No reparan en si tengo
10 canongia o dignidad,
esperanza de capelo
o de mitra arzobispal.
Pues para que sea querido
al uso de Portugal,
1 5 basta que tenga la boisa
franca como gavilan.
Porque pienso hacer ogaiio,
si hay tantica mortandad,
mas milagros con mi oficio
20 qœ con su espada Roldan;
porque para mi regalo
entiendo que me daran
las vinageras el vino,
las sepulturas el pan,
2 5 las velaciones los polios,
los responsos el agraz,
las campanas las gallinas,
los ciriales el caudal.

Si con este prometido
30 y con esta voluntad
hay alguna damichuela
que se quiera aventurar,
desde ahora le aseguro

y la digo en puridad
35 que en las .... me remato
y en la que me diese mas.
Las condiciones que saco
a la que por bien de paz
aceptase mi partido
40 son las que pueden contar.
La primera que, pues yo
soy provisor general,
y no quiero que en su cueva
érttrè ageno medio real,
45 no· ha de ser antojadiza
como paloma torcaz
que por poner sobre espuerta
deja el mismo palomar;
no ha de ser muy andariega,
50 pues nos avisa el refran
que gallinas y mugeres
se pierden por mucho andar;
tampoco ha de ser golosa,
porque no haga otro Satan
55 que la tiente por la gula
como a la muger de Adan.
Mientras le doy con mi pico
el sustento na tural,
no ha de admitir en su casa
6o otra cafia de pescar.
Iten saco por partido
Bibliothèque privée.

34
A la posada de ausencia
Bego el Amor una noche,
despues de haber caminado
catorce leguas atroces.
5 Son los celos una espuela
que a los pechos mas harones
les hace salir de paso,
porque el deseo los pone.

Con esto llego temprano,
aunque tarde le responden,
que en el meson de la ausencia
a las cinco son las doce.
Pensà que Agradecimiento
en oyendole su nombre
15 bajara descalzo a abrirle,
mas ya nadie le conoce.
Todos estaban dormidos,
y a los gritos y a las voces
levantàse el Desengafio
20 y a la ventana asomàse.
« Por quien preguntais, Amor?
Que dais en vano esos golpes?
Que Ausencia esta con Olvido ;
ella no ve, y el no oye.
25 Agradecimiento es muerto;
y aun pienso, Dios le perdone,
que por casar con Ausencia
le matà Olvido una noche.
Los que fueron a su entierro
30 vienen a que se despose,
que el pesame y parabien
iguales parejas corren.
Ocho dias ha que os fuistes,
tantos ha que tierra corne,
35 que el uno mu rio a las diez
y el otro partio a las once.
Aqui hay colgadas muletas
y aun algunos cartelones,
que a los males mas de asiento
40 cura Ausencia si los coge.
Y vos, Amor, id con Dios,
que a un mozo tan genrilhombre
no le faltarà posada,
aunque sea en esos montes. »

10

Bibliothéque privée.

35
Despertad, hermosa Celia,
si por ventura dormis,

�ATTRIBUÉES A GO. 'GORA

POESIES

ro2

que vida que ha muerto a un
hombre
no es justo que c.luem,a asi.
5 Si no temeis la justicia,
por mi,;ericordia oid
a un alma del mismo cuerpo
que vienc a pcnar aqui.
Ahrid esas celosias,
1 o ya q Je las pucrtas no abris,
si no quereis qus entredentro,
como sombra del que foi.
Acuerdome que Ull3 noche,
sin descansar ni dormir,
t s o hallaba el sol en cllas
y vos en la calte a mi.
Para el malo y para el bueao,
sale el sol y a un mismo fin,
y aunque mas me aborrezcais
zo salio tambien para mi.
Agora que e tais durmiendo,
contenta en verme morir,
holgareis que el cielo llue,·a
y que yde sobre mi.
z 5 Si os detiene algun dichoso,
decidle que yo lo fui

············ ···············
que en vuesrros brazos estuve ;
mas no hay que fiar al fin
del sol claro por febrcro,
30 ni flot de almendro en abril.
Triste del, cuando os conozca
como yo cuando os perdi,
que teneis de piedra cl alma
y el rostro de un serafin .
3 S Celia, pues no despertais,
fo rzoso serà el sufrir ;
dormid y velen mis ojos
cntretnnto que dormis.
Bibliothèque privée.

36
En los carrillos 1as palmas,
y los codas en los muslos,
y del alma por los ojos
derramando todo cl zumo,
su duro pecbo otros caiios
hecho puchero de engrudo
desleido con mil heces
por zelos de un mozo zurdo

.. ....................
...... ............. " .. .
esrnba el pastor Gaspacho
apacentando unos mulos,
ganado que a puras coles
se desfajaba cl meoudo.
Blasftmaba del amor
que titne trcrns de puto,
1 5 que nos be ·a y no eogaiia
como Ganasa a Trastulo

10

............ .......
Al lin cl pastor Gaspacho
con su pastora saiiudo,
que porque llorar Je hace
zo la llama niiia del humo,
empuiiando un morteruelo
en que machaca sus gustos,
asi cant;1)&gt;a hacicodo
de su gargant.i un embudo :
:25 « Aunque yo foera mas feo
que las nalgas de un tarugo,
y mas ligero de cascos
que es de vuclo un aguilucho,
aunque vistiera de fiesta
30 camisa de angeo crudo,
y por echarte requ iebros
te hubiera echado un rebuzno,
uo me hubieras arrojado
a mancra de trabuco,
35 o como bodo~ue al aire

de buen brazo y arco duro.
Plegue a Dios, pastora falsa,
pues que por ti me chamusco,
te azote Amor con mas sagas
40 que tienen rabo die1. pulpes ;
que, cuaodo casarte quieras,
a.unque mientan, digan muchos
que al talamo te acompaiiau
mas de cuatro mil estupros,
45 y que en la villa probaron
muchos hombres tus besugos,
y que de nochc en la calle
bulle caza y andan bultos;
que tu solaz sca la rueca,
50 tus castaftctas el buso,
y que por coralcs rraigas
majuclos y escaramujos;
que las berzas de tu huerto
oo las riegue mi aguaducho,
55 y que para tu tinaja
faite derecho tarugo. »
Con esto se fuc Gaspacho,
porque de rabia se puso
mas sucio que doùa Esgueva,
6o la madre de los mas sucios.
Bibliotbêque privée.

37
Mudanzas del tiemp.o
y glorias caducas
en mis dias claros
me han dejado a obscuras.
5 ublosos cuidados
que gustos enturbian
tcndieron el velo
de tri tezas muchas.
Quedo obscuro todo,
10 y hecho yo lechuza,
de la luz me guardo
que no me deslumbra.

A lo hipocriton
desde esta mi funda
I 5 saco la cabcza
como la tortuga.
1iro si me v&lt;!ll,
oyo si me escuchan,
atientome mucho
20 por andar en dudas.
Ya no me conozco
d1:spues que cntrè en moda,
que muchos estados
a qualquiera mudao .
2 5 La pcs.'lda pied ra
del cuidado empuiia
mi alma entre suciios
en pie como grulla .
Ï:t no cual solia
30 sucna mi bandurria,
que la ensordecicron
del gr:m Tajo azudas.
De lo$ ojos mios
viendo las alcuzas
35 por memorias tristes
que el alma me estrujan,
muerto ando debajo
dd paiio de tumba,
que limpia las calles
40 que aqui me embadurnan.
El cuello metido
por corta r las u iias
sombrero de borlas
muy a lo de cura ;
4 5 rapado por fucrza
sujeto a la tunda,
como si yo fucra
de los de la chusma.
fü lienzos tendidos
50 cual otra v1Uda,
sobre mi sotaoa
puesta su blandura;
hecho s:icristan

ro3

�1

IOS

ATTRlBUEES A GONGORA

1

104

1'

1

cantando alduyas,
55 los bultos rocianùo
de las scpuhuras;
rcducido al fin
a c ta t.tl fortuna,
despucs de haber daJo
60 mas vucltas que gruJ;
vivo deseando
como infernal furia
abstinente en toJo
y a cl ojo la fruta.
65 Amo y reverencio
la que m: s me injuria,
maldigo las veras,
bl!ndigo las burlas.
füome al espejo,
70 no me veo arrugas,
y hacelas el tiempo
en mis aventuras.
Libertad amad:i,
tu consuelo acuda
75 al que al son de grillos
entona su musa.
Pcrdite, o cuitado,
por mi desventura,
siendo tu la joya
80 que mas todos buscan.
obrc el oro puro
y perfas te encumbras,
mal haya quien quiere
gloria sin la tuya.
85 Coma quicn quisicre
la gustosa trucha,
pues que no se pcsca
a brag:ts cnjutas.
Guste ser mirado
90 aquel hidcputa
del que a su pesar
se nota y murmura.
Que todo es, al fin,
canto Je la cuna,

'j

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l
1

1;

r

t
1

!
1

POESIES

95 que para en el llanto
de la sepultura.
Si algun coJicioso
sacarc de puja
la vida que compro
100 yo la doy por suya.
Mas de que me quejo,
si es mia la culpa,
pues cavè la fosa
dondc me sepultan 1

2

s

y bodigos al vicario.
El capon del al acil
ha gastado sus alhajas,
la chacona a las sooajas
y el villano al tamboril.

38
0 que bien que baila Gil
con las mozas de Barajas,
la chacona a las sonajas
y el vi!lano al tamboril l

JO

Fue a Madrid por San Miguel
y el demonio se soltb
que chaconero volvio
si iba villano el.
Salgan cuatrocientos mil
que con t0das se harà. rajas,
la chacona a las sonajas
y cl villauo al tamboril.

Un olmô que el son agudo
en mcdio el egido oyo,
J s con Ias ojas le bailô
ya que con cl pie no pudo.
Con airecillo sutil
las altas movio y las bajas,
la chacona a las sooajas
20 y el villano al taml&gt;oril.
Baile tan extraordinario
nadie le ha visto de balde;
varas le costo al alcalde

Quien tiene el tejado de bidrio
no tire picdras al del vecino.

Ms. 3795, f. 1 77·

40

fübliothèque privée.

B:iilad en el corro, moçuelas,
pues os haçe la gayta cl son,
que yo os mando vnascastaiiuelas
guarnecidas con su cordon.

39
Quicn tiene el 1cjado de bidrio
no tire picdras al del vccino.

Bibliothëquc privée.

LETRILLAS

30 de retratos vn poquito.

Vecin.a, pues ueis que somos
de la carda y del officio,
5 procurad que uamos horras
yo con vos, y vos conmigo.
Sabed que si sois nabaja,
que me precio yo de rico,
y se de puota jugar,
JO si jugar sabeis de filo.
Quien tiene cl tejado de bidrio
no tire piedras al del vecino.
Si teDgo marido yo,
tambico vos teneis marido,
1 s y se que no es sordo el vuestro,
si tiene oidos el mio.
Lo que os ymporta es callar,
que si vistis uos, yo he visto;
si abri mi puerta a las seis,
20 vos la abristis a las cinco.
Qµicn tiene el tejado de bidrio
no tire piedras al del vecino.
Si dcjais las faldas sanas,
no abra eo las mias peligro,
25 que si de saia e medrado,
uos de saia y de corpiiio.
No mireis tan cuidadosa
a quil'n pareçen mis hijos,
que a las dos se nos enticnde

No es bien que el conçejoogaiio
pague al gaytero de balde,
yo fui Ji! Castaiio Alcalde
y como alcalde y castaiio.
Si en mi fruta haceis d:iiio
10 yo os pcrdono quatro pares,
rornpeldas con los pulgares
y vosotras con las muelas.
Baylad en el corro, moçuelas,
pues os haçe la gayta cl son,
15 que yoosmandounas castaîiuelas
guaroecidas con su cordon.
Yo se quando era la sala
de los saraos el egido,
el palenque de Cupido,
20 y el tbeatro de la gala,
el dio marido a Paschuala
y a Toribio muger taoto,
y el zapatero el disaocto
haçe su pascliua de suela.
25 Baylad en el corro, moçuelas,
pues os baçe la gayta el son,
que yo os mando unas castaiiuelas
guarnecidas con su cordon.

Ji-

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ATTRIBUÉES A GO.'GORA

106

POESIE

4i
Este mundo es vna cscala:
vnos la su ben y otros la bajan.

La cayada de m baquero
sirua a esta escala de paso,
5 por donde al imperio acaso
• sucçeda vn Tartaro fiera.
Y vn Rey en berjas de açero
le trae la persona pressa,
y a los pcrros de su messa
10 en las migajas le iguala.
Este mundo es vna escala:
vnos la suben y otros la bajan.
De vn corde! esta cscalera
la subio alguno tirado,
15 que va la bajo Ucbado
del collar de vna bencra,
y a.brirle hiço carrera
este lisongero falso,
al luto de vn cadahalso
20 desde el dosel de su sala.
Este mundo es vna escala:
vnos 13 suben y otros la bajan.
El caduco pareccr
de las damas paja sca,
25 pues oy, mal sana v bien fea
pluma no puedc mouer,
quien loca pisando ayer
las nubes de sus chapines
desafio serafines
30 a bolar ala por ala.
E te mundo es vna escala :
,;,os la -suben y otros la bajan.
Yo vi lebantado çiento
que la embidia derribo
3 5 y a cada cual I s toco

como pelota de viento,
la vna le da con tieoto
la orra con fu rça aprièta,
la lisonja con ,·aqueta
40 pero. la embidia con pala.
Este mundo es vna escala :
vnos la suben y otros la bajan.

Jj. 1o8, f. :1.2;.
42
Salud y vida scpades,
que vengo a dccir verdadcs.

10

Del Tajo vengo a cantar
a orillas de Mançanarcs,
aunque para mis pessares
remedio quiero tomar.
Mas ya me quiero alegrar
porque se que os doy contenta
quandoal son de mi ynstrumento
salgo a cantar noucdades.
Salud y vida scpades,
que vengo a decir verdades.

Ay doctores afamados
que son doctores famosos,
1 5 ay do-:tores ymbidiosos
que presumen de ymbidiados;
a y otros menos letrados
que presumen de criollos,
y que alegan por cr polios
20 pollinas authoridades.
Salud y vida sepad ,
que vengo a decir verdades.
Ay casada vergonçosas
porque son taças penadas,
25 ay donçellas encaladas
y caladas melindrosas,
ay corte anas briosa~

y entre lienços de paredes,
ay viejas con que lloredes
30 y ninas con que riades.
Salud y vida sepades,
que vengo a decir verdades.
El marido al u o rine
con su muger doful Gueca,
3 s porque en lugar de la rueca
cintura de perlas ciîie ;
cl gusta de que se aliîie,
y quando mas disimula,
compafiero es de la mula
40 que pintan las nauidades.
Salud y vida sepades
que vengo a decir verdades.
Ay corrieotes mormurantes,
ay corridos mormurados,
45 ay peoitentes casados
que trahen cruces de diamantes,
y discretos maleantes,
en cuias conbersaciones
ay onças de discreciones
5o y arrobas de necedades.
Salud y vida sepades,
que vengo a decir vcrdades.
Busconas vercis tapar
de quien todos haçen cruçes,
SS que pa an entre dos laces
como quartos por scllar ;
van de noch.: a campear,
porque se gastaa a escaras
sus pimeas estaturas
6o y sus gigaotas edades.
Salud y vida sepades,
que vcngo a decir verdades.

La viudita vergonço sa,
toca y monjil de picaça,

•

65 con lagrimas de mostaça
sale picante y Jlorossa,
mas en su messa vicioss.1.
ay gigote de seiiores,
pepitoria de priores
70 y picadillo deauades.
Salud y vida sepades
que "engo a decir verdades.

Ms, 3795, f. Ii3 v.

VARIOS
43
SATIRA

A que grande desuentura
vino al mundo por su mal
que no se hnlcança vn re:il
sin leuantarse figura.1
5 Este mal no tieae cura
ni se puede remediar ;
todos quieren estafar
en faltando plus de argen.
Remedielo Dios. Amen.
Van las seiioras casadas
que tienco nccesidad
a cierta paternidad
que remedio las pasadas,
con el marido enojadas
15 porque le sienten paçiente
y el linge ser ynoçente
y aun hace que no lo uen.
Remedielo Dios. Amen.

10

20

Esta la casi doncella
labrando en su bastidor,
y â bueltas de su labor
anda cl moçuelo con ella ,
Va cl seiior dotor auell.t,

�I08
porno decir la comadrè,
25 y sin saberlo su padre,
s □ elen datle el parabien.
Remedielo Dios. Amen.
La mozuela de seruicio,
luego que deja el esparto
30 se sale· con s'u lagarto
a darse vn poco de vicie,
y echa luego dé juizio·
como lo i::emediara,
y que mentira dara
35 porque no la den vaiben .
Remedîelo Dias. Amen.
La viuda jàlbegada
con su toca reuereoda
que hace de su cuello tienda
40 y gusta de ser tocada,
mas quando la muy taimada
con esta resolucion
no admite conuersacion
ni quiere ·que se la den,
45 Remedielo Dias. Amen .

Con fingida debocion
esta là monja reçando,·
de pensamiento pecando
con el que tiêne aficion ; ·
50 maldice su religion
porque no puedê salir
y su deseo cumplir,
aunque mil traças se den.
Remedielo Dios. Amen.

SS Ya_este mundo va perdido
y las cosas en peor,
ya priua el mormurador
con el que· nunca lo ha sido;
a ta! miseria ha beni.do,
60 que si no se ua a la mano

POESIES
ATTRIBUE"ES A GONGORA

no se ha de hallar vn cristiano
que llamen hombre de bien .
Remedielo Dios. Amen .
Ms. 3795, ~- 1 77 v.

44
Que entre los gustos de amores
la ooche se estime tante,
no me espanto,
que es capa de peccadores ·
5 y de peccadoras mante.

10

Que este el padre confiado
en que su hija es doncella,
porq ~e siempre ha bisto en ella
vn termine muy honrrado,
pero que viua engafiado
porque ubo quien a pie enjuto
cojio flor y dejo fruto,
trocando tanto por tanto,
no me espanto.

Qµe en la yglesia le amanezca
a la beata jergona,"
35 y que apeoas ay persona
a quien santa no parezca,
y que apenas auochezca,
quando 1 dejando el jergon,
· sepa gozar la ocasion
40 y olbldar tristeza y llanto,
no me espanto.
Que olbidada de su voto
de dia en el librador
tenga firmezas de amor
45 la monja con su deuoto,
y que ande todo tan _roto,
que picada en este çeuo
gaste mas belas de seuo
que peces tiene Amaranto,
50
no me espanto.
Ms. 3795, f. 177.

45
15

20

Que eu la noche mas elada,
estando el ntarido ausente,
que busque quien là caliente
la bellisima casada
y remanezca prefiada,
y el marido este seguro
de que su mujèr es mura
formado de cal y canto,
no me espanto.

Que la viuda ensàbanada,
. 25 los ojos en el sagrario,
tenga en la mano el rosario
y se nos muestre eleuada,
y que la noche llegada
la visite el clerigon
30 por hija de confesion,
sin ser el el Padre santo,
no me esparuo.

Antes que el suei'io me venza
y se me apague la luz,
escrib1r q_uiero mis males :
memoria, ayudame tu .
Mejor a cantar m.e aplico,
quiero tomar mi laud ;
mencster serà templarlo ;
tiutin, tararan, tantus .
Vencido llegà el amor,
herido con arcabuz,
desde cuando me azotaban
los hermanos de Jesus.
Amaba a una zagalilla
mas !ioda que un cielo azul,
I 5 cuya dulce boca excede
lamedores de orozuz.
Con versos la conquistaba :
ved que barras del Piru !

IO

109

Conocio de mi flaqueza
estar falto de salud .
Valiose. del iateres,
y au nq ue me enseii6 ttl 11.011 pltis,
lleguè a vista de su estrecho,
tanto puede mi virtud !
25 Y con ser padre de casta
como caballo andaluz, ·
la yegu-a no me consiepte
tintin, tararan, tantus.
20

Soy en el juego de amores
30 tan desgraciado tahur,
que cuando ha bia primera
mis desdicbas bacen flux.
En naciendo hizo milagros
por ·obra de Belzebu,
35 y para tante embeleco
no se qulen le ha dado a luz.
Aprendio las. falsas letras
con tanta solicitud,
qu.e de be supo hacerme
40 infinitas veces m.
En. habieodome ofendido
èn llegando a hacerme el buz,
de rendido pago y trago
sus hierros ·coma avestruz.
4 5 Haceme andar con rodela
y espada de Sahagun,
coma si acaso yo fuer_a.
Sacripante o Ferragut.
Martirizame con cdos
50 coll no ser mas que un run run,
casamiento me demanda,
tintin, tararan, tantus.
Bibliothcq ue privee.

46
El desdichado que logra
sus dos cueroos peligrosos,

�ATrRIBUÉES A vO.'GORA
POÉSIES

IIO

co11 el tiem po de la ropa
y la \'Ïda con t:l odio.
5 Hurtasele cl cuerpo al zelo
taro, a quien engaûan pocos,
comctio su bote al viento
y a su sombra sus enojos.
Cuelga tu imagcn de cera
10 a e1 cscarmieoto, de,·oto,
y antes que vcnga el olvido,
ponte, miserable, en cobro.
Prcgono, pregono ...
Escarb:mdo cstà en la areoa,
vedrandoscla en el lomo,
porque a 1:1s e paldas becha
memorias vueltas en polvo.
lmpt:rios y monarquias
le ticnen los cuernos rotos;
20 la fama sol:1 le ha hecho
las hurlas que tieocn ojos.
Dejale agradecimi~tos
que cual lcbrel generoso
se Je cuelguen de fa oreja
25 si tiene orejas un sordo.
l\ias ya le encomienda al aire
su rigor no sufre modo;
quiera Dies no des cuitado
largo ejcmplo en anas conos.
30
Pregono, pregono ...

15

Biblio1h~que privce.

47
Despues que la riuera
pisas de nue tro rio,
haçc con el estio
paçes la prima vera,
5 y nuestros lahradores
tantas espigas siegan como flores.
El otofio a jurado

de consentir que acoja
qualquier; seca oja
1o en verde yerba cl prado
de l.1s que çiento a çicnto
deriba de los arbolcs el viento.
No esta el iovicrno caoo
menos agradecido,
15 y rejubencscido
nos da la fe y la maao
de que seran al suelo
plara las oieves y christal cl yclo.
Al fin, dulce seûora,
el tiempc te obedeçe
y al Betis faborece,
micotras cl Tajo liera
y que yo le acompaûo,
cl intiendo tu ausencia y yo mi daào.
20

Jj. xo8 eu 4• f. 180.

48
DECIMAS DE

on LUIS DE GONGORA
A VNA

DAMA St;îA QUE SE \'BA A ROMA

Mariana, si a Roma vas,
en jornada semejante
ni te absuelbo por delante
ni aseguro par detras;
tu hermosura agraviaras
a quien con fineza rara
adore, desdicha clara !
pues te vas, quando te alavo,
donde han de mirar ta rabo,
10

c1 1 n • · • n 1

Ya que no te vas a estrecha
religion, donde S3lvartc,
al menos te vas a part

donde hasta cl culo aprovecha :
1 5 si aigu 11 espa.ûol te llecha
y compite algun romano,
tener zelos serà en vano,
pues podran besar tu sol
en la voca el espanol
20 y en el culo cl italia no.
Ya te miro, niiia, andar
sin alerte el culo a algalia,
mas tornada por ltalia
que vna espada por la mar.
2 5 • li fe te quise eatregar,
rnmo, ni11a, mi amor fue ;
mas desde oy retire
fo tan vana, pues regulo
que quien no guarda su culo
30 menas guardara mi fe.
Si llego a neccsitar,
grande falta me bas de ha er,
porque al 60 cres muger
q uc hasta el culo sabcs dar ;
35 va consejo has de Uevar,
pues par.t aquesta jornada
de mi no bas lle\'ado nada,
y es que mires por tu vida
que no vuelvas descosida
-10 ya que vuclbas dcsculada.
. ls. 40#, f. 257.

49
Si atrcuimiento tubicra
como os c teoido amor,
fuera menos mi dolor
y mayor el premio fuera.
5 Esta el coraçon dudando,
hablar y callar querria,
y entre el miedo y la osadia
hablan mis ojos llorando.

Que cotre firmes coraçones
que s:iuen de amor constante,
ya es leaguaje del amante
lagrimas y no raçooes.
Y t:n \'li honbre que es prudente
y ia perfccto en la ed:id,
15 es m:iyor dificultad
llorar que hablar cuerdamente.
Como hace el ciego dios
este loco disconçierto
que sea yo, sefiora, el muerto,
20 y que yo llore por vos ;
y m s que,silo mirays
hace que Jlore mi suerte
por vos que me dais la mucrte,
y no porque me!Ja days.
25 Que Amor, dios rapaz y ciego,
para que abrasado muera,
echa toda el agua fuera
y va acreçcntaudo el fuego.
Huelgome suceda ansi,
30 aunque ofenda mi paçiençia,
porque os jure la experiençia
que ya os quiero mas que a mi;
que -entre quantos an amado
con naturaJ aficioD,
35 puedo hacer obstentacion
del mas firmeeDamorado .
Fuera d l alma no encuentro·
mi amor en otro lugar,
porque el alma os quiere amar
40 desde sus puertas adentro.
Tan honesto le a criado
la raçon que le coD ierta,
que de la voca a la puerta
hasta agora DO a Uegado ;
45 viuio bien de esta manera
mienrras fue ni110 meoor,
pero ya como es maior,
se muere por salir fuera.
Por soscgar sus amojos,
JO

�ATTRIBUEES A GONGORA

POESIES

lI2

50 le ofrezco, sefiora mia,
que le e de sacar vn dia
al campo de vuestros ojos.
Pero no se pierda en el
y me echen la culpa a mi,
55 que a donde yo me perdi,
no es mucho se pierda el.
Si no es que vuestra velleça
despierte a tener pieda4,
hacieodoos con su humildad
60 perder la naturaleça.
Pero de qualquiera suene
el alma esta a vos rendida ;
para vos quiero la vida
y por vos quiero la muerte.
Ms. 3976, f.

I9I

A UNA DAMA
EN OPINION DE DONCELLA
Y NO LO ERA

Viendo tu grande inchaçon,
apostaron ma vez
tus deudos que era prenez,
tus padres que opilacion.
Ventilaron tu maldad
quando salie, Madalena,
vn Jonas de tu vailena,
que "predico la uerdad.
Ms. 3796, L 196.

v. _

53

50

A VNA DAMA QUE RONPIA

QUlN'l'JLLAS A VNA TABERNERA
QUE VENDIA MAL Vl'l\O

Esta vende de contino
tabemera vn infepial
vino que nunca combine,
porque con vino y con cal
nos vuelbe el vino Cal-vino.

Ms. 7Ô44,

f. 258.

5t
REDONDILLA

Dejad madurar las hubas,
no las cojais en su flor ;
si quando nifia soys puta,
que sereys quando mayor?
Ms. 4044, f. 269 r.

a quedarse quando tiene
tu vejiga candilillas.

52

LOS JUBONES l'OR DETRAS

Por detras das en ronper,
Juana, ese jubon que traes ;
deue de ser que si caes,
de espaldas deue de ser.
Ya roto tu honor, cscuchas,
no vengas a deleytarte
en ronperte en una parte,
si as de quedar rota en muchas.
Ms. 3796, f. r96.

54
A UN l'OEïA CON MA1- DE ORINA

Mal poeta y no orinar,
Castro, querras que te diga
que a tu vena y tu vejiga
ya no les queda que dar.
Vien las dos dos marauillas,
que tu vena a escuras viene

Ms. 3796, f. 196.

55
A ONA DAMA PRENADA

IIJ

eso es armarte dcspues
que la pendencia a pasado.
Con amorosas rencillas
ya con dos armas te ballas :
broquel para repara!las
y peto para cubrillas.
.Ms. J796, f. 196.

Por encubrir tu preiiado,
gran peto te as puesto, Yn~s;

INDEX ALPHABÉTIQUE
A la luna el Tajo ofrece. 23 .
A la posada de ausencia. 34.
A las orillas del Betis. 24.
A que grande dcsventura. 43 .
Amerntçaua los campos . r9.
Antes que el sueiïo me venza. 45.
Aquel que en Delfos tubo gloria tanta. 4.
Bailad en el corro, moçuelas. 40.
Boisa sin alma, pereçoso arriero. 6.
Cayo enfermo Esguevilla de opilado. 13.
Clerigo calabres o calba trueno. 7.
Corno acude el hambriento gato al i{1is: 3.
De hacer de vuestro çulo jubileo. 5.
Decidrne vos, pensarnicnto. 32.
Dejad madurar las ubas. 51.
Desesperado de ver. 3I.
Despeiiauase atrevida. 25.
Despertad, hermosa Celia. 35.
Despues que Apolo tus coplones vido. 2 .
Despues que la rivera. 47.
Doliente esta don Tasajo . 21 bis.
El desdichado que logra. 46.
El duque mi seiior se fue a Francially tu musa a.la tuia o a su estancia .
Embutiste, Lopillo, a Sabaot. I.
En los carrillos las palmas. 36.
En un aliso verde. 16.
Era vicario T arquino? 29 .
R-tuut bispaniq1u . xiv,

10.

�114

POÉSIES

Esta vende de contino. 50.
Este mundo es una escala. 41.
Henares el de Sigt1ença. 28.
Libres canpeando en el ueuado cuello. 12 .
Lustrava el cuerno de oro. 17.
Llegose tan bien mi hora. 27 .
Mal poeta y no orinar. 54.
Malo estava don Tasajo. 2r.
Mariana, si a Roma vas. 48.
Montes, valles, campos, selvas. 22.
Mudanzas del tiempo. 37.
0 que bien que baila Gil. 38.
Para paner en paz la pesadumbre. I 5.
Por detras das en ronper. 5 3.
Por cncubrir tu preiiado. 55.
Predico el provincial ma ... ardia . r 1.
Qµatrocientas mil putas, y cornudos. 8.
Que entre los gustos de amores . 44.
Quien tiene el tejado de vidrio . 39.
Quitava el vela a sus cabellos rojos. 18.
Regalanme con fa vores. 33 .
Rodeada de platos y escudillas. 14.
Ros.'lS deshojadas vierte. 20.
Salud y vida sepades. 42.
Sen.or Guadalquivir, estese quedo. 9.
Si atrevimiento tuviera. 49.
Si de antecesores tantos. 26.
Siempre lo he oido decir. 30.
Viendo tu grande hinchaçon. 52.

CONTOS POPULARES
PORTUGUEZES

f. 0 GRILLO E O LEA.0

Uma vez o leâo encontrou-se corn o grillo gue estava na sua
toca a cantar: rei, rei (som imitativo). 0 leâo disse-lhe: "Oh!
compadre, entâo tu és rei? &gt;&gt; 0 grillo disse: « Sou, sim, sou o
rei dos bichos com azas. &gt;&gt; 0 leâo que tambem é rei dos ani•
maes, disse: &lt;( Pois eu tambem sou. rei, e se tu és rei e eu sou
rei, como é que ha de haver dois reis num paiz? &gt;&gt; Responde o
grilla: &lt;( Pois tu, prepara as tuas tropas, que eu te mostrarei o
motiva porque sou rei. &gt;&gt; 0 leâo preparou logo um exercito_ de
gatos para ir ter corn o grilla ao monte. 0 grillo preparou um
exercito de mosquitos, e deu uma coça nos gatos do leâo. 0 leao,
visto que perdeu os gatos, preparou um exercito de câes. 0
grillo botou-lhe um éxercito de moscas que derrotaram os câes.
Depois o leâo preparou um exercito de raposas para a batalha do
grillo. 0 grilla entâo soltou um exen:ito de vespras amarellas, e
assim estragaram o exercito das raposas, que s6 escapou uma,
que se botou a nado a um regato de agua. 0 leâo entao preparou
um exercito de labos e mandou-os para o monte ba.talhar corn
o grilla. 0~ lobas corn as unhas desenterravam os grillas, masos que
escapavam, foi um s6, mandou uro exercito de abelhôes sobre os
lobas, e o grilla que tinha escapade sempre a clamar: rei, rei, rei.
Nisto escapou um dos lobos, e foi fugindo pela serra abaixo, procuraodo um logar sombrio. Os vespros saltaram-se nelle, e
foram-no perseguindo. A raposa que estava do outra lado do

�C0NT0S P0PULARES P0RT0GUEZES

116

C0NT0S P0PULARES P0RTUGOEZES

regato e cornençou a gritar para o lobo : cc A' agua, compadre, a
agua ! » Nisto o lobo deitou-se a agua e affogou-se. 0 leàoque se
viu perdido em todas as batalhas que deu ao grillo, foi ter corn
elle para que lhe dissesse o motivo porque era rei. 0 grillo respondeu-lhe: « Tu, leâo, nào sabes que eu sou rei dos bichos, e
tu rei dos animaes, e Cupido rei dos amantes ? Sào tres cabeças
reaes. » E assim entâo é que o leâo caiu na razào sabendo que
erarei dos anirnaes, que até entâo nào sabia.
(OPORTO)
2. A RAP0SA

Era mua vez um pescador que ia apanhar lenha pela c6sta do
mar e ·encontrou um tubarâo mettido numa rede. 0 tubarâo
mal 'o viu, disse-lhe: cc Oh! bicho homem, tiras-me d'esta rede? »
0 homem teve pena do tubarâo e tirou-o da rede. Mas o tubarâo,
que havia uns poucos de dias que esta va preso na rede, tin ha
f6me, e botou-se ao homem para o corner. 0 hornern disse-lbe
muito afl:licto: « Oh ! tubarâo, ent:io eu tirei-te da rede e tu
agora queres-me corner? » 0 tubarâo respondeu-lhe: « Corno,
porque tenho f6me. &gt;i O homem disse-lhe : « Pois nâo me
comas sem primeiramente tornarmos tres conselhas, dos tres
prirneiros folgos vivos que encontrarmos. Se todos fallarem por
uma bocca, esta o juramento (sic) approvado. Ese fallar um por
uma bocca e dois por outra, a maioria é que vence. &gt;) Mas o
tubarâo nào queria largar o homem, e nâo largou, mas estava
sempre corn elle agarrado. Chegâram .i areia de terra e avistaram
um burro velho, e perguntaram-lhe: « Oh ! burro, por bem fazer,
mal haver?» Responde o burro: cc Sernpre foi e ha de ser. ))
Preauntou
o homem: « Porque dizes tu isso ? &gt;&gt; - c&lt; Porque eu
v
quando era cavallo (sic) novo, meu amo até numa rede me trazia por via &lt;las moscas, quando elle ia a cavallo, eu ia todo contente a saltar. Hoje que me acho cavallo velho botou-me :i margem. Pagou-me o hem com o mal. JJ Diz o tubarào: cc Vês,

homem, o primeiro ja esta a meu favor. » D'ahi a bocado passa
um 0aalao
tambem velho ,· diz o homem: cc Oh ! galgo., por bem
0
fazer, mal haver ? » 0 galgo respondeu : « Sempre foi e hà de
ser. &gt;J Diz o homem: « Porque dizes ru isso? » - « Porque
quando era galgo novo, rneu amo ia para o monte a caça, e eu
corria aquella serra toda sobre a caça. Tinha-me o meu amo
tanto amor, que me nào dava por dinheiro nenhum. Hoje estou
cançado e velho, e meu amo para me nao matar, botou-me
para o monte a margern, cheio de pancadas, e aqui esta como
elle me pagou o hem com o mal. ,, 0 tubarâo abriu entao a
bocca para comer o homem. 0 homem disse: &lt;&lt; Alto M, que
ainda falta um. i&gt; Nisto apparece uma raposa. Diz o homem :
cc Ah 1 comadre raposa, por bem fazer, mal haver? J&gt; Diz a
raposa assim: cc Nâo, que eu nâo posso lavrar sentença sem ver
o crime. ii Responde o ho1.11em : cc Entao como é que se ha de
agora formar crime? » Responde a raposa: cc Torne o tu.barâo
para a rede. &gt;l O tubarao isso é que nao gueria, mas nâo teve
remedio e sempre foi. 0 homem mal o viu lâ, ainda o segurou mais do que elle estava. A raposa entâo disse : cc Agora
salte o homem câ para terra. » A raposi entào voltou-se para
o tubarâo e disse-lhe:
Por bem fazer, mal haver,
Sempre foi e ha de ser ;
Quem quizer fugir que fuja,
Que eu assim vou fazer.

Depois o homem fugiu para um lado, a raposa para outro, e o
tubarâo ficou preso dentro da rede. Depois a raposa foi-se pôr
adiante nurn caminho a fingir-se mona. 0 pobre homem que
andava apanhando a leuha, encoutrou a raposa c disse: &lt;&lt; Ah!
coitadinha, pobre raposa, ainda agora me valestes, quem te
mataria? » Nisto pegou nella e tirou-a do caminho, nâo viesse
algum carro que a traçasse. A raposa levantou-se sem o homem
ver, e foi pôr-se outra vez mais adiante fingindo-se morta outra

�II8

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

vez. 0 homem ainda teve pena d'ella e tornou-a a arredar do
caminho . Mas ella tornou a ir deitar-se outra vez no caminho
mais adiante. 0 homem a terceira vez disse: « Que diabo, tanta
raposa ! &gt;&gt; e pegou num cip6 e começou a dar na raposa. Diz a
raposa: « Vês, homem, em gue instante pagas o bem corn o mal?
Por bem fazer, mal haver . » 0 homem tornoua bater-lhe mais,
e a raposa foi a correr e metteu-se em casa do hornem. 0 homem tinha uma capoeira de gallinhas, mas a capoeira tinha uma
ratoeira na porta. A raposa entrou para dentro e ficou presa dentro da capoeira e comeu as gallinhas rodas, que eram sete. 0
homem guando chegou a casa viu a raposa dentro da capoeira e
as gallinhas todas comidas. Pegou num cip6 e foi a capoeira, e
começou a barer na raposa. A raposa começou a pedir misericord ia : « Perdoe-me, seu lavrador honrado, gue eu sete le corni, e
quat0rze le darei, nem que eu a fome morra, nâo quero andar
debaixo da sua cachaporra. »
(ÜPORTO)

3.

0 FILHO DO PESCADOR

Era uma vez um pescador que vivia muito pobre. Um dia gue
nâo tinha nada que dar de corner aos filhos, disse a mulber gue
ia para o mar a vêr se pescava alguma cousa. Chegou la e lançou a rede tres vezes, e de tres vezes nao tirou nada, e depois avistou
um navio muito rico e todo embandeirado. E ouviu uma voz de
dentro do navio : c&lt; Pescador, das-me esse menino que ahi
trazes ? 1&gt; 0 pescador respondeu : cc Corno te hei de eu dar este
menino se é da mâi ? » A voz disse: &lt;&lt; Pois vae a terra e diz a
ella se t'o dâ, que eu te encho este barco de dinheiro. » 0
pescador veiu para terra e disse para a mulher : « Mulher,
nào trouxe peixe nenhum, mas encontrei la um navio
muito rico, e ouvi la uma voz de dentro do navio, se eu lhe
&lt;lava este menino que me enchia o barco de dinbeiro. E tu,
en tao, que dizes, mulber? » A mu lher respondeu-lhe: « Pois

1

II9

entâo, da. » Pegou o pescador e foi para o mar com o menino
outra vez. La encontrou o navio no mesmo sitio. Tornou a
deitar a rede no mesmo costume e nao tirou nada. Depois
ouviu outra vez a voz de dentro do navio a dizer-lhe: « Pescador, &lt;las-me esse menino? que eu te encho ecse barco de dinheiro. )) Opescador disse:« Dou. »- c&lt; Poisentào, trazdobarco
ao navio. » 0 pescador assim fez. Diz a voz depois: « Assobe,
menino. &gt;&gt; Apenas o menino saltou a bordo, começou logo a
cair dinheiro no barco do pescador. Mas o pescador disse que
nâo queria mais dinheiro, que tinha medo que o barco fo~se ao
fundo. Nisto o navio alvorou por outro lado com o memno, e
o barco foi para terra . Chegando o navio a uma cidade, o menino
ouviu a voz dizer: c1 Menino, salta nesse escaler. &gt;) 0 escaler e
a cidade estava armada· com toda a riqueza . 0 menino depois
foi para terra . Quando chegou, viu uma carruagem muito rica,
puchada por seis cavallos. E ouviu a ~oz diz~r-lhe: c&lt; Men~no,
entra naquella carruagem. &gt;&gt; 0 menmo ass1m fez. Depo1s a
carruagem partiu pela cidade f6ra. Chegou f6ra da cidade e foi
até um bosque, doode estava um cavallo to&lt;lo apparelhado. Depois
ouviu a mesma voz dizer: « Menino, salta dessa carruagem e
monta-te no cavallo. &gt;&gt; 0 menino montou-se no cavallo e
entrou pelo bosque dentro. Estava no meio do bosque um
palacio todo muito rico e embandeirado. Ali dentro do palacio,
encontrou tudo q uanto era preciso para comer. Para entrar
encontrou portas, mas para sair o menino nâo encontrou nenhuma. S6 via o dia, e a noite nâo via nada, porque naquelle palacio nâo havia luz. Assim esteve um anno. Ao fim do anno lhe
appareceu a voz, e disse-lhe: « Menino, como te achas neste
palacio? » Respondeu o menine : cc Acho-me bem, que nâo me
falta nem corner nem beber. S6 a maior paixâo que me accompanha é de nâo ver niogurm, nem ter luz, nem saber quem
falla para mim . &gt;&gt; A voz entâo disse-lhe: cc Ahi tens dentro d'este
palacio seis q uartos, tres de cada um lado. Tres têm fatos e ou_tros
tres têm muito dinheiro . Entre esses faros escolhe o que mais te

�I20

121

CONTOS POPULARES PORTUGUEZtS

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

agradar. » 0 menino escolheu logo um fato de rei. 0 fato èra de
encanto e mal elle o vestiu, ficou-lhe logo muito certo no corpo.
0 menino escolheu tambem uma espada das melhores. Depois
disse o menine que q ueria ir ver o seu pai e a sua mâi. Responde -lhe aquella voz: cc 01ha tu, se te obrigas a estar aqui neste
palacio outro anno, seras muito feliz, e se nào entâo seras desgraçado. Vai ver a tua mâi e o teu pai. &gt;&gt; Metteu-lhe dentro do
bolso isca e fuzil sern o filho saber. 0 menine assim que acabou
o nurnero de &lt;lias que tinha tratado, rnarchou para o palacio.
Foi o pai leva-lo no barco aomar. Assim que chegou li, avistou
o navio, mas ja muito velho. Diz o pai : cc Oh ! rnenino, aquelle .
navio n:io é o mesmo ! » Diz o filho: cc Pois nao
nào, que
quando eu aqui o deixei, estava elle muito rico. » 0 barco foise approximando ao navio e ouviu a voz dizer : cc Menine, salta
para bordo, nâo receies nada . ,&gt; 0 menino subiu para o navio.
Depois o pai veiu para terra corn o barco. Corno o pai ji estava
muito rico com o dinheiro que lhe deu o navio, esqueceu-se do
filho. 0 navio approxirnou-se da cidade, mas estava tarnbem
ji muito velha. Desembarcou e foi para a carruagern: os cavallos que puchavam a carruagem ji estavam muito lazarentos e
meios mortos e velhos. Chegou i beira do tal bosque, e estava
la o cavallo i espera delle, mas muito velho. Entrou pelo
bosque dentro, chegou a beira do palacio e ficou muito triste,
por ver que o palacio estava a quasi a cair, e disse: cc Ora eu
quando d'aqui sahi,. estava este palacio tao rico, e agora esta
tudo velho, a cair ! » No mesmo instante ouviu a voz dizer-lhe :
&lt;c Nâo te disse que nâo trouxesses lume contigo nem cousa que
fizesse lume? &gt;&gt; 0 menino, muito adrnirado, disse : cc Nâo
trago ! &gt;&gt; Responde-lhe a voz: cc Pois o que te vale é tu nâo o
saberes ! Trata de te pôr d'aqui ja para fôra, e agradece â tua
mai o tu perderes a tua fortuna. » 0 menino pegou em si e
alvorou logo pelo palacio f6ra. Foi andando e dirigiu-se para
umas montanhas, sem dinheiro nem uada paracomer nem vestir,
todo roto e esfraugalhado. Chegando la por essas monta-

nhas dentro, encontrou um burro mono; a beira do burroestava
um leào, um galgo, uma aguia, uma pomba e uma formiga.
0 menino passou e nâo fez cas9. D'ali por um bocado
olbou para traz e viu o galgo na corrida. 0 men~no teve
medo pensando que o galgo o iria matar. 0 galgo mal chegou
ao pé d'elle, disse-lhe: &lt;c Bicho homem, toma atraz. &gt;&gt; Diz o
menino: et Que é que quereis v6s? i&gt; Diz o galgo: &lt;c Anda atraz,
la t'o diremos. &gt;&gt; Omenino cheio de medo tornouatraz. Chegouse ao pé do burro morto e diz-lhe o leào: &lt;c Mandamos-te chamar para ver se te _atreves a fazer uma partilha, que nos encontramos aqui ha uns poucos de &lt;lias â. beira &lt;leste animal e nào
sabemos o que havemos de camer. » 0 menino partiu o burro
e deu a cabeça à formiga: &lt;c Ahi tens tu, formiga, para comeres
e casa para viveres. » Deu o peito ao galgo e diz- lhe : &lt;c Ahi tens,
galgo, para comeres, e como és o animal que pucha mais
pelo peito, precisas de peito. » E deu o fato (o bandulho) a
pomba e a aguia e disse p:ira ellas: cc Ahi teem para corner e
para se divertirem vocês corn as unhas. » Depois &lt;leu as côxas ao
leâo. E nisto foi-se embora, e os biches ficararn cornendo o
burro. Chegou ao principio de uma serra ja cansado, e olhou
para traz e viu outra vez o galgo a corru. Diz o galgo : &lt;&lt; Bicho
homern, toma atraz. » 0 menino atemorisou-se porque julgou
que nâo tinha partido bem, e que o queriam rnatar. E disse
para consigo : &lt;c Ai, Jesus !· que eu nào parti bern, e agora morro ! »
Tornou outra vez ao pé do burro mono, e elles tinham ja
comido e estavam muito satisfeitos. Diz o leâo: cc Bicho homem,
estarnos tâo satisfeitos com a tua partilha, que vamos-te tambem agora dar cada um uma prenda. » - &lt;c Pobres bichos, disse
elle, que prenda me haveis de dar? » Fallou a formiga : cc Sou
eu a prirneira a dar-te a ininba prenda . Quando quizeres entrar
em algurna parte que te nao vejam, diz assirn : ai de mim ! formiga ! que entraras aonde queres sern ninguem te ver. » Diz o
galgo: &lt;c Pois tambem, quando quizeres subir urna serra sem te
cançares, diz assim : ai de mim ! galgo ! » Diz a aguia: cc Pois

e,

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tambem, quando tu quizeres passar alguma lagôa e nào passas,
diz assim : ai de mim ! aguia ! 1J Diz a pombinha : ,, Pois tambem,
q □ ando tu quizeres entrar nalgum jardim, diz assim: ai de mim !
pombinha ! &gt;! Diz o leao: cc Pois tambem, quando tu te quizeres
defender d'alguem ou fazer alguma valentia, diz assim: ai de
mim ! leiio ! que foras tudo o que pretendes. &gt;J O menino foi-se
embora e nisto chegou a beira de uma serra, e viu o sol a fugir
e nao via senâo montanhas, e entendeu que fazia noite e elle
fi.cava nas montanhas. Lembron-se entâo dos bichas, e disse: ai de
mim ! galgo ! Formou-se logo num galgo e passou a serra num
momento. Assim que passou a· serra chegou a uma lagôa e disse:
ai de mim ! aguia ! Formou-se numa aguia e passou a lagôa.
Ass-im que passou a Iagôa, avistou logo um alvoredo e um jardim, e dentro do jarclim um palacio, don de andavam tres damas
a passearem pelo jardim, a brincarem corn umas pombinhas. 0
menino disse : ai de mirn ! pombinba ! Fez-se loge numa pom binha
e foi para o jardim brincar corn as outras. As damas começaram a
brincar corn a pombinha, a ver se a podiam apanhar. Nâo poderam agarra-la e deixaram-na fi.car. Assim que anoiteceu,
foram-se as damas deitar. A pombinha formou-se numa formiga
e entrou para o palacio e foi-se metter corn uma dama na cama.
Depois disse : ai de mim / homem ! A dama que deu fé do homem
sua beira acordou e poz-se a gritar pelas irmâs. As irmâs levanraram-se e foram ver o que a mana tinha. Neste comenos o
homern fez-se outra vez na formiga. Ellas perguntaram-lhe que
era. Ella disse que era um homem, mas ellas nào viram nada.
Tornou depois outra vez ella a gritar e as irmâs coma nào
viram nada tornaram-se a deitar outra vez, e a dama ja nâo gritou. Quando viu o homem na cama, pregunrou-lhe: « Que qualidade de homem és tu ? ,i Elle disse-Hie que era o filho de um
pescador, que andava pelo rnundo a desencantar damas, e que ja
tinha desencantado algumas. Ella disse-lhe : « Pois ja que tu és
desencantador, se te atreveres a desencantar meu pai, que é rei,
e esta encantado num leâo. » 0 menino perguntou : « Que é

preciso fazer para o desencantar ? » A menin a mostrou-lhe no meio
de uma sala um leâo de ouro, e disse-lhe que se houvesse quem
se aventurasse a levar aquelle leao e entre as onze e a meia noite
a deita-lo a lagôa, que o rei ou morria ou ficaria desencantado,
mas que a pessoa que fôr deve deita-lo s6, porque se fôr agarrada a elle, ficam ambos 'perdidos. 0 menino deixou-a adormecer e foi ao sitio a onde esta va o leâo de ouro. Depois, como tinham passado ja as boras, fi.cou no palacio até a noire seguinte.
Chegou-se a noite, as haras das onze horas formou-se num leâo
e foi empurrando o leâo de ouro para a borda da lagôa. Assim
que deram as onze horas e meia, preparou-se para o atirar
agua; empurrou-o e s6 o leâo d'ouro molhou os pés. Mal mol hou os pés, fez-se logo num homem e o rei fi.cou desencantado.
0 menino que estava feito num leao formou-se num homem ao
mesmo tempo. Disse-lhe o rei: cc Que qualidade de homem és
tu? &gt;i O menino respondeu : &lt;&lt; Sou o filho de um pescador, que
aprendo e tenho anima para andar a desencantar pelo mar e
pela terra. &gt;J Disse-lhe entào o rei; « Pois tu has de ser feliz e
has de casar corn uma de minhas filhas, ja que me desencantastes. &gt;J Foram para o palacio escolher &lt;las tres a que mais lhe
agradava. 0 rei queria que elle escolhesse a mais velha. Mas o
menino escolheu a mais nova que era aquella com quem elle
tinha ficado de noite.

122

a

123

a

(ÜPORTO)

4.

MARIA DO PA.O

(Variantes)
A madrinha que da :1 menina o conselho de pedir os vestidos
ao pai, é a Fada dos Lirios.
Os vesti&lt;los é um côr do sol, outra côr da lua, o terceiro côr
do dia, o quarto côr da noite, e o quinto côr &lt;las estrellas.
- Ha d'este canto em portuguez uma versiio intitulada Pelle

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de burra, ern que as coincidencias corn o conto de Perrault sâo
muito grandes. Mas nâo sera uma infiltraçâo literaria?

5• OS

DOIS IRMA.OS QUE FORAM AO INFERNO.

Eram dois irmâos, urn pobre e outro rico. 0 pobre f9i pedir uma
esmola ao rico. Elle deu-lha, mas prohibiu-lhe que lhe chamasse
irmâo. Um di.a o rico &lt;leu uma festa. 0 pobre ainda la tornou a
pedir-lhe uma esmola. 0 rico mandou-lhe dar urn carneiro
muito morrinbento, que disse estava para dar ao diabo, mas
entâo que o &lt;lava a elle. 0 pobre como ouviu isto, foi leva-lo
ao inferno. 0 diabo quando o la viu, disse-lbe que ja o esperava,
e em paga deu-lhe muito dinheiro, mais ainda do que o que
tinha o irmâo. 0 pobre vdu para f6ra, mandou fazer um palacio
ainda mais rico do que o do irmâo . 0 innâo rico quando soube
de quem era o palacio, foi ter corn elle e perguntou-lhe corna
tinha feito aquillo. Elle contou-lhe que tinha sido por causa do
carneiro morrinbento. Diz o mais rico : « Quando elle te deu
tanto por urn carneiro podre, o que me nâo dara por um gordo ! &gt;&gt;
E levou ao diabo um gordo. 0 diabo quando o apanhou no
inferoo, cortou-lhe as mâos e os pés e metteu-o numa caldeira
de pez.
(ÜPORTO)

6.

0 PORCO ESPINHO.

Um homem pobre que ia carrer mundo chegou a uma praia
de areia e cuidava que ella nào tinha fim. Atravessou e metteu-se
ao monte. Encontrou um burro morto. Junto d'elle leào, galgo,
aguia, formiga. Galgo chamou-o. 0 homem partiu. Cabeça â
formig1, peito ao galgo, tripas â aguia, e ancas ao leâo. Deramlhe uma prenda. Disseram-Ihe o mesmo de um conto anterior
(n. 3). Viu um palacio muito longe. Formou-se em galgo e
foi la. 0 palacio appareceu no rneio do mar. Fez-se numa aguia .
Viu lâ uma princeza a janella. Formou-se numa formiga, e foi
0

r25

ter com ella. A noite o mesmo na cama. As mesmas peripecias
do conto anterior. A terceira vez jâ nâo gritou. Ella disse-lhe
que o pai estava encantado num porco espinho. Denrro do porco,
Iebre; dentro da lebre, pomba; dentro da pomba, um ovo, e dentro do ovo, o encanto do meu pai ( o rei). &lt;&lt; Se Uie quebrares o
encanto, casas comigo. Quem trouxer o ovo entre as onze e a
meia noite e lhe bater com o ovo na testa, ou elle morre ou fica
vivo, mas -casa cornigo. i&gt; Foi ter a casa de um lavrador para
guardar gado. Junto havia o porco espinho. Foi para la corn o
gado. Repete-se a scena de elle pedir o beijo da douzella e a copa
de vinho para o vencer. 0 resto é identico ao dos contos sernelhantes.
(ÜPORTO)

7.

A MENINA FINA.

(Variantes)
Rei corn très filhas. A fada dos jasmins foi ser madrinba dellas
todas, e o conde de Bello-haver padrinho. A mais nova chamouse fina, a segunda Jalladeira, a primeira preguiçosa. A preguiçosa
principiava-se a deitar; e era rneia noite, ainda esta va por deitar;
quando era para se levantar, ainda era meio dia e nào estava
levantada. A falladeira a janella sempre a fallar para todas. Ajina
conservou a sua finura, sempre, sempre, até casar. Tiuha quinze
atl!los. A fada foi di zer ao rei que fizesse uma torre para as metter, que arreceava algum naufragio (sic). 0 rei assim fez e metteu-as la. A comida ia pela janella. 0 conde Bello-haver, feito
caçador, foi ·a torre. Ajalladeira arranjou para elle entrar. Convidou-as ( defl.orou-as) a am bas, a preguiçosa e a jalladeira. Tambem queria convidar a fina. Mas ella pegou num cutello e defendeu-se. 0 conde disse o que queria d'ella, para ella se nâo rir &lt;las
outras. Ella disse que outro dia, para ter o quarto muito bem preparado. Arraujou a cama do conde por cima da retreta. No tal
dia o conde foi , e caiu no buraco . Depois o conde foi ter a beira

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CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

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do mar. Os pescadores salvaram-no. 0 conde foi muito zangado
para palacio, donde tinha um irmao chamado Anatâo '. 0 conde
foi procurar um feiticeiro. Contou e pediu uma coisa para la
entrar dentro para se vingar. 0 feiticeiro disse-lhe que comprasse
uma arvore corn fruto (fruiteira, sic) e que a prantasse defronte
da torre, que ellas sairiam a vir buscar a fruita. 0 conde assim
fez. Depois foi-se pôr a espreitar e adormeceu. Falladeira veiu a
janella, e disse as irmàs. A fina desceu e apanhou-a. Quando o
coude acordou, nâo estava ja a fruita. Tornou zangado para casa
do feiticeiro . Disse-lhe que comprasse outra arvore de outra
fruita . Elle assim fez . Veiu a fina e o coude agarrou-a . Levou-a
para a cidade para a justiça. A justiça deliberou que ella fosse corrida a uma roda de navalhas. Ella disse que elle é que a haviade
ir metter, e elle se havia de metter primeiro porque ella uâo
sabia como era. 0 conde metteu-se, e ficou todo cortado. A justiça licou satisfeita, que elle nao fosse tolo. A fina foi outra vez
para a torre. A fada um dia foi ter corn o rèi, e disse-lhe que
mandasse tres rocas de vidro para a torre para experimentar as
filhas. As rocas dariam o signal se ellas algum dia perdessem a
sua honra. 0 rei assim fez. Como as duas ji estavam desfruitadas (sic), quebraram as rocas . 0 rei foi passar uma revista a torre,
e a fada dos jasmins disse-lhe que as pedisseas filhas. Assim fez.
A fina foi emprestando a sua a todas. 0 rei ficou muito contente
julgando que estavam puras. As duas completavam o tempo de
parir. 0 Bello-haver estava muito doente por causa da roda das
navalhas. Pariram as duas. Ellas souberam que Bello-haver
estava a marrer. A fina mandou fazer dois caixoeszinhos. Metteu dentro os meninos, e mandou-os pôr em cima d'uma cavalgadura, e ella vestiu-se d'homem, e montou-se noutra, e foi ao
palacio do conde, feita cirurgiâo, e perguntou por elle, queestava
ali um medico. Subiu, tomou o pulso ao conde, e perguutou-lhe
o que era que tinha. Elle contou-lhe. Ella mandou buscar os

caixoes que estavarn na cavalgadura. Levaram-os para o quarto
do conde. Disse que era onde ella trazia as suas boticas (remedios). Disse-lhe que the tinham esquecido as chaves. Foi buscalas e fugiu na cavalgadura e levou a outra, e foi para a torre. As
creanças começaram a chorar. Diz o criado que eram ratos. O
conde mandou-os arrombar, e viu os dois menines e um bilhete
que dizia: &lt;&lt; Am ra-os que sâo teus · filhos. &gt;&gt; 0 con de logo viu
que era a fina. Disse ao irmâo que ia morrer e que elle casasse
corn a jina para a rnatar. 0 conde morreu, e o irmâo foi
pedir ao rei para casar corn a jina. 0 rei disse que sim. Casaram-se. No dia do casamento, a fina foi ter corn a aia, pedindo
uma bexiga de sangue. Fez a fina uma figura corn a bexiga, e
deitou-a na cama onde havia de dormir. Quando o marido se foi
de'tar, ella metteu-se atraz de uma porta. 0 marido veiu e foi
co 1 uma espada e atirou a boneca. Ao tempo que bateu na
boneca, arrebentou a bexiga, e fi.cou todo sujo de sangue. Depois
ia para se matar corn a espada, julgando que tinha morto a mulher. A mulher entâo saiu e agarrou-lhe no braço. Elle ficou
muito contente por ella ser tâo fina e perdoou-lhe.

1.

Reparar neste nome, oâo provara a origem litteraria do conto ?

(ÜPORTO)

8.

A RAPOSA E O GALLO.

la uma raposa por um campo e depois encontrou um rebanho
de gallinhas e gallos. Uma occasiâo que as oaallinhas
avistaram
.
a raposa, esvoaçaram e foram para cima de um carvalho. A
raposa tratou logo de botar terra ao ar, para as gallinhas pensarem que era milho. 0 gallo começou a affagar as gallinhas, para
ellas uao saltarem abaixo. Nisto a raposa disse para o gallo: &lt;c Oh!
compadre, bota-me d um filho dos teus abaixo, ou senâo anda
tu, que 116s agora temos feito uma composiçâo de nâo fazer mal
uns animaes aos outres. » Diz o gallo de cima do carvallo : « Abre
a boca, que eu li te boto um filho. » Nisto o gallo fragueou
(sujou) e a raposa de baixo aparou corn a boca, cuidando que era

�I28

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

um frango. Como nâo gostou, botou f6ra e diz : c&lt; Ah! compadre,
que m'enganastes ! &gt;i O gallo de cima respondeu-lhe: «Ah! cuidavas que era bago, e saiu-te frago ( escremenro). » Diz a ra posa:
&lt;&lt; Ah! compadr~, anda ca baixo que n6s agora estamos todos bem,
oem n6s fazemos mal as aves, nem os câes fazem mal a n6s. n
Diz o gallo de riba : « Ah l ah ! ah! poe-te ahi muito tempo, que
vem ahi um caçador com uma guadrilha de càes, que
te estraga (mata). » A raposa perguntou: c&lt; Ah! compadre, de
que lado é que elles vêem? •&gt; 0 gallo, se lhe havia de dizer a
verdade, enganou, a raposa e disse-lhe: cc Olha, é d'ali. n A ra posa,
julgando que era verdade, fugiu para o outro lado e foi metterse na boca dos dies. 0 gallo, como a raposa lhe tinha dito que
tinha uma ordem para os animaes lhe nâo tocarem, gritou para
ella : &lt;c Eh I comadre, moslra-!he a ordem, nwstra-lhe a orde-m ,&gt;
( e ainda hoje o galJo canta assim). Respondeu a ra posa: cc Nâo !
que nâo tenho tempo. &gt;&gt; A raposa, conforme poude, foi muito
estafada e escondeu-se numas silvas onde os câes lhe nâo poderam chegar. Audava por ali um melro morto por enganar a
raposa e enganar o lavrador. Andava o lavrador e mal a mulher
a lavrar o campo com os bois, e o melro ia aos saltinhos adiante
d'elle. Uma filha que tinha o lavra&lt;lor chorava que queria aquelle
mel,inho, donde a mai da pequena foi correndo sobre o melro
para o agarrar. 0 melro fugia sempre, como o lavrador via que
nâo o podia apanhar e se esta va a atrazar o serviço, disse para a
filha que deixasse o melro. A pequena poz-se a cborar mai .
Foram outra vez sobre o rnelro, mas elle fogiu outra vez e foi
pousar-se em cima da cabeça da mulher do lavrador. 0 lavrador foi com a vara e para o agarrar deu mua pancada na cabeça
da mulber que licou toda maltratada, e o melro fugiu para o si1vado aonde stava a raposa. A raposa, como est:wa com muita
fome) ia para comer o melro e elle disse-lhe: (&lt; Alto lâ, cornadre,
que eu arranjo-te Jogo agui muito de corner; nao me mates . »
A ra posa diz-lhe: &lt;&lt; Onde é que tu me has de arranjaro comer?))
- cc ao tarda que venha ahi o jantar para o lavrndor, e tu podes

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

129

come-lo mais o teu compadre lobo. » D'ahi a pedaço vinha a
filha do lavrador corn o jantar, e o melro começou a saltar &lt;liante
d'ella no caminho. A pequena poz o jantar no châo e tratou de
i~ atraz do melro. este comenos veiu a raposa e estava principiando de corner o jantar. Passa o lobo na occasiào e queria
corner a raposa. Mas a raposa disse-lbe: cc Ob! compadre, temos
agui muito de corner. » Vae d'ahi o lobo como mais ofotào
t,
'
comeu o jantar todo, e bebeu o vinho tambem que ia para 0
lavrador, e nâo deixou nada para a raposa. O labo, como bebeu
muito vinho, embriagou-se, e caiu no mesmo sitio onde comeu
o jantar, e fi cou dormido. A raposa tratou logo de fogir corn medo
qu_e v!ess~ o lavrador. 0 ~elro assim que viu a raposa fugida,
vem a beira do açafate do pntar camer as migalhinhas que estavam por fora. Depois assim que encheu o papo, fugiu para 0
alvoredo, cantando de contente, por enganar o lavrador e a
raposa e o lobo. Nisto a filha voltou ao açafate para ir levar o
jantar ao pai, e viu tudo esperdiçado e o lobo deitado a. dormir
ao pé. 1:ratou de ir para o pé dopai a chorar, e contou-lhe que
estava ah um lobo estendido a dormir. 0 pai pegounogadanho
e_ marchou para onde estava o lobo. A raposa que esta.va metuda no vallo (silvado) grirou para o lobo: « Fage, compadre !
foge, compadre 1 » Maso lobo, como estava a dormir niio fugiu.
0 lavrador foi e tanta pancada deu no lobo até que o matou. O
melro, assim que viu isto, principiou a cantar. 0 lavrador disse
para o melro : cc Anda ca abaixo, que nâo te faço mal. » O melro
entào respondeu-lhe: &lt;&lt; Raposo velho nâo cae em laço - mata~tes.
lo, cruel-tira-lhe agora a pelle. n
(ÜPORTO)

9.

0 MOCHO E O LOBO.

0 lobo andava no matto e o mocho estava em cima de um
pinheiro no ninho. 0 lobo enroscou o rabo no pinheiro como
quem o queria serrar . 0 mocho de cima disse-the: « Oh! com9

�130

CO TOS POPULARES PORTUGUEZES

padre, nào me serres o pinheiro, senâo ~s me~s filhos caem
abaixo e morrem. ,, Responde o lobo: « P01s se nao qu~res que
eu 5 rre O pinheiro, anda m 'd baixo. » 0 mocho oâ~ qu_ena, mas a
final sempre \·eiu vindo de galho em galho, e dep01s disse para o
lobo: &lt;&lt; Lobo, que queres de mim? &gt;&gt; 0 lobo respondeu: « Anda
ci mais abaixo, que quero dizer-te um recado. » 0 mocho_ respondeu: « Diz d'ahi, que eu ouço bem. » 0 lobo t~raou a dizer:
« Anda c:i, que eu nâo te faço mal.&gt;&gt; 0 mocho desc1Udou-se e desceu, e O Iobo passou-Jhe os den tes e metteu-o na hoc:. 0 mocho de
demro da boca do lobo disse: « Eh I compadre, nao me comas,
que eu quero fazer testamento. &gt;&gt; 0 lobo disse-lh:: « . ao I q~e
agora no galheiro estâs tu. » Diz o mocho : « En tao de1xa-1:1e 1~
despedir-me lâ acima da arvore dos meus filhos. » 0 lobo d1s_se •
« âo te deixo ir, comp:.tdre, que tu foges-me. » 0 mocho disse
entâo: « Olha, ao menos has de dizer tres vezes, que é para eH~s
saberem: mocho cvmi. &gt;&gt; O lobo disse muito baixinho, para nao
abrir a boca: cc 11wcho comi. )&gt; 0 mocho disse-lhe: « Oh compad'.e,
falla mais alto, senào nào ouvcm. » 0 lobo tornou a ~epcm:
« macho ccmi »,jamais alto. Responde o mocho: « Mais ait~,
senâo elles nâo ouvem . » Nisto o lobo escachou a boca para gntar mais alto e ia a dizer « nwcho comi &gt;&gt;. 0 mocho mal _apaohou
a boca aber~a, abalou para cima do pioheiro e d1sse-lhe :
« Outro, que nâo a mim. »
(ÜPORTO)

IO. 0 MENlNO SEM OLIIOS.

Uma mâi te,e dois filhos. Elles foram pedir esmola, que
nâo tin ham nada. Ella deu-lhe um farnel. Ella preguntou-lhe se
queriam ambos corner da mesma vasilha ou levar cada um o seu
faroel. O mais velho disse que era melhor cada um levar o seu
farncl. Assim foi. No camioho o irmâo mais oovo preguotou ao
irmào se era melhor comerem cada um do seu farn~l, ou merem primeiro um e depois o outro. 0 mais v lho disse que era

CO TO

POPULARES PORTUGUEZES

I

3I

melhor assim. Assim foi. No primeiro dia comeram ambos a
comida do mais novo. o segundo dia eram j:i boras de almoç,tr, &lt;lisse o mais novo: cc Oh! irmâo, vamos agora comer? i, 0
mais velho respondeu-lhc: cc âo, que ainda é cedo. i&gt; Depois ia
comendo e o mais novo nào comia nada. Ao jantar o mesmo,
em fim o irmào mais novo ja levava tanta fome que lhe
tornou a p dir ao meoos um bocadinho de pào. 0 mais velho
disse-lhe: cc Se me deixas tirar um olho, dou-ce ! » 0 mais novo
como cstava desesperado com f6me, obrigou-se a deixar tirar um
olho. Mas o innào mais velho tirou-Ihe o olho, mas nào lhe deu
o bocadinho de pào. 0 mais novo tornou a pedir-lhe ao menos
metade. 0 irmâo disse-the: cc Pois s6 te dou metade se me deixares tirar o outro olho ! » 0 mais novo tin ha tanta f6me, deixou
tirar o outro olho. Depois o mais velho foi-se embora e deixou
o irmâo ali s6 e desamparado. 0 menine vendo-se cego, deixousc por la andar a ver se encontrava alguem que o guiasse no
caminho. Chegou baixa de um mon te e ouviu cantar a agua de
um rio, e ali parou dizendo coosigo: « ada, d'aqui nao passa
eu, qu como nào vejo nada, posso metter-me ao rio e morrer
afogado. » Conheceu que era noute e foi indo as apalpadellas e
encontrou uma arve (arvore) e abanou com ella, e ouviu cantar
as folhas e depois atrepou para cima e ali ficou n'aquefü an'e.
Proxima a arve estava uma ponte, adonde costumava air o demonio corn as bruxas fazer audiencia. D'ahi a pouco vieram rodas,
conforme é costume, e estavam preguntando umas as outras o
que tinham feito naquelle dia. Uma d'ellas respondeu ao demonio que tinha cortado as aguas a capital da França, adonde que
ao fim de tres &lt;lias que morria tudo a sede. 0 demonio preguntou-lhe o que tinha ella feito para cortar essas aguas. Diz ella:
« Eu, no espaça de quatro a cinco legoas, por onde passa a agua,
encantei uma cobra, e metti-a no canal da agua, donde a cobra
esta presa de cabeça e rabo dentro de um aoel, e a agua esta presa
no mcio do rolo da cobra. » 0 &lt;lemonio preountou : « Entào nâo
haverâ outra vez remedio para soltar essa agua para a cidade? »

a

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES
CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

A bruxa disse: « Ha, mas eu nao o digo a ninguem. » 0 demooio disse: &lt;( Entào, nem a nim? » A bruxa respondeu: &lt;( A tisim,
coma mestre. 0 remedio é havendo quem se aventure a la ir
com uma lança de ouro e tirar o anel d'antre (sic) a cobra sem a
ferir; tanto carre a cobra para o monte, como_a agua para a fonte. »
0- menino que estava em cima da arve aprendeu isto tudo. Uma
outra bruxa disse: &lt;&lt; Eu tambem enfeiticei o rei da ltalia, que
esta encrangado ( entrevado, perro dos nervos do corpo) de todos
os membros do corpo, que se nao pode mover para lado algum.
E toda a familia real morre d'esta affiicçào &gt;&gt;. 0 demonio preguntou: &lt;( En tao, que lhe fizestes tu para elle estar assim encarangado ? » Respondeu a bruxa: ( t Cosi os olhos a um sapa, corn
a mesma linha apertei o sapa de pés e maos e tudo, e metti-o
debaixo da cama de Sua Magestade. » 0 demonio preguntou :
« Enrao nao havera remedio para dar outra vez saude a .este
rei ? &gt;&gt; A bruxa disse: (&lt; Ha, bavendo quem va d'aqui a ltalia ao
jardim do rei, tem um marmeleiro em cima de um chafariz, e
havendo quem lhe colha o primeiro ranco ( arranco, rama) que
faz uma S em cima do chafariz, e lhe aguçar a ponta do feitio de
uma lança, e pescar corn ella um peixe azul que anda dentro do
tanque, e derrete-lo numa bilha que nao tenha levado nada, e
levantando o pé esquerdo do leito do rei, e tirando o sapo que
esta mettido debaixo, e descosendo-lhe os olhos e desamarrando-o
de modo que nao se fira o sapa, e deitando depois o sapo ao
jardim. Estando o peixe derretido, dar depois uma untura ao
rei, e d'ahi a pouco logo o rei esta corn a sua saude,
mas de certo o rei marre porque eu nao o canto a ninguem. &gt;&gt; 0 menino que estava em cima da arve a escuta, aprendeu tudo. IDepois uma outra bruxa disse ao demonio: « E tu, o
que é que fizeste? &gt;&gt; 0 demonio respondeu: (&lt; Eu ja fiz obra
maravilhosa, ja fiz corn que tirasse os olhos um irmao ao outro;
tambem ji ha tres dias que tenho feito corn que uns bem casados
se deem mal. &gt;&gt; A bruxa preguntou-\he: ( &lt; Entâo, que fizeste tu,
para um irmâo tirar os olhos ao outra? » 0 demonio respondeu :

1 33

« ~ttentei-o para o 1:1ais velho nâo dar um bocadinho de pâo ao
rr:_a1s novo,sem lh~ t1rar os olhos. » A bruxa preguntou: « Emao
nao havera remed10 para esse menino fi.car outra vez com vista ;&gt; &gt;&gt;
0 demon!o disse : « Ha, mas coma o ha de elle saber se eu nia
canto a nmguem? &gt;, A bruxa disse: « Mas deves conta-la a n6s
co~o n6s te contamos tudo a ti. » 0 demonio emao disse: « Esti
aqm perto uma arve; cortaodo-lhe tres folhas e escupindo-lhe
tres vezes, antes de amanhecer, e pisando estas folhas na mao,
corn o sumo da folha e c~m escupo da boca, untando as capellas
dos olhos ( palpe bras), ah1 se fica coma vista natural. &gt;&gt; - « E para
s: darem outra vez os bem casados, coma se davam? ,&gt; O demo1110 respondeu : « Indo a uma egreja matriz, colhendo urna bilha
de agua benta da pia do baptismo, e colhendo umas ervinhas que
lhe chamam os christâos alecrim ». A bruxa preguntou: (&lt; En tao,
que fi.zestes tu para esses casados se darem mal? » O demonio
respondeu: « Aqui ao cimo d'este montt morava~ uns bem
casados, e eu fui-me metter debaixo da cama. O homem quando
entra:7a de f6ra para dentro, olhava para debaixo da cama, e via~ne la e ~gurou-se que era um horuem, e começou logo a antraiar (ultraiar, maltratar)amulherde mas palavras. Assimsecomeçou de d:r m~l, julgando que a mulher andava amigada. A
mulher nao faz1a senâo chorar e dizer que tal causa nào fazia. &gt;&gt;
A bruxa preguntou: « Entào nao havera outra vez remedio para
el~es ~carem bem '. &gt;&gt; 0 demonio respondeu: « Sim, entao ja te
nao ~isse que em ir buscar a bilha de agua benta e o raminho de
alecn_m, e bo:ar dentro da casa em cruz, quando me li vir, que
eu fui~, e ass1m se tornam elles a dar bem coma eram. » Nisto
o menmo que estava em cima da arve aprendeu tudo; depois
pegou nas ~olhas da arve, que era a mesma aonde elle estava, e
o_ que disse a bruxa. Depois fi.cou logo com vista. Assim que
fo1 dia, desceu pela arve abaixo e tratou logo de procurar a casa
dos mal, c~sados. Fez tudo q uanto o demonio disse e elles ficaram
b.em. D ali p.assou a França e deseocantou a cobra e deu agoa
cidade. 0 re1 de França lhe deu logo uma porçào de dinheiro.

fe:

a

�1 34

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Depois elle foi para a Italia e fez tambem o mesmo que a bruxa
tioha dito ao demonio. Quando o peixe estava derretido, o me·
nioo fallou para o rei e disse: « Real senhor, tenha a bondade de
mandar todos os medicos embora, que Vossa Real Mastade hoje
aioda os ha de ir visitar a casa. » 0 rei assim fez. Depois o
meoino esfregou-o corn o oleo do peixe e ficou o rei logo curado.
Depois que o rei se achou bom, levou o menioo para palacio e
depois elle casou corn a filha do rei. 0 rei morreu e elle ficou
senhor do reinado. Nisto o irmâo mais velho andava pedindo
pelo mundo; foi andando de terra em terra, até que foi dar ao
reino do irrnâo, mas sem saber. Um dia esta va o rei a janella mal
a rainha, e viu aquellP. homem e conheceu que .era o irmâo, e
disse para a sentinella que estava a porta do palacio: « Oh ! sentinella, prenda-me aquelle homem, e traga m' o ca a min ha presenca. &gt;&gt; Neste comenos foi-se o rei fardar com as suas insignias
co~o rei, e assentou-se no tbrono. 0 sentinella levou o preso a
presença do rei. Depois o rei começou a preguntar ao homem de
que terra elle era ? 0 preso esta va sem saber o que ha via de dizer.
A final la contou a sua vida. Depois o rei preguntou-lhe: &lt;&lt; Que é
feito da tua mâi ? » Elle disse : &lt;&lt; Eu nâo sei, porque desde que sahi
de casa, nâo tornei la a voltar. » - &lt;c E que é feito de teu irmâo? »
-« E11tâo Vossa Mastade co11hecia meu irmâo? » 0 rei disse que
sim, e preguntou-lhe porque é que elle lhe tinha tirado os olhos.
O irmao começou a negar. 0 rei entào disse-lhe que bem sabia
que tinha sido por tentaçao do diabo, e que elle era o seu irmao.
Depois ficou 110 palacio corn o rei, que lhe perdoou.
(ÜPORTO)

I I r TORRE DE BABYLONIA

CONTOS P0PULARES PORTUGUEZES

Os dois irmaos saem ao mesmo tempo e chegando a um cam1n)10 que se dividia em dois, cada qual segue pelo seu.
Um dos innâos encontra uma. princeza que esta para ser comida
por uma bicha de sete cabeças (repete-se o episodio).
Os irmâos disseram uro para o outro: ,, Se alguma vez vires o
astre (o tempo) demudado, precura por mim que estou em
perigo. »
Na torre estava uma velha e uma meoina. Depois de o irmào ir
ver a torre, a nova (menina) disse-lhe que havia de ir ter mna
lucta e venceu-o. 0 irmao chegou ao castanheiro e viu o astre
demudado, e depois foi ao palacio do irmâo. Corno elle era muito
parecido, a mulher nâo o conheceu, e elle ao outro dia foi a torre
onde venceu a filha da velha.
Depois o irmâo qua11do sou be que elle tinha dormido corn a
mulher, queria-o matar. Nâo matou, e foram a um conselho. A
justiça disse que fossem ambos a correr num cavallo a roda da
praça, e o que cançasse primeiro era o criminoso. Foi o casado
que cançou. Depois ficaram amigos.
(OPORTO)
I2. OUTRA VERSÀO DAS TRES CIDRAS.

Era uma vez um rei que encontrou uma menina num
monte, muito linda, que andava a guardar gado, mas muito mal
trajada. 0 rei agradou-se muito d'ella e disse-lhe para a levar
consigo. Ella deixou ficar o gado e accompan hou o rei. Chegaram a uni chafariz, e o rei disse-lhe que ficasse ali, em quanto
elle ia ao palacio buscar fato para ella, e uma carruagem. Neste
comeoos veiu uma preta e começou a olhar para a agua (Segue
a versâo conhecida).
(OPORTO)

(Varia 11 tes)
Os filhos quando vâo corn o leào e a lança etc., deixam um copo
de agua ao pai, e dizem: « Se este copo d'agua algum dia deixar
de ser agua, va-nos procurar que estamos em afflicçào. »

1 35

!3.

A GATA BORRALHEIRA

Era uma vez um viuvo que tinha uma filha muito linda, e

�136

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

casou-se corn uma viuva que tambem tinha uma filha muito feia.
0 homem tinha uma vaquinha, e cada um dia mandava uma
vez a filha, outra vez a enteada a guardar a vaquinha para o
monte. Mas a madrasta nào queria que a filha d'ella fosse para o
monte, e mandava s6 a enteada. Um dia appareceu um caçador no
monte e lhe preguntou
filha : :c Donde és, n1enina ? n Ella
disse de quem era fil ha. Depois o caçador perguntou-lhe: &lt;c _Entâo
tu, porque é que choras? &gt;&gt; - &lt;&lt; E' porque o meu pai quer que
eu venha um dia corn a vaquinha, e o outra dia a fil ha da.minha
madrasta, mas a minh.a madrasta tem-me raiva por eu ser mais
bonita do que a fil ha, e por isso manda-me s6 a mim para agui.)&gt;
0 caçador disse-lhc: cc Deixa estar, minha menina, que eu hei de
ira rua casa um dia e levar-te comigo. » Um dia o pai mandou
rnatar uma porca, donde mandou lavar as tripas a enteada. A
madrasta mandou a enteada, porque nào q.ieria que a fi.lha d' ella
fosse, e disse-lhe que fosse depressa e que se perdesse alguma
tripa, que ella lhe daria a conta (pancada). A menina, coitadioha, n:io teve outro remedio e foi lavar as tripas. Corno a agua
do rio corria muito, fugiu-lhe uma tripa. Corn medo da madrasta
foi a carrer pelo rio abaixo para a agarrar, mas nâo poude. Ficou
muito triste e saltou para o outro lado do rio, chorando pelo
abrigo da sua mai. Nisto encontrou um palacio corn as portas
abertas, mas sem gente de qualidade nenhuma. Tinha as camas
desmanchadas, e estava todo cheio de lixo por barrer. A menina,
como era muito presumida (arranjada), foi compôr as camas e
barrer o palacio, e depois saiu e foi -se esconder. Nisto chegaram
tres passaros e entraram pelo palacio dentro, e viram tndo bem
arraujado, e subiram outra vez para o telhado e começaram a
dizer: « Oh! quem arranjaria tâo boa obra no nosso palacio ? Se
soubessemos quem era, haviamos de lhe dar cada um a nossa
prenda. » A menina que isto ouviu, appareceu e disse : « Foi eu
(sic)». Os passaros perguntaram: « Entào tu quem és, menina? »
Ella contou a sua vida. Um dos passaros disse entào : « Eu te
sortejo, que quando tu fallares corn alguem te saiam flores de

a

CONTOS POPULARE

1 37

PORTUGUEZES

ouro pela boca f6ra. » 0 outro disse: et E eu te sortejo que tudo
quanta vestires se tome no que haja .:ie mais rico. » 0 terceiro
disse : (&lt; E eu te sortejo que os sapatos que tu cakes se tornem em
chapins de ouro. » A menina foi-se embora, e os passaros largaram a voar. A tripa que tinha fugido pela agua abaixo, q uando a
menina la cbegou ja estava junta corn as outras . Quando chegou
a casa, a madrasra ralbou corn ella por se ter demorado tanto,
e perguntou-lbe: « Don de é que vens tu agora? » A menina nâo
queria fallar, corn medo; a madras ta ia para lhe bater, e ella ia
para fallar, para dizer que a tripa lhe tin ha fugido. Mas ao tempo
que ia para fallar, saiu-lhe um ramo de ouro pela boca . A madrasta nào a deixou fallar mais. 0 pai tinha-lhe feico um faro e
outra igual para a enteada, que era para quando fossem guardar
a vaquinba ou urna ou outra irem mais limpinhas. No outra dia
quando ella ia para o monte, a madrasta mandou-lhe tirar ofato
que ella levava e vestir uns farrapos todos esfrangalhados. A
menina mal que os vestiu, tornaram-se em fina nobreza (sic),
e a cousa mais rica que havia no mundo. Os sapatos tornaram.:se
tambem logo em chapins de ouro. A ma&lt;lrasta logo que viu isto,
mandou a menina para a cozinha para ficar coma gata borralheira
i chaminé. Depois a enteada perguntou-lhe quem lhe tinhadado
todas aquellas prendas. A menina contou-lhe tudo pelo contrario. Disse que tinha ido a um palacio, e que o que tinha visto
limpo sujou-o, e desarrumou as camas que estavam compostas, e
deitou o lixo para o meio da casa. No dia seguinte, a madrasta
mandou outra vez a menioa ao rio la var umas tri pas. A filha, que
tarnbem queria ter as mesmas prendas da meoioa, pediu mâi
para ir ella. Depois foie aconteceu-lhe o mesmo, corn a differença
que foi esbandalhar o que estava feito. Os mesmos passaros vierame viram o palacio estragado, e disseram: cc Oh! quem seria
que fez esta obra tâo ma ? » Appareceu-lhe entào a filba da
madrasta e disse: « Foi eu (sic) ». Disse entâo um : cc Eu te sortejo
que quando fallares, sejam caganitas de cabra que te saiam pela
bocc.1.. )) 0 outro disse: t&lt; Eeu sortejo-te que todo o fato que vis-

a

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

tas se faça em pelle de gata borralheira. )&gt; 0 terceiro disse :
« E eu sortejo-te que todos os sapatos que tu vistas se façam em
ferraduras . )&gt; Ella foi-se embora, e quando chegou a casa, a mâi
perguntou-lhe aonde ella se tinba demorado tanto . Ella ia a contar-lhe e principiou logo de deitar caganitas de cabra pela bocca.
A mai que viu aquillo nao a deixou fallar mais. A menina disse
a filba da madrasta que tinha encontrado um caçador no monte
que lhe disse que um dia a havi.a de ir buscar . A madrasta tratou
logo de nào deixar mais a filba fallar, aceiou-a (sic) de fatos
muito ricos e mandou a rncnina para a cozinha chamando-lbe
gata borralheira. Depois foi dizer ma] da enteada ao marido. 0
marido fiava-se em tudo e acreditava no que a mulher lhe dizia.
Um dia levou a filha da madrasta ao theatro muito aceiada, e a
:filha ficou em casa por a madrasta lhe chamar gata borralheira .
Quando se viu s6, a menina começou de chorar muito, e ouviu
uma voz pergumar: &lt;&lt; Tu, que tens, menina? &gt;&gt; Ella respondeu :
« Corno na.o hei de chorar? Meu pai foi para o theatro coma
filha da minha madrasta e a mim deixou-me em casa s6zinha. &gt;&gt;
Logo lhe appareceu um carro feito de uma abobora puchado a
ratos. D'onde ouviu aquella voz que lhe disse: . « Tu entra no
theatro e toma este relogio e a meia noite em ponto recolhe- te
ao carro. &gt;) Ella assim fez. Ora quem havia_ella de la encontrar?
0 mesmo caçador que a tinha encontrado no monte. 0 caçador
assim que a viu entrar tao rica, deu-lbe logo o braço e foi dansar com ella, porque era a melhor dama que estava no theatro
para dansa. A menina de vez em quando olbava para o relogio .
Quaudo faltava ja. pouco para a meia noite, fogiu do braço do
caçador e foi para o carro que estava a espera della . Nem o pai,
nem a madrasta, nem ninguem a conheceu. 0 carro, mal ella
poz pé nelle, logo alvorou e foi-se embora . Quando o pai e a
madrasta chegaram a casa, ja ella estava no borralho. Na segunda
noite, o mesmo. Na terceira noite, tornaram para o theatro e o
caçador que era um principe, estava ja preparado para a agarrar
bem e nào a deixar fugir. Mas a menina assim que viu no relo-

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

139

gio que eram horas de se ir embora, deu um grande lacào
(puchâo) no braço do caçador e fugiu . 0 caçador foi sobre ella
a correr para ver se a podia conhecer. A menina com a pressa
corn que ia a fugir, quando ia a saltar para o carro deixou cair
um chapim de ouro . 0 caçador agarrou-o . Nisto o carro alvorou e foi-s~ embora. D'ahi passado muito tempo o principe mandou um decreto por toda a sua naçào, que rodas as damas fossem
·a palacio e levassem um chapim de ouro, que elle la tinha outro,
e que aquella que o trouxesse igual e lhe servisse no pé, que lh'o
dava e que casaria corn ella. A primeira que foi, quem havia de
ser? Foi a filha da maJrasta, corn a mâi, e o pai tambem foi . A
menina que via que tinha perdido um chapim de ouro, poz-se
chorando tambem em casa para ir. Ali lhe appareceu logo um
carro puchado a dragoes e se apresentou em palacio, ainda mais
bre\'e que o outro em que ia a madrasta e a filha. Chegou ao
palacio e foi a presença do principe. 0 principe pediu-lhe o pé
para lhe metter o chapim, mas mal o principe lb'o metteu no pé,
logo se transformou numa ferradura. 0 principe ficou muito
admirado e perguntou-lhe o que era. Ella ia para fallar, e começou de botar caganitas de cabra pela bocca, e o vestido que ella
trazia fez-se logo nurna pelle de gata cheia de borralho, corn um
letreiro dizendo : Tu és gata borralheira. Nisto a madrasta ficou
muito triste. A menina que est~va tambem no palacio, quando
viu aquillo, ·deu-se a conhecer ao pai as escondidas da madrasta.
0 pai ficou muito admirado por a ver vestida toda de ·ouro, e por
a ver botar flores de. ouro pela bocca f6ra, e vê-la calçada corn um
chapim de ouro, e o outro pé descalso. Perguntou-lhe quem lhe
tinha dado aquillo tudo. Ella contou-lhe o que se tinha passado .
Depois foi ter com o principe, e mal principiou de fallar corn
elle, en trou a botar ramos de ouro ~ela bocca. 0 principe dea-lhe
o chapim e viu que lhe servia, e depois disse-lhe que ella havia
de casar corn elle. A menina disse que nao, que era com o caçador que ella tinha promettido casar. 0 principe entao declarou-se
que era elle mesmo que era o caçador. A menina entâo calçou o

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CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

chapim de ouro e foi para o carro, dizendo que se elle a queria,
que havia de air buscar a casa, que era o promettimento que elle
tinha feito. O principe metteu-se logo numa carruagem para vêr
se a podia alcançar, mas nâo alcançou e voltou para o palacio.
Um dia o principe vestiu-se de caçador e foi la para o mesmo
sitio para a ir buscar. A madrasta como sou be, sonegou a menina,
e apresentou a filha. 0 principe começou a fallar corn ella, e ella
a deitàrcaganitas de cabra pela bocca.'O principe, muito zangad~,
foi-se embora e nâo a quiz. A menina continuou outra vez a 1r
para o monte. 0 principe ia sempre a caça, e um dia enc~ntrou-a
toda esfarrapada. Ficou muito contente e levou-a cons1go, e a
madrasta nunca mais a tornou a vêr.

outro relogio e mandou-o metter no altar-m6r. Na terceira noite
o mesmo. Encontrou a velha que lhe deu o relogio e mandou-o
metter as onze e meia no baptisterio. Elle foi, veio a tal cousa, e
foi ter corn elle, mas elle, como a velha lhe tinha dito, começou a puchar por ella, e ella a puchar por elle, até que passando a
meia noite elle metteu-se na pia, e no mesmo instante a ta!
cousa ficou transformada na princeza viva, e toda a tropa que ali
tin ha morrido ficou viva outra vez. Depois a princeza casou com
elle, e foram todos para o palacio.

141

(ÜPORTO)

15.

0 SACRISTAO QUE CASOU COM UMA VELHA.

(ÜPORTO)

J

4.

0 SOLDADO PULHA.

Era um rei casado ha quinze annos sem ter filhos. Tinha uma
mulher que era fada. Houve uma filha do rei, e a fada foi ser
madrinha e disse que aos quinze annos havia de morrer a prînceza. Aos quinze annos morreu, mas antes tinha pedido ao pai
para ter sempre uma sentinella a sua sepultura. Todas as sentinellas que iam, por mais de um anno morria tudo, até que cheaou avez de um soldado muito pulha. Elle nâo queria ir, mas
b
d
.
nâo teve outro remedio. Quando chegou a igreja on e a prmceza
estava enterrada, poz-se a pensar e fugiu. Ia por uma serra acima
e encontrou uma velha, que lhe perguntou onde ia. Elle contoulhe, e ella deu-lhe um relogio e diss~-lhe que voltasse e que as
onze e meia se mettesse no confessionari9, e que visse o que nâo
visse, nao fizesse caso. Elle voltou, metteu-se no confessionario e
as onze e meia, sentiu sair uma coisa da sepultura, e correr toda
a igreja a chamar: &lt;&lt; Oh! sentinella ! oh ! sentinella ! » Elle nâo
semecheu. E a ta! cousa, passada a meia noite, en trou na sepultura outra vez. Ao outro dia o rei ficou muito admirado de o
vêr vivo. Mandou-o na outra noite. 0 mesmo. A velha deu-lhe

Era um sacristâo ha uns poucos de annos. Uma velha que ia
fazer oraçao igreja. 0 ~acristâo, um dia, chegou-se a ella e
offereceu-lhe rapé e perguntou-lhe: « Mulher, que devoçâo tens
tu aqui corn esta igreja? » - « Tenho muita. » Começaram
depois em conversas particulares; mais adora va o sancristâo (sic)
a velha do que a velha ao senhor. Um dia o sacristào disse-lhe:
« Nào era melhor que n6s tomassemos amores um corn outro? &gt;&gt;
A velha respondeu : « Ah ! que diria o mundo, se n6s agora
tomassemos amores um corn outro ? &gt;&gt; 0 sacristâo disse-lhe que
deixasse fallar quem falla. Depois os dois velhos casaram-se. Elle
deixou a igreja, e ella deixou a oraçao. Foram viver ambos para
uma casa, pedindo uma esmola. 0 povo todo aperreavam-nos,
por elles serem velhos e tomarem estado de novos. 0 sacristào
descorçoou e veiu para casa e disse para a velha: « Mulher,
fugimos d'aqui pra f6ra, ja nào posso aguantar as apupadellas do
povo. ,i Responde a mulher que para onde elle fosse, ella tambem ia. Pegaram num cesto, numa corda, num alviào e numa
fouce, e fato nâo o levaram, porque o nâo tinham, e foram para
uma montanha que se chamava Monte Maninho. Corn a fouce
cortaram paos e fizeram estacas, e espetaram-nas em volta
d'aquella montaha, e amarraram uma corda de estaca corn estaca

a

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

ate donde a corda poude chegar. Depois fizeram uma barraca
de terra e ali viviam. De noite iam pedir esmola. Por rnilagre
de Deus a mulher alcançou (ficou gravida). No espaça de nove
mezes botou uma menina a este mundo. 0 sancristao ficou
muito admirado. Nào queria ir convidar ninguem para padrinho
da menina. Foi para o monte a vêr se via alguem. Assim que
o sol arraiou, avistou um caçador no alto da serra. 0 sacristâo
quando o viu botou-se de joelhos &lt;liante d'elle, por vêr que o
caçador era um frade. 0 frade ficou muito admirado, e o sacristào disse-lhe que elle era mandado por Deus para ser padrinho
de uma me~ina que lhe tinha nascido. 0 frade disse-lhe que sim,
e que se apresentasse no convento de tal parte. 0 velho pediulhe para elle tambem lhe arranjar madrinha, e o frade disse-lbe
que sim, que la houve de encontrar tudo. 0 velho foi muito
contente para casa, mas muito trü.te por nào ter fato. 0 frade
costumava ir fallar com uma menina que morava defronte do
convento. 0 pai corcou-lhe o cabello e fechou-o dentro de uma
gavera. Naquelle dia o frade foi para lhe fallar para air convidar
para ella ser madrinha, e viu-a fechada a chorar. Elle disse-lhe :
« Tu, que tens, que tanto cboras ? &gt;&gt; Ella contou-lbe que por via
d'elle o pai tinha-lhe cortado o cabello e fechado-a. 0 frade abriu
a porta e foi ter corn ella. Ella disse-lhe que estava a chorar por
causa do cabello. 0 frade foi a gaveta, abriu-a, e poz-lhe o
cabello outra vez na cabeça. A menina ficou muito contente. 0
frade disse-lhe que queria que ella fosse madrinha de uma
menina. « Corno hei de eu ir, que meu pai nao me deixa? »
Elle disse : « Deixa, e até te ha de dar para tu levares a offerta
aos compadres. » Nisto o frade foi-se embora. Chegou-se ao dia,
o sancristao e mais a sua mulher embrulbar:1111-se nos farrapinhos e marcharam para o convento, cobertos de vergonha. Eutraram e pozeram-se num canto. 0 povo escarnicava (sic) dos velhos. D'ahi a pedaço veiu o frade chama-los. Elles foram, e vestiram-se corn um fato muito born que tinha o padrinho para
elles. Bapt-izou-se a creança e puzeram-lhe o nome de Joanna. 0

143

fradc den ao velho mu pinta e disse-lhe que lhe havia de durar
sete an nos, para pagar a mestra, para a vis tir etc., etc. 0 sacristao ficou muito admirado corn aquillo, mas nâo disse nad.a. 0
frade disse-lhe: cc Ha de cbegar-lhe para os sete an nos e ainda
lhe ha de sobrar, e eu ao fim dos sete an nos hei de la ir buscar a
menina. &gt;1 A menina, o que houve de crescer num anno, crescia
nu111 dia, e o que havia de aprender num mez aprendia-o numa
semana. Ao fim dos sete annos estava uma mulher creada. 0
homem quando queria alguma cousa ia a caixa para trocar o
pinto, e sempre achava o dinheii:o que precisava fora o pinto.
Chegou ao fim dos sete annos, tinha ainda o pinto inteiro. Vivia
muito contente por a menina crescer tanto e aprender tanto. No
dia em que completou os sete annos, a menina estava na mestra e mâi andava na lavoura, e o pai estava em casa. Chegou o
padrinho da menina. Assaudou-se (saudou-se). 0 sacristâo ficou
muito triste. A menina quando veiu conheceu loge;&gt; o padrinho
e pediu-lbe a bença (sic). 0 padrinho levou-a e &lt;leu ao pai sete
crusados novos e disse-lbe que lhe haviam de durar to&lt;la a vida,
que lhe ha viam de durar tantos a1mos como os que jà tinha. Foi
para o convento dos fra&lt;les o e padrinho disse-lhe que se chamasse
d'ahi em diante Joào. Os outras frades perguntaram quem era e o
padrinho disse que era um seu afilhado. Um dia passou pela palacio
do rci, e elle perguntou-lhe quem era aquelle rapaz. 0 padrinho
respondeu o mesmo. 0 rei pediu ao padrinho para elle ficar
como criado. Elle disse que sim, mas coma condiçâo que havia d.e
ter uma alcova s6 para elle, e que o nào havia de mandar fazer
nada que elle nâo podesse. b rei disse que sim. 0 padrinho
disse-lhe: cc Quando te mandarem fazer alguma cousa que tu
nào passas, fecha-te no teu quarto e chama por mim no coraçâo,
que eu logo te appareço. A rainha agradou-se d'elle. Elle nao
quiz. Quando o rei veiu, a rainha disse-lhe que o Joào tinha
dito que era capaz de ira uma quinta onde ha via muitos bichas,
e trazer a caça toda que la estivesse. 0 rei chamou-o e disse-lhe
que sob pena de morte que bav.ia de la ir. Joâo foi para o seu

a

�144

CONTOS l'OPULARES PORTUGUEZES

quarto e chamou pela padrinho. Elle appareceu-lhe . Elle ~ontou-lhe. Elle disse: « Diz ao rei que te mande apparelhar qumze
cavalo-aduras, das mais ferozes que houver em palacio, e quinze
b
.
criados, e que se preparem para amanhâ virem ter ~o monte, e_tu
vai tam bem, que eu la te appareço, e toma esta vannha. » Ass1m
o Joâo fez. Foram no outra dia os criados para o monte e d'ahi a
bocado cheo-ou o Joâo . As~entou-se numa pedra e cada rebanho
de passaros° que passava pela ar, elle ia com a varinha e fazia
uma cruz no astre, e logo os passaros que caiam as canastras,
cada canastra corn sua qualidade de passaro. D'ali a dias o rei
foi a uma festa. A rainha nem o criado nâo foram. 0 mesmo.
A rainha disse- lhe que o Joâo lhe tinha dito que era capaz de
ir buscar ornas laranjas ao reino da China, que marinheiro nenbum nem nino-uem era capaz de la ir buscar. 0 rei foi ter com
elle. O' mesmo . b O padrinho disse-lhe que fosse ao re1,. que li1e
mandasse preparar um navio, que elle depois lbe apparecia. Elle
assim fez. No dia seguinte metteu-se na embarcaçâo e mandou
saltar a maruja roda em terra. 0 Joâo assim que se apanhou _s6
no navio, conou os cabas e foi s6zinho. Ao fim de tres d1as
entrou pela barra dentro carregado de laranja. Todos ficaram
muito admirados. Tornou a haver outra caçada. 0 Joâo e a
rainha ficaram no palacio. A rainha outra vez. Elle o mesmo.
Quando o rei veiu, disse que Joâo era capaz de ir aos mares vermelhos, buscar uma embarcaçâo de peixe, que pescador nenhum
era capaz de trazer. Foi ao quarto chamar pela padrinho. 0
padrioho disse-lhe que fosse dizer ao rei que preparasse as mesmas cavalgaduras e que fo~sem ter a beira-mar. E tu leva esta
variuha. Elles foram, e o Joâo apenas cbegou asseotou-se numa
pedra, e corn a varinha batia na agua, e d: cada pancada ~ue
dava cada canastra de peixe que trazia. Assan encheu as tnnta
cana~tras de peixe. D'ali a &lt;lias houve outra festa. A rainha
ficou outra vez mais o Joâo em casa. A rainha disse ao rei que
0 Joào era capaz de ir desencantar tres filhas que elles tinham
encantadas e que ninguem era capaz de ir buscar. 0 rei man-

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

145

dou-o chamar. Elle foi ao padrinbo. Elle disse-lhe que dissesse
ao rei que mandasse fazer um navio todo novo para lhe dar. O
rei assim fez. Assim que esta va feito o rei chamou o Joâo. Depois
elle foi ao padrinho. 0 padrinho disse-lhe que mandasse saltar
toda a guarniçâo em terra. Assim foi. Elle fugiu corn o navio
s6zinho. E foi aos mares vermelhos. Chegou as !agas bravas (sic)
dos mares vermelhos, e o padrinho deu-lhe um punhal de ouro,
e disse-lhe que nunca o tirasse da mâo, e que nunca tirasse do
pensamento e do coraçâo o nome do teu padrinho, e segue para
onde te levar a tua inclinaçâo. Joâo foi seguindo por uma montanha f6ra. Chegou a noite a uns alvoredos, e seguiu sempre
sem descansar. Nisto â meia noite deu-lhe o somno e descansou um bocadinho . Ouviu cantar um passaro, e o passaro dizia
que perto d'ali estava uma princeza encautada, e se houvesse
um menino que a desencantasse, que seria feliz. Joâo encheu-se
de anima e foi ao ta! sitio onde o passaro disse que estava 0
encanto, e encontrou um chafariz. la para beber agua, e seccou a
bica e se abiram umas portas. Joâo entrou par aquellas portas
dentro. Eram umas minas la por dentro, de ouro e brilhantes.
Elle
chegou dcntro e viu uma princeza adornada de bITTandes
.
nquezas. Perguntou-Ihe: cc Que fazeis aqui? » Ella ~espondeu:
cc E v6s que vindes aqui fazer? &gt;&gt; Elle disse que a vinha buscar. A
princeza disse-lhe: cc Pois entâo accompanha-me, pois senâo vem
ahi o meu encanto; a ti encanta-te e"amim dobra-me o encanto . »
Elle perguntou-Ihe quem era o seu en canto. A princeza disse que
era um carneiro que tinha sete pares de gaitas (cornos), e a
princeza deu-lhe um relogio e disse-lhe : « Quando forem onze
boras até onze e meia esta proximo o meu encanto. » Joâo agarrou na menina a toda a força e trouxe-a pelas minas fora. Ao
sair das portas do chafariz, fecharam-se as portas corn tanta valentia que ainda trincaram um bocadinho do vestido da princeza.
Depois veiu o carneiro dos sete pares de gaitas. Joâo com o
punhal de ouro matou-a. E pegou na princeza e levou-a para
bordo da embarcaçâo. A pri"nceza virou-se para terra e deu urn
Rtt'flt hispa.niqut. xrv.

JO

�146

CONT05 POPULARES PORTUGUEZES

ai. E d'ali ficou muda logo. 0 navio logo · &lt;leu bordo para
outra terra . Avistaram uma cidade. 0 padrinho disse:
cc Joào, salta em terra, corn o mes_mo punhal, e nunca te
esqueças do teu padrinho. )&gt; Joâo foi, ~ntrou dentro de u~a
citerna, dentro da citerna estava um palac10, e dentro do palac10
um jardim. Tinha um chafariz no meio, e um grande tanque e
um gradeamento de bronze em volta, rodeado de serpentes, e a
princeza encantada a lavar no tanque. Joao foi chamado ~or :lla
a beira do gradeamento, por nâo poder saltar dentro ao 1ard1m.
Ella foi conversando corn elle, e disse-lhe : « Ide-vos embo:a,
que senào vem por ahi o meu encanto, e faz-me grandes sacnficios (sic). » Joâo disse-lhe que nâo se assustasse, que onde ella
morresse, morria elle. A princeza disse-lhe que o seu encanto ~ra
uma bicha de sete cabeças. Quando forem onze horas e me1~,
esta proxima. A princeza depois sahiu p~ra fora do tanque e vern
para dentro do palacio que estava na c1terna, e ~echou-se num
quarto, e disse para o Joâo: « Aqui é que ha _de sa1r a s~rpente. »
Joao esperou a bicha e cbamou pela padnnho. Ass1m ~ue a
bicha appareceu, cravou-lhe o punhal num~ cabe~a; a ~1cha,
quando se viu cravada, deu c~m o rabo_ para ~1ma. ~1sto abnr~mse as porta~ do quarto e a pnnceza fugm. Joao, ~ss1m que vrn a
princeza sol ta, accompanho~-a pel: citerna, e d:1x~u o pun~al de
ouro cravado na cabeça da bicha. A bora do me10 dia, appareceulhe O punhal. O Joâo levou esta princeza para bordo._ A outra
irmâ que esta va muda abraçou-a, mas nao fa~ou. 0 na_v10 botouse outra vez ao larao. E avistaram a Turquia. No me10 de umas
0
- o Joa~
~
montanhas esrava um
palacio . 0 navio nâo 1evava senao
e
as duas princezas. O padrinho disse-~he :_« Vês_ aque~le palac10,
dirige-te a elle. » Joâo foi. No p~lac10 nao h:1:1a senao passaros
e sardôes e sarJ.magaotas, centope1as e outras bichos. ~lie _entrou
pela palacio dentro. O palacio fecho~-se n~ mesmo ms~aote de
maneira que nào tinha portas para sai_r. Ab_nu-se uma mma d:ntro do palacio. Ouviu â bora da me1a no1te uma voz: ~&lt; Vai-te
embora, que nào logras o que desejas. &gt;&gt; Respondeu o Joao: « 0

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

motiva?» A voz respondeu : « Porque nâo trazes armas para
pelejar comigo? » Joâo disse: « Appareçam as tuas, que as minhas eu t'as amostro », que era o punhal. No mesmo instante,
apparece um gigante. Joâo, cheio de animo, puchou pelo punhal
e amostrou-o ao gigante . 0 gigante assim que avistou o punhal,
afastou-se e disse: « Oh! que arma tao pequena com tanta
força! i&gt; 0 gigante corn medo do punhal foi buscar a princeza,
depois disse para o Joào: « Mas tu nào a levas sem armar lucta
comigo. •&gt; A lucta principiou â meia noite e acabou ao meio dia .
Joâo abraçou o nome de Deus e do padrinho e atirou corn o
punhal ao gigante, e o gigaote cahiu atordoado . Joâo pegou na
princeza e fugiu pelo palacio fora, e levou-a para o navio . Logo
que ella saltou na embarcaçào, ficaram todos muito contentes.
Chegaram depois ao sitio aonde tinham desencantado a primeira,
virou-se a primeira para a terra e deu outro ai. Depois foram até
ao reino do pai. Quando desembarcou em terra, &lt;leu a princeza
outro ai. Foram depois para palacio. 0 rei muito contente por
as filhas estarem desencantadas, muito triste por a mais nova
estar surda e sem fallar. Nisto houve outra festa . A rainha
e Joâo ficaram no palacio . A rainha outra vez. Joâo nâo
quiz. A rainha ficou muitou zangada. A rainha disse ao rei
quando elle veiu, que mandasse matar o criado, porque
elle tinha dito que a filha mais nova que era muda, s6 fallava a
ordem d'elle. 0 rei mandou-o chamar e disse-lhe que a havia
de fazer fallar ùebaixo de pena de morte . Joào foi ao quarto, e
chamou o padrinho. 0 paùrinho disse que fosse ao rei e que mandasse fazer um banquete para todos, e que no dia em que estiYesse toda a gente reunida, que chamasse por elle. 0 rei assim
fez. No dia do banquete, Joao chamou pela padrinho . Elle disselhe que fosse ao rei, e que lhe pedisse para ficar ao pé do rei a
mesa. Um rei que estava a mesa perguntou se aquella princeza
nào fallava . Joâo disse: « 0 cantador, quando entra para a praça,
antes de cantar, considera na cantiga. » Quando muito lhe pareceu, virou-se o Joâo para a menina que estava ao pé de si, e

�CONTOS POPULARES PORTüGUEZES

perguntou-lhe: cc Princeza, que quer dizer aquelle ai, que deu a
entrada da embarcaçâo ?» A princeza respondeu: « Aquelle ai
quer diur, que se ponha aqui um cutello bem agudo, para dar
a quem o merecer. &gt;&gt; 0 rei mandou buscar o cutello e pô-lo em
cima da mesa. Depois a princeza callou-se e nào fallou mais.
Depois
continuaram a corner. Outro rei tornou a preountar
se a
.
b
pnnceza nào fallaYa mais. 0 Joâo respondeu: cc O cantador que
canton, ha de acabar· a cantiga. &gt;&gt; D'ali a bocado tornou Joâo a
preguntar-lbe: cc Princeza, que quer dizer aquelle ai que &lt;lestes
no meio do mar? &gt;&gt; Ella respondeu : cc Aquelle ai que dei no
mar, quer dizer que se encontraram quatro donzellas no mar a
navegar. » Depois callou-se outra vez. Um outro rei tomou a preguntar: c&lt; Entào a princeza nào falla mais? » 0 Joâo disse: cc 0
cantador que começou a cantiga, dari tambem o remate, e
depois cantara sempre. » Joâo entâo voltou-se para ella e disselhe: cc Princeza, o que quer dizer aquelle ai que &lt;leu quando saiu
para terra ? » A princeza disse : cc O ai queria dizer que se
Joanna fosse Joao, ha muito tempo que meu pai era cabrâo. &gt;&gt;
Mataram entào a rainha, e a Joanna casou corn o rei.
(ÜPORTO)

16.

0 RIO DE SANGUE.

Tres irmâos. Foi o primeiro correr mundo. Encontrou uma
velha que era Nossa Senhora. Elle pediu-lhe que lhe inculcasse
uma casa para servir. Ella disse que sim, mas que s6 havia de
fazer o que elle lhe dissesse, e mais nâo. Elle foi. 0 amo tomou-o.
Fez-lhe a recommendaçâo, e escreveu uma cana e disse ao rapaz
que nâo parasse por mais que visse no caminho. Deu-lhe um saco
para tirar de corner quando tivesse f6me. Deu-lhe um cavallo e
disse-lhe que entregasse a carta onde o cavallo ajoelhasse. Elle
foi, viu um pomar, apeou-se para ir buscar a fruta, e o cavallo
sumiu-se, e elle ficou s6. Foi o segundo irmâo, tudo o mesmo.
Passon o pomar, mas a -mais adiante viu uma fonte de leite.

•

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Parou para o beber e nisto o cavallo foi-se embora. Foi o terceiro irmào. Encontrou a velha, que era Nossa Senhora, recommendou-lhe tudo, e disse-lhe que aquelle amo estava muito zangado pelo que tinham feito os irmâos. Elle foie passou o pomar.
Quando o passou, encontrou Nossa Senhora, que lhe deu uma
oraçâo para quando elle se visse affiicto. Foi adiante e viu a
fonte de leite. Depois encontrou um rio de agua. 0 cavallo 11ào
o queria passar. Elle lembrou-se da oraçâo, rezou-a e passou.
Depois um rio de lei te. Rezou, passou. Depois um rio de sangue:
o cavallo nao queria passar. Rezou, passou. Encontrou depois
dois penedos a baterem um no outro. Rezou. Os penedos pararam e elle passou. Depois encontrou dois leôes a bater um com
o outro. Elle rezou a oraçâo e elles separaram-se e elle passou.
Depois encontrou uns· pretos a cortarem lenha com uns machados, e outros a botarem para uma fornalha. Rezou e elles suspenderam os macbados e elle passou . Depois encontrou umas
pombas muito gordas com pouca comida, outras muito· magras
corn muita comida. Umas gardas a descerem do ar para baixo,
e outras magras a voarem do chào para o ar. Depois uma rua
muito estreita e suja, ao fim d'esta rua estava uma grande claridade, e muitos passarinhos a cantarem. No meio da claridade
uro palacio, e dentro do palacio um homem assentado em cima
de um throno. Donde o menino se dirigiu a elle a entregar-lhe a
carta. Nisto saiu para fora, e ja nao viu o cavallo. Ficou muito
admirado a olhar para o canto dos passarinhos. Chegou um
menino ao pé d'elle e preguntou-lhe o que estava elle ali a fazer.
Elle disse-lhe que estava a ouvir cantar os passarinhos. 0
menino disse-lbe: cc Vai-te embora, que ja aqui estas ha um
anno e um dia. &gt;&gt; 0 rapaz ficou muito admirado. 0 menino
disse-lhe: « Vai-te embora, que quem vive corn gosto um dia
parece uma hora. &gt;&gt; Foi-se o menino embora, e depois veiu um
homem e preguntou-lhe : « Que fazes ahi ? » - cc Estou a
ouvir cantar os passarinhos », disse elle. 0 homem disse: cc Vaete embora, que ja aqui estas ha dois annos e dois &lt;lias. &gt;&gt; 0 rapaz

�I

50

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

fi.cou rnuito admirado. 0 homem disse-lhe que lhe havia de
dizer o que tinhaencontrado pelo caminho. « Pomar de frncta. &gt;&gt;
Elle respondeu : « Sim, eram as maças do paraiso, mas quem as
comer morre, como aconteceu corn teus irmàos. » - « Fonte de
leite. » - « Pois nào era leite, eram os dernonios que estavam
derretendo chumbo, para beber quem ali passasse para morrer. »
&lt;c Rio de leite &gt;&gt; « E' o leite que Nossa Senhora derramou
pelos peitos f6ra, quando lhe arrastaram o filho para o Calvario. » - c&lt; Rio de agua. &gt;&gt; - cc As lagrimas que Nossa Senhora chorou pelos seus olhos f6ra, quan&lt;lo lhe arrastaram seu
filho pelas ruas da amargura. » - « Rio de sangue. &gt;&gt; - « Foi
o sangue que derramou Nosso Senhor Jesus Christo pelo seu
corpo f6ra. » - « Penedos. » - « Erào as lingoas &lt;las murmuradeiras, que estavam a dizer mal da sorte da tua mâi. •&gt; « Os leôes. » - cc Erao os teus dois irmàos, que como se viram
perdidos, queriam-te perder tambem a ti. » - cc Quatro pretcs
a cortar lenha, e outros quatro a botar para uma fornalha. 1&gt; « Erào os diabos do inferno que estavam a cortar as aimas e a
botar para os fornos. 1&gt; - &lt;c Pombas. » - « Nào eram pombas, eram as al mas que tinham morrido ha pouco tempo, e que
ainda nào tinham pago os peccados. » - c&lt; As magras que iam
para cima ? » - &lt;&lt; As almas que vem do purgatorio ja livres para
o ceo. 1&gt; - « A rua muito escura? &gt;J - (c Era a rua d'amargura, onde Christo bebeu o fel. &gt;&gt; - &lt;&lt; A claridade, etc ... ? &gt;&gt; « Claridade, paraiso; os passarinhos a cantarem, os anjos do
paraiso; o palacio, o ceo; e o homem, era DeL1s. » 0 homem
( que era Deus) depois disse-lhe: &lt;&lt; Agora vae-te embora, e dizeme o que queres. » 0 rapaz disse: &lt;&lt; Queria ter de comer e beber
neste mundo, e a salvaçào para a min ha alma no resto da vida. 1&gt;
&lt;&lt; Pois vae-te embora, e vae ter corn tua mai, e a salrnçào
faz por ella, e corner e beber ahi tens para ti e tua mai. »
(ÜPORTO)

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17.

LAME BAIS.

Era um rapaz que vivia corn a mai pobremente. Fugiu de casa.
Encon trou um lugar e pediu donnida. La disseram-lhe que nâo
tinham camadas, mas de-ram-lhe as chaves de um palacio para
elle la ir dormir se quizesse, mas que costumava la ir dormir
gente, e que desapparecia. 0 rapaz disse que nào se importava. Foi la, e apparecia-lhe corner e beber e tudo _q uanto era
preciso, mas nào podia sahir porque o palacio nao tin~a p~rtas.
Esteve là um anno, e rodas as noites vinba uma cmsa fna ter
com elle a cama. 0 rapaz dizia: « Quem està ahi que se retire
de ao pé de mim, que eu estou quente e nào quero arrefecer. »
Ao fim do anno aquella cousa fallou, e disse : &lt;&lt; Se te obrigares
a estar aqui outro anno da mesma maneira que estiveste este,
seràs feliz; ficarâs senhor d'este palacio, casaràs com uma de
minhas filhas, escolheras quai quizeres. » 0 rapaz, como tinha
qae comer e beber, alise deixou fi.car mais um anno. 0 rapaz
assim que acabou o anno, foi para f6ra. Chegou a um monte e
encontrou um gigante a corner um boi inteiro assado, que era
a sua sobremesa. 0 gigante preguntou-lbe: cc Onde vaes, oh
homem ? » O rapaz respondeu: cc Vou para aquelle reino casar
corn a filha do rei. )&gt; 0 gigante disse-lhe: cc Espera ahi, que eu
tambem vou, deixa-me corner a sobremesa. n O rapaz disse que
aquillo levava muito tempo, maso gigante abriu a b_occa ~ enguli_u
o boi logo de uma vez. E foram ambos de dois (sic). Mais
adiante encontraram outro a tapar um ribeiro d'agua e a beber.
-Preguntou ao gigante onde elle ia. 0 gigante respondeu : &lt;&lt; Este
rapaz vai casar corn a filha do rei e eu vou accom?anha-lo. » _O
bebe-agua disse-lhe: cc Queres ~ue eu tambem va?_ n Elle~ drsseram : &lt;c Pois anda. &gt;&gt; - « De1xa-me beber uma pmga d agua
que eu ja vou. 1&gt; E bebeu uma presa d'agua de um s6 tra?o.
Foram todos tres. Mais adiante encontraram uro corn o ouv1do
pousado no chào. Perguntaram-lhe o que elle estava a fazer, e
elle disse que esta va a ouvir arrebentar as arvores em sete leguas

�152

r53

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

de redondeza. E foi com elles. Depois mais adiante encontraram
outro que estava ,l botar um oculo e corn uma lança na mao.
Preguntaram-lhe ; « 0 que estas a fazer? » - &lt;&lt; Estou agui a
vêr se ouço um mosquito que esta d'aqui sete leguas na janella
de um pal::tcio. &gt;&gt; E atirou corn a lança e veiu com um mosquito
esperado na ponta. Foi corn elles. Depois mais adiante encontrararn outra homem corn umas peias de ferro. Perguntaram-lhe
para que era aquillo, e elle disse que andava assim melhor peado
que os outras sem peias. Assim foram para o tal reino. 0 rapaz
quando chegou li, disse para elles: cc Vocês, agora, sigam o seu
destino, que eu venho para o palacio casar coma filha do rei. »
Elles disseram: « Nada, nos accompanhamos-te até vir o casamento, e ficarnos â porta. » Elle en trou, e foi a presença do rei.
0 rei mand,m chamar as tres filhas para elle escolher urna. Elle
escolheu a mais bonita. 0 rei disse-lhe : c&lt; Ai ! que escolhestes
mal! » 0 rapaz preguntou porque? 0 rei disse : cc Porque
esta tem um vesüdo de azas e foge-te. » A princeza disse entao
para o rei: « Nào, que eu nào o quero. » 0 que ouvia arrebentar as arvores, e que estava corn o ouvido a escuta, disse para
os companheiros: « Ai! o que ella esta a dizer? » Diz o
gigante: « Ella que diz? » - « Diz que nao casa com elle. &gt;&gt;
Nisto o rei disse : c&lt; Oh filha, tu has de casar corn elle, que
palavra de rei nao volta atraz. » Diz elb: « Pois eu s6 caso
com elle, se elle corner os bois que nos ternos para corner nurn
mez. » 0 que ouvia arrebentar as arvores disse para os companheiros: cc Ai! o que ella esta a dizer ! &gt;&gt; E contou. Diz o
gigante: « Eu ja ha muito que nao comi, tenho uma fome damnada. &gt;&gt; 0 rapaz veiu chama-los, os bois ja estavam promptos, e o
corne-bois no fim dos outros comerem, comeu os bois todos. O
rei disse : cc Fil ha, agora tens de casar, ja la vao os bois. &gt;&gt; Ella
disse : « Nào caso corn elle, s6 se elle beber o vinho todo que
ternos na adega. &gt;&gt; 0 bebe-ribeiros bebeu-o. 0 rei disse outra
vez o mesmo. A princeza disse que s6 casava corn elle se o
rapaz dentro de uma bora lhe fosse levar uma ::arta a cern legoas

de distancia a um principe e trouxesse a resposta. 0 que ouvia
rebentar as arvores contou aos companheiros. Depois o andarilho deram-lhe a carta e foi. Ficou o que via ao longe corn o
relogio na mao. Faltavam cinco ruinutos para acabar a hora, e o
que estava corn o oculo deitou o oculo, e viu-o estar deitado
num monte, cançado de carrer tanto. Agarrou em tres limôes e
deu-lhe com elles no peito. 0 andarilho levantou-se de repente,
veiu a carrer, c quando cbegou ainda faltava urn minuto para acabar a hora. Entregaram a respostaa princeza. Ella nao teve mais
remedio senâo casar. 0 rei disse ao rapaz: cc Agora ella é que te
ha-de levar ao teu palacio, corn o vestido de azas a voar. Mas
toma cuidado, tira-lhe o vestido, e faz urna torre de bronze e
fecha dentro o vestido, senao ella foge. &gt;&gt; Assim foi. 0 principe
anda.va s6 a caça. Nisto veiu a mai do rapaz. Ella começou a
chorar e a dizer a mai, que naquella torre estava fechado um vestido muito rico que ella tinha. A mâi comprou um diamante, e
foi cortando a torre por detraz. Até que chegou a tirar o vestido.
A princeza mal o apanhou, vestiu-o para mostrar a mâi como
lhe estava bem. E assim que o poz fugiu. 0 rapaz quando
veiu, a mâi contou-lhe, e elle fugiu tambem, e nunca mais se
soube d'elle.
(ÜPORTO)

r8.

O LADRAO DA MAO CORTADA.

Um homem foi viajar, e deixou na terra a mulher e tres filhas.
Morreu a mulher, e elle veiu tomar conta d'ellas. Poz loja de
contrabandista. Quando as filhas ja estavam casadas, abalou e
deixou fi.car as filhas com o negocio. Elias eram muito esmoleres,
e naquella terra andava mna grande manada de ladrôes. 0 capitâ.o dos ladrôes fez um conselho a manada para ir roubar as
meninas. 0 capitào tratou de se vestir de mulher velha, e um
dia quasi a noite, foi pedir dormida as meninas, ficando a manada
escondida ali perto. As meninas responderam que nào lhe podiam

�1 54

1 55

CONTOS POPULARES PORTùGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

dar dormida. Elle ateimou, e pediu que lhe dessem nem que
fosse na cozinha ao lado do lume. A mais velha, e a do meio
nâo lhe quizeram dar agasalho, mas a mais nova teve pena, e
deu-Jh'a. 0 ladrào entrou para dentro e deu tres maçàs, uma a
cada uma. As duas mais velhas trataram de camer as maçàs, mas
a mais nova guardou a sua no seio. Fizeram a ceia, e deram de
cear ao ladrao. Depois as duas mais velhas foram-se deitar. Diz a
mais nova : &lt;&lt; Voçês deitem-se, que eu fico acordada para vêr o
que a velha faz ao pé do lume. » As duas mais velhas, coma tinham comido as maçàs, que eram de encanto, adormeceram logo.
A mais nova, coma nào comeu a sua, estava deitada mas acordada . 0 ladrào quando deu tempo de ellas estarem a dormir, levantou-se, e foi ter com ellas à cama para vêr se estavam dormindo. As duas mais velhas, por via das maçàs, estavam ferradas
a dormir; a mais nova esta va acordada, mas fingiu que estava a
dormir. 0 ladrâo poz entao uma cesta que trazia, e tirou d'ella
uma mao definhada (de finado) e accendeu-a e po-la no meio da
sala. (A mao de finado emquanto esta accesa, ninguem mais
acorda naquella casa, e para a apagar é preciso ser corn vinagre.)
Depois abriu a porta e tocou numa trombeta para chamar a manada dos ladroes que estava escbndida . Neste comenos a mais
nova que estava acordada, fechou-lhe a porta, e fi cou deotro corn
a luz (a mio) accesa, e o ladrào de fora. A porta tinha um buraco gateiro, e o ladrâo nào fazia senào gritar que ella lhe desse a
mao de finado, e o mais que elle la tin ha deixado. Mas ella o que
fazia era grirar pelas irmâs. Elias nào podiam acordar por
causa das maçâs que tinbam comido. 0 ladrâo pediu que apagasse a mào c que lha desse. Ella apagou-a corn vinagre, e depois
quando o ladrào rnetteu o braço para ella !ha dar, a mais nova
foi corn uma espada e cortou-lhe a mâo. 0 ladrao depois foi-se
embora sem a mâo e foi-se curar. As duas - irmàs assim que a
mais nova apagou a mâo de finado, acordaram logo, e ja nâo
chegaram a vêr ella cortar a mâo ao ladrào. Depois a mais nova
pegou na mào e enterrou tudo. 0 ladrào disse para os compa-

nheiros que as havia de matar todas tres. 0 ladrâo fez uma luva
para vestir, fingindo que trazia mâo. Alugou depois uma casa
defronte da casa onde as meninas tinham o seu negocio, e foi
p6r tambem negocio de contrabaodista. Depois namorou-se da
mais velha. Casou corn ella. Um dia disse a mulher que ella
havia de ir com elle
terra vêr uma grande fu1icçao que la
havia . 0 ladrào quando chegou a mna serra, viu um chafariz, e
foi beber agoa mais ella. Depois mais adiante cbegou a uma
pedreira e disse : « Abre-te, perola! » Abriu-se logo uma mina.
A mulher ficou coma a ternura da noute (sic) quando viu aquillo,
por se vêr debaixo do chào. Depois o ladrào disse : « Fecha-te,
perola », e ~ mina fechou-se, e elles fi.caram debaixo do chào.
Foram andando e foram ter a mnas salas muito grandes. Depois
d'abi a bocado ouviu-se a manada dos Jadroes. Disse o ladrâo
para elles : « Aqui esta a primeira! » Depois perguntou a mulher quem lhe tinha cortado aquella mâo, e tirou a luva. Ella disse
que nâo sabia. 0 ladrào entào deu-lhe uma maçà e tres chaves, e
disse-lhe que ab risse dois q uartos, mas nào abrisse o terceiro, e visse
o que estava nelles, e que quando elle viesse que lhe ha via de dar
a rnaçà. Ella guardou a maçâ no seio. Foi vêr o primeiro quarto.
Eram barricas de ouro em p6. 0 segundo estava todo cheio de
brilhantes e toda a especie de riqueza. Ella fi.cou muito admirada,
e disse : &lt;&lt; Quando isto é nestes dois quartos, o que far:i naq uelle
que elle me prohibiu de vêr ! » Depois foi ao terceiro quarto e
abriu a porta. Ao tempo que abriu a porta, caiu-lhe a maçâ do
seio e pisou-se. Ella apanhou outra vez a maçà e tornou -a a
metter no seio. 0 quarto estava cheio de gente morta. 0 ladrào
que estava corn os companheiros, mal a mulher abriu a porta do
terceiro quarto, sentiu logo e voltou para traz. Chegou a mina e
perguntou a menina se tinha ido vêr os quartas. Ella disse que
tin ha ido vêr os dois. 0 ladrao pediu-lhe a maça. Ella deu-lh'a,
e elle mal a viu pizada, disse : « Ai! que me és falsa ! » Matou-a
logo, e po-la no terceiro quarto com os outros mortos. Depois
tratou de se dirigir para onde estavam as outras duas meninas,

a

�156

CO TOS POPULARES PORTUGUEZES

na loja. As irmàs perguntaram-lhe pela irmà, e elle disse que
ella tinba gostado muito da terra e elle que a tin ha deixado lâ
ficar. Depois o ladrâo, para as enganar, escrevia por mâo d'elle
ca11as, como se fosse ella. D'onde veiu uma carta, em que a mais
velha con vida va a segunda para ir la. Ella acreditou e foi. E o ladrâo fez o mesmo que corn a mais velha e matou-a e botou-a ao
mesmo quarto. Depois tornou-se a dirigir para a loja onde esta va
a mais nova. Elle tornava a escrever cartas das duas para a 'mais
nova. Mas ella nào acreditava. 0 ladrao dizia-lhe que ella tioha
um !!l'ande
casarnento na terra. A mais nova nâo se queria fiar,
I:&gt;
mas tantas erarn as cartas que ella sempre foi. 0 ladrâo fez
quando la chegou o mesmo que corn as outras irmâs. Quando
chegou a pedreira, ella ouviu dizer : &lt;&lt; Abre-te, peroJa », e depois :
« Fecha-te, perola. » Ella logo aquillo ficou-lhe no ouvido para
lhe nâo esquecer. Quando chegou tal sala, o ladrào perguntoulhe se ella sabia quem é que lhe tinha cortado a mâo. Ella disse
que nào sabia, que talvez fosse alguma &lt;las suas irmâs. 0 ladrào
entâo deu-lhe as tres chaves e a rnaçà, e disse-lbe o IJ]esmo.
Ella viu o primeiro, depois viu o segundo, mas ao terceiro nâo
foi. O ladrâo como nâo sentiu que ella foi ao quarto, nâo voltou
a pedreira, e continuou a andar pelas serras. Andava um principe caça e trazia grandes joias consigo. Os ladrôes deixaram-no
muito ferido para o roubarem, e depois deitaram-no por um buraco, donde elle foi ali pelo subterraneo ao terceiro quarto
donde cstavam as mortas. A menina que estava no subterraneo,
nâo fazia senâo a limpeza, fazia as camas, e fazia o comer para os
ladrôes, e nas horas vagas, ia para a bocca da mina dizer :
« Abre-te, perola. Fecha-te, perola », para vêr se ella tambem se
abria. No dia seguinte o ladrao e os companheiros arrecolheramse a mina. Elle preguncou :i menina quantos quartos tinha visto.
Ella disse que dois. 0 ladrâo pediu-lile a maçâ, e ella estava
inteirinha. 0 ladrào entâo disse para os companheiros, que
aquella é que havia de ser a sua mulher verdadeira, e que se
alguem lhe tocasse, que o mandava matar. Elle de dia ia roubar

a

a

CO. TOS POPULARES PORTUGUEZES

1 57

e ella fi.cava no subterraneo a fazer o corner e a tratar de tu&lt;lo.
Um dia a menina foi ao terceiro quarto, e viu as irmàs mortas.
Foi seguindo depois pelo quarto dentro, e sentiu uns gemidos
que era o principe, que os ladrôes tinham roubado. Ell':_ pr~guntou-lhe o que elle tinha e elle contou-lhe tudo. 0 ladrao unbalhe rnostrado um unguento, que diz que era um balsamo para
curar toda a ferida. Ella disse para o principe· que se elle guardasse segredo, ella curava-o, e dava-lhe de corner. Ella disse-lhe
que se os ladrôes ali fossem, que elle se fingisse morto. Tratou de
cura-lo e todos os &lt;lias lhe ia ao quarto darde corner. Ella, um
dia, qu~n&lt;lo viu que o principe ja estava bo_m, arranjou dua~
cavalo-aduras, rou~ou tudo quanto os ladrôes trnham, e chegou a
pona°e disse : &lt;&lt; Abre-te, perola &gt;&gt;. Depois ~ugiu c?m o princ~pe.
O ladrâo mal ella fugiu, conheceu que hav1a nov1dade na mma,
e voltou corn os companheiros, mas ja ella tinha fugido. Eram
tres caminhos que iam pela serra, e o principe e a menina f~ram
por um d'elles. Os ladrôes depois foram pelo rnes~o cammho
atraz d'elles. Ella olhou para traz e viu os ladrôes, e dtsse: « Que
ha de ser de nos? &gt;&gt; Desceram a u ma baixa num alvoredo, amarraram os cavallos, e ia um lavrador corn tres carros de palha, e
ella pediu-lhe se os deixava esconder naquella palha. 0 l~vrador
disse que sim, e mandou parar os carros, e amarrou os bois a um
pinheiro. · O principe e a menina esconderam-_se nu~ carro. ~
ladrâo cht&gt;gou ao lavr-ador e perguntou-lhe se tmha vtsto por ah
pa sar um homem e uma mulher. 0 lavrador disse que _nâo. 0
ladrao começou a vêr o ::arro detraz da palha e o do me10, mas
como nâo encontrou ninguem, nâo foi vêr o da frente. Depois
foram para o outro caminho. Depois o principe e a
menina sairam da palha, montaram a cavallo, e foram para
a cidade. O rei como lhe faltasse aquelle fi.lho ha uns poucos de dias vivia muito triste. 0 principe chegou e foi-se apresentar ao r~i corn a menina, e contou ao pai o que lhe tinha
acontecido. O principe casou logo com a menina. 0 rei maudou
logo por decretos annunciando o casamento. 0 ladrào da mào

�59

CONTOS POPULAR.ES POR.TUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

cortada mal ouviu o decreto, vestiu-se e veiu para a capital para a
matar. 0 ladrio em segredo escreveu a menina. A menina chegou-se ao principe, e pediu-lhe uma graça naquelle dia : que lhe
desse o melhor leào e a rnelhor espada, e que nâo fosse dormir
corn ella naquella noite. 0 principe disse que sim. Ella poz o
leào ao pe da cabeceira. Depois a cabeceira para os pés, e pegou
na espada. 0 ladrâo quando viu que ella estava deitada, deu-lhe
com a espada para a matar, mas ella que estava do outra lado
chamou o leâo, e o leào agarrou-se a elle, e ella corn a espada
matou-o. 0 principe que sentiu aquelle barulho, veiu e viu-o
morto. Foram dar parte ao rei. 0 rei mandou uma divisâo ao
outra dia para a serra. Os ladrôes estavam dentro da mina. A
menina chegou e disse : &lt;&lt; Abre-te, perola. &gt;&gt; A tropa entrou, e
dei cou fogo as pedreiras, e elles rnorreram todos debaixo do châo,
e eu era soldado no tempo e quando vi isto vî-me embora.

rem. Vieram duas macacas, mna velha e outra nova e fizeram-no
ir para a mesa a comer tambem corn os rnacacos. Elle comeu, e
depois a macaca velha foi buscar uma avelâ e entregou-lh'a. A
macaca nova nunca o desamparou e nào fazia senào fazer-lhe
festa. 0 principe um dia veiu para a janella, e viu muita tropa,
mas tudo eram macacos, e muitos trens e carruagens, mas todos
puchados a macacos. A macaca velha e a nova saltaram para
dentro de uma carruagem e fizeram com que elle fosse tambem.
0 principe vinha muito admirado, mas ao rnesmo tempo muito
triste porque nâo via senâo macacos por toda a parte. Os irmâos
estavam na serra a espera d'elle, quando o avistaram, corn aquelle
grande exercito de macacagem. Elles queriam fugir corn medo,
mas ao final sempre foram vêr o que era. 0 irmâo entào saiu do
carro aonde vinha e foi abraçar os irmâos. A macaca velha ficou
na carruagem, mas a macaca nova sain com o principe accompanhada por muitos macacos corn armas. Os irmâos mostraram a
espada de ouro e o ramo, e elle muito envergonhado mostrou a
avelà. Os irmàos foram para o palacio a cavallo, e elle metteu-se
na carruagern e foi tambem com os macacos. Quando chegaram
perto do palacio, o exercito fi.cou parado, e a macaca velha e a
nova e o principe foram ter corn o rei. Os principes entregaram
cada um ao rei a sua prenda. 0 rei foi ter corn o mais nova e
perguntou-lhe o que elle trazia. Elle disse-lhe a chorar que lhe
trazia sé aquellâ avelâ e aquellas macacas. Depois pediu licença
ao rei para deixar entrar o exercito dos macacos. 0 rei disse que
sim. Entâo todos os macacos que eram officiaes, mal chegaram ao
pé do palacio logo se tornaram em gente, ea macaca velha fez-se
numa rainha, e a nova numa princeza mais· linda do que o sol.
0 rei fi.cou muito contente e ne:,se dia deu um grande banquete
a toda aquella cône. Depois naquelle dia haviam de se apresentar as prendas para se vêr qual era a melhor. 0 mais velho apresentou a espada de ouro; o do meio apresentou o ramo de
ouro corn a corôa; o mais nova como tin ha dada a avelâ ao pai,
nâo apresentou nada. 0 pai disse entâo que a prenda d'elle tam-

(ÜPORTO)
I 9, OS MA CA COS
(VARIANTE)

Era um rei corn tres filhos. Todos tres queriam o reiuo. O rei
mandou-os carrer terras, e disse que o que lhe trouxesse a melhor
prenda seria o senhor do reino. Chegaram a uma montanha e
viram tres caminhos. Cada um foi pela seu. 0 mais velho encontrou uma espada de ouro. Corno tinham combinado que logo
que achassem alguma prenda haviam de voltar atraz e esperar
pelas outros, o mais velho assim fez. 0 segundo achou um rama
de ouro corn uma. corôa tambem de ouro no mesmo ramo. Voltou para traz e veiu encontrar-se corn o innâo mais velho. 0 mais
novo uâo encontrou nada. Foi indo, foi indo, e ao fim de uns
poucos de &lt;lias entrou numa cidade onde tudo eram macacos.
Entrou por um palacio dentro, e chegou a um salào e viu uma
mesa posta com tudo quanta era bom, e muitos macacos a come-

1

�160

CO~TOS POPULARES PORTUGUEZES

hem havia de apparecer. Foram buscar a avelà e pozeram-na em
cima da mesa. A macaca disse entào para o rei: « Vossa Magestacle é que deve partir a avelà pela sua propria mâo. &gt;&gt; 0 rei partiu-a e logo sahiram de dentro sete corôas de ouro. Depois o rei
chamou o conselheiro mais antigo, para vêr quai das preodas era
a mais rica. 0 conselheiro disse que as sete corôas da avelâ erâo a
prenda mais valiosa, mas que se devia dar ao mais velho, o da
espada, o reino, porque o do meio tinha uma corôa no ramo,
que era um reinado; o mais nova tinha sete corôas q~e eram
sete reinados. Ficaram todos muito contentes, e o mais nova
casou corn a princeza, que era a macaca.
(ÜPORTO)

20. 0 PALACIO DOS ESPINHOS

(Versâo portugueza de La Belle ati bois dormant : é perfeitamente fiel a versâo de Perrault, e creio que dir ctamente d'elle
tirada, ainda que o homem que m'a contou nàosabia Ier.)
Encontra-se o episodio de uma fada lhe pronostic.1r que morr ria por causa de um fuso. Por mais que se eyita ella fere-se.
Encancada a dormir por cem annos. Fica tudo e~cantado com
ella. 0 castello fica ro&lt;lea&lt;lo de espinhos. Um principe a caça,
peraunra o que é aquillo. Elle vae a entrar, e a medida que entra
vâo~se os espinhos afastan&lt;lo. Chega ,lO palacio, vê a menina a
dormir, e arraoca-lhe o espinho do fuso da mâo. Ella ressuscita,
e elle casa corn ella.
(ÜPORTO)
2I. 0 GlGA TE

m pai tinha tres fiJhos. 0 mais velho quiz a sua parte e foi
correr mundo. Foi servir para casa d'um mercador. Um dia o
irmào segundo quiz ir ter corn elle. Como o pai nâo qu ria
deixa-lo, foram os dois irmàos e o pae. Chegararn, aaventura, a

CONTOS POPULARES POR'I'UGUEZES

161

casa do mercador. Li perguntou o pai pelo filho, até que elle
lhe appareceu. Depois foi o pai, quando o achou~ corn os tres
filhos para casa. Perderam-se no carninho e metteram-se a um
alvoredo. Corno ja era noite, ficaram ali a dormir aquella noite.
Mas o mais novo nâo dormiu. Sentiu cantar umas ràs, e logo
viu que ali havia lenteiros (terrenos humidos). Dirigiu-se para la,
mas as râs cantavam sempre cada vez mais longe. Até que foi
dar a um paJacio que tinha tres Juzes. Viu uma menina estar ao
pé da janella, e elle pediu-lhe um copo d'agua. Ella deu-lh'o e
&lt;lisse-lhe se elle era capaz de a desencantar e mais as tres irmàs e
ao pai, que o seu encanto era urn giganre. 0 rapaz volrou para o
monte e la no fundo de uma cova viu estar um gigante a assar
um boi. 0 rapaz foi-se a elle e pergunrou-lhe para que cra
aquelle frango que elle esrava a corner. 0 gigante ficou muito
admirado de elle chamar aquillo um frango. 0 rapaz disse-lhe
que costumava corner tr s d'aquelles ao jantar. 0 gigante entào
disse que elle havia de corner agnelle senào que o matava. O
rapaz disse que sim, e como nâo podia mecher o boi, disse ao
gigante que elle é que o havia de voltar. Quando o viu assado,
comeu um bocado até se fartar e depois disse ao gigante que o
nâo queria, que estava mal feito. 0 gigante comeu-o. Dl!pois
disse-lhe que fossem vêr quem era capaz de subir mais depressa
a escada do palacio. 0 rapaz disse que sim; mal la cheuou, subiu
muito depressa, agarrou numa grande bôla de ferro, e atirou-a
a cabeça do gigante que o matou. Logo a primeira princeza se
desencantou. Ella disse que o encanto da segunda era um mocho.
0 rapaz matou o macho e a segunda licou desencamada. Dcpois
a primeira disse-lhe que o tncanto da terceira era um galgo. O
rapaz armou-lhe um laço e desencancou-se a terceira, e o rci,
pai d'ellas. Depois o rapaz voltou para onde estava o pai e os
irmâos ainda a dormir. Quando acordaram foram a uma estal
lagem, onde ja estavam o rei e as tres filhas desencantadas. A
primeira casou com o rapaz e as outr:J.S casaram cada uma corn o
seu irmào, e ficaram depois todos juntos e muito felizes.
(ÜPOR,TO)
Il

�162

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

22. 0 FEITICEIRO.

Era um pai e quatre filhos. Os dois mais velhos eram carvoeiros. O terceiro foi correr mundo: chegou a uma terra para servir e foi ter a uma casa. 0 douo preguntou-lhe se elle sabia lêr;
elle disse-lhe que sim, e o amo mandou-o embora, e disse-lhe
que nâo lhe servia . 0 rapaz veiu para casa e contou ao irmâo
mais uovo. Elle sabia muito bem lêr, mas foi a tal terra procurar o mesmo amo. Elle preguntou-lhe se elle sabia lêr e o rapaz
disse-lhe que nao. Depois ficou. 0 amo era feiticeiro e tinha muitos livres debaixo da cama. 0 rapaz começou a lê-los, e quando
.o anno do ajuste estava quasi a acabar, fugiu e levou consigo o
livre melhor que encontreu. Em casa nâo fazia senâo estudar.
Os irmâos que ganhavam muito dinheiro nao queriam repartir
corn elle. O rapaz quando se viu prompto, fez-se num galgo e
pediu ao pai que o levasse a uma feira para o vender, mas que
nâo vendesse a coleira que elle levava. 0 pai assim fez. Vendeu-o par muito dinheiro, e o galgo depois fugiu dos homens que
o tinham comprado e fez-se outra fez em gente e veiu ter corn o
pai. Quando o dinheiro se acabou, o rapaz fez-se num cavallo,
e disse ao pai que uào vendesse o freio, que era nelle que estava
a virtude. 0 pai assim fez; como lhe deram muito dinheiro
pelo freio, vendeu-o tambem. Um dos homens qu~ o tin~1an~
comprado era o feiticeiro, que sabia que o rapaz hav1a de 1r al1
feito em cavallo, e foi elle quem quiz comprar o freio. 0 feiticeiro nâo lh'o queria tirar, mas um dos companheiros quando
chegou a estallagem, e em quanta apanhou o feiticeiro enterticlo
tirou o freio ao cavallo para lhe darde corner. 0 cavallo mal se
viu sem o freio fèz-se logo numa ra e atirou-se a um regato de
agoa; o feiticeiro fez-se num peixe para ir corner a râ; a râ
fez-se num passarinho e assubiu ao ar; o feiticeiro fez-se num
gafranhoto (milhano) para corner o passarinho; o passarinho foi
para o beiral de um telhado e fez-se num anel que se enfiou no
dedo de uma menina que e~ta va a janella. 0 gafranhoto fez-se uro

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

homem e pediu a menina para lhe vender o anel, que lhe dava
muito dinheiro. A menina ia a dar o anel ao feiticeiro, e elle
caiu-lhe no chao e fez-se ern milho; o feiticeiro formou-se numa
gallinha para corner o milho ; o milho depois formou-se numa
rnposa e comeu a gallinha que era o feiticeiro. E assirn o rapaz
venceu e ficou corn t0da a riqueza do feiticeire e veiu para casa
do pai.
(ÜPORTO)

23.

0 GATO MIS MIS.

Versâo fidelissirna do Chat botté de Perrault. Todos os pormenores os mesmos. 0 dono é chamado marquez de Caramba.
0 gato tem medo do verdadeiro marquez que era feiticeiro. Elle
vai visita-le. 0 marquez faz-se numa onça e o gato foge para
cima de uma trave todo assustado. Depois o gato pede-lhe que
se faça num rato, e elle come-o. No fim depois do moleiro ter
casado coma filha do rei, o gato andava sempre dizendo que se
nâo fosse elle o amo nào tinha sida feliz. A princeza um dia
ouviu, e preguntou-lhe o que era que o gato lhe dizia. 0
moleiro contou-lhe. Ella muito zangada escreveu ao rei contandolhe tudo. 0 rei veiu, mandou matar o moleiro e fi.cou outra vez
corn tudo e levou a filha para o palacio. (Esta ultima parte é da
versào portugµeza.)
(ÜPORTO)

24.

0 RAPAZ E O GIGANTE.

Era uma vez dois irrnaos. 0 mais velho foi carrer mundo e
foi servir. 0 amo fez corn elle o ajuste que o pritneiro que se
zangasse perdia as soldadas, e o que ganhasse havia de tirar ao
outra uma correia de pelle das costas. 0 rapaz acceitou. 0 arno
ao principio dava-lhe de camer, e mandava-o pastar ovelhas para
um monte. Depois cada dia lhe ia dando menos de corner, até
que a final nào lhe dava nada. 0 rapaz jà nâo podia, até que se

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

zangou com o amo. 0 amo entao tirou-lhe uma correia das costas e nâo lhe pagou a soldada. Depois mandou-o embora. 0
rapaz veio rntlÎto triste para casa, e contou ao irmào mais novo.
0 irmâo disse que elle é que la queria ir, para vingar o irmâo.
Foi, ajustou-se e passou-lhe o mesmo. Mas o rapaz, como o
amo nâo lhe dava pâo, cada dia matava no monte uma ovelha e
comia-a assada. A' noite o amo &lt;lava por falta do carneirn, mas
nâo se queria zangar. Até que a final o amo, como lhe iam faltando sempre as ovelhas, zangou-se corn o criado. 0 rapaz queria que elle lhe pagasse a soldada, e queria tirar-lhe a correia das
costas. Mas o amo disse-lhe que o mandava a casa de um compadre para elle lhe pagar. Corno o rapaz disse que nâo sabia
escrever, mandou-o corn uma carta ao compadre que era um
gigante, para elle o matar. 0 rapaz no caminho Jeu a carta, mas
nâo disse nada. 0 gigante quando o viu depois de lêr a carta,
começou a mandar-lhe fazer serviços muito pesados, como o
compadre lhe tin ha dito. Deu-lhe uma corda muito grande para
elle a trazer cheia de lenba. 0 rapaz foi para o pinhal e começou a atar o pinhal todo c disse ao gigante que era para o trazer, que escusava de andar sempre aos caminhos. 0 gigante,
quando viu isto, -ficou assustado, e nâo quiz, e o rapaz disselbe entâo que trouxesse elle o feixe, que elle por isso nào se
incommodava. Depois o gigante mandou-o buscar uma pipa de
agua a uma fonte. 0 rapaz começou a ca var a fonte, e o gigante
ficou muito assustado e nào quiz. 0 rapaz entâo disse-lhe que
levasse a pipa, que elle por isso nâo se incommodava. Depois
o rapaz furou um pinbeiro, e tapou o buraco. Foi dizer ao
gigante que elle nào era capaz de furar o pinheiro corn o dedo.
0 gigante foi e partiu o dedo. 0 rapaz foi ao buraco e fingiu
que o furou. 0 gigante ficou muito espantado e mandou o
rapaz embora e pagou-lhe a soldada. Depois o rapaz foi a casa
do amo antigo, apanhou-o e tirou-lhe a correia &lt;las costas. Foi
entâo para casa e mostrou ao innào e foi pôr-lha nas costas.

2 5. A MORTE QUE FEZ UM HOMEM RICO.

(ÜPORTO)

Um homem tinha m·uitos filhos, e ja todos os homens da
freguezia eram seus compadres. A mulher alcançou outra vez,
e ~ront_a estava para parir; o homem que nâo queria pedir a
mais mnguem abalou de casa. Encontrou no camiuho um
homem muito desfigurado, que lhe perguntou onde elle ia. Elle
contou-lhe, e o homem disse-lhe que voltasse para traz, que elle
era o seu_ padrinho. Assim foi. Quando acabou o baptizado, 0
homem disse: cc ~ompadre, repare bem para mim, para me conhecer onde quer que me encontrar. Eu sou a Morte. Tu,
muda de casa e faz-te meJico, que has-de ganhar muito dinheiro. Em tu me vendo aos pés da cama de qualquer doente, é
porque elle escapa. Ern tu me vendo a cabeceira, é porque elle
morre. » 0 homem assim fez; começou a ter muita fama, e
ganhava muito dinheiro, e jâ estava muito rico mais os filhos.
Num dia a Morte chegou-se ao pé d'elle e disse-lhe : « Bern
agora ja te fiz rico, mas hoje chegou a tua vez e venho matar-te. &gt;:
0 homem pediu muito que o deixasse viver mais um anno. A
Morte consentiu. 0 homem entào mandou fazer uma torre de
bronze, corn as paredes muito grossas, para a Morte la nâo
entrar. Quando o anno estava quasi a acabar, elle mandou fazer
um anel de ouro, metteu-o no dedo, e fechou-se na torre.
Estava lâ a jantar, e appareceu-lhe a Morte ao pé d'elle. Elle
muito assustado, perguntou-lhe: cc Ob ! comadre Morte tu por
onde éque entrastes ? &gt;, A Morte disse que pela buraco dafe~hadura.
Elle entào disse-lhe: &lt;c Ja que tu te mettestes pelo buraco da
fechadura, has-de metter-te pelo buraco d'esta cabaca. » A Morte
metteu-se e · elle tapou a cabaça com urna rolh~, e disse â
Morte: &lt;c Agora sae d'ahi para fora se és capaz. &gt;&gt; A Morte disselhe: « Oh! compadre, pois eu fiz-te tanto beneficio e tu acrora
' a rolba
o
q~eres-me aqm. deixar dentro d'esta cabaça? Tira-me
que eu nâo te faço mal. » 0 homem tornou a penmntar-Ihe s;
ella nâo lbe fazia mal. A Morte disse que nâo. Elle destapou a

�r66

CONTOS P.Ol&gt;ULARES PORTUGUEZES

cabaça e ao t~mpo que d~stapou, caiu ~as nào mprto, e a morte
roubou-lhe o anel. Elle disse: cc Oh! co01adre, entâo tu promettestes-me que me nâo matavas, e agora queres-111e matar. Deixame ao menos rezar um padre nosso e uma ave-maria pela rninha
alma. » A Morte consentiu. Elle que faz? Começou a rezar o
padre nosso até ao meio , e depois tornava começar. De modo
que a Morte nào o podia matar. 0 homem entâo saîu da torre,
e começou outra vez na sua vida. Um dia andava elle a caça e a
Morte fingiu-se de morta no meio do monte . 0 bomem chegou,
iulgando q_u e era um homem morto, disse : « Oh! pobre
homem, quem te matou? Deixa-me ao menos rezar um padre
nosso e uma ave-maria pela n11 alma. » Rezou, mas ao tempo
que acabou, a Morte levantou-se e matou-a.

a

(OPORTO)

26. JOAO PELLUDO

Lavrador casado e sem filhos. Tinha uma amiga que lhe disse
que matasse a mulher. 0 homen perguntou como a havia de
matar sem crime. A amiga disse-the que lhe desse fiaçâo ao guardar o gado . 0 marido deu-lhe dois arrateis de linho para ella fiar,
e que se o nào fizesse, que a mata va corn pancadas. A mulher
foi a chorar, e encontrou uma menina com uma roca. Ella perguntou-lhe o que tinha, e a mulher contou-lhe. A menina tirou
a sua fiaçào da roca, e ajudou a fiar a fiaçâo da mulher. A mulher
ficou com tudo fiado e foi-se embora corn o gado. 0 homem
quando a vin disse-lhe : c&lt; Vês o que vale o medo, pois amanhà
has-de fiar quatro arrateis. » No outro dia a mulher foi para o
monte, e corn a canceira da fiaçao perdeu o gado. Aquelle monte
onde a mulher ia chamava-se o « monte do urso ». A mulher
começou a procurar o gado e nâo o aèliou. Ella começou a chorar
e disse que nào ia para casa, porque o marido a matav,il,
e ficou aquella noite no monte. 0 gado chegou a casa, mas faltava
uma toura. 0 bicho urso tinha- a vindo buscar a.o monte e levou-

C0NTOS PdPULARES P0RTUGUEZES

167

a para a cova. Depois de noite veiu buscar tambem a mulher e
levou-a para a cava. Depois teve copia (sic) com ella coma se
fosse um homem. A comida d'elles no -1.mraco era sernpre came,
que o urso todas as noites ia buscar. A mulher ao fün de nove
mezes teve um filho, que tambem era filho do urso. O fil ho foi
crescendo e quando tinha tres mezes, perguntou-lhe : cc Minha
mâe, que estamos n6s aqui a fazer debaixo do châo nesta cava ? »
A mulher respondeu-lhe : cc }{6s nâo podemos sair d'aqui, porque
teu pai é o bicho que esta aqui nesta cova. &gt;l O rapaz ficou muito
zangado e disse para a mai : « Minha mài, nâo me diga que meu
pai é um bicho, meu pai é um homem. &gt;) A mulher disse-lhe
que nâo, que era um bicho. 0 filho disse : cc Pois deixa estar,
que eu vou rnatar o bicha, e escacho-o de meio a meio. E se
elle toma aqui a vi.r outra vez a lamber-me ou {t rninha mae eu
escacho-o de meio a meio. &gt;&gt; Ao fün d'este tempo o menino 'poz
os bombros â pedra que tapava a cava e virou-a, e depois sahiu e
mais a mài. ·A mâi ia quasi nua, e elle ia todo coberto de pello,
porque era muito pelludo. Foram esconder-se numas devezas de
castanheiros, até chegar a noute. 0 bicho assim que chegou ao
buraco e que os nâo encontrou, clava berros que se ouvia mais
de uma legoa. Assim que veiu a noute, o filho disse para a
mulher: cc Mînha mâe, vamos para casa de meu pai . &gt;&gt; Passaram
a porta de uma vizinha, que perguntou à mulher donde ella
vinha, que ha tanto tempo que a nâo tinha visto. Ella disse:
cc Eu venho do buraco do bicho urso, e este filho é o que eu la
fui buscar. » A vizinha disse : cc Entâo o teu homem ao-ora
nao
0
te quer, que tem la casa outra mulher. &gt;&gt; 0 filho disse : (( Nao
que elle ha de querer, senào é porque o escacho de me10 a
meio. &gt;&gt; A vizinha deu fato a mulher para ella se vestir. Foram
depois para a porta do lavrador, e bateram â porta tres vezes, sem
ninguem responder. A' quarta vez, o homem perguntou de fora
muito zangado quem estava ahi. Responde o filho : cc E' o seu
filho e a sua mulher, e abra a porta. &gt;) 0 homem nâo queria
abrir a porta, e disse que nâo tinha filho nenhum. O filho disse-

�168

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

lhe : cc Abra a porta, rneu pai, senào escacho-o de meio a meio . »
0 pai vinha para bater no rapaz, mas elle botou-lhe as unhas, e
.disse-lhe que os deixasse entrar, senào que o matava ali. A outra
mulber fugiu. 0 homem nao teve outro remedio senào deixa-los
entrar, e desde ali ao futuro fez vida com a mulher, e tratou-a
bem e mais ao filho. 0 filho nào fazia senào crescer. 0 que havia
de crescer num anno crescia num mez, e estava todo coberto de
cabello, de modo que nào precisava de faro . 0 pai tinha muito
medo d'elle. 0 pequeno andava a brincar corn os outros rapazes.
Os outros rapazes, como o viam tào cheio de cabello, nâo faziam
senâo dizer-lhe : cc Oh! pelludo, oh! bicho . ,, Elle um diazangouse e disse para os outros rapazes: « Oh! meus amigos, olhai que
se me tomais a chamar pelludo, eu escacho-vos de meio a meio. »
Foi para casa e disse para a mâi : cc Oh! min ha mâi, eu quero-me
baptizar. ,, A mâi disse : cc Pois sim. ,, Foram-no baptizar e pozeram-lhe o nome de Joao. Porém os rapazes, como elle era muito
pelludo, chamavam-lhe Joào Pelludo. Elle zangou-se e um dia
foi-se a elles, e moeu-os de pancadas. Joâo Pelludo quiz ir para a
escola. Disse a mài que os mais rapazes sabiam lêr e entâo que
elle tambem queria aprender. A mâi disse que sim. Joâo Pelludo
foi para a escola, mas os rapazes nào faziam senâo chamar-lhe
pelludo. Elle moia-os de pancadas. Um dia num campo havia
uma pereira muito ramalhuda, e jantararn todos a sombra
d'aquella pereira os rapazes e o Joâ:o Pelludo. Trataram de fazer
ali uma comida, e cada um havia de dar a sua cousa. Perguntaram ao Joâo Pelludo se elle queria dar alguma causa. Elle disse
que sim. Foi a màe pedir-lhe alguma cousa, e a mai deu-lhe
um focinho de porco. Foram para debaixo da pereira e ali comeram tudo. Depois os rapazes disseram uns para os outros: cc Oh!
rapazes, n6s havemos de matar aqui o Joâo Pelludo. F.ingimos que
queremos trepar a pereira e nâo podemos, depois elle vae, e quando
a gente o v.ir la matamos-lo a pedradas. &gt;&gt; Assim foi. Mal elles la o
pilharam, entraram a dar-lhe pedradas. Elle de cimacomeçou agritar: « Estai quietos, senao desço e mato-vos a rodos. ,&gt; Elles nao fize-

ram caso. J oào Pellu do desceu, arrancou a pereira, efoi-se aosrapazes
e matou-os todos. Foi para casa e contou a mai o acontecido. A mai
ficou muito triste a chorar o que havia de ser ·d'ella. As mais dos
mortos e os pais juntaram-se todos em casa da mâi a clamarem
justiça. 0 Joao Pelludo foi-se a elles e matou-os todos. E depois
foi para a escola sem se importar corn a justiça. Donde nessa
escola andavam os filhos do rei e muitos fidalgos. Nao faziam senâo
chamar-lhe pelludo e bicha. Joào Pelludo tornou a avisa-los.
Como elles cominuaram, foi-se aos dois fi.Ibos do rei e matou-os.
0 outra que ficou fugiu e foi dar parte ao rei. 0 Joâo Pelludo
chegou a casa e disse para a mâi : « Minha mai, eu matei os filhos
do rei, agora vou para o monte, para uma cava. Diga a meu pai
que me mande fazer umà bengala de quatro quintaes de ferro de
peso, e se alguem aqui me procura, que va ter comigo ao monte,
que eu la estou . » 0 rei tratou logo de mandar muita tropa para
prender o Pelludo. Foram ter com elle ao monte. Joao Pelludo
encostou-se a um pinheiro, e deixou chegar a tropa a beira d'elle,
e assim que elle viu que vinham ao pé, botou a mào ao pinheiro, arrancou-o e deixou-o cair par cima da tropa, onde matou
a maior parte d'ella. Arrancou outra pinheiro e deixou-o cair para
outra lado. Alguns que escaparam trataram de fugir para palacio
a dar parte ao rei. 0 rei disse que nào lhe queria fazer mal
nenhum, que s6 queria que lh'o levàssem a sua presença para vêr
que qualidade de homem elle era. 0 Joâo Pelludo, assim que deu
cabo da tropa foi para casa outra vez, e perguntou ao pai se tinha
a bengala prompta. 0 pai disse que nao. Joao Pelludo disse ao
pai que tratasse de lh'a arranjar, senao que vinba e que o escachava. Neste comenos, foi outra força de tropa procura-lo ao
monte. Mas como o nào encontraram, foram-se embora. 0
homem que o Joào Pelludo queria por força que fosse o pai, foi
ter corn doze ferreiros, para lhe fazerem a bengala. Juntaram-se
os doze ferreiros, cada um deu o ferro que tinha e juntaram-no
num monte a vêr se cbegava ao peso da bengala. Fizeram-na, e
depois perguntaram os ferreiros : cc Entâo quem é que ha-de agora

�170

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

vir buscar a bengala? » 0 Joâo Pelludo disse logo : « Ora essa !
quem a ha-de levar, sou eu mesmo. » Os ferreiros ficaram muito
admirados e disseram : « Pois entâo nés somos doze e nâo
podemos corn ella, e tu sé é que a bas-de levar? » Joâo Pelludo
perguntou : « Quanto costou a bengala? &gt;&gt; - cc Doze moedas »,
disseram os ferreiros. &gt;&gt; - « Pois se eu a nâo Jevar, perce vinte e
quatro. » Fizeram a aposta, e o Joào Pelludo pegou e metteu o
dedo mendinho debaixo da bengala e voltou-a logo. Depois o
Joâo Pelludo pegou na bengala e foi-se embora. Foi
correr terras. Chegou a beira de um rio, onde estava um
gigante deitado. Pregunta elle ao gigante : « O que estas
tu ahi a fazer ? &gt;&gt; Responde-lhe o gigante : « Escou aqui
para passar gente neste rio, porque eu chamo-me rio bom e rio
mau. &gt;&gt; Perguntou-lhe o Joâo Pelludo : « Entâo porque é que tu
te chamas assim? &gt;&gt; - « E' porque eu quando quero ponho este
rio bom, e quando quero ponho-o mau. » Diz o Joâo Pelludo:
« Ora, anda d'ahi e vem comigo, que eu pago-te a soldada. &gt;&gt;
Chegaram ao cimo de um monte e encontraram outro gigante a
arrancar pinheiros. Arrancava um de cada vez. Preguntou-lhe o
Joào Pelludo: « Que andas tu ahi a fazer, oh ! gigante ? &gt;&gt; Elle
respondeu : cc Eu ando aqui a arrancar estes pinheiros. &gt;&gt; 0 Joâo
Pelludo agarrou na bengala e arrasou logo o pinhal de uma vez.
Depois disse-lhe : « Agora jâ nâo tens que fazer, pega em ti e vem
comigo, que eu pago-te a soldada. &gt;&gt;Chegaram a outra montanha,
e andava outro gigante a arrasar as serras dos altos para os
baixos. Donde o Joâo Pellu&lt;lo pegou na bengala e arrasou logo
uns poucos de montes todos juntos, e disse ao gigante : « Anda
d'ahi, vem comigo, que ganbas o mesmo que os outras, e vamos
por ahi adiante. » E foram todos os quatro e chegaram a uma
vilJa e pediram quarte! para dormirem. Uma mulher onde elles
foram bater, disse que nâo tinba agasalho para lhe dar, mas que
lhe dav:a a chave de uma casa para elles la irem fi.car. Mas que lâ
naquella casa iam la dormir muitos passageiros, mas que nâo
tornavam a apparecer. 0 Joào Pelludo respondeu : « Ora, nessa

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

171

casa me quero ir. &gt;&gt; E disse para os companheiros para la irem
fi.car, e foram todos quatro. Entraram para dentro, e o Joâo Pelludo disse : c&lt; Olâ, meus arnigos, um ha-de fi.car aqui e os outros
vâo procurar comida. &gt;&gt;_0 rio bom foi o que fi.cou. Eiles foram a
comida e demoraram-se até muito tarde. 0 rio bom estava deitado
e ouviu uma voz dizer : « Eu caio, eu caio. » 0 gigante fi.cou
loao muito assustado, e nâo respondeu nada. A mesma voz toruiu a dizer : « Eu caio. &gt;&gt;A' terceira vez que repetiu cc Eu caio »,
o gigante disse : « Pois cae, mas nâo caias ca por cima de mim »,
e estava todo cheio de medo. Assim caiu aquella abentesma, com
a figura de um homem velho, e disse para o gigante : « Levantate d'ahi, que temos de ir jogar um jogo. &gt;&gt; E foi buscar uma duzia
de espadas, codas num molho, que reluziam como prata, e uma
s6 ferruaenta. Chegou ao pé do gigante e disse-lhe : &lt;&lt; Tu qual
0
.
l'a
com estas doze ou com esta s6 ? &gt;i 0 g1gante
queres , 1· oaar
b
'
entendeu que as doze tinham mais força que uma so, e
escolheu as doze. Foram jogar. A espada ferrugenta era de
ferro e as doze luzidas èram de vidro. 0 abentesma foi despedaçand~ todas, e depois matou o gigante, e partiu-o aos pedaço~ e
metteu-o numa bacia, e metteu a bacia dentro de um armano.
Chegaram os outros de féra, nào viram luz accesa. 0 }oâo Pelludo começou a chamar por ~lie tres vezes. Como elle nao resp?n;
deu, disse para os companhe1ros : « Querem ver que elle fugrn_Pois se o encontro, nâo lhe deixo senâo as orelhas. &gt;&gt; Depo1s
foram fazer a comida para os tres. Na outra noute seguinte, disse
0 Joâo Pelludo para os dois companheiros: cc H~je fica u~, mas
nao faca como fez o outro, e 116s vamos arranpr a com1da. »
ficou ; arranca-pinheiros. A' meia noite ouviu a vo_z a ?izer : « Eu
caio &gt;&gt; ( o mesmo). O arranca-pinheiros logo .â pnme1ra vez lhe
disse, ainda corn medo, mas com menos medo do que o outro :
« Pois cae para ahi ! ii (Depois o mesmo até a morte dentro da
bacia.) Chegou-se a terceira noite ( o mesmo); fi.cou o arras~-se~ras.
Aconteceu O mesmo e morreu. Chegou o Joâo Pelludo a n01te e
começou a chamar por elle. Como elle lhe nào respondeu, jul-

�r72

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

gou que elle tinha fugido como os outros, e fi.cou desesperado.
Depois foi accender o lume para fazer a comida para elle s6.
Ouviu a mesma voz a dizer : « Eu caio. » Diz elle : « E's tu Rio
bom? anda la que eu ci te espero. » Ouviu outra vez a voz a
dizer: cc Eucaio ». Dizelle: cc E'stuArrancapinheiros?anda la que
eu câ te espero. » Ouviu a voz terceira vez : « Eu caio. &gt;&gt; Diz elle
c&lt; E's tu Arrasa serras? anda la que eu câ te espero. &gt;&gt; Tornou a
voz : cc 'Eu caio. » Diz elle: cc Cae ou nào cae, seu f .... de p.... ,
olhe que o racho corn a bengala. » Caiu entào um braço. A'
segunda vez, caiu outro braço. 0 Joào Pelludo disse entào todo
desesperado : « Cae por uma vez, seu f .... de p .... » Caiu o resto,
e fez-se tudo na mesma abentesma corn a figura do homem velho.
Ao tempo que caiu a abentesma disse : cc Olâ, estas a cozinhar,
levanta-te, que quero ir pelejar contigo. &gt;&gt; 0 Joào Pelludo
poz-se a assobiar, e nem sequer olhou para o velbo. 0 velho vae e
poz-se-lhe a mijar no turne para lh'o apagar. 0 Joào Pelludo
zangado arrumou-lhe corn a bengala, que o espernegou logo. 0
velho disse: cc Ola, tu tens assim valentia, pois havemos de jogar
mn bocado de espada. Diz o Joào Pelludo : &lt;c Eu nào preciso de
espada, tenho aqui a minha bengala para jogar corn ella. Talvez
fosses tu, que me &lt;lestes cabo dos meus companheiros. » 0
velho disse : cc Fui, e faço-te a ti o mesmo se tu nao te habilitares
a jogar a espada comigo. &gt;&gt; 0 Joào Pelludo disse : « Pois sim,
vamos la jogar corn uma espada. » 0 velho foi buscar as espadas
para elle escolher. 0 Pelludo escolheu a ferrugenta. 0 velho
queria que elle escolhesse as outras, mas o Joào Pelludo nào
quiz. Joào Pelludo foi jogar e venceu o velho que era o demonio. Cortou-lhe uma orelha. Corno o demonio nâo podia ir
para o inferno sem a orelha, queria que o Joào Pelludo lh'a
désse. Elle disse-lhe : cc Dou-t'a, se me apresentares aqui os meus
companheiros. &gt;&gt; 0 demonio, como queria a orelha, foi ao armario, tirou as bacias, e deu-lhe os companheiros vivos. Depois o
Joâo Pelludo foi-se ao demonio e em logar de lhe dar a orelha,
cortou-lhe a outra, e metteu-as ambas de duas num bolso. Depois

o demonio deitou a fugir por um corredor subterraneo, e o Joâo
Pelludo e os companheiros foram sobre elle pelo rasto de sangue
que elle ia deixando. Foram ter a um jardim. No jardim estava
um poço e o rasto de sangue ia a entrar pelo poço dentro. 0 Joào
Pelludo disse para os companheiros : « Elle esta aqui dentro,
quai de n6s é que la ha-de ir primeiro? &gt;&gt; Disse o Rio boni que ia
elle. 0 Joào Pelludo metteu-o dentro de um cesto e deu-lhe uma
campainha, para elle tocar quando quizesse vir para cima. 0 gigante
foi descendo, mas eram tantas as balboretas (borboletas), assalamagantas e lumi-cus asaltarem-lhe a cara, que elle atemorizou-se e
veiu para cima de caminho. Logo foi o Arranca-pinheiros, aconteceu-lhe o mesmo. Foi s6 mais abaixo uma braça. 0 Arrasaserras foi, chegou ao fundo do poço, mas viu tamanba escuridâo
que voltou para cima com toda a pressa. Foi entâo o Joao Pelludo. Elle disse: « Agora vou eu; quanto mais eu for tocando a
campainha, quanto mais vào arriando, que eu quan&lt;lo chegar ao
fundo do poço, calo a campainha, e d'aqui a pouco, quando eu
tornar a tocar, puchai-me para cima. » Metteu-se dentro do cesto,
e mais a bengala. Elle ia tocando sempre. Chegou ao fundo e encontrou umas minas, e foi indo sempre por ali fora atraz do rasto de
Sangue. Chegou ao fon, e viu uma sala, e mna princeza muito
linda assentada num trono. Diz-lhe o Joâo Pelludo : cc Que
fazeis aqui? Visteis aqui passar um velho que eu procura?&gt;&gt; Diz
ella : c( Nào; mas passou agora um redemoinho de vento e talvez
fosse corn elle. Ide-vos embora, que eu estou aqui encantada. &gt;&gt;
cc Quem é o vosso encanto? &gt;&gt; pergumou o Joào Pelludo?
Ella respondeu : « E' o leào de ouro. Tem força de quatro cavallos; ide-vos embora, senào elle dobra-me o meu encanto e
encanta-vos tambem. » 0 Joâo Pelludo &lt;leu corn a bengala no
leào d'ouro, que elle partiu-se em dois, e a princeza ficou logo
desen_cantada. Joào Pelludo pegou nella e veiu mettê-la no cesto~
e tocou a campainha. A princeza deu-lhe um anel muito rico
com o nome d'ella e do rei da Asia. Joâo Pelludo disse-lhe que
esperasse lâ em cima do poço, e que botassem depois o cesto.

1 73

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CO.'TOS POPULARES POkTUGUEZES

Assim que ella chegou acima, o Rio bom queria logo fugir com
ella, mas ella nâo quiz e disse que uâo se ia embora, sem virem
tambem as outras duas princezas que ainda estavam encantadas . .
0 Joâo Pelludo foi por outra mina, e ao fundo vin outra jardim.
No jardim estava asseotada uma princeza. Elle perguntou se ella
tinha visto passar o velho. Ella disse que s6 tinha sentido um
redemoinho de vento. Elle perguntou-lhe o que fazia ella ali. Ella
respondeu que estava encantada numa aguia. Joao Pelludo perguntou se nào se podia matar a aguia. Ella disse que sim. cc Quem
colher uma setta de diamantes e apontar corn ella ao sol,
a aguia vem, pousa-se nella e alli morre. » A princeza tinha a setta,
&lt;leu-a ao Joâo Pelludo; elle amarrou-a na bengala, apontou corn
ella ao sol; veiu logo a aguia, pousou na setta, e ficou atordoada,
e o Joào Pelludo corn a bengala acabou de a matar. A princeza
fi.cou logo des.:ncantada. Elle pegou nella e foi leva-la ao cesto.
Ella deu-ll1e um lenço bordado a ouro, corn dois coraçôes de ouro
no meio, corn o nome do rei da Austria. Tocou a campainha e
elles ruindaram-na plra cima. Chegou a cima e o Arra11capi11heiros queria tambern fugir corn ella. Ella dis e que nâo ia sem
vir a terceira, que ainda Iâ estava. 0 Joâo Pelludo foi seguindo
par outra mina e foi a uma sala, toda de ouro aonde cstava uma
outra princeza, muito triste, por as duas companbeiras estarem
desencantada e ella nâo, por o seu encanto ser muito bravo. Joâo
Pelludo Jhe p rguntou quem era o cncanto d'ella. A princeza
respondeu que era uma bicha de sete cabeças, que clava berros
debaixo do chiio que se ouv.iam a umas poucas de legoas . Joâo
Pelludo d.iss que a havia de desencantar, e esperou pela bicha. A
bicha veiu, e elle coma bengala matou-a. Depois foi leva-la ao
cesto. Ella deu-lhe um lenço corn quatro coraçôcs de ouro, um em
cada ponta. Tocou a campainha, e ella foi_ para cima. Os tres que
estavam em cima queriam fugir, mas as tres nâo quizeram sem vir
a quarta que faltava. Joào Pelludo foi par outra mina fora. Foi dar a
um jardim, corn um gradeamento de bronze em volta., dentro do gradeamento estava um chafariz, dentro do chafar.iz estava um nicha, e

CO 'TOS POPULAk.ES PORTUGUEZES

1 75

dentro &lt;lon.icho èstava uma princezamettida.JoâoPelh,idoqueria vêr
se li estava dentro, mas nào poude por o gradeamemo ser muito
alto e todo de brom:e. A princeza disse-lhe que se fosse tmbora
que vinha ali o encanto della que o mata va. Elle preguntou quen~
era o encanto. Ella disse que era o diabo do inferno. Joâo Pel ludo
disse : « Oh! oh! oh ! atraz desse filho de puta ando eu ha bastante tempo. » o mesmo instante appareceu o demonio. O Joào
Pelludo tirou as orelhas da algibeira, e trincou-lli'as. O demonio
disse logo : « Que queres tu, homem? » Joâo Pelludo disse :
cc Quero esta prinœza la f6ra ja ao pé das outras. » 0 demonio
disse : « Isso nâo faço eu, sô se tu me deres as minhas orelhas. &gt;l
Joâo Pdludo disse : &lt;( Bem, mas ha-de ser depois de ella la estar
em cima. » Joâo Pelludo d.isse-Ihe que se elle nào pozesse la a
princeza, que o moi.a com a benga.la. 0 demonio nâo quiz, maso
Joâo Pelludo foi-se a elle e deu-lhe uma pancada corn a bengala.
Ao tempo que elle lhe deu, a princeza fi.cou desencantada, e foi a
correr pela mina adiante até ao fundo do poço. Joâo Pelludo mett u-a no cesto, e ella foi-se. Esta princeza nâo deu prenda nenhuma
ao Joào Pelludo. Cbegaram a cima, e deitaram o cesto. Elle
em baixo pegou na bengala dentro do cesto. Elles foram puchando
o cesto até meio, e depo.is deixaram-no cair julgando que era o
Joâo Pelludo. Depois pegaram nas princezas, e foram-se embora.
Joao Pelludo ficou so no fundo do poço. Andou a vêr tudo, e
depois quando jâ estava farta de andar, de enraivecido metteu a
mào na algibeira e trincou as duas orelhas do demonio. Appareceu-lhe logo o demonio, e perguuto □ -lhe : cc O que queres tu ? »
(&lt; Quero que me ponhas li f6ra d'esta mina. &gt;i ~ cc Sim, se me
das as minhas orelhas ll, disse o d monio. Joâo Pclludo disse :
« Dou. &gt;i O demonio disse : cc Mas nào te levo a bengala. &gt;l
Joâo Pelludo disse : « Pois a bengala é que tu li has-de
ir pôr primeiro.
0 demonio levou-lhe entiio a bengala
e depois veiu busca-lo a elle. Quando chegou a cima, nào encontrou ja os corupanheiros nern as princez..'ls. Joâo Pelludo disse
para o demonio : cc Se me pôes agora onde estao os meus campa-

i,

�CONTOS POPULAlŒS PORTUGUEZES

176

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

nheiros, clou-te as orelhas. &gt;&gt; 0 demonio foi po-lo ao pé dos
companheiros. » Mas o Rio bom ja tinha passado para o out~~
lado, e depois fez o rio bravo. 0 demouio passou-o, mas elles 1a
tinham fuo-ido para o reino da primeira princeza. 0 Joâo Pelludo
nâo lhe de:as orelhas ao demonio. Depois o Joao Pelludo foi para
a capital da Asia, e hospedou-se la numa estallagem. 0 Rio boni
esta va casado corn a primeira princeza. 0 Arranca-pinheiros foi
para a capital da Austria e casou corn a segunda. 0 da terceira foi
para a Africa, e casou corn a terceira, e a solteira foram-na pôr na
India. Depois o Joâo Pelludo vestiu-se de cavalleiro e foi passear
pela capital da Asia, levando o anel que a princeza lhe tinha dada
no dedo. Esta va ella a janella quando elle passou. Ella deu fé, e
disse para o rei : c&lt; Oh ! meu pai, que vae ali o gigante que me
desencantou. &gt;&gt; 0 rei mandou logo um camarista chama-lo. Mas
elle no entretanto fugiu para a estallagem . No segundo dia, trincou de novo a orelha ao demonio e elle apresentou-lhe outro
cavallo e outra fato de outra qualidade. Passau e aconteceu-lhe o
mesmo. Ao terceiro dia, tornou a passar. 0 rei poz sentinellas
pela rua, e disse-lhes que quando passasse aquelle cavalleiro, que
o fossem acompanhar para vêr aonde se recolhia. Elle passou;
foram as sentinellas atraz d'elle, e foram dar corn elle i estallagem. Elle apresentou-se e o camarista disse-lhe que estava ali da
parte de Sua Magestade, para o levar a palacio, que lhe queria dar
uma pensâo, por elle ter desencantado a princeza. Elle disse que
fossem adiante, porque elle la ia ter. Quando o camarista se foi,
Joâo Pelludo trincou a orelha do diabo, e elle appareceu-lhe logo,
e Joao Pelludo pediu-lhe um cavallo mais rico que o do rei.
Apresentou-se li, e foi fallar ao rei. 0 cavallo era o demonio
mesmo. 0 rei perguntou-lhe quem elle era. Elle disse que era um
guerreiro. 0 rei perguntou-lhe se tinha sido elle que tinha
desencantado a filha. A princeza que estava a ouvir, disse logo
para o rei que era e agarrou-se a elle. Joiio Pelludo disse i princeza que fosse para o pé. 0 marido da primeira princeza foi casar
com a quarta que estava solteira. Depois o Joao Pelludo encon-

177

trou a segunda, ella reconheceu-o, e elle mandou r~etter o
marido dentro de uma torre. Depois encontrou a terce1ra, ella
reconheceu-~ o marido foi posto noutra torre. Neste cornenos
0 primeiro q~e es~va casado corn a solteira, ~esafiou o J ~ào
Pelludo e elle ia para se bater corn elle. Mas o d1abo para se vmgar do 'Joao Pelludo, deu-lhe armas de fogo, que foi quando
foram inventadas, e elle matou o Joâo Pelludo.
(ÜPORTO)

27.

0 SENHOR DA CRUZ.

Era uma vez uma mulher casada e era muito pobre e tinha um
irmao muito rico. A mulher era casada, e um dia foi a um monte
onde esta va mna capella do senhor da Cruz, e disse-lhe que fosse
elle jantar corn ella no dia seguinte, que ella ~inha uma gallinh~
morta e preparada. 0 senhor disse-lhe que s1m. A inulher fo1
para casa e no outro dia arranjou tudo. Logo pela manhâ appareceu-lhe um pobr~ dizendo-lhe que tinha muita fome. A mulh:r
teve muita pena, e deu-lhe a moella. D'ahi a bocado tornou a vu
outra pobre com muita fome e pediu-lhe alguma cousa de corner.
A mulher com muita pena de encetar a gallinha que era para o
senhor da Cruz, deu-lhe o figado. D'ahi a bocado veiu outra pobre
corn muita fome e pediu que corner. A mulher nào tendo ja mais
que dar, deu-lhe o coraçào. Depois poz-se a espera ~o s:nhor_ da
Cruz, mas elle nào veiu. No outra dia a mulher f01 mu1to tnste
a capella e disse-lhe : « Meu senhor da Cruz, tu tinhas-me promettido que vinhas jantar comigo; eu tinha a gallinha prampta
e tu nâo viestes ! » 0 senhor respondeu-lhe : « Nào fui, mas
mandei. Vai para casa: vai a arca, que a has-de achar cbeia de
trigo; vai ao forno, que o bas-de achar cheio de broa; e vai a tua
balsa, que la has-de achar dinheiro, e nunca te ha-de faltar. » A
mulher foi muito contente para casa, contou tudo ao marido, e
achou o que o senhor da Cruz lhe tinha dito. D'ahi por &lt;liante a
mulher tinha tudo o que precisava, e ja estava muito rica. 0
irmâo rico perguntou-lhe um dia muito admirado coma é que
ella sendo tao pobre, estava agora tao rica. A mulher contou-lhe
Revue hispanique. xrv.

12

�1 79

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

tudo. 0 irmao disse : « Bem, coma o senhor da Cruz te fez isso
par tu o teres convidado para ir camer uma gaUinha, o que nâo
me fa.ra a mim, q11e o vau convidar para corner uma vitella ! »
E foi, matou a vitella e andou-se a convidar o senhor da Cruz
para no outra dia ir jantar corn elle. 0 senhor disse que sim. 0
homem veiu para casa, preparou a vitella e poz-se a espera.
Appareceu-lbe um pobre corn muita fome a pedir-lhe alguma
causa. 0 homem muito zangado mandou-o pôr f 6ra de casa,
que nâo partia a vitella, que estava guardada para o senhor da
Cruz. Veiu segundo, o mesmo. Terceira, o mesmo . Esperou
pela senhor depois, mas elle nâo veiu. No ouu·o dia o homem
foi a capella e disse-lbe : « M.eu senhor da Cruz, entâo tinheis-me
dito que irieis a minha casa com.er a vitella, e eu tinha-a preparada e v6s nâo fosteis ! » 0 senhor muito zangado respondeu :
« Nâo fui, mas mandei; e quando tu nâo attendestes os que iam
em meu nome, que me farias a mim ! )&gt; 0 homem foi-se muito
triste para casa, e d'ahi par &lt;liante começou a fortuna a andar-lhe
para traz, a ponta que veiu a ser pobre.

porque tinha os filhos quasi a marrer de f6me . 0 cava~leiro, que
era o diabo, disse-lhe que lhe dava tudo quanta elle qmzesse, mas
que em troca elle havia de lbe deixar tirar tres gotas de sangue do
dedo mendinho da mâo direita, e que dèpois em qualquer
occasiâo que elle o mandasse chamar que fosse, estivesse aonde
estivesse. O ferreiro da maldiçâo disse que sim, deixou tirar as
tres gotas de sangue do dedo rnendinho, e foi-se embora. Mal
chegou a casa, contou tudo a mulher. A mulher, que conheceu
que era o diabo, ficou muito affiicta e disse para o marido: « Ai !
homem, que te perdestes ! » 0 ferreiro respondeu-lhe : « Tenho
fé, que me hei-de salvar. &gt;) D'ahi par diante, nunca rn~1s _lhe tornou a faltar nada. Tinha sempre muito ferro e carvâo e Ja ganhava
muito dioheiro para os filhos . Um dia que elle estava na forja,
cheo-ou-se um homem ao pé d'elle, e disse-lhe que o cavalleiro
que°um dia o tinha encontrado no bosquè e que lhe ti~ha p_ed~do
tres gotas de sangue do dedo mendinho da mao dire1ta,
o mandava chamar. 0 ferreiro da maldiçâo começou a
malhar no ferro corn muita força e disse para o homem :
« Vocemecê bem vê o que eu tenho que fazer; nâo
tenho tempo de ir a seu amo. » E começou a salpica-lo com
o ferro em braza. 0 homem tornou outra vez, mas o ferreiro nâo
lhe respondia outra causa, e elle teve que se ir embora. Voltou a
ter com o demonio e contou-lhe. 0 demonio rnandou-lhe outra
mensage~o, mas aconteceu-lhe o mesmo. Par fim foi o demonio,
e aconteceu-lhe o mesmo, ficando todo queimado corn o ferro
em braza, e sem poder tentar o ferreiro. Por fün o ferreiro da
maldicâo morreu. Foi ter as portas do Ceu: Estava la Sâo Pedro,
e qua~do elle bateu, preguntou-lhe quem era. Elle res?onde_ : « 0
ferreiro da maldicâo. )&gt; Sâo Pedro disse-lhe : « Mais aba1xo. »
Foi ao purgatori~, bateu, e disseram-lhe: « Mais abaixo. &gt;&gt; Foi ao
inferno. Bateu, preguntaram-lhe quem era, e elle respondeu :
cc Ferreiro da maldiçâo. &gt;&gt; 0 demonio, mal ouviu este nome,
gritou-lhe : « F6ra d'agui », e fechou-lhe a porta. Tornou o
ferreiro para o Ceu . Bateu a porta. Sâo Pedro preguntou-lhe

(Maria Canastreira.
28.

ÜLIVEIRA DE AzEMEIS.)

0 FERREIRO DA MALDIÇAO

Era mna vez um ferreiro, casado e tinba muitos filhos. Vivia
muito pobre, e chamavam-lhe o jerreiro da maldiçiio, que quando
tinha ferro nào tinha carvào. E assim era. Quando tinha ferro,
faltava-lhe o carvâo, e quando tinha carvâo faltava-lhe o ferro,
de modo que nunca podia trabalhar, e os filhos quasi que ja nao
tinham que corner, morriam de f6me . Um dia estava elle muito
desesperado e saiu pela porta f6ra e foi por uro basque a vêr se
pedia uma esmola a alguem que encontrasse. Nâo viu ninguem,
mas quando jase vinha embora, encontrou um cavalleiro muito
ricamente vestido. 0 cavalleiro mal o viu, dirigiu-se para elle e
preguntou-lhe o que é que elle queria . 0 ferreiro da rnal'1içâo
contou-lhe a sua historia, e pediu se elle lhe &lt;lava alguma causa,

�r8o

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

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quem era, e elle disse : « 0 ferreiro da maldiçào, que nem no
inferno o querem. » Sâo Pedro abriu-lhe entâo as portas e o
Senhor disse-lhe: c( Entra., que o teu logar ja aqui estava guardado,
porque nunca elle falta aos que sabem ter fé para salvar-se. »

Tambem passei eu, que nào tenho là. » 0 alicorno chamou
entào por um cào muito grande que teve, e o frade teve que
fugir para cima de uma arvore, senâo o câo matava-o.

r81

c&lt;

(ORENSE. José Boon y Gonçalvez.)

(Maria Canastreira. ÜLlVEIRA DE AzEMEIS.)

3I.

29.

PEDRO MALASARES

Variante da Foz do conta do Joào Pelludo. É uma luz que
desce pela chaminé abaixo e que vem desmanchar a ceia a cada
um dos companheiros, até que chega a vez de Pedro Malasares
que vê a luz, corta-a coma espada, e corta a orelha do diabo, etc.

30.

LENDA DO ALICORNO.

Era urna vez dois frades e iam por um caminho, e encontraram um alicorno (gigante s6 com um olho na testa) a pastar
umas ovelhas no monte. 0 alicorno mal os viu disse-lhes : « Ora
adonde vao vocês, que os labos comem-nos, venham comigo
para a minha casa. &gt;&gt; Elles foram, e logo alli se abriu no monte
uma porta por encanto por onde as ovelhas e o alicorno e os
dois frades entraram. 0 alicorno quando os viu lâ dentro, accendeu o !urne e matou um dos frades e comeu-o. Depois o alicorno
poz-se a dormir. 0 outro frade escondeu-se, e quando o viu a
dormir, ia para o matar, mas depois considerou que a cava nâo
se podia abrir sem o alicorno fazet o encanto, e elle nào podia
sair. Foi entâo, poz um espeto no lume, e quando esta va em
braza passou-lhe o olho e cegou-o. 0 alicorno depois ao outro
dia quando quiz deitar as ovelhas para o pasto, atravessou-se
na porta e para o frade nâo escapar ia apalpando as ovelhas
e dizendo a cada mna. que passava : &lt;&lt; Passa tu, que tens
lâ. &gt;&gt; 0 frade quando viu isto pegou numa faca, abriu uma
ovelha, e metteu-se dentro da pelle, e o alicorno apalpou-o e
disse : &lt;&lt; Passa tu, que tens là. » Elle mal se viu fora disse :

ALBERTO DO DIABO.

Um re1 tinha muita pena de nâq ter filhos. Disse um dia a
criada, uma noite que lhe :fizesse a cama, que par arte de Deus
ou do Diabo havia de ter um filho. Ao fim de nove mezes a rainha
teve um filbo. Para elle nascer estiveram a chover tres &lt;lias.
Quando nasceu parou a chuva. Quando tinha cinco annos ja fazia
diabruras. Matou depois dois mestres, e ao depois ninguem o queria ensinar. Elle foi corn outres sete rapazes fazer uma casa num
monte. 0 rei morreu de pesar. Elle corn os companheiros roubaram e mataram. Depois um dia matou os companbeiros todos.
0 pai quando ainda era vivo, mandou muitos soldados para os
prender. Elle cegava os soldados e mandava-os cegos para o pai.
Foi entâo que o pai morreu de pesar. Veiu depois para casa. Mas
a mai corn medo fechou a porta. Depois elle pediu a bençoa â mâi,
porque queria ir para Roma confessar-se. Foi ter corn o San~o
Padre para elle o confessar. 0 Padre Santo rnandou-o para um
abbade. EUe confessou-o e disse-lhe que em seis mezes nâo havia
de fallar é que nâo havia de comer senào aquillo que tirasse da .
bocca a um cào. Foi caminhando e foi dar a casa de um rei que
estava jantando. Preguntaram-lhe quem era, mas elle nào disse
nada. Deram-lbe de corner, mas elle nào quiz nada. Depois atiraram um osso a um câo, e elle entâo apanhou-o e começou a
corner da bocca do câo. 0 rei tinha uma filha muda, mas assim
mesmo como era, havia um rei turco que queria que elle lhe désse
a filha. 0 rei christào tinha muito medo, mas nâo teve remedio
senâo ir ao campo batalhar corn o turco. 0 Alberto quando viu isto,
pediu um cavallo e urna lança. Logo alli lhe appareceu tudo.
Foi coma uro raio, e foi degollando os turcos. Depois quando

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183

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CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

acabou, fugiu, e voltava para casa, e na cascade uma noz recolhia
o cavallo, a lança e tudo, e depois ia deitar-se com o câo. 0 rei
christâo quando chegou a casa, nâo fazia senâo dizer que queria
saber quem era. A filha sabia que~n. era, m_as coma era muda,
nâo podia dizer nada. Houve tres batalhas e nas tres aconteceu o
mesmo. A' terceira um official feriu o Alberto n'uma perna, que lhe
fez deitar sangue. Elle fugiu. Maso rei deitou um banda para que
quando os medicos fossem curar alguem que estivesse ferido, que
se fosse solteiro que havia de casar com sua filha. 0 rei turco
quando ouviu dizer isto, fingiu-seferido. E o rei coma acreditou
ia. para lhe dar a füha e o rei turco jâ ia para casar. Mas nesta occasiâo a filha do rei veiu-lhe a fallar e neste momento o Alberto do
Diabo tornou a pedir a Deus o cavallo e a lança e veiu e derrotou
o rei turco. Entâo a fil ha disse ao rei que aquelle era quem tinha
salvado o rei nas tres batalhas. Casou entào a filha do rei corn o
Alberto do Diabo, e no fim de tres mezes morreram ambos na
graça de Deus.

que esta a tinha matado i fome. A fada que estava a escutar
disse consigo : &lt;&lt; Esta jâ me nâo serve. )&gt; Ao outra dia mandou
convidar a irmà mais nova. Esta foi, aconteceu-lhe o tnesmo. A
vizinha ao almoço nâo lhe deu nada. Ao jantar deu-lhe um bocado
de pào do tamanho de uma castanha. E mandou para a mâi e
para as duas irmâs um hello jantar. Mas a menina quando chegou a noire a casa, e que lhe fizeram a pregunta do costume, apesar de estar corn muita f6me, disse que a vizinha a tinha tratado
muito bem, mas ia comendo sempre. A fada que estava a espreitar, disse consigo : « Esta é que me serve. &gt;&gt; No outra dia mandou-a outra vez convidar, e deu-lhe jâ muito de corner, e coma
ella mostrasse desejos de la ficar, ella disse que se pozesse a
meia noite i janella corn u.na bacia de agoa, que bavia de passar
um phantasma, e que lhe atirasse corn a agoa dizendo : « Par
debaixo de toda a folha vais&gt;&gt;, e que de madrugada o phantasma
havia de tornar a passar, e lhe fizesse o mesmo. A menina assim
fez, e o phantasma nunca mais tornou a passar. Corno a mai
quizesse que a menina voltasse para casa, a fada disse-lhe :
&lt;&lt; Toma la muita riqueza. Mas quando tu estiveres corn tua mai e
corn tuas irmàs, ellas gastam-te tudo e tu ficas sem nada. Por
isso tomalâ este cordâo de ouro. Quando te vires n' alguma necessidade, vae vende-la que nâo te ha-de fa ltar nada. &gt;&gt; Assim foi. A
menina foi para casa, mas a mâi e as irrnàs gastaram-lhe tudo, e
ellas ficaram muito pobres. E passavam muitas necessidades. A
menina lembrou-se entâo do que lhe tinha dito a fada, e deu â
mai a caixa onde estava o cordào, que era muito fino, como um
cabello. A mài muito desconsolada por o cordào ser tâo fino e
por isso valer tào pouco, foi a um ourives para o vender. Mas
quai nao foi o seu espanto, quando viu que por mais que o ourives pozesse pesos na balança, sempre o cordâo pesava mais. O
ourives nâo sabia o que havia de fazer, e disse i mulher que
fosse aos outras ourives. A mulher foi e aconteceu a mesma
cousa. Isto &lt;leu tanto que fallar, que chegou aos ouvidos do rei
que mandou chamar a mulher para lhe comprar o cordào. A

32. 0 CORDÀO DE OURO
Uma mulher pobre tinha tres filhas. Defronte morava uma
vizinha que era fada. A vizinha um dia mandou chamar a mais
velha das meninas para lhe ir ajudar a caser, pois tinha muito
trabalho. A menina foi. Chegou lâ e a fada (ella nao sabia que a
mulher era fada) nào lhe deu nada ao almoço. Ella fi.cou muito
zangada. Ao jantar deu-lhe um bocado de pâo do tamanho de
uma avelâ. A fada ao mesmo tempo preparou um grande jantar
que mandou para a mâi e as outras duas irmâs. A mais velba â
rioite foi para casa muito desesperada, e disse que nào voltava a
casa da vizinha para a ajudar, porque ella tinha-a mono de f6me.
A fada que tinha vindo escutar, disse consigo : « Esta jâ me nâo
serve. » No outro dia convidou a outra filba da mulher, a do
meio. Esta foi e aconteceu-lhe o mesmo, pois â noite disse
quando a mai lhe perguntou se a vizinha a tinha tratado bem,

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

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mulher foi e o rei mandou vir uma balança e começou a deitar
as joias que trazia para dentro. Mas o co:i:dao sempre pesava mais.
0 rei muito admirado deitou na balança todos os seus diamantes,
a corô:i e o sceptro, mas sempre o cordao pesava mais . Até que
finalmente pôz-se elle na balança. Pesava exactamente o mesmo
que o cordào. Cada vez mais admirado, pediu â mulher que lhe
contasse a historia d'aquelle cordâo. Ella contou-lbe tudo. 0 rei
entao mandou vir a menina. Ella veiu, poz-se na balança e
pesava cambem tanto como o cordâo. 0 rei entâo disse-lhe que
visto ella pesar tanto coma o cordao e elle tambem, pesavam
ambos o mesmo, e entâo que casava com ella. E assim foi.

e ficou no palacio corn o irrnâo. Ao fim de outro anno o Îl;mâo
mais nova foi tambem. Aconteceu-lhe o mesmo e fi.cou no palacio . Mas depois de la estar uns poucos de dias, disse aos irmaos
que elle havia de descobrir o mysteriod'aquelle palacio. Começou
a procurar rndo, e encontrou numa casa mna chave de prata.
Entrou a vêr onde ella servia e abriu uma porta e viu dentro de
uma casa tres meninas muito lindas, que mal o viram lhe disseram : (( Ai de 11'6s, que nos dobrastes o encanto. » Depois disseram-lhe que chamasse elle os outras dois irmaos. Quando elles
vieram a mais velha deu ao mais velho d'elles uma balsa dizendolhe que quanta mais dinbeiro tirasse d'ella, mais ella havia de
ter. A outra deu ao do meio uma toalha, dizendo-lhe que cada
vez que a estendesse, ella se havia de cobrir de tud0 quanto era
bom. Finalmerite a mais nova deu ao mais novo dos irmâos utn
espelho, dizendo-lhe que quanta mais a elle se visse, mais bonito
havia de ficar. Os tres irmâos foram-se entâo em bora do palacio e
como tinham tudo quanta queriam, compraram um lindo palacio.
Defronte, morava uma princeza que começou a espreitar, e viu
o irmao mais velho tirar dinheiro sémpre da balsa sem ella ficar
vazia, o segundo pôr a toalha e ella logo encher-se de comida, e
o ultimo ficar cada vez mais bonito quanta mais olhava para o
espelho. Fingiu-se apaixonada pelo mais novo, para vêr se lhe
podia furtar aquellas causas. Assim foi : o mais novo acreditou,
e a princeza tanto lhe pediu que elle, uma occasiâo que os
irmâos estavam a dormir, tirou-lhes a boisa e a toalha e juntamente corn o espelho deu tudo a princeza. EJla mal que se
apanhou corn as tres causas nunca mais se importou sa ber corn
o rapaz. Os irmàos quando .acordaram e que nâo encontraram a
boisa nem a toalha, começaram a dizer mal â sua vida. 0 mais
novo entâo contou-lhes tudo e pediu-lhes que lhe perdoassem.
Corno jâ nâo tivessem corn que haver dinheiro nem corner, ficararn muito pobres e tiveram que ir carrer mundo cada um pelo
seu lado. la o mais novo muito triste quando lhe appareceu utna
velha a perguntar- lhe o que elle tinha. Elle contou-lhe tudo.

(D• Maria das Historias.)

33 ·

AS LUZES

Era uma vez um pai corn tres filhos. 0 mais velho foi carrer
mundo para achar fortuna. Foi andando, foi a.ndanclo, e la pela
noite adiante _levantou-se um grande temporal. Elle abrigou-se
debaixo de um alpendre por causa da chuva. Quando estava
recolhido viu vir uma luzinha lâ ao longe. Depois chegou ao pé
d'elle e tornou a ir-se embora. D'ahi a bocado fez o mesmo, e
ainda outra vez e outra. 0 rapaz disse consigo : « Aquella luz
parece qùe me estâ a. chamar. Vamos lâ . &gt;) E foi. Andou, andou,
e a luz sempre adiante até que chegou a uro palacio muito lindo.
A luz en trou e elle entrou tambem. Depois a luz foi pôr-se em
cima de uma mesa onde estava tudo quanta era bom. 0 rapaz
comeu porque estava corn muita fome . Depois a luz poz-se a
andar até que chegaram a um quarto: 0 rapaz deitou-se e ao
outra dia tinha a cabeceira um fato novo e muito rico em logar
do que elle tinha trazido, que esta va todo molhado . Assim viveu
o rapaz -um anno. Comia, bebia, nâo lhe faltava nada, mas nia
via ninguem, nem ouvia nada. No fim de esse anno o irmao
segundo disse para o pai que tambem gueria ir carrer mundo e
procurar o seu irmao. Foie aconteceu-lhe exactamente o mesmo,

�186

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS PUPULARES PORTUGUEZES

Ella éntao deu- lbe um cesto de figos, e disse-lhe que se fosse
disfarçar e mudar de fato, e depois que fosse para defronte do
palacio da_ princeza apregoar figos, que a princeza os havia de
comprar, porque naquella estaçao nâo os havia. 0 rapaz assim
fez. A princeza comprou os figos e quiz corner um. Mas apenas
ella tinha comido, que logo começaram a nascer-lhe cornas par
todo o corpo, que num momento fi.cou coberta d'elles . A princeza
ficou muito afflicta e mandou logo chamar os medicos da côrte,
mas por mais que fizessem nâo foram capazes de lhe arrancar ds
cornos. 0 rei muito triste e sem saber o que havia de fazer a sua
vida, mandou deitar um banda em que promettia a princeza em
casamento a quem fosse capaz de a curar. A velha appareceu
entâo ao rapaz e deu-lhe outra cabaz de figos e disse-lhe que
fosse a palacio e que se disfarçasse em medico, e que depois
expremesse o leite de cada fi.go em cima de cada corna, que logo
lhe caiam. 0 rapaz assim fez. Chegou ao palacio, pediu para
fallar ao rei e disse-lhe que vin ha para curar a princeza, mas que
o haviam de fechar no quarto com ella, e que por mais que ella
gritasse que nao lhe abrissem, que era o remedio que estava a
fazer effeito. Assim foi . 0 rapaz expremeu-lhe o leite de um figo
e caiu-lhe logo um corna. 0 rapaz entao disse-lhe quem era,
e que se ella quizesse que elle lhe tirasse os outros, lhe havia de
dar a bolsa, a toalha e o espelho. A princeza nao teve outro remedio e deu- lhe as tres causas. 0 rapaz entào pegou numa chibata
que levava e deu-lhe tanto que a deixou como morta . 0 rei
ouvia a princeza gritar muito, mas coma se lembrava da recomrnendaçào do medico, julgava que era o remedio a fazer effeito.
A final o rapaz foi-se embora mpito satisfeito, encontrou os
irmàos a quem deu a boisa e, a toalha, e depois fora,m ao palacio
encantado buscar astres meninas, comas quaes casaram.
(D• Maria das Histo~ias.)

34.

0 RAPAZ DAS BOTAS DE SE'fE LEGOAS

Era uma vez um rapaz e ùnha cinco irmàos. 0 pai coma nâo
tinha quelhe darde corner, intentou deixa-los no monte e levouos para o monte e deu-lhe tremoços para elles ire~ a camer:
que era para os intentar e para elles la ficarem. 0 mats novo fo1
comendo os tremoços e deitando as cascas pelo caminho. Pela
man ha o pai foi com elles, encheu as cordas de lenha e deixouos ficar · maso mais novo como tinha deixado ficar as cascas, foi
'
indo pelo caminho e foi dar a casa. 0 paî admirou- se muito de
elles encontrarem o caminho. Conversou corn a mulher para os
tornar a deixar no monte. E deu- lhe milho crù . Os outras irmàos
comeram- no, mas o mais novo foi-o deixando pela camirtho .
Vieram depois os passarinhos e comeram-no. Quando os meni-_
nos viram que o pai os tinha deixado s6s no monte, e queriam
vir para casa, nao atinaram corn o caminho. Foram andando,andando, até que foram dar a casa de um lobishomem, onde
estava a mulher corn cinco filhas do mesmo lobishomem. Os
meninos pediram agasalho a mulher sem saberem aonde estavam . A mulher li os agasalhou com as filhas . D'ahi a pouco
chegou o lobishomem, don.de disse para a mnlher : « Mulher !
cheira-me aqui a carne fresca . &gt;&gt; A mulher disse : cc Calfa-te,
homem, que temos ali dnco rapazinhos deitados . com nossas
filhas, coitadinhos, nào lhe faças mal! )&gt; 0 lobishomem disse-lhe:
cc Tira-me a cei:a. )&gt; Depois ceiou e foi-os vêr, &lt;lande os achou
muito lustridos de gordos, e elles estavam dormindo. Disse elle
para a mulher: cc Eu vou chamar os meus companheiros. l&gt; Em
quanta elle foi chamar os outras lobishomens, o mais nova que
esta va a fingir que dormia, tirou os tapiços que elle e os irmaos
tinham na cabeç~ e pô-los na cabeça das filhas do lobishomem.
O lobishomem chegou de fora d'ahi a pouco, de convidar os
companheiros para comerem os meninos, e foi ter corn èlles a
caina para os matarem. Corno elles tinham tirado os tapiços, elle
nâo os conheceu, e pensando_ que 111atava os meninos matou as

�188

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filhas. Nisto estavam os menines debaixo da cama e fugiram.
Neste comenos o lobishomem foi preparar as caldeiras para os
cozer, mas quando os foi procurar nâo os encontrou e viu as
filhas mortas. 0 lobishomem calçou mnas botas de cada passada
que davam eram sete legoas. Os menines estavam mettidos
numas brechas (pedras ). 0 lobishomem poisou em cima das
pedreiras, e os menines estavam dormindo, mas o mais nova
estava acordado. Depois o lobishomem ia enfadado ( cansado) e
pegou a dormir; o menino foi e tirou-lhe as botas, e chamou
pelas irmâos emandou-os fugir d'ali muitodepressa, e em quanta
o lobishomem estava dormindo, trataram elles de fugir e o mais
nova vestiu as botas das sete legoas. 0 lobishomem acordou, e
o que procurava eram as botas, e como as nâo achava, nâo podia
andar. 0 menino foi corn as botas ter ao palacio de um rei, contando-lhe que havia ali um lobishomem n'aquella serra. Donde
o rei mandou fazer um cêrco a.quelle sitio. Depois o menino
disse ao rei que corn aquellas botas era capaz de ir fazer um recado
em que fosse ao inferno, e o rei ficou-lhe chainando o correio do
inferno. 0 rei disse-lhe que lhe havia de ir buscar ao inferno
um anel, que o diabo trazia entre o coiro e a pelle. 0 rapaz foi
nas botas e chegou ao inferno. Passau mna serra de carvâo, e
depois encontrou uns portôes, adonde viu uma sentinella, donde
lhe preguntou que portôes eram aquelles. Respondeu-lhe a
sentinella que eram os portôes do inferno. Elle disse: « Homem!
isto mesmo é que eu pretendia de encontrar, que tenho de ca
vir buscar um anel que o diabo traz entre o coiro e a pelle. &gt;&gt;
A sentinella guiou-o pela inferno dentro. 0 rapaz encontrou
depois uma velha, e disse-lhe : « Velha, eu venho aqui para buscar um anel que o diabo traz entre o coiro e a pelle. » A velha
era a mâi do diabo, e disse-lhe : cc Pois, calla-te, que eu te vou
arranjar isso, mas has-de la sair para fora para a serra do carvao. »
0 rapaz saiu, mas disse a velha que lhe désse resposta no espaça
de tres dias. Elle foi-se depois embora, e a mai do diabo foi
catar o filho; depois com a maniça de um fuso, metteu-lh'a

entre o coiro e a p~lle e tirou-lhe o anel sem o demonio sentir.
Depois entregou-o ao rapaz, que foi leva-lo ao rei. Depois o
menino pediu ao rei se lhe dava passes para saber aonde
paravam seus irmâos. 0 rei preguntou-lhe donde elle era.
0 rapaz coma saiu de casa do pai em pequeno nâo sabia
dizer de donde era. 0 rei entâo o mandou outra vez para
a serra aonde andava o lobishomem. 0 rapaz disse que nâo queria ir, porque andavam la os lobishomens e comiam-no. 0 rei
disse-lhe que nâo tinha duvida porque se visse algum, que se
pozesse nas botas das sete legoas. 0 rapaz foi-se pôr em cima das
brechas onde tinha roubado as botas ao lobishomem. Dormiu
ali aquella noite, e pela manhâ assim que deu corn os olhos no
sol, virou-se para o nascente e deu uma passada nas botas e
encontrou a casa do pai. 0 pai tinha morrido, e elle viu s6 os
irmâos. Preguntaram elles onde é que elle tinha ficado. Elle disse
que tinha ficado na brecha a tirar as botas ao lobishomem. O
rapaz entâo preguntou aos irmâos como tinham elles vindo a
casa direitos. Elles responderam que inda ha tres dias é que tinham feito chegada a casa, que . tinham corrida 1nontes e valles,
etc. e ja nâo tinham visto nem pai nem mài. 0 rapaz contou-lhe
por onde tin ha andado, e que lhe chamavam o correio do inferno.
Depois os quatro irmàos foram fazer-se carvoeiros para a serra,
e o mais novo foi outra vez para o palacio do rei, onde . ficou.
(Antonio José d'Oliveira, ex-coveiro de S. Christovao de
Mafamude, e hoje mendigo, natural de Villa da Feira, arredores
do Porto.)

35,

A MENIN A DO

CHAPELINHO VERMELHO.

Era uma vez uma mulher que estava numa serra, e teve duas
filbas. A primeira chamava-se Maria. Um dia a av6 das meninas
foi a serra e encontrou a menina mais velha. A menina foi dirigida a av6 e beijou-lhe a mâo, e a av6 disse: cc Deixa estar,
minha menina, que te hei-de dar um chapelinho vennelho; vae

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a minha casa buscâ-lo. » A menina foi para casa da mâi, cborando
que lhe fizesse up1 bolinho para levar a sua av6zinha, e a outra
irmà fi.cou em casa comida de raiva. A mài preguntou-lhe :
cc Entào como conheces tu a tua av6zinha? » A menina respondeu : c&lt; Sei, porque estive agora corn ella, e ella disse que me ha
de dar um chapelinho vermelho. &gt;&gt; A mài fez-lhe o bolo e
mandou-a leva-lo a av6. A menina foi andando muito contente,
e cheo-ando
a um caminho, encontrou um lobo-homem (tem
t&gt;
parte de homem e parte de lobo, mas nào é o mesmo que lobishomem). Andava a menina comendo amoras d'um vallado e
preguntou-lhe o lobo-homem: c&lt; Que fazes ahi, menina? » Ella
respondeu: c&lt; Estou comendo amorinhas. )) 0 lobo-homem tornou
a preguntar-lhe : « Tu que levas ahi? » Ella disse: « Levo aqui
um bolinho paraa minha av6zinha. &gt;&gt; 0 lobo assim que ouviu
fallar nisto disse-lhe : cc Pois vae tu por aqui, que eu vou por
ali, a ver quem chega la primeiro. ,, Chegou elle primeiro e bateu
aporta. A velha veiu e abriu a porta e disse : cc Entra, minha
netinha, entra. &gt;&gt; A veli1a metteu- se depois na cama, e disse para
o lobo julgando que era a menina : &lt;c Deita-te ahi nessa cama,
minha netinha, que bas-de estar muito friinha. &gt;J Nisto a av6
adormeceu. D'ahi a pouco chegou a menina, e bateu a porta.
0 lobo-homem fallou em logar da av6 que estava a dormir :
cc Entra, menina, que a porta esta aberta. ,, A menina entrou e
foi-se deitar corn o loba, julgando que era com a av6. Depois
quando estava deitada, começou a correr-lhe a mào pelo corpo,
e a dizer-lhe : cc Oh l minha av6zinha, para que tem vocemecê
tanto cabello pelo corpo? » 0 loba respondeu : « E' para nâo
ter frio de dia, minha netinha. » A menina tornou a preguntar :
« E para que tem vocemecê as pernas tào compridas? )J O lobo
disse : cc E' para carrer muito, para andar muita terra em pouco
tempo. &gt;J Quan,do estavam corn. esta conversa, a av6 que era
uma fada acordou, e tratou de se preparar para encantar
o lobo. A menina tornou outra vez a preguntar : &lt;&lt; Oh l
minha av6zinha, para que tem vocemecê uns braços tâo

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compridos? » 0 lobo respondeu : &lt;&lt; E' para te abraçar bem,
minha ménina . &gt;) A menina tornou a preguntar : cc E para que
tem vocemecê uma bocca tào escachada? &gt;&gt; - c&lt; E' para te camer
bem, respondeu o lobo, e mais â tua av6 »; e ia para corner a
menina. Nisto a av6 levantou-se muito depressa e deu-lhe uma
troçada (pancada) corn a varinha de condào, e ficou o 1obo
encantado. Depois a av6 encheu-o todo de foguetes e girasoes
amarrados ao lobo, e deitaram-lhe o fogo, e assim que elle senriu o pello a arder, deitou a fugir, que era o que a velha queria, e mais a rnenina, e depois o lobo foi-se deitar ao poço do
moinho, adonde ali morreu afogado. Depois a av6 começou a
reprehender a menina por ella dar acceitaçào ao lobo no caminho.
A menina disse-lhe que elle a queria corner « mas eu disse-lhe
que vinha trazer um bolinho â minha av6zinha, e elle depois
disse que vinha de volta. » A av6 disse-lhe que nào tomasse a
fazer aquillo. Depois disse-lhe : « Agora,toma lâ o chapelinho
vermelho que te prometti, e tu falla sempre muito bem a toda a
gente, faz a vontadinha a todos, e se te alguem pedir agua, dâlh'a corn boa vontade, que tu has-de ser feliz. 1, Nisto foi a menina
para a serra para casa da mài. Nào levava nada senâo o cbapelinho vermelho. A outra irmà estava toda raivosa por nâo ter um
chapellinho tambem. A mài depois mandou um dia buscar agua
a mais velha, rnas ella nào quiz. A mais nova offereceu-se logo e
disse :_ C&lt; Oh! minha màizinba, dê d. que eu vou. » E assim foi.
Esta va na fonte enchendo o cantaro, e passou uma velhinha, que
era a mesma que lhe tinha dado o chapelinho vennelho, mas que
ella nào conheceu porque ia de outra maneira. A velhinha pediu
agua â menina do chapelinho vermelho, e a menina lh'a &lt;leu
corn rnuito bom modo. Depois a velha disse-lhe: « Olha, tués a,
menina do chapelinho vermelho ? &gt;&gt; A menina respondeu :
&lt;&lt; Sou sirn, minha senhora. &gt;i A velha disse-lhe : cc Pois olha, faz
tudo sempre bem, e trata bem todos, que eu hei-de dar-te mna
prenda de botares flore~ pela bocca, quando fallares para alguem. »
Depois a velha foi-se ernbora. Foi a menina para casa corn a agua.

�19.3

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A mài ralhou com ella por ella tardar, e ella disse : &lt;&lt; Minha
mâi, eu venho agora, porque estive a dar agua e a conversar corn
uma velhinha, e ella me disse que me havia de dar uma prenda &gt;);
e começou a deitar flores pela bocca. Nisto lhe preguntou a mài o
que fizera ella i velhinha para ella lhe dar aquella prenda. A
menina disse : &lt;&lt; Ella pediu-me agua e eu disse-lhe que a fosse
beber i fonte. » E ella disse-me : cc Mal fallada sejas tu, que o premio que recebas seja deitares flores pela bocca. &gt;&gt; A irma mais velha,
que estava corn rnuita inveja, quiz ir i agua tambem. E foi.
Donde lhe appareceu a mesma velha e disse-lhe : « Oh! menina,
&lt;las-me uma pinguinha de agua? » Ella respondeu-lhe : « Ora !
eu dou-lhe agora agua ! vâ bebê-la i fonte! » A velha disse-lhe :
cc Fadada sejas tu, que laves as maos e nunca se ellas lavem, e
quando fallares dei tares cbanquinos ( sapos pequenos) pela
bocca. &gt;&gt; Foi ella para o pé da maie ella preguntou-lhe o que ella
tinha feito que se tinba demorado tanto. » Ella disse : « Ora ! passou la uma velha, pediu-me agua e eu ralhei corn ella e disse-lhe
que fosse bebê-la a fonte . » E nisto começou a deitar chanquinos
pela bocca. A mai ganhou raiva a mais nova, e começou a baterlhe por ella ter ensinado a irmâ errada. A menina do chapelinho
vermelho fugiu para o monte. Andou por ali muito tempo morta
com f6me, toda rôta e esfarrapada. Foi depois ser moça de servir.
Um dia appareceu ali um principe que ia a caça, e perguntoulhe, vendo-a tao linda, o que fazia ella por ali. A menina contoulhe tudo. E nisto começou a botar flores pela bocca. 0 principe
quando viu isto, disse-lhe que ficasse ella ali, que a mandava buscar para casar corn ella. Depois o principe preparou uma carruagem e veiu busca-la â serra. E assim fez. Depois arrecebeu-a
coma sua esposa, e a outra irmâ ficou sempre botando os chanquinos pela bocca.
(Idem.)

nhuma princeza lhe agradava. Vinham os retratos de todas
de uma banda e &lt;l'outra, mas elle a todas achava feias. Um
dia veiu-lhe o retrato &lt;las tres cidras do amor, e entâo elle
gostou muito d'ellas e pediu ao pai para ir ao castello aonde
ellas estavam encantadas. Depois foi, caminhou r:nuito e viu ao
longe urna cabaninha no monte. Bateu i porta da cabaninha, e
appareceu-lhe urna mulher velba, e perguntou-lhe se ella lhe
dizia ern que castello é que estavam as tres cidras do amor
encantadas. A velha disse-lhe que s6 o füho, que era o vento, é
que sabia, e mandou-o metter debaixo da cama para o filho o
nao ver. D'ahi a bocado entrou o vento, e sentou-se ao lume, e
nâo fazia senào dizer para a mài : « Oh! minha ·mai, aqui cheira
a folgo vivo! » A mai disse-lhe : &lt;, Estas tolo, aqui nâo esta
ninguem ! &gt;&gt; Depois entào perguntou a mâi ao filho se elle sabia
em que castello é que estavam as tres cidras do amor. Elle disse
que era muito longe e que ninguem la podia ir sem levar corner
mastigado da bocca d'elle, e uma mâocheia de cinza de debaixo
do pé esquerdo d'elle. Depois elle foi corner e a mâi fingiu que
lhe ia tirar um cabello e tirou-lhe da bocca um bocado de corner.
Depois fez que foi arrastando lenba para o pé do lume, para lhe
pôr cinza debaixo do pé esquerdo. Depois o vento foi-se deitar,
e disse i rnâi que quem fosse ao tal castello ha via de encontrar
dois leôes. Se elles estivessem corn os olbos abertos, estavarn a
dormir; e se elles estivessern corn os olhos fechados, estavam
acordados. E que tinham uma chave na bocca, e que quando lh'a
tirassem lhe haviam de metter um bocado de corner mastigado
na bocca, e que haviam de despejar um bocado de cinza para lhe
armar um nevoeiro. E corn aquella chave haviam_de ir abrir uma
gavera. Nessa gaveta esta uma fita vermelha, e puchando por
ella haviam de vir as tres cidras atadas todas tres. Depois que as
levasse, mas que as nâo abrisse senào aonde houvesse nrnita
agua. E que quando se viesse embora, que fizesse o mesmo aos
leôes. 0 principe &lt;leu rnuito dinheiro i velha e foi para o castello
&lt;las tres cidras, corn o corner mastigado pelo vento e a mâocheia

36.

AS TRES CID RAS DO AMOR,

Era mna vez um principe, que queria casar-se, mas ne-

Rtv11t

bisptmiq11e . .xiv.

13

�r94

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de cinza do pé esquerdo. Fez tudo o que o vento disse, e trouxe
as tres cidras consigo. Chegou a uina fonte que havia no carninho
e abriu uma cidra '. Appareceu-lhe uma princeza muito formosa,
e pediu-lhe agua. Ella bebeu e depois pediu-lhe mais, mas a fonte
secoue a menina rnorreu. 0 principe fi.cou muito triste, e disse
consigo que nâo abria outra senâo aonde hou vesse muita agua. Foi
andando e chegou a uma outra fonte onde havia muita
agua. Abriu outra e aconteceu-lhe o mesmo. Ficou muito
triste e chegou a terceira fonte onde havia ainda mais agua.
Abriu a cidra, sahiu uma princeza ainda mais linda. Pediulhe agua, e elle deu-lh'a. Depois pediu-lhe mais, e corno a fonte
nâo secou, a princeza escapou. Depois como era perto do palacio,
o principe disse-lhe que ia buscar mna carruagem para a levar e
que fi.casse ella ali. (0 :final como nas demais versôes.)

sina. O advinho disse que ella havia de tertres meninos, cada um
com a sua estrella na testa. Depois elle mandou-a metter numa
torre, mais o advinho, até ella ter os tres meninos, para vêr se
era verdade. Depois ella teve os meninos e as irmâs mândaramnos deitar ao mar dentco de tres condecinhas. (D'aqui para diante
semelhante a versâo de S. Miguel.)

37.

OS

TRES MENIN OS QUE

TIN HAM

UMA ESTRELLA DE OURO NA TESTA.

Era uma vez um rei, e andava a caça a espalhar as saudades,
que lhe tinha morrido o pai ha pouco. Depois entâo passou por
uma casa e viu a janella tres meninas muito lindas. Depois o rei
mal chegou a palacio mandou-as chamar para irem a sua presença. Depois entâo ellas disseram que eram muito pobres e que
nâo tinham roupa para irem. 0 rei mandou-lhe vestidos para se
ellas vestirem. Depois entào ellas chegaram a palacio e o rei
mandou-as metter num quarto e virem a sua presença nuas em
pello. Elias nâo queriam, mas elle disse que as manda va matar se
ellas nâo quizessem. Depois ellas foram. Elle mal as viu, mandou-as retirar logo. A mais nova quando veiu, trouxe o cabello
todo caido para diante para se tapar. Depois o rei disse que
casava com ella. Quando estavam casados, mandou-lhe 1er a sua
r. Tambem mna variante diz que sao tres maçàs vermelhas.

38.

r95

HISTORIA DE JOÀO GRILLO.

Havia um rapaz chamado Joâo Grillo, que era muito pobresinho. Os paes queriam a todo o custo casal-o rico, apezar da sua
pobreza e falta d'educaçâo.
Um dia espalhou-se por toda a terra, que tinham desapparecido
as joias d'uma princeza, e que o rei seu pae daria a mâo da princeza a quem descobrisse o auctor do roubo ; mas '.t ambem castigaria
com a morte todo aquelle que se fosse apresentar, e que no fim
de 3 &lt;lias nâo descobrisse o ladrâo.
Começaram os paes de Joâo Grillo a metter-lhe em cabeça
que fosse tentar fortuna, mas o rapaz nâo queria, vendo que
tinham sido mortos por nâo descobrirem• as joias.
).a alouns
0
Em fun, tanto o attentaram que se foi apresentar ao re1.
Os guardas do palacio nào o queriam deixa.r entrar por o
verem muito rôto, e começaram a escarnecêl-o dizendo-lhe que
era doido, etc. Por fim la o deixaram entrar. 0 rei e a princeza
tambem se riram muito d'elle, mas nào tiveram remedio senào
cumprir a sua palavra.
.
Metteram-no n'um quarto e deram-lhe 3 &lt;lias para pensar.
la s6 um creado dar-lhe de corner ; e a noute quando esse
creado lhe perguntou se queria mais alguma cousa, elle respondeu
que nâo, e ao mesmo tempo dando um suspiro, disse : « Ja la vae
um ! » O creado sahiu muito atrapalhado e foi ter corn os outros
dois, a quem contou as palavras que o Joâo Grillo tinha dito. Estes
3 creados eram justamente os que tinham roubado as joias da princeza, e julgaram que o Joâo Grilla tinha conhecido um dos

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ladrôes, e par isso tinha dito: &lt;r Ja la vae um ! &gt;&gt; Enganavam-se,
porque elle se tinha referido a que ja la ia um dia, e elle ia caminhando para a forca.
Os creados combinaram que no dia seguinte iria outra, para
vêr se o Grilla tambem o conhecia. Assim fez; e i noute quando
perguntou se queria mais alguma causa, respondeu Joao Grilla
que nào, e repetiu : r&lt; Ja la vao dois! &gt;&gt; 0 creado fi.cou assustadissimo e foi logo contar aos outras. Imagine-se coma elles ficaram.
No dia seguinte foi o outra, e quando a noute se despediu para
se ir embora, diz o Joâo Grilla : « Esta prompto: jâ lâ vao os
trez &gt;&gt;. 0 creado, conhecendo que estava tudo descoberto, deitase aos pés de Joâ:o Grilla e diz-lhe: « E' verdade, senhor, fômos
n6s 3, mas peço-lhe por tudo quanta ha que nào diga ao rei que
somas n6s os ladrôes, porque ficariamos desgraçados. N6s damas
as joias todas, mas nâo ha-de dizer nada. &gt;&gt;
Joâo Grilla caiu das nuvens, mas fingiu que effectivamente
tinha advinhado. Prometteu ao homem que nao diria nada, e
mandou-lhe buscar as joias, que elle trouxe logo.
Corno tinham findado os 3 dias, foi o rei ter corn Joâo Grilla e
perguntou-lhe : &lt;c Entâo descobriste? » - cc Saiba Vossa Magestade que sim senhor. &gt;&gt; 0 rei riu-se muito julgando que o rapaz
estava doido, mas elle apresentou-lhe as joias, sem dizer quem
tinha sido o ladrâo.
Imagine-se como fi.cou a princeza, vendo que tinha de casar
corn aquelle maltrapilho ! Chorou muito, e pediu ao pae que nao
a casasse corn ta! homem, mas elle dizia-lhe, que a palavra de rei
nâo torna atraz, e que era forçoso casarem. A princeza nâo teve
remedio senâo conformar-se; mas o Joâo Grilla, que tinha bom
coraçào, vendo a repugnancia d'ella, disse que desistia do casamento. 0 rei gostou muito e disse-lhe, que pedisse o que quizesse, que elle tudo lhe faria. Joao Grilla s6 pediu para ficar no
palacio.
0 rei consentiu, e deu-lhe muitos saccos de dinheiro. Ficou o
rapaz no palacio, e o rei julgava-o um advinhâo.

Um dia o rei apanhou um grilla no jardim; fechou-o na mâo,
e chamou o Joao Grilla. Veio o rapaz, e o rei pergunta-lhe : « O'
Joâo, advinha la o que eu tenho fechado n'esta mâo? » 0 rapaz,
coitado, começa a coçar na cabeza e a dizer : &lt;c Ai! Grilla, Grilla,
em que màos estas mettido 1 &gt;&gt; 0 rei, julgando que elle se referia ao grilla fechado na mâo d'elle, ficou muito contente, dizendo :
« Advinhaste, advinhaste, é um grilla! » E deu-lhe muito dinheiro.
Outro dia, encontrou o rabo d'uma porca, que _tinham morto,
e enterrou-a no quintal. Chamou o Joâo Grillo, e pergunta-lhe:
« O' Joâo, advinha la o que esta aqui enterrado? &gt;&gt; 0 pobre Grillo
nâo sabendo o que havia de fazer a sua vida, começa a dizer :
« Agora é que a porca torce o rabo ! » 0 rei abraça-o muito contente, e diz : &lt;&lt; Advinhaste, advinhaste, é o rabo d'uma porca ! » E
dava-lhe mais dinheiro. 0 rapaz vendo-se rico, e temendo que
nâo advinhasse mais alguma causa, ou para melhor dizer, que o
acaso nào o favorecesse, escreveu uma carta, fingindo de ser da
mâi, a pedir para que fosse immediatamente ter com ella, porque
estava a marrer. 0 rei custou-lhe muito a sahida d'elle, mas nào
teve re1nedio senao deixal-o ir.
Despediram-se, o rapaz montou a cavallo, e quando ja ia longe,
o rei apanhou caganitas de cabra que estavam na rua, mette-as
no lenço, e começa a dizer-lhe adeus corn elle. 0 rapaz que ia
longe e estava farta do rei, disse adeus, dizendo : « Adeus, adeus,
caganitas para Vossa Magestade ! »
0 rei fi.cou muito contente, e dizia: « Aquillo é que é um rapaz
esperto ! Como elle advinhou que eu tinha caganitas no lenço ! »
E o rapaz fez a sua fortuna, e assim se viu livre do rei.

~

1 97

(D. Ascensâo de Faria. AzAMBUJA).

39·

MENTIRA DO T.AMANHO DE UM PADRE NOSSO

Era um homem pobre, cazado, que tinha filhos e depois
tinha um compadre muito rico que nâo tinha filho nem filha

�1 99

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e que gostava muito d'aquelle compadre por ser muito verdadeiro.
E disse â mulher: « Deviamos ajudar aquelle nosso compadre,
por ser muito bom homem, muito verdadeiro e muito pobre. &gt;&gt;
Mandou-a chamar. - E queria que elle fosse para uma herdade sua, que lhe a clava de graça por 3 annos, semeando-lhe a
seara e mettendo-lh'a em casa. Mas nâo colheu nada, que veiu
uma secca muito grande. Foi ter corn o compadre. « Ora, meu
compadre, eu nào colhi nada este anno, e assim serâ os outros
an nos e entâo despeço-me da herdade. » 0 compadre disse-lhe :
« Nâo senho,; pode ser que para o anno tenha mais fortuna,
que colha muito bem. Va para a herdade e deixe, que eu torno
la mandar semear, fazer todos os trabalhos e metter-lha em
casa. - Ora, senhor compadre, nâo senhc,r. - Va p'ra a herdade. »
Foi p'ra a herdade, mas corn muito desgosto. Mandou-lhe
semear a seara, por ser muito bonita. Ficou rnuito contente e veiu
dizer ao · compadre que tinha uma boa seara. Veiu uma grande
inverna, nâo colheu nada. Veiu ter outra vez corn o compadre :
cc O' compadre, eu quero-me vir embora, qu(nào tenho fortuna
nenhuma ; e entâo o senhor esta perdendo e dando-nos de
corner e semeando a seara, e entâo despeço-me e :o senhor compadre toma posse da herdade. - Ora todos colhem alguma coisa,
e o compadre nâo colhe nada? parece impossivel. - Pois eu falo
verdade, senhor compadre, nunca colho nada e eu nâo sei mentir.
Disse-lhe o compadre : cc Va p' ra caza e estude uma mentira
do tamanho de um Padre Nosso. - Eu, senhor compadre ?
Deus me livre; eu nâo sei mentir, agorahavia de vir dizer uma
mentira do tamanho d'um Padre Nosso ?- Dou-lhe 3 dias p' ra
a estudar _; falle corn sua tnulher e vejam se a arranjam. Nao, senhor compadre, en nâo sei mentir e minha mulher tambem nâo. - Va para casa: dou-lhe 3 dias, ja lhe disse, de entào
trazer a mentira, no fim dos 3 &lt;lias, do tamanho de um Padre
Nosso.
Foi para casa muito apoquentado e disse a mulher : cc Ora

nâo sabes? o nosso compadre quer que lhe arranje uma mentira do tamanho d'um Padre Nosso, que tu mais eu havemos
de arranjar em 3 &lt;lias. - Eu nào; comigo nâo faças conta, que
eu nào sei mentir. &gt;&gt;
Responde-lhe um filho que elle tinha, que era afilhado do
compadre : « Olhe, eu logo lhe arranjo a mentira. Va dizer
a meu padrinho se quer que eu arranje a mentira, nào preciso de
3 &lt;lias : vou- ja. - Ora eu logo la vou dizer isso &gt;&gt;. Disse
a mulher : cc Vae; entâo porque nâo has de ir? talvez acceite o
pequeno. &gt;&gt;
Elle nâo queria; mas, a rogos da mulher, foi a do compadre.
0 compadre, assim que o viu, disse : cc Ahi vem _trazer a mentira? - Nào, senbor compadre, é o pegueno, o seu afilhado que
diz que, se ô meu compadre quizer, que vem elle dizer a mentira,
que nâo precisa de 3 dias, que vem ja de prompto. - Pois elle
diz isso? - Sim senhor. - Entâo va busca -lo. &gt;&gt;
Trouxe-o. cc Senhor padrinho, quer que lhe diga a mentira?
por aqm começo:
Corno eu tenho muitas herdades, monto-me no meu cavallo,
vou dar um giro, ora por umas, ora par outras; mas tenho
uma que sobre todas é a melhor. Tem tantas (la disse) leguas
de largura e tantas de comprimento; mas fui la, entrei na herdade, andei por aqui, por alli, por alli, por aqui, sem lhe ver as
extreinas. Em fim fui dar .onde tinham as colmeias. Puz-me a
contar nellas ; nâo as pude dar contadas, de muitas que eram.
Puz-me a contar as abelhas, faltou-me uma. Pego ·a andar, corrego abaixo, corrego acima-nada. Jâ vinha descuidado em achar,
oiço uma tarrincada muito forte, deotro d'um barranco; assomei-me e vi um porco espinho a tarrincar nelle. Era tanto o me!,
senhor padrinho, que corria por o barranco abaixo; eu nao faço
mais nada ; metti a mào ao seio, tirei um grande piolho, fi.cou-me
um coiro, enchi-o logo de me!, e o mel a correr por o barranco
ab'nixo. Metti a mâo ao seio, tirei uma pulga e :fiz uma borrachâo
(borracha grande para conter liquidas). Vim para caza corn o

�CO 'TOS POPULARES PORTUG EZES

200

CO. 'TO

POPUl,ARE:'

201

PORTUGUEZES

meu borrachâo e o meu coiro, cheio de mel; vim muito contente e fechei-os no meu quarto. Todos os dias, ia ver o meu
mel. Um dia, achei os coiros bulidos. Quem me havia a mim
aqui vir, se eu tcnho a chave na alaibeira? Espreitei, puz-meatraz
da porta, corn um machado na mào. Quem havia de enrrar?
uma foloza (pcqucno pas ara). Jogo-lhe corn o machado; deitau tanta penna que pcrgumei e tornei a pergumar o machado
c nâo o achei.
Fui buscar lume e larguei fogo as pennas. Ardeu o m:ichado
e ficou o cabo. Peguei no cabo e puz-me a amolar, a amolar, a
amolar, ficou num anzol. O' padrinho, assim que deitei o anzol a
?gua, sahiu-me uma burra branca muito perfeita. Ja tenho onde
1r vend r o meu m l. Arranjei a minha burra, puz-lhe os cairos
encima e fui vender. Quando tornei a noite para caza, trazia a
bu rra uma grande matadura no lombo. Era muito mimosa e eu
fiquei corn muita pcnna. Fui corn ella a do alveitar, en inou-me
que p~zesse p6 de fava torrada, alli em cima.
im para caza,
mande1 torrar um moio de fava, mandei peneirar e puz em cima
da matadura e deitei-a â margem, mandei-a ra para a berdade.
Choveu fez bom tempo, eu, quando me pareceu, fui ver a burra.
O' senhor padrinho, nâo queira saber o rico faval que esta tin ha
no lombo, fiquei muico contente. De quando em quando, ia ver
o faval.
_Ouand~ me parcceu que eram horas de ceifar, peguei na min ha
fo1ce e fm até a herdade. Que ha,·ia de eu la ver? um porco
javardo dentro do faval, comendo as favas. Logo-lhe corn a foice.
Enrrou-lhc cabo no rabo. Othe, senbor padrinho, coma foice cci:fuva, corn os pés debulhava, com as ventas assoprava; col hi ...
10 moios de fava.
- Basta, basta, disse o padrinho; vào para a berdade e deixcmse cstar, e acabou-se.

40. OS LADRÔES

Eram duas amigas muito intima - uma cazada e outra viuva.
A cazada tin ha uma estalagem c a viuva tin ha uma loja. A cazada
estava gravida disse-lhe a amiga: &lt;&lt; se fosse menina, que havia de
ser madrinha; , quando ella se desmamar, comobrigaçâodeella
vir p' ra minha caza. Eu nào tenha parentes nem adherentes, e
quero que ella eja minha herdeira. » Baptisou-se a menina, cresceu, e assim que se desmamou, levou-a a madrioha para casa.
Queria-a. muito, estimava-a muito; mas puchava-a sempre
para ella vir p' ra loja, a ensinar. A menina era ja uma mulher e
a madrinha fazia-lhe rodas as vontades.
Fizeram-se alli umas grandes fesrns; mas ellas nâo foram. A
madrinha, que conb ceu que ella estava triste de nào ir â f sta,
disse-lhe : « Deixa estar; para o mez que v mi fazem-se outras
festas, ainda mulheres; entâo logo vamos. »
Foi prcciso a madrinha sabir e nào rccolhcr essa noite a caza c
disse-lhe : c&lt; Em sendo noite, fccha a loja e vae p' ra cima com
a creada. &gt;&gt;
Ella assim fez; fecbou a loja e foi para cima, mandou fazer a
ceia, ceiaram, deitaram-se. âo estava costumada a dormir s6,
nâo poude dormir. Sentou-se na cama ; quando ella olhou para
o solo da casa que tinha gretas, viu luz na loja. &lt;c Ora esta I eu
fi chei a loja, esta luz ! » . Levantou-se, a. somou-se {is mesmas
frestas que tinha a caza e viu 5 homens que estavam tirando a
fazenda dos prateleiros. Ella tirou a porta do leme e jogou com ella,
com muita força, ao meio da casa. Os ladrôes fugiram. Ella correu
c..1. abaixo e fechou a loja. Estava uma mâo do finado accesa.
Pegaram-lbe a bater â porta, que apagasse aquella luz, que
lh'adesse. Ella deitava-lhe agua, mas nâo se apagava. Elles disseramlhe : « vinagre, vinagre. Agora de c.1. a mâo. - Eu oâo abro a
min ha porta. - Deite-a ahi por esse buraco que tem a porta. Mena a mào, disse !ta, que eu lb' a dou. » Ella tinha uma macha-

�202

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

dinha; corn tanta força lhe &lt;leu uma pancada na mao que lb'a
partiu.
Sentou-se numa cadeira, até amanhecer. Veiu a madrinba,
estava-lhe contando tudo, pedindo que nunca mais deixasse de vir
dormir a caza.
Foram as festas; depois vieram de U, ouvem um trern. Parou a
porta. Dcsceu-se um cavalheiro, gue vinha alli, que era o Conde
de XX. Tinha sabido as boas virtudes e a boa creaçào d'aquella
menin a, pretendia cazar corn ella. Ella disse que nào era sua filha,
que se os paes quizessem ...
Ficou elle de vir buscar a resposta. Assim gue elle sahiu, disselhe a rapariga : cc O' minha madrinha, aquelle é o ladrào a que
eu cortei a mâo. - Jesus ! nâo digas tal. Entào era la passive!
que seja ladrâo? um conde havia de ser 1adrâo ?- Nào é conde :.
aquelle homem é a quem eu cortei a mào. - Vamos a caza de
tua màe; isso é o demonio gue te tenta para tu nâo teres fortuna,
Queres desperdiçar um conde, porque di zes que é um ladrao? »
A moça chorou muito. Foram a casa dos paes. Esteve-lhe
contando e ella sempre a dizer que era ladrao e nào era conde. Obrigaram-na a dizer gue sim, que logo se lhe tirava essa poeira da
cabeça.
Ao cabo de 3 &lt;lias, parou o trern a porta; elle en trou e perguntou a resposta. Disse-lhe que sim, e ella sempre a chorar. DisseJhe elle que ao cabo de 6 dias havia de vir alli, havia de trazer
os papeis despachados, para gue nesse mesmo dia se recebessem.
Ao cabo d'esses &lt;lias, veiu elle. A madrinha tinha feito bom
enxoval; receberarn-se e assim que foram ao copo d'~aua, foi-se
logo ella despedindo da familia, que elle nào podia estar alli mais
tempo. Metteram-se na sege e partiram.
Elle nào fallava corn ella, nem ella corn elle. La num certo
caminho, mandou-a descer da sege a tirou a luva : « Conhece
esta mao? - Muito bem; nào me trouxe enganada. Meus paes
e min ha madrinba é gue se enganaram; eu nào. &gt;&gt;
Despiu ofato, rnetteu-o dentro da sege, pagou ao boleeiro, e elle
foi corn ella a pé.

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

203

. como V• me fez ter tanto dor, ha-de marrer hoje ainda
« Ass1m
. d a. ,i Ella , coitada ' ia muito chorosa; chegaram a um
que1ma
Es monte
l'
(
1) muito negro; entrou para dentro corn ella.
tava. a
u:aa velha cega. Elle gritou : « Mài, aqui trago a grandis.
que me partiu a minha mào. Agora vou buscar lenha,
snna. .. ..
· b
11 fi a
ue tenho ahi pouca, para aquecer o forno mmto em, e e a c
qaqm· amarrada, e y Me
bem na ponta da corda. &gt;&gt; Elle
• seaura
o
sahiu.
.
d .
Ella coitada, conforme poude vm se desatava a cor a '. em
fi
~onseguiu. Atou a outra ponta da corda a uma tnpeça
md'.
e e1tou a cor·rer· muito · Assim que avistou. um homem que
estava arranjando um saco de carvâo, pedm ao hom~m q?e
r amor de Deus a livrasse da morte, que ella lhe pagana mmto
b~m. Disse-lhe o homem que nâopodia. Respondeu-lhe gue despe.assse um dos sacos de carvâo, que a mettesse dentro do saco :
lpuzesse carvao
- na boca. O homem assim fez. - E que a levasse a
ue la lhe haviam de dar 6 moedas. Carregou
esta1agem de XX q
. .,
· · 1
as suas cavalgaduras e marchou. ~uando ia_ ia ~o camm 10,
.
.t
Olhou para traz vm o ladrao. D1sse-lhe que
ouvm gn ar.
'.
'.
.
lher or alli a
parasse, preguntou-lhe se unha v1sto alguma mu
' p
'
correr. Disse-lhe elle que sim ( e apontou-lhe para traz)_: &lt;&lt; Alem
naquella altura, vi uma mulher ir a correr. &gt;l O ladrao tornou
para traz tambem a fugir' a ver se a achava.
.
,
Elle pegou a dar nas cavalgaduras, a pressa a vem ter, a estaa descarregar o carrêgo, e a creada chegou a porta,
ia0a em . Peaou
o
•
E
dizendo que nâo descarregasse, que nâo quenam carvao. « u
quero aqui fi.car esta noite. »
Assim que ella sahiu do saco, pegou a chorar.
0 pai e a màe com muita pena e deram logo as 6 moed_~s ao
homem e aaradeceram muito. Mandaram chamar a madrmha.
A madrinha 0com muita pena de a ter obrigado ao cazamento, :11as
que lhe &lt;lava palavra de nunca mais se met~er com essas co1sas.
« Mas eu, minha madrinha, agradeço mutto tudo quanta me
tem feito; mas ir p' ra sua caza, ja nâo, a sua casa tem duas pessoas

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

so. Eu quero ficar na estalagem; tem mais gente, nào ha de succeder tanto perigo ». A madrinha vinha todas as noites visital-a e
vel-a. D'ahi a muito tempo chegou um almocreve corn duas caraas
&gt;
•
b' '
uma d aze1te, outra de •vinagre, digo de mel.
Descarregou, mandou fazer de comer, ceou e sahiu a dar
agua aos machos. E a creada que amassava, essa noite, a·ndou de
roda da menina, que queria· tirar uma gota de mel aos coiros
p_ara fazer bolos. Ralhou a menina muito corn ella e nào consentm :. ~ue o que entrava p'ra alli era sagrado, que nào se devia
f:izer 1sso. Ella calou-se, e em quanto os amos ceavam, pegou numa
t1gela (pequena vazilha de barro, menos alta que Iarga) e foi
onde estav~m os co~ros. Abanou um, para ver pelo peso se era
mel ou aze1te ; ouvm uma voz la de dentro do coiro : c&lt; Ja? »
Ella fi.cou estremecida e disse : &lt;&lt; Ain da nào », e correu onde os
amos estavam _ceando. Confessou o que tinha ido fazer; mas que
dentro dos cou-os estavam homens, nao era azeite nem mel.
Le~antou-se o patrào e a creada disse-lhe que bulisse noutro
cotro. Respondeu a voz: cr Ja? » - « Ainda nào », Ihe disse
ell_e._ Correu corn mais alguem que tînha na estalagem a casa do
mm1str?. e comou~lhe tudo. 0 ministro mandou logo chamar,
os memnhos; v1eram todos a estalagem. Ja chegando 0
homem corn os machos, foi logo preso.
Foram ao quarto, onde estavam os coiros. 0 ministro deu
ordem a cada um dos officiaes, para bulirem, ao mesmo tempo,
cada um em cada coiro. Responderam la de dentro : « Ja? »
- « Ja », disse o ministro.
Rasgaram os coiros corn facas que tinham consigo. Foram loao
presos e maniatados e o ministro disse-lhe que a causa que e~a
d'ella, que ella é que havia de sentenciar. « Quero que sejam
enforcados e as cabeças aqui defroute da minha porta da estalagem. » Os paes e a madrinha pediram ao ministro que nào fi.zesse
ta!. Foram enforcados e ella viveu muito ben1 co m seus paes e a
sua madrinha, d'ahi por &lt;liante. Acabou-se.

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

4 I.

AS

3

205

MENINAS

Era um principe que todos os dias passava por uma rua, aonde
haviam 3 raparigas muito bonitas; sempre olbava para dentro e
fazia o seu cumprimento. Um dia passou e nào olhou para dentro de caza : cc Ahi vai o principe, disse uma, eu sou capaz de
fazer uma cazaca sem ser provada, e ella ficar justa ao corpo )) .
E outra disse : « Eu sou capaz de fazer uma camiza sem costuras ». Respondeu outra : cc E eu sou capaz de ter 3 filhos
d'elle, semelle saber que sào seus filhos. &gt;&gt;
Elle que ouviu estas raz6es, que estava parado : « Quai &lt;las
meninas é que diz que ha de fazer uma cazaca sem m'a provar, e
que ha de fi.car boa ? » Disse-lhe uma que tinha sido ella. « Quai
disse que m' havia de fazer uma camiza sem costuras? - Fui
eu, real senhor. -Entâo ja sei que aquella menina é que havia de
ter 3 filhos meus, sem eu sa ber; dou-lhe I 5 dias para fazerem
essas obras ». E a outra pegou nella e levou-a, e metteu-a numa
torre. cc Que, ao cabo de 3 annos, havia de apparecer com os
meninos; se fosse verdade o que &lt;!lla dizia, que a recebia por
esposa; mas, nâo apparecendo corn os menin os, tin ha pena de
morte. Eu vou 6 annos par.1 fora, vou viajar. &gt;&gt;
Ella, coitadinha, ficou-se muito triste; fallou com umas fadas,
prometteu-lhe muito dinheiroecontou-lhetudo. cc Nâo tenha pena
corn isso, disseram as fadas. Elle, ta! dia, chega à corte de tal
reino; eu te fado para que tu sejas a cara mais linda que houver; ponho-te um palacio defronte da côrte ; elle ha de chegar a
janella e falla-lhe. »
Assim succedeu. Foi para palacio; elle foi a janella e viu-a.
Ai! que cara tâo linda, desceu abaixo e entrou em caza d'ella.
Falou, cumprimentou-a e depois ... esteve la 3 &lt;lias e despèdiu-se
d'ella, que elle que se ia embora e deu-lhe um boldrié. Disselhe o reino para onde ia.
Ella ao cabo d'esse tempo teve um menino muito bonito e
vieram as fadas, pegaram no menino e levaram-lh' o. Ella cami-

�207

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

nhou para o outro reino, onde elle estava. Formaram-lhe outro
palacio, defronte da hospedaria onde elle estava.
Pôz-se a janella e elle i janella estava. Conversaram muito,
offereceu-lhe a sua caza; elle veiu visital-a, pagou na hospedaria e
foi para caza d'ella. La se demorou uns &lt;lias, e quando se retirou,
deu-lhe o sceptro. Assim que teve o menino, vieram as fadas e
levaram-lh' o.
Ella caminhou para o reino onde elle estava. Formaram-lhe
outra palacio, ao pé d'onde elle pouzava; travou logo relaçôes
corn elle, conversaram, e elle, quando lhe pareceu, desceu as
escadas, subiu as d'ella e la esteve uns &lt;lias. Ella pediu-lhe que
nào se fosse ernbora ainda; mas elle retirou-se, que lhe era
preciso e deu-lhe uma corôa.
Ella, ao cabo de nove mezes, teve urna menina. Foram as fadas
e trouxeram-na a ella e a menina.
Metteu-se na torre corn os seus 3 filhos; elle regressou, veiu
logo ter corn ella a torre.
Perguntou-lhe pelas menin os; ella levantou-se; trouxe os
todos 3 cada um c;om a sua prenda na mâo e disse : c&lt; Boldrié, sceptro, corôa : quere...:a V. M. mais boa? &gt;&gt;
Casou corn ella; e ficou sendo princeza.

mas elle nunca se retirava do pé do conde, nem o conde do pé
d'elle. Correram tanto sobre uns veados que se 1he anoiteceu.
Nâo sabiam de companheiro nenhum. Perderam o tino; nâo
sabiam se haviam de voltar para traz, se p'ra diante; nâo sabiam
onde era a cône, mas viram um 1ume d'uns pastores. cc Vamos
li, que aquelles homenspodem-nos ensinar. » Chegaram eperguntaram aos homens o caminho da côrte. cc Ah l senhores, a côrte é
d'aquimuirolonge. Os senhoresnàochegamlaestanoite. Aqui perto
estauma quinta; podem alti ficar esrn noite, que a senhora é muito
boa, ha de lhe dar pouzada. &gt;&gt; Disse-lhe o rei que fossem ensinar
onde era a quinta. Um d'elles seguiu corn elles, foi-lhe ensinar.
O rei disse ao conde : cc Eu digo que sou conde e tu meu
creado ; nâo quero que digam que andou por aqui o rei perdido. ,,
Bateram a porta e veiu o quintaneiro. Pediram-lhe gasalho. cc Eu
vou dizer a senhora &gt;&gt;, disse o quintaneiro.
Mandou entrar. Appareceu uma senhora, ja de edade, cumprimentou-os, sentou-se na sala com elles. Depois de uma hora,
seguiu-se a ceia; depois conversaram um bocadinho mais. Disselhe a senhora que deviam estar cansados, que se retirassem aquelle
quarto, que aUi estavam 2 camas. Despediu-se d'elles e sahiu.
Elles entraram no quarto e pegaram a conversar. D'ahi a coisa
d'uma hora, viram luz por baixo d'uma porta. 0 conde levantouse e assomou-se a fechadura.
Viu uma madama muito bonita, despindo-se ; pegou na mâo do
rei, fel-o assomar tambem. cc Quer V. M. ficar corn ella, esta
noite? disse-lhe o conde. Deixe-a deitar, abra a porta de mansinho
e va ter corn ella. &gt;&gt; Esperou que se mettesse na cama, abriu
porta e entrou. Ella fi.cou muito assustada; disse elle que nào
tivesse susto algum, que elle que vinha alli, queria cazar com ella,
e assim, que nao dissesse nada a sua mâe por ora, que se havia
de demorar o cazamento. Metteu-se corn ella na cama, e ella
muito crente nas palavras que lhe tinha dito.
Demoraram-se na quinta 3 dias; depois despediu-se d' ella,
deitou-lhe ao pescoço uma cadeia d'euro com um crucifixo
d'ouro.

206

42.

0 CAIXEIRINHO

Era um rei muito amigo dos seus vassalos; mas tinha um parente
conde. Eram intimos amigos. Poucas vezes estavam um sem o
outra. A rainha e a condessa, muito amigas; e cada um teve
uma memna.
Depoisdassenhoras estarem melhorzinhas, disseo rei ao conde:
cc Havemos d'ir a uma caçada, convida os fidalgos e depois
d'amanhâ havemos de partir. Dizem que na tapada ha muita caça
e eu gosto de me divertir ».
Arranjaram-se e sairam, todas de cavallo. Assim que la chegaram, appareceu muita caça, muita. Uns por agui, nns por alli;

�208

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Corno o casamento estava demorado alguns annos, que, se
tivesse algurna creança, a mandasse ensinar a 1er e a escrever.
A mâe, assim que foi tempo de ella nào poder epcobrir ... ,
confessou, A mâe perguntou-lhe de quem era. Disse-lhe a filha
que era do conde; mas elle que havia de vir recebel-a. A mâe teve
tao grande paixao gue morreu.
Ao cabo dos 9 mezes, teve u~ menino; criou-o, e depois que o
menino foi capaz, pôl-o ao estudo. Os outras estudantes mangavam corn elle, dizendo gue nào tinha pae certo. Elle envergonhou-se de tal maneira que disse a màe: que lhe &lt;lissesse quem
era seu pae, que os estudantes a toda a hora o descompunham.
cc Quem 6 teu pae? é a pouca fortuna que eu tive. Tu és filho
dum conde que veiu agui pouzar, prometteu-me cazamento e
nunca mais sou be noticias d'elle. - Entào coma eu sou fi.lho
d'um conde, sào os outras estudantes menas do que eu . Assim,
nâo quero estar aqui, quero ir p' ra carte. &gt;&gt;
A mâe, muito chorosa, pediu-lhe que nào a desamparasse.
Que tinha ficado sem mâe, nào queria agora ficar sem o seu
filho . Mas elle venceu, despediu-se da mâe, tomou-lhe a bençam
e a mâe deitou-lhe a cadeia d'ouro ao pescoço .
Elle foi para a côrte, chegou ao pé d'uma loja e perguntou se
tinham precisâo de um caixeiro. Disse-lhe que nào, mas elle
que o mandavaa outra loja que o c:dxeiro se tinha ido embora no
outra dia. Fallou corn o dono da loja; disse-lhe que s_im.
D'ahi a tempos, fez-se uma feira alli. Elle foi corn os mais
caixeiros annar a loja. No dia seguinte que era dia de feira, foram
as magestades passear a feira. A princeza e a condessinha iam de
braço dada; chegaram â loja, sentararn-se no mostrador, começaram a conversar corn elle e alli levaram a tarde inteira. Quando
voltaram para palacio, disse a princeza a condessinha : « Que
tal te pareceu o caixeirinho? -Pareceu-rne muito bem », disse a
condessinha.
Depois do châ, foi o conde com a condessa e a condessinha
para sua casa. A princeza escreveu logo uma calta ao caixeiro e

a condessinha outra. Elle recebt:u as cartas e disse : « Eu, se
respondo a condessinha, pode-me succeder mal; mas, se i-espondo
a princeza, pode me succeder peor. &gt;&gt;
Respondeu a condessinha. E assim andaram as cartas uns poucos
d'anno:,. Numa occasiào, a condessa e?crevéu-lhe uma, dizendolhe gue era j:i tempo de pôr uma loja par sua conta; que,
defronte de seu palacio d'ella se vendia um predio, que o
comprasse e puzesse uma loja. Nâo havia de faltar nada.
Elle fallou corn o patrao : que tinha vontade de pôr uma lo}a
par sua conta, se fosse de sua vontade dar- lhe credito : gue se
vendiam umas cazas, e elle que as comprava para p6r loja. O
patrâo disse-lhe que sim, corn muito gosto, porque era muito
barn rapaz; que lhe daria o credito que elle quizesse. Comprou
as cazas e poz loja.
Assim que foi para la, algum pobre que elle via que nao era da
terra, dizia-lhe g ue elle tinha um quarto para os pobres, que ficassem alli essa noite. Isto logo se soube e pediam-lhe pouzada.
Em entrando os pobres, lavava-lhe.-os pés, dava-lhe de cear, e no
quarto tinha uma cama . Pela manhâ dava-lhe 6 vintens e iamse embora. E elles sempre a escreverem-se. Mandou a condessinha
dizer-lhe que trabalhasse elle de la para fazerem um passadiço na
rua; tanto trabalharam, até que venceram.
Foi aos ouvidos do rei o que elle fazia aos pobres. c&lt; Que
fundos tera aquelle ·coutractador, para dar pouzada aos pobres,
ceia e 6 vintens? Hei de ver se é par vangloria ou se é por caridade. » Entrou o conde e disse-lhe o rei : « Has de m'arranjar
um fato aceado, mas pobre, e, a noitinha, manda m' o aqui ao
meu quarto. » Vestiu-se do pobre e sahiu.
Bateu i porta do mercador, pedindo-lhe gazalho essa noite.
Mandou-o entrar; veiu o criado corn uma bacia d'agua, poz-selhe o rapaz a lavar os pés. Desconfiou e disse : &lt;&lt; Este homem
nâo é pobre, tem uns pés muito finos. Mas seja o que for. &gt;J Mandou vir a ceia e o rei disse-lhe que ficava muito obrigado, que ja
tinha ceado numa casa, que lhe tinham dada umas sopinhas.
&amp;w, bi,paniqu, x,v.

209

�210

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

. Foi para o quarto, fechou-lhe a porta achave. 0 re~ se?tou-se
numa cadeira; alli esteve mn pedaço de tempo. Depo1s vrn uma
luz, assomou-se a fechadura e viu-o estar de joelhos a um or~torio com 2 vélas acesas, elle fazendo a sua oraçâo. Depo1s
fechou o livro, apagou uma vela e pegou na outra, e ab~iu u°:alçapâo e desceu. O rei disse : « Tu entraste, has de sabir. Hei
de estar aqui â fechadura. ))
Viu-o vir com a condessinha pelo braço. Nâo se deitou nem
dormiu e muito cedo bateu a porta.
Que :fizesse favor de lh'a abrir, que queria sahir; que estava
esperando alli hoje o seu irmào; nào sabia se havia_de vir ho}e de
manhâ, se de tarde : mas, nào sendo horas de part1rem, pedia ao
senhor que lhe fizesse a sua caridade, a elle e a seu mano, a
noite; deu-lhe 6 vintens e. foi-se embora.
Entrou muito cedo em palacio, despiu-se e mandou chamar
0 conde. Disse-llJe : « Arranja outro fato e guarda o ru.eu.
0-conde sahiu e veiu corn outro fato d'um creado d'elle. &lt;&lt; A'
nohe bas de m'acompanhar, disse-lhe o rei, e com pena de
morte (mostrou-lhe uma cara muito austéra) se, do que vires,
falares. »
O conde, que ainda nào tinha visto o rei .fallar-lhe assi11:,
temeu. A' noitinha vestiram-se, foram a c-asa do merrndor ped1r
gasalho. Lavou-lhe os pés, mas o mercad~r desconfiado_ de que
nao eram pobres. Mandou-lhe de cear; d1sseram que nao, que
muito obrigado, mas que jà tinham ceado. Foram para o quarto
e elle fechou-lhe a porta.
D'ahi a bocado, vêem luz e o rei mandou assomar â fechadura. Viu o mesmo que o rei tinha visto : depois de fazer a sua
oraçào, pegou na luz e abriu o alçapao. 0 rei : cc Pena de morte,
tomou a repetir, se, do que vires, falares-. ii Assim que vieram, o rei
tocou-lbe no braço para se calar. Pela manhà, despediram-se e o
mercador deu 6 vintens a cada um.
Depois de chegarem a palacio, sentara1n-se e o rei dirige-se ao
c.onde : cc Que merece aquelle homem? - Jâ preso, disse o

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

211

conde, as portas atravessadas, 3 &lt;lias no oratorio e enforcado. &gt;&gt;
A princeza que soube d'isto disse ao pae : cc V. M. bem sabe
as leis; manda enforcar um homem; nâo sabe em que dia nasceu, de quem é filho e se ja teve ordens. - Nâo dizes mal. Venha
o preso a rninha presença. &gt;&gt;
Foram buscar o preso. Perguntou-lhe o rei em que dia tinha nascido. Disse-lhe que nâo sabia. (( Ja teve ordens? -Nào, senhor. De quem é fi.Ibo? - Sou filho da pouca-fortuna, assim me disse
minha mae, um conde, que foi pouzar a minha quinta, a enganou, que a havia de receber, e nunca mais appareceu por la. Por
signal lhe deu este crucifixo d'ouro que minba mae me deitou
ao pescoço, quando lhe pedi a ultima bençam. »
0 rei olhou para o conde. (&lt; Que dizes tu a isto ? - Eu digo
que elle é filho de V. M. ~ E eu entào digo que elle é teu
genro. &gt;&gt;
Depois cazou coma condessinha e a princeza sahiu-lhe irmào.
Ficaram todos muito bem. Ainda hoje em di~ hi estào.

43·

A ESTALAJADEIRA

Havia uma estalajadeira muito bonita. A todos que vioham
pouzar â estalagem perguntava se j:i tinha. visto uma cara tao
bo~it:a como a sua. Diziam-lhe que tào bonita ainda nao tinhàm
visto. Ficava muito satisfeita corn a resposta.
Teve uma menina, m.uito mais linda do que a màe.
Perguutava aos passageiros se havia uma cara mais bonita do
que a sua. Se a menina nào desmanchasse, ainda havia de ser
mais bonita.
Escondeu a menina num quarto, que ja nào apparecia a ninguem. Passaram-se alguns annos e a menina jâ tinha curiosidade
de se assomar ajaneila, em chegando alguns passageiros. Um dia,
chegou um trem, parou â porta da estalagem e a meuina
levantou-se, assomou-se a jane!Ja. Entrararn para dentro os passageiros que vinham no trem. Perguntou, pelo co;tume, se ja

�212

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

tinham visto uma cara tao bonii:a. « Sim, senhora, aqui em cima
nesta janella, appareceu uma menina ainda mais linda que a
senhora. »
Fechou-a num quarto que nao tinha janella, e quando ji era
senhora, peitou um creado para air matar. 0 homem, custou-lhe
muito; mas, como lhe &lt;leu um taleigo de dinheiro, arranjou urna
cavalgadura e a màe chamou a menina : que havia de ir para o
convento essa tarde, que nao a podia acompanhar, nias aquelle
creado que eia fiel. Montaram nas cavalgaduras, caminharam .
Chegando la a um certo sitio, muito longe, apeou-se elle e a
menina. cc Agora descubro a verdade, nào vai para o convento;
sua mae disse-me que a matasse. ii A n,enina pegou a chorar
muito; mas disse que elle que nâo a mata va, q~e nâo tinha anima
para isto. &lt;&lt; Tenho aqui este do, mato-o, tiro-lhe o sangue e
· a liogua, que foi o que a sua mâe me pediu. Eu vou-me embora e
a menina pergunte o seu destino. » Montau a cavallo e partiu.
Sentou-se a menina numa pedra; alli esteve chorando a sua
desgraça. Levantou-se e caminhou.
Foi dar a um cazarâo; entrou, nao viu ninguem. Viu urnas
poucas de camas por fazer, as cazas por varrer e na cozinha estavam uns coelhos pendurados.
Ella disse : « Isto é gente que anda trabalhando de dia; a
noite é que recolhem e fazem de corner. Eu vou fazer lume e
vou guisar estes coelhos. » Depois de os ter ao lume, varreu as
cazas e fez as camas. Neste tempo, ouviu um. tropel muito grande
de gente. Corno era ja noite, teve_muito medo, metteu-se numa
toca d'uma oliveira.
Os donos da casa eram uma quadrilha de ladrèies. Entraram
para dentro, acharam as casas varridas e as camas feitas. Foram
a cozinha, acharam a ceia ao lume. 0 capitâo dos ladrèies disse :
« Isto é gente que estava aqui, nâo pode estar muito longe,
porque o ]urne esta muito activo. Sahimos todos e vamos em
busca. » Buscaram tudo, nâo a encontraram. Vinham ja para casa,
deram tino de que estava alli mettida na oliveira. Disseram-lhe

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

213

que viesse corn elles, que ninguem lhe fazia mal, porque ella lhe
tinha feito tanto bem.
Veiu com elles, mas muito assustada. Perguntou-lhe quem ella
era. Disse-lhe que era filha d'uma mâe tâo tyranna que a mandou
matar; mas o creado teve tanto do d'ella que a deixou corn vida.
cc Fiquei nô campo s6; depois caminhei sosinha e aqui cheguei. Deus
é que me deparou este bem. )&gt;
0 capitâo olhou para os ladrèies : cc Esta é uma filin que eu
tenho e sua irmâ. Ninguem a offenderi, nem lhe pora um dedo
em cima para a maltratar. Se alguem tiver essa liberdade, fica
logo morto aos meus pés. )&gt;
Ao amanhecer sahiram e ella ficou em casa, governando. A'
noite vieram, muito satisfeitos com ella. Ella, coitadinha, nâo
tinhamais remedio que viver tambem satisfeita. Passaram 2 annos
e veiu uma pobre pedir a porta. Ella diz : cc Ha 2 annos que
aqui estou, ainda aqui nâo chegou pobre nenhum; mas agora
peço-lhe que, de quando em quando, venha por aqui, que a hei
de remediar se faz-me companhia. &gt;&gt; Pegou de conversa corn a
velha e demorou-se alli até a tarde.
Ella remediou-a e pediu-lhe que viesse mais vezes, a meudo.
A velha sahiu d'alli; como andava pedindo, veiu a estalajem. « Ja
vi uma caramais lindaque a sua, muitomais bonita. Nas brenbas de
tal parte, esta uma menina ainda muito nova, muito mais bonita. &gt;&gt;
A estalajadeira, lembrando-se que seria a filha : cc O' Pia
Velhota, disse ella a velha, quando volta outra vez par la? Nâo hei de tardar muitos dias, que ella pediu-me que fosse mais
vezes, a miudo. -Eu dou-Jhe um taleigo de dinheiro, se V. M. la
fôr agora. Em lhe mettendo este alfinete na cabeça e vindo-me dizer
o effeito que elle fez, entrego-lhe este dinheiro. ))
A velha sahiu muito contente. Cl1egou as brenhase bradou por
ella. A menina sahiu muito contente, a porta : cc Fez hem, Pia
Velhota, em vir por agui; nào vejo ninguem, estou sempre s6.
Ha de se deixar estar aqui até a tarde. - Sim, minha menina. &gt;)
Deu-lhe de jantar. « Vamos aqui até a empena do monte ( cazal). &gt;&gt;

�CO. TOS POPOLARES PORTUGUEZES

215

CO. TOS POPULARES PORTUGUEZES

Scntaram- e c disse-the a velha : « E' amiga que a catem? Or:1 ! tomara eu que me catassem todo o dia. - Entâo d ite :1qui a
cabeça oo meu colo. » Deitou a cabe\-a e a velha pegou a catal-a.
Deixou-se dornùr.
A velha puchou do alfinete, cravou-lh'o na cabeça a menina
ficou morta. A velba ja tinha pena. Corno viu que ella nâo bulia
nem corn pé nem corn mâo, pegou oo seu bordâo e foi-se embora.
A' noite vieram os ladro s; nâ.o viram a ceia feita e oâo a acharam a ella. Foram todos ern bu ca, foram-oa achar na empena do
monte; trouxeram-na morta.
O capicào di se a um: « Va ja d'ahi num instante i cidade;
mande fazer um caixâo e ha de vir aqui antes de amanhecer. l&gt;
Veiu o caixâo, metteram-na dentro; pegaram-lhe 4
foram-no
pôr a portaria dos fradcs Yoltaram para caza. 0 principe, que
nesse dia sahiu a caça, passou p lo convento do fraJes.
(&lt; Estâ além um caixào, vâo ver quem é. &gt;) Foram-lhc dizer
que era uma cara muito linda d'uma m nina que escava morta, que
nâo parecia morta, porter muita côr na cara. 0 principe ordenou
que levassem aquelle caixào para palacio para o seu quarto, e
depois de la e tar cbamou a mâe.
Esti,·eram-na vendo e disse : « Parece que nâo estl1 morta ; a
côr que tem na cara nâo é &lt;l'aima que foi para o outro mundo.
- O' minha mâe, dis e-lhe o principe, se ella estivesse viva, de posava-me corn ella, que ainda nâo vi uma cara tâo linda. em eu, meu filholl, disse-lhe a rainha.
A rainha e uma das aias d piram-na; nâo lhe acharam contusâo nenhuma no corpo. 0 principe correu-lhe a mào p la cabeça
e achou o alfinete. Tirou-o; ella abriu os olhos e deu um ai . A
rainha mandou buscarum caldo. Tiraram-nadocaixào, deitaram-na
na cama do principe.,
Peoaram a dar-lhe colherzinhas de caldo; restabeleceu, falou.
Ficaram muito contentes; assim que e teve boa,tractou-s do cazarnento. Todos adnùraram a bell za della.
Aos 8 mezes de cazados, sahiu o principe p'ra guerra. Quando

foi tempo,teve a princeza um menino, ainda mais bonico do que
a màe. A rainha escre eu logo para o fil ho. fandou-lhe dizer que
a mâe que era linda, mas que o menino que era muito mais.
Mandou um soldado para a posta ; veiu ter o maldito soldado a
estalajem.
A estalajadeira perguntou logo se ja tinha visto uma cara tâo
boni ta como a sua.« A princeza é muito mai bonita que a s nhora,
e agora ceve um menino que dizem que é ainda mais bonito. Vou
agora b·ar esta ooticia ao principe. 0 que ficara de contente,
tendo succcs or ao reino ! - Aonde para o principe? - Em ta!
parte. - Olbc, é melhor ficar aqui esta noite porque ainda é
muito longe e pela manhâ cedo pode partir. l&gt; Poz-lhe o jantar
na meza e 2 garrafas de vinho : &lt;( Beba e coma, que nào paga
nada ... l&gt;
Comeu, bebeu e embebedou-se; deixou-se dormir. Ella foi â
mala, tirou-lhe a carta; escreveu outra dizendo que a princeza
que deu muito i cabeça corn un page, agora tinha tido um
monstro, parecia mais bicho que creatura. F chou a carta e met
teu-a na mala.
0 soldado, pela manhà, depois d'almoço, desp diu-se da estalajadeira, quiz pagar; nào lh'o consentiu, pedindo que vi sse â
volta por alli. 0 soldado deu-lhc palawa que sim, que tornava.
Chegou onde estava o principe e entregou-lhc a carta. Assim
qui a leu, deu-lhe uma coisa, cahit1. Os soldados e os mais que
alli e tavam levantaram-no; ja elle rinha sentido.
Poz-se a escr \'Cr outra carta, dizendo que a princeza e rivesse
dado a cabeça, que hem sabia que o que ella teve era seu fil ho e
entao que elle, indo, saberia as coisas como eram. 0 soldado
recebeu a carta partiu.
Veiu 1.lar aestalajem. Fez-lhe muitas festas a talajadeira; tractou-o da mesma sorte. 0 soldado, bebado, deixou-se dormir.
Foi a mala e tirou-lhe a carta; escreveu outra, mandando
dizer que, lo 0 o que a mâe recebesse aquella carta, que a mandasse
matar mais ao filho, que elle que nào queria saber d'ella para
coisa neohuma. 0 soldado no outro dia partiu.

�216

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PO.RTUGUEZES

Chegou a palacio, entregou a carta â rainha. A rainha leu a
cana, calou-se; nâo disse nada â nora. A princeza via a rainha
muito triste; perguntava-lhe se tinha tido alguma ma noticia do
principe ou se estava doente. Disse-lhe que nâo, que nem estava
doente, .nem tinha tido mas noticias. cc Sâo saudades que tenho de
meu filho. &gt;&gt;
D'alù a r 5 dias veiu o principe, e assim que a rainha sou be a
hora a que elle havia de chegar, mandou a nora e o menine
para um quarto retirado. ·
Chegou o principe, sahiu-lhe a rainha, abraçou-o, beijou-o.
Elle tomou-lhe a bençam, perguntou pela princeza. « Oh! essa
é boa, mandaste-la matar e perguntas-me por ella? - Eu nâo,
minha mâe. Antes eu recebi uma carta sua, em que me mandava
dizer que a princeza na minha ausencia me tinha sido falsa; o
fi.Ibo parecia mais monstro que gente. &gt;&gt;
A mâe chorou muito, disse que tal coisa como essa nâo tinha
escripto; mas ella qu'e nâo tinha cumprido as suas ordens, que
nâo a tinha mandado matar nem ao filho. Chamou-se a princeza, contaram-lhe tudo : cc E' minha mâe; ninguem podia fazer
isto senâo ella. &gt;&gt;
Chamou-se o soldado. 0 soldado contou que tinha ido a estalajem. 0 principe mandou logo um esquadrâ.o de cavalaria; chegaram â e,5talajem, trouxeram-na presa. Foi logo alcabuzada e dos
ossos -fizeram uma cadeirinha para o menino se sentar.
Ficaram muito contentes; nào houve mais novidade nenhuma
e ainda hoje em dia la estâo.

filhas e a mulher pagarem o que elle devia. Elias olharam umas
para as outras e a mais rnoça disse â mae : cc O' minha mâe,
n6s havemos de pagar aquillo que nem comemos nem bebemos?
n6s sempre debaixo de trabalho, e ainda haviamos de trabalhar
para elles levarem? isso nâo; pornos tudo em venda, dizer:do
que é para pagamel1to : -depois de tudo vendido, despejamos os
nossos colchôes, enchemos corn a nos~a roupa e fazemos
4 trouxas. Uma noire, sem ninguem ver, vamos-nos embora por
esse mundo. » Assim puzeram as suas trouxas a cabeça e sahiram.
Andaram por aqui, por alli, rnuitos &lt;lias; iarn ja cansadas, cbegaram a uma terra, ouviram uma µrnlher a chorar. Chegaram a
porta e perguntaram: cc Senhora, o que tem que esta tao affiicta? - Morreu-me o meu homem ; fiquei corn 4 creanças sem
nenhuma poder ganhar o sustento. » Respondeu a mais nova :
« Se a senhora nos desse aqui gazalho, por amor de Deus, esta
noite, por alma do seu homem. - Pois nâo, sim senhora, podem
entrar. »
Estiveram consolando a viuva e depois pegaram a conversar.
cc Esta terra nao nos parece feia; se n6s tivessemos aqui fortuna, -6.cavamos aqui. N6s, pelo nosso officio nos governavamos.
- Entâo que officia tem as senhoras ?-Somas alfaiatas. -Se as
senhoras quizerem aqui ficar, hâo de ter muita fortuna, muita.
Aqui nâo ha alfaiata nenhuma; vâo fora da terra fazeras obras. Pois ficamos, mas era preciso a gente ter umas cazas assim peq uenas; nâo podemos pagar grande renda. -- Aqui ha uma morada
de cazas muito boa; o dono da-as de graça. Dizem que apparece la um medo; vâo para la um dia, sahem no outra. &gt;&gt; Respondeu a mais nova : cc E' gente que faz o medo; faz favor de nos
dizer onde mora esse homem ? &gt;&gt;
A viuva mandou por um pequenito ensinar-lhe . Bateram a
porta, perguntaram o dono da casa : cc O' senhora, dizem que tem
umas cazas para arrendar. - Eu dou-as de graça, nâo as arrendo,
porque o mais que la estâo é um dia e uma noite; depois sae
tudo para fora, que apparece la um medo e no outra dia vem

44.

0 GALVAO

Havia um alfaiate que tinha 3 filhos. Tinha muito grande freguesia, porque era muito bom official. Tinha muito bom credito nas
lojas, ia buscar fazenda quanta queria. Depois que os filhos souberam o officia, deixou de trabalhar e metteu-se no jogo.
Depois d'uns aonos, teve uma enfermidade e morreu. Logo
vieram os crédores - os Iogistas como os do jogo - para as

217

�CONTOS POPULAIŒS PORTUGUEZES

CO 'l'OS "POPULARES PORTUGUEZES

entregar-me a chave. &gt;) A moça respondeu : « 0 medo fa-la
a gente; faz favor da cbave? » Despediram-se d'elle e v1eram
com a chave na mao para caza da viuva.
&lt;c Ja remos caza, de graça, que o medo fa-lo a gente;
tomaramos n6s ter saude. E a senhora ha de fazer favor de nos
cmprestar alguma coisa que nos seja preciso, que nâo sao
haras de ir comprar nada. » Emprestou-lhe um candieiro,
un'! fogareiro e algun objectas assim mais precisos. E ellas, dos
colchèies que levavam com a roupa, encheram-nos de palha
e caminharam para caza. Eram haras de cear; estiveram ceando,
puzeram-se a fazer serâo. Eram J o ho ras, disse a mâe para a mais
velha : « Nos vamo'-nos deitar e fica tu esperando o medo )&gt;.
1-icou ao serào, sosinha.
Era meia-noite em ponto, ouviu um rugido de umas correntes
a arrojarem pela chào e ao mesmo tempo uma voz d1zendo :
« Galvào, galvào, serào boras?. )&gt; Respondeu outra voz: « Ainda
nào. &gt;) Ella largou a meia, deitou a carrer e metteu-se entre meio
das irmàs que estavam deitadas. Esteve contando o que ]be succedeu, e as outras fi.zeram-lhe muito forte troça. A do meio
respondeu : cc A' noite, fico eu; quero saber se isso é verdade . »
Na outra noite, ouviu o mesmo; correu, metteu-se na cama
comas irmâs e a mais moç,1 respondeu: « A' noite fico eu; nao
me hei de vir metter na cama, hei de ver o que é. &gt;&gt; A' noite,
ficou ella sosinha; poz-se a fazer o seu serâo.
A$sim que deu meia noite, ouviu o mesmo rugido e as mesmas
vozes. Ella larga a meia, pegou no lenço d'assoar e no caudieiro,
e correu para onde elles estavam. « Espere, que eu lhe vou
fazer as haras )&gt;. Ao mesmo tempo ouviu-o cabir dentro da cisterna; poz o candieiro no bocal e assomou-sc para baixo: &lt;&lt; Ven ha
ci, venha ci, nâo foja, que eu Lhe faço as boras. &gt;1
Sahiu-lhe um preto: « O' mâe siora, se quizesses vir p' ra
aqui, havias de ser muito feliz ; tenho um grande palacio,
muita prata, muito oiro, e tudo isto era teu e a màe siora nao
havia de fazer nada. Venha ver, mâe siora, venha ver. - Pois

vem-me buscar. » Pegou nella, e assim que chegou a agua :
c&lt; Fecha os olhos, màe siora. »
Andou-lhe mostrando tudo . « Agora, màe $Ïora, nao ha de
fazer nada; camer, beber, divertir-se. Agora vamos cear. - Eu jâ
ceei, disse-lhe ella, nao tenho vontade. - Pelo menas um pastelinho, que isto nâo é coisa que encha a barriga a ninguem. 11
Assim que o comeu, deixou-se dormir.
Pela manhà, achou-se num.a rica cama. 0 Galvâo trouxe-lhe
agua numa bacia e uma toalba para se lavar : « Mae siora, eu
chamo-me Galdo e eu nâo sei o nome da senhora. » Ella deulhe o nome. Levou-a a uma copa onde estava muito vestido:
« Dispa esse vestido; cada dia deve vestir urn vestido, que tem
muito para vestir; e esse trapo deite-o fora. &gt;&gt;
A mâe e as irmâ■ levantaram-se pela manha, olharam par a a
cisterna e viram o candieiro e o lenço d'assoar em cima do
bocal. Pegaram a chorar e a gritar que ella se tin ha affogado corn
medo. Accmüu logo gente corn fateixas; nao acharam nada .
Ella ca vivia com o seu Galvâo, sem ver mais ninguem; mas
todas as noites, em cima da ceia, com.ia um pastel. Passados ja
9 ou ra mezes, diz-lhe o Galvâo: « Se a mâe siora soubesse o
que vae na sua caza .... - Entâo? - E' a sua mana mais velha
que se caza amanhâ. Quer ir ao casamento, mae siora? - Se tu
me deixasses ir, de boa vontade iria. -Se me der palavrade voltar. - Dou-te a minha palavra d'honra; onde havia de eu
achar uma fortuna egual a esta? - Eu vau pôl-a ao bocal do
poço, a màe siora vae; mas em ouvindo 3 assobios, venha logo ao
bocal do poço, que eu lâ estou. Aqui tem este taleigo de dinheiro
para dar a sua mâe e estes 2 vestidos para suas manas. Veja o
que faz, màe siora, nao falte a sua palavra. - Nao faite, nâo,
nào falto. »
Vein-a pôr no bocal do poço; assim que ella entrou ficou
tudo muito contente, muito admirado. Deu o dinheiro â mâe, os
vestidos as manas e a mâe levou-a para um quarto, esteve-lhe
perguntaudo o que tinha feito.

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CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Ella disse-lhe tudo que passava com o preto. cc Tu nâo vês mais
ninguem? - Nâo, senhora, s6 o preto unicamente é que esta
naquella casa e eu. - Tu estas gravida, clisse-lhe a mâe, isso
talvez seja o preto. - Nâo, minha mâe; o preto tracta-me corn
respeito. - Pois olha: como tu cornes um pastel e te achas pela
manhâ na cama, faze que te deixas dormir da mesma sorte e vê
o que te succede. Aqui tens esta lanterna de furta-fogo; mette-a
debaixo da cama antes de comer o pastel : faze que o cornes e
deita logo a cabeça na almofada. E vê o que te succede. Depois de
estares na cama e sentires deitar alguem comtigo, em estando
dormindo, pucha da lanterna, deita-lhe 3 pingos de cera na cabeça;
logo conheces quem é. &gt;&gt;
Estando â ceia, ouviu ella um assobio. Levantou-se, chegou-a â
cisterna, esta va o preto a esperar por ella.
Beijou-a, abraçou-a e que nâo tinha faltado, que dali por
&lt;liante ainda a havia de estimar mais.
« Agora, mâe siora, esta a ceia na mesa para ceiarmos. - Eu
jâ ceei. - Pois ao menos coma o pastel. - Da
&gt;&gt; Fez que
o comeu, deitou logo a cabeça na almofada. Elle pegou nella,
levou-a de pé da cama mesma sorte e deitou a na cama. 0 preto
foi buscar uma bacia e uma toalha e poz-lh'a ao pé da cama.
D'ahi a um espaço de tempo entrou com um lenço na mào.
Deitou-o na agua e sahiu um homem; limpou-o numa toalha,
meteu-o na cama corn ella e sahiu e fechou a porta. Elle voltouse para ella, beijou-a e deixou-se dormir.
Ella, que o sente dormindo, pucha da lanterna e deitou-lhe
3 pingos de cera na cabeça : cc Ah! tyranna ! dobrastes o meu
encantamento. Pela manhâ, vem o preto, descompôe-te, pôe-te
na rua, tu nâo sabes caminho nem carreira, nào te da nada,
has de morrer corn fome, ha de te vestir o vestido preto que tu
trouxestes, pôe-te na rua. Mas tu nâo lhe digas coisa nenhuma;
deixa-o desaffogar, deixa-o dizer tudo quanto elle quizer. Depois
d'elle estar cansado de fallar, diz-lhe tu : « Tens razào, Galvào, tens muita razào », e pede-lhe 3 novellos para teu segui-

mento. Tira a ponta d'um e pôe um â porta do palacio d'onde
sahires; vae-o desenrolando, e onde elle acabar, bate â porta,
que é a palacio de minha tia. Pede-lhe gazalho, em louver do
senhor infante menine. Ha-de fazer perguntas, mas nào digas
nada, que eu a noite lâ irei estar comtigo . &gt;&gt; Chorou muito, e
elle pela manhâ sahiu.
Veiu logo o preto a descompôr nella. Disse-lhe quanto quiz,
que nunca elle a deixasse ir a casa da mâe, que ella é que fez
corn que elle perdesse a sua fortuna, etc. : cc Aqui tem o trapo que
trouxe vestido, vista-o. Ponha-se jâ d'aquella porta para fora;
nào lhe clou nada, que ha de morrer de f01ne. &gt;&gt;
Disse-lhe ella : cc Tens razâo, Galvâo, mas dâ-me 3 novellos para meu seguimento. - Sim, senbora, lâ isso lhe dou eu;
quero ver o que faz com elles. » Pàl-a fora e fechou logo a porta
nas costas.
Ella tirou a ponta do novello; o novello foi a desenrolar-se, e ella a andar sempre por onde o novello ia.
Andou todo o dia sem corner nem be ber. Ao sol posto, acabou-se um novello â porta de um palacio. Pediu as guardas que
dissessern a senhora se lhe &lt;lava alli quarte! essa noite, que era
uma pobre viuva, que andava pedindo para se governar; mas
que lhe pedia em louvor do senhor infante menino. Mandou-a
entrar.
Perguntou-lhe ella se sabia ella do senhor infante menino, visto
que pedia esmola em seu louvor. Ella disse-lhe que nâo sabia, mas
alli na rua lhe disseram que pedisse gazalho em norne do senhor
infante menino : « Cuidei que soubesse alguma coisa, que me
disseram que uma mulher lhe tinha dobrado o encantamento. Nâo sei nada, minha senhora. &gt;&gt;
Mandou-a para urn quarto; mandou-lhe a ceia e alli ficou
naquelle quarto até pela manhâ. Pela manbâ, levantou-se e
despediu-se. Mandaram-lhe dar pâo. Elle foi ter corn ella, de
noite; perguntou-lhe oque tinha dictosua tia. Esteve-lhe contando
o que se tinha passado : cc Agora o outro novello ha de aca-

ca.

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES
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CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

bar a porta de minha av6; pede-lhe gazalho em meu nome.
Nâo lhe digas coisa nenhuma, que minha mâe jâ mandou uma
escolta em tua pergunta : em te encontrando, és victima. Eu la
irei ter a noite comtigo.
Deitou o outro novello, foi a casa da av6. Succedeu o mesmo.
Deitou o 3° novello, foi dar ao palacio da rainha. Pediu esmola
en1 louver do senhor infante menine e gazalho. Assim que lhe
falou no filho, mandou-a entrar; perguntou-lhe quem era. Sou
mna pobre viuva, minha senhora, que enviuvei ha pouce tempo.
- Mas para que me pede gazalho em nome do senhor infante
menine? - Porque tenho ouvido dizer que a senhora nâo nega
coisa alguma que lhe peçam em louvor do senhor infante menino.
- Mas V. Mee coitada, esta ja muito pezada; é melhor, jaque
me fallou no meu filho, que esteja aqui até ter sua creança.
Mas V. Mce sempre sabe alguma coisa a respeito de meu filho.
Eu mandei uma escolta em busca d'essa mulher que lhe dobrou o
encantamento, e quando pareça ha de ser alcabuzada.
Ella mudou de côr. « E' muito bem feito, minha senhora, que

a

pague quem tem culpa. »
Mandou-a para utn quarto, onde estava uma cama, dentro
d'uma alcova, tapada corn um cortinado. Mandou-the de cear;
comeu e deitou-se. D'ahi, veiu o infante; deitou-se corn ella
e perguntou-lhe o que se tinha passade com a mae : « Ainda
digo mais, nao quer que eu saia d'aqui sem ter a creança. Eu
aqui hei de vir todas as noites; mas cautela coma lingua, nâo
digas nunca nada. Vae todas os dias pela manhâ fallar a
minha mâe e agradecer-lhe. » De madrugada sahiu.
Ella levantou-se, veiu fallar â rainha. Coitada, nâo havia de
dormir bem; esta va cansada da jornada. A' noite ha de dormir
melhor. Mandava-lhe o corner e todas as noites ella ia lâ.
Levantou-se uro dia e disse â rainha que estava muito doente.
cc Vâ parao seu quarto e jase manda chamar quem a entenda. »
Vieram logo duas parteiras; tève uma creança. Deram parte a
rainha; ficou muito contente de ella estar descansada. A' noire

vei~ elle; ficou muito contente do seu menino. Ao cabo de
3 d1as deu uma dôr na creança, que nâo a podia de maneira
nenhuma ter, nem ao collo, nem de marna, nem de maneira
nenhuma : a chorar sempre. Veiu o pae, pegou nelle; 0 menino
sempre a ~horar. Deu-o â mâe. cc Vê se o calas, que eu nao 0
posso ouv1r; canta-lhe uma cantiga, que as creanças âs vezes
as..:'ustam-se de ouvirem umas tantas vozes e calam-se. - Isso
n~o c~nto eu ; havia_ de pôr-me a cantar para incommodar a
ramha. - Porque nao? Canta, canta. - Nào canto, nào. Canta-lhe esta cantiga :
Se vossa avô soubéra
Que era seu neto,
Veja o que fizéra !

- Pois eu hei de cantar isso? - Canta, sim, que mando eu. &gt;&gt;
Ella canton e o menino calou-se.
Pel~ manhâ, sahiu el~e, e ella levantou-se. Assim que a rainha
a sentrn le~antada, vem ao quarto. Perguntou-lhe que tinha
aq?ella menma, que tanta tinha chorado. cc Julgo que era dôr,
mmha senhq~a, que _teve: - Mas elle calou-se depois que canton.-:-- Eu nao c~nte1, rrunha senhora. - Cantou; te posso dizer
a ~ant1ga que foi (repetiu) . &gt;&gt; Ella desfechou a chorar muito.
D1sse-l~e ella : cc Nâo chore; quero que me diga a verdade.
Para num ~âo ha segredos occultas; ha de me dizer tudo que
tem succe_d1do, e quando nâo, ha de ser akabuzada. Ainda ningue1:1 ped1u gazalho nem esmola, em louvor do senhor infante
memno, e V. Mce, que m'o pediu, sabe esse segredo. Eu sou
capaz de o guard~r, tao bem como V. Mce O guarda. Conteme a verdade, e mnguem lhe ha de pôr perigo nenhum . &gt;&gt;
Ella conto~-lhe tud~ e a rainha chorou muito; que seu
fi.Ibo era um rngrato : 1r todas as noites e nâo lhe ter fallado !
cc Faça a senhora o mesmo que eu fiz : u111-a lanterna de furtafogo. A senhora vae p'ra o meu quarto, e quando elle venha, esta
a lanterna &lt;le baixo da cama, e a senhora encoberta corn os cortinados. Elle vem; ha de me perguntar o que passei com a senhora

'

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

e depois digo-lhe eu : « Desvie para la o cabello, que me oica no
corpo, é muito comprido », e elle sacode a cabeça e cae o cabello
para baixo, e a senhora segure-lhe o cabello e deite-ella 3 pingos
de cera, que ja elle nâo pode fugir. » A rainba 6cou muito satisfeita, esperando a noite. Metteu-se no quarto da peregrina.
Veiu elle, fallou, perguntou pelo menino, se estava melhorzinho. Disse-lhc qu estava bom, que nunca mais tinha tido a
dôr; e por nào dizer mais nada : « Deite o cabello para f6ra da
cama, que me esta picando no corpo. » A rainha deitou os 3 pingos de cera.
Beijou-o, abraçou-o, chamando-lhe ingrato, que vinha alli
todas as noites e nâo lhe tinha aiuda fallado. « Minha màe,
acabou-se o m u cncantamento corn a nascença de meu fil ho;
m~s o Galvâo, nào. Agora, ha de baptizar-se no dia em que
mmha màe fizer annos; depoi da beija-mâo. As 3 ultimas
mulheres que vierem bcijar a mâo de V. M., trazem um
k:nço na mâo. Perguntam : «
que qu r V. M. de n6s? Esse lenço que trazes nas mâos. &gt;&gt; Elias de raivosas fazem o lenço
em mil tiras e quantas feridas fizerem quantas sâo as feridas do
meu corpo. Jogam corn o lenço a agua c eu nâo me posso
levantar. Deve estar alli medico, cirurgiao e confessor, que eu
nâo sei se poderei resistir. »
o dia que a rainha fez annos, baptisou-s o menino e deu
(a rainha) beija-mâo. A 3 ultimas mulheres que chc.,.aram,
perguntaram : « Que quer V. M. de n6s? - Esse lenço que
trazes nas màos. &gt;&gt;
Rasgaram muito hem o lenço, deitaram-no na agua c desesperadas sabiram da sala. Accudiram logo o cirurgiào e o mcdico,
curaram-no e metteram-no na cama.
cc Minha màe, hoje é dia grande; baptisa-se o meu filbo
minha mâe deu beija-mâo, agora todas as personagens que aqui
estâo sejam minhas testimunhas que eu cazo com minha mulher.

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

45.

OS DOIS PEDRI 'HOS

Era um rei muiro tentado corn a caça ; mandou chamar o sapateiro. Que lbe havia de fazer umas botas em 3 &lt;lias. 0 sapateiro
principiou as boras; mas a mulher estava para ter uma cr ança,
foi cbamar a p:meira e ao cabo de 3 &lt;lias nasceu um menino.
Passaram-se 2 dias ; manda o rei pelas botas. Elle foi e
disse : « Senhor, nâo pude fazeras botas, porque min ha mulher, esta
noite, era meia para a I bora, deu â luz um menino. - Ora
essa ! disse o rei, a essa mesma bora, teve a rainha outro
menino. Has de me dar o teu filho; nasceram a mesma bora
e no mesmo dia, en quero crcal-os como meus filhos para sab r o
destina ou a sina d'estas 2 creanças. Vae fallar corn tua mulher e
traze-me aqui teu filho. »
Elle veiu para caza e disse a mulher. Ella nào queria; chorou
muito e elle disse : cc âo lhe tires a fonuna; elle vae ser creado
como filho do rei; é sô para saber o destino d'estas 2 creanças
que nasceram a mesma bora e no mesmo dia. &gt;&gt;
0 rei mandou buscar o menino. Poz a cada um sua ama ; baptisou-os, poz a ambos Pedros. Foram cr scendo os meninos
debaix.o de nome de serem irmâos urn de outro. Eram muito
amigos um de outro, muito amigos; nâo estavam nunca um
sem o outra. 0 rei mandou-lhe fazer umas bolas de ouro, um
aro e uma palheta. Jam para o mirante jogar; mas o sapateiro
sempre queria ganhar, o principe "tambem: guerreavam um corn
o outra, o sapateiro batia no principe. Vinha fazer qu ixa a
rainha : « Pedrinho deu-me. - Amanhâ lhe das tu. »
uma occasiâo estavam jogando; o filho de sapateiro pegou
numa bola de ouro e jogou-lhe corn ella a testa, fez-lhe uma
ferida. Elle veiu a chorar muito, todo cheio de sangue. Acudiu o
rei e a rainha; e a rainha olhou para o rei e disse assim :
cc Sera caso que o filho do sapateiro ande enxovalhando sempre
uma pessoa real ? &gt;&gt;
Assirn que se curou, veiu outra vez brincar corn o Pedrinho;
Rw•• hisp.•iqu,. xiv.

rS

�226

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

tinham jâ !"4 para r 5 annos. Guerrearam outra vez; o principe
disse-lhe : cc Olha, Pedrinho, tu nâo és rneu irmao; a
minha mama disse-me que tu que eras filho d'um sapateiro. »
Elle que tinha mais tino que o principe, assimqueteve occasiaô,
veiu ao aabinete do rei e perguntou-lhe :· cc Senhor, eu sou filho
de V.M~? - Porque me perguntas isso? - Porque Pedrinho
disse-me que eu que era filho de uro sapateiro. - Pois é verdade, mais criei-te como meu filho e ninguern sabe esse segredo
senâo eu e a rainha, porque teus paes ja morreram. »
Veiu brincar outra vez corn 9 Pedro, e assirn que teve occasiao, foi ao erario, trouxe uma grande bolsa de dinheiro, e assim
que Pedrinho estava dormindo, foi a cavalhariça, montou num
cavallo e deitou-se a carrer por uma calçada abaixo. Ia considerando : cc Corno eu nao sou filho do rei, nào hâo de fazer
dilio-encia por me encontrar. &gt;&gt; 0 Pedrinho acordou, nâo o achou
na ~ama, foi ao mirante e viu-o ira correr no cavallo. Elle veiu a
cavalhariça, pegou num cavallo e rnontou-o e foi sobre elle, a
gritar e a bradar. Assim que Pedrinho conheceu e olhou para ttaz,
que voltasse para palacio. Cada vez fugia mais, atraz de Pedrinho.
Nâo teve mais remedio que foi parar e esperar por elle.
cc Pedrinho, vae para casa, nâo queitas ser a minha desgraça :
por mirn nâo hâo de fazer diligencia nernhuma. Vern uma
escolta logo sobre nos; tu nâo has de ter perigo, mas eu
sim. - Eu nâo volta para traz ; onde tu fores, vou eu: onde
tu morreres, morrerei eu. &gt;&gt;
Caminharam sempre para &lt;liante. Ao cabo de IO dias ou l2
de jornada, chegaram a um sitio onde havia 2 estradas. Puchou
pelo mappa e disse ao principe : cc Estas 2 estradas vâo dar a cidade
de**. E' distante d'aqui 2 leguas; vae tu por uma que eu
vou por outra e aquelle que chegara primeiro, que espere pelo
outro. - Tu o que queres é separar-te 'de mim e deixar-me.
Nâo é por isso; pode ser que esteja ja li ordem para nos prenderem; e, assim, cada um vae por sua parte, nâo ha duvida. &gt;&gt; Custou muito a convencel-o. 0 Pedrinho foi por uma estrada e o
outra por outra.

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

0 principe deitou a carrer no cavallo q uanto podia e o outro ·
foi muito a passo. 0 principe chegou no meio da tarde; perguntou se estava alli um rapaz do seu tamanho pouco mais ou
menos e corn o mesrno fato, e ninguem lhe deu noticia. Elle
sahiu da cidade.
0 Pedrinho chegou a noitinha e perguntou ( o mesrno ). Disseram-lhe que sim, que tinha alli vindo, perguntando por elle, ao
meio da tarde. Elle apeou-se. cc Isto é noite ; onde hei de eu
ir em busca d'elle? amanhâ pela manhâ sera. ,) Comeu e
dorrniu. Pela rnanha cedo levantou-se, pagou a estalagern e
sahiu.
Sahindo fora da cidade, encontrou uma velha. cc Ai,
menino, nâo va p'r'hi, porque hontem a tarde encontraram
urn rnenino naquelle palacio, assim de seu tamanho. Nào va
p' r' ahi, que ha de ser encantado tarnbern. - O' tia velhota,
VMce que me diz isso é porque sabe como eu o hei de desencantar; eu lhe hei de pagar rnuito bern. - Ora VMce, inda que lh'o
eu ensine, nâo é capaz . - Sou, e de muito mais. - Pois eu
lh'o digo. VM&lt;e vê aquella montanha? se for capaz de a
subir ... ; ella nao tem onde o menino se pegue nem onde ponha os pés. Se puder fazer a diligencia de subir, ha de ouvir
muitos gritos e muitos tiros ; mas nào tema, que nada lhe faz
mal. Se a subir, la em cima, esta urn gigante. Hâ-de lhe perguntar o que quer, o menino diz-lhe : a chave d'aquelle palacio. Elle entrega-lhe a chave, e o menino deita-se no châo,
rebola para baixo. Ha de ficar arrimado a porta de um palacio.
Abra-a; esta urn grande lago no meio, corn um cypreste no
meio do lago e em cima do cypreste esta uma serpente. Tem
a chave do quarto onde esta o principe, na bocca. Se ella
estiver corn os olhos abertos, tira-lhe a chave. Logo vê uma
porta ; abra-a, que la estâ o menino. &gt;)
Elle pagou-lhe muito e agradeceu a velha; prendeu o cavallo
e foi fazer a diligencia de subir. Assim que corneçou, pega a ouvir
muitos gritos, rnuitos tiros; a poder de diligencia chegou la.

�CO. TOS POI&gt;tJLARE

228

PORTUGUEZES

229

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Sahiu-lhe o gigante, perguntando-lhe o que queria. « A chave
d'aquelle castello. » Entregou-lh'a; elle rebolou-se da serra abai.xo,
ficou corn as costas empinadas a uma porta. Viu um lago, onde
tudo era agua e um cypreste no meio. Poz muita duvida em
subir pela cypreste acima. Chegado la, encontrou a serpente corn
os olhos abertos; tirou-lhe a chave. Quando desceu do cypreste,
nào viu lago, oâo viu nada. Abriu logo a porta, encontrou
Pedrinho e uma madaroa ao pé.
Levantou-se, abraçou-o. « Por'mor de ti é que tenbo passado tanto traba\ho e passarei; vim-te desencantar. Amanhâ
pela manhâ sahirei d'aqui. Esta madama tambern ha de Yir
comnosco. E' princeza, filha do rei de**. »
Pareceu uma meza, composta de toda a qualidade de corner;
comeram. Coma eram boras de deitarem-se, disse o principe :
« Pedro, deita-te aqui nesta cama, que estas cansado. - Nâo
deito tal, deita-te tu. - Eu ja me deitei mais esta menina; esta
noite dormimos aqui; agora dorme eu. » Elles deitaram-se.
Eram 8 boras da noite; veiu uma aguia, deu 3 carcaxadas: t&lt; Ah I ah! ah I talvez pensem que estào livres do encantamento. A' saida d'aqui, sâo 3, tem uro s6 cavallo; logo ao
pé da muralha esta uma manada de cavallos muito bons e
mansos. A princeza vae muito incommodada; ha de pedir um
cavallo; mas em e montando, fi.cam sujeitos ao mesmo encantamento. Quando esto ouvir e contar em pedra marmore se ha
de tornar. )&gt;
A's 9 haras tornou outra vez. « Quando d'esta escaparem,
la mais ao &lt;liante hâo de querer a1moçar. Esta uma figueira na
estrada, corn muito bellos figos; em comendo d'elles, ficam
sujeitos ao mesmo encantamento. Quando (&amp;. o rnesmo). »
A's 10 boras veiu outra vez e disse: « Quando d'essa escaparem, la mais adiante esta uma fonte; coma levam muita sede,
em bebendo da agua, ficam sujeito ao mesmo encantamento.
Quando (&amp;). »
A's I 1 tornou a vir: « E quando d'essa escaparem, a enrrada da cidade, cahem-lhe as muralhas em cima. Quando (&amp;).

A' mcia noite veiu outra vcz: « Quando d'essa escaparem,
o rei ha de ficar muito satisfeito de ver a filha, livre do encantamcnto ; offerece a Pedrinbo a mâo da filha, e na noite em
que se receberern,
meia-noite vem uma serpente e rraga-o.
Quando (&amp;). »
Esperou 1 bora, esperou :is 2; e as 3 foi acordar o Pedrinho
c a princeza : « Meninos, vamos acima, vamos embora. »
Sahiram do palacio. âo queriam a princeza nem o principe
ir no cavallo; diziam ao Pedro que se montasse nelle, que elles
iam a pé. Logo pareceu uma manada de cavallos. A princeza
disse logo ao Pedrinho que fosse buscar um ou dois cavallos, que
seu pae que pagaria tudo, e Pedrinho disse : « Primeiro se hào
de montar Vm'"" ambos no meu cavallo, que eu vau buscar um
ou dois para o6s irmos entao melhor. »
Assim que se elles montaram, &lt;leu uma chicotada muito 0!!fande
no cavallo; foi buscar outro, tirou um alfinete e 01etteu-U1'0
na anca. 0 cavallo pegou a fugir e aos coices. Os outras seguiram fazenda o mesmo. Elle olhou para elles e disse: cc Olbem
la! se eu montasse nalgum d'elles ou V.Mce.s? quando elles
fazem isto sem gente, o que fa ria .. ? l&gt; Respondeu a princeza :
&lt;l ada, nada, vamos melhor assim. »
Li mais adiante disse o principe que eram boras de ' a1moçarem. Apearam-se e vào olhar, vêem uma figueira, corn muitos
figos, muito bons : cc Que bellos figos ! disse a princeza, va
busca-los para almoçarmos. » Pedro tirou o lenço da algibeira, foi
debaixo da figueira, estendeu o lenço. Pegou a colher figos ;
abria-os e deitava-os f6ra.
Tantas vezcs fez isto que o principe lhe disse : cc Em vez
de trazeres os figos, deita-los fora? - Elles nâo sào figos,
respondeu Pedro, sâo bolsas de bichas. - Entâo nâo. »
Estiveram almoçando, montaram a cavallo e sahiram.
. . . . . . . " . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - . . . . . . . . . ....

a

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........................... .........................

(Foi esquecida a maneira corno Pedro evitou a prophecia que a

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTOGUEZES

aguia fez as ro boras. Pouco me parece fi.car prejudicado o merito
do canto, se o tem.)
Chegando
muralhas da cidade, disse o Pcdrinho : « Nào
~ bonito agora entrarem 2 pessoas reaes montadas num so
cavallo, como pessoas particulares. 0 melhor de tudo se.ra
que eu vi a palacio fallar com o rei, para as mandar buscar
como devem. Fiquem aqui nesta quinta, que eu logo ca
venho. »
Foi a palacio, perguntou o rei. Que estava alli um estrnnjeiro,
que lhe era muito preciso faJlar-lhe.
Mandou-a entrar ; passados os primeiros cumprimentos disselhe se tinha gosto de ver a sua lîlha, ja desencantada. 0 rei
ficou corn muito grande gosto. 11 Tuda daria s6 para a ver ji
livre d'aquelle encantamento. - , âo prcciso nada senbo.r ; é
s6 mandar derribar as portas (portas da cidade) da cntrada
de tal parte. Em ellas estando em baixo, eu direi a V .M. onde
esta. )&gt;
0 rei mandou logo buscar todos os opera rios; nesse dia mesmo
se deitou a muralha abaixo. cc E' preciso, senhor, que a mande
buscar, porque nào é hem que ella venha a cavallo numa cavalgadura; que nâo é bonito entrar sem estado ».
0 rei mandou logo arranja.r todos os trens e &lt;leu parte a todos
os :fidalgos ; foram a quinta buscal-os. 0 Pedrinho, assim que
viu o estado, deitou os braços ao pescoço de Pedro a beijal-o.
&lt;&lt; Corn que t' hei de eu pagar tanto bem ? Com o mal. l&gt;
Chegaram a palacio. 0 rei disse para o Pedro : cc Ja que
tive o gosro de ver minha filha desencantada, nao lhe posso
pagar senâo cotn a mâo d'ella. - A mâo da princeza nâo me
pertence a mim, mas aqui a Pedrinho que é principe. »
0 rei deu-lhe a •mâo e depois tractou-se do cazamento . E o
principe a perguntar-lhe com que lhe havia de pagar tanto
bem? « Corn o mal, respondia elle. Agora o que quero é que
me dês licença para ficar no teu quarto, na noite que te receberes. - Que me pediras tu que eu nâo faça ? »

No dia que se receberam, a boras de se recolherem, deu o
principe a chave a Pedro. Pedro pegou num alfange; quando
sentiu que elles iam para o quarto, metteu-se d baixo da cama.
Metteram-se na cama e dei.-.:aram-se dormir e Pedro pegou no
alfange e poz-se de pé ao pé da cama.
De repente veiu abrir uma janella do quarto, que dizia para o
jardim. Entra a serpente e Pedro corn o alfange traçou-a ao
meio. Ella sabiu e cahiu dentro da cisterna. Ao mesmo tempo
acordou a princeza; senàu a espadana de sangue na cara. Palpou, achou sangue. Viu Pedro corn o alfange na mâo, tambem
cnsanguentado. Pecrou a gritar que Pedro a queria m;irar. Acudiu
tudo em palacio. Viram Pedro corn o alfanoe
na mâo , muito
l:l
branco. Disse-lhe que, se tinba sangue, que procurasse a
ferida. « Mas tenho sangue, V.Mc• queria-me mat.ar. » 0
marido a dizer-lhe que Pedro que nâo ern capaz; mas foi preso
no oratorio 3 dias e logo enforcado.
0 principe chorava de dia e de noite. Elle, no dia que esta va
para ser enforcado, mandou chamar o principe. Pediu licença
ao rei e foi. c, Entao nao te disse que me havias de pagar o
bem corn o mal ? )&gt; Elle desculpou-se com a verdade; nao tinha
culpa.
cc Mandei-te chamar : que.ro pedir-te um favor pela ultima vez.
Quero que peças ao rei qu~, quando eu for p' ra a forca, quero
fazer cami.nho pelo jardim que tem porta de entrada e de
sahida. Mas quero que elle e todos os fidalgos se ponham a
janella quando eu passar. » Despediram-se um do outro corn
muitas lagrimas, e veiu, deitou-se a joelhos ao rei, que deseja~a que lhe fizesse uma mercê.
Levantou-o e disse-lhe que pedisse o que quizesse. Disselhe o que o Pedrinho lhe tinha dicto. Deù-lhe licença p' ra elle
vir pelo jardim.
Chegando a justiça, elle olhou para as janellas e viu tudo
cheio de gente. Deitou o crucifixo, que tin ha na mâo no braco
'
.'
e disse: « Senhor, morrer d'uma maneira, marrer &lt;l'outra,

230

as

231

�CO.'TOS POPULARES PORTUGUEZES

2 2

CO. TO

233

POPULARES PORTUGUEZES

tudo é morrer ; mas justificado, nâo criminoso. » Por aqui foi
dizendo tudo que se tinba passado corn a aguia; ia dizendo, ia
se fazenda em pedra. Quando acabou de dizer da serpente cahir na
cistema, fi.cou um homem de pedra. Tudo muito admirado e ao
mcsmo tempo com pena.
0 principe nào tinha consolaçào nenhuma; ia -de quando em
quando, de roda da pedra de Pedro. A princeza e o rei a aoimal-o.
Que ja nâo havia rem dio. As im se pa sou uro anno.
Ao cabo teve a princeza 2 meninos gemeos. Tioham ja os
menines mezes, pcgou o principe a sonbar que dcgolando os
seus 2 meninos, parando o sangue numa bacia, que corresse a
p dra de Pedro com o sangue quente, que lavasse a pedra, que
Pedro que resuscicava.
Tanto sonhou' té que disse a princeza. Ella disse-lhe que tin ha
muita pena, e mais por ser ella a causa, mas que matar os eus
fi.Ibos isso nào. Elle calou-se. E sempre a sonhar.
Um dia que as amas nâo estavam no quarto dos meoinos,
peoa numa bacia e num alfange e carre ao berça dos menines
e degola-o ; correu ao jardim, lavou a p dra de Pedro corn sangue
e Pedro tcve vida.
Pegou a dar vivas e a gritar. Acudiu moita aente as janellas,
viram-no vir corn Pedro p lo braço. Correram todos a porta do
jardim, abraçaram Pedro; e elle, Pedrinho, disse, por fineza:
&lt;&lt; Matei os meus 2 filhos para lhe dar a vida a elle ; assim é que
lh'cu pagava tanto bem qlle me tem feito. &gt;&gt;
Foram ao quarto onde os meninos estavam mortes; acharamnos sâos, de saude, brincando corn o alfange e as maos cheias de
sangue.
Ainda maior gosto tiveram e ficaram todo vivendo junctos.
46.

0 REI CEGO

Havia um rei e uma rainha que tiveran 3 filbos. Viviam
muito satisfi itos corn os menines. Ja eram homens, adoeceu o

pae com uma grande inflammaçào nos olhos e cegou. Vinham
medicos de f6ra dos reines; foi em balde, que nâo recobrou a
vista.
Passado muito tempo, veiu um pobre pedir a porta do palacio. Perguntou a guarda se .M. ainda era cego. Disseram-lhe
os guardas que ainda era cego. Diz o pobre : cc e pudessem
alcançar uma garrafa d'agua do palacio d'um gigante, no reino
de ta! parte, era s6 applicar-lhe aos olhos, fi.cava logo com a
sua vista natural. »
0 capitào da guarda ouviu isto, foi dizer aos principes. Respondeu o mais velho : cc Isso muito facil é de alcançar, manda-se um soldado por ella. »
0 mais novo respondeu : cc Isso nào ; pode dizer que é
agua de la e ser d' outra qualquer parte. E' melhor ir um de
n6s. &gt;&gt; 0 mais velho respondeu: &lt;&lt; Pois vou eu. l&gt; Determioou-se
a sahida e sahiu corn um creado.
Quando chegava as cidades, por onde ia correndo, escrevia
sempre. Assim ia s guindo a sua jornada.
Chegou a um reine e viu um defunto no meio d'uma praça,
e uma bandeja ao pé em cima d'uma cadeira. Disse : « Entâo
este homem, depois de mono, esta pedindo esmola? - E'
para se enterrar. No nosso reino, ninguem se enterra sem pagar
ao parocho ; e como elle é pobre, esta tirando esmola para
se enterrar ». Elle nâo respondeu, metteu esporas ao seu cavallo e foi seguiodo a sua jornada.
Chegaodo ao reino do gigante, estava na estrada uma estalagem.
Elle apeou-se e entrou para dentro. Pediu de jantar ; logo se
poz a meza e o comer sobre ella. Sentou-se, veiu uma madama
mnito linda sentar-se-lhe ao lado. Nunca mais se lembrou nem.
de ir buscar a agua, nem dos paes, nem de ninguem.
Passado o tempo marcado em que havia de ir e vir, como
nâo tinha escripto, os paes e os irmâ.os disseram que era porque
elles tinham morrido.
Mas, anciosos pela agua, disse o do meio: cc Vou eu e bei

�2

35

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

de trazer a agua e nao hei de marrer por la. &gt;1 0 rei queria,
antes ja, estar cego que perd~r os filhos; mas elle sempre teimou
e sahiu. Montau a cavallo e nâo levou criado .
Seguindo os mesm@s passas da jornada do rnano, chegou ao reino
onde se nâo enterravam sem dinheiro. Viu uma defuncta; perguntou que fazia aquelle corpo alli, que se nâo enterrava ? Que
nâo tinha fortuna, que estava tirando esmolas para se enterrar.
Elle nâo respondeu e foi andando.
Chegou estalajem. Sahiu o irmào a fallar-lhe; perguntoulhe porque nâo tinha ido buscar a agua ,a.a pae. Que, chegando
alli, respondeu elle, nunca mais se lembrou de nada corn aquella
rnadama que se lhe sentou ao lado. Entrou para dentro e pôz-se
a meza a jantar ; veiu outra ainda mais formosa e sentou-se-)he
ao lado. Nunca mais se lem brou da agua.
Muito tempo depois de passar a hora marcada, disse o mais novo
para o rei : cc Os manas sem duvida morreram, vou eu; quero
antes marrer, fazenda a diligencia para meu pae ter vista. »
Divulgou-se logo esta noticia no palacio e a côrte oppoz-se a
isso; mas elle na noite segLJinte foi ao erario, trouxe uma grande
somma de dinheiro, montou num cavallo, de madrugada, e sahiu;
mas sempre escrevendo.
Chegou ao reino onde se nao enterrava sem dinheiro ; chegou a mna cidade ohde viu um defuncto aporta ( da cidade ). Perguntou porque nào enterravam aquelle homem . Dissr::ram-lhe que
nào se podia enterrar sem pagar ao parocho ; mas, como elle devia
muito, havia 2 &lt;lias que alli estava e ninguem lhe dava esmola.
0 principe disse : « Este homem nào tem mulher nem caza?
- Tem rnulher e um filho . - Levem-no li para caza da rnu]her,
que eu pago o enten-o. »
Levaram-no para caza da mulher. Ella, coitadinha, desfechou a
chorar muito. 0 principe entrou; perguntou quem era a viuva.
Depois disse-lhe que fizesse o enterra ao seu homem, que elle
pagava a despeza.
Depois do enterro sabir, olhou para a viLJva e disse-lhe que

mandasse chamar todos os seus credores. Depois de estarem junctos, disse-lhe o principe como elles tinham a sua devida perdida, se quizessem estar pela sua proposta, que nao perdiam
tudo, se queriam elles metade da divida que aquelle homern 1he
devia, perdoando a outra metade? Todos disseram que sim . Pagou
a todos por metade da divida e depois que elles sahiram, deu
mna somma a viuva e disse-lhe que rogasse a Deus que elle
fosse feliz na sua jornada; que tambem ella havia de ser. Montau
a cavallo e seguiu o seu caminho_
Chegando a estalajem, viu os irmâos. Muito satisfeitos assim
que o encontraram ; mas elle nào estava contente de os ver alli.
Elle nào se queria apear. Que nâo seguisse a jomada sem 1antar, que estava a mesa posta.
A~sim que se sentaram â meza, veiu outra madama ainda mais
boni ta e sentou-se-lhe ao lado. Elle levantou-se, &lt;leu um pulo no
cavallo e seguiu seu caminho . Os irmios pediram-lhe que viesse

234

a

por alli de torna-volta.
.
.
Chegando ao palacio do gigante, puchou a campamha e vem
elle. Perguntou-lhe o que queria. Disse que vinha alli buscar
umagarrafad'agua dasua fonte, quetinha seu pae cego. 0 gigante
disse que sim, mas numa condiçâo. Levou-o a uma janella :
cc Vês aquelle palacio ? Se me fores la buscar uma espada que eu
la tenho, logo te dou a agua. &gt;&gt;
Elle, satisfeito com,a proposta, abalou. Subindo um outeiro,
viu um rio d'agua. Poz-se de roda d'elle sem saber como havi.a
de passar. Pareceu-lhe uma rapoza; fallou-lhe : c&lt; Tu tens medo
da agua ? fecha os olhos e passa, que nâo te has de molhar.
Em la chegando has de ver 2 exercitos num grande combate,
muitos monos, muitos eridos ; nâo tenhas susto. Passa pelo
meio d'elles. A porta de palacio esta aberra ; no primeiro
quarto estâ uma meza e a espada em cima. Pega na bainha
e vem-te embora. »
Elle fechou os olhos e chegou
porta· do palacio sem ser
molhado. Assim que chegou ao pé do exercito, passou pôr elle,

a

�237

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

entrou, pegou na bainha e sahiu. Quando sahiu, :nao veiu nem
exercitos, nem feridos nem mortos, nem coisa nenhuma, nem resto
de nada. Sentiu um estalo no braço; olha, vê a espada dentro da
bainha. Nào viu o rio. Chegou a palacio, entregou a espada.
Ficou muito satisfeito. « Assim como foste capaz de me ir
buscar a espada, has de ir buscar um cavallo que eu la tenho. »
Elle ja ia mais triste, mas foi.
Encontrou o rio e a rapoza la. « Ainda ci te mandou ? 0
que elle quer . é matar-te, mas nào has de ter perigo. Fecha os
olhos, e passa, que has de ver, â primeira caza, uma grande
cavalhariça corn mangedouras d'um e d' outro lado. Os ca vallos estào aos coices que encalham as pernas umas nas outraz;
mas nào te assustes, passa pelo meio d'elles. 0 ultimo
cavallo, que esta a tua direita, tem um freio de prata. Tira-o
da argola da estaca e vem-te embora. » Elle assim fez.
Chegando la, eram os cavallos aos coices que nào o deixaram
passar; mas mesmo assim rompeu. Tirou-o da prisào; veiu-se
embora. Ao sahir da porta, o cavallo ao pé d'elle.
Veiu, entregou-o ao gigante: « Inda tomas la, outra vez
a buscar uma filha que eu lâ tenho. &gt;&gt; Elle foi. Outra vez o
rio. A rapoza disse-lhe : cc Ja te ca nào manda senào esta vez.
Entra, que â tua direita esta uma porta. Levanta a aldraba e
entra. Has de vel-a sentada corn 12 serpentes, que é a sua
guarda, mas nào tenhas medo; que ellas hào de levantar a
gala direito a ti. Nào faças caso. La esta uma commoda, abre
a primeira gaveta, vês uma saia encarnada. Tira-a, eguala o
c6s corn a contrapiza e deita-lha ao pescoço. E vem-te embora
e vas para caza de teus irmàos. »
Elle entrou; as serpentes levantaram gala; mas elle foi a gaveta, tirou a saia, deitou-lh'a ao pescoço. Veiu-se embora, mas
ja nào viu as serpentes. Quando sahiu da porta do palacio, ja
ella estava ao pé d'elle, dando-lhe o braço.
Era muito linda. Veiu e entregou-a ao pae. Ja tinha a garrafa cheia d'agua; agradeceu-lhe muito o favor e disse-lhe que

pedisse o que quizesse. Elle pediu a espada; deu-lha de muito
boa mente. Despediu-se d'elle e sahiu.
Depois ouviu um trope! muito grande atraz de si; era ella
montada num cavallo, corn uma espada para o matar. Que assim
pagava a quem a tinha desencantado. Responde~-lhe que quando
seu pae disse que pedisse, porque nào a pedm a ella ? « Mas
como nào pediste senào a espada, aqui me tens a mim e ao
cavallo. »
Seouiu
a sua jornada; como o cavallo nâo sabia
senào aquelle
0
•
•
caminho, veiu dar a estalajem. Os irmàos, asstm que o v1ram,
com uma orande inveja. Com a agua, corn a espada, corn o
o
,
d
cavallo e corn uma madama melhor que ad elles ! mas mostran ose muito satisfeitos corn elle.
Tencionaram fazer todos junctos a jornada para palacio; seguiram a sua jornada todos 3 corn as suas madamas. 0 calor era
muito levavam todos muita sede, sem veram nem fonte, nem
'
- .
poço, nem monte ( casai). A final acharam um poço, mas nao unham corn que tirar agua.
Os 2 mais velhos disseram : cc Ora isto faz-se bem, atando
as nossas bandas todas 3 e vae um de nos la abaixo corn um chapeu, enche-o d'agua e traz para cima. Pois va o mano que é
mais leve. &gt;&gt;
Ataram as bandas a cintura do irmâo; levou o chapeu e encheu0 d'aoua. Beberam; ainda tinham mais sede tornou a ir p'ra
baixo0 : trouxe mais agua e depois foi outra vez. Fingiram que
lhe tin ha escapada a banda da mâo, fi cou enterrado na agua até a cintura. Muitos gritos, muitas finezas, mas nào podiam tiral-o de
maneira nenhuma. Assim, que iam p' ra &lt;liante ver se encontravam alguem para os ajudar a tirar. A mulher, quando o viu cahir,
deu um grito e ficou muda, e o cavallo deitou a correr, que
nunca mais lhe puzeram a vista em cima.
Seguiram a sua jornada, e chegando ao seu palacio, pegaram
logo na garrafa e foram direitos ao quarto do pae ; mas nâo puderam destapar a garrafa, de maneira nenhuma. Nâo podendo,

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

foram buscar uma bacia e um martello, mas niio se partiu. Puzeram-na p' ra o lado, a ver se alguem a ia abrir; todo o trabalho
foi baldado. A espada nuoca a puderam tirar da bainha e o
cavallo pareceu La num outeiro muito longe. Disseram aos picadeiros que, picando os cavallos, podia ser que apaohassem
aquelle.
0 principe, que esta va no poço, lem brou-se da rapoza : cc Ai,
que tantas vezes me livraste da morte ! hem me dizias tu que
niio viesse por casa de meus irmiios ! » Neste tempo pareceu
ella ao boca! do poço : « Agora nào sei ; nâo te posso
tirar d'ahi. - Anda la, rapozinha, tira-me d'aqui, desta desgraça, seniio eu morro aqui. - Eu niio; s6 se me deres meitade do que for teu, dentro de um anno. - Nâo te dou meitade, dou-te tudo quanta me pedires. »
Tirou-o do poço. Estava elle ja com o fato roto, com uma
parba muito grande : &lt;&lt; Vac a palacio, que teu pae' ioda esta
cego. A garrafa ainda nào se desrolhou, nem se partiu a martello. 0 cavallo, nunca mais lhe puzeram a mâo em cima; e
tua mulher esta muda, nunca mais fallou. Vae, bas de gastar
muito tempo; mas nâo te esqueças do que me promettestes. »
Desappareceu a rapozinba e elle pegou a seguir o seu caminho
muito de,·agarinho, estava muito debilitado. Chegou a algum
monte, pediu alguma esmolinba para corner. A poder &lt;le dias
chegou a cône, sentou-se numa pedra, perto dos picadeiros que
andavam picando os cavallos; e olhou, viu o cavallo.
Disse : « Oh ! que cavallo t:âo bonito ! - Par amor d'elle
é que n6s andamos aqui picando neste, para ver se o podemos
apanhar; mas elle nâo da mào a ninguem. - Ora eu sou capaz
de o ir buscar. - Ora ! outras com mais pana no colarinho nào
podem quanta mais vce. - Pois vamos ver. »
Levantou-se, e assim que foi direito ao cavallo, veiu elle
direito ao dono. Pegou-lhe na redea e trouxe-o.
Levou-o a palacio, dizendo que elle nâo o tinha apanhado ;
que um homem, que alli estava, é que o trouxera.

CONTOS POPULARE

PORTUGUEZES

239

cc Talvez elle tambem seja capaz de tirar a espada da
bainha. Va la chamal-o. » Elle foi.
Disseram-lhe se elle era capaz de tirar aquella espada da
bain ha. Deram-lh'a; mas elle nâo quiz : « ào precisa isso. »
Pegou na espada rnesmo na mâo do irmâo e puchou por ella,
mesmo sem força nenhuma.
Foram buscar a garrafa. Que talvet. fosse capaz de tirar a
rolha. « Mas para que, senhor? Porque é um remedio
que temos aqui p' ra meu pae . - Entào, aqui nào ; é preciso
tirar-se mesmo ao pé da cama d'elle. »
Levaram-110 ao quarto, pediu uma bacia, tirou a rolba, deitou agua nas màos, lavou os olhos do pae. Logo fi.cou com
a sua vista clara coma d'antes. Como houve algmn barulho
no quarto, acudiram; onde veiu a rainha e a rapariga. E ella,
assim que o viu, deitou-lhe os braços ao pescoço : « Eu ja te
fazia morto; graças ao Altissimo, que ainda te vejo. &gt;&gt;
A estas palavras os infantes olharam com mais attençâo para
elle. Pediu a bençoa ao pae, fallou a todos. 0 pae, vendo isto,
perguntou-lhe o que aquillo era, porque lhe tinham dicto que
elle tinha morrido. Elle cootou tudo. 0 pae mandou Logo matar
os filhos ; as madamas ficaram creadas da outra.
Depois tractou-se o casamento, cazou com ella. Ao cabo de r I
mezc':s, üveram uro menino. No dia do baptizo, estando â noite, ·
ao cha, de repente apagaram-se as luzes das salas. Pareceu urna
phaotasma ao pé do principe ; todos se assustaram muito.
Fallou o phaotasma.
Que nâo tivessem medo, que elle que vinha alli buscar o que
o principe lhe tinha promettido ; m.etade d'aquillo, que era seu.
Elle levantou- e, foi buscar um alfange e chegou-se ao berça
do men.ino e levantou o braço. Mas a phantasma segurou-lhe
nelle e disse-Lhe que nào matasse o seu filho, porque elle era a
alma d'aquelle homem aquem elle mandou euterrar e pagar-Lhe as
dividas, que tinha vindo por Deus, livradodetantos perigos. Assim,
que fizesse o que tinba promettido a sua mulher de a fazer feliz.

�CONTOS POPULARES PORTUGUEZES

Desappareceu ; ficaram todos muito satisfeitos e elle no outra
dia mandou 2 aias e uma escolta buscar a mulher. 0 fil ho ja
tinha morrido.
Metteu-a no convento corn grande tença. Acabou-se.
Recolhidos por

Z.

CoNSIGLIERI PEoRoso.

Le Gérant: M.-A.

IUCON, PR.OTAT PRÈ'I.ES, IMPRJXEURS .

DESBOJS.

�iBibliotheca hist,anica
I. - Comedia de Calisto t Melibea (Cnico texto auténtico de la Celestina).
Reimpresion publicaJa por R. Foulché-Delbosc................. 8 pesetas.
Il. - Vida del soldado espai'iol Miguel de Castro (1593-1611), escrita por
él mismo y publicada por A. Paz y Mélia.................... 12 pesetas.

III. - La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y aduersidades.
Restitucion de la edidon principe por R. Foulché-Delbosc. . . . . . . 4 pcs.:tas.
Tirage sur gronJ papier du Japon (n°•

1

à 25) .•.•... , .. , . •. • . . . . •. • . . • . . •. .•. •

,, pesetas.

IV. - Diego de Negueruela. Farsa llamada Ardamisa. Réimpression publiée
par Léo Rouanet. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 pesetas.
V, VI, VII, VIII. - Col.:ccion de Autos, Farsas, y Coloquios del siglo XVI,
publiée par Léo Rouanct. Les quatre ,·olumcs. . . . . . . . . . . . . . . . 60 pesetas.

IX. - Obres poetiques de Jordi de Sant Jordi (segles xrv•-xv•), recullides i
publicades per J. M&lt;1sso Torrents............................ 4 pesetas.
Tirage sur grand papier du Japon (11"", à rz)........... •. . . . •. • . . . . . . .• . . . . . • . . .

épuisé

X. - Pedro Manuel de Urrea. Penitcncia de amor (Burgos, 1514). Reimpresion publicada por R. Foulché-Delbosc. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

4 pesetas.

XI. - Jorge Manrrique. Copias por ia mucrte de su padre. Primera edicion
crltica. Publ!cala R. Foulché-Delbosc........................ .i pesetas.
T,rage sur grani p•picr Ju J•pou (n .. , à 2;)................ , . . . . . . . . . . . ..• . .

20

pesetas.

XII. - Comedia de Calisto t Melibea (Burgos, 1499). Reimpresion publicada
por R. Foukbé-Delbosc.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tirage sur gnnd p,pier du J•pon (11•• 1 à &gt;,) ........................ , . . . . ..

10

pesetas.

so

pesetas.

XIII. - Peralvarez de Ayllon y Luis Hurtado de Toledo. Comedia Tibalda,
ahora por primer.1 vez publicaJa segun la forma original por Adolfo Bon.illa y
San Martin. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 pesetas.

XIV. - Libro de los engar'ios c: los asayamientos de las mugeres. Pnblicalo
Adolfo Bonilla y San Martin. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 pesetas.
XV. - Diego de S.in P..::dro. Carcd de amor (Sevilla, 1492)...
Tirage $Ur gran.i p&gt;?i&lt;r d·.1 J.,poJ (n"

J

â

4 pesetas.

12) .••.••.•..•••.•.••••••••• , • • • • • • • lS peseta,,

XVI, XVII. - Obr,1s poéticas de D. Luis de Gongora, publicadas por
R. Foulcbé-Delbosc. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sous presse.

xvm. - Spill O Libre dc les DJllCS per Mestre Jacme Roig. Edicion critica
con las variJntei de toJas las publicadas y las del Ms. de la Vaticana, prologo,
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Les volumes de la Bi[,/iotheca bispanica sont en vente à BARCELONE (Libraiti~
de oc L'Avenç », Ronda de l'Universitat, 20), ..::t à MADRID (Librairie de
M. Murillo, Alcala, 7).

�CONDITIONS ET MODE DE PUBLICATION

La Revue Hispanique, fondée en 1894, paraît tous les trois
mois ; elle forme chaque année deux volumes de six cents'
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FRANCS pour tous les pays faisant partie de l'Union postale.
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La Revu.f Hispanique annonce ou analyse les livres, brochures
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Hispanique doit être adressé à M. R. Fookhé-Delbosc, boulevard
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ùf America, Audubon Park, West r 56 th Street, New York City;
pour l'Europe, à la librairie C. Klincksieck, II, rue de Lille,
à Paris.

JBibliotheca his1&gt;anica
Voir à la page 3 de la couverture

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752043&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                    <text>���I

REVUE HISPANIQUE

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.,.

BIBL J OTECA

CENTRAL

U. A. N. L.

1

REVUE
HISPANIQUE
Rec-ueil consacd à i'étude des Zaugues, des littératures et de l'histoire
des pays c,1stilla11s, catalaus et portugais
DIRIGÉ PAR

R.

FOULCHÉ-DELBOSC

TOME XXVI
ABB:EV!LLE. -:---- IMPIUMERIE. F. PAILLARr

NEW YORK
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
AUDUBON PARK, WEST 156

th

STREET

PARIS
LIBRAIRIE C. KLINCKSIECK,
1912

11,

RuE

DE LILLE

�THE LIFE A D DRAMATIC WORKS
OF DOCTOR

JUAN PÉREZ DE MONT AL V AN
(1602-1638)

PREFACE
It seems rather surprising that comparatively little attention
has been given to Montalvan and bis dramatic works, if only on
account of the fact that his admirers rated him the legitimate
successor to the great Lope de Vega. Although this verdict cannot be accepted by the impartial, yet his plays afford entertaining
reading even at the present day, those of intrigue especially
holding the attention through their ingenious and unexpected
situations. He who would wish to become acquainted with them,
however, is deterred by the difficulty of obtaining copies, for so
rare have the plays become that ( as far as known) a few exist
only as uniques, while no Jibrary possesses a complete set.
Although it is true that Ticknor, Schaeffer, and Schack have, collectively, reproduce&lt;l a number of the plots, even their most
detailed outlines (far in the minority) are scarcely full enough;
and the rest are too brief to be of any value.
The object of the present volume is to suppl y this deficiency
by giving minute analyses of ail the comedias which appear
genuine, together with whatever data regarding tbeir source,
performance, etc., I have been able to collect. In the Notes l have
R E V UE HISPANIQ UE.

B

�2

GEORGE WILLIAM BACO.

ventured also to include any observations suggested by tbe
reading of the plays thcmselves. The analyses will, I belien:,
prO\·e useful for reference to studcnts of other dramatises, whose
work they may wish to compare with that of ~fontah-an. The
Jack of such anal •ses for many plays of the panish theatre bas
considerably added to the labor involved in the preparation of
this work. For uniformity's sake, I ha,·e retained the panish proper names throughout, even in cases ,vhere an English equivalent exists. In El Fin mas desgraciado y Forttmas de Seyano, howe,·er, the Latin proper names ba,•e been employed.
By far the most sati factory account of our author's carcer and
works is fourni in La Barrera's Catltlogo bibliogrétfico y biagrafico
del Teatro a11tig110 espanol, wbich I have uscd as the basis of the
present Life; supplementing it where,·er possible by rcferences
from Montalvan's own writings. Fortunately, the third part of
r. D. Cristobal Pérez Pastor's exhaustive and scholarly Bibliograffa madrile,îa appeared just in time to be available, and it bas
furnished with some hitherto unknown data regarding the Montalvan family. Valuable as this information is, still one must regret
that r. Pastor's rescarches bave not yielded even more details
concerning our autbor, especially the exact date of his birch .
To avoid encum bering the tex.t and foot-notes with tl1e constant
repetition of the full - and often lengthy - titles of works
cited, I ha,·e quoted them 0 enerally in abbreviation. An explanation of these abridgements is given at the end of the book.
To my friend Dr. Hugo Albert Rennert I o,Ye an especial debt
of gratitude, for not only has he generously placed his valuable
library at my di posai, but has allowed me to draw freely upon
his intirnate knowledge of the panish theatre. His encouragement and unfailing assistance has in great measure made possible
the pre ent volume, - the outgrowth of a Doctor's thesis submitted by me to the University of Pennsylvania in 1903.
Mr. James Fitzruaurice-Kelly and Dr. J. P. Wickersham Crawford have kindly aided me in some points of detail. I have to

�JUAN PÉREZ DE MO,TALVAN

3

thank rny friend Sr. D. Felix Rinc6n of the Biblioteca Nacional,
Madrid, for furnishing me much valuable material, including
La Barrera's autograph corrections and additions to the article
Montalvân in his own copy of his Cattilogo, now in the aforemeutioned library. For the list of Montalvân's dramas existing in the
Biblioteca Palatina at Parma I am indebted to Prof. Restori; in
all other cases the inventories have been courteously supplied by
the varions librarians.
The portrait of our author is a reproduction of that in the

Lagrimas Panegiricas a la tenprana Muerte de] Gran Poeta, el Tèologo Insigne Doctor Juan Perez de Montalban; while the autograph
beneath it is a fac-simile of that at the dose of the manuscript
Las &amp;antisirnas Formas de Alcalét existing in the Biblioteca
Nacional.

�JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

SECTION I

A. -

LIFE AND WORKS.

Dr. Juan Pérez de Montalvan ', son of Alonso Pérez de Montalvan and Felipa de la Cruz •, was born at Madrid in I 602 3•
He was one of a family of at least five cbildren, the others being
Crist6bal, Isabel, Petronila and Angela+. Of Jewish extraction 5,
Alonso Pérez first kept a book-shop at Alcala de Henares 6, his
1 . Montalvan's full name was held up to ridicule by hîs implacable enemy
Quevedo in the foliowing epigram :
" El doctor tu te lo pones,
El Montalban □ o lo tienes :
Con que en quitândote el don,
Vienes â quedar Jua11 Pérez. ".
See also Quevedo's Periuola - outline given below, p. 32 - where he
tells us that Juan Pérez was the name of a stage buffoon.
Our author's poetical narne ,vas Montana.
2. They were formally betrothed on August 4, 159r, and married on August
30 of the next year. (Pérez Pastor, Bibliografia, part III, p. 451, Docu111entos).
3. It appears that the record of his baptism cannot be found, since Pérez
Pastor docs not give it in the Dowmmtos-Bibliografia, l. c. concerning him.
4. Cristobal was baptised May 11, 1597. (Op. cit., 1. c.). He must have
died before the end of 1623, as in a document ofNovember of that year
signed by Alonso Pérez, Juan is styled " our sole legitimate son, unique and
universal heir ". (lb).
Petronila and Angela became nuns in the couvent of the Co11cepcùfa Franâsca. Descalz.a in Salamanca. (Op . e.it., p. 453). The date of their death is not
known. Isabel and her mother died before 1645, as is shown by a reference
in her father's will, dated December 29 of that year.
5. See Quevedo's Perinola, where seYeral times he casts a sneer at our
author's Jewish ancestry. (Cf. below, p. 33).
6. In the same woi:k, Quevedo calls the yout1ger Montalvan " son of a
bookseller of Alcala ".

5

native town ', but later moved to Madrid and carried on his
business in the Calle de Santiago. Subsequent to the early part
of November, I 604, he received the appointment of bookseller
to the King 2 • He ,vas the close friend, and confessor 4 of Lope de
Vega, and the privileged publisher of a number of his wotks ,.
This intimacy was destined to mean not a little for the young
Juan, for during bis visits to the book-shop Lope must have
seen much of him, and soon begun to regard hirn with paternal
affection. As time passed, the timidity of the child, who had
shrunk back in av:e and wonder before the « Pbœnix of
Geniuses », became transforrned into love; and it gratified Lope
to know that he was considered his Ü1separable friend and mentor. More mature years brought with them signs of great literary
ability in Juan, whereupon Lope, confident of bis success,
urged him to try his band at the drama. Scarcely realizing, as
yet, the inestimable privilege of having for an adviser Spain's greatest writer for the stage, Montalvan took up the pen, and at
seventeen 6 produced his first comedia, Morir y dùimular 7. The

r. Pérez Pastor, Bibliografia, part. III, p. 4 5 r, Documentas.
In a document dated November 13, r6o4, he asks for the appointment.
~)
.
3. See Lope's words in his first will, dated February 4, 1627 : "Alonso
t Pérez a qui en yo be devido y quiero tanto... ". (Re□nert, Lope, p. 4 r 3).
Alonso Pérez is named as one of the exccutors.
.4: Cf. Montalvâ1~'s Fama Postuma ci la Vida y Muerte del Doctor Frey Lope
Felix de Vega Carpio, Madrid, 1636, fol. 8.
5. Those issued by Alonso Pérez are the following :
Comedias, Parts rr (16r8), 12 (1619), r3 (r620), 15 and r6 (1621), r8 and
1 9 (r623), and 20 (1625). (One of the Aprobaciones of tl1e latter is written bv
our author. See ~ennert, Lope, p. 3rr). Other works: the Filomena (1621),
the O,Jeo and_ Circe (bath 1624), the Corona tragica (1627), the Doi-otea
(1632), _an~ Rimas hu111anas y divinas (r634). Besicles, Alonso Pérez signed
the ded1cat1on of the Valladolid (1604) editiou of Part I. of the Co111edias
and also of Part Il. (Madrid, rlJo9).
'
6. Cf. Baena, vol. III, p. 157.
7. See below notes to this comedia.
2.

�6

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

crudeness of the first act indicates that be struggled with it
unaided, while the marked superiority of the others suggests
Lope's guiding hand, lent, doubtless, in response to an appeal
from his rather discouraged protégé. The completion of this
play, however, gave the young author confidence, and in bis
second effort - Cumplir con sn Obligaci6n - he makes no reference to that timidity of which he speaks in the first. Then, too,
in spite of a rather unskillfull construction, the general workmanship shows a marked improvement. What a source of pleasure it must have been to Lope to see bis expect;ttions fulfilled !
In I 620, the year following the composition of Morir )' disimular, Montalvan had a chance to test his ability in a field
outside the drama. May of that year saw celebrated in Madrid,
with great pomp and splendor, the beatification of San Isidro,
tbe pious ploughman and patron saint of the city . The festivities
began on the r 5 th and lasted six days ', the 19 th being devoted
to tbe jnsta poética - poetical tournarnent - custornary on ail
such occasions 2 • Tbe present justa, of \vhich Lope w_as appointed
director, took place in the Church of San Andrés, where lay the
bones of the ploughman, and embraced nine certamenes or contests. Montalvan submitted verses in the second, fifth and
seventh, - those in sonnets, glossas and romances respectively 3,but unfortunately it is not known whether he gained any one

of the three prizes offered in each ' . If he did, he had good cause
to congratulate himself, for among his twenty-six competitors
in the second certamen were such well known poets as the illstarred Count of Villamediana, Luis de Belmonte and Pedro
Calder6n; while in the fifth and seventh 3 appears the name of
Juan de Jauregui. Certain it is that he could not have been
av,,.arded more than one prize in the justa, for such a restriction
was stipulated by the rules.
The same year, our author became Licentiate at the University
of Alcali de Henares, where he had been pursuing successfully
the study of Philosophy and the Humanities - ·which shows
that he did not sacrifice leai:ning to the desire to practise the
calling of literature.
By a decree of Pope Gregory XV, there was celebrated in Madrid, in 1622, the cano,nization of Santa Teresa, San Felipe Neri,
San Isidro, San Francisco Xavier and San Ignacio de Loyola. The
imp·osing festivities, which were ruled over by Lope, began on
the I 9 tb of June and lasted ten days 4 . On the 2 5 th, was held
2

1. In his ballad in praise of the competitors Op. cit., fol.
speaks thus of Montalvan :
" Al Licenciado Iuan Pérez,
Cuya Musa culta espera
Tener por laure! al sol
Porque el de Daphne desprecia,
· Dieron armas las tres Gracias

r. See Ricardo Sepùlveda, Madrid Viejo, Madrid, 1888, p. 243.

Quixote - Part II, chap. xvm. - on the subject of these poetical tournaments.
3. See Justa Poetica y A labanzas Justas que liizo la insigne Villa de Madrid al
bie11auenturado San Isidro en las 1-ïestas de su Beatijicacio11, recopiladas po,- Lope
de Vega Carpio. Dirigidas li la misma iusigne Villa. En Madrid, por la Viwla de
Alonso M1trtin (1620]. Here will be fotmd the poems of al! the competitors.
Those of Montalvan I have reprinted iu the Appendix.

~pe:

130

b. -

Lope

"

_I do not inclt;de.
who: UI~de; th~ ~a~e of El Maestro B11rguiJlos,
contnbuted some humorous verses to each of the nine eerttimener.
3· In the fifth there were twelve eu tries; in the seventh, eleven - exclusive
of El Maestro Bu1-g11illos.
4- See Relacion_ de las Fiestas que ba hecl10 el Colegio Imperia/ de la Compaiiia
de I~st:s de Madrid .m la Canoniz.acio1i de San Ignacio de Loyola, y S. Francisco
Xavie,_- Por Don Fer~'.111do de Monfo1·te y Herrera. Dirigida al mismo Colegio
Imperzal de la Compama de lems. En Madrid, por Luis Sanchez, Impressor del
Rey nue:lro S~nor. Afio de 1622, fols. 12 b. and 15.
The 1t1tent1on was to begin the celebration on the twelfth of June, exactly
2.

2. Cf. Rennert, Lope, p. 277. There is a very amusing account in Don

7

�8

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

a Justa poética in honor of the two latter saints', and here again
we find the name of Montalvan, who took part· in three of the
twelve combates, the fifth, seventh and twelfth - those in tercets,
glossas and quintillas z. While in the fi.fth and twelfth comblltes he
had but three rivais, - in the twelfth appears Calderon, - in
the seventh we find over eighty 3, nota few of them formidable.
For our author to have received the second prize in the 'latter
combate, a gold clasp worth twenty ducats, speaks well for bis
ability, and indeed the excellence of his contribution justifies
the verdict of the judges. In the twelfth combate he was awarded
first prize, a silver pitcher likewise valued at twenty Jucats. That
he was eligible for two prizes was due to a ruling that tbat
number might be awarded to a contestant, provided only one
was a first.
On the 28th. of June took place the- ju.sta in honor of San
lsiJro 4, and exactly as at the fiesta attending h-is beatification,
Lope, under the name of El Maestro Burguillos, contributed a
humorous poem to each of the eleven combates; and at the close
of the justa read a ballad s in praise of the contestants and the

awards of the judges. Montalvan participated in the second, eighth
and tenth combates - in octavas, canciones and glossas 1 , - having
for rivais in the second such poets as Guillén de Castro and Luis
de Belmonte, and in the tenth Juan de Jauregui and Calderon 2 •
He did not meet with the success of three days previous, receiving only third prize in the second combate, a gilded earthen
drinking ·vessel worth twenty ducats. ln this Justa, -but one prize
could be awarded to the same contestant.
Resolved to devote himself to Theology, Montàlvan was meantime continuing bis studies in this subject at the University of
Alcali. A chaplaincy in the parrish of San Juan in the town of
Ocana, involving the performance of a weekly mass, brought
him a yearly revenue of 22,600 maravedis, a sum smallet by
14,800 ma.ravedis than the income needed before entering the
priesthood l. To remove such an obstacle from the path of his
success, in November 162 3 bis parents formaUy pledged themselves, by means of a mortgage on their property in the Calle de
Santiago, annually to supply this deficiency as long as he might
live, making his yearly income one hundred ducats 4. His graduation as Doctor of Theology was followed by his ordination
as priest, and on May 13, 1625 he entered the Congregation of
San Pedro of Madrid. Subsequently, he became apostolic
notary of the Inquisition,.

th.ree months after the canonization of the five saints by Pope Gregory XV.
Owing to a delay in the preparations, however, the Fiesta had to be postponed for a week. No justa was held either for Santa Teresa or San Felipe Neri.l
I. Cf. op . cit., fol. 73 b.
2. The poems he submitted are printed in the Appendix.
3. The verses of but nine of these appear in the above cited account of
the festival.
4. Lope published an . account of the festival under the title Relacion .de las
Fiestas que la insigne villa de · Madrid hiz.o en la Canoniçacion de su Bien.aventurado Hijo y Patron San Isidro, con las Comedias que se representaron y los
'lJersos que eu la Justa Poetica se escri'lJieron. Dirigida a la misma Insigne Vil/a.,
Por Lope de Vega .Carpio. Aiio de 1622.
5. Therein, he speaks thus of Montalvân : " Iuan Perez de Montalvan
Dira que le lisongef)I;
No dira, pues de mi amer
Tiene ta! conocimiento.

9

Eu sus divinas Otavas,
Remomado por los cielos,
Hablé de zelos mejor
Que un casado descontento." (Op. cit., fol. 150).
The theme of the octavas cited is Isidro's jealousy of his wife, Santa Maria
de la Cabeza.
l. The poems submitted by him are repri.nted in the Appendix .
2. Exclusive of El Maestro Bnrguillos, in the second and eighth combates
there were eight entries; and in the tenth, eleven entries.
3· P érez Pastor, Bibliografia, part. III, p. 451, Docwnenlos .
4. Pérez Pastor, ibid.
5. La Barrera, p. 264.

�10

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

In August, 1624, our author published his Orfeo en Lengu.a
castellana ', a poem of two hundred and tbirty-four octavas in

. Strange to say, some would not restrict Lope's share in the
Orfeo to the contribution of this panegyric, but would even rnake
him the author of the poem as well ' . Probably the first to do so
was Nicolas Antonio, born r 617, w ho unfortunately gives no
reasons for his belief. Many years after, La Barrera 2 declares that
on the title-page of a copy of the princeps, formerly belonging to
Gallardo ,, he saw the words « This Orfeo was written by Lope
de Vega, and he did it in four days 4 • »
At first sight, such evidence _rnight seem conclusive, but a
little consideration shows it to be of scarcely any weight. The
statement of Nicolas Antonio - as Mr. Fitzma:urice-Kelly writes
me - becomes -much less authoritative ·w hen one recalls that he
was born and educated in Seville, whence be passed to Salamanca; and tbat he does not seem to have lived in Madrid till
Charles Il. sent for him . Whatever literary gossip reached Seville
concerning the rising authors of 1624 was not likely to be very
trustworthy; and if Antonio heard the repo~t about the Orfeo
some forty years later in Madrid, clearly be had no means of
substantiating it. The only two men who knew were dead;
Now as to the real importance of La Barrera's discovery. As
Mr. Fitzmaurice-Kelly continues, is the note in the copy of the
princeps of which he speaks actually contemporary _? This word is
so elastic in i_ts signification, that the note might be written
twenty years later and yet seem « contemporary ii at the present

four cantos, dedicated to the celebrated Portuguese poeress Bernarda Ferreira de la Cercla. Only two months previous a superior work of like title had appeared from the peu of Juan de Jauregui, whose earlier Rirnas and translation of Tasso's Aminta 1618 - are models of a style pure and refined. But ih spite of
this, and the fact tbat Jauregui is a declared enemy of G6ngora
in his Discurso poético contra el hablar culto y oscuro 2 , - r 624, his Orfeo shows unmistakable traces of the manner of the Cor. dovan poet. There seems ro be a certain irony, then, in the
~ words en Lengua castellana of Montalvan's title, a theory which
i5 confirmed by two very evident allusions to Jauregui in a
panegyric letter of Lope to the author at the beginning of the
work 3.
I. Orfeo En Le11gua Castellana . A la decima musa. Po-rel Licenciado Juan
Perez. de Montaluan, natural de Mad1·id. Ano 1624. Con privilegio. En Madrid.
Por la '1.!iuda de Alonso Martin. A costa de Alonso Pei-ez. mercader de Libros.
Other editions are those of Madrid, 1638; Barcelona, 1639; Madrid, 1723
(the two latter with the Sucesos y Prodigios de Amo,); and Seville, 1734.
2. This was written as an answer to G6ngora's Polifemo.
3. In speaking of the title, Lope says : - " El timlo (a mi modo de sentir)
es estrernado : con el por lo menos no se enojaran con v. m. esos sefiores
~ que se llaman Cultos, pues ya confiessa que escriue en la lengua Castellana,
con cuyo aduertimi.ento se abstrahe de toda voz y locucion peregrina, menos
las recibidas, y que blandamente siruen de ornamento al estilo grande. "
Even less veiled is the following : - " ... todos los que escriuen estas tropelias reprehenden en los otros 'lo que ellos mismos hazen censurando por
desatinos en los libres agenos, lo que en los suyos veneran por oraculo ; pero
no es mucho que no se conozcan, si andan a escuras : yo a lo menos en esta
confusion hallo de una misma suerte a los cultos que a los tenidos, que auiendolos conocido antes, aora estudio en conocerlos.
V. m. finalmente acierta en apartar este Poema suyo desta tercera lengua,
como lo declara el titulo, y assi pienso que lo haran de àqui adelante los
naturales de Castilla, a diferencia de las que se van introduciendo, a quien
cada Prouincia dara su nombre ; .... "
(Repriuted by Pérez Pastor, Bibliografia, part. III, pp. 232-234).

II

.

I. In the Sucesos y Prodùrios de Amor - edition of 1648, p. 146 - Montaivan states that many have deliberately attributed some of bis works to Lope,
in order to deprive him of the credit of having written them. Severa! of the
comedias that I have classed as supposititious are found with Lope' s name
attached, and it may be to these that Montalvan alludes. But is it not possible that he may have also had in mind the 01feo ?
2. P. 264.
, . This copy is now in the Biblioteca Nacional.
4. &lt;, Este Orfeo le hiço Lope de Vega y le hiço en quatro dias. "

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN
12

GEORGE WILLIAM BACON

day. Then, too, it is anonymous ', and anonymous, uncorroborated assertions carry no great weight. Lastly, imitations of
Lope were guite common, particularly those of his mythological
tales. Diaz de Callecerrada's Endimion might pass with the
greatest expert for genuine (but not quite first-class) Lope,
and if he could reproduce bis style so successfully, Montalvan
rnight also doit.
We know tbat Lope collaborated with Montalvan in La ter-&lt;f
cera Orden de San Francisco; but in order to accept the theory
that he unselfishly attributed the Orfeo to bim that he might
reap the credit, one must first admit the genius to be a barefaced liar and a hypocrite. In his aprobaci6n to the poem, Lope
says : - " I have examined with particular attention the O1feo
written in Castilian by the Licentiate Juan Pérez de Montalvan.
The verse is sweet, lofty, sonorous, and adorned with admirable conceptions and locutions; and possesses that clearness
which is one of the general forms demanded by Hermogenes,
-without an atom of hernie greatness being humbled, ... a thing
attained only by the few who write naturally 2 . "
Again, in his letter to the author, already mentioned, Lope

1. The samc objection applies to two manuscript notes. on the title-page
of a copy of the Orjeo - and said to be contemporary with it - in the
library of San Isidro. They are as follows :
" Este Orfeo aunque &lt;lice que es de JLi 0 perez de -mon Il no es sino de
Lope de bega. "
" r ose puede escon Il der la dulçura de !ope Il en este Orfeo y no ai
duda en q• sea suyo. "
Another copy in the same Jibrary bears the following note - also said to
be contemporary - on the title-page :
" Este Orfeo no es de Montaluan sino del mo !ope de vega como se conoze
lo y porque cl me I mi muchas vezes y el m me lo dio. " (Rlibrica). (See
Pérez Pastor, Bibliograjia, part. III, p. 235).
2. " ... he visto, con atencion particular, el Orfeo que ha compuesto
en lengua Castellana el Licenciado Juan Perez de Montalvan ... El verso
es dulce, grave, sonoroso, y adornado de admirables conceptos, y locu-

reiterates bis praise in these ,vords : - " I have found in this
poem of yours ail that I anticipated from your genius and
learning, but not from your years. There is in it much to
praise and nought to amend '."
Finally, in the index to Part XX. of his Comedias, Lope
declares that he wrote the sixth play in the volume, El Marido
mas firme - Orfeo - three years before Montalvan his Orfeo;
and he would not ha\'e done so had be seen the poem, because
.
it contains everything that goes to make up perfection 2 . "
~
°L
l cannot believe that he would have written thus of bis own IMA-i
'
~~q
..vov,.
ln the same year with the Orfeo appeared the Sucesos y Pro~~
digios de Amor 3, eight novels, of which the fourth, La mayor
Confusion, is dedicated to Lope. The popularity of the book is
attested by the many editions through which it passed.

J

ciones, y de aquella claridad, que es una de las generales formas que
pide Hermogenes, sin humillarse un atomo de la grandeza heroica, cosa que
tan pocos alcanzan, porque lo son los que con natural escriuen, ..... "
r. "Hallé en este Poema de v. m. quanto me prometi de su ingenio y letras : pero no de sus afios. Ay en el mucho que encarecer, y nada que
reparar. "
2. " La sexta, el Mari do mas Firme : ..... , es Fabula que escriui trcs afios
:1~1tes qu~ el L'.cenciacto Iuan Perez de Montaluan su Orfeo, y no Io hiziera,
s1 le_ l:umera ':sto, P?r que en aquel Paema que el !lama en lengua Castellana,
a 1111 Jt1yz10 (s1 estud1os y aiios valen) se cifran todas las partes de que consta
su perfeccio, .... "
3· Sucessos )' Prcd(fios de Amar, en Ocho 1101..'elas exemplares. Co111puestas par
el doctor Juan Perez. de Montaluan, 11atural de Madrid y 11otario del Santo Oficio
de l,i luqnisicion. Madrid, par J. Gonçalez, r624.
'
Othcr editions are those of Madrid 1626 · Brussels 1626 · Madrid r628 ·
Seville, 163.3 ; Seville, 1635 ; Tort;sa, r63°5 ; Barcelona, 1639; Ba~celona:
1640, (the latter two with the Orjeo) ; Seville, 164r ; Barcelona, r646,
(with the O,feo) ; Seville, 1648, (the title-page states this to be the ninth edition !) ; Coimbr:i, 1656; Brussels, 1702 ; Madrid, r723, (with the Orfeo and
the three nm·els from the Para Todos); Barcelona, 1730 ; Barcelona, 1734,
(with the thrce novels from the Para Todos); Seville, 1734.

�15

GEORGE \\ïLLTAM. BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

About this time, Montalvan had the good fortune to be given
a chaplaincy by one Tomas Gutiérrez de Cisneros, a merch~nt
\ of Lima, who although he had never seen him, came to admire
him through his writings '. The author states ·that this app_oin~ment furnished him bis sole revenue, which cannot be true 1f h1s
parents kept their forrnal pledge ~lready allude~ to.
. . 2•
In 1627, was published the Vida y Purgatono de San Patricio ,
of w hich Calder6n probably availed himself in bis drama El Pur-

Three years later, appeared his Para Todos ', a curious hodgepodge of miscellanies, which he declares he wrote as a relief
from the production of comedias 2 • Here are intermingled navels,
dramas, discourses on the perfect preacher, on military life, on
good and bad angels, on all the arts, and countless other topics
- the whole divided into seven parts, each corresponding to a
day of the week and dedicated to a different person. T~o lists
of important characters, one of nearly three hundred distinguished sons of Madrid, the other of sorne fifty Castilian dramatists, - each name followed by a brief criticism, - bring the
work to a close 3 • That it should have seen six editions in two
years 4 , and at least twelve by 1666-,, was due less to its merit
than the public's curiosity to read a volume which occasioned
one of the most bitter literary battles known. Of this more will
be said hereafter.

aatorio de San Patricio.
Montalvân was to have one more opportunity of trying bis
skill at the justa poética. In May 1629, the order of Our Lady
of Mercy of Madrid held a festival in its con vent in honor of the
founder San Pedro
olasco; and, as usual, a poetical tournament made up part of the programme. Our author participated in the second and fifth of the ten certamenes, those in sonnets and décimas, winning the first prize in the latter, a mirror
worth eight crowns 3.

-0

1. See Montald.n's Para Todos edition nf 164 5, fols. 218 and 218 b.
Montalvan states that the chaplaincy was given him " avra seis ai'ios, para
ordenarme" which would make the year about 1625, since the Para
Todos was ;robably finished in the Fall of 163 t. However, his assertion can hardly be correct, for, as we have seen, he was ordained in
May 1625.
2. I have beeo unable to locate a copy of this editjon. Other editions are
those 'of Madrid, 1628; Madrid, 1629, (the title-page States this to be the sixth
edition); Lisbon, 1646; Madrid, 1651 ; Madrid, 1656; Madrid, 1662; Seville,
169~; Valladolid, 1703; Madrid, 1739; Segovia, 1780.
3. See Las Fiestas solemnes, y irandiosas que biz.o la Sagrada Religion de
N. Seiiora de la Merud, e11 este su Conve11to de Madrid, a su glorioso Patriarca,
y pri-mero jmzdador sa11 Pedro Nolasco, este a,,o de r629. Por el Pa,lre Maestro
Fray Alo11so Remon, Predicador, y Coronista general de todo el Orden de N. Seiiora de la Mcrced, Redencion d~ Cautivos. En Madrid, en la Imprcnla del Reyno.
Aiio MDCXXX.
The sonnet submitted by Montalvan is reprinted below, in the Appendix.
The décimas have been inadvertently om.itted in the work above cited, so I am ,\
unable to reproduce them.

I. Para Todos, Exemples Momies, Humanos, y Divinos. E11 que se tratan
diversas Ciencias, Materias y Facultades. Repartidos en los siete Dias de la Sema11a.
Por el Doctor J11an Perez. de Montalvan, 11atural d~ Madrid, y Notario del Santo
Oficio de la Inquisicion. Madrid, 1632. Aprobaciones by José de Valdivielso and
Fray Diego 1iseno . Copies of this edition are excessively rare ; the only one
of which I know was offered for sale in Madrid during the summer .of 1908.
Other editions of which I have fouod mention are th ose of Huesca, 163 3 ;
Madrid(?), between 1632 and 1635 ; Barcelona, Zaragoza or Valencia(?),
before 1635; Brussels, before ï635; Madrid, 1635; Madrid, 1640; Madrid,
1645; Madrid, 1651 ; Alcala, 1661 ; Madrid, 1666 ; Madrid, 1681 ; Lisbon,
1691 ; Pamplona, 1702 ; Seville, 1736 ; Madrid, 17 .... In a11 editions
but the pri11ceps the aprobaciém of Valdivielso is lackino-. (La Barrera
p. 266).
"
'
2. Para Todos, cditioo of 1645 - which is the earliest I have beeo able
to consult, - Al que ha de leer, fol. A 2 : - " ... me tenian tan caosado las
Comedias, que tomé este medio [ escriviendo el Pam todos]_ para no escrivirlas por aigu nos meses ".
) 3- These lists are of considerable value for the literary history of the time.
4- Cf. Co111edias, edition of 1638, vol. I., Prologo Largo, fol. 1b : - ' ' el
auerse hecho en espacio de dos anos seis impression es, tres en Castilla, dos en
los Reynos, y una en Bruselas, .... "
5- Cf. Zeitschnft, vol. XV, p. 220.

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

16

In r633, we find Montalvan elected discreto in the Venerable
Third Order of San Francisco '.
From a statement in the Para Todos 2 , it is evident that neither-religious duties, nor occasional poetry 3 , nor the writing of
books had forced our author to neglect the drama. He declares
that up to the time of the appearance of this book he _had written
thirty-six comedias and twelve autos sacramentales 4, wh1ch makes a
yearly average of four plays since 1619; wh:n he pro~uced his first 5 •
As we can account for fifty-eight dramas , - of e1ght only the
titles are found 1, - he must have written but ten between the
publication of the Para Todos in 16 32 and his death. Of these

r. Pérez Pastor, Bibliografia, part. III, p. 452. I do not know whether he
was
dis;reto eclesiastico or 1m discreto seg/01·. Calderon was elected the former in r6, 1. (See Documentos para la Biografia de D. Pedrn Calderon de la
Barca, por D. Crist6bal Pérez Past()r, Madnd, 19~5, tom. I, _P· 19 1 )·
2. Edition of 1645, fol. 270, Indice de los fogenios de Madrid, n~. 186:
3. Montalvan wrote man y poems of this kind, besides those repnnted m the
Appendix. Some I published in the Revue His!aniqu~,.t. XXV.
4 . Properly speaking, however, none of h1s reltg1ous ~ramas be~ongs to
this class, since in a true auto the dra111atis personae cons1sts exclus1vely of
allegorical characters. (See notes to Las santisimas Fo,:mas de Alcalâ.)
5. This average agrees with his own statement 111 the Para Todos,. ed.
cited, Al que lia de /eer, fol. A 2 : - " escrivia yo cada aôo quatro o cmco
Comedias por m, passatiempo ; .... "
.
6 This number is exclusive of thirty supposititious dramas and four 111
whi~h he collaborated. In the forrner I have included ail plays attributed now
to Montalvan, now to others. The titles of those in which hc collaborated
are given below.
.
Critics differ widely in their estimates of the number of h1s dran~as~~chack
_ vol. III, p. 373 - states that he wrote about one hundred; wh1le T1cknor
_ Lit., yol. II, p. 315 - gives the number as about sixty. Mesonero Romanos_ in Rivadeneyra, vol. 45, p. uv - cites seventy-one titles, or one less
than the total appearing in La Barrera - p. 265 ff. (This difference 1s due,
however, only to Mesonero listing both parts of La Puer~a macarwa a~ ~ne
play). Such a large total as Schack's exceeds even that obta1ned_ by combmmg
my estimate - fifty-eight - with the number of plays - th1rty - I have
classed as supposititious.
7. For these, sec below.

,m

fifty-eigbt

1,

17

twenty-four 2 appeared in the two volumes of his

Comedias, and six 3 in the Para Todos, the remainder being
printed as sueltas.
He himself prepared for the press both parts of bis Comedias,
of w hich the first was pu blished at Madrid in r 6 3 5 4. Each of
r. The following seven are reprinted in Rivadeneyra, vol. 45 : - La
Doncella de Labo,-; La 1111is consta11te Mujer , C11111pli1 co11 su Obligaci611 ; Como
Padre y como Rey ; Ser prudente y ser snfridtJ ; La Toquera viz.cafoa ; No hay
Vida como la Hon.rn.
ln Co111edias escogidas del Doc/or ]11a11 Perez. de Monta/van Madrid r827
a~e f~und the followi_ng : - (\"ol. l.) Cumplir co11 su Obligaci611; La Toquer~
i·1:;_cawa; No /Jay Vida coma fa Honra ; Ser prudente y ser sufrido. (Vol. II.)
La ruas constante Muje1· . (The work is incomplete).
2 . They are : - (Vol. l.) A lo becbo no /Jay Remedio, y Pdncipe de los
Mo'.1!es ; El Hijo del_ Serafin, San Pedro de Alcântara; Cumplir cou su ObligaC1011; Los Te111plartos ·; La Doncella de Labor; El Mariscal de Viron • La
T~uera vi::rcaina ~ El Fin mâs desgraci,1do y Fortunas de Seyano, 6 Amor,
Pr:tmiz.a y CasttJ?O ; Olimpa y Vireno ; Lo que son Juicios del Cielo ; El
Se11or Do11 Juan de Austria ; Los A111a11tes de Teruel. (Vol. II.) Como amante
y coma bo11rada; El segu11do Séneca de Espatïa, part. II. ; Para co11 Todos
Herma11os y A~11~11tes para 11osotros, (Don Florisel de l'viquea) ,· La Desbo; 1m
bonro_sa ; El dwi110_ Naz.a.reno, Sa1_1s611 ; Los Hi10s de la Fortttna, Teagenes y
Clartquea ; Desprec1ar loque se quiere ; El diviuo Portugues, Sa11 Antonio de
Pa_dua_; A111or, Lealtad y Amis/ad ; La Gan,wcia por /a Mano ; El Valiente
mas d1c?)()so, (Don Pedro Gufral) ; El Sufrimienlo premiado.
3- They are : - E~ segw1do Sé11eca de Espa,îa, part. I.; No bay Vida como
la Ho11rn ; D~ un Cast,go dos Ve11ga,1z.as ; El Polifemo ; Esca11derbccb; La mas
cons tau te Mu1er.
4- Primera to1110 de las Comedias del Doctor Juan Pere7 de Monial•
Cl .
b.
N,
,
van,
engo.' pres itero otario del Sauto Ojicio de la l11q11isicion y 11at11 ral de Madrid.
E11 la i:upreuta del Rey110. A1io 1635. A cos/a do (sic) Alonso Pere:;_ de Monta/van, L1brero de su Magestad y padre del Autor.
_1:his edition is ~xcessively rare. There is a copy in the ~- Hof-und Staatsbibhothek at Munich, and another in the library of the University of Heidelberg. (Cf. Zeitschrift, vol. XV, p. 220). It was reprinted at Alcala in i638
and at Valencia in 1652.
'
La Barrera - p. 266 - believed that the 1638 edition was the princeps . and
that although the tasa is dated r63 5, Lope's death and the grief and il! l;ealth
of_the author delayed the publication of the volume for thrce years, it then
bemg put forth posthumously.
REVOE HISPANIQOE. B

�GEORGE WILLIAM BACON

the twelve plays in the latter bears a dedication, and the name
of the manager by whose company it wa performed . The s cond
part, containing an equal numb r of plays, appear d at Madrid
tbree years later 1 , but Jacks individual dedications as well as the
naroes of the managers. At the beginning of rhe Yolume stands a
.dedication by the author's fatber, direct d to " El Excelentissimo S iior Don Rodrigo de Silva Mendoça y Cercla, Principe de
M lito, Duque de Pastrana, Estremera, y Francavila, Marques
de Argecilla, eiior de la Chamusca y ime, y de los Acrecentados de Cifuen tes ".
Like many dramatists, fontalvan had to pay the penalty for
popularity by havii-ig fostered upon him a large number of the
pla •s of others Naturally, this aroused his anger, and bis ~;ords
in the Prologo f.Argo to volume first of the Comedias show that
he intend d to seck redress. He d clares : - " When the tune
comes, I sball make known such actions, painting out with my
finger the offenders. Indifferent to our interests, they deprive us
of bonor, and more boldly in the comedias they acquire by evil
methods. Because as the , print apocryphals for originals, and, to
save paper, use four sbeets ·where eight are required, the plays
are full of mistakes, barbarisms, absurdities and falsehoods 1 ".
Theo, too, his own play were publi hed in unauthorized
2•

1. Stgimdo 101110 de /.1s Cometlias del Dr. Juan Pert{ de Mo11talt-,.111, cluigo
pmbilero, Nota rio del Jnlo &gt;jicio de la I~uisiâon. Dt.dico.do al Excmo. Sr.
D. Rodrigo de Silva Metuioça y Gerda, Principe de Melito, V,U,ue de Pastrana,
etc. En Madrid, en la I,nprtnta del Re)'IIO, ruio I6J8. A costci de AJ011so Ptrt{
de Mo11tali•a11, librero de S. M. y padre del Autor.
lt was reprinted at Valencia in 1652.
2. " ... atribuyc.ndom muchas [se. comedi2s] qu no son mias, vanidad
muy enojo a para mi ; porque si son bu nas, 1es usurpo Ja gloria a sus duenos ; y si malas, me dcsacredito con quien las compr;t.. " (Conud.ias cd.ition of
1638, \'Ol. l., Prologo .ùrgo, fol. 1b).
,. " .•. 41uando sca men ter lo diré, seiialando con el dedo a los
delinquentcs, que a bueltas del interes oos quitan h honra, y con
mas descaramiento en las Comedias que adquie.ren por malos roedio :

J

AN PÉREZ DE

10. T LVA.

19

editions. In the Preface to the Para Todos ,, he says : _ " I put
here fo~r comedias of mine, only to show that thos which have
been p~mted up ro the present time without my order ar fuise,
~ecepu~e and corrupt. Bec.ause as they who steal them haYe
msuffic1ent space in which to transcribe rhem, and as the printers bu?'. them_ from these robbers, they appear witb a thousand
absurdittes, mtStakes and barbari ms 2 ''.
·
h'And
f hi:: threatens vcngance for this wro11 o ·• - " Suc I1 nusc· dI comes
to
us
not
on!
,
from
oth
r
kinodoms
b
t
f
C
d'
·1
o
, u rom a 1z
an evi le; ~nd at the proper time I shall inform the members
of t~e Counc1l who the book eller and primer is, in order that
pu~1shrnent may remedy the boldness of printing a tbingwithout
a license J ".
h As if these inj_ustices were not enough, at least in one instance
e uffered a th1rd, that of se ing his own work ascrib d to
others.
◄ 1
1 · d In hTues&lt;lay's emertainments of the Para 'T'--1()
.J.(J(./ s , 1e causes
isar_ o, t e spokesman for that day, to say of the drama De mi
Castwo
·• - " Listen to a comedut
· I saw yesterday
• 1b Tdos Ve,wmras
b
'\:
rn t 1e heatre of the Court, the unequalled succe s of which
)porque bcoml O las imprimcn por originales apocrifos )' por ahorrar pape!
as cm ue vcn en quat rO P11cgos,
·
'
auoque a •a n menester
ocho salen
li
enas d c crrores' bar bansmo
·
cil., 1. c.).
' desproposiro:., y mentiras,.... "• (Op.
1. Edition of 1645, Al que ha.de leu fol A 2b
" Pongo aqui quatro Co
. · solo· para dar a cnœnder que
las2. que
se ,h
.
'
me d'ias' m1as,
an m1presso hasta aq · ·
• d
'
sas, supuestas, v adulter
.
m sm mi or en, son falsas, mentirotien •n bastante ës a .
as
porque como los que us hunan, no
pra de los que 1 phc10 para tra laclarlas, y quien las imprime las comas unau.' salen cou mil desaunos,
·
dadei. ..... ,,
errorcs, y . barbari-

3· " ,.... dedaiio '·uque 1,0 so
• J
.
Cad1'z
amente nos v1enc
de otros Rcvnos sino de
·, .
ev1 a que qua d
,
.
'
iiore del Conse·io d 1 lm
n o sea mcnestcr, yo mformarê a los Se'
c
prcssor
y
del
librcro
que
1
h
el ca tigo !,C rcmedic cl atrcvimicnto d •.
. .
~ ~en, _para que con
l. c.).
e 1mpru111r cosa sin licencia• . (Op. cit.,
4, Edition cited, fol. 8 4 .

�20

induced one to try to deprive its author of his glory, by attributing it to others, imagined and unknown '".
But after ail, such vexations were mere trifles in cori1parison
with the blow Montalvân received through Lope's death, whicb
occurred four days after the date of the tasa of the first part of
the Comedias, or August 21, 1635.
Forty years bis senior, Lope had from the first regarded our
author with the deepesr paternal affection 2 • Du ring his early
efforts he had bent over him, breathing ideals into bis ear, and
guiding bis tremulous hand. It was to this aid and encouragement
that the youog playwrigbt owed much of his subsequent fame.
And yet the self-satisfaction occasioned by the attainment of this
fame was far overshadowed by bis deliglu at his mastds expressions of admiration. What greater pleasure could there be for the
protégé than to read such an eulogy as this : -

li

JUAN PÉREZ DE .MONTAL VAN

GEORGE WILLIAM BACON

" El Doctor Montalvan, de cuya ,·ena
Ya corrc WJ Mar de cieucîa a los estraüos,
Ya pintando de Amor los desengafios
En docta pros..'t y en sonoro verso;
Ya en cstilo diuerso
De su sagrada profession decoro,
Patricios dignos de diamantes y oro,
Relox despertador del sueûo incauto ;
Ya con las Musas de Terencio y Plauro,
De su cstudio Parcntesis suaues,
Exemples dulces y sentencias graues ; " .

Thar Monralvan was keenly sensible of his dcbt, more than
one manifestation of 0 ratitude shqws. For example, in the Sucesvs )' Prodigios de Amor' he declares: - " The little tint I have
attained in my few years I owe co your instruction 2 " ; and,
later, in the Para Todos 3 : " The Spanish Virgil, Lope de
Vega, my master as of ail; whose name is his oreatest eulogy
t,
'
because no hyperboles can picrure bis constantreadino studious
erudition, .infinite ability, unique genius and repeated fame 4 " .
Such friendship is a welcome conrrast to the enmiry existino \
0
duting all these years between our author and Q uevedo .
As might be expected, Lope's death was the occasion of numerous panegyrics in verse, written by one hundred and fif -three
autl~ors,_ w~ich Montalvan collected and published the year followmg m lus Fan~ P6st11ma ' · He had been a:nong the many
present at the passmg of the great poet, and gives a description
of the scene, and the elaborate and impressive funeral services.
How poignant was his grief is evinced in his Al Sentimieuto
general que se deve a la Muerte de Lope de Vega, of which the following is a characteristic stanza : " Cancion, àeten cl buelo,

Y dile a Lope, en tanto desconsuelo,
Que si le nlabo poco,
Quando en su voz a los demas conuoco,

Edition of 1648, p. 146:
Lo poco que he alcançado en mis pocos :u'ios lo deuo a su doctrina, ... ".
3. Edition of 1645, fol. 193 .
~- " •·· el Virgilio Espano!_ Lope de Vega, Maestro mio, como de todos;
cuyo nor~1bre es s~ _mayor el~g,o, porque no ay encarecimientos que satisfagan
a 511 lecc1011 contmua, crud1cion cstudiosa, caudal infinito, ingenio solo y
farna repetida ".
'
5_- _Fama pos~uma de ~a. Vida y Muerte del Doctor Frey Lope Felix de Vega,
Ca,pio_ y Elog10~ panegmcos a la Inmortalidad de su Nomb1·e, Madrid, 1636.
A s1rn 1lar collecuoo was published at Venice, ro which Italian poets contributed. (Cf. Rennert, Lope, p. 373 , note).
1.

2 - , ... .

I. " ... escuchc ... una Comedia [De 1m Castigodos Vengauzas] que vi ayer
en el teatro de la Corte. que por ser de l:ts mas aplaudidas que jamas ha avido
en ella, no folt6 quicn intentô quitarle la gloria a quien la avia cscrito, que es
cl Doctor Iuan Perez de Montalvan, buscandola ducnos supuestos y no conoGidos ".
2. In hi. first will, in bequcathing to him his portrait, Lope says : " ... el
Doctor Juan Pérez de Montalvan que yo he amado y tenido en lugar de
hijo ... ". (Rt:nnert, Lope, p. 413).
fontald.n describes the portrait in bis Fama Po~l11111a, fol. 5 b.
3. Laurel de A polo, 1630, fol. 64.

.21

�GEORGE WILLIAM BACON

22

Es porque con su Mucrte
Perdi el aliento de escriuir ; de suerte
Queme lrnue de valer de A polos tantos,
Para suplir mis lloros con sus cantos ;
Porque al querer pintar mi afecto todo,
Si acertaua el assunto, crraua el modo ;
Y assi para aplaudirle, sin errarlc,
Pude quererle, pero no alabarle 1 " .

But more chan grief is revealed in this poem and the nine
others Montalvàn contributed to the collection. An occasional
trace ;f morbidness indicates a diseased mental condition, the
result of overtaxing a brain n~er too strong. About eight months
previous, or early in 1635, a sudden lapse into unconsciousness,
one nigbt, had warned our author of bis danger, and left him as be tells us - without health or pleasure' . Crushed by Lope's
death, he suffered another attack i, wbich reduced him, even m
Fama P6st11111a, fol. 190.
See Pr6logo to the Fama Postuma : " ... un prolixo acbaque que ha mas
de ocho meses que me tiene sin salud y sin gusto, ... ". Since these words
werc most likely written between Septcmber and December 1635, - the
Suma del Privilegio and Censura. of the book bear the date of the latter month,
and Lope died in August, - it is very probable that Montalvan suffered the
" achaque" between January and May of that year.
Also, see th~ Oraci6n Paneg-irica of Dr. Francisco de Quintana, fol. 6 included in the Ltig-rimas Paneg-irims mentioned on p. 13 : " Ocasionado de
la excessiua continuacion de su genero de estudios, le dio cierta noche un
rapto natural o deliquio del animo, con que se origin6 gran cuidado a toda su
familia ". '
·
3. Cf. the Oraci6n Panegirica abovc cited, fol. r 3 : " Fatigabanle sus
achaques penosos: ... ". (Note the plural).
From the décimas of Calderon ou fol. ·1 2 b. of the Ltigrimas Panegiricas it
would seem that these " achaques " were strokes of paralysis, and that our
author had two of them. The verses run as follows :
" No furioso frenesi,
No delirio riguroso
Su animo turb6 piadoso;
Un blando letargo si,
Para mostrarnos assi

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

23

speech, to the state of a child r . At last, reason forsook bim completely, and after be had lingered for some months in this lamentable condition, death mercifully came on June 25th, 1638. The
prophecy of his archenemy Quevedo was fulfilled 2 !
At the elaboratefuneral services, the deceased's intimate friends
Fray Diego Niseno, Provincial of San Basilio, and Dr. Francisco
de Quintana, Superior of the Hospital of the Conception, respectively preached an Eulogyi and a Panegyrical Oration. Internment
took place in the parrish church of San Miguel de los Otoes ~;
which no longer exists.
As Montalvan had gathered and published the various panegyrics on Lope, so his friend Pedro Grande de Tena, his father's
chaplain, performed a like office for him. This collection, styled
Lagrimas Panegiricas &gt; and comprising the work of one hundred
and seventy-six authors 6, he dedicated to Alonso -Pérez, and
publishecf at Madrid in 1639. Since nearly every metre is repre-

1.

2.

Quanto la muerte sebera
Sintio que se deshiziera
Tanto sujeto, y !leg6
De dos vezes, porque no
Se atrevio de la primera ".
r. Cf. the Oraci611 Panegirica above cited, fol. 12 b. : " En los ultimos
agos de su vida le vimos reduzido, aun en el modo de hablar, al estado de
ni.no

1

'.

Sec below, p. 31.
.
3. Like the Oraci6n Pa11egirica, this is included in the Lagrimas Paneglricas.
4. ln his will, Montalvan's father expresses the desire to be interred here
/
also. (Cf. Pérez Pastor, Bibliografia, part. III, p. 452).
2.

5. Lagrimas Pan.egiricas a la Tenpi-ana Muerte del Gran Poeta, I Teolog-o
insigne Doctor Iu_an Perez de Moutalban, Clerigo Presbitero, i Notario de la
Santa lnquisicùni, Natural de la Inperial Villa de Madrid. En Madrid. En la
lnprenta d.el Reino. Arîo M.DC.XXXIX.
6. A list of these is found in Gallardo, vol. Ill, p. n8 ff. Quevedo's name
does not appear, for reasons which will be explained later. Salva - vol. I,
p. 123, art. 257 - gives the number of contributors as over one hundred and
eighty.

�,,
l'

GEORGE WILLIAM BACON

sented, the work merits notice as an exercise in versification,
but in content it is tedious and mediocre. The majority of the
verses are of course cast in Spanish, the remainder - excepting
in Latin. Famed as some of the contri1 an Italian Epitaph r butors are, very few of the lines - as Ticknor 2 remarks - are
worthy either of them or of tbeir subject.
For such a short career Montalvan published many works,
and yet at the time of his death he had a number of others
almost ready for the press i. Amongthesewerean Artedebiennwrir 4 ,
the second part of the Para Todos s, and La prodigiosa Vida de
Malhagas el Embustero 6 ; none of which has e~er corne to light.
That ail his writings were popular, i, attested by contemporary
references 7 and the many editions through which they passed.

B. -

RELATIONS WITH QUEVEDO.

Nothing in connection with Montalvan is of more interest than
tbe enmity between him and Quevedo, but to what it was due
cannot be definitely stated.
Some assignas a c~use the harsh but well deserved treatment
accorded to the eider Montalvan by Quevedo for having pirated

Fol. 163.
Lit., vol. Il, p. -314.
3. Cf. Para Todos, edition of 1645, fol. 270 b., art. 186.
4. See Baena, vol. III, p. l 58.
5. See Comedias, edition of 1638, vol. I., Prologo Largo, fol. 1b; and Pr6logo to the Fama Postmna.
6. Cf. Para Todos, l. c.
7. See, for example, the words of Niseoo in his Elogio Futteral - fol.
17 b. : " ... cuanto mas se estaopan sus Escritos, tanto mas clama la necesI.

2.

sidad de repetillos en las prensas; i como celosas las Naciones todas de publicar
tan luci&lt;!_os Partos, cada un.a los quiere perpetuar en sus moldes i etemiçar en
sus caracteres, para ser como nueva solicitadora de otra vida i esfuerço a tao
lucidas Fatigas ".

JUAN PEREZ DE MONTAL VAN

one of the latter's most pop_ular works. In July r626, Roberto
Duport, a bookseller of Zaragoza, _published Quevedo's Busc6n,
having bought from him the manuscript, and having obtained
from Juan Fernandez de Heredia, governor of Aragon, the privilege to print it for a period of ten years. The tremendous success which the book met with, however, excited a desire in
Montalvan's father, Alonso Pérez, to have a share of the profits,
and accordingly he issued a surreptitious edition '. This was a ,
copy of the original, and although published at Madrid purported 1
to proceed from Zaragoza. Unfortunately for Alonso Pérez, his
scheme to enrich himself at another's expense was soon discoverèd by Duport and Quevedo, and be was arrested together with
his primer, the widow of Aionso Martin. On May r6, 1627,
the culprits were sentenced by the court of justice of the Supreme
Council of Castile to pay into the royal treasury a fine of a
hundred ducats each, and to !ose ail copies of the book that had
been seized. These confiscated, copies were then delivered to
Duport's attorney, on condition that be give to the hospital of
Madrid half the proceeds derived from their sale 2 •
Such treatment of his father would surely have aroused our
author's resentment against Quevedo!
However, in his Elogio Funeral en la Muerte del Doctor Juan
Perez de Montalban i, Fray Diego Niseno, provincial of San Basilio, assigns a very different reason for the beginning of their
enmity. He says that "the different works which he [Montai van J
has printed for the common good ... are the occasion and cause_

r. He had already bought from Quevedo the rights te the Pol·itica de Dios,
which he published in 1626. (llivadeneyra, vol. 23, p. LXVII, note; and
p. xcn). Ticknor - Lit .. vol. II P.· 21 12,_ote _: wrongJ States that it was •
this work whiçb_b.lollli2. pétez_pirat~d.
2. Rivadeneyra, vol. 23, p. -485, note; vol. 48, p. 667.
3. See infra, p. 49.

�26 .

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

of the ill-will that envy harbors in ber breast; on this base was

Para Todos be is eulogized as the greatest exponent of fencing,
" which he has turned from an art into -a science 1 " . Similarly,
Quevedo ridicules Niseno in the Perinola 2 , and irreverently
makes s ort of his name, - ~ striking cootrast to the praise he
receives in the dedication to him of the fifth day's entertainments
in the Para Todos 4 •

founded her irreconcilable rage ' ,; .
Since the Elogio is nothing less tban a thinly masked invec/ tive against Quevedo Z, it is to him that the above words refer.
According to Don Pedw Carrillo de Aldrete, Quevedo's
nephew, the casus belli was a dispute -over literary subjects, which
would have· led to blows but for timely interference. The illfeeling thus engendered was fostered by uncharitable friends ,.
Likely as this story may be, it lacks confirmation 4.
Others maintain that the origin of the trouble can be traced
to Montalvan's friendship for Fray Niseno ancl Don Luis Pacheco
Narvaez, fencing master of King Felipe IV. However true this
theory may be, it is certain that the couple were hated by Quevedo as muchas they were esteemed by Montalvan. In his Poema
heroyco de las Necedades y Locuras de Orlando el Enamorado ;, Quevedo heaps upon Don Luis such insults as Don Hez, descendiente
de carda)' de tarugo, and embelecador de Geometria 6 ; while in the

r. " Las diversas ûbras que en provecho universal ha estanpado [Montal vanj. .. , son la ocasion i causa de la ogeriça que en su pecho recuece la Invidia; sobre esta basa se fundo su irreconciliable rabia " . (Fol. 17 b).
2.• See infra, p. 49.
3. "La indisposicion porfiada entre mi tio don Francisco y Montalban tuvo
origen en una disputa que hubo entre los dos en casa de don Jer6nimo del
( Prado sobre asuntos literarios, cuyo sefior les contuvo para que no llegasen a
pegarse. Esta enemistad fué fomentada por los malos amigos de ambos, que con
poca caridad se divirtieron mucho tiempo en obligarlos a denostarse ; .. . ".
(Rivadeoeyra, vol. 48, p. 667).
4. Fernandez-Guerra - in op. cit., 1. c., - remarks " [el sobrino] no
estuvo nada bien enterado en este pa1ticular ".
5- See infra, p. 47.
6.
" A las espaldas de Reinaldo estaba,
Mas infame que azote de verdugo,
Un maestro de esgrima, que enseiiaba
Nueva destreza a huevo y a mendrugo :
Don Hez-, por su vileza se llamaba,
Descendiente de carda y de tarugo,

I

27

GEORGE WILLIAM BACON

A quièn por lo casado y por lo vario,
Llam6 el emperador, Cuco Canario.
Era embelecador de geometria,
Y estaba pobre, aimque le daban todos,
Ser maestro de Carlos pretendia ;
Pero, por ser cornudo hasta los codos,
Su testa angulos corvos esgrimia,
T eniendo las vacadas por apodos,

(Rivadeneyra, vol. 69,. p. 289).
According to report, the ill-feeling between Narvaer. and Quevedo dated
/ trom a fencing bout in which the former had been disarmed by him.
1. Para Todos, edition of 1645, fol. 198 b : " La destreza de las armas, en
que no ha tenido igual el gran don Luis Pacheco de Narvaez, ha sido hasta oy
Arte liberal, y oy podemos dezir que don Luis la ha hecho. Ciencia ... " .
2. Speaking of Niseno's aprobacion to the Para Todos, he says " Solo
advierto que su paternidad afect6 poner todos los autores que escribieron
miscelâneas, antigüedades y varias lecciones; y porque para paner veinte y
tres cabales, vi6 que le faltaba uno, hizo de uno dos, citando con sus comas
en media : " Ficinios, Marsilios " ; y ello de verdad fué un mismo autor que
se llam6 Marsilio Ficino. Harto fué conoscelle, habiéndole vuelto lo de atras
adelame; ... ". (Rivadeneyra, vol. 48, p. 469).
3. " Acuérdome que aprob6 el libre uno que lla01an Niseno; y pues
aprob6 esto, llamese Ni-sé : y el no esta de repuesto al cabo para remudar el
ni, y llamarse No-sé " . (Op . cit. , p. 47 1).
4- Edition cited, fol. 134 b : "Y destos ultimos [i. e. dioses] es V. Paternidad, pues apenas ay Facultad, Arte, ni Ciencia, de que no sea Duefio. Lt
Filosofia sabe con eminencia. En la T eologia Escolastica es Maestro, y en la
Positiva no tiene competencia, siendo un Oractùo repetido a quien eternamente estàn consultando los Predicadores; ... ".
Dp. cit., fol. 135 b : ... V. P. es tan cortesano, apazible, y bien acondicionado, que a todos. oye, a todos honra, a todos estima, a todos aplaude, y a
todos enmienda, como quien puede mejor que todos hazer juizio de qualquiera
materia ; ... ".

�•
28

GEORGE WILLIAM BACON

And Quevedo's hatred of Niseno was by no means unju_stified,
for si nce J 626 the latter had been working industriously to
effect the prohibition of bis works by the Inquisition '. As to
Don Luis, it was he who signed the Denunciation of them sufficient cause, indeed, for Quevedo's detestation. Still, I believe
that the hostility between him and Montalvan sprang not from
the former's relations with the priest and fencing master, but
from his resentment towards Alonso Pérez 2 • lt was only natural that he should have taken a dislike to the son of the man
who had pirated his book, but no doubt this feeling grew into
hatred pardy through tbe influence of mischief-making friends.
One can easily imr.gine the impatience with which Quevedo
awaited a favorable opportunity to vent upon bis enemy his ever
increasing wrath. At last that time arrived. ln May 1632, Montalvan published his Para Todos, to which reference has already

1. A specimen of .r. iseno's efforts in this direction is shown in the autograph Censura del libro que ha esta111pado en Giron(l, ario de 1628, D. Francisco

JUAN PEREZ DE MONTALYAN

been made. lts heterogeneous nature and many tri te and amusing ,
passages offer such temptation to a satirist, that ~ne would be ,
pardoned for ridiculing it in the good humored vem of Horace '.
Quevedo, howe~er, shows no such forbearance, and in his Peri11ola (Teetotum), dedicated to Montalvan 2 and appearing in 16 33 3 ,
he actacks the Para Todos and its author with ail the venom of
Juvenal, himself.
An examination of the work will be of interest. That Quevedo
should have employed so odd a tit!e is due to the fact that the
author· is supposed to be a teetotum, which bas seen and heard
what it narrates.
A party of women and young girls, gathered in a room, are
plavino with the toy when they are interrupted by the entrance
of; diminutive youth, Don Blas. Shouting " I bave it ! ", he
produces a bulky newly bound book, and after placing it upon
his head cries" Para Todos" twice, and seems about to dance
the folia 4. Thereupon, one of the party exclaims "lt's for us!";
and another demands " 1s it the segnidilla

de Quevedo, wyo titulo es : Discurso de tod&lt;1s los diablos 6 injierno enmendado. It
was written in 1629. (Rivadeneyra, vol. 23, p. Lxxx1x). The Index Exp1mra( torius of the year 1631 contains the following entry : "D. Fmnciscc de Quevedo. (Se prohiben) Varias obras que se intitulan y dicen ser suyas, impresas
antes del anode 1631, hasta que por su verdadero autor, reconocidas y corregidas se vuelvan a imprirnir ". (Op. cit., p. xcv).
2. Sorne would make Quevedo the author of a letter which they daim
is addressed to " Doctor Montalban babiùulole silvado una comedi,i " ; and
whîch first appea;red in the nove! Don Diego de Noche - fol. 30 - o,f
Alonso Jerônimo de Salas Barbadillo, printed at Madrid in 1623. If this attribution were certain, it would show that Qpevedo's enmity toward our
author antedated, by at least three years, the appearance of the pirated B1tsc&amp;n
- the only possible cause to which we can assign a date. Unfortunately, in
the Don Diego de Noche the letter is addressed not to Montalvan but to " im
Poeta c6mico ", and Fernandez-Guerra believes Salas Barbad.illo to have been
the author of it. (Cf. Rivadeneyra, vol. 23, p. Lx.xxvu). Later copies bear the
attribution to Montalvan, and this has occasioned the erroneous idea that in
the novel, also, the letter is addressed to him. (The letter is reprinted in Rivadeneyra, vol. 48, p. 466, note).

29

r. Not the least amusing portion of the book is the section called Lo mejor
de lo 111ejor, repartido en den concl11Siones (edition cited, fols. 224 b -235 b). lt

I

is exactly what the title indicates, a list of the best in every conceivable subject, and the tollowing examples will serve to show its great diversity as well
as triteness.
No. 31. " De las Felicidades humanas, la mas natural es la salud : porque
teniendola, se pueden conseguir las demas, y faltando esta, ninguna lo puede
ser, aunque lo parezca ".
No. 43. " De· los Tiempos, presente, passade, y future. el mejor es el Presente : porque el fut uro es incierto, y el passade ya no se goza " .
.
No. 59. "De las fuentes, la mas antigua, dulce y cristalina es la del Para1.10
Terre11al : porque della nacieron el Nilo, el Ganges, el Tigris, y el Eufrates,
que son los rios mas celebres de todo el mundo ".
2. " Grndu,!do no se sate doi;ide; en lp qué, ni se sabe ni éLlo sabe " .
1. Ma:nuscript copies of the Perinola are not infrequent . (See Rivadeneyra,
vol. 48, p. xxxvm). Strange to say it did not appear in print till 1788, when
.-\ntonio Valladares de Sotomayor included it in his Sem1111ario erndito. (Rivadenevra, ib. p. 465, note).
4." A dance with castanets, us~ally performed by one person.

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WlLLIAM BACON

Lope in taking orders, but he assumed the title 'doctc,r' in order
to be mistaken for Mira de Mescua. He appropriated a whole
comedia from Villaizân ', and on account of his smallness and bis
thefts is called Homincaco Now, in order to show his self-sufficiency, he has written the Para Todos. lt is as great a jumble
as a, coach from Alcalâ to Madrid, wherein you find mingled the
young and old, the female pickpocket, the merchant, the bawd~
and the friar. The margins of the rotten book are as full of
author's names - ail inappropriately used - as a lake shore of
shrubs; and the hodge-podg€ of never ending citations shows .
that the writer has merely copied from all the works sold by bis J
father ".
Having ridiculed the portion of the book styled Lo mejor de
la niejor, repartido en cien conclusiones,, Don Blas continues: "J uàn

Joyful

for ail,
Sad for ru~ ? "

Observing their confusion, Don Bl~s replies "It's called Para

2 •

Todos (For Everybody); guess what that might be ".
At this, an old woman, with a guitar-like face and a nose and
chin meeting pincer fashion, remarks " If it's for everybody,
then it's death ".
·
" No it isn't ", answers Don Blas, who is spmmng around
with the book.
" l'v~ hit it l ", cries another. " If it's for everybody, then
it's the Good to corne, for sa runs the beginning of the fable:
What's happened is done;
Weil, let it be so,
May the good that's to come
Be for ail, you know ".
-l

After one of the company bas declared that a book for everybody is rubbish, because what is for all cannot be good, Don Blas
asserts " You couldn't be more correct if you'd read it; it's the
Para Todos of Doctor Juan Pérez de Montalvàn' ''.
" Oh, do you mean ''; asks one, " the Alcali bookseller's
son, who was for many yèars an aper of Lope and lived on the
clippings of his comedias?"
" The very same ", replies Don Blas. "Not only did hecopy

I. I believe that Montalvan had this part of the Perinola in mind when,
in the P·r-6/ogo Largo to the first volume of the Comedias, he justifies the
employment of the title Para Todos in the foUowing words : - " Algunos
melindrosos se han enfadado del tftulo de Para todos, y a mi parecer sin
razon : porque supuesto que trata de todas las materias que professan tod,os,
Para todos se deue llamar, y no de otra marrera: porque dezirle Para muchos,
es bueno, pe.ro no es lo mas; Para algunos es algo, pero no es mucha; y para
ninguno, ni es mucho ni poco, porque no es nada. " (Edition of 1638, Prologo, fols . 1b &amp; 2).

1. I do not know to which Quevedo refers. I have not seen Villaizan's
Venga lo que viniere, but judging from Schaeffer's very briéf outline vol. I. p. 440 - , it treats the same general subject as Montalvan'sLaDesbonra
honrosa. Still, it is hardly ·likely that the former can be the play in question,
for La Desho11ra honro~a is the second that Montalvan wrote, and Viilaizan
was not born till 1604. He was, then, but fifteen years old when Montalvan
began writing for the stage. It is believed that a large part of his work has
been lost.
2. " Pusilanimous and of bad mien, " (Rivadeneyra, vol. 48, p. 466),
from Greek kakos
bad. The two final syllables of the word Hominca.co
spell the name of a celebrated giant robber of Latium, slain by Hercules.
In the P1·ivilegios, Onlenanz.as y Adi,ertmcias, que Apolo envia a los Poetas
tspa,ïoles, wbich forms part of the Adjunta al [Viaje del] Panzaso, Cervantes
writes " ... se advierte que no ha de ser tenido por Jadron el poeta que hurtare algun verso ageno, y le encajare entre los suyos, como no sea todo
el concepto y toda la copla entera, que· en tal caso tan ladron es comq
Caco. " (Edition of 1784, p. 150).
.
3. Con.clusi/Jn no. 60 runs thus : - " De los Mares, el mayor es el Mediten·a11eo, llamado por otro nombre Mare Magnum, por dilatarse mas el solo
que todos los otros mares juntos. "
Quevedo's words regarding this are significant, since they are nothing
less th:m a prophecy that MontaJvan will die in a madhouse. He says : -

=

j

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Pérez_ since this is a stage buffoon's name 1 , he added 'Mon, • as a chape and 'doctor' as a hilt - has honore_d the
ta1van
,
, d, b
booksellers as rnuch as he could, for he makes a 'don an ca allero' of one of their number in Zaragoza.
.
But who can guess the abject of doctor Montan banco 2 m
writincr this Para Todos? I can tell you. lt was only to speak
ill of i:,Villaizan i ; yet he forgot when he satirized the drug

shop ' that the chemist is a scientist, while the bookseller is
merely a mechanic 2 • If the doctor casts it in the face of Villaizan
that his works smell of manna, the latter - if he were no
better than be - could retort ' lt's better to sell rnanna in a
town than gather it in a desert' i.
lndeed, the book is such an unparalleled and shameless mixture of the sacred and profane, that I believe it will be seized ;

32

" y para ver en qué rum bo de la casa de los locos tiene este autor la cabez~,
00 hav mas que ver que, tratando de los mares, dice que el mayor es el Me~~
terrai;eo ; y para aderezarlo dice que al Mediterraneo llaman el mar grande.
(Rivadeneyra, vol. 48, p. 468).
"
.
And later _ Op. cit., p. 472 - the same thought reappears:-:-- •·· ~mei°
a tales disparates madruga, bien muestra que en la cabeza no ueue qmen e
auarde el suefio ni el seso. "
·
" It is needless to cite other examples.
I. Mérimée _
p. 349, note - remarks t_hat in the_ pop~lar so~g_s Juan
Pérez was a type of Sganarelle, as he appears 111 the Letnlla d Alcaz.a, • Si te casas con Juan Pérez
I! Qué mas quieres ?
2 Of this word Fernandez-Guerra says - Rivadeneyra, vol. 48, P· 4~8t
uot~: _ ,, Juega Quevedo cou el nombre de Montalban, de modo que excite
en el lector ya la idea de galeote, por estar amarrados estos al d~ro banco del
remo ; ya la de ignorante, por ser el banco término de comparac1ou hablando
0

/

de estupidez. "
1
3. The absurdity of this statement_ is made evident when we re:all that 1 ontalvan alludes to Villaizao but once 111 the Para Todcs._ .
In the J11 dice de los Iu.geuios de Madrid ed1t100 o_f 1_645, fols. 268
&amp; i68 b. _ he says of him : _ " Don Geronim? de ymaizan y Garce~,
Letrado famoso, y Poeta lucidissimo, por ser su mgem? como el mana,
que sabe a todo Jo que quiere, y de quien se puede dezir con ve~dad que
la fortuna y el merecimiento se estàn dando las manos : ha escnto fuera
de otros ~ersos a varios assuntos, tres Comedias con el mayor aplauso que
jamas se ha visto. ''
b
As La Barrera remarks - p. 491 - , this irouical. e_ul.ogy :vas no. clou t
·
· d b Montalvao's euvy of the .favor whicb Villa1zau euioyed w1th the
mspire
y
.
.
h h .
. d t have
King. So pleased was the ruler with h1s comedias, t at e 1s sai o_ .
attended their performance incognito in the Teatro de la Cri~z. ; a~d it was
commouly reported that in his own dramatic efforts he availed lumself of
Villaizân's assistance.

33

Antonio _H urtado de Mendoza was another whose jealousy was aroused by
the latter's success.
One ofVillaizan's comedias is entitled Ofe11der co11 las Finez.as, and Femandez-Guerra - in Rivadeneyra, vol. 48, p. 466, note - believes that this title
alludes to his displeasure at the sarcastic eulogy of Montalvan.
Very different from the sneer of the latter are the words of Quevedo and
Lope de Vega. In speaking of Montalvan's sarcastic reference to Villaizan,
Quevedo says : - " Pero Villaizan tiene diferente lengua : ya se conoce su
pluma, ya se ha visto ; harto bien me ha parecido a mi que no haya aplicadose a estas malicias, y que desprecie tales vilezas. " ( Perinola, in Rivadeneyra,
,·ol. 48, p. 470).
Lope lauds Villaizan in his Laurel de Apolo, silva octava, (edition of
1630, fols. 71 &amp; 71 b) ; and wrote au Elegy on his death, which was published in 16n.
I. Quevedo alludes to the words of Montalva □ " ...... por ser su (i. e. de
Villaizan] ingenio como el manà, que sabe a todo lo que quiere, .... " This
sentence becomes intelligible when we recall thatV;llaizan's father, Diego, was
an apothecary.

2. That Montalvan did not share this opinion is shown by his words in the
" El Arte de los Libreros, que
tuvo pnnc1p10 en los Hebreos, [since Montalvan belonged to a family of con,·ert Jews, these last five words have special significance], es ........ liberal
por ~mchas causas. La primera, por la materia en que trata, que es la mas
pre:1~sa del mundo. La segunda, por la gente con que tratan, como Principes,
R~lig1osos, .. .... y Personas de buenas letras, que son los ojos de la Republic_a : •••· •. Y la tercera, porque el juntar libros, es un exercicio que han
temdo los mayores Monarcas, ...... "
3: Montalvan belonged to a family of couvert Jews, - as stated in the precedmg note - , and in the Peritwla Queyedo several times casts this at him
as a reproach. In the words " gather it in a desert " he alludes to the Israelites, who, during their wanderings, for forty years supported thems&lt;:!lves on
manna (See Exodus, XVI).

Para T~do~-:-- edition of 1645, fol. 169 b: -

REVUE HISPANIQVE.

B

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

34

GEORGE WILLIAM BACON

and its author will escape punishment only through being a
priest. "
Don Blas then proceeds to criticise at length the comedias,
novels and autos ' contained in the work, and after branding
those of the latter class as execrable, indecerit and scandalous, be
turns to the Indice 6 Catalogo de los Ingenios de Madrid. " This",
says he, "Montalvan dedicates to a bookseller's son, Juan de
Vidarte, who forms a strange contrast to the great personages to
whom the other divisions are dedicated 2 • It's so odd, that I don't
know anything with which to compare it. He bas thrown together
at random bishops, madmen, vagabonds, idiots, those who have
written nothing, a~d those who only think they write. Whoever
is found among the dregs of all parts of the worIJ is included as
a native of Madrid. And besicles, in enumerating the works of
living authors, he gives them credit for only two-thirds of what
1 they have written J. "

l

35

Having
of tl11s
• 1ast stateD cited thirteen examples in support
'
~ent, on ~las _adds ,, But the Doctor makes good such omissions by attnbutmg works to other authors who have never been
he~rd of. So he is detestable for what he adds, what he takes
aw;?' for wha~ h~, says, a_nd what he does not say."
f Oh b~ qmet ' excla1m the listeners "; only tell us the price
o the stup1d book. "
" Ten reales·•, replies the boy.
" Theo change its title to Ten Reales to the One who sells It"
asserts one .of the party._ "I would rather lose that sum la in'
at teetotum than spend 1t on such a book. Get out of he~e
your crop of trash ", - thereupon they pu$h Don Blas into the
street.
~t this jun_cture,_ the teetotum addresses Montalvan, and decla~mg that smce ]115 book has "everything" (Todo), all he need
dois to look to the "taking away" (Saca), the "putting" (Pon),

:,itf

1. I use this word because it is the one which Quevedo here employs. Properly speaking, however, no one of our author's religious pieces belongs to
this class. (See supra, p. 16).
2. Fernandez-Guerra - in Rivadeneyra, vol. 48, p. 469, note - states that
according to Alvarez Baena's Hijos de Madrid,Vidarte differed widely from
Quevedo's picture of him. Of a noble fam.ily, he served the King as
a yeoman and majordome of the royal stables. He wrote various suelta
poems, and was praised by Lope in the Lau,-el de Apolo, (edition of 1630,

himself, the Polilla de las Rep,,blicas and tl1e H isloria del A- d
F .
dez-Guerra - in Rivadene ra
no e 3 l • ernan1
mer thle stands 'or th
yh , vo. 4~, p. 4?7, note - believes that the for,,
ose w o sow d1scord 111 t] 1· d
.
1
writings of the learned a d
h al
ie nng om, ca ummate the
,
n
are
on
t
e
ert
to
d'
d"
1
dious - ail d.
M
iscre 1t t 1e famed and smu mg to ontalvân. In the Historia del A1ïo de 3 I he sees a '
ence to t h e steps taken b Mo t I ai
.
'
re,erQuevedo's works by the I y . .· . n av i to br_mg about the prohibition of
have already seen.
nqu1s1t1on - that whzch occurred in 1631, as we

fol. 70 b).
3. As Fernandez-Guerra - in Rivadeneyra, vol. 48, p. 476, note pertinently remarks, it was not Montalvan's intention to make a full
list of the writings of these irigeiiios, but Quevedo had a special abject
in charging him with incompleteness. Under the pretext of supplying
the titles omitted, the satirist attributes to the authors various fictitious works, the titles of which allude to some faux pas they have comrnitted i11 their private life. All these attacks are of course inspired by resentment, but shameless as they are one cannot refrain from admiring their

Mérimée, - p 350
h
considered as ins. ired
b-h t owever, declares that the Para Yod.os cannot be
for Fernândez-Gpe . , Y_ a red ; _and that therefore it furnishes no grounds
1h; t!tl~ Polilla de las Rep,iblîcas.
Regarding th; H~t:;:as
ra's explanation can hardlv be
' ~nm e_ e eves that Fernandez-Guerinfluence brought to be , . acc~pte '. lor if Quevedo had in mind the
vented h1's ang
p arl agamst hun w1tb the Inquisition, he would have
er on aCJeco Narv e
h
h
be who si&lt;&gt;ned the d .
. .
fah~ rat er t an on anyone else, sinœ it was
o
enunczation o 1s wo ks N
p l
.
tioned in the Perillola.
r · ow, ac 1eco 1s not even men-

ingenuity.
Sorne discussion has arisen as to Quevedo's object in accusing our author
of having omitted two works - of course imaginary - of the satirist,

W'th
ques:ion~he
meager information at one's disposa! it is impossible to decide the

d~~t~~r::~~n ;: .

I

�GEORGE WILLIAM BACON

and the "leavina" (Deja) '. Let him leave off (deje) extolling
bimself as very 1:onorable and very modest ; let bim leave ~ff
praising the book trade : and let him cease his malice 2 • Let h 1~1
leave the navels to Cervantes, and the comedias to Lope, Luis
Vélez [de Guevara], Calderon and others. And let him take out
(saque) of the book the three navels, the three comedias, the t:"o
autos the Indice and all else. As to the " putting " (pon ), let h1m
put ~he endless marginal notes (cotas) in t?e ho~se of" an
annorer , . Then the book, deprived of cverythmg, w1ll be for
everybody" (para todos) 4 •
•
•
Is the Perinola an answer to some attack upon lts author 111
the former work or is it inspired solely by malice ? Before
vènturing an ans,;er, ·let us turn to the references to Quevedo in
the Para Todos. They are four in nurnber.
In the Dia Sexto de la Semana, while speaking of the poet
Francisco de la Torre, Montalvan says that bis work was annotated and published by "the most learned Don Francisco de

Doubtless, with the abject of justifying the employrnent of the title Peri·
Each one of the four faces of the teetotum bears one of the letters S'. P, D.,
and T, which stand for the words saca, pon, de[a an~ todo. In playmg ~he
game of perinold, the action of the players 1s gu1ded by the face w_h1c!1
remains upperm.ost after the teetotum J1as ceased to revolve. If 1t 1s
be who bas spun the toy takes a certain arnount from the
an
,
,,
JI h
stakes ; if " D ", he neither wins nor !oses ; and if " T , he takes a t e
money on the table.
.
.
2 . 1 believe -ihat this statement shows that Quevedo d1d not cons1der the
Para Todos as being as free from hatred as Mérimée - p. 350 - would have
us think. (See infra, p. 39).
.
•. The nieanin" of this obscure passage becomes clear when we realtze ~hat
J
o
. .f
.h
"
al
Quevedo is playing on the word cota, which may s1g111 y e1t er
a margm,
note '' or " a coat of mail. "
4. This outline of the Perinola is based upon the tex_t of Fernandez-Guerra,
in Rivadeneyra, YOl. 48, pp. 463-478.
1.

uola for his satire, Quevedo has introduced this passage.

"s"

JOAN PÉREZ DE MONTALVAN

Quevedo y Villegas

r

1

;

a genms so well informed

37
111

letters

r. Owing to the pan played by Montalvan in the discussion which followed the appearance of this book, it seems proper to give an account of the
controversy.
The work, a small volume of poems, was published by Quevedo at Madrid
in r631. He entitled it Obras del Bacbiller de la Ton-e, and claimed to have
bought the manuscript cheap at a bookseller's. From a note on the manuscript
we learn that previous to this time it had belonged to the Portuguese Juan de
Almeida, Senhor de Couta de Avintes, who, with the intention ot editing it,
had submitted it to Maestro Francisco Sanchez de las Brozas, professor of Rhetoric in the University of Salamanca. Almeida had even obtained the privilege
from the Consejo to print the poems, and the aprobaciim had been signed by
Ercilla y Zuiiiga, who died in 1594, the same year as Torre. For some unknown reason, Almeida never carried out his intention, and when, in 1629,
Quevedo found the manuscript, Torre was forgotten. "In five places", Quevedo tells us in the Dedication of the book, " the author's name was effaced,
and so carefully that lamp black had been applied. ". But in spite of this, he
deciphered the name " Francisco de la Torre " - be avers. Confounding
hlm with the Bachelor Alfonso de la Torre, author of the Vision deleitable,
who lived about tl1e middle of the fifteenth century, he affirms that the pocms
were written by the Bachelor Francisco de la Torre mentioned [nearly a hundred years before that time !] by Boscan in his Octava Rirna.
As Torre had been a friend of Lope de Vega, Quevedo could have gained
from him al! needed information, but the two were not on friendly terms by
reason of Queve&lt;lo's hostility towa.rd Montalvàn. Therefore, he did not wish
to consult Lope, while the latter, who undoubtedly saw tl1e error, smiled and
kept silent. Through Monta.Ivan, the Portuguese Manuel de Faria y Sousa
heard of the matter, and in his Commentary of the Lusiadas - 163_9 - gleefully exposed Quevedo's mistake in these words : - " Francisco de la Torre ;
no el llamado Bachiller con este apellido en el Ca11cio11ero gweral, coma con
notable engaüo se dej6 creer don Francisco de Quevedo, pues consta que fué
conocido de Lope de Vega ; y quien tuviere conocimiento de los estilos de las
edades, :verà fàcilmente, leyendo unas y otras obras, que las del Bachiller son
de aqnel tiempo, y las de Francisco de la Torre &lt;leste ; portàndose cada Lmo
conforme al que le cupo en suerte. " (Rivadeneyra, vol. 48, p. 491,
note).
The rout was complete, and for the first and last time in his life Quevedo
was silent before an enem y. In 17 53, the controversy was opened afresh by
Luis José Velasquez, who, in reprinting the book, maintained that Quevedo,
himself, was the author. This theory wa.s a~opted successively by Luzân,

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN
GEORGE WILLIAM BACON

human and divine, that he shines in ail and in each one is
master 1 • ,,
Again : - In the Lo mejor de lo mejor, repartido en cien conclusiones&gt; in discussing which is the best animal, we read : "Of the
animals, the most noble, powerful and daring is the lion. This
has been shown with attractiveness, érudition and acutcness by
,.Don Francisco de Quevedo
Further : - In the Indice de los lngenios de Madrid, after enumerating a number of Quevedo's works, our author Says : "In
all eighteen books, - a great opportunity to be able to say
1nuch regarding the genius and letters of their author, if only in
naming him I had not said ail ; . "
Lastly : - In the Memoria de los que escriven Comedias en Cas.tilla solamente wè read : " Don Francisco de Quevedo succeeds
with them [i. e. comedias] just as if he wrote them continually,
- sucb is his genius, versed in evcrything, admirable and
supreme 4. "
·Wbat eulogies could be more flattering ! Apparently, there is.
2 •

"

Sedano, Ticknor and some other critics, but Fitzmaurice-Kelly - p. 197 shows it to be absolutely uutenable.
Mérimée - p. 320 - appears to doubt the very existence of Franci code
la Torre, and suggests that the authorofthe poems may well have been Fran&gt;-- cisco de Figueroa, so closely do they resemble bis work.
1. " .•. el doctissimo don Francisco de Quevedo y Villegas; ingenio tau
tmiversal en las letras humanas, y divinas, que en todas luze, y en cada una es
maestro : ... " (Para Todos, edition of 1645, fol. 194).
2. " De los animales, el mas gencroso, va\iente, y gallardo, es el Leon, .....
Assi lo dan a entender con gala, erudicion, y delgadeza, el Marques de Akafüzas, ..... don Francisco de Quevedo, ..... "
(Para Todos , edition cited, fol. 233 b. Conclusion, no. 83).
3. " ... en todo son diei y ocho libres, ocasion grande para poder deûr
mucha del ingenio, y letras de su Autor, si con averle nombrado no lo huviera dicho todo." (Op. cit., fol. 265 b. Co11clusi611, no. 90).
4. '' Don Francisco de Quevedo ·las [i. e. comedias] acierta, coma si las
escriviera continuamente -: ta! es su ingenio, de universal, de florido, y de
soberano. "(Op. cit., fol 278. b).

39

nothing here at which Quevedo might take umbrage, a~d yet
these are the only references to him. Mérimée ' remarks :
"Nous avons vainement cherché dans le Para Todos ce qui
pourrait justifier les attaques passionnées de Quevedo. " And in
reference to the last two of the above quotations, be says , :
" Ces éloges, dont nous n'avons aucun · motif sérieux de
suspecter la sincérité, ne touchèrent point Quevedo, qui répondit
à ces procédés courtois en écrivant la Perinola, et en traitant
l'auteur de plagiaire, d'hypocrite et de sot. "
I agree with Mérimée in his belief that the Para Todos contains nothing to excite Quevedo's anger - provided, however,
that we view it merely as a piece of literature, and quite apart
from any previous relations its author may have had with
Qu~vedo .. But if we regard it solely in this light, can we hope to
deqde fauly whether the abuse of the Perinola is justified ?
Evidently not. Although - as far as I am aware - no absolute
proof exists that Montalvan reciprocated Quevedo's hatred for
him, it is practically certain that be did ; and tbis granted, wbat
becomes of the "sincerity" mentioned by Mérimée? The
ex~essive :ulogie~ are tben nothing but s~ms. Of .f.Q_urse with
tl11S prem1se demed, the Perinola becomes a wholly unwarranted O ~L,_
fi
attack, that wbich seems most improbable.
\li,,;&amp; M,\.IJ.R.OO&lt;t..,
. In either case, one would not expect the Perinola to be a R..t,__
Just criti~ism. Althoug~ t~e Para Todos is a hodge-podge, ()j_ ~Olli ~
and .contams mu.ch that _1s tnte, Quevedo was too blinded with (W.. .
~
passion 10 see ns ments '· He shows the least prejudice m

~iL.&amp;

~~h

P. 348.
P. 349.
3- Nothing testifies better to Quevedo's hatred of all that Montalvân wrote
~han the following anecdote related by Schack - vol. III, p. 374, note. One
_ay, Queved? _a?~ Momalvân were together at Court while the King and cour~iers \".'ere cntmsmg a picture by Velazquez which hung there. It represened San~t Jerome scourged by angels for reading profane books. At the Kincr's
s_uggest1°'1, Montalvan improvised these verses : _
"
I.

2•

1

u

�41

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

his criticism of the gongoristic extravagances of the author '.
Naturally, the .appearance of the Perinola was the signal for
the outbreak of hostilities between the partisans of Quevedo and
Montalvan. Fray Niseno, the latter's intimate friend, repaired to
his defense with an anonymous Censura del libro que compuso Juan
Perez de Montalban, intitulado Para Todos, y respuesta a la Perinola, que contra él escribi6 con este tit1ûo Don Francisco de Quevedo
Villegas. This passed about from hand to band 2 •
In return, our author was attacked by one Doctor Vera - a
1 name said to conceal that of Pedro de la Ripa, who in a brief
but blind diatribe issued at Salamanca, July 8, 1632, called him
1 " un fecundisimo ignorante , . "
This was answered by the offensive Luz.. del desen[;ailo, a la
Censura del libro Para todos que escrivia el Doctor Geronymo de
Vera. Dasela el Dot01 D. Fulgencio Lucero de Clariana - a book
of thirty-two pages, which appeared at Lerida in 1632 4 •

Although the latter seemed to be a defense of the Para Todos,
still it ex;isperated Montalvan and bis friends, for they believed
that the use of a feigned name of a knigbt errant, Lucero de
Clariana, was intended to imply tbat Montalvan was the real
author but had bidden bis identity under a pseudonym. To
correct such an impression, tbey issued an Apologia par el D. Juan
Perez. de Montalvan. Contra Don Luz..ero de Clariana, wbich they
attributed to Pedro Rivera 1 • It contains fifry-two pages, and lacks
date and place of publication, which Fernandez-Guerra 2 believes
to have been Zaragoza.
Next appeared La zurria[;a de Perinola, y censura del libro
que compuso Juan Perez de Montalban, intitulado Para todos 3 - a
miserable pamphlet of five pages, wherein some conceited
unknown 4, who daims to be slightly acquainted witb Montalvan
and bis father~ declares that Quevedo never wrote the Perinola.
" lt's style belies his authorship, and be is a man read and
learned, who has good grounds for bis assertions 5• "
But let us enumerate no more of these endless minor lampoons
and satires, and pass directly to the real answer to the Perinola.
lt is El Tribunal de la Justa Vengança, erigido contra los Escritos

Los angeles a porfia
Al Santo azotes le dan
Porque a Cicer6n leia ...
Whereupon, Quevedo interrupting him, fmished the stanza thus : Cuerpo de Dios, l gué seria
Si leyera a Montalban !
r. The Pel'inola has been likened to Salazar's Catariberas and Velasco's
Prete Jacopin, but Mérimée - p. 353 - considers it superior to either.
2. Rivadeneyra, vol. 48, p. 463, note.
3. Op. cit., l. c.
4. A copy exists in the Eiblioteeca Nacional. Although printed, it is bound
in a volume of manuscripts, of which it forms pages 31-47. The volume
bears the signature M. 7., Seccion de Manuscritos. In this same volume fol. 17 - is the satire on the Para Todos to which Gallardo - vol. II., Apé11dice, p. 108 - gives the title Pape/ satirico en prosa y ·verso conti-a su libro
Para Todos. Its clo5e is almost identical with that of the Perinola : " Tengo
tambien mi todo en el rollo adonde vm. (creo dira vuesa merced abreviado)
aiiade estar. Dr. a Dios y advierta mis letras aplicadas a quien el es con tode
verdad como merece la perinola.

S. P. D. T.
Soy poeta de tienda ".

de D. Francisco de Queuedo, Maestro de Errores, Doctor en Desverguenças, Licenciado en Bufonerias, Bachiller en Suciedades, Cathedratico de Vizios, y Proto-Diablo entre los Hombres, which appeared at
Valencia in I 63 5, and purports to be written by " El Licenciado Arnaldo Franco-Furt 6 • "
I • Rivadeneyra, vol. 48, p. 464, note. A copy exists in the Biblioteca
Nacional.

2.

Op. cit., 1.

C.

3. A copy exists in the Biblioteca Nacional.
4- lt is interesting to note that he says " [ estoyJ convaleciente, y con tan
poca fuerza, que apenas puedo tomar la pluma ".
5. " ... me atreveré a jurar que no es suyo, ni tiene que ver con el estilo
/ de sus escriptos, y es hombre leydo y entretenido, y funda bien lo que propone ".
6: I have a copy of this rare book. That it was printed late in 163 5 is

�GEORGE WILLIAM BACON

42

JUAN PEREZ DE MONTALVA"!'!

As the title indicates, the author cordially hated Quevedo,
but his identity has never been discovered. Fernandez-Guerra 1
believes that the nom âe plume conceals Montalvan, Niseno,
Pacheco de Narvaez and four others, whom he omits to name.
Because the book is supposed to be written in Seville, Tickno~ 2
is of the opinion that probably the Jesuits there ha~ a hand m
it. Both these views are distinctly at variance w1th that of
Mérimée l, who remarks that if a num ber of Quevedo's enemies
in common were the authors, they must have kept the secret
well that no contemporary was able to discover it. Although a
certain letter in which Quevedo attributes the book to Niseno 4
is of doubtful authenticity, - Mérimée adds, - still this ascription seems to him very admissible.
shown by the dates of the aprobaciones and licencia. The fust of the former that of Fray Vincente Lanuza - is dated August I, 1635 ; the second - of
Doctor Jaime Esquierdo - , September 5 ; and the licencia - of Doctor Pedro
Dolz - , September 8.
.
.
As implied by the title, El Tribunal de la Justa vengan~ 1s not directed
exclusively agaiust the Periuola. Of its two hundred and nmety-four pages
but fortv deal with the latter, the remainder treating of four other works of
Queved~. These are El Busc6n, finit published in 1626; El Libro de los Suenos, 1627; Discu.rso de todos los Diablos, 6 Infierno e111endado, 1628; and Juguetes
de la, Ni1ïez., 1629.
1 . ln-Rivadeneyra, vol. 23, p. LXVIII .
2. Literahwe, vol, II, p. 292, note.

3. P. 109.

.

.

.

.

4. This letter - to Don Juan Adan de la Parra - 1s prmted m Rivadeneyra, vol. 48, p. 564. Tt lacks address a11d date, and runs a~ foll~ws :
, .
'' Decis que teneis el hilo de la l1istoria del autor del prec1oso hbro del Tribunal, que me ajusté&gt; la golilla por lo del abubilla Montalba~, y que ya _me lo
diréis de modo que os pueda creer. Yo os excuso del traba10, pues ha tiempo
que descubri el gato en la gazapera con el hueso entre los dientes,_ Y_ â b:-1-ena
cuenta que llev6 su merecido ; y si no, reparal~~ el cb1rl? de la orep 1zqu_1er~a
al reverendisimo Niseno, y preguntalde qué vicia Je beso en ella, que le deJO
tan bien parado. De cierto, Parra amigo, que fray Diego~~ ha _de conta; _un
cuento O historia edificante, sin ser la de su padre san Bas1ho m el panegmco
de Montalban. Por aqui veréis que aunque callo, obro, y que â la Justa ven•
ganz.a supe contestar con justicia, y a estilo de claustro "•

i"'

43

Ho\.\'ever, all such theories are gratuitous, for in the absence
of definite information the identity of Franco-Furt, as Fitzmaurice-Kelly ' aptly remarks, remains as unknown as that of Avellaneda. Whoever he may have been, he was well acquair:ited with
the life and works of Quevedo.
Like that of the Perinola, the mise en scene of El Tribunal de la
justa Venganz.a is strikingly original.
A post-boy reaches Seville soon after midnight, and passing
through the principal streets, cries at the top of his voice " Petinola ! Perinola ! Everybody get awake, for the Perinola has
corne!_"
Not knowing whàt this can be, the people in terror leave
their beds and rush, half-dressed, to the doors and windows, for
they fear a repetition of the :floods which bave previously visited
the city. Asked what he is saying, the boy only shouts louder
than before : " The Perinola of Don Francisco de Quevedo,
against the book of Doctor Juan Pérez de Montalvân; a new
work, a new work, and the best be bas written in his life ! "
Their fear now tumed to rage, the people cry· « • May God
curse you and the Perinola and its excommunicated author, every
work of whom is more abominable than the preceding. Be off
with a hundred thousand devils, and don't disturb our rest ! "
Furious, the boy obeys, and enters a cheap eating-house,
where gluttons and drunkards always give Quevedo's books a
cordial welcome.
The excitement of the night before causes the inhabitants to
rise unusually early next morning, and so quickly does the report
of the iufamous Perinola spread, that very soo.9- even those in
the most remote parts of the city hear of it. 'Such as are forgetful of their own failings and curions to know others ', repair to
the post-hoy, and one of them asks him earnestly for a copy of

1.

P. 316.

�JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

45

GEOl~GE WILLIAM BACON

the worlt. Pretend,ing - like Quevedo - to be iodifierent to
wbat really he most desires, be refuses the request, but through
the influence of pleadings anJ promises finally yields, and hands
over a smali manuscript. In a short time, so many copies are
made from this, that every tavern and eating-house - and the
number is not small - possesses two.
By chance, one of the copies falls into the bands of six
scholars, and after each has read it ·;ery attentively, they find
that it is a scandalous book, full of hatred a,nd detestation for
the )Vritings of the greatest geniuses, past and present. Moved by
their interest in the public welfare, the scholars determine to
instÏtute a Tribunal of Just Vengaoce', and, as judges, to examine
not only the Perinola but other works of the same author.
Having secured the services of one well versed in religious
matters, they select a lawyer to represent the absent Quevedo,
and appoint ~ne of their number prosecuting attorney. Two days
before court convenes, the latter begins an examination of the
Perinola, in order to formulate his charges.
With this introduction the trial opens, and since its nature
pre~ludes the making of a satisfactory outline, I can only enume-rate a fe\v of the accusations brought against Quevedo as a
man r, and then as the v.riter of the Perinola. The license and
shamelessness of the former charges is amazing.
Francisco de Quevedo is ignorant, heretical and blasphemous,
and represents the zenith of ail infamous vices. A disciple 0f the
devil and a fornicator, he bas such a contemptible genius that he
can annotate only indecent books, such as the Ars Amandi of
Ovid and the Koran. His mouth is a stinking sewer, and he is an
ine~wrable monster, and a vile harpy of the learning of the
Sp::inish· nation.
/
/

Sorne of these I have taken from other parts of El Tribunal than that
treating of the Peritiola.
I.

Couple these invectives with those found on the title-page,
and some idea is gained of the coarseness of the work.
Arraigned as the author of the Perinola, Quevedo is charged .
with having directed a bold and shameless satire against Montalvan, a man virtuous, modest and exemplary, and, above all,
a priest. Scorning the honor clone him by_ including him in the
Indice 6 Catit.logo de los lngenios de Madrid, Quevedo tries to discredit the Para Todos by making malicious additions thereto. He
declares that Montalvan commits errors in his verses, and mixes
the sacred and profane - forgetful that it is he himself, instead,
who has perpetrated this sacrilege in three books. For him to
&lt;lare to criticise verse is ridiculous, since his best is the exceedingly dull and often hissed entremis " Cétraqu.i me voy, cara aquf.
me iré ", and others like it. If he is a bad poet, he is an equally
bad prose writer, and introduces in the Perinola words, persons,
and things entirely unsuited to a work so serious and argumentative.
Before the prosecuting attorney bas presented ail his charges,
the judges become furious at the evidence they have heard~ and
decree that the vile book be borne aloft on a pole through the
principal streets by loud voiced heralds. Ir is then to be burned
in the public square in a brazier ~lied with sui phur, pitch, and
resin.
Just as in the case of the Perinola, malice makes El Tribunal de
la Justa Venganza practically valueless as a piece of criticism. No
account is taken of Quevedo's wit, mastery of language, and
knowledge of low life, while his shortcomings are un&lt;luly exaggerated. Although at rimes a coarseness appears in his work, Fitzmaurice-Kelly 1 holds him not entirely responsibJe for thi_s, on
the ground tint others have fostered upon him their indecencies.
More 1:han one of, his predecessors-· is at• least'. equally gross, and

1.

P. 312.

�GEORGE WILLIAM BACON

this charge and that of heresy would hardi y be pressed against
Quevedo by a fair minded critic.
After haviag sùffered such an infamous attack 1 , Quevedo
r. ·Férnandez-Guena - in Rivadeneyra, vol. 48, p. 464, note - states
that very soon Montalvan followed up this auack in a stauza in his Al Sen.timiento Ge11e,,al que se dwe a la Mu.erte del M,iyor Va,·on, Frey Lope Felix de
Vega Carpio, which forms part of the Fama Postuma, 1636. The verses run as
follows
" La. Inuidia, que del odio se alimenta ;
La Calumnïa, que todo lo eusangrienta ;
La Detraccion, que como espada corta;
La Ojeriza, que aspides aborta;
·
La Presuncion, que el° merito atropella;
La Vanidad, que con el So1 se estrella ;
La Ignorancia, que miente lo que sabe;
Y la Soberuia, que aun en si no cabe ;
Le [i.e. a Lope] aplaudan, aunque sea con engafio :
Que los malos tal vez temiendo el daiio,
De que la voz comun los tenga en menas,
Hechan por el camino de los buenos ".
(Fol. 189).
'fbese lines are so general in their signification that I fail ta see bow they
can be applied ta Quevedo.
I believe, however, that Montalvan unmistakably alludes to him in tbe
Pr6logo Largo to the first volume of bis Comt;dias, - edition of 1638, fol. 2 ff.
After ~pèaking of tbe satires occasioned -by the Para Todos, he states that
since everything is liable to injury and detraction in sorne manner, he does
not mind calumnies. He then expresses the hope ·that the public will give a
favorable reception to the first volume of his plays~ which will encourage
hlm to write many that will amuse " sin estragar la pureza de nuestra elegantissima lengua Castellana, coma hazen muchas, introduziendo vocablos
nuevos, vozes estrangeras, idiomas Latinos, adgetiuos supuestos, verbes
.aduenedizos, frases no entendidasi y locuciones desbaratadas : y es lo bueno,
que los propios que vimperan esta confusa gerigonça, son los que mas usan
li t\f.,, 4..{t
de.lia, sin conoi:er que cometen el delito que acusan y predican en lo mismo
. ,/
"
lU).'Jf().A&gt;~, que pecan .
In view of the facts that Quevedo's style suffers from the very defects
above enumerated ; that Momalvan bas just previously alluded to the calumniators of the Para Todos; and fiaally, that Quevedo commits the inconsistency referred ta in the last three lines of the passage, I feel certain that the
-v,mrd mucbos is merely a synonym for" Don Francisco de Quevedo".

\!, (.....-

.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

47

might well have exclaimed with Juvenal 1 "Semper ego auditor
tantum ? nunquamne reponam? "; and one cannot but admire his
determination to seek vengance. How well he attained it is
revealed in his heroi-comic epic Las Necedades y Loeuras de
Orlando el Enanwrado, already referred to. The poem is incomplete, terminating abruptly after the first octave of the third
canto, and the date of composition cannot be accurately determined. Mérimée 2 assigns it to the period closely following the
declaration of war between Spain and France in r 635 - basina
his theory on an octave in the first canto; ; - and Fernandez~
Guerra 4, without venturing a date, makes it subsequent to the
Tribunal. Quevedo is at such fever heat, that on taking up his
pen he can scarce restrain himself long enough briefly to outline
the contents of the poem and make a burlesque invocation to the
Muses, before he falls upon Montalvan with
" A ti postema de la humana vida,
Afrenta de la infamia y de la afrenta,
Peste de la verdad introducida,
Concencia desechada de una venta,
Anima condenada, entretenida
En dar a Satanas almas de renta ;
Judisimo malsin Escariote,
Honra entre bofetones y garrote.
r . Satire I, 1.
2.

1.

P. 407.

3. The verses run as follows :
" De Espafia vienen hombres y deidades,
Pr6digos de la vida, de tal suerte,
Que cuenta.n por afrenta las edades,
Y el no morir sin aguardar la muerte :
Hombres que cuaotas hace habilidades
El hielo inmenso, y el caler mas fuerte
Las despreciau, con rabanes y queso,
Preciados de llevar la carte en peso ".
.
(Rivadeneyra, vol. 69, p. 288).
4, In Rtvadeneyra, vol. 48, p. 464, note.

�GEORGE WILLIAM BACON

Doctor, a quien por borla di6 cencerro
Berceguillas , y el grado de marra no ·, ;
Tu que cualquiera padre sacas perro,
T ocandole a tu padre con tu mano ;
Casado (por corner) con un entierro l
Con que pudiste ser vieja cristiano,_
Que por faltarte en cristiandad ~neio,
Fuiste cristiano vieja, mas no v1e10,
El alma renegada de tu abuelo
Salga de los infiernos con un grillo,
Con la descomulgada grefia y pelo
Que cubri6 tan cornudo colodrillo :
y pues que por hereje contra el ci~lo
Fué en el brasero chicharron cuch1llo,
Venga agora el cabron, mas afrentado
Do ser su abuelo, que de ser quemado .
Derrama aqui con tmas salvaderas,
Pues esta en polvos, todo tu linaje;
Sigan progenitores vendesteras, _
y aquel rabi con fondo abencerraie ;
Los bojes, los cerotes, las tijeras,
_
De quien bufon desciendes, y bardaJe :
Pues eres el plus-ultra desvarios,
El nmJ plus-ultra perros y judios. _
Atiende, que no es misa lo que digo,
y son todos enredos y invenciones,
Y vueke a mi cantar falso testigo
En tus dos ojos cuatro mil sayones :
Perm, con no decir verdad te obligo,
Recibe estas maldades y traiciones

JUAN PEREZ DE MONTALVAN
Con Ja benignidad que urd..ir!as sueles
Al bueno, que a sesenta leguas hueles

49

1• "

It was not our author, but his intirnate friend Fray Diego Ni-r
seno who answered this attack. In his Elogio Funeral en la MuertA.
del Docfor Juan Ferez. de Montalvan 2 , Niseno preaches a most
bitter tirade against Quevedo) although he nowhere mentions
him by name 3.
After cornparing Montalvàn to Virgil, Horace, Ovid) Plautus,
Terence, Lucan· and Garcilaso, he declares that our author never
quotes anyone in his writin s but with praise 4. He ïs Ünlife
those who with the venemous tongues of serpents, and with the
pestilential ink of the infernal Styx try to discredit the writings,
studies, actions, and lives of ail. Such envious critics are not
hùman beings but vile beasts, and like them should be banished
to the most .remote parts of the world. Since only the dispassionate and well intentioned are qualified to pass judgment, the
censures of this infernal troop mean nothing; and indeed they
have served on!J to increase the reputation of Montalvan's
writings. So envy injures not the envied, but the envious.
Seeing that these calumnies have been occasioned by his literary
successes, no improvemem can be expected till his works have

Text of Femandez-Guerra's edition, in Rivadeneyra, vol. 69, p. 287.
This is printed in the Lâgrirnas Pa11egiricas, and, like it, is dedicated to
the father of our amhor.
1.

2.

I

A 111iserable villao-e in the province .of Segovia, twenty-one leaguesl .

· on the "French high-road. In t11e s1xteen
·
th and seventeent 1f
f · Madrid
rom
'
'
.
.
.
couvert
Jews
or descendants
centuries sonw of 1ts 111hacb1tants were
.
(R" d o_
converts, and pe,haps an ancestor of Montalvan was among them.
iva e
neyra, vol. 48, P· 47 2 , note).
·
· C tile the
as
be
2 _ The naÎne given to those Jews recently ~~nverted, smc~ 1~
Hebrews received the Christian faith on cond1tt0n that they wo~1ld not
obliged to eat pork . (Op. cit., 1. c.).
.
r 3. Casado con un entiel"1'D, that-is a cleric of low station. (lb.).

3- In a letter to his friend Don Andr~s de Figueroa, written in 1638, Don
Diego de Pardo y Valcarcel says of this Elogio : - " ..• habia oido el panegirico de Montalban del padre Niseno, el cual no era màs que un discurso
muy ingenioso contra Quevedo ; y que todos los que con él estabàn lo creyeron asi, no faltando quien asegurase que se lo habia oido decir al mis1110 frav
Diego. " (Riv'adeneyra, vol. 48, p. 564).
,

~- Some might consider this an effecti\'e argument in favor of the sincenty of Montalvâu's praises of Quevedo in the Para Todos. But even if
Niseno knew füese eulogies to be insincere, is it likely that he would
admit it?
~EVUE HISPANIQf.iE. li
4

�JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

WILLIAM BACON
50· - - - - - -- -GEORGE
------------------

entirely disappeared - that which seems impossible, since they
are constantly being printed, and in eve1y language. Incredible it
is that the very ones he eulog~zed _' and rescued from oblivion
should be his enemies; ·b ut even so, he was never affected by
their atcacks, and answered them only with praise.
That such a feud wàs continued even ovet the lifeless body
of Montalvan, ~ta time when clemency should have softened
anger, shows only tao well how deeply rooted was the hatred ·
which it had engendered. And this hatred was not buried with
-?ur auth?r, for man~ pass~ges in _the Lagrimas Panegiricas prove (
1t to be as much an mvectlve agamst Quevedo as an eulogy of 1
the deceased.
For èxample : ~ ln the Al Lector we read : "To speak ill of
an entire book [this must be the Para Todos] is rrot finding fault
with it, but condemning it, and indeed this is a clear proof of
bad intention 2 " . Again : - "Everything is pr~iseworthy in it_s
class, and calumny deserves only detestarion. lt is a pity that they
who. pass the~r life in speaking ill of everythi:ng should ever
have been born, ". And even more convincing than these : " This Fama P6stuma is an antidote to the poison which some
pour out in the .useless pages of i:nany books; it is an honorable
refutation tb mordaèity l ".
Throughout the book the word " envy
.,..... " often appears, and
1.

Is this an allusion to the seeming eulogies of Quevedo in the Para l

Todos?
2. "

Decir mal Je todo un libro entero no es morderle sino tragarle,

...... .. , y verdaderamente es iodicio claro de la mala intencion. " (Al Lector,

fol.

2

b).

3. " ... todo es ,loable en su gen!)ro, y solamente merece abominacion la

malegiceucia, ... ....... y es lastim.i el consid.erar quan izquierdo pie pusieron
en el primer umbral de la vida los que la, consurnen en decir mal de todo. "
(Op. cil., foL 3 b) . .

4. "Esta Fama Postuma es una ,contrayerba,del veneno que derrarnan a.lgunos en La l1.1,1prenta en los inutiles pliegos _de .muchas libros, es un desmentir
honrado ·a la mordaçidai .. .. "(Op . cit., 1. c.).

in a few cases the Para Todos is cited in connection with it '.
Quevedo's name is never found in these innuendoes but notwith_standing this and the fact -that they are almost 'invariably
cast m the plural, one cannot mistake to :whom they refer.
So ends this bitter literary battle, which was a base prostitution
of talent and genius. Still, it_ did not lack redeeming features-,
for, along with other feuds, it not only entertained the public 2·,
but created a great demand for the work about which it waoed.
~he six editions of the Para Todos which appeared in two y:ars,
dtd more to console Montalvan for the abuse be suffered than
all the -felicitations and eulogies of his sympathizers 3. That, in
th~ end, bis spirit was still unbroken, is shown by his decla~
ratJ?n that .he intends to publish a second patt of the book
which occas10ned so many calumnies and satires 4,
r. Cf. fol. 16 b, Décima of Tirso de Molina · " .... ......
. .
No temas que le [i. e. Montalvân] col;s~a ·

La ernbidia, que no podra,
Si eternizandose està
Su Para todos aqui,
Y el, para todos all:t. "
2. See the verses : _
'' Montalvan y Quevedo se tiraron,
De ~ongora Quevedo dijo horrore~;
Y as,, entre ingenios y entre los mejores
.
i Ira de Dios, qué sâtips pasaron ! "
(~on net m Caria en prosa, y en diferentes metros .... ... Escribiala a un
Pa:i.ente myo D. Juan Antonio de Az.pitarte. Madrîd sin ano ·ni imptesor 16
foias. Repriuted in Gallardo, vol. I, col. 3 56).
'
· ·
3- ~~e Montalvan's words in th,e Pr6logo Largo to, volume I,, of the Comedia;
- .ed1t1on of 1638 , fol · 1 b.· - " ••... aunque me pud1eran
.
· . . ' tan tas,
desa111mar
:;:1; \ objecciones,

calum.nias y Apologias, me templaron la mohina ....... .
b. pl usos de los entend1dos, los agradecimientos de los sen.ores los para·
·0s d e 1os Desapassionados : y sobre
'
1 5 os, 1os Elog1
el1enes de los Rèl.ig·o
. todo
1 auer~e hecho en es,pacio d,e dos aûos seis impressionerdel Par~ todos tres
en C~tilla, _dos en los Reynos, y una en Bruselas, ...... "
' ~;
4· omedzas, l. c. : - " Despu~s &lt;leste te promem la ,segunda p:.u·{e dcl

'

�GEORGE WILLIAM BACON

C. -

STYLE.

Montalvan's work as a dramatist finds an interesting contemporary appreciation in his friend Don Joseph Pellicer de Tabar
Abarca's Idea de la Comedia de Castilla, Deduz.ida de las Obras del
Doctor foan Perez. de Montalban '. An examinatian of this brief
essay will not be out of place here.
Defining a drama as an action which teacbes to imitate the
good and shun the bad, - thereby atttibuting to it a serious
moral purpose, - Pelli,er states tbat Montalva.n's plays always
conform to this standard. So earnestly does he exalt virtue and
decry vice, in bis own energetic and efficacious style, that his
audiences ar~ powerfully inspired to follow the examples set
before them. Ever avoiding the introduction of the incongruous, he so throws bimself into the spirit of bis plays that
they seem real happenings, ratber than mere representations.
Love scenes are indispensable, but his, unlike those of some
other d~atists, are treate~ ':ith such delicacy and decorum t~1àt
they do.îoffend. Moreover, 1t 1s rare that he mtroduces marned
persans in them. In bis choice of the various incidents be
pictures, he shows great discretion, for he knew that many
occurences must not be placed upon the stage. Such are the
seditions of vassals, the tyranies of rulers, and divers scenes
from the private life of the great. Conscious that ancient rites
and cererrtonies were un intelligible to the majority of tbose who
attented the theatre, he does not .allude to them, unless their
performance be part of the play. The representation of persons

Para todos. " See also his word~ in the Prologo to the Fama Postw11a, 1636: " ... pienso darte [i. e. al lector j muy presto estampada, la segunda parte del
Para todos, .... "
1. This forms part of the Liigrimas P,111egiricas, ff. 147-152.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

53'

then alive he scrupulously avoids, realizing the risk attached
~he:e~o; and in the comic passages he holds up to ridicule not
md1v1duals but manners and cnstoms, after the fashion of Per. sius, Juvenal, and Horace. His plots show wonderful cleverness
for so skilfully are they involved that the dénoûment cannot b;·
~or~told till the second scene of the third act. J ealousy, a theme
md1spensable to the drama, is regarded by bim as of prime import~nce. ln plays of complicated plot he employs a simple style;
b_ut if the plot be _weak, excellence of writing makes up the defic1ency • Usually, he very rightly restricts the length of the action
to twenty-four hours, exceeding this period only when custom
demands. To each of the three scenes of every act he allots
three hundred verses'. Unless it is unavoidable, be never
leaves the stage unoccupied, a very difficult nile to follow when
the scenes are supposed to be laid in places far apart A uood
dramatîst should have at least some knowledge of ail subjects: and
the ~eader of Montalvan's plays will find that he fulfills this
reqmrement.
. It is regrettable that this criticism cannot be accepted unreserl vedly as final and ju~t, but in ?is eagerness fittingly to eulogize
the deceased ?laywnght, Pelhcer has losf sight of the fact that
~om~ of the v1rtues he attributes to bim are not always present
m h1s work.
1· The pla)'S of his master, Lo pe, are o f l'k
I e 1ength (See Rennert., Lo"e,
p. 183, note).
r
In ~peaking of this canon, Ticknor - Lit. vol. II, p. 321 _ commits an
~'.11~1;~ error. He says " [Montalvan] limited each of the three divisions of
15
th ub - ethngth dramas to three hundred J.ines .... " One would certait,ly infer
at. dY e word " divis'o
1 ns " T'1ck
·nor means acts, since the plays of that
pen~ ar; based on a three-act division. According to this, each act would
co~s 1st O only three hundred lines in place of nine hundred ! Pellicer s words are as follows .· - " cad· a I ornada deue constar de tres Sce□ as
A ca da Scena d
M
....
ciento
. aua ON~ALBAN trecientos Versos, porque dezia, que noue5
s
•
eran '!rc~lo ufic1ente a cada Iornada ; y la breuedad en las Representacmncs les anad1a grauedad y donaire. "

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

For example, while at times Montalvan's style is " energetic
and efficacious ", again it descends into elaborate rhetoric and
empty bombast, qui te devoid of ail poetic inspiration. Such is
usually the case in scenes of a highly emotional character, which .
would he telling if treated with less artificiality. In ail tbese
verhos.e and extravagant passages cultetanismo ', the plague of
the time, runs riorz; which is the more amusing since our author,
its. declared .enemy, av.ers that they who employ it are none otber
than tliose opposed tO its use 3. Offensive as such bombastic and
tedious extravagances are to us, still we must not be too severe
upon those who. wrote them, for they were mer~ly catering to
the taste of the-audiences of the time. It is difficult to realize that
some of Moutalvan's plays in great part owed their popularity to
passages of this description.
. Again :, One cannot accept, without reservation, Pellicer's
sweeping statèment that the dramatist was ·so filled with the
spirit .of his work as to free it from all unnaturalness. While often
he seems guided solely by bis own inspiration, too frequently
the desire to irnpress leads to the employment of the artificial
style· already alluded to.
Further : A critic of to-day would not admit that in his plays
based on slender plots Montalvan always makes reparation by
the excellence of his writing. lt is true that often be shows
cleverness in utilizing to' the fullest the scanty material at hand,

Schaeffer - vol. I, p. 7 - gives a description of this.
The following very brief examples may be cited : - " Esta es concha
de una perla que adora ", used by a gallant in reference to bis inamorata's
dwelling ; and " un arroyo de carbon, un mar de tinta ", describing an army
of Ethiopians.
~- Comedias, vol. I, edi.tion of 1638, Pr6lo![o La,rgo, fol. 2 b: - " y es lo
bueno, .que los propios que vituperan esta confusa gerigonça, son los que mas
us~n della, sin conocer que cometen el delito que acusan y predican en lo
m1smo que pecan. Dios, por quien es, les alumbre el entendimiento para que
mueran con su lengua, .... "
I.

. (

2.

55

but the result he attains would invariably be of a much higher
o~der did _he not force these plays to the standard length set by j
h1m - th1rty-two pages 1 • For the sake of such uniformity many
tedious and irrelevant verses are inserted, the gracioso being
called on for bis share.
Fi_nally : The assertion that our author avoided intrnducing
the mcongruous could scarcely have been made by Pellicer, liad
he read, for example, th~· comedias Olympa y Vireno and Los
Amantes de Teruel, the gracioso rôles of which are singularly out
of place.
1
. There remains to ·be mentioned one more shortcoming which
1s not suggested by Pellicer's criticism. Montalvan of course took
Lope de Vega for his chief model •, but, unfortunately, instead
of stri':'ing to become familiar with and to adopt those principles
by wh1ch the latter won such signal success on the stage, be tried
to rival him in productiveness 3. As Lope ·« was the only one
:"·ho c~uld. be both polygraph and true poet at the same time ", {
~t wa~ 10ev1table_ that ~ontalvan should fail in bis attempt- and 1
impair the quahty of l11S work. In his eargerness to attain speed, 1
A few of bis plays, however, fall short of this length.
How successfully be imitated him at times, is proven by the fact
~hat the unscrup~ous were ~hie to attrlbute some of bis plays to Lope,
in order to depnve Montalvan of the credit of having written them. (See
p. 12).
.
3· Montalvan himself recounts how signally he failed on one occasion. In "1the Fama. Postmna, fol. 13, he states that one year near the three carnival days
before Shrovetide, when the Teatro de la Cmz at Madrid had to be closed on
account of a Jack of plays, Lope and he joined to write one immediately. They
set to work on La tercera Orden de San Francisco, and at the end of two days
Lope had completed the first act and Montalvan the second. The third act
they divided equally between them ; and our author, detennined that if he
could not nval his coadjutor "in skill, he would endeavor to do so in celerity,
r~se next day at 2 A. M. to begin his part. When be had finished, at eleven
o dock, he sought Lope, and findiog him in ·Jiis garden asked him how he
had
·
· arnazement, Lope replied " I began
'
, progressed.
To h1s
to write at five ...
o dock, and completed the act an hour ago. "
J.

2.

�GEORGE WILLIAM BACON

too often he writes superficially and cursorily, without fixing his
mind upon what constitutes artistic perfection. He then begrudges
the time to weld together perfectly the different scenes of a
drama, with the result that while individually they may make a
strong appeal, colleçtively they lack a proper sense of harmony
and unity. It would have enhanced his reputation ~reatly ~ad_ he
written but half the plays be did, and before theu: publicat10n
leisurely viewed the union of the component parts in their proper
perspective.
.
The fact that of the thirty Comedias Heroicas hereafter analyzed
at least seventeen appear not original in source', proves Montalvan to have been an adapter rather than a creator. And in this
rôle he is deserving of great praise, for he keenly appreciates the
value of a popular story, and shows rare discrimination in s~lecting from history those events which make for drarnat1c
situations. Of course, the fear of committing anachronisms does
not trammel him in combining the incidents chosen.
Equally worthy of praise is be for his very clever delineation
of women. Granted that Lope's types - living beings, compared
with those of Calder6n - afforded llim most excellent models,
still the knowledge Montalvan had of the complex feminine
character was such as to be gained only by the closest observation and study. In this penetration he is second only to the
unmatched Ovid.
That be. was an admirer of the poet of Sulmo, several more
or Jess ;triking reminiscences in the plays seem to indicate. ~or
example, a passage thoroughly Ovidian is tbt in No hay Vida
coma la Honra, - Act II. - , in which Estela endeavors to
·persuade Fernando to transfer bis love to her -from Leonor, that
the latter may be left free to rnarry Carlos. Estela speaks as
follows: 1. Of the eleven Comedia.s de Cap,i y Espada nine seem to be original. The
religious dramas are, of necessity, derivativcs.

JUAN PÉREZ · DE MONTALVAN

57

" Weil you can forget Leonor
In picturing imperfections ;
For when defects love cames to see,
Already it is weakening.
So, if you would learn to like me,
Just fancy, as you go your way,
That I am earth's greatest beauty.
Regard, praise, overrate, admire,
Although love in you is yet cold,
The fairness of my countenance , . "

lt is easy to · imagine that Ovid might have penned these
verses, and indeed the first four express a thought which is discussed in detail in bis unsavory Remedia Amoris i.
Another Latin writer who seems to baye appealed to Montalvan is Juvenal, for often the former's work tcems with the
epigramrnatic, biting and merciless sarcasm of that flayer of men
and things. So vividly does a passage in Amor, Privanz.a y Castigo
- Act II. - recall lines 100 and 101 of the Third Satire, that
apparently we have a direct imitation. In speaking of Sejanus as
a flatterer, Drusus says : - ·

[Puedes olvidarte de Leonor en ]
Imaginando
Imperfecciones ; q~e Cllando
Llega a pensar el amor
Fealdades, ya esta vecino
A no ser amor; y asi,
Por agradarte de mi,
Puedes tambien de camino
Pensar que soy la mujer ·
Mas bella del mundo; mira,
Alaba, encarece, admira,
Aunque sea sin querer,
La hermosura de mi boca ;

....... ...
2.

LI. 3T 5-340.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

" Îf you laugh, be laugbs also,
E'en· though he may not wish to.
If you weep, just so does he,
For t'would seem that he.holds
The emotions in his bands 1 • "

59

Garcilaso. In the lyric style be employed décimas, endechas, liras,
q11ebrados, glossas, and sonnets' ; adding, sometimes, the romance,
a metre suited to ail styles. In the heroic style he used octavas,
canciones, silvas, and romances ; excluding from bis plays the
esdrux11los on account of their harshness, but not the coplas de
arte mayor 3 • Redondillas and qu.intillas 4 he employed only ·in the
2

Without referring to any special person, Juvenal declares :

narrative part in which the plot is developed.
These principles are not original witb Montalvan, however,
having already been set forth by Lope in his Arte nuevo de hacer
Comedias, r 609.
To form a just estimate of Montalvâo's achievements as a
playwright, one must view bis work in the atmosphere of the
dawning seventeentb century. He wrote solely to please the
public, and therefore was obliged to allow himself to be auided
by its taste, however much he migbt have preferred to follow
his own inclinations. In a measure, then, not he out the time in
which he lived must be held responsible for what may now
appear defects. Although his religious pieces are failures, bis
other plays met witb great success, and one cannot refrain from
thinking that perhaps he would have risen above the rank of a
second rate dramatist, had quality rather than quantity been bis
goal. In the eyes of his admirers, however, his shortcomings
wer~ insignificant, and he was regarded as the first born of Lope's
genms 5,

" If you !augh, with a greater one he's shaken,
He weeps, - without griet -, when he sees a friend'.s tears •.

Perhaps anpther reminiscence of Juvenal, in thought, however,
more than words, is found in Act I. of La Doncella de Labor.
Here, Monzon upholds the advantages of dying suddenly and
intestate, by picturing an expiring man who - his will made -is surrounded by his prospective heirs, al\ vexed at the slow
approach of death. Replete with sarcasm, these lines might well
have been suggested by a passage in the First Satire 3, where
Juvenal alludes to the anger of the deceased's friends on. receiving
nothing .4
Montalvan's system of versification is fully explained by Pe,,
llicer 5. He states that in the tragic style our author made use of
octavas, canciones, silvas, and romances 6 , instead of the usual
tercets, which had first been adapted to funereal writings by

r.

2.

" Si se rie, se rie, aunque no quiera ;
si llora, tambien llora, que parece
que tiene las passiones en las manas. "
" Rides, majore cachinno
Concutitur; flet, si lacrimas conspexit amici,
Nec dolet."

3· LI. 145 &amp; 146.

" It nova, nec tristis, per cunctas fabula coenas,
Ducitur iratis plaudendum funus amicis. "
5. La.grimas Panegiricas, f. 148.
6. Definitions of these measures are givcn by Rengifo on pages 91, 108, 58,
and 59 respectively.

r. See Rengifo, pp. 37, 67 ff., 89, 17, 72, and 95 respectively.
See op. cit., p. 20.
3. Op. cit., p. 82.
4. Op. cil., p. 32 ff.
5, See, ;o~· example, the words of Joseph de Valdivielso, in the Censura Paneg1rica of the Fama P6stuma : - " .... el Doctor Iuan Perez de
M?ntaluan, ~rimogenito del Ingenio de Lope de Vega, ...... respiracion de su
ahento, ....
2.

4.

!

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

60

61

GEORGE WILLIAM BACON

SECTION II
ANALYSES

A. -

CoMEDIAS HEROICAS '.

A lo hecho no hay Remedio, y Principe de los Montes.
(What's done cant' be undone, and the Mountain Prince).

AcT 1.

Aurora, Princess of Albania, bas been banisbed from Court by
her father at the instigation of her jealous step-mother, the
Queen Florinda. For two years she and ber faithful friend Clavela have been confined in an isolated castle, and permitted to see
no one but their attendants. The p_rotestations of the people
against such unjust treatment have availed nothing, and the
unfortunate girls bave been deserted by even their most intimate
friends, who are fearful of incurring the King's enmity. Among
these friends is Ricardo, Clavela's former lover, with whom she
has recently quarreled.
One nigln, Clavela, in disguise, eluded the guards, and
together with a peasant girl, Gila, set out for a walk. They had
not gone far when a wolf confronted them, and terrified they

cried for help. Their screams were answered by a inan so repulsive looking that he frightened them almost as much as did the
wild-beast. Clad in a tiger skin, in one band be held a knife,
in the other a sapling which served as a staff. His hair, unkempt
and matted, was of length sufficient to cover his neck and shoulders. On bis approach the wolf slunk away, and Clavela and her
companion were about to flee as well, when the stranger
indicated by signs that he would not harm them. Clavela, reassured, then drew near him, and entering into conversation was
at once impressed by the disparity between bis culture and
wretcbed garb. So interested did she liecome in the unknown,
that subsequently she often visited him, and at last enamored,
endeavored to induce h.im to disclose his identity. Her efforts
were in vain, however, for he would reveal only that
bis name was Segismundo and he had lived for some time in the
forest.
After mucb hesitation Clavela finally decides to inform Aurora
of what bas taken place, and so curious does the Princess
become, that in the disguise of a peasant she accompanies Clavela
on ber next trip to thr. woods. No sooner have Segismundo and
Aurora beheld one anotber than tbey are infatuated, and bis
loving gaze so embarrasses her, that although she strives to converse with bim the attempt ends in failure. Aurora's efforts to
ascertain who ber new acquaintance is meet with no better
success than did Clavela's, but at his urgent request she promises to rejoin him the following day. The visitors then take
their departure, with Segismundo and ~urora possessed by a like
thought : that if the other were only of royal blood, their love
might be sealed by marriage.

1. The essential differences between these plays and the Comedias
de Capa y Espada, is that the former bring on the stage personages in

AcT II.

a higher rank of life, such as kings and princes ; and generally have,
or pretend to have, an historical foundation. The ~re often. based on
intrigue, like the Co111edias de Capa y Espada. (See T1cknor, Lit., vol. II,
p. 218).

After some time, Aurora is apprised that her father has relented toward ber, and proposes bringing her back to Court. This

�62

GEORGE WILLIAM BACON

news fills her with constermtion, for she realizes that she may
never aga.in see Segismundo.
On the occasion of one of ber meetings with the latter, he told
Aurora that he was a brother of tbe King of Greece, by wht•m
he had been cruelly banished ; and he added tbat if she were
only of noble family be might be able, at some future time, to
makeher his Queen. Impelled by her jealousy of Clavela, and the
feat that she is for ever to be separated from Segismundo, Aurora
now resolves to disclose to him her identity. Wisbing to ascertain wbetber he is really of royal descent, and which of his two
friends he loves, she sends him, by Gila, two suits of clothes
purporting to corne from Clavela. One of the costumes befits a
knio-ht the other a peasant. She then bids Gila, after revealing
t,
'
her - · Aurora's - name and rank, to inform Segismundo that
Clavela wishes him to corne tbat night to the castle. Aurora
believe; that when be answers this summons, she can in fer his
station frorn bis choice of attire.
In order that she may meet with no rivalry from Clavela in
her amour with Segismundo, Aurora resolves to endeavor to
effect a reconciliation between her and Ricardo. Accordingly, on
Ricardo's next visit to Clavela she orders each to give bis version of their quarre 1, and when they have done so, she bids them
embrace and renew their old relations. The peaœmaker's efforts
are in vain, however, for Clavela insists that she will not abandon Segismundo for Ricardo. Aurora then appoints the rejected
lover one of her gardeners, that be may remain at the castle
and press bis suit; but she expressly forbids him to enter the
garden at night, under the pretext that at that tirne and' place
her father is wont to confer with her secretly. She brings the
interview tô a close b-y warning Clavela against ever mentioning
Segisrnundo's name, under penalty of being confined in a con vent
for the remainder of ber life.
Gila delivers to Segismundo the message given 'ber by Aurora,
and hr;: reg-rets that it should have come from Clavela instead of

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Aurora. Still he rnakes the best of his disappointment, and attiring himself in the knight's suit, that evening repairs to the garden. When Aurora calls from a latticed window, be naturally
mistakes her for Clavela, who ostensibly sent for him. Knowing
that Clavela is of noble family, Segismundo feigns that he has
sprung from plebeian stock, in the hope that the supposed Clavela will abandon him and thereby leave him free to woô
Aurora. Further to mislead her, be asserts that only with the
object of diverting Aurora did be tell ber that he was of royal
birth. Fearful, bowever, lest the real aim of these statements be
tao obvions, reassuringly he adds· tbat Aurora cannot compare
with her, whom he loves far mo(e. When the Princess speaks,
ber trern bling voice betrays her despair and confusion, but
Segismundo quit-e deceived, only congratùlates himself tbat he is
so effectively misleading Clavela.
Disregarding the strict prohibition of Aurora, Ricardo now·
enters the garden, and on bearing his footsteps she fears that it is
ber father. Begging Segismundo to withdraw before be be discovered, she adds that perhaps the intruder is a visitor to the
Princess, and then closes the window. The jealousy of Segismundo is now aroused, and be determines to learn the identity
of th.e new-comer. Through the darkness Ricardo descries the
form of Segismundo, and assuming him to be the King, corne tG'
see Aurora, be tries to retreat. Segismundo, hpwever, i:tmembering what Aurora bas just told him, pursues Ricardo; wbereupon the latter imagines bis rnolesti;r is some ri:val for Clav;ela,
and drawing his sword attacks him. The commotion being heard
by Claveta, she cries for help, and Aurora appears with attendants
and lights. The Princess orders the combattants to give their
names, and asks Segismundo with whom be has been holding a
tryst. He replies : " With Clavela ", and although Aurora insists
that he is mistaken, yet she becomes so susµicious that the pair.
have actuàlly been speaking togethèr, that futious she sends Cla- .
vela to her room. Wondering ·who his -as&amp;ailant was, Rica~do 1s,

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

next dismissed, and Aurora then causes Segismundo to hand over
his sword and be imprisoned.

peculiar circumstances attending the birth of the two brothers
made it impossible to determine which was the eider, consequentl_y the same name was given to both. When they reached
matunty, the senate decreed that our Segismundo should
become King, ·whereat his brother not only usurped the throne
but won over his fiancée. To save lus life, the rightful ruler wa~
compelled to flee to the mountains.
Aurora now discloses bow, that night, she impersonated Clav~la: and informs Segismundo that his opponent was Ricardo.
Gi~mg the former her hand, the Princess confesses her love,
wh1le Clavela finds a husband in Ricardo.

AcT III.

Notwithstanding the resentment that, through bis deceitful
declarations, Segismundo aroused in Aurora during their interview in the garden, her love at last triumphs and conducts her to
bis dungeon. After informing him that he is released, and m~st
leave the castle immediately under pain of death, she presents h1m
with a horse and two thousand crowns. Concluding, she declares
that the falsity of his previous assertions regarding his nobility
bas been proved by tbose statements he made in the garden. In
the name of a lover and a King, Segismundo now thanks Aurora
for her kindness, and passionately maintains tbat bis love for
her is sincere, and that he really is of royal blood. Disconcerted
that Aurora should have learned wbat be told the supposed Clavela, be is about to offer an explanation wben she abruptly retires,
leaving him to imagine that for vanity's sake Clavela has
betrayed what she bas heard.
The Kin&lt;T
now visits the castle, and informs his daughter tbat
t:,
she is betrothed to Segismundo, King of Greece, wbo has corne
in persan to ask her hand. Aurora is overjoyed, but ber bappiness
turns to consternation when she beholds, about to embrace ber,
one whom she bas never seen. Heedless of the stranger's protestations that he is ber fiancé, she shrinks from him, and' cannot
understand why he should have the same name as ber lover. At
tbis moment, the other Segismundo appears and declares that he
is the rightful King, while his brother, here present, is but the
Prince. The latter denounces the new-comer as an impostor, and
great confusion ensues. Finally, Aurora's father grants o~r Segismundo permission to speak, and he relates that, accordmg to a
custom long prevalent in Greece, the prospective heir to the
throne always bore the name Segismundo. In the present case,

Los Amantes de Teruel.
(The Lovers of Teruel) .

AcT I.

Don n·1ego an d Dona
- Isabel, of Teruel, have for some time
loved one another. Don Fernando is also enamored of Isabel
and her cousin, Elena, of Diego. That Diego may be left free fo;
her, Elena _determines to encourage Fernando in his passion for
ls~bel, hopmg that eventually she wil! transfer ber affection fro111
Diego to hi 111. To induce Fernando to believe that Isabel really
regards . him with favor, the schemer sends him in the latter's
name billets-doux and love tokens, thereby furtherino her stratagem.
i,
. Spurred on by Elena, Fernando is most hopeful, and one
m?ht causes music to play beneath bis adored one's window.
Diego and Elena bappen to be with Isabel, and be assumes that
the serenade is given by some rival of his. In spite of the fact
th at. t~e ?allant cries « Isabel », the latter assures Diego that the
music 1s mtended for Elena, and to convince him of this gives
orders that the unknown be admitted. Fernando now appears, and
REV{JE HISPANJQ CE.

B

�66

GEORGE WILLIAM BACON

upon being rebuked by Isabel for his effrontery, replies that the
favors he has received from her have led him to assume that such
an attention would be welcome. Promising to visit her again the
next day, he then takes his departure. Diego fl.ies into a passion,
and after bitterly upbraiding Isabel is about to rush off, when
she locks the door and begs to be heard. After declaring that she
has always been faithful to him and bas never writteo or spok.en
to ber visitor, she adds that if he is still unconvinced, let him
refer the matter to her father, Don Pedro. She then bursts into
tears, and Diego, full of compassion, states that he will adopt her
suggestion .
Elena realizes that the su.:cess of ber intrigue depends upon
her seeing Pedro before Diego eau do so. Accordingly, she loses
no time in seeking an interview with him, and asserts that Fernando is paying court to Isabel, and that this may excite Diego's
jealousy. To avoid a possible quarre! between the rivais, he
sbould compel Isabel to marry one of them immediately. Pe~ro
thanks Elena for her interest, and says that without coosulung
Isabel he will choose Fernando, since he is rich and Diego
poor. On tbis, Elena retires.
.
.
Fernando oow enters, and briefly acquaints Pedro w1th lus
love for Isabel and desire to marry her. Hardly has he concluded when Diego appears, bent on the same mission. At
areat lenath and with much rhetoric, the new-comer pleads his
0
kl .
0
cause and tluowing himself at Pedro's feet, threatens to ta e 11s
own life if bis demand is rejected. Pedro answers that he will
reserve bis decisioo, for . at· prese,nt Diego is not sufficiently
wealthy to be considered; whereupon the latter requests th~t
be be granted three years in which to make his fortune. To th1s
Pedro agrees, and extends the tim.e to three years and three ~a_ys.
Diego then declares that it is his intention to join the expedmon
of King Carlos, who is about to leave in search of Soliman.

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

AcT II.
Although the three years and three days granted to Diego
have almost elapsed, yet h'e bas not met with longed-for good
fortune.
':'7hile in a raging storm the army is disembarking on the
A~ncan coast, the skiff conveying King Carlos from his
ship to the shore is upset. As soon as Dieao sees the accident
he plunges into the surf· and rescues the°King, but wins n~
reward beyond_ tb_anks and the promise of being kept in mind in
the future . Tlns 1s a great disappointment to the soldier for be
had _expected to receive a more substantial tribute of th~ King's
gratitude.
For two years Diego bas had no reply to the many letters he
?as sent_ Isabel through Elena, whicb has caused him ever increasi~g anx1ety. Isa~el, on her part, is worried that during the same
tJme she _bas rece1ved no word from Diego. That such should be
the case 1s due solely to Elena, who by intercepting the lover's
le~ters hopes to lead Isabel to belie\·e that Diego is dead; and
Diego, tbat Isabel bas marriedFernando. Notwithstanding Elena's
ruse, however, Isabel feels certain that ber fiancé will return before the expiration of the given time, and ber steadfastness at
last 1;1akes the schemer desperate. She determines to crush
Isabel s hopes once ~or ail, and with this aim causes to appcar
before the latter a fnend of Fernando, in the disguise of a soldier.
~ben the stranger asserts tbat he bears a letter for the father of
Diego, and asks wbere be can find him, Isabel naturally inquires
after l_ier lover, and is told that he is dead. On hearing this she
falls Ill a _swoon, and Elena is delighted at the outcome of her
stratagem.
Meantime, Diego leads an attack on the city of Tunis but
as be~ore, his bravery passes unrecognized, and overcome' with
despair he commands his servant to kill him. The domestic of

�68

GEORGE WILLIAM BACON

course refuses to obey, and while the pair are wrangling and
disputing, King Carlos approaches, and asks what the trouble is.
Hereupon, Diego relates the story of his life, and declares that
bis sole object in joining the expedition was to make himself
sufficiently rich to gain the hand of Isabel. Since in this he bas
failed, and the time allotted him bas almost expired, he no longer
wishes to live. In conclusion, he implores Carlos for aid; to
:which the latter replies that his complaint is just, and bestows
upon him the captaincy of his company, four thousand ducats
from the Kings share of the booty, and an annual income of
three tbousand from the revenues of Teruel. Further, he gives
him permission to depart for home at once.

AcT III.
The time li mit set for Diego's return has now passed, and.
Pedro and Elena are anxious to have the marriage between Fernando and Isabel consummated. Although the latter is heartbroken and full of misgivings, she finally yields to the threats
and coaxing of her father, and aftcr she has reluctantly consented
to become Fernando's wife, the ceremony at once takes place.
Meanwhile, Diego has landed on the Spanish coast, and is
journeying with al! possible speed toward Teruel. He reaches
there just as the town dock is striking ren, two hours after the
expiration of the time allotted. Filled with apprehension, he
hastens in the direction of Isabel's home, and endeavors to persuade himself that be may not yet be too late. When near the
house he meets bis loved one's servant, and from the volley of
exhortations to the saints with which she greets him, and her
extreme agitation, he fears that the worst has happened. After
expressing her surprise at the return of one supposed to be
dead, she reveals to Diego the sad truth regarding ber mistress.
He is deeply moved, and on declaring that he must see her,
the faithful servant bastens to forewarn Isabel, fearing that if

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Diego present himself unannounced the shock may kill her.
When Diego enters Isabel's apartment, an affecting scene
takes place, and, at last, in his despair the wretched lover wildly
proposes a dozen ways to nullify what bas been clone. Overcome with grief, Isabel replies that there is no remedy, and
fearful of the result should Fernando appear, begs him to depart.
This he refuses to do, whereat the realization that his life depends
on bis immediate compliance, leads ber to assert that she detests
him. To her horror Diego falls lifeless to the floor, as Fernando
enters. Suspecting infidelity~ the infuriated husband is about to
draw his dagger, when Isabel informs him that hü; intended
victim is already dead. Fernando then demands an account of
what has taken place, and after Isabel has given it, she expresses
the wish that she might join her lover. In a passion Fernando
retires, and Isabel, grasping the band of her departed fiancé and
s~vearing that she will be his bride in death, falls senseless upon
lus body. Whèn Fernando returns soon after and finds Isabel
still wit~ the dead, furious he threatens to take her life and 1s
shocked on discovering that she, too, is a corpse.
'

Amor,

Lealtad y A:nistad.

(.Love, Loyalty, and Friendship).

ACT L
. Lisardo, a member of the Court of Scotland, having for some
tlme observed 'the dejection of his friend Iacinto, asks him the
cause of it.
lacinto replies that three years previous he came to Scotland
as ambassador to the French King, Felipe, whose daughter Clorinarda at that time becarne the wife of the Scottish King, Filiberto. Sorne rime before leaving France, and while still quite
young, be had fallen in love with Laura, one of the Queen's

�GEORGE WILLIAM BACON

attendants, and was about to ask permission of the King to marry
ber, wben Lisardo arrived at the Court from Scotland. The
abject of his visit was to arrange terms of peace between the
two countries, and to betroth his King to the Princess Clorinarda. His mission was successful, and Clorinarda soon departed
for Scotland, accompanied by Laura and lacinto. Arrived there.,
the lovers continued their attachment., and often congratulated
tbemselves that a kind fate had permirted them to remain together. After a time, hO\vever, Iacinto realized that Laura's affection was being transformed into indifference, and soon this
feeling passed into disdain and then into abhorrence. He felt
certain tbat some rival had taken possession of ber heart, but
thus far he has not been able to discover his identity.
When Jacinto has fi.nished his naITative, he b gs Lisardo to use
bis influence with Laura. in an endeavor to persuade her to
restore him to her good graces. Such an appeal greatly perturbs
Lisardo, for it is he himself who has unknowingly won Laura's
love from Iacinto. He sees that his obligations as a lover and as
a friend are at variance., but finally selves the dilemma by determining to be true to Jacinto and promising to comply with h.is
request.
Shortly after this, the King confesses to Lisardo that be bas
long been madly enamored of Laura, and after pledging him to
secrecy asks his assistance. He unfolds a plan, in acccordance
with which Lisardo is to embrace every opportunity of speaking
to Laura on the royal behalf; and whenever his Majesty holds an
assignation with her by night, he is to impersonate Llsardo.
The latter is now in a more embarrassing position than
before, since he is between three fires, but as the King's desire
must be gratified, be answers that he will do whatever he can .
Lisardo, mindful of bis promise to the King, informs Laura
that he - Lisardo - will visit ber at midnight, but so nervous
and ill at ease does he appear that L1ura observes it, and asks
what the matter is. Lisardo excuses his confusion by replying

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

71

that the King is at prescnt a hidden listener, - which is really
the case - , and this so dismays Laura that sbe hurries away. In
her embarrassment, however, she makes a misstep and is about
to fall, when Iacinto catches ber in his arms. So utterly disconcerted is she that inadvertently she exclaims: "I am yours ";
whereupon Jacinto, delighted, resolves ro seek an interview with
her.

Acr II.
It is nearly midnight, and Laura is momentarily expecting
Lisardo. The Queen, who for some ùme bas entertained suspicions regarding ber husband's fidelity, is so restless that she
cannot sleep, and rising joins Laura and tells her of ber fears. The
latter - quite unaware that she is the indirect cause of the
Queen's anxiety ~ endeavors to reassure her, and declares that
the King's affection is too strong for him to be untrue. The
Queen then withdra,vs.
Two courtiers, Iulio and Alexandre, have long been jealous
of Lisardo's attentions to Laura, and decide to kill him wbile be
is visiting her by night. Choosing the present one for their
dastardly crime, they approach Laura's balcony., and Lie in wait
for their victim. Ginés, the latttet's servant, who is searching for
bis master, espies Iulio, and assuming him to be Lisardo hands
him a letter from Laura, and declares that she is infatuated with
bim, and will meet bim at midnight. Iulio replies tbat he will
keep bis engagement, and is more tban ever determined to put
ao end to his rival. At this moment Jacinto, hoping to catch a
glimpse of Laura, draws near the balcony, and when she hears
his footstep , she supposes him to be Lisardo. CalLing to bim to
stand below, she addresses bim .i n most endearing· tenns, and as
she does not discover her mistake, lacinto resoJves not to make
known his identity.
The King, who disguised as Lisardo has corne to call upon
Laura in accordance with his plan, conjectures that the barely dis-

�72

GEORGE WILLIAM BACON

cernible figure of lacinto is that of Lisardo, and is convinced that
his surmise is correct on hearing Laura address him by that
name. He decides not to reveal his presence, however, and at this
juncture Lisardo hirnself appears, accompanied by Ginés. As soon
as the latter sees tbe muffied figure oflacinto he recognizes hirn,
and informs bis master of bis almost certain suspicions. But
Lisardo imagines Iacinto to be the King,_and while be and Ginés
are discussing the mattet Laura takes leave of the mysterious one,
bidding him rejoin her in the garden the next morning. Lisardo
beccimes forions at this, and retires in high dudgeon. Laura
closes the window, _and lacimo is about to withdraw, when
Iulio and Alexandra corne forth from their ambush. When the
King espîes the pair, he st1pposes that Lisardo and Ginés have
returned, and Iacinto, who in concealment is now awaîting the
chance to take vengance upon the former, entertains the same
opinion. On seeing the King the bravoes naturally assume him
to be Lisardo, their bated rival, and drawing their swords they
attack bim. His Majtsty valiantly defends himself, and cries :
"Treason ", identifying the assailants as traitors, who bave
seized upon such a favorable opportunity to assassinate bim.
Jacinto rushes forth from bis hiding-place, and endeavors to kil!
the pair, or at least to capture tbem. ln both he is unsuccessful,
however, and they make good their escape.
When the King asks bis rescuer whether he recognized the
would-be murderers, jealousy impels him to reply that be is
certain tbey were _Lis~rdo and Ginés ; and be adds that as the
former is aware be ·has a royal rival, he would naturally harbor
enmity towards him. The King, much surprised that Jacinto
knows of bis ruler's infatuation for Laura, inquires how he
heard of it, and is told: " Through Lisardo ". He then
thanks Iacinto for bis loyal defense, and they take their departure. Lisardo, who is searching for the King, now appears, and
the Queen having corne out upon the balcony espies him, and
asks _w bether he 1s her loved one. Mistaking the Queen for

JUAN PEREZ

DE MONTALVAN

73

Laura, and faitbful to the pledge be gave the King, Lisatdo
reveals bis identity, and- after urging the supposed Laura to grant
ber heart to the King, states that since she has a royal lover
he himself must abandon her.
AcT III.

Now that the Queen is apprised that ail her anxiety regarding her husband bas been occasioned by Laura, she berates the
latter soundly and threaten·s to ex·pose her. After Laura has
denied the truth of the Queen's accusations, and has declared
that she still loves Lisardo, she reveals how the latter bas been
forced by the King to act as his agent in his amour with her.
At this disclosure the Queen is greatly surprised, and she apologizes for having made sucb unjust allegations.
Hardly has ber Majesty witbdrawn wben Jacinto appears, and
afrer telling Laura how she mistook him for Lisardo the previous
night, be reproaches ber bitterly for her infidelity. She i_s unmoved, however, and on her coolly informing him that she loves
Lisardo and has never cared one whit for him, he retires in a
furious passion .
Lisardo relates, at great length, to Laura the story of his life,
anq dedares that bis existence is now made wretched tbrough
the constant importunities of the King and Jacinto for assistance
in
. their respective love intrigues. And worst of all , Jacinto' coniecturing that his - Lisardo's - attentions are actuated solely by
a desire to win Laura for bimself, has believed him false and
called him a traitor. Laura listens in rather a disinterested way,
and when Lisardo bas concluded, she informs him that it was
the Queen, and not she, to whom he confided bis wo&lt;&gt;s the
oight before, and declares that he need barbor no jealousy
toward either of her other suitors, for she loves him alone .
lacjnto, who is playing the eavesdropper in order to ascertain
whether Lisardo has ·been soliciting Laura, is delighted to find
.

�74

GEORGE WILLIAM BACON

his suspicions unfounded, and repents of baving so unjustly accused bis friend.
The King learns from the Constable t~at his wou~d-be
assassins have been arrested, and are not L1sardo and Gmés,
as Iacinto had asserted, but Iulio and Alexandra. Furtber,
that they made a complete confession of their. plan_ to m~rder
their rival, Lisardo, and had attacked the King m m1stake
for him.
That bis wife may have no further occasion to foster jealousy
toward him, the King determines to force Laura to marry
immediately. Accordingly be summons ber before bim, and on
bis abruptly acquainting ber with his intention, she becomes
greatly disconcerted. Fearfully she asks who her ch?sen busband is, whereupon the King, wishing to discover wh1ch of ber
two sui tors she loves, replies : " Iacinto ". " Death rather than
marry th~ latter", affirms Laura; on whi~h the Kin~ declares
that knowing ber love for Lisardo he w1ll choose h1m as her
husband. He adds that it grieves him that Lisardo should have
been so unfaitbful as to betray to the Queen ber husband's infatuation for Laura. Hereupon the Queen, who is present, corrects
this erroneous idea by explaining bow Lisardo mistook her_ for
Laura, and thereby unwittingly dtsclosed the secret. Iacmto
confirms ber statement regarding Lisardo's loyalty, and confesses
that jealousy led him to misinform the King as to the identity
of the latter's assailaùts.
Lisardo now rushes in, and is about to stab himself when the
dagger is struck from bis band by Ginés. Th: desperate man
exclaims that he is wearied of a life so full of mals, and prefers
to end it ratber than be a rival of the King. Promising to serve
as best man at his wedding, the King then presents him with
the band of Laura and the Marquisate of four large cities.
Finally, the Constable makes known that Lisardo_is bis son, who
was born to him in bis youth by a noble Spamsh lady. When
Lisardo hears this he is overjoyed, and declares that after having

JUAN

PEREZ

DE MONTALVAN

75

suffered such worriment and anxiety, he now regards his bappiness as complete.

La Centinela .del Honor.
(The Sentine! of Honor).

AcT

I.

Fèaring lest Enrique, their King, may ~die without leaving a
successor, al! the Irish are demanding tbat he marry, and yet,
strange as it may se;::m, he flatly refuses to do so. The real reason
for this lies not in the fact that be is opposed to marrying, but
that for some rime be bas been secretly enamored of one Teosinda, and wishes to make ber bis Queen. He is quite unaware,
however, that Teosinda is the wife of Marco Antonio wbo
married her in secret; and he is equally ignorant of the 'unenviable position in which he placed his courtier, when he
requested him to be his intermediary. Through him bis Majesty
bas learned tbat Teosinda does not wish to marry, whereupon
the ruler suspects his go-between of being in love with ber, and
of falsifying ber messages. With the abject, rhen, of ascertaining if such is not the case, Enrique enlists the aid of the
Marquis, and asks him to deliver to Teosinda a gift and a
letter. If ber reply shows that she really loves the King, the
treachery of Marco Antonio will be proved, and be will be put
to deatb. Since the Marquis, too, is enamored of Teosinda, the
discovery that he bas a rival in the King fills him with dismay,
but bis only course is to comply with the royal will.
When the Marquis reaches Teosinda's, be is confronted by
ber cousin, Leonisa, wbo lives witb ber, and wbo was once
the abject of bis affections. Of course be is no little confused ,
and upon Leonisa inquiring what the rnatter is, be replies that
be is suffering cruel torments, the nature of wbich be &lt;lare not

�GEORGE WILLIAM BACON

explain. A little coaxiog, however, induces him to think better
of bis resolve, and when he has finisbed the story of bis sorrow,
Leonisa offers to aid him in his suit witb her cc,usin. The Marquis is overjoyed, and after Leonisa has confessed her love for
the King, he promises to requite ber kindness in any way that
may be in his power. Wishing to Jose no time in furthering ber
designs upon Enrique, Leonisa asks the Marquis to give her the
letter intended for Teosinda, and bids him report to the King
that Teosinda received it and wishes to speak with him. At
the assignation she will impersonate her cousin, and receive
wbatever token mav be intended for ber. The Marquis then
takes his departure, '1eaving Leonisa well sacisfied with the cleverncss of ber deception, for no one kno"Ws better tban she
that Teosinda is already marrid.
As soon as ber visitor has withdra,vn, Leonisa breaks open
the letter, aùd is busily engaged in perusing it wben Teosinda
unexpectedly enters the room.. Realizing the uselessness of
attempting to conceal the 1etter, since Teosinda must have
already espied it, Leonisa pretends that it is for ber, whom the
King now regards as bis inamorata. Teosinda can scarce believe
this good news, and when, at ber request, Leonisa bands her
the epistle, she reads it with the greatest delight. Never Joes she
suspect the deception, for ber oame does not appear in the letter,
having been placed only upon the envelope. At this juncture
Marco Antonio appears, and his ,vife hastens to tell him of the
change in the King, and shows him the letter. But he is not so
easily tricked by Leonisa's stratagem, for he declares that be
knows that the King still loves Teosinda, since he has just
asked bim to deliver a gift to ber. Stroogly suspecting that his
wife is in love with Enrique, his jealousy is all aroused, and
uoder the pretext that he wishes to aoswer the letter he obtains
possession of it. He then asks to be left alone, a_n d when he has
finished reading the communication, he feels confident that his
suspicions are well founded.

JUAN PÉREZ DE MONTALVA

77

Meantime, the Marquis has reached the palace, and at the
King's request to tell of his meeting witb Teosinda, gives a
wholl_y false account of ~·b~t has transpired. The King is delighted wnh a report of h1s inanwrata so radically different from
tbose furnished by Marco Antonio, and declares that since the
latter's treachery is proved, the Marquis will henceforth be bis
c~nfidant. Upon the appearance of Marco Antonio, the King asks
~un w!1at success he had with Teosinda, to which he replies:
She 1s of marble; tbere never was a disposition more i□ trac­
table ".
, Wl_1en his Majestt ~serts _that such is not the case and abrupt!) reures, the courtier 1s funous, and determines to take instant
veng~nce upon his supposedly unfaithful wife. Hurrying home,
he seiz~s a sword and buckler, and is about to leave the house
when, 10 the darkness, he is imercepted by his father, the Duke.
The ~atter, who knows nothing of his marriage, is surprised to
~ee hm, thus accoutered, and demands to know the reason for
it. At first Marco Antonio shows no disposition to comply with
the request, but finally bis father induces him to make a complet,e conf.ession. Wh ile the Duke by no means approves of his
sons _actions, he pardons him, and impresses upon him the
nece~sny of ever suspecting Teosinda, since ail women are
decenful. As_ soon as the youthful husband has Jeparted, the
Duke determ10es to folJow, and assist hirn in any way that he
111ay be able.
ACT

II.

. Scarcely has Marco Antonio arrived before the house of Teosinda, when the King, accompanied by the Marquis and Coum
also appears.
ot long after, the Duke stea1thi1y approache;
throu~h the darkness, and espying the otbers, resolves to conc:al himself and a,;vait developments. Almost immediately Leonisa cornes out upon the balcony, and a moment 1ater borh
Marco Antonio and the Duke - each quite unaware of the

�GEORGE WILLIAM BACON

other's presence - identify one of the trio below as the King.
Impersona6ng Teosinda, Leonisa expresses regret at having so
long refused to grant Enrique ber love, and confesses her desire to
marry him. Dclighted, the King promises to become her husband, wbile Marco Antonio, equally deceived with him, is wild
wirh rage, and more eager than ever to put bis wife to deatb.
The Duke, however, mistrusts the apparent iden6ty of the
person on the balcony, for believing that his son is in the house,
he naturally cannot u11derstand how Teosinda should be speaking to the King. As soon as Enrique and his companions have
departed, he determines to learn the identity ot the figure remainîng, and accordingly asks Marco Antonio who he is. The latter
replies : " A gentleman; and I must be left alone here. "
One word leading to another, very soon swoLds are drawn, but,
fortunately, after a few parrîes the two recognize each other, and
the son then tells of his intention to kill Teosinda. The Duke
regards such an extreme action as unwarranted by the present
evidence, and expresses his belief tbat it was certainly not Teosinda who appcared upon the balcon y.
Furtber discussion of the matter is made impossible by the
appearance of the Marquis and the Count, and fatber and son
retire to a spot \vbere they can play eavesdropper without the
likelihood of detection. Teosinda is the subject of the newcomers's conversation, and the pair in hiding soon hear the Marquis affirm that she will be l1is, even though the King is enamored of her. Marco Antonio can no longer restrain bis anger,
and rushing forth he brands the two courtiers as traitors, and
orders them to leave at once. This they refuse to do, whereupon
the Duke and he attack tbem, and force them to flee, the Cou nt
being pricked in the band. Though they are by no means sure of
the identity of their aggres ors, the Marquis suspects one to have
been Marco Antonio, and convinces the Count of the necessity
of their seeing the King before be can do so. To shield tbemselves, they will relate that as they were passing Teosinda's bouse

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

79

on their way home from the palace, tbey saw two masked men
standing by the door. They asked them their names, and because
they received no reply, they courageously attacked them. In
defending hirnself, one of the strangers let fall the hood from
about his head, and his identity was revealed - be was Marco
Antonio.
•
When the schemers rehearse this fictitious story to the
King, be praises their loyalty, and nmv convinced that Marco
Antonio is his rival for the band of Teosinda, he declares that
he must die. On the morrow he will give a hunring party, at
which he will ask the traitor to be present, and the Marquis
and Count are to decoy him into a lonely spot and murder him.
Although deüghted with this plan, for the sake of appearances the
pair at first venture a feeble remonstrance, whereupon Enrique
swears that if they are cowards he will do the deed himself. They
then express their perfect willingness co comply with the royal
desire, and scarcely have they clone so when theîr imended victim enters. Bidding the others withdraw , the Kinogives the
0
'
supposed traitor a most cordial welcome, and asserts that since
Teosinda has now granted him - the King - her love, be
proposes to enjoy her that night. As Marco Antonio has always
been most faithful, be will accompany him, and on the day
following will also join him in a hunting expedi6on. The wretched husband is of course horrorstruck, and alù1ough he is constrained to acquiesce he shows such marked ao-itation
that the
0
'
King considers it a mute confession of his treachery.
His interview with Enrique proves to Marco Antonio the
~tter absurdity of his having followed the Duke's counsel regardmg Teosinda. He is angered with himself that he did not kill her
when he intended, for how can there be the slightest doubt of
ber guilt. Had he only followed his own wishes, instead of his
father's, he would not now have to witness bis own dishonor.
Filled with such bitter reflections, he meets the Duke, and, eager
to vent lùs feelings, upbraids him for having given such advice.

�80

GEORGE WILLIAM llACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

But the Duke does not lose his temper, and after having heard
the story of bis son's distress, consoles hi[I), and assures him that
he himself will defend the house of Teosinda against the King.

the house. Enrique accosts him, and when, a little later, the
Marquis an&lt;l the Count return, they find the pair busily enaaged
in conversation. Unluckily for Mulete, the Marquis reco;nizes
him and reveals his identity to the King, who orders him put
in irons, that the following day they may subject him to a
searching cross examination.
Immediately following the withdrawal of the royal party Marco
Antonio appears, and, soon after, the Duke. So unceremoniously was Mulete hustled away, that he had no chance to close
the street · door, which he had left open with the intention of
soon reëntering. The moment the Duke and his son see the
open door, they rashly conclude that the late encounter betv,:een
the former and the Marquis and Count, was but a ruse of the
King ~o lure the Duke from his post. With the door unguarded,
the Kmg \\'Ould be free to pass in, and they consider it very probable that be has ùone so. Filled with anxiety, the Duke
declares that he will enter and ascertain whether their suspicions
are correct, while Marco Antonio will stand guard, in case the
Marquis and Count shouJd return.

ACT

III.

In accordance with his promise, the Duke takes up his stand
before the dwelling of Teosinda, and very soon the King arrives,
accompanied by the Marquis, the Count, and Marco Antonio.
When Enrique approaches the door sufficiently to espy the
muffied figure of a man standing beside ir, be bids Marco Antonio go learn bis identity. The courtier obeys, but before be can
draw near the Duke, the latter demands bis name. Agreeably to a
preconcerted arrangement, by which be is to answer any challenge of his fatber by the word" Honor ", Marco Antonio gives
this pass word, and the Duke asks him to approach. He replies
that he fears to do so on accounr of the proximity of the King,
and, for the same reason, deeming fuhher conversation unwise,
returns at once to tbose awaiting him. They are surprised to be
told that the stranger is undoubtedly an insane soldier, who
demanded Marco Antonio's name exactly as if be were on guard
duty. Who the madman is could not be learned.
The King then requests the Marquis to go fon-..-ard, but he meets
with no better success, and the like is true of the Count. Irritated, Enrique swears that he himself will either gain the desired
information or take the ·m adman's life. But notwithstanding that
the monarch makes known bis identity, he fares little better
tan the others, for the unknown gives his name simply as
" The Sentine! of Honor ". Enrique is furious, and bidding bis
companions kill the traitor, a desperate conflict ensues, in
whicb the Duke, all the wbile retreating, keeps bis adversaries at
bay. Very soon the combattants are lost to view in the darkness
of the night, and while the King is reflecting upon the stranger's
bravery, Mulete, the servant of Marco Antonio, comes forch from

8r

For some rime Teosinda has feared that sbould the King discover ~1arco Antonio's love for ber, his life would be endangered,
and th1s drea&lt;lful thought continually harasses the unhappy
woman. On the night in question she has a drearn in which
Enr~que kills he_r husband and she falls dcaù from gri:f. Awaking
ternfied by th1s awful vision, Teosinda calls for Leonisa and
i~st as the latter responds the Duke enters the apartment. 1Teosmda asks her cousin for a light, and while it is being brought
the Duke secretes himself behind a door determined to Jisten to
their conversation. Upon Leonisa's retur~, Teosinda relates her
dream, and in spite of her cousin's consolation bursts into
tears .. Wha~ever suspicions the Duke may have entertained
r~gardtng l11S daughter-in-law's fidelity are now beginning to be
dtspelle&lt;l, and be decides to make his presence known and
assure her that her dream is unrrue. But the moment Teosinda
REVCE HISPANIQCE.

B

6

�82

GEORGE WILLIAM BACON

beholds him she imagines that be has corne to teU her of Marco
Antonio's deatb, and declaring that she alone is to blame, bids
him kill her out of revenge. The Duke replies that his son is
still alive, but in grave danger from the King, and then expresses
bis distrust of the hunting party to which Marco Antonio has
been invited. Teosinda begs him accompany her husband on the
morrow and protect him, and having promised to do so, the
Duke takes bis leave. The moment they are aloue, Teosinda
informs Leonisa that she proposes ta aid the Duke in saving her
husband's life, and asks her to go with her. Leonisa is delighted,
and gladly accepts the invitation, for in this way she hopes to
have an opportunity of speaking with the King.
The following day, true to his word, the Duke dogs the hunters as closely as be &lt;lares, and as last overhears the Count and
Marquis endeavoring to extort a confession from Mulete. Angered
on learning nothing of his master's movements the preceding
night, the imagine that be is feigning ignorance, and tic him to
a tree, with the declaration that they will stab him to death. As
soon as the two have departed, the Duke leaves his hiding-place,
releases the unfortunate lackey, and engages him in conversation.
Imagine their horror, when, shortly after, covered with blood
and crying " Treason ", Marco Antonio dashes towards them
and falls at their feet. A hurried examination shows a severe, but
not fatal wound in the head, and, immediately after, the Duke
announces bis determination to seek out and punish the assassins. This declaration seems ta infuse fresh vigor into Marco
Antonio, and he is about to follow the retreating figure of the
Duke, when the King suddenly appears. Disappointed ta find the
abject of his hatred still alive, Enrique, to tonnent hirn, daims
that he has enjoyed Teosinda, and then leaves him. Wild with
rage, Marco Antonio bursts forth into an impassioned tirade,
which is interrupted by the approach of his wife. Turning upon
her, he charges ber witb infideliry, and notwithstanding ber
denials, swears that she will pay the penalty by death. Teosioda

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

assure5 him that it .,vill be
. a pleasure to die at h"1s h an ds, w 11ereMa
A
upoo
rco ntomo seemg the King and Leoni· . h d'
b"d I fi Il
·
sa m t e 1stance
1 s ier o ow h1m, and withdraws.
'
u~ea~ti~e, the Duke,_ assisted by Mulete, has captured the Marq· s tankill ount,
and bnnging them before the Kin g, as k. s perm1s.
h
s1on o
t e~. Before Enrique bas a chance to reply, ail are start~!~fte;eosmda and her_ husband standing on a cliff above them.
g no,~n to the King his resolve regarding Teosinda
Marco Amomo assures him of the utter futility of his
,
threats to rescue her and kill h.
.
b r
present
them h
.
im, smce e1ore he can reach
s e w1ll be dead. In response to his Mai· esty's .
.
what provoke h.
mqu1ry as to
for T
. d s l i~ to such cruelty, the courtier tells of his love
fulne~os1~ aÎ t 1e1_r secret marriage, and her subsequent unfaith. xp ,ananons by the King and Leonisa now follow
a~d t~e latter s ardent desire is gratified when E .
h '
h1s w 1fe To th C
nnque names er
while
Ae o~nt and Marquis the Duke grants a pardon
Kin
bar~o ntomo and his wife descend to kiss the fret of ~
g w o ias been the sole cause of their unhappiness.

M

Como Padre y como Rey.
(Like Father and like King).

AcT I.
Conrad, an old man who has b
f;
Minister, informs Carlos ' h . een or many years Prime
- that on a
f
w o 1s generally accepted as bis son
asked the Ki~gcotunbt o lladvance&lt;l age and failing health, be bas
0 e a owed to res ·
· l·
,
great &lt;lelight th K
ign 10 us sons favor. To bis
I
gence is m;st e tnlg Jas acceded to the request. This intelliunwe corne ta Carlos fi l1
1·
~uties of his office will l
. ' . or e rea 1zes that the
of his supposed sister V;~r:!~/ef;1ve ,l11m of the companionship
enced the warmest affect'
w'.1S h~mawho~
he has long experi.
1011.
therefore t d
h
appomtment without . . C
o•.
' o ec me t e
g1vmg onrad h1s real reason for so doing,

r

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN
GEORGE WILLIAM BACON

he offers several very plausible excuses as to why he should not
accept it. Conrad replies that although his objections are, in
themselves, just, yet be cannot refuse to serve, especially after
the request made to the King has been granted.
Carlos is greatly disappointed at Conrad's ans,ver, and resolves
,to have an interview with the ruler, whom he never for a
moment suspects to be his own father. That Carlos is a natural
child the King does not wish revealed till bis own death, for
havin(,T a leoitimate son who is heir to Sicily, he does not yet
b
b
know what he will be able to bequeath to Catlos. Conrad, who
has reared the latter from infancy, alone shares the secret. \Vhen
Carlos cornes before the King, he states, at some le.ngth, that he
is wholly unfitted for the responsible position for which he bas
been chosen, and condudes by giving thanks for the honor
that has been conferred upon him. The King, however, declares
that be is well equipped to fill the office creditably, and after
giving him some sound advice as -tO how he should proceed,
dismisses him.
Violante, who for some time has been the impassive recipient
of t.b.e most persistent attentions frpm . the Prince, now receives a
call from him. Annoyed by his importunities, she treats him with
indifference and begs him withdraw, for in the absence of her
father - Conrad - and brother her reputation is endangered.
He refuses to comply with her request, and while they are disputing Carlos appears. The Prince shields himself by asserting
that be is waiting to confer with Conrad on a matter of business, and then states the nature of it - supposititious, of
· course - to Carlos. After the latter has assured him that bis
message will be delivered to Conrad, and an answer sent him at
the palace that same day, the Prince takes bis departure,
greatly piqued by Violante's reception. As soon as he is out of
hearing, Violante declares to Carlos. that although, of course, she
can never become his wife, yet she will always remain faithful
to him and wiU never marry the Prince.

ACT

II.

T hat he m~y be able to judge of bis son's ability in his new
office, the King secretes himself in the hall where Carlos is
giv'.n_g an audience and receiving various petitions. After the
peut10ners have been heard, and all present have retired, a servant bands the young man a note from Violante. As be is about
~o read it, the King makes kno,vn bis presence, and Carlos bast1ly,_ ~nd without being observed, slips the letter into a roll of
pet1t10ns he is carrying. The King tells him that he has a natural
son who has been reared incognito, and adds that he wishes to
conf~r wi~h Carlos as ~o how best he should inform the people
of tl11s, wnhout offending the Prince. He then hands Carlos a
paper stating the full details of the case. As the latter stretches
forth bis band to receive it, he accidently lets fall the bundle ~f
petmons, which the King, desirous of examining, at once picks
up. Carlos becomes greatly em barrassed and confused, and makes
several excuses, to the end that the King will hand back the
package. All in vain, ho,vever, for his Majesty deliberately inspects the papèrs, one by one. At last he falls upon Violante's
lett~r, _and to the utter dismay of Carlos reads it aloud from
b~gt~ntng to end. Therein, she implores Carlos to be hersj and
hmtmg ~hat their fortune looks more propitious, promises to
commumcate something of interest when she next sees him.
Th~ young Minister is thoroughly frightened, while the King
believ~s that Conrad has revf aled the secret to his daughter Viola~te .m the hope that she may become the wife of Carlos.
Feignmg to be highly incensed at bis son, the King sternly
d~clares that henceforth he shall sleep in the palace where be
w11!
· state business that be will
'
. be kept so engaged with
have no
urne for amours.
a Qui_t: contrary to the King's assumption, it was not through
ny disclosure of Conrad, but solely by means of an accident

�86

GEORGE WILLIAM BACON

that Violante learned of the royal descent of Carlos. While looking through her fatber's desk, she cbanced to find a paper certifying to the former's noble birth, and delighted that ber supposed brother was really not related to her, she immediatèly
dispatched to him the letter which eventually fell into the bands
of the King. In her joy, she also imparts the glad news to her
cousin Elvira. The latter, quite unknown to Violante, is also in
love with Carlos, and, mad with jealousy, resolves to avenge
herself upon him by rehearsing to Conrad, at the first opportunity, what Violante bas told ber.
Conrad bas been severely reprimanded by the King for
betraying such a confidence; and when, through Elvira, he finds
that it was Violante herself who Las placed him in this false light
with his Majesty, he tells Elvira he will punish Violante, and at
the same time repair the mischief that she has done. He then
discloses the stratagem by which he hopes to attain bis object.
In accordance with this stratagem, Conrad informs Carlos
that the person named in the paper found by Violante is not be,
but the King's son - deceased for some years - , and that Carlos
is bis own son. The two lovers are dismayed at this, but a
servant who overheard the conversation between Conrad and
Elvira, assures them that they have no cause for anxiety, and
then repeats what Conrad told Elvira in regard to bis proposed
stratagem. Carlos can scarce believe what he hears to be true,
and, in order to confinn it, bids Violante confess to Conrad ber
discovery of the paper. She is also to assert that, relying upon its
declaration, she has promised Carlos that she will become his
wife. In this way, Conrad will be forced to speak the truth about
the matter.

AcTIII.
Agreeably to the King's command, Carlos has changed his
place of residence, and at the palace, where he is now living,
receives a message from Violante asking him to call upon her

JUAN

PEREZ DE MONTALVAN

that evening. Soon after nightfall he approaches her bouse, and
sees two men whom he assumes to be the Prince and a friend.
He is furious with jealousy, and only the uncertainty attending
their identity deters him from attacking them. The pair, however, is no other than the King and Conrad, the former having
corne to ascertain whether Carlos is visiting Violante in disobedience to his orders. That Conrad may entertain no suspicions
as to the real abject of his visit, the King accounts for bis presence by a plausible excuse, and, confident that Carlos is not
there, decides to return home. When about to take leave of Conrad, he discerns two figures through the darkness, and while be
and Conrad retire into the house, the strangers station themselv.es under Violante's balcony. They are the Prince and a companion. The former, who for some time bas been jealous of
Carlos, is about td execute a stratagem, with the object of determining whether his rival is in the habit of keeping nocturnal
assignations with Violante. In accordance with bis plan, the
Prince loudly cries out several times &lt;&lt; Carlos», whereupon
Violante opens her window. Convinced that Carlos bas been
expected, his curiosity is satisfied and be is about to depart,
when Conrad, who bas beard him cal!, appears at the door,
and mistaking him for Carlos begs him to return at once to the
palace lest he be discovered by the King. The Prince then withdraws, and .the King, equally deceived with Conrad, orders the
old man to follow him and ascertain whether be returns to the
palac.e. Violante now espies the King, and supposing him to be
Carlos, asks him to corne to ber room. He does so, and after she
bas confessed ber love, his Majesty, greatly to ber embarrassment, reveals bis identity. In ber anxiety to correct the mistake she bas made, Violante stoutly declares that she bas never
loved Carlos, and fearful that at any moment he may enter, she
implores the King to vithdraw. He complies with her request,
and hardly has be left the house when he meets Carlos. Unluckily, the latter again mistakes bis father for the Prince, and after

�88

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

telling him tbat he bas learned he - Carlos - is not Violante's
brather, declares tl1at be will challenge a11 rivais. Imagine Carlos's dismay wben he finds that he bas been speaking to his father,
who after meting out to him a severe, though entirely feigned
reprimand, allows bim to depart.
Acting upon ber lover's advice, Violante acquaints Conrad
with the discovery she made in the latter's desk, and also with
her promise to marry Carlos ; and adds that it is now imperative
for him to state the truth regarding their relationship. Conrad,
however, is determined not to reveal the secret, and, to her surprise and disappointment, replies that he will tell nothing. At
this moment the Prince reappears, and angercd both by Violante's coolness and his father's opposition to his suit, - for be
is already betrothed to Isabel of France - , he attempts to abduct
ber. Hereupon, Carlos, who has been hiding in the bouse since
bis last meeting with his father, rushes out and challenges him.
The Prince, in a furious passion, is about to draw his sword,
when the King enters ; and after the ruler has reprimanded, as
his sons, both the combattants for having disobeyed his orders,
he bids Carlos offer his hand to Violante, and the Prince prepare for his marriage with Isabel.

obstacles cannot turn the Prince from his purpose. On the contrary, they serve 9nly to increase bis detennination.
The night following that on ,vhich Ladislao was attacked,
finds him again at his usual post, and as soon· as Estela espies
him she speaks to him, under the supposition that he is Carlos.
The Prince is disappointed, however, not to be addressed by the
name of his rival, for in this way he has expected to discover h'is
identity. Accordingly, after a few moments's conversation, he
chides Estela for having forgotten bis name, adding that if she
had not, she would surely make use of it. To his chagrin, she
replies that he cannot have so soon forgotten the compact they
made, whereby, for the sake of security, he was to remain
unnamed.
Not till after Estela has reassured the Prince of her love, does
she begin to doubt that be is Carlos, and in order to confirm or
allay ber suspicions she makes use of a ·c!ever stratagem. Lowering a ribbon, she bids him fasten thereto the love-token thrown
by her to Carlos the previous day, explaining that ber brother
Alexandra, wbo gave it to her, nmv needs it. This request puts
the gallant in a most unenviable predicament, for be is quite
ignorant of even the nature of the token. Much confused, he
assumes the same to be a jewel, and falteringly replies t)1at be
bas forgotten to bring it. At this, Estela declares him to be the
Prince, and Carlos, whose jea1ousy is excited from baving
overheard the conversation, rushes forth from his place of concealment, and furiously attacks him. Two corn panions, Federico
and Ricardo, corne to Ladislao's a.id, while Carlos is supported
by his servant Viento. So effectively do the aggressors ply their
swords, that after a b1:ief resistance the Prince and his friends are
forced to fl.ee.
Short as was the con:flict, it has been overheard by Alexandra,
who, the moment he appears, is also set upon by Carlos. Only
his abrupt command to hait saves him from injury, and instantly the young suitor realizes the mistake be has made. Pre-

Coma se guarda el Honor.
(How Honor is guarded).

ACT I. ,
Ladislao, Prince of Hungary, is madly infatuated with Estela,
the inarrwrata of Carlos, and in the hope of gaining her affection
often takes up bis stand by night beneath ber balcony. That he
receives no encouragement from Estela, that be bas been attacked
one night by a persan whom he assumes to be her lover, and
that his father is bitterly opposed to bis actions, - ail tbese

�90

GEORGE WILLIAM BACON

tending, however, that he is unaware to whom he is speaking,
Carlos complies with Alexandro's request to relate the causes of
the dispute ; and after he has done so in detail, Alexandro
reveals his identity and bestows upon him the hand of his sister.
Having done this, he narrates at length the history of Estela and
himself.
Twin-born in a castle close to the sea, about four miles from
their present residence, they were mere children when, one day,
the castle was suddenly inundated. By means of a boat their
father carried them to safety, and he was about to rescue his
wife when both were drowned, together with a thousand others.
A relative reared the two orphans, for whom, during fifteen
years, the one remaining tower of the castle has st.ood as a bitter
reminder of their misfortune.
When Alexandro has concluded his narrative, he adroits
Carlos to the bouse that he may give bis band to Estela, and at
the same moment the Prince appears. Throu_gh representing
himself to a maid-servant as the lackey of Carlos, he gains an
entry - just in time to avoid meeting bis father; the King, with
torches. and attendants. Naturally, the appearance of the Prince
occasions a war of words, suîficiently audible to attract the
King's .attention. As soon as he bas distinguished bis son's voice
amidst the uproar, the ruler directs the door to be broken down,
whereupon the occupants of the house rush out in the wildest
confusion. When quiet is established, the King deprives Ladislao
of his sword, and orders bis imprisonment, while Estela, on her
knees, tells of his long continued importunities. Furious, the
young gallant is Ied away, and the King assures Estela that
never again will be have an opportunity to annoy ber.
AcT

II.

A ·confinement of two months bas not tempered Ladislao's
intractability, and when his father learns that he has attempted

JUAN

PEREZ

DE MONTALVAN

to contrive the murder of Carlos, he visits him in his prison .
Sixty years of rule find the King very desirous of abdicating in
favor of bis son, but he realizes that this is impossible unless the
Prince radically changes bis mode ofliving. Accordingly, at some
length, he reproves him for lùs waywardness, bids him deport
himselt as befits a future King, and concludes with the request
that he marry the Infanta of Polonia. Her ambassador is even
now in Hungary, and with him he has already discussed this
most important matter. If. he does not obey, he will kill him
rather thari let him be bis successor.
Scarcely has the King withdrawn, when Ricardo enters and
announces that be bas bribed Camila, Estela's servant, to admit
the Prince to ber mistress's apartment. Till a late hour each
night, Carlos is engaged at chess with his brother-in-law
Alexandro, and therefore it will be easy for the Prince to meet
Estela. Naturally, Ladislao is overjoyed on hearing such good
news, and bestows a chain upon Ricardo as an evidente of bis
gratitude.
At the hour appointed, Camila fulfills ber promise, and as the
Prince is groping about the apartment in the darkness, he overturns a small table. He manages to secrete himself just 111 time to
escape being see11 by Estela, wbo enters accompanied by Camila
with a light. Immediately, the overturned table strikes her attention, and Camila, in confusion, hastens to assure her that it was
she who stumbled against it.
The retirement of Camila is followed by the appearance of
the Prince, who declares that if Estela call for help, he will
assert to her husband, when he answers her cries, that it was
she herself who invited her calier. Deeming strategy more prudent than resistance, Estela feigns acquieicence, and the Prince,
delighted, removes his sword and buckler, and lays them on a
table. The moment be has done so, Estela, to bis consternation, seizes the sword and cries loudly for help. Extinguishing
the light, Ladislao makes bis escape, none too soon to avoid

�92

I

GEORGE WILLIAM BACON

·

encountering Carlos and Alexandra. To them Estela reveals her
suspicion that through bribery the Prince gained access to her
apartment ; and acting on this suggestion Carlos, shortly after,
draws a dagger on his servant Viento, and bids him confess all he
knows about the matter. The terrified lackey at once exposes the
treachery of Cami la, and while Carlos pretends to pa_rdon her, he
directs Viento later to take her life by hanging.
Furious tbat Esrela should have so tricked him, the Prince devises another stratagem. Causïng Federico co inform Carlos that his
immediate presence is desired at the palace by the King, Ladislao
repairs to the home of the former, and is ab,out to enter when he
is confronted by Estela, sword in band and garbed as a man.
Knowing that Carlos has already left the house, the Prince is
surprised to encounter such opposition, but bis surprise is tr-ansformed into jealousy when the stranger announces that he is
the lover of Estela. Meantime, Federico has betrayed to Carlos
the Prince's ruse, whereupon the aggrieved husband hurries
home, and, hidden near the door, overhears the declarations
of the mysterious one. Unaware that througn Viento Estela bas
also been apprised of Ladislao's deception, and has adopted her
disguise in order to thwart it, Carlos experiences a jealousy
equalled only. by that of the Prince. Very soon, the latter fües
into a rage and attack~ Estela, who bravely defends herself, at the
same time retreatiog into the house. Sirnultaneously the combattants espy Carlos, and the Prince withdraws, while the former resolves to enter his house and put Estela to death. Before
he can do so, however, bis wife appears in her usual dress, and
to his question regarding the strauger, replies that she will bring
him fonh from the bouse. In a few moments she reappears,
garbed as before, and Carlos is about to take vengance upon the
supposed intruder, when Estela reveals ber identity and tells
why sh€ adopted such a disguise. Alter praising her determination and ingenuity, Carlos affirms that if they would escape the
further pe'rsecutions of the Prince, t11ey must flee immediately

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

93

to the solitary tower of the castle that was overwhelmed by the
sea. •
AcT III.

Carlos, Estela, and Alexandra have passed more than ten years
undistnrbed in their lonely retreat. Ladislao is now King, but
still -unmarried ; and, strange to say, the time tliat has gone by
since the sudden disappearance of Estela bas not cooled his passion. Indeed, the lapse of years seems only to increase bis despair, and the consolation offered by bis old companions, Ricardo
and Federico, avails hirn but little. One day, when he has been
more than usually despondent, and their efforts to cheer bim
have been in vain, Ricardo, as a last resort, suggests a hunting
party, and to this the King assents.
Meanwhile, Carlos's daughter Rosaura has gained the consent
of her father to take her to land, for during her ten years of life
in the tower, sbe has never seen more than the dreary expanse
of water surrounding it. Estela is overcome with grief on parting from her husband and child, and so poignant is her sorrow
that it would seem tbat she bas a presentiment of the misfortune
destined soon to befall them.
When they reacb the shore, Carlos leaves his daughter in
order to pursue a deer, which bas already been wounded by the
King, and which passes close by them. The child has not been
long alont when a huntsman suddeoly appears, and so terrified
is she that she attempts to flee. · But run as sbe will, Rosaura is
no match for the stranger, and he soon overtakes ber. Struck by
her beauty, he is extolling it in extravagant terms, when Carlos,
who has espied the couple from a distance, approaches. Wishing
to discover the identity of the huntsman without himself being
seen, be hides to listen to their conversation. Imagine his horror
when he recognizes the stranger as his enemy, Ladislao. The
latter as quickly identifies the features of Rosaura with those of
Estela, and, overjoyed, asks her the names and whereabouts of

�94

GEORGE WILLIAM BACON

ber parents. In her innocence the child reveals al!, and if the
King is transported with delight, Carlos is overwhelmed witb
despair. Having gained the information be desires, Ladislao asks
Rosaura to accompany bis, and on her demurring attempts to
carry her away, when Carlos rusbes forth froro his hiding-place.
Assuming that the latter intends to kil! him, the King brands
hirn as a traitar, whereupon Carlos, in tears, throws himself at
his feet, declaring that only for the chase bas he brought his
musket. Rosaura, surprised to see ber father weep, suggests that
they return home, and the King angrily orders them to begone
at once. Heart-broken, Carlos leads bis child to the boat, while
Ladislao calls for Federico and Ricardo ta go with him to the
tower.
When Carlos appears before Estela and Alexandro, his look of
worriment does not fail to escape tbem, and on their asking the
cause of it, he hints at wbat bas occurred, and adds that already
their persecutor is on bis way thither. Filled witb despair, the
little company closes all the openings in the tower, and then
ascends ta the summit to await the arriva! of the King and his
men. The latter soon appear, and scaling ladders being placed
against the walls, Ladislao commands that Carlos be put to
deatb, and his body cast into the sea. Federico and Ricardo have
already begun to ascend, and the others of the party are about to
follow, when Carlos asks tbat they halt and give him their atteution. At great length, he relates the story of his life, and the
many persecutions whicb his wife and he have suffered at the
bands of the King, and concludes by declaring tbat they will die
together. With these words, be clasps Estela in his armsand leaps
into the sea, Ladislao, startled by this unexpected act, excitedly
orders a boat to be manned, while Alexandro barely forestalls
Rosaura from following the example of ber parents. Those sent
ta the rescue are successful, and when Carlos and his wife prostrate themselves before the King, the latter praises her determination, and bids them both rise. As an evidence of bis approval

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

95

of Estela's conduct, he then announces tbat Rosaura shall be his
Queen, while to Carlos be gives the governorsbip of the country,
and to Alexandro six estates .

Cumplir con su Obligacion.
(To do one's Duty).

AcT

I,

Don Juan, a member of the Court of Clenardo, Duke of Florence, is beloved by Camila, the latter's sister, and he responds
to ber affection. He is loved also by Celia, Camila's cousin, of
whom Clenardo is enamored. In spite of the love whkb Clenardo shows for Celia, she treats him with the utmost indifference, and repels bis advance.
Quite unaware of the attachment existing between Juan and
Camila, Celia resolves to ask her aid in winning him, and
accordingly, after confessing her love for Juan, requests her to
communicate it to him. This of course amuses Camila's
jealousy, and so ill at ease does she become, that Ceha, with
a bantering air, accuses ber of being in love with Juan.
Observing' the reluctance of Cam il a to corn ply with the demand
she has just made, Celia adds that if she does not do so,
she will herself deliver the message to Juan. At this declaration, Camila decides that it is best for ber to gratify the desire
of ber rival, and, therefore, sbe states that she will interview
Juan at the earliest possible moment.
Clenardo deduces from a remark let fall by Celia, that sbe
bas bestowed ber heart on another, and never suspecting him to
be Juan, he confides tq the latter tbat he bas a rival, and ai;ks him
to ascenain wh_o he is. Jua11, equally unaware that he is the
cause of Celia's coolness toward Clenardo, assures him that be
will do all in his power to find the offender. Acting upon a hint

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

previously dropped by Celia, Clenardo then advises Juan tbat
the quickest way for him to salve the problem will be to ask
Camila whether she can reveal the identity of Celia's new lover.
On meeting Camila, Juan is about to follow Clenardo's suggestion, when she interrupts him and - with the abject of
learning whether he cares for Celia - inquires if he is in love.
He ans,vers affirmatively, but al! her fears vanish when he adds
that she herself is his inamorata. Camila feels so reassured, that
she resolves to make no allusion to the message which Celia has
requested ber to deliver. Juan, mindful of his promise to the
Duke, now inquires whether Celia has a lover, and receives the
reply that she has, and that he is Clenardo. From this be concludes that the latter's suspicions are groundless ; wlùle Can:)Îla,
who very naturally does not desire to reveal Celia's infatuation
for Juan, congratuktes herself that she has maintained silence on
that subject. At this moment Clenardo appears, and, to their
utter dismay, announces that Arnesto, Marquis of Santelmo,
who bas been betrothed to Camila, is nearing the city, and that
he is going forth to welcome him.

the ribbon, and declares that her jealousy is groundless. Camila
does not believe hirn, bowever, and when she carries out her
threat exhibits the ribbon to Clenardo as evidence of the truth
of ber assertions. Camila's disclosure serves to confirm, in the
Duke's opinion, the correctness of the statement made to him
by Celia, that Camila cculd tell who his rival was. He feels that
J~au bas betrayed his confidence, and after first planning to put
h1m to death, finally decidcs to banish him the next day.
Camila is overcome with remorse at what she has done, and
resolves to see he1' lover that night, at ail hazards. When he
appears before her, in answer to her summons, she asks him to
relate the story of his life, for knowing bim to be a Spaniard, she
has often wondered why be has been so long absent from his
native country. He tells her tbat his real name is Carlos Enriquez, and tbat his long stay in Italy can be explained by the fact
tbat during ail this time be has been searcbing for the traducer
of !_lis sis ter Estela. After the crime her deceiver B.ed to Ital y,
wh1le she entered a nunnery. Thus far, his search has been
fruitless, but he hopes that he may yet have th~ satisfaction of
killing the traducer on sight.
The two !avers are now startled by tbe unexpected appearance
of Arnesto, who has been lurking about in the endeavor to find
who his rival is for the band of Camila. He has very correctly concluded that her coolness towards him is to be accounted for
through ber already having bestowed her affection on another.
Hardly has Amesto entered the room ,vhen Clenardo appears,
a~companied by attendants, and challenges him. Asked to explain
~is presence there, Arnesto states that be is looking _for his
nval, on whom be desires to take revenge. Clenardo, supposing,
of course, tbat Juan bas came to visit Celia, the former's fiancée,
then assures Arnesto that he bas no bornund for i· ealousy&gt; and bids
1•
11 m depart. After be has clone so, Clenardo furiously turns upon
Juan, and accuses him of being a traitor and a deceiver. Juan is
thereby placed in a very perplexing situation, for to deny that

AcT

II.

Arnesto :irrives at tbe palace, and feels confident that Camila's
heart will be bis as soon as she beholds the splendid retinue
which accompanies him. Quite contrary to his expectations,
however, she scarcely deigns to notice him, and their first
meeting is abruptly terminated by his leaving ber in great vexation.
,
Meantime, Celia bas not scrupled to evince her affection
for Juan, and, in the very presence of Cami la, gives him a ribbon
upou ,vhich his name is embroidered. At this, Canùla flies
into a passion, and after furiousl y u pbraiding ~er lover for infidelity, declares that sbe will expose his relation~ with Celia to
Clenardo. In the hope of pacifying Camila, Juan then bands her

REVCE HISPANIQ UE.

B

97

�GEORGE WILLIAM BACON
•

1
1

he has corne to press his suit with Celia would be a tacit adn_iission that Camila was the abject of bis love; and the latter bemg
betrothed to Arnesto, Clenardo would be angered in either cas:.
Therefore, be keeps silent, while Clenardo promises to spare h:s
life on condition that he leave Florence the following day.
AcT

III.

In accordance with Clenardo's decree, Juan departs from the
city and enters upon his journey ta Spain. He has not gone far,
however, when be i~ overtaken by a servant of Arne~to, :"'l~o
bands him a letter from his master, and asks him ta dehver 1t m
Madrid. Juan promises ta comply with the request, and t~e ''.alet
turns back. Observing that the letter bears the address of h1s s1ster
Estela Juan becomes suspicious, breaks the seal, and reads
Arnes~o's solemn pledges of eternal fidelity to _the un~ortunate
girl. Knowing that ber traducer intends marrymg Cam1la, Juan
- wholly disregarding the danger ta which bis own life w1ll be
exposed - resolves to · return ta Florence and put Arnesto to
death.
.
Meanwhile, Camila is in great distress, for with Celia reconciled ta Clenardo, and Juan banished, she fears that so~n s~e
will be forced ta become the bride of Arnesto. So determmed 1s
she bowever, that she will never marry him, that she endeavors
by ~1 eans of a, stratagem at least to defer the ~arriage. The ruse
fails and driven to desperation by Clenardo fixmg the day following 'for the ceremony, she invents another deception. H~r astuteness this time is successful, and Arnesto becornes so d1sgusted
with her that he resolves to depart for Spain the next day. There
be will "Vt{ed Estela, whom be now deems far superior in all respects to Camila.
Juan reaches the palace that night, enters Arnesto's room by
means of a master-key, and attacks him. Arnesto - by go_od
luck _ bappens to b_e awake, and bravely defends himself w1th

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

99

a dagger that be has snatched up. He is wounded, however, in
the encounter, and Clenardo having heard the uproar, appears .
with attendants and lights. Juan explains to him why he has
attacked Arnesto, and when he has concluded, Clenardo - at
first disposed ta have the assailant executed - relents and .grants
him a pardon. Arnesto then tells of his intention to . marry
Estela ; Camila declares, greatly to the astonishment of al!, that
she is Juan's fiancée; and Juan confesses that it was she, and not
Celia, who was the abject of bis visit on the night he was discovered in ber room by Arnesto and Clenardo. On this, the
latter bestows upon Juan the hand of Camila, while he himself
is iccepted by Celia.

La Desdicha venturosa.
(The Lucky Misfortune).

ACT I.
Carlos Esforcia, Duke of Milan, has been driven from bis
throne by his brother Rodulfo, and forced to flee for his life.
Accompanied by his servant Beltran, he takes refuge with Fileno,
a peasant, in the mountains near Mantua; and, shortly after his
arrivai, thanks Fileno for bis hospitality and gives him a diarnond
ring worth five hundred crowns. He does not disclose his identity, however, nor does he offer any explanation for having corne
there, further than that he is compelled by circumstances to live
in secrecy.
Enrique, Duke of Ferrara, one of the suitors of Vitoria, Duchess
of Mantua, complains to her that she treats him with indifference, and is told that it is useless for him to continue his attentions for she will never regard him favorably. Disheartened, he
retires, while Vitoria's cousin Clavela, who has been present at
their meeting, expresses het surprise that she should havetreated

�100

GEORGE WILLIAM BACON

Enrique in such a manner. Vitoria replies that none of her
admirers bas courted ber long enough to warrant any encouragement, and, besicles, it is of ber wealth and not of ber that they
all are enamored. They know, of course, that she is the sole
heiress to the fortune of ber fathèr, the late Duke of Mantua.
Shortly before this, the Marquis Otavio, another of Vitoria's
suitors, had written ber a declaration of bis love, and almost
,immediately had received a disdainful answer. Furious, he now
determines to have revenge by murdering Vitoria, seizing ber
estates, and making himself Duke. Before carrying out this step,
however, he decides to enlist the aid of bis frien&lt;l Arnaldo, and
in order that he may be able to communicate to him his plan
without fear of detection, he leads him to a lonely spot outside
the city. As soon as Arnaldo bas promised his support, Otavio
declares that they will have a good opportunity to kill Vitoria
that very afternoon, since she is to visit the neigh borhood on a
hunting cxpedjtion.
The conspirators then withdraw, and soon the Duchess
appears, unaccompanied. Declaring that she will rest a while in
such a quiet spot before rejoining her companions, Vitoria throws
herself clown, and re.flects at length how much greater happiness she enjoys than if subject to i:he caprices of a husband. Just
as she finishes her soliloquy, Otavio and Arnaldo return, and
scarcely has the former asserted that his enemy is wont to rest
there, when he espies her. Overjoyed, be calls ber name, and
approaches, ·white Vitoria, recognizing bis voice, fears that ber
life is in danger. However, she conceals her alarm as best she
can, and demands of Otavio why be, a vassal, should &lt;lare corne
before ber. Reminding ber of the scornful treatment he bas
suffered at ber bands, be announces that be has sought this very
occasion to take revenge, and then draws his dagger. At this
moment, Carlos clashes forth from some bushes, where, in
concealment, he bas overheard the conspirators discussing their
plan. Unsheathing his dagger, the pseudo-peasant attacks Otavio

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

101

and kills him, while Arnaldo .flees for bis life. In wonderment
Vitoria asks ber rescuer who be is and bow be came there t~
which q~es:ion ~e replies by praising ber beauty and ass~r~ing
that he 1s Fedenco, owner of a small farm near by. Having
overheard the plot tbat had been hatched aaainst ber life be
ar~ed himself, and resolved to defend ber. In °spite of his pr~testa~10n_s that only to have been able to rescue her is ample reward,
V1tona declares that she can never repay bim, and he must
accompany ber to Court, since he deserves a better life. Federico than~s her, ~nd ·together they depart, she chiding herself for
even danng to thmk that perhaps ber gratitude may turn to love.

AcTU.
En~ique complains to his servant Fabio that in spite of all his
atte_nt10ns to Vitoria she remains indifferent, and that although,
be 1s not yet enti_rely disheart~ned, be does not know wbat step
next to take. Fab10 suggests that he asks Federico, the new courtier, to intercede for bim, as he feels sure bis influence with
Vitoria is great enough to persuade her to be m.ore favorable
Enrique replies that he will follow this advice, for be h~
exhausted all his ingenuity; and at this instant Federico - i. e.
Carlos - appears. Enrique declares that he is enamored of one
who treats him coldly, and upon Federico askina if it is Vitoria
he repr1e~ "Yes, an d I will make you head of b the Duchy of,
Ferrara, 1f you can win ber favor for me. "
_After than~ing Enrique for bis generous offer, Federico prom_,ses to do bis utrnost to help him, but adds tbat he believes be
w,11 not meet with success. If one well versed in the art of lovemaking has failed to move the Ducbess, what can a poor uncultured peasant expect to do. Enrique is most sanguine however
' lover's'
an d rep 1·1es that often an intermediary succeeds when the
efforts have been fruitless.
Vitoria laments that at last she has fallen a prey to love, but

�102

GEORGE WILLIAM BACON

comforts herself by the thought that she made a brave resistance,
and thus far has been able to conceal her affection. What vexes
ber most is that the abject of it should be à peasant.
From suc h reflections she js arou,sed by the entrante of Fileno,
who has corne to speak to Federico. Startled to find himself in
ber presence, he tries to withdraw, but she bids him remain, and
asks him who he is. Fileno tells her, and after stating that he bas
come to see Federico, a friend ttnd relative, apologizes for intruding, and again attempts to retire. As before, Vitoria prevents
him, and then dedaring that she bas some questions to ask,
warns him to give truthful answers else he may lose bis life.
Alarmed, he breaks forth into protestations, which she soon
interrupts by demanding whether he who saved her life is really
a peasant. At first Fileno hesirates, but again admonished to tell
the truth, replies in the negative; whereupon Vitoria, delighted,
asks who the stratiger is. Fileno assures her that he knows
nothing further than that - in no_ble dress - he came to live
with him, and soon after -his arrivai gave him a ring worth five
huhdred crowns. He is undoubtedly of high rank, in spite of his
disguise as a peasant. Scarcely able to restrain her joy, Vitoria
expresses the belief that Fileno bas guessed correctly, and dismisses him with a promise of future reward.
As soon as he has departed Clavela appears, and upon Vitoria
asking ber why sbe seems so restless and melancholy, she replies
that she is in love with Federico. Asserting that she does not
believe him to be a peasant, Clavela begins to praise him, but
Vitoria soon interrnpts her, and warns her that if she does not
repress ber affection sbe will be made to suffer. Federico is a
rougb laborer, and she, of noble blood, cân never become his
bride. Having given this admonition Vitoria angrily departs,
while -Clavela, regretting that she bas been so confidential,
determines to write to Federico to meet ber in the palace garden
tbat night.
Beltran, the servant of Federico - i. e. Carlos - , now

JUAN PÉREZ DE- MONTALVAN

103

enters, and Clavela, enjoining secrecy, states that she wishes
him to carry a letter to bis roaster. Telling him to wait till she
writes· it, sbe retires, wbile be endeavors to decide whether or
not he is playing the part of pander. When Clavela reappears
anl hands Beltran the letter, he asks wbether she will not
rerounerate him; whereupon she gives him a diamond, and
again enjoining secrecy, bids hi.m depart.
Beltran executes bis commission imrnediately, and Carlos,
on receiving the letter, asks him who was the sender. " The
signature will tell yàu ", replies the lackey; and the moment
Carlos sees it to be Clavela's, he exclaims " She is too late, for
I love another. "
At thfa juncture, Beltran announces the entrance of _Vitoria,
and Carlos bids him withdraw. In response to her question as
to why ·b e is so melancoly, Federico tells Vitoria that be is
love-sick, and answers affirmatively ber further query as to
whether his inamorata lives at the palace. Vitori~ then suggests
several with whom he might be in love, - modesty alone preventing her from naming herself - , but Carlos maintains that
all her gu_esses are. incorrect. Thereup6n, Vitoria confesses that
although she has resisted bravely, love has mastered her also ;
and declaring he must aid ber, asks him to deliver a letter to
her admirer. While she retires to write it, Carlos laments at
length that he, who loves her, should be forced to be her gobetween. \Vhen Vitoria returns and gives the letter to him, he
inquires to whom he is to deliver it, and is told that he will
know from the direction. In spite of his protestations the
Duchess again retires, and Carlos, furious and without looking
at the address, tears the letter to bits. At tbis, Vitori-a a:bruptly
rëenters, and bidding him patch together the paper and deli ver
it, warns him that if he trifle with her he will surely suffer.
She then departs, while Carlos collects the scattered fragments of
the letter, which, to bis joy, he finds intended for him. Therein,
Vitoria, enjoining the greatest secrecy, asks him to meet her

�GEORGE WILLIAM BACON

the gârden that night; and he at once conjectures tbat
Fileno has disclosed to her his nobility.

ju

ACT

IIJ.

When Carlos, accompanied by Beltran, reaclies the garden
that night, he bids _the lackey remain behind while he-draws
near the palace. Clavela is already waiting for him at a window,
but Vitoria bas not yet appeared. The moment the former espies
Federico she gives a low whistle, and be, rashly supposing ber
to be the Duchess, !oses no time in declaring his love. Just as
he has concluded, Vitmia approaches, but although Clavela soon
descries the new- comer, she is unable ro ascertain her identity.
The possibility, however, tb.at she may be the Duchess so terrifies Clavela, that she can make· no answer to Federico's declaration, wheréupon he - supposing them ta be alone - asks why
she remains silent. Recognizing the voice of Federico, Vitoria,
in surprise, determines to listen · further, and soon ·hears him
ask " What has caused you to change so in your . treafment
of me ? " Furious, and swearing vengance on Clavela, she
departs, just in time not to discover Federico's error, since a
moment later he addresses Clavela as Vitoria. To find that it
is not she but Vitoria ~hom he loves of course angers Clavela,
and in -a long and sarcastic discourse she ad vises him to be more
careful in the conduct of his love affairs. She then closes the
window, leaving Carlos to mourn over his mistake.
Reflecting that if he may not speak to Vitoria he may at
least look upon her dwelling, the làve-lorn Enrique cornes to the
garden just as Carlos, disheartened, is about to depart. Under
the assumption that he is Beltran, Carlos calls to him to
approach, and after telling of the blunder be bas just made,
laments thas Clavela now knows of bis love for Vit0ria. He
theo bids him follow him home.
Wild with rage, Enrique remains motionless, and a few

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

ro5

moments after Carlos has gone, Beltran appears. He boastfully
announces that as he has been ordered to watch the garden
Enrique must leave, a declaration which so angers the latter
that be draws h.is dagger. Terrifi.ed, Beltran begs for mercy,
while Enrique avers that this is not the only grudge he has to
settle with him. He then accuses the lackey of serving as messenger between Vitoria and Federico, and swears he will kill
him if be does not truthfully ansvyer ail his questions. When
Beltran has solemnly promised to do so, Enrique asks what
success Federico is having with his suit, and what pledges he has
received and given. Beltran protests he knows nothing further
than that Vitoria wrote to bis master to meet ber that night;
and when Enrique bids him be off, he complies with the greatest
alacrity.
Angered at ber cousin for having forestalled ber appointment
with Federico, the following day Vitoria scores Clavela, . and
declares tbat it is useless to make a denial. Equally forions,
Clavela replies " I am not to blame for your follies " ; and rhen
tells of her love for Federico and of the letter she wrote to him.
After having related how she was taken by him for Vitoria, she
taunts the latter for having fal1en in love with a peasa:nt, and
abruptly leaves her.
A few moments later, a servant announces ·the entrance of
Conrado, ambassador of Milan, wbo states that he has corne to
inform Vitoria of an important matter. Having recounted how
Rodulfo, the brother of Carlos, drove the latter from his throne
• and forced him to flee for his life, he tells tha t . the usurper has
just been killed by being thrown from his horse over a precipice. Sinct Carlos is supposed, to be dead, Vitoria is heiress to
the duchy, and she must go immediately and daim it before
different factions cause trouble. At this j~ncture, Carlos appears,
and after J1e and Conrad have recovered from their mutual
astonishment on seeing one another, the ambassador informs
him of his brother's sudden death . Amazed to learn FederiGd's

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

identity, Vitoria gently chides him for having acted the peasant,
but he interrupts her, and protesting that it was necessary, asks
for ber band. Scarcely has she bestowed it, when Enrique and
Clavda enter, accompanied by Beltran, Fabio and Fileno. Rudely
thrusting them al! aside, Enrique attempts to attack his rival, the
peasant, but Vitoria prevents him, and declares that Carlos is
now Duke of Milan and her future husband. At this disclosure,
Enrique's anger vanishes, and, together with Clavela, he hàstens
to congratulate the happy couple.

su mes that in the latter he will find his rival for the love of Flora.
Accordingly, he informs Ludovico that Flora has now a royal
suitor, and orders him to cease his attentions. Ludovico is of
course greatly surprised, and denies that he has ever paid court
to Flora; whereupon Ordoiïo becomes so enraged that the Marquis determines to accept the situation, and promises to comply
with his request. At first, much puzzled why the Prince should
entertain such an erroneous belief, Ludovico finally conjectures
that Leonardo bas perpetrate:i a deception in order to shield
himself.
Meantime, King Alonso has heard of his son's amour, and
resolves to put an end to it. His chief motive for wishing to do
so is, that for political reasons he desires Ordofi.o to marry the
daughter of the King of Castile. Acting on Ludovico's advice,
that the most effectual way to terminate Ordofi.o's attentions to
F!ora, will be to cause her to reside in the palace till his marriage
with the Princess may be arranged, Alonso requests Leonardo to
bring her thither.
.
When Leonardo communicates to Flora the King's desire, she
expresses her pleasure that she will be freed from the annoying
importunities of the Prince. Hardly has she made this remark
when the latter appears, and orders Leonardo to retire, explain~
ing that he wishes to speak with Flora in private. Leonardo obeys,
and Ordofio again presses his suit, and is again rejected. During
the interview, Flora unwittingly lets fall a letter written by her
to Leonardo. The incident is observed by Ordofio, who, on stooping to pick up the letter, purposely substitutes one addressed by
him to Flora. She does not notice the exchange, and Ordofi.o,
handing her his letter, puts hers in bis pocket. He then summons Leonardo and takes his departure.
Flora, noting how much Ordoîio's boldness distresses Leonardo, begs him not to become disheartened, and then gives him
the letter, which she of course supposes is her own. Not for
some time has Leonardo the opportunity to read the note, and

ro6

La Deshonra honrosa.
(Honorable Dishonor).

AcT

1.

Ordoiïo, Prince of Le6n, attended by musicians, cornes by
night before the house of the Ducbess' Flora, with whom be is
in love. After the musicians have played and sung for a short
time, Flora throws open a grated window, and Ordoiïo tells her
of his affection, and praises her beauty. But all his fervent declarations avail nothing, for when be has wncluded, Flora positively
refuses to yield him her heart. This rebuff no little vexes
Ordoiïo, and wben now Flora's lover, Leonardo, appears, he
angrily bids bim be off, for although the Prince does not know
that the new-comer is a rival, be naturally assumes him to be
Leonardo, in order to escape Ordono's wrath, asserts that his •
purpose is not to woo Flora but to protect her , on bebalf of
an intimate friend, from his - Ordoîio's - molestations. He
stoutly maintains tbat he intends fulfilling bis obligation, at
wbich Ordoîio flies imo a passion and swears that he will be
bis eternal enemy.
After some inquiry, Ordon.a learns that Leonardo's closest
friend is the Marquis Ludovico, and therefore he logically as-

ro7

�I08

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

when he finally does so and sees that it is ,,,ritten by Ordoi'i.o to
Flora, be supposes tbat it has been given him designedly as a
rebuke.

to bis mistress, Laura. Ludovico experiences great embarrassrr.ent
at being thus discovered, for be fears that if Ordono find that
Laura and not Flora is his mistress, it will go bard with both him
and Leonardo for the deception they have perpetrated. Ordono,
on bis part, evinces considerable surprise, but supposes that
Ludovico is merely trifling with Laura. When he expresses a
desire to intervie\v the Marquis, the latter becomes even more
disconcerted, since he suspects that Flora will be made the tapie
of conversation. His fears are realized, for Ordono now alludes to
Ludovico's - supposed- affection for Flora in such plain terms
that he is filled with dismay, and Laura made furious with
jealousy. Ludovico finds himself in a most unenviable predicament, for if he his to shield Leonardo, he must admit his own
supposed love for Flora; which confession would entai! for him
the loss of Laura. ln such a dilemma the Marquis determines to
keep silent, but Ordono bas already deduced, from what he has
just seen and heard, that Flora is enamored of Leonardo. ln the
hope, therefore, of ascertaining whom Leonardo loves, he contrives the following stratagem.
He first dispatches an anonymous letter to Leonardo, requesting him to meet the writer that night at a certain spot near the
palace. He then arranges that one of his servants, in disguise,
shall repair to the rendezvous at the hour appointed, and by
some pretext detain Leonardo white he himself plays the spy
upon the dwelling of Flora. Ordono expects to ascertain
through this artifice whether Leonardo or Ludovico is the lover
of the Duchess, for if it be the former, LudoYico will not visit
her; if be does, then he himself must be her admirer.
Another heated dispute ensues between Leonardo and Flora
during which she accuses him of being untrue to ber and loving
another. Leonardo attempts to answer theses charges, whereupon
Flora declares she will giYe him, that night, a final chance to
explain himself, and retires. Great is his distress, therefore, on
receiving the anonymous sumrnons, for if as a man of honor he

AcT Il.

'i'

As Leonardo's name does not appear in the letter written to
him by Flora and appropriated by Ordono, the latter of course
assumes that it was intended for Ludovico, and he is more
jealous of the Marquis than before. With the abject, therefore,
of discouraging him in his supposed love for Flora, Ordo.no
devises the following ruse. He bands the letter to Leonardo,
with the request that he deliver it to Ludovico, and name the
sender. In this way the recipient may learn that it is the Prince
whom Flora now loves, and if, knowing this, he persists in his
attentions, he will be put to death.
Ordoi'i.o, on observing in Leonardo's band the· very letter that
the former gave to Flora, is natural-ly much puzzled how Leonardo came into possession of it; for he assumed that Flora
would bestow it upon her ostensible lover, Ludovico, in mistake for the one of hers which he - Ordono - had picked up.
Accordingly, Ordono questions Leonardo regarding this, and
receives the ans\\'er that Flora gave him the note to deliver to
Ludovico, in order that the latter may know she has now a
suitor in the Prince.
This explanation entirely satisfies Ordono, who bids Leonardo surrender the letter, and deliver to Ludovico the one
which be has aiready handed him. He then withdraws, and when
Leonardo reads the note - which was that originally intended
by Flora for him - he assumes it to be written to Ordono, and
is much distressed. Consequently, when he encounters Flora be
bitterly upbraids her for having been so unfaithful, and a stormy
scene ensues.
Ordono decides to interview Ludovico, and unfortunately
chances to corne upon him at the very time be is rnaking love

ro9

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

answers it, he will forfeit the last opportunity of regaining his
mistress's good-will.
Ludovico now appears, and tells Leonardo of the unpleasant
situation in which he is placed regarding Laura, and of how
he could not avoid exciting her jcalousy. Leonardo offers to
settle the difficulty, and then relates bis dilemma. When he has
concluded, Ludovico announces his intention of impersonating
him and meeting the unknown, thereby leaving him free to visit
Flora.

but hi~ serv~nt~ are well aware. Leonard0 is astounded, and rashly
assummg h1s mformant to be her ~educer, resolves to pùt Flora
~o death. Finding her asleep in the garden at nigbt, masked, he
1s about to stab her with a dagger when she awakes, and so
startles him that he lets fall the weapon. Terrified, Flora calls
for help, whereat two servants answer her cries. The domest1cs,
however, are intimidated by Leonardo, who is about to effect
his escape when the King appears, accompanied by Ordoîio,
Ludovico, and Laura.
Explanations now follow, and after all present have told of
their several mistakes and deceptions, Flora offers a pardon
and her hand to Leonardo, while Ludovico iv accepted -l;iy
Laura.
"

I 10

ACT III.
True to his promise to Leonardo, Ludovico has presented
himself at the time and place specified in the note received by the
former, and so well did he impersonate Leonardo, that Ordoiio's
servant was effectually deceived. Accordingly, be assures his
master that Leonardo met him exactly as he was requested
to do.
At the same hour as this meeting, Ordofio discerned a man
entering the bouse of Flora, and of course he assumed him to be
Ludovico. Wild witli jealousy, he now resolves to punish not
only him, but Leonardo and Flora as well. With this intent,
and fully aware that he cannot marry Flora, since his father
Alonso has chosen for him the Castilian Princess, he asks Alonso
to force Flora to become the wife of Leonardo. Ordono imagines
that by this arrangement Ludovico _and Flora will be disappoir:ited in their hopes, while Leonardo will suffer the disgrace of
being compelled to marry another's mistress.
The King promises to grant his son's request, but Ordono sobn
becomes vexed on reflecting that, after all, the one most to suffer
from this plan will be himself; and it galls him that Leonardo
is to marry the very lady whom he himself loves. Wishing,
then, to take vengance upon Leonardo for all the anxiety and
jealousy the latter has occasioned, Ordono tells bim that his
intended bride, Flora, has lost her chastity; of this not only he

III

Los Desprecios en qttien ama.
(The Disdain of One who loves).
ACT

1.

The late father of Claudia, Countess of Belfl.or, in his will
appointed his nephew Alberto, Duke of Florence, ber guardian,
and left to him the choice of her husband. When Claudia realized
Alberto's authority she became piqued at him, and although he
was enamored she forbade him to visit her, under the pretext
that it might cause a scandai.
~lberto now sends her by his servant Yepes a letter, in
wh1ch, after expressing regret that he bas been treated with
such indifference, he asks whether Federico, Duke of Ferrara wbo, be says, has besought him for her hand, - will b_e acceptable to her as a husban.d. The real purpose of Alberto in
thu~ writing Claudia, is to lead her to suppose that, at this
?art1cular time, he is at Florence, while actually be is on a huntrng trip quite near her estate. Wishing to ascertain whether she
bas a lover, he determines to call upon ber incognito, and in the

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

disguise of a peasant approaches her house, and calls loudly for
help. Claudia hears bis cries, and bids ber attendants learn the
cause of the disturbance. Very soon she is startled by the abrupt
entrance of Alberto, who, sword in hand, gaves profuse thanks
for ber timely aid.
Asked his name and why he created such an uproar, Alberto
replies that, a Spaniard, be bears the name Don Juan Manrique,
and that be is being hounded by Alberto for having killed his
- Juan's - fiancée's traducer. Had it not been for the arrivai
of Claudia's servants he would have been taken prisoner, and
now that he has found a sate refuge be asks for protection. This
bis· hostess assures h.im he ,vil! have, and never suspecting his
identity she appoints him ber secretary.
Federico, ,vhom Alberto spoke of in his letter to Claudia, also
deciJes to visit ber incognito, in order to learn whether ber
beauty warrants ail the extravagant reports he bas heard regarding it. On reaching Claudia's estate he meets Yepes, Alberto's
servant, and by means of a bribe succeeds in hiring with him as
a lackey, under the name of Fabio, a Spaniard.
Meanwhile, Laura, Claudia's sister, bas been greatly concerned
by the fear that when Yepes returns t? Florence, be may inform
Alberto that the Counttss is harboring the murderer, Don Juan.
She communicates ber apprehension to Claudia, and advises ber
to seek Juan's advice in the matter. Claudia accordingly sends for
Juan, and handing him the letter written to ber hy Alberto i. e. hirnself - requests him to answer it. Alberto momentarily
foroets
his assumed rôle as secretary, and addresses Claudia in
0
rather affectionate terms, whereupon she rebukes him, and
reminds .him tbat such language does not become a menial.

ber. Although she loves Juan, his station precludes her revealing it, and when he has finished the letter, she is forced to be
contented with remarking that what Alberto has written conceruing himself is intended only to deceive, and tint she feels
higher regard for Federico.
For some time Alberto has distrusted the lackey Fabio, and
when, one day, he sees him feasting his eyes upon Claudia's
beauty, he feels convinced that he is none other than Federico.
Hoping to gain some information from Yepes, at the point of a
dagger he commands bis terrified servant to tell ail he knows
about Fabio. Further than that the stranger enoaged with him
Yepes can impart nothing, and is amazed whenb Alberto makes
~no"'.n his belief, and warns him not to betray bis - Alberto's 1dent1ty to Federico.

I 12

~

AcT II.
Juan infor.ms Claudia that he cannot reply to Alberto's letter
unless be first confers with her; whereat she bids him read it to

113

Sii:ce the receipt of Alberto's letter, Claudia has been greatly
worned
over het prospective betrothal to FedericoJ and she now
•
apprises Juan - i. e. Alberto - that for some time after Alberto
had become h~r guardian, she hoped he would marry her; but
the rumor of ]115 engagement to a Hungarian lady so vexed her,
that for revenge she refused further to receive him. Claudia ends
ber confession by intimating that for a busband she would far
prefer Juan to Federico.
Although Alberto is of course overjoyed by this lasr avowal

· If through paying court to'
Yet he decr"d es to test the truth of 1t.
Laura: h~ can excite Claudia's jealousy, be assumes that he will
then _be Justifie~ in believing that she loves him. Putting this
plan rnto e~ecut1on, Juan declares to Laura- in Claudia's hearing
- that he rs rnadly enamored of ber, which statement so delights
~er that, at the end of their interview, she gives him a valuable
nng as a love token. When she bas retired Claudia appears and
after furiously upb ra1·d·rng J uan, orders h"1rn to- surrender the ' nna
.
and leave f;or spam
· mune
· d.1ately, since Alberto has written that0
he knows of his whereabouts.
As Alberto has almost certainly identified Fabio with FedeREVUE HISPANIQUE. B

8

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

rico so the latter bas entertained strong suspicions toward Juan,
and'finally be makes an effort to verify them. Gi':'ing Jua~ a
Jetter addressed to Claudia, he asks him to deliver 1t, assummg
that if be be Alberto, jealousy will prevent him from d~ing so.
Juan, however, complies with the req~e~t, a_nd Claudia rea~s
aloud, in his presence, tbat Federico is hvmg 1~ ber house d1sguised as a servant, and begs leave. t? speak wnh her. At this,
Juan fües into a passion, and se1zmg the letter tears it to
pieces.
ACT III.

Notwithstanding her indifference, and even cruelty, several
reasons warrant Juan in assuming that Claudia loves bim but
does not wish him to know it. With this conviction, he decides
to disclose his identity on the first favorable occasion.
Fabio, who has been pressing bis suit with more ardor than
success, determines once for all to put an end to his suspicions
about Juan, by sending a messenger to Florence to ascertain·
whether Alberto has left tbere. The courier returns bearing the
news that Alberto is with Claudia, and that in spite of all his
precautions his amour has become a topic of common conversation in the city.
Simulating great excitement, Yepes now informs Claudia that
Alberto is angered at ber harboring a fugitive from justice, and
intends coming that very day to wreak vengeance upon her.
Claudia can no longer restrain her feelings, and confessing to
Juan ber l0\ e, exhorts him to flee for bis life. At this, Federico
betrays the supposed fugitive's identity, and after expressing
regret that Alberto should have so duped him in his suit, asks
Claudia to decide between them. Lest he be considered unjust
toward Federicp - whom he avers he never intended to deceive,
- Alberto urges Claudia to choose the former as her husband,
but greatly to his joy she announces that she will be his wife,
while Federico will bt made happy with Laura.

114

That Laura should have evinced such affection for Juan as to
bestow upon him a ring, greatly vexes Claudia, and after severely
censuring her sister, she determines to rebuke Juan and c~force
ber order regarding his immediate departure. Accordmgl~,
convinced that Fabio is federico, in Juan's presence _Clau~1a
thanks him for his letter, and asserts tbat she will soon g1ve h1~
a reply. He then witbdraws, and the consideration_ show_n Fab1~
produces upon Juan exactly the effect that Claudia desires ; tt
leads him to suppose that she bas never cared for him •. This is far
from being the case, however, for even now her ~ove 1s so str~ng
that only with the greatest dif6culty can sbe refram from shov:· 1ng
it. In a stem tone, Claudia declares to Juan that her prev1o~s
command must be obeyed that very night, and adds that she w1ll
furnish the money needed for his journey.
Meantime, from certain gossip that has reached her ears, Laura
deduces tbat Juan has been boasting of the several favors s_he
has granted him. She resolves, therefore, l:enceforth to treat ~um
coolly and at the first opportunity asks h1m to return l:er nng.
Wholly unaware that through Claudia the ring ha~ agam co~e
into Laura's possession, Juan replies that he bas 1t safely laid
away and would fain retain it. Hereupon, Laura defiantly flaunts
the j:wel before him, and after accusing him of treachery an
deception, retires in high dudgeon.

rr5

1

El Fin mas desgraciado y Fortunas de Seyano, 6 Amor,
Privanz.a y Castigo.
(Sejanus's Fortunes and Most Unhappy End, or Love,
Favor and Punishment.)

AcT I.

~hortly after the ascent to the trone of the Emperor Tiberius,
an insurrection broke out among the legions stationed in Pan•

�II6

GEORGE WILLIAM BACON

nonia and he sent thither to restore order his son Drusus and
'
his confidant,
Sejanus. After having put to death Parthenius, the
leader of the rebellion, and all his mutinons associates, the Prince
forced the legions to accept his father as Emperor, and returned
triumphant to Rome.
Accompanied by Sejanus, Drusus now appears before Tiberius,
and the former relates to the Emperor the story of the insurrection and its subdual by Drusus. When he has concluded, Tiberius praises Sejanus highly for his victory, and, in spite of his
assurances that the credit therefor is entirely due to Drusus, bids
him name his reward. Sejanus asks that, as commander of the
pr.etorian bands, he be permitted to assemble ail bis troops in
one spot outside the capital, since thus they will be kept free
from the vices of the city. Tiberius, of course wholly unaware
that such an arrangement has for its sole object the favoring of
Sejanus's designs on the Empire, gladly grants his request, and
is gratified at his apparent interest in the army's welfare. The
Emperor then announces that the name 0f Sejanus will be placed
upon all the standards, that everyone may know he is his
favorite. At this Sejanus is delighted, while Drusus becomes
furious with jealousy.
Laura, the wife of Sejanus, has observed that his increased
favor and patronage with Tiberius has caused him to treat her
with growing neglect and contempt. For some time she has borne
his scorn, and even abuse, without remonstrance, but at last ber
patience becomes exhausted, and she bitterly reproaches _him.
In answer to her accusations of faithlessness and neglect, Sqanus
haughtily declares that he is too much in the Emperor's go~d
graces to concern himself with her, and that if she ever agam
molest him he will kill ber on the spot.
Sejanus now presents several ordinances to Tiberi_us for ~is
approval, before offering them to the senate. Not~11thstandrng
the protestations of Drusus and his brother Germamcus that the
articles are very unjust, the Emperor passes favorably upon

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

117

them, and swears that anyone who speaks ill of Sejanus will lose
bis life. This so exasperates the others that Drusus, after exchanging a few heated remarks with Sejanus, gi\'es him a cuff in the·
face. The favorite is fairly beside himself with rage, and swears
that he will have revenge.
AcT IL

After having made an unsuccessful attempt upon the life of
Laura with a dagger, Sejanus resolves to avenge himself upon
Drusus. Accordingly, under the pretext that the latter has to
conduct_a campaign in Illyricum, he orders him to proceed
thither, and after he has left Rome, Sejanus confesses to his wife
Livia that he is enamored of her. Although Livia reciprocates
Seja~us's passion, yet she does not in tend to reveal this at present,
hop111g thereby to gain a firmer hold upon ber paramour. Therefore, to his utter surprise and chagrin, she receives his extravagan~ c~nfession of love with the utmost coolness. Such apparent md1fference serves only to embolden Sejanus, and through
a shrewd and clever speech he leads Livia to abandon her ruse
and confess her infatuation.
When Drusus left Rome, Sejanus caused Germanicus to
accompany him, for knowing that the former would fall heir to
the empire on the death of his brother, he regarded him as an
obstacle to the execution of his plans. Shortly before the departure of the two, Tiberius overheard a conversation between
them, in which they branded Sejanus as a traitor and a scorner
of justice. This revelation startled the Emperor not a little, and
he was half inclined to give credence to it, wben, on bidding him
farewell, Drusus and Germanicus both advised him to beware of
bis f~vorite. Naturally suspicious, Tiberius was led by their
warnmg seriously to question Sejanus's fidelity. He fully realized
that from time to time Sejanus had been granted so many privileges that at present he held most of the real power, while he

�II8

1

1

• 1

GEORGE WILLIAM BACON

himself was a mere figurehead and a ruler in name only.
An incident nov-1 occurs, however, that turns the tide decid~dly in favor of Sejanus, and removes all the suspicions that
Tib€rius has entertained. On the plea that the Emperor needs a
change of scene, - but really to place him far from the seat of
the traitor's contemplated coup, and to ma~,e him incapable of
resistance at the crucial moment, - Sejanus induces him to retire
to Capua. While the pair are tbere feasting in a natural cave,
part of the roof collapses and buries the Emperor under the rock.
Sejanus, although wounded and at the imminent risk of his life,
exrriçates Tiberius from the debris and carries him to the open
air. Never suspecting that the desire to curry further favor was
the sole motive which prompted bis rescuer, the Emperor is
filled with gratitude, and Sejanus hopes that he will be handsomely rewarded.
AcT III.

Sejanus has had both Germanicus and Drusus put to death, and
upon being_ satirized for bis cruelty by one Martius, a poet,
swears that another such offense will cause him to meet a like
fate .
Laura, who bas been repudiated by Sejanus, is filled with
jealousy, and determines to have revenge. Her resolution · is
strengthened when, on protesting at Livia embracing Sejanus,
the former declares that fürther remonstrances will surely cause
her death. Furious, the injured woman visits Tiberius, and after
rehearsing ber life before her marriage to Sejanus, his subsequent
cruelties, and his passion for Livia, betrays his designs upon the
empire. Reminding Tiberius of the many murders her husband
has already contrived, she declares that after killing them both he
intends marrying Livia, and finally implores the Emperor to
have him executed. To this Tiberius consents, assuring her that
he now full y realizes his danger.
U ncertain what means to adopt to capture Sejanus before he

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

119

may have a chance to resist, Tiberius sends for Sertorius. When
the Emperor asks him what the general feeling is in regard to
Sejanus, Sertorins, well aware of the patronage the former enjovs
with Tiberius, imagines that the Emperor ,,·ishes to trap hi~. Fearful of revealing the truth, be replies that Sejanus is an
u~iversal favorite, whereupon Tiberius contradicts him and urges
him to speak frankly. Sertorius then discloses all that be knows
regarding Sejanus's treacbery, and at the Emperor's request
proposes a plan by ,vbich he may be taken prisoner.
ln accotdance with Sertorius's advice, Tiberius sends to the
senate a letter enumerating the many crimes of Sejanus, and
then causes ail the troops to be withdrawn from the city, in
order to prevent a possible uprising on their leader's arrest. He
commands Gratianus, captain of the guard, to arrest Sejanus and
release the son of Germanicus, who has been nearly starved to
death in his cell at the forrner's instigation.
Notwithstanding the traiter bas had a warning dream and has
observed many bad omens, he feels' so confident in bis power
that he entertains no suspicion of the fate awaiting him. He is
therefore amazed when a servant tells him that the bouse is surrou~ded by military. Gratianus now appears accompanied by
sold1ers, who seize Sejanus and lead him to prison, witl10ut .
eYen giving him the opportunity to say farewell to bis mistress
Livia. All bis friends and servants are likewise arrested and
later put to death. Confident tbat he has been betrayed. by
La~ra, Sejanus is hurled from a bigh rock and dashed to pieces;
while Livia, fearing the wrath of Tiberius, voluntarily meets the
same fate. By order of the Emperor the two mangled corpses
are buried in one grave, and Laura regards ber desire for vengeance as now satisfied.

�I20

GEORGE WILLIAM BACON

Los Hijos de la Fortuna, Teâgenes y C lariquea.
(The Children of Fortune, Teagenes and Clariquea.)

AcT I.

Anaximandro, King of the Persians ; Tiamis, King of the
Besanos; and Nem6n and Teagenes, Princes of China and Thessaly respectively, individually declare it to be their intention to
marry the beautiful Clariquea. Becoming involved in a heated
argument, the rulers are about to support their daims with the
sword, when Neusicles, a Priest, appears accompanied by King
Eumenes of Egypt. The latter, at whose Court the rivals are,
bids them cease their dispute, and Neusicles asks leave to address
them.
The Priest relates that Clariquea, the object of their affection,
in her infancy was rescued by him from the sea, fi.fteen years
before. After rearing her, he dedicated her to the worship of the
Goddess Isis, of whom she is now a Priestess. Having observed
that she never evinced affection for any of her numerous suitors,
be decided to consult the oracle regarding this matter, and
received the answer that a certain one of the royal party now
present would become her husband. In conclusion, Neusicles
urges the aspirants to refrain from violence, and to direct al! their
efforts towards the winning of the lovely Priestess.
Teagenes, who has been the winner in some military contests
that have just been held, is now publicly crowned victor on the
steps of the temple by the Princess Sinforosa. Although Sinforosa loves the champion, yet he merely admires her beauty, and
makes no response to her passionate declaration of love. The
moment he beholds Clariquea, on the contrary, he is enamored,
and enters into conversation with her. The Priestess experiences
a like infatuation, and arouses the jealousy of her other admirers

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

121

by soon bestowing upon the victor a small torch which she carries.
So love-sick has Teagenes become that he calls upon Clariquea, and after confessing his passion receives the assurance that
she will be his bride. Their conversation is a~ruptly terminated,
however, by the unexpected appearance of the other suitors,
who, escorted by Neusicles, have corne to learn which one Clariquea will choose for a husband. Teagenes retires just in time to
avoid being seen by them. Sinforosa acts as spokesman for the
party, and while telling the abject of their visit she secretly
hopes that Clariquea will select King Eumenes, the former's
brother. Notwithstanding the Priestess has been apprised of
Eumenes's passion, she resolves to make known her real feelings,
and is about to name Teâgenes when Neusicles abruptly halts
her. Warning her in an aside, of the jealousy she will excite
towards Teagenes by such an action, he advises her to defer her
declaration. Accordingly, Clariquea, to the great disappointment
of the party, announces that she loves no one, and therefore will
not marry.
After ail have withdrawn, Sinforosa again declares ber love to
Teagenes, and on being rejected becomes furious, and swears
that she will have Clariquea put to death. She then retires, and
Clariquea having overheard her threat, suggests to Teagenes that
togethe,r they flee the country, to which proposition be assents.
Neusicles accepts their invitation to accompany them, and the
three make immediate preparations for their departure.
AcT

IL

The fugitives set sait for Natalia, and after weathering a terrible
storm fall ioto the bands of pirates. The 1atter bring prisoners
and spoils ashore, and while they are celebrating their victory
by a feast, Clariquea very cleverly instigates among them a
general quarre!, in which they draw their swords and eut one
another to pieces.

�122

GEORGE WILLIAM BACON

Having thus rid themselves of the pirates, the three travellers
are about to return to the ship and resume their journey, when
they meet with a band of soldiers belonging to King Tiamis. The
trio are captured and brought before the King, who of course
recognizes them, and, as a former suitor of Clariquea, at once
becorrles jealous of Teagenes. He decides, however, for the
present to conceal bis feelings, and employ artifice and dissimulation. Accordingly, when Clariquea begs him to allmv them to
depart, Tiamis replies that he will grant ber request only on one
stipulation.
Some time previous to this, Eumenes bad proposed to Tiamis
tbat he should marry the former's sister, Sinforosa, but Tiamis
made sport of the offer, and refused to accept it. Eumenes became
forions at such an insu!t, and having collected an army is now
marching against Tiamis, who is hurriedly preparing for the
defense. The stipulation upon which Tiamis asserts he will liberate the prisoners, is that Teâgenes shall be victorious over
Eurnenes in the coming struggle . To this Teagenes agrees, and
Tiamis treacherously contrives that if his rival survive the battle,
he ,vil! be murdered before he can rejoin Clariquea.
The latter implores Tiamis to protect her from the fury of
Eumenes, and be craftily takes advantage of the maiden's request
by conducting ber to a cave, closing the entrance, and making
her a prisoner. But Eumenes, while on a scouting expedition, bas
already espied Clariguea, and bas become wild with jealousy
that she :;hould be in the possession of bis enemy, Tiamis. The
hope of obtaining such a Ionged-for prize is in itself quite sufficient to incite Eumenes to battle, while Sinforosa, on her part,
desires victory that she may have for a husband Teagenes.
· The battle terminates favorably for Eumenes, but Tiamis,
although vanquished, wounded, and in despair, cannot endure
that Clariquea should become the bride of bis rival and enerny.
Therefore be resolves to kill her, and going to the cave stabs todeath, in the darkness, a woman whom be assumes to be the

JUAN PEREZ DE M.ONTALVAN

123

abject of his infatuation. Teagenes, who has heard of Clariquea's
imprisonment, enters the cavern soon after, and stumbling upon
the corpse mistakes it for that of his inamorata. He bursts out
into a long plaint, at the close of which Neusicles appears with
a light, whereupon they identify the body as that of an attendant of Sinforosa. To the surprise and joy of Teagenes, Clariquea
now approaches, having been attracted from a remote part of the
cave by his loud lamentations. After Neusicles bas explained
the motive for the murder that has just taken place, Clariquea
suggests ·they make good their escape before Eumenes capture
them.
ACT

III.

Tiamis has been made a prisoner by Eumenes, and, d.espairing
of escape, has begged Hidaspes, King of Ethiopia, to rescue him.
In response to his appeal Hidaspes is now hastening with an
immense army, and is expected to arrive ar any moment.
After leaving the cave, Teagenes, Clariquea, and Neusicles put
to sea, and a month later landed on the isl~nd of the Lotofagos.
They were not aware that the isle was inhabited, and were horrified on finding its denizens to be giant cannibals. After being
held captive for some tirne they at last succeeded in effecting
their escape, and setting sail, next disembarked on the possessions of Eumenes. Here they are again made prisoners, and
brought before the King.
After relating, at great Iength, the story of their wanderings
and privations, Teagenes asks Eumenes that Clariquea be relc.ased, adding that b.e is perfectly willing to give up bis own life
to save hers. Of this Eumenes eagerly approves, since he is
only tao glad to have an opportunity of putting Teagenes to
death, and of marrying Clariquea without interference. Sinforosa, however, objects to the arrangement, since thereby she
will be deprived of Teâgenes. After some discussion, she and
Eumenes decide to remove the Iovers separately from the city,

�124

GEORGE WILLIAM BACON

in the expectation that if they cannot see one another, they will
each become enamored of their respective admirers. This plan is
carried out, but soon Teâgenes accidently meets Clariquea, to the
great joy of them both.
A little later, Neusicles joins the pair, and after acquainting
them with the proxiinity of Hidaspes, and with the custom of the
Ethiopians of sacrificing to the Gods whomsoever of the enemy
they first encounter, be suggests that they repair to the temple
of Apollo, and make inquiry regarding Teâgenes's parentage.
His advice is heeded, but after having heard the oracle's revelation,
the wanderers fall into the bands of Hidaspes. They are about
to be placed upon the sacrificial pyre, when Clariquea, begging
a brief respite, relates "\vhat the oracle bas just disclosed, as
follows.
Teâgenes is the son of Olontes, King of Greece, and Ariadna,
who died in labor. Soon after Teagenes's birth, Olontes became
infatuated with Clarinda, who, through jealousy, ordered her
cousin Telem6n to put the babe to death. Instead of obeying
Clarinda's command, bowever, Telem6n abandoned Teâgenes on
the shore of the Ionian Sea, and he was reared by the DemiGods. Being of royal blood, he is now exempt from sacrifice.
Clariquea also escapes immolation, since she is the daughter
of Hidaspes and his Queen, Persina. From a strange cause she
was born white to her dusky parents, and Persina, fearful of
being accused of adultery, substituted another child for her. The
babe was then placed in a boat with a ring and a document, and,
sent adrift.
When Clariquea has finished narrating the oracle's revelation,
Persina admits the truth of its statements regarding ber daughter;
while Hidaspes, after freeing Eumenes, bids Teâgenes becorne
the husband of Clariquea, and Tiamis of Sinforosa.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

125

Lo que son Juicios del Cielo.
(What the Judgments of Heaven are.)

AcT I.

For a long time Duke Roberto and Leonor loved one another,
but because they belonged to rival families ber father would not
permit her to marry him, and forced her at the point of a dagger
to become the wife of the Marquis Alexandro. Since then,
Roberto's love for her has increased, and, in proportion, his jealousy towards her husband.
While Roberto is considering by what plan be can best gain
possession of Leonor, he receives a letter from her to the effect
that her husband will soon depart for Rome, and that, taking
advantage of the latter's absence, she wishes to see him in secret.
Roberto is delighted, and sends word that she may look for hirn.
Alexandro, who has long suspected bis wife's love for Roberto,
and who therefore fears to leave her unguarded during bis
absence, asks Lisardo, his intimate friend and brother of Roberto,
to keep a watch over her. Lisardo assures him that although bis
suspicions are entirely groundless, he will faithfully comply with
his request.
When Roberto visits Leonor, he finds her in the company of
Angela, her sister-in-law, and quite unaware that Angela also
loves him, begins to address his inamorata in endearing terms.
Leonor, fearful of Angela's jealousy, quickly interrupts hirn, and
warning him, in an aside, of bis danger, begs him forever to
cease his attentions, since by continually haunting her he endangers ber honor without profit to either of them. She urges him
to transfer his affections to Angela, who loves him, and then
abruptly retires.
Roberto is in despair, while Angela eagerly embraces the

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

opportunity to declare her love and to offer consolation. Such
forwardness, however, disgusts Roberto, and repelling her
.advances and declaring that he will have nothing to do with
her, he takes a hasty departure.

of her apartment, and stops to listen. He hears Leonor confess to
her servant Inés ber jealousy of Angela, her love -for R~berto,
and regret at dismissing him; she then orders Inés to seaich for
him at once, and bring him to her room. Alexandro furious
'
'
resolves to impersonate Roberto, the better to inform himseh
concerning Leonor's relations with him during his own absence.
As Inés emerges from the apartment, Alexandra, with drawn
sword, compels her to call to Leonor that Roberto has arrived
and he then enters. Leonor tells him of the jealousy be has aroused'
in ber .by paying his addresses to Angela under the former's
very roof, and after declaring that he has done so only out of spi te.,
requests him never again to visit her - Leonor. She concludes
by stating that if Alexandra should discover him in her company,
he would kill him. The supposed Roberto now reveals his identity, and, arnazed, Leonor declares that if she bas offended him
he must kill her on the spot. Alexandra assures her that she is in
no danger, but that Roberto must die.
·

126

ACT

II.

Roberto, although well aware that Leonor is determined he
shall cease his attentions, still persists in his resolve to gain
possession of her. Angela, on her part, shows equal determination to win him, and, notwithstanding his marked aversion
to her, is untiring in her solicitations.
Difficult as it has been for Roberto to obey Leonor's
command that he should not call upon her, yet for some time
he has forced himself to do so; at last, however, his self-control
fails him, and he resolves to visit her again by night. When
he has almost reached her apartment, he is challenged by a
·mufr1ed figure, which proves to be that of Lisardo . In spite
of Roberto's assertions that he loves only Angela, Lisardo
declares that he knows of his affection for Leonor, and
that he is watching him closely. He concludes by warni.ng him
to cease his visits, whereupon Roberto fües into a furious passion
and retires, vowing vengeance upon Lisardo for his interference.
Leonor has been downcast ever since her rude disrnissal of
Roberto, for ,vhile, at the moment, she felt forced to take such
a step, yet she hoped he would soon return. Full of jealousy
towards Angela, and quite unmindful, too, that it was she herself who sent for Roberto, Leonor now regards her lover as
false, and is well-nigh distracted.
Meantime, Alexandro has returned from Rome, but not
wishing his arrivai to be known, has cautioned Lisardo against
speaking of it. During his absence, his suspicions concerning
Leonor waxed so strong, tbat he decided secretly to return and
play the spy. By night, muffied in his cloak, he cornes to the door

ACT

127

III.

Alexandro compels Leonor to semi a note to Roberto requesting him to visit her that night, and so closely does he watch her
while she writes, that she cannot give her lover the slightest hint
of his danger. Roberto promptly responds to the summons sent
him, and when about to enter Leonor's apartment, is set upon
and mortally wounded by Alexandre and the latter's father,
Federico. Before expiring, be brands bis assassins as cowards and
traitors for attacking him in such a covert way, instead of in the
open field.
A short time before tbis, Alexandro sent Lisardo to Rome,
that be might not interfere with his designs against Roberto.
Alexandra now feels certain that the public will lay the crime
not to him, but to Lisardo, for the latter's cnmity toward
Roberto is no secret; and further, h.is absence in Rome will natur-

�128

.

.

GEORGE WILLIAM BACON

all y be attributed to his desire to escape punishment. Accordingly, Alcxandro will remain free from ail suspicion.
One point, however, has served sorely to trouble the
conscience of Alexandra siuce the murder. It has always been
his custom to have mass said for the repose of the soul of anyone
of lùs subjects who has met a violent death, in order that the
punishments of the deceased might be lessened. These masses
he has never failed to attend. In the present case however,
Alexandro bas been so engrossed by his own safety, that he has
neglected to have the usual ceremony performed. He communicates bis an.xiety to his father Federico, but the latter assures
him that he need have no concern, for Roberto expired uttering
blasphemies, and rherefore a mass is unnecessary. Hardly bas
Federico ceased speaking, when the spirit of the murdered
Roberto appears, and reproaches Alexandra for having so shirked
his duty towards the dead. The apparition declares rhat altbough
his last audible words were blasphemies, yet he later made a
c.onfession to God of his sins, and bit off bis tangue as a
pennance. Thereupon, God pardoned him, gave him a place in
heaven, and caused him to make bis present visitation.
Alexandra, greatly awed, declares that he will never again fail
in bis duty, and promises to obey the spectre's order to depart
at once for Rome and interview the Pope, wbo will restore
friendship bet,.,,·een Lisardo, Alexandra, and Robeno's relatives.
The gbost then disappears.

El .Mariscal de Vir6n.
(The Marshal of Vir6n.)

Acr I.
Don Carlos, Marshal of Vir6n, and Dona Blanca have for
some time loved another, and nothing occurs to mar their

JUAN PEREZ DE MONTALYAN

129

happiness till King Enrique becomes enamored of her. Fearful
to inform Carlos that sbe has a suitor in the King, lest he become
jeal~us ~nd i~sult him, she retires from Paris to a country-seat,
hop1ng m this way to be able to free herself from the unwelcomc attentions of royalty. Much as she is worried by ber
e_mbarrassing position, she feels far more anxiety for éarlos,
smcc she fears that if the King discover him to be his rival he
will &lt;letest him, notwithstanding the fact that hc now enjoys the
royal favor. Her uneasiness is increased by a dream that she has
had, in which the King quarreled with Carlos and killed him.
As only Carlos knows of her retirement from Paris, Blanca
feels ~ertain th~t she ,vi!l no longer be annoyed hy the King's
attentt~ns, a?d 1s therefore embarrassed and surprised when, one
day, h1s Maiesty appears before her. He notices ber confusion
but assuming it to be caused by the royal presence, begins t~
press bis suit wîth ardor. Blanca treats him \vith indifference
and he, pi.qued at ber, and becoming more bold and impudent:
finally declares tbat he will obtain by force the favor she denies
him. At this m~ment, to ber utter dismay, Carlos appears, baving
corne from Pans. Angered on finding Enrique with Blanca, he
exp_resses his displeasure in no mild terms, whereupon his
Maiesty, although surprised that he has a rival and ratber vexed
at C1rlos's blunrness, bcstows on him her band, and creates him
Duke of Vir6n and Peer of France. The King adds that
although he has long Joved Blanca, he withdra,vs bis daim in
fa:7or of Ca~los, from his desire to reward him for his many
fatthfol services. Blanca's delight knows no bounds, but Carlos
deems that he is ill paid, and resolves to take immediate steps
better to compensate himself.
Previous to this, there h;id been war between France and
Savoy, and although the Duke of Savoy had come to the French
court to negotiate peace, be had asked certain concessions not
agreeable to the French, and therefore his mission was unsuccessful. The ,var was renewed, and Carlos, in his disappointREVUE HISPAN/Ql' E . B
9

�130

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

ment, now decides to interview the Duke and endeavor to better
his condition. The Duke soon finds that the Marshal is open to
flattery, and by some very clever manceuvring at last induces him
to offer bis aid to Savoy. In addition, Carlos promises that he
will surrender a marq.uisate and a considerable portion of France.
As a reward, be is to have the band of Margarita, sister of the
Duke, in marriage.
AcT IL
The Savoyards attack Amiens, and Carlos, true to bis promise
of aid to the Duke, determiues to withhold the defense, in order
that the enemy rnay effectiYely besiege the tO\rn. He carries out
his plan, and the Savoyards are steadily gaining ground, when
he chances to encounter the Conde de Fuentes, a doughty old
Spaniard, whom be first met as the companion of the Duke on
the latter's mission t0 negotiate peace with King Enrique. Carlos
declares that he is also a friend of the Duke, and tbat he bas
pledged himself to aid him. Thereupon, Fuentes calls him a
traitot and a coward, and adds that Savoy does not need his aid
to win the battle. Carlos is brought to a realization of his duty
by this arraignment, and plunging into the thick of the fight
bravely Ieads on the French troops, who have been faltering and
falliug back. He hopes that it is not yet too late to regain what
his treachery has lost, and he shows such wonderful bravery and
daring, · tbat the King remarks upon it to several of bis other
officers.
When the battle is ended - a victory for the French, Carlos hastens to Blanca, and finds her sad and disconsolate. He
assumes it to be due to his long absence, and is surprised, therefore, when she declares that she became heart-broken on hearing
of his offer to aid the Savovards. She does not reveal how she
learned of his treachery, which was made known to her purely
by an accident.
Sorne time before Carlos's arrivai at Blanca's home, a letter

;

13 I

addressed to him was delivered there. Suspecting it to be from
some rival of hers, Blanca opened it and found enclosed a picture
of Margarita. On reading the letter, she discovered Carlos to be
a traitor, and that he was to receive for his services Margarita,
five hundred thousand ducats, and the ruling power over Burgundy,
Blanca now takes advantage of Carlos's visit to reproach him
for his faithlessness towards his King and her, adding : - « So
much does the King esteem you, that, if necessary, he will make
peace in order that your marriage with Margarita may be consummated. » At this ·moment, the King, who has been a hidden
listener, enters, greatly to the confusion of Carlos. Congratulating him on the victory at Amiens, his Majesty appears so
affable, that the traitor is beginning to be reassured. But to his
s~rprise,. Enrique soon accuses him of treachery, whereupon
Carlos fe1gns to be greatly angered, and determines to kil! the
ruler i? order to save his own life. He lacks the courage to carry
out h1s re:olve, however, and the King, declaring that he
knows of h1? pledge to the Duke, scores him, but promises to
grant him a pardon if he will ask for it. Enrique substantiates his
declaration by exhibiting a number of papers, the contents of
whicb are most incriminating.
Notwithstanding these clear proofs of his guilt, Carlos declares
that since he is innocent he will not ask for a pardon, and the
King leaves him in disgust. Dropping into a chair, he falls asleep,
only soon to be rudely awakened by the King and attendants.
~e is ~rdered to band over his sword, and realizing escape to be
1mposs1ble, reluctantly obeys. Greatly to his surprise, Enrique
commands that he be taken to Paris and confined in a dungeon . .
AcTIII.

It was Carlos's false pride and vaniry alone tbat prompted him
to reject with scorn the offer of pardon made by the King, and

�132

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PEREZ DE MONTALVAN

. 1

now, although in prison, he feels certain that ~lis Maje~ty _will
not punish him, but is merely trying to fnghten h1m_ mto
submission. He is much surprised, therefore, when he rece1ves a
visit from the Chancellor, who informs him that his deatb ~ente~ce
has been passed by the judges, and that the scaffold awans hnn.
The King now appears, and Carlos, throwing hirnsel~ at his
feet beos for mercy in such a pathetic way that only w1th the
ore;tes; difficultv can Enrique master his emotion. The unfor~unate Marshal -recounts, at length, his many faithful s~rvices,
and asks, if he must die, that his execution take place pnvately,
in order to spare him the disgrace . His prayer_s for mercy are of
110 avail, however, for the King, sternly declanng that he cannot
annul the sentence, abruptly leaves him. A few hours later,
Carlos is led to the block and his head struck off.
The King is not present at the execution, but, soon afte~, calls
upon Blanca, who has witnessed it. At his request, sh~ g1Yes_ a
minute description of the gruesome scene, and emphas1zes wtth
what coolne~s her lover met his death. When sbe has condud~d,
she bursts into tears, and the King is deeply moved_~ Exhortmg
her to cease weeping, and be of good heart, he promises to make
reparation for her loss by a lover that will in every wa~ be the
equal of Carlos. Blanca, however, decla:es that after hav1_ng_been
so great:y disappointed in Carlos, she "'.ill never love agam , _a'.1d
the King takes his departure, mounung the loss of a com t1er
unexcelled in bravery and daring.

La mas constante ]vfojer.
(The Most Devoted Fiancée.)

AcT I.

rd

Carlos and Isabel belong
rival families, -:- be . to the
Esforcias, and she to the Borromeos. otwithstandmg tlm, tbey

.

'

· 1 33

have for some time loved another ; but now Isabel's father,
who bears a deadly hatred towards Carlos, is about to compel
her to become the bride of the Cou nt of Puzo1. Not onl y has be
asked permission of the Duke of Milan to marry Isabel fo the
Count, but Rosaura, the Duke's sister, has promised to intercede
with Isabel in behalf of the prospective bridegroom. In spite of
these arrangements, Isabel assures Carlos that she will ever
remain faithful to him and will never rnarry the Count.
As yet, Isabel does not know that she has a third lover in the
Duke, and the Count is equally unconscious that in him he has
a ri\·al. He is soon apprised of the fact, however, for when he
calls upon the Duke to ask for the hand of Isabel, which it is in
his power to bestow, he receives the reply that one never gives
to anotber what be desires himself. Having made this discovery,
the Count discreetly withdraws, and resolves to say no more to
the Duke on the subject. In order the more advantageously to
press bis suit, the latter now sends for Carlos, and after confessing
his love for Isabel, much to Carlos's surprise and dismay, gives
him a verbal message to deliver to her, and exhorts him faithfully to pe1form his duty.
Rosaura is, on her pait, in love witb Carlos, and decides to
ask Isabel to assist her in ,vinning him . After declaring that she
has abândoned her old lover, tl1e Duke of Ursino, in favor of
Carlos, sbe reveals to Isabel her affection for the latter, and
implores her to communicate it to him. Isabel becomes greatly
agitated and confused, but is obliged, of course, to comply witb
Rosaura's request. Accordingly, when Carlos and Isabel next
meet, eacb has very unpleasant news to communicate to the
other. After having delivered their respective messages, they
fully realize in what a critical situation they are placed, and
confer as to their best course of action. After some discussion,
they decide to flee the country immediately and pass to France
or England, meanwhile divening tbe Duke and Rosaura with
promises and excuses .

�1 34

GEORGE WILLIAM BACON

Acr II.
It is night, and in accordance with the plans which Carlos and
Isabel ba\·e made, the horses are saddled and waiting, and the
lovers are ready to flee the palace. As they are about to leave
the apartment oflsabel, they hear footsteps, and she bids Carlos
conceal himself. Hardly has he done so when sbe encounters the
Duke, who, after telling Isabel of bis love and chiding ber for
ber coolness, produces a letter and requests her to read it. But
before sbe can break the seal the Duke withdraws, and Carlos
reappears. Demanding the letter, he reads it aloud from beginning to end, in spite of her command that he straightway tear
it to pieces. The writer is the Duke, who informs Isabel of bis
intention to make her his bride the following day. Isabel becomes
furious, while Carlos, mastering bis emotion, advises her to
submit to the wishes of his royal rival, for she will thereby be
doing her duty. Isabel, however, firmly declares she will never
marry the Duke, and snatching away the letter, tears it to bits.
Carlos is rather vexed at her conduct, which he regards as
nothing less than an insult to the Duke.
Footfalls are now heard, and Carlos, on Isabel's order and much
against his will, bides a second time. The Duke again appears,
and asks Isabel what answer she has to make to his letter.
Wishing ooly to gain time till she can effect her escape with
Carlos, Isabel replies that she must first consult her father before
giving a definite answer. This enrages the Duke, and swearing
that if she will not have him as a husband he will enjoy her by
force, he is about to carry out his tbreat, when Carlos rushes
forrh from his hiding-place and commands him to desist. Never
having suspected Carlos to be his rival, the Duke is of course
greatly surprised, while Isabel, in dismay, begs him to spare her
lover's life. The Duke replies tbat he wiU grant the request, for
knowing Carlos's readiness to die for her, he does not wish to

JUAN

PEREZ

DE MONTALVA

1 35

give bim such satisfactîon. He affirms, however, that he will
continue paying court to Isabel, if only to tonnent him.
The tv:o lovers at last succeed in lea,·iog the palace unobserved,
and after having traveUed several miles, stop at a small town
to rest. Here, they learo that spies are already pursuing Carlos,
and that the Duke has placed a premi.um upon lùs head, dead
or alive. Isabel, terrified, implores him to abandon ber and fl.ee
with all possible speed to France, which course he finally decides
to adopt. Shortly after Carlos has departed, the Duke arrives, and
seizing Isabel brings her back to the palace.

Acr III.
Isabel, at Rosaura's request, describes Carlos's hurried departure from the village, and adds that before they bade each other
farewell be betrothed himself to ber. On hearing this, Rosaura
becomes furious, and at the first opportunity imparts what she
has learned to the Duke, who also is angered. \Vhen he next
meets Isabel a heated dispute ensues, which is rudely interrupted
by shouts and a great uproar, in the midst of which Carlos clashes
into the room and throws himself at the Duke's feet. At great
length, the fogitiYe relates the story of his life and the brave
deeds he bas performed for his ruler, and declares that by abducting Isabel be saved both the buke's reputation and bers . When
he heard that she was being forcibly detained in the palace, be
resolved to return and protect her honor; and he concludes by
asking for ber hand. The Duke remaias silent till Carlos has
finished speaking, then ordering Rosaura to conduct Isabel to
!1er room, he drags the suppliant to an apartment and locks him
m, a prisoner.
Rosaura, having overheard ber brother conspiring with the
Countof Puzol and three others to kilt Carlos that same night,
discloses the plot to Isabel, and advises her to furnish her lover
with means of defense. lt is purely a selfish motive which

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

prompts Rosaura thus to protect Carlos, but Isabel, unsuspecting, thanks her profusely for her apparent generosity, and
arrning herself hastens to him.
When the four bravoes attempt to execute their dastardly
plan, they meet with a determined resistance from Isabel, who
attacks them so effectively that they are forced to flee for their
lives. The whole palace is aroused by the uproar, and when the
Duke reaches the spot, be finds Isabel, sword in ha11d, standing
on the threshold of Carlos's apartment. Throwing the blade at
the Duke's feet, she narrates what has just occurred, and swears
that whoever will harm her lover must first pass over her dead
body. The ruler is much affected, and replies that such devotion
compels him to bestow upon Carlos h_er band . Isabel then
informs Carlos that it is to Rosaura that be really owes his life,
while the Duke adds that his sister's former suitor, the Duke of
Ursino, is even then journeying thither, and that as soon as he
arrives a double wedding will take place.

anx.iety, for not only is she jealous of her sister, but is annoyed
by the attèntions of the Prince.
The approacb of Aurora rouses Clavela from these reflections,
and with the object of spying upon ber sister, she quickly
conceals herself in an adjoining room, unobserved. In a soliloquy,
Aurora declares herself to be responsible for Féliz's absence at the
wafs, having contrived it in the hope that he would forget
Clavela. If she cannot have him for her lover, she ·will die.
Furious, Clavela appears, and after warning Aurora that as a
younger sister she is subject to ber, threatens to take vengeance
should she persist in her determination to gain Féliz . A heated
dispute ensues, at the end of which Aurora affirms she will
consider only her own interests, and retires.
At considerable length Clavela then laments her unhappy lot,
- reflections which are interrupted by the entrance of Sabina, a
duena, with the announcement tbat the Prince desires to speak
to ber. Scarcely able to restrain her anger, Clavela is of course
obliged to bid Sabina admit the caller, and on his appearance she
kneels before him. Bidding her rise, the Prince seats himself
and· requests her to do likewise, whereupon she asks if they are
to converse before Sabina and his retainer, Juan. The Prince
answers in the affirmative, and Clavela declares that the pair will
suspect her of encouraging his gallantries. But her protest is of
no avail. Asked when she will treat him with less disdain,
Clavela begs the Prince to cease his visits, for not only are they
futile but they injure her reputation.
Meantime, Juan, who loves Aurora, inquires of Sabina how
soon sbe can induce her mistress to regard him more favorably,
and receives the reply that her coolness is due to her love for
Féliz. In order to deceive Juan, Sabina, who is enamored of him,
adds that she will bring his suit to a satisfactory termination
just as soon as the Prince meets with success in his. At this
juncture, the latter tries to seize the band of Clavela, whereupon
warning him not to forget bis rank, she starts to withdraw.

Morir

y

disimular.

(To Die and to Conceal.)

AcT 1.

Clavela, secretly married, two years before this time, to Féliz
- now at the wars - , reflects that ]1er younger sister Aurora,
who lives with her, is enamored of him. Aurora, however, bas
never suspected the relations existing between the pair, and
imagines Féliz to be nothing more than Clavela's gallant. The
reason for Clavela having kept ber marriage a secret, is that ber
father - impelled by a feud of long standing between him and
the father of Féliz - stipulated in his will tbat should either of
his· daughters marry Féliz, she should be deprived of her inheritance. But Clavela's secrecy bas been productive solely ot

1 37

�1 39

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

Nothing daunted, however, the Prince makes a second attempt,
and at this moment Féliz, in travelling dress and beariog a
general's truncheon, enters unobserved. Greatly disconcerted on
seeing the Prince, Féliz detennines to apologize for his intrusion
by pretending he has corne to tell him of his victories ; and
advancing, falls on his knees before the gallant. On learning
the abject of his visit, the· Prince, altbough furious, gives him an
apparently cordial wekome, and immediately after Clavela's
withdrawal bids him accompany him, and departs.

ingly when the dueiia gave the letter to Juan she had no fear
that her deception would be discovered. In the note Aurora asked
the recipient to visit ber the coming night at twelve o'clock,
but Sabina has decided to impersonate ber mistress, and thus
have a good opportunity of holding a love meeting with Juan.
Féliz and bis servant Juanelo chanced to see Juan leave Clavëla's, and suspecting bim to have brougbt her a message from
the Prince, the aggrieved busband swears that such treatment
will make him turn traiter. He complains bitterly of bis misfortunes, but Juanelo avers tbat he can easily put an end to them
by confessing to the Prince that be is married. Féliz, however,
refuses to adopt this advice, and declaring be will suffer in silence,
bids Juan accompany him while he visits Clavela.
Although it is only eight o'clock, Aurora is already ex.pressing her impatience to see Féliz, and, therefore, wbeu be now
appears ber joy knows no bounds. She alone, however, derives
pleasure from the meeting, for bath Féliz and Sabina are no little
embarrassed at their predicament. Sabina, fcaring that before
Féliz retires, Juan may arrive in answer to the letter, bastily
withdraws to devise some stratagem to preclude this ; while
Féliz decides to deceive Aurora by pretending tbat it is she whom
he bas came to visit. At this most inopportune cime Claveta
appears, and seeing her busband talking with Aurora, bides to
listen. Believing bis compliments to be sincere, her anger becornes aroused, and soon unable to restrain it, sbe rushes forth
crying "Continue your conversation!" Féliz is filled with dismay,
but, a moment later, is rescued from his unenviable position by
the abrupt entrance of Sabina. Apparently mucb excited, sbe
urges him to !cave at once, for Juan has arrived with the news
tbat the Prince will very soon come to see Clavela. Quite
deceived by this stratagem, Aurora also begs Féliz to depart, and
be does so, followed by Juanelo.
The others then withdraw, and Clavela, finding herseJf alone,
gives vent to her feelings in a long soliloquy. Lamenting over

AcT II.
At Aurora's request, Sabina describes the Prince's v1s1t to
Clavela, and its abrupt termination. In order to encourage her
listener's infatuation for Féliz, Sabina then pretends to have told
him that Aurora purposed writing to bim; wheïeupon, overjoyed, be declared that she had displaced her sister in bis heart.
Sbe must be careful to conceal her love, however, lest Clavela
discover the change in his affections. Entirely deceived, Aurora
gladly accepts Sabina's offer of assistance, and swears she will go
to any extreme to win Féliz for ·her husband.
At this instant, Juan approaches, and assuming that Sabina is
furthering bis suit with Aurora, hides to listen. The former has
already seen him, however, but believes that he is not dose
cnough to overhear tbeir conversation. In a few moments
Aurora hands Sabina tbe letter wbich the due1ïa has pretended'
Féliz to be expecting, and bidding ber deliver it, retires. Juan im:nediately cornes forth from his hiding-place, whereupon the
crafty Sabina gives bim the letter, and, with an admonition to
follow its instructions, asks him to leave at once lest he be seen
by Aurora . Overjoyed at his good fortune, be fittingly expresses
his appreciation, and departs, leaving Sabina to exult over her
clever stratagem. Although Aurora of course intended her epistle
for Féliz, Sabina influenced her to omit bis name, and accord-

�JUAN PEREZ DE MO. TALVAN
GEORGE WILLIAM BACON

ber husband's
seeming - infidelity, she at first swears she
will take vengeance by encouraging the visits of the Prince, but
later decides to suffer in silence.
Mucb pleased by the success of her ruse designed to cause
the immediate departure of Féliz, shortly before midnight Sabina
stations herself at a window opening on the garden, to await the
arrival of Juan. Muffied in bis cloak, he soon appears, and on
espyinoat the casernent, supposes it to be
t, a woman's fioure
b
Aurora. He realizes bis mistake only wben Sabina . bids him
approach, and states that she will unfasten the door, as her mistress wishes him to corne in. However, the next step in ber stratagem - that of admitting Juan and then imperso1)ating Aurora the wily duena is prevented from carrying out, for at this instant
a masked man draws near, and Juan, ~uspecting hirn to be the
Prince, bids ber wait till be pass by. As soon as the intruder whose identity Juan has rightly guessed - espies a man speaking
at the window, be rashly assumes him to be some gallant of
Clavela's, and becornes furious with jealousy. Féliz and Juanelo
now appear, and so angered is the former on recognizing the
Prince that he can scarce refrain from attacking him. He decides
to advance stealthily without making his presence known, while
the Prince swears he will take vengeance on Clavela for her
faithlessness. Much frightened, Sabina leaves the window, and
Juan deems it best to retreat, in order to avoid an encounter with
the Prince. Before he can carry out his intention, the former
draws his sword and attacks him, just as Féliz, unable longer to
restrain himself, rushes with drawn blade upon them both.
Closely followed by the Prince, Juan takes to bis heels, and Féliz
pursues them. Féliz soon overtakes the Prince, and sparing his life
only on account of bis rank, unrecognized, seizes him and throws
him bodily into the street.

AcT III.

Juan calls upon Sabina, who, disappointed that the untimely
appearance of the Prince and Féliz frustrated ber intended love
meeting with him, has already planned a ruse to gain another
assignation. Giving Juan a letter which she has just addressed to
the Prince, she bids him deliver it, wherei.1pon he asks if he
cannot see Aurora before he leaves. Sabina replies that she bas
retir.ed to ber apartment, but if he corne that night she will receive him.
Juan then departs, and an instant later J:uanelo appears in the
ballway outside. Although he wishes to deliver a message to
Clavela from Féliz, in order to mislead Sabina he pretends that
he desires to speak to Aurora. Sabina is not so easily deceived,
however, and suspecting the real purpose of bis visit, refuses to
unlock the door of the apartment. At this, Juanelo loudly protests that if Juan was admitted be should be ; and the racket
being heard by Clavela, she cornes to see what the trouble is.
Sabina declares ' 1This servant wanted te corne in, and I wouldn't
let him" ; whereupon Clavela wilily replies "You did quite
right, but now that I am here you may go". Loath to obey, Sabina leaves the room, but stations herself where sbe can overhear their conversation.
Observing that Clavela has been weeping, Juanelo asks her the
cause of ber sorrow, and she asserts that she is grieved that
Féliz should have spoken so affectionately to Aurora. Juanelo
declares that ber suspicions are groundless, for it was on ly to
deceive Aurora that Féliz acted in sùch a manner. He had corne
to see Clavela, but on encountering Aurora was forced to make
use of strategy, for, otherwise, Aurora would tell the Prince that
Clavela's aversion to hirn was due to her love for Féliz. Finding
that Clavela's suspicions cannot be dispelled by argument, Juanelo ceases his efforts, and delivers his master's message, whid1 is

�GEORGE WILLIAM BACON

ta the effect that he will visit Clavela that night. Partially reas-

sured, she asks if Féliz really loves ber, and so effectually does
Juanelo at last convince her of this, that she parts from him in-a
very contented state of rnind.
A long soliloquy of Féliz regarding bis ill fortune is brought
to an end by the return of Juanelo, who states that although he
was received by Sabina, he contrived to see Clavela alone. Upon
Féliz making known bis fear of the Prince, Juanelo urges him to
take vengeance, but be replies that he cannot, for it would be
traitorous ta kill the Prince, and unjust to kil! Claveta. On the
other hand, to reveal that he is her husband will not cause the
Prince to cease his attentions, but will only expose him Féliz - to the contempt of the public. Therefore, his best course
is neither to speak nor to act.
Having overheard the entire conversation between Clavela
and Juanelo, Sabina resolves to make use of her information for
the benefit of Aurora. Accordingly, after protesting to the latter
that the Prince and not she - Sabina - was ta blame for Aurora's failure to meet Féliz the night before, Sabina asserts th.at
the latter will corne ta ber apartment that night. Aurora is delighted, and Sabina withdraws to await the arrivai of Féliz and
intercept him before he shall see Clavela.
The Prince receives from Juan the letter given him by Sabina,
and after eagerly reading it, dispatches bim for his cloak and
buckler. While these are being brought, be again reads the letter.
Therein, Sabina states sbe will await him that night at twelve
o'clock at the rear door of her mistresses' bouse, and will conduct
him to the apartment of Clavela. He will thus be able to overcome
the latter's disdain without fear ·of dh;covery ; but let him be
sure ;iot to forget to bring Juan .
When the latter re-enters with the cloak and buckler, he
expresses the hope of seeing Aurora, while bis master swears he
will take vengeance on Clavela for holding a love meeting with
the gallant he attacked in the garden.

JUAN

PEREZ DE MONTALVAN

r43

The two at once leave for Clavela's, and on reachinob there , see
someone at an upper window signalling them with a handkerchief. The Prince asks if it is Sabina, and after receiving an affirmative answer, is told that in a moment the door will be opened.
Sabina then goes downstairs and admits the couple, with a
caution to make no noise.
Scarcely has the door closed, when Féliz and Juanelo unlock
the garden gate, and stealthily enter the bouse. T o Féliz's astonishment, they find it enveloped in complete darkness, and cautiously grope their way from room co room.
Meantime, agreeably to Sabina's directions, Juan has left the
Prince with Clavela, and stationed himself at the door of one of
the apartments, tbere to await the appearance of Aurora. He
never suspects that it is not she but Sabina who intends to receive him, and can scarce curb his impatience. Before long, he
hears footsteps close by, and, startled, cries "Who goes there? ".
No answer cornes to bis question, and the intruders, who are
Féliz and Juanelo, soon pass on. The discovery of a man in the
bouse immediately causes Féliz to suspect Clavela's fidelity, and
he confides to Juanelo his regret at not having kilted the gallant
on the spot.
Fearful now that her ruse may lead to serious complications,
Sabina approaches the spot where Juan is waiting, and as soon as
be hears her footsteps be bopes that it may be Aurora, and
retreats a little to await developments.
At this moment, Clavela is heard to call to Sabina for protection, and the Prince to declare "Nobody will corne to help
you ". Although Sabina bears the cry, she resolves not to heed
it ; but Féliz, recognizing his wife's voice, draws bis sword, and,
as quickly as the· darkness will allow, proceeds in the direction of
the sound. " Are· you going to kill me with my own daooer
~"
Ob
• -'
shrieks the Prince ; and a mome11t later, struggling for the possession of the weapon, he and Clavela emerge from ber apartment. Alarmed at the racket, Aurora appears with a candie, by
&lt;

�1 44

GEORGE WILLIAM BAcoJ

the fückering light of which the Prince recognizes Féliz, who
has jµst reached the spot . In astonishment, he asks the latter
who iqvited him there, whereupon Clavela declares that ït is
she whom he has corne to visit. Aurora denies this, and asserting that Féliz has responded to her invitation, asks Sabina if'
such is not the case. Embarrassment prevents the usually ready
dueiia from at once replying, and a whispered admonition
from Aurora is needed to bring forth the desired confirmation.
Cla vela then asks to be heard, and after declariug that Féliz is
ber husband, tells in extenso of their secret marriage and the
worry that bas been caused them by the actions ·of Aurora and
the Prince. ln conclusion, she throws a dagger at the latter's
feet ' and swears
that both Féliz and she will kill thernsel ves if he
.
persist in his attentions.
" You are a brave woman ! " cries the Prince ; and after be
bas been addressed by Féliz at great length, he bids him live in
peace with Clave la, and makes Aurora Princess.

No hay Vida como la Hanta.
(There is

110

Life likc Honoi;.)

AcT

I.

Don Fernando has corne to Valencia from Zaragoza in order
to marry his cousin Leonor, agreeably to bis father's desire. While
passing a.long the street leading to her house, be falls into a
dispute witb a stranger over some trifl.ing matter, and the argument soon becomes heated. Fernando loses his temper, and striking his opponent with his sword, is arrested and thrown into
prison. Although an attorney has offered to effect his release for
the sum of twenty crowns, ye~ Fernando bas not the money to
engage him ; and he will not ask Leonor's father for assistance,
as hc does not wish him to know what has taken place. Con-

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

sequently he is forced to languish in chains in a dungeon.
Entering into conversation with Carlos, a feilow captive,
Fernando asks him the cause of his imprisonment. Carlos relates
that poor, but noble, he ,vas one of many sui tors for the band of
a lady whom - wishing to conceal her real name - he calls
Cassandra, but who is none other than Leonor. One day, while
riding in her coach, escorted by al! her suit0rs, the horses ran
away, and she was thrown into a river and would have drowned,
had not Carlos plnnged in and rescued her. At this, Cassandra
expressed ber gratitude for his long-continued attentions, and
after declaring that to him she owed her life, confessed that she
loved him. Carlos then took leave of her, and went to a mill
near by in order to dry his gam'1ents. Night had faI!en when he
set out for home, and while passing a lonely spot he was at't:acked
by six men, whom. be recognized as Count Astolfo and attendants. The Count was one of Leonor's most ardent suitors, and
ber rescue by Carlos so aroused his jealousy, that he resolved to
punish him. Carlos realized that be would receive no quarter
from bis assailants, and unsheathing his sword, dealt Astolfo
sucb a severe blow that blood was drawn. For thus defending
himself he was arrested and imprisoned.
Hardly has Carlos finished his story, when bath the prisoners
are informed that they are released.
Previous to this, Carlos bas learned from the servant of Fernando the latter's abject in coming to Valencia, and consequently
he now shows great embarrassment when Fernando, explaining
that he is wholly unacquainted with the town, asks that be conduct him to the bouse of Don Pedro de Ibana, Leonor's father.
Carlos is naturally very loath to comply with such a request, but
deems it best to acquiesce.
When the rivals reach Pedro's residence, Carlos, under a pretext, manages to be the first to interview Leonor, and brietly
tells her of their predicament. She assures him that since she
will ever remain true to him, he bas nothing to fear from FerREVUE HISPANIQUE. B

�GEORGE WILLIAM BACON

nando. In bis haste, however, be neglects to warn ber against
alluding to the episode of the runaway and rescue, and therefore
when later, in Fcrnando's prcsence, Leonor happens to mention
Carlos's hernie deed, Fernando is euabled to identify her with
Cassandra. Hereupon, jealousy at once manifests itself, and as the
rivais take leave of Leonor each threatens to kill the other.
AcT II.

While Carlos is calling upon Leonor, they hear her father
Pedro approaching, and the lover bides just in time to escape
decection. Pedro tells his daughter that he is determined sbe shall
not marry a poor man like Carlos, and that he has chosen Astolfo in place of Fernando for her husband. He - Pedro - will
derive so much advantage from tbis marriage, that he has already
inforrned Astolfo of his decision. With the object of deceiving
her father, Leonor replies that, agreeably to his original desire,
she loves Fernando and cares nothing for Astolfo; as for Carlos,
he does not merit even a servant's position in the household.
Pedro then consems that Astolfo be rejected in favor of Fernando, but only on condition that their marriage take place
irnmediately. This stipulation is designed by Pedro to shield
him from Astolfo's anger at his disappoinJment, for if Leonor
marries at once, he can the more plausibly assert tbat she made
such a sudden change in ber intention without his permiss.ion.
As soon as Pedro has withdrawn, Carlos cames forth from his
hiding-place, and, wild with jealousy, denounces Leonor for her
faithlessness in speaking of hirn as she bas just done. After a
stormy sceue, in ,vhich she endeavors to ex plain why she made
such assertions to Pedro, Leonor promises to become the wife
of Carlos by a secret rnarriage ..
Estela, a cousin of Leonor, who knows of the latter's affection
for Carlos, and '\\ ho is herself infatuated with Fernando, now
endeavors t9 persuade Fernando to transfer his love from Leonor

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

147

to her, in order that the former may be left free to marry
Carlos. All her efforts, however, are futile, and tend only to
render Fernando more enamored of Leonor than before. ·
In accordance witb a promise made to Leonor that he will
visit her that night, Carlos reaches her house, and calls to ber.
She opens her window, and seeing tbat it is her lover who is
below, aoes
downstairs to admit him. Meantime, Astolfo, in disb
guise, appears, whereupon Carlos, fearful of being det~cted, beats
a retreat. Leonor opens the street-door, and assummg Astolfo
to be her lover, ,,·ekomes him and conducts him to her apartment. Only when Carlos returns, shortly after, and shouts to
Leonor that be is waiting for admittance, does she discover the
mistake she has made; . but she cannot penetrate the disguise or
the intruder. Fearful of a duel, tbe frightened girl begs ber ·;isitor to depart, while she defers admitting Carlos till be rnay have
done so. Furious at the delay, Carlos breaks clown the door,
rushes upstairs, and challenges Astolfo ; whereupon Leonor
reveals her visitor's deception and wanton actions, and declares
that she is for ever ruined. Carlos, bowever, assures her that she
will be avenged in bis coming duel with Astolfo, for be intends
putting him to death.
AcT III.

The &lt;luel between Carlos and Astolfo has had just such a termination as the former wished, but he bas been obliged to flee
Valencia and take refuge in the mountains. Here he learns that a
premium of six thousand ducats bas been placed upon bis head
by the Viceroy, that which makes his return to the city impossible. Desiring to obtain some news of Leonor, Carlos sends bis
servant to visit ber, and finds that she is in extreme poverty owing
to the death of ber father, and subsequent disastrous law-suits.
Deeply moved, and fearing lest Leonor may be driven to sell
her honor in order to obtain the necessities of life, Carlos at

�148

GEORGE WILLIAM BACON

once resolves to surrender himself to the Viceroy, with the request that the sum standing upon his head be paid to Leonor.
While on the way to Valencia, Carlos decides to visit Leonor
before carrying out his intention, and therefore, in order ta avoid
capture, is compelled to defer bis call till nightfall. When he
reaches her house he hears voices ,vithin, and taking up bis
position near the door, later sees a man enter a coach and drive
off. The visitor is noue other tban Fernando, but Carlos supposing him to be sorne gallant, regards bis worst fears as realized.
Determini-ng to delay no longer, he bids bis servant communicate bis intention ta Leonor, while he hastens ta the house
of t;he Viceroy.
The night being now far advanced, the Viceroy has long
retired, but Carlos declares he must see him at once. So extraordinary is his behavior that the attendants regard him as insane~
and hesitate before makiog known his desire to their rnaster.
When the Viceroy appears, Carlos asks to speak with him in priva te, and this request being granted, he discloses his identity,
and tells of Leonor's poverty and of his resolve ta die for her
sake.
Baving been informed by the servant of Carlos of bis master's
intention, Leonor, accompanied by Fernando, hurries to the
Viceroy's. They enter the apartment just as Carlos bas finished
speaking, and Leonor declares that if her lover be executed she
will take her own life. Convinced that Astolfo is the real offender, the Viceroy, bowever, pardons Carlos, and after praising his
nobility of cbaracter, presents him witb double the sum placed
on bis bead, or in ail, t,velve thousand ducats. Meantime, Leonor's cousin, Estela, bas appeared, and now when Fernando sees
that he cannot have Leonor for bis wife, he oflers bis hand to
Estela, and is accepted.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

149

Olimpa y Vireno.
(Olimpa and Vireno.)

AcT I.

Olimpa, Countess of Bolland, in spite of the fact tbat she is
betrotbed ta Carlos, Dauphin of France, confesses to the fickle
Duke Vireno tbat she loves him. Vireno, on bis part, is about to
marry Princess Fenisa of Bungary, and leaves for that country
the next day.
Previous ta this time, the King of Thrace had entered upon
neootiations for a marriage between Olimpa and bis son Eduardo,
and the latter, curious to see bis future fiancée, as his father's
envoy journeyed incognito to Bolland bearing documents relative to the proposed union. On meeting Olimpa, Eduardo was
charmed with her beauty, and after disclosing his identity, pressed
his suit with such apparent success that be already regarded
ber as won; - a conviction wlùch the people at large shared.
At this juncture, there arrived at the Dutch Court a French
emissary, Roldan, who came ta ask the hand of Olimpa for his
relative the Dauphin. Roldan's mission being successful, Olimpa's
love for Eduardo of course ceased, and she refused longer ta
receive bis attentions. Made furious, and rashly imagining that
hi, old enemy Vireno had influenced Olimpa against him,
Eduardo returned home, and now declares that througb war he
will avenge the insult offered him by Olimpa. First, he proposes
visiting France and compelling the Dauphin ta renounce his
claim; then he will return to Bolland, kil! Vireno, and marry
Olimpa by force.
AcT

II.

Vireno has been captured by Eduardo near Belgrade in Thrace,
while on bis way to espouse the Bungarian Princess, Fenisa.

�150

GEORGE WILLIAM BACON

Far from considering his arrest as a calamity, Vireno regards it as
a stroke of good fortune, since it relieves him from marrying
Fenisa, whom he bas never seen. His fickle nature causes him
entirely to forget his former love for Olimpa, and he amuses
himself by winning the favor of Eduardo's cousin, Irene.
Although for some time she has been madly enamored of Eduardo,
Yet he does no more tban admire her beauty ' and sheis, therefore '
ready enoug_h to bestow ber heart upon Vireno.
Meanwhile Olimpa has heard of Vireno's plight, and resolves
to make an attempt to effect his release. Journeying to Thrace
in the guise of an envoy, escorted by Roldan and her attendants,
she asserts to Eduardo that she bas been sent by Olimpa for the
purpose of arranging peace, and also of asking that he deliver to
the latter Vireno. In the course of tbeir conversation, Eduardo
makes an imputation of the past relations of the pair, whereupon
Olimpa flies into a passion, and is about to be arrested, when
Vireno betrays ber identity.
At great length, Olimpa then recounts ail that bas passed
between ber and Vireno up to the present time, and states that
the blame for the failure of Eduardo's suit rests upon ber, not
Vireno. Although she is equally indifferent to Eduardo and the
Dauphin, yet, since she is in the former's power, she will tnarry
him if be wishes, provided he release Vireno. To the second
part of this proposition Eduardo assents, but he refuses to take
Olimpa for his wife, on the ground that she does not love him.
At rhis, Olimpa asserts she will then carry out ber contract of
marriage with French ruler, but Roldan declares that, as bis representati ve, he will not permit her to do so, since she bas already
confessed ber love for Vireno. When Olimpa realizes that she is
rid of both Eduardo and the Dauphin, she. joyfully announces
that with Vireno she will return to Rolland. This statement dismays Irene, who has planned by marrying Vireno to avenge herself upon Eduardo for his coolness. As might be expected,
Vireno welcomes such an opportunity of changing the object of

JUAN Pf:REZ DE MONTALVAN

his unstable affections, and having announced his intention of
accompanying Olimpa, he he_lps ber make ready to embark.
AcP

m.

Olimpa, Vireno, Roldan, and their atten_dants la~d ~n a
small island in the Aege:m Sea. Sorne time prev1ousto thts, V1reno
persuaded Olimpa to yield up to him her honor, and since then
he bas shown a growing indifference toward ber. He now resolves
to ·abandon her, and deems the present moment most favorable
for carrying out his intention. Accordingly, by night he stea~s
from ber tent while she is asleep, and in a small boat effects bis
escape. On awakening, Olimpa is surprised to fi.nd her lover
rnissing, and only learns of what be has done through Roldan,
who bappened to see him take his surreptitious departure .. Overcome with grief, the unfortunate wornan declares she wtll not
return home shunned and despised, but will retrace her steps to
Thrace whitber she feels confident Vireno has been drawn by
'
his former
infatuation for Irene.
Olimpa's conjecture regarding Vireno could not have been more
correct, for now be is putting forth all his efforts to regain the
favor of his Thracian mistress. Declaring to her that she has
quite displaced his affection for Olimpa, be states that with the
latter'sconsent be desires to become ber husband. Irene, however,
bas profited by Olimpa's experience, and replies that she has no
faith in his declarations and will not marry him, whereupon he
swears tbat he will yet conquer ber.
Meantime, Olimpa bas arrived, and on fi.nding Vireno alone
after bis interview with Irene, she beseeches him to take pity
upon ber. In a haugbty and disdainful tone he asserts that he is
the busband of Irene, which statement so enrages Olimpa that
she kills him by a pistol-shot. Crying " Treason in the palace:•,
Eduardo and attendants rush to the spot, but after the assassm
bas exculpated herself in a long and elaborate speech, Eduardo

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

1 53

pardons her, and orders a fitting burial for the body or
Vireno.

nople. Heart-broken over the Joss of bis mistress, Palmerin determines to endeavor to bury his sorrow in ad venture, and joins the
forces of Florendo, King of Macedonia, who is at war witb the

Palmerfn de Oliva.

enchantress Lucelinda.
Florendo bas just concluded a treaty of peace with Constantinople, one of the terms of which is that he shall have for a wife
the Princess Polinarda . He now falls to reflecting what may have
become of the illegitimate child born to him by Griana, the present wife of the Hungarian Prince Tarifo. Enamored of Florendo
before ber cornpulsoi:y marriage to Tarifo, Griana yielded up her
honor and t)aave birth to a son - Palmerin - , who, to conceal
her sharne, was exposed to the wild beasts in the mountains. Florendo hopes to drown these sad thoughts in the happiness ot

(Palmcrin of the Olive Tree.)

ACT I.
Torn by brambles and dishevelled through pursuing Palmerin,
Laurena at last overtakes hirn, and reproaches him for bis cruelty
in deserting ber. He replies that since he is her brother he cannot respond to ber affection in the way she desires, whereupon
Laurena declares that no relationship exists between them; this
she bas learned from ber mother Laurencia. The latter told her
that soon after the death of their son, ber husband Guardo found
Palmerin lying between an olive and a palm tree - hence bis
name - , and brought him home and reared him. The rich
purple swaddling-bands which covered him told of royal blood,
but nothing could be learned regarding the identity of bis parents.
Laurena's revelation arnazes Palmerin, and after confessing his
love, be solemnly promises to marry ber, adding that some day
he may become King.
A messenger from the Emperor of Constantinople now v1s1ts
Guardo in his mountain home, and asks him whether he can
impart any information concerning the whereabouts of the Princess Polinarda. Hcr step-mother, the Empress Eufrasia, having
died childless, she is heir apparent to the throne. Guardo replies
that, when but two years of age, Polinarda was sent to him by
her father to escape Eufrasia's cruelty, and under the name of
Laurena has been reared as one of his family . Laurena now
chances to appear, and when Guardo reveals ber identity to the
envoy, the latter addresses her as " Your Highness ". Great is
the girl's surprise to learn of ber royal descent; and after taking
a fond leave of Guardo, she departs with the deputy for Constanti-

possessing Polinarda.
Meantime, Palmerin invades the enchanted stronghold of
Lucelinda, who rneets him in the guise of a horrible serpent.
After she bas been beheaded the sorceress surrenders, and,
assuming ber true form, throws about Palmerin's neck a
magic scarf, destined to blot out al! recollection of Polinarda.

AcTIL
Lucelinda bas become enamored of Palmerin, and offers him
a life of ease and amorous pleasure if be will consent to remain
with ber. His love for Polinarda, however, leads him to decline
her invitation, whereupon he is made prisoner, and only at the
end of three years effects his escape.
Sorne time after this, Palrnerin meets a squadron of troops with
Florendo at their bead, and as soon as the King espies him he
orders his execution, rashly assurning him to be the lover of the
royal enemy, Lucelinda . The adventurer, quite una,vare whom
he is addressing, replies tbat Palmerin de Oliva will sell his life
dearly, whereupon Florendo reveals his identity as King, countermands bis cruel decree, and confesses that the mere mention of

�JOAN PEREZ DE MONTALVAN

1 54

1 55

GEORGE WILLIAM BACON

Palmerin's ~am~ strangel ' affects him. So frce does the King
s-0on feel w1th h1s newly formed acquaintancc, that he discloses
liis love for Polinarda, of wbose beauty he yet know only
through r~port. This confession dismays Palmerin, and he recalls
a_ declarat1on made to him by Lucelinda, to the effect that
s1.nce he refused. to love_ her, out of revenge shc would pre\·ent
h1~ from. marrymg.Polmarda, ""ho would be ,Yon by another.
His refiecnons, however, are soon rudely discurbed by Florendo,
who bids him ,isit Polinarda as his envov and conduct herto him
tbat bis marriaae may be consummated~
'
MasLering his emotion with difficulty, Palmerin sets sail for
Constantinople, delivers Florendo's message to Polinar&lt;la, and
e_mbark~ with her on the return vo age. Out of reveoge Luce1,~da ra1ses a fearful storm, which almost engulfs their ship. In
lu~ terror Palmerin jumps overboard, and after a bard stmgo-le
w1th the waves reaches the island of Jealousy. Here, be fin&lt;ls an
enchanted tower containing mirrors which revea1 to a lover
the present occupation of bis lady, and be determines to test
thern.
1

Acr III.
. On en_rering the tower, Palmerin is contronted by an inscripuon statrng that any knight who sets foot upon the island must
remain there in the service of Queen elenisa for one year,
~nless be s~cceeds in vanquishing twenty-fi,·e savages. Approachmg the m1rrors, Palmerin beholds therein the recent storm
the. final arrivai of the ship at its destination, the reception of
Polinarda by Florendo, and her entry into his palace. Furiou~
with jeal?usy, he _is prevented from destroying rhe rnirrors only
by Selenisa, who mforms him that he must now encounter his
barbarous opponents. Although he wins the contest, Selenisa is
o enarnored of bim that she refu es him pc.:rmission to leave ber.
On this, Lucelinda cornes ta his aid, and through her gift of a

magic ring, which renders the wearer invisible at pleasure, he
escapes the guards &lt;letailcd to watch him.
Meantime, Florendo hasdiscovered Polinarda's love for Palmerin, and resolves to put the latter to death. Accordingly, he
causes to be circulared through ail Greece the announcement that
Palmerin is a traitor, hoping that he will deny the charge in
person.
As soon as be has eluded the guards of elenisa, Palmerin
hastens to Polinarda, and assuming invisibility addresses ber.
Recognizing his voice, she imagines she bears the spirit of her
departed lover speaking, and is amazed when Palmerin soon
assumes form and embraces her. At this moment Florendo
cnters, and the sight of bis rival so infuriates him tbat he orders
bis execution. Palmerin again avails himself of the magic ring,
and after be bas vanished, greatly to the mystification of ail,
Florendo ioforms Polinarda that since her old lover has been lost
at sca, he intends marr) ing ber. Hereupon, Palmerin becomes
visible, and is about to be stabbed by Florendo when Lucelinda
intervenes. Making known ber identity, the sorceress first reveals
the relationsbip existing between Florendo and his intended victim, and then bids the former bestow upon Palmerin the band
of Polinarda .

Para con Lados Hermanos y Amantes para noso/ros
(Don Florisel de iquea)
(Brother and Sistcr to the World. Lovers to Oursclves.)
(Don Florisel of, 'icaea.)

Acr I.

As Don Floriscl of icaea is about to leave Grcece, be is
intercepted by Clarinda, and furiously berated for deserting her.
ln his defense, he replies that being ber brother he cannot marry

�GEORGE "'ILLTAM 13ACON

JUAN PEREZ DE MON'l'ALVAN

her, and that moreover, she must yield lO the authority of
Trebacio, Emperor of Constantinople, wbo desires ber for his
wife. Funher, thar Briana, Trebacio's sister, is about to compel
hirn - Florisel - to become ber busband, and to escape tbis
he must flee the country.
Clarinda now relates to Florisel that she bas just learned that
she is the daughtcr of Clorinarda by Telem6n, the former ruler
of icaea. One day wbiJe hunting in a forest, Clorinarda gave
birch to a son, who, shortly after, was carried off by six armed
men, regardless of her protestations. Greatly to ber surprise,
howeyer, a lion soon brougbt another male infant - Florisel - ,
and fearing Telem6n's anger when he should learn of the fatc of
his son, shc substituted it for the latter. When Florisel and Clarinda "\\-ere about fourteen years old, the Princess dreamt tbat she
was not his sister, and time served only to show that her grmving
love for him was not that of a relative. Wben Telem6n died
Florisel ascended rhe throne, and, soon after, on her death-bed,
Clorinarda gave Clarinda a sealed paper, to be opened only upon
the eve of her marriage. Many now courted the Princess, and
most persistent among them all, 1 rebacia. At last, she became
disgusted with his arrogance and bombast, and summarily dismissed him ; whereupan ,vitb a great army be seized Nicaea,
and made Flarisel and her prisaners of war. Having taken them
home with him, hc later dcclared tbat Clorinda rnust become
his bride, ·while Florisel must marry Briana. On this, Clarinda ·
opcned the sealed document, and learned part of what she bas
jnst narrated.
Florisel is overjoyed at hearing that Clarinda is not his sister,
and suggcsts tbey devise some stratagem by which tagetber they
can effect their escape to Dalmatia.
For some tirne Trcbacio bas suspected the mutual love of Clorinda and Florisel, and be now determines to ascertain whether
or not bis mistrust is justified. He tberefore causes the sorceress
Sinastasia to create a magic garden, in ,ybich is an enchanted

fountain possessing the peculiar power of revealing the ideotity
of the drinker's loved one. After Trebacio bas exciteJ. the curiosity of bis Court in regard to this wonder, ail repair thither Florisel wearing a magic shield capable of changing him into any
form he desires, and Clarinda a scarf ,vhich can prevent aoyonc
from approaching her.
AcT II.

In the bewitched garJen containing the fountain, eight terrible
giants seize Clarinda and Briana, ,vitl1 their attendants, and Florisel, accam panied by other knights, hastens to tbeir aid. Altbough
from fear bis companions desert hi.m, Florisel, after a desperatc
struggle, fi.nally succeeds· in rescuing the ladies, and conducting
thern triumphantly before Trebacio. He then relates, at length,
the wonderful adventures that have befallen him in tht! garden .
When Florisel bas concluded, Trebacio is so delighted with his
valor tbat he offers him his cro,1,n and the band of Briana. 1 ot
wishing, ho\\'ever, to enterupon a marriage so distasteful to him,
the hero thanks Trebacio for bis generous offer, and makes some
plausible excuse for not accepting it.
The party now dri1iks of the magic fountain, and after Trcbacio and Briana are told that they love Clarinda and Florisel
respectively, the mutual affection of the latter pair is revealed.
At this, Trebacio flies into a terrible passion, and calling the
hapless 1overs traitors, orders their imprisonment. With the hope
of ruaking bis escape, Florisel employs his channed shield, and
chancres himself inca Trebacio. Unaware of his action, Clarinda
0
wounds him with an arrow, and as he falls - exclaiming that she
ha made a mistake - he drops the shield, returns to bis o\\'n
form, and becomes unconscious. Realizing that she bas shot
ber loœr, Clarinda is overcome with grief, and bursts out
into a long, impassioned lamentation, which brings the act to a
close.

�JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

159

GEORGE WILLIAM BACON

Acr III.
Now that Trebacio has confirmed his suspicions regarding the
mutual affection of Clorinda and Florisel, with the aid of Sinastasia he devises a ruse through which be hopes that he may
gain Clorinda's love, and Briana, Florisel's. In accordance with
the stratagem, the two lovers are confined in separate cells, and .
~ach_told that the other is dead. To further the deception, each
1s daily conducted to a room in which stand two life-like images
of the couple, covered with blood. Notwithstanding the persistency with which Trebacio s;:auses this treatment to be continued
neither bas yet shown any indication of weakening, but Trebaci~
fee-ls certain that he will soon be successful, and that the lovers
will be glad enough to receive the caresses of him and Briana.
One day, while Clorinda is kneeling at Florisel's effigy, her
lover enters in the form of Trebacio, and throws himself before
the figure of bis rnistress. Desiring to mourn her in secret, by
means of the enchanted shield he has passed the guards detailed
to prevent the couple frorn being in the apartment at the same
time. The two soon become aware of each other's presence, and
a~ter _recovering from their surprise, attempt to fl.ee the palace.
Fmdmg the _gates barred, they seek refuge in an enchanted castle in
the garden, but when Trebacio discovers their retreat, he makes
ready to take it by storm. Before he can do so, however, the
lovers corne into his presence, and relate several wonderful adventures that have befallen them. Arnong the strangest was their
encounter in a cave with a spectre which had arisen from a tomb.
The apparition declared tbat he was Amadis of Greece and tbat
he, and not Telem6n - as generally supposed - was 'the fat be~
of Florisel. Telem6n's son is Trebacio. Soon after Florisel's
mother, Juba, had· given birtb to him, a lion carried him away
and brought him to Clorinarda, who had just been deprived of
her newly born child - Trebacio - by the soldiers sent by

Amadis in search of Florisel. In this way, Florisel was thought to
be the son of Telem6n and Clorinarda, and Trebacio of Amadis
and Juba. Florisel adds that as Clorinda is the child of Telem6n
and Clorinarda, she is Trebacio's sister ; while Briana, being the
daugbter of Amadis and Juba, stands in a like relation to him Florisel.
When Florisel has concluded his strange story, Trebacio
suggests that they exchange kingdoms, he returning to Nicaea,
while Florisel take possession of Greece.

La Puer/a macarena.
(The Macarene Gate.)

PART FIRST.

AcT I.

Don Pedro, King of Castile, and son of Alfonso XL and
Maria of Portugal, bas been forced by the Arch bishops of Burgos
and Toledo to offer bis band to Dona Blanca, niece of the French
ruler Juan de Bourbon. Although both the King of England and
the King of Iavarre have also sought Blanca in marriage, her
uncle, purely for state reasons, has decided to bestow ber upon
the Castilian ruJer, ,vhose btotber Don Fadrique is now hourly
expected at Paris. The mission of the envoy is temporally to
marry Blanca in the name of the King, and then conduct
ber to Castile with a splendor and retinue befitting her greatness.
Although Blanca has heard nothing prejudicial to Pedro, and
feels attracted by his portrait, yet she bas of late observed so
many evil omens that sbe bas become extremely melancboly,
and looks upon her approaching nuptials with a strange feeling
of dread and terror.

�r6o

GEORGE WILLIA\1 BACO.'

.

Fadrique now arri\·es at the French Court, and is presented
to Blanca by her uncle, the King. The paniard addresses her
respectfully as '' Her fajesty, tbe Queen of Castile "; whereupon Carlos, the English deputy, who bappens to be present, very
curtly declarcs tbat as Blanca is to become the wife of Pedro, his
mission is enùed and he will return home at once. He cxprcs, es
his r gret that Blanca should marry a ruler so inferior to bis,
and \\ ben Fad.rique naturally resents this slight, the two fall into
a heated dispute. The quarrel is stopped b · Blanca and the King,
and the former tells Carlos that England will receive an answer
through Parliament.
Meanwhile, Pedro, accompanied by bis brothers Juan and Enrique, is engaged in a hunting expedition near \ a\ladolid. Having
heard extravagant reports of the beauty of Dona Maria de
Padilla, Juan's niecc, he evinces a desire to mect her, and accordingly Juan invites him to call tliat evening at his house near by.
Hardly bas the invitation bcen extended, when Maria herself
suddenly appears, but surprised and embarrassed by the royal
presence, tries to "ithdraw unobsen·ed. Pedro has alrcady seen
her , ho"'ever, and at once enamored, addres es her and begs her
to remain with him. Maria, wbo bas bcen pur uing a wild-boar
and bas come upon the King's party by chance, replies that she
will be compromised if disco\'ered in this situation, and implores
Pedro to allow ber to depart. But ail ia vain, for the monarch,
more aad more fascinated, praises Maria's beauty in the most
exaggerated fa hion, and ends by promising to ma~e her his
Queen. Enrique is astounded, and attempts to reason w1th Pedro,
whereupon he abruptly bids him be silent.
Fadrique is oow announced, and after &lt;lescribing the rnagnificent feast held in Blanca's honor at Paris, and the evil omens
ob erved during ber journey, states to the King that sbe is in
Burgos, awaiting hi pleasure. Imagine Faùrique's surprise a~d
dismay, when Pedro asserts tbat ther is only one Queen m
Castile, and she is Maria de Padilla. This startling announce-

JUAN PEREZ DE MO TALYAN

161

ment so angers Fadrique, that he declares Castile will never
accept any other Queen than Blanca; and on Enrique reiterating his brother's assertion, Pedro flies into a furious passion.

Acr II.
Although Pedro has been compelled by his mother to marry
Blanca, yet he is still resolved to make Maria his Queen. Accordingly, under the pretext that important business calls him, he
leaves Blanca in Valladolid, while he goes to find faria and
bring ber ta Court.
Shortly after the King's deparrure, one of his intimates, Juan
de Hinestrosa, shows Blanca a letter ordering him to take ber
under guard to Tordesillas. Blanca, well aware that Pedro loves
aoother, is overcome with despair, for she bclieves that her
imprisonment will end in death.
Fadrique, who since incurring the royal displeasure bas been
living in retirement in Toledo, purposes regaining from Navarre
two frontier towns, wbich tbat kingdom has wrested from Castile. Through presenting them to Pedro, be hopes to regain bis
favor and be allowed to return to Court. One day, white out
scouting with bis companions, Fadrique is accosted by Diana,
the companion of Blanca, disguised as a horseman. He does not
recognizc her, but she soon reveals ber identity, wbereupon
?is first_ question is_ regarding Blanca. For some time the King's
11~fatuat1on for Mana has been to him a source of worry, and
lus worst fears are tberefore realized when Diana tells him chat
both Blanca and Pedro's mother, Maria, have been imprisoned.
he bands him a letter from Blanca, in which the wretched \\"Oman implores bis aid in ber misfortune, for she fears char she will
be transferred at any moment from Tordesillas to the Alcazar at
Toledo. Fadrique, "- ho is in loYe with Diana, declares that in
company with her he ·will immediately go to Toledo.
Meantime, exactly as Blanca has expected, the King orders
REVUE H!SPAN!Ql'E. B

�GEORGE WILLIAM BACON

ber removal to Toledo, and a strong guard, headed by Juan de
Hinestrosa, escorts her to that city. On passing the Cathedra!,
a ruse suJdenly occurs to ber, and she asks Juan to
allow ber to enter and pray. At first be refuses, for by the
King's order she is to be taken directly to the Alcazar, but after
some persuasion be finally consents. Once inside the ,sacred edifice, Blanca bursts out into a long, impassioned speech, in wbich
she implores the people of the city to assist ber. The Cathedral
at this houris crowded with worshippers, and when she bas concluded ber fervent appeal, all cry " Long live Blanca ! &gt;&gt;
Great disorder now ensues, and the rebellious spirit of the
people is heightened by the appearance of Fadrique and bis followers. Greeting Blanca as Queen, he. assures her of hid aid;
while at this moment Pedro arrives, accompanied by Maria.
Fadrique's companions are terror-stricken, but their leader
calmly informs Pedro that he has came to Toledo to quell any
disturbance which might arise on the appearance of Blanca as
prisoner. After begging the King to be lenient witb her, and telling him of his intention to seize and present to him the two
towns of Navarre, Fadrique quietly takes his departure. Pedro is
furious, and orders that Blanca be imprisoned in the isolated
fortress of Sidonia.
ACT

Ill.

Fadrique has been victorious in his campaign against Navarre,
and is now living in Giromena, one of the towns be has captured.
Some time• before this, Fadrique sent a friend, Gntiénez, to
the King at Seville to tell hirn of his success, and offer him the
towns. Gutiérrez now returns bearing a letter from Pedro,
wherein, after expressing pleasure over his brother's victory, be
asserts that be is about to free Blanca, anJ invites Fadrique to
take part in a tournament which he intends holding in her
honor. Fadrique is deligbted, and, in Diana's hearing, states that

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

he will start at once for Seville. Diana, downcast and filled with
sinister forebodings, warns him of the great risk he will run in
accepting Pedro's invitation, and rerninds him of the prophecy
recently made to him by a gipsy. The latter warned Fadrique
to beware of his brother, who, full of hatred toward him,
would some day prove his murderer. But the courageous man
is not to be dismayed, and after a journey full of evil omens,
reaches Seville. The gates of the city are found closed, and the
more fearful of Fadrique's companions nrge him to turn back,
declaring that they suspect treachery. Their protestations are in
vain, however, and it now being night, aU throw themselves
down to sleep near the Macarene Gate.
During the nigbt Fadrique bas a dream, in wlùch the gate
opens, and a young cleric cornes forth and advises him not to
enter the city, for he will thereby meet death at the bands of
his brother. But neither this nor the warnings of his companions can sway him from 11is purpose, for he declares that the
King has great need of his services.
Maria, who has heard of the plot forged by Pedro to kill
Fadrique, is pleading with him to spare his brother at the very
moment the unsuspecting man appears. Very soon the King
announces that he must die, adding that he wishes to be rid of all
his traitorous brothers. Fadrique is amazed, for even the many
warnings he has received have not convinced him of his brother's
pcrfidy. He indignantly denies Pedro's accusation of treachery,
declares that he has always tried to serve him, and brands him
as a coward and a traitor. Furious, the King calls his guards, and
commanding them to lead Fadrique to instant execution, orders
that the same punishment be visited upon al! l~is ,issociates.
Before expiring, Fadrique breaks away from his captors, and,
covered with blood, staggers into the presence of Pedro. Falling
exhauste.d ta the ground, he swears that Heaven will avenge bis
death, in causing Pedro to be deprived of his kingdom and
killed by his brother Enrique.

�GEORGE WILLIAM BACON

La Puerta ·macarena.
PART SECOND.

ACT

1.

Juan de Bourbon has received a short but sarcastic letter from
the King of England, stating that he must have had great love
for his niece Blanca, since he decided to give ber into ' the very
arms of death, instead of to a King who so richly deserved her.
This is the first intimation Juan has received that Blanca's marriage bas not been a happy one ; and from the tone of the note
be naturally assumes she bas been putto death. Urged on by his
confidant, Don Beltran, he decides to take vengeance on Pedro,
and orders that sixty ships be at once made ready for the punitive expedition.
Pedro's brother Enrique and Diana left Spain for France soon
after the murder of Fadrique, and they now appear before Juan.
Diàna presents Enrique to the French ruler, and be, after assuring Juan that Blanca is still ali've, narrates, at considerable
length, ail that took place from the time of her arriva! in Spain
up to the violent death of Fadrique. When Enrique bas concluded his relation, he makes a touching appeal for aid against the
monster, Pedro, and asks Juan for the loan of troops to augment
those be will gather in Castile. With the combined forces be
will be able to rescue the unfortunate Blanca, and avenge the
foui murder of bis brother. As Enrique desires to return immediately to Spain, Juan bids Beltran accompany him, and assures
him that the troops will follow as soon as possible.
Meanwhile in Castile, Don Tello, a courtier, accosts Pedro,
and afrer acquainting bim with his love for Dona Leonor de
Guzman, who has attended Blanca ever smce her incarceration

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

in Sidonia, asks him to relieve her and give him ber hand.
Pedro grants Tello's request, and adds that as be is going to bunt
oear Sidonia, he will in person bestow Leonor upon him.
When · the King approaches the stronghold, be espies Blanca
at a grated window, and drawing nearer, hears ber conversing
with someone ,,,ithin. The unknown, who by ber voice can be
identified as a woman, expresses ber opinion of Pedro in no mild
tenus, and asserts that she intends convoking al! ber ,relatives
against him. Hearing Blanca address her companion as" Leonor",
Pedro discovers the latter's identity, and entering the fortress,
orders her to give her ]und to Tello and then suffer execution.
The wretched lover is of course horror-stricken, but the King
forbids him to make any protest.
ACT

II.

One day, while near Sidonia, Pedro falls in with Enrique's
servant, Gara vito . The latter, not recognizing the King, tells
him of Enrique's appeal to France, and adds that as he does not
wish to become King of Castile, he will gladly abandon his
campaign if Pedro will recognize Blanca as Queen. On hearing
this, Pedro determines to interview Blanca, and pretend tbat
within a month she will be released. Having thus deceived
Enrique, he will then punish with death ail who have shown
themselves rebels.
In defiance to Pedro's decree that Leonor should be executed,
Gutiérrez, the chief of the guard at Sidonia, not only spared her
life but released ber, and, disgu:sed as a peasant, she bas been
living in the vicinity. Since leaving Blanca she has been greatly
worried about her, and finally, at the risk of her own life, decides
to visit ber. Hardly bas she corne into Blanca's presence, wben,
to the terror of al!, Pedro appears, and botb Leonor and Gutiérrez full y expect to hear hirn give the order for their execution. To
their amazement, however, he greets Leonor kindly, thanks Gu-

�166

GEORGE WILLIAM BACON

tiérrez for having shown such commiseration toward ber, and in
an extravagant speech assures Blanca that he again loves het and
will soon release her ..
Soon a'rter Pedro's departure Enrique arrives, and hàving told
Blanca of his trip to Paris, adds that six thousand men are now
on the way from France to join the eight thousand Castilians
tbat he has collected. To his great astonï'shrnent, Blanca implores
him not to attack Pedro, since be has relented, and will make
ber his Queen. Enrique replies thai: he will respect her wishes,
and cause the French troops to return, bearing to their King a
letter apprising him of Pedro's sudden change of humor. He
h_imself will visit Pedro at Seville, and thank him for wbat be
has promised to do.
As was the case with Fadrique, his brother is perfectly fearless
of Pedro, and disregarding the admonitions of bis friends, boldly
presents himself before the monarch. Pedro receives him in a
haughty manner, and refusing to hear him, turns away. Enrique's friends no~ become frightened, and urge him to leave the
palace immediately. He is about to do so, when the captain of
the guard appears, and informs him that be is under arrest.
Enrique defiantly draws his sword, and replies that he will
never be taken alive; which statement being overheard by
Pedro, throws him into a towering rage. Nothing daunted,
however, Enrique swears that the King will not have the opportunity to murder him as he has done so many others, and then
leaves the palace.
ACT

III.

Now chat Pedro regards Enrique as quite deceived by his promise to Blanca, he resolves to have her executed, and accordingly
orders bis secretary to prepare her death-warrant. Pedro chances
to be in the church, before the tomb of Fadrique, when the
secretary brings him the document for bis signature; and after
receiving it tells the official to withdraw, as he wishes to

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

remain alone. He then meditates at length upon the step he is
about to take, being swayed now by pity for the innocent, trusting Blanca, now by unrelenting cruelty. At last the stronger
feeling prevails, and, utilizing the tomb as a table, be is about to
write his name, when the life-size statue of Fadrique standing
upon the sarcophagus, half unsheathes its sword. Terrified, Pedro
declares that he will never affix his signature to the warrant,
whereupon the sword drops back again into its scabbard.
Although Pedro in tends keeping the promise which bis cowardice has just led him tô make, yet it is far from bis intention to
spare the life of Blanca, for he knows only too well that subjects can be executed without the need of a formai warrant.
Hardly had _Enrique corne into Pedro's presence on the occasion of his visit to him at Seville, when he heard him mutter
that Blanca must die, and he now writes her of the ruler's real
intentions. Blanca is astounded on learning that the King's
loving assurances were only feigned, and she has not yet recovered frorn her surprise, when Gutiérrez announces that Pedro,
accompanied by his mistress Maria, bas arrived. The jailer hastens to welcome him, while Blanca, in spite of Enrique's letter,
assumes that he has corne to release ber as he has promised .
The moment Pedro has set foot within the fortress, he commands Gutiérrez to be put to death, asserting that this will _be
bis reward for having disobeyed the royal mandate regarding
Leonor. He then orders the same punishment to be visited upon
Blanca, who, breaking away from her captors and covered with
blood, staggers into the presence of Pedro and the horror-stricken
Maria, and falls Jead at their feet.
At this moment, Pedro is informed that a French envoy desires
to speak with him. Declaring that he cannot receive him in
person, he scri.bbles upon a bit of paper a brief message for him,
places it in one of Blanca's bands, and hurriedly takes his departure. The envoy, who is none other than Beltran, is horrified at
the sight that greets him, but espying Pedro's note, takes cou-

�168

GEORGE WILLIAM BACON

rage to loosen it from the grasp of the corpse, and reads it. Therein, Pedro bids him give Blanca the honorable burial she deserves,
and Beltran swears that not only w!ll he d.o this, but will also
avenge her murder.
Hard pressed by the army of Enrique, Pedro takes refuge in a
castle, and his brother, with the intention of luring him out,
challenges him te• a hand-to-hand encounter with swords. Pedro
defiantly accepts the challenge, and after a few parries Enrique
makes a misstep, and falls to the ground. He is about to be run
through by his opponent, when Beltran hastens to his aid and
mortally wounds Pedro, who falls with a cry of" Treachery ! "
Thanking Beltran for having thus saved bis life, Enrique now
offers him balf the kingdom of Castile, a gift which he gladly
accepts.

El Reynar para rnorir.
(To Reign only to Die.)
ACT

I.

Ariolante, King of Athens and Sparta, realized that on account
of his great age bis life would soon draw to a close. Having no
male heir, he was naturally desirous of obtaining some information regarding his successor, and to satisfy his curiosity consulted his astrologer, Aristippe. The seer told him that whoever
his successor might be, his reign would not last more tban a
year, since before the expiration of that time he would meet a
violent death. This awful prophecy Ariolante confided to no one
but his ad viser, Cle6n, whom he ordered secret1y to obtain from
the oracle of Apollo a denial or confirmation. The oracle thrice
repeated the seer's prediction, whereupon Ariolante, thoroughly
frightened and fearful that the prophecy might become known,
banished Aristippe from the country. Out of revenge, however,
the soothsayer disclosed the dreadful secret, and accordingly,

JUAN

PEREZ

DE MONTALVAN

when Ariolante &lt;lied, no one could be found who was willing
to take his place. The courtiers were in despair, and realizing
that tumult and sedition would arise from the Jack of a ruler,
asked the oracle what course to pursue,. They received the
answer tbat whosoever, the following day, should first enter
their city - Athens - would be their King.
When this revelation is communicated to the people, they are
satisfied, and next day, at dawn, gather about the gates to await
the arrivai of the unknown. He soon appears in the persan of
Aristomenes, who, amidst shouts of welcome, is unanirnously
proclaimed King. Naturally, the new-comer expresses great surprise at having been made the recipient of such an honor, whereupon Cle6n gives a very plausible excuse for this unique method
of choosing a ruler, and conducts l1im to the palace.
Meantime, Lisandro, Prince of Thessaly and rightful heir to
the kingdom, bas beard of the death of Ariolante, and now cornes
to daim bis inheritance and marry the Princess Irene, his cousin.
When he learns, bowever, of the fate tbat awaits the future
ruler, he deéides not to ascend the throne, and in order that
trene may not suspect him of lacking courage, he tells her that
t is only his love for her that deters him from becoming King.
l.t this moment shouts are heard, and Aristomenes appears,
e~orted by the populace. In extenso, he narrates to them the
st•ry of bis life, and before he bas concluded Irene becomes enam•red of him, and decides to warn him of bis danger. Accordingy, soon after his coronation he recei ves a Ietcer from her,
wh'1rein, \\'Ïthout giving her name, she discloses the strange circumtances under which he was chosen ruler. When he bas
read the letter, he makes known its contents to the courtiers,
but asures them that what he has learned will not prevent him
from ulfilling bis duty as King.

\

�r70

GEORGE WILLIAM BACON

AcT

:q:.

Lisandro, convinced that Aristomenes and Irene are now enamored of each other, is mad with jealousy, ·anù decides to effect
the murder of bis rivaL With this intent, he sends a message
to his brother, the King of Thessaly, asking him at once to dispatch one Alciades to Athens, that he may kill Aristomenes. Alciades, being quite unknown, can commit the murder and escape
with less danger of detection than he himself; if he were the perpetrator, he would no doubt be put to death on the spot by the
infuriated populace.
Soon after having dispatched the messenger to Thesssaly, Lisandro surprises Aristomenes and Irene in a tête-a-tête which so
enrages him that he draws a dagger, and, under the pretense tbat
he is seeking self-destruction, attempts to stab the King. The
latter, however, always on his guard against treachery, unsheathes
bis sword, whereupon Lisandro, startled, lets fall the dagger to
the floor.
AcT

III.

Severa! incidents have occurred. which have served to ma!ie
Lisandro more jealous of Aristomenes, and, one day, so furio~s
does he become at Irene's indifference, that · he declares to 1er
he will kill his rival before her very eyes. Hereupon, Irene ru-castically bids him look at himself in a mirror to see how peasant he appears, and then abruptly leaves hjm. Lisandro's ;age
knows no bounds, and at this unfavorable time Aristorrenes
enters. Declaring that if his rival's anger is partly due o his
not having become King, he shall suffer from this vexatvn no
longer, Aristomenes tenders him the crown. Lisandro ;t once
accepts it, explaining that not fear, but only his love fo Irene
and dislike to leave her a widow, deterred him from pnviously
ascending the throne. By al! the people he is now pnclaimed

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

171

ruler, and immediately after he orders Aristomenes to be decapitated. His excuse for such a cruel command is, that as the prophecy foretold 1he first King would meet a violent death within
the year (which time has not yet expired), his own safety will
be assured only through the execution of Aristomenes.
·
Sorne time before this, through a note from Aristippo, Aristomenes had learned of Lisandro's design against his life, and
therefore, when Alciades arrived from Thessaly, be caused the
latter to be imprisoned. Consequently, Alciades has seen neither
Aristomenes nor Lisandro, and knows nothing of the transfer of
the crown. He is now released, and, soon after, espies Lisandro
conversing with Irene in the King's closet. Naturally, be at once
assumes him to be Aristomenes, and is certain of the correctness
of his identification on hearing him la ter speak of himself as King.
Drawing his dagger, be k.ills Lisandro without warning, and
Irene, terrified, calls for help . .In response to her cries the courtiers appear, together with Aristomenes, whose life has been
spared by them in spire of the King's decree. Alciadcs, after confessing the blunder be bas made in carrying out Lisandro's command, is condemned by Aristomenes to be hurled from a lofty
rock; while the latter, again proclaimed King, thanks the people
for their loyalty and marries Irene.

El Rigor en la Inocencia 6 Privarse de privar.
(Cruelty in Innocence or To _Deprive Oneself of Favor.)

AcTI.
With the · object of procuring Iodgings for the suite of Don
Alvaro, Don Juan, the Regidor of Arévalo and Alvaro's servant,
Manzano, halt before the bouse of Don Iiiigo and demand admittance. Tamara, Ifiigo's servant, responds, but flatly refuses to
allow the trio to enter, and a wrangle ensues, wbicb is termin-

�I

72

GEORGE WILLIAM BACON

ated by Juan and Manzano drawing their swords and swearing
they will pass in by force. Crying "Kil! him ", they are about
to attack Tamara, when Iôiao, who has heard the commotion,
appears, deprecates the employment of violence, and asks what
great persqnage is passing through the town. Manzano replies
that it is Alvar Pérez Minaya, heir to the kingdorn of avarre.,
whom one, now dead, banished from Castile for having upported the new monarchy of the present King, Alfonso XL To
the astonishment of Juan and the Regidor, Ifügo d clares that in
former years Alvaro was frequently a visitor at his bouse; and
while Juan is endeavoring to recollect where he has previously
seen Iôigo, the latter bids the trio depan. His threat to kill the
first one who crosses the threshold does not atfright them,
however, and, angered at his haughtiness, they .ire on the point
of entering by force, ,vhen Alvaro himself appears. In answer
to the latter's inquiry as to what the trouble is, Iiiigo states that
he is defending bis home, and having obtained from Alvaro the
pardon which he desires, promises to reveal to him the reason for
his action if he will enter the bouse alone with him. Alvaro
readily agrees to do so, and cautioning the others to remain
where they are, follows Inigo, while Manzano, in wonder,
remarks that the buildina must indeed be haunted.
A few moments later the pair reappear, and Ifiigo being asked
by Alvaro for bis name, replies" I used co be somebody, now I
am nobody ", and abruptly re-enters the bouse. His curiosity
aroused by the expression of astonisbment which escapes Alvaro,
Juan inquires the reason for his surprise, and is told that it is
occasioned by the discovery of such a striking man content
amidst the most wretched surroundings. Hoping to learn the
stranger's identity from the Regidor, Ah-a~o questions him, but
the official knows only that the mysterious one bas lived in
Arévalo for ten years, subsisting on the chase and what tray
alms his servant can gather in the streets by night. Alvaro then
describes thedilapidated condition of the bouse and its furnis.hings,

JUA

PEREZ DE MONTAL\'AN

1 73

and concludes by bidding Manzano summon Tamara. \Vhen
the latter appears, Alvaro asks him who his master is, and upon
heing told " a poor nobleman ", d clares that be knows uch
is not the truth. Amazed that his deception bas been discovered,
Tamara states that he will furnish the information desired , if
Alvaro will promise to keep it a secret. To chis he agrees, and
Tamara tells him that bis rnaster is Ii'i.igo Méndez de Soto, who
once enjoyed great prominence in Castile, but later fell into
disfavor. Saddened by ,vbat he has beard, Alvaro gives the
faithful servant a diamond for Iüigo, and Tamara leaves him
with a final admonition not to reYeal the secrec.
Juan and Manzano - who have been absent during the
interview between Alvaro and Tamara - now return , and
announce that the King and Queen have arrived in to-wn, and
t!1at her Majesty is en route to Burgos to attend a religious festival._ Pleased at this news, Alvaro testifie bis appreciation by
handmg Manzano a doubloon, and ordering Juan to procure a
thousa'.1d crowns from the treasury qn the following day. He
then
b1ds the latter conduct to his - Alvaro's - lodginas
as
•
b
pnsoners, under an escort, Inigo and Tamara, and delighted with
the gift he has just receiv d, Juan de parts to execute th commission .
Scarcely has he withdrawn when shouts herald tJ1e a-pproach
of the King and Queen, and upon their appearance a fc,...- moments later, escorted by attendants, Alvaro advances and prostrat~s hirnself before them. With an exclamation of surprise at
hav'.ng so unexpcctedly met him after his many ycars of
bamshment, the King affectionately bids Alvaro rise and embrace
him, and kiss the hand of the Queen. Onlv aftcr considerable
urging &lt;loes bis modesty permit him to comp-ly, and be declares
that even the Alexander of old is immeasurably inferior to
Alfonso, " the new Alexander. " r ot wishina to be O\'erlooked
if he can avoid it, Manza no acco ts the King, :nd having enumerated the various posts he bas fiJled under Alvaro since bis

�JUAN PÉREZ DE MONTAL A.

174

GEORGE WILLIA t BACO

banishment, a ks that be be fittingly rewarded for his fidelity.
lfonso commands that be be aranted a hundred ducats for
each office he has held and adds that his ma ter will be made
Grand Chamberlain. Alvaro's protests against these favors, are
intcrrupted by his Maj sty announcing that the Queen wishes
further to r ward him by giving him for a wife Dona Leonor de
Atayc! , a relation of h r from Portugal beautiful, and talented,
and chi f lad • in waiting. The Queen adds that she desires the
ceremoo , to be performed immediately, but Alvaro, far from
pleased at the prospect, rather rashly declares that there is no
need of undue hast . To this the King replies that his z al to
reward him admit of no dela •, whereupon Alvaro, realizing the
futilit · of protest, acquie ces and cives thanks for such an
unlooked for favor.
Meantime, Juan ha executed Alvaro' order conc rning Inigo
and Tamara, and now rejoins him, on! to be told tO bring the
prisoners to him at once. \Vhen Juan has departed, Alvaro
recounts to the King the circumstances under which the couple
were discovered, and after giving Iiiigo's full name, states that
his father was vanquished b ' Alfonso's fath r - Fernando IV.
- in Burgo . At this juncture Juan appears with the prisoncrs,
and Jnigo immediately asks Alvaro why he has broken his promise not to reveal his identity, and chid s him for having don_e
o. The King, however, comforts liiigo by declaring that Al aro
bas said nothing but in praise of him, and with the assurance
that be believes this eulog • to be well merited, bids him throw
himself at Alvaro's feet. Inigo obe s, and as well as his shame
and embarra sment will allow, xpresses bis penitence at havincr
so unju tly treated one who is really his friend. Telling him to
rise, lvaro then appoints Jniao chief cup-bear r to hi Majesty,
and restores to him ail rho e towns and villages of which his
father was deprived by the former King, Fernando IV. Instantl •
realizing be may have ex eeded his authorit ·, Alvaro asks the
King for pardon; while Inigo, overjo ·ed, confesse his inability

1 75

ever to be able to repay such kindoess, and depart with
Tamara.
As soon as the former prisooers ha,•e withdrawn Alfonso
reminds_ Alvaro that his marriage to Leonor must tak~ place at
o'.1ce, smce the Qucen pn:sentl · leavcs for Burgos, while be
lumself retums to Toledo. Lookiog with no more favor than
before upon this compulsory union, Alvaro is about to venture
a protest, when th King interrupts him, assures him of his affection, an&lt;l leads him away.
By chance these last words of his Majesty have been overheard
by Don Mendo de Torqu ma&lt;la, the lover of Leonor and are
bis first intimation tbat he is to be depriYed of her. Fu~ion , be
swears ht: will have re,·enge, but his raving are soon terminated by the abrupt e11trance of the Que n, who in wonderment,
demands to know the cause of bis passion. At first he replies
~1e:ely "I have a grievance"; and it is only after p rsistent quest10'.1mg t~at he tells the Queen be is angered because she promtsed lum Leonor and now bestows her on another. \ ith the
exp_lanation that it is the will of the King, her Majesty retires,
whtl_e Mcndo, accompanied by a servant who has just appeared
beanng a number of documents on a salver, advances to meet
Alfon o whom be sees approaching. As soon as the King espi s
the documents, which recount the favors he bas done Alvaro
~1e asks Mendo tl~e nature of. them, and in the latter's repl;
mstantly r ads lus m·y and 1ealousy of the new favorite. To
repro,·e him, Alfonso asserts that he is not satisfied with what he
has done for Alvaro, and in tends further to reward him; wbereupon Mendo ver ' broadly hints that be bas b en shown too
many favors already.
At this junctur the Que n appears, atrended by Leonor and
Alvaro, and after Leonor bas informed the latter thac sbe will
m~rry him in accord~nce whit the royal bidding, her Majesty
dedares that the wedd1ng must take place immediatel . The J ing
then shows Alvaro the documents presented to him by ~lendo,

�GEORGE WILLIAM BACON

and upon the new favorite exclaiming at the lavishnes~ o~ the
gifts, the Queen declares that they are no more than h1s v1rtue
deserves.
AcT II.

The scene now shifts from Arévalo to Toledo, where Leonor
recounts to her servant, Antona, the many good qualities possessed by her husband. While the two are conv~rsing: Alvaro
enters with Manzano, and upon the latter showmg h1s master
some petitions and asking if he wishes to examine t~em, Alvaro
angrily bids him be silent and go away. ln surpnse, Le?n?r
demands of her husband what the rnatter is and why he 1s 111
such ill humor to which he replies that the numerous rewards
and favors he l1as received, serve only to bring cares and worries
and ro separate him from her. Thereupon, Leonor advises him
to ask leave of the Kino to retire with her from Court, and so
alluring is he~ picture of the peace and happiness they will enjoy,
that he decides to follow ber counsel.
The King's entry is now announced _by liiigo, and. after
Alfonso bas expressed bis regret at havmg corne to d1sturb
Alvaro, the latter asserts he has a favor to ask, and would prefer
to do so in private. When Leonor and Inigo have with~rawn,
Alvaro prostrates himself before the King, bursts forth mt~ a
long and extravagant eulogy of him, and concludes by declan~g
that be is incapable of attending to his duties and would fam
retire to Arjona. Angered, Alfonso replies he never would have
believed that one who enjoys such revenues and favors would
make such a request, but Alvaro maimains that only the ambitious and the heedless are willing to go through life thus burdened. This statement throws the King into a furious passion,
and swearing that Alvaro is disloyal and scorns the many favors
be has receivedi orders him to leave the Court at once.
Alfonso then retires, wbile lnigo, whose attention bas bcen
attracted by the King's angry words, rushes in and asks what the

177

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

matter is. When he learns what bas occurred, Iiiigo declares tbat
ii Alvaro will allow it he will accompany bim to Arjona, but bis
friend assures hirn tbat only the King can grant this permission.
Their conversation is now interrupted by the entrance of Leonor,
who bas scarce time to exchange greetings witb Inigo ,vhen
· Mendo appears. The latter informs lnigo that the King wishes
to see him immediately, and escorts bim from the apartment, ail
the while secretly gloating over Alvaro's downfall.
T he instant tbey are alone, Leonor asks ber husband regarding the outcome of his interview with the King, and after
be has hinted at what took place, he expresses his desire to leave
Toledo with her at once. A few moments later, Juan enters bearing
a message to Alvaro from his sovereign, to the efiect that he
must quit the city witbin four hours. Alvaro replies that he will
do so, and Juan retires, while Leonor withdraws to say farewell
to the Queen.
Tamara, the faitbful servant of Iüigo, seeing in Alvaro's downfall a chance for his master's advancement with tl1e King, urges
him to appropriate the place held by the former favorite. Ifügo,
however, declares that he would be untrue to Alvaro were he
to do so, and tben announces bis determination of accompanying
bim on his journey. To this Tamara abjects, on the ground
that he would show more devotion to his friend if be were to
remain in Toledo and protect his name from slander, - a suggestion of which lnigo heartily approves.
Leonor's interview with the Queen has had a most unpleasant
termination, due to a disparaging remark of the latter concerning Alvaro, and in a rage ber Majesty tells the King that she
has been insulted. Although vexed at the independent attitude
of bath Alvaro and Leonor, Alfonso is balf inclined to pardon
them, for at heart he still likes and admires bis subject. However, when be intimates that be feels less vengeful, the Queen
affirms that the many favors he has shown Alvaro have served
only to make him proud and haughty. This statement at once
REVUE HISPANIQ UE . B

12

�GEORGE Wll.. LIAM BACON

püts an end to the King's vacillation, and be swears that he
wiH force him into submission.
Juan now enters with the announcement that all is ready for
the departure of Alvaro and Leonor, and that in a momen: they
will come to say farewell to their Majesties. Dedari~g he w11l not .
receive then1, the King bids his wife accompany h1m, and hastens to leave the apartment before his . unwekome callers shall
appear. He has not the opportunity to do so, however, for the
next instant the couple confront him, and with an appeal that he
be allowed t.o ex:plain himself, Alvaro falls at the King's feet. To
his surprise, the soveteign refuses to hear him, makes a gruff
reply and withdraws; while the Queen denies Leonor's request
to kiss her hand, and turns away.
ACT

III.

Even Alvaro's banishment frorn Court has not sufficed 'to cool
the K.ing's resentment against him, and he swears to the Queen
that he will have revenge. Her Majesty avers that if Alvaro be
deprived of his titles and estates, be will soon return to ask for
pardon, and the King decides t? adopt c_his s~ggestio_n.' He dedares that futther to humble h1m he w1ll lav1sh add1t1onal honors and favors upon his friend lfiigo, who owes to him Alvaro - his present position at Court. That these measures
will prove effectual the Queen asserts there can be no doubt,
and she urges her husband to completè Alvaro's undoing by
deprivi.no- him of Leonor. Vv'hen, some time previous to Alvaro's
appearâ;ce at Court, Mendo asked the Queen for Leonor's hand, .
sbe was compelled to grant his request, and Leonor w.is forced
to accept him in payment of his having obtained for het several substantial favors from the Queen. Three witnesses - anendants of the Queen - will testify that Leonor promised Mendo
to be his wife, and the Queen herself, haviog been present on
that otcasion, will vouch for the trurb of dteir smtements. \.Vith

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

1 79

this explanation, her Majesty declares that it is a simple matter to
order Mendo to proceed against Alvaro, and the King having
stated that be will do so, she retires.
As soon as be is alone, Alfonso's resentment towards Alvaro
is temporarily dispelled by the thought that he still likes hirn
and that his subject shows wisdom in wishing to live free fron~
the burdens and cares of the Court. Pride will not allow him to
ask Alvaro to return, but let hrm come of his own accord and
he will gladly receive him.
From such reflections the King is soon aroused by the entrance
of Juan, who bas just returned from Arjona, and who in answer
to his inquiries concerning Alvaro, st&lt;ltes that he is a g;ea.t favorite
there. After bis Majesty has read a note sent h.im by the latter he
expresses the wish to examine another which Juan bears from 'Alvaro, addressed to the Archbishop of Toledo. From thls the King
learns that the fallen favorite will return if asked, ~ a statement
which infutiates him and causes him to swear that he will
compel Alvaro to beg to be received.
liiigo and Mendo now appear, whereat the King informs the
latter, much to his surprise, that he desiœs to give him a bride·
then he bands Inigo a paper, and bidding Mende follow hin/
retires. I_îiigo finds the document to be a decree of the Kin~
transfernng to the former ail of Alvaro's titles, revenues, and
estates, and, much affected ac the persecution of bis friend be
determines some day to return ail these to bim.
'
~Vhile Alvaro and Leonor are witnessing a May fe'te held by
their servants, one of füe latter announces the distant approach of
a party on horseback and on foot, where1.1pon Leonor remarks
to her husband that she fears it to be a demonstration of the
King's resentment. A short time after, Manzano appears with
the news that those approaching are Iiiioo Mendo and Juan
.d
t&gt; '
,
'
accom1c~a111e by an escort. Apprehensive, like Leonor, of his
master s_ safety, the faithful servant wishes to forma guard of h..is
compamons, but Alvaro assures him that this is needless for the

�r8o

GEORGE WILLIAM BACON

leaders of the party are his friends. Amidst cries of '' Make way
for the Constable and Duke of Arjona ", liïigo, Mend~, and J~an
now appear and Leonor wonders on htaring tbese utles apphed
to any ot. ber' . t 11an 11er husband • Alnro boives the newcomets• a
cordial welcome, and is, therefore, mnch surprised on bemg
treated in the most indifferent manner by Juan and Mendo, coolriess which Inigo avers is due to the incon~tanc~ of ~ortu~e.
When Juan shows Alvaro an order from the Kmg directm? hnn
10 be taken to Toledo, Leonor furiously be~ates the ~m1ssary,
but her husband r.eproves her, and after handm~ iwer h1s sword"'
declares he ,vill obey. Asked if the King bas g1:,en any fur:h_er
commands, lîiigo answers Alvaro in the a~ rrn~tlve, and exl:1b1ts
the decree transferring to himself ail his fnend s revenu:s, t1tles,
and estates. Expressing his pleasure to have I~igo free him. fro~1
such burdens, Alvaro avers that in th.e possess10n of Leo~ot be 1s
quite content, whereupon Mendo declar:s tbat the Archb1sh~p orders her to keep the promise of marnage she made to htm Mendo _ before she becamethe bride of Alvaro. Enraged, Leonor
denies ever having made such a promise, but Mendo asserts that
he has witnesses to prove it, who are no less than the Queen h:erself and ber ladies. Juan then bids Leonor enter a coach standing
near by with notari~s, whi.ch order so angers Alvaro that he
upbraids b.im and Mendo, and swear~ he will kill anyone who
approaches his wife. To bis protestauon_s that be shoul~_be allowed to keep her, since he has been depnved of all else, fo1go strange to say - replies that he is demented, and_ co~mands a
guard to take Leonor to the coach. Lamenting their ~.115fortune,
the couple are separated, and overjoyed that he 1s at last to
have Leonor for a bride, Mendo gives the order to start for
Toledo.
ln conversation with the Queen, the King avers tbat be has
treated Alvaro unjustly and crue!ly, and scarcely has be thus
spoken when a servant announces that Leonor, Juan, and Me~do
have atrived and are about to enter the apartment. Asserung

JUAN . PEREZ DE MONTALVAN

18 I

that he will retire, the King does so just intime to avoid meeting
the trio, while Leonor advances towards the Queen with the
words " Lady, you have here the innocent womân whom you
persecute." To this thrust her Majesty tnakes no reply, but turning to Mendo, bids him have his marriage perfonned immediately, whereat Leonor warns them they had best not attempt it.
Angered, the Queen abruptly witbdraws, and, a moment after,
li'iigo and Alvaro appear. As soon as the latter espies Leonor,
he addresses ber as bis wife, and she responds with " My husband ", which so enrages , Mendo that be commands Juan to
remove ber at once.
Just as this -order is executed, a servant proclaims the entrance
of the King, wbo, mistaking Alvaro for Ii'iigo, · calls him
" friend ", and bids him corne to his arms. lu an instant,
however, Alfonso discovers his error, draws back and declares
he will not receive him. Asked the reason for his decision, he
answers tbat Alvaro is a traitor - an accusation which so angers
the latter that, when Iiiigo corroborates it, be attacks him with
" If loyalty consists in being a traitor, no one can be more loyal
than you. " lùigo becomes furious, but the King, in place of
taking his part, to his surprise seconds the ttuth of Alvaro's statement, hints that something unpleasant is in store for l~im Iiiigo, - and calls for Mendo. When he appears, followed by
the Queen, Leonor, and Juan, the King bids the former give
him her hand, whereat she exhibits a dagger, and swears that
she will rather take her life. Terrified, Alvaro begs her to marry
Mendo, but scarcely has she time to reprove him for giving
such advice, when the King, to the amazement ot ail, declares
that his resentment has vanished, and bids the persecuted couple
embrace one anorher. On this, Ifiigo affirms that be will retum
to Alvaro ail the revenues and estates that the latter was compelled t0 transfer to him, and adds that his sole reason for accepting them was the conviction that no one else would return
them. After Alvaro bas embraced Inigo and the King, his

�182

GEORGE WILLIAM BACON

Majesty sentences Juan and Mendo to banishment from the
realm, but at Alvaro's request finally gra11ts tbem a pardon.

El segundo Séneca de Espaiia.
(The Second Seneca of Spain.)

PART FIRST.

AcTL
Santoyo, an old man, and counsellor of King Felipe the Second,
teads to bis Majesty a letter from the Low Countries, petitioning
freedom of thought without oppression by the Inquisition.
When Santoyo has concluded, Felipe declares that be will not
accede to the demaods of the Dutch, but will dispatch the Duke
of Alva to subdue them, since he would rather relinquish ail
their country than permit them to be heretics.
A woman, Otavia, clad in mourning, now endeavors to corné
before the King, whereupon a guard rudely thrusts her back,
and speaks to her in a threatening tone. The disturbance having
attracted Felipe's attention, he asks one of the courtiers the
cause of it, and when he is informed, sternly reprimands the
guard for ill treating a woman. He then bids Otavia step for~
ward, and asks her what favor she desires. She replies that she is
a widow, and that her son, aged fifteen, has been sentenced to
death for having committed a murder. lmploring clemency, she
begs tbat be be allowed to turn soldier, and have the opportunity
of sacrificing his life in a better cause~ that of fighting for his
King. Felipe grants her prayer, but explains that he does so only
out of sympathy, and not deliberately to reverse the judicial
decision, wbich was just.
Dona Leonor, having learned that her lover Don Juan of
Austria, half brother of the King, has been ordered by the latter

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

to lead an army against the rebellious Moors in Granada, writes
to Juan reproving him for intending to desert her. Just as she has
finished the letter be appears, whereupon she greets him very
coolly. After a long conversation, however, Leonor shows her•
self Jess vexed, and on taking his leave, Juan promises ,to return
that night to say farewell.
Santoyo reads to Felipe, late one night, a m.1mber of petitions,
and after the King has passed upon them, with bis gro1Jnds
for granting or refusing each one, his Majesty withdraws to
write a letter to the Pope, Pius V. Therein, he gives his reasons
for not joining the Holy League, but promises to send orders to
his Viceroys to protect tbe city of Venice. When he bas finished
the communication he reappears, and, not noticing that Santoyo
has fallen asleep during bis absence, bids him read and seal it.
The old man of course makes no reply, and as soon as Felipe
sees that he is asleep he tries to wake him. Although his efforts
are only partly successful, still the King hands him the letter and
repeats his request. In a mechanical and listless way, Santoyo
then seizes the inkstand, and assuming it to be the sandbox,
empties its contents over the sheet. Naturally, Felipe is vexed, but,
concealing his anger, merely tells the old man to getwide-awake,
while he withdraws to write his letter over agaio.
'
AcT li.
During tbe time that is supposed to have elapsed since the
close of the preceding act Santoyo has &lt;lied, and is mourned
by all except the Prince, Don Carlos. That he does not share
the general grief results from the fact that Santoyo advised
Felipe not to allow him to take part in the coming campaign in
Flanders,
Carlos is very jealous of the Duke of Alva, whom Felipe has
selected as leader of the invasion, for he feels that he holds a
position which by right belongs only to himself. Accordingly,

�GEORGE WILLIAM BACO. '

when he now meets the Duke, he tries to dissuade him from
taking part in the expedition, but the otber declares that he has
no choice in the matter, and must obey the King's orders. Carlos
then becomes furious, and tries to stab the Duke, who savcs bis
life only by seizing his assailant's arm. At this juncture the King
appears, and, on Carlos retiring, bids the Duke relate the cause
of the quarr 1. When Felipe has learned what bas taken place,
be is not a little vexed at his passionate son, and orders the
Duke to leave for the etherlands the next day.
Carlos vows vengeance upon the Duke, and is more determined
than ever that he must die. Deciding to enlist the aid of his
uncle Juan, who bas now returned from the Moorish campa1gn,
one night asks him to promise to kil! the favorite, but Juan of
course refuses. While they are arguing they draw near the house
of Leonor, and Carlos asserting that be has heard of her great
beauty, expresses the desire to see ber. \ ery narurally, Juan is
b • no means pleased, and endeavors to dissuade the Prince from
his idea by stating that he will run the risk of m eting Leonor's
parents and brother. But Carlo. , true to bis stubborn nature,
cannot be so easily swayed, and orders Juan t~ cal! th girl
at once, else be will break do, n the door. Juan sees himself
forced to acquiesce, and summoning his loved one to the grating, tells ber in anxious tones of his predicament. ot confused
in the least, Leonor bid him tell the Prince to approach, and
when Juan does so, Carlos is delighted, for be supposes be will
be admitted to the bouse. He is doomed to disappointment,
however, for his entreaties and arguments are answered only by
hanter on the part of Leonor. Finally, he loses his temper, and
becomes so impudent that she closes the window in his face.
Carlos's rage knows no bounds, and uttering ail sorts of threats,
be is escorted by his uncle towards the palace. On the ,; ay, the
couple fall into a heated argument over the merits of their respective fathers, and by the time they reach the palace, Carlos is
talking so loudly that the King hears him, and hastens to the spot.

JUA .

PÉREZ DE MONTALVA •

185

Dismissing Juan, Felipe learns from bis son the cause of their
dispute, and \\'Ïth a reprimand orders him to bed.
ACT

III.

Having heard that the people are continuall , \'.omplaining of
bis son's actions, Felipe becomes vexed, and decides to have an
intcrvi w with him. Accordiogly he sends a courtier to seek
Carlo , who is di covered playing pelota, in an endeavor to forget
an attack of the ague from which be is suffering. When he
comes before his father, the latter asserrs that his demeanor
greatly displeases him, and that if he docs not reform he will
have to sufler the consequences. Hereupon, Carlos d clares that
he feels he has b en sli 0 hted, for norwithstanding his desire to
serve as general in Flanders, the choice fell upon the Duke of
Alva. This showed plainlythat his father considered him unworthy
of such an honorable and responsible position. Before the Prince
has finished ail he wishes to say, he is again s ized with the
ague, which finally becomes so Yiolent that Felipe forgets his
anger, and, calling attendants, ordcrs him carried to his apartment.
The Cardinal now enters, bearing a document relative to the
Kino s approaching marriaoe with his niece Ana of Au~tria
daughter of Maximilian Il., Emperor of Germany. By the term;
of the document, she is to bring with her as dowry one hundred
thousand crowns, and as earnest money a like amount. hould
she outlive the King, she will receive forty-six thousand ducats
a year, provided she does not remarr '. The agreement also stipulates tbat Isabel, another daughter of Maximilian, shall become
the bride of Charles IX. of France, while Margarita, sister of the
latter, shaU marry the King of Portugal. After Felipe has arefully read the document, be places his seal rhereon, and orders
a hundred thousand ducats to be aiven to the Archduke who
brought it to Court.

�GEORGE WILLIAM BACON

r86

Soon after the Cardinal has withdrawn Juan enters, and to
Felipe's inquiry concerning Carlos, replies that he asks permission
to ~etire for a short tirne to Alcala, for the benefit of his health.
The King states that be may do so, and then informs Juan that
the latter has been chosen by the Pope as general of the League
against Selim and Mustafa.
In response to Fclipe's summons Pompeyo, a sculptor, now
appears, and is ordered to complete as soon as possible some unfin~
ished bronze figures for the deçoration of the Escorial. Pompeyo
declares the delav to be caused by a scarcity of workmen, whereupon the King bids him obtain them from Italy and Germany.
Asserting that bis son is an expert sculptor, the artisan laments
his inability to make use of him, since he is irnprisoned at Zara~
aoza for killing an officer while resisting arrest, Whet) Feli.pe
hears this, be states that the cul prit shall be set at liberty; while
Pompeyo, delighted, resolves to retire with his son to some spot
where the King may be unable to find them.
Receiving word from the Archbishop of Seville that Ana of
Austria is approaching Segovia, Felipe repairs thither and meets
her, accompanied by her two brothers, Alberto and Venceslao.
After the usual courtesies have been exchanged, the Archbishop
bestows the nuptial blessings upon the couple, and prepares to
celebrate their rnarriage the following day.

El segundo Séneca de Espana.
(The Second Seneca of Spain.)
PART SECOND.

AcT I.

Desiring to impre.ss upon his s.o n Fernando that death daims
Kinas no less than their subjects, King Felipe, accompanied by
b

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Don Diego de C6rdoba and the Cardinal, leads the young Prince
to the burial vault of his ancestors. The first tomb before wbich
the party halts is that of Pedro the· Cruel, and as soo11 a~ the
appélative " · Cruel " bas caught the King's eye, he bids to be
replaced by the word "Justiciero ", on the ground that mortuary
inscriptions are intended to make known the virtues of the dead,
not their defects. The adjacent sarcophagus con tains the remains
of Fernando ,IV. - The Summoned .- , and since the Prince
confesses bis ignorance why he should have been so styled,
Felipe relates the reason.
Passing the tomb of Alonso the Chaste, the party stops before
that of Alonso XI., and the -King orders it to be opened. The
body of the deceased lies clad in full armor, but has no sword,
a deficiency which the Cardinal attributes to the greed of a
sacristan, who despoiled the corpse while cleaning the tomb.
Felipe declares that the Joss must be made good immediately,
whereupon Diego offers lus sword for the purpose. Averring,
however, that only a royal blade can be so used, the King places
bis in the sarcophagus, and then takes Diego's for himself.
Further inspection of the vault is intetrupted by the entrance
of a rnessenger from the commander of the Armada, the Duke
of Medina Sidonia, who sends word that the fieet has been dis~
abled by a terrible storm, even before meeting the enemy. All
present are surprised at the composure with which Felipe receives
this news, and his very self-control at once dispels the fear that
has been engendered in the messenger through making sU&lt;:h an
announcement. When he bas learned a few details of the catastrophe, the King declares his intention of leaving at once for the
Escorial.
On tbe way thither, a heavy rainstorm cornpels Felipe and bis
companion, Diego, to seek shelter in the house of a peasant,
Rana, and in the absence of the latter they are entertained by his
niece, wh.o is quite unaware of the identity of her visitors. At
last Rana appears, and soon the royal coach drives up with

�188

GEORGE WILLIAM BACON

Queen Ana, the Prince, and attendants. After the confusion incident to tbeir ar1rival bas subsided, the Queen gently cbides her
husband for having deserted her.
When ail have wühdrawn save Diego, the King hands hïin a
petition which he bas received, and bids him read it. Therein, a
woman of Toledo complains that a prebendary, Don Rodrigo
de Peralta, after having dishonored her has cast ber off, and
refuses to aid ber. Ordering Diego to investigate t_he affair, his
Majesty avers that should the complainant be found well- born
and needy, he will cause one half of her deceiver's incarne to be
paid to her for life.
This matter disposed o( a communication from Escovedo next
daims Felipe's attention, and he declares that so often bas
the Secretary written h_im on the same topic - the remuneration
of the forrner's brother for his aid in the Holy League - , that
he can guess the contents of the present letter even before
breaking the seal. A hasty glance at the paper is sufficient to
prove the correctness of the King's conjecture, and. no little
vexed at Escovedo's importunity, he withdraws to \Vrite a reply.
Scarcely has he set foot in the adjoining apartment, when there
enters Juan de Alansazo, a notary, who asks leave to see his
ruler concerning an important matter. Mindful of Felipe's injunction that he must not disturbed, Diego is about to deny the visitor's request, wben theKing calls to Alansazo to state the nature
of his business. When he has clone so, the notary declares that
before leaving he must see the King, for, otherwise, how can he
be certain that it is to him and not to someone else be has been
speaking. This frankness so pleases Felipe that he at once shows
himself, and after Alansazo's departure asserts that he will someday reward him.
ACT

II.

_Diego complains to his servant Morata that although be
umnistakeably enjoys the royal favor, yet each time he asks the

JUAN PÊREZ DE MONTALVAN

King for an appointment, he is told that the office which he
des~res is already filled. Morata suggests that this set reply is
des1gned sole! y to conceal Felipe's aversion to oranting his
C
• '
t,
1avonte s request, - the reason for this he states he does .not
know - ; and adds that a very simple artifice will enable them to
solve the mystery. He - Morata - will ask the Kina for an
office, in reality occupied, but about which he feels 0sure bis
Maiesty will know nothing; if the King makes his usual reply,
his deceit will be disclosed.
. The a?proach of _Felipe now enables the wily domestic to put
!11s plan mto execut10n, and so very evident is the couple's aston1shment on receiving the stereotyped answer, that the King asks
the reason. Not in the least embarrassed, Morata blurts out :
" lt's strange that the appointment has just been made, for I
know that the persan who holds the office is still living. "
Aware that he is cornered, Felipe admits · that his real abject in
a]w~ys m~ki?g such a reply is to avoid offending the petitioner,
~or if one 1s 11! suited to an office he ·prefers thus to dismis:; him,
mstead of openly stating his objection. He concludes by banishing
Morata for his impertinence.
Saddened by the death of the Queen, and bent down by his old
~e and infirmities, Fdipe retires to an oratory, and after beseech1~g God that he grant him rnercy and an early death, recounts
h1s m_any conquests and achievements. While thus engaged be is
surpnsed by Prince Felipe, whom, after an exhortation always to
trust in God, he dispatches for Diego and the Marquis of Vélez.
When th~ latter arrive, the King explains that he req uires their
presence 111 the transaction of sorne businrss and wishes the
Prince to sign al! the documents, in order th;t be may acquire
the necessary familiarity with such matters.
The first petition presented to the King is that of one Monsalve, who asks to be given the Magistracy of Malâga. After his
persona!. ap?earance bas been described to him, Felipe refuses
the apphcauon, on the ground that a man so short in stature

�GEORGE WILLIAM BACON

would be wholly unfitted to govern a city so turbulent as
Malaga. Diego's suggestion that Rodrigo de Peralta - the erring
prebendary of Toledo - possesses the qualities requisite for
such an office, meets with equal disfavor, his Majesty declaring
that the betrayer of a woman would indeed be ill 'suited to rule
a city.
The Marquis now informs the King that the term of the chiet
magistrate of Seville has expired, whereat Felipe announces his
intention of temporarily appointing Juan de Alansazo, the notary,
to serve till the Count of Puôo de Rostro, the permanent incumbent, may be able to enter upon bis duties.
Through Diego's intercession, the King has consented ro
pardon tl-ie former's servant Morata, and when oow the tretnbling lackey appears, Felipe fulfills bis promise. Hardly bas be
clone so, when the arrivai from Lisbon of bis nephew, Cardinal
Alberto, Archduke of Austria and fiancé of the Princess, 1s
announced.

ACT III.
While dozing, Felipe in a vision sees slowly file before him a
funeral procession, and if among the priests he dearly distinguishes the face of bis confessor, just as distinctly does he recognize the corpse as that of himself. Startled, the aged monatch
infers that bis deatb is not far distant, and calling the Marquis,
orders that a coach be at once made ready to convey him to the
Escorial.
Arrived there, the King orders bis coffin tô be brought to him,
explaining that he wishes to ascertain whether the " dwelling"
he will occupy for eternity is satisfactory. When this singular
request has been complied with, he directs that one foot be added
to the coffin, in order to give sufncient space for the subsequent
lengthening of the corpse. His belief tbat embalming is an indecency, causes him expressly to forbid it being performed upon
him, and after having issued explicit directions regarding his

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

burial, he bands one of the ·courtiers an ancestral charm, to be
delivered to the Princess.
At tbis juncture, the Marquis announces the arriva! tif the
Prince and bis sister - news wh ich so delights the King, that in
spite ot his weakness he insists on going to receive them. After
a rnost affectionate meeting with his children, Felipe bids all
present seat themselves about him, and tben turn ing to bis son
and successor, tbus addresses hirn :
"Now that my life of seventy years is nearing an end, I bestow
on you my sword and kingdom, ordering you as my son and
beseeching you as my friend, that you always obey the Pope and
assist him in his wars with the infidels. Keep peace with Italy
and France ; guard my dear daughter Isabel; and especially see
to it that she become tbe bride of her cousin Alberto. The Pope
has already promised bis dispensation therefor, and, moreover,
has_authorized that as Archbishop of Toledo Alberto shall enjoy
all the benefices of that office. Since it may appear, my son, that
wbat I have already bestowed upon you is yours by indisputable
right, - a gift in which affection plays no pan, - I presentyou
with this crucifix of precious stones, as a token of my love. My
father clasped ii in bis dying hands ; I shall do likewise, then it
shall be yours ".
When he bas thus spoken, Felipe requests the Sacrament to
be administered while he is still conscious' and with a blessino0
for his children fondly bids them farewell, and retires. Not long
after, Alberto and Diego, who have been among those present at
the death scene, Ïi1form the Prince that his father, conscious to
the last, has expired.

�GEORGE WILLB.M BACON

El Se,îor Don Juan de Austria. _
(Don Juan of Austria.)

AcT

I.

On Ascension Day, Alexandrino, the Papal Legate, arrives at
Madrid by way of Barcelona and Guadalajara, and is welcomed
by King Felipe, Ruy Gômez, and Don Juan. At the gate by
which he enters the city a magnificent altar has been erected,
and seated beside this, and surrounded by a portion of bis retinue, the Legate reviews the imposing procession that passes
before him. When it has drawn to an end, the King alights from
his carriage, and, doffing his hat, does hommage to Alexandrino.
With bared head the Legate receives his Majesty, and on the
conclusion of tbeir courtesies, Felipe places him at bis ri~bt
h~nd and Juan at bis left, and withdraws.
Desirous of witnessing such an impressive spectacle, Countess
Porcia, the inamorata of Juan, accompanied by her maid, endeavored to gain a point of vantage . So great was the crowd,
however, that she was unable to see even the elevated altar, and
on now meeting Morata, Juan's servant, she gladly accepts his
offer to describe what he has just seen.
That night, - as often, - Porcia receives a visit from her
lover and his nephew, Archduke Alberto, and, after the exchange
of some repartee, sbe suggests they make a beginning of the
poetry with which they are wont to entertain themselves on
such occasions. Asked by Juan to name who is to commence,
·Porcia selects Alberto, an~l when he bas finished bis sonnet, she
requests ber lover to follow. Juan is in turn succeeded by Porcia
and Morata, and be then states that being midnight he must
leave, as Felipe is wont to sum_mon him at that hour. Morata,
accordingly, calls the carriage, and with an intercbange of courtesies the little party separates.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

1 93

Meantime, at the palace, Felipe informs Don Diego de Côrdoba that he has heard that Juan and Alberto go out nightly - a practice of which he disapproves, and which he proposes
bringing to an end. Passing to the door of Juan's apartment, be
hands Diego bis master key and commands him to unlock it.
The courtier hesitates, whereupon the King seizes the key,
opens the door, and· orders- him to enter. He does so, closely
followed by his Majesty, and, after the lock bas been .thrown,
Felipe remarks they will sit clown and chat white awaiting developments. Diego replies that he would much rather sleep, but
the King insists on him taking a seat, and bv
bis sicle moteover'
,
since he wishes to treat him as a friend, not as a mere subject.
After having discussed various tapies for a considerable time, they
are startled by the noise of someone endeavoring to open the
door, and a moment later hear the voice of Juan demanding
admittance. Owing to the _King having purposely left his key in
the lock, Juan cannot insert bis, and he soon becomes angry. At
Felipe's request Diego asks: "Who is there? ", and, no satisfactory
reply being received, then demands: " Whom do you want? ".
A_saucy answer follows from Morata, whereupon the King bids
Diego open the door, and Juan and bis servant enter. Naturally,
th_ey are no little surprised to see Felipe, who, after dismissing
Diego and Morata, tells Juan that he must warn his nephew
Alberto to cease going out so much at night. If he does not heed
the admonition, he will be punished. Notwithstanding the King
adds: " I had intended to speak to Alberto myself, but prefer
you to do it ", Juan feels sure that it is really for him that the
warning is intented.
AcT II .•

Juan relates to Morata that - by night - he has just called
upon Porcia, who received him in ber garden. On account of the
excessive heat she was clothed in the lightest attire, which circumstance had such an evil influence over him, that be besought
REVUE HISPANIQ UE,

l3

13

�1 94

JUAN _PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

her for her favor. She resisted his pleadings, atid when at last be
became too importunate, burst into œars. This and -her reproofs
caused him to realize his mistake, and ask her pardon.
While Morata is endeavoring to convince his master of the
folly of having allowed himself to be influenced by Porcia, F~lipe
enters, and dismissing all present except Juan, declares be 1shes
to speak to bim. After narrating the latter's life, from ~1s first
meetino with him as a child, the King expresses the des1re that
he go a~ once to Flanders and assume the g~vern?rship. His predecessors have been far from satisfactory, smce if Don Fernando
de Toledo rùled too rigorously, the Comendador Mayor, Don
Luis de Requesens, went to the opposite extreme. Felipe th~n
bands bis brother a paper, which he asks him to read aloud w~ile
he himself writes to the Princess Margarita. So soon does the Kmg
finish bis letter that Juan bas not the opportunity to read all the
communicatio~ he has given him, wbich dea1s with the ~roper
appelations of varions members of Church and State. Acc~r~ngl~,
Felipe bids him lay it aside for the present, and upon rece1V1ng ~15
assurance tbat he will pass to Flanders, declares he must bear 1D
mind the words spoken by Trajan to the Senate on bis coron~tion : - "Take this sword, and should I govern well, fasten 1t
to my side. If I should rule as a tyrant, however, run it in my

:7

breast. "
Porcia is so possessed with a feeling of imp~nding misf?rtune,
that after baving passed a restless, sleepless mght, she anses sad
and weary. Declaring to ber maid tbat she wishes to en~eavor to
bury ber sorrow in slumber tilt the arrival of Juan, she lies down
and falls into a troubled sleep. Shortly after, Juan enters, and on
hearing his inamorata speaki.ng in her dreams, lame~ts Lhe cr~el
fate which forces him to leave her. At the close of h1s long sohloquy, Porcia suddenly awakes, and fr~m the demeanor of her
lover assume·s that ail is not well. His sadness, however, she
supposes due to Felipe's discovdy of their love, and she is•there fcire inconsolable when Juan tells ber that he has been orMred to

1 95

Flanders. With a long and fond farewell the two separate, firmly
convinced they will never meet again.
The King receives a letter from the Pope, to the effect that
Juan should be give.n the title of Lord of Tunis and · Goleta, as a
reward for his bravery in wresting these two strongholds from
the Turks. lt is not the first time that the Pope has written on
this subject, and Felipe is much provoked bath by the former's
imp?rtunity and. by his ?wn jeal9us thought that Juan may
poss1bly be cons1dered h1s equal in ability. Therefore, when
Diego makes bold to support. the demand of his Holiness, he
meets with a curt rebuff, in the shape of: " Who asked you to
meddle in this ? Be quiet! "
Alberto then ventures to intercede, asserting that it is only
natur~l that such a great warrionhould desire some recom pense
h1s brav~ry. To tbis thè King _replies: " He who serves only
w1th the ob1ect of obtaining a reward acts from no bioh motives
for he should strive after virtue solely for its own sake~"
'
A fanfa~e is now heard, and upon Felipe demanding its significance, Diego states that Prince Fernando desires to do honor to
his uncle Juan, who is about to -take his departure. At this
mome?t the newly appointed Governor entei-s, accompanied by
the Prmce and attendants, and app.roaches bis brother in order
to say farewell. _Although Felipe clasps him in his anns with great
apparent affection, he addresses him merely as " Your Excellency " - that which greatly displeases Juan, who deems himself
worthy of the ti.tle " Your Highness ". He has the good sense,
however, to conceal his chagrin, and turning to the Prince
em~races him most fondly. Just as he do_es so, the King passes
belund Juan, and struck by the chape of his scabbatd, is scratched
and thrown to the 1ioor. Juan is greatly frightened, but his
br?ther ~ssures him that his injury is practically nothing, and
might eas1ly have been much worse. " Had it been so" replies
. th_e other, " I should certainly have thrown myself thro~gh that
wmdow into the court below. "

fo:

�GEORGE WlLLIAM BACON

AcT

Ill.

Three petitioners present them eh-es to Felipe, of whom the
first, a soldier, asks for a certain post, only to be told that it bas
already bèen assigned. Instead of showing disappointment, be
tbanks Felipe so cordially that the latter inquires the reason. Tbe
soldier rêplies tbat it is the .King's promptness be appreciates,
because had he been obliged to wait a year for his decision, the
Little money he had saved before leaving borne would have been
spent before the expiration of that pcriod. So pleased is Felipe
with this philo ophical answer, tbat he asks the soldicr soon to
return, promising to setk anothcr position for bim in the meantime.
As soon as the soldier has witbdrawn, a lawyer bands the
King a petition soliciting the Governorship of Avila. Even before
reading it, or beforc Alberto can give him aoy information regarding the candidate, Felipe declares that he is already suffidently
informed, and refuses to grant the application. The petitioner
- he states - has just married an extremely beautiful woman,
and it is only natural that if he were appointed Goveroor he
would n9t attend to his duties, but ,; ould devote ail his energies to pleasing and serving bis bride. Therefore, he bids him
return at the end of a year, for by that time married life will have
lost its novelty - as happens to alL
An old man now approaches and asks the King to grant a
pardon to his son, who is under sentence of death for having
kiUed his o, n motber. He makes th:is plea not because he condones such a horrible crime, but because the execution of the
murderer will nor restore his victim, and will serve only to
deprive him - the father - of lùs one remaining solace. Felipe
replies tbat for their own safety the accu ed must be bung at
once, for he who bas killed his mother would, with equal readiness, take the life of his father or bis King.

JUA' PEREZ DE MONTALYAN

1 97

Juan, accompanied . by Morata, has reached Luxembourg,
where on behalf of h1s mother, Margarita of Austria be has
been recei~ed by Mons. de aves. By him he has d;spatched
letters to Margarita, and the emissary now returns bearing messages of welcome both from her and the Deputies. Therein, be
rea~s that th~ peopl~ will hai,l his coming with delight, for they
~lieve he w1ll tenmnate those bitter conûicts that have so Jong
d1srurbed the peace of the States. In order to assist in the elaborate preparations that are being made to receive Juan, Mons. de
aves asks bis permission to returo at once, and shortly after he
depai:rs two women approacb. Wearing masks and dressed in
Flem1sh costume, tbeir disguises ar so perfect that 11either Juan
nor Morata suspect them to be Porcia and ber maid. Mora ta delighted at the prospect of a flirtation, asks his master to go with him
to meet the couple, but Juan is still true to Porcia, and refuses.
Howe~er, after ~o:ata and the maid have spoken together for a
short tlme, Juan 1s mveigled into the conversation, and Porcia discloses her identity. So amazed is he, that at first he believes some
stranger to be deceiving him. In answer to his questions Porcia
states that his departure caused hcr such sadnes that she ;esolved
to_ folio him, and since reaching landers she has been living
w1th her m.otber.
At thi~ juncture t_heir conversation is interrupted by a clarion,
a?nouncmg the arnval of Margarita, her retinue and the Depuues, whereupon Juan takes leave of Porcia and ooes to meet
them. In spire of bis remonstrances, Margarita rec:ives ber son
on bended knee, and after he has shown ber the same deference
she ~eclares t~at she bas heard of his victories only by letters:
Takmg the hmt, Juan replies that he will gladly nami.te them
should she so desire, and upon receiving an affirmative answe/
recountsat great length his whole life - arecital which brings th;
play to a close.

�GEORGE WlLLlAM BACON

Ser Prudente y ser Sufrido.
(To be Prudent and to be Devoted.)

AcT T.
Alfonso, who has just been crowned King of Le6n, selects
Bermudo as his confidential adviser, and in a long interview tells
him what he will expect of him. In addition to his other duties,
he is to ascertain what the people at large think of their new sovereign, and tben communicate to him their opinions. Before dismissing Bermudo, Alfonso warns him never to mention in his
presence the name of Dona Elvira, whom as Prince he loved but
as King must forget, since more serions matters than love-making
now demand ail his attention.
Bermudo, soon after his interview with the King, receives a
message from Elvira bidding him corne to her at once. He complies with ber demand, whereupon she, piqued by the King's
indifference and neglect, declares that although Alfonso has ceased
his attentions he bas not renounced her publicly, and till he
does sbe can entertain no other lover. Sbe then requests Bermudo
to ask the King formally to release her from any obligation
towards him, hoping to win the latterthrough exciting his jealousy.
Bermuda replies tbat Alfonso has forbidden him even co mention her name, but Elvira, undaunted, urges him to grant her
requesc, adding that if he does, she will further his suit with her
sister Fior, of whom he is enamored. This temptation Bermudo
cannot withstand, and he capitulates. Elvira, delighted, then
asserts that she wishes to hear the King's comment on receiviog
her message, and accordingly in tends concealing herself within
earshot.
Who will be chosen Prime Minister by the new King is now
the ail absorbing question, and even Alfonso himself bas not yet

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

1 99

decided which of the courtiers will best fill the office. Wisbing to
learn their true feelings toward bim, he bides in the hall where
they are engaged in conversation, and then causes to be unveiled
a large portrait of himself, with an eulogistic inscription from his
own pen. Many of the remarks and criticisms tbat follow are far
from complicnentary to Alfonso, and cause him forcibly to realize
wbat a prominent part h 'pocrisy plays in Court life. Among his
disparagers is one Mendo, whose slurs happen to be overheard
by a loyal courtier, Fernando de Quinones. The latter rebukes
Mendo for his perfidy, whereupon the couple fall into a heated
dispute, terminating in a challenge to a duel that nigbt at twelve
o'clock.

ACT II.
True to his promise to Elvira, Bermuda is about to communicate ber request to the King when he rudely interrupts him,
and rebukes him for speaking of her in defiance to bis prohibition. Bermuda, however, cannot be so easily turned aside from
his purpose, and finally, after considerable persuasion, Alfonso
allows him to continue. Wben he bas concluded, the King bids
him inform Elvira that sbe is released from all obligations toward
her royal suitor, and then sternly warns hirn never, at bis peril,
to mention her name again.
Elvira, who, in accordance with ber intention, has been
pla •ing eavesdropper, becomes furious at Alfonso's declaration,
and rushes out from ber hiding place, to the utter dismay of
Bermudo. She brands the King as a deceiver whose sole abject bas
been to gain her honor, whereupon be denies this accusation,
and with a promise to be bestman at her wedding, abruptly retires.
Fernando reaches the duelling ground at the hour appointed,
and while he is waiting for his adversary, the King, accompanied
by Bermuda, approaches through the darkness. Having overheard
the quarre! between Fernando and Mendo, and the challenge
whicb bas passed between them, Alfonso has corne to forestall

�200

GEORGE WILLIAM BACON

their duel and reward Fernando's loyalty. Fernando naturally
assumes the newcomer to be Mendo, and draws bis sword, but
after the Kincr has made known his identity, he sheathes it and
asks for pardon. Telling Fernando that he bas overheard their
dispute, Alfonso, greatly to his surprise, creates him Prime Minister, and adds that he deserves the honor for bis loyalty and devotion. Mendo now appears, wbereupon the King discloses bis identity, informs him of what bas just taken place; and bids him
give his hand to Fernando.
The latter, after having made an alliance with Bermudo for
their mutual advantage, determines to tell Elvira of his appointment. For a long time be has been enamored of her without receiving much encouragement, but now he imagines that she will
regard his suit more favorably . When be_ calls on her, she ~~aftily resolves t0 turn bis love into an effective weapon for excitmg
the King's jealousy, and according\y devises the following stratagem. Greatly tofernando's delight, she invites him to cal! agai~1 at
a specified hour and then dismisses him. Shortly before the time
,
d '
fixed for his visit, she summons Berr.nudo, and on Fernan os
arrival, by means of a very plausible pretext, induces the former
to conceal himself. ln this way Bermudo is of course forced to be
an eavesdropper.
Supposing - as indeed all do - that Bermudo and Fernando are
deadly enemies and political rivais, Elvira imagines that out of
spite Bermudo will repeat to the King whatever she may now
say to Fernando. Thus Alfonso's jealousy will be aroused. Accordingly, after congratulating Fernando on bis recent appoint~ent,
Elvira confesses her love and warns him to be discreet, for 1f the
King hear of their attachment, he may remove him from office.
ACT

Ill.

Bermudo realizes that since he has been a listener to El vira's
declaration of love to Fernando, he is placed in a very delicate

JUAN

PEREZ

DE MONTALVAN

20I

position. As the King's adviser, be is bound to tell him what he
bas overheard - not from any enmity toward Fernando, but from
the point of view of duty. On the other hand, he fears that if
Alfonso discover bis Prime Minister to be engaged in an amour,
he will remove him from office.
After long and serions refl.ection, Bermudo finally decides that
loyalty to the King sbould take precedence over devotion to a
friend. Accordingly, after first exacting a promise from Alfonso .
to pardon Fernando, he discloses what he bas overheard. The
ruler declares that if Fernando is paying court to Elvira with
an honorable object, - that of marriage, - he has no objection; but notwithstanding this assertion, Alfonso's jealousy is
al! aroused, exactly as Elvira expected it would be. Then, too, he
is piqued by the thought that the rupture berween Elvira and
him may possibly be attributed by the people to ber caprice instead of his. Moreover, it furtber vexes him that be should be
made jealous by no other rban his intimate, Fernando. Therefore, when now the Minister appears, he upbraids him soundly,
calling him a gallant and a deceiver, - which treatment serves
only to make Fernando more determined to have r.lvira even at
'
cost of his position.
Elvira receives a call from Fernando, but although - to her
great joy - she has been informed by Alfonso that he proposes
visiting her at this very time, she determines not to reveal the
King's intentions. Her object in this is to bring the rivais together, which she hopes will so aggravate Alfonso's jealousy,
th~t he will make ber his Queen. Fernando happens to. be in the
m1dst of a passionate declaration of love when the King enters,
unobserve1 by him, and as soon as Alfonso sees that he is ignora~t of h1s presence, be determines to keep silent. When ber
smtor has concluded, Elvira asserts tbat he must first ask the
King for her hand, whereupon Alfonso advances and afrer scoring
Fernando most sarcastically, declares that he is tempted to remove him from office. However, he will not take sucb an action

'

�202

GEORGE WILLIAM BACON

if for no other reason than to punish bimself for having chosen
him. Nonvithstanding Elvira's strenuous protestations that she
loves the King, and that ber attentions ta Fernando were desig~ed
solely to excite the former's jealousy, Alfonso now bids ber g1ve
ber hand to Fernando, while Flor becomes the wife of Bermudo.

Los Templarios.
(The Templars.)

AcT

I.

Alban te leader of a band of outlaws, is madly infatuated with
Cassandra: one of many pilgrims he has taken captive while on
their way from Jaffa to Jerusalem. Cassandra, howe~er, trea~s
him with the utmost scorn, and is resolved never to y1eld to h1s
solicitations, although she fully realizes that such conduct may
result in her death. Finally, Albante determines to make use of
strategy, confident th2t he will win his inamorata if he can excite
her jealousy by paying court to another. _T herefore, h~ anno_unces
to Cassandra that while she need have no fear for her ltfe, st1ll she
must remain in his charge till he pleases to free her.
Hardly has Albante thus spoken, when the unexpected appearance of Flora, a peasant from a neighboring village, gives him
the opportunity of testing the power of jealousy. Praising her
beauty in the most extravagant terms, Albante concludes b_Y
asking ber to become his wife on the following day. But, to l:1s
utter dismay, he fi.nds that is cunning produces a result very ~1fferent from the one he intended ; since Flora, instead of turnmg
a favorable ear to bis declarations of love, berates bim for being
with another.·
While the unlucky bandit is vainly endeavoring to silence
Flora, a signal, thrice given by bis companions, a~prises _him :bat
bis enemy, the Templars, is close at hand. Declanng tbat not1me

JUAN

PEREZ

DE MONTALVAN

203

must be lost in engaging them, he bids Cassandra accompany
him, and hurries away.
If in his loveaffairs fortune has been unpropititious to Albante,
equally sois it in his battle with the Templars, for be and his
men are put to rout, leaving Cassandra in the bands of one Germano. The fair pilgrim, already charmed by the handsomeness
of her rescuer, manifests an embarrassment and confusion which
be rnistakes for fear, and accordingly he promises to protect her.
His words are overheard by bis mistress Flora, the peasant,
who, since the termination of the encounter, bas been seeking
him, and rushing forth from a thicket, she bitterly accuses him
of infi.delity.- Germano, without making any answer to this
charge, abruptly retreats, whereupon Flora asks Cassandra to
accompany ber home as her guest - an invitation which is
gladly accepted.
On the way, Cassandra expresses her surprise that she should
have twice aroused Flora's jealousy, and adds that how the latter can be in love with both Albante and Germano - - enemies,
moreover - is to her quite incomprehensible. After giving
an account of the origin of the Templars, Flora tells Cassandra
that one night she was visited by Germano, who dishonored
her and dese::rted her. For some time previous to this she had
reçeived the -attentions of Albante, with the object of securing
the immunity of her village from his cruel ravages. Her stratagem was successful, but be soon tired of bis mistress, and
is now dete5ted by her as strongly as she loves Germano.
It was he, not Albante, that she was seeking when sht: came upon
Cassandra and ber captor; and the feigned anger she showed
was actuated solely by fear, and the desire to make Albante
believe that she still loved him. On the contrary, her jealousy at
discovering Alban te with Cassandra was genuine.
Iacobo de Mola, rpaster of the Templars, reads to them in conclave a number of new laws, most strict and explicit, that have
been added to their code by Saint Bernardo, and confi.rmed by

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

204

205

GEORGE WILLIAM BACON

the Pope, Eugenio III. When he has concluded, he urges them
to maintain the holy reputation they have over all the world,
and announces that Albante and his men have offered to join
them, on condition that they receive a pardon for their crimes.

ACT Il.
The proposal of Albante and his fellows bas been accepted by
Iacobo, and the wisdom of the latter's action is proved by the
substahtial aid the new members have already given their order.
In a naval battle with the Moroccan Muley, they killed him and
bis men, and took possession of all bis galleys. Besicles, Albante's
associate, Germano, attacked Ozman the Turk, wounding him
and putting to rout with great slaughter bis army of ten thousand
men.
Justly proud is Iacobo when the two conquerors corne before
him in the city of Rhodes, and relate in detail their exploits achievements that well justify the enormous income of the fraternity, and the many generous gifts it receives. But, on the conclusion of their narrative, Iacobo bas not the opportunity fully
to express his gratitude and approbation, for word is brought
that forty thousand Turks, of whose approach be bas already
been apprised, have at last arrived and are about to attack.
With an exhortation from lacobo for every man to do his duty,
the council quickly disperses, and after a desperate battle the
Turks are repulsed. The victors have just assembled to receive
the thanks of their master, when a messenger arrives with the
startling announcement that Saladin bas taken Jerusalem. Joy
instantly changes into such utter consternation, that for some
little time not even Iacobo can collect himself sufficiently to order
a departure for the unfortunate city, that very day. Only a small
company will rernain behind, to protect Rhodes against future
assaults.
•
To Cassandra and Flora, tired of the roving life tliey -

dis-

guised
- have been leading with tl1ei·r lo vers, t l11s
·
· 11· as Templars
•
mte tgence 1s most
unwelcome
Accordino-ly
Flo
.
·
c ,
ra proposes to
Germano that,. m place of setting out with the main body, the
four pass t_he mght at a peasant's cottage, and overtake the others .
the followrng day. Germano gives his approval, and shortly after
the_ party _has reached the cottage, Florà overhears a peasant make
a _d1spara~mg remark concerning her relations with her compamon. This so angers her, that she attàcks the offender with a
dagger, whereupon, out of reyenge, he hurries to Iacobo and
lays before him th~ whole matter. For some time the master bs
been aware that lm two captains are far from perfect in their mo- .
ral_s, but has delayed punishing them through lack of su:fficient
~v1dence. Now that he has such an excellent opportunity to secure
it, Iacobo, masked and accompanied by two hundred of his men
repairs to th~ cottage, and takes a stand where he can overhea:.
the conversation of those within. No long time is needed to confirm
that have reached his ears , and do:ffing 111s
. mas k ,
h t the
k reports
h
e a es t e tem11ed culprits so unawares that they have no
cha~ce_ for escape. After listening to a bitter denunciation of
thetr mfamy, they are deprived of their mandes and swords
shackled ' and - secretly sweanng
•
'
vengeance on Iacobo
~ced to accompany their subordinates as prisoners. Flora and
. ssandra are then cast into prison.
AcT

III.

antft~r a t~onth's incarceration Flora and Cassandra are released,
b Sttll fatthful to their lovers, endeavor to learn their wherea oduts. Afte~ uch wandering they at last meet with success
an . on findmo.
o th ~ t G ermano an d AIbante are· in prison take'
::r:1ce wu_h tl~e w1fe of the jailer. The next steps are to ;ecure
dmpresswn m wax of the dungeon key, make a false key and
un er cover of night, free the captives.
'
'
Natur;illy, three years imprisonment bas not served to cool

�206

GEORGE WILLIAM BACON

the resentment of Albante and Germano towards Iacobo, and,
out of revenge, they decide to pass to France, and reveal to Pope
Clemente V. and King Felipe such scandalous misdeeds of the
order as will lead to an investigation. lacobo will then be publicly censured, perhaps punished, for not maintaining the high
standard of morality and religion which all the Christian world
supposes the Templars to observe.
When the informers corne before the Pope, and make known
to bim the nature of their errand, to their surprise and chagrin
he states that he is already cognizai:Jt of what they wish to disclose. Further, the perverted life of the Templars bas so angered
him, that he is calling ten grand councils in various countries
to condemn them to deatb, and, indeed, many are now languishing in prison . Consequently, Germano and Albante cannot
expect to go free at present, though the Pope promises to spare
tbeir lives, if they assist him in gathering evidence against their
associa tes.
Such intelligence dismays the coup~e not a little, yet they feel
that even should the Pope break his promise they can rely on
King Felipe, who has assured them of bis aid in their conspiracy
against Iacobo.
In order that their lovers may be kept apprised of developments, Flora and Cassandra enter the household of Ricarte, the
Pope's secretary, as pages, and when they visit the prison with
him they make known to the captives what they have learned.
The feeling of hopefulness tha.t Albante and Germano have so
persistently cherished, is rudely shattered on the occasion of one
-o f these visits, for tbeir mistresses declare that, - copformably
to a decree of the councils passed the day preceding, - every
Templar, without a single exception, is to be put to death.
Escape alone will save them, and on parting they agree to contrive this the following day.
In a long argument, Iacobo endeavors to convince the Pope
that only those who have been manifestly proven guilty should

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

207

lose their lives, but his Holiness replies that to distinguish the
in nocent from the guilty is impossible.
The same day, - that of Saint Bernardo, patron of the order,
- the Pope authorizes the immediate execution of the councils's
decree, and ten thousand Templars are tberefore put to death .
Not a single nationality escapes, and in every case their enormous
possessions pass to other organizations.
Before expi:::ing, Germano and Albante beg Ricarte to protect
Flora and Cassandra, and when this request is transmitted to the
Pope, the latter presents the women with four thousand ducats,
that they can marry if they desire. Flora, however, throws berself _at his feet, declares that she wishes to die a nun, and is given
an august pardon .
El Valiente mas dichoso. (Don Pedro Guiral).
(The Most Happy Braggart.)

AcT

I.

About to be forced by her father to become the bride of
Count Alexandra, Dofia Angela Guiral secretly asks the latter to
visit ber by night, and, on his arriva!, declares that in spite of
her parent's determination she will never marry him, since she
bas given her heart to another. Concealing bis anger, the Count
resolves to kill his rival as soon as he learns bis identity, and
scarcely has he formed such a resolution) when Angela adds
"My i11an10rato is my cousin, Don Pedro Guiral. We have
grown up together, and although at first I abhorred his pride and
haughtiness, later this feeling turned to love. Seeing that my
father would not consent to our marriage, Pedro went to Rome
for a dispensation, and has not yet returned. Meantime, you
seek my hand, and my father is determined that to-night I shall
become your wife. Rather than do so I will kill myself, and I
implore you, therefore, to cease your attentions ".

�208

GEORGE WILLIAM BACON

Furious, and secretly vowing Yengcance, the Count decides
not to reveal his true feeJinos, and accordingly assures Angela
that he will comply with her desire, however difficult it may
be for him to do so. He then dep:uts.
.
orne cime pre,·ious to tlùs, Alexandra, under promise of
marriage, dishonored a certain lady, Lisarda, and _al~o~gh he
still continues to call upon her, she realizes from lus mdi.fferent,
and even scornful manoer that his visits are prompted solely by
a ense of dut.. uspecting her maid, Flora, to know the reas?n
for his coolness, Lisarda asks her to disclos it -. a req,ues: w1th
which after some hesitation, she complies. To L1sarda s d1smay,
the do,mestic states tbat very night Al xandro is to become the
husband of Doùa Angela Gu irai; and upon beiog asked how she
heard this, Flora replies " From Angela herself~ and ~om ber
house110 ld . " In despair , Llsarda orders Flora 1mmediatel1·' · to
inform the Count that she knows of bis intentions, and rea 1zm_g
that bv reason of his rank any legal endeavor to pre':'ent 111s
marri;ge would erve only to mak~ pu~lic. her own d1shonor,
she decides to have revenge by takmg h1s hfc.
.
Haviog obtained the dispensation to marry Angel~, Pedro, w1th
his lackey Beltran, leaves Rome and reaches Guad1_x, ':'herc she
resides. However, in order that the wekome of h1s fnends ~a
not detain bim from going dir ctly to her bouse, he detenmnes
to remain outside the town till nightfall, when he rnay enter
unobserved. As oon as it js dark, Pedro dispatch:s Beltran _to
apprise Angela of his arriva!, and experiences no httle surpnsc
when very soon he returns, asserting that someo~e m_ust have
already informed ber, since the bouse is ablaze w1t~ hgl~ts and
crowded with visitors. \ hile Pedro and he arc d1scussrng the
mattcr, Lisarda and Flora approach, masked, whereat Beltran
declarcs he will ask them if the know the r~ason for such
gayet ,. To his question, Lisarda brieAy r:phes that Cou~t
Alexandro is about to marry Dona Angela Gmral; and then ~sks
to be excused from speaking further as she wishes to se the bnde.

JUAN PÉREZ DE MONTALVA

209

As soon as Lisarda and Flora have departed, Pedro, furious,
swears he ·will take vengeance on Angela for ber perfidy, and, in
spi te of Beltran's rem on trances, masks the latt r and himself,
and imme&lt;liately passes to ber bouse. Reaching the door of
Angela's apartrnent, he dernands admission, whereat her maid,
Estefania, suggests to her that doubtless it is the Count, corne to
suggest a stratagem by which she can escape her compulsory
marriage. Angela th~n bids Estefania open the door, and after
haviog received an affirmative answer to ber question " Is it tbe
Cou nt?", she does so. Pedro and Beltran enter co find Angela
garbed ready for theceremony, and when, a few moments later,
they remove their rnasks, ber surprise and delight are un bounded.
Eagerly a&lt;lvancing towar&lt;ls Pedro, shc asks whether he has obtained the di pensation, and is m stified - after being ordered to
approach no doser - to receive the reply '' Yes, to my sorrow
I have, and since I am aware of what will very soon take place,
I want to know where the Count is."
Unable to understand her cousin's coolness, Angela is even
more puzzled upon being brandcd as fickle and false - accusations which she vchemently denies. Finally Pedro cleclares he
will kill Alexandra on sight, and is about to leave the room when
Angela places herself against the door, and clasping him in ber
arms, cries that be must either hear her or kill her. ubdued by
this threat, Pedro listens for some time to his inamorata, who
speaks jn an undertone in order to avoid being o,·crbearcl by
Beltran and Estefaoia. Just as she avers that she will n ver marry
an ' other but him, the voice of the Count is heard without,
and, in terror, Angela b gs Pedro to secrete himself behind a
hanging. On the ground that such an a tion would be cowardly
he refuses to comply, whereupon Angela, realiûng that there is
no time for argument, bids Estefaoia open the door. The moment
Alexandra espies Pedro he orders him to explain bis presence
there, and after the other bas told of bis affection for ngela and
of having obta.ined the dispensation for their marriage, Alexandra
REVCE HISPAN/QllE.

B

�210

GEORGE WlLLIAM BACON

.
.
itted to take place. To Angela's
dedares that it w1ll n~t be per;feat her father's resolution, the
protests that he promise~ t_o
1
whereupon Pedro draws
Cou nt replies that now it is_ltloki~ll alt~, ln a raae Alexandra
he w1 .
11m.
'
o ,
d
his sword an swears
l b
his adversa-ry's summons
unsheathes his blade, and eager y o eyhs'l Angela determines to
f
the house : w 1 e
,
h.
to follow im rom
. h p dro should the encounter terpursue the pair and flee w it
e
'
minate fatally for Alexandra.

AcT tr.'
.
nt Pedro escapes with Angela to
- Having killed the Cou . '
f that country later they set
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ised as natives o
'
l
France, an d , isgu
.
. is driven ashore on t 1e
·sail for Algiers. Their slup, howevhe1, . . nts of many honors
tl ey are t e rec1p1e
I
d
coast of Englan , w 1ere _1 d
t have been aranted by
0
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D" ppomte not O
and atte·n nons.
isa
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ted Pedro treats ber
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· hich he a expec ,
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his cousm t e avors w. . .
ce and forms a liaison wit
:with haughtiness and md1fferenl '
of Serafina. At the
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nder t 1e name
one Rosa:, w 10 passes u
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la that they will resume
end of a mon th he announcesdto nge for sailing she embarks,
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d on the ay set
their voyage, an
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D llow Not nll t e signa
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anxiety reoarding the a
bas been given does Angela fee hany , tl ·s mo~1ent she espies
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sence of her companion ,
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·h· f her former suspic10ns
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him stan d mg unconce
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b f . hl ss are con rme .
that he may e ait e
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ke and asserts tbat
,
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uffée ror is sa '
rehearses what s e 1as s
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11 that very day, upon
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ld f11is intention to ca . '
she bas b een to o
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·Serafi.na. H-~wever, 111
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d A. gela pretends that s 1e
11
•
hat
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,
•
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·no cre ence m w
. l . fi d 1· ty and· then leaves h1m.
. .
6.dence m 11s
ei ,
. ki
s
has impl icit con
.
p d o's delay in embar ng wa
Although the real cause for efir b. oing him 'r10t to forget
.
f message from Sel'a na ego -.
the rece1pt o ~

JUAN PÊREZ DE

MONTALVAN

2 II

to visit her, be feigned to his irate cousin that important business
demanded bis immediate attention before sailing. Quite deceived
by her statement concerning his proposed visit to Serafina, Pedro
believes he can carry out his intention without danger of detection . Accordingly, be repairs to the spot Serafina designates,
accompanied by Beltran, wbo, although formerly in love with
Estefania, is now enamored of Serafina's maid, Celinda. In answer
to Pedro's question why she summoned him, Serafina asks to be
allowed to accompany him on his voyage, adding rhat all the
money and jewels she possesses àre at bis service. To her great
disappointment, he replies be cannot grant her request, but this
does not prevent her from go1ng independeritly to Algiers,
where they will be able to see one another without fear of discovery .
Meantime, having followed Pedro unobserved, Angela and Estefania arrive and secrete themselves behind some bushes. Even
before Serafina has the opportunity to reply to his suggestion,
the recreant lover em btaces her in a fond farewell, and at this
moment Angela and Estefania appear from their biding-place.
Naturally, an embarrassing scene follows, whicb Angela soon
terminates by asking her rival to hear her. She then tells at
considerable length how she accompanied Pedro from Spain·, omitting the reason for their departure, however, - and what
sorrow and jealousy he bas caused ber by bis infîdelity. At the
conclusion of her narrative she departs, threatening to take ber
life, whereupon Pedro, in utter despair, calls after her to wait till
he can explain himself. Angered and jealous, Serafina reproves
him for speaking tbus before ber, but, undaunted, he declares he
loves Angela alone, and then hastens to overtake her.
Furious, Serafina swears sbe will have revenge, and upon Celinda asserting that this is impossible because Pedro will very
soon embark, she discloses a plan wbich she has just made.
Knowing that three Mootish corsairs, Ali, Mostafa and Ceylan,
are spying the coast near by with their fleet, she will endeavôr

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN
212

213

GEORGE WILLIAM BACON

to comî1rnnicate with them, and, if successful, ask them to ~eize
Pedro b'efore he sails. That they will grant ber request there can
be no doubt, since she herself is one of their fellow-countrymen.
When, ·some time since, her husband, Osman Amurates, was
defeated by the Spanish in a naval battle and taken prisoner, she
decided to leave ber native land. Learning the Englisb language,
and assuming the English dress, she changed ber name from Rosa
to Serafina, and passed to England, accompanicd by ber faithful
maid, Celinda. Her acquaintance with the handsome young
Frenchman,' Pedro, proved to be ber undoing, for so enamored
did she soon become of him that she granted him her honor.
Having thus spoken, Rosa déclares that she will at once start
in search ·of the corsairs, and bids Celinda accompany her.
Together with Angela and Estefania, Pedro and Beltran set
sail, but before they have gone far a terrible storm arises and
forcés them to rrturn to land. -By good fortune they chance to
find a rude hut, and leaving Angela and Estefania in its partial
shelter tilt the stonn shall have abated, depart in quest of more
comfortable quarters. They soon fall in with fi.ve men, who also have been driven ashore by the tempest, and the strangers
ask them where they are going. Pedro replies that they are
searching for a village, whereupon a member of the party
assures bim that although one lies not far distant, an intervening stream, swollen by the storrn, will prevent him from reaching it. With thanks for the information Pedro turns away,
and , a moment latcr , overhears one of the strani:1:èrs
ask Beltran
~
a question which shows him not to be a Catholic. Wheeling
around instantly, Pedro approaches the party and declares they
must either profess the Catholic faith on the spot or die. In place
of acceptil)g this ultimatum, the beretics draw their swords, and
a fierce conflict ensues, in wbich Pedro kills two of his antagonists ;nc:l puts the remainder to flight.
Mearitime, the corsairs have been informed by R_osa of ber
desire;and are scouring the neighbourhood f?r Pedro. A distant

clash of ~words ~han~ing to reach their ears, they stealthily
approach m the direct10n of the sound, and arrive at the scene
offt the· combat• between Pedro and the heretics a few moments
a er 1ts termmation. Ordering him and Beltran to surrend "f
th? w~uld not d_ie, the Moors seize the~ and .bear them 0: t~
their ship, th~ pnsoners well realizing the futility of resistance.
F~r some t1me Angela bas been harrassed by the fear that ber
cousm would meet with some misfortune, and when now she
hears. the corn man~ given him to surrender, she is fllled with
de_spair. Accompamed by Estefania, she hurries after the corsa1rs, and reaches the shore just as they are setting sail ,for 0
!n tears, she begs to be allowed to join them, - a pra.yer w~:;h
is not granted~ - and, as the vessel recedes, bursts forth into a
long lam~ntat10n over the cruel fate that has befallen ber.
AcT III.

~arbed as ~ren~hmen, Angela and Estefania contrive to be
carned to Alg1e_rs m the guise of servants by -a Florentine merchant, and are overjoyed there to meet Pedro and Beltra Th
the latter are in Algiers is due to the fact that after the d n,
at
of the corsairs for Oran Rosa set sail thither a d h ~parture
h d
'
, n
avmg pur~ ase the couple from their captors, brought them to ber home
m the former city. During the course of their conversation
Pedro assures Angela of bis love for her and hatred for th;
Moors, where~pon she implores him to treat them with diplomacy, and avo1d committing any rash act. She hopes that they
may yet be ~ble to return together to Spain, and he must therefore do ~o_tlung to arouse the resentment of the infidels.
. At ~h1s 1unc~ure a servant of Rosa approaches, and states that
h1s n:1stress w1shes to interview Pedro's friend the foreigner meanmg Angela. Just as the latter is about to' answer the summons, Rosa herself appears with Celinda, and dismissing all present except Angela, declares " Pedro has spoken of you in such

�214

GEORGE WILLIAM BACON

praiseworthy terms, that I feel free to ask a favor of you ". She
then requests the supposed Frenchman to inform Pedro of her
displeasure at bis inditferent treatment, for not only has she
saved his life, but is the niece of the Duan of Algiers, and,
indeed, is beloved by the King himself. To I&lt;.osa's surprise, the
foreigner replies that he would gladly accede to her request were
it not for a serious obstacle, the nature of which the Mooress
then endeavors· to guess. When ail her surmises have proved
incorrect, Rosa begs the supposed Frènchman to satisfy her curiosity, and after he has exacted a solemn promise not to be angered
at his revelation, he confesses tbat he loves ber. On the previous
day, - he declares, - while searching for Pedro, he discovered
ber asleep in her garden, and so beautiful was she that she would
have bewitched the heart of Cupid himself. Having cleverly
described, at considerable length, her varied charms, the assumed
gallant then declares that under the circumstances he cannot
consent to further her love for his rival. Delighted at the picture that has been drawn of her, Rosa hints to ber new admirer
that if he can lead ber to forget Pedro, she will give to him the
latter's place in ber heart.
Scarcely has Rosa finished speaking when she hears the voice
of ·the Duan, and explaining to the supposed Frenchman that
her uncle and several friends have corne to dine, bids him depart,
as she does not wish him to be seen by them. Angela immediately retires, but only far enough to gain a safe place of concealment, where, together with Estefania, she can spy upon the
diners. The Duan and his party enter, and after he and his niece
have exchanged courtesies, she invites them to seat themselves
at a table - bountifully supplied - which bas been brought in
b3/' Pedro and Beltran.
During the meal, a toast given to the King by the Duan leads
one of the party to make a comparison between the Moroccan
ruler and the King of Spain, decidedly to the disparagement of
the latter. Wholly forgetful of his duties as waiter, Pedro

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

215

abruptly halts with a large platter be is carrying, and remains
motionless while several of the guests expatiate on the correctness of the assertion that has just been made. Observing, at last,
that his servant is neglecting his work, the Duan asks him what
the trouble is; which demand attracts the attention of the others
to Pedro's strange conduct, and causes them, in astonishment,
to repeat the question. The waiter replies that since they have
lost ail respect for his King, it is his duty t0 kill them, and he is
debating whom be will first fell with the platter. Before they
can recover from their surprise, he has wielded his weapon with
such telling effect that one of the party lies dead at bis feet.
Furious, the others draw their swords and spring toward him,
but Pedro seizes the dead man's cutlass and valiantly defends
himself, ail the while retreating from the apartment.
When the combattants have disappeared, Rosa's supposed new
admirer - Angela - enters, and upon the Mooress larnenting
Pedro's rashness, declares " Now you should show your love
for him, however mucb this may excite my jealousy ". At this
moment a great uproar is heard, and an instant later Pedro, closely pursued by the infidels - among them the King, - dashes
in and throws himself for protection at Rosa's feet. Only her command not to harm him saves his life, and she then explains that
he is a slave of hers, in exchange for whom she believes the
S~anish will testore her captive husband. The King, impelled by
his love for his fair subject, declares that Pedro will be spared;
and after asserting that he knows the captive will show him the
same loyalty he has evinced towards his former King, names
him major-domo of Rosa's household. Thanking the ruler for
?is kindness, Rosa suggeststhat be make Pedro his vassal by compelling bim to embrace the Moorish faith - an idea which meets
with the King's fullest approbation. While the latter and Rosa are
discussing this step, Pedro express.es to Angela bis displeasure in
no uncertain terms, but his complaints are brought to a sudden
termination when the ruler asks him " What have you to

�216

GEORGE WILLIAM BACON

say ? " By his reply Pedro makes evident his disapproval of
Rosa's suggestion, whereupon the King swears that if he value
his life he will submit. To this Pedro answers" If you but knew
the events of my life, you would see in what little regard I hold
it ". Such a remark excites the King's curiosity, and he asks the
captive to tell of his career, which, from report, must indeed be
extraordinary.
At great length Pedro complies with the royal request, and
when he has finished, condemns the Moorish faith, and declares
he will never embrace it, even though he be tortured or threatened with death. He then asks the King what answer he has to
give, to which the latter replies " This is not my affair but
Rosa's ", and withdraws. Furious, Pedro's mistress orders some
soldiers to seize him and burn him at the stake, and no pleadings
of Angela can induce her to change her resolution. After Rosa
has retired, Pedro asks his guards for permission to speak to
Angela, but they refuse, and lead him to execution. As the party
moves away, Angela makes a frantic attempt to reach ber cousin,
only to be seized by the soldiers and thrust back.
Not long after, Rosa reappears, and lamenting Pedro's dreadful
death, informs Angela that after the fire had been kindled, pity
led her to repeal her cruel sentence. So enraged were the soldiers, however, at the prisoner's continued blasphemies of their
faith, that they refused to listen to ber pleas, and cast bim into
the flames before her very eyes. Angela declares that with Rosa's
permission she will return to Spain and apprise Pedro's father of
his fate, in order that be may have suitable rites performed for
the martyr, and cause bis ashes to be brougbt . back, as relies, to
his native land. She will then enter a convent.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

B. --,

217

COMEDIAS DE CAPA y ESPAD.\.

Coma amante y coma honrada.
(Like a Lover and Like an Honorable Woman.)

AcT I.
Don Lope de Guzman has just returned to Madrid from the
Flemish wars, in order to marry his cousin Leonor, daughter of
Don Pedro. Taking lodgings at an inn, he sends word to Pedro of
his arrivai, and then goes out for a walk with bis servant, Martin. The couple have not proceeded far when they bear the clash
of swords, and see four men attacking one wbom Lope recognizes as his friend Juan de la Cueva. Hurrying to bis aid, with
the assistance of Martin Lope puts the aggressors to flight, and
then asks Juan why they attacked him. After baving thanked
Lope for his timely help, Juan replies that the quarre) was due
to a lady he loves, who, from the death of ber parents - three
months previous - till that day had been in a convent. When,
only an hour or so before, she made her first appearance in
public, she was annoyed by the persistent attentions of a
stranger, and because Juan_very naturaHy remonstrated, the gallant attacked him.
Juan now asks Lope the cause of his return to Madrid at this
time, since when he himself left Flanders he supposed his friend
would remain there for a considerable period. Lope replies that
he has corne to marry his cousin, - not mentioning her name,
- and that the ceremony is to take . place tbat evening at the
bouse of ber uncle Don Pedro. Owing to the r~cent death of her
p~rents, the wedding party will be small. This news greatly
d1sconcerts Juan, since be· is enamored of Leonor's sister Ana ,

�'
218

GEORGE WILLIAM BACON

- also residing with her uncle, - and fears that it may be sbe
whom Lope is going to wed. To put an end to his anxiery, he
hurries away to interview his mistress, leaving Lope to meet
Pedro who is approaching.
Ana assures Juan that bis fears are groundless, for Lope is to
marry Leonor, and not her. She does not reveal to him, ~10wever that she will become his own wife, in accordance w1th a
req:est made that day by Leonor to Pedro. The reason for her
concealing the glad news is that Pedro, from his own motives,
has pledged both his nieces to do so till after Leonor's marriage
to Lope. But Inés, the servant of Ana, has overheard this pledge
of secrecy, and now, to ber mistress's utter dismay, reveals the
arrangement to Juan. Unluckily for him, his delight is destined
to be short, for after telling Juan that he must keep the secret,
Ana forbids him to visit her, on the ground tbat to do so would
endanger ber honor. The lover is of course surprised and disappointed; but promises to comply with ber request..
.
Lope and Pedro now arrive, whereupon, to avo'.d bemg se_en,
Juan withdraws. Pedro, however, bas caugbt a ghmpse ?f h1m,
and asking Inés who be is, receives the answer : " A sqmre who
has just corne with a message". Lope overhears this reply, and
being quite unaware, of course, that it was designed to conceal
Juan's presence from Pedro, imagines tbat in the sender of the
message Lepnor has some other admirer. His jealousy is therefore
at once aroused, and grows even greater when be remernbers
tbat on entering the house he observed a man standing near the
door. The latter was no other than Mendo - Juan's servant, but not knowing him, Lope supposes him to belong to the ?1ysterious squire. So possessed is he with these rash assumpttons,
that he gives a start when Leonor tells him_ that afre_r the. death
of her parents she lived in a convent ; to avo1d worrymg h1111 she
bas refrained from speaking of it before. Wbat Juan confided to
him regarding bis inamorata now cornes back to Lope, and unaware that Ana was in the convent with ber sister, he trembles,

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

219

and becomes so pale that Leonor fancies he is ill. At tbis
instant, be recalls Juan's confusion when be told him of bis
intention to marry bis cousin. Alrnost convinced that Leonor
bas been unfaitbful to him, and tbat Juan intends to make ber
bis wife, Lope determines to take time to investigate her seeming
deception, and accordingly declares that he is fatigued and must
postpone their marriage till the morrow. Feeling that her lover's
excuse is only a subterfuge, and that he has taken offense at
something sbe bas clone, Leonor bursts into tears.
AcTTI.

Two months have passed since Lope's arriva! in Madrid, and
although he has neither seen nor heard anything to confirm his
suspicions regarding Leonor's fidelity, yet he bas abandoned ber.
The sacrifice has caused him great sorrow and anxiety, however,
and at times his melancholy so affects him that be acts as though
his mind were unbalanced.
Juan, among others, has not failed to notice bis friend's look
of worriment, and one day, asks him the cause of it. Wishing to
conceal the truth, Lope replies that soon after bis arrivai a new
beauty diverted his love from Leonor, and therefore he wishes
to postpone indefinitely his marriage with her or better still
' ' into despair,'
break his engagement. This declaration throws Juan
for he realizes that Ana may never become his wife if they respect Pedro's order that their engagement be kept secret till after
Lope's marriage with Leonor. Lope now asks Juan how bis suit
(meaning, with Leonor) is progressing, whereupon, in the same
spirit of reserve, Juan answers " lt " - meaning bis suit with
Ana - "is greatly hüi.dered by a certain inconvenience ". In his
usual rash way, Lope assumes the " inconvenience" to be none
other than he himself, thereby adding to bis suspicions and
anxiety.
For some time, Martin has imagined that bis master's shame-

�220

GEORGE WILLIAM BACON

· fui neglect of Leonor is due to his love for her sister, and, moved
to pity for the deserted lady, he confides this belief to Ana's
servant, Inés. The latter of course communicates it to Leonor,
who shows great surprise, and declares that she will take vengeance on Lope for his desertion and infidelity ·.
Having heard some suspicious reports regardmg the reason for
Lope's postponement of his marriage, Pedro asks him ~o discl~se
the motive for his dilatoriness. Lope asserts that he 1s seekmg
preferment, and must remain single till he attains it, for if, after retirement from the army, - a sol&lt;lier marry before
. oaining his pretension, his past services will be forgotten and
~nrewarded. Pedro remains entirely satisfied with this explanation, and bids Lope console Leonor by telling her the reason for
bis apparent indifference.
Juan has of course repeate&lt;l to Ana the statement made. to
him by Lope that he wished to break his engagement, and, hke
her lover, she fears that she and Juan may never become man
and wife. In order to allay her anxiety, she sounds Lope regar&lt;ling his marriage, but finds him uncommunicative,_ and therefore
learns nothing more than she already knows. Qmte unbeknown
to themselves, the couple have been seen conversing by Leonor,
wbo, after Lope's departure, cornes forward and speaks to Ana.
The latter, in good faith, urges Leonor publicly to break ber
engagement to Lope, assuring her that on reliable authority not naming Juan - she has heard that he is enamored of another. She concludes by declaring she will rather break her own
engagement than have Leonor overlook . such b~s~ de~eit.
Leonor is full of suspicion and jealousy regardmg Lope s 1magmed
relations with Ana, and therefore, to the latter's great surprise,
furiously berates her for duplicity and conduct ~Il beco~1ing a
sister. Asked what the trouble is, Leonor angnly replies she
will tell no more at present, whereat Ana, dumbfounded, retires.
Lope now appears, and upon his addressing Leonor with all
his former affection, she disdainfully tells him what she has

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

221

heard, not mentioning bis supposed inamorata by name. At great
length she then reproves him for bis unfaithfulness, and states
that their engagement must be broken publicly, and the reason
given, in order to save her honor. Lope endeavors to pacify bis
infuriated mistress, and protesting tbat he loves her, makes the
same excuse for his actions as he did w Pedro. His efforts are in
vain however, and finally, losing patience, he declares that it is
she who is unfaithful, that her conduct has been the real cause
of his neglect, and that he will never become her husband.
AcT III.

Unable longer to obey Ana's command that he must not visit
her, Juan calls upon his mistress, greatly to her surprise and
confusion. He reproaches ber for not even having sent him a
message since his last visit, made on the day of their betrothal,
to ,vhich she replies " Leonor has prevented me " ; and then
relates the quarrel that took place between them. At this juncture Leonor appears, and after Juan has made his engagement to
Ana serve as an excuse for being discovered alone with her, the
caller bids her retire, since she vishes to confer with Juan in
private.
After her sister has withdrawn, Leonor declares to Juan that
Lope is wronging ail three of them in paying his addresses to
Ana, and then tells, at some length, of bis former love for
herself, and of his shameful neglect sin ce bis return from Flanders.
Naturally, Juan shows much surprise and anger in finding tbat
the " beauty" who Lope bimself told him had displaced Leonor
in his heart is none other than his ownfiancée, Ana. Accordingly,
when, after Leonor's withdrawal, Lope appears and challenges
him to a duel, he eagerly accepts, and appoints the place and
time. Lope is equally furious that Juan has been alone with
Leonor, and thirsts for the revenge which he hopes soon to
attain.

�22.l

GEORGi: WlLLIAM BACON

Imagining tint his former mistress intends marryiog Juan,
Lope resolves to make good her Joss with Ana, wbo be has now
persuaded himself is far superior to L~onor. Accordingly, when
Pedro joyfully announces to bim that his much desired preferment bas been given him in the shape of a Marquisate, and that
therefore he can now marry Leonor, he declares that Ana and
not she will be his bride. Pedro is of course astounded, but Lope
offers no explanation for his strange statei:nent, merely remarking
that Juan can marry Leonor, which arrangement will be most
satisfactory to them both. Wben Pedro communicates ro Leonor
what Lope has told him, she is overcome with grief, and
bursting into tears, secretly resolves to take her life rather than
see her loved one become the husband of another.
Martin, who chanced to overhear the challenge given by
bis master to Juan, now appears before Leonor in great trepidation, and tells ber what is about to take place. Accompanied
by Ana, sbe leaves for the duelling ground, not to prevent the
fight, but to beseech Juan to take vengeance on Lope for his
heartless treatment of ber.
Pedro also bas been apprised by Martîn of the impending duel,
and arrives on the scene just in time to forestall the first thrust
by throwing himself between the combatants. He begs Lope not
to run such a great risk just before bis marriage, since his
prospective bride, Ana, would be heart-broken were be to !ose bis
life. When Juan hears his fiancée named as Lope's iotended wife,
be is amazed, and in no mild terms asserts his right and intention to keep her.
Leonor and Ana now make their appearance, and after the
former has revealed Lope's supposed infidelity to her, she asks
Juan to avenge her injured reputation and his. She then places
herself at ber loved one's side, and declares that she wisbes to
die with him. Lope is greatly puzzled, and demands of Juan
why he should have occasion to avenge Leonor and himself, to
which Juan replies " Because you have wronged both of us in

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

223

courting Ana, when already betrotbed to Leonor ". Lope tben
satisfactorily accounts for bis actions by explaining that he
always supposed Leonor to be Juan's intended bride, for Juan
had told him that his fiancée had been in a con vent - that which
he never imagined to be true of Ana as well as of Leonor.
In accordance with tbe original arrangemêut, Lope now gives
bis band to Leonor, white Juan, at Pedro's bidding, becomes the
busband of Ana.

Despreciar lo que se quiere
(Ta Scorn ,what is liked.)

AcT I.

The wife of Rodrigo de Mendoza, of Madrid, &lt;lied when
barely twenty-five years old, and durîng all the time that bas
since elapsed their only daughter, Leonor, bas been her father's
sole comfort and consolation. In every way does she so nearly resemble her motber, that more than on::e ber aged father has
fancied his long larnented wife to be still alive. It is not strange,
therefore, that he has never urged Leonor to marry, and indeed
she bas not wished to, since she considers ber one aim in life to
be the care of her father. Keenly realizing, however, that on
accoum of his increasing years and infi.rrnities death may soon
corne upon him, Rodrigo is very anxious to see bis daughter
married and settled, and has lately betrothed her to a rich and
noble Zaragozan, w!lom sbe bas not yet seen.
One day, while Leonor and ber friend Ana are walking together in the suburbs they are pursued by an inforiated bull, and
the former, overcome with terror, falls in a swoon. She escapes
death ?nly througb the timely appearance of a stranger, whç,
on seemg her peril, rushes up and carries her to a place of safcty.
After having regained consciousness Leonor ex.presses her grati-

�224

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

tude, whereupon the unknown asks her for her name a~d ~ddress, on the plea that be would fain call occasionally to mq~ire
after ber condition. Refusing to reveal ber name, Leonor g1ves
Ana's address as ber own, and when the latter, in surprise, is
about to correct the mistake, she motions her to be silent.
Asked bis name, the stranger replies: " I am Don Juan de
Guzman of Seville, corne to the Court on business" ; and after
Leonor has decfined his offer of escort homeward, he departs.
Leonor is filled with admiration for Juan, and hopes that ber
intended may be bis counterpart, while he - betrothed by his
relative, Duke Alberto, to a lady whom he has never seen entertains a like thought regarding bis fiancée.
A few days later, in company with his friend Diego, Juan
repairs to the address given him by Leonor, and _finds ~-na and
the former, her visitor, on the balcony. Ana 1s awa1trng ber
lover Lisardo and when he arrives, Diego, an acquaintance of
bis introduc;s him to Juan. After they ail bave amused themsel~es by reciting verses, at Diego's suggestion Jua~ and_ Lisar&lt;lo
engage in a fencing match, and soon the former 1s pncked o_n
the band. Leonor stealthily lets fall a bandage, but as Juan 1s
about to make use of it Lisardo protests, believing it a love-token
thrown him by Ana. An argument ensues, and at last Lisardo
departs ·mad with jealousy, while Leonor sends down to Juan
by her servant, Inés, an additional bandage. From Inés he le~rns
that ber mistress is the lady be rescued, whicb so delights him,
that he bestows upon ber a ring in token of bis appreciation.

ACT II.
Durina the brief time tbat bas elapsed since the previous
scene Li;rdo's anger has not cooled, and when be now meets
Ana he accuses her of unfaithfulness in giving Juan a love-token.
So bitter is he in his censure that Leonor takes her friend's part,
with the result that soon the former and he become involved in

225

a dispute. At this juncture Juan appears, unobserved by Leonor,
~nd the moment he s~es ber and Lisardo conversing his jealousy
'.s ar?use~. He _keeps ;1lent, _h?wever, and fo~ally Leonor succeeds
m d1spellmg Lisardo s susp1c1ons, by declanng that it was she
who threw the bandage, which was intented for Juan.
The latter takes umbrage at several of Leonor's statements to
Lisardo during their conversation, and when she has fi~ished
sp_eaking be. makes bis presence known, and angrily charges her
~1th decept10n. Ana declares that he is unjust, for Leonor loves
him and will marry him, in spi te of the fact that she is already
bet10thed by ber father. Both Lisardo and Juan now feel entirely _reassured, si~ce the misunderstanding over the bandage,
wh~ch has occas1oned such anger and jealousy, is explained to
the1r perfect satisfaction.
At this ju_nctu~e, a message from her father Rodrigo apprises
Leonor of h1s desrre that she return home immediatelv, in order
to confer _with him upon an important matter. Sh~ imagines
that be w1shes to speak to her regarding her coming marriage,
a~d, unaware that her betrothed is none other than Juan, expenences great anxiety.
S~ortly after Juan bas left Ana's, his servant tells him that he
has Just seen Duke Alberto, who is greatly vexed that he has not
Y~t called upon bis future father-in-law and fiancée, and orders
hun to do . so immediately. This intelliaence
throws Juan into
ô
c~nsternation, and he swears that even if the Duke try to force
lum, he will marry no one but Leonor.
When the latter reaches home, Ro_drigo states that she will be
pr~sented to her betrotbed that day, and must wear her best
attire, !n ~rder to make the most favorable impression. Observing
her de1ect1on, the fond parent exhorts his dauahter to be i·oyful
. l
o
,
an d g1ve 1er lover a wann welcome.
~eonor realizes that the crisis is at band, and if she proposes
actmg, she must not delay. Accordingly, she resolves to send
word to Juan to meet her immediately at Ana's, where, without
REVUE HISPANIQ UE, B

15

�JUA
226

PEREZ DE MONTALVAN

22ï

GEORGE WILLIAM BACON

fear of detection, they can devise some plan to thwart her father's
design. The bearer of the message is about to take her ~eparture,
when Leonor is surprised by the entrance of Juan, wbo, m accordance vitb the Duke's orders, bas corne to wait upon his future
father-in-law, Rodrigo. Mutual confusion and embarrassment
result, for Leonor assumes tbat Juan has heard of her approacbino marriaoe and has corne to forestall it ; wbile be - ignora~t tbat she is the dauohter of Rodrigo, and believing her merely
b
b'
a caller tbere - fears tbat she bas been informed of the o iect
of bis visit, and will very naturally endeavor to prevent him
from seeing his fiancée's father. Never suspecting, of course, tbat
Juan is her fatber's choice, Leonor urges bim to leave instantly,
on the ground that bis discovery there by fü:,drigo-will mean ber
ruin. Accordingly, after the couple have pledged their mutual
fidelity, Juan makes a hasty exit, just in time to avoid encountering Rodrigo.
AcT

m.

Hardly bas the door closed behind Juan when Rodrigo e_nters,
and aogrily inforrns Leonor tbat be bas heard of her avers10n to
her fiancé and determination not to meet him ~ but sbe :"ill have
to marry him on the morrow, notwithstandmg. Ro~ngo . then
retires, and Leonor, in tears, writes a note to Juan aski.ng h1m to
corne before ber bouse that nigbt at twelve, since sbe bas great
need of his ad vice. He replies that she can depend on him corning
at the hour appointed.
Prornptly at midnight Leonor appears on ber balcony? and
not seeino Juan below, concludes that he has been unavo1dably
detained.bln the hope of gaining some information from Ana,
she determines to visit ber immediately; and fearful tbat Juan
may reach her own home before she returns, she proposes asking Lisardo to go there and tell him to wait for her.
.
Meanwhile, Juan is basteniog towards Ana's hou~e, wb1c~
be reaches just as Lisardo enters. Wben he sees nothmg of bis

rnistress on the balcony,Juan assumes tbat sbe is being cohstrained
by her father from keeping her appointrnent, and be decides
to enter the bouse, kill her intended husband, and elope with
her. !bat Leonor bas thus disappointed bim is due not to
Rodngo, however, but - indirectly - to herself, for after Juan
had rescued ber frorn the bull, she gave him Ana's address as her
own. Therefore, he bas very naturally gone to that address instead_ of to Rodrigo's, where, on the occasion of their- previous
meeting, he supposed her to be only a calier.
When, just as Juan reached Ana's, Lisardo entcred the bouse,
be neglected to close the street-door, and accordingly Juan is now
pe~fectly free to pass in. He_ does so, and, after ascending the
sta1rs, encounters Ana, who 1s en déshabillé. She challenoes hirn
"'.he~eup~o, mistaking ber in the darkness for Leonor, h~ reveal;
his 1den~1ty, and declares "I have came to effect your rescue ".
An~ funously berates him for his intrusion, and as soon as be
realizes the 11:istake he has made, Juan excul pat es himself 50
loudly that L1sardo overhears him, and rushes in with drawn
~word.1:he mome_nt he recognizes the intruder, Lisardo's former
Jealousy 1s ~11 rekindled, and he is about to attack him wben
Leono~ abr~ptly enters the house, and begs that !:iis life be ~pared.
To. this Lisardo consents, and now that she is relieved of ber
anxie_ty Le~nor turns toward Juan, and accuses bim of deception
and mfidehty. He declares that be has corne in answer to her
own summons, and bas entered the bouse only to defend her
never suspecting that it was not her residence.
'
_In_ the interim, Rodrigo has discovered bis daugbter to be
m issmg from home, and questions ber servant Inés regarding
1
1er w b erea bouts. w el 1 aware whither Leonor' bas 'gone Inés
~10ws _great ~m barrassment, and makes several absurd excu~es for
her miSrress 5 absence. R_odrigo cannot be so easily hoodwinked,
Loweve~, and_ after persistent questioning, Inés tells him that
d:~or 1s_ seeki~g conso!ation ,vitb Ana on the eve of her marriage.
earnmg th1s, Rodrigo at once departs to bring her home, and

�228

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN

when be read1es Ana's a scene of confusion ensues. Furious, he
demands of Juan what right be bas to be with Leonor in another's house at such an hour, and what he means by such base
deceit. In a passionate speech, Juan declares that since he loves
Leonor he will never marry Rodrigo's daughter, for altbough
Duke Alberto bas planned his marriage, be cannot compel it to
take place.
Delighted at this unexpected turn in the situation, Rodrigo
astounds the lovers by declaring that it is they whose betrothal has
already been arranged between him and the Duke ; whereupon
the happy pair receive general congratulations that their anxieties
- great, even though groundless - are at an end.

De

11n

DE MONTALVAN

229

ing her character, Juan's relatives have exacted of him that he
shall marry the lady who has so suffered from his crime. Such a
singular demand fills Leonor with consternation and in her despair she resolves to ask the aid of ber friend and ~ext-door neiah.
bor, Dona Violante de Ataide.
b
Quite unaware that for some time Juan and Violante have
loved one another, and that he has written ber of what occurred
on _that fateful night, Leonor relates to ber friend the whole
affa1r, declares she will never marry Juan, and begs ber tell him
that she (Leonor) has a lover. Violante, who, up till now bas
remained in ignorance of the proposed arrangement rega;dina
Juan and Leonor, trembles and grows pale, but when the latte:
_alludes to ber confusion, she ~sserts that it is due to sympathy.
Le~nor ~f course suspects nothmg, and, when Violante promises
to mterv1ew Juan, is delighted, for shefeels confid·e nt that as soon
as he knows the situation he will flatly refuse to oratify the wish
of bis relativey.
b

Castigo dos Venganzas.

(For a Punishment a Double Vengeance.)

ACT 1.
One night, while Dona Leonor Faria was awaiting ber cousin
and lover, Don Lope de Almeida, she espied a man at the streetdoor below, and, under the assurnption that he was Lope, hurried down to the gratin_g to speak with him. Hardly had she
clone so when ber brother Pedro unexpectedly appeared, having returned home earlier that night than usual, - challenged
the gallant, and attacked him. The stranger was more than a
match for bis adversary however, and after running him through
the booy would have made his escape, hat not a crowd collected
and completely surrounded him. On the arrivai of the police the
murderer was identified as Don Juan de Silva, and hurried off to
priso;, where he is still confined.
This unfortunate occurrence is much to be deplored, since
beside ·exciting the anger of the victim's father, it bas clone great
injury to the reputation of Leonor. With a view, then, to clear-

PEREZ

•

True to her promise, Violante repairs to the prison and is
abou,t to ent~r Ju~n's d_ungeon when she sees the Co;regidor,
G~rcia, speakmg. w1th_ h1m. The official has been sent by Juan
to mtercede for h1m wtth Don Diego, his victirn's father and Vice.
r_oy of Portugal. Taking her stand where she may be an unseen
l~st~ner to the conversation, Violante is dismaycd to hear Garcia mform Juan, that Diego will repeal the death sentence he
bas passed upon him, only on condition that within two days he
marry Leonor. Violante realizes that to deliver ber friend's
·message is but to urge Juan to die, for were he aware of Leonor's
love for Lope, he would do so rather tban be the cause of their
separation . Accordingly, after Garda has withdrawn, she begs
ber lover accept the condition imposed, and althouah at first he
absolutely refuses to do so, he finally coosents when\he declares
that she will take her life if he persists in his determination.

�JUAN PEREZ DE MO TALVAN

230

AcT IL

...

231

GEORGE WILLIAM BACON

It is now six months since Juan became the husband of Leonor,
and, as might ·be expected, their life has been very unhappy .
During this time Juan has learned that when he married Leonor
she already had a lover in Lope, and consequently he suspects
that she is unfaithful toward him. In his uncertainty he decides
to consult Violante, and so unexpectedly does he appear before
her that she is overwhelmed with embarrassment and confusion.
After having confessed that Leonor can never make him forget his
old love for Violante, Juan reveals to the latter his jealousy of Lope;
whereupon she assures him that his suspicions are quite groundless, since Lope is now her lover. When Leonor was forced to
become the wife of Juan, Lope endeavored to find consolation
in Violante, and she encouraged his attentions. Her object in
doing so was to lead him to discontinue his amour with Leonor,
which was exciting Juan's jealousy. As time passed Lope became
more and more intimate with his new mistress, and at last, under
promise of marriage, dishonored her ; soon he will take her for
his wife. Very naturally, Violante has refrained from disclosîng
this situation to anyone, and now reveals it to Juan only that in
the future he may not harbor any feeling of jealousy toward
Lope. However, since he regards the chastity of his wife as
depending to such a degree upon her knowledge of Violante's
relations with Lope, the former will make her, also, a party to
the secret at the first opportunity.
Having thus spoken, Violante requests that in return for this
favor, Juan never again call upon her, and, greatly dejected, be
takes his leave.
Not long after this Leonor visits Violante, and upon alluding
to her husband's jealousy of Lope, is told tbat he has been disabused on that score. Quite unaware, of course, that her message to Juan in his prison was never delivered, Leonor declares

that it was an outrage for him to marry her when he knew she
already had a lover. Ignorant, likewise, of Lope's relations with
Violante, the unhappy wife concludes by affirming that she still
loves him and has granted him her honor ; and then asks Violante to allow them to meet in her house, where they will be
less liable to discovery by Juan than in her own. At this moment
Ju~n is ~eard _without, ~nd Leonor quickly retires, promising
to interview Violante agam upon the subject.
Since she really loves Lope and has not suspected him of deceiving her, Violante is furious, and cannot decide wbat course to
adopt. She fears that if she tell Juan of Lope's conduct with
Leonor he will kil! him, while if she score Lope for bis infidelity
to her, he may become angered and desert her.

ACT III.
Violante receives a cal! from Lope, and - in accordance with
he_r promise
Juan-:-- decides to seize the opportunity to appr~se Leonor, 1_11 Lope s presence, of their relations. Acco1dingly,
wtthout ~evealmg her plan to Lope, she dispatches a servant for
Leonor. Meantime, she asks her lover to fulfill bis promise of
marriage, to which he replies that he cannot as he must leave the
country immediately.
The unexpected appearance of Leonor greatly disconcerts Lope,
and to avoid being seen by ber he secrets himself, under the pretext that if he be found with Violante the latter's reputation will
suifer. But from the servant who summoned her, Leonor bas
already learned of Lope's presence in the house, ànd at once asks
where he is. Hereupon Violante bids him corne forth from his
hiding place, and, overwhelmed with embarrassment, be does so.
After Leonor bas greete~ him affectionately, and assured him of
the fidelity of ber friend Violante, the latter, to bis utter dismay,
reveals bis relations with her ; and adds that as he is to marry
ber, Leonor and he must end their amour.

t?

�232

GEORGE WILLIAM BACON

At great length, Leonor maintains that her love for Lope will
never die, and that she is jealous of Violante. Still, for the latter's
sake, she will bid Lope swear in their presence that be will become
Violante's husband, and she herself will promise never to see him
again. Lope, however, flatly refuses to acced.e to Leonor's request,
explaining that even should he marry Violante he could not
relinquish his first love, and would therefore be untrue to his wife .
Through her maid, Luisa, Violante learns that Juan is to
leave that night for Brazil, to serve as Captain in the war against
Holland, and that Lope, who has also enlisted, intends to desert,
and keep an assignation that very night with Leonor in the latter's bouse. Furious, Violante resolves to put the adulterers to
death, and accordingly writes Juan to come to her at once should
he miss Lope in the ranks, since it will be greatly to his interest
to do so. Soon after this, Violante is informed by a servant that
Lope, in disguise, has been seen to enter Leonor's house. Hurriedly dispatching a messenger for the Corregidor, the aggrieved
woman seizes a dagger, enters the house from hers through a
door in the party-wall, ·and kills the wretcbed pair in flagrante
delicto. Juan, who has just reached Violante's, hears Leonor's
screatns of terror, and is about to rush to her aid when the
murderess . meets_him, dagger in hand. At great length Violante
tells what she has clone, and on what grounds, and adds that
she has sent for the Cortegidor. When she has concluded, Juan
offers her his hand, declaring that sbe is the avenger of his injured honor.
Garcia, the Corregidor, now arrives in response to Violante's
message, which was to the effect that Juan should be taken into
custody, to forestall a crime he intended to commit. With no
imputation of blame to Violante, Juan shows Garcia the bloody
dagger he bas taken from her, declares that he is the murderer,
and then leads him to view the two corpses. Briefly making
known to the official the reasons for his crime, Juan is assured
that under the circumstances be will not .be imprisoned, but

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

2 33

detained at Garda's house till the Viceroy shall grant him a
pardon.

La. Doncella de Labor.
(The Waiting-Maid.)

AcT I.

Infatuated with Don Diego for some time, and having no
friend through whom she can obtain an introduction, Dona
Isabel decides to make his acquaintance in a novel - not to say
brazen - manner. Rushing into his house, she implores protection from her angry husband, 'Who, she daims, is pursuing her
because he caught ber in the company of a gallant. On the point
of leaving for the Prado to keep an engagement with his mistress, Elvira, Diego offers Isabel the hospitality of his home, and
swears he will defend her. He then bands over bis door key, and
with assurances that he will keep a sharp Iookout for her irate
husband, takes his departure.
After spending some time with Elvira in the Prado, Diego,
qui te forgetful of Isabel, asks her to accom pan y him home. A
whispered warning, however, from his servant Monz6n refreshes
Diego's memory, wbereupon, visibly embarrassed, he withdraws
his invitation, declaring "I forgot tlut before returning home
I must visita friend who bas just fougbt a duel". Although Elvira
accepts this excuse without demur, and makes no reference to
her lover's confusion, yet she strongly suspects tbat he is in some
predicament wbich be desires to conceal. Accordingly, she
decides to follow him home uns;;:en, in the hope of being able to
satisfy ber curiosity.
Bidding Elvira a h.a sty farewell Diego hurries away, and
reaches his house just as Isabel is preparing to depart. At once
she begins to hanter him about being in love;but soon is imerrupted by the entrance of bis friend Cesar. To Diego's surprise,

�234

GEORGE WILLIAM J3ACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Isabel immediately exclaims "This man is a relative of _my
husband ", and then clashes into his sleeping apart~ent. fhe
real reason for her hasty exit is, however, not that wh1ch she has
given, but the fact that Cesar is ber lover. In spite ~f the abruptness with which Isabel retreats, Cesar catches a ghmpse of ber,
and straicrhtway asks Diego : " Who is your caller ? "•. " El vira,
just retu;ned with me from the Prado ", answers Diego i ~ut
scarcely bas he spoken when El ira ~erse_lf enters, explamrng
that she has corne to inquire after h1s fnend who fought the
duel. Diego is naturally very ill at ease, and becomes even m~re
confused when, a few moments Iater, Elvira expresses the des1r,e
to inspect his bed chamber. A short time ~efore, Inés, Isabel_s
servant, left the bouse to hire a sedan-chai r, a~d now, at 1s
already critical moment, return~, mis~a_kes Elv1:a for ber_ m1stress and states that the chair 1s wamng outs1de. C~nvmced
that 'Diego is harboring some lady, Elvira fl_ies int? a funous passion and scores him for bis deception and mfidehty. The embarrass;d lover makes che most vigorous denial to _h_er charge_s, but
whatever weight bis protestations might otherw1se have 1s rendered null by the unwelcome appearance of Isabel, who,_ by_ a
most untrue statement, brings about the departure of Elvira m

tl:

high dudgeon.

AcTil.
Isabel congratulates herself on the suc:ess that has atte_n~ed
her first effort to estrange Elvira from Diego, and deternunmg
to continue her campaign, devises another stratagem. She ?r~cures Inés, under the name of Juana, a sirnaùon as domesuc_ m
a l10use adjoining Diego's, and instructs her, ~hro~gh .mak~ng
love to Monzon, to gain from the latter all P?s"1ble mfo:mat10n
regarding his master's movements with Elvira. Assum_mg the
name Dorotea, J5abel herself enters the service ol Elvira a~ a
..
.d , and takes into her confidence an old man, Julio,
wa1nng-ma1
who will play the part of her father.

2

35

Sooh after Isabel has begun her duties, Diego cornes to vlSlt
his inamorata, and upon attempting to enter the bouse unan~
nounc~d, - in accordance with his usual custom, - is abruptly
halted by the new maid and asked bis name. This demand gives
rise to a heated dispute between Isabel and Mouz6n, ,-vhich is
terminated by the appearance of Elvira, who ex plains that Diego
is her lover. It being a fête day, Diego proposes to Elvira that
they hold a celebration at his house, and upon her assentrng,
they make ready to depart in her coach. Isabel sees that she has
a good opportunity to execuce another stratagem, and at once disparches Julio to Inés, witb the order that she disguise herself
and enter Diego's house as soon as pdssibie.
When the lovers, accompanied by Isabel, reach tbeir destina. tion, Inés bas already arrived, and just as Diego is abor.t to
throw open his sleeping apartment for Elvira's inspection, heavily
veiled, Inés emerges from it, and passes into the street. Although,
on the occasion of ber previous visit, Elvira was much angered
to see a strange lady in the house, still she later pardoned Diego.
Now, however, she loses ail patience, and after scoring him for
his deception and fairhlessness, swears that she will never speak
to him again, and angrily departs. Diego is completely undone,
and, in his despair, eagerly approves of Isabel's suggestion that
she immediately follow the unknown, and endeavor to ascertain
her identity.
When Isabel returns, she relates to Diego a long, fictitious
story how she very soon overtook a beautiful lady ridiog in a
coach, surrounded by attendants, and giving evidences of great
wealth. Diego listens to her recital with the utmost delight, and
when she bas concluded Isabel bids him farewell.

Acr III.
Exultant over the outcome of her last ruse, Isabel determines
further to divert Diego's affection from his inamorata, and there-

�JUAN PÉREZ DE ~10, ' TAI.Y.-\.'

GEORGE \\'ILI,l.Ht B..\CO~

fore bids Inés tell him that it was she her elf who came out of
his bcdroom on his arrivai with Elvira; and that she had been
generously bribed to do so by som ri h looking lady in~ coach ,
with whom she was unacquainted. When Inés makes th1s statement to Diego, far from being vexed, he is so delighted to be~r
furtber about the mysterious lady, chat he bestows upon h1s
informant a ring a a token of appreciation.
.
.
Isabel call upon Diego, and declaring that her 1~1stress 1s
about to become the wife of one Don Pedro, hands h1m a packaoe conrainino ail the lattcr's correspondence with htr, an d
as;rts chat Elvi:a wi hes him to destroy it. Altbough qui te dejected, Diego bids I abel tell Eh-ira that he propo. s marrying the
rich lady seen in the coach ; whereupon Isab~I pretend_s to ha\·e
learncù ber addre s and, designating a cerr:un house 1n a wellknown street, asserrs rhat if he pass by there that night be will
be called in. Diego is r joiced at this, white Isabel takes her
deparmre in an qually happy fram ~f mind.
.
The address mentioned by I abel 1s that of a fnend of hers,
Dona Inés Gariba ,, to whom he at once di patche Julio in
order to acquaint her with the stratagcm she has planned._ he
rhen gh·es Elvira an entirely fal. e account of her call upon Diego,
and at its conclusion, Elvira declares that she feels sud, a ~oathino toward him that only one interview with his new tnamora~a is needed to cxtinguish her last spark of affection . Isabel
repli s • It is very asy to arrange uch a me ting, since und_er
the escort of rny father Julio you can call upon the lady, while
I remain at home to look after my duties ".
Delighted, Elvira eagerly adopts this su~gest~on, and on
reaching th bouse specified b · Isabel - wh1ch 1s that of l~er
friend Inés Garibay - is received by the former herself, hea_n ly
veiled. Just at tbis moment Diego appears, but for obv1~us
reasons Isabel immediatel , dismisses him, with the explanat1on
that she is entertaining a visitor and cannot receive him till after
her dcparture. In a long, extravagant tale she then represents

2 37

hcrself as a nari,·e of the We t Indies, pictures Diego as a
seduccr and a ra cal, and solemnly exhorts Elvira to profit by
her own bitter cxperience. Full of gratitude, El\'Îra warmly
thanks ber ad,·iscr, in whom she fancies she sees a slight resemblance to her maid Dorotea. \Vhatever suspicion such a resemblance may have occasioned, however, is dispelled on her
arrivai at home, for be find Dorot a busied with ber customary tasks, and al! those perform d that she had assigned before
leaving. The explanation of this stranoe situation is tbat durino
Isabel's absen e Inés bas be o bard at work, and bas fioishcd
the forrner's duties previous to ber arriva], which takes place
just before that of Elvira.
Diego calls upon Elvira to extend his conuratulations on her
- supposed - approachiog marriage ,vith Pedro, whereat she
upbraids hirn for h1s infidelity, and declares tbat his dissolute life
has been made known to her through the last lady he seduced.
Diego is utterly dumbfounded; but Isabel now cornes forward,
and, throwing aside ber disguise, reveals the whole dcception and
her object in perpetrating it. Cesar, the former lover of Isabel,
who has arrived meanwhile, accepts his disappointment as graccfully as possible, and arrangements are ac once begun for the
wedding of Isabel and Diego.

La Ga11a11cia por la Mano.
(Success in One's Plans.)

AcT

I.

Having committed a murder at Alcali, Li ardo, accompanied
by his servarit Guzmân, flecs to Granada, where resides a cousin
of his to whom he bears letters of introduction from his father
Don Fernando. Just as the fugitive is about to enter the city,
loud words near by attract his attention, and be stops to listen .

�GEORGE WILLIAM BACON

He finds that two men - Fulaencio and Feliciano - are disputino- and when soon they unsl1eathe their swords, he draws bis,
and rushing between them, orders them to desist. They obe~,
and upon being asked the cause of their quarrel, Fulgencio
declares tbat they are bath in love with the same lady, wbo,
however, treats them with the utmost indifference. Advising the
suitors to continue their attentions till the fair one shall show a
preference Lisardo offers to deliver to her any messages they
may bav: to send, and upon the acceptance of bis proposai,
agrees to meet them next day in the market place.
Fulgencio and Feliciano then depart, and scarcely have t~ey
clone so when Lisardo is surprised to see two women commg
toward him, their faces concealed by their mantles. They are
Isbella, the object of the recent quarrel, and her maid Anarda,
who, baving heard of the ill-feeling between the lovers and of
their agreement to meet in that spot, scented a duel, and came
there hoping to be able to preventit. Although they ~ad overhear_d
nearly the entire dispute, and had seen the pair draw their
swords, fear deterred them from intervening, and Isbella was
therefore delighted when Lisardo appeared. Filled with gratitude,
and enamored of bis handsome figure, sbe decided to accost him;
but now before sbe can do so, Lisardo addresses ber in gallant
terms a~d asks her to reveal her features. After some hesitation
'
.
she acquiesces, and, stru..:k by her beauty and never susp~ctmg
ber identity, be asks when tbey will
each other a~am, to
which she replies " Perhaps some day lil the cathedral . After
the exchange of a few courtesies, Isbella decides to with~raw,
lest she disclose ber affection, and, on taking leave of ber, L1sardo
exclaims in an aside "For vou I'm dying ! ".
For some time, Nise, th; sister of Feliciano, bas been beloved
by one Gerardo, but while she has secretly regarded his attentions with favor, sbe has treated bim with apparent scorn.
Although ber abject in so doing is only to lead him to b:come
even more ardent, the wretcbed suitor is filled with despau, and

s:e

JUAN

PEREZ DE MONTALVAN

239

continually implores bis mistress to be more lenient. On the day
following Lisardo's entry into the city, Gerardo hands Nise a
written declaration of his love, but, to bis dismay, she tears the
paper to bits, and then orders her maid, Inés, to escort him to
the street-door.
Just as this request is complied with, Feliciano enters the
apartment, and when · his sister observes him dejected, as usual,
shë remarks that she feels sure he is in love. After two guesses
she names Isbella as his inamorata, and upon being asked to aid
him gain her affection, assures him that she will speak to her
the very next day.
Their conversation is now interrupted by the appearance of
Inés, who announces that some stranger desires to see Feliciano,
~hereat the latter bids her show him in. He finds the caller to
be Lisardo, who, after they have recovered from their surprise,
bands him the letters of introduction he bears from his father
Fernando. When Feliciano and Nise have read them, the former
welcomes him affectionately as his cousin, and seeing Nise standing bashfully apart, tells her to approach and embrace him.
Having inquired as to the health oÎ his unde Fernando, Feliciano
asserts that he will send some of his servants to Lisardo's lodgings to bring his belo~gings thither, for he must make his
home with them. The new-comer's remunstrances are of no
avail, and Feliciano withdraws to make the necessary arrangements, while Lisardo enters into a gallant conversation with his
cousi_n. If, the previous day, he consiJered Isbella beautiful, be
regards the charms of Nise as far superior, and sbe sees in his
handsome face and figure an effective means of exciting the jealousy of Gerardo.
So love-sick is Isbella for Lisardo, that she asks Anarda to
console her by relating the part he took in the quarre! between
her admirers. But the great pleasure she derives from this narrative is destined soon to be interrupted by the sudden appearance
of Fulgencio, who has entered through a door carelessly left

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

unfastened by Anarda. Having declared his love, he tells lsbe]la
of the quarre! between Feliciano and him, and of their agreement
to cause a certain gentleman to ask her which of the two she
wishes to favor. To his surprise, Isbella declines to countenance
such a plan, on the grouhd tbat it will make their love too
public, and states that she will confer directly with them. When
she adds " Tell Feliciano I love a gentleman in Granada who,
for my sake, drew his sword ", Fulgencio is delighted, for he wrongly, of course - assumes her to mean either bis rival or
bimself. Her refusai, however, to make known which of the
two it may be, brings about his immediate departure, whereupon
Isb.ella decides to visit Nise, in the hope of div.erting the sadness
caused in ber by her love for Lisardo.
If Nise realizes that she is enamored qf bath Gerardo and
Lisardo, equally conscious is the latter of bis inclination towards
Isbella and bis cousin, and Nise and he are busied with these
reflections when he chances to came into her presence. Upon
addressing ber in flattering terms, sbe bids him reserve tbem for
bis iady, and his protest that that is she, leads to a conversation
which is terminated only by the entranœ of Isbella. Bath she
and Lisardc are no little confused by their unexpected meeting,
and so ev.idenf is her embarrassment that Nise remarks upon it.
The latter, after having answered her question as to whether the
new-comer is not a cousin, resolves to execute the promise she
bas made to Feliciano to aid him in his suit with Isbella. But,
strange to say, in place of confiding his love directly to ber, Nise
transfers the duty to Lisardo, who at once approaches Isbella to
deliver the message. Confident that Nise and he are in love, the
jealous girl - in an undertone - threatens to end her worry by
taking her life, and upon being told of Feliciano's affection,
replies that she fully requîtes it. Nettled that the pair should
have conversed even for this short a time, Nise now declares
them to have said enough, and assures Lisardo that never again
will she etnploy him as her messenger.

...

ACT II.
Although two years have passed since Lisardo reached Granada and he has not yet asked Nise for her hand, still, in the
hope that he will, she continues to refuse to accept Gerardo as
her h~sband. Although she loves the latter, she will marry him
only m the eYent of losing Lisardo, and, to conceal her intrigue,
w~ll then pretend that she was forced to qo so by Feliciano.
D1scouraged at her long continued indifferen.ce, the unhappy
Gerardo now swears that he will leave for parts unknown _ a
threat which so alarms Nise that she implores him to remaîn,
and then embraces him. When he has expressed his willinoness
to accede to ber request, Nise, knowing that Lisar.do is n~t at
home,_ detennines to ascertain if be is visiting her rival, and
accord1ngly at once repairs thither. She arrives to find her suspi:ions confirmed, and makes her displeasure a~d jealousy so
evi~en~ that some sharp repartee ensues between her and Isbella.
Qmet 1s restored at last, howe\·er, by Lisardo promising to conclude the story - begun the day before - of his experience at

Alca!a.
For some time he and one Blanca had loved one another
when a rival appeared in the persan of Don Juan who on
account of his wealth, was regardcd with favor by her pa:ents.
Fearfol lest she might be forced to n1arry him, she and Lisardo
agreed to elope, and fixed a certain night for the execution of
their plan. On the night appointed, Blanca made her escape
from the bouse unobserved, and had already )oined ber lover in
the street, when, to their surprise, they espied a masked man
st anding near by. As tbey moved away he followed tbem, whereupon Lisardo drew his sword and demanded that he give his
n~me. " I am the owner of the lady" came the response, " and
I mtend to take ber away from you ". Knowing; then, that the
speaker was Juan, Lisardo, blinded with jealousy and passion,
REVC:E HlSPAN/'Q(l E.

B

16

�GEORGE WILLIAM BACON

attacked him and took his life; while Blanca, terrified, declared
tbat she "yould become a nun, and retreated into the house.
Escaping to Madrid, Lisardo narrated the occurrence to bis father,
who gave him money and letters of introduction to his cousin
Feliciano, with whom he has since resided.
Intere ting as this story is to ise and Isbella, it caonot make
tbem forget tbeir mutual jcalousy, and the moment Lisardo has
oncluded, tbeir ill-feeling breaks out afresh. In his rôle of peacemaker, Lisardo addresscs the one only to increase the jealousy of
the other, wbich so discourages him that he soon desists from his
efforts, leaving the disputants to part with very bad grace.
At the first opportunity ise chides Lisardo for visiting Isbella,
and in lùs defense he asserts that he does not love ber, but
merely esteems ber as ber friend. His zeal to convince Nise of
the apparent truth of bis statement, is increased by the fear that
sbould she discover bis love for lsbella, she would no doubt
inform Feliciano. As the latter hopes to become Isbella's busband, such a disclosure rcight be fatal to the success of Lisardo's
suit.
Shortly after ise has withdrawn, Guzm[m bands his master
a letter from ber for him, which he bas received from Inés. Therein sbe confesses ber love, and asks whetber it is requited. While
Li ardo is emraged in reading the note, Isbella and Anarda masked - e;ter unobserved, and when he has finished, the former addre es him. Assuming that it is ise and not Isbella who
has corne to test lus love, he resolves to deceive her by pretending that without her life is impossible. ery soon Isbella asks
to be given a handsome ring which be is wearing, and after he
has granted her request, she avers that she_ would lik~ to ~peak to
h.im tbat night. Although sbe refu11es to dtsclose her 1dent1ty, and
declares that be will be blindfolded to pre ent bim from lmowiog
what bouse he enters, Lisardo promises to gratify her de ire.
Thereupon, Isbella states that at eleveo o'clock her servan~ will
corne to him, and after bandagiog his eyes will conduct hun to

JUAN PÉREZ DE MONTALVA

her home. Lisardo swears that he will keep his promise, and she
departs.
At the bour fü:ed Aoarda appears, and havino- blindfolded
Lisardo and Guzman leads them to her mistress. O~cc inside the
house they are to)d to removc their bandages, and after Isbella _
m::tske~ - bas requested her caller to b scated, she asserts that to
a certam gentleman in Gianada sh owes great obligations. This
~am~ g~ntleman loves a certain lady, and complains that Lisardo
1!&gt; 111s nval: To Lisardo's inquiry regarding the name of the lady
Isbel~a replies "I thiok it's Isbella"; whereat he feelsthoroughly
convmced tbat the speaker is ise, and that the " gentleman "
to who~1 she .refers is her brother Feliciano. Acting under this
assumpt10n Lisardo admits knowing Isbclla, but denies that be
has e,·er cared for her; and wheo bis hostess remarks " hc
thi~ks diff~rently ", he adds " Then she is gready mistaken.
Bes1des berng less beautiful thao one whom I adore and who
rcquites my love, sbe is foolish and rather disagreeable ". To
pro"e the seeming truth of hi assertion that bis love is directed
tow~rd aoother tban Isbella, he gi\'es the latter the note be has
reccn-ed from , ise. Recogoizing the handwriting, Isbella is complctdy undone, and, with rhe declararion '' I am disabu ed
en~ugh '.', requests Lisardo to take his departure. If he bas been
qmre m1sled as to the idemity of bis interlocuror, equally so has
~e:n Guzman regarding his; - having mistaken Anarda for
ne~, he has defamed the former; - and the two start homeward
dehghred with the success of their deception.

Acrill.
~ise expresses her surprise to Inés that Lisardo bas not yet
;mt:n her, an_d while the?' are discussing the matter he appears.
0 his declarat1on that he 1s hers, she responds that if such were
:rue he wou_ld re~ain with her instead of going out at night,
nd then ch1dcs h1m for not answering her 1 rter. In his defease

�244

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN

he avers that where possible it is always preferable to reply in
person, and from the nature of her remarks concludes that she is
pretending not to have been with him the preceding night.
Forced to confess that he gave the letter to a lady, be receives a
sound berating, and notwithstanding bis plea thatit was for her Nise's - advantage, she leaves him in high dudgeon.
A moment later Isbelb enters, and although Lisardo greets her
affectionately, she exhibits such disdain that he asks if he has
displeased her. To his surprise, she replies that be would do
well to remember by day what he says by night, and adds " Am
I more beautiful in the day-time ? " Greatly puzzled, Lisardo
appeals to Guzman for bis view in the matter, but the lackey is
having a similar experience witb Anarda, and is therefore too
much confused to venture an opinion. When Isbella repeats the
remarks Lisardo made concerning ber the previous night, declares
that she detests him, and, with Anarda, abruptly retires, he is
dism?-yed and cannot imagine how she heard what be told the supposed - Nise. Guzman, however, expresses the belief
tbat Nise has betrayed to Isbella his master's confidences, in
order to show how great is his love for herself - an idea which
finds immediate favor with Lisardo.
Scarcely has he declared bis cousin to be the sole cause of ail
his unhappiness when she appears, and be .at once accuses ber of
havinot, revealed to Isbella what he confided to ber the night
before. Amazed, Nise of course denies having spoken to him at
that time, and when be asks whether he did not give her a ring,
believes that he has taken leave of bis senses. But her denials have
no further effect than to convince him that sbe is endeavoring to
cover ber deceit, and the dispute very soon turns into mutual
recriminations. Meanwhile, a similar scene is being enacted
between Inés and Guzmfo, which is brought to a close only by
their su periors parting - with very bad grace, moreover - and
bidding them follow.
Gerardo leads Feliciano outside the city, and wben the latter,

PEREZ DE MONTALVAN

245

somewhat suspicious as to his motives, refuses to go farther, he
assures him that it is " Cupid, and not Mars" who influences
him. Having thus reassured his companion, Gerardo confesses
that be is in love, but does not name bis inamorata. Fearful that
she may be lsbella, Feliciano exhibits such uneasiness that the
other observes it, and immediately bas misgivings regarding the
outcome of bis interview. Their mutual anxiety is however
finally dispelled when Gerardo states that it is Nise to whom be
refers; whereupon Feliciano, overjoyed, avers that he will escort
him to ber. Returning to the city, they reach her home short!y
after lsbella has arriYed there, and by their appearance unwittingly put an end to a quarre! in which the two women have become
engaged. Feliciano's declaration to Nise that Gerardo will communicate to her the subject of their recent conYersation, fills her
with dismay, but Inés whispers to her to dissimulate. White
Ger_ardo is engaged in telling bis love, Feliciano seizes the opportun_1ty to speak to Isbella, and although she treats him coolly, be
denves pleasure from her statement that she does not intend to
marry Fulgencio. Her conversation with ·Feliciano does not
engross Isbella's attention sufliciently to prevent her from overhearing the dialogue between Nise and Gerardo, and when she
finds
that the latter is meeting with no encouraoement
she deter•
b
, ,
mmes to aid him. Therefore, she remarks to Nise that ber Nise's - infatuation for Lisardo leads her to treat Gerardo cruelly
- an observation which Nise believes designed to induce ber to
relinquish Lisardo, whom Isbella, triumphant over her success,
would tben marry.
At this juncture Lisardo enters,' and Feliciano, accompanied
by Gerardo, immediately withdraws, under the pretext that important business demands bis attention. Assuming that the
betrothals of Isbella and Feliciano and Nise and Gerardo have
already been arranged, lisardo is about to retreat when he is
halted by Nise. After having made a contemptuous allusion to
his affection for Isbella, she, too, retires, whereupon Isbella

�JUA. PEREZ DE MO 1TA.LVA,
GEORGE WLLLlAM BACON

declares to Lisardo that although sbe ber elf does not love Feliciano, she would do so if thereby she could forger him. When
she bas chus expressed herself sbe scarts to leave the room, but
is prevented from doing so by ber admirer. In bitter toues she
asks why he should wi h her co remain, since he abhors h r, and
having repeated the remarks be made to the supposed ise,
bursts into tears. Deeply affecced, Lisardo implores Isbella to
cease weeping, exttavagantly praises her beauty, and affi.rms that
whatever attentions he has shown ise were intenJed solely to
divert her. When, one night, the latter visited his in disguise, he
spoke ill of bis true mistress through the fear that if he praised
her ise would become even more persistent. \ bat he said
regarding I bella she communicaœd to her solely out of jealousy.
These explanations Lisardo follows with a declaration of affection, and when he has concluded, his i11a111orata confesses chat
love coun els her to believe him.
Feliciano, Gerardo, and Fulgencio now arrive at the house,
and as soon as ise enters the apartment in , hich they arc, her
brother asks her where is lsbella. ise replies chat she has just
left ber and Lisardo in another room, whereupon F liciano bids
her bave chem summooe&lt;l at once, ince h wishe lsb lia to be
bis wife, and Lisardo a witness to bis happiness. ise dispatches
Inés co fetch the couple, and when Isbella enters, leaning on the
arm of Lisardo, so great is Feliciano's amazemeot tbat be can
scarcely believe his o·w n e ·es. Even before Lisardo assur him
that she is his, he is com inced of his defeat, ,vhile isc, disappointed ac losing her cousin, hastens to recom pense herself as
far as possible by giving her hand to the long rejected Gerardo.
ln spire of the decidcdl · uncomplimeotary remarks made by
Guzmàn co Aoarda regarding herself, under the supposition that
sbe was Inés, she cakes him for ber husband, and Inés becornes
the wife of Estacio, the servant of Gerardo.

Gravedad en Villaverde .
(Vanity in Villaverde.)

AcT

I.

. Don Diego, of Madrid, while attending a festival held at Araniuez, has fallen violently in love with ilvia, a beautiful peasant
and the belle of illaYerde. Convinced that her favor can be
more easily gained if he represent himself as one of her own
class, Diego contrives a stracagem.
Some twelve years previous to this time, one of the villagers
(Lorenzo, son of Albano) mysteriously disappeared, and has
never been heard from. Knowing tbat he can rely upon Albano,
who was once a servant of his older brother Fernando, Diego
lays before him the_ plan which be bas formed : disguised as a
so_ldier, and impersooating Lorenzo, be will take up his residence
wnh Albano, who, to make the deception more complete will
assert that his long lost son bas just rerurned from the \1,ars in

ltaly.
The unexpected return of the supposed Lorenzo creates conside~able excitement, and so handsome is he that tl1e village gos~1ps are not slow in predicting that he will soon incur the
J~al~usy of m~re than one ill-favored suitor of the haughty
S1!v1a. No one 1s better aware of this than Albano, and he urges
~1ego to give up bis plan, piccuring the great risk he will run
m executing it. But Diego is tao much infatuated to be swayed
by_ reason, and hasteniog to the village square, where a dan e is
bemg held, in a neatly turned speech asks the party for tbeir
congratulations on his safe retum. Many accede to his request
but not ilvia ; and as soon as Diego observes chis he approache;
her, and asks why she does not biJ him welcome. Disdainful,
as usual, she flings at him a curt reply, but Diego, undismayed,

�GEORGE WILLIAM BACON

meets ber rebuff with such artful flattery that Silvia at last pro- .
mises to be bis true and faithful friend. During their conversation, the girl bas not failed to note the jealous ~1anner in
which her most persistent suitor, Riselo, bas been eyemg thern,
and accordingly when Diego makes bold to declare bis love, she
warns him tbat he must ·beware of bis many rivais.
AcT II.

Diego takes part in a festival held at Manzanares in honor of
Santiago, and Silvia, who is also present, so falls under the spell
of bis graceful dancing and fencing, that she finds herself more
infatuated with him than before.
Upon ber return to Villaverde, Riselo begs Silvia to be more
oracious to him but she treats him with ber usual disdain. At
b
'
.
.
this, the peasant flies into a rage, and after assertmg tbat her
indifference is due to her love for Lorenzo :- i. e. Diego, swears tbat be will take vengeance upon them both, by surprising him in one of bis nocturnal visits an~ putting him _to
death. Silvia is overcome witb tcrror, and, actmg on the adv1ce
of her servant, determines to avert Diego's danger by asking
permission of ber father to m:my bim at ?nce._ N_o~· as Diego
bas never had the faintest intention of be:commg S1lv1a s husband,
he is of course thrown into consternation when she communicates to him ber design, and makes a number of rèmonstrances
and excuses. But the girl cannot be shaken in her determination,
and steadfastly maintains tbat tbeir clandestine meetings are
ruining her reputation, and to avoid suspicion she must become
bis wife.
Repairing to ber father Fenilo, Silvia confides ber love for
Dieoo and desire to marry him, but; to ber dismay, ber parent
decl:res chat be does not approve of the match. No amount of
urging, he avers, will induce him to reveal bis reason for taking
such a stand, and it is only wben Silvia, Josing patience, vows

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

chat she will execute ber resolve in spite of bi_m, that Fenilo
consents to state his objections. Having first ·exacted a solemn
promise from bis daughter ne ·, er to disclose whar she is about
to hear, be rnakes the following confession.
Years before, while returning home one night from Madrid,
his attention was attracted by the cries of a woman, which proceeded from a field bordering the high road. Hastening in that
direction be came upon a young girl, who, although she was
about to bury ber newly-born child, seemed delighted ,vhen be
granted her request that he would rear it. After an exchange of
names and addrcsses, the young motber presented him with
two very valuable jewels, and he turned homewards. A week
la_ter, he was surprised w receive a call from a young nobleman,
who, after confessing that he was the father of the infant by a
lady of high rank, gave him a thousand crowns to defray the
ex penses of her rearing and education. Thischild was'Silvia, whose
real name is Juana.
When Fenilo bas concluded his narrative, he asserts i:hat it is
on the difference in station between Diego and Sil via tbat be
bases bis objection to ber becoming bis wife, whereat sbe
declares that bis reason is a just one.
That Fenilo is bitterly opposed to the match is, of course,
the only explanation offered by Silvia to her lover, and she adds
that acc~rdingly be must forever cease bis attentions. Diego
shows h1mself much disappointed, not to say piqued, and determines to try what he can accomplish throuoh arousino the
. 1
b
b
1ea ousy of bis mistress. With this end in view, be pays marked
attention to Celia, a friend of Silvia, and so well does be play his
part, that very soon be regains ail the former love of the real
objtct of his affections.
ACT

III.

Armed with slings and stones, Riselo and several friends
attack Diego as he is speaking to Silvia from beneath her balcony.

�GEORGE

WILLIAM

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

BACON

Finally a well directed missile strikes him senseless, arid t?e
aggressors retreat, while Silvia, convinced that ber lover lies
dead, throws open the street-door, and showers tears and kisses
upon his prostrate body. When F~nilo learn~ ':'l;a: h~s occur~ed
he is no little vexed, and, determmed that S1lv1a s 1nt1macy w1th
Diego shall cease, at once sends her to her uncle Alvaro in Madrid.
Meantime Dieao's escapade has reached the ears of bis br9ther
Fernando who ~omina to Villaverde, scathes him for his infatuation ;ith a ~easant,\rges him to retum ho~~ immedia:~ly if
he would save his honor, and bids him 10111 the 1mhtary
order of Santiago. After many remonstrances, Diego finaliy
consents to accede to Femando's wishes, and together they leave
for Madrid.
Saon after their arrival, Diego, quite unaware that Silvia also
has Ieft Villaverde, is struck by the close resemblance between
her and a finely dressed lady he meets on the street. Although
the fair one is really none other ihan Silvia, ber attendant who:11
Diego accosts and questions, dec\ares his mistress. to be ~o~a
Juana Pacheco - which is indeed the tru~h, seeing that Silvia
has n.ow assumed her baptismal name. This statement greatly
puzzles Diego, and when, through further questionin~, he learns
~hat Juana is, the following day, to become the bnde of her
cousin Don Luis Pacheco y Silva, - son of Alvaro, - a strange
presentiment of evil takes possession of him.
.
Meantime, the physiognomy of the courtly stranger has calleü
to Silvia's mind her peasant lover, the supposed Lorenzo, and by
dint of inquiry she finds that he is Don Diego Ossorio, a membc:r
of the House of the Marquises of Astorga.
.
That night Silvia's fiancé, Luis, falls into a dispute •before
father's house with three soldiers, who are about to attack hun
when Diego happens to pass by, and rushes to his aid. Aft:r he
has wounded one of the aggressors the others tak~ to fügh.t,
whereupon Luis, -w ith profuse thanks, insists that Diego remain

?1s

in the house till all possible danger of arrest is past. To lessen
the chance of pursuit, they extinguish the lights about the
entrance, and as the interior is already shrouded in darkness
Diego very soon becomes separated from Luis. Groping blindly
about, he happens to enter the apartment occupied by Silvia,
whom he overhears confess to her maid her love for Lorenzo,
and regret that their difference in station alone preclucled their
marriage. That she has to become the bride of Luis fills her with
repulsion.
Great is the joy of Diegô on learning that he is in the very
same house with bis mistress, and that she still loves him, but
this joy is just as quickly transformed int◊ terror by the sudden
. appearance of Alvaro with a light. Surprised to find a stranger in
his niece's room, Alvaro challenges bim with drawn sword, and
the entrance of Luis only adds to the confusion. Diego hastens
to reveal his identity, and, after confessing the deception practised
by him upon Silvia, asks for her hand in marriage. Deligh~ed, the
bride-ta-be of Lu1s makes known Fenilo's disclosure to her regarding her parentage, and swears that she will become the wife of
Diego, and no other - a declaration which ber jealous and
angry cousin hears with very bad grace.
Un Gusto trae mil Disgustos.
(One Pleasure brings a Thousand Pains.)

ACT

1.

Don Pedro, who has just graduateâ from an University, starts
homeward with his servant Fig6n, and by nigbt reaches Hostalric,
his native town. As be draws near the bouse of his father Don
Jaime, the sound of guitars is head., whereat he, assuming that
a serenading party is close by, and ashamed that poverty has
forced him to return home on foot, suggests to Figon that they

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

2

53

GEORGE WILLIAM BACON

hide to avoid being seen. Scarcely have tbey clone so when Don
Juan, Don Luis, ·Lucindo, and Gerardo appear, accompanied by
a musician, and, having stationed themselves before the dwelling
of Jaime, sing the love of one of their number for the former's
daughter Rosaura. Fu:-ious that such a liberty should be taken
with. his sister's name, Pedro is restrained from rushing forward
only by Fig6n, and a moment later Rosaura cornes out ?n
the balcony. To her question " Who sings-? ", Juan replies
" The son of the Governor " ; whereupon sbe declares that
although she is poor and he rich, she prefers her father to him,
and bids him depart never to return. Having thus spoken Rosaura
closes the window, while Pedro, unable longer to control bis
anger, advances and swears that be is the p~otector of the
bouse. Juan's answer that if he does not seek h1s death he had
best begone, leads first to a heated dispute, and then to a desperate
encounter with s,vords, wherein the gallant is soon worsted and
forced to retreat.
..
Florinda, the sister of Juan, shows such melancholy that her
maid Petronila observes it and asks ber the cause. Notwithstanding Florinda's assertion that she can in no way account for ber
dejection, the domestic avers that it is due to ber lov~ for _Pedro,
whom she saw pass by the evening before. So well smted 1s he to
ber that she should communicate to his father her desire to
bec~me bis wife. Before Petronila can say more, Florinda impetuously interrupts ber, and afterconfessing her _affection for Pedro,
declares that she will follow ber ad vice.
Jaime gives his son some excellent counsel. as to how be
should deport himself, and Pedro expresses lus gratefulness
therefor and desire to profit by it. The old man then withdraws,
and a few moments later Pedro and Fig6n are surprised to see
two women enter, masked. Fig6n states that he believes the pair
to be Florinda and Petronila, aud when bis master, no little confused, asks what course he should adopt, advises him to approach
and address them. After some hesitation Pedro determines to

adopt this suggestion, and drawing near the one whom he
assumes - quite correctly -- to be Florinda, makes known to
ber his love, and is about to offer himself as her husband when
she bands him a paper and bids him read it. She then retires and
has Petronila follows h~r from the room the former manaa;s to
reveal to Fig6n her infatuation for him, and makes him p;omise
that he will accompany his master on his visits to Florinda. The
moment the pair have disappeared, Pedro eagerly reads the
paper given him by Florinda, and finds it to be a request to ·
call upon her that night at twelve, as she wishes to talk to him
in secret. He declares to Fig6n that be will obey the summons.
Smarting from bis rebuff by Rosaura, Juan decides to endeavor to speak with her again, and that night repairs to ber house
accompanied by his •three friends, Lucindo, Luis, and Gerardo'.
The latter avers that, in his belief, the surest way to cause ber
appearance at the window is for the four to engage in a mock
duel beneath, for as soon as she hears the clash of swords she
will be unable to ~estrain ber curiosity. This suapestion finds
immediate. favor with Juan, a~d the quartette diviâ'~s into pairs,
the respective members of wh1ch attack and berate one another
with great ardor.
AcTll.
. The ~overnor informs Florinda that he proposes giving ber
m marnage, and when she asks to whom, and states that she
would rather not marry at all than against ber will, he replies
tha~ her future husband will be perfectly satisfactory to ber, for
he 1s both rièh and noble. Although she contends that she should
be allowed to decide whether he is suitable) l1er father declares
that he will give him a favorable answer the following day;
whereupon Florinda avers that that night she will see what
pleases her.
Promptly at midnight Pedro reaches Florinda's house, and after
waiting a while for ber to appear, bids Fig6n throw something at

�254

GEORGE WILLIAM BACON

the window in order to attract her attention. Just as the servant
is about to comply, Florinda cornes out on the balcony, and
after convincing herself that it is Pedro who is below, lets down
a ladder and tells him to ascend. Assured by Fig6n that he will
keep a close watch at the door, the lover climbs up ~nd enters
the house, while the lackey, disappointed at not seemg Petronila, soon falls asleep.
Meantime, theGovernor, accompanied by Juan, Luis, Lucindo
· and Gerardo bas been reconnoitring the town, and, satisfied that
'
.
all is quiet, now returns home for the night. After havi~g
thanked his escort for accompanying him to his door, the official
is about to enter when he stumbles over the body of the sleeping
Fig6n. Greatly startled, he bids his companions awaken him, but
the lackey is such a sound sleeper that thei~ vigorou: ~fforts_ a;e
only partially successfu\. In bis semi-consc10us cond1t1on, F1gon
believes that he is speaking to Pedro, and accordingly makes several remarks wbich sho,v, beyond a doubt, that he is a spy. The
Governor then commands him to be taken to prison, in order
that later, when he is fully awake, they may learn ,,,hy and by
whom he was posted at the door. By this rime Fig6n has _come
to bis senses, but their endeavors to learn bis name are frmtle~s,
for be answers their inquiries in jest. Vexed, the Governor
utters a threat which causes bim to realize his danger, and he begs
the party not to bind him like a criminal. The official grants
his request, and in a moment the wily servant breaks away fro_m
his captors, and flees with such speed that very soon be outd1stances them and disappears.
The disturbance has not failed to attract the attention of
Pedro, and, imagining that Fig6n has been made a prisoner, he
deems it safest for him to depart at once . Florinda, however, implores him to remain, and declares that if he does not wish to
treat her with disdain be will do so. -Pedro - to whom she has
yielded her honor - assures ber that she bas no reason for
making such a statement, for how can he scorn ber when he

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

2 55

has already gîven his oath to become her husband. He then takes
his departure, and reaches home safely.
Having learned from Fig6n of Pedro's escapade, the following
day Jaime gives his son a sound berating, and tells him that the
blame for his indiscreti_o n will fall not upon him, but upon bis
parent. The latter's reputation is ruined, for everyone will say
that he encouraged his child in his misconduct. Thereupon,
Pedro hands Jaime Florinda's letter, and affirms that it alone is
to blame for what he has dooe. After Jaime has read the note,
Pedro narrates his interview with Florinda, and craving pardon
for having promised to rnarry her without permission, requests
hîm to ask the Governor for her hand. Let him make no mention, however, of their clandestine meeting, since to do so would
excite her father's anger. Although Jaime is by no means confident of the success of his mission, he promises to accede to
Pedro's request, and leaves at' once to seek the Governor.
The latter orders Florinda to disclose who visited her the
preceding night, and is inforrned that it was ber husband, and
that if she does not receive a pardon for her hardihood she will
enter a convent. With this declaration she retires, while the
Governor, in a furious passion, calls for Lucindo, Juan, and
Gerardo. When they appear, Juan begs his father to quiet hirnself, as Jaime îs waiting at the door to speak to him. " Let him
come in then "snaps the official, and, quite unaware that his call
could not be more inopportune, Jaime advances and makes his
request. Before he has concluded ail he desires to say, the Governor brusquely interrupts him by remarking "I am very sorry
you should be so impertinent"; to which Jaime proudly replies
" I am noble if I am poor, and you wîll be more honored by the
match than I ". In a few moments the lie is passed, and Jaime
rinds himself prostrate on the floor, 1elled by a blow in the face.
Wild with rage, the old man regains bis feet, crying " Who will
avenge this injustice ? " and withdraws. Startled by h·is fury,
and alarmed for the safety of the Governor, Gerardo advises the

�GEORGE WILLIAM BACON

latter that he had best make peace with Jaime, for he may go to
Barcelona and relate the occurrence to the Viceroy. The Governor replies that he wishes to arrest him, whereu_pon Lucindo
declares tbat, under the circumstances, such an action _would be
very imprudent. At this juncture, Luis offers a soluuo~ of the
difficulty by stating that Jaime owes him a debt, and s1~ce. he
will not pay it be can imprison him. The Govern~r at first_ ms~sts
that as he has nothing to fear, he can carry out h1s detennmatton
without recourse to this stratagem, but finally agrees to
adopt it.
d
On Jaimè's return home Pedro discovers hirn m tears, ~n ,
amazed, asks what the trouble is, and what answer he rece1ved
from the Governor. Not for some time is the old man able to
control his emotions sufficiently to relate their interview, and
when Pedro at last learns of the Govcrnor's insult, he declares
that his father should have killed him on the spot. Ho,·vever,
since he did not, he himself will - with changed name - ~well
in the mountains as-a bandit, and will not return home t1ll be
shall have taken official's life.
_
Gerardo brings Rosaura a gift from Juan, and ~eg~ her to
treat him ,vith favor, for so discouraged is he at her md1fference
tbat he may kill himself. To the messenge~'s d!sm~y,_ Rosaura
replies th;t if such is his purpose she will :-u_d lum m 1ts ex_ecution, and then hands Gerardo a knife and b1ds h1m convey 1t to
Juan.
.
Two peasants, Toribio and Bartolo, are lunchmg and fearfully
discussino the various dreadful crimes which an outlaw bas btely
i:,
·
· terror, 11e su ddenly
committed
among them, ,vhen,
to t l1eir
appears. The bandit, who is none other than Pedro, sternly d:·
mands to be oiven the bread which is his due, and upon tbeir
confessino th,~ tbey did not bring it \Yith them, beats the
b
l .
unlucky rustics and orders them to fetc 1 1t at once.

JUAN PÉREZ. DE MONTALVAN

Acr Ill.'
Tvïo months have passed · since Pedro enkred ùpon his Ja'.-wless career, and n'ot. yet bas he had the opportunity to avengê
hirnself. One day, he secs approaching 011 the highroad a.solitary
borseman, and stopping him asks whither he_is bound. Realizîng
that his questioner is the -outlaw, the frightened rider answei·s
that he is going to the next village on business of the Vicerôy.
-Asked what he carries, he replies " A letter ", and makes 011ly
à w'eak protest when Pedro bids him surre-nder it. The bandit
finds it to be an order from the Viceroy to the Governor of Hostalric irnmediately to release Jaime from his imprisonment for
debt, as the obligation he is unable to pay will be liq-uidated out
of the revenues of the writer. Further, the Governor must
endcavor to capture Pedro, for whose changcd life Jaime is not
to be held responsible; and should he lack the necessary courage,
he must then inform bis superior. Surprised to learn . of his
father's imprisomnent, Pedro returns the letter to the messenger,
telling him to depart at oi1cè and ride at full speed· - an admonition which is quite needless, so eager is he to put as many
miles between the ou_tlaw and himself as-possible.
· ·
After the messenger has departed, Pedro swears tbat âlthough
thus far the Governor has managed to elude him, yet, in the end,
he will have his revenge; and, forious; is about to move àway
when he is stopped by an ange! in the guise of a young shepherd. The latter, explaining that his mother baked the.. day
before, give~ Pedro some bread, an'd adds that bis fatbét întended bringing it but was pre\·ented ·by illnëss, and therefore àsked
him to doit. The resolve wbich the outlaw bas made to kill everyone he ·encounters ·till he finds the Governor, causes him rather
to regret meeting the youth, but, tru·e to his determination, be
d~clares he must die. ·W ith an appeal for mercy, the ange!
demands of Pedro ,vhat will beçotne of him on the, judgment
REVCE HISPA.NIQCE . B

�GEORGE WILLIAM BACON

day, to which he replies that he is too wicked to be saved, a?d
that his interlocutor must hang. Immediately, be suspends h1m
from a projecting rock on a bill close by, but the angel, uninjur:d,
exhorts the bandit- to allow bimself to be saved, for greater smners than he have heen pardoned. Pedro insists that in bis case
this were as impossible to acbieve as to expect the bill to move,
whereupon the mass begins• to revolve, while th~ angel states
that in the disguise of a shepherd he bas counselled b1m, and then
disappears. Senseless, Pedro falls to the ground, w~ere, soo~
after, he is discovercd by Fig6n, who arrives laden w1th p~o~1sions. Assuming his master to be dead, Fig6n laments b1~ 111
fortune and after be bas satisfied himself that Pedro has rece1ved
no wo~nds decides to bury him. Scarcely bas be formed this
resolution ~hen the unconscious man revives, and upon Fig6n,
in wonderment, asking bim what has occurred, he relates tbat
an angel led him to the infernal religions, where he beheld many
dreadful sights. Such a deep impression have they made upon
him, that he adroits his wickedness, and expresses the hope that
be may yet be saved.
Lamenting his sad lot, and worried over th~ fate of Pedro,
Jaime, in his prison, anxiously awaits the arnval of Rosa~ra,
whose visits are bis one consolation. When she appears, beanng
a small basket of eatables, be asks ber to sit down and share them
with him, and just as she complies, the Governor enters, atte?ded by Juan, Lucindo, Luis, and Gerardo. The former appn_ses
Jaime of the Viceroy's generosity in paying the debt for wh1c~
h,e bas suffered imprisonment, and the Governor adds that he is
free. With expressions of gratitude for such a wholly unexpected
kindness, the old man is making ready to leave the cell, when
the door opens and Florinda enters, her face concealed. by b~r
mande. Begging the Governor to hear her, she _relates m d_eta1l
how she was deceived by ber lover under promise of marnage,
and afterwards deserted ; a~d then asks that since Jaime is t_he
father of the culprit, he be kept imprisoned till he induces h1m

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

259

to return. She concludes her appeal with the words " This your
own daughter asks ", and imrnediately departs. Angered .at the
boldness of Florinda in revealing his own dishonor, the ·c overno: swears th~t he will grant Jaime six days in which to produce
lus son, and 1f by the end of that period he bas not done so he
will be put to death. The party then withdraws, followed, a'few
minutes later, by Rosaura. As she emerges from the cell she is
met by Juan, who asks leave to speak to her, and upon ber consenting, he declares that although he is dying for her she still scorns
him. To his bitter disappointment, Rosaura answers that she
~n never become his wife, for besicles being poor she is now
d1sgraced by the insult which her father suffered from the
Governor.
Five days later, in a fervent prayer Pedro beseeches God to
pardon his sins, and just as he has concluded the devil appears,
dressed as a hermit and carrying a long white beard in his hand.
Fastening on the beard, the evil one accosts the surprised bandit
with " Where goest thou, sinner ? ", and then proceeds to relate
the scene in Jaime's cell on the occasion of Florinda's disclosure
of her betrayal. The intelligence that his father is to be executed
the t~llowing day horri~es Pedro, and the devil, taking advantage
of tlus, asks why he dctes not bestir himself to prevent it. The
outla~ replies that he fears to add to the crimes he has already
comm1tted, whereupon the other assures him that just as God
has pardoned him in the past, so will he in the future. When,
after some further conversation, Pedro realizes that he is being
counselled not by a bermit but by the evil one in disguise, a
great confüct arises within him as to what course he ought to
adopt. H~wever, the fear that he may be called ungrateful should
h~ not kil~ the Governor and release bis parent, at Iast induces
him to follow the devil's advice, and he departs at once for .
Hostalric.
Masking himself, Pedro seeks his father's oppressor, and before
he can offer any resistance, draws a pistol and fires. Crying

�260

GEORGE WILLIAM BACON

•" A woman bas done this ", the Governor expires inst::mtly,
while Florinda and Petronila, who have heard the shot, rush m
and demand to know what is the matter. Infon:1ed by Gerardo
that a traiter has just killed her father, Flori~~a berates thos,e
present for not avenging his murdel'~ and se1zmg the corpse s
sword advances toward Pedro. Throwing· hims~lf at_ her feet, he
declares that she can take bis life as soon as Jaime 1s freed, ~nd
then bids the latter's fetters be removed and placed upon htm.
This done, Pedro lays down his sword before he~, assert~ that he
is a friend of Jaime's son, recounts the old mans su~enngs, ~
as he has heard tbem from the devil, - and .finally d1scloses lus
identity. Furious, Juan swears that he must d1e, .w.hereupon Florinda places herself at Pedro's side and avers that as her betrotl~e~
she will defend him. Rosaura now appears, and when, at Flonn
da's suggestion, Juan offers ber his hand, she expresses ~er readiness to accept it, provided Jaime approves of the _matLh. The
. d con sent 1·s i·eadily
given , and after Petronila
require
,
.
. has
, been
granted leave by her mistress to bec01:1e the wife of F1gon, _Juan
asks all to honor the internment of h1s father.

La Monja A lférez..
(The Nun Ensign.)

ACTL
Dona Ana, of Linia, is infonned by ber lover; A_lonso de _Guz·
man that he bas entered the military service and w1ll be stat10n_ed
at c'allao, two leagues distant. This intelligenc~ greatl~ dis·n order to console her, Guzman ptom1ses to
tresses An a, and l
d
continue bis nocturnal visits as often as he may be able, an to
reveal their amour to no one, except his faithful and trustworthy
servant.
.
. h ome. from tl11·s 1carewell
call Guzman meets
While returnmg
;

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

•

his friend Diego, who, when he hears of his intended departure,
as a pledge of friendship presents him with a plume for his hat.
In return, Guzmân gives Diego a beautifully embroidered pair
of gloves, and after t:he latter has expressed his regret on losing
such an old companion, the friends separate.
Shortly ·after Guzman's arrival at Callao, Miguel de Erauso, a
soldier stationed there, receives a letter from his father in San
Sebastiâo, Spain, to the effect that he is dying, heart-broken by
the waywardness of h~s daughter Catalina. Altbough thirteen
years have passed since she ran away from home - be continues, - yet the fear of worrying Miguel has deterred him frorn
informing him of it. Now, however, he has learned tliat, dressed
like a man, Catalina is in Peru, and hoping that his son may be
able to locate her, encloses her portrait as an aid to her identification. When he has finisbed reading the letter Miguel, furious,
tears it to pieces, and swears tbat he believes all attempts to l,ocate
his sister will be futile.
At the barracks, one day, i\.!iguel becomes i~volved in a noisy
argument with the new Cid - a blustering ensign - over a
card game, and Guzman's attention having been thus attracted to
the pair, he recognizes Miguel as his brother. The dispute
becomes beated, and at last the Cid, with an air of bravado,
makes a disparaging remark about Miguel, whereupon Guzmân
gives him the lie and tries to stab him. Ail the bystanders
unsheath their swords, and a general fight is prevented only by
the timely appearance of the Castellan. After learning the nature
of the disagreement, the official bids the Cid give his hand to
Miguel and Guzmân, and the bully reluctantly complies, all the
white inwardly vowing vengeance on his assailant. Miguel, who
has previously been struck by Guzmân's resemblance to the portrait of Catalina, now feels certain that the soldier is bis sister,
for he reasons that only a relative ,,muid have so quickly avenged
the insult offered bim by the Cid.
Mindful of his promise to ,Ana, Guzmân seizes the first oppor-

�GEORGE WILLIAM BACON

tunity of going to Lima, but as by night he is about to enter her
house, hesitates tor fear of being detected by her father. His courage failing him completely he withdraws, quite unaware that
he has already been seen by his mistress, who hastens downstairs and unfastens the door. Meanwhile, Diego, who also is in
love with Ana, hàs been loitering near by, and as soon as he sees
the open door, approaches and enters, while Ana, vd10lly
unconscious of the deception, locks it after him.
, .fo the interim, an occurrence at Callao ha:s further confirmed
Miguel's suspicions regarding the identity of Guzman, and on
the latter's return · from Lima he determines to penetrate his
disguise. By means of a plausible excuse he lures the suspect to
afl is,olated,sp6t, .and then asks him to relate his life. This Guzrnan.·refuses to do, whereupon Miguel expresses his conviction
that :hè is ,his sister in disguise, and declares that he will punish
hèr fdr such an escapade with ·death or confinement in a con vent.
Miguel then draws his sword, and Guzman, realizing that he
must defend himself, unsheathes his, and with the exclamation
"You insu.It ine by calling me a woman l ", attacks him. After a
few parries Miguel lies wounded on the ground - which so
fills Guzmân with temorse that he places him on his sboulders,
and carries him to a hermitage near by.
ACT

Il.

Three years have elapsed since Guzmân's thwarte~ call on his
misrress, arid be now pàsses from Chile to Lima in the hope of
being able to see her again. When he reaches her bouse be -finds
that' her father has died in the meantime, and that therefore h.e
can vis.it her without fear of 'opposition. After he bas told Ana
l~ow.hè wounJed Miguel, and how he was forced to take refuge
in Arauco till the recovery. of his victim, she relates what occurred the last night Guzman was in Lima. When she opened the
street•door, she did noi for a moment suspect _that the . one.who

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

entered was not he, and on the discovery of her mistake deemed
it imprudent to make an outcry. Had she done so, not only would
her aged father have discovered her indiscretion, but would have
run the risk of losing his life, for without doubt the gallant
wou1d have attacked him. Therefore she decided to remain quiet,
and the visîtor, taking advantage of her helplessness, violated
her. In the darkness his features were quite indistinguishable, but,
as a possible due, she managed to get possession of his gloves,
which she now shows to Guzman. The latter instantly recognizes
them as those he gave to Diego just before his departure for
Callao, and, refusing to disclose her assailant's identity, swears
that she will be avenged.
When Guzmân next meets Diego, be asks him whether he has
kept the token of friendship he gave him on the occasion of his
departure from Lima. Very reluctantly Diego adroits that he lost
it, and exhibits great embarrassment on Guzmân producing the
gloves, and declaring that as Ana's lover he knows the circumstances under which they were lost.
After a long conversation, Guzmân suggests that Diego marry
Ana in order to repair the wrong he has clone her, whereupon
he replies that she cannot be trusted, since she granted him her
honor when she already had a lover in Guzmân. Should he
become her husband, how could he be sure that sbe would not
commit the same indiscretion with Guzmân as she did with him.
Guzmân admits the fairness of this objection, and then asks
Diego "V/ill you promise to marry Ana if you receive the positive assurance that she will not commit the indiscretion to which
you have referred ? You must promise also that you will never
reveal what I am about to tell you ". " On my word of honor
I promise", replies Diego, whereupon Guzmân asserts "I am a
woman 1 ". Astounded, Diego declares that this is impossible,
but in support of the truth of . her assertion Guzmân relates ' at
length, her adventurous life, and how she has visited Ana in
the guise of a lover. As Diego is really enamored of Ana, he

�GEORGE WILLIM,:{ BACQN.

manifests great delight at this confession, for now that ait suspicions regarding her honor ara dispçlled, he can marry her without
hesitation. After admonishing him never to break his promise
tQ keep the secret he has heard, Guzman departs.
A lapse of three .years has not caused the Cid to forget bis
desire for revenge on Guzman, and when, ·one _night, be meets
her soon after she has returned to Lima, he furiously attaçks her.
She is ~ore than ? inatch for her assailant~ however, and quickly l:f_ispatches him; Arrested ai;id brought before the Viceroy,
Gqzman ts · conden:rned to die. without trial, and as soon as
Qiego, learns of this, he determines to reveal ber sex to the official, confident that then he will pardon her •. -When he hears
Piego's ;istonishing disclpsure, the Viceroy - .; in spite of Guzu~an""s, protestations tl:.iat il: is a lie - ·defers 'the execution of the
~e1:1tenc~ he has passed upon ber till he shall have made an
~nvestigation., ..

'Acr III.
·, ,Aftei: a ,searchi.ng inquiry into · 'the, quarre! betweèn the ~id
~-nd Guz~ün, the Viceroy _fin~_s that the Cid was the aggressor,
and ~_ècordingly revokes thé death -~penalty he bas passed _upon
Guzman , Forced. to don woman's attire, the latter is then. con,
fü,1ed in a nunnery; but her conduct soon warrants her expulsion,
and, in ber old garb, she departs for Spain .. At Cadiz she isi~prisori~d . for a short tiq.1è, owing to her odd attire, . and on
being released passi:;s ·to, Madrid.
.
._ Through _his disclosure of .Guzmfm's sexto the Viceroy, Diego
believed th 4t -every possible slur upon the character of Ana was
l'.tJnove,&lt;l, and ~hen he visited Guzman in .her prison the arrangements for bis marriage were alrèady , completef Angered at
Diego for having broken his promis&lt;;\ . thirst for revenge caused
G,uzmio îQ. assert. that her prev_ious .admissio'n of being , .Ana's
ldve.r W.as. {a'!s.e, and due .solely to the 'instigation of the. latter.
/).:S pi~go·· had saved her_life, s.li e_c_9ùtinued,.,gratitudè_dema._nded

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

that she reveal the trnth,' and apprise him that Ana had a paramour. Naturally, such a statement infuriated Diego, and had
bis informant been a _m an, he would have killed him on the spot.
Having heard that Guzman is in Spain, Diego decides to
journey thither and endeavor to locate her, with the object of
obtaining a confirmation or denial of the statement she made
regarding Ana. When he reaches Spain he finds that the adven turess has been seen in Madrid, and be hastens there and takes
up his residence with his friend the Viscounr of Zolina. Scon
after bis arrivai he is surprised to meet Ana, who, disheartened
at being deserted, has followed bim, and tea1fully insists that she
bas never entertained any other than Guzman. This declaration
strengthens Diego's resolve to locate the latter, and, through the.
aid of the Viscount, be at last ascertains that she is living with .a
friend, Sebastian de Ilumbe. Sebastian befog an acquaintance of
the Viscount, it is easy for the trio to devise a stratagem by
which Guzmàn may be brought · to the _ Viscount's house, .
without suspecting the motive.
ln accordance with this stratage·m, Sebastian tells Guzman
that the Royal Counsellor bas taken such an interest in her
strange life, that be wishes to receive a call from her at once.
Handing her a woman's outfit be requests her to don it, on pretence that she cannot be presented to the Counsellor in ber present masculine attire, : and after considerable remonstrance she
acquiesces. Sebastian then ave'.s that a carriage will call to take
ber to the Counsellor's.
Guzman bands Sebastian a ~ui1; ber of documents from various
prominent·pèrsons, certifying .to he'r ·long and è:ourageous niilitary service. in South America; and asks him to present them to
the Secretary of State in support of her daim for recognition.
Asked what. kind. of remuneration she desires, Guzman replies
t!1at she·.woûld like to be sent to Flanders, and have the chance
of fighting for the King. If she ca11not be gi-anted this privilege,
she would ,ask le~ve to dress herself in the garb of a man. Sebas-

�266

GEORGE WILLIAM llACON

tian declares that he will do his utmost in her behalf, and leaves
for the Viscount's.
Scarcely bas be withdrawn when Ana appears, who, for some
time, has imagined that Guzman's statement to Dieg_o concerning her was made at the latter's suggestion, in order that he
might have a plausible pretext to avoid marrying her. The object
of her presenc cal!, then, is to interview Guzman about the
matter, but after Ana has scored her as a deceiver and a traitor,
the adventuress merely repeats the statement she made to Diego
in Lima. At tliis juncture the latter enters, and, addressing
him, Guztnan states that the misery she endured through his
betrayal ~f the secret confided to him, induced her to take
revenge by declaring that she was not Ana's lover. Furious, s~e
deals Diego a blow ·with ber staff, and both then unsheath the1r
swords, only to be sepàrared before they can use them. Sebastian and the Viscount now arrive, and after the latter has reproved Diego for attempting to draw his sword against a woman,
Guzman throws herself at Diego's feet, declares that he can
1,narry Ana without hesitation, and asks for pardon, which is
willingly granted.

Remedio, Jndustria y Valor.
(Remedy, Industry and Valor.)

AcT

I.

As Don Rodrigo de Mendoza and his servant, Tristan, are
walking along a street in Zamora about midnight, they are
stopped by three masked foot-pads, and ordered to hand over
their purses, swords and cloaks. When they refuse to do so,
one of the highwaymen attacks Rodrigo and wounds him, only
to be run throuoh the body by his adversary. The two others
theh fl.ee while 0 the murderer and his servant, hearing the cry

'

....

JUAN PEREZ DE MONTALYAN

of the approaching police, take refuge in a house near-by.
Fearful of pursuit, they hurriedly ascend the stairs leading from
the dark hall through which they entered, and are passingthrough
one of the apartments when they encounter Dona Marcela. Thoroughly frightened, she calls for ber servants, but luckily for
the fugitives her cries are unheard, and Rodrigo hastens to assure
her that she is in no danger. ln reply to Marcela's inquiries, he
relates what has taken place; and, on the conclusion of his narrative, she notices a wound in his arm, which she declares to be
serious. Procuring a bandage, she bids him put it on, and then
realizing that it is impossible to do so with only one hand,
offers to assist him. Of course Rodrigo gladly consents, and this
act of kindness so arouses his chivalric spirit, that very soon he
is expressing his admiration in no uncertain terms. Although
Marcela is, on her part, equally infatuatèd with him, still his
forwardness affrights her, and, suspecting his intentions, she calls
for her maid Leonor. Not for several minutes does the latter
Fespond, and upon being asked the cause of her delay, replies
that she was on the balcony, beneath which she saw a man kill
one of three who had attacked him. Marcela bids Leonor show
Rodrigo to the street, but his pleadings for mercy, coupled to
Tristan's remark that to go forth may mean his death, influence
ber to relent. Explaining that Leonor's confirmation of his story
has reassured her, Matcèla asks 'Rodrigo to remain till all danger
is past, and then sends Leonor for a doctor. Very soon after
leaving the apartment the maid returns, and, to the consternation
of al!, announces that she was unable to reach the street owing
to the door being surrounded by police, wbo declared the mur-.
derer was in the house. Their insistent demands for admittance
are now heard, and, realizing that no tirne is to be lost, Marcela
bi'ds Leonor conduct the fugitives to a· door opening into the
garden. Frorn there tbey can make their escape in safety, by
scaling the high partywall and descending to the roof of a summer-house, and thence to the ground. Marcela expresses her

�268

GEORGE WILLIAM BACo.·

JUAN PEREZ DE MONTALVA ,

regret that Rodrigo must lcaœ her, while he declares his lo\'e,
promises soon to rcturn, and, ac her request, gives his name.
Almost simultaneous with their exit appear Sânch z, the
door-keeper of the house, the chief of police and his subordinates.
To the chief's declaration that they are searching for a murderer
said to have entered the bouse, Marcela replies in no mild terms,
censuring him for his irreYerence in so rudely invading a dwelli ng that is sacred. Thesc objections are \'ehemently sustained by
Sanchez, and when Marcela swears that she will inform her
brocher Diego, the Viscount, of the intrusion, the chief asks
pardon and departs.
Meanwhile, a Yery different scene is being enacted in the
house adjoiniog- the home of an orphan, Leonida. Sometime
before this the unfortunate girl, under promise of marriage, had
been disbonored by one Don Diego, who later &lt;leserted her.
Anxious to cake revenge on her betrayer, her brothers Don
Juan and Don Fernando have tried to induce ber to disclose bis
name, but so great is her love for him that she refuses to do so.
Losing patience, at last, with ber obstinacy, the pair decide that
if they cannot kill the seducer, the only remaining way to savc
the honor of their farnily is to kill Leonida. Accordingly, having
absented her servants under various pretexts, and having dug a
grave in the garden to receÏ\·e her body, they hew clown the door
of her bouse, and pass to her apartment. In terror, Leonida bas
already guessed the meanfog- of the sound of the axes, and called
to her brothers to have mercy on her and her babe. lt is, therefore, no surprise to her when the would-be assassins declare that
she must die ; and she begs them only to grant her a short cime
in whicb to confess her sins to heaven . After a parley they consent, and depart, lo king the ·door of the room behind them.
By this rime Rodrigo and Tristan - pursuant to Marcela's directions - have scaled the high wall separating ber garden from
that of Leonida, and having attaioed the summer-hous roof, are
descending therefrom by means of a trellis. Rodrigo reaches the

ground safdy, but Tristan mi&amp;;e his footing and falls inro rhê
grave prepared for Leonida. Luckily, the tumble does him no
harrn,• and ,Yhile the startled couple an: bmving vent to their
astomshment, they are horrified to hcar the voice of a woman Leonida - in distress. Listening attentively to her lamentations,
they learn that she, and probably ber infant, are to be put co
death, whereupoo Rodrigo announces his determination co saœ
hcr. Ordering Tristan to follow him he enters the house, seize a
small lamp, and ascends the stairway to the traw loft. It is the
work_ of but an instant to toucb the flame ro the straw, and
R_ dngo then rushes to the door of Leonida's apartmeot, and
\\'1th one blow of his foot seods it to the floor. The prisoner of
course supposes that her brothers have returned, and on beholding an utter stranger, her terrer is traosform d ioto amazement.
" Who ar you ?_", she faintly demands ; but Rodrigo declaring
th~t there 1s no tt~e for explanatioos, bids her giye him the
ch1ld and follow h1m. She does so, and so rapid is the spread
of the flames that the house is soon entirely consumed.

7

AcT Il.
l~odrig~ sends a message to Marcela by Tristan, and having
deltvered 1t to Leonor, the lackey is about to return home when
Marcela espies him. Eagerly acquainting herself \\'Ïth the abject
o~ his_v_isit, she is delighted to hear th.at Rodrigo loves her and
w11l v1s1t her the followiog day; and, as a reward for bringing
such good news, she bestows a jewel upon the messenger.
Sanchez, the door-keeper, now appears, and, to their dismay,
announces that the Vi count and some gentleman are aligbtina
fr_om a carriage before the bouse. The ,vords art scarccly out of
his mourh before footfalls are heard at the bottom of the stairca.~e, and, fearful of the rcsulcs hou Id a strange lackey be found
there, both women beg Tristan to bide. Marcela goes to receive
the visitors, and soon enters, followed by them ac a few paces. It

�270

GEORGE WILLIAM BACON

is lucky for Tristan that she precedes them by even this short
interval, for instead of concealing himself during her absence he
has been prating with Leonor. When Marcela sees that be bas
not withdrawn, she makes frantic signs for him to bide, and
Leonor painting to a small room adjoining, be takes refuge therein just in time to escape being observed.
As soon as she addresses Diego, his sister is struck by his
abstracted and peculiar manner, and inferring that he bas some
trouble on his mind, asks him what .it is. His equivocal reply
reveals nothing, and when Marcela repeats tbe question, in
order to divert her, be bids ber speak to the stranger, ber
cousin Fadrique. Determined to solve the mystery regarding
Diego, Marcela first apologizes to Fadrique for not knowing hirn,
- it is their first meeting, - and then asks him whether he is
aware of the cause of ber brother's strange demeanor. He answers in the rregative, for, like bis questioner, be knowr, nothing of
Diego's escapade with Leonida; and at this juncture Diego suggests that Fadrique is no doubt fatigued from his long journey, and
sbould be sbown to his room. When Fadrique has withdrawn,
Diego informs Marcela that her cousin has just returned from the
Indies enormously rich, and that he bas brought him there with
the purpose of making him ber husband. Naturally Marcela is in
despair, but, constrained to feîgn acquiescence, answers that she
will accede to his wish, and with heavy heart retires.
Not a word of the foregoing scene has escaped the ears of
Tristan, who decides to return at once to his master and inform
him of Marcela's plight. As he emerges from his hiding-place
Diego accosts him, and asks what he wants. Never at a Joss, the
lackey concocts a story which, though absolu tel y false~ is so plausible that it quite deceives his listener, and be then abruptly
disappears.
.
.
.
Since her rescue by Rodrigo, Leonida has res1ded wnb h1m,
and at his request now relates in extenso the story of her life, and
how ber brothers attempted to kill her. On the conclusion of

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

27r

her narrati\-e Tristan enters, breathless, and desiring immediately
to inform his master that Marcela is on ber way tbither, asks
leave to speak to him. To his consternation, bowever, Rodrigo
bids him wait outside, believing that he wishes, at this most
inopportune time, to tell of his call upon Marcela. Hearing the
latter's footsteps in the corridor, Tristan is driven to desperation,
and in order to warn bis master without enlightening Leonida,
exdaims : " Don Marèela in waiting is the hall ! "
Rodrigo instantly takes the hint, and, excusing himself, request his guest to pass into a small room adjoining. A moment
later Marcela appears. Seeing that she is weeping Rodrigo asks
what the trouble is, and after she has told him of her distress , a
servant enters with the announcement that a gentleman of title
wishes to see him. Rodrigo orders him to be told that he is not
at home. but the servant replies that this assertion will be
unavailing, for the stranger knows that such is not the case, and
insists on seeing him. Accepting the inevitable, Rodrigo then bids
Marcela retire into the small room already occupied by Leonida,
while he goes to receive the visitor.
The moment the two women meet Marcela's jealousy is
aroused, and she feels convinced that her lover is unfaithful.
Never suspecting the purpose of Marcela's pointe&lt;l questions
about the favors shown by Rodrigo to bis guest, Leonida inno-,
cently answers them with the utmost frankness; and when
finally she excuses herself and withdraws, she leav·es Marcela in
a fury of jealousy. Swearing vengeance on her supposedly false
lover~ and determined to leave the house, the aggrieved woman
emerges from the cabinet, and is about to pass through the large
apartment when she espies Rodrigo's caller, Diego. By quickly
t~r_owing her cloak about her head she escapes the latter's recogmuon, but yet is enabled, very briefly of course, to acquaint
Rodrigo with her displeasure. She then departs, leaving the
unlucky suitor at a Joss to account for such a sudden change in
her demeanor.

�272

GEORGE WILLIAM BACON

Tristan now appears, and deeming it most important that his
master should know the relationship between Marcela and Diego,
attempts to attract lus attention. Rodrigo, howeyer, bids him be
quiet, and, all eagerness to hear the " tragedy of love " which
Diego is about to relate, turns a deaf ear to his insistencies. Very
soon after Diego has begun bis narrative Leooida enters, and ber
joy on seeing him is matched only by bis confusion. With the
abject of drowning his true feelings he 'draws bis sword, but
Rodrigo declares that Leonida, while sheltered by his roof, has
given no cause for suspecting her fidelity. In confirmation of this
assertion, and to the utter dismay of Tristan, he proceeds to tell
of his encounter with the foot-pads, and al! çhat happened subsequently - a story which Leonida swears to be true. Diego, in
doubt what course to adopt, asks leave of Rodrigo to speak with
him outside, and he asseots, quite unconscious that through
defending Leonida be has laid bare to the brotber of Marcela bis
relations with the latter.

Acr III.

...,

Plunged in despair, Leonida broods over ber unhappy lot Diego full of suspicion, Rodrigo querulous, and Juan and Fernando eager to take ber life. At the opposite sicle of the aparttnent Rodrigo laments the loss of Marcela, and ,vhen be chances
to mention bis feeling towards the latter's brother, Leonida ioterrupts him and demands an explanation.
In extenso Rodrigo then relates how, to convince Diego
of the truth of bis story regarding ber, he led him to the
ruins of her home, whereupon Diego asked : " Through wliich
bouse did you pass to Leonida's ? " .
_
On being informed, Diego replied : " Thar is mine, and I am
Marcela's brother. "
Thunderstruck for the im,tant, Rodrigo soon collected himselt
sufficiently to answer his companion's question concerning

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

2 73

Marcela's virtu~,. and Diego then declared : " I cannot give you
her band, for 1t 1s already bestowed upon Don Fadrique, whom
I have brought from Seville. As we three leave immediately
for Villaverde, all possible chances of exciting your jealousy will
be removed ".
Having thus spoken Diego ordered a coach, and, after a
short interval, be, his sister and Fadrique started on their
1ourney.
The news of her lover's departure aggravates Leonida's sorrow,
and, overcome with emotion, she abruptly leayes Rodrioo ro bis
own retlections. From these he is soon aroused by the ~ntrance
of Tristan, who bands him a letter. Never suspectina it to be
from his inamorala, the lover, in his utter desperation: tears the
~aper to pieces, whereat the astonished lackey tells him to join
lt together, as the writer is Marcela. Rodrigo at first gives no
credence whatever to tbis assertion, and is convinced of the truth
of it only when Tristan tells him, that as be stood beside the
~e_p~rting coach Leonor covertly dropped the letter. Hastily
10111111g the scattered pieces, Rodrigo eagerly reads of Marcela's
sadness, and desire tbat he follow ber to Villaverde, where she
will make him happy in spire of Fadrique. Delighted, be declares
they \Yi!l start at once, and, if po;sible, bring Marcela back with
them.
A change of residence cannot make Diego forget Leonida, and
accordingly when, one day, Fadrique asks hirn why he does not
marry, he confesse:; tbat he already bas an inamorata. For some
time she has been living in Zamora with one Don Rodrigo de
Mendoza, of whom he once wrongly showed himself jealous.
Desiring to ask pardon of Rodrigo for such an unjust suspicion, and at the same time to haœ Leonida brought to Villaverde, Diego reguests Fadrique to execute the commission. He
replies that he will leave immediately, and Diego announces that
upon lus return a double wedding will take place.
As soon as they have withdrawn, Leonor enters and informs
RE V CE HIS PA N IQ CE. B

18

�274

GEORGE WILLIAM BACON

her mistress that Rodrigo has arrived, and, masked, is waiting at
the street-door. Scarce believing such good news, Marcela would
fain know the details, but Leonor states that there is no _time for
explanations - later, when she meets her lover, she ":'111 know
al!. It is already past the supper hour, and Diego awaits_ ber at
table ; after the meal the household will retire, and Rodrigo can
then corne to her room in safety.
Thus counseled, Marcela hurries to Diego, while Leonor goes
to acquaint Rodrigo with what has transpired . When the supper
is finished and Marcela again in her apartment, Leonor conducts
Rodrigo thitber, and he is received with great joy. In a mo~e.nt,
however, the pangs of conscience attack Marcela, and, reah~mg
ber unfaithfulness to Fadrique, she rails furiou:sly at Rodng~,
and bids him leave ber. Fortunately, Rodrigo does not lose lus
self-control, and on the conclusion of ber long tirade, by c_lever
argument soon convinces his mistress of the error of -~er v1ews.
This done he tells her tbat two swift herses are awa1ung them,
and they should depart immediately- a suggestion which M~rcela
.is only too eager to adopt.
.
Meantime, Fadrique has reached Zamora, a?d havu:g m~de
known ta Leonida the desire of her betrothed, 1s returnmg w1th
ber to Villaverde. As they are approaching Madrid, the mules
attached to the coach run away, the vehicle is overturned, and
they are thrown out. Their cries are h~a:d_by Juan and Fernando,
who happen to be hunting in the v1cm1ty, and ~hey hasten t_o
· a1'd . However , when the would-be rescuers d1scover
t h e1r
. wbod1s
in distress, their sympathy vanishe~, and drawing the1r swor s,
they cry ·: " Both must die l "
.
At this juncture Rodrigo, Marcela, Tnstan and Leonor chance
to pass by on their way to Zamora, and the first rushes to. the
assistance of Fadrique. His aid comes none too so~n, for ~be
brotbers are closing in on Leonida's protector, not:"ithstand~ng
bis bravt, resistance. Placing himself at Fadrique's s1de, Ro.dngo
declares they will kill both the aggressors, but hardly has he

JUAN PtREz DE MONTALVAN

2 75

spoken, when Marcela and he are terrified by the appearance of
Diego. Furious that he has been so tricked, be has pursued the
runaway couple, and is prevented from wreaking speedy vengeance on them only by the prompt response of Fadrique and
the brothers to Rodrigo's cries for help. Having assured the safety
of the fugitives, Juan anµ Fernando are about to carry out their
determination regarding Leonida, when Tristan intervenes and
announces that al! are going to Court, where the weddings of
Leonida and Diego, and Marcela and Rodrigo will take place.

El Sufrimiento premiado.
(Suffering rewarded.)
ACT

I.

After an eight months' absence in Italy, where he has been
visiting his brother, Tancredo returns to Madrid, and on ·meeting
bis friend Leonato thanks him for having kept watch over the
house of his ina11UJrata, Marcela. Determined not to mar Tancredo's happiness by betraying the love meetings he has seen
between Marcela and her new suitor Torcato, Leonato limits
himself to remarking that as women are fickle, be may suffer a
disappointment.
Neither this warning nor the co~lness which the letters of his
mistress have shown of late, can lessen Tancredo's eagerness to
see her again, and, accompanied by Leonato, he hurries to her
house. Scarcely have they reached there when Marcela, her
attention attracted by their conversation, appears on the balcony,
and Tancredo addresses her in affectionate terms. Great is his
surprise on receiving an indifferent reply, and the suspicion tl1ereby excited that a rival has gained ber love, is confirmed when
later she makes sport of his sorrow and chagrin. To his declaration that be will continue to love ber if only to annoy ber, Mar-

�JUA
GEORGE WILLIAM BACON

cela retorts : " That you certainly shall not do ", and then
dissappears into the house. Tancredo is amazed, and disinclined
to believe that tbe fair one was his mistress, but Leonato assures
him that it was sbe, and that her cruel treatment of him is due
to ber having another lover, a former soldier is Flanders. Declaring that no one but himself is to blame for his sad plight, Tancredo expresses the resolve to await the approach of his rival,
and, no little amused at these assertions, Leonato then takes leave
of him.
Almost simultaneous with the departure of Leonato, Torcato
appears, followed by three men, servants of Count Hipolito. One
of the trio accosts him, with the request that his rnaster wishes
him to surrender a handkerchief thrown to him by one Feliciana
from ber balcony, and, moreover, in the very presence of the
Count. Torcato's refusai to comply with the demand leads the
three to attack him, and only the tirnely assistance rendered by
Tancredo enables him to put them to rout. After thanking him
for lùs aid, be satisfies Tancredo's curiosity to know the cause of
the di pute oy relating that, seven montbs before, h returned
to Spain from the war in Flanders, and fell in love ·with a
certain Feliciaoa. All went well till Count Hipolito began to
play the rival, which so aroused his jealousy that be abandoned
Feliciana and turned his attentions to another lady, Marcela.
\Vhen a short time had passed, he realized tbat be was unable
te reciprocate ber love, and deserted ber and went back to bis
former mistress. Feliciana threw him a handkerchief containing
a letter, and because be refused to surrender the token to the
servants sent by Hi polito to get possession of it, they attacked
him.
After an exchange of names, Tancr do !&gt;tates that be has just
returned from ltaly, and is acquainted with Torcato's former
inamorata, - M:.rcela, - whereat Torcato asserts that be has
heard of bis love for ber, and will gladly help him regain her
favor. But, to his astonishment, Tancredo replies : " So great

PÉREZ DE MO.TALVA~

2 77

is my desire for her happiness, that it pains me to know you do
not lo\'e her. "
Torcato then inYites him to his bouse, and after the invitation
has been declined, insists on escorting Tancredo homeward.
.Hipolito calls on Feliciana - the daughter of Ginebra, a poor
w1dow of very low station, - and because the !rirl does not
respond to his advances as ber mother thinks she sh~uld, she bids
h~r be less haughty, and urges him to treat them bath as menials.
H1polito then bestows upon Ginebra two rings, which she is •
about to han~ over to. l~er daughter when he requests her to keep
them, and g1,·es Feltciana two others. After the trio ha,·e conve~sed for some time, the Count asks Ginebra to bring him a
dnnk of water, and scarcely has she left the room when Tancredo
appears.
In order that Torcato may interview Feliciana without the
presence of his rival, Hipolito, he has devised a ruse, which he
has asked Tancredo to execute. Agreeably to it Tancredo tells
Hipolito that one of his servants has wounded a s~ldier (meaniog,
of cour:e, Torcato),. a declaration which immediatel , produces
th~ ~es1red effect, smce the Count takes a hurried departure. His
exit 1s followed by the appearaoce of Torcato, whose conversati~n with Feliciana is before long interrupted by the return of
G,_nebra, bearing the water. The moment she espies her daughter's
suttor, to wbom without any cause she bears the greatest aversion
she be:ates him, whereat he swears be is engaged to Felidana:
and w11l cause the police autborities to remove her from her
mother's cust0dy. Wicb this threat Torcato, accompanied bv
Taocredo, retires, and Ginebra, furious, upbraids and beats th~
unlucky girl for permittiog Hipolito to depart.
So sincere was Tancredo's assertion to Torcato concernina
the grief caused in him by the latter's treatment of Marcela, tha~
~1e communicates to her bis feelings, and promises to aid ber
m regaining her recreant lover. To effect this he will frustrate
T orcato's marriage with Feliciaoa, by representing
'
her as already

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

betrothed to himself before his departure for Italy. Marcela
and Leonato will further the deception through swearing, as
witnesses, that the compact was legally made, and that therefore
Feliciana èannot become the wife of Torcato. Marcela •is
delighted with this scheme, and expresses her gratefulness and
appreciation.
True to his thrèat, Torcato, accompanieJ by an officer of the
law, repairs to Ginebra's in order to remove his inamorata, but
the former creates such a disturbance that Hipolito, her neighbour,
is attracted to the scene. Although the Count has absolutely no
intention of ever marrying Feliciana, still the present discovery
of her betrothal to Torcato fills him with disrnay. At this juncture Tancredo appears, together with.Marcela and Leonato, and,
agreeably to his ruse, dec1ares that since Feliciana promised to
become bis wife before his departure for Italy, be intends opposing her marriage with T orcato. This announcement gives rise
to great confusion, for Feliciana avers that it is only a stratagem
concocted by Torcato and Tancredo in order dut the former
ma.y avoid marrying her. Tancredo then brings forward Marcela
and Leonato as witnesses to the truth of his assertion, which
Hipolito also confirms - purely from self interest, however,
since be expresses the desire to be custodian of Feliciana for Tancredo. In this way, he will not so soon be deprived of her company, and is therefore pleased wben bis offer of guardianship is
accepted.

sions of gratitude, in the hope of further ingratiating herself
with him.
Tancredo confesses to Hipolito that he loves Marcela, and that
it was this alone which led him to represent himself as betrothed
to Feliciana, in the hope that T orcato would then return to his
former mistress. Delighted to know that Tancredo cherishes no
love for Feliciana, H1poliro proposes that he merely trifle with her
till Marcela shall have regained Torcato's affection, and to this
be agrees.
The Count then withdraws~ and, shortly after, a servant enters with a letter for Tancredo from Marcela, asking him to bring
Torcato to ber immediately, for she longs to see him. While
Tancredo is wondering wbere to find him Torcato appears, and
asserts that it is not Feliciana's love for the former tbat vexes him,
but the fact that she induced Tancredo to thwart ber marriage,
in order that she may still continue to receive gifts from Hipolito. When Tancredo chides him for deserting Marcela, the real
abject of his stratagem is made clear to Torcato, who declares
that as be will not marry Marcela but Feliciana, he will be only
too glad to intercede for him with the former.
At Tancredo's suggestion, the two start at once for her house,
and scarcely have they departed when Hipolito returns and espies
Fabio, the servant of Tancredo, who has lingered behind. The
Count inquires whether be is willing to execute a ruse for him,
and on receiving an affirmative answer, asks bim to hide in Feliciana's room, where he will be discovered - presumably by
accident, of course - by him and his attendants. As soon as tbis
scandai reaches the ears of Torcato, he will become so disgusted
with his mistress that he will refuse to keep the promise of marriage he has made, and she will then be more gracious to Hipolito. Fabio agrees to carry out this plan, hopîng thereby to aid
bis master regain Marcela, for he believes that when he hears of
Feliciana's laxity, he will ab;mdon her and devote all his energies
to winning back his old mistress .

ACT

II.

Under the assumption that Tancredo's declaration of his betrothal to Feliciana was a ruse devised by Hipolito, in order to
preclude Torcato-dttested equally by Ginebra and the Countfrom becoming her son-in-law, Ginebra thanks the supposed
strateoist
for his assistance. The Count tries to convince her tbat
b
he had no complicity in the scheme, but Ginebra, who is most
desirous of his marrying Feliciana, overwheln1s him with expres-

..,

2 79

�280

GEORGE WILLIAM BACON

As soon as Tancredo and Torcato reach Marcela's, the latter
apologizes to her for having paid her court when he was really
in love with Feliciana, and then asks her to transfer her affection
from him to Tancredo. Should sbe do so, bis friend will relinquish Feliciana, whom he himself will then be able to marry, as
be desires. To this request Marcela flatly refuses to accede, which
so anoers Torcato that be swears he will never call on her again.
b
Thereupon she threatens to take her life, and Tancredo, alarmed,
begs Torcato not to abandon her - a plea which causes
.Torcato i:o accuse his friend of wishing to deprive him of Feliciana. Sucb a charge Tancredo vehemently denies, and after some
further conversation, Marcela curtly- bids him depart. When he
bas clone so, she confirms Torcato's assumption as to the selfish
motive of Tancredo in desiring him to continue paying ber
court, and declares that she will never leave bim.
Ginebra, who has been searching for Tancredo, finally discovers him at Hipolito's, - whither he bas gone after leaving
Marcela, - and tells him that Feliciana is very unbappy under
the Count's guardianship, for she longs to see Torcato. In order
that her desire may be gratified, she continues, Hipolito wishes
Tancredo to marry her secretly - an announcement which fills
him with dismay. The Count now appears, and after Ginebra
bas stated that she has just made known his desire to Tancredo,
he declares that the latter must acquiesce, since before witnesses
he swore that Feliciana had promised to marry him. The ceremony must take place that very day, and he will give the bride
a dowry of six thousand ducats. Ginebra corroborates his statement concerning Tancredo's betrothal to ber daughter, whereupon the prospective son-in-law, in desperation, swears that rat ber
tban submit he will flee the country.
True to her declaration that she will never leave him, Marcela
follows Torcato to Hipolito's, and when he announces he bas
corne to see his fiancée Feliciana, she asserts tbat she herself alone
meri'ts that appelation. This Torcato denies, and when Hipolito

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

281

informs him of Tancredo's imminent marriage with Feliciana, he
excitedly avers that it cannot take place, since he can prove Tancredo previously betrothed to Marcela.
Overjoyed at this possible chance of escape from bis predicament, Tancredo exhorts Torcato to press his objection, but their
conversation is soon interrupted by the entrance of one of Hipolito's servants, who exclaims that behind closed doors Feliciana
is entertaining a man in her room. The effect upon Torcato of
such a startling announcement far exceeds even that presupposed
by Hipolito, for in a rage he swears be will kill Feliciana, and is
prevented from doing so only by the Count. Feigning great
surprise at what he bas heard, the latter withdraws, supposedly
to make an investigation, and a moment later Fabio dashes in.
Under the pretext that Hipolito and his serYants are seeking bis
life because he was discovered with Feliciana} he implores Tancredo's protection, but scarcely has. he spoken when Torcato
stabs him to death with a dagger. The murderer tben makes bis
escape, - not soon enough, however, to miss hearing Tancredo's
threat to kill him, - and Hipolito and his servants appear.
Pretending that he is pursuing Fabio, be asks whither be has
fled, whereupon Marcela points to his corpse, and deciares
Tancredo to be the murderer. Amazed, the latter of course
denies the accusation, but as Marcela insists upon it, finally
states that if such be her desire he will submit.
An officer of justice now enters, with the explanation that he
has corne to remove Feliciana from the Count's keeping, and
place ber elsewhere. Fearful for the safety of Tancredo, Hipolito
urges him to fl.ee, which warning being overheard by the officer,
he asks what occasions it. Hipolito tben tells of the murder, and
after Marcela has substantiated Tancredo's admission of guilt,
the officer arrests bim and conducts him to prison.

�282

GEORGE

WILLIAM

BACON

Acr III.
On condition that he pay a fine of five hundred ducats and
marry Feliciana, Tancredo bas been pardoned for his supposed
crime, and the money having already been delivered, only the
second part of the agreement remains to be executed. Naturally,
Torcato is uot pleased with the almost certain prospect of
losing his mistress, and in the hope of preventing it, devises a
stratagem.
Meeting Leonato at Ginebra's, he asks him tO declare that
Tancredo married while in Italy, and he promises should he
make such a statement to second it. Leonato heartily approves of
the scheme, and not long after he has departed, Tancredo appears
in the custody of an officer, who announces that he has orders
to perform the marriage ceremony at once. Feliciana, who was
judicially transferred to her mother's upon the murder of Fa~io,
has been lamenting het impending marriage, and when now she
realizes that it is about to take place, she is filled with dismay.
Her feelings are shared by the prospective bridegroom, Ginebra
alone being pleased that someone other than the hated Torcato,
" that vile soldier ", is to become her son-in-la".
For some minutes feliciana's betrothed anxiously awaits the
arrivai of Leonato, but be resigns himself to the inevitable wben
the officer finally interrupts the conversation, by declaring the
ceremony must take place without further delay. At this moment
Leonato rushes in, crying : " I object ta this marriage, because
Tancredo is the husband of my sister in Turin!"
Astonished, Taocredo of course utrers a vigorous denial, but
wben Leonato reiterates bis assertion more in detail, be begins to
suspect that it is a ruse designed to extricate him from his predicament. In an aside be communicates his belief to Torcato, and
when the latter finds tbat no suspicion falls upon him, be
furthers the deception by averring chat he well ren:iembers the

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

marriage. To Hipolito's question as ro whether Torcato is telling
the truth, Tancredo, now reassured, answers in the affirmative,
and stares that it was solely fear of the law that led him to
promise ro marry Feliciana. Although Hipolito declares be
should be imprisoned on the charge of attempted bigamy, Tani:redo abruptly withdraws, leaving Ginebra as vexed that Torcato may yet become her son-in-law, as the latter is delighted at
the outcome of hïs·stratagem.
Asked by ?inebra how Tancredo's marriage can be proved,
Leonato replies that he has abundant evidence, ~oth in Torcato's
statement and a letter from bis sister berself. When he - Leonato, - togetber with Marcela, confirmed Tancrcdo's daim or
betrot?al to Feliciana, he was unaware that at rhat very time be
was lus brother-in-law. Feliciana, continues Leonato, can easily
make good ber loss by marrying Hipolito, a match which
everyone believes to be equally to the interest of her and her
mother.
Fearful that he may yet be comoelled to make Feliciana bis
bride, Hipolito then urges Ginebr; to bestow· her on Torcato
who, in the most sycophantic manner, begs that his daim b;
granted. Neither bis entreaties nor the urgings of Hipolito,
however, can gain anything more delinite from Ginebra than a
promise to weigh the matter, and ro give her decision in a couple
of days.
After leaving Ginebra's, Tancredo visits Marcela, and when
he bas told ber of Leonato's stratagem, sbe expresses the conviction that it was he and not Leonato who devised it. This
Tancredo of course denies, and then tells of his love for ber and
the s_ufferings it has occasioned - a confession which is abruptly
term_mated ~~ tbe sound of Torcato's voice without. In response
to h1s despamng app·eal as to what he shall do Marcela bids her
..
'
V1S1tor secrete himself, and he does so just in time to escape
encoumering Torcato. That the latter h.as corne to ask her to be
his wife Marcela scan.:ely doubts, and so ill can she curb her

�GEORGE WILLIAM BACON

impatience, that she boldly inquires if such is not the case. To
her surprise and anger Torcato answers in the negative, and asks
for a written statement releasing him from bis obligations to ber,
in order that, the same day, he may marry Feliciana. In a fury
Marcela denies bis request, whereupon he threatens to take her
life, and she calls to Tancredo for protection. Springing forth
from his hiding-place, he declares he will kill Torcato as soon as
they leave ber presence, but Marcela implores him not to do so,
since she loves him more than before. On bis knees, Tancredo
then asks Torcato's pardon, and after he has practkally refused
to grant it, the latter expresses surprise that Marcela should . not
repay such affection. With this declaration be departs, only to be
called back by Tancredo, in conformity to the infatuated girl's
order. Moved by bis own love for her and her distress, Taricredo
beos Torcato to make Marcela bis wife, but neither his entreaties
t'&gt;
nor a promise to pay him three thousand ducats should he do
so, can influence him to change bis determination. Tancredo is
not discouraged, however, and accordingly when Torcato departs
a second time he follows him, still urging his request.
After their departure, Marcela, resolved that Tancredo is far
more deserving of her love than Torcato, sets out to ;;eek the
former, with the obje,ct of cornmunicating to him ber changed
feelings. She finds him, at last, at Ginebra's - whither he has
followed Torcato, - but lacking the courage to confess ber
love, asks Leonato to do so in her stead. Amazed at such an
unexpected declaration, Tancredo approaches her, whcreupo~
she throws herself at his feet and asks a pardon. The moment 1t
is granted, Torcato and Feliciana, in delight, realize th~t the last
impediment to their marriage is removed, and after Gmebra bas
given them ber blessing, Hipolito promises to be patron of both
weddings.

JUAN PEREZ DE MO. TALVAN

•
La Toquera vizcafna.
(The Cap Seller of Biscay .)

AcT I.

Doiia Elena, of Valladolid, for a considerable time has been
rnost persistently annoyed by a gallant) Don Dieào. Carina
nothing for him, and wearied of bis importunities, Elena at la;~
deterrnines to màke an effort ta rid herself of him once for all.
Accordingly, she meets him by apointment in a lonely section
of the suburbs, and declares that he must cease his attentions
since th~y not only, ~lace her in a_ conspicuous position, bu~
al~o excite her lover s iealousy. Funous, Diego swears that he
w1ll wreak vengeance on his rival as soon as he learns his identit~, an~ th:n ~eparts ; while Juan, the o.bject of such ill feeling,
arnves Just m ?me to hear Diego's threat and see him disappear.
ln a rage, he 1s deterred from following the gallant only by
Elena~ wh~, afte: she l.1as re~eived a sound berating for keeping
an ass1gnat10n with Diego, 1s told that he will surely be put to
death.
The scene changes to Madrid, whither Lisardo has came
from his home in Zamora. Although for a year be has been
e~amored of a beauty, Flora, bis affection remains unrequited,
and be now asks her the reason. She replies that, profiting from
the unpleasant experiences of some of her friends) she has
resolved never to love any man ; but, notwithstanding this, as a
r~wa:~ for his great devotion she will permit him to continue
lus v1s1ts, on cond'ition that he never mention love in ber prese?ce. ?nly ~ith the utmost difficulty is Lisardo able ta comply
with tins prov1so, and when, one day, his passion masters him
a~d he reveals bis infatuation, Flora, true to her warning, forbids
h1m to enter her house again.

�286

GEORGE WILLIAM BACON

Meanwhile, at Valladolid, Elena has been apprised that a duel
is about to take place between her two ri vals, and she hastens to
the spot to prevent it. Her intercession cornes too late, however,
for she finds Diego a corpse and Juan, in great agitation, about to
fl.ee for his life. Imputing· to her all the blame for the tragedy,
the murderer mounts a horse and makes his way to Madrid,
where he seeks refuge with Lisardo . .
AcT

II.

Aëcused by the uncle with whom she lives of having directly
occasioned the duel which tern1inated so fatally, Elena receives
such cruel treatrnent at his bands, that, after three months, she
decides to visit Madrid in search of Juan. Tbat no one may suspect the real cause of her absence from home, she asserts that
she is about to become a nun, and then contrives that Estefanla
- her maid's sister - shall enter a convent at Valladolid under
ber name. Naturally, the success of such a stratagem depends
upon preventing Elena's uncle from meeting her substitute ;
and to remove ail possibility of this, whenever he calls at the
con vent, Estefania is to plead illness as an excuse for not receiving
bim.
Tbese arrangement~ perfected, accompanied by ber servant
Beatriz and an old man, Feliciano, Elena departs for Madrid, and
there secures lodging in the house of Magdalena, a cap seller.
Wishing to continue her correspondence with Juan, and at the
same time to prevent him from knowing she has left home,
Elena devises a clever ruse. She writes her letters as if she were
in the con vent, and after placing tbem in double envelopes sends
them to a friend in Valladolid, who removes the outer envelopes
and forwards the contents to Madrid. Juan's letters to her came
through Estefanla at Valladolid.
After having diligently scoured the city for a month, without
finding any trace of her lover, Elena concludes that he is being

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

sheltered by some fair sympathizer; and she determines to turn
cap seller and accompany Magdalena, whose trade gives her access
to the private apartments of ladies.
Meanwhile, accompanied by Juan, Lisardo has made several
calls upon Flora, who, strange to say, has exhibited no displeasure. However, this marked change in her demeanor is due to no
transformation into love of her former coolness towards Lisardo,
but to a great infatuation for Juan. Lisardo would feel far from fl.attered if he knew that Flora regards him only as Juan's inseparable
- and to her, most unwelcome - companion. One day, wbile
they are visiting her, Flora - who is aware of Juan's love for
Elena - makes several remarks which cause Lisardo to suspect
that she is enamored of his friend; and bis suspicion is confirmed when, soon after, she exhibits great discomfiture on the
receipt of a letter by Juan from Elena. While Lisardo is slyly
?bserving her embarrassment, the cry of the cap seller Magdalena
1s heard, and, a moment later, Elena enters in disguise, and gives
her name as Luisa. At once recognizing Juan, it arouses her
jealousy to find him in the cornpany of a lady, for of course she
assumes that be is paying his addresses to her. On bis part, Juan
is so struck by the hawker's resemblance to Elena, that when she
departs he follows her, and after she has entered Maadalena's
0
house, he shouts loudly several rimes. At this Feliciano appears,
and Juan asks to see the cap seller Luisa. The old man asserts
that not she but a rnarried lady, Antonia de la Cercla - another
name assumed by Elena, - resides there, whereupon Juan
declares that he lies, and a heated argument ensues. In the
midst of it, Elena, garbed as a lady, cornes out up~n the balct.,ny
and asks what the trouble is. Juan replies" I wish to see the cap
seller Luisa~, and this old man says sbe doesn't live here. "
" That's quite true ", declares Elena, whereat Juan apologizes for
th~ disturbance he has caused, explaining that it was due to a
m1staken identity. Greatly puzzled by the resemblance between
Elena, Luisa, and Antonia, he decides to profit by a remark the

�288

GEORGE WILLIAM BACO,N

latter bas made, and, for a tirne, to play the gàllant, in the hope
that sometbing more definite will soon develop.

AcT III.
The brief time she spent with Flora in displaying her wares
was however quite sufficient to convince Elena that the former
'
'
was enamored of Juan, and in order to ascertain whetber he
reciprocates her affection, or still remains true to his old mistre~s,
she adopts the following stratagern. Through Magdalena, she w1ll
send Juan a letter ostensibly from Luisa, telling of ber love and
desire to see bim that very day; in her own name she will
forward a request that he visit ber at Valladolid as soon as possible; and, lastly, as Antonia, she will inform bim that owing to
the absence of her husband from the city, she will meet him
next day in the Prado. From Juan's course of action on receivina these three letters, she can judge of bis fidelity to ber.
Elena decides tbat the next step is to put an end to Flora's
infatuation for Juan; and witb this aim, dressed as a. lady and
accompanied by a maid, she calls at ber residence, gives the name
Leonor de Peralta, and request to see her on importan-t personal
business. Altbough rather astonisbed at this strange demand,
Flora grants it, and as Juan and Lisardo happen to be present she
bids them retire. Juan has caugbt a glimpse of the visitor, however, and is so impressed by ber resemblance to Elena, that he
resolves to hide in order to overhear the. conversation.
After relating to Flora a long and entirely fictitious account of
Juan's life,_ Elena brands him as a heartless rogue, and counsels
her to have nothing whatever to do with him. Flora is so completely deceived, that when Juan appears and attempts to protest
against such a wild tale, she commands him to leave the bouse
and never return.
Juan now feels sure that Flora:'s calier is no other than Elena,
but when on his return to Lisardo's he finds awaiting him the

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

former's decoy letter - which purports to be written at Valladolid, - be believes that be has been mistaken. In this letter
Elena states_ that her uncle is arranging a marriage between her
and a relative from Panama, and if Juan would forestall the
pl~n, he must corne immediately to Valladolid and make her bis
\\:1fe. A not~ fr~m his brother confirms tbis news, and informs
h11n that Diego s father is now satisfied that his son was the
aggressor in the quarre[ with Juan, and therefore bas withdrawn
the charge of rnurder against the latter.
Realizing that there is no time for de1ay, Juan bids bis servant
ha_ve_ horses ready for their departure the next morning, and at
tlus iunctur~ Elen_a enters disguised as Luisa the cap seller. She
excuses her mtrus10n on the ground that she w 1'she t ·
.
,
s o mspect
L1sardo s bouse, which bas been cited by Magdalena as a model
of neatness ; but the real abject of ber call is to discover whètber
some lady is living with Juan, as she suspected from a remark
he ma~e at Flora'~- However, a tour of the whole bouse, under
the gmdance of L1sardo, proves that her suspicions are baseless,
a1_1d a servant now enters and announces to Juan that he bas
hi:ed the ho:ses for the journey to Valladolid tbe next day. Ar
tlus,. ~lena unpl~res Juan not to desert J1is "1oving little cap
s~llet , and _on h1s refusai to remain longer in Madrid, accuses
lrnn o~ _unfaithfulness. She is soon interrupted by the appearance
of Feliciano, who tells Juan that ·Antonia desires to see him the
following day in the Prado. Hardly bas Juan replied " I shall be
unable to meet her" when Flora enters, and repea.ting rhe grotesque story_ narrated to her by " Leonor de Peralta ", declares
tbat Juan w1ll not have the cha1Ke to deceive her as he bas done
so many others, for she loves Lisardo.
. Greatly to the astonishment of all, Elena now reveals her iden-

tt~y, and after_ telling Juan of the deception she has practised upon
him, offers h1m her hand, which he joyfully accepts.

REVCE HISPA NIQCE. B

�GEORGE WILLIAM BACON

c. _

CoMEDIAS DE SANTOS.

JAN PEREZ DE MONTALVAN

to appear and declare that Ulloa was his murderer. The Viceroy
th en states that he is satisfied, and releases the priso11er, while
Antonio returns to Padua.
·

El divino Portugués, San Antonio de Padua.

AcT III.

(The Divine Portuguese, Saint Anthony of Padua.)

Soon after reaching there, the saint receives a letter from
Guiomar, to the effect tbat although ber father was arrested after
the release of bis, he ,vas finally acquitted . Charging her with
having been the cause of his misfortune, Pablo refused to allow
ber to return home, whence she haù fled on the night of the
murder. In despair and almost penniless, she accompanied a young
nobleman to France as bis mistress, and tben passed to Italy. A
sermon of Antonio, whicb shc heard, caused ber to becorn~
filled with remorse at ber dissolute life, and sbe resolved to write
him of ber sins and ask bis verdict.
Shonly aftcr the receipt of ber letter Antonio is visited by
Guiomar, who begs to know whether or not she is guili:y.
Drawing aside a curtain, the saint discloses a bust of Christ crucified, which hands bim a papcr. He passes the same to Guiomar,
who on unfolding it finds it blank, \\'hereupon Antonio declares
that by the Lord she is p;irdoned .

AcT I.
San Antonio who has just landed on the coast of Si_cily, discovers a party 'of shepherds engaged in a religious fest1val. On
beholdino- the saint, one of their number, Angelo, becomes _so
b
·
d'1sc1p
· 1e, an d ' t ogether with
filled with
ecstasy that he turns h1s
him, is ex.posed to several temptations.
ACT

Il.

After havin~ rendered assistance to the affiicte~ on several occa.
Antonio while at Padua, hears of a m1sfortune that bas
s1011s,
,
d
· hb
befallen bis father, whoresides in Lisbon. A next_- oor ne1g . _or,
Pablo Ulloa, was opposed to his daughter Gmomar re~e1vmg
..
from one l::&gt;, ugero , and surprising the .levers m . her
attentions
apartment, one night, stabbed him to death. Feanng _d;tect10n,
he threw the corpse into the adjoining garden of Antomo s father,
and when it was discovered, the latter ~vas arrested as the murderer. In spi te of his protestations of mnocence, be ~as . ~ondemned by tbe Viceroy to be beheaded, without bemg g1ven
the opportunity to prove an alibi.
. .
,
.
Detcrmined to aid his parent, Antomo mvokes God s assistance whereupon the child Jesus descend_s i~ a clou,d and b~ars
him ~way to Lisbon. He arrives just before h1s fat bers e~ecut10n,
and asks the Viceroy if there were no witnesses to t_h~ cnmc. crOn
receiving a negative answer, Antonio c_auses the spmt of Ruoero

La Gitana de Menfis , Santa Maria Egypciaca.
(The Gypsy of Memphis, St. Mary the Egyptian.)

ACTI.
Left an orphan by the rccent death of ber fatber, Maria is
informed by Zocirnas that in his will the deceased has named
him ber guar&lt;lian, and has charged him that immediately sb~
either take a noble husband, or become a mm. In this way she
will be prevented from entering upon a dissolute life. Contin-

�GEORGE W1LL1AM BACON

uino Zocimas declares that the indifference she has shown over
b'
her father's death has killed all his love for ber, and he will not
marry ber as he bas intended.
Furious, Maria defies him to execute the prov1s1ons of the
testament, and knowing that be will go to any extreme to do so,
makes a secret resolve to flee her native city, Memphis, and
take refuge at Antioch. Money she has none, but so depraved is
her nature that she determines to rel y on _her personal charms
to procure it.
With ber maid ' Teodora, Maria sets out, and when near Tyre
meets one Anselmo, to whom she confides the purpose of her
journey. So enamored is be of lus new acquaintance that he
gallantly offers to serve her, and bestowing upon her a gold
chain, is told that she is bis. Accompanied by his servant Ventura, Anselmo repairs to the city to seek lodgings for the party,
and in bis absence a shepherd appear.s to Marîa and warns her
to abandon ber dissolute life. Far from promising to obey his
adinonitions, Marîa makes advances ro him, whereupon he seizes
a musical instrument, and, in song, exhorting ber to reform,
slowly ascends to heaven and disappears.
Owino to a misinterpretation of what the shepherd bas said
to ber tl1e courtesan resolves to desert Anselmo, and accordingly
boards' a near-by ship, which she finds is about to leave for
Alexandria. Anselmo and - odd to relate - Zocimas reach the
shore just in tirne to see the· vesse! sail away, and although in
despair at losing Maria, resolve to pursue ber.
AcT II.

Soon becomino
with the shocking immorality of
b disousted
t,
Maria and. Teodora, and attributing several disasters to their
evil influence , the sailors throw them overboard. Luckily, their
cries are heard by some shepherds, one of whom - Gerardo rescues them, and asks Marîa to relate the story of ber life.

JUAN PÉREZ DE MONTAL"VAN

2 93

Pleading fatigue she begs tO be excused, ·w hereupon Teodora
complies with the request, and gives an account, n?ostly
fictitious, of their wanderings sioce the death of Maria's father.
When Teodora has finished her narrative, Fileno, one of Gerardo's companions, asks her to share his home with him, wbile
Gerardo extends a like courtesy to Maria.
Two years have elapsed since Anselmo's meeting with Maria
near Tyre, and although during ail that time he bas sought ber
unceasingly , his efforts have been unrewarded. In the faint
hope of finding her at a religious festival soon to take place at
Jerusalem, he determines to go there, and on the way stops at a
farm house to ask for food. It chancing to be the home of Gerardo, bis knocks are answered by Maria and Teodora, and
delighted at this uoexpected meeting, he and Ventura beseech
the women to join them. For fear of pursuit Maria hesitates,
but Anselmo finally convinces ber that tbey can escape without
detection, if she follow hb orders. In accordance with them, she
imprisons Fileno by locking the door from the outside, and then
applies the torch. Seeing the flames Gerardo runs thither, but so
absorbed is be in his endeavor to extinguish them, that - as
Anselmo bas anticipated - he does not notice the absence of
Maria and ber companion. Fileno saves his life by jumping from
a window.
At Anselmo's suggestion the four v1s1t Jerusalem, and after
he has shown Maria many objects of interest, they happen to find
themselves before the Temple. Anselmo declares be would like
to hear the sermon of the Patriarch, whereupon Maria asserts
that she will wait for him outside. He enters, and $00n the
courtesan, disappointed at not having been approached, decides
to follow, in the hope that within the building she will attract
more attention. To ber amazement, she finds that she cannot
raise her feet from the gr_ound, and realizing rhat this is a manifestation of God's power, prays to an image of the Virgin that
she allow ber to enter. Her prayer is granted, and at the conclu-

�2 94

GEORGE WJLLIAM BACON

sion of the sermon Maria decides to reform, and fervently im-plore_s the image for forgiveness. Anselmo vigorously remonstrates against his mistress's repentance, but his objections are
brought to a sudden end by the appearance of an ange], with a
glowing sword. Seizing Maria, the ange! carries her away, while
Anselmo is borne in the opposite direction. Awed by this spectacle, Teodora swears that she, likewise, will reform, and Ventura
decides to follow her exarn ple.
AcT III.

Carried by the angel to Tyre, Anselmo there commfrs a
murder, and is compelled to flee the city. Shortly after, four
highwaymen fall upon him, and in spite of his brave resistance
are gaining the upper hand, when suddenly they desist from
their attack and ask who he is. In answer to their question,
Anselmo relates the story of his life, a narrative :Vhich so pleases
them that they elect him their captain.
Meantime Maria has also left Jerusalem, and, clothed as a ·
penitent in ivy and palm leaœs, is wandering through the desert.
One day, after being visited by the shepherd who appeared to
ber near Tyre, she sees an old man approaching, and out of
modesty calls to him to throw ber bis mamie. He does so, and
after Maria bas wrapped it about her, she walks toward him and
recognizes him as Zocimas. Stating that be is a mon_k in a convent near by, be asks why she came to such a lonely spot,
whereat Maria throws herself on ber knees, and relates the checkered life she bas led for twenty years. On the conclusion
of her narrative, she requests Zocimas to bring her the Blessed
Sacrament from the con vent, and, delighted that she is a penitent,
the old man avers that he is more to blame than she for her
dissolute life. He then departs on his errand, and duriog bis
absence Maria restores to life the brother of a woman who once
sheltered her.

. JUAN PEREZ DE MONTALVAN

2 95

Wh-ile returning from the convent with the wafer box,
Zocimas encounters An:;elmo and his companions, who, undet
the supposition that the box contains treasure, command bim to
place it at the foot of a tree. He obeys, anJ as Anselmo stoops to
pick it up the tree opens, and, effulgent, Christ appears and
reprû\·es the robber for his intended sacrilege. On his knees,
Anselmo begs for mercy and forgiveness, and then accompanies
Zocimas to Maria. They find ber kneeling, cro:;s in band, and
hardly has Zocimas administered to ber the Communion when
sbe expires. Anselmo declares that he will abandon . his evil.life,
and Zocimas arranges to have Maria's b_ody removed to the
convent.

El Hijo del Serafin, San Pedro de Alcantara.
(The Son of the Seraphirn, St. Peter of Alcântara.)

AcT I.

Since meeting San Pedro on a feast day 111 her native village of
Alcantara, Dorotea, a working-girl, has been madly enamored
of him. Totwitbstanding her advances, howe~'er, be treats her
with the same coolness as be does other women, and :;be is therefore in despair.
Togerher with ber friend Gila, Dorotea meets Pedro and bis
companion Espeso while the latter are out walking, and at the
same time studying. Sucb is Pedro's interèst in bis work tliat he
does not notice the girls, but Espeso, who is using the same
book, does not prove to be so engrossed, and attempts to draw
his friend's attention to them. Exhorting Espeso to attend to bis
lesson, Pedro does not raise bis eyes, and when Dorotea accosts
him, he - only with a great effort, however - successfully
resists the temptation of looking at he.r. Espeso, on the contrary,
eoters into rather a piquant conversation with Gila, which is

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

interrupted by his fellow-student reproving him and leading him
away.
While crossing a near-by lake on the ice Pedro breaks
through, and although he appeals to Dorotea for aid she refuses
to assist him, crying that death would be a just punishment for
his cruel indifference to her. Gila is not so bard hearted, however,
and running to the spot aids Espeso in the rescue. To their
amazernent, they find that Pedro's garments are not even damp
- a miracle which be assures tbem is dùe not to bim, but to
God.
Despairing of ever being able to win the abject of her passion,
Dorotea calls upon the evil one to aid ber, and be appears, dressed
as a gallant. After relating his many exploits the devil offers
his assistance, assuring Dorotea that he will conquer Pedro, since
it is to the interest of them both for him to do so. The only
condition attached to this promise is, tbat in payment for his
services Dorotea shall belong to him, to which she readily consents.
Pedro asks God what be desires him to be, and receiving the
answer : " A Franciscan ", beholds an angel descending from
heaven bearing the garb of that order. To his great delight, the
messenger announces that God, who bas sent the costume, has
made him bis guardian ; and after advising Pedro to inform bis
parents of his intention, the angel promises to meet him next day
in the Province of the Franciscans of Estremadura.
The devil informs Dorotea of this divine visitation, and causes
a hea,·y rain to fall, with the expectation that Pedro will thereby be forced to seek shelter in a cabin where sbe is awaiting
him. Dorotea is delighted at the stratagem, but, greatly to her
disappointment, Pedro firmly resists ber seduction and the
influence of the devil, and continues on his way. A two hours's
downpour bas not even moistened his garments, and Espeso is
more mystified than before.
On reaching a river, the couple find that the boa·t in whicb

they expected to cross has been destroyed by thedevil, whereupon
the Christ Cbild immediately appears with another, and they
embark with the Guardian Angel as steersman.

2 97

AcT II.

Pedro is now the guardian of a couvent, after having passed
through the successive steps of novitiate, porter, and nurse.
Meantime Dorotea's unbridled desire has caused her to become
violently insane, and, held by three workin~-men, sbe cornes
bcfore Pedro, and in a rambling discourse accuses him of having
seduced her in the cabin. By his power he is able to restrain ber
from doing him violence, but Espeso has not the same control
over ber, and when, maddened by his mockery, she breaks away
from ber keepers and rushes at him, in terror he calls to Pedro
for help. Approaching the maniac Pedro partially calms ber,
slips over her head the garb of the Franciscans, and asks God that
she be made a Minor of the Third Order, of which the Mother
Superior is Teresa. In her ravings Dorotea declares_she will ~o
to hell, but suddenly falls senseless, while a squib exp Iodes close
by. When, after a short interval, she regains botb consciousness
and sanity, Pedro . states that be bas asked God to permit ber to
become a nun - which she expresses ber perfect willingness to do.
A coach now arrives bearing Sebastian, K.i~g of Portugal, who
is about t'a depart for Africa to wage war against Muley, and
cornes to ask Pedro's blessing. The ecclesiastic, forewarned by
divine revelation of the young monarch's tragic end, implores
him to abandon the campaign, explaining that through God he
already knows of its fatal outcome. But neither his entreaties,
n?r his arguments as to the unfairness of the proposed war can
turn the fiery and stubborn ruler from bis purpose. Filled with
emotion, Pedro then bestows upon 11im bis benediction, and,
promising to say for bim a daily mass, takes a fond leave of one
whom he well knows he will never see again.

�I

'

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

While Teresa and rvw nuns are engaged in conversation a
great crash is heard, and she dispatches one of them to learn what
has happened. The sister soon returos and states that while
Teresa's nephew was eoteriog the church, a portion of the wall
fell upon him and crushed him to deatb . Throwing herself on
ber knees, Teresa utters a fervent prayer for his restoration to
life, and ,vhen she bas concluded, there is disclosed an altar with
the Christ Child, and Pedro saying mass. The Child declares
that ber prayer will be granted, and, ,vith an embrace, adds that
Pedro will in the mass make thern man and wife.

averring that he will die on the morrow - St. Lucas's day, carries him to the infirmary. On the day named death overtakes
Pedro, and although the devil tries te flee to hell to avoid
beholding God's triumph, he is restrained by an ange!, and forced
to see a vision of Pedro on a throne, accomparued by the Cnild
Jesus. To the strains of music, the Father embraces the monks
and laies around him; trumpets then sound, and ascending to
heavcn he disappears.

AcT III.

(St. Dominic in Soriano.)

Taking advantage of Pedro's great age and incident physical
weakness, the devil cruelly maltreats him for two hours, and
then propounds a number of questions. The case with which
Pedro answers them so vexes the demon, that he devises another
means of tormenting his enemy. Wishing to convince him of
the futility of bis daily prayers for King Sebastian, the devil
creates a vision of the ruler's present wretched plight. Mortally
wounded, be is seen bent on bis knees in prayer to God, and
surrounded by the corpses of his men. The defeat of the Christians has taken place ! With jeers the evil one asks of what aid
Pedro bas been to the King, and attacks him more viciously
than before. Soon becoming exhausted in the struggle, Pedro is
thwwn roughly to the ground, and the devil places his foot
upon bis prostrate body. At this juncture Espeso and two other
monks appear, and the devil, after swearing he will kill Pedro the
next day, makes his escape, whi.le the brothers assist their fellow
to rise.
The feeling which for some time Pedro has entertainc:d, that
his death is not far distant, has lately been strengthened by a
letter from Teresa, and he now asks God that be be allowed to
join bim. At the conclusion of his prayer an ange! descends, and

ACT 1.

2

99

Santo Domingo en Soriano.

The Baron of Lisola, a rival of Don Domingo de Duzi for the
band of Porcia, attacks him by night beforc the monastery of
Santo Domingo, in the town of Soriano, and is killed in the
encounter. Fearing arrest Domingo takes refuge in the monastery, and confesses to the Father Sacristan, Vicente, the crime he
has just committed ; whereupon Vicente offers him the hospitality of the sacred bouse for as long a tirne as he may desire to
remain.
Haviug made an appointment to rneet Porcia that night at
twelve o'clock, Domingo becomes restless as the hour approaches,
and finally telling Vicente of bis assignation, dcclares that if suspicion sbould mark him as the murderer, his presence in the
monastery would serve only to strengthen it. With thanks to the
Father for his welcome, Domingo is therefore about to depart,
when he is startled to hear the voice the Baron, accompanied
by raps at the door. A moment after, torch in hand, the spirit of
the murdered man appears, and warns him that if be keeps bis
appointment with Porcia be will be exposed to great danger.
Upon Domingo replying that he has no fear, the spectre declares

of

�300

GEORGE WILLIAM BACON

that if be is not to be dissuaded, he must, in the name of Santo
Domingo, nrst follow him before going !o the trysting place. Not
without misgivings the lover consents, and having been led to a
lonely spot outside the town, is ordered to Jay aside bis clotbes
and put on those of bis guide. When he does so, the spectre
dons his and disappears.
Some time previous to this Domingo had shown great attention to Gerarda, the cousin of Porcia, but the latter, full of
jealousy, at last succeeded in winning him, away f.rom her. Out
of revenge Gerarda then revealed to Porcia's father, Aurelio,
her rival's love for Domingo, for she knew that Aurelio was
opposed to his suit and wisbed Porcia to marry the Baron of
Lisola. Furious, Aurelio declared he would kill Domingo at the
first opportunity, and having learned from a letter of his to
Porcia that he intends visiting her the present night, orders her
to ber room, and is even now awaiting the arriva! ofhisintended
victim. Aware 0f Aurelio's purpose, it is to save Domingo's life,
then, that God bas caused him to receive a visitation from the
spirit of the murdered Baron.
When Domingo reaches Porcia's be again beholds the spectre,
wbich Aî.lrelio, quite deceived, transfixes with his sword and
causes to be hurriedly interred; while the supposed victim,
amazed at what he has seen, makes good his escape.
AcT

II.

Domingo again takes refuge with Vicente and his Brethern,
and remains till he hears that a proclama.tion has been made
granting pardon to ail criminals, on condition that they c;apture,
dead or alive, th,e leader of a certain band of outhws. The mur·
derer resolves to take advantage of this, and, after visiting Porcia,
to repair to the mountain strongh~ld of the freebooters.
As Aurelio bas not discovered the mistake he made in stabbing the spectre, ail suppose Domingo to be dead, and Gerarda,
)-

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

3or

having very rightly deemed herself as mainly to blame, has lost
ber reason. Therefore when Domingo cornes before Porcia and
her servant, at first they are terrified and believe hirn to be a
ghost. The discovery that he is not fi.Ils Porcia with joy, and she
listens eagerly to his narrative, from the murder of the Baron to
the declaration of his intention to proceed against the outlaws.
When ber lover bas departed, Porcia causes the unfortunate
Gerarda ·to be taken to Santo Domingo, where by Vicente she is
exorcised and restored to ber senses.
Domingo finds the bandit chief and three companions m a
cave, and witb them a woman prisoner. To his surprise, he discovers that the captive is none other than Gerarda, who, after
her exorcision by Vicente, again becarne possessed of the devil,
and fled to the mountains. After he has killed the leader and
freed Gerarda, Domingo leaps upoB a horsc and clashes away,
closely pursued by the robbers. Seeing that they are rapidly
o~ertaking him, in his despair be calls on Santo Domingo for
a1d, whereat the latter appears seated upon a dog, and bearing
in his right band a bunch of white lilies, in his mouth a torch.
The Saint declares that Domingo has nothing to fear under bis
protection, and bears him away to Soriano.
AcT III.

Domingo visits the monastery, thanks Vicente for his prayers
to Santo Domingo, which alone made possible bis victory over
the _bandits, and asks permission to remain till the Consistory of
S0~1ano sball pardon him. Vicente gladly offers him the hospitality of the sacred bouse, and Domingo tells of Gerarda's second
attack ot insanity and adventure with the robbers. On the conclusion of bis narrative, three men lead in Ge.rarda, who, after
being again exorcised by Vicente, declares that henceforth she
will be a child of God.
A little la ter, Vicente receives a call from the Gove,rnor, and

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

at his request narrates, in extenso, the story of tbe founding of
the monastery and wbat occasioned it. He then asks the official
to grant a pardon to Domingo for his murder of the Baron,
explaining that since be killed the leader of the robbers, he has
fulfilled the condition of obtaining it. Vicente's request is willingly acceded to, and having summoned Domingo, be informs
him tbat he need no longer have any fear of justice.
Aurelio and Porcia now appear, whereupon the Governoï
tells Domingo that he knows of his love for Porcia, and will
persuade her father to give him her hand. At this Aurelio steps
forward, and with the declaration that through the influence of
Santo Domingo all bis former hatred for Domingo has turned to
love, bids Porcia take him for her husband.
Sorne time previous to this, Vicente caused a portrait of the
Saint to be removed from one altar in the chapel to another, for
fear that it might be damaged by water oozing through the -''all
from a spring in the rock. One of the Brothers now announces
that he beheld the Virgin restore the picture to its original place,
and all repairing to the chape!, they find the altar surrounded by
the Virgin, the Magdalen, and Santa Catalina. The Virgin
declares that heaven will protect the portrait from hann, and to
the accornpaniment of music, th&lt;: altar and holy ladies disappear
rrom view.

former resting in a valley near the river Orantes, tbey binù bim
and place him on a cart. The prisoner soon breaks bis bonds
however, and tearing off the jaw-bone of an animal, kills with it
almost ail the soldiers, to the nurnber of a thousand. Furious,
Lisarco informs Sanson through the latter's father, Emanuel, that
he will punish him as a traitor, seize his property, and marry bis
wife Dalida.
While asleep, Sans6n receives a visit from an angel, who
declares that he has nothing to fear from his enemies, provided
he abstains from drinking " profane liquor ", and keeps his hair
unshorn. The angel tben dissappears, and Sans6n, on awaking,
kills a lion that he sees near by.
Eager to effect his capture, Lisarco again sends troops against
Sans6n, but he pursues them and forces thern to B.ee for their
lives toward the city.
Inflamed by his passion for Dalida - his own cousin, moreover, - the King obtains her bouse key, and, in disguise, enters
ber apartment by night. She resists his advanccs, and when ber
servants appear in response to her erres, only a disclosure of bis
identity saves bis life. Although somewhat awed by ber royal
visitor, Dalida begs him to depart, and, with an apology for not
having immeùiately recognized him, declares that she will be
faithful to Sanson. Pigued at this, and disregarding ber warning
that he is close by, Lisarco seizes ber, and bids his men carry ber
to the palace. Dalida cries for help, and upon the appearance of
Sanson, the would-be ravisher and his men take a hasty Jeparture.
With the abject of confining Sanson in the city wbile the
royal army is being assembled, Lisarco orders the gates closed,
but this stratagem avails nothing, for by merely thro,ving his
weigbt against the gates Sanson breaks them clown, and then
passes out, accompanied by Dalida.
All the wonderful feats of strength Sanson bas performed, he
considers have been made possible only tbrough divine assistance, and he tbanks God for bis favor.

302

D. -

CoMEDIAS DEVOTAS.

El valiente Naz.areno, Sans6n.
(The valorous Nazarene, Samson.)

ACT

to

I.

Tbe Philistine Lisarco, King of Syria, bas ordered his soldiers
bring Sanson to bim, and accordingly when they surprise the

�GEORGE WILLIAM BACON

AcT

IL

Lisarco confides to his sister Diana, that be bas taken vengeance upon Sanson by capturing all his relatives and friends
throughout Palestine, two thousand in number. Diana, who is
enamored of Sanson, urges Lisarco to have him, also, taken prisoner; ·and knowing her brother's passion for Dalida, she craftily
adds that since the latter will of course accompany Sanson, in this
way he will easily be able to gain possession of her.
Pretending that he wishes to make peace with him, Lisarco
sends for Sanson, and when he appears, Diana addresses bim in
such affectionate terms that she excites the jealousy of Dalida.
The King asserts tbat be desires to be bis friend, and then directs
his visitor's gaze to a huge rock, on the summit of which stands
Emanuel, . bound and guarded by soldiers. To Sanson's utrer
dismay, the traitor swears that if he will not observe the sacred
rites of the Philistines, his father will be hurled to the ground.
ln accordance with the latrer's advice, Sanson refuses to accept
this condition, whereupon Lisarco declares that if the prospect
of death gives Emanuel such pleasure, he will not take bis life
but subdqe bim in some other way. Only when the King informs
Sanson tbat bis relatives have been ca.pt~red, and, .if he remain
obdurate, will be putto deatb, does be succeed in mastering him .
Lisarco then promises that he will free ail the captives except
Emanuel.
Having called Sanson before ber, Diana asserts that she will
secure the release of bis father, and in 4 suggestive speech confesses ber love. To ber declarations of affection be replies in words
as befitting as they are insincere, but unluckily for him Dalida,
,vho has been eavesdropping, is likewise deceived . . Angered at
his apparent infidelity she determines to avenge herself, and
accordingly, after persistent questioning, learns from bim w herein the secret of his strength lies. With the abject of ascertain-

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

305

ing whether be has told the truth, the jealous woman cuts off
a little of his bair while lie is asleep, and just as she lays down
the shears Lisarco and his soldiers enter. Accusing Dalida of
treachery the helpless man is scized and imprisoned, on the
ground that he has freed Emanuel. Dalida, likewise, is made a
captive, and Lisarco, overjoyed, declares that at last be will have
her for bis wife.

Acr III.
Emanuel relates to Diana and Dalida that as soon as be heard
of the capture of his son, he told Lisarco that Sanson was unjustly accused of baving released him from prison, and then asked
that he might be freed. The King refused to grant Emanuel's
request however, and, a month later, ordered that Sanson's eyes
be put out. When the wounds had partially healed, the wretched
man was thrown into a bake-house, where be remained till the
recovery of his strength enabled him to break his fetters and
escape.
Horrified at tbis narrative the two women call upon Lisarco
and are in the act of beseeching him to spare Sanson's life whe,:
be himself appears. Grasping the King's mande he ask; to be
heard, and after baving recounted in ex/enso his lite and marvellous deeds, reproaches Lisarco for his cruelty, and begs him to
free Dalid~ and permit tbem to return to bis native country. The
ruler replies that although he will spare his life, he will not
grant his desire, for hein tends marrying Dalida tliat very day a d1ay on wbich the Philistines hold a festival in honor of
their goddess, Astarot.
1:5corted by his attendants Lisarco then repairs to the Temple,
whither Sanson asks his servant to lead him. At bis son's request
to know what is taking place, Emanuel pictures the immense
as~emblage on its knees before the altar, the joy of Lisarco, and
gnef of Dalida. When Emanuel has concluded, Sanson asks him
to guide him to the two main columns supporting the roof, and,
REVCE HI PA NIQ CE B .
20

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN

with the request that he immediately depart, grasps them, and
is about to pull them down when the curtain falls.

Los dos T11eces de Israel.
(fhe Two Judges of Israel.)

AcT

I.

To the sound of darions, an ange! bearing Iael asleep at his
feet descends in a cloud, places her upon the ground, and reas. " Wl1ere anl I ;i• " . ,•
cends. Awakening with a start, she exc1a1ms
and then recalls a drea,m she has had in which her brothers, m
·d to get possession of ber par.entai inheritanœ, planned to
01 er
h · d ·
1
kill ber. They were prevented from executing t e1r es1gn on Y
by a youth, who swiftly bore her away in a cloud,_ and placed ber
in the strange and lonely wood where s~e bas JUSt awakened.
Fearful that she m_ay perish in such a solitude, Iael asks Go~
whether he intends allowing her to die before he bas kept bis
promise to arant ber posterity. Scarcely has she spoken when a
· cnes
· '~Do not !ose hope , wait" ,· whereupon
Iael, although
v01ce
.
.
" y
half inclined to believe the voice an 1llus10n, calls ~ut
ou
have brouaht me where I am. Do you wish me to live here
outcast ? ,,t:&gt;Back cornes the answer " Yes, but be not ca_st d~wn ,
and a few moments later Iael sees a stranger approachmg m the
distance. H.e is Abercineo, lord of the surroundin_g co~ntry, who,
while hunting, bas wounded a wild ani'.11al w1th 111~ bow ~n!
arrow, and is 1,couring the neighborhood 111 quest of 1t. Hopmr,
to avoid being seen Iael retires into a secluded s?ot, but so thorough is the huntsman's search tbat be soon esp1es ber, an~ asks
her narne and how she came there. She repli~s th~t she w1ll ~ell
him if be will make known the same concernmg lumself, whi~~
·
to do ml1en
she shall have answered h.1.S
Abercineo promises
n

~?

question.

PEREZ

DE MONTALVAN

Iael narrates that, one of the tribe of Benjamin, she was born
of wealthy parents, upon whose death ber brothers endeavored
to deprive ber of ber inheritance. According to them, her great
beauty was sufE.cient wealth to win a husband, while they themselves would have almost notbing were they forced to sbare the
estate with her. She refused to be convinced by this argument,
however, and after narrowly escaping death at their bands, left
home and finally reached the spot where she now is.
When Iael has finished her story, Abercineo makes known his
name, declares that be is noble, a descendant of Esau, and is
received by King Iabin at Court. He then gives a minute
description of the territory be possesses, praises Iael's beauty,
and concludes by asking her to be his wife and accompany him
home. Iael thanks him for his offer, and after baving exacted a
promise that be will respect ber honor, affirms tbat she is his.
Impressed bow well suited to her questions were the words of
Abercineo before their meeting, sbe asks him to whom he was
speaking, and he replies to a laborer who had fallen into a ravine
and was calling for help.
During tbeir conversation the couple have been walking
toward Abercineo's bouse, and have almost reached it when they
hear the sound of drums, and meet Sisara, the general of King
Iabin, on horseback. Sisara at once dismounts, approaches, and,
stumbling, falls at Iaers feet. Although rather alarmed by such an
evil amen, the general praises her beauty, and asks Abercineo
who she is. He replies that she is his sister_, and bids her kiss
Sisara's band, which she does reluctantly, being scarcely able to
conceal her hatred for him.
At this juncture Bato, a peasant, arrives in great confusion,
and announces that Iabin is at Abercineo's and is searching for
Sisara. Scarcely bas he spoken when the King himself appears,
escorted by soldiers, and,\ ith a fond greeting for Sisara and praise
for bis loyalty, asks him in what state he left the Hebrews.
Sisara replies" I have conquered them "; and after Jael has been

�••

..,.

GEORGE WILLIAM BACON

conducted by Bato to Abercineo's house, be tells in detail of his
campaign.
At the conclusion of his narrative the King, overjoyed,
embraces him and Abercineo, and having declined the latter's
invitation to spend the day with him, states that he must return
imrnediately to Court. Determined to see Iael again before his
departure, Sisara asks leave of the King to remain behind, and
since he obtains permission to do so, Abercineo is forced to
conceal his displeasure, and escort him home,vard with as good
a grace as possible.
Informed by Ruben and Isaac that Delbora, a prophetess,
wishes to speak to him, Barach, an old man, repairs with them
to the mouth of ber cave, and finds that a large number of the
Hebrews have collected there to listen. As soon as Ruben
announces the arriva! of Barach, Delbora emerges from the
cavern, and, leaning against a palm tree, declares that the God of
Abraham will speak to bis people through her. After exhorting
them no longer to worship false deities and idols, but to return to
the God of Jacob, Delbora foretells that they will be victorious
in battle against King Iabin. God has already chosen Barach as
their general, and the victory will be made possible through a
certain virgin whose offspring will be the longed-for Messiah.
When the seeress has concluded, Barach assures her that in
spite of his advanced age he will undertake the leadership, provided she accompany him; whereupon, amidst the din of clarions
and drums and shouts of "Viva ", the pair are crowned ,-..-ith
laurel. Just at this moment Sisara appears, and declaring, in a
rage, that he alone merits reverence and laure!, tears off tbeir
crowns and swears he will crush the Hebrew people.
AcT

II.

Having gathered together ten thousand soldiers, Barach leads
them before Delbora on Mount Tabor, and while she is assuring

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

him that their victory will be certain, Ruben appears. The latter
was sent to spy upon the city of Arroser by night, but he affirms
chat before he finished his reconnoissance dawn broke, and he was
forced to flee. Passing to the river Zifon, be beheld its banks
covered with the horses and troops of the enemy, who have nine
hundred chariots of war, besicles an abondant supply of arms and
proYisions.
Delbora declares that even this report need occasion no fear,
and then informs Barach of her intention to call upon Abercineo
and ask him to con tri bute provisions for their troops. She hopes
to be successful in her errand, for although he has made peace
with King Iabin, she believes she can induce him to break it.
Barach's protestations against Delbora leaving him for even a
short tirne being in vain, he secretly determines to take advantage
of her absence by reconnoitring the enemy - quite unaware that
she proposes to do likewise before visiting Abercineo.
Harrassed by anxiety and fear, Sisara moves his tent to a
lonely spot, where in a vision he sees approaching a female
fig.ure - tl~~t of Iael- bearing a nail and hammer. Terrified by
tins appant10n, and conscious that it foretells the fate which
awaits him, he asks "Woman, what do you wish of me? ";
whereupon the spectre replies "Cease persecuting the people of
God, for he threatens you through me", and vanishes.
Un~ble to move or utter a sound, Sisara decides to bury his
cares 111 sleep, and at tbis juncture Delbora and Barach appear,
each from a different direction and without seeing the other. The
t~om:nt they espy the general, simultaneously they resolve to
kill h1m, but when they make the attempt clarions sound, and
they find themselves constrained by some hidden power. An instant later tv. o angels descend, and proclaim that the time is not
yet ripe for Sisara's punishment, since God reserves it for a
Y.oung woman. With an injunction that the_pair return to the
ci_ty, the angels disappear, - to the notes of clarions, - while
S1sara cries out 111 his slcep " Stop, woman ; do you kill me

�310

1.

JUAN PEREZ DE MONTAI.VAN

GEORGE WILLIAM BACON

because I love you ? " A moment after, the general suddenly
awakes, and on beholding Delbora and Barach (who are standing
motionless with wonder,) brands them as traitors, and would
kill them were he not restrained by some unseen hand. Concealing his surprise at his helplessness, Sisara states that although it
was divine power alon e that saved him from their treacherous
designs, yet he will not retaliate, and bids them return to their
people. In answer to their declarations that God has protected
them and will continue to do so, he swears he will yet have his
revenge ; and this bandying of words is terminated only by their
deparrure.
Accompanied by his servant Dario, Sisara repairs to Abercineo's, and finding Iael alone in the house, decides to adopt
Dario's suggestion that he ask her to gratify his amorous desircs.
Such a strange fear does her presence infuse in the oeneral
0
'
however, that he requires some encouragement from Daria before
he can rnake bold to carry out his intention. Although frightened, Iael firmly refuses to sacrifice her honor and a wranole
'
0
ensues, in the midst of which Abercineo enters unobserved.
Angered by her steadfastness, Sisara at last declares he will enjoy
Iael by force, and is about to lay hold of her, when Abercineo
advances and commands him to desist. Sisara exclaims cc This
hanghty peasant girl is the cause of my anger, for she does not
respect my sovereign greatness ", which statement leads to a
long dispute between hirn and Abercineo. At its conclusion Sisara
furious, swears he will have vengeance, and departs, while Iael,'
a little fearful lest Abercineo's jealousy may bave been excited,
protests that she is blarneless and loves him alone. He hastens
to assure her of the needlessness of her anxiety, and, soon after,
Del bora appears, who from a place of concealment has been oazing
0
spellbound on Iael's beauty.
Telling Abercineo that the ten thousand soldiers gathered together by their people are unable to move against the enemy o'n
account of a lack of provisions, the seeress asks him to aid in

311

furnishing them, and also to break peace \\"Ïth King Iabin. If he
do this, their yictory will be certain. To her joy, Abercineo not
only offers ail his property, but affirms that be will accompany
her to battle, and bidJing farewell to Iael the two depart for
Mount Tabor.
AcT

III.

Escorted by Barach, Ruben and Abercineo, Delbora leads the
soldiers of the Israelites from the summit of Mount Tabor into
the vallcy, where Iabin's forces await them. Awed by the great
number of the enemy, Abercineo asserts that be believes victory
impossible, but Delbora declares God to be propititious, and the
storm whicb is beginning to break over the hostile forces, to be
an evidence of his favor.
Soon the tempest rises to such fury that the King's troops
are thrown into great confusion, whereupon Barach cries cc Now's
the timè to attack them" ; and with Delbora as leader the Israelites march to battle. A furious confüct ensues, in the midst of
which Sisara, thrown fç-0m bis chariot and knowing rout to be
inevitable, decides to flee for his life. Scarcely ·has be formed this
resolutioo when he encounters Delbora, and in terrer affirms
that he does not know whether it is some spell of hers or thé
storm that bas hrought about his defeat. To his abject plea that
she allow him to pass unharmed, the prophetess replies that be
may do so, for although she could easily kill hlm, he is destined
to die at the bands of aoother.
Exclaiming " What tonnent is this ! " Sisara continues on bis
way, and, not long after, sees close-by a bouse which be never
suspects to be Iael's. Plunged inrnournful reflections he approaches
it, but his sadness turns to joy when, on asking tor shelter, he
finJs who is the occupant. In answer to Iael's question as to why
he has corne, Sisara tells her that he bas been forced to flee on
account of the rout oflüs army , ·and· is glad to have found a place
of refuge.

�312

GEORGE WILLIAM BACON

Convinced that the divine power bas led him there in order
that she may kill him, Iael determines to play the rôle of a friend,
and await a favorable opportunity for carrying out her design.
Accordingly, when Sisara complains of being thirsty, she at once
brings him a glass of milk, and when he asks whether he can
remain with her, replies " My bouse, life and property are
yours ".
Meantime, Abercineo, bas approached unobserved, and quite
deceived by Iael's apparent friendliness to his enemy, resolves to
put them both to death on the spot should there be occasion. Led
by his hostess into the house, under the influence of the drink
Sisara soon falls into a deep sleep, and lael, refl.ecting that he
will never awake,• beseeches God to give her strength to slay
him.
The suspicions of Abercineo, who has stealthily followed the
couple, are now dispelled, and, repentant, be chides himself for
having believed tbat lael could be untaithful. To his astonishment
she seizes a nail and a hammer, and quietly approaching the
sleeping Sisara, drives the nail into his brain. With a cry of " I
am dead, o treacherous woman, " he expires, while Iael places her
foot upon his head. Coming forward, Abercineo asks pardon for
having suspected her fidelity, and at this moment there appear
Delbora, Barach and Ruben, accompanied by soldiers. Delbora
declares that she imagines Sisara to be somewhere in the bouse,
whereupon lael bids the party approach and view his corpse.
After the seeress has affinned that her prediction is fulfilled,
Abercineo takes Iael for his wife, and Barach bids the troops return tô Arroset.

Escanderbecb .
(Scanderbeg.)

The heathen Escanderbech, about to lead an attack on a city,
is met at the ramparts by a veiled woman. After boasting to hcr,

JUAN

PEREZ DE MONTALVAN

3 IJ

at length, of his many victories, be confesses that be is enam-

ored of ber graceful figure, and bids her remove her veil and give
her name. She complies, stating that she is Cristerna Marîa, a
Christian, and a member of the Castriota family. Such love hàs
his handsomeness inspired in her, sbe continues, that she will
gladly make peace with him; bowever, if he desires var, she
will fight him to the death. Escanderbech replies that be will
leave her in peace, whereupon she declares if be will desert
Amurates, bis lord, she will aid him in ail his exploits and becorne bis wife. This he refuses to do, and casting longingglances
at one another, tbey separate - she tore-enter the city, and he
to return with bis army to Constantinople.
For some time the Sultan Amurates bas suspected the loyalty
of Escanderbech, and when now he does not return from his
expedition at the appointed time, be is filled with anxiety.
Having communicated his fears to bis wife Rosa, he gladly
accepts ber offer that she sing to di vert him, and requests ber to
make Escanderbech the subject of her strain. Accordingly, she
sings of bis adoption by Amurates, his victories, the great honors
bestowed upon bim, and the possibility that some day, when he
learns of bis noble blood, he may turn traitor.
Meantime Escanderbech returns, but decides to defer coming
before the Sultan till Rosa shall have finished her song. Just as
she does so, a roll of the drum proclaims his entrance, and after
greeting her and Amurates, he recounts the victories won bn his
late campaign, and declares that while en route homeward he
was vanquished by a most beautiful woman, Cristerna Maria.
The Sultan, knowing ber to be a Christian, flies into a fury, calls
Escanderbecb a traitor, and swears that as a punishment the
latter, under bis escort, must return to Albania and take Maria
prisoner.
Such treatment thoroughly arouses Escanderbech, and upon
the withdrawal of Amurates he invokes Cristerna to aid him.
Great is his astonishrnent when she instantly responds, averring

�GEORGE WILLIAM BACON

that she has followed him, confident that be would need her.
After telling of the Sultan's abuse, he relates that on his way
home he sa w, nailed to a cross and surrounded by a brilliant
light, the bleeding body of a young man, which his touch éonverted into the whitest bread. Cristerna explains that this was
Christ, and having made known, at great length, the nature of
God, exhorts him to be a slave of Amurates no longer, but to
turn Christian, kill the infidel, and release all bis captives. By
winning over to his side the janizaries, the victory will be an
easy one, and he will be able to regain his own kingdom, of
which be has been so basely deprived.
Following this advice, Escanderbech attacks Amurates, routs
his troops, sets fire to his pavilion, and burns both him and Rosa
to death. A volley of squibs marks the destruction of the tent;
and, to the accompaniment of music and cries of " Long
live Cristerna ", Alberto, a follo,ver of Escanderbech, appears
on horseback witb a seven-headed, fire-exhaling qragon at his
feet.

El Polifemo.
(Polyphemus.)

Surrounded by bis Cyclops on an island, Polifemo relates that
bis pride led God to cast him from heaven into hell, a distance
of some fifty-four million leagues. Filled with the desire of vci1geance, whicb. he resolved to wreak not upon God but upon
man, he assumed various forms, that he might the better deceive.
For the first woman he was a serpent; for Cain, envy; and for
Babylon, a confusion of tangues. After he had spent about four
thousand years in such machinations, one day he saw approaching Christ and his companions, who, as messengers from God,
came to relieve· the uncertainty in which the world stood for
its past offenses. Opening wide his cave · (the world), Polifemo
imprisoned the party in it, and when Christ declared that the

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

object of his visit was to rescue the oppressed, and deprive him
of his diadem, he laughed at him. ln order to show Christ his
power, he then stoned Stephen to death, and ate him and over
one hundred and forty thousand children desides. Disconcerted,
Christ retired with his corn panions to a corner of the cave, and
promised to make of his blood wine. When he had clone so, the
odor of the liquor put Polifemo to sleep, whereupon, taking
advantage of bis helplessness, Christ bored out one of his eyes
with a stick. In pain, Polifemo cried for his Cyclops, and when
they came and asked why they were called, he replied that it
was he who was the offender. Thinking that their chief had been
dreaming, they left him. Lest Christ - "The divine Ulysses " should escape, Polifemo placed a rock against the door, but this
precaurion availed nothing, for when the door was opened to
admit the flock, his prisoner, as a 1am b, slipped out. Angered at
having been so tricked, it did not lessen his vexation to bear
that Christ had repaired to Jerusalem, and \vas \VOoing Galatea,
the soul.
When he has concluded his narrative, Polifemo declares that
he is king of the vices and enemy of Christ, and asks the Cyclops
to aid him in killing the latter. In response to bis appeal, Judaism,
Dis&lt;lain of God, Deception, and Natural Sentiment, respectively,
step forward and offer their assistance. Having gladly accepted it,
Polifemo decides to pass to Jerusalem, and, amidst a discharge
of rockets, the islan&lt;l sinks into the sea.
After Galatea has been unsuccessfully tempted by Appetite to
desert the Shepherd, there appear Polifemo and the Cyclops,
all playing the guitar, while a woman, « Mirth ", &lt;lances and
sings to the music. Polifemo makes advances to Galatea~ and on
being repelled, in a long and elaborate speech expounds to her
the benefits that she will derive from a marriage with him.
Galatea refuses to accept bim, however, and when Christ appears,
Polifemo strikes him furiously with a cutlass. Instantly, Polifemo
is felled to the ground by the divine power, and the shepherd's

�JUAN
GEORGE WJLLIAM BACON

crook becomes a cross. To bis demands that he be recompensed
for his outlay upon Galatea, Christ tells Polifemo that be will
repay him in his own blood, and disappears.
Polifemo, Galatea, and Judaism now enter into a long and
tedious ar2Ument
as .to whether Chri~t is a Gad, at the terminb
. ation of which a flight of steps cornes into view. By them
Galatea ascends to an altar, and is informed by the crucified
Christ thereon that, since he has paid her debt to Polifemo, she
is free. To the sound of clarions the cross then revolves,
disclosing at the foot a chalice and Host with the Christ Child.
Clasping the hand of the latter, Galatea declares that sbe is bis,
greatly to the chagrin and disappointment of Polifemo.

Las santisimas Formas de A/cala.
(The Most Sacred Host of Alcala.)

li

Immediately after emerging from hell, the devil discovers in
a cave Andrés Corbino, a bandit, asleep beside an altar supported
by a rock. On the altar, and brilliant with two lights, rests a
silver box enclosing a reliquary with the Host - the gift to
Andrés of a freebooter on his deathbed, twenty years before. The
latter had gained possession of it through theft.
Reflecting, at length, upon the power ot Christ, the devil
concludes that only bis presence in the Host saves its substance
from diminution during the performance of the rites. The
thought that a highwayman should possess such a precious relie
and should be so devout, so angers the evil one that he detcrmines to kil! Andrés, and he ascends to where be lies. Just as he
is about to choke his victim, however, an angel descends in a
cloud, and placing himself before the devil commands him to
desist. The wicked one replies "Leave us alone for we both are
sinners; " ·whereupon the ange! declares that although Andrés
provokes the anger of God through his crimes, yet his devoutness

PEREZ

DE MONTALVAN

317

is in bis favor. A long discussion then ensues, in the course of
which the devil threatens to harm or kill Andrés in various
ways, and concludes by swearing he will betray to the freebooter's captain bis adoration of the Host. The captain, being a Hebrew, will kil! Andrés, seize the Host and destroy it. The angel
declares that he will protect the highwayman ; and, to the sound
of cl arions, tben ascends to heaven, while the devil passes into
the mouth of hell amidst the din of drums, strident trumpets,
gunshots, and fireworks.
Scarcely have the two disappeared when Andrés, speaking in a
dream, risesto his feetand draws his sword -greatly to the wonder
of his servant Moron, who bas just entered the cav~. Asked whatthe
trouble is Andrés tells Moron that in a dream he saw his captain
discover 'he was concealing the Host, which so angered the
heretic that be attempted to seize it and destroy it. To prevent
this he drew his sword, and was surprised to find tbat he had
been dreaming, so lifelike was the scene. Such apprehension has
the vision inspired in Andrés, that be declares his intention of
immediately removing the Host to Alcala, wbere it will be safe
from all ruolestation.
Followed by Moron, he ascends to the altar, and is about to
lay hold of the box, when they are startled to hear singing and
the accompaniment of musical instruments. While tbey are
intently listening, the captain enters with two companions and
the devil - attired as a bandit, - closely followed by the angel
in the same garb. As soon as Moron becomes a ware of their
presence he informs his master, who, terrified, bids him extinguish the lio-bts about the box, and then descends to meet the
b
• •
party. Explaining that h.e has heard that Andrés is commtttmg
treachery in concealing from him a quantity of silver, the captain
declares that he has come to satisfy himself regarding this. Thoroughly alarmed, but encouraged by the ange! ,at bis sicle,
Andrés replies that bis sole riches consist of a sil ver box, which
be will surrender on condition that he be allowed to keep a small

�GEORGE WILLIAM BACON

reliquary it contains. He would rather die than meet with a
refusal. The captain agrees to grant the request, and having given
two reasons why the reliquary is valueless sin..::e Christ is not in
the Host, be bids bis two companions ascend and brinot:, it to
him. However, bis promise to Andrés is designed solely to
deceive him, for he intends to burn the reliquary, just as he has
clone in the case of others.
Suspecting, doubtless, that the captain does not intend to kcep
bis word, Andrés asks if he may accompany him to the rock,
and receives the answer " Stay where you are, or I will kilt
you ! " Undaunted by this threat, the bandit follows him, and
while the two who have been ordered to seize the chest ascend
the rock, the captain, Andrés, and the devil remain below. In
pursuance to bis leader's command, one of the freebooters opens
the box, and finds that the statement of Andrés regarding its
contents is correct. When this information is communicated to
the captain, he declares that it is manifestly impossible for Christ
to be contained in such a small receptacle - an assertion with
which the devil agrees. A few moments later, singing and the
sound of musical instruments is heard, and aglow with lights
the child Jesus emerges from the box. Dazed, the bandits falt
prostrate on the ground, while the angel throws himself on his
knees and sounds a small bell. Moron, greatly excited, hastens to
seek his master, and finds that although be is standing not far
distant, his back has been turned toward the altar, and be is
quite unaware of what bas bappened . On being told of the
miracle, Andrés avers that be does not have to see it to believe
it, whereupon Moron, mystified by his master's apparent indifference, declares that he is going to look at it while he can. At
this instant music is again heard, and the child Jesus re-enters the
box, \Yhile the bandits gradually, and with great trepidation, rise
to their feet.
Enraged at the effect that has been produced upon the freebooters by the miracle, the devil bids the captain kill Andrés, a

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

suggestion he eagerly adopts. When be atternpts to draw his ·
dagger, however, the leader is sta1 tled to find that something
unseen restrains him, and · be exclaims " This it doubtless an
intervention of the divine power ! " More infuriated than before,
the evil one advises the captain to station himself and bis men
at tl1e mouth of the cave, and when Andrés cornes forth, to
shoot him down on the spot. Again the devil's counsel is welcomed by the captain, but the ange!, who has overheard it, plans
to protect Andrés, and accordingly tells him that the safety of his
life depends upon bis bearing the Host to its destination, while
he - the angel - accompanies the bandits. The ange! then
disappears, and Andrés ascends to the altar, removes the reliquary , and, with Moron, passes to the opening of the cave. As
the two make their exit, the brigands fire point-blank at Andrés,
who falls crying '' I am dead, heaven help me! " Moron,
however, observes that bis master is unscathed, and plucking off
the balls which are adhering to bis jacket, bids him rise. Gradually Andrés does so, and when be finds that he bas not
received the slightest wound, is astonished, and declares that the
reliquary has saved bis life. Convinced that his enemy is dead,
the captain and bis companions have already retreated, while
Andrés and Moron set out for Alcala.
As soon as the latter have departed the devil appears, and after
having bemoaned, at considerable length, bis defeat and the
fact that soon the Host will be safely deposited at Alcala, be
swears that he will take vengeance on Andrés and Christ, bis
protector.
Andrés and Moron reach Alcala, and present the Host to the
Company of Jesus, whither cornes the faculty of the University to
doit honor. The Child Jesus (typifying the Company of like
name) declares that a lapse of many years bas unimpaired the
Host, and asks the varions faculties, in turn, wbether this is in
accordance with the laws of nature. Philosophy is the first to
respond, and avers that only a miracle could make possible the

�320

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PÉREZ DE MONTALVAN"

preservation of the Host for such a long period. To this declaration Medecine, Theology - represented by the angel - _and
Canonical Law agree, whereupon the Child Jesus, clanons
having sounded, asserts thaL the spirit of. God alo~e must have
led them to such an unanimous opinion. The dev1l declares that
no miracle is resp·onsible for the unimpaired condition of the
Host, and having given his reason for such a belief, advances other
objections. All of them, however, are so fully answered by the
angel that at last the evil one admits bis defeat. The angel then
bids ;he Company place the Host on an altar for veneration, and
acquaint the Governor with their action, in order that he may
stamp it with bis approval.

321

SECTION III
NOTES

A. -

CoMEDIAs

HEROICAS.

A lo hecho no hay Remedio, y Principe de los Montes
Schaeffer 1 remarks that this co!lledia bas a bad style and is
unnatural. The trutb of the first part of this criticism I grant, but
I think that the second is a little severe.
The garden scene in Act II. is clever, and the cbaracter of
Segismundo shows that nôble blood will assert itself, no matter
what be the environment.

A lo hecho 110 hay Remedio, y Principe de los Montes was printe&lt;l
in the first volume of Montalvan's Comedias, and dedicated to
" El Excelentisimo Senor Don Manuel Alfonso de Guzman el
Bueno, Duque de Medina Sidonia, Conde de Niebla, Marques
de Caçaça, Capitan General del Mar Occeano, y costas de Andaluzia, del Consejo de Estado de su Magestad, y Cavallero de la
insigne Orden del Tuson de Oro. "
It was performed by the company of Bartolon1é Romero in
the salon at Madrid, January I, r 634
and was printed in part
twenty-eight of CoJ11edias de varias Autores, Huesca, the same
yearJ. lt was also performed before the King a.nd Queen,
2

1.
2.

;

Vol. L p. 449.
Reuncrt, Cbro11ology, p. 332.

3· La Barrera, p. 684.
REVCE HlSPANJQq,.

B

2 [

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GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PÉREZ DE MONTALVAN"

preservation of the Host for such a long period. To this declaration Medecine, Theology - represented by the angel - _and
Canonical Law agree, whereupon the Child Jesus, clanons
having sounded, asserts thaL the spirit of. God alo~e must have
led them to such an unanimous opinion. The dev1l declares that
no miracle is resp·onsible for the unimpaired condition of the
Host, and having given his reason for such a belief, advances other
objections. All of them, however, are so fully answered by the
angel that at last the evil one admits bis defeat. The angel then
bids ;he Company place the Host on an altar for veneration, and
acquaint the Governor with their action, in order that he may
stamp it with bis approval.

321

SECTION III
NOTES

A. -

CoMEDIAs

HEROICAS.

A lo hecho no hay Remedio, y Principe de los Montes
Schaeffer 1 remarks that this co!lledia bas a bad style and is
unnatural. The trutb of the first part of this criticism I grant, but
I think that the second is a little severe.
The garden scene in Act II. is clever, and the cbaracter of
Segismundo shows that nôble blood will assert itself, no matter
what be the environment.

A lo hecho 110 hay Remedio, y Principe de los Montes was printe&lt;l
in the first volume of Montalvan's Comedias, and dedicated to
" El Excelentisimo Senor Don Manuel Alfonso de Guzman el
Bueno, Duque de Medina Sidonia, Conde de Niebla, Marques
de Caçaça, Capitan General del Mar Occeano, y costas de Andaluzia, del Consejo de Estado de su Magestad, y Cavallero de la
insigne Orden del Tuson de Oro. "
It was performed by the company of Bartolon1é Romero in
the salon at Madrid, January I, r 634
and was printed in part
twenty-eight of CoJ11edias de varias Autores, Huesca, the same
yearJ. lt was also performed before the King a.nd Queen,
2

1.
2.

;

Vol. L p. 449.
Reuncrt, Cbro11ology, p. 332.

3· La Barrera, p. 684.
REVCE HlSPANJQq,.

B

2 [

�'.
322

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

November, 1635 ' . Entitled Principe de los Monte:, as_a suelta, it
/ has been wrongly ascribed to Calderon 2 • Mon::to s Fmgir y amar
much resembles it.
Scene : Albania.

Los Amantes de Teruel.
1
/

Whetber or not the events here pictured have their foundation
in fact, has long been a matter of dispute.
.
.
The first to attempt to prove their falsity was Isidoro Anu116n who in his Noticias hist6ricas - Madrid, 1806 - , declared
the 'principal document supporting the tr~dition, to b~ apocryphal. This document was discovered by h1m at 1 erue~ m r 806
in the archives of the Cburch of San Pedro - the bunal place
of the Amantes -, and purports to be copied in r 6I 9 from an
old manuscript in the city's archives 3 • It contains a prose narrative of the so-called tradition, and is written, to a great extent,
in imitation of archaic language 4 • However, the modern character of the chirography, coupled to -the facts tbat there are
intercalated, literally, many verses from th~ poe~n of Juan
Yagüe de Salas - Los Amantes de Teruel, pubhshed m 1616 - ,

1 . This item was taken from a m,mus~ript note made by La Barrl!ra in tl'.e
c:opy of lüs Catcilogo, now in the Bib~oteca Naci?n:)· He States that he derivcd the information from " el Arcluvo de Palaz10 •
2. La Barrera, p. 525•
p 1
z. / ·
3. Neither can this manuscript now be found, nor the ape es s~ue o,
amautes mentioned in a modem index of documents of the Ayuntarniento of
Teruel. (See Emilio Cotarelo y Mori's Sobre el Origen y ?esttrrollo ~ lu
Le)'end,i de /~s A 111 antes de Teruel, reprinted from the Re·1;1.!ta d~ Arohwos,
Bibliotecas y Museos, Madrid, 19c3, p. 7, pote 2.) ~rom _this article_

1ha::

adapted practically all the present account of the d1scuss1ons regardmg t 1

A11umtes tradition.

· p·,iragrap\1 of tbis document is reprinted by Cotardo Y
4. ·ri1e openmg
Mori, ut supra, p. 7-

and that Juan Yagüe, himself, appears as one of the witnesses
to the copy, led Antillén to believe that is was a forgery of the
former 1 •

In I 806, Antillén also d:iscovered in the archives of the Churcb
of San Pedro a document relative to the ,mummies of the
An'.antes, and the various changes of pl:ace they had suffered.
This paper was drawn up by the notaries Juan Heruandez and
Juan Yagüe de Salas, and certified to by witnesses. Like the his~ori~al narrati':'e, the document is in modern handwriting, but
It g1ves no hmt of the location of the one from which it is
copied. It avers that up to r 555 the bodies of the Arnantès rested
in _an_old chap~l, but that in said year repaüs to the chapel
neœss1tated the1r removal, and they were placed in two caskets
and transferred to the Chapel of San Cosme y Damifo. In April
r6r9, - continues the document, - the prebendaries Mosén
Juan Ortiz and Mosén Miguel Sanz, assisted by the sacristan,
~:ide an excavation at the foot of the altar in the chape! and
discovered two caskets. Each contained a mummified body, and
one '.' un pergam~no 6 papel" which read " Este es Diego Juan
Martmez de Marcilla que murié de enamorado 2 " .
1 - Cotarclo y Mori states - p. 8 that be believes the forgcry to be of
?mch later date, and tbat Juan Yagüe's name and verses we.r e inserted to give
li a color of truth.

Later, the supposed A111a11tes were placed together in a standing position
a ~ooden closet in the wall of the adjoiui11g cloister, where Antill6n saw
them '. 11 the year already mentioned. In 1854, they suffcred another chan&lt;&gt;c
regard111g which Fcrnandez-Guerm y Orbe says - Auto&gt;es Dramâïicas vot r'
.
. de
' tcm-' ,
Pj 4-? 1 ·. " ·· · se 1es 1a br6 d1gno
y honroso monumento a. manera
P Cte, en un salon que da al claustra y cuya antigua b6vcda bizantiua krc~lza. Ocupa d centro del monumento muy rica. urna de cristal, y continüan
alli. de pic _coma antes, los dos esqueletos, 1;:J de Isabel i mano derl:'cha
cubicrtos con cldicados cendaks desde la cintura à la rodilla. ''
'
. In 1905, when I visi_tecl Teruel, each of the nmmmies Lay in a glass-topped
wood~n case upon winch 1217 w~s inscribed as the date of their death. They
w_ere 111 a :emarkable state of preservation, even some of the fin&amp;er nails
Still rèma1 nmg mtact.
·
A stnp
· of da.rk red vdyet lay ucross the.ir 0middlcs.
•

111

2·

�324

GEORGE WILLIAM BACON

But Antill6n's theory was not to remain unchallenged. In
1838, Isidoro Villarroya in the prologue of his novel, Marcilla y
Segura 6 los Amantes de I eruel, declared that a person - unnamed by him - had discovered certain " Original Notes" of
Juan Yagüe, in which the story of the Ama11tes was told very
briefiy and " toda en fabla antigua ". These "Original Notes"
are nothing more, however, than Villarroya's rifaci111ento of the
document discovered by Antill6n, and indeed reproduce its first
or archaic part verbatim. By means of such expressions as " a
leaf is lacking" and " this is illegible ", Villarroya contrived to
omit whatever tended to weaken the apparent authenticity of the
original. He claimed this version to be of 1619, and was so
satisfied with it as to assert that had Antill6n seen it, be would
have come to very different conclusions.
When, in 1842, .t:steban Gabarda, a lawyer of Teruel,
published his Historia de los Amantès de Teruel, con los documentas
justificativos y observaciones criticas del Autor, he reproduced
Villarroya's version, but not without making therein certain
additions - nov,,, the insertion of a word; 110,1-:, of new details.
Next in order cornes Juan Eugenio ·Hartzenbusch, who, in
1843, in the review El Laberinto, and, in 1861, in bis prologue
to Renato de Castel-Le6n's novel, Los Amantes de Teruel, accepts
the documents reproduced by Gabarda together with bis " Observaciones Criticas 1 ". The tone of the distinguished littérateur,
however, is not one of perfect conviction, and it is for this reason
that there was sent to him from Teruel another copy of Villarroya's narrative, distinct from the well-known one and from that
of Ga barda.

1. Cotarelo y Mori remarks - p. 28 that uot only does Gabarda exhibit great ignorance in his work, but he is quite devoid of the critical factùty.
In view of the importance attached by the latter to his " Observaciones Criticas ", this statement is most amusing. That Cotarelo y Mori's charges are justitied, is proven by the two absurd misstatements of Ga barda whicll he cites.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

'iA

325

In 185 5, Aureliano fernandez-Guerra y Orbe had written an
article for the periodical La Espana in defense of the tradition,
and later he reproduced this, with some additions, in his
Hart,enbusch, Est11dio biografico y critico. The latter ·was reprinted
in the Colecci6n de escritores castella11os, Madrid, 1887.
In his Introduction to Hartzenbusch's drama Los Amantes de
Teruel - reprinted in Au/ores Dra111!tticos, vol. I, p. 429 ff. -,
Fernandez-Guerra declares 1 that Antillon's work " falto de documemos 11tiles, no apreci6 atinadamente la verdad ", and that the
tradition cannot be disputed. In support of this statemem, he
avers that the story of the Amantes was not doubted till 1618,
when Dr. Vincencio Blasco de L-lnuza, in his Historias eclesi!zsticas )' seculares de Arngôn, " ·rote " flo J creo certisi mamente ser
fabuloso ".
Seeing that the belief in the tradition of the Amantes was
growing ,,·eaker, in 1895 the Ateneo of Teruel organized a disputation in order to determine what daim the storv had to authenticity. The verdict pu blished is that of Federico· Andrés, who, in
his Breue res11111en de la His/aria de los A111antes de Teruel, made
noble and praiseworthy efforts to uphold the tradition 2 •
As far as I am aware, the most recel)t literature on this much
discussed subject is the article of Cotarelo y Mori, the title of
which I have cited on p. 322, note. He maintaios that the story
of the Amantes is nothing more than a Spanish adaptation of
Boccaccio's Florentine tale Girolarno and Salves/ra, found ln the rfourth day of hi1, Deca111eron. His principal reasons for such a
belief and for regarding the tradition as apocryphal, I shall give
as briefly as possible. They are as follows : ---+
The theory of Hartzenbusch and Fernandez-Guerra, that Boccaccio based bis story upon an actual occurrence at Teruel, pre-

t.

P.

2.

Cotarelo y Mori, p. 4.

421.

�326

GEORGE

WILLIAM

supposes a Spanish influence in ltaly which did not exist either
in the fourteenth, fifteenth, or the first half of the sixteenth
century. A century had passed since Boccaècio had written
Gi-rolamo and Salvestra, when - after the conquest of Naples by
Alfonso V. of Arag6n - the Spanish poets began to have intercourse with the Italians 1 • Since Boccaccio's staries were current
in Spanish by the end of the fifteenth cel1tury, is it not remarkable, if he had taken the subject of his Girôlamo and Salvestra
from the Amantes, that some of the Valencians who exploited
him to such a degree would not have mentioned it ? 2 "
If the event were true, it is very strange that, in the fourteenth, fifteenth, or first half of the sixteenth century, no reference should !rave been made to it; and that it should have failed
to inspire any popular song, refrain, or proverb. Other happenings, long since forgotten, still exist under this paremiological
forrn '· On the other band, many so-called traditions are only
incomplete popular recollections of literary works. Varions
pseudo-traditions concerning King Don Pedro are derived from
the comedias of Lope, Vélez de Guevara, or Claramonte 4 .
Up to the publication of the poem of Juan Yagüe de Salas in
16 r q, the tradition of the Amantes was neither very popular nor
very widely disseminated. This is proven by the fact that of
Alventosa's Historia only one copy remains, while Villalba's
narrative was not printed till our day. Rey de Artieda considered
the seat of the tragedy as of such little importance that he did
i;iot add it in his title, styling his piece merely Los .Amantes. In
the poem of Jer6nimo de Huerta, the story is a brief episode of
fifty-seven octave stanzas, intercalated in about eight · thousand
verses. Ali this indicates that the Spanish legend had its origin

1.

Il

Cotarela y Mari, p. 3I.

Op. cit., p. 32.
;. Op cit., p. 5.
4. Op. cit., p. 6.
2.

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

BACON

in the middle of the sixteentb century ; and during its period of
crystalization in the last years of that century and the first of the
following, passes through the varions forms which we have of it '.
There is great différence between these versions. In Villalba, the
temporal setting is the end of the thirteenth century; in Artieda,
Huerta and the poetas c6micos of the seventeenth century, it is
placed in the sixteenth z ; and in Yagüe, about the year I 2 30.
Only in the apocryphal narrative, and in the eightèenth century
inscription on the case containing the mummies, is the date
given as r217 3 • Then, too, there is an equal variance in some
matters of âetail, by no means unimportant. For example : - In
Villalba, the hero passes to Italy, and returns only many months
after the expiration of the seven years granted him. In Artieda,
he remains during this time in Tunis, and reaches Teruel only
an hour or so too late -1.
Were the tradition authentic, the early narrators, Villalba,
Artieda, Huerta, and the anonymous author of the Jomada de 511
Majestad Felipe III., would hOt have failed to give the names of
the parents of the Amantes and of lsabel's husband, or at least to
make some mention of their families s. Not till the poem of
Yagüe is this deficiency supplied 6 • He names the lover of Isabel,
Martin Garcé~ de Marcilla, and makes hirn a descendant of the
Garceses and Gardas, Kings of Aragon. In a Genealogical Memoir
011 the Fnmily Garcés de Marcilla, printed in 1780, Joseph Tomas
Garcés de Marcilla attempts to prove this descent, but his gencalogy is a fa bric of falsehoods 1.

1.

1

Op. cit., pp. q &amp; 32.

By an evident error of the printer, Catarela y Mari is made ta say " en
el siglo xv ".
3. Op. cil., p. 33.
4. Op. cit., p. 32.
5. Op. cil., p. p.
6. Op. cit., p. 17.
7. Op. cit., pp. 16 &amp; 17.
2.

�GEORGE WILLIAM BACON

Regarding the mummies : - According to the apocryphal
document found by Antill6n in the Church of San Pedro, the
bodies were discovered for a second time in 1619, through the
information given by some persans who remembered where they
had Iain since 1555. As this proves that tbeir place of burial was
unmarked, how was King Felipe able to visit their tomb in 1599,
when passing through Teruel on the way to Valencia to marry
Dona Margarita of Austria' ? And how could Villalba, in 1577,
state in his poem that the bodies " juntos prevalecen en dia Il
sanos, incorruptibles y olorosos, Il enteras en la iglesia de San
Pedro? " And, on the contrary, if in I 577 the bodies were
known to be munimified, and were considered to be those of the
Amantes, how cornes it that in 16 r 8 Dr. Blasco de Lanuza denies
the existence of a tomb with an inscription ; since he says tbat
none appeared in the reconstruction of the church ? And why
were neither the mummies nor their grave seen in I 61 r by Juan
Bautista Labana, who - in travelling through Arag6n to make
a map of the kingdom - described in his Itinerario the churches,
etc. of Teruel ; and mentioned tombs far Jess important 2 ?
Cotarelo y Mori declares that he knows of but one explanation
for this confusion, which is the following: - " The mummies
were actually discovered about the middle of the sixteenth century, and then Pedro de Alventosa composed his poem. But his
countrymen being unconvinced, the bodies were reinterred, and
the spot was left unmarked. For this reason Villalba remembered
the occurrence in 1577, while the others, in 1611 and 1618, knew
nothing of it. In the meantime the legend had become better
known, and sometime during the seventeenth century the bodies
were again found and given the name which they bear to-day 3 " .

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

329

The mummies cannot be said to be authentic; they are merely

nrn bodies exhumed after the legend began to gain currency.
Perhaps they ,vere buried together through being tbose of
husbanJ and wife 1 •
Returning to the tradition : - Is it nqt indeed remarkable
that love could simultaneously cause the death of two persons ?
And is it likely that Marcilla would have chosen the bridai
chamber as a place in which to make his• corn plaints to his former mistress ? He is represented as doing so in the \·ersions of
Villalba, Artieda, Huerta, and Yagüe; but if the tragedy of the
Amantes had occurred in Spain, it would have been enacted as
pictured by Montalvan, José Garcés, or Hartzenbusch 2 •
Cotarelo y Mori thus ends his argument, which appears convincing enough to shake the faith of the fondest adherents of
the tradition.
Up to the time of Hartzenbusch, the best known dramatic
adaptation of the Amantes story was that of Montalvan, who
alters to a considerable degree the ordinary form of the legend ,.
A comparison of bis piece with Tirso de Molina's drama Los
/ A111anles de Teruel shows that our author bas followed Tirso
/ closely in the second act, some of the verses being identical. His
other two acts are widely different from those of Tirso.
Montalvàn's comedia owed its popularity to the excellent treatment of the theme, the skillful delineation of character, and the
pathetic language employed. It bas been performed with success even in our o,vn day 4. The defects are an obtrusive gracioso, and an occasional tendency to lapse into verbosity. Like \
bis predecessors - Artieda, Huerta, and Tirso - Montalvan
r. Op. cit., 1. c.
Op. cit., p. 33.
3. Our amhor nof only omits the unbecoming sccne whcrcin Diego, a
2.

I. That he did so is asserted in the Joninda de Su Mnjeslad Felipe Ill.,
already referred to.
2. Cotarelo y Mori, pp. 2 5 &amp; 26.

3. Op. cil., p. 26.

corpse, is borne to his housc by the husband of Isabel; but causes the latter
to die at home instcad of in the church.
4. Rivadcncyra, ,·ol. 45 , p. xxxr,

�GEORGE WILLlA:M BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

chooses the reign of Charles V. for the temporal setting of bis
p1ece.

Los Amantes de Teruel was printed in the first volume of
Montalvan's Comedias, and dedicated ta " El Maestro Ioseph de
Valdivielso, Capellan del Serenisimo Infante Cardenal, y varon
insigne de nuestros tiempos." It was performed by the compa1:y
of Manuel Vallejo r, and printed in part forty-four of Corneduts
de diferentes Atttores, Zaragoza, I 6 52 •.
Scene : Terud and Tunis.
Amor, Lealtad î' A111istad

33 1

Scottish King Filiberto, which is, of course, not historical.
The Peace alluded to in Act I. between France and Scotland 1
was made in 1295, and lasted for over three hundred years. les
permanence was due ta the fact that it v,as a league between
nations more than a league between Kings.
Arnor, Leal/ad y Amistad was printed in the second volume of
Montalvan's Comedias, and also in part twenty-five of Comedias
recopiladas de diferentes a1ttores e illustres Poetas de Espaiia, Zaragoza, 1632 '.
Scene : Scotland.

3•

La Centinela del Honor.
.,

1
1

~
,

~'•-~:

~~I
... .,.,

"!

• .. 'li
'

.

~ \1

This is a pleasing piece, in which jealousy figures promi~en~ly.
The centre about which al! else revolves is Laura, the pnnc1pal
female character, who is besought for her lov~ by no less than
four suitors at the same time. Lisardo is a striking example ot
Joyalty, the ever popular theme in that day, for h~ ':vill_ die
rather than be thé King's rival. The plot in Ac_t II. 1s mtncate \
but is skillfully developed, and offers a go0d spec1111en of Montai- 1
va;i's adroitncss in bandling complicated situations.
The King Felipe of France, mentioned ~erein, can almo_st
certainly be identined with Philip IV., the Fair, who was barn m
1268 and ascended the throne in r 28 5. He had a daughter Isabel,
who became the wife of that Edward later crowned Edward II.
of England. Montalvan represents Clorinarda as marrying the

Although this comedia - which evidently derives its title
from the lines spoken by the Duke at the close of Act II. 2 - in
some respects resembles Coma se guarda el Honor, yet the similarity is not sufficient to detract from its interest as a distinct
composition.
La Centinela del Honor might well be regarded as a conscious
effort on the author's part to illustrate the abuse of the divine
right of Kings. However, it is scarcely possible tbat Montalvan
had any such intention, in view of the close of the piece, where
evi&lt;lences of loyalty and devotion to the King take the place of a
well merited assassination ,. More than once does bis Majesty

La Barrera, p. 684.
Pues honor viva, Il para que el vulgo infame li la centinela del honor
me !lame".
3. Such undeserved loyalty also finds expression in a portion of the Dnke's
speech which immcdiately precedes his entrance of Teosinda's house, after
his conflict with the Count and Marquis - Act III :
" y si a la hazafia que cmprendo
se oponen puertas, mil puertas
derribaré por cl suclo.
I.

Cf. Montalvan's Comedias, vol. I, edition of 1638, fol. 237. A play of
like title was performed by Manuel Vi1llejo, November 27, 1633, - see Rennert, C/Jronology, p. 332 -, but whether it was Montalvan's or not cannot be
1.

detennined.
2. La Barrera, p. 687.
. .
,
•
3. There are several comedias bearing_ titles, )ike, or s1milar to th1s. Lope de
Vega wrote an Amor, Leal taa y A1111s ta d ; r irso, A 111or y el Amistad ; and
Luis Vélez de Guevara, Riesgos, Amor y Amistad.

2. "

�332

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BII.CON

brand Marco Antonio traitor - an epithet far more suited ta
Enrique himself, would usage a]low of its application. Tbat the
King desires Teosind·a for bis wife and not his mistress is in bis
favor, and one regrets tbat Prince Ladislao in Coma se· guarda el
Honor has not an equally honorable intention towards Leonor.
The plot is skiltully developed, and the gracioso does not
offend .
The rarity of the drama must be rernarked ; a$ far as I am
/
aware, it exists only in the British Museum.
Scene: Ireland.

. Como Padre y como Rey.
An interesting play, which in plan and style - as indeed
Schaeffer I remarks - much resembles any one of Lope de Vega's
middle class productions.
· The main theme, the rearin.g of a noble child in secret, is
found again in Palmerfn de Oli-va. The nobility of Carlos's descent is strikingly emphasized in the scene - Act II. - in which
be receives the petitioners. Ail his decisions are just, and the
reasons upon which they are based show no mean mental
ability. The evident purpose of the wbole passage is to delineate
\ his character, and similar scenes . are to be found in other plays
\ of our autbor.

Y si hallo al Rey con tu esposa,
pedire, aunque en ta! aprieto,
pi1ra cobrar nucstrn fama,
a mi lealtad el consejo ;
que hasta en tales ocasiones
es, hi jo, accrtado acuerdo,
que no se pierda a los Reyes
de ningun modo cl respeto ".
r. Vol. I, p. 447.
'

333

The third act testifies ta Montalvàn's clevernes~ in contriving amusing situations which can arise from mistaken identities.
Co1110 Padre y como Rey was performed by the company of
Antonio de Prado, January I, and June r2, r63-5 '. A manuscript
of the piece - partly autograph, in the opinion of Sr. Paz y
Mélia - in the Biblioteca Nacional beats the date 1629 2 • Another manuscript of the comedia in the same library bas this marginal note : " Hizose esta comedia en Rioseco, estu rn seco el
corral, coma en todas 1. "
Como Padre y como Rey was remodeled by R. de Valladares y
Saavedra, and publisbed at Madrid in 1848.
Calderon wrote a play of the same title i •
Scene : Italy (?).

y

Como se guarda el Honor.
La Barrera s states that this play is probably identical with

Como Padre y como Rey, but such is not the case. lndeed the only
point in which Como Padre y coma }ley resembles the present
piece is that scene in the former -- Act 1. - wberein the
Prince enters the apartment of Violante, and tries to force his
attentions upon ber. For this a parallel is found in Conw se
guarda el Honor, wbere, in Act Il., the Princ_e is ad rnitted ta
Estela's room by Camila 6 • ln al! other respects the plays are qui te
different.

2.

Rcnnert, Cbrouology, p. 336.
Paz y Milia, art. 64 5.

3.
4-

Op. cit., 1. C.
Op. cit., art. 646.

l.

5. P . 268.
6. These two scenes recall still another of the sanie type in La mas cous/ante.
Mujer, - Act II - , in which the Duke's designs upon Isabel are frustrated
by her lover Carlos.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

The scene between the King and Ladislao at the opening of
Act II., brings to mind the interview of Felipe with bis son in
the third act of El segundo Sérzeca de Espana (Part 1.) In disposition the two Princes have much in common, for both are
obstinate and conceitcd .
The character of Rosaura is by no means a faithful picture
of childhood, for what child of her years could speak thus : -

should marry ber parents's persecutor and a rake, is doubly so.
On the whole, the play is interesting, even though the same
theme has been used more than once by our author. The title is
particularly appropriate, and the rarity of the piece deserves
notice 1 •
Scene : A city in Hungary, and the district adjacent.

334

·" l'\o vé aquel cdificio,
que parece del cielo precipicio,
que ostentando en el mar pardo plumage
se nos miente celage ;
pues alli vive Estela, madre mia,
y oy a tierra venia [yo],
codiciosa de ver sus desengafios ;
sicndo la primer vez que en mis diez a1ios
sus esmeraldas piso. " ,

Even Carlos cannot refrain from expressing bis surprise,
when, - same act - , on asking her where she notices ber
mother's sorrow, she replies : - " En que? en mirarla a los
ojos, Il que son lenguas del discreto. " W·hereupon her father
remarks : - "Dies te haga suya: que gracra ! "
It is not easy to conceive how one, after having suffered such
persecutions as does Carlos, could, without hypocrisy, address
bis King in these words : - " Monarca excelso del Orbe, Il a
tus pies hurnilde rindo Il mis !abies por tantas honras 2 . "
Nor can we imagine how Estela, so well acquainted with the
dissolute character of Ladislao, could allow ber daughter · to
become his wife. In view of the tender years of Rosaura,
wedlock ,vould be absurd in any case, but that, above all, shc
r. Her reply to Ladislao's question as to where is the home of her parents
(Act III).
2. Said by Carlos on the occasion of the King naming rus daughter Queen,
and him Govcrnor.

335

Cttmplir con su Obligaci6n.
Written in pure, energetic language, this is an enterta1111ng
piece, in spite of the fact that it is rather unskillfully constructed. Jealousy plays quite an important rôle, since it impels
Camila to disclose to Clenardo Juan's supposed infatuation for
Celia, and influences Clenardo to banish Juan. The self-sacrificing character of the latter is strikingly illustrated by his resolve
to return to Florence at tl1e risk of bis own life, in order to
avenge the wrong clone bis sister Estela by Arnesto.
The meeting of Camila and Juan at the close of Act I. recalls
a very similar scene between Isabel and Carlos, in the first act of

La mas constanle Mujer.
Cumplir con su Obligaci6n, as a who1e, resembles one of the
better plays of Lope de Vega's, and was the second that Montalvan wrote, as we learn from the dedication 2 •
, It was printed in the first volume of our author's comedias, and
dedicated to " El Ex.::elentisimo Seiior Don Gaspar Alfonso de
Guzman el Bueno, Conde de Niebla, Marques de Caçaça,
Capitan General del Mar Occeano, y Costas de la Andaluzia, y
Gentilhombre de la Carnara de su Magestad. "It was performed
by the company of Tomas Fernandez before July 3 r, r 625 ,.
Scene : Florence.
1. As far as I am aware, Co1110 se guarda el Honor is found only in the
British Museum and Bibliothéque Nationale.
2. " .... es la segunda que escrivi en mis primeras afios, .... "
3. fü:nnert, Chro11clogy, p. 33 7.

...

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

337

have the same abject -

La Desdicha venturosa
Besicles being greatly marred by culteranismo, this co111edia'
suffers from verbosity ; some parts are almost unbearably
tedious.
The scene, characters, and plot are radically different from
the supposititious Los Contrarias parecidos, Desdicha vent11rosa y
confttsa Ingalatt!rra existing in the Biblioteca Nacional, and attributed by Paz y Mélia to Montalvan 1 •
A Carlos Esforcia figures also in La 111!ts constanie Mujer.
Scene : Mantua and its environs.

La Deshonra honrosa.
The subject of this drama is good, but loses force and convincingness through being treated too diffusely. A liberal application of the pruning-knife would be of great.benefit.
A careless oversight is noticeable in Act 1., in tbat ,vhile
Leonardo receives orders from the King to bring Flora to the
palace, and he actually visits her house with this intention, be
/ evidently does not carry it out. That such is the case is proven
by two subsequent remarks of Ordono, which show conclusively
that Flora has not left ber bouse. Montalvan gi,·es no reason why
/ the King's command is not obeyed, and more than once shows
neglect regarding such matters.
The exchange of the letters is skillfully contrived. Alonso's
order tbat Flora make her home at the palace, recalls a like
behest of the King to Carlos in Como Padre y coma Rey ; and both

that of putting an end to a love affa.ir.
La Desbonra honrosa was printcd in the second volume of the
comedias of Montalvan, and a manuscript copy in the Biblioteca
Nacional, dated r 622 ' , proves that he could not have been over
twenty years of age when he wrote it. The play shows ail the
defects of an early effort.
The large number of characters therein - sixteen - is noticeable. Scene : Leon.
-

Los Desprecios en quicn a111a.
Jealousy is the màinspring of this co111edia. The diffèrent situations are wtll devised and amusing - even if hardi y possible - ,
and tbe individual characters interesting. Schaeffer 2 regards the
play as " recbt schwach ", but I think it is one of our author's
best.
The title is peculiarly appropriate.
In his El Desdén con el Desdén Moreto treats a similar tbeme.
His mode!, however, was not Montalvan's piece, but Lope de
Vegals La Vengadora de las Mujeres.
Los Desprecios en q11ien ama was performed by the company of
Andrés de la Vega, October 22, I 62 5 3. A Loa for the piece exists
in the Biblioteca Nacional 4 .
Scene : The environs of Florence.

t. See Paz y Mélia, art. 88 1.

Vol. I. p. 450.
3. Rennert, Chro11ology, p. 338.
4. Paz y Mélia, art. 1856.
2.

J.

See bclow.

REVCE HISPA N/Ql'E.

B

�338

GEORGE WILLI.-\M BACOJ:&lt;

El Fin mas desgraciado y Fortunas de Seyano, J Anwr,
Privanz.a y Castigo ',
The fall of Sejanus, the once all-powerful favorite ofTiberius,
for01s the subject of this drama. For the historical frame-work
Montai van bas probably availed himself of a Vida de Elio Seyano,
published at Barcelona in 1621 2 • Here, as in sorne of his other
plays treating historical themt::s, he modifies facts in confo~mity
to the dramatic exigencies. For example, the downfall of Seianus
is represented as occasioned directly by the jealousy of his wife
Laura her real name was Apicata - , who reveals his
disloyalty to the Emperor. This does not ;iccord with history,
for Tiberius, hit'nself, was too crafty and sqspicious to neeè a
delator against his former favorite 3 •
Although the subject of the play is entertaining, our author
has treated it in a rnedîocre manner, the action dragging so much
as to be tedious. It is one of the few productions of the old SpanJ ish theatre that bear the designation "- Tragedia " after their
ti.tles.
Amor, Pri·vanza y Castigo was printed in the first volume of
Montalvâo's Comedias, and dedicated to " Don Gonçalo Davila
y Coello, Sen.or de los Estados de Navalmorqueode ". lt was
performed by the cornpany of A11drés de la Vega 4 , and apl1eared

I. Mesonero Romanos - in Rivadeneyra, vol. 45, p. LIV - , misled by this
double title, catalogues this as two distinct plays.
2. Scb,teffer, vol, I, p. 444 . The ultimate source of our information rega_rding Sejanus's conspiracy is Tacitus, Suetonius, Velleius Paterculus and Dion
Cassius.
3. A similar change for drnmatic dfect is made in El i •,1lienft Nazareno,

S1t11s611.
4. Edition of J63$, vol. l, fol. r53. A. L. Stiefel p.

220 -

in Zeitscbrijt, vol._ XV,
points out that the words" Representola (e. g.] R6que de Figue-

JUAN PEREZ DE MQNTALVAN

_339

in part forty,five of Comcdias mreva_s, esc()gida~ de las 11~iom Iugenios de Espaiza, Madrid, r 679 I .
Th!! same tberne is tr~Îlted by Ben Jooson iQ S~jam1s bis Fall.
Scene ; Ro111e imd CApua.

Los Hijos de la Fortu11a 1 Teagenes y Clariq11ea.
The Aethiopica of Heliodorus futnishel? the rnbject rn;i.tter for
this piece, and also for that of Calderon of like title 2 • The comedia
is interesting, and, barring the extravagant incident of the Lotofagos, not so extrernely imprnbable. Moiitalv{m treats bis theme

ro-.i" which foll.Qw t!w qç(füatgry of e,11:h dram:l in YÇ1)ume I. u[th~ Co1wdiar,
signify not " hizo l'!l principal papt:l[ '' a_s H;irtzerJ.busd1 as~ert~, ~ iq Il.iv,JgJ}neyra, vol. 5, p . xxxva, col. 2 - , but that his company performed the
piecc. In support of this statement, Stiefel refers to the Para Todos, _where
Momalvan remarks, just before the opening oi La nuis constante Mujer cdition of r645, fol. 235 h : := " csti! ,igtJardando la gran coni.pai'iia de
Vallejo, p,1ra representar l.t comedia prometida de la Muger rn~~ Con~taute. "
However, tht! words " RcpresentoJa (e. g,] Roqul!" do not ahvays have the
signification whkh Stiefèl attaches to th~m, as is sbown by M_onralvân's n:fcrence to "la Belera ", Parq Torlos, ut supr.i, fol. 179 b. (See note on Esctm-

derberh.

La Barrera, p. 703.
Scbaeffer1 vol. I, p . .45 r. The sanJc source wa;5 utili7,eg by .-\.Lex;iiid&lt;::r
Hardy În bis Les cb_astes et loJ,al4s A111ou.rs t/è Tbeatètw et Charic/ée, performt!cl.
ln the year r60J ; and by Gç11eta:y ip his L'Etbiopique qu /Bs clm~les A·11101Jrs
de Theagh,e et Chariclée, 1609. Ôther versions are those of Dorat, r762, and
Joh. Scholvin, r6o8 - the latter in. Latin. The oJd 1;:ngli_sh play Th~ Strn11ge
Disç011ery is :ùso based upon the samÇ! r.om~nc~. The ]:lest k)lQWn Spa11ish
imitation is that of Ce.rvantçs in his Persil_es y Sigis1111mda (Cf. Schmidt, p. 290;
and Sludies in Ce1·fü11tes by R.udol( Sd1e-vill, ÎI) Modem Pbilo]~g)', vol. IV, !9()6-1.907, - pp. 1- 24 and pp. p7j-704). The Aetbiopica itself was clone into
l:rench by Amiot, Paris, I 549 ; and from this carne the Spanish vtc:r5i911 i;i
Fern,1ndo de Mena, Alcalà de Henares, 1587, Madrid, 16q. (Sch,ick,
1,

2.

vol. IV, p. 427). Probably both Mont,ilvân an,.d C~ld.e r6n macle use

wrsion.)

·

of )\,1.ena's

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

340

GEORGE WILLIAM BACON

qui te differently from Calderon ', but. hoth coinc!de in writing
in the worst Gongoristic style of the tune. Schaeffer states tbat
fat this reasorï. •botb the dramas are tedious; he should have
added that Calder6n's is far more so than our author's. In the
former's version culteranismo abounds, and in more than one passage the sole aim seems to be obscurity i.
.
Los Hijos de la Fortuna, Tt!ltgenes and Clanquea was printed
in the second volume of Montalvan's Comedias.
Scene : (Chiefly), Memphis and Cyprus.
2

Lo que son ]uicios del Cielo.

in

spite of Scbaeffer's statement 4 tbat this co111edia is ,,•ritte?
wholl y in the manner of Lope de Vega, and has for a model lus
El Marqués de las Navas,, it cannot be dassed as one of Mon-

1 . Thè action in Calderon runs as follows : ldaspes, King of ~thiopia,
finds the abandoned babe Cariclea, and after rearing her in secret brmgs hcr
to Delphi, to save ber from being sacrificed. She_ beco 1es _Pri~st:ss of ~poil~,
and at a sacr-ifice offered by the Thessalians falls 111 love wnh feagenes. They
clope, and alter an encounter with pirates land in Egypt, and are captured by
the rebel Tiamis. When the latter is vanquished by Admeta, Qi.1een of ~em·
phis_. they become her prisoners. Admet,1, however, soo~ suffers defeat m a
battle wiù1 Idaspes and Persina, and the two !avers pass mto the ham],s o_f the
latter. Subsequently, Teàgenes is found to be the long-lest son. ot Candes,
and Cariclea the daugbter of Idaspes and P ersina.
2.Vol.I.p.45r.
.
1
3. That this charge of obscurity is justifiable can be proven b~ recalhng t ie
various .appelations given by the m.other of Teagenes to tbe obJ~ct placed by
ber about bis neck. It bears ail the following names : " Là111::1a ,de scda,
nomina, làmina, medalla do.: oro ", and (poss1bly) " cend~l • fhat ~he
reader can form no very definitc conception of its nature 1s not surpns-

ing !

4.

Vol. I. p. 450 .
5• The transaction runs in Lope as follows :

.
,
The Marquis kills one Leonardo in a strect braw 1 at mg11 t • fi 1 e murdered

34 1

talvan's best. The play suffers from weakness, and is so long
drawn out that even the interèst of the subject does not save it
from becoming ,,vearisome. To me, the effect of the conclusion
seems marred by the appearance of the murdered Duke.
A didactic purpose might easily be attributed to the play, since
it is a solemn warning of the risk attending a forced marriage.
De un Castigo dos Vengnn:::_as inculcates the same lesson 1 •
The passage in Act I. in which Fabio urges bis mastet,
Roberto, to imagine imperfections in Leonor, the more easily to
forget ber, much resembles a scene betv,een Estela and Fernando
in No hay Vida como la Honra, Act II. ; and also recalls a scene
between Juan and Carnila in Act L of Cumplir con su Obligacùin.
Lo que sou ]11icios del Cielo was printed in the first volume ot
· Montalvan's Comedias, and dedicated to " Don Ioseph Strata y
Espinola ". It was performed before the King and Queen,
November, 16 35 z ; and printed in part thirty of Comedias fanwsas
de ·varios Alltores, Zaragoza; 1636 3, a·nd in Comedù1s de los mejores
y mas insignes lngenios de Espana, Lisboa, I 652 4 • In the former
collection it ,·vas artributed to an anonymous author '·
man leaves a fiancée, and also an unenviable record of crime . Accordingly,
his spirit appears before the Marquis, and requests that hc have a care
for this lnved one and for the expjation of his misdeeds, in orde.r that his
soul may be ransomed from purgat◊ry. The Marquis complies with this
rèquest, but only after having recei\•ed two \'Îsit~tions from the spectre.
(Schaeffer, vol. r, p. 144.)
1. La 111as.consta11/e Mujer likewise pictures the opposition of parents and
ri\·al families to the marriage of two lovers.
2. This item was taken from a manuscript nore made by La Barrera in the
copy of his Catfrlogo, now in the Biblioteca Nacional. He States that he dcrived
the information from " el Archive de Palazi.o ".
A play entitlcd Los ]uicios del Cielo - probably identical wi.th ours - was
performcd by Bartolomé Romero in the salon at Madrid, Dccember, 1633.
(Renncrt, Chronology, p. 44).
3. La Barrera, p. 685..
4. Op. cil., p. 708.
5. Op. cil., p. 685 .

�GEORGE \YILLIAM BACON

34 2

D. Alonso de Anaya y Espinosa ,vrote a zarzuela bearing the
same title and that of La Vida es Sueno '.
Scene : ltàly.

El Marùcal de Vir6n.
This cornedia is largely based upon Juan Pablo Martyr Rizo's
Historia Tragica de la Vida del D11q11e de Biron, which was first
published in I 629
lt was one of Montalvân's most popular
plays, and bas been performed with success even in our own
2 •

day

3•

The King Enrique of the drama is Henry the Founh of
France. His character as depicted by Montalvan agrees perfectly
with historical accounts of him, for he was bath kind and just,
and somewhat ot a gallant. The Marsbal 4 - Charles de Gontaut - is thoroughl y French, and the ·btending of his real bravery with hollow boasting merits no little praise. He is a very
tragic hero, whose pride, amounting almost to arrogance, will
not bend to ask of Enrique the pardqn that he promises to
grant 5 •
Paz y Mélia, art. 1782.
Ticknor, Lit., vol. II. p. 319, note 37.
The latter adds that the exccution of the Marshal prcceded the first appearancc of Rizo's work by seven years - therefore, he met his death in 1622.
This is not in record with the statement of other authorities, who give 1602 as
the year of the traitor's execution.
3. Schaeffer, vol. r, p. 443 ; La Barrera, p. 692; Rivadeneyra, vol. 45,
p. XXX1.
4. A vivid account of his trial and cxecuti.on, as well as an estimate of
his character, is given by Pierre de !'Estoile in his Mimofres Journaux included in Petitot's Collection complète des Mémoires relatifs à l'H istoire de
France , Paris, 1825, vol. 47, pp. 333-345.
5. That the Marshal was a favorite of the King is attested by the scveral
promotions he received. In 1592, he becam.e Admira] of France ; in 1594,
Marshal ; the following year, Governor of Burgundy ; in I 598, Duke and
1.

2.

1

~"

I 1

1

1'
1

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

343

The character of Blanca has no ,Yarrnnt in history '.
Undoubtedly, the play has g;1.ined much of its popularity from
several higbly ernotional passages, which contain, however, nrnch
that deserves the name of Tirade 2 • To a gt'eat extent, these
scenes would be well-nigh intolerable to a mo&lt;lerb àudiente ;
while the theme of the piece scarcely i:;uffices for a dràma of such
length. At the conclusion, a grevious lack of taste is shown in
causing Blanca to relate, in extenso and with rnuch thetoric, the
execution of her lover.
El Mariscal de Vi16n was printed in the first volume of Montalvan's Comedias, and dedicated to "Don Geronirrlo de Villanueva, Comendador de Villafranca en la Onkn de Calatravai
del Consejo de su Magestad, su Secretario de Estado, y Protonotario de los Reynos de la Corona de Aragbn " . It was performed
by the company of Roque de Figueroa ,, and was printed in
parts twenty-five and forty-four of Comediasrecopiladas de diferentes
A11tores é illustres poetas de Espaiia, Zaragozi, 1632, 1652 ,1_ It also
appeared in a volume of comedias of various authors, without
title-page, which was discovered in Portugal by Gay:mgos i .
Peer. Montalvan represents him as commmmg treasori but oncè, whilè, in
truth, on two occasions his disloyal intrigues were discovered by tbe King.
The leniency of the latter, however, dtused bjm ta pardon the first often,c,
and he would have treated the second in like mar111cr had th e Mnrshal bccn
wiUing to confess his crime.
r. Ticknor, Lit., vol. Il, p. 320, note.
2. In discussing Peyron y Queralt's tragedy Las'Fort1111as tni,1;icas del D1,que
de Memoransi, which dcals with a si1111lar theme, Schaeffer - vol. I, p, 460
- writcs as foUows : "Was &lt;lem Stücke die gerühmte Popularit:it Yerschafft
haben mag, ist wohl det ewig dankbare Stôff des Falles mcnscblich1:r Grosse,
der glt:iche Umstand, welcher Montalvan's 'El Mariscal de Biron' so popuiar
gemacht hat. "
3· Edition ol l638, vol. I. fol. II r. A play èntitkd ElMariscal Cin·erin was pcrformcd by Francisco Lapez, June 8, 1632. lt is probably identirnl with ours.
(Rennert, Chronology, p. 45).
4• L-i Barrera, pp. 684, 687.
5. Op. cit., p. 708.

�344

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

Maria de Cordoba, wife of Andrés de la Vega, a11tor de comedias,
included this piece iu a repertoire of eight dramas, aud by a
license dated November 23, ·1632, obtained the privilege of performing in any two of them in the village of Daganzo, on
Candlemas Day, 1633 1 •
El Mariscal de Vù/m has been attributed without foundation
to Mira de Amescua 2, and was parodied by Juan Maldonado in
his Comedia B11rlesca del Mai·iscal de Viron, printed 'in part
twelve of Comedias 1111cuas escogidas de los mejores Ingenios de
Espaiin, Madrid, 1658 l,
The English dramatist George Chapman wrote à play on the
saine subject, which was performcd at the Black Friars Theatre
in 1608 4,
Scene : Paris, Amiens, and a country-seat near the former.

closed the tbeatres. He also declares it to be considered his best
\ :work; and we know that it was performed simulraneously at the
two principal playhouses of Madrid, and has been a favorite in
Spain even in modern times '.
The action is well sustained throughout, and the firm yet tender character of the heroine merits praise. The great defect is
the too general employment of rhetorical adornment.
It seems wortby of remark that in a passage - Act II. wherein Ser6n speaks of Rosaura's promise to the Duke to keep
"·atch over Isabel, these words are found : " Ella (i. e.
Rosaura) serîa guarda cuidadosa (s. c. de Isabel) ". The phrase
'' guarda cuidadosa " happens to be the title of a comedia of
Miguel Sànchez 2, in which Florencio, disguised as a mountaineer, acts as the guarda of Nisea, annoyed by the attentions of
the Prince. The coïncidence is striking, and perh:1ps Montalvan
was acquainted with this play of Sanchez.
The Esforcia family to which our author represents Carlos as
belonging, is better knm\'n by the denomination Sforza. The
wife of one Luchino of the Sforzas bore the name Isabel, but is
identical with the Isabel of our play in name only 3 • The Count
of Puzol appears to be one of the Pczzuoli family.
La mas constante Mujer forms part of the seventh· day's entertainment in the Para T()dos 4, and was printed in parts twentyfive and forty-four of Co111edias recopiladas de diferentes Autores é
illustres poetas de Espaî,a, Zaragoza, 1632, r652 ;_ lt ,vas performed
before the King and Queen, July, r 63I 6 ; and also performed

La 111âs constante Mujer.
Montalvan tells us in the Para Todos , that tbis comedin was
written in four weeks, prepared by the a,ctors in eight days, and
represented again and agam, till the festival of Corpus Christi

Pérez Pastor, Datos, p. 226.
Paz y Mélia, art. 2020.
3. La -!3arrera, p. 691.
4. See The Tragedies of Cbapman, by Ezra Lehman, Publications of the University of Pennsylvania, Series in Philology and Literature, Vol. X. Philadclphia, 1906.
5. Edition of 1645 ·_ which is the earliest I have been able to consult - ,
fol. 259 : " Todos quantos assistieron a la Comcdia, la avian \'.ÎSto representar en el Teatro &lt;lesta Corte, donde sin diligencias, ni favores, porque su
dueiio, ni las hizo, ni los tuvo, salio con credito de la mejor que avian visto
suya. Escriviola en quatro Semaoas, estudiose en ocho dias, y reprcsentosc
muchos, hasta que la corto el hiJo la forçosa fiesta del Corpus, porque a no
atravesarse este inconveniente, a pesar del calor, y de la embidia, passar:1 otros
quinze dias. "
1.

2.

345

r. Ri,·adeneyra, vol. 45, p. XX XI.
Ccrvantes wrote an eutumls o{ the sam e titlc.
3. See Gi\'io, p. 142 ff.
4- Edition of 1645, fols. 236-258, b.
5. La Barrera, pp. 684, 687.
6. This item was taken from a manuscript note made by La Barrera in the
copy-of bis Catâlogo, now in the Biblioteca Nacional. He statcs that he dcri\'&lt;!d the information fro111 " cl Archivo de Pa}azio. "
\ 2.

�347

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

by"the company of Manuel de Vallejo, April 3, 1633 '. It was
burlesqued by a piece of like title written conjoiotly by Juan
Maldonado, Diego La-Dueii.a, ,111d Jerénimo de Cifuentes, and
.printed in part eleven of Comedias 1mevas escogidas de los mejores
Ingenios de Espaiia, Madrid, 1659 2 •
Under the title L'Isabella, La mâs constante Mujer was translated into Italian by Vitale Mascardi,_ and pu blished at Rome in
1638 by Tommaso Calo 3. 1t was also translated into Dutch by
L. D. Fuyter, and published at Amsterdam, 1651 4,
Scene : Milan and its environs.

1 know of but one copy of Morir y disùnul.a.r - that in the
Konigliche Bibliothek, Berlin - , and the text of this is so corrupt
that some verses are quite unintelligible .
Scene : England.

Morir y disimular.
ln the third act of this play Montalvan states that_ it is the
first be has written, and that therefore be fears he may commit
mistakes. The verses run as follows: -

No hay Vida como la Honra.
Although Montalvan asserts in the Para Todos' that this
cornedia met with success partly through the novelty of the
situations, yet his statement regarding the originality of invention can hardly be accepted, seeing that he used either Tirso's
El honroso Atnvimiento 2 or Lope's El pia.doso Veneciano, as a
mode! •1.
That the popularity of the play was great, however, even if
the ideas were not original with Montalvan, is attested by contemporary evidence s_ It was perforrned many times, simultaneously, at botb the principal tbeatres of Madrid, a distinction \

Jua11elo . Tus males puedes juntar
con cl poeta. afligido
desta Comedia, que ha sido.
la pttmera, y el errar
lo teme par ser primera.

Although the piece is interesting, it is inferior to our
author's second effort, Cumplir con su Obligacion, the first act,
especially, being weak and tedious. With the exception of a very
tiresome scene between Féliz and Juanelo in the second act~ it
} and the tbird sbow such a marked imprnvement as to justify the
conjecture that Lope had a band in them.

1.

Reanert, Cbronology, p. 46.

2. La Barrera, p. 691.
1 ',

1,
1

1

'

1

·Il

,,,1

3. Allacci, Drammaturgia, Venice, 1755, col. 472.
4. Catalogue of the British Museum, su/, lit. " Moatalvân. ''

1. Edition of 1645, fol. 49 b : " General fue el gusto que dib a todos la
Comedia, par teaer èl solo piedad, y honra, par ser los lances tan apretados,
coma nuevos, ... "
2. The plot in brief is as follows :
Lisauro, a noble Vcnetian, has killed a son of the Doge, because he accosted his wife Fulgencia. His property is confiscared, and a premium o~ a tho~sand ducats put upon his head. ln order that this sum may be pa1d to l11S
wifc, who hasfallcn into extrcme poverty, he surreaders hitnsclf to the Doge.
The latter gcnerously constrains his paternal keJiog, and
pardons
Lisauro, who has done no more than avenge his honor. (Schaeffer, vol. r,
p. 369).
3. This comedia. relates of a Venetian, who in a duel has killed the dishonorcr of bis wif.: · is banished · retums · and surrend\'!TS himself to justice, in
order ta save his' fami ly from ;tarvation'. The Doge then pardons him . (Hennigs, p. 85).
4. Schaeffer, vol. I, p. 447 .
5. See, for example, Montalvâo's own words in the Para Todos - edition
cited, fol. 22 b : - " [aqui] pongo la Comedia de No ay vida coma la Honra, \
por ser de las mias la que tuvo m,tyor aplauso, . ... "

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

J W~1ich no other play had attained in Spain up to that rime 1 •
Such a flattering reception was long maintained, and bas been
repeated even at the present day 2 • The drama is one of our
author's best, and was written to defend his literary reputation,.
No hay Vida como la Honra. &lt;lerives its success chiefly from the
final lines of Carlos, and is remarkably free from the comic
element - so much out of place in more than one of Montalvân's productions. The unselfish, noble charactcr of the hero
is well drawn, even though at times he seems rather too rbetorical and bombastic; and Leonor is a mode[ of love and devotion.
Astolfo represents the typical stage villain, of wbom t here are
several other exarnples in Mont,ilvân.
We bave an incident similar to Leonor admittinO'b Astolfo in
.
m1stake for her lover Carlos - Act II. - in the first act of
La Monja Afférez, where as Alonso is about to Yisit Ana ' DieO'o
::,
enters under like circumstances.
No hay Vida coma la Ho11ra forms part of the first day's entertainment in the Para Todos 4, and was printed in part twentyfive of Comedias recopiladas de diferentes Autores é illustres poetas de
Espaîia, Zaragoza, r 632 5• It was performed by Roque de Figueroa,
before March 28, I 628 ; and also represented in _Ciudad de los
Reyes, Peru, two years later, in honor of the birth of Prince
Don Carlos, son of Felipe IV 6 •
A drama of D . Fernando de Vera y Mendoza has a yerv
similar title, No bay G11s/o coma la Honra 7 ; and Paz y Méli/8

I. Cf. La Pœsia defe11did,1 y difi11ida, Mo11talban alabado - in Lâ1;ri111a.s Pa11cgirims - by Doctor Don Gutierre, Marqués de Carea.ga, fol. 17 b.
2. Rivadene:vra, vol. 45, p. xxx1.
'
3. Schack, vol. Ill, p. 386.
4- Edition of 1645, fols. 30-49 b.
5. La Barrera, p. 684.
6. R1~vist11 de Arrhivos, 1901 , p. 705.
7. La Barrera, p. 698.
8, Art. 2 352.

349

cites a comedia, loa, and entremis, all in one, entitled No /Jay
Vida coma la. Honra, 6 No hay Vida coma la Olla.
Scene: Valencia and a lonely spot in the mountains near by.

Olimpa y Vireno.
Ariosto's Orlando Furioso, cantos IX.-XI., here furnishes the
subject matter ', which Montalvfo has freely modified, however,
in conformity to his requirements. Distance is totally disregarded,
for armies march back and forth from Thrace to Bolland with
as much celerity as if the countries were contiguous.

I. Schaeffer, vol. r. p. 446.
Of these cantos the portions utîlizcd are as follows : Olimpa, Countcss of
Holland, fell in love with Vireno, Duke of Zealand, whilc he was stopping at
the Court en route ta Biscay, and he promised to marry her on his return.
Saon after, the King al Friesland sent c11voys to Olimpa's fatber, asking ber
in marriage for bis son Arbantes. When she declined to become the latter's
wife, ber father did not oppose ber; and in the war occasioned by ber refusai
she lost both him and her relatives. Together with the countrv the Dutch
surrendered her to the King of Friesland, and sbe ,vas married to Arbantes .
Meantime, Vireno had leamed frorn Olimpa of hcr plight, and organizing a
fleet, set sail from Biscay to aid her. He was attacked and taken prisoner by
the King of Friesland, while Olimpa, who - in Bolland - lmew notbing of
his misfo11une, killed ber husband and made good ber escape. Furious, the
King granted Vireno one year i:i which to effect her capture, and if at the
end of that tinte he was unsuccessful, he ,vould be ex..:cuted. Through the
united efforts of Olimpa, Orlando, and a cousin of Vireno, the latter was rescued, and a terrible defeat inflicted on the Frieslanders. Olimpa, after creating
Vireno ruler of the subjected country, set sait with him for Zealaod, whither
hc was conducting the daughter of Friesland's King for betrothal to bis Vireno's - brotber. In spite of Olimpa's great love and fidelity, Vireno tin.:d
of her on the voyage, and became enamored of his fourteen year old charge.
Olimpa was abandoned by bim on a barre □ and unpeopled island near Scotland, and after being carried by pirates to the islc of Ebude, was about to be
devoured by a horrible sea-monster, when she was rescued by Orlando, and
became the wife of Oberto, King of Ireland.

�350

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

The language of the piece is excellent, except for an occasional blemish of culteranismo, of which some of the specimens
;.1re absurd, and, moreover, wholly oi1t of place. For exarnple,
in Act Il., Olimpa, addressing Eduardo, styles herself " La
Venus de Olanda" and "De Palas la imagen. "What could be
more unnatural than this !
As in El Mariscal de Vir6n and Los Amantes de Teruel, so
ben: the heroine, in utter defiance to all the canons of good
taste, tells of ber lover's death in a long- discourse, devoid of real
sentiment and wholly .artifiçial in style. The gracioso rôle ot
Clarin, Vireno's servant, is in the first act singularly out of place,
and his nonsense drives even his master to exclaim " Basra ! "
lndeed both he and Olimpa's maid, Fenisa, are so much in
evidence toward the close of this same act, that their presence
can most easily be explained as a drarnatic stop-gap. .
The charaeterization of the fickle Duke and his faithful
mistress merits great praise; in them we have the extremes of
infidelity and devotion. Vireno's temperament is well shown by
bis declaration, immediately bef'ore abandoning Oli111pa, Act III. : " No ay amor, gozado el gusto." .
No /;ay Vida corna la Honra ~ Act I. - contains a possible allusion to this play in the following lines :
" De su querido Viren,p
la bell.i Olimpa se queja,
mas porque le Jleva el alma
que perque el honor k lleva. ''

Act III. exhibits a curious and amusing inconsistency. When
Roldan informs Olimpa that Vireno has deserted ber, he says
that in a boat " [VireuoJ pass6 por el golfo de Calés. " A few
pages later, Olimpa, after killing Vireno, relates to Eduardo that
she was ,1bandoned by him on an island "que la boca cierra al
Ponta y ma:r Egeo." The same spot must then have been situate
in both Greece and France sirnultaneously !

35 1

Olimpn y Vireno was printed in the first volume of Montalvan's Comedias and dedicated to " El Licenciado don Diego de
Tovar y Valderrama, Regente por la Universidad de Alcala, de la
Catedra de Visperas de Canones. " Ir was performed by the
company of Roque de Figueroa, Septembcr n, 1633, and by
that of Juan Martinez, May 2, 16 35 1 ; and was printed in
pait twenty-nine of Corne,dias de diferentes autores, Valencia,
1636
Ina manuscript in the Biblioteca Nacional this play a.ppears
as El Imposible vencido. Olimpia y Vireno 1. Wîth the first title
La Barrera 4 attributcs it - as distinct from Olimpa y Vireno to an anonymous author, and states that it is cited by Lope de
Vega in his Loa sacramental de los titulos de las Comedias.
Scene : Thrace, Bolland, and an island in the A.egean Sea.
2 •

Palrnerîn de Oliva.
Montalvnn here avails himself of the well known Romance or
Chivalry of the same title ,, in which, at pleasure, he bas made
various changes. Alrhough the comedia is poetical and enjoyable,
it is marred by culteranismo, and gains nothing in general effect
through the introduction of the supematural.
The devotion shown Palmerin by bis foster-parents is noteworthy, and Lucelinda offers a striking picture of a woman fairly
crazed with love. The scabrous scene between ber and Palmerin
in Act II. might well have been omitted.

r. Rennert, Chnmolog-y, p. 48 .

La Barrera, p. 685.
3. Paz y Mélia, art. r 578.
4. P. 556.
5- Schaeffer, vol. r, p. 45 r. For a sketch of the contents of tllis Romance
Set! Rivadçneyra, vol. 40, Discurso Preliminr,r 1 pp. xun &amp; XLIV.
2.

�35 2

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

The gracioso is here much out of place, and his feeble attempts
at wit are exceedingly wearisome.
The magic ring given by Lucelinda to Palmerin brings to
f mind the one possessed by Angelica in the Orlando Furioso Canto XI. - , by means of which she escapes from Rogero. The
come(/.ia as a whole may be· styled " spectacular ", in view of the
important part played by the stage machinery.
Palmerln de Oliva was printed in part forty-three of Comedias
de diferentes Autores, Zaragoza, r650; and Valencia, 1660 - according to Fajardo '.
Scene : Greece.

Old French poems - e. g. that in Octavian, Il. 5739 ff. Florisel's victory over the giants is an absurd invention, for they are
described as being capable of covering a mile with each step, and
of such height that their heads are quite invisible from the
ground.
Inconsistencies are apparent. For example, in Act I. Trebacio
announces to Briana that he has had created a magic garden ;
while considerably later a great storm arises, in the rnidst of which
a lackey appears before Trebacio, and declares that an enchanted
garden has just been formed.
The devotion of Clorinda and Florisel is worthy of remark, as
is also the scene, after their arrest, between them and Briana and
Trebacio -- - Act I.
Pqra con Todos Herma11os y Awanles para 110sotros was printed
in the second volume of Montalvan's Comedias, and also in part
three of Doze Comedias las mas famosas que hasta aora han salido
de lus 111eiores y mas insignes Poe/as, Lisboa, l 649 It was performed by the company of Cristobal de Avendaiïo, June ro,
1634 2 • In a manuscript in the Biblioteca Nacional it appears
with the title Las À'uenturas de Grecia, Comedia Bui)esca 3 ; and
La Barrera~, misled by this double title, cites Las A1:ent11ras
de Grecia among the comedias sueltas of our author as a distinct
work.
There was printed in part forty of Co111edids escofidas a play
possibly concerned with Florise1, and enritled Amadis y Niq11ea.
lt was written by Francisco de Leyva Ramirez de Arellano 1 •
Scene : Greece.

Para cou Todos Hermanos )' Amantes para 110s0/ros
(Don Florisel de Niquea).
The groundwork of this comedia is found in the weli-known
Romance of Chivalry of the same title 2 • Although Montalvân's
geography is rather confused, the Nicaea mentioned is probably
that in Bithynia.
The exaggeration and unnatnralness of the theme are
matched by the mannerism of the style, \vhich, practically
through-out, suffers from wlteranismo. Since the }ubject offt-rs
insufficient material out of which to construct a tbree act drama,
" padding" is everywhere resorted to, and indeed it is verbosity
which mainly attracts our attention.
The supernatural element introduced here combines yery
badly with those actions having their root in the human passions, and converts into artificiality even what little naturalness
there might otberwise be. The magic garden recalls those of the

353

1•

1.

La Barrera, p. 708.
Rcnnert, Chro11olrgy, p. 339.
3. Paz y Melia, art. 297.

2.

4. P. 268.

1.

2.

La Barrera, p. 686.
Schaeffer, vol. r, p. 45 r. An outline of the contents of this Romance is
given in Rivadeaeyra, vol. ,io, Discui-so Preliminar, pp. XXXIV &amp; xxxv.

5. La Rarrera , p. 701.
REVCE HISPANJQCE.

B

23

�354

GEORGE WILLIAM BACON

La Puerta macarena.
The source of this drama is very likely the Chronicle of
Pedro Lopez de Ayala, a contemporary of Pedro el Cruel ; but
that here, as usnal, Montai van bas borrowed only such features
as rnight best serve his purpose, is very evident. He makes no
pretext at writing a dramatized chronicle of Pedro's reign, and
does not semple to omit what to a historian would be of prime
importance: e. g. the revoit led by Albuquerque, and Pedro's
alliance with the Black Prince 1 •
The subject matter is interesting, and the delineation of
character excellent. In Pedro and Blanca extremes of disposition
meet; it is not easy to imagine ·how, after ber several imprisonments and long continued harsh treatment, she can remain true
to him and believe tbat finally he will become her husband. The
characterization of the royal monster is perh_aps the finest piece
of work that Montalvan bas done. If his trickery and astnteness
almost fascina tes the reader, equally does his cruelty horrify bim 2 •

, . Schaeffer - vol. I, p. 443 - writes of La Puer/a macarena as follows:
« [ Es] behandelt die Geschichte des Konigs Don Pedro des G.rausamen von
Castilien, von seiner Vermahlung mit Doiïa Blanca de Bourbon an, bis zu
seinero gewaltsamen Tode ..... " Is not the word " Geschichte " here rather
misleading, since it might justify the assumption that the play offers a complete account of Pedro's reign, in place of mentioning certain incidents
only?
2. Luis Vélez de Guevara's cornedia El Diablv esta, en Ca11tilla11a also represents Pedro as irritable and despotic - Cf. Schaeffer, vol. I, p. 294 - ; and a
like character is given him in El Romance del Rey Don Pedro, beginning "Encima
del dura suelo Il tendido de largo a largo". (Cf. Anales for r900-1904, pp. 3841). A list of comedias referring to Pedro and an exposition of his treatment
therein, is given by José R. Lomba y Pedr,aja in his El Rey D. Pedro en el
Teatro, published in Home11aje a Menéndez. y Pelayo, tom. II, pp. 257-338;
Madrid, 1899.
\ F:'.:_dinand was probably the first to order that Pedro shou]d be denomin-

JUAN PEREZ DE MONTAl,VJ\N

355

Fadrique is also well drawn - unsuspecting, jtist, and dcvoted
to bis rreacherous brother.
One of the most effective scenes is that at the opening of Act III.,
Part IL, ,vhere Pedro is about to affix his signature to Blanca's
death warrant. In the monarch's soliloquy, our author rises to a
1height that does him no little credit.
The Dona Leonor de Guzman mentioned 111 this play was

;!.:._d "eljus'.iciero" in place 9f "elCrueL" - Burke, v_ol. I, p. 338 - ; a
command which was re eatc9 by Philip Il. (Cf. Zufiiga, Ana.les de Sevilla, ano
1'f69, - quoted by Burke, ib. p. 338, note 1; and Cabrera, Bk. IX, chap. r2.
Seealso notes to Elsegu.ndoSénecade Espa.iia, -Part TI. - p. 301).
Ticknor, Lit., vol. II, p. 380, in speaking of Calder6q's El Mrdico de 11i
1fo11ra, states that there Pedro " has an ele,iation given to bis character not
warranted by history" ; and in a foot-note hc adds : " About this time, there
was a strong disposition shown by the overweening sensibiliry of Spanish
loyalty to relieve the memory of Peter the Cruel from the heavy imptitations
left resting on it by Pedro de Ayala ..... "
A brief account of the conflicting judgments that have been passed by the
Spanish upon Ayala's estimate of his sovereign may be found in Ticknor,
Lit., vol. I, p. 165, note 18.
In an editor's foot-note to Burke - vol. I, p. 326 -, Hume writes as follows " Peter the Cruel bas nmch cause to complain of the verdict that has
been handed down to posterity upon him. L6pez de Ayala, who wrote in the
, days when Peter's name was anathema, was conspicuously unjust to him,
and he bas beea followed by ail subsequent historians. The King, who was
not sixteen when he succeeded, dit not assume the reins of government until
1354 when he was nineteen, and most of the principal acts which hàve gained
. for him his rnurderous reputation were committed before then, when A!bu. querque "''as practieally regent ".
However true it may be that the majority of the "principal acts" above
mentioned were committed during the practical regency of Albuquerque, the
fact remains that during the subsequent fifteen years of his life the Royal
Assassin - as Burke styles him - perpetrated more than enough crime~ to
win for him his unenviable appellation. Twenty-one persans - the most of
them prominent - afe enum.erated by Burke as having been put to death
f'.om 1354 to 1369, and to these must be ad9ed the large numbers who penshed in the dreadful massacres of Tole.c!o, Toro and Burgos.
'. So frequemly does Pedro el Crud figure in poetry and the dra111.a, that a
Just estimate of his character is of no littl&lt;;: co11sequence.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

the mistress of Alfonso XI., by whom he had one daughter and
seven sons. Her appearance here is an anachronism, since she
was executed in 1351, two years before Pedro's marriage to
Blanca One of ber cbildren was the Enrique of our piece, who
on Pedro's death became King of Castile.
La P11erta 11wcarena derives its title from the name of the
gate in Seville through which Fadrique entered on the day of
his murder by Pedro - Act III., Part I. The gate is still in
\ acti\·e use~ but one would judge from its rather modern appearance that 1t bas undergone a considerable modification .
A manuscript of La Puerta rnacarena in the Biblioteca .Nacional, dated 1677, and once belonging to Félix Pascual, autor
de comedias, bears a note to the effect that the piece was brought to
Valladolid, July 20, 1675 Another manuscript in the same
library, entitled Las Macarenas, contains at the end this observation : - " En Perpifüm a 10 de Mayo de 16 3 r la traslad6
P. de Valdés, autor de comedias por Su Magestad i. "
Scene : Paris, Valladolid, Toledo, Sidonia, Seville, and other
points in Spain.

much of the development of the subject that the remaining two
are rather weak. Obscure passages and inconsistencies abound;
of the latter the following will serve as an exam pie : If Lisandro
was heir to the throne of Greece, wby \\'as it given to Aristomenes before the former's arrivai ?
The scene in Act II. in ,vhich Aristomenes receives the
petitioners, much resembles a scene in Como Padre y como Rey,
Act Il., where Carlos is pictured as doing likewise. The object
of bc,th these passages is to show the justice of the two rulers.
Scene Athens.

1•

357

El Rigor en la I11oreucia 6 pn"varse de pri·var.

2•

El Reynar para morir. · •
A very inferior production, which deserves notice chiefly from
its extreme rarity 4 • lt Jacks action, is so filled with moralization
as to be unbearably tedious, and in ail respects is the most
careless of our author's dramatic works. The first act contains so
1. See notes to El Rigor e,i la Inocencia, p. 357.
2. Paz y Mélia, art. 2773.
1- Op. cit., p. 303.
4. As far as I am aware, this play exists only in the Biblioteca Palatina,
Parma; in the Bibliotheca Nacional ; and in the library of Dr. H. A. Rennert, 1
Philadelphia. The two copies in the Biblioteca Nacional were fonnerly owned
by Gayangos. I learn from Sr. Menéndez Pidal, through Dr. Rennert, that
Gallardo - vol. III, col. 12 I 3 fin - is evicjcntly wrong in stating that th(\fe

This is one of the rare plays of our author, being found, as far
as I am aware, only in the British Museum and Biblioteca
Nacional. lt treats a theme similar to that of Tirso's Privar contra
su Gusto 6 el Privado par Fuerz.a 6 Los Acasos 1 , but has a different
plot. Like several other dramas of Montalvan, El R1gor en la
I11oceucia is very tedious owing to the plot being too weak for a
play of such length.
1t would seem that a slight anachronism has been committed
in Act 1. in causing Manza no to speak of the reign of Alfonso as
" esta nueva Monarquia ", since Alfonso ascended· the throne
when only fourteen 1, and he must haœ been considerably aider

is in the Biblioteca Real, Madrid, a volume entitled Co111edias dt Moreto,
) tomo UI, which cont~ins among other plays six comcdias sueltas of MomalYan,
, El Rey11&lt;1r parn monr mcluded . No such book now exists th~re, and if Gallardo
,' actually saw the volume, it must have since mysteriously disappeared.
I. Schaeffer, vol. 1, p. 364, gives an outline of the argument of this play.
2 • Born in 1310, Alfonso Xl. succeeded his father two years later, but did
not assume the reins of government till 1324. His character was harsh and
brutal. He soon abandoned his first wife, Constanza Manuel - a child of
some tweh·e years at the time of hcr m:irriage in 13 2 5 - , and then married

�GEORGE WILLIAM BACON

tban that in this drama. There is no statement, direct or indirect,
"'ihich may enable one to determine in what year the action is
supposed to take place.
The Queen who figures herein is Maria of Portugal, whom
Alfonso married in 1328.
In El segundo Séneca de Espana, Part II., Act I., it is the Alfonso
of the present piece and his father, Fernando IV., whose tombs
are mentioned.
Scene : Arévalo, Toledo, and Arjona.

El segtmdo Sénecn de Espaiia.
PART FIRST.

Ticknor I states that Cahrera de C6rdoba's Filîpe Seg'tmdo, Rey
de Espaiia ~ has probably furnished to Montalvan the material for
this piece ; and Schaeffer 3 remarks that Montalvan bas here
reproduced some of the most effective scenes of Enciso's El
Principe Don Carlos. The first of rhese assertions is correct, but
exception must be taken to the second, for it is not known
whether Enciso's play preceded Montalvan's or not. The earliest
edition of El Principe Don Carlos with which y;re are acquainted.

Maria of Portugal. The latter bore lùm two sons, Fernando and Pedro, the
latter of whom was known as Et Crnel. Alfonso's liaison with the beautiful
.and noble Sevillian, Leonor de Guzmân, extended over a period of twentv
years, and was terminated only by hrs death. She bore him seven sons and
one daughter, and exercised no little influence over him in State affairs.
Alfonso died of the plague in 13-50 while besieging Gibraltar, and his mistress
was murdered, at the instigation of Maria the following year. Leonor appears
in La Puerta macarena.
r. Vol. II, p. 319, note 3~.
2. Madrid, 1619.
3. Vol. I, p. 442.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

.

359

is that of 16 34, while El segtlndo 5éneca de Espaiia was first
printed in the Para. Todos, two years previous. I believe,
however, that Enciso has the better daim to priority owing to
his reputation for originality 1, since our author's genius was
distinctly adaptive. In any event, the two plays have a number
of scenes in common, which is a strong indication, I think,
that one has served as a model for the other. Mention will be
made of ail these like scenes in the following exposition of Montalvan's indebtedness to Cabrera.
A comparison of El segundo Séneca with the latter's work
shows that ten of its scenes, without a doubt, have had their
ultimate 2 origin therein. These sceoes and the corresponding
passages in Cabrera are as follows : ( r ).- Act 1. The revoh of the Flemish. (Cabrera, Bk. VU.
chap. 4).
(2). Act I. Don Juan is sent to quell the uprising of the
Moors in Granada. (Cabrera, Bk. IX. cbap. 1).
(3 ). Act I. Felipe effaces the word " Don " in the petition
of Diego Oviedo y Vargas read to him by Santoyo.
(Cabrera, Bk. XII. chap. 3).
(4). Act I. Santoyo mistakes the inkstand for the sand-box.
(Cabrera, Bk. XI. chap. 3).
(5 ). Act II. Carlos 'attempts to kill the Duke of Alva. ( Cabrera, Bk. VII.chap. 13.)
(6). Act II. Felipe prepares to dispatch the Duke of Alva to
Flanders. (Cabrera, Bk. VII. chap. 13).
1. Cf. Schaeffer, vol. I, p. 405 : "Enciso war ..... ein durchaus ernstes
und selbstiindiges Genie von origineller Erfindungskraft. "
Hurtado de Mendoza speaks tlms of Enciso's Jûpiter vengildo: - " Junto
con ser tan ingeniosa y grave ..... " (La Barrera, p. 133).
2. 1 say " ultimate ", because if El Prit1cipe Don Carlos nappened to precedc
El stgundo Sé11em, then those scencs which the latter contains in common
with the former may have been taken by Montalvân not direct from Cabrera,
but from Enciso, who had already derived them from Cabrera.

�360

GEORGE WILLIAM .BACON

(7). Act III. Carlos asks Felipe to send him to Flanders.
(Cabrera, Bk. VII. chap. 2.)
(8). Act III. Don Juan is chosen general of the League
against Selim and Mustafa. (Cabrera. Bk. IX. chap.

20.)
(9 ). Act III. Ana of Austria's betrothal to Felipe, and its conditions. (Cabrera, Bk. VIII. chap. 26 ; Bk. IX. chap.
I

5.)

(10), Act III. Felipe meets Ana of Austria at Segovia. (Cabrera, Bk. IX. chap. r9.)
Ali the above are close imitations of the original, a
few of them, indeed, being a]most verbal transcriptions 1

..
11,

~

' .,
1

~I :~;·
I•

., '/,-

1.

Compare, for example, no. 3 with the words of Cabrera. In Montai-

van: -

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

Five - nos. I, 4, 5, 6, 7 - are found also iù Enciso's
production 1 •
In addition to these scenes, there are others which shO\v unmistakahle indebtedness to Cabrera, but of which the treatment
is more original. The dramatist has merely borrowed the fact
from the historian 2 , in order to place it in settings of bis own.
I have therefore given these scenes a separate classification. They
are the following : -

( 1). Act I. The King pardons the son of Octavia, condemned
to de.1th as a murderer. (Cf. Cabrera, Bk. I. chap. I 3,
where Felipe is yet but Prince, and ruling in the absence of bis father.)
(2). Act I. Felipeworks far intothe night 4 •
(3). Act I. The King interchanges the petitions of Pedro de
Haro and Antonio Pimente! for the Bishoprics of

[Lee Santoyo]. Este dice que Don Diego
de Oviedo i Vargas, que foe
hijo de Alfonso de Oviedo,
pide un gobierno que tuvo
su padre en lndias. Rey ...
... reparad en que cl hijo
se llama don.
No el padre .
Pues escribid, que el gobierno
le doi, COD ta! condicion,
que no tenga don, supuesto
que no le tuvo Sll padre ;

Yo mismo borrarle quiero
de mi mano; . . .
. conozca el necio
que nadie llego a su padre.
In Cabrera : - "En el traspaso de un oficio de uno de Toledo en su hijo
borr6 [Filipe) el don, i escrivio, No le tenga pues no le tiene su padre. "
The same sentiment is found again (in Montah·àn) at th e close of Act II.
Rey . Carlos, ningun bijo iguala
a su padre. . .

r. No. 3 I do not include among tbe scenes of El Principe Don Carlos,
although at first sight this might be charged as an omission. lt is true that in
that play - Act III. - the King likewise causes the erasure of the word
"Don ", but in a matter of sale - a document very different from the petit ion
of Oviedo y Vargas. Cabrera, Bk. XII, chap. 3, narrates the two incidents as
separate and distinct.
2. If Enciso's drama is prior to ours, then - exactl y as before - the
scenes of this class common to both plays may have corne to our author from
Cabrera through the medium of Enciso.
3. "Saliendo el Principe de Palacio le pidio con lagrimas una 1nuger, tenplase la sentencia de muerte, que dio a un hijo suyo la sala del crimen, por
aYer muerto a otro. Don Filipe sin mudar el cavallo, se inform6 del Alcalde de
Cone que iva en el aconpafiamiento, i dixo: La sentencia està bien, i porque
no ai parte, i le aproveche averme detenido i rogado, denle luego el prcso, i
salgan de la Corte. "
4. Rey. Que hora serà ? Santvyo. Son las onze.
Cf. Cabrera, Bk. VII, chap. 22. " Recogiase tarde al reposo. " Also Bk. XII,
chap. 3. " Fue en el despachar nunca cansado con reparticion del tiernpo, i
;rnn usurpaba al descanso algunas oras ..... "

�JUAN

GEORGE WILLIAM BACON

Seville and Le6n respecti vely '. (Cf. Cabrera, Bk. XI.
chap. II 2 . )
(4). Act II. Prince Carlos asks Don Juan to aid him in killing the Duke of Alva . (In Cabrera, Bk. VII. chap. 22,
the Prince requests Don Juan to assists him in escaping
to Germany, where he wishes to marry his cousin, Ana
of Austria. Enciso - Act III. - represents him as
doing likewise.)
(5). Act III. Carlos plays pelota in order to forget the ague.
(In Cabrera, Bk. IV, chap. 2, this game is included
among the sports suitable to the Prince i.)
Rey. Pues Santoyo, si el gobierno
ha de venir ajustado
con la profession del duei'io,
la consulta viene errada ;
mas trocando los sugetos
estarà bien ; esperad,
i vereis como lo acierto.
Don Antonio Pimente!
es para Sevilla bueno,
pues es tan gran Canonista,
i en essa Ciudad sabemos
que por la gente i los tratos
hai inquietudes i pleitos.
El Religioso [i. e. Don Pedro de Haro] es mejor
para Leon, que los Pueblos
de la Montana i Galicia
mas han menester Maestros
de costumbres que de leyes,
i un Teologo, en efecto,
tiene mas obligacion
al Pulpito que à los textos :
trocadlos por cuenta mia.
2. "Conforme a la capacidad de los subditos les daba [ el Rey] los Obispados. A los de las Montafias, Asturias, Galicia i Castilla menesterosos de
dotrina, Teologos ; a los de Estremadura i Andaluzia mas litigiosos, las mas
vezes Canonistas i de valor, para conservar la paz de que tanto cuidaba ..... "
3. " Fuese exercitado en caçar, andar a cavallo, justar, tornear, manejar las
armas, jugar a la pelota. "

PEREZ DE MONTALVAN

'

( 6). Act III. Carlos suffers an attack of the ague. (Cf. Cabrera,
' Bk. VIII. chap. 5 1 . )
(7). Act III. Carlos is wont to drink very cold \Vater, and to
stay out late at night
(8). Act III. Carlos retires from Court to Alcalâ for the benefit of bis bealth. (In Cabrera, Bk. VI. chap. 5, the
Prince is sent to Alcali by his father to learn " Latin,
aracias i &lt;gentileza. " In Enciso - Act I. - he goes
b
there to visit Violante.)
(9). Act III. The King orders the sculptor Pompeyo to finish
several bronze statues for the Escorial. (Cf. Cabrera,
Bk. XI. chap. 17 3 .)
2 .)

I.

1

'Il

'11

It.will be observed that more freedom bas been used in the
treatment of these scenes than in those of the former class. Four
-nos. 2, 5, 6, 7,(thelastpartofthe latteronly) - are found
also in Enciso.
There remains still another class - those scenes which Montalvan and Enciso have in common, but for which I can find no
authority in Cabrera. They are three in number : ( 1). Act. II. Carlos calls upon Leonor. Here, the Prince,
refused admission to her house, speaks from beneath
ber balcony. ln Enciso - Act I. - he enters the
r. " ..... enferm6 gravemente de tercianas dobles malignas, .. . "
Rey . ... decidle [al Principe]
que vaya [a Alcala), con que reforme
el beber con tanta nieve,
i el salir tanto de noche.
Cf. Cabrera, Bk. VIH, chap. 5. " Con la indignacion i corage el fogoso
Principe abrasado, i del calor del Estio bevia con .:cesô ag~a de u_na_ gran
fuente de nieve, ..... " Also, op. cit., Bk. VII, chap. 22. " Saha el Pnnc1pe de
noche por la Corte con indecencia i facilidad, ..... "
3. "Ponpeo Leoni Milanes, i Iuan Baptista Monegro T~ledano [fueron]
estirnados porque hazian estatuas que enbiaban al que las rmraba muda voz,
ciega vista, sangre fria, aquel de bronze, de marmor este. "
2.

�GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

apartmenc ·of bis inamorata, Violante, and attempts to
Iock the door behind him. (Violante is the niece of
the Duke of Alrn ; Leonor, the daughter of one
Meneses).
Act III. The Ring, on his birthday, is vexed that Carlos
does not corne before him ' . (Cf. Enciso, Act r.) 2 •
(3). Act III. Carlos complains of his father's severity. (Cf.
Enciso, Act I.).
f:-- corn p~rison of the dramatis perso11ae of the tvm pieces may
be mteresung. Enciso's production has thirteen named cbaracters
while Montalvan's bas sixteen. Of the latter, five are found i~
Enciso. They are : - Felipe, Carlos, the Duke of Alva, Cardinal
Espinosa, and Don Juan of Austria i . The Duke of Alva, however,
plays a far Jess important part in Montalvan than in Enciso,
appearing once in the former and eleven times in the latter, ·

'

1.

Rey . I decid,

cl dia que cumplo aiios
fuera razon que me viesse ?
2.
Rev. En el dia
que se haze fiesta a mis aûos
no 111 e assiste ?
3, Schaeffer, vol. I, p. 442, states that the rôle of Don Juan of Austria is a
valnable addition of Montalvan to the characters of Enciso's drama. This error
is no doubt due to bis having inadvertently confused the genuiue \'ersion of
El Principe Don Carlos with the re.vision of Cafüzares, since iu the latter there
is no Don Juan. That he \,·as avare of the existence of this second \'ersion _
although uncertain as to its author - is proved by his words on p. 4oo
(Op. cil).
The confusion which long prevailed regarding the two versions of El Principe
Dau Carlos has only lately been dispellcd by the researches of Dr. J. p. W.
Crawford of the University of Pennsylvania. (See Modem Lm1g11age Noies for
December 1907, pp. 238-241; El Pri11cipe Da11 Carlos of Xi111c'11ez de Euciso).
In the Biblioteca Nacional he discovered an autograph manuscript of Caûizares corresponding closely to the later version, which ,vas first published as far as is known - at Valencia in 1773, as a suel/a.

while the reverse is true of Don Juan. In Montalvàn he appears
seven times, in Enciso but once'. Monteni is an important personage, peculiar to Enciso ; while his Don Diego de C6rdoba,
another important character, really stands for the Santoyo of
Montalvan. In like manner, Violante takes the place of tlk
latter's Leonor•.
El Segtmdo Séneca - Part I. - opens with the sending of
Don Juan of Austria against the Moors in Granada in the year
I 569, and closes with Felipe's rnarriage to Ana of Austria in I 570.
Unlike Part II., we have bere but fe,v anachronisms, of whicb the
most conspicuous are these :
Prince Don Carlos is represented as still alive as late as the
opening of Act III., - 1570 - , while, in reality, he &lt;lied two
years previous. It was in 1567, not in 1570 (?) as. here given,
that be attacked the Duke of Alva. Again : - Don Juari's appointment as general of the League is made almost coïncident
with the marriage of Felipe, while, historicall y, it did not take
place till the following year, 15 7 r. The death of Isabel offrance,
Felipe's thir&lt;l wife, is correctly given as occurring in 1568 ;.
Sincc Montalvan has treated his subject more like a chronicler than a dramatist, it is notas a drama but as an example of
character delineation that the play possesses interest. In this respect it is one of our author's best, and is well \VOrthy of commendation even if inferior to Enciso'.s production. Felipe is, with
someexceptions, faithfully portrayed- haughty, austere, shrewd,
pedantic," disliking persona! confl.ict, fond of keeping late hours,

In the love scenes in Enciso his place is taken by Fadrique.
It is only on account of the difference in n:irnc, that I have not includ~d
Don Diego ami Santoyo, Violante and Leonor, among those charactcrs com111011 to both plays.
3. This date can be deduced from the words of the Cardinal, Act III: ~
"Dos aiios ha que la Reyna li•• ··•• li passô dcsta a mejor vida."
The year in which he is speaking is 1570.
I.

2.

�366

GEORGE WILLIAM BACON

a stickler for the observance of trifles ', and a f,tnatic adorer of his
Church 2 • Prince Carlos is drawn w ith equal skill - a sickly
youth, diametrically opposed to bis father in ail things, stubborn,
conceited, intensely ambitious, and possessed of an ungovernable
temper. Cardinal Espinosa, the Duke of Alva, and Don Juan of
Austria likewise appear as in life.
The long scene at the close of Act I., wherein Felipe passes
upon a number of petitions read to him by Santoyo, is most
entertaining, and is inserted with the evident in tent of exhibiting
the ruler's charaçter. In discussing Montalvân's indebtedness to
Cabrera, I have already spoken i of the petitions of Don Diego
de Oviedo y Vargas, Pedro de Haro, and Antonio Pimente!,
which are presented to the King in this scene. Similar scenes are
found in El .Reynar para rtuJrir and Coma Padre î' coma Rey.
Felipe's definition of perfect nobility, as given in the scene
above mentioned 4, recalls the words of Juvenal on the same
r. It is this trait in tlie King that Enciso represents - Act III. - as being
so distasteful to Carlos. When Felipe orders him to have a letter rccopied on
account ofits faulty orthography, the Prince remarks in an aside: " i Que menudencia ! " And again, because his father draws his attention to a trifling
error of the Secretary in the applieation of a title, he mutters : « · 1 PuntualiJ.ad afectada ! "
No wonder that such exactitude sbould have been so repugnant to Carlos's
eccentric nature.
2. On the King's character, see· Cabrera, Bk. I. chap. I; Bk. V. chap. 17;
Bk. X. chap. 5; Bk. XI. chap. 3 ; and Bk. XII. chap. 3.
3. See p. 361.
4. The lines run as follows : " Y la perfeta nobleza
es aquella, que sirviendo
merece un hombre de bien,
por su virtud, y su esfuerzo.
Que ser noble par herencia,
es suerte, no entendimiento,
pues antes de aver nacido
ninguno merece serlo,
que no ay merito sin alma . "

1

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

subject - Satire VIII. The latter demonstrates that distinction is
mercly persona!, and, even though we may derive rank and
titles from our ancestors, we cannot be considered truly noble
if we degenerate from the virtues by whicb tbey obtained them.
The incident of the King granting a pardon to the son of Pompeyo, the sculptor, - Act III. - brings to mind the story told
by Fitzmaurice-Kell y' of Felipe the Fourth and tbe pain ter Herrera, for both Kings would stay the course of justice to protect
an artist
El segundo Séneca de Espaiîa forms part of the Para Todos,
- edition of 1645, fols. 6-216 - and, erroneously attributed
to Gaspar de Avila, was also printed in part twenty-five of
Comedias recopiladas de diferentes A ut ores é illustres Poetas de
Espana; ZaragozaJ 1632 •.
It was performed by the company ot Tomas Fernândez 4 •
ln his Perinola, Quevedo visits upon it the harshest censure î.
Scene: Madrid and Segovia.
2 •

P. 288.
A most striking contrast to such clemency is afford.ed by the Emperor
Tiberius. When a workman presented him with some samples of malleable
glass of his own invention, in place of rewarding him he caused him
to be executed, lest the v~ùue ol gold be depreciated through his discovery.
(See Petronius, Satires, chap. 51 ; Dion Cassius, LVII. 2 r ; and Pliny, Na turnl
Ilistory, XXXVI. 26).
3. La Barrera, p. 684.
4. Para Todos, edition of 164 5, fol. 5h.
5. As an example of his criticism, take the passage - Act I. - wherein
Don Juan's servant speaks of Leonor as follows : " No la 11es paner la neroa
à un papel, que en el color
el pape! y el resplandor
de la mano en un nive!
se mi ran ? pues ella y èl
parecen vistos de piano,
èl, pape! de aquella man.o,
y èlla mano de pape!. "
1.

2.

�368

GEORGE WILLIAM BACON

El seg1111dv Séneca de Espana.
PART SECOND.

The action here covers a period of ten years, i. e. from the
disablement of the Armada in I 588 till the death of Felipe in
1598. Chronology is handled much more freely than in Part I.,
and, in my opinion, the glaring anachronisms are wholly unjustified.
Although Queen Ana of Austria died in I 580, she must be
regarded as still alive up to the close of Act I. at least, ber death
beino- füst referred to at the opeaing of the second act '. That she
shottld appear at ail seems needless, since only eight lines are
assigned to her, and these have no special import.

Of these lines Quevedo causes one ofhis intcrlocutors to say: - " Visto de
..... , es casa de cie.gos, coma cristia11a, rnanada y Jafacia. i Pues bien
considerado, una mana que parece mana de papel sera muy notable, compuesta
de plicgos en lugar de dedos ! Ese poetilla liasta en los concetos gasta de su
~ienda. "
.
·
Anotbcr replies: " ..... y no es cl primera que hizo csos rcvoltillos; qut! yo
me acuerdo de haber leido en una comedia del Sastre dt: Toleè!o, esta copia al

Jil,1110 ,

pc.:lo de una dama :
Si de aquese pelo apelo
Pelimuo, vendré a ser
La piel del diablo, Riselo ;
Y pues tercio en tu querer,
Quiero ser tu terciopelo.
Inf6rmcse vucsamerced si la mano de papel erc1 de las de costera, que asi
las ha vendido su padre. "
(Text of Rivadeneyra, vol. 48, pp. 470-471).
r.
Rey. Quando falta
la R&lt;.:y na, y la mucrte està
gozando prenda tan alta,
solo la muerte podrà
çonsolarme de su Ialta.

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

Again : Prince Fernando is one of the dramatis personae, while,
in reality, he died in 1578. He abruptly drops from sight about the
middle ot Act I., without any allusion being made to bis death.
As if it were not enough to ha\·c committed such an anachronism concerning Fernando, Montalvàn represents him as ten years
old, whereas, in trurh, he lived only six years and ten months.
His father remarks to him whilè standing b~fore the tomb of
Fernando IV., Act 1. " ....... ............ y pienso
que de vucstra misma cdad
qued6 govemando el Reyno. "

Now this monarch came to the throne at the age of ten,
- born 1285,crowned 1295 -therefore the Prince must necessarily be of the same age.
It is not clear what advantage is derived froœ the introduction
of Fernando. Why could not Prince Felipe haYe been substituted
for him in the beginning of the piece, instead of withholding bis
appearance till the middle of Act II ? lt is surely not for the sake
of contrast i.n the characteristics and temperament of the tw·o
children that we have such a violation or chronology, for they
are not pictured as being so opposed.
Just as abruptly as Fernando vanishes does bis brother Felipe
appear, and from a line assigned to the King it is possible to deduce the approximate age of the former at tbis time. ln the
second act, shonly before the entrance of the Prince, Felipe
declares : " qua renta an.os y mas he governado ". As he came to
the throne in 155 6, the year in which be is speaking cannot be
earlier than 1596. Prince Felipe was bom in 1578, and would
therefore be at least eighreen years old '. Outside of this, the onl y
1. The statement made by the King - Act II : " (La muerte) solo me ba
d_cxado Il a Isa tel y a Felipe por despojos ", is quite in accord with history,
smce Dona Catalina Micaeb died in 1597,

REVCE lllSPANlÎ2,CE.

B

24

�370

GEORGE WILLIAM BACON

allusion iu the play to which we eau assign a date is the disablement of the Armada.
The first· part of El se![ttndo Sineca is so far superior to the
second, that 011e cannot but regret that the success attained by it
induced our author to put forth a sequel. Although both parts
are written in a style more cbronical than dramatic, yet in general effect the second suffers greatly, owing to its loose construction and the inclusion of several scenes extremely weak an,d
uninteresting. Only · a dearth of subject matter would seem
to be responsiblë for the insertion of such a scene - Act 1. as that between the King, Rana, and Banola ; and the same
criticism might be applied to the tèdious and puerile dialogue sarne act - be&gt;tween Diego and Morata regarding the portrait of
the fonner's mistress, Blanca.
The ease with which the latter name !ends itself to punning,
has offered too great a temptation for Montalv:m to resist, as is
shown by the following passage :
The following table of Fe:lipe's childre11 is derived from data fumishcd by
Cabrera and Florez, (Reinas Catoli,as) .
1. Prince Carlos. Born at Valladoli_
d, July 8, 1544. Died at Madrid,
July 24, 156"8. Son of Maria of Portugal.
2. Princess Isabel of Austria. Born at Segovia, August I 2, r 566. Died at
Bn\ssels, Oeeen1ber, 163 3. (I carrnot leam the day).
J, Princess Catalina MicaeJa. Born at Madrid, October 10, 15 67. Died at
Turin_, November 6, 1597. (She and Princess lsabel were daughters
of Isabel of France).
4. Prince Fema11do. Bom at Madrid, December 4, 1571. Died a.t Madrid,
Octobèr 18, 1578.
5. Prince Carlos Lorenzo. Born at Galapagar, August 12, r 573. Died at
Madrid, July 9, 1 574,
6. Pri11ce Diego. Born at Madrid, July ro, 1574" Died at Madrid, Novcmbcr 21, 15,82 .
7. Prince Felipe. Bornat Madrid, April 14, 1578. Died at Madrid, March
3 I, 162 L
8. Priucess Maria. Born at Madrid, March 21, 1580. Died at Madrid,
AugLtst 4, 1583.
(Nos . 4, 5, 6, 7 &amp; 8 were children of Ana of AJ.1stria).

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Dieg0 : Mi amor a Blanca dcsea,
sin mas dote que esta blanca ;
mi blanco es Blanca mas blanca
que el sol, &lt;y razon no es
que darme en bfanco, despues
de amar seis afios a Blanca ?

What would Quevedo sa y of this l
As in Part I., so here we have a most faithful delineation of
certain traits in Felipe's character. If his traditional saug-Ji'oid is
clearly rnanifested on hearing the news of the disablement of the
Armada, just as plainly appears his devotion to the Church in
his approval of the judicial decree condemning a heretic to be bumt
alive at the stake 1 •
A rnost n~teworthy quality of the King was his power of
penetrati_o n, the mind and characte.r of everyone being like an
open book to him. To use the words of Cabrera.\ " conocia a
los hombres ", and indeed no one knew better than lm the type
of man best suited to every office. This acuteness is illustrated by
our author in Felipe's rejëction of the petition of Monsalve for
the Magistracy of Malaga - Act Il. U pon learning that Monsah·e is of small stature, the King declares tbat he is not suitable to govern a city so turbulent as Malaga, for his person
would occasion laughter in place of inspiring respect.
How true to life would be the Felipe of our drarna, if Montalvan had been sufficiently impartial to picture with equal
fidelity certain other traits, which would not have redounded
to the King's credit ! It is to be regretted that lines such as the
following detract from the accu.racy of a characterization whicb,
in so man y respects, is strictly in harmony with history
1. Cf. his declarntion - Act I.: "Primero es la Religion Il que la salud ";
and also, in Part I. Act I., his sentence to death of a subjcct for haviug stmck
a priest in the face.
2. Bk. XI. chap. 3.

�37 2

GEORGE WILLIAM BACO~

Rey: Yo imagino el ser Rey
es aunque deidad Diviua,
como tenei- un oficio
que m~ pagan que les sirm
mis vassallos con su h:izicnda,
s.1ngre, vohmtad y vida.
Si no les sirvo y acudo
de conciencia y de justicia,
les devo restituir
qua11to me ofrcccn y aplican,
(Act I.)

And again - Act II. :
" En quanto al pueblo, siempre hc procurado

fo paz comuo y gcncral aumento. "

Thesc words have a most untrue ring in the mouth of Felipe.
Secretary Escovedo, who has incurred the King's displea.surc
through sending him many iroportuoate letters, - Act I. -,
is mentioned in Cabrera, Bk. XII. chap. 3, as vexing the King
with bis dernands. Cabrera's words are as follows : - " Estaba
el Rey enfadado i ofendido de Escobedo, anbicioso i libre en
pedir i advenir fuera de lo gue le tocaba, entrerî1etido, prcsumido, i de si demasiadamente satisfecbo. " Since Cabrera docs
not specify tbe nature of these demands, it is of course impossible
to determine whether or not Escovedo's intervention for bis
brother, which ,ve haœ in the drama, is an original conception
of Montalv[m 1 •
The scene in the royal burial \"aulr at the opening of Act I.,
was doubtless inspired by a passage in Cabrera, Bk. IX. chap. 12.
1. lu Bk. XI. chap. ,, year 1575, the historian speaks thus of the Secrct;try's
insisteoce that Don Juan be sent to take charge of the army in Flaoders: " No desistia punto de inportunar al Rey por el desp::.c.ho de don Iuan, ..... ,
de manera que le era molesto, porque le cobiaba papcles libremcnte escri10s. "

JUAN PEREZ DE MONTAL VAN

173

The words of the histori:111 are as follows : - " Paso [el Rey J la
Semana anta en San Geronimo, i la Pascua oyô Misa en la
Catedral [de C6rdoba]. Mirando su antigueJad i manera de edificio Arabigo, quiso ver el sepulcro del sen or Rey don Alonso
que murio en el cerco de Algezira ... , i el del Rey don Hernando.
Turn la gorra quirada en ranto gue estuvieron las caxas abiertas,
no solo con acato, sino con reverencia 1 • Reparô en que don
Hernando tenia estoque, i don Alonso no. Preguntando la
causa, dixo el Dean, le sacô un sacristan, i le quebrô en una
ocasion. Mandè tener mas cuidado, i que se le pusiese su
estoque, diziendo, No era razon ponerle al Rey su senor el que
no fuera de Rey i ... En sus Alcaçares de Segobia vio que los
bultos que ai _en la sala ... tenian sus estoques como en solio, i el
Rey don Pedro sobre escrito El cnrel, la puma en la peaiia ;

1. Cf. the lines of the drama : -

Rey. Principe, quitaos la gorra,
y hazcdlos acatamicnto,
como vo.
2. Again: -

CarJe11t1l [ni Re)']. Sei'ior,
un sacristan dcste T em plo,
a cuyo cuydado cstava
su limpieza, poco cuerèo,
se la li.c espada] quità y la perdir'J.
Rq. Pues ponelde otra al momcnto,
y buscad de aqui adclante
para cuidar de su assco
un Sacristan sin codida.
Dirgo. Esta le pondrè. Rey. Tencos,
que lo he mirado mejor,
y no parcce bien hccho
que tenga un Hey ran ilustre,
y tan a!t:ntado, azero
que no sea de otro Rey.
La misma que trnigo quiero
ponerlc; . . .

�374 ·

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

ins.:ribiole El justtctero, i pusole su estoque en alto. • "
The story of Fernando the Fourth's singular death, which is
related in the vault by Felipe, is found in the Cr6nica of the former, cbap. XVIIT ; in the Cronica of Alfonso the Eleventh,
cbap. III; in the Valerio de las Historias escolétslicas of the
Archpriest of Santibai'iez, Diego Rodrlguez de Almela, lib. VI.
tit. III. cap. V; and in the Cr6nica abrtviada of Diego de Valera.
Subsequently, it appears in Zurita, Argote, and Mariana In the
drama, it is utilized by Lope de Vega in bis La inocente Sangre dedicated to a descendant of the family of the two brothers,
Carvajales, the victims of Fernando's persecution, and published
in part 19 of his Comedias 3 - ; and by Antoine-Joseph, Count
of Barrnel-Bauvert, in bis Ferdinand IV., roi de Castille, dit
l'Ajourné, which is dedicated to the Duke of San Carlos and
dated 18134.
The second part of El segundo Séneca de Espaiia was printed in
the second volume of the comedias of Montalvan.
Scene : C6rdoba (?), the Escorial, and a spot near the latter.
2 •

I.

Card. Este seîior es don Pedro,

Rey. A los pies tiene un letrero.
Card. Dize cl Cruel.
Rey. Pues borralde,
y poned el Iusticiero,
que este atributo es indigno
de un Rey Christiano, a lo menos.
It will be noticcd that Montalvân places this last scene also in the royal
tomb, quite at variance with Cabrera. The latter gives the year of the occurrence as I 570, while Montalvân makes it coïncident with disablement of the
Armada, or 1588.
2. See Obras de Lope de Vera, publicadas por La Real Academù1 Espa,ïola,
Tomo IX, Madrid, 1899, p. LXXVII. ff., where are quoted in full some of the
passages alluded to.
3. Ibid.
4- Paz y Mélia, art. 1257.

375

El Seitor Don Juan de A11stria.
Schaeffer ' remarks that this piece is connected historically with
both •parts of El seg11ndo Séneca de Espdiia; and, to be more
explicit, be might have added : " It is a chronological sequel of
the first part, sin ce it opens in 1571, the year after the close of
the latter. " The action extends over a period of five years, i. e.
from the visit of Alexandrino, the Papal Legate, in 1571, to
the sending of Don Juan to Flanders in I 576.
The author shows, on the whole, considerable respect for
historical fact as well as cbronology. Of the latter tbere is but one
gross violation. Margarita of Austria is pictured as being in
Flanders on Jùan's arrivai in 1576, while, in truth, she retired
to ltaly in 1568 and remained there till I 58 r. In that year ·after Juan's failure to restore Spanish authority in the Low
Countries - she returned to Flanders at Felipe's request, and
assumcd charge of the general government, whi]e her son,
Alexander Farnese, took com mand of the army 3•
A Jess obvious anachronism is perpetrated in the characterization of Prince Fernando, who cornes forth at the close of Act II.
to say farewell to Juan on bis departure for Flanders. As Fernando was born in 1571 4, he was acrually only five years old
2,

Vol. 1, p. 447&lt;.
See Cabrera, Bk. Vill. chap. I (1568). "Madama Margarita pidio licencia al Rey su hermano para ir a descansar a su ciudad del Aguila, i diosela i
grande ayuda de costa. A treinta de Dizienbre partio de Bruseles con su hijo i
nuera, i baxo a Italia."
3. Cf. oji. cit., Bk. XIII, chap. 4 (1581). "Despues que llego a Flandes
Madama de Parma, fue visitada en Namur de su hijo i de los principales de
los Paises ..... Margarita que avia dexado con poco gusto a Italia, i la quietud
que gozaba en el Aguila solo por la grandeza de su hijo unico, se cntretcnia
con destrer.a en tomar el peso de tan grave i molesto govierno, espernndo
ocasion para transmontar a ltalia. "
4- Sec Table, p. 370.
1.

2.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

at this time; yet the lines assigned to him presuppose him to be
of an age much more mature. For example, what child of five
could speak thus : -

thereof ', I can find no reference whatever to such a demand of
the Pope, and rherefore believe it to be a pure invention of
Montai van.
As in El segundo Séneca., so here the dramatist bas devoted his
main efforts to the delineation of character, and with admirable
success. Any unfavorable impression that might be produced by
the disconnected and chronical treatment of the piece, is
quickly dispelled by the excellence of the individual characterizations.
Those qua:lities ot Felipe that we have already met \vith in
El segundo Séneca are here again manifested, and, in addition,
his extreme jealousy of Juan. To what smallness this feeling
leads the King is illustrated by bis addressing lus brother, upoli
the latter's departure for Flanders, - Act II., - merely as
"Vuecelencia ". Juan expected" Vuestra Alteza ", and is justly
vexed at the slight, for ,vhatever honor Felipe could have shown
hirn, was indeed ricbly deserved by one who had fougbt so
valiantly for hîs ruler. In the document enumerating the various
appellations to be employed for the different members of Church
and State, -Act II. -, Juan has just read : " A la Infanta
Margarita, Il en publico y en secreto, Il Serenissima y Alteza
[ha de llamarse]"; and tbis would only add to his chagrin. Cabrera gives the title "Alteza" to Juan, and t!1at Felipe should
deny it seems strangely at variance with bis professed affection

" Esta, don Iuan, no es merced,
sino fineza de amot,
)' esta a vos os la deveis,
porque la aveis grangeado
con ser quien soys, y con-ser
del Rey, mi seiior, hermano. "

Montalvfo evidently had in mind a Fernando much older than
the true one. ·
Passing to violations of historical fact, ,ve find a conspicuous
example in the representatiorr of Margarita of Austria as the
mother, instead of half-sister of Juan. Montalvan certainly made
tbis curious change for dramatic effect, bei.ng influenced, I believe, by the considerable difference in their ages. Since Margarita was born in r 522 and Juan not till twenty-five years la ter
it would require no great effort of imagination to tramform her
into his mother. The dramatic effect of their meetino-0 on bis
arrivai in Flanders is heightened not a little by such a change.
What appears to be another violation of history, is the Pope's
request 0f Felipe that Juan be given the title of Lord of Tunis
and Goleta - Act II. Although Cabrera alludes to Juan's
designs upon Tunis, and his desire to make himself King
1,

Margarita was the illegitimate daughter of Charles V. and Jeanne Van der
Gheynst, wbose father was a tapestry wea.ver of Audenarde. Juan was the
natural son of Charles V. by a woman of middle station, Barbara Blomberg,
of Ratisbonne. That the Emperor had at least one other natural child - a
daughter, Tadea de la Peiia- is certain, and some authorities attribute to him
two more illegitimate offspring - a son, Piramo Conrad of Austria, and a
daughter, Juana. His legitimate children were Felipe II. ; Maria, Queen of
Bohemia ; and Juana, the wifè of Juan of Portugal (son of King Juan III.,
1502-1557), who died in 1554 aged seventeen, bcfore rcaching the throne.
1.

377

2

I. SL'C Bk. X. chap. 11 " ... fue (don Iuan] a disponer los presidios de la
Morea i Arcipielago para ir a invernar a Constantinopla, cou dcseo de salir
en el aiio siguiente a espugnar la Goleta, para asegurar su Reyno de Tunez. "
And again, ib.: - " Olvidando el buèn acuerdo del Rey, conveniendo
dcsmantelarla [TuaezJ ..... quitando gasto i cuidado ...... por consejo de lisongeros determin6 [don IuanJ de conservltr la ciudad . Parecia a Iuan de Soto,
Provcedor ya de la Armada, i a Juan de Escobedo, que en su lugar servia de
Secretario a don Iuan, ..... , que su A.lteza.podia scr Rey de Tuncz , i que convenia disponerlo. I no le dcspreci::tba porque es grande el H.~yno, ..... "
2. See pp. 366 and 371.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

at this time; yet the lines assigned to him presuppose him to be
of an age much more mature. For example, what child of five
could speak thus : -

thereof ', I can find no reference whatever to such a demand of
the Pope, and rherefore believe it to be a pure invention of
Montai van.
As in El segundo Séneca., so here the dramatist bas devoted his
main efforts to the delineation of character, and with admirable
success. Any unfavorable impression that might be produced by
the disconnected and chronical treatment of the piece, is
quickly dispelled by the excellence of the individual characterizations.
Those qua:lities ot Felipe that we have already met \vith in
El segundo Séneca are here again manifested, and, in addition,
his extreme jealousy of Juan. To what smallness this feeling
leads the King is illustrated by bis addressing lus brother, upoli
the latter's departure for Flanders, - Act II., - merely as
"Vuecelencia ". Juan expected" Vuestra Alteza ", and is justly
vexed at the slight, for ,vhatever honor Felipe could have shown
hirn, was indeed ricbly deserved by one who had fougbt so
valiantly for hîs ruler. In the document enumerating the various
appellations to be employed for the different members of Church
and State, -Act II. -, Juan has just read : " A la Infanta
Margarita, Il en publico y en secreto, Il Serenissima y Alteza
[ha de llamarse]"; and tbis would only add to his chagrin. Cabrera gives the title "Alteza" to Juan, and t!1at Felipe should
deny it seems strangely at variance with bis professed affection

" Esta, don Iuan, no es merced,
sino fineza de amot,
)' esta a vos os la deveis,
porque la aveis grangeado
con ser quien soys, y con-ser
del Rey, mi seiior, hermano. "

Montalvfo evidently had in mind a Fernando much older than
the true one. ·
Passing to violations of historical fact, ,ve find a conspicuous
example in the representatiorr of Margarita of Austria as the
mother, instead of half-sister of Juan. Montalvan certainly made
tbis curious change for dramatic effect, bei.ng influenced, I believe, by the considerable difference in their ages. Since Margarita was born in r 522 and Juan not till twenty-five years la ter
it would require no great effort of imagination to tramform her
into his mother. The dramatic effect of their meetino-0 on bis
arrivai in Flanders is heightened not a little by such a change.
What appears to be another violation of history, is the Pope's
request 0f Felipe that Juan be given the title of Lord of Tunis
and Goleta - Act II. Although Cabrera alludes to Juan's
designs upon Tunis, and his desire to make himself King
1,

Margarita was the illegitimate daughter of Charles V. and Jeanne Van der
Gheynst, wbose father was a tapestry wea.ver of Audenarde. Juan was the
natural son of Charles V. by a woman of middle station, Barbara Blomberg,
of Ratisbonne. That the Emperor had at least one other natural child - a
daughter, Tadea de la Peiia- is certain, and some authorities attribute to him
two more illegitimate offspring - a son, Piramo Conrad of Austria, and a
daughter, Juana. His legitimate children were Felipe II. ; Maria, Queen of
Bohemia ; and Juana, the wifè of Juan of Portugal (son of King Juan III.,
1502-1557), who died in 1554 aged seventeen, bcfore rcaching the throne.
1.

377

2

I. SL'C Bk. X. chap. 11 " ... fue (don Iuan] a disponer los presidios de la
Morea i Arcipielago para ir a invernar a Constantinopla, cou dcseo de salir
en el aiio siguiente a espugnar la Goleta, para asegurar su Reyno de Tunez. "
And again, ib.: - " Olvidando el buèn acuerdo del Rey, conveniendo
dcsmantelarla [TuaezJ ..... quitando gasto i cuidado ...... por consejo de lisongeros determin6 [don IuanJ de conservltr la ciudad . Parecia a Iuan de Soto,
Provcedor ya de la Armada, i a Juan de Escobedo, que en su lugar servia de
Secretario a don Iuan, ..... , que su A.lteza.podia scr Rey de Tuncz , i que convenia disponerlo. I no le dcspreci::tba porque es grande el H.~yno, ..... "
2. See pp. 366 and 371.

�GEORGE

WILLIAM BACON

for his brother, which appears more than once in the play.
Felipe's declaration to Alberto : - AcdI. - : cc No quiero que
sea mi hennano Il mas de lo que yo quisiere ", bas undoubtedly
been suggested by the following passage in the historian 1 : cc El Rey no queria tuviese [ don Juan] mas voluntad que la suya,
ni mas bonor i bien que el le diese ... "
Equally true to life is Juan drawn, - proud 2 , discreet 3,
chivalrous 4, reverentl, and devoted to the Church 6 •
Don Diego de Cordoba appears as we have already seen him
in El segnndo Sr!neca, Part II., and Enciso's Principe Don Carlos.
In ail three plays his brusqueness towards the King is a prominent trait in his character, but notwithstanding this, he is the
royal favorite.
The scene at the close of Act II., where the King is scratched

Bk. Xl, chap. 3.
2. See Act II.
Momta. No eres amante moderno.
don Juan. Que importa si soy don luan.
3. See Act III., where, in speaking of the shrewdness with which we must
sometimes treat our enemies. hesays: " Ay, Morata, algunos casos,
en que ha menester un hombre,
huyendo de mayor dafio,
favorecer al rebelde,
y hagasajar al ingrato;
que quando puede al intenta
danar qualquiera contrario,
el mentir para obligar
es alta razon de Estado. "
Cf. this with Cabrera, Bk. XII, chap. rr." [tuvo) fiJelidad en el servicio,
con discrecion ..... " .
4. Cf. Cabrera, Bk. X, chap. r r. '' Lleg6 a Palermo, i de alli a Napoles
a invernar; porque la gentileza de la tierra i de las damas en su conversacion
agradaba a su gallarda edad. "
5. See bis treatment of the Legate, Act I, and cf. Cabrèra, Bk. XII.
chap. r 1. " [tuvo] reverencia a las casas i personas sagradas .•... "
6. "Dios es Il el Rey que sabe premiar, Il y yo sirvo al Rey por el. " Cf. Cabrera, ibid. " (tuvo] zelo de la Religion Catolica ..... "
1.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

379

by the chape of Juan's scabbard, is taken from Cabrera, Bk. XI.
chap. 3, year 1575. The historian relates that Felipe was
wounded in the forehead, a part which, under the circumstances,
it seems scarcely possible the sword could have reached. Montalva □, on the contrary, tails to specify where the King was
injured. Seeing the fidelity with which our author bas followed
his mode!, this omission appears strange, and I am inclined to
believe that it is due solely to bis aversion to countenancing a
statement so extremely improbable. vVith the exception of this
difference, the two versions are very similar, the latter part
of Montalvan's being almost a verbal transcription of the original'.
Cabrera is ~gain reflected m the account of the journey of the

r. Cabrera's relation is as follo,...-s : " Recibio (el Rey] a don Iuan alegremente, levantbse de la silla, i pidiendole [al Rey] la mano le abraço [don luan], i Uegando a la Reyna le hizo mesura, i al bolver [don luan] a besar la mano al Principe don Hernando, se
atravesô [el Rey] por detras, i cou la contera le (al Rey] hirio (don luan]
entre ceja i ceja, de manera que cayô en tierra, i tocô i le hirio el cerebro. Don
Juan con el susto comencb a dolerse i sentir el suceso con lamento ; i el Rey
le dixo, viendo no avia r~cibido dafio considerable, Basta, dad gracias a Dios
de que no fue mas. Don Iuan replicô, Mas avia de ser? ventanas avia aqui por
donde arrojarme. El Rey con suma gravedad le dixo: Pues corno, eso avcis de
dczir ? pudiera ya ser mas que una desgracia ? "
(The [ ] in the above quotation arc mine, having been inserted to render
it more clear.)
The esscntial parts of the incident as it appears in the drama are given
below: dou Juan [al Principe ] dadme los braços. Prin. Tomad,
y de mi aficion creed
que siento vuestra partida,
tio, con aquella fee
que si fuerais una dama
a quien yo quisiera bien.

�GEORGE WILLIAM BACON

Papal Legate, - Act I. -, which owes its ongm to Bk. IX.
chap. 22 (year 157r) of the historian, some of the Jines being
taken over bodily. Felipe's declaration to Juan, - Act II., that Don Hernando de Toledo goYerned Flanders with too much
severity, is an echo of Bk. X. chape;. 3 and 7 1 ; while the King's
complaint - I. c. - of the excessive leniency of Hernando's
successor, the Cornendador Mayor, Don Luis de Requesens 2,

Alm:·iesase el Rey para irse, :)' 1&lt;1pa co11 la roulera ri~ la espad,1de d~n lua11 y c,re en el suelo.

Rev. [No es] Nada, no os a lboroteis.
Con la punta de la espada
al baxaros me topé
sin querer,

Rey. Dicha fuc que mas no fuc.
r/011 lua11. Clara està, porque a ser mas
ya por aq uestc cancel
me [?] huviera arrojado al patio.
Rey. Esso dezis, pues porque?

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

finds justification in chap. 28 ofthe same book'. The reception
of Juan (the successor of the Comendador Mayor, ·who &lt;lied in
r575) by Mons. de Naves - Act III. - is mentioned in Bk. XI.
chap. 8, year I 576.
ln addition to these evident obligations to · Cabrera, I feel
almost .:ertain that our author has been influenced by bim less
manifestly in another instance. I allude to the anecdote concerning the Emperor Trajan related by Felipe - Act II. - to Juan
upon his acceptance of the Governorship of Flanders. On two
occasioos· Felipe's biographer likens him to the Emperor 2, and
since Montalvan shows familiarity with so many portions of the
work, it is more thao probable that he read these passages. Felipe
and Trajan being thus connected in bis mimi, after the anecdote
regarding the latter had occurred to him, he could easily apply it
to Felipe.
Dio Cassius in his Hislory of Rome, Bk. LXVTII., says of
Trajan, : - "Indeed, when he fi~st handed to him 4 who was
to be prefect of the Pretorians the sword wbich the latter was
required to wear by bis· side, be bared the blade, and holding it
up said : 'Take this sword, to the end that if l rule well you
may use it for me, but if ill, against me' ".
This is witbout doubt the ultimate source of the story told

Ye11dose el Rey.
don Juan. Por aver sidô instrumenta,
:rnnque fuesse sin querer, -

Rey. Essa fuera la desgracia,
porque de los dos no sè
quai hiziera mayor falta.
(ln the eighth line from the last the text rcads " que ", which gives no
rneaning. I have therefore substituted " me ").
r. Bk. X, chap. 3. " ... desanpararon [don Hernando de Toledo y sus cien
arcabuzeros i mosqueteros] la aldea, i degollaron mas de ochocientos en el
akance que se siguio dos leguas, sin muchas que ubo heridos. "
Op. cil., Bk. X, chap. 7. "lulian Romero i don Hern;mdo de Toledo con
sus tercios li.: [el foerte] acometieron, ..... , i degollarou todos los trezientos
que hallaron en el.. ... "
2 . He figures in Ercilla's Araucaua, Part II., Canto XXIV.

1. " La blandura del Comendador mayor dexo los Estados de mala i atrcvida
condicion, ..... en vano procuro satisfazerles el Comendador mayor en quamo
imaginaba les seria de gusto, para que mostr,11,dosele agrndecidos no diesen
asistencia con las armas i consejo a los creges. "
2. The first of thesc rcfcrences occurs in Bk. I. chap. L " ... sabiendo lo que
tocava a su oficio de Rey, pues bastan pocos preccptos para sabcrlo, i ser 111as
YÎ~ilaote, quai Trajano Enperador, que estudioso. "
The second is found in Bk. V, chap. 17. " Fue como el Enperador Trajano,
duke en el pueblo, respetado en el Senado, venerado de todos, i terrible cou
sus enemigos, de reverenciado temido, no de temor sino de admiracion."
3. Translation ofH. B. Foster, vol. V, p. I9i - Troy, N. Y., 1906.
4. To whom this word refers is uncertain; Foster suggests Saburanus.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

by Felipe 1 , but it is impossible t0 determinc whether the
variation introduced by Montalvan in connecting the anecdote
with Trajan's coronation, is intentional or duc to a mistaken
tradition.
The hearing of the petitioners by the King - Act III. - recalls similar scenes in El seg1mdo Séneca. The wondetful memory
displa yed by Felipe in tbese instances is justified by the words of
bis biographer (Bk . I. chap. 1.) : " Hizo maravillosas pruevas
de gran memoria. "
Felipe's answer to Diego and Alberto, upon their upholding
the Pope's demand that Juan be made Lord of Tunis and Goleta
in reward for bis victories, - Act II. - , brings to mind a like
passage in the play cited above, (El segundo Séneca,) Part I.
Act I. There, two petitioners ask to be made mem bers of the
Order of Santiago, but the King declares to Santoyo that not
they, but one Julian Romero 2 will be given the dignity. The
latter - he continues - is a soldier wbo well merits reward
for his hernie deeds, and, moreover, has not asked for it. Sucb is
the type of man that most deserves recognition i.

The sonnet recited by Porcia in Act I., appears also at the
close of the fifth day's entertainment it the ITl6 edition of the
Para Tvdos, p. 354. As it is wanting - together with the
paragraph preceding - in the edirion of I 64 5, it must have
been inserted in the later edition by some unscrupulous editor.
The brevity of Porcia's expl,mation to Juan, - upon meeting
him in Flanders, Act III., - . why she left Spain, is most cornmendable. Considering the usual excessive length of ail such nar-

r. For this information I am indebted to Prof. J. C. Raite, of the Departmcnt of Classics, University of Pennsylvania.
2. A □ account of bis life and varied adventurcs is givc □ by Martin
A. S. Hume in The Year a/ter tbe Armada, and olher Historical Studies, New
York, 1906, pp. 75-121. Romero figures in Ercilla's Araucana. - Part II.,
Canto XVIII. - as a conspicuous character at the storming of St. Quentin

(r 557).
3. So dose is the rescmblance between the two passages, that I quote them
bclow.

Sant. Julian Ro1111;;ro, sei'\or,
no le pide. Rei. I aun por esso [dcseo darsele).
Santoyo, en mi Monarclüa
à quien mereciere d prernio,
el premio le ha de buscar
quaudo k 1;;sperare menas :
porque los hombres que tienen
tan altos merecimientos,

aunque nunc:;1 pidan nada,
harto pidcn con tenerlos.
Para mi no haî memorial
tan fuerte, i tan verdadero,
como callar, i servir :
que no es scguro argumento,
pido, luego merecià ;
que suele el encogimiento
acompa iiar la virmd ;
i assl muchas veces vemos,
que los que merecen mas
son los que procuran menas.
El seg1111do Sémca, Pt. I. Act I.
Rey. No digo que no se inteRte
el premio : pero tarnbien
&lt;ligo, que un hombre de bien
sir\'e muy grosserameute
quando sirve aconscjado
solamente con la paga,
porque al merito le estraga
entonces lo interessado ;
y el premio de la virtud
es cl llt:garla a alcançar
sin atcnder, ni apelar
i humana solicitud;
que quien la sigue ambLci-oso
solaml!nte par valer,
esse ta! mas viene à ser
mercader que virtuoso.
Don Jucm de Austria, Act II.

�GEORGE WILLIAM BACON

rative passages, the remark Morata makes ' at the beginning of
Porcia's story is fully justified, and one would wish that our
author had taken it to heart. It is one of the very few sensible
statements of a gracioso ,vhose wearisome loquacity almost provokes the reader to exclaim - as does Vireno to the t,vaddle of
his lackey Clarin 2 - : " Basta ! "
El Sen01· Don Juan de Austria was printed in the first volume
of Montalvan's Comedias, and dedicated to '' Doctor Juan de
Montoya ". It was performed before the King and Queen,
March, 1628 ,.
Scene : Madrid and Flanders.

Ser prudente y ser s11/rido
Although quite in Lope's manner, this is not one of Montalvan's most interesting plays, for the story is poor and the treatment mediocre.
The character of Fernando is a good example of loyalty, a
theme so popular on the stage at that tirne. Elvira represents the
intriguing, scheming woman, common in the drama; and, as
such, commands our interest, though not our admiration . The
King shows firmness, not only in bis relations with his courtiers,
but in his ability to withstand the temptations and advances of
Elvira. The latter receives a fitting rew_ard for her deceit, in being
forced by the King to become the bride of her stool-pigeon,
Fernando.
Scene : Leon.

r. " Silencio, que ay romançon Il de trei11ta varas de largo ''.
Oli111pa y Vire110, Act I.
3. This item was taken from a manuscript note made by La Barrera in the
copy of his Catalogo, now in the Biblioteca Nacional. He states that he derived
the information from " el Arcliivo de Palazio ".

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Los Templarios.
As its title I implies, this piece deals with that celebrated religious and military order which ,vas founded at Jerusalem, in
II 18, by Hugues de Payns and eight other French knigbts, who
had accompanied Godefroy de Bouillon on the füst crusade

(1096-ro99).
As in the majority of his historical dramas, Montalvan bas
hcre treated chronology and history freely. For example: If we
recall that Iacobo de Mola did not enter the order till about 126 5,
we see that the action of the piece cannot properly begin befo,e
that time. Yet in Act II. the capture of Jerusalem by Saladin,
which occurred in I I 87, is spoken of as havilig just taken
place.
With historical fact considerable freedom is taken in that passage - Act III. - where, in speaking of the exccution of the
Templars in France, the Pope says:
" Pues esto misrno que passa
o_v, Felipe, en nuestrn Corte,
esta sucediendo en Flandes,
i::n Italia, Espaiia y Londres.
Y sin que hombre ninguno
se escape de bs prisiones,
de la manera que ves
oy han muerto &lt;liez mil hombres " .

Now, the truth is that France was the only country tbat
inflicted severe torture and death upon the Templars. In England,
for example, they suffered imprisonment, mild forms of torture,
and confiscation of property.

2.

J. Raynouard also wrote a tragedy with this title, which was first represented May 14, 1805, with gre::it success. lt i$ now entirely forgotten.

REVCE HJSPANIQCE.

B

a;

�GEORGE WILLIAM BACON

The downfall of the order is correctly represented as being
primarily due to the treachery of two apostate mem?ers '. On
April 3, I3 12, the council of Vienne - alluded to m Act III.
- decreed the suppression of the Templars, and also the transference of ail their property to the Knigbts of St. John.
Schaeffer 2 characterizes the treatment of Montalvan's production as "flüchtig ", and no word could be more appropria te. He
adds: - "Die Darstellung der Prosperitat und des Untergangs
eines ganzen Ritterordens geht über den Rahmen des Dramas
hinaus, wabrend die Figur des Grossmeisters Jacob de Molay
nicht genügend heraustritt, um diesen als Helden und die_ Schicksale des Ordens als historischen Hintergrund erschemen zu
lassen ".
Montah·an himself seemed to realize the unfi.tness of bis
subject, and as if endeavoring to make amends for it, has in~erted
a numbcr of irrelevant scenes, which are extremely dull, unmteresting, and trivial. And, moreover, these scenes destroy tbat
spirit of solemnity and convincingness which should pervade a
drama, like the present. The reader is not in the slightest degree
moved to pity for the ten thousand victims of the massacre, nor
can he believe that the author bas experienced the faintest feeling
of sympathy or horror in writing his narrative.
·
It seems rather remarkable that the pen of the cerrsor should
have failed to strike out the following lines, spoken by Albante
in Act III." Pero porque pucde ser
que el Papa nos engaûasse,
y que dcspues, aunque agora
nos haze promessas grandes,
como à todos los dcmas

1 . These werc Squin de Florian, a knight, and Nosso de Florentin, a
squire. (See Addison, p. 453, and Shallow, p. 19).
2. Vol. I, p. 443.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN
nos prendiesse y castigasse,
à Flora y Cassandra hizimos
que, en habito de estudiantes,
con Ricarte el Secretario
por paxes se acomodassen : "

Cnlteranismo is greatly in evidence, and detracts much from
the effect of the piece.
The number of characters, nineteen, is worthy of remark.
Los Templarios was printed in the first volume of Montalvan's
Comedias, and dedicated to " Don Melchor de Guzman y
Zuiîiga, Marques de Villamanrique, y Comendador del Moral en
la Orden de Calatrava". It was performed before the King and
Queen, December, 1630 1 •
Scene : A spot in the mountains berween Jerusalem and Jaffa,
Rhodes, and a town in France.
El Valiente mâs dichoso. (Don Pedro Gniral).
This comed.ia, interesting and full of movement, must have
attained great success from the loyalty of its hero to his King and
Church - themes ever popular with the audiences of old Spain.
The delineation of Pedro is excellent, and if we cannot but be
somewhat disgusted with his rashness and hot temper, his courage compels our admiration. Like Silvia in Gravcdad en Villaverde, Angela deserves praise as one of ~he very few of qur
author's heroines who do not yield to the solicitations of their
admirers.
The action in Act I. is too much retarded by the excessive
length of Lisarda's monologue after the departureof Flora to seek

1. This item was taken from a manuscript note made by La Barrera in
the copy of his Catalogo, now in the Biblioteca Nacional. He states that he
derived the infonnation from " el Archiva de Palazio ".

�JUAN .PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

the Count. Egually tedious is the ensuing conversation between
Pedro and Beltran; and one ,vill readily agree with the former,
when, at its terminàtion, he exclaims
" .... dexando
a parte filosofias,
que ya no sirven de nada ".

That money was a powerful factor even in the life of those
times, is shown by the words of Lisarda, - Act I., - " nunca
justicia falta Il a quien el dinero sobra ".
The many asides in the scene between Angela and the Count,
in the early part of Act I., should be remarked.
El Valiente mas d-ichoso was performed by the company of
Manuel &lt;le Vallejo, April 10, 1633· 1 ; and was printed in the
second volume of the Comedias of Montalvan.
Scene : Guadix, Great Britain, and Algiers.

B. -

CoMEDIAS DE CAPA Y EsPADA.

Como amante y como honrada.
One of the very best of Montalvan's efforts in this class, the
above named comedia is such a close second to his La Donce!la de
Labor that the reader cannot easily choose between them. The
enredo is here more complicated than in the other play, but our
autbor has worked it out so skillfully tbat nothing could be more
easy to follow.
The point upon which the plot really turns - the concealment
of Ana's engagement till after Leonor's marriage to Lope - is an

odd one, and doubtless more justified by dramatic exigency than
etbics. It is not made clear ,vhy Leonor's marriage would become
" sospechoso " through the pre,ious announcement of the
engagement of ber sister.
In Moreto's La Gala del Nadar we have a striking parallelism
to the idea of Lope courting Ana in order to avenge himself
upon Leonor for her supposed infidelity.
Como amante y como honrada was printed in the second volume
of the Comedias of Montalv[m.
Scene : Madrid.

Despreciar la que se q11iere.
A wittily devised and cleverly executed piece, both in the
drawing of character and sequeoce of events. The episode of the
bandage, however, is too much emphasized, especially in the
early part of the second acr, where it greatly retards the movement. The latter portion of the· play is the most brilliant, but
the conception of the whole is unique. It merits remark ho\v
cb·erly Montalvào defers the solution of the enredo till the immediate close of the third act, by preventing Juan and Rodrigo from
meeting.
Despreciar lo que se quiere ·was printed in the second volume of
the Comedias of Mootaldn, and in part twenty-nine of Comedias
de diferentes autores, Valencia, 1631 '. Ir was performed by the
company of Roque de Figueroa, October 9, 1633 2 • The title is
peculiarly appropriate. It is also found as Abon-ecer lo que se

quiere and Despreciarse par q11ererse.
Scene : Madrid.

r. La Barrera, p. 68 5.
Rennert, Cbro11ology, p. 338.

2.

r. Rennert, Chronology, p. 339·

�39°

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

De un Castigo dos Venganz.as.

skilfully dra,vn, and the awful closing scene forms a fitting and
eflectiYe climax to the prophetic gloom which lies 0\'er the
entire piece. It is one of Montalvàn's best produ.::tions.
Quevedo, . in his Perinola, strongly censures its immoral

Montalvan himself tells us that this tragic play is based on a
series of events which happened [in Lisbon, Portugal] less than a
year before he wrote it 1 • From this statement we can deduce
very closely the date of composition, for the expedition of the
Portuguese to Brazil mentioned in Act III. took place about the
year r 624 2 • Accordingly, r 62 5 or r 626 can oe given as the date
of the dramatic adaptation.
The story is truly a chapter of the most repulsive horrors, and
shocks our sense of morality, however great are the dramatic
possibilities offered i. One cannot enjoy the recital of such
events, and only the admirable way in which they are here put
upon the stage at ail saves them from what would otherwise be
a well merited oblivion. The pure, energetic language and well
developed plot do our author great credit, and we are gratified
at the almost total absence of culteranisnw and the usually obtru~ive gracioso. The blind and fatal devotion of Leonor and Lope is

See the close of Act III., where Violante says : " Y aqui esta Comedia acaba,
historia tan verdadera,
que no ha cinquenta semanas
que sucedio .... ".
2. The object of this great Spanish-Portuguese expedition was to recapture Bahia, then the capital of Brazil, from the Hollanders, who had taken it
in war with Spain.
3. Regarding the immorality of the piece, we read in the 1736 edition of
the Para Todos, p. 200, the following ; - " . .. . no falto quien culpo la
liviandad de las dos damas, a quien respondio el Poeta, que supuesto no
tenia parentesco con ninguna, no se le &lt;liesse nada de que fuessen nlines ".
As this - together with the subsequent Epigrarua - is wanting in the
edition of 1645, it must have been inserted in the later edition by some
unscrupulous editor.
1.

• 'I

tone '.
A drama of Calderon bears a title very much like ours, - Un
Casligo en tres Venganz.as, - but in content bas nothing in
corn mon 2 •
~ &lt;A... t
·1'• ~
De un Castigo dos Venganz.as was printed in part twenty-five
of Comedias recopiladas de difcrentes A11tores é Illustres Poe/as de
Es pana, Zaragoza, I 6 32; and also in part forty-four of the same
series, Zaragoza, 1652 3 • It forms a portion of the third day's
entertainment in the Para Todos 1, and Montalvan there states 5
· that it was " [ unaJde las mas aplaudidas que jam as ha avido en
ella [i. e. esta Corte]".
Scene : Lisbon.
,L

La Doncella de Labor.

In the dedication oftbis comedia Montalvan says : " [esJ la mas
ingeniosa y alineada de cuantas habla escrito ".
His verdict is indeed just, for the invention is excellent, - notwithstanding it is much opposed to likelihood, - and the dialogue brilliant and almost entirely free from culteranismo. The

1." .... la (comcdia] De un castigo dos i•wganzas, bien se sabe que no fué
suya otra cosa sino aquella disoluta y desvergonzada accion de aquella mujer
infernal".
(Text of Rivadeneyra, vol. 48, p. 470).
2. Schmidt, p. 174.
3. La Barrera, pp. 684 &amp; 687.
4. Edition of 1645, fols. 85-100 b.
5. Edition cited, fol. 84.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

action never drags, and holds our Înterest closely from beginning
to end.
The long, fictitious tale related to Elvira by Isabel in ,-\et lII.
recalls chat of Flora in the same act of La Toquera viz.caina.
La Doncella de Labor ,vas printed in the first volume of Montalvan's Comedias, and is there dedicated to "Don Alvaro de
Atayde, Hijo del Conde de Ocastro, Maestro en Teologia, Can6nigo Magistral de Lisboa, Comissario de la santa Inquisicion de
Cairn bra, y Sumiller de Cortina de su Magestad ".
It ·was performed by the company of Manuel Vallejo and
(amibuted to an anonymous author) printed in part thirty of
Comedias faniosas de varios Autores, Zaragoza, 1636
Under
the title Marica la del Pucher(J, it was remodelled, and, in the
Index of Huerta, attributed to Montalvin 3 • Lope de Vega bas also been named as author of the latter version 4 • The modern
version of La Doncella de Labor by Enciso y Castrillon bears the
title aforementioned 5.
Scene : Madrid.

the same act in El S1ifri111ie11to premiado, in that in both plays a
character lends assistance to one who later proves to be his rival
in love.
As far as I am awate, this comedia is the only one of Montalvim in which be speaks of any of the v;orks of his mentor,
Lope de Vega. In Act I., where Anarda is endeavoring to
console the melancholy occasioned in Isbella by her infatuation
for Lisardo, she suggests that she read to her mistress either
from Lope's Arcadia or dramatic ,vorks. Isbella, however,
request5,, her not to do so, explaining tbat situations therein
similar to hers would tend only to increase her dejection.
Montalvan's B.ing at physicians - Act IL - cannot fail to
provoke a srnile. He causes Isbella to remark to Lisardo :

39 2

1,

2•

393

" Soy Médico a lo seguro,
solo mis enfermas euro ".

La Ganancia por la Mano was printed in the second volume of
the Comedias of Montalvân.
Scene : Granada.

La Ganancia par la Mmw.
Gra-uedad en Villnverde.
Verbosity and cultera11is1110 impede the action of this piece,
which could be made more readable by judicious excision and
condensation. Lisardo's story of his ad venture at AlcaUt - Act II.
- is a good ex.ample of the diffuseness in which our author
usually revels in such passages.
The situation at the opening of Act 1. recalls the early part of

Edition of 1638, YOI. I, fol. 89.
La Barrera, p. 685.
3. Op. cil., p. 267.
4. Op. cil., 1. C.
5. Op. cit., 1. c.
1.

2.

The authorsbip of this interesting piece might easily be attributed to Lope, so closely does it resembJe in style one of his
less important productions.
Silvia forms a very rare exception to the stage heroines of the
cime, in chat she will grant her favor to Diego only on condition
that he at once become her husband. Such propriety is indeed
refreshing 1
In Act III., Montalvan cloes not specify the whereabouts of
Luis after be bas entered his bouse cogether with Diego. That
he gets separated from the latter in the darkness is evident, but
what should so long prevent bim from discovering Diego in his

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

loved one's apartment is not so clear. Diego hirnself expresses
surprise what can have become of his host. No doubt ail such
exarnples of our author's carelessness are due to his efforts to
rival the fecundity of Lope.
The large nurnber in the dramatis personae - seventeen rnerits remark.
Gravedad en Villaverde was printed in the ninth part of Comedias escogidas, Madrid, 1657 r .
Scene : Villaverde and Madrid.

ever, explains that such was the usual course among the Catalonians - a statement for which I cannot vouch '~ \"' l
The dramatis personae, twenty characters, is unusually long.
Un Gusto trae mil Disgustos wa~ printed in part twenty-nine of
Doce Comedias de Lapé de Vega Carpio (y otros Autores), Huesca,
16H 2 , and in part twenty-nine of Comedias de difereutes auto-res,
Valencia, 1636 1 •
Scene : Hostalric, and the district adjacent.

394

395

La Monja Alfénz..

Un Gusto trae mil Disgustos.
Scbaeffer z states that this comedia is rnost noteworthy, _ since,
with exception of the old Farsa of Juan de Paris, it is the almost
sole exarnple in the old Spanisb theatre of the triurnph of the
devil over the Divine Power. One cannot understand - as
Schaeffer pertinent! y remarks - how Montai van, himself a
priest and notary of the Inquisition, could bave broughr the
play to such a close; and further, why its performance was not
forbidden by the censor.
The introduction of the religious element lends singular
interest to a plot already refreshing from its novelty. The style
is excellent, and almost free from culteranismo.
The novel terrnination of Act I. should be noted. lt leaves
one in• ignorance of the outcome of the stratagem, - the mock
duel, - designed to bring Rosaura upon ber balcony, and no
allusion is made to this later.
That Pedro should at once turn bandit on learning of the
Governor's insult to his father seems strange. Schaeffer 1, how-

1

-1

1. La Barrera, p. 690.
2. Vol. I, p. 450.
3. Op. cit., p. 451.

This comedia finds its inspiration in the roving life of one
·Dona Catalina de Erauso, about whose existence no doubts can
be entertained, notwithstanding the many fabulous details that
have bcen interpolated in ber so-calle&lt;l Historia.
According to this work, Catalina de Erauso was born at San
Sebastian in 1585, the daughter of the Captain Miguel de Erauso
and Doùa Maria Pérez de Galarraga y Arce. Placed in a con vent
at four years of age, she remained there till fifteen, when she
escaped 1600 and visited Vitoria, Valladolid, Bilbao,
Estella de Navarre and Seville. At Valladolid, she was page to
the secretary of the King for seven months, and at Estella de
Navarre she served a gentleman in a like capacity for two years.
ln 1603, she sailed for Panama as cabin boy, and although the
captain of the vessel was her uncle, he did not recognize her.
From Panama she passed to Peru, and from there to Cbile,
where, at Concepci6n, she lived with her brother Miguel for
three years without his suspecting ber identity. Later, for bravery
I. In Dou Q1tixote (Part II. chap.
desire !or revenge.
2. La Barrera, p. 683.
3. Op. cit., p. 685.

l,.i-,) l,

~!.,,.,l •. ✓~~

L X..)

Roque also turns bandit out of a

f'\w1. .. 1~. e.;t.t.w_..

~I

J:,:t. 1§13,1~ ..
.

�GEORGE WILLIAM BACOK
JUAN

in battle against the Indians on the plains of Valdivia she was
made alfére~, which post she held for five years. Returning to
Concepcion, she killed two men in a di spute over a card t,oame '·
and one night, some six months after, slew ber own brother,
whom on account of the darkness she did not recognize. ln the
convent wherein she immediately took refuge, she witnessed bis
internment, and after an eight months' stay resumed ber ,vanderings. Tucaman and Potosi were next visited, and after fi ncrhtinab
the lndians, being putto the rack, killing two men, and narrowly
escaping being hanged therefor, she finally reached La Paz. Here
she committed another murder, fied to Cuzco, was unjustly
imprisoned for fü·e months, and passed to Lima. After taking
part in the campaign against the Dutch, she revisited Cuzco,
killed a man, was herself gravely wounded, and confessed ber
sexto the Father who attended her. Thence she went to Guamanga, where, after twice narwwly escaping arrest, she made
known her sex to the Bishop, and continued on to Lima. Here
she spent two years and a half in a con vent, and then went North
to Cartagena, and embarked for Spain - 1624. Landing at
Cadiz, she met two of her brothers - to ,vhom she did not
reveal ber identiLy," - and after visiting Seville, Madrid, Pamplona, Barcelona, Genoa and Rome, arri ved at Naples - 1626.
qne &lt;lay, while walking on the mole, she became involve&lt;l in a
quarre[ ,,,ith two young girls and tbeir escorts, but how the
matter ended we do not know, for the narrative is here brouoht
"'
to an abrupt close.
Before considering the question of the authenticity of this
narrative, a few words may be said regarding the circumstances of
its publication '. A manuscript of the Historia appears to have
been in the possession of the poet and dramatist Candido Maria
Trigneros prior to May ~4, 1784, since on that date a copy of this

r. This p3ragraph is taken from Fitzmaurice-Kelly, Mo11 . Alj., p. XX\' ff.

PEREZ

DE MONTALVAN

397

manuscript was collated with the original at Seville. The collation
was made by copyists employed by Juan Bautista Muiioz, the
future author of a fragmentary but valnable Historia del Nuevo
Mundo. This transcript later came into the possession of Francisco Bauza, director of the Hydrographical Museum at Madrid,
who · lent it to his friend Joaquin Maria de Ferrer. Although
Ferrer was a Basque, be had evidently never heard of Catalina
de Erauso, for be states that be took the HisLoria to be " a novel
written under the name of an irnaginary person wbo had never
existed in the world. " When he learned that the historian Gonz[1lez Davila had held a long conversation with Catalina de
Erauso in his bouse at Madrid in or about December, 1624,
Ferrer saw bis mistake, and, during bis exile at Paris, he again
borrowed the copy ' from Bauû, then a political refugee in
London. He caused investigations to be made at San Sebastian
and in the Archives of the Indies at Seville, unearthed important
documents concerning Catalina de Erauso, and published ber
supposed narrative at Paris in 1829 2 •
Sorne have believed the Historia to be a genuine autobiography, which theory, however, is untenable, in view of the
great discrepancy existing between several of its statements and
the documentary evidence concerning Catalina de Erauso. For
. example : ln chapter I. of the Historia, the date of her birtb is
given as 1585, while ber baptismal certificate in the parrish of
San Vicente, San Sebastian, proves it to have been 1592 3•

r. This copy is now in the library of the Real Academia de la Historia,
.Madrid. Another manuscript of the work was in the possession of Sr. Sancho
Rayon a few years ago. (Fitzm aurice-Kelly, Mon. Alf.. , p. 295 ).
2. The title reads H istoria de ln mo11j11 alfùez, Doîia Catalina de E m11So,
escrita par ella niisma é ilustrada co11 110/a s y 1locu111w tos por D. Joaqnin Maria
de Ferrer. It is now almost iu troumble. (Cf. Salva, tom. II, art. 3443). The
library of the University of P ennsylvania contains a copy.
3. The certificate - printed by Ferrer in his ed ition, p. 1:9 - shows that
Catalina de Erauso "vas baptized February 10, 1592. In the greater part of

�399

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALYAN

Again : In the same chapter, she enters the convent in I 589,
three years before her birth ! - , quarrels with the professed nun
Catalina de Aliri in 1600, - or earlier - , and makes her
escape in March of the latter year. These staternents are incompatible with the facts that Catalina de Aliri was not professed
till 1605 ', and that Catalina de Erauso entered the convent in
1603, - or earlier 2 · - , and was still there in March, 1607 ,.
Finally : In the Historia, over tbree years elapse between
Catalina's escape from the convent and ber embarkation for the
Indies 4 ; which would, of necessity, place the latter event in
16m, - or after - since she did not leave the convent before
(March) 1 607, at the earliest. This reckoning, however, is at
variance with the statement that before taking part in the battle
of Purén - I 608 - , she had served for three years un der ber
brother Miguel at Concepci6n, and - apparently- for another
three years at Paicabi ,.
1t seems incredible that any one aware of such discrepancies
could consider the Historia to be a true autobiography. And yet
Fem:r not only held this belief, but made endeavors to reconcile the inconsistencies, of which he was keenly conscious. So
ingenious are his efforts, that - as Serrano y Sanz 6 aptly
remarks - at times they become amusing through an e:x:cess of
ingenuity.
Even if Ferrer was wrong in his belief, credit must be given
him for bis intimate knowledge of the Historia and of the

documentary data pertaining to the life of the heroine. Not so
much can be said for De· uincey, from whom most English
readers derive tbeir in~mation· concerning Catalina and her
adventures 1 • Although there can be no doubt that be had never
even handled Ferrer's book - on which his essay z daims to be
based - , he declares that" the reader is to remember that this is
no romance, or at least no fiction, that he is reading 3 ". His
article abounds with extravagances and gratuitous inventions 4,
which, however, are not even the product of bis own imagination, but plagiarized from one Valon, a Frencbman. Although
he follows Valon's arricle s so closely as to reproduce some
obvious misprints, yet he makes no acknowledgmcnt whatever
9f bis indebtedness. Under these circumstances no great weight
need be given to De Quincey's confident views concerning the
authenticity of the text 6•
One far more qualifie&lt;l to pass judgment in the matter is José
Maria de Heredia, who, half a century later, published a French
translation of Ferrer's work 7, However, like bis predecessors,
Heredia did not suspecr the Historia to be apocryphal, and

Spain, and more particularly in the Basque J::rovinces, baptisn1 takes place as
~oon as possible after birth : it was - and even still is - frequently adrui111stered on the day of birth. (Fitzmaurice-KeUy, Mo11. Alf., p. 290).
I. Fitzmaurice-Kelly, Mon. Aif., p. xxx.

Op. cit., p. XVII.
3. Op. cil., p. xvm.

2.

4. fo chap. 1, the date of her sailing is given as 1603 l
5. Fitzmaurice-Kclly, Mon. Alf, p. XXXI.
6. Vol. I, p. 39r.

r. Fitzmaurice-Kelly, Mon. Alf., p. xxx11.
2. This essay appeared in Tait's Edinburgh Maga.zùie, vol. XIV, 1847,
pp. 324-333, 369-376, 431-440. It was entitled The Na11tico-Milita1y N11n vf
Spain. (Op. cit., pp. xxvm, 296).
3· Op. cit., p. XXXII.
4. Som!! of these are exceedingly arnusing. Catalina, herself, De Quincey
dcscribes as " blooming as a rose-bush in June " ; white the hal[-caste's
daughter in cbap. VII - " very black and as ugly as the devil ", - is pictured as a "lovely antelope "un.iting " the stately tread of Andalusian women
with the innocent voluptuousness of Peruvian eyes ". (Fitzmaurice-Kelly,
Mon. Alf., p. xxxm).
5. This article appearcd in tbe Re-vue d,1s Deux-Mo11des, 5e série, Paris, 1847,
pp. 589-637. (Op. cit., p. 296). Serrano y Sanz - ,·ol. I, p. 390, note characterizes it as '' una disparatada novela ".
6. Fitzmaurice-Kelly, Mon. Alf., pp. xxxv-xxxvr.
7. For the title, seebelow, List of works quoted.

'/

�GEORGE WILLIAM BACON

believed that it ,vas written by Catalina de Erauso in order
to lighten the burden resting upon ber conscience 1 • He states
.positively that she commenced " her confession, bold, perhaps
sincere ", on the r 3t1, of September, 1624, while returning to
Spain on the galleon St. Joseph,.
A view radically different from these is expressed by Serrano y
Sanzina scholarlywork which appearedin 1903-1905 3 • Very properly realizing the full significance of the discrepancies bet,veen
historical facts aud the Historia, Serrano y Sanz 4 declares it to be
a forgery of the early nineteenth century, based upon various
staries concerning Catalina published two centuries earlier, and
\ upon the present comedia of Montalvàn. He suggests the author
to have been Cmdido Maria Trigueros. Asto this theory, it may
be said that we haYe no proof ofTrigueros's authorship ; while the
date of the forgery must be placed earlier than the beginning of the
nineteenth century, since Mun.oz collated his copy ofTrigueros's
manuscript with the original in 1784. If Trigueros were proved
to bave written the H_istoria, one would be forced to admit that
" langue nette, concise et male" -in the words of Heredia s -forms a
strange contrast to the style of his other works 6, wbich it far
~ surpasses in interest ï. Fitzmaurice-Kelly believes - ·with Ser-

,·

'1
1

1. Heredia, pp. V-VI. " Ecoutez l'histoire de sa vie qu'elle va vous narrer
elle-même ... Peut-être sentit-elle l'impérieux besoin de décharger sa conscience, son cœur trop lourds ".
2. Op. cit., 1. c.
3. For the title, see below, List of u:orks quoted.
4. Vol. I, p. 391.
5. P. VI.
6. Among these may be mentioned the practically inaccessible plays El
Precipitado, Egilo11a, and the oratorio La 111uer/e de Abel. Trigueros shows to
most advantage in bis recasts of Lope de Vega. (Fitzmaurice-Kelly, Mou.
Alf., p. xxxni). Twelve of bis plays exist in manuscript form in the Biblioteca Nacional (cf. Paz y Mélia, p. 708 ; Ticknor, Lit., vol. III, p. 343,
note).
7. Fitzmaurice-Kclly, Mon. Alj., p. xxxvm.

JUAN PEREZ DE MONTALVA}:l'

401

rano y Sanz - that " the work was mainly pieced together by
some deft hand from the genuine Relaciones ' for which Catalina
was responsible, and that the episodt of the New Cid was elaborated from Pérez de Montalban's play, La Monja Alférez" 2 •
At the same time, the distinguished scholar warns us to guard
against the temptation to overrate the importance of the discrepancies in the text. Since in Spanish literature - he says, - the
dividing line between trustworthy persona!. narrative and certain
specimens of picaresque romance 4 is faint and shifting, the discrepancies in the Historia, though undoubtedly damaging, do
not necessarily preclude it from being- at least in substance an autobiography. Severa! works which are presented•as real
autobiographies s and are accepted as being essentially true, contain an imaginative element, and are not supposed to be absolutely exact in detail. The Historia may, perhaps, be granted a
place near them 6•
Mention has alread y been made of certain incidents in the life
of Catalina de Erauso to which dates can be assigned by documentary evidence; and it is possible to extend this list. We know
that in 1620, while serving in the company of Juan Recio de
Le6n, she was entrusted with a special mission to Guancavélica and
Cuzco; ; and that some two years la ter, when gravely wounded,

For the titles, sec Serrano y Sanz, pp. 390-391.
Fitzmaurice-Kelly, Mo11. Alj., 1. c.
3. Op. cil., p. XXXIX.
4. The Historia de la Mo11j,1 Alférez is included by Fonger De Haan in the
picaresque works trcated in his Outliue of tbe History of tbe Novela Pi:caresca in
Spain, Johns Hopkins University Dissertation, The Hague and New York, 1903.
5. For examplc : The Co11lentarios of Diego Duque de Estrada - which is
bsued as an historical document - , the Vida of Miguel de Castro, ;md the
Vidii of Captain Alonso di; Contreras. (Fitzmaurice-Kdly, Mon. Alj.,'
1.

2.

)1. XXXIX).

6. Op. cit., 1. C.
7. Fitzmaurice-Kelly,

Mt&gt;11.

Alf., p.

RE VCE HISPANIQl'E . B

XX.

�JUAN PF.REZ DE MONTALVAN
GEORGE WILLIA.M BACON

/

she confessed ber sex to the Bishop of Guamanga 1 • In I 62?, at
Madrid, Luis de Céspedes Xeria, Governor of Parag~ay, certified
that she had courageously served eighteen years m ~eru . and
Chile ; and that on account of her bravery the captam Guillén
de Casanova, commander of the fortress of Aranco, " la en_tre:
sac6 de la compafiia por valiente y buen soldado, par,a s~hr a
campear al enernigo 2 " . Further, that she had acted as alfere:;,_ m the
troops of Gonzalo Rod dguez i . Under date of January 25 th ot
the same year - r625, - at Madrid, Juan Cor~és de Monrroy,
former captain of infantry in Chile, then captam-general of the
province of Vera Cruz, made a.like sworn_stateme1:t 4 •
Havino- obtained from the Kmg a pens10n of etght hundred
crowns a'O years in January, r625, Catalina set out for Rome, but
was arrested in France and imprisoned 6 • On ber release, ~he
returned to Spain 7, and did not reach Rome till the foll~wmg
year. There she was introduced by Fray Rodrig~ de San ~iguel,
an Augustinian monk, to Pietro della Valle - 11 Pellegnno ~,
the celebrated traveller, who, in bis seventeenth letter to h1s
friend Mario Schapone, writes 8 of her as follows:
" Il cinque giugno venne la prima volta in casa mia l'Alftere

r. Serrano y Sanz, vol. I. p. 389 .
Op. cit., l. c. Catalina enlisted in the army under the name of Alonso
Diaz Rami.rez de Guzman.
3. Op. cil., 1. c.
4. Op. cit., 1. C.
5. See below, the letter of Pietro della Valle.
. .
6. Her arrest apparently took place near La Tou~ du Pm, 111 t11e dcpart~
ment of Isère. " She was accused of being a Spamsh spy, was repeatedly
struck and cursed as ' a hypocritical Jewish dog ' ?r 'Lut_heran ', was robbed
of lier dothes, money, and papers, and was impnsoncd 111 irons for about a
fortni ght " . (Fitzmaurice-Kelly, Mon. Alf., p. xx1).
.
,
7 . She evidently reachcd Spain befor~ June 281", ~mec on _that d~y shc
lodged a complaint of her ill tr~atment w!th the ~utl~ont1es at P_amplona, and
füed corroborative staternents from four fellow pilgnms. (Op. cil ., l. c.).
8. Vol. II. pp. 93 5-93 7 ·
2_

Caterina d'Arauso biscaina, venuta di Spagna, ed arrivata in
Roma appunto il giorni innanzi. Era costei una donzella d'età
allora di trentacinque in quarant'anni in circa, la qual da fanciulla
in Biscaglia suo paese, dov'era ben nata, s'era allevara in monasterio, e fat ta già grande, credo che si vestisse rnonaca ; ma prima
Ji far professione, pentita di far quella vita, se ne usd, e venutole
umore di far Yita da uomo, se ne fuggi travestita di casa di sua
padre, ed andà alla corte di Spagna, dove con abito di maschio
servi qualche tempo di paggio. Vennele poi voglia d'andare in
Siviglia, e di là passare all'Indie occidental\, dove da prima servi,
corne uomo, certi mercanti, ma poi con occasione d'una rissa
ch'ella cbbe, e le bisogno fuggire dalla carte, si diede a far vita
di soldato, inclinando molto per natura all'armi ed alle case marziàli. Milito gran tempo in quelle parti, trovandosi in diverse
risse civili, di modo che acquisto fama d'uomo bravo, e perchè
non metteva barba la credevano e chiamavano eu1111co. Si trovo fra
le aitre in una bataglia pericolosa, nella quale essendo la sua compagnia rotta, e l'insegna perduta in mana de'nemici, ella fece sè
col suo valore che trattenne i compagni dalla fuga, gli rincoro
contro i nemici, e menando le mani valorosamente ricuperà di
sua mana, con morte di chi l'aveva usurpata, l'insegna perdura,
onde res.to poi alfiere di quella compagnia, fatto non per grazia
di chi comandava, ma per propria virtù. Finalmente cominciandosi a sospetar che fosse donna, si cliiad questo fatto in una
rissa grande che ebbe, nella quale dopo aver e!la fatto moite
prove, resto rnortalmente ferita, e per salvarsi dalla carte che
la perseguitava fu costretta a darsi in mano al vescovo, al quale
anche confesso quanta passava della sua vita, dicendo d'esser
donzella, e quel che aveva fatto, no aver fatto per mal fine
alcuno, rria solo per inclinazione che aveva alla milizia, e perche
uesto constasse, prego il vescovo che la facesse riconoscere ed
ccertarsi vero. Cosi fu fatto: fu ella riconosciuta da 1~1atr?ne e
a mamrnane, e fu trovata donzella. Il vescovo la 1111se m un
monastero, e perchè s1 seppe cbe era. stata monaca, e dubitava

t

�GEORGE WILLIAM BACON

che non fosse professa, vela tenne tanto, finchè dal suo paese
vennecertezza che ella non era professa altrimenti, onde restando
in sua libertà di far quel cbe voleva, e non volendo ella esser
monaca, ma perseverar nella vita militare, uscita con licenza dal
monastero, se ne venne in Spagna, &lt;love, domandato al re rimunerazione dei suoi servigi militari, vistasi la sua causa, corne là
costumano, ne'consigli, e per via di giusti zia, ebbc da! re ottocento scudi l'anno di trattenimento là nell'Indie, e chiamata
nelle patenti con titolo d'alfiere, le fu data libertà di poter far
vita virile e militare, e che in tutti gli stati del re non potesse
esser molestata. Per questo se ne era venuta in Italia, correndo
diverse avventure nel carnmino per venir in Roma a supplicare
anche- il papa di non so che grazie in proposito della sua vita, le
quali" ha cttenute col fa vore di moite persone principali. Io
sapeva già di lei nell'India orientale, dove ne aveva sentito parlare, che fin là era arrivata la sua fama, e più volte ne aveva
desiderato particqlare informazione, onde essendo venuto a Roma
il padre Rodrigo di San Michele, Agostiniano scalzo, mio amico,
di cui più volte ho fatto menzione, che sapeva questo mio desiderio, ed era arrivato in Roma per via di Venezia moiti giorni
prima di me, ricorrendo ella a lui subito arrivata a Roma corne a
suo paesano, egli è stato che me l'ha condotta in casa, dove ragionando insieme buona pezza, mi raccontà diversi accidenti suoi
strani che l'erano incontrati nel corso· della sua vita, dei quali
mi è bastato riferir qui solamente i più importanti e più certi,
corne di persona rara ai tempi nostri. Io poi l'ho fatta conoscere
in.Roma a diverse dame e cavalieri, dei quali assai più che delle
donne amava la conversazione. Ilsignor Francesco Cresenzio, che
sa dipinger molto bene, l'ha ritratta di sua mano. Ella è di statura
grande e grossa per donna, che non si puà per quella conoscere
che non sia uomo; non ha petto, che da giovinetta mi disse aver
fatto no so che di rimedio per farselo seccare e restar quasi piano,
corne era successo,
e che questo rimedio fu un impiastro datoali
.
~
da un Ita!tano, che quando l'adoperà le diede dolori grandi, ma

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

poi senza fargli altro male, nè guastar le carni, fece l'effeto assai
bene : di viso non è ingrata, ma non bella, e si conosce essere
strappazzata alquanto, ed oramai d'età, e con i capelli neri e corti
da uomq, con un poco di zazzeretta, come oggi si usa, rappresenta in effeto più un eunuco che una donna; veste da uomo alla
spagnuola, porta la spada e ben cinta, e cosi anche la vita, ma la
testa bassetta alquanto, e came un poco aggobbatella, piuttosto
da soldato stentato, che da conigiano che nda sull'amorosa vita.
Alla mano solo si puà conoscere esser donna, che l'ha pienotta e
carnosa, se bene robusta e forte, e la muove ancora donnescamente alquanto ".
Under the year 16 30, we find in a manuscript diary of events
in .Seville the following: - "Jueves 4 de julio estuvo en la
iglesia mayor la Monja Alferez. Esta fue monja en San Sebastian,
huy6se, y pas6 a Indias en habito de hombre, anode 1630 ",etc'.
Under the date July 21 of the same year, the name of Dona
Catalina appears in the Despacho book - fol. r 60 - as passenger
on the fleet which sai}ed for Ne\\' Spain by authorization of King
Felipe IV 2 •
Finally: - In 1645, Fray Nicolas de Renteria, of the order
of Capuchins, met our virago several times at Vera Cruz, '"·here
she was known under the name of Don Antonio de Erauso, and
by means of several mules and negros transported merchandise.
She conveyed Fray NicoUs himself and bis baooage
from the
bb
coast to Mexico City. The Father states that she was co·nsidered
a good subject, of great courage, and dexterous in the use of
arms. Dressed like a man, she worP. a sword and a dagger ornamented with silver. She appeared about fifty years old, well built
although _rather fleshy, an~ of dar~ comple~i on, wi_th a few hairs
\
representmg a moustache ' · She d1ed at Cuitbxtla 111 1650 whrle
Ferrer, p. 119.
Op. cit., p. 120.
3. Op. cil., p. 121.
ln México a través de los siglos, H istor ia genera / y ro111pleta del desewuolvi111imto
1.

2.

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN
GEORGE WILLIAM BACON

'j-

on ber way to Ver~ Cruz, was buried with considerable pomp,
and a laudatory ep1taph was inscribed on her tombstone. Three
years later, a " Prodigious Narrative" of her eventful life appeared at Mexico 1 •
Her portrait was painted by the fashionable Italian artist
Francesco Crescentia•, and - in 1630 - by the Sevillian master
Pa~hec_o, father-in-law of Velàsquez ,. Before publishing the
Ht~tona, Ferrer made a fruitless search for the former portrait ; that of Pacheco was found by him in the hou se of his friend
~olonel Andreas Daniel Berthold von Schepeler at Aachen 4, It
1s _reproduced in bis edition and in Fitzmaurice-Kelly's trans~~t10n_ of the_ same, and is thus ,aptly described by Heredia: s
~ona Catalma, avec la golille, le hausse-col .le fer et le pourponi.t de bu,ffie aux ~i?uill:t:es_ mal nouées, est, à vrai dire, peu
avenante, d aspect vml, m1htau-e et rébarbatif".
Although Ferrer's Historia appeared at a time when French
interest in Spanish literature was not great, still the book did
not _fail te attract some attention . The yea.r of its appearance it
rece1ve&lt;l a favorable criticism from Andrés Muriel in the Rl'vue
wryclopédiq11e 6 : and, in 1830, it was !)Ublished in French by
social, politico, etc., de México desde la ant(1;1ïedad nuis remota bas/a fa ,ipom
actual,. .!\'l"ex1co
and
.
. Barcelona, 1888 , etc ., tom . II , p . 622 , Don v ·1cente Ri va
Pal:1~10 ,\~·ntes ol Dona Catalina that during a journcy from Vera Cruz to
Mex1~0 fs~ e.namor6 ella] de una dama â quicn sus padres le encarg:iron que
llc:ase :i Mexico, sabedores ~e que doiia Cat.alina era mujer aunque Yestia el
traie d_c hombre ; aquella puswn le caus6 grandes disgustos, y à punto estuvo
dé buttrse con el hombre con quien cus6 la dama ; dona Catalina le desafi6 en
un;1 ca~a ; pero algunas personas de impbrtancia lograron impedir d lance " .
. 1_. F1tzmau_~ice-~elly, Mon. Alf., p. xxv. For the complete title of this "Prod1.g1ous narrative see op. cil., p. 295.
2. Sec above, - p. 402 - , the letter of Pietro della Valle.
3. Ferrer, p. XXXV.
4. Op. cit., 1. C.

)· P. Ill.
6. Vol. XLIII, pp. 742-744, (Cf. Fitzmaurice-Kelly, Mon. Aff., pp, xxvm
&amp; 295).

Bossange 1 , and in German by Colonel von Schepeler 2 • Eight
years later, a reprint of the original edition appeared at Barcelona 3• ln 1839, the Duchesse d'Abrantès published an article on
Catalina de Erauso in the Musée des Familles+, which was followed in 1847 by those of Valon and De Quincey mentioned
above 1• In 1884, appeared at Mancbester, England, the anonymous Authentic Autobiography of Catalina de Erauso, a Runaway

Nun, Sailor, Soldier, Lieutenant, Gambler and D11ellist, cornpiled
from a Man11script in the Royal Library at Seville by Don Pedm de
Savanilla 6 ; and in 1892, the story of Catalina formed the
subject of a brief but shrewd criticism by Sr. D. Antonio Sanchez Moguel in La Ilustraci6n Espa1ïola y Americana 7. Two years
later, Heredia published his French version of the original
Spanish 8 , which was succeeded, in 1908, by the English
translation of Fitzmaurice- Kelly so often cited in these Notes 9,
On the stage, a similar theme is treated in La Dama Capitan ot
the brothers Diego and José Figueroa y C6rdoba 10 ; and, according to Castillo Sol6rzano - in his novel El Bachiller Trapaz.a,

I. Histoire ,le la Monja Alférez, Paris, 1830. To-day this is perhaps even
more rare than Ferrer's edition. A copy exists in the Bibliothèque Nationale.
(Fitzmaurice-Kelly, Mon. Alf., 1. c.).
2. Die Nonne-Fiilmrich, oder Geschicbte der Doiin C1tta.li11a. de Era1tSo, von ihr
selbst gescbrieben. Aachcn und Leipzig, 1830.
3. Serrano y Sanz, vol. I, p. 392.
4. Vol. VI, pp. 303-3 r r. (Fitzmaurice-Kelly, Mon. Alf., pp. XXVIII &amp;
296).
5, See, p. 399·
6. Grenville Tracts, no 3. A copy is in the library of the University of

Pcnnsylvania.
7. Madrid, July 8, 1892. (Fitzmauricc-Kclly, Mon. Alf., pp.

XXIX

&amp; 296).

8. Sec above, p. 399.
9. For the title, see below, List Of wo-rks quoted, p. 452. This edition is
valuable not only for the excellent translation of the Historia, buitfor its
scholarly introduction and notes.
m. Schaeffer, vol. II, p. 205, gives a brief outline of the plot of this
play.

�X

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

1634, - Belmonte. wrote a comedia entitled La Monja Altérez'.
A z.arz.uela oî like titlt by Carlos Coello, and based on Ferrer's
Historia, was produced at the Teatro de Jovellanos in Madrid on
November 24, 1875 '.
Although Montalvan's production is interesting, it is not one
of bis best, for he bas failed to take advantage of the dramatic
situations presented in the life of the heroine. Judging from the
close of the piece, it mu st have been written in I 626, for ,ve
knO\v from Pietro della Valle's letter that Dona Catalina was in
Rome in June, of t hat year. The verses run as follows:

receive a call from Diego. Of course the object of bis v1s1t is to
endeavor to gain tidings of Leonida, but why should he appeal to
Rodrigo, with whom he is quite unacquainted, and of ,-..,bose
rescue of Leonida he knows nothing? I believe the only possible
explanation is to assume that Diego cornes to Rodrigo's in the
course of a bouse to house search. Such a conjecture might be
supported by Diego's declaration, Act II ., after hi s interview with
Tristan in the bouse of Marcela : -

" Que hoy esta cl Alférez Monja
En Roma, y si casos nuevos
Dieren materia a la pluma,
Segunda parte os prometo ".

The presentation of the gloves to Diego as a token of friendship, recalls the like gift of a ring by Laura to Juan in Los Despre-

cios en quien a.ma.
Scene : Lima, Callao and Madrid .

Remedio, lndustria y Valor.
The corrupt state of the text of this rare play 3 makes criticism difficult, for it is impossible, in some cases, to determine
whether that which the careful reader would censure, is to be
cbarged to the negligence of the dramatist or the printer. However, there can be scarcely any doubt that Montalvan is responsib!e for the defects noted below.
In Act II., it is not made clear how Rodrigo should happen to

l

r. If th.is is true, the play has been lost.
Fitzmaudcè--Kelly, Mon. Alj., p. XXVIII.
3. I know of but one copy, which exists in the British Museum.

2.

' ' En h casa [de Leonida] hc de sa ber
el mal qu e mi pecho abrasa,
mas no le queda a la casa
lengua para responder.
Por las calles quiero andar
preguntando a desatino ;
lo que no sabe un vezino,
a quien se ha de prcguntar ? "

This would seem to indicate tbat in addition to questioning
passers-by, he proposes inquiring at different bouses, for it is
not probable that he would stop at Rodrigo's only. And yet,
considering the distance between Marcela's and Rodrigo's, I fail
to see how he could cover it so quickly if be stopped on the
way. Not\vithstanding Tristan bas hurried to reach Rodrigo's in
advance of Marcela, while he is en route Leonida has sufficient
time to relate to Rodrigo, at length, the story of ber life. The
t wo houses, therefore, could not have been very near together.
lt seems strange, then, that Diego should have sufficient time
to cover the same distance, - stopping on the vay, as he must
have done, - even during the interval of Leonida's long
narrative, and Rodrigo's subsequent interview with Marcela.
One must regret that our amhor is too prone to carelessness in
such details.
Diego's impulse to kill Leonida on finding ber in the house of
Rodrigo - Act II. - is a most singular anomaly, for after hav-

�410

GEORGE WILLIAM BACON

ing so cruelly deserted her one would imagine that ail his interest in her had ceased.
The excessive length of some of the monologues merits censure, but perhaps the worst feature of the piece is its close. So
hurried and abrupt is tlûs, that it would seem the autbor had
eitber become tired of writing, or had despaired of ever unraveling the enredo in a more legitimate manner.
Several of the scenes offer interest from their novelty, while
at least two recall like situations in other plays of Montalvân.
The opening of Act I. is similar to that scene in Gravedad en
Villaverde - Act III. - where Don Luis offers Don Dieao the
0
shelter of his bouse, after the latter has wounded a soldier in a
street quarrel. Marcela's meeting with Leonida - Act II. resembles situations in the first and second acts of La Doncella de

Labor.
The title is no doubt borrowed from one of the lines of Rodrigo's declaration at the close of Act I. - :
" Valor, haze&lt;l resistencia
si huvicrc algun enemigo,
que quien noble sangre hereda,
remedio, industria y valor
lo tiene &lt;lesta manera ".

Scene

Zamora, Villaverde, and the envirom of Madrid.

El Sufrir11iento premiado.

..

Probably no play of our author is more difficult to translate
than this, owing to the intricacy of the plot being matched by a
style that very ofœn borders on the unintelligible. At times, it is
possible to determine to what character he alludes only through
subsequent developments. Beside these defects, we have a tedium
which is the natural result of endeavoring to construct a rhree-

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

41 I

act drama from material barely suffi.cient for a production of
half that length. As examples of this verbosity, can be cited the
&lt;;cene following Marcela's withdrawal from ber balcony, after
her meeting with Tancredo on bis return from Italy Act I. ; an&lt;l that in the house of Ginebra, - same act, wherein we first make the acquaintance of Hipolito, Feliciana,
and ber mother.
The ~haracter of Tancredo is far from being true to nature,
for one cannot easily conceive of a lover so uttcrly self-sacrificing as to be delighted that bis mistress is happy in the love
of bis rival. Chameleons of this species' are indeed rare, and it
is n0t surprising that Leonato should marvel at Tancredo when
hehears him aver -Act I. - that he bears no ill either towards
Marcela or her new lover.
Ginebra stands for a type which, it is pleasing to note, does
not often appear in our author's comcilias. She well rnerits the
appelations given her by Carpio, - Act I., - an attendant of
Hipolito, who designates her first as " la tercera de Calisto ",
and la ter " de Celestina un retrato ".
Two inconsistencies in.the plot may be remarked. In Act II.,
Marcela is pictured as having been unaware that she swore to a
falsehood, when she - together with Leonato - testified that
Tancredo was betrothed to Feliciana before his deparrnre for
Italy 2 • And yet in the prece&lt;ling act, Tancredo unfolds to her bis
r. I allude to those lines - Act I. - whcrein Tancredo declares : " ... soy de Marcela
natural camaleon.
De la color que estuvicre,
dessa tengo de estar yo ;
este enojo me enojé,
y aora quiero lo que quicre ".
2. Marceltr. Luego lo que yo juré, Il y Leonato, y Fabio, fue Il cosa que
mmca passé.
In spite of the fact that Marcela includes Fabio among the witnesses, he
does not appear at all in the scene referred to in thcse lincs.

�412

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

proposed ruse and the part she is to play therein; whereupon sbe
declares she will aid him 1 •
Again - same act : - It is inexplicable ·why Hipolito should
desire to aid Torcato in seeing Feliciana, - through causing her
to marry Tancredo secretly 2, when, only a short time
before, he asks Fabio to execute the ruse he has designed to
frigbten Torcato away from ber 3 • Hipolito's attitude towards the
former is directly the opposite in tbese two passages.
The piece derives 1ts title from a line in a speech of Tancredo
- Act II. " ... algun dia aveis de ser [i sufrimiento mio !] Il el
sufrimienco premiado. " It was printed in the second volume of
the Cornedias of Montalvan. Lope de Vega's El Su,frimiento de
Honor resembles it only in so much tbat there, also, the leading
character experiences''great mental anguish.
Scene : Madrid.

structed and offers several interesting situations, which are dramaticall y effective in spite of their improbability. The bombastic
rhetoric which unfortunately defaces many of our author's plays
is here conspicuously absent .
La Toquera vizcafna was printed in the first volume of Montalvan's Corncdias, and dedicated to " Don Antonio Hurtado de
Mendoça, Secretario de Camara de su Magestad, y del Consejo
de la Suprema y General Inquisiciôn, Cavallero del Abito de
Calatrava, y Comendador de Zurita. " It was performed by Bartolomé Romero's company ', and printed in part twenty-nine of
Comedias de diferentes autores, Valencia, 1636 2 • Even in modern
times it has met with success 3•
Moreto's Racer Remedio el Dolor resembles La Toquera viz.caina,
si □ ce there, too, the enamored girl in disguise pursues the gallant,
and finally wins him by intrigue.
Scene : Valladolid and Madrid.

La Toquera vizcaina.

C. -

CO.\IEDIAS DE SANTOS.

This brilliant, lively comedia, written in the manner and lan-

f guage of Tirso, is one of Montalvan's best. The plot is well conI. Ma,·cela. Hazerlo espero, Il por vengarmc mejor de mi enemigo [Torcato).
2.
Gi11ebra . ... esta determiuado fHipolito]
que con ella [Felicianaj te [a Tancredo) casernes
de secreto, y que le demos
despues licencia al Soldado [a Torcato],
para que la pida y quiera.
3.
Fabio. Notable cucnto.
Pero que sacas de :ii ?
Conde. Que viendo aquesto Torcato,
aborrezca su [de Felicia na] mal trato,
y clla se me humilie a mi.
Que a él no avra pcrsuadille
con temor de su deshonra,

El divi110 Port11gnés, San A11toniv de Padua.
San Antonio of Padua was born at Lisbon, August I 5, r 19 5.
He was first a monk of the Augustine Order, but later became
a Franciscan. He went to Africa to con vert the Moors, but illness
compelling bim to give up the work, he embarked for Portugal.
Thrown by a storm on the coast of Sicily, he passed to Italy,
where, after preaching with great success, he &lt;lied June 13, 1231,
at Padua 4 •
r. Edition of 1638, vol. I, fol. 132.
La Barrera, p. 685.
3. Rivadeneyra, vol. 45, p. xxxr.
4. Sec Baring-Gould, vol. for July, p.
2.

181.

�~

GEORGE WILLIAM B!CON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

El ~ivino Portugués is worse tban ml'diocre, and the third act
conta10~ much tbat has nothing to do with the development of
the subiect.
Alth~ugh a manuscript copy 1 in the Biblioteca Nacional oames
Bernardino _de ~breg~n as author, still I believe that the piece is
by Montalvan, smce lt appears in the second volume of bis
Co~edias, which he himself prepared for publication. It is also
attnbuted to him in Doz.e Comedias n-uevas de diferentes A11tores
part XXXXXVII 2 • (sic), . Valencia, r646, ; and in part forty-fou;
of Comedias de dijerentes Autores, Zaragoza, r6p4.
.
!here are plays of the same ot similar title by fr. Antonio
Faiardo Y Acevedo 5, Juan Salvo 6, Fernand.a de Zarate ï, and
Lope de Vegas.
Scene : Sicily, Lisbon, and Padua.

version at Jemsalem, Maria retired to the desert, where, after
forty-s~ven years of the most rigid asceticism, she was discovered
by Zocimas and given the communion. She died the following

La Gita11a de Me11fis, Santa Maria Egypciara.
Maria the Egyptian, whose immoral adventures form the
groundwork of this piece, was a saint of great repute in Spain
and Portugal, but her history has often been regarded as apoc?Ph~l. She was barn at Memphis about 345, and &lt;lied in Palestme _m 421. At the age of t,-..-elve she went to Alexandria, and
for seventeen years led there a dissolute life. Following ber con-

r. This bears the date 1623, and promises ::i second part. (Paz y Mélia,
art. 956].
2. :-'his should be XXXVU. (See Rennert, Lope, i&gt;- 520, sub tit. La Moza

i1e Cantaro).
,. La Barrera, p. 708.
4. Op. cit., p. 687.
5· Paz y Mélia, art. 957.
6. Op. cit., art. 3006.
7. Op. cit., art. 3224.
8. Op. cil., art. 545 .

year.
Her life is contained in the Vida de San/a Maria Egipciaqua,
a nine-syllabled poem of about founeen hundred and fifty lines,
written in the thirteenth century. This is borrowed from La
Vie de Sainte Marie l'Egyptienne, which bas been ascribed, with
little foundation, to the Bishop of Lincoln, Robert Grosseteste,
- ? 1175-1253, - in whose Ca.rmina Anglo-Normannica it is
interpolated r. Maria's adventures were also written in verse bv
Bartolomé Cayrasco de Figueroa at the end of his Templo Militant~, I 602 ; and, less attractively, by Pedro de Ribadeneyra,
1609 2 • There exist two prose versions of tbe same theme, one
in Spanish, the other in Portuguese, both of tbe fourteentb century '· Consequently, our author had no lack of subject matter.
A perusal of La Gitana de Menfis cannot fail to disgust the
reader with its immorality, and weary him with its incredibility.
Profane passages are not lacking: for example, one cannot comprehend how the censor should have sanctioned Ventura's travesty of the miracle performed by Zocimas in crossing the Jordan
on his mande. Using the same mantle, Ventura attempts to
imitate his master, and when be fails into the water, gives vent
to expressions than which nothing could be more irreverent.
Two deviations from the legend may be noted. Monta!van
represents Maria as twenty years of age on leaving Memphis,
and makes her death almost simultane,ous with her discovery by
Zocimas.
Scene : Memphis, Jerusalem, and the district intervening.

T. Fitzmaurice-Kclly, p. 53.
2. Ticknor, Lit., vol. I, p. 24, note 23 .
3· Grôber, vol. 11, Abt. 2, pp. 416 &amp; 212.

�41.6

GEORGE WILLIAM BACON

El Hijo del Sera/ln, San Pedro de Alcantara.
San Pedro of Alcantara was born at the latter place in 1499.
After studying law at Salamanca he entered the Order of St.
Francis, and later became Superior of a convent and Priest. During
ail these years be lived as the strictest kind of an ascetic, and
1 inflicted upon himself such terrible penance, that by many be
f was regarded as a madman. ln r 5 55, Pedro erected the first convent of The Discalced Order of Franciscans at Pedroso, in the
diocese of Valencia. He died at Arenas, October 18, 1562; was
beatified by Gregory XV. in 1622, and canonized by Clement IX.
in 1669. He was an intimate friend of Santa Teresa, who speaks
)
of bim in her Mernoirs '.
El Hijo del Serafin is an extravagant specimen of those dramas
written to satisfy the requisitions of the Church, and while the
one, in general, is fair, the construction is very disconnected.
The weakness of the third act would incline one to believe that
Montalvan lacked subject matter. The best scene (and indced one
of the best in ail our author's productions) is that in which Pedro
endeavors to dissuade the infortunate King Sebasti[m · from his
inrended expedition to Africa 2 • The contrast between the blind
optimism of the fiery youth and the divine foresight of Pedro 1s
most effective.

l

1. See Baring-Gou{d, vol. for October, p. 487 ff.
2. As Sebastian set sait for Africa June 24, 1578, - at t\venty-four years
of age, - and Pedro &lt;lied in r 562, Montalvan has committed an anachronism
in placing their meeting iust before the King's dcparrure. Such a liberty is
justified, ho,vcver, by the splendid scene wbich it makes possible. Pcrhaps the
idca of associating Pedro with Sebastiân was suggested to our author by the
,. fact, that on two occasions Pedro visited John Ill. of Portugal, the grand\ father of Sebastian. The latter lost his life in a terrible battle on August 4,
1,578, in which the Christiam were defeated with great slaughter.

JUAN PEREZ DE .MONTALVAN

The latter's indifference to Dorotea well accords with the words
of Santa Teresa, who says of Pedro : " As to women, for rnany
years he never looked at a single one ". His meeting with the
peasant girl, while walking and reading, - Act 1., - further
~
recalls the word~' of the Saint : " - he never lifted his eyes .·
from the ground . ·
~
I
The allusion made by Pedro - Act III. - to Santa Teresa is
Ci
interesting, and proves the correctness of the statement of
Fitzmaurice-Kelly 2 - that "Les sots peuvent penser que sainte Thérèse est une fanatique sans cesse dans les transes et en extase''.
That Teresa was sorely misunderstood even in her own time is
clearly shown by the passage in the drama.
A Stt_"iking example of bigotry is presented in the scene between
Sebastiân and Pedro already referred to. The latter states that
the proposed war would be excusable, were the King intending
to seize the land for himself 3, because " La codicia no es culpa Il
si contra infieles se muestra ".
El Hijo del Serafin, San Pedro de Alcantara was printed in the
first volume of Montalvân's Comwias, and dedicated to " El Ilustrisimo Sefior Don Alonso Ferez de Guzman, Patriarca de las
In&lt;lias, Arçobispo de Tiro, Limosnero, y Capellan mayor del Rey
nuestro seiior, y de su Consejo apostolico, Juez Eclesiastico ordinario de la Real Capilla, Casa, y Corte de su Magestad ".
lt was performed by the company of Tomâs Fernandez, November, 5, 1634; and by Adriân L6pez, January 16, 1653 4 •

~

: .

11,t ,._ ·;..:.

r . The lioes run as follows : " tante vuestro (i.e. de Dios) amor la enciendc,
nadie su espiritu entiende,
y a su amor llaman assomo
de supersticion .... "
2.

P.

206.

3. The object of this expedition was to aid Muley Ahmed against the
Sultan of Morocco, and not to make conquests for Sebastian's own profit.
4. Rennert, Clmwology, p. 52.
REVUE HJSPANJQ05. B

•1

1 'v

,;

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

There is a drama on the same subject by Fernando Rodrîguez,
entitled La Vida y Muerte de San Pedro ' ".
Scene : Estremadura (?).

A lack of taste, I think, is shown in opening the drama by a,
duel. Would it not have been better to suppose the murder already
to have taken place, and to have first introduced Domingo as
seeking shelter in the monastery ? ln this way an abrupt beginning would have been avoided.
The exorcism of Gerarda by Vicente recalls a like occurrence in
El Hijo del Serafln, San Pedro de Alcantara, where Dorotea is cured
of madness by San Pedro.
Scene: Soriano, and the mountains near by.

Santo Do11iin![o en Soriano.

,'

Santo Domingo was born in r 170 at Caraloga, Old Castile,
of parents noble in name - that of Guzman - if not in race.
At Segovia he founded a monastery, and at Madrid a couvent for
women. Later, he established the Third Order of the I?ominicans, which spread rapidly from its place of origin, now unknown. He &lt;lied Auguste 6, 1221 at Bologna, and was canonized
by Gregory IX. in r 23 3 2 •
The Dominicans were styled by a pun "Domini-canes" (the
Lord's dogs), and when the Inquisitorial power was lodged in
tbeir hands, the torch, w hich kindled so many fires, became an
intelligible adjunct to their symbolical aninial. Hence the appearance in the present piece of Domingo riding upon a dog, and
• carrying a torch.
lt is surprising that Santo Domingo en Soritino should have
passed the censorsbip of the Inquisition, and should have be'e n
allowed to be performed, in view of the many seemingly sacrilegious expressions which it contains. The foolery of the graciosos,
Chocolate and Pierres, is very incongruous with the sober, reverent spirit which Montalvan would have us believe permeates the
piece. Moreover, from a dramatic standpoint their nonsense is
given too much prominence, and creates the suspicion that, as so
often happens, it bas been inserted chieB y to prolong the acts to
their usual length of ten pages each.

f

Paz y Mélia, art. I 520.
A detailed life of the saint will be fotJnd in Baring-Gould, vol. for August,
p. 40 ff.

D. -

CoMEDIAs DEVOTAS .

El valt'ente Nazareno, Sanson.

We bave here related the history of Sanson from his contest
with the lion to his death in the destruction of the Philistine
temple. The biblical account' is modified wbenever our author
deems that in so doing, he can add to the dramatic effect.
For example : - A distinct gain is made by representing Dalida's treachery toward Sanson as due to her apparently justified
jealousy, instead of to her corruptibility, as in the Bible. Again :
- In the drama, but thirty Philistines, out of a total of a thousand, bind Sanson, while we have three thousand in the biblical
narrative.
Written in the worst culteranismo style, the piece depends for
much of its success upon the spectacular stage machinery employed. The _great number of "asides" must be remarked.
El valiente "Naz_a7è~o, Sânsonwas print~&lt;l iÏÎ t he s~cond volume
of Montalvân's Comedias, and also in Comedias nw:uas de los mas

1.

2.

I.

]uclges, chaps. 13-17.

�420

GEORGE WILLIAM BACON

célebres Autoresy realz.ados Ingenios de Espaiia, Amstardam (sic),
1726 1 •
Scene : Palestine.

Los dos Jueces de Israel.
The theme for this piece is furnished by fudges, chap. IV, from
which two deviations may be noted.
ln the Bible, Jael is already the wife of He ber the Kenite when
she slays Sisera 2 ; while Montalvan pictures her as giving her
band to him after the murder ;_ Again: -There is no mention
, in the Bible of any brothers of Jael ; yet our author represents
them as trying to deprive her ot her parental inheritance - Act I.
Cnlteranisuw is noticeable 4, and the scenes between the peasants Bato and Tamar are tedious and out of place.
Barach's words to Del bora, immediately before their coronation
with laure!, - Act 1. fin, - " No iré si no me acompaii.as ",
are an exact translation of the biblical " If thou wilt not go
with me, then I will not go 5 ".
Sorne of the scriptural names have suffered considerable change.
Heber the Kenite is Abercineo; Deborah, Delbora; Harosheth,
Arroset ; and Kishon, Zifoq.
With a few changes, the same theme is treated in Calderém's

Qnién hallara M11jer fuerte.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

421

Esca11derbecb '.
We have here related the romantic conversion to Christianity
of Ge0rge Castriota, dubbed by the Turks " Iskenderbeg ", i. e.
"the Prince Alexander" 2 • This famous patriot was born, in Epirus in 1414, and was the son of John Castriota, one of the
principal chiefs of Alba nia. Given by his father, in 142 3, as a
hostage to the Sultan Amura th II., the latter took such a liking
to him that he adopted him, made him an Islamite, and had him
instructed by the best masters. After having distinguished himselt
in Asia as a Turkish pasha, Escanderbech yielded to the .entreaties of the Albaoian nobility that he returo to bis land, and rule
over it. Accordingly, with three hundred fellow-countrymen in
the Turkish army, he deserted, took possession of Croïa, the
capital of Albania, and annihilated four different armies sent
against him. Although bis allies, tired of the continua! strife,
desened him, yet be did not lose courage, and battle after battle
took place, the struggle be.ing terminated only by his death at
Alessio, in 1467. Theindomitablt leader was worn out by bis campaigns, having defeated the Turks no less tban twenty-two times , .
Montalvan's production possesses little interest, the style being
poor and rnlteranismo too much in evidence 4 • The brevity of the

Scene : Mount Tabor, and other points in Palestine.
:. La Barrera, p. 711.
]udges, IV., 17.
3. Act III, fin. Iael [â Abercineo]
Pues assi premias mi fc,
esta es mi mano, y con· clla
el alma te doy tambien.
4. Perhaps the most extravagant example is the passage wherein Iael tells
Abercineo - 011 first meeting him, Act I. - that ber brothers described ber
throat as " una torre de plata ", and her hands as " jazmines celestiales ".
5. Judgcs, IV., 8.
2.

1. Paz y Mélia, art. 2729, wrongly classifies this drama as an aulo. (See
notes on Las sa11tisi111as Formas de A/cala, p. 426).
2. The anglicised form of the name is " Scanderbeg ".
3. The lifc of Castriota was written by M. Barletius, an Epirote, and
published at Rome in 1537, under the title De Vita et Moribus ac rebus gesti
Geo. Castrioti. lt was translated into Portuguese and then imo Spanish, the
latter version appearing at Madrid in 1597. (Schaeffer, vol. I, p. 291).
4. Cf. Schaeffer's criticism...,.. vol. I, p. 291 - of Luis \'élez de Guevara's
play oi like title : - " Leider ist dieses interessante Drama durch cultistische
Stellen vcrunziert .... "

�4.22

piece, - eighteen pages, I acts
should be remarked.

and also the absence of division into

The Albania in which was situated the city where Escanderbech
first met Cristerna, is evidently not the Albania which he later
endeavored to wrest from the Turks, but the country of that
name lying to the west of the Caspian Sea, and corresponding
to the modern Daghistan, Schirvan, and Leghistan. This is
proved by the following:
(a). On leaving Cristerna, after their first meeting, Escan•
derbech states that to return to Constantinople he must cross
the river Tanais - the modern Don, - which flows into the
Sea of Azov. Therefore he must have been east of this river.
(b ). When he reaches ConStantinople, he informs Amurates
that he has conquered " Arabia, Persia, and Osiris. "
( c). Cristerna tells Escanderbech that she is Queen " of ail
that the Tigris produces. "
Escanderbech forms part of the fifth day's entertainment in the
Para Todos ', and is censured by Quevedo in the Perinola. According to a note on a manuscript copy of the play in the Biblioteca
Nacional, Madrid, it was performed by the company of Roque
( de Figueroa) in that city in 1629 2 •
The " la Belera " who Montalvan, states took part in the
production of Escanderbech, was Isabel Hernàndez, wife of Miguel
Jer6nimo Pinz6n - or Punz6n. She ,vas (for how long we do
not know) primer dama in Roque de Figueroa's company, and
then retired from the stage and enten~d a couvent 4.
Regarding the stage-setting of the piece, our aurhor , s~ys : -

Edit. of 1645, fols. 180-189 b.
Paz y Mélia, arr. 2729.
3. Patit Tcdos, ut supl':.1, fol. 179, b.
4. ·See ·Spanisb Ac/ors and Act1'esses by H. A. -Rcnnert in R,rvue Hispanique
tom. XVI, u0 50, p. 409, Paris, 1907. ·
'
'
5. Para Todos, ut supra, fol. 179.
1.

2.

JUAN PÊREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

" ... al un lado tenia [ el teatro] una tienda de campafia, cercada
· de varias instrumentas de guerra, y artificios de fuego, y al otro
un globo esferico a manera de media naranja, cubierto de Juzes,
y Serafines, .... "
In the Pa.ra Todos Montalvan states that Luis Vélez de Guevara
wrote two plays on this subject; but whether he or Belmonte is
the author of El gran Jorge Castrioto y Principe Escanderbecl, (sic),
which was printed in part forty-five of Comedias escogidas,
Madrid, r 679 ', it is impossible to determine 2 • There is also a
comedia burlesca of Felipe L6pez, entitled Escanderbeg , .
One cannot say whether the Amurates of Moreto's Dejar un
Re-ino por otro is identical with ours or not.
Three dramatizations in England of the Escanderbech story
may be ·mentioned. In 1733, a play entitled Scanderbeg by Wm.
Bavard, an actor, was performed at the theatre in Goodman's
Fields, London, but met with little success. The following year,
George Lillo's production The Christian Hero had a like reception
at the Theatre Royal in Drury Lane. In I 7 4 7, appeared at London
the third adaptation of this theme, Scanderbeg or Love and Liberty,
by Thomas Whincop.
Scene : A city in Albania, and Constantinople.

El Polifemo.

In a brief reference to the above, Ticknor 4 remarks that at
the present day it is difficult to believe that such a drama could

r. La Barrera, p. 703.
La Barrera, p. 467, states that Belmonte is more commonly regarded as
the author, and that Luis Vélez's production appears to be El Principe esclavo,
y Hazmïas de Escanderbeg. Cf. Rennert, Chronology, p. 52.
3. Paz y Melia, art. 1144.
4. Litera/ure, vol. II, p. 320.
2.

�GEORGE WILLIAM .BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

have been represented anywhere. To substantiate his assertion,
he mentions the absurd scene in wbich Polifemo plays a guitar,
and an island in the earliest ages of Greek tradition sinks into
the sea, amidst a discharge of squibs and rockets. Ticknor's
criticism is not too severe, for so offensive is the allegory of this
extravagant and tedious production, tbat one caonot understand
how the Church should have allowed its performance. The conception of the Saviour boring out the eye of Polifemo with a
stick, seems almost a burlesque upon Christianity.
The significance of the allegorical characters is as follows : Polifemo reprèsents the devil; Galatea, the soul ; Ulysses,
Christ; the first Cyclop, Judaism; the second, disdaio of God;
the third, deception ; and the fourth, the natural law.
The incidents mentioned by Polifemo early in the piece, are
mainly taken from the story of Ulysses's encouotcr with the
Cyclops. Mythology makes both Polifemo and Acis lovers of
Galatea, who persistently spurned the advances of the former.
Mootalvan borrows this idea, but endows Acis with the functions of Ulysses as well, since the shepherd Acis of the latter part
of the play and the " embiado del Dios mismo "of the early
part, - i. e. Christ, - are one and the same person, Ulysses.
The adaptation of Pagan fable to Church themes came into
vogue long before Montalvan's time; perhaps the best known
example is the Christian interpretation given to Vergil's fourth
eclogue 1 • Another conspicuous instance is the Latin poem of
Laurentius Vernensis, a Tuscan, of toward the end of the
eleventh century •. Such a practice did much to bring about the
toleration of Pagan literature by the Church.
El Po/ifemo forms part of the fifth day's entertainment in the
Para Todos 3, and in the editio princeps of the same bears the date

1628 1 • Tt has been falsely attributed to Calder6n •. Quevedo, in
his Perinola, visits upon it a censure as harsh as well merited '·
C11/teranis1110 abounds.
Montalvan-. thus describes the stage-setting of the piece :
" ... al lado izquierdo tenia [ el teatro] un monte altissimo, y en
èl todos, o los mas animales de la tierra, que siendo de carton,
estavan con ta! artificio puestos, que parecia con la perspetiva
que hazian las luzes, y las sombras, que estavan vivos, y andavan
passeandose por el risco, y a la mano derecha se mostrava un

See Comparctti, Part I, p. 133 ff.
See Gaspary, p. 28 ff.
3. Edit. of 1645 , fols. 171 - 178 b.
1.

2.

La Barrera, p. 266.
Schmidt, p. 479·
3. " Lo primero, en el auto del Pol ifemo hay una novedad : que basta
agora habia diablo cojuelo solameote, y abora hay diablo tuerto con solo un
ojo, porque Polifemo es el diablo ...... hace (Montalvan] â Cristo Ulises. Esta
no es alegoria sino algarabla; no hiciera cosa roo mal sonante ni iodecente un
moro bunolero : porque la persona de Cristo no se ha de significar por un
hombre que los propios gentiles id6latras le llamaron enganador, embustero y
mentiroso ...
1.

2.

. . ..

. . . . . . .... .

Y lo mas execrable y endemoniado es, que mas abajo dice el Dotor estos
versos :
Dime, antes que me duerma,
Tu nombre ; dime; l quién eres ?
Y él entonces con èautela :
'Yo soy yo mismo ', me dijo.
Pues aunque vuesasmercedes no son Niseno ni Valdivielso, miren si aprobaran el decir el autor, de su propia sentencia (hablaodo de Cristo, â quien
hace Ulises), que Cristo dijo con cautela: ' Yo soy '. Esto es calumnia de los
escribas y fariseos (a que respondi6 Cristo : Ero palam locutus mm; 'Yo be
hablado en publico ' ; y en otra parte : Ego swn 'IJia, 1•erilas et vita ; '. Yo
soy camino, verdad y vida ; ') y tambien es proposicion de los cristimâst1ges,
en cl libro blasfemo, que intitularon De tl'ib11s impostoribus 1111111di, que acab6
quemado con sus autores en Alemania. Pues l c6mo se ha de defeoder deci.r
que Cristo habl6 con cautela ; y pasar con dos aprobaciones, y la postrera de
un ti::6logo y provincial tan grave ? " (Text of Rivadeneyra, vol. 48, PP· 474475).
4. Para Todos, ut supra, fol. 15 9.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

edificio de una lglesia, con su campanario, y todas las dernas
partes necessarias ; ... "
·
Lope de \'ega, Luis de G6ngora, and Francisco &lt;le Prado also
~note on this theme •.

Navidad )' Corp11s Christi', Madrid, 1664, and we read beneath
the title " Representose en Madrid. "There exists in the Biblioteca
2
1 acional a manuscript copy of Las Formas, autograph in part
and signed at the end by Montalvàn. lt former~y belonged to
the Duke of Osuna i.
Seene : Alcala and ics Yic-inity.

Lns santlsinws Formas de A lcallt..

I

Although this piece bears the tit!e Auto Famoso Sacramcntal
de las Srmtissimas Formas de Alcalâ, it is not a true au/o but a
comedia devota, since it does not possess the characteristic feature
of the former - a dramntis personne consisting exclusively of
allegorical characters ', as, for example, in Calder6n's Los Encrtntos

de la C11lpa.
The work offers but little interest, and the scenc at Alcali is
tedious. The elaborate stage-setting of this scene, however,
merits rernark. lt is thus described : " Descubrese a un tiempo en un lado el Angel en la gloria,
vestido de Doctor en Teologia, con sotana, y manteo, capirote
blanco, y bonete con berta blanca, y unas conclusiones en la
mano ; el demonio abaxo en la boca de infierno de la misma
suerte, vestido capirote azul, y borla azul en el bonete ; al otro
lado en una media uaranja un dose!, y debaxo del uua taça de
fuente, y en ella una Custodia con veinre y seis Formas, y otras
tantas lamparillas 6 un candelero con muchas luzes; a sus pies un
Nino con su m:mteo, y sotana, llcno de plumas y cifras de tesues,
y su bonete con borla blanca, y capirote blanco; y en cuatro .
sillas, las cuatro facultades, Medicina, Filosofia, Teologia, y
Canones con capirotes, amarillo, azul, blanco, y verde, ... "
Las santisirnas Formas de Alca/a was printed in th~ collection
r. Op. cit., fol. 160 b.
2. Cf. Fitzmaurice-Kelly,
Las Formas de. Alca/â as an

p. 336. Paz y Mélia, art 1316, wrongly dassifies
1111/0.

,. P. 196 ff.
Paz y Mêlia, 1. c.
3. Op. cil., 1. c.

2.

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MO, TAL\·A,

Deslxmm La) lxmrosa.
Brit. Mus.; Rco.; Mad. ; R. Mad.; V.; P.1r.

SEC110

Desprt&gt;ciar lo que St' q11iere.

IV

Brit. Mu~.; Ren.; Mad.; R. Mad. · Ber. ; Paris ; V.; Par.

Desprecios (Los) en q11im ama.
LOCATION OF THE GENUINE DRAMAS OF MONTAI.YAN.

(Sue/ta).

Brit. Mus.; Tick.; Rcn.; M.id.; Par.; Ber.; V.

De tm Castigo dos Ve11ga11,as.
Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; Ber.; Paris; V.

A Ici hecho 1w hay Re-medio, y Priucipe de los Montes.
Brit. Mus. '; Tick.; Rcn.; lad. ; R. ~lad; Ber.; Mun.; Paris; V.; Par.

Ama11tes (Los) de Teruel.

-

Brit. Mus.; Ren.; Mad.; R. Mad.; Ber.; Paris; V. ; Par.

Brit. Mus.; Tick.; Ren.; M.1d.; R. Mad.; Ber.; Mun.; Paris; V. ; Par.;
Nap.

A1110r, Lealtad y Amis/ad.

Donrella (Lo) de Lobor.
Brit. Mus.; Tick.; Ren. ; Mad.; R. Mad.; Ber.; Mun.; P~s; V. ; P.1r.

Dos (Los)]ueces de Israel.

Brit. Mus. ; Tick.; Ren.; M:id. ; R. ~fad . ; V. ; Par.

Ce11li11ela (LJJ) del Ho11or.

Divino (El) Portugués, San Antouio de Padua.

(Sue/ta).

Mad.; Par.

(Sue/ta).

Escanderbcc/J.

Brit. Mus.

Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; V.

Como amante y co1110 honrada.

Fin (El) 111éts desgraciado y Fort111uts de Seyc1110, Ô Amor, Pri'im11:::_a y
Castigo.

Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; R. lad; Ber.; Paris; V. ; Par.

Como Padre y como Rey.

(Sut/la).

Brit. Mus. ; Tick.; Rcn.; Mad.; R. Mad.; Mun.; Ber.; ~is; \".; Par.

Brit. Mus. ; Tick.; Ren. ; Mad. ; Ber.; Mun.; Paris; V.; Par.

Como se guarda el Honor.

Gananria (La) por la Mano.

(Suelta).

Brit. Mus. ; Mad. ; R. Mad. ; V. ; Par.

Brit. Mus.; Paris.

Gitana (La) de Menfis, Santa Maria Egypciaca.

Ct1111plfr con s11 Obligacion.
Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; R. Mad.; Ber.; Mun.; P:tris; \T.; Par.

Desdicha (La) 'Ve/llurosa.

(Sue/ta).

(S11elta).

Brit. Mus. ; Tick.; Rcu.; Mad. ; Ber.; ~is; V.; Par.

Gravedad eu Villaverde.
Brit . .Mus.; Tick.; Ren. ; Ber. ; Par.

Mad.; Ber. ; Paris.

Guslo (Un) trae mil Disgus/os.
Mad.; Ber.
1. Expl:mation of the abbreviations : Brit. Mus.
British Museum. Tick.
Ticknor Collection, Boston Public
Llbrnry. Rcn.
CoUection of Dr. Hugo A. Rennert, Philadclphia. Mad.
Biblioteca Nacional, Madrid. Par. = Biblioteca Palarina, Parma. V.= K. f{
Hof-Bibliothek, Vienna. Mun.
K. Hof-und Staatsbibliothek, Munich. Be.=
Kônigliche Bibliothek, Berlin. Paris= Bibliothèque Nationale, Paris. R. Mad.
= Bibliotcc.1 Real, Madrid. " ap.
Biblioteca N'azionale, Xapks.

=
=

=

=

=

=

Hijo (El) del Semfin, San Pedro de Alcétntara.
Brir. ~i.u~. ; Tick.; Rcn. ; Mad.; R. M.1d. ; Mun.; Ber. ; Paris; \'. ; Par.

Hijos (Los) de la Forl1111t1, Teâg,e11es )' Clariq11ea.
Brit. Mus.; Tick.; Rcn. ; Mad.; R. Mad. ; Ber.; Mun.; Y.; Par.

Lo que son ]uicios del CieLJ.
Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; R. Mad.; Ber.; ~!un.; P~; V.; P.ir.

�430

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Mariscal (El) de Vir6n.
Mas (La) constante Mujer.

-

Brit. Mus.; Tick. ; Ren. ; Mad.; Ber. ; Mun. ; Paris; V. ; Nap.

Monja (La) Alférez..

(Suelta).
(S11elta).

(Suelta).

Brit. Mus. ; Tick. ; Ren. ; Mad. ; Ber. ; Patj_s ; Par.

Sufrimiento (El) premiado.
Brit. Mus.; Mad.; R. Mad. ; Ber. ; V.; Par.

Brit. Mus. ; Tick. ; Ren. ; Mad.; Ber:; Mun; Paris; V.

Olimpa y Viteno.

'

Templarios (Los).

Brit. Mus. ; Tick.; Ren. ; Mad.; R. Mad.; Ber.; Mun.; Paris; V.; Par.

Brit. Mus.; Tick. ; Mad. ; R. Mad.; Ber.; Mun.; P:'.is; V.; Par.

Toquera (La) vizcalna.

Palmerfn de Oliva.

Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; R. Mad.; Ber. ; Mun. ; Paris; V.; Par.

Brit. Mus. ; Ren. ; Mad. ; Par. ; Ber.

Para con Todos Hernumos )' Amantes para nosotros. (Don Florisel de
Niq11ea).
Brit. Mus.; Tick. ; Ren.; Mad. ; R. Mad. ; Ber.; Paris; V.~ Par.

Valiente (El) mas dichoso. (Don Pedro Cuirai).
Brit. Mus.; Mad.; R. Mad.; Ber.; ~is; V.; Par.

Valiente (El) Na:{_areno, Sanson.
Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad.; R. Mad.; Ber. ; ~ ; V. ; Par.

Polifemo (El).
Brit. Mus.; Tick.; Ren. ; Mad. ; Ber.; V.

Part. I.

(Suelta).

Brit. Mus. ; Tick. ; Ren. ; Mad. ; Ber. ; P11ris; Par.

Part. II

(Suelta).

Brit. Mus.; Tick.; Ren.; Mad. ; Ber. ; Paris; V.; Par.

Rernedio, lndustria y Valor.

(Suelta).

Brit. Mus.

Reynar (El) para mor,.ir.

Part II.

Brit. Mus.; Mad.; R. Mad.; V.; Par.

Ser prudente y ser sufrido.

No hay Vida coma la Honra

Puerta (La) macarena.

Segundo (El) Séneca de Espaïia.

Brit. Mus.; Tick. ; Mad. ; R. Mad.; Ber.; Mun.; Paris; V.; Par.

Ber.

Puerta (La) macarena.

Brit. Mus. ; Tick.; Rcn. ; Mad.; Ber.; V.

Senor (El) Don Juan de Austria.

Brit. Mus.; Ren.; Mad. ; Ber.; V.

Morir y disimular.

Part. I.

Scgundo (El) Séneca de Espmîa.

Brit. Mus.; Tick.; Ren. ; Mad.; R. Mad. ; Ber.; Mun.; Paris; V.; Par.

43 1

(Suelta).

Ren.; Mad.; Par.

Rigor (El) en la Inocencia, 6 Privarse de privar.
Brit. Mus. ; Mad. ; Par.

Santisimas (Las) Formas de Alcala.
Brit. Mus. ; Tick. ; Mad.

Santo Domingo en Soriano.
Brit. Mus.; Ren.; Mad.; V.; Par.

( Suelta).

(Suelta).

�432

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

SECTION V

SECTION VI

DRAMAS ATTRIBUTED To MoNTALVAN, BUT NOT ACCESSIBLE'.

Cuerdos hay que parecen locos.
(Rivadeneyra, vol. 45, p. LIV. Zabaleta wrote a play of this
title. Are they identical ?)
Gitanilla (La) de Madrid.
(Schaeffer, vol. Il. p. 150 ; La Barrera, p. 268; Rivadeneyra,
l. c.; Schack, vol. V. p. 186; Ticknor, Lit., vol. Il. p. 428).
Martires (Los) de Valencia.
(Paz y Mélia, art. 2033).
Mas puede Amor que la Muerte.
(Ri~adeneyra, l. c.; La Barrera, p. 268. It was performed by
Juan Martinez, June 5, 1631; and by Luis L6pez, January 30,
1633) '.
Navidad (La) del Senor.
(Rivadeneyra, l. c. ; La Barrera, 1. c. ).
Pescador (El)
(La Barrera, pp. 518, 641).

(Baile).

Par el mal Vecino el bien.
(Rivadeneyra, l. c. ; La Barrera, p. 268).

PLA YS WRlTTEN BY MONTAL\"AN

IN

433

.

COLLABORATION

\\'!TH

OTHERS.

Circe y Polifemo '.
(Act I. by Mira de Amescua; Act II. by Montalvân; Act III.
by Coello).
Monstruo (El) de la Fortuna, la Lavandera de Nâpoles, Felipe
Catanea.
( Act I. by Çalder6n; Act II. by Montalvân ; Act III. by Rojas).
Privilegio (El) de las Mujeres.
(Act I. by Calderon; Act II. by Mootalvàn ; Act III. by
Coello).
Terceras (Los) de San Francisco•.
(Act I. by Lope de Vega; Act II. by Montalvan; Act III. by
both).
I. The original manuscript of thi; co111edia is in the Biblioteca Naciooal. The
second and third acts bear the signature of their respective authors. (Paz y
Mélia, an. 2666).
2. Montalvan relates in the Fama P6stu111a - fol. r 3 - that Lope and be
wrote this play, in a little over two days, for Roque de Figueroa's company,
who performed it in Madrid about the timc of the Camival, before Shrovetide.

Socorro (El) de Cadiz..
(La Barrera, p. 518).
1.

2.

The refereoces t-eneath each title indicate where mention is made of it.
Renne11, Clwonology, p. 46.
REVCE HISPANIQl'E.

B

28

�434

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

435

Caballm (El) del Febo.
SECTION VII
THE SuPP0s1T1T1ous DRAMAS OF MoNTALVAN '.

Amor es Naturalez.a.
Although as a suelta this piece is found attributed to Montalvan, and exhibits all the earmarks of his workmanship, yet the
final verses indicate tbat Luis Vélez de Guevara is the author.
They run as follows : " Desta suerte escribib Laura',
que amor es naturaleza,
pidiendoos perdon, Senado,
y acabando la Comedia. "

Schaeffer; remarks that probably the meaning is only that
Montalvan bas made use of a play of Luis Vélez, but if we put
such an interpretation upon the \·erses the )ast two seem strangely out of place, for they are a direct appeal to the audience.
Perhaps it is on account of this objection that only the first pair
are quoted by Schaeffer.

r. Àlthough I should prefer the attribution to Montalvan of several plays
in this section, I have classed the same as supposititiom because of the doubts
espressed regarding their authenticity. I believe that the conclusions thus arrived at are more worthy of consideration than those based only upon one's
own opinion.
2. "Laura" is the wcll known 110111 de plu111e of Luis Velez de Guevara. See
Schaeffer, vol. II, p. 319.
3. Vol. I, p. 449.

This com.edia is ascribed to Montalvan in two manuscripts in
the Biblioteca Nacional. One of these is undated, and Jacks the
signature of the copyist; the other bears the date I 63 5, and is
signed by Fray luan Martinez de Mora. The Biblioteca Palatina at
Parma possesses another manu.,cript - thought by R.estori to
be autograph' - likewise naming Montalvan as author2, and
identical in its opening and closing lines, at least, with the
manuscripts at Madrid.
In the collection Na-vidad y Corpus Christi, published at Madrid
in r 664, we find the drama attributed to Francisco de Rojas.
The text is here the same as that given in the two manuscripts
at Madrid, except that, at the close, in the line which in ail three
manuscripts rcads " que Montano en Mançanares " the word
"Roxas" is substituted for" Montano, ". The drarnatis personae
is likewise identical with that of the manuscri pts, except that it
contains two additional characters -Astolfo (la Ignorancia), and
Müsicos (la Voluntad).
Restori" states that in the Parma manuscript there are eight
r. See Pilr.as de Titulos de Comedias, by A. Restori, Messina, 1903, p. 192,
note 7.
2. See Co111edias de diferentes Autores, by A. Restori, in Studj di Filologia
Romanza, vol. VI, p. 87, Rome, 1893.
3. The closing verses in the threc rnanuscripts read as follows : Trebacio. Con que tendrà fin con esto
las estra11as aventuras
del Cavalkro del Febo,
que Montana en Mançanares
escrivio en servicio vuestro,
con condicion que suplais
los yerros con el deseo,
las faltas con la intencion,
y todo con el afecto.
~ . S tudj, ut supra.

�436

GEORGE WILLIAM BACON
JUAN PEREZ DE MONTALVAN

pages following the close of the drama which are filled with invocations to the Virgin and calligraphie flourishes. On one of
the pages he found a noie of expenses for the year 1631, and for
this reason prefers the attribution to Montalvan, provided the
piece be the same as that ascribed to Rojas in the Navidad y
Corpus Christi - of which he is not sure. As Rojas was not
born till r 610, Restori considers him as too young to have writtén a play which must have been composed before 163 I. He
states that he does not know whether the pseudonym " Montano" was ever applied to Montalvfo 1 ; but there can be no
doubt regarding this, for the author thus styles himself in his
Para Todos, - edition of 1645, fols. 136 band 159 b--, and in
his Las santisimas Formas de Alcalét - fin. In the Létgrimas
Paneglricas, I have observed ten instances• in which this name
is given him. Restori's believe that the youth of Rojas precludes
his baving written El Caballero del Febo I regard as not well
founded, for we know - for example - that Montalvan was not
more than twenty when he composed La Deshonra honrosa, since
we have a manuscript of it dated 1622 J.

Cal/ale y calle11ws. (El Galan secreto).
As a suelta it is attributed to Montai van 4 • In the apocryphal
third part of Moreto'scomedias, 1681, it is ascribed to the latter,
under the title El Secreto entre dos Amigos 5• In part thirty-four of

r. In his Piez.as de Titulos de Comedias, Messina, 1903, p. 192, note 7, he
refèrs to Schaeffer, vol. II, p. 319, where the latter cites the pscudonym in
question.
2. They are as follows: - Fols. 45 b; 46b; 64 b, (2); 71; 80 b; 82; 85,
(2~ i r 54. The figure "2" following folio numbers 64 b and 85 indicates that
the uame there occurs twiœ).
3. See Paz y M~lia, art. 88r.
4, La Barrera, p. 268.
5. Op. cit., p. 278_

437

Comedias escogidas, Madrid, 1670, with the title El Galit11 secreto
it is attributed to Mira de Amescua ', and Schaeffer~ concurs in
this ascri pt ion.
Capitan (El) Belisario, y Ejemplo ma)'or de la Desdicha.
In part twenty-five of Comedias de diferentes Au/ores, Zaragoza,
1632, it is attributed to Montalvan 3 • Ii;i part six of Comedips
escogidas, Zaragoza, 1653, it is ascribed to Lope 4. With the tiçle
El Ejeniplo mayor de la Desdicha, it is attributed to Mates in
Comedias de los mejores y mas insignes lngenios de Espaîur, Colonia~
697 , . Ticknor 6 and La Barrera 7 state that Mira de Amescua is
the author ; _the truth of which assertion is confirmed by an
autograph manuscript of the piece in the Biblioteca Nacional. It
also bears an autograph censura of Lope, dated Madrid, July
1625; and others of Madrid, 1625; Valencia, 1627; and Portugal r 629 (?) 8 •
I

Cardena l ( El) Mor611.

In the Biblioteca de Filosofia y Letras del Instituto de
San Isidro, Madrid, is found a s11elta - without date or plate of
publication - bearing this title, and attributed to Montalvan 9.
I am convinced, however, that the comedia is not_hing but a reYi-

r. Op. cit., p. 699.
Vol. I, p. 317.
3. La Barrera, p. 684 .
4. Op. cit., p. 705.
5. Op. cit., p. 71 r.
6. Catalogue, 267.

2.

7. Pp. 684, 711.
8. Paz y Mélia, art. xo57.
9. A play of this title is ascribed to our author in Rivadeneyra, v?l. 45,

p.

LIV.

�JUAN PÉREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

sion, by an unknown l1and, of Moreto's La milagrosa Eleccion
~he plot is the same, and while the scenes are arranged in a
d1fferent order, the text in bath plays agrees throughout, with
the exception of comparatively few important changes 2. Often,
the same passage is assigned to a different rôle. Seventeen of the
twe~ty characters in El Cnrdenal Moron go to make up the drn111ntts personne of Ln milngrosa Eleccio11. Three - un criado
P_orcia, and el Hermano Francisco - are peculiar to the forme;
p1ece.
Alr~ough i~ is well known that Moreto had no semples against
plagansm 3, st1ll I cannot admit the possibility that his La milagrosn. Eleccion is based upon El Cardennl Moron, and that Montalvan was the author of the latter. It Joes not read like our
author's work, _in spire of the fact that the reviser bas inserted
lines, concerning King Felipe II., which bear a striking resemblance, to passages in both parts of Montalvan's El segundo Séneca
de Espaiia and Don ]11rtn de Austria. So popular were both
authors that the adapter could count with reasonable certainty
upon the success of a piece possessinob ail the boood qualities of
Moreto's workmanship, and, in addition, bearing the name of
Montalvân. That El Cardenal Moron was gotten up chiefiy for
~he stage I believe very likely; and that it actually was performed
1s proven by the words following the title : " Represent6la Morales. " 1t would appear that our author's supposititious Lucha
de Amor y Amistad might be included in the same category.
ln the Index of his Câtalogo, p. 533, La Barrera cites El Car1•

1

r. La Barrera, p. 172, and Rivadeneyra, vol. 45, pp.

xvm, LH, :ittribute a

co111edia of this title to Doctor Felipe Godinez, but as I have been unable to
discover it in any of the principal libraries, I suspect it tO be merely Moreto's
play, bearing the name of Godinez.
2. The greatest variation i~ to be found in Act II. Gcnerally, the changes
affect not over half a dozcn lincs consecutivel v.
3. See Fernandez -Guerra's introduction to 'the comedias of Moreto reprinted
in vol. 39 of Ri\·adeneyra.

439

denal Moron as of Moreto, and places after this title the additional
one La milatJrosa Elecci6nde SanPio V. On p. 564, to the latter title
he adds San Pia V. - El Cardenal Moron. I do not know what
autbority be bad for citing El Cardenal Moron as an alternative
title for Ln milagrosa Eleccion, for in five different editions of
Moreto's piece in the Biblioteca Nacional, tbe title appears simply
as La milagrosa Eleccion de San Pio V. If he had reference to the
El Cardenal Moron in question, and believed it identical with
Loreto's play, be was mistaken.
Should El Cardenal Moron be derived from La milagrosa
Elecci6n, then it perhaps goes back ultimately to Lope's El
Infanz6n de Illescas, of which Schaeffer' believes La milagrosa
Eleccion to be a revision.
ln some respects, El Cardenal Mor6n recalls Tirso's La Elecci6n
por la Virtud and Matos's revision of the latter, El Hijo de la
Pied-ra.
Las Contrarias parecidos, Desdicba vent1trosa
y confusa lngalaterra.
In the Biblioteca Nacional a manuscript copy of this comedia
exists, . bearing the date December 9, 164:.:, but naming no
author. Notwithstanding this, however, ,vith the partial titleLa Desdicha ventu.rosa, Paz y Mélia 2 attributes the play to Montalvan ,.
I believe that such an ascription must be rejected, for the
r. Vol. II, p. 183. Schaeffer errs, however, in attributing El I11fa11zo-n de
lllescas to Claramonte. It is reprinted in the Acaderny's edition of Lope,
vol. IX, q. v.
z. P. 699.
3. It see111s strange that he does so only in the taole of Montalvan's plays
at the end of bis Catalogo. Under the titles La Desdicha venturosa. (p. I 38) and
Los Co11trart'os parecid.os, Desdicha venturosa y confusa Intalaterra (p. 1 ro), in
the body of the work, be names uo author.

�440

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

44 1

l style

is unlike our author's, and the length of the piece far
exceeds that of his productions. Although the plot is complicated,
it is not this, but the hundreds of tedious lines assigned to the
three graciosos that prolong the play to such an extent.

De cwindo aca nos vino.
Paz y Mélia 1 states that this comedia has been attributed,
without foundation, to Montalvân, but that the true authors are
Lope de Vega and Pray Alonso Rem6n (?). It is the model for
Moreto's De fuera vendra 2 •

El Desdén con el Desdén.
As a melta, this play is found in a volume of Montalvân's
comedias in the Biblioteca Palatina, Parma , . It is an amusing
burlesca of Moreto's masterpiece of like title, v,1hich fact, alone,
- as Restori points out - would preclude Montalvan's authorship, since be died June 25, 1638, when Moreto was but twenty.
The latter was baptized April 9, 1618.

Diablos son las Mujeres
This drama bas been attributed to Montalvân, but is merely a
reprint of Lope's Los Milagros del Desprecio with the last four
verses altered. Diablos son las Mujeres is found in the K. Hof- und
Staatsbibliothek, Munich, in a volume containing four genuine
sue/tas of Montalvân.

Op. cit., art. 825.
Cf. Rennert, Lope, p. 503 ; Schaeffer, vol. 1, p. 169 ff.
3. Restori, op. cit., p. 88.
1.

2.

Dic/Joso (El) en Zaragoza.

In part forty of Comedias escogidas, Madrid, 1675, and also as
a rnelta, this piece is ascribed to Montalvân, in which attribution
Fernfoldez-Guerra concurs '. Mesonero Romanos 2 and Ticknor 3
express their doubts as to Montalvân's · authorship. In party
thirty of Comedias escogidas, Madrid, 1668, it is attributed to
Moreto, with the title El Premio en la misma Pena 4 ; and entitled
La Merced en el Castigo 6 El Premio en la rnisma, Pena, Lope is
named as author s.
The text of El dichoso en Zaragoza contains, toward the
close some variations from that of that of El Premio en la rnisma
Pena ' 6 •

La Barrera

7

believes that Moreto is probably the author of the

former.

Diego Garcia de Paredes 8 •
Is attributed by Ticknor 9 to Montalvan; by Schaeffer 1 0 to
Luis Vélez de Guevara. A suelta, without date or place of publication, in the Ticknor collection names Luis Vélez as author, an
ascription in which Duran 11 concurs. With the title Darles con la
entretenida, thedrama isattributed to Belmonte in part thirty-one of

Rennert, Lope, p. 519, fin.
In Rivadeneyra, vol. 45, p. LIV.
3. Catalogue, p. 267.
4. La Barrera, p. 698 .
5. Rennert, Lope, p. 519.
6. Op. cit. , l. c.
7. P. 682.
8. On this drama, see Zeitscbrift, vol. 30, p. 232 ff.
9. Catalogue, p. 267.

1.

2.

10.

11.

Vol. I, p. 297.
Paz y Mélia, art.

822.

�44 2

GEORGE WILLIAM BACON

Las 111:fores Com~dias que has/a oy han salido, Barcelona, 1638

JUAN PÉREZ DE MONTAI.VAN

1

;

a_nd Sanchez-Aqona z concurs in this ascription. It does not read
hke Montalvân's work.

Empenos (Lls) que se ofrecen.
~ suelta i? the British Museum - Madrid(?), 1650 (?)at~nbutes th1s drama to Montalvân. In El mejor de los rnejores
Libros ~u~ ban s~lido de Comedias nuevas, Madrid, r 653, - with
the add1t10nal mle Los Empeifos de un Acaso - Calderon is named
as author '·

Examen (El) de Mariffos.
Ticknor 4 is quite correct in his assertion tbat this co111edia bas
pas~ed under the name of Montalvân, for in the Bibliothèque
Nat10nale I found a copy with such an ascription. The real
author, Ticknor 5 declares, is, bowever, not Montalvân, but
t Ruiz de Alarc6n - an attribution in which La Barrera 6 and
Schaeffer 7 concur. The play appeared in the second part of
Alarc6n's Cornedias, Barcelona, 1634. In part twenty-four of

Las Cornedias del Fénix de Espana Lope de Vega Carpià, y las mejom
que hasta ahora han salido, Zaragoza, 1632-1633, it is ascri bed to
Lope s. It bas the alternative title Antes que te cases mira lo que
haces.

r. La Barrera, p. 685.
Cf. his Noticias referentes 11 los Anales del Tealro en Se1,1illa, Sevilla, 1898,
p. 294, note.
· ,
3. La Barrera, p. 709.
4. Literatu,·a, vol. II, p. 336.
5. Op. rit., 1. c.
6. P. 350.
7. Vol. I, p. 391.
8. La Barrera, p. 350.
2.

443

Li11do11a (La) de Galicia,.
This is found as a rnelta with Montalvan's name attached, and
has also been attributed to Lope 1 • La Barrera 2 states that with
the title La Rica-hembra de Galicia it has been ascribed to Moreto 3.
lt is interesting philologically from the &amp;pecimens of Galician it
con tains.

Lo que puede la Crianzn.
A two act comedia of this title exists in manuscript in the
Biblioteca Nacional, haviog been acquired through the purchase
of the !ibrary. of D. Pascual de Gayangos. lt is in manuscript and
bears no author's name, the Catalogue of Gayangos's manuscripts
alone attributing it to Montalvân 4 , That it should · have been
given such an ascription, is probably due to the fact that it immediately follows La Desdicha ·venturosa of Montalvan in tomo II.
of Co111edias varias in the Gayangos collection. Paz y Mélia art. 3917 - states that the author is Francisco de Villegas, whose
El mas Jamoso troynno follows Lo que puede la Cria11za in the
volume just mentioned.

Lucha de Arnor y Amis/ad.
Although this comedia is found attributed to Montalvan, it is
identical with Lope's Amistad y Obligaci611, except that the first
rwenty-nine lines of the latter play are omitted in the former,
together ,vith the cbaracter of Belardo, and the few lines assigned

1.

2.

Op. cil ., p. 268.
Op. cit., 1. c., and p. 456.

, . See Rennert, Lope, p. 5 r 5.
4. See Gayangos, Catalogo, p. 281.

�444

JUAN PtREz DE MONTALVAN
GEORGE WILLIAM BACON

to that character 1 • Amistad y Obligacion was printed in part
twenty-two of Las Co111edias del Fénix de Espana Lope de Vega
Cmpio, Zaragoza, 1630 ; and, in the opinion of Dr. Rennert 2 ,
is undoubredly by Lope.

Mejor (El) Padre de Pobres.
Has been attributed to Montai van, and Schaeffer, and La Barrera 4 concnr in this ·ascription. In part fifteen of Co111edias escogidas, Madrid, 1661, Calder6n is named as author ;, an attribution which Restori 6 refuses to accept.
In the Biblioteca Nacional there is an autograph manuscript
of a play of like title by.Rodrigo Pacheco ï.

Muda11za(La) en el Amor.

In part forty-five of Comedias escogidas, Madrid, 1679, it is
attributed to Montalvàn 8 • With the title La Esmeralda de Amor
is attributed, as a s11elta, to Rojas 9, and Rivadeneyra 10 and Fitzmaurice-Kelly concur in this ascription.
Mujer (La) de Peribaiiez..
The comedin of this title which La Barrera

11

attributes to Mon-

1. See Notes on some Co111edias of Lope de Vega, by H. A. Rennert, in 171e
Modem Language Re7.,•iew, for January 1906, p. 96.
2. Op. cit., 1. c.
3. Vol. I, p. 444.
4. P. 693.
5. L:1 Barrera, p. 693.
6. Studj, ut supra, p. 88.
7. Paz y Mélia, art. 2126.
8. La Barrera, p. 703.
9- Op. cit., 1. C.
10. Cited by Ticknor, Cat., p. 267.

r 1. Pp. 268, 566.

445

talvan is, no doubt, identical with the La Mujer de Peribaiiez., 6
el Comendador de Ocaiia y Labrador mas honrado of " tres ingenios" cited by him on p. 566. The catalogue of the Biblioteca
Nacional arcribes .La Mttjer de Peribanez. to Montalvan, - notwithstanding the portada of the piece reads" de tres ingenios" r - ,
and very Iikely L1 Barrera bas followed this attribution. I am
convinced, however, that the play does not read like our author's
work. It is a wretched imitation of Lope's Peribanez y el Comendador de Ocana, and is more infected with culteranismo and contains more irrelevant passages than the worst specirnens to be
found in Montalvtm - with the possible exception of some of
his religious dramas.
The concluding verses :
" a nuestros pies, el perdon,
sino el aplauso, merezca, [esta comedia),
y hasta la segunda parte,
no ay mas tener paciencia ". -

indicate that a sequel was contemplated . .

r. Why this should have beeu done seems inexplicable. A fac-simile of
the catalogue card follows : TEATRO.

5:97.
Muger de Peribârîez (La)
Comedia famosa. (De tres
ingenios) •.
Sin lugar, Imp. ni afio.

r. Dr. D. luan Pérez de Montalvan.
In the K. K. Hot-Bibliothek, Vienna, two copies of La Majer de Peribâ1iez.
exist; the one contained in vol. 3 of Comedùts de va rios, the other in vol. 8
of the same collection - bath lacking date and place of publication. The catalogue attributes the copy in vol. 3 to Montalvan, and ùmt in vol. 8 to " tn:s
ingenios" - an evident. error, since the librari:m informs me that bath
copies bear the title Mujer de Periba1iez, Co111edia f11111osa de Ires i11ge11ios. The
text is identical throughout.

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WILLIAM BACON

An aoalysis of Lope's production may be found in Schack, vol.
Ill. p. 46 ff; for purposes of comparison, I give ,t brief outline
of La M11jer de Peribaiie;;,_.
After having been rejected at Toledo by Casilda, the Comendador returns to Ocaùa, where Casilda's fiancé, Periba1îez, a
,vorkman, asks him to be preseut at tbeir wedding festivities.
Peribânez later calls upon the Comeodador, and espying in his
apartment a portrait of Casilda, bis suspicions are aroused.
While the Comendador is out huntiog, Peribafiez unwittingly
kills his falcon, which so angers him that only the appearance of
Casilda saves the unlucky man from beiog stabbed on the spot.
The Comendador compliments Casilda, and when, soon after,
she and her husband hear some reapers singing his illicit love for
her, Peribanez determines to kill him.
Beatriz, who regards herself asaffianced to thelatter, and who,
too, bas seen the portrnit of Casilda, furiously bera-tes the peasam
girl for allowing the Comendador to have it painred ; and is
about to strike her ,virb her crutch when Peribfanez appears.
After hearing bis explanations that Casilda had no hand in the
matter, Beatriz pardons her.
Disguised as a reaper, the Comendador enters the bouse of
Peribaiiez by night, and when at dawn Casild:1 awakcs the
otbers, he feigns sleep. Upon her arousing hirn, he declares his
passion, and is again rejected.
Perib:iiïez, ,vho frorn a place of concealment has witnessed this
scene, is appointed bythe Comendador captain of a body of troops
forming part of an army about to depart for Morocco. He accepts
theappointment with apparent delight, and the Comendador congratulates himself that his ardent desire will soon be fulfilled.
When the detachment makes a hait at the end of the first day's
march, Peribânez hurries back to Oc:üia, and enters bis house
just in time to save Casild:a's honor. Stabbing the Comendador,
wbile Casilda strangles the maid that he bas bribed, Peribafiez
dedares that they ,vil! go before the King and ask his pardon.

447

Obrar bien, que Dios es Dios.
As a suelt&lt;L is attributed to Montalvan. Francisco de Bance
Candamo has also bcen naroed as author, which ascription is
fouod strickcn out in a manuscript of the piece in the Biblioteca
Nacional '.
Pedro de UrdemalclS.
The catalogue of the British Museum ascribes this play to
Montalvân, notwitbstandingthe copies in the Museum - Madrid,
1750 - bear the attribution" de un ingenio". Schaetfer 1
believes the author ro be Cervantes ; Hennigs; thinks him to be
Lope ; La Barrera 4 suggests either Cervantes or Lope '.

Principe (El) Don Carlos. (Original version) G.
In part twenty-eight of Comedias escogidas, Madrid, 1 667, this
comedia is attributed to Montalvao 1, and La Barrera $ and
Ticknor 9 concur in this ascription. In part twenty-eigbt of
CoJ11edias de va rios Au tores, Huesca, I 6 34, it is attributed to Enciso 10 ,
in wbich ascription Schaeffer u and Fitzrnaurice-Kelly concur " .

1. Paz y Mélia, art. 2430.
2. Vol, 1, p. 326.

3· P. 96.
4. P. 268.
5. Cf. Rcnncrt, Lope, p. 524; Paz y Mélia, art. 25 50.
6. See p. 364, note.
7. La Barrera, p. 697.
8. 0/•. cil ., p. 684, note.
9. Litera/ure, vol. 11, p. 3l9, note .
ro. Ticknor, Gat., p. 267.
11. Vol. 1, p. 400.
n. Tbat La Barrera later discovercd bis rnistake in belicving Montalvau to
luve been the.: author, is provcd by the tnct that on p. 267 of the copy of his

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Principe (El) peregrino, y Prodigio en Dinamarca.
ln a s11elta in the Ticknor collection, dateêi 1799, this comedia is
ascribed to Montalvan 1 • In a suelta of like date in the Biblioteca
Nacional, no author is named, but the play is catalogued as of
"un ingenio ". Ticknor expresses no opinion regardirig the
question ofauthorship. I believe that it is a comparatively modern
work, considerably later than Montalvan's time.
In the Biblioteca Nacional there is an autograph manuscript of
a play of s·o mewhat similar title - El Principe peregrino y Tercera
del Cielo - by Rodrigo Pacheco, dated Granada, December I 3,
I 640, and still unedited
2 •

Principe (El) perseguido.
In a sue/ta in the Ticknor collection, Montalv{m is named as
author. However, Ticknor 3 himself says that although this
ascription is often !,Ilet with, the true authors are Bel.monte,
Moreto, and Martînez - an attribution found in El rnejor de los
mejores Libros que han sa lido de Cornedias nuevas, Madrid, 16 53 4 •
That Ticknor's statement is correct, is proven by an autograph
manuscript of the play in the Biblioteca Nacional which was
formerly in the possession of the Duke of Osuna 5•

Catâlogo which came into the possession of the Biblioteca Nacional on his
death be has stricken out this play.
r. Ticknor, Cat., p. 267.
2. Paz y Mélia, art. 2732.
3. Catalogue, p. 267.
4. La Barrera, p. 709.
5. Paz y Mélia, art. 273 5.

449

Principe (El) prodigioso, y Defensor de la Fe.
The catalogue of the British Museum - doubtless following
the ascription of two copies in the Museum, dated Barcelona,
1770 (?) and 1808 (?)- attributes this comedia to Montalvan,
but adds that Moreto and Matas have also been named as
authors. In treating of Luis Vélez de Guevara's El Capitan prodigioso, Principe de Transylvania, Schaeffer 1 states that Moreto and
Matas have availed themselves of it in their El Prîncipe prodigioso,
y .Defensor de la Fe; Schaeffer tbereby attributing the latter not
to Montalvan, but to Maros and Moreto. In El mejor de los mejores
Libros que han salido de Comedias nutvas, Madrid, 1653, it is
given the same ascription 2 •
The comedia is also found with the simple title El Principe prodigioso. lt does not read like Montalvan's work.

San Juan Capistrano.
As a sue/tais attributed to Montalvan. Among the corrections
made by La Barrera to the copy of bis Catalogo now in the
Biblioteca Nacional, he has added to the title of this play 3 the
words" La Sentencia contra si, y el Hi,ngaro mas valiente ". Further in the Notes to Montalvan's comedia.s sueltas 4, he bas
'
stricken out the words " San Juan Capistrano quizas la de Gaspar
de Avila".
Mr. Fitzmaurice-Kelly informs me tbat he believes Gaspar
de Avila to be the author.

Vol. I, p. 291.
La Barrera, p. 709.
3. Op. cit., p. 268.
'1· Op. cit., 1. C.
1.

2.

REVUE HISPANJQCE. B

�450

GEORGE WILLIAM BACON

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Sin Secreto no hay Amor.

Zeloso (El) Estreme1îo.

In a s11elta in the British Museum - Barcelona e), 1640 (?)Montalvân is named as author of this piece, which is really by
Lope. The latter's autograph manuscript of it exists in the same
library - Egerton, 548-, and bears a license dated December
13, 1626 1 •

The catalogue of the British Museum states that this plav is
found attributed to Montalvan in part forty-two of Comedia~ de
diferentes Autores, Zaragoza, r650, which that library possesses 1 •
In pan twenty-eight of Comedias de Lope de Vega Carpio ... y o/ros
Autores, Zaragoza, r639, the comedia is attributed to Lope 2 , in
which ascription Mesonero Romanos, concurs. In part twentyeight of Comedias de varios A11lores, Huesca, 1634, it is ascribed to
Pedro Cuello 4 (sic), but Ticknor 5, Schaeffer 6 , and La Barrera 7
believe Antonio Coello to be the author. In his Esse~uiepoetichea
Lope de Vega, Fabio Franchi also declares the comedia to be ot
Antonio Coello, - testimony which Restori regards as indisputable 8 .

Vidor (El) persegui1v y Tmycù5n vengada.
In sueltas of the eighteenth century it is often ascribed to Montalvan '. lt is found attributed to Lope in vol. r 32 of the Osuna
collection 3, but reads much like our author's work.

451

Ventura (La) en el Engaiw.
As a melta is attributed to Montalvân 4, and La Barrera 5 aud
Schack 6 concur in this ascription. There is a manuscript of the
piece in the Biblioteca Nacional, dated Barcelona, May 9, I 6w,
and on account of the close resemblance between the handwriting
and tbat of Fr. Alonso Rem6n, Paz y Mélia 7 believes it to be the
work of the latter. Judged from the stand point of style, 1 think,
however, that Montalvân bas a strong daim to authorship.

1. Dr. Hugo Albert Rennert also has a copy of this suelta in his library,
and from it and the above mentioned manuscript published the comedia Baltimore, 1894.
2. La Barrera, p. 456.
3. Op. cit., l. c. On thcse !01110s colecticios of the Osuna Library, see an
article by Dr. Rennert in The Modem La11g11nge Re-z1iew for January, 1906.
4. La Barrera, p. 268.
5. Op. cil., p. 266.
6. Vol. III, p. 376, note.
7. Art. 3458.

I.

La Barrera, p. 686, does not cite this comedia amona those contained in

the part mentioned.

0

2. La Barrera, p. 683.
3. In Rivadencyra, vol. 45, p. uv.
4. Ticknor, Cat., p. 97.
5. Op. cit., l. c.
6. Vol. JI, p. 89.
7. P. 683.
8. See Piezas de Titulos de Co111edins by A. Restori, Messina, 1903, p. 7 L

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

GEORGE WlLLIAM BACON

452

from the ~panish with an Introduction and Notes by James
Fitzmaurice-Kelly. Also, La Monja Alférez., a play in the Original Spanish by Juan Pérez de Montalban. London, 1908.
Florez = Memorias de las Reynas Catolicas de Espaiia, por Fray
Henrique Florez. Madrid, 1761.

FULL TITLES OF WORKS QUOTED
IN ABBREVIATION
Addison
1842.

Anales

=

The Knighls Templars, by C. G. Addison, London,

= Anales

de la Literat11ra Espaiiola, publicados por

Adolfo Bonilla y San Martin. Madrid.

Autores Dramaticos = Autores Dramaticos contemporlz.neos y Joyas
del Teatro Espaizol del Siglo XIX., publicados por Pedro de Novo
y Colson. Madrid, 1882-1886.
Baena = Hijos de Madrid, por D. Joseph Antonio Alvarez y
Baena. Madrid, 1790.
&amp;iring-Gould = Lives of the Saints, by Rev. S. Baring-Gould,
new edition. London. 1898.
Burke = A History of Spain from the earliest limes ta the death
of Ferdinand the Catho/ic, by Ulick Ralph Burke, M. D. Second
edition, edited by Martin A. S. Hume. London, 1900.
Cabrera = Filipe Seg1111do, Rey de Espana, por Luis Cabrera
de C6rdoba. Madrid, 1619.
Comparetti, = Virgilio 11el Media Eva, per Domenico Comparetti. 2a edizione. Firenze, 1896.
Della Vàlle = Viaggi di Pietro della Valle il Pellegrino. Descritti da lui medesimo in lettere Jamiliari all' erttdito sua amico Mario
Schipano. Brighton, 1843.
Ferrer = Historia de la nwnja alférez., Dona Catali11a de Erauso,
escrita por el/a mis1na é ilustrada cou notas y documentas por
D. Joaquin Maria de Ferrer. Paris, 1829.
..., Fi~maurice-Kelly. = Littérature Espagnole, par James Fitzmaurice-Kelly; traduction de Henry-D. Davray. Paris, 1904.
Fit-zmaurice-Kelly, Mon-Alf. = The Nun Ensign. Translated

453

(

- Gallardo = Ensayo de una Biblioteca Espano/a de Libros Raros )'
Curiosos por D. Bartolomé José Gallardo. Madrid, I 888.
Gaspary = History of Early Italian Literat11re to the Dealb of
Dante. Translated from .the German of Adolf Gaspary by Herman
Oelsner. London, 1901.
Gayangos, Catlz.logo = Catltlogo de los Man11scritos que pertene-

cieron a Don Pasc11al de Gayangos e:xistentes boy en la Biblioteca
Nacional. Redactado por D. Pedro Roca. Madrid, 1904.
Givio = Le Vite dei Dodeci Visconti, e di Sforz.n, Prencipi di
Milano, di Monsig. Paolo Givio. Vinegia, r 5 58.
Grëber = Grundriss der Romanischen Philologie, herausgegeben
von Gustav Grober. Strassburg, 1888.
Hennigs = Studien z.tt Lope de Vega Carpio. Eine Klassifikation
seiner Comedias, von Dr. Wilhelm Hennigs. Gottingen, 1891. .
- Heredia = La Nonne A/ferez., par José-Maria de Heredia.
Paris, r 89 4 .
-

La Barrera = Catalogo Bibliogrltfico del Teatro Ant~![UO Espaîîol, desde sus Origenes hasta Media dos del Siglo X VIII. , Por
D. Cayetano Alberto de La Barrera y Leirado. Madrid, 1860.
Lagrimas panegiricas = Lag1imas Pnnegiricas a la Tenpra11a
Muerte del Gran Poeta, I Teologo Insigne Doc/or Juan Perez. de
Monta.lban, Clerigo Presbitero, i Notario de la Sauta I11quisicio11,
Natural de ln Iuperial Villa de Madrid. Recogidas I Publicadas
por don Pedro Grande de Tena. Madrid, 1639.
-Mariana = Historia General de Espaîia, por Juan de Mariana.
Madrid, 1794 .
Mérimée = Essai sur la Vie et les Œuvres de Fra11cisco de
Quevedo, par E. Mérimée. Paris, 1886.

�JUAN PEREZ DE MONTALVAN

454

GEORGE WILLIAM BACON

Octavian
Uctœuian, Altfranz.osicher Roman, herausgegeben
von Karl Vollmoller. Heilbron, 1883.
Paz y Mélia = Catâlogo de las Fiez.as de Teatro que se conscrvan
en el Departamento de Man11scritos de la Biblioteca Nacional, por
D. A. Paz y Mélia. Madrid, 1899.
Pérez Pastor, Bibliografia = Bibliosrraffa Madrile11a. Madrid,
1891-1907.
Pérez Pastor, Datas = Nuevos Datas are1ca del Histrionisrno
Espaiiol en los Siglos XVI. y XVII. Recogidos por D. Crist6bal
Pérez Pastor. Madrid, 1901.

= Arte Poética Espaiîola, con 1ma Fertilissima Sylva de
Consonantes Conmnes, Propios, Esdruxulos, y Refiexos, y 11n Divino
Estîmulo del Amor de Dias. Su Autor, Juan Diaz Rengifo. Barce-

- Rengifo

lona, 1703.
Rennert, Chronology = Notes on the Chronology of the Spanish
Drarna, by H. A. Rennert, in the Modern Language Revieiu for
July and October, 1907, Cambridge.
Rennert, Lope= Life of Lope de Vega, by H. A. Rennert. Gla~gow, 1904.
- Rivadeneyra = Biblioteca de Autores Espano/es, desde la Formaciôn del Lenguaje hasta Nuestros Dias, por D. Ram6n de Mesonero
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Salva = Pedro Salvi y Malien. Catalogo de la biblioteca de Salvlt.
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- Schack = Historia de la Literatura. y del Arte Dramâtico en Espmia, por Adolfo Federico Conde de Schack; traducida directamente del aleman al castellano por Eduardo de Mier. Madrid,
1887.
Schaeffer = Geschicbte des Spanischen Nationaldramns, von
Adolf Schaefier. Leipzig, 1890.
Schmidt = Die Schauspiele Calderon's, dargestellt und erlautert
von Friedr. Wilh. Val. Schmidt. Elbe1:feld, 1857.
Serrano y Sanz = Apuntes para 1111a Biblioteca de Escritoras

455

espanolas desde el aîio 1401 al 1833, por Manuel Serrano y Sanz.
Madrid, 1903-1905.
Shallow = The Te-mplars' Trials, by J. Shallow. London, 1888. ,
Ticknor. Cat. = Catalm;ue of the Spanis/J Library and of the
Portuguese Books bequeathed by George Ticlmor to the Boston Public
Library. Boston, 1879.
Ticknor, Lit. = History of Spanish Literatttre, by George Ticknor. 3rd. edition. Boston, 1866.
Wolf &amp; Hofmann = Primavera y Fior de Romances, 6 Coleccion
de los mas Viejos y mas Populares Romances Castellanos, por D. Fernando José Wolf y D. Conrado Hofmann. B7rlin, 1856.

Zeitschrift = Zeitchrift für Ro111anische. Philologie, herausgegeben
von Gustav Grôber. Halle.

�GEORGE WILLIAM BACON

,

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Rompiendo nuues y rasgando velos,
Baxan con risa por lograr un llanto.
Y tanto alcança Isidro, y puede tanto,
Que mientras forma en extasis desuelos,
Siente el campo lisonjas y consuelos
Con injurias de arado sacrosanto.
Y assi destina Dios, grato a un desseo,
Glorias a Isidro, agricultor astuto,
Y, ofreciendo su amor, le da el trofeo;
Rindiendo sus desseos el tributo,
Cogiendo en Dios sus gozos el empleo,
Sembrando aqui sus lagrimas el fruto '.

APPENDIX
(A). Poems submitted by Montalvan in the Justa Poética at the
Fiestas at the Beatification of San Isidro in I 620.
Sonnet.
Los campos de Madrid, Isidro santo,
Que fueron parayso peregrino,
Mudos ah1ban a su Adan divino,
Que un cielo les comprà pagado en llanto.
Pues quando Isidro con amante canto
,
Vacava su labor a Dios vezino,
De agricolas brillantes se previno,
Que presten tanta luz, esplendor tanto.
Orad, Isidro, orad, pues tan copioso
Se ostenta Dios que vuestro afecto escoge
Y espiritus humilia por tributo. ·
Dichoso vos, pues es aquel dichoso
Que de los Cielos la cosecha coge,
Sem bran do aqui sus lagrimas el fruto '.

Glnssa,.
A ninguno, Isidro, el cielo
Premib por a,rar tan bien,
Porque fnystes solo quien
Arb con el cielo el suelo.
Isidro, soys tan astuto
En las tierras que labrays,
Que anticipays su tributo ;
Pues quando vos las arays,
Baxa el cielo a dar el fruto.
Y assi hallays dulce ~onsuelo
En el trabajo y desvelo;
Que favor desta manera,
Sino es a vos, no le &lt;liera
A nin·guno, Isidro, el cielo.

Sonnet.
Los Campos de Madrid, Isidro santo,
Cielos son ya, pues nuncios de los cielos,

r. bis/a Poétira y Alaban{,1S l11stas. Que bizo la insigne Villa de Madrid al
bienauenturado San Isidro en las Fiesta1 de su Beatificacion, recopiladas por Lope
de Vega Carpio. Madrid, 1620. Fol. 45 (sic). (This should be 48). The subject
of this sonnet was given as : - " mientras nuestro Santo Labrador estava en
oracion, los Angeles aravan ". The first and last verses were prescribed.

1

Op. cil., fol. 45 b (sic). (This ~bould be 48 b),

457

�GEORGE WILLIAM BACON

JUAN

Solo con afecto vos
En el trabajo que encierra
Un acto, tuvistes dos;
Uoo, con vos en la tierra,
Y otro, en la tierra con Dias.
Por lo qual es bien que os den,
Santo Isidro, el para bien;
Pues Dias, que siempre agradece
A quien tambien lo merece,
Premià por arar tambien.
Puesto que el sudo habita7~,
En el cielo estar podeys,
Aunque al cielo no subays;
Pues con vos Angeles veys,
Y en el pecbo a Dios mirays.
Y assi, quien solo arè&gt; bien,
Quien arando orô tan bien,
Y quien mas obligô a Dios ;
Digo, Isidro, que soys vos,
'i
Porque fuysteys solo quien.
Su Angelîca juventud
Dios, para ayudaros, llama, .
Porque oreys con mas quietud,
Y porque, al fin, como os ama
Mira por vuestra salud.
Con un divino desvelo
Arays vuestro suelo y cielo,
Mas Dios, que su amor os muestra
Solo por ser cosa vuestra,
Arô con el cielo el suelo 1 •

,

1.

Op. cit ., fol. 80.

PEREZ DE MONTALVAN

Romance.
Mantua, tus glorias descrivo
En tres hijos, simulacros
De deidades que apellidan
Depositos de alabastro.
Permitete agradecida
Quando ùe tus hijos trato,
Pues no ay bien para una maùre
Como escuchar alabarlos.
Mira y admira en un tiempo
A tu querido Damasio,
De Dios substituto excelso,
Digna premio, propio lauro.
Presumele tan valiente,
Que, a pesar de los Arrianos,
Hizo a Dios cantar la gloria
Al fin de todos los Psalmos.
Brota flores de alegria,
Pues Melchiades sagrado,
Siendo del cielo, fue tuyo
Martyr, Pontifice y Santo.
Un Seneca a lo divino
Te doy cifrado en sus actos,
Pues sus decretos le aclaman
Legislador soberano.
Y un Labrador te presento,
Que haze el Papa del tal caso
Que sus milagros confirma,
Auoque hazerlo no es milagro.
Tu Isidro se beatifica
Labrador divino y tanto,
Que Labrador se hizo el cielo

459

�GEORGE WILLIAM BACON

Solo por ser de su trato.
Y, al fin, te ofrezco un Monarca
Que parecen sus passados,
Prevista tanta grandeza,
Corta suma, breves rasgos.
Madrid ilustre, tus hijos
Goza del Fenix Christiano,
Cede perdon a mi pluma,
Y admite grata el cuydado '.
(B). Poems submitted by Montalvan in the Justa Poética at the
Fiestas at the Canonization of San Isidro in 1622.

Octavas.
Zeloso Isidro, aunque enganado mira
Una incierta verdad, y temeroso
Su esposa alaba y el agravio admira
(Tanto que apenas sabe estar zeloso) ;
Tierno se quexa, y con amor suspira,
Calla discreto y terne sospechoso,
Y entre zelos de honor, indiferente,
A un mismo tiempo duda lo que siente.
No sentir un pesar fuera locura,
Mas saberle sufrir toca a los sabios.
Isidro assi, con sa'nta compostura,
Sufre la p~na, siente los agravios,
Recela amante, y justo se assegura ;
Salenle las sospechas a los labios,
1. Op. cit., fol. 98 b. Tht: subject of this roma11ce was given as : - " en
este ponganse los tres hijos &lt;lesta insigne Villa, San Damaso, San Mclchiades,
sumos Pontifices, y San Isidro. ; y se acabe felicemente, con aver nacido en
clla el Rey nuestro sefior. " The number of verses was limited to forty.

JUAN PEREZ DE MONTALVAN

Y confiessa sus zelos, - quien dixera
Que zelos en un cielo aver pudiera?
Viene a verle Maria, que Maria
Corno el pecho de Isidro consulta va;
De mas cerca sus zelos advertia;
Ella mirava a Isidro, y el callava.
Ella con mudo enojo le renia,
Y el, sin que ella lo viesse, la mirava.
El agùa murmurava sus enojos,
Y los dos se llamavan con los ojos.
Hizo la Santa puente de su manto,
- Alta satisfacion - , y el casto csposo
Casi quisiera dar licencia al llanto,
Sino se detuviera vergonçoso.
Lleva a sus braços con amor tan santo,
Que pudo agradecerse el ser zeloso ;
Pues a no darle zelos su hermosura,
Ni ella viera tal bien, .ni el tal ventura '.

Cancion.
Atlante &lt;leste suelo,
Divino protector, Gregorio sapto,
Substituto del cielo,
A tanto honor no indigno, pues que tanto
Honrays a un vivo muerto.
Digalo Isidro que es testigo cierto.

r. Relacio11 de las Fiestas que la i11signe i•illa de Madrid hizo en la ca11oniçacio11
de su Bicnaveuturado Hijo y Patron San Isidro, con las Comedias que se represmtaron ,, los ,z,·e1·sos que m la Jusf,z Poetica se escrii1iero11. Dfrigida a la misma
Insigne Villa por Lope de Vega Carpio. Afio de 1622. Fol. 66 b. The subject of
these oclavas was given as : - " la satisfacicin de los 1.elos ·que le (i. e. a Sar.
Isidro] dio su diuina Esposa, Santa Maria de la Cabeça, p,1ssando el rio Xarama
sobre Sil manto ". The number of verses was prescribed.

�GEORGE WILLIAM BACON

Madrid, de Isidro madre,
- Que aunque esta es su mejor executoria - ,
Coma a piadoso padre
Os da las gracias por la nueva gloria,
Que por vos goza ufano
Un labrador del cielo cortesano.
Las aimas de sus hijos,
Que a ser sus vidas mas aimas &lt;liera
'
Ofrec€ en regozijos.
Dios se paga de amor, y en esta esfera
De serlo days indicio.
Heredalde el amor como el oficio.
Isidro os satisfaga ;
Cobrad, Gregorio, del, pues le servistes ;
Obliguese a la paga;
·
Y accordalde la gloria que le &lt;listes
Para immortal memoria ;
Que aunque es acidental, en fin es gloria.
Blasonad, vitorioso,
Que unico al mundo soys, y que aveys sido
Mas que todos dichoso ;
Pues que todos de Isidro han recebido,
Y vos, en tal estado,
Solo podeys dezir que le aveys dada.
Madrid està obligada,
Humilde, alegre, vuestra, agradecida,
Superior, estimada,
Enriquezida, noble, preferida.
Su obligacion concede ;
Cobrad en rnluntad. que pagar puede 1 •

I •. Op. cit .. fol._ I 19. The subject qf this catzcion was given as : " dar
gracias par la Vtlb .de Madrid a nuestro muy Santo Padre Gregorio Deci-

JUA.N PEREZ DE MONTALVAN

Glossa.
Madrid, mmque tn valor
Reyes le estan aumerttando,
Nimca fue mayor que qua11do
Tuviste tal labrador.
Madrid tu valor no es
tuyo, aunque tuyo se llama,
que sole Isidro, despues
que dio aumentos a tu fama,
te ha dada el' valor que ves.
Tu valor es el mayor,
par ser de tal labrador :
el te le da, que no es tuyo ;
y assi tu valor es suyo,
Madrid, aunque tu valor.'
El parabien puedes datte
a ti misma de tener
hijo tal; que puede honrarte
solo, Madrid, con saber
que Isidro llegà a pisarte.
Tu clicha, en fin, vas logrando,
y la logras m.ejorando ;
pues tu ser enriqueziendo
santos le van defendiendo,
reyes le estan aumentando.
Quando de Isidro gozaste,
valor llegaste a tener,
y :;olo con el te honraste ;

moquinto, par la Canonizacion de nuestro diuiuo Archicultor de Espafia. "
The number of stanzas was lirnited to six, each consist111g oI six verses . .

�GEORGE WILLIAM BACON

que tu ser empeçô a ser
quando tuyo le miraste.
ruern honor fuyste cobrando
y nuevo valor gozando,
quando aquel quando llegô ;
que aunque antes valor te honro,
nunca fue mayor que uando.
Dcsdc que a tu Isidro viste,
quanto quisiste alcançaste;
rica fuyste, noble fuyste ;
madre suya te llamaste;
hijo y padre mereciste.
Gozaste el mayor hooor;
grangeaste un defensor ;
viste arar por alto modo;
y para dezirlo todo,
tuviste ta! labrador'.

.
(C). Poems submitted by Montalvân in the Justa Poética at the
Fiestas at the Canonization of San Ignacio de Loyola and 'an
Francisco Xavier in 1622.

Terce/os.
Divino Ignacio, si al amor, si al zelo
alguna vez favor se les concede,
oy de mi pluma a vuestro auxilio apelo.
Que aunque la empresa a mi ignorancia excede,
amor me Hama, - perdonadme Ionacio
'
"
J
pues vos sabeis mejor lo que amor puede.

1.

Op. cil., fol. qo b.

JUA.

PÉREZ DE MONTAL\'AN

Amor le obliga a Dios que tan despacio
os ,·isite en un campo, que quien ama
el c:unpo juzgarà rico palacio.
Y os banado en amorosa llama,
assomandose el alma por los ojos,
llamais a Dios, y el viene a quien le llama.
Como foyses entre zelages roxos,
el ol dh·ino veis, tan cara a cara
que a ser Sol inferior, os &lt;liera enojos.
Ya os contemplo mirar con luz mas clara
aquella essenôa trina, aquellos rayos,
que Dios con sus amigos no repara .
Y YOS gozais, sin permitir dcsmayos,
talés gust0s ; que, en fin, os parecia
que de los que teneis eran ensayos.
Y ma quando ad\·irtio vuestra alegria,
que aquel principio que de nadie nace
- porque de ser principio dexaria.
Le dize al Hijo que el se satisfaze,
de que mire por \'OS; y el lo promete :
mi rad loque es amor, pues estO haze.
El ingenio mayor calle, y respete
&lt;licha tan superior, pues no la alcança
que a garça mas diuina le compete.
i aun vos, Ignacio, vos, con la mudança
que en vos mismo mirastes) no pudistes
dar lugar a discursos de alabança.
Mirastes, ad 111 iras tes, suspeodistes
el alma, que, olvidada de su engaste,
gozo sin el quanto gozar quisistes.
Pero mas docta pluma el tiempo oaste
en grandezas tan altas, que yo espero
que el silencio no mas, Ignacio, baste.
Mas pues arnor enseiia, aprender quiero
REVCE HISPANIQCE . B

3o

�466

JU,\.· PÉREZ DE .\IONT.\L\'A~

C,EORGE \\'LLLIA.\l BACON

La Iglesia cstriua en los do ;
tcncdla, Francisco, vos,
que Dios de ,o. la confia :
pues por Atlantl.: os embia,
Francisco, a su Iglcsia Dios.
Los dos devcis tal piedad,
pues Dios a los dos
amor ;
dio constancia, dio humilda&lt;l,
que no ay hnmana fauor
sin diuina voluutad.
A los dos, en fin, da Dios
quanto os dan Iglesia a vos;
y de un Dios tan justo y santo
sus deudores, pues que tanto
ha dado, sonle los dos.
Y como los Polos son
dos, aunque inmobilcs puntos,
del mundo continuacion :
- que puesto que no estan junto ,
forman una misma union - :
Assi un Ignacio scgundo,
y un Franci co, que al profundo
dio miedos, y aimas a Dios,
a la Iglesia dan los dos
lo que los Polo al mundo ' . .

alabanças de vos, dichoso anto;
que si el amor es el mejor tercero,
muchas podrà dezir quien tiene tanto '.

Glvssa.

clio

Seg1111do Ig11aci&lt;1, y seg1111do
Francisco, a St/ ~~/esia Dios
lia dado; soule los dos
lo q11e los Polos al 1111111dcJ.
Segundo Ignacio ha nacido,
y assi segundo se Hama;
y aunque solo es :ipellido
cl ser segundo, en la fama
primero y segundo ha sido.
Primero en dar luz a un mundo,
segu::ido en amor profundo,
que al fin le hcredô postrero ;
de sucrte que fue primera,
segundo Ignacio, y segundo.
Y vicndole Dios estar
con la Iglesia a su cuidado,
quiso un Francisco embiar,
que, como Ignacio sagrado,
la pudiera sustentar.

1. Rtlcrcio11 de las Fiestas que /,a becbo el Coltgio lmperial ,fr l,1 Co111p.11i ia de
Ies11s de Madrid e11 la C1111011iz.acio11 de Sa11 Jg1111cio de LoJola, _v S. Francisco
X,n•ier. Par Do11 Fer11a11Jo de Mcmforle )' Hurera. Dirigidn nl mismv CC'ltgio
J111perù1/ de la Co111pa11ia dt Ierns. Madrid, 1622. Fol. 29 b. The subjcct of thcse
lcrccfos w:is givcn as : - " la ilustrc \'Ïsion del Smto ". The number of
stanzas was prescribed.

Q11i111illas.
Francisco, si bien se advierce,
la muerte a de venciJa ;
que aunque c encmigo fuertc,

1.

Op. cil., fol. 32 b.

�GEORGE WILUAM BACON

,,

1

111

1 ,.

no està en sus manos la vida,
y està en las vuestras su muene.
Y aunque ella suele quitar
lo que jamas pudo dar,
tanto la hazeis desmentir
que casi os pnede pedir
licencia para matar.
Dios y vos vais acabando
su imperio, mas advirtiendo
que os estais diferenciando ;
pues · Dios la vence muriendo,
pero vos resucitando.
De lo que al ser ~uestro excede
Dios comission os concede ;
tanto que venis a ser
Vicar-io de su poder,
y hazeis lo que el solo puede.
Y como el no ha menester
milagros para ser Dios,
el hazerlos vino a ser
mas por honraros a vos,
que por quererlos hazer.
~ Y assi que importa que acierte
su golpe la parca fuerte,
si Dios libra en vuestro amparo
para la vida un repar&lt;_&gt;,
y un fiscal contra la muerte ?
Todos, Francisco, mejoren
de esperança, y solenizen
vuestra virtud ; no la ignoren,
pues aun los muertos la dizen
porque los vivos la adoren.
Ya la muertè se reporta,
y su loca furia acorta;

JUAN PÉREZ DE MONTALVA~

ya de matar se despide ;
porque si Francisco pide,
poco su guadaii.a corta.
Conozca la muerte y vea
que limitais su potier;
no de su passion se crea,
pues discreta avia de ser
por lo que titne de fea.
Y antes que matar intente,
sepa primero obediente
si aquella vida guardais ;
porque si vos no gustais,
no mata seguramente.
Y aunque, en fin, se atrevio a vos,
como la muerte sabia
vuestro gusto en ver a Dios,
pareciole cortesia
el juntaros a los dos.
Muy bien os supo obligar,
pues viendose sin matar
y entre esperanças perdidas,
para poder quitar vidas
os quiso lisongear '.

r. Op. cit., fol. 72. The subject of these quiiltilla.s was given as : - " el
imperio que tuuo el glorioso San Fr:111cisco Xavier sobre la 111L\erte ". The
number of stanzas was prescribed.

�47°

GEORGE WILLIAM BACON

INDEX

(D). Poem submitted by Montalvao in the Justa Poética at the
Fiestas held in Honor of San Pedro Nolasco by the Order ot
Our Lady of Mercy, in 1629.
Pages

Preface.. . ......... . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... .

Sonnet.
Suele a penas sacar la Primauera
Las manas a una rosa, dessoxando
Del boton las mantillas verdes, quando
La abeja en ellas beue miel y cera.
Ansi las manos de Nolasco espera,
Por tan jazmines, un en..~ambre blando,
Que olorosa dulçuras apostando,
Llegà a dudar si flor si panai era.
Lo que en Ambrosio foe por su elegancia
Hicrog1ifico, en Pedro, a quien le invoca,
Rcclencion vino a ser por la abundancia.
Y tanto mas misterio a Pedro toca,
Quanta del dicho al hecho ay de distancia,
Quanta va de las ma.nos a la boca •.

Relations with Quevedo. . . . . . . . . . . . ...... . ...... . . . . ........ .

4
24

Style ... .. .. . ... ... .. . . . . .. .... . ............... . ....... .. .

52

Life and Works . . . .. , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... .. . . .... .

ANALYSES.

que

1. Las Fiestas sole11mes y grandiosas que biz.o la Sagrnda Religion de N. Se1iora
de l,i Merœà, m este m Co11ve11to de Madrid, a su glorioso Patriarca y primero
J1wdador sa11 Pedro Nolasco. Por el Padi-e Maestro Fray Alomo Re111011, Predicador, y Coronistageneral de lodo el Orden de N. Sen.ira de la Merced, Rede11cio11
de Ca11livos. Madrid, 1630. Fol. 75. The subject of this sonnet was given as :

- " la ponderacion de aquel rnisterioso rnilagro que sucedio a muestro glorioso padre !San Pedro Nolasco] rccien nacido, poniendosc en las palmas de
las maoos un enxambre de abejas ". The décimas submitted bv Montalvan in \
this jus/a have inadverteotly been omitted in the work abov~ cited, so I am
unable to reprint them.

Co~amus

HER01CAS.

A lo becbo 110 hay Remedio, y Principe de los Montes. . . . . . . . . , .. .
Am&lt;llites (Los) de Teruel . . . ... .. .. .• • .•. • .. . ..••.... .... .• •.
A111or, LeaJtad y Amistad . . . . . . . . . . . . . . . . . . .•.... . ..... . • .
Ce1ztinelti (La) del Honor . • . ...• . . . .. , .•... . . • .••..... . .••. •
Coma Padre y cowo Rey . . . . . . . . . . .•••.. . •. , .... . •... , •.• •
Como se guarda el Houor . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .. . . .
C11111plir coi1 su Obligacion •.... . . .. . .. . . ..........•...•.•. . •
Desdicha (La) venturosa ... .•... . •.• .. •• • . . .. . • .. ...... ••...
Desbom·a (La) bo11rosa .. • ...•. • .•.....•.••••..•• , ....• .. •. ••
Desprecias (Los) m quim at11a ••• • ••• .• •• • •••• • • • • •• ••• •• ••••
Fin (El) 111cls d$sgraciaào y Fortimas de Seya110, o Amor, Privanz.a
)' Castigo ... . . . ... .. .... .. . ... • .. ..•.•• • •• • • • . • • . • • .. , •
Hijos (U!s) de la Fortu11a, Tetigenes y Clariquea ..• .. . ...... ,.
Lo
son Juicios del Cielo . . .. . ..........•.. . .. . .• . . .. .•....
Marisarl (El) de Vir6n ...•. • •. . • •. •. . .. . ... .. •.• • .. • • , .•• •
Mtis (La) comt,mte Mujer ..... . ....•.....•.. . . . ........• . • .
l11orir y disi11111lar . ..••.... . . • .• • ... • 1 • • • • • • · • • • • • • • • • • • •
No ha_v Vida como la Honra . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... .. .
Olimpa y Vireno ....•.... . .......•.. • .• . ••. • • • • • • , •. • •. •
Pal111eri11 de Oli·i·a. . . . • . . • • • . . • • • . . . . . . . . • • ••... . .. ..• ....
Para co11 'I'odos Hermatws y Amantes para nosotros. (Don Florisel de
Niquca) . .. .. ..• .. . ...... . . . .. .. ..• .. ..... . • . , .. ... .. •
Pue-ria (L&lt;I) macare11a (Part I) ...... . .•.. .. .... . .. .... ... ,. ,
Puer/a (L11) 111acare-1i.1 (Part II) . . ...... . .... . ..... . •• • . •, • • • •
Reynar ( El) para 111orir . ....•. .. ......... . .•• , • • . • • , • • • • • •
Rigor (El) en la I11oce11cia, 6 Privarse de pri'lJ{lr . ..•• . .• • •.••. .•
Segu11do (El) Shieca de Espafia (Part I.) . . ..... : . . . . . . . . . . . . .

6o
65

69
75
83
88

95
99

106
III

IJS
120

125

128
132

136
144

149
152

155
159
164
168
171

182

�47 2

INDEX

INDEX

Segrmdo (El) Séneca de Espaiza (Part II.)............. . . . . . . .
Seiior (El) Don Juan de Austria.. . . . • . . . . . . . . . . • . . • . . . • • . •
Ser prudente y ser sufrido. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . •
Te.mplarios (Los).... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • .
V,rlien/e '(El) mas dichoso. (Don Pedro Guira[)..... . . . . . . . . . • .

186
192
198
202
207

CoMEDIAS DE CAPA Y EsPADA.

Co,110 a1J1anle y como bonrada............. . .. .. . . . .. • .. . . ..
Despreci,1.r loque se quiere.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
De un Castigo dos Venga11zos.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Doncella (La) de Labor.. . ...... . . . .. .. . . . . .. .. • . . . . . . . . . . .
Gana11cia (La) por la Mano................. . ............. .
Grm,edad en Vitlœverde......... .. .. . . . .. . . .. .. .. . .. .. . .. .
Gusto ( Un) trae 111il Disguslos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • .
Monjct (La) Afférez. ..........•. . ...... . ..... ,.............
Rftm..edio, Indwtria y Va/or. . . • . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . •
Sufrimiento (El) premiado........ . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • .
Toquera (La) viz.caiua.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

217
223
228
233
237
247
251

260

266
275
285

COMEDIAS DE SANTOS.

Divino (El) Poi-tugués, Sait Ântonio de Padua. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Gilana (La) de Mmfts, Santa Maria Egypciaca....... . . . . . . . . . .
Hijo (El) del Serafin., 51111 Pedro de Alcantarn.... . . . . . . . . . . . . • .
Santo Domingo en Soria110 .•..••..•. ... ... :. • • . . . • . . . . . • . . . .

290
291
295
299

302

306
312

314
3t6

NOTES. Co.MEDIAS HEROlCAS.

1 11

JI

Il ,:
11•

A lo hec,ho 110 hay Re111edio, y Principe de los Montes . •............
Amantes (Los) de Teruel...................... . . . . . ... . ... .
Amor, Lealtad y A11iistad ........ . . . .. . .................... .
Centinela (La) del Honor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. ....... .
Como Padre y como Rey. . . . . . . . . .............. . ... . . .. ... .
Coma se,guarda el Hon01'.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
C11111plir con su Obligaci611 ....... . . ...... . . . ............. .

336
336
337
338
339
340
342
'44
346
347
349
35l
352
35-1
356

357
358
368
375
384
585
387

CoMEDIAs DE CAPA Y ESPADA .

COMEDIAS DEVOTAS.

Valiente (El) Naz.ai·eno, Sanson ............................. .
Dos (Los) Jueces de Israel. . . . . . . . . . . . . . . . . .•..... ..........
Escande1·bech . . • . . .............................. : • .. .....
Polifemo (El). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .
Santisirnas (Las) Formas de Alc.1/a.
. . . . . . . . . . . . . ...... .

Desdiclia (la) venturosa ..... . ......... .... .. .. . . .. . .... •...
Desho11ra (Lâ) bonrosct....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Desp,ecios (Los) en quien a,ua, ................ . . . ...... . , .
Fin (El) mâs d.csgraciado y Forhmas de Seyano, 6 A111or, Priva11z_17
y Castigo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hijos (Los) de la Fortuua, Tedgenes y Clariquea.... . . . . • . . . . . . .
Lo que son Juicios de( Cielo.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . .
Mariscal (EF) de /1ir6n.... . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mas (La) consta11te Mujer........ . . . . . .............. . .... •
Morir y disi111ular. . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . . .
No /!lly vida c01110 la Honra ...........•. .................. •.
Olimpa y Vireno.......... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . ....• • •
Pal111erin de Oliva... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .
Para con Todos Hennm10s y Ama11tes para nosolros. (Don Florisel d11
Niquea)............................... . . . . . . . . . . . . . .
Puer/a (La) ·nrncareua... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... •. •.
Revnar (El) par.i, 111orir....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - . •
Rigor (El) m l,i l,zoceuC-ia, 6 Prii-arse de privar ...•... : . • . . . . . . .
Segiwdo (El) Sé11eca de Esp,l!ïa (Part I.)........... . ........ . .
Segu11do (El) Séuem de Espmia (Pm II.)......... . ........ . . .
Sciior (El) Don Juan de Austria............. . . . . . . . . . . . . . .
Ser prudmte y ser suf:rido .. ..... . ..... . . ...... • ...... - . . . .
Tu11plarios (Los)......... . . . . . . . • . . . . . ........... . . . , . , •.
Valiente (El) mas dichoso . (Don Pedro Cuira!)............ . . . ...

473

321
322
330
331
332
333
335

Como mu ante y co1110 /Jùttrada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Desprecia r lo que se quie1·e .. .......•....... • . . ... • . • - • • • • • •
De un Castig-o dos Vengauz.,u. . . . . . . . . . . . . . . . . ..... - . . . . . . .
Donrella (La) de Labor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - • - . • • • • • • •
G,111a11ci11 (La) par la Ma110 .. ..........•. . ........ • •• • • • •
Grai•edad eu Villaverde . . . . ........•... • . . .. • . . - • • • •. • • •
Gusto ( Un) trne mil Disgw.stos .. .. . .. .. . . .. .. . . • • ...... • •
Monja (Ln) Alfirez.. . . . ••........ . .. .. · · · · · · · ·, · · · · · · · · · ·
Re111edio, Indmlria y Valor. .... . . .................... . •.
Stifrimieuto (El) premiado .•. . .• ..... . ... . ......•..... • • •
Toquem (La) viz.caiua.........
. ...... ...... ......

388
389
390
39 1
392
393
394
395
408
410

412

CoMEDfAS DE SANTOS.

Divino (El) Port1ig11és. San Antonio de Padua.. . . . . . . . . . . . . . . .
Gitana (Lii) de Men.fis, Sa11ta Maria Egypciactr.. . . . . . . . . . . . . . .

413
414

�INDEX

474

Hijo (El) del Sera/in, San Pedro de AICtintara .. ....... , . . . . . . . .
Santo Domi1l![O en Soria110,, ................. . , •. , . , . . . • . .

416
418

COMEDIAS DE\'OTAS,

Valien.te (El) Naz.areno, Sans6n............ . ....•....... . . , .
Dos (Los) Jueces de Israel. . . , , .... , , . , , . . . , • , , . , ... , , . , ...
Esc,111derbecl1 .. ........ , • . . . . . .•..•... , . , ..... , ...•.•....
Polifemo (Ef).............. . . . . . . ............. , ..... , .. .
Sa11tisimas (Las) Formas de A/cala ..........•. . , .. , •.......

BIBLIOGRAPHIE
DE

421

42 3
,p6

JACINTO VER DAGUER

Location of the Genuine Dramas ....... , , , ...... , . .... , . , .. , . , .
Dramas attributed to Montalvan, but not accessible.. . . . • . . . .• , .•..

432

Dramas written by Montalvan in collaboration with othcrs ......... .

433

Supposititious Dramas .... , .. , .... , ..•.. , ... , ........ , . . ..... .

434

Full titles of works quoted in abbreviarion, . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... .

452

Appcndix ..•....... , , •...... , .......... , ... , , . . . . ....... , .. .

456

D'après le plan que nous nous étions tout d'abord tracé, la présente Bibliographie ne devait comprendre que les œuvres de V erdaguer publiées sous une
forme indépendante; elle aurait laissé de côté les œuvres parues soit dans des
périodiques, soit dans des volumes ne contenant pas exclusivement des écrits de
notre auteur. L'expérience a montri:, une fois de plus, la difficulté qu'il y a,
pour un bibliographe, à se cantonner dans un domaine trop rigoureusement
délimité et à ne pas entreindre parfois les règles qu'il s'était lui-meme fixees;
le plan primitif a donc subi les quelques modifications que rendaient indispensables certaines particularités éditoriales : il eût été etrange, par exemple, que.
la première édition de l'Atlantide ne fût pas décrite ici sous 1&lt;! prétexte qu'elle
avait paru dans le recueil des Jeux Floraux. Nous n'avons relevé, sauf de tri:s
rares exceptions, ni les éditions de poésies a.:compagnées de musique, ni les
goigs et les feuilles volantes imprimées dans diverses circonstances. On voit
que nous sommes fort loin de présenter une bibliographie complète, au sens
absolu du mot : pourtant, malgré le cadre volontairement restreint, malgré les
inévitables lacunes de notre répertoire et ses défectuosités possibles, nous espérons avqir fait un travail utile à ceux qui étudieront désormais l'œuvre de
Verdaguer.
Deux bibliophiles de Barcelone ont eu l'amab:lité de nous accueillir dans la
partie de leurs bibliothèques la plus fermée, la plus inaccessible aux profanes.
M. J.-B. Batlle et M. Alfons Bonay possèdent les deux plus riches collections
d'éditions du poète dont ils gardent pieusement le souvenir et dont ils servent
intelligemment la mémoire. L'un et l'autre n'ont cessé, au cours de longues et
multiples séances, de nous communiquer libéralement leurs trésors, tout en
nous faisant profiter de leurs connaissances spéciales et de leurs souvenirs personnels sur le sujet de nos recherches. Que ces deux excellents amis soient
assurés de notre bien vive reconnaissance !
Robert Duaors.

�BlBLlOGRAPHIE DE VERDAGUER

ROBERT DUBO[S

477

Pi, 5, baxos. 1873. - (Titre:) Passi6 de Nostre Senyor Jesuchrist, per J. V . .Barcelona : Tipografia cat61ica, Pino, 5, bajos.

I. - BIBLIOGRAPHIE

1873 .
ln-16, 32 pp.

1865

1877

Dos martirs de ma patria, 6 siga Llucià y Marciâ. Poema
en dos cants que llegi l'estiu passat en un cércol d'aficionats â'l
llenguatje y a las glorias de la patria son autor D. Jacinto Verdaguer. Vicb, Imprempta de Soler-germaos. - 1865.

5. - (Co11t•ert11re :) Jochs Florals de Barcelona (écusson wlre
deux brmzches de laurier) 1877 Any 19 de sa restauraci6. (Faux-titre:) Jochs Florals de Barcelona. - (Titre :) Jocbs Flbrals
de Barcelona. Any XIX de llur restauraci6. MDCCCLXXVII.
Barcelona, Estampa de la Renaixensa, Carrer de la Porta-Ferrissa, 18, baixos. MDCCCLXXVII.

I. -

In-8, 32 pp.

1867

Diseurs que pera donar comensament a las AcaJernias
literarias tingudas en la Font del Desmay per lo cercle de joves
vigatans entusiastas aymadors de la llengua y de las glorias catalanas, &lt;ligué en Jacinto Verdaguer en lo dia 19 de Juny del
any 1867. Vich, lmprempta y llibreria de Soler-germans, Ramada, 24, 1867.
2. -

In-8, 8 pp., dont la dernière en blanc.

1869

3. - Romans llegit a l'ombra de la Font del Desmay en Jo
darrer aplech que hi feu la colla de joves montanyesos, anomenada Esbart d'afectats a la llengua y a las glorias de la Patria.
Vich: lmprempta y llibreria de Ramon Anglada, 1869.
In-8, !2 pp.
Aux pp. 3-12: i Qui corn Déu I poème signé Jacinto Verdaguer.

1873

4. - (Com:er/11re :) Passi6 de Nostre Senyor Jesuchrist, per
Preu : 3 quartos. Barcelona : Estampa cat61ica, carrer del

J. V.

ln-4, 239 pp.
P. 125: Prcmi ofert perla Excma. Diputaci6 Provincial de fü1rcelona.
Num. XIII. - L'Atl:intida, de D. Jascinto Verdaguer, Pbre.
Le poc:mc occupe les pp. 127-229.
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier à la cm·e.

1877-1878

6. - L'Atlantida de Jascinto Verdaguer, Pbre. poema épich
que obtin~ué lo premi ofert per la Excma. Diputaci6 Provincial
de Barcelona en los Jochs Florals de l'an y r877. Buenos Aires,
Estampa de "L'Aureneta ", Carrer del Peni, ntims. 215 y 217,
1877.
La couvenure est la reproduction du titre, mais avec la date 1878.
In-8, 92 pp.
L'e:semplaire offert à Verdaguer (collection Batlle) a la dédicace manuscrite suivante:
En testimoni d'atmiraci6 y estima y com a ofreoa en desagravis per hi
profanaci6 d'estampar "L'Atl:inl'ida" sens son permis y sens aptituts
pera atendrcrla, dediquem aqucst excmplar trasatl:mtich al.qui millorcant:i
l'enfonzamcnt del mou, lo llorejat poeta y amor de la obra Mossen Jascinto Verdaguer Pbre. Los editors en Buenos Aires. Amon de P. Aleu,
Jaume Puigvent6s. Juriol (sic) 8/8r.

�BIBLLOGRAPHIE DE YERDAGUER

479

ROBERT DUBOIS

1880

1878
7. - (Co11vcrt11rc:) La Atlantida. Poema de Mosscn Jacinto
\'crdaguer ab la traduccio castellana per Mclcior de Palau. Unica
cdici6 completa. Barcelona, Llibreria d'Euscbi Riera, 24, Robador, 24. - (Titre:) La Atlântida. Poema de Mossen Ja. cinlO Verdaguer que obtingué'l premi de la Excma . Diputaci6 Provincial
de Barcelona en los Jochs Florals de r877 ab la traducci6 castcllana pcr Melcior de Palau. Estampat a dcspcses del Excm. Sr.
D. A. Lopez. (marque : . eparando j\'nxit). Barcclona, Estampa
de Jaume Jepùs, MDCCCLX..'&lt;:VIII.
Jn-8, &gt;48 PP·

Papier vergé à la cuve, ayaot pour filigrane A1lantiJ. (à l,1 première

page de chaque feuille).
Le~ exempl:iires ,wec cou,•erture sont rarissimes. Presque toute l'cdition

w . - Bibliotcca dels Escons de Catalunya fundada

per Mossen Jaume Collcll, Pbrc. Quadcrn rr. Causons de Montserrat ara novament dictadas y en celebraci6 del milenar publicadas per fossen Jacinto erdaguer, Prebcre. An· 1880. Vich:
Estampa de Ramon Anglada.
ln-8, 97 PP·
1 I. Biblioteca dds Escons fun&lt;lada y dirigida per Mosscn
Jaume Collell, Pbrc. Quadern 2 11 • Llegenda de Montserrat per
Mossen Jacinto \ erdaguer, Pbre. M~stre en gay saber. fou premiada aquesta obrcta ab 1:1 dtara d'or y d'argent en lo Ccrtamen
del Milcnar. Any 1880. ich : Estampa de Ramon Anglada.

ln-8, 97 pp.

1881

e~t cJrtono(:c (cartonnage d'éditeur) .
12. -

1879

8. - Idilis y cants mistichs per Mossen Jacinto Vcrdaguer ab
un prolcch de D. L 1ila y Fontanals. Any 18ï9· Barcelona,
Llibreria d'Emebi Riera, 24, Robador, 24- - (a lei fin:) Aqucst
!libre fou acabat d'estampar en Barcelona per Jaume J pus ais
s d'Abril de MDCCCLXXIX.
ln-t!, v111-2.~9 pp., cartonnage d'(:direur avec

J. Verd,1guer. ldilis.

9. - ( Coll'l:erlure :) Idilios y cantos mlsticos por Mosen Jacinto
\'erdaguercon un prôlogo de D. M. Mita y Fontanals. Obra traducîda en ,•ersos castellanos por don José Maria Carulla, Direct0r
de" La Civilizacion" y abogado del llustrl! Colegio de Madrid.
Ana 1879. Madrid, Imprcnta de D. A. Pcrcz Dubrull, Fior 13aja,
num. 22 . Titre, comme la u11n·ert11re, snuf Aiio 1879; la date

1&amp;79 a11 bas).
ln-8.

y dirigida

Cantich de Mossen Jascinto Vcrdaguer al desposori de
(à la fin :) Barcelona

D. Claudi L6pcz y D• Maria Gayôn. 1881 . Estampa de L. Obradors.

ln-4, 10 pp., la dernière en blanc.
Te11te cat,11:10 et traduction castillane en vers.
Edition sur parchemin, tirée il quelques exemplaires. Initiales ornées et
enluminées, bleu, rouge, or. Texte encadré. Miniatures dans la marge
extérieure des pages paires.
Reliure parchemin avec sur le premier plat (or et rouge);
Al desposori de D . Claudi Lopez y D• Maria Gayon.

J. Vcrdaguer.

13 . -Cantichdc Mossen Jacinto \"erdaguer al desposori de
D. Claudi Lapez y D• Maria Gayon. - (à ln fiu :) Fou estampat
fer eu L. Obradors, impressor en la ciutat de Barcelona ais
XXIII. dies del mes de Mars del any MDCCCLXXXI.
In-8, 8 pp.
A. B. -

75 exemplaires sur papier:\ la cuve.
t c. emplaire sur p:irchemin.

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

14. - (Couverture et titre:) leyenda de Montserrat, escrita en
versos catalanes par D. Jacinto Verdaguer, Pbro. maestro en gay
saber. Fué premiada esta abrita con la citara de oro y plata, en el
certamen del milenario. Traducida par D. José Maria Carulla,
Abogado del Ilustre Colegio de Madrid, y Director de " La Civilizaci6n ". Segunda edicion. Madrid, Imprenta de D. A. Pérez
Du bru li, Fior Baja, num. 22. J 88 r.

18. - Efemèrides vigatanas per D. Joaquim Salarich y Verdaguer, cronista de Vich, membre de varias societats cientificas y
literarias naciona1s y extranjeras, precedidas d'un pr6lech de
Mossen Jacinto Verdaguer, Pbre, Mestre en Gay Saber. Vich,
Estampa de Ramon Anglada, MDCCCLXXXII.
Jn-8, X-101 pp.
Le Prologue de Verdaguer occupe les pp. v-x.

In-8, 85 pp.

1882

1883

1 5. Salteri franciscâ. Romancets sobre la prodigiosa vida
del patriarca Sant Francesch per Mossen Jacinto Verdaguer,
Pbre ... (gravure) Vich : Estampa de Ramon Anglada. 1882.

Mossen Jacinto Verdaguer. A Barcelona. Oda. dans le
volume des Jochs Florals.
20. - Mossen Jacinro Verdaguer. A Barcelona. Oda premiada
en la XXV• festa dels Jochs Florals ab la rosella de plata oferta
perla redacci6 de la Revista Literaria. Edicîo de 100.oco exemplars costejada per l'Excm. Ajuntament d'aquesta Ciutat. Estampa
espanyola - 1883.

5 feuilles volantes de 4 pp. ayant les sous-titres suivants :
Romans I. Sant Francesch s'hi moria.
Romans
Romans
Romans
Romat1s

li. Desposori de S. Francesch y la pobresa.
III. Lo noy ressuscitat.
IV. Sant Francesch predicant a)s aucells.
V. Impressi6 de las. Llagas.

- ( Couverture :) fdilis y cants mistichs per Mossen Jacinto
Verdaguer ab un prolech de D. M. Mila y Fontanals. Segona
edici6. Barcelona, Llibreria d'Eusebi Riera 1882. - (Titre:) id ...
id ... Barce1ona, Estampa de Jaume Jepus 1882.
In-8, xrn-226 pp.
I 6.

A. - Papier ordinaire.
B. - Papier à la cuve.

17. -

Lo Somni de Sant Joan, per M. Jacinto Verdaguer,

19. -

In-8, 8 pp.
21. -

Mossen Jacinto Verdaguer.

Oda ...

22. A Barcelona. Oda premiada en la fiesta XXV• de los
Juegos Florales. original del Rdo. D. Jacinto Verdaguer. Edicion
costeada par varies Catalanes y Aragoneses residentes en Manila
con la traduccion en verso castellano por D. Francisco de Mas y
Otzet. Manila, lmp. de La Oceania espaiiola, Real 39. 1883.

Pbre.

In-8,

19

pp.

Se trouve aux pp. 619-631 de : Nacîonal Homenaje de las
Cîencias, Letras y Artes espaiiolas al Sacratîsimo Corazon de
Jesus. 26 de Junio r88r, Tarragona. Barcelona: Imprenta y Libreria religiosa y cientîfica del beredero de D. Pablo Riera, calle
de Robador, nùmero 24 y 26. 1882.
ln-4, 772 pp.

A Barcelona.

Mémè titre que le Llo 20, in-8, 8 pp. et une couverture. Au haut de la
première page, frontispice a,,ec portrait de Verdaguer.

1883-1884

- ( Couvert//re et titre :) Albert Savine. L'Atlantide, poème
traduit du catalan de Mossen Jacinto Verdaguer, Maître en Gai
Savoir, Un des Quarante de l'Académie catalane, augmenté d'une
introduction et d'appendices. Paris, Librairie Léopold Cerf,
2 3.

REVl.! E HJSPANJQCE B.

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAl&gt;flIE DE VER.DAGUER

13, rue de Médicis, 13. 1883. (La. couverture et le dos dn volume
portent 1884).

26. - (Couverture :) Jacinto Verdaguei-. La Atlantida. Poetna
traducido en verso castellano par don Fraucisco Dfaz Carmona,
Catedratko de Geografü.é Historht en el Instituto de Ciudad-Real.
Madrid, Tipografia Gùtenberg, 5-Vitlalàr-5, MDCCCLXXXIV.
- (Titre :) La Adandda, poema escrito en catalan por D. Jach1to
Verdaguer y Traducido en verso castellano por D. Francisco Dfaz
Carmona, Catedrâtico de Geografia é Historia. en el lnsrituro de
Ciudad-Real. Madrid, Tipografi:t Gutenberg, Calle de Villalar,
n(tm. 5, 1i84.

In-8, CLXXIx-273 pp.
Tulle, lmp. de J. Mazeyrie.•
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier de Chine.

1884

24- - ( COll'vertttre et titre :) Albert Savine. L'Atlantide, poème
traduit du catalan de Mossen Jacinto Verdaguer, Maître en Gai
Savoir, Un des Quarante de l'Académie catalane, augmenté d'une
intrôduction et d'appendices. Deùxième édition. Paris, Librairie
Léopold Cerf, 13, rue de Médicis, 13. 1884.
Jn-8, CLXXlX-273 pp.
Sur le titre, la date 1884 a été superposée à la date 1883 .
Même composition que celle de la première édition (11° 23), mais avec
interlignes et espaces plus grands. Format plus grand.
A. - 550 exemplaires sur papier ordinaire.
B. - 30 sur Hollande.
C. - 20 sur Chine.
D. - 10 sur Japon.

,,
''

25. - (Couverture:) Justin Pépratx. L'Atlantide, poème c;nalan de Don Jacinto Verdaguer traduit en vers français. Paris,
Librairie Charles Bayle &amp; Ci•, Union générale de la librairie,
n, rue de l'Abbaye, n. i884. - (Tilre :) L'Atlantide, poème
catalan de Don Jacinto Verdaguer traduit en vers français par
Justin Pépratx, Membre de la Société pour l'étude des langues
romanes, Mainteneur des Jeux Floraux de Barcelone, etc. Paris,
Librairie Charles Bayle &amp;
Union générale de la librairie,
rr, rue de !'Abbaye, I 1. 1884. - (a la fin :) Perpignan, Typographie de Charles Latrobe.

c&lt;

1

,J

ln-8, 236-pp.

1,

'

1,

I'' '·

L'e,;emplaire offert à Verdagucr (Collection Batlle) a la dédicace manuscrite suivante :
Hommage à l'autem du poème, du premier exemplaire reçu, ce tour
10 avril 1884, de l'Editeur. L'auteur de la traduction. Jtin Pépratx.

In-8, r,v-143 pp.

27. - (Couverture:) Justin Pépratx. L'Atlantide. Poèfl1e catalan de don Jacinto Verdaguer traduit en ve.rs français. Paris,
Librairie Charles Bayle &amp; Ci&lt;:, Union générale de la. librairie,
II, rue de l'Abbaye, 11. r884. - (Ti.tre :) L'Atlantide, poètne
catalan de don Jacinto Verdaguer, traduit en vers français pàr
Justin Pépratx, membre de la Société ponr l'étude des Iartguts
romanes, Mainteneur des Jeux Floraux: de Barcelone, etc. Paris,
Librairie Charles Bayle &amp; Ci•, Union générale de la librairie,
rr, rue de l'Abbaye, rt. r884. - (a la fin:) Perpignan, Typographie de Charles Latrobe.
In-8, 235 pp-.

28. - Mossen Jacinto Verdaguer. La Atlantide, poema ca:talano, traduzione di L Suner; dans Fanfulla della Don1e11i,a.
Roma, 1884, du 20 juillet an 7 déce.11tbre,
29. - ( Couverture :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona: Tipografîa cat6lica, carrer
del Pi, 5. r884. - (Titre :) Passi6 de Nostre Senyor JesuêtÎSt,
per Mossen Jacinto Verdaguer. Nova edid6 corretgida y aumentada. Ab llicenda: edesiasrka. Barcelona : Tipogn1(fa cat6Hca,
carrer del Pi, 5. 1884.
ln-r6, 2$ pp.
A. B. -

Papier ordinaire.
exemplaires sur papier 1t la cuve.

JOO

�ï
1
BIBLIOGRAPHIE DE \'ERDAGUER
ROBERT DUBOIS

30. - (Couverture :) Passio de Nostre Senyor Jesucrist, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona: Tipografia cat6lica, carrer
·Jel Pi, 5. 1884. - (Titre:) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist,
per Mossen Jacinto Verdaguer. Nova edici6 corretgida y aumentada. Ab )licencia eclesiastica. Barcelona : Tipografia cat6lica,
carrer del Pi, 5. 1884.
In-16, 32 pp. dont la deruiere en blanc. Papier à 1a cuve.
Même composition typographique que la précédente (no 29), mais
pagination changée ; faux-titre en plus, et la liste d'Obras de Mossen
Jacinto Vcrdaguer qui occupe trois pages à fa fin, réimprimée.

35. - Caritat. Poesies de Mossen Jacinto Verdaguer estam pades a favor de les victimes dels terratrémols. Segona edici6.
Barcelona, Llibreria d'Alvar Verdaguer.
In-8, 108 pp., cartonné.

36. -(Couverture et titre:) Nerto. Poema escrit en versos provensals per Frederich Mistral y trnduhit al catala per Mossen
Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibreria d'Alvar Verdaguer,
5. Rambla del Mitx. 5.
Jn-8, l 40 pp.
La date (1.885) se trouve au dos du volume.

1885
3 r. - ( Com.:erture et titre :) La Atlanride, poema di Mossen
Jascinto Verdaguer che ottenne il p,remio della eccellentissima
Deputazione Provinciale di Barcellona nei Giuochi Floreali dell'
anno 1877. Traduzione di L. Sufier. Roma, Forzani e C., Tipografi del Senato, 1885.
lil-8, 173 pp.

32. - Idilis y cants mistichs per Mossen Jacinto Verdaguer
ab un prôlech de D. M. Mila y Fontanals. Tercera edici6. Barcelona, Llibreria y Tipografia cat6lica, Pi, 5. 188 5.
In-8, xm-229 pp.

33. - ( Couverture el fil re :) Causons de _Montserrat per
M. JaGinto Verdaguer, Pbre. Segona edici6. Barcelona. Llibreria y
Tipografia catôlica, Pi, 5. 1885.
In-8, 69 pp.

34. - (Couver/11.re :) Caritat. Poesies de Mossen Jacinto Verdaguer, estampades a favor de les vfctimes dels terratrémols. Barcelona, Llibreria d'Alvar Verdaguer, 5. Rambla del Mitx. 5. (Titre :) Caritat. Poesîes de Mossen Jacinto Verdaguer, estampades a farnr de les victimes dels terratrémols. Barcelona, Llibreria d'Alvar Verdaguer, 1885.
ln-8, 100 pp., papier à la cuve.

1886
37. - L1 Atlantida, poema de Mossen Jacinto Verdaguer, ab
la traducci6 castellana per Melcior de Palau. Tercera edici6.
Barcelona, Estampa de Fidel Gir6, MDCCCLXXXVI.
In-8, XXJ-343 PP·
Tous les exemplaires ont un cartonnage d'êditeur.

38. - (Couverture :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrisr, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona : Llibrerîa y Tipografia
cat6lica, Pi, 5. 1886. - (Titre:) Passi6 de Nostre Senyor Jesuc1 ist, per Mossen Jacinto Verdaguer. Tercera edici6. Ab llicencia
eclesi[1stica. Barcelona : Llibreria y Tipografia cat61ica, Pi, 5.
1886.
In-r6, 26 pp.

39. - Canig6. Llegenda pirenayca del temps de la Reconquista
per Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibrtria catolica,
5, Pi, 5. - (ti la fin :) Barcelona, Tipografîa de Gir6, 1886.
In-8, 255 pp. et Mapa del Pirineu catala ... per Joseph Ricart Girnlt. Cartonnage d'éditeur.

1887
40. -

Lo somni de Sant Joan. Llegenda del Sagrat Cor de

�ROBERT DUBOIS

BJBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Jesus ab l;i, traducci6 castellana per Mossen Jacinto Verdaguer.
(épigraphe) Barcelona, Llibrerîa y Tipografia cat6lica, 5-Pi-5. (a la fin:) Fou imprés aquest llibre en lo mes de Abril del any
del Senyor MDCCCLXXXVIL '

daguer, ab un pr6lech de Mossen Jaume Collell. Barc~lo11a,
A. Verdaguer: Rambla del Mitx, 5. R. Casals: Carrer del Pi, 5.
1888. - (Titre :) Patria. Poesies de Mossen Jacinto Verdaguer,
ab un pr6lech de Mossen Jaume Collell. Barcelona, Estampa de
Fidel Gir6 : Grau Via, 212 bis. 1888.

In-8.

41. - (Couverture et. titre :) Justin Pépratx. L'Atlantide,
poème catalan de Don Jacinto Verdaguer traduit en vers français. Nouvelle édition contenant la biographie de Verdaguer par
Don Jaume Collell, avec son portrait par Gaston Vuillier. Paris,
Librairie Hachette &amp; (i•, 79, Boulevard Saint-Germain, 79. 1887.
- (à l~ fin :) Perpignan, Typographie de Charles Latrobe.
Iu-8, Lxvm-315 pp., portrait de Verdaguer.

42. - (Couverture et titre :) Excursions y viatjes de Mossen
Jacinto Verdaguer. Barcelona, La Ilustraci6 Catalana, 1887.
In-8, 223 pp., gravures.

43. - ( Couverture et titre :) Albert Sa,ine. L'Atlantide,
poème de Jacinto Verdaguer. Traduction précédée d'une étude
sur la renaissance de la poésie catalane. Paris, Nouvelle librairie
parisienne, Albert Savine, éditeur, 18, rue Drouot, 18. r887.
In-8, CLXXx-273 pp.
Même édition que le n° 24 : la demi-feuille de tête est setùe réimprimée.

1888
44. - Lo somni de Sant Joan. Llegenda del Sagrat Cor de
Jesus ab la traducci6 castellana per Mossen Jacinto Verdaguer.
(épigraphe) Barcelona, Llibreria y Tipografia cat6lica. 5-Pi-5, (au verso du titre :) Segona edici6. (a la fin :) Fou
imprés aquest llibre en lo mes de Jené del any del Senyor
MDCCCLXXXVIII.
In-8, 226 pp., gravure hors texte en regard du titre. Cartonnage d'éditeur avec: Lo Somni de Sam Joan, per J. Verdaguer.

+5• -

(Couverture :) Patria. Poesies de Mosseu Jacinto Ver-

In-8, xm-204 pp.

46. - Frammento del Canig6, poema catalano di D. Giacinto Verdaguer con versione italiana di Maria Licer.
Estratto dal Tom. III degli Studj Let!. e Mor. ecc. (Modena,
1888, Soc. Tipogr.)
In-8, I 5 pp.

47. - ( Cottverture et titre :) L' Atlantido de Mossen Jacinto
Verdaguer revirado en prouvençau per Jan Monné, Majourau
d6u Felibrige, chivalié de l'ordre reiau de la Couronno-de-Roumanio. Mount-Pelié, Empremarié centralo d6u Miejour (Li Fraire
Hamelin), 1888.
Io-8, 4 ff. o. ch., 72 pp.

48. - (Couverture :) Le songe de saint Jean. Légende du
Sacré-Cœur de Jésus par Jacinto Verdaguer. Traduction de Justin Pépratx. (épigraphe). Perpignan, Typographie de Charles
Latrobe, Rue des Trois-Rois, 1. 1888. - (double fifre, sur deux
pages :) Lo somni de sant Joan. Llcgenda del Sagrat Cor de
Jesus per Jacinto Verdaguer (épigraphe). Perpiny!1, Tipografia de
Carlos Latrobe, Carrer dels Tres-Reys, r. 1888. - (Second titre
identique a la couverture).
In-8, 199 pp.

1889
49. - Jacinto Verdaguer. Le Canigou, légende pyrénéenne
du temps de la Reconquête. Traduction française avec le texte
catalan en regard, autorisée et approuvée par l'auteur. Paris,

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Nouvelle librairie parisienne, Albert Savine, éditeur. r8, Rue
Drouot, r 8. r 889.

eclesiastica. Barcelona : Llibreria y Tipografia cat6lica, Pi, 5. r 890.

Jn-18, LXXI-383 pp., carte (Mapa del Pirinen catalâ ... per Joseph Ricart
Giralt).
Le traducteur est J. Tolra de Bordas.

50. - (Couverture et titre :) Llegenda de Montserrat per Mossen Jacinto Verdaguer, Pbre. Mestre en gay saber. Fou premiada
aquesta obreta ab la ci tara d'or y argent en lo Certamen del Milenar. Segona edici6. Any 1889. Vich : Estampa de Ramon
Anglada.
In-8, 109 pp.

In-16, 26 pp.

54. - (Couverture et titre :) El sue110 de San Juan . Leyenda
del Sagrado Coraz6n de Jesùs, escrita en catalan por D. Jacinto
Verdaguer, Pbro . y traducida en verso castellano por D. Juan
F. Muiioz y Pab6n, Seminarista. (Segunda edici6n) Sevilla,
T ipografia de El Obrero de Nazaret, Farnesio num. r. 1890. (a la fin :) Acab6se de imprimir en la oficina tipografica de don
Carlos de Torres y Daza, Farnesio r, Sevilla a XII &lt;lias del mes
de Junio del aiio de N. S. J. de MDCCCLXL.
In-8, 237 pp.

5 r. - ( Couverture et titre :) El sueno de San Juan. Leyenda
del Sagrado Coraz6n de Jesus escrita en catalan por D. Jacinto
Vc:rdaguer, Pbro. y traducida en verso castellano por Juan .
F. Mun.oz y Pab6n. Jerez, Imprenta de " El Guadalete ", a cargo
de D. Tomas Bueno,
calle Compas, numero 2. 1889.
/

55 . - (Couverture :) Jesus infant. Nazareth, per Mossen
Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibrera (sic) de Bastinos, Pelayo,
52. - (Titre:) Jesus Infant. Nazareth, per Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona, Estampa de Fidel Gir6, 1890.
In-8, 98 pp.

In-8, 67 pp.

1

1

52 . - (Titre :) Colecci6 de Cantichs Religiosos pel poble a
una, dues y tres veus ab acompanyament de piano ù orga, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Musica del Mestre Candida Candi.
(Epigraphe). Barcelona, Rafel Guardia, Editor de musica, Ram~
bla de Sant Joseph, 29; Llibreria y tipografia cat6lica, carrer
del Pi, 5. - (La c01tv,rture, comme le titre, moins l'épigraphe). (à la fin :) Fou imprés aquest llibre en lo mes de desembre del
any del Senyor MDCCCLXXXIX.
In-8, 226 pp.

56. - (Couvertnre :) Justin Pépratx. L'Atlantide, poème
catalan de Don Jacinto Verdaguer traduit en Yers français.
Montpellier, Imprimerie centrale du Midi (Hamelin Frèr~s).
1890. - (Titre :) L'Atlantide, poème catalan de Don Jacmto
Verdaguer traduit en vers français par Justin Pépratx, Membre
de la Société pour l'étude des langues romanes, Membre correspondant de l'Académie royale des belles-lettres, Mainteneur des
Jeux Floraux de Barcelone, etc. Montpellier, Imprimerie centrale
du Midi (Hamelin Frères). 1890.
ln-8, 219 pp.

1890

53. - (Cvuverlure :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona : Llibreria y Tipografia ·
cat6lica, Pi, 5. 1890. - (Titre :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist, per Mossen Jac~nto Verdaguer. Quinta edici6. Ab llicencia

1891

57 . - Idilis y cants mistichs per Mossen Jacinto Verdaguer,
ab un pr6lech de D. M. Mila y Fontanals. Quarta edici6 . Barcelona, Llibreria y Tipografîa cat6lica, Pi, 5. 1 89 I.
La couverture reproduit le titre, mais avec Nova (au lirn de Quarta)
edici6 .

�490

ROBERT DUBOIS

In-16, xu-215 pp., cartonnage d'éditeur, avec;
cams mistichs.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

J.

49 1

Verdaguer. Idilis y

58. - Catalanische Ljeder von Jacinto Verdaguer. Deutsch
von Clara Commer. Münster, 1891. Druck und Verlag der
Aschendorffschen Buchhandlung.
In-8, &gt;4 pp., texte encadré de filets rouges. Cartom~age d'édit~ur,
avec : Jacinto Verdaguer, Catalanische Lieder. Deutsch von Clara
Commer.

59. - ( Couverture :) Bibliotéka preklad u vynikajîcich del cizojazycnyc h. V. (Celé sbirky sesit 23-25.) Jacinto Verdaguer :
Atlantis. Prelozil a zivotopisem spisovatele opatril Jaroslav
Vrchlicky. VPraze. NâklademJaroslava Pospisila. 1891. - (Titre
double mr deux pages:) Bibliotéka prekladu vynikajicich del cizojazycnych. Vydava Jaroslav Pospisil. Svazek V. Don Jacinto Verdaguer: Atlantis. V Praze. Nâkladem Jaroslava Pospisila. 1891.
- Don Jacinto Verdaguer: Atlantis. Basen. Prelozil a uvodem
i zivotopisem spisovatele provàzî Jaroslav Vrchlicky. V Praze.
Nakladem Jaroslava Pospisila. 1891.
ln-8, I 33 pp.
Traduction en vers tchèques.

1893
62. - (Couverture :) Jesus infant. La fugida a Egipte, per
Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibreria de Bastinos,
Pelayo, 52. r893. - (Titre :) Jesus infant. La fugida a Egipte,
per Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona, Tip. "La Ilustraci6n ",
ac. deF. Gir6. 1893.
ln-8,

124

pp.

63. - (Couverture:) Svazek 29. Sbornik Svetové poesie vyda.vâ
Ceska Akademie Cisare Frantiska Josefa pro Vedy, Slovesnost a
Umeni. Rocnik IV. Trida IV. Cislo 4. Jacinto Verdaguer : Sen
Sv. Jana. Rozmerem originalu Prelozil. P. Sigismund Bouska,
O. S. B. Nakladatelstvi J. Otto Knihti~kârna v Praze. - (Double
titre rnr deux pages :) Sbornîk svétové Poesie vydavâ Ceska Akademie Cisare Frantiska Josefa pro Vedy, Slovesnost a Umenî.
Cislo 29. J. Verdaguer : Sen Sv. Jana. akladatelstvî J. Otto
Knihtiskarna v Praze. - Jacinto Verdaguer: Sen Sv. Jana rozmerem originalu prelozil P. Sigismund Bouska, O. S. B. Nakladatelstvi J. Otto Knihtiskarna v Praze.
Io-8, 83 pp.

60. - ( Couverture : ) Jesus infant. Bethlem, per Mossen
Jacinto Verdaguer . .(épigraphe) Barcelona, Llibreria de Bastinos,
Pelayo, 52. 1891. - (Titre :) Jesus infant. Bethlem, per Mossen Jacinto Verdaguer. (épigraphe) Barcelooa, Tip. " La Ilustracion ", a carrech de F. Giro, 1891.
In-8, 92 pp.

64. - ( Couverture et titre :) Caritat. Poesies de Mossen Jacinto
Verdaguer, estampades ab motiu dels terratrémols de Andalusia.
Tercera edicio. Barcelona, Llibreria y Tipografîa Cat6lica, Pi, 5.
J893.

1892

1894

61. - (Couverture et titre :) Justin Pépratx. L'Atlantide,
poème catalan de Don Jacinto Verdaguer, Traduit en français.
Montpellier, Imprimerie centrale du Midi (Hamelin Frères) .
1892.
In-8,

22.7

pp.

ln-8,

ID

pp.

6 5. - ( Couverture et titre :) Veus del bon pastor 6 Cântichs
espirituals dels Rnts. PP. Missionistas Fills del Immaculat Cor de
Maria. Vich : Estampa de Ramon Anglada, 1894.
In-r6, 13 3 pp.

66. - (Couverture et titre:) Justin Pépratx. L'Atlantide, poème

�ROBERT DUBOIS

492

catalan de Don Jacinto Verdaguer, traduit en français. Cinquième édition. Montpellier, Imprimerie Centrale du Midi
(Hamelin Frères), 1894.
In-8, 240 pp.

67. - Dietari d'un pelegri a Terra Santa per Mossen Jacinto
Verdaguer, ilustrat per Andreu Sola. Segona edici6. Barcelona
Llibreria y Tipografia Cat6lica, Pi, 5, 1894.
'
In-8, 214 pp., gravures.
J'ignore la date de publication de l'édition originale, qui est peut-être
celle décrite sous le no 1 8r.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

493

ciero "y a " La Publicidad ". Barcelona, Tip. " L'Avenç ":
Ronda de la Universidad, 1895.
In-8, 62 pp.

71. - (Coavertim :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist, per
Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona : Llibretia y Tipogratia
Cat6lica, Pi, 5. r89 5. - ( Titre :) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist, per Mossén Jacinto Verdaguer. Sexta edici6. Ab llicencia
ecle:iiastica. Barcelona, Llibreria y Tipografia Cat6lica, Pi, 5.
1895.
~11-16, 26 pp.

68. - (Couverture:) Roser de tot l'amy. Dietari de pensaments
religiosos per Jacinto Verdaguer, Pvre. Barcelona, " Llibreria
Cat6lica ", carrer del Pi, 5. 1894. - (Titre :) Roser de tot
l'any. Dietari de pensaments religiosos per Jacinto Verdaauer
b
,
B
P
vre. arcelona, " La Catalana ", Estampa de Jaume Puigvent6s, 5, Dormitori de Sant Francesch, 5, 1894.
In-8, 181 pp.

72. - (Couverture et titre:) Sant Francesch. Poema per Mossen Jacinto Verdaguer. Charitas. Barcelona, Tip. "L'Avenç" :
Ronda Universitat, 4. 1895. - (a la fin :) Aquest Hibre s'acaba
d'estampar avuy 3 d'Octubre de 1895, vigili:i. de Sant Francesch.
In-8, xm- 165 pp., papier à Ja cuvt:.

1895

69. - (Couverture :) Mosén Jacinto Verdaguer en defensa
propia. Colecci6n de las cartas al " Noticiero " y a " La Publicidad ". Un real. Barcelona, Tip. "L'Avenç " : Ronda de la Universidad, 1895. - (Titre :) Mosén Jacinto Verdaguer en defensa
propia. Colecci6n de las cartas al " Noticiero " y a " La Publicidad ". Barcelona, Tip. "L'Avenç" : Ronda de la Universidad,
1895.
In-8, 62 pp.

70. -

(Couverture :) Mosén Jacinto Verdaguer en defensa
propia. Colecci6n de las cartas al " Noticiero " y a " La Publicidad ". Segunda edici6n. Un real. Barcelona, Tip. "L'Avenç":
Ronda de la Universidad, 1895. - (Titre :) Mosén Jacinto Verdaguer en defensa propia. Colecci6n de las canas al " Noti-

1896

73. - (Couverture:) A Barcelona. Oda. Mossen Jacinto Verdaguer. Preu : Una pesseta. Barcelona, Biblioteca de" L'Atlantida" 1896. - (Titre:) Mossen Jacinto Verdaguer. A Barcelona.
Oda premiada· en la XXV• festa dels Jochs Florals ab la rosella de
plata oferta per la redacci6 de la Revista Literaria. Barcelona,
Francisco Badia, impresor, Dau, 14. 1896.
In-8, r 5 pp.

74. - (Convertnre :) Jesùs infant per Mossén Jacinto Verdaguer. (Ab tres fototipies) (gravure). Barcelona, Llibreria de
A. J. Bastinos, Pelayo, 52. 1896. - (Tître :) Jesus infant per
Mossén Jacinto Verdaguer (gravure :) Barcelona, Llibreria de
A. J. Bastinos, Pelayo, 52 . 1896.
In-8, 288 pp.

�BIBLIOGRAPHIE DE VERD.\GUER

ll.OBERT DUBOIS

494

75. -(Couverture et tiire :) Jacinto Verdaguer. Jésus enfant,
poème catalan. Traduction de Justin Pépratx avec une lettrepréface du T. R. P. Monsabré. Perpignan, Imprimerie de Charles
Latrobe, 1, Rue des Trois-Rois, I. 1896.
In-8, xrv-135 pp.

76. - ( Couverture et titte :) FI ors del Calvari. Llibre de consols
per Mossèn Jacinto Verdaguer. (épigmphe) Barcelona. 1896. Imp.
de Henrich y C" en comandita.
In-8, 208 pp.

77- - ( Couverture et titre :) En Terre Sainte par Jacinto Verdaguer traduit du catalan par Jules Delpont. Perpignan, Imprimerie Joseph Payret, 9, Rue de l'Ange, 9. r896.

495

Il y a des e)&gt;emµlaites avec cartonnage d'éditeur, portant sur ie
premier plat : Verdaguers Atlautis. Herder'sche Verlagshandlung F reiburg
i. B, et un paysage maritime en couleurs.

8r. - ( Couvertu,re et titre:) Jacinto Verdaguer, Fleurs du Calvaire. Livre de consolations. Traduction de Justin Pépratx avec
une lettre-préface de Frédéric Donnadieu. (épigraphe) Perpignan,
Imprimerie de Charles Latrobe. r, rue des Trois-Rois, r.
1897.
In-8,

1 5r

pp.

82. - (Comxrture :) Aux victimes du Bazar de la Charité.
Elégie par Jacinto Verdaguer dédiée à ses amis de France. Perpignan, Imprimerie de Charles Latrobe, f, Rue des Trois-Rois, 1.
1897. (pas de titre).
ln-8, 8 pp. dont la derniëre en blanc.

In-8, .t25 pp., gravures.

1897
1897-1898

78. - (Col/,verture et titre ;) La Atlantida. Poema de Mossen
Jacinto Verdaguer ab la traducci6 castellana per Mekior de Pal~u.
Setena edfri6. Barcelona, Estampa de Fidel Gin'&gt;, MDCCCXCVII.
In-8, 347 pp.

79. - Hymne de Mossen Jacinto Verdaguer aux Saintes
Hosties. Lo Sol de Pézilla. (Texte catalan et traduction françafre)
au,x pp, 10- I J de :
Hommage aux Saintes Hosties de Pézilla~de-la-Rivière (Epigraphe), Perpignan, Charles Latrobe, Imprimeur de l'Évêché,
1, Rue des Trois-Rois, I. 1897.
In-8, 13 pp.

80. - ( Co-uvertttre et titre :) Jacinto Verdaguers Atlantis.
Deutsch von Clara Commer. Mit ei □er biographiscben Vorrede
und erklarenden Anmerkungen von Lie. Fr. -von TessenWesierski. Nebs.t Bi:ldniss und Schriftprohe von Verdaguer. Freibmg im Breisgau. 1897. Herder'sc:he Verlagshandlung ••.
In-8, xv1-r95 pp., portrait de Vcrdaguer,

83, - Mossen Jacinto Verdaguer. Articles publiés dans La Publicidad des 5, 7, 8, 15, 17, 20, 22, 26, 29 août; 2, 5, ?, 12, 16,
r9, 2.f., 29 août; J, 8, IO, r7, 24 octobre; 1, 7, r4, 2I novembre
1897 - 6 janvier et II fé:vrier r898.
Ces articles om ét.é réimprimés dans les Obre5 compfrrles, tome VI, pp.
247-n8, a la suite de Mossm Jacinfo Verdagwi:r en defema.prupia.

1898

84. -

Excursions y viatjes de Mossen Jacinto Vcrdaguer.
Edici6 fera a despeses de La Voz de la Patria. Barcelona, Irnp.
Santa Monica, 2 bis, bajos. r898.
Edition inachevée.

85. - (Couverture illwtrù en coultL!rs :) Mosen Jacinto Verdaguer. Canig6. Leyenda pirenaica del tiempo de la Reconquista.
Vers.ion castell:ma de El ronde de Cedillo~ vizconde de Palazuelos. Madüd. 1898. - (Faux-titre:) Ca.nig6. - (Titre:) Mosen

�ROBERT DUBOIS

Jacinto Verdaguer. Canig6. Leyenda pir'eniica del tiempo de la
Reconquista. Versi6n castellana seguida de notas y un apéndice
por El conde de Cedillo, vizconde de Palazuelos. Dibujos de los
Sres. Santa Maria y L6pez de Ayala. Fototipias de Hauser y Menet. Fotograbados de La.porta. Madrid., Imprenta de Fortanet,
calle de la Libertad, mirn. 29. MDCCC.XCVIII.
Gr. in-8, xx-307 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier fort.

1898-1899

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

497

tant bult0 corn ho es cl consignar que acompanya al original catala de la
llegenda la traducci6 castellana, sent aixfs que alla bon la versi6 esmentada es en la segona edici6.
Creyém que 'ls lectors de la present obra dispensar:in al editor aquesta
falta im·oluntaria.

89. - (Couverture:) Santa Eularia. Poemet per Mossén Jacinto
Verdaguer. Barcelona, Estampa de Francisco X. Altés, Carrer de
Pelay, 6 bis, 1899. - (Titre:) Santa Eularia. Poemet per Mossén Jacinto Verdaguer. Edici6 il-lustra.da (Epigraphe). Barcelona,
Estampa de Francisco X. Altés, Carrer de Pela.y, nùmero 6 bis,
1899.

86. - (Couverture:) Montserrat. Llegendari, Cansons, Odes,
per Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona, Estampa de Francisco
X. Altès, Carrer de Pelayo, 6 bis. 1899. - (Titre:) Montserrat.
Llegendari, Cansons, Odes, per Mossén Jacinto Verdaguer. Barcclona-Sarria. Estampa de Francisco X. Altés, Pelayo, 6 bis. Major, 1 5. 1898.
In-8, r91 pp.

1899

87. - A Barcelona. Oda escrita en catalan por Mosén Jacinto
Verdaguer, y traducida en verso castellano por Hermenegildo
Torres, Pbro_ Barcelona (Gracia), Tipo-litografia Seix, San Agustin, 5 y 7. 1899.
In-8, 16 pp.
Il y a des exemplaires avec couverture rose et des exemplaires avec
couverture bistre, lettres dorées.

88 . - Lo Somni de Sant Joan. Llegenda del Sagrat Cor de Jesùs
ab la traducci6 castellana per Mossen Jacinto Verdaguer. Ab llicencia del ordinari. Tercera edici6. Barcelona, Biblioteca de
"L'Atlantida", Dou, 14, baixos, r899.
In-8, 55 pp.
Au bas de la p. 55 : Nota : Per una lamentable confusi6 ha aparescut
en la portada de la presem cdici6 de Lo S01111ti de Sant Joan una errada de

lu-8, xxu-88 pp., gravures hors texte.

1900
90. - ( Convertnre:) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist per Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibrerla y Tipografia Cat6lica,
Pi, 5. 1900. - (Titre:) Passi6 de Nostre Senyor J esucrist per
Mossén Jacinto Verdaguer. Séptima ed-ici6. Ab !licencia eclesiàstica_ Barcelona : Llibreria. y Tipografia Cat61ica, Pi, 5· 1900.
In-8, 26 pp.

91. - (Co11'l}erfure et titre :) Justin Pépratx. L'Atlantide, poème
catalan de Jadnto Verdaguer, Traduit en vers français. Sixiè'me
édition. Montpellier, Imprimerie centrale du Midi, Hamelin
Frères, 1900_
ln-8, . XX XVlll-220 pp.

1901

92. - (Couverture:) Biblioteca Joventvt.Ayresdel Montseny,
per M: Jacinto Verdag\·cr, 1901. - (Titre :) Publicaci6 Joventut. Ayres del Montseny, pcesles de Mossén Jacinto Verdaguer
ab ilustracions de S. G6mez, M. Urgell, Ll. Graner, J. Triad6,
REVCE HJSPAJVIQ C-E . B

�RO.8ERT ouno1s

BIBT,JOGRAPl-ilE DE VERDAGUER

A. Solé, F. Sard[\, J. Primo, S. Junycnt, J. Vilallonga, y J. Brui!.
B:irtelom1, Plaça del Te:nre, 6, emtessol. 1901.

lona, Llibreria espanyola de Antoni L6pez, .R:unbla del Mitj,
n° 20. MDCCCCII.

In-8, xn-rq. pp., portrait de Verdaguer et gntvures.

93. - Canig6. Llegenda pirenayca del temps de la Reconquista
per MoSsen Jadmo Verdaguer. Barcelona, Biblioteca de "Catalunya Artistita H Rautkh, !20) prindp:11, 1901.
In-8,

205 pp., porlrait

de Verdaguer par Casas, c.1rtonnage d'éditeur.

94, - Canigô. Llegend::t pirenayca del temps de la Reconquista per Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona, Biblioteca de
" Catalnnya Artistica" Raurich, 20, principal, r 901.
In-8, 205 pp., portrait de Verdaguer par Casas, cartonnage d'éditeur.
l~éimpression page par page du n° 93.

95 . - La Comarca de Lleyda (Suplement litera ri). Jochs floral-s de Lleyda . Any 1901. Discurspresidencialde MossenJacinto
erdaguer. Lleyda, Imp. M-:iriana ac. de R. Farré. 1901.
Gr. in-~, 8 pp.

1902

96. - Recort necrol6gich del Excm. Sr. D. Joaqulm Rubi6
y Ors, llegit en la solemne sessi6 inaugural celebrada per la
te Reat Academia de Buenas Let ras" lo dîa 12 de J aner de 1 902 per
Mossen Jacinto Verdaguer.
Aux pp. 19-J-f. de: Real Academia de Bûenas Letr:1s de Ban:elona. Sesi6n pùblica inaugural, celebrada el dia r 2 de Enero
de 1902. Barcelona, Imprenta de la Casa prov:incial de Caridad,
Calle de Montealegrc, nùmero 5. 1902.
Gr. in-8, 47 pp.

97. ~ (Cottm-t,we :) La Atlantida. Poema de Mossen Jacinto
Verdaguer. Llibreria Espanyola de Antoni L6pez. Barcdooa. (Titre:) La Atlimida, poema de Mossen Jacinto Verda_g-uer ab la
rra4u-0ei6 castdlana per Mekiot de Palau, Octava edioi.6. Blrce-

499

In-8, 293 pp.

98. - (Couverture:) Mossén Jacinto Verdaguer. Flors de Maria. - (Titre:) Flors de Maria, per Mossen Jacinto Verd_aguer.
Barcelona, Estampa de la Casa P. de Caritat, 1902. - (à la fin:)
S'acaba d'estampar aquest Œbre en Jo dia de la Mare de Dèu de
Montserrat, XXVII d'Abril del any del Senyor MCMII.
In-8, 15 7 pp.

A. B. -

2.000

200

exemplaires sur papier ordinaire.

'•

exemplaires sur papier à. la cuve (format ua peo plus grand).

99. - ( Co11vert11 re :) Ramon Masifern. La ,·ida al camp. Poemet bucolich popular ab un prolech de Mossen Jacinto Verdaguer. Preu : 2 pessetas. Barcclona, F. Gir6, i.mpresspr. ~arrer
de Valencia, 31 I. 1902. - (Titre, comme la couvtrture, 111oi11s la
mention du prix).
ln-8, 94 pp.
Le ProledJ occupe les pp. rx-xrv.

roo. - ( Co1werture:) Mossen Jacinto Verdaguer. 3a edicio.

A Barcelona. Oda. Lo Pi de les Tres Branq_ues.Llegcnda (1214).
Preu; 2 rais. - (Titre:) Mossen Jacinto Verdaguer. A Barcelona. Oda premiada en la XXV• festa dels Jochs Florals ab la
rosella de plata oferta per 1a redacci6 de la Revista Literaria. Lo
Pi de les Tres Branques. Llegenda (r214). 3'1 edici6. Barcelona,
Biblioteca L' Atl:intida, 1902.
•

1

In-8, 24 pp., portrait de Vcrdaguer.
lOI. -

(Couvert11re :) Mossen Jacinto Verdaguer. 4a

eurcio.

A Barcelona. Oda. Lo Pi de les Tres Branques. Llegenda ( 1 2 q ).
Prcu: 2 rais. - (Titre:) Mossen Jacinto Verdaguer. A Ban:clona. Oda prerniada en la XXV• festa dels Jochs Florals ab la
roselb de plata oferta per la redacci6 de la Revistq Literaria. Lo

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE YERDAGUER

Pi de les Tres Branques. Llegenda (1214). 4• edici6. Barcelona,
Biblioteca 'L' Atlantida, 1902.

rn6. - Al Cel per Jacinto Verdaguer, Pbre. dans Pèl &amp;Ploma,
n° 92. Vol. IV. Abri! 1903, pp. II3-128 et 11° 93. Vol. IV.
Maig 1903, pp. 129-130.
rn7. - Al Cel per Mossen Jacinto Verdaguer. Edicio de Pèl
&amp; Ploma. Thomas-Barcelona.

500

In-8, 24 pp., portrait de Verdaguer.
Même composition typographique que le

n° 100.

I02. (Couverture et titre:) Montserrat. Llegendari, cançons,
odes, per Mossén Jacinto Verdaguer. Nova edici6. Barcelona,
Estampa de Francisco X. Altés, Carrer dels Angels, 22 y 24.
1902.

In-8, 184 pp.

ro3. - (Co11vertui'e:) Mossen Jacinto Verdaguer. Flors del
Calvari. Barcelona, Llibreria espanyola de Antoni Lapez, Ram. bla del Mitj, mi m. 20. I 902. - (Titre:) Flors del Calvari. Llibre
de consols per Mossen Jacinto Verdaguer. (épigraphe) Segona
edici6. Barcelona, Llibreria espanyola de Antoni L6pez, Rambla
del Mitj, mimera 20. 1902.
In-8, 208 pp.

rn4- - (Couverture:) Jacinto Verdaguer. La mellor Corona.
Barcelona, 1902. - (Titre:) La mellor Corona. Poesies de Mossèn Jacinto Verdaguer, aplegades y ordenades per N'Anton Busqucts y Punset y En Lluis Carles Viada y Lluch. Barcelona,
Tipografia "L'Avenç; ", Ronda Je l'Universitat, 20. 1902.
ln-8, xx1v-194 pp., photogravure de Verdaguer sur son lit de mort.
A. - Papier satiné.
B. - Papier à la cuve;:.

1903

105. - ( Couvertui'e:) Passiô de. Nome Senyor Jesucrist ·per
Mossén Jacinto Verd&lt;Jguer. BarceI-ona, Llibrerîa y Tipografia
Cat6li.::a, Pi, 5. 1903. - (Titre:) Passiô de Nostre Senyor Jesucrist per Mossén Jacinto Verdaguer. Octava edici6. Ab llicencia
eclesiastica. Barcelona, Llibreria y Tipografia Catôlica, Pi, 5.
15ü3.
In-16, 26 pp.

501

Gr. in-8 à 2 col., f. de titre et 18 pp. (La pagination est au bas et à
droite de la seconde col. aux pages impaires, au bas et à gauche de la
premiére col. aux pages paires.)
Ces I 8 pp. sont une découpure de la revue Pèl &amp; Ploma (no 106), trés
rognée dans le haut, avec titre et couverture mauve imprimés spécialement pour les quelques exemplaires constitués ainsi.

108. - (Co11vert11re:) Corpus Christi (photogravure dorée). Mos(Titre:) Mossèn Jacinto Verdaguer.
Corpus Christi. La Creu de Barcino. - La Séu. - La Custodia.
- La Banda de la Reina. Barcelona, Tipografia "L'Avenç ",
Ronda de l'Universitat, 20. r903. - (a la.fin:) S'acabâ d'estampar lo present llibre en" L'Avenç" lo 10 de Juny de 1903, cap
d'any de la mort de nostre gran poeta.
sèn Jacinto Verdaguer. -

In-8, v11-5 5 pp., portrait de Verdaguer, fac-similé d'autographe,
\'ure hors texte.
Aux pp. v-vn, introduction signée J. Ma~s6 Torrents.
A. - Papier ordinaire.
B. - 100 exemplaires sur papier à la cuve.
C. - 12 exemplaires sur papier du Japon.

wa-

109. - ( Couverture :) Biblioteca popular de " L' Avenç ".
MossènJacinto Verdaguer. Viatges. Llibreria "L'Avenç": Ronda
de l'Universitat, 20. Barcelona. Num. 7. 50 centims. - (Fauxtitre :) Viatges. - (Titre:) Mossèn Jacinto Verdaguer. Viatges.
Records de la Costa d'Africa. A vol d'aucell. Barcelona, Biblioteca popular de" L'Avenç" 1903.
In-8,

1 30

pp .

I ro. (Couverture:) Biblioteca popular de "L'Avenç ".
Frederic Mistral. Nerto. Poema escrit en versos provençals. Traducciô de Mossèn Jacinto VerJaguer. Llibreria "L'Avenç":

�BIBLIOGRAPIIIE DE VERDAGUER

ROBERT DUBOIS

502

Ronda de l'Universitat, 20. Barcelona. Num. 5. 50 centims. (Faux-titre:) Nerto. - (Titre:) Frederic Mistral. Nerto. Poema
escrit en versos provensals. Traducci6 de Mossèn Jacinto Verdagner. Barcelona, Biblioteca popular de "L'Avenç", 1903.
Jn-8, r r7 pp.

r l r. - La Vierge Marie d'après le Dante et d'après Verdaguer. Blois, Imprimerie C. Migault et ( ïe, 1903.
In-8, 23 pp.
Le r,p ducteùr est Augustin Vassal.
Trois poésies, tt::-:te et traduction. (2 du Rose,· tle lot l'a11y,
serrat).

I

de Mo11l-

1904
112. - (Couverture el titre :) Blumen vom Kalvarienberge.
Ein Bucb des Trostes für Viele von Mossen Jacinto Verdaguer.
(Epigraphe.) Aus dem Catalanischen übersetzt von F. v. B. Mit
einem Bildnisse des Verfassers. Paderborn, Druck und Verlag
von Ferdinand Schoningh. 1904.

In-8, VIH83 pp. , portrait de Verdaguer.
Il y a des e1.cmplaires avec cartonnage d'éditeur.

J

1

II 3. - (Couve1·tirre:) Jacinto Verdaguer. Eucaristiques. Obra
pèstuma. Barcelona 1904. - (Double titre, sur deux pages:) Eucaristiques. Obra postuma de Jacinto Verdaguer. Pu~licades segons
desitj del autor y traduhides al francès per Agustî Vassal. Ab una
Carta de Monseuyor de CarsaJade, bisbe de Perpinya y un Prefaci d'en Pere Palau Gonzalez de Quijano. Barcelona, Tipografia
"L'Avenç ", Ronda de l'Universitat, 20, 1904. - Eucharistiques.
Œuvre posthume de Jacinto Verdaguer. Publiées selon le vœu
de l'auteur et traduites en français par Augustin Vassal. Avec
une Lettre de Monseigneur de Carsalade, évêque de Perpignan
et une Préface de Pierre Palau Gonzalez de Quijano. Barcelone,
Typographie "L'Avenç ", Ronda de l'Universitat, 20, 1904. (a la fin :) Va acabar-se d'estampar aquesta obra postuma en

l'impremta "L'Avenç" el dia
la Pasqua de Resurreccio.

2

d'abri! de l'any 1904, vigilia de

ln-8, LlWI·359 PP·
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier à la cuve.
C. - 20 exempbires sur papier du Japon.
114. - (Couverture:) Biblioteca popular de" L'Avenç ". Jacinto Verdaguer. Excursions. LUbreria " L'Avenç": Ronda de
l'Uni\·ersitat, 20. Barcelona. um. 26. 50 centims. - (Fauxtitre :) Excursions. - (Titre:) Jacinto Verdaguer. Excursions.
Barcelona, Biblioteca popular de ''L'Avenç ". 1904.

In-8, 89 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - roo exemplaires sur papier satiné.
115 . - (Couverture: grande gravure en co11le11rs, et dans le /mut
de la gravure:) Sant Francesch. Poema per Mossen Jacinto Verdaguer. - (Titre:) Sant Francescb. Poema per Mossen Jacinto

Verdaguer. Cbaritas. Barcelona, Llibreria de Francisco Puig, Plaça
Nova, 11° 5, 1904.
ln-8, 164 pp.
A. - Papier ordinaire.
l\. - Papier à la cuve.
C. - Papier du Japon.

(Couverture:) Mossen Jacinto Verdaguer. Pa~ria. Barcelona 1904. - (Titre:) Patria. Poesies de Mossen Jacmto Ver·
II6. -

daguer ab un pr6lech de Mossen Jaume Collell. Barcelona, Libreria de F. Ribalta Tisans, Espaseria 1 I 4, r 904.
Jn-8,

XV-222 pp.
A. - 2.000 exemplaires sur papier ordinaire.
B. - IOO exemplaires sur papier à la cuve.
C. - 16 e1:1emplaires sur papier du Japon.

1905

117. - (Co11vert11re :) Rondalles Jacinto Verdaguer Pbre (repro-

�BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGDER

ROBERT DUBOIS

duction d'autographe, et un cachet avec les quatre barras catalanes). (Titre:) Jacinto Verdaguer. Rondalles. Obra postuma. Barcelona, Tip. " L'Avenç" ; Ronda de l'Universitat, 20, 1905.
Prologue (pp. v-v1) signé J(aume] M(asso] T[orrents].
In-8, v11-187 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier a la cuve.
C. - 20 exemplaires sur papier du Japon.
Il y a des ex.emplaires avec un cartonnage d'éditeur identique a la couverture.

II8. -- (Couverture :) Biblioteca popular de « l'Avenç ».
Jacinto Verdaguer. Flors de Maria. Llibreria "L'Avenç": Ronda
de l'Universitat, 20. Barcelona. Num. 38. 50 centims. - (Fa11xtitre :) Flors de Maria. - (Titre:) Jacinto Verdaguer. Flors de
Maria. Barcelona, Biblioteca popular de "L'Avenç ", 1905.
ln-8, 106 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - 100 exemplaires sur papier satiné.

119. - P. Blazy. Fleurs de Marie de Jacinto Verdaguer.
(Extrait de la Science Catholique, Mai 1905). Imprimerie SueurCbauuey, Arras ... Paris ...
ln-8, 48 pp.

120. - Jacinto Verdaguer. Al Cel (Obra postuma). Barcelona,
Establimem gràfich de J. Thomas, MCMV.
ln-8, r85 pp. Texte encadré de filets rouges.
A. - 500 exemplaires sur papier a la cuve.
B. - 20 exemplaires sur papier du Japon.
Les exemplaires sur papier du Japon 011/ une couverture portant simplement: Verdaguer. Al éel. Barcelona, 1905. et le colopbon suivant:
Aquesta edici6 de AL CEL, obra pàstuma de Mossen Jacinto Verdaguer, publicada a despeses d' Alfons Bona y, ha sigut impresa y acabada
a l'Establiment grafich de J. Thomas de Barcelona en la diada del
Corpus Christi del any 1905.

-12 r. - La Atlantida. Poema de Mossen Jacinto Verdaguer ab
la traducci6 castellana per Mekior de Palau. Novena edicio.

,,)

'•

'

•

j

Barcelona, Libreria Cientifico-Literaria Toledano,
Compa, 4, Elisabets, 4- 1905 .

Lôpez

y

In-8, 291 pp.
A. - Papier vergé. Ces txempl,ûres 011t 1uu: 1;ow1:erture portant : Jacinto
Verdaguer. La Atlantida. Barcelona : Libreria cienti6co-literaria Toledano, Lapez y Ci•.
1
B. - Papier satiné. Ces exemplaires ont un carto,mage en toile anglaise,

at,ec fers dorés.

122. - (Couvertur~ :) Verdaguer. La Atlantida. 1905. (Titre :) Mossen Ûcinto Verdaguer. La Atlantida. Edici6 de
bibli6fil. Barcelona, Llibreria cientifico-literaria Toledan~, L6pez
y C•, Elisabets, 4, r905.
In-8, 159 pp.
A. - 100 exemplaires (19 à ri8) sur papier à la cuve.
B. - 18 exemplaires (1 à 18) sur papier du Japon.
La composition typographique est celle du texte catalan de l'édition
bilingue (no 121) .

123. - (Couverture :) Saint François, Poème de Mossèn
Jacinto Verdaguer. Charité, traduit du catalan par Frère Bonaventure, tertiaire. Avec la gravure inédite du tableau de Jean
Ningres, de Toulouse. Paris ... Leipzig .. . H. &amp; L. Casterman,
Editeurs pontificaux, imprimeurs de !'Evêché, Tournai.
( Titre identiqtte, moins la mention de la gravure). [ 190 5].
ln-8, xx-96 pp. , gravure.

124. - Jacinto Verdaguer. Discursos (1867-1902). Proleg de
Joan Maragall. Barcelona, Tip. " L'Avenç ", Ronda de l'Universitat, 20, 1905.
In-8, vm-rr9 pp.
A. - Papio::r ordinaire. Ces exemplaires out uue coui•erture portant :
Collecci6 de prosistes catalans. Discursos de Jacinto Verdaguer. Proleg
de Joan Maragall.
B. - 20 exemplaires sur papier du Japon . Ces exemplaires out uue
couver/ure portant : Verdaguer, Discursos. Barcelona. 1905.
12 5.

-

P. Blazy. Au Ciel. De Jacinto Verdaguer dédié à ceux

�506

ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

qui s~uffr~nt. (Extrait de la Science Catholique, Décembre 1905).
Impnmene Sueur-Charruey, Arras ... Paris ...

tiques de Jacinto Verdaguer. (Extrait de la Science ,Catholique,
Février-Mars · 1906). Imprimerie Sueur-Charruey, . Arras ...

In-8, 36 pp.

Paris ...
1905-1908

126. - Mossen Jacinto Verdaguer. Obres complertes ab gran
c~ra ordenades y anotades. (pour les tomes I et II :) Barcelona,
L1breria cientifich-literaria Toledano, L6pez y Ca, Elisabets, 4.
(pour les tomes III a VII:) Barcelona, Joseph Agusti, Successor
de Toledano, L6pez y C•, Elisabets, 4.
7 vol. in-8.

~olùm primer. Idilis y Cants mistichs. - Caritat. - Llegendan, Cançons y Odes de Montserrat. Passi6 de Nostre
Senyor Jesucrist. Any 1905. 477 pp. (2 de Septembre).
·
Volùm segon. Lo somni de Sant Joan. - Santa Eularia. Roser de tot l'any. -- Sant Francesch. Romanceret de Santa
Clara. Any 1905. 476 pp. (ro d'Octubre).
Volùm tercer. Jesusinfant: Bethlèm. - La fugida a Egypte.
- Nazareth. - Flors del Calvari. - Cantichs. Any 1905.
524 pp. (21 de Desembre).
Volùm quart. La Atlàntida. - Canig6. - Patria. Any 1906,
463 pp. (27 de Maig).
Volùm quint. Dietari d'un pelegri a Terra Santa. - Discursos.
- Articles. - Pràlechs. - Nerto. - Rondalles. Any 1906.
532 p.p. (29 de Novembre).
Volùm sisé. Excursions y Viatges. - Folk-Lore. - Mossèn
Jacinto Verdaguer en defensa propria. - Ayres del Montseny.
Any 1907 ( 16 de Setembre) 469 pp.
Volùm setè. Al Cel. - Eucaristiques. - Flors de Maria.
Veus del Bon Pastor. Any r908 (14 de Novembre). 545 pp.

ln-8, 63 pp.

128. - (Convertnre :) Biblioteca popular de « L'Avenç ».
Jacinto Verdaguer. Dietari d'un pelegri a Terra Santa. Llibreria
&lt;( L'Avenç &gt;l : Ronda de l'Universitat, 20. Barcelona. Num. 58.
50 centims. - (Faux-titre :') Dieiari d'trn pelegri a Terra Santa.
- (Titre:) Jacinto Verdaguer. Dietari d'un pelegri a Terra
Santa. Barcelona, Biblioteca popular de « L'Avenç ))' l906.
ln-8, 129 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - 50 exemplaires sur papier satint:,

129. -- Eucharisticum. Lieder zu Ehren des allerheiligsten
Altarssakramentes von Jacinto Verdaguer. Ins Deutsche übertragen von Bernhard Schuler. München 1906. Dr. Wild'sche
Buchdruckerei (Gebr. Parens).
In-8, xiv-130 pp., portrait de Verdaguer, cartonnage d'éditeur, avec
Eucharisticum von Jacinto Verdaguer et une gravure collée.

130, - (Couverture:) Vybrané Spisy Jacinta Verdaguera.
Preklada Sigismund. Bouska. I. Kvety Mariiny. (Spodobiznou
basnikovou.) K2° - Prostejov r906. - (Titre double sur dmx
pages:) Vybrané spisy Jacinta Verdaguera. Z Katalanstiny preklada
P. Sigismund Bouska, O. S. B. L Kvety Mariiny. Prostejov 1906.
Ni1kladern Nového Zivota. - Jacinto Verdaguer : Kv~ty Mariiny. Prelozii Sigismund Bouska. Prostejov 1906. Nakladem
Nového Zivota.
In-8, 198 pp.

1 31. -

Jacinto Verdaguer. La Atlantida. Poema. Barcelona,

Ilustraci6 catala3:a, MCMVI.
1906

127. - (Couverture et titre:) P. Blazy. Idylles et Chants Mys-

In-fol., 182 pp., portrait et gravures hors texte.
A. - Papier ordinaire.
B. - Papier à la cuve (non mis eu vente).

�ROBERT DUBOIS

132. - (Co11verture :) Jacinto Verdaguer. Al Cel (Obra postuma). Segona edici6. Barcelona, 1906. - (Titre :) Jacinto
Verdaguer. Al Cel (Obra postuma). Segona edici6. Barcelona,
Tip. « L'Avenç », Ronda de l'Universitat, 20. 1906.
In-8, 104 pp.

133. -

(Couverture tenant lieu de titre :) Jacinto Verdaguer.

A Barcelona. Oda premiada en la Festa dels Jochs Florals de
l'any 1883. Edici6 costejada perla Societat An6nima El Tibidabo
ab motiu de la colocaci6 de la lapida destinada a perpetuar
aquesta admirable composici6, y també pera obsequiar als
senyors Congressistes del Primer Congrés Internacional de la
Llengua Catalana que visitaren el cim del Tibidabo pera honrar
ab sa presencia aquell herm6s acte d'homenatge al més genial
dels poetes catalans. Barcelona, 17 d'Octu bre de r 906. - (a la
fin:) Tip. L'Avenç, Barcelona.
Io-8, 8 pp.

1907

r 34. - ( Couverture :) Jacinto Verdaguer. Folk-Lore. Barcelona, 1907. - (Titre :) Jacinto Verdaguer. Folk-Lore (Obra
postuma) Que duien els aucells ? - Notes esparces. - Tradicions. - Aforistica. Barcelona, Tip. « L'Avenç », Ronda de
l'Universitat, 20, 1907.
In-8, 93 pp.
A. - ·Papier ordinaire. Carto1111age d'éditeu1· portant : Collecci6 d'obres
postumes. Jacinto Verdaguer. Folk-Lore.
B. - 100 exemplaires sur papier à la cm·e.
C. - 20 exemplaires sur papier du Japon. La co11ve1·/11re de ces exe111pla.ires porte : Jacinto Verdaguer. Folk-Lore. Barcelona, 19o6.

135. - (Couverture :) Collecci6 d'Obres Postumes. Jacinto
Verdagut:r. Colom, seguit de Tenerife. - (Titre:) Jacinto Verdaguer. Colom seguit de Tenerife (Obra postuma). Barcelona,
Tip. « L'Avenç », Ronda de l'Universitat, 20, 1907.
In-8, 87 pp.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

A. - Papier ordinaire.
B. - 100 exemplaires sur papier à la cuve.

(Couverture :) (médaillon doré signé Renart : tête du
poete, et au-dessous:) Jacinto Verdaguer. La Atlântida. Editprial
136. -

Ibero-Americana, Madrid : Desengafio, 9, II y J 3. Barcelona :
Valencia, 209. - (Faux-titre :) Oro viejo y oro nuevo. XI. -(Titre:) Jacinto Verdaguer. La Atlantida. Traducci6n de Melchor
de Palau. Editorial Ibero-Americana, Madrid ... Barcelona ... s. d.

[1907].
In-8, 183 pp.

r 37. - (Couverture:) Jacinto Verdaguer. El Sueîio de San
Juan, version castellana del mismo autor de Lo Somni de Sant
Joan. Barcelona, Libreria Cientifico-Literaria José Agusti, 4,
Elisabets, 4. - (Titre :) Lo Somni de Sant Joan. Llegenda del
Sagrat Cor de Jesùs, per Mossen Jacinto Verdaguer, ab la traducciô castellana del meteix autor. 2• edici6. Barcelona, Libreria
Cientifico-Litcraria José Agusti, 4, Elisabets, 4. I 907.
In-8, 219 pp.

138. - (Couver/ure :) Verdaguér. 0 sonho de Sam Joào.
Lenda lyrica do coraçào de Jesus. Traduzida do o_riginal catalào
pelo pc Joâo Serafim Gomes, S. J. Propaganda Catholica. Fafe~907. - (Titre :) Bibliotheca das familias. Ediçâo da Propaganda
Catholica ; composta e impresso na typographia da mesma publicacâo. S. Clemente de Silvares. Volume IV. 0 sonho de Sam
Jo5:o. Lenda lyrica do coraçao (sic) de Jesus, traduzido do original catalào. Junho, 1907.
In-8, 69 pp.
I 39-153. (Co1tverture :) Eucharistische Lieder (gravure) Magnificat 4nima mea Dominum. (au ·verso :) portrait de Verdaguer.
-- (Titre :) Eucharistische Lieder aus dem Nachlasz des Jacinto
Verdaguer. Ios Deutsche übertragen von Bernhard Schuler.
Fünfzehntes Tausend. München 1907. Generalagentur katho-

�5II

BIBLIOGRAPHlE DE \'liRD:\GUER

ROBERT Dt:BOIS

510

lischcr Kirchenbaulotterien. A. und B.
ln-8,

X· l 02

ln-8, 93 PP·

huler in München.

A. -

l'&gt;

pp.

B. -

158. - (Cü11t•trl11re :) Jacinto Verdaguer. Idilis y cants mistichs. - (Titre:) Idilis y Canes 1istichs, per Mossen Jacinto
Verdaguer, ab la traduccio en vers castella per Fr:mcesch BaJenes
y Dalmau, iestrc en gay saber. Barcelona, Llibreria "CiemîfichLiteraria" Joseph Agusci, 4, Elisabets, 4- 1908.

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sia Llucifi y Marcia. Poema en dos cants ab un pr6lech de Mosséo Jaume Collell, canonge de la Seu de Vich. Vich, Gazeta

ln-8, ,26 pp.
JI v ,1 des exemplaires t1t•tc cartouuage d'tdite11r port1111t: Jacinto Verd.i-

Montanyesa, 1907.
In-8,

XXXIX·5 3

Papier ordinaire.
50 exemplaires sur papier satiné.

PP·

gucr. ldilis y Cants rul.stichs.

15 5. - ( Couverture :) Passi6 de

astre Seoyor Jesucrist per
Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llibreria y Tipogrnfia
Catôlica, Pi, 5. 1907. - (Titre:) Passi6 de ome Sen ·or Jcsucrist per Mossén Jacinto Verdaguer. Tovena edici6. Ab llicencia
e-clesi:istica. Barcelona, Llibrerla y Ti pografia Cat6lica, Pi, 5.

159. - (Co1roerfure :) \'erdagi.1er. Idilis y Cants Mistichs
1908. - (Titre:) ,:fosscn Jacinto Verdaguer. ldilis y Cants
füticbs. Edici6 de bibliofil. Barcelona, Llibreria ciemifich-lite1aria Joseph Agusti, Eli abets, 4, 1908.
In-8, 17,1 pp., papier à la cuve.

1907.

Même composition tyrographique que le tei.,e catalan de l'édition

lu-16, 26 pp.

bilingue (no

156. - ( Co11ver/11re :) Collecci6 d'Obres Pàstumes. Jacinto
Verdaguer. Cantic dels Cantics precedic de Els Jardins de
Salomo. - (Tilrl! :) Jacinto Verdaguer. Cantic dels cantics,
precedit de Els Jardins de Salom6 (Obra posmma). Proleg de
Manuel de Montoliu. Barcelona, Tip. cc L'Avenç », Ronda de
l'Unive,;sitat, 20. 1907.
ln-8, 87 PP·
A. - Papier ordin:tire.
13. - 100 e:s.enipl:l.ires sur papier à hl cuve.

'
I'

1908

157. - (Co1werl11re :) Biblioteca popular de " L'Avenç ".
Jacinto \'erdaguer. Prosa florida. Llibreria "L'Avenç": Rambla
de Catalunya, 24. Barceloua. Num. 79 . 50 centims. - (F,wxtitre :) Prosa florida. - (Titre:) Jacinto Verdaguer. Prosa ftorida.
Barcelona, Biblioteca popular d •~ L'Avenç ", 1908.

I

58).

160. - P. Blazy. Le Canigou de Jacinto Verdaguer. (Extrait
de la Revue de Lille, 1908). ueur-Charrucy, Libraire-Editeur,
Arras ... Paris ...
In-8, 92 pp.

161. - (Com!trlurt' :) Colleccié d'Obrcs Pàsmmes. Jacinto
Verdaguer. Perles del " Llibre d'Amic e &lt;l'Amat ", den Ramon
Llull. Prokg den iiquel . O!n·er (Amb censura) - (Titre:)
Jacinto Verdaguer. Perles del Llibre d' Amie e d Amat den Ramon
Llull (Obra pàstuma) Amb una 1ntroducci6 den fiqucl S. 01iver. Barcelona, Tip. ,. L'A-vcnç ", lhmbla de Catalunya, 24.

1908.
ln-8, 91 pp.
,\ . -

B. 162. -

P.ipier o rdinaire.
exemplaires ~ur papier .i 1:1 cu,·e.

1oo

(Cam •·ture:) C lleccio d'Obr

p·

tum

.

Jacinto

�512

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

ROBERT DUBOIS

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Els pobres. Els sants. (Obres postumes). Barcelona, Tip.
" L'Avenç ", Rambla de Catalunya, 24. 1908.
In-8, 79 pp.
A. - Papier ordinaire.
B. - 100 exemplaires sur papier à la cuve.

1909

16.3. - (Couverture:) Der Traum des heil. Johannes von
Jacinto Verdaguer. Autorisierte Uebertragung. Deutsch von Clara
Commer. - (Titre:) . Der Traum des heiligen· Johannes. Von
Jacinto Verdaguer. Deutsch von Clara Commer. Autorisierte
Uebersetzung. Münster in Westfalen, Verlag der AlphonsusBuchhandlung (A. Ostendorff) 1909.
In-8, vm-76 pp., cn1·to1111nge d'éditeur a·i:ec : Der Traum des heilig.
Johannes von Jacinto Verdaguer. Autorisierte Uebertragung. Deutsch
v. Clara Commer.

164. - (Couverture:) Passi6 de Nostre Senyor Jesucrist per
Mossén Jacinto Verdaguer. Barcelona, Llib. y Tipografia Catolica,
Pi, 5. 1909. - (Titre:) Passi6 de Nostre Senyor J_esucrist per
Mossén Jacinto Verdaguer. Décima edici6. Ab llicencia ecclesiâstica. Barcelona, Llibreria y Tipografia Cat6lica, Pi, 5. 1909.
ln-16, 26 pp.

165. - (Couverture:) Biblioteca popular de " l'Avenç ".
Frederic Mistral. ·Nerto, poema escrit en versos provençals. Traducci6 de Jacinto Verdaguer. Segona edici6. Llibreria" L'Avenç";
Rambla d.e Catalunya, 24. Barcelona. Num. 5. 50 centims .. (Titre:) Frederic Mistral. Nerto, poema provençal. Traducci6 en
prosa de Jacinto V.erdaguer. Segona edici6. Barcelona, Biblioteca
popular de" l'Avenç ". 1909.
In-16, 105 pp.
166. -

(Couverture:) Jacinto Verdaguer. Sant Francesch. -

( Titre double sur deux paf;es :) Sant Francesch. Poe ma per Moss.èn
Jacinto Verdaguer ab la traducci6 en vers castellà de Francesch
Badenes y Dalmau, Mestre en Gay Saber. Charitas. Barcelona,
Llibreria Cientifich-Literaria Joseph Agusti, Elisabets, 4. 1909.
- San Francisco. Poema de Mosén Jacinto Verdaguer con la
traducciôn en verso castellano de Francisco Badenes y Dalmau,
Mestre en Gay Saber. Charitas. Barcelona, Libreria Cienti.ficoLiteraria José Agusti, Elisabets, 4. 1909. - (a la fin :) Esta obra
se acab6 de imprimir en casa de los hijos de J. Jepùs el dia IO
de Agosto del aii o 1909.
In-8, 2 94 PP·

(Couverture servant de titre :) Portail d'église en photogravure, avec ce titre : S:mcta Maria del Pi. Llegenda p6stuma
167. -

de M. Jacinto Verdaguer ab la traduccio castellana. Barcelona,
Imprempta" La Hormiga de Oro" r909.
ln-8, 16 pp.

1910

168. - (Couverture:) Biblioteca popular de " L'Avenç ".
Mossèn Jacinto Vcrdaguer. Viatges. Segona ediciô. Llibrcria
"L'Avenç ", Rambla de Catalunya, 24. Barcelona. Num. 7.
50 centims. ~ (Faux-titre :) Viatges. (Titre:) Mossèn
Jacinto Verdaguer. Viatges. Records de la Costa d'Africa. A Yol
d'aucell. Segona edici6. Barcelona, Biblioteca · popular de
"L'Avenç ", 19ro.
Iu-8, 1 30 pp.
169. - (Couverture:) Jacinto Verdaguer. Eucaristiques. Obra
p6stuma. Barcelona, r 9 rn. ( Titre :) Eucaristiques. Obra
p6stuma de Jacinto Verdaguer. Barcelona, Tipogratia " El
Siglo XX", Retira, 12 â 18. Sans. 19rn.
In-8,

181

pp.

170. - (Co11verl11re :) Jacinto Verdaguer. Canigo. Adaptacio a
la escena, en tres actes, d'En Josep Camer. Josep Agusti,
REV[:E HISPANIQCE.

B

33

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Editor. Barcelona. - (Titre:) Jacinto Verdaguer. Canig6. Adaptaci6 a la escena, en tres actes,. d'En Josep Carner (Musica d'En
Jaume Pahissa). Barcelona, Llibreria Cientific-Literaria de Josep
Ag-osti, Elizabets, 4. - (à la fin:) Aquesta obra s'acabat d'estampar el dia 20 d' Abri! de 19 ra.

174. - (Couverture et titre:) La Atlântida. Poema catalan de
Jacinto Verdaguer, Pbro. Premiado eri losJuegos Florales deBarcelona en 1877. Traducido en verso castellano par don José Maria
de Despujol y de Dusay. Barcelona, Libreria de D. Juan Oliveres,
Impresor de S. M. 57, Calle de Escudillers, nümero 57. Madrid.
-E. y V. Oliveres, calle de Tetuan, num. 14.
In-8, vn-136 pp.

In-8, 80 pp., portrait de Verdaguer.

515

1911
171. (Couverture:) Verdaguer. Atlantis. Freiburg i. Br.
Herdersche Verlagshaodlu!1g. - (Titre:) Jacinto Verdaguers
Atlantis. Deutsch von Clara Commer. Nebst füldnis und Schriftprobe von Verdaguer. Zweite und dritte, verbesserte Aufl.age .
Freiburg im Breis~au, Herdersche Verlagshandlung.
La date (r9u) est au verso du titre.
In-8, xvr-r 5s pp., portr.iit de Verdaguer et fac-similé d'autographe.

1912
172. - (Couverture:) JRc;into Verdaguer. Canig6, Barcelona
l9I2. ~ (Titre:)Canig6 . Llegenda pirenayca del temps de la
Reconquista per Mossen Jacinto Verdaguer. Barcelona: Llibreria
cientifich-literada Joseph Agusti, Elisabets 4. - (à la fin:)
Aquesta obra va acabarse d'estampar en la impremta..de Fills de
J.Jepùs el dia 5. de Janer de l'any 1912, vigilia de Reys .
In-8, r82 pp., P_Ortrait de Verdaguer.

Sans date
·173. _- ( Couverture :) Biblioteca de " L' Atlant1da ". Lo pi de
les tres branques. Uegenda (12r4) (grande photogravure:) per
Mossen Jacinto Verdaguer. Preu: dos rals. - (Titre:) Lo pi de
les tres branques. Llegenda ( 1 2 r 4) (grande photogravure) per
Mossen Jacinto ·Verdaguer,
In-8,

12

pp..

175. - (Couverture:) La Atlântida. Poema catalan de Jacinto
Verdaguer, Pbro. Premiado en los Juegos Florales de Barcelona
en 1877. Traducido en verso castellano par don José Maria de
Despujol y de Dusay. Barcelona, Libreria de Vicente Oliveres,
l mpresor de S. M. 4ro-Calle de Aragon-410 - (Titre:) La
AtÙintida .. . Barcelona, Libreria de D . Juan Oliveres, Impresor de
S. M. 57, Calle de Escudillers, nùmero 57 . Madrid. - E. y V.
O liveres, calle Je Tetuan, miro . 14.
In-8, vn-136 pp.
Même édition que la précédente : la couverture seule est réimprimée.
Vicente Oliveres était le successeur de Juan Oliveres.

176. - Parlament que feu en la festa del Certâmen Catalanista de Sant Marti de Provensals, la President del Jurat, Mossen
Jascinto Verdaguer.
In-8, 8 pp.
Publié par la revue" L' Arch de Sant Marti". Le discours de Verdaguer
occupe les pp. I à 4. Les pp. 5 à 8 contiennent deux poésies d'autres
auteurs.

- ( Couverture tenant lieu de titre :) Ais catalans de Filipines que m'han enviat una corona de llorer d'argent per Mossen
Jacinto Verdaguer. Barcelona, Estampa de Fidel Gir6, 212.
Granvia. 212.
1 77.

ln-8, 8 pp. y compris la couverture ; les deux dernières en blanc.

178. - (Couverture:) Jacinto Verdaguer. Montserrat. Llegen•
dari, Cançons, Odes. - (Titre:) Montsll:rrat, Llegendari, Cançons,

�BIBLIOGRAPIJIE DE \'ERDAGl!ER
ROBERT DUBOIS

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feuilles i•oln11t1 s avec gravure el texte a11
mto, el leversom blanc. Llibreria y Tipografia cat6lica, Pi, 5.
1

Odes, per Mossèo Jacinto erdaguer. 1 ova edici6. Barcelona,
Llibreria Cientîficb-Literaria, Joseph Agusti, Elisabets, 4.
In-8, 206 pp.

179. - (Couverture:) Biblioteca selecta. Mossén Jacinto Verdaguer. Diario de un peregrino a Tierra Santa, traducido al
castellano por Constantino Llombart. Valencia, Pascual Aguilar,
Editor, r, Caballeros, 1. .. - (Titre:) Mosén Jacinto Verdaguer.
Diario de un peregrino a Tierra Santa, traducido al castellano por
Constantino Llombart. Valencia, Pascual Aguilar, Editor, Caballeros,

1.

In-8 1 161 pp.

Tomt LV1[ dt l&amp;J Biblioteca sclccta.
180. -

(Com.'ert11rc :) Mossen Jacinto Verdaguer. Dietari d'un

pelegri :i Terra Santa, ilustrat per Andreu Solà. Barcelona, La
Ilustraci6 Catalana, 220, Gran Via, 220. - (Titre:) Dietari d'un
pelegri a Terra Santa per Mossen Jacinto Verdaguer, ilustrat per
Andreu Sola. Barcelona, la Ilustraci6 Catalana, 220, Gran \ ia,
220.

In-8, 2r r pp., gravures.

181. -

Les Cansons de Mont-Serrat. r8 Melodias pera cant
y piano. Llctra de Mossen Jacinto Verdaguer. Mùsica de
Lluis Ginesta. Propietat. Preu net. 6 Ptas. Barcelona. Almaccn
de musica de Rafael Guardia. Rambla de S. José 29.
In-fol. 39 pp.

(Couverture et titre:) Cantichs per Mossen Jacinto
Verdaguer. (épigraphe) Barcelona, Llibreria y Tipografia cat6lica.
182. -

5-Pi-5.
In-8, I 64 pp.
A11 /ms de la -1• p. de la co11verlltre: Nota. Tots los cantichs d'aquest
YOlum se vencn en fulles soltes al pro.:u de r ptJ. lo cent v 8 lo mil; ah
musica, â 10 cénts. de pt:-.. cada un. La Passi6, a 6 céntiros. En pJpé de

fil, 25 cénts.

1.

2.

Maria al ccl guia.
Vanitat del mon.

3. Eternitat.
4. Lo pecat mortal.
5. Al Cd.
6. La bona mort.
7. Judici uni versai.
8. Lamcnts dels condemnats.
9. La gloria.
10. Jesus ais homes.
11. La Verge del bon conscll a sas
tillas.
12. i Oh Maria!
13. Coblas del cor de Jesus.
14. Jo so tilla de Maria.
r5. Yo soy hija de Maria (Trad. del
catalan por F. H.).
r6. Lo sant Rosari.
17. Lo sant Rosari. Mim:ris de ~oig.
18. Lo saut Rosari. Misteris de dolor.
19. Lo sant Rosari. Misteris de gloria.
20. :\ b Verge de hl Gleva.
21. (11 par erreur) La cans6 del rossinyol.
22 (13 PM trreur) Lo noy de la mare.
23. (10 par ureur) La nadal:I.
24. A Betlhcm (sit).
25. A Belen (Trad. por F. H.).

26.

Rcc6rdat que cts pois.

27. La m.:u.
28. La confessio.
29.

&lt; Qué t'hc fet,

oh poble nwu?
\'eniu a Maria.
Chor d'alabansas al S:tntissim.
Lo sant nom de Jesùs.
i Gucrra :\ Lt blasfemia !
Jesus ais noys.
Camarellas.
36. Resignaci6.
37· La puresa.
38. La divina pastora.
39. Himnea Lle6 XIII.
40. j Qui corn Déu !
41. A la Verge del Mont.
42. L'Assumpci6 de la \"crge.
43. A la lmmaculada, patrona d'Espanya.
44. A la Inmaculada, patrona de
Espana. . T. y P.
45. Sa\vacié&gt; de l'inirua.
46. Las duas banderas.
47. Mort del just.
48. Promeses del Sagr.it Cor.
49. Himne a Sant Lluis.
50. Al S.1grat Cor.

30.
31.
32.
33.
34.
35.

�5l 8

ROBERT DUBOIS

Il TABLE
(Les dates, plaâes avant les litrns, sont celles des p1-en1ièn,s éditio11s;
les mmrt!ros sn11t cmx tle ln Bibliographie.)

1865.
I 867.
1869.
187 3.
1877.
1879.
1880.
r88r.
1882.
1882.
1882.
1883.
1885.
1885.
1886.
1887.
1888.
1889.
r890.
189r.
1 894.
1894.
1894.
1895.
1895.
1896.
1897.

Dos martirs de ma patria. 1, 154
Diseurs. 2
Romans. 3
Passi6 de Nostre Senyor Jesuchrist. - Voir ci-après.
L'Atlantida. - Voir ci-après.
ldilis y cants mistichs. - Voir ci-après.
Montserrat. - Voir ci-apres.
Cantich. 12, r3
Salteri francisca. 15
Lo Somni de Sant Joan. - Voir ri-après.
Efemèrides vigatanas. 18
Oda a Barcelona. 19, 20, 21, 22, 73, 87, roo, 101, 133
Caritat. 34, 36, 64, 123
Nerto. 36, no, 165
Canigé. - Voir ci-apres.
Excursions y viatjes. 42, 84, 109, 114, 168
Patria. 45, u6
Cantichs ~eligiosos. 52
Jesus Infant. 5 5, 60, 62, 74, 75
Catalanische Lieder. 58
Veus del Bon Pastor. 6 5
Dietari d'un pelegri a Terra Santa. 67, 77, 128, 179, 180
Roser de tot l'any. 68
Mosén Jacinto Verdaguer en defensa propia. 69,70,83
Sant francesch. 72,115,123,166
Flors del CaJvari. 76, 8 r, 103, II2
Hymne aux Saintes Hosties. 79

13IBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

1897. Aux. victimes du Bazar de la Charité. 82
1899. Santa Eularia. 89
1901. Ayres del Montseny. 92
1901. Diseurs presidencial. 95
1902. Recort necrolégich de Rubi6 y Ors. 96
1902. flors de Maria. 98, rr8, II 9, I 30
1902. Prolech de La vida al camp. 99 .
1902. Lo Pi de les Tres Branques. 100, 101, r 73
r902. La mellor Corona. 104.
1903. Al Cel. 106, 107, 120, 125, r32
190 3. Corpus Christi. 108
1903. La Vierge Marie. I I I
1904- Eucaristiques. 113, 129, n9-r53, 169
1905. Rondalles. r 17
1905. Discursos. 124
1905-1908. Obres complertes. 126.
1907. Folk-Lore. 134.
1907. Colom. 13 5.
1907. Cantic dels cantics. 156.
1908. Prosa florida. 15 7.
1908. Perles del" Llibre d'Amic e d'Amat ". 161.
1908. Els pobres. Els sants. r62.
1909. Santa Maria del PL 167.
S. d. Parlament... de Sant Marti de Provcnsals. 176.
S. d. Ais Catalans de Filipines. 177.
S. d. Cantichs. 182, 183.

PASSIO DE NOSTRE SENYOR JESUCHRIST

4.
29.
30.
38.

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Barcclona I 873.
Nova edicié . Barcelona 1884.
Jova cdici6. Bareelona 1884.
Tercera edici6. Barcelona r886.

�520

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7 r. - Sexta edici6. Barcelona r 89 5.
Séptitua edici6. Barcelona 1900.
Octava edici6. Barcelona 1903.
126. Au tome Ides Obres complertes. Barcelona r905.
155. - Novena edici6. Barcelona r907.
164. --- Décima edici6. Barcclona 1909.
90. -

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7. -- Barcelona 1878 [avec traduction castillane de Melchor de
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37. - Tercera edici6. Barcelona 1886 [avec traduction castillane de Melchor de Palau].
78. - Setena edici6. Barcelona 1897 [avec traduction castillane
de Melchor de Palau].
97. - Octava edici6. Barcelona 1902 [avec traduction castillane
de Melchor de Palau].
12 r. Nove na edici6. Barcelona r 905 [avec traduction castill~ne
&lt;le Melchor de Palau].
122. Barcelona 1905.
r26. - Au tome IV des Obres complertes. Barcelona r906.
131. - Barcelooa 1906.
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7.
26.
37.
78.
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27. -- Justin Pép:atx. Paris 1884.
41. - Justin Pépratx. Nouvelle édition. Paris 1887.
43. - Albert Savine. Paris 1887.
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6r. - Justin Pépratx. Montpellier 1892.
66. - Justin Pépratx. Cinquième édition. Montpellier 1894.
9r. -- Justin Pépratx. Sixième édition. Montpellier r900.
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L. Suiï.er. Roma r885.
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TRADUCTION ALLEMANDE

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Clara Commer. Freiburg im Breisgau. r91 r.
lmus

8. r6. -

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Barcelona 1879.
Segona edicio. Barcelona 1882.

�522
32.
57. 126. r58. 159. -

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ROBERT DUBOIS

Tercera edici6. Barcelona 1885 .
Quarta edici6. Barcelona 189 I.
A11 toi/le Ides Obres complertes. Barcelona r905.
Barcelona 1908 [avec traduction castillane de Francesch
Badenes y Dalmau ].
Barcclona 1908.

44. 48. 88. 126. 137. -

523

Barcelona 1888. Segona edici6.
Perpignan 1888 [avec traduction française par Justin
Pépratx].
Tercera edici6. Barcelona 1899.
Au to111e II des Obres complertes. Barcelona 1905.
Barcelona 1907 [avec traduction castillane, 2•edici6, par
Verdaguer ]. .

'fRADTJCTIONS CASTILLANES
TR,'\Dt;CTIONS CASTILLA!-JF..S

9. - José Maria Carulla. Madrid 1879.
r 58. - Francesch Badencs y Dalmau. Barcelona I 908 [avec le
texte catalan].
TRADUCTION

r27. -

FRANÇAISE

40. -

5r. 54. 137. -

P. Blazy. Arras, Paris 1906.

Jacinto Verdaguer. Barcelona 1887 [avec le texte
catalan].
Juan F. Muiioz y Pabon. Jerez 1889.
Juan F. Munoz y Pab6n. Segunda edici6n. Sevilla r890.
Jacinto Verdaguer. za edici6. Barcelona r907.
TRADUCTION FRANÇAISE

MONTSERRAT

48. -

1 r. - Vich 1880.
3 3. - Segona edici6. Barcelona r88 5.
50. - Segona edici6. Vich 1889.
86. - Barcelona 1898-1899.
I02. - Nova cdici6. Barcelona 1902.
126. - Au tome 1 des.Obres complertes. Barcelona 1905.
178. - Nova edici6. Barcelona, s. d.
181. - Pera cant y piano. Barcelona, s. d.
10,

Justin Pépratx. Perpignan

I 888

[ ayec le texte catalan].

TRADUCTION TCHÈQUE

63. -

Sigismund Bouska. Prague 1893.
TRADUCTION PORTUGAISE

138. -

Joâo Serafim Gomes. Fafe r907.
TRADUCTION ALLDIANDll

163. -

Clara Commer, Münster in Westfalen 1909.

TRADUCTION CASTil.LANE

r4. -

José Maria Carulla. Segunda edici6n. Madrid r88r.
Lo SoMNI

DE SANT

JoAN

17. -- Barcelona 1882.
40. - Barcelona 1887 [avec traduction castillane par Verdaguer].

CANIGO

39. 49. 93. 94. -

Barcelona 1886.
Paris 1889 [avec traduction française de J. Tolra de
Bordas].
Barcelona r9or.
Barcelona r9or.

�ROBERT DUBOIS

524
1 26.

BJBLIOGR.APHŒ DE VERDAGUER

-

172. -

Au to/1/e IV des Obres complertes. Barcelona 1906.
Barcelona 1912.
TRADUCTION ITALIENNE

46. -

49. -

J.

Les chiffres romains rem.!Oient au., tomes, et les chiffres arabes aux
pages des Obres complertcs (n° r26).

Taira de Bordas. Paris 1889 °[avec le texte catalan l.

P. Blazy. Arras, Paris 1908.
TRADUCTION

ADAPTATION SCÉNIQUE

Barcelona 1910.

A

CASTILLAl-.'r'.

8 5. - Conde de Cedillo. Madrid 1898.

170. -

III. INDEX ALPHABÉTIQUE DE~ POÉSIES

Maria Licer. Modena 1888 [fragment].
TD.ADUCTIONS FRANÇAISES

160. -

525

A aqueix querubi terrestre. II, 38.
A arrencar la Crèu d'Europa. IV, 361.

A cada alba que surt prou vos adoro. 1, r 13.
A captar jo me n'ani. III, 274.
A Catarina de Sena. III, 330.
A Clara de Montefalco. II, 274.
A Déu abandonas. VII, 469.
A Déu que-m fa !liure. VII, 513.
A Déu que tant l'estimava. VI, 421.
A dintre les Catacumbes. II, 74A donar vos pena. VII, 507.
A grapats lo fanch m'envia. III, 404A l'Esposa dels cantars.11, 251.
A l'hora en que s'es desclosa. II, 3 38.
A l'ombra d'un gessami. II, 253.
A la claror d'un llampech. 1, 343 .
A la crèu me'n s6 pujada. Il, 242.
A la fira de les Roses. II, 1 67.
A la montanya de Si6n. VII, qr.
A la patria de Llorens. VI, 3 59.
A la perduda ovella. Il, 267.
A la porta de la Gloria. Ill, 392 .
A la pres6 del Sagrari. II, 197.
A la sombra suàu - de vostra ala dolça. II, 226.

�526

ROBERT DUBOIS

A la Verge he visitat. II, 165.
A la voluntat de Déu. III, 376.
A moltes bandes vaig alegre. II, 189.
A mon cor en sos martyris . III, 378.
A Montserrat tot plora. I, 22 5 ; I, 307.
A Nazar hi ha un cep. VII, 268 ; VII, 3 56.
A Nazareth hi ha una terra dexada. III, 232.
A qui Déu li es dolç. II, 180.
A qui ha viscut en la Crèu. III, 380.
A qui li demaoa Creus. III, 380.
A qui pateix per Jesùs. III, 406.
A redôs d'un gessamL VII, 3 11 .
A Sant Francesch li agrada tot aucell. II, 42 5.
A tres dits del Cel. II, 21 7.
A un brillant Estel. I, 390.
A un llaurador que en sa fexa. II, 3 1 5.
A una estrella porto enveja. II, 187.
A una nit bella li volgui corn ptar. VII, 62.
A vista de Nazareth. III, 167.
A vostre Roser mistich. II, 342.
A vostres peus que adoro. III, 364.
A vostres plantes, oh Altissim. III, 392.
Ab l'arada de la Crèu. III, 401.
Ab la florida vara. I, 134.
Ab lo bon Jesus s'abraça. III, 403.
Ab lo pecat vé l'hivern. -II, 208.
Ab los Angels - y Arcàngels. Ill, 433; VII, 366.
Ab los aucells que alegran vostra serra. I, 38 r.
~ Ab quins bonichs Déu enjoya. II, 216.
Ab Santa Maria un jorn. II, 142.
Ab serra d'or los angelets serraren. I, 38 3.
Ab son cànter a la testa. lII, 217 .
Ab son germà, lo comte de Cerdanya. IV, 13 5.
Ab sos lleons y torres. V, i 67.

BIBLIOGRAPHlE DE VERDAGUER

Ab ton nom, !livertat, bé n'esdavisa. II, 3 3 3.
Ab una espigueta. III, 196.
Ab vcstidures blanques y vermelles. II, 41.
Abvèu amorosa. VII, 523.
Ab vostra vara florida . II, 214.
Ahans no cercava titols. III, 406.
Abans que'! comte moria. IV, 268.
Ahans vivia en la cima. III, 389.
Acostàuvos a mi, fèu la rodona. III, 9.
-Aguayta t - diu l'hermosa, y en màgich panorama. IV,
192.
Ahont ns, boyreta d'or. I, 202.
Al Arbre d'amor. I, 1 r8.
Al Arbre divi, I, 47.
Al bell cim d'una cinglera. I, 327.
Al bell fons d'una terra inhabitable. Vil, 213.
Al bescambi de Jesus. III, 374.
Al blasfemar fèm guerra. III, 509.
Al Calvari y a la Gloria. III, 374.
Al Cel alça'l cor. III, 407.
Al cim d'un promontori que domina. Ill, 366.
Al entrar al cementiri. I, 240.
Al fiblô del' sufriment. III, 379.
Al front la barretina. IV, 394.
Al girassol del jardi. Il, 28 r.
Al jardi solitari. III, 468.
Al partir lo sendemà. III, 161.
Al recordar del Cenacle. VII, 185.
Al sortir del Santuari. III, 64.
Al trono d'hont la superbia. II, 436.
- Al verger de Jesucrist. III, 388.
Al verger se'n va Teresa. III, 286 .
Al veure-us bella - com lliri en poncella. VII, 380.
Al veure-us cap al ce!, Verge divina. VII,. 354; II, 269.

�528

ROBERT DUBOIS

Al veure-us en lo Cel, Verge divina. Il, 269; VII, 35+
Algùn dia, del Sagrari. II, 196.
Allà d'allà del espay. "\ II, 44.
Allia l'Establia. III, 42, 416.
Alli a azareth / &lt;lavant d'una porta. III, 214.
Alli a Nazareth / en la Fusteria, / n'hi ha un Fusteret. III, r92.
Alli a Nazaret, / en sa Fusteria, / lo bon Jesuset. III, 306.
Alli dalt del Paradis. II, 29 5.
Amadîssims enemichs. IlI, 276.
Amagadiça entre'ls pins. II, 270.
Amichs meus, si'm veyèu trist. II, 19 5.
Amor, amor, amor. II, 169.
Amor y dolor. III, 388.
Amor6s es lo coxi : / a aquell Cor que tant l'estima. II, 52.
Amor6s es lo coxî, / Joan encara sornnia. II, 81.
Anant pêls camins. III, 269.
Anegantse en lo Gave una pastora. II, 284.
Aném / a Bethlèm. III, 4 r 1 ; 1Il, 2 5.
Anèm, empordanesos. III, 444:
Anima pura, que al cel caminas. VII, 385.
Aniré a casa del méu Pare. VII, 78.
Ans de pu jar lo nou Cruciferari. II, 4or.
Ans de ser rey de la Gloria. III, 403.
Aprés de la tempesta axafadora. II, 236.
Aquell qui suplantaria. II, 467.
Aquest mati joliu, joliu. II, 251.
Aquest ventur6s mati. VII, 202.
Aquexes palletes que hi ha a l'Establia. II, 340.
Aqui dalt al serrat. I, 60.
Ara vélo mes de Maig. VII, 74.
Ara veyèu. VII, 346.
Arbre de la vida. II, 39.
Arribas de llunyes terres. I, 176.
Aucellet que camas. II, 322.

BIBLIOGRAPHIE DE \ 'ERDAGUER

Arny, desYetllador, un toch de salva. I, 40.
Avuy en breç hurnil ploràu, pobre Infant6. II, 170.
Avuy es Corpus Christi, la festa de les festes. VII, r 30.
Avuy la Reyna que-1 m6n espera. VII, 389.
Avuy, tot portant la Crèu. III, 382.
Avuyvischa laG!eva. II, 335.
Axamplàu cxa corona. II, 199.
Ay ! qui us sabés dir. IJI, 514; VII, 493.

B

vn,

Bé 1sentirèu cantar.
164.
Bé mpodenmoure guerra. III, 395.
Bé n'han passades de Creus. III, 386.
Bé n'hi ban d'hcrmosts flors. Vil, 3 57.
Bé s'està, Jesùs, en vostrc Sagrari. VII, 148.
Bé t'ayma, bé t'estima mon cor, oh Barcelona. IV, 408.
Bethlèm, Betblèm ditxosa. II, 168.
Blanca corn un ciri. VII, 406.
Blanca y pura sou, Maria. II, 26 r.
Bon Jesùs, ahont Vos estàu. Il, 182.
Bon Jesus, l'hermosa resta. 1, 470.
Bon Jesùs; que fou pesada. I, 37.

C
Cabussada per lo llamp. I, 2ïO,
Cada comuni6. VII, 262.
Cada dia 'l bon Jesùs. II, 302.
Cada dia veniu a mon cor, que us estima. VII, 265.
Cada g6ta de rosada. VI, 369.
Cada mati ma pensa a Vos se'n puja. Il, 282.
Cada romeu. III, 406.
Caderneres d'aquest mon. Il, 207.
REVC:E HISPANIQCE.

B

529

�530

ROBERT DUBOIS

Calumnia, dctractor. Ill, 3 q..
Cami de Cornellà, lo comte Guifre. IV, 249.
Cana pena es un grah6. ID, 393·
Candor de la llum eterna. II, 185.
Canta, busquera - rossinyolera. II, 219.
Cantèm gloria, gloria. IU, 427.
Cap al Cel camino . .1, 139.
Cap al cementir. VII, 4+5.
Castissim Lluis. II, 70.
Catalans t6ts, de genollons en terra. VI, 385.
Catalunya, Catalunya, / lo téu dia s'es fet nie. IV, 387.
i Cataluoya, Catalunya, / que 'n passas ay ! de neguits. IV, -4-55.
Cercant del paradis l'aspra sortida. I, 67 .
Ciutat de Vich, obre tes amples portes. VI, .J.29 .
Clohent los ulls a tantes mara,Telles. Il, 136.
Cobrlume de flors. I, 46; VIT, 352.
Colom et que volas. I, 41 5.
Corn abella dintre'I rusch. I, 170.
Corn al astre del dîa'l girassol. li, 33I.
Corn alço més sovint los ulls al Cel. m, 27 3.
Cam ais vells paladins en la batalla. IV, 2 3 1.
~ Corn baxaré dela Crèu. Ill, 381.
j Coin cantan los auccllers. Il, 2 II.
Com cer\'ola ferida que sedeja. II, 26.
Com creix lo foch entre espines. III. 38 r.
Corn d'un infant la virginal parpella. I, r66.
Corn dos gegants annats veu en la terra. II, 9 I.
Corn espigol eu llit a trench de dia. II, 179.
Cam gegant per empendre la carrera. II, J9.
Com ho farà Santa Clara? Il, 446.
Corn l'he perduda la blancor del lliri. II, 181.
Corn més lo rn6n m'aborreix. Ill, 403.
Corn passarell solitari. II, 2 34; VII, I 54·
Corn ressona un buyr:ich plè de sagetes. IV, 145.

BIBLlOGRAPHJE DE \'ER.DAGUER

Corn s'engalanan les serres. YII, 191.
Corn sosteniu l'estrella al firmament. II, 17 5.
Cam tenda d'un sobirà. II, 233.
Corn ull que s'amaga en la serra. V, 277.
Com un infant son este/. II, 33r.
Cam una tendra poncella. II, 24-4-.
Corn Vos en l'Eucaristfa. II, 276.
Corn vos sento sonar en mes orelles. VU, 33.
Concebuda s6u, Maria. III, 472.
Contra Déu fer bandol. VII, 44r.
Cor de Jesûs, hort coronat d'espines. I, r7.
Cor de Maria. VlI, 387 .
Coratge, amich ! Mes l'hàrrida galerna. II, 29 5.
Corona de roses. III, 463; VII, 382 .
Cors fels, llums, alors y cinrichs. I, 18r.
Cova de Sant Joan. III, 165.
Crèu sagrada. III, 422. ·
Creuada del bon Jesüs. III, 278.
Crida l condemnat. VII, 4Tl•
CulHm del Rosari. I, 420.
Cullint violetes. I, 152; VIT, 372.
Cullita &lt;le penes. Ill, 4-07.

D
D'alegries sense pena. II, 283.
D'Arnèrica s6 la flor. II, 279.
D'amor en la dolça Taula. II, 78 .
D'arnor ferida està morintse Clara. Il, 448.
D'Aquell que he tant desitjat. II, 212.
D'ença que, exida com un ou del caos. V, 138.
D'ença que't planti en mon cor. III, 397.
D'exa mar del amor cisne purissim. II, 90.
D'cxèrcits de cordicols patriarca. II, 3 r.

531

�532

ROBERT DUBOIS

D'hermosos j6Yens d'Assis. II, 366. .
D'improperis y dolors. III, 368.
D'or verge es feta la reyal carroça. IV, 165.
D'un a un me'ls he beguts . III, 384D'un roser a l'ombra . III, 40; III, 412; VII, 319.
Dalt al bell cim del Pyrinèu un dia. IV, 360.
Dalt de la volta blava. II, 307 .
Dàu ais aitres lo repos. Ill, 405 .
Dau-nos entrada. VII, 387.
Davant de Jesùs en Crèu . III, 346.
Davant de la botiga. III, 182.
De bat a bat lo temple avuy se us obre. II, 225.
De Beret l'immensa plana. IV, 2IO.
De cada santuari. II, 240 .
De caritat jo tinch l'ànima enccsa. II, 79.
De coronarvos, Senyor. III, 378.
De Francesch es compatrici. II, 371.
De genolls clavant l'altar. II, 458.
De ~ran pujada •- vé gran baxada. III, 290.
De Grcccio en lo pessebre. II, 404.
De haver-vos ofès. VII, 521.
De Jesùs crucificat / s6n les Creus les abraçade,s. III, 397·
De Jesùs crucificat / Teresa està enamorada. III, 3 59·
De Jesùs dolcissim Cor. II, 282.
De Jesùs sagramentat. VII, 195.
De Joseph en la pobra fusteria. III, 2 38.
De l'Alberna en la montanya. II, 422.
De la belia fontana de la vida. II, 307.
De la fàbrica dels sants. III, 382.
De la fruyta y de l'amor. II, 315.
De la mort ressucita. III, 470.
De la patria bélla Aurora. VI, 3 55.
De la pres6 del Sagrari. II, 2 3 3.
De la sanch de J esùs. VII, 2 1;.

BIBLIOGRAPIIIE DE \'ERDAGUER

De la terra n'he ,·ist poch. II, 18+
De la terra y de la mar. II, 115.
De la vostra Crèu, Jesus, no'n s6 digne. III, 348.
De les boscuries de Nazareth. III, 227.
De les minyones d'Assls. II, 439.
De llàgrimes bé'n plorl. III, 406.
De mon cor feune un breçol. II, 172.
De Montserrat al Cel. I, 298.
De Montserrat en los cingles. I, 3 I 9.
De Pasqua Borida . III, 427.
De Pazzi la gentil Bor. VII, 172.
De peoes corn més millor. III, 378.
De penyores d'amor. III, 334De penyores prou ne tinch. II, 301 .
De petit lo bon Jesùs. III, 1 36.
De porta en porta - trucas a rotes. III, 266.
De puntejar l'harpa d'or. II, 320.
De que li arriba la nit. Ill, 390.
De què ploras? ide què ploras. III, 72.
De i Qui corn Déu I a vostre crit de guerra. III, 46 r .
De sants y santes dolç breviari. II, 240 .
De sobre-! rrooo d'or de la patena. VU, 238.
De tots los sacerdots que hi ha en lo Temple. III, 59 .
De vostra ara en la tarima. II, 222.
Del africà desert en la sortida. Ill, rn4.
Del arbre caygut. III, 401 .
Del bon Jesus al Cor. I, 32.
Del Calvari en lo verger. Il, 34·
Del càlzer de la rosa. Ill, 4 53.
Del Cel en lo viarge. II, 470.
Del Cel perla via. II, 271.
Del ce! un dia en la planicie blarn. VII, 4r.
Del celestial Presoner. II, I 8 5.
Del consol l'ayga divina. III, 260.

533

�BIBLlOGRAPH IE DE YERD.\GUER

534

535

ROBERT Dt.:B01S

Del couvent del Riu Tort en l'abeller. II, 380.
Del cor ignocent y pur. II, 280.
Del herm6s coral de l'Eucaristia. \ Il, 198.
Del Llibre sagrat. III, 481; VII, 485.
Del mar de Catalunya en la ribera. I, 24 5.
Del mar en los abismes. VII, 40 .
Del mon quan ha fet presa, - per set vcgades. II, 205.
Del môn y os gustos. Ill, -t 9 5.
Del monestir ab los monjos. 1, 162.
Del Mont Verge Maria. III, 4 t4.
Del Momseny en la cima, dess6ta la Créu santa. \ I, 438.
Del Nil blav6s en laYerdosa riba. III, u6.
Del Palàu de nosttes Comtes. II, 146.
D 1 pit descomunal. IV, 382.
Del riu de Babilonia en la vorada. 1, 14 5.
Del roseret del amor. 11,300; III, 383.
Del seraf! encarnat per ben escriure. II, 353.
Del Sicomoro a la Font. III, r 38.
Del Vaticà rugeix en l'alta roca. III, 517.
Dcls rius de Babilonia aci a la vora. III, 152.
Dcmari se'n baxa al hort.1, 57.
Dcmunt d'Assîs lo sol se'n va a la posta. II, '431.
Demunt de mon poblet hi ha una capella. IV, 370.
Derrera 1 puig vé la vall. III, 390.
Des de les platges de Barcel6na. VI, 393.
Des del bell dm de lamés alta. serra. VI, 350.
Des que, al rompre del caos la despulla. I, 76.
Des que Cristo nostre pare. VII, 361; VII, 535.
Des qu Jesus ha lligat. Il, 2 r 5.
Des que no copsa exa rosada. II, 257.
Desclouœ volta estrellada. 111, 2 3.
Desde exes altes cimes, i que gran es l'estrellada. I, 4 37.
Desde son trono de gloria. I, ~8.
Dcsitjosa de rebrc a son Espès. VII, 183.

Despullàurne a exemple \"Ostre. III, 405.
Dessota les seves flors. Ill, 398.
Desterrada de la Gloria. I, r 81.
Déu a les ànimcs belles . II, 229.
Déu al fons de tots los càlzers. Hl, 400.
Deu anys renia '1 bon Jcsùs; baxava. Ill, 198.
Déu crià l'aucellet per cantar. II, 29 r.
Déu de pencs y dolors. 11, 310.
Déu del SinaL III, 46.
Déu no t'ha dit quin dia. II, 191.
Déu s'ha format un castel\. II, 256.
Dexa lo và per los vans. III, 400.
Dexàume encara passar. 11, 213.
Dia sens sol, vesprada sens estrelles. Il, 171.
Diamants son los estels. VII, 30.
Digas, oh tu, Farigola que crexcs. \'II, 31 4.
Dihèu-me, Ano lets. VII, 162.
l Dihèu que vinga a pouar. ll, 243.
Dins cada dol or. lll, 28 3.
Oins l'Estable de Bethlèm. Ill, 74.
"Dins son palàude Valldaura. I, 356; IV, 405.
Dintre-l agrari be sentida. II, 2 I 5.
Dimre les ones del il. III, 144.
Diras cada dia. VII, 44 3.
Ditxosa Assis, bella ciutat d'Humbria. Il, 470.
Ditxosa ciutat d'Assis. TI, 358.
Ditxosos los qui ploràu. Ill, 398.
Diu que cra blanca y rossa. I, 425.
Dolç Amor del méu amor. 1II, 387.
Dolç Amor dels meus amors, / de les corones divines. III, 394.
Dolç Amor dcls meus amors, /jo les po. o a \"Ostres pcus. II1, 374Dolç es per mi l'aroma &lt;le les roses. III, 417.
Dolça Catalunya. IV, 373.
Dolça Mare del bon Déu. l, 120; \11, 363.

�ROBERT DUBOfS

Dolça Mare dels Dolors .. II, 201.
Domingo cullia. III, 463; VII, 382.
D6nans, oh Cel, florons de tes estrelles. I, 430.
Donchs com ho fèu, abelletes divines. III, 270.
Donchs hont sou, videta mia? I, 2 5.
Donchs hont va lo trobador. VI, 38r.
Donchs ( què us he fet, superbes abaJies. IV, 286, 348.
Donèume una Crèu o dues. III, 390.
Doni a la Verge Maria. I, 165.
Dormiu en la meva harpa, hymnes de guerra. I, 19.
Drets cantan lo Magnificat los monjos en lo chor. VII, 398.

E
Ella es-morena : demunt de sa testa. VII, 24.
Ella està besant. III, 53.
Empresonat al fons del Tabernacle. VII, 150.
En Amèrica ha niuat. IV, 42~.
En aquest m6n tothom plora. VII, 19.
En aquesta vall de plors. III, 3 77.
En Aquisgràn. IV, 241.
En Barcclona la gran. I, 142.
En cada cor un sa~rari. II, 193.
En cada font de la serra. II, 290.
En eix 111611 confus. III, 486; VII, 4 7 5·
En esta blanca pàgina ( quin nom hi escriuria. II, 267.
En esta font d'ayga clara. II, 188.
En forma, donchs, de pt1ra y blanca rosa. II, 4 5.
En la Judea hi ha un arbre. II, 260.
En la modesta casa de Maria. I,. 158; I, 284.
En la santa Eucaristia. VII, 229.
En la tempesta que passo. III, 391.
En la terra se capgiran. II, 32 3.
En lo bell cim d'aquesta aguda serra. VI, 414.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

En lo breçol de ma vida. II, 279.
En lo desert africà. VII, 33 3.
En lo festi de la Gloria. III, 301.
En lo filat del amor. II, 266.
En lofons de mon no-rès. II, 68.
En lo jardi de l'Esglesia. II, 304.
En lo jardi de Nazareth Maria. III, 234.
En lo mes d'Adar. III, 186.
En lo nùvol que no plora. III, 308.
En lo piset més humil. I, r 9 5.
En los braços de Maria. III, 94.
En llit ample jau lo Nil!. III, r 32.
En mitg d'una plana de cingles reclosa. IV, 433.
En mon llit de tlors. I, 9 r.
En mon pît tinch una llaga. II, 263.
En sa cambreta - de Nazareth. II, 209.
En sa cambreta humil. III, 13; VII, 309.
En son èxtasis un dîa. II, 76.
En terra al home seguir vold ria. II, 2 3 5.
En terra'! sem brar. II, 21 7.
En tos palaus mon esperit hi plora. III, 305.
Enamorat de Jesùs, - cada punt l'ovira. II, 82.
Encara es petit, petit. III, 68.
Encara no se't clou una ferida. III, 3 ro.
Entre dues riberes florides. II, 2 r 5.
Entre les quatre llagues ab gu'ens cnda. II, 250.
Emre'ls arbres de l'illa delitosa. IV, I 5 6.
Entre Maig y Abri!. VII, 151.
Entre mitg de les flors y les estrelles. II, 327.
Era a entrada de fosch. II, 263.
Era al cor de l'hivernada. I, 241.
Era molt rich lo patriarca Job. III, 309.
Era mon cos una llaga. III, 264.
Era nit bruna - quan Vos nasquereu. II, 183.

537

�538

ROBERT DUBOIS

Era tan gran la Crèu de Jesucrist. Ill, 394.
Era un vespre d'Abril, a l'hora bella. I, 362.
Eran dos combatcnts, en crùa guerra. I, 251.
Es de la sabia Heli6polis . Ill, I 12.
Es de nit y nit d'hi.vern . Ill, 212.
Es fora al bosch lo sant Fuster. III, 203.
Es l'amor la dolça corda. li, 190.
Es la taula sagrada bont Jesucrist. VII, 168 .
·Es lo bon Jesùs. m, 253 .
Es lo pecat la llaga antiga y nova. II, 256.
Es plè de fanch lo vas de fimpuresa. II, 319.
Es rosari esgranadis. II, 3I 1.
Es serena la nit y de celistia. Ill, 146.
Es tan berm6s y tan gran . II, 336.
Es un tancar y obrir d'ull. III, 396.
Es una pluja Je roses. III, 402.
Es una pluja suàu. II, 212 .
Es vid detestable. Jll, 509.
Es viurc sens estimar. II, 176.
E coltàu lo que vos diu. 11, 220.
Essent vos Déu in.fi nit. II, 181.
Estant encara en vida. I, 385.
Estant Francesch m6lt abat ut. VII, 65.
Estant Jesus en la Crèu. I, 28r.
Estant lo Rey en son n:clinatori / mon nart dexà sentir la seva
olor. VII, 313 ; II, 223.
Estant lo Rey en son reclinatori / mon nart dexà sentir sa dolça
odor. II, 223; VII, 31 3.
Este! de Barcelona. III, 459.
Estima bé a Jesucrist. III, 394.
Estimala de cor, noble Igualada. VI, 380.
Estrella de nostre dia. VII, 537.
Eularia, oh tu del Cel Filla volguda. U, r52.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

F

Fa cent y cent mil anys que'! Llobregat. I, 4t18.
Fcliç t6t aucéll. VI, 399.
Festejador de la Crèu. III, 39r.
Festiu Rossinyol. I, 4rn.
Fill de la terra dura. II, 312 .
Filles de 1 azar. III, r84.
Fins lo Cel se m'ha ennegrit. II, 337.
Florejat &lt;le cinch ferides. II, 203.
Florida del Maig. VII) 342.
Flors sempre renadiues, des que us fiayro. I, 54.
~Fondre no veus la vanitat humana. II, 2r8.
Fona ha sigut la tempesta. III, 271 .
Fona Judith, oh Maria. II, 228.
rra Joseph de les Llnnties - de Montserrat. I, 309.
Fra Masseo y Sant Francescb. II, 391.
Fra Pacificb algun temps. II, 426 .
Fugint de Vos i que n'he perdut de passos ! Il, 246.
G

Gegant era mon pare, mon a vi també n'era. IV, 413.
Gentil ja passa la Tet. IV, 1 88.
Gentil méu, jo què'r daré. IV, 205.
Gentil Pastoreta. I, 4 r 3.
Gcrmans de Filipincs, rebi yostra corona . I, 267, 444.
Gertrudis n'està malalta. I, 146.
Gloria a Maria. VII, 389.

H
Ha plogut tot lo sant dia. VII, 247Hc perdut tot quant tenîa. II, 299; III, 395.

539

�BIBLlOGHAPHIE DE VERDAGUER

ROBERT DUBOIS

.,,.
He tastat les mels del m6n. III, 386.
He vist les dorze ermites. I, 392.
He vist uns ulls hermosos que'm somreyan. Il, 308.
Herèu de vostres injuries. III, 397.
Herm6s es la Cel. VII, 55.
Hermosa es l'Hostia Santa en l'ostensori. VII, 169.
Hermosa vall, breçol de ma infantesa. IV, 373.
Hermosissima es Lam pegia. IV, 2 1 3.
Heu fet lo m6n amargant. III, 385 .
Heu vist lo cedre altivol, del Liban en la serra. 1, 19 3.
Hi ha al Carmel un gran verger. II, 322.
Hi ha via un arbre herm6s. VII, r S3.
Hont tens lo tresor. VII, 53.

I
Infant6, bell infant6. II, 2 3 I; VII, 273.

J
Ja fà molts anys, los jochs de l'infantesa. IV, 33 3.
Ja fà quinze .anys, desde'l balc6 de sobre . I,· 208.
Ja hi he navegat prou. VII, 2 3.
Ja la nit es menos bruna. Il, 46.
Jaque al premi etern. VU, 45 I.
Jaque Jesi'.1s y Maria. III, 407.
Ja que l'ayga d'aquest mon. Il, 2 I 5.
Ja tmnau ser mon amich. II, 259.
Ja us tinclt dintre de mi, Jesus dolcissim ! VII, 178.
Ja vostra escarpa y martel!. III, 279.
Jacoponi l'advocat. II, 456.
Jesucrist, la Passi6 vostra. I, 4 5 3 ; Ill, 42 r.
Jesucrist nostre Senyor. II, 171.
Jesucrist pujà al Calvari. II, 249.

Jesus a qui estima més. III, 382.
Jestis, abans que'l mirarvos. II, 2q.
Jesus, bon Jesus, amor de ma vida. II, 32-l-Jesus està en son jardi. III, 219.
Jesus fà una llum tan clara. Il, 3 r8.
Jestis, fill de Maria. VII, 206.
Jestis, Jesùs, nom doldssim. III, 417.
Jesùs, Jesùs, oh vida de ma vida. Il, 174.
Jesüs la gloria retreya. I, 276.
J esùs la Cel va dexar. li, r 98.
Jestis, Maria y Joseph . III, 100.
Jesùs me clona dolor. III, 392.
Jesùs no va sens la crèu . II, 276.
Jestis passa per la terra. VI, 404Jesùs pcr esposa vol. II, 53.
Jesus, per vi~itar al pecador. II. 182.
Jestis planta - la Crèu santa. III, 422.
Jesus, puix be viscut en Jo platxeri. III, 280.
Jesus, i que dolç es sufrir. III, 376.
Jesus se-ns entrega. VII, 465 . .
Jesùs, vos fèu corn lo sol. II, 312.
Jesus, vostre dolç servey. II, 332.
Jesus y Maria. VII, 477.
Jesùs y Sant Joan. III, 178.
Jesuset J1ermos. I, 210.
Jo alçava la maneta a les estrelles. Il, 242.
Jo del cami herm6s del Cel. II, 2 50.
J o ciels misteris del san t rosari. III, 24 3.
Jo estimo y sô estimat. 11, 305.
Jo-1 veya de ben aprop. VII, 137.
Jo mirava aquesta nit. VII, 63.
Jo no sé cançons profanes. III, 436; VII, 374.
Jo no us demano pas lo Cel. Ill, 293.
Jo prou voldria estimarv~s. I, 106.

54 1

�542

ROBERT DUBOIS

José una capellera entre lesbranques. II, II.
Jo tenia cinch anys; ana va a estudi. VI, 346.
- Jo tenia un jardinet. II, 192.
Jo us mostro'l cami. III, 32.
Jo veig una rosa vera. IV, 196.
Jo, vil peccador. VII, 521.
Joan de un a un passar los mira. II, 86.
Joan encara somnia. II, 33.
Jonquillo entre les floretes. 11, 273; VII, 32..J..

L
L'afecce ab que Déu nos ama. II, 303.
L'albor plateja ls finestrals de marbres. VII, 139.
L'amor aci a la terra. III, 387.
L'amor del home es una trista gora. II, 3 r r.
L'amor se'n va del m6n; ja no s'hi estima. II, 3I +
L'Amor s'ha fabricat una pres6. II, 176.
L'Anyell divi qui pastura entre-1s lliris. VII, 160.
L'apàstol Sant Pau ho d1u. II, 453.
L'arbre de la Crèu. III, 267.
L'escola del amor es lo Calvari. II, 247.
L'Esglesiaestà, com Jesucrist en l'hort. Il, 35+
L'Esperit Sant en l'ànima reposa. Il, 226.
L'Espos de Marla. III, 57.
L'Estrella. III, 429; VII, 359.
L'Eucaristîa es lo cel començat. VII, r 36.
L'he rrobada en aqueix Cor. 11, 241.
L'he trobada, Jesùs, l'hc ben rrobada. VII, 79.
L'home cerca una Crèu d'or. Ill, 395.
L'home naix per sufrir. III, 398.
L'home pren :.1bans lo fel. Il, 207.
L'infant Jesùs demana pà. ID, 120.
L'infant Jesûs té una crèu d'olivera. 111~ 147.

BrBLIOGRAPHlE DE VEllDAGUER

L'infant Jesùs un mati. YII, 33 5.
La bandera Vos donareu. VI, 355.
La blanca papellona de les prades. II, 271.
La Casa de sanr Joseph. III, 130.
La ciurat de Barcdona. VII, 280.
La comunio que rebo aqui a la terra . Vil, 234La congesta de la serra. I, 212.
La Crèu que m'heu dat. I, 222 ; III, 5r 3 ; VII, 49 5.
La cullica de les Creus. III, 396.
La de vostre front. II, 206.
La diada de Nadal. II, 405.
La fé es l'alba sercna de la Gloria. II, 205.
La fira de Santa Crèu. III, 380.
La flor de mès dolça mel. III, 38 3.
La Bordels joyens d'Assis. II, 361.
La Bor diu a l'atzebara. I, 203.
La font al riu, lo rlu al mar rossola. II, 332.
L-i farta tempesta. III, 35 4.
Lalley obeheix. VII, 48 r.
La llum del jorn engrossa re\"inguda. VII, uLa malaltia que rinch. II, 214; IJI, 390.
La manna que plou. VII, 156.
La mare de Déu. VII, 317.
La menta traydora . II, 279.
L'l Nazareoa gentil. III, 66.
L-i nit de Corpus Christi. VII, 2 39.
La nit de la terra'm cança. II, 334La nit va a donar lo tom. 111, 84.
La passionera crexia. III, 221; VII, 336.
La pena ab que' m coronàu. III, 379.
La plana de Vich. I, 71; II, 387.
La pobrcsa de la Crèu. III, 385.
La poesîa es un aucell del cel. VI, 378.
L-i Poncdla del Desert. U, I 55.

543

�544

ROBERT DUBOIS

La porta del paradîs. Il, 30.

presé del tabernacle. Il, 232.
romeua y lo roméu. I, 301.
Rosa y Eva en la metexa aurora. VII, 71.
santa Crèu es l'arbre de la vida. III, 26 3.
santa Crèu es l'arbre del su pl ici_ Ill, 379.
Santa Eularia barcelonina. VII, 277.
soletat es un cel. III, 90.
tardor / dona tristor. fil, 377.
tardor de la vida se rn'atança. II, 297.
tendror de tos quinze anys- II, 3 r 3.
La terra des de' l cel blau. II, 299_
La terra es un gran Calvari. III, 316.
La terra es una nau. I, 94.
La torrentada ja arriba. 1, 256.
La tortoreta que plora. II, 290.
La tribulaci.6 me vé a visitar. II, 24r.
La tristor es nostra nit. III, 401.
La vall hérm6sa de Vich. VI, 426.
La vana gloria del m6n. III, 396.
La Verge de Montserrat. II, 150.
La Verge Maria. VII, 39r.
La Verge seya un dia. II, 300.
La Verge va cap a Egypte. III, 87; VII, 325.
La veritat del empiri es baxada. Il, 275.
La vila de Sens. VII, 417.
La Volta de Santa Eularia. II, r 53.
La vostra ploma, oh Teresa. H, 305.
Les alegries del Cel. II, r 73; III, 394.
Les a mors de que l'ànima s'a beura. II, 2 r 3.
Les belleses del rn6n s6n lo fullatge. II, 342.
Les colometes volan. I, ro4.
Les dolces alors. II, 220.
Les estones de Cah·ari. HI, 399.
La
La
La
La
La
La
La
La
La
La

BIBLIOGRAPHIE DE , -ERDAGUER

Les estrelletes que' b ulls clouen. II, 262.
Les ferides de la Crèu . III, 391.
Les floretes de la terra. Il, 271.
Les glorioles terrenes. II, 210.
Les gages de Mirmanda, de Vallespir y Alberes. IV, 206.
Les guilles tenen llur càu. III, 124Les ombres fugen de la llum que arriba. VII, 258.
Les pedres del dolor. Ill, 405.
Les penes que passareu al Calva ri. I, 12 3.
Les penes s6n com les ones. III, 398.
Les penes y'ls sufriments. III, 378.
Les que ahir niera□ dolors. III, 3ï6.
Les ~oses del téu jardi. VI, 418.
Les virtutsque perla mén. lII, 385 .
Lo bon Jesùs un mati. III, 22 3.
Lo bon Jesuset / a morir ana va. VII, 1 24Lo bon Jesusets / e-n puja a la vinya. Il, r 86; VII, 269.
Lo cami que fà baxa □ t. I, 349.
Lo campanar corona la capella. II, 222.
Lo castell de ma esperança. 111, 282.
Lo Cel agrada a rots corn la moneda. VII, 56.
Lo Cel estava boyr6s. III, 361 .
Lo Cel que-ns espera. VII, 5 r7.
Lo Cel sospenia. TIi, 70.
Lo comte de Mataplana. VI, 352.
Lo comte Guifre encara d'ira està foll. IV, 22 5.
Lo comte Tallaferro va com lo venc. IV, 180.
Lo con vent es tan petit. II, 409.
Lo Criador amaga. III, 288.
Lo Criador del Cel y de la terra. II, 272 .
Lo Criador del m6n, en lo principi. VII, 67.
Lo despertarse clins l'eterna flama. II, 239.
Lo dexarte, oh rn6n dolent. ll, r97.
Lo dia de Sant Joan. IV, 14r.
REVCE HlSPA N IQCE. B

545

�ROBERT DUBOIS

Lo dia dos d'agost. VII, 409.
Lo Dilmi Uni versai. VII, 348.
Lo diumenge es d'alegrîa. Il, 4-J. 1.
Lo dolent fill a la dolen~a filla. I, 229 .
Lo dolor tot temps. III, 26 r.
Lo ferre fret del méu cor. III, 399.
Lo foch es fet per cremar. II, 4 3.
Lo girassol. VII, 338.
Lo glori6s Sant Francesch / a son dolç Jesûs li prega. II, 4 r 1 .
Lo glori6s Sant Francesch / es una pcdra foguera. II, 408.
Lo jardi de azareth. III, 194.
Lo jonch més humil, quan vé la riuada. lII, 258.
Lo lliri blanch que floria. I, 49 .
Lo !lites l'enclusa. III, 404 .
Lo llop ja es un anyell : anant a pendre. II, 24Lo Maig es passat. VII, 393.
Lo mati de ma infantesa. I, 3 5.
Lo més herm6s dels infants. III, 163; VII, 330.
Lo Messias noy. I, 97 ; III, 51.
Lo méu cor en sa volada. II, 139.
Lo méu cor vos crida. VII, 431.
Lo mistich Anyell. III, 180.
Lo 111611 me creya feliç. III, 30+
Lo Pastor de les estrelles. III, 28.
Lo Patriarca d'Assis / en son niu de la Porciüncula. Il, H3·
Lo Patriarca d'Assis, / sortint de Roma. Il, 384.
Lo que rà la llima al ferro. III, 385.
Lo que jo us doni de pena. II, 190.
Lo Rector de Vilanova. I, 205.
Lo Rey herm6s de Bëthlèn. III, 55 ; VU, 3 22.
Lo rosa.ri de mes penes. II, 199; fil, 275.
Lo rossinyol eutre-ls arbres. VI, 364Lo rossinyol vos cant~ nit y dia. III, 332.
Lo Sao-rament
es l'arbre de la Yida. VII, 228.
h

.,

1318LIOGRAPlllE DE VERDAGUER

Lo sant temple esta plè de gom a gom. VII, 245.
Lo Santissim Sagrament. VU, r8r.
Lo sol encès va a exir sobre l'Egypte. Ill, rn8.
Lo sol ha de sortir del orient. VII, 219.
Lo Ter y lo Fre5er una aspra serra. IV, 367.
Lo timonerde la nau. II, 318.
Lo viril sagrat. VII, 227.
Lo vostre dolç sagrari. II, 2 55.
Los Angels la baxaren . III, 5r r.
Los astres viuen de llum. II, 258.
Los aucellets que penjau lo niu a més altura. II, 316.
Los butiflers diu que arriban. IV, 3 53.
Los dexebles de Francesch. II, 378 .
Los exilats caminan a nit en la foscor. IIT, 98.
Los hàmens miran la cara. II, 32 5.
Los hè&gt;mens que tot ho aman. II, 275.
Los mundans Yan hont se riu. II, 394Los
vols se-n van. VII, 305.
Los pecadors de la terra. III, 352.
Los pensaments que niuan en mon front. II, 179.
Los pensaments que tingui. II, 26r.
Los primers cristians tenfan sols un cor. II, 246.
Los que patiu en esta mar de penes. III, 479.
Los que teniu fam . II, 238.
Los gui anàu perduts. VII, r 99.
Los qui patiu en esta vall de llàgrimes. VII, 9.
Los qui patiu sens consol. III, 395.
Los roserets de la gloria. III, 298.
Los rosers d'aquells jardins. III, 106.
Los terrenals cercan a mors terrenes. II, 175.
Los treballs son les empentes. III, 39r.
Los tres divins Viadors. III, 96; VII, 328 .
Llavis meus, ab noves faules . II, 268 .
Llcrnr que estàs en la terra. III, 3 17.

nu

547

�ROBERT DUBOIS
BIBLIOGRAPHIE DE YERDAGUER

Lli ri de puresa. I, 42 3·
Lliriet florit. II, 2 H·
Lluhir se veya una perla. IV, 375 ·
Lluny de l'ayga 'l peix se mor. II, 326.

M
M'esticb al hostal. VI, 43-2.
M'estime més que'm donèu. III, 385.
M'han dit que partexes, amich: ( donchs, ahont? VI, 434 ·
- M'heu dexat sense corona. II, 339.
Ma ànima vos crida. VII, 526.
Magnifica al Senyor, ànima mia. II, 22.
Mar y vents vos obehexen. II, 217.
Mare del bon Déu . III, 446.
- Mare estimada, dàumela vos. II, 2 30.
Maria al Cel guia. III, 429; VII, 359.
Maria, aurora. III, 439; VII, 377·
Maria, de vostre Cor. II, 222.
Marla es l'Estrella. VII, 491.
Maria, font d'ayga pura. II, 227 .
Maria' ns es mare. I, 395.
Mati primer d'Abril. I, 317.
~ Me dius si tin ch voluntat? II, 213.
Me fèu present cada dia. II, 329; Ill, 3 I 5 ·
Mentres guarnexen l'altar. I, 371.
Mentres Maria breçava· y vestia. I, 178; III, 413; III, 36.
Mentres som ad a la terra. Ill, 38 I.
Mercader del Evangeli . Il, 364.
Mes al tigre del tirà. II, 131.
Mes culpes passades. III, 507; VII, 459.
Mes culpes s6n tantes. VII, 457.
Més d'un clavell hi riu. II, 214Mes esperances florides. II, 207.

Mes no: tu fores la gentil petxina . Il, 1 r7.
Mirant a Jesus en Crèu. III, 407.
Miràu los lliris corn crexen. II, 260.
Mirau mon Cor de pare amorosîssim. I, 1 IO .
Miràula bé, miràula béa la reyna. IV, 418.
Mitg segle fà que pêl mon. VII, 38.
Mogut un jorn d'inspiraci6 suprema. VII, 20.
Malts, a exemple d'Afrodisi. III, I 14.
Malts conquistadors. II, 262.
Mon ànima us crida. VII, 266 .
Mon Cor a Catalunya més s'aferra. II, 270.
Mon cor es un llibre. I, 75.
Mon cor sempre plora . VII, 526.
Mon cor vos somnîa. III, 504; VII, 497.
Mon Deu, l per què dareu ales. II, 218.
Mon Déu, suferta per Vos. III, 392.
Mon front cap a la terra se decanta. II, 309.
Mon nom es Maria. VII, 3 50.
Montanya de Montserrat. I, 304 .
Moreneta n'es la Verge. I, 313; IV, 396.
Moreneta 'n sou. I, 403.
Muntat de tos navilis en l'ala bcnebida. IV, 1 r.

N
N'era un pelegrî. I, 285.
N'es ben plantada, n'es bonicoya. I, 227.
'hi ha un Pastoret - a dalt de la serra. il, 58.
N'hi ha una flor bella. \ II, 34 5.
Naxèu sobre la gebre. II, 341.
ecesito de la Crèu. III, 32r.
Nit de Juny, ~ quantes estrelles. I, 1 54; III, 45 r ; V.II, 27 r.
Nit de Sant SilYestre. I, 29 5.
Niuada de calandries, poetes de ma lerra. I\, 379.

549

�550

ROBERT DUBOIS

Niuet de rossinyols en primavera. IV, 376.
&lt; 1 0 conech ma petitesa. II, 188.
No degueren fugir totes les fades. IV, 349.
No devallà de la Crèu. III, 384.
.1. o digas d'aquesta ayga no beuré. III, 389.
No es gayre ovirador demunt lo mapa. VI, 401.
No les miràu pas, ulls meus / d'aquest m6n les vanes coses.

Vil, 32.
No les mirèu pas, ulls meus / les vanitats de la terra. III, 3 I 3.
No'm cerquèu clins la ciutat. II, 244.
No'm quexo pas de la Crèu. II, 309.
No'n resta més que un bod . III, 126.
No prengas per gula . VII, 499.
No's concedexen consols. III, 404.
No t'adaleres per rès. III, 400 .
No té breçol l'Infant6 de Maria. III, 48.
Nom de Jesùs, nom salvador. II, 176.
Nom doldssim de Maria. II, 286 .
,. ostra ànima's va enriquint. III, 383.
Nostra rah6 es una cega. II, 288.
Nostre Senyor Jesucrist. II, 206.
Nostre Senyor Jesus. VII, 158. ·
rostres dolors son gates que caygueren. III, 284.
Nou Apàstol del amor. Il, 9.
Jou 611s tingui - tot expirant me deya. I) 2 r 8.

0
'

0 lliris de l'estrellada. II, 196.
Oh bon Jesùs amor6s. II, 327.
Oh celestial Poncella. II, 227 .
Oh ciutat de Montpeller. IV, 430.
Oh Coloma perseguida. II, 252.
- Oh coloma sense fel. II, 289 .

BlBLIOGRAPHIE DE YERDAGUER

Oh Crèu, dolcissima Crèu. Il, 287.
Oh Crèu, oh ma dolça Crèu. II, r 9 r.
Oh Déu que 'l méu cor adora. II, 33 r .
Oh dolça Crèu, oh !lit d'or y d'evori . II, r 34.
j Oh dolça obligaciô la d'estiman,os. TI, 321 .
Oh dolcîssima fol lia. II, 55.
Oh fi lles de Si6n, veniul o a veure. III, 3-P ·
Oh fosser, tu sabs hont s6n. II, 169 .
Oh Fuster de azareth . III, 2 JO.
Oh Jesus, en vostre Cor. JI, 248.
Oh Jesûs mon redemptor. II, 276.
Oh Mare de Déu del Mont. IV, 417.
Oh Maria. III, 433 ; VII, 366; VII, 535.
Oh Maria, aquî'm tenîu. II, 293.
Oh Maria, en vostre si. VII, 2r2 .
Oh niu d'amor, oh tàlam de caricies. II, 246.
Oh nom de Jesus, oh nom del méu pare. II, 173.
Oh puntayres de la costa. IV, 324.
Oh ! l quan serà que puga. I, 135.
Oh que es grau ser petit6 l Il, 174.
Oh! i quès'ban fét los anys de la infantesa. VI, 361.
Oh quin somni ha somniat. VII, 187.
i Oh quina dolça alegria. 11, 2 55.
- Oh ri.us que'n baxàu : - &lt;: al cim de la serra. II, 307.
i Oh Sant Felip ! donàunos adjutori. I, 274.
Oh Verge imrnaculada. III, 472 .
Oh Virrey de Catalunya. VII, 230.
Orant una nit Francesch. II, 382.
O,·iro una alta y lluminosa serra. 11, 277.
Oydà, pescadors. II, 194.
Oydà, rosa florida. II, 32,9.

55 1

�552

ROBERT DUBOTS

p
Pare nostre gue estàu en lo Cel. II, 2 59.
Passà ma jovenmt; sobre ma testa. II, 308.
Passan les nits de dolor. III, 383.
Passant pêl pradell. II, 287.
Pasroreta gue pêl prar. VII, 321.
Pêl Calvari amunt. I, 126.
Pêl molinet ja sento rotllarse la cadena. I, ro7.
Pêls camps de la Judea. VII, r46.
Pensa, ànima mia. VU, 479 .
Pensa en ben obrar. III, 490; VII, 453.
Pensant ab vostres martyris. II, JO I.
Per amarguissim plat de llentfes. II, 319.
Per brodar lo vostre nom. II, 285.
Per ceptre d'un rey. VII, 332.
Per copsar una gota de rosada. III, 383.
Per cristià y per devot. VII, 404.
Per ensenyar-nos d'estirnar. VII, 224 .
Pcr entre les branques. I, ror.
Per esborrar mos agravis. III, 294.
Per espargirme al front rosades perles. I, 149.
Per fiorir, oh puliol. II, 3 38.
Per hoot baxa 'l Llobregat. IV, p6.
Per l'ànima, florir es estimar. II, 264Per l'axerit infant de la masia. I, 199.
Perla set que jo tenia. II, 278 .
Per les riberes del Gave . I, r r 6.
Per més llarga que la trobes. IlI, 401.
Per nostre Senyor - los xichs s611 los grans. II, 198.
Per pujar a una alta serra. III, 336.
Per què a les folles d'eura esmaragdines. I, 252.
Per què, castell ciclè&gt;picb, montanya catalana. I, 439.

BlBLIOGRAPlllE DE VERDAGUER

553

Per què Déu ha creat los puigs de marbre. I, 445 ; IV, 436.
Per què '] Déu de la pau permet la guerra? I, 250.
è Per què m'heu fet tan petit. II, 286.
ë Per què té forma de sol. II, 178.
Per qui del m6n se desterra. Il, 187.
Per qui ré l' Amor al Cel. II, 2 5 5.
Per robar sa dolça mel. II, 3or .
Per seguir al bon Jesùs. III, 393.
l Per terrejar en lo m6n. III, 375.
Per tot los dits de Nostra Mare escriuen. VII, 355.
Per tu jo he mort y vullch tornarhi. Il, 295; Ill, 292.
Per un cami sembrat de creus. II, 196; Ill, 302.
Per un forat tenebr6s. I, 324.
Per un regne que Luter. II, 66.
Per veure bé Catalunya. I, 288; IV, 438.
Per vostres mans sagrades. I, 319.
Perque f6s de la mar Barcino filla. II, r 26.
Perque je!&gt;Ùs ha plorat. III, 384.
Perque jo no hi puch segar. II, 322.
Perque miro les estrelles. I, 1p.
Plora Jesucrist. II, 199; Ill, 289 .
Plorau poetes de la patria 1111a. IV, 341.
Pobre entràu en mon pit corn al Estable. VII, 208.
I Pobre J esùs ! ~ qui canta vostra gloria ? Il, 201.
Pobre portas lo vestit. VU, 204.
Pobre viola ! - l'homet calciga. II, I 92.
Poeta misticb . VI, 436.
Portl corona de dotze ermites. I, 397.
Posant les mans en la sagrada feyna. IV, 2 56.
Prenèu Jesüs, lo méu cor. II, 283 .
Pretenent ser esposos de Maria. VII, 402 .
Prop d'hont Puigmal, altissim cloquer de nosrra terra. IV, 3 39.
Prop del riu. Il, 294.
Prou en Orient cercareu lo martyri. Il, 41+

�554

ROBERT DUBOIS

Provi tes aygues un dia. II, 245.
Pugèm, fills de Maria. I, 385.
Puix al cel portàu cor6na. VI, 409.
Puix al remat pexèu. VI, 406.
Puix j ay ! se t'emmena. VII, 471. ·
Puix del Cor de Jesucrist. Il, 243.
Puix dels sants sou breviari . III, 297.
Puix enemichs sôn. VII, 5 11.
Puix es breviari. VII, 487.
Puix es del diable. VII, 437.
Puix floriu corn una rosa. I, 430.
Puix honravau nit y dia. VI, 37 5.
Puix Jesùs vos acompanya. II, 462.
Puix la mida de ma Crèu. III, 388.
Puix la vida vola. III, 497 ; VII, 46 3.
Puix lo Cel vos ha enviat. III, 4 55 ; IV, 400.
Puix no hi ha agonia. VII, 489.
Puix s6 ferre fret. III, 325.
Puix s6u, Pastoreta. III, 441; VII, 369.
Puix un tancar y obrir d'ulls. III, 379.
Purissim Este!. VII, 519.

Q
Quan a l'hora roenta del mirg-dia. VII, 189.
Quan a la copa sagrada. II, 296.
Quan a la Escola Pia. VI, 366.
Quan a la falda't miro de Montjuich seguda. IV, 309.
Quan a Olot jo l'aprenia. IV, 448.
Quan a vostres plantes queya. II, 316.
Quan ab un pèu en la barca. I, 405.
Quan al home vol criar. II, 330.
Quan al tribunal. VII, 449.
Quan anavan los noys de Nazareth. VII, 193.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Quan contcmplo la vostra fesomia. II, 204Quan de la Crèu sagrada. VII, 340.
Quan del grà d'or l'espiga es plena. II, 24 7.
Quan del sol pert la claror. Il, 25 I.
Quan Déu te clava a la Crèu. III, 382.
Quan devalla del cel lo bon Jesùs. VII, r76.
Quan dexe'l sol d'escalfar. II, 320.
Quan eclipsantse lo sol. III, 300.
Quan en son carre flamejant Elles. VII, 226.
Quan encara les aygues no sabia. II, 184.
Quan entre penes te veus. III, 375.
Quan ja de la terra . II, 22 I ; VII, 343.
Quau Jesùs lo Fill de Déu. III, 397.
Quan Jesùs morî. VII, 25 1.
Quan Jesùs torna d'Egypte. III, 174.
Quan jo anava perla mar. VII, 48.
Quan jo era xich, feya castells enlayre. I, 220.
Quan jo era xich, ma crèu era petita. II, 302; Ill, 402.
Quan l'àliga francesa del m6n ja ensenyorida. 1, 376.
Quan l'ànima exposas. VII, 461.
Quan la mare de Déu pujà a la gloria. VII, 41 T.
Quan la mort nos crida. VII, 447.
Quan les floretes riuen. I, 407.
Quan les folles dels arbres. VII, 26.
Quan les primeres plantes s'adornaren. Il, 452.
Quan lo sol surt a la serra/ badan son càlzer les flors. I, ro3.
Quan lo sol surt a la serra, / la poncella del jardî. II, 62.
Quan los juheus lo trobaren. III, 259.
Quan los lliris del jardi. VII, 237.
Quan m'agenollo - vora l'altar. II, 190.
Quan m'apartava de Vos. III, 382.
Quan Maria eus. I, I 5 6.
Quan miro la vostra Crèu. III, 403.
Quan ploro agenollat à vostres peus. II, 3 l 7.

555

�ROBERT DUBOIS

Quan posaren en mon front. III, 281.
Quan se pateix per Jesus / lo goig segueix a la pena. III, 380.
Quan se pateix per Jesus / totes les penes son dolces. III, 377.
Quan son vas d'alabastre Magdalena. II, 49.
Quan vegé lo bon J esus. II, I 3.
Quan veig encendre en la nit bruma. II, 29 r.
Quan veniu a dar conhort. Il, 209:
Quan vens de combregar. VII, 144.
Quan veu l'aurora que brilla. II, 298.
Quan Vos no'n s6u donador. II, 310.
Quant or puch guanyar. III, 488.
Que bé s'està ab Vos aqui. II, 293.
i Que bé s~està, Jesùs, en vostres tabernacles. II, 238.
Que dolça es ta essencia. I, 42 3.
Què es aqueix rîu d'estrelles .. VII, 28.
&lt;Què es la rah6 del home ? Una llenterna. II, 26 5.
&lt;Què es ma dolça amor? II, 328.
Que espigues té'[ camp. II, 224.
Que hermosa n'es la terra. I, 417.
Què hi portas, Nazareth, aqui a la falda. III, 170.
QueJesus fill del Altissim. II, r74Què li dîu al mati lo rossinyol a l'alba. VII, 60.
Què 'ls diuen a les roses les abelles. I, 105.
i Que llarga trobo - jo l'hivernada ! III, 403.
Que n'es de blanca. II, 268.
i Que n'està 'I méu co·r de trist. II, 330.
Que n'hi ha d'ulls envenats. II, 336.
Que rosada, que vermella. VI, 42 3.
Què t'he fet? Jesus te crida. III, 42 5&lt; Què t'he fet, oh vinya impura. III, 42 5.
i Que trista es aquesta vall. 111, 402.
Que tristes s6u, presons de Moreria. III, 459.
Què us darà la terra, Espos. I, I4I.
Qui a Déu estima - sempre es felîç. II, 2 Ir.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Qui al Cel s'encamina. VII, 530.
Qui compta 'ls astres del cel. III, 393.
Qui d'eix m6n aborrible se desterra. III, 268.
Qui del Cel pretinga. VII, 427.
&lt;Qui es aquexa que puja y s'arbora. II, 272.
Qui es eix que acaba de nàxer. II, 355
Qui espera los goigs eterns. III, 387.
Qui ha fet tot lo mal. III, 484 ; VII, 4 3 3&lt;Qui me la clona, oh Espos. II, :p8.
Qui més hi fà, més hi pert. II, 210.
Qui no cerca pas la Crèu. III, 384.
Qui no tastaràles penes. II, 253; III, 188.
Qui pert l'innocencia. VII, 467.
Qui plora sos mals aumenta. III, 387.
i Qui pogués fer una gran voladuria. II, 310.
&lt;Qui son exos cavallers. I, 3 35.
Qui sou, oh Vos, que trobo sempre seguint mos passos. III, 370.
Qui-t baxà dt l'alta cima. VII, 126.
- &lt;Qui t'ensenya exes cançons. II, 288.
Qui té a Jesus en lo cor. III, 396.
Qui tinga set que vinga aci y que bcga. II, 27.
Qui viu sens dolçor. III, 387.
Qui vol veure viu a Balmes. IV, 444.
Quin dolor tan fora mida. III, 299.
&lt;Quin llit voliau, - Jesus amable. II, 341.
Quin martyri tan crudel. VII, 69.
i Quin mirall hi s6 trobat. III, 376.
&lt;Quin monjo dèu predicar. I, 330.
Quin· somni tingué exa nit. I, 22.
Quin somni tingui tan dolç. VI, 39 I.
Quin terr.1trèmol de guerra ! II, 28 3Quina amargô 'ns bas dexat. I, 86.
- &lt;Quina ayga dus, Font Segellada? II, 336.
Qui na casa tan hermosa. III, 175 .

�ROBERT DUBOIS

Quina perla sé ! VII, 14 3.
Quina roda tan ampla y grandiosa. VII, 46.

R
Rebèu exa corona. I, 430.
Recolzim en una canya. III, 32 3.
Reys de Caldea, pastors de Judea. III, 3 6.
Ribera del Ter. III, 446.
Riereta avall baxava una rosa. I, 2 3 3.
Rihent vaig arribarhi. I, 427.
Rosa d'Abril, Morena de la serra. I, 383.
Rosada divina. I, roo.
Roseta's deya l'esposa. I, 258.
Rossa n'es la ginestayre. I, 261 ; VII, 274.
Rossinyol de la boscuria. VI, 39 5.
Rossinyolet que ploras. I, 69.
Rossinyols del méu pahis. IV, 442.

s
S'acaba 'l divendres sant. III; 344S'esborra 'l cami -, isser. II, 2 I 6.
Sabés hont venen calumnies. III, 386.
Sabesseu lo català. IV, 337.
Sabèu per què les estrelles. U, 278.
Sabis del m6n, donchs per què us diuen sabis. II, 202.
Sagrari dd Altissim. III, 448.
Salve, Maria. I, 400.
Salve, Regina. I, 400.
Sanch de Jesùs, des de la Crèu. II, 257.
Sant Domingo de Guzman. II, 42.
Sant Francesch ja té onze apostais. II, 373.
Santa Angela de Foligno. III, 3 18. ,

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

anta Clara està en son llit. II, 4-1-5 •
Santa Cova, santa Cava. II, 178.
Sé que es radar per lo golf. III, 37 5.
Segons lo pecat. VII, -1-39·
Seguiré a mon Estimat. II, 200.
Sense passar pêl gresol. III, 399.
Sense qui m'arnpare. VII, -1-55Sent a Espanya un càntich dolç. II, 57.
Sentint colps de martell dalt del Calvari. II, 203.
Sentint trucar en mon cor. II, 177.
j Senyor, vos m'heu enganyat. II, 303.
Ses galtes hermoses. III, 41 I ; III, 25.
Si a tos peus la terra 's bada. III, 501.
Si ahans guardava ovelles. I, 89.
Si al Cel Yolèm anar. III, -1-76 ; VII, 532.
Si al Cel volèu pu jar. III, 29 r.
Si al ce! vos ne tornàu. VII, 39 3.
Si d'un àngel vols la guia. II, 245.
Si de l'arrel de la pena. III, 3 r 2.
ide la victoria. VII, 503.
Si del foch etern. VII, 435.
Si estimas la Crèu. III, 394.
i Jestis nos ha empobrit. III, 389.
Si jo f6s un aucellet. I, 388.
Si jo pogués estalviarvos penes. II, 189.
Si jo tingués del rossinyol. II, 277.
Si l'ànima perdo. III, 488; VII, 429.
Si 1Cel es lo prèu. VII, 48 3.
Si l'ermita del Mont no té campana. IV, 385.
Si l'or verge's dàs esment. III, 393.
Si '1 vîure t'es dolç. III, 419; VII, 509.
Si llenças la Crèu. III, 399.
i'm donasseu la penyora. II, 3 r3; VII, 2or.
Si'm tira creuetes. III, 350.

559

�560

ROBEIU' DUBOIS

Si mon cor f6s un palà.u. Il, 3 37.
Si n'era un pobre ermità. VII, 407 .
- Si seguiu, filles, mos passas. III, .-1-39; VII, 377 ·
Si't sembla amarch lo ben viure. II, 286.
Si-t vols assentar. VII, 501 .
Si ton cor poguès obrir. Il, 32 I.
c: Si tot f6s aqui alegria. III, 402.
Si una tenda vol. III, 158.
Si us compara a la aurora que esgrana. II, 228.
Si volèu valents de mena. N, 327 .
Si vols bé morî. III, 492.
Si vols pu jar a la gloria. III, 311.
i Si vostre Co:· se m'obris. Il, 248.
Siau nostre escut. Ill, 431; VII, 361.
S6 fil! del Noguera. IV, 346.
Sobre 'l pit del bon Jesùs. II, 50.
Sobre'l pit del Salvador, / Benjami Jel séu amor. II, 71.
Sobre'l pit del Salvador, / corn trobador sobre !'harpa. Il, 95Sol ab Jesùs, oh dolça companyia . II, 191.
Sola cantant y sonant. I, 44.
Soler vos hi estàu a dintre 'l Sagrari. II, 231.
Sols per donarvos la llum . . II, 179.
Solûn se deya per nom. VII, 395.
Somnia veure a Adàm, no'l de la terra. II, I 5.
Somreya morint. Il, 225.
S6n les cimes acimades. II, I 97.
S6n les ones del Mar Roig. III, 400.
S6n les perles del cd blau. III, 320.
Son llenguatges del desterro. VII, 36.
Son, oh J esùs, les cruciferes. Ill, 378.
Sortint de Salèm. Ill, 205.
Sortint de vostra capella. II, 264Sortint, oh Eucaristîa . Il, 169.
Sortiré del tabernacle. II, 204-

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Sota aquell portal humil. III, 128.
Sota l'ala del cel blava y immensa. VII, 75.
Sara. l'arbre sant. I, ro8.
Sota mos pe1.1s la terra a vuy tombeja. Il, 195.
S6ta una branca. VI, 388.
Sovint, sovint solo pèrdrem. l, 50.
Suara, a tall de poncella. II, 309 .
Sufrir per Vos es de lley. II, 294Surt ab son Infant. III, 230.
Surt de Gènova 'I Colom . I, 292 .

T
També plora 'l comte Jofrc. I, 3 51.
Tan bon punt el] ha expirat. II, 434.
Tan &lt;lepressa caminava. III, 322.
Té &lt;lues palmes veres. III, 201.
Te hermoseja qui'r rualdiu . III, 386.
Té lo Cel un vestit blau. Il, 266.
Te pion del ce! o't brota &lt;le la terra. IV, 320.
Tendre, gemat, fresquivol. VII, 3 I 5.
Tenen forma de Crèu. III, 327.
Terebinte, vostres rames. Il, 229.
Texim per Maria. I, 420.
Tinch en mon cor una pobra cadira. II, 168.
Ton front abaxa coronat d'estrelles. VII~ r2t.
Toma a bon cami. VII, 505.
Torna a solcb l'ayga del Nil. III, I 34.
Tot arbre fruyter de l'horta. VII, 174.
Tot dorm en la masia nit enlia. II, 121.
Tot entrant al monument. I, 121.
Tor fent sa via - cap al Calvari. III, 319 .
Tot fugint Maria a Egîpte. I, 29.
Tot ho ha perdut. I, 197.
REVCE 1/ISPAA/Ql,-E . B

36

�ROBERT DUBOIS

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Tot ho he perdut, lo nom y la riquesa. III, 303.
Tot orant passa los dies. I, 338.
Tot pensant ab qui es ma gloria. II, 306.
Tot plorant lo bon Jesùs. II, 237.
Tot plorant vingui a la vida. III, 377·
Tot sol dintre'l sagrari jo sospiro. I, 237.
Tota la llum vé del sol. II, 429.
Tota sola, donchs, bont va. Il, 124.
Totes les penes son dolces. III, 400.
Tothom cerca la llum d'una lluherna. II, 284.
Tots los carrers s6n d'amargura. II, 202.
Tots s611 invitats. VII, 515.
Transformat en harpa dolça. II, 47 ·
Tria-1 roure més bell de tes campanyes. VI, 420.
Tristes lo rn6n; la vida transitoria. I, 274.
Trobador de Catalunya. VII, 5I.
. Trobi un aucell arrupit. II~ 332.
Trucàu y se us obrirà. Il, 24 5.
Tu que culls rahims de fel. II, 292.
Tu que enfangat en l'humana desferra. II, 218.
Tu que'm vens del pit sagrat. Il, 319Tu que sant desitjas ser. III, 39r.
Tu que vas per lo verger. III, 277.

u
Ulis del bon Jesùs, miràume. II, 33 3·
Un Angel del Altîssim. III, 466.
Un Angelet .he vist. Il, 297.
Un anyellet arribà a l'Establia. III, 44·
Un arbre hi ha al Cayre. II, 29.
Un aucell de sa niuada. Il, 396.
Un cap al vespre de Desembre, a la bora.
Un cistell de flors. Ill, 141.

III, r 5•

Un desitg nit y dia m'esperona. VII, 82.
Un dexeble de Francesch. II, 450.
Un dia a la mort diguf. II, 243.
Un dia a punta d'alba, sorrint de les matines. IV, 422.
Un dia al verger Maria s'esqueya. VII, 307.
Un dia d'Abril. III, 295.
Un dia del méu pare en la vessana. II, 306.
Un dia ja ploravaavergonyida. II, 257.
Un dia'! bon Jesùs. III, 148.
Un dia mos pensarnents. II, 3 r8.
Un &lt;lia somnii que era una abella. VII, 17.
Un jove marxant d'Assis. IL 369.
Un mati jo l'.he perdut. VII, 220.
Un monjo del Cister en son cenobi. VII, 414.
Un niu de rossinyols en 111011 cor nia. II, 210.
Un pagès hi hà al Empordà. I, 214 .
Un penitent del desert / trobà un home que rnoria. I, 85.
Un penitent del desert / va perdre a Jesüs un dia. VII, 400.
Un pobret penitent. Vll, 412.
Un roser blanch floreix. Ill, 324.
Un vol d'infantons. III, 188.
Un vol de colom.etes. VII, 233.
Una amorosa estrella. VII, 127.
Una ànima que plora sens consol. II, 185.
Una ànima sens amors. II, 325.
Una barca de Marsella. IV, 420.
Una crèu m'ha regalada. II, 261.
Una crèu rn'beu dada avuy. III, 40 5.
Una estella &lt;le la Crèu. III, 38r.
U na nina de vuyt anys, - plora que plora. I, 2 3 5.
Una sarment hi ha al Calvari. II, 237.
Una ,·egada era un rey. IV, 343.
U na viu&lt;la Yella y po bra. I, 2 3I.
Una volta al any. III, 143.

�ROBERT DUBOIS

Una volta nasquereu a Bethlèm. II, I 73 ·
Uns diuen que s6 baxat. III, 285.

V
Va l'Apôstol del amor. II, 398.
Vé del patir. III, 375.
Vell que t'ajups cap a terra. III, 338.
Venim d'Orient. III, 34.
Veniu a ma presencia. l, 248; ill, 474; VII, 528.
Venfo a Mi, mon Cor a tots convida. III, 479.
Veniu a mi tots, - nos diu la Crèu Santa. III, 326.
Venîu, Jesus, a cremar. II, 321.
Veniu, pecadors. III, 43 I ; VII, 361.
Veniu Sol, Solet. II, 334.
Venluhi tots al cel d'aquesta vida. II, 248.
Verge del Roure. VI, 388.
Verge, en vostre Desposori. II, 324.
Verge Marîa, Estrella dela mar. II, 223.
Vèrgens y sants, oh cignes que volàu. VII, 50.
Vés, ad6bala, Francesch. II, 375.
Veu la hidra del infetn. Il, 64.
Veu passar la figura macilenta. II, 36.
Veu passar sauta Teresa. Il, 60.
Veubi un novici fervent. II, 72.
Veùsela aqui; miràu sa gegantina altura. IV, 170.
Veyèume aqui, Senyor, a vostres plantes. III, 356.
Vich, oh reyna de Mc,ntanya. IV, 4r 1.
Vina a penitencia. VII, 52 3.
Vina, 'm diuen sovint veus de sirena. Il, 200.
Visca Lle6, Vicari del Altissim ! III, 5 I 7.
Viudeta-s queda Valencia. VI, 373.
Volàu, mos somnis, volàu. Il, 177.
~ Volèu anar a la Gloria? III, 401.

BIBLIOGRAPHIE DE VERDAGUER

Volguereu fer testament. II, 233.
l Vols cullir en l'alegria? III, 376.
&lt;'. Vols ser feliç ? III, 399.
Voltada de raigs d'or. VII, 209.
Voltada de turons, c berta y franca. IV, 35 r.
Vora la rnar de Lusitania, un dia. IV, 19.
Vara la mar hi ha un samuari. II, 2 r 1.
Vora un riuet de Judea. I, 64.
Vara voreta'l riu . I, 128.
Vos al rossinyol divi. VII, 123.
Vos cri da à la Gloria. III, 4 53.
Vos en Canà de Galilea un dia. VII, 232.
Vos faig del enamorat. II, 274.
Vos l'ensarmenta un roser de garlanda. II, 2 30.
Vos sou del Sant Esperit. II, 227.
Vos sou la divina Ayrola. II, 224.
Vos sou la Terra sagrada. II, 229.
Vos sou lo sagrat Navili. II, 219.
Vos tornaré dexar, Jesus dokissim? I, 265.
Vostra amor es sense mida. Ir, 172.
Vostra corona d'espines. II, 188.
Vostre blau mantell es gran. IY, 308.
l Vostres abelles hont son volades. V, 34.
Vosrres braços, oh Maria. II, 172.
Vullch sembrar bons pensaments. Il, 169.

y
Y veu un àngel que \'Ola. II, 44.

�LA DEMEUllE DE LASTA 'OSA

UNE DESCRIPTION l ÉDITE DE LA DEMEURE
DE

DON VI NCENC IO JUAN DE LAST A N O SA

li y a deux ans, mon attention avait été retenue par les manuscrits 187271s et
187274s de la Biblioteca Nacional de Madrid, relatifs à la demeure que Don
Vinccncio Juan de Last::mosa (1607-1684) possédait à Huesca. On y trouve en
effet des renseignements très curieux sur le palais dont ce Mécène aragonais,
protecteur des lettres et des arts, avait, à force de patience et d'argent, fait un
véritable musée que les étrangers mi::me venaient visiter. lncidcmmem, dans
un article de la Revue ·des Pyré11ùs (T. XXIII, 1911) intitulé A,itiquaires d'a11frefois, j'avais eu l'occasion d'esquisser la physionomie de ce grand seigneur,
qui mériterait d'être pris comme centre d'une étude où revivraient les Pelliccr,
les Xiniénez de Urréa, les Andrés de Uztarroz, les comtes de Guimerâ et tant
d'autres infatigables érudits aragonais, de la première moitié du xvu• siècle,
dont les noms sont aujourd'hui tombés dans un injuste oubli. J'avais utilisé,
pour cette esquisse, les notes prises dans le second de ces manuscrits. Le
premier, intitulé 1'."arrariO!l ile loque le paso d Don Vi11re11te fua11 de Lastauosa ti
15 de Octubre del mio r662 ron 1111 Religioso docto y grabe, vient d'être publié
par D. Ricardo del Arco 1 d'après une copie assez exacte faite par Latassa et
conservée à la Bibliothèque de Huesca.
Le second est incomplet, et sans titre, car le début a disparu : ce n'est
qu'un fragment d'un ouvrage beaucoup plus considérable, puisqu'il n'en reste
que les pages 102-149, cette dernière fi11issant au milieu d'une phrase. La
pagination semble contemporaine du manuscrit.
Nous ne pouvons que conjecturer ce que contenaient les feuillets qui nous
manquent : c'était, selon toute apparence, la description de l'extérieur du
palais, puis des appartements du rez-de-chaussée et du premier étage. La

1. En partie dans un opuscule intitulé : Do,z Vi11wzcio ]11a11 dt Lasta11osa.
Ap1111tes bio-bibliogrâjfros (Huesca, 1911), et surtout dans un second: Mâs datos
sobre D. Vinu11cio ]11a11 de Lastanosa (Huesra, 1912). ll n'y manque qu'une
courte liste d'ouvrages de la Bibliothèque de Lastanosa. J'ai pu me rendre
compte à Madrid de l'exactitude de la copie de Latassa.

page I02 commence en effet au milieu de la description de la 24• pièce du
premier étage; puis on passe à la 25• et dernière, et l'~uteur invite ses lecteurs
à le suivre au second étage où se trouvaient la Bibl iotbêque et la Collrctio11
d',1r111es dont il commence la visite sous le titre de : La Ires cosas mas Si11uulares
que tienne la Casa de Lasta11osa eu este atio de 1639. I1 est intéressant de :emarquer que ce document nous donne une date précise, et qu'il est antérieur de
2 3 ans à la .l\',1rrncio11.
La troisième des merveilles du palais est l'étang, qui égayait les jardins, et
par lequel finit l'énumération Jcs splendeurs de la maison; iI semble peu probable en effet qu'il manque un grand nombre de feuillets après la page 149,
car cette dernière finit au milieu de la liste des visiteurs éminents qui
avaient visité le palais et des appré.ciations flatteuses dans lesquelles ils résumaient leur impression .
Le manuscrit .:st complété par un certain nombre de plans qui permettent
de se rendre i;nieux compte de la disposition des bâtiments et des jardins.
Il ressort des expressions de l'auteur que cc document a été dicté par Lastanosa qui y parle de lui-même à la première personne : mais il a été recopié.
par un scribe ignorant, qui ne comprenait pas ce qu'il écri,•ait et dont toute
l'attention semble avoir été absorbée par le soin qu' il mettait à tracer ks
lettres; le style est fort incorrect, les phrases donnent la sensation d'avoir été
improvisées; elles sont surchargées d'incidentes et d't!pithétes qui les rendent
souvent difficiles à comprendre. Quoi qu' il en soit, la physionomie de Lastanosa avec sa bonhomie ~ouriante, sa courtoisie, sou désir d'obliger, s'y manifeste à d1aque page, soit qu'il se plaise à rappeler les merveilles de. son« Palais
du rire », de cette « pien de hurlas » où l'on devait s'attarder Yolonti crs, soit
qu'il explique que sa demeure est accessible à tous, ou qu'il s'offre à fournir
des graines rares aux amateurs de fleurs; â chaque ligne éclate la naïve satisfaction qu'il éprouve devant toutes ces belles choses qu'il ne se lasse pas de
qualifier de très belles, « hermosas, mui bcrmosas, hcrmosisimas, » et dont
il ne néglige pas de rappeler la valeur marchande, moins par vanité que pour
les faire plus eltactement apprécier. « Ces instniments de physique ont coùté
tant à Paris; cette statue fut payée td prix à Naples, ce tableau telle somme
à Venise. » Cette description, si pcll littéraire, offre un grand intérêt pour
l'histoire d'un livre fameux, le Criticou de Baltasar Gracian. Ce dernier fut en \
effet !'écrivain favori de Lastanosa, qui poussa l'adrniration jusqu'à publier à
ses frais la plupart des œuvres du célèbre Jésuite. En récompense, Gracian
consacre un des chapitres du Critico1z à la description des Prodiges de Salastano
(anagramme de Lastauosa) •. On y retrouve, sous forme allégorique, toutes les

I.

Critiro11 . Parte II, Crisi 11.

�568

LA DEMEURE

DE LASTANOSA

merveilles de la fameuse demeure. Si, en entrant dans le jardin, Critilo et
Andrenio entendent siffler le fabuleux basilic, c'est que Lastauosa se flattait de
posséder un specimen empaillé de cet animal et que, dans une des salles de
son musée, des automates r.:présent:mt des fauves ou des reptiles faisaient
entendre leurs cris ou leurs sifflements. On en pourrait citer dix autres
exemples ; je me contenterai de signaler le rapprochement qui s'impose entre
!'Ile a~ l'I111111ortalité décrite à la fin du roman, et l'ilot qui se dressait au milieu
de l'Etang dom Lastanosa se montre si fier. Cela seul suffirait à rendre intéressant ce manuscrit · mais on v trouve encore nùlle détails précieux : ici une
lettre inédite de Ch;rles-Quin~, lit, une autre de Don Bernardino Fcrnande1.
de Velasco, connétable de Castille; plus loin c'est l'attestation d'un séjour de
Gaston d'Orléans à Huesca, de deux séjours de Philippe IV à son retour de
Catalogne, etc ... sans compter quelques problèmes que soulève le texte : par
exemple quel est ce Michcl-Angelin qui est au service de Lastanosa comme
sculpteur? que sont devenues ses œuvres ? que faut-il entendre par ces statues
de « cha,·ol • » dont il était l'auteur? Je laisse aux archtlologues le soin de
répondre à ces questions et de faire revivre la somptueuse demeure de Lastanosa : il me suffit, pour le moment, d'avoir fait connaitre cc curieux document
et d'en assurer la conservation.
En le reproduisant j'ai respecté l'orthographe incorrecte du copiste ; mais
j'ai dû créer entièrement la ponctuation, sans me flatter toutefois d'avoir toujours réussi à couper les phrases où elles doivent l'être.
A. COSTER .

mas; en la puerta que entra desde esta a la quinta Pieza del
mediod ia tiene Pilastras de Marmol so las quab ay dos Chicos
de lo mismo, sobre una basa, asidos a un sarmieoto que tiene
hubas; en el otro lado, en otra basa ay otro, y, en un manto que
le cuelga del hombro, lleua tres perrillos, y la madre de los
Perrillos Io ase del manto : figura Admirable. E □ trase por esta
Puerta a la quinta Pieza de esta Abitacion y vigesima quinta de
este primer Suelo.

MANUSCRIT

18727 4S

DE LA BrnLIOTECA NACIOK.,L DE MADRID.

"
tiene esta Pieza una Colgadura de flandcs mui Rica
con l!rmosos colores; los balcones tienen quatro cristales quat ro
palmos de altos y zinco de largos, piotados en ellos bellisimos
Paises para que, como las demas bentanas, tengan ese adorno

1. L'expression de " carton dado de charol n semble indiquer que, par
d1arol, Lastanosa désigne un vernis. Le mot cb,1rol ne se trouve pas dans
Covarrubias.

Piez.a 25
Esta es la ultima que corre por las que van por la parte de
fuera de la Torre de He[r lcules azia el mediodia: es hermosisima
y es la que ocupan las seüoras de esta casa. Tiene tres balcones
al mediodia, muy dorades y hermosos, con segundas Puertas de
chrisrales, como los demas, y porque, aunque es grande, este
mas abrigada. Esta Pie::za lkgo a merezer la ocupara en el
tiempo que adelaote se dira el Sr Rey Phelipe quarto. Es su colgadura de darnascos berdes, con galones y franxas de oro; quatro
mesas de piedra mui Rica, con mur ricos escaparates sobre ellas,
y doze laminas mui ricas de diferentes santos. A la parte del
Pooieote tiene la Pieza un Retrete o tocador, todo hecho de
Cbarol y espexos, todo el con una fuente en medio, de marmot
blanquisimo, Iaspe roxo y verde : en la Pila que se mantiene el
agua para labarse, un conduto, para que no acaue de llenarse de
agua que con un larro becha una hermosa Ninfa que esta sobre
la fuente; ay un tocador muy rico; adelante se ablara de el ;
tiene Puerca este retrete para una galeria que cruza roda la casa
por la Parte del Poniente, con vista a los Jardines por sobre las
casas de los lardineros, Pintada toda ella de Monterias mui bien
hechas : al cauo de ella ay otra ermosa foente que con muchos
adornos sale de la pared y coxc el agua una Pila de !aspe mui
hermosa. Aqui acauan las veinte y seis piezas que ocupao el
Primer suelo de esta Casa que agrada mucha a Naturales y estranxeros, lo primera por las vistas Ue las ventanas, los muchos ador-

�LA DEMEURE DE LASTANOSA

nos de colgaduras y Pinturas, fuentes, mesas tambien, de varias y
bien brunidas pied ras; pero lo que mas a gustado a muchos es.
la pieza. de las hurlas, donde ai tanto que ver en figuras de
hombres, fieras y Aves, que a sido para todos imbencion nuena .
Los Estra(n]xeros dizen prueuan mal las fuentes por los quartos,
porque bienen las paredes padeciendo desde los fundamentos, por
vien hechos que èSten los cooductos, y que de muchos Palacios
1 las an quita&lt;lo porque arruinauan las Paredes.
En la otra plana se seiialara las lineas que se tiraron para hazer
los fundamentos, para que los inteligente[s] bean lo que es : son
solo las lineas de la media. Casa.
Las dos mitades de la casa forman esta figura. Pues hauemos
dado fin a lo que hai en el primer suelo subiremos al segundo,
que auu ay mas que admirar, y ablarc de Libros y Armas, los
dos Polos del Mundo.

1,;,.,,

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Jcm/1~

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3a.

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Las tres Cosas mas Singulares que tiene la Casa de Lastauosa
m esteaiîo de 16;9.

(j) ,_;&gt;
::; 11,,,

LA LlBRERlA

tiene zinco Piezas grandes, tres al Poniente y dos al mediodia,
y ai en ellas 80 estantes, todosc on puertas de Lienzos pintados
de fabulas, cerrados con llaue porque esten los libros guardados
del polrn, y de algunos Curiosos que los quieren sin gastar las
Sumas que me han Costa.do. Hazen, cerrados, una vista Hermosa
por ser las pinturas de gran mano, y a mas tienen los Estantes
encima estatuas de algunos Hombres Sabios, y entre una y otra
dos Iarras de bucaro, Seis palmos de al tas, con flores artificiales;
y detras de esto, porque no se \"ea el blanco de la pared, un
lienzo·de lo ancho del estante hasta llegar arriva, pintadas en ellos
las fachadas de las mexores Ciudades de la Europa; y sobre los
estantes de Matematicas y Astrologia los Instrnmentos de estas

:Yut&gt;fo 7, G

1-o~~, de.

E,rw./41
.,)

w ?.ml.i

or11n1

Plan d'une moitié de la demeure de Lastaoosa.

L~

�LA DEMEURE

DE LAST AN OSA

573

manuescritos en los mismos Idiomas, doctissin:os, noticiosos,
antiquisimos y Pasmosos.
Aora, Se hara Relacion par maior de las E[s]tatuas, Piedras,
Medallas, y otras curiosidades que adornan la libreria y piezas
Colaterales.

Pieza r•.
Tiene la Ymagen de Ch[rJisto, estatura naturel, de quien nos
biene la Ciencia y todos los bienes ; a sus dos Lados su Madre y
San Juan (todos hechos en Napoles, que todo esta dicho)
Adbogados y Sen.ores mios de cuanto Posseo y de todo lo
½riado. Esta tambien San Bicente (la misma estatura) hecho por
la misma mano, homa de Huesca su Gloriosisima Patria,
Patron y Seùor mio por siempre. j Amen! Costaron en apoles
I 24 doblones.

Estaltws mas Peque,ïas.

(Jw"'- L
..)

'()rl(,nJ
Plan des deux moiti~s de la demeure de Lastanosa.

faculrndes, que me costaron en Paris I 58 doblones. Tienen los
80 e.c;cantes 6698 Cuerpos de libros (los mas de folio Patente,
enquadernacion de Paris) de todas facultades, y historicos, en
latin, Castellano, frances, Italiano y Griego, con muchas Papeles

Huna Alazena Con dos Cristales ( 6 palmas de largos, 5 de
anchos) que, puestos a lo largo hazen la Vrna de 12 palmas, y
dentro toda la Pasion de Christo, de figuras de zera deuotissimas; dos laminas de bronce con sus zeraduras sobre los cristales: en la una pintada la Ascension, y en la otra la Adoracion.
Esta Vrna ocupa su puesto a los Pies de Christo, Maria y San
Inan sobre uno mesa de Lapizlazu li, con dos Dragon es de Alambre
dorados a fuego y esmaltados; con 1o que, debax.o de un dose] de
terciopelo carnesi con frangas de oro, se halla ocupado aquel
puesto desde el pauimento al techo: alajas clignas del Pa[la ]cio Real :
assi lo digeron Siempre todos los que las han visto; y yo estoi
pronto a seruir a mi Rei con· esto y todo lo demas que poseo.
Esta a una esquina San large, a Cauallo, sobre la Sierpe; tan
hermoso el Santo y el Cauallo coma temible ella: hechos de
Mazoneria, dorados y estofados, figuras de estatura natural estas
y las que se sigen. A la otra San Tiago, pisando su Cauallo las
cauezas coronadas de unos Moros que !&gt;Îrven de basa a su Cauallo.

�LA DEMEURE

DE LASTANOSA

A la otra San Martin partiendo la Capa con Christo, y a la otra
San Lorenzo, a cauallo, con dalmatica, atropellando Infieles;
todas de un tamaîio, doradas y estofadas. Los t&gt;stantes de esta
pieza estan las puertas pintadas de historias Sagradas, correspondientes a los demas adornos y a los libros que en los estantes hay;
porque Dios merece el Primer Lugar.

de tres formas a q uien se mira en cl a difcrentes distancias; porque, a la regular, haze una Cara grande pero hermosa; un paso
mas apartado, mayor y mui fea; y otro paso mas lexos mui
peq~eJÎa, linda y Caueza abaxo; cogiendolo en la mano, y
pon1endola al Sol, imbiando el reflexo a cierso distancia, encien:ie
toda Cosa Combustible, y, de noche, Puesta una vela delante de
el embia el reflexo tan lexos que a mas de 50 pasos, se leera un
pape!.
Ay otro espexo prolongado que, mirado perpinticularmente (sic)
haze una Carn etica, seca, larga, y Mazilenta; colgado el cristal
por la parte que es prolongado, la haze al contrario, porque la
haze redonda, llena y de buena color; seis pasos apartados de el
colgado par esta parte, un Enano perfectisirno; colgado por la
parte que es largo, a menos distancia de tres pa~os haze una
figura tan estrecha y larga que es un traslado de Don Quixote.
Ay otro en Obalo perfecto, que, mirado a distancia proporcionada haze uoa cara vieu con una zicatriz en el carillo
drecho, grandissima nariz, con una barruga en ella, y gra~
Cauallcte, el ojo hizquierdo torzido, puesto de arriva abaxo, al
contrario del otro ; y lo que peor llevan las Mugeres es unas
rever[en Jdissimas barvas que las aca\'an de Hermosear; y, im pacientes de verse tan trocadas, pagan el metamorfosis con infini tas
maldiciones, al que lo hizo, su avilidad, al que lo cornpro, y a
mi porque lo tengo: este pi el de arriva, al Sol no embian
ningun reflexo.
Ay otro en Obalo prolongado con quatro zercillas a la circunferencia, porque, colgado en cada una de ellas, representa diferente figura. Puesto en la zercilla del un estremo prolonaado
b
l
haze la cara en triangula en esta forma: la barua la una punta, los
oxos y cexas en linea azia las otras dos pumas; puesto por el lado
opuesto haze los Carillos con dos balsas, y la frente en puma, y
si fea la una, tanto o mas la otra.
Colgado en una de las otras dos cerzillas haze la nariz mui
roma y rernangada acia la frente, la cara corta y ancha, los oxos

574

Piez.a

2•.

Tiene las Estatuas sigientes: Hercules luchando con el Gigante
de T(r]inacria, que son tres montes turnulo de su ~arandeza '· el
mismo a orra esquina con la Ydra de Siete cauezas; el rnismo
a otra, matando al Leon Nemeo; el mismo a _otra matando el
Puerco de Calidonia, estaturas de 12 palmas de Carton dado de
charol, tan terrible el por lo Valiente como espantables ellas par
su fiereza, tan imitado el natural, que apenas pueden mirarse sin
temor; y eran tales que me Merecieron la honrra de que me
escriuiera una Cana el Sr Duque de Orleans, pidiendome los
diseîios de estas y otras Esta tuas de las que auia en mi casa; su
data en Paris a 4 deluniode r63r. Y Su Alteza me imbio dos
Leones azecinados, de los maiores que tengo, coma se bera
quando se hable de ellos. ·

ùts mas Pequ.eiias.
Huna Vrna, 8 palmas de larga, 4 de alta, con sus dos Cristales; dentro el bano de Diana con sus Ninfas, de zera, figum, de
media bara, roui Hermosas, en una bien imitada fuente con sus
Penascos, Arboles y florestas; cosa en fin en que se esmero el
Primor, mui agradable a la vista; sobre una mesa de laspe sobre
dos Sirenas mui bien encarnadas y doradas; Sobre la Vrna el Dias
Cupido, de Marmol blanquissimo, durmiendo sobre la aljaua.
Hai tambien 4 espejos que me dio el Serenisimo Sr Duque de
Orleans; ,iue el huno, Sin quitarlo de donde esta puesto, haze

575

�DE LAST AN OSA

LA DEMEURE

cuatro dedos de largos, dos tumores a las dos sienes, como los
dos punos, que nos seruiran de alforxas debaxo las quixadas baxas
de la opuesta cara.
La Opuesta tiene lo dicho en la parte baxa de las quixadas,
la voca grande, con gran cauallete la nariz, de forma que cubre,
casi, la punta parte del ]abi.o ; los ox.os como los otros mui largos,
las cexas lunto el pelo ; que todo haze una como se puede discurir de cara tambien pintada ; el lleua infinidad de maldiciones
coni.o los otros, pero ellos estan roui luzidos. Dias los libre de
Pi[eJdra, que hara mas estrago que las maldiciones ; ellos son
mas di:;graciados que los que siempre mienten.
Ay tambien otra alazena, quatro palmas y medio de alta y
8 de larga, y cubiertas las paredes de ella de espexos mui
unidos; el p;mimento es un Iardin mui Hernioso, con mucha
variedad de florecillas, plantas, arboles y fuentes, y, a los dos
rincones, dos penascos con dos pedazos de Mar : en el uno
desnuda y encadenada Andromeda, que quiere comerla el Monstruo marino, y que la Libra Perseo en su cauallo alado ; al otro
rincon Anxelica desnuda 1 y atada a otro penasco, para que otro
Monstro Marino la comiera ; y Peleando Rugero con el, la quiere
librar; y unas por su belleza, por la Valentia otras, la[s] otras por
su fiereza, todas son est[at]uas primorosisimas, y, corna estas y
la florida Ysla que abrazan los dos brazos de Mar, nos los repiten
los espexos, haze todo una armonia que embelesa la vista.
Esta alazena tiene por puertas dos laminas de Bronze, pintada
en la una buna Batalla en que ban de vencida las Amazonas,
y otra Batalla en la otra puerta, en que ban vencidas las tropas
de Dar:io; y, Prisioneras la Muger y las hijas de Dario, las presentan los Soldados a Alexandra : la una y la otra de mucbo
p[r]ecio.
Sobre esta alazena, sentados en dos Penascos, Venus y Adonis
de Charol, figuras de seis palmos bermosisimas : esta sobre una
mesa de Iaspe, sobre dos Leones de mazoneria admirablemente
hechos.

577

Hai una Arquimesa hecha de metal, con dos grifos que la
sostienen ; en la tapa que es de una pi[ e]za, seis palmos y medio
de larga, tres y medio de ancha ( es lamina del propio metal),
pintada [sic] en ella el Robo de Proserpina ; a los dos lados,
asidos a la arquimesa dos Satiros, de la estatura de hombres, y
en las manos libres una Alabarda : son de charol; y de lo mismo
el Rovo de Elena y destruccion de troya sobre ella, de figuras de
tres palmos Hermosisimas; y dentro de la Arquimesa quatro mil
ochocientas y noueinta y zinco monedas .de oro, grandes y
pequenas, que, entre rodas, pesan dos arrobas veinte y seis
libras, de muchas de los Emperadores Romanos y Griegos, seis
Ydolos, de piedras no conocidas los quatro, y los dos el uno de
porfido, el otro de serpentina, pero tan feos coma las al mas de los
que les tributavan adoracion : lamentable Zegedad [sic] tener por
Dioses figuras de animales. j La misericordia del Altissimo de a
todos el verdadero conocimiento ! De estos y otros que tengo se
dira adelante las formas, las naciones que los adoraron, por
donde los tuve y quanto Costaron, las canas en los idiornas que
estan, y deuaxo de cada una la traduction en el nuestro.
Adviertese que en las piezas clichas, y las que estan por dezir,
devaxo de las mas baxas tablas asta el Suelo esta lleno de casas
curiosisirnas naturales y artificiales, criadas y hechas en las
quatro partes de el Mundo, que, si se vbieran de relatar por
menudo, hauia mucho que escriuir, y asi solo digo que de
gueuds de Abestruz, otras Aves y Pescados, los ay tantos que
pasan de doscientos, y [enJel mas pequeno cauen zinco libras de
agua, y, en el que mas, &lt;liez. Todos tienen las Cascaras fuertes,
algunos mui blancas, otros no tanto, pero todos lisas que parecen
ua piedra mui brunida ; la cascara mas delgada de ellos tiene el
recio de un real de a ocho, el que mas, coma dos.

Aez.a 3•.
En esta pieza aprenden todos ·10s animales a espantar con sus
REVUE HISPANIQUE.

B

�LA DEMEURE

DE LASTANOSA

bien j mitadas fierezas, y, con ciertos artificios, quai brama, quai
ruxe y quai silva : agui ay Serpientes, Dragones, Leones, Leopardos, Grifos, Elefontes, Rinozerontes, Camellos, Panteras,
Tigres, Osos, Labos, Cocodrillos, todo de Charol, dado el
ve[r Juiz del color corespondiente a cada uno ; y aunque a la
vista son espantables, hacen que se alaue a Dios que crio tanta
variedad de cosas sujetas al hombre.
Ay buna alazena de Cosa_s preciosas del Mar, en caracoles y
conchas, todo de la Madre de la perla, unos guarnecidos de
Plata, y otros sin guarnezer, segun las hechuras de ellos, pero
los mas Sin a,·er Sacudido la-s perlas, como en ellos se ve ; tiene
doze palmos de alta; tiene por pies dos delfines de metal, dorados y esmaltados de verde, y sob[rje ella dos sirenas de Charol,
-Hermosissimas, los medios Cuerpos de Muxeres hermosissimas,
bièn , enca[ rJnados con los Cauellos dorados, los otros medios,
que son colas de Pescados, dorados y ben.les, ymitando el color
de ellas quanta es posible.
Ay una arquimesa que sustentan dos Agilas de bronze dorado;
la tapa e_s de maclera, pintada una lamina de Monteria con
muchos cazadores y muchas fieras con variedad de modos de
i cogerlas vivas ; encima tres ramos, o arbolitos de coral que
todos pesan quareint:t :y seis libras, maior el de medio que el de
-los lados ; y dentro la arquimesa zinco mil y setecientas monedas
de Plata de antes que los Romanos binieran a Espaîia, co11 caracteres hebreos y fenicios las mil, las demas del tiempo del Senado
de Roma, y las mas de los primeros Ernperadores ; de estas !
las de Oro las mas son duplicadas, que las separare pai:a lm
dando a los Curiosos : pesan las clichas monedas tres ai:robas
&lt;liez y nueue libras. En rnedio de las Aguilas que siruen de p~es
ay dos Y &lt;lolos que binieron de la florida, tan feos quanto no
puede esplicarse; son una ban de altos, de piedra transparente,
de col or del vino blanco, y mui l ijera, tanto que entre los dos
no pesan &lt;liez libras. Al formarlos se coaoze quisieron forrnar
bom bres, con rostros feisimos ; en su lugar se; pondran las for-

mas de estos, y de todos los demas, quienes y de donde los
traxeron, lo largo y recio.

579

Piez_a 4•.
En esta Pieza ay una Alazena que Casi todo lo que ay en ella
lo dio el Senor Emperador Carlos quinto a la Sefiora D011a
Maria Iuana de Ribas y Silva, mi tercera Abuela, muger de
Iuan Lastanosa, Maiordomo de la Serenisima Seîiora D'ona Maria
de Austria, Reyna ViuJa de Vngria y He[r]mana de nuestro Sefior
el dicho Emperador; y fue loque su Magestad la dio, y esta en
la Alazena : dos seruicios de mesa, uno de China, pintadas
admirables fabulas, cuatro dozenas de platos grandes, una dozena
de fuentes, seis Iarros, dos dozen~s de escudillas, ocho Saluillas
con una dozena de basos cada una, todo de la misrna pintura,
todo admirable por lo bien trauaxado y rico.
Otro servicio todo de Benturina, que se compone de veinte y
quatro platos, otras tantas escudillas, seis fuentes, quaî:ro Iarros
de diferentes hechuras, una fuente onda, para lauar las manos, y
ùna escriuania con una mesa mediana de lapizlazuli, pies y tç:,do ;
alaxas riquisimas por su materia y forma, cle manera que lo que
menos valia eran dos Salvillas, con media dozena de vasos cada
una, grandemente hechas, una docena de Cucharas y otra de
tenedores, todo de oro, con una carta de su Magestad para clicha
Senora, cuia copia se pone.
Carta de la Cesarea y Catolica Md del Sr Emperador D.
Carlos V. " Doiia Maria de Rivas, el Duque de Saxonia me ha
dado esas bagillas para mi mesa, y no son, por su delicadeza,
para la mesa de un Soldado, y mui propias para la êle una Dama;
y deuiendo en fuerza de hombre honrrado ser agradecido al
hospedaxe que, quando estauamos en Espana, me hizisteis- en
Monzon., os embio el regalo todo entero, como me ha benido,
Sin tomar mas que essa espada que embio para Vuestro Esposo
luan Lastanosa; en cambio de las que me emvia de los Generales

�LA DEMEURE

DE LAST A_NOSA

de francia. Me auisareis si ha llegado t0do sano, que tendre
ousto de que nada se aia rompida. Se que bais mucho a cazar;
~ürad sean buenos dias, porque ese pais de flandes es destemplado. Tambien he tomada para mi quatro Cauallos. Dias os
guarde. Praga i Marza, a 20 de 1541.
·
Carlos Emperador. "

mal quien dize : cc El que ba a Huesca y no ve Casa de Lastan[ o ]sa no ve cosa », porque diria mejor : cc Quien va a Huesca y
no vela casa de Lastanosa dexa de ver quanta tiene el Mundo &gt;&gt;.
Ay remito a V. S., para que ponga entre las muchas que tiene,
doscientas y zinquenta monedas de oro, las mas modernas d·e
Tiberia Cesar, de Plata; van trescientas y veinte y zinco; mi
Padre las guardaua; no se de donde las huvo; aqui estan archivadas y nadie las ue; ay seran vistas de muchas naturales y
Estrangeros. Embio para la Armeria essa Cota de Armas hecha
de redecilla de Yerro, cubierta con guarniciones de otra de oro,
red primorosisima ; el escudo de azero Colado con los blasones
de su Real Casa; que todo lo gano el dia que lo hizo Prisioncro al Duque de Saxonia el Excelentisimo Conde de Baradin
caballero del Toyson, General de la C_avalleria de Don Fernando
de Austria Rey de Boemia, Natural de Monzon en el Reyno de
Aragon, llamado Don Pedro Lastanosa, hermano del Bisabuelo
de V. S. cuios papeles, y los· del gran Padre de V. S. no ojala se
hubieran perdido, lo unos por la distancia, lo otros en el Mar,
y asi por la razon clicha deue estar esta armadura con las que
V. S. tiene dadas por los Reies a los Antecesores de V. S. Doy
mi palabra de bolver a ver esos portentos con el animo de estar
dos meses : si alguna moneda llegase a mi mano, con mucho
gusto la recogere. Dios guarde a V. S. muchos anas. Madrid a
8 de Abril de 1636.
Afectisimo Amigo de V. S. el Condestable. "

Esta esta alacena Sobre dos Leones darados, y cada una tiene
un mundo en la mano y un rotulo en la boca que dize : " Est~
y el otro son de Carlos. " Ay aqui ~n arquimesa en que ha1
monedas de ara, Plata y cabre, mas bien trauaxadas, de muchas
de los Emperadores Ramanos ..·Pesan las de oro doze libras zi_nco
anzas; ay quatrocientas y veinte y dos. Las de _Plata pesan vemte
y seis libràs y Son seiscientas y tres. Es una lamina la tapa. de la
arquimesa en que esta pintada la (ragua de. Bulcano, admirablemente pintada : Bulcano tiene en las tenazas_ una armadura, y los
dos fieras Cic[l]opes, Esterope y Brontes, arndando a martillar,
v muchas armaduras colgadas en la oficina; otros andan con el
Carbon otros en las manchas otros en 0tra fragua tirando Plan'
.
.
chas y en medio las dos fraguas, pintada una targeta, escnto en
ella : ;, Sin cesar punto nos haze trauaxar Don Carlos V. " Es
mui Rica aunque no huviera venido por la mano que vino, que
fue la del Exmo S' Don Bernardino Fernandez de Velasco Condestable de Castilla y Leon, como se bera en la siguiente Carta.
" Amigo y Sen.or mio, pasmado de hauer visto las _gra_n~ezas
de la Casa de V. S. tanto en libros como en alaxas Riqms1mas,
Alacenas, E[s]tatuas, pjnturas, Monedas, Armas, Iardines, Grutas,
Estanques, que· me pareze que en los quinze dias que estube en
la Casa de V. S. siei:µpre vi casas nuevas en todas las ostentosas
piezas de tan Magestuosa casa, que goze po~o por estarnos lo mas
en la Librerra donde auia tanto que adm1rar, que aun en hun
Monarca fuera casa de gran empeno Iuntar tal Cumulo de
casas de tan remotas partes, pues aun para solo los portes. se
abra consumido muchas millares de doblones, par lo que d1ze

581

Hai en esta pieza, en el mexor puesto de elh, un grande dosel
de terciopelo con franxas de oro y devaxo de el la E[s]tatua del
Sr Emperador Carlos V, puesto a ca[ uaJllo, estatura regular, de
Charol, las quatro partes del Mundo de Muxeres Ermosisimas
arudilladas : cada una tiene una tarxeta que ofrezen con un mapa
y un rotulo, que va par sobre las quatro tarxetas, que 'dize :
cc A ser mas Campafi.eras rifi.eramos por ser de las primeras. &gt;&gt;
Ai tambien doze estatuas, tambi[e]n de Charol, fabulosas, mucho

�DE LASTA. 'OSA
LA Dt::ME RE

mas pece1ias !sir], pero hermosas. Las demas curiosid:ides son
muchas y es largo el Rclatarlas todas.

Pie::._a f".
Ticne la siguiente una arquimesa de euano y marfil con doze
gauetas : en la primera ciento y diez y seis zafiros mui brillantes
y hermos! os], con las cauezas de los emperadores de Constantinopla las mas, las menas de los de Roma.
2 a gaueta : tiene veinte y dos diamantes en los quatro de ellos,
esta la Caueza de anta Elena, porque estan estas letras
ELE TA .A. G.; en seis de ellos que al parezer son de la Empcratriz faustina, pues esta su nombre y estas lerras FA\ STINA.
S. A. G. T. Los otros son mas pequenos; tienen algunas letras;
no puede leerse nada. Ay en ella a mas de &lt;lichas pie&lt;lras que
estan en su cagita muchas cosas curiosas del Mar y estraordinanas.
3" gaueta : ay dos esmeraldas de Tiberio Cesar; esta su efigie
de medio Cuerpo, y escrito en la una Tiverius C. A. S. G. X.
y en la otra Tiberius .1. A. P. 1. ; ocho amatistas; en tres de ellas
esta el Emperador Comodo, de medio Cuerpo, y escrito Cornodus .I. S. A. en la una, en las otras Comodus .A. F. R. y Cornodus .F. R. A. S.
Ay cres Iacintos escrito en ellos Caligula .A. . G. P. y en
media un Ramo de L,urel, esto en el uno, y en los dos dize
Caligula .R. l. X. 1. en medio otro ramo de laure!. Ay quarra
Rubies, esculpido eron de media cuerpo, y por orla 1 ERO
. A. C. S. I. Ai veinte i tres topacios, de diferentes Emperadores
y Emperat[rlizes, de media cuerpo doze; las orlas tienen las
mismas letras, algunas mas, otras menas ; las onze no tienen
mas que las cauezas coronadas de laure! : las acompa1ian dos
lagartillos de esmeralda prodixiosamente trauaxados ; Iuntos los
do forman un Ioielito tan grande coma un rcal de a quatro, y
escrito en el cuerpo de uno Claudia Agusta, alaxa &lt;ligna de ser de

una Emperatriz. Ay &lt;los Aguilas imperiales de un Zafiro, escrito
en cl pecho de ella faustina ', deuaxo cl nombre, estas dos
letra[s ], S. A. Ay mas un pcdazo de cristal congelado, y dentro
de el congelada una lagartixa, todo una Pieza, hobra que solo
pu&lt;lo hazer la 'aturaleza. Ay dos Zafiros mui claros del aradario de un deciocheno, con una caueza coronada de laurel, ; por
orla estas lctras OCTAVIAi VS .I.A. M. R. Ay asta ciento mas
que no se que son aunque mui hermosas, rodas sin letras, pero
grauadas en cllas algunas Cauezas, Coronas de laurel, ramas de
~livo; en otras una Palma, en otras un Cieruo, todas de ermosis1mos colores, cosa mui deleitable a la vista.
En tres gauerns iguientes ay dos mil Camafeos de rnui varias
colores, esculpidos en ellos los rnedios cuerpos de muchas de los
Emperidores Romanos, con sus nombres por orla, en otras Palmas, Laureles, Ciervos, las dos Aguilas, Delfines, coco[dlrillos.
Ay quatro gauetas de pedazos de minerales de diferentes metales y pied ras preciosas, como se sige : una tiene seis pedazos
como cl puûo, y quatro algo mas pequenos, en ellos se ben las
be~as del oro, _recias 1~ que mas corna una paxa. Salen por a[g]ugenllos del m1smo mmeral que es una piedra blanca, y mui
f~erte : quedan las venas del oro al romperse el minerai, pedarnos largos que tendran el largo como tendria el recio la parte
de pciia que al golpe salto; y no codas las venas las sueltan los
a[g]ugeros de la peiia, que cambien sc lleua porciones por loque
es menester desacerla mucho para s:icarlo toùo; tengo sacado de
los misrnos pedazos que eran mayorcs quatro barrillas que pesan
\·einte y dos onzas y un quarto, y tengo en pedazos de venas que
no he hecho fundir doze onzas y dos quartas .
El minerai de Plata cs tambien blanco, y fuerte la da(?) coma
el del oro : tengo en venas ocho onzas y en barrillas quareinta;
son los pedazos de minerai catorze.
Ay en los minerales, tanto en los de oro coma en los de Plata
'
muchas pedazos de venas que dan al separarse algun pedazo quai
un dedo largo, quai dos algunos mas y algunos menos: por esto
4

�LA DEMEURE

DE LASTA1{0SA

los tengo pesados, y pesan los de oro &lt;liez y nueve libras zinco
onzas y tres quartas; los de plata pesan veinte y zinco li bras
y siete onzas.
Ay tres pedazos de mineral de diamantes : es pefia durisima,
piedra blanca y estan metidos dentro de ella a pedazos los diamantes que aun en bruro muestran sus luzes. Hize serrar aigunos pedazos con unas sierras pequeiias bien rempladas, y mojandolas con sangre de cordera serrava un hombre al dia auo no
medio dedo ; ernbiome un pedazo de las tres el Sr Duque de
Orleans con_otro pedazo de todos los que se sigen, deuiendo a su
Alteza muchas fou[o ]res, y mucho de lo que tengo. Pesades los
tres pedazos pesan zinco libras quatro onzas dos arienzos; y en
una cagita treinta diamantes labrados : no son yguales en el grandario, pero los an tasado los Plateros en esta forma; 6 a cinco pesos; ro a doze; 8 a veinte y zinco; 4 a zincueota; r ciento; I cieoto
y treinta pesos. Se entiende que los precios es por cada uoo. Ay
quatro pedazos de minerai de Rubis, piedra blanc:1 no tan fuerte
coma la de arriva : estan metidos coma los diamantes, se sieran
mas aprisa, y se uen mui roxos entra la piedra; sacan las luzes
travaxados: tengo ciento de ellos, los zinquenta tasados par ziento
y doze pesos, los treinta y dos en novei[ n]ta pesos, los &lt;liez
ochenta, los ocho ciento pesos. Es un pedazo de los &lt;lichas de
dicho Sefior Duque; pesao las quatro piedras siete li bras seis
onzas; son unos de Color mui enzendido, otros menos.
Ay zinco pedazos de mineral de Esmeralda, pei'ia mui dura y
blanca : estan en la peiia como las otras; se uen a trechos las
Esmeraldas ; cuesta mucho de serrar; he sacado de ellas Zinquenta
tasadas unas con otras por doscieotos pesos: otras veinte esmeraldas por ziento y doze, 8 mas por ciento y ochenta pesos. Pesan
los minerales onze libras y siete onzas. Tiene parte cl Sr Duque.
El precio de ellos aqui se entiende por todas, segun a su gradario.
Ay dos pedazos de minerai de zafiros fortisimo : tambien de
estos ai claros coma los diamantes, otros tiran algo al azul zeleste,

pero clarisimo : tengo de ellos treinta, los doze tasados a quatro
pesos cada uno, los ocho a siete cada uno, y los diez a doze pesos
cada uno. Pesao los minerales doze libras y rres on7,as. Imbiome
el uno el Sen.or Duque.
Ay de topacios, Iacintos y otras piedras; de estas aun no . be
sacado ninguna : se ve loque son, algo diferentes los Colores de
los minerales.
Las de mas gauetas estan llenas de curiosidades hecbas de oro,
de Plata, de Piedras, caracolitos de mar, conchitas, y cosas raras
del occeano y mediterraneo, ya naturales, ya anificiales.
Ay sobre la Arquimesa una arquita de Yerro : en ella ay tres
pedazos de la Pied.ra Yman, el mas pequefio como un gran membrillo, las otras mayores, y la una mas que la otra, y a los lado[s
de la arquilla dos tinaxitas de Bucaro, zinco palmos de a_ltas; esta
sobre una mesa de lapizlazuli que susteotan dos Monsrruos marinos. Ay estatuas algunas de Pi[e]dra : estas son pequefias: ai
dos Zentauros de Charol grandes, quatro Diosas de charol muy
Ermosas: luno, Venus, Minerva y Palas. Ay muchos caracoles
marinas de madre de perla, maiores que cauezas de hombres,
y diferentes figuras ; dos arbolitos de Coral, el uno quatro palmos
alto, el otro poco menos ; 8 Idolos de pied ra desconozida. El que
es mas alto no llega a tres palmos : se ablara de ellos a su
tiempo.
Por la puerta que sale de esta pieza, que guardan los dos Centaures con dos clauas, se entra en una pieza llamada de los Emperadores, por estar rodeada de muchos de ellos. Es redonda, con
ana media naranxa bien pintada : deuaxo de ella los Emperadores,
y debaxo de ellos dos estantes en media luna a cres estancias
cada uno ; y a las dos maoos para dexar franca la puerta y ventana; en estos Estantes ay a zinco tablas en cada uno, y en ios
seis treima. De todas ocupan las quatro airas Ios papeles y libros
de mi casa y de otras que bon recaido en ella : en las tablas bajas
ay muchisimas casas curiosisimas, del Mar de las unas y las
otras Yndias. Pues entre otras cosas ai mas de ciento y sesenta

J

�586

LA DEMEURE

DE LASTANOSA

cocos, el mas pecefio como un buen melon : de estos la maior
parte estan labrados; los demas esran dentro sus cascaras, abiertas por un lado, para que se bea, estos mas gra( n]des, porque la
cascara tiene mas de dos dedos de recia ; estas y otras muchas
curiosidades estan por deuaxo los estantes para que todo este
ocupado; colgado de una cuerda que baxa de la media naranxa
esta colgado un Basilisco azezinado; diomelo el Sr Duque de Orleans, que a no ser por su Alteza y otros Senores no me era posible el aber luntado tantas cosas que con razon se pasman quantos
las ven, y la compostura de ellas, tanto que todos alaban a Dios
criador de todo.
A la mano drecha de esta pieza ay una estancia para tomar
el Sol, mui bien pintada y la brada con agatas y . otras esquisitas
piedras, y espexos; tiene dos diuisiones en forma de dos capillas
con sus bouedas que estan cubiertas rodas de conchas de muchos
generos, pero todas de la madre de la perla, guarnecidos los arcos
de lo mismo y espexos: desde la mano yzquierda empieza una
Gruta, frente de las bentanas del medodia, donde se uen por
aqudlos peüascos todo genero de animales y quareinta cueuas
de Santos ; estos son de metal porque corne estan al agua, Sèan
durables; pero son primorosamente baciadas. Aqui da fin la
Libreria y sus agregados, 'en donde no solo se labra el entendimie[ nJto, pero muchisimo de lo escrito se ve por experiencia.
Dexanse de poner muchas curiosidades, por no cansar al Letor:
ai se veran, que a nadie se niega la entrada.
Razon sera tengan su lugar Jas Armas, despnes de las Letras,
porque sin ellas el baliente no sera mas que hun Leon; con ellas
sera dos.

Picas, cien partesanas. Sobre los cstaotes ay dos Leones azezinados, dos tigres, un Leopardo, tres Panteras, todo animales fierisimos, tamuien azezinados que ni aun las pieles no han perdido
nada. Embiome dos panteras el Sr Duque de Orleans; colgadas
en el techo ay diez vanderas de Moros con dos cauezas con sus
tocas, y en medio de las dos en arauigo dize : " Para siempre. "
Sobre lo escrito una Salamandra. Son todas de una telilla mui
delgada, y no es lino, Seda ni !ana : ay entre ellas colgado un
Puerco espin . Lo[s]demas arcabuces estan baxo los estantes.

A

RMERIA

1·'

Piez.a.

Tiene veinte estantes, a veinte y zinco alcabuzes, que todos
son mil : denaxo los estantes, tendidas en el suelo, quatrocientas

2°

Piez_a .

Tiene los mismos estantcs, los mismos alcabuzes, doscientas
picas, cien alabardas : sobre los estantes un Leon, un tigre, dos
Osas, dos Xaualis y dos cauezas de Elefantes, colgadas en el
techo beinte banderas de Moros y turcos, las catorze, unas con
medias lunas, y otras con animales, y Seis un turco Pintado
dandole con el pie a un Mundo.

J" Pieza.
T iene doscientas Ballestas con sus alxauas Ilenas de flechas,
cien Mosquetes con sus fiascos y horquillas, zinquenta armaduras
enteras de los pies a la Caueza, mui vien labradas, puestas en la
Pared como si fueran hombres vestidos de modo que dan miedo,
pues tienen todos levantadas las viseras y puestas dentro caras de
carton. Tiene cada uno su escudo mui lustroso, labrado, y una
rosa en media con una punta de un palmo, doradas Rosa y
punta al fuego, y cada uno la espada colgada en Ja manopla; ay
dos cauezas de Rinozerontes tan grandes como las maiores
tin axas; en media una de elefante maior que las clichas, dos
cocodrillos imviados por el S• Duque de Orleans, doze vanderas
colgadas en el techo, como las &lt;lichas, y ocho galapagos, una
bara anchas las couchas, y la que menos no le faltan tres dedos,

�588

LA DEMEURE

DE LASTANOSA

y zinco palmas por lo largo. Las cauezas son como melones
grandes : los traxeros, de Y ndias ; pasa la mas pecena tres arrovas
ocho libras.

una cagilla de plata coma un caùoncito la Saeta con que los Moros
mataron al Rey Don Sancho en esta Ciudad, entrandosela por la
escotadura baxo el brazo drecho, suceso que aun aora puede
llorarlo Huesca.
Esta el pufü\! de el Rei don Pedro de Aragon, con el quai_ se
corto los dedos, porque, estando enoxado quiso romper con
el el libro de los fueros de este Reino de Aragon : esta su nombre
grauado en el, es de marfil el puno, labrado de oro ; la oxa es dos
palmas larga, ancha dos dedos, mui grauada~ con oro rebutido
en el azero, y en medio dize : cc Soi de don Pedro Rey de
Aragon."

4• Fiez.a.

Tiene zinquenta hombres armadas como los dichos : ay cien
alabard:is, cien arcos, sus arpones llenos de flechas, muchas armas
antiguas y raras; pero lo mexor que ai es una alazena en que
se guardan las armas y armaduras siguientes del Rei Don Iaime
de Aragon, llamado el conquistador, grabado en el Peto con oro
lo sigiente : cc Iacobus Rex Aragonis. " Esta toda entera, sino la
manopla izqu[i]erda·; en el escudo esta sobre el azero pintado con
esmalte una Cruz roxa.
Ay otra que el Senor Emperador Carlos V llevava el dia que
entro en Tunez y la dio a Iuan Lastanosa, mi terzer Abuelo : es
entera ; esta primorosamente trabaxada, y grauada con oro todos
los remates de las piezas, sin quitar de ella sino una corona que
lleuava por remate la zelada.
Ay otra del Sen.or Rey Don Pedro llamado el Cruel en Castilla : es mui pesada; no tiene mas grauazon que en el peto :
"Petrus, Rex Castele ». Tiene escudo y espada, grauado en la
oxa su nombre. Ay otra"del Conde de Trastamara, Hermano del
dicho Rei don Pedro, y que despues le sucedio : esta mas bien travaxada, mas ligera, y mas grauada, porque en el peto dize: "Enrique Conde de Trastamara ", y todos los filetes de oro. La
espada dize lo mismo, y el tragico puna! que lo hizo Rey. Esta
en la hoja su nombre como en lo de mas. Su Escudo lleua
grauado de oro el raio de Iupiter.
Ay otra mas curiosa que todas; dize en ella : " Enrrique de
Valois. " Tiene grauazones de oro y esmalte. El escudo tiene una
orla en medio, y dentro dize : " Valois". Y vio con ellas el
Sr Emperador Carlos V a luan Lastanosa, y dixo : " Iuan, las
Armas de francia tienen pazes con el Turco, y asi no podeis
8clear con ellas; os pondreis las que ayer traxe a Tu nez. Esta en

De El Sr Don Phelippe 3°
Ay un alfange guarnecido de oro, y muchos diamantes, que
su Magestad dio a mi Padre Iuan Agustin Lastanosa, General
de sus Galeras, es alaxa de mucho precio.

De Francisco

1°

de Francia.

Ay dos espadas de mucho valor: el puiïo guarnezido de oro
y para guardar la mano dos conchas de pescado delgadas, mui
claras y fortisimas : diolas su Magestad en Paris a Iuan Lastanosa
mi te[r]cero Abuelo, estando imbiado del S. Emperador Carlos V.

De Soliman Emperador De los T11rcos.
Ay dos alfanges primorosisimos y ricos. porque los pmios
son de oro y varias piedras preciosas y medicinales, tanto que,
tomandolos en la mano, instantaneamente se siente en el brazo
mucha mas que doblada fuerza; una ropa talar con mangas de
Padre Agustino, de esquisitas plumas y perlas, con una red de
oro por brazos y cuerpo, por aforro es :irmadura arto fuerte; un
adrezo de Cauallo con mucho correaxe cubierto de madre de la
perla engastada en oro; un turvante prirnorosisimo con faxa de

�DE LASTAlliOSA

590

LA DEMEURE

red [d]e oro 'pedreria, con una media Luna mui resplandecicnte;
pero no conozen los Plateros de que metal es, ni de las Picdras
conozen mas que las esmeraldas y ruvis; las que ay de estos dos
generos dizen que Yaldran cien doblones, y doscientos la redezilla que guardar la caueza. Esto dio Maomet Soliman a Pedro
Lastanosa, estando en Consrnntinopla por Embaxador de el Rey
de Boemia y Hungria el Sr Don Fernando de Austria, que fuc
Emperadordespues de su Hermano el gran Carlos , al que sirvio,
asta que en una Batalla murio mui lleno de Honores, pues lo
bizo Conde, General, Embaxador y le dio el Toison. Dicho
Pedro Lastanosa fuc natural de Monzon y Hermano de luan mi
tercer Abuclo.
Reyes moros de Espa,ïa.
Ay trcs alfanges de cres Reyes de Granada, grauados en las
ox:as con oro sus nombres; ai dos de Reyes de Toledo, dos de
Reyes de Cordo,·a, tres de Reyes de euilla, uno de un Rey de
Iaen, otro d.! un Rey de Alroeria; ay de estos mui buenos, pero
no mui Ricos : algunos tienen en las bainas algunas planchirns
de oro; todos mui curiosos, y mas fuertes que ricos.
Lo que Coresponde a Ca11allos.

Ay en esta alazena Yei;1te adrezos de Cauallos; los corespondientes a las annaduras clichas son mui ricos porque todo cl
coreage esta cubierto de bronzes dorades, y esmaltados con admiracion; los otros adrezos estan tarnbien cubiertos de metal &lt;lorado,
pero con menos esmalte ; ai estriuos corespondieotes, dorades y
csmaltados, sumamente ricos, en especial los del . Emperador
Carlos V, y los de el gran Turco. En esta pieza ai variedad de
animales fierisimos, pues es justo que la mayor soveruia rinda
vasallage a cosa que lleuo nue[sjtro Gran Emperador. Ay dos
Leones mui grandes, tres Tigres, des Panteras, dos Leopardos,
dos Galapagos tan grandes como mas que medianas mesas. En el

59 1

techo ai veinte y quatro banderas de Turcos y Moros de delg~das y esquisitas telas con cauezas de Moros, · algunas' animales
pintad~s, y en_ arauigo escrito : " Para siem pre "; de estas las
ocho t1enen pmtadas en ellas una cola de cauallo y estas son
mui aprcciadas entre los Turcos, porque siemp:e que el gran
Turco nombra un gran visir, le da una de ellas.
5• Pie,a.
. Tiene esta cien sillas de cauallos con todo lo que nczesitan,
sm f~ltar la mas minima correa, estriuos, cspuelas; tres mil y
&lt;losc1cntos fiascos para los Mosqu[eJtes y Alcabuzcs; otras mucbas
armas antiguas, Yallestas, partesanas, mazas, y ocras.

6• Pie;_a.
Esta es en la que se guar&lt;lan las cosas que sirvcn en la Campana como son &lt;loscicnta tiendas, cien morralcs para corner los
eau[a]llos, dos mil y quinientas mochilas para los oldados;
camas, mui bucnas y mui comodas, seis de veinte que ai : es el
colchon de cada una dos grandes vaquetas que bicn cosida una y
otra se llcnan de aire, que es el que sirve de mullido v vien
inch.atlas queda una vaqueta tres palmas apartada de la ~t;a, que
es c1erto que, aunquc se duerme en el aire, se duerme mexor
que en la mas mullida pluma.
Aqui acava la Armeria, que asi esta como la Libreria a pasmado a quantas naturalcs y Estrangeros las an bisto; y aunque
muchas estrangeros en los Palacios de algunos Prinzipes an visto
mucho, pero todos combienen en que an bisto en algunos muchas de las cosas que ai agui, pcro que en ninguno tantas
Iuntas, de forma que a merecido la fama de ellas que muchas
Poderosos Prinzipes de remotas tierras aian venido a verlas, y
entre ellos basta por exemple un • Duque de Orleans a quien
deui la honrra de venir desconozido con condicion que solo yo

•

�59 2

LA DEMEURE

lo hauia de sa ver; me honrro su Alteza mes y medio y para
honrrarme ma~ me permitio fuera siruiendole Asta Paris, y me
alegre de ver las gra[ nJdezas de su Palacio, y me hizo ber los del
Rey y las grandezas de aquella gran Corte. De otro mas Poderoso
Principe ablaremos en su lugar.
AoRA SE ABLARA DE LOS IARDINES, FUENTES, EsTANQUES,
EsT ATUAS Y PINTURAS.

Tienen su entrada por el patio Prinzipal de la casa asta una
gran puerta que sirue de entrada a otra Calle que ba al estanque
principal.
Primera Calle : tiene ochenta pasos de larga, ocho de Ancha :
tiene sus paredes con zinco rexas por cada lado de Yerro, para que
por ellas se vean unos l~rdines que el uno sirve para la avitacio~
de los entresuelos, y el otro para la abitaciôn del Verano, mUI
ermosos, rodeadas las paredes de ellos de Naranxos y limones
que al abrigo dè la casa se mantienen, y ai en ellos muchas quadros de varias y esquisitas flores de los generos que se allan en
Francia, Ytalia, y Ynglaterra. La calle que diuide estas lardines
esta entre rexa y rexa, pintada admirablemente y con vellos
colores una fabula de tanta mentida Deidad como nos cuentan
los Poetas. Esta calle remata en la &lt;licha puerta que esta adornada con mui buenas pilastras de piedra y sobre dos vâsas mui
bien hechas, tam bien de pied ra, dos grandes Salvaxes ( que aunque de piedra no son tan pesados como los otros), estan guardando la ·puerta con dos grandes mazas muy nudosas. Son estatuas mui bien hechas.
Los dos Jardines dichos no tienen el Largo que &lt;licha calle,
porque, cerca de &lt;licha puerta ay otra que entra a las casas en
que abitan ocbo lardineros con sus familias que se reduzen a
Marido y Muger, que hijos entre todos no llegaron a mas que a
tre,, tan feos que unos los tenian por Micos, y otros por Mo?os.
Tiene cada uno su casilla a parte, como las de los Moras bax1tas,

DE LASTANOSA

593

porque no quiten la vista a los Balcones de casa que caen por
aquella parte. Ay tres con sus Mugeres, que los que menos, haze
zinquenta y ocho anas que estan en las casillas que les clieron ,tl
principio : no Ileuan mas salario que comida y vestido, ni han
aprendido una palabra en Espano!, sino una de las Mugeres dize
vina, los demas ni aun esso.
Para heredar las casas de los muertos me ha imbiado el
S. Duque de Orleans Sucesores a medida de mi deseo por saverlo
su Alteza y auer gusta&lt;lo mucho de ver los que io tenia, y
ablar con Monsiur Esquillot, lardinero mas antiguo, que hablaua
su lengua nativa tan mal que reia mucho su Alteza con el. He
ablado tanto de ellos porque en los lardines hazen su pape! sus
malas figuras.
Ay a mas de las &lt;lichas casillas otras para otros criados, y
devaxo de ellas Cauallerizas, cocheras, y paxares, y por todas
esta[s] casas quedan los dos lardines primeras en qu[aJdro prolongado, no mui grandes : el largo treinta pasos, el ancho veinte
y quatro.
Ay otro lardin que haze frente a las casas de Ios lardineros y
tiene entrada por el de Ios quartas de verano, pintadas las Paredes
con el Robo de Erena, disposicion del Sitio, entrada·y incendia
de Troya, admirablemente pintadas: es tam bien qu[aJdro prolongado; tiene zinquenta pasos de largo; el ancho es veinte y
quatro; acaua su pared en linea con la pared de donde cstan las
casillas y demas ofizinas &lt;lichas, calle en medio.
Empieza esta calle desde la puerta &lt;licha: tiene quatrocientos
pasos de Longitud y ocho de Latitud; es arboleada de frutales de
todos generos, criados con diferentes formas; que al arte obedeze
la mas bronca Rustiquez. Estan a las dos manos de esta Calle las
Calles y casas que mal &lt;lichas y mal delineadas se veran. La
figura del Gardin grande es la que se sige.
Componen estos angulos mil quatrocientos y ochenta pasos.
Esta repartido este lardin en treze qu[aJdros lien os de quantas
Bores y frutas conozen Ytalia, Francia et Ynglaterra, y aun de
REV[!E HISPA N IQ UE . B

38

�594

DE LAST AN OSA

LA DEMEURE

parte del Africa (pues tengo de Tetuan Arboles de Pimienta);
fuentes, Estanques, grmas y un Lauerinto.
Las Paredes de este gra[ nJ Iardin estan todas admirablemente
pintadas de fabulas y monterias con sus pedazos de marinas, con
'

595

En otra Calle que cruza por la &lt;licha, y va de una puerta a
otra de dos que ay que salen a distiotos Camioos, rernatan las
dos vocas de la Calle en dos Gru tas: en 1a una ay otra cueua con
fuerte rexa, y dentro un Leon, y en otra un Oso; en la parte
contraria, en la otra Gruta ay otras dos rexas y dentro dos
Aberstruzes : estas comen qualquiera cosa, asta pedazos de Yerro,
los otros solo carne.
A lado de estas dos Grutas estan las Puertas adornadas de
esta.tuas y Pilastras coma la Prinzipal, con la diferencia que la
Prinzipal tiene los m,i.smos adornos por dentro que por fuera, las
otras solo por la parte de los Jardines.
Ahora se pondran la,s formas de los qn[a]dros que componen
este Jardin, con algo de lo que ay en ellos; las formas son segun
la disposicion del Sitio, diferentes no todas, y son como se vera.

h;n,

fofo,f.,,CJ~ftu ?.',ot='

c-.JIL 'lw,.~,1,,.14.,l.
varios modos de cazar bestias fieras y Pescar Balleoas y otro[sJ
Monstruos Marinos.
Entre la Pared y Iardines sigue por todo una Calle mui ygual
y Ermosa, pues al un lado diuierten las Pinturas, al otro Murtas,
Cipreses, Rosales y otros sin dexar subir unos ni otros algo mas
que la cintura, para que no quiten la luz a las pin tu ras.
Las Grutas ta[ m]bien diuierten rnucho porque se ven en ellas
bien hechos montes, basques, y animales bien hecbos y algunos
vÏ\'OS; porque en frenre de la Calle que ba desde la Casa ay una,
y, a !os dos lad os, dos Cueva,5 con rexas de Yerro mui fuerœs, y
dentro de la uoa un Tigre, y dentro de la otra un Leopardo.

Allase al entrar por la casa por la mano bizquierda, que es por
donde estrecha mas este quadro, en la forma que se ve la figura;
esta formado de quadros hechos con ladri\los mui llenos de
todos generos de flores, rodeado de murtas con tres piramides de
ellaa las tres esquinas; a las esquinas &lt;le los qu[a]dros de dentro
arbolitos enanos de todos generos de frutas.

�597

DE LASTANOSA
LA DEMEURE

Este quadro como el otro con murtas, y de lo mismo quatro
piramides en las quatro esquinas; sus quadros dentro formados
con ladrillos, dentro flores, y, como en el otro frutales enanos.
Los quatro que se ven tienen lo que aba.."o se dira. De estos
quatro Jardines que estan a la bizquierda, Saliendo de Casa
por la principal calle, se ubiera de dezir todas sm, particularidades : era enfadoso empeiio asi para escrivirlo como para el
curioso que quisiere leerlo, y asi solo pondremos lo mas prinzipal de sus cosas, como son fuentes, largo de las calles, de que
se componen, y loque no pueda ni deua escusarse.
El quadro que esta baxo el numero segundo es el primera que
se encuentra a la mano hizquier&lt;la entrando en el lardin por la
Casa, pasados los dos Jardines arriva dichos que ocupan el sitio
mas estrecho. Tienen sus quatro caltes, que todas son 6 pasos
anchas, dos menos que la prinzipal : el largo de los laureles de
que todo el quadro esta rodeado es 438 pasos por dentro. Tiene
el Iardin sus lauores hechas de ladrillos vernizados, que asi son
los de todos los quadros de todos Jardines.
El circula de medio es una Ermosa fuente en ochauo, y en
cada uno dos Estatuas, algo mas que la estatura Regular, bechas
de barro cozido, y vernizadas, con los vernizes de los yestidos
corespondientes a los vestidos que lleban, y sus colores : son
ocho Maridos con sus ocho Mugeres, franceses t:llos y ellas,
para poco por viexos, pero roui leales y por los anos Iorovados,
llenos de varrugas, arrug.ts, y uno que haze sesenta aùos que

0

0

0

0

esta en casa y nunca se ha hecho la barua, por lo que no tiene
mas Pelo que dos caracolitos a la parte baxa de la barva: este es
el Celebrado Monsiur Esquillot, que, con hazer t.tntos aùos que
esta en casa no me entiende una palabra si no se la digo en
franzes; tan ridiculos como este son los demas y de los mismos talentos. Cada farido esta como hablando con su Muger,

�LA DEMEURE
DE LA5TANOSA

tales todas como ellos, pero grandemente travaxados por manos
&lt;le Micaelo Angelin Napolitano, de cuia mano son rodas las
demas que ai, a quien tengo en mi casa con hun hijo suio que
tarn bien travaxa, ocho aîios haze . En medio el agua de esta fuentc
suve una vasa que suve mas que las estatuas, y enzima una
cuva Vaco a cauallo.
Este quadro que esta baxo el numero primera sirve de terzero
a mano hizquierda contando desde la puerta prinzipal.
Ti[e]ne por la parte que coofreota COil el arriva dicho todo
aquel lado de laureles porque aquella calle este assi uniforme.
Las otras tres calles son Murtas y frutales de forma que entre
Murta y Murta ai un frutal, todos criados con rnucho arte.
Tienen las quatro calles, dandole vuelta, 550 pasos. Tiene sus
lauores dentro con ladrillos vernizados variedad de flores y
muchos frutalitos enanos; en medio ay una fuellte redonda, y en
medio el Agua tres Delfines que mantienen un Trono donde
esta una Venus mui ermosa; los delfines hechan el agua por
ojos, narizes y voca. Es todo varro cozido, vien vemizado y
dado a cada cosa su color; los Delfines son grandes, la Venus
como se mira aira es onze palmos, el verniz mui Blanco y mui
fi.no; cubrese con un zendal loque no puede verse: esta hecba
Agua por los pechos. Las pied ras de esta fuente son de Jaspe:
vinieron de Tortosa.
El terzero de los quatro lardines que compooen la figura de
arriva esta mas a la hizquierda : tiene la calle que confrenta con
la de los Laureles uniforme, las otras son cipreses y murtas que no
pasan de la zintura, y entre una y otra un frutal, que cada uno
forma una ermosa figura. Ay de todos generos quamos se
allan en las partes clichas; es toda de piedra negra mui lustrosa
huna gran fuente que tiene en medio, y ella en medio del Agua
un peiiasco con quatro Satiros de varro cozido vernizado, y sobre
las cauezas tieoen un trono y sobre el un Centauro : tienen sus
quatro calles 484 pasos.
En la balsa de esta fuente ay muchas tencas y engilas : ai

599

tambien en las otras no tantas como en esta y la que se signe.
En el quarto Jardin de la figura de arriva son sus calles de
Mirtas y frutales; los quadros dentro de el son, como los otros,
con flores y frutales enanos; la fuente es grande, hecha de Jaspe
y piedra negra mui lustrosas: estan en medio del quadro Monstruos Marinos, y sostieneo un Pefiasco en que esta Neptuno
recostado en el propio pefiasco que esta mui verde y lleno de flores,
y vaxa el agua en aroyitos por el penasco. Esta rodeada la fueote
de boxes de diferentes figuras mui verdes y hermosos como en
todos tiempos lo estan.
En medio de.estas quatro Jardines ai un zenador con zipreses
en diferentes formas conpuestos, dexando francas las quatro
calles que a el vienen que estan con quatro arcos de una plancha
de Yerro delgada bien trepadas, y doradas, puestas dos en cada
arco para que hagan frente a las dos partes: ay en cada media
luna que forman el circulo de calle a calle, hay dos Pinos que
con sus hermosas copas puestas en ta! disposicion que al primer
cuerpo de zipreses sirven por fuera de coroisamento, por dentro
forman en un segundo cuerpo su media naranxa, y unas ramas
que suven forman terzer cuerpo, y su linterna para la media
naranxa. Tiene sobre cada arco una Ninfa mui ermosa; delante
de cada cipres ay un Satiro, una negra, un negro, y asi todo el
zenador rodeado; estos estan con fuentes en las manos, llenas de
diferentes frutas; todos son de varro cozido, estatura regular,
naturalisimos, y las frutas tan propias que a muchos burlan, y es
cierto que el tal zenador asi por dentro como por fuera haze una
figura ermosisima, porque los tres cuerpos subiran veinte varas,
bien proporcionados segun arte.
Hay tambien a la hizquierda de la Calle prinzipal tres Jardines;
mas los dos primeras que se encuentran tienen en esta figur~.
Estos Iardines tienen de largo las calles de los lados contando
desde la Maior, contando la callexuela que los diuide 400 pasos
cada una y 50 de ancho; ban siguiendo la forma de la zerca; se
ablara de rodos en comun porque en estos no ai fuentes.

�DE LASTANOSA

600

601

LA DEMEURE

E(s]te Jardin es el ultimo que se encuentra a la hizquierda de
la calle Maior; tiene de rodeo 63o pasos, de estas son 70 de
aocho. Estos estan coma los otros pero sin fuentes. Aora diremas lo que ay a la mana drecha de la calle Maior, pues son casas
digoas de sauerse par si alguno de los que lo lean quiere
Este Jardin es el Segu(n]do a la drecha de la calle Mayor : tiene
sus calles con el adorno que todos los otros, solo que aqui no
haî fuentes ; pero suplen la falta de ellas mucha[s] pirarnides,
Gigantes y otras cosas : ùenen las quatro calles que lo zircundan

608 pasos.

3

.
aniroarse a hazer algun Jardin : aqui allara el modo de disponerlo,
y mas adelaote los tiempos en que cada especie de flores se pane
o se saca de la tierra; porque, sin esa Prevencion y el cuidado,
nada se haze ; y las tendran los Curiosos con solo el caste de
pidirlas, y sepan que tengo graneros llenos de ellas. Bolvamos al
asunto.

�_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ______,14
LA DEMEURE DE LASTANOSA

602

/5
Este terzer Iardin a la mano drecha de la calle prinzipal tiene
las mismas cosas para su adorno que el que acauamos de decir :
tiene por todo 280 pasos.

'! /

_/; 010;,·

Este quarto Iardin esta a la drecha de la calte Maior : esta
adomado como los otros con la diferencia que este tiene en media una torre de tres cuerpos hecha de boxes y Laureles, hermossisima. Tiene este 230 pasos. Da el ultimo angulo de este quadro
sobre la misma mano en una Plazuela que, rodeada de murtas
por los tres angulos y dos partes del terzero dexando espacio en
medio para el embarcadero de un Estanque de que luego se
ablara. Esta Plazuela esta enladrillada de ladrillos vernizados de
verde, azul, y blanco. Estan las Murtas formando diferentes figuras ermosisimas que ermosean el espacio : tienen sus Angulos
80 pasos los quatro.
Este quinto Iardin esta a la drecha de la Calle prinzipal,
viniendo desde la Casa : es el ultimo que ay a la drécha. Guarda

.,;

)/a,or

Jio v;. !."' ro. "'
Jrodo "J,/lm,.,'i..,,.

�LA DEMEURE

DB LAS1' ANOSA

bronze que con mucho disimulo arroxan azia arriva agua, de
forma que llueve en todos ellos, cuando el Dueno, a los Iardi

est-i figura par las lineas de la zerca, y porque un estanque y
Lauerinto que estan a su costada drecha tengan las figuras proporcionadas a la de la zerca, porque las calles tengan cl ser rectas,
que esta aumenta mucha la ermosura de ellas y de tantos y tan
grandes Iardines. Este tiene, dandoie buelta 600 pasas; tiene en
todas las esquinas de sus muchas quadros piramides, Gigantes i
otras figuras de Murtas, Naranxos, frutales ermosisimos, par
estar al abrigo de Zipreses que par el costada drecho le guardan
del frio dexandolos al mediodia. En todos estas Jardines de mana
drecha, ya que no ay fuentes, ai muchisimos canonzitos de

L'Etang.

neros quieren ; esto se pucde hazer par estar todas las calles de
rodas Ios Jardines llenas de canductos ya para esta, ya para las

�DE LAST A:'-fOSA

606

LA DEMEURE

fuentes; estos y los que dan agua a otras Guenas ban por debaxo
la tierra, de forma que solo se ve el agua de las fuentes, y essa se
ue correr solo quando se riega, pues tiene ocultos conductos para
irse.
Este Estanque mereze nos detengamos en ablar del con alguna
particularidad, por ser cosa mui deleitable a la vista, y hecha a
todo coste, y con tantos costosos adornos como vera el Letor.
Tiene por sus quatro frentes 380 pasos : son sus paredes de
piedra de silleria, mui humidas y bien enbetumadas; las calles de
los lad os son 6 pasos anchas; estan todas como se ue la primer
frente que es la que da con la Plazuela clicha que esta delante
del embarcadero.
El pescado que ai es mucho, aunque de pocos generos, pues
no ai sino tencas, Engilas, Barbas, Tartugas, aues de agua domesticas de muchas generos, tres barcos para pasar a ber loque ai en
una torre que esta en medio del Agua de que se ablara luego, y
para pescar cuando se quiere.
EL circula que se ue en el media es una Torre: en esta forma,
desde la lengua del agua sube ocbo Palmos basta el suelo adonde
se suve por siete escalas, y este piso esta con un Iardin que
aunque no es grande tiene liudos quadritos de flores ; desde este
piso mueuen ocho pilares : suven veinte palmos asta el arrancadero de ocho arcos, guardando siempre la forma redonda : estan
adornadas las pilastras de buenas molduras de piedra, y delante
de ellas salen del agua otras ocho basas muy bien trauaxadas, y
suven tanto como el piso del lardin; y sobre cada una de ellas
uno de los dichos Iardineros, de figuras mas qu.e regulares, porque se miran de alguna distancia ; entre pilastra y pilastra ai un
balcon de Yerro con labores doradas, y sus asientos a los lados.
Sobre los arcos su ben algo los pilares para que la bien compuesta desigualdad forme arriva una especie de montanas doude
se ven casillas, valles, arboledas, ganados, Pastores; y los arboles
que ai son unos cuio fruto madura en el imbierno; es colorado
algo mas que nuezes : se llaman Modronos : conserva todo el ai"io

la oxa y es como la del Laurel; suve en todo 40 palmos, y subiran doze mas cien chorros de Agua que anoxa acia [ar]riva con
fuerza, y cae en el agua mas de siete varas de la zircunferencia
de la Torre : las ocho Estatuas hechan a quatro chorros cada una
y todos azia fuera, que es cierto esta ermosisima cuando se da
Agua a los conductos, y mas si ai gente en los ba!:quillos y ven
que sin nublado les llueve tanto.
Los seis quadritos que estan dentro del quadro que forma el
Estanque son las pilastras, o basas, en que ai seis Estatuas : en las
dos de la escala del Embarca.dero, en la tma esta Neptuno sentado
sobre un Delfin con el tridente en la Mano; en la otra Baco sentado en una cabra, Coronado de panpanos, una vid con hubas en
la mano; las otras quatro son Iuno, Palas, Benus y Diana: todas
son estatuas admirablemente hechas y que son mui Ponderadas
de los estra( nJgeros que las ven, asi estas coma las demas que ay
en los Jardines ; y en tin son tan lindos que, entre otros, dixo el
Serenisimo Sr Duque de Orleans, biendolos : " No tiene el Rey
de francia Cosa como esta, y como la Libreria; armeria si, mucha
maior ". Tambien dizen muchas extra[n]xeros que an visto en
barias cortes muches Jardines mas grandes, y con mas estatuas,
pero ningunos tan ermosos; lo mismo que dizen estas dizen
muchas Grandes de Espafia, pero con mas Pasmo ; tal vez lo haze
el que an bisto poco de estas cosas : aun de flores en este Reino
auia tan pocas y conmnes, y lo mismo sucedia en castilla, pues
yo proveo a los Iardineros de su Magestad. Aora delinearemos el
Lauerinto que, aunque atras lo esta, esta alli en quadro perfecto,
y no lo es porque sige la linea dt: la zerca porque las calles sean
iguales.
LABERINTO.

Este es el que da fin a las tres cosas mas memorables de la casa
de Ltstanosa por su coste, riqueza, y disposicion Curiosa, de tal
sinnmnero de cosas puestas en donde deuen estar, con tanto
azierto que a los que mas noticias tienen, los aturde mas el ver

�608

LA DEMEURE

DE LASTANOSA

609

de sus grandezas, que a su tiempo se nombraran, ellos y las historias y lugares en que ablan .
Esta el Lauerinto cercado de Zipreses grandes y mui poblados
por loque dcntro se crian, \ ellos , 1aranxos, arboles de Pimienta
y otros traidos de ticrras ardentisimas como es el Africa; en una
callegita formada de dichos Arvoles esta la unica Puerta que
tiene este Lauerinto; y se entra por una calle de Murta azia la
drecba ; despues buelue sobre la hizquierda, ya de aqui a
qua[l]quier mano que hechen, ya no sauen por donde van ni
aun quizas no azenarian a salir pues ha suzedido entrar con un
relox y aodar quarto y medio por sus calles y no llegar a una
Plazuela que ay en el medio con un Montecito con varios Santos en sus cueuezitas, no teniendo mas todos sus quatro angulos
que 522 pasos : todo es de murtas y algunos Arbolitos de frutas
cstraiias que por el abrigo de los zipreses suelen por febrero tener
fruta y oxa, y po[r] lo comun las nuevas ban hacienda caer las
v-iexas; y por fin que rerdezir [sic] la disposicion de sus calles
fuera otro Laverinto que no nos ensenaria a salir de el el Hilo de
que se valen los Iardineros, quando entran con sus tigeras a cortar las ramas que sobresalen; por loque no quiero sino dezir de
la puerta que se rcduze a que es de Murta, de lo mismo sus basas,
Pilastras, frisas, cornisas, y encima un Leon hecho de la misma
Murta, y a los dos !ados de la Pucrta, fuera las Pilastras un Zentauro mas alto que un hombre puesto a cauallo, y al otro lado
un gran Satiro, los dos con sus Mazas amenazando a los que
quieren entrar : que el no tiene mas puertas que sus mismos

que solo la colocacion de tantas casas es una rccopilacion de
Muchas Historias ; y por todo esto ha rnerecido esta casa sercelebrada de tantos Historiadores Estrangeros y Naturales que ablan

enrcdos.
An merccido las tres cosas que las vinieran a ber muchas Prinzipes estra[ n]geros, el Duque de Orleans, el de fcrrara, Iuan de
Medizis, el de la Mirandula, El Prinzipe de Esquilache, don Juan
Borromeo, el Marques de Pescara y otros muchos Caualleros de
menor Gerarquia. De Ios Grandes de E[s]paîia cl Condecstable, cl
de Iedina-Ccli, el de Arcos, el del Infantado, el de Bexar, el de
1edina de las torres, Marques de Aytona, Duqnc de Villaermosa,

�610

LA DEMEURE DE LASTANOSA

Duque de Lerma, Marques de Camarasa y otros muchos caualleros. Pero la Maior honrra es Auer venido a mi Casa, de buelta
de Cataluna, el Gran Phelipe IV, mi Seùor y Rey, y auer ,·enido
dos vezes con pretesto de Cazar desde Zaragoza : honrra tan
grande que es inesplicable; y me decia que nunca auia visto cosa
como mi casa, que era ... "

TABLES
DU TOME XXVI

1.

TABLE

UMÉROS

PAR

NUMÉRO 69. -

MARS

1912

George William BAco:s. - 'The lift: and d.ramatic works of Doctor
Juan Pérez de Montalvan (1602-1638). Pages 1-320 ............ . . .
NUMÉRO 70. -

Jül~ 1912

George William BACON. - The lifc and dramaùc works of Doccor
Juan Pérez de Montalvan (1602-1638). Pages 321-474 .. . .. ,. . . . .
Robcn D0001s. - Bibliographie de Jacimo Vcrdaguer.. • . . . . . . . . . .

pl
475

TEXTE

Une description inédite de la demeure de don Vincencio Juan de Lastanosa, publiée par A. Coster.... .. . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . .

ll. TABLE PAR

0 1S

566

D'AUTEURS

Anonyme
Une description inédite de la demeure de don Vinccncio Juan de Lastanosa, publiée p.1r A. Coster....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Bacon (George William)
The lite and dramatic works of Doctor Juan Pérez de Montalvan (16o21638) ........................ . ....................... .

566

�TABLES

6T2

Coster (A.)
TClltc. Unt! dcscription inédite de la demt!urc de don Vinccn~io Juan d~
f~1~t:mosa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

566

Dubois (Robert)
Bibliogr:tphil: Je Jacinto Verdagucr ....... .

lll.

. .... ....... .

PLANCHE HORS TEXTE

El Doctor Iv~n Pcrcz de Montalban... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . · 2-3

ABBE\'ll.1.E, -

UlPRl"-ERI! F. PALLLART,

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                  <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1912, Tomo 26, No 69-70</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>Editada en París, fue fundada en 1894 por Raymond Foulché-Delbosc, quien sería su primer director.  En ella colaboraron firmas como las del propio Foulché-Delbosc, Gonçalves Viana, Ernest Mérimée,  Marcelino Menéndez Pelayo, Louis Barrau-Dihigo, Léo Rouanet, Georges Desdevises du Dézert, Adolphe Coster, James Fitzmaurice-Kelly, Arturo Farinelli o Alexander Haggerty Krappe, entre otros muchos. Fue rival del Bulletin Hispanique editado en Burdeos. Cesó su publicación en 1933. La revista estadounidense Hispanic Review es considerada una continuación de la Revue hispanique. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>�REVUE HISPANIQUE

�..

-,

REVUE
HISPANIQUE
Reweil consacd à l'étude des langiies, des littfratiires et de l'histoire
des pays castillans, catalans et portugais
DIRIGÉ

R.

PAR

FOULCHÉ-DELBOSC

TOME XXVII

MACON, PROTAT FFÈRF.S, IMPRIMEURS.

NEW, YORK
THE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA
AuouBoN

PARK,

WEST I 56 th

STREET

PARIS
LIBRAIRIE C. KLINCK~~ECK,
1912

II, RUE DE LILLE

�ETIQUETAS
DE LA CORTE DE NAPOLES
(1634)

INTRODUCCION
Publico don Eustaquio Fernândez Navarrete en el tomo XXIII de la Colecci6n
de documentos inéditos para la historia de Espaiia, afio r 85 3, la Parte primera del
Libro donde se trata de los virreyes lugartenientes del reino de Ndpoles, y de las cosas
tocantes d su grandez.a, compilado por José Raneo, aiio MDCXXXIV.
En el pr6logo declaraba que se valia como original de un manuscrito en-8°
de la Librerla de D. Martin Fernândez Navarrete, y aiiadia : « Por desgracia
no esta completo, y todas las diligencias que hasta ahora he h.:che para completarlo han sido infructuosas. »
A continuacion copiaba el indice general de las materias que cornprendia la
parte segunda, perdida, y escribia : « Falta por lo que se ve lo mds cnrioso de la
obra. Su hallazgo nos enteraria de las instrucciones y de las costumbres ceremoniosas y graves de los espaô.oles de aquel periodo que les captaban la
veneracion de los pueblos dominados, y de multitud de pormenores que nos
harian rastrear las causas de varios sucesos. Porque no se pierda tambien lo
que queda, damos â luz pûblica lo que tenemos, conociendo que su publica 7
cjon no es inûtil. »
Toc6 en suerte al que esto escribe el hallazgo de la parte mds cu1·iosa de la
obra. Es un manuscrito con ex-libris de D. Fernando José de Velasco, y hoy
pertenece a la Biblioteca Nacional (Signat. ant. 1-240. Mod. n° 2979). Contiene las dos partes, la publicada por Navarrete y la que no logr6 ver. Consta
el volumen de, 298 hojas en folio, de letra italiana del siglo XVII. La encuadernaci6n, de aquella época, en pergamino, lleva por t~ lo el titulo siguiente :
« Serie histôrica de los Virreyes de Napoles con el ceremonial politico de aquella
Corte y un Resumen curioso de quanto ay digno de saberse en aquel reyno. Libro
M. S. Rarisimo •. »

r. -En la portada del ms. el titulo reza asi : « Libro donde se trata de los
virreyes lugartenientes de este reyno y de las cosas tocantes â su grandeça,
REVUE HISPANIQUE. A.

�ETIQUETAS

3

JOSE RANEO

2

Ocupa lo que puede Uamarse 2• Parte (y que forma la presente ·publicaci6n)
desde el folio 80 husta el 298, ultimo del Ms., y empieza sin titulo ni portada
alguna, después de 2 hojas en blanco, con solo el eplgrafe de Venida del Virrey, cuyo cerernonial, que en el ms. llega al folio 87, se imprimiô también al
fin del citado tomo XXIII.
Aunque ya en todas las cortes europeas dominaba en el siglo XVII un
ceremooial que casi nada tenia que envidiar al de la del Celeste Imperio,
en los virreioatos se pretendia con lo fastuoso y complicado de la eti:queta
infundir y grabar mas y mas profundarnente en el ànimo de los gobernados el
respeto y la veneraci6o al que representaba la persona augusta del Soberano espai'iol. Acaso se lograra en gran parte el objeto, a lo que ayudaba la distancia,
que agiganta instituciones, personas y hasta cosas, y asi lo afinna Navarrete _al
-decir que las rostumbres ceremoniosas y graves de los espaiïoles de aquel periodo les
capta:ban la 111meracion de los pueblos dominados ; pero en cuanto a la persona
misma de los virreyes, el humor satirico y juguet6o de los italianos no perdonaba a ninguoo, y las coplas y pasquines contra su gobierno dao clara idea de
que el fastuoso ceremonial no ofuscaba mucho los ojos del pueblo.
Corno ejemplos puede citarse entre muchos, las poesias que copio al fin de
estas paginas. Una de ellas esta dedicada â la muerte del Conde de Lem os
(Apéndice A), que con ser uno de los buenos virreyes, no escap6 de la mordacidad italiana.
Verdad es que â continuaci6n vienen en el manuscrito de que las copio '
otros versos In Iode del Conte di Lemos morto ; pero hay que confesar que alos laudatorios les falta el ingenio de los satiricos, y les sobra ampulosidad y pedanteria, al pedir p. e. que se vele el sol, que llorw los elementos, y todo el conocido
repertorio de las poesias analogas tan altisonantes coma vacias de sentimieoto.
Al Duque de Osuna se le despidi6 con otras poesias (Apéndice B), entre
ellas un Ave Maria glosada (Apéndice C), no menos mordaces, que tarobién
van coma ejemplo en el lugar citado.
coma mas largarnente se uera en la hoja siguieote. Recompilado por Joseph
Renao, Portero de Camara de S. E. que ha exercitado y al presente exercita
el officia de ·Maestro de Cerimonias de los sen.ores virreyes Duqué de Alba
y Conde de Monterrey . Aûo de :&gt;DDI'.) XX.XIV.
La parte inferior de esta hoja de portada esta cortada.
1. Relationi del governo di Napoli : Manuscrito que compreode las relaciones del _gobierno de los virreyes desde el del Marques de Pescara ( 15 54)
hasta el del Conde de Benavente (16o3).
Pertenecio a la Librëria del Conde Duque de Olivares, cuyo escudo de
armas lleva en las tapas y tiene en la Biblioteca Nacional la signatura S. 115
(no 6722).

El que
cuenta de los diversos proced·muentos
.
d e gobierno
emple
d quiera
1 darse
·
a os por os vmeyes, desde el Gran Capitan hasta el . lt'
el D
Medinacel' d
·
u imo,
uque de
e sus ac1ertos 6 desaciertos puede co s lt 1 1
1,
de Raneo. Alli corno en las Relaciones i~alianas de~ u ar_ a a parte de_ la obra
poesîas citadas, se ve que mientras habî .
d ms. ae que he cop1ado las
.d d
a vmeyes e tanta parsimonia y b .
m a que venfan sucesivamente absolviendo a un caball
L l'
e~gautor de la friolera de 38 delitos, entre ellos ocho
.. _ero, e_ 10 Mastnllo,
llegabaalguno, comoel Conde de B
fi homic1d1os y qmnce estupros,
nial en los actos de cort;-pe-ro- po elna~ente, el o~servante del fastuoso ceremo'
r o v1sto muy e1ecut'
•I
eu procedimientos de justicia y acab b
' 1
•
ivo, muy a a pata lallana
la cabeza de aquel caballero 'de lo ha a ;on os m1ramientos mandando separar
gido burlandose de las leyes que os loml ros qbue tan tas veces se habrian enco.
.
o e a canza an.
. En otra ocas16n y al mes de entrar en el
b'
.
.
impuso el rnismo castigo â Mari B il . .
_go ierno, este m1smo v1rrey
por orden de aquélla di6 muert: at,:1:;ida su_ cnada c6mp~ice y al esbirro que
el q_ue el asesinado fusse cornuto di buo
o, ;'.n que det~v1ese al buen Conde
privitegio de Doctor que alegab l pna vog ia, como &lt;lice la Relaci6n, ni el
.
a e
rocurador padre d l M , .
pubblica putagiwla.
•'
e a ana, infame e
Nueve dias mas tarde hacta degollar a u
.
del Duque de Mantua é . 1
.
n espanol, fals1ficador de la letra
, igua pena 1mpon!a a D Fr ·
BI
dor de los trigos y harinas de Na oies or
. . anc1s~o ~nco, arrendade perecer de hambre vendid.as fp d' lp haber de1ado a la cmd.ad â punto
·
'
rau u entamente ochoc·e t
1 f;
tngo para los dispend'ios de su fastuosa 'vida A l
i n as ~1
anegas de
lleros que intercedian por el l d 1
.
os muchos rehg1osos y cabaromo ladr6it debia morz·r y leu pa od es contest6 que el que viviô corrw ladr6n
·
e man 6 aho c
d
'
Pero el hecho mas e·ecutivo
.
r ar con to os sus complices.
vente fué el que e1·ecu!o con !Y dbe md~s desaprensi6n de este Conde de Benaos. an tdos de Bene
h osterla de aquel territorio ·u . d' '6
venta. upo que en una
•
' l ns icct n de la Santa Sed
,
gran numero para cometer de n h
fi
.
e, se reuman en
tiles sus reclamaciones a Roma o~ ed sus echonas en tierras de S. M. Inuâ los bandidos se vend.ria a :rd;nde ~e l_e ~o~t.estaba que si el prendia
un medio tan ingenioso como e p d" . la C1unsd.1cc1on eclesiastica, discurriô
niero Fontana que hiciese una ::.::~vo. om~r6 _la hosteria; mand6 al ingey que la cargase con los necesa .
bes~le terntorto espafiol hasta la hosterla
~!Os arn es de p6lvo
Es 'd
que se h allaban alli unos
.
ra.
cog1 a ocasi6n en
h
cuarenta band1dos y a
1
ostelero, vol6 la mina no ha
.
una sena convenida con el
ciones diplomaticas y
y
y que dec1r loque sucederia. A las redamaamenazas de excomu ·,
,
frescura que no habla atropell d l . . ~1~n contesto el Conde con gran
una hosteria del Rey s·
da o. a 1~nsd1cc1on eclesi:istica, sino quemado
' m pren er a nad.le en territo . d 1 p
1as negociaciones y los band'd d B
no e apa. Y se acabaron
1 os e enevento
Un
.
a equ1vocacion lamentable padeci6 la i· us.ticia en eI segundo afio de su

s

�4

JOSE RANEO

virreinato al dar crédito a testigos falsos que acusaron a un desdichado Andrea
de crime; de bestialidad y recibir por prueba la confesi6n que el dolor le
arranc6 en el tormento. Murieron en la hoguera Andrea y el burro, su supuesto
c6mplice; pero al dar el tormento de la cuerda por otro delito a _uno de l~s
testigos falsos, confes6 haberle acusado, sobornado por la cant1dad de se1s
ducados.
.
Aprovech6 el error la musa popular y por boca del Dr Oratio_ Cataruo endilg6 contra el juez Parescia 6 Pareya la poesia mas adelante senalada con la
letra (D) .
. Quién habla de creer que este virrey que tales jugarretas y con tal frescura
sa~ia hacer lo mismo al Sumo Pont!fice que a los desarraigables bandidos de
Benevento,' habla de disponer que se le zurciesen calzas y _medias ~asta desaparecer el tejido aotiguo bajo el nuevo corcusido, y elegir lu~go cmdadosamente
las m:is recosidas para ponérselas? Pues el que quiera convencerse de ésta Y
otras contradicciones en el caracter del hombre no tiene mas que leer el reparto
minucioso ceremonioso y hasta cominero de las diarias operaciones de su
vida, referido por uno de sus doscientos sesenta y tres s~bordi~ad_os, ~1 soldado
Miguel de Castro 1 , en diez paginas que pueden muy bien anad1rse a las descripciones del ceremonial del presente trabajo.
Extraordinaria era la pompa de este ceremonial. Raneo hace que_ nos representemos algunas solemnidades en que el virrey apareda sentado baJO su_ dose!
y rodeado de los siete oficios del reino con los lujosos trajes talares, franieados
de oro y cuellos de armifio : el Gran Condestable, que se se~t~ba a la de_rec~a
de S. M. y llevaba por insignia la Corona Real ; el Gran Just1c1ero, c~ya ms1gnia era el Estandarte Real de la Justicia ; el Gran Almirante, con tnbunal de
carcel, cuchillo y horca, y por insignia, vara negra de tres palmos ; el Gr_an
Camerario, con insignia del Tois6n grande de S. M.; el Gran Protonotar10,
cuya insignia era el Mundo, representado.en una bola dorada, muy grande; el
Gran Canciller que llevaba el Cetro Real y por ultimo el Gran Secescal, con
un estoque desnudo.
._
Para leer la Patente del Rey entraba el virrey con toda su com1t1va en el
Arzobispado, y frente al altar de Santa Restituta adorab~n al Sacramento,
rezaban y subian al altar mayor. Los seis Electos se arrod11laban en derredor
del virrey. El secretario del Reino, descubierto , y al lado de S. E.: besaba la
carta antes de leerla, y al empezar : Philippus Dei gratia Rex,_ el virrey Y_ sus
acompafiantes se levantaban y quitaban los sombreros, y lo m1smo al term1nar

1. Vida del soldado espanol Miguel de Çastro, que publiqué en la Bibliotheca
bispanica. Exigencias del razonamiento me han obligado a repetir aqui alguna
noticia de las que copié en aquel Pr6logo.

ETIQUETAS

5

con las palabras : Yo el Rey. No faltaban tampoco Ios cuatro porteras de
camara con mazas al hombro, y en medio el rey de armas con tûnica de
damasco carmesi, franjas y borlas de oro y cetro real dorado en la mano.
En las A11diencias que daba el virrey, entraban primero las mujeres, y
seguian por su orden los religiosos, con bonete ; capitanes vivos ; capitanes
reformados, particulares, con la particularidad que se interrumpia el turno
cada vez que volvian a presentarse mujeres 6 religiosos que siempre eran intr~
ducidos los primeras. Una muestra entre otras del rigor con que se llevaba y
del tes6n con que se sostenia el ceremonial en todo da lo ocurrido en 1637 con
el Marqués de Fascaldo, los Principes de Noya y de la Roca Aspri, y el Duque
de la Nocera, que teniendo comisi6n para hablar de un asunto serio al Tirrey
Conde de Monterrey, no permiti6 recibirlos juntos, sino uno a uno, prefiriendo que se marcharan enojado~ para volver a pocos dias acatando lo dispuesto y echando la culpa de su incorrecta pretensi6n al buen Raneo.
En muchos actos publicos, en iglesias, palacios, etc. el Maestro de ceremonias después de decir en alta voz : i Silencio I se arrodillaba ante el virrey y le
preguntaba : &lt;'. Manda V. E. que venga el Sindico? Contestaba el virrey : Si,
y el Maestro de ceremonias en alta voz deda : i Suba el Sindico !
La comida que se Ilevaba al virrey iba escoltada por cuatro alabarderos delante
y dos detras, seguidos del Mayordomo y Maestresala descubiertos. En todo el
trayecto por donde pasaba desde la cocina al comedor, no se permitia que nadie
estuviese sentado ni cubierto.
"
Dicho se esta que los presentes que a Ios virreyes se hadan habian de guardar proporci6n con esta suntuosidad y asi p. e. el que hizo al Conde de Benavente el Duque de Mantua, con ocasién de venir a curarse a Pozzuoli, tuvo
de coste mil ducados y consisti6 en vinos griegos, frutas, confituras, cuatro
cientos capones, cincuenta gallos de India, doce terneras de Sorrento y doce
pavos.
Detallada es la relaci6n que hace Raneo del ceremonial de fiestas de toros,
bocchetas, lanzas, sortijas, torneos de a pie, mascaras, paseos, bailes, celebraci6n de victorias, bautizos, bodas, etc.
En las fiestas y torneos las damas da ban su parecer a Ios j ueces sobre a qué
Caballero, por mas galdn, se habian de dar los premios, y éstos obsequiaban
con ellos a las damas de su preferencia. Eran los primeras que entraban a bailar, después de cambiar las botas por zapatos.
En el baile del hacha sacaban los virreyes por compafieros diez o doce damas
Y ot:os tantos caball~ros, numero que hubo de reducirse a cuatro y dos respecuvamente, por evuar la mucha bulla y confusion . El Maestro de danza caballero escogido por el virrey, besaba el hacha y la daba a éste, el cual se la 'entregaba a la dama que habia de bailar primero y que quedaba de non entre las
parejas cogidas de las manos. No mataba el hacha caballero, sino dama. En

�ETIQUETAS

6

7

JOSÉ RANEO

verano, en vez del hacba era el veritalle ô abanico, que la dama sol!a dar al
Maestro de danza, coma el hacha cuando la devolvia y mataba. Si habla
alguna novia, ella y el hijo del virrey empezaban el baile. La virreina no bailaba
nunca. La musica era de violines y la de las galeras.
Modificaciones introdujo el Conde de Lemos en el baile, a las que por sus
inconvenientcs tuvo que renunciar pronto. La primera fué que cuando bailase
el virrey, el .;apitân de guardia anduviese tan cerca de él que pareciese que
bailaba. Es fâcil ligurarse los ridlculos equilibrios a que la orden obligarla al
desctichado capitan, que debiô agradecer mucho la abolici6n del acuerdo. Otra
novedad consisti6 en que cuando el Conde bailara, la virreina y las damas se
mantuviesen en pie. Las murmuraciones de todas le obligaron â volver a la
primitiva costumbre que consistla en levantarse al empezar à bailar el virrey,
hacerle cortesia al pasar y sentarse de seguida.
En el capitula de mdscaras se puede notar que el virrey soUa en las carnestolendas depaner su severa magestad y disfrazarse, acompaiiado de un caballero, pero siempre de modo que a pesar del disfraz fuese conocido.
Casi dia por d!a estaban determioados los paseos â que concurrla el Virrey,
las excursiones â pueblos pr61timos a 1apales, y en la ciudad las visitas que a
senaladas iglesias y conventos hacla, segun las festividades.
En la Semana Santa los actos de Corte del Jueves y Viernes Santo eran trasunto ~ de los de la Corte espanola. Lavatorio de pies a dace pabres, seguido
de la comida compuesta de treiota y seis platos, dace de priocipios, dace de
comida y doce de postres que el virrey iba dando a cada uno para que los llevasen en sendos cestones.
El Viemes Santo en la adoraciôn de la Cruz, el secretario de Justicia ofreda
en una fuente ante el virrey trece gracias en trece billetes.
Prohiblase en esos dias el paso de coches.
En lo restante del aiio solo el virrey podia llevar coche de seis caballos.
Escrupulosamente se observaban prevenciones como la de encender tres
velas, ni dos ni cuatro, cuando el virrcy estipulaba alguna escritura de noche;
ir siempre precedido de un paje con una vela cuando tenta que recorrer las
habi taciones de Palacio.
Hasta las frases pareclan de ritual. Asi siempre que los virreyes acudian al
Rosario aSanto Domingo, y asistian pocas seiioras, la virreina ten!a que rcpetir : « Pocas babemos sido hoy ».
Inûtil es decir quân delgado se hilarla en lo de los tratamientos, cuesti6o ardua
por la que tantas veces se desenvainaron las espadas'· Ejemplo curioso ofrece

r. Recuérdese el grave altercado entre el hijo del Conde de Benavente y el
Conde de Lemos por cuestiôn de tratamieotos y cortes!as, cuando ciento cin-

la visita del Condestable de Navarra, que desde su embajada de Roma hizo à
su padre el Duque de Alba, Virrey de apales. Después de grandes debates
sobre si el Duque habla de tratar 6 no de vos :i su hijo, tuvo que reunirse cl
Colateral, discutir y resolver que debia tratarle de Exulnzcia y darle la derecha. As! lo hicieron cuando ala despedida salieron juntos a caballo, y cada vez
que por el camino hablaban, se descubrian los dos, no volviéndose a cubrir el hijo
hasta que el padre se habla cubierto. En cambio durante todo el tiempa que
permaneciô en Na.pales, el Duque, para descansar, le encomend6 las Audiencias ; derogaci6n mas grave seguramente del ritual que el tratamiento, derecha y saludo, que no impidieron al cabo que tuviera que salir â prisa el hijo
par disgustos con el padre.
Muchas noticias histôricas curiosas se encuentran en la desordenada y confusa relaci6n de entradas, visitas, fiestas, aniversarios y exequias que escribe
Raneo. Describe por ejemplo las exequias a la muerte de Felipe Il a las que
asistieron 850 personajes, entre los cuales cuatro Arzobispos, veinte y dos Obispos, cuatro Principes, trece Duques, doce Marqueses y tres Condes. En las
cuatro esquinas del tumulo, cuatro capellanes regios con sendos aventadores
de tafetân negro en astas negras hadan ceremonia real de espantar las moscas. Sobre cuyo incidente de las moscas debe notarse que la plaga deb!a ser
extraordinaria en todo el territorio oapolitano, porque una de las incumbeocias de la servidumbre del Conde de Monterrey cuando iba â Posilippa era
paner varillas con musco al que acudian las moscas y quedaban pegadas en
incalculable nûmero.
_Suntuosas fueron también las exequias por la reina D• Margarita de Aust~1~ (1612), en las que Raneo nos cuenta que los jesuitas escribieron compas1c1ones en al~banza d~ l~ Academias de los Ociosos y de los Filenos, poco
después perdidas, y as1m1Smo el entierro y exequias del Conde de Lemos en
que hizo el castillo ardiente el iogeniero Fontana.
. Entre las fiestas son las mas notables la celebrada en 1637 por la corooa060 del Rey de Romanos, sieodo virrey el Conde de Monterrey. Formaron
dam_as principales dos bileras de a 72 cada una y las seguian otras dos de
1gual numero. Cantô Cibeto y una Sirena, respondiendo los coros. Doce
muchachos ejecutaroo danza de pàjaros. Sigui6 mascara y sarao.
Eo lavi~ita que hicieron al ,·irrey los dos hijos del Duque de Vendôme, que
llegaron d1sfrazados, se les obsequiô con caceria, banquete en mesa redonda

!as

cuenta caballeros sacaron las espadas, los guardias golpearon con sus alabardas
â cuantos hallab~ al paso, y â poco estalla grave tumulto, porque el de Benavente tenia tres mil hombres en los patios del Palacio.

�8

JOSE RANEO

ETIQUETAS

con fuente de agua en el centro, bailes y sarao. Comediantes espaiioles
representaron la comedia de Calderon La puente de Mantible.
Dela entrada de Carlos V en Napoles en 1536 da curiosos detalles Raneo.
Describe su traje de terciopelo morado, sombrero a la borgoiiona de lo mismo,
y toison al pecho. Admira la destreza y bizarrfa que mostr6 en el juego de
toros celebrado en Plaza Carbonera por la victoria de Lepanto; asi como en
el juego de caiias, que por la victoria de Tunez se verificé, y al que asisti6 vestido de moro.
Divirti6se mucho en las mascaras, comedias, y toda clase de regocijos, en
compaiiia unas veces del virrey y otras del Marqués del Vasto, a quien, dice
Raneo, amaba mucho, pero a quien nunca convid6 a su casa por celos de la
mujer, segun se decia.
La venida de la Reina de Hungrla D• Maria, hija de Felipe IV, durante el
virreinato del Duque de Alcala fué ocasion de un suceso grave. Hallabanse
en Napoles el Duque de Alba, que habia sido virrey, y el de Monterrey que lo
iba a ser.
El dia de la entrada de la Reina, como el de Alba era bien quisto del pueblo,
gritaron en muchas partes « 1 Viva el Duque de Alba t » Indignados muchas
caballeros al oirlo, hicieron prender a muchos, entre los que fueron bastantes
inocentes, acusados falsamente por sus enemigos . Vino orden del Rey para
soltar los presos y el virrey resisti6 la orden, que al cabo tuvo que cumplir
ante la insistencia de S . M.
Pero donde Raneo se detiene con mas complacencia es al describir la jornada del Conde de Lemos a Roma :i dar la obediencia al Papa en 1600. Ocupa
8 hojas de su manuscrito y ya en la primera Parte impresa por Navarrete
aludia el autor a esta jornada seiialando el fol. 248 del ms. que aquel editor no
logr6 hallar', y que es donde en efecto se encuentra.
La comitiva de los Condes, (porque también iba la Condesa en su litera de
hecho levadiz.o, con el estribo guarnecido de oro), parece una comitiva de Soberanos del Oriente, con una recamara llevada por cincuenta acémilas; una con
el dinera, otras con la capilla; cubiertas de ricos reposteros de terciopelo carmesi, franjeadas de oro, con armas y empresas bordadas ; acompafiamiento
de damas, pages con libreas de oro; caballeros de placer, locos, médico, boticario, etc. Baste decir que adem:is de los treinta mil ducados de ayuda de costa
que el Rey le di6 para este viaje, el Conde gast6 grandes sumas de su peculio
propio.
Finalmente, intercala Raneo menciones de sucesos como la batalla de
Lepanto ; entrada de los turcos en Chiaja; motin del Tercio de la Liga en

tiempo de D. Juan de Austria y otro en el virreinato del Duque de Osuna en
que el pueblo arrostr6 al Electo Astarache y algunos otros ; pero nada nuevo
nos dicen. Toda la narracion de Raneo se resiente de falta de método, de
desordenada exposici6n de los sucesos y de repeticiones formularias, como
de hombre de escasa imaginaci6n, todo atento al escrupuloso inventario de las
minuciosas practicas del ceremonial palatino .
Asi y todo su trabajo merece ver la luz publica, por formar ademât el corn•
plemento natural de Io impreso por Navarrete.

1.

Véase la pagina 280, tomo 23 Col. de doc. inéditos. Nota.

9

A.

APÉNDICE

PAZ y MÉLIA.

A

Alla morte del S. Conte di Lemos
da profana lingua.
Giunge robba al pignatto Satanasso,
Vien teco a cena l'aima d'un glottone
Ch' andô mangiando per ogni pontone
Con scusa di portar la moglie a spasso.
Sotto questo ogni cosa ando in fracassa ;
Non valse nelle lite hauer raggione;
Fur venduti gli officii a discretione
Da un scriuano, da una donna e da un papasso.
Gli matrimooii fur posti all' incanti,
Al fin liberati al piu offerente,
Poco curando Iddio, meoo i suoi Santi.
Dai principio fu tutto d'un Regente
Mentre modo trovô di far contanti
Poi disse al fin : Zu già, non val per niente,
In somma, il più patente,
·
Il più affamato huom di tutta Spagna
Fa del Palaggio un Banco, una coccagna,
E ognun preso alla ragna.
Ne se~tendosi satio ancor di questo
Lascio morendo il figlio 1 à fare il resta.
I. ~- Fr~ncisco de Castro, mozo de veinte afios que por orden del Rey, y
con sat1sfacc16n general, goberné, el reino hasta acabar el trienio que correspondia a su difuato padre.

�10

JOSÉ RANEO

B
Alla partenza del S. D. Pietro Girone
Duca di Ossuna l'anno 1589 .
APÉNDICE

• 1

C'habbia i signori a stare in pie sentati
e non !asciare i cavalier coprire,
et che non ci habbia mai voluto udi re
ma giocando di e notte, abbandonati ;
che ci habbia in tanti modi assassinati
e !asciati di fame ancor morire;
che ci habbia fatto a Turchi refuggire
da suoi capes tri e da i servi infocati;
c' habbia rivolto il palazzo in bordello,
esausto a fatto la Thesoreria,
e venduti gli officii a questo e a quello,
tutto rimetto al mar doppio se sia ;
direm che tu sei stato buono e hello
pur che sia uer che tu ti parti via.
Va, infame, colla arpia,
porta l'esempio al Ré con le tue prede
di questa nostra a noi nemica fede,
e digli che si crede
et essi, che ne nuglia anco giurare
che Mondejar si puo canonizare ;
ma tu, non ci pensare,
che per quanto tu haî dati affanni e guai
Io taccia quel sol· ben che fatto m' haî,
che '! diro pur hormai :
Questa superbia tua, questa ingiustitia
questa tua crudeltà, questa auaritia
chiariamente c'inditia
che sia interrotto il solito tenore
di sempre peggiorar nel successore ;
Perche di te peggiore
non ci fu mai, ne si verrà in eterno,
vengha dei Turchi o vengha dall' inferno,
che per&lt;'&gt; più mal gouerno
gia da! sangue c' bai sparso e ch' hai succhiato
poco avanza per altri altro che '1 fiato_.
Ma tu tien ben notato

ETIQUETAS

corne habbiam fatto noi i tuoi fauori,
tu per contrario i riceuuti honori.
Pon quello de i signori,
quando volte le spalle a buona cera
sui mezzodi te disser : Buona sera !
Pon la giornata fiera
quando si vile gente, poca e oscura,
ti caccici in corpo cosi gran paura.
Et si non che natura
a dir ben di spagnuol mi fa diffeto ( diuetto ?)
te accenaria Don Pietro de Toleto.
Pur te dirà un secreto :
Io odio forte tutta sua gescia,
e Don Pietro me ua per fantasia.
l Voi saper per chè sia?
Perche prima te disse e poi te fece
e ti lascio la fama piu de pece;
Ma lo stomaco rece
et dirue tanto e uuô tornare a dire
che quel ben che puoi far sol è il partire,
e gionto llà chiarire
li potrai d'una cosa assai molesta,
ch' i modi tuoi ci han fatto andar per testa.
Poi se tu passi questa,
ritrovando che tanto si comporti
mille ragioni hai tu, noi mille torti,
e con raggion te porti
l'oro, e l'argento, e a torto lasci il rame,
a torto lasci i mattoni e'l letame.
APÉNDICE C

Ave Maria
fatta al Sr. Don Pietro Girone, duca di Ossuna
perla morte del Tribuno Starace nell' anno 1585.

Impio Signor che dell' altrui fatica
Ti godi della vita e dell' hauere ;
Huomo non trotù mai che pur ti dica.
Ave.
Dai ciel pena infinita habbi a cadere,

II

�12

JOSÉ RANEO

Fin c' habbi ail' error tuo pari il tormento ;
Ne al tuo soccorso mai tu possi hauere
Maria.
Al venir tuo, quai fumo o polve al vento,
La giustitia spari, ne! cel fugendo,
Poscia che fai per oro e per argento
Gratia.
E d' uigorda avaritia tutto ardendo,
Delle nostre miserie lieto vai,
Dell' altrui scudi sol la borsa empiendo
Plma.
Sempre pensavi darci pena e guai
Con il dominio tuo ! ecco ch' i giomi
Passano, e non sarai chiamato mai
Dominus.
Come ardise star tu ? &lt;! perchè non torni
Nelle tue ~tanze? poiche ogni un ti fugge.
Non saranno più ossequij e li_eti i giorni
Tecum.
Quai fiera al par di te !eue li sogge
Onde spero hauerai stratio crudele,
E sia la man di quel che te distrugge

Benedicta.
Questo popol di Dio, seruo fedele,
Mille stratii suffrisce e mille doglie,
E sei caggion del!' aspre sue querele

ru.
Che non pur satio de sue ricche spoglie
Con toglierli la robba, anco l'honore,
Drizzi li le lasciue e ingorde voglie
In mulieribus.
Hora che priva sei di tanto honore
Onde sen ua ciaschun lieto cantando :
Sia del mondo e del ciel il gran fattore

Benedictus.
La gente al tuo venir lieto mostrando
Ti accolser conhonori e gran trophei,
E buon gouerno ogn' un staua aspettando

ETIQUETAS

Fructus.

E tu, si corne fusser Turchi o Hebrei
Tentasti farci star de vitto priui,
'
E l'huom uacuo restar como alli rei
Ventris.

Per caggion tua, altri mori, tu uiui,
E la terra sostien peso si infame,
E non emendi li peccati schiui
Tui.

Sendo degno tu sol morir di fame
E gir, troncato il colla, ail' aer bruna,
Si che tempo ne loco habbi che chiami

Jesu.
Del solla vista a te sia importuna,
Ogni huom, ogni animal te sola abhorra
Ne mai per te prieghi il signo;e alcuna '
Sancta.

Al fin della tua vita m:ssun carra
Ne santo ne beato, ne alla tua '
Dimanda ad humil priegi ti soccorra
Maria.

La luna e' l sol ti sien contro ambedua
E con la terra il ciel, il fuoco e' l mare
Ne assicurar ti possa anco la tua
Mater.

Poiche nell' opre mostri e uello affare
Non creder nullo al sacrificio santo.
Benche fingendo anco ail' Altare
Dei.

Lascia il peccato ! lascia de cui tanto
Ingordo sei ! d'empia auaritia dico,
E genuflexo, a Dio versando pianto
Ora.

Altrimenti serai corne nemico
Da lui punito al fine dello errore
E in mano andrai dell' auersario 'antiquo

�14

JOSE

RANEO

Pro nobis.
Nelle fiamme maggior i o peccatore l
Serai sepolto ogni hor tra mille e mille
Tormenti, strattii acerbi j o che stupore
Peccatoribus l
E del tuo grande incendia le fauille
E ad te, non ad altri, si an chiari speculi,
Cruciandoti al vespro et aile squille
Per infinita secola dei secoli
Amen.

APÉNDICE

D

A Napoletani per la morte d' un asino condannato alla
morte per delegatione in persona del consegliero e
giudice criminale Parescia.
Questi che su la vista apporta noia
animal mansueto più ch' agnello
i deh l che non troua alcuno il pouerello
che lo defenda dalle man del boia ?
Che il reo si salui e l'innocente moia,
casso incuso alla legge et al duello,
&lt;. Che colpa ui hebbe il pouero asinello
si a quel brutto poltron venne la foia?
Quando cortasse del delitto in genere,
quando l'asino hauessè confessato,
seria a peggio ch' esser lardiato ;
ma non l'ha fatto, e non e v1tiato
a volerlo in mal hora farlo cenere ;
mandatelo tre anni relegato.
L'haueui condemnato
corne fusse un ribaldo, un traditore,
ne ui acorgesi ai denti, ch' è minore
Se mi assale il furore
ardirei dir che in tanto dubio caso
vi douea il barbiëro porre il naso.
Io m' hauea persuaso
girue dalla gran bestia o dal leone,
ma questaè causa ex delegatione,

ETIQUETAS

non haue appellatione,
ne men si puote variare il foro
per non trovarsi quà l'Asino d'oro.
Di questo sol m'accoro,
che questi nostri eletti del gouerno
hauran biasmo dal Asino in eterno,
perche se ben discerna,
non uotô in questo lo collaterale,
che non seria successo tanto male.
Sentenza bestiale
à far morire a torto un innocente
per infamar di Napoli la gente!
0 mio caro parente !
Non te ricordi quando col ragliare
Giove festi fuggir, non che tremare?
o forse indouinare
ben portessi a questa sua sciagura
con la tua malinconia natura,
cosi dicea la pura
e molto veneranda ciucciarella
che fu di Bal aan ardita e bella
ce mancà la faudla
vociferando ; Hai f!iudice marrano,
inimico del nome italiano l

�16

JOSÉ RANEO

SIETE OFFIOOS DEL REYNO, Y LAS INSINAS QUE LLEUAN EN MANO.

Gran Conde Estable.
Gran Iustinçiero.
3° Gran Almi.raote.
4° Gran Camerario.
5° Gran Prothonotario.
6° Gran Cançelier.
7° Gran Siniscal.
1° El Gran Conde Estable es el primera vota del Reyno. Es
transferida su judsdiçioo despues de los Reyes deste Reyno en
persona del Virrey, lleua la mas dina insignia, que es la Corona
de su Magestad en los attos funerales :
Sentauase al lado derecho de su Magestad en los attos publicos, ençima de la tarima y Alfombra del puesto de su Magestad.
2° Gran Iustinçiero : este tenia su jurisdiçion en la Vicaria de
nombrar su Teniente y criar todos los Jueçes della, con otras
dignidades y jurisdiçion.
Ahora es trasferida su Tenençia en el Regeote de Vicaria, el
quai cria el Virrey y a todos los Jueçes como el lo haçia primera :
Sentauase en los attos publicos al lado siniestro de su Magestad encima de la Tarima y alfombra como el Gran Conde Estabile. Trae par insigna el Estendarte Real de la Justiçia, que se
accostumbra haçer.
3° Gran Almirante : En tiempo de los Reyes passados tenia
muy grandissima jurisdicion con titulo de General de la Mar.
Ahora es transferido dicho titulo en persona de los Generales
de la Esquadra de Napoles, la quai probea Su Magestad. Aunque
le ha quedado mucha y muy ampla jurisdiçion par todo el Reyna
nombrando Almirantes sus Offiçiales.
Conoçe de toda la gente maritima assi natural como estrangera, reseruada toda la gente maritima de Galera.
1°

2°

ETIQUETAS

17

Tiene Tribunal con Carçel, Cuchillo y Horca.
Nombra su Teniente de Gran Almirante con todos los miros
de attas y escriuanos del Tribunal.
Tiene Alguazil mayor, con maestro de Justiçia para quando
se offreçe.
Lleua par insignia una vara negra de tres palmas, la quai
nota jurisdiçion par toda la ciudad y assi mismo dentro de
Palaçio. Pero no puede entrar con ella en la Camara de el
Virrey.
Sentauase assi mismo al lado derecho de su Magestad despues
de el Gran Conde Estable y en la mis ma forma.
4° Gran Camerario. Tenia tambien grandissima difüdad y
jurisdiçion porque era conseruador de todo el Patrimonio y
Camara Real de su Magestad.
El nombraua su Teniente y assi mismo todos los Presidentes
Raçionales y todos los demas Offiçios de la Real Camara.
'
A~ora es transferida su jurisdiçion en persona del Lugar
Tem~me de la Camara y demas Presidentes de ella, Raçionales y
Offiç1ales, nombrando su Magestad el Lugarteniente y todos los
demas Offiçios. Solo le ha quedado el Titulo de Gran Camerario
el quai se pone en todas las prouisiones que despacha la ReaÎ
Camara.
. Corno tambien_ lo tiene de haçer la Vicaria : Hale quedado tamb1~n el cobrar el JUStapete de todos los capitanes y Jueçes que el
V1rrey nombra por las tierras y ciudades de su Magestad en este
Reyna, que es quando uan a dar el juramento en poder de un
Regente de Cançelaria de fielmente exerçitar su offiçio y de 110
hauede comprado ny dada algunas dadiuas par el. Y otros muchas
emolumentos que, por euitar prolixidad, no se ponen aqui.
. Sentauase al lado siniestro de su Magestad junto al Gran J ustiç1ero. Trae por lnsignia el Tuson Grande de su Magestad.
5° Gran Prothonotario. Tenia esta dignidad a su caro-o leer
todas las cartas, pr~uisiones y Petiçiones delante su Mage;tad.
Ahora es transfendo en la Real Cançeleria y Regentes de ella.
REVUE HISPANIQUE. A.

2

�ETIQUETAS

JOSE RANEO

Hale quedado solo el nombrar y criar n?ta~~o~ publicos y Jueçes

a contrato, legitimar bastard~s y otr~GdigmA~n~tr~nte.
Sentauase al lado derecho 1unto a ran
Bola dorada muy
Trae por insignia el Mundo que es vna
grande.
. S d'-'dad y autoridad era sellar todos los
60 Gran Cançe~1~r. u iGm .
expediçiones que los Reyes
Priuilegios ; Proms1ones y raç1as y
haçian.
d
d l
li Real sellando en nombre de su
Era conserua or e se o
'
Magestad todo l? ~i~ho ·
t .da en la Cançe\aria Real Y
Ahora su junsd1ç10n e\ t~ns endado el ser cabeça del ColeSecretario del Reyno, ~olo e u: ;;edottoran y diputar su Viçegio para dar el grado a los q
.
cancellier para el grado de TheollogGia. Camarl·mgo
·
· ·
· to a ran
Sentauase
a la sm1estra
1un
d ·
. • · 1 Çetro Real de su Magesta ·
Trae por ms1gma e
d·-·d d era Mayordomo mayor
70 Gran Siniscal : su cargo y m1 a
de su Magestad.
b
ombrar los Castellanos del
Tenia autoridad de pro eer Y n
Reyno. Agora los nombra su Magestad.
. . ·
Estoque desnudo.
Trae por ms1gma un .
f:c .
o lleuan en los attos fune1 dichos s1ete o uc1os n
y aunque• os · ·aoias smo
.
1 las cinco que son Corona,
so as
.
·
rales to d as s1ete rns1b
'
l
ales los Virreyes en
.
d Ç tro y Estoque, as qu
M
Tuson, un o, e
Camara quando qu1ere
de su mano en su
este atto 1a cons1g_na
R . a 6 Principe natural.
salir

a las obsequ1as de su Rey_,

edyn l Tun;ba que esta debaxo
. .
1 pone encuna e a
d
·.
sobre la Colcha Real e
del Castillo ardiente de su m1sma mano

y ass1 m1s111.o as

su Magestad.
1 R na 110 se lleuan sino dos insigAduirtiendo que en las de ; Mey d
fahando alguno de estos
nias, que son la Cor~ma Y_ e
und o E subr6gar y nombrar
Sen.ores ~e _los Siete _Offiç1~s,l ~:~a:erai p~ra suplir y lleuar las
otros Prmç1pes y Senores e
insignias de los que faltan.

J

19

Aduirtiendo que siempre a los que fueren proprietarios de los
siete offiçios se les dan las mas dinas insignias.
En los actos de Alegria 6 Triumphales de entradas de Reyes
en esta Ciudad como en los de nueuo Rey, Casamientos de Reyes,
Partos de Prinçipe natural y los demas Infantes 6 alguna otra
vittoria 6 impresa notable donde el Virrey manda nombrar sindico
y vestir los Electos de la Ciudad con los solidos uestidos de alegria, se ua al Arçobispado a dar graçias a nuestro Sen.or y cantar el Te Deum laudamus.

EL TRAJE, MODO Y UESTIDOS QUE TIENEN DE LLEUAR
LOS SIETE OFFIÇIOS

Visten a lo Ducal representando jurisdiçion, grandeça y auttoridad que los siette Offiçios tien en como criados de la Casa Real.
Su habito es un Ropon muy largo hasta en pies de Escarlata
Carmesi, cerrado por delante todo con mangas muy anchas; el
collar muy grande reuersado aforado todo de pieles blanèas de
Armino y un gorron muy grande y redondo a lo Ducal de terçiopelo carmesi aforrado de las mismas pieles, guarneçido con
muy ricas joyas. Mangas de jubon de raso carmesi y la manga del
ropon rebuelta a media braço. Vna çinta para çefürse de seda
carmesi. Gualdrapa del cauallo de terçiopelo carmesi guarneçida
con muchas franjas de oro y assi mismo todo el guarnimiento
del cauallo, estriuos y brilla dorada, con borzeguies blancos que
es el habito y traje que han de representar en los attos de alegria,
como qùeda dicho. Su puesto es despues de los elettos de la ciudad y luego los quatro porteros de Camara con sus maças al
hombro y en medio de ellos el Rey de armas con la Tunîca de
Damasco canuesi con muchas franjas y borlas de oro y las
armas reales en ella, lleuando el Çetro Real dorado en sus manos.
Siempre que se da uestido alos elettos la Corte se los da a los quatro porteros de la Camara de S. E.

�JOSE RANEO

20

ETIQUETAS

Tras ellos los siette offiçios por su preçedençia luego el capitan
de la guarda. Sigue S. E. con el Sindico al lado. Luego colateral
y Tribunales.
PRINÇIPES.

.

r
2
3
4
5
6
7
8
9

Visiîiano
Visiîiano
Squillache
Altomur
Stillano
Molfetta
Francauilla
Montaluan
Melito
Melfi
10 Asculi
11 Venosa
12 Carriati
13 Scalia
14 Conca
15 Milito
r6 Scila
17 Caserta
18 Capestrano
19 San Seuer
20 Auelitio
21 Santo Bono
22 Rochela
23 Ricchia
24 Yesso
Gasso
25 Noya
26 Rocca Romana

Junio
Junio
Julio
Agosto
Junio

21 de 1522
26 de 1522
4 de 1522
6 de 1529
28 de 153 I

18 de r532
Julio
21
de 156 r
Mayo
Nouiembre I 5 de I S6 5
12 de 1566
Março
20de 1566
Junio
Agosto
24 de 1574
31 de 1578
Julio
18 de 1579
Maya
Deciembre 24 de 1583
Nouiembre 14 de 1587
25 de 1589
Abri!
23 de 1590
Henero
Março
24 de 1594
Março
19 de 1595
11 de 1597
Febrero
2 de 1600
Junio
Nouiembre 4 de 1601

Garrafa.
S. Seuerino.
Borja.
Famesio.
Garrafa.
Gonzaga.
Aualos.
Toledo.
Doria.
Eria.
Leyna.
Ludouisio.
Spinelo.
Spinelo.
Capua.
Silua.
Ruffo.
Acquauiua.
Mediçes.
Sangro.
Caracholo.
Caracholo.
Garrafa.
Capua.
Capua.
Capua.
Piîiatelo.
Capua.

Febrero
27 Castellon
17 de 1602
28 Veltraoa
Heoero
21 de 1603
29 Venafra
Nouiembre 27 de 1605
30 Sulmona
Março
10 de 1607
31 Auela
Abril
9 de 1607
32 Montemileto
Deciembre 5 de 1608
Febrero
33 Irache
18 de 1609
Settiembre 10 de 1607
34 Colo
Febrero
35 Mayda
13 de 1608
36 Ottaiano
Agosto
29 de 1609
37 Presiche
Ottubre
17 de 1609
38 Forino
Nouiembre 12 de 1609
·Febrero
39 Rocca Asperi
1 de 1600
40 Celofra
Mayo
21 de 1610
41 Loliuito
Junio
8 de 16II
42 Rosano
Mayo
1 r de 1612
43 Tarsia
Agosto
1 de 1612
44 Caspuli
Ottubre
6 de 1613
4 5 Culebrano
Agosta
12 de 1617
46 Sanz
Junio
23 de 1618
47 Belmonte
Março
5 de 1619
48 $. Agata
Junio
30 de 1620
49 Strongoli
Septembre 28 de 1620
50 Satriano
Mayo
19 de 1621
51 Mondorbino
Deciembre 24de 1621
p Casano
Julio
31 de 1623
53 Galuchio
54 S. Mango
Settembre
4 de 1623
5 5 Pietra Elehina
Ottubre
9 de 1623
56 Leporano
Febrero
14 de 1624
57 Casal mayor
Março
7 de 1624
Monte Marana
58 Obiîiano
Deciembre 29 de 1624
59 Cole de Anguis Março
7 de 1625

21
Aquino.
Albrisio.
Peretti.
Burguesio.
Oria.
· Tocco.
Grimaldo.
Somma.
Loffredo.
Medicis.
Bartorotto.
Caracholo.
Filomarin.
Vrsiri.o.
Spinelo.
Aldobrandino.
Spinelo.
Capua.
Garrafa.
Orifice.
Rabasquier.
Ferrao.
Campitelo.
Rabasquier.
Pinatelo.
Ayerbo Aragon.
Copula.
Aquino.
Aquino.
Mogetola.
Brancha.
Sangro.
Sangrô.
Costanço.

�2")

ETIQUETAS

22
60
61
62
63

Carouigna
Sopino
S. Seuerino
Carpii'iano
Marano
64 Monastarache
65 Castelfranco
66 Montesarcho
67 S. Martin
68 Tagiano
69 Terriolo
70 Chelamar
71 Durasano
72 Jacchiano
73 Belueder
74 Crucule
Cardito
75 Amoroso
76 Angri
77 San Giorgio
78 Atena
79 Campagna
80 Veggiano
81 Terolito
82 T orrenoua
83 Chirisano
84 Monteleone
85 Esquinsano
86 Mont'anuto
87 Torella
88 Frasso
89 Francauilla
90 Bonifati
91 Torrepadula

JOSÉ RA EO

25 de 1625 Serra.
29 de 1627 Garrafa.
17 de 1627 Albertino.
22 de 1627 Lanaro.
Eriquez.
Deciembre 30 de 1627 Galeotto.
26 de 1628 Sersal.
Henero
Nouiembre 22 de 1628 Aualos.
12 de 1630 Genaro.
Febrero
6 de 1630 Albertino.
Mayo
19 de 1630 Cigala.
Julio
13 de 1631 Judice.
Mayo
Deciembre 16 de 1631 Gargano.
6 de 1630 Alberti no'.
Mayo
Nouiembre 13 de 1633 Garrafa.
14 de 1635 Aquino.
Henero
Loffredo.
Deciembre 21 de 1635 Loffredo.
20 de 1636 Oria.
Febrero
Spinello.
Caracciolo.
Caracciolo.
Sangro.
Aquino.
Caracciolo.
Carrafa.
Galeota.
Enriquez.
Capele.
Caracciolo.
Gambacorta.
lmperiale.
Sannesio.
Rocco.

Ottubre
Ottubre
Nouiembre
Deciembre

T rebisaccia
Maechia
Pietra Stornina
Pettorano
Ruffano
Masta
Santo Pio
Triggiano
lseroia
Scanno
Casapussella
Sant' Arcangelo
Vallereale
Massafra
Bitetto
Villa sra Maria
Troia
Santo Hicandro
Marsico Vetere
Montecoruino
Vlturale

92
93
94
95
96
97
98
99
100
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
1 II
112
113 Cursio
114 Ruoti
Galluccio
Castel di ' 0 Lorenzo
Carpino
Tricase
Paulizzi
Valenzana
Acquauiua
Centola

Petagna.
Gambacorta.
Lottiero.
Cantelmo.
Brancaccio.
Toraldo.
Delpesso.
Pappacoda.
Aubios.
Affütto.
Bonito.
Barrile.
Piccolomino.
Carmignano.
Anjelio.
Caracciolo.
Auolos.
Cataneo.
Caracciolo.
Pignatello.
Strambone.
Cicinello.
Minutolo.
Tirsino.
Carrafa.
Vargas.
Gallone.
Arduyno.
Favieti.
Mari.

�24

JOSÉ RANEO

ETIQUETAS

DUQUES.

1 Atri
2 Grauina
Amalfi
3 Montalto
4 Martina
5 Termini
6 Nardo
7 Sessa
8 Tallacoz
9 Traetto
IO Marsi
11 Mondragon
12 Nochera
13 Ferrandina
14 Monteleon
15 Ciuita de Pena
16 Andria
17 Populi
18 Barragiano
19 Matalon
20 Euoli
21 T orremayor
22 Tripalda
23 Bouino
24 Sora
25 Ayrola
26 S. Agata
27 Barrea
28 Castel di Sangro
29 Sichiîiano
30 Laurino
3 1 Cherenza

Abri!
9 de 1519
Settiembre 12 de 1521
Ottubre
4 de 1529
Abri!
rode 1530
Março
13 de 1539
Febrero
22 de 15 56
Deciembre 8de1557
Abril
6 de 1558
6 de 15 58
Abri!
Settiembre 2 de 1567
30 de 1572
Junio
Deciembre 20 de 1572
Febrero
20 de 1575
Deciembre 23 de 1579
5 de 15?1
Junio
12 de 1582
Febrero
Settiembre 18 de 1587
Ottubre
14 de 1589
20 de 1590
Junio
Agosto
7de1591
Abri!
12 de 1593

Acquauiua.
Vrsino.
Acolhuomini.
Aragon.
Caracholo.
Capua.
Acquauiua.
Cordoua.
Colona.
Carafa.
Colona.
Carrafa.
Carrafa.
Toledo.
Piôatelo.
Farnesio.
Carrafa.
Cantelmo.
Caracholo.
Carrafa.
Grimaldo.
Sangro.
Caracholo.
Gueuara.
Buocompano.
Caracholo.
Coxa.
Afflito.
Caracholo.
Caracholo.
Garrafa.
Pineli.

32 Tursi
3 3 Vietri
34 Aquaro
35 Lenuche
36 Bisacha
37 Noya
38 Casa Cal en da
39 Mirando
40 S. Donato
41 Casteluchia
42 Labaôara
43 Ayelo
44 Albito
4 5 Laurençana
46 Bernaudo
47 T aurisano
48 Campolieto
49 Grumo
50 Chelença
51 Rodi
52 Telese
53 Luçano
54 Nocara
55 Cardenal
56 Baii.uelos
57 Guardia
58 Montecaluo
59 Frafüto
60 Santo Elia
61 Salandra
62 Auilano
6 3 Cherisano
64 Ciuita Real
65 Montenegro

Julio
27de 1594
Henero
26 de 1596
Abril
p. de 1598
11 de 1600
Julio
Settiembre 17 de 1600
Nouiembre 13 de 1600
Julio
30 de 1601
Settiembre 9 de 1601
Settiembre 29 de 1602
Settiembre 8 de 1602
Henero
19 de 1603
Junio
25 de 1605
Febrero
9 de 1606
8bre
24 de 1606
Março
28 de 1607
Settiembre 26 de 1609
Agosto
16 de 1608
Settiembre 20 de 1608
Junio
2 de 1609
Junio
2 de 1609
Ottubre
17 de 1609
Março
13 de 1611
Março
20 de 16rr
Junio
14 de 16rr
Julio
2 de 16u
Agosto
6 de 16u
Nouiembre 1 de 16u
Febrero
16 de 1612
Febrero
12 de 1613
Abri!
1 de 1613
Setdembre 15 de 161 3
Nouiembre 25 de 1613
Deciembre 12 de 1613
Ottubre
7 de 1617

25
Oria.
Sangro.
Spinelo.
Acquauiua.
Pinatelo.
Garrafa.
Sangro.
Crispano.
S. Seuerino.
Dauid.
Ruffo.
Siuo.
Gallo.
Gaetano.
Bernaudo.
Castro.
Garrafa.
Tolfa.
Caracholo.
S. Feliche.
Grimal do.
Clodinio.
Loffredo.
Rabasquier.
Mayorga.
Marra.
Piôatelo.
Montalto.
Palma.
Reuertero.
Oria.
Sersale.
Idiaquez.
Griego.

�ETIQUETAS

26

27

JOSE RANEO

Decierobre 12 de 1617 Pescara.
66 Saracbina
17 de 1619 Mormile.
Julio
67 Campoclaro
Spinola.
11 de 1621
68 S. Psn° Galatina Abril
Settiembre 25 de 1621 Pagano.
69 Terra noua
Garrafa.
Settiembre
10 de 1621
70 Rapola
24 de 1623 Caracholo.
Mayo
71 Rocca
3 de 1623 Barrile.
Julio
72 Caibano
4 de 1623 Cauauillas.
Julio
73 San Juan
ouiembre
20 de 162 3 Capechi.
74 Rodi
9 de 1623 Spinola.
Ottubre
75 Sesto
7 de 1624 Caracholo.
Abril
76 Attela
Settiembre 20 de 1624 Rossi.
77 Serre
6 de 1624 Regina.
Ottubre
78 Pesteçhi
ouiembre 10 de 1624 Caracholo.
79 Cherifalco
ouiembre 21 de 1624 Filomarin.
80 Pier de fumo
6 de 1625 Garrafa.
Henero
81 Fuerli
7 de 1625 Pifiatelo.
Marzo
82 Belesguardo
28
de 1625 Menterichio.
Mayo
83 Crosia
30 de 1625 S. Feliche.
Mayo
84 Banulo
21 de 1625 Bucca.
Junio
85 Montenegro
Settiembre 28 de 1625 Brancachio.
86 Lustra
17 de 162 5 Garrafa.
Ottubre
87 Caoçelara
Nouiembre 14 de 1625 Frezza.
88 Castro
Settiembre 19 de 1626 Caracholo.
89 S. Jorgio
90 Castel Saracheno Nouiembre 19 de 1626 Robito.
Deciembre II de 1626 Baron.
91 Frissa
10 de 1627 Leonesa.
Marzo
92 S. Martino
Ricca.
93 Lapelosa
9 de 1627 Montorio.
Ottubre
94 Casteluetere
30
de 1627 Garrafa.
Deciembre
95 Cherchi
19
de 1628 Gambacorta.
Febrero
96 Limotola
14 de 1628 Vitalliano.
Abril
97 Rettino
27 de 1628 Brancha.
Mayo
98 Rossi
18
de 1628 Quiii.ones.
Julio
99 S. Mango

Julio
Salsa
Julio
Vairano
Junio
Laconia
Settiembre
S. Domitro
Nouiembre
Fiumari
Julio
Jocco
Nouiembre
Caiiano
Deciembre
Losiiiano
Deciembre
Cantalupo
Febrero
Calabrita
Settiembre
IIO Castelnouo
Deciembre
111 S. Pedro
Abril
II2 Belueder
Abril
1 13 S. Donato
Deciembre
1r4 Spesano
Henero
1 15 Marianela
Abril
116 Marsano
Julio
1 17 Cotrofiano
Agosta
118 Castelnouo
II9 Santo Hicandro
120 A]esiano
121 Sant'Agapito
122 Lauriano
123 Siano
124 Orsaia
125 Melito
126 Castel d'Ayrola
127 Sant' Angelo in Grottola
128 Castel de Lino
129 Ceglie
I 30 Petriccio
I 31 Morchiano
132 Castelluccia
133 Marigliano

100
101
102
103
104
105
106
107
108
109

21 de 1628
31 de 1628
13 de 1629
17 de 1629
16 de 1629
21 de 1629
16 de 1629
10 de 1629
28 de 1629
12 de 1630
8 de 1630
7 de 1630
4 de 1632
24 de 1633
20 de 1633
24 de 1635
15 de 1635
25 de 1636
20 de 1636

Stramone.
Mormile.
Loffredo.
Sanesio.
Aponte.
Pineli.
Naue.
Vilano.
Genaro.
Tottauila.
Garrafa.
Lapez.
Branchia.
Baaz.
Moxettola.
Barril.
Laudati.
Delodolche.
Brancacho.
Caropresa.
Guarino.
Prouensale.
Sanfelice.
Capecelatro.
Franchi.
Giulys.
Suardo.
Summaia,
Alessandro~
Lubrano.
Matrincola.
Castromediano.
Pagano.
Mastrillo.

�28

ETIQUETAS

JOSE RANEO

134
135
136
137
138
139
140
141
142
143

Brancaccio.
Gennaro.
Minutolo.
Caracciolo.
Zenaglios.
Macedonio.
Fauilla.
Sersale.
Galeota.
Giouane.

Ponte Landolfo
Belforte
Sasso
Santo Vito
Ostuni
Grotto
Precensano
Belcastro
Reggina
Monte Sant'Angelo
MARQUESES

r
2
3
4
5
6
7
8
9

Pescara
Laino
Vasto
Buchanico
La Baia
Castelbetre
Vico
Campana
Rende
10 Corillano
11 Labielo
12 Arena
13 La terçera
14 Trecciio
1 5 S. Lucito
16 La Torre
17 Cherchara
18 Belante
. 19 Lauro
20 Arienso
21 Capurso

Febrero
2 de 1518
Junio
6 de 1523
Febrero
15 de 1531
Julio
8 de 1531
Julio
23 de 1532
Julio
3 I de 15 32
Henero
26 de 1534
Março
2 de 1536
Abril
7 ae 1536
Ottubre
27 de 1541
Agosto
12 de 1548
Deciembre 5 de 1549
Junio
26 de 1555
Nouiembre 7 de 1556
Abril
6 de 1558
Abril
6 de 15 58
Abril
20 de 15 58
Abril
23 de 1558

Auolos.
Cardenas.
Auolos.
Caracholo.
Mendoça.
Garrafa.
Spinelo.
Grimaldo.
Mendoça
Delimonti.
Tuffo.
Concublet.
Assia.
Loffredo.
Sangro.
Capua.
Piîi.arelo.
Acquauiua.
Piîi.atelo.
Garrafa.
Papacoda.

22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
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41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
51
52
53
54
55

Oriolo
Santo Mauro
Galatene
Tuscaldo
Santelmo
Briensa
Casa d' arbore
Oyra
Castelnouo
Grotola
Ariz
Marillano
Cherchelo
Lapreta
La Groteria
Giro
Gencano
Monteforte
Spinaçola
Campolataro
Ceruinara
Chelenza
Pola
Arpaya
Misanelo
Saliche
Binette
S. Agata
Motajoyosa
Chusano
S. Mango
Poderia
S. Marco
T orrecuso

Abril
26 de 15 58
Ottubre
1 de 1560
Julio
29 de 1&gt;62
Abril
8 de 1565
Julio
15 de 1569
Nouiembre 24 de 1) 69
Nouiembre 27 de 1569
Junio
30 de 1572
Junio
30 de 1572
Março
16 de 1574
Agosto
1 de 1576
Deciembre 23 de 1578
Febrero
18 de 1581
Agosto
20 de 1581
Ottubre
6 de 1584
Ottubre
14de l'.)85
Nouiembre 21 de 1585
Nouiembre 11 de 1588
Abril
25 de 1889
Abri!
25 de 1589
Abri!
29 de 1589
Agosto
5 de 1589
Mayo
24 de 1590
Agosto
7 de 1591
Ottubre
16 de 1591
Ottubre
16 de 1591
Deciembre 7 de 1592
Deciembre 21 de 1593
Março
16 de 1594
Março
24 de 1594
Março
24 de 1594
Deciembre 24 de 1594
Deciembre 24 de 1594
Abri!
12 de 1596

29
Pinon.
Branchia.
Pinelo.
Spinelo
Caracholo.
Caracholo.
Caracholo.
Imperia!.
Sangro.
Sanchez_
Garrafa.
Montenegro.
Somma.
Grimaldo.
Ayeruo.
Spinelo.
Tufo.
Loffredo.
Pinatelo.
Capua.
Caracholo.
Gambacorta.
Vilano.
Gueuara.
Copola.
Albritio.
Caraholo.
Loffredo.
Caracholo.
Tomachelo.
Mro' Indice.
Carrafa.
Cauanilla.
Caracholo.

�30
)6
57
58
59
60
61
62
63
64

S. Jorgio
Brinchillano
Padula
Sorito
S. Seuerino
Tufara
Gorleto
Colelongo
Cusano
65 Montefalcon
66 Palleta
67- Tuffilo
68 Camarota
69 Larina
70 Rapola
71 Mootorio
72 Predicatelo
73 Brancaleon
74 Apiche
7 5 Polièiano
76 Acaya
77 Torano
78 Motula
79 Alfidena
80 Casanoua
81 Fauiano
82 S. Marçmo
83 S. Juliana
84 S. Angel
8S .Petrela
86 Basiliche
87 Introdoco
88 S. Julian
89 Cinquefronde

,,

1

JOSE RANEO

Febrero
8 de 1597
Mayo
12 de 1597
Agosta
25 de 1597
Settiembre 27 de 1597
Abril
p0 • de 1598
Março
29 de 1599
Março
15 de 1601
Março
17 de 1601
rn de 1602
Ma.rço
Ottubre
19 de 1602
16 de 1603
Junio
Ottubre
6 de 160~
Deciembre 20 de 1603
Abri!
8 de 1604
Mayo
1 de 1605
Settiembre 15 de 1606
24 de 1606
Ottubre
Settiembre , 10 de 1607
Nouiembre 22 de 1607
8 de 1608
Agosta
Março
13 de 1609
Agosta
15 de 1609
2 de 16II
Julio
Ottubre
25 de 16u
Deciembre 23 de 1611
r2 de 1612
Mayo
Ottubre
17 de 1612
Ottubre
r7 de 1612
Março
8 de 1613
Agosta
3 de 1613
Julio
30 de 1614
Settiembre r3 de 16u
Nouiembre 21 de 1614
Settiembre 3 de 1615

ETIQUETAS

Milano.
Mirabolo.
Aponte.
Ardoyno.
Caracholo.
Loffredo.
Costanço.
Sanessio.
Barrionueuo.
Galo.
Pifiatelo.
Lombardo.
Marques.
Branchia.
Braida.
Castellet.
Grimaldo.
Restituta.
Galluchio. Rodolouico.
Delimonti.
Caffarelo.
Caracholo.
Buxe-Gattola.
Pixota.
Defranch.is.
Mastr.ilo.
Longo.
Deponte.
Caputo.
Rodulfo . .
Bandino.
Montalto.
Gifooe.

90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
rno

Spequio
Nouiembre 8 de 1616
Spinetta
Abri!
11de1617
Ripa
Julio
8 de 1617
Ottubre
Pixota
7 de 1617
Charela
Nouiembre 20 de 1618
Aluignano
Nouiembre 8 de 1618
Pentidatilo
Abril
21 de 1619
Castelluccbo
Nouiembre 3 de 1620
Salcbito
Maya
19 de 1621
Vila
Junio
17 de 1621
Maquiagidena
Deciembre 8 de 1621
IOI Pesquiche
Junio
II de 1622
102 S. Angelo de escala Settiembre 2 3 de 1622
103 Caiazo
Julio
r de 1623
104 Monzon
Julio
31 de 1623
rn5 Montesiluano
Settiembre 2 de 1623
106 Crespano
Settiembre 4 de 1623
107 Pissoli
Ottubre
4de 1623
108 Banal bergo
Nouiembre 27 de 1623
109 Ayetta
Henero
31 de 1624
IIO Rogiano
Abril
27 de 1624
I I I Piscopia
Settiembre 20 de 1624
Il2 Belmonte
Ottubre
9 de 1624
1 J3 Capograso
Nouiembre 21 de 1624
114 Monaquileon
Deciembre 20 de 1 624
115 Veana
Henero
10 de 1625
r 16 Bonito
Abri!
7 de r625
I 17 Verbic;aro
Abril
4 de 1625
1 I 8 Barricano
Julio
22 de 1625
II9 S. Benito
Nouiembre 14 de 1625
I 20 Roman.ana
Nouiembre
de 1625
121 V.i'co de Pantano Nouiembre
de 1625
122 S. Massimo
Henero
6 de 1626
123 Monteagano
Febrero
25 de 1626

3-1
Frani.
Imparato.
Ricardo.
Papacoda.
ManFique.
~apeche.
Francoperfa.
Pescara.
Spina.
Manso.
Caracholo.
Turbolo.
Salua.
Corsi.
Ballon.
Brancachio.
Strada.
Torres.
Spine1o.
Cosentino.
Macedonio.
Laporta.
Tapia.
Caponi.
Mondoça.
Misanelo.
Pisanelo.
Castillar.
Caracholo.
Mayorana..
Lini=
Suarez.
Gennaro.
Vespolo.

�32
124 Camarda
125 Caprila
126 Galato
127 Vinquiaturo
128 Montefalcon
129 Postillon
1 30 Duchenta
131 S. Flora
132 Campi
133 Canna
I 34 Souerato
135 M~lito
136 Caualirio
137 Ciuita retenga
138 Casalnouo
139 Barrichela
140 S. Juan
141 Mirabela
142 Chelli
143 Piamonte
144 Grichillano
14 5 Pontlatone
146 Minano
147 Mossibrandi.
148 Castelguidon
149 Rotondi
150 Santo Marzano
15 I Guardiabrigna
152 Sant'Angelo
153 Matonte
154 Sirignano
155 Santo Vito
156 Arsigliano
1 57 Casalicchio

ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

Caffareli.
Caracholo.
Sanchez.
Longo.
Caracholo.
Franco.
Folgore.
Çapata.
Enriquez =
Loffredo.
Lofredo.
Brandolino.
Castromediano.
Pezzo.
Pinatelo.
Vfio=
Tufo.
8 de 1633 Nacarela.
Julio
Deciembre 12 de 1633 Angelis.
24 de 1635 Lanario.
Henero
14 de 163 5 Litier.
Maya
20 de 163 5 Garrafa.
Ottubre
Nouiembre 7 de 1635 Dura.

30 de 1626
Junio
4 de 1626
Agosto
14 de 1626
Ottubre
14 de 1626
Ottubre
24 de 1626
Ottubre
31 de 1627
Março
9 de 1627
Abril
II
de 1627
Junio
2
de 1627
Mayo
Nouiembre 7 de 1627
9 de 1628
Abril
28
de 1628
Junio
21
de 1628
Julio
12 de 1630
Febrero
12 de 1630
Febrero
12 de 1630
Febrero

Caraccoli.
Cortese.
Lopez.
Naui.
Mediei.
Squinzano.
Campagna.
Caraccioli.
Mario.
Xaram,.

158
159
160
16 l
162
163
164
16 5
i66
167
168

Torella
Oliuito
Montepagano
Santo Sebastiano
Montuoro
Azzia
Martina
Vaglianoua
Santo Marco della gattola
Santo Marcellino
Crespiero

33
Capecelatro.
Blanchi.
Gaeta.
Caracciolo.
Crescienzo.
Tufo.
Ossorio.
Pignatello.
Tuuar.
Ponce de Leon.

CONDES.

Gran Conde de
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
. 11
r2
13
14
15
16
17
r8
19

Altauilla
Sinopoli
Julianoua
S. Angelo
Conuersano
Consa
Montedorisio
Bucchino
Aliano
Potençia
Acerra
Çherrito
Burrelo
Montela
Palena
Oppido
Muro
Montuoro
Policastro
REVUE HISPANIQUE A

Capua.
Ruffo.
Acguauiua.
Garrafa.
Acquauiua.
Ludouisio .
Aualos.
Caracholo.
Garrafa.
Loffredo.
Cardenas.
Garrafa.
Pinatelo.
Gattola.
Capua.
Vrsino .
Vrsino.
Capua.
Carrafa.

�JOSE

34

Colona.
20 Mareri
Colona.
21 Sarno
Colona.
22 Chicoli
Capua.
2 3 Arobersa
San Seuerino.
2 4 Xaponara
Afflito.
25 Triuento
Garrafa.
26 Fundi
Garrafa.
27 Soriano
Garrafa.
28 Rugo
Pinatelo.
Juan Lupion
29
18de 1 522 Beltran.
Febrero
30 Missana
9 de 1531 Caracholo.
Marzo
31 Capracotta
de 1 531 Castro.
10
Abril
32 Castro
31
de I 548 Caracholo.
Deciembre
3 3 Biccari
4 de 1 54 9 Pandon.
Agosta
34 Vgento
de1555 Ruffo.
Octttubre
3 5 Nicotera
de 1559 Filomarino .
21
Março
36 Castil del Abad
28
de l 559 Caracholo .
Abril
37 Schiaui
28 de 155 9 Spi n elo.
Abril
38 Cristina
S de 1 S6o Caracholo.
Abril
39 Torella
oder567
Tocco.
3
Abril
40 Monde aperto
2 de l S73
Afflitto.
Marzo
4 1 Lorito
Mattei.
ertiembre 10 de 1579
4 2 Palmarise
17 de Vi91 Campitelo .
Julio
4 3 Melissa
1ode1592 Dauid.
Agosto
44 Rocca vainola
17 de 1592 Mendoça.
Agosta
4 5 Gambatesa
orriano.
3 de 1602
Abril
46 Casalduni
Braida.
12 de 1605
Mayo
47 erramassima
4 de 1613 Vayz
Mayo
8
Mola
4
2 de r615 Mormil.
Julio
49 S. Angel
2 5 de 1661 Brancacho.
Henero
so Castellon
.
Mirabal.
Agosto
5 1 Pietra Estornma
Caracholo.
1 3 de 1622
Agosta
52 Serramaiana
27 de 1623 Salazar.
Mayo
53 Valle

s.

ETIQUETAS

RANE0

54
55
56
57

S. Maria in Grison Abril
Vestimerol
Ottubre
Claramonte
Agosta
Castel del Oliuo Março
Capacho
Espinoso
Casa Raynola

27 de
4 de
r de
6 de

35
1624 Venato.
1623 Tapia.
I 624 San Seuerino.
1630 Viteli
Oria.
Enrriquez .
Mastrilo.

C0LATERAL DE CAPA Y ESPADA

Este colateral de capa y espada probee assi mismo su Magestad y no tiene nûmero determinado : destos Consejeros, â los seys
mas antiguos les tiene sefialados su Magestad a seisçientos ducados a cada uno y assi como uan uacando, uan entrando en esta
prerogatiua los mas antiguos por su antiguedad. Aduirtiendo que
los togados no gozan &lt;lesta prerogatiua.
Quando S. E. manda llamar el colateral pleno, la forma que se
tiene es esta.
A la mano derecba de S. E. canto distante quanto pueden
occupar tres sillas se començaran a poner para los que fueren
Uamados. Aduirtiendo que los Regentes que fueren ticulados se
assientan en este lado todos por sus antiguedac.les: no hay precedençia en que el Prinçipe preçeda al Duque; se no le corre la
antiguedad al Consejero desde que se le haçe la merçed aunque
sea Conde, teniendo siernpre la precedençia los Titulos a los que
no lo fueren, aunque sean menos antiguos.
La mesa tiene de estar desuiada tres passas de S. E. a la
mano siniestra : al canton della se pane vna silla para el secretario del Reyno, que uiene a estar en frente de S. E. y los Regentes
que no son titulados estan sentados en sus sillas apegados a
esta mesa.
C0LATERAL T0GADO

El Colateral Togado es un Tribunal Supremo; consiste en tres

�ETIQUETAS

37

JOSE RANEO

Regentes, dos Espa.5.oles y uno Italiano, los quales probee su
Magestad : preside en el el Virrey.
Assi mismo un Secretario del Reyna que assiste; es offiçio
uendible.
Todos estas se assientan en sillas, y los Ministres que vinieren â
el assientanse en Bancos de espaldar, desde el Gouierno del Conde
de Lemos Don Pedro, porque primera se assentauan en Bancos
rasos.
Assisten en este Tribunal seis escriuanos de mandamiento, de
los quaies los dos de ellos leen una hora de memoriales de las tres
que dura el colateral, haçen &lt;licha lettura en pie y descubiertos.
Despues de hauer acauado &lt;licha lettura, entra el Secretario
del Reyna a saber de S. E. si quiere uenir al Colateral y darle
queuta de lo que se tiene de tratar en el.
Aduirtiendo que a la lettura nunca han assistido los sen.ores
Virreyes.
Assi mismo tiene de assistir un escriuano de mandamiento
mientras durare el Colateral fuera de la sala, para lo que se pudiere
offreçer.
Hay quatro Cançelieres, uno de los quales tiene assi mismo
de assistir mientras durare el Colateral, para lo que se pudiere
offreçer fuera de la pieça. Vnos y otros ofiçios son todos vendibles.
La forma de los assientos deste Colateral, es que en esta pieça
ha de hauer un Dosel con las Armas del Rey preçisamente neçessario y forçoso: assi en esta como en la pieça adonde S. E. da la
Audiençia secreta y en la sala de la Audiençia publica, en estas
tres pieças los doseles que ha de hauer en ellas como queda
dicho, no pueden ser sino con las arrnàs del Rey porque como
S. E. representa la persona Real, lo han de ser.
Debaxo del Dosel esta la silla de S. E.; a la mano derecha un
Bufete, tres passos de su silla se pone una mesa quadrada donde
alrededor de ella se ponen los assientos con este orden. Amano
derecha el mas antiguo que llaman el Decano, el quai nunca

pierde su assiento ni el tener la càmpanillà, aunque assista el Visitador en ~olateral. Solo quando uiene el Virrey a el, que la toma
el Secreta~10 del Reyn~ y la pone ençima de , la mesa de S. E. y
en ausenç1a del secretano toca el haçer esta açion al Regente mas
moderno. En frente del decano, â mano siniestra de S. E. se
sienta el Regente que signe mas antiguo, y luego el otro Regente
que sigue â la mano derecha del Decano, y en· esta forma Presid~nte_del Consejo, lugartiniente de la Câmara y Regente de
Vicana en el remate de la mesa; en el media de ella cara a cara del
Virrey, se pane una silla para el Secretario del Reyna. Ya falta
del todo lo que â su officia tocare, lo tiene de haçer el Regente mas

moderno.
,En es~a pieça no puede estar ninguno cubierto aunque sea
T1tulo, smo quando se trate la causa del tal que tiene de estar
sentado.
El ~rimera dia despues de passado ano nuebo que hay Colateral, Juran los cauos de Tribunales en man.os de S. E. coma se
vera â folio 154·
El Miercoles viene la Vicaria criminal
hacer relacion en
Colateral, y el Viernes la Regia Camara de la Su~aria. ·
Quando uiene Visitador General para el dia que presenta sus
despachos, se ha de poner tarima a S. E.
En tiempo de Don Francisco de Alarcon, quando assistia, las
partes hablaban con el Decano del Colateral; pero en el de Don
Alonço d_e la Carrera, las partes han bablado con el, aunque el
Decano tlene la campanilla.
_ En Colate:al no se da assiento â diputaçion alguna ni a las
çinco Y seys smo solo a los elettos de esta fidelissima Ciudad, y esta
respetto que ell_os sol_os tienen assiento en el Arçobispado
quando S. _E. assiste alh en modo de Capilla, como le tienen en
otras Ig_les1as, adonde suele estar el Virrey de la misma manera,
Y el assiento del Eletto del Populo es el primera mas cerca del
Altar.
·

a

Haçiendose alguna causa en Colateral de algun Titulo y qui-

�JOSE

RANEO

riendo el tal assistir a ella, mientras se baçe relaçion se le pone
silla a la mano siniestra del Secretario del Reyno fuera de la
mesa. Sientase en ella hasta tanto que, hauiendo acauado clicha
relaçion, se parten las partes y el con ellas.
.
En r 2 de Mayo 1624, en tiempo del Duque de Alba se luço
una junta de Colateral de Capa y Espada. Presidio en ella el
Marqués de Corleto; iuteruino el Secretario Domingo de Gaztelu
que lo era de guerra de S. E. Diosele silla despues de hauer
hauido algunas demandas y respuestas : se determin6 s~ le diesse
porque tenia Titulo de Secretario d su Magestad. Hizose esta
Junta en la pif!fll del Colateral.
En ro de Julio de dicho aüo fué llamado en Colateral el
Correo mayor Nicolao Jud;ce y se le dia siHa en la misma forma
que se da al Capelan mayor, al Canton de la Messa que coje de un
lado y otro, desuiado medio passa â la mano derecha del Secretario del Reyno.
En 3 de Ottubre 1625 se hiço una Junta de Consejeros en la
pieça de la Audiençia secreta con assistençia del Duque _de
Alba: era la causa entre el Conde de Molay Jorge Bayz; no qmso
ballarse presente el Secretario del Reyno. S. E. mand6 no se
ballase en ella el Secretario del Reyno.
Jueues 7 de Mayo 1626. Se trato en Colateral una causa d~l
Principe de Colobrano con Don Diomedes Garrafa, en presenç1a
de el Duque de Alba, con interuençion de Felice de Genaro,
Decano del Consejo, y tres ruedas de el; y se mandé que al dicho
Genaro se le &lt;liesse silla como a los demis Regentes, y se sent6
en ella.
En 30 de dicho mes y ano, un hijo del Regente Diego Lapez,
el qual era Auditor de Salerno, uino a hacer relaçion a Colateral
y se le dio assiento, cosa no usada ni debida : foé en ausençia del
Virrey, que a escar presente no se le &lt;liera.
En 14 de Ombre 1630, en tiempo del Duque de Alba, fué
llamado en Colateral el Marqués de Vico de Pantano, â cuyo
caroo estaua la Commission de las Estradas del Reyno a que
b

ETIQUETAS

39

hiçiera çierta relaçion. Diosele assiento a la mano siniestra del
Secretario apartado de la mesa, en la misma forma que al Capilan Mayor.
Lunes II Ottubre 1632, vino en Colateral el Marques de San
Julian, Lugartiniente de la Cima.ra. Estauase en la lettura de los
memoriales y assistian :i ella los Regentes Diego Lopez y Robito,
y el dicho Marqués quiso tomar la campanilla y se lo estorb6 el
Regente Lapez : y bauiendo d.icho el Marqués que se hiçiera
llamar al Presidente Salinas y al Fiscal de Camara, no quiso
dicho Regente, diziendo que se aguardasse al Marqués de Belmonte y Regente Henriquez, que el alli no podia dar 6rdenes.
Assi vinieron los Regentes que faltauan, y me mandarnn que
llamara â dicho Presidente y Fiscal, coma lo hiçe.
En 6 de Deçiembre de dicho aiio vinieron en Colateral los
Raçionales Juan Jacomo Mercurio y Françisco Sanchez y se les
mando dar assiento en dos banquillos rasas.
Lo mismo se hiço al Secretario de la Camara que assiste en la
Junta de los Bisiiianos, que se haçe en la pie,ça de los Offiçiales.
En ninguna pieça que se pane silla para S. E. que se baga
alguna junta, no se tiene de permittir esté ninguoo cubierro, ni
quando hable con los Ministros tenga sombrero puesto: esta se
entiende hauieodo començado la junta solo en todas las juntas
que nouuire para S. E. que los letrados hablen sentados y
eubiertos.
Todos los Ministros se han sentado en Colateral en Banco
rasa sin espaldar, hasta el Conde de Lemos Don Pedro.
En ninguna Junta que se haçe en casa del Secretario, aunque
interuenga Timlo en ella, no le toca tener la campaoilla sino al
Regente del Colateral, coma se osserua en la Mastria de los
Incurables y vltimamente con el R gente Robito y el Prinçipe
de la Rocca del Aspri.
En 19 de Agosta 1632, en Colateral en presençia del Conde
de Monterey fué llamado Jusepe Bernao Duhanero de Foja para
baçer çierta relacion. Diosele assiento en la forma que al Capitan mayor no assistia la Camara.

�ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

Siempre que en Colateral se ençiende candela para algun
arrendamiento, tiene de venir Portera de la Sumaria para apregonar
las offertas en uirrnd de que se ençiende. Y este ministerio, de
ninguna manera le tiene de haçer portera de Camara de S. E.,
antes toca aJ offiçio de los quatro Porteras siempre que se dan
cristales para todos quatro lo que dan a un Regente ...
Siempre que el Presidente del Consejo y el lugarumente d_e la
Câmara uienen en Palaçio â entrar en Colateral, no se les tJ.ene
de abrir la puerta sin dar prirnero quenta para uer lo que ordenan los Regentes: esto es costumbre y le ha obseruad~ par lo
passado. Y ultimamente con el Regente Jordana Vrsmo, que
siendo Presidente del Consejo, siempre que era llamado ~n Colateral se estaua dentro de vna de las yglesias conueçinas de Palaçio hasta que uino orden de su Magestad, que rispetto de hauer
sido Regeme del Colateral, siempre que fuesse ll~mado_ el, lnego
immediato se le abriesse la puerta y no se le 1mped1sse en dar
recado, como se hazia con el Marques de San Julian, que para
vno y otro fue neçessario precediesse orden ~e Su Magesta~. San
Julian quando uino de la Corte la traxo y ass1 no se le puso 1mpe~
dirniento. Pero el Presidente Vrsino no aduirtio en ello, Y ass1
estuuo suspenso mas de ocho meses que tardé&gt; en uenir el despacho de la Corte.
.
Todas las veçes que uiene la Camara en Colaceral, quenendo
el T esorero entrar con ella, puede y el Portera no deue irnpedille: antes le tiene de tener silla en la sala de los offiçi.ales coma
al lugartiniente, mientras estan aguardando que mande S.E. que
entren.
En 13 de Abril 1636, vina en Colateral el Consejero Don Fernando Esquerra, que su Magestad le hauia hecho merçed de c_onsultor de Sicilia: diosele silla coma â los Regentes en el vlumo
lugar, que de la misma manera se hauia hecho con el Cons~jero
Don Gregorio de Angulo quando le uino la merçed del m1smo

a

'I

cargo.
Martes

II

de Nouiembre de dicho aiïo se hiço una Junta que

assisti6 en ella el Seàor Conde de Monterey Don Alonço de la
Carrera y los Regentes Marques de Belmonte Branchia Sofia y
C1sanat y el Duque de Caiuano, al qual mand6 S. E. que assistiera en ella y abaxo se verâ.
Y que el dicho Duque de Caibano assistiesse a dicha Junta, no
coma Secretario sino como Consejero; y aunque sobre el assiento
huuo algunas demandas y respuestas, con los Regentes que no
eran Titulos, que los q ueria preçeder dicho Duque, mando S. E.
que extra prejudiçio se sentase enel ultimo lugar.
No se ha de pennittir que en la pieça que se haçe en Colateral se baga Junta de Ministro ninguno, sino es que en ella
interuenga algun Regente. Decoro debido a la dicha pieça,
porque su Magestad lo manda assj en las instruçiones que se dan
a los Sefiores Virreyes que uienen a gouernar este Reyna, en que
manda que se sen.ale una pieça para el Colateral.
Assistio en clicha Junta por Secretario en ella Gaspar de
Rosales, Secretario de su Magestad y de su Excelencia. Diossele
silla, porque assi se hauia echo en otra junta en tiempo del
Seiior Duque de Alba en 12 de Maya I624, al Secretario
Domingo Gaztelu y Gamboa, que assi mismo eraSecretario de su
Magestad y de S. E. y par este exemplar assistio dicho Resales
en la junta que se haçia siernpre.
En tiempo del Sen.or Conde de Monterey se llam6 a Colateral pleno assi los de Capa y Espada coma Togados; y a D.
Alonso de la Carrera, lugartiniente ç.e la Camara del Consexo
Real de Castilla y Visitador que bauia uenido de la Cama ra,
hauia becho su Magestad merçed de plaça de Colateral &lt;leste
Reyna con sueldo de 600 ducados: dio en tender el dicho Don
Alonso querer tener el mejor lugar respetto ser del Consejo Real
de Castilla. Allego este a notiçia de algunos del Colateral, como
fueron el Prinçipe de Montesarchio y Marques de San Juan, los
quales me dixeron que ellos no hauian de passar por ello y que
assi se remediasse. Di quenta della a S. E. y me mand6 los dispid.iesse a todos. Y aunq u·e si bien otras muchas ueces se llamaron

a

�43

ETIQUETAS
JOSE RANEO

42

los del Colateral sobre dichos, nunca interuino el Don Alonso
de la Carrera.
Pasado afio nuebo, el primer dia que huuiere Çolateral tienen
obligaçion de venir los cauos de . Tribunales a jurar con el
Colateral en manas de S. E. : empieça primera el Decano, y
luego par su Antiguedad los demas Regentes, y luego_ el Secretario del Reyna. Despues de el el Presidente del ~on~e10, lu~go el
l.uaartiniente de la Camara y Regente de V1cana, temendo
pr:uenido el Portera el Misal para haçer esta fu'nçion, el q~al ha
de tener el Secretario del Reyna, y quando el Secretano del
Reyna da el juramento, ha de tener dicho Misal el Regente mas
moderno.
En tiempo del Sen.or Conde de Monterey, fué llamado en
Colateral el Prinçipe de Montesarchio, que es Grassero Y del
Colateral a çierto negoçio en el. Preteodio tener assiento coma
Titulo y Consejero, y huuo algunas demandas y respuestas, y
yole hiçe constar coma en tiempo d:I seii_o r Du_que de A~ba _el
Marques de Monte Siluano, Fray Ceho Brancach10, que asst m1smo era del Consejo Colateral y Grassero, entonçes fue llamado,
y aunque pretendio la mismo, se determin6 que no le toc_au~
sino el vltimo lugar despues de los Regentes: con esta se qu1eto
dicho Prinçipe y se sentô de la misma manera.
El Sen.or Conde de Monterey me hiço llamar al Marques de
Monte Siluano, fray Leli.o Brancachio, de el Consexo de Estado
de su Maaestad en la: Corte y del Colateral &lt;leste Reyna, y a Don
Aluaro d; Quinones, Teniente de Genetal, y me mande que a
entrambos los diesse silla : y se sentaron coma lo estaua su
Exçelençia, y en el negoçio que trataron estuuie~on 1:1as d: una
hora. Quando S. E. esta en Colateral y en el rntenm menen
alQUnos ministros y han acabado ël negoçio que tratan, ha de
to~ar S. E. la campanilla y se salen los Ministres: pero de ninguna manera se han de leuantar a un mismo tiempo Co~ateral,
sino que se han de salir primera, y despues de estarlo, d1çe dos
palabras S. E., y buelue a tocar la campanilla y se leuanta y se
van los Regentes.

ARÇOBISPADOS Y OBISPADOS QUE SU MAGESTAD PROUEE
EN ESTE REYNO

Arçobispados
1. Salerno
2. Taranto
3. Brindis
4. Matera

Arçobispados
5. Landiano
6. Otranto
7. Rixoles
8. Trani

Obispados
I. Acherra
2. Aguila
3. Arriano
4. Cassano
5. Castil amar
6. Cotron
7. Gaeta
8. Galipoli
9. Jouenazzo

Obispados
ro. Mottula
1 r. Monopoli
12. Oyra
r 3. Potenza
14. Puzzol
r 5. Triuento
16. Tropea
17. Vgento
Arçiprestazgo de Altamura

NOTA DE LOS OFFIÇIALES DE EL SACRO CONSEJ0 DE
SANTA CLARA.

El Consejo de Santa Clara consiste en un Presidente, el qual
es Espanol 6 Italiano, conforme su Magestad es seruido mombrar
Y 24 Consejeros. Estos tienen de ser los ocho Espanoles y la~
r6 Italianos.
Diuidense eu çinco Ruedas y en cada una hay un cabo de
Rueda que tocca el serlo al mas antiguo de ella, y este tiene el primera lugar y la campanilla. Estos se mudan de Rueda cada dos
meses. De estes Consejeros acuden dos a la Vicaria : el uno ha. de
ser Espafiol y el otro Italiano, estes estan todo el tiempo que
gustan los Virreyes.
El Presidence de este Consejo tiene el primera lugar en qual-

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JOSE RANEO

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quiera Rueda del adonde se ballare para pres1dir, y luego que se
sienta se le da la campanilla como superior.
As;i mismo tiene este Consejo un Secretario, el qual essu Offiçio entrar en las ruedas a tomar los proçessos ~ue en ellas se despachan : no tiene lugar en nenguno de ellas, m le toca otra casa
mas de la referido. Este o:ffiçio es vendible.
No hai fiscal en este Consejo a causa que el de Vicaria baçe
las instançias neçessarias.
El Consejo va todos los Jueues para oyr las relaçiones de la
Vicaria, assi çiuil como criminal, y esta tres boras; y cada lunes va
vna Rueda a haçer causas criminales y esta tambien tres boras.
Esto se entiende en tiempo de las ferias.
Quando se haçe alguna causa de algun Titulo, querien~o el tal
interuinir en ella, se le da silla como la tienen los Conseieros en

Vn secretario. Este es Offiçio vendible.
Veyme Raçionales.
El lugarteniente se sienta a la cabeçera de la Rueda en una
silla muy autoriçada y tiene la campaniUa. Esta silla es de
maclera, hecha a modo de Trono.
Los Presidenres por sus antiguedades al Rededor de la Rueda
en sillas.
Los Raçionales en Bancos de Espaldar.
El Secretario en Banco de Espaldar, y assi mismo .el Procurador fiscal.
Este Tribunal tiene dos Ruedas, mayor y menor, a donde se
reparten conforme ordenael lugarteniente.

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TRIBUNAL DE LA VICARIA

el vltimo lugar.
Los demas letrados y partes, quando se haçe alguna causa,
hablan cubiertos.
Quando algun titulo ua a negoçiar en casa de algun Ministro Y
estuuiere dando audiençia en la sala grande ( que assi es costumbre),
en entrando el Titulo ha de deçir: « Entre V. S. alla. dentro, que
luego soy con V. S. &gt;&gt; y )euantarse en acca~ando el negoçio que
estuuiere trattando y ir a la pieça que se ttene para esto.
REGIA CAMARA DE LA SOMA.RIA

En este Tribunal assisten los Offiçiales siguientes, nombrados
por su ·Magestad.
Vn lugartiniente que es cabeça del.
Ocho presidentes Togados, los quatro Espanoles y los otros
quatro Italianos.
Tres Presidentes de Capa y Espada, que porno ser letrados llaman Idiotas.
Vn Auogado fiscal togado.
Otro de capa y espada.

La Vicaria Criminal consiste en un Regente de capa y espada,
que es cabeça.
Seys Iueçes.
Dos Consejeros.
Vn fiscal y un Procurador fiscal.
Auogado de los Pobres. Togadoy hay dos ruedas.
Va cada Sabado un Regente de Cançelaria a uisitarla: este dia
no se halla presente el Regente de Vicaria, por preçederle el de
Cancelaria, pero en caso que se quisiesse hallar ( como algunas
ueçes ha suçedido) se sien tan ambos Regentes en Cabeçera de
Rueda en sillas de dos Espaldares, teniendo la mana derecha el
de Cançelaria, porque este dia no tiene que ver el de Vic:tria en
cosa alguna; y esta es la causa prinçipal porque este dia no se
halla el de la Vicaria.
Todas las Visperas de Pasquas ua todo el Colateral a uisitar la
Vicaria : hay seys Iueçes Çiuiles que nombra S. E. que se diuiden
en dos ruedas, estos son Espafi.oles 6 ltalianos, conforme la uoluntad de S. E.

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JOSE RANEO

Verdad es, que algunos Seiiores Virreyes han hecho y criado
algunos otros lueçes çiuiles supernumerarios.
La Vicaria criminal no tiene ferias, la ciuil si, y no ua mas de
los Iueçes a referir en consejo y las mafianas dan audiençia en sus
casas y esto se entiende en las ferias.
LOS QUE GOÇAN DE LA PIEÇA DE LOS TITULOS POR GRAÇIA
DE SU MAGESTAD Y IUSTIÇIA

Su Magestad por su Real Cana prohibe à los Virreyes el que
puedan dar licençia para que ninguno entre en la pieça de los
Titulos, reseruandolo para si.
Los elettos de esta fidelissima Ciudad goçan de la pieça de los
Tirulados por orden de su Magestad, como pareçe por su Real cana
de los 1 5 de Nouiembre de I 622. y el Secretario Gamboa que
lo era del Seiior Duque de Alba nos escriuio un villete de I 2 de
febrero de 1623, que assi lo executassemos y lo assentassemos
en nuestros libros de los quatro Porteros de Camara de S.E.
Los que entran eu esta pieça. El Hijo segundo de el Marques
de Pescara, Don Leonardo Tocco, por Iustiçia por ser de la sangre
Real.
Don Gaspar Villamerin, Infante: de Fez, por justiçia.
Juan Batista Caracholo, por graçia de su Magestad de

2

de

Mayo 1630.
Todos los Maestros de Campo viuos y reformadosLAS FERIAS COMIENÇAN A LOS I

5 DE

En las pasquas de Nauidad se haçe punto el dia antes de la
Vispera, y duran hasta los 15 de Enero .
En Carnestolendas se haçe punto el Martes primero de Carnestolendas por todo segundo de Qu ares ma .
En la Pasqua de Resurreçion se haçe punto el Viernes antes
de el Domingo de Ramos por todo el Lunes de Casimodo.
En !as ferias sobre dichas de los Caniculares, es el Colateral por
la_ manana tres beçes a_ la ~emaoa == Lunes= Miercoles == y
V1ernes. y S. E. da audienç1a publica y antes y despues de ella.
A _lo_s T1tulos ~a'.tes y Iueues, Lunes a los Caualleros, Miercoles
Mm1stros y Rehg10sos, Sabbado a los Espafioles.
LOS QUE GOÇAN DE LA SALA DE LOS OFFIÇIALES

Consejo de Santa Clara.
Sammaria.
Vicaria.
Deputados de la Reuuision.
Auditores General y del Terçio .
Agences de los Potentados.
Guion de los Continos.
Jus Tapete.
Juez del Almirante.
Justiçiero de la Grassa.
Capellanes Regios .
Teniente de Escriuano de raçion .
Cancilleres y Escriuanos de mandamiento.

IULIO Y DURAN

HASTA OCHO DE SETTIEMBRE, Y SI HAÇE CALOR

DIAS QUE NO HA Y COLATERAL

LAS PROROGA SU EXCELENÇIA

Las ferias de los Caniculares haçen punto el Colateral el
Viernes vltimo antes de llegar a los 15 de Julio, que es quando
se comiençan dichas ferias, y despues quando se acaban ocho dias
despues que se rompen.

V~spera de Corpus Christi y su octaua.
V1spera de auidad.
Vispera de la Incarnaçion.
Vigilia de la Assumption.

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49

JOSE RA.NEO

Vispera de la Natiuidad de Nuestra Seûora.
Vigilia de San Juan Baptista.
Vispera de la Ascençion.
Vigilia de San Pedro.
Vigilia de Santiago.
Vigilia de San Simon y Judas.
Vigilia de San Andres.
Vigilia de San Tomas Apostol.
Vigilia de todos los Santos.
Vigilia de San Lorenzo y su ottaua.
Vispera de San Martin.
Todos los Viernes de Março.
T odos los Saba dos del aûo.
ORDEN QUE SE TIENE EN EL DAR AUDIENÇIA PUBLICA.

y LOS QUE TIENEN LUGA.R DE LOS BANCOS ADENTRO

Ponense los Bancos al rededor y un Bufete y silla ençim a de
la Tarima donde se tiene de sentar S. E. debaxo de su Dosel.
El Duque de Montalto. ha de estar ençima de la Tarima de
S.E. con la mano en la silla, cubierto mientras durare el Audiençia, Prerogatiua conçedida a esta Casa en tiempo de Lemos: assisti6 una uez.
Arrimado a la pared esta el Capitan de la Guardia, cosa de
medio passo fuera de la Tarima arrimado a la pared a mano
derecha de S. E.
El Capitan que fuere de Guardia tiene de estar con su gineta en
la mano delante de el de· la Guardia un poco, pero no tiene de
estar arrimado aninguna parte de ninguna manera, y en caso que
la tal compafiia que estuuiesse de guardia, no tuuiesse capitan por .
algun impedimenta, tiene de estar en el mismo lugar el Alferez,
pero con el Benablo procurasse siempre que la Compania que
entra tenga Capitan
A la mano siniestra tienen de estar los
Secretarios y el Auditor General, y no otra persona ninguna, aun-

=

que sea criado de Casa. Porque en caso que S. E. fuesse seruido
de mandar alguna cosa, se le diçe al Capitan de la Guardia, y el lo
~anda a uno de los quatro porteras que assisten alli, los quales
ttenen de estar en esta forma.
Dos por adonde tienen de entrar los negoçiantes, otro tiene de
estar quatro passas apartado de S. E., imbiando los que hablan a
S. E., el otro para ensenarles por adonde tien en de salir despues de
hauer hablado.
El puesto del Tiniente de la Guardia es de los bancos adentro
d?s passas de los cantones a don de estan los caporales de la Guardia, çerca la persona de S. E., y todos los demas Alemanes de la
Guardia tienen de estar puestos en Ala en el Salon grande de la
vna y de la otra parte.
Los Continos tienen de estar fuera de los Bancos a la mano
der~cha de S. E. y ~l restante ~e los Bancos de capitanes entretemd~s y Gente part1cular, admrtiendoque de los bancos adentro
solo ttene de estar el Capitan que fuere de Guardia, y otro ninguno
non, aunque sea Capitan viuo.
Sale S.~- c?n,todo ~l acompanamiento desdela pieçaadonde ha
dado aud1enç1a a los T1tulos, acompanado de ellos, haçiendole una
Ala hasta que se. assienta a lo que quiere haçer : y estando en pié
~- E., le van haç1endo cada vno su cortesia y se va. Pero 110 se
tien: de permittir que de los Bancos adentro baga ninguno esto,
no s1endo de los que gozan de la pieça de los Titulos.
E~ ye?dose todos, se sienta S. E. y los Porteras comiencan la
Aud1enç1a en esta forma.
·
Prime:o _las mugeres'. luego todos los Religiosos y Sacerdotes,
no perm1tt1endo que nmgun clerigo hable . a S · E • smo
·
B
es con
onete, que esta es la seûal para que S. E. le mande cubrir porque no habla con ninguno que no lo esté.
'
Luego los Capitanes viuos, siguen los Reformados y de mano
en mano la gente particular.
Ad~i_ertese qu~ aunque se este dan do audiençia, viniendo muger
6 Reltg10so, se t1ene de llamar siempre primera.
REVUE HISPANIQUE. A.

4

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JOSE RANEO

50

El Maestro de Çerimonias tiene de estar delante del Virrey a
mana siniestra con su baston en la mana, no permittiendo que
ninguno ponga el pie ençima de la Tarima, y tan lexos que no
tiene de poder oyr lo que se habla.
Dando el Audiençia, no quita a ninguno de los que hablan el
sombrero S. E., sino es algun Rehgioso, y esto al tiempo que se
parte.
Si algun Titulo quisiere assistir alli, no lo tiene de permittir
de ningun modo el Maestro de Çerimonias, sino haçerles que se
uayan a su pieça, porque en este atto no ha de hauer persona
viuiente que este cubierta en esta pieça.
Los Timlos han lleuado muy mal la prerogatiua del Duque
de Montalto, y ansi no lo han hecho los Virreyes sino solo
una uez, porque quando han querido segundar no ha
uenido ningun Timlo a Palaçio, como succedià en tiempo de
Lemos y Duque de Alcali.
No se ha de permittir a uingun Ministro que hable en esta
Audiençia.
ORDEN DE DAR EL AUDlENÇIA SECRETA, Y SUS ANTIGUEDADES, Y DEL
MODO CON QUE EL PORTERO DE CAMARA LOS HA DE IR LLAMANDO.

Siete Offiçios, Prinçipes, Duques , Marqueses, Condes,
Regentes, Presidentes del Consejo, Lugarteniente de la Camara,
Consejo Colaœral, Regente de Vicaria, Escriuauo de Raçion, Thesorero general, CauaHeriço mayor, General de la Artilleria, Secretario del Reyna, Correo Mayor, Obispos, Capellan mayor, Titulos forasteros, Titulos que han renunçiado, Maestre de Campo ;
estando el 3° en pie, Gentes de las Religiones, Capitan de la
Guardia.
Juez de Vicaria preceda al Auditor General.
Tienese de tener muy grau cuydado quando entrare algun Protonotario Apostolico de partiçipantes a hablar con S.E., porque los
tales solo se differençian de los Obispos en vna sola cosa, que es
que estas trahen el cordon y cayrel del sombrero azul, y los Obis-

51

pos le
. est , S E
. traen verde ,. y se tie ne d e aduertir
0
los t1ene de llamar mas que d
d .
a • . porque no
pos.
e merçe , d1fferençiando de los ObisAssi mismo en las Audiencias ubl"
llamar primera a los Castellan~s p icas y Secretas se tiene de
tanes.
que a Sargentos Mayores y CapiMooo
.

QUE SE SUELE TENER EN HA ÇER LAS FIESTAS POBLICAS
EN LA PLAÇA DE PALAÇIO.
.

Para las fiestas de a cauall
.
tijas y Torneos de a .
o coma son bocchetas, lanças y sorp1e.
Se haçen las telas conforme es
de carrer, y las estaccadas y po t costumbre por donde se tiene
tablados baxos donde los caual~eones_segun Ja fiesta que se hara o
~e haçe un cadahalso larao r;:bnenen de tornear.
arnmado a la muralla d d o
axa las ventanas de Palaçio
.
.
on e se ponen la '11
,
Virreyna y V1rrey debaxo d 1 D
s s1 as de los Seîiores
d
e e osel y I ill
e vna y otra parte del Dose!.
, as s as para las damas
El qual cadahalso tiene de est
d
de seda 6 tapizerias, y cubierto t:~~ :t~ado y colga1o de paiios
de seda, quai çielo se tiene de h
ç1elo de los m1smos paiios
de S. E. y hallandose en las fi açer ul n poco mas baxo del dose!
estas
. a gun Ca rdenal o personaje
gra nde, se acostumbra p
sientan los Sen.ores Virre:neer en s1lla debaxo el Dosel donde se
D l
J , s.
. e a otra parte &lt;leste cadahalso h .
d1stançia que conuendra y se. '
az1a San Spiritus, con la
grande para los Titulos gentea ;1e2e:_ter, se haçe otro cadahalso
S. E. tiene de nomb/ d e e a idad Y Offiçiales.
d
ar os o tres dias antes dos caualleros de
cal"d
I a que hagan el Of!fi . d M
l h
ÇIO e aestre d
que a agan estar desembaraza da
e campo de la Plaça, para
el quai dos boras antes que
par~ que se pueda haçer la fiesta
en la plaça, a cauallo muy ga~ntren as Quadrillas tiene de esta;
cauallo, o a pie si fuere To an con su banda si la fiesta fuere a
le tienen de obedeçer todosr~esoè:1:ar_a haçer s~ O:fiçio, y para esto
ren en la Plaça.
pnanes de 1ust1çia que estuuie-

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JOSÉ RANEO

Tiene S. E. de nombrar tres o quatro caualleros de edad_ y
praticos en el exerciçio, los quales han de juzgar los prem10s
quales se pornan, para haçerlo sentados en el lugar que para esta
se les terna hecho; en el tablado que estaran e~tos tres Caua_lleros se pane un banquillo para el platero que t1ene los prem10s.
Nombra tambien quatro o çinco caualleros de edad, los quales
tienen de acompafiar las Damas que fueren al ~adahalso, y para
esto se ponen Guardias en la parte que pareçera de mas C~mmo~
didad, para que no dexen entrar l?s criad_os que acompanaren a
las Damas; y desde alli las ban sirmendo d1chos Caualleros, y par
esta raçon conuiene que los tales hayan de ser personas _maduras
y de mucha calidad y peso. Estos caualleros tampoco uenen de
dexar entrar a ningun cauallero ni persona alguna d~nde estan las
Damas, porque assi lo suelen mandar los Sefiores Vm~y~s; y los
mismos caualleros, acauada que sera la fiesta, yran suu1endo _Y
- do las Damas hasta la Sala adonde se hara
el Sarao, sm.
acompanan
.
que uaya ningun otro cauallero ni criado de nmgun genero nt
n1anera.
.
Las Quadrillas no entran en la plaça si primera no estumere
las Damas cada uno en su lugar, y esto es cargo
sentado S • E • Y
'
d
·d
d 1 Maestro de Campo de que tiene de estar muy a uert1 o.
e De algun tiempo aca han estado a~uertid~s los c_aualleros que
no imbien los premios que ganaren a las Senoras V1~reynas ..
Acauada que sera la fiesta en la plaça, Sus Exçelenç1as se reuran
a sus q uadras, hasta tanto que las damas uan a la sala donde se
haçe elSaraoy bayle accompafiadas de los caualleros, como queda
dicho, y como se hayan sentado conforme se acostumbra, entraran
los Seîiores Virreyes y se sentaran en su lugar, y luego se abren
las puertas para que entren todos los caualleros para accomodarse
dandoseles a todos sillas.
Hauiendo primero S. E. nombrado ~n cauallero de muc~a cualidad para Maestro de Baile, el ~ual uene de preguntar a S. E~
si manda que se comience el ba1le, y despues de .hauerlo ma_n
dado, queriendo bailar S.E., le tiene de sac:r el pn~ero. Admrtiendo que no se accostumbra dançar las Senoras V1rreynas.

ETIQUETAS

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Los caualleros que huuieren corrida lanças, acauada que sera la
fiesta en la plaça, se quitaran las botas y se pornan çapatos y
entraran en la sala donde se haçe el Sarao, y seran los primeros
a dançar con su preçedençia, conforme fueron par suerte a entrar
en la fiesta de la plaça ; y para esta el Maestro de dança tiene de
procurar tener una lista de dicha preçedençia, y de aquella manera
yrlos sacando a bailar.
Aduirtiendo que quando el numero de los caualleros Mascharas
que huuieren de dançar sera mucha, se accosturnbra bailar dos
caualleros cada uez con dos damas par abreuiar.
Y en esta occasion es bien accordar que, para quitar todaoccasion
de disgusto en materia de precedençia, se obserue aquello que de
muchas afi.os a esta parte se suele hacer, que es que los caualleros
que huuieren de salir en las fiestas a pie o 3: cauallo o con quatrilla o pareja o en sala o en plaça se deua sacar a suerte quien
tenga de entrar primera, y se haga lista la qual tendran los padrinos, y della daran otra al Maestro de &lt;lança para sacarlos a dançar,
conforme a ella, como queda dicho.
Ouando en las fiestas de torneo 6 lanças que se juegan premios
y se daran premios generales a .dos caualleros que hauran torneado 6 corrida lanças, como deçir al mejor de es,toque, mejor de
picca y otros solitos, los Sen.ores Juezes hauran de juzgar a quien
de los caualleros se deuen dar quitado aquel del mas galan, que
los Sen.ores J uezes deuen tomar parecer de algunas de las Damas
galantes que interuengan en la fiesta.
Y hecho una nota uno de los Jueçes hechos, que seran cinco o
seis bayles, yra delante el Seiior Virrey y le publicara los caualleros a quien se tien de dar los premios generales, los quales sellamarân uno por uno del Araldo, 6 Rey de Armas que estara en
presençia de S. E. con su uestido de su offiçio, con el assistençia
del Maestre de Cerimonias, el qual tiene de llamar el tal cauallero
y se le dara el premio de mejor de estoque o picca a la Dama 6 a
otra persona conforme le sera dicho del Juez, el qual cauallero
yra delante S. E. y tomani el premio de mano del Juez que

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55

JOSE RANEO

est~ri alli, el qual premio podrâ dar el tal cauallero

a la Dama

que le pareçera.
Quando en estas fiestas grandes de torneos o Sortijas el Mantenedor querra poner cartel de desafio, se juntan los caualleros de
noche donde pareçera al mantenedor, y de alli a cauallo con las
hachas encendidas en la mano, lleuando el cartel puesto en uno
escudo; yran derechos aPalaçio, y haçiendo alto todos en la plaça
delante la puerta, un cauallero que sera el padrino, sin ferreruel~,
con su banda, accompaïi.ado de Pajes con sus hachas, con un Paie
que lleuara el escudo con el cartel, procurar~ tener licen ia de
S. E. y entrando en la Camara le hara la deb1da reuerenç1a. _
Y despues dira: Exm0 Seïi.or, el Cauallero N. desseando publ1car
un desafio para mantener un Torneo 6 Sortija, ô lo que ser~,
suplica a V. E. sea seruido darle liçencia para. que pueda pubhcarle y poner carteles tanto en el Real Palaçw quanto en qualesquier otras partes y lugares de esta ciudad. Dando i S. E. una
copia del Cartel y hauiendo obtenida la tal licençia, _se abaxarâ
y con el mismo escudo la clauari â la puerta de_Palaç1~.
Esta subida â Palaçio se tiene de tener preuenida pnmero con
S. E., para saber su gusto y tomar la hora.
,
Quando los Sen.ores Virreyes entran de persona en las fiestas a
cauallo o a pie, suelen estar en la plaça hasta tanto que hauran tor·
neado o corrida sus lanças, y despues se sube al tablado de las

7

Damas y se sienta en su silla.
Los Sefiores \/irreyes han acostumbrado algunas veçes, en
tiempo de carnescollendas, yr en mascara por la Ciudad con un
cauallero a su lado, mas de manera que aunque parezca no ser
conoçido, digo no querer pareçerlo de la gente que es el Virrey,
por alaunos inconuenientes.
En las fiestas despues a pié o a cauallo han salido muchas ueçes
con
parejas o quadrillas del Virrey, pero estando su persona ( en
0
las suertes) no se pone, sino que toma el primer lugar que le
pareçe.
El Conde de Lemos Don Pedro introduci6 que quando S. E.

salia adançar, su Capitan de la Guardia anduuiesse muy ueçino .
junto a el, de manera que pareçia que tambien el dicho Capitan
dançase. Y porque despues le pareçio no ser cosa deçente ni pareçer bien, .hauiendolo hecho por dos 6 tres veçes, no lo hiço mas.
Y assi dicho su Capitan de Guardia se quedaua en su lugar en
pie y discubierto, junto a la silla de S. E., arrimado al mura.
Costumbre es que el Capitan de la Guardia pueda ser llamado
a dançar, assi del Maestro de dança como de qualquiern Dama o
cauallero que querrà llamarle al baile de la hacha.
Tambien introduxo S. E. que quando salia a dançar la Seô.ora
Virreyna su muger, se leuantaua de la silla y se estaua en pie hasta
que S. E. acauaba el baile. De lo que preuenia de neçessidad forçosamente que todas las Damas y Caualleros huuiessen de estar
tarnbien en pié por estarlo la Seiiora Virreyna, lo qual se obseru6
pocas veçes, porque S. E. le pareçi6 era grandissima incomodidad para las Damas, y del mismo pareçer fué la Seiiora Virreyna,
por su causa propria y que las Damas començauan ya a murmurar. Por ser cosa inusitada, no osseruada jamas de ningun otro
Virrey, quit6 esta introduçion, quedando el .vso ordenario que:
es quequando el Virr~y sale adançar, la-Seô.ora Virreynase leuanta
en pie, y de la misma manera todas las Damas, las quales al passar
que passa S. E. por medio de la Sala que ua al cabo donde se
començo la &lt;lança, le uan haçiendo reuerençia, y S. E. les va
hacienda cortesia ; y como haura hecha la reuerençia para cornençar el baile, se sienta la seiiora Virreyna y luego se sientan tambien las Da.mas y Caualleros.
De poco tiempo â esta parte se ha introduçido de Caualleros
en particular de moços, que en el ·baile de la hacha sacan &lt;liez
doçe Damas y otros tantos caualleros para sus compaiieros, y las
Damas vsan lo mismo sacando los Caualleros. De manera que
en_gendra una bullia grande en la plaça adonde se danza ; y el
m1sm~ orden han obseruado tambien algunos Seiiores Virreyes.
Y :1endo S. E. seruido, podria mandar se renouase el antiguo
vso, a lo menos en q uanto toca a Sus Excelencias; y es que en el

6

�JOSE .RANEO

Bayle de la hacha S. E. no saque mas de qua~ro dam~s Y dos ca ualleros por su compafiia, que assi pareçera me3or el ba1le y se e~cusara media hora y mas en pié y con tan ta bulla alrededo~ m1entras se acaba el bai le, veynte Damas y Caualleros; y lo m1smo se
les podria haç~r entenJer a las Damas que querrâ sacar S. _E. al
dicho Baile, que no tome mas de tres caualleros por compan~ros
de S. E; que con este exemplo del Sefior Virrey P?dran reduc~rse
tambien los otros caualleros y Damas â haçer lo 1msmo para q mtar
una acçion que pareçe mas presto bulla que baile.
.
,
En rodas las fiestas que se haçen en el largo de Palaç10, esta la
Guarda Alemana delante el tablado de S. E. arrimados a la tela,
el Sefior Conde de Monterey introduxo que los Tudescos espeiassen la plaça : assi mismo no se ha de per?1~ttir que_ nin~~n
tablado esté cubierto, solo el de Baronaie y Mm1stros, m en nmguno ha de hauer Zelugia.
. _.
.
Haçese tablado para los criados de Casa, Escnua111a de raç10n,
y tesorena.
Se han de tener tantas sillas como sera el numero de los caualleros que hauran . sali do a mascara 6 T orneo de respetto, para
quando uengan a la sala ponerselas, para que se assienten, Y el
luoar sera en frente de S. E. arrimadas al Tablado y a un lado Y
b

otro.
FIESTAS QUE SE HIÇ!ERON POR LA CORON AÇION DEL REY DE ROMANOS EN PERSONA DEL REY DE VNGRIA HIJO DEL EMPERADOR

Escriuiose ( coma es solito) para que se hiçiesse el Sindico; Y
par hallarse hecho para la entrada ~ue ha~ia _de haçer el Duque
de Medina de las Torres, que fue el Prmç1pe de Castelaneta,
Cauallero del sejo de Portanoua, siruio en esta occasion.
El Sen.or Conde de Monterey preuino con su acostumbrada
prouidençia para que despues de hauer dada graçias â D~o: Y
cantado el Te Deum laudamus por la misericordia que su Dmma
Magestad hauia usadci en esta eleçion, en tiempo que los enemigos

ETIQUETAS

57

de su Yglesia lo contradeçian, en r7 de febrero 1637. se fue a
cantar el 1 e Deum al Arçobispado, que lo hiço el Cardenal con
una Caualgada tan numerosa de caualleros, que muchos aiios no
se acuerda hauerse visto ta!. Yua delante una Compaiiia de Arcabuçeros a cauallo, haziendo plaça, por estar las c~lles tan llenas de
coches hasta el Arçobispado, que obligo a que S. E., con hauer
salido temprano, llegasse de noche alla, todas las ventanas deste
passeo colgadas con ricos paiios y puestas en ellas infinitas Seùora'&gt;, que todas lo quisieron uer por ser la fiesta tan grandiosa.
Detras de esta Compaiiia yua el coche de rispetto, cauallo y
silla de manos, con un gradin para subir y apearse S. E., lleuado
de dos esclauos, cubierto el cauallo con su tar1es y la-silla con tafetan, que esto solo lo pueden lleuar las personas de sus Excelencias.
Seguian luego las trompetas reales, Cantinas y demas cau;lleros, Ciudad, Porteras de Camara con sus maças y Rey de armas
con su çetro, y siette offiçios, cada uno en su lugar. Y porque su
Magestad de Philippo 4° tiene mandado en Espaiia que detras de
su persona haya deyr su Consejo de Estado y detras del los Archeros, cosa no hecha por ninguno de sus anteçessores, â remembrança desto mand6 S. E. que solo los del Colateral, sin
otro ministro ninguno huuiessen de yr detras siguiendo su persona, y luego la Compaiiia de hombres de Armas, que assi la de
Arcabuçeros como esta, ha sido introduçido por el Seiior Conde
de Monterey para las caualgadas, cosa muy magestosa. A la buelta que se hiço para Palaçio, volui6 S. E en silla y el Sin dico en otra,
los Electos se mettieron en coche y uinieron a Palaçio para
accom_paùar el Sindico. Escriuiose que dispararan los castillos,
lo m1smo se hiço â las Galeras y baxeles que estauan en el
Puerto, para quando boluiera esta noche S. E. Estaua la Infanteria
toda en la calle de Toledo puesta en ala, no huuo sarao esta noche
:espett? de uenir cansado S. E. ; huuo delante palacio muchas
muenç10nes de fuego, tres noches de luminarios, como es solito,
a~nqu: no las hiçieron en los Castillos, que suele ser una grand10sa v1sta. No hubo Tribunales estas tres &lt;lias, como es costumbre.

�ETIQUETAS

59

JOSE RANEO

andiosa de las Quadrillas, que fueEl segundo fué la fi.est~ tan gr
. d mucha tiempo aca se ha
·
y mstosas que e
ron las mas nccas
.
l S l Real con tanto numero
,l
he sarao en e a on
'
.
uisto. Huuo a a noc . . .
ue pareçi6 que en competenç1a
de Damas que nose ha mstolia~s, q
Vinieron rnuchos Sen.ores
.
d d l
alas y as nqueças.
•
haman an a ù as g
fi
por la fama que teman
a uer estas estas,
d..: Roma y otras_ partes
l
l grandeca podia haçer Napod •eron que so o ta
.
de el1as, y me ix
l
d
ues dos hileras de setenta y
les y no otr~ ciudad edn eh:1un o, ~ hauia detras de ellas a cada
dos damas sm otràs os eras q u -d h
,
l a adonde se pue a acer.
parte, no hay otro uoar fi
f . el que estaua senalado para
.
d' d
ta - estas ue
•
El ultimo 1a e es s
'
1 S 1 grande adonde estaua
una mascara de 48 cauallerobs~ en ed eacoad\ con a)aunas imbenpreuem'do un ta bl ado muy ien a. er .
·
unaoAguila Impe.
dond·e canto Çibeto y unasirena enç1ma
ao fi{!S., '&lt;l.
rial respondiendo a coros..
, l natural de dace muchaD
de paparos muy a O
·
•
Hiçose una ança
d
d launas mudanças que dieron
chas que despues de hauer ança o a o
.
.
,
fueron de se1s en se1s.
harto que ver a los prese~te\::ho un Monte muy artifiçioso, el
Estaùa con este Tabla_ o d d e uieron estas Caualleros de
qual se abri6 por el medio, a on e s
çaron su bai.le con tanta
la Mascara sentados. Balt.aronse y comen . .
uâriedad de mudanças q·ue causaron adm1raç10n.
SARAO

,
enco el sarao, que por hauer sida
Acauad~ esta ma?cara, se c~:6 ~ acabarse tan tarde, cosa no
tan _grand10so_de nu~e~oC~nd~ de Monterey, porque todas ~as
prancada en nempo e
e lo fue uispera de S. Mattia,
fiestas se acauan temprano; y esta, qu . . or el Reyno que se
se quedaron sin cenar carne. No se escnmo p .
hiciei;an fiestas.
EL DIA DE SARAO

. s'in Virreyna, conuidarâ dos Senoras de las
Si el Virrey esta

mas prinçipales para que reçiuan las Damas. Y si fuere casado, las
reçiuiran dos 6 tres Sefioras, las mas allegadas de casa, y siempre
procuraran algunas Sefioras Espafi.olas, coma obseru6 Miranda,
Benauente, losdeLemos, Ossunay Alcala. Aduirtiendo quequando
salen sus Excelencias, no ha de salir con ellos Sefiora ninguna sino
las que uinieren para el reciuimiento, que son las que las salen a
reçiuir. Y en casa que alguna tuuiesse neçessidad de hablar à la
Virreyna, se tiene de pedir antes de salir al salon sus Exçelençias.
Pero quando el Virrey no es casado, las sefioras coouidadas
para reçiuir las Damas no tienen de mudarse de sus assientos
adonde estan las Senoras ny yr por S. E., que solo tienen de yr
Maestro de Dança y caualleros que estin para reçiuir las Damas.
Tendrase preuenido con haçer conuidar dos &lt;lias antes â las
Sefi.otas que huuieren de venir a Palaçio, a el para que tengan
lugar de preuenirse.
Escriuirâ el Secretario de como S. E. nombra al Cauallero N.
por maestre de Dança.
A dos Caualleros del Colateral que assistan a la Puerta donde se
hiçiere el Sarao, para que ningun Cauallero entre adonde estan
las Damas.
A quatro 6 seys Caualleros Ançianos para que reçiuen las
Damas y las uayan accompanando hasta las Senoras nombradas
para el reciuimiento.
Vn Villete al Capelan Mayor para que imbie los Violines.
A la musica de las Galeras para quando entran y salen sus
Exçelençias y quando se acaba el Sarao.
Auisar al Maestro de Baile con un Alabardero y a los Violines.
Que el lngefi.ero haga poner las puertas a los cabas de las escaleras para que alli assistan una Esquadra de Espafi.oles que estaran
con un Portiero, para que ninguno entre sino los caualleros a
los quales se les tienen dos pieças para que puedan entrar.
Se embia a conuidar al Cardenal Arçobispo con un Gentil
hombre, y se le tendra un Palquete adonde esté solo con su
gente.

�61

ETIQUETAS

60

JOSÉ RANEO

Assi mismo se imbiara a conuitlar con un Portera al Nunçiode
de su Santidad y se le tendra Palq uete 6 parte adonde esté
solo con sus criados.
A otra persona ninguna no conuidan los Virreyes, que assi lo
he uisto praticar por los aqui nombrados, aunque lo han intentado
muchas ueces el Internunçio de Polonia y el Residente de Veneçia, con hauerlo hecho pedir a los Virreyes de personas intrinsecas. Mas como han preguntado sus Exçelençias como se ha
hecho por lo passado, no ha tenido lugar.
Como esten las Senoras conuidadas en la Sala, el Maestro de
Çerimouias auisara al maestro de dança, el qual juntamente con
las Seiioras que han riçeuido las Damas y los Caualleros auisan a
sus Exçelençias y con este acompaîiamiento salen al Salon,
adonde se tiene de dançar, y en entrando tocan los violines y en
llegando adonde estan las Damas sus Exçelençias, se leuantan
todas y sus Exçelençias les uan haçiendo cortesias mirandolas de
una parte y otra con rostre de agradecimiento de hauer uenido
coma su Exçelençia lo hauia mandado. La Virreyna nunca
sale a dançar.
En llegando al dosel, el qual tendra debaxo una tarima de çerca
de un palmo alta del suelo, ençimade ella una buena alfombra, con
dos sillas ricas para que se assienten sus Exçelençias. Aduirtiendo
que todas las demas tienen de estar apartadas de las sillas de sus
Exçelençias cosa de dos sillas largas, aquellas donde estaran
sentadas las Damas.
El Capitan de la Guardia se pondra arrimado al Virrey ençima
de la Tari ma, para tomar las ordenes que diere S. E., y desde alli
sin partirse las ira distribuyendo; desde el Duque de Alcala, estan
los Capitanes de la Guarda sobre la Tarima.
Ponese a la mana siniestra de S. E. una silla apartada para
el Maestro de dança.
El Maestre de dança pregunta â S. E. a quienes en particular
gusta que saque, y con esto començan a dançar.
Aduirtiendo que hauiendo alguna nobia se tiene de començar
por ella y por hijo de su Exçelençia.

lo que e l V'irrey qmere,
.
de Hauiendo
Dança 1dancado
.
se allega el Maestre

:•:t~\l~f:~E:"!i:~:•:

0

::~,y~;ttMd: 1ees~~;rl}: i:~:a::a~:
el
1
1
'
esan o a se a dara a S E
qua en eu_amandose se leuanta la Virre na
I . . .,
haçe reuerenç1a y ua caminando or la sa!/- ' y e V1rrey la
pasos, se assientala Vir
p
' y en dando dos
como ua caminando S rïn~{ tod;s ~as se:oras que uan quedando
ha de sacar primera ~ Îa S ~ua ttene e estar aduertido que
hacha, y luego yr sacando 1:snâ:~:squien h~~iere de ~e~ar la
que tiene de ser el numer d
que qu1S1ere. Admrtiendo
coma los C
li
o e manera que sean tantas las Damas
. aua eros, que solo tiene de hauer vna d
la que tlene de quedar con la hacl
e mas, que es
cada uno toma
1
'
ia, porque en acauando el vaile
por a mano una Sefiora y 1 Il
,
y haçiendo una reuerençia la dexa p
. a eua a su assiento,
ila Sefiora hasta que S E 1
. ero nmguno toma la mano
· · 1aya començado
S
e ha de aduertir que el Virre v
·
a una, y la lleua al puesto en m~io~asacan~o :i las Seiio~as una
Caualleros que han de d
sala' y quando qmere, los
1
ll
ançar con estas Damas 1
b
ama el maestro de ba 1
h d 1
' os nom ra y os
Caualler~ que fuere Ma?st~e ~e ;aneç;_amar par fuerça S. E. al
0

!~~;i::n :: ~: ~uardia no tiene de menearse de su lugar.
Sen.or sino 1; D
a &lt;lança de la hacha no tiene de matarla el
ama.
Quando hay Sarao de verano en 1
d
ventaye y el quel
.
'
ugar ·. e la hacha se haçe el
'
e emp1eca ha de h ç
•
Dama le suele dar como r .h h
a . er un aua01co, y este la
es al Maestre del Baile. a ac . a quando la. buelue y mata, que

QUANDO VIENE A UISITAR A LA
~
SENORA MUGER DE G
- SENORA VIRREYNA ALGUNA
RANDE DE ESPANA QUE SE TRATAN YGUALMENTE

Imbia i pedir bora

a la v·1rreyna y se le

da ,. y aque1 d.1a se

�ETIQUETAS

62

JOSE RANEO

manda que haya cadena, porque no se encuentren con otras
Sefioras, que seria muy grande inconueniente.
Vino en tiempo de Lemos Don Pedro la Sefiora Olimpia Aldobrandino, Grande de Espafia y nepota del Papa Clemente Ottauo.
Reçiuiola la Condesa en la misma pieça adonde se hallaua, y le
meti6 silla debaxo el Dosel. Pero la Virreyna no dex6 su lugar,
y al partirse la acompano hasta la puerta de la misma quadra,
hauiendo conuidado a otras tres Senoras que esmuieran con ella,
que fueron la Marquesa de Santa Cruz,la Marquesa de la Valle y
Dofia Leonor de Leiua, las quales fueron areciuir a esta Sefiora al
desembarcadero de la Torre de San Vicente, trahiendola consigo
en su acompafi amiento Palaçio a haçer dicha visita.
A la Condesa de Alba de Lista, despues de bauerla visto en
Puçol, uiniendola a uisitar, la salio a reçiuir a la sala de los
Tudescos, y tuuo conuidadas muchas sefioras para el reciuimiento.
A la Condessa de Monterey la uino a visitar la Prinçesa de
Castellon, Grande de Espafia : tuuo tres Sefioras que la salieron â
reçiuir a donde se apeo de la siHa, que fué a la puerta de la sala
grande pintada del quarto de la Virreyna, que fueron la Prinçesa
de Luxillo, la Prinçesa de Esquilache, la Prinçesa de la Rochela

a

y Marquesa de Santo Floro.
Estas Sefioras se llamaron de terçera persona ; con la Virreyna
igualmente saliola â riciuir la puerta de la quadra donde estaua,
y a la partida la acompafio un poco mas de la puerta de clicha pieça.
Venian con esta Seftora la Prinçesa de la Catolica su madre, y la
Duquesa de Musumé, hija del Marques de Santa Cruz, su cunada.
A la de Castellon el mejor lugar, y la Virreyna se estuuo en el suyo,
ha~iendo t~nido el Maest re de Çerimonias preuenido todos los

a

criados y Guarda Alemana.
QUANDO PASA ALGUN SENOR FORASTERO, LO QUE HAÇE
EL VIRREY CON EL.

Siendo Virrey elDuque deOssuna, conuid6 a corner al hijo del

Gran
de Alemania .· llamole
de Excele
. y d'101e
. Cançellier
,
·
, nc1a
ass1ento a la mesa â la mano derecha de la Duque;a; y en el
Sarao que huuo, estuuo en medio de el Marques de Santa Cruz y
el Duque de Terranoua.
En este_ misn~o. tiempo uino Lansgra~fran Herbstat : llamole de
Excellencia
Y msitole, embiandole cochés de p a1ac10
· .·
E .
n t1em_ro de el Conde de Lemos, vino un herm,ano del Duque
de Florenç1a
que
.passaua a Malta · Supolo S • E . .. 1m
. b'10 le a ms1tar
..
.
.
con un Gentil Hombre de Camara, y el dia ~iguiente comi6
con S. E.
En tiempo de el Duque d~ Alba uino el Obispo de Magues: pos6
en el Jesus, y todos los d1as se le imbi6 de . Palacio la comid
cruda, Y uno comi6 con S. E.
·
a
A~si mismo uino en_este tiempo _un hijo [de] Lansgracf Heronb~tat. tuuosele _preuemdo hospedaje en Palaçio, pero no quiso sino
irse al aloxamtento del Aguila negra. Visitole S E d d I d
E l ·
• .
• ., an o e e
xce enc1a y 1mb1andole coches de Palaçio.
El ?uque de Fiano, hermano del Papa Vrbano Ottauo uino a
esta cmdad.
'
P~so en San Seuerino : imbio el Duque â uisitarle el d.
s~gutente. El dia siguiente fué S. E. uerle, quiso traerle a Pal:~
ÇlO, rehusolo, llamole de Excelencia.
En es~e mismo tiempo vino la Prinçesa de Botera, hu uo fiesta
en Palaç10, Y_ estuuo detras de vna Zelogia.
A Do? Lms de Portugal, el mismo Duque de Alba le hosped6
en Palaçw Y le llam6 de Senoria Illustrisirna.
A Don Fernando Vrsino, Duque de Montelibreto hermano del
Du_q,ue de Bra~hiano, llamole de Seiioria IllustrisiU:a y le accompano toda la p1eça en que le reciui6.
Lo mismo hiçieron el Conde y Condesa de Monterey con este
11
caua ero.
Al, Duque de Basaneli Senoria Illustrisirna, por no ser vassallo
11
am_o el Conde de Monterey.
'
Vrno en este tiempo un hijo de Lansgracfran Herbst;t. lmbio

a

�ETIQUETAS
JOSE RANEO

S. E. a darle la bien uenida, offreciendole el Palaçi? _: no lo accept6 sine estuuose en su aloxamiento adonde _le ms1to S: E. en
Palaçio Lansgracfran, llamandole de Excelenc1a; y embtandole
carroça de Palaçio, presentole dos cauallos.
_ .
.
Al hijo del Paladin de Polonia llam6 S.E. de ~enona Illus:r~sima, y lo mismo al hrjo del Prinçipe de Massa, sa~~ndole a reç1mr
a la mitad de la pieça en que estaua, accompanandole hasta la
puerta de la dicha pieça.
_
Al Prier de Vrbenia llam6 el Sen.or Conde de Monterey Senoria Illustrisima, reçiuiendole en la cama, y de la misma manera le
llam6 mi Sen.or, por ser hermano del Principe de Botera.
..
Vine el Padre Pedro Pimentel de la Compai'iia _de Jesus, h1J?
del Sen.or Conde de Benauente, de Roma, de negoç1os de _su Religion : pos6 en el Jesus nueuo, vino a ve~ a sus ~xcelencias, despues de hauerle imbiado el Virrey la bien_ uemda, _fuele a uer
S. E., y hiço que se uiniesse a San ~ra~c1sco Xa~ter para que
esmuiesse mas cerca, a donde se le 1mb1aua com1_da y çena lo~
dias que no comia en Palaçio, que eran tod?s part1cularmente a
medio dia, muy fauoreçido de sus Excelenc1as por deudo Y ser
persona insigne en el Pulpito y fuera del.
QUANDO EL VIRREY QUE UA À. SICILIA PASSA POR AQUI
LO QUE SE HAÇE CON EL Y ES SOLITO.

Tienescle de tener preuenido hospedaje; y en sabiendo el Virrey
que ha llegado, tiene de yr a uisitarle; y si .fuere por mar, ha de
yr el maestro de Çerimonias en llegando alh delante luego, para
que venga en silla. Ha de salir a reçiu irle al dese~b_a~cad~ro, Y de
alli dando S. E. la mano derecha al que pasa a S1c1lta, nenen de
venir hasta la casa, y en entrando en ella le ha de dexar yr a el
primero.
.
_ , .. ,
Acabada la uisita, el forastero t1ene de acompanar ~ pie a S.E.
hasta la puerta de la calle, haçiendole poner en ~1lla y a un
mismo ti.empo partiran los dos. Si uiniere con V irreyna Y el

Virrey de Napoles fuere casado, ha de haçer lo mismo, pero en
caso que el de Napoles no lo fuesse, la Virreyna que ua a Sicilia
no tiene de partirse de su casa, sino salirle a reciuir a la sa!~ de
la casa en que habita, dando siempre el mejor lugar a la Virreyna
y al huesped.
Sab,iendo d~ el y de ella que dia seguieren uenir, y para aquel
tendra preuemdo el vger hauer conuidado al Baronaje Tribunal
y Continos, para que uayan con S. E.
'
.
Tiene de estar aduertido el Maestre de Çerimonias que ha de
tantear el tiempo de manera que el uno no aguarde al otro sino
que a un mismo tiempo lleguen las galeras al muelle y el Virrey
con la Caualgada.
Haurase escritto a los Castillos para que hagan la salua acostumbrada, y assi mismo haura Esq uadron para abatir las banderas quando passen Sus Excelencias.
Tambien se tiene de preuenir sarao para aquella noche.
Todo el tiempo que estuuiere en Napoles como huesped, tiene
S: ~: de dar orden uayan a tomar el nombre de el Virrey de
S1ç1lia_; y aunque hay de una, parte y otra algunos recaudos de
cones1a, no o~stante no tiene de permittirse sine que le de el
?uesped, hamendole dado el que le hu uiere reçiuido tiene de yr
a d~rsele ~ S.E., que en esta forma lo han obseruado los Virre yes
aqm refendos y yo lo he uisto praticar a Alba con Alburquerque
con Tau~ra y con su hijo de Tauara, quando bolui6 de Siçili;
que hau~a el gou_ernado en el interim, y le llam6 siempre de
Excelenc1a ; y deç1a Alba que le tocaua hasta llegar a Espafi.a y assi
se lo llam6 y el di6 orden lo hiçiessen todos de la misma manera
corne imbiolablemente se execut6.
Lemos di6 siempre la mano derecha a Don Francisco de Castro, ~u herm~no, q1:_e passaua aSiiçlia por Virrey, y lo mismo hiço
la V1rreyna a su cunada, muger de Don Francisco.
. Todas las ueçes que saliere en publico, darle la guardia pero
t~ene de yr cubierta y los cocheros. No ua el Capitan de la Guarda
smo el Tiniente.

!

REVUE HISPANIQUE A

�JOSE

66

ETIQUETAS

RANEO

a uisitar las iglesias, se le
l d
·
tirado almo ll a.
ha de lleuar sitial; y s1 ua re
'
entiende siendo huesped
. . d Porteros · esto se
.
Haule de ass1st1r os
.
t de estas prerogatrnas
en Palaçio, que sino no goça gran par e
..

.

ublico

y en caso que qms1esse ir en p

como es la guarda.
d S Magestad el Seîior Conde de
Con la orden que tuuo e u .
yen caso que se huuiesse
dexasse el gomerno,
.
1
d
Monterey e que no
e al punto se le d1esse a
. b"
d
chos nueuos para qu
l .
1
e el correo se bo u1era
Partido im iaua espa
d uiera que e topass
d
possession, y que a aq
. ss't a su Real Seruiçio. Que o
.
.
•
par conuemr a
.
r
sm rephca nmguna, . . .
der tomar resoluçion mnguna, pa
el Seîior D_:ique d~ Medm:t:ft~llano, su muger, preîiada; y como
estar la Senora Pnoçesa
ien ha:uia de gauer.
d . d el tratarse como a qu
.
se hallaua mtro uc1 o
grandes incanuementes,
d que causauan muy
.
d
nar este Reyno, e
sobre la moderaçton e
d
das y respuestas
d
huuo algunas eman
de entrambos Seîiores, Con e
esto, aunque con muy àac~e~~~- Diose queuta a su Magestad, y
de Monterey y Duque eh . l ho merçed al Seîior Duque de
assi se public6 ~ue se le S ~~t 1ecn que continuaua el modo del
Medina del Gomerno de :ç1 ta, co d t das las prerogatiuas de
.
Qmsa gozar e O
l
trat:..rle como V irrey.
e lo embaraçauan, Y a
h · muchas cosas qu
camo tal, pero auia
l
d no podia hacer S. E. 1a
o no era mespe '
.
d
mayor era que com
b tante atropellando porta o,
l'to . pero no a s
,
que deseaua ! era so 1 .Pala io le conuidaua: y vina tres veçes,
quando hau1a fi~st~s en danÂole el mejor lugar debaxo el Dosel,
sentandole en publtco y
su muger.
ass1. a1 D u que como a la Princesa
·
LGUN EMBAXADOR QUE UA
QUANDO PASA A
o À OTRAS PARTES.

O UIENE À ROMA

. .ere a Napoles en publico, se ha de
Si el Embax:ador de Roma mm 1v·
de Siçilia como queda
•
que con e 1rrey
,
ll
haçer con e o mtsmo . .
tiene de dar el nombre.
dicho, con todos los reqms1tos, y Palaçio saliendole el Virrey a
Si uiniere de secreto, se entra en

reçruir â la escalera, y haçe la visita y luego le lleua â la Virreyna
â uisitarla, y coma la ha uisitado, le lleua el Virrey al quarto que
le tiene aderechada, poniendole una esquadra de Tudescos â su
puerta, y todas las veçes que saliere, se le imbia la Guardia con
el Teniente, pero tiene de yr cubierta, que el yr discubierta solo
se haçe con el Virrey de Napoles, y par euitar esto, suelen ir
siempre en coche de dos cauallos, assistiendo un Gentil hombre
pratico y el maestro de Çerimonias para que uayan ensefiando
todo lo que hay que ver, y siempre que fueren a los Castîllos,
en entrando disparan morteretes y algunas pieças.
El Dugue de Alba en fiestas publiça'&gt; tuuo debaxo de su Dosel
al Duque de Alcala y al Condestable de Nauarra, su hijo, Embaxadores extraordinarios en Roma.
Assi mismo le assisten dos Porteras de Camara, de los quatro
que-riene S.E., para loque se le offreçiere.
Si fuere en publico a uisitar alguna Iglesia, se le lleua sitial, y si
en secreto, una Almohad:t.
Al de el Emperador, que fué el Marques de Cadarete que pass6
por aqui, le llam6 Alcalâ de Sefioria y le sali6 a encontrar una
pieça.
Alba trat6 del misma modo al de Veneçia, que fué Don Ci1ristobal de Benauente Benauidès.
Monterey a un Embaxador que lo yua a ser de Inglaterra, le
salio a reçiuir a una pieça y media y le dio quarto en Palaçio.
Al Conde Estable de Nauarra, hijo del Dugue de Alba, que uino
con una Embaxada extraordinaria â Roma, se detuuo algunos &lt;lias
en Puçol y le fueron a uisitar alli muchas Seîiores, Ios Tribunales, Ciudad y Grassero, y porque haçia mal tiempo, se uino por
tierra a Piedegrutta.
· Durmio alli una noche, y fueron dos Galeras por el y uino
d~embarcar al rouelle, adonde fué su padre con todala caualgada
acostumbrada a reçï°uille, y dispararon los Castillos, y. el Duqué
le llam6 de Excelencia, haçiendo con el las çeremonias acostumbradas a los Embaxadores de Roma, dandole la mano derecha.

�ETIQUETAS
JOSÉ RANEO

68

A los Embaxadores de Roma, Cardenales y personas particulares de esta calidad se imbia la compaiï.ia de hombres de armas
de S. E. asta los confines, y a los que fueren Ministros de su
Magestad y a los Castillos de Gaeta y Capua que hagan salua, y
se les haçe hospedaje en el camino.
El Conde de Sora, Capitan de la Guardia de los Archeros de
Su Magestad, pasaua a una Embaxada ael Rey de Polonia, pos6
en Palaçio, uiole el Conde de Monterey algunas ueçes, llamole
de Sefi.oria como lo haçe a todos los demas Embaxadores de palabra y escritto. No se le puso guarda, que la excelenciasolo tocca
al de Roma, siendo grande.
QUANDO UIENE ALGUN EMBAXADOR QUE ESTA

CIUDAD HUUIERE

IMBIADO À. SU MAGESTAD, LO QUE HAÇE CON EL VlRREY.

lmbian a saber de S. E. quando da licenzia que le uengan a
besar las manos, y hauiendoles sei'ialado el dia, uiene con todo el
accompai'iamiento y elettos. Vienen todos a cauillo.
Entra a dar los despachos a S. E., el qual en tomandolos los
haçe leer en publico en presençia de todos, y en acauando de
leerlos haçe S. E. un raçonamiento. a los que estan alli y los
despide.
Y si bien es uerdad que la Ciudad tiene nombrada Diputacion
para este Embaxador, no lo meten a S. E. sino como esta dicho
los Elettos.
Assi se ha obseruado· por lo passade y ultimamente con el
Conde de Escala y en tiempo de Monterey con el Prinçipe de
Cole de Anquis.
Aduirtiendo que el leer la carra de su Magestad tocca al Secretario del Reyno, y el Virrey se le da para que lo haga, 6 a otro

ADONDE SUELEN YR SUS m~CELENCIAS EN LAS FIESTAS QUE HAY EN
EL ANO Y l'ASSEOS DEL.

HENERO

El primera al Jesus nueuo.
A los 17, a San Anton s d. .
B
y Comiençan las mascaras.u ia. en su urgo, passeo prinçipal,
F:8BRERO

A los 2, dia de la Purificaçion de N uestra Sefiora, a Monte
Oliueto.
Hay Cappilla Y dan Vela à S. E.
Est~ ~ia la sierua de Dios Sor Vrsula tuuo reuela i
su Dmma Magestad era seruido .
h. .
ç on de que

:;;ifi~;';,:::,: j: •.~ ';:;:;;,b;i.::.1~•::
0

0

J~

a~::~~:i:u!•

tuuiesse por encomendado este R~yJ:'.~~u~a~:l~~uma Magestad
MARÇb

A?• ~ant_o Tomas, a Santo Domingo. A 9 San
Ponciams, a Monte Oliueto.
,
Francisco de
A 2 I, San Benito, a San Seuerino
A
_dia de la Annunçiada, a su .Casa.
Adu1rt1endo que en la Quaresma Ad .
.
Excelencias uan a alaun I 1 . y ?1ento, s1empre que sus
morado y q
d f::, a g e_s1a, se nene de lleuar el sitial
·
uan o uere conmd d ' 1
yr a la Ialesia adond
1 b a o a a guna fiesta, se tiene de
::,
e se ce e ra y uer d
1
ta!, y de aquella se tiene d li
1 .. e que co or esta el frons·
e euar e s1t1al conforme el t · e
iemprequesus Excelenciasfueren ,
i mpo.
tienen de tener si rial
1
. a ganar algun Jubileo, no se
dela misma
' so o se t1enen de lleuar almohadas y
manera se uene de ha
d
,
de los Monumentos.
çer q uan o uan a las estaçiones

2?,

Secretario.

ABRIL

-A_
A 2,

San Francisco de Paula ,
San Pedro Martir.

2 9,

,i
a

San Lms.
.

�ETIQUETAS

71

JOSÉ RANEO
MAYO

El prirnero dia de San Philippe y Santiago, i los Incurables.
A los 3 la Inueucion de la Cruz, a su Casa.
El priro'ero Sabado, a la procession~~ la Sangre de San Gem;t:î
la. qual es el Sabado mas çercano al pnmero de Maya, va S. .
Tablado, al sejo que tacca a la Proçession desu sangre, como mas
claramente se vera a fol.
jUNIO

A 13 , San Antonio de Padua, a ~an Lorenç~.
_
de los A .mictos a San Juan a Carbonara.
S
uestra enora
ruu
'
1
A 25, Vispera de San Iuan Baptista, al passeo por Napo es.

Juuo
El primero Domingo salen las Donçellas de Visita pobres en
proçession por apoles.
. . . d
uestra Seôora, a Santa Maria la oua
A 2 , la V 1s1taoon e
â la Graçia.
.
·
A 16, Nuestra Sefiora del Carmen.
.
.A 22, dia de la Magdalena, en el Monasteno de su~ roonjas.
A 25 , Santiago, en su Casa .
A JI, San Ignaçio de Loyola, al Jesus.
AGOSTO

A 3, la Inuencion de San Esteuan Proth. M., en S~n Gau~io:o.
Estâ. la cabeza y la sangre, y este dia se been el m1smo mtlaoro
que en la cabeça y sangre de San Gennaro.
A 4, Santo Domingo, en su Casa.
A 7 , el Beata Caetano•
,
.
A IO San Lorenço, suele S. E. yr a la lglesia de las MopJas
del Mo~asterio de Dona Eluira, o i San Lorenço. .
.
.A I 5, la Assumpçion de Nuestra Sefiora, i Regma Ceh 6 a
Dona Regina.
· b
1 Igl ·
A 2 5' dia de San Bartolomé, i Santa Patriçia. A rese a
esia
como el lueues Santo.

A 28, San Agostin, en su Iglesia.
A 30, San Geronimo, a las Mon jas.
A 29, la Degolaçion de San Juan Baptista,
Dona Remitta.

a San Ligorio y a

SEPTIEMBRE

A 8, la Natiuidad de Nuestra Sen.ara, de Piedegrutta "al passeo
en Chaya.
Su Magestad, por su Real carta, ha mandado çel.ebrar a. los
7 deste mes fiesta en esta Ciudad de Napoles y por todo el
Reyno, por memoria de la Vittoria que tal dia como este tuuo
el Serenisimo Sen.or Cardenal Infante Don Fernando de Austria
en Orlingue quando passaua S. A. i Flandes.
El Sefi.or Conde de Monterey, obedeçiendo:lo que su Magestad
mandaua por su Real carta, mand6 se celebrasse por todo el Reyno
y S. E. la començ6 i celebrar ano 1635 en la Iglesia de Nuestra
Sen.ara de Coostantinopla.
Huuo Cappilla y predic6 el Padre Maestro Herrera, de la
Orden de Nuestra Senora del Carmen, Predicador eminentissimo .
Assistieron i ella ( coma es costum bre) Baronaje, Tribunales y
los Elettos de esta fedelissima Ciudad, fué celebrada con grandissima auctoridad y grandeça.
A 14, la exaltacion de la Cruz, a las Monjas de la Cruz.
A 19, dia de San Genaro, al passeo en su burgo, y no suek
apearse S. E.
En este mes se dispiden las falucas que se han tomado para el
passeo de Possilipo .
ÜCTUBRE

A 4, San Francisco.
A 5, el Beata Borja.
A 7, que se çelebra la vittoria del Senor Don Juan de Austria
en Lepanto, se ua a Santiago.
Procession de los frailes de la Trinidad de los Espaùoles.
A 1 5, Santa Teresia.

�73

ETIQUETAS
JOSE RANllO

72
A

20,

Sor Ursula naçio y murie el mismo dia, despues de hauer

uiuido 78 aiios.
. . .
A 2 r' Santa Ursula con las onçe mil virgmes.

DEÇIEMBRE

A los 8, la Conçeption de Nuestra Senora.
A 13 , Santa Luçia, passeo.
A 14, Santo Anielo.
A r6, dia del Besubio de Soma.
.
.
A 20 San Francisco Xabierro, en la Igles1a del Jesus.
Noue~a de Nuestra Sefiora alos Angeles.
. d
A 26, San Esteban protomartir, a la lglesia de las Monps e
San Gaudioso.
FIESTAS MOBILES

Septuagessima, 40 haras ~n San Pablo.
Sexagesima, en los Gerommos.
"uinquagesima, en el Jesus.
'-""
~
Sus
Los DoMINGOS DE QuARESMA UAN
PASSEO.

El primero, a Santa Maria de Loreto.
El 2° a la Sanidad.
El 3o a Nuestra Seiiora de la uita.
El 4 ° a San Seuero .
El 5° a San Gennaro.

a

JUBILEO PLENISSIMO QUANDO SE

6

OTRAS NEÇESSI-

DADES DE LA SANTA IGLESIA.

El primero, dia de todos los Santos, a los Incurables.
A 6, San Leonardo, al passeo en Chaya.
A 10 el Beato Andrea, a San Pablo.
A r /, San Martin, a su Iglesia a Sant Elmo.
A 12, San Diego de Alcala, en su ca,sa.
E l .
A 28 el Beato Jacobo, a Santa Mana la Noua.
'
,
El" ·
t an sus xce encras
A 25, Santa Caterina, a Santo 1g10 y en r

a las Ninas.

ORDEN QUE SE TIENE EN EL

CONÇEDE EN FORMA DE ANO SANTO POR PAÇES

NouIBMBRE

dentro

El Domingo de Pasqua de Resurreçion, Passeo principal
Nuestra Sefiora de Pullano.

ExCELENCIAS A ESTE

Escriuese a todos los cabas de Tribunales para que se ha lien
con ellos en el Arçobispado, que es de donde sale l:i proçession
asta la Iglesia a donde se ua.
Assi mismo a los del Colateral Togado y de Capa y Espada.
A los Electos de esta fidelissima Ciudad para que assistan a la
proçess10n.
No se conuida al Baronaje, por no tener lugar en la proçession.
Ponense los Bancos en forma de Capilla en el Arçobispado.
Lleuase sitial para S. E., y tiene de ser morado, conforme
manda la Santa Iglesia, por estar &lt;leste color el Altar y Trona
del Cardenal. Suelen los Virreyes mandar este tanteado el que
quando salga la proçession no haya de tiempo mas que quanta
pueda oyr missa, aunque algunos no la han oydo.
En esta proçession no se lleua Palia sino solo la Cruz, van los
Electos de la Ciudad, y immediato el Virrey, a los !ados de vna
parte la mitad y la otra a la otra parte. Detras de S. E. todos
los Tribunales ( coma es solito). No lleua hacha S. E. ni sus
pajes ni ocra persona. Ni los Porteras de Camara lleuan las
maças, acausa de ser esto de mortificaçion.
Salen del Arçobispado con el Clero y todas las Religiones,
cantando las letanias para este acta compuestas, y en llegando a
la Iglesia a donde se pone el Jubileo, se le pone i S. E. una almohada morada y no se tiene de poner en forma de Cappilla; y
despues de hauer dicho las oraçiones y preçes, se buelue S. E. a
su Palaçio, coma lo haçen todos los demas, por quedarse alli la
proçession; y esta açion solo se haçe el Miercoles primera despues
de la publicaçion del Jubileo y no mas.

�:ETIQUETAS

75

JOSÉ RANEO

74
A

CIUDAD Y _ REYNO

HAÇJ}

. PARLAMENTO

GENER/\.L QUANDO L
UKTAN EN SAN LORENÇO.
noNATmO QUE SE J
. d G

a los Electos para
' 11
l Secretano e uerra
·
· Escriue un V1 ette e
bre el Sindico que
.
a para que nom
que auisen al se10 que tocal s· d" (coma queda dicho) dura
.
d S E el qu
m ico
.
asst lo man a . ., .
.
d' ho parlam1ento, pero no
.
e se mtrettene ic
d'
wdo el uempo qu
.
. es desde el primera 1a
. s que uene smo
d
uoça de las prerogatma
l
' dra preuenido el Maestro e
t"
, S
L enço ene qua1 ten
d
que se ua a an or
,h. h haçer el Tabla o con
.
l lngenero haya ec o
M" .
Çerimomas que e
S E con el Baronaje y imsel Trona adonde tiene de estar . .
uos.
d
l d y para esto paga la
El Vxer lo tiene de tene~ to od~~;;ot es a saber ocbenta y
Corte çieoto y veynte y çrnto uarent~ y dos para el Apatres. que le tocan al Vxer y os q
rada.
d pacha mandata.
Para dicho pagamento se es
bancos con \os paîios de la
Tiene de tener puestos seys S Lorenco que son de la
bancos estan en an
.
l
Cappilla: y estas . l uar de ellos se assienta el Sindico, qua es
Corte y en el me1or ut&gt; S E en Trona.
' .
d
edana por estar . ·
.
bancos ttenen e ten~r Tabla.do en las primeras siette Offiç10s y
En las escaleras e
C
. de Santa Clara, la Cama.ra
Colatere.l, y de ma.no en_~ano onseJo

r

y Vicaria Criroi.nal y Cm1l.

l d" h Bancos a la mano dere1B
. se ponen os ic os
. . '
Para e
aronaie
. de Guerra preuiene con escrnur a
cha de S. E . El Secretar110 , l Cauos de los Tribunales y al
d l Consexo Colatera ' a os
' S E
to o e
h llen acompaftar a . .
Secretario del Reyna que se ha
. r a' los Cantinas y Trom.manias ace amsa
d
Ç
d
El Maestro e en
'
.
A los Trompetas les man a
hallen a este acta.
petas para q~e se
1 C te vnos racines y los pagauan a
dar el Vagaiero por a or , d
ualgada toccan o.
•
cauallo del ante la ca
. d d
chas senores que nene
Viene el Sindico con la Cm a y mu
a E a San
.tdados el Sindico para accompanar
. .
Conu
de tener

S

Lorenço; los Electos accompafian a S. E. hasta la puerta del parlamiento, porque dentro no tiene lugar .
Quando la primera uez sale S. E. 4e Palaçio al parlatniento
del Donatiuo, sale de la propria manera y todo acompaii.amiento
que quando ua a dar el Juramento, saluo que no se ponen las
compafi.ias por las boccas de las calles, sino solo la que estâ de
guardia, como es costumbre; siempre que sale S. E. toma las
armas. Vase par la caUe de Toledo, no se haçe esquadron ny
disparan los Castillos.
En llegando S. E. a San Lorenço, el Capellan mayor le da el
agua bendita.
Esta.ra a la puerta el Guardian con sus frailes, aguardando para
reçiuirle, y como S. E. entra, adora el lignum crucis. Va luego a,
haçer oraçion al Santissimo Sacramento, arrodillandose en el sii:ial
que para esto tiene de estar puesto, y hauiendola hecho, se ua al
lugar acostumbrado. En sentandose S. E. que esta.ri a su lado el
Capitan de la Guardia, el Maestre de Çerimonias diçe en alta uoz ;.
Silençio ! y luego se arrodilla delante el Virrey y le pregunta :
Manda V. E. que uenga el Secretario del Reyno ?y dice : Si. y lu ego
del mismo lugar adonde esta el Maestro de Cerimonias, diçe :
Venga el Secretario del Reyna ! el quai viene y se arrodilla a S~
E. y le da la carta de su Magestad S. E. que para este efetto se
escriue. Tomala, besala y en alta voz la lee y en acauando de
leer haçe el Virrey una oraçion ala Ciudad, Baronaje y Reyna,
· narrando las causas que han obligado a S. Magestad â pedir el taL
donatiuo ordinario 6 extraordinario si lo fuere .
En acauando de haçer esto S. E. se allega al Maestro de Çerimonias y le pregunta : Manda V. E. que uenga el Sindico? dice :•
Si, y despues en alta voz diçe el Maestro de Çerimonias: Suba el
Sindico ! el quai esta.ra sentado en el mejor lugar en los Bancos
del Baronaje, como queda dicho.
Sube. par una escalera que para este proposito esta.ra hecha al
lado a la mano derecha del Virrey.
En suuiendo haçe su reuerençia â S. E., y discubie~to res-

�ETIQUETAS
JOSE RANEO

onde en nombre de la Ciudad, Baronaje y ~eyn~ a lo que ha
p
S E el qual pide se sirua dar hcenç1a que pueda
propuesto . •,
M&lt;to-es1
ajuntar la Ciudad, Baronaje y Reyno para trattar o que su ·- o
tad manda.
.
1
• S Torce
Des ues el Maestre de Çerimonias d1çe en a ta voz . . - lencia ~anda que man.ana a las quatro se hallen Vuestras Senorias en este puerto.
1
Luego llega el Maestre de Çerimonias â S.E., el qua! se eua~ta
y ua a la Iglesia con el mismo acompaiiamiento y haçe oraç1on
al Santissimo Sacramento.
.
h d
Aduirtiendo que si a la buelta S. E. se pus1ere en coche, a e
poner el Sindico a la proa en frente de S. E. y poner a algunos
Seiiores alos estriuos.
.
1 s·
Si buelue en silla (que es muy grande inco~beme~te) e hmdico ha de yr tambien con silla. Algunos enores Vir~eyes l an
despedido la caualgada y puestose en coche . Este dia uue ue
S E or la misma calle de Toledo.
. El buque de Alba se bolui6 por las mismas calles a °':~allo,
hauiendole acompaiiado el Condestabile de Nauarra su_ h~JO, el
ual iua entre el Gran Almirante y Gran Senescal, Pnnç1pe de
qConca y D uque de Bouino · Era el Condestable
embaxador
_
extraordinario en Roma Y Gra nd e de Espana.
•
El segundo dia se juntan el Baronaje y uotan por su ~nuguedad, y assi los llamael Maestre de Çerimonias, el ~ual esta al la!:
del Sindico, cubierto, y en uirtud de lo q~e conu~ne la carta
su Magestad, dan los uotos algunos po~es:ntto, ass1 en su nomb~~
como de las procuras que tienen. Ass1 cmsmo han de, uotar p
mero los Barones y despues los que tienen procuras.
Antes de haçer esto, tiene de tener el Sin dico aj ustado con ~s
que tiene de su parte y las procuras el que se baga lo que S. ,
dessea.
'd l M
de ÇeriEn accauando este dia, tiene ya preueni o e aestre
manias que el Virrey baya nombrado los 'deputados del parla.
mento, que cons1sten
en doçe en cadacartela.' uan nombrados los

77

doce Deputados, los seys Titulos y los seys Barones, y esta nota
se da al Secretario del Reyna para que se hagan las cartelas. Los
Barones este diase sientan en los Bancos de los frailes, y no hay
antiguedad entre ellos sinoque se llaman primera los Ministros.
Este dia se assientan los Titulos en las Gradas, y los que estan
mas cerca de la silla ... ti nen el mejor lugar.
A estos 12 Depurados conuida el Maestre de Çerimonias para
que uengan a San Lorenço.
El Sindico se assienta en silla, y tiene delante un bufete con
tintera, saluadera y campanilla, y el Secretario de la Ciudad con
escabel raso assentado que lee los uotos que se dan.
El 3° dia uiene la Ciudad : hay ueynte y quatro sillas, doçe a
cada lado. Lo primera que ha de haçerel Sindico es relaçion alos
Deputados de lo que se ha concluido con estas depurados, que
consisten en doze ( como queda dicho ), dos cada sejo, y el Eletto
del Popolo con otro de su Plaça.
Estos se assientan a mano derecha del Sindico, y proponeo primera que el Baronaje. En accauando estas loque se les offreçe, propane el Baronaje despues y uan concluyeodo, pero siempre se
procura, que en las seys plazas baya en lo que proponen, si por
uentura fuere en disçeruiçio de Su Magestad y su Virrey, que baya
entre ellos quien no concurra, porque no bagan Ciudad. Estos de
los 7 officios ha sido error, que esto tacca ala caualgada, digo los
Elettos, sino en el accompanamiento que uan immediato de los
siette offiçios delante de ellos y el Capitan de la Guarda delante
S. E. Aunque propane el Baronaje, toca uotar primera a la
Ciudad.
Acabado de concluyr el parlamento, se escriue luego alli la cana
para su Magestad y la otra en recommendaçion del Sindico, y la
firman alli; y despues el Sindico con los Deputados la lleuan a
S.E., el qual buelue a San Lorenço el dia siguiente. Quando
estas cartas se firman, se haçe en el bufete del Sindico.
Para esta solennidad, preuieoe el Secretario de Guerra escriuir
a los Castillos que hagan el solito en semejantes dias.

�ETIQUETAS

79

JOSÉ MNEO

El Maestre de Campo, que tenga lo acostumbrado : que quando
sale S. E. de Palaçio, las Comparu.as que huuiere esten por la calle
de Toledo, las quales abbattiran las banderas quando passa S. E. y
despues de hauer passado se uan al largo del castillo a hazer esquadron para quando buelue S. E.
Aduirtiendo que no tienen de desparar asta que S. E. haya
passado en passando la calle de Toledo, que para este acompaùaroiento uiene el Sindico de la misrna manera que la primera
uez.
Van por las rnismas caltes a San Lorenço, yendo delante con
los Trompetas rndos los Capitanes de Justiçia, que para este effetto
se escriue al Regente de la Vicaria que lo mande.
Allega S. E. a San Lorenço adonde estara preuenido lo que la
primera uez ua al puerto solito, 'adonde, en assentandose S. E.,
diçe el Maestro de Çerimonias en alta voz : Silençio ! y luego se
arrodilla delante S. E. y le pregunta : Manda V. E. que uenga
el Sindico ? Y le responde : Si. Y en alta uoz diçe : Suba el Sindico! el qual uiene y da las canas a S.E. para su Magestad, y antes
de dadas haze un razonamiento dicho Sindico, diçiendo quanto
siente la Ciudad, Baronaje y Reyno no poder haçer lo que
deseauan en seruiçio de su Mage5tad. A esto responde S. E. quatro palabras de quan satisfecho esta.
Pero antes que el Sindico hable, diçe el Maestre de Çerirnonias: Manda V. E. que uenga el Secretario del Reyno? Diçe : Si.
Viene y dale las cartas que ha dada el Sindico, el qual habla dos
palabras, que despues de hauerlo hecho, haçe sen.al el Maestro de
Çerimonias y se leuanta S. E. y ua a haçer lo mismo que quando
entr6 en la Iglesia, y despues de hauerlo hecho se pane a
cauallo a mano yzquierda el Sindico, y se ban la buelta de Vicaria
y por las caltes solitas a la plaça del Olmo ; y en llegando a Monserrat comiençan a desparar los Castillos y Galeras que estaran
preuenidas, y el Esquadron da una carga luego y otra en battiendo
las banderas.
Aduirtiendo que se tiene de yr por la Guardiola de Don Fran-

çisco, par dar Iugar que pueda
C
_.
quando llegue s. E.
yr una ornpama i Palaçio para
Lo qual
despues de ha
Aud·
. S
. uerlo h ec110, se suben al apossento de la
1enç1a ecreta y alli se buelue S E
.
accompafiamiento.
· · Y se despide de todo el
- Entrase dentro y se despide el sindico al quai
nando muchas senores.
'
uan acompaEn este acco, el Caualleriço ma
d S
.
del cauallo y en todos I
yor e · E. ua a pie al estriuo
Col~teral, ~ero cubierta ~: : : : . attos publicos, adonde fuere el
S1 por uentura, por el mal tiempo 6 otr Ja
pusiesse en Carroza, tiene de despedir tod: al ouna ca1:_sa ~- E. se
paner en ella a la proa, enfrente de su e e acom?a~am.Jento y
estriuos quatro senores de los siette of/ _rsonal, aldSmd1co, y a los
mandare.
cios Y os emas gue S. E.
Si el Virrey foere en silla
•
d
para el sindico porque se . ' _se tien_eb e tener preuenida otra
,
na 1mposs1 le
r·
boluie~se solo a Palaçio y dexasse alli el Sidcii;oo 1ç1to que S. E.
Ass1 se ha obseruado
I S .
.
lo he tenido de notiçiapdoer os henores Vmeyes aqui referidos, y
mue os otros.
PROÇESSION DE EL SANTISSIMO SACRAMENTO
EN ESTA PROÇESSION NO LLEUA HACHA S. ~-

s

El Miercoles ' manda · E · por dos V1llet
.
·
, 1
Se1iores que han de lleuar las uara d 1 . es amsar a_ os dos
se hallen el Jueues si!rniente
s e Paho en la proçess1on, gue
o
para execut:ir lo que S E
d
que consiste en la del Rey y el B
.
• • man a,
toda dorada y la del B
. l a~onaie, la quai vara del Rey es
El Jueues por la ma::~:a1:s:an
en la mana izquierda.
del Populo sentados en dos• 11 , l apillan mayor y el Electo
s~a mayor, y el Maestrodat:1 d:s ;ic: p~rt~ prinçipal de la Iglehsta ua llamando en alt
o ~p1llan mayor con una
.
a uoz por su annguedad d 1
ç10s como subjectos a la Jurisdi ion R
to os os offide dos en dos con
. . ç
eal, los quales van passando
.
sus cmos ençend·d
1
ç1erta pena de çera.
,
1 os, y e que falta paga

:rt10_

�80

JOSÉ RANEO

Acauado de passar todos dicbos artistas, el Capillan mayor y el
Electo se uan del dicho puesto, y el Vicario del Cardenal, sentado
en su silla cerca del Trono del Cardenal, manda llamar en alta uoz
las Religiones por su orden y clero. Escriue el dia antes el Secretario de Guerra al Capillan mayor que imbie toda la musica de
la Cappilla parâ la missa mayor que canta el Cardenal, porque
assiste S. E. alli en forma de Cappilla, y los Elettos en su banco,
que es en frente del Canton del altar al lado yzquierdo.
En acauando la missa, el Cardenal toma el Santissimo en la
mano y le lleua immediato S. E. y el Colateral con los Tribunales, sin hachas en la mano, ni S. E. ni ministro niuguno.
Si no fuere el Cardenal en la proçession, el Vicario tiene de yr
a la delantera del Palia, y persona ninguna tiene de yr detras de
la proçession, sino es Cardenal al lado derecho de S. E.
Si el Cardenal no assistiere a la procession, S. E. la aguarda a
los Geronimos por amor de el dosel que esta en la lglesia.
Toman el Palia los Porteros de la Ciudad, y el Maestro de çerimonias Hama a los Seîiores que han de lleuar las varas del Rey
y Baronaje y diçe : V. S. lleue esta uara del Rey en nombre de
S.E.
Y la otra : V. S. lleue esta uara en nombre del Baronaje.
Las otras las lleuan los Caualleros del Sejo mas çercano del
Arçobispado, los Elettos uan la mitad a un lado del Palio y la
otra mitad a la otra fuera del Palio.
Si el Eletto del Populo quiere lleuar la bara toda la proçession,
esta en su mana, pero suelese mudar quando los demas cauaUeros
que en llegando a los Sejos estan aguardando Sen.ores de eUos
para mudarse.
Van ocho pajes de S. E. con hachas en la mana alrededor
del Palio; el Guardasol de S. E. le tiene de lleuar un Gentilhombre de Palaçio, lleuase para la Virreyna a la Silleria Dosel y
almohada para que se arrodille.
En casa que algun otro Prelado lleuasse el Santissimo Sacramento, no le tacca almohada, y en esto se tiene de tener particular
cuydado, que importa mucha.

81

ETIQUETAS

Los poneros de Camara su
tu lo; ll euaran en media j tu esto es delante la Cruz del CapiCardenal, y entre los otr ~sdt os que ua~ delante al maçero del
L
os os mas antJauos al R d
os capitanes de Esrrada
I
o
ey e armas.
rededor del Capitulo. ti ene y consu tores uan con sus çirios al.
'
n este puesto par ser fi
d IP
y s1 en alauna parte anoo
esta
e opulo '
o st a se Les o rd eoa q
•
O
dezirle citra preiudiçio.
·
ue cammen, tiene de
En la illeria se hace Tablado
.
.
uee la proçession aco~panada d '1 y menDc la Vmeyna y de alli
'
' e a ounas amas q
·d
esto 1a Virreyna y a dos S b
,
ue conu1 a para
,
eno ra para que i-ec·
quan do uienen.
. man estas Damas
S. E. accompana la p I-ocess1011
·
asta Santa Cl
d d
buelue â Palacio. En esta ol . .
d e e t . ara,
•
'
t, es1a t1ene
s· • yl es e alli se
en form a de Cappilla yu
d
s ai ltla Y los Bancos
'
an ro os acompanando 1
el Arçobispado aunque se I a
d d
a proçession asta
El V'
,
i ya que a o S E
ternes seguiente passa por delanre P·
an Juan mayor cuelaase tod P l . a aç10 la procession de
Dase orden que dispareb'Casr·l o b a aç10 y se haçe Esquadron.
'
' 1 nue o · roda 1
•
la puerta y haçe altar ,lt la parte de' fuera a cortma
• . de encima
·
muelle beodice las aa]era
I
y ass1 m1smo en el
•
i:,•
's Y 1acen salua ·)' Io ·
1
que estuuieren en el p
·
'
mtsmo os Baxeles
uerto.
En todas las proçessiones que por toda la 0
delaote Palacio tienen d .
. d
,
ttaua passareo par
saliere con h;cl;as para acceo ir P~Jesl. e S. E. a la iglesia adon de
El
.
' '
mpanar a.
Dommgo siguiente, sale de San J
.
cuelgase Palacio y n
h
uan de los Horentinos :
'
o se ace esquadron .
1
mangas de arcabu xeria y I C .
~·
smo so o algunas
• '
a ompama de G d
sa 1ua. San Francisco de P I
uar a que 11acen la
au a : este dia ha
I
f ·
ventanas de Palacio arri maJ , 1
d
'c~ a tar en rente tas
En la ottaua d. l C
, o a a pare de d1cha it•lesia .
.
' ' e orpus sal e h
· d
?
tlago y se haçen quat. 1'
, proçess1011 e la iglesia de San10 a tares muy r·
1
de calles.
iccos en as quat ro boccas
1·

i ..

Va el Virrey accompana ndo Jicha .
.
mayor pone a S E I
pt oçessw n, Y el Capillan
· • a tacca con b
d IS .
REVUE HISPANIQUE. A.
'
igrna e ant1ssimo acra-

ms· ·

6

�ETIQUETAS
JOSÉ RANEO

82

l C ellan mayor del Reyno y le da
dorada emiendese e ap
mento
' .
11 e en la mano.
. . d d
de lleuar la ins1grua ora a
U n cirio ençend1do que euE .
\ s ueneGouernadores de la Congrega_
Aduirtiendo que so o . d.
Co rno Protector de elb, los . e~as con sus iosi.gô.ias de plata.
cion uan detras d e S . E . ass1 m1smo l\euen ·el Estandarte y par,o ·.
Nombra . E. cJ.ualleros p~,t q~~ase al Cardenal, y en todo el
mudan acada altar. oou
. en Casa del Correo
estos se
.
1os dos la proçess1on
.
o
ie
Alba
v1eron
uemp u
,
·
los
Casmayor.
del Castillo, y se escnue a
Hacese Esquadron al largo .
.d a alauoas Damas 6 en
,
l y rreyna conm a
t&gt;
0
y
tillos hagan salua ; a t
La Duquesa de ssuna
Tablado 6 en Casa del C_orreo may~~ ~ssion desde Casa del CorCon desa d e Monterey uieron c::sta p ç
reo mayor.
ltar
mientras se canta algun
Ponese el Santissi°:o en cat a ue•p:ra esto se lleua una àlmoVillançico, esta arrodtllado S. ., q
hada.
SE HAÇE
DE SAN GENARO, "UE
~
PROCESSlON DE LA SANGRE
ÇERCANO AL PRlMERO DlA,
'
0 DE MA YO MAS
.
EL PRIM.ERO ABAD
d haçer el altar : u1enen

.
t · ·i aquel ano e
l
.
las qua es estan
V a S · E· al Seio que .d01.., , S Exce1enctas,
5
los Deputados a' conut ar a·11 u en ·frente del a l tar. o se lleua
debaxo de un dosel en dos st ~•
al Tablado estrado sino almoha às. o dossel y silla para el Car'lias han de estar aun
Al lado derecho del Altar hay otrl
.
b s dose es Y st
. . . ,l
denal aduiruendo que _am ol C d al es alo Eccles1asuco' a as
'
. l s1lla de ar c:n '
otra
igual y respetto qul: a
- de or debaxo, con que una y
p
d e l os Virreyes se les ana
.
1
e
haura
conu1l
esten a par.
.
na dos sefioras, que es a qu
Vienen por la Virrey
. en su carroça.
dado al sejo y S. E. la porna cons1go e forma de Capilla con los
Al lado izquierdo del Virrey ~e pon
uchas damas en sillas,
d
ll
Al
lado
de
la
V
meyua
m
panos e e a.
.
conuidadas del Seio.

En llegando la sangre, baxa el Virrey solo a r çeuirla asta el
v!timo escalon del Tablado. Ponese ençima del altar que para
esto esta hecho. Despues la toma su Eminencia y se Ja da a
besar
us Excelencias, adonde e. raran preuenidas almohadas
para arrodillarse.
Quando se part , buelue S. E. accompaiïandola hasta el lugar
que la reçiuio, y luego se buelue ariba: la Virreyna se dispide de
Jas Damas y se van sus Excelencias, hauiendose despedido Virrey
y Virreyna.
Aduieno que siempre que el Virrey esta en Trono, como este
dia y el del parlamento el Banco del Colateral } Titulos han de
tener pedana, los demas no por estar S. E. con gradas.
El aiio que tocca a la Plaça del Populo que se haçe en la Silleria, no se pone forma de Cappilla, por ser fiesta del Populo y no
hauer en el Tablado Cauallero ninguno, solo los capitanes de la
Estrada con algunos consultores. Ponense los Bancos â la mano
izquierda del altar, adonde se sentaran sin paiïos y los Bancos
rasos. o bay se11oras, ny la Virreyna combida a ninguna para
&lt;licha fiesta en este dia.
Quando los Virreyes uan i la Ottaua, Benauente y Lemos
yban al Tesoro, pero respetto de la mucha gente que acudia se
baxo al Altar mayor. Fue alli Alba. Alcali nunca fue.
Monterey si, y iqan sus Exce!encias cada mes a los r 6 del i
memoria del dia que succedio el Incendie de la montana de
Sonùna, y en dicho Tesoro oyan missa y sacauan la sangre y
cabeça del santo.

a

Aduiertese que hay sermon en el Arçobispado en la Ottaua

&lt;le Septiembre y no en la de Mayo.
En tiempo del Conde de Lemos Don Pedro se hallaron con
sus Excelencias dos Cardenales debaxo del Dose!. Aldobrandino
y Gaetano en la fiesta del Populo.
~ROÇESSIONES DE LOS CUERPOS SANTOS DE LA ANUNÇIADA.

Haçese un Tablado adonde el, irrey imbia &lt;losel y sillas; &lt;lelante

�JOSÉ RANEO

venranas para algun deudo del Virrey
el dicho Tablado se roman
• . te que en las ventanas baya
. d
te . 110 se cons1en
queestapnua amen .
L Sen~orasqucuanalTablado,
· guoa persona. as
d
almoha ~s para nmo
llero del Sejo de Capuana, que este
las comb1da la muger del Caua . .
otro no Viene esta
.
. ocr·1tiua y mncruno
.
Sejo uene esta prcr ::,'
' l ::, uales las pone la Virreyna
Senora accompanada con otr;s , V~r~ ueuir en el, aunque algu·
en coche ,Y algunas veçes s~; eMa:stre de Çerimonias conuida al
nos uan a cauallo. Para es. . .
.- b. los del Colateral de
.
C l· rai n1 M1111stros, st ien
Barona1e y no o ,ne
dia no uan en su puesto.
Capa y Espada van adel~ntel que ~s:eda en esta forma. Primera
El Conde de Monterey h1ço a dcaua gd lia el coche de rispeto de
la Compafiia de Arcabuçeros, etrS~ ~ . las Trompetas Reales,
.ll d mano ur1.11eron
S E • luecro las s1 as e
· 0
- mi·ento y detras
. .'
o
.
do el demas acompana
,
Continos, Barona1e con to
d S E . llegaron a La un- • d h bres de armas e · · ,
. .
la Cornpanta e ~m
d. d
t a puesto el sitial. H1ç1eron
.
Ex· l e1as en on e es au
.
ç1ada sus
..,e en
ron al Tablado para uer la proçess10n.
oraçi.on, y luego se fue bl d
que se hinquen de rodillas
L\euase almohadas al Ta a o para. .
.
d
san hs Rehqmas.
sus Excelencias qu.n~ 0 pas . '. S E l
poder yr por çi.erto
En este mismo dia succed1od_ al . .aelcr:i: que le estaua espet.
ndo despe tr a eau o ,
l
acidente, y asst ma
f
. a las Sefi.oras a descu .
, , my Senora uesse
tan do en Palaçio, ) a
.
l' 0 sin la assistençia de
parse y que saliesse la proçesswn como sa i •

;I

t

sus Excelencias.
DOMINGO DE PALMI\.

.
, Monte Oliueto a tomar la palma. Para
Este dia, ua el V irrey a
. onias tiene de sa ber de S.E.
esto el dia antes el Mae~tro_ de Çer_1m . ere vr a cauallo, porque,
. .
y ass1 m1smo si qm
•
s1 qmere yr o no,
l v·
s haçello. y dici.endo s1 comd'
elen os irreye
,
,
d
haçiendo buen ia, su
l C
detribunales para que ca a
· Colarera Y auos
'
B
bidara el arona1e,
h 11
Palaçio para uenir con su
.
l
que se a en en
uno auise a suyo
'd . d los continos que uengan
.
dra preuem o a to os
.
v· l
Excdenc1a , ten
. d 1 ·ber por su Gmon. a e
como rienen obligàçion, haç1en ose o sa

ETIQUETAS

85

Caualleriço â pie al estriuo de S. E. Despues de hauer salido de
Palaçio tres passos, llama S. E. à quien es seruido para que le uàya
a lado. Hay Pâssion y ha de estar S. E. en pie.
En llegândo a Monte Oliueto, se ua S. E: à su puesto y se estâ
alli àssistiendo en la proçession de las
en la
misma como la Cândelariâ que se dirâ. adelante. Este dii no
assiste el Cauallero de Casa Orilla, sino el de la Candelaria, que
entonçes solo tiene esta prerogatiua. Algunas veçes han ydo tambien las Virreynas como la de Miranda, Benauente, Lemos y
Ossuna, que assi me lo asseguro Don Gabriel Sanchez de Luna,
que fue cappellan rnayor mas de treinta anos y lo sabia de causa
scientiae.
DIA DE LA CANDELARlA, QUE TAMBIEN SUS EXCELENCIAS UAN A
MONTE OLIUETO .

El Cappellan mayor da las Candelas, y Sus Excelencias, luego
el vxier con dos frayles detras cargados de candelas las ua dando
a un mismo tiempo al Baronaje y Colateral y despues a todos
los Ministros.
Y porque ha y priuilegio, por hauerlo mandado assi el fundador que dexo esto, confirmado por u Santidad y por todos los
Reyes, que la primera candela se haya de da_r al primera que
fuere del linaje de Casa Orilla, prefiriendole â todas estas honras,
aunque estuuiesse alli la persona Real, se assienta este Cauallero
en el Choro con los frailes al lado isquierdo del Abbad de la
clicha Iglesia, y se le da antes la candela; y en la procession ua de
la misma manera al lado izquierdo del Abad con su candela en
la mano, la quai proçession ua ordenada en esta manera.
Primera Îos Pajes de S. E. de dos en dos con sus hachas, luego
los frayles tras ellos, los Condes, a mano derecha: el mas antiguo,
siguen los Marcheses, luego losDuques y Prinçipes por su antiguedad en la misma forma de dos en dos, con algunos de los
siete offiçios, tras ellos el Vxier y luego el Capitan de la Guarda
çerca de S. E., lleuando a la Virreyna a la mano derecha : aduir-

�ETIQUETAS
JOSE RANEO

86

tiendo que las Damas que fueren con ella se tienen de quedar en
la lgle'SÎa en su puesto por no dar estoruo al Colateral, l~s quales
uan en la misma forma de dos en dos con los demas Tnbunales:
sale la proçession por la puerta del Claustro y entra por la prinçîpaL
.
PROÇESSlON DE LA CONÇEPÇION QUE HIÇO EL CONDE DE MONTEREY
ANODE

1632

Preuino S. E. mandar que huuiera luminarias la vîspera y dia
de la Virgen, generales en \&lt;os Castillos y Palaçio; no dispararon
los castillos sino muchos cohetes.
Mando que escriuîesen a los Obispos y Vniuersidades del
Reyno para que hiçieran fiestas.
.
.
Tuuose preuenido un Tablado en la Igles1a de Santa Mana
\a Noua para la Virreyna, la qua\ conuido todas las Sefioras que
fueron a ver la procession en gtan numero.
· Pusose su Tarima con su sillaadonde estuuiera S.E., hauieudo
lleuadole su sitial para que se arrodillara quando passasse la imagen
de nuestra Sefiora.
En acauando la proçession, se combidaron las Sen.aras para ~ue
fueran a Palaçio, adonde huuo festin, y por ser tarde no se h1ço
comedia sino tres entremeses, dos de Italianos y vno de Espaüoles.
Huuo el dia de Nuestra Sefi.ora Cappilla en dicho Conuento:
accudieron muchos Sen.ores, y predito el Padre Mjestro Ferrera,
fr'ayle Carmelitano, y yo conuide para la tarde a todo _el .Baronaje y Tribunales q11e hauian assistido a la man.ana, y ass1st1eron los
Electos.
A la tarde sal'io S. E. a cauallo, acompafiado de to_do el Baronaje en esta forma, y la Virreyna en Carroça sin Senora ninauna de fueia sino solo con la Marquesa de Monterosa y la de
0

)

Santo Floro .
Yua adelante la Compaô.ia de Gambatesa, luego la carroça de
respeto de S. E., tiradas las cortinas, detras de ella las trompe:as
Reales a cauallo,~detrns -de ellos lo(continos y luego el BaronaJe.

Iua S. E. al estriuo del coche de la Virreyna, no lleuando a
nadie a laJo, porque quando el Virrey va assi con la Virrevna
no le da.
, '
Detras del co·che uenian las sillas de mano de Sus Excelencias
cubiertas con unos taffetanes, ellas solas cubiertas, las demas no.
Detras de las sillas el coche de las Duefias, y detras luego los
coches de los criados.
,
Luego la compaô.ia de hombres de armas de S_ E., a un lado de
ella el Caualleriço, aunque le toca yr a pie como en la fiesta de
San Juan y como quando el Donatiuo.
En esta forma fueron por la calle de Toledo y por Santiago a
la Encoronada y de alli a Santa Maria la Noua.
Huuo esquadrones de lnfanteria y Caualleria delante Palacio
y largo del Castillo, y como fue en occasion que coda la CaualÎeria estaua en Napoles, fue vna grandiosa vista, estando toda la
calle de Toledo llena de Infanteria, por adonde passauan Sus
Excelencias, la quai despues de hauer passado hizo su salua.
Assistieron a b Cappilla a la man.ana a la Missa mayor los
Electos de esta fidelissina Ciudad que a la tarde lleuaron el Palio.
Hizose la proçession por el Claustra, el qua:! estaua muy bien
adereça~o. Hiçieronse en el quatro altares muy curiosos y ricos,
que hauia mucho que ver, por hauerse hecho en competençia.
Encomendosele al Prinçipe de Monte Miletto el que hiçiese un
altar, el quai este afio era Maestre de la Annunçiada, y assi le hiço
enfr~nt~ a_donde estaua la Virreyna, y assi le hiço muy curioso
Y rnqmss1mo de Plata, Oro y muchas joyas, por lo que huuo
mucho que ver en el.
.
Yua el Virrey detras de la Proçession, con su hacha en la man o
Y al lado del palio de vna parte y otra todos los Pajes de S. E.
en cuerpo, con sus hachas en las manos.
Luego muchos Senores, todos con sus hachas, a los lados,
delante el Virrey, que fueron muy gran numero.
Y~a _immediato de la Imagen de la purissima Conçeption el
Proumcial de la orden de San Francisco con el Guardian, con sus
velas en las manos,

�88

JOSÉ RA EO

Muchos caualleros en cuerpo, con su palo en la mano, guiando
y gouernando Lt proçession ; \leuaua S. E. la lnsigôia de 1 uestra
Sefiora al cuello, que sta y la hacha tacca al Cappellan mayor el
darsela a Su Excelencia .
. .
Despues, por haçer mal tiempo resolnio S.E. se hLçtesse Jentro
de Palaçio, la quai seguia eu esta forma.
. .
La Vispera de uestra Seflora, no haçia deçir V Lsp~rassolennes;
en el Salon orande Real conuidauase para la captlla todos los
que assisten a0 ella, Baronaje, Colateral y Ministros_- .
En los quatro Cantones de los Corredores se h1ç1er~n- quatro
altares, hauiendoselos encomendado los dos a dos 1!umstros Y
los otros a dos \ecrados que los hiçieron en competenç1a con ta~ta
orandeça, que exçedieron a los que en ti.empo de Lemos se haçian
;ara la fiesta de la ottaua del Santissimo Sacramento _en el Parque.
Preueniase para sus Excelencias en la dicha sala que estaua
ricamente colgada, y hecho un Altar mu~ rico adonde. estaua
puesta una Imagen de la Conçepçion muy hnda, para el dia de la
proçession, estr~do, y a la mano derecha se _ponia una alfom~ra
muy grande con bancos rasos alrededor, cub1enos co~ los pan~s
de la cappilla aJonde estauan las Sefioras que se haman conmdado para diêba fiesta, que eran todas, porque ninguna faltaua
por Ser la fiesta t-in grandiosa.
.
.
Conuidauase el Cardenal Arçob1spo y al Nunçw de su Santidad, para que en dos palqueres que estauan h_echos uiessen d icha
fi.esta, que a esta sola se conuiJan y no otra nmguna ..
0 se tiene de pennitir que en dicha sala haya mugun cauallero ni se haya passo, por el decoro de las clichas s:fioras que se
les deue guardar. Y para quitar algunos inconuementes que se
pueden offreçer, sera bien que los caualleros entren para acompafiar la proçession por Palaçio uiejo, adonde estara un portero de
los quatro de cama ra con guarda, para que uayan entrando.
Tendrase preuenidos tres Sefiores: uno para que lleue el estandarte y los otros dos las borlas.
.
Çincuenta caualleros mas o menm,, los que pareç1ere, para que
açcompafien dü:ho estandarte.

ETIQUETA

Assi mismo se nombran ocho sefiores los mas calificados que
se ballaren en Napoles, para que lleuen las baras del Palia .
Veinte y quatro cauallcros, para gue gouiernen la proçession,
que uayan quatro en cada paso a la ex0 de Nuestra Sen.ara.
Y muchos caualleros se conuidaran de p:i.rte &lt;le . E., para que
accompafien la proçession con sus hachas.
Saldra la proçession yendo por todos los correllores, y el patio
yra acom panaJo de ocho Pajes de u na parte y otra con sus hachas
y detras sus Excelencias. Luego todas las Damas detras, con la
guardia detras de ellas para estoruar que ningun cauallero pueda
yr iunto a ellas, sino muy apartados.
Lleua S. E. hacha que le haura dado el Capellan nuyor, pero
la Sefiora Virreyna no.
Van de Altar en Altar, y en ca&lt;la uno sale un sacerdote vestido
con su capa de coro y inçiensa a la Imagen que se lleua en proçession, y sus Excelencias se hincan de rodillas.
Baxasse la proçession por la escalera grande, como dixe, estandarte y frayles y la imagen con sus passos se entran en la sala
grande de donde salieron, poniendola en su Altar, y sus Excelencias se arrodillan en el entretanto que el sacerdoce diçe hi. oraçion
Famulis tuis, et cetera. Acabada, se buelu.en sus Excelencias
con todas las Senoras a su quarto.
Escaran en la plaça de Palaçio muchas inuençiones de fuego,
Y sus Exceleucias y las demas Sefioras las ueen quemar desde el
corredor que sale a dicba Plaça.
Acauados los fuegos, esta preuenido sarao para aquella noche,
con el q ual se acaba la fi.es ra de aquel dia.
Hasse de hauer dada ordeu a los castillos para que en saliendo
la proçession se haga sefial para que todos disparen.
~ssi mismo al salir dela proçession tiene de disparar la lnfantena que estuuiere abaxo, y ençima de los corredores tiene de
estar toda la mosqueteria y arcabuçeria para disparar quando
sale la proçession.
E~ Capellan tiene de tener preuenidos los frailes y passos que
humeren de yr en &lt;licha proçession,

�ETIQ ETAS

JOSÉ RANEO

PROÇESSIO

DE SA. GENARO QUE SE HAÇE CADA A- 0 A LOS

I 6 DE

DECIE. lBRE

. ue tal dia como este afio
Esta procession se haçe en rn•:mona q
f
"d por inter.
1 B b"
' uestro efior ue serm o
de 163 l rebento e esu JO y
.
.
d
incen. . de el olorioso an Genaro hbrar esta cm~ad e un •.
1r:ss1on .
::,
mo fue aquel y en reconoçim1ento de graÇ1as.
d10 tan rworoso co
h
ales
Tiene e en ella el orden de las demas que se açen gene~aro~
nombrando el Virrey quien lieue las varas de cl Rey y
naje como s costumbre.
A~si mismo se aui a a los Tribunales y Colateral. d
h
C o o cion numerosa de Santo Genaro e mue os
ca~~l~r~:1a u:~::ea:·al cuello pendieote de un l~ston colorado
un; medal~ de plata con la Imagen de esœ glodr'.~so Sa_ntdo. d~
.d
ara s E
iuerenc1a a
assi se tieoe de tener preuem a u~a p • .
1· Cappetodas las demas en que lleua un g1ro de oro. ta ~oca a
.
1a a s. E . Admertese
llan' mayor el pooerse1a y qmtarse
. . que en
la
las tales processiones, no lleuando ~l Carde~t el d:n~:~;:o e~ la
Reliquia, que yendo en la proçess1ou, no euao
t poco la tiene de lleuar S. E.
ma;~nd::e preuenida la musica de la Cappilla Y trom~~~as R~ales
Porque en las Iglesias que assistiere S. E. en actols ~~ tcosu:~:
de assistir siempre. Y en ca O que . por
. alguna egmma· ca ha
del \i iney no pudiesse ass1st1r a la tal proçess1on, 1 y
persona
decoro del Co aobligacion que assista la guarda A1emana para
teral y Tribunales.

&amp;

FIESTA DE LA VlSPERA DE SA

JOA

Conuida el Eletto del Populo a S. E. para ella, el quai tiene
reuenido et apparato solito.
.
p El Maestro de Çerimonias combidara a todo ~l Barona1e, porque
combida a los Tribuoales m Colateral, porque
en este atto no se
l Caualleen este dia no tienen puesto, sino que van en tropa; e
riço no ua a pi .

91

En salien do de Palaçio el Virrey, no yendo . E. con la Virreyna ( que en ta! caso no da el lado a ninguno ), llanian a quien
. E. fuere seruido, mandandolo al maestro de Çerimonias · pero
este acto no . e tiene de haçer a ta que el Virrey baya salido de
Palaçio, porque no paresca que el Maestro de Çerimonias es tl que
lo sabe, sino que proçedc de orden de . E., pues en aquc l
puesto ha uisto a a los que le uienen aacompanar.
Aunque algunos enores Virreye la noche antes mandauan
escriuir Yillete al en.or qu . E. eraseruido fuesse a su lado.
Tendra el Vxier preuenidas las Trompetas para que toquen a
la yda y a la buelta, aunque Monterey lo ordino en la forma
siguiente.
Primera de toda la Compaii.ia de Arçabuzeros de . E., tocan do
sus Trompetas, despue della el coche de respetto y sillas de maoo
de . E., luego detras del coche las Trompetas Reales a cauallo
toccando, luego detras ello los continos, y detras dellos el Baronaje, entrernezclados muchas sei'iore a cauallo en cuerpo, qu
como fue en occasion de leua de o-ente huuo muchas y muy
luçidos.
En todos los actos que ua el Virrey a cauallo, los Tenientes de
Maestro de Campo General son los que uan delante de S. E.,
passando el Capitan de la Guarda.
Luego uiene el Vim~y al Estriuo de la irre na, que para este
dia tendra la Virreyna conuidadas las seiioras que fuere seruida
para que la uayan acompanaodo seran las Camaradas.
Detras de la carroça immediato venia la Compafiia de hombres
de armas de S. E. Detras della el coche de las Dueiias y detras
dellas los coches dê los criados, pero delante de el coche de las
Dueftas las silJas de mano del Virrey y Virreyna, cubiertas con
sus Tafetanes. Tienen de yr las sillas de mano detras del coche
de respeto.
Saldra . E. de Palaçio por la calle Je Toledo y passara por la
catie de la carçel de Santiago a uestra Seiiora de fonserrat. El
secretario de guerra escriuira a qui·en tocca que hagan regar las
calles por adonde huuiere de yr . E.

�JOSÉ RANEO

Lo mismo sera a los Castillos para que hagan la salua soli ta y
a las galeras que disparen quando buelua . E. Este dia no bai
esquadron.
En llegando su Excelencias a uestra enora de Monserrat, se
halbr.1 alli el Eletto del Populo :1 c:1Uallo, el quai offreçera a Sus
Excelencias d Apparato y fie ta, y se pondra immediato del Virrey n el lugar d I Capitan de la Guarda, qu n este dia no le
tient:. Pero tiene de yr siempre en parte que no pueda perder de
la vista a . E.
a diçiendo l Eleuo del Populo al Virr y los nombres de los
Capitanes y consultores, ansi como uan saliendo de sus ottinas
dando ramilletes a Virrey y irreyna; sino huuiere Virreyna,
solo al irrey se da ramallete y no a nenauna otra persona.
Tendra pr uenido el Maestro de Çerimonias, en todas las
partes que huuiereinuençiones de fuego, ver loque manda S. E.,
si e tienen de disparar antes o despues que hayan passade Sus
fa:.celencias.
Con este orden se andara todo el passeo. Pero el dia antes, se
h:1 de hauer ec;critto al Regente de la Vicaria para que mande que
los Jueçes de ella con los Capitanes de Justicia atrechos esten,
para que la5 calles por adonde se tiene de haçer el passeo esten
descmbaraçadas, para que quando passen los Virreyes no haya
interualo, no permitiendo baya co hes de caualleros que emba·
raçen.
Esto se ha obseruado siempre: en llegando a la buelta, se queda
el Eletto del Populo en el lugar a donde reçiuio el Virrey, dando
muchas disculpas si la fiesta no ha sido como se desseaua, y los
irreyes le responden y luego se su ben por la Guardiola de Don
Franci!&gt;co y e uienen a Palacio.
QUARESMA

Miércoles de çeniza, primera de Quaresma, hay cappilla, y en
entrando S. E. se pone a reçar en su siçial y se leuanta en auisandole el Capdlan mayor y se le pane una almohada: arrodil\ase en

ET!Q ETAS

93

la primera grada, y el dicho ca ·li
le da la ceniza a . E
I • pp an mnyor, _puesta una estola,
L
.
· 0 0 ) no otra persona nmouna
os pr d1cadores pi den la bened ·c· al C
o
.
en la Cnppilla como en ot
.t~n
ap~ellan ma ·or, tanto
que huuiere de predica f ra quab~uicra Igles1:1. Pero quando cl
.
r uesse o ispo, no la pide.
Ha) sermon este dia y todo los de
.
Domingos, digo los Mie . 1 . ·l C
mas, con los V1ernes .
n:o es' c appellan mayor tiene d d
nota a . E. cada semana de I
d' d
e ar
dican.
os pre tca ores que en ella pre-

i

SEMA , A SANTA

r o se toman hachas ni se pone sitial .
y almohada, en la Cappillita
u·md
smo una alfom~ra, silla
tar los monumemos
'y q 1' o_uan Sus Excelencias a uisi.
, a ganar a 0aun JUbileo
li
.
smo almohadas.
, no se
eua sttial
La Maiiana del Jueues Santu estaria
.d
quales nombra el Cappellau m
. n preuem os r2 pobres, los
dos uiejos, y entre ellos al~yor, qube seran l~s mas neçessitaÇI b
.
b nos po res Espanole
e e ra m1ssa de Pontifical el Capellan ma or.
.
.
a todos los sacerdotes y Clé .
.
·.Y · comulga pnmero
lencias irrey y Virre 'na. r~go~, y 1mmed1atamentt: a us ExceGuardia la toalla por d!tra; : ~1\r~_ey le telndra el Capitan de la
a Camare
1· h
1as copas quien se las s· ' al irreyna
d
ra. ra eran
que las de a Sus Excelelu~c, y a. aran al Sacristan mayor para
c1a , que a el solo to
en lugar de l Cappellan
L
.
cca esta prerogatiua
.
mayor. os Paie esta
I h
enzend,das arrodillados d d
n con as achas
acauando d'e comuloar S eEs e !que_ salen al alçar la ostia. En
o
us xce cnc1as comulg
d 1
das en acauando. Vieneo
lue o lo
. ,
. an to as as criaMaestro de Çe ·
•
.g
s cnados de çmco en çinco y el
luego al Dmt:;~~~ias :~:~e:1ça a llamar _primera al Mayordomo,
Gentiles hombres despues r;o, Cl) a~allenço, Maestros de ala,
os aies ; en acauando 11
1
Ayu das &lt;l camara' y dem
. d d
e os, os
p
as cna os e la escalera abaxo
ara acompanar la proçession, se tiene de tener , .
0
cho caualleros para que lleuen I p ]' 1
preneuidos
a JO, os quales eran o del

�.,
JOSE RA BO _ _ _ _ _ __ _ __

94

-- d de cas a . ponenseles dos Bancos de
Colateral o los mas alle~a o 1 ._ d d. la Cap pilla adonde c.:stan
d
ea s1ent na t.'l O e
E pal ar para qu
.·
~ de un pas o acras, para que no
rerirados us Exçelenuas, cos"
medio de la c.ippilla.
stan
stT~e::n de estar preuenidas hachas para_ las p rsonas que
ïl
ompaôen ln proces ion.
en la Capp1 a que ace
I p r e;medio de la Cappilla, pero
Tendra el Sacristan mayor e al iol
ra Sus Exceh,:ncias; la
e 1ido dos 1ac ms pa ~
d
primera ten rase preu t
1
.
mayor por el Cappell:m
quales ençendidas se las dara e a~nslalna qual sale alrededor de la
aôar la proçcss1on
'
mayor para accomp
,
1 h a un lado y otro d.: 1
. . L p . es van con sus ,ac as
d l
sala v1e1a. os aJ .
C
.. 1 l rocessioo en la . escaleras e
Palia; en boluiendo al li:pr~~ ~:u~lle,ros, y ~l acristan mayor
Monumento dexan e a el ual ub iromediatamente tras el
le toma la hacha a · E._
q
da arrodillada delante la
y la V1rreyna se que '
1
Cappel an mayor? .
E se arrodilla en la pu rta del monupuerta de la Cappillita, ~ · ·
no se las ponen a Sus
mento sin almohada omguna, porque

1;

Excelencias.
. .
1 Capellan mayor pone de su
Acauado de çerrar el anuss1mo, d n de oro y seda al cuello
d l g rario con un cor 0
ll
mano la aue e sa .
1
t Yl· untos s uueluen a
la V1rre na se euan a,
E b
de S. .; axase y
.
v·
.
. se desnudan los altare .1
·11·
. 1tras se dtzen isperas)
la Capt ita, roter . .
1 ual &lt;ale a la sala vieia en la qua
Acauado, ,;e amsa a S. E., e dq
- quatro canas de olanda
·d
1
ara ores y
se tiene preuen1 os os ap
. d en dos toallas: una para
que tocan al Capellan mayor, reparu as
• d l
tra al cuello de · E.
d
tenir a e ante y o '
'd dos bancos de espal ar,
. .
1 -m de e tar preuem os
Aos1 m1smo ,, la Ca illa bueltos al rebes, que no se
cubiertos con los panos de
. pp de sentar los doçe pobr s.
.
on S E al LauaParezcan las armas adonde s t1enen
para que ass1stan c
· ·
Conuidaranse d os senore~
C
El Diacono
il y otro con 1a onca.
1
torio : uoo con e aguaman
. . l Maodato y quando dize
•
1·do y cantara e 1
ha de estar preue1 i
11
l Camarero y quitara 1a
.
t • ta rna a egara e
.
Drposu it ves ,men
,
. ~.
de habito le quna
1 irrey
Pero
iendo
e
,
E
a
da
E
Capa y spa
· ·

ETIQ: · TAS

95

solo la Capa y la da a un Paje de .amara, el qual la tendra en un
sto de plata o otra cosa, y el Cappellan mayor I çin toalla y la
del cuello. Quando se canta el Mandato, tienen de e.;tar quarra
Pajes con hachas ençendidas, y quan&lt;lo dixere· Corpit lat1are
pedes, començara . E. a Ia,arle un pie y tiene d er I der cho.
Y de los dichos seiiores que assistieren a S. E. para este acro, esta
el vno on el aguamanil echando agua, y el otro en la vasilla passando uno a uno. En acauando de lauar Su Excelencia al primero, le enxugara el pi y hara una cruz e11cima del y la besara,
y &lt;lesta manera seguira asta el vltimo.
La Ïrreyna e tara uiendo el lauatorio por la vemana y reja
que esta çerca de la escriuania de rncion. Acauado el lauatorio, 1
dan a lauar las ma nos a S. E., al qual echara la toalla la persona
que ha assistido al aQ'Uamanil.
A Lemos y Benauente, enores lo mas allegados, a Alba el
Prioçipe de Asculi, a Alcala el Prinçipe de Paterno, a Monterey Don Melchior de Borja.
En caso que se offreçiesse no poder haçer este labatorio I Virrey por algunas dinas causas, tocca el haçerle al Capellan mayor,
hallandose presente S.E., queassi se biço en tiempo de el Duque
de Ossuna y Miranda estando enfermo.
En accauando, habran subido ya los doçe pobres a la pieça del
Colateral, adonde estara puesra una mesa muy larga con comida
de treynta y seys platos en esta forma : doçe de prinçipios, doçe
de comida y doçe de postres, para cada pobre, los manteles que
cubre esta mesa, siempre los buscan muy delgados y buenos,
porque t .:an al Mayordomo del \'irrey. Assi para el gasto desto
como para el de la comida que se Ja al Cappellan mayor y a los
cappellaoes que se l s da en un aposento de Palaçio, se despacha
librança :il Pagador de Palaçio, a la quai me remitto.
Para los pobres, se tienen preuenidas para cada uno una cesta
en la quai ponen toda la Comida que el irrey les da, que no
prueuan casa ninguna. El Capp llan mayor al prinçipio y a la
postre hecha la bendiçion, siruen a S. E. en dar los platos aigunos caualleros y Capitanes.

�JO

t

RA.'EO

cauad:i la Comida, s da a?'ua à manos a . E. y se le he.cha
la walla en la misma forma que se ha d icho, y se entra : corner.
Li irreyna uee este acto d ~de la puerta de la Audiencia ecreta.
cauado de camer S. E. baxa a la Cappilla y se predicà el Mandata; acàuado sale a pie 6 en silla con la irreyna y algun acom pafiamiento. Para e te dia ti nen obligaçion de venir todos los
Continos, y en adorando Sus Exçelencias, bueluen la cara y un
Criàdo delante de us Excelencias otfreçen loque se les pareçe, que
•a se tiene auisado lo que se tiene d dar, que siempre es en
plata doble, lleuando para us Excelencias almohadas, que assi es
costumbre uisitando lo monumentos mas çercanos de Palaçio 6
los que mas fueren seruidos. o permitiendo el Maestro de
Çerimonias ninguno s cubra delant en I accompafiamiento,
sino a q uien haçe q uando habla con us Excelencias.
En boluiendo los Virreye â la apilla, se comiençan las
tinieblas.
,1:ientras esta ençerrado el Santissimo, la Compaiiia que estâ
Je Guardia en Palaçio quando sale S. E. toma las armas, y no se
abate la Bandera.
Echase un Bando este dia, que ninguna persona uaya en coche,
y en tiempo del Conde de Monterey quitaron las carrochas :\ la
muger del Presidente Battallino y a la del Reaente Don Juan
Erriquez, Marquesa de Campi.
Viernes anto, a la Adoraçion de la Cruz, la quai esta preuenida en medio de la Cappilla sobre una colcha y almoadas.
Primeramente el Cappellan mayor y Capp llan , arrodillandose rres ueçe antes de llegar à ella la besan .
Auisase luego à S. E.. y de la misma manera haçe la adoraçion;
para este acto se aduierte que no se ponen almohadas a us
Excelencias. El Cappellan ma or leuanta la Cruz un poco para
que u Excelencia la bese sin abaxarse tanto la cabeça. Adora
primero la irreyna y ofreçe.
cabaJo . E. de besar la Cruz, el ecretario de Justiçia estarâ

ETIQUETAS

97

con una saluilla a la mano izquierda de S
,
.;i.t en rrece Villet s las quai
If
· E., Y terna treçe gra.
,
, es o reçe en
f
preuenida a la mano derecha.
una uente que estàra
Las graçias las toma el Sacristan ma
rnaior para darlas a las
. yor Y las da al Capitan
.
partes orans y en I
d Il
dar . E. cien ducados
po
o
'
ugar e e as manda
.
·
·
r gastos secretos de 1·
repamrse al acristan ma
. d
imosna, para
yor Y a1u antes confi
l
Assi mismo besan la Cr
d 1
'orme a solito.
uz to os os enore
. d
oente que se hallan en la Ca ·11
s y cna os y otra
A
p1 a.
cauada la adoraçion, sube el
1
.
cl Capp llan mayor. y
E
1daçe los Offic1os diuinos
monumento el Capp,ell . . arro t a_ o delanre la puerta del
,
an ma or le quit 1 .
la llaue y la besa Dascla al I b
a a çmta del cuello con
b
,. '
, çe e rante y saca 1
. .
aca ando de baxar . E. el Ca 1
: e anuss1mo ; en
la da ençendida y la p1,·o
. ppe lan ma,or besa la hacha y se
se haçe
l
1
Jueues anto. y ,en boluie cess10n
d . 1 C . por a sa a como el
almohada, co~ la hacha enn od~da app1Ila, . E. arrodillado sin
· ·
cen I a se esta a t
of nç10 Diuino. Acabado se·
1 ,
sa que se accaua el
uue ue a la Capillita
d'
A
peras. cauadas, se sube S E
y se icen Vis.Es d'
· • a corner.
te ia por la noche sale la proçession de I S
da para ella quatrocienros du d
a oledad, y la Corte
gaçion de combidar ·para d. 1 ca os. Y_ los Maestros tienen obliic 1a procession la
1 •
en esta forma.
' qua ua gouernada

9;.~I

El Estandarte, Capitanes de Gal era.
0 . d
Et3ç10~. el Hueno, eneral de la Artilleria
pren tmento, Auditor General
'.
El Cristo a la Colona p ·d
·
El E H
, res1 ente del Consexo
cce omo, El Tesorero
.
. f2sto co~ la ~~u~ a cuestas: Regente de Vicaria
eroruca, .i:.:.cnbano de Raçion
.
~I Crucifixo, El General de las G~leras.
Ea :=ruz, Grandes Senores Entretenidos .
1 ::,epolcro, Lugàrriniente de la C .
.
ue
amara.
stra nora, Palaçio.
REYUE H/SPJN/QUI:.. A.

7

�ETIQUETAS
JOSE RA~EO

·En este passo uan los Cantores de la Cappilla. Suele yr S. E.
con todos los de su casa, y quando no ua S. E. van todos sus
criados con los Continos, a los quales el Mayordomo da a
cada uno su hacha ; y ellos la bueluen, acauada la proçession.
Va toda la Guarda Alemana alrededor deste paso, y en Palaçio se queda la Compania que estaua antes, asta que passa la
proçession, la Compafiia que entra de guarda adonde suele. Monterey mand6 que entrara a Palaçio uiejo por estar alli. d Santisimo encerrado.
El Sabado Smto, se auisa a los Virreyes si quieren abaxar a
los offiçios 6 si se dirau y se les auisa a Sus Exçelencias quando
diçen las litanias para que se hallen en la Missa, en la qual no
sa\dran los Pajes con las hachas al Euangelio, sino al Santus; y
estan arrodillados hasta que se entona la Magnificat . Entonces se
leuantan y estan en pie asta que dice el Sacerdote Dorninus
vobiscurn; ante de el Ite rnisa est, haçen una reuerençia y se uan.
Tendrase preuenido el Maestro de campo para que tenga en
orden toda la Arcabuzeria y Mosqueteria de las Companias que
se hallaren en Napoles, para que hagan salua en la Missa al
tiempo que cantaren Gloria in excelsis Deo; y haran otra quando
alçaren el Santissimo ; y quando Sus Exçelencias bueluen de la
Cappilla, otra.
A la noche sale la proçesion de la Conception de Monte
Caluario, y para el orden della S. É. manda escriuir dos Villeres,
vno al Maestro de Campo de los Espanoles y otro al Regente
de Vicaria . El Maestro dé Çerimonias auisa el capellan mayor
que de orden uaya la musica de la cappilla en el passa de Palaç10.Diçe S.E. que V. S. de orden que haya esquadras de soldados
con un cauo, repartidas por la proçession:del Sabado Santo, para
euitar las pesadumbres que pueden suçceder y que ordene V. S.
al Capitan de campafia assista con sus soldados desde las dos• de
la tarde asta la buelta de la procession, en las gradas y puerta de
Monte Caluario, a la guardia de los passas, porque no les quiten

lacera
.
99
. . ' y que ass1 mesmo ordene V
amdantes desocupen no solo
. S. al Sargento n-iayor '
la otra calle que ..:on lo s 1aro
r
lia
matonada
. )
es se
h
. delante Palacio
. , smo
una entre la proçession y por la otr açe JU~to a el_
Ia porque por
que e1~ todos los prinçipios ' b - a sale. D1çe ass1 mismo S. E.
C:1luano asta la GaIJta
.· d e )donOLcas
1. ,1ome
Fr de. calles que hay ' d e J.Y.

botra parte por lo menas quatro

a~~1:o, se pongan de la vna
occa de las calles de las C
so a os con un ..::auo en la
que esten con cuydad A ~mpanas, Y encarga S. E â V 5'
)
·
' o. msolo a V S
·
· •
cure:. l alacio &amp;c.
'
. . para que assi se esse-.

D1çe S. E. que V· S· d e orden a l J
esten repartidos, el Sabado S
os ueçes criminales que
asta Palacio y que . .d amo, por donde viene la pro
.
U . , '
çess10n
1 mp1 an que las
~ e, smo que esten arrimadas a la ac_a Joças ~o eston~en a la
e ma~era que esté la calle diss - p ~e y ans1 mismo la gente.
proçess1on.
OLCUpa a para que pueda passar la
.. uayan re
proQue .los Capitanes de J ust1c1a
'd
_çess10n, para euitar que
parti os por dentro la
pesadumbres_t&gt;eute no estorbe y que no haya

la~

Q

ue el mrsterio de la Co
.
el un Capitan con toda su nçept1~n que es el ultimo, uaya con
dexe hasta que este de b I gudard1a, para custodia del y
l
ue ta entra de M
'
no e
Que el Capitan Mi uel R .
. · onte Caluario.
peras hasta la bue l ta gd e la mz assiste
desde las p nme1as
.
. v1s
.
C
.
aluario·, para euitar los ru'm~~:~ess10n en la plaça de Mont~
Que se de otro Cap1·t d
. _que pueden suceder
d ]
an eJustic
,
·
e _a ?uridad, que es de nifios .1a para accompafiar el misterio
na_ç1m1ento, donde uan los c' y elsl neçessario ; y otro al de el
ac1erte
eros ni. nos,
,
' que accudan al Presid aua B
y para que se
para que assi se ex-ecute p 1 ~me attallmo. Auisolo a V S
El D
·
· a ac10 &amp;c
. .
ommgo de Pasqua d R
. .
la merçed : uiene por delan:e ;s~rr_eç1011 sale la proçession de
tanas.
a açio ; no se cuelrran
1as venT
t&gt;
odas las Pasquas se cuelga la cappilla y la de Nauidad esta

�ETIQUETAS

101

JOSÉ RANEO

100

Reyes ·, la de el Espiritu Santo no se
colgada asta \a de los
cuelga.
A y LOS LUGARES

MODO DE REClUIR

LAS PASQUAS VIRREY y VIRREYN ,
DE CADA UNO EN CAPPlLLA.

.
. S E las Pasquas y baxa a la Cappilla
El dia segmente reç1ue j d. Nauidad se dan y las demas de
y es en esta forma. Esta~ y as e
.passa y no se d an a \a, Virrevna.
- El
. por la puerta d el sa1on
con los ettos y
.
d
G
Viene el
rassero
l v· .
En acauando tiene e
d 1 • Pasquas a urey.
'
d
oscuro ent(an y an as
d 1
. luego las han de yr a ar
.
aguardan o os, que
.
estar la V irreyna
d ,
brir y se hallara en pie y en
l los man ara eu
•
S E
a S. E., la qua
1ueao que los dan al Virrey se saleff • ·
orque
acauan d o se uan p
C lb al 1 qual se arrima al bu ette y
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1 la del o ater, ' e
d
1
a reçm1r as a a sa
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l El Colateral se que a a a
B ronaJe v o atera .
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uan dan o as e a
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ha el Baron ai· e. Lu ego e
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mana izqmer a e , . . •
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exo el qua u1ene co
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Vxier llama àl Cons
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Despues Hama a a
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l Fiscal e
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los c0nse1eros con e
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Camara y u1ene
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con el Regente y to os
la V1cana Y mene
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Despues se ama a
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D spues se llama la reu1s10n y
• · ales v c1p1 es.
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los Jueçes cnmm
J ,
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tados Caualleros y emas
las da luego los Agentes de os oten
Sefiores.
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l Maestro de çerimonias : Andar'
De quando en quan o içe e
Seüores, dexen allegar.
l
. dente del Consexo, lugarteTendra preuenido que e pdresV1. .
del Colateral se queReoente e 1Cana. · ·
c
niente de la amara y t&gt; d
ençarà à caminar S. E . poco
to En acauan o, com
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den en su pues .
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la qual estaran aguar an o a
a poco la buelta de la Cap1 a, en
. do a S E lueao toquen.
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Corredor los rom?e
· l C ll n mayor da el agua ben 1ta
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C
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sale
e
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a
'
Al entrar d e a api
. 1la Sientanse el Baronaje en su
a S.E., el qual 'se para paralreçm1 o. por sus antiguedades, y
banco, e l Colateral en e suy '

demas ministros. Los que tienen assiento en la Capilla son los
siguientes :
Auditor general despues de los Jueçes ciuiles de Vicaria.
Auditor del Terçio.
El Teniente y Juez del Gran Almirante.
El Guion de los Cantinas.
El que toma el juramento al Baronaje.
Aunque entre estas dos hay pleyto sobre la precedencia.
Estara. mano derecha del Altar un Banco con espaldar y con
las armas para los Obispos, otro banco raso para los Capellanes
regios con un paùo a la mana izq uierda del Altar.
El sitial de S. E. tiene de estar en medio de la Ca.pilla que
uenga a quedar en el derecho del Altar.
El Capitan que fuere de guarda tiene lugar con los criados de
S. E. que es a la mana den:cha de S.E.; con que quede descubierta la reja de la Virreyna.
El Capitan de la Guardia tiene lugar detras de S. E. y no a un
lado.
Salen los Pa jes con hachas encendidas en las manas de la
Sacristia, uno tras otro, y hacen reuerencia, primera al altar y
luego a S. E., y se pone·n tres a un lado y tres a otro, assiste el
Maestro de Sala. En diciendo (Dominus vooiscum) leuantan todos las hachas y en nombrando Iesus el que dixere el Euangelio,
baxan las hachas y hacen reuerencia.
El puesto que han de tener es que los dos primeras toquen a
la Alfombra del Altar y los dos postreros al derecho de S. E.
Acauado el Euangelio, trahen el Missal a besar a S.E. y le besa
en pie. Despues los Pajes hacen reuerencia al Altar y despues al
Virrey, y se entran. Y bueluen a salir quando tocan a Sanctus, y
hacienda las reLierencias se arrodillan, y rodos a un -tiempo leuantan las hachas y se estan assi hasta acauada la Comunion ; hacen
las réuerencias coma quando entraron y se uan al Euangelio: salen
quatro hachas, y al alçar seys .
,
Si huuiere algun Obispo en la Capilla, le tiene que preuenir el

a

�102

JOSE

ETIQUETAS

103

RANEO

Capellan mayor para que èche la bendicion, el qual la tiene de
echar cantando, y antes de echarla y despues de hauerla echado
tiene de bacer riuerencia primero al aitar y des pues a S. E.
El segundo dia de Pasqua de Nauidad y la de Resurrecion
reciue la Senora Virreyna las Buenas Pasquas de las Damas y S.E.
el otro dia siauiente se las imbia a dar con los Paies y algunas
b
Senoras con Gentil hombre; las demas Pasquas no las bace darS.E.
Passade· ano nueuo, las cabeças de los Tribunales uienen en
Colateral y juran en manos de S. E., y esto es costumbre siempre,
y ellos y los Regentes juran, Primero los Regentes y Secretario
del Reyno, luego Presidente del Consexo, lueg.&gt; Lugartiniente de
la Camara y Regente de Vicaria.
Adonde quiere que ua el Virrey 6 Virreyna.en qualquiera Iglesia, dentro y fuera de: ]a Ciudad, ha de yr el estrado y el Capellan
mayor con el Sacristan mayor y aiudantes para darle el agua, y a
•el toca enseîi.ar las Reliquias con una estola al cuello a Sus Excelencias y darselas a besar, y si se hace capilla, sera en la misma
forma que en la Capilla Real.
Si el Virrey estuuiere incognito que el Predicador no le vea
la cara, ninguno hace reuerencia, ny el Predicador habla con S. E.
No se tiene de permitir que baya silla adonde fueren Sus
Excelencias, ni dosel, y si por uentura fuessen a alguna iglesia
como los Incurables, Anunciada, Santo Eligio, no se tiene de
permitir que los maestros de estas casas tengan mesa ni silla
dentro de la iglesia, sino fuera della a la puerta a un lado en la
calle dosel para S. E. sino es suyo o '.que esten sus armas, no se
ha de permitir de ninguna manera.
En tiempo de Lemos, siendo Arçobispo el Cardenal Gesualdo,
en dos occasiones al Dose! que està en el Altar mayor, para que
fuere S.E. se le metioun Tafetan que le cubria.
N unca hauia Dosel adonde le hay aora, sino el Troilo que
estâ en el Coro; pero con achaque que querian acomodar dicho
çhoro, introduxero~ el ponerle alli. De adoride ha nacido qtie los

Virreyes no entran en el Arçobispado sino es en occasion que e
Arçobispo assista de Pontifical, que en tal caso passan por ello pero
no de otra manera. Asi lo han obseruado Benauente, los Lemos,
Ossu na, A~ba, Alcalà y Monterey, que de algunos me lo asseguro
Don Gabnel Sanchez de Luna, Capellan mayor que hauia sido
mas de treynta aîi.os, y los dema(que lo he uisto yo, y por carta
de Su Magestad se les ordena.
El Maestro de Sala: tiene de estar con los Pajes arrimado a la
pared, passado el Banco del Raronaje, que a el tocaeste lugar y no
a otra persona, y no se ha de permitir que estè otro ninguno alli.
MODO QUE SE TIENE EN DAR EL HABITO, Y QUANDO EL VIRREY ES
DE HABITO Y LE CONUIDAN PARA DARLE, LO QUE SE ACOSTUMBRA.

. Quan_d~ son las Pasquas, que tiene obligacion de comulgar,
smo qms1ere yr fuera de Palacio, conuida a los Caualleros que
uengan a la Capilla, 'y se comulgan con el en esta forma.
Ponense los banc?~ de _baqueta del Colatéral de un lado y otro,
Ya S.E. se le pone s1t1al al)ado del Euangelio, tan distante del Canton del Banco q uanto pueda sacarse la silla, porque en arrodillandose S. E. se le qui ta, y assi oye la missa arrodillado;' porque
es reçada.
·
En caso que se quisiesse sentar, . tiene de ser en la punta del
banco Y el cauallero que le estuuiere al lado le tiene de dexar
tanto lugar como un assiento, por no ser deçente estar tan junto
aS. E. Cantanse dos motetes quando se dice la missa . .
Quando conuidan al Virrey que es de habito, que se halle a
uerl: dar al Cauallero que le reciue, se hace en esta forma.
T1enese puesto sitial para rezar S, E. al Santissimo cerca del
~ltar mayor, y como queda dicho, el puesto del Virrey es al princip10 del banco para la Comunion. En esta occasion, se guarda otro
orden, porque se ponen de un lado y otro los bancos, y al cabo
del de 1~ mano de la Epistola ·se pone un buffete con las cosas
necessanas para dar el habito; los caualleros no tienen de tener
almobadas,

�JOSE

RANEO

En frente del Altar se ponen dos sillas, una para S. E. y otra
para el frayle que assiste alli, y han de ser iguales.
.
Quien tiene de recibir el habito tiene de yr a Palac10 Y el
Virrey le trabe consigo en el coche asta la Iglesia adonde se le
tiene de dar, aJonde ( coma q ueda dicho) tien en de estar dos
sillas para el Virrey y frayle, y el buffete al lado de la_ Epistola
adonde estarà el Manto, Espada, Ispuelas, y venera. S1entanse:
trahe el nuebo Cauallero la Cedula en que su Magestad le ba
hecho la merced y dasela a S. E., el q ual la toma y se la da al
Notario que se tiene de hallar alli presente, y manda la lea en
uoz alta, y despues de hauerla leydo se la buelue a S. E. y la
toma, y se la toma y se la pone encima la c~beça, y se ~a bue lue al
cauallero que recibe el habita, que es qmen se la d10. Vase el
cauallero entretanto que entre los caualleros botan. En hauiendo
acauado de votar, el Padrino va por el Cauallero y le trae a S. E .,
el qua! le lee las constituciones. Acauado de le_ellas, le traen la
espada y espuelas, para las q uales estaran preuemdos dos ~aualleros para que se las calç~n. Quando el Virrey lee, le tiene el hbr~ un
Gentil hombre de Carnara; ponese el cauallero sentado en t1erra
delante de S.E., mientras S. E. lee, y tiene de estar dicho cauallero cruzadas las piern~s sin espada.
Trahen el manto al cauallero : quando se ha acauado traerle
han bien preuenido y ade~eçado para que se le puedan poner en
llegando este ; las espuelas, espada y venera lo suelen traer personas particulares.
Despues de puesto el manto, ua abraçando a todos lo~ demas
caualleros : primero a S. E. y luego a los demas por su anuguedad
cada banco, qui tan le las espuelas los cauallero~ que se las calçaron,
no tiene de hauer almohada para que se arrod1lle el cauallero que
recibe el habito.
Hase de aduertir que se lleue al Virrey el libro de la Orden •
~- Despues de hauer acabado, S. E. se pone en coche lleuando
consiao al nuebo cauallero y se uan passeando asta Palacio. Assi
lo hi~o Alcalà con el Duque de la Rapola y Monterey con el
Principe de San Martin y Principe de Asculi. .

~,i

ETIQUETAS

105

QUANDO SUS EXCELENCIAS UAN A UER ECHAR LA PRIMERA PIEDRA
A lGLESIA O FORTALEÇA.

Quando ponen dosel al Arçobispo, Sus Excelencias se excusan
y no uan.
En el Monte de la Piedad fue el Conde de Oliuares y el Cardenal_ Gesualdo, Arçobispo, sin dose!, y fueron las cerimonias que
estuu1eron los dos en el sitial de S. E., el Cardenal a la mano
derecha y de alli s_e leuanto el Cardenal a uestir de Pontifical para
hacer las ceremomas.
Y lo mismo se hiço en la primera piedra del rouelle nuebo en la
Torre de San Vicente, estando siempre S. E. sentado, solo se
leuanta quando el Arçobispo se descubre y se leuanta de su
facistol.

En tiempo del Sr. Conde de Monterrey se començo a edificar
el Hermitaje de las Monjas de Sor Vrsula, y se hallaron Sus
Excelencias ~onde y Condesa a uerlo en una uentana, y los Electos de esta cmdad sentados en su banco, hiço la funcion el capellan ma~or de est~ Reyna, y S. E. echè la primera piedra.
Lo m1smo se h1ço en la montaiia de Soma a la fundacion del
Co~rnento del Carmen descalços, solo que aqui hizo la funcion el
Ob1spo de .Puçol y S. E. echo la primera piedra.
Pero en caso qu_e quiera yr el Virrey y no esten con acuerdo
(~omo queda _dicho), se tiene de poner dosel al Virrey coma lo
uene el Cardrnal, y sitial si el Cardenal le pone, o sino tener el
dosel Y preuenidas almobadas y hacerlo todo en la misma forma
que se hace en la procession de la sangre de San Gennaro el primero Sabado del mes de Mayo. Assi se hiço en la primera piedra
de San Francesco Xauier, estando presentes el Conde y Condesa de
Monterey, que se les puso dose], hiço la funcion el Obispo de
Posol.
NACIMIENTO DE PRINCIPE NUESTRO SENOR.

Luego que llega el correo, en leyendo S. E. las cartas, manda

�JO

106

E

RANEO

d s y les da quenta del auiso que
abrir las puertas que ntren tob o ' l s Seiiores al Virrey. A la
.
tiene, y u1enen
a, da r la
. nora uena o
tarde las seiioras a la V1rreyna.
b
Sindico el sejo que toca, y
Escriuese :l. los Elettos ~ue nolm ren '\los que disparen y hayan
.
cnue a os castl
luegoincontment~ se es
d desde el primera dia que se
luminarias tres dias, començ~n
canta el Te D eum y los dias s1guientes.
Hay Sarao el dia del Te Deum.
nora buena a S.E. y
Vienen los Electos con el Grassero a dar la

?

lo mismo los Tribunales.

d.
haya estos tres ias.
A los T ribunales, que noh os
d las uentanas, y delante del
En Palacio se ponen hac as en to as
l

se queman much~s v?tas.
den se ua al Arçobispado, y un dia
En estando el S111d1co en or. l
b'ere el Capellan mayor
. al Car den al ' y I e no estu J ,
antes se amsa
entona el Te Deum. d 1 T .b nales (esto lo tiene de hacer
·
los cabos e os n u
)
Escnuese
a
.
del Secretario de Guerra •
• d 1 Reyno con au1so
el Se. cretano e
C I
l Capellan ma'l]or, para que
.
, d l de el o atera Y
·J
d
Escnue a to os os
l A bis ado en el quai quan o
tados los Musicos se hall:_n e~ e I /~~eri~ Es~anola en las boccas
va S. E. estan las comparuas e n a
salen a la de Toledo.
11
de las ca es que .
p .d de las prouincias para que
Escriuese tamb1en a los res11 es
ue hagan hacer lumioahagan fiestas y al Eletto del Popu o para q

rias geoerales por toda 1~ ciuddad.

, el Capellan mayor aguarEn llegando al Arçob1spa o, estara
d
ho S E
. , S E y )ueao ua erec
· ·
o
. .
El
d el agua ben d 1ta a • ·
d d
ap o, Y a S f ·mo Sacramen to adonde sale a recmille.
1
a adorar e a~ 1~1 Ca ·11 de Santa Restituta, adoran entrambos
Cardenal, passa a a pi a
esto el Cardenal tiene manel Santissimo Sacr~o:ie~to, que Ja;:lmohadas, dando siempre el
daodo pongan un s1t1alillo
l y el Sindico que uiene a la
Virrey la mano derecha ad lar enda 's E entre el y el Capitan
pone e ante e - ·
d l V.
mano e
mey se
d nde el Virrey se queda en
de la Guardia suben el Altar mayor a o

t~ /

ETIQUETAS

107

su sitial y forma de Capilla, Baronaje y Colateral y Tribunales en
el lugar solito, y los electos d la ciudad en el suyo, que s â man
&lt;lerecha de S. E. enfrente del Canton d I Altar mayor, que es el
puesto solito que tiene empre, dando lugar para la silla rasa &lt;lei
Capellan mayor.
Vistese el Car&lt;lenal de Pontifical y quan&lt;lo quiere entonar l
Te Deum laudamus, S. E. se leuanta y lo esü asta que lo acaba
de cantar, porque de la misma manera lo està el Car&lt;leoal. El
qual, en acauando las oraciones, se buelue el Virrey a sentar, yel
Cardenal se desnuda y ·entrambos se abaxan &lt;lerechos à la puerra
principal: no uan entonces a la puerta prùicipal, sino a reçar al
antissimo Sacramento; acompa1i.ale l Cardenal asta la puerta:
uan hacienda ceremonias que se quede, no lo hace, sino hacienda
mal tiempo se pone . E. en coche, y entraodo en el se parte el
Cardenal, y el Virrey mete consigo al Sindico al lugar del
cochero y algunos Seiiores a los estriuos, Alcalà metio a Montalto.
La Ciudad manda hacer uestidos a lo Elettos y a q uien toca,
y el Virrey a los quatro Porteras de Camara.
Hase de tener preuenido sarao para esta noche y sino se hacen
lu ego las luminarias, empieçan luego los tres dias siguientes; si se
hace el sarao y sino començar desde esta noche que se canta el Te
Deum. Van los siete officias u stidos con ropas de sus officias.
La Reyna de Vngria pario un hiio en tiempo de Monterey; no
se hicieron luminarias sino sarao y comedia, dedicado a este oasci mien to, ny se canto el Te Deum por que solo esta se hace al
parro de la Reyna de Espai'ia nuestra Seùora.
EN TIEMPO DE ALBA.

Se hallo hecho el sindico para el parlamiento que tocaua a
Montana y lo era Francisco Antonio Muxettola y se haufa de
hacer Sindico para cantar el Te Deum laudarnus por la salud
de su Magestad, y por no quitar al que estaba hecho y se queria seruir del, el Virrey se tomo por espediente que se caatara

�108

ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

en la capilla y no se hiço sindico porque no se fue al Arçobispado y mostraron bauer sucedido otra_s ueces y hauerse hecho
en la CapiUa Real de Palacio, porque smo era menester que el
Moxetola que se hallaua sindico lo fuera del Te Deum la~dam~s,
· y para el parlamiento hauian de hacer otro y de otro se10 qmça
no adherente n , a proposito del Virrey
por esto se tomo esta
resolucion.
LO QUE OBSERUA CO,

LOS OBJSPOS LA PERSONA DE SU
EXCELENCIA.

En ninguna ecclesia que uaya S. E. ha de hauer dose!, ~olo
poner su Trono para estar en el mientras se celebrare y este tiene
de estar al lado de la Epistola que es el que le tocca, porque el
del Euangt:lio pertenece al Cardenal como P_rincipe de la Iglesia , assi se ha obseruado siempre D~n Gabnel _Sanchez q_ue fue
Capellan Mayor quarenta aiios me d1xo se hama hecho s1empre
ssi como mas clarameme se uee en la fiesta de la Ottaua del
a
d
.
b n
Santissimo acramento en la yglesia e . ~nuago, que a
assi~tido alti siempre obispos a lleuar el ant1ss1mo,_y el Trono_le
han cenido al )ado de la Epistola ; solo en su igles1a se perm1te
que le tenga en el Coro por ser alli s~ Diocesis, y no en otra
parte. Yendo en procession se le perm1~e que se le de almohada,
y celebrando a un mismo tiempo se uenen de _hacer las _cer:monias con la persona del Virre y la del Ob1spo. Al V_1~no
ni a otro no se le tiene de permitir almohada, porque s101fica
estrado .
.
1 1
Assi mismo no se tiene de permmr lieue nmguno est~ a a
cuello sino el Capellan mayor, estando S.E. pr~sente; y hame~do
de predi..:ar algun obispo en funciones reales, uene de ser uest1do
de Pontifical con su pastoral en la mano y no tiene de bablar al
Virrey no siendo con roquete.

109

MODO QUE SE TUUO EN EL BAPTISMO QUE HIÇO EL CONDE
MONTEREY E.

miBRE DE SU

CIPE DE BE OSA E.

12

MAGESTAD AL HIJO

DE JUNIO

DE

DEL PRIN-

1633 .

Respeto de hauer algunos &lt;lias que hauia parido 1a Princesa
de Benosa un hijo que se llamo Philippe a imitacion del Rey
nuestro Seiior como su Padrino, se hiço en casa del Principe de
Benosa su padre la mayor preuençion que se puede decir de
Arcos, apparatos, luminarias, arcificios de fuego, fuentes de
vin?, epitafios en alabanças de las mercedes que su Magestad le
hac1a honrrandoles y de las que en su nombre reciuian de S. E.
con muy grandiosos Quadros en los quales estauan pintadas las
cosas que en el Pontificado de la felice memoria del Papa Gregorio XV su tio sucedieron en ltalia en tiePJpo de guerras ciuiles
y en particular sobre Monferrat, y otras muchas que otras personas a quien toca hauran escrito; y todo esto en la calle sobre
la puerta principal estauan las armas de su Magestad muy sumpmosas y a los lados un poco mas baxas las de S. E.
Por de dentro esraua todo el Palacio ricamente wlgado de
panos de muy gran ualor proprios y algunos venidos de Roma
y otras partes que admiraua a los que lo uian, accudia tanta
multitud de gente que no se podia resistir.
Este dia a las tres de la tarde vino el Principe padre muy
ricamente atauia&lt;lo a Palacio a besar a S . E. las maoos como lo
hiço, y aber quando era serui&lt;lo venir a hacer el baptismo por
estar preuenido y el Cardenal Buoncompafio en casa para'hacerle.
Hecho esto, bolvio a su casa y . E. se puso en orden para su
venida. Estaua en el largo de Palacio formado un lucidissimo
esquadron de lnfanteria espaii0la. Abaxaron sus Excelencias y
en el patio se puso en su carroça la Seiiora Virreyna sentada en
la si lia de la mano siniestra y el Virrey a c:mallo a la mano en el
estriuo, hablando con su mu 0 er; seguia un muy grandeacompaiiamiento, passaron por medio del esguadron, abatieron las ban-

�JOSÉ RANEO

ETIQUETAS

deras, baziendo en esta occasion alto stfs Excelencias hasta que
acabaron de abatir. Yua delante la compaflia de Arcabuçeros a
cauallo del Conde de Gambatesa y detras, de retroguardia, la de
hombres de armas de S. E. yua el Principe Padre acompai'iando
a sus Excelencias delante, y al llegar cinquenta passos de su casa,
le mando S. E. llamar y le dio su lado; como huuieron ll egado,
se apeo S. E. del cauallo y la Virreyna del coche, y se pu~o en
silla para subir las escaleras; y a esta causa estaua la Pnncesa
madre acompaiiada de otras sefi.oras al canton de 1~ escaler_a
adonde reciuio a sus Ex:celencias, y esto por yr en s1lla la V1rreyna, que si fuera a pie, hauia de salir a recibirla adonde

diosa colacion, sentaronse a las m:!sas los Virreyes, el Cardinal y
Damas. En accabando se fueron sus Excelencias con las Damas
a un patio cubierto, d:mde huuo comedia. El Cardinal la uio
incognito desde un aposento.
Acabada hubo muchas inuenciones de fuego, de manera que
toda aquella tarde hasta media noche todo fue regozijo.
. Quando sus Excelencias uan a ser compadres en algun bapt1smo, no se pone sitial, lleuan almohadas parà arrodillarse. El
capellan rnayor da el agua bendita al entrar y en la funcion
estan en pie y cubierto S. E.; al dar el agua del battismo se descubre S.E.

110

seapeaua.
.
.
Hauia hauido antes muy grandes differencias y d1fficultades
en racon de como hauian de estar los Virreyes quando se hiciesse
la fu~cion del Baptismo por hauerla de hacer el Cardenal Buencompafi.o Arçobispo. Pusoseles un exemplar que sie~do Virrey _en
Sicilia el Marques de Villena y compadre de un h1xo ~el Principe Pacheco y que hacia la funcion el Cardenal Dona Arçobispo se estuuo en pie, con todo de nuestr~ parte s_e apreto mas la
dificultad con decir que el Marques de Villena h1ço a~uel. baptismo como Marques y Virrey. Pero S. E. este le hac1a sien do
Virrey en nombre de su Magestad. Resoluiosse s~ pusiessen
doseles en la forma que se hace quando la procession de San
Gen'naro, como se hiço.
Subieron sus Excelencias a una sala adonde estaban muchas
Damas y se sentaron debaxo su dosel; salio luego de su quarto ~l
Cardenal y se sento con sus Excelencias en esta form~: la V1rreyna en medio, el Cardenal a la mano derecha y el V1~rey a_ la
sinistra, y esto porque las mugeres goçan de es ta prehem111enc1a;
entretuuieronse assi un poco bablando, y de ay a un rato sefueron adonde se hauia de hacer el Baptismo que estaua preuenido
eu un Corredor cubierto ricamente adereçado, y se hicieron las
funciones como se hauia apuntado en pie. En acauandose fueron
sus Exceiencias y las Damas a una sala donde hauia una gran-

I II

A~ba fué compadre del hijo del Principe de Botera, hizose la
func1_on en casa del dicho Principe, con licencia de su Santidad, en
la m1sma forma que Benosa y en lugar del Cardenal la hiço
Monsifi.or de Curtis.
Assi misrno suelen los Virreyes ser compadres por procura,
como lo fue Alba del Principe de Auelino.
BAPTISMO DE LA MARQUESA DE TARAÇONA.

El capellan mayor estaua aguardando para el Baptismo vestido
de morado para dar el agua baptismal. Y en qn aparador preuenido
salero Y vela. Reciuio en el mismo habito de rnorado a la criadur~ que hauia ~e reciuir el santo baptisrno, y despues de hauerle d1cho las orac10nes y cerimonias mandadas de la ~anta Madre
Iglesia, rnudo del habito morado y se puso de blanco. Fue el
Padrino el Padre Olimpio de la orden Paulina. No huuo comadre
Y en esta forma le dio el agua del Santo Baptismo. Fue por l;
creadura el Inquisidor.
Salio a Misa la Seiiora Marquesa por el parque a Nuestra
Senora de Monserrato acompafi.ada de sus Excelencias. Venian
en silleta la Se5.ora Virreyna y Marquesa, y el Virrey a pie con
muy grande acompafi.amiento. Estaua al largo del Castillo un
esquadron de Infanteria Espafi.ola. A la intrada de dicba iglesia ·
a la puerta estaua el Capelan mayor con su Roquete y estola,

�JOSE RANEO

112

ETIQUETA

rdando y alli hizo el reciuimiento, hin andose de rodi!las la
' dandole su candela en la rnano fueron asta o~ e
sacerdote que hauia de &lt;licir la mis a, omo la dixo
recada y con musica.
.
.
·Acabada la missa, se pusieron en sillas la sen0ra mey~a d
Marquesa de pidiendose el \ irrey, y se fueron al M~oa~ter~o s:
la Madale~a y S. E. el Virrey con todo su acompa~am1e~ do a
boluio por el Castillo y parques por donde hanta vem o
Palacio.

:::1:, ;i
agu_a

REÇIUIMIENTO QUE SE

HAÇE A UN

GARDENAL LA

PRIMERA UEZ

QUE UIENE A NAPOLES.

uando uienc ~lgun Cardenal a apole y _ent~a publical S E con todo el Baronaje de a.:ompanam1ento has~a
ru:;:\/a :en~ éapuana, y siendo huesped. le trahen a Palac10
p . preuem.do un quarto muy bien .aderezado. hecha
y en
adonde estara
.
o
E
le
lleua
a
visitar
a
la
virreyna,
y
llegan do a P a1aci , · ·
·
·
de ser
. . a su quarto , y el tiempo que estuu1ere
t1ene
. y
esta v1s1ta
•
C
'd
d
Pa·ies
Gentilhombres,
Cauallenço,
arroças,
seru1 o e
,

Q

Lacayos de S. E.
S · li
uioo de
A . l hiço Benauente con el Cardeoa 1 pme ' que
Ro~:\ o apoles a tomar la possession del Obispa~o de Auersa.
1 Y •
Y en caso que bue Ina por la mar , se Je bace la sol1ta salua,
.
d
asta
la
orilla
del
rnar
con
as acosE. le uene e accompanar
tumbradas ceremonias, dandole la mano derecha. .
En este mismo tiempo uino aqui el Cardenal Anon, al quai
l' S E a reciuir priuadameme en su carroça, asta Poçoreal,
~:~~endo ~rimero imbiadole a reciuir asta Auersa con coda su
compaiiia de gente de Armas.
ORDEN QUE SE TIE E E

RECIUlR AL CARDE AL ARÇOBISPO

QUANDO TOMA POSSESSION•

Salese a reciuir a su Emincncia los Ticulos, Caualleros y Pre-

l

I3

lados a cauallo fuera el Burgo de Santo Antonio, a la puerta
Gpu:ma, los Electo de la Ciudad y ocho Deputados del Segio
apuano, teniendo vn palio para debaxo del lleuarlc, lleuando
las ocbo varas los dichos deputados : por entrar por todo el
tenimiento del Sexo Capuano, y no de otra parte, v en llegµndo
a clicha puerta su Eminencia se pone sobre una quinea blanca
dcbaxo del dicho palio de Pontifical, y en esta forma haçe su
ingreso al Arçobispado. Imbia S. E. toda la guardia Alemana
cubicrta con su teniente hasta fuera del Burgo de an Amon,
todos los Conrinos, Mayordomo, Camarero, Cauallcriço, Maestro de sala, todos los Gentiles hombres y auallero de casa. Y
con el Capitan de la Guardia le imbia a dar el parabien de u
venida, y que felicissimos anos pueda goçar su iglesia, y que la
razon porque no ale d persona a reciuirle es porque entrando
su Eminencia debaxo de palio, no tiene puesto, pero que el dia
si 0 uiente yra hasta su ca a a visitarle. y para ello su Eminencia
se sirua imbiarle auisar la bora en que se hallarà comodo. Y assi
cl dia siguiente va . E. al Palacio Arçobi pal a uisitarle, lleuando en su accompanamiento solo sus Continos, Criados y
Guarda; yendo en carroça, apease eu el patio del dicbo Palacio;
subiendo las escaleras, sale el Cardenal Arçobispo a reciuille tres
escalones fuera de la sala, que es un descanso del scalera.
Reciuense con mucha cortesia y ceremonias, porfiando el Cardenal a darle la mano derecba, y lo mismo al entrar de las
puertas, pero, como queda aduenido, siempre el Cardenal tiene
de teoer la mano dere ha como Principe de la Iglesia. Entranse
dentro, bacen su uisita, y acauada sale su Eminencia acompaùando a S. E. a~ta abaxo, haciendose siempre las accostumbrada5
ceremonias.
Ponese S. E. en coche, hacienda instancia no querer partirse
asta que se pana su Eminencia. Pero no lo permite, y assi parte
S. E. primero y luego se uelue el Cardenal a su casa, bauiendo
de salir ambos a un tiempo.
El dia seguiente uiene cl Cardenal a boluer la visita a PalaREYUE HISPA, /QUE. A.

s

�ETIQUETAS

JOSE RA EO

114

II5

.

. .
dos sus Continos, Cnado.s, y
. . sale S. E. a rec1mrle con to d
de la escalera. Porno .
l
la al escanso
Guarda hasta todo fuera a sa .
. as y mano derecha, pero
.
.
sobre las cortes1
de S
fiaran asst m1sroo
d d" h Entranse en el quarto
.
.
mpre
se
o-uarda
el
or
en
icl
oV
..
na como el seîior Cars1e
o
.
• ar a a
1rrey ,
E. y luego se ~1~bta a au1s
- denal quiera v1s1tarla.
h la Virreyna con algunas ~e~o
a
Saldrà a recm1rle
Van luego los dos, hallarse
_
en su camara.
l
[ituladas y otras senoras .
dos Da la Virreyna e
ras
,
. . sientanse to ·
. d
asta la puerta de s~ can:at~~ la bienvenida y possess10n e- su
parabien a su Eifilne.~cra
des ide el Cardenal, accompanan. Acabada la v1s1ta, se
P
. . y el Virrey baxa a
1o lesia.
d de le recrn10,
l
dole la Vir:eyna as~a a on E. de subirse hast~ tanto que e
bax.o al pauo. No uene" . en su coche y parndose como lo
Cardenal no se ~aya pn,;;Sto obis al Palac-io. Parrido el Cardenal
hace su Eminenoa en s~ Arç
p a ue baxo, y se buelue a su
S E en la m1sma maner q
se b ue1ue . .
d l
se
vsan
e a
quarto.
. .
semejantes v1s1tas,
.
Siempre que se luc1eren
las mismas cortes1as. Pero
.
manera y acostumbra~
el Cardenal entra
m1sma
..
pnuadamente,
. ny cumplimiento, y 1o
U an.do las rnles v1sttas son
q
.
.
1a ceremoma
d
el
a uisitar, entran ose en
Por el Parque s111 nmgm d l
· · · to y
1 V.irre y quan o e ua ' onias ny recmmuen
m1·smo hace e 1
.
. no-unas cerem
Palacio Arçobispa . ~1~dnl o sino uisitarse como ami~o~.
.
o Cardenal vm1endo en
Sto por euitar prohxi a es, .
e
•
si V1rrey corn
e
Hase de auernr que as . . d 1de se apean della, y porqu
11a se tienen de salir a rec1mr a o1 . mayor comodidad suya,
s
ïl se hace por
el
de el venir en s1 a
to el Virrey como
esto
·11
ta la antecamara, tan
uienen con la si a as
Cardenal.

ORDEN QUE SE TIENE QUANDO SE HACE SlNDICO,

Y LAS PRERO-

GATIUAS QUE GOÇA.

El secretario de Guerra escriue Villette a los Elettos que hagan
si.ndico al sejo que toca, el qual Villette lleua el Maestro de
Cerimonias. Ncmbrado que sea el sindico y se11alado de S. E.
el dia de la funcion para que esü hecbo, toca al dicho sindico
conuidar todo el Baronaje y cauaJleros para que le acompafien
y el dia establecido que ha de venir :i Palacio clicha Caualgada,
ban de yr primera a la casa del sin&lt;lico, y de alli le tiënen de
acompaiïar basta San Lorenço adonde estaran los Elettos en su
Tribunal. Apearase el sindico sin acompaiïamiemo, porque los
caualleros que le vienen acompaiïando no se han de apear. Subirase al Tribunal, pero los Elettos no tienen de hacer mas que en
ll egando leuantarse de las sillas en que estan y el sindico se
sien ta en su silla que con esto toma su possession; Juego todos
junws abaxaran y juntamente con el acompaiïamiento que le
està aguardando vernan a Palacio por S. E. con q □ien se yra a
_hacer la funcion que para tal ocasion estuuiere dispuesta.
En todos los attos el sindico durante su officia prefiere a
todos y siete officias. Tiene mejor lugar en capilla en las
aud.ieocias, y en d coche, yendo con S. E., ha de yr solo el a la
proa, que es prerogatiua que le toca y assi se ha obseruado por
todos los Seiiores Virreyes.
A&lt;luirtiendo que suele ser costumbre quando los Elettos preseotan al Virrey el sindico, le tacca bablar al Eletto de la plaza
que es el sind.ico.
Hase de escriuir al sindico vn Villete y otro a los Elettos del
dia que S. E. sefialare el ingresso.
Quando ua el sindico al Arçobispado con el Virrey y sale el
Cardenal a reciuir a S. E. hasta el puesto soüto que es enfrente
la capilla de sanra Restituta, se ha de aduertir que luego el sindico se- ha de paner entre el Virrey y Capitan de la guarda, arrimado a un lado porque el Capitan de la Guarda va en su lugar

�JOSÉ RANEO

II6

ETIQUETAS

. 1 sindico fuesse al lado del Virre!' venia a
luoar no tocandole sino el me1or.
~~rdenal el peor . ~ , E. en el canton del paôo sol~ el
s1nal que se arrod1lla .
.
ersona nimruna ny s1ete
O
rodillar y no occa P
•
l d
e 1a e ar ·
.
1 el dicho sindico la uenc.
porque esta pr rroganua so o

y esto respetto que s1 e
tener el
En el
sindico
officios

VISITA GE!ŒRAL DE VICARIA.

.

.

.
.
·r de persona a visitar la V1cana,
Quando el '\ irrey qu1ere
d l Colateral y Vicaria y a
manda .
preue~ir _a los
C:da uno traya a Palacio la
los de111as Jueces cnnunales _P _q_d
de qualquiera suerte de
re os y 10qms1 os
d I
nota de: to os os p
.
n Colateral de todo, apuntande l.1ro, pa ra que se haaa
O relac10n
.
he
huu1ere de acer.
h
1
d,ose en el o que se
d C . nias para que vaya a acer
I Maestro e enmo
S E
d
Dase or en a
. . l de Vicaria y assi para . .
n la Sala cnmina
paner los puestos e
, &lt;l I Colateral de Guerra, Regentes
como para los demas. en~re~ e Clara Presideotes de la Real
de Cancelaria, Coose1ero e ota
, ara todos los Jueces crimaria y puesto a parte P
b
d 1
Camera e a um
'
d
Procurador de los po res.
ruinales, Auogado fisc:tl y Auoga o y

E.

R:~.:nt::

Ponense en esta forma.
.. d I ala donde el Regeote de
En media del tablado ambanc eUI; dosel muy rico ydebaxo del
icaria suele tener corte, se po
ltos . eocima dello vna
.
· 0 0 escalones muy a
·
.
voa tanma con -~L c
b e ella vna silla que sea tam~1en muy
alfombra muy nl.a y so r
b
con espaldar cub1erto con
rica ; a su lado derecho un l aoco los enore; del Colateral
rmas rea es para
d
d
los pan.os ver es y a
'
receden a los Regentes e
da que en este acto p
. .
de capa y espa
. .
d J' ho dosel se pone ass1 m1smo
Cancelaria y al lado s1ruesuo e tc l s Reaentes de Cancelaria,
d I misma manera para o
o
b
otro anco e a
dicho dosel se pone otro banco _raso vn
y al lado dereclio de
l d l Colateral con sus panos para
palmo mas abaxo de a1:a ~l otro lado en esta cooformidad
el Consexo de Santa C
. '&lt;lentes de la Real Camara.
se pone otro banco para los pres1
a mesa mu y larga con
Frontera del dosel de S. E. se pone vn

un pano verde encima y a un Iado della otro banco raso assi
mismo cubierto con paiio, adonde tienen de sentarse todos los
jueces criminales, y vltimo de ellos al Abogado fiscal tambien
sentado y tras de el el Auogado y procurador de los pobres en
pie.
Ponese un banquillo con espaldar cubierto de la misma mancra
y un bufete pequeiio para el Secretario del Reyno adonde se
riene de poner recaudo para escriuir y ootar todas las gracias que
alti se hicieren por S. E.
Puesto todo esro en esta conformidad, viene a Palacio Real
todo el Baronaje, Colareral, Tribunales y Continos, y abaxa S. E.
con este acompaiïamieoto viene a Vicaria adonde cada voo
toma su puesto como queda dicho.
Los Jueces criminales tiene cada uno la nota de los presos y
inquisidos que estuuieren por su quenca, leuantandose quando
le tocare el referir las causas en pie y discubierto las referira,
diziendo a . E. el pro y contra de rai delinquente ; y oyda la relacion, S. E. manda loque e seruido, pero siendo cosa honros.1, le
hace la gracia el Secretario del Reyno la nota, y quaodo se rdiere
al211na causa de delito muy feo y que . E. no quiere hacer la
gracia, caUa y el Maestro de Cerimonias en alta voz dice : « Adelante; refierase otra causa » y con este orden se van refiriendo
hasta que se acauan, haciendo el Auog:ido fiscal contradicion a
rodas por ser officia que le pertenece el hacerlo assi .
Acauada la visita, se baxaran todos y . E. se buelue priuadamente su Palacio; este orden se tuuo en la visita general que
hiço a la Vicaria el Seôor Conde de Benauenre, sien do Virrey en
este Reyno.

a

ESTILO DE PALACIO Y FUERA, RECOPILAOO POR JOSEPE RENAO,
PORTERO DE CAMARA DE S. E.

Siempre que se lleua el sitial, han de yr quatro alabarderos
acompa.iiandole, lleuando el acemila en medio, dos de vna parte

�118

JOSÉ RA EO

.
hauiendole puesto tieoen de estar de ~a
y dos de otra, Y
b d ros cogieodo en rned10
di h s quarro a1a ar e
..
misma m:.mera c o
.
to no se tiene de perm1nr
dicbo sitial, y mientras esruu1ere pues ' .
.
.
1 altar a donde estuu1ere.
salga nmouna imssa a
'd l
de venir accompanandola
Quando se trabe la com1d a, d1an cooiendo en medio clicha
quarro alabarderos delante y os etras, d "'mo maestro de sala
.
d
· con ella mayor 0
comida; ttenen e vemr d
. . ue en todo el contrecho
.
. t' ene e permmr q
.
descub1ertos y no se t
t comida este nmguno
.
d d se tomara es a
'
de la cocma, a on e
r adonde fuere pasando.
cubierto ny se_ntado ni ta7p~~:~~a 'de Virrey y irreyna y no
Esto se enuende para a
h
d Embaxador de
.
oa no siendo que sea uespe '
para otra n10gu ' . .
de su Magestad grande.
Roma Cardenal, o Mm1~tro_
de los tales se le tiene de poner
Aduirtiendo que a qua qmera
Compania que estud su quarto y que Ia
guardia a la puerta e
.
d tomar las armas quando el
.
d
d. a abaxo ttene e
mere e guar ia
.
.
o . la ouarda Alemana toma
tal saliere, pero yendo incogmto n . o
Parte de su puesto.
las armas, pero no ~e
l
persona principal, se tienen de
I'),
d en Palac10 nace a guna
.
.
l
'&lt;-uan o
I d' del Baptismo rnclus1ue, y o
len aiïos sus Excelencias.
Poner todos de gala asta e dta
.
d h cer quan o cump
.
mismo se ttene e a I Virre saliere fuera de Napoles, t1ene
Todas las ueces que ed d YT descos la noche antes, para
.
na esqua ra e u
- l
de yr s1empre u
E
I ll n prontos para acompanar e.
que quando llegue ~- · sde 1 a e
holgura 6 deuocion . De
. d Il uiendo e yr a caza,
.
Esto se enuen e a
d I Vno tiene de salir a parte ninmanera que la p rsona ~le~:re!o haya de hallarse alli la clicha
guna adonde luego que . o
en caso que S.E. se que. l
dela m1sma manera
.
guard1a a emana y
- se t'enen
de tener preuemdos
. f
e campana
t
dase a dormir uera n
' E paiïoles con un ayudante,
quarenta 6 cinquenta mosqu~teros s
que esten alli para que le ass1stalln.
S E se tiene de lleuar
li re caua o para . . ,
Siempre que se eua
.
de yr con el quatro Tudescos,
cubierto con su T~rles
u~nen forma que se lleua el estrado,
lleuandole en med10 en a m1sma
.
l 1acayo qu le lle\la re tiene de r descub1erto.
YI

ETIQUETAS

II9

Aduiniendo que los Tuùescos tienen de yr a la caualleriça
para uenir acompanando desde alli el cauallo.
Quando sus Excelencias no quieren dar illa a quien trabe
algun recado, acostumbrao reciuirel tal recaudo en pie mandando
cubrir a quien toca .
Quando . E. da audiencia en la cama, no assiste el Capitan
que esta de guardia; rodas las ueces que foere y viniere de fuera
toca al Tiniente de la Guardia alemana el tener la Junta para
quando sale S. E. al salon arande, yendo el adelante S. E.
haciendo bacer largo, va el Proposte delante y luego de a , a
&lt;liez passos el Teniente, y cerca la persona de S. E. el Capitan
de la guardia, y esto yendo S. E. a cauallo, pero yendo en
coche va algo delante de los cauallos de la carroça y offreciendose que el Vger huviese d yr con clicha caualgada : supuesto
que S. E. huuiesse de yr a alguna Igl sia tiene de ir delante para
hacer poner el estrado y uer que en la ta! yglesia no baya cosa
que sea contra la autoridad de la persona de S. E., como es
Dose!, sillas de Maestros, Bancos delance del Sitial 6 sillas 6 personas como mugeres con sus silletas de paxa, porque en esto se
tiene de tener muy grand advenencia y de ninguna manera se
t1ene de pennitir que baya nadie delante el Estrado ni tampoco
que en las dos puenas que hay a los ladosde el Altar mayor estè
persona ninguna, sinoque esten cerradas, corridas las cortinas que
las cubren, no permitiendo que por alli esten acedrnndo.
Si en la tal iglesia buuiesse alguna S 1ioras, yendo el Virrey
con la Virreyna, 6 yendo la Virreyoa sola, no tiene de yr a ellas
por muy grandes amigas que sean, por tocarles a ellas el venir a
besar la mano à S. E. y en caso que no lo hiciessen, tiene de seguir
S. E. su camino i on hacerles aigu na reuerencia, hauiendo hecbo a
. E. alguoa cortesia.
En boluiendoa Palacio . E., el Teniente se tiene de quedar
con toda la guardia adonde le reciuio.
Siempre que sus Excelencias salieren fuera yenJo en sillas, no
tienen de permitir que tirulo ninguno les acompaôe, ni persona

�!20

JOSE RANEO

particular. Pero en caso que la Virreyna fuese en silla y el Virre y a pie, tiene de dex.ar que le vayan acompafiando to~as las personas que se hallaren, assi Titulos como personas parnculares.
No permitiendo el Maestro de cerimonias que ninguno se
cubra sino a quien le toca, y en acompaiiandole hasta la carro?1
se quedaran los Tito los, pero en caso que el_ Virrey . se fuese a pie
asta alguna yglesia 6 alguna otra parte part1cular, uene de dexar
que le vaya acompaûando todo el acompaîiamiento asta adonde
fuere, y si en el acompafiamiento fuere alguno del Colateral, ba
de yr adelante.
No se tiene de permitir que en ninguna sala que_ haya d~sel
este silla de manos, solo la de algun cardenal que huu1esse vemdo
a visitar a Sus Excelencias .
Ni tampoco se tiene de permitir que en la pieça ad_onde estuuiere puesto el aparador estè ninguno sentado ny cub1erto, Y_ en
caso que estuuiesse algun Titulo, le tienen de Heuar a ~tra p1eç~
para que este sentado, y lo mismo a alguna persona particular. N1
se tiene de permitir que criado de casa rompa esta costumbre,
porque assise ha obseruado por todos los Sen.ores Virreyes aqu1
referidos.
A todas las visitas que vinieren de Grandes no vassallos 6 cardinales, se acompafian asta la carroça, y si es de nocbe se toman
quatro hachas, y siendo Cardenal vini~ndo en silla, le acompaûan los criados asta la escalera y lo m1smo a los Grandes, pero
a todos los de mas se quedan los gentiles hombres a la puerta del
cancel que esta a la sala oscura, assi a Sei'iores como a Seîioras,
alumbrando con dos hachas, y esto solo a las Damas, que a los
Caualleros no .
En las antecamaras de sus Exceleocias no tie9,e de hauer persona ninguna forastera quando ay visita, ny se tiene de permitir
que ninguno se siente ny cubra, que esto ~s cost~mbre, y que en
llegand.o a la puena de la antecamara, ass1 del V1rrey como de la
Virreyna, se tienen de 9uedar todos los que uinieren acompanando,

ETIQUETAS

12 I

Solo el Portera que fuere de guardia es la persona que tiene
de entrar para dar el assento que a cada uno le rocare, conforme a
1a persona que fuere lo que huuiera de bablar a su Excelencia.
Siempre que uienen algunas personas a negociar, siendo Sefioras, tiene S. E. de salirlas a reciuir a la puerta de la pieç-1 adoode
se hallare y huuiere de negociar, y en acauando las tiene de boluer
acompafiando hasta adonde las reciuio. Esto han obseruado Benaueote, los Lemos, Ossuna, los Cardenales y Duque de Alba : d
algunos lo e uisto, y de otros me lo han certificado.
Tarn bien se obserua que quando los Virreyes no son casados, y
algunas Sen.aras tienen necessidad de hablar, ellas imbian a suplicar a S. E. sera seruido nombrar en la Iglesia que mas fuere
seruido yr.
Y alli se hallan ellas, acompafiadas de algun ·d eudo, y negocian
con S. E. en &lt;licha Iglesia. Esto se acostumbra, y lo hiço Alba
con Dona Margarita de Aragon y la Princesa de Conca su hija,
que negociaron diferentes veces en Pie de gruta y en San Leonardo y con la Princesa de Sans en Santi Spiritus, y el Duque de
Alba fue muchas veces quando se encerro la Princesa de Conca
en San Sebastian a verla, y a Palacio uenian algunas Seiioras a
negociar. pero siempre con deudos de ellas .
Estando en visita la Virreyna nunca tienen de mandar que pongan silla i ninguna gue uenga, porque las cortesias entre las Sefioras mismas se las tienen de hacer : de manera que si la Virreyna
lo mandasse, rodas ellas se disgustarian y uendrian con poco
gusto a seruir a S. E. hacienda lo contrario.
En caso que la Virreyna tuuiesse hi jas o alguna deuda en Palacio, en ningun atto tiene de diferenciarlas, solo en darles el prin-ier
lugar. Pero en ninguna manera se tiene de lleuar almohada a
part~ ninguna, solo las de sus Excelencias para el Estrade ny se
les tiene de dar taller en la mesa ny las siJ!as en que fueren tienen de yr cubiertas, solo las de Sus Excelencias.
Aduierto gue si en tiempo del Conde de Lemos pusieron sus
Excelencias a la Condessa de Gelbes su cunada debaxo del dosel

'

�t22

JOSE RANEO

fue por bauerse publicado que a su marido le hauia becho su
Magestad merced de \! irrey de Çaragoça, y esta fue en la ocasion
de la procession de an Genaro, que toco aquel ano a sejo de
r ido. Pero antes desto nunca ella hicieron differencia alguna.
Assi lo obseruè Benanente, y vltimamente la de Alcalà con su
hija la de Montalto y su nuera la Marquesa de Tarifa, que en
atto publico no estuuieron sino como las demas Se.ôoras, ny aun
cl dia que se hiço el festin del casamiento de Moatalto se estuuieron fuera del dosel y de la Tarima.
Akalà solo coouidè al Baronaje y mandè uenieran todos los
cauos de los Tribunales con el quando hiço la caualgada solita y
fue a reciuir al dicho Duque. de Montalto su yerno al rouelle,
trayendole consigo a Palacio. uo esquadron, dispararon los castillos y a la noche Sarao. Toco al M:iyordomo el restante de la
cera.
Assi mismo aduierto que en qualquiera pieça adonde el Virrey
diere audiencia, el Dosel tiene de tener las armas de su Magestad,
y lo mismo en la que se tiene Colateral.
Tambien se aduierte que de ninguna manera el Capitan de la
Guardia riene de estar sino encima de la Tarima sino debaxo della
arrimado, si bien el salo al Virrey, y no ha de hauer alli criado
ninguno. eotado a los pies encima de la tarima suele estar algun
Bufon. y en caso que S. E. en algun festin saliesse a danzar, el
capitan de la Guardia no tiene de moberse de su puesto, sinoque
el Virrey tiene de yr solo.
El Maestro de cerimonias tiene de tener particular cuydado de
auisar a sus Exc lencias quando esmuiere eofermo algun Seiior
6 eoora para que sus Excelencias los imbien a visitar conforme
fuere la persona.
Lo mismo a algun Ministro. Quando pare alguna Seiiora.
Quando muere alguna persona calificada. A los pesares y orabuenas tiene de yr vn gentil bombre. A los recados Paje.
La de Monterey imbio al Capitan de la guardia quando murio
el principe de Loxillo y a dar el pesame a la de la Rochela por la
muert de su hija la de Carriati.

ETIQUETAS

123

La v·trreyna no va a en casa d
d.
.
sll Magestad del ano r62
. e na ie en vmud de orden de
r Y 22 d1retta en aqu t riempo a1 C d
na l Çapata que gouernaua entonces este Re 'n . , ·
ar equesa de Sora imbio Alb
d . 1
Y O , J ass1 a la Dude • auar
..
a a a, e pesame con el Conde Estable
e ha rabsu h1d1a, podra se ver esto por dicba cana a fol. ro5
o serua o por la Du u
d
.
.
muerto d p · · d
.
q esa e Alcala que hauiendo
nnctpe e tdlano vno de 1

:•y~~n;~~~,:~u~;,:~i;,.: i:;i:~:~ ~i;~;~:':~ b}:o:i•~i::
pe ame a &lt;licha Princesa T
9
e anfa su h110 a dar el
Monterey lo que hiço c .. o~~ada IeCta _con ·equencia, hizo la de
queda dicho a dar el en im iar a ap1tan de la guardia como
como eran sus amioasp same a adquellas s noras Princesas, siendo
o
Y camara as y 110 fue d
,
porno contrauenir a las o d
d '
e persona a vellas
.
r enes e su Mage t d
s1ruen exemplares de t
.
sa , que con esto no
Quand I v·
o ros irreyes despues &lt;lestas ordene
0 os
trreyes se hallaren en al
·
·
sido compadres la v1· rre
l d. . . gun casam1ento 6 hauiendo
'
yna e ta sioutent t"
d . b.
como està la esposa con Paje 6 G o ï h e ~ene e im iar a sa ber
dad de la persona como se h d_enc1 om re, con~orme la caliti:ne de hacer el Virrey por laadi~i~:d Pero esta cenmonia no la
V1rreyna le es permitido
Id
que represema : solo a la
a las damas.
pore ecoro que se deue tener siempre
Quando viene algun Virre , hue ed
, .
Cardenal el Maestro d C .
. P que pasa a S1cilia ô algun
'
e enmomas tend à ·
lascosas que hay que ve
d.
r, siempre aperceuidas
r un ia antes Al
b" d
de San Gennaro en el T
li
· . . rço rspa o la Sangre
esoro euando s1t1al
d ·
tosse lleua almohada.
• pero yen o mcogni
En• Santo Ligorio
y e 0 D ona
- Romna
. la Sanore de s J
.
Bapttsta,
y t1ene de aduertir a l
? .
an uan
tro de Cerimonias como en Dona os ~les. Pnnc1p_es el MaesEuangelio de an Juan bull la Sa;;:mtta s1empre qu~ se_ lee el
vez al aiio.
ore, y en anto l1gono una

y en caso que se halla e presente Ob'
r:r las reliquias a E
C
tspo, toca a el dar a ado. ·, Y no a1 ape Ian rnayor.

�JOSÉ RANEO

n anta Patricia bay un clauo de los que fue enclauado Tuesefior en la anta Cruz.
En anto Domingo el Cristo que hablè&gt; a anto Tomas quando
dixo : Bene scripsisti de me, Thoma. Tienese de preuenir que
el Prior baga tener puesta una escalera para que se pueda subir a
verle con mas c modidad.
Tener preuenidos los castillos un dia antes, para que disparen
algunas pieças quando se esrnuieren uiendo algunos templos
co:no son an euerino, el Jesus, Reliquias de la Anunciada, el
Carmen, preuiniendo en esta yglesia si! descubra cl Cristo que
alli estâ, gue no se descubre sino tres veces al aiio. Tienese de
preuenir que entreguen las llaues de los castillos. Que vn dia de
Tribunal uaya emboçado a uer la Vicaria.
Quando uiene algun Grande de Espafia no vassallo, o algun
Cardenal a isitar el irrey 6 à la Virreyna, 1a silla en que e
huuiere de sentar la tiene de traber un Paje y se la tiene de dar
un Gentil hombre.
Si el Grande fuere vassallo, la silla para sentarse se la tiene de
dar un Portera y no otra perso111 ninguna, en La misma forma
que se da a los demas citulos.
La eiiora Condesa de Monterçy introduxo el yr a Santo
Domingo al Rosario que alli se dice rodos los Martes, adonde se
balla ban mucha Senora&lt;; y no se tiene de permitir baya cauallero
ninguno.
Salian â reciuir à S. E. i la puerta de la Iglesia la Priora d
esta Confradia con otras dos Seiioras que eran Clara '.Gesualdo, la
Duquessa de Cherchi y la Duquesa de Cafiano. Daua el agua bendita el Cap llan mayor solo a la Virreyna; las demas Senoras
llegaun a d&lt;1r la bien uenida a . E.
Hallauase el Prior del Conuento cou quatro Padres, los mas
graues del, y entre ellos el que hauia de recitar los Misterios del
Rosario para yr acompaflando S. E. hasta su lugar; luego coma
entraua se tocaua el organo todo el tiempo que duraua el començar a decir el Rosario.
tro

a

ETIQUETAS

TeniaseJe puesto estrado al Sa . .
adonde se hauia de rccitar eJ R nt~1m~ Sacramento Y otro
seguia la Virreyna v J
osano. omençnua el Padre y
euantauanse todas 1
enrraua S. E. haciendole
.
as enoras quando
,
reuerencia v clla l h .
.
agradecimiento y quand . d'
'
es acia cortes1a en
. E. : « Pocas bauemos :i~:ce ia que hau1an acudido pocas, decia
P'd•
oy. &gt;•
1 icron y suplicaron los frailes a la .
su affettuosa d uocion fue s
·.d 1 Usenora Virreyna, uiendo
·
e seru, a la arse al
- •
de la procession general
que b
d' d . acompanam1enro
Rosario por el cuerpo de la I le:~:n ' ~a e uestra efiora del
volumad lo aceptà corna v· g 1 ,f ) . E. con mucha :irnor y
'
mo Y a ue acomp - d
efioras ; pero ny S E . 1 D
.
anan o con muchas
. . nt as amas nu '
ll à h
rnano solo ocho Pajes de
E
i mna
eu acha en la
rededor del Palia.
. . las lleuauan, acompafiando aJ
,

J

J

•

De la misrna ma □ era que salia
uir a . E boluian d
n estas enoras y Prior a reci. ·,
·
espues acompafia d l
.
organo asta el mismo l a
1 . n o ~, tocando s1empre el
.
ugar que 1au1an sahdo
· ·11
1as 011smas
cortesias; endo el C ,
. a recm1 , y con
sona de S E a 1 y
. . apdlan mayor tmmediato alaper. ·
a mano sm1estra Q ·
ponia al antisimo teniend
. uuauase el estrado que se
o un repostero de e t d
1ia da para quando se leuamaua
S E J
s ra o una almotro de ala.
. ·• a qual se la daua un Maes
Conuidaua S.E. para que a estt f
.
fiando algunas efioras I
l , unc10n la fuessen accompa, as qua es eran Ja p ·
d
1a de E quilache y la del Gillo. en
. nncesa e la Rochela,
desa de Gambatessa con I M '
ausenc1~ &lt;lestas v nian la .Conliche.
a arquesa su luia y tal vez la de Base-

Et

.

s as m1smas acompariauan a S E J v·
a dar de cenar a las enr:erm
·. .dos ternes a los Incurables
.
r1
as, cocrien o S E
J
.
quai seru1a • Jleuauase d p 1 . 0
·
• a
a pnmera a la
'
e a ac10 muchosd 1
las enfermas apeteciao
11
. . u ces y otras cosas que
.
· O s euaua s1t1al porq
en 1a tglesia pero ass1'st· 11· J C
ue no se entraua
'
ia a i e ·1pellan m
mayor, Maestro de cerimonias de .h
. ayo~ con el Sacristan
ntraua criado nineun
, cap1lla, y a1udantes, pero no
b

O.

�ETIQUETAS

126

127

JOSÉ .RANEO

Los ,frayles de la Sanidad conuidaron a S. E. para 1a deuocion
.de aquella Santa Casa para todos los Sabados primeros del mes
adonde yua con todas estas Senoras con muy grau puntualidad,
y estaua a toda la letania con tanta obseruancia que edificaua i
los que la uian, y era tan puntual en esto que estando en
Posilipo venia llena de feruorosa. deuocion sin faltar nunca a estas
estaciones.
Si bien los tres meses de calor no acudia â los Incurables a
causa del mal olor del Hospital, pero inuiaua puntualisimamente
la limorna.
De la misma n,1anera introduxo esta Sen.ara la deuocion de San
Genaro yen do cada &lt;liez y seys del mes al Tesoro a oir misa, y de
alli uenia i Nuestra Senora de Constantinopla adonde hacia
decir la letania cantada y esto en memoria de que aquel dia fue
el incendia del Besubio, Montana de Soma, y que por intercesion
de dicho Santo fue nuestro Sefior seruido de que estando tan
proximo a esta ciudad el incendia, aun las cenizas, no le tocaren,
repartiendose por otras muchas partes muy remotas.
Los Obispos y Prelados tenien de hablar al Virrey con roquete
y los Sacerdotes con Bonete.
El Capellan mayor tiene de dar el agua bendita solo a los
Virreyes y no a otra persona de ninguna manera, aunque seau sus
proprios hijos, y ningun Capellan tiene de lleuar estola delante
de S. E. sino es el Capellan mayor.
En todas las Iglesias que fuere el Virrey tiene de entrar su guardia. Pero sus Excelencias no tienen de entrar quando se predica.
De la misma manera que el Virrey trata a los Ministros los
tiene de tratar la Virreyna dando silla 6 banquillo a quien le
tocai,-e.
Quando uiniere algun Ministro que sea Titulo a hablar a S.
no se tiene de nombrar el Titulo sino el nombre del Officia.
Encima de la Alfombra de S. E. no se tiene de poner _silla, no
siendo a Grande de Espana no vasallo 6 a Cardenal.
Solamente se conuida en Palacio a Comedia, Festin 6 fi.esta

delante Palacio a Cardenal 6 N un1._.10 d e su S-antidad
l d
uentana
de
las
de
Palacio
a
l
fi
y
se
A
b
as estas que se hacen delante es
del a
nora
. b.tara un Gentll .
b
I uen,ls y pesames se c·iene de im
1 10
re; a os Recados paje.
mSiempre que
en
o
1
·
h'
.
.
[ a ac10 se 1c1ere b.Anquete i al un
Grande, se tiene de auisar , 1 C 11·
g
Sen.or
echar la bendicion
1 a . ape an mayor para que uenga a
mida.
,
y a a mus1ca para que came durante la Co. Solo las sillas de mano de sus Excelencias Virrt:
.
t1enen de yr cubiertas y ot
.
Y Y Vureyna
proprios hijos.
ra mnguna no, aunque sean de sus
No se tiene de permitir que Alfi
venablo ny alabarda en lo
erezdny Sargento entren con
s aposentos a entro do esta la
d'
ny se prenda a nadie ny entre an ·dO
.
guar ra,
orden de S E ·
na
no sieodo con particular
La V" . . m tampoco Capellan de Justicia con vara
irreyx;ia no tiene de ver a nino
.
presentes Ia·s Due~
i:,una persona no estando
nas.
·No tiene de yr S. E. a parte adonde ten d
.
sin que se le lleue el esr 1
·.
ga e subir a cauallo,
ca on para que caualgue.
Quando se ponen luces las meten lo P .
Sala, tomandolas el dicho' Maestro de ;al:J~: con el Maestro ~e
y de su misma mano poniendolas e
1
mano de los Paies
A • .
n su uoar
ss1 m1smo . quando se da silla a
i:, .
vrniendo a visitar la Virreyna h
persona q~e no es vassalla,
al Gentilhombre o Maestro de -~·il: tomar la stll~ el Paje y darla
sela para que el se la torr
1 , ' que es a qmen toca el dar1 e Y a pon°a a la per
,
de asentar en ella E
. i:,
sona que se baya
. sto se entiende â Carde I
G d
Espafia no vassallo 6 Ministro de Su M
d na do ran e de
De 1 .
agesta gran e
•
a m1sma manera se ha de hacer con 1
.
.
.
aduirtiendo que al Virrey la ha de dar
a persona _del_ ~1rrey,
gentil hombre de C
quando le va a v1s1tar vn
Gentil hombre p _amara, pero no se la ha de àar la silla al tal
.
aie, porque esto solo lo permite con Offi . 1
m
d
ayor omo, Camarero 6 Cauallerico
cia
que uiniere :i. ver a S. E.
. 'conforme fuere la persona

d

�ETIQUETAS

129

JOSÉ R .'EO

128

.
uieren la procession de alguna
Quando la Vi rreyna 6 V trrey Il ùo el
no se tiene d per.
de paner en e a
,
1
vencana, e es neoe
ha a almoha&lt;la.
mitir que en ninguna ventana ~ . n se ha de imbiar siempre
en la pro~essto ,
Aunque S. E. no ua a
. tan a que el Colatera1
a
de
Tudescos
para
que
assis
d
una esqua r
ro ue se &lt;leu .
y Ministros esten con el_ decole de su quarto para yr a alguna
Quanùo su Excelenct~ sa de r un Paje con un candelero y
part siendo de noche, nene
y
su vela alumbrando. .
e el Ca itan no estuuiesse de guarEn casa que suced,esse q_u . 6 iioistro de su Magestad, que
•
E el ,ney d"· En acauanùo de camer se
dia com1ese con . :
la Compaüia le estuutesse de guar ta.
, m~nos aunque otros
- · tomar aoua a ,,
,
tiene de \euantar en pte, sin
S l r:, rnmar su oineta en la maoo
que se hallen \a mesa la tomen. o o
r:,

a

y assistir.
.
el Mar ues de Santa Cruz con el
Esto mismo suced10 estando . d q huesped el dicho Marques
Conde de M.onterey en Posil_ip~, ,edn ol Rochela que el Capitan
c del Pnnc1pe
e a
que poso en la asa .
. .
dicho Sefior Marques, Y yo
que le estaua de guard,~ _com1a con
le preuine que no lo luc,era.
b'
'
E alounas cond \ Arço tspo ) · · 0
Hauiendo entre el car ena .
l
E huuiesse de ir
.
ff · dose ocas1on ta que · ·
uouersio~es y o rec1en
hacer la tal façion en el Monasteno
al Arçobtspado, puede . E.
de Santa Clara.
d
alouno de su casa que se
Quando el Virrey hace m~e_rce a r:,
la · e de cemrS. E.
ciüa espada, se tien_
l a sus Excelencias, Cardenal hueso se pone taller smo so o
d d Es ana
. .
d S Maaestad y Gran e e P ·
l
ped, M101stro e u . o
E b . d r de Exceleocia ; solo a os
a
omITT.ln
m
axa
o
r o 11ama S . E·
0
de Corona siendo Grandes.
ose les pone almohada
de casa se casa, n
.. d
Quando alguna D ama
1 .
a v el mari do con h1 )OS e
.
a
con
a
ureyn
J
h
este dia, corne 1a nom
. l de casa. Esto se ace
.
ia mu , particu ar
sus Excelenc1as o perso1
f
. ro siendo el nouio de casa,
casandose con persona de uera' pe 1 V'
ayordomo y ella con a trreyna.
come con el M

En ocasion que la Virreyna en \·isita antes que salga adonde
estao las enoras, queriendo alguna hablarla sin que las circuostantes la oyan, la tal entra a donde la Virreyna, y acauado de negociar se sale fuera adonde estan las Damas, y luego . E. sale a
estar con las Damas que la han uenido a uisitar.
\ iniendo los Elettos a alguna Diputacion en nombre de ciudad a hablar a S. E., y por dinas rèspetos estuui se ocupado, se
imb1an al secretario 6 a otra per ona. Hase de aduertir se les
tiene de decir : « Vengaa dos 6 cres de Vuestras Seûorias para
bablar con la persona que . E. hubiere mandado », no hauiendo
de llegar al mimero de quatro porque quatro hacen ciudad y solo
ella habla con . E.
Por ninguna persona se da punco â los Consejos, no siendo
por las personas R.eales, Senores nacurales de este Reyna.
Estando en Palacio huespedes Don Diego Çapata y Doûa
aria de PadilL-t, Marqueses de anco Floro del enor Conde de
Monterey, murio en el dicha Marquesa y su cuerpo fué depositado en e_l Conuento de la Cruz y S. E. el Sefior Conde de Monterey fue de reboço de persona a dar el pesame al Marques a su
mismo quarto.
iempre que los Elettos de la ciudad vinieren a visitar a algun
personaje que pase en Palacio, los ha de dar assiento y tratarlos
de efiorias Ilustrisimas, y al despedirse los tiene de acompanar
hasra la puerta adonde los huuiere reciuido.
Quando en Palacio huuiere algun huesped Cardenal 6 algun
otro eô.or que venga de fuera a visitar el tal Cardenal huesped, aunque sea Cardeoal el huesped, no ha de salir de su quarto
ny hacer las acostumbradas ceremonias, por estar dentro del Palacio Real y ser el huesped en el.
Aùo de 1634, viniendo los Elettos destc.1 ciudad a dar las buenas pasquas de auidad â S. E., no encraron a darla por hallarse
S. E. con algunos Regentes del Colateral, y entre ellos el
Marques de Campi, Grassero en esta ocasion, con quien los
Eletto tenian algunas ditereucias, scusanJose qu quando los
Elettos han de hablar â S. E. no tiene de hauer otra persona.
REVUE HTSPANIQUE. A.

9

�JOSE

no

RANEO

.
S - or estuutere
con el man dato ' no tiene de
Quando algun en
, S E deuido decoro a la perentrar en Palacio ny uer la cara a . .,
sona Real.
R no el Sen.or Don Pedro
.
gouernaua este ey
1
En uempo que
.
d·osafiestaal pueblo en e
d O
a hico un,a grau I ,
Giron, Duque e . ssun ' C.
l mandando debaxo .de graues
Mercado a los ultnnos de arnaua, 1 .
rdad y condicion
.
ersona de qua qmera cal
penas que mnguna p
d"cl1a fiesta no siendo con
entrar a uer 1
'
que fuesse pm iesse
S E
or lo que huuo mucho que ve~
mascara, como lo estaua . .' p
,
l
.
.d d d 1 gente que entro en e .
por la dmers1 a
e a
l Virre de Sefioria y los acomA los Grandes Cruces lla~_a e 1 mi~mo obserua con el Genepafia dos pasos al entrar y sa ir, y o

r

ral de las Galeras de Maltla. .
tanto Vi.rrey como Virreyna,
.
us Exce enc1as, ,
l
S1empre que s
.
d r vn paje a cauallo que l eue
salieren fuera de Napoles, uene e y
la bolsa.
procession tiene de lleuar
S E
hallare en a1guna
'
Quando . . se
d
l Ca ellan mayor y en su ausenhacha, la qual le tiene de d ar ~ d/ que no Ueuando el Cardecia el Sacristan mayor, a mrt1en l h S E
. ·
· e de lleuar 1ac a · ·
nal la Rehqma no tien
l
ona de la Sefiora Virreyna,
.
hace con a pers
d'
Lo m1smo se
d . t
ue la persona que le iere
11allandose alli. Perci se a mer e q
·
de lleuar hacha.
el braço no aene
d'
b.
se le da hacha en esta
.
d I Guar ia tam ien
Al Capitan e . a
d
11' y el mismo se la tiene de
forma que se la t1enen e tener a i
tomar.
d
rocessiones que assistiere S. E.
Aduiertese que en to as 1os p
h h
h
. en cuerpo con sus ac as.
tienen de yr oc o paJ_es d
illa se-han hallado en ella las SenoAlgunas ueces, h~men o cal d' Benauente en Santo Domingo
ras Virreynas y ulumamente _a e
. • d San Luis Beltran.
en la canomzac10n e
d
stuuieren dos sillas debaxo
.
d d tir que quan o e
. d
T1enese e a uer
l
e fuere seiiora de la v1sta e
1
de un dose\, tiene el mejhor ~garda. ~~trar etiam que sea la de la
la puerta por adond_e se umere e
'
mano siniestra.

ETIQUETAS

Quando viniere de parte del Virrey de Sicilia 6 embaxador de
Roma a dar â S. E. parabien de su venida 6 qualquiera otro, se
tiene de hospedar la tal persona dentro de Palacio.
Estando el Virrey en Trono, como en 1a Procession de San
Genaro 6 parlamento general, los bancos de Baronaje y Colateral
han de tener pedafio en estos actos solo, pero no en otros.
Si algun criado de Palacio como Secretario, Mayordomo 6
Caualleriço, se le encomendare el conuidar para algun paso, se le
tienen de encomendar a algunos caualleros amigos suyos patriotos,
para que e!los conuiden ,i los caualleros que uengan a hacerles
merced.
Siempre que sns Excelencias encontraren la Justicia (que
tiene de euitarse) la man dan •boluer y les hacen gracia de la
vida como Io hicieron Lemos, Ossuna, Benauente y Alba.
Quando S. E. tomare juramento en seruicio de su Magestad,
el portera tiene de quitar de la mano el sombrero al quai le da,
el quai tiene de poner ambas rodillas en tierra y las dos manos
sobre el missal que tiene de tener S. E. jurando obseruar y guardar todo aquello que le fuere relatando el Secretario que estari
alli presente.
Para esta accion tiene S. E. de hallarse sentado en una silla, y
hauiendose hecho la ta! persona tiene de procurar besar la mano
a S. E., pero de ninguna manera tiene de permitirlo. Tiene S. E.
de estar con espada.
El Duque de Alba fue a visitar a la muger de Don Diego de
Aragon, que era General de la Caualleria &lt;leste Reyno, y a la
muger de Don Diego Pimente!, General de las Galeras desta
esquadra. Imbio a llamar a sus maridos que viniessen a Palacio.
Vinieron, pusolos en el coche y con ellos hiço estas visitas. Al
Principe de Asculi fue S. E. a uer de rebo'ço.
El Conde de Monterey fue a uisitar a la Princesa de Castellon
Grande de Espan.a no vassallo, no imbiô porel Principe ny le hall6
en casa, hiço su visita, saliendole a recimr la Princesa con las
acostumbradas ceremonias.

�132

JOSE RANEO

.
que se l1ace el Colate.·
en la p1eca
No se tiene de perm1ttr que . .
·.
es que en ella interd · 0 n Mimstro, s1110
ral se haga Junta e mn:,u d . d , 1 d1·cha pieca porque su
decoro em o a a
. '
uenga algun Regente, .
las instrucciones que se dan a los
Mae:estad lo manda asst en
este Rey no en que manda
~
.
· en a gouernar
'
Sen.ores
V irreyes
que v1en
·
para el Colateral.
d 1
Castillo se dispara
que se senale vna p1eça
1
C stellano e a gun
'
Quaudo muere a gun, a b l d
d aquel dia el estendarte
l y esta ar o a o to o
.
vna pieça con va a
·n
ando muere el Capitan
Real y lo mismo hacen los cast1 os qu
General.
. 1encias
. eil quadra que huuiere dose
us Exce
. 1,
V. ·
Estando en 1s1tas s
d 1 las sillas que estumeron
no queriendo sentarse debaxo e '
b l
.
d l o han de estar ue tas.
debaxo del d1cho ose n . .
bl d que assistieren las persoEn la plaça adonde hnb1er~n ta a os
se tiene de permitir
•
mnguna manera
. .
nas de sus Exce1enc1as, en
.
l 1 de el Baronaje y M1ms. O' tablado smo so o e
1 l
que se eu b ta nmoun
f y assi mismo en a ta
.
ventana tenga cene a,
d
tros, y que nmguna
.
.
digo en ningun tabla o,
.d ,
h d h er celos1a nmguna,
plaça no a e au
d d ubiertos decoro dem o a
.
e
los
tablados
esten
to
os
esc
'
smo qu
.
s Excelenc1as.
lo que representan su C d d Monterey se hicieron fiestas
En riempo del Seüor on . e e . s hauiendose hecho los
•e corneron toro ,
P 1 ·
delante de a ac10 y s
d n correrendia de fiesta.
bl d
pero no se pue e
d
acostumbra os ta a os,
na Iolesia con algun Cardenal, e1
Quando S. E. fu.ere a. ~lg: al c:rdenal, el qual dara el agua
capellan mayor dara el h~s?p dose que esclauo ninguno, aunque
.
S E no penn1t1en
· ·
bendtta a. . •1 ·, ,
.
. estan do descubierto el Sant1ss1mo
la iglesia
..
,
lleue el s1t1a' este en
~
·1
. se tiene de perm1t1r este
. f
con la acem1 a, m
Sacramento, smo uera 1 . no siendo cristiano.
ninguno esclauo en la lg es1a
.
s E encontrare e1 Santissimo Sacramento en la
S1empre que . .
donde fuere y le tiene de yr ac?m~acalle se ha de apear de .
la v1·rreyna ha de imb1ar
'
· .
le encontrare
'
.
ùando hasta la Iglesia' y s1
le vaya acompafi.ando ; y s1
toda la g~ardia q~e Ueuare pa{;~;:y acompaüandole a pie hasta
fueren Virrey y V1rreyna, va_e
. 1es1a
. y la Virreyna en silleta.
la 1g

ETIQUETAS

1 33

Quando la ciudad hace sindico, se escriue Villete a los Elettos
que le hagan al sejo que tocare, el qual Villete lleua el Maestro
de Cerimonias; y hech0 el sin dico, a el mismo le toca conuidar a
todos los Sen.ores que le huuieren de acompafiar, los quales a
cauallo han de yr por el y acompaiiarle hasta San Lorenço, adonde
tienen de estar los Elettos de la ciudad espetandole para dalle la
possession, y hauiendosela dado, todos juntos vienen a Palacio por
S. E. y le uan acompafiando al Arçobispado, adonde toca el cantar el Te Deum, y no a otra iglesia ninguna; y como hayan
llegado delante de la capilla de santa Restituta, sale el Cardenal
a reciuille, adonde se ha de tener particular cuydado de que
como llegue el Cardenal, el Sindico se ponga delante del Virrey
dos pasos, porque hauiendo S. E. de dar la mano derecha al Cardenal, fuera menester tuuiera el peor lugar el Cardenal. Aduiertense dos casas muy necessarias, y son que Ios que uan con la
Caualgada a San Lorenço acompafiando al Sindico no se apean,
ny los Elettos hacen mas que leuantarse quando entra el Sindico
en el Tribunal, que entonces toma la possessi;n de ser Sindico y
que basta entonces no goça de la prerogatiua de Sindico. Sientase en la silla del Grassero, toca la campanilla y se leuanta y se
uan.
Las carroças ni caualleros a cauallo no paran ya a ningun hijo
de Virrey, desde que se fue el Conte estable de Nauarra, hijo del
Duque de Alba, ny se hiço con Alcali.
No puede ningun Portero de S. E. hacer fee para juycio ni
exarninarse juridicamente, no siendo con expresa ordeu y licencia
de S. E., y esto mismo se entiende con el Maestro de Cerimonias.
Acaesciendo que en Palacio huuiesse fiesta y en vn mismo dia
la huuiesse en casa de· algun Principe, toca al maestro de cerimonias el yr adonde huuiese el · tal .festin a dar orden se trashera
para otro dia; assi mismo es solito y se ha obseruado, y yo lo· execute en tiempo de Monterey en la fiesta de casamiento de el
Duque de Barrea y de vna hija del Consejero Scipion Teodoro.
Quando algun titulo forastero viene a Yer al Virrey, le trata

�134

ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

l" d d pero diferenciando siempre de los que son
conforme su ca _1 _a '
.
acom anandole algo.
bassallos, no recm1endole enllp1e y
~uuiesse sueldo ny renta
. .
algun caua ero que no
.
Asst m1smo a
E
d 11 cubrir por no ser vassallo nt
l R
suele S . man a e
..
en e eyno,
.b
l llamar de Senoria Illustns1ma,
suordinado, y a mue os sue en
.
coma se ver:i a fol. 200. 1 V'
quiere hablar a los cinco y
Quando se offrece que e irreyd l . dad el mas antiguo, el
· , ode los Porteras e a cm
'
d
seys se amsa a un
d
.
, 1-os demas porteras e
ual tiene de tener cuenta e amsar a
q
.
ue auisen a los Caualleros del.
.
cada seio para q
.
S E tratar aloun negoc10 con
Assi mismo offrec1e~ddodse q~ererde. yr. vn port~ro de cama ra a
el Nuncio de Su Sant1 a ' t1ene
auisarle.
tiro de seys cauallos o
No puede ninguna persona 11euar
.
b"
olo que el Vtrrey.
d
roulas ni los cocheras escu iedrtos, s stumbra que Ïa muger del
10 es casa o se aco
.
d 1 V.
Quan o e nrey i
p 1' .
halle en ellas como vlu. h . do fiestas en a ac10, se
d
Secretano, au'.en
.
del Cardenal Çapata y Duque e
mamente se h1ço en t1empo
Alba.
.
de yr
Los porteros de d.mara no tienen
d S E 6 los Tribuna\es.
· no1i::c~si~n de bonras 6 en1~ierros, es :
deudos el lado de el Euange 10 y no co

a procession

ninguna

:~~s~~::~

· 1
:::aes ~;

0

detras.
. se les abate las banderas;
.
len Sus Exce 1encias
_.
S1empre que sa
1 d'a la Companta
pero Monterey introdu~o que solo una vez a 1 '
que estuuiesse de guat dta . 1
1 armas al Principe de
.
0 tomauan as postas as
En este uemp
G
I Al Marques de Taraçona,
d S E
A r M estro de Campo enera .
scu 1,
a
M l 1 • de Borja primo e • • Y
Sobrino del Virrey, y a Don e c 110r
'
Generàl de las Galeras.
d'
Obsequias de personas
Quando algun Obispo p_r~ i~a ;:ntifical con el Pastoral en
Reales, lo tiene de hacer vest1 o e
.
'
la roano.

135

Quando concurren en alguna fiesta Cardenal y Virrey, hauiendo
de hauer doseles, tiene de tomarse la medida de manera que no
tenga mas distancia del altar el vno que el otro.
Ningun Ministro tiene de hablar a Virrey ni Virreyna cou
ferreruelo.
En r8 de Agosto , ,1636, tuuo Junta el Senor Conde de Monterey de todos los Coroneles y Maestros de Campos que se
hallauan, y por la difetencia que se podria pretender sobre los
assientos, resolui6 S. E. el hacerla en pie y S. E. en la cama de
reposo.
Quando se offrece alguna boda de algun Senor, aunque S. E.
no uaya a ella, suelen pedir al Capitan de la Guardia seys 6
ocho alabarderos y se han dado.
Quando el Virrey va acompanando a la Virreyna a pie y ella
en silla y se hallan algunos del Colateral, el puesto que han de
tener, es delante del Virrey y no detras.
Yendo S. E. a pie y hallandose a su acompanamiento Ios
Elettos, solo hauiendo sindico les toca el yr mediatos a S. E.;
pero no hauiendole, no les toca este lugar. ·
Hijas de Virrey han ido en silla y los Virreyes en caroça,
como vltimamente se ha visto con la Princesa de Paterno, hija
del Duque de Alcala, y con la Marguesa de Taraçona en tiempo
de Monterey.
No uan en forma de Tribunales en entierro ninguno sino por
personas Reales 6 de la de Sus Excelenciàs, y aunque lo pretendio
el Duque de Medina de las Torres para el entierro de la Princesa de Stillano su abuela, no lo pennitio el Conde de Monterey por las raçones clichas.
Par la puerta principal de Palacio no ha de salir ni puede,
entierro ninguno sino el de Sus Excelencias.
En 6 de Febrerci I 6 37, vinieron a hablar a S. E. los cinco y
seys y con ellos la Diputacion de los Capitulos; quisieron entrar
vnos y otros; yo les dixe que era cosa que jamas se hauia acostumbrado y visto) por éllo que er:i raçon loque yo les hauia pro-

�JOSE RANEO

puesto; resoluieron entrasen los cinco y s.eys sol~s
. coino entraron.
.
Sus Excelencias sino solo en fesNô tienen de tener tan~1a l d.
e ùiniere Visitador genetines 6 en Audiencia pubhca Y e ia q~
· auna no tiene de
. dad , que eu otra ocas10n nmo
rai a esta cm
tenerle.
ra de a ie 6 a cauallo que se hiziere
Quando en alguna masca 'd
P_ .
i faltar alguno, el tal
lgun acci ente vm1ese
d
l .
en Pa ac10 Y por a
'
.
lugar· no el Virrey e
cauallero tiene de nombrar persona en su
'
ninguua
manera.
E l . el dia que huuiere mascara,
qui.
A . · mo 5 i Sus xce enc1as
ss1 mis
1 de la mascara no estumessen en
siessen empeçar el sarao y o_s
uardar sino començar; que
orden, no tienen Sus Exc~lenc1as que_ ag feridos y vltimamente lo
. 1 h h ·ho los Vmeyes aqm re
. d
ass1 o an ec
l fi tas de la Coronac10n e
hiço el Conde de Monterey en as es
Rey de Romanos.
.
1 .. de Virrey las Senoras
1
Quando huuiere pan?o a guna de11s1paues quiere~ visitar i la
··
' 1 Vmeyna Y
vienen â u1s1tar a a
aradas y se les aduierte no
·J E
ada Senora con sus cam
.
pan a. ntran c
l .. t
lueao se les au1sa -para
n poco en a v1s1 a Y
t&gt;
l E
lleuen o or. stan u
d
E
·sita se hace al cauo de ocho
que den lugar entren las emas. sta v1
6 diez dias.
h S E estipulare alguna escriptura, ha de
Qu~~dol pde noc eque.par~ &lt;licha estipulacion en la pieça donde
aduertir e ortero,
l
. .
h d h
or fuerça tres ve as.
.
se hiciere, a e auer P
. D Gonzaga Senora legitima de
En febrero de 1637, muno ...
1' otentados tienen
Sabioneta y Princesa de Stillano, y porque los p D cal y cetro
. d
do se intierran lleuar a ropa u
prerogatma e quan
S nora le p' usieron diferente la Corona;
blanco y corona. A eS!a e
bl
s E del Conde
.
d y el cetro no era anco. . .
lJUe no era smo cerra a
.
ues en las honras sobre
de Monterey sentido desto, se remed10, p d'
. y -el cetro
•. o corona de las or manas
.
su tumulo no huuo sm
blanco.
_ D
d Alba Don Antoùio Aluarèz de,
En tierppo del Senor uque e
,
.

ETIQUETAS

137

Toledo, murio el Duque de Mondragon, nieto desta Senora; quisieronlo enterrar con estas insignias; no lo permitio S. E. porque
no le tocaban, por no ser el el Sefior de clicha Sabioneta ; y en
tiempo del Sen.or Duque de Alcali, murio el marido &lt;lesta Sefiora,
Principe de Stillano, y informado lo que hauia sucedido con su
nieto el Duque de Mondragon, remitio este negocio a algunos
Ministros y de la resolucion que tomaron no salio decreto ninguno. Enterose el dicho Principe.
En la Quaresma y en el Aduiento, y quando por algun Jubileo
sale procession del arçobispado, se han de lleuar el sitial morado;
y quando Sus Excelencias fueren i ganar algun Jubileo 6 uisitar
los monumentos la Semana Santa, no se les tiene de 1leuar
estrado, sino solo almohadas.
En Febrero de I 6 37, nacio en Palacio un hijo al Marques de
Taraçona, hijo del Seiior Conde de Monterey. El Marques de
Charela, Castellano del Castillo de San Elmo, amigo del dicho
Marques de Taraçona, quiso lisongearle con desparar algunas pieças
y dellas con vala, y visto por el Senor Col).de de Monterey esto
no tocaua sino a personas Reales, mandô S. E. escriuir i quien
toca para que el gasto que en esto se hiço, se le c·argase a dicho
Marques de Charela debaxo de su assiento para que le pagase, y a
el mando prender y estuuo preso algunos &lt;lias en Castilnouo.
En encerrando el Santissimo Sacramento el Jueues Santo, la
compaiiia de Guarda que estuuiere en el Palacio nueuo, al instante se tiene de passar â Palacio viejo ; esto lo introduxo el
Sen.or Conde de Monterey, cosa muy acertad.t y considerada de
tan gran Sefior.
Faltando el Capitan de la guarda en ocasion que el Virrey
assistiesse en Ca pilla, suele estar en su lugar el caualleriço. Asi lo
obseru6 el Sefior Duque de Alba y Alcali. A todos los Generales
han de tomar las postas las armas.
No se ha de permitir que quando se haga algun Eletto, haya
de venir con los demas comp~neros en forma de ciudad, si primero
no han uenido a besar la mano a S. E., coma me sucedio a my

�ETIQUETAS

JOSE RANEO

138

1

en el mes de Julio 1637 con Scipion Filomarin y Don Pompeo Gueuara y Francisco Mele, que uiniendo con los demas
Elettos y el Grassero, el Principe de Monte Sarchio, lo aduirti a
S. E. y me mand6 que assi lo esecutasse. Entro la ciudad negocio
y se fue y despues entraron estos tres caualleros nombrados a
besar la mano a S. E. vno a vno. Lo mismo se ha de obseruar
con el noble de la maestria de la Anunciada y demas personas
de estos cargos.
En el mes de Agosto 1637, quisieron hablar el Marques de Fuscaldo, Principe de Noya, Principe de la Rorca Aspri, y Duque de
la Nocara a S.E. el Sen.or Conde de Monterey, todos quatro, y
bauiendo yo dado el recado a$. E., me mand6 que les dixera
que viniera vno o dos, los que quisieran que los hablaria con
mucho gusto, y esto respetto que estaba echado encima la cama.
Bien sabia S. E. el negocio a que venian, que era con muchas
cauos que querian dar a S. E. 6 pedir licencia para imbiarlos a
Su Magestad. Al darme la respuesta , me dixo el Duque de la
Nocara que la orden que tenian, era que hauian de entrar todos
quatro ; cosa muy mal considerada y de muy grandes incombenientes y de peor exemplar si tal se introduxera, porque deputa. dos solo lo hay en el parlamiento y para conuocarle es menester
carta de Su Magestad; bolui con la respuesta que fue decirles: que
S. E. mandaua que viniessen vno a vno como particular 6 sino,
que se fuessen con Dios ( como se fueron), atribuyendo toda su
culpa a my mensaje. Al cauo de algunos dias vinieron vno a vno
con dicho memorial, que fue necessario enmendar el titulo del.
Torno risolucion S. E. en un Colateral que hiço llamar el mismo
dia en su presencia, que no les dio poco cuydado.
VICTORIAS SENALADAS O PACES DE REYES; LO QUE EN TALES OCASIONES SE ACOSTUMBRA Y EN ACTOS SEMEXANTES SE TIENE DE
HACER, COMO SE HIÇO EN LA ELECION DE REY DE ROMANOS EN

a la ciudad que auise

Van a su casa y de allr' a' Sa L
Ele t tos v1ene
·
·
por S. E. â Pal' . n oren ço y 1untamente
con los
Vase al A b'
acw.
rço ispado a cantar el T D
gada en la misma forma qua1;d . e eum laudamus con caual0 viene el Virrey
Hazense Ium·
.
manas tres noch
.
cast1Ilos, y en Palacio se l~acen es y son generales; disparan los
uno de estas dias.
en la forma acostutnbrada V festin
Por estas tres dias no ha T . b
.
auiso de alo-una de 1
y n unales y quando S. E · t1·e ne e l
as casas aq · fi .
0
m~ndar abrir las puertas dando Ul re endas, al punto tiene de
amso que ha tenido y de' la . quenta a todo el Barona1·e del
t
d'
, rn1sma. m
.
res tas para reciuir rodas las . S '_ anera t1ene de estar todos
con S. E. ' y el p ortero no' tiene denoras que vie nen a alegrarse
dexarlas entrar en 1
.
tener. la. puerta
.
a mrsma
forma eque
_ a nad.1e, smo
T uuo Su Mag
d
vm 1eren
la M
esta cesarea en ocasion d
.
agestad del Rev de Vn .
..
e hallarse presentes
Cardinal Infante Ar;obispo lr;, l s~ htJO, y el Serenisimo Seiior
nuestro Seiior Don Ph'l' e o e o, hermano del Catolico R
1 rppe IV q
d
ey,
g ouernar los Estados de Fland
, u_e e su orden pasaua a
~asll mas no_tables victorias con:~ae1~ Orlmgu_e de Ale mania, vna de
_a an escmas, aunque entre ell os enemrgos que hasta boy se
s1mo Sen.or Don Juan de A
_as entre la que tuuo el Sereni
aro
ustna en Ele
b
sa, pues no fue menas est
panto, con ser tan milamuchas gracias al Sen.or C da odtra y en la riferida se le deue
q
on e e Mont
n
ue en aquella ocasion S. E h . . -~rey por el gran socorro
Por la qua! S E
· ama 1mb1ado.
A b' d
. . con toda la nobl
f
rço !Spa o y cantar el Te D
1 d eça ue a dar gracias al
No huuo sindico en
eu?1 au amus.
h• .
esta ocasto
1Z1eronse tres noches 1 . . n por 1a breuedad del tiem .
Su M
ummanas oeuer I
fi
po'
. agestad por su Real cana ha o
a es y estas en Palacio.
Septtembre en esta. Ciudad d
manda.do celebrar a los 7 de
e apoles y . por todo el R eyno par

N

P.ERSONA DEL REY DE VNGRIA • .

Escriuese

sindi1
39
l-O, e qua! conuida todo el B .
.
nogoça de la preroaatiua h
aronaie para que le acompaiie
Lo renço los
. Elettos.b
asta que se le da 1a possession en Santo'

al sejo que tocca que baga él

�140

JOSE RANEO

memoria que tal dia como este tuuo el Serenisimo Sen.or Cardenal Infante Don Fernando de Austria en Orlingue, quando
pasaua a Flandes como queda dicho arriba.
.
Conuidase a la ciudad Baronaje y Tribunales; hay cap1lla; hacese
la fiesta en nuestra Senora de Constantinopla.
QUANDO SE CONUIDAN À SUS EXCELENCIAS PARA SER COMPADRES DE
ALGUNA BODA.

Despues de hauer conuidado a Sus Excelencias y hauer ac~tado el conuite, tiene de venir la madre 6 parienta de la noma
por la Virreyna con otra Seîiora, las quales tienen de yr en coche
con S. E ., y si el Virrey se quisiesse poner en coche con ellas, se
acostumbra hacer porque S. E. lo va quando es conuid~do al
sejo que roca la procession de San Genaro, como tamb1en se
bace quando el Virrey no quiere yr i cauallo al Tablado en que
estan a la procession de la Anunciada.
.
.
Quando el Nouio es persona graue y el Vmey le qu1ere honmr con yr a cauallo con caualgada, le lleua al lado.
.
Va primero el Maestro de Cerimonias a reconocer. la p1eça
adonde se huuiere de hacer el festin, para que haya tanma y su
Dose! sin armas para Sus Excelencias, los sillas de las nouios
tienen el mejor lugar.
Si el Virrey fuere casado y la Virreyna suuiere las escaleras i
pie, ha de abaxar la nouia a reciuirla c_o~ otr~s. S~noras hasta el
patio, pero no siendo casado, ha de salir a recmir a S. E. al cauo
de la escalera.
Pero queriendo la Virreyna subir las escaleras en silla,_ t~ene
de salir la nouia a reciuirla al descanso de la escalera; y alli tlene
de salir S. E. de la silla y se ua a pie hasta el lugar que se le
tiene preuenido, sacando primera a dan?ar la noui: ..
Assi se ha prat,ticado con todos los Virreyes aqm d1chos, y yo
lo he obsernado el tiempo que aqui siruo.
Muchos·virreyes han sido compadres por procura,

ETIQUETAS

VENIDA DE EL DUQUE DE ALCALA, .EMBAXADOR ORDI 'ARIO EN ROMA
POR SU MAGEST,AD, Y LAS PREUENCIONES QUE PARA SU ENTRADA
Y RECIU[MIENTO SE HIClERON EN ESTA CIUDAD DE NAPOLES.

Gouernando este Reyno el Seiior Duque de Alba, Don Antonio Aluarez de Toledo, vino a esta ciudad el Seüor Duque de
Alcala, Embaxador ordinario en Roma por Su Magestad, con o:asion que se le paga,;;se vna ayuda de costa que se le hauia librado
en este Reyno. El Seîior Duque de Alba lo tuuo a canto gusto
gue lo mostro muy bien en el grande aperceuimiento que para
su reciuimiento mando hacer, haziendolo saber a la ciudad, Baronaje, Colateral, Tribunales y caualleros particulares algunos dias
antes, para que se le hiciesse el reciuimiento y agasajo que merecia
vn tan gran Seiior, y lo mucho que S. E. desseaua en bonrarle.
Mandose adereçar el mejor quarto de Palacio, colgandole de su
rica tapiceria y tan nombrada, y que todos sus Gentiles hombres
de Carnara y copa, Pajes y demas cr.iados atendiessen con particu\ar cuydado a su seruicio por ser cosa que tanto S. E. deseaua.
. Dio orden al caualleriço mayor que estuuiesse, aduertido en que
todo lo tocante a su oficio estuuiesse puntualissimamente a punto
y preuenido para el seruicio del Seiior Duque de Alcala, como
son carroças, sillas, literas, cauallos y lacayos.
La misma dio â su Mayordomo, encomendandole mucho la
assistencia para lo tocante al regalo y grandeça deeste Seiior, y que
fuesse tan a lo grande como S. E. desseaua gue en esto seria
seruido.
Para el dia del ingresso se la dio al Maestro de Campo, para que
con roda la Infanteria Espafiola viniesse hecho vn esquadron rnuy
bien formado en el largo del Castillo, por medio del qual huuiessen de passar Sus Excelencias para venir a Palacio.
A los Castellanos de los Castillos de esta ciudad, para que en su
.entrada sele hiciesse salua general cada vno en su tenimiento, con
aduertirles y mandarles que en caso que dicho Sen.or Duque de

�ETIQUETAS

JOSE RANEO

Alcala fuesse seruido par su gusto y entretenimiento ir a ver
dichos Castillos acudiesen :i la puerta primera a reciuille ofreciendole las llaues del en una foente de plata y coma lo hicieron.
Ya todo esta estaua preuenido quando vina el Sefior Duque de
Alcali, el qual desembarco al rouelle a donde estaua S. E. aguardando con todo su acompafiamiento. Reciuiole con muestras de
grande gusto y contenta, y lo mismo todo el acompaiïamiento.
Pusier onsea cauallo, dandole S. E. la mana derecha; fue castillo nuebo hacienda su salua general con el orden que se acostumbra • hablauan Sus Excelencias conuersacion de mucha gusto
seaun ~ostrauan en el semblante, pues todo era risa.
0
Passaron por media el Esquadron que estaua ~echo en el
larao del castillo, y al tiempo de abatir las banderas, se noto
m:cho que el Senor Duque de Alba ritiro su cauallo atras dos
cuerpos con tanta aduertencia que no pudo el de Alcalâ ech~rlo
de ver, par estar mirando loque se hacia hasta que _ya_le haman
auatido; y esta lo hizo S. E. con su agudo ent:n~1m1ento pa~a
que se conociesse que aquel vassallaje y reconosc11:11ento se haz1a
al de Alcal:i accion de mucha grandeça, notada, cons1derada, aduertida de quantas la vieron y mas de Alcali, que se quedo admirado
quando lo echo de ver y lo estim6 coma era justo.
. .
Siguiose el camino con dar el de Alcala m~chos ag~a~ec1m1entos de la acci6n y merced, y desculpas de su maduemm1ento.
Llegaron â Palacio adonde estaua la compafiia de hombres de
armas de S. E. muy lucida, aguardando en la plaça de armas, y
saliendo su alferez :i abatir su estandarte, quiso hacer lo mismo
S. E. que en el Esquadron hauia hecho; pero no lo permiti6
Alcala, porque yua ya con aq uel cuydado, y assi esta acion se
hiço a los dos ygualmente-.
Apearonse y ~uuieronse a Palacio, acompaiiando S. E. al de
Alcali hasta su quarto, despidiendo despues todo el acompafiamiento.
Hauiendo despues dada parte i S. E. el Serïor Duque de Alcali
de la merced que Su Magestad le hauia hecho de aquella ayuda

de ~osta en este Reyna, remitierr~osela a S. E. para que fuesse
sermdo m~ndarsela pagar y que de su parte la reciuiria de S. E.;
en q_ue tumesse execucion con la breuedad possible porque queria
pa:_Îirse para Espafia, y sin clicha merced no podia hazerlo. El
Senor Duq ue de Alba le respondio : Prometo a V. E. que he hallado
este Reyn? ~o exacto de monedaquanto de todo lo demas, que no
se coma s1gmficarselo a V. E. Respondiole Alcala: Muy bien informado estoy de todo, primo, que por esso fb Je querido venir yo
de persona, par ser cosa que tanto me importa, confiado en vuestra grandeza ~ valor, que en las ocasiones se conocen los amigos. Respond16 S. E. : No puedo faltar por seruir a V. E. de
hacerlo que se me mànda. Entretengamonos algunos &lt;lias los dos
que tengo muc~o gusto en hauer tenido tan buena suerte de qu~
nos hayamos v1sto.
Con la buena respuesta qued6 contentissimo Alcala, porque era
muy gr~ssa la suma de la ayuda de cos ta, y dudaua se la huuieran
pagado a causa de la gran falta de dinera.
. Hiçole S. E. muchas fiestas comq 'fu~ron comedias saraos
iuegos ~e canas, sortija, ramper lanças, premios importan~issimos:
como s1 fuera la persona Real.
_ Al cauo d,e todo, el Sen.or Duque de Alcala quiso ver los Castillos; rra fue S. E. acompafiandole, par el orden que tenia dada a
los castellanos y las reciuio par hauerlo mandado S E
· d
la mana sobre ellas
· ·, ponien

°

En este m~dio tiempo procur6 S.E. con muy gran diligencia y
cuyd:,do el dmero para cumplir su palabra y loque tanto deseaua
el Senor Duque de Alcali; dioselo con muy gran gusto suyo, y
tr_ato luego de voluerse a Roma, muy contenta de hauer obtem~o loque tanto desseaua, alegre y agradecido del buen reciuimi~n:o con que el Seîior Duque de Alba le hauia hospedado y
recm1do con tanta grandeza.
Aunque_estaua pre~enid~ par mar su partida, el tiempo 110 dia
lugar ass1 se determmo pnuadamente irse por tierra, para ]o que
el Senor Duque de Alba renia hecha muy grau preparacion de

!

�JOSE RANEO

ETIQUETAS

to'd o lo necessario y mucho mas, y assise partie muy agradecido

rias para reciuimiento de vn tan gran Principe como lo era S. A.
· Serenissima. Solo se le tenia preuenida la casa como S. A. mandaua, para seruirle en ella todo el tiempo que fuesse seruido estar
en esta ciudad y que siruiendose de otra cosa, lo mandasse comunicandolo con el Sen.or Duca de Olica .
Entro S. A. como queda dicho incognito, yendo a descansar a
la Casa que para su hàbitacion le estaua aderezada. Mando S. E.
le assistiesse al Patio vna Esquadra de Tudescos como le assistio.
Siempre_ qu iso _S. A. e_star incognito, pero con todo dèspues de
algunas mstanc1as, le v10 S. E. hallandole arrimado a vh bufete ap~rtosse del tres passos para reciuille, voluiendose luego a s~
m1smo lugar, no se cubrio S.E. hasta segunda vez que se lo dixo .
llamole de Alteza, pero nunca se pudo saber como S. A_ llamo al
Duque, ~unque despues aca he sabido yo del Secretario del Rey
de Poloma que le llamo de Excelencia, que assi lo traya en las
instrucciones.

1 44

y satisfecho.
Tuuole saraos y fiestas y en todas le puso debaxo de su dosel
a la mana derecha.
VENIDA DEL PRINClPE DE PQLONIA A NAPOLES, GOUERNANDO EL
DUQUE DE ALBA; ESTUUO CINCO DIAS; LLAMAUASE STANISLAO.

Tuuo carta el Sen.or Duque de Alba, siendo Virrey en este
Reyno, de el Sen.or Duque de Pastrana, Embaxador por Su
Magestad, en Roma, de como se hallaua en aquella cor:e el Serenissimo Sen.or Principe de Polonia, y que le parec1a trataua
de venir a esta ciudad, aunque incognito. Con esta sola nueua
puso por obra S. E. la preuencion de su. reci,uim~en_to, mandando hacer las prem;nciones que combeman a Pnnc1pe semejante ; de tal manera que Su Alteza tuuo noticia de esto, Y
para remediarlo, le ataron a S. E. las manos con d?s canas que
le escriuieron de Roma : vna del Sen.or Alberto Stamslao, Duque
de Olica, persona de Consejo de S E. y otra del Embaxador,
auisandole como S. A. queria entrar incognito y otras aduertencias particulares, que por dla~ consta _co~ aduertir que de
ninguna manera hauia de estar en Palac10 smo en otra parte
que S. E. le tuuiesse preuenida.
.
Y hauiendo visto por estas cartas S. E. la resoluc1on de S. A.,
alzé la mano de las preuenciones que mandaua hacer para este
reciuimiento mandandose adereçasse muy a lo real el Palacio que
esta junto a 'ios Nin.os de la Pietad, corn? se hiço pun:ualissima
y riquissimamente con todas las preuenc_10nes necessanas . _
Dio S. E orden a Don Juan Deodattl, cauallero muy prmc1pal y pratico en las lenguas, para que contres caroças de camfana
partiese a recibir a S. A. a Santa Agata y que de su parte 1~ d1esse
vu muy cumplido recaudo ; diciendo que por hauer _sab~do por
cartas como S. A. era seruido venir incognito, no le 1mb1aua su
compania de hombre de armas y las demas preuenciones necessa-

•

Con ocasio? de vn Torneo que se b1ço delante Palacio y a la
noche sarao, vmo S. A. a Palacio incognito poniendose en el aposento de la Alcoba. Sentose S. E. con el quando comio S. A.,
pero S. E. no comio.
. En acabando de corner S. A., se retiraron los dos y le hablo en
pie S. E. mas de media bora al fin hasta que llamaron para el
sarao . Regalole S. E. con cauallos y otras cosas; fui! S. A.
muy contento de lo que con el se hauia hecho en Napoles
y muy seruido del Sefior Duque de Alba.
ACLAMACION QUE SE HACE POR NUEUO REY.

Q uando el Virrey tuuiere auiso de la Corte de hauer muerto
el Rey nuestro Sen.or, tiene S. E. mandar llamar al Gouierno de
la ciudad y darles parte de todo, publicando &lt;licha nueua, dando
orden que ante todas cosas se haga la aclamacion del nuebo
Rey, mandando hacer batir nueba moneda con la efigie de Su
Magestad ; y hecho esto, el dia que se h uuiere de hacer esta aclamaREYUE HISPANIQUE. A .

10

�JOSE

ETIQUETAS

RA~EO

. . Palacio ara de alli salir acompaiiando a
çion, uenen de venn a 1 d p t forma. Saldra S.E. a cauallo
S E
hacerse ha la caua ga aen es a
. ., y . .
ara las Obsequias funerales del Rey mu_e1_to
con el S10d1co que p
.
d 1 misma manera los m1n1s. 1 1 . luego secrmran e a
se humere 1ec 10 ,
r,
.
l
lleros . Barones del
1 cr los continos segu1ran os caua
, .
tros; uebo
. d . de titulados en la forma so_l1ta que se
Reyno que yrnn segm os
d los lucrares publicos desta
l das . yran por to os
o
1
hacen as caua ga
'
S ~ 1 y a este mismo
.
d
v·
N Rey nuestro enor.
ciudad dan o voz : ma ·
'
el ueblo con
. po yran l1echando
la moneda
p
uem
'
. nuesa,
, V' 1y
muy grande alegria respondèra : V1~a. ma.
En tres dias continos no haura Tubunales.
EMBAXADOR EXTRAORVENlDA DE EL CONDE ESTABILE DE NAUARRA,
.
y ENTRADA QUE HIÇO EN
DINARIO EN ROMA POR SU MAGESTAD,
.
ESTA CIUDAD DE NAPOLES.

S Don Antonio Aluarez de Toledo,
Estando el Exmo. enodr
R
o como Virrey y Capitan
D
d Alba gouernan o este eyn
R
uque e
'
. a Su Macrestad el hauer de imbiar a oma
general, se le offrec16 .d
. b ' S Santidad y para ella persona
·1 d
E b da de Cons1 erac1on a u
vna m •axa
.ido hacer e lec10n
. de la de el Conde Estab1 e e
f ,
tal y ass1 ue seru .
d S E el quai vine en galeras,
h .. 1 ·r O sucessor e . ·,
Nauarra, lJO egi 101 ' .
se se \-ino a Puzol adonde
Gaeta y sm entretener ,
.
d t d
dan o on o en_
1 p 1 . d Don Pedro de Toledo, su t10,
le estaba preuemdo en e a ac10 e
.
lo conueniente asu persona.
de noche incocrnito vine a
0
11 0 sin q uerer reposar
,
Luego que eg
D
adre y darle parte a lo
Napoles a besar la rnano _al uqueS s; pNo es raçon tratar de lo
.
. bien no lo ignoraua . .
dr
que vema, s1
es basta decir eran pa e y
que entre estos dos Senores passo, pu

à

hijo. .
- C ndestable .Puzol para alli entretenerse
Bolu10se el Senor o
su entrada .- adonde estuuo
en el entretanto que sedauaord~n parae offrecido ~ntre S. E. y el
algunos dias aguar~ando,_ por bauers o hauia el Duque de tracolateral algunas d1ferenc1as so re com .

•

r47

tar a su hijo el Conde Estable; porque decia que por ser su hijo,
le queria tratar de vos. Entrose en colateral y de el salio determinado, que non obstante ser su hijo hauia de tratarle de Excelencia dandole la rnano derecha como a Embaxador de Su Magestad y Grande no vassallo, y para esto se hiço dos veces colateral; y
visto por S. E. la determinacion del Colateral, se conforma con
ella, diziendo lo haria assi.
Con esta resolucion se dio execucion a la entrada del Sefior
Conde Estabile, que fue de la misma manera que S. E. el Sefior
Duque de Alba la hiço, quando vino a esta ciudad el Senor
Duque de Alcala, embaxador ordinario en Roma, a que me remito;
hallarse ha a fol. 205.
Despues de hauer estado aqui el Sen.or Conde Estable algunos &lt;lias preuiniendo su partida para Roma a dar su Embaxada, y
estaudo preuenido todo, panio de esta ciudad con la mayor grandeça y magestad que se puede decir, accompafi.ado de muchos
Principes y Sen.ores; que no pongo aqui su partida, remitiendome
a la que el Conde de Lemos hiço siendo Virrey en e.ste Reyno,
quando fue a dar la Embaxada y obediencia a Su Santidad en
nombre de Su Magestad, por hauer sida de la misma rnanera ;
hallarse ha en este libro a fol. 267.
Solo digo, que quando salio de Palacio, se pussieron a cauallo en
dos vizarrissimos cauallos ricamente aderezados padre y bijo,
lleuando S. E. a la mano derecha al Conde Estable, su hijo, y fué
mucho q1:1e aduertir que siempre que S. E. hab)aua con el Conde
Estable, su hijo, se discubrian los dos y S. E. se boluia luego a
cubrir; pero su hijo de ninguna manèra, hasta tanto que su Padre
hauia acabado de hablar. Admirô estaacion y obedicncia, no solo a
los Principes y Senores que alli se hallaron, pero tambien a otros
nmchos curiosos que aposta estaban mirando las aciones que
entre estos dos Se11ores se hacian, siendo padre y hijo, por ser
ambos Grandes de Espafi.a, y el vno virrey de Napoles, y el otro
Embaxador extraordi.nario por Su Magestad en Roma.
Hauiendo llegado a Roma y reciuido del Em baxador de Espaîia,

�JOSE

RANEO

1 49

ETIQUETAS

Cardenales, y otros principes Romanos coma lo fue e~ Senor
Conde de Lemos, hiço su Embaxada; y no se lo que suced10 e~tre
Su Santidad y el Senor Conde Estable en raçon de las_ c?rtesrns,
si bien, hauiendose dado por entendido y llegado a nonc1~ de Su
Beatitud, le mando llamar con el Cardenal Nepote, ·y le d1~ muy
gran satisfaccion. Procura el Senor Cond~ ~stable cump~ir con
sus obligaciones en materia de visitas, preu1n1end~ s~ paruda con
mas breuedad de lo que se esperaua por la causa nfenda,_y despe.
diendose, se boluia a Napoles con su mismo acompanam~ento
donde fue reciuido como se acostumbra asemejantes personaies, y
mas hijo heredero del Virrey.
.
·
Todo el tiempo que estuuo en esta cmdad, que fu_é po_r algun
espacio, Je encomendo el Duque, su padre, ?~r la sat1sfac1on que
de su persona renia, las audiencias, para altb1arse vn poco de_ lo
mucho que hauia trabaxado en el gouierno de est~ R?no; Y h1ç
esto el Senor Conde Estable con tanto amor y sat1sfac10n genera ,
que todos le dauan mill bendiciones.
.
Salio de agui para Espana con mas breuedad que se promena,
por hauer tenido no se que disgusto co_n el Duque, su padre.
En las fiestas que se le hicieron pubhcas, le tuuo el Duque, su
padre, debaxo del Dosel a la mano derecha.

1

RECIOIMIENTO QUE EL SENOR CONDE DE MONTEREY HIÇO AL HIJO
MAYOR DEL OUQUE DE MANDOMA, LLAMADO EL DUQUE DE MERCURIO, y AL PRINCIPE DE MARTEGA, SU SEGUNDO HIJO.

En tiempo del Senor Conde de Monterey se hallaron en Roma,
siendo s. E. Virrey en este Reyna, dos hijos del Senor Duque de
M. dotn·i franceses que fueron: el legitimo heredero de su casa
rn
',
'
p · · d M
como mayor, llam~do Duque de Mercurio, yel nnc1pe e arteo-a· su hermano.
.
i:,Y,desseando estas Senores passar a ver este Reyna y n~ p~d1e1:do
hacerlo sin orden, viniendo a noticia de S. E. fue sermdo imb1arles pasaporte con carta particular en que desseaua sa ber el como

y quando, para hacerles el buen reciuimiento que a sus personas se
deuia.
Agradecidos estos Seiiores de la merced tan grande que hauian
reciuido de S. E. con el passaporte y carta de offrecimiento, respondieron re.::onocidos y obligados, estimando tantas mercedes;
diciendo tratauan entrar incognitos, y que assi fuesse S. E.
seruido tenerlo por bien, y que en esta forma besarian a S. E. las
manas y darian las debidas gracias.
Con este ajustamiento, llegaron estas Sefiores a esta ciudad a
k&gt;s 12 de Abri!, 1633, estando &lt;le su orden preuenida su habitacion, incognita y disfraçadamente, a vna casa de aloxamiento vecina
al Palacio del Nuncio de Su Santidad, a la plaça de la Caridad.
Llegado que huuieron la misma noche, reconocidos de la merced que S. E. les hauia hecho, imbiaron al Cauallero de la Bayeta
del habita de San Juan que venia en su compania por habita y
lengua y ayo, a suplicar a S.E. fuesse seruido senalarles hora para
besar sus manas, y de como hauian llegado. Reciuia S. E. el
recaudo con mucha gusto, hauiendo salido reciuir i este c:rnaUero fuera de la pieça en gue estaba acompafiandole al despedirse al mismo Iugar y permitiendo lo que se le pedia.
Paraestaocasion tenia yo preuenidos para su acompafiamiento,.
extra los criados de casa, muchas capitanes y Entretenidos, que
con la ocasion de la entrada del Marques de Tarazonà y su casamiento, andauan lucidissimos de galas, cadenas -y joyas.
No dilata Su E[xcelencia] la buena correspondencia deuida y
acostumbrada entre personas semejantes; supuesto esta misma
noche embio a Don Gaspar de Azebedo, cauallero del habita de
Santiago y Capitan de su guardia a darles en, su nombre la bien
venida, acornpafiado de muchas caualleros y personas muy particulares, que parecio muy bien.
Estauanle preuenidasquatro hachas que le fueron acompanando
ha.sta la primera _escalera ; que estas hachas las lleuauan g-uatro
pajes, y fueron acompanando todos quatro hasta la primera escalera; y de alli se guedaron los dos con el acompanamiento, y los

a

�JOSE

ETIQUETAS

RANEU

otros- dos seguieron hasta el coche, que le estaba preuenido con
dos lamyos con hachas, que le fueron acompaîiando hasta el aloxamiento de estos Seiiores.
El dia seguiente les ymbio S. E. vn gran presente de refresco,
con orden que assistieran tres caualleros, que fueron : el Maestro
de Campo Bocapianola y Don Juan Ossorio,·caualleros del Habito
de Santiago, y DJn Juan Deodari, cauallero del habita de San
Juan; todos praticos en la lengua francesa y de grande experiencia en s1ber agasaiar a los Seîiores forasteros.
Por mandata de S. E., todo el tiempo que estos Seîiores estuuieron en esta ciudad sin faltar ningun dia, se embiaron coches de
quatro cauallos que estuuiessen de assistencia para sn seruicio,
y estos eran de Palacio.
Y como estos Sefiores por su gusto estauan de reboço, S. E. en
la misma ~onformedad los fue â visitar a la hosteria de los- Tres
Reyes, adonde estavan sin guardia, y los lleuo consigo a las padulas de Pozoreal â caça, que para esto estaua preuenido todo lo
necessario con mucha grandeça.
A la buelta vinieron a Palacio, y S. E. sequed6 en el parque;
y estas Sen.ores venieron a visitar a la Seîiora Virreyna, la qual
se hallo con tres Sen.aras las n1as allegadas, que fueron : la Princesa
de la Rochela, Princessa de Esquilache, condessa de Gambatesa,
y Marquesa de Santo ·Flora.
Dos noches antes que estos Sen.ores Uegassen, con ocasion del
matrimonio del Marques de Tarazona, tenia S. E. preuinido
para las Damas vna cena en el salon oscuros la qual assistieron ciento y quarenta Damas.
Preuinose el preguntar â cada Seîiora, la persona que gustaua
assistiesse alli para su seruicio, la qual la nombraua o a rnarido,
hennano, 6 otra persona, y esta entraua solamente con ella; y
cl-esta mane:ra nv. buuo bulla, ni nadie quexoso.
Estos caualleros que entraban con estas Damas, assistian arrimados a vn p.alenque, que para este effecto estaua hecho al rededor

a

de la sala .

Siruieron los criados, que con esto se quitaron todo de generos de inconbenientes y rnmores que podian acaecer.
El Marques de Taraçona siruio en esta cena la Sefiora Virreyna da Copa.
En esta ocasion no se assento otro que S. E. en su tarima, y
a su lado no estuuo nadie otro que la nouia, fuera del Dosel.
Vuo vna mascara de 40 caualleros muy lucida. En el entretanto
que dura la cena, encima de los quatro cantones de la sala sobre
los corridores, huuo en cada canton vn Choro de musica, y c01{
tantas luces que parecia media dia.
Combido S. E. a corner a estos caualleros, y este dia no huuo
rato, que no estuuiesse en el preuenido cosa particular y de 'muchisimo gusro para diuertirlos y entretenerlos; por la man.ana hacienda
mal a los cauallos, de los quales S. E. les presento los seys mas
hermosos, y en quien ellos hauian~puesto los ojos ..

a

ORDEN QUE SE TUUO EN LA COi\UDA.

La forma de la mesa fue redonda, porque no pudiera conocerse
cauo que es superiorid;i.d; solo huuo tres talleras : vno para
S. E., y los otros para los dos ber man os.
· Hauia en media de la mesa voa fuente artificial ' que hecho aeua.
b ,
durante la comida con tan ingenioso artificio, que admiraua a los
que la vian.
Esta mesa estaba puesta eu la piega de la audiencia pÙblica, que
estaba adereçada de tela de oro y damasco verde.
_ Ac~bada Ja Con'.ida, estauan preuenidos los comediantes Espanoles, los quales hrcieron muchos y muy gastosos bayles.
Tambien lo estauan muchos Maestros de armas, •q ue hicieron
admirables juegos con espadas negras.
Vuo a la noche -sarao, y en particular, vna &lt;lança de dace Seiioras que fué voa casa de muchissima consideracion.
Siguio tras de esto vna farnosa comedia intitulada : La Puente de
Mantiblc; con loque estos s~noresquedaron contentissimos y muy
reconocidos del buen acogimiento y grandes cortesias que hauian
reciuido de S. E.

�r52

JOSE RANEO

ETIQUETAS

Aduiertese, que quando estas caualleros vinieron avisita ra S. E'.,
salio a reciuillos el Virrey a la primera puerta del caraco!, tratandolos de Excelencia, y dandoles la mano derecha al mayor, y
al despedirse, los acompaiio hasta el Coche.
Despidieronse de la, Senora Virreyna, la quai los salio a reciuir à media pieça de la en que estaba, y al acompaiiar hasta fuera de la puerta de a donde los recibio, como es costumbre hacerse
con rodas los Grandes de Espana, no basallos, y con los Cardi~
nales.
Despues de hauer estado en esta ciudad ocho &lt;lias, en el que se
partieron, los lleuo S. E. a caça al estron, adonde se encontraron
arteficiosamente ; adonde les tenia preuenidà una muy grandiosa
merienda, con mucha prebencion de carroç,as de a seys·cauallos, y
cauallos a parte para la caça.
Despedieronse con muchissimo gusto y satisfacion de ambas
partes, con las solitas y debidas ceremonias y cortesias.
Los que comieron el dia del Banquete a la mesa redonda:

r. El Conde mi Senor.
2. Marques de Taraçona.
3. Principe de Asculi.
4. Don Melchor de Borja.
5. Conde de Banos.
6. Obispo de Puçol.

7.
8.
9.
ro.
Ir.
r 2.

Inquisitor Salgado.
Capitan de la Guardia.
Don Pedro de Vlloa.
Marques de Santo Flora
Don Juan de Eraso.
Seys franceses.

MODO QUE TUUO EL CONDE DE MONTEREY CON EL ~ARQUES DE
TARAÇONA, QUANDO SE VINO

A CASAR

CON SU SOBRINA,

Diose S. E. por entendido gusta1:1a no se supiesse la entrada del
Marques de Taraçona, que hauia Ilegado aPuzzol, porque no queria se hiciesse caualgada; porque aunque es verdad, quando el
Conde Estable de Nauarra, su hijo, la mando hacer, viniendo a este
Reyno, fue porque como grande de Espana, no basallo, y Embaxador extraordinario por Su Magestad cerca la persona de Su Santidad en la corte Romana, le tocaban de derecho todas aquellas

r 53

prerogatiuas y oerimonias ; y assi S. E. salio a reciuir i!l dicho
Marques, encontrandose por el ca.mino de Puçol; y hauiendose
encontrado, le puso en su carroça y le traxo a Palacio, adonde fueron al quarto de la Virreyna; la quai estaua acompai'iada con la
Marquesa de Taraçona, su esposa, sin que huuies.se ninguna Seiiora
de fuera; porque aunque es verdad lo procuraron muchas, no se
les concedio.
Estaua preuenido el Capellan mayor para disposallos, coma lo
hiço; hauiendole yo aduertido, por hauerseme assi mandado, que
quando les hiciesse las preguntas a los dos de vis et vola, los llamase de Excelencias coma se hiço.
En tiempo del Sei'ior Duque de Alcala, vino a casarse con su
hija el Principe de Paterno, hijo heredero y sucesor del Duque de
Montalto. Hiço S. E. caualgada para su reciuimiento; diole la
mano derecha y titulo de Excelencia. Pero esta fué todo muy
mal reciuido de los presentes, y de aquellos que lo han entendido.
Pero pongolo aqui por aduertimiento.
Vuo ocho dias de fiestas continuas de mascaras diferentes como
de Sefiores; y el Pueblo quiso mostrarse afecto con el Senor Conde
de Montetey, y hizo su mascara muy costosa de inuenciones con
muchas cabriolas, que solenizo mucha esta fiesta. Aunque el Bayle·
de las doce Damas que quiso S. E. se hiciera dos veces, fue lo
que mas alboroço; que por tenerlo escrito en otra partt\ y la grandiosidad de la cena, no lo repito. El Martes solo no huuo fiesta,
respeto de la deuocion del Rosario de la Seiiora condessa de Monterey; los demas, si.
SALIDA QUE HAGEN LOS VIRREYES
AMALFI

A VISITAR

QUANDO V AN

À

SALERNO Y

LOS CUERPOS SANTOS DE LOS GLORIOSOS APOS-

TOLES SANT ANDRES Y S. MATHEO, Y LA PREPARACION QUE PARA
ELLO SE HACE, Y LAS ORDENES QUE SE DAN.

Primeramente se escriue a los dos Arçobispos de Salerno y
Amalfi, auisandoles coma van Sus·Excelencias a visitar los cuer-

�1 54

JOSÉ RANEO

pos Santos de sus yglesias, para que esten preuenidos, coma es
cosmmbre.'
Tambien se escriue al Gouernador prouincial para que. mande
adereçar las ,alles y pasos malos, y hacer el p □ ente, safü a reciuir
a Sus Excelencias con su Tribunal, ciudad, y Gente de guerra,
conforme es solito.
Assi mismo se tiene de auisar al Gouernador de _la Caua y Sindicos para la misma causa.
Dase orden para que se adereçen los caminos, y esten _preuenido~ los vittos necessarios parn la gente fl_Ue va siruiendo a Sus
Excelencias.
Hase de mandar al apossentador mayor, vaya adelante para
hacer el aloxamiento, lleuando nota de toda la gente de casa y
guerra que yra siruiendo a Sus Excelencias.
Auisase al Capellan mayor que vaya siruiendo a Sus Excelencias en este viaxe con su capilli y musica. Dale la corte coches.
Tambien se tiene de mandar al Auditor general que vaya rnn
su Tribunal.
Tienense de senalar los criados, Pajes, y otra gente de Casa que •
Sus Ex.celencias mandaran, y dos Porteras de Camara.
Yran con Sus Excelencias el Secretario de Guerra y camara y
el medico de casa.
Mandara S. E. sefialar 20 continos, los mas lucidos, para que
le vayan sirniendo.
. Da~se orden a la Compania de hombres de armas de S. E. ·qne
vaya siruiendo en este Viaje, armadas a la ligera sin estendar:~e ;
pero en caso que saliessen Sus Excelencias con algun Cardenal por
la ciudad de Napoles, es de necessidad que &lt;licha compaii.ia aaya
con estendarte por mayor grandeça y acompaôamiento del Guion,
como se hiço con el Cônde de Lemos, acompaûado del Cardenal
Aldobrandino.
Tienese de dar orden a vn· Aiudante que vaya con sessenta
arcabu-;:eros sueltos de escolta con sus Excelencias, coma es
costu!llbre .

ETIQUETAS

Dasse orden a quien tuuiere asu cargo la compafüa de Arcabuçeros de a cauallo, que vaya cpn sus trompetas y casacas, acompanando la reca1uera de S. E. de manguardia.
Manda S. E. al Cauallerïço mayor que tome todas las carroças,
sillas, y cauallos de alquiler que fuere necessario para. suserujcio.
Hasse de dar orden que vayan dos esquadras de Tudescos con
Sus Excelencias, aduirtiendo que la vna tiene de yr de manguardia adelante, para salir ateciuir a Sus Excelencias al entrar de las
tierras, y la otra de retroguardia con su capitan y tiniente, como es
costumbre.
Se riene de preueniF el paje de Camara que tiene de lleuar el
Guioncillo; éon las armas y empresas de S. E., al qua! se le
manda hacer vn sayo · baquero de terciopelo muy bien guarnecido . y rico, con sombrero de camino con muchas plumas, cintillo de oro con su banda, que sea muy costosa.
Dase orden a quien tuuiere- a cargo las galeras, que las tenga
preuenidas y muy bien armadas para todo lo que le fuere ordenado; estando assi mismo preuenida la Gondola y Vergantin
Real.
Salen sus Excelencias de Napoles por mar, embarca,ndose al
Ataraçenal, y van en ellas hasta adonde quieren hazer noche.
Hacen los castillos salua; y t0da la: demas gente de guerra, caroças,
sillas, y cauallos van por tierra, y hacen alto adonde Sus Excelencias huuieren de hacer noche.
Tienese de preuenir al Sefibr de la Torre de la Anunciada, o
de Nochera de los Pag_anos, 6 de Angri, adonde sus Eitcelencias
seran seruidos hacer la primera noche.
ORDEN QUE SE TJENE D.E TENER EN EL MARC!-JAR.

La primera mafiana que sus Excelencias parten de donde han
hecho alto, partira muy de mafiana la recamara, botilleria y
cociJ:?.a, con la compafiia de Arcabuçeros a cauallo por su guardia.
Luego vna esquadra de Tudescos, para que tengan tiempo de
salir,~ reciuir a sus Excelencias, al entra.r en qualquier lugar.

�JOSÉ RANEO

Marchara luego la compaiiia de hombres de armas de S. E., y
tras de ella los Arcabuceros sueltos.
Seo-uiran las personas de sns Excelencias, en carroça 6 en sillas.
corn.; mas fuerenseruidos, y al lado del, Guioncillo arbolado, Y
tras del, los criados, continos, y los demas caualleros 6 entretenidos que fueren en dicho acompanamiento, lleuando el cauallo de
S.E. cubierto de diestro, detras del guiôn.
Dase orden al camarero, que mande vayan dos moços de
estrado con vna acemila, con el estrado cubierto con su repostero.
.
Antes de partir sus Excelencias, suelen oyr missa y corner en el
lugar de adon de parten.
·
. .
Es solito salir el Gouernador de la Caua y smd1cos con vna
compafiia a reciuir a sus Exctlencias, abatiendoles la bandera
haciendoles vn presente.
Assi mismo tiene de salir a reduir a sus Excelencias, el Gouernador de la prouincia, Tribunal, Auditores, y ciudad de Salerno
co 11 su gente de guerra, apeandose y abatiendo las ~anderas;
haceseles salua al entrar de la Tierra con toda la artellena y morteretes que huuiere en ella.
_
,
Tema □ puesto el sitial en el Arçob1spado, adonde estara el
Arçobispo para receuille con sus canonigos y clero; entran sus
Excelencias y hacen oracion, y luego el Arçobispo le~ va_a mostrar
el cuerpo del glorioso Apostol San Mateo y demas rehqmas, dando
asus Excelencias de la mana de dicho 'Apostol.
De aqui se embarcan, despues de hauer oydo mis~a que suelen
decirla los Arçobisp9s, por vna puente que les t1ene de _estar
hecha en las Galeras 6 Gondola, y van a Mal fi a oyr otra m1ssa Y
ver el ·cuer}?O del glorioso Apostol San Andres, adon~e se le hacen
las mismas ceremonias que en Salerno., Comen alh, y hacen su
viaxe en la forma que le tuuieren ordenado.
.
Y en caso que sus Excelencias quisiessen yenir por tlerra, -se
acostumbra auisar a los frayles de la Trinidad de la Cana, ·porque
van alli a oyr missa y corner, siguiendo su via je segun su disposÎ'cion y gusto.

ETIQUET AS

1 57

Las galeras van siguiendo y hacen alto al puente de la Madalena, adonde se embarcan Sus Excclencias, desarboran el guion;
dispiden la gente de guerra, ydesembarcan al Ataraçenal, haziendo
Castillo nouo la misma salua que la primera vez.
Pero queriendo entrar por tierra, tiene de ser con el mismo
acompafiamiento de genre de guerra, y su Guion arbolado.
El Duque de Ossuna, viejo, fue por mar; lleuo consigo ocho
galeras, tres compafiias de Infanteria Espaii.ola, treynta continos,
sus cryados, y otros muches caualleros y seiiores.
Fue hospedado de la ciudad de Salerno ; hizole guardia vna
compaiiia cada noche, desembarcandose de las galeras &lt;licha
compaiiia.
El Conde de Miranda fue por tierra en· la forma que queda
dicho; lleuo consigo ocho galeras.
Hiço alto la primera noche en la Torre de la Anunciada. Fue
hospedado del Conde de Sarno; y en Salerno, de la ciudad.
La Condesa de Lemos, . viexa, hiço alto en Nuchera de los
Paganos; fue hospedada en casa del Duque, a costa de la ciudad;
y en Salerno, en la forma &lt;licha.
Assi mismo fue Don Francesco de Castro en la forma que fué
su madre .. Han sido siempre todos los Seiiores Virreyes regalados
y presema'.dos de Salerno, la Caua, y Torre del Griego, al passar
que -hacen por dichos lugares.
El Duque de Alba fue por mar, lleuando consigo al Sen.or
Conde Estable de Nauarra, su hijo, que hauia venido de Roma de
dar su Embaxada extraordit1aria, Grande de Espafia. Dio fondo en
Salerno, y derecho fue al Arçobispado adonde estaua preuenido
todo, como queda dicho, y hauiendo hecho las acostumbradas
adoraciones a las Santas Reliquias, se fue a descançar adonde
estaua preuenido para que hiciesse noche S. E. A la mafiana se
embarc6 y vino a Malfi, adonde con el mismo orden y recivimiento, despues de hauer hecho oracion, visito el cuerpo glorioso
del Apostol San Andres; y hauiendo cumplido con sus deuociones
en esta ciudad, se-boluio a embarcar, viniendo a hacer noche en

�JOSE

ETlQL' ETAS

RANEO

Sorriento, por querer hacer veneracion al cuerpo de San Amonnio
que en aquella yglesia tiene su cuerpo. Y hauiendo becholo, pot
la mafiana se e1ubarco y vino a dar fonda al Ataraçenal, à la torre
de San Vincente, adonde se desembarco; y por el Parque se vino
a Palacio con su hijo con grandissimo gusto y contento de bauer
becho ta! y ran dicboso vi,\.j€. Uego a Palacio vna hora antes de
anochecei:. EstauaJe preuenido vn sarao en la nueba sala que 3. E .
hiço, que ahora sirue por qualto de las Virreynas, adonde estaban
muchissimas senoras aguardando, y caualleros de la misma manera; y assi luego, se començo dicho sarao.
SALIDA QUE HARA LA GENTE DE -GUERRA, CONTINOS,
ALEMANA C0N EL CAUALLO DE S.

Y. GUARDA

E, PARA LA YDA A SALERNO.

Prirneramente yra de manguardia la compani.l de arcabuceros
de a cauallo en orden con su trompeta, saliendo de la caualleriça
de S. E., y tras ella todas las carroças, azemilàs de recamera, y
otros cauallos de criados.
Luego yra ;na azemila cubierta con su reposterô, con el sitial.
Tras ella ira la compania de hombres de armas de S. E. por
orden, y luego los continos.
Tras de ellos, la guar&lt;lia Alema:na con su teniente delante, y
luego el cauallo de S. E . cu.bierto con su Taries de diestro con
seys lacayos descubiertos, delante.
· Detras, el caualleriço mayor de S. E., yendo de retaguardia
sesenta arcabuz: ros sueltos.
En esta forma se tiene de marchar hasta la parte adonde
èstuuiere determinado el hauer S. E. de dar fonda, adonde estaran aguardando pâra reciuir S . E., en desembarcandose.
Pero en caso que como se ha dicho, S. E. fuesse por tierra con
alg,un Cardenal por dentro de Napoles, sera menester otra orden
para la sali da que haran; supuesto que la orden clicha se entiende
solamente para la salida dél cauallo de S.E., Guardia, y recamara,
y no para las personas de Virrey y cardenal. Pero e1 Conde de
Benaueme salio en esta fortna con la Condesa, sus hijos, ·y caua-

a

1 59

lleros que yuan en su acumpafiamiento, por tierra a causa del mal
tiempo que hazia, y que las gal e ras no podian yr al so lito; marchanda primera de manguardia, coma esta dicho, la Compania de
Arcabuzeros de cauallo con roda la recamara, luego tras ella,
todos los criados, Pajes, y Maestros de Sala.
Seguian tras ellos la. Compania de hombres de armas armadas
~e todas pieças, con su estendarte arbolado; luego segui;n 30 contmos, tras ellos 60 arcabuzeros con v n ay udante y alferez de
manguard~a. Seguia la persona d e S. E . i cauallo a la puerta y
lado yzqu'.erd~ de la caroza de la Virreyna, con el paje de lança
con el gmonc11lo arboJado al laLlo izquierdo de S. E., desuiado
detras a las ancas de su cauallo.
Luego otros 30 continos, caualleros, y entretenidos de retaguardia del guioncillo; seguian todas las carrocas de las Senoras
que yuan en acompafiamiento de la Condesa, silletas, y detras de
todos, de retaguardia, la compafi.ia de campafia del Capitan Modarra cdn su trompeta, cauallos, y peones.
Haui~ndo primera mandado dar rodas las clichas ordenes y
preuenc10nes para dicho viaje, conforme la relacion que tenao
hecha, que siruio para el Conde de Lemos, Don Pedro, y Condes:,
su muger, que lleuaron consigo al Cardenal Aldobrandino .

a

y

a

PREUENCION Y ADUIRTIMIENTO QUE SE TIENE DE TENER. PARA
RECIUIR A ALGUNOS

PRINCIPES

DE

LA

SANGRE

REAL QUE CON

LICENCIA DE SU MAGEST AD VINIEREN A VER ESTE REYNO.

Primeramente auisar a la ciudad y baronaxe con tiempo,
para que se b~ga el puente entrando por mar, y lo demas que se
.acostumbra hacer a las entradas de los Virreyes.
Darasse orden que se tenga adereçado el Quarto Real del
Castillo nuebo, adonde posé el Sefi.or Don J uan de Austria, y
esta a tal, que esten con mas gusto y libertad, y por escusar Gerimonias .y otros inconuenientes.
Dar orden al aposentador mayor,, que tenga pre\1enrdas c;i.sas
para los gentiles hombres v criados de sus Alteças.

�160

JOSE

RANEO

Darase orden al Capitan de la compafüa de arcabuzeros de a
cauallo,, que tenga preuenida su compania, y muy bien aperceuida con casacas nuebas, haciendola juntar en caso que se ballasse fuera alguna parte de ella, como suele acontecer; para que
sirua de acompai'iar a las salidasfuerade la ciudad, yendo a caça 6
a otras algunas partes.
Assi misrno se tiene de dar orden a la Compaùia de hombres
de armas de S. E., este en orden para segundo mandata.
La misma se hara al Guion y continos que esten con sus armas
y cauallos aperceuidos.
Tienese de dar librea a la guardia alemana, con alguna gala
mas del solito, y para el gasto delia tomar algun espediente, pues
que se tiene de hacer por queuta de su Magestad.
Mandarse ha adereçar el vergantin y Gondola de S. E., muy
bien adereçado y pulido, para el desembarco 6 para quando quisiere yr :i Posilipo 6 otra alguna parte, a holgarse por la mar.
Al caualleriço mayor, que tenga cauallos, carroças y silletas en
orden con sus adereços, para gentiles hombres y criados de sus
Alteças.
Al montero mayor, que tenga en orden la caça Real y las demas que huuiere por aqui cerca, por si gustaren los Principes
de salir a cacar.
Auisar en ·Isquia y Procita, se este con cuydado para la caça de
los faisanes y conejos.
Embiarse han comisarios, para que hagan el aloxamiento por
todas las tierras adonde las Alteças huuieren de hauer noche, conforme a sus grandeças, hauiendo de venir por tierra.
Dar orden, que la milicia de Abruço y tierra de _labor este en
orden, y que salga al enquentro con sus banderas en forma, por
todas las partes por adonde huuieren de passar los Principes,
acompai'iandoles cada vno a su tenimiento.
Que las tierras conuecinas por adonde passaren sus Alteças,
saloan
a los caminos con bastimientos de comida y beuida para
t,
refresco de la gente menuda.

161

ETIQUETAS

Darse ha orden, que se aderecen todos los caminos que fueren
rotos, por adonde huuieren de passar sus Alteças.
Que se preuengan las Compafiias de Infanteria espaùola que
huuieren de assistir en esta ciudad, para que sean las mas lucidas,
y que al entrar de la guardia y salir, sean con dos bileras de
torneantes en la manguardia, torneando cada noche; conforme se
Jüço en tiempo del senor Duque de Ossuna, y para esta passan la
palabra entre loscauallerosNapolitanos y Espafioles, de como S.E.
sera seruido en ello, para que acudan a esta acion con mucho
gusto.
Que se ponga la tela al parque, con preçios para que haya sortixa y carrera, assi armadas como disarmados, para entretenimiento de los Principes.
Danse ha orden que haya torneo publico en la plaza de armàs,
con inuenciones a la entrada de las quadrillas, y otras fiestas
conforme mas sera de gusto de S. E.
Preuenir ha los castillos &lt;lesta ciudad, que esten aperceuidos
y en orden, con sus armas y artellaria encaualgada, hassi para
hacer salua a los Principes, y sigustaren de verlos, que hechen de
ver que se esta con cuydado.
Hase de hacer vn parlamento a los titulados, para que los que
foeren criados de su Magestad y amigos de S. E., hagan todo el
agasajo, cortesia, fiesta assistencia que combiene a tales principes.
Hanse cle poner postas, por todos los Jugares por donde huuieren de passar Sus Alteças, para q11e de hora en hora tenga auiso
Su Excelencia.
Se darâ orden que las tronipetas reales y ministriles, violines, ·
y musica esten preuenidos siempre, y que assistan a la comida y
salida de sus Alteças.
Tienese de dar orden a la Ciudad, Colateral y Tribunales, la
forma que se tiene de tener en visitar i los Principes.
Preuenirse ha al Arçobispado, para que si los Principes quisiessen ver la sangre de San Genaro, sea con mayor aplauso
y grandeça del solito.

y

REVUE HISPANIQUE A .

li

�JOSE RANEO

162

ETIQUETAS

a

Hase de saber el modo y forma con que huuieren reciuido
sus Alteças, ·y como los han honrado y hospedado en Mant~a,
Milan, Florencia, Ro·m a y las demas partes por adonde humeren passado, para que en este Reyno de su Magestad se les hagan
mayor.es honrras y reciuimiento.
,
Tienense de senalar las Companias, assi de cauallo como de a
pie, para que se ballen â la raya del _Reyno , para ~l reciuimiento
y guardia de sus Alteças . Donde ass1 m1smo, se t1enen de hallar
quatro sen.ores de los mas graues y tirnlados del ~olateral, para
que los reciban en nombre de S. E. ; los q uales senores lleuaran
consigo vn.a compafua de arcabuceros de i cauallo, para que vay~
de mano-uardia acompanando la recam ,1ra d '.! sus Altezas y ass1
mismo, 0vna compaiiia de cauallos ligeros y la de gente de armas.
de S. E., armadas de todas pieças con su est;mdarte arbolado; y
tambien mandari fortnar compafüade los cotninos, arborando su
estandarte de punta y armadas a la ligera, vayan despues de la de
S. E., assi para reciuir co1no p:(ra acompanar a sus Alteças.
Tienese de hallar el aposentador mayor, con dos capitane~ de
Justicia con sus guardias, para que vayan con la recamara, cocrna,
botilleria, y reporteria, veedores, y maestros de sala, para aloxar Y
apossentar tôdos los criados de sus Alteças y la demas gente de
guerrn, au nque vengan emboçados sus Alceças y _lo~ demas por
conuenir assi a la grandeça real de tan grandes prmc1pes.
Saldra S. E. emboçado y secreto a reciuirlos y visitarlos hasta
Gaeta, y despues la intrada publica, saldra _con to~o su_ b~ronaje,
Colateral y rribunales en forma, y como Virrey, a recrn1rlos en
su entrada en esta ciudad, saliendo hasta la torre blanca que son
dos millas fuera de la puerta principal de Napoles. Ordenando que
se les haga salua general de todos los Castillos y Esquadron de
roda la gente de guerra, abatiendoles las bander~s, y en esta _forma
y orden los lleua i Castil noue", o _adonde est_u mere preuen'.do ; y
despues de hauerles hecho las deb1das cortes1as_ y ceremomas en
nombre de su Magestad, siendo en el Cast1llo, saldra S. E.
pribadame~te por la puerta falsa del Castillo a su palacio,.

a

a

En tiempo del Sefior Conde · de Benauente, vino cana de su
Magestad para que se hiciesse en este Reyno reciuimiento a sus
sobrinos los Principes de Saboya, los qua les le hauian pedido licencia para venira verle, como combenia û personas tan ajuntas a la
sangre Real ; en virtud de la quai y obediciendo
sus Reales
mandatos, al punto puso por obra S. E. el que se diesse or den, tal
quai conuenia la grandeça de tan grandes Principes para su
reciuimiento , encomendando esta preuencion persona pratica y
deesperiencia, la quai hiço la retroscrita relacion; y vista, fue muy
bien reciuida. Dando Su Excelencia orden assise executasse, pero
por que despues no vinieron, no tuuo execucion. Podrala tener
siempre y quando se ofreciere ocasion que vinieren otros Principes de la sangre real, viniendo por tierra, ô algun cardenal
a latere de su santidad legato.

a

a

ADUIRTIMJENTO
LEMOS, DON

a

QUE SE HIÇO

EN TIEM.PO OEEL SENOR CO.NOE DE

PEDRO, PARA EL RECirlMIENTO Y HOSPEDAJE DE LA

ALT.1'.ÇA DEL SENOR

PRINCIPE PHILIBERTO EMANUEL, HIJO DEL

DUQUE DE SABOYA Y DE LA lNFANTA DONA CATERINA DE AUSTRIA.

Mandose preuenir por orden de Su Excelencia y su colateral
estuuiesen a punto los eletos de esta fidelissima ciudad para el ·
acompanamiento de S.E., el dia que hauia de salir
reciuir al
P.rincipe de la Mar; y que tuuiessen adereçado y muy bien compuesto todo lo necessario para este reciuimiento, aduirtiendo
estuuiese muy bien hecha, galante, y bien segura, la madera del
Puente, porque no sucediesse alguna disgracia.
Mando tambien S. E. passar palabra por los Titulos y caualleros, que desearia assîstiessen en Palacio para la 0bstenracion y
a-ssistencia, todo el tiempo que S. A. estuuiesse en el hospedado.
· Diose orden que estuuiessen preuenidos todos los sen.ores del
G:olateral, Consejos, y Tribunales, para acompanar i. S. E. d.
cauallo et dia del reciuimiento.
La"misma se dio aI Tenrente y Alferez de la Cornpafüa de

a

�JOSE

RANEO

hombres de armas de .S.E., que·estuuiessen à:punto con susannas
y cauallos y estendarte, para salir acompaiiando a S .. E. ·el mismo
dia; y que fuessen delante de todo el awmpaîiamiento; y q □ e formen vn esquadroncillo de toda la Compania en la plaça de
armas de Palacio, para.que quando passe S. A. ·y S.E., les auatan
el estendarte, saliendo el Alferez vn cuerpo de cauallo del
Esquadron, como se hizo en el- ingres.so del Sefior Conde de
Benauente.
Mandarase preuenir a los Cantinas que no faite ninguno en
este reciuimiento. S. E. mandara al Maestro de Campo de la
lnfanteria Espanola, que forme esquadron de toda la gente de
guerra en la Plaça de armas de Castille nuebo, y que esté toda
con sus armas muy lucida y bien en oraen ; hacienda salua
con la mosqueteria y arcabuzeria; hacienda los capitanes al
Uegar su acatamiento, y los Alferezes, auatiendo las banderas.
Darse ha orden a los Castellanos de Castil nuebo, Sant Elmo, y
del Ouo, para que hagan bacer salua general con todos los. morteres y artillaria en la forma solita coma es. .
. .
Sant Elma tiene de saludarprimero, en descubri~ndo la Real;
luego Castillo del Ouo, en entraodo en su tenimiento.' Despues
Castillo nuebo, a quiea la Real respondera, y despues de hauerse
desembarcado S. A., ha de yr salutando Castil nuebo con otra
salua, co1;forrne fuere passando S. E. con S.. A., con todos los
torreones, baluartes y coninas; conforme fueren caminando,
ansi tienen de yr saludando.
Se dara orden que tengan puestas muchas velas de_ galeras para
reparar el sol; todo lo que fuere del mueHe, de la parte del ponente
hasta el Castillo ' donde tiene
de hacer alto S. E. con todo su
.
acompaiiamiento, hasta que se saque la puen te.
. Mandani. S. E. al Caualleriço mayor~ que salga de la· çaualleric'tl. Real de Palacio con dos cauallos, muy bien y ricamente adere~ados y encobertados, para la persona de S. A., y o.tra para S. E,,
lleuando par guardia, 12 alauarderos y 12 lacayos descubienos
del ante de los clichas cauallos, y la persona del caualleriço .niayor

ETIQUETAS

yra â cauallo detqs de los d,ichos cauallos, y do:, l~cayos con dos
poyos de caualgar, cubiertos del mismo brocado 6 terciopelo de
que fuera: la cubierta de los cauallos, y en llegando al puesto del
rouelle, podd: entregarle al caualleriço de S. A., guarda .y lacayos
y el voluerse con s.u guardia y lacayos, para yr siruiendo a S. E.
Assi mismo 1 se &lt;lad orden al Marqués de Sant Elma, que im.bie
dos doceoas de cauallos de la caualleriça Real a la de S. E., los
mayores que huuiere, para seruicio de los Gentiles hombres y
criidos·de_S. · A.; que sean los mas bien adereçados y con sus
moços de ·cauallos, para que assistan en la caualleriça de S. E. â
gouernallos, trayendo su racion de ceuada, paja y todo lo necessario de la caualleriça real, sin que baya gasto ny impedimenta â la
caualleriça de S. E.
Darse ha ·orderi al Mayordomo mayor, que ttm~e todas las casas
rpas cerca de Palacio, para que alojen los criados y gentilas
bomb:es de S. A. y assi mismo, vn fundago 6 casa grande para la
guard1a Tudesca de la &lt;licha Alteça.
Tambien se darâ al Capellan mayor, que asista sietnpre con
toda la rriùsica y capilla para la missa de S. A., y ceremonias
acostum bradas.
Mandarass.eassi mismo i todos los ministriles de Castillo nuebo
y Trompetas reales, que cada :man.ana assistan a la Comida de
S. A., y tambien assista la musica de camara y de capilla.
Darase orden al Montera màyor, que este preuinido con toda
su caça para .que si S. A. gustare della, este a punto; assi mismo
â la Compania de arcabuçeros d·e a cauallo, para qûe salga acompaôa-ndo a la ,dicha· caca.
·
Se dara tambien orden al capitan de la Gondola y Verg:rntin, ·
que le tenga en orden, para si se offreciere desembarcar S. A.
d_e la Re~~ para yr a Posilipo, 6 para . la Virreyna. 6 qualquiera
otra ocas10.n que se pudiesse offreéer.
r Preuenirse ha · al Vicario y Capitula èel Arçobispado, 9ue si
acaso S: A.:·quisiesse~ver·el milagro de la. Sa1?gre de .San Genaro,
sea.,con, tnuohi: deûocion, aparato, y. grandeça.

�166

ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

Mandara S. E. a los Castellanos de Castillo nuebo y Sant
Elmo, que tengan a punto y encaualgada toda la artilleria, cada
pieça en su puesto, atento puedan hacer salua general a S. A. si
gustasse de ver los Castillos.
•
Tiene de tener S. E. cuydado particular y correspondencia con
el personaje que S. E. lleuare por su consexo y gouièrno, para
saber antes en que forma S. A. tiene de honrrar y hacer cortesia a los Eletos de esta fidelissima ciudad, Baronaxe, Colateral,
Consexos y Tribunales, para que con mayor autoridad y grandeça
puedan yr al acompaîiamiento de S.E., y ser honrados de S. A.
como â Ministros y fidelissimos vasallos de su Magestad.
Assi mismo tiene de procurar S.E. saber, si acaso fuere â visitar
aS. A. â Puçol, la correspondencia, cortesias y ceremonias que se
tienen de hacer; atento tenemos por esemplar la visita que hiço
Don Pedro de Toledo al Principe de Oria, el viexo, en Puçol,
siendo Principe de la Mar, quando quiso consultar con el dicho
Principe la salida que hiço a la guerra de Sena, y a pedirle le
ayudasse con sus galeras para passar municion y gente a la Toscana. Salio el Principe de Oria a reciuir â Don Pedro de Toledo
hasta el patio de su casa de Puçol, saliendo hasta foera la puerta, y
porfiando vn gran rato sobre el tomar de la mano derecha, y al
entrar de las puertas, pero al fin se le dio al Principe d'Oria,
despues de hauer porfiado mucho sobre ello Don Pedro de
Toledo.
El mismo exemplar tenemos de la forma que reciuio el Duque
de Os~una, el viexo, en la puente, â Juan Andrea Doria, Principe
de la mar, saliendole â reciuir con todo su acompafiamiento
solito : lleuole a. Palacio dandole la mano derecha y mando se le
&lt;liesse tambien la mano derecha â toda la guardia Todesca del
dicho Principe, como se le dio.
Tambien le tenemos del Conde de Miranda, yendc en el
proprio puesto y casa a visitar al dicho Sen.or Juan Andrea Doria
Principe de la mar, que se hicieron las mismas cortesias y ceremonias; y ademas tenemos exemplar con el Duque de Mantua,

en el proprio puesto de Puzol, pero en differente casa, con el Conde
de Beneuente; que con las mismas cerimonias y cortesia, salio el
Duque de Man tua â reciuir â S. E. fuera de la puerta del Palacio,
con las mismas porfias susodichas, y quando en esto no huuiesse
la correspondencia que es raçon, cessara la visita de Puçol.
Saldra S. E. de su Palacio Real con todo su acompaùamiento
de la ciudad, Baronaxe, ·colateral, Consejos y Tribunales, Caualleros, Continos y entretenidos, a. cauallo, lleuando a su lado vn
sefior que le pareciere; y llegado i la pÙente, bara alto hasta que
auisen a S. A. que viene S. E. a reciuirle. El quai luego tiene de
mandar que se saque la Puente, estando mirandolo S. A. de la
popa de su Real, y S. E. â cauallo, con todo su acompafiamiento
apearanse, entrando en la Puente, auisando a S. E. que ygualmente se desembarque para que ygualmente, sin aguardar vno â
otro, se reciuan con la grandeça, cortesias y ceremonias, que
conmene.
S. E. tiene de presentar los Elettos &lt;lesta fidelissima ciudad a
S. A., los·quales, descubiertos, le reciuiran dandole el parabien de
su venida, hablando el mas antiguo, palabras de mucha cortesia
y con humildad; al quai, despues de hauerle dexado decir algunas palabras, le mandara cu brir haciendole seiial con la mano, no
perrnitiendo acaben de hablar descubiertos, que assi combiene
honrrar vna ciudad fidelisima de su Magesstad, que assi es solito.
Luego S. E. yra diciendo a S. A. el nombre y titulo de
todos los titula&lt;los, por su orden, y del Colateral y Tribun ales, a
los quales podra S. A. honrrar con la cortesia que cada vno por
su Titulo y officio le pareciere. Dando luego S. E. la mano derecha â S. E. dando tiempo a que cada uno :se ponga a cauallo y
luego S. A. tomara el cauallo, el quai tiene de estar al lado derecho de la puente, y S. E. el suyo que estara al otro lado, dando
orden que caminen cada vno en su puesto y por su orden.
Aduiniendo-que la Guarda de S. A. tiene de yr â. b mano '
d.ereèha; y °la de
E-. â la siniestra. · " · -· . ·- - . Caminaran en esta forma, y en llegando al frente de el esq ua- ,

s:

�r68

JOSE

RA)ŒO

dron, haran alto S. A. y S. E. basta tanto que los capitanes les
hagan su acatamiento y reuerencia, y los Alferezes abatan sus
banderas ; a los q uales S. A. y S. E. haran cortesia, guitandose
los sombreros.
Assi mismo en la Plaça de armas _del Palacio Real, donde hallaran el esquadron de la caualleria, tienen de hacer alto vn poco
dando tiempo al Teniente y Alferez de la Compaôia de S. E. â
que haga su acatamiento y ab,tta el estendarte, hacienda S. A. y
S. E. cortesia, guitandose los sombreros.
Assi mismd de la plaça de armas se entrad.n en Palàcio, apeandose; yran al quàrto de S. A., y luego embiarâ S. E. â que
auisen a la Virreyna.
·Tiene d·e tener preuenidas muchas Sefioras tituladas y que
sean la fi.or de la canela y ha de tener sus Duefias con su Alfombra asu puesto; tiene de estar debaxo de su dosel con tres sillas :
la de en medio para la Virreyna, la de al lado derecho para S.
A., y la del siniestro para S. E.
Saldra la Virreyna areciuir a S. A. hasta la puerta de su cama ra,
y juntos se yran a sentar como esta dicho, y acabada la platica en
despidiendose S. A., la ,Seii.ora Virreyna le acompafiara hasta
medio apossento con todas las Seii.oras que con ella se ballaren
lleuando siempre, assi mismo al reciuir como al despedir de S. A.,
la falda en la mano su camarera rnayor.
· El modo de tratarse de Titulo y lenguaje entre S. A. y la
Seii.ora Virreyna y S.E. no conuiene que yo lo diga, porque entre
elles saben muy bien el corr10, pues son nacidos y criados toda
su vida con los Reyes y Reynas en sus Palacios Reales.
Aduirtiendo gue si el Principe de la Mar no se desembarcase
en tierra en Puzol, el Virrey que va a visitarle, tiene de yr por
tie•rra con carroça priuadamente, solo con algunos Principes y
sen.ores., y tiene de mandar que su Gondola y Vergantin vayan
antes â Puçol para embarcar y desembarcar S. E. aia R.€al, teniendo
preuenido primera al Sen.or que de su con,sejo S. A, traxere,
p.ara_que sepa en la forma}- cortesia y ceremonias, que se tienen de

ETIQUETAS

ha~er. Teniendo por exemplar la visita que el Seîior Conde de
Lemos, Don Pedro Fernandes de Castro, hiço al Sen.or Principe
Filiberto, Generalissimo de la mar que fué.
En llegando S. E. a la papa de la Real, salio â n:ciuirle S. A.
hasta la escalera de h popa y luego en subiendo se le hiço salua
general de toda la armada.
Estuuieron en buena conuersacion mas de media hora y luego
sè despidio S. E. y de la misma manera que le reciuio, el Principe Filiberto le acompafi6 al desembarcar, haciendole otra salua
general coma la primera.
Aduirtiendo que si el Principe de la Mar imbiase su fragata
con el capitan de la Real para embarcar a S. E., en tal caso no
tiene de tomar ny seruirse de su gondola ny vergantin; y despoes
de desembarcado, se meterâ en su coche coma fue y boluerse â
Napoles a Su Palacio.
'
Esto, como queda dicho, tenemos par ei.emplar en este particular. Aduiertese que el reciuir al principe de la mar con puente,
no se hace sino la primera vez que viene a esta ciudad con la
Real; p,o~ que las otras veces, si quisiesseassistir en esta ciudad y
ser huesped del Virrey, 6 aposentarse en el Quarto Real de Castille nuebo hasta que se probea de todo lo necessario para la Real
y su armada, assi de Infanteria como de municiones, bastimientos,
armas, pertrechos de guerra y otras casas necessarias, se entra
priuadamente, desernbarcandose al Ataraçenal, y se sube par la
puerta falsa del Parque de Palacio, 6 se entra por la puena falsa
d~ Castille nuebo, todo esto se hace priuadamente sin cerimomas.
Haciendose vn festin muy grandioso en Palacio por fiesta de
la ven1da de S. A., sucedio en el que saliendo a dançar el primera
S. A. y hauiendo de hacer alto a la primera buelta para que se
sentassen Sus Excelencias y los demas circunstantes que se hauian
leuantado-en pie quando salio adançar S. A., no hiçoesta accion,
sino siguio con su &lt;lança, par ,lo que fue necesario estuuiessen
tod0s en pie hasta que __aç_ab6 de dançar y _se boll)io a sentar en

�170

JOSE RA.NEO

su silla. Sintieron mucho los Virreyes esto y aduertidàs -de como
podrian satisfacerse, lo hicieron en esta forma: y fue que hauiendo
de salir a dançar el Virrey, durante su &lt;lança de ninguna manera
la Condesa su muger quiso sen tarse, aunque se lo dixo S. A.; de
marrera que por el respeto que se deue a las Damas, tampoco se.
sent6 S. A. y assi todos estuuieron en piehasta que S. E. boluio
asu assiento y assiquedaron satisfechoslos Virreyes, pero con gran
sentimiento del Principe, pues fue causa de algunos desabrimien-;,
tos entre los dos, si bien esto en lo interior y q ne S. A. · ptOCU"'~
rase con mas breuedad de la que se esperaua su partida, como la
hiço.
ORDEN QUE TENIA. EL CONDE DE MONTEREY QUANDO YUA À
POSILIPO POR SU RECREACION.

Embarcauase S. E. en la Gondola lleuando otra de resp~to ·
cosa que ninguno otro lo ha acostumbrado.
Assi mismo se lleuaua vn Bergantin para los criados, dos·
falucas, en que yuan los musicos.
Yuan delante dos falucas de guarda con mosquete-ros.
Por tierra yuan 25 soldados de a·cauallo con su cabo, corriendola costa, los quales siempre que S. E. salia por tierra a alguna ;·
parte, le yuan acompaiiando con su trompeta.
. ·Venia de la misma manera quando estando en Posilipo ven~à '
a Palacio a dar audiencia.
Y quando estaua algun tiempo de assiento en Pusilipo, tenia de I
o·rdinario v~a Compaii.ia de Infanteria Espaiiola de guardi-a para
la persona de Su Excelencia.
Tenia otra a la piedra del pexe de Chaya repartida en quatro
cuerpos de guardia por la marina_, para evitar que nadie pÙdiese :
saltat en tierra.
Estaban siempre de respeto seys falucas en la mar: las dos para ·
seruicio de S.- E., y las quarro para el de la -Casa. Las Duefüts que i
van siruiendo a la senora Virreyna, se quedan en tierra en l.i &gt;
carroça que van aguardando a que buelua S. E., y deste inodo '

ETIQUETAS

estan las Dueii.as quando Sus Excelencias van a los Tablados y
procession de San Genaro y la Anunciada. Hiço hacer dos baluartes
adonde hacia· poner su artellaria, y las noches falugas con soldados, y vn reformado por cauo para guardia.
Echauase bando para que nadie nadasse en todo el passeo.
Vn Juez de Vicaria que assista para que )as falugas de musica
no se paren al escollo, que porque lo hiço el Duque de la Cornia,
le tuuo preso mucho tiempo el Duque de Alba.
Vn capitan de Justicia que no dexe entrar coche ninguno de
caualleros. Assi mismo que por mar ni en coche vayan mugeres
cortesanas.
Tenia todo el recado de caualleriça para salir por tierra quando
no estaua la mar para eilo, yendose a Nuestra Seiiora de Pie de
Gruta sin guarda tudesca, solà los lacayos en cuerpo cubiertos y
los cocheros, vn lacayo delante hacienda hacer lugar, aunque
viendo el coche de a seys lo hacian. Vn trompeta de los de Palacio que se mudauan tocando quando se salia y al pedir la comida
.Y cena. A este se le da loque a vn Tudesco. Tenia 12 muchachos con vn cauo que assistian de ordinario para regar todo el
passeo hasta Pie de Gruta; estos los paga el partitario de laciudad.
Tenia dado orden que quando viniesse alguna esquadra de
gale ras, le respondiessen a la salua que hacia con 4 pieças y si era
galera solo con 2. Assi mismo assistian cauallos de posta para la
comodidad y breuedad de lleuar y traher los despachos de Napoles.
Para remediar la infinidad de moscas que hauia, mandaua
poner muchas varillas con musco; acudian alli y se cogian sin
numero, Prouidencia &lt;leste Seo.or hasta en esta minima cosa.
Venia a Napoles dos dias a la semana a dar audiencia para comodidad de los que no podian yr a Posilipo y para las fiestas que
hacia en el; paraque lasSeii.oras se boluiessen sin recelo ninguno
a sus casas, tenia puesta vna compafüa de cauallos hasta la puerta
de Chaya que se dauan la mano, que ademas de la infantéria
hauia muaho que ver. Mandaua que se regasse todo el camino y
que por los inconuenientes que podian suceder por los carras de

�JOSE RANEO

ETIQl'ETAS

lino y ·canamo que vienen y van -a Antiii'ano, tenia ordenado que
hasta las diez ( quenta de Espana) al Capitan de Justicia gq~
assiste a la puerta del Espiritu S:mto, que no los dexasse entrar, y
al que reside en Ghaya que hassta pasada esta hora no los
dexasse partir de Pie de Gruta.

por cuyas causas Su Magestad, y sus :viiniscros en su nombre, le
declarauan por iebelde. Acauo ùe- leer ·y -toda la -gente se 'salio
fuera, con que acauo el progressa de este dia, tratando de la venta
de los Estados que tiene en este Reyno vn beneficio de Su
Magestad.
En 15 de Mayo del aîio 1637, Viernes, se juntaron los quatro
regentes del Colateral para decLtrar por orden de Su Magestad,
que por las causas que le mouian, se boluiessen al Duque de
Parma todos los Estados que tenia en este Reyno y se declarasse
por contederado de Su Magestad. No interuenieron ni los caua lleros pares ny las demas cosas quç en el dia 21 de Febrero del
ano 1636.

172

ORDEN QUE SE TUUO QUAN.DO SE DECLARO POR REUELDE AL
DUQUE DE PARMA.

En 21 de Febrero, afio r6 36, Jueues. Gouernando este Reyna el
Exmo. Conde de Monterey se juntaron éh la pieça adonde se hace
colateral los quatro Regentes : Marques de Belmonte, Carlos de
Tapia, Scipion Rouito, Andrea de Genaro, Duque de Cantalupo
y Bernardo Sufia. Huuo por ajuntos el Marques de San Julian,
Don Bernardino de Montaluo lugartenieme de la Camara de
la Sumaria, Pedro Jordan Vrsino Presidente de el sacro con exo,
lono Caracholo, Presidente en la regia Camara de la Sumaria;
Comissario de esta Causa, y Matias Casanate, assi mismo
Presidente de Camara, Fulbio Lanario, Auogado fiscal -de la
Camara, Jacomo Salerno~ Procurador de ella; este estuuo en
pie detras deel fiscal, cubierta la cabeça; Ju_an Angelo Barril,
Duque de Cayuano, Secretario deelReyno, y dosTitulos que siruieron por Pares que fueron : el Principe del Colo, y el Principede Cole de Anguis. Estos se sentaron -a la par -de los Regentes,
pero dispues de ellos tuuose el Missal abierto ·dos· Pôrteros- di'
camara con sus maças : Francisco Antonio de Rossa ·y Vernardino Ferrer. Assistio assi mismo Joseph Renao, Portera de Cama ra
de S. E. que exercitaua el oficio de Vger mayor y maestrd d~
cerimonias; los quales dichos Porteros se pusieron a vn ladç y a
otro del dicho Secretario del Reyno. Encendieronse quatro luces;
mandose abrir todas-las p1:1ertas adonde acudio mucha ;gente, assi
titulos como otras persona,;· particulares. No assistio a este ~cio
S. E:; Geronimo dé Amigo; escribano de mandamiento, èn-a\tâ
voz leyo la sentencia inserto en eHa·;·· todo:· lo que el·DtiqUè de
Parma hauia hecho contra· Su Magestad en el Estado de Milan,

1 73

VENIDA DE VISITADOR GENERAL A ESTE REYNO Y LO QUE SE
ACOSTUMBRA HACER CON EL.

Escriue el Secretario de Guerra a todos los cauos de Tribunales y a todos los que administran;justicia, que se _hallen para tal
dia en Palaéio, en el quai se tendra preuenida vna pieça grande .
con muchos bancos de vna parte y ocra. Pondrase en la forma
del colateral, y -para S. E. se pondra Tarima; que assi requiere y
se ha obseruado por los demas Sen.ores Virreyes.
Informado el Duque de Alba de todo, mand6 que assi se
hiciesse. Corno estan todos juntos, se auisa i S. E. para que
venga; elqual sale con el Visitadory hauiendo sentadose S.E., se
le pone silla al Visitador a su Lido siniestro entre la mesa del
Colateral -y S. E. Da los despachos a S. E. ; reciuelos y daselos
al Secretario del Reyno, el quai los lee en alta voz en pie, de
manera que los oygan todos, y en acab:.1.ndo hace S. E. vn raçonamiento, y se leuanca y se buelue a su quarto con el Visitador,
como q uando salio; y este dia no se hace otra cosa· que dar execucion a lo que sobre este particular manda su Magestad.

�1

74

JOSE RANEO

OBLIGAClON QUE TIENEN LOS CONTINOS DE SU MAGESTAD ,
Y POR QUE CAUSA FUERON CRIADOS .

En tiempo que vino el Rey catolico Fernando a este Reyno,
hauiendole vltimamente ganado y conquistado, echando todos
los franceses del con el gran balor de Gonçalo Fernandez de C6rdoua, llamado El Gran Capitan, de eterna memoria. Hauiendo
cerca de su persona seruido muchas valerosos Capitanes, Caualleros y Hidalgos, desamparando su naturaleça y venido a seruir
a.la conquista des te Reyno, derramando su sangre y gastando sus
haciendas en seruicio de su Rey. Despues de hauerle ganado, quedaron sin ninguna remuneracion de sus seruicios y queriendo el
Rey Catolico remunerarlos, nombra ciento dellos, los mas calificados, principales y de mas serJJicios, para que assistiessen cerca la
persona del Gran Capitan, primera Virrey deeste Reyno por Su
Magestad, con docientos ducados de sueldo al aô.o cada vno ; y
que pues faltaron los Reyes, que assistian de persona en esta fidelisima ciudad y Reyno, los quales se·seruian de sus criados y otros
caualleros muchas en su Palacio Real. Nombr6 Su Magestad los
dichos cien plaças de continos, todos espaîi.oles naturales, para que
pudiesse el Virrey representar su c'argo con la autoridad y grandeça que los proprios Reyes tenian; los quales ouiessen de ser
caualleros hidalgos muy calificados, precediendo informacion de
su calidad.
Man do que formassen compaîi.ia en forma de caualleria, sien do
el proprio Virrey capitan della, nom bran do vn alferez para ella con
titulo de Guion, arborando vn estandartillo de punta con obligacion de tener dos cauallos y armados de todas pieças; la quai
compaîi.ia huuiesse de assistir siempre cerca de la persona de los
Virreyes quando sale en campana o fuera de las puertas de esta
ciudad, haziendole guardia al pauellon de campana 6 en su ante- ,
camera, assi como lo hacen los monteras de camara de Su Magestad, llamados de Espinosa, dandole el estado assi en compafüa
como en Palacio, seîi.alandoles sueldo para dicho estado.

ETIQCETA S

1 75

- As~i mismo tienen obl.igacion de acudir todos con suguion en
Palac10 todas las veces que se ofireciere rebato Je armas rebuelta
de pu~blo, encendio de fuego, 6 de qualquiera otro 'romor 6
alterac1on, con_ sus armas de a pie, para custodia y guardia de la
persona del Virrey.
Escos. como esta dicho, forman compania, arborando su estendarte . pr~cediendo â todas las demas compafüas de caualleria del
Reyno _Y son ob,ligados, quand? los Virreyes salen por Napoles a
qualqme_r acto a cau~llo 6 a ~1e, de assistir y acompaîi.arle con
espa~a Y_ capa en. h~b1to de cnad os y Gentiles hombres de Palacio
Y ass1 m1smo ass1stir en la cappilla real de Palacio alrededor d
los ~ancos del Baronaje, Colateral y Tribunales.
e
Tienen de assistir a todas las audiencias publicas y comidas
para que h~ga~ Corte y Palacio Real. Porque en aquellos tiempos no ha~1a mngun entretenido, y los criados de los Virreyes 110
eran suffic1ente~ para los requisitos de Palacio Real, y todas las
veces q_ue los Vmeyes salen a qualquiera acto publico ô priuado,
process10n o qualquiera otro, manda -que se llamen los continos
p,i.ra que siruan y assistan como esta dicho.
Ellos tienen portera a parte â cauallo para que los vaya
11:mando ~ada v?o._en su casa quando fuere menester, y de ay
a~0 u?os anos,. s111t1endose esta ciudad y Reyno escluydos &lt;lesta
digmdad, sup~1caron a Su Magestad fuesse seruido que Jas cien
p_laças dè contmos fuessen: las cinquenta para espanoles y Jas otras
cmqu~nta para caualleros naturales del Reyno, offreciendo por
do~atmo sessenta mill ducados, como se le dieron y les fue con~ed1da la merced; que assi como fuessen vacando por los espanoles que las tenian, fuessen assentando en su lugar los napolitanos hasta el numero de las cinquenta.
Esta :rntoridad de nombrar las clichas Plaças, la tenian reseruada _para el Rey Catolico y el Emperador Carlos V que Je
suced10.
. . Despues cdn el tiempo, se ha dado autoridad y facultad â los
Vmeyes que püèdan probeellas,, cJmo lo hacen .
• .

�ETIQUETAS

JOSE RANEO

y porque no tenian situado ny seùalado el diner? de que se
les hauia de pagar su sueldo, acordaron de hacer dexacion y renuncia de catorce ducados al aiio cada vno, que son r.400 ducados
cada aiïo con que foessen situados, seiïalandoles el dinero de la
caxa de la Duchaoa mayor d.e Foxa para su pagamiento como les
fue senalado, y assi siempre han goçado del dicho pagamiento,
sacandoles su librança cada quatro meses y pagandosela.
El guion dellos sirue por fiscal, viendo los que no assisten a sus
ol;,ligaciones, por lo que le dan sueldo de dos plaças ; las guales
se le pagan, la vna como a los continos, y la otra de las penas &lt;le
las faltas que hacen.
·Tienen de assistir codos a las obligaciones susodichas, reseruados
los que los Virreyes hacen gracia de clicha plaça sin obligacion 6 a sus criados que la tuuieren 6 a los que fueren de tan
tierna edad que no puedan seruirla y a los impedidos de alguna
enfermedad, o y a los au sentes con licencia de su Virrey.
Todos los demas son obligados, y .en caso que tuuiessen algun
empedi~iento de pleytos o-falta de ,salud, auisarlo con memorial
aS.E. para que no incurran en pena por la falta que haran. _
Los que hacen falta vna, dos, y tres veces, se les perdona .senalandoles solamente el hauer incurrido en falta, y luego hactendo
otra se les quita vn mes de sueldo, y reyncidiendo, se les quitan
tres'meses de sueldo y continuando el no seruir, se le apunta la
plaça y no les corre sueldo hasta que el Virrey no le hace gracia
de ella, entendiendo su disculpa.
Estos dineras se reparten en limosna a los lugares pios y se
paga de lo que queda, la plaça _del Guion.
Incurren tambien en &lt;licha pena de apuntarseles la plaça, los
que salen de la ciudad y Reyno sin licencia de su Virrey. Para
todo este tiene autoridad el Mayordomo mayor que todos los
dias de obligacion ha de assistir al d~cbo seruicio ; el G~io~ Y portera de ellos les de nota particular de los que han ass1st1do, para
ver los que han faltado. Mandando su portera vn dia seiialado
los Uame todos a Palacio, y juntos en el antecamara de S. E. 6

a

1 77

en la_ sala con su guion, les puede hacer vn parlamiento y reprebenç1?n en nombre de S. E., amonestandoles juntamente con
s~ .gu1on acudan todos sin faltar los &lt;lias de obligacion, y que
umendo alguno algun justo irnpedimento, den pane a S. E. para
que mande lo que mas fuere seruido y no incurran en la falta.
As_si_ como Su ~ag~stad ~n ~pafia tiene puestos los ojos para
proms10ne~ de aud1enc1as, d1gmdades, cargos, obispados, capelas y
otr~s sem~iantes _en los Colegios de Salamanca, Alcala y Valladolid, ass1 los V1rreyes passados los tenian puestos en los Continos para probeer las plaças que en este Reyno se probeen de uouiernos, comissiones y demas dignidades, como lo J1acian. b Ahora
no se obserua esto con tanta puntualidad, a causa de los muchos
prete~1sores. que hay con grandes fauores para que los probean,
y ass1 acudian en aquel tiempo con muy gran puntualidad sin
hacer faltas, p~r goçar de l_a merced que cada vno estaba esperando que el V1rrey les hama de hacer, y aora no lo hacen por
que no se acuerdan de ellos.
Assi mismo han sido siempre y lo son, assentos de todos los
Bandos, Pragmaticas y ordenes a que estan obligados los demas,
atento son criados de la Casa Real cerca la peJsona de los Virreyes y n~ pueden ser subjetos â ningun Tribunal ny Juez, sino
es al Auduor general 6 quien S. E. senalare particularmente •
y esto se ha obseruado siempre y se obserua.
'

a

OBLIGACIONES QUE TIENEN LOS ENTRETENIDOS CERCA LA PERSONA

DE S. E.

Son o_bligado~ cada ;7110 a te~er sus armas co.n forme al cargo
que humere temdo, y a qualqu1era rebate cle armas, incendio de
fuego que sucediesse, acudir lu ego todos con -sus armas Palacio
para _ver que e~ loque manda S. E ; y assi mismo todas las veces que
el ~1rr~y saltere fuera en forma de capitan general con su
Gmonc1l10 arbobdo, assi futra desta ciudad como dentro, acudir
todos acauallo con sus armas acompafiando detras de el el Guion

a

REVUE HISPANIQUE A.

12

�ETIQUETAS

JOSE RANEO

para su guardia, por ser su puesto ; y los Virreyes en consideracion desto, en qualquiera ocasion de nombrar capitanes â guerra
por las marinas y fronteras del Reyno, cauos de tropas 6 de embarcaciones, 6 de qualq uiera orra dignidad Milit:i.r, seruirse y echar
mana dellos ; y tambien quando se ofrece alguna dificultad de
ocasion de guerra, se llaman los mas antiguos y principales capitanes y entretenidos; tomando el Virrey su parecer deellos, como
gente practica y instruyda en la milicia y para honrarlos, para que
con mayor amor y voluntad assistan y siruan â Su Magestad y

a

a

~apoles, ~or hauerlos imbiado todosal sucorro de Or
stn guard 1a su persona ,. y ass1. acu d'ieron todo 1
an_,l estaua
d
caualleros priuados a eau a Ilo con sus armas sus os
br cr Itu
. a os y
1o que socorrieron al dicho Burcro de Cha
~. ibacLOl): por
O
embarcartodoslos T
~a Y hmernn reurar y
nos dellos. y Su Excurlcos ~ue lestau~n en t_1erra, cautiuando algue enc1a a a maoaoa sicru.
ct·
se rescatassen todos lo
. .
. ' b iente 10. orden que
s cnstianos cautmos ,
l
prias dineros como S" h1·co
. .
a su costa y lit sus pro'
·"
· y ass1 mi ·
d,
de las plaças del Populo qu' d . s~10 man o a los Capitanes
ciudadanos .
d
e ca a vno ormasse vna compafüa de
.
' y que ca a noche entrase vna de 2"ll d'
1p
c10 Real , corno se cont1' nuo, lnsta que .·
1 "' . ar ia en e alaEn tiempo del Serenissimo D
vmo a gente _de guerra.
mutin de todo el Tercio d 1 T o~ Juan de Austna sucedio el
man do esq uadron en Ch:yaos . ~ escos d~l Conde La{fron, for·d·
pa1a e11trar a saq
, N
l
p1 1endo sus pagas.
uear a apo es,

rr•

su Capitan general.
La obligacior:i que se tiene ofreciendose ocasion de rebate de
armas, assi de enemigos, como de rebuelta, rnmulto, alteracion
popular 6 incendio de fuego, quando sucediere 6 se offreciere
ocasion, de acudir cada vno conforme al cargo titulo 6 dignidad
que tuuiere por seruicio de Su Magestad, guardia y custodia y
grandeça de los Virreyes; y aunque parezca este capitulo no tocar
en las ceremonias Reales, digo que si, porque todas las casas que
son por seruicio de Su Magestad, Autoridad y graudeça de sus
Virreyes, para que sepan la obligacion que cada vno tiene de
acudir a lo que le toca a su officia, me ha parecido poneUo aqui.
Corno en tiempo de Don Pedro de Toledo, Virrey de Napoles,
que se ofrecio la rebuelta, tumulto y alteracion popular, el remedio
que se rnuo y las personas que acudîeron que fueron: el Baronaje,
Tribunales, Conrînos y Caualleros priuados, offreciendose con sus
armas a cauallo al seruici0 de Su Magestad y ordenes de S-. E.,
con los quales salio cauallo passeando intrepidamente por toda
la ciudad el Va.leroso Viexo. En tiempo del Duque de Alcala, tres
galeras Torquescas, noche de la Ascencion dieron en tierra al
Burgo de Chaya, saqu.eandole y cautiuando nouenta y ocho per:'
sanas, estando S. E. en las casas del Principe de Astillano s0bre
la puertade Chaya; el qual oyendo el romor y ramas, se puso en
su silleta y se vino su palacio imbiando luego
reconoceisaber que rumor de armas era el que hauia ; y porque en aquel
tiempo no hauia ninguna c;ompafiia rry espanol ninguno en

a

1 79

y

Assi mîsmo en dicho t'
.
liga y de Don Lope de 1Mempo dsuc~d10 el matin del Tercio de la
.
onca a, iormando d
d
media noche en el laroo de 1 E
d
os esqua rones a
b
a ncorona a · èl
chase la buelta de Palacio y se apoderase d 1·
vno para que maria persona del Virrey hasta ·el
e ' tomando en su pod~r
buelta del mu elle sen-ore, qdu esd palgasse, y el otro marchasse la
. an ose e as o 1
1
ellas; lo qmd ny lo
ba eras Y a çandose con
I
E
. . '
vno ny o otro tuuo effeto
n t1empo del Duque de Ossuna, el V' '.
1
tumulto popular, arrastrando I
lCJO, a rebuelta y
saqueandole Ja casa y
- . e cuerpo del eletto Astarache,
.
.r-ossess1.on.
Ass1. mismo sucedio el incendia del fue&lt;To del At
l
En tiempo de Benauente el iocend·
o
. aracena ,
rio de la Cruz.
·'
· 10 que sucedw al M@naste. Assi mismo en tiempo del Conde d L
mcendio del fuecro deel Pal:lc· R 1 1 e emos, Don Pedro, el
en el del Seii0r êonde d . Mio ea , a nocQe de San Esteuan~ y
e
oqterey:.
Yremps diciendo con;io l!an de acudir todas .
cargos, officios, Titulos y dicrnidades ·i .
.
las personas,
fortuitos :
"'
' semepntes casos, por ser

�180

JOSE

RANEO

Primeramente, el Maestro de campo y Sargento mayor d~ la
Infanteria Espaôola, sintiendo rumulto de armas assi de e_nem1go~
como de otras alteraciones 6 rebuelta popular, son obltgados a
mandar recoger toda la gente con sus armas, cada vno a su Ban dera reforcando los cuerpos de guardia y garitas, tomamlo todas
las bocas de las calles que salen a las caltes que salen a la Plaça
de armas de Palacio Real, yendo el sargento mayor a reconocer y tomar lengua de adonde procede el romo~ y rebuelta para
haccr relacion al Virrey ; y creciendo el rumor, t1enen de mand~r
que todas las compaiiias marchen a la plaza de armas de ~alac10
formando esq uadron, assi para socorrer dond_e se ofre~1ere la
ocasion y rumulto como para custodia y guard1a de Palac10 Real
y de su General.
,
_
.
El generaL de las galeras, su teniente o qmen las tumer_e a su
cargo, esta obligado a acudir luego aellas con todos sus cap1ta~es,
entretenidos y ~ente maritima, q uitandolas del rouelle y metten·dose debaxo Castillo nueuo ; y acudir a S. E. a tomar orden.
El castellano de Castillo nueuo esta obligado mandar luego
poner en punto toda la artelleria, y acudir luego ·~on guardi~
reforcada a la puerta falsa que cae al Parque de Palac10, y acud1r
al Virrey para ver lo que manda, por si acaso ~esse ~,enester
retirarse al Castillo por la puerta falsa ; y lo m1smo ueoen de
hacer el Castellano de Sant'Elroo y Castil del Ouo.
El Caualleriço Mayor del Reyna esta ob~igado a acud_ir luego
con todos los cauallos y picadores al Palac10 Real, m~uendol~s
en la caualleriça de dicho Palacio para seruicio de Su Excelenc1a
y sus cria.dos, quitandolos de la caualleriça del Puente de la Madalena.
.
Tambien son obligados todos los Titulados, cap1tanes de
cauallos, sen.ores del Colateral de capa y espada, y los-Regentes de
Cancelaria ; y acudir luego a palacio para socorrer adonde se
ofrecitn;.e, y para que en Colateral juntamente con S. E. se den
las or-,qnes necessarias.
.
El Regente de Vicaria tiene de acudir con todos sus cap1tanes

ETIQUETAS

181

de justicia a cerrar las puertas de Vicaria, metiendo y reforçando
guardias por las carcel es para custodia de los presos; y luego acudir a Palacio a ver lo que S.E. manda.
Los elettos desta fidelissima ciudad, assî de los nobles como el
de la plaça del Populo, tienen de acudir luego a San lorenço
poniendo guardia y custodia a la artiUaria, municion, y armeria
que en dicho monasterio se conserua; y assi mismo acudir a rodas
las puertas desta ciudad metiendo guardias y apoderandose
dellas, confo_rme estan repartidas cada vna en su sexo.
Assi mismo poner ....,guardia a la casa .,,v Conseruatorio del tricro
t, ,
que esta fuera de la puerta del Espiritu Santo.
Paner guardias y custodia a la casa de la barina, que esta en
el Arsenal viex.o. Acudiendo luego a palacio a hacer relacion a
S. E. de las diligencias que huuieren hecho y ver lo que manda,
como fiedelissimos Bassallos de Su Magestad, pues en sus manas
estan las armas, artillaria, y municion, y llaues de las puertas
de la ciudad, gue es por lo que tienen el Titulo de fidelissimos.
Son obligados todos los capitanes de las plaças del Populo
acudir cada vno a su repartimiento, y luego junto con el eletto
del Populo y consultores a Palacio para tomar las ordenes que
S. E. les diere.
Assi mismo todos los caualleros priuados tienen de acudir con
sus armas y cauallos a Palacio.
El Mayordomo del Ataracenal esta obligado a poner luego
guardia y custodia reforçada para las moniciones y bastimientos
que se conseruan en dicho Ataracenal, y para guardia de las galeras nue bas y viejas que en el estan.
El guardian del puerto tiene de acudir luego, poniendo en
orden sus falucas y fragatas necessarias para tomar la orden que
se le diere, offreciendose ocasion de cosas maritimas.
Assi mismo esta obligado el capitan de la Compaiiia de Arc;buceros de a cauallo acudir con toda su t,crente armadas a cauallo '
con-su Trompeta, poniendose dentro del Parque de Palacio para
guardia y custodia del.

�ETIQUETAS

182

JOSE RANEO

Tambien estan obligados toèlos los capitanes de Campana
acud'ir con su gente y armas a. Palacio Real.
Tambien tiene obligacion el Teniente y Alferez de la Compania
de hombres de armas de S. E., la quai siempre sue le estar repartida en Auersa y Ca pua, en sintiendo die ho rnmulto 6 rebuelta, recoger su compafüa y con toda su gente armados de todas pieças y con
su estendarte arbolado, acudir a Napoles y meterse dentro del
Parque de Palacio Real para lo que se ofreciere.
Assi rnismo el partita.rio del Vizcocho esta ob.ligado poner
guardia en los magazenes donde se cot1serua, para que no suceda
alguna disgracia.
En lo que toca â los continos y entretenidos, queda ya dicho.
Deue el correo mayor, 6 el que hiciere su oficio, acudir luego a
Palacio con cinco 6 seys cauallos de posta con sus postillones,
metiendolos en la caualleriça del Parque para que puedan correr
y lleuar rodas las ordenes, prouisiones, y despachos nécessarios a
los gouernadores prouinciales, Castillanos, y tierras Maritimas del
Reyno para que esten con mùcha vigilancia y cuydado.
Tambien tienen obligacion el Escriuano de racion, 6 el que
hiciere su oficio, acudir assi mismo a palacio para despachar las
ordenes y patentes, assi a la caualleria ordinaria como a los capitanes de Gauallo de la nueua tnilicia y capitanes del batallon de
a pie, para que puedan aioxar y desaloxar 6 acercarse a Napoles
o adondeJuere necessario.
Tambien debe acudir luego a _Palacio el Thesorero General y
Gouernador de la Caxa militar, mandando sacar luego todo el
dinero que tuuieren en los bancos y ponerlo en la caxa de las
tres llaues de la Tesoreria Genèral, y assi mismo el de la caxa
militar para que esté todo el dinera junto en Palacio para que
no haya falta a los gastos ordinarios y secretos y no en los Bancos, puesto esto es la coluna y fuerça de la guerra.
Hame ·parecido .poner aqui esta para que los Seûores Virreyes
sepan lo que ca:da vno tiene obligacion de h:icer en semejantes

ocasion_es.

ORDEN ,QUE SE TUUO EN LA MUESTRA GENERAL DE LA
CAUALLERIA

DESTE

REYNO, TOMADA POR EL

SENOl&lt;

CDNDE DE

BENAVENTE.

Mand6 S. E., para tomar muestra general de lacaualleria &lt;leste
Reyna, que Yiniesse toda a Napoles ordenando al Maestro de
Campo, Don Luys Enriquez, que en aguel tiempo lo era de la
caualleria y Infanteria, hiciesse vn esquadron de ella en, la. plaça
- del Mercado, cnmo lo biço.
Para esto se hicieron muchas tablados alrededor de todo el
mercado para ver esta grandeça, haziendose otro muy grande al
mirador de Santa Loya, adonde estuuo la Senora Virreyna
Condesa de Benauente con muchas princesas y Se11oras Titu. lad.as.
. Llegado el dia y puesto roda en su punto, y el esquadron en
orden de toda la caualleria, assi de la gente de armas como càuallos ligeros, en Pisifalcon adonde hiço alto, vin~ dicho Maestro de
Campo a.Palacio a d-ar auiso i S. E. si era seruido vtr passar por
debaxo de sus ventanas toda la caualleria que passaua al mercado,
· ~on forme al orden de S. E. ordino que passase como pass6 en esta
.f9rma ·:
_
· Primeramente, yuan de mangu:ardia dos compaûias de cauallos
~geros con sus casacas nuebas y muchu plumaxe ; seguian tras
ellas q.uatro pajes del Maestro de Campo a cauallo : el vno lleuaua
el escudo y lança, y .el otro, la celada puesra sobre vn tronco de
lança,·el otro, peto .y espaldar, y el vltimo, toda.s las demas armas;
segui~n luego quatro ,cauallos de diestro con quatre lacayos, y
tt?s e1los yua el Maestro de campo con la gola y espaldaretes a la
.Tudesca riquisimamente .dorados, con su haston en la mana en
vn hermosissimo cauallo ; el quai se ape6 y hiço su acatamien~o a
-sus:-Exéèlencias que ·esta:b:an miroand.o, y luego se bôluio a poner
-[ôm~.allo'. :N_f~chê-ua füego Ja -compaîiia· de ·Su Excalertc;ia, que és
.ae c1en:.Janças: de·: .cinto ,. en . .cinco; armados"t!e todas. pieças con

�JOSÉ RANEO

muy ricos plumajes y girelas, y detras de cada gilera yuan cinco
moços con las dobladuras y lanças y sus casacas de librea, y en
esta forma marcharon por su orden todas las dernas compaûias
de aente de armas cerrando de retaguardia la Compafiia de
~
'
Colona generà.l de la clicha cauelleria, la quai assi mismo es de
cien lanças; luego yuan otras dos Compaùias de cauallos ligeros
que seruian par mangas del dicho esquadron ; fue sumptuosissima
vi&lt;;ta, y estuuieronlo mirando sus Excelencias con muchas seiioras y Tituladas.
Marcharon en esta forma la buelta del mercado, donde t0rmaron el esquadron de 18 estendàrtes de gente de armas en esta
manera y conformidad :
·
· Pusieron al cuerno derechola compafiia de S. E. y al yzquierdo
la de Colon a general de ella ; las dos compaîi.ias de i cauallos ligeros en el cuerno derecho, saliendo &lt;liez pasos mas adelante de la
frenre del y las otras dos al otro cuerno de la misma manera, que
siruian de mangas del Esquadron para tramar la escaramuça, y en
la manauardia de las &lt;lichas companias de cauallos ligeros, dos
t&gt;
Tenientes con su escudo embraçado en là mana y tras ellos, los
dos Alferezes con sus Estandartillos.
En la frente del esquadron de gente de armas, los diez y
ocho tenientes assi mismo armadas de todàs pieças con sus lanças
en las manas, y tras de ellos los 18 estendartes muy grandes y
ngmss1mos.
Detras del dicho esquadron se formo otro esquadroncillo de
todos los moços y dobladuras de la dichà gente de armas.
Fue formado con mucha maestria, que parecia muy bien.
Salio de Palacio S. E. con la Condesa en vna Carroça, con
otras muchas tituladas y Sen.aras fueronse a apear a Santà Loya,
poniendose en ·aquel Tablado del mirador que coma queda
dicho, estaua hecho para este efecto.
Vina luego el Maestro de Campo con el Bastan de Generalisimo en las manos, y apeandose en Santa Laya, subiendo :al mirador ad onde estaua S. E., se le dio en sus man os diciendo : V. E.

ETIQUETAS

puede ponerse a cauallo y venir a reconocer el esquadron coma
mejor fuere seruido. El qual se quit6 el ferreruelo, poniendose
vna banda roja y su baston en la mana, mandando al maestro
de cerimonias que &lt;liesse orJen a todos los capitanes de a
cauallo y los deel Consexo de guerra, que assi mismo se pusiesse11
en cuer~o y a cauallo y que pusièsse en orden el paje de lança
que hama de lleuar el guioncillo de Capitan general arbolado; el
quai estaua preuenido en el Patio de Santa Laya con vn soberbio
cauallo ricamente guarnecido, y con vn sayo bangro muy largo,
todo bordado de oro con muchas cl1apas y alamares. Baxo S. E.,
coma esta dicho, en cuerpo con su baston en la mana, poniendose a cauallo, estando todos preuenidos conforme a la orden.
Salieron los capitanes del patio, de dos en dos en cuerpo a
cauallo, y tras de ellos el Maestro de Campo con vn palo en las
manos; seguia luego el Maestro de Cerimonias ricamente vestido ·
lu~go ~na la penona de S. E. con su baston, y el paje con el
gmonc1llo arbolado al lado yzquierdo del cauallo de S. E.
detras media cuerpo de cauallo, y tras de todos, los Sen.ores del
Consejo de guerra de dos en dos en cuerpo.
E~ esta forma fue S. E. a reconocer la fruente del esquadron
abat1endole los estandartes, y el les hiço cortesia: quitandose el
sombrero.
Assi mismo reconocio los lados y retaguardia y luego se vioo a
meter debaxo del tablado y mirador, donde estaua la condesa con
todas aquellas Seiioras, quitandole el sombrero y haciendoles
acatamiento ; las quales se leuantaron todas de las sillas coma lo
hi~o la · misma Virreyna, hacienda. muy grau riuerencia a S. E ..
D10se la sefi.al al Maestro de campo para que començasse
la escaramuça de la caualleria ligera donde saliendo la vna
compafüa del cuerno derecho, mouiendose la otra del otro lado
con .sus Tenientes ( coma esta dicho) y sus alfereces baxando las
lanç~s, todos se embestian y tramauan vnos con otros; lnego socorna.otra compaii.ia del otro lado, saliendo assi mismo la otra
çontra ella y en esta forma tramaron la escaramuza embestien-

�JOSE RA.NEO

186

dose cinco 6 seys vezes. Mouiendose luego el" es_quadron de la
crente de armas todo junto al trote con sus Tementes y estan&lt;lartes, oomo esta dicho, siguiendo de la misma manera _al trote
el esquadron de las dobladuras y moços, començando a galopear
y luego â rienda suelta, dando vna buelta por debaxo de las veptanas y mirador de la Virreyna y rndo el Merc.ado.
.
fue tanto el rumor que hacia el esquadron de la cauallena que
tem blaua toda la tierra y parecia vn terremoto. Dan do_la bue~tp..
el esquadron cerraua la cauelleria ligera en la forma que baui~n
entrado: las ctos, de manguardia y las otras dos, de retraguard1ao.
Hico S. E. el acatam1ento a las Se:fioras wmo la primer-a. vez,
entra~ose en Santa Loya en la misma forma que salio.
_
Despidiose el esquadron saliendo compafiia pot compafüa,

a

cada vno su aloxamiento.
Pusieronse Sus Excelencias en can:oça y se fueron pribadamente a Palacio; en esta forma y confonnidad se tom6 la didili
muestra general.
M.UE$TRA GENERAL TOMADA EN TIE~PO DEL SENOR

DUQ1JE DE ALBA.

1.

En tiemp~ de Don Antonio Alua~e~ de Tole~"ü, Duque de
Alba se ofrecieron nuebas guerras cm1l_es en Itaha, Genoua, Y
Ma~~ua, y otras mayores en Alemania· mouidas por el Rey de
Suecia contra la magestad Cesarea del Emperador, y muy enze!l.didas aquellas de los Estados de Flandes ; y considerado por S. E.
hauia de depender &lt;leste Reyno que el gouernaua el mayor
remedio de tan gran dano, celoso del seruicio de Su Mag:sta~;
despues de hauer hec.ho grandes pertrechos de guerra y em~1~do fi
1a Ribera de Genoba crrandissimo socorro y a- tan buen t1empo,
que fue parteJlara mo;tificar el fuego grande que esta~a ence~di~&lt;?:
assi de gente tomo de dinero y otras cosas necessa-nas, hac1enr~
lo misma en el assedio dé Monferrat. N"ü ·con~·e nto con es~o, pr2-cu'r6 con s~ matluro ac.□ erdo vn rerpedio importantissimo y -~·1!'e
éon el puso a los enemigos· muy grande terror; y fue, dat ord'ên

ETIQUETAS

de tomar muestr.a geheral ·de toda la gente de; guetra que S. M.
tenia en este- Reyno y para ella, parte. comoda y suficiente para
que capacis5imamente pudiesse estar en orden~ assi la cariaUeria
como la infanteria y gente del Batallon, imbiando para este efetto al Ingenero mayor con ôtras personas praticas y de esperiencia
en este ex.erci.cio, muchas veces ~ ver el 1ugar en don de se pudiesse
tomar dicha nrnestra general.
.
No hallaron pane mas aproposito que passado el puente de la
Madàlena, con derribar algunas casas y otras preparaciones para
alargar y engrandecer mas aquella plaça.
Esto heeho, mando S. E. escriuir a todos los gouernadores
prouinciales y capitanes a guerra para que el dia que se les senalasse, tuuiess~q â punto y bien acondicionada la gente de
guerra que caâ.a vno tuuiesse en su prouincia.
Lo mismo mand6 escriuir al escriuano de raci.on para que
&lt;liesse la misma orden a todos los entretenidos y continos de
Su Magestad, Caualleria ·y Infanteria espaiiola y italiana, de
qualquier grado y condicion que fuessen, con sus armas y cauallos
todos a quien tocasse.
·
Man do a-largar la plàçà en la qual ( como queda dicbo) al
puente de la Madalena se hauià de tomar esta muestra allanandola y poniendola en orden de todo lo necessario, ~01110 se
hiço.
Para ver esta grandeça se hicieron al reded'or de clicha plaça
muy •grandes y ·sumptuosos·tablados, capacissimos para la infinidad de gente que alli .se ha116, costando cada assiento muy
buen- dinera porque fue innumerable la gente que acudio a
verlo.
Manda S. E. que todos los. entretenidos y continos saliessen
muy lucidos y para que lo •pudiessen hacer, que les diessen •por
quenta de sus sueldos, tres tercias y que ymportaron muy gran
suma de dinero, y a la ,infanteria ,general, poluora para que gastassen aquel dia. -Al fin, se hicie:ron muy g'randes preuenciones y
vino muchissima gente fomstera a--.verlo, quien por curiosidad y
q uien . po r -al gu:nos· diii_os. desiü.os .q u.e tenian . .

�ETIQUETA S

188

JOSE RANEO

Algunos dias antes de el principal, se juntaron los maestros
de caÏ.npo con nota cada vno de la gente que tenia su tertio, y
vnanimes y conformes, trataron deel orden que se te11ia de tener
en formar vn tan grnndioso esquadron, dando ·cada vno su
parecer, y estando en conformidad del como y de que manera,
dieron parte a S. E. para ver que le parecia, y hauiendole parecidQ bien dio orden que assi se hiciesse como con effeto se
hiço.
Llegado el dia, mando S. E. estuuiessen por aquella marina las
galeras de la Seriora de Genoua, muy bien armadas y preuenid:is,
para lo que pudiesse suceder como lo éstuuieron, adornadas dé
muchas famulas y gallardetes tendidos que dauan grande alegria.
Hecbo, formado, y puesto en orden el esquadron y roda la
gente, vinieron los Maestros de Campo a dar parte a S. E. de
como todo estaua puesto en orden ; y fue tanta la gente, que
escedio el numero de cinquenta mil hombres, que el ver el
orden y compost!1ra con que estaua todo puesto, no solo causaua a los animos valor y alegria, sino tambien muy gran ternor
a los que lo estaban viendo con siniestros fines ; assi en esto
como del artellaria que se plant6 a vn canton de la plaça del
esquadron.
Estaua en orden en la plaça de Palacio la compama de
hombres de armas &lt;l'e S. E., armada de todas pieças muy -lucidisimas para yr siruiendo a S. E. y otra de a cauallo, las quales
tenian en el esquadron su lugar para quando llegassen que le
ocupassen.
Assi mi.smo todos los entretenidos y continos lucidissimos con
muchas galas, bandas, plumas, y centillos que cada vno h.auia
procurado salir galan, supuesto S. E. les hauia mandato librar
dineras para eUo, daua contenta el ver tanta, vizarria.
Tambien estaban muc.bos Principes y Titulados y caualleros
particulares y el colateral de guerra aguardando para yr acorn:..
pafiando a S. E. con riquissimos cauallos muy vizarros-, ·cargados
de joyas sus personas, que la luz de ellas quitauan la vista.

A las dos Je la tar~e,_ poco mas 6 me nos, abaxo S. E., y poniendose en vn gallard1ss1mo cauallo ricamente aderecado con su
~ast~1~ en la mana y gola al cuello y tan galan que por :erlo, fue
1mb1diado de muchos, hiço S. E. atan principal acompaiiamiento
las acostumbradas cortesias que S. E. des~e su nacimiento tuuo,
y con tanto amor que del mayor al menor se lleuaua las almas
partie con su acompafiamiento con el orden que se acostumbr;
en semejantes acciones, lleuando por orden del cauallerico
mayor quatro cauallos de ri::speto para que caualgasse S. E. c~n
la grandeça acostumbrada.
. Teniase hecho vn cadahalso muy grande en particular en
J1cho puesto, muy bien adereçado, para las damas yen medio, el
lugar de S. E. con su dosse! y silla para que se sen tasse.
Pero no se siraio del porque mouido de su gran zelo, se ocupo
desde queentro en el,enpassar portodoel esquadronviendo elorden con que estaua ordenado y alentando con su vista y grandeca
del menor hasta el mayor imprimiendoles en el alma vn animo
generoso. De manera tal que acauada la muestra, boluio Su Excelencia con su acostumbrada grandeza muy contento y satisfecbo
quedandolo todos los circunstantes, llamando â voces : viua eÎ
Duque de Alba : y S. E. haciendo a todos tm aeneral arandes
d . .
t,
b
agre ecu_ment_os con altos de cortesia, llego a su Palacio, mand~ndo . d1spedir el acompaîiamiento. Con esta· acion tan notable
d10 mucho que mirar y temer i los imbidiosos enernjgos de la
Sacra y Real Corona de Esparia.
Hicieron los castillos, y al yr, boluer, la acostumbrada salua en
semej~ntes attos, y hauiendo · hecho siempre tan mal ti_empo,
este dia se mostro el cielo tan alegre y grato que dio admiraci6n.
VENIDA DEL PRINCIPE DE POLONIA EN TIEMPO DEEL SENOR CONDE
DE MONTEREY; LLAMA.SE ALESANDRO.

Hauiendo tenido nueua de la venida a ; sta ciudad · el Serenissimo Principe de Polonia, le rnand::&gt; preuenir Palacio para su

�ETIQUETA S

JOSÉ RANEO

habitacion que foe el deel Marques de Charel a en Pisifalcon, compne!':to y ader.eçado conforme se corn be nia a pers01~a ~eal con corte,
conueniente para su grandeza, imbiandole a rec1mr con todo lo
necessario a la ciudad de Tiano, con orden particular que se le
muiesse preuenido quanto fuesse menester.
Preuinose primera el hauer dado orden a los castillos de
Gaeta y Capua par:i. que se le hiciesse salua.
Estaua para su seruicio la compania de hombres de armas de
Su Excelencia.
Imbi6 S.E. cinco carroças de a seys cauallos para su seruicio.
Lleg6 S. A. Sabado, 3 de Diciembre, I 6 33, al Palacio que le
estaua aderezado, como queda dicho.
Imbi6 lueoo
al punto S. A. con su Mayordomo i , visitar. de su
b
parte a S. E. y de coma hauia llegad_o ~ por _estar mcogmt~, no
hacia ~us oblioaciones, pero las hana a su nempo. Esta m1sma
noche como c:iado, vino el Internuncio de Polonia a darle la
obediencia.
y S. E. se la ymbi6 a dar; digo la bien venida, con el Marques
de Taraçona, acompai'iado del Marques de Sant Elmo, J?uque ~e
la Guardia y muches otros sei'iores y caualleros Napohtanos sm
otros mucbos como fueron el Sargento Mayor del !ercio de los
llipanoles, Capitanes y entretenidos que yua~ e? coches, y
seys pajes con hachas. No fué S. E. por estar md1spuesto. _
Reciuiole el Principe arrimado a ~n Bufete, y quando v10 el
Marques, salio dos passos y boluio a su lugar; dio el Seùor
Marques ·su etnbaxada, saliendole a reciui: todo s~ acom~anarniento, haziendo i S. A. el debito -acatam1ento, y d1cho Senor
Marques le yua diciendo las personas y qualidade~.
.
S. E. con su acostumbrada grandeça mando preuemr al
Obispo de Galipoli para que a la manana dixera missa a ~- A.,
cosa que estim6 en tan supremo grado que por mas hum1ldad,
quiso oyrla en el Monte de Dios, conuento de frayles de Santo
Domingo.
•
No se descuydaua S. E. de lo que se deuia

a su grandeça y

assi imbiô a v1s1tar y saber coma estaua S. A. Este recaudo
se dio a su Mayordomo a que se le respondio, estar con grandissimo cuydado de la poca salud que S. E. goçaua.
Sabado, ro de dicho, le fue a visitar S. E.; saliole a reciuir tres
pieças y a la buelta le acompafi6 hasta cerca de la puerta de la
sala, llamandole siempre de Excelencia.
Estuuieron las sillas debaxo el dosel.
A la Tarde se dio el habita de Santiago en su Iglesia, al Marques de Taraçona.
Domingo se hiço la procession de la purisima Concepcion de
Nuestra Sefiora en Palacoi, estando todo colgado, y cinco altares
que cada vno dellos tenia la imagen de la Imaculada Concepcion de
la Virgen Santissima, y estauan hechos con •notable arquitetura,
y adornados de rnuchissima riqueça de oro, plata, y joyas de gran
valor, y esto a causa que las personas a cuyo cargo estauan, eran
Senores rnuy patentes y deuoto,s de tan celestial fiesta, y cada
vno en competencia procuraua la gloria de su Vitoria en la
mexoria y grandeça. Pero S. A. no se hall6 en ella a causa de su
poca salud, mas el concurso de la gente era innumerab!e porque
S. E. era padrino de vn canallero que con su muger y hijos,
dexando su patria y haueres, vino a reciuir el agua del Santo
Baptismo, como la reciuio con toda su familia, en la sala Real de
Palacio adonde estaua hecbo vn riquissimo Altar, y junto a el,
vna hermosissima fuente adonde se les di0 el agua del Espiritu
Santo con admirabile solenidad, aplauso, y graodeza que huuo
mucho que ver. A la noche huuo festin.
·
.
Miércoles siguienre vino S. A. visitar i, la Sen.ara Virreyna,
haciendolo primera al Seùor -Virrey, el quai le salio a reciuir al
cabo de la escalera dandole siempre la mauo derecha, y de alli,
acompanado de S. E fué a visitar a la Senora Virreyna la qual se
hall6 acompafiada de sus amigas y camaradas, las Princesas del
Xillo, Rochela, y Esquilache. Saliole a reciuir fuera la puerta y
diole ·la mano derecha, aunque de las sillas el Principe comô la
mexor que fue ta que estaua enfrentc la puerta ; diole a cenar y

�JOSE RANEO

ETIQUETAS

tuuo la cabeça de la mesa y la Virreyna la mano siniestra, y al
despedirse, le acompafi6· hasta la silla.
Pusose otra mesa para los camaradas y cenaron a vn m1smo
tiempo todos juntos, y la cena fue muy grandiosa.
Hicieronle este dia la comedia de Philipo 2°.
Jueues 1 5 fue a Sant Elmo y se le hiço salua Real con balas y
la buelta, le representaron la comedia de la Dama duende.
Viernes se hiço la procession de San Genaro, y aunque se le
tenia pre-uenido balcon, no fue, sinoque se fueron a ver a Castillo nueuo.

grandeça como S. E. acostum bra, hasta los 2 I de dicho mes que
S. A. se bolui6 a Roma con coches de a seys cauallos que le
estauan preuenidos hasta Mola.
Preuino S. E. saraos y otras fiestas, las quales S. A. no permitio de ninguna manera considerando que en tiempo que S. A.
se hallaua con tantos trauaxos, se hallaEse en fiestas publicas si
bien de reboça, se hicieron comedias por dar!e gusto y otros entretenimientos, que en esto tuuo S. E. particular modo corno en
las demas cosas. No comi6 con Sus Excelencias ni se siruio de
otra gente que de lasuya, ni le visit6 algun seiior; solo el Principe
de Ottayano, como de la Casa de Medicis, hablole al passar de
vna pieça, pero no se sento con el. Visité Virrey y Virreyna con
grande satisfacion de Sus Excelencias. Dieronle el quarto de my
Seii_ora, si bien por no tener chimenea se le mudo a otro que la
tema, por no querer dormir adonde le huuiesse.

VENIDA DEL DUQUE DE LORENA EN

16

DE DIClEMBRE

1634.

Escriuio i S. E. el Sefior Conde de Monterey que gouernaua
este Reyno, dandole q uenta de su venida y que era por la posta y
que mandasse le tuuiessen en Capua dos Caroças de a seys cauallos; ordenose fuesen q uatro y en ella le fueron â reciuir Don
Francisco Boca pianola, Cauallero de la Orden de Santiago y del
Consexo Colateral, y Don Juan Deodati, del habita de San Juan,
persona pratica en la lengua francesa. Diose orden assi mismo
fuesse la compafiia de hombres de armas de S. E. y que en Capua
se hiciesse salua quando llegasse. Pero como este Sefior viniesse
incognito y que loque S. E. preuenia no lo parecia, despacho_Yn
correo persuadiendo a S. E. no hiciesse con el demostra~10n
alguna, sino que le aguardase en su palacio donde le vendna a
besar las manos. Tenia yo preuenidas mas de veynte carroças de
a seys cauallos con· muchos Seri.ores' que querian yr acompafiando
a S. A. hasta adonde fuesse â reciuirle.
Pero visto la instancia que le hacia el Duque, me mand6
S. E. despediese el dicho acompafiamiento (como lo hice).
Fuesse S. E. solo con quatro carroças de a seys cauallos, acompaiiado de la gente de su casa. Encon trole a Capo de Chino; apeose
S. E. y pusole en su carroça, despues de hauerse hecho muy
grandes cerimonias, llamandole el Duque, de Alteça y el Conde,
de Excelencia ; llegaron a Palacio adonde le hosped6 con tanta

VENlDA DEL MARQUÉS DEL VISO, GENERAL DE LAS GALERAS DE
SICJLIA CON SU MUGER, HIXA DEL DUQUE TURSIS.

Imbiaronsele carroças y sillas para queviniessen a Palacio; fueron a reciuirlos en nombre de Sus Excelencias, el Principe de
Asculi, Don Fernando Salgado, Canonigo de la Santa Iglesia de
Toledo y Inquisidor de la Santa Inquisicion de alli, y Don
Alonso de Lemos, Camarada de S. E.
Vinieron con mucho acompaiiamiemo al quarto de my Se 1î Jra,
la Condesa, por que el Seiior Conde estaua fuera a caça; salio S.
E. a reciuir a la Marquesa del Viso casi dos quadras de la en que
estaua, y despues de hauer besado las manos ala Sefiora Condesa,
s~ metieron en sillas las dos y la lleu6 S. E. al quarto que le
estaua adereçado; no se le puso guarda de Tudescos ni portero
de dmara, ni se le puso taller porque esto solo se obserua con
grandes de Espaiia no .vasallos, huespedes 6 Ministros de Su
~agestad, Virreyes 6 Embaxadores de Corona, que solo a los
tales va là guardia por la cornida.
Vinieronla avisitar muchas Sefioras, pero no boluio las visitas
IŒVUE HISPANIQUE. A.

[J

�JOSE RANEO

ETIQUETAS

a ninguna porque si lo hacia con vna, era menester hacerlo con
todas, si bien con vn gentil hombre suyo las imbi6 a visitar y
dar auiso de su partencia, para ver si la mandauan algo. Estuuieron mas de dos meses por respeto del tiempo. No comieron
nunca con S. E. a causa que quando el Conde y Condesa de
Monterey estuuieron en Genoua en casa del Duque de Tursis,
padre de clicha Senora Marquesa, nunca comieron juntos.
Quando se partieron, salio la Seiiora Marquesa de Taraçona en
silleta, acompanando a la dicha Senora Marquesa del Viso que
tarnbien yua en Silleta, por el parque hasta la Torre de San
Vincente. Es la Senora Marquesa de Taraçona sobrina de Sus

. ~:::::rc~e ~:~:nt~e las islas de Flandes, Inglaterra, Escocia,
,
y de otros rnuchos Reynos ·estranoeros
1a correspondencia que
· o
, por
11
de Mola el
en_aque as partes tenia Miguel Vaaz,Conde
'
quai l_as haura hecho venir para socorrer esta ciudad
y reyno que padec1a mucba necessidad de trioo)
classe al passar de dich R 1
. b que cada vnasalupenal.
a ea con quatro uros, y esto con orden

1 94

•

Excelencias.
Despues, por el mal tiempo boluierou las galeras a Vaya ;
supolo S. E.; imbioles vn gentil hombre con carroças y silletas
para ellos y toda su casa. Rehusaronlo, con decir querian aguardar alli hiziesse buen tiempo para seguir su viaje por lo mucho
que lo desseauan .
VENIDA DEL GENERALISSIMO DE LAS GALERA~ DE FRANCIA

A NAPOLES,

· GOUERNANDO ESTE REYNO EL SENOR CONDE DE BENAUENTE.

Vino a esta ciudad en el gouierno del Senor Conde de
Benauente, el Generalissimo de las Galeras de Francia y su estendarte Real. Hizo alto en : chaya dos dias en el entre tanto que se
tomaua resolucion en la forma que se hauia de hacer su entrada
en el puerto de Napoles, la qual fue concercada y ordenada con
maduro consexo en esta manera.
Que el Marques de San ta Cruz, General de esta esquadra, sa liesse
con todas las galeras de Napoles a reciuir las seys de Francia y
que le abatiesse su estendarte, mi tien do su capitana al lado siniestro de la Real de Francia, y luego todas las galeras de vn lado y
otro.
Que los castillos saludassen primera con salua Real y General.
Ordenose
mandose al guardian del puerto &lt;liesse orden
todas las naues que hauia en el ( que en esta ocasion hauian llegado,

y

a

1

95

el Hiçosse
Mundo assi
E' que fue1t an gran d'wsa salua queparecia se hundia
. ntraron as oaleras en I
d"
tomando la Real de F
? l
e puerto ; ieron fundo,
.
ranc1a e mexor puesto.
Qmso el General de Francia · ·
, S
noscido de la merced h
. v1l:;1tar a_ us Excelencias recode su R
. y. onra que e hautan hecho al estendane
ey, y ass1 h:i,u1endo tenido el auiso S E . b' , D
Juan de Zufüoa
h"
' · · 1111 10 a on
Re en
_o '_.su lJO, y a Don Francesco Juan de Torres
g te d~ ~1c~1ia,. con su carroça de· plata toda bordada d '
~
con ~ey~ nqmss1mos y hermosisimos cauallos para que ,- e_oro,
y ass1 m1smo
li •
. '
, 1111esse,
grandissimos ;:n:su~e e;~;.~i:p:r~ryc~~ tre: ~auallos cubiertos con.
esto
.
os ncamente adereçados y
por s1 gustassen ponerse a c II 11
d
'
lacayos y d
P
aua o, euan o consiao
doce
0
'
oce axes.
•
Apeose el General; reciuiole a la orilla del mar el d" h D
Juan de Çui'îiga y D on F rancesco Juan de Torres 1 1c o on
tres se pusieron dentro la car
.
' y uego todos
Palacio.
roça, Y en eSra forma se vinieron a

d

Salio S E con
·
.
dia hasta ~l
sus G:Ontmos y cnados a reciuille con su guarla mano dere:~:nso de la Escalera, honrandole mucho y dan'dole
Lleuole S. E. a su
.
. .
sacion habland l qu~rto_, sentaronse tm1endo algunaconuerdado/ de I 1 o e vnlo espanol ! el otro frances, siendo el Comenng aterra engua y mterprete de t d , &lt;l
este fin estaua preuenido.
o os os, que para
lav·prati~a , lleu6 -S.· E . al Senor
_ Generalissimo avisitar
a laAcauada
Se meyna
debax nora
d
d
' la quai se h a11O' sema da en su aposiento
o e su os~el con mas
30 Senoras. Saliole à reciuir

ae

�ETIQUETAS

JOSÉ RA'.-&lt;EO

baxando a la mirad de la pieça algunos p:issos; tuuieron muy graciosa y larga pratica, siendo el interprete el mismo de Inglaterra.
Acauada la conuersacion, se despidio el frances de la Condesa
y Seüoras, saliendo S. E. acompaii.andole hasta el vltimo aposento.
Fuesse el frances

a ymbarcar muy

contento y agradecido del

agasaxo que se le hauia hecho.
Orden6 S. E. a su Mayordomo que se le ymbiasse dos falugas
cargadas de todo refresco, Bolaceria, y Saluagina, vitelas, carneros,
vinos como se hico,
lleuandolo a la Real de FranY muy reaalados
b
•
cia , dando el recaudo al Generalissimo del refresco que S. E. le
imbiaua.
Parti.ose el dia siguiente con sus galeras la buelta de Sicilia,
muy contento y vfano de hauer visto que en reyno forastero se
le huuiessen hecho tantas honrras y cortesias.
ENTRADA QUE LA SERENlSSI~!A SENORA REYNA DE VNGRIA HIÇO
EN NAPOLES, SIENDO VIRREY EL DUQUE DE ALCALA.

Hat1iendo el Rey Don Phelippo rv, nuestro Sen.or, casado â la
Sereuissima Infanta Dona Maria, su hermana, con la Magestad del
Rey de Vngria, hijo y sucessor legitimo de la Magestad Cesarea del
Emperador, y hauiendo de imbiarla â Alemania al Rey su marid~,
hiço elecion de la persona del Duque de Alba, Don Antonio
Aluarez de Toledo Baamont, que hauia ydo destt: reyno hauiendole gouernado por el espacio de siete an.os, por la mucha satisfacion que de su persona tenia.
Allea6
a Procida
con 36 0oaleras; venia por Real, la Capitana de
O
,
Napoles, adonde fueron dar â Su Magestad la bien v~~ida, ~l
Sen.or Duque de Alcala y la Senora Duquesa que esta di11genc1a
se hauia de hauer hecho en la entrada del Reyno, y el no hauerlo
hecho tue muy mal aduertido. Estuuo
Magestad poco alli por
estar incomoda y assise vino a Posilipo â las C1sas del Principe
de Culebrano, amigo del Duque de Alba, por dar lugar a que se
preuiniera la entrada y se acomodara la casa adonde hauia de

a

Su

1 97

...

vrnir_; que en vno y en otro tuuo mucha culpa el Maestro de Cerimomas, por no hauerlo aduertido. Delatauase la entrada de su
~agestad en Napoles porque algunos mal întencionados persuad1an al Duque de ~lc~la ~ que no saliessede Palacio; por loque
Su Mag~stad resolu10 m1b1ar sus aposentadores para que dexassen
el Palac10 desembaraçado, mal sentido el hauer dado ]ugar a esto.
F~esse el _Duque de Alcala a vivir ab Casa del Marques de Trib1co, hamendo encomendado el adereçar el dicho Palacio como
combenia para quien hauia de seruir,
Don Federico Moles,
Cauallero del Habito de San Juan, persona experta y platiquisiina.
Nombrose el Sindico para la entrata de Su Magestad a Ettor
Capechelatro, cauallero del Legio de Capuana.
Assi mismo se hiço el puente, co1gado de tela de oro blanca y
dorada, _la qual mand6 Su Magestad que no se saqueasse sino
que se ~1esse de Ümosna aNuestra Seiiora de Constantino~la.
. Ei~tro Su Magestad en esta ciudad a 24 de Julio de 16 30; el
S_md1co _y los Elettos no fueron a~om pafiando a Su Magestad por
d1ferencias que tuuieron sobre el puesto del Sindico ; lo que fue
causa ~e no ser la entrada con la Magestad y decoro que se deuia:
Ass1 por esto como por otras cosas, fue llamado el Duque de
Alcala a Esparia. Ademas de la persona del Duque de Alba venia
el Cardenal de Seuilla • - • • • • • • . C on d e de Ba1 -aias,
· d os E mbaxa?ore~ ~el Emperador: vno que residia en Madrid y otro que yua
a .ass1sur en Alemania. que se llamauan el Conde de Francaburg
Y el Marqu~s de Cadarete; y a este no le dio el Duq_ue de Alcala
de Excelenc1a, por lo que no se vieron mas de vna vez
_Venian todos los oficios de la Casa Real y muchos c~ualleros,
vem~e Y quatro soldados de la guardia de Su Magestad, doçe
espanoles y doçe Tudescos, cada nacion con su cauo.
_ 1:l'o ~enian Archeros porque estos no van sino con la persona
de Su Magestad.
En Genob~ imbjo ~~-Papa a dar la bien venida a Su Magestad
con su Nunc10, Monsmor Serra, y este mismo en Napoles le craxo

a

�JOSE RANEO

ETIQUETAS

la Rossa ; que fue vn dia grandioso por las circunstancias &lt;leste

a casarse con la Magestad del Rey Philippe 3°, estando en aquella

acto.
El dia del ingresso de Su Magestad, como el Duque de Alba
era bien visto del pueblo, en mucha'&gt; partes gritaron diciendo :
Viua el Duque de Alba! cosa que hiço indignar amuchos cauaileros, que persuadieron se hiciessen muchas diligencias para que se
prendiessen a los tales, como todo se biço aunque mal considerado,
porque quien queria vengarse de su e~emigo, no ?aci~ ot~o- que
denuncialle, y assi padecieron muchos mocentes; vmo a notic1~ de
Su Magestad las diligencias tan apretadas que se hacian y el ngor
o-rande con que se procedia, y assi imbio a dicir al Duque de
Alcala que no passasse adelante en .este parti~ular, sino que se soltassen los que estaban presos. Respondio el Duque de Alcala que
no lo podia hazer por hauer dado queuta deello en Espafia, de
adonde yino luego orden que se soltassen sin que se_hablasse mas
de ello, como se executo.
Viose en este tiempo lo que nunca se ha visto ny oydo, que
hallarse juntos tres Virreyes de Napoles : El Duque de Alba que
lo hauia sido, El de Alcala que lo era, el Conde de Monterey que
lo hauia de ser.
Hicieronse algunas fiestas de caualleros en Palacio a instancia
deel Duque de Alba, pero Su Magestad las via siempre detras de
la çelogia, y aunque el Duque qe Akala los quiso preuenir, le
embiaron orden que no passasse adelante.
Veniase por el nombre al Duque de Alba, el qual le daua y
luego el que le tomaua, le lleuaua al Duque de Alcala al qual el
Maestro de Cerimonias que era en aquel tiempo, hiço muchas
yerros ; que ademas de los referidos, lo fue muy grande hauer
entrado el Virrey con guarda en Palacio, haciendose tomar las
armas de la Compafiia que estaua abaxo de guarda, y otras
muchas cosas que por modestia no se ponen agui.
Fue S. M. a visitar muchas yglesias y en alguµas fué reciuida
con palio y esto por raçon, que quando la Reyna Margarita su
madre pass6 por Ferrara 1 estado eclessiastico, que pa.ssaua aEspafia

1 99

ciudad el Papa Clemente 8°, fué reciuida de los cardenales que ail
se ballaron y lleuada debaxo de Patio.
En el Arçobispado 1estaua hecho vn Altar junto al Dosel debaxo en el qual se assieota el Cardenal Arçobispo, y en él pues ra
la sangre de San Genaro, para que la fuesse a ver S. M., y esto
fue por la maiiana.
Pero a la tarde quando Su Magestad fué -a ver clicha Sangre con
ardid y maliciosamente, hallaron que h auian quitado el altar y
quedado el Dosel y silla del Cardenal puesto en su mismo lugar,
lo quai visto, Su Magestad no passé adelante sino solo al medio
el cuerpo de la iglesia; hiço oracion y se bolui6 a Palacio.
El dia siguiente quiso boluer para ver clicha san-g re por lo
mucho que Su Magestad lo desseaua, y assi se embi6 delante al
Cardenal Arçobispo de Siuilla y conde de Barajas, su Mayordomo,
con orden de que se estuuiess(puesto dicho Dosel, _le hiciessen
quitar para que quando llegasse Su Magestad, no estuuiesse
puesto por ser indecencia al decoro deuido a la persona Real.
Hallaron que estaua puesto y le quitaron, y assi Ileg6 Su Magestad, adonde arrodillada hiço oracion y vio y ador6 aquella tan
sacrosanta reliquia_, de lo que qued6 mucho contenta.
Diose parte al Rêy, nuestro Seiior, las diferencia(que se hauian
ofrecido en laentrada de la Serenissima Reyna de Vngria, su her!'nana, en raçon del lugar que hauia de lleuar el sindico, como
queda dicho, yel6rden que se bauia tenido en suingresso. ~Y assi
fue Su Magestad seruido mandar que lo que no se hauia hecho
én su entrada, se hiciesse en su partida, como se hiço dando
l~s personas a quie_n perteneci_a los acostumbrados vestidos muy
ncos y costosos , y â los quatro Porteras de Camarade S. E.
Partio Su Magestad &lt;lesta ciudada los 16 de Deciembre de 1630
por la tarde, en litera que en ella misma entr6. Yua delante toda
la caualgàda .y lu ego los siete ofic.ios que en aquella ocasion se
nâllaron en esta ciudad, vestidos con sus ropones los Elettos de
la mismà manera, y los quatro Porteros de Câmara con sus
màcas: - ·

a

.

�ETIQUETAS

JOSÈ RANEO

200

El sindicoyua el vltimo, detras de la Caualga~a, solo, ydetrasdel,
immediatos delante la litera de S. M., yuan JUntos el Cardenal
Arçobispo de Siuilla en medio de el Duque de_ ~lba y Duque de
Alcala : Alba a la mano derecha y Alcala a la sm1estra.
De esta manera, que eran las quatro de la tarde al allegar del
puente de la Madalena, mand6 S. M. se qu~dasse todo el_ acompaiiamiento, como se hiço, siguiendo la V1rreyna su v1axe a ~a
Barra adonde durmio en aquella noche en bs casas de Partemo
Petafia ; Auogado famoso,_siguio Su Magest~d su viaje por Pulla
a Ancona. adonde se embarc6 para Alemama.
.
No se ~mpactio Su Magestad. en cosa tocante al gou1erno.
INGRESSO

DEL EMPERADOR CARLOS V EN

PREPARAClONES QUE PARA EL

ESTA

CIUDAD

y

LAS

SE HIClERON Y ORDEN QUE SE

TUUO EN SU RECIUIMIENTO Y FIESTAS QUE SE HICIERON.

Despues de hauerse coronado Su Magestad Cesarea en Bolona,
por mano del Pontifice Clemente 7° y reciuido las dos coronas:
vna de hierro y el otra de oro, por hauerse ya coronadose de la
otra en Aquisgrana de Alemania con grandissi1:1a magestad, a?aratos y fiestas, hauiendose hallado a su coronac1011 much~s Principes &lt;leste Reyno de Napoles, mand6 preuenir para vemr_ a _ver
· dad y Reyno , de lo que todos sintieron grand1ss1ma
esta su c1u
,
alegria y contento por lo mucho que todos desseauan ver a su
Sen.or natural y que tanto amauan y querian. Assi luego que
tuuieron nueba de su venida, pusieron par obra ~l ~rden qu: se
hauia de tener en Reciuimiento de vn tan gran Prmc1pe y Senor,
como era su Magestad Cesarea.
.
Hauiendo pues pue~to por obra su jornada, e~ Emperador ~mo
a dar fonda a Piedra Blanca, distante deesta cmdad ues nullas,
adonde se entretuuo par espacio de tres dias, entre ta~t~ ~ue se
acauauan los arcos triumphales que se hacian para su recm1m1ento,
que 110 estauan acabados, con mas otros aparatos y fiestas que se
tenian preuenidas.
, , .
El dia siguiente, la ciudad de Napoles fu~ a P1edra Blanca a

201

besar los pies y la mana a Su Magestad Cesarea, significando a
Su Magestad el grande amor y fidelidad que tenian, tanto la
nobleça quanta el populo en general, y assf se lo significaron
conobras y palabras muy amorosas y la gran alegria que sentian
en ver la presencia de su seiïor, glorioso con tantas hazaiias y
vitor_ias. Respondioles el Emperador en lengua espaiiola con
mucha humanidad y amor grande : Que las casas de la ciudad
y Reyna de Napoles las teni;i dentro de su coraçon, como de
proprios hijos mas que de vasallos.
La multitud de la gente que en estas tres &lt;lias fue a Piedra
Blanca es cosa increyble pues no cauia par el camino, desseosos
todos de uer a su Sefior por el grande amor que le tenian.
AI cabo de los tres dias se partio su Magestad para venir â
Napoles, y vina a corner a Pozo Real adonde, despues de hauer
comido, acudieron todos los Barones y Seiiores titulados y siete
oficios.
Los Seiiores titulados fueron riquissimamente vestidos en
competencia con riquissimas joyas.
Los siete oficios todos vestidos de vna manera de raso blanco,
con ropones de grana carmesi aforrados de armelinos blancos y
baretones de lo mismo con muchas y ymportantissimas joyas.
Vinieron tambien los veynte y nuebe cabos de las plaças de
Napoles i:on sus consul tores, todos v~stidos de damasco morado,
muchas Prelatos y todos los oficiales de los tribunales como fueron : Colateral de capa larga y corta, Consejo de Santa Clara,
Sumaria, Vicaria, Balliua y Zecca.
Con este acompanamiento vino el Emperador hasta la puerta
Capuana con este orden : Primero venian los Cantinas ; luego
los cauos de las plaças y consultores; luego los Gentiles hombres,
caualleros y barones sin titulo ; luego los titulados con sus precedencias, fuera que el Marques del Vasto. Venia luego el
Virrey Toledo-a mano derecha y el Duque de Montalto a mano
siniestra, detras de los quales venia el Marques del Vasto
hacienda el oficio de gran Escudero, con vn estoque en ma'no, y

�202

JOSÉ RANEO

luego el Regio Tesorero echando moneda ; despues de los
quales, dos Araldos con lm vestidos de su officia con las armas
imperiales, junto a los qu.iles venia el Emperador, vestido de
terciopelo morado con sombrero a la B:&gt;rgonona de lo mismo,
con su Tuson al pecho . Detras del Emperador venian los prelados,
y con ellos el stt capellan rnayor; luego los ConsejerQs de
Estado y los demas ofi.ciales nombrados atras, con sus precedencias.
De los Senores forastero5 Andrea Doria yua en su lugar &lt;le
Principe de Melfi, y los demas como Espanoles, y Pier Luys Farnesi::, bijo del Papa, no tuuieron lugar estab\ecido en la caualgada.
Algunos fueron &lt;le parecer que se le diesse el lugar mas vecino
al Emperador delante, honrandolos como a forasteros. Mas el
Marques del Vasto fue de contrario parecer diciendo que en
aquel dia, no se tenia de quitàr a los Reyniculos su lugar que les
tocaua y assi se hiço, que los dichos Seiiores forasteros andauan
arriba y abaxo, adonde cada qual le parecia.
Los soldados de la guardia del Emperador, asst Arcabuzeros
como Alabarderos y archeros, con larguissimas hileras yuan de la
vna y otra parte de la caualgada vestidos de la ciudad de sus·
colores, colorado y amarillo, y sus armas todas doradas que hacia
vna marauillosa vista.
Con este acompanamiento lleg6 su Magestad a Puerta Ca.p uana
adonde le estaua aguardando el Vica_rio general de la cotte arçobispal con todo el clero en procession con la cruz delante. La qual
vista por el Emperador, se ape6 del cauallo y la ador6 y bes6; y ;
hauiendo hecho esta acion, se boluio a poner a cauallo y se le
puso delante la ciudad a pie, con el sindico tambien â pie, el qual
fue en esta acion el Principe de Salerno, del Sejo de Nido. Yua
el Principe de Salerne con vn vestido de terciopelo pardo, guarnecido de puntales de oro y muchas joyas en el sombrero. Los
Elettos fueron vestidos con ropones de terciopelo carmesi, aforrados de raso carmisi, çapatos y varretones de terciopelo carmesi,
calças de escarlato y jupones de raso carmesi. Ademas de hauer
vestido a los eleros, vistio tambien la ciudad &lt;liez porteras : dos

ETIQUETAS

203

del Sejo de Montana, vno del Sejo de Capuana, vno del Sejo de
Nido, vno del segio de Puerto, vno del segio de Pottanoua,
dos de la plaça popular, vno de los deputados de la pecunia, y
vno de los Deputados de la nueba gabela del pan y vino. Estos
fueron vestidos con capas de Florencia amarillas, con faxas de
raso carmesi, calzas de estameta amarilla y roja, ropillas de raso
amarillo y roxo, copolas de rojo con plumas amarillas y bastoues dorados en mano, con las armas de la ciudad y de la
misma manera fueron vestidos los trompetas y pifaros.
Junta en esta forma la ciudad delante el Emperador, el Eleto
de la Montana que fue Anibal de Ca pua, en nombre de todos dio
las gracjas a Su Magestad Cesarea de su felicissima venida a
Napoles y Juan Francisco Carafa de Garafielo, Eleto de Nido, le
present6 las llaues , las q uales tomadas, se las boluio a restituir el
Emperador diciendo que estauan en buenas manos de sus fidelissimos vassallos. Y Antonio Macedonio, Eleto de Porto, le consino
el sindico el quai, despues de hauer dicho palabras muy agradables
c~n humilissima reuerencia, se puso a cauallo coma lo hicieron
tambien los electos; y el sindico se puso en la caualgada delante
el Virrey cou el estendarte Real en mano y los eletos delante los
siete oficios, despues de los otros titulados del Reyna precediendolos conforme al solito. El Emperador se puso debaxo de vn
palio de brocado que tenian en ·aquel lugar en orden preuenido
para este efeto y fue lleuado de cinco nobles de Capuana : vno
del Populo y vno del Baropaje y dos del mismo Segio de Capuana
le lleuauan el freno del cauallo.
En esta manera vino el Emperador dcsde la puerta Capuana
al Arçobispado donde junto d Vicario que venia con el, le dio el
agua bendita y queriendo arrodillarse Su Magestaq, toc6 a darle
el coxin al eleto del Populo y hecha oracion, en el entretanto que
se cantaua el Te Deum laudarnus con musica solennissima el
'
eleto de Porta noua le present6 el missal abierto, teniendo el
eleto del Populo los capitulas de la ciudad en la mano y el eleto
de Capuana le dio el juramento, diciendolè que todos los Reyes

�204

JOSE RANEO

y Emperadores suelen jurar en ~emejante~ ocasiones de alegria
de obseruar los priuilegios y gracias conced1das de sus antepassa·
dos a sus bassallos, para que sean obseruadas de sus sucessores
y sus ministros. Y por tanto la fidelissima ciudad de Napoles
suplicaua a Su Mao-estad Cesarea foesse seruido hacerle merced
de tal juramento ; lo qual oydo por el Emperador, se leuant~
en pie, y puesta la mano sobre el Missal, jur6 de obseruar ~os
hacerlo obseruar todo inuiolabilmente; lo qual hecho, en senal
de alegria tocaron las trompetas y dispararon pieças de ~nillaria •
Hecho el juramento, el Emperador se part'i.o del_ Arçob1spado Y
poniéndose a cauallo, fue por la ciudad con el m1smo orde~ que
qneda dicho, debaxo del mismo palio, mudandose de Seg10 en
S egio los caualleros que le lleuauan, con~orme se acostumbra bacer
en la fiesta del Sacramiento, quedando s1empre vno por el Populo
y vno por el Baronaxe. El camino que hi~o, fue p_or San Lor~nço,
Segio de Montan~; despues abaxo a Seg10 de N1do y ~e al_h ab_axo, por delante la casa del Conde de M~talon Y_ po~ la v1cana ~ 1eja, don de los presos dauan v oces: Gracia, Graoa, hbertad, Senor,
libertad ! mas no fueron oydos. Passo por el Segio de Portanoua
y Se0io de Puerto y subio a la Encoronada, saliendo, y se fue al
castillo que era ya al paner del Sol. Al descub~ir el Emperad_or
la Encoronada y largo del Castillo fuera de la cmdad, el estrep1to
de la artellaria de CastiÏ nueuo y del Castillo de Sant Elmo Y de
las Galeras fue grandissimo y con aquel estrepito entr6 el Emperador en Castilnueuo, reciuido de su castellano con la acosn~mbrada cerimonia de las Jlaues y con otra mucha demostr~c1on
de reuerencia y alegria. Hauia tantas luminarias que parec1a de

dia siendo de noche.
Luego que llego el Emperador a Napoles, come~ç6 a dar
audiencia y a oyr a cada vno las querellas y lamentac1ones que
daua, y particularmente de las Tierras del Reyno contra sus
Baron es.
.
"ueriendo Su Mao-estad el Domingo seguiente baxar a cap1lla en
'-"
b
.
Ca~til nueuo, algunos pretendian se debies~ poner ass1ento para

ETIQUETA S

205

los Sefiores Grandes de Espafü1 : y a·1uello que se cubrian al vso
de aquellas p~tes, como el Emp~rador hauia hecho en 6tras partes
fuera de Espana. Orros pretend1an que se deuiesse poncr aquel
d~ los 'I~itulados de Napoles, al costumbri..: de Napoles, y por estas
d1ferencias el E?1perador no hiço poner assiènto para los vnos ny
para los ot_ros, smo que a rodas los que vinieron a capilla, los hiço
estar en pie.
E~ tiempo que Su Magestad Cesaria estuuo aqui, la ciudad se
prec10 _mucho_ de hacer fie5;tas y gastos con bellissimas libreas y
suberb1os vesudos y galas, fuera Je las que hacian los Espanoles
y nombrados forasteros. De mano en mano venieron el Duque de
Ferrara, el Duque de Vrbino, el Duque de Florencia, v Don
Ferr~nte Go~çaga, Principe de Molfeti, y se hallaua en ·aquella
ocas10n e!l Napoles Don Francisco de Este, Marques de la Padula.
A l~s 12 de Dec~embre llegaron a Napoles dos cardenales legatos, S1ena y Cesarmo, los quales fueron reciuidos con muchas
honras como se deuia y conuenia.
A los r 3 d~ dicho mes se hicieron las obsequias al muerto
Duque de Milan en Santa Maria la Noua par mandado del
Emperador, y fueron honradas estas obsequias con la presencia
de su Magestad Cesarea.
Ademas de los Cardenales legatos , vinieron en aquella o..:asion ~ Nap?les los ~ardenales Caracbolo, Saluiati, y Rodolfo y
hauna vemdo tamb1en el CarJenal Hipolito de Medices sin
0
hubiera muerto en el camino en Itri.
'
. Los le_gatos del Papa, despues de hauer dado al Emperador la
bien ~emda, tratauan la paz entre cl mismo Emperador y el Rey de
Francia porque elEmbaxadorordinario que el Rey de Francia tenîa
en la c~rte del Emperador, pi~ia el D~cado de Milan para el Duque ,
de ~rhens. Y _el Duque de Florencia hauia venido por el matrimomo prometidole ; el q ual procurauan estoruar algunos florentines, y los cardin~les Saluia_ti y Rodolfo suplicauan al Emperndor
~on mucha humildad, rest1tuyese la libertad a Florencia ·acompanando sus ruegos con grandes pro:nesas y &lt;ladiuas, pero no

�JOSE

206

ETIQUETAS

RANEO

. .
,1 E erador tenia mala voluntad a los
l11c1ero11 nada porque e. ~p d
t do corazon a la facion
.
aente mclma a con o
florentines como o
.
d 1 Pa a Clemente 70, que su
francesa. y esta fue la co1untura de 1' p Medices con daîio de
1
d
enarandecer su casa e · os
d ,
vo unta ~ra b
b 116 facil la voluntad del Empera or a
los florentmes, y con esto a
seguudar con su voluntad.
M
d en Napoles en lo estrinMientras e:m~o su Cesa:::oo:g::s en lo intrin:eco se trataua
seco se atend1a a fiestas y l o ,
d F
.a del qual se
l
contra el Rey e ranci
muy de veras a guerra
. d l Ducado de Milan hauia
d.
demas de la pretenc1011 e
' d
enten ia que a
. D
d Saboya cuiïado del Empera or,
protestado la guerra al uque e
'
.
por el Piemonte. . b
d, llamar el Emperador al eleto del
Jueues I 6 de Dec1em re, man o
1 N r
1 uiso saber las condiciones del Popu o • apo_ !Populo, del qua 9. h
beneficio . el q ual le respond10,
lo que podna acer en su
,
tano y
1 debida justicia pero que se
que teniendole abundantel y co\ a a belas que h~uia impuesto
hallaua mal contento por as nue as ba
el Virrey.
1 Emperador en Napoles, fue
Todo el imbierno que estuuo e
.
im. .
u notada porque no parec10 ser
cosa de adm1racion Y m Y
'.
·
· to el cielo
.
• frio sm agua sm v1en ,
bierno sino pnrnauera, sm
. '.
de los Naposiempre sereno, que parecia conbm1esse con e ammo

'i ·

litanos.
.
D .
el Virrey Toledo hiço vn
A los r9 de Dec1embre, ommgod,
1· d' de Poco Real
. .
b uete al Empera or en e 1ar m
•
sumptuos1ss1mo anq
. .
a
austo recreacion,
donde su Magestad cesarea recm10 muy bran t,
1·
que
particularmente con vna comedia pastoral que se e uço,

r

t

fue muy ridicula.
i.dad todos los Titulados, Caualleros y
En las pasquas
Na~
' fueron con el orden acostumbrado
gentiles hombres apo itanos S con mayor voluntad que
a dar las buenas Pasquas a su enor
hacian al Virrey ·
l laca Carbonara se le hiço
de Henero r S36 ,,en a P •
. •
D ·
ommgo, 3
d , d S Magestad mostro grand1ss1ma
~n Juego de T oros, on e u
destreza e bizarria.

207

A los 6, en dicha plaça se hiciero11 grandes tiest.1s y juegos a
cauallo de canas a la costumbre de Espafia y interuino en ellas a
jugar el Emperador, vestido de Moro en sefial de la vitoria de
Tunez; hicieronse ocho libreas muy riquissimas, y en cada librea
salieron vestidos catorc'e caualleros, a costa del Virrey Toledo, de
Don Antonio de Aragon, primogenito, del Duque de Montalto,
del Principe de Salerno, del Principe de Bisifiano, del Duque de
Castrouillare, del Marques de Layno, del Duque de Nochera, y de
Juan Batto Caracholo quele llamauan Conde de Galeraci, por el
Condado que tuuo su hermano el Cardenal en Lombardia que
se le dio el Du que de Milan.
En el castillo de Capuana, a la noche huuo bayles y siguieron
por muchos &lt;lias, con ocasion de las bodas de Madama Margarita
de Austria, hija del Emperador, aunque muy nifia en edad, con el
Duque de Florencia, Alesandro de Medices, conforme Su Magestad Cesarea hauia apuntado con el Papa Clemente; que assi lo
quiso cumplir despues de la muerte del dicho Papa.
A los 8 de Henero, se hiço parlamento en Sant Lorenço en
presencia del Emperador, el quai fue con grandisimo acompafiamento de Caualleros y Seiiores a cauallo. Salio del castillo y vino
por la Encoronada y Monte Oliueto ; entrô por la puerta Real
y por delante la casa del Principe de Salerno, y miro a las Seiioras
y Damas que en ella estauan a las ventanas, y por el camino
derecho, caminando por delante la Casa del Principe de Bisiîiano,
a segio de Nido; boluio a mano siniestra, y por la calle de Arco,
passando por el segio de Montana, foe a San Lorenço: Fue sindico en aquella ocasion Geronimo Seuerino, del Segio de
Puerto, el quai yua en la Caualgada al lado del Virrey Toledo.
Hiçose para el Emperador fuera de la sala ordinaria en el
Refitorio de San Lorenço, vn palco alto con vn dose!, debaxo del
qua! se asse.ito con los ·siete officios a vna parte y a otra, y en los
dos bancos sin espaldar, vecino al muro del lado derecho y
siniestro, apartado del Emperador, se sentaron los Titulados con
sus precedenâas y el Sindico en primera lugar, y por las escaleras, los consexeros de estado y Officiales.

�JOSE

RANEO

A los 9, por las necessidades espresas del Emperador manifestadas el dia antes en San Lorenço por su propria boca, por los
gastos hethos y que se hauian de hacer en varias guerras para
repuracion de su Corona y seguridad &lt;leste Reyno, el Baronaje
S.! determin6 dar a su Magestad Cesarea \ln millon y quinientos
mil ducados, nemine discrepante. Donatiuo que. en ningun tiempo
jamas se ha entendido, ni en Napoles ny en otra parte.
A los 12 de Henero, se començo a hacer junta por la Deputacion en San Lorenzo para tratar de las necessidades de la ciudad y Reyno. Los Deputados fueron por los Titulados : Ascanio
Colona, Duque de Tallacoço, y Conde Estable, El Marques del
Vasto, el Principe de Oria, Don Ferrante Gonzaga, Principe de
Molfeta y Duque de Ariano, el Duque de Grauina, el Marques
de la Tripalda.
Por los Barones sin titulo : Anibal de Capua, Marchelo Caracholo, Scipion de Somma, Fabriùo Marramaldo, Cesai: Pifiatelo y
Federico Garrafa.
De la ciudad, por el segio de Capuana : d Conde de Briença

y Pedro Antonio Crispano.
Por la Montana : Paulo Poderico y Antonio Chichinelo.
Por Nido : Ottauiano Carrafa y Gentile de la Tolfa.
Por Puerto : Julio de Gennaro y Antonio Macedonio.
Por Portanoua : Carlo Mormile y Angelo de Con~tanzo y
Por el Populo: el Eletto Andrea Stinca y Domingo Terrachina
que tambien hauia sido eleto an.os antes. Y vna de las principales
cosas que se propusieron, fue pedir en merced al Emperador quitasse todos los Ministros, assi mayores como minores, con proposito que se qui tasse al Virrey Toledo, mal visto de la mayor parte
de la ciudad.
En esto concurrieron todos los Deputados, fuera que el
Duque de Grauina, el J\1arques de la Tripalda, Cesar Piùatelo,
Scipion de Somma y los dos del Populo Andrea Stinca y Domingo
Terrachina ; y por estar en tan grandes diferencias, no se le pudia
ai;abar de concluyr el parlamtmto y entre ellos venieron a tratarse

ETIQUETAS

209

muy mal de palabras, el Marques d 1
Somma.
e VaSlo Y Scipion de

y mientras el Sindico v Deputados cada d.
.
San Lorenço para tratar d 1·
. ia se JUntauan en
e
.1s
cosas
pubhcas
se
.
Emperador en conuites
fi
'
entretema el
Y estas por rodas
11
to 1endas, conuidado del p _. . d
aq ue as carnesdel Virrey Toledo, el qu:t~::e di: 1!aler_no'! del de füsifrano y
mascara conuidando a tod 1 S p1 eumo vna bellissima
y
.
as as enor.1s de Napoles
en esta ocas1on, el Marques Je! V
..
rador que hiciesse mutacio l v·
ast~ persuad10 al ErnpeO le
de Toledo
M
irrey, quitando a Don Pedro
' pero su agestad Ces·uea no
.
6
antes por lo mucho que 1 d
' • . ~e rnc rn as u peticion
0
•
eseauan
h1c1e1·0
V1rrey.
'
n gran seruic10 al'

r

El seguiente dia foeron al Em erad l
del Parlamiento del Populo . d. p
or os eletos y deputados
y 1eron a e t d
Cesarea como la causa porque l
bl n en er a su Magestad
a no eca no que .
v·
a Don Pedro de T 0l d
·
nan por 1rrev
e o, 0 ouernando (
rectamente no lo hacian c ~
d .~omo gouernaua) tan
,
on otro es1no sino
traua rectamente la Just" .
'
porque adminisicia
· ·
Ha Il aron estas palabras en 1-EY gouernaua prud ent1ss1mamente.
e
mperador
muy
b
• ..
la voluntad que renia à D p d
uen :iss1ento por
·
on
e
ro
de
T
oled
bastante para no amoberle.
0 , Y con esto fue
Vino nueua a Su Magestad C
Deciem bre hauia muerto en Es :sarea, ~o~o en los vltimos de
.
..
pana el Principe de pso b nno, h110 prirnoo-enito d l D .
d
iamonte, su
A I
d
"'
e
uque e Sauoya
os 2 e Febrero, dia de la Cand 1 .·
.
.
Monte Oliueto ad onde conc .
d 1e ana, fue el Emperador a
urno to a a noblec S - ·
tana y forastera que estau
N l
,ay enona Napoli.
a en apo es para 1 .
1
monia de la candela . y t d"
.'
so enrnçar a cere' es e ia com10 Su M
d C
casa deel Principe de Sale .
d d
• agesta
esarea en
d I
rno, a on e aquella
h
.
to as as Sefioras y Damas de N
1
.
. noc e vemeron
Comedia.
apo es, Y se hiço vna bellissima
A los 3 de Febrero, se concluyo el p I .
rador fue a San Lorenco co 1 .
ar am1enro y el Empe.
n e m1smo acom ·
REVUE HISPANIQUE. A.
'
panam1ento que fue
'4

�2IO

ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

matrimonio
D
d del principe de Su 1mona con D -

a los 8 de Henero, y dio las gr:1cias a la ciudad y' Reyno de
Napoles de la voluntad que le hauia mostrado, con palabras
amorosas.
A los 4 de Febrero, mand6 Su Magestad Cesarea publicar vn
edito por todos sus Reynos, que ninguno rnuiesse pratica 6
comercio con perso!1a tocada de heregia 6 sospech:1 de la heregia
luterana, sa pena de la vida y perdimiento de hacienda.
Este misrno dia fue el Emperador a caça a los Strunos adonde
fuc otras muchas veces, y fue a Puçol â ver ha solfatara, y aq uellas
antiguidades dinas de ser vistas. Dizen que ninguna cosa le
mar:tuill6 mas que la gruta, que esta para yr aPuçol.
El restante de las carnes tolendas acau6 en continuas mascaras, fiestas, banquetes, musicas, comedias, farsas y otras
recreaciones, mascaran&lt;lose muchas veces Su Magestad Cesarea,
yendo por la ciudad, quando en compaüia del Virrey Toledo, y
quando con el Marques del Vasto el qual, entre todos los Stfiores
Napolitanos, era el mas bien visto y amado de Su Magestad,
aunque nunca. le conui&lt;l6 a su casa; deciase que por zelos de la
muger.
En este media tiernpo se concluyo la liga en Napoles entre el
Emperador y Venecianos en dafio del Rey de Francia, hauiendo
venido â esta ciudad a posta algunos Sènadores de aquella
Seîi.or.ia para concluyr clicha liga. En tiempo que el Rey de
Francia hauia hecho entrar vn gruesso exercito en el Piamonte
para sefiorearse del Estado del Duque de Sauoya, y por esta
causa hauia venido de persona el Duque de Saboya i Napoles a
pedir al Ernperador ayuda y socorro.
Esta fue la causa que desmrb6 al Emperador el animo a goçar
mas largamente de la su hermosa y dileitosa ciudad de Napoles,
por lo que no acab6 la Quaresima, aunque estuuo muchas dias de
ella.
Partio Su Magestad Cesarea desta su ciudad de Napolès coh
sentimiento muy grande de todos por entraiiabÎlé amot qÙe le
tenian, a los 22 de Março, dexando concluydo y efectuado el

2 tI

1

uquessa e Trayetto, hija de V
.
ona sabel Colona,
Luys Gonzaga.
espasiano Colona y viuda de

·

Estauan
todos los titulad os deste Re
·
d
tension de cubritse delante el Em
Ino _e Napoles con pretras el Emperador
. coma Seüo
pera or d1ciendo , que mien
. ·
ve111a
tratarlos y honrrarlos coma haci r y Rey de Napoles, deuia
quales hacian cubrir i todo I T~n los Reyes de Napoles los
Y lR
s os 1tulad
'
. e ey Fernando Catholico u
~s.
s1; con todo esso el Emperador q al ndo _vmo a. Napoles, lo hico as110 0 qmso 1
.
&gt;
se periu ico de estar descubiert f
1
1acer y el pnmero que
0 , ue e Ma
1
·
•
d
1
qua s1guieron despues todos I d
rques e a Tripalda al
. Pero lo
· . '
que f-ue peor y de mayor d os1 emas
,
que mas smtieron
f
l.
,
esp acer a lo T' l d
'
ue que 11ço particularidad d l
,
s Hu a os de Napoles
C b .
e a gunos qu I
u nr en varias partes del Re no .
e e 10 gusto, bacerlos
de Esquilache y d e Su 1mona,y los ' Du
y estas fueron : los .p rmc1pes
. .
Nochera, los Marqueses de C
1
q ues de Castrouilare y de
aste vetere d
onza, no se sabe de otro ni
y e !CO y el Conde de
de Montalto, el qual es hijo nJeu;;· Estos fue~on_fuera del Duque
-al qual hauia dado el E
d
Y, Y del Pnnc1pe de Bisiii.an
B 1mpera or el T
d
o,
Eo o~a y otras partes se cubrieron fuuesr~n e oro y otros que en
spana, que el que vna vez
b
del Reyna por vso de
estos Seîiores que se han b'se cu re~ se cubre siempre. Mas de
f
d
cu ierto en
R
.
uera el, Su Magestad lo mand
~~e eyno, no se save si

. a· ,

a·

c

'

v·

eu n:.

.

. H~se de adue1:tir, que si no d~r:
Smd1co, es porque no hay not· . g aqui el lugar que llebaba el
en el libro Notamentor:m de i,pa ny esta escrito en San Lorenco
da~ y r~spuestas sobre el puest~u:dse darguy~ respeto las dem;n~
sat1sfac10n para que
. .
on e hama de yr no fue
no s1,ni.1era de exemplar.
'
a su
LIGA QUE SE HIÇO ENTRE EL PAPA, REY DE !SPA~
PARA EL SOCORRO. DEL
NA y VENECTANOS
~
REYNO DE CIPRE

Ano deI nac1miento
· ·
·
de n·
Gouernando la silla Apostoli~:stro Sefior . _J es~ Cristo 15 7 r.
como su Vtcano , el Pont1"fice

�ETIQUETAS

213

JOSE RANE.O
2I2

~

a orden de San Domingo, y los Rey nos ~e Espai'ia 'Se~
Plo-~ ~e I
Phdi e 20 de eterna memona, _Y por
Iumusstmo Rey Don
p d N oles Antonio Permet, Car.
t Reyno e ap
,
Magestad cato lica es e.
. .
d" hauerse de soco. . d la Iales1a, suce to .
dena1 Granbela, Pnnc1pe e
t:&gt;
h. vna Santa liga entre
Ch.
para esto se 1ço
&lt;
rrer el Reyna de
ipre, YM
d y Sen-oria de Venecia.
. d S C T •a agesta
l
Su Sanuda ' u ato 11..
A
.·lo Colona con 12 ga ed ll Marco nton
l
Fue por Gene ra e e a
..
G~leras Reales de la
Andrea Dona con 5o "
l
J
ras del Papa, uan
d Sa11ta Cruz General de a
'
1. El Marquesd eCardona, General
Esquadra de lta ia,
de las GaleEsquadra de Napoles, D. Juan e
ras de Sicilia.
naues I 2 galeaças Y
. h
ada ~oo ga1eras, 90
'
fueron en d ic a arm
J
dos galeones famosissimos . .
d C d. y tmnartdo muestra
, .
d
la 1sla e an ia,
Allego dKha arma a a
l
d Venecianos eti el puesto
.
en las aa eras e
d
aeneral, ha1\aron que .
o
o soldados pbr causa e
t:&gt;
1
c
hau1an
rnuerto
I ·5
de Suda y a anea
d
.
l
1
como empesta a.
. . l
la pananca, a qua era
d hasta los siete cauos, cass1 a a
Allea6 toda la &lt;licha arma ~
le ny ver \a cara al enet:&gt;
.
d Chi re y sm socorrer
vista del Reyno e
p '.
d d
euo tomaron inuesua
.
, Candia adon e e nu
migo, se bolmeron a
.
l
obre su real Consexo,
Antomo C0 ona muo s
general, y Marco
. G
les de Esquadras, Coroneles y
t dos los enera
.
ordenand o que o
f
. Espanola .y ltaliana, mteruede
In
antena
Maestres de C_ampo
tasseny diessen su parecer por
d' 1o Consexo vo
.
niéssen to dos a ic 1
' b . de lo que les parec1esse se
d d sus nom res,
d
escrito y fi nna o e l S
l"ga y socorro de dicho Reyna e
huuiesse de hacer por a . anta l

°

Cbipre.
.
ntaron Marco Antonio Colona, Juan
En dicho ConseJO se apu D l . par lo qual salieroJ.1 de
.
Don Carlos aua e&gt;s '
Andrea D ona Y
.
Consejo sin apuntam~nto m~guno. sus cinquenta galeras la
Juan Andrea Dona se vmo con '
buelta de Micina y el Colon: s~ que~oGeneralissimo de la Santa
Despues de esta fue nom ra P~ 1ano del Rey Philippa 20 ~
l .1ga, el Sen~or Don Juan de Austna, 1em

?

y assi

vino a Roma a besar el pie a su Santidad; el qual despues
de hauer benedici.do el estendarte, que en el estaua pintado de
vn balentissimo pinctor vn Cristo crucifigado muy deuoto,
hauiendole con amorosas palabras antepuesto a S. A. algunas
cosas en raçon del cargo que se le daua y esta publicamente, Su
Santidad enternecido le abraç6, dio su bendicion y entreg6 el
estendarte, reciuiendole S. A. con grandissimo valor, alegria y
humildad.
Fue mucho acariciado y bien reciuido de todos, en particular
de su Beatitud que le dio su palacio sacra, regalando su persona
como era justo a vn hijo de vn Emperador que tanto defendio
la Santa fee catolica, coma fue el Inuitissimo Carlos Quinto.
De ay algunos dias, pidiendo licencia Su Santidad su bendicion, comose la dio, partio S. A. Serenissima para esta ciudad de
Na.pales, de la qual fue reciuido y del Sefior Cardenal Granbela
con grandissimo aplauso, grandeça-del Baronaxe, Co1ateral, Tribunales y todos los Caualleros 1 Continos y entretenidos que hauia
en esta ciudad, con vna puente muy sumtuosissima a lo Real,
colgada toda de tela de oro y rasas, con infinitos estendartes y
banderillas con las armas y empresas de Austria, entrando todos a
apearse en Castillo nueuo, adonde S. A. se quedo en el quarto
que le estaua riquissimamente adereçado y el Sefior Cardenal le
fue al Pal~cio Real por la puerta falsa del Parque. Fué S. A.
seruido todo el tiempo que aqui estuuo de todo lo necessario,
como persona Real que era.
Hiçosele al entrar y salir salua Real de todos los Castillos
desta fidelissima ciudad.
Partio S. A. de agui parasu jornada que fue tan dicbosa, que
a los siete del mes de Otubre, Domingo del dicho afio r 571, en
el Golfo de Elepanto encontre con la armada Real del Turco,
que era la mas poderosa que hasta oy se ha visto sobre las
aguas del mar. Y con .ser la vantaxa que tenia a la tmestra por
ser ..casi por mitad , mouido de la sangre real que tenia y su genetoso ·balor,. aunque contra el parecer de algunos, confiado en Li

a

y

�JOSE RANEO

214

Diuina misericordia y aquel esténdarte que en su-mano lleuaua,
haciendo primero oracion y poniendo esta batalla eri manos de
la Serenissima Reyna de los Angeles, Madre de Dios del Rosario,
de quien S. A. era muy deuoto, leuantandose, començo·â essortar
toda la gente que lleuaua, con balor tan grande y palabras tales,
que al mas afeminado le puso ül anima, que parecia vn leon
(Mercedes al Redemptor del Munda) Y con esta diciendo : Ea

soldados, viua Cristo y su Santa Fee Catolica, CierraSantiago, dellos,
a. ellos da la batalla 1 (0 grandeça de Dias! 0 Sacratissima Virgen quanta pueden los que sùs pretensiones ponen en vuestras
111.anos, pues milagrosamente se vio, como se confi.essa por los
catolicos ser obra por vestra intercession, pues en breue tiempo
se vio la vitoria por los catolièos, non ostante la gran vantaxa
que con ·su gran armada trahia. el enemigo, pues en ella rindieron
l0s ·nuestros 220 galeras Reales del Turco).
Dio S. A. libertad a quince' mil cristianos, cautiuando dos hijos
del Baxi Generalissimo de la dicha armada Turquèsca, rindiendo
y abatiendo sus Estendartes Reales.
Murieron en &lt;licha batalla el Bax-â de la mar, Piali, y Bàxa
general de tierra y catorce mil tur-cos y muchos otros Baxaes,
Fanjaques y Turcos de mucha estima y valor ; lleuaronse a Su
Sanctidad los dos h.ijos del Baxâ muerto, con mas de 200 Turcos-,
capitarnis· y personaxes de mucho valor y -rescace ; y despues -Su
Sanctidad boluio imbi-ar los dichos hijos del Baxi, debaxo del
cargo del Serenisismo Sen.or Don Juan de Ai:tsttîa, al qual vina
-vna carta ·dè Constantinopla ( estàndo S. A. aqui en Napolês) de
la madre de los d.ichos nifios con vna naue càrgada cbn riquissimos presentes y' con algunos èentenares de millares de zequies,
para rescate de ellos.
A la quai mandô S. A. respànder -con muy gran cortesia,
diciendo le pesaua mucha que el vno de ellos se hauia muerto, y
que assi le imbiaua el viuo con los huessos del defunto en vna
caxa, guamecida de brocado muy riquissima, diziendo que le
prometia que si fuera viuo el Baxa Piali, su padre, de la misma

a

.ETIQUETAS

2I

5

manera se le huuiera imbiado sin riscate ny interes, que el mayor
que el huuier:a tenido, fuera el seruirla.
Y no tan solo no quiso S. A. · reciuir cosa alguna por el res_cate, sino que le imbio a clicha Sefiora muchas presentes imbiando a sus hijos, el viuo y muerto, acompafiados hasta Barleta
con vna compafiia de cauallos adonde se imbarcô para Raguza,
con grandissimo gusto a ver su madre y en Gran Sen.or en Constantinopla.
_
El afio siguiente fue S. A. con toda la armadà de la liga sobre
Modon y Coron. Resoluiose en paner el cerco en Nauerino,
no haziendose mas por aquel afio.
En este medio tiempo, se trataron las paces entre el Turco y
Sefi.oria de Venecia y con efeto se vinieroh i hacer, y assi se
vino a desh.acer la liga, y S. A. se bolui6 con sus galeras
Micina.
El siguienre afio hiço S. A. otra salida para Tunez y le gan6,
y para guardia y custodia bizo vn muy poderoso fuerte entre la
Goleta y Tu nez y el Estafio, dexando en el ocho mill hombres entre
Espafioles y ltalianos, Habrio Ceruellon, Ascanio de la Cornia,
Pagan Doria, y otros muchos famosos Maestros de Campo, Capitanes y s_oldados.
·
Perdiose en dicho tiempo la Goleta y el dicho fuerte, viniendo
sobre ella Aluchali Baxa de la mar y General de la Tierra, con
famosissima arm~da por la mar y exercito muy lucido por la
tierra.
Estaua ~entro de la Goleta por General, Don Pedro Portocarrero, el qual en solos 22 &lt;lias de cerco la ,dexô perder malamente
d( que se le hizo muy gran cargo en General, su puesto hauia tantos afios que se gastaron en fortifi.carla y haciendola que passaron
de·sessenta con bastecerla'y después fué ganada por el Emperador
Carlos V con muy grande estipendio y perdida, por falta de quien
fa tenia a su cargo.
. Estando S. E. en esta ciudad con su armada en el puerto, suced10 que en Chaya se amotinaron ; con hauer quarm tercios de

a

�216

ETIQUETAS

JOSE RAl\1;:O

espaiioles, dos de Tudescos, formando esquadron para entrar la
bu-el ta de Napoles a saquear las tiendas y pagarse por sus manos
de las pagas que se le deuian.
Acudio luego al remedi'J el Duque de Sessa,Teoiente de S. A.
cop mucha infanteria espaiiola, a la puerta de Chaya, fortificandose en ella para resistir y euitar que no entrasse la furia tudesca.
Sali6 S. A. luego al punto con todas las galeras dando fondo
en Cbaya, mittiendo las proas la buelta del esquadron, sacando
los caiiones de cruxia al espolon, imbiando al Auditor general y
Alguazil real de la Armada a protestarse de:xassen luego las
armas sopena de la vida.
Imbi6 por lengua deesta embaxadaen nombre de S. A., por
saber la lenoua alemana, a Francisco Diaz de Auz, ylos amotinados le toma;on preso y le tuuieron tres dias basta que se les dio
satisfacion, como el les prometia en nombre de S. A.
Lo quai visto por S. A. y la determinacion que tenian estos
amotinados, mand6 se les diessen diez pagas en dinero y cinco en
panas. Dado que se las huuieron, los imbi6 aaloxar debaxo del
Castillo de Vaya, adonde murieron gran pane deellos y los que
quedaron, los mandé embarcar en seys naues y que los desembarcassen en Vaya de Genoba, para que se fuessen â sus tierras.
Assi mismo y por la misma causa, se amotinaron otros dos tercios de espaii.oles, llamados de la liga, formando dos esquadrones
en la plaça de la lncoronada a media noche : e1:vno para que fuesse
apoderarse de las galeras, y el otro por la calle de Toledo a a.poderarse del Palacio real. Pusose en execucion, y el que yua a Palacio en viendo luz alouna ventana le tirauao, hizieron alto â la
'
0
vista de la plaza de Palacio hasta sauer si el otro e~quadron se
hauia sefioreado de las galeras, y hauiendo sabido que no, se resoluieron de boluerse. A este romor salio S. A. y los hizo ritirar,
hacien&lt;lolos ernbarcar, repartiendolos para Sicilia y Milan, coma
se embarcaron hauiendoles dado las pagas conforme a los Tudescos; y assi se començo a deshacer la gente de la liga.
S. A. se hallaua muy bien en esta çiudad por lo mucho que

217

todos le querian, entreteniendose en fiestas. y juegos, acudiendo
todos los Seiiores a seruirle. De esto 6 de otras cosas etc. ( 6 por
ventura materia de jurisdicion amy poco entendimiento, que seria
lo mas cierto) se vinieron a encontrar S. A. y el Cardenal Virrey.
De manera que hauiendo Uegado a noticia de Su Magestad, con su
madura cordura y prudencia, para euitar inconuenientes, mand6
orden para que S. A. fuesse occupado â Flandes y el Sen.or Cardenal
i Espaiia. Determinacion y pensamiento de vn tan gran monarca
del mundo i quien en la nueba de su muerte, llam6 el Papa Clemente 8° en publico consistorio con sentimiento de lagrimas :
« Hy nos ha faltado el segundo Salomon. »
Las gracias â nuestra Sefiora del Rosario por su victoria se
celebra la ~esta cada afio â los 7 de Otubre, que fué dia en que
sucedi6; sea alabada su Santissima Conception.
JORNADA QUE DE ORDEN DE SU MAGESTAD HlÇO EL CONDE DE LEMOS,
D. FERNANDO RUIZ DE CASTRO, SIENDO VIRREY EN ESTE REYNO DE
NAPOLES, A ROMA

A DAR

LA OBEDIENCIA

A

SU SANTIDAD EN SU

NOMBRE COMONUEUO VIRREY.

Afio de 1600 y que en Roma seganaua en Jubileo plenîssimo,
quel por ta! se llam6 afio Santo, Gouernando la Sede Apostolica el vicario de Cristo, Clemente 8~, y los Reynos de Espafia, el
Catholico Rey de Espafia, Philippe 3° que por muerte del inbito
Philippe 2° su padre hauia recien here dado, al qual el mismo
Papa en vn consistorio publico, adonde Su Santidad mand6 leer la
cana de auiso que se le hauia dado de su felicissima muerte dixo:
( con sentimiento tan grande que la humedad de sus ojos lo
manifestaron en presencia del Sacra Colegio y otros mÙchos
prelados, Patriarcas, Arçobispos, Obispos, y Principes Seglares
que se hailaron presentes porser, coma arriba'.dicho, pùblico consistorio) « de esta vida a la eterna ha passàdo el segundo Salomon,
el defensor de la fee catholica, el honrador de las letras y armas, protector de .pobres, .Colufia de fa _justicia y misericordia, y castigo

�ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

218

y terror de los enemigos de la Santa Iglesia. &gt;l Palabr~s. fueron tales
y dichas portal boca que del mayor al menor, le h1c1eron enternecer. Y este Reyno por &lt;licha magestad gouernaua Don Fernando Ruiz de Castro, Conde de Lemos, Sen.or de muchissimas
partes y meritos a voz de todos en general y que hauia goue:nado seys mese.s, quando le llegô orden de Su Mages:ad ~onuerna
a su Real seruicio partiesse â Roma a dar la obed1enc1a en su
nombre al Sumo Pontifice, como nuebo Rey.
Era tan œlaso S. E. del seruicio de Su'.Magestad y obedecer sus
ordenes, que con todadiligencia, sin dilacion algun~, pus? por o?ra
su jornada y que fuesse de manera que correspond1esse a la faCion
que yua y al decoro y autoridad de su persona, tratan~olo y
comunicfodolo con personas doctas y espertas, pues yua a besar

a

a

el pie Su Santidad.
.
Mand6 dar orden para la casa que hauia de lleuar, como cnados
y dueüas y damas que hauian de yr, por lleuar S. E . .:onsigo â
la Seiiora Condessa su muger.
Quisieron en esta ocasion yr acompanando Sus Excelencias
hasta Roma el Duque de Monteleon, el Principe de la Rochela,
el Principe de Auelino, el Principe de Sulmona, el Duque de
Bouino y otros muchos caualleros.
'
Diose orden que se hiciesse vna sumptuosalibrea, toda bordada
de oro para sus pajes y cria dos, con dos vestidos : vno de c.ampana

a

y otro de rua.
Vinole assi mismo orden de Su Magestad que dexasse por su
lugartiniente aDon Francisco de Castro, su hijo por todo el tiempo
que durasse su aubsenci?,,
Orden6 al Maestro de Cerimonias que &lt;liesse las ordenes que
conuiniessen para esta jornada, mandando se hiciessen las preuenciones necessaüas con la mayor autoridad y grandeça que fuesse
possible.
.
Dando assi mismo orden que hauia de hauer .para su 1ornada, al
aposentador mayor para que .tomasse nota de todo~ los Princi_pes,
c~ualleros, y sus criados y paxes, y de todos lo!i cn~dos, offi.c1ales

y Ministros' dè

219

S. E. que hauian de yr situiendo en este via je y
de los continos, entretenidos y toda la gente de guerra, para yr para
adelante a las tierras adonde se hauia de yr â hacer noche S. E.,
hacer el alojamiento particu1ar, .assi para Sus Exce1encias como
para todos aquellos Principe sy caualleros; y assi mismo las cartelas
para toda la gente de guerra que hauia de yr siruiendo, con orden
que si la tierra don de hacian alto, no fuesse suficiente para aloxar
toda la gente., la repartiesse y alojasse en las tierras conuecinas.
As:,i mismo se di6 al caualleriço mayor que tomasse -todas las
literas, coches, cauallos, muhs y azemilas necessarias que fuessen
menester, y que nombrasse todos los lacayos que huuiessen de
ir siruiendo.
.Diose al camarero màyor que mandasse hacer vn 'estendartillo
con las armas y empresas de Lemos, de damasco carmesi, con
ricas franjas y borlas de oro, y vna lança con vn hierro dorade a
la punta para ponelle, que es el guioncillo, insignia de los generales; y que assi misrno mandasse hacer vn sayo baquero de -terciopelo carmesi, todo quexado de passamanos y chapas de oro, vn
sombrero la·balona, tambien bordado de 'Oro con muchas plumas, y vn cintillo muy rico para el paje de lansa que hauia de
lleuar el dicho guioncillo, y vna banda de armesi carmesi con muy
grandes franjas de oro, vn cauallo muy fatnoso con ricas ouarni0
ciones, estribo y freno dorado para el dicho paje.
Tambien se dio al capellan mayor que nombrase los cantates
y capellanes que hauian de yr a dicho viaje para seruir en forma
de capilla â Sus Excelencias.
Assi •mismo al auditor general que foesse con su tribunal â
la ligera, y al Secretario de guerra con sus oficiales.
Al medico y boticariô de casa que fuessen siruiendo en este
viaje, lleuando consigo las casas -nece;sari~s de botiga, por lo que
podia sucedèr.
·
Orden6se ta1J1biea al thesorero y contador de Palacio que Ueuas~
sen·vna azernila· cop dos 6 tres.mil ducados en oro y pbta, para los
gastos que se ofreciessen., y para dar li-mosnas y aguinaldos â l_0s

a

�.
JOSE RANEO

220

locos y caualleros de placer, guarda de esguiçaros de Su Santidad.
cauallos ligeros que vienen a encontrarle y reciuirle hasta la Raya
del Reyno, acompaîiando y siruiendo a S. E. por todo el estado
eclesiastico, alos quales se suele dar !argas dadiuas, vsando S. E. de
su grandeza.
Mandose hacer librea a los trompetas reales, dandoles banderillas de damasco carmesi con muchas borlas y franjas de oro,
para guarnicion de las trompetas, con las armas reales y debaxo
deltas, las de Lemos.
Mandose a vn capitan de Justicia que fuesse con su guardia
adelante por todo el camino que hauia de yr S. E., tomando gastadores de cada tierra con zapas, picos y cavestros para que fuessen allanando y adereçando todos los malos passes del camino.
Assi mismo ados veedores de casa que fuessen con otro capitan
de justicia con su guardia adelante las tierras adonde hauia de
hacerse noche, con los maestros y mas recaudo necessario de
cocina para que tuuiessen preuenido todo lo necessario de las· cosas
comestibles para la cena y comida, tanto de S. E. como de los
demis principes y sen.ores que yuan en su acompafiamiento.
Mando sefialar 30 continos, los mas lucidos y de mexor presencia, para que fuessen siruiendo en este viaje.
Diose orden al Teniente y Alferez de la Compania de gente de
armas de S. E. que pusiessen â punto y en orden toda la compa·
fiia para yr acornpafiando en este viaje, y que para los nueue del
mes de Março, se hallassen dentro de Napoles, haciendo alto eh
el Palacio, Caualleriça y Parque.
Diosse assi mismo la compafüa de arcabuceros de â cauallo
que se pusiessen en orden con sus casacas y sofiones y trompeta
para el mismo efeto, s~fiala_n do el proprio dias que se pusiesse en
la plaza de armas délante de .Palacio.
Mandose al capitan Mudarra, que lo era de campafia, .estuuiesse
en orden con toda su gente muy bien preuenidos.
Assi mismo se dio al sargentô mayor que :tuuiesse preuenidos
sesenta arcabuceros sueltos con vn ayudante, ·para que :hiziessett

a

a

guarda de noche â S. E.

ETIQUETAS

221

Diose al Camarero mayor que nombtasse los pajes, gentiles
h~mbres de copa y camara, moços de camara y estrado, y assi
m1smo al guardaropa y su ayudante, para que tuuiesse a punto
la Rec~mara con dos camas de campafia y colgaduras, para yr adelante a adereçar y preuenir adonde hauian de dormir Sus Excelencias.
Tambien s: mand6 preuenir todo el Baronaje y colateral, Tri?unales_, contmos _Y Entretenidos, para que fuessen acômpafiando
a la _sahda desta cmdad â S. E., sefialândoles dia y hora.
D10se â todos los dichos Principes que cada vno imbias-se sus
az~milas con l~s reposteros de sus armas y recamara, criados y
paies con sus hbreas, para que en el rnismo dia y hora cada vno
tomasse su puesto que le seîialassen, para salir con orden.
Mand6 S. E. hacer r2 reposteros de terciopelo carmesi
con sus armas y empresas todos bordados y ricamente ouarnecidos de oro para que se pusiessen encima de 12 azem1l.'lS de su
recamara, y qu: estuuiessen a punto todos los criados, pajes y
lacayos que huwessen tenido librea, para que fuessen con clicha
recamara.
Man~ose hacer vna litera aforrada en terciopelo carmesi, toda
~uarnec1da y bordada de oro, y que el cielo de encima de &lt;licha
litera fu_esse l~ua~iço, _con su tablilla guarnecida de lo mismo, para
que sub1esse a d1cha litera la Virreyna.
Los continos que hauian de yr siruiendo hasta Roma en este
viaje, hauian de lleuar todos, vestidos de camino ·muy ricos con
muchas plumas en el sombrero y sus pistolas al arçon del cauallo
Y para que lo pudiessen hacer comodamente 1nand6 S. E. darles
dos tercias â cada vno a quenta de su sueldo.
Puesto todo _en punt~ para el dia y hora sefialado y venido
todas las azem1las y cnados de los dichos Principes con sus
recamaras y assi mismo la de S.E., se entraron todos en el parque
ordenandose la salida en esta forn11 •
'
~rimeramente salieron los veedores y cozineros con toda la
wzma, con su capitan de Justicia y su Guardia; dos herradores

�JOSE RANEO

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con todo su recaudo tocante asu oficio; dos carpinteros con todos
sus adereços para loque pudiesseofrecerse en materia de adereços

~iguia luego e_l vger mayor, maestro de cerimonias y tras él
Anas Pardo de F1gueroa, capitan de la guardia de S. E. con toda
su guardia alemana, de vna pane y otra.
Venia luego la litera quitado el cielo de encima y en ella 1
5V'
,
. a
_en~ra_ 1rreyna y a su lado izquierdo yua en vn famosis5imo y
nqmss1mamente adereçado càuallo S. E. con vn vestido de campaiia de mucho :'alor, Îleuando delante la litera doce lacayos en
cuerpo y descub1ertos y al lado izquierdo del virrey, yua el Paj e
de lança con su sayo baquero, banda y sombrero, como esta' dicho
lleuando àrbolado el guioncillo, desbiado vn cuerpo de cauallo d;
Su Excelencia.
Y tras de. el dicho guion, al lado izquierdo por su guardia yuan
los entretemdos y treyntacontinos seôalados, dexando el puesto de
mano derecba para el colateral y tübunales, los quales hauian de
boluer, acompaiiando al Senor Don Francisco de Castro que
queda~a gouernando este reyno por orden de Su Magestad, por
ausenc1a de su padre.
Tras todo este acompaûarniento yuan todas las literas y caroças de las Damas_ y Due~as de S. E., y -luego yua el capelan
n:iayor con su cap11la, aud1tor general con su Tribunal, Secreta110 de guerra. con sus ~ficiales, medico y voticario de casa y
luego la azem1Ia con el dmero y vn rico reposteto encima y tras
de ella, el Conrador y Tesorero de Casa.
'
Cerraua de retroguardia todo el acompafiamiento la Cornpafiia
de campaiia del capitan Mudarra con su trompeta, cauallos y
peones.

222

de carroças y literas.
Luee-o marcharon los arcabuceros de a cauallo con su trompeta
tocanlo, de manguardia y tras deellos la recamer;:i ; pajes y criados
con muy ricas libreas y reposteros ;obre las azemilas de clicha
recarnara, de terciopelo ricamente bordados, del Duque de Monteleon.
Y tras ella, la de el Principe de la Rochela.
Luego la deel Principe de Auelino.
Seguia la deel Principe de_Sulmona.
Luego la deel Duque de Bobino.
Y vltima de todas, los Pajes y Gentil hombres y recamara de
S. E.; lleuaua cada azeroila su tcrcedor de plata . y en la testera,
vnas grandes palancas redondas de lo mismo, con las armas de su
dueiio; en el freno, vn grues-so cordon de seda del qual la lleuaua
de diestro vn azemilero muy bien puesto, vestido con sayo
baquero muy rico de _tercioµelo del mismo color del repost_ero,
que fué riquissima vista, el ver salir cinq~enta azemilas d~ ~ecamara con todos criados con : riquissimas ltbreas y suberu1ssunos
reposteros, los quales cada vno destos Seûores hauian hecho en
corn petencia.
,
__
Tras esta recamara, dos trompetas con la compama degente de
armas de S. E.; armados de t6das pieças y su estendarte arbolado.
_ Tras ella, todos los continos que hauian de acompaîiar solamente o-asu salida de Napoles, quedandose los treyntaque estaban
senalados para yr a· Roma para que fuessen de retroguardia, con los
entretenidos para guardia del guioncillo.
.
Marchauan tras de los continos, t0dos los cauallerus y titulado.s que le hauian de acompaûar solamente pa~a la sal~da:
Seguian tras ellos, el Duque de Monteleon y el Pnnc1pe de la
Rochela.
Luego el Principe de Auelino y de Sulmona.
Tras ellos, el Duque de Bouiuo.

223

Del~nte de los dicho_s Principes yuan los quatro trompetas
reales_a _cauallo con sus hbreas, como queda dicho, tocando todas
quatro JUntas, que alegraua todo el acompaiiamiento.
Los sessenta soldados arcabuzer~s sueltos con su ayudante
yuan delante de todos, de manguardia, aguardando fuera a la
puerta desta ciudad para tomar su puesto, en boluiendose todo
el acornp:ufamiento con el Sefior Don Francisco de Castro•
hizo~e esquadron de toda la gente de guerra, hacienda salua:
abat1endo las banderas al passar de Sus Excelencias.

�224

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JOSE RANEO

Hicieron salua general todos• los castillos, con roda la artillaria
y rnorteretes, como es costumbre.
Passo por toda la calle de Toledo saliendo por la puerta de
Capuana, siendo la mas lucida vista que en esta ·ciudad se hauia
visto, estando todas las ventanas de las calles por donde passaua,
todas colgadas y llenas de Sen.aras para ver &lt;licha salida, no
hauiendo quedado hombre chico ny grande &lt;lesta ciudad que
no huuiesse salido a verla ; ft;e tan vistosa que alegr6 esta ciudad.
Allegado fuera la puerta de Capuana hasta el vltimo del
Burgo de Sant Anton, todo el acompanamiento de titulados,
colateral y tribunales, con el Sen.or Don Francisco de Castro se
dispidieron de Sus Excelencias, apeandose el Sen.or Don Francisco
de Castro para besar las manos a su padre y madre, los quales
tiernamente le abraçaron y le echaron la bendicion. Siguio S. E
su viaje ~on toda la gente que en su acompaûamiento hauia de
yr con la misma orden &lt;licha.
Boluiose el Sen.or Don Francisco de Castro a su palacio en
forma de Vïrrey con sus continos y baronaje delante, y los demas
caualleros que hauian salido acompanando, y tras dellos el
Maestro de cerimonias que qued6 siruiendo al Senor Don
Francisco, y tras de su persona, el Co\ateral y Tribunales.
Siguio su viaje el Virrey con todo su acompaiiamiento en la
forma que salio de Napoles, allegando cerca dd Estado Eclesiastico; mand6 quedar toda la gente de guerra aloxindola en todas
las tierras conuecinas con orden que aguardasse alli hasta la
bcelta. lmbiole Su Santidad vna compaiiia de cauallos ligeros de su
guardia a receuirle con dos prelados, para que le fuessen aloxando
y proueyendo d·e rodas las casas necessarias, como lo hicieron
muy cumplidamente.
Allegado en Roma, salio a reciuirle el Embaxador de Su
Magestad que era el Duque de Sessa, con tres 6 quatro cardenales y seruidores del Rey, y assi mismo todas las mulas y familias de los den1as Cardenales. Hizo vna soberbia y grandiosa

entrada ; fuesse a apear en casa del Duque de Sessa Em baxador
donde fue muy a l_o ~eal hospedado, assi el Virre; y Virreyn;
como lo~ dema_s pnnc1pes ~ Sefiores que fueron en su compafiia.
Mando alqmlar vn Palac10 donde alojaron todos los continos
y criados, mandando se pusiesse en dicho palacio cocina botilleria
dispensa con todos los oficiales, y vn veedor que tuuies~e cuydad~
de haccr el estado donde comiessen todos muy abundantemente.
Pue S. E. visitado del - Cardenal Aldobrandino, sobrino de Su
Santidad, Y luego de todos los demas cardinales, haciendole banquete y sumptuosas eomidas en competencia a quien mas a·la
grande, Y pornposamente lo hazia gastando muchas millares de
ducados en estas conuites.
. El dia siguiente de su entrada, fue a besar el pie a Su Sanudad, y darle la obediencia en nombre de su Rey, acompafiado
del Duque de Sessa y todos los demas que estauan en su acompafiamiento, y de otros muchos Principes romanos aficionados
a la corona de Espafia.
Salio a reciuirle el Cardenal Aldobrandino hasta fuera de roda
la Sala del Sacra Palacio, introduziendole y acompafiandole a
besa: el pie a su tio Clemente 8° en nombre de Su Rey, como
lo h1ço,. da?~ole la obediencia coma es costumbre hacer los reyes
en_ el _pnnc1p10 de su reynado; y lo mismo hicieron todos aquellos
Pnncipes y demas gente que iua en su acompafiamiento, con
todas las ceremonias acostumbradas en el sacroPalacio, presente
para ello el Maestro de cerimonias de Su Santidad.
Honr6le mucho Su Santidad, abraçandole desp~es de hauerle
besado el pie, diciendole muchas palabras amorosas aoradeciendo, Y estimando mucho esta obediencia y que asst se lo ;scriuiesse
a su hijo el Catolico Rey de Espafi.a. Qued6 muy vfano el Conde
de los fauores que Su Santidad le hauia hecho, pidiendo licencia
Y q~e se 1~ di_ess~ para que la Condessa su muger pudiesse besar
el pie el dia s1gmente, como se la concedio.
Boluiose al Palacio del Embaxador, acompafiandole a la salida
el cardenal Aldobrandino y San Jorje hasta ponerle en su carroça
REVUE HISP;J.NJQ'UE. A.

lS

�226

JOSE

RANEO

y todos los demas Principes y Seiiores que le hauian ydo
acompaiiando hasta casa. A los qu~le~ S. E. agr~deci6 y estim6
en mucha el fauor que aquellos Pnnc1pes 1e haman hecho.
Suuieronse a camer estando las mesas sumptuosissimas, donde
comieron Conde, Condesa, Duque de Sessa, su muger y hij~El seoundo dia boluio con la condessa su muger a besar el pie
a Su Sabntidad como hauia quedado de concieno, y el Conde
boluio de nueuo a besarsele deciendo. : c&lt; Beatissimo Padre,
bueluo de nueuo a besar à V. Santidad el pie, &lt;landole co~
mucha humildad la obediencia como Virrey de Napoles y ass1
mismo lo hace la Condessa, la qual ha venido desde aquella
ciudad solo a besar el pie aVuestra Santidad. Suplica à Vuestra
Santidad la mande honrrar con el Tesoro de la iglesia con indulgencias, agnus y reliquias â su peticion. &gt;) Su Santidad le concedio su suplica niuy cumplidamente, amplean~osela con
quadros de mucha deuocion y estima, con concesswn de_ muy
o-ran&lt;les indulgencias y gracias, lleuando Sus Ex.celencias al
c~nuento de S. Potencia11a a que viessen el pozo de la sangre
de los Santos Martires, que alli està, tomando Su Santidad,
despues de hauer hecho oracion, vn anillo de oro pendiente de
vn cordon de seda y le ech6 dentro y le sac6 lleno de sangre, la
qual fue de todos adorada, y despues Su Santidad boluio echar
el anillo en el poço.
Hecho esta tomaron la bendicion y se boluieron muy contentas y boluier;n por hauer sido tan bien reciuidos, hauiendolos
tambien acompaiiado clichas senores nepotes, Cardenales Aldobrandino y San Jorge, como lo hauian hecho antes.
Estuuieron toda la semana Santa hacienda Pasquas y taclas las
fiestas en Roma, con mucha deuocion visitando las estaciones y
andando las siete yglesias.
Lueoo comenc6 à boluer las visitas a todos los Cardenales_que
le hau:n visitad;, y assi mismo a todos aquellos Principes Rom_anos que le hauian acompaiiado y visitado, con muy gran sansfacion de todos, autoridad y grandeça.

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227

Dio muchas dadiuas de cadenas de oro, joyas y dine.ra, assi a
la Compania de cauallos ligeros coma â la guardia de Esouiçaros, Capitan de laguardia de Su Santidad, locos y cauallero: de
placer ; y assi mismo â todos los criados, Damas y Duenas del
Du que y Duq uesa de Sessa.
. Dio lar~issimas limosna~ amuchas yglesias particulares, Hospitales y a personas de qual1dad, necessitadas.
Gasto mucha cantidad de dinera en este viaxe, aunque
Su Magestad mandô se le diessen treynta mil ducados de ayuda
de costa para gastos de esta jornada.
_ Al cauo de mas de vn mes se boluib a despedir de Su Santidad
JUntamente con .la condesa, pidiendo licencia para boluerse a
Napoles, agradeciendo mucha la rnerced que hauian reciuido en
la concession de las indulgencias.
Besaronle de nuebo el pie y reciuiendo su bendicion · se despidieron con nuebos abraços a los dos con palabras que'Su Santidad le dixo muy amorosas.
Assi mismo se le besaron y recmteron la bendicion tod.os
~quellos Principes que fueroo de Napoles, acompanando a S. E.
J~nt~mente con todos los demas criados y cantinas que le yuan
s1rmendo.
Despidiose tambien de todos los cardinales y Principes Romanos.
Pusieronse en camino, saliendoles acompanando el Duque de
Sessa con todôs aquellos Principes Romanos hasta Puente Mole
coma lo hicieron quando les salieron areciuir, pasando adelant;
con el acompafiamiento la Compafiia de cauallos Jioeros de la
guardia de Su Santidad con los dos Prelados; co;o quando
fueron, hacienda a Sus Excelencias muy regalados hospedajes
por mandado de Su Santidad, regalando por todo el Estado
~clesiastico a Sus Excelencias con muy ricos ·Y preciados maniares, todo par guenta de la Camara apostolica, y en llegando a
la R_a~~ y confines _de este reyno, se &lt;lispidio de los prelados y
desp1d10 la compai'üa de cauallos ligeros.

�JOSE

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RANEO

Hall6 preuenida toda 1-a gente de guerra que hauia dexado
aloj:i.da por las tierras wnuecinas, mandando arbolar su guioncillo, y en la forma que salio de Napoles, con todos los camaradas
y criados suyos y de los dichos Sen.ores vino marchando, haciendo
a1fo en Auersa adonde el Sefior Don Francisco de Castro fué por
la posta a besar las manos a Sus Padres, teniendole el cargo que
hauia administrado par el tiempo de su ausencia; el qualfué muy
bien reciuido, como hijo y buen gouernador.
Hizo su entrada en Napoles de la misma manera y con el
mismo orden y ·grandeça que hauia salido ; hicieron los castillos
salua genera.1 con esquadron
la gente de guerra, haciendole
al passar por la frente del los capitanes sus reuerencias y acat,a:.
miento, y los Alterezes batiendo sus banderas, salutando con
coda la arcahuzeria y mosqueteria. Quitoles S. E. el sombrero
con mucha cortesia. Entrose la buelta de Palacio donde su compaiiia de gente de armas tcnia fortnado vn esquadroncillo, y al
passar, salio el Alferez vn cuerpo -de cauallo abatiendole tres
veces el estendarte. S . E. le hiço cortesia, quitandole el som-

de

brero.
Entraronse en Palacio, hallando en el Patio muchas titulad,i:s,
Princesas y Seîioras para riceuir â la Seiiora Virreyna.
Subieronse a sus quartas a descansar, despidiendo · todo el
acompafiamiento y reciuimiento que le hauian hecho.
Con toda esta autoridad y grandeça hiço este Seîior esta jornada, obediciendo a su Rey y Sen.or.
VENIDA DEL SERENISSIMO DUQUE DE MANTUA A NA.POLES.

- Afio &lt;le 1603, en el mes de Junio, gouernando este Reyno el
Sefior Conde de Benauente, dïeron fondo en Puzol quatro galeras de Florencia que trayan al s ·e nor Duque de Mantua, y venia
i tomar remedios para vna pierna que tenia mala . Vuo entr~
est os dos Sen.ores algunas diferencias sobre el modo del tràtarse, à
causa de que el de Mantua. P._retendia titulo de Alteça y Benau ente no podia darsela, por hauer orden de Su Magestad de -que .

229

sus Virreyes de Napoles se traten con los
.
.
ygualmente. y assi fu
d
potentados de Italia.
eron e comun acuerdo entrambos de
~:tre ~l~s _se tratas:en ygualmente de Excelencia, y todos
mas nnc1pes y Senores le tratasen de Alteca.
.
Con el de Benauente el
d d - 1 . . , . , , ..
uiendole vn papel, dandole s~gu: o 111*' de 101610 a ~1s1tar, escritodo
d
- a ien ega a y ofrec1endosele en
Y_ por to o. Este recaudo le lleuo Dn Dieoo d Q .su capitan de ]a gqardia
l
.
.
b
e umones,
de i·efre
d
d
' y uego le 1111616 vnriquissimo presente
. y ammales
.
d. sco e to o boenero e bolatena
saluatico
omest1cos, con muchas cos d d 1
. . .
s y
Imbiole t b"
1
. as e u ces y prec10s1ss11110s vinos.
am ten a m1tad de la oua d. al
teniente, y vna corn a □ia d .
~ r ia_ emana con su
custodi d
p
e mfant~na espanola para guardia

1~:

a

conde :eued:u s~er;o~~ S. :· respond10 ala cana de S. E. con v~
estimando en lo y ;e 'man ole de Excelencia y agradeciendo y
. b. d
q era raçon, el regalo y guardia que le b .
un 1a o.
ama

El dia seguiente fue el de Benauente
miento Puçol visitar al de Mant
con ~ran~~ ~compafiadose entre los dos mu o
ua,_ eomo e v1s1to, hacieny t&gt;randes cortesias, dando siempre S E
1a mano d erec ha al d M
1d
e antua, y aunque por razon de c • . .
e e Mantua no queria tomarla di ·e11 d
ortes1a,
0 eS t aua en su casa le
conclu , S E
.
c.i
b - } o . . con decu-le estaua en su jurisdicion de 1 '
am os se reyeron, y como ueda d" h
. .
,
o que
Uamandose de Ex 1 .
q.
ic o, h1CJeronse su visita,
S. A . D'
S Ece ;nc1as, y temendo siempre la mano derecha

a

a

yuan. ac~:pa~ando~ ;~!::naf:~~~opt~cirs c: Se~or~s- ~ue le
Y corno loyuan haciendo
. S
. . ·_ ·, mo o 1c1eron,
tit -1
.
, yua . E. d1c1endo la persona nombre
Y u o y parres de cada vno para
S E ( .
,
,
diendo y honra.nd , d
que · · SZC) fuesse responbiço â mucha .sa~s:a:i~:
con~orm~ su condicion, como lo
solos â Los d
todos ' saheronse fuera, .dexando

~:o

os.

- Tuuieron vna .hora d.
_
baxando· S A ~- a.co . ~ codnuersacwn y luego se dispedieron
·· • · · ,
mpanan o a -S E h
'
1
b:auia . r.eciuidole con la
. - . . . - a$ta a_puena- adonde
.
,
s ~1smas corteslas y -ceremonias dichas.;

�230

JOSE RANEO

Tuuieron vn poco de porfia sobre qual de los dos hai:ia de partir primera, 6 el de Mantua subiendose a su quarto, 6 el de
Benauente poniendoseen su carroça. Al fin parti6 primera S. E.
con todo su acompafiamiento. De ay a quatro dias quiso S. A.
boluer la visita a S. E. y a la Sefiora Virreyna, y porque en
aquella ocasion no hauia galeras en Napoles, le imbi6 S. E. su
aondola y vergantin real para que viniesse ricamente adereçados,
los quales yuan todos los ministriles, chirimias, musica y
trompetas reales, y esto imbio con el Maestro de cerimonias para
que le viniesse siruiendo. Estimolo en mucha S. A. y se embarcô con otros tres con des, deudos suyos, en la gondola, y todos
los demis gentiles hombres y criados en el Bergantin. Tenia
dado orden S. E. a los castillos que assi coroo descu-briessen la
gondola, le hiciessen salua general de toda la artellaria, como
puntualissimamente se hiço.
.
Desembarcose S. A: a là puerta del Ataracenal adonde le saho
a reciuir S. E., acompafiado de todo el Baronaje, Colateral, Tribunales, continos, criados y otros muchas caualleros, y aunque
el caualleriço tenia preuenidas dos riquissimas sillas, no se pusieron en ellas i causa del acompaiiarniento sino que todos por su
orden se vinieron a pie a palacio, entrando por el Jardin. Lleg6
S. E. i receuille al tiempo que S. A. puso el pie en tierra y se
hicieron muchas cortesias . Al entrar de Palacio, se dispidio el
acompafiamiento quedandose los dos en el quarto de. S. E.,
adonde se sentaron. Teniale S. E. adereçado riquissimamente a
S. A. vn quarto con su dosel.
Imbiaron â auisar i la Sefiora Virreyna coma S. A. queria
visitarla y ;espondio, que quando fuesse seruido. Hallose acompai'iada de muchas Princesas, Tituladas y Seiioras, debaxo de vn
dosel muy rico adonde estauan tres sillas. Con esta S. A. y S. E.
se subieron por vna escalera secreta al quarto de la Virreyna, la
q ual con todas aquellas sefioras salio â reciuir a S. A. hasta la
puerta de su aposiento y luego se fueron a sentar debaxo del dosel
como se sentaron : la Virreyna en la silla de en medio, S. A. a
la mana derecha ,y en la otra, el Virrey;

:n

ETIQUETAS

23 r

Tocaron los ~iolines y començosse vn gallardo bayle entre
to1as aquellas senoras; sacaron a baylara S. A. con vna hermosa
Pnncesa, el qual assi coma la tomé la mana, se leuantaron Sus
Excelencias en pie con todas las demas. Pero S. A. no quiso començar a baylar, si primera no se sentassen Sus Excelencias y
todas las demas. Sentaronse y començose el bayle con gran
grandeça y se_ entretuuieron hasta la tarde. Acabado, se dispidio
S. A. de la Virreyna y demas Sei'ioras, y S. E. se le lleuo consigo
â su cuarto que le estaua adereçado, hasta la bora de cenar. Bax6
~- E. a tomar a S. A. para lleualle a cenar; estaua la mesa puesta
a la Real; por largo y debaxo del dosel tres sillas, en las quales
se sentaron, como queda dicho, la Virreyna en la de en medio a
la mana derecha, S. A. y en la otra, el Virrey. A la otra parte de
la mesa que estaua fuera deel dosel, se sentaron los hijos de S. E.
descubiertos, y â las dos cabeceras de mesa, dos maestros de sala
por _parte : . el vno solo para S. A., el quai hazia platillos de
conuda cub1ertos, y la Virreyna los daua a S. A.
El otro siruia a la Virreyna, el otro â S. E., y el vltimo de los
quatro, a todos los hijos. Seruia la copa el copero de S. A., dandole el Maestro de Sala la seruilleta, acompai'iando la copa el
mayord~mo mayor de S. E. con su baston en la mano, y siempre
que ve~1a la copa, tocauan los ministriles, chirimias y violines,
respond1e~d~ luego toda la musica de la capilla real. Fue muy
sumptuos1ss1ma cena y en pûblico. Assistian al rededor de Jas
mesas infinitos caualleros, capitanes, entretenidos y cantinas.
~n ,esta confor~edad comieron y cenaron todo el tiempo que
duro el hospedaie, que fueron quatro &lt;lias.
Quiso S.E. que S. A. fuesse a oyr missa i la capilla Real juntamente con S. E. v.n Domingo (coma fueron). Adonde estaba
pue~to vn muy. grande sitial con paîio de brocado y quatro
coxmes_ de lo m1smo con dos sillas muy ricas y los bancos del
Baronaie puestos, y los demas como es costumbre.
_Fue S. E. al quarto de S. A. con el acostumbrado acompaiiam1ento para esto; assentaronse en la real capilla en las dos

�JOSE RANEO

sillas que estauan debaxo deel dose!, precediendo S. A. con la
mano derecha.
Comencose la missa con toda la musica hacienda el capellan
mayor lo que le wcaua y por orden de S. E., qu~ precediesse
siempre S. A ( coma se hiço ). Acabada, se bolmeron con el
mismo orden, dexando S. E. a S. A. en su quarto y yendose al
0

suyo.
Al tiempo de la comida, boluio S. E. al quarto de S. A.
con el orden dicho para lleuarle y acompafiarle a la mesa.
Al cauo de los quatro dias, S. A. se dispidio de sus Excele~cias y secretamente se partio para Puçol en vn carroçin que hau'.a
traydo de Mantua, muy alegre y satisfecho del buen hospedaJe
que S. E. le hauia hecho_.
.
De ay a quince dias, despues de hauer tomado _lo~ remed10s,
S. A. tomé casa en Napoles, que fué la deel Pnnc1pe de Sanseuer, en Chaya, y se vina a ella adonde esmuo algunos pocos
dias, porque luego se passé a la casa grand~ de Don Pedro de
Toledo, que assi mismo esta en Chaya, pomendo casa formada,
como combenia a su autoridad.
Conuid6 S. A. un dia a Sus Excelencias a corner, teniendo
preuenido vn muy grandioso sarao, bayles, torneo y mascara
a lo real, siendo Su Alteça el mantenedor del Torneo con dos
condes, sus deudos, y criados por ayudantes.
Vinieron muchas quadrillas de titulados y caualleros espanoles y italianos con riquissimas libreas, a tor~ear.
_
Estaua la sala que no cabia de Princesas, T1tuladas, Senoras Y
Damas, adornadas de joyas y galas que parecia vn cielo por las
que trayan por venir en competencia.
.
Començose primera el torneo, estando Sus Excelenc1as de los
Virreyes con las demas Seiioras y Damas en vn tablado ~my
largo, ricamente adereçado, y debaxo vn doze~, Sus Excelencias Y
las demas Senoras y damas por su orden en s1llas.
Estaua puesto en la cabecera de la sala vn famosi~simo paveHon de campafia con vna rnuy grande bandera enc1ma con sus

ETIQUETAS

233

armas y empresas, rodeado de muchos arbores y verduras y dentro debaxo de~l, vna riquissima silla para el mantenedor, que
coma q ueda d1cho era S. A.
Assi mismo estauan dentro dos armeras, para armar y desarmar a S. A. quando sa lia a tornear.
Estaua hecha al rededor de la sala vna estacada de maclera con
vna balle en media, toda de fuego artificial para dispartir las
folas, acauado el torneo.
Hizo S. A. su entrada reconociendo el campo, vestido de
al_mançora c~n suberbias armas y plumas, passeando el campo
h1:w acatam1ento a Sus Excelencias, Sen.aras y Jueces qne estaban en vn tablado en cinco sillas, fronteros de los Virreyes.
Entrose S. A. en su pauellon, dan.do lugar en que entrasen
l:s Quadrillas (coma entraron), reconociendo el campo y hacienda su acatamiento ; se pusieron de la otra parte de la valle
fr_ontero del pauellon del Mantenedor. Torneose gallardamente;
h1çol~ S. A. con tal valor y ardid que gan6 todos los premios.
Qmtose luego el tablado, desocupando la sala y poniendola
llena de sillas y a la cabecera, vna tarima de mas de vn palma
alta adonde estaban las sillas en que se sentaron S. A. el
Virrey y Virreyna, con el orden que queda dicho.
. Ha~ie~d~se sentado, començo la musica y instrumentos y se
d10 pnnc1p10 al bayle, hauiendo primera venido la mascara de 24,
?e qua~rilla con riquissimas libreas; hizieron su bayle, el qual fue
10uenc1on nueba a lo de Mantua, y acauado, vina la merienda en
pufio de mas de 800 platos, todos de dulces, que huuo mucho
que ver porque fue muy sumptuosa.
Acabada la merienda que era ya noche, se fué cada vno a su
casa, acompaiiando S. A. a Sus·Excelencias hasta abaxo al patio
con las ceremonias y cortesias clichas.
Estuuo S. A. mas de otro mes, holgandose y pagando visitas.
Vinieron a Puzol quatro galeras del gran Duque de Florencia
-para lleuar a S. A., el qua! priuadamente sin ninguna ceremonia
se vino a dispedir de Sus Excelencias, mostrando su borandeca
en
•

�JOSE

234

ETIQUETAS

RANEO

dar muchas dadiuas a los criados de S. E. y a la guardia ale~
mana que le hauia hecho guardia en Puzol.
Present6 a S. E. vn relax de muy gran valor y estimacion,
tanto por el ingenio con que estaba hecho, quanta par el precio
que en si mismo tenia. Quedaron S. A . y el Sen.or Virrey tan
contentas y satisfechos de ambas partes que para siempre quedaron amigos. Con estO boluio S. A. a Puçol adonde se embarc6 pribadamente, dexando muy gran fama de su grandeça.
RELACION IMBIADA POR EL MARQÜES

DE CADAR,ETE, EMBAXADOR

POR SU MAGESTAD EN ALEMANIA, DE LO QUE PASSO EN ELECION DEL
SER.ENlSSlMO REY

DE VNGRlA Y

BOHEMIA, FERNANDO

3°

EN REY

DE ROMANOS.

Hauiendo el Colegio eletoral, i los r8 de Deciembre de 1636,
conuocado la guarnicion imperial y la milicia de esta ciudad de
Ratisbona para que con sus esquadrones pareciessen en la plaça
mayor de ella, don de acudieron con sus personas el elector de
Maguncia y el de Colonia y el Rey de Bohemia y Embaxadores
de los mas Electores; y jurar solenemente aquel dia (coma lo
hicieron) las siete de la man.ana, fi.delidad, el dicho colegio
:Electoral; y publicadose el de la elecion de vn rey de Romanos
para los 22 del dicho mes, fue assi mismo intimado de parte del
colegio al nuncio y embaxadores de Espaüa, Conde de Ofiate y
Ylarq ues de Castaîieda, con todos los de mas Principes deel Imperia
gue se hallauan presentes en las Dietas, coma tambien a todos los
dernas Ministros de Principes Forasteros, que por lo que la
Bulla Aurea dispone en semejantes actas, de bien salir fuera de la
ciudad ; y hauiendose hecho esta diligencia particularmente con
dichos embaxadores par media del Mariscal de el Imperia, la
executaron a los 20, saliendo el conde de Oîiate tres leguas de
camino y el Marques de Castaîieda a vna-abadia de Carmjos que
esta vn tiro de canon de los muros de la ciudad, que fue el
puesto que tuuo por cuartel el Sen.or Rey de Vngria quando

a

2 35

puso aguel sitio tan memorable, el aîio de 1633, a clicha Ratisbona, par ser aquella la primera empresa y bateria que tuuo Su
Magestad, de donde procedieron otras tan grandes en que dicho
Marques ha assistido hasta el dia de oy a su real persona, en conformidad de las 6rdenes que de Espan~ ha tenido para hacerlo.
Lunes 22 de Deciembre de I 63 6, a las siete horas de la maiiana
se ballaron presentes los Electores de Maguncia Colonia, el
Rey de Bohemia y Elector de Babiera con el Baron de Metiz,
Embaxador deel de Saxonia y el Conde de Su Varezemburgh, de
el de Brandeburgh, en la casa y sala del Aiuntamiento de esta
ciudad de Ratisbona, donde los quatro elettores se vistieron y
adornaron de sus habitas electorales. El vestido de los eclesiasticos es un robon hasta los pies, de escarlata, bonete a lo antiguo
de lo mismo y mucetas de arminios, y el habita de los eletores
seglares, vn ropon largo hasta los pies de terciopelo carmesi,
mucetas de arminios y bonete de la misma forma que el de los
eletores. Pero el rey de Bohemia, en lugar de bonete, lleu6 vna
muy rica corona en la cabeça; y assi vestidos, se fueron a la iglesia
mayor a cauallo en el orden siguiente :
Yuan delante a pie todos los cortesanos y caualleros que estauan
en la ciudad. Seguian luego a cauallo los dos mariscales de los
dos eletores de Maguncia y Colonia con sendos estoques leuantados, pero embaynados. A estos seguian pareados, el elector de
Maguncia, y a su mano izquierda, el de Colonia con muy lucidos cauallos con gualdrapas muy ricas. Yuan luego otros dos
mariscales tambien a cauallo : el vno del Rey de Bohemia y el
otro del Elector de Bauiera, con sus estoques en la misma forma
que los precedentes. Seguian iuego juntos, el dicho Rey de
Vngria y Bohemia y el Eletor de Bauiera a su mana izquierda, •
i quienes immediatamente seguian los dos Embaxadores 6 Plenipotenciarios de los dos Electores ausentes, assi mismo a cauallo, y
el de Brandeburgh lleuaua a su mano derecha al de Sassonia.
El eletor de Treberis no se ha hallado presente a esta funcion

�JOSE RANEO

por estar preso en el castillo de Lintz, hauiendo juzgado el·Colegio eletoral que por sus ddictos cometidos tan graues, que no
merecia lugar entre ellos, antes bien le excluyan por hauer exemplares ; que en elecion de Rey de Romanos, hecha rn vida de los
Emperadores, no eligieron siempre todos los sobredichos siete
electores y por bastaute, que los seys agui nombrados, vnanimes y
conformes excluyan a vno, para que la elecion de Rey de Romanos ( tiniendo las de mas calidades que se requieren) sea
firme y valida.
Su Magestad de la Reyna de Vngria y Bohemia para ver
passar i cauallo los dichos eletores y ver las ceremonias de la
elecion, se leuant6 a las seys de la man.ana, acompanando a Su
Magestad· Sus Damas. Hauiendo llegado los dichos eletores y
ernbaxadores â la puerta de la ïglesia mayor, se apearon de sus
cauallos y lleuando cada vno su rnariscal delante, se fueron con
la orden ·ya &lt;licha a la capilla mayor y ocuparon los assientos que
les penenccieron, que estauan adornadoscon terciopelos carmesies,
con almohadas de lo mismo. El Assiento deel de Maguncia estaua
â, mano derecha de el coro y en la misma bilera de el Rey de
Bohemia, y consecutiuo el deel Duque Je Bauiera. A la mano
izquierda estauan los assientos de el Eletor de Colonia y de los
Embaxadores de Saxonia y Brandeburgh'; en media de el coro
estaua puesto el assiento del elector de Treberis y la silla buelta
a rebes, porque no estaua admitido el ny su embaxador. Delante
deel assiento de cada elector estaua su. mariscal, con el estoque
leuantado en la mano y sobre cada assiento estaba escrito en pergameno con letras de oro, el nombre de cada elector.
Hauiendose sentado los Electores y Embaxadores como esta
referido, se empeçé a cantar el Antifona de Veni sancte Spiritus,
â, que la musica del Emperador respondio, continuandolo assi
wda la missa, durante la quai -todos los electores que estaban
personalrï1ente, pusieron sus bonetes y el Rey su corona _encima
de las almohadas que cada vno -ten-ia delante de si; pero ·-el .E m-·
baxador de Saxonia por no ser catolico, luego que se -empeç6 a

ETIQUETAS

2 37

cantar el Kyrie eleyson, se retiré a la sacristia y el de Brandeburgh, aunque su dueiio es de otra relïgion, él por ser catolico
~sistio siem_P~e a la missa. Cantando el euangelio los que admimstrauan, vm1eron con ellncensario y el Missal al sitial adonde
estaba el elector de Maguncia, y dëspues de bauer hecbo Jas
a~ostum_bradas reuerencias, le incensaron por tres veces y le
d~e:on a besar el Euangelio que se bauia cantado; y lo mismo
h1c1eron con el de Colonia, con el Rey de Bohemia con el de
Bauiera y con el Embaxador de Brandeburgh; y la misma ceremonia se hiço al dar la paz.
Acabada la missa cantada, boluio el Embaxador de Saxonia de
la_Sacristia a su assiento y el obispo de Ratisbona que canto la
m1ssa, se puso vna capa de coro y estando de rodillas delante el
Alcar mayor~ bolui6 a entonarse el himno de Veni Creator Spiritt,s y la mus1ca del Emperador boluio como sue le. El cual acauado
se ritir6 el dicho Obispo con sus asistentes, y los doctores con s~
orden se fueron al altar sobre el quai estaua el Missal de los Euangelios abierto, y poniendose el Eletor de Maguncia en medio de
los demas electores y Embaxadores, se habl6 â. todos en forma
siguiente :
Que hauiendose acordado que este dia se hauia de hacer
elecion de vn Rey de Romanos, y ser costumbre que•después de
hauer oydo la missa del Espiritu Santo, cada elector haya de hacer
el solenne juramento, el estaua pronto de hacerlo y esperaua Jo
mismo de los eletores presentes y embaxadores de los ausentes .
y assi jur6 en manos de el de Colonia en e~ta forma :
'
&lt;&lt; Yo, Anselmo Casimiro por la gracia de Dios Arçobispo de
Maguncia, ~r~hicancellier y Eleqor deel Sacro Romano Imperio
en Germama, 1uro por el_Santo Euangelio, puesto delante de my,
que yo por la fee y fidehdad con que estoy obligado a Dios y
al Sacro Rom~no ~mperio de elegir ( mediante el fauor diuino ),
-co_n~orme my Juyc10 y yntendimiento, vna cabeça seglar al pueblo
cnstrano q_ue es vn Rey de Romanos para alcançarle en lo futuro
por Ei11peudor, que sea aproposito y calificado; en que daré mi

�JOSE RANEO

voto segun y como para el mayor acierto, mediante rny juycio y
entendimiento, con la fée y fidelidad debida, y esto, sin ninguna
condicion, ynterés, remuneracion, ny premissas de qualquier acalidad que se puedan nombrar·; ansi me ayude Dios y el Santo
Euangelio. » Y en esta conformidad tueron jnrando los demâs electores plenipotenciarios en manos deel de Maguncia, cada qual por
su orden, y los eclesiasticos pusiernn las manos en sus pectos y
los sealares leuaotarnn los dedos.
He~ho el Juramento, el elector de Maguncia requiri6 a dos
Secretarios y dos notarios, mandandoles que notasen lo que
hauia passade en este juramiento y diessen dello testimonio nostro
tomando portestigos los circunstantes. Después se voluieron en
su orden a sus primeras assientos en el corn y se canto otra vez
la antifona de Veni Sancte Spiritus con el versiculo colletta;
respondieron â todo la musica.
·
Acabada la coletta, entraron todos los electores en la misma
forma en el conclaue, y con cada vno dos consejeros y vn Cancellier y los dichos dos notarios, y estando todos dentro del
conclaue y el Mariscal del Imperio, que es el Conde de Papenchin, tom6 las llaues de la puerta de la ciudad y las puso dentro
del dicho conclaue, cuya puerta cerr6, quedandose con la llllue y
con la del corn.
Cerrada la puerta, el Elector de Maguncia (propuso) que
aunque estaua cierto que todos los circunstantes se acordarian
de las capitulaciones y acuerdos que pocos dias antes se hauian
escrito y aprobado, los eletores presentes y embaxadores de los
ausentes, con todo por ser costumbre boluerse a leer en el conclaue cerrado y darse las manos en seiial de fidelidad y de voluntad, resuelta de obseruallas con toda puntualidad, era forçoso
hacerlo de nueuo y que si alguno de ellos fuera electo par Rey de
Romanos, se hiciesse el debido juramento en que cumpliria los
pactos y condiciones y demas capitulas que contienen las condiciones del Sacro Romano Imperio y que si huuiesse votos diferentes, que se obligase en el mismo juramemo a aceptar y tener

ETIQUETAS

2 39

por legitimo Rey de Romanos al que tuuiesse mas votos en su
fauor.
~obre e~to se boluieron a dar las manos los vnos a los otros en
sen~l _de 1uramento, y el de Maguncia refiri6 a los notarios lo
a~utniessen y diessen dello fe y testimonio, tomando por tesugos a los Consexeros que hauian entrado con los Electores.
Acabado lo qual, salieron del Conclaue los dichos notarios y
consexerns que hauian entrado en el quedando tan solamente los
quatro_ eletores y dos embaxadores arriba nombrados, para bacer
la elecion:; la q ual hecha, mandaron que entrassen los consexeros
y no~arios que hauian salido, a los quales en nombre de todos
hablo el Elector de Maguncia y dixo : que los electores presentes y
los embaxadores de los ausente-s, despues de hauer considerado
con mucho cuydado como para mayor beneficio del Sacro Rom~no Imperio se pudiesse con vna legitima elecion darle vn
sui_eto benemérito y calificado, y que juntados sus votos hauian
vmformemente eligido al Serenissimo y potentissimo Ferdinando
3°, Rey de Vngria y Bohemia, Archiduque de Austria, en Rey
d~ Ro_mano~, y que después de los &lt;lias del Emperador Regnante
(a qme_n D1~s prospere y guarde muchos an.os) sea alçado en
t:ono 1mpenal, y que quieren que lo sea y lo mantendran
s~empre. Y p_reguntando a los demis electores y embaxadores
s1 est~ era su mtento, voluntad y firme prop6sito, respondieron
q~e si, todos, y con esto el de Maguncia bolui6 a requerir los
dichos notarios para que lo assentassen y protocolasen distinta~1ente como luego lo hicieron, tomando por testigos los conse1eros que entrarnn con ellos.
aHecho tod? lo r~ferido, el Conclaue yrnbi6 por deputados â
alt&gt;unos consqeros a dar parte al Emperador de la elecion hecha
Y por esta_r S~ Magestad Cesarea impedido de la gota, se hiç~
lleuar en sil1a a vna capilla junto al altar mayor, enfrente del
conclaue, don de se hauia hecho dicha elecion. Y el Rey electo
con los demas electores y embaxadores; foeron a encontrar a Su
Magestad Imperia 1, y le acompafiaron hasta la &lt;licha capilla mayor

�ETIQUETAS

JOSÉ RANEO

donde estauan guardadas las insiîias imperiales; de los quales
tom6 el Conde Papenchin, ( en ausencia del Elector de Sassonia)
el estoque desnudo, y el plenipotenciario de Brandemburgh en
ausencia de su amo vistio el Emperador el habita imperial, y
despues de hauer puesto a Su Magestad Cesarea la corona Impe~
rial, ( que es riquissima) y muy adornada de grandiosas perlas y
diamantes, propria y hereditaria de la Augusta Casa de Austria, le
lleuaron en silla al conclaue, acompaîiandole todos los electores
y embaxadores, cada vno en su lugar. Y el dicho marescial del
Imperio lleuaua adelante el estoque desnudo, el eletor de
Bauiera, el Globo del Munda, y el embaxador de Brandeburgh, el
cetro.
Entr6 el Ernperador en el conclaue con el Rey, los Electores
Testigos y Notarios; se cerr6 la puerta y el Elector de Maguncia
con vna oracion muy elegante signific6 al ~mperador la elecion
de Rey de Romanos en su hijo. El Emperador quiriendo dar las
gracias a los electores, se enternecio de suerte que no pudo
hablar en gran rato, hasta que se le paso aquel affeto paternal que
mobio tambien a los electores y demas circunstantes a no menos
terneça que Su Magestad Cesarea; que despues con palabras muy
substanciales, di6 cumplidamente las gracias de la elecion a los
electores, hech;i, en su hijo.
Y se boluio al Rey amonestandole al buen gouierno y ofreciendole su paternal ayuda y dandole la enborabuena por la buena y
tan suprema dignidad en que Dias le hauia puesto.
El Rey no con menos eloquencia respondi6 al Emperador su
padre, dandole las debitasgracias a Su Magestad y a los electores,
estimando y aceptando la elecion hecha en su persona.
Despues desto, el eletor de Maguncia por si y por sus colegas,
se ofreci6 al seruicio del Rey y prometi6 toda assistencia, dandole
juntamente con mucha _respetO la norabuena de Rey de Romanos proclamandole coma ml en el conclaue la vez primera, requiriendo a los notarios que tomassen della testimonio. Y luego
el Rey jur6 sobre los Santos Euangelios de guardar y conseruar

los pactos que dos &lt;lias antes hauian co 1
huuiessen de 1· urar el que f
I
ne uydo los elecrores, que
uesse e ecto.
Con esto se abrio la puerta d 1
.
iglesia, el Emperador ~e puso at la~oonclaue y ~altendo todos a la
mayor debaxo de su dosse! en fi
d
la ep1stola de la capilla
tores y embaxadores acom -orma ; R rono Imperia!. Los eletqual le assentaron y el Obp~naron a ey hasta el altar, sobre el
.
'
ispo que canto la m·
d'
orac10nes. y empeçando Ad'
.
issa 1xo algunas
enton6 la musica con or ,diutorzulm n~strurn in nomine Dornini,
o an e so enmdad
[ T, D
mus ; y entonces se hizo vna g d. .
e
e eurn laudaqueteria.
ran iss1ma salua de artilleria y mos-

*

Acabando el Te Deum laudamus los l
en su orden acompanaron el E
' d e ectores y embaxadores
sobre vn tablado ad,or d dmpe_ra or y el Reyfuera de el coro
na o e ncas pie
1r b
'
mando cada vno el assie t
I
ças y a iom ras, y toiglesias catedrales de Mn o qu_e e pTertenecia, el Decano, el de las
agunc1a y re ·
ternich, proclam6 al Re al u~bl d ~ens que es el Se.fi.or Ma0 , ec1endo en alta voz . Vi
Rey , A .
.Y P
l
. qmen respond10 el pueblo
d
. ua e
ciones de gran contenta 1
. cong~an es voces y dimostraas m1smas palab
este general aplauso otra gran salua d
ras: acompanando a
con el repique de las camp
d 1 e _arte~lana y mosqueteria,
anas e as 1oles1as d 1 . d d
h
mue as trompetas y atabal
o
e a crn a ' con
' es Y con otros diu
·
senales muy conformes al
1
ersos mstrumentos
. tan acertada elecio~ goco
y a eoria co
d
'
aian
,
o
n que to os aplau-

H

...

echo esto, el Emperador en su sil!
1
los electores boluieron s b
I a, e Rey de Romanos y
lacio en esta forma :
o re vn pa enque desde la iglesia a PaIuan delante todos los caualleros
numero de cortejo. despue
I y personas nobles en grande
. .
'
s yuan os trompetas . b 1
1os Pnnc1pes
seolares del I
.
y ata a es ; luego
S .
o
mpeno y tras ellos los R
d
egma luego Io (sic) elector &lt;l B .
eyes e armas.
en la mano, el Embaxador de ;as:~~era con el Globo del mundo
el de Brandeburo-h con el
a con el estoque desn udo y
L
o
.
cetro.
uego venian debaxo de vn palio (que truxeron los Re2'ifŒYUE HISPANIQUE. A,

u

16

�ETIQfJETAS

JOSE RANEO

•dores de Ratisbona) el Emperadory. el Rey de Romanos, su hijo,
siguiendo los electores de Maguncia y Colonia, los Principes
eclesiasticos, los consejeros y Ministros de dichos Principes, a las
guardas de todos, los A rcheros y Alabarderos con gran sequito del
Pueblo, y llegados que fueron todos al quarto del Emperador, Su
Magestad Cesarea se despidio de los Electores y se quito el habito
Imperial y los electores con el suyo se vinieron a sus casas. Sus
Magestades y Alteças, la Emperatriz, la Reyna, la Electriz de
Bauiera y la Archiduquesa Cicilia, vieron este acto desde la Tribuna donde suelen estar Sus Magestades y Alteças, y las damas
de vnos corredores, todas ricamente vestidas. A que a Dios sean
dadas gracias por otros y estas sucessos, con que tan euidentemente fauorece y ampara la Augustissima Casa de Austria.
BREUE RELACION
CONCLAVE

DE

PARA

LO· QUE SE
LA

CREAClON

ACOSTUMBRA
DE EL

HACER

PONTEFICE,

EN

EL

cm;

LAS

ORDENES Y PROUISIONES QUE HACE EL CAMARLENGO.

a

Antiguamente acosmmbrauan aquellos quieri tocaua . elegir
al Papa, juntarse quando en San Pedro quando en San Juan
Laterano, 6 en otra parte que mexor les parecia conuenir, y alli
tratauan de este negocio, como tambien de otros que ymportan a
la administracion de el buen gouierno de la Republica,y esto sin
encerrarse dentro, ny hacer otras ceremonias de escrotinio.
Pero despues de la muerte de Clemente 4° que fué el ano
1268, hauiendo los cardenales estado desconcordes dos an.os y
nueue meses, y tres dias, eiigieron aTeobaldo, Visconte Placentino, que se llam6 Gregorio X. El qual determin6 el conclaue y
el modo que se hauia de tener en eligir Pontefice, celebrando
Concilia General en Leon de Francia, el afi.o I 27 4, y assi despues
aci, siernpre se ha hecho el Conclaue, que no quiere decir otra
cosa que lugar adonde los Cardenales se encierran, segun la disposicion de los canones, para hacer la nueua elecion de Pontifice. Muerto que es el Papa. al punto le abaxan a la yglesia de

San Pedro y le ponen vestido de Pontifi l
que tien~ vnas rejas de hierro
1 . ca dentro vna Capilla
~anera que se los puedan be;a; e a~;~rra~, dexando los pies de
d1as, que despues le dan sepultu' Y_ / esdta de esta manera tres
oco epos·t p
·
de estar su cuerpo en San Ped ra. in
b. I bl
i .o. or que t1ene
ro tm 10 a eme t d"
despues se puede transladar d d
n e ano y ,a, que
estas tres dias se le hace l abon e_ su voluntad fuere. y en
n as o seqmas co
·
·
los ~ardenales y muy grande infinidad n ass1stenc1a de todos
Pamar.:as~ Arçobispos, Obis os A d" de prelatos, como son
Acude infinidad de gente en epste'
du_ It~res de Rota y otros.
me 10 t1empo â b
1 .,
d ,'fu nto Papa porque se g
. du 1aenaa
. 1
'
ana m
• csar e pie al
Lueao que el p
d
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P enana.
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apa a el alma â su
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Camarlengo con assistenc,·a d
crea or' el Cardenal
r .
e otros tres card· 1
iac10n llama le quita a' S S "d d
ma es que para esta
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u ant1 a el A J p·
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dedo y le rompe . estos C d 1 .
nu o iscatons de el
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ar ena es uenen d
por el Sacra Colegio Ass· .
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e ser nombrados
.
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1 m1smo ace tmb
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bienes que se hallaren en el S
p 1 .
entano e todos los
acro a ac10 y p
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Despues j untos todos los C d
1'
onen guar a.
vacante andan vestidos
Rar ena es, que durante la sede
con su oquete y
.
taletes que sinifica 1·urisd' .
1
muceta sm traer rnor1c10n, se es lee vn b li d
.
trata en raçon de 1 1 .
.
a u a e P10 40 que
.
a e ec1on que se t1ene de h
d
ufice y otras cosas . y e t
h
acer e oueuo Pon,
s o se ace por el C
l'
ausencia por el Vice Camerle
amer mgo, y en su
el Palacio Apostolico â al
ngo...' el quai comete las guardias de
xo de si 300 soldadcs.
gun senor grande, el quai tendra debaLos Caporiones, que quiere decir
. .
region, cada vno en su
1 d' cap_u~ regwms, cabeças de
quarte an an v1a1la
sucedan algunos tumultos O, lb
o ntes, para que no
a orotos porq
•
cad a vno puede traher las
'
. ue en este uempo
Eh
armas que le parec1ere
c anse nueuos bandas por orden d
.
quai junto nombra Gouernad d R e el Sacra Colegio, el
or e orna · el
1
•
mueho cuydado en la adm"m1strac10n
.
.
d e J J ' · •qua esta con
con todo rigor.
a USlicta, procediendo
El Camerlingo da auisos

a todos los Pr·mc1pes
.
por sus Em baxa-

�2 44

JOSE

RANEO

dores, de la muerte Pontificia y escriue â todos los castellanos del
Esta do eclesiastico y sus fortalezas que siruen en su nombre.
Imprimese el cuûo para batir moneda en esta forma : las armas
de el Camberlingo a vna parte y el otro, el pabellon abierto con
las llaues. lntimase la suspençion de todos los oficios en Roma
fuera que los perpetuos, los quales tambi~n quedan sin poderlos
exercitar, fuera que el Summo Penitenciero y Camarlengo. El
Vicecancellier rompe los sellos de plomo solamente del lado
adonde esta el nombre del Papa. El Cardenal Camerlingo trae
consigo toda la guardia de los Tudescos, que es la del Papa.
El Duque Saueli es Alferez mayor de Roma y como muere el
Sumo Pontifice, visita las carceles de Roma y saca todos quantos
presos halla en ellas y las dexa abiertas.
Dase orden de hacer el conclaue, cerrando la puerta por la
qual se va al primer corredor de abaxo que mira a Roma, en la
sala que llaman de Paulo 4°, en la qual se hace el consistorio
abierto. Tambien se cierra la puerta por la qual se puede abaxar
detras de la capilla de Sisto y salir fuera, saliendo del lado derecho del Juycio, y &lt;lesta manera se viene a cerrar el apossiento de
la Sacristia en la qual estan sus comunes lugares. Despues se
hace vna en el principio de la escalera pequena que sale del
patio para entrar en la sala regia, vinieodose por el dicho patio por
la escalera vecina a San Pedro dentro de Palacio. Tambien a lo
baxo de clicha escalera pequena se hace vna puerta y se cierran
todas las salidas 'al patio, dexando solamente la que sale a San
Pedro. Se hace demas vn pequeno canal desde la fuente de Julio 3°,
que esta encima de Beluedere, hasta la puerta cerrada de la sala
de Paulo 4° para que por vn pequeno agujero a ciertas haras
puedan echar el agua para seruicio del conclaue.
Junto a la sala regia esta vna sala pequena sin ventana, que
estando siempre cerrada, en esta ocasion se abre para seruicios
necessarios corporeos.
Queda el aposento del Sacristia que hauemos dicho, oscurissimo
porque le cierran tqdas las v:entanas y se cierran tam bien todas

ETIQUETAS

2 45

las demas, las quales son totalmente b
-ver 6 oyr . Assi mismo cerrad
d a_xas, que de fuera se puede
demas lugares abiertos para
as to a~ l~s puertas, y todos los
quedando solamente las ven~ue se pue a yr al dicho conclaue,
manera no se pueda ver de fanas mudy altissimas para que &lt;lesta
.h
uera ny entro ni o
.
d
nt acerse senas de dentro . d f:
'
yr m ser oy os,
D
m e uera.
e manera que quedan cerrados
d' h
.
Regia, la de el Consistorio . b'
I~ o conclaue la Sala
la pequena de San Nicolas'~ 1~::as a cap1lla_ grande de Sisto,
decir, aquella del Sacristia y l
~os est,anc1as oscuras, como
En la Capilb primera de S~stotra 1unto a ]a Sala Regia.
sistorio, y siendo necessario en laos~ desp~es en la _sala del Conde maclera enclauand
a Reg1a, se fabncan con tablas
o vnas con otras ta ta
.
son los Cardenales que .
.
, ' n s camantas quantas
vmen Y es cada vna
· d
22 de largo. Estan de d' t
20 pies e ancho y
is ante ' vna d e otra
, ,
vn pie, y no se deuide
poco mas o menas de
n mas que con vn p
d b
rrn besanos de encima .
,
oco e acuo ; los
estan a modo de
b.
sustentados de r4 cantones d I
vn eu ierto quadro,
dedllos.
e a gunos trabesanos algo mas-gran-

t

Encima de estas camaritas esta ue
por orden y porque los card
I p sta vna 'letra del Alfabeto
.
ena es son muchos
l 1
b
se an, acabadas &lt;luplica d d
mas que as etras,
y
'
. n o e nueuo.
por que nueue d1as continuos d d l d' d
Papa los Cardenales hacen en S e; ~ e
e la muerte deel
decimo diil el Camerli
an e_ ro as obsequias, en el
ngo en presenc1a de
h
Id
pone en vn baso el nombre de t d l
mue os pre a os
papelito, y en otro one t o os os cardenales, escrito en vn
letras de alfabeto assfdas o r~ tantas cart~las sefialadas con las
ri tas, y hechand; las suer;e::~1 :~ comob he tcho encima las camapor vno, tambien por cad
nom re e Ios cardenales, a vno
d .
a vno se extrahe las 1 t
mo o v1ene i destribuyrlas
conf
,
e ras, y con tal
cada vno, se le sefiala su ,.~'my
otme a la suerte que sale i
·
ara con sus mism
:dolas sobre la puerta. . .
as armas, ponien-

t

\,a,

A estas suertes se hallan 'pr~sentes los familiares de los carde-

�ETIQUETAS

2

47

JOSÈ RANEO

nales, los quales luego al punw adereçan su camara con los
panos que le dan, no pudiendo ningun cardenal lleuar la menor
cosa deel mundo -mas que otro. Las camaras de los Cardenales
que fueren cre~turas del Papa muerto, se cubren de pan.os
morados, y las de los demas, de verdes. Aunque hora se ha
mudado vsando del rojo y blanco, y los cardenales creaturas se
-visten de morado, y los demas que no lo son, de colorado.
En dichos nuebe dias atienden los cardenales a juntarse con el
Camarlengo 6 en Palacio, para tratar de las preueociones y
prouisiones que se deuen hacer para el buen gouierno del
Estado eclesiastico 6 en otra parte, escriuiendo a los Presidentes
de las prouincias, a los Gouernadores absolutos, tratandolo
como lo hace el Papa de hijos y hermanos. Confirman y ordenan la guardia de la primera puerta de Palacio a los solitos
esbiçaros.
Diputan despues a la segunda puerta que es la del patio, a
caporiones y cooseruadores de Roma que, como queda dicho, son
los cauos de las Regiones de la Ciudad.
La tercera guardia hacen que sea de los oradores de los Principes y de otras personas de mucho valor, mas no tienen de ser
eclesiasticos.
A la quarta puerta que es la que esta mas pr6xirna al conclaue,
ponen ocho 6 diez prelados grandes de excelentes condiciones y
de suprema calidad.
,
Estas guardias no exercitan su oficio ( ecepto los esbiçaros) hasta
que los Cardenales entran en conclaue.
HaceQse muchas limosnas por el anima de el Papa. Hacese elecion de los clauistas como de personas que han de entrar dentro
el conclaue con ellos mismos, pues _. cada cardenal propane aquellos que tie11e11 de e11trar con el, y del Camarlengo son propuestos
otros que tambien es costumbre de hallarse en el; los quales
salen eletos por todo el colegio por votos secretos, ecepto ·que el
Sacrista y Maestros de cerimonias 1 que a estos les toca el entrar

de dereçho.

A estas el~ctos, en vno de estos &lt;liez d:ias que es ·el penultimo,
se les toma 1uramento por el Camerlinoo en presencia de todo
el colegio de que seran fieles. Son depu~ados del mismo Colegio
cada _dia tres cardenales, los quales con el Camerlengo que vengan a tod~s los otros gastos que se hacen, assi del conclaue y de
las obseqmas como de otros particulares, y se gasta todo por
quenta de la Camara Apostolica, obseruando la Bula de Pio 4 °
q~e pr~hibe que el tal gasto, hecho en Roma, no deua passar de
d1ez mil ducados. Concluyendo finalmente que dia tienen de
entrar en conclaue, quiero dezir si tiene de ser por la manana 6
por la tarde_ despues de visperas de el vndecimo dia, que es
quando se t1ene de entrar.
·
Llegado que sea el dia vndecimo despues de la muerte de el
Papa por la maîïana, cada Cardenal exorta a su familia a viuir
con mucha costumbre y hacer oracion a Dios. Aquellos que
pueden celebrar, dicen missa, y todos a la bora conueniente -se
vien~n a San ~edro adonde en el altar que gusta el Decano, canta
el _m1smo la m1ssa de el Espiritu Santo, y en ella se comulgan los
cardenales que no han celebrado. Acabada)a missa, por comission
de el Camerlengo hace vn prelado vna oracion, ensefiando a
aqu~llos sen.ores cardenales la obligacion que tienen y la impo.rtanc1a de el negocio que tien en de tratar.
Despues de las quales cosas, segun el apuntamiento .hecho
sobre quando se tiene de entrar en conclaue, clicha la missa el
Maestro de cerimonias de el Papa, tomando la cruz Papal, guia
a conclaue en esta forma :
Pri°:e~o van los familiares de los cardenales, despues los cantores d1c1endo, el Hinno Ve:ni Creat01· Spiritus etc. En el vltimo
11:gar los cardenales, precediendo los cardenales a los obispos, que
siguen, luego en el 2° lugar los clerigos, en el _3° los Diaconos
todos vestidos de pauonaço; despues de ellos, los otros Prelados y
Cortesan~s clerigos. Como estan dentro del conclaue, el Becano
d~l Coleg10. delante la Capilla de San Nicolas y en su mismo altar
dtc_e, la orac10n. Deus qui corda, etc. inuocando al Spiritu Santo.

�JOSE RANEO

Mas si entraren a hora de visperas juntos en Santo Pedro, saldran
processionalmente como queda dicho poco antes, mouiendose
conforme al orden de el camarlengo.
Acabada la oracion del Decano, el Camarlengo delante de el
dicho altar en presencia de todos y con interuentu de vn notario,
da el juramento sobre los Santos Euangelios a cada vno de los
Deputados a la segunda y tercera puerta. Corno decir a los
Barones Romanos y oratores de Principes, obligandolos a ser
diligentes y 6eles y guardar aquel Palacio Apostolico y aquel
sacre conclaue, y que no permitiran que aquellos Cardenales
sean agrauados de ninguno, ademas de las Bulas Pontificias.
A los Deputados â la quarta puerta proprio del conclaue hacen
jurar aquesto mismo y mas, que no permitiran que ninguno se
auecine a 'la dicha puerta 6 hablar i los que estan dentro, 6
escriuir cartas 6 reciuirlas, sin expresa licencia del Colegio. Que
miraran con la mucha diligencia las comidas y beuidas, para que
dentro no vayan auisos 6 canas; que haran que el vine y el agua
que se les diere, sea en vidro para euitar todo daiio y engaiio que
pudiesse hauer.
Despues saldran todos fuera de el conclaue, ecepto los cardenales y aq uellos que huuieren sido electos, que seran los siguientes:
El Sacrista del Papa con vn coadiutor. Dos maestros de
cerimonias, vn religioso regolar para confessar. Vn cirujano, dos
medicos fisicos ; vn boticario con dos ayudantes ; ocbo 6 &lt;liez
hombres para el seruicio de· todo el conclaue, y ninguno de estos
ocho tiene de ser de la familia de ningun cardenal.
Cada cardenal tiene de tener dos gentiles hombres suyos, y a
los enfermes se les conceden tr-es, teniendolo por bien assi el colegio todo; los quales tienen de hauer estado en su seruicio por lo
menos vn aîio y no tienen de ser mercaderes ni ministros de
Principes; ni bermanos ny sobrinos suyos, ni tienen de tener
jurisdicion temporal.
Estara vn gouernador del conclaue, prelado de mucha qualidad
y ben.emerito. que probca para que las cosas de adentro vayan

ETIQUETAS

2 49

como conuiene, y que no haya falta en cosa alguna. Todas estas
son ordenes de Pio IIIJ.
Partidos del conclaue todos aquellos que no les tocaua el hauer
de quedar,'se pondran a la ~egunda y tercera puerta los deputados
y se cierra la quarta, que es propriamente la deel conclaue, con
quatro llaues, y assi queda fortificada con quatre cerraduras,
hauiendo en medio vna ventanilla 6 rueda como sera seruido el
Camarlengo. Dos llaues siruen a los de fuera : vna para la puerta,
otra para la ventanilla, y lo rnismo para los de dentro. Las de adentro estan cerca los Maestros de cerimonias, y las de fuera en
manos de dos principales Prelados. De marrera que ny los vnos
ny los otros pueden abrir la puerta ni la ventanilla, si todos
juntes no interuienen. Esta tirada por de dentro delante la
puerta vn poco apartado, vna tela para que, abriendose la ventanilla 6 la puerta, no sean vistos los de adentro de aquellos que estan
de fuera.
Atiende el capitan de la primera guardia a que no sea hecho
insulto al Palacio y imbia al rededor soldados que lo guarden y
miren todo. Los Barones de la segunda no dexan entrar a nadie
otro que al tiempo de el corner, y estan aduertidos que ninguno
trate de auisar den tro por ninguna parte. Los terceras es tan para
obiar que los Cardenales no se les haga oltraje los prelados, 6
aquellos de la 4• atienden que no faite adentro cosa necessaria y
que no entre ny salga poliça 6 carta, reconociendo las comidas y
beuidas.
No tan presto son cerrados los Cardenales quando el Camar!engo con dos cardenales, los que su voluntad fuere, hauiendo
alumbrado hachas, buscara diligentemente por todas las partes
si huuiesse quedado alguno no aprobado 6 reprobado. Ninguno
puede entrar en el conclaue si el Colegio no le da licencia por
ocasion vrgentissima.
Qualquiera que sea ecepto los Cardenales, saliendo vna vez
no puede boluer a entrar mas. Ninguno expontaneamente puede
salir y el Cardenal si puede esforçar del Colegio a que no

�JOSE

salga en casa que no esté enferma, y ~a~iendo sin causa, no de_u-e
reciuirse mas, si de nuebo no es adm1t1do de todo el Coleg10.
estando denrro los otros, queriendo entrar,
S·1 vn cardenal Ueuasse
t&gt;
l
.
se le da el mismo juramento â el y a sus criados pal' e nnsmo
Camarlengo.
Finalmente retirandose este primera dia del conclaue, que es
el vndecimo de la muerte del Papa, en la capilla de San Nicolas,
la qual esta al cabo de la s:ila Regia, coma esta dicho, â mana
siniestra al entrar, estando preuenidas las sillas y hecho estar
lexos a cada vno deel Gouernador del Conclaue. Y el Decano ha~e
vna exhorracion aquellosSenores y despues lee la_s bull~s_de Julio
2 o y de Pio 4 °, quales tratan de aq~e~ta elec1on, d1c1en~o el
orden que se tiene de obseruar y proh1v1endo t?do modo s1moniaco y indebito. Se lee tambien la bulla de P10 V, qu~ no se
pueden enagenar los bienes de la iglesia, la qual cada cardenal
jura de guardar en caso que sea Papa y la confirmara luego ~ue
sea coronado ; hacense otras leyes, segun le parece conuemr Y
juran de tener secreto de lo que alli se trat~r: y _razonare. Prometen a los conclauistas guardarles sus pnmleg1os. Entre ellos
comieocan a hacei;caldamente razonamientos, descurriendo sobre
la perso~1a que parece conuenir mas para v~ tan gran carg~, t~e:mendo hasta los Angeles por lo mucha que importa; Y ordman~menre esto viene el primera dia determinado del conclaue, sm
hauer podido haçer elecion, la qual oportuna~ente hacen despues por esccutinio y algunas veces par~ adorac1on: .
Dicese cada dia solenne.mente la m1ssa del Spmtu Santo Y
acauado el hinno Veni Sancle Spiritus, y luego &lt;lice la voz Papam non habemus, y con esta cada vno :se retira â su apo-

,.

ETIQUETAS

RAN"EO

sento.
Aduiertese que para ser vno Papa, tiene de tener de tres partes,
las dos de votos, que de otra manera no lo es.
Quando se lleaa la hora y tiene estos votas, le ponen en vna
silla y alli van tot&gt;dos, dandole la obediencia. Y poniend~le vnos
çapatos de terciopelo carmesi que tien en vna cruz de fran1a de .oro

sobre el empeyne, Je besan el pie que es la primera adoracion y
la voz le dice : Quomodo vocaris, Sanctissime Pater? y responde
el nombre que quiere. Despues k abaxan abaxo, y sentado en
vna silla que esta puesta encima el altar de San Pedro, le hacen
la vltima adoracion, boluiendo!e acompafiando los cardenales y
rompiendo el conclaue, cada uno se buelve a su casa.
Todo el tiempo que dura la sede vacante, tiene de hauer luz
desde que anochece hasta dia claro en todas Las ventanas de Roma,
que parece vna Gloria, y los Caboriones rondan cada vno su
quarte!, acompaiiados el que menas de 400 hombres.
De ay a algunos &lt;lias va el Papa a San Juan Laterano a coronarse, dar el juramento y tomar possessiop de su obispado, que es
aquella la iglesia mayor de la cristiandad, y de alli se intitula
Obispo.
EPILOGO DE LO QUE

SE

CONTIENE Y ORDENA EN LA BULLA

DEL PAPA GREGORIO XV &lt;c DE ELECTIONE ROMANI PONTIFICIS &gt;l.

Gregorio Obispo sieruo de los sieruos de Dias etc :
Hecha rnadura consideracion con los venerabiles hermanos de
la Santa Romana Yglesia, determinamos que por lo venidero la
elecion del Sumo Pontifice no se baga de otra manera que en
el conclaue cerrado, y despues celebrada la solita rnissa (a la qual
se deuen hallar todos los Cardenales 'del condaue y en ella comulgarse) por secretos sufragios de cartelas de dos de las tres
pal'tes de cardenales que se hallaren en dicho conclaue, 6 en
caso que todos los cardenales del conclaue de comun consentimiento cometiessen a algunos cardenales potestad de eligir, para
que enlugar de todos prouean la Romana Iglesia de pastor, 6 en
caso que no precediendo trato nînguno de persona particular,
todos de comun consentimiento en voz alta por la palabra, Eligo
le eligiessen par diuina inspiracion 6 por escrito.
Declaramos tarnbien que ninguno pueda dar el voto a ssi misma y el sufragio del electo no se numere en las dos terceras
partes, 6 sea por escrutinio solo o par escrutinio junto y acce?so,

�•

ETIQùETAS

2

JOSE RA1ŒO

el electo en el numero de Cardenales
del Conclaue.
entra s1· b'e
1 n
.
• d 1
y mas que ninguno se t~nga par electo, stno pubhca os .~~
sufragios, 0 sea par solo scrutinio o tambien por accesso, y publicado el sufragio del electo y no ballandose el num_ero de las dos
terceras partes, se haga tambien con las cartelas ab1ertas.
y ocorriendo que mas nombrados en las cartelas _teng_an las
dos terceras panes, entonces en la paridad de sufrag10s ~1nguno
sea electo y en la disigualdad sera electo aquel que t~mere ma~
voces con tal que passe las dos terceras partes tamb1en por vn
solo sufragio.
1
Mas primera de echar las canelas en el c~liz, cada cardenal a
hauerla de echar, en alta voz dira&lt;( Juro a Cnsto, el qu~l me ha de
iuzgar que yo elijo aquel, el quai juzgo acerca de D10s deuerse
elegir y que haré lo mismo en el ,accesso. &gt;&gt;
,
_ •
Las carrelas par los sufragios o seran estampadas o es. . ntas,
rodas de vna misma mano, conteniendo aquello, que se suele. El
nombre de a.quel que elige, se escriuira en la pnmera parte de la
carrela aquel del electo en la siguienre y aquesto_ de mana de
aquel 'que elige, alterando quanta mas se pueda el carater .de
m.anera que no sea conocido. Se cerrara aquella parte de]~ cartela donde esta escrito el nombre del elettor y se sellara con
sella extraordinario. y para que se vea si quien dio el _vota par
accesso le ha tambien dado en el escrutinio, y de vn m1smo cardenal no se den da.s votas a vno mismo, todas las carrelas se
sefialaran con otras dos senales : el vno explicito, coma qu~l que
dicho de la escritura, el otro cifrado, cô~o vn numero o vna
letra etc., quales signas han de ser los nusmos, tanto en la cartela del scrutinio quanto en aquella de~ accesso : Despues se ple~
oara tambien esta parte de La cartela, s1ii.ada y c1frada, y se sellara
nuebo. Abr.iendose despues las cartelas d~l _accesso ~e l~ parte
de los signas, se hallad. la carrela del scrutmto que t~ene semejantes signas, con que se veda el voto doble a vn m1smo e~eto.
Mas si en el scrutinio no se hallara cartel-a ·notada con el s~gno
del accesso, 0 se hallara dada la voz en el scrutinio aquel tms.m o

de

53

que dia la uoz en el acesso, en el uno y en el otro caso la elecion sea nula y la subscricion 6 nombre de que elige, no se podri
sellar de nueuo sino acaeciendo que el sello y los otros dos
signos precedidos seran de otro cardenal, 6 por qualquiera otra
dificultad; despues el nombre dd electo se escriuira, coma en el
folio esrampado se nota.
Mas para mayor secreto se haran las carrelas en medio de la
capilla para que el vn_o no vea aquello què hace el otro; ô si por
entermedad vno no pudiesse ira la ·capilla, bara su cartela secretamente en cam~ra, la qual tomad cl vltimo de los scruta tores. Y
para que el accesso tambien sea secreto, si publicado el scrutinio
querran elegir alguno de los nombrados par via de accesso, haran las carrelas del accesso de la misma manera en las mismas
tablas, coma decir, se escriuira el nombre del eleci:o, y quien no
querra eligir ninguno de los nombrados, escriuiri Nemini, ninguno; nombre mas juntos y nombrando mas, aquel sufragio sea
nulo. No por esto se prohibe que vno baga el accesso al nombrado en la cartela ô a vn otro, con tal que sea vno, no se hara
el accesso sino vna vez por scrutinio.
Determinamos tambien que par el accesso no sea licita de ritirarse de la nomina hecha en 1a canela del scrutinio.
Mas primera que se habran las cartelas, tante aquellas del
scrutinio quanta aquellos del accesso, se contentaran de los scrutatores, y hallaQdose mas del oumero de los Cardenales del conclaue, se quemen rodas en presencia de los Gardenales y se
hagan de nuebo Lo$ sufragios ; y todo lo sobredicho se obserue
so pena de excomunion, ipso facto.
Mas ordenamos que si alguno de los cardinales estar.i enferma,
sean a suerte sacados tres cardenales de todo el numero del
conclaue par mano del vltimo de los Diaconos, los quales yran
al enferma con la buxula vacante, mas vota y cerrada de los
scrutatores en publico, la quai .llaue quedar~ sobre el altar; y le
lleuaran la cartela estampada, en la qual secretame □te scrirnra y
hari los. otros signas, precediendo el ordinario juramento como

\

�JOSE RANEO

2 54

arriba, y despues la heche en la buxula, la qual siendo _lleuada
de dichos cardenales, abierta la buxula se echara en el caliz.
Mas hauiendose hecho assi el scrutinio se deuera elegir vno de
los nombrados por accesso; lleuaran los dichos tres cardenales los
nombres de los otros cardenales escritos en vn follo con todos
los votas, y vna otra cartela estampada con 1~ misma ceremonia; y todo esta so pena de la misma excomum~n:
Mas si alguno por enfermedad no pudiesse escnmr, podra l:azer
escriuir a vn otro secretamente, daodo primera a este 1uramento de obseruar secreto, debaxo de la misma pena de excomunion.
Se ordena tambien que primera de qualquiera scrutinio, se
saquen a suertes de todo el numero de cardenales, tres escrutatores par mano del vltimo de los Diaconos, y aquellos que vna
vez fueren sacados, hechen de nueuo en ~l vaso de otra manera. Si
alQUnO contrauendra como si tambien alguno de los scrutadores
6 :econozedores conocera algun secreto en el exercitar el oficio
que le toca y lo reuelara, sea excomulgado como_ arriba. .
,
y acauado el scrutinio y el accesso 6 sea segu1da la elec10n o
no, se saquen otros tres cardenales a suerte para reconocer todas
las cartelas, no tocando los signas 6 sellas de aquellas cartelas que
no estan abiertas, las quales todas en presencia de los cardenales
se quemaran.
.
y para que no vaya muy a lo largo la elec1~n, se hagan dos
escrutinios al dia : la man.ana despues de la rrnssa y a la tarde
despues del Hinno Veni Creator Spiritus, y siendo tocada tres
veces la campanilla por el conclaue, todos los c~r~enales no
impedidos de enfermedad, se j untaran para el scrut11110, so pena
de la mismaexcomunion.
Tambien se asternan de qualquiera suerte de pactos, entendimientos, amenaças, seîiales, procurar voces de creaturas etc.,
hacer praticas de el.: Dare la voz 6 no aqueste 6 aquel _etc.,
Las quales çosas todas declaramos nulas, aun~ue sean con 1uramento, y quien contrauerna, incurra en la m1sma penade exco-

,

ETIQUETAS

2 55

munion ; mas no entendemos por esto vedar los tratos para la
elecion de Sumo Pontifice.
A~si que rep'.logandolo todo, si el electo no sera electo con rodas
las . cm:unstanc1as sobredichas , 6 en vno de los
· d os
· mod os au1sa
arnua en cl princi~io, sino sera celebrada en conclaue cerrado 11 y
por secretos sufrag10s de carrelas concurriendo las dos partes de
los ~r~enales de tres que estaran presentes en el conclaue y al
scrut1111?,o al scrutinio y accesso, no computandose el sufragio del
e~ecto, o v~rdaderamente por vfa de compromisso nemine dissenti~nte, 6 cas1 por Diuina inspiracion, no hauiendo precedido trato
mn~no d~ la ~ersona ne~nine dissentiénte, por la voz Eligo con
voz 111teleg1ble, o por escnto sea nula, 6 imbalida la elecion y
. anto el q uanto, sus hechores encurran en todas las penas de los
muasores de la. sede apostolica y no podran ser absueltos sino
del sumo Pont1fice, ecepto en el aniculo de la muerte
Se encomienda finalmente a los Cardenales el secre~o en caridad y la grauedad del negocio.

_JJ_atum ~o~, Apud Sanctum Petrum, Anno lncarnationis Dominicœ Millesimo. Sexcentesimo . Vigeslmo primo. Decimo Septimo
Kulendas...
Pontificatus
nostri anno primo ... Ego, Gregonus,
·
.
.
Catholicœ
Ecclesiœ Episcopus.
OBSEQUIAS Y ENTIERRO DE DON FERDINANDO RUIZ DE CASTRO
CONDE DE LEMOS, QUE MURIO EN ESTA CCUDAD, SIENDO

'

VIRREY EN ÉSTE REYNO.

_Hauiend~ gou~rn~d? S.E. este Reyna algun tiempo con la integndad, rectitud, 1ustrc1a y auctoridad que combeniaal seruicio de Su
Magestad y su Rey~o, aiio de 1600 que fue el Santo, le vmo orden
del Rey nuestr? Senor, para que fuesse a Roma en su nombre a
dar la obed1enc1a_ y embaxada al Sumo Pontifice, Clemente VIII,
que_como V1can,o de ~risto entonces gouernaua la Iglesia. y obedec1endo, manda se d1esse orden para su jornada a Roma la qua!
fuessecomo combenia a la Grandeca de Su Magestad y s· E'
h'
·
. ., como
s~ iço Y por ella parèce en su lugar que fué muy grandiosa y
d1gna de ser vista : fol. 24 7 .

�JOSE RANEO

ETIQUETAS

. .
l gran satisfacion
Despues de hauer buelto contenuss1mocepdoe\ aque le hiço, fue
'd
l
hourras y mer
q ue su Sant! a
e 10 •
r
dad de la qual le lleu6
_
·d darle vna enrerme
'
nuestro Senor seru1 o
. .
d te Reyna y de la Seiiora
a mejor vita con gran se~_nm1ento ees
muger y h11os.
,
D
Con d essa, su
l
. t' a nombrar a su ecano,
Por su muerte ei Colatera se JUln
que Su Maaestad
l Reyno en e internn
o
para que gouernase e
A esto se opuso la Condesa
ue le aouernasse.
proueyesse persona q F o .
d Castro su hï10 y del defuncto,
.
l S - r Don ranc1sco e
,
Vrnda y e eno
u Maaestad par la qual odenaua que
mostrando vna carta de S
o d
aouernando este Reyno
el dicho Sen.or Don Francisco qdue. asse o Replic6 el Colateral a
d
h sta otra or en suya.
.
faltando su pa re, a
d
d1'entes que fueron el Pnn. l los os preten
,
.
esto y en parucu ar
d G ottola . que el vno pretend1a
. d C
el Marques e r
,
C
c1pe e onca y
d Gran Almirante y ser del araçon del uc10 e
,
.
d
ser ecano par
mo ser el decano a qu1en
la preten ,a ass1 mis
l
ld G
lateral. y e e rotto
d er el mas antiguo de
. .
. sse por racon e s
1
jund1camente e toca '
l' .
diziendo que el Rey nunca
Colateral. En efecto los dos_rep icaron11' parecia serlo y assi hacian
d u puno y aque a
'
escriuia carta to da e s
. . .
, Su Magestad dandole
p O que escnmnan a
ll
dificultad en c a. er
b'en de la carta y que lo
d s E como tam 1
'
.
parte de la muerte e . . d
S Maaestad se obedecena y
d ella man asse u
o
,
que en respuesta e
1
t tocaua al De.:ano del Co1a. p
ue en e entretan o,
d
executana. ero q
. G . 0 y como entre los os
d l d mas e1 omern .
teral con to os os . e_
' , d
los votos del Colateral en
.
m1eron a im tr
huuiesse c1sma, se v.
d
dos en Palacio para concluyr
y iuntan ose to
.
vna parte y otra.
gunda vez el d1cho Senor
•
rtau'l se opuso se
casa que tanto impo
''
1
eran de su parte, protesDon Francisco ~e Castro c;t: d:s S~u~agestad, y que cada vno
tando se obedec1essen la ca d
ana. Presentaronles la carta y
huuiesse de firmar el vota eet~:retario Tauelina que hazia el
protesta, dandola en poder d
6 en las manas Don Cesar y
. . d G
la qual carta tom
'
Ohc10 e uerra,
d l Colateral que eran de la parte
Don Carlos de Aua_l~s y otros e b desca lo que su Magestad
de Su Magestad, d1c1endo que se o e
.

a

a·

? .

oc .
a·

i.

. .

·a·

2 57

manda por Su · Real Cana, besandola y poniendola sobre sus
cabeças, y assi hicieron la mayor parte del colateral, llamando
al Seiior Don Francisco de Castro para que se assentasse en el
colateral en la silla del Virrey, tomando possession del gouierno
&lt;leste Reyna conforme Su Magestad mandaua.
Sentose y començ6 a exercitar su gouierno. Todo esta passé
antes que se &lt;liesse sepultura al defunto cuerpo de S. E., el quai
estaua puesto dentro de vn ataud en la Capilla Real de Palac10.
Sali6 el Seiior Don Francisco de Castro de la Camara adonde
hauian tenido colateral, con todos los demas Seiiores que hauia
en Palacio coma Virrey, yendo a la Capilla con todo su acompaiiamiento a decir sus oraciones por el anima del defunto ; mandando se &lt;liesse orden al entierro y deposito del cuerpo, como se
hizo el dia seguiente en esta conformedad :
Primeramente se preuinieron todas las Religiones que hauia
en esta ciudad . Assi mismo al Capitula y Canonigos con todo el
clero del Arçobispado, para que a la manana par la maiiana se
hallassen todos en Palacio con vna hacha encendida en las manas para acompaiiar el cuerpo defunto. Pusose el ataud sobre
dos bufetes con vn pana de brocado muy grande encima, con
las armas y empresas de los Condes de Lemos, con el habita
de Calatraua del qual era el defunto, y al rededor del cuerpo
estauan todos los criados con sus lobas y capuz en la cabeça.
Salio luego Miguel Diaz de Auz, que hacia el Oficio de Maestro
de Cerimonias, con su baston en las manas, ·con su loba y capuz,
en media de doce alabarderos con quatro gentiles hombres, assi
mismo con sus lobas y capuces arrastrando; los quales lleuauan
puesto en vna fuente dorada el vno, el estoque, el otro el baston
de general, el 3° la corona del difunto y el vltimo, el guioncillo
arbolado con vna lança; las quales insignas el dicho Miguel Diaz
las puso con muchas ceremonias sobre el ataud del defunto en
esta conformidad : Al la-do derecho puso el baston de general, y
al izquierdo, el estoque desnudo, y a la cabecera, la corona de su
REVUE HISPANIQUE. A.

17 -

�tt·

JOSE RANEO

ETIQUETAS

· d o pnme
· · ro puesto. el
.
d·
rn ue no se cayesse, hamen
titulo, ata a pa qd
l
la '"'abecera del ataud. I&gt;,usie. •11 · · na e genera es a '"" _
gu1onci o, ms1g
. d . l rededor Pusose el caua\lo
l
d los demas cna os a .
.
ronse uegoto os d
todo cubierto de luto hasta en pies, y el
deI defunto en or en,
·
la mana en el
lob.i y capuz a pie, con
caualleriço ma,yor con sull
n de diestro dicho cauallo, con el
estriuo y dos lacayos que . euau~ cubiertos . y â.elante el cauallo
luto redonda hast'&lt;l lps ptes_ y es
d , b" tos de tres en
d
laca os con el mtsmo luto y escu 1er '
.
otros oce . y d . d l dicho cauallo . assi mismo el paie de
tres, por htlera etras e h . de lleu~r el 211i.oncillo, lleuaba
de luta que ama
o
.
b.
lança eu ierto
.
'
b
To do esta estaua preuemdo
enc1ma
ae
la
ca
eza
.
l b
o a y capuz
l b d
nor guardia con su luto
en el patio, con dace a a ar eros r

iglesia
su Virrey defunto, passando assi mismo por media el
esquadron.

solito.
. .
l c· 0 to dos 1os t1'tu lados , colateral ' tribunales,
Vimeron a pa a i
.
re•or·mados todos con sus
.
· dos y cap1tanes 11
,
contmos, entretem .
~ar y depositar el cuerpo
.
e para acompan
lobas y capuces, a pt . 1 . d 1 Cruz conuiento de frayles
a la ia esta e a
,
d v·
defunto e mey
_b
Orden al Maestro de campo
0.
descalços de San Franlcis_cof. w_se es.p anola que formass~n vn
.
or de a m antena
.
y sargento may
1
l
ase de la puerta de palact0
d
l a ido e qua tom
.
esqua ron pro ;nr d' 'ha Io-lesia con sus banderas negras, ptfanos
hasta la puerta ed a ic \
con las picas arrastrando, mosroncos, y caxas estemp a as,
1 assar del cuerpo difunto se
quetes y acabuzes al reues, y que a dp
edio todas las relidron passan o par m
d. h
a.briesse el . ic o esqua .
'
i
d·el Arçobispado y todo el
. l
nomgos y c~ero
'
giones, cap1tu _o, ~a . .•
'ue al assar ~lcuerpo difunto, tocasen
demasacompanarn:ento. yd q
lpdos y roncos abatiendole tres
ifanos estemp a
'
•1
1
todas as ca:rns Y P
. .
ue de retroguardia del die 10
veces las banderas .hasta t1eira, q
1~ misrna del esquadron
d
vna compama .en ,.
esquadron, qcte ase
d'
r tras el cuerpo; dexando primera
para cerrar la re.t-roguar iaFy y .
d Castro y de todo el Col.i·
d 1 S - Don ranc1sco e
èl puesto e. enor
l defunto cuerpo, arras~
teral y tri.buna les que acompanauan p~fanos coma queda dicbo.

d

J.

trando sus p~~as Y_ band~ra y ca::Jpanar hasta la puerta de la
Esta compama uene e yr

259

a

Diose orden al Ingeniero mayor Fontana, que tuuiesse hecho
vn castillo ardiente del altar ma yor de clicha, iglesia, con muchas
hachas y candelas y luminarias, con muchas figuras grandes de
bulto â la esta tu ra de vn hombre, de la Justicia, Fee, Esperança y
Caridad, Magnanimidad y Fonale~a; y encima del dicho castillo
y estatuas, muchas banderas negras con las armas y empresas de
Lemos, y debaxo del drcho castillo ardiente vn tabladillo con
cinco escalones, cubierto todo de luta con d0s bufetes encima,
cubienos con vna colcha de brocado, con las armas susodichas y
habita de Calatraua para paner encima de ellos· el ataud del
defunto. Y en los angulos y esquinas del dicho castillo ardiente,
quatro sillas, cada vna en su angulo y en ellas, quatro obispos.
para dezir el responso, antes que se hiciese el deposito.
Puesto todo en punto, salio el Sefior _Don Francisco de Castro
con su loba y capuz, lleuandole la falda su camarero, con t0do su
acompanamiento dicho y entr6 en la capilla Real de Palacio,
arrodillandose y hacicndo oracion sobre el cuerpo defunto. Dio
orden al dicho Miguel Diaz de Auz coma quîen hacia el officia
de Maestro de cerimonias, en la forma que se tenia de abaxar
y puesto que cada vno hauia de tener en esta manera :
Primeramente baxaron todas las religiones con sus hachas·
encen4idas en la mano cantando el Miserere, y otros psalmos
funerales. Tras ellos toda la clerecia; luego el capitulp y
canonigos del arçobispado, cantando assi rnismo. Tras ellos
todos los pajes, oficiales mayores y menores, (gentiles hombres
y Secretarios, todos por su orden de dos en dos con sus lobas
arrastrando, y tras ellos alg.unos titulados de la facion de Lemos
que fueron en este acto .como amigos, honrando el cu!;!rpo
difumo; y para boluer acompatiando a la buelta en Palacio al Sefior
Don Francisco de Castro, nuepo Virrey; y tras estos el cauallo
ydacayos del difunto en la. forma clicha, y tras del el otro cauallo
del. paje, de lança· ·que .ha:uia. de lleuar el guioncillo. Pusose el

�260

JOSE RANEO

ataud del cuerpo del defunto encima de vnas andas, cubierto con
vn pano de brocado assi mismocon las armas y habito, y encima
del ataud, el qual tambien estaua cubierto con pai'io de brocado
el estoque, baston de general y corona de su titulo. Lleuaron
estas andas algunos criados de casa, y al rededor de ellos, todos
los Sen.ores del Colaceral, assi de justicia, como de guerra, cada
vno con la vna mano en las andas; y tras de el cuerpo defunto
el paxe de lança con su loba arrastrando y capuz, lleuando el
guionzillo, hasta ponerse a cauallo en su puesto.
Con la orden clicha luego seguia Miguel Diaz de Aux con su
loba y capuz, como Maestro de cerimonias; luego el capitan de la
guardia en la misma forma; seguia luego el Sei'ior Don Francisco de Castro, y tras del, todos los demas Sefiores del Colatera
y Tribunales.
Baxado el patio, se puso el paje a cauallo con su guioncillo
detras de el cauallo del defunto, como queda dicho.
De vn lado y otro yua coda la guardia alemana con las alabardas arrastrando, cerr:mdo como esta dicho por retroguardia,
la compafüa en la forma susodicha.
Hauiase preuenido al capelan mayor que estuuiesse a la puerta
de la iglesia para dar el agua bendita al cuerpo defunto y al
nueuo Virrey. Fueron caminando en estaconformidad, passando
por media del esquadron conforme â la orden dada, con la
mayor pompa funeral, grandeça y ceremonias que se puede
imaginar.
Al passar el cuerpo defunto, arbolaron las banderas que
tenian en tierra abatiendoselas como esta d1cho, con todas las
caxas y pifanos.
Allegado a la yglesia, donde estaua el sitial y silla del nuebo
Virrey, con Î:odos los bancos cubiertos de luto en la forma de
capilla, subieron las andas, poniendolas sobre los bufetes que
para este efecto estaban preuenidos, sentandose cada vno en su
puesto. Començaron los oficios funerales, y los obispos dixeron
sus responsos echando el agua bendita sobre el cuerp&lt;?. del
defunto.

ETIQUETAS

Acabado esto, qued6 ~l cuerpo con quatro blandones de plata,
con el capella~ mayor a todos los capellanes regios guardando
el cue~p? hasta tanto que se pusiesse en deposito. Fueronse rodas
las rel1~10nes, canonigos y clero, cada vno a su yglesia.
Bolmose el ·nueuo Virrey a Palacio, passando por media el
esquadron _como quando fué ; al passar arbolaron las picas y banderas, .a~at1endoselas. Entrose en Palacio y mand6 se &lt;liesse orden
al d_epostto, como se hizo por auto publico, poniendo el ataud
cub1erto corna esta dicho con sus insignias encima, al lado
derecho del a~tar mayor, dentro de vna reja de hierro, &lt;liez palm~s al~o de tierra el ataud; encima del se puso la lança con el
gmonc1llo arbolado, insignia de generales.
Qu~daro~ ~os blandones con sus hachas y ·seys tudescos de
guardta, ass1st1:ndo. toda la nouena en esta forma, hasta que se
acauan los ofic10s dminos.
Diose orde~ de hacer la nouena, como se hiço, con la mayor
grandeza que Jamas a Virrey se ha htcho; lo vno por Virrey, Jo
o_tro por serlo de presente y jurado por tal, el Sei'ior Don Francisco de Castro su segundo hijo.
Mandose colgar toda la yglesia de sumptuosissimo luto con
muchas bancos rasos de la vna parte y la ocra, adonde hauian de
estar ass:ntados todos los criados, cada vno por su orden y los
que h~man de estar en pie y descubiertos. Teniase preuenido
v~ ob1sp~ para que dixesse la missa funeral cada man.ana con orac1on parncular : Pro anima Ferdinandi de Castro.
Sa~ia cada mafiana por su orden toda la casa en esta forma :
Pnmernmente yuan todos los lacayos con su luto redondo
hasta en pies, descubiertos.
. Ass_i mismo iuan todos los oficiales menores de cocina, botillena, dispensa y reposteria, de dos en dos con sus lutas redondas
y caperuças.
Seguian luego todos los oficiales de escritorio con sus lobas y
capuces, arrastràndo la falda, de dos en dos.
Tras ellos los pajes en ·1a misma forma.

�262

ETIQUETAS

JOSE RANEO

Luego los maestros de Sala, gentiles ho:nbres de camara y
capa.
.
Venian luego Mayordomo, Camarero y Secretanos, de dos en
dos.
·
Seguia luego Miguel Diaz de Auz con su loba arrastrando, y
baston en las manas, coma maestro de cerimonias.
Tras del seguia el capitan de la guardia, y luego el capelan
mayor, y Don Alonso Manriquez, Cauallero del habita d_e Alc~ntara que despues fué arçobispo de Burgos, el qual _haU1a vemd~
a.qui de Roma par negocios de Su Mag~stad y qms~ ha~larse a
esta nouena cada ma.nana, par honrrar dtcho acompanam1ento y
casa.
De vn lado y otro yua toda la Guardia alemana, arrastrando
sus alabardas.
Con esta orden salian de Palacio cada. ma.nana, como esta dicho,
y yuan â clicha Iglesia de la cruz, sentandose los que_podian en
los bancos que estauan preuenidos, y los demas en pie y descubiertos assistiendo rodas hasta acauar la missa y oficios funerales
y acauado, con la propria orden que hauian venido, se boluiao a
Palacio.
Hiçose esta durante toda la nouena en la forma y manera que
se ha dicho.
El Sen.or Don Francisco de Castro, hijo del defunto y nuebo
Virrey, quiso ballarse todos los &lt;lias de la nouena a los oficios,
saliendo de su quarto en vna silla cubierto, solo y sin cria.dos por
yr incognito.
.
, .
.
.
Salia par la puerta del Parque, sub1endose a d1cha 1gles1a
metiendose en el choro â las espaldas deel altar mayor y esta par
no disturbar los puestos y asientos de la Casa, porque yendo
publico, no pudia tener assiento ni puesto ningu_no.
Assi mismo venia la Condesa emboçada, met1endose en vna
capilla secreta toda cubierta de luta que esta al la.do izquierdo
del altar mayor, frontero del deposito de su marido.
Hizose esta nouena çon tanta autoridad y grandeça por las

causas rekridas, que no quedaua persona en Napoles que no
viniesse â verla y el orden con que se hacia.
Diose la orden para que se hiciessen las obsequias y honras,
coma se hicieron, con grandissimagrandeça y sumptuosidad en la
forma, manera y con el acompaii.amiento que se hicieron en el
dia del entierro.
Este mismo orden se tuuo en las obsequias que se hicieron
par el Seiior Duque de Alcalâ y su deposito assi mismo en el
conuento de la Cruz, siendo Virrey, que muri6 en este Reyna;
muri6 a 4 de Abri! 157r.
·
En Santiago de los Espafioles se hicieron las obsequias y entierro par muerte del Seiior Don Garcia de Toledo, el quai hauia
sido Virrey en el Reyno de Sicilia y Generalissimo de la mar; las
quales mand6 hacer el Marques de Mondexar, Virrey en este
Reyna y fueron en la rnisma conformedad.
En tiempo del Conde de Benauente, muri6 en esta ciudad el
Duque de Feria que venia de ser Virrey de Sicilia, y passaua a
Roma â dar la obediencia â la Santidad del Papa , Paolo V ,
nueuamente electo, en nombre de Su Magestad. Enterosse en el
Jesus en lugar de deposito, y se hicieron las mismas ceremonias
y se tuuo el mismo orden que en el de Lemos queda dicho, a
que me refiero, y assi no tengo mas que decir sobre este particular.
OBSEQUlAS CON POMPA Y CEREMONIAS FUNERALES QUE SE HICIERON

EN

EL ARÇO.BISPADO

POR MUERTE

DEL .REY

DON PHI-

LIPPE 2° NUESTRO SÉNOR, EN HENÉRO Y PRIMERO DÉ FEBRERO,

r599.
Gouernando este Reyno par Virrey el Sen.or Conde de Oliuare$,
anno 1599, fue nuestro Seîior seruido lleuarse para si al
Inuictissimo y Catolico Rey de Espaii.a nuestro Seîior,gouernando
la iglesia apost6lica la felice memoria del Papa Clemente VIII,
con grau sentimiento de Su Beatitud y de todo el mundo. No
fue menor sentimiento el de S. E ., el Sen.or Don -Enrique de

�JOSE RANEO

Guzman Conde de Oliuares, Virrey como arriba queda dicho,
por lo mucho que se amauan.
Y hauiendose de hacer lo que tan de derecho se deue, que son
las obsequias, desseando fuessen con aquella grandeça que a v~
tan gran Monarca conuenia, no con falta de lagrimas por el senumiento que de tal muerte sentia, mand6 llamar al cauallero
Fontana, ingeniero mayor en este Reyna .por Su Magestad, Y le
orden6 hiciesse en la yglesia mayor del Arçobispado vn tablado
tan grande y tan capaz, que en el cupiessen todos los Titu~ados,
siete oficios y otras muchas personas que en este acto humessen
de hallarse con gran grandeça.
Hiçose este tablado, alto de tierra ocho palmos y c~en ~almos
de largo, que tomaua toda la anchura del cuerpo de_l~ 1glesia~ con
dos vancos : vno con espaldar para los titulados y s1ete ofic10s Y
sindico, largo settenta palmas, y el otro assi mismo con esp~ldar,
largo toda la anchura del tablado, donde. comodamente pud1ess~n
estar todos los Sen.ores del Colateral, regentes de cancelana,
presidentes del Sacra Consexo, lugartiniente de 1~ C~mara, Escribano de racion, Thesorero general, Regente de V1cana y Secretario del Reyno; otros bancos rasas sin espaldar en la misrna conformedad, detras del dicho banco del Colateral.
El primera, para los consejeros de Santa Clara; el 2°, para ~os
Presidentes y abogado fiscal de la Regia Camara de la Sumana;
el 3°, para todos los Jueces criminales y ciuiles, y Auogado fiscal
de la Gran Corte de la Vicaria.
Otro banco para el auditor general, y del 3° Tiniente, _Y Juez
de Gran Almirante, Juez de la Zecca, Guion dè los contmos, Y
del que toma el Juramento al Baronaxe.
Otro banco a mano derecha del sitial del Virrey para los electos, con espalgar como el del baronaje, y tras el, otro b~nco raso
para los capellanes regios. Todos los quales tienen ass1ento en
dicho acto y no otra persona; sola vna silla rassa para el capellan
mayor, frontero el sitial de S. E., y vn banquillo raso p~ra el
Sacristan Mayor, al cauo del Banço de los capellanes Reg10s.

ETIQUETAS

Hiçose al cauo deste tablado vn castillo ardiente muy alto y
sumptuoso, muy ancho y capaz, debaxo del qual pudiesse estar la
tumba de Su Magestad, y en todas las esquinas y angulos, assi
a~axo como arriba, muy surnptuosas estatuas naturales y a lo
vmo, de la Fee, Esperanza y Caridad, Fortaleça, Magnanimidad
y todas las demas virtudes teologales; capaz de dos mil candelas,
cirios y hachas.
Manda S. E. se pintassen muchas quadros muy grandes, de
mano de los meyores pintores que huuiesse, de todas las empresas y victorias que en tiernpo de Su Magestad succedieron, como
se hiço, repartiendolos todos por lo alto de la pared de la iglesia,
ro~eandola roda de vna parte y otra, y debaxo de cadaquadro, en
l~tm la substancia de su significado, y entre quadro y quadro
pmtados los Reynos y Seiiorios de la Corona de Espaiia precediendo todo con orden.
'
Hiçose assi mismo vna hala muy grande dorada, significacion
del mundo y encima della, vn poco mas alto, vna gran corona
Real Colgada de la mitad del cielo de la iglesia, que venia â caer
a la mitad del dicho tablado.
Hicieron se ocho escalones para subir sobre el dicho tablado
todo lo que era la anchura, y todo el tablado y bancas entoldado~
y cubierto,c; de luto; y assi mismo entoldawn y éolo-aron toda la
0
iglesia de luto, de los quadros abaxo.
Hizose vna colcha de brocado rezo sobre reço, toda bordada
d~ caiiutillo de or?, muy larga y ancha en la forma de la que se
h1ço en las obseqmas del Emperador Carlos Quinto, y dos coxines
de la misma manera bordados, para ponerse encima de la tomba
debaxo del Castillo ardiente.
Hicieronse quatro auentadores de tafetan negro con sus astas
ne~ras, para que tuuiessen ( como la tuuieron) q uatro capelanes
reg10s en las quatro esquinas de la tumba, hacienda ceremonia
real de quitar las moscas.
_Djose orden y nota particular de todas las personas, assi
mm1~tros coma oficiales, criados y personas obligatorias dc: yr
en d1chas obsequias assistir
ellas.

y

a

�266

JOSÉ RANEO

ETIQUETAS

Diose la forma y puesto de cada vno, como hauian de caminar
y salir de Palacio para yr al Arçobispado, la quai fué en esta
manera:
Primeramente yuan todas las trompetas reales con su luta
redondo, cerrado &lt;lelante con sus caperuças., lleuando las trompetas detras a las espaldas sin taner, con las banderillas de las trompetas de damasco negro, y las armas reales en ellas.
Seguian luego todos los cantores y musica de la capilla ·Real
en la misrna manera de luto, y con los instrumentas musicales y
libros a las espaldas, sin cantar.
luan tras ellos todos los ca:)itanes de justicia con sus baras
negras muy altas, con sus lobas y capuz cubiertos la cabeça.
Seguian todos los subatarios de la Gran carte de la Vicaria y
tras ellos, todos los maestros d' anas ciuiles y criminales, Procurador y solicidador Fiscal, Carcelero mayor, y Percettor, y oficial
del Sella de la Gran Corte de la Vicaria.
Luego todos los maestros d' attas, racionales, registras, y Secretario de la Real Camara de la Surnaria.
Tras ellos todos los Maestros d' attas, y secretario del Sacra
Consejo.
Seguian todos los aduaneros, arrendadores, portulanos, percetores y guardian del puerto.
Luego el Mayordomo, escribano de racion, pagador y
monicionera del Ataracenal, y alcayde del parque y Casa Real.
Seguiendo el Veedor, auditor, escriuano de racion, y todos los
demas officiales del Tribunal maritimo, y van todos los continos,
entretenidos, y caualleros particulares.
Seguia luego la casa, criados, y oficiales de Palacio.
Luego todos los oficiales mayores y menores del escritorio,
con sus secretarios de guerra, justicia y cifra.
Tras ellos los castellanos de Castillo nuebo, Santelmo y CaStillo del Ouo, sino tuuiereu titulo ni fueren del colateral; que los
que le tuuieren, van en su puesto y assi mismo el capitan general
de la anillaria.

Luego todos los titulados, Condes, Marqueses, Duques y
Principes por su orden y precedencia.
Tras dellos todos los porteras de la Camara, eletto del populo
â pie con su luto redonda y cerrado, y sus caperuças, con sus
bâculos negros en las manas, siguiendo el secretario y todos los
demas officiales de la ciudad.
Y tras ellos los seys eletos de la ciudad, siguiendo los quatro
Porteras de camara con su luto redonda y cerrado, y sus caperuça.s, con sus maças al hombro, con el Rey de armas en medio,
con la tunica de damasco negro y las armas reales en ella.
Y tras ellqs los Sen.ores de los siete oficios con las insignias
reales en las manas : El primera con el estoque desnudo. El 2°
con el cetro dorado. El 3° con el mundo : El 4° con la corona.
Aunqne hauian de ser cinco insignias Reales, la quarta hauia
de lleuar el Tuson grande de oro, y la quinta y vltima, la
corona, coma se hiço en las obsequias que se hicieron en la
villa ·de Bru·selas por el Emperador Carlos V, ordenadas por el
Rey Phelipe 2° que fué el màyor Maestro de ceremonias que se
sabe.
En estas obsequias, coma queda dicho, no se lleu6 la insignia
del Tuson, pero se hauia de lleuar.
Tras las insignas reales yra el -capitan de la guardia Alemana,
con su guardia de vn lado y otro.
Siguia luego la persona del Virrey, con el sindico â su lado
yzquierdo, y tras el, todos Ios Sen.ores del Colateral, Regentes de
Cancelaria, y todos los demas Sen.ores que .tienen puesto y
assiento en el Banco del Colateral, de dos en dos, con sus precedencias y puesto.
Tras ellos todos los del Consexo de Santa Clara.
Luego todos los presidentes, y auogado fiscal de la Real camara
de la sumaria.
Seguian luego todos los jueces criminales, ciuiles, y auogado
fiscal de la gran carte de la Vicaria.
Yuan despues el auditor general, y del 3D, y luego el Teniente
y Juez del gran almirante, siguiendo los jueces de la Zecca.

�268

JOSE RANEO

Luego el guion de los continos, y el que toma el juramento al
baronaje, y tras ellos todos los cancilleres, escriuanos -de mandamiento, y official del sello, y los demas oficiales de cancelaria.
Luego el teniente de escriuano de racion; con todos los officiales mayores y minores, seguiendoles el Teniente del Tesorero
general, caxero, y pagadores, y todos los demas officiales de la
Thesoreria general.
Yuan vltimos de todos el Gom:rnador de la Caxa militar,
escriuano de racion, caxero, y los demas oficiales de dicha caxa.
Aunque en estas obsequias no fue este vltimo Tribunal porque
no estaua criado, ahora tiene de yr, como todos los demas
officios.
En esta forma salio el Sefior Conde de Oliuares de su Palacio
Real para àichas obsequias, todos a cauallo con sus lobas y capuces y otra suerte de luto, como queda dicho. Hauiendo dado primera orden que veniesse el si ndico con la ciudad y electos della
â Palacio, como vinieron.
Mandolos entrar en su camara y los electos le presentaron el. sindico diciendole : cc Este es el sindico que de la plaça que tocaua,
ha nombrado para este acto funeralque vaya siruiendo a V. E. &gt;&gt;·
Siempre toca â hablar al eleto de la plaça adonde es el sindico.
Luego mandé llamar al Principe de Conca, Duque de Bouino,
de los siete oficios, el Marqués de Grotola, Don Carlos de Auolos,
Principe de Montesarcbio, los quales dos nombré por falta de·
los siete oficios, para que lleuassen las quatro insignias reales.
Salieron luego de la antecamara de S. E. quatro gentiles
hombres de camara con sus lobas y capuz, con quatro fuentes
doradas y en ellas, las quatro insignias reales, las quales con sus
manos las ·t omé y consigné a los quatro sefiores que las hauian
de lleuar en esta forma :
El estoque desnudo, al Principe de Montesa:rchio; el cetro,. al
Marques de Grotola; el Mundo al Duque de Bouino, yJa corona
al Principe de Conca. Y en esta conformedad mandé salir .de su

ETIQUETAS

camara los electos de la ciudad, y luego los Sefiores con las Insignias Reales, y tras ellos el Capitan de la guardia alemana, siguiendo la persona de S. E., con e1 sindico â su lado. Y en saliendo
de su camara en la quadra de los titulados, todos los Sen.ores
del colateral y Regentes tomaron su puesto detras de S. E., con
los demas Tribunales, poniendose todos a cauallo, caminando
en la forma y orden ya clicha; vltimo de Enero 1599, por la
tarde.
Diose orden al maestro de campo y sargento mayor que formassen vn esquadron de toda la gente de guerra; prolongado por
toda la calle de Toledo, por medio del .gual hauia de pasar S. E.
con todo su acompaiiamiento y que fuesen representando el sentimieato de dolor, lleuando las banderas y picas arrastrando, mosquetes y arcabuçes al rebes, caxas destempladas y pifanos roncos, que en esta manera hace su sentimiento la gente de guerra,
con las armas en las manos.
Y que despues de hauer passado S. E., boluiessen las banderas a
su puesto, como se hiço todo muy cumplidamente con mucha
autoridad y sentimiento de duelo por la muerte de su natural
Rey y Sefior.
Con esta orden se lleg6 al Arçobispado, estando a la puerta
principal de la iglesia preuenido, el capellan mayor para dar a
S. E. el agua bendita.
Subiose luego en el tablado, yenJo derecho con los sefiores de
los siete oficios que lleuauan en sus manos las insignias reales, a
la Tumba adonde estaba la colcha y coxines puesta en la forma
que queda dicho, y de su mano S.E. puso todas las quatro insignias encima de la tumba y colcha en esta forma :
El estoque desnudo a la mano siniestra; el cetro real a la
derecha; el mundo a los pies, y la corona encima de los coxines
a la cauecera; y hauiendo hecho el debido acatamiento a la
tumba con la autoridadque combenia, se assent6 en su lugary lo
mismo hicieron todos los demas dd acompaiiamiento.
Hecho esto, el Maestro de Cerimonias tomé los guatro auenta-

��JOSE

-ETIQUETAS

Arçobispal. Dando orden como se hiço el dia antes al acompaiiamiento para que cada vno se fuesse a corner a su casa.
Qued6 toda la guardia alemana por guardia alrededor del
Castillo ardiente, por ceremonia real.
En todos los officias, assi de la tarde como de la manana, el
capellan mayor hiço las ceremonias, cantando siempre y respondiendo a la missa los cantores de la capilla Real.
Hiçose todo a tanta satisfacion, assi de la pane espiritual como
de la temporal, que ambas quedaron con tanto gusto quanta se
puede significar.
NOMBRE DE TODOS LOS ARÇOBISPOS Y OBISPOS QUE SE HALLARON
EN DICHAS OBSEQUIAS Y ASSI MISMO DE TODOS LOS TITULADOS.
COLA TERAL Y TRIBUNALES SON LOS SIGUIENTES :

Monsinor Nuncio
Arçobispo de Salerno
Arçobispo de Taranto
Arçobispo de Solento
Arçobispo de Capua
Arçobispo de Trani
Obispo de Isola
Obispo de Caserta
. Obispo de Potencia
Obispo de la Caua
Obispo de Carinola
Obispo de Massa
Obispo de Cherra
Obispo de Nola

Obispo de Lettere
Obispo de Sarno
Obispo de Ariano
Obispo de Asculi
Obispo de Calui
Obispo de Esquia
Obispo de Capri
Obispo·de Boyano
Obispo de Acherno
Obispo de Gaeta
Obispo de Larino
Obispo de Monte marano
Obispo de Teano
Obispo de Alife.

LOS TITULADOS, COLATERAL, TRIBUNAL:t:S QUE SE HALLARON Y
ASSISTIERON

A

2 73

RANEO

LAS DICHAS OBSEQUIAS FUERON

Duques y Principes.
Duque de Martina Sindico.
Principe de Conca, gran Almirante

LOS SIGU!ENTES

Duque de Bouino Gran Siniscal
Principe de Carriati
Principe de la Richia
Duque de Nardo
Duque de Mondragon
Duque de Monteleon
Duque de Andria
Duque de Populo
Duque de Euoli
Duque de Ayrola
Duque de S. Agata
Duque de Ferolito
Duque de la Excelença
Duque de Acquaro.
Marqueses:
Marques de la Ina
Marques de Corillano
Marques de Capurso
Marques de Sant' Elmo
Marques de Marillano
Marques de Arena
Marques de Luchiro
Marques de Falchion
Marques de Monteforte
Marques de la Pola
Marques de Misanelo
Marques de Brisillano.
Condes :
Conde de Montela
Conde de Pachento
Conde de Misana.
Assi mismo assistieron :
Principe de Montesarchio.
Marques de Grotola.
REVUE HISPANIQUE. A.

f

18

�2 74

JOSÉ RANEO

Que fueron nombrados y subrogados por S. E. para que
lleuassen las insignias Real es, como q ueda dicho, sien do todos dos
del Colateral.
Siguen los demas del Colateral :
El Marques de Morcon, Regente de Cancelaria.
El Regente Martos.
El Regente Fornaro, lugarteniente de la Camara.
El Regente Don Pedro Castelet.
El Presidente del Sacro Consexo.
Carlos Spinelo.
Don Francesco de Mendoza.
Juan Vazquez de Acuna.
El Tesorero General.
El Regente de Vicaria.
El Secretario del Reyno.
Los deel Consejo de S. Clara
Don Pedro de Vera y Aragon.
Juan Tomas de Salarnanca.
Col Antonio Fr çalero.
Ottauiano Cesar.
Don Juan Sanchez de Luna.
Juan de Mestança.
Scipion de Curtis .
Marcelo Fornaro.
Juan de Montoya.
Fabio Ricardo.
Alonço Ximenez.
Julio Palerme.
Felice de Genaro.
Don Francesco de Quiros.
Juan Thomas Viespolo.
Marco Antonio de Aponte . .
Carlos de Tapia.

ETIQUETAS

Presidentes de la Real Camara dela Sumaria.
Pedro Valcarcar.
Diego de Aldana.
Julio Minadoy.
Don Bernardino de Montaluo.
Idiotas:
Aurelio Campanile.
Juan Camilo Barba;
Decio Rapparo.
Jueces criminales de la Gran Corte:
Paulo de Massa.
Juan Antonio Vulcano.
Juan Ruiz de Valdeuieso.
Ciuiles:
Juan Geronimo Trumbator.
Pedro Aluarez.
Jacouo Saluzzo.
Juan Luis Moruilo.
Anielo Longo.
Don Pedro Parquier.
J ueces de la Zecca :
Roberto Giriouino.
Burrielo.
Teniente y Juez del Gran Almirante.
Todos los susodichos se hallaron de persona en dicbas obsequias, allegando el numero &lt;le 250 personas. Obsequias clignas de
tan alto y poderoso.Rey y Seiior, que Nuestro Senor Dios tiene
en su Santa Gioria.
·
Aduiertese aqui que quando' los Virreyes no tuuiessen tan
buena c,orrespondencia y amistad con el Cardenal Arçobispo en
semejantes ocasiones, el Virrey no se queda a cenar dormir ny
corner con el en su casa, como aqui se hizo, sino que priuadamente el primero dia acauadas, las oraciones y demas officias fu*

�TOSÉ RANEO

276

ETIQUETAS

ya

nerales, se . tiene de boluer solo a sù Palado
la mafiana
siauiente en amaneciendo, tiene de hallarse e~ el Arçobispado
d;nde tiene de estar preuenido todo el acompaiiamiento, que assi
mismo tiene de estar alti al amanecer el dia, en el Arçobispado.
Y subira S. E . con todo su acqmpaiiamiento al tablado c&lt;;:&gt;n el
orden y ceremonias que se hicieron el dia antes. Abaxara el
cardenal ; dirasse la missa y officios diuinos por Su Magestad, y
acauados que seran, cada vno se boluera a su casa priuadamente.
ORDEN QUE -SÈ TIENE QUAND0 MUERE ALGUN HER~ANO
DEL REY NUESTRO SENOR.

En el afio de 1630, y primero del gouierno de este Reyno del
Sefior Conde de Monterey, vino aui:,o •a S. E. como hauia sido
Dios seruido lleuarse para si~ al Serenissimo Senor Infante Don
Carlos, hermano muy querido del Rey Dqn Phelippe 4° nuestro
Senor. Hiço S. E. con esta tan triste nueba notable sentimiento
en el alma con demostraciones exteriores, poQiendose luto hasta
en pies solo S. E. y los Ministros que lo quesieron hacer, y la
Senora Virréyna vestio de negro, cessando en Pàlado todo genero
de alegrias, y muchas Seiioras hicieron lo !DÎsmo.
.
No se hicieron lutos Generales porque no es costumbre m
tamp~co obsequias, no siendo por las personas de sus Magestacles 6 Principe Jurado ya por tal, como lègitimo sucesor y
heredero de la Real Corona.
Este modo de luto truxo S. E. veinte dias, y despues lo acort6,
y de alli a un mes se le quit6 de c_odo punto bolu_iendo~e a hacer
en Palacio cada ocho &lt;lias comed1as como se hac1an pnmero que
bauian cessado por la causa que queda clicha.

2

OBSEQUIAS Y POMPAS - FUNERALES 9"UE SE HICIERON EN A.L

77

ARÇO-

~ISPADO EN LA- MUERTE DE LA SERENISSIMA Rf;YNA MARGÀRiTA DE
AUST.RIA, ANODE

1612,

GOUERNANDO ESTE

REYNO

DON PEDRO

FERNANDEZ, CONDE DE LEMOS.

Alleg6 m Napoles la nueua ,del nascimiento del Serenissimo
Infante Don Alonso juntamente con la de la muerte de la Reyna
Margarita, su madr_e , procedida por ocasion del ·parto, a 3 de
Octubre 16n, y · por el gran sentimiento de la madre en
general de ta.dos, fue causa impedir el que se hiciessen las acos_tumbradas alegrias por el nascimiento del hijo Infante.
En p?lacio fue tan grande el sentimiento que hiço el Senor
Conde de Lemos, Don Pedro, que se bech6 muy bien de ver en
lô publico y secreto, pues mand6 S. E. descolgar todas· las Camaras y salas del Real palacio, y cubrir todas las sillas.
Retiraronse Sus Excelencias, el Seiior Virrey a su quarto y la
Seiiora Condessa Dona Catarina, su muger, al suy_o, mandando â
los porteras de camara cerrassen l~s puertas, adonde estuui~ron
con notable dolor y sentimiento por espacio de nuebe di~ sin
-dexarse ver en publico ; y en este medio tiempo, se celebraron en
la capilla real por Don Gabriel Sanchez de Luna, capeJla,n mayor
por Su Magestad en este Reyno, los diui110s' Officios , por &lt;licha
muerte; como .tambien se celebraron po·r orden ,éle S._ E. · en
rodas las iglesias deesta ciuàad, Viose toda la Corte vestida de
mùy sûmptuosos lutos con grandissimas y !argas faldas por
itierra,)y de ·la mïsma manera salieron por la ciudad sus electos,
baronaje,_ oficial-es, · y ministros regios, y ,d;e la misma ciudad.
Quitaronse durante este tiempo los tribunales, no procediendose
en ellos de ·nihguna manera, y dauase muéstras de luto y sentimiento grande, teniend-o todos v:niuersalmente las puertas cerradas·. ' Hiço lo . mismo en su.. palado y Corte y- Tribunales, ~l
Seiior Çardenal Aquaui~a~ Arçobispo· dtsta éi-µdad , y el Obispo
.d.e:.Case:na, ·Nuncio:.Apo~t6lico. Dio S. E. aui-so_dèste ~a-'?O sucedido ;i rodos los-.Ar.çobispos y Obispos del Reyno , ordenandoles

�JOSE RANEO

muy encarecidarnente hiciessen cada vno en su diocesi las
debitas obsequias. Y a los gouernadores de las prouincias que
debiessen acuclir a esta. Las co1npanias de Infante1ia Espanola
salieron vestidas de luto con las insignias y armas negras, y de
la misma manera la guarda de Suizaros de S. E. Este exemplo
siguio toda la nobleça. assi damas coma caualleros, con sus
familias, y doctores, y ministros inferiores de tribunales, y qualquiera otra persona ciuil. De manera que en ._n momento se
vio coda la ciudad vestida de luto.
Pasados los nuebe dias, , 1 inieron a condolerse con S. E. en
nombre de Su Magestad con lagrimas y capuces en las cabeças,
los electos, y principes, Duques, Marqueses, y Condes, que se
hallauan en esta ciudad, y las deputaciooes de ella, y regentes de
cancelaâa, y demas Officiales, vno a vno, monstrando todos en
d semblante y palabras lo mucha que sentian la perdida de vna
tan gran seiï.ora y Reyna. Fueron reciu i&lt;los de Sus Excelencias,
debaxovn dosel de terciopelo azul oscuro sin armas y sin param~ntos las murallas ; respondiendoles S. E. agradecidamente ;
fue esta de grandt autoridad y que dura muchas haras.
Hauia mandado Sn Magestad con carta particular que se celebrassen en esta ciudad obsequias funeralès con grandiosa pompa
real, por loque S. E. dio a Marcio Colona, Cauallero del Tuson
y del Consejo de Estado, el cargo de Superintendente del aparato
funeral, y de comissario general, al Consej ero Don Diego de Vera,
voo de los Presidentes de la Camara; los quales comanicandolo
todo con S. E. y con el Sen.or Cardenal Aquauiua, se determino
que se hiciessen como se ha acostumbrado siempre, en la iglesia
mayor de esta ciudad.
Hiço el desino del tumulo Bartolome Picquiati de Ferara,
Regio Ingeniero y lugartiniente del Cauallero Julio Cesar Fontana, ingeniero mayor de Su Magestad y superiotendiente de las
fabricas deste Reyno, que eotonces se hallaua auseote.
En el entretanto, el Regente Montoya de Cardona por orden
de S. E., se distribuyan los paüos que se banian de lleuar el dia

ETrQUETAS

2 79

de las obsequias, segun el grado y calidad de las personas, y
mienrras con grandissima cliligencia se atendia aesto, procuraron
al mismo Duque de Zaragola y Regente Montoya que los Padres
de la Compafüa de Jesus hiciesseo composiciones en alabança de
la Academia de los Ociosos y la otra de Silenos, que poco después se han perclido. En las quales academias entraron personas
religiosas y caualleros seglares, excitandose en humanas letras en
mayores estudios con grandes exemplos de virtud y con muy
grandes alabanças de S. E. ; que por ser Principe virmosissimo y
dotado en todas las sciencias los fauorecio y ampar6 ; lo mismo
se encargo a quantos spiritus eleuados hauia en aquesta ciudad y
Rey no y tambien en Roma, y assi se hicieron en grandissi mo
nun1ero.
En este rnedio tiempo, se publicaron en corte con felicissimo
aplauso, dia de la purificacion de uestra Sefiora, los dispossorios
del Serenissimo Principe y de la In fan ta de Espaiia, ahora Reyna de
Francia. Y no siendo conueniente que se hiciessen en esta ciudad
las debitas fiestas, si primero no se celebrauan las obsequias de la
defunta Reyna, determin6 S. E. para las pompas funerales, Lunes
26 y Martes 27 de Febrero, para los quales dias fue dada en la
forma que sigue, perfecion al Aparato solemnissimo y marauilloso como combenia a vna tan gran reyna y Seüora.
La Iglesia del Arçobispado de esta ciudad, como otras muchas
veces se ha escrito, es de tres naues que forman vna crnz; tiene
la intrada principal tres puertas, a las que se sube por les cinco
gradas. Estaba toda fachada de fuera cubierta de panas nigros, y en
muchas lugares las armas de la Casa de Austria pintadas sobre
oigro, y muchas calaberas cabeças de defuntos coronados, partidas en forma de cruz. Estaban adornadas las dos puertas m~nores de bellissimos pan.os negros y festones, que cenian las puntas de las foxas blancas retocadas · con oro, y entre ellas y la
pui;rta mayor estaban fijados tres sonetos y vna epigrarna de
Don Diego de Mendoça, Academico ocioso, escritas con ]erras de
oro sobre negro con vna guarnicion sembrada de brooce.

�280

JOSE

ETIQUETAS

RANEO

Lunes pues, 26 de Febrero, como S. E. hauia mandato, vino â
Palacio, despues de corner, todo el baronaje
los demas
quien t◊caua interuenir â las funerales, co11. d luto y capuces en
cabeça conforme les hauia auisado el Maestre de Cerimonias, y
assistiendo en esta forma todos con S.E., que estava debaxo de
su dosel con el mismo habito, fue por su orden dada la insignia
del Globo del Mundo al Duque de Bobino, Gran Sinisca1io del
Reyno y la Corona Imperial Real, al Principe de Conca, gran
Almirante, que las bauian de lleuar en el funeral; las quales le
fueron dadas a dos gentiles hombres de la camara de S. E. y
aquestos arrastrando grandes faldas, trayanlas dentro de dos fuentes doradas y de rodillas se las. presentaron y fueron muy bien
reciuidas del Principe y del Duque con grandissima veneracion.
No se vieron el Cetro, Estoque, y demâs insignias, porque solamente en los fu.n-erales del Rey y no de la Reyna, por costumbre
antigua del Reyno suelen las cales lleuarse de personas de los
siete ofiôos de el Reyno.
Pocas boras quedauan del dia quando con belissima orden se
di6 principio à la caualgada; hacia el tiempo lluuioso conforme
la estacion; hauia mucho lodo por la ciudad, y la calle desdè palacio ala iglesia mayor vn poco larga, y por esto hauia mandado
S. E. que se fuesse a cauallo, siguiendo el exemplo del Conde de
Olivares que hiço lo mismo en las obsequias del Catholico Rey
Phelippe 2° de gloriosa memoria.
Triste y lacrimabile cosa era el ver, no solo a los hombres
con tan grandes lutos y con sus capuces en las cabeçàs, mas tambien los cauallos cubiertos basta tierra de lutos. Acrecentaua la
tristeça, el silencio del innumerable pueblo que concurria â ver.
El sol y el cielo parecia tambien querian acompaii.ar el comuo
dolor y honrrar obsequias de vna tan grao Reyna, vestidas de
obscuro velo, no mostrando su luz ny resplendor.
Precedi:m roda la gente ocho trompetas Reales con luto~
redondas sin falda y con capuces, lleuand·o las trompetas negtâs
a las espaldas, donde se vian sobre seda negra -las armas de Su

y

a

Magestad con franjas y cordones de seda y oro. Seguian luego los
musicos de la -capilla, los quales eran seguidos de doce capitanes
de justicia, de tres entres, con sus baras en las manos, con lutos y
capuces en cabeça venian ; detras luego en la misma forma los
actuarios de la vicaria, y los Maestros d'Ati, assi ciuiles como criminales, y despues de ellos los Maestros d' Atti, Corn pu tantes y
Racionales de la Real Camara de la Sumaria. Junto a estos
siguian los de el Sacro Consexo de Capuana, el Procurador y
Abogado de pobres, y el Secretario de la Camara y del Consexo. Los Percetores, portulanos, arrendadores, duanero, guardian del porto, y creden,ciero, sin precedencia entre el1os. Venian
despues todos los continos, capitanes reformados, y entretenidos,
y los ministros y secretario de la ciudad. Comparecia despues
destos la casa familia de S. E., el Secretario de cifra, de justicia,
y de guerra. El Correo mayor de S. M. y el montera mayor, y
otros caualleros particulares, y las deputaciones de. la ciudad, Je
la pecunia y de la reuision de quentas, y los Principes, Duques,
Marqueses y Condes, de la misma manera sin hauer precedencia
entre ellos. Caualgauan vecino a estos los electos d.e la ciudad y
algunos de los siete officias del Reyno, panicularmente aquellos
que trayan el globo del mundo y la Corona imperial, que yuan
junto a S.E. Yua el Rey de las armas vestido con tuniga negra con
las armas de Su Magestad y con el cetro Real en la mano, en
medio de quatro Porteras de camarade S.E., los quales iban con
sus lutos y capuçes, pero descubiertas las cabeças. Seguia el Vjer
mayor con baston en la mano derecha, y despues Don Lope de
Mosioso, Capitan de la guardia de los Tudescos de S. E., el quai
traya a la mano derecha a la Senora Virreyna, sola en vna carroça de terciopelo azul obscure, y a mano derecha Ottauio
Branèacbio, Sindico de la ciudad, electo para esta ocasion. Caualgauan despues S. E., Regentes de Cancelaria y los Consexeros
de Estado, de dos en dos, y los otros oficiales segun sus precedencias. El sacro Consexo de Capuana y presidentes de la Regia
Camara, los jueces de la Vicaria, criminal y ciuil, el auditor

�ETIQU~TAS_
JOSE RANEO

general y el de el Tercio, el juez de la Zecca, y el lugartiniente
y juez del gran almirante, el portulano y otros jueces ·menores.
Acababan la caualgada todos los cancelleres y escriuanos de la
Regia Cancelaria, los officiales de la escriuania de racion y los
de la Regia Tesoreria, y fueron en todos mas de 500 cauallos.
Mand6 Don Sancho de Luna, Maestro de campo, 9ue se hiciesse
esquadron en la Real plaça de palacio de la infanteria espafiola, el
qua] ·se form6 con grandissirno silencio, con caxas desternpladas y
pifaros roncos. Eran las banderas todas negras, y de la misma
manera las armas, plumas, y picas &lt;le los capitanes; y al passar del
Virrey y Virreyna, no hicieron ninguna salua, solo los Alfereces ·
abatieron las banderas.
De esta manera llegaron a la yglesia del arçobispado Sus Excelencias y subieron sobre el balcon, y hacienda alto a la Sen.ara
Virreyna en el estrado que le estaba preuenido en rnedio, pass6
adelante S. E. hasta el tumulto (sic), adonde tom6 la corona de mano de el Principe de Conca y la puso con grandissima reuerencia
sobre el almohada que estalla en la parte de arriba del voto sepulcro cerca del altar mayor, y con la misma ceremonia hauiendo
tomado de la mano del Duque de Bouino el gk,bo del Munda,
le coloc6 en el almohada de abaxo al pie de la tumba. Despues
se fué a sentar a su estrado junto a la Sen.ara Virreyna; y el Sindico y Sefiores Titulados y Regentes y aquellos del Consexo
Colateral y los demas Officiales se sentaron a la mano siniestra
de S. E. en sus lugares al cuerno del Euangelio. Poco distante
estava Don Gabriel Sanchez de Luna, Capellan mayor, con
roquete y mangas blancas y con gran marauilla, en vna silla sin
espaldar y a la mano derecha, los electos de la ciudad al cuerno
de la epistola y junto con el mismo banco que le toca, los capellanes de Su Magestad. Poco apartado de lestrado de Sus Excelencias, estaban algunas cien senoras de las primeras de Napoles que
por parte de la Sefiora Virreyna hauian sido conuidadas para este
acta, sentadas en tierra sobre almohadas de terciopelo negro.
Estaban â los quatro !ados del tumulo quatro capellanes regios

con banderas de tafetan negras en manà, y por cerimonia andauan echando viento al voto sepulchro.
En los quatro votos despues entre las puertas dentro del mausoleo, se sentaron quatro obispos vestidos de Pontifical que eran el
de Grauina, de Bouino, de Puzol y de Potencia, y junto â la puerta principal estaban quatro porteras con sus maças, y el Rey de
armas, todos en pie y descubiertos.
Al allegar de S. E., se visti6 de Pontifical entre otros, el Sefior
Cardenal Aquauiua, Arçobispo dest.1 ciudad, y se començ6 el
oficio que fué cantado con grandissima ~olenidad a dos choros
con musica real, entonando el Inuitatorio y versiculos y las oraciones y todo aquello que la Santa Madre Iglesia para esta solenidad tiene ordenado el Sefior Cardenal Aquauiua.
Interuinieron a estas ceremonias ademas de los canonigos y
clero, veynte obispos del Reyno ademas de los arriba nombrados,
el de Ruuo, Grauina, Rauelo, Nicastro, Nochera, Belcastro,
Potencia, Puzol, Cherra, Andria, Capacchio, Nusco, Lacedonia,
Ortona A mare, Capri, Vico Galipoli, Isernia, Monte peloso, y
&amp;u~o.
·
Acabado el oficio y desnudadose el Sefior Cardenal de las vesti&lt;luras Pontificales, acompan6 a Sus Excelencias a su Palacio Arçobispal adonde se quedaron aquella noche.
A la mafiana siguiente a buen hora fueron Sus Excelenc1as,
acompaiiados de los mismos y de la misma manera que el primera dia precedente con el mismo orden, a la iglesia, adonde el
Sen.or Cardenal con la assistencia de los mismos obispos celebr6
la missa de Pontifical con la musica, como el dia precedente.
Y verdaderamente todas aquellas ceremonias que se hicieron,
tanto por la tarde como por la mafrana, mostrauan tacitamente
Magestad y grau dolor.
Finalmente se hiço la oracion funeral en lengua espafiola por
el Padre Fray Diego de Arce de la orden de frayles minores, confessor de Sus Excelencias, en la qual con grande admiracion y
doctissimamente mezcl6 las alabanças y excelencias de las vir-

�JOSÉ RANEO

tudes de la Serenissima Reyna con thuchos exem~los y autoridad:s
de las sagradas historias.,, exagerando con arte smgular el sentlmiento y luto uniuersal.
.
Acauado esto, Sus Excelencias pribadamente se bolweron a Palacio.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

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19

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                  <elementText elementTextId="569386">
                    <text>JOSÉ RANEO

tudes de la Serenissima Reyna con thuchos exem~los y autoridad:s
de las sagradas historias.,, exagerando con arte smgular el sentlmiento y luto uniuersal.
.
Acauado esto, Sus Excelencias pribadamente se bolweron a Palacio.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

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19

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

Lapez de Mendoza, marques de Santillana (Ifiigo.) Obras, por Amador de los

L'obra, objecte del present estudi, se trova en innombrables
manuscrits dels segles xvn° i xvme existents en colleccions
pùbliques i privades d'Espanya 1 , i d'ella s'han fet dues diferents edicions, la primera a Valencia 1796 2, la sego.na a Palma
1848 3 •
Pera'l nostre treball ens hem servit d'un ms. proprietat del
br. Suchier, professer de Filologia Romànica en l'U:niversitat
de Halle a. S. (Alemanya) 4 ide l'edicio de Valencia de 1796.
Les nomenades Trobes de Mossen Jaume Fehrer tenen per
objecte fer coneixer els personatges i cavallers que van acompanyar a D. Jaume en la Conquesta de Valencia. Va precedida
l'obra d'una Dedicatoria en la qua! l'autor explica detalladament
les circumstancies en que la va concebir i escrime. A continuacio, en l'edicio de 1796, s'hi troven unes Adic-iones criticas del

286

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poetas va encian
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2•

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e corona d a cm a
,
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. ·
d
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r. Mass6 Torrents. Historior:rafia de Catalimya en catald durant l'epoca
11aci&lt;mal, p. 106 nota.
2. Trabes de Mosen Jaume Febrér, Caballer, en que tracta dels llinatges de
la Conquista de la Ciutat de Valencia, é son Regne : Dedicades al Sm:nisim
Princep Don Pere, fill é succesor del Rey Don Jaume el Conquistador, y en
esta edici6 al Excelentlsim é Ilustrisim Senyor Don Antoni Despuig y Dameto,
Archebisbe de Sevilla, &amp;c. Ab les !licencies oecesaries. En Valencia: En la
lmprenta del Diari. Any M.D.CC.XCVI. xx1v-296 pp. I4 planxes.
3. Trovas de Mossen Jaime Febrer, que tratan de los Conquistadores de
Valencia, Nueva edicion hecha con presencia de la primera y de un manuscrite antiguo, e ilmtrada con notas por D. Joaquin Maria Baver, entre los
arcades d~ Roma Cleandro Lyrclo, caballero del habita de San Juan de Jernsalen, individuo de la Real Academia de la histQria, académico de bonor de la
de San Carlos de Valencia, de la de San Luis de Z.iragoza y de la de buenas
letras de Sevilla ; socio de mérito de las econ6micas de Murcia, Mallorca y
Valencia; de numero de la matritense, etc., etc. Palma. Imprenta de Pedro
José Ge!abert. 1848. XXII-L-3 12 pp., 14 planxes.
4. Es un vol. fol. de 38 X 27, relligat eu pergami, lletra del fi del 17'n
segle 6 principis del 18•n, ani.b un pràleg al devant de les Trobes, anonim ;
segueixen les Trabes ocupant cada una uaa plana en sa part inferior ; a part
superior està deixada en blanc, per haver sigut destinada segurament a pintar-hi
els escuts d'armes corresponeots a cada Trova, com passa en tants aitres mss.
de la mateixa obra.

�288

MANUEL DE MONTOLIU

editor i un petit tractat sobre els principis del b~as6, a ,més una
advertencia sobre l'ortografia dels noms propns que. s troven
en l'obra. Segueixen les Trabes, en primer lloc les d;d1cades al:
individus de la familia reial d' Arago en nombre de 22, 1
després les aitres dedicades als cavallers, disposades en ordre alfabètic, en nombre de 5 54 •. Al final del text hi ha una .nota
bibliogràijca sobre diferents manuscrits de l'obra, ~ un. Indice de
los apellidos continguts en aquesta, en el qu~l han s1gut 1~t~rcalat:
altres llinatges recullits de diferentes Cromques~ I per ulnm, hi
han 14 llàmines contenint cada una 42 escuts. d ~r~1es numera~s
ambla xifra corresponent a cada trova. En l'ed1c10 de Valencia
igual que a la de Palma acompanya a cada trova la seva traduccio en prosa castellana. En el nostre ms. no consta ta! traduccio.
CAPITOL

I.

QUI ERA JAUME FEBRER

Vejam primer quines noticies ens clona l'autor de si mateix
en la Dedicatoria que precedeix a les Trabes.
.
Conta l'autor que estant un dia en el seu Alberch de Valencia,
ont vivia retirat per refer-se de les ferides rebudes en empreses
anteriors va entrar a veure-1 el llavors infant en Pere, ~ll d~l
Rei en J;ume I. Eren les cinc de la tarda i la visita no 1t hav1a
sigut anunciada. Jaume Febrer, sense sentir el dolor de les
ferides saltà al moment i l'encontre del princep que tant grau
honor 'ti feia'. Aquest al passar per un corredor va adonar-~e que
penjats al mur hi havia malts escuts d'armes bel~ament pmtats.
A les preguntes del Princep contesta en Febrer d1ent que aquells
I. El ms. del qual hem disposat no conté tantes Trabes com e:1 l'edicio de
Valencia de 1796 i l'ordre alfabètic en el quai estàn les Trabes d1sposades n~
es del tot rigor6s. També en l'edici6 de Palma de 1848 hem notat que h1
havia algunes Trabes que en la primera edici6 no figuraven.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

escuts eren obra seva i que s'havia entretingut en colleccionar i
pintar els escuts d'armes dels cavallers que havien acudit a la
crida de D. Jaume per a anar a la conquesta de Valencia i que
mes s'havien distingit en aquella ocasio. Seguidament contà al
Princep que el seu pare en Guillem Febrer fou nomenat General
Veedor de l'eixercit conquistador, càrrec que li donava la facultat
d'allistar gent i al ensemps li imposava l'obligacio de portar els
comptes del sou i raccio que rebia cada soldat i de redactar una
llista dels cavallers forasters que s'havien ajuntat a l' empresa.
Mort el seu pare ell li va succeir en el càrrec i aixi pogu~ saber
facilment els noms, la patria i el llinatge de cada un dels
cavaliers, aixi corn també els llurs escuts, llurs fets d'armes y
els premis i recompenses que'ls concedi D. Jaume, car, segons
diu ell mateix, « moltes vegades me cridaren per a declarar
devant del Consell de Guerra » amb aquest objecte. Aixi es com
sense esforç ha pogut pintar i reunir tots aquells escuts. Complascut l'infant a la vista d'aquella obra feta amb tanta habilitat i
pulcritut, va dir an Febrer que la completés escrivint en cada targeta, en prosa o en vers una explicacio de les armes i ·una noticia
del personatge respectiu a qui pertanyien. Ell li va respondre que
abans d'acabar-se l'estiu hauria ja complert el seu encàn-ec. El
resultat d'aquest treball van ser les Trabes.
Aquestes les dedica an Pere III, Rei d'Arago en aquella ocasi6. Diu que ha disposat les Trabes per ordre alfabètic per a no fer
diferencies entre'ls mèrits de les families, que tots son grans. I
corn justificaci6 d'aquesta disposicio que dona a sa obra, esmenta
la costum establerta en les Corts d' Espanya de no reservar seient
especial a cada noble, sino que tots a mida que arriben se van
seient en els llocs buits que troven. Seguidament diu al Rei que
ja sigui que prepara una expedici6 de la quai a ell sol li ha revelat el secret, just es que's valgui de la gent experta a qui van
dedicades les Trabes, puix que amb sa ajuda que tant eficaç fou al
Rei D. Jaume, el seu pare, podrà ell vencer els enemics. I
acaba client que abans de les Trabes dels cavallers, serà bo parlar
dels ascendents de son casai d' Arago.

�MANUEL DE MONTOLIU

Si als detalls biogràfics continguts en aquesta dedicatoria
s'afegeixen els que l'autor posa en la Troba dedicada an ell
mateix (Jaume Febrer), i en la de Pere Espés, en les quais ens fa
saber que'! seu pare va acompanyar al Rei Jaume a la conquesta
de Mallorca, que ell va neixer a Valencia en el mes d'Agost,
fent-li de padri de fonts el mateix Rei en persona, i que ell va
escriure una obra sobre la tempestat que desfeu l'estol del Rei
Jaume en sa expedici6 a Terra Santa de la quai fou testimoni,
tindrem totes les noticies que d'ell i de la seva vida ens dona
l'autor en la seva obra.
Totes les aitres noticies biogràfiques i bibliogràfiques ademés de
les esmentades sobre l'autor de las Trabes son molt posteriors a
l'època en la quai se pretén haver viscut aquest tal Jaume Febrer.
Les noticies esmentades tretes de sa propria obra son ademés les
uniques que han servit de fonament a totes les altres, posteriors
a la seva suposada època. Cap noticia contemporania del regnat
de Jaume I ni dels seus inmediats successors han pogut recullir
els erudits. Tot lo mes s'ha arribat a descobrir que un Jaume
Febrer en premi dels ser;eis prestats a D. Jaume va rebre
d'aquest la donaci6 de « certes terres en l'alqueria de Mormany » en l'horta de Valencia a 14 de les calendes de Maig de
1237. Se trova aquesta donaci6 registrada eri el fol. 12, p. 1 del
Real Registre Donatianes Valentiœ segons testimoni de Fuster '.
Pero aquesta noticia no prova res, ni pot ser la base d'una
demostraci6 de l'existencia en temps de Jaume I, del Jaume
Febrer autor de les Trabes. Tant Jaume, corn Febrer son dels
noms mes vulgars i extesos en els paissos de llengua catalana i
res té d'extrany que en aquell temps existis un Jaume Febrer
entre els que obtingueren donacions de terres en el Regne de
Valencia durant la Conquesta. Ademés, no seria extrany que un
detall tant precis de la seva vida, corn fou aquest honor d'una

1.

_Biblioteca. Valencia1111, I, p. 3.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

donaci6 reial, !'bagués passat per ait l'autor de les Trabes en la
seva Dedicatoria en la quai, segons hem vist, conta la seva vida
i les seves relacions amb el Rei i les seves vicissituts durant la
Conquesta? Corn se compendria que l'autor, mentres no s'oblida
mai de fer constar en cada Troba les donacions de terres fetes
ais cavaliers, se bagués oblidat, precisament al arrivar el torn a
la seva troba, de fer constar tant important i bonrosa donaci6 ?
I no obstant en la troba den Jaume Febrer res se diu no ja
d'aquesta, sino de qualsevol donaci6 de terres.
Prescindint, dons, d'aquest dat inservible trovat corn darrer recurs desesperat per un dels mes apassionats defensors de la
autenticitat de les Trabes, hem de deixar els temps coetanis i els
inmediatament posteriors a l'època en que's pretén haver sigut
escrita l'obra, sense haver trovat el mes lieu rastre del nostre
personatge i de la seva· obra.
La primera noticia que trovem sobre un Febrer poeta es la continguda en la· famosa Carta del Marquès de Santillana al Condestable de Portugal, aix6 es, en plè sigle xvè . En ella trovem el
passatge següent : cc Mossen Febrer fiço obras notables e algunos
afirman aya traido el Dante de lengua florentina en catalan, non
menguando punto en la orden del metrificar e consonar '. »
Aquest Febrer, traductor del Dant ja fa temps se sap positivament que es el poeta Andreu Febrer, la traducci6 del qual se
trova en la Biblioteca de !'Escorial i de la quai se n'ha publicat
una edici6 2 •
Pero aquest passatge de la carta det poeta castellà va causar
durant molt temps una enorme confusi6 en la qüesti6 sobre
Jaume Febrer, d'ençà que l'esmentada Carta se va pendre per

I. Amador de los Rios. Obras d~ D. Inigo Lopei:, de Mendoza, Marqués de
Santillana. 1852, p. 1 r.
2. En la Dedicatoria de la traducci6 diu : « Andreu Fabrer, A1gutzir del
rnolt ait princep et victori6s senyor lo rey D. Alfonso d Arag6. » Al final
diu: « cornpletum fuit die prima mensis augusti a nat• domi 1428 . »

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

J

part dels erudits espanyols del segle xvmè , corn base per a empendre l'investigaci6 fins llavors descuidada dels origens de la
poesia i literatura castellanes. Tant en Tomas Antoni Sanchez,
corn el P. Mani Sarmiento, corn en Perez Bayer van discutir,
corn veurem mes endevant, en diferent sentit els dos primers i
l'ultim, la qüesti6 de les Trabes den Febrer sobre la base falsa
del testimoni aduit pel Marquès de Santillana. Aquest se referia
exclusivament al Andreu Febrer, poeta català del segle xv• , corn
ho prova, ademes de la traducci6 seva del Dant avui coneguda,
que algunes ratlles abans ( en el mateix paragraf que comença
ambles paraules : &lt;&lt; Los catalanes, valencianos, etc») diu : « En
estas nuestros tiempos floresci6 Mossen Jordi de Sn. Jordi
cavallero prudente, etc. ; » i a ratlla seguida parla de Mossen
Febrer ', el qual per consegüent s'ha de suposar contemporani
de Jordi de Sn. Jordi. Aixi es que en mig del recte criteri de ·
que tant Sarmiento corn Sanchez van donar mostra al combatre la suposada antigüetat i l'autenticitat de les Trobes, van
equivocar-se al apoiar-se en el testimoni den Santillana.
Pero altra confusi6 encare mes greu va resultar de la not1c1a
donada pèr el cronista valencià Pere Anton Beuter (segle XVIè ), al
quai devem la segona noticia per ordre cronologic sobre un
Mossen Febrer ( encare sense nom propri). En la seva Coronica
General de toda Espana y especiali-nente del Reyno de Valencia •, en
el Prefacio a la primera Part, després de parlar de Jordi de Sn.
Jordi i d'haver senyalat al Petrarca corn plagiari seu (!), llegenda
que també fou de llarga durada en la historia literaria, escriu lo

r. Op. cit. Ibid.
D'aquesta obra a mes de les dues edicions que esmenta Ximeno (Escri~
tores del Reynode Valencia. Valencia 1747, t. I, pp. 103, 104) de 1550_ 1
x6o4, n'existeix un altra anterior publicada en 1546 per Joan ~ey, Valencia,
segons coosta en Fuster (Biblioteca Valenciana, 1827, I, 93) 1 en Salvâ (A
Catalogue of Span. and Port. books, 1826, II, n° 2462), sense contar l'edici6
catalana original del primer Llibre de 1538.
2.

293

següent : « I un otro caballero su compaîiero que se llamaba
Mosen Febrer ', hizo unos Sonetos, descriuiendo aquella tormenta &gt;l. Aquesta tormenta en la quai, segons Beuter, van
estar presents en Jordi de Sn. Jordi i en Febrer fou, segons diu
ell, la que conten que destroi la flota del Rei Jaume I ent~e
Mallorca i Menorca en la seva creuada a Terra Santa, de la quai
ell mateix clona noticia en la seva Crdnica Aquesta tempestat la
trovem també esmentada en les Trobes, en la dedicada a Pedro
Espés.
Ara bé, d'on va pendre Beuter la seva noticiasobre Mossen Febrer?
Deixem sentat per enclavant que no la va poder pendre de les Trobes perque si les hagués conegut corn obra del Febrer esmentat per
ell, n'hauria parlat corn va parlar del Poe ma del naufragi. La coincidencia de nomenar l'un al costat de l'aitre en Jordi i en Febrer,
igual que ho va fer el Marquès de ·Santillana, podria fer sospitar
que va pendre la noticia del text de la Carla del mateix Marquès. Pero si examinem i comparem atentament les cites d'ambdos autors, ne treurem el convenciment que no es aquest el cas.
En primer lloc, cas d'haver pres Beuter la noticia de la de Santillana, hauria esmentat les mateixes obres del poeta Febrer que
esmentà en Santillana, aixo es, la traduccià de la Divina Comedia;
i en seg6n Hoc no hauria pogut suposar ni a Jordi ni a Febrer,
contemporanis de D. Jaume, car Santillana amés d' encapsaJar el
paragraf cornu a Jordi y a Febrer ambles paraules : « En estas nuestros tiempos », faconstartambé la veuque corria _en elseu temps
d'haver en Febrer traduit el Dant en llengua catalana, lo quai fa
impossible suposar ni remotament que Febrer visqués en temps
de D. Jaume, mort en 1276, aixo es r r anys després del naixement del Dant (1265). Suposant que Febrer, corn ell mateix
ho deixa suposar en la Dedicatoria de les Trobes, conegués a
2 •

1.

Op. cit., p. 3.

2.

Chronica o Com~ntaris del ... Rey En Jacme Primer. Ed. Marian Aguil6,

SS 485

i seg.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

2 94

D. Jaume quan era gaire bé infant i en els ùltims an~s de la vid~
del Rei, l'hauriem de fer mes o menys contemporam del Dant 1
mal podia deixar traduida un poeta contemporani del gran cautor
florenti una obra que aquest va terminar ais darrers anys de la
seva vida ( 1 3 2 I) 1 • Aixi, doncs, Beuter no podia de cap
marrera pendre la seva noticia de la de Santillana, a men y~ de
suposar-lo un home d'una absoluta mala fè qui per a sostemr la
tesi del pretès plagi comès pel Petrarca a castes d'una poesia _den
Sant Jordi i fer al company d'aquest Mossen Febrer coetam_ de
D. Jaume, bagués passat sense escrùpol per damunt dels prec1s0s
detalls que'l Marquès dona a entendre sobre l'època dels poetes
Jordi de Sn. Jordi i Febrer.
Llara temps durant el curs de la nostra investigaci6, ens hem
sentit hnpotents per a trovar la font de la noticia de Beuter sobre
Mossen Febrer, tant diferent de la de Santillana. Pero una trovalla que hem fet ens ha posat en el dret cami per a donar-ne,
sino una soluci6 definitiva, al menys rina explicaci6 sumament

t

admissible.
Beuter fa constar ,que'l seu Mossen Febrer va fer te · unos
Sonetos descriuiendo aquella tormenta » que desbaratà els
yaixells de la creuada de Jaume I a Terra Santa. Cap dels escriptors contemporanis: y posteriors a Beuter que han parlat del
suposat Febrer del segle xmè prenent la noticia del mateix ~~uter ha sapiaut dir què eren aquests Sonets den Febrer descnvmt
'

'

di.ta tormenta. Tots ho repeteixen, _pero sense la mes petita indicaci6 que deixés suposar que ells haguessin vist aquests versos o
Sonets. Solament Nicolau Antonio sembla haver tingut alguna
noticia persona! i propria, independent de la de Beuter, puix al
parlar de Mossen Febrer diu aixi : cc Mossen Febrer reliquisse
dicitur ... ogdoadibus descriptam tempestatem qua Rex jactatus
anno_hujus sreculi (x.m) sexagesimo anno prope Minoricam
insnlam ... c::im ad bellum sacrum in Palaestina gere.ndum navigaret classem pene amissit 1 ».
Aqui, mal que Nic. Antot1io dona la seva noticia en apariencia per haver-ho sentit dir (dicit-ur), trovem una variant en la
noticia, aixà es, que el Poema den Febrer estava escrit en octaves(ogdoadibus descriptam ), en compte de Sonets com deia en Beuter.
Doncs bé, l'hagués o no l'hagués vista en Nicolau Antonio
aquesta obra, la veritat es que existeix una poesia escrita en
octaves contant una tempestat que sofri. l'armada d'un Rei prop
de Mallorca en ocasi6 d'una expedici6 contra els moros i aquesta
composici6 està escrita per un poeta dit ·Febrer. Aquesta poesia
que ab seguretat es la mateixa a. la quai se refereix Beuter es del
mateix Andreu Febrer, el poeta català que va traduir a la nostra
llengua la Divina Comedia i que va viure a principis del s. xv~
sota'l regnat d'Alfons V. Aquesta poesia diu aixi 2 :
Pus qu'estorts suy del lach de la mar fonda,
Mayre de Dieu, reclaman vostr aiuda,
Mos genolhs flechs, ab cor ferm qui nos muda,
Rendi meroes a vos, pura flor monda,

b

1. Podria aduir-se con~ra aquest r.a.onament i per provar la possibilitat de que
la n~ticia deil Beuter sobre en Febrer fos treta de la den Santillana, que ~quest
dârrer al dir den Febrer que « habia traido él Dante de lengua florentina en
catalan», podia haver-se referit, no a la Divina_ Comedia sino a altres, obres del
Dant escrites per ell anteriorment, p. e. La Vita n~ova. ~ero desd~ l moi:u~nt
que avüi positlvamem se sap que un Febrer va tradmr al catala la Dwi~a
Comedia es solament baix la base d'aquesta traducci6 que's pot argurt1entar, Ja
que an ~questa i a cap altra podem avui assegurar que's referia en Santillana

en el passatge abans transcrit.

2 95

Bibliotheca Hispana vetus. Il, p. 72.
Figura en el Cançoner A Vega-AguilJ, avui custodiat en la Biblioteca del.
Institut d'Estudis Catalans, fol. xc, destrit per èn Mita (Obras,' III, 443)
Aquesta poesia la _p_orta en Mila en el seu estudi Poètes lyriques catalam (Obras,
III, 470). En la trancripci6 de la poesia hem fet algunes correccions a la transcripci6 den Milâ, fruit d'una escrupulosa compro'vaci6 d'aquesta amb l'original. Hem puntuat el text.
1.

2.

�MANUEL DE MONTOLIU

Qui ns hauetz trayts de perilh ten saluatge
De laspre mort e del aygue preyon
0 seren , tuyt cabucat ins al fon
Quan vos, verges, nos trasques del pelatge
So fonch celh iom que seguim lo viatge
Dels sauts crusats : fom lay deuan Malorques
Quant lenamichs nostres mayres exarques
Volch de nos far, gitan nos a carnatge;
E l'aura forts ab molt gran felhonia
E mar traues nos saltet al deuan
On tuyt forcat, verge, vos recla(ma]n
Desemperem tuyt nostre companyia
E cridan tuyt : valens santa Maria,
La mar y el_vent pugan tostemps a l orça,
Tota la nuyt tro que per fi.na forca
Tornan atras, laysan la dreyta via,
E perilhan sus I onda quins portaue
A golf lanssat nos lexem correr jus,.
Mas, verges, vos nos vinguets al dessus
Quins delhiures de l'aygua quins sobraue.
Car per mants lochs saltan nos trespassaue
L onda corren de proa fins a popa,
Que nous te[n]cli ges calafatar d estopa
Portes ne trauchs, car dedins nos intraue ;
On fayta fou entre nos mortals crida
Merce daman ab grans plants eb grau votz
A vos mayre del senyor sobre tots
Qu en aycelh cas saluassets nostra vida.
Car les • satans fais hauia bastida
Celha cayso per torbar nostre ·aupresa,
Perque no fos crestiandat estesa
Entre la gent, que Jay 1 an scarnida

r. En el ms. oferen. Llegeixi-s: On s'eren.
S'hauria de corregir segurament en lo satans.

2.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

2 97

De vas marrochs on tost perdra la renda
Del Serazis que Jay ten alcegats
Ols tindra tots en infern cadenats,
Car dieu nol vol mays lur secta sostenda

La semblança. que en aquesta obra i en la noticia de Beuter hi
ha de l'escena (una tempestat desfent l'armada d'un rei) del
lloc (prop de Mallorca), de les circumstancies en que's desenrotlla
(una creuada contra la morisma), de la forma (octaves d'endecassilabs, forma que no's separa gaire dels sonets) i la identitat del nom del autor, formen una base mes que segura per a
creure que era precisament aquesta la poesia a la que Beuter se
referia en la seva noticia . La diferencia no es d'importancia : en
lloc de tractar-se d'una creuada a Palestina corn vol Beuter, se
tracta en la poesia transcrita d'una êreuada al Marroc; en lloc
de ser-ne l'béroe Jaume I, n'es potser un aitre Rei d'Arag6 (?)
que no anomena.
L'equivocaci6 de Beuter se fa versemblable en aquest cas. Beuter
deuria veure efectivament en un Cançoner del s. x1vè o xvè aquesta
poesia de Mossen Febrer (recordi-s que aixi l'anomena dl sense
afegir-li cap nom de fonts); i en aquest Cançoner deuria haver
poesies del aitre. poeta contemporani, Jordi de S. Jordi. Tingui's
present que en temps de Beuter esta va ja'l conreu de la llengua
catalana a Valencia al principi de la seva decadencia ' ; afegeixi's
l' amor propri local i el patriotisme desenfrenat que han distingit
a tots els erudits valencians principalment en les èpoques de mes
gran decadencia, i's compendra que Beuter, al trovar-se devant
d'una poesia escrita en una llengua que ja llavors devia apareixer
corn sumament arcaica (màxime essent la seva base provençal),
amb tota la bona fè deuria creure-la mes antiga del que en realitat
ho era. An aquest efecte contribuiria també !'haver trovat en Beuter en el mateix ms. o en un aitre ms. de la mateixa època la poesia

r. Veji-s lo que diem mes endavant, cap. u, p. 331 segs.

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

de Mossen Jordi, la famosa Cançà d'Opposits, en que'l poeta
català imita una poesia del Petrarca, poesia que Beuter, inverti nt els termes, va fer passar corn model de la del poeta italià al
qui acusa de plagiari. Desde'l moment que Jordi havia sigut
plagiat pel Petrarca, devia dir-se, havia d'haver viscut abans
d'aquest, i d'agui que en Beuter el fés contemporani den
Jaume 1. En la mateixa època, deuria pensar Beuter, que havia
viscut Mo:;sen Febrer que figurava en els Cançoners del mateix
tem:ps que Mossen Jordi i que usava b mateixa llengua arcaica
i obscura pe~ ell. Ademés, ja era ben coneguda en els temps de
Beuter la Crànica den Jaume I ' ; i aixi, relacionant la tempestat relatada en aquella poesia d'en Febrer i també unes poesies
de Mossen Jordi en que parla d'un viatge per mar i d'un trist
comiat 2 ambla tempestat que conta el mateix Jaume I en molt
semblants circumstancies, cregué poder afi.rmar que Mossen
Febrer fou contemporani del Conqueridor i que havia assistit
personalment al Naufragi que sofri el rei prop de Mallorca, jant
ab el seu .company Mossen Jordi.
Pero lo mes curi6s del cas i que mostra que Beuter amb la
seva noticia sobre'l companyonatge den Febrer i den St Jordi
en una expedici6 per mar no ana va del tot desencaminat, es que,
t:0111 ja va fer notar en .Mass6 Torrents i, tant l'un corn l'altre

van figurar en la primera expedici6 d'Alfons V a Corcega i
Sardenya en 142(? '. La circumstancia que portà an Beuter a
la confusi6 dè l'expedici6 relatada cm la Poesia del Naufragi
d'Andreu Feber amb la creuada den Jaume I, fou segurament
l'expedici6 a Tuniç empresa en 1432 pel rei Alfons V d'Arag6 2,
sota el regnat del quai va viure l' Andreu Febrer, a la quai
se refereix segurament aquest en la poesia amunt transcrira.
Zurita dona compte d'aquesta expedici6, pero sense la mes petita
indkaci6 de cap tempestat , .
D'aquesta noticia den Beuter (moment decisiu en la formaci6 de la llegenda del pseudo-Febrer) van neixer amb el temps
en l'historia literaria de Catalunya dos Febrers, un del segle
xmè i aitre del xv&lt; , ancque en realitat no haji existit mes que
un poeta_ d'aquest nom i ancque el mateix Beuter indiqués
sense saber-ho el mateix Mossei1 Febrer del Marquès de Santillana bé que desplaçànt-lo dos segles enrera. Aquest Febrer imaginari inventat per Beuter apareixia encara com un ombra que
no pot acabar d'esvairse després del descobriment a mig segle
passat de la traducci6 de la Divina Comedia del Andreu Febrer.
Aguest descobriment va fixar solament un dels punts del problema : aixo es, que el Febrer del Marguès de Santillana era
l' Andreu Febrer del s. xrvè-xvè y no el que després va sortir am b
el nom de Jaume Febrer, el pretès autor de les Trabes 4. El
seg6n punt del problema, aixo es, saber q"ui era el Mossen Febrer de Beuter, queda' resolt amb la trovada que hem fet de l'obra

1. En el sigle X VI• se varen publicar les dues primeres edicions de la Cro11ica, la primera en 15 I5 cootenint solament la Conquesta de Valencia, la

2 99

_segona en 1557.

0 Deu ! e corn poray de mort campar
Cant me veuray sols, ab pença torbada,
En un vexell de fust Ilay en lamar
VI. Comiat de Mosscn Jo1·di
Enyorament, enuig, dol e desir
M'han dat assalt des que'm parti de vos
VJI. Enyorament.
Obres poètiques-de Jordi de Sant Jordi. Pub!. per J. Mass6 y 'forrents,
pp. 15 y r8 y sgs.
3. Ubra cit., p. vn .
2.

1. Capmany.- Onlenan,,ts de !as Armadas navales de la Corona de Aragon
(Madrid, 1787, p. r9, Apèndix).
2. Segons Bofarull tingué lloc en r432 l'expedici6 a Guerbes (Rist• de Calalurîa, t. 5; pp . 422-23. Ed. 1877). Consulti's perles dates d'aquesta expedici6
l'opiuiô divergent d' Amadeu Pagés (Pere March i A11z.ias March en la Rev• de
Bibliog1•afia catalana, I, 137) i Balaguer (Hist• de Catalmia, VI, pp. 41, 44).
5. V. Zurita. Los cinco libros primeros de la segunda parte de los Anales
de Arag6n Zaragoza, 1669. Lib. XIV, tols. 2ro, 2ro, 211,215.
4. Aixi ho va fer coustar per primer cop Amador de los Rios. Op. cil. ,
Notas, p.611.

�00

MANUEL DE M0NT0LIU

3 - - -- - - - - - - - - - - - - - - - -

LES TR0BES DE JAUME FEBRER

301

del poeta esmentada per Beuter, o sigui la poesia sobre'l naiifrag-i,
amunt transcrita.
.
Aixi doncs el Febrer del Marquès de Santillana i el den Beuter
son una sola mateixa persona, el veritable autor de la traducci6
de la Divina Comedia ide la poesia del naufragi, Andreu Febrer,
poeta català de principis del xv•" segle. El .Primer y unie apoi q~e
tenia el Febrer del segle xm• que era la cita de Beuter, eau daquesta manera per la seva base. Es senzillament fruit d'una
confusi6 de Beute'r.
De Beuter van pendre la noticia sobre'! Febrer del _segle xmè
Gonzalvo Argote de Molina ', Gaspar Escolano .. , N1colau Antonio , , Josef Rodriguez 4 i Vicens Ximeno '· _
_.
La intervenci6 de Ximeno senyala un penode dec1sm en la
questi6 Febrer. Fins aquest moment, corn s'ha pogut veure, ca~
noticia sobre el llibre de les Trobes es apareguda. Els autors qm
fins llavors havien parlat d'un Febrer del s. xmè_ n_o par_le~ d'.aquestes Trobes. Pero en Ximeno pub_lica e~ se~ d1ccwnan b1bliogràfic d'autors valencians en 1747, 1 en larucle Febrer _dona la
nova de haver trovat una obra inèdita d'aquest poeta utulada :

dites Trobes '. Ximeno al douar la noticia de la seva troYalla indica diferents documents relacionats ab l'obra : a) Corn consta
en la cita transcrita en la nota inferior, alguns Quaderns manuscrits en 4°. b) Unaltra copia quasi completa, escrita de mà
del erudit Onofre Esquerdo •. c) cc una resumida Relacion ))'
feta pel mateix Esquerdo, « de las familias nobles de esta Ciudad
(Valencia) y Reyna, que escrivi6 en Jengua Castellana sin mas
trabajo que aver reducido a prosa lo que Mosen Febrer avia
escrito en verso 3 )&gt;.
Josep Vicens del Olmo de la llibreria del qual procedia la
copia de les Trobes trovada per en Ximeno, escrita en Quadernos,
i Onofre Esquerdo eren dos erudits valencians del segle xvuè .
El primer va neixer a Valencia en r6r1 i va morir en r696, i
segons diu en Ximeno, va reunir malts manuscrits preciosos 4 ,&gt;. El segon, Esquerdo, va morir a l'edat de 64 anys en
1699, ignorant-se la data precisa del seu naixement. Ximeno sols
fa constar que en 163-1 va fer uns examens s_ De manera que

Trobes d, Mossen Jayme Febrer, Caballer, en que tracta dels li~atg~s
de la Conquista de Valencia y son Regne 6 • Aq~esta obra 1 atn-

1. · Diu aixi el paragraf corresponent : « Perci he tenido la suerte de hallar
en la libreria de D. Manuel Salvador y del Olmo parte de una copia antigua
de la segunda obra que veremos de este cavallero ... » I mes avall : « Estas
sou sus obras ... 2. Trabes de Mosse11 Jaume Febrer ... Coo este titulo he visto
copia ·de algunos cuadernos Mss. en 4° en la libreria que junt6 en esta ciudad
D. Joseph Vicente del Olmo, Secretario del Santo Oficio de la Inquisicion y
Escritor rnuy noticioso, que oy para en poder de su bisnieto Don Manuel Salvador y del Olmo, Secretario del mismo Tribuna!" (t. 1, p. 2 y 3).
2. Diu aixi : « Que Esquerdo huviese tenido en su poder toda la obra, referida de Febrer, a lo menos hasta los linages de la letra V. y dos de la Y griega,
lo tengo averiguado tambien par otra parte por aver llegado a mis manos la
misma copia que hizo Esquerdo toda de su letta » (t. 1, p. 3) .
3. Op. cit., t. I, p. 3.
4. Op.cit.,t.II,p. 124.
5- Op. cit., t. II, p. 133. Hi ha un error evident den Ximeno en aquestes
noticies. Diu saber que Esquerdo va fer uns examens en 1631, pero corn q_ue
per a tenir 64 anys al moriren 1699, havia d'haver nascut eri 163 5, resulta que
abans de naixer (en 1631) java fer els seus examens(!).

i

bueix, corn es natural, al Febrer del qual hav1a parlat en Beu~
ter sense indicaci6 del seu nom de fonts i fent-lo contempora~1
de Jaume I, el Conqueridor de Valencia. Ximeno, ~oncs, _atnbueix an Febrer dues obres : el Poema del Naufragi, segumt a
Beutèr, sense que ell mateix haji vist aquest poema, i les sus1 . En el seu Discurso sobre la Poesia Castûlana que figura en ~l Librn de los
Enxiemplos del Cot1de Lucanor per Juan Manuel. Ed. de 1575'. Sevrlla en 4°·.
2 _ Decada primera de la Histona de la insigne y coronada cwdad de Valencia,

Parte, I, col. 92.
p ed. 1696, t. Il, p. 50, n° J 50.
4 _ Bibliotheca valen.tina. Valencia, 1747, p. 202, col. 2.
_Escritores àel Reyna de Valencia. Valencia, 1747, t. 1, PP·

1610.

~. Op. cit.,

5.

y t. II, p. 374·
6. Op. cil., t. I, p. 3.

2,

3, 4, 363,

REVUE HISPANIQUE. A.

20

�MA..1'1UEL DE M.ONTOLlU

302

.
r contemporanis. Pel demés, no sabe~
ambdos erudits van se
l
lleu noticia en qum
'
.
.
o'n dona a mes
' .
.
per en X1meno, pmx n . d l dos erudits. En camb1 temm
any foren fetes aquesres copies e s
tî u feta la traducci6 en
•
b 1 data en que 0
noticies prec1ses so re . a
l'Es uerdo. Rodriguez ' diu que
dq '6 l'any 1686. Ximeno
Prosa de les Trabes escnta per
d aquesta tra ucc1
, . 1
l'Es
va acabar_
qu~r_ o
l'article Febrer i l'especifica en 1aruc e
reprodue1x la notte1a en
de les obres d'aquest ( que
1
l al donar compte
Esquerdo en e q~a . .
diu . « Antiguas Memarias, bre:ve y suhan restat totes medite~),
·d l Nable"'a de los Linages de la
. .
· ·• y Discursas e a
"~
maria investigacion
d d Annàs. Sobre este asunto
rr•
l
ëi
y
sus
Escu
os
e
. d
Ciudad de ra enci
.
l o fue. a, mo d o de Compendio reduc1en o
hizo dos traba10s : e 1 .
.
t. auamente en verso Mos.
e av1a escnto an it&gt;
b .
a prosa lo Illlsmo
qu
f
tendido ... Ambos tra a1os
. . 1
F b . el 2 o ue mas es
sen Jayme e rer'
686 Los apuntamientos ongma es
· de
concluy6 en cio1. en el ano I d · · · Obras paran en la L1'brena
que hizo Esquerdo para
Iao~e visto copias en 40 • &gt;&gt;.
D. Gregorio ~ayans y ~e.
ot treure en clar quelcom mes
De totes aquestes not1c1es se Pd l Trabes la va acabar 1'0.
d .,
rosa e es
.
.'
pred.s . S1 sa tra ~cc10 rets[ r original ha via d'existir abans danofre Esquerdo l any
' fi
a la meitat del s.
d.
doncs xar en 1650 '
d
questa data; po n~m~ . d 'r
.cio primera de les Trabes en
xvu ' la data aprox1mat1va e apan

est;:

Febrer.
. _
rovat d'una manera indubiEn el capital següent de1xaremT Pb
'ha de collocar precisa- . . , de les ro es s
.
table que la compos1c:o d l . 1 xvn•. Les considerac1ons que
ment en la segona mitat e s1g e
l
mbé â confirmar- 10.
,
acabem de fer venen t~ .
veu ben clara la gènesi del obra
Després de tot lo cons1gnat she - . t en 1546 (data de lai•
B ter segons em vis '
.,
d.
que estu iem. eµ .' .
stellà) 3 per una equivocac10 -va
edici6 de la seva Cromca en ca
.
BibliotheC4 Valenti1ia, p. 35"5, col. 2.
Op. cit .• t. Il, p. 134.
3~ V. Salva, t. Il, no 2462.

I,

2•

LES TROBES DE JAUME f EBRER

fer al poeta Febrer (en realitat l'Andreu Febrer) contemporani
de D. Jaume. Aquesta equivocaciô de Beuter, repetida per un
gran nombre d'escriptors espanyols dels sigles xvrè y xvn• i completament acceptada per l'opini6 erudita de l'època dana peu al
autor de les Trabes per a imaginar la seva falsificaci6 atribuint-la
a un testimoni presencial, a un membre actiu de la Conquesta de
Valencia, corn semblava ser el Febrer esmentat per Beuter. La
noticia d'aquest també donà peu al falsificador per a dir en la
trova de Pere Espés que Febrer estigué present en el naufragi de
la flota del Rei en Jaume i que escrigué una obra sobre aquest
esdeveniment. Les noticies biogràfiques que el suposat Febrer
doua de si mateix en la Dedicata,·ia î que ja hem extretes mes
amunt, no son mes que una ampliaci6, ornada d'invencion,s, de
la esqüeta indicaci6 den Beuter sobre les relacions que havien
d'existir entre D. Jaume i el suposat Febrer desde eJ moment
que va assistir a tant important empresa. Va posar, doncs, l'autor la seva falsificaci6 baix el nom den Febrer, incorporat definitivament per en Beuter i els seus seguidors a l'historia literaria dels primers temps del Regne de Valencia; i per a donar
mes :apar~nça de veracitat a la seva invenci6 i despertar mes la
confiança i la · credulitat del public, li afegi el nom de fonts,
del qual havia estat fins llavors mancat, posant-li per nom
Jaume, cosa natural i explicable desde el moment que segohs la
seva faula fou el mateix Rei Jaum~ el seu padri de fonts (v.
Trova, Jaume Febrer).
Vejam ara quines noticies ens donen sobre el nostre imaginari poeta els autors mes propers a nosaltres i quines variacions
ha sofert el criteri historie i literari sobre la questi6 Febrer · en
temps mes recents fins a nosaltres.
En el derrer terç del segle 18è s'inicia a Espanya un_ veritable
renaixement dels estudis histories i literaris nacionals, reper_cussiô del moviment iniciat a França en el mateix sentit desde
principis del mateix sigle. A les hqres se comencen a estudiar
els origens de la Ilengua i literamra castellanes, ja iniciats als

�LES TROBES DE JAUME FEBRER
MANUEL DE MONTOLIU

1,1

segles 16è i 17è per els treballs den Juan de Valdés ', Bernardo
Aldrete 2 i altres i en el mateix segle 18è per en Gregorio
Mayans y Siscar 1. Entre'ls noms dels qui mes contribuiren an
aquests primers treballs d'investigaci6 critica literaria mereixen
esser esmentats principalment el P. Martin Sarmiento, Thomàs
Antonio Sanchez i en Perez Bayer. Sanchez a qui's deu el des.:.
cobriment del Poema del Cid fou també el primer que va douar
a coneixer la Carta del Marquès de Santillanà al Condestablè de
Portugal, i tant ell corn els altres dos erudits esmentats van
· utilisar com base principal per a les llurs investigacions aquest
curi6s document que tant viva llum llença sobre l'estat de la
literatura catalana i castellana en els temps del Marquès i aduc
en èpoques anteriors. Aquesta Carta fou com un raig de llum
que va penetrar sobtadament en les tenebres que voltaven els
origens de les llengues i literatures hispàniques i aportà noticies fixes i veritables que foren bases fermes per a l'investigaci6
critica d'èpoques literaries fins llavors poc conegudes.
· Ja havem vist que en l'esmentada Carla se fa referencia a un
poeta català que amb el nom de Febrer havia viscut a fins del s.
14è i principis del 15è. Ara, amb el descobriment de les Trobes
del Jaume Febrer del segle 13è 4 , aquest passatge · del Santillana
havia d'aumentar la confusi6 que ja regnava abans sobre aquest
personatge i havia de suscitar vives polèmiques, inevitables si's
considera que en aquells temps el coneixement historie i filologic de la llengua catalana, com de totes les aitres, estava su-

Didlogo de la.s lenguas (1737).
2. Del origen de la lengua castellana, (1606).
3. Origenes de la lengua espanola (1737).
4. No's podria fer un paralel i trovar alguna relaci6 entre la trovalla del
Poema del Cid per en Sanchez i la de les Trobes per en Ximeno? La noticia
d'haver-se trovat el mes antic monument de la poesia castellana no deuria
determioar an Ximeno a fer el seu descobriment del mes an tic (!) monument
de la poesia " llemosina » ? Qui sap si, de no have.r-se presentat aquesta temptaci6, les malhaurades Trobes no haurien sortit de la pois dels Arxius?
1.

marnent endarrerit i amb aixô mancava I
.
fonament pera formar-se u .
. , . as erud1ts el mes ferm
de l' evolucio d'una llen.,.u n JU.St cnten sobre les diferentes etapes
i-, a.
En 1775 van apareixer les Memoria ' d
.
en elles l'autor s'aprofi.ta d 1
. . s
el P. Sarmiento i
.
e es not1C1es que d
~
.
so bre la literatura o literatures a t" .. d'E
ona en Sant11làna
reix a Febrer se resiste1·x a
n iguels
spanya. Pel que's refe'
·
creure en a se
.
partint de la contradicc1'0'
' d
va pretesa ant1güetat 2'
que s espren de J f
·
den Santillana : cc En e t
.
a rase Ja esmentada
.,
s os nuestros tlempos ,, . d 1
fi
a rmac10 de que havia traduit el Dant en llenoua Icatala11a
e a seva
J
Th A S h
· • anc ez 4 pen etra mes 10ns
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. 1 . i no ,conarm1ento, fa un lleuoer e t d"
Ja rnv1a sorpres an
Trobesamb la d'aitres :Scrip:o~s cl ctoml pardatliu de la llengua de les
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gica estava encara per naixe 9 té a poca en ~u~ la ciencia filolôr un oran mént I d
l
autor una penetrant intmc10.
. . , Esmenta
o
en · enota
11 en e seu
den Muntaner i acabat incita 1 11 .
pnmer oc el Serm6
llengua de les Trobes ambl d' al eg1dor a fer la comparacio de la
.
a a tre poeta enca
.
es Auzias March s Sanch
1 .
ra mes postenor com
.
ez, e pnmer de tots, malgrat ser cas-

s .

I. Memorias para la bistoria de la p
.
2. Cal fer notar que a
.
. oesta y poetas espanoles.
F.
quest autor I els del
•
.
ebrer de les Trobes i del del Mar d S . mate1x segle _contimlen fent del
3. Op. cit., p. 22 1.
q. e anullana una mateixa persona.

4• Coleccion de poesias
· castezJanas anteriores al s.ig lO XV , 1779, t. I, p. s5 y
seg.
Diu aixi : " He tenido en n1'1 smanos estaobr· 1 "d
con5.fi e_so
que no me hallo enestado de ·uz
a, y e'. o muchas de sus trovas.

pero v1endo que de las que 1e·
~ J gar~e- la anuguedad de su lenguage .
.
'
1, po~as se res1st1an â · ·
descon fi ar que fuesen de la
.
d
nu 10teligencia !lecrué a'
.
anugue ad que 5
d
' o
nac16 hacia los fines del reynado de Don e preten e. Ramon Montaner que
contemporâneo del Febrer, si a este le saco l;Y~~e el ~- fué por consiguiente
tende. Ruego pues ahora al lector que le l p a el d1cho Rey, como se prehallan en el cap. 271 de su Co .
a as trovas q_ue hizo Montaner y se
• . .
·
r nica y co
d
'
un JU1c10 comparative de la anticrt1ed' -d d mpara as con las de Febrer, haaa
0
o a
e unas y ot ras. Aus1as
· March, que

�MANUEL DE MONTOLIU

tellà, fa notar que &lt;( en toda la obra se hallan muchas voces y
expresiones puramente castellanas, las quales se puede duda_r
estuviesen introducidas en los tiempos del Rey Don Jayme &gt;) 1,
de passada, esmenta els exemples de plata i la conjuncci6 cc Y»,
concloent que el febrer de les Trabes (que ell ide~tifica amb el
den Santillana) devia viure a fins del segle r4e, tot lo mes

i.

aviat.
Després de Sanchez, l'erudit castel1à que tocà la qüesti6
Febrer fou Perez Bayer en les seves notes critiques a l' obra bibliorrràfica den Nicolas Antonio 1 • Eli fou el que va iniciar
l'hi;otesi dels dos Febrers, car al mateix ~emps que conce_deix la
possibilitat del Febrer del s. 13è ( segumt an Beuter 1 a les
rnateixes Trabes), admet l'existencia del Andreu Febrer del
s. r 4è . En q4ant a les 1 robes, admet l'hipotesi ( que refutem plenament en el Cap. següent) de que'l caràcter modern de la
llengua en que apareixen escrite~ pug~i ~sser efec_te _de successives alteracions del text anuc, atnbumt la pnnc1pal culpa
de dites alteracions a Onofre Esquerdo, de qui se sap que va
viciar a conciencia algun passatge, corn veurem en l' Apendix .
Farem notar de pas que en Perez Bayer era valencià i com
tal sumament gel6s deles glories de la seva terra, gel que com
veurem mes eodevant s'ha distiogit en els seus erudits d'aquell
temps per una exageraci6 apassionada que's sobreposava masses
verrades a la serenitat del judici. Per aquesta ra6 no volem parlar° de l'opini6 d'alguns erudits valencians _del sigle 18è que's
muri6 el afio de 146o, y par consiguiente fue ~iglo y media posterior â Fehrer
escrihi6 sus poesias en un Lemosino al parecer mas aotiguo, a.la menas mas
diflcil de eotender que el que se nota en las trovas de Febrer. S1 esta regla _es
de algun valor, parece que las trovM de Febrer son posteriores â las poes1as
de Ausias March . Véase la prueba, y higase el cot&lt;:'.jo de esta trova de Febr~r
que trae Ximeno en las a.diciones y correcciones al fin de su torno l. de los Escrit.
d.e Valenc. con una octava de las de Ausias March. Dice Febrer hablando de
si y de su escudo, etc. »
r. Bibliot/Jeca Hispana Vetus. 1788, t. Il, p. 72 Y 73·

ŒS TROBES DE JAUME FEBRER

limiten a creure cegament en l'autenticitat de les Trobes corn
.son Lluis Galiana, Agustf Sales, Carles Ros, etc 1 • Sols farem
m~a_excepci6 _per,ael P. Fr. Josep Teixidor (t en 1775) que
deixa manuscnta 1obra : « Trobes de Mosen Jiiume Febrer, Caballer

natural de Valencia en que dona rwticia dels Conquistadors de dita
Ciuta~ ~ regne y espli~a los escuts y divises ....Aiiadidâs algunas notas
y not1c1as geneal6g1cas por Fr. Jose Teixidor, sacerdote ... Dos
tomos en folio:mayor 2 • » L'importancia que per a l'aspecte histàric

de la qüesti6 de les Tr()bes podria tenir aquesta obra malhauradame~t arreconada en els arxius, se pot deduir de lo que diu
el mate1x Fuster 1 • « El primer tomo lo escribi6 el afio r768 a
los 74 de su eda.d, consta de 382 paginas y comprende solo las
tro~as de la letra A, escoliadas con notas de la mayor erudiciôn
y d1~nas de grande aprecio. Sin embargo de la adhesion que
mamfest6 el autor ala autenticidad de las Trobas, indica de cuando

en cuando que hay en ellas ciertos desvi.os de la verdad a los cuales nn
podia dar sali~a con todo el llerw de su erudicion. Sus notas por lo
que toca al uempo posterior i las Trobas pueden considerarse
como lo_ mas acendr~do de todas las memorias geneal6gicas dè
los apelhdos _que tuv1eron la fortuna de estar comprendidos en
la letra A. S1 el autor hubiese podido continuar esta obra, no

1. C_onsultin-s~ l~ Cai:ra y ]uicio respectivament d~ Galiana i de Sales que
precede1xen al Dzccionano Valenciano-Castellano per Carlos Ros Valencia
1 764. Galiana en eixa Carta a Ros incita ais erudits de Valen~ia a la re~
irnpressio de les antiguès obres i a la impressi6 de les inèdites de la Hteratura
valeociana. Especialment parla de la conveniencra de l'edici6 de ]l!!s Trabes de
Febrer. Aquestes van començar a publicar-se en el Dia1"io de Valencia el 1er
de seternbre de 1791, corn fa constar Fuster [Biblioteca Valenciana, I, p . 4] i
po~ anys després, en 1796, apareixia la primera edici6 de Valencia, a propàsH de la quai Fuster se lamenta de que bagués sortit sense notes h istoricG~itiques que haurien pottat al public la convicci6 de (&lt; que las Trobas, eran
c1ertamente de Febrer » (Ibid.).
2. Fuster. Bibliotheca valenciana, t. II. p. 77.
3. Id., Ibid.

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

habria mas que desear respecta de los linages valencianos. Pero
hallandose en edad sobrado avanzada para seguir una empresa
de tanto peso, suspendi6 su continuacion, contentandose en
hacer una copia correcta de las demas trobas compulsada con la
del Dr. Juan Bta. Cabrera cusi:odiada ( entonces) en la Biblioteca
del Palacio Arzobispal ,y en otras. Llena hasta la pag• 240 del
tomo 2° 1 ».
L'hipè&gt;tesi dels dos Febrer llençada a volar per en Perez Bayer
va tenia bona sort; y cal confessar que tenia la seva ra6 de
ser, car de la mateixa manera que creien els uns en la veracitat
del Marq uès de Santillana, podien els aitres admette la veracitat
de Beuter .al parlar d'un Febrer del s. xmè , si bé sempre amb
desventatja per aquest darrer perque en Beuter parlava de
temps ja llunyans, mentres que Santillana sembla parlar dels
sens contemporanis en el paragraf corresponent. L'hipè&gt;tesi,
sigui corn sigui, trovà bona acullida, i el primer erudit que la
va recullir fou el bibliè&gt;graf valencia Fuster • qui en el llarg
article que an Febrer dedica, procura demostrar la possibilitat de
l' existencia del Febrer del segle xmè tant arruinada per l'exhumaci6 de la Carta den Santillana.. Els seus arguments basats en
haver trovat ell el llinatge Febrer en la Repartici6 de Valencia
queden refutats ja en el principi d'aquest capîtol..
La mateixa opini6 conciliatoria dels ·dos Febrers van seguir

mes tard dos erudits extrangers : en Cambouliu ' y Otto Denk 2,
dels quals el segon no fa mes que manifestar sa adhesi6 a l'opini6 del primer.
Al costat d'aquests hem de fer esment dels autors que van
admetre simplement l'autenticitat de les Trabes sense haver portat a cap un estudi previ de la qüesti6. Entre aquests se trova
J. A. C. Buchon 3 qui cita a Jaume Febrer corn autor indiscutit del segle xmè ; A. Helfferich 4, qui parlant del Comte de
Clermont esmenta la trova dedicada a Jaume Claramunt per a
provar l'existencia d'aquest llinatge en Catalunya al segle xmè ;
Tourtoulon 5 qui posa entre les fonts de l'historia den Jaume I i
· entre les Cr6niques i documents contemporanis, les Trabes den
Febrer; Ebert 6, el quai malgrat admetre sense discussi6 l' autenticitat de la nostra obra, fa notar amb gran acert que sembla mes
aviat cc prosa posada en \·ers &gt;) ( als eine in Verse gesetz.te Prasa),
observaci6 que desenrotllada i ampliada ens pot portar a
importantissimes conseqüencies corn mes endevant veurem ;
G. Ticknor 1 qui no fa mes que esrrientar i descriure sucintament la nostra obra, i altres au tors menys importants que ne
cal citar.
Pero tampoc van mancar incrèduls que seguint el criteri ja
ioiciat en el s. xvmè per Sanchez i Sarmiento, tingqeren les

r. Essai mr l'histoire de la littérature catalane. Paris, r858, p. 39.

Einfü/Jrung in die Gescbichte der altcatalaniscben Literatur ... München,
1893, pp. 215, 491.
3. Cbroniques étrangères, p. XLIV.
4. Raymund Lull und die A.1ifànge. der catalanischen Liter,itur, Berlin, 1858,
2.

P. Teixidor ne dona també
noticia l'obra Monumentos /Jistoricos de Valencia, (t. I, prologo, xvn). En una
r. D'aquesta obra incompleta y inédita del

carta que el P. Teixidor escriu al P. Galiana l'any 1764 li diu : « Tengo demostrada esta falsedad a mi ver (la en que incurre Ximeno, tomo I, p. 3 y
363, pues dice en la primt:ra cita que J. Febrer escribi6 sus Tt·obes en r276 y
en la segunda en 1281) en el Comento y notas a &lt;lichas Trobas, obra que
tengo cornenzada i escritos ya en limpio nueve cuademos en folio mayor i deseo dejar conduida por ser las Tn;ibas de Febrer el Mss. geneal6gico mas
verfdico y antiguo que ai en la Peninsula de Espaiia » (Op. cil. Ibid.).
z. Biblioteca valenciana, t. I, p. 3.

p. 7, nota 5.
5. D.Jaime el Conquistador.. Trad. cast., Valencia 1874, I, 345, i en el
seu tractat sobre« Els francesos en les expedicions de Mallorca ide Valencia».
6. Zttr Geschichte der catalanischen Literatur en el Jabrbucb für romanise/Je 1md
engliscbe Literatur, t. II ( r 86o), p. 26 r.
7. Geschichte der schonen Literatui· in Spa11ien. Trad. alemana por N. H.
Julius. Leipzig, r867; vol. II, 700 i Supl. 3 r.

�MANUEL DE MONTOLIU

310

Trabes corn una franca sofisticaci6. Ja en 1804 Fr. Bartomeu
Ribelles, erudit valencià en les Observacianes a les Trabes ' s'esforca en demostrar historicament la no auteuticitat d'aq uestes 2 •
Vi~tor Balaguer 3 aixi 'mateix va repetir lo que ja havia iusiuuat Sanchez sobre'l caracter modern de la lleugua de les
Trabes afegint-hi la modernitat del metre. Finalment, per a no
fer aquesta llista interminable, esmentarem a~ nostre Milà i
Fontanals, el quai en les dues breus refereucies que fa de passada en les seves Obres parlant de les Trabes, demostra la seva
aguda penetraci6 i el seu certer ull c:itic de sempr~ i les. colloca primer que uingu amb acert adnurable eu la ventable epoca
en la qual foren escrites 4 i que en el capitol següent senyalarem amb tota la possible precisi6.
La conclusi6 de tot lo que precedeix i la resposta a la pregunta amb la qual hem encapsalat aquest capitol : qui_ era
Jaume Febrer? es, doues, aquesta : Jaume Febrer es un ser 1maginari uascut de l'equivocaci6 en que va caure Beuter al trasla-

1.

Observacio11es bist6rico-criticas d las Trobas intituladas de Mosen Jayme

Fel&gt;rer. Valencia, 1804.
2 . Desgraciadament no havem pogut disposar d'aquest~ ~bra de la qual
tenim noticia per en Brunet i en Fuster (Bibl. Val., I, 3) qm d1u del seu autor que « se empeô6 en demostrar y apoyar la opini6n de Sanchez, pero dc-

•

sisti6 luego de la empresa ».
3. Historia de Cataluiia, IV, p. 77.
.
4. Diuen. aixi aquests passatges del mestre Milà :
.
.
« No hem parlat a gratcient de algunes obres que temm per ap6cnles :om
son ... les Troves dels llinatges atribu ides a un Mossen Febrer... Estes ficc1ons
degueren procehir de rabans poHtiques 6 nobiliaries y ser compostes en lo
seggle xvr 6 xvu. » (Obras, III, Ant. poet. cat., p. 231_ Nota).
« Suelen incluirse en la lista de los trovadores espanoles ; ... 5° Mosen Febrer ... con cuyo nombre han quedado nnas trovas geneal6gicas de_ las cuales
se ha querido deducir que el autor era hijo de un, servidor de Jaime I. El
lenguaje, la fraseologia, las estancias dodecasi~bas a la cast:llana, etc. to~o
evidencia una época posterior. Confirmarialo, s1 fuese necesano, su advertencia
de que gos e11 llemosi ca es nomenat ». (Obras, II, p. 463. Nota 2).

3 T1

LES TROBES DE JAUME FEBRER

dar dos segles mes endarrera al ùnic Febrer que's coneix corn
poeta de fama en l'anrigua historia literaria del domini llingüistic català, aixà es, Andreu Febrer, equivocaci6 1 que com
hem dit mes amuut fou la circumstaucia que aprofita el falsificador per a carregar an Febrer el nom de Jaume i unes Trobes
nobiliaries que mai havia escrit.

CAPITOL

II.

EN QUIN TEMPS FOU ESCRITA L'OBRA

?

Quan un llegeix les titulades Trabes de J. Febrer, per poc
coneixement que tingui de l'antigua lleugua catalaua, per poc
que's fixi en el text de l' obra, després de llegir uua dotzena de
troves, restarà tot extranyat que hagi hagut erudits i homes de
lletres tant nacionals corn extrangers que hajin pogut admetre
l'autenticitat de l'obra i creure de bona fè que aquesta ha sigut
escrita efectivament en les primeres èpoques de la literatura catalana. Car no son solament mots manifestament castellans o catalans pertanyeuts evideutment a etapes molt posteriors de la nostra llengua els que li salten a la vista en cada troba, gairebé
podriem dir en cada vers ; no solameut sou ·1a poca habilitat o
incompleta erudici6 de l'autor les que'; revelan a cada pas al lector acusant en aquell un desconeixement mes que inperfecte del
medi social mig-eval en el qual preten traslladar les escenes que
descriu; no solament ens adonem que les figures d'aquells senyors
que« gozau de ses piugües haciendas y solars &gt;&gt; no responen en res
al tipus del cavalier feudal, home de guerra ahans que tot, essent
mes aviat reproduccious del mode! del senyor regalat i sedentari

r. A pesar de tractar-se d'un ser imaginari, no va tenir inconvenient l'editor de Palma en oferir ais llegidors I'atttèntica ejigie den Jaume Febrèr sota
l'apariencia d'un venerable ancià ambles indispensables barbes blaoques.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

312

de la noblesa cortisana o de l'aristocracia salariega dels segles 17è y
18è , sin6 que a mes d'aixà ens topem entre els versos amb anacronismes tant extraordinaris que no podem arribar a comprendre
corn no ban saltat inmediatament ais ulls del lector menys erudit i com no li han fet descobrir al moment la tosca sofisticaci6
d'un autor sense escrùpols.
No 's compren en efecte corn durant els dos segles en que l'obra
ha passat pels ulls dels erudits no s' haji fet ressaltar unanimement el seu caracter apàcrif i haji pogut haver-ne malts d'aitres
que l'han acceptada corn autèntica i aduc altres que han defensat a capa i espasa la seva autenticitat.
Sols s'explica aquest fet per la circumstancia de que quasi tots
els que han cregut en sa autenticitat han sigut o valencians o
extrangers.
Als primers el patriotisme local els ha cegat fent-los perdre la
serenitat de judici. I cal dir que si hi ha hagut en el mon erudits gelosos de les glories de llur terra, han sigut certament els
valen'cians amb ·1a circunstancia de que ha sigut precisament en les
èpoques de mes gran decadencia literaria de llur regi6 quan mes
han sovintejat i mes biperbolics han sigut els entusiastes ditirambes amb els quais han exaltat les glories i les excellencies de la
llengua valenciana. _Recordi's lo que en Carles Ros, erudit va1encià gel segle 18• , deia parlant de la llengua de sa regi6. Segons
ell la llengua valenciana havia si_gut inspirada pel mateix Esperit
Sant a S Vicens Ferrer corn un instrument per a la predicaci6
del Judici Final, i aixi s'esplica que parlant ell valencià, fos
comprès per grecs, alemanys, hùngars, egipcis, etc. Mes encara,
segueix dient el mateix escriptor, en l'arca que la mateixa Mare
de Deu va portar a Elx i que guarda una imatge de l'Assumpta,
s' hi trova escrita una explicaci6 en valencià de les cerimonies
amb que ella desitjava que's celebrés una festa en el seu honor 1 •
0

r. Otigen y grandez.a del Jdiama Vllenâ ano, p. 51 i seg.

Un aitre escriptor valencià de.la mateixa època, Vicens Marco,
assegura amb tota serietat que el valencià ~ra una de les 72 llengues
que's varen parlar en la torra de Babel abans de llur dispersi6 1 •
Aquest apassionament desenfrenat se compren que podia enfosquir el judici del mateix Ximeno, erudit valencià a qui 's deu
el descobriment de les Trabes a mitjans del segle 18~ , el quai
trovant-se devant d'un manuscrit contenint una obra que 'l seu
mateix autor feia remuntar ais temps del Rei en Jaume I i que
cantava un dels recorts mes gloriosos de la terra valenciana corn
es la seva reconquesta per aquell gran monarca, no va vacillar
un m_o ment en creure absolutament en la veracitat del suposat
autor, abstenint-se de manifestar en pùbli:c els dubtes que segurament s'havien de despertar en el seu judici si algun moment
s'havia deslliurat del seu fanatisme patriotic.
Per altra banda se comprèn que malts dels extrangers que han
tractat sobre la nostra obra hajin admès i aduc defensat la seva
autenticitat. La llengua catalana ha sigut una de les ultimés llengües romàniques en ser estudiada a conciencia segons els modems
procedimeI?ts filologics; i l'imperfecci6 d'aquest coneixen;ent ha
fet que passant per alt les innombrables fortnes que en les Tr:abes, acusen ·una etapa de llengua molt moderna; aquests erudits
se fiessin exclusivament en la autoritat dels escriptors mes o
menys antics que havien parlat d'un Febrer del segle 13 ê o en la
d'aquells aitres que havien identificat aquest Febrer amb el pretès
autor de les Trabes .
Entre 'ls erudits que no 's compten entre '1s valencians ni els
extrangers aviat cundi el mes viu excepticisme respecte l'autenticitat de l'obra. Alguns anys després del descobriment de les
Trabes realisat per Ximeno, van sortir gairebé al mateix temps
els erudits castellans Martin Sarmiento i Tomas A. Sanchez no
sols posant en dubte sin6 atacant directament l'autenticitat del

1.

Pbaenix Troyana. L. 4, c .

2.

�314

MANUEL DE MONTOLIU

!libre, com mes amunt hem vist (Cap. 1, p. 305). Els atacs
van contiuar al segle seguent i no 's va escapar el caràcter
apàcrif de les Trobes a la sagaçitat del mestre Mila el qual, com
hem vist en les cites que en l'anterior capital transcrivim, fou el
primer que va colocar en son degut temps la composi'ci6 de les
Trobes sols amb un lleuger exàmen del llur contingut i Uenguatge.
L'estudi detallat que empendrèm en aquest capital no serà mes
que la mes completa confirmaci6 de la penetrant intuici6 del
venerable mestre català qui en t::tnts aitres punts de la nostra historia literaria tantes i tant justes orientacions va senyalar als
erudits futurs.
A fi de poder fixar dintre dels limits mes estrets possibles l' època
de la composici6 de les Trobes, dividirèm el present capitol en
cinc parts. En la primera tractarèm dels Anacronisrnes; en la
segon tot lo referc:nt a Genealogia i Heraldica ; en la tercera les
qüestions del Metre i l'Estrofa; i en la quinta i ultima tot lo
referent a la Llengua.

I

LES TROBES DE JAUME FEBRER

(a) Que es venga malt be de tots aquells cafres.

[125)

Aqui la paraula cafres esta assegurada per la rima nafres.
La Cafreria, regi6 que s'extén al Sud-Est de l'Africa en la costa
del Pacifie, avui part del Estat del Sud de l' Africa, fou descoberta a ultims del segle I 5è pels portuguesos en l'expedici6 realis~da per Vasco de Gama a la costa del Natal en 1497-98, el
quai ~o obstant no hi va instalar factories ni va començar a
colomsar-la fins la seva se~ona expedici6 de 1502. En el segle 16è
va ser g.uan els portuguesos, possessionats del territori fins a
llavors sens nom conegut pels europeus, van començar a designar. amb el nom de Cafreria (nom que havien près dels Alarbs
copiant-la de la paraula kafir que significa inji.del) tot el tr6ç comprès al Sud de llurs possessions del Zambezé fins l'extrém Sud
del Continent. Els habitants d'aquesta regi6 desde aleshores
van ser nomenats Cafres, i aquet nom aviat se va extendre
per tota l'Europa. Ara, considerant l'aplicaci6 vulgai: . despectiva
que's d~na a la_paraula en la citada troba hem d'admetre almenys
un espa1 de mttj segle perqué's pogués ex.tendre i naturalisar en ,
les llengües d'Espanya. Per consegüent hem de posar la data de
composici6 lo mes aviat en la segona mitat del segle r6; .

ANACRONISMES.

(b) De la vitgilancia geroglific es lo gal!.

-Ens contentarèm amb senyalar els de mes relleu entre 'ls innombrables que omplen les Trobes. Fora interminable i inutil citarlos i~comprovar-los tots. Quan diem els de mes relleu, entenèm
precisament aquells anacronismes que transporten l'obra -a l'època
mes pràxima possible ais nostres temps. I aixi al mateix temps
que serviràn per a wnfirmar el nostre judici negatiu, aixà es,
que les Trabes no pertanyen al segle 13 è , contribuiràn a formar el
nostre judici positiu respecte a l' època real en que foren escrites.' .

1.

Els nûmeros entre claus indiquen el~ corresponents a cada Troba.

Aquesta paraula geroglific no existfa ertcàtè en lo segle 16° . Fou
filla de l'esperit pedantesc y retàric del segle següent durant el
quai se va extendre tota aquella barroca literatura dels Acrostics
Chronogrames, Tautogrames, rimes retrogrades, etc., etc. i tant;
aitres pedants artificis -conreuats ja- en · el segle 15 • perà d'una
manera isolada per' l'escola. dels poetes borgonyons. Que ni en el
segle I 6~ ni a principis del I i' existfa aquesta -paraula en les
llengües europees, ho trovem confi'rmat pels diccionaris de la
època en els quais no s'en trova el mes petit rastre •.
t. Cons. Le Th, :esor des trois langues E spagnole, r·rançoise et Jtalie,me.
Cologne, r 6 r 7.

�MAl-lUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

(c) Pera que Auditor fora del Eixercit.

· · · del
A uet carrec d'auditor no era encare cone~t a pr,mc1p1s
l q è La prova la trovèm en el diccionans de 1 època que
:: ;o::e~ la paraula amb aquesra accepciô i si solament en el
sentit general de oient '·
[523], etc.

(d) Hui es Embaixador en Ingalatcrra. »

'
. d'aitres en que surt el mot embaixador se des- ,
D aquest vers 1
, b• d
- una cort
, que's tracta del càrrec permanent d em a1xa ~r en
pren
b, la costum de tenir emba1xadors permaextrangera. Don~1 e~ . . d l'Edat Mitjana fou cosa exclusiva
nents que desde pnnc1p1 e
,
i d'una
.
de ls Papes va ser establerta seguint l'exemple d alquests, bl"
'
'
manera
successi
va en els segles I3 è , 14; i 1 5è .per es repu 1ques
è .
6è els demés pa1ssos europeus van
italianes. En els segles 1 5 1 1
le· ~è després de
.
t , i va ser el} e1 seg 1 t
àtJ.ar segm:e:~~:a ~~:
va tgeneralisar 'i consolidar defini_tila pau d! N 'h Je confondre els embaixadors amb els anu~s
vament .. o s a:om ·estaven establerts en la Cort dels reis

u:

r~::;~d;::• e::~ple, els quais tenien pe_r obligaci_6 principal/~:
. d e 11ur missio
. . , en l'extranger 1 el func1onament e
larelac16
quais data del segle r 3ë ·

t. La noticia se trova en W. Maigne,

Abrégé méthodique de la science, des

armoiries, p. 425.
No obstant noticia tant concreta, hem trovat en la Cronica de Pere IV
(edici6 Bofarull, pag. 62) que a !'Infant Dn Ferrando, fill de na Elionor de
Castella, dona segona del Rey Alfons i marastra de _Dn Pere, « fouli donat
titol de marquès "· se·tracta potser d'una interpolaci6 posterior den Carbonell
de quai edici6 es copia la d'en Bofarull?
2. En els Monumentos historicos de Valencia y de su Reino. Valencia, 1895.
T. II, p. 481, entre les Aclaracions i Correcdons del Sr. Chabàs se trova
esmentat unaltre anacronisme de les Trabes. Sobre'ls versos de la Trova 397

dedicada a Joan Pertusa

pare per molles rahons
Donarli lo ofai de Caballeriz.
diu l'esmentat crltic vâlencià : (&lt; Esta Troba es de las que tiénen mas sabor
modern□ y en particular la palabra Caballeriz. que no encontramos en los tiemLo Rey vostron

Cap èesta familia .. , • • • · · · · · • · · • · · · ·

• 1,ongen
·
·1 l''~po ca .de laT fundaci6
Hem tingut la sort de descubnr
b El
. T
ue s'esmenta en l antenor ro a.
del Marquesat ~ rans qd . . rang entre '1s dtols Qobiliaris
titol de Marques no va a qumr

1

Aitres anacronismes podriem senyalar, pero la llista se faria
interminable i creiém que basten els esmentats per a deixar ben
provat que les Trabes no poden haver sigut escrites ahans del
segle 16.i 2

•.... . . no se escusa

( e) ................. es lo respland?r •
. De tata la Franza; puix d'ella env1at
Fou per Carlo Magno ab la sua gent,
Contra Catalunya, lo marq11ès de T,·ans,

2:

fins al començ del segle r6~ , i la primera erecci6 coneguda d'una
terra en Marquesat es precisament la que Lluis XII de França va
concedir en r 505 a favor del domini de Trans. I noti's un altra
coincidencia no menys significativa. La Troba a la que 'ns referim es la dedicada al Cavalier Ramon Vilanova. I aquest primer
Marquesat fou pree:isament otorgat a un tal M• de Villeneuve,
comte d' Aveline '.

Cons. obra anterior .
.
.
88
Krauske. Die Entwickelung der stii11dige1, Diplomatie,
5.

I

pos de la Reconquista :i que se refiere. Puede verse la lista que dirnos .:n el
Archiva VII, 3f6, donde no figura tal cargo, ui el nombre de Pertusa en el
Repartimiento : la primera vez que lo encontramos citado es en tiempo de
Jaime II y se le Hama portero real (M. H. V. 1, p. 203) ».
.An aquestes observacions den Chabàs tenirn d'afegir que 'l nom i cirrec de
Caballeris ja figuren en la Cronica dm Muntaner (v. cap . 89, p. 157. Ed.
Lanz) escrita vers els_derrers anys del regnat de Jaume II.
Un aitre curi6s anacronisme podria aduir-se ambla refereucia que en la Troba
224 dedicada an Pere Espigol se fa delfumar. El passatge es el següent ; « Diu en
REVUE HISPANIQUE. A.

u

�MANUEL DE MONTOLIU

318

II
GENEALOGIA, HERALDICA.

Si volguessim invesrigar els origens ~e la G_en;.al.og~::i:~:~:
s er a trovar-ne els pnmers m 1c1s
de remuntar-no P
.
,
h" , · de l'Europa migs fins als mateixos ongens istoncs
.
molt remot '
'l U-bres i tractats propnament
eval. Perà se pot asse?u:ar qu_e s l
. a fins als principis de
, , no adqmre1xen 1roportanc1
genea1og1cs,

7,~: t:~n

_l'ert
Febrer son de caràcter essen_cialment genealà~
. ~s 1, . • •
mes ue d'obres d'aquest genre en genera
g1c 1 herald1c, 1 per
qb
ts de l'etat mitjana, de
'
desde temps astant recu 1a
sen troven .
obra similar a la que estudiem en la primera
bades buscanem una
.
'b ' .
en
. . .' .
. ' de les nac10ns 1 enques,
època de la const1tuc10 1 expans10
l'època de la ~eco~qu~:~·r4è apareixen en les literatures europees
Ni en el tg e I 3 nle lluny recordin les Trabes i cal d~scendir
obres que e prop o .
è •
encos del r6è per a poder
fins les derreries del sigle 1 5 . 1 c~m ·
t per les Trabes.
ecial literan representa
trovar aquest genre esp
1 . .. t els llibres genealàgicè
· en el seu e seuuen
En aq uesta poca 1
o
•
ble ·en el fons li terari de
heràldics formen una massa cons1 era

d

les nacions_europees . . .
eriode de la literarnra genealàgica
Caractensa aque 5l pnmer P . . . . 1 d · · , desprovista de
el seu aspecte completament empmc l a a m1sw,
.
De llevar la son e de dar va!or -A qui enfum
del Espigol que te prop:1etat-:- .
l'h'storia de la costum del fu_mar per
lo pren ~• . No hem fet mvesugacaons en _1 . Se fumava en l'etat mitjana
. . . .,
t d'un ver anacro01sme.
poder dec1d1r s1 s trac a
.
. .6 curiosa Per la roeva part
alguna herba aromâtica? Vetaqui una mvesugac1 . c·6 d~l meu car mestre
ue segons comumca 1
nie contentaré en fer constar q ,
. .
l' Uoiversitat de Halle a. S;,
r
d Filologia Romamca en
d
H. Suchler, pro,essor ' e
a·
.
t t Saale Z eitung corresponent a 4 e
.
1 eribdic de i ta cLU a
f
va apare1xer en e P
.
,
dels precedents del umar en
article an6n1m en que s par 1ava
.
Sbre. 1905 un
.
. 'hi d ia el citat passatge de les Trabes •
l'E. M. i com un tesumoni s a u

LES TROBES DE JAUME FEBRER

319

tot caracter critic, de tota mena de faules, llegendes i falsetat5
que forces vegades ereu de la propria Ïrivenci6 dels autors, gent
que sols aspirava per aquest medi a adular la vanitat dels grans
i de les families nobles .
Mes tard en plè segle ri se va començar a encarrilar l'activitJt dels genealogistes pel recte cami de la veritat histàrica i de
l'investigacio desapassionada i escrupulosa dels documents. Als
innombrables treballs dels genealogistes alemanys del sigle 16è
seguits i imitats per altres au tors francesos del mateix segle ,
( esmentem de passada els noms de Ruxner, Zellius, de Rosières,
Guillimann, Buce]in, etc.), treballs plens de les mes grolleres falsetats i mancats de tot valor .historie, va~ succeir els de l'escola francesa del segle següent, iniciada, se pot dir, pel gran genealogista André Duchesne a qui, ensemps que al seu compatrici
Louis Pierre d'Hozier, se considera corn el veritable furidador de
la Genealogia cientifica.
El breçol de la Genealogia fabulosa amb apariencia sistemàtica
o cientifica que va dominar en tot el segle r 6è , i part ·del I 5è i
del I i el trovem en l' Austria, durant la dominacio de la casa
d'Hapsburg. Aquesta casa reial fou la primera en voltar-se
d'una auriola enlluernadora de genealogies pomposes, inversemblables i ridicoles. Frederic IV (n. 1415-t 1493) fou el primer dels monarques de la casa d'Hapsburg que començà a
ornar els seus somnis i ambicions de dominaci6 universal amb
brillants penjolls de falsa ciencia i a posar en obra les sofisticacions histàrigues i genealàgiques que amb tant gran rapidesa
van contagiar l'esperit de falsetat a les demès cases reials i a
tçtes les capes superiors de la societat durant els dos segles
següents. Frederich IV va veure la necessitat de envolcallar les
grans ambicions de sa dinastia amb un vel misteri6s de geuealogies
sublims que fessin remuntar el seu llinatge fins els temps fabulosos de la llegenda. En aquesta tasca de cercar a la dinastia dels
Hapsburg origens extraordinaris foren empleats pel Rei esmentat una imposanta llegi6 d'erudits pedants i aduladors. Fins

�LES TROBES DE JAUME FEBRER
MANUEL DE MONTOLIU

320

llavors la Genealogia, circumscrita gaire bé exclusivament a les
cases reials, s'havia mantingut en el mateix camp de la ficci6
dintre relatius lim:its de prudencia '. Pero amb en Frederic IV
arribà la-mania fabulosa fins als extrems mes incom:ebibles.
El descobriment de l'imprempta en el temps d'aquest monarca
li facilità el medi de presentar amb mes pompa encara les obres
genealogiques sobre el seu casai. El seu fill Maximilià fou encara
mes incontinent baix aquest respecte i va arrivar fins a una veritable demencia romàntica. Fou ell aquell rei que en · diplomes i
medalles s'intitolava Dominus Orientis et Occidentis i aquell qui a
les armes propries de l'escut del seu casai afegi les de les cases
reials de França i d' Anglaterra, de Espanya i de Portugal,
d'Hongria i de Bohemia i fins les de l'Imperi Bizanti. Set foren
els historiografs a qui encomanà Maximilià la tasca de cercar els
origens de sa familia. Aquests no estigueren pas ociosos. L'un
aspirava a superar a l'altre en esperit d'invenci6 y en esperit
d'adulaci6. D'aqui va resultar el comic espectacle de comptar-se
per dotzenes les genealogies diferents de la casa d'Hapsburg. Els
genealogistes que van tenir mes ra6 foren naturalment els
que fèren remuntar el casai dels Hapsburg als nostres primers
pares Adam i Eva i a Noé, com foren Stabius i _Citzynger 2 ,
Aitres el feren ,descendir dels patricis romans ; aitres dels Mero~
vingis ; -altres de Carlemany, etc., etc. 3 •
1. Les faules amb que les cases reials en l'Etat mitjana omaven les llurs
genealogies eren en mig de tot candorcises i fruit mes d'un esperit poèric y
romàntic que d'un proposit de falsificaci6 maliciosa, El Nobiliario del Comte
D. Pere Barcelos de Portugal, que es d mes antic conegut à Espanya (mig
segle 14e) esta pli: de llegendes bretones d'ont fa arrencar la genealogia de molts
dels personatges dels quals tracta. (V. Menendez Pelayo. Origenes de la

Nooela Espaiuila, lntr. p. CLXXVII).
2. Abonden en o~res d'aquest genre -titols per l'estil d'aquest tant rimbombant; Chroiwlogia historiœ Austriacœ ab Abrahamo pagano usque ad Ladislaum

Regem.

'

3. V. Hormayr. Ane11wne11 am dem Tagebucb eines alter Pilgermannes, lena,

1847, Vol. IV, p. 92 segs.

321

_ F~ci'~ el lec~or càrrec de l'influencia fatal que aquest exemple
liavia ~ excerc1r eu. la noblesa que en aquell temps era gaire bé
exclus1vame~t cort1san~. Corn ~na exhalacio va cuudir l'exemple
del c::al d Hapsburg 1 contag1à les altes capes socials la cosmm d mventar genealogies que infestà tota l'Europa per espai de
dos segles '.
Aqu:s~a ~pidemia genealogi~a entrà en Espanya el segle 1 6• .
El Nobiliario d;l com~e D. Pere de Portugal es el primer cone~ut en la pen~nsula 1 pertany a mitjans del sigle 14è • Pero la
nqu_esa ~e la hteratura genealogica no començà fins al sigle r 6è
en que h1 ha una pluja d'obres d'aquest genre 2 •
Pel que 's refereix al domini de la llengua cata.lana no foren
~euys abundants els genealogistes en aquest periode, en el qual
h1 trovem els noms de _Bernat Josep Llobet, Jaume Ramon Vila,
Tu:ell, J. B. de Guard10la, Jaume Marquilles, Joseph Droniendan, Jose_ph Tomer, Francesc Tarafa, Marti de Viciana, Esteve
Barelles 1 molts aitres, que van escriure o rractats generals
s~bre la noblesa catalana i valenciana o monografies genealèg1ques sobre una familia noble.
Cara~terisa aquest~ època de la Genealogia en Espanya la
te~dencia_a ~~sar l'onge_n de les families nobles en els mateixos
ongens histones respectms de cada antic reialme de la Peninsula. ~ixi, al ensemps que els nobles castellans se fan descendir
del Cid o dels an tics Comtes de Castella i dels ca vallers coeta1 : Si's vol veure ~ massa enorme de Genea!ogies i tractats d'Heràldica que's
fabncare_n ~n _els sigle: 16• y r-7e no ni ha corn fullejar e1s catàlegs de
~an_uscnts 1 lhb~es ant1cs_ de les principals Biblioteq ues de l'Europa. En la
Bibhote~a Impenal de V1eoa especialment, les obrès d'aquesta mena formen
una ventable montanya,
~- No hi ha medi millor per convènce's de la riquesa de la literatura genea1
ègic~ en Espanya durant l'época esmentada que passar els ulls per Ja voluminosa 1 amb tot enc~r: incompleta colecci6 bibliogràfica publicada per Franckenau en la seva Bibliotheca Hispanica Historico-Genealogico-Heraldica Lipsire,
1724.
.

�322

LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

nis, els nobles gallegs pretenen trovar llur ascendencia en els primers monarques asturians ; si per una banda els nobles c~tala~s
posen els llurs ascendents entre'ls caballers de Carlemany 1 ~luis
el Piadàs, per altra els valencians creuen trovar els llurs ongens
entre'ls cavallers que acompanyaren a D. Jaume en l'empresa de
la conquesta de· Valencia.
.
I héusaqui el medi ambient :social en el qual van ne1xer les
Trabes de Massen Febrer '. Les demès circumstancies que van
preparar i facilitar la falsificaci6 seràn obgecte d'estudi en unaltre
capital. Pet ara basti fer constar que dels 554 caballers que. son
cantats en les Trabes, una gran part sorgiren no de llur sepulcre
sino de la fantasia del disfreçat autor'al calor de les desenfrenades
llegendes i faules que pera afalagar llur vanitat van forjar en
aquell temps erudits aduladors al servei de les cases nobles de
totes les nacions. Les falsetats histàriques que una obra nascuda
d'una tendencia tan antihistàrica devia contenir, havien de ser
forçosament innombrables. Algunes n'hem descobert que exposarem en llur Hoc corresponent.
Altres circumstancies de caràcter econàmic coadjuvaren eficaçment an aquest desenfrè de vanitat genealàgica dels segles 16è
Î

Ii.

.

A partir del segle 16" la noblesa feudal se transforma en noblesa
cortisana. L'esplendor i la pompa de les cons dels grans
monarques absoluts de l'època sedueix als nobles que s'entreguen
a una vida desenfrenada de luxe i de plaer que acaba essent la
llur ruina. Obligada per viure a captar favors i pensions dels
monarques, acaba per sotmetre's del tot an aquesta i per formar part del servei domestic en els palaus reials. Els nobles
que romanen en llurs ~erres l'l.O tenen millor sort. « L'afl.uencia de

1. Unaltra obra nascuda sota idèntig_ues circumstancies es la Crônica den
Berenguer de Puigpa~dines, encara inèdita, e! caràcter apôcrif de la quai ha
fet notar en Mass6 Torrents en la seva Historiograjia de Cataluiiya (p. 105 seg•).

l'or d'América a Europa determina una revoluci6 economica que
fereix de plè la_petita noblesa rural. Els bens d'aquesta consisteixen principalment en terres; el preu de la terra ha baixat i
les rendes que han sigut fixades en una època molt anterior ban
restat inalterades ensemps que la vida s'ha encarit considerablement. &gt;&gt; Al ·mateix temps que sa '&gt;uperioritat econàmica perdia la
noblesa tata sa infiuencia politica. Plens van els llibres i els
documents de l'època de les senyals d'aquesta decadencia de la
noblesa en tot Europa '. La set d'honors de farnilia y el contagi6s
exemple dels monarques obraren llur efecte en aquella noblesa
cortisana ; i aviat sorgiren genealogistes, malts caps al servei
particular de les families nobles, explicant en llibres mes o menys
fantàstics els orîgens dels llurs protectors.
An aquesta febre de genealogies contribuî poderosament el
nombre cada dia mes gran de pervinguts dintre la noblesa, de
gent que havent obtingut el titol de noble mercès a riques dàdives
procuraven atribuir-se un origen illustre, un blas6 tradicional, un
nom o un tftol, i aduc devegades s'aprofitaven d'una homonimia mes o rnenys perfecta amb una familia illustre per a suposarse ernparentats amb aquesta; i per a l'assoliment d'aquestes ridicoles ambicions tronven sempre genealogistes complascents.
Amb l'entrada d'aquesta gran massa de pervinguts, se feu necessari_ establir un mes gran rigor en les proves de rioblesa. Aquestes
antiguament eren relativament benignes. Pero als principis de
l'època moderna se va establir que s'admetria en el cos de la
noblesa an aquell que pogués provar amb documents autèntics la
noblesa dels seus quatre avis, lo quai si d'una banda prova quant
poca
confiança mereixîen ja en aquella època les genealmries
fan,
.
0
tast1ques que se solien fabricar, d'altra banda deuria ser motiu i
r. Sobre aquest punt consûlti's sobre tot les planes admirables de Taine en
Les Origines de la France contemporaine, Ancien Régim_e ont tant magistral~ent
exposa els slmptomes·de descomposicio social en tota l'època moderna anterîor
a la Revoluci6 .

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

ocasi6 per a que les families dels pervinguts donessin encare mes
volada a la fantasia en l'invenci6 de faules justificadores de la
llur noblesa i posessin mes refinada cura en la falsificaci6 de docu-

D'aquests detalls se despren que les Trobes en 1
1 1
1 d l bl 6
·
'
es qua s es
reg es e . as apare1xen completament formades i aplicades amb
tata llur ngorosa complexitat i en les quals jn-n 1
1
1
5ua ment a bun den
e s escots par aots glosats i explicats minuciosament valent
aquestes
per
1 . ' glosesd de les mes in versembl ables I. grotesques et1moog1es ' no po en pertanyer ais seoles 13• 14• . è è
en le~ qduals les regles del blas6 sin basta~t im;;e:te~
termma es 2 •
-

ments.
Aquesta mateixa decadencia de la noblesa amb idèntics simptomes començà a manifestar-se a Espanya el segle 16è 1 produint
o ~illor dit contribuint al mateix resultat de la mania genealogica. Argote de Molina, Hernandez de Haro, Salazar, Pellicer son
els noms mes illustres entre'ls genealogistes castellans que sobresurten entre una imposanta llegi6 de leguleyos dedicats a la tasca
de buscar ascendents excepcionals a les families nobles.
Aquest era el terrer abonat per a produir aquest sobtat sorgiment
dels 554 cavaliers que amb tot i voler presentar-se mig envolcallats en el misteri de l'època feudal primitiva se traeixen en llurs
gestes i paraules corn pacifies senyors de bona taula i vida regalada disfreçats amb cotes de malla en una mascarada desprovista
de tata gracia.
Altres conseqüencies importa.nts per a la fixaci6 de l'època en
que foren escrites les Trobes se poden treure del llur aspecte
heràldic. Sense voler aturar-nos aqui en aclarir els discutits origens de l'Heràldica i del Blas6 en Europa, sols farem constar
l'opini6 admesa generalment pels especialistes, que fou a França
sota'l regnat de Lluis VII (1137-1180) quan començà la costum
de pintar en els escuts figures alegoriques, costum que aviat se
converti en cosa regulada mes o menys per determinats cànons
i en costum de caràcter hereditari. Aquestes regles van començar a aplicar-se a França sota'l regnat de Lluis IX ( 1226-1270). Els
segles següents, van anar transmetent-se de pare a fiU i's convertiren en escuts parlants, aixo es, escots que amb llurs figures y
signes expressaven amb mes o menys exactitut el nom de la familia respectiva.
r. Vid_. Haeble;. Die wirtschaftliche Bfüte Spaniens im r6• 0 Jahrlnmdert und

ihr Verfall.

·S:

f~~~:s

I. Exemples :
[wo] Boil
per blas6 un Bou.
(105] Combes &gt;• » unes Cames.
[263) Granullas » » dos Oils .
28 I] Lesol
))
)) un Sol.
(320] Masana » » una Ma (sana).
(393) Perellos » » tres Peres.
(425] Sisternes » » sis Daus ab tres punts.
[151) Catala
»
,, un Gos (Ca).
(228] Estaiia
» » un Estany.
[250] Funes
»
,1
un Lle6 entre Cordes.
(296] Luquin » » uns Lluquets.
Etc., etc., etc.
2. El caràcter rudimentar/ del Blas6 al segle. I 3e al m
1
lunya's refereix, se manifesta en el Libre de
'
. enys per o que a Cataparlar de la significaci6 de les
.
Caballeria de Ramon Lull on al
blas6 corn d'un simple se :y l a~mes ' arreus del cavalier dona compte del
tnents que fa e de los col n a " onat a cavalier per esser lohat de los ardiEd Ob d
Be
ps que dona en la batalla ». (Cinquena part S 18
·
ra or Y noassar. Palma, 19o6).
.,
·
Encara en plè segle 15• el blas6 bé
.
molt lluny de presentar aquell ca;àct qu~ mes p~rf~cc10~a: i c~mplicat, esta va
a regles fixes que va tenir e
er ngor6s 1 s1stemat.1c d un art sotsmès
.
n sa etapa següent La p O
• l' fi
.
1libres
de l'època V 1
·
t va efü o ere1xen els
en que ressurt cÏar:;:te:~entar no mé~ algun~ passatges del nostre Tirant
aquesta obra veiè
.
caracter rud1mentan del Blas6 al segle 15•. En
per a la guerra c::~1r;;:ne; parsonaEoclupat en la confecci6 :de les banderes
cadenats de or E l'altra b udrc : :
c a una feu pintar sobre camper vert
···
an era ,eu ,er to
Il
corp ab Jettes latines entorn de la ba d
ta verme a e feu hi pintar un
descriu la bandera de l'Emper d : e~a ... » ~ol. III, cap. ex). Mes avall
a or e oostantmoble : « La quai era ab lo

r

�MANUEL DE MONTOLIU

LES 1'ROBES DE JAUME FEBRER

Unaltra observaci6 que's pot fer sota aquest respecte es que _en
les Trabes ja es cosa corrent la terminologia heràldica que a pnncipis de l'etat moderna adoptaren els heralùistes i reis d'armes
espanyols manllevant-la de llurs colegu~s francesos. _Ja's. troven
usades en les Trabes paraules corn xefe 1 losange o lison;a, franceses a tota llum i en els escuts les figures heràldiques de les

L'estrofa consta de r r versos iguals amb la següent disposici6
de rimes : abaabcdccdd sent indiferenta la repartici6 de rimes
masculines o femenines.

326

Barres, Bandes, Cabrius, Jaquells, Gentelles, Vers, Besants, Vi~res,
Rodells, etc. que pertanyen a l'època en que'l Blas6 fou ob1ecte
d'una sistematisaci6 i llegislaci6 complicades, Les regles del
Blas6 tal corn les trovem aplicades en les Trabes i tal corn encara
avui subsisteixen, foren fixades, corn es sapigut, pels heraldistes
i reis d'armes dels segles 1 i i I 8è '

III
METRE I ESTROFA.

El metre usat en les Trabes es el vers d.ividit en dos hemistiquis de 5 sîllabes

2•

camper blau ab la torre de Babilooia tota d'argent, ficada uoa espasa dios la
dita torre ab un braç tot armat qui te.nia l'espasa per lo mant! ab un mot de
letres de or qui dehien: Mia es la ventura ». (Ibid., cap. cxvu). D'aquests
passatges se treu en clar que en el segle 1 5• a Espanya no s'hi coneixia encara
la ciencia del Blas6 en sa derrera etapa que consistia en un s~stema fi_xo _de
s!mbols, en que cada color i figura heràldica dintre l'escut ten_1~ una s1g~1ficaci6 determinada en relaci6 quasi sempre amb el nom de la famil1a respectiva.
Aquesta derrera etapa es la que revelen plenament les trobes del pseudoFebrer.
1 • Poden ëonsultar-se amb profit pera l'estudi de l'Heraldica de les Trabes
les cibres següents :
. .
.
W. Maigne. Abrégé mithodique de la science des arnw~nes. Pans, 1860.
Seyler. Geschichte der Heraldik. I els tractats. del h~rald1stes francesos del
sigle 17 e: Vulson de la Colombière, J. Scoh1er, Gilbert de Varennes, Le
'Laboureur, Menetrief, etc.
.
.
2 • Advertim al lector que adoptem el sistema de comptar les s!l~abes dels
francesos i provençals, aixà es, el que pren per base el vers de final mascul! 6

327

En algunes Trobes hem trobat la següent variant, per exemple,
en la l17 r J : abaacbcbb. Prescindim dels casos nonibrosos de
rimes falses.
Siens fixem en l'anterior disposici6 de les rimes, podrem dividir-la en dues semi-estrofes desiguals : abaab
cdccdd, la 1• de
5, la 2 3 de 6 versos.
Si's tractés d'una obra de la literatura cascellana, podriem dubtar si, donat el metre usat en les Trabes, pertanyen a una època
anterior a la que fins ara hem deduit de totes les consideracions
precedents, anque mai les podriem fer recular fins el segle r3è o
la primera mitat del 14è .
En efecte, ja en la segona mitat del 14e comença el que se
nomena segon periode de la literatura castellana que arriba fins el
primer terç del r 6è . Aquesta segona època se caracterisa per un
vers propri, el vers castellà de 12 silabes o vers d'Arte mayor,
dividit en 2 hernistiquis iguals, que's nomenava quebrado i era
corresponent al antic media pié '. La Maestria de Arte mayor consistia originariament en l'us d'estrofes monorrimes. El cambi de
significaci6 i aplicaci6 d'aquesta expressi6 se deu al poeta Encina

+

agut i no el de final femeni o plà. Ja sabem que al adoptar-lo anem contra la
costum generalmeot adoptada pels nostr'es tractadistes de pendre corn base el
vers plà o femenf. Pero creièm convenient, tractant-se de la llengua catalaoa,
adoptar el sistema francès, que es també l'usat pels romanistes alemanys perquè respon mes al caràcter i estructura de la nostra llengua que com la francesa antigua i la provençal està caracterisada per l'abundor de mots aguts que
al contrari escassejen en el castellà . Aquesta diferencia explica la dels dos sisternes i corn la prosodia del català, a mes d'aitres caràcters, l'enllaça mes estretament al grop de les llengues galo-romàniques que al de les restants ibè~
riques, creièm tenir fonament bastant per a proposar aquest cambi de uomenclatura.
I.

Baist. Spanische Literntur. Grmrdriss f1ï1· Rom. Phil. , II,

2,

424, 425.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

328

i aixi s'usa, corn hem dit, fins a principis del segle I 6è 1 • En
aquest metre de Arte Mayor estàn escrites innombrables obres
d'aquest periode.
.
.
Perà tractant-se de la poesia catalana aquestes cons1derac10ns
perden tota llur aplicaci6.
En primer Hoc hem d'_assentar l'afirmaciô que'l metre en q~e
estàn escrites les Trabes era completament desconegut entre ls
trovadors i entre'ls poetes de l'escola catalana-provensalisant
dels segles 14è i r5è. En la poesia provençal_s: coneix el ver~d_e
10 sillabes perà amb cesuraa la quartai no divid1t en dos hem1st1quis iguals, de 5 sillabes. Aquest m:tre es de~ididament, d'~rigen
castellà i molt acomodat a sa espec1al prosodia. Hem d arnvar a
temps molt posteriors al segle r 3è per a trovar exemples d'aquest
metre en la poesia catalana.
.
Corn java advenir en Mila 1 la tercera època de la literatura
catalana que abarca desde'l derrer terç del segle 15è fins al derrer terc del 16è se caracterisa per l' adopci6 del vers de Arte
mayor ~astellà, ~ropi de la segona època de la seva li.ter~tur~~
aixà es, el dividit en 2 hemistiquis de 5 sillabes amb reduplicac10
de les rimes en les estrofes de 8 versos (abba acca). Aquest tercer periode de la nostra literatura dura aixi tota una centuria i
està principalment representat per els poetes de ~•escola valen. ciana. Moreno, Fenollar, Gazull, Verdancha, Vmyoles, Castell vi i altres molts poetes valencians de les darreries del segle I 5è
van escriure moites de llurs obres en aquest metre de Arte
mayor J que es el de las Trabes, i encara altres corn Pineda i
Almudever, poetes de la decadencia, que vivien en el derrer
• terç del 16è . Aixi, doncs, es aquest metre caracteristic del ultim
periode de la poesia catalana i al mateix temps dels poetes de

1.

Baist. Spanische Literatur. Grtmdriss fùr Rom. Phil., 11, 2,425.

Obras, III, 235.
3. Vegin-se mostres en el Cançoner Satirich Valencid dels segles 15° y 16•,

2.

Barcelona, I 9 I r .

329

l'escola valenciana; dues coincidencies de temps i de lloc que
colloquen les Trabes, compostes a Valencia tot 1lo mes aviat en
'
'
el segle 16è .
·
Lo que es mes dificil de trovar son precedents a les Trabes en
lo que';; referei_x a la disposici6 de les rimes, al menys en la literatura catalana de l'època. Estrofes de 4, 5 i 10 versos d'aquest
metre amb variada combinaci6 de rimes son freqüents en l'escola valenciana 1 • Lo que no's trova tant facilment es la combinaci6 de dos semi-estrofes de 5
6 versos corn en les Trabes.
Un exemple, si no igual, al menys molt semblant l'he pogut
trovar, despres de moites recerques, en una composici6 dels
poet~s valencians Jaume Bertran i Vicens Ferrandis 2 que vivien
al pnmer terç del segle 16e . La combinaci6 de les rimes en l'estrofa d'aquesta obra es la següent: abaab cdccdee. Compari's amb
la disposici6 de les rimes en les Trabes abaab cdccd d. Es a dir
dues disposicions de rimes que coincideixen en els ro primer;
versos, diferenciant-se solament en que en la primera acaba l'estrofa
amb dues rimes aparellades diferentes de les aoteriors, mentres
en les Trabes el vers onzè es acabat amb una rima igual a la del
vers anterior. Aixi, don es, dintre'l segle r 6è ja tenim precedents
en la combinaci6 de rimes de les Trabes.
Si la disposici6 de rimes en les Trabes es rara en la poesia
catalana, en cambi es bastant. freqüent trovar combinacions molt
sem~~a~ts en la castellana dels segles 15è i 16è. En les Coplas
nob1hanes del poeta Gracia Dei, rei d'armes dels Reis catolics,
moites d_e les quais cita Argote de Molina en la seva NGblez..a de
Andalucia, se trova la següent combinaci6: abaab ccddc, molt
semblant a la de les Trabes: abaab cdccdd.
E?. el lnfierno de Amor de Gard Sanchez de Badajoz l'estrofa
es a1x1: ababa ccddcd; corn se veu, encara mes semblant a l'es-

+

Ibid .
Obres contemplatives y de moita devoci6 novament trobades en loors de la
Sta. Creu., etc. Valencia, I 516.
I.

2.

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBJŒR

trofa de les Trobes, ja que co nsta corn aquesta de r I versos

pogueren ser escrites el segle 16° , llavors quan j.a perdu da la tradici6 del Arte mayor i de les antigues classificacions del periode
anterior de la poesia castellana i en plè domini del hendecassillab
italià, podia concebir-se la possibilitat d'un erudit que volent fer
reviure un genre de poesia arcàic per a donar color d'època antigua a una imitaci6 o falsificaci6 seva, hagués comès una falta de
exactitut i propietat al aplicar als seus versos una qualificaci6
tècnica que no'ls convenia.

330

(S

+ 6).

1·fi

.,

Per acabar aquest capital , quatre paraules sobre la qua 1 cac10
de Trobes que's clona a les poesies de la nostra obra. Aquesta qualificaci6 es absolutament desconeguda en la poesia provençal i enla catalano-provençal. La trovem, en cambi, en les antigües poesies portuguesa i castellana, a on al principi servia per a distingir el metre curt generalment de 7 sillabes i 5 sillabes '. ~iu
Theofil Braga 2 parlapt del Cancioneiro de Resende que les poes1es
del periode literari castelià i portuguès dels segles 1 5è i 16è se
poden dividir en dos grans grupus : a les del primer les nomenaYen Poesias; a les del seg6n, Trooas. Els que composaven poesias se'ls nomenava poetas i l'art llur poetria; els llurs versos
eren trovas de püesia, tro-vas de obra grande, trovas de arte mayor, y
consistien en metres llargs, generalment de r2 · (a la castellana)
sillabes dividits en dos hemistiquis iguals i ordenats en octaves
croades. Els metres curts eren les Trabes propriarnent dites, o
Trovas de arte menar generalment de 6 sillabes, que eren les
preferides pels poetes portuguesos.
Aixi clones, encara volent collocar les Trabes den Febrer en el
segle r 4è o en el 1 5è , jaque no pot ser en el r 3è , resulta que'!
nom amb que'! llur autor va batejar el llibre en que ies aplegà,
no's trova en consonancia, mes encara, se trova en franca contradicci6 amb la terminologia carrent en les escales d'aquella
època. Mai se li baguera ocorregut a un poeta espanyol, encara
que f6s català, dels segles 14è o I 5" que usés metres castellans,
qualificar de Trabes a seques metres llargs d'arte mayor, que pertanyien a la Poetria i no al Arte de trooar.
Ni en el sigle 13è , 14è , ni en el 15è poden, clones, haversigut
esc;rites las Trobes si atenem al metre i a l' estrofa. Lo mes aviat
r. Th. Braga. Die por:tugiesische Liternlur . Gm ndriss

273, 27 5-.
2. Ibid., p. 272, 273 .

f.

rom . Phil . II,

2

331

IV
LLENGUA

Ja havem indicat al principi del presentcapitol alguna casa sobre
la gran irnpuresa del català en el qual estàn escrites les Trabes.
Pot dir-se que 'l seu llenguatge es català solament per se;-ho la
majoria de les paraules que en elles consten, al costat de les
innombrables castellanisades i fins netament castellanes. Pero si
anessim a considerar l'esperit d'aquest llenguatge; tindriem de
declarar que en conjunt es castellà, mal disfreçat sota un ropatge
c:1talà, com veurem mes endevant. Tot ell reflexa no sols un
periode de decadencia, sino, mes encara, de descomposici6 i
aniquilament d'una llengua. Pocs exemples se podrien aduir mes
eloqüents de l'apariencia que pren una llengua a punt de sucumbir sacrificada per altra de mes patenta, que aquest lleoguatg~
anodi de las Trabes, que's pot calificar perfectament de llengua
mixta, lo qual en el fons val a dir lo rnateix que ·(&lt; negaci6 de
llengua », ja que tota llengua corn a ta! posseeix una ·unitat
absoluta.
Monument d'una llengua literaria en sa darrera àgonia : aixi's
podria qualificar el llibre de les Trobes. El seu llenguatge ens recorda
al que un segle mes tard del de sacomposici6, durant la plenitut
de l'influ~ncia francesa sobre'l castellà, tant -justamen t caricaturisà
el P. Isla en son Fray Gerundia. La llengua de les Trabes es res-

�MANUEL DE MONTOLIU

LfS TROBES DE JAU.\IE FERRER

pecte a la castellana, lo mateix que la castellana es a la francesa en aquesta mostra composta per l'esmentat escriptor per a
ridiculisar ais galomanos del segle 18è a Espanya : c&lt; Un hombre
de caracter tuvo la bondad de venirme a buscar i mi casa de
campaiia y por cierto que a la hora me hallaba yo en uno de los
,apartamientos que estan i nivel con el parterre etc. ' »
Pero lo que acaba de caracterisar a la llengua de les Trabes es
que ni tant sols ha arrivat a assimilar-se, a catalanisar els elèments
forasters que a llegions han entrat en el seu cos, ans mes aviat
els deixa en llur forma nadiua. Per a trovar exemplars de la llengua catalana que puguin comparar-se en quant a descomposici6
a la de les Trob-es es precis avençar molt mes ençà del segle I 5~, el
segle d' Auzias March ~ del Tirant, i del primer terç del 16è , època
de l'escola clàssica valenciana que concentrà l'activitat de la nostra literatura en el seu darrer periode de feconditat. Encara en el
segle 16è se presentava la llengua catalana a Valencia amb tota sa
noblesa y dignitat, mereixent per dues vegades el tribut d'admiraci6 de Cervantes, el qual ademés de dir del Tirant que « por
su estilo era el mejor libro del mundo 2 ,l, va adreçar un elogi
incondicional a la llengua valenciana en la Historia de los trabajos
de Persiles y Sigismunda 3 •
Es a mitat del segle 1 6è quan comença a declinar l' esplendor
de la literatura valenciana, i desde llavors la llengua literaria se'n
anà rapidament a la ruina. Onofre Almudever, escriptor
valencià que vivia en r 56 r, va empendre una enèrgica campanya per a tornar els seus compatricis a la veneraci6 dels grans
mestre_s del segle passat. El seu Prôleg a les obres den Gazull

es una dura invectiva contra l'indiferència dels seus conciutadans '.
En temps de Beuter i Almudever estava ja de mo&lt;la escriure
en castellà tant en prosa com en vers; corn se pot veure en el
Cançoncr general d'Anvers 2 , en el quai se troven bon nombre de
poesies castell mes d'autors valencians d'aquell temps, com Francesc Castellvi, Lluis Crespi de Valldaura, Alfons de Car.Jona,
Joan Tallante, etc. Recôrdin-se tambe les excuses que tant el cronista Viciana i corn Beuter 4 se consideren obligats a presentar
per llur resoluciô de publicar llurs escrits en castellà, per sét la
llengua mes extesa a Espanya, tot lo quai va moure al P.
Galiana en el segle I 8è a acusar an aquests dos cronistes d'haver
sigut els primers que ··contribuiren al menyspreu i decadencia
del valencià 1.
Aixi mateix en aquest darrer quart del segle 16è va comencar
la florida del teatre castellà de Valencia que s'honra amb els 110;11s
de Guillen de Castro, Târrega, Virués, Aguilar, Artieda, Arboreda, etc., alguns dels quais foren obgecte de les lloances de Lope
de Vega.
Desde fins del segle I 6è les manifestacions Je la activitat literaria de la llengua ·catalana a Valencia anaren reduint-se rapidament al ùs del valencià en els sermons 6 ; a la trad ucci6 i reim-

332

I.

2.

Fray .Gerimdio, parte II, p. 8.
D. Q11ijote, ra parte. Cap. VI.

3. Ypriacipalmeate les alabaron lahermosura de las mujeres (de Valencia) y
su.extremad~ limpieza y graciosa 1engua .:on quien sola la portuguesa puede
competir eh set dulce y agradable. (cap. XII).

333

I. Vegi'saquesta « Epistola proemial » en l'edicio de Valencia de 156 1 ,
en el Cançoner satirichvalencià, 1911, XXXIII a XXXVI.
2. Cancionero ge11eral, Amberes, 1573.
3· Martin de Vicia na. Libro tercero de la Cbronica ile. .. Vale11ci,1., 1564.
Valencia, Prologo.

4· Pedro Antonio Beuter. Coro11ica gene~al de toda Espaiia y especialmente
del Rey110 de V.almcia. Primera parte. Prefacio, 1550. Altra edicio en 1604.
5. Carlos Ros, Diccionario Valenciano Castel/ano . Valeacia, 1764. Carla
preliminar del P. Luis Galiana.
6. Ens en podem cowèncer fullejant solament el tomo l[ dels Escritores
del Reyno de Vale11cia per Xirneno ( 1747) que conté els autors valencians dels
segles 17• i 18•.
RT:T'f/1' FflSPA~TQ!IT: A.

22

�MANUEL DE MONTOLIU

334

pressi6 de les obres dels poetes valencians dels segles I 5è i, 16è ' i
~ conreu exclusiu del genre joc6s, simptoma general que s nota
en totes les decadencies literaries •.
.
De la fama que s'havia format al entorn del valenci_à corn
llengua excellenta per al genre joc6s-vulgar se pot ~er carrec el
lector, repassant les queixes que d'aquesta forma dem_grant exposen el P. Lluis Galiana i en Francesch Sales en el 1a esmentat
Diccionario Valenciano castellano de Carles Ros.
Era de bades i formava un viu constrast amb l'estat real de
la llengu; liter;ria de Valencia, qu~ 'ls ~s_criptors del 1i_ i del
1 gè segles ponderessin fins a lo h1perboltc les exce_llenc1es de
llur llengua materna ( corn hem vist en aquelles dues cites esmentades al principi del present capital); era de bade~ que al f~r
comparances amb el català d'aquell~ èp_oca, altre_s escnptors f~ss:~
constar la superior delicadesa, gracia 1 elegancia ~el valenc1à . ,
la decadencia de la literatura i llengua de Valencia era cada dia
mes fonda i decisiva.
1 . Sobre tot Auzias March i Jaume Roig foren, durant tot el peri~de de
decadencia, obgecte d'un culte nacional rnai interromput en la llur patr_1a. Per
no esmentar mes que algunes d'aquestes traduccions, recordarem la llauna ~els
Gants d'Amor de Auzias March feta per en Vicens Mariner, el gran hnmamst~
valencià del segle 17. , la c..stellana de les obres del mateix poeta feta pe~ Jord1
de Montemayor j la publicada per Baltasar de Romani en_el ~egle 16• 1 la ~e
Narcis d' Arano en el 17 •. Del Llibre de les doues de J. R01g _hi ha la traducc16
llatina den Guerau de Montmajor (principis del segle 17•) 1 la castellana den

L\orens Mateu i Sanz (segle 17•).
.
. .
2 . El P. Francesch Mulet les obres del qual se van 1mpn~1r el segle_pas~
sat amb el tltol Oùres festives del Pare Francescb Mulet' (Valencia? 1876) v'.sque
el segle 17e, venint a constituir el perzdant del seu contempuram català V1cens
Garcia el Rector de Vallfogona.
cronista Escolano, entre altres, diu ab tota gravetat qu~ la llengua
3.
valenciana « se comenzo a hablar en la ciudad y Reino de Valencia (!) y con
el curso del tiemyo se fué adelgazando de suerte que arrimando algunos vocablos groseros que hoy en dia se quedan en la catalana ... etc._ "
Decada primera de la bistoria de la ... ciudad y rey110 de Valencia,_parte I (r610),

El

col. 93.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

335

Solament en aquest temps de descomposici6 literaria de la
lle?gua podia escriure's a Valencia un llenguatge corn el que
ve1em usat en les Trabes. Llur autor s'esforçà en fer una obra
seriosa ( o al menysaparentment) amb unallengua que a·Les bores
sols servia, corn hem vist, per a fer riure al vulgus, en l'esfera literaria, i d'aquest corromput ambient llingüistich se ressent tata
l'obra en la qual, en mig d'un estil prosaic i vulgar q~e contradiu la sublimitat del assumpte, la vulgaritat del concepte i de
l'exp_ressi~ arriba devegades a produir l'efecte mes grotesc que
cap 1magmar-se.
Aquest periode de decadencia va tenir una breu i efimera
interrupci6, mal que fos purament erudita, a mitat del segle 18" .
Ens atrevim aqui a insinuarque aquesta resurrecci6, podriem dir,
de l'amor de la llengua patria corn verb literari, quai primera
manifestaci6 ens la donen els erudits que's mouen al voltant del
Diccionario den Carles _Ros (c·o m Sales, Galiana, Orti Mayor y
aitres), fou deguda precisament, al menys en gran part, a la trovalla de les Trabes den Febrer verifièada per en Ximeno corn ja
mes amunt hem vist. Aixi sembla deduir-se 'de les cartes de
Galiana i de Sales que precedeixen a l'esmentat Diccionario, a
on se prodiguen ditirambes al « lemosin riguroso (!) » de les
1 robes i s'incita als erudits a la llur inmediata publicaci6. El
Diccionario de Carles Ros senyala un modest anque infructu6s
intent de purificaci6 llingüistica, aixi_com l' obra en general dels
erudits esmentats i els de llur cercle senyalaven el d'una restauraci6 literaria; En les esmentades Cartts exposaven aquells dos
escriptors valencians un veritable programa de restauraci6 de
la literatura valenciana.
~ntr~m ara en l'estudi detallat de la llengua de les Trabes y
ve1am s1 per aquest medi podrem estrenyer mes l'època en que
creièm foren escrites.
Dividirèm aquest capital en tres parts : en la 1a tractarem de
tot lo referent al català. i en la 2a y 3a respectivament tot quant
se refereix al Castella i al {rances.

�MANUEL DE MONTOLIU

I. CATALÀ..

Jutjem oci6s entretenir-nos en una comparaci6 minuciosa _del
llenguatge de les Trabes amb el dels nostres monuments literaris
dels segles 13è , 14è i 15è . Es d'una evidencia tant patent que la
llengua de les Trabes pena11y a una etapa posterior de plena
decadencia que basta que 'l lector obri el llibre a l'etzar i cornpari la llengua de la plana corresponenta amb la de qualsevulga
dels documents catalans dels esmentats segles. « Confirmarialo,
ja digué el mestre Mila, si fuese necesario, la advertencia de que
cc oos en llemosi ca es nomenat ' il, com se llegeix en la t,raba
b
dedicada a la familia Català. I basti amb aquestes paraules del
mestre per a no segmr enclavant en lo que seria una inutil i
pesada demostraci6.
Es casa sapiguda que la llengua dels poetes catalans dels tres
segles amunt esmentats era o be la provençal o bé una llengua
purament literaria saturada de provençalismes fins al punt que
en malts casos se pot arrivar a dubtar si qualificar an aquesta
lléngua de provençal-catalanisant mes aviat que de catalana-provençalisant. En les Trabes no trovem. en cap d'elles el mes lleu
rastre d'elemet1ts provençals. Veritat es que si no fos mes que
aquesta consideraciô, no provaria res contra l'antiquitat de l'obr~.
Que la poesia catalana en llengua vulgar fou conreada al mate1x
temps i aduc àbans que la trovadoresca a Catalunya ho va
deixar en Milil ben demostrat 2 • Pero en el nostre cas es impossible que's tracti d'un reste de l'antigua poesia en llengua catalana
vulgar per l'ingerencia que notem d'elements d'altres llengües
que van influîr en la nostra en temps malt posteriors, corn
veurem en els apartats següents.

r. Obras c01npletas, II, p. 463.
En els seus Preliminares al Rornancedllo i en sc:s Obser'Vationes sobre la

2.

Poes-ia popular (Obras. VI).

LëS TROBES DE JAUME FEBRER

337

Els elements provençals comencen a desapareixer de la nostra poesia a fins del segle r 5" priocipàlrnent amb l' Auzias March i
Jaume Roig. Aquests poetes i tots els aitres del 16è segle usen ja
una ll~ngua purament indigena sense barreja de provençal; i cal
recone1xer q~e ~l català, en aquest periode de la nostra poesia
representat prmc1palment pels poetés de l'escola de Valencia va
arribar a un grau de pure.sa sols comparable a la de la n;stra
prosa del segle 14è .
Aixi, clones, si pel que's refereix a la forma poètica; la poesia
~'aquest~ època, que en Milà gualifica de tercera, mostra ja plena
mfluenc1a castellana, en cambi pel que's refereix.- a la llengua està
e~cara absol~tament ~alva de la m~teixa. La llengua dels poetes
d aquest penode es d una gran umtat; era una expressi6 poètic,i
comuna en la quai es dificil distingir els variants dialectals de la
nostra llengua '.
P~ro ja en el darrer terç del segle 16~ , quan ja s'inicia la decadenc1a: la quarta è~oca, podriem dir, de nostra poesia, comen~a a
perd:e s aquella umtat de la llengua poètica ; especialment en les
poesies dds p_o~te~ de Valencia comencen a sorgir cada cop mes
freq~_ents els 1d1~t1s1~es, . les for~es dialectal~ i provincials que
en l epoca antenor s hav1en cons1derat corn indignes d'eotrar en
la llengua ~oble dels poetes •. Comencen a sorgir, hem dit; . car
en els mate1xos poetes Yalencians del darrer terç del segle-r6è son
encara rares les formes dialectals valem:ianes, mal que la llengua
L Aquest esforç per a formar un tipus geoeral de llengua literaria el demostra_ palesament una obra satirica que escrigué el poeta valeoci:I Jaume GaZDII a
tl.lttms del segle r 5•. Ens referim a la « Brama dels Llauradors del orta de
Valencia », obra escrita amb el pretexte dedefensar mots bandejats per Mossen
Fe~o~. Aq~ests mots no son mes qut: idiotismes i paraules mal sonants f Ja
polemica, senosa o simula.la. de que foren objecte Jemostra que existia emre'ls
~oetes d'aquell temps_el se1~1iment d~ distinci6 llinguistica que rebutja instintiuvameot tors els part1culansmes dialectals. Vegi 's aquesta curiosa obra eo el
Cançoner Satirich Va.lenc1d editat per eu Miquel i Planas, p. 225.
·
2. V. nota anterior.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

llur no posseeixi en general aquest esperit aristocràtic de selecci6
distintiu dels poetes de l'anterior època '. En la composici6
d' Andreu Marti Pineda titolada : « Contemplaci6 en honor y
reverencia de les set vegades que'l nostre Redemptor Jesùs
escampà la sua preciosissima sang )&gt; 2 entre 100 versos sols hem
trovat les dues formes llavemnas (= lavemonas en cast.) i nunca
que si no s'han de considerar corn castellanes, han de ser-ho corn
dialectals valencianes.
Doncs bé, si s'examinen les Trabes baix aquest aspecte dels
valencianismes, les trovem materialment plagades d'aquells. De
manera que per aquest costat també senyalen les Trabes
una època posterior à.duc al mateix fi del segle I 6°. Llavors es
quan, corn hem dit, el genre joc6s absorbi l'activitat dels nostres
poetes en català, i sent aquest genre especialment dedicat al
vulgus, es natural que la llengua d'aquests · poetes parlés en el
propri dialecte d\1.quest.
2. CASTELLÀ.

Contrariament a lo que hem afirmat respecte de la tercera
època de la poesia catalana ( derrer terç del 1 5è fins al darrer del
r 6è ) sobre la nula o escassa influencia de la llengua castellana
sobre la nostra, les Trabes mostren el domini absolut d'aquella
sobre aq uesta fins al punt que fan l' efecte de versos pensats i
escrits en castella i despres vertits al catala.
Un àltre detall cal fer constar. Moites de les paraules casteHanes estàn confirmades per la rima. I fem aquesta observaci6
per a sortir al pas an aquell expedient a que acuden alguns autors

1. Se poden consultar les obres dels poet&lt;;S · Miqu~l Joan Go mis; Onofre
Almudever i Andreu Marti Piueda, de les quais se'n poden llegir mostres en

la Bibliotheca valenci..na de Fuster.
2. Poesia citaJa en la obra anterior, I, p.

117.

339"

per a salvar la possible autenticitat de les Trabes. Fuster r Cambo~iu • i &lt;?tto Denk i entre aitres diuen que les ' Trabes
anttgues pod'.en haver sigut alterades en llur llenguatge per les
ma_ns successives per les quais passaren d'un segle a aitre segle.
De1xant de banda la consideraci6 que fora inconcebible una
semblant alteraci6 en una obra escrita en vers aixo es en un
forma lligada per l'estrofa, el metr.;: i la rima,' la circu:i,stanci:
es~entada de trovar-se dites formes castellanes assegurades per
1~ nma fa la suposici6 d'aquests autors com.pletament inadmissible.
Ademés s'ha dit (i en la mateixa edici6 de 1796 s'hi fa constar) que algunes Trabes han sigut afegides posteriorment al
ten:i-ps de llur primitiva composici6, i aixi en aquest cas s'explicana que en algunes apareixen formes castellanes. Estero convençuts de la realitat del fet alegat : l'obra per la seva indole se
pr~stava ~ esser objecte_de successives interpolacions amb !'unie
obiecte cl afalagar la vanitat de maltes families. Mes si considerem que's podrien comptar am bels dits les Trobes que no contenen
mes _d'una forma c~stel,lana, la força d'aquella consideraci6 queda
redmda a no res. N1?gu de~s _seus mateixos defensors han posat
en d_ubte al menys 1autent1c1tat de la Dedicatoria en la qua! el
p_retes Febrer parla d'ell mateix i compta la seva vida; i ab tot i
atxo se pot afirmar que aquest es un dels fragments mes plagats
de _formes castellanes. Malgrat totes aquestes interpolacions pos~eno~s, la_ llengua_ de les Trabes ostenta una gran unitat, aduc
m~lomt-h1 la Dedi~~toria de l'Editor de 1796, unitat que podriem
cahfi_car de la mort 1 descomposici6 d'una llengua, tal corn se va
mamfestar en la nostra literatura dels segles ri i 1 31: .
Pero no es solament en la materialitat de les paraules ont

Bibliotheca Valenciana, I, 3, 4 .
E~sai_ sur l'h~stoi7:e de la littérature càtalane, p. 3I.
, 3· Emfuhrung m die Gescbichte der altcatalaniscbe ·Lite.ralur, p.
I.

2•

21 5,491.

�LES l'ROBES DE JAUME FEBIŒR

MANUEL DE MONTOLLU

trovem una superlatin influencia castellana. Aquesta inA.uencia
ademés ha arruinat en absolut en la llengua di:: les Trabes la
sintax.i propria de la nostra Hengua. Bastin per a dcmostrar-ho
alguns exemples agafats a l'etzar: haurlt que riures [5], El Rey en
premi li donâ a Eixibert [ r o], E alli se ha restat ( alli se ha
queL\ado) [23], Fonch ... en nwlt estirnat [ 27], El que â los cantraris
[5 r], E nwlt de ardinari ab ell discar ia, etc., etc.

=

3·

FRANcÈS.

Fins el segle 18è en que va tenir lloc l'establiment de la dinastia borbônica a Espanya, poques son les paraules franceses introduides en la llengua castellana i ensemps en la catalana. Desde
I 700 em prà creix l'invasi6 impulsada pels afrancesats i la moda.
Fins aquesta data la majoria dels mots francesos introduits en la
Peninsula foren especialment pertanyents a la ,terminologia tècnica militar. Les grans guerres del segle ri van ocasionar un
contacte gaire bé continu entre els exèrcits espanyols i els francesos i aixi s'explica corn van poder entrar facilment aquests
vocables extrangers en les llengües i bèriq ues.
Els termes militars francesos i amb ells alguns d'italians van
entrar a Espanya i molts van naturalisar-se en la seva llengua
· en tot el curs del segle ri , particularment en sa darrera meitat.
Ja en la primera edici6 del Diccionari de l'Academia ' figuren bon
nombre d'aquests termes militars p. e. bagage, bayoneta, brecha,

derrota, equipar, etc.
Aquestes paraules ens donen una base segura per a formar judici
sobre l'època en que las Trabes foren escrites. Tingui's present
quees una obra que pel seu caracter conté una gran quantitat
de termes militars. Si aquests termes francesos manquen absolutament en les Trabes hi pot cabre la possibilitat de que "siguin

1.. Diccio,,ario de la Academia e,paiiola., 1726, Madrid, 6 vols. fol.

34 1

escrites ahans del 17 è seule
s·1 al contran. h1. fiou
i:,
•
•
palesa de que son fille d'
_
.
b ren, sera prova
s aquesta centuna o d .· 1
.
•
en aq uest cas sols mancarà fixar el
.
e es postenors ; I
limitat en que pooueren e
. penode de temps mes o menys
osser escn res .
El resnltat de la minuciosa iuvestiera . '
el text de les Trabes I .
d
n' cw que havem emprès en
' la s1c1uc
e ·is· El
..
cesos qual entrada e E i:,
L
m. s termes militars frangua castellana conve:ens~:nyalltots els que han bistoriat la llenfiu
co ocar en tot el curs del se le I e
ouren en no escassa quantitat en les T b
. b,
g
7 ,
molt nombrosos lo quai
.
ro es, s1 e tampoc son
.
'
prassana sens dubte d
]' b
escnta en la centuria seu0 uent.
··
e ser o ra
Fixat .en termes generals el st le
•
sici6 de les Trabes l1ave
_g 17 corn temps de la compom seou1t un dobl
, d
data de llur redacci6 dintre l' o . d
e meto o per a fixar la
Per un costat hem acudit al esDp~1 . e tet~ps el mes reduit possible.
s 1cc10nans de l'è
hem examinat detingudament
obres
. poca, yer un aitre
Espanya en tot el ~u rs d I
de caracter m1htar escrites a
Els Di .
. ,._
e esmemat segle '.
cctonans que hem consultat son els tres se ..
I. Tesaro de las tres lenauas f,
. . .
guems :
I 606. I vol
rol
D~
r;6a.)ncesa, ttahana y espaïiola. Colonia

c~

., 11 · -

lCt. 0

.

2. El mateix Diccianario, 2• edici6. Ibid. I 6 I
.
3. El grande Dictionario Thesora d
,
7 (- D1ct. I 7).
Francesa y Flamenca A by
p e las tres lenguas èspaiiola
• m eres or C J T
.
'
(= Dict. 41 ).
·
· · rognesms 164r , go

Les obres militars consultades son tres .
I. Budget d'un corps d'armée ( en castellà) de fi ns d e1seg le 1 6•,

I. Ambaquest doble metode, creiem haver salv·
.
. .
en que hauriem caigut atenent solëme t
at el perd! de Jut1ar falsament,
època determinada 1·a que aque t
- lnl al tresor lexie dels diccionaris d'una
· f:
'
s s reLu en molt
d
,;t
Ja a molt temps son d'us corr nt
l Il
es vega es paraw1es noves que
e
en
e
enguatge
1
.
consu 1tant al mateix temps que'l n· .
.
popu ar; i per altra banda
• .
s 1cc1onaris les ob
·i·
mate1xa epoca tenim dos e Il
.
,
res m1 itars escrites en la
'·
xce ents mstrumems d
1 .
grau de novetat del mot corre
e compu sac16 per a midar el
sponem.

�MANUEL DE MONTOLlU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

publicat per Morel-Fatio. en L'Espagne au XVI• et XVIJ• siècles,
Heilbronn, 1878, r vol. 4° (= O. XVI).

Resulcat : atacar en 1648 era una paraula nova, pmx que en
J 641 encara no's coneixia.
Bretia [229].
No consta en Dict. 06, ni en Dict. r7. En aq uest la paraula francesa brècbe, de la quel es copia la cast. brecha, se tradueix per
bateria, portillo de mttro; ifaire brèche per aportillar, haz.er 6 abrir
bateria6 portillo. Tampoc hi es.Ja paraula castellana en Dict. 4r
en el qual la paraula francesa brèche i l'expressi6 faire brèche se
tradueixen d'igual manera que en els anteriors.
No figur~ tampoc brecha en O. XVI, ni en O. 21. En O. 48
surt Ja paraula algunes vegades i per cert que es molt significatiu que la primera vegaJa que l'autor l'usa (p. 193), se veu
obligat a don 1r entre parèntesis la seva explicacio ais llegidors.
Diu aixi el p.1ssatge : « brecha ( quieren asi llamar los soldados a
la rotura o ponillo que ha.ce la artilleria en las murallas) ».
Una explicacio tant detallada demostra evidentment que la
paraula brecha en 1648 encara no era del domini pùblic, sino
circumscrita a la gent de la milicia.

342

Relation des campagnes du Bas Palatinat en 1620 et 1621 '
publicat pel mateix autor en la mateixa obrn (=O. 2-1) ...
3. Francisco Manuel de Melo. Historia de los Movumentos,
Separacion y Gtterra de Cataluiia. Madrid, 1808, I vol. 8° ( =
o. 48) ~.
El termes militars francesos que hem estudiat en les Trobes
2.

son els següents :

Atacar [5 S ,]
En Dict. 06 i Dict. 17 la paraula a/acar se tradueix per el fr.
attacher. Ni en la part francesa consta la paraula atla[Juer. El cast.
atacar i el fr. attaquer en el sentit de embestir deriven segurament del italià attacare (= pendre &amp; estrangler, tomar y colgar.
Attacarla ad uno vuol dire farli burla b offesa). En Dict. 41 atta-

quer = acometer, arremeter, trauar : attaquer le combat = trauar
La pele,a. En el senùt de embestir que es el que té en les Trabes no
consta tampoc el verb atacar en Dict. 4 I.
.
En O. XVI i O. 21 no consta mai aquesta paraula. En cambi
consta en O. 48, encara que sols cinc vegades en tota l'obra
(pp. 326, 348, 374, bis 374, 394). Les inn,ombrable_ vegades
que l'autor ex pressa aquesta idea, ho fa, fora d aquests cmc casos,
amb els verbs asaltar, acometer, cargar, emhestir.

1 El seu autor Francisco de Ibarra va viure a fins del I 6e i principis del
17 ,'segle. En aquesta relaci6 dona compte de lo presenciat per ell mateix;.i
corn se tracta d'una mera Reldci6 i no d'uoa Historia se pot senyalar aproxi•
matlvament corn època de sa redaccio la mateixa de les campanyes.
2 • L'obra fou escrita, segons la biografia del propi autor, que l'obra porta al
devant, entre 1644 i 1648, en el periode en que fou presoner a Lisboa.
3. Advertim que per a no allargar inutilment la llista, ens conteotem amb
senyalar una sala de les Trabes en que surt cada un dels ei.emples, sent aixi
que tots surten en elles repetides vegades.

343

Convoi [273] Convoyar[472]
o figuren ni en Dicl. 06 ni en -Dict. 17. En aquest la paraula
francesa convoy, de la quai es copia la castellana, se tradueix per
escolta, acompanamiwto. De la mateixa manera ho fa el Dict. 41
on ademés se llegeix amuoyer, acompanar.
No figuren en O. XVl. En O. 1621 surt en el texte (p. 24)
una paraula fosca con bores que Morel-Fatio interpreta corn convoyes. Molt dubtem de la rectitut d'aquesta correcci6. Pero sigui
corn sigui, encara admetent-la corn justa, el fet de que l'escriba 1
bagués alterat de tal maoera la paraula, demostraria que encara
era completament desconeguda en el llenguatge corrent d'aquell
temps. En O. 48 la hem trovat du es vegades (pp. 259, 358), amb

l. Se tracta d'una obra inèdita que Morel-Fatio va publicar per primera
vegada .

�344

LES TROBES DE JAUME FEBRER

MAl\UEL DE MONTOLIU

una aclaraci6 de l'autor, la primera vegada que l'usa, per l'estil
de la que hem vist en la paraula antc:rior. Diu aixi : « Cqnvoyes
6 guardias de gente » Era, clones, en 1648 paraula tècnica militar del domini exclusiu de Lt milicia.
General [339]
En Dict. 06 i Dict. 17, ni en la part espanyola ni en la francesa, se fa constar aquesta paraula com substantiu, aixo es com
General del Exercit, que es el sentit amb que surt en les Trabes. En
cambi la part italiana del darrer diu : Generale, General, sustantivo,
diciamo al Comandatore d'esercito 6 d'armate. En Dict. 41 consta
ja la paraula com francesa i castellana.
En O. Xv I surt solament com adjectiu: cc Capitan General ».
En O. 21 surt ambla mateixa aplicaciô i ademés en les expressions
segurament abreviades cc General de ÇabaUeria, General de Artilleria (per Capita General de . .. ) pero mai General a seques, com
en les Trabes. Surt ja General en el sentit militar modern en
O. 48, si bé rares vegades, al costat del titol de Capità General :
hi hem observat que General (p. e. pag. 145) ho U!&gt;a l'autor en
el sentit del càrrec de Gobernador militar d'una provincia.
En 1648 era, clones, en el seu sentit d'avui una paraula jove
encara no generalisada.

l/isonges[348]'
La paraula es copia material del frances losange, d"us en la
ciencia del blas6. En castellà té la forma de losange i lisonja.
No consta ni en Dict. 06, ni en Dict. 17, ni en Dict. 41. En
aquest la paraula francesa es traduida per cc losa, quadro de
vidrio &gt;&gt; i aquesta es pœcisament la figur.1 heràldica significada
per les llisonges de les Trabes.
Aixi, clones, si la paraula lisonja o losange en son significat
heràldic exist ia en castellà, era d'us exclusiu dels heraldistes
reis d'armes i per consegüent _acabada de entrar en. la llengua.
1. Per ser de procedeocia francesa incloim en la llista algunes paraules d'heràldica, i altres designant càrrecs publics i de cort.

345

Mestre de Postes l 279 J
Aques~ es u~1 titol calcat servilment del francès Maître de
Post_es. ~1 en Dict. 06, ni en Dict. 17 consta tal expressi6. En el
dan er Ja consta Posta, pero no Maestro de Rosta El f
,
M · d
.
•
rances
aistre e Po~tes h1 es traduit per « correo mayor ». D'igual
manera en Dzct. 41 .
. No consta l'expressi6 en O. XVI ni en O. 2 I. En O. 48 sols
1soladament_ figura Posta; en cambi es mes freqüent correo, pero
no surt mai maestro de postas.

Tren [477 l
No figura_ni en Dict. o6 ni en Die!. 17. En aquest la paraula
francesa train,
pel castellà , se t ra d ue1x
·
_ . presa despres
.
per
« .acompanan11ento,
séqmto
».
En
Dict.
41
cc
tra.
~
.
m, acompanam1ento, segmda. »

Ni en O._ XVI ni en O. 21 figura la paraula. Ja en O. 48 surt
bast~nt ~o~m: e~ sentit de convoy. Pero una circumstancia en
apanenc1a .1ns1g01ficant ens indica' que la, pa rau Ja entre r 6 21 y
1648
l y deuna ser reœnt en castellà i català
' ,• i es que a·1x1· corn en
~s robes se trova la paraula en femeni (la sua iren) en O. 48
s usa constantment en masculi. Una paraula tant vacillant en el
set1 genre no pot ser vell ni arrebda en la llengua.
A1~1~ aquestes sis paraules ens contentem per arribar al nostre
propos1t '.
Per l'estudi ?els termes militars i aitres presos del francès
ben~ pogut ambar a la conclusi6 de que les Trabes van ser
escntes. al, voltant de 16 4 8 • 1 6 4 8 senya lara, d oncs el terminus a
q1w : a1xo es, les

Trabes no van esser escrites abans d'aquesta

1. _Podriem allargar la llista amb aitres paraules, anque no de resultats tant
1
cars i fixos corn e!s qut:'s poden deduir de les sis estudiades
La alcircumstancia d'emplear el titol de Monsiur devant
.
.de1 cognom d .un
n~tur de Fra~ 7a qu_e ~bservem en_les Trobes, respào en un tot a la costum
de: les obres m1hta,s i historiques que s'escrivien en pie seo-le I 7• A" . ·. h
tro vem usat en O . 2r I· encare mes sovint en o.
"
· 1x1 ia o
48 _

�MA.NOEL DE MONTOL!U

s l'han proporcionat amb tata fixesa
data. El termi11us ad quem ~n .
·a hem estudiat en el
. . d R d ·iruez 1 X1meno que 1
l
les not1c1es e o r i:,
l
e l'obra existia ahans le
) d les quals resu ta qu
(
cap. 1 P· 302 e
d t se p·ot fer recular alguns anys;
.
ue aquesta a a
. 1
H
1686. em v1st q
l'
680 corn terminus ad quem i e
i fixant en xifras rodones anyl I , l'espai de 30 anys cornprès
. s a quo resu tara
. ., d 1
1650 corn termmu
'
·1 ual eau la composic10 e es
entre aquestes dues dates en e q

Trabes.
CA.PlTOL

Ill.

FONTS

.
c
dos orupus a) Fonts histà' d"
l'
di de les ionts en
i:,
1
.
Div1 irem estu
.
•o
e refereixen a contm.
. b) F0 nts literaries. Les pnmet . . s s .
.
tiques ,
·t
d l'obra que aqu1 estud1em.
gut, les segones a la arma e
.

a) Fonts historiques
· 1· els per'
d 1 Conquesta de Valencia
Noticies sobre ls fets e a
1 trovem en les nostres
li prenoueren pan, es
.
sonatoes que en e a
i:,
1 succesives que a partir
i:,
C , ·
i en totes es
.
antigües grans romques
c
els paissos de l'anuga
.
mbroses 1oren en
..
del segle I 5• tant no
Es . l
t se troven not1c1es
.
nesa.
pec1a
m~n
.
l
corona cata ano-arago
c ·1·
uals genealog1es se remoud
obre les 1am1 1es q
Il
d
bastant eta a es s
D Jaume en sa empresa, en
e acompanyaren a .
. d V
11
ten als cava ers qu
. . 1 ob·1ecte l'historia e a.
.
e tenen per pnnc1 pa
D'
les Cràmques qu
6è . I • per Beuter, Viciana, iago,
leocia, escrites en els segles r i 7
Escolano, etc.
l
n Libro de la C,-6nica de
l
V'ciana en e seu sego
.
6 •
Particu arment i
:iufad de Valencia y de su Reyna, I 5 4 )
la Inclita y Coronada Cid l ll' atoes dels descendents dels conparlà malt extensarn:nt ~ s m
d criure aquesta part de la
quistadors de Valencia. X1meno a es
.

1

d I Crdnica den Viciana ha estat . reimpresa, 1unt
Aquesta st:goualpar~ e afol l'any 1881-82.
ambla tercera, en Va enc1a, en
.,
I.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

347

Crànica den Viciana diu : « Trata de la Nobleza de esta Ciudad
y Reyna y pone mas de trecientos linages militares, con el origen, succesion y Escudo ùe Armas &gt;J '. Desgraciadament aquesta
part de la Crè&gt;nica de Viciana junt amb la ra part de la mateixa se
compten entre cc los libros mas raros del mundo » per haver sigut
victimes d'una greu persecuci6 fins al punt que molts dels seus
exemplars foren llençats a les flames, fins al punt de &lt;&lt; haber
impedido la Real Auùiencia de la ciudad de Valencia continuar
la impresion de la 2" parte &gt;J per diferentes circumstancies que
mes endevant veurem 2 • Resultat d'aixè&gt; es que son la r• i la 2a
part de aquesta Crànica Ilibres de dificil adquisici6 . .Viciana havia
tret ses noticies genealàgiques de « Escriptures publiques, Privilegis, C6diœs antics, i altres monuments custodiats en Arxius
publics, Iglesies· i cases particulars » 3. Amb aquesta part o parts
de la Crànica den Viciana tenen tots els qui nilguin estudiar
historicament les Trabes den Febrer una excellenta obra de consulta i de coteig per a estudiar i comprobar les noticies tant barrejade~ amb faules i ficcions que'ns transmet l'obra posterior de
les Trabes del pseudo-Febrer.
Malts aitres escriptors valencians posteriors an Viciana van
escriure després obres poètiques i biogràfiques sobre'ls conquistadors de Valencia entre els quais farem menci6 solament de
Gaspar Garcia-¼, Miquel de Castellvi s, Pere de Valda i Moya 6,

r. Escritores del Reync de Valencia, I, 167.
2. Ximeno. Op. cit., t. I, p. 167.
3. Ximeno. Op. cit., Ibid.
4. La Murgeta11a del Oriolana Guerras y Conquist,is del Reyna de Mitrcia con la
Rede11tpci611 dd Cmtillo de Ol"'ihuela donde se ilustra casi toda la 11ableza de Espaiia.
En Valencia por Juan Vicente Franco 1608 (Escrit en Octaves).
5. Libro de Linages, Escudos, Armas. Divisas y Sellas (No se sap, segons
Ximeno, si fou impres. Principis del sigle xvn).
6. Tratado de la Noblez,i y Hidalgt.ia de Sangre que tienen los Ciudadanos ...
de ... Valmcia. En Valencia porGerônimo Vilagras,a, 1663 .

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANlEL DE MONTOLIU

.
V a '
finalment Onofre Esquerdo , .
Laureà Martmez de la é~a. y
ue fora interminable d'es·
Moites altres obres genealog1ques, qV l . . 1 llurs descen'l
· t dors de a enc1a 1 e s
mentar' sobre s ~onqu;;lencia durant el periode al qual perdents, foren escntes a
tany l'obra qu'estudiem.
.
oaué
Entre'l munt d'obres historiques i genealàg1ques Tqueb p hb
d
tor de les ra es em
aprofitar per a la seva obr~ elac~lcoc:~!u~:su de mes. relleu, i les
triatd~es queervoanrd:e :~:~1:i~aic en llurs relacions amb l'obra que
estu 1arem p
o
ara'ns ocupa.

.

r) Crônica del Rei Jaume I.

l

·
· aprofitar
l' autor de les Trabes va cone1xer
l

.

.

~n:~:::~::~:.:~~::::n7~eR:t;::,~, ':'«1;,•:;::::, :::

sovmt am .
. T'mgut., s present ' corn 1a hem 1et
Comentans &gt;J de D • Jaume.
&lt;c
, •
•
• •
d 1 seule 17" estava de
nt que 1a a pnnc1p1s e
b
constar mes amu ,
, .
t e'ls erudits per les edicions
·
da
la
Cromca
en
r
.
sobres vu 1gansa '
• d l ale 16è va un.
d 1 1 1· 1 - 7 , Beuter a m1tat e seb
valencianes e 5 5
5) ·
· · ' de la seva.
.
. 1 C , . de D Jaume per a 1a compos1c10
lisar 1a a ronica
. 11
.
la Crànica en els p:nagrafs
L
.
rt dels cava ers citats en
a ma1or pa
a de Valencia tenen en la nostra obra
corresponents_a \aConquest_
1
. part » perque disten
y b
ectiva D1ern (c a ma1or '
'
la seva ra a res~
·
. sembli que'l falsificador per a
molt de figurar-61 tots, per mes que . ,
. a t de endre
.
de veracitat a sa ficc10 haguera tmou
p
donar mes aires
•,
Trabes tots els
. , d'historiar sense excepc10 en ses
l
a precauc10
.
.
sa Crbnica corn presents a la Cond
il . t 5 que D Jaume cita en
mage
,
l . A. . veièm que manquen e
questa ,del Regne de Va encta.
1x1
.

.
Obra inédita segons Ximeno.
Theatro de Varones IluSl-res Vglmcl~IWS.b
y sum:ria investigacion Y
A 0 t' as Memonas reve
2 . Autor de unas « . igu
.
d ' 1 c· dad y Reyno de Valencia Y
de 10 - Lmages e a 1u
l N bl
Discursos de a O eza .
'.
v· . resucitado », obres inèdites.
us Escudos de Armas )l 'del lhbre " te1ana .
5
·
3 . v . Mass6 y Torrents. Hùtoriografai, 3S 1 36.
1_

349

Trobes personatges tant illustres com Arta! d'Alagé&gt;n, Miquel
Periç d'Isor, Pere de Claria.na, Bernat de 'Sta. Eugenia, Tomàs
de Junquerès, Sanç de Mora i alguns aitres. Pel demés, encara
que'ls principals fets i empreses realisats pels cavaliers que cita
D. Jaume en sa Cronica estiguin buidats en les Trabes, no's distingeixen aquestes per la fidelitat amb que'ls reprodueixen. La
fantasia de l'autor llençada a volar a impuls de l'adulacio, de la
quai es filla l'obra, corretg~ix amb la mes, gran llibertat i elabora
i aixampla amb la mes gran despreocupaci6 les esqüetes noticies
que sobre alguns fets dels caballers que l'acompanyaven comunica D. Jaume en la seva Crônica ( = Cron.).
Varies maneres té l'autor d'elaborar les noticies de la Cran.
a) Personatges que consten en la Cran., pero amb fets diferents
en les Trabes [p. e. Trova 10 - Cran. '§ 269; Tr. 62 - Cran.
§ 3n; Tr. 218- Cran.§ 500; Tr. 260 - Cran.§ 519; Tr.
294. - Cran. § 456; Tr. 398 i 400 - Cron. § 216 ; Tr. 426
- ·Cran.§ 258; Cr. 488 - Cran. § 5I9]. b) Personatges inventats per l'autor de les Trabes al voltant d'un fet comptat en la
Crbnica [p. e. l'epissodi de la ferida de sageta que reb D. Jaume
devant dels murs de Valencia ( Cran. § 266) clona peu a l'.a utor
de les Trabes a crear dos cavallers relaci.onats amb el fet, que son
Sancho Davila (Tr. r92) que dona el seu mocador a D. Jaume
per a que's beni la ferida, i Lope de Esparza (Tr. 22r) que prega a.1 rei que's retiri a la seva tenda quan el veu ferit. ....,_ En el
§ 258 de la Cron. compta D. Jaume lo següent: c&lt; E prop de nos
-r- git de pedra cuylien en -r- fauar les faues de XXX a XL sarrains e dixeren que aquels porien ha:uer si brocauen. E nos
dixemlos que mal ho deyen quar ... encare no sabem si han los
camps regats e per les cequies, e porien c:aur~ ~lguns e pendre
gran mal... mas que a la nuyt fariem cercar homens de ualor, e
que guardarien. sils camps eren regats 6 no ... » Aquest episo.di

r. Ens referim a l'edicio de la Biblioteca Catalana per D. Marian Aguilo.
REVUE HISPANIQUE. A.

23

�35°

MANUEL DE MONTOLlU

de les cequies de l'horta de Valencia l'aprofita l'autor de les
Trobes per a crear un hèroe. Aquest es Arnaldo Veneto (Tr. 519)
a qui el Rei dona terres en Valencia c&lt; per estar vehins tots los
armarjals que amb traza è engins sabé desguasar ».] c) Personatges
que esmenta D. Jaume d'una manera anonima i als quals les
Trobes posen nom [p. e. Aroau Llansol (Tr. 286) que ha nascut
d'aquest passatge de la Cron. (§ 22 I): cc E dix un caualler de
qui iw'ns mernbra l nom, que passassem perla collada, que ans
seriem passats que els fossen regoneguts, e a nos fon semblant
que dixes lo meylor e dixem los : Uosaltres farets aixi con jo
dire. Jo no hie peno ne senyera, e haiam -1- lançol d'aquels que
tenen los cauals, e fassam ne senyera, e façam mata de nos e
dels cauals, e nosaltres pendrem les Jançes els escuts els capels de
ferre, e irem de costat entrels ( entrols) cauals. el. castell, e irem
si acostats als cauals que cuidar san que hi haia mes cauallers
que noy ha ». Aquest cavalier anànim queaconsella a D. Jaume
passar per la collada i que li dona ocasi6 a imaginar la tramoia
del llançol, té nom segons l'autor de les Trobes que'l bateja de
Arnau LlansaL L'explicaci6 de l'origen del cognom Llansal per
el llançol d'aquest passatge de la Cron. es deguda a la fantasia de
Beuter (Ed . 1604, Part 11, p. 188). Les Trabes rebutjen aquesta
ridicola explicaci6 ; perà l'admette que aquest cavaller Llansol es
el del esmentat passatge de la Cron. ja diu prou que en el fons
admet Cinvenci6 den Beuter, assignant nom a un cavaller anànim
de la Cron, - Ei1 la Cran. § 163 compta'l Rei que &lt;&lt; fo acort de
nos ... que tiras el feneuol » per a combatre els murs de Burriana.
L'autor de les Trabes coneix l'artiller, Lesol, que « vingué a Burriana &gt;&gt; i cc prengué per estall, prop de les muralles, ab lo fenevol,
darlabateria '&gt; (Y.r. 281). -En la Cron. (§ 316) figuren cinc cavaHers anèmims que.son fets presoners pels moros a Xàtiva junt amb
en P. d' Alcalà. Un d'aquests cavallers es batejat en les Trabes amb el
nom deGilabert de Zanoguera (Tr . 548): « Estant sobre Xàtiva ...
foU:ch eÎl cativat.... nJ__:_ d) Personitges nascuts d'una mala lectura, intencionada o no, dels noms de cavaliers citats en la Crànica. [p. e. tal es el cas de la Troba r 3 dedicada a Miqu_el de

LES TROBES DE JAUME FEBRER

351

~uas que, segons el text, prestà al R .
: anar perseguint aquest al rebel Pe e1 ;,~{u cavall, en ocasi6
223 figura, en efecte un
. ro
ones. En la Cron
cavall estant en Burrian; . 1 cavaller que presta al Rei el se~
Una falsa lectura sens club e_ ~eu n?m es Alaman de Saldaua
atribuir el fet si bé
fi te, afavon a l' am or de les Trabes
.
'
con onent les ·
per a
i
cent
de la familia de A
c1rcumstancies a un as
simil quant que en 1
~Tr. 13), confusi6 t;nt mes cenva enc1a: a1gua es a .
verono~- /1-daua que traduida al castell _ui; o aua, segona part del
me 1 una falsa lectura per l'estil s a o~av-a de Agua.. - Per
esmentat ahans ·que l'autor de les
podr~a po:ser explicar el fet
(Tr. 281) de tirar el fenevol
/bes_atnbue1xal cavaller Lesol
(§ 157) compta que'! Re1. en en
e s.etJe de
aquesta
. , Burriana. La Cron.
11
caste o màquina d e guerra a un t 1ocas10
. . un
. va fer con stru1r
segons Beuter, era italià i a· . 1
a mzcer Nicholoso. Aquest
~quest nom podia ser que 1•a:: 1~ s~m0la . el seu cognom. E~
onant la primera part N ' ho or e es Trabes llegis leso per lo
,
te per nom d r
y·
so,
q_ue sent 1adulaci6 el
, ·1 . .
e JOnts. rngui1s pre
r, b
mov1 principal d' b
sent
ro es, els.seus
autors id "fi
o res de l'indole de 1
.
ent1 caven els
d
es
qua 1s vo lien adular amb
d
noms.. e les.families al
d
d
noms e pe
.
, es
~v~ga es de ï·nrerpretacions puerils rs~natges lustàrics valtmt-se
Xl no fora extrany que'l
mes o menys forçades
milia Lesol hagués resolt _dnos~rfie autor pretenint adular la fa~
&lt;l'a que11 constructor del 1 ent.1
11 d car aqu est 11·tnatge arnb el no
D J
]
caste e auern d B _.
m
. aume . e) Personatges nascÙt: d
e urnana qu' esmèn ta
persona de dos personatges citats e al confusiô en una sala
senta aquest cas en .1a Tr.
en a Gron
. · [P· e. se pre504 .de X' .
que va sortir al combat «
imen Tnherga, de qui diu
Berenguer d'Entenza &gt;&gt;. D':qortant la senyera del seu General
compt
llest cavaller
l C
la Tr/ que va morir en la batalla del Putn . a. _ron ..§ 2 I 8 se
ba. Pero la Cron. afegeix a ra
g~ 1 a1x1 ho repeteix
~ambé c( un altre qui tenia la senyer:l~a s;gmdB~ que ·va rnorir-pi
ues persanes, clones el Trihe
e on n. G. » Aquestes
Terga) i l'abandera/ den Bere::a (en, 1a Cran. Xemen Peret de
ouer s han fos0s en les T robes. en

s

~~s

r/

Î

�35 2

LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

una sola persona]. - J) Personatges que segons les Trabes son esmentats perla Gron. quan en realitat no hi consten . [Son molts
els exemples: basti citar els de Pere Despens (Tr. 197), Bernat Tous (Tr. 501), Bernat Zarzuela (Tr. 554)]. - g). Fets
nascuts d'una falsa interpretaci6 d'un passatge de la Gron.
[Veai's-en un exemple en el miracle de la multiplicaci6 dels set
pan: que segons l'autor de les Trabes es l'orig~n del escut d'armes
den Guillem de Moncada (Tr. 339). El miracle aquest no es
mes que l'interpretaci6 equivocada del següent passatge de
la Gron. en la part referent a la Conquesta de Mallorca
(§ 102) : &lt;l E nos reposam ... pero endemig. sino II dies que ns
dura un poch de pa que auiem, lo darrer dia passam nos e don
Nuno, be ab -C- homens quey menjauen, ab ·VII· pans » El
passar ab 7 pans 102 homes tot un dia amb 1: faro consegüent
es molt diferent de multiplicar-se aquests pans 1 poder sadollarse'n, aquest centenar d'homens. Pel demés aquest pass~tge
té res que veure amb en Guillem de Moncada, ~ar aquest 1a hav1a
mort en una acci6 contra'ls alarbs en la mateixa Conquesta de
Mallorca en l'època en que'l Rey compta aquesta anècdota dels

1:0

pans.] .
Tot lo qual demostra, ,ademés de lo molt que aprofità la Gronica de D. Jaume el nostre autor per a les seves Trabes, quant
mal era entesa, llegida i interpretada aquella primera manifestaci6 de la nostra historia en vulgar, en els segles primers després
de la seva exhumaci6 per medi de l'imprempta.

2) Grà1J,ica den Mu1Jtaner .
De la Crèmica den Montaner l'autor de les Trabes no ha tret
cap noticia biogràfica especial sobre'ls cavaller.s que acompanyaren a D. Jaume en la Conquesta de Valencia. Tant aquesta
Conquesta com la de Mallorca les relata en Muntaner mol_t sumariament, excusant-se de no ser mes extens per estar escnts els
libres « 4e la preso de Mallorca n i de la « conquesta &gt;&gt; de

353

Valencia (Cap. vu), referint-se pot ser amb aixo a la Cronica de
D. Jaume. Propriament clones no's pot comptar la Cronica den
~untaner. entre l~s ~onts historiques de les Trabes, propriament
dites. Pero const1tue1x una d'aquestes fonts en unaltre sentit:
a1xo es, la biografia inventada del imaginari Jaume Febrer amb
tot~s les circumstancies que hi figuren, es en el seu fons una
copia ~e la figura histèrica del cronista Montaner, corn veurem
ara detmgudament. Ai~i ~s que la Cronica den Muntaner pot
donar-s~ com la font prmc1pal de la Dedicatoria que precedeix les
T,obes 1 que fins al present ha sigut !'unie document d'on
s'h~□- tret totes les noticies de la vida del suposat Febrer. La
C~o111ca den Muntaner, ta1:t rica en detalls biogràfics del seu pro- _
pn autor, va donar al fals1ficador la base per a irnaginar i cornpondre el seu personatge i voltar-lo d'un ambient historie mes
o menys autèntic i versemblable. Pel demés la Grbnica den
M.~1~t~ner ja estava en el segle 1i divulgada 'per la primera
ed1c10 de 1558 de Valencia i la de r 562 de Barcelona , .
En prim~r Hoc,. veiè'.11 l'imaginari Jaume Febrer, segons consta
en la propna Dedzcatoria ( estrofes 8 i 9) investit amb el càrrec de
Ve~or General del E_xercit 2 , en el qual havia succeit al seu pare
Gu1ll:m Febrer (Ibid.). Aquest càrrec tenia per ofici (son ses
propnes paraules) « allistar la gent de valor &gt;&gt; i portar « llibres
de .c,onte e rah6 de lo que's donaba a cascun soldat de paga e
rac10 », porta,r cc les llistes dels soldats )&gt; etc., afegint després que
per efecte d aquest càrrec (&lt; ab molt poch treball he pogut
sa ber la terra, sa patria (la dels homes d'armes), lo solar e sanch,
lo escut de cascu, e lo que obraren en esta Conquista ».
Doncs aquest es exactament el càrrec que tenia en Ramon
Muntaner en l'expedici6 catalano-aragonesa a_Grecia. Vegi's lo
r • V -~assô Torrents. Historiog1·ajia, pp. 59 , 6o.
Oc1ôs es fer constar que'! tal carrec constitue1·x un cras anacronisme,
pu1x pert~ny a la gerarquia militar dels segles r 6e i 17e sense que ni un sol
cop figun en les oestres antigües Crdniques.
2_.

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

que ell mateix diu en el capitol 225 de la s~va Crànica 1 &lt;~ E yo
era capita 'de Galipol, que com la host h1 era, tuyt hav1en fer
dret en mon poder, del major al menor. E yo era canceller e
mestre racional de la hast : e los escrivans tots aquells de la host
estaven tots temps ab mi, si que nul temps nu] hom no sabia de la
host neouna bora per nombre quants erem, mas yo solatnent; e yo

biogràfic de l'imaginarî Febrer sigui calcat del corresponent den
Muntaner que consta en l'esmentat passatge de la seva Crà-

354

tenia pe; escrit casctt, per quants cavalls armats ne al(orrats p~enia'.
e dels homens d apeu aitre tal, si que ab lo meu libre s av1en a
partir les cavalcades, e yo havie les quintes daquelles axi de mar
corn de terra. &gt;&gt;
La coincidencia salta a la vista. L'ùnica diferencia prové de la
poca traça del falsificador per a reproduir passablement l'ambient
just de l'època en la qual pretenia collocar la seva obra. Pero no
es aquesta l'unica coincidencia.
La Dedicatoria de les Trabes comença clonant compte de la
visita que el aleshores infant En Pere, mes tard Pere III ~• Ara06 fa en Valencia a Jaume Febrer : « Estant en Valencia, en
b'
l'alberch que tinch - Junt a Sanct Esteve, entrareu un d'1a Pera visitarme. &gt;&gt;
En Muntaner compta aixi mateix en el començament de sa Crànica la visita que el rey Jaume I va fer a sa casa pairal en Perelada. « E lo dit senyor Rey ... posa en l'alberch de mon pare &gt;&gt;
(Cap. n). &lt;&lt; L'alberch de mon pare En Joan Muntaner qui era
dels majors àlberchs d' aq uell lloch (Ibid.). I fixi' s el lector en la
curiosa cit:cumstancia de que la paraula àlberch que usa el pseudo
Febrer en el primer vers de la seva obra, no la toma a usar
ni una sola vegada mes en tota. sa extensi6 i aixo prova que
li era forçada i extranya. En les innombrables troves en que
parla de« alqueries », « cases ll, &lt;&lt; haciendes &gt;&gt; (sic) dels_ s~us
cavaliers, mai se li acut tornar a emplear el mot alberch; 1 a1xo
contribueix a fer mes ferma la convicci6 de que aquest detall

i,

nica.
De la mateixa manera que en Muntaner comença el seu llibre
estant en la seva « alqueria de Xivella prop de Valencia »
(Cap. 1), eJ pseudo-Febrer comença les seves Trobes en la seva
alqueria o alberch ( Dedicatoria, Estr. I).
També el pseudo-Febrer parla del seu pare (Dedic.) corn en
Muntaner parla del seu (Cap. u.).
El pare i la familia den Ramon Muntaner havien acompanyat segurament al seu senyor de Perelada a la Conquesta de
Valencia'. Lo mateix suposa l'autor de les Trabes de la familia
den Febrer (Dedicatoria-). Muntaner, ademés, bé que natural de
Perelada era ciutadà de Valencia i la seva familià fou heretada
per D. Jaume en aquest Regne 2 , corn en Jaume Febrer que
també fou hereta,t a Valencia pel mateix Rei ( v. Dedicatoria i la
Trova corresponent).
·
I per apura.r aquesta llarga serîe de coincidencies, afegirem
encara que'! secret qüe el rei Pere sols confia an Febrer sobre
una « jornada &gt;&gt; que no's diu quina es (Dedicatoria, penultima
estrofa), recorda aquell graµ secret tant dramatisat per en Muntaner en la s~va Crdnica (cap. 45, 46, 47, 48, 49) amb que el
mateix gran monarca preparava sa expedici6 al Africa.
I per ultim volem cridar l'atenci6 del lector sobre una cir,cumstancia que 'ns fa inclinar encara mes a la convîcci6 que
totes les esmentades coincidencies no son filles de la casualitat
sino enterament intencionades. En el segle r.t corria la llegenda
d'haver escrit el cronista Muntaner un llibre sobre els Linages de
Cataluna, llegenda deguda principalment a l'obra ap6crifa que
va escriure Lupian Zapata, fam6s falsificador espanyol I atriBuchon, Chroniques étrangères, Pràleg. XLVII.
Buchon, op cit., ib.
3. Franckenau, Bi/Jliot/Jeca bispanica-historica genealogic11, pp. 297-98.

I.
2.
1.

Ed.Arxm historich per en Joseph Coroleu, 1886, p. 429.

355

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

Ml).NUEL DE MONTOLIU

buint-la an Muntan-er, amb el titol de &lt;&lt; Nobiliario de las familias
de Catalufia » y sobre l'autenticitat de la qual ja van éxpressar
llurs duptes en Nicolau Antonio ' i Pellicer 2 , Encara prescindint de la coincidencia d'haver-se atribuit an Muntaner la confecci6 d'un llibre de genealogies, se fa verosimil que l'autor de
les Trobes aprofités la circumstancia de creure's en el seu temps
que en la època de Muntaner s'havien escrit llibres genealogics,
per atribuir la seva invenci6 a un contemporani seu.

3) Crànica de Desclot.
Malgrat tractar-se en les Trobes d'un personatge corn Jaume
Febrer que se suposa en una extraordinaria intimitat amb Pere el
Gran, l'autor de la nostra invenci6 no va utilisar aquesta Cronica que té per principal objecte posar de relleu la figura y els
fets d'aquest monarca. Veritat es que aixi corn a la conquesta de
Mallorca dedicà malts capitols i una narraci6 bastant detallada,
a la.de Valencia en cambi dedica en Desclot molt poca extensi6 en
sa Crànica, i aixi poc profit podia treure d'aquesta el qui volia
fabricar una obra douant-la corn del temps de la conquesta de
Valencia .
Basti dir per convènce's que per ares utilisà el fals Febrer la
Cr6nica den Desclot, que precisament. la llegenda .del rescat de
l'emperatriu d'Alemanya pel Comte Ramon Berenguer que amb
tan ta extensi6 i amb tant gran luxe de detalls relata en Desclot, no
figura absolutament en la serie de les 22 Trobes primeres dedicades als ascendents de D. Jaume I, als « Linages de la Casa
Real &gt;&gt;. En aquestes 22 Trobes se troven buidades ja en llur forma
ultima i definitiva maltes de les llegendes que en el transcurs del
temps se van anar fonnant al voltant dels origens i de l'historia del casal de Catalunya i Arago; i segurament que una tant

r. Bibl. Hispana Vetus, t. II, 1. IX, c. 4, p. 145.
2. Censura de historias faùulosas, p. 682.

357

romàntica aventura corn aquesta del comte R
Desclot l'hauria aprofitada el p d F b arnon que porta en
canal on van venir d .
seu o- e rer per a el seu llibre,
a esa1guar totes les fantasies de l'historia
de 1 R
,
a econquesta.
Tampoc consten les querelles d'en Xirnen d'U
,.
en Pere, en la Troba an aquell dedicad
rr~a amb l mfant
clen Ferran Sanchez del ual 1
. ~ [5. 0 5], 111 el fi desastrat
nent que va fer le; pau; a~:
0d;e;: Troba correspocompta molt detalladament la C1.1unica
•
den D esclot
[505],
, R fifets que
aquest darrerpersonatge hi ha que fer not
fl . e erent an
ci6 en les Irobes. Mentres
ar ~na agrantcontradictro se d1· . .d
I
en la Tr. 148 ded1cada an Felip de Casu mc1 enta ment del
F
vos (Pere III)
d
. seu pare erran Sanchiz : " a qui
den Desclot rnatarleu e Cmca en lo Sot i&gt;, seguint la. relaci6
' en a corresponenta a F
S
.
hem dit se di·u
r ~i
erran ancluz, corn
,
que 1eu es paus
b r· f:
que les Trobes no tenen unitat dea:om m ~~t. N~ indicaria aixo
interpolacions de mans posteriors a la dpelos1c16, smo?,que hi han
seu autor

l~~;: :n~

4) Crànica ·de Beuter.
LadCronica
de. Beute
• a rnrtJans
..
una
l
.
r fiou escnta
del segle r6è z Fou
e es Cromques modernes de la Coron d'
'.
exteses i populars. L'autor de les
a . ~r~go ; mes
aprofitar . bé
1
Trobes la cone1xia t s~ n va
, s1
no en e grau que
d ,
celebritat .de J'obra.
po na suposarse, donada la
En el llibre den Beuter s'esmenten els noms

1·

molts cops els

Crônica, del Rey en Pere (Ed
.
C
Coronica General de tod~ ..Espar' per J.. oroleu. 1885. Caps 68,69,70).
Valencia. La I• edici6 conte . t ial YI especialmente del Reyno de Valencia . .
I•
2.

•
nm so s a ia pa t
é
.
·
en 1538. La 2• en 1546 en Càstellà
. r' aparegu escnta en català,
.
..
'
·
,
contenmt
també
no
é
1
La 3• ed1c16 contenint les dues parts en I o La •
. ~ s que a xa part.
2• part en 1 5&lt;x . la • ed' .6
55 ·
4 ed1C16 contenint sols Ja
1
5
, '
ici competaen
16o4 · d d 1
Aquest nombre d'edicions prova l'èxit . 1
, e~ e a 2•, totes en castellà.
1 a populantat que l'obra den Beuter
assoli.
.

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

fets de 73 cavallres durant la relaci6 de la Conquesta de Valencia
i Murcia. D'aquests 73 personatges 5 5 se troven també, e~mentats
en les Trabes si be cal observar que entre aquests, n h1 han 29
que també ,;nsten en la Crbnica den Jaume I, de la ~~al l'autor
de les Trobes podia haver tret directament les nottoes an ells

cines, Ro:na,ni (Lesol de), Pert~sa, Català, Montpalau. Ayerbe,
Marrades 1 d aitres amb els mate1xos o semblants fets i ascendencia son historiats per en Beuter i per les Trobes sense que's trovin en la Crbnica de D. Jaume 1, lo qual fa molt provable que
l'aut~r tregués lo que d'ells diu de h ~ r t 1icies que sobre'ls
mate1xos porta en Beuter, una de les mes grans autoritats histàriques en el segle r 7°.
T~mbé vole1u fer constar una coincidencia que per no saber
explicar-nos-la, no sabem si podria tenir resultats en l'estudi de les
fonts de les Trobes. Aqu esta coincidencia es que tant les Trobes
corn en Beuter al escriure el nom d'Otger Catal6, el capdill llegen_dari qu~ va donar el seu nom a Catalunya segons una faula
ant1gamente molt creguda, l'escriuen en eixa forma: Cataz.lot,
mentres que en les demes Cràniques de aquella epoca se llegeix
constantment Catalon o Cathalon (sense n final en català).
I no volem terminar aquest paragrafsense cridar l'atenci6sobre
unes paraules que's llegeixen en l'Epistola-Dedicatoria de la Coronica den Beuter (part II. Ed. 1604) Diu aixi : « Verdad es que
algunas casas he hallado en quadernos que pienso se hallaran en
escripturas de autoridad, si Ios que para esto me pudieran aprovec~ar no Io ex~usaran por una quiça indiscreta verguença : parec1endoles vamdad comunicarme loque sabian de su li nage ... Dios
s: lo perdone, que faltado han al bien de la Republica, escondiendo lo que pudiera hazer provecho. Que por tener yo algunas

referents.
La convicci6 que porten aquests dats anteriors que el
pseudo-Febrer va posar a contribuci6 la Crbnica ~en Beuter es
reforcada amb l'observaciô que ja hem tingut ocas16 de remarcar
-en la·p. 350. Parlant de la familia Lançol diu Beuter_1, referintse an aquell ardid de guerra imaginat per D. Jaume 1 que hem
copiat en la esmentada plana : cc ~te cauallero que orden6 este
ardid de guerra foé llamado Lançol por sobrenombre por aquel
lançol de que hizo bandera. .. Era venido de las _partes de
Romania. » Les Trobes coneixen aquesta llegenda admda per en
Beuter ( que té per base una falsa lectura del pas~atge ~e _la C:6nica en el qual es D. Jaume i no el cavaller anàrpm qui 1magma
l'ardid) i la contradiuen per a atribuir al cognom L~~çol una
etimologia heràldica tan ridicola com la de Beuter. Veg1 s lo. que
la Troba 286 diu del cavaller Lançol : cc Ans de la Conqmstagotjava este agnom, perque 1isava un sol ... no per !o llânsol - que
en Hoc de bandera ... posà en una llanza ... -lxqué de Provenza. »
De manera que boi volent combatte l' origen del cognom .do~at
per en Beuter, admet la falsetat hîstàrica que aquest cr_o~1sta
llençà a volar de que fou aquest senyor Llançol el qm 1:11aginà i executà l'ardid del llençol al passar D. Jaume del Pmg_a
Murvedre; i aixi volent contradir an Beuter eau en el mate1x
~rror. No's pot dubtar, doues, que l'autor al escriure aquesta
Trova tenia present en sa ment la llegenda inventada per en
Beuter.
Els llinatges de Bellvis, Valtierra, Corella, Agramunt, Rosdor-

1. C1·ô11ica. Éd. 1604, Part II., p. 188 .

359

cosas por quadernor que no son para parecer de/ante de los f antasti'cos
lectores y censores rigurosos, lo he dexado de poner, porque lo que es
fundado p~r autoridad de escripturas ciertas no padeciesse alguna
desrep~tac10n por la compai'iia de las dichas de estos quadernos ... »
Es a1~à plany o_ ironia? Perque si les escriptures autèntiques
que hav1en de contirmar las dichas o faules d'aquests quaderns no
les van posar a disposici6 del cronista els nobles valencians no
fou segurament per una quiça indiscreta vergue-nça, mol/ poc
hu~ana l;!U aquest cas, sino senzillament perque o aquestes
escnptures no existien o si existien eren falses. Perà si Beuter

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

renuncià a posar algunes dichas de estas quadernos, per considerar-les sospitoses, no havien de trigar mes d'un segle e~s n~ts
d'aquests nobles, models de modestia, en trovar un aitre h1stonador mes complascent i menys escrupul6s que Beute~ (per m:s
que aquest no's distingi gaire pels seus escrupols) qut els bav1a
de demanar aguets quaderns mateixos, potser, que Beurer no _va
tenir el valor de cc explotar », sense ex,igir-los ensemps les escriptures autèntiques . No deuria ser aixi corn van venir al mon les
famoses Trabes den Jaume Febrer?

Jaume I. En Viciana ' assigna el matei:ic illustre origen a la familia de Perell6s. Segueix minuciosament la seva descendencia i
senyala la data de r 3 12 corn la de sa primera entrada en Catalunya. El primer membre de la familia que entra en Valencia i
s'estableix en el seu Regne es D. Francisco de Perell6s que contragué matrimoni en 1400 amb Joana, filla del cavaller en Ginés
~abaça. De manera que mal podia un membre d'aquesta famiha pendre part en la Conquesta de Valencia i establir-se en el
pais en aquesta època corn pretenen les Trabes.
. Un_ altre dat eloqüent ens el proporciona en Viciana • quan
dm, citant els documents &lt;l'ont treu la noticia, que Blasco de
Alag6n va fer a les monjes de Xixena donaci6 de l'aldea de Villores, afegint a continuaci6, corn sol fer-hoaltres vegades, el nom
del propietari del domini en el temps en que ell escrivia ( 1 56 4 ):
aquest propietari en aquest cas era, segons Viciana diu en Joan
Ciurana.
'
Doncs bé, entre les Trabes n'hi ha una dedicada a la familia
Ciurana lr65J i alli's diu que'! Rei D . Jaume I feu donaci6 de
Villoris a un avant-passat seu nomenat Benito De Ciurana. No
revela aquest dat d'una manera clarissima el procediment usat
pel falsificador-? Adverteixi's que la proprietat- del domini de
Villoris a mitat del segle r-i, èpocaen que s'escrigue.ren les Trabes
es lo mes provable que estigués encara en mans de la mateixa
fa~11~lia que la tenia un segle ahans, quan escrigué en Viciana.
AIXl es q~e el fais Febrer per a afalagar i adular ais senyors contemporams seus, no feia mes que atribuïr les proprietats i hisehdes
llurs a donacions antigües otorgades per. en Jaume I a llurs
ascendents, suposats conqueridors de Valencia. Aquest procediment sumament c6mode descobert gracies a la circumstancia
d'esmentar· Viciana el traspàs dels dominis dels senyors antics ais

s) Cronica de Viciana.
Corn mes amunt ja hem dit (pp. 346-347 ), la 2• part o
llibre de la Crànica den Viciana ha d'oferir un gran interès
per a la comprovaci6 histàrica de les noticies bi_ogràfiq_ues d~nade~
pel pseudo-Febrer sobre'ls conqueridors de Valencia. L estud1
·d'aquest \libre el deixem, corn hem indicat mes amunt, pels que
vulguin empendre l'exàmen histàric-genealàgic de l~s Trabes.
Ens contentarem font algunes indicacions sobre el Ltbro tercera
de la Chronica pubiicat a Valencia en I 564 on també se donen
n'oticies de diferents llinatges del Regne de Valencia.
En conjunt, les noticies que donen les Trabes i la Crànica. den
Viciana sobre unes mateixes families son completament divergents. I corn mostra d'aquesta divergencia bastarà esmentar dos
exe1nples que posen de reUeu el poc escrupol amb el que v~ procedir el falsificador al atribuir ais seus personatges ori"gens 1 donacions se·nse el mes petit fonament histàrk. S'ha d'advert~r que
Viciana treballà devant de documents trovats per ell mateix en
els fous dels arxius i bibliotecas publics i privats x.
En la trova 393 dedicada a Ram6n Perell6s se diu que la
familia d'aquest té l'origen en els comtes de Tolosa i fa figurar
an Ramon en la conquesta de Mallorca i de Valencia per en
2°n

r. Ximeno. Escritores del Reyno de Valmcia. T. I, p, 167.

r. Chromca. Libro tercer,o, III. f.
Op. ci l. III, q6h.

2.

1

i seg•.

36r

�.

LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

del seu temps, el deu haver repetit el pseudo-Febrer en moites
aitres de ses Trabes. Aixi s'explica, p. e. o's podria explicar, que
les Trabes afirmin que el poble d'Olocau f6s una donaci6 del
Rei en Jaume a n' Arn au Gallac [2 54], en contradicci6 amb en
Viciana qui afirina fou n' Arnau Savit qui ho va rebre del infant
en Pere • ; que les Trabes afirmin que el poble de Tirig fos heretat per en Jaume I an Joan Domenech l205], mentres en Viciana
afirmi que fou donaci6 feta a Joan de Brusca qui'l donà a poblar
a un Montserrat~. I es que am b seguretat els que posseien els
dominis d'Olocau i de Tirig en temps de la composici6 de les
Trabes serien les families Gallac i Domenech respectivament.
En gaire bé tots els demés llinatges, corn ja hem dit, les noticies de les Trabes son divergents de les .que adueix el documentat Cronista valencià 3.
***

Podriem continuar l' estudi de les fonts historiques de la nostra obra, prenent també en consideraci6 les Cr6niq ues d'Escolano 4 i de Diago s. Perà renunciem a empendre el llur estudi

I.

2.

Chro11zca : part III. f. l 36b.
Op. cit. Ibid, f. 53•.

3. Posats a retreure falsetats histbriques de les Trabes, n esmentarem
un'altra que treièm d'una nota de la Revista de Valencia, T. II, p. 54. S'ha
cregut molt temps que na Teresa Gil de Vidaure, concubina den Jaume I
s'havia ficat monja en el convent de la Zaidia, Es un error provinent de les
Trabes. La de la familia_Ayerve diu: cc Don Pere de Ayerve es vostron germa
_ Puix de vostron Pare fil! es natural - Hagut en Teresa que hui monja
estâ. » En Febrer diu que va escriure les Trobes en 1276. Doncs bé, el P. Teixidor va veure un document del arxiu de la Zaidia de 1278 del que's despren que
&lt;!n aquesta data Teresa no residia a Valencia ni era monja.
4, ..Gaspax Escolano- Deca.d.a.l dda..Histot:ia..àela insign~ y coro11ada ciudad y
reyno de Valencia, 1610-1 r, 2 vols fol.
5. Fr. Diago. Anales iiel Reyna de Valencia y sus Vezinos, t. I, Valencia

1613, fol.

j

en primer lloc per ser massa pràximes aquestes dues Crèmiques
a l'època de composicio de les Trabes que's poden calificar de
contemporanies amb elles, i ademés per haver begut els autors
d'aquestes en les mateixes fonts histàriques primitives aprofitades
fer el ~seudo-Febrer, segons acabem de veure, lo qual treuria
mterès 1 profit an aquest_estudi.
.
Descomptades les noticies tretes pel desconegut autor de les
Trabes de les fonts anteriorment senyalades, romandrien encara
per a estudiar les que pogué treure dels innombrables Nobiliaris i
!libres de genealogia i heràldica que tant abondosos eren en els
segle~ I ~è _Y ri . Peràaquest estudi traspassaria els limits que desde
el prmc1p1 ens hem imposat pel nostre treball i el deixem com
tema mes propri per ser tractat per un genealogista o heraldista.
Sols farem observar de passada que sembla provable que'! nostre
autor va treure moites noticies sobre llinatges d' origen foraster
del fam6s :i popular llibre que sobre la Noblez.a de Andalucia
(Sevilla, r 588) va escriure en Gonzalo Argote de Molina. Per
demostrar-ho ens contemarem aduint dos exemples triats d'entre'ls diferents que hem trovat.
Entre les primeres Trabes dedicades a la familia reial se trova
la ~• _dedicada an « Alfons I Rey d' Arago &gt;) en la quai se clona
not1c1a del origen del blas6 dels Biedmas, familia noble gallega.
Aquest origen es el mateix que'ls assigna n' Argote de Molina ,
que a :~n tom s'a~oia en una Cobla de la Descripciôn del Reyna
de Galtcia per el Licenciado Molina 2 , dedicada ais Biedmes. La
r. Nobleza de Andal11cia.. Libro II, f. 173. . ·
Diu la Troba den Febrer :
Cine barres vermelles sobre camp daurat
Alfonso el Primer (dit Emperador)
Portaba en lo escut, quant sen fooch pa~sat
De Arag6 à Castella per haber casat
Ab la bella Urraca. ?Uccehi, Senyor,
De alli molt poch temps, que per satisfer
Lo sarvici gran que'ls Bietmès obraren

2.

�---------M-AN=UE=L DE MONTOLIU

364
.
tre la Troba 2 34 dedicada a Alvamateixa coincidenc1a trovem e?
. d Molina en l'obra ante,
d
d • 1 Con/a del L1cenc1a o
rez Faxar o i a r
uan Faxardo que copia n' Argote e
riorment esmentada, sobre J
b la Noblna de Andalu.
entat tractat so re
""Molina en el seu Ja esm . d' d
a nova font histàrica de les
cia '. I amb aixà queda 111 ica a un

En lliurar la Reyna , que per son plaer d
Anaba a Sent Jacques, caygué en lo po er
. des
1 Moros .· ells la llibertaren,
Cat1va
E donant los una, quatre ne restaren.
Diu la Copla de Molina_b:
que fué bien mandado
Aquel buen aston .
.
A Iûi"o Ifiiguez y bien merec1do .
Pidie~do se cumpla el don promet'.do
Al Rey de su Escudo fué luego quitado.
Con mas justa causa por cierto ganado
Que quantos ponemos en e~t?s Blasones
Pues a la Reyna libr6 de pns1ones._
De Moros ·con otras que avian captivado
1.

Fol. 271.

Diu la Tro~e/::r:eet~1~t:gues que sobre les penyes
A qui bat la mar, en lo camp de plat:s
Estan dibuixades, nos donen les seny
De Alvarez Faxardo, qui deixant les brenyes
Del alta Galicia, lo zel lo arrebata
Contra els Serrahins, qui estan rebel;ts
En Llorca, e en Murcia, al ~ey son enyor
Negantli la fe, que estan obhgats : . ats
Gasta moita hacienda, per qu_e casttg
Fosen los inquiets ab tot lo ngor,
Puix que ho mereixien per lo seu error.
Diu la Copla de Molina :
Aq uel esforzado baron y. G~llego
Que de Galicia sali6 su c1m1eoto .
Al Reyno de Murcia traspasa s~ as1e~to
,
Dexan do en Galizia de ser solanego
.
A quien Manuel el premio d10 luego

LES TROBES DE JAUME FEBRER

nostres Trabes, aLXo es, la Descripcion del Reyna de Gàlicia del
Licenciado Molina, llibre del quai tantes coplas transcriu Argote
en el seu Nobiliari.
Tampoc entra en el marc d'aquest estudi purament literari
l'exàmen de les noticies historiques i genealàgiques que va
poder treure l'autor de les Trabes dels documents dels arxius
publics i privats, per mes que creièm que no se'n va preocupar
gaire, vist el poc escnipol amb que va emplear les noticies tretes
de les fonts que fins ara hem examinat.
Corn darrera cc font i&gt; i no la menys important cal comptar la
propria fantasia Je l'autor. Son tant abundants els exemples de
noticies i fets forjats purament per l'imagioacié del autor, que
la Ilista's faria interminable si la volguessim donar completa.
Aquestes Trobes « fantàstiques » poden dividir-se en 5 grupus:
1) Les que re!aten fets o empreses inventades en virtut d'una
veritable o falsa etimologia del cognom del cavaller a qui van
dedicades respectivament. 2) Les que atribueixen a un personatge
fets que en les fonts consten corn realisades per un personatge
anèmim (v. mes amunt p. 349 i seg• sobre la Crànfra den Jaume I).
3) Les que fan venir a la conq~esta de Valencia families que no hi
entraren fins després (v. el cas de la familia dePerillés, p. 360).
4) Les que atribueixen haver sigut fetes directament ais avantpassats de!s proprietaris de les hisendes contemporanis al pseudoFebrer les donacions reials otorgades amb ocasi6 de la Conquesta
(v. el mode! en la Troba de Ciurana esmentada mes amunt,
p. 36 r ). 5) Les que asseguren que'ls personatge està citat en la
Crànica de D. Jaume, quan no ho està en realitat (d'exemples
d'eixa mena n'hem citat al tractar de la Cr/mica esmentada).
Ens resta, clones, solament citar exemples de la classe r) que
son ben nombrosos.
Pues bien merecida le donô Lebrixa
Por la pelea y batalla bien fixa
Que tuvo con Moros mostrando su fuego.
REPUE HISPANIQUE. A.

�MANUEL DE MONTOLIU

Pere Alpont [39] porta aquest nom perque un avant-passat
seu, soldat del exèrcit del llegendari Otger Catal6, veient que
un escamot de moros no deixava passar al exèrcit cristià el pont
del Ràdan, « ab gran diligencia corregué dient : Caballers al
pont acudiu ..... &gt;l i per aixô cc Alpont li digueren ».
Jaume Benvengut [92] cc antes Lizana » porta el seu cognom
de resultes de haver-li dit D. Jaume : cc Benvingut siau a la nostra host ». ·
An Benet Boil L100] li vingué el nom per haver salvat un
avi seu l'eKércit cristià de l'escomesa d'un cc estol de bous »
deixats anar pels moros.
D'un soldat qual nom s'ignora va i d'alta estatura va dir D.
Jaume al veure'l : cc Ab est Soldat, bon dia tindré » i « este el
apellid de Bondia ha pres » [ 104].
Al cavalier Cascall [ 139] li vé el nom per haver-li un moro
traidor receptat cc el cascall » o sigui l'adormidera cc pera que
s'adorga » i aixi poder pendre el castell qual custodia el Rei li
havia comanat.
A Ximen Cornell [ 182] en gracia del seu cognorr. el fa descendir l'autor dels Consuls romans de la familia Cornelia.
I per a· acabar aquesta llista esmentarem per ultim la Troba
163, en la qual lo grotesc d'aquest comode procediment d'inventar empreses apoiant-se en els cognoms, arriba al comble de
l'inverossimilitut. Se tracta del cavaller Granullâs al qual li fou
imposat el nom pel mateix Jaume I en l'ocasi6 següent : Estava
el Rei en el Castell del Puig, quan vejé dos bergantins que
navegaven cap a la costa i va creure que eren dels moros d'Alger; perô un noble francès li &lt;ligué que no passés ansia perque'ls
vaixells portaven la senyera de Montpeller. Convençut el Rei
de la veritat de lo que el cavalier li havia dit, li digué : cc Cert
que gran ull has ». I d' aqui el seu cognom .
Tot el valor historie que alguns s'han entossudit en atrihuir
a les Trabes queda anorreat per la seva base després d'haver examinat aquets infantils i ridicols procediments que usa l'autor

LES TROBES DE JA UME FE BRE R

367

pèr a om plir de relacions fantàsti
'
obra sense base histôrica l', . q~s !-~norm e buit del plan.d'una
laci6.
' umca nahtat de la quai era ]'adu.

b) Fonts literaries
L'investigacio
de les ob res que haam
. ·
.
.
mo d e11 Iterari al nostre aut
d o pogut servir de patr6 o
or per a onar f,
no poques dificultats no sol
, orma a ses Trabes ofereix
·
'
s per esser
I I
g1ques compostes en els seo-1
6' .
mo tes es obres o-enealo
. d"
o es I e 1 I è
o
avm ia romanen ignorad
. 7 que restaren inèdites i
es en arxms
. I
perque moites de les 1·
part1cu ars, sino també
mpreses pert
rares. Amb tot i aixo no crei ,
anyen a la categoria d'obres
nostra investiaaci6 en
em menyspreables els resultats de I
T
aquest punt
a
O
am la literatura nacional
.
&lt;lava en aquella època de]
lcastellana corn l'extrane-era ·abun
,
s seg es I 6è . é
caracter de les Trob.,, . d
I 17 en obres poètiques d 1
A
s I a uc conceb d
e
questes obres poètic-o-eneal , .
u es amb el mateix plà
les corrents de l'època~
og1ques estaven en consonancia amb
families nobles i poderoseqsuae,ucodml~~vem vist, portaven a les
q_ue 's perd.ien en els temps me nIl e m de su 61·ims ascendencies
smo e n t otes Ies nacions c1·v·1 · sd unyans . No e ra so
. Is a Espanya
,
I
I Isa es a on
nes1 ~er a genealoo-ia sor i
provocat per aquest frebarreia &lt;l'historia i de
un nou genre de poesia conisana
baixa adulacio. ff h
é s~a. pastada per l'esperit de 1 •
'
l'El
1 agu Croniques rimades
a mes
. ector palati Lluis entre'ls an s I
.
corn_ la que escrigué
mcon Rhy tmicum de reb
Y_ 574 _1 I 576, mula.da « Chroet . .
us gest1s Corn t
1 .
pnnc1pum Bavari.e • ,i
•
. I um pa aunorum Rheni
en li
·
' que cons1ste1x e
.
engua alemanya de desio-ual li . cl n una sene de estrofes
o '
arga a ordenades cronoloa·
0 1caL•

fanr! .

V. cap.
r
p·
h II en la Par t re1erent
a Ja Gent4l .
1sc er. Novissima
.
ogia.
.
scnptorum
a
li
CO ectio. Halle 17 3 1
c mom1mentor11m rerum ,1;erma11ican mi
1 I .
'
' vo · , fig • 39 seg.
1•
2•

-

�MA UEL DE MO. TOLIU

LES TROBES DE JAUME FEBRER

.
' de la Casa de Baviera i alternades amb
ment, dedicades
ais prm1..eps

de les Trabes era corrent en l'època de Jlur composici6 per rot
Europa.

dats biogràfics en prosa.
stra er la seva disposici6, es la que
Una obra que reco rd a la no 11P .
·n Gallia familiarum &gt;&gt;
.
G
l ire exce enuum i
.
porta el t1tol : &lt;&lt; enea og
.
el gene:ilogista Jacob Gu1l(Nürnberg I 68_7) en fol. ',
Jescriuen les genealogies de
lem Imhof, llib~e. en el q e Fran ordenades per ordre alfanoranta cinc families nobles ~
d' ça •c'16 de les Trabes. Per a
. .
b la mate1xa ispos1
.
b · tic, arn:o es, am ,
. . dencia (pel que's refererx a
.
1 alor d aquesta comc1
.,
aprec1ar tot e v
.. de les Trabes) tingut s pre.6 d l'è
de la compos1c16
.
la fixac1
e poca
l ia de families franceses fou impre_sa
sent que aquesta Genea og
.
. de en el quai ja hem v1st
dir en I mate1x peno
l
en 1687, es a
,
. 1, b . dels fa\s-Febrer. Ademés, en a
que tingué de ser escnta o ra
1 Trabes cada familia
.
d
·gual que en es
'
genealog1a esmenta a, 1 t el seu corresponent escut d'armes.
porta gravat al costat del tex
eneralisades en aquell temps
Se veu que eren aquestes, _costums g

=~n::

Il , vulgar que donen el
Pera les obres de genealogia.
lè · ues en vers an 0
Aitres obres genea giq
.. ents . « Jonre ab Elvervelt De
patr6 de les Trabes, son les segu
. o » dedicada ais prinHolsatia Classes tres, HamdbuHrg,115~2, \n dues parts, en versos
.
f: il' nobles e o stem '
.
ceps l a les am i~s .
a afeoides posteriorment; « N1collatins, amb descnpc1ons en P:os R t&gt; &amp; Lotharingire Duces ico1· i Clementis Trellrei-AuSrrasi_re eg~s
· - Côln 1593
a
.
. .
.
matis ad v1vum expresst.
ni bus &amp; h1stonc1s eptgram
hi h
a descripci6 histèrica en
d retrat
a un
·
S
i t 6 IO, 4 o J. ota ca a
b
dw'da al francès per François
F aquesta o ra tra
·
11 ·
versos auns. ou
R
I Ducs d' Austrasie depuis
Grimaudet amb el titol : &lt;&lt; Le~ obys et eesstes obres entre les maltes
. al 6
o » I basn am aqu
.
•
etc. Espm I 17 4 ·
d
•6 de que'! oenre bteran
.
esmentar
corn
emostrac1
t&gt;
que po d nem

r. Joh. Hübner. B ,'bl'io thtca genealogica. Hamburg, 1729.
2. Joh. Hübner, &lt;&gt;p. cil., p. 523·
3· Joh. Hübner, op. cil., p. 220.

Un imerès mes directe ofereix l'estudi d'obres d'aquest caràcter compostes en Espanya en els segles r6~ i ri, que foren
l'època de les grans falsificacions histàriques. Unes d'aquestes
obres prerenien fer-se passar corn antigues i aitres procurav n
donar abor arcàic al llenguatge parlant de personatges histories
o suposats en forma de narraci6 antigua. Las Querellas del Rey
Sabio ne son una mostra ben coneguda.
Entre'ls malts poetes que produiren obres poètiques de caràcter genealogic entre'ls quais n'hi han al!!tms del segle r 5é , cita rem
an Alfonso Alvarez de Villa andino que flori a derreries del s.
I 5é ; en el seu Cancianera celebrà les empreses i honor d'illustres
families castellanes i fou un dels autors que va aprofitar I' Argote
de Molina per a sa Noblez.a de Audalucia, segons ell mateix confessa ' ; an Joan de Mena, fam6s poeta que flod sots el regnat de
Joan II de Castella del quai fou historiograf i mori en 1456,
autor del famôs poema, El Laberinta de Fort1ma ' . Aquesta
obr:1 que en el seu plan i sa composici6 no té res que veure amb
les nostres Trabes, es en realitat una obra poètic-genealègica,
quais trescentes divisions o cants, dites estancias, corresponen al
relat de les empreses i origens d'aitres tantes families nobles castellanes J. El metre es d'arte mayar corn el de les Trabes, disposat en octaves de dos semiestrofes. Volem cridar l'atenci6 del
lector vers un detall en apariencia insignificant perè&gt; que en el
nostre parer demostraria que l'autor de les Trabes tingué mes 6

ic. Antonio, Bibl. Hisp. Velus, II, 341. Sanchez, Potsias a11/eriores al
200. Fraockeaau, Bibl. Hisp. Hist. Gen. Herald, p. 5.
2. Juan de Mena, El Laberi11to de Fort1ma, éd. R. Foulché-Delbosc. Mâcon,
1 904,
1.

siglo XV, I,

3. En aquesta obra s'ha reconegut per tots els critics una imitaciô de la
Divina Comtdia (V. Ticknor, Gescbichte d. spa11. sclmzm Lileratr,r, traducci6 alem3na per N. H. Julius, 1867, t. I, p. 3o6, 307.)

•

�MANUEL DE MONTOLIU

LES TRODES DE JAUME FERRER.

menys present l'bbra de Mena al escrime la seva. L'estil en el
quai estàn escrites tant les Trabes del fais Febrer corn les Estancias den Joan de Mena el podriem calificar de &lt;&lt; demostratiu ».
L'autor en les nostres Trabes parla dels seus personatges mostrantlos, senyalantlos a una tercera persona. En las Trescientas es m~a
tercera persona, l.1 &lt;&lt; Divina Providencia ii, qui en figura d'una
matrona, m-0stra a l'autor els personatges subjectats a la Roda de
la Fortuna i els fets i empreses dels quais li compta en les Estancias coesponents 1 • Per aixo una gran part de les Trescientas
s'obren amb l'introducci6 : «. Aquel que ·etc. » i quan no es
aixi, la mateixa frase se trova en mig de \'Estancia. Végin-se
unes quantes mostres :

Aquest rnateix procediment « demostratiu » usa l'autor de les
Trabes, corn ho pot veure el lector en aquests exemples següènts
que com els anteriors de les Trescientàs, prenem a l'etzar ·:

37°

37 1

Aqucst Buytre pardo que ab unes canelles

........................ .............

Porta en son escut ... . ................ .
Vol manifestar etc. etc.
(Trova de Pere Canelles)..
Les tres faixes blaves que en aquest escut
Mirau sobre or . ..................... .
Pere Faix portaba.
(Trova Pere faix.)

Aqµel que en la barca paresce sentado
Vestido en engafio de las bravas ondas
En aguas crueles ................. .
Es el valiente no bien. fortunado
etc. etc. (Estancia de La Muerte del Conde de Nifbla).

Lo escut que mirau ab lo Este! de or
Sobre'! camp de roig, es del gran soldat
Que vingué de Avila, etc.
(Trova de Ortiu)
Lo escut

a quartels que mirant estau

................ ... .............

Aquel que tu vees con tan grande honor
El Adelantado es aquel de Perea. etc.
• (Estancia de Rodrigo de Pern1.)

Pinta Gil Llanuza.
(Trova de Gil Llanuza.)

Aquel que aUi ves a cerco trabado
Que quiere subir y se balla en el aire
Es el valiente no bien fortunado
Muy virtuoso mancebo Lorenzo. etc.
(Esta11cia de Lorenzo Ddvalos)

1. Procediment « demostratiu » que deriva segurament de la Diviua
Comedia, i que consisteix en que'! relat de l'acci6 se desenrotlla no directamem
entre l'autor i el lector, sino entre l'autor i unaltre personatge, que devegades
instrueix al autor, o es instruit per l'autor. La primera forma es l'originaria,
la segona es una simple inversi6 de la primer~.

.

Com se veu, la semblança del procediment engendra també
una gran semblança de tà en les dues obres.
Noti's per ultim que en Joan de Mena inclou en una de ses
Estancias (Copia 124) la descripci6 del seu propri llinatge lo
qual fa igualment amb el seu el pseudo-Febrer en la seva obra
. (Troba 235). Aitres autors dels quais pogué pendre model
foren Fernan Perez de Guzman de temps de Joan II que va escriure
una obra en lloança dels homes cèlebres d'Espanya que consisteix
en 409 estancias en octaves ' : Luis de Zapata que visqué en temps

I.

Ticknor,

op. cil.,

p. 317.

�37 2

MANUEL DE MONTOLIU

de Carles V i Felip II; el seu poema heroic Carlo famoso en cien
oc/a.vas està disposat de manera que en cada Octava se celebra
l'origen iles empreses de les cent families illustres corresponents
a les cent octaves, disposici6 exactament igual a la de les Trobes ' : Pedro de Gracia Dei, rei d'armes dels Reis Catolics que
composà unes Copias nobiliarias de les quais se'n poden llegir
varies en el ja esmentat llibre d' Argote de Molina. Per cert que
aquest parlant d'aquest poeta diu en el Prejacio del seu llibre :
« Gracia Dei imagin6 muchas cosas sin mas autoridaq de lo que
a él le pareci6 y para dar contento y metrificar lisongeando a
unos y otros ». Les Copias han restat inèdites. Vèginse alguns
exemples :
En campo blanco sembrados
los seys azules roeles
denotan ser esforzados
los de Castro sublimados,
antiguos y muy fieles.
De Nufio Rasura son
descendientes por varon
De Pefiafiel pobladores
y por meritos tutores
del Rey de nuestra Nacion •.
Vi los valientes Templarios
batallar en claro dia
y a los Freiles sus contrarias
de sus bienes propietarios
traer el Ave Maria.
En sefia verde cerrada
a quien su vanda dorada
el Rey con tres villas di6,
quien la victoria gan6 ?
Don Feman Perez de Andrada i.
1. S'edità a Valencia per Joan Mey en 1566 en 4°. Consliltin-se, Argote de
Molina, Noblez.a de Andalucia, Pref. - Dormer, Progresos de la Historia de
Aragon, p. 393. - Franckenau, op. cit., p. 296-7.
2. Argote de Molina, op. cit., 184.
3. Argote de Molim, op.cit ., f. m .

LES TROBES DE JAUME FEBRER

373

Al llegir aquestes Copias, qui no percebcix en el tè&gt;, el caràcter i aduc en l'estil de les nostres Trabes un eco d'aquelles ?
Ademés no es el caràcter francament heràldiç d'aquestes Copias
solament lo que fa recordar les Trobes, sino la disposici6 de les
Rimes, corn ja hem observat en el Cap. 11.
Podriem seguir esmentant altres au ton, d' obres del mateix genre
de les Trobes, com Gard-Sanchez de Badajoz autor del lnfierno de
Amor, al~n~ de quais Copias aprofità n' Argote de Molina per a el
seu Nob1lian '; el portuguès Juan Rodriguez de Saa qui escriaué
unes Trobes heràldiques sobre les armes de les mes nobles families
portugueses 2 , i altres au tors que omitim. Solament volem
deturar-nos en un autor que sols hem pogut coneixer per algunes
mostres que dels seus versos porta !'Argote de Molina en el seu
llibre. Ens referim al licenciado Molina, autor d'una De~cripction del
Reyno de Galicià 3 que per les mostres esmentades se dedueix que
era una colecci6 de Trabes nobiliario-heràldiques per l'estil de
les que son objecte del present estudi. La circumstancia de tractar-se d'una obra cirturnscrita a honorar la noblesa d'una determinada regi6 d'Espanya, aixi corn les nostres Trobes se circumscri~~n a la del Regne de Valencia, fa mes temptadora la comparac10 entre ambdues obres. Pel demés, donades les mostres aduides
per Argote de Molina, se tracta d'una obra escrita dintre del
tipu de poesia i amb el procediment cc demostratiu » que hem
senyalat al parlar de les Trescientas de Juan de Mena. Ademés
dels dos _exemp,les que hem tingut ja ocasi6 de reproduir al parlar del lhbre d Argote en la part de les Fonts histdriques (Cap.
III, p. 36 3 seg. ), reproduirem encara aitres dues Copias del llibre
del Licenciado Molina, i aixè&gt; ens excusarà de tot comentari
sobre la semblança del metre, del tè&gt;, de l'estil i del procediment
que existeix entre elles iles nostres Trabes.
r. Op. cit., f. 216.
Th. Braga. En el Grundriss, II, p. 274.
3. Argote de Molina, op. cit., f. 110.

2.

�MANUEL DE MONTOLIU

374

La Casa y bien ancha que hinche a Castilla
Tambien à Aragon y alla â Portugal
Es- la de Castras de Casa Real
Que Nufio Lainez fund6 su quadrilla
La quai en Galizia mejor se acaudilla
De aquella su Infanta ~omando corona
De donde provino la Casa de Arjona
Que aquel Rey D. Juan quit6 de su silla ».
(Argote, op. cit., fol. 317.)
Veremos dos Casas estar hermanadas
Que son Saavedra con Soton:iayor,
Que el uno al Infante del Reyno al menor
Por grande desastre di6 fin a sus hadas,
Mas luego sus culpas le son perdonadas
Por hecho animoso y en partes astuto,
Por donde sus vandas se tornan de luto
Quedando al hermano las otras doradas.
(Argote, op cil .. fol. 138.)

Després de llegir aquestes octaves, s'ens acut encara una altra
semblança amb les nostres Trobes, aixà es, la rnanca no sols
d'estil sino de correcci6 gramatical cornu a ambdues obres.
Corn hem vist les fonts literaries de les nostres Trobes se troven exclusivament en la literatura castellana dels segles r 5'1 i
1 6è . Ni una sala obra que remotament recordi la nostra per un
detall qualsevulga havem pogut trovar en la literatura catalana
d'aquests segles, cap obra catalana que pugui senyalarse corn
precedent de l'especial ge1;1re literari que les Trobes del pseudoFebrer representen. Els genealogistes catalans van ser prosistes (com -s'ha vist en el Cap. n, p. 321). No podria trovarse en
aquest fet l'explicaci6 del perquè l'autor usa d'un llenguatge _que
sols en l'aparença exterior es català, perè&gt; que pel seu espent y
fins p_~r sa sintaxi i per una gran part del !?eu voçabulari es mes
aviat castellà ? I corn no havia d'esser aixi, si tots els models
que tingué l'autor presents, els hi oferia exclusiva~ent la Poesia
castellana ?

LES TROBES DE JAUME FEBRER

375

APENDIX
AL VOLTANT DE

t' AUTOR

Xim~~o 1 e_n ~'article que dedica an Jaume Febrer posa entre
les not1c1es b1bl10gràfiques de l'obra de les Trobes la següent :
« Onofre Esquerdo, Ciu~adano de Valencia, hombre dedicado a
recoger noticias de su Parria, la tuvo toda entera (la obra de
. Jaume_ Febrer)_ y la disfrut6, como lo he comprobado, para una
resum1d~ ~~lacion de las familias nobles de esta Ciudad, y Reyna,
q_ue e.scnv10 en lengua castellana, sin mas trabajo que aver reduc1do a prosa lo que Mossen Febrer avia escrito en verso. Hizola
tal vez para otra que escrivia de este asanto con mucha mas
ex:en_si6n en el aii? 1686 en fol. segun el testimonio de Rodriguez
(Bibhoteca Valentrna, p. 35 5, col. 2) de la qual he visto una copia
en 4· en poder de D. Agustin Sales, Chronista de esta Ciudad. y
D_on_ Gregorio Mayans y Siscar tieoe en su numerosa y escogida
Btbhoteca los ~p~ntamientos originales q □e hiz.o Onofre Esquerdo
para esta o~ra ult1~a. Que Esquerdo huviesse tenido en su poder
toda la Obra refenda de Feb~er, a lo men0s hasta Ios Iinages de
la letra V, Y dos de la Y griega, lo tengo averiguado tambien
P?r otra parte; por a ver llegado a mis manas la misma copia que
hiz~ Esquerdo, toda de su letra, aunque algo adulterada ; porque
dexandose llevar como hombre fragil de up. demasiado apetitb de
honra, vici6 la Dedicatoria, -atribuyendo las Trobas de Mossen
Jay'.11e Febrer y todos los ernpleos Militares y Politicos, que
tuv1eron éste, y s~. padre en servicio de los Reyes de Aragon a
Ja~me Esque rra h110 de Juan, a quien Esquerdo llarnà sn décima
qmnto Abuelo é introduciendo en la letra E, este liiiage de

1.

Escritores del Reyno de Valencia,

t.

I, p.

2.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

. 1
ismo en unos versos mal medidos, que
&amp;querra, repn: o m
d 1 Escudo de sus Armas. y no
en la ho1a que prece e a
puso
.
vici6 los versos que ay baxo las armas
~:ti~!~~e~· r;!:~:~~:s ~\~imas de .la letra F, queriénd)oselos a:ro.
, 1· a de Esquerra (aqui dice Esquerre rayen o ~
p1ar para su maoe
di • lo que ellas por s1
. d d
l b s con tan poco ss1mu '
remen an o pa a ra
b
d l Quadernos
mismas manifiestan el f~aude.it enl argo; h: h~~ho otra casi
de Salvador Y de eSt a copia de d qFue~ o.·· \ D Joseph Vicente
del todo completa de la Obra e e rer po
.
Orti y Mayor ... i&gt;
x·
constitueixen el primer
D'aquestes paraules den uneno, que
.
.
. de l'existencia de les Trabes, se dedueixque va coneixer
testimom
.
d' ell poc ahans del pasa mes d'aquell manuscrit que, segons . m
l
" ·ua. a nueua
satge ara transcrit, era cc una copia
o i&gt; en
. cc a vaunos
1 '.t.: .
•
o i&gt; un altre manuscnt que era a copia
dernos manuscntos en 4 '
•
'
precisa
de \'Onofre Esquerdo. Del primer en Xim;no no ns ed~un bor· olament que s tractava
mes l'antiguetat ; se ded ueix s '
. bem la data
.
« Quadernos &gt;&gt;. Del segon ne sa
.,
radar _pos~t en
, uerdo autor d'aquesta copia va vmre
aproximativa, perq~e 1 Esq
b . uina relaci6 hi havia entre
entre'ls anys 1 63o i ~ 699·. Ara é ·
0 1 Hem vist que les
uests dos manuscrits v1stos per imen .
. 8
aq
(
345-6) havien estat escrites entre r650 1 r6 o
Trabes cap. II, PP· d
'b . al primer manuscrit esmentat
i per lo tant no po em atn uu
.
l del seaon o siaui la
· .. t malt supenor a a
o
o
per Ximeno una anugueta ,
6 ' A" i doncs es malt fàcil
1
Cop~a de 1;:!::a:r!~t~~\::~i:1:e:/t0 ;sin :1 borrador de la maq~e
Q_ del Esque rdo , feta amb luxe i illustrada amb Escuts,
te1xa lscopia

i.:

2

d

ue'l mateix bibliograf ens dona compte ·
d .
e P~r altra banda el mateix Ximeno en l'article dedicat al Esquer o,

op. cit., t. 11, P· 1 34•
V. Fuster, Biblioteca Valeucia.ua., I, 3·
3. Op. cit., t. Il, p. 133- 1 34.

1_

2_

Ximeno,

diu : cc Dex6 mss. diferentes obras ...

377

PERO •NO TODAS FUJ;:RON

TRABAXO SUYO, AUNQUE SE HALLE SU NOMBRE EN E.L fRONTISPICIO
DE ELLAS. » Després clona compte de ses obres, totes inèdites,
de les quais fa l;a següent ressenya : &lt;( Antiguas Memorias, breve
y sumaria investigacion y Discursos de la Noblez..a. de los Linages de la
Ciudad y Rey-no de Valencia y sus Escudos de Armas : Sobre este
assunto hizo dos trabajos : el I O fué A MODO DE COMPENDIO REDUCIENDO ' A PROSA LO MISMO QUE AVIA ESCRITO ANTIGUAMENTE EN
VERSO MOSSEN JAYME FEBRER ; el 2° fué mas estendido ; porque
segun el testimonio de Rodriguez ai'iadia, y especificava en cada
Linage las personas ilustres en Virtud Armas y Letras ... Ambos
trabajos concluyo en fol. en el afio 1686, coma el rnismo Rodriguez afirma. Los apuntamientos originales que hi-zo Esquerdo
para estas dos obras paran en la Libreria de D. Gregorio Mayans
y de la r• be vistu Copias en 4°. i&gt;
Aixi, clones, Esquerdo tradui en prosa les Trabes de Febrer.
De tots aq uests &lt;letalls que'ns conta en Ximeno al voltant de les
Trabes neix invenciblement una sospita : Esquerdo es l'autor de
les Trober? En primer lloc les dates de la composici6de les Trabes
que hem deduit &lt;l'una multitut de criteris (cap. n) coincideixen
·perfectament dintre'ls ls termes de la vida de l 'Esquerdo ( r 63o ?1699 ). En segon lloc, dels dos primers i mes amies manuscrits,
que hem provat mes amunt ser coetanis, sabem per Ximeno que
l'un d'ells es degut a la mà mateixa de l'Esquerdo. En tercer Hoc,
sempre per testimoni den Ximeno, sabem que entre les obres
inèdites de l'Esq uerdo se trovaven precisament les nostres Trabes
posades en prosa, obra que aixi com Ximeno califica de traducci6 d'una obra &lt;l'altri i antigua, podria ser traducci6 en prosa
castellana d'una obra propria, o si's vol la pauta en prosa, que
posada en vers pel seu autor, donà origen a les Trabes. En quart
Iloc, l'Esquerdo tenia fama de falsificador corn clarament ho testifica en Ximeno en l'article sobre ell mes amunt transcrit, en el
quai esmenta exemples concrets d'aquesta industria de l'Esquerdo,
sense comptar les correccions fetes per ell damunt de la seva

�MA.'UEL DE MO, "fOLIU

copi:t de les Trobes alterant el texte que ami coueixem per les
dues edicions '. En quint Hoc, per Ximeno sabem que l'Esquerdo
va tenir en ses mans les nostres Trobes fins al punt de fer-ne una
copia, i de traduir-les en prosa castellana i d'aprofitar-se'n per
altres obres seves sobre Genealogia. Doncs bé ; no es extrany
que creient, corn diuen que creia, que l'obra era realment antigua, l'Esquerdo mateix. no dongués la noticia de la trovalla d'una
obra tant important com unes Trobes del temps de Jaume I ? o'l
traeix d'una manera evident aquest mateix silenci ? Inexplicable
resulta aquest silenci en un erudit i investigador fora del cas que's
tracti d'un sofisticador que no segur de la seva habilitat no
s'acaba de decidir a anunciar la seva suposada trovalla. Aquests
mateixos fets, citats per en Ximeno, de l'Esquerdo corretgint,
esborrant, raspant la seva « copia » per a substituir el nom d'un
avantpassat seu al drn Febrer, no son mes que dubtes o entreteniments d'un autor amb sa propria obra a bans de donar-la corn
definitiva i llençarla al pùblic. Era tant cec l'amor patri que
tenien els erudits valenciaos, que sols pot explicar-se per aquesta
absoluta ceguera que en Ximeno no caigués en la mateixa sospita en que caiem nosaltres, quan descobri que les Trobes havien
estat en mans de l'Esquerdo i que aquest res n'havia dit a ningu.
Aixi ens explicarem també que els aitres erudits i bibliôgrafs
valenciaos que vingueren després den Ximeno passessin per ait
aquesta circumstancia i no'n deduissin les llè&gt;giques conseqüencies que s'en desprenen. Aixi veiem a Lluis Galia na, ontemporani
den Ximeno, escriure en la Carla preliminar del Diccio,1ario
Valmciano Castellano de Carles Ros aquestes paraules: « Y asi en
primer lugar se deven dar a luz las Trobas de Mossen Jaime
Febrer, por estar l\ena de puro lemosin (! ?) i erudicion. Ya sé
Parlant de la 4• impressi6 de la 2• pan d.: la Cr611ica déo Viciana, diu en
M. Torres, prologuista de la reimpressi6 de 1881 : ,, Tambieo debe notarse
que en el capitule manuscrite de esta familia (Vives) de letra de Onofre
Esquerdo », falsifica aquest la noticia del Viciana per a douar l'ascendencia a un
1.

J.

dcls E querdo .

LES TROBES DE JAUME FEBRER

379

que es muy dificil conse!!tlir un ·
.
1
hazieodo diligencias i v:iiendose e~e~p ar bueno 1 entero; pero
Orti y Mavor recopil6 t 1 .
e O qu_e Don Josef Vicente
.
, a vez se encontrana11 t0 d
N"
mi entetider ptllÙJ J.
••
as. ingrmo a
'
iaz.er este serv1cio al
ndo
Esquerdo; pero éste en vez d
br I mu
iterarw, co11w
y ech6 a perder en,el corn ed~u Jcarh ~s y aùornarlas, las vici6
pen 10 que izo de ell
Fuster ha sigut l'û nie
· b"bl",
as.'l »
1 100-raf valenc ·'
de la gravetat de totes les .
b
.
ta que s 1a fet càrrec
'
circumstancies que I
I'.
de l Esquerdo en les Trobes • l'i .
vo ten mtervenci6
explicaci6 al silenci inexpliC:bl~ ~~c qul~ va tractar de douar una
caci6 fos satisfactoria n· F
aq ue ' pero sense que ta! exp li•
•
IU uster : « Segun p d
.
el s1glo xvu y en tiempo d O f E
ue e presumtrse, en
egemplar de estas trobas conel no re. squerdo, se descu briô un
Mossen J. Febrer Es
d a expres1on de haberla corn puesto
de que ni habia o~ro ~~:re oh pbr?cur6 ad~uirirlo y persuadido
.
'
a na esparc1do la
· · d l
lJ azgo h1zo
sacar' una copia
. am'b uyendo l not1cia
e ha.
J. Esquerra, que suponia ascendiente
e escnto a Mosen
empleos y demis caroos de M
F bsuyo, y al que daba los
c .
.
t&gt;
osen e rer • Lo
.1
re,enrlo X1meno se confir
. .
.
que " mas de
Borrull un eoem' Jar e . ma por eXJst1r en la Biblioteca del r
dos de arma: de lpas c sc_rl'.to con elegancia é iluminados los escu~
iam1 ias como tamb·
l
.
cada trova ».
ien as pruneras letras de

r

.

Desprésfi atribueix se ns: ra 6 sat1sfactoria
.
querd
la resoluci6 de l'Eso a er una traducc16 en prosa de le T
ver-se descobert ser-ne el
. bl
s robes, al fet d'haventa e autor Ja
F b
ha que dir, que tot aixo son
u
~ urne c rer. No hi
ho pro va arn b cap testirno . d p res fantas1es den Fuster i que no
•
Ill ocumentat.
Fa sosp1tar també la intervenciô d".
'
composici6 de les Trobes el c d
uecta de 1Esquerdo en la
.
iet e troYar-lo seg
· • d
X imeno, activament ocupat amb üesti
' . ?n~ not1c1a en
seves obres. aquest bibl" 0 f
q
ons nobilianes . Entre les
.
, gra esmenta en darrer terme la següent :

r. • o es t:xactc. El! mateix va treurc la copi:1.

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

Viciana resucitado. Es un libro en fol. de pocos quadernos, en
que a imitaci6n de aquel autor empez6 a tratar de Li nages Nobles
de Familias Valencianas; pero es obra muy incompleta. La tiene
en su Libreria Joseph Rocafull » '.
També hem d'esmentar en aquest punt les paraules que dedica
a l'Esquerdo el prologuista de la reimpressi6 valenciana de 1881
de la 2a part de la Crônica den Viciana, Josep Ma Torres
(p . xxvII): c&lt; A fines del siglo XVIl Onofre Esquerdo . .. imagin6
resucitar a Viciana, reuniendo sus fragmentos para darle nueva
vida.. . mas sus esfuerzos fueron tan débiles que ni logr6 que
vie-;e otra vez la luz publica, ni darle mas celebridad ... Pudo
Esquerdo hacerse con un ejemplar impreso de la 2• parte y
observando que no parnba de 56 folios determinose a completarla. Ximeno en el tomo Il de la Biblioteca de autores valencianos,
articula de Onofre Esquerdo, fol. 134, asegura que esta adicion
constaba de pocos cuadernos y que .la tenia en su poder José
Rocafull. Y efectivamente, hemos examinado dicho ejemplâr que
lleva en su portada la firma y rubrica de Esquerdo, y a continuacion del fol. 56, diez y ocho hojas rnanuscritas de puiio y
letra del mismo ... Mas no aiiadi6 Esquerdo noticias a las referidas por Viciana, ni prosigue, como ofreci6 en el Pr6logo, la
descendencia de ellas hasta su tiempo. »
El mateix Torres prova mes amunt del seu Prèleg que l'Esquerdo havia tingut en son poder un tomo imprès de la 2• part
de la Cronica den Viciana. De manera que tot aixo dels seus
propèsits de completar aquesta obra sobre aquests 56 folis impresos d'aquesta, no eren mes que pura farsa. L'obra den Viciàna,
efecte de les persecusions de que havia sigut objecte, se suposava per tot hom en temps de l'Esquerdo poc menys que perduda, i d'aqui la temptativa de « continuar » l'obra .del Viciana
que revelen aquests 56 fulls seguits de notes manuscrites i d'aqui

segurament
. a f b.
. .
' afeo-im
o
' 1a temptac16
lianes,
quais mentides s
a ncar unes Trabes nobi6 l
on autor estava
am es \·eritats d'una obra
l segur que ja no toparien
l' oprn10
· · , tenia per perduda .
que e 1 pro u cone1x1a,
• . pero que
Ara, bé ' la obra d e v·1C1ana
· la C ·
quais quatre Libros sols so '
ronzca del Reina de Valencia de
e~ p_rimer i el segon sum:rn~:te~~ ~l tercer_ i el quart, es~ent
b1bl10gràfics sumament in te
' ofere1x curiosos detalls
C •
ressants per a 1
.
~piem a continuaci6 part del
.
a no 5t ra mvestigaci6 .
X1meno •·
article que a eixa obra consagra

·1 574· Marti11 de Vicia,,n
~, Cava. li ero ' y H'istonador
•
mana ... Trabaj6 (en las C
famoso . Naci6 e
r566 .
roruques)
desde
el
27 Sbre. 1517 hasta 16
n ...Marzc
Bu.
··.No dse v10 libre
de 1os trros
.
embarg
.
de la embidia O ·
·.
.
o e aver s1do bien recibida (la C
. ,
ignoranc1a; porque sin
~unosos ; fué perseguida de otros much romca) de los hombres eruditos y
mgenuamente la verdad desnuda
o~ con enconado empeiio. Habl~va
Qua:ta parte, o por lo que él avia' Y_ senc1lla, en ~special en la Segunda
E
t
· que avia sacado , dY
d scnturas publ'icas, Privilegios CodiVtS o, o. por n o f1c1a5
daods emn Art_c6hivols publicos, lgle~ias y :::a:npt~grut:J.ocs ly otros monumentos custod:
o .1v ta pe rsecuc1011
• , contra sus l'b
u ares '· y est a mtSma
·
ingenuiro~. extmguirlos, y quemaron se un I ros, que huvo sugetos que rocura
Vtciana resucitado) muchissimo g
se cree (Esquerdo, en la Prefp d
sea
s exemplares Eli
.
• e su
por esta persecucion 6 ya
.
o es c1erto que al prese t
cio que han hecho los ,Estrao~:;o:ver sacado muchos de Espaiia por e~ :•
mundo.
Con dificultad vemos uno
o
. ' pueden contarse entre los mas rarospdel
d

r~~

~

o;r~'e;::,:::";• ::t•~, :;: .~:~re::~!!"~'.!1;,~•;:1!::;,~
:11~~:

~~gmal en_p_oder de Joseph ~e Roca;~l~loN Vtc~ana Resucitado, el quai he ~isto

e:qts1t~s, dice en la -Prefacion, ~ue ~::;; de esta Ciudad aficionado a
.
. o ver a la Impression del Lib
na paso a Barcelona, y trato
impedido
continuar
en
Valenc·
ro
segundo
de
su Chronica , que le av1an
.
q
•
1a y que la
ue qu1era es constante que aun v1· .
lm~erte se lo estorvo. Pero sea 1
via en e ano 15 74... E stas son sus Obras:o

I.
2.
1.

Op. cit.,

t. II,

p. 134.

1111

er de algunos curiosos. y o be vist~r~sso y es mas fa cil ha!larlos Mss en

No'ns ha sigut poss1·ble t rovar oca .o d
..
Op. cit., t. I, p . r66 seg.
s1
e ut1hsarlos per a nostre estudi.
REVUE HISPANIQUE. A.
2\

�1. Libro prirnero de la Chronica de la foclita y Coro11ada Ciudad de Valmcia
y de m Reyna. En Valencia por Ju3,o Navarre 1564, en fol. Descrive en èl topograficamente nuestra ciudad de Valencia; seiiala sufundador y ·primer nombre
refiere la Conquista del Rey D. Jaime ; · y cuenta lo mas digno de saberse de
nuestra Patria, assi en los sucesos prosperos, corno adversos de mas de t~es-

cientos ai'ios .
··
2. Libro segundo de la Cbr011icà de la foclita y Caronada Ciudad de Vale11cia y
àe su Reyno. En Valencia por Juan Navarro I 564 en fol. Tra ta de la Noblèza de
esta Ciudad y Reyno y pone mas de trecientos linages Militares, con el origen,
succession, y Esçudo "4e Armas, que cada uno tiene por timbre. Le dedic6 a
D. Carlos de Borja, Duque de Gandia. Pero este tomo no se balla entero por
haver impedido la Real Audiencia de esta Ciudad continuar su Impression por
querellas que. pusieron muchos Nobles que avian quedado_descontentos, como
dice Esqtterdo en la referida Prefacion de su Viciami Remcitado. De esta segunda
Parte, ay muches tratados Mss. pero con mucha variacion, y ai'iadiduras.

Com se veu, les noticies de la suma taresa de la 2a part de la
Cr6nica den Viciana deriven directament de l'Onofr~ Esquerdo
que tant volgué explotar aquesta rnateixa raresa. Pero sigui corn
sigui, no era tant gran aquesta raresa que ell no hagués pogut
veure i tenir sencera la 2• part impresa, com prova el senyor
Torres en , el ja esmentat Pràleg. De manera que quan diu,
segons cita den Ximeno (Ibid.) que « este 2° tomo ... no se puede
hallar entero sino algunos fragmentas &gt;&gt;, menteix a consciencia;
i ell sap a quins fins anava la seva mentida. Lo unie que hi ha
del cert es que la. 2a part del Viciana no fou tant volûminosa
corn era l'intenci6 del seu autor, perque mentres en el Proll!g
anuncia que tractara d'unes 300 famili~s, en les quatre impres~ions diferentes del vol:um no arriben mai a 100. I ,aqui tenini
unaltra .teroptaci6 farta-per à.l'Esquerdo. Les families que maneaven en el Viciana foren tretes del oblit en les Trabes. Pero per
assegurar mes l'éxit de les falsificacions que prôjectava, va mentir assegurant que no havia v•ist i que no era visible pet sencer
aquesta 2• part del Vicia-na qoe ell havia- tingut--sencera,
Aixi doncs, no hi ha dubte q.ue l exemple de Viciana desperrà en l'Esquerdo una gran afici6 a la heràldica i a la genea-

S
·
fi
3
3
log1a ns al pun t
.
que vo 1ent reivindicar V" .
persegmt perla seoona part d 1
, a ic_1ana injustarnent
l . d I
b
e a seva ob a d d. d
.
ogta e es families nobles.d V· 1 .'
r e tca a a la geneael seu p tczana
· . rtsucitado
eh a. enc1a ' va esen· ure e1seu tractat
l'og1ca
. den Viciana .. N
, que d"av1a de confmuar l'act1vitat
.
.genea-'
•
•
&lt;'.
o po ien ser les T b f . ,
commuai persistent act" .
, .
ro es ru1t d aquesta
ivitat genealooxa d 1•~parlant mes concreta ment de la s b f ·1·
e .u,querdo.' fruit '
genealàgica i nobiliaria d , l C ~va ami iantat arnb la part
e a rônica den y ·
negu da deu ria ser J. a en t
d
lClana gue poc co., •
emps el Esquerd
fi
LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

r

secuc10 I quasi total destrucci6 d
o, per e ecte de la perde! seu autor ? Que les T b
~ q~e fou obgecte en vida i·a
nad . .
ro es est1gum en li ur genesi
,
es mt1mament amb el 11"6
relaciosembla poder també dedu1·r I red'segon de la Cr6nit;a den Viciana
d' aquesta part ·de la Crà . -se(r 1unes poques paraules del prefaci
d 1 . .
mca ro xx) .
C .
to as as familias militares de I
d . « orn1ema el libro de
el proceso de las cuale Il
a tu ad y Reina de Valencia. En
d d
.
s evaremos el ord
. os e sus Images por el A. B. Cen ... segun los apellit~dos en la caba!letia son i
l . y aunque (no embargante que
d1ferencia en sanoré o e t dgua es) haya de unos à otros aloun"
•
b
s a os no po
o
...
otros en una misma letra
'
r eso anteponemos unos a
A b
.»
' ra é; no solament la dis
.. , . '
1a_Ifabètic o per el A. B. C pos1c10
com d~ 1 ordre
V" . de les Trabes es
raons que l'autor de les Trob . I
m 1c1ana, sino que les
posicio de l'obra so
.
es a ega per a adoptar aquesta d"
.
_
n exactament les
.
1sc1a na en las paraule
. matei.xes aduides per V"1
d'
s amunt transcrites . , .,
I
0 que lU l'introduccio en
d 1 . veg1 s en prova d'aixo
vers e es Trabes :

c·

~er lo Abecedari les Trobes hefot
er _no graduar a nengtl millor .
E
. sou tant discret
·
E ax1 Vos pode u, plllx
n totes les coses donarlos lo dret ,
Que per los servicis fèts ab
T enen
•
son valor
mere1xent, servint a son Rey . ..

. . . . . . . . . . . . . . . . . - . .. ' . . . . . .

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLlU

N blea com pedra de toch
Quant es la O
t. el propFi valor
Que en qualse~ol pue::op:t dir millor.
Puix no pet pnmera,

· u n treball hisd', emprengui. av1at
,
Desitgern que algun estu 10s .
ntre les noticies genealo·
b
del coteig e
l T bes
t6ri,c-critic sobre l a ase a
del Viciana i les de es ra '
isues contingude~ en la 2 part sobre la gènesi6 de les Trabes,
g
portana molta llum
.
que potser
ammant.
d'
.
.. . ' Esquerdo que ·estem ex
. u dels eru its
1 la quest10
re nta que mng
Ens resta encare fer una p ~ sapigut contestar i que fora
valencians als quals l'he~ feta ~:s:ar\er arrivar al definitiu escla·
de capdal interès pode:: a con'Es uerdo en les Trabes. La pn:·
·ment de l'intervenc10 de 1 q - d la traducci6 en prosa que
n
, Q ·
l'autor e
d 'd
gunta es aquesta : ~i ~s., d Valencia de I 796 i repra ui a en

el text de l eàicw e
acompanya
?
d' •6
e
la de Palma de I 848 . . d all da sobre la primera e 1c1 ? qu
· · un x1c etF a 1 que escrivia en I 82 7 1 que
La unica noncia
b es la den uster
hem pogut tro ar 1 ocedencia èe la prosa :
· d ·
d. sobre a pr
r es ens m

1 diarista de esta c1uda , a
.
anuscritas las trobas, cu~ndo e
misma, empez6 a inser·
Permanec1an m M h cabaltero erud1to de la
bl'c6 en el afio
. d D José arc ,
d pues las pu l
instanc1a el d.' ·ode 1 de setiembre 1791, y es b dos mezq_uiname.nte.
tarlas en e ian n a con sus , escudos aunque gra a
4

'
,
fre Esquerdo cap a der·
h
vist que l Ono
d 1 Trabes
d
Per altra ban a . em
aducci6 en prosa e es
reries del segle 17• _va fer una trl·a hem llegit en les seves pa·
X1meno, com
.
(
) Aquesta
ue va veure en
da uest capital P· 37 ~ ·.
;aules transcrires mesdaml?E~'&gt;tque;do sembla que ex1st'.a enctarlaa
· que aques
traducc1'6 en prosa ed F· ster (vers 1827) ' 1a
b
manuscrita en temps e l u , diu en l'article sobre J. Fe rer
. ·a si s'ha de creure o que n
cone1x1
. .
. , .
de la seva Bibhograba .

r796 en un tomo e

r. Biblioteca Valencia1:a, t. I, P· 3·
0 p. ,ci·t ., t • I , p. 3 t segs.

2•

Y asi hizo una traducci6n de ellas (les Trobes) en prosa y conservando e
contenido de la trob&lt;1. de Febrer anadi6 en la letra E. un articulo de la farnilia
de Esquerra, diciendo baber venido a la conquista los dos hermanos Bartolomé
y Juan de quie□ preciaba ser descendiente, pues se qued6 este segundo hermano establecido en Valencia. asi como el primera en Benisa. Esta obra
escrita de letra del misrn,o Esquerdo se conserva en la referida biblioteca del
Sr. Borrull que ha advertido que aquel insert6 alguna fam.ilia que no vino al
tiempo de la conquista y que el Dr. D. Agustin Sales, con,mista de esta Ciudad, ingiri6 tambien la suya.

Es molt viva la sospita, que'ns desperten aquestes paraules, de
que la prosa castellana de l'edici6 de Valencia sigui o be la mateixa de l'Esquerdo o bé un aprofitament d'ella. Si aquesta traducci6 en prosa de l'Esquerdo existia en temps de Fuster, que
la va veure, també existia i era coneguda trenta anys abans o
sigui en 1796 quan se va fer la primera edici6 de Valencia; i
sembla llàgic i natural que s'aprofités. El mateix silenci dels
editors, que res diuen sobre la procedencia d~ la pros~, es sospit6s : tenint en compte la fama de falsificador de les Trabes que
s'havia fet al voltant del Esquerdo, deurien optar per no dit res
sobre la prosa d'aquest que aprofitaven per l'edici6 de les

Trabes.

En primer Hoc sembla confirmar que's tracta de la traducci6
de l'Esquerdo el caràcter d'aquell castellà de la prosa que acompanya les Trobes, que pel seu estil té tot el sabor del castellà del
17" segle.
Pero el procediment que'ns ha donat mes resultats en aquest
sentit ha sigut la escrupulosa confrontaci6 de cada una de les
Trobes ambla seva traducci6 en prosa castellana. ffaquest treball
de comparaci6, n'hem tret una ferma convicci6 : i es que la
relaci6 entre el vers castella i la prosa de la rr traducci6 &gt;1 es
tant intimai de tal mena que sols s'explica admetent, 6 be que

l' autor de les Trabes i el traductor en prosa castellana eren una sola
i mateixa persona o bé que, en cas de ser dues persanes distintes, els
dos estaven en mutua inteligen:cia, i eren coetanis. Res tant fàcil
corn provar la necessitat d'un dels dos extrems d'aquest dilemma.

�LES TROBES DE JAUME I'EBRER

MANUEL DE MONTOLIU

St

conseguim provar-ho, arriba~·em a la conclusi6 mateixa de la
paternitat del Esquerdo respecte de les Trobes per unaltre cami.
La prosa de l'edicio es la de l'Esquerdo; l'autor dels versos es ef
mateix que'l de :a prosa; ergo, l'Esquerdo es l'autor dels versos,
es l'autor de les Trabes. Sols mancaria confirmar la primera prernisa. La segona l'apoiarem en arguments presos de la nostra
comparaci6, que si no proven l'identitat entre l'autor dels versos
i el de la prosa, provaràq que la prosa era anterior i el model o
pauta, sobre la qual els versos foren fets. Per loque diu Ximeno 1
de la poca traça amb que l'Esquerdo versificava, que'l va fer
quedar malament en les correccions intentades per ell en el text
de les Trobes, podriem deduir_que va confiar a unaltre la tasca
de versificar les Trobes.
Aquesta estreta intelligencia entre l'autor i el « traductor &gt;)
de les Trobes la provem amb els següents resultats de la nostra
comparaci6 :
En primer Hoc, i en termes generals, extranya que malt
sovint el principi de la Troba constitueix él final en la traducci6 en prosa. Aixo passa, entre molts aitres casos en les Trabes
CIII, CXII, CXVI, etc., etc. Si realment la prosa bagués estadah
traducci6 del vers, hauria seguit naturalment el mateix ordre de
conceptes del mode!. En cambi s'explica molt bé que si el vers
se va fer sobre la prosa, el versifi.cador per exigi;ncies del metre
o de la rima comentés per ont rnillor li convingués, sense
atendre en aquest cas a cap ordre de conceptes.
La traducci6 en prosa castellana del Prbleg i Dedicatoria,
comença per no ser realment traduccio. Algunes de les noticies
biogràfiques ·de Febrer que consten en aquesta « traducci6 »
no s troben absolutament en els versos, sobre tqt la que s refereix a l'expedici6 del Infant D. Pere quan va a socorre a l'Infant
Sancho de Castella. Tot aixà no consta en Hoc en la Dedicatoria

1.

Op. cit., t. I, p. 3.

i sols se refereix vagament 1a peniÙtima estrofa a una expedici6
del Infant Pere, Vègin-se ara els· resultats del nostre treball
comparatiu en algunes de les Tnbes :
Tmba 23. d De
·s teniu
. . sa b11/.
. _ Dels
U Jfar ascendeiicia. - E sa bon~ sanch, •·o
v
:p
com tesl e :gell trait part li ha cabut. Qui pot entendre lo que aquests ver~
sos vo en dir ,· L'unic que ho en t tn es e 1 a traductor » que'ns ho aclareix
a~b ~queste~ ~araules : " De su ascendencia i ilustre sangre diœ que tenia el
prmc1pe not1c1a, pues era descendiente de los Condes de Urgel
Troba 35. Els Porchs espins de la Trova estàn tradu'1ts (1 ')
1"·
J b 1· E d
.·
. en a prosa per
a _a tes. s e suposar que en aquelts temps eren també distints a ue
a~1mals. Pero al versaire li convenian els porcbs espins per ferlos rima; a;~

pins.
Tro~a 37. Sos f~ts te~teraris. - Alabm los moros, car que son contraris. Que vol
dtr are st ~ 1stenos car que, formula conjunctiva desconeguda? Aixà ho
sape pr?s'.sta que diu : cc Sin embargo de ser los moros capitales ene . os
de los cr'.sllanos aplaudian el orgullo etc ,, . El versaire volgué aqui
el
seu _cone1xement del antic català i tradu/ el sin embar.&lt;ro amb un
.
malle fo
• ••
"
car que emg,
• nua pnm1uva, segons ell, de encara qi1e.
Troba 60. Lo aucell ~lcio. - De qui els Naturals - diuen quan empolla ... Que
us penseu que vol d1r el versaire amb el mot Naturals? Nioml ho ende . .
mes que « el trad et
.,
f:
6"
vmana
(' !)
h
u ?r &gt;&gt; qm ns a saber que srgnifica « los Naturalistas »
T: .
i no I agués dit el versaire, com ho hauria pogut sa ber-,

I;:;

s·

r

roba 6f . La Creueta . .. - pe,·fila ell - a.b llinies de or, ab que lia mes bel/ que ~11 color sobre aitre es arma ùnperfeta. Si's vol saber lo que . . 1 d'
no lu ha

•
.
auw vo 1r,
mes rerne1 que acud1r al dari vident prosista : « Cruz .. •· perfilada de
oro para que mas sobresaliera "·
.
Troba 119. La serpent de or - fi dez any e cap. Aquesta frase en la trova 110 es
:~;a ~u~ una_c;n~~acci 6f:mala 5t ruga, a que's vegê obligat el versaire perla
sentit :, ver\; e ;tro a de la frase de la prosa castellana que aclareix el
aque a : « na Culebra de oro... puesta !a cola en la boca que
d
l
enota e drculo del afio ,, .
•

Troba 122.. Que de .les comarq ues · - De i~avarra
u
e Jaca deixaren ses mar uu _
E
en
Cal.itayut
ltngueren
son
goig
En
premis• e honors.
.
q que,
q
•
Aquest oarbuix
1 .
a ac ant per « la trnducc16 » : « Que desde las cercanias de Nb ·
J
se traslada
· J c· d d
avarra y aca
.
ron a a
prern10s ».

m a de Calatayud en Araa6n con rnuchos ho
b

nores y

Trnba
·valor e cenci,1. - En lo art militar ,,•oren conventenc1a.
. . _ Que
Zaen145.
la Son
t
en regue perqu.e ha conegut. - De Alger lo socori·ro molt ttJ.rt 1i ha
ve11"0-11/ . Confesso que aques_t passatge 110 vaig poder. enten,.1 ce'! fins que l'ex-

�LES TROBES DE JAUME FEBRER

MANUEL DE MONTOLIU

cellent cicerone del prosista que estava en el secret de les intencions del
vet:saire m'ho va explicar : cc Sirvi6 ... con tanta experiencia y conocimiento
que penetr6 le habia hecho falta al Rey Moro Zaen el socorro que esperaba
de Argel y que desde luego rendiria la plaza ».
Troba 146 . Tenia e11 Borgonya son anticli solar - Abans que d Borrell, Compte
en Barcelo11a De Francia lo Rey li pogué en-viar - Socorro de gmt per
poder cobrar - La terra perduda. A qui va enviar el Rey de França ? Al
~valler de la Troba o a Borrell ? D~ qui d'aquests dos era la terra perduda ? En mig d'aquests laberinte sols pot guiar-nos el« traductor )&gt; : &lt;&lt; Su
antiguo solar era en Borgoiîa antes de pasar con orden del Rey de Francia
â Cataluiia â favorecer al Conde de Barrel que lo era de Barcelona, para que
recuperase la tierra ». Se compren que'l versaire se vegés perdut al tenir de
posat en un nombre determinat de .versos aquestes clàusules complicades de
la prosa.

Troba 247. Dona l'explicaci6 del ruot libertas dient que en castellà es Jranqu.eza. En la prosa castellana diu : « Iibertas que suena franquicia en castellano ~. No's dedueix d'aixô que la traducci6 es el vers i no la prosa ? Si'!
poeta volia donar l'explicaci6 de la paraula, perque no ho havia de fer en
català desde'l moment que en catala escrivia i que'! cavalier de quai nom
pretén donar l'etimologia heràhlica era també català ? No s'explica sino
admetent l'hipôtesi que'! versaire posà en vers el text de la prosa castellana
que li donava la explicaci6 en castellà.
Troba 29r. La trova diu que al cavaller corresponent el mataren

cc dintre d'un
olivar )&gt;. D'aixô res sen diu en la prosa castellana. Si aquesta fos traducci6
del vers, no hauria deixat de traduir detall tant pintoresc. Se veu que'!
poeta un cop hagué posat en vers tot lo de la prosa, li sobraven encara dos
versos que tingué d emplir amb aquest nou episodi.
Troba 355. « El Rey ... el posd en llista dels que han de cuidar en Villareal
pera que breument estiga la obra ab tot lo primor que deixa asignat lo Rey en
dibuix ». Impossible de guiarse en aquest laberinte gramatical sense l'ajuda
de la prosa, l'autor de la qual sembla posseir el secret d'entendre el barbosseig del versaire : " (El Rey) le -coloc6 entre los sobrestantes para que
brevemente se perficionasen las obras que en Villareal habia delineado "·

Troba 405 . E estant en Gandia titigué grans perills. - Per haber exit a cazar
conills. No's corn.pren francament perque aquest bon cavalier passà tants perills
empaitant els pobres conills en les caceres que feia en terra de Gandia.
Sort del « traductor " en prosa castellana que sempre en el secret de l'intencio del versaire ens fa saber qlle cc se vi6 en muchas riesgos por perseguir d los que como conejos (! !) se escondian y amadrigaban hacièndo daîio
à los nuestros ».

Troba 537. Les fars d'or qrie en Castelld's di11et1. -

Les Flors sempre-vives.

Prova evident que la trova fo
.
pensada en castell ·
al
•
deI cognom ben català Vives.u pnmer
.
a, m grat tractar-se

Conclusio.
p

Aqui,:sta Concl.us·.
. en vers no té
io escnta
rnsa que vol passar corn sa tr d ··6 S
res que veure amb la
fou judicada per l'autor o a t a ucc1 . e veu que aquesta darrera poesia no
u ors prou expressiva ·
d
tors i per aixô segurament e l
..
per a pen re comiat dels lecd
n a prosa, obhdant per un
e passar corn traducci6 dels ve~sos
l d'
moment que havia
temor que la sofisticaci6 nos· . d' par a aitres co~es i principalment del
Jgm a mesa pels homes de cnteri.

Aquests exemples esmentats en confi
.,
sospites, son una minim
rmac10 de les nostres
hem recullit. Ens fa .
a par~ _de tot~ els innombrables que
reprnduir tots. Mes r~::;è!esq~:,11 mdte~mmbables si'ls volguessim
·
s a uns ascen i sobre
convencer a tots als lectors que si l'autor del vers i 1~ der a
prosa no eran una sala i mateixa
'
. e e la
ment entre ells A
persona, s entemen perfecta. ra manca que els que ti . .
., d
els papers de l'Es
d (
ngum ocas10 e reo-irar
0
quer o que no sabem O 11 t
) ·
paratius , de l'edicio de V 1 . d
paren 1 els prea enc1a e 1 79 6
·
fi
plenament la nostra sos 't d
' pugum con rmar
edici6 la tr~du '6
, pt a e ser la prosa castellana d'aquesta
cci que ns consta v fi l'E
d
abd'~ farà algun dia.
a er squer o. Esperem que
Manuel

DE

MoNrnuu.

�CINCO OBRAS ORAMATICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS ANTERIORES A
LOPE DE VEGA

A pesar de lo mucho que acerca de esta materia han trabajado los eruditos nacionales y extranjeros, la historia del teatro
espafiol anterior a Lope de Vega, esta aun por hacer. Muchas
obras de aquel tiempo, se han perdido; y, de las que restan, la
mayor parte son de extraordinaria rareza. Por eso importa, antes
de formular juicios aventurados y de crear sistemas en el aire, dar
â luz ese caudal, casi ignorado, de nuestra vieja literatura dramatica, mas fecunda de lo que se crefa.
Por lo que hace a la primera mitad del siglo xvI, cierto es
que se destacan en ella dos grandes figuras : la de Juan del
Encina, y la de Torres Naharro. Pero en torno de ellos vivé.11
otros personajes secundarios, sin el conocimiento de cuyas cibras,
seria punto menos que imposible explicar el desarrollo del arte
dramâtico espanol a fines de dicho siglo, y la excepcional brillantez que muestra en las geniales creaciones de Lope. Fernando de
C6rdoba, Diego de Guadalupe, Alfonso de Castrillo, Francisco
de Aguayo, Gonzalo Carvajal, Jorge de Bustamante, Diego
Duran, Crist6bal Gil, Francisco de la Torre, Alonso de Sàlaya,
Juan de Uceda, Peralvarez de Ayll6n, Antonio Ruiz de Santillana,
Diego de San Pedro, y tantos otros mas, no pueden e·quipararse,
ciertamente, a un Encina 6 a un Naharro; pero, sin ellos, es
probable que el teatro del siglo xvu no hubiera alcanzado la
importancia que lleg6 a tener en la historia literaria.
· El Sr. Menéndez y Pelayo, con su genial sentido crîtico, hizo
ootar que, durante la primera mitad del siglo xv1, coexistieron
dos escuelas dramaticas : una, h mas comunmente seguida, la

39 r

mas_ fecunda,_ aunque no la mas original, se deriva de Juan del
EnCina, cons1_derado como dramaturgo religioso y profano; otra,
que se aprox1ma màs a la forma definitiva que entre nosotros
logr6 el drama profano, « nace del estudio combinado d.e . la
~elestina Y_ de l~s comedias de Torres Naharro, sin que por eso se
-niegue el mflu10 secundario del teatro latino » y el de las comedi~s italianas. ; ri □ nfaron estas ultimas ( con Lope de Rueda,
T1m?neda, Sepulveda y Alonso de la Vega) en_la segunda mitad
del s1glo xvr; y, poco a poco se infiltr6, a tltimos de esta centuria, el elemento de la tradici6n nacional, en las obras de
Virués, Juan de la Cueva y Rey de Artieda •·.
***

La primera de las piezas dramaticas que siITT.1en es la Comedia
Florisea, de Fr~nc_isco de A:endano, réimpresa\egun el ejemplar
R~2~,52 d~ la Biblioteca Nac10nal de Madrid, que corresponde :i la
e~1c10n, s1_n lugar, de 15 53 •. Cit6la ya Moratin i ; pero hay edic1on antenor, de 1 55 r, mencionada par Wolf y cuya portada es
comosigue:
« Comedia Florisea nue I uamente compuesta por Francisco de
Auendafio I muy sentida y graciosa. En la qual se entreuienen
la I Fortuna, y vn Cauallero quexoso de ella llamado I Muerto :
Y otro Cauallero herido de amor llamado I Flofiseo, y vna donzella Hamada Blanca flor: y dos I pastores el "Vno llamado Salauer, y el otro Pe- 1 druelo: y vn page llamado Listino. Diriaida
al _1 . muy noble y valentissimo senor don Juan Pa.checob 1
capitan general de la gente del Illustrissimo senor I Marques de
I. Cons. â M. Menénde-z y Pelayo : E studio prûiminar de la Propaladia de·
Torres Naharro.
.
2. G6tico. A dos columnas. Portada en oria,'con tres figuras sobre el titulo
Doce hojas sin numerar, de 137 X 188mm .
·
3· Origwes del Teatro espaiiol (tomo I de las Obras en la edici6n de la
R. Acad~mia de la Historia; Madrid, 1830; pag . 181).

�CINCO OBRAS DRAM.&gt;\TICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS

39 2

Villena. ec. mi seiior. 1 (Grabados, representando los personajes :)
Muerto. Floriseo. Blanca flor. Sala. Pedruelo. 1 I 5 5 1. ))
4°. gôt. sin l. r2 ff. sin num., a dos cols. (signatura R-273, de la
Biblioteca Real de Munich). Ofrece algunas variantes, sin importancia, comparada con el texto que publico.
Del autor, nada sabemos sino lo que la misma portada de la
comedia nos dice : que era amigo, 6 servidor, de don Juan
Pacheco, capitan general de la gente del Marqués de Villen~ y
con casa en Escalona ( de Segovia). Se cita â un don Francisco
de Avendaûo, vecino de Segovia, a quien los autores de comedias
Antonio de Rueda y Pedro de Ascanio dieron poder, en 20 de
Mayo de 1638, para concertar representaciones con la villa de
Cuéllar 1 • Tam•bién se habla, en el Abecedarium de D. Fernando
Colon, de un Auto de Amores, en copias: de Crist6bal de Avendaiio.
Y aun hay cierta Relacion del viaje y suceso de la armada del Brasil, impresa en Sevilla, en 1625, y escrita par don Francisco de
. Avendaiio y Villela. Pero ninguno de estos tres Avendafios reune
probabilidades de ser el autor de la Ccmtedia Florisea.
_
No carece ésta de interés dramatico, aunque no pueda senalarse ningun pasaje verdaderamente artistico y poético. El autor
se precia de haber buscado el nuevo primor de dividir la obra
en tres jornadas, novedad de la que, afios después, coma hace
notar Moratîn, se creyeron inventores Virués, Cervantes y
Artieda 2 •
La Comedia Florisea pertenece, sin género de duda, a la tendencia dramitica iniciada par Torres Naharro, cuyos introitos
1•

C. Pérez Pastor : Nueuos datos acerca del histrùmismo espatîol en los siglos

XVI y XVII; Madrid, 1901; pag. 292.
,, El Capitan Virues, insigne ingenio,
Puso en tres actes la Comedia, que antes
Andaua en quatre, como pies de nifio,
Que eran entonces nifias las Comedias. ,,
(Lope de Vega : A rie nueuo &amp;. ;
en la Segu11da parte de las Rimas, impresas en Madrid, en 16o9; fol. 205 .)
2.

1

393

imita con fidelidad; pero no deja de observarse tampoco en ella,
como indicaré en las notas, el influjo de la comedia italiana, al
modo coma fué adaptada a nuestra escena por aquél c, espejo y
guia de dichos sayagos y estilo cabanera », que se llamô Lope de
Rueda '.

*
**
La Comedia de Sancta Sttsaiia vi6 la luz en r 5 5 r, con este
rotulo : « Comedia hecha por Juan de Rodrigo Alonso (que
por otro nombre es llamado de Pedrosa), vecino de la ciudad de
Segovia, en la cual por interlocucion de diversas personas, en
metro se declara la historia de santa Susana a la letra, cual en la
prosecucion claramente parescera : hecha a loor de Dios nuestro
sefior : aiio de r 55 I. » Moratin cita ejernplar de la cc Biblioteca
Real de Paris », y otro de « la de Madrid »; pero solo he
logrado ver el que reproduzco, existente en la Biblioteca Nacional de Madrid (signatura : R - 2256) y que corresponde a la
ediciôn de Alcali de Henares, aiïo 15 58 2 •
La Barrera 3 cree muy posible que Juan Rodriao Alonso de
Pedraza, sea el mismo Juan de Pedraza, tundid~r, veci~o de
Segovia, que compuso é imprimi6, en 1551, para la fiesta del
Côrpus de 11quella ciudad, la « Farsa Hamada Dança de la Muerle,
en que se declara como a todos los mortales, desde el Papa hasta
el que no tiene capa, la muerte haze en este misera suelo ser
yguales, y a nadie perdona », obra de la cual hay ejemplar en la
1. Existe, en la Biblioteca Nacional, una copia de la Comedia Florisea, de
mano de D. Agustln Duran, en el tomo manuscrito : Comedias y Farsas del
siglo XVI (Cons. A. Paz y Mélia : Catdlogo de las piez.as de teatro qu.e se conse1·va11
w el Departa111e11to de 111a1mscritos de la Biblioteca Nacional; Madrid, 1899; pag.

100).

El mismo ejemplar R·2252, pertenecio a Duran, cuya biblioteca fué adquirida por el Gobierno en 1863 .
2. Got. A dos cols. Ocho hojas de 137 X 188 mm.
3. Obra ci tada ; pag. 298.

�CINCO OBRAS DRAMÀTICAS

394

CINCO OBRAS DRAMATICAS

Biblioteca real de Munich, y que reimprimi6 F. Wolf en Viena,
el afio 1852, y despues, en 1853, los Sres. Salvi y Sa!nz ~e Barànda en el tom.a XXII de su Colecci6n de documentas inédttos ~ara
la historia de Espai'ia ( con las ilustraciones de Wolf, traduc1das
par D. Julian Sanz del Rio).
.
. . ,
,
Como quiera que sea, Juan Rodngo, 1?sp1randose en el cap1tulo XIII de Daniel, compuso en redond1llas, bastante correctas
y faciles, la historia de Susan:1 1 y di6 pruebas~ no_ solo de ser, ~rny
apreciable poeta, sü10 de poseer notable mstmto drama~1co,
puestc;&gt; que supo dar interés a la acci6n y expresar con c1~rta
elocuencia los afectos. Con raz6n la elogia, en este senudo,
Moratin.
.
Diego Sànchez de Badajoz escribi6 tambien una : Farsa
sancta Susana; y mas tarde, Luis Vélez de Guevara, una comed1a
de : Santa Susa11a 2 6 los viejos de Susana, que no parece haberse
mcluido en colecci6n '.

1e

*

**
Juan Pastor, el autor de la Farsa 6 Tragedia de la c~st~dad de
Lucrecia, escribi6 también un Auto nuevo del santo nacumento ~e
Cristo nuestro Senor (Sevilla, r 528), y dos Farsas, llamadas : Grismaltina y Clariana, citadas estas ùltimas al final de la pnmeramente clicha i.
Reproduzco el ejemplar de aquélla, que se conserva en la
Biblioteca Nacional de Madrid, y que lleva la signatura : R2250 '·

1•

Gallardo (E11Sayo de

1ma

Biblioteca espa,iola &amp; • ; I, col. 715) , cita. una

« Comedia de Santa Susana » impresa en seis hojas, que debc de ser la m1sma

de Juan Rodrigo .
.
Hay copia manuscrita de Duran, en el tomo antes menç1onado.
2. Cons. Moratin; obra citada; pag. 159.
3. Got. A dos cols. Sin 1. ni a. Doce hojas sin num., de 121 X

180

mm.,

395

Juan Pastor, en el preambulo en prosa de su Farsa, cita coma
unica foente de la misma el Iibrn cuarto de las Àntiuiieàades
romab
nas de Dionisio de Halicarnaso. No se ha de inferir de esto que
Pastor fuesc un humanista, docto en las lenguas· griega y latina,
y enamorado de la belleza dasica. Por el contrario, debi6 de
ser hombre de muy mediana cultura, y no muy favorecido por
las -Musas. No otra casa demuestra la lectura de la Farsa de Lucrecia, donde no se destacan, ni. la versificaci6n, ni los incidentes,
ni la trama principal, por ninguna cualidad brillante. El bobo es
verdaderameq_te inaguantable; y la ocurrencia de hacer ~conh
panar a Tarquino, coma si fuese cualquier pirulero, por un
negrito, no abona el ingenio de Juan Pastor. Una Tragedia tan
desmayada y fria, era &lt;ligna de estar inspirada en la obra de
quien diput6 al Fedon plat6nico por un escrito sin importancia.

El Auto de Clarïndo, segùn reza su portada, esta sacado de las
obras de El Cautivo, poi;,, Antonio Diez cc librero sordo ». No se
conoce otra edici6n que la que reproduzco, segun el ejemplar
R-2262 de la Biblioteca Nacional de Madrid 1 • Los traductores
de Ticknor, Sres. Gayangos y Vedia, sospechan que laimpresiôn
pueda ser toledana, del afio r 53 5.
.
La o_bra, ?ividida en tres jornadas, es de lo mas execrable que
puede 1magmarse. El argumento, tomado quiza' de al!mna comedia italiana, no deja de ofrecer interés; pero el arreglador lo ha
tratado de la peor manera posible, emb.arazandQ a cada paso la
acci6n con las impertinentes patochadas del bobo Pandul,fo, que
·con numerosqs g'rabados, fotercalados en el t(;xto . - En el citado tomo manuscrite de D. Agustln Duran, hay también copia de esta obra, segun el ejemplar « propio del Dr. Gamez. »
l - Got. A -dos cols .. t.6 hojas de 13 r X r 88 mm. Procede de la libreria de
Duran. Cons. La Barrera : obra citada; pâg. 128 (menciona un ejemplar del
marqués de Pidal).

�CINCO OBRAS DRAM!\TICAS

ClNCO OBRAS DRAMATICAS

acaban por caer como golpes de maza sobre el cerebro del lecto~.
A pesar de esto reimprimo el Auto, no s6lo por la extraord1naria rareza de este o-énero de obras, sino porque la presente pertenece, por su finat al grupo celestinesco. « Clarinda y Clari~a
- escribe el Sr. Menéndez y Pelayo• - son una nueva repeuci6n de Calisto y Melibea; pero esta intriga de amor esta cruzada por otra entre Feledn y Florinda. Los padres de las dos
doncellas las encierran en un monasterio de que era abadesa una
tia suya ; pero logran fugarse de él gracias â la diab6lica intervenci6n de una bruja, que, hechizandolas a entrambas, las hace cautivas de la voluntad de sus enamorados. »
*

**

La primera edici6n de la Comedia Fenisa. es de Se".illa, I 540,
con este r6tulo, segun Moratin 2 : &lt;&lt; Coloqmo de Femsa. Hablan
en el Valerio, Marsilio, Silvia, Bobo, Fenisa. Fue impreso en
Sevilla, aiio de I 540. »
Hizose nueva edici6n en I 588 : « Coloquio de Fenisa, nuevamente compuesto en muy gracioso estilo y muy apacibl: a
los oyentes. Son interlocutores las personas siguie_ntes : Valeno,
Marsirio, Silvia, Bobo, Fenisa. - Impreso con licencia e~ Valladolid, p9r los heredero~ de Bernardino de Santo Dommgo.
Aiio de 15 88. 4°. Cuatro hojas a dos columnas 3 - &gt;&gt;
La tercera edici6n, que reimprimo, es de Salamanca, 1625 4 ,

r. Origenes de la Novela; tomo III; Madrid,

1910;

pag. CXLIX.

Obra ci rada; pag. 169.
.
3. Confer La Barrera; obra citada, pag. 536. La obra emp1ez~ :
« Aquestos pastores, ... ».
.
Ejemplar
que
perteneci6
a Gayangos, y hoy para en la Nacional de
4
Madrid (R-II-142), Esun folletode 16hoja~, de 101_ )(144 m~- . .
Gallardo (Ensayo; I; 7 r 5) cita un Coloqmo de Femsa que, vens1milmente, es
ejemplar de alguna de las ediciones de 1540 6 de I 588.
2.

397

y va atribuida a Juan de Melgar, que probablemente no es el
autor, sino un arreglador mas 6 menos feliz.
Gallàrdo reimprimi6 esta obra, segûn la edicion de r 588, en
el nûmero séptimo de El Criticon (Madrid, 1859). Pero no es
ocioso reproducir la de 1625, porque ofrece variantes deinterés.
Llama extraordinariamente la atenci6n que Moratin dijese de
esta Cot_nedia que : cc esta escrita ... con poca invenci6n y ninguna
elegancia; no merece particular examen. &gt;&gt; Es, por el contrario
una de la~ piezas mas lindas del viejo repe1torio, y se distino-u;
p_or la flmdez ~e su versificacion y por la delicadeza de su e;pintu, aunque c1ertamente la acci6n sea bien sencilla y breve. Asi
lo comprendi6 tambiéo el pueblo, y no se explicaria de otro
modo que la abrita hubiese podido subsistir hasta bien ·entrado
e_l siglo xv11, cuando la exuberante lozania de Lope y sus contmuadores habia borrado casi por completo el recuerdo de las
antiguas f arsas.
En el côdice de la Biblioteca Nacional de Madrid que se conoce
p~r el titulo de: Coleccion de autos sacrarnentales, loas y farsa-s del
siglo XVI', hay un « Colloquio de Fenisa, a lo divino » (nùm.
6_5), y otro cc de Fide ypsa » (nûm. 66), calcados sobre el antenor, y conservando muchos versos del original.
Acaba el folleto que reimprimo con un Passo del Portuuues
de po~uisimo chiste. Alguna mas sal tiene otro Portugués, mJsic;
tamb1én, q~e aparece, cantando el sol, fa, mi, re, al principio
de la Comedt~ de la Duquesa de la Rosa de Alonso de la Vega 2 •
Pero de alus10nes de este género a nuestros iracundos vecinos
esta plagada nuestra literatura; y, sobre todo, a mana. se tienen
la_s glosas de Hurtado de Mendoza al Sermon de Aljubarrota, que
hmchen las medidas.
Adolfo BoNILLA Y SAN MARTiN.
1• Publicado par L. Rouanet en la Bibliotheca Hispanica (tomos V VI VII
y VIII). Cons. A. Paz y Mélia; obra citada, pag. 95.
'
'
'
2. Cons. la edici6n Menéndez y Pelayo (Tres comedias de Alonso de /,1 Vega •
Dr~sden, 1905; pag. 77).
'
REVUE HISPANIQUE. A.

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS

I
COMEDIA FLORISEA, DE FRANCISCO DE AUENDANO
COMEDIA.
MUY SENTI-

Nu1mAMENTE

I DA

SIGUIENTES :

I COMPUESTA

POR

FRANCISCO

DB AUBNDANO :

y GRACIOSA, EN LA QUAL SE INTRODUZBN LAS PERSONAS

LA fORTUNA ; VN CAUALLERO

QUEXOSO

MUERTO; Y: OTRO CAUALLERO HERIDO DE AMOR
DONZELLA LLAMADA BLANCA

I FLOR

j

DELLA

i

I LLAMADO

LLAMADO fLORISEO ; Y VNA

; Y DOS PASTORES : EL VNO

LLAMADO

SALAUER, y EL O· 1 TRO PEDRUELO ; Y VN PAJE LLAMADO LISTINO. DIRIGI·

j

DA AL MUY NOBLE y VALENTISSIMO SENOR DON JUAN PA- 1 CHECO, CAPITAN
GENERAL DE LA GENTE DEL ILLUSTRISSlMO

I SENOR MARQUES DE VILLENA,

EC.,

MI SENOR. 1 Afio . M.D.LUJ.

Dos 1k alta sangrey claros mineros
deste solar, de Auendaiio lla111ados,
supieron estar en vn yermo apartados
estos salu,ijes dos carniceros,
matando, comie11do los passajeros ;
wya gran sa1îa X ferocidad
vencie,:on con [grande] mag11animidad,
y assi los rindieron por sus prisioneros.
C[

lNTROYTO.

i Nora buena este ell apero 1
Seiiores, dios os mantenga ',
Y a que nora buena venga,
maguera sodo vaquero.
i Por San Pique verdadero,
nunca vi yo tal majada 1

5

i Parece, pintaparada,
casa de qualque escudero l
,1 Que hazes?
Todos quantos me mires,
10
estares enveleiiados ;
mas, saltarrne dos cornados,
miedome que no osares.
Y, a luchar,
,1 ay quien me quiera apostar 15
de vosotros el çurron ?
Salga, salga algun garçon,
mientra me pongo asnuyar •.
Ya so horro:
,1 ay quien me jueguevn borro 20
al juego desgrimonar? ;
l ninguno osa botar ?

« Norabuena esté el concejo,
Las mozas y todo el hato ... u
(Torres N'aharro : Introito de la Comedia Calamita).
Mia fe, cuanto a lo primero,
Y' os recalco un Dios mantenga
Mas recio que una saeta;
Y por amor del apero ..... ,,
(Idem : Introito de la Ccmedia Himenea).
2 . A desnudar.
I.

~
Veres como lo desborro:
a primera,
se ponen &lt;lesta manera ;
25
no le marro pardi[e]z pinta,
y assi en quarta, y asi en quinta;
l cos emeja si saliera
agrismonar
aigu no deste lugar,
30
que talejo os le parara ?
j juro a San, media cara
os le auia de cortar 1
Verdadero
se hablar cuemo escudero,
35
y an quando pendo las grenas,
se habrar tambien con dueiias
en criança bien de vero ;
sin pereza
se corner pan con corteza,
40
y se beuer tambien vino ;
y an tambien como tocino
y echos a mal la corteza ;
pues de sopas,
a esso echa por copas,
45
quando a papar compieço,
comeros vn huerte cueço
en damaca essas estopas ;
por Sant Pego,
mas more yo con vn crego
50
que me mostro mil cosillas ;
an dizie que ·las cabrillas
relumbrauan cuemo huego,
y en bemol
me dezie ro me fra sol ;
55
el dar grita, yo gritar,
entrambos a solfear,
mas bermejos que arrebol ;

199

al iiubrado
me mostro ber vn conjurado,
y, vn dia en mi lugar,
me le pare a conjurar,
quedo todo apedreado ;
y hazie
con ya que cosas dezie,
por la puerta del estabro
sa.lir vn huerte diabro
tan negrach&lt;?, que pens[ije
vn dia
que arrebatar me renia,
y an arremetio tras mi ;
mas a pata me le huy
diziendo ell Aue Maria ;
por mi fe,
y an mas de la media se,
Aue domenos teco tambien,

60

65

70

75

bendita pecadores. Amèn.
l Que vos paresce la he ?
,1 sela bien?
El Patre Nostro tambien
se sin poner entreualo :

80

« patre nostro, solibranos a 111&lt;ilo
amen, dios senor, amen; ')

y mi madrina
me mostro Salue Ragina,
con el Salue te llamamos,

85

« nos fillette sospendamos,
o dulcis, pia, Maria; »
y an el Credo

me mostro por no auer miedo, 90

y rezar el Mesmerere 1

;

el zagal que ta! supiere,
bien sabra mamarse el dedo ;
y an mostrome

I. Toda e~ta relaci6n parece imitada del lntroito de la Comedia Trofea .de
Torres Naharro.

�CINCO OBRAS DRAM,\TICAS

CINCO OBRAS DRAMÀTICAS

de que manera se come
95
vnos diabros redondiltos
cuemos llaman habuuillos ;
otras cosetas dixome
de ta! guisa,
,1ue le ayudaua ya missa,
100
que no le marraua miga,
y an mataua ya a su amiga
las pulgas de la camisa ;
por vida ntia,
que, espulgandola vri dia,
105
por correr tras vn piojo,
le calque el d.e do en el ojo ;
i doy al diabro la cria,
el bouazo !
y diome vn pezcoçazo,
110
me dixo ; cc l jura a Sant Pego ! "
y en esta llegaua el crego
con vn terrible palazo ;
muy mansico,
dixome : « , cazes, Perico? " 115
yo, de que otee el palo,
con Solibranos a tnalo
escapemele bonico
y adorrido;
desque me vida salido,
120
con el despecho que lleua,
el os toma a su manceba,
ca osadas os artefico,
cos le dio
hasta que alli os la tendio ;
12 5
i hao mas, si a mi mapai'iara,
que talete os me parara !
por esso hize bien yo,
que por pata
hize salteta de mata,
130

por despues no le rogar ;
si ay quien me quiera tomar,
dalguno que me percata
bien priado '
hare yo lo que contado,
13;
y an otros treynta plazeres
que se ber a las mugeres,
de que (me) toman gasajado;
&lt;. no osax?
i por sant Vasco l que tembrax 140
de miedo coma azogados,
y an que creo que cagados
en las braguas estas !
Ora andar,
perdon quiero demandar,
145
y, si me lo concedes,
y, si no, iiunca medres,
que yo lo puedo tomar ;
pues, garçones,
150
atentos a mis razones
cumple que todos estes,
y que me desocupes
muy huerte los coraçones,
porque oyr
conuiene para sentir,
sin que priue vanagloria ;
huylla de la memoria
quanta pudiere huyr;
pues sabres
cuna comedia ve1·es,
a lo qual es mi venida,
muy prazentera y sentida,
que de vella holgareys
lo sentido,
satisfaziendo al sabido,
y assi lo regozijado

t. Pronto. Dedase « taste priado », en el sentido de
(Juan del Encina : Teatro ; ed. Barbieri ; pag. 153).

« muy pronto »

al que no tan auisado;

Y, segunque yo be sentido
sus pisadas,
diuidida en fres jornadas,
que aquel que della es autor
busco este nueuo pi·imoi·
bien lo veredes aosadas.'
'
porque crea
el que su nombre dessea
&lt;lesta comedia entender
yo le hago aqui saber '
que se Hama Florisea .
pues sabres
'
que vn galan que veres,
de fortuna apassionado
publicando su cuydado'
vieoe, que del os doldres .
que el cuytado
'
hase visto prospenido
de los bienes temporales,
Y agora, cuemo mortales
todos le han desamparad'o ;
y de aquesto
trae mudado su gesto,
con cuyta de aqueste afan;
este ya dicho galan,
de morir tiene propuesto;
estoruar
le querria de matar
vn paje quë con el viene •
pero el no se detiene
'
sino que se ha de acabar
con dolor;
entra otro del amor
tambien muy apassionado
de Cupido muy quexado,'
porque no le da.fauor,
que su amiga
se le ha mostrado enemiaa .
. son . muy terribles
" '
que cierto
eSras damas; por mouibles,

1 75

r8o

1 95

200

205

dan a los hombres fatiaa.
"'
porque creo
que quedares con desseo
de saber deste su nombre
sabed queste ~ntil hombre
ha por nombre Floriseo;
tambien quiero
que del primer cauallero
su nombre no sea cubierto :
es el Cauallero Muerto
este galan escudero .
y Listino,
'
hasegun
. que determino ,
su paie se ha de llamar
al quai veredes hablar '
razones de mucha tino ,
habraran
'
(los) dichos galanes su affan
Y vn poco estaran juntos, '
(y) procuraran ser defuntos
si algun espacio les dan •
'
con remor
entrara lue(n)go vn pastor
que por nombre a Salauer
que, con su poco saber '
remediara su dolor . '
y su celada
'
por la via començada
os la quiero rebassa r,
Y assi veredes fin dar
a la primera jornada ;
con querella
entra luego vna donzella
mas galana que hue Elen~
ni P rones, ni Filomena '
ni Dido no fue tan bell~.
conclamor
'
quexandose del amor,
entrara esta gentil dama,
Y sabe questa se llama
por su nombre Blancaflor ;

2IO

2r5

220

225

2 35

240

2 45

�CINCO OBRAS DRAMATICA.S

CINCO OB'RAS DRAMATICAS

y, segun vi;:o,
conocella ha Floriseo
en la su fi.losomia ;
segunda jomada via
aqui daran, segua'" creo,
y entrara
otra que se llamara
la Fortuaa, muy peruersa,
de todos buenos aduer~a,
con los quales habrara
y estaran ~
con la q ual praticaran
razoaes muy de sentir,
que, si las quereys oyr,
mucho vos conteataran ;
y estando assi,
miran a llamar a mi,
esto de cierto vos juro,
para quel haga va conjuro
de los cal crego aprendi ;
de mancra
que la jornada tercera
ha de ser de casamiento,
y haran fenecimiento,
que sera la postrimera ;
yo, moçuelo,
por nombre tengo Pedruelo,
y soy hijo de mi madre,
y mi pariente es mi 11adre,
y soy nieto de· mi abuelo ;
en mi concieacia,
si me quereys dar licencia,

255

260

265

275

que yo me quîero botar,
porque sin mas dilatar .
me toma grande c~rrencia.
Si no fuera
que me toma cagalera 1 ,
mucho mas os praticara ;
juro a San, aqui os contara
todo lo que yo supiera ;
mas otro dia,
que terne mas vagaria,
os contare otro cachuelo,
que, juro al cuerpo del cielo,
detener no me podria,
porque veo
venir con grande meneo
vn hombre rezio habraodo,
y, segun vo maginaodo,
me cuydo que Floriseo
no es cierto,
sino el Cauallero Muerto,
que primero ha de venir ;
mas quiero echar a huyr,
no haga algun desconcierto ;
por le sentir,
me quiero luego encubrir
y passar par esta parte,
y vere lo que departe,
que yo (v)os lo verne a dezir.
JORNADA PRIMERA. -

285

290

29 5

300

305

MUERTO.

LISTINO, fLORISEO. SALAUER.

280

M.

i O fortuna !

Estas expresiones, de execrable gusto, ;on harto fre~uente~ .en el t~at;o
ant;rior a Lope. Asi par ejemplo, Agustin Ortiz ter~mna el mtroyto e a
Comedia Ra.dianà, diciendo al publico, par boca de Juamllo :
« todos calla, pues os toca ;
son prega a Dios que de mierda
se os hiocha a todos la boca. »
(Ed. House; Chicago, 1910; pag. I5)I

Desde nino de mi cuna
me tratas como a enemigo,
siendote yo tan amigo
como a lo escuro la Luna ;
,1 quien me vido,
tan estimado y q uerido
en el -tiempo que era biuo,
cie[n)t mil galanes comigo,
y agora veome perdido ?
Bien, auara,
tuera si te bastara 1
el priuarme desde vicia ;
heziste de mi sacrificio
quai jamas nunca pensara ;
di, Listino,
,1 que hare de mi mezquino,
siendo pobre y siendo viejo ?
LIS. Si tu fomas mi consejo,
que te esfuerces de contino;
que, a mi ver,
vemos subir y caer ·
a qualq uiera criatura,
que los casas de ventura
graues son de conoscer ;
segun siento,
nunca vi contèntamiento
en ninguna criatura ;
por esso tu desuentura
modera con sufrimiento,
que en la rueda
de forturia no ay quien pueda
tan seguro nauegar,
que no pueda peligrar,
pues no es estable ni queda.
M.
Toma, veres,
« mal de muchos gozo es»
me dize tu relacioa.

1.

310

No es essa la conclusion.
Tu me la da, seilor, pu.es.
M.
Si dare,
que mi vida acabare
con muerte muy lastimera,
y assi desta manera
mi pobreza concluyre;
y assi quiero,
pues es e.l medio postrero
mi desuentura acabar.
Lis. Esso me parece eehar
la saga tras el caldero ;
tal razon,
no es de sabio varon,
sino del infierno vigas.
M. Que hare, te ruego digas.
LIS. 1 De las tripas coraçon !
M.
,1 Y quien no (lo) tiene ... ?
LIS. Que lo que mas le conuiene
guarde, que es la salu~cion,
y que este en contemplacion
coma el alma no condene.
M. Sonme sanos
tus consejos, mas son vanos
los que dentro de mi siento.
us. No tengas ta! pensamiento,
que todo ha de ser gusanos;
solamente
quedara el alma excelente
para la gloria eternal,
porque aquel rey celestial
la forma tan s_olamente
para esto;
pues si contemplas sobresto
y recto quieres juzgar,
ballaras ques bien dexar
lo que en ti tienes propue~to.
LIS.

3r 5

po

325

3 30

335

340

345

El telito :
«

auara bien fuera si te bastara "·

355

36o

370

375

380

�404

CINCO OBRAS DRAMA TICAS

Bien esta,
385
pero dime, ven aca :
&lt;como puedo conteotar
a la gente, ni quitar
lo que de mi se dira?
que diran
los que bien no me querran : 39°
« el que andaua muy polido,
veysle del todo perdido; »
es verdad que miraran
mi perdicion,
que ni fue por traycion,
395
ni por putas, ni por dados,
sino casos desasttados
que han causado mi lision,
por seruir
los reyes hasta morir
con gran constancia y firmeza; 400
mis amigos mi pobreza
pues su parte han de sentir,
los leales,
405
ciertono pueden mis males
de modo se ponderar
si me dexo de matar,
pues los veo desiguales;
que mi pena
con muerte manda y ordena
410
fenezca, assi que no abondas,
do va el mar vayan las ondas,
vaya el viento do el arena .
Sefior
LIS,
escucha a tu seruidor,
41 5
avnque no muy auisado,
y, de que ayas escuchado,
haz a tu modo mejor;
el guerrero,
420
este se pierde primero,
y causalo el mal pagar,
y tambien por el gastar
liberalmente el dinero,
avnque el necio,

M.

CINCO OBRAS DRAMATICAS

425
como no siente este precio,
juzgase a mal de contino,
de aquel tal no tomar tino,
que assi lo escriue Boecio;
pues los cientes
miraran inconuinientes
430
que se siguen en las guerras,
y tambien por otras tierras
do se pierden mil valientes ;
que, a mi ver,
el que sabio suele ser,
435
y vee hombre mal parado,
como es caso tan trillado,
siem pre suele socorrer
por tal vi-a ;
440
que tu muy poca alegria
deues, sefior, despedir,
y socorro le pedir
aquella virgen Maria,
pues que vemos,
y avn por fe, seôor, tenemos, 445
que el que a ella se encomienda,
Je da muy perfecta emienda ;
l quieres-lo ver ? hallaremos
en contineocia
cient mil y vna esperiencia,
450
de las quales dare vna :
hizonos de cosa alguna
ouestro dios a su presencia
y semejança;
prom(:)tionos la holgança,
455
sin que nos se la siruamos,
solamente que queramos
tener en el esperança,
segun se,
460
mira, seiior, pues y vee
como cantan de contino
en la yglesia aquel hymno:
siifficit sola la Je
sin çoçobra ;

i me espanto como no cobra

465

tu merced fe [de] contino 1
No me falta fe, Listino.
LIS, No vale nada sin obra;
vemos cierta
que la fe sin obra es muerta; 470
la fe junta con el pecho,
y las manos en el hecho,
deste modo se concierta ;
sefior mio,
&lt;'. que es de tu lindo aluedrio?
475
&lt;. ques de tu felicidad
y tu magoanimidàd ?
no sea como rocio ;
vela, vela,
que, quanto la noche yela,
480
aunque mas gran ruciada,
de que el! alua es ya llegada,
el sol claro la desyela;
general,
vemos al creddo mal,
485
aunque este mas arraygado,
quando el hombre descuydado,
serle gozo principal ;
tentacion
da dios a todo varon,
490
segun escriue Daniel,
por saber .que tiene en el,
o quien es su coraçon.
M.
1 0 rr\ezquino !
tu, mi buen paje Listino,
495
siempre consuelas al viejo ;
el buen criado es espejo
del sefior; yo determino
porta! via,
que si a la voluntad mia
500
tu hiziesses vn honor,
podria ser midolor
que quiça se aplacaria.
LIS. Dezid vos,
y suplico a vn solo dios
5o5
de vos la tristeza aparte,
M.

o a mi me enserre algun arte
con que holguemo~ los dos.
M. Pues sabras
que dizen que aqui detras
esta vn rico monesterio
que se Hama Sant Pleuerio ;
llega alla, mira, veras,
y de mi parte
les diras el modo y arte,
a los monjes que alli estao,
y por bien quiça ternan
que deste mundo me aparte
en (su) religion
haziendo mi abitacion ;
esto haz, y luego ve.
us. Primero me da tu fe;
como manda tu nacion,
de no hazer,
hasta mi respuesta ver,
alguna cosa mal hecha;
toca la mano derecha,
&lt;'. tornasmelo a prometer?
M. Si, de hecho.
us. Pues yo me parto derecho,
pues ya tu conocimiento
tomo nueuo pensamiento
que te sera mas prouecho;
bien mirado;
no es, pues, bien acordado
que me vaya, por mi fe,
pues que sin dubda se
que el esta desesperado ;
podri ser,
viendose solo, hazer
de si alg1m desconcierto ;
muy mejor me sera, cierto,
por aqui me esconder,
pues es trillado,
el refran es dcterminado,
que dizen, hendo su pausa:
« el que parael da causa,

4o5

po

SIS

520

P5

530

535

540

545

�ClNCO OBRAS DRAMATICA~

Bien, pardios,
LIS.
de aquel mismo es el peccado. »
)90
yo me holgado corne vos;
M, El esydo;
dies
ha
oydo
mi
oracion
;
550
nunca tal tiempo he tenido
pues aunque el se:i vn leou,
para poderme matar,
bien le ternemos los dos.
pero quiero bien mirar
M. Mater Dey,
no se quedasse escondido;
595
hija de aquel alto rey,
que cl rapaz,
no mires a mis peccados.
555
aunque pequeiio, es sagaz,
pero sean perdonados ;
y no es muche que pensasse
i Deus, ,niserere mey \
el ydo yo me matasse,
FLO. , Que hazeys?
que sabe ruyndades assaz;
l tened quedo ! l nos mateys ! 600
1 ha, Listino !
no murays desesperado,
56o
El tire por su camino ;
que, en verdad, hombre esforçado
derto, no esta por aqui;
en el geste pareceys.
t ha, Listino 1, estas alli?
LIS, Seiior,
de dies sin duda me vino,
6o5
y la fe que al servidor
i o cuytado !
diste,
l
assi
la
guardauas?
565
de todo bien ya priuado
M. Vi, Listino, que tardauas,
y de plazer muy esquiuo ;
y crescia mi doler.
pesame de lo que biuo,
FLO. Cauallero :
pues que biuo lastimado ;
l como estays tan lastimero? 610
, que hare?
bien mostrays tener tristeza;
570
, que remedio terne?
guarde dies vuestra nobleza.
, que sera de mi, cuytado,
M. Assi haga a vos. escudero.
que entre gentes, ni en poblado,
FLO. l O cuytado !
de verguença no entrare?
en verdad que estays penado, 615
Sal aca,
apartado de alegria.
575
no dilatemos ya ;
M. En jamas, seiior, podria
pues que se ha de hazer,
mostrarme mas consolado.
, para que cumple tencr
Gentil hombre :
FLO.
fe, pues que no bastara?
suplicos que vuestro nombre, 620
pues la vida
si porbien vos lo teneys,
580
yo ya la tengo perdida,
o si contento sereys,
plega a la di( ui)na potencia,
que sin burlar se renombre.
de me dar, por su clemencia,
Porque siento
M.
aquella que es mas subida.
625
que sentireys mi tormento
FLO, No cabria,
y
vos
direys
vuestro
nombre,
585
en ley de caualleria,
en verdad yo, gentil hombre,
que delante mi muriesse,
de dezirle soy contente ;
sin que primera supiesse
y de cierto,
si remediarlo podria.

CINCO OBRÂS DRAMA.TICAS

porno tenero\cubierto
630 FLO. Que me plaze sin dubdar
mi biuir, y no os assombre
de deziros sin errar
sabed que tengo por nomb~e
en todo lo que me vi:
el cauallero ya muerto.
pues, seiior
FLO. t Que dezis?
s.abed que tra;go vn ardor
6 75
d
M.
Ya, seiior, vos me lo oys 6•
que
to
o
el
cuerpo
me
infla
FLO . E
d
.
)5
• 1 n ver ad, estoy confuse 1
de aquella rauiosa Hama
ma,
M•
La fortuna me compuso
·
que procede del amer
de mas mal que aun me sentis.
por ( vna) donzella '
que, de verdad
'
que es la mas linda y mas bella 680
yo me vi en pros~eridad
que en el mundo fue hallada .
que bienes no me faltaro~
y en todo tan acabada
'
pero todos me dexaron '
que nadie yguala con ;lia.
lleno de gran soledad •
Y perdido
'
esta passion,
'
traygo por ella el sentido
685
ass[i)ento en mi coraçon
que no se por do me gui~
y hame_ dado tal cuydado'.
que del biuir me desuie
que tema en mi acordado
que o~ra cosa ya 00 pid~;
de buscarmas perdicion .
Y, s1 q uereys,
que, a mi ver,
'
vna merced me hareys :
690
no vemos otro valer
650
que tomeys, seiior, jmi espada,
sine los muy caudalosos
que a boras fue labrada,
ni ay oy otros generosos'
Y con ella me mateys,
avnque sean de baxo se/
por que acabe
FLO. i O cuytados J
Y Cupide no se alabe
por dies que somos topados
655 • que me tiene a su mandar
dos hombre
· ventura,
.
s tan sm
ni que he de naut&gt;gar
,
que Jamas força natura
yo por su mar con mi naue
otros dos mas lastimados.
us. i O mezquino (
LIS. l Corno, sen.or ?
digo que de dios nos vine .
FLO. Tambien con grande doler 660
elles se encordaron, cieno'
vengo por estas montaùas
en
.
'
. algun ma l d esconc1erto,
a buscar las alimaiias
51 no, no sea yo Listino.
que me coman con furor.
M.
Estoruastes,
M. Pues~ que veo ?
quando, seiior' me hablastes
que, seiior, vuestro desseo
que yo fuera muerto ya.
' 705
665
con mi nombre descubri . ,
FLO. Pues agora se hara .
vuestro nombre me dez1.
.'
no os pese si lo dexaste~ .
FLO. A mi llaman Floriseo.
Y hagamos
'
M.
Pues es assi,
de modo que fenezcamos
7ro
vuestra passion me dezi.
entranbos jumos aqui.

�CLNCO OBRAS DRAMATICAS

Listino, yo le conJemplo;
750
Soy contente, [sea assi],
mas no lo puedo hazer.
y l_uego ta quando aguardamos?
us. Menas te manda acoger
LIS.
Via, via,
en su muy sagrado templo,
que, lo que yo me dczia,
ï IS
si assi mueres.
ello a osadas se hara ;
FLO. Pues dile quanta quisieres, 7 5S
i mal puuto veniste aca,
que no puedes estorualle.
para ti y quien te embia !
LIS. Vos venistes a matalle.
no. , Coma haremos ?
M. Qµe las espadas tomemos,
720 M. Calla, Listino, si quieres,
por mi amor,
pues tienen puntas delgadas,
que me doblas el dolor
760
y las puntas assi alçadas,
con
tus
razones
agudas
.
sobre ellas nos echemos.
LIS. i Mira quel alma de Judas
FLO. Dessa via,
se abrasa en biuo ardor
en verdad bien se hari.i;
725
alla dentro,
pues luego, , quando aguardamos?
en el mas profundo centra,
765
que mas vale que muramos,
y tu vas por su camino 1
que biuir sin alegria.
M.
De sabio hablas, Listino.
LIS. i A, buen viejo !
LIS.
Pero en ti muy poco entro.
l no tomaras mi consejo ?
730
M. Vn honor
1cata que te pierdes, digo !
te demanda, por mi amor,
770
M. &lt;Que quieres que haga, amigo,
muy bien criado Listino :
pues soy de tristeza auexo?
que me dexes el camino
LIS.
Que te esfuerces,
trauesat de mi dolor.
y mires, sefior, que tuer(c]es 735
LIS. l Que quieres?
del recto m;indo diuino,
M.
Que,por doquieraque fueres, 775
y, si miras a Listioo,
no digas modo ni suerte
todos tus males destuerces,
que me viste tomar muerte ; .
quel redemptor,
y te vayas, si quisieres,
por vn solo pecador
740
en continencia.
que nos puso en danacion,
Pues la mana y la licencia 780
quiso recebir passion
me tienes luego de dar.
por remediar tal error ;
Mas yo te quiero abraçar.
M.
he sentido •
LIS. , Quien podria de tu presenda
que si fue pornos mouido
745
se apartar?
a recebir tal passion,
785
M. No cures mas de Uorar, ·
siquiera, en satisfacion,
mi buen amigo Listino ;
no le pongas en oiuido.
pagate, pues determino
M.
Ya ta exemplo,

M.

1.

El texto

(&lt;

sentiendo.

&gt;&gt;

CINCO OBRAS DRAMÂTICAS

todos mis males pagar.
Voyme huyendo,
que en verdad, sefior, entiendo, 790
ser muerto en verte matar.
M.
No quieras pues oluidar
mis hijos que te encomiendo,
y muger.
LIS. Hare todo mi poder.
795
M.
Haras de buen seruidor.
LIS. Corno deuo a mi séfior.
M. No puedo mas proceder;
ve con dios.
LIS. j Piedad aya d'e vos,
800
coma de la Madalena 1
FLO. Tu vayas en hora buena.
LIS. Dios hos remedie a los dos;
I'. que har-e?
j desdichado ! I'. por do yre?
8o5
i o menguada fuerte bora !
pues, en cas de mi sefiora,
t que es lo que agora dire
al entrar,
que saldran a preguntar
810
los chiquitos de su padre ?
j o desuenturada madre !
I'. quien os podra consolar ?
FLO. i O traydor !
no me daras mas dolor
8r 5
don ceuil, bruto, villano,
ciego, cornudo Vulcano,
tu, Cupido, dios de amor.
M. Pues, tu, traydora,
de mi muer~e causadora,
820
no te he miedo ya jamas,
ni mas cruel me seras ;
fortuna, gozate agora.
Oracio11.
FLO.
i En tu palma,
pues assi ves sin calma,
825
muerta sin mas alegria,
recebid, Virgo Maria,
LIS.

en vuestras manos mi alma !
peccadora
se confiessa desde agora,
830
pues no puso su exercicio
de cantina en tu seruicio,
reyna mia emperadora.
M.
Yo, cuytado,
me confiesso muy culpado,
8 35
desde el dia en que naci,
hasta agora que esto aqui
a la muerte aparejado;
y tu, gloriosa
de Christo hija y esposa,
840
mi alma recibiras,
y della(n) te doleras,
pues eres tan generosa .
FL.
i O fili dei,
domine, memento mei,
845
por la muerte que sufriste,
con la qua! nos re&lt;,iemiste
y nos mostraste tu ley !
M.
j O auctor,
dmnùie, en tu furor
850
mi a11ima no reprehendas,
mas ruegote la deficndas
coma mi dios y sefior !
SA.
j O llazerados 1
yo creo que vuestros pecados 8 55
os traen a pagadero,
que jura a san verdadero
que no escapax de açotados ;
,: que hazes?
I'. o para que los tenes
860
los gafiauetes sacados
y de rodillas hincados,
que monas me pareces?
M.
i Que ventura 1
por doblar n uestra tristura,
86 5
nunca nos falta vn estoruo.
SA. ,: No sex vos, pues, de Pancoruo?
FLO.
i Concertame essa mesura !

�410

ClNCO OBRAS DRAMATlCAS

Yo barrunto
que venistes en mal punto,
870
si la verdad no dezis.
M. Hasegun vos departis,
mas cierto seres defunto.
SA. l Que, que?
M. i Espera, yo os lo dire,
875
don ceuil auillaoado l
SA. Mas, cambiame este ducado.
M . Espera, que si hare.
SA.. Ya dondis,
borracho creo que veois,
880
muy arrecho el gafiauete.
FLO. Anda villaoo ya, vete.
SA . Juro a Sant Pego, mentix.
M.
j Dalde, dalde !
FLO. No, seiior mio, dexalde, 885
que no se le entiende mas.
SA. Con cuchulazo habras,
mas toma vn gato y hinchalde.
M. Buen tercero
te ha sido este cauallero ;
890
yo te quitara la gala.
SA, 1 Calla mucho nora mala !
i do al diabro el majadero,
puto viejo !
1no parece so conejo 1
895
i otea que hantasia 1
FLO . Vete, pastor, por la via;
serte ha sano mi consejo.
M.
Vowa dios,
si no me fuesse por vos,
900
esta espada le tirasse,
y pieoso que no le errasse .
sA. Mas tomo para los dos,
don maxote;
apafia, apaiia vn garrote,
905
y por aquestos barrancos
demonos dos toques francos
a cachiporro y capote.
M.
i Porque te atreuas,

SA.

lleuate esso de mis nueuas,
910
don villano descortes !
SA. Pues yo juro a sant Marnes,
no ganedes para breuas.
i O cuytado !
asno bien enalbardado ;
91 5
do al diabro el animal,
que traya este puiial
y nunca del macordado;
si macordara,
para esto yo trabajara,
920
por matar aquel traydor,
y biua el emperador,
que presto me perdonara ;
si hiziera,
a don Juan Pacheco huera,
925
ques poderosa persona,
y en su casa en Escalona
fuerte me fauoreciera ;
y ansi entrara,
yos digo no me sacara
930
el puto del alguazil,
an que huera por sant Gil
con cartelejos y vara.
Es poderoso,
de buenos muy cobdicioso
93 5
de todos, especialmente
del que sabe que valiente;
i biua, biua el valeroso 1
mas yo querria
que me hiziesse cortesia
940
de her castigar la malicia
de aquellos a la justicia;
si qu(i)erra por vida mia;
que lan dado
a este zagal desastrado
94 5
aquellos tristes mamuetes
con aquellos gaiiauetes,
que todo man deslomado ;
quaodo vieneo
pobres que branca no tieneo, 950

CINCO OBRAS DRA MA TlCAS

, de la guerra destroçados,
no vienen tan ahotados
cuemo agora que algo tienen ;
no curys,
pues algun dia viernes
9 55
por veotura a pagadero;
t que miras, don majadero?
t an hazaca os buelues?
M.
Calla hora !
SA. Calla vos mucho en mal J-Îora.
[960
FLO. Para quien no te ayudare .

Yo callare desde agora.
Mas valdria
que con mucha cortesia
965
le llamassemos aca,
y quiça que nos dara
por alguu modo alegria.
M. Pues llamalde
vos, sefior, y l?reguntalde ;
970
que, en verdad, yo holgaria
de vuestra alegria y la mia.
SA. Nos auergonces em balde.
FLO . i Ha, pastor !
allega aqui, por mi amor,
975
que te quiero yo hablar.
SA. Aueresme :de perdonar,
babrando con saluonor.
FLO . Ven aca.
SA.
j Que no tengo dir alla,
980
yos juro a Sant Junco santo !
FLO. Pues no lo encarezcas tanto.
SA. No quiero, que me dara;
bien haria;
yo magino que querria
985
darme mas con el cuchillo .
M.
Llegate aca, pastorcillo.
SA.
No quiero, por vida mia,
si primera,
M.

FLO.

4II

cuema gentil escudero,
990
no me arrojax essa mano.
M.
Anda aca, tomala, hermano.
SA. Esso ,: dizixlo de vero?
FLO . Sin dudar
te puedes luego llegar.
995
SA. Digos, par dios, que no puedo,
si primera aqueste dedo
yo no se lo viesse alçar.
M. Si hare.
SA, Pues ea y dadme la fe,
1000
cuemo hombre generoso.
FLO. Juro a dios que es muy gracioso;
hazddo por vuestra fe.
M. Vees aqui.
SA.
A buenas bozes dezi
1005
que jurax a Sa( nJ Marnes
que vos nada me &lt;lares,
ni pomes manos en mi.
M.
Que assi digo.
SA. Pues agora yo me obrigo 1010
de seros hombre leal,
y an que, para vuestro mal,
os dare alguo buen obrigo;
pues toca
las manos juntas aca,
101 5
por que nadie lo quebrante ;
i pardios que me temia ante !
agora cierto sera ;
.: que prometes
que nada no me hares?
1020
M.
Yo te hago vn juramento.
FLO. Yo te hago mas de cieoto.
SA. Abraçame agora, pues.
M. Que me plaze.
SA. Yo digo que me rehaze
1025
de tener vuestra amistad ;
pues vos, seiior, me abraçad,
porque aqui todo enl;ize;
pues estamos
tan amigos cuemo hermaoos, 1030

�CINCO OBRAS DRAMA.TICAS

ClNCO OBRAS DRAMÀTlCAS

412

comencemos de hol~ar ;
yo vos dire vn buen cantar ;
asgamonos de las manas.

JoRNADA SEGUNDA. -

LISTING. SALAUER. MUERTO .

responde, si no soys muerto.
Ante piensoqueloescierto.
DO~. , Corno assi ? j ay gran dolor !
LIS.

[1110

fLORlSEO .

Cantal'.
La bu rra, quando estaechada,
w35
no puede estar ieuantad a.
M.
No es possible,
.
vn hombre que esta passible
duna tan rezia passion,
de tomar consolacion
con vn(a)cantar(a)insensible. !040
SA. Pues sefior,
dezidme vos, por mi amor,
la passion que assi vos trata.
M. Es tan rezia, que me mata,
104 5
la quexa deste dolor .
SA. l Gran mal es?
1
M.
1Si bien lo supiesses pues .
SA . Pues dezimelo y sabrelo, l
. ·uroasantJuan, que he rece o
Il desse mal mornes
·
t
10 ' 0
que
•
&gt;
M. Ya soy rnuerto.
.
•1 r,uitalla l l dezixlo c1erto ?
SA.
~
I
M. .1 Bien seria si burlasse •
SA.
i Juro asantJuan, queapostasse
10 55
que sox vos el encubierto !
FLO. i Desdichado l
tambien esto yo abrasado
de la !lama de Cupide.
SA. Hasegun, pues, que he oydo,
ro6o
mayor es vuestro cuyda do·,
mas, sefior,
.
. como os quemays i por m1 amor;
cpues no ay lumbre, no es poss1.bre.
FLO . Aca dentro esta, inuisible,
106 5
el fuego deste traydor.
SA. Escucha,
anda, sefiores, aca,
aquella sombra, y sentemos
nos debaxo y descansemos.
M. Bien dize ; vamos alla.

DoNZELLA.

l Quien sera
la dama que ygualara
a mi lindeza y primer ?
. quien sera que del amor
(
~
1075
tan mal tratada verna •
Policena,
ni Prognes, ni Filomena,
ventaja 00 me hizieron,
ni otras mas lindas que fueron,
muy mas !iodas que fue Elena. rn8o
Bersabe,
y Dido, Penelcipe,
y Felis, ni Artemisa,
.
avnque fueron de alta gu1sa,
w85
en jamas de Ilas cure ;
mas amor
me causa todo el dolor,
metida en estos breiiales,
asperos bosques, xarales,
falta de todo fauor,
porque veo
que mi sefior Floriseo,
el sin duda se me es ydo
por esses montes perdido,
causado por mi desseo.
i O mezquina !
.
LIS. l Para _hazia donde camma
tu merced en la montafia,
de todo plazer estrafia ? .
DON. Dovemura 111eencam10a. poo
LIS. l De verdad ?
DON. A buscar la soledad,
pues nunca ta! compafiia
topare como tenia,
, ros
ni de tan fixa lealtad .
i O sefior 1
.
' donde estays·, to do m1 amo .

DON.

r,

En verdad, sei'iora,
yo me parti de aqui agora,
y dexe dos caualleros
de plazer harto estra[n]geros.
DON. i Ingrata demi! i traydora ! 11 r 5
LIS. Pues, par dios,
yo los vi entrambos a dos,
que se quieran ' matar .
DON. Y , quereysmelos mostrar ?
LIS. Yo, sefiora, yre con vos ; r I 20
caminemos;
no se si los hallaremos,
en verdad, sefiora mia .
DON. c: Vis tes que sefias tenia
aigu no, o quales estremos ? r 12 5
LIS. Mî sefior
era de &lt;lias mayor.
DON. &lt;'. Y tu seiior era alguno ?
LIS. Si seàora, era el vno ;
y el otro era meuor
r 1 30
de dias.
DON. Y dime : &lt;no les oyas
relatar de su passion ?
LIS. En el monte de Sion,
no hizo ta! Hieremias.
113 5
DON. Di, sefior,
&lt;'. que mostrauan por dolor,
si te acuerdas cosa alguna ?
LIS. Mi seiior, de la fortuna,
y el otro, de mal de amor.
1 I 40
DON. l Y el nombre
sabes desse gentil hombre?
LIS. En verdad, sefiora, creo
que se dize Florisco
LIS.

r. Asi, por « querian ,,.
REVUE HISPAN[QUE . A,

41 3

desu nombreo sobre nombre. 1145
f O cuytada !
j Yo soy la mas desdichada
que entre Jas gentes nacio 1
Dime, amigo, si se vio
muger mas desuenturada.
1150
LIS. Aqui es
donde yo los dexe, pues;
quiça no se matarian,
y el acuerdo que teoian
se les boluio del reues ;
115 5
si murieran,
los cuerpos aqui estuuierao.
DON. Corno aqui son montafias,
q uiça verni en alimafias
y sus cuerpos se comieran.
I 160
us. No lo se.
DON. Dime, amigo, por tu fe,
pues&lt;'. quieres que prosigamos?
LIS. Es mejorque nos boluamos.
DON. Esso yo no lo hare .
1165
LIS .
Yo si.
DON. Pues yo me vo por aqui.
Lis. Vos, Blanca flor os Uamays.
DON. c: Co moesquevoslosepays?
Lis . Aquel galan se lo oy.
I 170
DON. i O cuytado !
f buenas sefias me aueys dado !
LIS . En ucrdad, sei'iora mia,
harta tristeza tenia
por vos, y harto cuydado.
II75
DON. l Vamos, vamos !
LIS.
Pues aqui no lo hallamos,
yo me querria bol1,1er.
DON. Pues yo quiero proceder,
hasta toparlos entrambos.
1180
LIS.
i Sus, via !
DON.
Ve con la Virgen Maria
DON.

�CINCO OBRAS DRAMÂTICAS

41..j.

1 i85
y os de vuestracompafiia.
Yo te pido
me digas, falso Cupido,
enemigo de razon,
por que das tanta passio~
a quien no te ha desseru1do. 11 9°
i o mi amado !
&lt;'. ques de vos, bien desseado?
que si vos, seiior, soys muerto,
yo me mato tambien cierto,
porque pur_gue mi peccado. r 195
SA. Por Sant Pabro,
tambien la toma el diabro
acotra por su marido .
M. Calla ya, bouo perdido.
SA. i Comoospesadequehabro ! 1200
FLO. Salauer,
hazme, amigo, este plazer:
que vayas y mires quien es,
y que le hables cortes,
1205
por tu vida, si es muger ·
SA.
Si hare,
y an que yos la habrare _
con oran criança si es duena ;
b
quiero pendarme la grena,
1210
porque mas la agradare ;
i hao ! , donde vax,
0 que camino lleuax
por estos fieros xarales,
qqe no es mucho que animales
os coman o algun saluax ?
l 21 5
DON. No lo se.
SA.
Atended, por vuestra fe,
habraremos vn cachuelo.
DON. Cierto, i me das buen consuelo 1
SA.
Pardios, que bueno os le de !

DON.

[1220
111

Pues &lt;'. de que os mantene(y)s,
si no cornes ni beues?
i pardios, nos puedo entender ! 1225
DON.
Mas querria
que me hiziesses cortesia
de dezir si as encontrado,
andando con tu ganado,
1230
vn hombre por esta via.
SA. Si, pardios,
alli detras estan dos,
y an harto tristes entrambos.
DON. 'Quieres, di, quelos veamos?
SA. Mas querria dormir con vos,
SA.

y con el eterno dios.

us. El vaya siempre con vos,

, quereys beuer?
DO , . No por cierto,

CINCO OBRAS DRAMÂTICAS

comer.

[1235

desde agora ;
si os queredes yr, seôora,
comigo a mi cabana,
05 temia en mi compafia
1240
cuemo a vna emperadora.
DON.
Bien
haria
1
1
~A - Yos juro a Saocta Luzia
alli nos faite ceuada,
queso, manteca, cuajada,
y an sesos de golloria(s) ;
1245
pues potajes,
.
y an otros muchos breuaies,
turmas y xetas assadas,
y buenas mi(a)gas tostadas,
otras yeruas y otros trajes; 1250
pues baylar,
desto os podria hartar
al son dun lindo chifl.ito,
0 de rabe, o de pito,
hata heros rebentar.
1255
DON. i!. Y tu baylaras?
SA.
Si, juro a San Nicolas
de dezir vn villancico.
DON. Pues comiençalo, carillo;
veamos como lo haras.
l 260
Cantar.
" Mis bJrreiia_s, ht:,

y

yo me las labrare ;
hala gala»;
,!_ que vos parece, zagala ?
DON. Que eres bien diligente. 1265
sa. Juro a Sant Pego, valiente,
que zagal no se me yguala.
DON. c: Corno has nombre?
sA.
Salauer.
DON. Hazme agora este plazer, 1270
por que cessen mis porfias :
csos hombres que dezias,
por tu fe, vamos a uer.
SA.
Pardies, dueôa,
es lexos y tierra breôa,
1275
y que alla yr no quisiera.
DON. Pues dime, amigo, siquiera,
dentrambos alguna enseiia
que sea c!ara.
SA. Las narizes en la cara
1280
tiene cada vno dellos,
y en las cabeças cabellos,
segun que yo los rnirara.
M.
Ha, seôor,
.atendeme por mi arnor;
1285
yre a uer con quien depane.
FLO. Pues cobrios por esta parte,
porque no os sieota el pastor.
M. Bien me plaze,
que vuestra merced se haze 1290
por este monte seôero.
DON.
i O ! bien venga el cauallero.
SA. Si, pardios, que se rehaze.
M.
,!_ Donde va
vuestra merœd por aca?
1295
q-ue, en verdad, soy espantado
veros por tal despoblado
donde gente nunca esta.
DON.
i O seiior !

r. Asi, por

«

seria &gt;). (?)

traygo tan grande dolor,
1300
que apenas se referillo.
M.
Pues suplicos que dezillo
no rehuseys, por mi amor.
DON.
Yo tenia
vn galan que me seruia,
1305
harto gamn y dispuesto,
alto, hermoso de gesto,
que vna imagen parecia ;
youimos
ciertas platicas, reiiin10s,
1310
fuesse lleno de euojos,
y vengo por estos abrojos
buscando, com.o dezimos.
M.
i O cuytada !
por diosquestays muy penada, 1315
apartada de alegria.
DON. En jamas, seüor, podria
mostrarme mas consolada.
M. Mas valdria,
si vuestra merced q uerria,
1 320
por despedir vuestro affan,
oluidar esse galan
y tomar mi conpaiiia .
DON. Si pudiesse,
sin que mi honra perdiesse, 1325
en verdad yo holgaria ;
pe.ro) dezi : c: que diria
quien a mi me conoci.-sse ?
deû, seiior:
si vos tuuiesseys amor,
1330
pongo por caso, comigo,
y yo tomasse otro amigo,
, no os seria gran dolor?
M. Sin dubdar ;
que me aueys hecho callar, 1335
porque, si fuessedes mia,
la m:;sma mu erre veria'

�CINCO OBRAS DRAMÀTICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS
DON .
i Bueno es esso
veros con otro hablar ;
FLO . No, en verdad, que yo conftesso
pues, seiiora,
[1375
yo os prometo desde agora, 1340
mi peccado si herre.
pues soys dama de nobleza,
SA. Acaba, por vuestra fe,
de no os tocar en vileza ,
i bien cenaremos con esso l
mas que a vna emperadora .
FLO.
i O villano 1
DONSi assi es,
i vota a dios, que os de vna mana,
besare rnanos y pies
134 5
(1380
de tan noblt! cauallero.
porque assi os ygualays 1
M.
Yos las besare primera,
SA. . Si dares, si me alcaoçays ;
que, en verdad, mas razon es.
por dios, vos soys bien liuiano;
SA. Escudero,
1 cuemo lo harua,
1juro a sant Iuan verdadero, 1350
cuemo sapo por la parua !
1385
si no.la quereys dexar,
M.
ArnifO, mucha eres nueuo.
cos la hago yo besar
SA. Harralla, espeta otro gueuo ;
en el ojo hondonero 1
doy al diabro su barua.
i. no vistes?
DON.
i O desseo !
i. y a todo esso venistes,
13 55
que me muero y no lo veo; 1390
a saltearrne la moça ?
,!_ a donde te yre a buscar
DON . &lt;!. Vistes coma me retoça ?
que
te pudiesse hallar,
SA.
A fe, vos os lo quesistes.
a mi sefior Floriseo ?
FLO. Cauallero,
FLO.
i O seiiora !
i como boluistes ligero 1
1 360
i o mi bien, en quien adora
1395
en verdad que no quisiesse,
mi
alma
con
mis
sentidos
1
si alguna dama siruiesse,
cessen ya vuestros gemidos,
embiaros por mensagero .
reyna mia emperadora.
M.
&lt;Corno assi?
DON.
l Corno es esso ?
FLO. Aueysme hecho estar alli, 1365
FLO·. i Omialnu,quesoyvuesso, 1400
esperando la respuesta .
mi se:-iiora Blanca flor 1
M.
Y &lt;. pareceos cosa esta
remediad
ya mi dolor.
que se ha de dexar assi?
SA. Do yo al diabro el sabruesso
FLO. Dessa via,
escudero;
la culpa yo la ternia,
1 370
mas besalda en el trasero,
1405
en verdad, si tal dixessP..
que
tanto,
pardîos,
os
vale
;
DON . Yole rogue que estuuiesse.
i no ay prazer que se le yguale ! •
FLO. Mas forçado le seria.
1.

,c

Cler. De alegria en mi no cabo.
Y o no se que puede ser.

Fur. Mas besame- aca en el rabo,
quando me quiera pe [e]r. »
(A. Ortiz : Comedia Radianil; ed. cit.; pâg. 41) .

1 Quitate alla, majadero !
l Rabiays ?
ya os digo que no comays
14ro
bocado dessa sefiora ;
yo me obrigo desde agora
que la saliua os tragays.
DON.
i O mi amado !
estays tan disfigurado,
141 5
q_ue, en verdad, no os conocia.
FLO. 10, callad, seiiora mia
que no estoy sino esforcad~ 1
mi memoria
·
·
recibe tanta vitoria
1420
en tener vuestro fauor,
que no estimo mi dolor
en la mas minima escoria.
LA,
i O llançada !
i cuemo la tiene abraçada !
pues sabelda bien guardar,
que vedes alli assomar
la fantasma encoroçada.
M.
Confusion
me pane con su vision.
1430
FLO. En verdad, a mi tambien.
SA. Recoxgamonos, si vien,
todos a esse rincon.
M.

SA.

}ORNA.DA TERCERA y POSTRERA. fORTUNA. SALA.UER.

MUERTO. FLORJ-

SEO. DONZELLA. ·pEDRUELO.

l Quien sera,
que su poder bastara
1 435
a resistir mi grandeza ?
l quien sera que a mi proeza
en jamas ygualara ?
a los reyes
yo los sorneto a mis leyes;
1440
por mas reynados que tengan,
Ios hago que a mi se vencran

FOR.

0

coma a melena Ios bueyes ;
pues duque o conde,

'

dessos ninguno se esconde
1445
quando quiere mi poder.
si se quieren defender '
no saben:como ni do~de;
pues marqueses,
avnque se vistan arneses
los derribo de col)tino ,. '
no ay quien pueda mi cami)1o
andarlo sin mil reueses ;
yo nauego
por el mar, y doy sossiego
J45 5
a quien mi nombre no ama .
Y. al que mas vezes me Ham~
le quemo coma de fuego.
'
SA. Agora, digo,
que vos juro a Sant Rodrigo, I46o
qu~ somas muertos aqui;
I tl'!Ste, l.lazerado de mi,
no tengo ningun abrigo 1
escuderos,
aqui vere vuestros fieros
que denante me haziedes .
yo ~,ere si los fingied es, '
0 st eran verdaderos 1
vesle viene
caraca, no se detiene ; .
pues ~ nos panes en defensa,
porque no me haga offensa?
i pardms, huyr me coouiene l
M. Esta quedo;
no tengas ningun miedo,
1475
que yo te defendere.
SA.
Ea, sus, que yo vere
si pones rezio denuedo.
FLO.
Las espadas
teng~moslas desuaynadas.
q .8o
SA.
Bien dezis, juro a San Pablo.
M.
i Avnque sea el mesmo diablo
le dare dos cuchilladas !
'
SA..
Pues, con mi bonda
.
'
por San Basco, yo cohonda 14 g 5

�CINCO OBR AS DRAMATICAS

1par Sant Pabro,
de mi parte quanta pueda,
q ue deue ser el diabro,
y ao vos la haga estar queda
• 1
0 cosa que le seme1_a · .
a fina piedra redonda ;
No tieoe boca 111 ore1a.
escucha,
SA.
1b
15•0
PE. Tu veras si te le a ro ;
'
llamemos tambien aca
quiero dalle.
a Pedruelo el rabadan,
SA. Guarda, que puedes 'erralle.
que sabe de sac_ristan,
PE. Si le do, nol herrare.
y el nos la con1urani.
SA.
Si nol das, luego &lt;lare
M.
i. A do esta, di ? .
153 5
a huyr por este valle.
1495
s. Agbra estaua azallt,
FLO. 1Ha, pastor !
. .
pascentando su ganado ;
coojuralda, que es_ meior,
vo vo a llamalle priad?;
que luego dira qu1~n es.
~o me vas de por aqm ;
Vôs sefior, con1urares.
. ha Pedruelo l
PE.
'
.
1540
FLO. Conjura tu, por m1 amor.
1
'
1
h
1
1 Hao, bao, Pedrue o, ao .
PES, Vna ·raya,
PE. Hao.
porque coocertado vaya,
SA.
i Pedruelo !
muy redonda aqui haremos,
l aballa, aballa, moçuelo 1
y dentro·nos meteremos
resto, que dios te vala .
1545
hata que habrado aya.
y pl Que me quieres, noramala ?
SA.
Ya
esta
hecha.
l'E.
Para el puto de tu abuelo. I 505
$A,
PE. Mira si esta bien derecha.
PE, Por vida mia,
.
SA. Bien redonda esta én mal ora.
a sueiio suelto dormia,,
PE
Pues comencemos agora.
que jamas ha reposado
.No estemos mas en cohecha . I5 50
esta noche mi ganado,_
1510
ConjU1·0.
[y oirte no podia.]
. Que me quieres ?
l
.
.
Yo, phantasma, te conjura
SA.
Que vengas aca, s1 qmeres,
con el mar, con ell areoa,
que esta alli vn diabrazo,
con !los peces, [la serena),
tal aquell otro llargazo,
y con mi borrego y burro,
1.515
que te asmaras si le vieres.
1555
y con Sant Polo,
PE. i. A do esta ?
.
y con el Tabe de Bartolo,
. Avati que va haz1 alla
por el garrote y la chueca,
SA: . 1o a Sant luan queres muerto !
1JLlr
•
?
y por la casa de Meca,
s de vero viene c1erto
PE. l 'Ma
y por las nuues Y polo,
. an el diaru-o sera 1
l 520
1560
1
• 1
por la sanctera
1 madre mia •
que nos enciende la_ cera
l Sant Pabro ! 1 Sancta Lluzia !
el dominho a la manana,
i o Jesu ! credo -non àeo,
con el guisopo y camp;ma,
eu todos los sanctos c.reo ;
[y el guisopo y b caldcral,
• 1
i vale,me, Sancta Man.\ ·

CINCO OBRAS DRAMATICAS

y por Sant Pito,
r565
y por seiior Sant Benito ;
por todos estas te habro,
que mi digas si ercs diabro,
o cuerpo muerto, o csprito ;
y por Cupido
1570
y por su nombre te pido,
que me digas si eres hombre,
o lo queres, que tu nombre
no lo tengas escondido.
FOR. Muy atentos
1575
traygo comigo los vientos,
ayre, fuego, agua, y tierra,
en fin, que traygo gran guerra
con todos (los) quatro elementos •.
No me euro
r 580
[de ti ni de tu conjura],
que a Cupido que has nombrado,
· yole tengo a.mi mandado
quando se està mas seguro.
FLO. l Al amor?
FOR. Si,·aunquefuessemayor; 1585
l no hos he dicho que los reyes
traygo contino a mis leyes,
aunque _fuesse emperador ?
PE. 1 Por Sant Pabro !
soncas que tu sos .diabro,
1590
si lo que dizes hizieres ;
pues dime lluego qùien eres,
y perdona si mal habro ;
y, si querras,
desdalla me lo diras,
1595
que de ,verte he gran recela ;
i por sant Junco I todo el pela

se me eriza c-aratra~.
Fortuna soy.
SA. No pese a sant Guiloy,
1600
esta es la cos quitaua
vuestro poder y os mataua.
M A hablar con ella vor ;
di, Fortuna,
t que .hize, que de là cuna
1605
solo vn dia de plazer,
a lo que alcanço a saber,
no me acuerdo ver alguna ?
Fo. No te espantes;
otros que tu mas triunfantes, 16 ro
derribo quando me pago;
si hago mH, dent mil deshago,
a muertos o querellantes,
de mi ficion
no se baria mencion,
1615
ni sonaria mi nombre;
hagolo porque se assombre
de mi qualquiera nadon.
SA.
1 0 traydora 1
a pagar vienes agora
1620
los ma1es que oos has hecho ;
agui dares satisfecho,
doiia puerca, media mora,
dofia huerca,
patoxa, medio puerca,
1625
cabeça de vu morterazo ;
1si no le do vn gran palazo,
si mas aca se me acerca ! ;
il nos tenes ?,
por saut Basco, que lieues
1630
en la cholla vna porrada,
FOR.

1. « Mi proprio nombre es Fortuna, se11ora de lo ques deleitoso y no
menas agradable ; elemento de aguas, mares y cempestades. Mi proprio
oficio es no tener a ninguoo en estado tan quieto que de mis zozobras
salteado no sea. » (Lope de Rueda : Colloquio de Camila).

�420

CINCO OBRAS DRAMATICA$

tan terrible y tan pegada,
que nunca mas biuires.
10 cuytado !
FOR.
no te engafie tu peccado,
que te digo, si me ensafias,
que veras presto mis mafias
y de mi yra~ lastimado.
PE. Mal mes
que vos con el os tomes ;
i escuchalda que concierto !
no soy yo preso ni muerto,
para que vos brauees ;
si yo mensafio,
pardios yos mando mal afio,
que bien se que granizastes
antafio, quando matastes
la meytad del rebafio.
SA. Compafiero,
oftrezo al diabro el cordera
que este inuierno me dexo,
que todos me los mato
con su terrible tempera.
PE. Comencemos,
y mil pallazos le demos
hasta hella n:bentar.
Mas lleuemosla al lugar,
SA.
que mejor nos pagaremos.
PE. 1Si, por Sant Gil l
y entregalla al! alguazil,
que le passe vna carrera;
nostax vos muy prazentera,
doûa porcacha ceuil.
10 traydor !
FOR.
tu seras con gran rig.or
maltratado de mi rueda;
yo hare que nadie pueda
remediar tu grau dolor.
PE. Salauer,
i ay, que me quiere meter
esta vellaca porcona
alla en la redanchona l

1venme, venme a socorrer !
Por Sant Douai,
1675
si no dexas el zagal,
don
asnazo
medio
huerco,
1635
si no, os çarrumo esse cuerpo
a palos, don animal.
M. Ha, pastor,
1680
guardaos de su rigor ;
no cureys mas de enojarla,
1640
mas procura de agradarla,
que os sera, cierto, mejor;
que de hecho
a mi mas mala me ha hecho, 1685
pero no la he afrentado,
1645 .
la causa, por que he mirado
que me sera mas prouecho.
SA. Desse modo,
1690
l tu sos sefiora de todo ?
FO. Sola soy de todo el suelo ·;
1650
al que quiero doy consuelo,
y al otro pongo de llodo.
PE. Dessa manera,
1695
el diabro te pudiera
lleuarte
do
desseamos
;
1655
mas perdon tt" demandamos ;
FOR. Tu fueras quien mas perdiera.
M. Salauer,
1700
comencemos a entender
de
hazer
vn
casamiento.
1660
SA. Juro a Sant que soy contenta,
SA.

1665

1670

porque tomemos prazer ;
comencemos ;
mas, la quien desposaremos ? 1705
M. Al seûor mi compafiero.
SA. l Con quien, di, caua!lero?
mas con vos le casaremos ;
espera,
1710
allegaos vos aca,
y seres el padrinorro.
PE. i El padrino di, modorro !
SA. Qu~ poco mas se me da ;

CfNCO OBRAS DRAMATlCAS

vos seres
la madrina, si guerres,
que tenes l1arto dinero
y dares bien por enter~
de comer, pues lo tene(y)s;
pues, senora,
allegados aca agora,
1720
Y dezi si soys casada,
o si estax prohetizada
de ser de dios seruidora.
DON•
No, en verdad.
SA.
Pu_es v_os, sefior, os llegad, 1725
Y dez1d s1 sos casado
.
'
o s1 estas prohetizado
para crego o para abad.
FLO.
No, sin dubda.
SA. Guisopazo te sacuda
el herrero de la fragua
con el que guisopa ell agua
Y con el macho te acuda;
porque veo
que tenedes gran dcsseo,
1 735
os demando y os combido
si le quereys por marido,
aqui al sefior Floriseo
DON.
Que si, digo.
·
SA. El abad de Sant Rodrio-o
t&gt;
1740
el de Villar del Pedroche
esta noche a media noche'
haga las bodas contigo ;
vos, senor,
./. queres aqui por arnor,
1 745
por muger y por pareja,
cuemo lo manda la ygreja,
a esta dama Blanca flor ?
FLO. Si, por dios .
SA. Tomaras de dos en dos
1750
azetunas de cabrones
con burriquenos lim~nes
que son buenos a la tos ; '
mi bendicion

42r

os venga, y la del cabron
1 755
super bouis recalcarum
'
labo1·es 111a110s tuarum
buscares ya prouisioi;.
FOR.
Milducados
quiero dar a los casados
de mis bienes y dinera;
Y vos, Muerto. cauallero,
la resta tomad prestado,
Y si por uentura
os vereys en apretura,
que el dinero os faltara,
nos cureys sino Hama
socorro de mi figura .
SALAUER. Cauallero,
pues trays tanto dinero,
consolaosme pues agora,
Y vos sefior, y vos sefiora .
M.
i Gracias a dios verdadero !
FLO. Si formasse
dios a quien desamparasse,
1 775
no nos pudriemos valer .
quien confia en su pode~,
no es que no le remediasse .
SA. En crecido
prazentorio aueys metidé&gt;
a estos sefiores ya,
Y ciega, pardios, esta ;
en mi vida tal he vido.
FOR. .: No has oydo,
ni a tu noticia a venido
que la fortuna era cicga'
Y a quien mas vale se niega,
por carecer de sentido ?
SA. .: Y los oydos ?
FOR. Porno oyr los ·alaridos 1790
de los muchos que yo hiero,
no los tengo, ni los quiero,
porque no sean guaridos.
SA.
.: Y el cabello? ·
FOR.
Porque no me tiren dello 1795

�422

CINCO OBRAS DRAMATlCAS

alguno, si me conoce,
y porque desto no goze,
en jamas me euro dello.
SA.
i. Y esta rueda ?
FOR. Esta es que manda y vieda 18oo
en todas gentes y leyes,
y estas figuras de reyes
derriba quando anda leda.
SA.
i. y aqui, que tienes?
FOR. Tengo thesoros y bienes 1805
para dar a quien me pago.
PE. En ti y en ellos me cago,
pues las orejas no tienes .
FOR. Yo me vo.
r8ro
SA. i o, cal diabro la do!
i por Sant Basco, no yres,
que primera atenderes
a ver mis saltos que do !
FOR. Comiença.
SA.
Comience el (sefior), que sabra
[ 181 5

cantar por sol fa mi re.
FLO. y 0 digo que la hare;

pero , quiên me ayudara?
Yo dire
la cuentra, que bien sabre
1820
lleualla por descantado.
SA.
Ya esta mcdio concertado.
M.
El tenor, yo le dire.
SA.
Pues el tripe,
yo dire quien la repique,
1825
que bien la sabra hazer.
PE . i. Quien lo dira, Salauer?
SA. La sefiora, por Sant Pique.

FE.

Villancico.
Contra fortuna y amor
~ quien sera resistidor?
1830
La fortuna vemos hecha
sefiora donde se llega ;
el amor, segun se prueua,
es sefior con su gran flecha ;
por esso esta desecha
t 8 35
es su thenor :
i. quien sera resistidor?

l1
COMEDIA DE SANCTA SUSANA,
POR JUAN RODRIGO ALONSO DE PEDRAZA
COMEDIA HECHA POR JUAN RODRIGO ALONLLAMADO DE

POR INTERLOCUCION

, ..

DE

I DIUERSAS

1 SO,

QOE POR OTRO NOMBRE ES

CIUDAD DE SEGOOIA, EN LA QUAL,

PERSONAS, EN

METRO SÈ

DECLARA LA

HYSTO- 1 RIA DE SANCTA SUSANA A LA LETRA, QUAL EN LA PRO· 1 SECUCION
CLARAMENTE

PARESCERA. HECHA,

j

AL

LOOR

DE

DIOS

A - 1 NO DE MIL y QUDHENTOS I y CINCUENTA y 0- 1 CHO
grabado, con dos figuras, entre las cuales hay itna torre).

NUESTRO

SENOR.

ANOS 1 (Siff'lte

un

Son interlocutores de la presente ohm, los de juso contenidos
Sancta Susana.
Sus donzellas Orisia y P:itricia.
Su padre Elchias.
Su madre.
Joachim su. marido .
Dos criados suyos.
Boz pdpular.
Los dos iniquùs viejos.
Sus dos ministres.
Los sostitutos Helifar y Manases .
Daniel.
Carcelero.
Pregonero.
Y mas el pastor, que haze la entrada.

Fin.

Dome a dios, que gasajado
y que huerte regozijo
que oy muestra, segun colijo,
la gente deste pobrado !
1 o, quien fuera quillotrado
como cada qual garçon,
para her a la sazon
cosas de zajal chapado !

PA. j
1

I LA

PEDRAZA, VEZINO DE

i Por Sant Junco verdadero !
si truxera aca el garçon
carapuça y camison,
calças, cinto, con su esquero
que yo tengo dominguero,
y mi sayo de chingletas,
oy &lt;liera mil çapatetas
con vn son bien saltadero;

r5

�CINCO OBRAS DRA MA TI CAS

CINCO OBRAS DRAM/\.TICAS

bora pues, aunque hombre venga
con este pobre aparato,
acuerdo de holgarme vn rato
oy aca aunque me detenga ;
20
i o, si aca estuuiera Mengua
mi esposa, y como se holgara !
y I que de co~as lleuara
que contar alla en Reuenga • !
No puedo pensar que sea,
25
ni lo llotra mi sentido ;
&lt;. si es quiça que oy han ,•enido
a desposar a Matea ?
no se si dubde, ni crea
en ta\ caso, pues estan
30
con prazer junta oy, por San,
la gente de aquessa aldea;
no puedo determinar
que pued.1 ser mas que muerto;
&lt;. si es quiça, no se si acierto,
35
a venido a predicar
oy por clicha a este lugar
algun buldero?
&lt;. para que, si no ay dinero ,
las camas nos despoiar ?
40
bora, pues no determino,
ni tengo conoscimiento,
ni percalo, ni lo siento,
quiero con muy huerte tino
declararos el camino,
45
ya que so aqui auallado,
de lo que argumentado,
al qual mi merced vino :

y es, seiior, que al presente,
vna obra singular
50
se entrara a representar,
soncas, digo en continente,
a mi ver muy excelente,
nunca tal vista en Espafia,
ques de como fue Susana
5S
acusada falsamente ;
sopricos que lo escucheys,
pues se acabara muy breue ;
y pues, sefiores, no llueue,
no ayays miedo que os mojeys•; 60
las faltas emendareys
del autor, si hallays errores;
yo me vo a los akores ;
sefiores, a Dios quedeys.
sus. Hermanas, sin dilacion,
65
pues ha llegado en buen fin
la hora de yr al jardin
para mi recreacion,
Partamos, que ya es razon,
del estrado y los coxines,
70
al vafio entre los jazmines,
si no ay contradicion.
Esto cumple, quai soleys,
que tengays muy bien mirado,
y para la vncion recado,
75
si alla no esta, no oluideys.
ORI. Sefiora, no receleys
de cos a que cause dafio,
pues que muy segura al vaiio
sabemos bien que yr podeys.
80

Hay un pueblo de este nombre en la provincia de Segovia.
2. Parecen indicar estas versos que la representaci6n tenia lugar al aire
libre. Lo mismo se infiere de las palabras del Faraute, al principio de la parte Ill
de la Tmged.ia Josephiruz de Micael de Carvajal (anterior a r 523): « Gran sol
hace; por lo cual el autor hoy se ha puesto en tirantes y en tablillas para
. hacer de si un sombrero que â todos del sol defendiese. •
1.

En esto que a vos es dado
el serui~io no se niega, '
pues, quando la bora llega,
lo tenemos bien mirado.
Hemos visto y bien notado
con especial diligencia,
'
quesolamente en audiencia
los dos viejos han quedado.
PA. Destos, sefiora, en verdad,
no colegimos recelo,
que su apariencia y peleo
nos da gran seguridad.
Y pues a tu voluntad
el recaudo alla tenemos
sefiora, no dilatemos '
que sera dificultad. '
sus· Hora pues, hermanas mias
satisfecho a la sazon
'
aueys a mi coraçon,
sien do tan buenas espias.
Del vaiio sin mas porfias
nos vamos, y rogares
nos libre de algun reues
el muy alto en estas vias.

95

100

Entrada su se1iora w el jardin con
sus donz.ella~, diz.m los dos viejos, llamados Sedechia y Achiau :
~amonos, seiior, pues ya 105
aqur no resta que hazer,
Y allende para comer
es bora, en mi voluntad.
SED. Seiior, vamos, que, en verdad,
soy de aquessa condicion ;
110
vaya, con la bendicion
deDios.
ACH •
Con la tal queda.
ACH.

r. Sabra una sila ba.

Mi compafiero es ya ydo
a corner, bien se me amafia
para gozar de Susafia,
115
por quien pena mi sentido.
Y pues al vaiio ha venido
donde sola ha de quedar:
tengo muy prompto lugar •
mi desseo sea cumplido. '
120
Pero , que modo o manera
tendre para entrar en el huerto ,
doude quedasse encubierto
'
hasta ver las damas fuera ?
1 0, que gloria tan entera!
125
pues la vida me assegura
en no parecer criatura
por toda aq uesta ri bera.
Quiero, pues cumple, tornar
a mirar si en tal conuen
130
puedo ser visto de alguien,
que me impida al hucrto entrar :
No se a quien veo assomar.
i valame Dios verdadero f '
i paresce a mi compafiero 1
1 35
es el, cierto, sin dubdar
, Ha do tan dissimulado.
por aq ui la buelta da ?
ACH • No menos razon sera
me digays, seiior, de grado,
la causa que os ha forcado
sin la verdad me encubrir '
a solamente venir
'
por lugar tan apartado .
Que, por Dios, sospecha tengo,
SED.

1 45

despues que os vi donde estays
si la verdad no negays,
'
que venis a lo que vengo.
SED. Por modo breue y no luengo

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

C!NCO OBRAS DRAMATICAS

oculms entre las ramas,
os sera claro mi intento,
150
hasta
ver fuera a las damas,
si en lo tal me hazeys contento.
porque mejor negociemos.
ACH. Si, par la fe que mantengo.
Y salidas, vsaremos
SED. Hora, pues, el gran conorte
con
Susana, a quien notad
190
que tengo de vos, me obliga
dexaran en soledad,
a que la verdad os diga,
15 5
conforme como queremos.
declarando mi defecto.
ACH. '. Es muy ·bien assi acordado,
Pues se me tendreys secreto,
y sabed que mi apetito
sabreys, sefior, que vencido
nada discrepa del hito
l95
del amor, aqui he veoid&lt;;&gt;,
do
vos
teneys
encarado.
a susfuerças muy subjecto,
160
Por ende, en lo consultado,
Herido en el coraçon
sin poner mas dilacion,
de su mano cruel sin par,
demos', pues, ay buenrecaudo.
a solamente buscar
la salud de tal passion,
Entrados los dos viejos en el jardi11, do
Que pende, tene atencion,
165
ocullos yaz.en, S11saii4 manda a sus
de Susana y su beldad,
donz.ellas que t1 cas,, se lnieluan, y
que ora en el vafio, en verdad,
salidos los dos viejos, se van para
yaze en gran delectacion.
Susa,ia, quai parescera m fin de las
ACH. i Jurerpor Dias que sali
dos copias siguientes :
con vos, sefior, de audieocia, 1 70
cou essa misma dolencia
sas. Hermanas, segnn soleys,
200
que dezis (oy) os trae aqui !
os
bolued
en
continente,
Do ya que los dos ansi
pues aqui yo solamënte
en vn proposito estamos,
be de quedar, quai sabeys.
loque en el caso hagamos
175
Y
aqueste auiso tendreys,
que cumpla, sefior, dezi.
quaodo salgays de la huerta, 205
sED. Cigo que si conseguir
que echeys la llaue a la puerta,
queremos los dos priado
en lo qual no descuydeys.
fin pornos tan desseado,
OR!. En esso pierda cuydado,
que cumple de aqui ,partir,
180
pue.s las dos, quando saldremos
Porque ya querian salir
de la huerta, dexaremos
210
las dou1,ellas del verge!,
a
tu
contento
cerrado.
·
y ascondernos presto
el,
PAT. Y cumpliendo tu maudado,
do no nos puedan sentir.
segun que deuemos nos,
Y alli los dos estaremos
185

en

bolueremos al fin Jas dos,
del tiempo, que es limitado.

Salidas las don7e/las
• . sa len
', los dos v ie;os
de donde estan asco1tdidos , y d.tzen..
SED. Casi fuera de sentido
me hallo, de plazentero
en solo ver, compafiero '
las donzellas que han salido.
Des~achemos, pues se han ydo, 220
Y, sin mas detenimiento
demos fin a nuestro inte~to
pues no ay de q uien sea im~edido.
ACH. Hora, sus, vamos do esta .
refrescando su belleza .
225
Y de su grau gentileza'
gozaremossi quiera.
SED. y si no, &lt;que muda, aura
para podella vencer ?
ACH. Quando no lo quiera hazer, 230
forçada de nos sera.

Los viq'os a S11sa1ia :
SED: Dios te salue, duefia honesta,
copiosa en hermosura
en qulen hora dio nat~ra
sobre qualquiera terrestra.
235
De todas gracias compuesta
muy mas linda que notamo;
nue5tra pena publicamos
'
ante ti, segun que resta.
Y es, sefiora, que los dos
morimos por tus amores
Y para en tales dolores ' •

l•
1.
2.

El texto : « SED. ,, .
Aqul el texto, al margen: "AcH. ».

215

2.

la salud pende de vos.
Por esso quieras con nos
consentir, sin mas desman
2 45
aqui, do no nos ueran
'
sino solamente Dios.
ACH. Reclina como cumplamos
breue nuestras voluutades
pues sin duda de Jas tales '
mucho su fin desseamos.
Por tanto te suplicamos
quieras luego consentir
en esto, sin resistir
s qu~ los dos te den;andamos
255
us. 1 Jesus 1 &lt;que es esto, dezi ?
i ay, que turbacion tan braua !
i O mi Dios, Y adonde estaua
tan a punto para mi !
Sei"ior I'.. en que te offendi ,
260
pues tal permîtes no en vano?
i no alces de mi tu mano
,
senor, pues confio en ti !
l Quien de ta! ancianidad
autoridad y manera
'
recclara que saliera '
tan gran desonestidad ?
i O mi Dios, summa bondad
dame esfuerço hasta morir '
para poder resistir
'
270
de mi ta[ iniquidad 1
Quel esfuerço me fallesce
pues desmaya el coraçon '
en la nueua turbacîon
qu1:: por los dos se me offrece 275
A la triste que padesce
en tan gran tribulacion
i O mi Dios y saluacio~ !

Sobra una silaba.
Asi en ei texto; pero debe de ser : « modo ».

�CJNCO OB RAS DRAMA TICAS

socorre si lo merece.
Sefiora, nuestra presencia
280
no te ponga tanto espanto,
ni nos encarezca tanto
el venir en peruertencia.
Concede con diligencia
en lo que te demandamos,
285
si no quieres que digamos
contra ri falso en audien.cia.
Mira que publicaremos,
si no quieres consentir
con nos sin mas resistir,
290
que los dos visto te auemos
con vn mancebo, y diremos
que echaste fuera el verge!,
por vsar camai con el,
tus damas, affirmaremos.
295
sus. j Ante perdere la vida
corporal en este suelo,
que me ceue en ta! anzuelo,
que a desonrra me combida !
No tengo de ser vencida,
wo
ques a mi Dios grande offensa,
el qual me dara defensa
contra vos, gente perdida.
Y ansim.ismo a mi marido
tal affrenta yo no hare,
305
ni en la honrra causare
venga a ser diminuydo .
Ac. Mas no te aprouecha nada,
que al fin has de ser forçada,
puesqueporbiennohasquerido. 310

SED.

Despu.es que Susana aya pedido socorro,
quai se sigue m la copia de yuso co11tenida, han de entrar dos o tres ci-iados
de su marido, quai en la prosecucion
parescera :
sus. j Socorro, socorro ! 1 sed presto 1
i fauor ! [I fauor !] j venga aqui !

El para que nos dezi ;
sepamos que ha sido aquesto.
ACH. Vn caso muy deshonesto
315
que Susana ha cometido.
CRIA. Dezidnos el como ha sido,
que lo ta! nos es molesto.
CON. Y ansi mismo nos espanta
y nos perturba el sentido,
320
aya en lo tal incurrido
muger tan honesta y sancta.
SED. No fue su firmeza tanta,
pues claramente emos vido
que adulterio ha cometido,
325
y esto no se le leuanta.
ACH. Con vn mancebo la hallamos
carnalmente conuersando,
tras el quai, aunque aguijando
fuymos, nunca le alcançamos. 3 30
Y de proseguirdexamos
tras del, que era muy ligero;
bueltos yo y mi compaiîero,
quien era le demandamos;
loquai no quiere dezir,
335
negando lo que emos vido,
cosa por do ha merescido
muy justamente morir.
CRIA. Por cierto, que en su biuir
nunca vi difficultad,
340
ni pienso que con verdad
se puede tal presumir.
sus. Dios, que sabe lo secreto
de tan grande falsedad,
manifieste la verdad
345
en quien esta tal defe(c)to.
SED. Pues lo vimos, te prometo
que, sin mas declaracion,
tienes de yr a la prision.
sus. A ti, mi Dios, lo cometo. 350
ACH. Carcelero, a buen recaudo
nos pone, ques menester,
sin tarda[)ça esta mugre,
CRIA.

CINCO OBRAS DRAMATICAS

que es de crimen su peccado .
Bien podeys perder cuydado, 35 5
pues, por lo que della suena,
en la mazmorra y cadena
la pondremos muy priado.

CAV.

Puesta Susa,ïa en la carcel, se bam enlt"e
ciertos criados suyos la platica de )'UJO
contenida :
i O cosa &lt;ligna de espanto !
Y i quien ta! podria creer,
360
que tan honesta muger
fue causa de dafio tanto ?
Sin duda causa quebran to
a quien ha conoscimiento
de su gran recogimiento
365
Y biuir tan limpio y sancto.
CON• Contemplando en su bondad
.
'
soy mcredulo
en tal cosa,
pues duefia tan virtuosa,
n~nca yo la vi en verdad,
370
m de tanta honestidad •
la quai no puedo creer '
que basto hazella caer
nadie en tal [iniquidad].,
CRIA. Hora, vamos, no tardemos 375
en hazerle sabidor
a Joachim nuestro sefior
de aquesto que visto auemos.
CON. &lt;. Por que modo le entraremos
en caso tan importante?
380
CRIA. Por modo no discrepante
ni buscar a otros estremos. i
CRIA.

Joachim a sus criados :

JO. i!. Do fuystes, que tan penado
1•

El texto : « iinilidad &gt;&gt;.
REVUE HISPANIQUE. A.

me aueys hecho solo est.1r
casi ronco de os llamar '
segun las bozes que he dado ?
CRIA. Corno vimos que ocupado
yazia en el ·contador
nos fuy mos a_l corredor
que sale al jardincercado;
39°
Do los dos, sin mas porfia,
declaro que, estando en el,
hazia el vaiio en el verge!
oymos gran bozeria,
Ansi que tomamos via
395
con turbacion muy estrai'ia,
para el vaiio, a do Susaiia
nuestro socorro pedia .
Llegados con furia braua
al vaiio do va otras vezes
400
con los dos viejos jueze;
la vimos que sola estaua
De quien fuerça publicau:
se le offresce de repente;
Y los dos, que carnalmente
405
vieron co,n vn moço vsaua.
CON. Reprouado en humildad,
los dos viejos, con gran safia,
lo que dezia Susaiia
por mentira y falsedad,
410
con vna conformidad
autorizan la querella,
dizieodo que contra ella
lo que han dicho es verdad.
JO. Dad fin!
CON.
Que, sin dilacion, 4 1 5
ya despues que relataron,
los dos viejos la lleuaron,
quai vimos, a la prision,
Do, sefior, en aff[I]icion
muy triste queda llorando,
420

�ClNCO OBR AS DRAMATICAS

CINCO O.BRAS DRAMATICAS

aqui sin mas dilatar :
. En que vistes vos pecar
t
.
a Susana m1 muger,
Por do merezca caer
en desonrra tan sm pa . ..
CH. De la sobrada neqmc1a_
A
de vuestra muger Y en_gano
pende todo vuest~o. dano,
segun se dara not1c1~,.
Administrando jusuc1a
contra ella y con razon,
que en torpe delectacion
470
VI. mos con vno en lcticia.
,
Modera vuestros enoJ0S
en vn tan triste accidente,
pues los dos muy cl~ramente
lo vimos por estos 0J0S.
.
SEO. N0 pen.•eys que son antoios 475
ni que es falsedad compuesta,
pues, so perfecion de honesta,
a audiencia,
En tanto vienen los dos v ie,os
i
sus primores que~an coxos.
con la platica siguiente :
Dessimula_la passion,
480
pues mas n 0 se puede haz.er,
, r.ue os paresce, compaiiero,
SED. &lt;. ~
ail
440
e haziendo nuestro deuer'
qu,
la h amos
quan d ·«erente
m,
no salimos de razon.
de lo que los dos pensamos
Trayganla sin dilacion
'
0)
en nuestro pecho pnmer
.
ante nos, pues ley tenemos,
ACH. Yo lo veo, mas, empero
y conforme (la) j~1z_garemos
fue con nos tan porfiada,
a su sancta cond1c1on.
445
en lo por nos acusado
SED. No dexamos de gustar .
.
prosigamos
m uy de vero., .
de vuestra pena y cuydado,
y pues hora es ya ~dienc1a,
pero, pues no[s] ~sforçado
a juzgar nos assen~ os,
los _peccados casttgar'
_ , y por ella embiarem?s,
V os nos manda perdonar'
..
venida toda frequenc1a.
.
.
ue
la
publica
neqm~a
..
JO, Jueze S de gran prouidenc1a,
do.
:os compele a hazer 1ust1c1a,
Dios prospere vuestro esta '
sin se poder esc usar.
venir aqui me es forçad~,
495
ML Carcelero, muy ayoa
pues teneys la preminenc1a,
los dos juezes sabreys
45$
Solo para hos preg~ntar'
- dan que nos entregueys
man
con insuffribk pass10~,
la muger ·adulti:rina.
que me deys declarac1on

a nuestro Dios inuocando
con profunda deuocion.
. 'ble que se. a d'dado
JO. l Es poss1
oy tan breue en mi ]~ m
desonrra tal de Joachim
en instancia de su estado?
10 mi Dios, que lo has notado
v alcanças todo secreto,
; ti, seftor, lo cometo,
430
pues en ti soy consolado 1
Hora, sus, adereça~
ara yr al consistono,
.
yp en tan to nue
., en mi oratorro
'
estoy
vn poco1 aguardad.
CRIA. A toda tu voluntad
. 43 5
tendremoslo que demandas'
por en de , buelue en bolandas,
que cumple la breuedad.

. r'

Veys aqui a la mezquina,
Jleuada a muy buen recaudo
500
do su malse determina.
MA. i Hija mia ! i. que es aquesto,
que tanta infamia ha causado
en tu honrra y en tu estado
a vulgo tan manifiesto?
505
i O hija rnia, y quan presto
temo que con falsedad
de toda virtud (y) bondad
tu persona han descompuesto !
i. Ques de vuestra honestidad 51 o
hija, y hourra tan sobrada,
y vuestra tan encumbrada
perfection en sanctidad ?
c. Ques de vuestra grauedad,
con virtudes tan sin cuento,
5r 5
do summo fehescimiento
siendo vos firme en lealtad ?
i O hija I vuestro biuir
.:on tauto recogimiento,
no daua conoscimiento
520
de en caso ta! incurrir.
i. Quien fue el que pudo arguyr
contra vos, siendo dechado
de virtudes, tal peccado
que os lleua, hija, a morir?
5-25
Ven ya, muerte, no dilates
mas la vida en 'tal vejez;
fenezca ya , de vna vez
quien sustenta tus combates.
Ya, fortuna, no maltrates
530
mas a quien el ataud
oy se da en la senectud,
que en infamia tanto abates.
Pues vays, hija, do a mi ver
tanto mal se nos procura,
535
esta triste cobertura
CAR.

r. El texto:

«

yo ,,.

43r

de luto os querays poner.
i Y a ri, mi Dios, que as poder
sobre todo lo criado,
suplico que en tal estado
540
nos quiera fauorescer 1

Pues/a Susmïa enpreseucia de los juez.es,
diz.e Elchias padre lo sigztiente :
Muy nobles, segun notamos,
juezes sabios varones :
·con muy tristes coraçones
ante vos nos humiJlarnos.
545
Y ansi misn10 presentamos
nuestra hija aqui ante vos,
la quai que ofendiesse a dios
en_cosa jamas la hallamos.
Juzgad los dos rectamente;
5 50
nos mueua falso apetito,
pues de tan graue deli(c)to
tenemos que esta inoceme .
Mira que Dios no cousiente
traycion ni falsedad ;
5 55
por tanto, juzgad verdad
ante el vulgo que es pre·sente.
Y pues pronuncias senténcia
en caso tan impottante,
mira muy bien al istante
560
que nos agrauies conscieocia.
ACH. Elchias, tene p;tciencia,
que sin duda visto auemos
lo que con verdad diremos
en esta publica audiencia.
565
Susana, que es presente,
virnos los dos, esto es cierto,
que en entrando (dentto) en su
[huerto
al vaîio secret arnente,
ELC.

�ClNCO OBRAS DRAMATICAS

432

Euitando incooueoiente
570
al amor y sus cautelas,
mando boluer sus donzellas,
para quedar delinquente.
Las quales mando boluer,
ya que fue en el vaiio entrada, 575
breuemente a la pcsada,
por mejor lugar terrer
De adulterio cometer,
qual vimos, con vn mancebo,
que, salidas, entro luego
580
con Susana ·auer plazer.
A do como entrar le vimos
solamente y tan secreto,
recelando dun defe(c)to,
para alla corriendo fuymos.
585
Do, los dos llegados, vimos
a Susana con el tal
en acto inlicito carnal
vsando, a la quai prendimos.
Y por ser, segun la edad,
590
im[po ]tentes con grandeza
en fuerças y ligereza,
que impide la ancianidad,
No podimos, en verdad,
haziendo nuestro deuer,
595
nos al mancebo prender,
con su gran subtilidad.
Pero ya que no podimos
prenderle ni coooscer,
BO pudieudo mas bazer,
600
para Susana boluimos,
A quieu del cuenta pedimos ;
diga quien es sin mentir,
loquai no quiere dezir.
SED. Sin duda verda(d) os dezimos. 60 5
Quitenle con breuedad
dencima la cobertura;

1.

Asl, por : « uos "·

i V{'.a toda criatura
quien hizo tan grao maldad !
ACH. 1 0, que figura notad,
610
compaiiero, y que lindeza 1
sED. ,: Quien de su gran g~ntileza
gozaua y de su beldad?
Veys aqui, porque, en firmeza
de muy cierta y muy dudosa, 615
quede notorio esta cosa
por toda la redondeza,
Nuestras manos sin despreza
en tal caso y tal pertrecho,
segun dispone el derecho,
620
puestas sobre su cabeça.
BOZ. Segun que representays,
soys de quieo, al parezer.
se deue de nos 1 tener
por muy cierto loque hablays. 625
Es razon, pues lo jurays
que pecado ha de tal suerte,
que la condenays a muerte,
si por derecho lo hallays.
ACH. Conforme al talion,
630
ley trillada en Israel,
hallamos, visto por el,
muera sin contradicion
Por adultera, ocasion
ante nos muy prouada,
63 5
breuemente aped~ada,
publicando su traycion.
Al cuello lleue vn dogal,
y a las manos vn corde!,
atadas muy bien con el
640
como muger desleal.
Su delicto criminal
ante ella yran pregonando,
basta el puesto do, en llegando,
fenezca su biuir mal.
64s

CINCO OBRAS .DRAMATICAS

sus. 1 0 mi Dios y criador,
que en lo presente y futuro
Y en lo secreto y oscuro
eres cierto sabidor !
Pues sabes que soy, seüor,
6so
condenada falsamente
a morir, siendo inocente
bazme salua en tal rigor '.
Pues la muerte me es cercana
sabes,. Dios, quan sin razon . ' 6 55
padre, vuestra bendicion '
me dad, con que sere bufana.
ELC :. Plazeme de buena gana,
hl)a, i venga sobre vos
la bendici6n de mi Dios,
660
do nuestro consuelo mana !

Lleuando a su seiiora a justicùir' lo que
el pregon declara es /o siguiente ;
Esta es la (in)justicia
que manda hazer
a aquesta muger,
de quien dio noticia
limpios de malicia '
los que la juzgaron
Y la sententiaron
con t0da puri(ci)cia ;
por adulterina,
Segun que es hallada
muera apedreada
'
manda muy ayna,
segun determina
leuitica ley,
en judica grey
dada por deuida ;
quien ta! hazc que ta! pagne.

PRE.

675

ciegos de emendimien[ to !
que sin razon de ta! suerte
680
lleuays la dueùa a la muerte
por vueStro daüado intento '
Sabed que Diosino es contento
de su parte, es a saber
que, sio culpa, esta muger
685
venga en tan gran detrimento.
Por_ ende bolue, o vil gente,
la sm culpa en tal indicio
muy prestamente a juyzio,
que actl;ada es falsamente
Cesse la furia crueme
·
de tan grande iniquidad,
pues de su saogre en verdad
yo sin culpa so inocente.
Boz_- 0yd, oyd, que es razon, 695
510 mas passar adelante
lo que dize aqueste inla~te
que pone en admiracion. '
Oyd con grande atencion
que es cosa muy de notar'
700
pues niiio tan chico habl;r
es de Dios reueladon.
'
SED. i Que es esto? sepamos quien
es aquel que, sin temor,
ha sido alborotador
oy de pueblo en ta! conuen .
Que, por tan graue desden
ha dado contra (la) justicia '.
conuiene, por su malicia '
luego el castigo le den. '
7!0
Boz. Sefiores, deueys sa ber,
segi.:n que (lo) he cntendido yo,
que muera no quiera el Dio ,
oy sin culpa essa muger.
· DAN.

10

433

r. Pronunciaci6n judeo-castellana de la palabra Dios.

�434

C!NCO

CINCO OBRAS DRAMATICAS

Euitarse ha la occasion,
75 5
Y aquesto nos da a en tender, 71 S
si entre los dos ay distancia,
quai veys, mysteriosamente,
no vengan en concordancia
por este nifio innocente
para encubrir su traycion.
que aqui veys en tierno ser.
MANA. Con razon muy euidente
AC. l Biue el Dio, que esto espanya cumplimos tu mandado,
760
[tado
pues vemos que ha despertado
de vuestra granceguedad,
720
nuestro Dias omnipotente
pues days tanta autoridad
Tu espiritu excelente,
a lo que aqui se ha parlado !
para que des claridad
aya fin lo començado,
de la grande falsedad
76 5
que es muy justo y satisfaz,
que oy afflige a la inocente.
sin escuchar a vn rapaz
72 5
Assientate, Daniel,
que es del demonio inspirado.
pues por ti, en tal lugar,
DAN. i Peruertidos en maldad,
quiere Dios manifestar
que juzgastes là muger
injusticia tan cruel.
770
hebrea, que en cometer
Do
ansi
mismo
plugo
el
nunca fue(ra) tal suziedad !
730
que los dos nos assentemos,
Boluelda, y con breuedad,
para que par buena demos
al juyzio, que ante Dios
tu sentencia en Israel.
e, libre de lo que vos
l O pueblo, que ciegamente
775
le arguys con falsedad.
eres
oy
alborotado
!
Do sin varas boluereys
7 35
con sossiego oye de grade
de tal oficio priuados,
aqueste nifio inocente.
no a juzgar, so ser juzgados,
El quai verdaderamente
pues juzgastes al reues.
habla por boca de Dios,
780
Requieroos que las dexeys
que
la
maldad
de
los
dos
luego, de parte de Di(;)s,
740
oy no suffre ni consiente.
y que las tomeys los dos,
DAM. Al alto l).\os infioito
vos Helifaz y Manasses,
oy se alabe de'l'.odillas,
HELI. Por tan alto beneficio,
notando sus marauillas
785
gracias do al soberano,
en
tal
caso
y
tal
deli(c)to.
pues de su bendita mano
745
Traygan luego [a]qui do habita
oy nos viene tal oficio.
el vno, y, quai Dios ordena,
Bueluan, bueluan a juyzio
vereys como se condeoa
los dos contra quien sentencia
por su boca aquel maldito.
790
quiere la summa potencia
M 1. H umildes a su excelencia,
se de por su maleficio.
750
veys aqui doode por nos
DAN. Vayan, y sin dilacion,
yaze el vno de los dos,
cada quai por si; en lugar
que
carece de coociencia
do no se puedan hablar
delante
de tu presencia,
795
los pongan en la prision .

OBRAS DRAMATICAS

puesto ya muy buen recaudo
sin discrepar, tu mandado
'
cumpliendo con diligencia .
DAN. El:\uegescido en estremos
torpes, malicias y engafios,
800
en males dias y aùos,
qual dello noticia auemos
De tu boca, quai sabemo;
por la diuina potencia,
ha de salir la sentencia
805
que en ti oy sequtaremos.
Pues ya ticnen grau poder
sobre ti los tus peccados
que en los juyzios passades
cometiste en asconder
810
La justizia en quien hazer
se deuian, quai las mientes
Y las sin culpa inocentes '
condenando a tu plazer.
Ques yr contra aquel diuino Br 5
precepto, qual bien sabras
'
_, que diz~ « no mataras
a nadie con desatino "
Especial a aquel que, indino
de culpa, hallaste inocente.
820
contra lo quai diligente '
eres Y fuystes contioo.
Pues los dos presentes fuystes
en aquel jardin cerrado
do, en adulterio pecad~
dezis que a Susaiia asistes ,
i. debaxo que arboles vistes' .
alma suzia, buelta en cieno '
medi?
'
SEd. Debaxo vn lentisco,

435

pues la cuenta me pedistes.
830
Verdaderamente digo,
que tu maldita razon
para tu condenacion
ha sida muy buen testio-o
0
.
Traygao luego al que contio-o 835
fue assi mismo diligente "
en acusar la inocente .
aya fin lo que prosigo'.
MI. Ves aqui do prestamente
ha veni_do a buen recaudo.
840
DAN. ~rmgo, seays bien llegado ;
la t1erra no te consiente
Maldito perro cruente '
de la linea de Cana '
no del tribu de Iuda'
ni fuyste del desce~diente.
Engafiote la hermosura
Y el torpe desseo y vici~
te trastorno tu juyzio,
para hazer tan grau Jocura
Dime, faite de cordura
·
l al mancebo con Susafia
so que arbol, musaraiia '
los viste, ode que verdu;a?
Responde por tu persona
8 S5
liuiano, mas [que] hojar~sca.
ACH · Debaxo de vna carrasca.
DAN. i. No mirays coma lo adona ,.,
ta! dicho nada te abona
·
'
pues, en lo que pronunciaste
86o
te digo que condenaste
'
claramente a tu persona.
Digo verdaderamente
con cuchillo cortador
DAN.

Asl, par cc vistes ».
Parece palabra de capricho, por &lt;c adorna »
or ue
" adonar » en ningùn texto castellano d
.' p q
no hallo el verbe
.
e este uempo.
I.

2.

�CINCO OBRAS DRAMÀTJCAS

900
soy libre de tal indici~,
865
esta el angel del sefior
gracias por tal benefic10
custodio de la inocente,
yo te doy con humildad !
Para partir al presente
( . el
vuestros cuerpos por roetad;
Siguese com.o, lleuandolos a morir,
. notad la iniquidad
pregonero declara lo consiguimte :
t vuestro· torpe acc1"d ente t.
de
BELL Pues tan claro y roanifiesto
PRE- Esta es (la) diuinal justicia,
es el falso testimonio
perfecta y pura j usticia
. .
por los sieruos del demonio
que manda hazer, ~oy not1c1a, 905
contra Susana compuesto,
Daniel, nifio espec1al,
Lo que cumple hazer sobresto, 875
A los dos que en criminal
euitando di!acion,
delicto son peccadores :
es, conforme al talion,
manda mueran por traydores
los sentenciar muy de presto;
910
con piedras, al natural;
Do se balla que, al que diere
quien tal haze, que tal pague.
sentencia al reues por justo,
880
PRE . Pues somos en el lugar
que passe por \o que injusto
(a)ssignado qual eminentes,
el tal pronuuciado ouiere.
do mueren los delioquentes
DAN . Pues ansi mi Dios lo quiere,
por su mal biuir y obrar,
por la dellos pronunciada
Los dos manda perdonar,
885
contra la sin culpa dada
pues en vos, segun deuen:ios,
mando passen, sea qual fuere.
essecutar ya queremos
Sus sin que mas se dilate,
la sentencia, via a tirar.
se ;onga en essecucion,
PAS No resta mas que escucheys, 920
y desta forma el pregon
pues aqui, si aueys me~oria,
publicamente relate,
fenescio aquesta hystona
Quel sefior a quien se acate
bien O mal, quai visto aueys;
con reuereocia y adores ',
loque resta es que emeodeys,
manda rouerao por traydores
os suplica el author,
92 5
los dos, sin niogun rescate.
si en su obr.a a auido error ;
sus. 1o diuina magestad,
y con esto, a dios quedeys.
que libres hazes no.mueran
a todos quantos esperan
Fin.
en tu muy alta bondad !
i Yo, que por tu piedad
casa de Salzedo librero, aiio de I M.D.LViij
lmpressa en Alcala de Henares, en
. h
doraciooes ». Sin embargo,
También parece palabra de capnc o, por aque « Prisciano quiere se
. ( Ad
en el Tesoro) recuer
Covarrubias v •
ora~,
d
.
dedicado· para gastarse en los
aya dicho de ador, vu c1erto geoero ~ tngo,
alabras son estas: Ador fru•
"fic·1os Del mesmo parecer es Nomo, cuyas p
sacn
·
· · p tabatur »
menti genus, q11od e.pulis et immolationibus sa.cris, pwm zt
•
I.

III
FARSA DE LUCRECIA

(Dos fii uras : uim ·ae hombre, otra de mujer; d la iz.qnùrda, 1mos edificios.
Arriba, el rôtulo : Farsa de Lucrecia).
TRAGEOIA DE LA CASTIDAD Il de Lucrecia. Agora nueuamente corn- li puesta
en metro por Juan pastor, oatu• 11 ral de la villa de morata 1 ; en la quai se inli troduzen las personas siguientes. El 11 rey Tarquino. Su hijo sexto Tarqui11 no. Vn negro suyo. Collatino, du- li que de Collacia. Lucrecia su Il muger.
Vu bouo, criado su· I! yo. Espurio Lucrecio, pa-11 dre de Lucrecia. Junio Il
Bruto. Publio Va- JI lerio, parieotes de Il Collatino.
Sifftuse el mgw11e11ta, en el qual se deèlara la hystoria, , ponese aqui para los
lectores, mayormente para los que la presente bystoria 110 ban leydo: por que entimdan m.ejor el diswrso de la presente obra.
Escriue Dionisio Alicarnasio, en el quarto libro de las antiguedades Romaoas, que Lucrecia fue hija de Espurio Lucrecia Romano, exceleote hombre, y
fue casada con Collatino, duque de Collacia, ciudad junto a Roma ; la quai,
sieodo muger de mu.y grau hermosura, Sexto Tarquino superbo se enamoro
della, y como por vezes repetidas la huuiesse requerido de amores, nunca con
ella pudo acabar nada; z vioo a se'r que, estaodo el rey Tarquioo, padre del
dicho sexto Tarquioo, sobre voa ciudad de los enemigos cerca de Roma,
llamada Ardea, que la tenia cercada, embio a Sexto Tarquioo a proueer prouision para el real a Collada, donde estaua Lucrecio, que no estaua ay su
marido Colatino, el quai quedaua en el real sobre Ardea. Sexto Tarquino,
como pariente de Colatino, marido de Lucrecia, fuesse aposentar a casa_ de
Lucrecia como a casa de su pariente ; fue della muy honorificadameote hospedado, z rescibio muchas hourras ; pero como las Hamas del amor que tenia a la
dicha Lucrecia de contino viniesseo en mayor aumento, considerando que
entonces teoia aparejado tiempo para gozar della, penso la maoera que para
esto ternia, z, venida la noche, despues que huuo cenado, fuesse a dormir. Y
siendo passada gran parte de la noche, quaodo sintio que todos dormian,
leuantose y fue::sse a \a ·camara de Lucrecia, z dixole quien era, y amenazola
que, si diesse bozes, que la mataria, y diole a escojer la vna de dos cosas : o
morir deshonrrada, o biuir reyna bieoauenturada, por que si no consentia en su

&lt;da&lt;

I. En la provîncia de Zaragoza hay dos pueblos de este nombre : Morata de
Jal6n, y Morata de Jiloca. En la de Madrid hay otro : Morata de Tajuna .

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS

vo1untad, que el la mataria, y juntamente a vn negro suyo, y que diria que los
hauia hallado en adulterio, y como vengador de la injuria de su pariente que
los hauia muerto ; y que si cons.:ntia en lo que el queria, le daua palabra que
la tomaria por muger y seria reyna con el, porque, como hijo mayor, hauia
de heredar el reyno de su padre. Oyendo esto Lucrecia, con teinor de la innominiosa muerte que Tarquino la amenazaua, eligio por mejor suffrir por
entonces qualquiera deshonrra en su persona; aosi que Tarquino la forço y
durmio con el ella ; otro dia siguiente, Lucrecia se vistio de luto negro, y
embio a Roma por su padre Espurio Lucrecia, z: por J unio bruto, 'l por
Publio Valerio, parientes de su marido Colatino: los quales, venidos de Roma
en Collacia, a la sazon que llegaron, llego Colatino de la guerra de Ardea, y
luego Lucrecia, en presencia de los quatro ya dichos, conto la traycion 'l fuerça
que le hauia hecho Sexto Tarquino, 'l rogandoles que la quisiessen vengar,
saco va cuchillo que secreto traya 'l matose; el cuerpo le fue puesto en vnas
aadas y l\euado a la plaça mayor de Collacia, donde toda la gente, ansi de Collacia como de Roma, supiendo la traycion que sexto Tarquino hauia hecho
a Lucrecia, por cuya causa hauia sido su muerte, todos se aparejauan para destruyr a los Tarquinos. La ven6 ança desta sefiora fue tal, que en pccos dias
fueron los Tarquinos destruydos del imperio Romano, y hechados en tierras
estrafias, y no consintieron los Romanos que otro rey nioguno reyaasse antes
de alli adelante; la ciudad se gouerno por Consulados ; los primeros Consules
que fueron constituydos en Roma, fueron Junio bruto, 'l Colatino, marido de
Lucrecia.

Fin del Argumenta

1•

CoMŒNÇA LA OBRA.

E11tra el Rey Tarqnitw y su hijo Sexto Tarquino, r diz.e ei 1·ey :
EL REY

Hijo, é quanto puede hauer
que esta ciudad tenemos
cercada, y nunca podemos

en tantos dias vencer ?
Ella es cierto a mi ver
rica prea,
porque esta ciudad de Ardea
es mas fuerte que pensamos,

r. Abajo, manuscrite de letra del siglo xvr : « En Toledo, en vnos espectacu-

los, pusieron :

Esta es Lucrecia,
que f11e puta y 11eçia. &gt;&gt;

pues, quanto mas trabajamos
ellas mas f uerte se arrea.
' 10
TAR. Sefio1: padre, es gran pelea,
a n11 pensar,
en venir aussi a sacar
a ainguno de su casa,
porque, seiior, mas' se tassa : 15
é vno a diez, puede bastar ?
REY. Esse cierto es hablar
a mi ver,
'
porque ellos pueden valer
vno por diez muy de cierto
20
porque se estan con conciert~
en sus casas a plazer ;
ellos corner y beuer
sossegados,
coma rey(e)s muy delicados
25
sin jamas les fallescer.
'
no se como puede se/
de do son tan abastados .
creo que nuestros peccados
bien mirado
'
que a nosotros ha' faltado
mill vezes la prouision,
Y a ellos, en conclusion
contiao les ha sobrado.'
TAR. Los dioses lo han ordenado
segnn siento,
' 35
que, mirando nuestro intenta
de su vando se han metido '
porque ansi hauemos venid~
a sacallos de su assieato.
40
REY. Pues agora, con buea tiento
. tu, Tarquiao,
'
qmeras tomar el camino ·
de Collada, essa ciudad
Y luego, con breuedad '
4&gt; .
nos proueas pan y via~,

r. Asi, por « mal. »

439

porque aquesto de contino
va colando;
Y, pues, hijo, a ti embiando
hazc cuenta mi corona
'
50
que va mi mesma persona,
Y por esso te Jo maado
TAR . Sefior, siempre de t~ vando
he seydo,
Y como a padre querido
55
siempre te be reuerenciado .
yo cumplire tu mandado '
sin puuto ser detenido.
REY. Pues, hijo, esso te pido,
que mevoy,
60
porque no he dado oy
buelta por nuestro real
a ver si se haze mal '
y'a dar quenta de quien soy.
TAR . En vn gran plazer estoy
65
encumbrado,
porque agora soy Uegado
a! fin de mi gran porfia,
si yo me rijo este dia
con caso muy concertado •
yo a Lucrecia he amado '
muy de vero,
Y amo muy por entera,
Y amare mientras yo biua
pues mi vida esta captiua '
75
de su amor muy verdadero .
mas ella, segun refiero,
'
no amaa mi;
porque siempre conosci ·
en ella gran desamor
80
mostrandome disfau~r
quanto yo mas le serui
Pues quiero ya desde a~ui
acabar

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS

a proueer pan y vino
120
con breuedad
a Collada su ciudad,
o a donde se pueda hauer.
coLATIN0. Pues si ve y a mi muger,
saludela de verdad ;
90
digale que en su bondad
i.25
he fiado,
y que me estoy sin cuydado;
mas, con todo, escreuir quiero,
que no puede por entero
95
yr ansina _relatado.
130
TAR. ·Pues no este mas dilata(n)do ;
si ha de yr,
vayase luego a escreuir,
que yo voyme aparejar ;
100
y luego, sin mas tardar,
q 5
porque me quiero ·partir.
cOL Yo me voy sin mas dezir
ni detener.
Entra Lucrecia y diz.e :
105
LUCRECIA i O l è quien pudiesse
[sa ber
nueuas de mi buen marido,
140
mi Colatino querido,
mi descanso z: mi plazer ?
1I o
en el puse mi querer
y afficioo,
el,
el
es mi cons[ol]acion,
145
Entra Colatino v 'diz.e :
en
el
mis
cuydados
fundo,
C0LATIN0.
y el es solo en este mundo
l Que se haze ? l como va,
a quien di mi coraçon ;
Sefior Tarquino?
la muger que ha varon,
COLATIN0. i O mi seiior Colatino ~115
si es virtuosa,
150
de verle te.n go· plazer,
no deue amar otra casa
porque le hago saber
sino a el en esta vida,
que me quiero yr camino

este mi triste penar ;
pues mis venturas se rapinan'
z: los dioses me encaminan,
esto ansi se ha de tractar :
que yo he dir a posar
a su casa
y hablarla he muy a la rasa,
porque pued~ conoscer ;
z: si no, es menester
ponerle fuerça por tasa,
porque mi vida esta Jasa
de sufrir
vn tan penado biuir,
y vn tormento tan estraiio,
y vn descontento tamaûo,
y vn tan coritino plaiiir ;
pues para esto difinir,
es menester
rnuy gran esfuerço y saber,
y en todo bien mirar,
y tambien dessirnular,
porque todo ha de valer;
q uiero, sin mas entender,
yrme ya,
pues veo que por aca
reposo ninguno he ;
i plega a los dioses que de
fin a mis males• 1

85

porque âl fin sea tenida
por honesta y generosa.
E11tra el bouo y dize :
BOUo. Digo hau, mira, hermosa, 1 55
aca apartada.
LU.
,! Que (quieres) ?
BO. La borrica tnanchada
sa desposado cornigo,
~ mira que soy testigo
quella es mi desposada.
160
LU. j Calla, bestia enalbardada !
Bo.
j Que callar 1
pardiez, alla en el pajar
nos hauemos concertado ;
y pues ya soy desposado,
yo me quiero passear.
LU. Anda, vete al muladar,
asnejon 1
BO. Pues yo me voy de rondon.
LU. Tira, vete ya en mal bora. 170
BO. Y pues vos quedeys, seiiora,
con toda la maldicion ;
,!. no mirays que presuncion,
y quai se arrea?
LU. 1 0 fuerte ciudad de Ardea ! 1 75
j maldita seas contino,
pues mi seiior Colatino
me tienes en tu pelea !
J por ti gran mal se acarrea
a esta triste ! ;
180
i par ti soledad me viste !
i par ti biuo yo afligida ! ;
De mis males combatida
ningun bien en mi consi:te.

Sobra una sllaba, y el verso esta alterado. Tal vez deba leerse :
&lt;&lt; pues mis venturas terminan ».

2.

Faltan dos silabas.

BO. Seiiora, ,!_ n..inca me oyste ? 185
LU. l Que has hablado ?
BO. Dos boras os he gritado,
y vos siempre pas.~ear;
i mas valdria, a fe, pensar
questa el burro desherrado !
190
LU. J Ay I j mal dolor de costado
que te de !
no. Pues ,!_ que quiere su merce ?
l hase de quedar ascuras ?
morirsa sin herraduras ·
despues, busque donde fue .
LU.
Aoda, vete.
BO.
Si hare.
LU .
i Que fauor
que tiene mi grau dolor
con simple tan porfioso !
200
BO. i Ay l i que ma dicho mocoso
el cozinero mayor ! ;
( no so lindo como flor ?
LU.
De pceciar
eres para vn muladar.
205
~o. Pues, por vida de mi madre
que, si lo sabe !mi padre,
'
que la de descomulgar
al vellaco regolar,
mal matiego .
21 o
Lu. &lt;No miras que hablas ciego?
,!_ como ? ,!_ abad eta tu padre ?
BO. No, pesar de mi cornpadre,
que no era sioo crego;
Y de alla de Trasteriego &lt;
215
hue seiior;
y tambieo hue regidor

. r. Este nombre de lugar se lee con frecuencia en las obras dramatica5 de
s1glo
Asl, en_ la Fa1'sa Ardamisa de Diego de NegueFuela (ed. Rouanet;
Bibhotbeca
h1spanica, 1900 ·' y comp · mis Anales. de la L"t
• l M •
i era 1ura espa110 a; adrid, 19°4; pag. 240), Y en el Didlogo del Nascimiento de Torres
Naharro, donde se lee :

x:'1:

1.

44 1

�44 2

vna vez, y dos cou esta,
y despues hue de la mesta,
220
segun dizen, el mayor.
LU. Calla, villano traydor,
azemilar;
corre, ves, que fue a \lamar
no se quien a nuestra puerta.
225
BO . Verdad dezis sin reyerta,
que yo siento el bozear.
LU. Ora I'. quien podria estar
el que ha llamado ? . ..
i si fuesse algun embiado
2·30
de mi querido marido,
el seria el bien venido,
y aun de mi bien hosped.ado !
"B O. i Al bridas !
l De que?
LU.
Ya se me ha oluidado 1 ,
BO,
j o mezquino !. ..
235
i a ! seiiora, de camino
ha veoido ...
.: Quien, traydor ?
LU .
BO. Vn quillotro del sefior,

ques hijo del rey Tarquino
y tambien es gran _cosino
240
de mi seüor,
LU. i O con el perro traydor 1
no hablas mas a la rasa;
i que Tarquino esta en mi casa
y no le hago mas honor !
245
tira, y corre por mi amor ;
di al cozinero,
que luego muy por eotero
nos apareje la cena,
que sea cumplida y bueoa,
250
como dizeo ta! la quiero.
BO. Pues yo voy de correodero.
Llega Tarquino e: dize Lucrecia :
LUCRECIA. Bien llegado
sea mi buen hospedado ;
mi casa esta en gran contenta
255
por verse hecha aposento
de varon tan sublimado.
TAR. Haueysme tanto loado
con proceder,
que no sabre responder

cc Que alla, en Trasterriego,
Los dias pasados, el asno del crego,
Se entr6 por el trigo de Juan de las Cestas. »
(T. Naharro: Propaladia; ed Cafiete-Menéndez y

Pelayo ; t. Il; Madrid, 1900, pâg. 347).
En la Egloga interloculoria, de Diego de Avila (fol. b-j vuelto) se lee también:

CINCO OBRAS DRAMA'fICAS

CINCO OBRAS DRAMATICAS

&lt;c y aun mas te promcto : de helles yo dar
vn buen pedaço de vn pegujar
que tiene sembrado alla entras te riego. »
Creo que este nombre, de no ser enteramente fantastico, es una de las alteraciones del latin eclesi:l.stico en el lenguaje pastoril, â que aludia Rodrigo de
Reinosa. Puede referirse al « intrat in regnum" Matt., V, 20; VII, 21; Luc.;
XVIII, 24, 25; Act. XIV, 22) del Nuevo Testamento.
1. Pasaje evidentemente alterado. Sobran cc Albricias " y c&lt; De que».

a pratica tan altiua •
26o
i plegue a los dios:s que biua
dos mill aûos ta! muger !
LU.
Agora, sin detener,
sen.or Tarquino,
digame de Colatino
de que arte me lo d~xa
TAR. Sefiora, no tieoe qu.exa
.
'
smo no veros contino.
LU - Esso yo me lo magino
todavia.
270
TAR. Pues, sefiora, aqui le embia
vna carta de su mano.
LU. Con esta, en fin, sera sana
el dolor de mi agonia.
CARTA.

Salud, paz z alegria,
2 75
mi sefiora,
tengays mucha y en buen hora
sin jamas os fallescer •
'
los dioses con su pode~
os visiteo cada bora.
280
el mal que comigo ;nora,
es passion
que teogo en el coraçon,
por no veros y seruiros,
~e do me nascen sospiros,
1oflamados de afficion .
'
Y con e_sto, en conclusion,
qu1ero acabar,
Y no cesso de rogar
por vuestra salud y vida.
yo pienso que mi partid;
sera sin mucha tardar .
siempre os deueys esf;rçar
como es razon,
Y pues que mi coraçon
sic:mpre con vos lo teneys,
yos ruego que lo trateys

443

como fia mi afficion.
FIN.

Pues agora, buen varon,
esforçado:
300
&lt; el real quedo assentado
sobre la ciudad de Ardea ?
TAR . Si sefiora, en grau pelea ;
mas nada no- a aprouechado ;
yo vengo a buscar recado
305
de corner,
mas, segun al parescer,
muy presto nos bolueremos.
LU. Ya viesse aquessos estremos
sin vn punto detener,
310
porque me seria plazer
Y gran fauor.
Bo. i Çape, çape dou traydor !
i ho con el gato mali(g)no,
que me lleua el palomino
den medio del assador !
1 aun le de mal dolor
del costado !
Lu. &lt; Como es esso ? &lt; que ha
estado?
BO. Que el gato del vezîno
320
ma tomado el palomino
del assador medio assado .
LU. Ven aca.
BO.
Dexa; i mal grado
sea con 'mi!
LU· &lt;: Ques lo que lleuas ay ?
325
no. &lt;En do?
LU.
Ay, en el seno.
LO. Vn poco pande centeno
qucsta mafiana meti.
LU. Lo que tu traes aqui,
no es pan.
330
BO. i D':xame ya ! 1 o, que afan 1
1 ay, ay, madre, que me fino !
L U. &lt; Este, no es palomino ?

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

444

. ha don villano patan !
'
335
No la valido al ganan
su necedad.
BO. Hora, en fin fin, la vadad
continuamente parece,
y aunque a vezes se escurece,
al fin trae claridad.
34°
TAR. Agora, con breuedad,
el caso di.
BO. Vos sabreys questando a,usi
los palominos assando,
345
este , dentrellos, bolando
.
.
se salio y se meuo aqui,
1: yo, por saluar a mi,
no he hallado
reparo mas acertado
que dezir ( que) lo lleuo (el) .. ·
TAR.
&lt;.Elgato?
35°
BO. Si, besaldo en el forato.
1
TAR. i o, don villano traydor LU. Animal tan mal criado,
no ha nascido
como aqueste pan perd.ido.
BO. No so sino pan ganado,
por que me haueys leuantado
lo que nunca yo he sido .
LU. Tira, bestial sin sentido !
BO.
Soy contenta.
LU, Agora mi pensamient?
no es otro, sefior Tarqumo,
sino que no es qual conuino
para el mi aposento.
.
TARQUINO. En verdad, n11 pensa(miento, 375
seîiora mia,
1

TAR.

CINCO OBRAS DRAMATJCAS

tuuo mas alegria
que passée en esta ho_:"a,
porque ya sabeys, sen?ra,
370
la voluntad que os tema.
LU. Esso ya passo solia 1 ,
sefior Tarquino;
no hable de tal carnino,.
pues sabe mi voluntad.
TAR • y aun por esso en la verdad
375
passo penas de con~ino ;
que mi seîior Colatmo
es pariente,
por donde ra1on consi~nte
que aquesta mi triste vida
sea siempre derretida •
en vn fuego muy ardiente.
• BO. Bea, veni, buena gente
a cenar.
L UCRECIA. Vamos, sefior, sin tardar.
00

38j
TARQUINO.

Pues vamos mucho en
[buen bora.

i A fe que tengo agora
(el) palomino' en el quajar-!

BO.

i Corno los hize picar
a los sefiores 1
Bien se piensan los traydores
que sabeo mas quel diablo,
pues, pardiego, en el establo
ay qui.en sabe mas primores;
quieromir sin D,1as rencore;;
a. cenar,
porque no podria estar
con tan poquita cornida,

395

.
la ue se indica, segun Correas, que
Passo solia ,, es l~cuc16n po~
q p ol y Alonso, en la p. 239,
cr paso el tiempo que soha _s:r. '~ (L. pJi~r:iustina ; Madrid, Soc. de Bibli6tomolII, de su e"Kcelente ed1c16n e a
filos rnadrilefios, 1912.)
2• El texto : derreri~a.
1.

"

pues no ay cosa en esta vida
mas honrrada quel tragar;
400
i sus ! yo quiero camioar
muy deligeme.
Entra el Rey y Colatino, y dize el rey :
REY. Colatino, buen parieote,
yo veo que nos atierra
a todos aque sta guerra,
405
sin valernos solamente ;
mucho ha que estas ausente
de tu muger,
y de tu casa y plazer;
muy gran cuydado tendras,
410
por lo quai, quando querras
pue(d)es a tu casa boluer.
COL. Ya tu alteza puede ver
elcuydado
quen mi estara arraygado,
415
segun razon natural .
REY. Ya yo se que passas mal,
por que todo lo he notado,
que tambien yo estoy tocado
del afrenta
420
que vieoe por essa cuenta ;
mas el real mandamiento,
me haze ponga en assieoto
el dolor que me atormenta.
COL. Tambien hago no se sienta 425
la passion
que traygo en el coraçon
metida con ta! tristeza;
la q ual, siruiendo a tu alteza,
se buelue en consolacion.
4W
REY. Ya, ya se que eres varon
preemineme,
que, demas de ser patiente,
siempre has hecho lo deuido,
como aquel que eres nascido
435
de tan preciosa simiente.
COL. El hombre que algo siente,
sefior mio,
REVUE H.ISPANIQUé, A.

445

no se deue n1ostrar frio
en seruir a su seiior,
440
porque del saca fauor
y hourra con poderio.
REY. Bien veo no esrays vazio
de bueo sentir,
porque sie111pre oy dezir
445
vn dicho de buena ley :
" por su ley 1: por su rey
deuen los)1ombres morir. »
COL. Mill aiios deuria biuir
el que formo
450
esso que agora hablo,
por que es dicho muy preciado,
por Io qual siempre a mi lado
me lo be hal.lado yo ;
jamas Je dixe de no~
455
ni en razon,
si:.o con bueo coraçon
Jo tuue por apellido,
y con ta! boz he seguido
a mi rey z a su pendoo.
460
REY. No se estienda este sermon
en mas nada,
por que ya teugo prouada
tu lealtad quanta ha sido ;
y pues esto es diffinido,
465
no se hable en ra! jornada;
licencia te tengo dada,
Colatino,
quando quieras yr camino
a visitar tu muger,
470
tu lo deues bien bazer
con muy concertado tino.
COI•• Los dioses seau contino,
mi sefior,
en tu ayuda y fauor,
475
y te tengan de sus manos,
pues eres de los romanos
vn muy fuerte defensor.
REY . Dexate desse loor,
29

�CINCO OBRAS DRAMA.TICAS

si te agrada,
480
y vamos a la posada;
dexemos esta porfia .
COL. Vamos, sefior, que otro dia
ordenare mi jorn;ida.
REY. Desso no me 'digas nada ; 48 5
vamos agora.
Aqui entra Tarquino y vn negro myo,
z diz.e Tarquino :
TARQUIN0. Bien creo ques buena hora
para hazer esta cosa,
porque ya duerme y reposa
la gente &lt;lesta sefiora;
490
la camara en que ella mora,
esta es;
bien seria llamar, pùes
todo me viene nascido ;
l vienes, negro ?
NE.
(Ya) ser venido.
495
TAR. Calla, no mueuas los pies;
1 ha, Lucrecia !. . . 1 mal reues,
y que asida
esta en el suefio y metida 1. ..
i ha, sefiora !. ..
LU .
l Quien fue a llamar 1 ? 500
TAR. Tarquino, que os quiere hablar,
porque esta ya de partida.
LU. l Ay, cuytadade mi vida 1
y l a tal hora ?
TAR. La necessidad, sefiora,
505
me haze no reposar ;
si algo quereys mandar,
abri la puerta en buen hora.
LU. i Triste de mi, peccadora !
entra, sefior.
510
TAR. Lucrecia, no hagays remor,
ni griteys ni digays nada,
si no, a fe con esta espada

1.

Sobra una silaba.

os matare sin temor;
ya veys que por vuestro amor 515
estoy perdido,
y del todo derretido
en vn fuego muy ardiente ;
por do luego en contineate
tengo de ser fauorido.
520
LU. Buen seiior, esso no ha sido
de honrrado,
ni ninguno bueno ha vsado
hazer fuerças a muger.
TAR. No se puede mas hazer,
525
porque el amor ma forçado;
no se hable en lo escusado
por agora .
Mira si quereys, seiiora,
hazerlo de vuestro grado ;
530
si no, _hazerse ha forçado,
sin tardar punto ni hora .
LU. No seria tan traydora
a mi marido,
antes yo la muerte pido
5 35
que luego me deys aqui.
TAR. 1Essa vos aureys de mi,
la mas villana que ha sido 1 ;
1 que seays tan sin sentido,
que no quereys
540
mirar en como sereys
reyna bienaventurada,
y con mi sereys casada
si vos aquesto hazeys !
pues ya, sefiora, sabeys
545
que, de fuero,
me toca ser heredero
de aqueste imperio romano,
yo lo pongo en vuestra mano
desde aqui i:nuy por entero;
550
z si no, sabed que os quiero

CINCO OBRAS DRAMA.Tlî.AS

aqui matar,
z a este negro a Ja par,
Y echaros en essa cama
Y despues echa.re fama '
555
que a los dos fu y a hallar
Y que, por querer vengar'
en continente
la injuria de mi pariente,
que os he matado a los dos. 560
NE. i Que, sefior, me mata vos!
i ixa, a, a no tene dente J
TAR. i Calla, queres innocente
azemilon !
'
Ved, sefiora, en conclusio.n
si soys en esta comiao .
'
" '
s'.. no, hare lo que digo
sm paner mas dilacion.
LU. i O dioses il que confusion
es aquesta,
que, por querer ser honesta
.
me qu1eren
quitar la vida, '
por do triste soy metida
do ninguna virtud presta ?
venid, hazed lo que os resta
' 575
no tardeys,
z pues que haueros quereys
tan cruel mente comigo,
los dioses sean testigo
de la fuerça que me hazeys,
580
porque a ellos, coma veys,
me quexare,
Y a ellos demandare
justicia desta maldad,
pues que tamafia ruyndad
en el mundo nunca fue.
TARQUIN0. Hala, ~egro, quedate.
NE.
Xiîior, (si]
yo quedar guardar qui,
hasta que xifior salir,
Y negro nunca fogir
aunque mas salir a mi;

447

cayaboz, yo la senti,
bono va;
ya querendos apata,
595
a diablo que la toque;
,_ quere con mi xoque xoque ?
s1, querendo yo yeua
por aqui, o por aya,
sa mexior;
600
i O ! i que vene mi xifior !
1bona se, bona salida 1 •
.'
i a, xifior ! i sa be venida !
aqui ser tu seruidor.
TAR . Los que tienen mi fortuna 605
bien diran
'
que soy ya libre de affan
Y, cierto, tendran razon,'
por que ya en mi coracon
ningunos cuydados va;1 ,
610
antes pla zeres le dan
bateria,
Y con muy gran alearia
diziendo fauor, fauo;, '
me han lançado el dolor
qu·e captiuo me tenia.
I O Lucrecia, diosa mia
quehas librado
'
a este triste de cuydado,
con solo darle Jugar
620
a que pudiesse gozar
tu cuerpo tan delicado !
i o dioses, que haueys criado
ta! figura
de tan estraiia hermosura
62 5
donde cierto haueys mos;rado
vuestro poder sublimado
en criar ta! criatura 1
i que pechos, cara, cintura 1
i toda entera
6;o
parece hecha de cera 1
1 pues del cuerpo no se diaa
.
",
smo que quita fatiga

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

a qualquier que verlo espera !
J jamas se vio tal manera
63 5
de muger !
i o dioses, y que poder
haueys puesto en esta dama,
que solo basta su fama
a todos enloquecer !
640
ya, Diana, sin mas ver,
puedes callar,
y tu, Andromaca sin par,
con la linda Policena,
y tambien la reyna Elena,
64 5
por quien fue tanto llorar;
tambien(les) puedes ayudar,
Penelope,
y otras muchas que yo se ;
callen todas sin mas nada,
650
pues que son sombra soiiada
delante la que conte;
desta se teDga por fe
quanto diran;
yquaDto relataran
655
se tenga por cierta historia,
y sestienda por memoria
por quantos son y seran ;
desta sola hablaran
siil mas ver,
660
porque aquesta tal muger
es justo sea loada
y de todos estimada
sin vn punto fallescer;
yo quiero sin detener
665
carninar,
y procurar de lleuar
el porque fuy embiado,
pues de aca lleuo recado
el mejor que puede estar.
670
i Hea, negro, sus, andar !
NE, Vamos, xiiior.

Entra Lucrecia, vestida de luto, y diz.e :

i O gentes que a mi cla[mor
novenis fauor mostrando,
pu[ e]s que veys que lo demando 67 5
COD muy ardiente dolor 1 :
1 veDid, veDid por mi amor,
no tardeys,
y luego, porque vereys
a la mas desconsolada,
680
escarnida y abiltada,
que en el muDdo visto haueys !
1 venid todos ! rogareys
a la tierra
que me haga cruda guerra
685
hasta tragarrne en su seno,
pues no tengo nada bueno,
quen, mi todo mal se encierra ;
venga el mal que ansi me atierra
tan crecido,
690
y pues ya tehgo perdido
el nombre de ser honesta,
lleuese lo que le resta,
ques la vida de ruydo;
1 o dioses ! &lt;. coma ha seydo
695
tal maldad?
(. do estaua vuestra bondad,
que no me ha fauorescido,
por donde triste he perdido
toda mi honestidad ?
70,
las furias de crueldad
sean comigo ;
Dingun bien me sea amigo,
pesares sean mi corner
y angustias mi beuer,
705
y a quai luiera mal me abrigo;
las damas sean testigo
de mi pesar,
porque se sepan guardar
de maldad tan a la rasa;
710
mas Jay ! del ladron de casa,
è. quien se sabra desuiar ?

LUCRECIA.

CINCO OBRAS DRAMÂ TI CAS

ayudadme aqui a rogar
COD mi doler
al sol, que, sin detener
me niege su claridad , '
porque ya la escuridad
comigo tiene de ser,
ya yo, en fin, no puedo ver
sino gemido . ·
720
1 0 Tarquino ! 1 seas metido
dentro de vn homo y quemado,
porque eres falso y maluado
antes falso que nascido !
'
en ceoiza con uertido
yo te vea,
por que tu mala ralea
del todo sea consumïda
como es mi triste vida '
por tu gran maldad ·tan fea.
730
Mill pesares me aca~rea
esta llaga;
no se, tr!ste, que me haga,
pues ans1 no puedo estar.
yo cierto me be de mata~
73.ï
pues el biuir no me agrad;,
(y) porque a todos satisfaga,
yo he de llamar
a mi padre singular,
Y a Bruto, Y a Valerio,
740
y contarles he el misterio
de mi deshonrra sin par!
esto ansi se ha de tratar .
quiero yr
'
a las Cartas cscreuir,
745
porque cumpla mi desseo
que parta luego el correo'
para hazellos venir,
pues esso sin mas dezir
se ha de hazer.
750

449

Mucho tarda, a mi entender
mi hijo, Y ha de venir •
'
yo no alcaDço a sentir '
quien lo baze deteDer.
COL. Seiior, hagote sa ber
755
ques llegado
Tarquino con el recado.
REY. Agora estaua hablando
que se yua algo tardaDdo •
pero pas~e este cuydado.'
760
COL. T~'.11b1en, seiior, be adereçado
m1 Jornada,
Y manana, si te agrada,
me querria partir luego.
REY. Colatino, yo te ruego
765
que en esso no hables nada.
é licencia no tes ya dada ? '
COL. Si, sefior.
REY. Pues, ~ que sirue mas remor
ni mas argumentes vanos ?
770
COL. Beso tus rea]es manos
como leal seruidor.
'
REY. Los dioses te den fauor
todavia;
agora, sin mas porfia
775
quiero que vamos a ~er
mi hijo que fue a traer,
pues que ya veoido hauia.

Entra Lucrecia y Jiz.e:
Gran diligencia es la mia,
pues he embiado
780
el correo con el recado .
yo pienso no tardara . '
cumple aparejarme y~
a la muerte de mi grado.
i O damas, Y que dechado
os quedara
de mi muerte, que sera
por el mundo publicada,

LUCRECIA.

Entra el Rey y diz.e :

'

'

�450

CINCO OBRAS DRAMATICAS

fuyste para esto ver 1 ;
i mejor fuera no nascer
790
ciertamente,
que no verme aqui al presente
tandeshonrrada z corrida,
830
de todos aborrescida,
de los d ioses z la gente !
795
BO. Seiiora, muy diligente
me hade dar
albricias,
sin mas tardar.
83 S
Entra el bouo y dize :
LU. ,: De que. ?
Bo.
Bien lo se yo,
BOUO. Seiiora, sio duda alguna,
sino que se me ol uido ...
venga a ver
i o ! i reniego del pesar ! ...
vna cosa de plazer.
LU.,: De plazer? 1 tira de aqui ! 800 LU. i Hea pues, si bas de acabar ! 840
BO. Que han venido ...
Bo. Venga, por amor de mi;
(no pieuse que esta en oluido,
vera la burra correr
que ya se ma (bien) acordado)
muy vlllla, (que) se puso ayer
vuestro padre viejo honrrado,
mi sayon,
y tambien vuestro marido,
845
el del galan capiçon,
_805
y otros dos no he conoscido.
y no me le quiere dar ;
LU.
Pues y assi,
yo creo quemos destar
no
me
digas mas a mi,
en qualque pleyto o quistion.
que ya te tengo entendido ;
LU. i Calla, necio babil on !
el cucbillo apercebido
850
BO. Mas, bien mirado,
810
creo
que
lo
traygo
aqui:
,: porque oshaueys quillotrado
fauor demande yo a ti,
tân de negro y deste son?
coraçon,
LU. Mas negro esta el coraçon,
que
esfuerçes en ta! saçon
de donde salè el treslado.
sin
vn
punto fallecer,
85 5
BO. Pues, dezime ,: por que ha estay aunque sea de muger,
( do? 815
quehagas lo de varon.
LU.
De vagar
estaria yo, en contar
Aqiti entrnn quatro person.as, conuiene
nueuas a ti de contino.
a saber, Espurio Lucrecio, y ColaBO. Se que no so tan pollino,
tino, z Junio Bruto, )' Publio Valerio;
que bien os sabre escuchar.
820
z dize Colatino :
LU. Anda, vete sin tardar.
BO. Voyme a plazer.
COLATINO. Seiiora , que confusion
LU. j O desdichada ronger,
es aquesta?
en fuerte punto engendrada,
860
pues que nascida z cri ad a
82 5 LU. Yo lo contare muy presta
de qualquier sefiora honrada,
de mi exemplo tomara !
Su biuir ordenara
cada vna,
tomando de mi fortuoa
solamente la memoria,
y vn treslado de mi historia
desde la muerte a la cuna.

CINCO OBRAS DRAMÂTICAS

a todos, seiior marido :
i O mi padre tao querido
nos quisiera yo en ta! fie;ta !
bueoa venida sea esta,
mis' seiiores.
ESP. Hija mia, pues no llores
que rasgas mi coraçon.
BRU. Lucrecia,: que gran passion
es esta que os da dolor?
LU . My angustia y sus tenores
fue lOSÎ ;
que vioiendo por aqui
el mal Tarquioo este dia
yo, con sobrada alegria, '
en mi casa lo acogi ;
de seruir fia de mi
que largamente '
le serui como a pariente
de mi senor Colatino . ,
pero despues el mali(~)oo
880
me dio la paga al presente :
el t~ay_dor, desque la gente
smtlo dormida
fues~e con maldad fingida
a mi camara y llamo,
885
Y_ como respondi yo,
d1xo estaua de partida ;
yo, triste, mal proueyda
le abri,
'
Y amenazandome ansi
en entrando, dixome
que callasse, si no que
el me mataria alli .
yo calle, triste de' ~i
do el dezia
'
que si su ruego no hazia,
que me hauia de matar
tambien vn negro a la ;ar
que con el siempre traya,
Y despues dixo diria
me hauer hallado

45 I

en adulterio prouado,
Y que, como vengador
de vuestra injuria, seiior,
que nos hauia matado.
. oyeudo ta!, mal (de) i~i grado,
consenti
en que hizil!sse de mi
todo aquello que queria,
do luego~ sin mas porfia,
9ro
toda mi hourra perdi .
mi culpa confiesso aq~i
z mi peccado ;
yo hare sèa vengado,
Y vosotros, sin tardar,
procurareys de vengar
aquello que os ha tocade.
i O dioses, tene cuydado
del alma mia [
ES. 1. 0 mi hija y mi alegria 1
920
i c1ertamente te has matado 1
VAL. i O que gran golpc se ha dado 1
.BRU· i Aziago fue este dia !
EsP. i Esta se llame agonia
Y gran pesar !
COL. l O mi muger singular r
I'. ques de tu gran hermosura
donde mi bien y holgura
:
se solia recrea r ?
i ven ya, muerte, a me lleuar, 930
si quisieres,
Y luego con tus poderes
abriras, si tu mandares
la puerta de mis pesa re; !
cierra la de mis plazeres.
935
BRU. Mi seiior, a las mugeres
es el llorar,
Y al varon el asforçar
contra el caso desastrado ;
ea, tomemos cuydado
940
&lt;lesta deshonrra vengar.
VA. Ea, ea, sin tardar,

�452

CINCO OBRAS DRAMATICAS

ESP. Vida llena de cuydado
no paremos
desastrada,
hasta en tanto que acabemos
&lt;1. aun no estauas hartada
todo aquesto vengar •
945
de darme angustia y pesar,
BRU. Ea, sus, sin mas tardar,
que ta! me hauias de guardar
aqueste cuerpo tomemos,
·
da)·
para el fin de m1· 1orna
y con el la buelta demos
i O hija ! 1 quan mal hadada 990
por la ciudad.
fue tu muerte !
VA. y 0 pienso, de piedad,
y
mas
Jo ha sido mi suerte
que nadie podra sufrill~.
~n soloverte morir,
BRU. Tene, sacare elcuch1llo ;
z yo quedar con biuir
i juro por la castidad
sin poder a ti valerte ;
995
desta sangre y su bondad,
i
coraçon
tan
alerte
O
de perseguir
955
que has estado 1
a Tarquino hasta morir,
&lt;1. como no te has esforçado
0 echalle del imperio !
a solamente ayudar
i hea, sus, sefior Valerio,
1000
a la quefuy a engendrar,
nuestra demanda seguir !
en
punto
tan
malhadado
?
VA. Vamos todos sin dezir
i O mundo desatinado,
ya mas cosa.
trapacero !
Collatino, que llorosa
. quan franco y quan halaguero
teneys la cara y semblante,
100 5
~e muestras a la ninez,
tomad espada tajante
y
despues,
a
la
vejez,
con fuerça muy animosa,
quan maluado y lisonjero !
y, en veugança tan virtuosa,
i dime quantas verdadero
no falteys
te hallaron;
de lo que hazer deueys,
antes los que mas te amaron 1010
pues soys persouas de preci?.
se hallaron mas burlados 1
Tarnbien vos, sefior Lucrec10, 97°
como yo, que mis peccados ;
no es bien que tante lloreys;
a tal punto me llegaron ;
pues biua no la bolueys
pues mis males me hadaron
con llorar,
101 5
esta suerte,
&lt;1. para que sirue estilar
no
se
que
diga
que
acierte,
el coraçon par los ojos ?
975
sino que es mejor morir,
. deseche ya los enojos,
que, muriendo, assi biuir,
ipues no puede remt' d'lar '.
por que la tal vida es muerte;
BRU. Hea, hea, sin parar,
&lt;1. quien vido dolor mas fuerte, 1020
sea lleuado
ni peccado
estecuerpo desdichado
mas
malo y abominado,
alla a la plaça mayor,
que ver el padre -matar
do sientan todos doler
a su hija y_· no ayudar
deste mal tan desastrado.

CINCO OBRAS DRAMATJCAS

o hauerselo estoruado?

102 5

453

les horadaua el bonete,
y con otros al puôete
Aqui entra ]unio Brnto, y Publio Vale(1 juri a mi !),
rio, y Colatin", y el bouo, y dize
yos les sacudia; ansi
Valerio:
a los mauados Tarquinos,
106 5
traydores, perros malines,
VALERIO. 0 Lucrecio, viejo honrrado,
atroces, me los comi.
~abete
COL. Sefiores, vamos de aqui,
que todos te damos fe
~in mas tardar,
que se ha hecho vna vengança
todos juntes a enterrar
1070
con la mayor ordenança
1030
el cuerpo de mi mu ger,
que en el mundo nunca fue.
pues que no ay mas que hazer
ES. Hermanos, dezidme que
para su muerte vengar.
ha passado,
Es. Vamos p1ies, sin mas hablar
que me hazeys espantado
en esta nada,
107 5
con nueua tan repentina;
1035
y en su sepultura honrrada
dezidme de presto ayna
hare paner vn letrero,
ques esto que haueys hablado.
en el qua! muy por entera
BRU. Sabete ques desterrado
este su historia esmaltada.
el nefando,
v A. Sera cosa muy preciada,
1080
porque la gente, bramando, 1040
ciertamente,
coma casa de misterio,
esso que habla al presente,
lo han hechado del imperio
porque estando alli su hystoria,
sin solo vn punto tardando,
luego sera su memoria
y los queran de su bando,
por el mundo muy patente. 1085
alla en Ardea
104 5
BRU. i Sus, vamos en continente 1
supieron casa tan fea,
ESP. i Vamos lu·ego !
se han vuelto contra el
BO. Mis seiiores, yo vos ruego
con vna furia cruel,
quenmendeys vuestro biuir;
le han hecho braua pelea,
tambien que querays sentir
1090
donde a el y a su ralea
1050
la sentencia deste juego,
han hechado
porque yo, aunque so matiego,
del imperio, y desterrado,
y no es boecia
sin dexarlos reposar.
mi pratica, ni se precia,
Es. i Agora mi gran pesar
bien di ria sin destinas
109 5
sera algun tanto aplacado !
1055
quen el mundo ay mill Tarquinos,
BO.
pues, yo? &lt;1_ no he matado
y no ninguna Lucrecia ;
seys o siete ?
mira no tengays por necia
con aqueste gafii uete
mi sentencia,
les daua por la pancera,
y mandadme dar licencia,
1100
y despues por la mollera
rn6o
que me voy sin mas rawnes,

Y,

�454

CINCO OBRAS DRAMATICAS

A LAS MUGERE~ :

y guardaos d&lt;! trayciones
con muy grande diligencia.

i o mugeres, gran loor
deueys todas juntas dar,
a quien tan rica labor
a Jm: os quiso sacar !
Donde cierto, sin mas ver,
poniendo firme el cuydado,
podeys sacar y coger
rnill rnuestras deste dechado.

fIN DE LA OBRA.
ALOS LECTORES :
Sabed que esta obra fina ,
la compuso de su gana,
quien compuso a Grismallina
y tambien a Clariattii.

1105

FIN

JUAN PASTOR

Omnia p1·etereunt preter amare Deum.

IV
II lO

I rI

5

AUTO DE CLARINDO
AUTO DE CLARINDO. 1 (Citl{;() grabados, representando d Clarindo, Clarisia,
Floriana, Bouo, Florinda) 1 AUTO LLAMADO CLARINDO, SACADO DE LAS
0- j BRAS DEL CAPTIU0 P0R ANTONIO DIEZ LIBRERO SOR- j DO, Y EN PARTES
ANADIDO Y EMMENDAD0. ES 0- j BRA MUY SENTIDA Y GRACIOSA PARA SE
REPRESENTAR; j VA PARTID0 EN TRES JORN AD AS, YLAS FIGURAS QUE j ENTRAN
SON LAS SEGUIENTES. S. CLARINDO, CAUA- j LLER0. CLARISA, D0NZELLA•
FLORIANA, CR!ADA . FLO- j RINDA, DAMA. ANT0NICA, CRIADA. EST0R , CRIAD0.
1 CORISTAN, CR!AD0. PANDULF0, jeouo. ALIAN0 \" 1 RAYMUNDO PADRES
DE LAS DAMAS. fELECIN , CA- j UALLER0 . VN PAST0R, LLAMAD0 VIDAL,
QUE HAZE LA j ENTRADA: YENTRA CANTAND0 Y DIZE :

Roma11ce
Atan alta va la luna,
coma el sol a media noche • ;
mirandolo esta la Reina
del mas alto corredore,
pende de oro en la su mano
y el agua hasta la cinta,
de los sus ojos lloraua,
y el buen conde no venfa.
1 Que tripris y contrapu,ntos •
para en boca de tinaja I
i Amphion y Orpheos juntos,
no me lleuaron ventaja !
Es gran plazer,

'L

5

JO

quien tiene bien de corner,
buena cama en que dormir.
y tambien buena muger,
para en descanço biuir.
i Dios me vala
d que la topare mala 1
terna passion y renzilla,
como yo, [que] en ora mala
• tope con mi Marinilla ·.
Mas el moral
dize cierto que por mal
se ha de domar la muger ;
pero i y boto a Pascoa1,
que no se como ha de ser 1
Es gran trabajo

15

20

r. Esel principio del romance de Valdovinos(vid. Wolf-Hofmann: Primavera
y flor de Romances; Berlin, 1856 ; II, 220; oo 170 los cuales reproducen el
texto del Cancionero de Romances de 1550, qne &lt;lice asi : « Atan alta va la
luna como el sol a mediodia - cuando el buen coude aleman - y con la
reina dormia. )1)
2. El texto : &lt;&lt; conpuntratos "·

�CINCO OBRAS DRAM'A.TICAS

metellas par el ataio;
ninguno, par mas que biua;
30
i embialdas cuesta baxo,
que ellas an de ir cuesta arriba ! '
Tema locura
elhombreque las procura;
aman ay a repujones ;
35
la que dize no, si jura,
sus parçs an de ser nones .
Profiadas
son, y tan indiabladas,
las que (par) mal se an de regir, 40
aunque las mateis a porrada,s ',
no las hareis ni avn erguir.
l Pues, andar,
que si empieçan a temear,
y a no corner a la mesa,
45
ni en la cama se acostar
pot salir con su impresa,
estaran
vn mes, que nos hablaran
son con el hoçico tuerto,
50
y haran que no comeran,
y tragaran mas que vn puerco 1
Pues allegar
la haûenda y multiplicar,
ansi biua mi aguelo,
55
son, si las deuis gastar,
lo pornan todo del duelo
muy ayna;
no recojen la harina,
son procuran (la) derramar,
60
y la ceniza ayuntar,
y refiir con su vezina.
Porno nada,
vna V'ezindad yuntada
os allega(ra) par muy poco,
65

I.
2.

que al hombre tornara Jaco
en vella desenfrenada.
Mas la buena,
segun que dize Auicena,
es vn bien de gran virtud,
70
que trae la casa llena
en reposa y quietud.
i ·vera, vera!
y esta gente que aqui esta,
toda es gente de palacio;
75
pero a mi &lt;'. que se me da ? ;
q uieroles hablar despacio
a sus modos:
Dias mantenga, digo, a todos ;
juntamente os de victoria
80
mas que a Troyanos y Godas,
y a la fin Qs de la gloria.
1Que exambre !
cantinas muertos de hambre,
mas muy hartôs de ollejos,
8,
armais laças de alambre
a moças, coma a conejos.
t Aueis vida
coma estas pan perdido
a.µdan siempre lomihi[ ni]estos, 90
asechando con sentido
las moças por los recuestos ?
i 0 1 mal pesar !
i suso, suso a trabajar!
dexa reposar las damas,
95
que no es bueno (de) les robar
de leogua sus nobles famas.
Si van a missa,
tras ellas, muertos de risa,
haziendo de muy galanes,
100
requiriendolas aprisa,
poniendolas en atanes;

Camp. el Fahvlari:o de Sebastian Mey (1613); n° XVIII.
Sobra una silaba.

CINCO OBRAS DRAMATICAS

y avn diria
que tambien, por vida mia,
si las queman con centellas,
segun que me parecia
que son la causa dello ellas.
Que, a do estan,
nunca quedas estaran,
sino haziendo mil burletas;
quando ven algun galan,
descubren braços y tetas.
Sin mentir,
es cusa para reir
sus asconder y assomar,
su entrar y su salir,
por que las buelua a mirar.
Si se para,
se le ponen car a a cara,
por que las quite el bonete;
y entonces, mas a la clara
se prenden vn a!finete .
·ca!lar quiero,
porque (se) la tira a terrera,
coma soy tuerto y manco,
tira a veses tan certero,
que doy en mitad del blanco.
Mas, sefioras,
castigaos en malas haras ;
no salteis como las cabras;
menas traueis a desoras
con hombres muchas palabras.
Huir del mal
es casa muy especial;
con los hombres nunca gresca,
por que ellos son pedernal,
y las mugeres la hiesca.
Que burlar
con ellos y platicar,
claro veis que no se sufre,
y es coma quien va a matar
las brasas con el açufre.
Sus locuras

rn5

r rn

rr5

120

n5

r 30

457

de !Gs hombres dan tristuras
a las que los creeo luego;
145
nunca no estan seguras
las estopas cabe el fuego.
Compafieros,
essos que chupais los cueros :
si no pariessen las ouejas,
r 50
no comeriades corderas,
ni miel si no huuiesse auejas.
Sin men.tir,
ya, pardiez, me quiero yr,
porque es tiempo que camine, 155
y antes os quiero dezir,
dame a Dios, a la que vine:
Sa enuiado,
a traeros vn mandado
de vnos gentiles hombres;
r6o
vengo dellos auisado
que no descubra sus nombres.
Agos saber
que os vernan a dar plazer;
ruegan os que os assenteis,
165
y sentados, para ver,
que-sintais y que calieis.
Merced os pido
que, con atento ysentido,
escucheis los que me vedes ;
r 70
y, con tanto; me despido
de todas vuestras mercedes.
Finis
JORNADA PRIMERA :

r 35

CAUALLERO. ESTOR,
DULPHO,

BOUO .

CLARnmo,

CRIADO. PAN-

CLARISA,

DAMA.

FLORIANA, CRIADA. FLORJNDA, DAMA. ANTONICA, CRIADA. CORISTAN,
CRIADO ; Z DIZ CLARINDO :

140

O amante, amador
de mi misma sepultura l
bien dizen que no es amor

CLARINDO. j

17

s

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

CJNCO OBRAS DRAMATICAS

sino rama de locurn !
Ami pensar,
se pueden bien camp[ a]rar
los que aman, bien notado,
a los peces de la mar;
y esta muy aueriguado,
yo soy aquel
aue fenix muy cruel
que se quema en el fuego,
y. quemada, oasce del
otra misma feoix luego.
Si ser podria,
del todo morir querria
ya que llego quasi al fil,
porque, cierto, mas valdria
vna muerte que no mil.
Mas tu, Estor,
poco sien tes mi dolor;
i mal ajeno poco duele !
Verdad es ; pero, seùor,
el tuyo mucho me duele.

ESTOR.

Mi passion
no tiene comparacion;
yo morir no tengo duda.
ESTOR. Voy a baûar el alcon,
por que salga bien de muda.

180

185

190

sin remcdiarte, senor !
Mas, por mi fe,
penas, y no se de que
dime, senor, de que mueres.
CLA. Que me plaze ; si hare,
220
pues, Estor, sabello quieres.
Mas auisa
que a de ser por vna guisa :
muy secretameote, hermano,
porque muero por Clarisa,
22 5
la que es hija de Aliano.
é As oydo
quien me saca del sentido,
y tambien coma se !lama?
ESTOR. El mal sea bien venido,
quando viene par tal dama.

195

CLA.

Toma. ca; mira, veras :
i parece que te desdenas l
ESTO. No, mas no es men ester
[mas 240
de que me hables por senas.
Ten sentido,
pues te hizo Dios sabido,
coma las cosas han fin ;
mas tambien anda perdido
245
tras Florinda Felecin.

CLA.

200

Si, peccador,
te penasse a ti el dolor
que me parte a mi par medio,
par cierto, con mas amor
205
te buscaria remedio.
ESTOR . Oy dezir,
que es muy bueno recebir
lançadas en cuerpo ajeno.
CLA. Segun esso, sin mentir,
210
, plazete porque yo peno?

CLA.

I Mal plazr.r
me venga, si puede ser
para mi mayor dolor
que verte yo padecer

Dizes bien;
&lt;. pero, sabes ya por quien ?
ESTOR. Se tu mal de donde pende:
cumple que sepas tambien
235
que, quien asegura, prende;
Queda t:n paz.

CLA.

ESTOR.

2 15

CLA.

puesto que le puso zeno.
de hito en hito la miro '
2 55
quando llego a san Eugenio ;
y par esta,
me parece mas honesto
que los dos os concerteis
Y, concertados en esto, '
26o
emtrambos las festejeis ,.
CLA. Ven aca:
De Felecin, &lt;'. quien sabra
sus negocios coma van ?
ESTOR. Esso a mi me lo dira
el su paje Coristan.
CLA. Con secreto.
procura, coma discreto
de sabello sin tardar . '
sabido, yo te prome;o
270
quanta tengo a tu mandar.
ESTOR. Queda en paz.
CLA • Ve; como prudente, haz
lo que lieu as encargado.
ESTOR. Par darte, senor solaz
2 75
lo voy a cumplir de ~rado .'
Mientras veno-o
s1 por dicha me"'
detengo,
cantaras vna cancion ;
porque .:n tu seruicio teo&lt;&gt;o
280
de emplear mi coraçon. "
CLA. Pues, Estor,
.tnda, ve par mi amor ;
trae presto mi vihuela.
ESTOR. Toma, veisla aqui, sefior,

.

285
Y con ella te consuela.

i. Como ansi?

i. es posible, tu me di,
que se sirue de Florinda ?
ESTOR. No se, pero yole vi
que la manejo de !ioda,
quando salio
ayer, y an no la peso,

Aqui ta,îe Y c,mta Clari11do:
250

1· El texto : cc las festejai~ ».

459

Alça tus bozes, Espana ;
no cessen tus tristes IJoros,
pues que, por vengar su sana
aquella peruersa aleymafia ' 290
de Julian te dia a los moro;,
Sin tus Godas abitada
fuiste subjecta y diuisa;'
yo me quemo triste en vida
por arr.ores de Clarisa •
2 95
casa fue par cierto estr~fia
ver ajenos tus thesoros •
pues jamas cessen con ~afia
tus amargos tristes lloros.
ESTOR. è No le veis, que rebreznar
300

tiene mi amo Clarinda ?
i a lo menas, el cantar
par mi fe que es harto lindo !
En estrecho
le veo, si este hecho
no ha el fin coma desea •
.
'
qu1ero buscar su prouecho,
avnque muy duro me sea.
Al que es noble
no
310
. se le de trato d~ble
01 pene mas el mezquino ;
puesto que al hidalgo pobre
no falta moçoadeuino.
)

A qui entra Floriana y Clarisa ) ~ dize
· ..
7

i A Floriana !
Comiença ya la campana 3 r 5
a dar las que suele dar.
CLAR!. Ve a Florinda mi cormana
'
que se venga aca Iabrar.
FLORr. i Bien hare
CLA.

FLORI.

�460

ClNCO OBRAS DRAMATICAS
CINCO OBRAS DRAMATICAS

si voy ! , quando acabare
320
aqueste camisonçico?
CLA. Pues, &lt;a quien embiare ?
FLORIA. Di que va y Pandulphito.
CLA. , Corno yra,
ques vn bobo y no sabra
325
sino dar mengua de mi ?
FLORIA. Dite tu que vaya alla,
que el dara cuenta de' si.
CLA. j Pandulphito !
PAN. 1 Dad, dad otro mayor grito !

33°
Seiiora, deme del pan.
CLA. Corre si quieres, bonito,
que despues te lo daran.
EAN. i A, seiiora !
si quiere saber aora
loque hizo Floriana,
affeytos e la tray dora
los rostres esta mafiana.
FLORIA. , Ansi, ladron?
&lt;y teneis vos discreçion
para parlar la que veis?
j pues yo muera a traycion
si bos no me la pagais !
1Don maluado 1
PAN . Mandome yr al mercado,
porque no la viese yo
hablar con su namorado ;
y avn de mereodar le dia .
En buena fe,
despues, par que me tarde,
diome mas de mil nalgadas.
CLA. Dime aquesto corno fue.
FLORI. Esta dando badajadas.
CLA. Ven aqui :
,1_ no tienes verguença, di,
de hazer mal al mochacho ?

...
I.
2.

El texto &lt;c di ».
Sobran dos sllabas.

335

340

345

350

355

FL0RL El miente, que no le di,
sino deue estar borracho.
PAN. i Ha, ha, ha!
, que el moço borracbo esta? 300
i con los escamochos della 1
F0RI. Para esta, mira aca,
no te me vayas con ella,
don chil s]mero 1
PAN. i A seiiora I del que quiero ...

365
FLO RI . .&lt;Del pan, cara deahorcado?
CLA. Ve do te embio primera,
no tengas della cuidado.
FLO RI. j Para tragar
eres tu, y para parlar,
370
don traydor, vellaco, en casa!
CLA . Dale ya de almorzar.
PAN. Sefiora, j que me amenaça
lacochina !
i y de puta, y que malina !
375
que, par dezir las verdades,
diz que digo bouedades,
y ella a maldades se inclina.
CLA. j 0, que afan !
acaba; dale del pan,
380
Floriana, tu, i que esperas ?
FL0Rl . Toma, bobo galapan,
j assi rebentado mueras !
PANDULPHo. Assar y moler,
que yo tragar y corner,
385
y enchir bien la barriga ;
y para ti esta higa,
que no falta son beber.
Dame a be ber.
FLORr. Llegate, si quieres ver
39°
como juego al obejon.
PAN. Toma, si quieres corner.
FLO. Daca. Corneras un cagajon •.

PAN. Mas, do he de yr?
CLA. Ve a Florinda, a le dezir
que se venga aca labrar ;
pues que vas para venir,
no me hagas esperar
Yo &lt; heme alla de morir
o heme aca de tornar ?
'

395

PAN.

400

CLA. Coma quisieres.
PAN. Pues yo oo quiero ;
muera su merced primera,
Y vere la que ella haze ;
y despues, si a mi me plaze, • 405
sere yo luego portera.
Quel morir
es malo, a mi sentir,
al que viue malamente;
Y al que bien, pueden deûr
410
no muere, mas va veuir
aquella vida excelente.
i A sefiora !
i mire aquesta traydora,
que gestos me esta haziendo J 415
CLA. Dexale en mala hora ;
haze la que estoy diziendo.
Sin detener,
par hazerte a ti plazer,
que me plaze, jura a mi;
420
luego tengo de boluer,
bora me voy por aqui.
Voyme yendo;
bueno sera yr comiendo
en tanto que llego alla ;
42 5
&lt;(es) esta la puena quiça?
esta es, que bien la entiendo :
ta, ta, ta, , quien esta aqui ?
FL0RI. Antonica,
i porque no vas, vel!aquita,
430
a mirar alli quien !lama ?
PAN.

ANT0. Do al diablo tanta grita
REVUE HlSP.d.NJQUE. A:

461

coma oy tiene mi am.a.
FL0RI. Ve a mirar ;
di , comienças a rezar
entre los dientes, maluada?

435

ANT0. Algun loco deue dar,
par mi fe, tanta aldabada.
, Quien es?
PAN. No nadie, pues que assi es 440
que cantina estais refüendo;
i abre noramala, pues !
&lt;noves que me esta deziendo
« a Pandulphito ? »
ANTO. Noramala vos Hames,
445
vellaco, loco, maldito.
&lt; Porque dauas,
nescio, tantas porradas,
que me lleuante en camisa
Y creo la puerta quebrauas ?
450
i coma se muere de risa f
PAN. Traya prissa,
y embiame aca Clarisa,
para que os vais a labrar
con ella despues de misa,
455
que tien(e) bien de tnerendar.
ANTO.
, Hazesme coco ?
i limpia, limpia esse mo(n)co !
FL0RI. Antonica,

&lt;quien llamaua

ANT0. Pandolphito, aquel Ioco
es, que tanta prissa daua.
FLDA.
Vele abrir,
ques la que viene a pedir.
AN. Clarisa tembia a rogar,
que te quieras alla yr
vn rata oy a labrar.
FLDA.
i &lt;para que ?
ANTO. Esso en verdad no se,
ansi, sei'iora, yo biua.
FLDA. Corre presto; abrele;

?

460

465

470
30

�CINCO OBRAS DRAMÀTlCAS

. o como questoy galano !
1 ,
510
bien me deue parecer.
FLDA. No le toques con la mano.
PAN.
, Pues con ~ue1?
, tocarelo con el pie ·
1
i pardiez questaua donosa t.
ora vistes la mala cosa
de crespado ;
parece sapa hinchado ;
yo no lo puedo en tender;
.
dez1me,
pes e a mal grado,
520
ara que puede
esto ser,
p
.
ANTO.
Aparta aU-a.
esta ?
o
sermr.
PAN. Vuestra merced ' como
,
Yo no puedo sin reir,
l•LDA.
0 hare su mandado.
que Y. ,...._ . te emb1a,
• d"i, ac a;. 485
viendo tu gran simpleza ;
FLDA. &lt;'. "men
.
. no veis que a la cabeça,
PAN. M1. sefiora me ha emb1ado
'para auella de e:o b.
nr'
a rogarte
y
son
tocas
?
que quieras alla llegarte,
·ardiez sois grandes locas
porque te desea ver ;
PAN. P
'
.
f· .
las que tal quere1s so nr'
y no quieras detardarte •'
que, noramala, ~n vosotras
que le haras mucho plazer.
estiradas auian d1r'
FLDA.
Ve a dezilla
.
no rebueltas •
que me huelgo a maramlla
y Pan d ulPl1 o ' mucho te sueltas;
FLDA.
e me embio a ltamar;
por qu
.
495
. coma eres deslenguado 1 •
Ileu ame esta almoad11la
. ;
1 Mas, Pan d ulfo ' mucha ac1ertas
PAN
yrm e he luego apare1ar
, •
en· la verd ad que as hablado. 5'15
PAN.
l Lleuar o que.
i Que cargado
. Ueuela vuestra merced
oy con este almohado,
~ quien ella mandaria 1
: que diga almohadilla 1
500
. Si me enrreda, quedare
1
• t
nn. fie , pues estoy cansado,
.
caçado, por vida m1a .
540
vos me siruirei de s1lla.
. Aueis mirado
Tirte fuera !
1
uan~a red, quanta or_ado
. . me en la trasera
, y p1ca1s
.
.?
q esta almohadillà uene ?
que
d t
a no plaga a Sam G1l oy '
1 y aqueste es encre:pa ~ .
pues que sois dessa manera,
.1 va lalo , y como se nene .
545
a buena fe yo me voy. . .
Hora, ver
ui
entra
Coristan
z
dize.
•4. q
si me lo sabre poner:

dile que suba aca ribà.
ANTO.
Sube aca.
ue me plaze, arre alla,
PAN. Q
d d .
de hazer vuestro man a O '
475
l es aquella que alla esta?
.
dalle
vn
abrazado
!
0
i qmer
. Ay bestial 1
FLDA.
1
'
.
l I
. quitate alla, amma ·
1 como eres atreguado ?
PA~. 1 Pues se que nos hato mal 480
por os dar vn abraçado .

1.

El texto ._ « de tardar darte '' ·

CINCO OBRAS DRAMATICAS

CORISTAN,
Sin mentir,
mas le valdria morir
al que es bueno con razon,
que a ruin sefior seruir,
si no saca galardon.
550
Que, al fin,
por no daros vn quatrin,
luego rebueluen vn caldo ;
claro esta que en cas del ruin
nunca dan buen aguinaldo ;
555
yo e seruido
a este loco perdido
de mi amo caxcos lucio;
nunca dèl he recebido
sino nescio, asno, suz.io.
560
j Juro a ta!,
que le venda por boçal !
desto mi palabra os doy ;
no qu iero mirar a mal,
sino mirar a quien soy.
565
c No es de ver,
que me ha de menester
mas y mas quel pan que come,
y que sin razon tener
comigo pendencias tome?
570
Bien seria
dexalle, por vida mia,
en esta neceicidad,
por que despues, algun dia
conosca su neçedad.
) 75
Mas no quiero,
porque yo soy cauallero ;
pues la palabra le di,
ser!e he buen medianero,
porque no digan de mi.
580
Y conbiene
al bueno que sufra y pene
en este mundo a.Bite ;
(y) &lt;'. quien es este que aqui viene ?
me paresce Pandulphito.
585
j 0, hermano

Pandulpho I toca la mano,
cuentame esta marauilla :
&lt;'. donde vieues tan vfano ?
ccuya es esta almohadilfa ? 590
PAN.
En mala hora,
de su prima de nù seiiora,
que la vengo de llamar.
CORrs. c En que calle &lt;lestas mora,
porque la voy a buscar?
595
PAN.
c Para que ?
CORIS. Pardiez, yo te la dire
coma a persona muy diestra :
a rogalle eri buena fè
que nos empreste vna mt1,;•stra. 600
PAN.
c Tan pintada
coma esta, ques labrada
con aquestos redondillos ?
BORIS. Cosa linda es, que me agtada .
PAN. Parecen cagajoncillos.
605
COR!S.
Habla ruin .
PAN. (Y) c tu no eres de Felecin ?
coRrs. Si ; mas su madre membia.
PAN. En barrio de San Martin
mora, en cas de vna su tia.
610
CORIS.
Quieres dezir :
c dixote que ha de venir?
PAN. Si dixo, cierto, de gana;
y avn que no se ha de yr
de su casa esta semana.
6r 5
l Quieres mas ?
coRrs. Ve, Pandulpho, donde vas ;
dios tede mucho plazer.
PAN . Pues al!i las hallaras ;
no me bagas detener.
620
Deslomado
me tiene este almohado ;
nunca a casa he de llegar ;
i por San que lo he de arrastra:r,
por me ver del bien vengado ! 62 5
CORIS.
l o, que dia
es aqueste de alegria

�CINCO OBRAS DRAMATICAS
CINCO OBRAS DRAMATICAS

para negociar mi ec~o 1
paresce quello se guia
todo para mi prouecho.
i o, mi Estor!
dime, di, por mi amor,
adonde vas por aqùi.
EST0R. l Quien seria tan traydor
6 3S
que te lo negasse a ti?
En verdad,
con aquella voluntad
que me combida que hable,
dexo afuera lamistad
dentrambos tan entraôable.
C0R]S.
Mi fe te doy
que no menos yo ~stoy
para contigo contr_1to ;
y porque veras qm~n soy,
a las obras me rermto.
ESTOR.
Ando aborrido,
con este loco perdido
de mi aino aspaviento;
bien dizen, ,si as oydo,
650
que vo loco haze ciento.
Esta penado
de amor desesperado ;
quiseme poner en medio,
por quaoto me ha rogad?
655
que yo le busque remed10 ;
y por su vida,
Corist~n, di , que venida
es la tuya por aqui?
.
C0RIS. Vengo a ver si aure ca~1da
con vna dama que (esta) alh, 660
muy hermosa,
muy discreta, muy graciosa,
muy estremada de linda,
de condicion virtuosa ;
665
tiene por nombre Florioda.
ESTOR.
Ten ay punto ;
no sin misterio pregunto,
por descubrir la çelada ;

discubierta, yo barrunto
que nos no perdamos nada.
c0RIS.
En que maoera ?
EST0R. Pues lo preguntas, espcra,
yo te lo dire, auisa :
Clarinda se desespera
por amores de Clarisa.
Si esto sellas,
veras como las donzellas
son primas; segun barruntas,
muchas vezes estao ellas
680
tres y quatro dias iuntas •
Es menester
que, con questro buen saber,
y con la ayuda de nos,
agamos nuestro poder
por que se hablen los dos.
Echo ansi,
segun me paresce a mi,
puedense participar,
y despuen de ti y de mi
muy a la larga fiar.
coRIS.
Para mientes ;
caso que sean parientes
ellos y ellas, te prometo
veo mil enconuenientes
para venir en effecto.
EST0R.
Auisa pues,
que 00 mas de vn reues
yo veo, y aqui atamo,
y es que la mano me des
de lo dezir a tu amo.
C0RIS.
Si hare,
y avn prometote, a mi fe,
pongo nello mi poder,
0 muy poco podere,
si no lo ago hazer.
Quiero yrme,
mas no quisiera partirme,
Estor, de tu compaôia.
ESTOR. Esta .t u en lo dicho firme ;

vernes hemos cada dia.
710
donde te estoy csperando.
coRrs.
J A, Estor !
FLDA. Ora pues, vente tras mi ;
toma, toma por mi amor;
mira que vengas callando.
j6o
cata Florinda do \'Ïene .
j No aya çisma !
EST0R. i O que geste y que frescor,
ANT0. Enemiga es de si misma
y que linda gracia tiene !
qu(i]en con estas tiene fe,
71 5
CORis.
Pues se ofreçe
pues por esta do esta la crisma ',
tal tiempo, si te paresçe,
si a beber no te la de.
765
yo la quiero yr a hablar
FLDA.
Ea, loca,
de parte del que padesce,
calla, si quieres, la boca ;
siquiera por la tentar .
720
,: tu no miras por do vas ?
EST0R.
Bien sera,
ANT0. Mandame coser la boca,
y, hasta ver loque dira,
y hablare yo por detras.
770
yo me quiero detener ;
&lt;. No veis vos ?
corre tu, ve para alla,
FI.DA. i Maldita seas, atros 1
y lo guia a tu plazer
J como me as hecho reyr !
C0RIS.
No ay dubda ;
ANTo. Acabemos ya, por Dios,
. si veo que se demuda,
de tanto negro refür.
775
porne pies en alibion;
coRrs.
A tu presencia
quiça que no (se) me sacuda
me humilia con reuerencia;
dantemano vn bofeton.
730
vna merçed te demanda :
FLDA .
i Antonica !
que socorras con clemencia
,: no vienes, di, rapaçica,
al triste que esta penando ;
780
ni te acabas de cobrir ?
y tu virtud
dexa estar la almobadica,
no vse de ingratitud
que luego te as de venir.
745
con quien te ama y adora,
ANT0.
i Pues, gritar !
pues en tu mano, sefiora,
yo me &lt;lare mas vagar
esta su muerte o salud.
785
quanta mas prisa me dieres.
FLDA.
&lt;. Cuyo eres ?
FLDA. No me hagas desgaiiar;
C0RIS. Daquel tu sieruo que quieres,
acaba, ven ya, si quieres.
7so
si no remedias su fin,
&lt;. No vienes, loca?
sobre todas las mugeres
ANT0. Esso si, que de tu boca
a ti ama Felecin.
790
esso lleuare medrado ;
No es cordura
saya, camisa, ni toca,
que tu des la sepultura
no, porque sera peccado.
75 5
a quien pena por seruirte.
FLDA.
l Que dizes, di ?
FLDA. Si no fuese desmesura,
ANTO. Que, seôora, berne aqui
y[oJ sabria despedirte.
795

r.. Verso alterado é ininteligible.

�CINCO OBRAS DRAM.ATICAS

ClNCO OBRAS DRAMATICAS

verdaderamente herrnana !
CORJS . Veisme aqui,
quitale el maoto dencima;
haz loque quieres de mi.
l con esso haze ta! man.ana ;
FLDA. Vete si quieres, rapaz;
en
verdad, seiiora prima!
840
no busques mal para ti.
FLDA.
A osadas,
coRIS. Quedate, cruel, en paz. Soc
cessen, prima, las porradas,
PAN.
i Desgraciada 1
porque quede algun sano.
toma alla esta almohada ;
CLA.
Poue ay dos almohadas ;
dala al huego que la queme ;
dad aca, prima, la mano.
845
la espalda me trne matada ;
f
AN.
Apartar
;
j mira que piotada viene !
805
ver si sabre voltear :
1 Que agujero l
1o, que blandachas que son l
no paresce sino arnero
CLA.
Anda, vete, azemilar.
con que suelen aechar.
J\ssentaos,
mi coraçon.
850
eu.. Pues dime, majadero:
FLDA.
1Que burlar 1
l en el suelo las de echar?
810
1:nas ay que dar y tomar
PAN.
Majadera,
en bos, si es por essa cuenta.
se que no es de madera
CLA.
l Luego os quesistes pagar ?
que se auia de quebrar;
pues no fue grande la fruenta. 85 5
ni avn tiznada caldera,
Sus, callemos ;
que se auia densuziar.
8I 5
pues
que
sendas nos tet~emos,
CLA.
Acaba ya,
quede alguna partecica ;
di, cmi prima viene aca ?
aca dentro nos entremos.
cdexastela cobijada ?
FLDA . Toma la falda, Antonica. 860
PAN. Ella venia ya,
ANT0. Pecadoras
mas creo que esta assentada . 820
las que siruen a sefioras,
CLA.
Mas &lt;. aàola?
que su mal no tiene cabo ;
vesla alla do viene sola.
nunca os dan en malas oras
PAN. Y su Antonica con ella,
otra cosa sino el rabo.
865
que la trae de la cola ;
Que
siruais
.
no parece sino estrella.
82 5
dos mil aiios que biuais,
Aunque vos,
jamas nunca se contentan ;
nuestra ama, hermosa sos,
y, si vn plato les que brais,
ella os lleua la ventaja.
en la ~oldada lo cuentan.
870
BLA. Esso ansi rne aiude Dios,
(Si) respondes,
que no le paresco mi(g)aja .
830
luego mas nombres tenes
Mas &lt;que priessa ?
que no dias ay en el aôo ;
PAN. Y avn a vos, que no(s) os pesa
y si mostrenca os hazes,
si dizen que sors hermosa.
mas hazeis en vuestro daiio.
87 S
eu.. i Mas que gran mentira ts essa !
« Pereçosa,
porque yo no lo soy cosa.
83 5
vellaca, puerca, golosa,
i O cormaoa,

mala hembra, desoluta,
di, no acabas, çaocajosa?
i ven aqui, borracha puta !
880
Dormi Ilona
&lt;de donde vienes, ~oplona ?
1mue~as de mal3; calambre ! &gt;J
(y no puede la persona
a ue1.es resollar de hambre)
'' Relamida
desuergonçada, ra;da; ,,
quando ya no hallan tacha
os dîran : « seas ardida
'
doôa rostros ~e borracha ! J)
Mil enojos
se toman por sus antojos .
ta verdad nunca la cren . '
tieh(en) la cosa ante los'ojos
Y de çiegas no las ven.
' 895
F_LDA .
, No vienes, di?
ANT0. Veisme aqui estoy par de ti.
hea, sus, comiença andar
'
FLDA. &lt;. Porque [me) vehes ~qui
te atreues a desmandar?
900
vete tuego,
Y vete de buen sosiego,
ponte por ahy a parlar ;
como llegues, haze fuego.
ANTO. Pues &lt;. mandote yo ciscar? 905
Amy ver,
yo sabre lo que he de hazer .
aunque contino me atiza
'
yo os prometo de poner'
asar vna longaniza.
9IO
PAN.
&lt;'. A tragar
quieresme, hermana, combidar'?
l mira que mucha te quiero !
ANTo. Anda, vete a passear;
&lt;'.

r • Sobra una silaba.
Asi, por « temi».

2.

no me seas lisongero.
PAN.
i Ay, porcacha,
tu ya deues de yr borracha
y no me quie(re)s combidar !
yo me hartare de gacha
alta dentro en el pajar.
920
ESTOR. Dy, Coristan,
&lt;!. tus negocios, como van ?
vengo, por çierto, espantado .
no quisiera, por Milan,
'
dexar de ver lo passado.
EST0R. l Como ansi ?
C0Ris. y o de lleno en lleno di .
fue tanta su alteracion
'
'
que mil vezes me meti,
de lleuar vn bofeton.
930
Con arnenazas
me temblauao las con:ças
viendo tantos en treualos
V qu isiera tener (vnas) ~aças
para recebir los palos.
935
EST0R. ( (Y) tal paso '?
C0R1s. Tanto, que mi fe te do,
como mente a Feleçin 1
mil vezes la mano ech~
pa(ra) darme con el clrnpin.
940
Si _hablaua,
yo cierto mas 'ra miraua
a las_ mano5 que 110 al gesto ;
Y, viendo que se baxaua
botara a huyr de presto.'
945
EsToR. Mas ; i que plazer !
~ Y ta! auias de hazer ?
C0RIS. Bueno es s_alir de lazos,
no esperar que vtia muoer
me dièra de chapinazo:.
950
Sin tardar,

�CINCO OBRAS DRAMAîICAS

,,

Es verdad,
que reyna tanta maldad,
que el bueno no es conoscido.
Si tiene necesidad,
es de todos aborr(ec)ido.
985
Falsos modes,
que, avnque sea de los godes,
todos del honze • le-dan ;
si tiene, siruenle todos,
avnque sea vn galapan.
990
Deseamos,
ALI.
estos que hazienda ganamos,
hijos por nuestra suerte ;
elles, si bien lo miramos,
nos desean ver la muerte.
995
JORNADA SEGUNDA. Ar.1AN0,
RAYM.
Las hijas son
RAIMUND0, PADRES DE LAS DAMAS,
para mas cottdenacion
CLARISA, fLORINDA; Y ANT0NICA,
de algunos, que, por casallas,
fELECIN, CORISTAN, ESTOR, PANvienen a gran perdicion,
DULF0, fLORIANA, ? DIZE:
en pago de bien honrrallas. 1000
Son brasa
ALI.
ALIAN0. En verdan, sefior Raymundo,
con que se quema la casa;
todo esta sobre contienda
acarrean mil .vltrajes ;
armado este triste mundo;
por ser hecbas de vil masa,
si no es Dios, que es bien jucundo,
dan mengua de sus linajes.
5
no ay otro que lo entienda.
97°
Tras mi hijuela
Que, a mi ver,
ando de contino en vela ;
oy vemos muches nacer
temo que a Clarindo ama ;
y a otros muches morir ;
no se quien no recela
y otros de alto caer,
IO
de perder la buena fama.
otros muy altos subir.
975
Pues la mia,
RAYM.
Ninguno esta
por mi fe, mas ha de vn dia
tan subido, que nota
que pienso que Felecin
segun aquesto que esmalto,
de amor la requeria ;
que, al primer passe que da,
15
queria saber el fin.
980
no le de sin sobresalto.

bien sera de yr a contar
a Felecin este hecho,
y heselo de trastorcar,
porque quede satisfecho.
955
EST0R. Con prudencia,
pongamos nos deligencia,
quel tiempo poma lo demas • .
C0RlS. Yo confie en tu sciencia,
960
que en esto no faltaras.
EST0R. Compaiiero,
pues en mi casa te espero ;
por esso, vete con Dios.
CORIS. A lo dicbo me refiero ;
el mismo vaya con vos.
965

'

•'

RAYM.

Sobra una silaba.
,
.
Gonzalo Correas trae la frase dar del once, en el sent1do de « Avisar de
algo con sefias, y del juego de cartas ».
1.

2•

CINCO OBRAS DRAMATICAS

Es menester
el remedio anteponer
pnmero quel dafio venga,
por los hombres no se ver
con gran descriçion en mengua. 20
ALI.
~ Que os paresce ?
RAYM. Que, pues tal tiempo se ofreçe
para nuestro refrigerio,
las pongamos, si os paresce,
ambas en vn mooasterio,
25
y alli esten.
ALI. Esso me paresçe bien ;
nos aca las buscaremos
dos hijosdalgo, con quien
a su bourra las casernes.
30
RAYM.
Bien sera
que se baga, y dad aca,
primero que lo barrunten,
de como esso se hara
como alli las dos se juoten.
35
ALI.
Sin tardar,
yo lo quiero ordenar,
por salir con la empresa,
embiallas a visitar
a su tia la abbadessa.
RAYM. Yo y vos
las tomemos a las dos,
y en casa se lo diremos.
ALI. 1Bien aueis dicho, por Dios J
vamos, no lo dilatemos ...
45
, Quien esta agui ?
CLA. Ve, mira quien llama alli ;
corre presto, Floriana.
FLO. , Quien !lama ? &lt;quien esta ay?
ALI. , Que buscas tu a la ventana? 50
FLO.
l Yo, sefior?
AU . Si, mala, si; i mal doler
te despacbe de costado !
FLO. 1Dios no me salue, sefior,
si a ella be oy Uegado 1
55
ALI.
Di, traydora :

.

.,

, luego esa tu sefiora,
bien haze en ser ventanera ?
l-L0. 1En mi alma peccadora,
que tan poco ella era !
60
i Que antojos 1
ALI. j Que lo que veo a mis ojos,
me lo quieres desmentir
y hazerme trampantojos !
muy bueno va sin mentir.
65
CLA.
&lt;'. Quien !lama, di ?
FLO. Vuestro padre, que esta [a]qui,
y Raymundo, que os vien(e) (a)
rver.
CLA. Cosa nueua para mi ;
ternemos mas que entender,
70
o ronçillas ;
daca las almobadillas ;
sentemonos a labrar.
FLDA.
Creo que algunas cosquillas
hemos oy de començar.
75
CLA.
&lt;'. Quereys oyr ?
quando comiença a refiir
mi padre, tan recio es,
suele(le) turar el grufiir
por no nada, mas de vu mes.
So
FLDA.
l Que querran,
o adonde diables van,
que vienen tan renzillosos ?
CLA. Yo no se, cierto, que !han
estos viejos maliciosos.
85
PAN.
i A tramposa !
j agora se sabra la cosa !
vosotras algo tramais ;
y tu, cara de raposa,
yo bien creo que temblais.
90
CLA.
i Sus, calla
vosotros, que su ben ya !
FLDA. No puedo tener la risa
RAYM. Di, Florioda, ~ do esta?
FLO. Hela, al!i esta con Clarisa.
95
RAYM.
1 0 bermosas,

�47o

CINCO OBRAS DRAMA TICAS

CINCO OBRAS DRAMA TICAS

Dios os haga tan dicbosas
que sobreis a vuestras madres l
CLA.RISA. i Hizonos dios tan dichosas
en· nos dar tau bue110s padres ! 100
PAN,
Senora,
, no sabe mucho en mal hora
la que ha acontecido ?
FLD. &lt;.Que?
PAN,
(Que) Floriana, esta tray( dora,

Yo &lt;. que hize,
o a.que intencion la dize?
AU. No tengamos mas contienda.
FLDA. Yo seguro quel atize
el fuego, par que se encienda. 140
Parad mientes.
ALI, Tu t que parlas entre dientes ?
l coma ? i. piensas que soy sordo ?
no busques enconbinientes.
PAN. Dize! sefior, questais gordo 145
vuestra merced ;
ora, espere, quitalle
esta destos balandranes ;
&lt;. y no mira esta que be ?
ALI. Quita(te), neüo, no me ensanes.

CLA.

JOS
no me quiere por marido .
FLO.
Di, brutal :
c. no callaras, animal ?
&lt;'. no ves que habla el seiior ?
PAN. Hora, echaos en sal,
que yo tomare otro amor.
1 IO
ALI.
l Que hazeis ?
CLA, Ya, sefior padre, lo veis;
estamos aqui labraodo.
ALI. Mas huelgo que ansi esteis,
que en otras cosas rensando. 1 1 S
Mas, Floriana:
,: quien estaua a la ventana,
de antes quando yo entre?
PAN. Ella, sefior, de buena gana
no· se quita della, a (la) te ;
120
ques ventanera,
y estotra callejera,
que a mi me cargo el almohado;
hablando con quien quiera,
se vine par el mercado.
125
ALIC.
I Pues es bueno !
esta cierto no es ajeno,
ni caresce de verdad .
CLA. No es sino maldad
daqueste villano lleno .
130
AU.
Clarisica,
quando la muger se pica
de hablar con quien la açecha,
avnque sea nù1a chica,
pone a mucllos en sospecha. I 35

150

i A, sobrina l
la muger, quando se enclina
al castigo de su padre,
es vna grau deçeplina
que recibe desu madre.
PAN.
i A, seiior !
(yo) soy gtan deciplinador;
y, si vuestra merced quiere,
la dare 4uantos quisiere,
sin 4ue sienta ni vn dolor.
CLA.
Pues, sefior,
digame, por mi amor :
esso, &lt;a que fin se lo dize?
i. barrùntan ?lgun èrror
que contra mi hourra hize?
RAMU.
Sin passion,
nunca en vuestro coraçon
deue reynar enemiga ;
no toineis alteraçion
par palabras que os diga.
Que castigar
os puede bien, sin dubdar,
quando le paresce sana,
sin nadie (se) lo demandar,
ni menas yr a la n1àno.

RA.MU,

155

160

165

170

175

Es marauilla
q~e la otra no se engrilla,
v1endo la cosa que passa.
RAM u. Ven aca tu, Florendilla:
&lt;'. que cobra dexaste en casa ?
I 80
Di : i. no ay mas
'
s1no yrte a do querras
sin licençia, descaràda ?
agradesce donde estas,
Y passe aquesta vegada.
PAN.
i Que mansita
hecha esta moxegatita l
1 la niî'ia de Sant Vicente !
l hecha esta vna santita 1
l como haze que no siente !
Pues agora
os quiero yo aqui, seùora·,
ver lo que sabreis hazer :
castigalda en mala bora
que bien 1o ha meneste/
FLDA.
En bue na te
que Antonica yo m'ande
que traousse el entresuelo .
todas las arcas çerre,
'
no tenga ningun reçelo.
:wo
ALI.
Sin detener
hazme aora vn plazer,
Clarisa, hija mia :
mira que as de obedecer
lo que mando sin porfia .
205
Veni aca :
i no digo a ti, aparta alla ·,
PAN. Pues i. que manda su manda[miento?
porque todo se hara
sin ningun detenimiento ,
2JO
avnque sea
corner de vna lamprea,
o de vn requeson: con miel.
RAMU · Es tu platica tan fea
que me amarga como hie!.
215
PAN·

.

471

Aparta alla;
vosotras nos escucha
10 que queremos dezir;
cada vna callara
sin hablar y sin 'grufiir.
PAN.
Yo, a la fo,
&lt;'. callare, o gritare,
0 eme de estar apartado ?
mas mejor sera, digo, çe,
echarme en aqueste estrado. 225
ALI.
l A, brutal !
l que hazes, di, animal ?
leuanta(te), que estas tendido.
PAN. He dexeme ansi estar
Y quedarme dormido
'
230
ALI.
Dexalde estar. ·
ANTo. Yo te hare lleuantar.
PAN. · No, haras, por mi costado .
AU. No cures de le profiar ;
i ay, major es mi cuidado r 2 35
Donde estamos
hijas, siempre desea~os
vuestra honr.ra y bien cumplido
durmiendo nos desuelamos
'
en buscaros buen riiarido
240
·vuestro ygual ;
'
porque, si no fuere tai,
nos ·queremos, hijas mias,
no porque pensemos mal
que espereis algunos &lt;lias'.
2 45
Y a de ser
de suertè, que, con plazer
tengais mucho ·refrigerio, '
porque os queremos paner
ambas èn yn monasterio.
250
RAN.
Alli metidas,
teman muy Hndas vidas .
yo he de ser el despense:o,
Y, quando lleue las· cornidas
las he de prou:u- pr'imero. ' 2 55
AU.
Adonde es,

�47 2

ClNCO OBRAS DRAMÀTJCAS

que se pueden recreçer,
como bien, hija, sabes,
y tambien por maldizientes,
abbadesa vuestra tia,
os conuieoe alli meter
300
porque con ella os holgues,
sin empacho ;
mientra Dios aca lo guia.
260
despues, con este mochacho,
Sin sospiros,
que sera buen secretario,
aueis luego de partiros
os embiaremos despacho
mis hijas, de buena gana ;
de todo lo necessario.
305
y lleua para seruiros
Yo, seiior,
Antonica, y Floriana.
265 PAN.
sere muy buen seruidor
PAN.
i A seiior !
para lleuar lo necessario ;
c. y no seria mejor
mas mire, par mi amor,
yr yo que las siruiese ?
no me hechen es.::apulario.
310
ALI. Tu no puedes, peccador,
No he (mas)de hazer
si licencia no se ubiese.
270
que lleualle de corner,
CLA .
Nos, de grado
y en el camino prouallo,
haremos vuestro mandado ;
y, si me supiere bien,
pero, sefior, no sabemos
ni vn bocado dexallo.
3I 5
eu que hemos nos peccado
CLA.
Agora, pues
porque alli no ençerremos.
275
que, seiiores, ansi es,
PAN.
En hablar,
plazenos de luego yr.
y en amoricones andar,
ALI. ld con Dios, y lleuareis
peccais mucha cada rato,
ropay cama en que dormir,
320
y par esso es bueno hechar
con alegria,
voas piguelas al gato .
280
que ya sabe vuestra tia
ALI.
No es cosa
como vais ; veros desea ;
sioo que (la) muger hermosa,
y espera que çerre el dia,
hija mia, en este siglo,
por que ninguno nos vea .
325
su honrra jamas reposa;
PAN .
i O mal pesar !
contino carre peligro.
28 ;i
y &lt;. de noche emos de andar ?
RAY. Aueis de ver,
par San que va todo errado ;.
pues Dios puso en la muger
y, si (nos las) saleo a quitar,
la honrra del hombre en ella,
veislo todo mal parado.
330
no se deue de perder,
FLDA.
Sin dubdar,
como veis, porculpa della.
290
licençia nos han de dar
CLA .
Es ansi
de vna hora cada dia,
mas yo, seiior, no os offendi,
para salir a orar
ni passe vuestro mandado,
a
vna hermita que alli auia,
33 5
&lt;. y quereisme meter alli
cada tarde.
como si vuiera errado?
295
PAN. 1 0 tacaii.a, que nos embalde
ALI.
Para mientes
que por. esso tienes grita !
que, por los inconuenientes

CJNCO OBRAS DRAMÀTICAS

Por rogar (a) Dios que nos guarde
de la tentacion maldita;
340
y, rezado,
nucstro rostro bien tapado,
con entera debocion,
nos tornaremosde grado,
seiior, a la religion.
345
RA YM.
Sea ansi ;
luego os damas de aqui
essa licencia de gana.
ALI. Y tu, par amor de mi,
ve con ellas, Floriana.
350
FLO. Si hare.
PAN. Pues yo aca me quedare,
y echarme ally dormido;
y ansina descansare
echando(lo) todo en oluido.
355
RAYM.
Oyes, çe:
ve primera, por tu fe,
Hama Antonica que venga,
porque agui la esperare;
dile que no se deteoga,
360
y que traya
a su sefiora vna saya,
porque es mi voluntad
que con vosotras se vaya.
FLO. Ya voy sin contrari[e]dad. 365
ANTO.
i O Floriana,
verdaderamente hermana !
&lt;. a ques ora tu veoida ?
FLO. Yo te lo dire de gana;
sentemonos, por mi vida.
370
A llamarte;
y ,: no sabes de que parte?
de parte del enemigo;
Raymundo ennia a llamarte,
que llegues alla comigo.
375
ANTO.
Y &lt;. para que ?
FLO. A quanta yo alcaoço y se,
quieren lleuar las donzellas
a ser monjas, par mi fe ;
FL.

473

mandan que vamos ·con ellas. 380
Mi fe te do,
que muy aborrida esto
en pensar de verme alli.
ANTO. No quiero ser monja yo,
porque no lo prometi.
385
FLO .
Esta queda,
porque, a poder que yo pueda,
no yre alla este verano.
ANTo. Esto todo no la enrreda
sino el viejo de Aliano.
390
&lt;. Iremos alla ?
FLO. Vamos, que bueno sera,
sin que mas la delatemos.
ANTO . Cierto que el alma me da
que en yr poco ganaremos.
395
&lt;. No los vedes ?
pareçe que arman redes.
FLO. Mas i que tristes estao [ eJll:rs !
ANT . &lt;. Que mandan vuestras merce[des?
RAIM. Que vais con estas doozellas.
ANT.
Sea ansi;
400
ara pues, vamos de aqui.
ALI. Las muchachas &lt;. donde van ?
CLA. Helas agui par d~ tni,
seiior padre, donde estan.
405
RAYM. En buena hora;
y plegue a Nuestra Seiiora
que os cumpla de su bien.
ANT. Chi fara.
RA.
&lt;. Que dizes, dime, tray(dora ? 410
ANT. Digo que, sefior, amen.
CLA.
Sin :dilacion,
nos hechen su bendicion,
seiiores, y la de Dios.
ALI. El os de consolaçioo
415
y sea siempre con vos.
RAYM. Estoy espantado
como Dias lo ha guiado .

�crnco

474

OBRAS DkAMÂTJCAS

i No fue pequeiia victoria !
PAN., Sabeis que teogo pensado ?420
i o, pasose(rne) de la mernoria !
i Ha ! yo soiiaua
que Antonica me abraçaua,
y me queria mucho harto,
y que(no) vuestra mer. noscasaua,
425
y que· ya estaua de parto.
ANTONICA.
i Abrasado
seas,cara de ahorcado !,
, y ta! a~üas de hablar ?
PAN. Yo sere tu namorado,
430
si me quieres abraçar.
Sin tardar,
ALI.
vamonos a descansar ;
dormiremos, si os paresce.
RAMU. Muy bien sera reposar,
435
mientra que Dias amaneçe.
PAN. Acaba;
i juri a Sant, dientro estan ya !
&lt;. no veis que tornos y redes ?
no sald reis tan presto aca,
440
si no saltais por las paredes.

ALI.

Aqui mtra Felecin, e diz.e :
j 0, que mortal affücion
es al penado esperar 1
es doblalle la passion
y sus dias apocar.
445
Es traydor
qùien con ruines tiene amor,
y el que par nescios se gu ia;
y assi mismo es traydor
q uien de viHanos se fia ;
450
que, en verdad,
_las casas de quantidad
se deuen poner en manas
de hombres de calidad,
y no de torpes villanos.
4&gt;5

f"ELECIN.

i O triste yo 1
que despues que se partie
Coristan, no es veoido;
ni de mi mas se acordo
que si no fuera nascido.
460
.: No es bueno,
saber el coma yo peno,
y en verrue peoado huelga?
bien dizen que mal ajeno
contino de pela cuelga.
465
Mas , que hare,
que me quexo y no se
si me quexo con razon?
hasta que vea porque,
forçare mi coraçon.
470
CORJS. Mas i que parlar
que tiene y deuaoear 1
propriameme es orate ;
&lt;. quien vio ninguno penar,
que par amores se mate?
475
yo quiero ser
como el docto bacbiler,
que al enferma procl!ra
de buen esfuerço paner,
avnque dilate la cura.
480
Al presente,
me m~strare deligente,
hasta hallar bien la senda ;
pero despues negligente,
par hazer bien mi hazienda.
485
Que si luego
al que pena dan sosiego,
no espereis mas galardon ;
no es bueno matar el fuego,
sin cubijar vn tizon.
49o
FELE. i 0, cuytado
Coristan 1 &lt;. par que as tardado
viendo que me ardo bibo,
de dientro y fuera abrasado
con vn fuego tan esquino ?
495
C0RIS. As .de ootar

CINCO OBRAS DRAMATICAS

que fue forçado esperar;
par diez y par vida rnia,
que pudiera mas ganar
en otra mercadoria.
500
FELE. ,: En que suene?
CORIS. Que guste quasi la muerte
par lleuar tu embaxada,
asegun se puso fuerte
Florinda, y determi~ada.
505
FELE,
t Y por·que?
C0RIS. iÜ, pesar no se de que!;
_quiso comerme a bocados.
FELE. , Es posible? , coma fue ?
CORIS. Digantelo mis costados.
510
FELE. .: De que manera ?
C0RIS. Que si presto no huiera,
saludarame el cocote;
-mas el huir me valiera,
que puse pies en picote.
515
Mas, seîior,
si quieres que tu dolor
se metigue con effecto,
escucha, par mi amor,
· discubrirte he vn secreto.
520
FELE, t Quai herido
no huelga de ser guarido
y el enferma verse sana ?
, quien en tierra esta caydo,
rehusa le den la mana ?
525
Quanta mas
que si, Coristan, me das
tu remedio a mi passion,
de mi con obras veras
el tan largo galardon.
530
C0RIS. Sin mentir
siempre oy, seîior, dezir,
vn refran que yo me _se :
« vale mas, as de sentir,
vn toma que dos dare &gt;).
535
FELE. Porque sepas
quien yo soy, si no J-iscrepa$

475

de lo que esta començado,
y porque do fuere quepas,
andes bien atauiado,
540
yo te dare
de vestir, y vestire
de contray y terciopelo .
corus. · Dessa suerte, mudare
las condiciones y pela.
545
Pero ayer,
tu, seôor, as de saber,
que seria la vna bora,
salime si podria ver
a Florinda tu seiiora,
550
con mas temor
que quando el malhechor
a hurtar va recatado ;
y encontre con Estor,
el de tu primo criado.
555
Corno el
mes amigo muy fiel,
yo a el seîior no meoos,
d en las mias, yo ep las del,
no nos mostremos ajenos.
560
Con alegria,
preguntele que hazia,
la quai luego me canto :
dixome de do venia,
y tambien qui en lembio.
565
FELE,
Que mas fue?
coR1s . Fue que, segun lo qut: se,
esta puesto en otro medio
despues de mi, segun se;
daqui nasce tu remedio.
570
FELE. .: Que buscaua ?
C0RIS. Con vna senora estaua.
FELE. Esso ·me paresce lindo.
coR1s. Dixome que la bablaua
de su parte de Clarinda,
575
FELE. l Es possible ?
coRrs . Es de cierto1 y apacible
entiende qualquiera casa

.

�ClNCO OBRAS DRAMA.TICAS

con quien tra!a conuenible,
y la dama muy hermosa.
580
FELE. A tu ver,
dime que puedo hazer
para salir desta pena.
coRis. Si tu me queres crer,
vna cosa mucho buena :
585
esta dama,
que tu primo mucho ama,
ran estremada de linda,
Clarisa, sefior, se llama,
y es cohermana de Florinda.
590
Vosotros dos,
sois primos tambien, par dios;
es bien .que os participeis,
y confiaos en dios,
que con ellas casareis.
595
FELE. ( Quien sabra
de Clarindo si querra
darme parte de su echo ?
CORIS. Yo digo que lo hara,
pues que le viene prouecho.
6oo
Si tu me das
la mano que lo haras,
pues es tu primo, sefior,
el te terna de oy mas
entrafiablemente amor.
605
FELE. Si es en mi,
la mano te doy de aqui
de bien querelle y hablalle,
y que no quiebre por mi,
ni mi secreto negalle.
6 ro
corus. Con alegria,
tu por el toma la mia,
y a Estor voy auisar,
porque oy a medio dia
anbos nos emos de hablar.
615
ESTOR. Sin mentir,
a Coristan veo venir
festiuo y regocijado;
quiero yrle a rreciuir

y sauer que a negociado.
,: Que a sido?
CORIS. Que lo dexo bien ordido;
i. no miras que plazer traygo?
ESTOR. Tu seas tambien venido,
como el agua de por rnayo.
ESTOR. Escucha el modo
que tuue con el en todo :
fue por arte muy estrafia,
ya va puesto de lodo,
mas vse de grande mafia.
En verdad,
que, contra su voluntad,
por fuerça me dio la mano;
prometio fedelidad,
sopena de ser villano.
ESTOR. Gran prouecho
nos verna daqueste echo.
CORIS. Ora pues, Estor, me di :
con tu amo i. que as hecho?
ESTOR. Que lo dexaua en mi.
Sin detener,
vamonos, sus, a comer,
Coristan, con alegria;
despues los haremos ver,
como pase medio dia.
ESTOR. En buena ora,
y plegue a Nuestra Seiiora,
si es su sancto seruicio,
que ella sea guiadora
para los liurar de vicio.
Que tu afi.cion
es con sana intencion ;
siempre ternemos plazeres,
pues tienen en coraçon
de tomallas por mugeres.
ESTOR. Pues, hermano,
yo no fuera mas vfano,
si fuera sefior del mundo ;
mas ves alli Aliano
donde viené ·,on Ramundo.

CINCO OBRAS DRAMATICAS

620

625

630

635

Gran alegria
lleuo en mi, por vida mia,
de lo que es hecho, Aliano,
en tenellas con su tia
donde esten este verano.
Sin tardar,
vayalas a visitar
Pandulpho; lieue del pan.
RAMUN. No se ha de dilatar,
para ver lo que diran.
PAN. Yo bien se
que diran, en buena fe :
que en n1ala hora vaya yo,
y que mala pascua dios de
a quien alli las metio.
RAMUN.

670

67 5

Sin mentir,
&lt;que las as tu de dezir ?

RA~.

Direles yo como estais,
mas saldranme a recebir
con « noramala vengais ».
En tal hora,
mi fe, yo dire : « sefiora,
sea para su merced i i mira con que viene agora 1
i y yo, triste, tras la red
de contino 1 »

PAN.

640

645

680

68 5

No seas tu adeuino
de lo que esta por venir_.

ALIE.

En verdad, si lo adeuino,
es porque lo an de dezir.
690
Voy de grado;
1o, como que voy cargado !
esta carga es gran plazer ;
aora que estoy sentado,
yo empeçare a corner.
6'95
De reposo
sa! fuera, i ay que sabroso ! ;
esta cosa es mucho linda ;
(mas,) avnque me llamen goloso,
no os cornera a vos Florinda. 700

PAN.

650

655

660

REVUE HISPANIQUE. A.

Hora ver,
y esto es bueno de comer !
yo no se como se guisa,
mas, bien deue de saber.
i Ay ! i nos comera (a) Clarisa, 705
ni Floriana,
ni Antonica mi hermana,
sus criadas de las sefioras !
em batir de buena gana,
esso si en malas horas.
7 IO
i Que plazer
es el tragar y corner
desto que esta bien guisado !
pues no ay vine que beber,
yo voy a hazer el mandado.
715
En malas boras,
lo que sobra a las seiioras
bueno sera lo guardar,
y aquestas son las horas
en que tienen de rezar.
720
10, malgrado !
~ no veis como esta çerrado
el tomo del monasterio ?
mi ama lo abra rnandado ;
bien le esta el catiuerio.
725
1 0, mal pesar 1
,: y por do tengo de entrar ?
do· a Dios fa manganilla ;
quiça se suele llamar
por aquesta campanilla;
730
quiero dar,
reçiamente repicar,
por que venga la portera ;
j mi fe, deuen de yantar !
emt: estar aca de fue(a
73 5
asentado.
j

665

477

Canta Pandulpho.
Pues que tanto se han tardado,
que no vienen,
aquesto que ha sobrado,
perdido lo tienen.

�Cl. CO OBRAS DRAMÀT!CAS

JORNADA TERCERA y VLTIMA:

CLARlNDO, ESTOR, CORISTAN, PAN·

DULPHO, fEl.EÇIN, VIEJA, CLARISA, FLORINDA; E DJIE LU"EGO CL-\RINOO:

que no saca galardon 1
1 Como, Estor 1 , no as oydo740
cLA. Y tambien
si es la vna, di, galapan ?
no es bueno hazer bien
ESTOR. El que a ruines ha seruido,
a ninguno, segun sieoto,
este galardon le dan.
si no es persona a quien
cNo veis vos
745
tenga buen conocimiento.
la vna y avn las dos,
Pero, pues
y siquiera de las sesenta?
yrte quieres y ansi es,
tantas dais, que, juro a nos,
ruegote que no te vayas
ya no puedo tencr cuenta.
basta que moço me des
CLA.
fal mirado,
750
o quicn me sirua me trayas.
1como ! l que las dos han dado?
Porque, quiças
ESTOll, Queria mas vn tozino,
en
otro cabo no allaras
porque, quien tiene el cuidado,
a
mi
ver tan buena paga ;
es mui bueno ande el camino.
o
verna
otro ruyn, y veras
755
Sin mentir,
que a mi bueno me haga.
yo no quicro mas seruir;
ESTOR. En [con)clusion,
por esso, dadme licencia.
e»a es buena razon,
795
CLA. Pues cporque te quieres yr?
que
puede
venir
despues
ESTOR. Porque no basta paciencia,
otro a quien mas galardon
A mi pensar,
76o
que a mi, sefior, tu le des.
sufrir y dissimular,
CLARINDO. Ten sentido
hecho andrajo como ripm;
Estor, que sera partido
800
y es o tengo de sacar
que siruas, segun aprueuo,
a la postre que al principio.
donde eres conoscido,
l Bien medrados
765
y no busques amo bueno.
salen los pajes cuytados
Ruin por ruin,
que siruen a piojosos 1
para mi es mejor, al fin,
805
Pagannos con ser llamados
que se quede Pedro en casa ;
amos, 11eçios, pereçcsos I
no busquemos a Martin
Que siruais
770
que descubra lo que passa.
muy bien, quando esperaè.
Esta seguro,
mercedes con garauatos,
que, en verdad, Estor, te juro 810
escuentan quanto ganais
de no te hablar y dczir.
solo en vn par de çapatos .
ESTOR. Cierto, deso no me euro.
Mas, 1que vicio
775
CLARINDO . (Que) yo te darc de vcstir
se traen por exercicio 1 :
sayo y capa,
seruirse de mogollon ;
que mucha verguenc;a tapa,
81 S
yo reniego del scruicio

CLA,

CJ 'CO OBRAS DR.Hl.~ TJC..\S

gorra Y calças que pedistc,
Y _essos cabellos te rapa,
mira que no me andes triste.
En conclusion
camisas y buen jubon.
820
ESTOR. Quiça no sea de açotes.
CLA. Sera de seda, bob(arr)on,
porque no te me alborotes.
ESTOR. Sin dctencr,
hora es ya de yr a ver
825
si es venido Felecin,
que, seiior, as de crer
nos espera en san Martin .
CLA.
Bien hablaste,
Y mas tiempo no se gastc,
830
porque es la vna dada la habla cesse y abaste';
baxa nù capa y espada.
ESTOR. Vesla aqui;
vamosnos, no por aqui
835
porque, s~fior, no conuiene ;
mas, Clanndo, mira alli,
veras Pandulpho do viene.
CLA. l A do yra?
ESTOR. Lleguemonos hazÏi1 alla, 840
yo se Lo preguntare,
porque a mi me lo &lt;lira.
cLA. Vamos juntes, por tu fe .
ESTOR. Quedaos vos.
CLA. Callate, vamos los dos
845
'
porque parecc que escampa;
i es Pandulpho. sancto dios 1
PAN. i Ha I no sera sino trampa.
l Qµe is a ver?
P_ues l quien diablo auia de ser, 550
sino yo o mi aguelo ?
no me deueis de conocer,
como veogo de otro pelo
bien medrado
'
'
con este sayo bigarrado
855
que agora me dio mi amo,

-J.79

hago yo bien el manJado
voy mas liesto que vn ga,mo.
CLA • Y l a do vas ?
PAN. Esso sua por demas
S6o
que no lo sabras de mi.'
CLA. i Como ! .: que no me diras
a que vienes por aqui?
PAN. Yo no quiero,
porque siempre al mensajero 865
le conuiet1e scr Jeal.
CLA. Pues dimelo, comp,ukro,
(que) no te vern:i dello mal
en vcrdad.
'
ESTOR. Pandulpho,: y el amistad 870
dentre nos es ya perdida ?
l la mi bueoa \·oluntad
no te la tengo (d)espedida?
PAN.
i Que plazer,
buen amigo, es el corner
875
sin tirar mas çancanillas 1
vos algo quereis sa ber,
por meterme a mi en rcncillas.
Mas, aunque penes
cl ni tu de mi 110 tie;es
880
de saber ninguna cosa .
ESTOR. Dime ru de dondc viencs
hermano mio, reposa.
'
PAN• Bien te entendido,
como os est:iis remordicndo . 885
1 a otro con esta trama 1
'
Clarindo te esta deziendo
que es hcrmosa mi ama.
Verdad es,
mas vos nunca la vereis,
avnque ~deis tan polido,
que a m1 amo, pardiez, pues
la ha puesto en escondido.
ESTOR, t Donde esta?
PAN. i Si, quel moço Jo dira
que con ella esta Florinda ',
ESTOR. Çe, sciior, cscucha aca

'

�CINCO OBRA

DRAMÂ TICAS

CLNCO OBRAS DRAMJ\ TlCAS

Escucha, mas te dire.
Dios te guarde.
PAN. Cada dia sobre tardt:
965
saleo las dos par a par,
sin que nadie las aguarde,
a vna hennita a rezar ;
y,acabado,
despues que au rezado,
970
se buelut&gt;n al moncsterio.
ESTOR. Cierto que estoy cspantado ;
para mi es grau rcfrigcrio
en saber
do se furon a rneter,
975
porque yo estaua ignorante;
agui no ay mas que hazcr
son proseguir adelante.
Pero pues
que, Pandulpho, aosi es,
980
hermano, yo no quisiera
panirme de ti en vo mes;
pero mi amo me espera.
PAN .
Lazerados,
andaos a sombra de tejados,
985
pues no os quereis esconder;
que (yo) me voy sin deteoer
al hestablo hazer mandados.
Quedaos a Dios.
ESTOR. Y el mismo vaya COD vos ; 990
bien a sido mi tardada.
CLADO. , Que aueis ccho los dos ?
ESTOR. Descubri bien la cilada.
CLAOO. 1 Calla, loco !
ESTOR. Y, avnque no a sido poco
PAN.

oye que cosa tan linda.

eu. Sonsacale.
ESTOR -

1 A Pandulpho I por tu fc

900
que desta duda me quites,
y veras que te dare :
toma daquestos confites.
PAN. l De que son hechos?
ESTOR- De açucar para los pechos,

905
y son de los preparados.
PAN. Mas no sean de afrechos ',
o grabanços (en)barinados.
ESTOR. Que no estan.
PAN. Son migajuelas de pan.
910
ESTOR. Toma, deude palabras.
PAN. No parescen, iuri a San,
sino cagarrutas de cabras • .
1 Que re(d)ondillos 1
pa resceo a los bolillos
', t 5
que pooeo en la labor;
1 vera, vera que agudillos 1
amostra,, tienen sabor?
ESTOR. Para o ten.
PA~ . i Juri a mi, que saben bien 1 920
1 ay, que sabrosos estao 1
yo os juro a san amen,
que los quiero mas que pan.
l reneis mas?
ESTOR. Darte be quantas querras, 925
si respondes a lo que te digo ; ;
y siempre tu me tenras
por vn muy fiel amigo.
Mas, primero,

1. Salvado.
2 _ Sobra uoa

sllaba. En \ugar de "
.
Sobran
dos
silabas.
3
4. Sobra una s'1aba .

yo te ruego, compaûero,
930
que quieras dezir a mi,
como a hermano verdadero,
donde nenes por aqui.
PAN . Pues me as dado
desto que es açucarado,
93 5
que tambien me ha sabido,
yo quiero hazer de grado
loque tu me has pedido .
Sin tardar
yo te lo quiero contar ;
940
pero teumelo secreto;
no me bagas açotar.
ESTOR. Esso yo te lo prometo.
PAN. Es pecar;
1 ay, que (me) empeço a esmayarl;

945
no teogo coraçon para ello ~ ;
aora yo quiero esforçar,
mi fe, tu abras de sabelle.
As de creer,
que Aliano vino ayer
y Ramundo, en conclusion,
acordaroo de meter
las hijas en religion.
Con aficaçia,
vsaroo de grao falaçia,
dos mil cosas les dixeron,
aosi que en sancta Engracia
as de saber las meteron
con su tia;
yo vengo con_ alegria
de ablalles, por mi fi;.
ESTOR. Esso yo no lo sabia.

sino », deberà leer se « son ».

950

9S5

96o

ESTOR.

995
sabella bien descubrir,
porque, segun lo que toco,
bien pudierades morir
y padeçer,
antes que, seiior, saber
de Florinda oi Clarisa;
muy presto os conuiene ver

1000

a Felecin, daos prisa,
porque cstan
donde pocos las verao,
metidas eo religion ;
pues las cosas aosi van
no conuiene dilacion.
CLADO. Sea ansi.
ESTOR. Pues veis Felecin alli,
llegalde, seiior, a ver,
porque, segun loque vi,
bien es todo menester.
CORIS.
Acabar,
sefior, sin mas dilatar,
que Clarindo viene ya.
FEU!. Alto, presto, sin tardar,
sus, llcguemonas alla.
CORIS. Id primero.
FELE. j O mi primo verdadero 1
t quanto tiempo he deseado
este dia plazentero 1
CLADO. Para seruiros· de grado.
1 0 mi hermano !
ganastesme por la mano;
parentesco afuera, digo
que bendito el sobexfan]o
que me dia tan buen amigo.
FELE. Mi coraçon
recibe consolacion
de vuestra mucha virtud,
y (la) dulçe conuersacion
es aumento de salud.
ESTOR .
A mi ,·er.
mejor seria prouer
vuestras aosias y fatigas,
y que procureis saber
donde estan vuestras amigas,
passa a passo,
que parlar no h.aze al casa
si no obras con cordura,
porqut&gt; jamas al escaso
le carrio buena ventura.

10

15

zo

30

35

�482

CINCO OBRA.S DRA.MATICAS

En buena fe,
que al presente yo dire
-U
lo que me paresce sano,
y esto porque yo lo se
de su moço de Aliano ;
y sabran,
seùores, de como estan
50
puestas en gran confussion,
y metidas con afan
en estrecha religion.
FELE.
i O ventura 1
que jam.as falta tristura
55
a coxos, viejos, y mancos ;
esta vida no es segura,
sino llena de barrancos.
CLA. &lt;Que haremos
seiior primo? que tomemos
60
diligencia puesta aqui,
y en el monesterio entremos
y saquemoslas de alli.
FELE. Seramejor,
pues ansi lo manda amor,
65
qua11do salgan a rezar,
que Ueguemos sin temor
para de alli las lleuar.
eu. t Que diran
quando dos hombres veran
70
de sobresalto ansi yr ?
CORIS. Como os vean, botaran
ambas a dos a huyr.
FELE. 1 0, que sucrte !
coRrs. 1 Si ansi para la muerte
75
huuiesse, seiior, la enmîeuda 1
porque 110 ay muger tan fuerte
que con otta no se eatienda.
Escuche aora,
que aqui junto, sei'ior, mora
80
vua muger viejecilla;

r. As/, por • tragar n,

CJXCO OBRAS DRAMATICAS

si ella quiere, a desora
rebuelue toda la ,·illa.
Con conjures,
a los que estao mas seguros
85
haze andar en el inucrno ;
ella haze fragar • moros
a los diablos del infiemo.
Tien(e) poder
de hazer aparrcer
90
en poblados y disiertos,
para sus hechos hazer,
en su figura hombres muertos.
Sin dubdar,
si quiere quajar la mar
95
hasta dientro a Calicu,
trae siempre a su mandar
al capitan Belzebu.
Si fauor
IOO
ella os quiere dar, senor,
y si bien se lo pagais,
yo salgo por fiador
quanto quisier(e)des bagais.
CLA. l Que os parece ?
FELE. Que, pues tiempo se offresce,

105
ernbiemosla a llamar,
para que (ella) nos enderece
que las podamos hablar.
CLA. Ven aca,
IlO
Coristan, , sabes alla,
en casa desta sefiora ?
CORI. Se, seiior, adonde esta
y en la casa donde mora.
FELE. Yo te ruego,
Coristan, que vayas luego
115
de nuestra parte a !lama(r )lia ;
y que venga sin sosiego,
porque queremos hablalla.

Sin tardar,
voila, sefior, a llamar,
!20
pues tan pcnados os \·eo,
y en todo quiero mos1rar
el descanso que os deseo.
Madre hoorrada,
ru seas mejor allada
125
que no fue Archiles el griego ;
por mi amor, desta vegada
que vengas comigo luego.
VIE. 1 Coristanico l
• l quien te embia aca, bobico? 130
entra, darte dalrnorçar.
coRrs. Se.iiora , yo te suplico
que vengas sin dilatar,
por guarir
dos que estan parâ morir;
r35
es mansilla quales andan,
ansi que, para biuir,
tu buen socorro demandan.
VIE. &lt;Quienes son ?
co. Es de vellos compassion,
r40
son Clariodo y Felecin;
vamos sin mas dilacion,
antes que Ueguen al fin,
que su dolor
odo redunda de arnor
145
por dos damas dalta guisa,
hermosas como la flor,
y son Florinda y Clarisa.
Ven yaoy.
VIE. Ve a dezilles como voy,
150
mîentras busco mi rosario.
co. Ven pues, que yo me voy,
seüora, a lo necessario.
VIE.
Sin tardar,
(el) azeyte quiero lleuar
155
pues esta coofacionado ;
CORlS.

1. Sobra una sllaba.

483

l'ambien puede aprouechar
esta soga de ahorcado.
Bueaas son
estas b:irb:1s de cabron,
I6o
que todo lo abre y qurilebr:1,
con el sebo de texon
y la lengua de culebra.
En tal joruada,
la tierra dencrucijada
165
qualquiera muger adoba;
tambien es cosa prouada
estos ojos de la loba.
Ay otra cosa:
el rabo de la raposa
170
que tomo viua mi suegro;
lleuare la mariposa
y el cuero del gato negro.
FELE. , Viene, di?
co. Si seiiores, veisla. aqui
1 75
1 y avn bien aparejada l
VIE. Hijos mios, veisme aqui.
CLA. Madre, seas bien llegada.
FELE. Madre mia,
pues ventura ansi lo guia,
180
tu sabras que te llamamos
para que des alegria
a la ttisteza en que es~mos.
ESTOR.
Yo, que hablo,
Dios me libre del diablo
185
de la vieja encantadera ;
esta es, y ansi lo acabo,
alcahueta y echizera .
Vn finado
dizen que ha desenterrado ;
190
y le quito esta rnaluada
los clientes a vo ahorcado
de la horca de Tablada.
j Que mesurada 1

�Cl

CINCO OBRAS DRAMÀ11CAS

a vna hermita cada dia,
viene, con su cuchil[l]ada,
I 95
so(e)las se buelucn a eotrar
la n ina de tres trin ta anos,
i regla con alegria.
como que no sabe nada,
VIE. &lt;Esso es ansi ?
la pensamiento de engaiios 1
ESTOR. Sin dubda seiiora, si,
235
FELE. Tu, Estor,
que yo te las mostrare.
mira y calla, por mi amor,
200
vœ. Pues yo te prome(to) a mi,
no quites nuestro prouecho.
(que) yo te las apanare.
ES. Esta es la que, senor,
CLA, Con prudencia,
mil descasadas hll echo.
pone, madre, (tu) deligencia; 240
CLA. Vieja honrrada,
que yo en esto me eng:uio,
vos sabreis que sois Hamada
205
por quanto la oegligencia
por nos dar remedio y guarida ' ;
acorre a mucho daûo.
quiero questeis auisada
vœ. Aueis de ver,
y con ûempo prouenida.
mis hijos, que soy muger
245
Nos amamos
pobre, de baxa oatura.
dos damas, por quien penamos 210
ESTOR. Ya empeça a encarecer
mil tormientos y passion ;
la puta vieja la cura.
quaodo teoellas peosamos,
l 0, que baque 1
son puestas en religion.
l no aueis visto que xaque?
250
vrn. &lt;Donde estan ?
COIUS. Bien sabe vender su especia ·
FELE. Cuentaselo, Corisuo.
215
yo (le) seguro que ellasaque
CORIS. Mejor se lo dira Estor.
buena saya, si no es necia.
ESTOR. Soy contenta, sin desman,
FELE. Sin dilatar,
par complazerte, sefior.
te queremos cootentar ;
2 S5
Aura vn mes,
y para que veas quanta,
(alcahue), s[e)ûora, que vos sabres
toma, duena, sin tardar,
220
este paûo para vo manto.
que las tieneo ençelado
VIE. Coristan,
en vn monasterio, que es
estas damas l donde cstao?
26o
de fuerte mµro cerrado;
ESTOR. 1 0 puta vieja, maldita 1
y las puertas,
coa1s. Helas, madre, donde van
hombre no las via abiertas;
225
ambas solas a la hermita.
por demas es yr alla.
VIE.
Esta seguro.
vrn. Creme que, avoque esten muerQuiero hazer mi conjura :
265
[tas,
alto,
sus,
daiiado
huerco,
las hare salir aca.
debaxo daqueste muro
ESTOR, As de notar,
viene eotrar en este cerco.
que suelen ( sal)ir a rezar
2 30

1-

Sabra uoa sllaba.

·co

OBRAS DRAMÂTICAS

i Doode estas tu,
grao principe Belzebu?
, porque no vieoes, Satan?
1 Caron, muestra tu virtud 1
todos juntos aqui estan.
Alto luego,
a todos juntos os rueg6
que cnflameis aquellas damas;
con muy aficionado fuego
las abrasen vucstras Hamas,
y Cupi-Jo
las hiera bien coma a Dido,
par virtud de lo que trayo
y del agua que be cogido
el primer dia de Maya.
No tardeis;
yd, hijos, y vellas eis
coma rameras penados;
despue s, demaadallas eis
dos cabellos dt: sus !ados.
l'ELE.
Sin mas tardar,
nos queremos disfraçar
coma quien va a Sanûago.
CORIS. Hora, sus, pues, acabar;
toma, Sefior, este blago •.
FLORINDA. !l Hermana mia :
f Jesus, que gran agonia
sicoto yo en este camioo !
CLA. Guieaos sancu Maria
y el Vcrbum Caro diuino.
1 0 celestial
madrc de Dias diuinal 1
tu nos da paz y coocordia;
libranos de todo ho mal,
por tu gran misericordia.
FW. En todas haras,
a nosotras pcccadoras
nos guarda, por tu bondad.

1.

Baculo.

En amor de Dios, senoras,
nos dad vna caridad.
FELE.
No ncgueis
lo que dar muy bien podeis.
31 5
CLA., No vt:is como se sacuJ.e?
hermana, &lt;no respondcis?
FLO. Amigos, Dios os ayude,
vos esfuerçe,
y vuestro camino enderece;
320
que no teocmos d1neros.
CLA. l Ay prima 1 1 que me paresce
estas que non'son romeros !
FLO.
Si no lo son,
deles Dios coosolacion;
325
prima, a nos , que se nos da ?
CL • f O !afiegido coraçon,
(y) que sobresaltos me da !
CLA.
De voluntad,
en amor de caridad
330
os pedimos vna pieça .
FELE. Seodos cabellos nos dad,
seûoras, de la cabeça.
VIE.
jÜ, cuytada !
i coma que vengo caosada,
335
temblando, las manas friasl
la Virgen, reyna sagrada,
os coosuele, hijas mias.
l Que hazeis ?
GLO. Madre seiiora, ya veis.
340
Entramos aqui a rezar.
vra. Y vos, hijos, &lt; que quereis ?
FELE. Vna merced demaodar
a esras senoras,
que son nues1ras matadoras; 345
andamos desconsolados ;
pedimos a las sefioras
dos cabellos de sus !ados.
CLA.
Si esse fuego

CLA.

270

275

28o

285

290

295

300

3 1o

�CINCO OBRAS DRAMATICAS

os quema, bolueos luego,
3 50
amigos, par do venistes ;
en balde buscais sociego,
si a esso aca salistes .
FELE .
Sin dubdar,
ellas pueden causar,
355
sefiora(s), que nos matemos.
FLO. Bien podeis, que, sin taltar,
nosotras no los daremos.
YIE.
En buena te,
mis hijas, que los halle
360
ya quasi que ahorcados;
mas la soga les corte
a estos tristes penados.
FLO.
Mas &lt;'. quien seran
hombres que con tanto afan
365
nuestros cabellos demandan ?
CLA. De mi no los lleuaran,
avnque anden peor que andan.
VIE.
Pues yo hare,
con el poder que yo se,
370
que les deis oy los cabellos.
FLO . &lt;'. Que hablas, madre, por tu fe?
vrn. Que tengo manzilla dellos,
pues deuen ser,
hijas, a mi parecer,
375
hidalgos de noble sangre.
i A Pluton, y a Lucifer !
&lt;'.que obras, daiiado cangre ?
i Hea, pues,
que vosotras los dares l
380
ya os veyo encendidas,
y avnque despues andeis
locas, tras ellos perdidas.
CLA.
Dad aca;
si quereis, vamonos ya,
385
no curemos de canciones .
FLO. Prima mia , andad alla,

1.

CINCO OBRAS D RAMATICAS

Dias os consuele, ·varones.
&lt;. No quereis ?
dadnos remedio, pues veis
390
la congoxa en que estamos.
CLA. En verdad, avnque os mateis,
dello poco nos curamos.
VlE.
&lt;'. • Arobeais 1 ?
i dallos eis antes que os vais 1 395
l Berzebu ! &lt;'. que hazes, di ?
FLO. Si otra casa no buscais,
sefiores, veislos ay.
FELE.
Caminemos,
que subjectas las tenemos,
400
primo, sin mas dilatar,
que nosotros las haremos
que nos vayan a buscar.
CLA.
Madre mia,
quedaos con alegria,
405
porque en casa os esperamos.
VIE. Pues, antes que passe el _
dia,
os prometo las tengamos.
FLO.
Mal hizimos
en dalle loque le dimos,
410
sefiora prima, en verdad,
por quanto luego perdimos,
como veis, la libertad.
cLA.
i Desdichadas !
i como fuimos enganadas !
415
siempre desto me terni :
que nos armauan celadas
para lleuarnos tras si.
FLO.
&lt;'. Que haremos ?
CLA. Que vamos y los busquemos

FELE.

420

hasta do quiera que esten,
y que alla los demandemos
nuestros cabellos nos den.
FLO.
i Ay de mi !

De baronear = emperezar, tardarse (Covarrubias).

Prima, vamos por agui
42 5
que me paresce que fueron,
porque, cierto, yo los vi.
FLO . Prima i como nos azieron ,1
1 mejor fuera
que nunca aca viniera
430
aquella vieja a ta! bora !
CLA. Ella, cierto, es echezera.
FLO. i O Celestina traydora !
Aqui entra Pa11dulfo el houa a dar
la despedida bailando, e- diz.e Pandulpho:
PANDOLPHO . i Que baylar !
i que lindo çapatear l
43 5
CLA.

1.

ya mi ama es casada;
todo esto es por holgar,
que Florinda esdesposada.
Ella, en fin ,
se caso con Felecin,
y Clarisa con Clarinda;
el diablo vaya para ruin,
que todo ha salido lindo.
Acabar,
ya no ay mas que platicar,
que la obra es acabada ;
yd, seiiores, a descansar.,
que esta c:s la vltima joroada.
Finis•.

440

445

Asi, por « asieron ».

2. ~l ejemplar R-2262 de la Biblioteca Nacional de Madrid, que he tenido
a la v_,sta, !leva al ~na! la siguiente nota manuscrita : c&lt; Lo compré con la
colecc10n de comed,as de D. J. Colon. Sevilla, 1843 . L. A. de Cueto. "De
man~s..del m_ar~ués de Valmar pas6 a las de don Agustin Duran, de quien lo
adqumo la Bibhoteca Nacional.

�ClNCO OBRAS DRAMATICAS

V

COM,EDIA FENISA
COMEDIA LLA I MADA FENISA. 1 COMPUESTA POR IUAN DE MELGAR, NATURAL
DE

I MlJRCIA

Y VEZINO DE LA DICHA CIUDAD.

j

SON

INTERLOC!JTOIŒS LAS

SIGUIENTES PERSONAS : 1
FENISA, PASTORA.

VALERIO, PASTOR.

SILUIO, PASTOR.

MARCILIO, PASTOR .

MAYORGA, SIMPLE.

VN ZAGAL. VIR.

PASSO DE VN PAGE.

VN PORTUGUES.

MUSICO.

(Tres figuras, qu.e representan d Ires de los personajes.)
CON LICENCIA, IMPRESSO EN SALAMANCA, POR

j ANTONIA RAMIREZ. ANO 1625,

Entran cantando los Pastores esta cancion sigttiente :
Somas pas res ;
venimos heridos,
de amores vencidos,
buscando faucres.
MAR. Todos tres en vn penar,
VAL. Vn querer, y vna diuisa,
SIL. Vn continosuspirar,
sobre quien a de lleuar
MAR. Mi Fenisa,
VA. Mi Fenisa,
s1L. Mi Ferùsa.
MAR. Aquel que todo lo cala,
SIL. A.todos tres nos hirio.
VAL. Tres aficiones rindio
al valor de vna zagala
la mas cruel que se vio.
Estos tres a quien penar
haze, por quien alta guisa
vienen en contienda estar
sobre quien a de lleuar
SIL . A Fenisa,
MAR. A Fenisa,

VAL.

A Fenisa.

srL. Huelgo, graciosos pastores,

1o

15

20

y en gran grndo estoy gozoso,
25
que, entre estas floridas flores,
· prado arneno, y valle vmbroso,
lleguemos a sus alcores.
Porque, con el murmurar
de ramas en esta senda,
30
podamos la cima d ar,
y nuesna anexa contienda
y nueua siempre en penar.
MAR. Siluio, muy bien as hablado,
y pues juntados nos emos
35
en aqueste hermoso prado,
antes que nos apartemos,
dexemoslo distingado,
y pues tiempo es oportuno,
busquemos vias y modes
40
como no pene ninguno;
y pues que peoamos todos,.
penen dos y biua el vno.
VAL. Cierto que a mi me agrada

Jo que aueys dicho vosotros,
45
porque, en pena tan penada,
penar vno, penar otros,
es penar y no hazer nada.
MAR. Ea, pues qu~ la passjon
da a la voluntad ta! prissa,
50
descubra su coraçon
cada qual, dando razon
por que pretende a Fenisa.
Y, visto el doler estrecho
que todos tres posseemos,
55
y mas que amor ~os a hecho,
es bien que la gloria demos
al que tendra mas derecho.
SIL. Pues sus, yo començare
a descubrir su valor,
60
y si mi graue doler,
compitiere con mi fè,
echad la culpa al amor.
Estando yo en la pradera,
vna guirnalda t&lt;;xieodo,
65
que de sauze y mirto era,
fundada sobre junquera,
con dos mH flores oliendo,
alegre y reg_ozijado,
ausente de la passion,
70
abreuando mi ganado,
bien suspense y apartado
de rendir mi coraçon,
no se coma, bazia el exido
estas ojos estendi,
75
y ciego quede, aunque vi,
fuera de todo sentido,
pues _quedè fuera de mi.
Vi vn rostre muy loçano
que mucha resplandccia,
80
y era ella, que venia
con su çampofia en la mano,
que dulcemente taîiia.
Luego, en viendola, [quedèj
cautiuo :de w presencia,
85

y con auer ta! ausencia
del querer, hasta la fe
fueron Juego en rrù dolencia.
Su rostre muy colorado,
sus ojos grandes, crecidos,
90
sus cabellos estendidos,
su cuerpo muy agraciado,
ocuparon mis sentidos.
La color se me mudô
y las venas se me elaron;
9s
el coraçon se açoro,
todas fuercas me faltaron,
pues libertad me falto ;
y viendo de mi apartado
aquel ser del lauer sido,
100
no se coma de mi estado
di vn golpe, amortecjdo,
sobre los juocosdel prado.
Comence a dar mil gemidos,
proue a poder hablar;
10 5
sentia dentro en mi dar
al coraçon mil latidos,
y sin poderme quexar:
i Mirad luego qualestaria,
sufrieodo pena tao braua,
1 ro
que, si dezirlo queria,
si queria, no podia,
si podia, no acertaua !
Sufriendo ta! acidente,
vi como a mi se allegô,
Ir 5
y vn poco de agua tomo
de vna conueûna fuente,
y por la faz me rocio.
Luego recibi color,
y alçandome a uer quien era, 120
me dixo : « esfuerça, amador,
ama, ama y perseuera;
sabras que -:osa es amor. &gt;&gt;
Luego recaecio mi fe,
y oyendo que oy aquello,
125
a bablarle me leuante ;

�490

CINCO OBRAS DRAMAT!CAS

CINCO GBRAS DRAMÀTICAS

mas, por preito que acorde,
la cayada au ia traspuesto .
Desde alli quedo reodido ;
rendido quedè de alli,
de alli todo el ser perdi,
alli oluide ;:l auer sido,
pues mas de el que era fuy.
Todo quanto ando y voy,
es todci des ta diuisa,
hato, cabana do estoy,
de manera que no soy
mio, sino de Fenisa.
Desde entonces, è tenido
a Fenisa en mi memoria,
i mirad, quien ta! vitoria
y fauor à conseguido,
si merecera su gloria 1
MAR. Por cierto, que fue dooosa
tu platica y tu razon ;
mas, como te hier(a) aficion,
piensas que no ay otra cosa
del que manda el coraçon.
Yo, guiado de mi fe,
sin que de la passion huya,
mi razon os proporne,
porque claramente se
hazer ventaja a la tuya.
Estando yo en los confines
de los nudosos escobos,
dando pan a mis mastines,
que a los desambridos lobas
quitan sus passos malsines,
e si el prado de la fueme
q:.ie cifie el alto escobar,
mas atras del valladar,
yi la Luna refulgente
hazia la fuente abaxar.

130

135

140

145

150

155

160

Los perros que la miraron,
tanto su gracia sintieroo,
que de la boca dexaron
el pan, y a ella se fueron,
y, en llegando, se humillaron.
,Pues, quando ellos, en ser
mostruos en nuestra natura,
los vencio su hermosura,
&lt; que haria yo en ver
tan estremada figura?
Vime en ello tan cortado,
que dezir no lo sabre ;
el cabello enerizado,
temblaua como azogado,
sin poder tenerme en pie ' ;
. y haziendo rostro a mi pena,
procure de me esforçar,
y, en tornandola a mirar,
de bruçes sobre el arena
me vi sin sentido quedar.
Y, visto tal mi dolor,
se mouio a me guarecer,
y dixo : «&lt;De que as pauor?
i torna en ti, que, el amador,
mas constancia a de tener 1
Y al tiempo que, con afan,
rebolui a cobrar sentido,
vi que el rostre esclarecido
por el florido arra y han
del prado se auia metido.
Atonito y espantado,
fuera de mi ser quedè,
como vn hombre encantado,
miraua por todo el prado,
ya con los ojos de fe.
Desde entonces, mi aficion
me dio tan rica deuisa
y enageno el coraçon ;

r. El texto : « Sin poderme tener en pie. »

165

170

175

180

185

190

195

200

i mirad si tengo razon
de pretender a Fenisa !
VAL. Marsilio, pues dicho as
lo que manda el coraçon,
yo quiero dar mi razon,
por que no se quede atras
el desseo de aficion.
Al soto del Fres del Val,
estando yo descuydado
recogiendo mi ganado,
dandole la blanca sa1
en la llaneza del prado,
a 1a cumbre del altura
estos ojos reboluia,
y aquella imperial figura
con estremada hermosura
que vosostros vistes vi[a].
La quai, tan clara baxaua,
que figurar no podre
quando la vi quai quede;
no supe donde me estaua,
tanto, que me desmayé.
Senti que a mi se llego,
y de su muy cordial
boca, al tiempo que llego,
dixo : cc nunca è visto yo
menos animo en zagal ! i
Al andar se dio ta! priessa,
quanto a matarme su amor ·
.
'
i mirad pues, quien ta! fauor
vino alcançar de Fenisa,
si quedara triunfador !
BO. No estâ malo el arguyr
de las temas, y el reacor;
ora escuchad sin temor,
a ver si acierto a dezir
do se cÎlïe mi dolor.
Comiendo yo sobre un tajo,
Dios sabe con quanta gana,
vn inuierno de maiiana,
mis migas en vn doroajo,

205

2l0

215

220

225

230

235

240

tendido a la resolana,
los cachorros cabe mi,
quai tendido, quai echado,
cada vno en mi embobado,
esperando si de alli
les cabria algun bocado,
alçando (que no deuiera),
los ojos hazia el alcor,
senti suspiro, vn pauor
que alguna vision viera,
no me diera ta! temblor.
Y bien como nochearniega
lechuza, quando a salido
de resquebrajo, do el nido
yaze, si la luz le niega
bolar si al sol se a esparcido,
en demas siendo tardado,
buscando el mantenimiento,
y no atina, y pierde el tino
del lugar do se â criado?
ta! quedè yo sin aliento.
Luego a sacudir los clientes
comence, y en tal manera,
como el enfermo que espera
por las seôales presentes
a iJ fiebre vinidera.
Y a Fenisa vi salir
del soto assi como os veo,
con vn semblante y meneo,
que la quisiera engullir,
ta! me causaua el desseo.
Luego, con ojos inalsines,
se allego juoto de mi,
y dixo : « ergue de ay,
que se comea los mastines
loque tenia para ti. »
Con cara blanca y riente,
alço en alto su cayado,
y diome vna chichonada
en el canto des ta frel)te,
yo os prorueto bien pegada.

49 1

245

250

255

260

265

270

275

280

�49 2

t"
1

CINCO OBRAS DRAMA TICAS

Y dando mil carcaxadas,
de guissa que no se oia,
28 5
viendome a mi quai yazia,
de corrida a Jas majadas
viejas pressuro su ida.
Luego la hija de Anton
auello, desde el rebai'io ,
290
y para soldar mi dai'io,
puso(se) sal sobre el chichon
y embendolo con vn pafio.
Y me dixo: t&lt; hierguete,
que aunque estâs descalabrado, 295
por ser esse golpe dado
de mano de su merce,
podras ser su enamorado. »
Desde entonces, el chichon
tengo como por deuisa ;
300
i mirad bien si, dessa guisa,
podria ser yo garçon
de la sei'iora Fenisa l
SlL. Cierto , graciosos pastores,
vuestras passiones son tales,
305
que, en conseguir los dolores,
y, al contrario, los fauores,
venimos a estar yguales.
Mas solo el amor concibe
en mi que la lleuare,
3 IO
por glosar como glose
la letra que siempre biue
y a su choça la embie.
MAR. Si por esso te conuiene,
Siluio, biues engai'iado,
31 S
qu·e aunque metro mal limado,
de mi mano ella le · tiene.
BO. Pero ta! que aprouechado.
VALE. Aunque rustica y grossera,
mal trabada y mal compuesta, 320
la mia no foe postrera,
aunque hasta oy espera
mi desseo la .respuesta.
SIL. Pues sus, cada quai no huya

CJNCO OBRAS DRAMA.TICAS

de declarar sin temor,
325
pues declara su dolor,
aqui al presente la suya,
para ver quai es mejor.
Y pues è sido el que he
sacado el toro a barrera,
3 30
el delantero sere,
y aqui mi glossa os dire,
que hize desta manera.
« Quando mis ojos os vieron,
luego en vn punto cegaron,
335
y, con el cegar, pagaron
la gloria que merecieron,
Fenlsa, quando os miraron.
Y aunque ciego me vi;
(el) amor en mi alma escriui,

340
que gané mas que pe1di;
y aqueste contento en mi
siempre viue. "
MAR. Pues ya tu dixiste oy,
començare yo· la mia,
34 5
aunque falta de alegria,
que comiença y dize assi,
Jleuando la fe por guia:
« De amor auerme llagado
a traycion estoy corrido;
3 50
antes estoy empachado,
viuiendo siempre penado,
en no me auer (antes) rendido,
que vos matarme, es vitoria
y vn contento que recibe
35 5
el desseo en la memoria ;
y en mi esta continua gloria
siempre viue. »
v AL. Si la memoria no pierdo,
que es la principal vandera
36o
de la pena lastimera,
de la mia si bien me acuerdo,
comiença desta manera :
« No penseys que me ofendiste

493

quando fuystes homicida.
mas, bien se'.a que aguarde1;n os,
porque, si bien lo sentlst:s
que su zagal VJene alli ;
vida fue la que me &lt;listes,'
por elJa le preguntemos.
aunque me quitastes vida.
SILUIO. Dinos, zagàl veoturoso
Vida, si vida tenia
par seruir a ta! zaga la,
410
Y aquesta vida recibe.
370
no niegues, que Dios te vala
vida que no posseia;'
do dexa su relumbroso
'
Y en_ mi vida esta alegria,
rostro, hermosura y gala.
s1empre viue. ,,
MAR. Reuelanos do apacienta
BO. Corno estas grossas a hecho,
oy su dichoso ganado,
ora escuchad por mesura,
375
porque viuas libertado
Y vereys mi grossadura,
de la passion que a tormenta
al pesar vuestro y despecho,
a nuestro anexo cuydado.
su foerte estilo y hechura :
VAL Y si, por dezirlo, estrenas
&lt;• Desde el punto que me diste
de nos quieres recebir
420
Fenisa, de ta] manera
' 8
no lo dexes de dezir , '
'
30
parece que me quesiste
con tal que nueuas tan buenas
matar, pues que me prendiste
de 6 podamosoyr.
como conejo en buytrera.
ZAG. ( Que os va a vosotros saber
S~s veniste a traycion,
do mi seii.ora apacienta? ;
42 5
nmguna afrenta recibe
dexa( n)os de tener ta! cuenta .
mi frente, ni es razon ;
ni os cureys de entremerer '
aun~ue en ella el chichon,
do sacareys poca renta.
s1empre viue. »
SIL. N ueuo zagal, si querras
SIL. Cierto, es cosa de mirar,
hazer lo que te implora mas ,
430
en quanto mano ponemos,
390
pide lo que dar podamos,
en peoar como en amar
Y gran 1imosna haras
venimos a emparejar, '
a todos tres como. estamos.
que nada nos excedemos.
BO. Yo te prometo, hermanito
Y aventura tan estraàa
y assi lo ofrezco de aqui,
' 43 5
ya no se que medio dar'
395
de darte vn marauecli,
ni do le vaya a buscar '
para que compres vn ·pito
si no fuesse a su cab~
Y otras casas para ti.
para con Fenisa hablar.'
(Y) dinas agora, si quieres,
y alli nuestras graues llamas
do asiste su reuerencia.
'
4-1-0
de fuego sin comparar,
400
1 mire que es grande conciencia
rogarle quiera apagar;
vernes assi q ual nos vees !
que lo demas, por las ramas
i ponnos ante su presencia !
me parece que es andar.
ZAG • .Pues tanto desseo mostrays
VA. Bien as dicho, sea assi;
par saber do es mi pastora,
445
alto, suso, caminemos .
vue5tta amante y mi sefiora,
REVUE HISPANIQU; A.

32

�ClNCO OBRAS DRAMATICAS

494

desde lugar a otra parte.
por vuestro mal la busca ys;
Con solo esto cooc\uyo,
segm.d ruis passas agora.
sea
esta cosa sabida :
U10 Sus sio-amos al garçon,
SIL
·'
'
o
450
que el que fuere de carda,
y sobre lo ya tratado,
nombre de auer sido tuyo
aÎlegaremos al pra~o,
baste para darle vida.
do se dara conclusion
.
en oioguna maoera,
FENI . C1erto,
a lo por nos intentado.
zagales, ni en ningun grado,
Imagen do la hermosu~a
490
quisiera auer arribado,
455
de si mesmo se espaoto,
ni allegar a la ladera
por dotarte en la figura
deste tan ameno prado.
tan alta que te dotô :
y no porque yo no veo
presta asina tus ouejas
todos los que en mi teneys,
d los lobos dessabridos,
495
pues claramente sabeys
n: buyan dando b_alldos
y que siempre mi desseo
benignas essas ore1as
a sido qual visto aueys;
y rigurosos oydos.
.
smo
por 00 os declarar
Ya tu deues entender
la aficion competidora,
que los tres no tieoen cuyos 465
500
aqui os quiero suplicar
llamarse, ni que perder,
e si se puede escusar,
qu'
sino solo el ser del ser
lo dexemos por aora.
.
tenidos por sieruos tuyos.
SILUIO. M on·r en aqueste ex1do
y pues que nuestro penar
todos tres muy bien podemos,
cada dia se acrecieota,
505
S sin quedar difinido,
ma,
venimoste a suplic:1r
47°
de aqui no nos partiremos
que tu lo quieras sumar,
que no quede concluydo.
pues que todo esta a tu. cuenta.
P ues vuestro desseo
FEN!.
li es tal
Declarando en este eiado,_
muy presto os lo cump re,
pues que su quietud comb1da,
5!O
y aqui lo declarare,
dexandole difinido, .
475
auoque se me haze de mal,
1 es de ti mas quendo,
qua
1 'd
por no ser fragil mi fe ·
porque consiga a v1 a.
Bien sabeys que el coraçon,
fato es loque queremos,
como voluntad letija ',
Clara Ninfa, suplicarte,
no se comete a razon'
s
480
O
y por que mas no penem ,
yass1. en vnas partes fixa
sin saberlo no yremos

I.

Litiga, contie nde :

·ados J1azeys
• Desque en
, ..
por poneros en let110s,

CINCO OBRAS DRAMATJCAS

495

mas que en otr.is la aficion.
Cmta Valerio este villancico :
Digo cle aquesta manera,
vAL. Pues ya consigo la gloria
porque si amar ordenara,
y vitoria de los dos,
que si el amar amor fuera,
520
pastores, quedà con Dios.
entended de mi que hiziera
SIL. i Nuoca lo pude creer
555
como nadie se quexara .
que me faltara contenta 1
Pero, pues no es oportuno
MAR. Agora (lo) tienes por ver;
ni lo tal se Hama amar,
mi fe, Siluio, la muger,
aunque baga agrauio alguno
525
todo es vn poco de viento.
escogere de tres vno,
SrL. i Mostroseme fauorable !
560
pues es el que a de durar.
i triste yo ! ~ en que 1a ofrendi ?
SIL. Fenisa, Siluio estâ aqui,
MAR. i Espantado estoy de ti 1
i mira lo que a padecido !
ay cosa mas variable !
MAR. Fenisa, i bueluete a mi!
530
oy a,yui, mafiana alli.
VAL . i Ved, Fenisa, quien yo e sido,
SIL. La diuisa nos qu ito,
56&lt;
y lo que espero de ti !
i o amor insensible y bruto !
no. i Fenisa de mis entraùas,
quien solia no soy yo;
pues me as descalabrado,
vamos, pongamonos luto,
mira qu_e _tengas cuydado
53 5
pues Fenisa nos falté.
de ponermè en tus pestafias,
MAR. Alto, sus demon0s priessa; 570
pues que soy tu enamorado 1
. caminemos al exido.
FEN. No me cureys de informar,
srt:
j Ay Siluio triste, perdido !
que yo tengo acordado
BO. i O coraçon de Fenisa,
loque se a de efetuar :
540
mas que piedra endurezida !
j Valerio, puedeste alçar,
hazias ysquierdo a los amadores ;
pues que la impressa as lleuado l
Tu, que dizes que por mi
575
mirad, leales, el contentamiento
mil muertes has padecido,
en dos constantes y fieles amadores,
en balde no me as querido,
545
tambien afonuoados en amores,
porque yo siempre por ti
que.no fue otro su ser sino comendos mil penas e sufrido.
fto .
Y pues es t uya la gloria
Aquel
firme
querer
sin
fingimiento,
y la pastora Fenisa,
580
por quitarles la memoria,
550
aquel passar entre ellos mil dultoma toda esta diuisa,
[çores,
en pago &lt;lesta vitoria.
aquel contar entre ellos los faucres,
pora donde rebolueys
gran contienda. »
(A. Ortiz : Co111edia. Radùma ; jornada III.)

�CINCO OBRAS DRAMA.TICAS

aquél poco temor del descontento.
Aquelias voluntades tan en vna,
aquel amor ;tan fixo y tan entera,
(585
y a&lt;Juel querer lleuar rica diuisa.
A&lt;juel no recelar de la fortuna,
y aquel ya dessear bien posttero,
y el poco galardon que dio Fenisa 1 •
Aqui ccmiença el passa del Portugues.
Y â de notar, que u11 de salir ti·es o
qu.atro, como que quie1·en dar vna
musica, y en esta a de entrar el Portugues, haz.iendo m1tcl!o de marauillado, dando a entender que tune
grande aficion a la rnusica, y diz.e
el page:
Musico deue de ser,
segun la disposicion .
PORTU. Nao, mas teiio incrinaçao.
PAG. Bien se lo da el parecer.
PORTU. Podeys muito ben creer
deverdad,
que la musica, ollad,
que Portugues que es perfeo,
nunca desque desejoto
he vna profuodidad .
PAG. Seiior I que habilidad
tao escogida
en el esta repartida !
cante vn poco.
POR . Nào farey.
PAG. &lt;Porque?
POR. Porque nao sey.
PAG. i Bueno es esso, por mi -vida 1
PAG.

Ollay, &lt;la bonJad escogida
in que ha de estar
de vn musico?
PAG. En bien cantar.
, No esta claro ?
PORT. Cosa de os ceos,
aca, pesar de ludeos,
que todo essotro es bradar,
ora, tornad a cantar,
por cortesia,
que me folgo en demasia.
PAG. l Bueno es esso, por mi fe !
&lt;burlase vuesa merced ?
PORT . Non, por mina fidalguia.
PAG. Pues es de tanta valia
su saber,
por me hazer a mi plazer,
que oygamos sus contrapuntos;
y cantemos los dos juntos.
PORT. Esso nom posso fazer;
eu vos q uiero imponer
e intonar
como nào podays ferrar,
y, si fazeys o que digo,
ante Deos eu me obrigo
podeys muyto ben cantar;
vos auedes de brincar
poquitii'io,
y fareys vn puntizii'io
ca vos dire i. entendes?
y vos allay soareys
mais alto tanterretiiio
&lt;'. entendes?

PORT.

Aqui ba de dez.ir vtw del/os, burlando :
« fzafete. »

1 . Aunque esta barbaramente estropeado, reproduzco a continuaci6n el
paso que se lee después de la Co-media Fenisa en la edici6n que sigo .

CINCO OBRAs· DRAMATICAS

10, pesar con ho ratii'io !
Nos de[s]mandeys,
porque izafete aca,
quiere dezir: sus, cantad; ,
por esso no os enojeys.
PORT. Ora, pois que _
ansifia es,
passai diante;
ja isto no es soportante ;
consagro corpo de Deus
Y a os santos aboceos
. '
s1 nao vos mato dum vergante.
PAG. No vaya mas adelante
por su fe,
PORT.

PAG.

497

que es fidalgo.
Ollay.
que si aquesse orne es fidalgo
merda soy , y merda valga,
nem mas fidalgo seyre.
PAG. De la mano su merced
de amor y paz .
PORT. Ora, pois me importunais
Y (mi) nobleza me combida '
eu le quiro dar la vida
'
de aqui a o sabado no :Ua(i]s.
PAG. L 0, que precioso solaz l
PORT.

FIN

�EPI TOLARIO I ÉDITO
DE

INDICE

AYALA
Pàginas

I.
II.
Ill.
IV.
V.

Observaciones preliminares ............. • • • • • •

39°

Comedia Florisea, de Francisco de Avendafio . .. ... .
Comedia de sancta Susana . ........... • . . • • • . • • •
Farsa de Lucrecia . .... ... .... • • • • • • · · • • · · · · · · · ·
Auto de Clarinda ............ • • • • • • · · · · · · · · · · ·
Comedia Fmisa . .............. • . • • • · • • · • · · · · · ·

398
42 3

437
455

488

• &lt;Quién no ha encontrado, como yo, en fa vida
una de esas mujcres misteriosas,
amparo y luz del alma dolorida ? ••••• •
(Ayala, Eltgia ti la rru-ie dt 111111 11tniga.)

En el tomo XIX de la Rei•lll bispat1ique public:imos la novela inédita : Gust,wo, cscrita por el gran dramaturgo espaôol Adelardo L6pez de Ayala (10 de
Maya de 1829-30 de Diciembre de 1879), y cuya publicaci6n fuê prohibida por
la censura en 27 de Maya de 1852. Ahora damas :l lui una colecci6n de cartas Intimas que lleg6 a nuestras manas al mismo tiempo que la susodicha
novela, y que contit:ne interesantes datos para la biografla del poeta y para la
historia litcraria y artlstica de su tiempo.
A esa colecci6n acompaiian algunas cartas de la misma persotJa a quien
Ayala dirigi6 las que van en primer término, y que tan noble y constante pasi6n lleg6 a inspirarle. Por consideracion~s que facilmente se sobreeotienden,
he1110s omitido cl nombre de la dama, sustituyéndole por una inicial, seguida
de punto:; suspensivos.
El periodo que las carras comprcnden, abarca, aproximadamente, desde
el aiio 1852 hastacl 1867•.
Antonio

PtREZ CALAMARTE.

1. Las cartas llevan una numeraci6n correlativa, puesta, al parecer, por el
mismo Ayala, que las con ervaba en su poder en el momento de su muerte.
Respetamos esa numeraci6n, auniue a vec&lt;!s quebrante quizà el ordcn cronol6gico.

�EPJSTOLARIO INÊDITO

L6PEZ OE AYALA

I
T ...... de mi alma I vida mia I Temblando de placer y de
inquietud te escribo esta carta. Cuando vi en mis manos le~ra
tuya, yo no puedo espresarte lo que senti: desde que me. dietaste aquella cruel sentencia, que no fué de muerte, te lo iuro,
solo porque en ella se echaba de ver que un ~omento de ira la
habia inspirado, desde entonces, T ....... mta, _no h_e entr~do
una sola vez en mi casa sin preguntar ans10so St hab1an tratdo
alguna carta para mi i Cuantas esperanzas y des~nganos me ha_n
causado las cartas indiferentes que en este ttempo hé rec1bido I Hoy, al reconocer tu letra, esa forma tan querida en
que mis ojos enamorados se figuran que v~n. retratada la
belleza, la espontaneidad y dulzura de tus sent1m1entos, pensé,
lleno de gozo, que al fin te apresurabas a cicatrizar la bonda, la
agudisima herida que babias abierto en mi corazon - no pude
menos de estremecerme al ver que en ella me pedias respuesta de
una carta que no hé recibido. - De pronto se me_ represen~ron
las angustias que tù habrias sufrido, aguardando m1 contestac1on,
las causas aque pudiste atribuir mi silencio : todo esto me tubo
un instante completamente desesperado; pero despues _recordé'
que las carras que se reciben en los buzones secund~nos,. para
dentro de la poblacion, hayorden para que sequemen sin? uenen
el sello del franqueo •. Dime si es posible que haya suced1do esto
con la tuya. Esta reflecsi6n me tranquiliz6 algun tanto, y yo no
sé por que la pérdida de esa carta no me inquieta ta~to co~o
debiera. Sera, vida mia, que el placer de ver que me has escnto
y me escribes, no me consiente ninguna sensacion desagradable.
Y O te juro que en mi vida hé disfru tado un placer tan grande

1.

Tachado : « recordando ».

2.

Tach:ido :

ci

correo

»•

501

como el que ahora disfruto solo en escrirbirte. Todo te lo perdono; es decir, yo te pido que tu me perdones el haberte puesto,
con mis imprudentes arreoatos, en ocasion de escribirme aquella
carta, que sin duda te hâ hecho sufrir â ti tanto como â mi.
Eso es loque siento esclusivamente, alma mia, loque tu habrâs
sufrido. P ro tu, que ere generosa, me lo perdonarâs. Yo soy
culpable de todo, tienes razon ; a ti no puede faltarte nunca.
Ahora solo me atormenta la idea de haberte hecho tantas veces
desgraciada, y de no poder hacerte nunca cornpletamente feliz.
Dime por Dios, T. . . .. , I'. que podré yo hacer para conse•
guirlo? - j Que arnandote yo tanto, no ha de estar en mis
manos tu completa felicidad ! Esto me desespera.
Pero, no; hay tanto, tan verdadero amor en nuestras aimas,
que yo creo que al fin hân de encontrar el centro de su dicba.
Mira, T. . . .. , de aquî en adelante no encontraras en mi mas
que un esclavo, pronto siempre â ejecutar el menor, el mas
caprichoso de tus mandatos. Mc hé conveocido • de que, despues
de haber sido tu esclavo un dia, no podré nunca acosturnbrarme
a ser dueùo de mi. Pues bien, tu me trazas la conducta que hé
de seguir; yo te juro, bajo palabra de caballero, no separarme de
ella ni una linea. Yo, lo que quiero conseguir a todo trance,
es que m no seas desgraciada. A mi me bastara con que tu,
una vez a la semana, una vez al mes, una vez al aùo, me digas :
&lt;&lt; Adelardo, estoy contenta de ti : vivo tranquila y te amo. &gt;&gt;
T ...... de mi vida ! Yo te amo, yo te adoro ! estas palabras, que
antes de conocerte me parecian tan vulgares, tienen ahora tanta
verdad, tanta energia en mis labios, que toda mi vida te las
estaria repitiendo, persuadido de que cada vez te deda en ellas
un pensamiento mas sublime. Yo quisiera que en este momento
penerraras en el fondo de mi alma: solo asi podria recompen~arte de todas las amarguras que te be causado. Soy tan feliz,

1.

Tachado : « que ».

�EPISTOLARIO TNEDITO

L6PE'Z DE AYALA

502

que solo me entristece la idea de no poder co~unicarte _toda la
ventura que tus brevisimos renglones me han produc1do. La
paz del espiritu, las del.ici.as de la esperanza, los transportes
sublimes del primer amor corresponclido, todos los plac:res del
mundo qui iera yo q_ue [uesen mios, para der~amarlos a manos
llenas en tu alma, auoque yo me quedase sin moguno. Me ~ausa
uoa ventura inesplicable el verme completamente esclav1zado
por ti. Cuando yo recuerdo uno por uno todos los recursos _de
que se vale mi tiranuelo para esclavizarme; sus hermosos OJOS
Ueoos de pureza y de pasion, la atmosfera de luz y de d_ulzura
que iocesantemente le rodea, su noble espiritu, pronto s1empre
· r . . . . . . yo me vuelvo
loco de
ecsaltarse con 1as 1c'd eas de su amo
.
contenta. &lt;. Estar~ loco de veras, T . .. . . • ? S1 esta fuese
cierto, yo rnaldecida al que tratase de volvem1e
la razoo.
Arranquemosle al muodo el manto de p_u rpura y oro que le
presta el amor, y cerraremos los ojos borronzàdos, p~r _no ver su
repugnante esqueleto. Sus leyes estupidas no ~e hic1eron para
nosotros : Si el mundo con todos sus mezqurnos placeres no
podra nunca causar nuestra felicidad t por que le hemos de
conceder nosotros el derecbo de causar nuestras desven~as ? Vamos a otra casa. - La 1mpetuo0 bablemos de esta. sidad de m.i aroor, por tanto ciempo comprimido,_ no me ha
dejado hablarte de nada de loque nos hà ocurndo &lt;. Y que
importa ? Todo ello se reduce a que nos amam~s y nada
• Es cierto? Pues bazte cuenta que el asunto esta complemas ·&lt;l· .
tamente ventilado. Cuando a pesar de mi insensata reso uc10n
no pude resistir el deseo de verte; cuando me en contré en tu 1
presencia, te juro bajo palabra ~e honor que! a pesar de lo
mucha que me habias hecho sufnr, no pude mira~e con rencor
ni un instante siquiera: repentioamente me senti trasladado a
los tiempos mas felices de nuestro amor : me figuré que se esta-

a

a

1.

Tach:ido: « mi &gt;&gt;.

50

ba representando la refundici6n del Trovador •, cuando mi idolatrada Leonor, despues de muerta, abria los ojitos para verme
mi : inverosimilitud dramarica que me hacia el hombre mas venturoso de la tierra. Sali, pues, del Teacro, ansioso de escribine, y,
tambien te lo juro, solo me contubo el esceso de mi amor.
T ..... . , me ama, y del modo que puede me lo da a entender;
&lt;. porque no be de content:mne con esta ? a que molestarla de
nuevo con importunas suplicas? (. porque no he de satisfacer
sus ecsijencias, cuando nacen precisamente de las virtudes por
que yo la adoro? - No eran basranres â detenerme estas reflecsiones, y yo me estaba ahogando eu el mar de mi amor, sin saber que parrido tomar. Bendita sea mil veces tu carta ! - Ahora
me alegro infiaito de todo lo que nos ha pasado : me alegro de
que hayamos sido tan insensatos que nos propusiesemos por un
m~meot? olvidarnos mutuamente, para que, persuadidos de que
es 1mpos1ble, no volvamos nunca aintentarlo. A Dias, vida mia;
pero antes de coocluir quiero suplicarte una cosa. Tu no sabes,
ni yo quiero esplicartelo, cuaoto me hicieron sufrir las palabras
de tu c,arta, tan desusadas entre nosotros. Si alguna vez,
T ...... , la violcncia de mi amor me hiciera cometer aigu na
imprudencia (yo creo que ya esta era imposible, pero advierte,
vida mia, que no te amaria yo tanto como te amo, si foera
siempre &lt;lucrio de mi mismo): pues bien, entonces, yo te
suplico que no me castigues tan cruelmente como ahora la bas
hecho; tu, T ... ... , acostumbrada toda tu vida, coma la mayor
parte de las mugeres, a sufrir y i resignarte, puedes soportar con
alguna paciencia los reveses de la fortuna; pero nuestra educacion
es diferente; y la misma causa que en ti produce ese dolor pro~ndo y resignado, a mi me pane en la mas violenta desesperac10n. - Recuerdo una vez que, sumamente enojado contigo, te

a

I. Célebre dr:una de Antonio Garda Gutierrez (18 13-1884), estrenado en
1836.

�EPISTOLA IUO INEDITO
L6PEZ DE AYALA

escribi una carta pidîendote esp\icacîones de no sé que cargos que
en ella te hacia : cuando recibi tu respuesta, estaba lleno de mil
pensamientos :i cual peor; tu me decias sobre poco mas 6 meoos:
&lt;&lt; Eres un loco: me has ofendido; pideme perdon humildemente, y, segun te portes, asi te haras merecedor de mi recompensa ô de mi casttgo. &gt;l Corno por encanto se disiparon todas
mis penas : yo quedé convencido de que era un loco, porque
tu me lo decias; besé tu carta muchisimas veces, y entré de
nuevo en el cur o de mi vida, quiero decir, en el curso de
nuestro amor. Pues bien, T ...... mia, para situaciones analogas, ten preseme la formula de esa carta deliciosa. A Dias, Yida
mia; no vuelvas a maltratarme, porque no lo merece el tiernisimo amor de tu Adelardo .
Hoy a las dos y media pasaré por tu calte: esto no es ecsijirte
nada; pero yo quisiera darte un abrazo; no tanto; besarte la
mano en seiial del basallaje mas humilde.

Il
La carta que juzgabamos perdida, esta en mi poder, pastorcita
de mis ojos ; no te alarmes : tl sella estâ. intacto : mis maoos
han sida las primeras que la han abierto. La detenci6n ha consîstido sin duda en la falta de franqueo : la tendrian tal vez separada
para quemarla, y despues, por calcula interesado, me la han
traido, y lo mismo habrân hecho con otras muchas. Creeras,
vida mia, que esta cana, por el amor profundo que respira, me
habra llenado de felicidad, y sin embargo puedo asegurarte que
nioguna carta tuya me ha producido un dolor mas intenso. Eu
ella, a la par que tu amor, se me han revelado tus agudos pesares ; estas han sido ya tantos, vida mia, que no puedo recordarlos sin estremecerme: hay en tu acento una tristeza tan profunda,
que me desgarra el alma. - Todo amante correspondido es cruel,
porque los tormentos que causa son una prueba mâs de la verdad
&lt;lei amor que hâ inspirado : yo lo hé sido tan barbaramente con-

~1go, que me averguenzo de mi mismo y quisiera que empezaras
a devolverme uno por uno todos los dolores que te hé causado,
para que fuera mrnor mi remordimiento. - Perd6name alma
m~a ; la concienc!a que tengo de haberte ofendido, enjendra en
m1 una ternura rnfinita, que sabra recompensarte de todo. Eterno es nuestro amor, T ...... . mia; pues aquellas mismas
causas que pudieran contribuir destruirlo, redundan en beneficio suyo y lo acrecieotan. - Si alguna Yei-: sucede, que no lo
c:eo, que te eoojas conmigo, si yo te doy ocasi6n, que es impos1ble; pero en fin, si sucediese, me escribes muy ornullosa con
muchisima sobrrvia y trataudome muy mal. ~ me hables
n~nca en ese ruo_o. Tu humildad me representa â mis propios
OJOS como un uranuelo despreciable, y me parece que en ese
momen_t~ tu no pue~~s amarme ! si me amas serâ â pesar tuyo
y mald1c1endo tu pas10n, y yo qu1ero que me ames, convencida
de que soy merecedor de tu cariîio; es decir, que si tu fueras
duena de tu voluntad y tubieras en tu mano el tesoro de tu
a,~~r, y ,fue~as a buscar un hombre en quien depositarlo, me
elta1eras a m1 entre todos, como el unico que sabria apreciarlo y
corresponderlo. - En fin, no hablemos mas de este asunto. A
Dios, vida mia: la esperaoza de verte el sabado me tiene tan
impaciente, que me parece débil el placer de es ribirte, ansio o
de otro mayor - ï Que gustoso daria yo, no los cuatro dias que
faltan pa:a el sâbado, sino cuatro mil de vida, por verte manana,
a~ora m1sn~o ! - En fin, 1 modo de que estemos juntos tamb1en, est t1e01po, es que no dejes de pensar un momento en tu
Adelardo.

a

III
evill~, 21_ T ....... mia: hace tres dias que llegué a esta, en
cuya umvers1dad me encuentro matriculado : - mi madre 1 me

1. 0- Matilde Herrera de Lapez de Ayala, à quien el poeta dedico su ultima
obra, Comuelo, en 1878.

�ha ecsijido palabra de no volver a Madrid basta q~e tenga concluida mi carrera; pero no temas ; espero reduc1rla, y espero
(alegrate, alma mia !) que antes de uu mes te habré abra~ado,;
que antes de un mes estaremos junt~s pa:a no separarnos ia~as
por tante tiempo. Mi buena madre n~ag1~a gue solo en Sev1ll~
podré œner tranquilidad para el estud10; ignora el estado de 11~1
alma, é' ignora que lejos de ti ya su hijo no pue~e tener tran~utlidad para nada. - Si; vida mia ... pero nada_ te d1?0 : nada gme~o
decirte. ~ Que palabras podran entretener m un mstante el a~s1a
que tiene mi corazon de descansar en el . tuyo ? T ...... rota !
solo ya con verte y abrazarte se puede sansfacer el alma de tu
-

EPISTOLARIO INÈDITO

L6PEZ DE AYALA

506

ADELARDO

I •

IV
(Esta carta te la escribi el sibado por la noche : el domingo
una turba de arnigos me rodeô desde por la mai.fana hasta la noche
y no me dejàron libertad ni aun para buscar un mozo d: cordel
que te la llevara.) T ...... de mi vida: siempre g~e te escnbo un~
carta, me queda un deseo irresistible de escribirte otra. - M1
amor es una lira armoniosamente templada, y as~ que pongo en
ella la mano, despues, por mucha tiempo, qùedan resonando en
mis oidos sus deliciosas vibraciones: Siento un ansia desconocida
de amor. Cuanto mas amor te manitiesto, mas me queda. dentro
del ·alma. El mundo ha tratado de arrebatarte de mis brazos, y
esto me esfuerza a estrecharte con mas abinco sobre mi corazon.
- Lo que tu me has contado, el profundisimo doler que manifestaba tu semblante, la sola idea de que han intentado gue tu me
aborrezcas, deja en mi alma una impresion sernejante i la que
sentimos despues de haber sufrido un suefio espantoso, que aun
r. Ayala lleg6 por primera vez a Madrid en el otoiio de 1849. Antes hab'.a
estudiado en la Universidad de Sevilla, en cuya Facultad de Derecho se matncul6, pero sin llegar nunca a hacerse abogada.

despues de despiertos, nos estremece. - i Que estupido es el
mundo ! T ratando de ~epararnos, nos une mas. Ahora no puedo
apartarte de mis ojos; en todas partes te veo abismada por el
dolor, con tus brillantes ojos arrasados de lagrimas, acudiendo â
tu razon para olvidarme, al recuerdo de tu conducta sin mancha,
dudandode mi amor, y â pesar de todo, y aunque no te lo confiest:s â ti misma, amandome mas que nunca. Esta imagen triste
y seductora enjendra en mi una ternura desconocida, un
bilsamo celestial que purifica todo mi. ser. Si fuera cosa posible
que yo te hubiese ofendido, el amor que ahora siento volveria â
hacerme digno de ti. Hasta en tu misma crueldad hay cierta
dulzura que me enagena. No lo dudes, T ...... ; yo te pertenezco
y tu eres mia. ~ Que otro hombre tiene en el mundo derechos i
tu amor? ~ Quien te hi becho sufrir tormentos mas agudos ? Ya
que la suerte· no hi querido gue el placer sea el lazo que nos
una, los mutuos dolores que nos hemos. causado ~ no hân de
formar una cadena mas fuerte que la que forman vulgarmente
los placeres ? Unirse dos aimas para hacer mas intensa la sensacion- de sus goces ; unirse esclusivamente para el placer, es mezquino y grosero. - Amarse i pesar del dolor; amarse a pesar
de no sentir otro goce gue el de comunicarse las penas, es
noble y generoso. A todo èl mundo le podemos manifèstar nuestros labios llenos de risa; solo â una persona privilejiada nos
atrevemos â descubrirle nuestros ojos arrasados de llanto 1 • Si es
verdad que me amas, jamas· te habras arrepentido de lo que has
sufrido por mi. Por lo mismo gue esta pasiôn es desgraciada, la
guardo yo con mas cariîio dentro de mi corazon. Nuestras penas

" De nuestra gran virtud y fortaleza
al mundo hacemos con placer testigo;
las ruindades del alma y su flaqueza
solo se cuentan al secreto amigo. "
(Ayala, Epistola d Emilio Arrieta; ed . A. Bonilla y San Martin; Re.vue
hispn11iqu,, t. XII ; 1905 .)
1.

�508

L6PEZ DE AYALA

nos aseguran la eternidad de nuestro amor. El dolor engrandece
y eleva los corazones mas débiles; el placer embrutece y prostituye los corazones mas grandes. No hay felicidad en 1~ tierra por
la cual pudiera yo carn biar los tormentos que tu me causas. Y
~ vale ese mundo miserable é imbecil lo que la union de nuestras
aimas ? Cada vez que se me ocurre esta, quisiera darte mübrazo.
A Dios, vida mia; esta noche pienso trabajar, y por mas que me
esfuerze, estoy seguro de que no podré apartar de mi tu pensamiento. Pero descuida ; yo trabajaré en adelante mucbo y bien ;
y todo por ti y para ti. Mis estudios literarios y mi T ...... llenaran'
toda mi ecsistencia. Lo que me dijiste el otro dia en el retiro, me
ha hecbo grande impresi6n. Te encontré en una situacion tan
interesante, tan dolorosa, vida mia, que todas tus palabras se me
han quedado gravadas en el alma, como si fuera en bronce. Creo que la mejor disculpa que puedo proporcionarte para con
la sociedad, es manifestarle que soy digno de tu amor. Ten paciencia; si tu no me olvidas, yo lo conseguiré. Oh ! si la dulce
impresi6n que ahora me domina 2 no estubiese condenada,
coma otras muchas, a. perderse en medio de una tempestad
de continuas in.quietudes y de amargos padecimientos; si yo
pudiera encadenarla eu mi alma, ella seria un~ fuente ta~
fecunda de genio y de inspiraci6n, que la constanc1a de coda m1
vida no podria agotarla. Esta nocbe, con mirarme me bas hecho
feliz; ~ quien sabe si maîiana .... ? En fin, no quiero estar triste, ni
que tu lo estés. Gozemos un momento siquiera de tranquilidad,
ya que no es posible de completa ventura. Sin embargo. T ...... ,
cuando mas lleno me siento de tu amor, un pensamiento tristisimo se desprende del fonda de Il}i alma. Esta pasion generosa que
nos une, destinada por su naturaleza brillar ante la luz del dia, a
ser el modelo de todos los amantes, y la esperanza de todo joven

a

1.
2.

Tachado : ,, compondràn ».
Tachado: « reina en mi alma ,&gt;.

EPISTOLARIO INEDITO

de genio que sùena con el amor de una muger sublime ; esta pasion
se oculta de la luz, se desarrolla en la oscuridad, como si fuera
un crimen, y cobarde y recelosamente llega en silencio a resonar
en tus oidos; y aun a ti misma, la sola idea de que el mundo la
sospecha, te lü cubierto de vergüenza y de confusion. Cuando
pienso en esto, q uisiera que los dos muriesemos repentinamente.
En fin, tendre que hablarte de que te he visto y me has mirado
varias veces, y asi conseguiré no estar triste. No estabas esta
noche completamente satisfecha; yo lei en tu fisonomfa cierta
ligerîsima sombra de dolor y desconfianza : sin embargo, tus ojos
son tan mal mandados, que derraman en mi aun mas consuelo
del que tu qms1eras. - i Si vieras cuanto sufro, T ...... mia,
cuando yo conozco en tu semblante que estas pensando en mi,
cuando tus ojos retlejan toda la ternura y pureza de tu amor, y
tu, temerosa de que si nuestras mi radas se encuentran dos instantes seguidos, no sa bran separarse jamas, bajas tus hermosos parpados, y aquella luz purisima que yo ansioso recojeria en mis
ojos, se vierte y se derrama en esas inmundas tablas que yo aborrezco ! Que horriblemente se ha equivocado el destina con respecta a ti. i Haberte formado tan pura, tan sensible, tan delicada,
para colocarte en medio de ese oleaje escandaloso y turbulento !
Cuando te han aplaudido mucbo en un drama se acerca la
~ora de la funci6n, me parece que acudes a una cita amorosa, y
s1ento celas de un genero estraiio, pero que me atorrnentan mucho.
El pûblico ' se me representa un amante que te aguarda ansioso,
para marchitarte con sus brutales caricias. j Con que placer te
auancaria yo entre mis brazos de las estupidas miradas que te
devoran ! Esa facultad constante que tiene todo el mundo de
verte todas las noches a la misma bora y en el mismo sitio, me
parece un escarnio de mi amor. j Cuanta pureza, cuanta ternura,
cuanta virtud verdadera deben ecsistir en tu alma, cuando a pesar

r

r. Escrito : « puplico ».
REVUE HISPANIQUE. A.

H

�L6PEZ DE AYALA

5IO

EPISTOLARlO INÉDITO

de esta profanacion diaria, apareces siempre a ~is ojos ce_rcada .:e
todos los encantos del misterio y de la modesua ! A D10s, v1 a
' se me va, hac·1endo tarde ,. pero arrebatado del placer de hablar
mia
con:igo, mi pluma parece que escribe sola y que, aun~ue ~o. qm.
, dei·arla'· Sieropre que trato
s1era,
no po d na
. de conclmr m1t rnrta,
me parece que nada te hé Jich o todav1~, segun lo, mue rn que
.
Ea, I. a Dios par ultima vez. Mira: de aqu1 en ad el ante,
s1ento.
ieoso una casa : escribirte todas las semanas una vez : esta sera
cana oficial ? entiendes? en ella te dire ante todas casas qut:
do o y luego te daré cuenta de mis rrabajos en la semana : a
au/ h;ya trabajado mucha, m e prometes un beso, 6 un _abrazo,
otro regalillo de la misma especie ; y cuando baya _sida un
h 1 an voy al Teatro y en toda la noche no me miras;_ no,
e~;a~o ; me miras, pero muy enojada. Estas ? - A D10s :
.
yo qu1ero
verte, para que muy despacio cratemos esto. y ademas,
h·
vida m ia, despues de loque nos ha pasado, se me, figura que_ as
nto de m.orine y no me convencere de que vives
d ,
esta o a pu
'
d
ero
hasta que no te estrechesobre mi corazon. T ... ... pet oname, p
par esta noche no trabajo ya nada : despu~s d~ haber habla~o
contigo tanco tiempo, me parece la poes1a m1:ma un trabaJo
, ·co y arosero .· Ademas tengo muaho sueno: ano~he no
mecam
t&gt;
h
·
adosa ·
me dejastes dormir
: espero que esta noc e sera~ mas p1
,
no es esta decirte que me abandones; de modo mnguno; aco~~
_ e s·i . pero coma pintan al Angel de la guarda, Y ya q
panam ,
,
1
h
despierto soy tan desgraciado, inspira, durante a noc e, suenos
de ventura de eterna felicidad tu amante Adelardo.

r

ia
~

~

y

a

V
(Antes de recibir tu carta, tenia escrita la sigu~ent~) : . , .

. : aunque no be recibido contestaoon a m1
T ...... m1a
. ulnma
.

5fl

la duke impresion de tu mana, que suavemeu te me esta acariciando todavia, todo me ha puesto en un estado ta) de efervecencia, que siemo la irresistible necesidad de hablar conrigo, de
escribirte de nuevo . - Estoy persuadido, vida mia, de que tu
amor es nù alma; cuando yo estoy muerto, él parece que esta
dormido; y asi gue alguna circunstancia me vuelve la vida, se
levanta de nuevo tan virgen y tan fecundo como el primer dia.
- Por otra pane, T ... .. . mia, me encuemro tan intimamemefastidiado de todo cuanto me rodea, que hé formado la resolucion
irrevocable de separarme para siempre de una vida, en que el con tacta. de la miseria ha estado â punco de hacerme miserable.
Recuerdo que vine a Madrid lleno de vida y de legitimas esperanzas•: le pido cuentas al tiempo que aqui hé pasado, y las haras
que hé perdido en esa vida infecunda y vergonzosa, me estan
pesaodo sobre el alma, coma deudas de honor. Ah! T ...... mia,
cuanto te debo ! Si no supiera amarre, si tu amor 110 me despertara y m_e engra[ n]deciera, me hariairresistib) e y despreciable a mis
propios ojos; no podria tener fé ni confianza en nadie al verme
engafiado y vendido par mi mismo. - Que sentimiento de profunJa y riernisima gratitud domina toda mi alma I Coanda me
siento animado y capaz de tacla lo grande, solo un pensamiento
me entristece, y es el no poder decir todo el mundo : « Esa
muger me ama ; yo la idolatro, y a ella se lo debo todo. &gt;&gt;' Si,
vida mia, cuanro yo escriba de aqui en adelante, al firmarlo con
mi nombre, rne parecera que te hago un huno . - Esto es hecho.
- Afortunadamente el elcmento en que hé vivido no era el mio,
y el, coma â un cuerpo estraii.o, me arroja naturalmente de su seno.
- Quiero vivir conmigo mismo, y siempre que esta pretendo,
siempre que yo me reconcentro, te balla à ri en el fonda de mi
alma; tu imagen adorada se adelanta a consolar mi soledad Vivamos solos, vida mia, en el centra del muodo. - Que vida

a

a

- 1o de haberla puesto en tus manos por m1 m1smo,
carta el consue
1 ·
el re~uerdo de que rn trage se ha rozado de nuevo con e rruo,
1.

Tachado después :

«

y las horas que ».

�EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA.

sera esta tan fe.:unda para mi gloria ! Si : me siento ~an joven, co:~
.
tomé la pluma para escribir el pnmer verso e
el d1a que
d
d s hombres
hombre de Estado'. Tengo mi mesa llena e gran e- ·
Tu.
Shakspeare Schiller y Calderon me hacen compama. - d '
~mo rein; los presides a todos: ellos se encar?an de encen ;~
.
. . ' y tu de vivificar eternamente m1 corazon. m1 espmt~, .
.
si es amandome como hasta
triunfo sera m10. - T ...... , s1 tu ~
é cuando no sé
yo te 1uro. · · · no 5
'
aqut· , s1· tu no me abandonas
,
,
.
· uro que no mon· ras
cuantas derrotas sufriré pnmero, pero_ te ) ubli a me designe
.
lie e ull' dia en que la conc1enc1a P
c
.
sm que ~
d
.
-Te parezco ornulloso,.v1da
como al pnmer autor ramauco.
. o
mia ~ Pero l como no serlo, si tu me bas dicho mil veces que
.
~
Ah , pero l porque n o bas' de ser tu enteramente .m1a.
.
amas . ,· d . .
, tu lado? Esta es una horrible ltlJUSl porque no 1é e v1v1I yo a
.
, la tierra
ticia de que etemamente estaré acusando a~ c1elo yda
é 1.
' .
. . asi6n dulce y tranqmla cuan o tom a
- De1emos esto . m1 p
'
tad
me
tempes ' _Y
Plu ma , ru1· e ahora en mi corazon. como una
as. de pensam1entos
llena el alma de unagenes negras y espantos '
. .
A Dios a Dios. Tu Adelardo.
cnmrna1es.•··
'
l
· tu carta · el
Pensé boy en el retiro contestar verva me~t_e a
.
tiempo no lo ha permitido: esta noche te escnb1ré.

:11~

,
l para de'1ar de verte. no te escribiera, no ten d na va or
.
.
o me t'.speres hoy , pero
Estoy conclt1yendo nu penosa tarea no dejes de pensar en tu Adelardo.

s·l

vu
d mi alma ! mi vida entera no es bastante para recomT
. · · ·· · e
d d
ùltima carta - Cuando
pensarte el consuelo que me ha a o tu
.
1.

Represeotado el

21

de Encra de I 8 P •

la recibi estaba en cama y con calentura, a consecuencia de un
fuertisimo constipado; sin embargo, me levanté para que tu me
vieras en el teatro : hoy me levanto para escribirte esta; me
vuelvo enseguida â la cama, porque tengo ansia de estar bueno
para verte todos los dias para consagrarme â ti. Quieres saber lo
que pasa en mi corazon ? Que te ama, si, que no es posible que
deje de amarce. - Perdoname si un momenco he dudado de ti. Tu permanen cia en la quinta de ese joven ... En fin, no quiero hablar
de esto; pero he sufrido mucho : si alguna vez te ofendo, tenme
compasîon, pero nunca rencor. Man.ana estaré bueno; yo quiero
h1blarcontigo. T ...... mia, cuando podras recibir a tu Adelardo?
Prado; 22-3 °.

VIII
i Que pronto te se hizo insoportable la pequena concesion que
me habias hecho l Es verdad que esto de tener que levantar todos
los &lt;lias y a la misma hora los visillos de tu balcon, es un sacrificio tan grande, que no hay pasion que lo resista : la tuya lo ha
soportado cuatro dias, de los cuales no has faltado mas que uno,
y yo no ,debo quejarme : te confieso fraocamente que ya estaba
asombrado de tu fidelidad - i. querras decirme cuales son los
graves motivos que te impiden satisfacer un deseo tan inocente?
Es tal vez que durante estas cuatro &lt;lias el cielo ha estado muy
despejado y tu bas perdido el paseo? Cualquiera que sea la causa,
siempre sera menos poderosa que debiera serlo una pasion verdadera. - c: Esto es amar ? - Me enciende la sangre el ver que
todos mis deseos se estrellan en el primer inconvenience que se
levanta. o seas cobarde, y ten valor para confesar que no me
amas; si esto es cierto, el mejor, el unico favor que puedes hacerme, es decirmelo confranqueza. -Por lo demas, sosiegate. - Mis
ecsijencias han cesado hasta que yo vea que empieza tu amer. '
1. A la welta de la 2• hoja, vienen las sciias de T ..... : " Calle de Santa
Isabel, n° 5, cuarto segundo de la izquierda. Madrid. »

�L6PEZ DE AYALA

IX
Varias veces me has reconvenido, y al parecer con fundadas
fazones de hacer una vida infecunda y disipada : lo que acaba
de sucedernos, esplicà hasta cierto punto los motivos. de mi conducta. En varias ocasiones te hé clicha que yo neces1to para ~abajar un estimulo poderoso : cuando me falt6 el de la glana,
que tan eficaz habia sida en mi ante~ de ve~la de cerca~ yo pensé
que el amor, que al mismo tiempo 1ba nac1endo en m1 corazon,
podîa sustituirla ventajosamente. - Antes d~ h~cer de es:a
pasi6n el p~incipio y el fin de todas mis insp1rac1ones, deb1a
naturalmente ecsaminar hasta que punto era profunda y. verdadera. _ Sé franca, T ...... : ~ ha pasado nunca un mes sin qµe
me hayas dada un motive de duda? Est?y seguro de que en
este morneuto me acusas de injuste. - Sm embargo, recuerda
èl ultimo incidente. - Estabamos disfrutando esa escasa Y
liaera felicidad que tan de tarde en tarde nos concede
n~estro amor : nos habiamos visto, y sin hablarnos apenas
habiamos quedado satisfechos el uno del otro. - , E~ esta
ocasion tan propicia para tu amante, se acercan a_ t1 d?s
hombres con la cara cubierta, te dièen dos palabras al 01do, y sm
otra informacion acusas de traidor y falso al hombre que p~r
tanto tiempo habias creido digno de tu amor. Sabes qu~ ha~Ja
salido de tu casa una criada, testigo harto funesto de apanenc1as
bien engafi.osas; sabes que muchas veces me ha~ traido canas. tu~
criados v no encontrandome en casa, se las han entregado a m1
patron;,· diciendo el nombre de la perso~a que me las escribia;
sabes que hf.n sido portadores de las m1as los porteras .d: los
teatros; recuerdo una vez en que celos infond~d~s te h1c1ero~
remitirme una carta con el avisador del Pnnc1pe : tu mil
veces me has acusado de imprudente porque hé llegado
a d-arte las mias entre vastidores, y aunque yo estoy seguro de
habertelas entregado disimuladamente, la malicia ~e las gentes de

EPfSTOLA RIO fNEDJTO

teatro su pie loque no vé. - Esta multitud de personas que todos
Ios amantes creemos sordas, mudas y ciegas, todo lo ven, todo lo
escuchan y lo cueatai1. - Sin embargo, T ...... , en nada desto
pensaste; no pudiste encontrar una esplicaci6n mas sencilla de
aq uellas palabras, que la traicion y Ja perfidia de tu amante. Mucho me hâs ofeodido, T ...... ; me alegro de que se baya ofrecido una ocasion en que yo baya manifestado mas nobleza y
mas generosidad que tu. Estaba ya mi orgullo resentido con la
conciencia intima que tenia de que en todas nuestras cuestiones
tu ~e habias maoifestado superior a mi. - El agravio que acabas
de hacerme, asegura mas la armonia que, a pesar de la suerte y del
mundo entera, reina y reinarâ eternarnente en nuestros corazones.
-Es la mayor de las infamias dudar de Ja indole generosa y noble
del amor que me hâs inspirado. - Si, vida mia, yo te amo; no
dudes nunca de mi amor, siquiera porque yo nunca hé dudado
de tu virtud . A. - Muchisimo tengo que hablarte acerca de esta;
pero no te lo digo todo, para que la curiosidad, ya que el amor
no puede conseguirlo, te estimule a concederme una entrevista
antes de tu beneficio.

X
Pero ~ no conoces, loca mîa, que el castigo de que me hablas
resultara en daiio mio, qûe soy inocente ?..• Anoche no vf al ministro; haré por verle esta noche, y antes, si puedo, iré alla. El ama ha mandado ropa de Emilio ' a una casa donde cosen
admirablemente, y ya esta encargada de mi rotura. -A Dias; tu
Adelardo.

XI
Te pido por mi vida que no te incomodes; man.ana sabras la
grave causa de mi ausencia. - No dudes de tu Adelardo.
r. Emilio Quan Pascual) Arrieta y Corera (1821-r894), insigoe compositor

�5r6

L6PEZ DE AYALA

XII
T . ...... de mi vida : no sabes hasta que punto me hi enternecido esa muestra de tu amor; boy que yo pensaba que tal vez
mirarias mi muette como el principio de tu tranquilidad : perdoname, T ...... ; pero el no haberme contestado â la ultima que te
escribi; el no mirarme en el teatro sino cuando indirectamente
podias deiirme que tu determinacion era irrevocable, todo me
habia persuadido de que tu corazon ya no era mio, y volvi a
formar la resolucion, tantas veces quebrantada, de no volver a
verte ; sin embargo, eso del desafio hi sido independiente de mi
voluntad ; fui a desafiar en nombre de un muchacho amigo a un
comandante ; delante Je mi vertio espresiones muy ofensivas a
mi representado, no advirtiendo que con ellas me ofendia a mi,
que de modo ninguno podia consentirlas : se batieron los dos,
quedando ambos heridos. aunque el comandante muy ligeramente : entonces yo, recojiendo la espada de mi apadrinado, le
pedi satisfacci6n de la injuria que i mi me habia becho al injuriar i una persona ausente a quien yo representaba. - Se neg6
a darmela, y los padrinos se negaron i que nos batiesemos en el
acto; concertose i pistola el desafio, y con condiciones efectivamente mortales ; fueron por supuesto admitidas todas por mi;
pero antes de verificarse el lance, lo reflecsionaron mejor y convinieron en que el comandante me diera la satisfaccion que yo
habia ecsijido delante de mis padrinos, y que, cesando el agravio,
cesase mi provocacion : hizolo asi, protestando que si antes no
lo habia hecho, era por la manera brusca con que se lo habia
ecsijido, y de este modo termin6 el lance, quedando por supuesto

espanol del siglo xrx. Fué el mejor amigo de Ayala, con quien vivio hasta
la muerte deéste en 1879.

EPISTOLARIO INÉDITO

intacto, como quedara siempre en estas casas, el honor de tu
amante Adelardo.
De 3 i 4 pasaré por tu calle; cuando podré hablarte, vida mia ?

XIII
Que buena eres, vida mia ! Me alegro de haberte ofendido •
por que mi ofensa te hi dado ocasion para desplegar a mis oja;
to~os los encantos de tu bondad amorosa. Estoy completamente
sat1sfecho, T ...... mia. No te vengues de mi. Si mi duda te ha
ofendido, el tormento que i mi me hâ causado, es un castigo
mas grande que todos los que tu pudieras imponerme. Todo se
acab6. Si vieras cuanto sufri ! - Vamos, tu lo comprenderias,
cuando no te atreviste a aumentar mi tormento con ninguna
palabra severa. Yo te lo agradezco, alma mia. En estas ocasiones
s-; conoce el amor verdadero . Cuando recibi tu carta, estube un
1:1omento sin abrirla . - « Que me dira ? » me pregunté, y reflecs1~ne de este modo : &lt;c Si es verdad lo que hé visto; si aquellas
nuradas que creo haber sorprendido, envolvian un itomo siquiera
de esa coqueteria tan natural en todas las mugeres, que ni aun
T ... . .. ha po~ido librarse de ella, no podri perdonarme que la
h~ya sorprend1do en un momento de flaqueza; se irritara consigo
~~sma y yo, p~ga1:é su en?jo ; per~ si rodas mis sospechas son
h1ias de la .sub1ta. mfla~ac10n de m1 sangre; si todo es una quimera, la pnmera 1mpres1on que habra recibido sera de lastima al
contemplar el agudisimo tormènto que dejan suponer palabras
tan_ desus~das e? mi.; y aunque despues se irrite conmigo,
ced1endo a su primer impulsa, tratari antes que todo de sacarme
carifiosamente de la horrible situacion en que me hallo. » Todo
esto cruz6 por mi mente en un segundo . Abri tu carta; la lei tres
veces, y la cubri de bésos. Todo lo que- me dices me parece la
cosa mas natural del mundo. Yo te pediré perdon, vidamia : y en
muestra de arrepentido, te besaré humildisimamente la mano.

�L6PEZ DE• AYALA

EPISTOI.ARIO INÉDITO

Corno esa amarga y desconocida desesperacion suspendi6 mi
amor par cuarenta y ocho haras, desde que recibi tu carta me
desquito, amandote doble : cada dia que pasa me parece que es el
dia en que mas te hé amado. Esta noche en el teatro me has
mirado pocas veces, y para reprenderme: todo esto me lo esperaba yo, y por lo tanto en nada ha alterado la dulçe situacion
en que me encuentro. - El sâbado no veremos? - A las dos y
media pasaré por tu calle. - Por Dios, T. ..... mia, que me recibas de manera que yo con entera libertad pueda espresarte todo
el amor que encierra el corazon de tu Adelardo.

T ...... yo guiero hablarte,pero sin testigos importunas, con entera
libertad ; q uiero saciarme de mirarte ; quiero estrecharte sobre
mi corazon, ahogarte entre mis brazos. Tu ver:is como ha de
ser; pero ello es preciso que sea, y boy mismo : mi criado
aguarda tu respuesta : dos palabras nada mas: cc vén a tal bora )&gt;.
- T ...... mia: tu sabes muy bien que hay ocasiones en que el
corazon esta completamente desarmado : las heridas que entonces
recibe, no se cicatrizan jarnas : El mio esta en tus manos; de la
manera con que tu lo trates, colejiré yo el interes que te inspira
tu Adelardo.

XIV

XV

T ...... . mia: es indudable que nos queremos, y 10 que es mas,
que nos queremos muchisimo &lt;. Es verdad, vida mia, que el dia
en que este amor se convirtiera en un desengafio para los dos,
ninguno de nosotros tendria valor para volver a amar a nadie del
mundo ? - Pues bien, la idea sola de que al romper la dulce
armonia que reina en nuestras aimas, nos condenamos a eterna
soledad, sera lo bastante para hacer imperecedero nuestro amor.
Siempre que habla contigo, aunque no sean mas que d~s ~alabras, y estas âsperas y desabridas, no sé porque, quedo mtimamente convencido de que nos amamos entranablemente. Me
acontece llegar a tu presencia irritado y receloso, y â medida que
mis palabras empiezan â manifestarte mis dudas y mis recelas, la
mascompleta confianza y el amor mâs tiernisimo se van apoderando
de mi corazon. Milagro es este, bijo sin duda de una pasion profonda y verdadera. Estoy seguro de que si yo hablase contigo
nada mas que un minuta todos los dias, aunque no tratasemos
mas que de la lluvia y el buen tiempo, jamas se me ocurriria dudar
de tu fé. - i Si vieras cuanto te amo en este momento ! Estoy
completamente .satisfecho de ti; pero yo necesito, vi~a ~ia, que
tu confirmes con ms dulcisimas palabras el generoso mstmto que
siempt:e tu presencia. hace brotar en mi_corazon. - En fin,

Si es verdad que me amas, T ..... . mia, concedeme por Dios la
entrevista que te pido. No quiero escribirte, por que me parece
que entonces no me pondras en ocasion de espresarte mi amor
de otra manera, y me desespera la idea de que solo la pluma ha
de serel interprete demispensamientos. T. ...... , vida mia, por Dias
que nos hablemos a solas : &lt;. no sabes que yo sé respetarte en la
soledad ? Si vieras cuantas casas tengo que decirte ! &lt;. Por qué
(que) ha de ser un cri men el placer purisimo que mi alma sedienta
de tus palabras solicita ? Quiero que me digas cuando te vas,
cuando viene1,, si podré escribirte, si me das licencia para ir a
Cadiz. Por Dias, T ...... mia, coucede este favor a tu Adelardo.
-Disperisalo pedantesco del pape!; es el primera de que echémano,
y hasta despues de escrito, no he reparado en el chusco ramito
que lo adorna. Despues de escribirte esta, estube anoche en el
teatro, y me pareci6 que estabas altamente irritada contra mi&lt;.
es por que no hé asistido a las ultimas representaciones de la
Adriana ' ? No sé porque el drama ese me hace dafio: me parece

518

1. Se refiere a Adriana Leco11vm11·, de Scribe. Tengo a la vista la edici6n
sig uit::nte : A iln'.nme Lecouvrimr. - Adriana Leco11vre111·, por Eugenio Scribe,

�520

L6 PEZ DE AYALA

que desde que lo ejecutaste me amas menos; pero no, esto es
mentira, yo creo que ahora me amas lo mismo 6 mas que
siempre; me alegro, como puedes figurarte, de los rriunfos que
has conseguido, y sin embargo tengo adversion a ese drama; yo
creo que son ce los del pu blico : pero si esta ha sido la ocasion de
tu disgusto, yo te juro, enojada de mis ojos, que la primera vez
que se represente, tendras el placer de verme atado a la rueda de
tu carro triunfal; entre tanto, vida mia, no me mires enojada, y
sobre todo nodejes de mirarme.

XVI
Tiranito de mi vida : tu ultima carta me ha hecho enteramente feliz ; todo lo que me entristece el ver que dudas de mi
amor, me alegra y regocija el que me mandes con imperio,
dando por supuesto que yo no tengo mas o.bligacion que obedecerte. Y V. tiene muchisirna razon, Senora mia; ese es mi ùnico
de ber... i Que bien lo cumples, bribon ! diras tu para tus adentros. Es verdad ? como si lo viera .. . Pues lo cumplo y recumplo;
si, seiiora; porque yo, negrita y todo como es, la amo mas que
todas las casas humanas y divinas. Y el que diga lo contrario,
miente, y si tu corazoncito, que tanto sabe y es tan parlanchin,
te va con habladurias, mien te tambien. Ai, vida · mia : estoy tan
nervioso, que tengo que suspender la carta que te estoy escribiendo, pero por Dios no pieuses que estoy malo. - Pues, como
te decia adoro tu despotismo, pues ya sabes que yo no soy
patriota~ En cuanto a lo que me &lt;lices de los dias que hé
tardado en contestarte, estraiio que me vengas cqn numeros y
copia ori![inal Jrancesa. Con la traduccion espa1ïola, por Francisco ~a/ca~no. Preparada espresamente para Mr . Raj.1el Felix , Directo1· de la. comp~ma (sic~ Jrancesa
de Mlle Rachel. - lueva-York ; Imprenta de Baker &amp; God wm ; esquma rlelas
calles de Nassau y Spruce, 185 5. - Un folleto de 79 pâgs en 4° mayor. La
obra original se representé por primera vez en Paris el 14 de Abri! de r 849.

EPISTOLARIO INÉDITO

521

cuentas, constandote a ti lo poco fuerte que soy en rnatemiticas.
- Si recibes esta con algun atraso, no es culpa mîa, porque bas
de sabèr, catedratica de mis ojos, que, despuesque recibi la tuya,
no ha salido el correo en tres &lt;lias. Voy humildisimamente a •
obedecer • sus mandatas : empiezo por besarle a V. los pies, y
ojala fuera verdad. Escribi alos companeros frailescos, presentando
mis di~culpas y pidiendo perdon por mi tardanza. Esta V. complacida. En cuanto a mi marcha, si por mi madre fuera, en un
aiio no saldria de aqui : pero ya esta convenido que sera el mes
que viene : la cuestion estriba en si ha de ser a principios 6 a
fines. De todos modos, yo aYisaré [l V. En cuanto a engaiiarte,
solo lo habré hecho si alguna yez involuntariamente mis acciones
te han dado a entender que no te idolatro. El correo que viene
te escribiré, y todos los correos ; por que esta de quejarse debe
saber muy bien cuando tu lo usas tanto. - Voy a llevar la
cuenta, y asi que dejes de contestarme a una sola carta, te pongo
como un trapo. Ya veras, golondrinita mia. A Dios, dale un beso
a tu Adelardo 1 •

XVII
Angel mio: te escribo hoy para manifestarte que no hay ocupacion, por grave que sea, que pueda hacerme olvidar de ti.
Mariana tengo que defender ante el jurado y publicamente al
Padre Cobos 2 ; todos tienen gran curiosidad de oirme ; yo no hé
perorado nunca ; a esta fecha apenas sé lo que hé de decir : me

1 . Recibida en Madrid el 21 de Setiembre de 1855 (?). Escrita en Guadalcanal, patria de Ayala. Las seiias de T .... .. cran entonces: « Calle de Jovellanos,
no 5, cuarto 30 Madrid.»
2. La defensa del célebre periodico satirico : El Padre Cobos, tuvo lugar el 19
de Junio de 1856 . (Ct. Solsona: Ayala; pâg. 25; y J. Pérez de Guzman: De
g1u1.11te bla11co ; bistoria del perùidico « El Pad1·e Cobos l art. publicado en La
Espn,ia moderna de 1° de Eoero de 1901. )

�522

LOPEZ DE AYALA

quedan unas quince horas par~ prepar.mne, y sin embargo te
escribo. A Dios, vida mia, p1ensa en tu Adelardo.
.
Dime si has recibido la carta en que te hablaba dela conferenc1a
.a ùltima hora de tu hermano y Rosell 1 •

XVIII
Amada mia : hé triunfado, todo Madrid esta sorprendido de mi
discurso. He tomado asiento encre los primeras oradores de
Espana. El peri6dico sali6 àbsuelto. Todos me abrazan menos tu.
Esto me entristece -. i Cuando te verà. tu Adelardo !
Hoy 19 de Junio de 1856.

XIX
Ya estoy en Valencia, alma mia, pero no por eso me hé separado de ti ni un solo momento : me parece que hemos hecho el
viaje juntos. Yo por el camino me fi~jia dormido co~ ~11,ucha
frecuencia, para pensar en ti con mas ltbertad. Te escnb1re dos
6 tres veces a la semana . Contestame â esta lo mas pronto que
te sea posible, porque ya estoy deseando ver l:tra _ru Y~· - Yo
empiezo hoy a trabajar. Dios me dé buena msp1rac1011 para
volver pronto a, verte. - A o·10s, T
.....
1'ta·, no puedo estenderme porque me estan esperando para que salga~os a ~acer algunas comprillas - A Dios, a Dios, encant? m10; rec1be ~oda ~l
alma de tu Adelardo. - Ah ! se me olv1daba ... ya habras rec1bido el billete que te remiti por mano de la Luna. Espero contestaci6n - A Dios - Dame un beso.

1. D-. Cayetano R0sell, conocido, aunque endeble literato .y er~~it?, grande
amigo de Ayala, y mas amigo aun de la perso~a a quien van dmg1das estas
cartas.

EPlSTOLAR!O lNÉDITO

XX:1
Parece mentira que cualquier tonteria tenga poder bastante
para causarme un verdadero disgusto ! - Ya es tiempo de que
nuestro amor lime por completo las puntas de nuestros caracteres. - Los dos debemos tener muy presente esta amarga
sandez, y aun seria muy provechosa, si en lo sucesivo sirve con
su memoria para evitar los arranques del diablillo que cada uno
tiene en el cuerpo. - No hablemos mas del asunto . - Ya vés
que cumplo mi castigo; aunque para mi tan no lo és, que hubiera sentido la necesidad de escribirte al instante, .aunque no me
lo previnieras. - Pero tu lo Hamas asi, y yo lo cumplo. Ahora
me toca a mi. Tu casdgo .•. ya lo tengo pensado; pero·es el caso
que tu sala no lo puedes cumplir. Doblemos por ahora la hoja;
harto lo siento; yo me encargaré de desdoblarla y hojearla
cuando no veamos . - ~ Sera pronto ? me preguntabas esta ?
Pues sabe que para que se dilate lo menos posible, estoy dando
grandes, ieroces muestras de entereza. Aqui tengo a Garda
Gutierrez, An:ieta, Emilio Santilbn, mi hermano y un amigo
que tu no conoces. - Han venido a bacerme una visita, y yo
los dejo pasear solos, me encierro en mi habitaci6n, y hasta la
hora que antemano les tengo marcada, aunque lleguen a la
puerta, ni la abro ni aun les contesta. - El correo se vi promo,
porque aqui reparten muy tarde las cartas, y no puedo estenderme - Recibe, a cuenta de tu castigo, un beso muy prolongado de tu - Adelardo.
·

XXI
Valencia. -Apuesto los tres reales que te debo, a que cuando
recibas esta carta ya no estas enojada conmigo: y a que despues
1.

Escrita desdt: Valencia (?).

�524

EPISTOLARlO lNEDlTO

L6l'EZ DE AYALA

de leerla dices: cc vaya ; mi Adelardito no es tan m~lo com_o yo
creia, me quiere con roda su alma, y yo le quiero mas t~dav~a. &gt;'.
Diras ru que me quierl!s mas, porque eres muy vamdos11la ,
pero 110 porque ea cierto. - Una vez que ya _l:ernos h~cho las
paces aunque yo puedo jurar que no hé ren1do ~ont1go, bablem~s de nuestros asuntos. - Has de saber, en primer luga:,
que yo te idolatro, y luego, que desde_ que estoy en V~len~ta
me levanto todo los dias muy tempramto : antes de las s1e~e • Y
ya lo hago coma si ta1 casa, sin ningun ~rab~jo; antes _desp1t:~to
con deseos de salir de la cama. En Mad nd p1enso segu1r la misma costumbre : ya tu ves que reforma tan fecunda en bueoos
resultados : con estas madrugones, el dia se me hace tan largo,
que aunque yo quiera me es imposible emplearlo todo en no
hacer nada, y si n6 por obligaci6o, por recurso al menos tengo
que toma.r la pluma. - Estoy concluyendo una zarzuela muy
booita, aunque 110 tanto como tu ; mis co'.upaneros estan muy
prendados de ella ; pero yo lo estoy de u mucha mas. -. En
este momento estan cada uno en su cuarto canta~do al piano
versos rnios · meten un ruido infernal, y yo, sm embargo,
juzo-o que es;oy hablando contigo en el mayor silencio. - Me
ale;ro mucha de haberme separado de ti, pensando en el plao
·
d
cer que voy a recibir cuando te vea. - Amor m10, encanto . :
mi vida, tu eres la unica felicidad que yo tengo en el mund? , s~
tu amor me faltara, no lo dudes, vida mia, yo ac.:-ibana. m1
vida mal y pronto. - A Dias, golond_rinita mia. - A_ D10s,
voy a trabajar : si la obra que esroy hacienda. fuera apas~onada
coma es comica, en este momento la acabana. - ~ D10s. Dale un b so muy prolongado, mucha, mucha, a tu Adelardo.

XXII
No e traiics, vida mia que no te escriba con mas frecuencia.
E:,tamo los tres juntos todo el dia, y continuamente me estan

nspeccionando todo lo que escribo, con el deseo de qu addante
en la zarzuela : ya la estoy acabando 1 , y antes de que el
mes se concluya nos habremos visto. - Aqui hay muchas
mugeres de buena apariencia : yo no he saludado todavia a ningun individuo del otro secso. Te maodo que este muy
contenta, - que no tengas malos humores, y sobre todo que
vivas segurisima de la idolatria que te profcsa tu Adelardo. Vivo en la fonda del Cid. T engo vivos deseos de ver letra
tuya.
1mucho

XXIII
~ Has podido figurarte, alma mia, que mi tardanza en contestar a tu carta es hija del olvido ? Puedo jurarte, vida mia, que
no he vivido un cuarto de hora sin acordarme de ti, sin suspirar, sin bramar de impaciencia y de amor. Pero despues de
saber lo que me bas referido, me propuse abreviar mi ausencia
todo lo posible, y cada vez que me proponia escribine, mudaba
de prop6sito y empezaba de nuevo mi trabajo, querieodo terminarlo en solo un minuta para tomar al instante el camino de
Madrid. ~ Maôana empezaré el ultimo acto de esta maldita
obra, y a principio del mes procsimo me tendras a tu lado,
pensando esclusivamente en aliviar las injustas penas que estas
padeciendo . - j Que mal ha correspondido tu hermano a la
iomerecida confianza que dé! bemos hecbo ! Lejos de bacerse
cargo de tu espinosa situacion, y de tratar de suavizarla con la
amistad de un hermano ; lejos de ayudarte a conservar intacto
el sentimiento que yo le revelaba, pues ya le advertia que sofocarlo era imposible, trata de lanzarnos a la desesperacioo, y
hace cuantoesta en su mano para que nos arrepintamos de haber
sido bonrados, pues castigagroserameote uoa muestra de oobleza

1.

Tachado:

«

concluyendo ».

RE/IUE IIJSPIINIQUE. A.

31

�LOPEZ DE AYALA

EPISTOLARlO IN.EDITO

y de lealtad. - Todo esto dimana de que le h:mos c_once~ido
derechos que no tiene: no seria tanta su sevendad, s1 hub1era
sido menos nuestra sumision : él podia ser tu consegero, pero
no tu juez. Decidirnos a declararle nuestro amor en muestra de
su pureza, no le autorizaba de ningun modo para negarte las
cualidades de honrada y casta. Yo tengo la culpa de todo _esto,
pues conociendo las consequencias del _paso que _me aconseiabas,
no pude resistir a la tentaci6n de sacnficarte m1 orgullo. -:-- A
pesar de todo, no me pesa, y si volvieras a. hacerme la m1s~a
ecsijencia cien veœs volveria a obrar de la m1sma manera. Olv1da
de una ve~ todas estas pequeiieces, y lanzalas al profundo despreci_o
que merecen. - Recuerda, alma mia, que si mi a~or puede se~·vu
de consuelo a tus penas, este no podra faltarte mientras yo viva.
- Siento ahora que mi amor haya sido tanto, porq'-:e en esta
ocasion yo querria que pudiera aumentarse. Mient:as te
escribo esta carta, no sabes los esfuerzos que estoy hacienda
para vencer el deseo de marcharme esta noche; per? para_ que
el placer de verte sea completo, quiero llevar cumphda _mi penitencia. El correo esta procsimo a partir, porque te escnbo esta
el mismo dia que recibo la tuya.
A Dias, alma, vida y corazon mio : pronto ira a consolarte tu
Adelardo.

infinito. - Estas enojada todavia ? Eso seria 1111usto y cruel,
aunque tu tienes derecho para ser conmigo todo lo injusta y
cruel que te dé la gana; en la firme inteligencia de que yo nunca
dejaré de idolatrarte. - Si no me has escrito, lo que sentiria en
el alma, no me contestes a esta, por que ya no podria recibir la
contestaci6n en Valencia. - Maiiana te diré el dia fijo de nuestra
partida, el cual no puede dilatarse mas que al lunes 6 martes
procsimo. - Yo no quiero verte por primera vez en el teatro.
Estas? - A Dias, enojada de mi vida, no te olvides de tu Adelardo. - Y a con cl ui la zarzuela 1 •

526

XXIV
Hoy. - Si yo pudiera incomodarme contigo, en ninguna
ocasion con mas motiva que en la presente. - Tres cartas consecutiYas bas recibido, sin que te bayas dignado contestar a ninguna. Sin duda me lo dijistes todo en la ultima en qu~ me ?onias de ropa de pascuas, y desde entonces no te se ha ~~urndo
nadaque decirme. - Yo, aunque teescriboahora pararemr ~ontigo, te advierto que no veo la hora de ponerme en cammo.
Estoy loco y ciego de amor por ti, y lb que es mas, me alegro

XXV

2

i Ai, mi querida negrita ! que malos ratas he pasado en Valencia ! Empieza por que todo lo que yo creia que podria servirme para hacer la comedia : todo aquello del lugareiio inexperto; de la criada que le abrazaba y ·demas niiierias, han sido
como objetos de quincalla, que, en cuanto se manosean, pierden
el brille : lo primera que be tenido que hacer, es borrarlos de
mi memoria ; pero en convencerme de que debia seguir otro
camino, hé perdido algun tiempo. Me ha sido forzoso levantar
el edificio de cimientos. El mismo afan de crear pronto una
accion dramatica, ha sido mi mayor rémora : cada dia que pasaba sin encontrar terreno firme, creda mi inquietud, y de
resultas la ofuscacion en que estaban todas mis ideas. Empiezo
por fin a ver claro; me parece que ya hé encontrado el filon
y recibo la noticia de que el hermano que tengo en Sevilla se
ha batido; se encuentra herido, aunque lijeramente ; pero su

.
r. Tratase probablemente de : El Conde de Castra/la, zarzuela con mlisica
de Oudrid, estrenada en el Circo el 20 de Febrero de r856, y suspendida a la
tercera representaci6n por orden del Gobernador civil de Madrid.
2. Escrita desdt; Valencia .

�L6PEZ DE AYALA

EPISTOLAR10 INEDITO

contrario de mucha gravedad. - Figurate que buenos estimulos
para el trabajo ; y como si esto no fuera bastante, uno de los
caciques de mi distrito, que habia ido a resolver cuestiones de
alguna importancia a Madrid, no encontrandome alli se vina
bonitamente a Valencia con intenci6n de volverme a la corte.
Par fin le hé convencido, no sin ·perder tiempo y paciencia, de
que era imposible, y ya se march6. - A pesar de todo, mi
voluntad no ha desmayado un instante : tengo un pensamiento
que me parece digno de tratarse en el teatro ; me falta muy poco
para concluir el plan, y aunque se conjuren contra mi todas las
plagas de Egipto, a fines de Marzo podds hacer tu beneficio.
No hé querido escribirte antes, por no comunicarte mis inquietudes, murrias y malos humores. Esta es la primera vez que
debes agradecerme el silencio. De agui en adelante te escribiré
con mas frecuencia. - Si vieras que gana tengo de darte un
abrazo ! Ven a hacerme una visita, que, por el ferrocarril, en poco
mas de dace horas puedes hallarte en los brazos de tu
Adelardo.
Cuentame lo que pase par ahi.
Calle del Mar; Hotel de Paris.

quilo. Muy pronto acabo el ultimcracto, y si me hubieras escrito
mas a menudo, ya estaria concluido, y no hablemos mas deesto.
- Ignoraba que tu contrato concluia el I 5 : como me has hablado
de las muchas fiestas de todo el mes de Maya, no es estraùo que
yo ignorase esta circunstancia; pero siendo tu gusto no trabajar
mas que el tiempo de tu contrata, aun puedes hacer mi obra
para tu beneficio dentro de los quince primeros dias. - Mi mayor
placer seria, como hay Dias, que no se hiciera mas que una
noche; asi quedarias convencida de lo que ya te hé dicho. - A
Dias, tu dichosisimo Adelardo.

528

XXVI
Para que veas que no soy tan miusto como crees, haz el
favor de ponerte en mi situaci6n : yo no sabia la prisa de tus
ensayos. Aguardaba cuatro letras tuyas el dia de mi cumpleaiios;
recibi el parte, y esto mismo hizo mas sensible para mi tu silencio; aquel dia no pude trabajar nada ; to3à via esperaba carta
tuya al siguiente, y cuando esta ultima esperanza se desvaneci6,
no pude contener mi ira y te escribi. - Si para mi tus cartas
fueran indiferentes, no me causaria tanta impresion tu silencio.
- Dices que otra persona me habra disgustado; esto es una tonteria; - los disgustos que tu no me dés, me tienen muy tran-

529

XXVII
Bien mio : man.ana a las cinco salgo de aqui. - El martes a
las 2 de la tarde me encontraré en Madrid : si me es posible, de
tres y media a cuatro pasaré par tu calle, que me va a parecer un
paraiso. - Figurate cual sera mi placer si veo que esperas en el
balcon a tu Adelardo. - Hoy domingo.

XXVIII

I

Vida mia : ya tienes a tu Adelardo instalado en Salamanca y
dedicado esclusivamente a su trabajo y a su amor. - No he querido ~scribirte hasta que no me sintiese en completa posesi6n de
mi mismo y capaz de cumplir la palabra que te habia empenado.
- El aspecta ruinoso de esta poblacion; el recuerdo mas vivo
que nunca de tu amor, de tus dulces y pu ras caricias ; el considerar que habia de pasar un mes sin verte, todo influia en mi
alma una profunda melancolia, que enervaba mis fuerzas y no
me consentia la energuia necesaria para dar a mi pensamiento el
giro conveniente a mis trabajos. - Sentia un huracan que me
1.

Escrita desde Salamanca.

�L6PEZ DE AYALA

arrastraba hacia Madrid, y hé ..estado algunos &lt;lias sin pod.e r ser
dueiio de mi persona y sin torhar asiento. - A la inquietud de
los primeras &lt;lias M sucedido afortunadamente un lento, pero
constante deseo de volver a tu presencia, que lejos de ofuscar mi
pensamiento, lo escita y lo esdarace y me contiene la pluma en
la mano. A cada escena que escribo, tu te _sonries y yo cobro
aliento - tu retrato, que tan palido me parecia cuando podia
mirarte â cada momehto, hi tomado en la ausen.cia una
animacion estraordinaria; parece que una chispa de tu
alma se encierra en él, se anima en mi presencia, se sourie, me
besa y me dice al oido dulcisimas palabras de amor ~ de consuelo. - Sin embargo ~ cuando te estrecharé entre mis brazos,
idolo de mi alma ! - Alma mia, yo no sé esplicarte hasta que
punto enternece â mi a1ma tu recuerdo; yo neces.itaba ahora
verte un momento siquiera - i Que dichosos vamos â ser el
primer dia que nos veamos ! esta idea me consuela y me da
paciencia. - Ausente de ti, vida mia, conozco mas que nunca lo
verdadero, lo invencible de mi amor. La co~te entera hâ desaparecido de mi memoria; me cuesta trabajo hasta recordar el nombre _
de las personas a quienes estaba viendo continuamente; y, sin
embargo, la palabra Madrid me desvanece; cada vez que la escucho me estremezco de amor y de esperanza, porque me parece
qu; nombran a mi T ...... , â mi bien, i mi consuelo, a mi todo.
- Alma mfa 1 piensa continuamente en rn i; yo creo que he
estado triste estas &lt;lias, por que tu me bas olvidado algunos
rnomentos. - Si vièras que planes tan hermosos embargan mi
pensamiento, y que fuerzas siento en mi para realizarlos! - Voy
a volver a Madrid completamente rejenerado. - El trabajo constante y el amor eterno in-Buyen en el corazon mas triste una
dulce alegria, que es la mayor felicidad i que puede aspirarse.
Espero conseguirla. - Abora que me siento capaz de seguir trabajando con ranta asiduidad coma prudencia, no concibo eom_o
be podido hacer por tanto tiempo una vida tan perezosa y J_emgrante. - Si vieras que sentimie11to tan profundo tube las pnme-

EPISTOLARIO INEDITO

531

ras veces que tomé la pluma! - me sentia esteril : parecia que
mi alma, indignada . del abandono en que por tanto tiempo la
habia tenido, se negaba a &lt;larme la pronta inspiraci6n que le
ecsijia. - Ya me siento mas joven que nunca; y si algo me
detiene, es la indole del trabajo en que me ocnpo : una zarzuela
es un circulo muy reducido para contener la constante vibracion
de mi pensamiento. - No me acuses de vano. Yo me enmendare. - A Dios, vida mia; voy a escribir a mi madre; quiero
ser bueno en todo por ti y para ti. - Contestame prontito, pero
cuando puedas. - Hablame del efecto que ha producido la carra
que escribf por cotnplacerte. A Dios, recibe coda el alma de tu
Adelardo. - Vivo : plaza mayor, n° 6.

XXIX'
T ...... mia : querîendo que mi presencia fuera la primer noticia que tubieras de mi, he dilatado el escribirte y he procurado
apresurar mi marcha ; pero viendo que tendTé que permanecer
en esta ocbo 6 &lt;liez &lt;lias, no hé querido dejarlo's pasar sin escribirte, por temor a tu ecsaltable imaginacion, que se aprovecha
de las menores circunsta.ncias para crear fantasmas con que atormentarte. Ai, vida mia ! yo te prometo ser trabajador y honradito en adelante, para no verme en la precision de apelar a estas
remedios, que son peores que la mayor enfermedad. - Hé estado
algo indispuesto a consecuencia de un colico producido por el
agua del Tormes, que suele hacer daiio i las personas que no
estan acostumbradas a beberla. - Ai, T ...... mia ! que deseos
tengo de darte un abrazo, a ti, ange! mio, unica persona en el
mundo que sabe hacer compafüa a mi alma. - Si vieras que
soledad tan profunda y amarga me roJea en esta tristisima poblacion ! Sus habitantes no dejan de ser amables a su 11,rnnera; me

r. Escrita desde Salamanca .

�L6PEZ DE AYALA

EPISTOLARIO INÉDITO

han cobrado un cariîio tan lamentable, que no hay baile, boda ni
bautizo a que no sea yo invitado con la mayor solemnidad. Me
han dado serenatas y me han escrito versos; pero, que musica !
y, que poesia ! yo me encuentro en babia en media de estas gentes
los que tratan de ostentar a mis ojos su talento y erudicion, me
martirizan horriblemente haciendome transijir con su pedanteria ;
los que por el contrario hacen alarde de su ruda franqueza y me
invitan a pasear y al juego de pelota, me hacen representar un
papel ridiculo a mis ojos, obligandome a aplaudir sus sandeces.
- Vida mia, cuantas mas gentes conozco, mas te amo. - De las
mugeres no te digo nada : menas finas y elegantes que las de
Madrid, pero en el fonda lo mismo, y aun peores. -Las casadas,
adulteras por vicio, por costumbre y sin remordimientos. - Las
solteras, virgenes de cuerpo por falta de ocasion, y prostitutas de
alma. - Que necesidad tan imprescindible es tu presencia para
mi alma. Astiado de todo cuanto me rodea, paso los dias enteras
descansando dulcemente en tu recuerdo. - No me satisface el
escribirte - este es un calmante que irrita mas mi sed. Por no
disgustarte presentandome en Madrid sin haber concluido mi
obra, no he tomado ya la diligencia. - A pesar de tQdo, los dos
actos concluidos creo firmemente que, ayudados de una musica
mediana, obtendran un gran ecsito. Que trabajo tan fastidioso y
tan poco conforme a mis facultades es una zarzuela ! Y como me
averguenzo ahora de haber tenido que abandonarte para escribir
este cumulo de sandeces ! - Dame licencia para verte antes de
escribir las ultimas escenas, y volar:i a tus brazos tu - Adelardo.

dulces palabras de que estaba sediento. - Man.ana nos hablaremos ! Me ahogaria la impaciencia si para sufrir el tiempo no te
viera esta noche. - Estaré en las lunetas; no te digo en cual, para
ver si me descubres 'pronto. - A Dios, alma mia: piensa siempre
en tu - Adelardo.

532

XXX
Gracias, T ...... mia; tu carta ha completado mi clicha. Aunque apesar de no haberte visto bayer en el balcon las tres
veces qut:! pasé por tu calle, apesar del V. que usabas en la anterior, ya mi corazon, que nunca se engaîia, habia adivinado esas

533

XXXI
? Has interpretado, T ...... mia, desfavorablemente para m1
amor mi tardanza en escribirte y mi ausencia del teatro ? Pues
todo ello ha consistido en que un tio politico mio ha estado
ocho dias espirando, durante los cuales la familia no ha consentido que me separe de su lado. Despues de esta ausencia, no
puedo de modo ninguno satisfacerme con escribirte. Es absolutamente necesario que yo te hable. A las tres voy a tu casa. Si
no puedes recibirme, asomate al menos a un balcon para que
yo te vea. - T ...... mia, no dejes de recibir â tu Adelardo 1 •

XXXII
Vamos, aunque seriecita, tu carta trae renglones en las cuatro caras ; lo que prueba evidentemente que, a pesar de todo,
estabas arrepentida del laconismo de la anterior. La hé leido, no
una, sino muchas veces, y ... no hay que enojarse; me parece
muy corta. En cuantas cartas sera justo que se evalue la
visita que te hice ? Es facil sacar la cuenta. ~ Que es una carta?
El medio de unir dos ausentes media hora. Recuerda las que
estuvimos juntos en Santander y sabrâs el numero. Y digame V.,
ilustrisima seîiora; es justo que V. se queje de que no la he escrito y se olvide de que la hé visitado? - Despues de una visita

r. Sobrescrito: Sra. D• T .... .. C• de Sta. Isabel, no 1 , cuart. sego. izqda.

�53)

LOPEZ DE AYALA

EPIS.TOLARIO INEDITO

tan galante l no encajaba bien aquello de cc alma mia, no puedo
sicrt1ificarte
la acrradable
sorpresa que me hi causado tu presen0
O
.
cia : como no pudimos estar solos ni un momento, te escnbo
al instante para decirte ... &gt;l y aqui un costal de temezas ? i No
era esta mis oportuno que decirme en resumen : c&lt; No te
escribo porque temo que se pierda mi carta; no te escribiré, por
que voy i estar muy ocupada; pero escribeme tu? ... » A prop6sito
de visitas. Todavia no me ha salido del cuerpo el disgusto de no
haberte abrazado en Santander ; no quiero que la primera vez
que nos veamos en Madrid me pueda suceder lo mismo. Y o te
escribiré el dia fijo que voy y hasta la hora en que he de ir a
visitarte. Tu procuras estar sola, y recibes con los brazos
abiertos a tu Adelardo. Este plan vale algunas cartas. - El sobre:
Por Bilbao, Portugalete.

de muchas personas ; quiso reirse una de ellas, y el ama de la
casa, tomandolo i desacato, le mir6 de tal modo, que todos me
oyeron como en misa. Tal vez algo de esto les pase i los Bilbainos, y sino que se vayan i ... que como tu no eres bacalao, para
nada necesitas su voto. - Ya sabes que cuando te aplauden
mucha, me parece que te sobra mi cariiio, y si no fuera par lo
que tu lo puedas sentir, me alegraria que pasases por todas partes
sin ser sentida de nadie mas que de mi. - Ya suponia yo que
la separacion de tu familia ( don de te encontrabas tan bien acompaûada, que yo no cabia en la mesa) te debia ser muy sensible,
y por eso te escribi mi primera carta; por que ahi supuse que
la recibirias con mas gusto y podrias Gontestarla con menos
embarazo. - Si no hubiera atrasado mis trabajos, a causa del
calor desconocido que aqui hi hecho, ya te hubiera visitado :
pero todavia no es tarde, si me prometes recibir bien a tu Adelardo.

534

XXXIII

XXXIV
Cuando recibi tu primera carta, ya estaba la mia en el correo
y ayer a las siete de la man.ana sali para Bayona a fin, como te
hé dicho, de dejar alli la medida de mi pié, para tener calzado
que me lleve comodamente a tu casa. - Volvi i las nueve de la
noche y me entrègaron tu ~egunda carta, que hoy contesta. Me parece que si quieres queiarte, por no perder la costumbre,
a,puradilla te his de ver para encontrar motiva : tengo gana d~
que llegue el dia, ya muy cercano, en que desesperada por m1
buena conducta, me digas : cc por Dias Adelardo, hazme alguna
picardia, por que yo no puedo vivir sin quejarme de ti. _» Y
entonces yo, por vengarme, seguiré siendo bueno. - S1ento
que al publico de Bilbao le dés mas importancia de la que se merece : ahi no creo que hayan oido nunca un buen actor, y los
pobrecitos no tienen criterio para juzgar del ~rte de 1~ d~clamacion, y tal vez el mismo respeto les impedira hacer ruido.
Recuerdo baber leido en Portugalete una de mis zarzuelas delante

Conque ya esta mi cielo sin nubes? mas vale asi. - Para
que no te fies ni dés crédita ninguno a lo que se 1lama presentimientos del corazon, has de saber que ocho 6 &lt;liez dias antes
de recibir tu carta, hé tenido la tristeza mas grande que me ha
afüjido nunca; creia positivamente que alguna gran desgracia
nos habia acontecido : solo al ver tu cana cambi6 completamente el estado de mi alma : de todas las personas que me
escriben, asombrate de mi torpeza, tu letra es la unica que
conozco. Ella me representa tu fisonomia mejor que tu retrato :
cuando lei tu carta, me pareci6 que me estabas hablando, veia
perfectamente la espresion de tu semblante al pronunciar cada
palabra ... Dios te bendiga, ùnico consuelo de mi alma. - Escuso
decirte que despues de leida tu carta, te di un beso y me quedé
tan tranquilito. _..., De todo lo cual resulta que yo no pue.do
permanecer (l_quî mucha tiempo, y que el diablo me lleve si no

�536

L6PEZ DE AYALA

EPlSTOLARIO INÉDITO

me voy prônto. La falta de tu presencia no puedo reemplazarla
con nada - y me sucederia lo mismo aunque estubiera en el
cielo. - Anoche sofié contigo : si vieras cuantos desatinos ! no
te los refiero, por que unos son horribles, y otros repugnantes.
Yo a estos suefios les doy una significacion muy triste ; que estamos separados ... Contestame asi que recibas esta. - Hablame
del teatro - Dime porque te detubiste en Barcelona mas tiempo
que los demas compafieros, y sobre todo dime que quieres muchisimo a tu Adelardo. - Guadalcanal, 5 de Septiembre de

tipado de los mios, que, coma me coji6 muy endeble, porque
desde que vine tengo poquisimo apetito y apenas me alimenta
lo suficiente para estar de pié, me ha tenido algunos dias en
cama y muchas muy enclenque. - Ya estoy mejor; pero hé
tenid~ que acompafiar a Zabalburu, Camacho y Terreros, que
suces1vamente han estado tambien malos, y todos, con especialidad el. primera, estuvieron conmigo muy solîcitos durante mi
indisposicion. Mi drama, sin embargo, esta mas adelantado de lo
que podia esperarse del disgusto con que vine y de la poca gana
con que estoy en este pais. Creo que el mes que viene quedara
completamenle concluido. Dime cual es la compania definitiva;
c6mo la ha recibido ' el püblico; con que obra habeis empezado, y, si es la de Eguilaz, dame tu opinion y cuentame el
exito ; dime si el pùblico esta de humor de Vl!r comedias, y con
que obras cuenta la empresa. Yo siento inucho que las circunstancias no nie hayan permitido acabar antes mi obra ; si bien el
compromiso que yo contraje fué en la inteligencia (porque asi
me lo dijo Catalina) de que él continuaria con el teatro hasta
fin de Mayo; aparte de la cuesti6n de Pascuas, que ya sabes, en
que él empez6 por faltarme, si la temporada se hubiera dilatado
y tu no hubieras tenido necesidad de hacer tan pronto tu beneficio, yo me hubiera esforzado para dar antes mi obra, aunque
fuera en el mes de mis estrenos. Ya sé yo que contio-o. no necesito disculparme ; pero digo esto para dejar a salvo 0mi formalidad. A pesar de que estoy trabajando todo lo que puedo y algo
mas, no hé querido contraer un compromiso nu~vo. Adios, tu
Adelardo.

1856.

XXXV
Ya que, pasada la primera representacion de la segunda temporada, estaras libre de los trabajos del ensayo y de las inquietudes del estreno, podds contestar a esta carta inmediatamente
que la recibas. Pues aunque la ultima tuya empezaba rifiendorne,
segun tu costumbre, yo soy, si ajustamos las cuentas con rigor,
el que tiene motivas para estar quejoso, pues hasta ahora todas
tus cartas no han sido mas que contestaciones a las mias, y
resulta por lo tanto que, a pesar de mi pereza, . yo hé sido
siempre el que hé tomado la iniciariva en nuestra correspondencia, y' que tu no Ms hecho mas que contestar, y con biei1
poca puntualidad por cierto. Recuerdo que en un mismo dia
puse tres cartas en el correo; una para tî, otra para Emilio 1 , y
otra para Gaztambide •. -:- Tu fuiste la ultima en ~ontestarme;
tu carta, sin embargo, empezaba rifiendome. No creas que esta
ha sido la causa de no escribine antes, sino mi falta de salud,
que me ha tenido sin gusto para nada. - Los calores de Febrero, que aqui eran de verano riguroso, me ocasionai:on un cons-

537

XXXVI
Bravo! Bravisimo !! Que salga el autor !. .. ~ Que hacemos?
~ Nos presentamos 6 no ? Y o bien me alegraria de presemar al

1.

2.

Emilio Arrieta.
Compositor e~paii ol.

1.

Tcstado : « aceptado " .

�L6PEZ DE AYALA

EPISTOLARIO INÉDITO

pûblico a un mismo tiempo toda la realidad de la hermosura y
todas las esperanzas de la nifiez ; pero mejor seria que todo se
quede entre nosotros, porque el publico es un monsrruo que
acibara todos los placeres en que interviene. Reciban mis graciosas complices mi modesta enhorabuena, y mi ardiente deseo
de asociarme de ocultis a sus pecadillos literarios. Estoy recibiendo todas tus cartas con trcs 6 cuatro &lt;lias de atraso, porque
mi negra Sen.ara es la unica de cuantas personas me conocen,
que no sabe que Guadalcanal, cuando yo naci en el, pertenecia
a la provincia de Estremadura; pero hoy pertenece a la de
Sevilla, y de aqui nace la disputa que tantas veces ha lisonjeado
mi amor propio, sobre si yo soy andaluz 6 estremeno. De
suerte que el sobre debe decir de este modo : cc Prov• de Sevilla.
Aqui mi nombre (si no lo has olvidado) y aqui el de mi poeblo
(silo recoerdas). » Tu misma me has dirijido las carras de este
modo unas cincuenta veces. Vamos a otra cosa. Me escribe una
persona digna de todo crédita, que los SS. Salas, Gaztambide y
acompanamiento, me acusan pûblicamente de haber sido un
amigo aficioso que con mis improdencias los hé comprometido.
Lo unico que me faltaba en este asunto, es tener que defenderme
de haber sida leal y consequente con mis compromisos. Lo que
pas6 en Madrid excusa decirlo : todo se redujo a poner yo mi
empefio al servicio de sus resoluciones. Llegué a Cadiz : supe la
noticia; puse un parte al Gobierno, y di cuenta a Salas del paso
que acababa de dar. Si ya entraba en su calculo dejarse pisar,
porque esta humillacion era ventajosa al negocio &lt; porque presentaron una protesta? Y si esta protesta era una mera tormula
&lt;parqué no me a.visaron? &lt;Parqué no me dijeron claramente que
retirara mi intervencion y la dejara correr su suerte ? La intimidad con que me habian consultado hasta los menores detalles de
este asunto &lt;no les daba derecho ahablarme con toda franqueza?
&lt;Debia yo adivinar que los hombres que habian presentado una
protesta tenian empefio en que no les hicieran caso? ~ Era en mi
oficiosidad sei[uir en el asunto para el cual mil veces babian solieitado

mi intervenci6n y mostrar mas ahinco a medida que juzgaba mayor la
injusticia con que eran tratados? Yo que habia estado en perfecto

538

539

acuerdo con ellos cuando el negocio se desenvolvia tranquilamente
~ debî abandonarlos en el momento en que habîa que arrostra1

odios y contraer responsabilidades? Cuando a mi, que ya habia
dado muchos pasos en el asunto, me hablaban de intrigas, de
calumnias y de manejos indignos de que eran victimas; el sentimiento que me impulsaba â sujetar a prueba a mis amigos, a.
echar delante mi persoualidad y a contraer todo género de compromises ~ lo juzgan propio de un oficioso, de un entrometido,
de un mete sillas y saca muenos ? En estas materias, su diccionario me merece poqui::.imo crédita, asi es que leo sin alterarme
sus calificaciones. Ya supongo que algun concejal, irritado de que
hayamos puest0 en duda su infalibilidad, an1enazara con dejar el
abono del teatro de la zarzuela, y para conjurar esta desgracia,
echaran sobre mi todas las culpas, y por anadidura el ayuntamiento con su excelencia y sus maceros. Que sientan lo que
dicen me parece imposi~le; que lo dig:m ya es otra cosa. Todos
los empresarios son semejantes a los salvajes de la Virginia, que
dan cuita a Dios porque les haga bien, y al diablo porque no les
haga dafio. Informate de esto. Leeles, si te parece, el parrafo
que antecede: habla con tu hermano y dime lo que baya de
cie;:-co, siquiera para que en lo sucesivo me sirva de norma .
Apesar de todos y de todo, procuraré trabajar y trabajo. Mi familia te saluda cariùosamente, y, como debes suponer, con algun
mas carùîo, tu Adelardo. Corno van las muelas ?

XXXVII
Supongo que ya somas amigos. ~ Es verdad? Si. Pues en ese
caso voy a. conversar contigo en amistad y confianza, y quiero
empezar dindote una gran notida; pero, prevente, que las sorpresas snelen causar mucho dano : alla va. Yo te quiero mas que

�54°

EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

, . vida Esta es b uuica novedad que ocurre en este pueblo,
a :~ he ~dido resistir al deseo de comunicartela; para eso sol~
hé toma~o la pluma. Has de saber ademas, que llevo m~y- ade
lantadita la zarzuela y estoy ardiendo en deseos de conc mr esta
b
. para qué diras ? Para empezar otra. Me parece que no te
oqu:~J:r1s . trabajo de presente; tengo buenos de~eos parafe! por'
. ,
d , te escnbo con recuenvenir, te amo mas que nunca, y a, e:asd .d
V ha tenido
cia Corno yo sepa, cuando vaya a a n ' que . , d ' que
si ·uiera un cuarto de h ora de ma1 h u mor '· voto va eu.
lo~ sordos nos han de oir ! Son las doce de la noche ~ ya es_ un
, d lo esta'r despierto . tengo ademas una cargmta enc1ma
escan a
·
,
d
e hé
ue aunque suave, cada vez se hace mas pesa a, y como m
iv:ntado a las seis y media, me dan ganas d~ creer qu~ e~
. de nus
· oios,
·
ne voy a .la cama .. si'
sueno Conque moremta
r
.
'ya te 1o escn"b"ire.
, Ai ., .l si tu pud1eras vemr a
sueno · contigo,
.
,
tu
Adelardo'
;
Sabes lo que observo, aunque
cerrar 1os OJOS a
· 'd" d h
'
·1 d ? r\,ue mi ansia de reforma se va exten ien oa aasta
a
adorm1 a o ~
?
mi letra. Tiende la vista por esta carta. ~Novés que gu p .

XXXVIII
· · y qu e no
T
"t .. es verdad que ya tenemos los dos ·imc10
trab~j~~~ ·c~da uno por su parte con el solo obj~to ~e
ro sino ue los dos uniditos, como uno so o, acem
al o~ '
q . l mas leve viento turbe la calma de nuestra
pbos1ble por~~: ;~: liaera nube -manche el cielo de nuestra fe~ici0
onanza, 111
b"
d verte te escnbo;
&lt;lad ? Yo, ya ves que me porto 1en ; po p~e O .
,'
h
t' si no me ves, en cambio no te enoies. S1 as1 lo aces,
u,
cuenta
con que sabra recompcnsarlo el amor de tu Adelardo.

mo:tt~

Hoy 14.

XXXIX
Vamos : esto es otra cosa : escribeme tu, y aunque sea para
renirme : tu carta me sorprendi6 trabajando : esta fué la causa de

54 1

que no me causara un gran disgusro, pues si en otra ocasi6n la
hubiera leido, indudablemente me hubiera puesto de mal humor.
Trabajo, hija mia; trahajo mucho, grunona de mi vida, y estoy
resuelto a ser tan aplicado, como holgazan hé sido. - Te parece
poco ? - El correo que viene escribiré a Emilio, por gue no se
hâ de dar todo en un dia. - Se va el correo y no puedo extenderme ; pero en gracia de haberte contestado lo mas pronto que
me ha sido posible, yo creo que tu me perdonarâs la brevedad. Ea ! rina V. muy â menudo ~i su Adelardo.

XL
Muy bien, Seii.ora mia; muy bien! Desde el 22 del pasado
hasta la fecha yo hé escrito para V. tres cartas sin recibir ninguna.
- ·Ya supongo que no lefaltarân â V. palabras para quererme probar que todo hâ sido una ilusi6n mia y que V. me ha escrito
diez cartas y yo ni media ; pero no siempre tiene uno la voluntad
dispuesta â dejarse convencer, y los 1111meros son la desesperaci6n
de los sofistas. - I'. Calla V. por no distraerme ? Donosa ocurrencia! Y V. no se figura que su silepcio ha de distraerme mas
que sus canas ? Es que estâ V. muy ocupada ? Jamâs ha habido
ocupacion tan constante que no consienta cinco minutos de
holgura: y de ello tiene V. una prueba en este hombre tan indiferente, desamorado y olvidadizo, pues en lo mas critico de mi
eleccion, es decir, cuando mas ocupado me hé visto, no me faltaba
un momento para tomar la pluma y dar â V. cuenta de mi persona. - Afortunadamente he leydo la Iberia y alli he encontrado
la explicaci6n de su silencio. - Hâ sido V. objeto de una nueva
ovacion : ha habido aplausos, coronas y aquello de i que se la
ponga ! gue se lo ponga ! y ... con las glorias se olvidan las memorias ... Muy bien. Reciba V. mi enhorabuena. -Si llega algo tarde
no es culpa mia, porque no todos tenemos la &lt;licha de estar
constantemente a su lado; y si â V. le parece fria, corn parada con
REVUE HISPANIQUE. A.

·1

1

�54-2

EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

otras que habra recibido, tenga V. paciencia, que ya llegara ocasi6n en que yo se la dé mas cumplida. - Si sus triunfos 6 graves
ocupaciones le consienten leer esta carta, tendra V. una prueba
mas de que a pesar de todo, no la olvida su Adelardo. Roy I 3 de
octubre de 57. - Si V. me contesta, quizas haremos las paces.

XLI'
Hoy estoy muy triste, T ..... ita mia : uno de los curas de este
pueblo ha muerto : fué mi primer maestro de latinidad, y nos
queriamos mucho : hé asistido al entierro ; me ban becho presidir el duelo, y aun tengo dentro del alma los lamentos de su
familia y los cantos de la Iglesia. - Perdoname si te entristezco;
como mis cartas para ti salen todas de mi corazon, segun esta él,
asi van ellas. - Habia pensado no escribirte hoy porno hablarte
de esto; pero luego he reflexionado que el primer correo tarda
tres dias; de suerte que ibas a estar cinco sin ver mi letra y, ya
acostumbrada a Qtra cosa, m:is habias de sentir este largo silencio,
que recibir una carta en que te bablo de la muerte de un amigo a
quien no bas conocido. - No pieuses que el pobre cura cuya
muerte deploro, era un madelo de severas virtudes: nada de eso;
era un hombre lleno de grandes defectos ; pero tenia la cualidad
de tomar con gran calor todas las cuestiones de sus amigos ; esto
ha sido bastante para que amigos y enemigos, olvidando sus
faltas, lo sientan y lo lloren . - i Cuantos defectos encubre una
buena cualidad que sobresale, pues por ella se hacen agradables
y queridas personas que tal vez debieran inspirar un sentimiento
muy distinto ! Y cuan despreciable debe ser el que :1. todos es antipatico 6 indiferente, cuando una sola cualidad se gana el general
aprecio ! Imagina tu por todas las buenas que tienes, cuanto sera

1

XLIII
Pe~saba escribirte una carta mu
.antenor, inspirada por el d"
y cannosa, en despique de mi
l
1sausto que
,
c uyeras la tuya diciendomeb 1
me causo el que tu con.
so o que rne
,
pu diera contentarme co
1
.querias : como si yo
.
n so o canne s f ·
cua1qu1:ra; pero no te la escribo
, en im1ent? que lo inspira
otro est1lo, tambien me h, d"
' por que tu ult1ma, si bien por
la frecuenc1a
. de tus regal a .1sgustado . ~ sabes que me disrusta
debilidad para contigo
q~ed no es ,iusto que abuses de mi
esa mania, te juro ba1•;palab s1d ~--aqm en adelante insistes en
ra e rJWzo-r n
.b. .
mas que te eno1·es Qu '
' o rec1 ir nmauno
por
O
, .
·
e • no te1wo y b
,
a m1 alrededor? Lo neces·t
, o
a astantes abogados tuyos
.b. ,
i as tu por ventu ;iA 0·
escn ire mas despacio D l d
ra .
ws : otra vez te
1 d
· a e oce besos ' l
·t~ os ara a ti tu Adelardo H
8
a ~ mna, que despues
d1ces.
· oy · Se va el correo, como tu

/:~e

XLIII•
Guadalcanal, 17. Acabo de b'
.
estado enseôando todas las fl su ir del pauo, y mi madre me ha
,
ores que tu
d
y ,a punto de dar fruto : ni un
l
_man aste, ya brotadas
ha perdido. Mis hermana
a s~ a sem1lla de las sembradas se
afecto : han discutido laraa~:;e ~n ha~lado de ti con muche
despues de consultar con~·a
rega o que deben hacerte y
con venido en bordarte
ioo ! e muchas vacilaciones se ha'n
fi
un panuelo M h,
'
ormal de hacerte una vis1·ta
.
e an dado el encaroo
M d 'd
en su nomb
.
o
a n ' y yo, por complacerlas 1 h
re _as1 que llegue a
contentas comigo menos yo. . En o e pro_met1do. Todos estan
carta mîa en tu poder hace s~is d' que consiste que teniendo una
ias, y no tardando el correo de

J

el aroor de tu Adelardo.
1·

2.

1. Escrita en octubre de 1857 .

543

Escrita en 1 g 57 .
Escrita en 1 g 57 _

�EPISTOLARIO INEDITO
LÔPEZ DE AYALA

545

544
un no hé recibido contestame contestases a
na termmantem
T d ,
cion ? e ec1a, en e d 1 o-rande deseo que roanifestabas _en tu
Guadalcanal, y a pesar e o
·1era aun no he temdo el
'b'
de que te v
'
ultima de escn mne Y
, y
hé figurado que habran VV •
ousto de volver a saber de u. o me
mana santa y ésa habra
0
• ,
ena en esta se
'
becho alguna escurs1~n ar~ . me ale ro que te hayas divertido,
sido la causa de tu silenc10 .
b' g desde que sali de Madrid.
ya que yo no he hecho mas he :c~::o no me escribas. A Dios:
Si cuando recibas esta no me as
,
myo, Adelardo.

Madrid

a Guadalcanal mas de ~uatro, a ente que

XLIV'
n dices para escribirme, que
T...... roia : esperabas,_ segul
l i~presion que te habian
, desvanec1ese a ma a
alguna carta m1a .
d . que tu no haces mas que
. d
lt1mas. es ecir,
hecho rois os u
'
. o y cuando yo ceso, no
or que yo te envi ,
1
devolverme e am
.
h . oun cariii.ito con que regaropia cosec a mno
encuentras en tu p
nte producias el amor con
,
ue tu espontaneame
1 .
larme. Cre1a yo q .
hé . toque semejante a a t1erra
l me· pero ya
v1s
'
d
que solia conso ar ' .
h' de ser regado con su or.
dura, si produce_s ,algun : t : , Yoa tambien esperab~, para volBueno : me servira de n
. 6 a mi ult1ma que no
'b'
'b'r alguna contestac1 n
'
verte a escn ir, rec1 i .
panes . pero tu creiste que
.
desabnda como su
'
era por c1erto tan
,
l edio mas eficaz era no con, ronto carta m1a, e m
.
para tener mas P. . s Me diras tal vez que tem1as istraerme,
testar las que rec1b1era . . d
trai'io que abrigues tantos
deJa e ser ex
y a la verdad que no
·h, de distraerme, y creas que
leer tus cartas a
.
.,
E
temores de que
· la mas leve d1stracc10n. s
. .
.
debe causarme m
.
. bl
escnb1r las mias no
dos una. pena mesphca e y
é
. do estos ias pasa
h
verdad que
rem .
parecia que se babia propuesto
una melancolia tan mtensa, que

a·

a·

1.

. del poeta (Guadalcanal) en 1857.
Escrita desde 1a patna

ahogarme; con objeto de distraerme, me fui en compafiia de mi
madre a vivir algunos dias en el campo. Esta ha sido la verdadera
causa de no haberte escrito con tanta frecuencia como al principio.
Te suplico que para escribirme no cuentes mis canas : ya ves
que esto es generoso por mi parte, pues en esta ausencia son
mas las mias que las tuyas. No me estiendo mas, por que esta
noche tengo que escribir otras muchas, contestando a varios amigos que me han escrito en nombre del ministro de la Gobernacion ofreciendome la direccion de la lmprenta Nacional, destino
importante y aprop6sito para mî; pero que no acepto. A Dios:
no dudes nunca de la verdad con que te ama tu Adelardo. - Mis
hermanas y toda mi familia te da memorias. Ya esta concluido
un pafi.uelo que te han bordado : yo te lo llevaré pronto. Di la
verdad : ~ que agradeceras mas : la prontitud, 6 el paiiuelo?
XLV
Mucho me alegro que te parezca tan bien mi ausencia de
Madrid en las actuales circunstancias, y que ademas la autorizes
con el respetable voto del amigo Rosell. No parece sino que tu
imaginas lo mucha que sufre mi espiritu por no encontrarme en
esa, y tratas de tranquilizarme para que no me dé tanta prisa.
Esta muy bien. Cuando te escribia todos los correos, creia notar
en tu correspondencia que te dejabas arrastrar penosamente por
fa actividad de mi pluma, y a cada instante me manifestabas el
temor de que tus cartas interrumpieran mis trabajos: ahora te
escribo menos, mi ausenciase dilata, y tu, sin la mas leve muestra
de enojo, me aseguras que obro perfectamente : hay muchos
&lt;lias en que yo tambien opino como tu, y llevado de mil tristes
presentimientos, estoy muy cerca de reducir todas mis vanas imaginaciones a la estrechez de esta villa. En todos terrenos miro el
mal superior a mis fuerzas: si acepto el desengai:'io antes que el
mundo me lo haga evidente, habré ahorrado toda la pena del

�EPISTOLARIO INEDITO

54ï

L6PEZ DE AYALA

·no Lo unico que me estimulaba i salir de este rincon es tu
cam1 .
.
.
t yo una
cariiio· en tu ultima carta se revela, qmzas a pesar u ' .
confor~idad tan perfecta, que temo al presentarm_e enl Mad~~d
ue me suceda lo que a cualquier muerto que tuv:era a osa ia
a arecer entre los vivos : que se volveria i ~onr de ~ena _de
ver ilenos todos los lugares que él ocupaba. StentoD~nb mteni°r
desasosiego que de continuo me punza el alma_. i. ic osas o~
que pueden vivir tranquilos en medio de las misenas presentes.
ue ô son ta~ buenos que no las ven, 6 tan perver~os que
~~r~ importan ; y de cualquier manera se consigue el b1enesta:
d Yo debo al cielo el peor de los naturales, pues n1
l
en e mun o.
.
· d la maldad
tengo valor bastante para renunc1ar el mal, n1 to a '
.
. .
.
N sé por qué te escnnecesaria para v1vir tranqu11o en su seno. o
.
b de este modo: no era ese mi inimo al tomar la pluma' p~ro
n~die da mis de lo que tiene, y la mas negra melancolia dorruna

de

el corazon de tu

A.

Hoy 31 '.

XLVI

T res cartas t e hé esc rito en medio de tu dilatado silenc10ue:

una desde Llerena, y otra en que'te remitia un soneto: y aunq
. .
na de las dos me his contestado, tomo la pluma para
a mngu
•a • ,
do no has
escribirte la tercera. ]amas te ha sucedt o a ti esto : cu~lnl d
t
.
,
d
te has encasu a o en u
recibido contestac1ôn a 1a segun a,
.
dignidad y no has vuelto a escribirme ;_ ya que tan buenos e1e7J~~:
de ti quiero en cambw darte este de pro .
hé rec1'b'do
1
'
.
d' 'd d
av1e
humildad, porque a mi me parece que c1ertas 1gni a es se
.~
nen mal con el amor. ~ Parqué te muestras tan perezosa prec1

I.

De Enero de 185!t Expedida en Cazalla el

Madrid el 5 de idem .

10

de Febrero ; llegada à

samente cuando estas mâs desocupada ? Si eso lo hiciera yo,
para quien, segun tu dices, los meses son dias y los aiios meses, no
tendrias que buscar la explicaci6n fuera de mi caracter; pero tù ...
No quiero soltar la rienda â lâs funestas imaginaciones en que la
ausencia es tan fecunda. No me hâs escrito, por que hi estado
durmiendo tu voluntad ; dia llegari en que despierteJ pero presumo que no sera el suefio de la muerte, y entonces recibiré tus
canas con el mismo gusto de siempre. Si crees justo escribirme
antes que salgas de Madrid, te suplico que me digas el punto a
que te dirijes, para seguir escribiendote, si no puedo verte,
aunque pongamos en el correo yo tres cartas y tu una. A pesar
de todo, dispon del corazon de tu Adelardo. - 58, 1° de Julio.

XLVII
Alicante, 19 de Setiembre.
Pongo la fecha en el principio de mi carta, para que una sola
palabra te diga que ya estan cumplidos todos tus encargos. En
efecto, negrita mia, acabé la comedia el dia 14, mandé el tercer
acto a Valladolid, y no hé venido antes a remojarme, por que
aguardaba en Madrid la copia de la comedia para devolversela
censurada, creyendo, como tantas·veces me habian asegurado, que
la inauguracion seria el 20 : recibi una carta en que me decian que
ya me avisarian el dia fijo ; comprendi que la cosa no iba deprisa,
y determiné no perder tiempo; dejé a Emilio al cuidado de todo,
y agui me tienes.
Ayer llegué y tomé el primer baiio; todavia el agua es soportable en esta costa, y no soy el solo baiiista. Estoy muy bien
alojado y tengo un fondista tan galante, que habiendo yo ajustado
una salita pequeiia con dos alcobas, supo despues de cerrado el
trato mi nombre, y, sin alterar el precio, me traslad6 al mejor
departamento de su fonda, y aqui me tie'nes due.fia de seis habita-·
ciones y de cinco balcones, con vistas al mejor paseo de la ciu-

�EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

dad y al mar. El fondista es estranjero; de otro modo seria el
casa mas inverosimil. Cisneros me ha hablado de la Civili, que
di6 aqui algunas representaciones. Entre ella y sus acompafiantes
hubo cuestiones, en que tuvo que intervenir coma autoridad.
Han dejado aqui la misma impresi6n que una compania de la
legua . Voy a escribir una zarzuela en un acta para que se estrene
en Jovellanos con el Alcalde. Hiblame, cuando me escribas, de
si estâs contenta en esa y de la clase de gente que te rodea, pues
ya sabes que todas estas cosas no pueden serme indiferentes.
Ger6nimo me dijo antes de salir, que ya habias encontrado casa,
y me ley6 parte de la carta que tu interrumpiste para recibir
una visita y continuo la Enriqueta. Yo estaré aqui en la fonda
de Bossio hasta el 26; si tienes algo que mandarme, ya sabes
donde esta tu Adelardo.

XLVIII

a

Acabo de llegar de Valladolid y hé recibido un tiempo tus
dos cartas; y si grande dolor me ha causado la ultima, me ha
servido de provechoso consuelo la repetida lectura de la primera.
- Pero es posible, alma mia, que apesar de tu clarisimo talento,
no hayas podido tonocer y persuadirte del profundisimo amor
que te profeso ? ~ Es posible que a la menor falta aparente,
empiezen a mortificarte las dudas y olvid~s en un momento
t.odas las pruebas de verdadero amor que yo te hé dado ? ~Nome has
encontrado siempre el mismo en todo el tiempo que hace que
nos conocimos, que es el tiempo de nuestro amor? Cuatro anas
de amor inalterable en media de la juventud, de un Madrid, y
de las circuostancias que a nosotros nos rodean, no dan una
prueba evidente de que este afecto que nos une es una parte esencial de ouestra alma, que solo puede morir con nosotros mismos ? No pieuses que yo te digo esto porque estoy sorprendido
de mi constancia. Las cosas naturales â nadie sorprenden, y para

549

[ mi Jamart~ es tan natural como vivir. No desconfies .d
.
yo no lo s1ento por mi sino p·or t' N
.
' v1 a m1a,
·
•
'
t.
o qmero que t h
semeiante mjusticia _ . T
f:' .
e agas
rada y olvidarte y d~J· art c d e pdarece ~ ac~l poseer tu alma enamo.
e e a orar r P1ensas tu q
, ·
tan ecs1jente como el •
.
ue un espmtu
mente con quien
m1lo,. s1 l~egara a olvidarte, encontraria facilreemp azar a su T
;i M
li
egoista y yo no sé cuant
... .
e amas en tu carta
as casas· no qu·
I bl d
no la hé J 'd
,
'
iero 1a ar e esta · yo
e1 o mas que una vez
b'
'
la otra de memoria y s1·n
b, y eln cam to me he aprendido
'
em aroo a leo
S
l
correo va a salir - A 0-b
• on as tres y el
Adelardo.
.
tos, manana te escribir:i mas despacio tu

XLIX
, ~ Conque ya no rindo culto a nada. ,
, ·
parece que al hablarme del modo
mas que a la pereza ? Me
mas retorica 0ue sincera y
que lo haces en tu carta, estas
0 soy perezoso
"l
•
'
· d'
poco lento y soseoado en la
'fi
. ' o meior icho, un
tu_sabes que esta; son sincer::m estac10n de mis afectos ; pero
rarte mâs confia11za
L
y constantes, y debieran inspi. a carta que
d' ...
recibi en Madr'd d
.
me trlJIS t e a Alicante., la
1 ' espues de m1 vuelta de V li d l'd
con un atraso de 8 0 10 d.
D d
a a o 1 , es decir,
muchas ocupaciones y ult1~s. es e ehntonces hé tenido en efecto
,
imamente é est d d d"
con una fuerte constipacion Ayer
l a o os ias en cama
'b"
·
me evaoté y hoy
b
escn me, y aunque no hubie
.b.d
pensa a
menda, lo hubiera hecho E tradrec1 i o tu acostumbrada repri.
. s o e tener un defecto
1
pnmero porque se tiene y de
es muy ma o;
el mundo para que sea '. . spues por que da uno ocasi6n â todo
miusto y tomando
b
l d
evidente, lo agrande tanto ue ~o ued
par ase e efecto
sastre ni zapatero . Soy
q
q
e el pobre defectuoso para
c
perezoso ;&gt; Pues ,
1
que bien me quieren se ocu
. . a poco que as personas
de perdido de insensible d p~n de m1 _pereza, quedaré calificado
el mundo.' Vamos a otr: co:amsTustahncb1lal y de inutil para todo en
· · d
· e a aré aloo de ·
1m1tan orne me cuentes tu .d
o
rot para que
v1 a en esa. Tomé nueve bafios en

�EPfSTOLARIO INÈDITO

L6PEZ DE AYALA

55o
Alicante, que me sen_taron muy bien, y las tas ha desaparecido
de tal modo, que â pesar del fuerte catarro de que aun estoy convaleciente, apenas me ha molestado nada. Partes telegraficos de
mi hermano Balta y de su familia me obligaron air a Valladolid
a la inauguraci6n del teatro nuevo, que es precioso y elegantisimo. Alli estube unos dias, y a mi vuelta me encontré muchas
cartas de estremadura, llamandome a toda prisa para emprender
la campafia electoral. Esta, como tu en son de hurla dices que yo
alegaré por disculpa, ha podido darme muy malos ratos, si yo,
antes de abrir la correspondencia, no me hubiera propuesto tomar
con muchisima calma t0do lo concerniente a elecciones, y debo
confesarte que en mi vida hé cumplido tan bien ningun prop6sito. Ni las noticias pr6speras me alegran, ni las desfavorables me
entristecen. Me defiendo cuanto me es posible de ir alla a que
me traigan y lleven como santo en andas, y aunque es verdad
que me agradaria mucha decir publicamente loque yo opina de
los senores Narvaez y Gonzalez Brabo, tambien es cierto que acaricio con mucho placer la idea de pasar un aûo tranquilo y entregado a mis versos. De tal suerte estoy temblando en esta cuestion., que desafio a todos los gobiernos y distritos del mundo a
que me dén un mal rata. Ya sé que el pueblo catalan te hace justicia, y yo se lo agradezco mucha, 'a pesar de mi pereza. Supongo
que estaras contenta, y hasta el tono de tu carta me denuncia
cierta satisfacci6n y bienestar de que yo me alegro. Conque a
Dias, ya ves que, aunque dominado por la que tu Hamas mi deidad, te ha escrito una carta muy razonable tu Adelardo . Hoy

18.

L
Ya me figura, morenita mia, que tu habras salido de tu
empeùo mucha mejor que yo del mio. Los periodicos te habran
dicho que perdi la elecci6n en Badajoz. Excusa decirte que el
Gob0 hizo i.niquidades a ùltima hora para que yo no entrase en el

551

congreso. Yo 16 esperaba todo
d
honra en mi concepto la adesio~ ra 1a ~e sorprendi6: tanto me
me votaron, como la op .. , d e os c1ento setenta amigos que
.'
0SlClOll e estas . .
.r
d
mm1stros . El comité de
1a umon liberal ha ma nuesta
o m uch
. .
no haya triunfado y como C'
o sent1m1ento por que yo
. .
'
anovas y algun otro h an salido por
dos d tstntos me han d" h
,
te o que se tr
d
d
como ya entraria en el con a
d
ata e ce erme uno; pero
del discurso de la corona oreso 1esp~es de concluida la discusion
ter politico, y como est;sque es ahpnmera y la que tiene caract
1.
cartes an de d
engo ma dito empeii.o e
urar muy poco no
,
n que me cumpla 1 f •
'
alegrana de que me d .
n o o .rec1do. antes me
eiasen un ano en
H
'
casa tus dos cartas . y la 9
. . paz. é encontrado en
'
ue me escnb1ste 'B d ·
gran retraso, porque la pobre h'
d d a a a1oz, aunque con
p~r mi de pueblo en pueblo, ta:~i:n\ o coma_ l~ca preguntando
b1endo una zarzuela para Emil· A . a hé rec1b1do. Estoy escrid r.é a' tra baiar
• una comed1·a , d10 rneta ' y en segm•d a me pon1
d b
o rama . en fi
.
e agra a le descanso, que , pasaosospr
d 1'
. n, qmero
aprovechar
.
pec h o, me proporcionam1· d
imeros mtantes de des.
errata.. Ya sé
1
march a bien; hé leido en l
. d'
que a empresa deOlona
h asta d espues de carnavalos. d"
peno 1cos que permanecerâs en esa
b
' ime cuando ·
.
uena gana te hada una . . .
ptensas venir. Yo de
.
v1s1ta, pero no
.
consentirte, porque no , . .
qmero consentirme 01·
. deseo. A D" . se s1 mts. tra baJOS
· adelantaran a med"d
e
ml
d
ws' que traba1es
1a
no te olvides de tu Adelardo.
poco y te aplaudan mucha, y

LI
Mucha tienes que agradecerme esta
la buena costumbre, te escribo ho . carta ; solo por no perder
cabeza fuertisimo, y entre
y' tengo un constipado de
d
.
ayer y hoy he
"d
~s : mira que remedio. Pero e
. mos tem o I I huespeanuncia la venida de otro Dio n camb10 cada uno al despedirse
plimientos. Tu hermano.
s mie saqu~ en bien de tantes cumno me 1a escnto . Salas me &lt;lice alao
0

•

�EPISTOLAlUO 1NJl:D1TO

L6PEZ DE AYALA

del asunto; como tu puedes figurarte, estas murmuraciones ciertas 6 infundadas, como creo, en mi no pucden producir otro
resultado que un movimiento de mal humor. Por lo demis estoy
en los mismos animos que antes. Nos vamos a enriquecer con
el fruto de tus vigilias. ( Quien duda que lo versos de que me
hablas, cantados por mi, llenarian el teatro ? No conozco todavia t0do el personal de la compaii.ia de verso . Dimelo. i Han
hecho todos rebaja ? I'. Han empezado el Circo y la Zarzuela ?
I'. Qué tal marchan ? Yo aqui no leo peri6dicos. Si los leyera, creeria que Madrid, en su forma m~ fea, me venia persiguiendo. A
Dios : no veo el papel en que escribo, y sin embargo lo que es :i
ti te vé perfectamente tu Adelardo.

te pago hasta el ultimo bocado, digo, hasta el ultimo caramelo
i que torpe l h_asta el ultimo maravedi. Corno tengo aun débil
la cabeza, eqmvoco los maravedises con los bocados i Verdad
~u~ es rara la eq_uivocaci6n ? Si no ha ocurrido ningun nuevo
mc1~ente que te 1mpida venir el dia que me dijistes en tu ultima,
no _ucnes _para qué contestar :i esta, pues supoogo que en estos
ult1~os dias no tendras un momento tuyo. Si por cualquier c.,usa
el d1a de tu llegada ha variado, me pones cuatro letras, dicien~ome : _a ta! ho~a de tal dia llegamos a Madrid. A Dios, rega?ona m1a : . aqw te espera mucha gente, pero cada uno con su
tdea Y mov1do de su interes; por solo el gusto de verte y abrazarte, tu Adelardo. Hoy 13.

LI11

LII
Despues que te escribi mi ûltima carta, se agrav6 de rai suerte
el constipado de que en ella te hablaba, creyendome ya casi
bueno, que me oblig6 a hacer cuatro dias de cama y â no salir de
casa en mas de una semana. En fuerza de cama, dieta y refrescos,
hé conseguido por fin vencer una irritacion general que terni que
se convirtiera en una enfermedad grave, pues la estacion es tan
rigurosa, que, de cuantas personas conozco, no hay una sola cuya
salud poco 6 mucho no se haya re entido. Esta ha sido la causa
de no contestar antes a tu ultima, aunque si hé de ser franco, su
estilo no merecia que me precipitase : me haces en ella cargos
injustos y apareces incomodada por que yo no recibo con alegria
la noticia de que tu venida se dilata. i Quieres que esto me
alegre ? Pues a mi no me da la gana ; pues aunque eres un
poquito impertinente, un mucho cavilosa, y un muchisiroo arrebatada y violenta, la verdad es que yo tengo muchisima gana de
verte en Madrid. Ven a tu ca a y alli ajustaremos nuestras cuentas con toda la decenci6n que el caso requiere, y el que debiere
que pague. Si yo soy el condenado, veds con que puntualidad

553

o puedo n~garte que a pesar de todos los aplausos y coronas
que tus pa1sano te han obsequiado, no me hâ causado muche
placer una expedici6n que dilatara por quioce dias lo ménos tu
Ilegada ~ ~adrid, pues aunque ti: no me dices nada de esto, que
es lo mas importante, ya yo lo sospechaba, y despues de hablar
con tu hermano acerca de esto, no me queda la menor duda.
Tampoco me es muy agradable la intervenci6n que en todo este
asunro ha ,tenido_ el viejo libertino de Don J. iuotadas, que sin
duda habra quendo hacer alarde y lucir en Zaragoza la intimidad que tiene contigo. Supongo, al recordar loque me dijiste de
este sujeto la ultima Yez q~e dél hablamos, que no babrâs parado
en su casa. Todo esto, umdo que los peri6dicos me han dado
las primeras noticias de este viaje, confieso que me ha disgustado •
per~, _puesto que no has podido evitar el compromiso, no quier~
ser mius:o; me alegro de la parte agradable que la expedici6n
h_aya temdo, y des:o que te sea de mucho mas placer y satisfacc1on la que te tra1ga a Madrid; que, en punto :i expediciones
esta es la que mas me interesa. Yo, que habia loorado pasar eÎ
•

LOD

a

�EPISTOLARIO INEDITO
L6PEZ DE AYALA

554
.
d mi tas que ya empezaba i creer que
invierno tan m_e1orado e .. l
d"as una constipacion tan
.
· d coJ1 1ace ues 1
d
nunca la ha bia tem o,
Hoy me hé levanta o
h, bl"gado hacer cama.
fuerte, que me a o i
la dieta y los refrescos y 1o
i las cuatro de la tarde, y. aunqule b . débil y dolorida, no hé
, d d me uenen a ca eza
l
mucho que h e su a o
.
'b.rte ya que tu te baces a
, t·empo sm escn 1 ,
.
querido que pase mas 1
respecta a tu vemda te
,
concreta que con
•
d
sorda a la ?reg~nta
i ha habido dos 6 tres cuestton~s e
hacia en Illi ulnma c~rta.' Aquas sabras cuando vengas. Ni yo
œatros bastantes sucias . ya l d
casas ni ellas merecen
ocuparme e estas
'
d. é
tenoo la cabeza para
1
t' a' saberlas. Solo te ir
b
a COntar as Y U
yo
h
rva me hi dicho que
q ue nos apresuremos,
•.
dame mue a rese ,
que Asquermo, enc;rgan. d d Inglesa que subastara el dia 8 del
esta de acuerdo con a soc1e V.1 11
ue se quedara él con el
.
l \ r de las a ecas, q
, d
que v1ene e so a
.
h
el teatro y que Gan ara
numero de pies que neces1teS_para acerloora an~es del pr6ximo
h l plano t esta se b '
1
tiene ya h ec O e
·
1 .d El 8 del pr6ximo mes 0
Setiembre estara el teatro conc ml o:
de tus olorias y aplausos
. 1
d y contemp ac1on
b
,
sabremos. S1 e rego e?
d e de que en Madrid esta tu
te deja un momento hbre, acuer at

a

555

dejaras de hacerlo en muchas dias, por que. tenias que estudiar
una comedia. Y o tengo que escribir dos, y a mas de tqdas las
impertinencias de que te hé hablado, hé tenido, a instancias de
mi madre, que reconciliar los antiguos y rencorosos partidos de
este pueblo, que con mas ardor que nunca se aprestaban â luchar
en las pr6ximas elecciones municipales. Menos trabajo, menos
pena me cost6 reducirlos a la concordia, que sufrir despues los
parabienes y regocijos publicos que aqui ha habido en celebridad
de la union. Hé recibido tus dos cartas ~ Quieres que te las copie ?
Hé vuelto al trabajo : no puedes figurarte lo que me quebrantan
y aturden estas continuas interrupciones. Si en quince &lt;lias no
adelanto tanto como deseo, no hago mas pruebas; si no, monte
a caballo y me voy del pueblo. Antes (al llegar aqui hé tenido
que interrumpir esta carta para despachar un propio : es el tercera
que boy recibo) me hacian visitas : ahora me mandan propios
pidiendome cartas. Y como si esta verdad necesitase pruebas, antes
de. acabar de escribirtela lleg6 el tercero. Aun no ha llegado mi
hermano: cuando venga te diré cuales son sus magnificos planes.
A Dios ; recibe un abrazo de tu Adelardo. Dime con que motiva
fué visitarte D• Dorotea.

a

Adelardo.

LIV

' 1

C fieso sinceramente que tienes razon
Voy a sorprenderte .. ~n d ·1 ·o Ya ves que no es tan
. sa de m1 dilata o s1 enc1 .
.
,
para estar queJO
fi
nca mis faltas. As1 ...... a
.
ue yo no con eso nu '
d'
d
cierto como ices q
e el mimera de los ias
.
·
nsiderar otra cosa qu
primera v1sta; s1~ co . . . . ensar en las ocupaciones que
que han pasado sm escnbirte' sin p
otras no considerais que
pueden haberlo impedido, porque vos d que dar a todas boras
blioaci6n mas sagra a
'
b
hay en el l10m re o o
.b .o este punto de vista, que es
- 1
bas de su canno ; aJ
p
sena es y prue
fieso que tienes razon. ero
el tuyo y no pu~de ser :\ro~;o ~~: tenido ahora, me escribistes
con menos motiva que 1
d me que no estraûara que
tu desde Madrid a Valencia, ic1en o
.

J. .

LV

i Qué deseos tengo de encontranne exclusivamente rodeado
de los tres amigos del alma de que me hablas en tu anterior ! No
puedes figurarte la fuerza de voluntad que estoy empleando para
conseguirlo. Aqui tropiezo con las impertinencias mas imprevistas del mundo. Todos los dias vienen â casa seis u ocho personas , cada una pidiendo su cosa, y todas diciendo que yo lo
puedo todo y que loque solicitan es una peque.iiez. La pequefiez
suele reducirse a que yo, por autoridad propia, conceda gratis â
fulano de tal unas cuantas fanegas de los bienes del pueblo, 6 â
que revoque una sentencia de los tribunales, 6 a frioleras por

�L6PEZ DE AYALA

este estilo. Lo que no me han pedido todavia, pero lo espero, es
que resucite un muerto. Unas veces me rio y otras me desespero. Mi madre hâ tomado por fin la resoluci6n de no consentir que nadie entre en mi sala mientras trabajo, y merced a su
vigilancia he podido empezar a trazar bosquejos. Supongo
que cuando recibas esta ya se habd calmado el dolor de tu
muela ; tirala con mil diablos, aunque se pierda, que en el dia
del juicio la buscaremos juntos. - A Dias ; esta carta te sabra a
poco, y a mi tambien, pero acaba de llegar mi hermano Ramon
y naturalmente desea hablarme de muchas cosas. Viene de la
isla de San Fernando, de dejar en el colegio de Artilleria de Marina a mi hermano pequeno. - Recibe un abrazo de tu Adelardo.
LVI
Recibi tu ultima carta, es decir, la que viene con sobre de la
nina, a su debido tiempo : las dos anteriores con un atraso notable. No sé en qué pueda consistir esta; pero tranquilizate, que
todas estan en mi poder. - Me ha hecho una impresion dolorosisima lo que me &lt;lices en la de ayer, pues pierdo la esperanza
de que llegues a tener j uicio : me echas a mi la culpa de tu locura,
pero antes de que yo te conociera, renias tu . en la cabeza la
madre de los cangrejos. - Mi hermano, coma el va a casarse,
quisiera que todo el mundo entrara en el gremio; pero no me
habla con insistencia mas que de aquello que me agrada, y por
lo tanto debes estar tan segura de mi amor, como èl primer dia,
y si hé de decir verdad, mas que nunca. No te quiebres la
cabeza con sandeces. - Estoy muy deprisa porque me aguardan
para que designe quienes han de ser alcaldes en el pueblo; te
escribo par tranquilizarte. - Recibe un abrazo de tu Adelardo.

EPISTOLARIO INEDlTO

557

LVII
T ...... mia : no sé coma agradecerte el .inmenso placer que
me ha causado el ver letra tuya. Yo, asi que nos separamos, ernpezé a echar cuentas de cuando podria recibir tu primera carta,
y no creia que estaria en mi poder hasta man.ana miercoles. Tu me has dado un dia mas de vida; tu amor, vida mia, ha
sido mas veloz gue mi pensamiento. - Yo sabré recompensarte
tan agradable sorpresa. Con respecta a lo de Rosell, te diré ante
todo que yo te adoro con toda mi alma ; esto debe ser para ti
lo mas importante; pero hoy ha estado conmigo y nada me ha
dicho ; creo que si hqbiera pasado algo, me hubiera dado parte
de todo.
Yole veré mari.ana y te tranquilizaré por completo. No puedes
figurarte el placer que me causa el pensar que man.ana voy a
ocuparme en servicio tuyo. Si me fuera posible, te hablaria de
todo lo que hé pensado desde que te marchaste ; pero recibo tu
carta a las seis y media, y a las siete no se reciben en el correo,
y por nada del mundo quisiera que se retardase mi contestaci6n. Al recordar que este interés quizas te sorprenda, siento un
grande remordimiento. Pero ya no habra entre los dos mas disgustos que los que nos causen las ausencias involuntarias, y el
modo de hacerlas mas suaves, es que estemos siempre, siempre
pensando el uno en el otro : nuestros corazones lo adivinaran y
viviran mas tranquilos. Te prohiba severamente que te dés
malos ratos por nada de este mundo ; primero, par que yo no
quiero, y luego, porque ~ que motivo de tristeza puedes tu tener
sabiendo que te adora tu Adelardo ?
LVIII
Acabo de hablar con Rosell : tranquiliza~e, vida mia ; todo
ello no ha sido nada. Tu hermano estrafi.6 que nos fueramos a
REVUE HlSP,J.NfQUE. A.

36

�LOPEZ DE },.. y ALA

pasear, abandonando las personas que habian ido â despedirte,
y le manifesté a Rosell su disgusto, encarga~dole que nos
ecsijiera mas prudencia. Tiene razon; nosotros, c1egos para todo
cuanto nos rodea, no tenemos ojos mas que para contemplarnos.
Tranquilizate, pues : Por Dios, alma rnia, que no te dés ma.los
ratas ; que te cuides mucha; que vuelvas con se~blante de ~o
morirte nunca. Tu vida es la vida de los dos, y s1 la ausenc1a,
que no es nias que una muerte pequefiita, me aflije Y me des,concierta de tal modo que no .sirvo mas que para pensar en ~1,
fiaurate si uno lleaara a faltar ! Desde que te marchaste no deJO
d; recordar todos i,los ma.los ratas que mis defectos de caracter !
mis imprudencias te han ocasionado, y siento un gran ren:~rdimiento, que al instante se convierte en ternura Y profundis1mo
amor. Ya solo deseo ocasiones para recompensarte todas las
ligrimas que mi pasion te ha hecho derramar. Ya vés que vamos
aser muy felices. No vayas a pensar que_ estas :on estremos
pasajeros ; yo siempre te hé querido lo m~smo, s1 no que no
todos los dias te lo diao
de la misma manera. Corno
en estos
D
•
\
primeras dias me es imposible tener mas ocupac10nes que as
que se rozan algo contigo y con tu nombre, me .e~toy entret~niendo en desvaratar la so_ciedad de autores dtamaticos : el primer paso ya esta dada : yo de tod~s _modos me quedo fu~r~ oficialmente. Ya es tarde : yo te escnbiré todo lo que pueda mteresarte. A Dias, vida mia; piensa en tu Adelardo. No te apures
ni te dés ma.los ratas para contestar mis canas; porque coma yo
pienso escribirte muchisimas, no quisiera que el afan de contestarlas todas te fatigase ; ya verâs ...

EPISTOLARIO INEDITO

559

para ~uando pudiera participarte mi llegada â este pueblo. Yo
tamb1en hé estado muy enojado contigo. No" te habia escrito antes
por~ue â _Ios dos &lt;lias de escribirte la ultima empezé a oir que
bab1as sahdo de Valencia para Barcelona, y aparte de lo mucha
qu~ ~e incomodaba el que lo hicieras sin participarmelo, no
sabia a donde te habia de dirigir mis canas. Pero en todo este
tiempo no me hé olvidado, coma puedes figurarte, ni un solo
momento, de ti; en prueba de ello, mis i'.micas ocupaciones en
Madrid han sida destruir y anular la ley de teatros, ta! coma la
pre~entaron los consabidos canallas, y desvaratar la sociedad de
autores dramaticos. Uno y otro objeto estan conseguidos. Eres
muy ingrata si no adivinas cual es el m6vil de mi activa cond~cta en e_stos negocios. Ya te escribiré mas despacio. Hace solo
dia Y med10 que escoy etl esta, y la familia no me deja un solo
~omento. Escribeme aunque sea para re1iinne. Tuyo siempre,
s1empre, Adelardo 1 •

LX
Siempre que hemos reii.ido, hé tenido el consuelo de conocer
que la ~a~on e~taha de tu parte : en la cuesti6n de ahora, tengo
el grav1s1mo dtsgustô de ver claramente que me asiste toda la
razon ! Si vieras este convencimientô que inquieto y desvelado
me trae ! Antes de recibir mi ultima cana, tenias en tu poder
otra, â lacual no habias contestado. ~ Parqué esta pereza en contestar â la primera y esta prontitud en responder a la segunda ?
Porque â Ja primera. tenias que responder carii'ios, y a la segunda
desprecios. ~i hubiera~ sida tan sensible al amor coma â la queja,
y con la nusma celendad que contestaste â mi
carta '
. ultima
.

LIX
Guadalcanal. Perdona, vida mia, si mi tardanza en escribirte
te ha causado disgusto. Recibi tu carta el dia catorce, Y po~~s
mo11.,entos antes de salir de Madrid, y remiti la contestac10n

1. Sobrescrito : BARCELONA. '.._ Sra. Da. T ...... (Fonda de Oriente). ,, Por el
sello de correos, que aparece bastante oscuro, se ve que esta carta fué recibida
eu Barcelona en Julio de 1856.

�LOPEZ DE AYALA

EPISTOLARIO INÉDITO

hubieras contestado a todas, cuando estabas desocupada 6 al
menas no tenias ocupacion conocida, ni tu tendrias el remordimiento de ha berme hecho infeliz en esta ausencia, ni yo sufriria
la desesperacion de serlo. Te doy las gracias '.

esto corriendo, y en el ultimo caso dime para donde he de tomar el billete. Preguntas cual es la causa de mis padecimientos :
en primer lugar el venir yo confiado en que iba a dar un gran
placer a mi familia con mi presencia, y a .~ausa de mi caida, ver
convertida en pena la alegria, y que mis pobres hermanos no se
atrevian a abrazarme por miedo de lastimarme el brazo, es motivo suficiente, aparte de los padecimientos fisicos, para vivir sin
gusto en algunos &lt;lias. El calera esta hacienda ocrrandes estragos en todos los pueblos de alrededor. Dos primas mias han
muerto del : aqui, aunque ninguna epidemia ha entrado nunca,
como el c6lera esta â la puerta de casa por todas partes, y algunos pueblos que distan dos y tres leguas han quedado completamente desiertos, el vecindario ha estado consternadisimo, y
nos~tros, recibiendo continuamente noticias, ya de la prima que
ha_b1a muerto, ya del sobrino_que estaba en cama; ya ves, hija
m1a, que esto no es para estar muy divertido. Pero ya, gracias a
Dios, la estaci6n va refrescando; el célera ha cedido en los
pueblos inmediatos, el miedo desaparece, renace el buen humor,
y disfruto en toda su plenitud el placer de verme rodeado de
mi familia. Mis hermanas se han hecho ya los vestidos ; est.in
muy contentas con ellos ; a todas las muchachas han gustado
much_o. Te dan, pues, las gracias por tu buena eleccion, y en
e~peclal Josefina, que habla mucho de d, y, por mas sefias, si la
v1eras no la conocerias, por que ha crecido mu_cho y esta muy
guapa . A Dios, alma mia, recibe todo el corazon y un beso de
tu Adelardo.

560

LXI
Bien, bien : como nada en el mundo me aflijiria tanto como
volverte a dar ni el mas leve motivo de disgusto, te escribo esta,
aunque deprisa, para asegurarte wn toda mi alma, que cada
dia, que cada instante se aumenta.el delirio, el frenesi con que te
idolatra tu Adelardo. Tengo mucho que hacer; ya te hablaré de
todo.

LXII
En este momento acabo de llegar del campo, donde he pasado mas de una semana en compaiiia de la mayor parte de nù
familia ; me encuentro muy repuesto, de mejor humor y
amandote lo mismo, porque mas es imposible. Tus dos carras,
que 1untas han llegado a mi poder, me han causado el placer
mas grande que he recibido desde que no nos vemos. Aunque
si he de decirte la verdad, vida mia, no quisiera que tomaras tan
a pechos mis quejas y reconvenciones : sé lo mucho que te hace
sufrir tu esquisita sensibilidad, y a trueque de que tu no padecieras tanto, quizas me resignara a que me amaras menos; pero
no ; amame lo mismo; pero no te afl..ijas por nada. No sabes lo
mucho que me inquieta la incertidumbre en que estoy acerca
de si permaneceris en Madrid el afio que viene ; hablame de

1- Sobrescrito: c&lt; Sr• D• T .... .. Ce de Jovellanos, 5- 3° izqda MADRID. - »
Per los sellas de correos, se observa que esta carta fuè timbrada primero en
Cazalla de la Sierra, y recibida en Madrid el 21 de Octubre de r856.

LXIII
~-Es posible, T . ..... mia, que tu, siempre tan generosa, bayas
eleJ!d? para manifestarte cruel conmigo la ocasion en que mas
neces1taba de tus consuelos? ~ Es posible que yo te olvide ?
Tengo yo la culpa de ha berme caido? Ahora mismo tengo un
dolor de cabeza que apenas veo el pape!. l No me vali de mi

�L6PEZ DÉ AYALA

hermano para que supieras cual era la causa de mi sileocio?
&lt; 0 adivinas los malos ratas que debo haber pasado? Pues en
medio de estas circunstancias &lt; como tienes valor para proponerte olvidarme, no escribirme y otras crueldades por el estilo?
Te aseguro que en algunos dias me he sentido tan dominado
de una ira violenta y constante, que me ha puesto a dos pasos
de hacer una atrocidad. Ya tu sitencio me tenia a punto de estallar. Cree que te hé desconocido en estas circunstancias. Me
parece â mi que tu sabes todo lo que me pasa y q~e cuando. me
acusas eres injusta a sabiendas. En fin, alma m1a, no qmero
reiiirœ porque luego voy a estar de peor humor recordando que
tu no estaras contenta. Te juro que no pasa una bora sin que
me acuerde de ti, sin que te ame lo mismo que siernpre, y
cuando no te escribo, es porque no me encuentro en situaci6n
bastante sosegada para poder infundir en tu alma todo el consuelo, toda la calma que yo quisiera ; porque no tengo placeres
que compartir contigo, y no quiero hacerte participe de mis
asperas rnelancolias. Pero tu, alma mia, que hasta en los momentos en que estas enojada, viertes en tus palabras uoa ternura celestial que dulcifica y refresca mi corazoo, no debes ser
tan avara de tu tesoro con tu pobre Adelardo. Ademas, la inefable ternura de tu alma, es mia, me pertenece y la reclamo;
pues aunque yo fuera el peor de los hombres, siempre tendré
en mi abono la virtud de habertela inspirado. Ea, vida mia, ten
en cuenta que estoy malo todavia, y generalmente de muy mal
humor; conque escribeme una cartita muy cariiiosa. El mes
que viene nos veremos, y veras como sé contentarte; en tanto
recibe un beso muy prolongado, muy prolongado, muy prolongado, de tu Adelardo.

LXIV
Ai T ..... ita de mi vida! razon tenias y razon teniamos los dos
en entristecernos al separarnos. Desde que dejé de verte, vida

EPISTOLARIO INEDITO

mia, aparte del gusto de encontrar buena a mi familia, no he
disfrutado un momento de felicidad. Si yo necesitara alguna
prueba para convencerme de que sin ti me es inutil la vida,
ahora la hubiera recibido ! Mis pobres hermanitas han pasado
muy malos ratos con mi caida. Ya estoy bueno del brazo ; pero
no de la cabeza. Yo me lo esplico todo, porque no te veo. Si vieras que desesperacioncs hé pasado ! Tanto mas amargas, cuanto
que tenia que ocultarlas para · no entristecer a mi' familia. Me
dan unos dolores nerviosos en la cabeza, que me ponen loco.
Desde que vine no he podi.do hacer nada. Todas las gentes de
este pueblo, las rnismas que otras veces me soliau entreteoer y
aun agradar, me son ahora de todo pnnto insoportables. Tu eres
mi familia, mi pueblo y mi todo. Mentira me parece que hé de
volverte a ver. Ya ha bras recibido la carta de mi hermano . Escribeme mucho, por Dios, porque yo necesito ver letra tuya a cada
momento, para dulcificar esta aspera tristeza que me inunda el
corazon. A Dios, alma mia; no te escribo mas porque me parece que cuanto boy te dijera no podria consolarte, y porque
temo que se traslade a tu pecho el dolor que sin saber porqué
esta punzando el mio. El mes que viene verâs a tu Adelardo.
Tres veces en la semana hay correo en este pueblo : ninguno te
faltara carta m ia.

LXV
T ... ita mia : si sabes que te quiero con toda mi alma ~ porque te enfadas tanto conmigo? ~ por que siempre bas de esplicarte mi conducta por mis defectos, y no por otras mil causas
posibl~s ? Cuando te escribi mi primer carta, recordando que no
te hab1a puesto las sen.as, me pasé por el :correo, donde dejé mi
nombre y las seiïas de mi habitacion, para que me mandasen la
correspondencia por medio del cartero; como efectivamente
r~cibi a los pocos dias carta de un amigo, crel que lo mismo hanan con las que me remitiesen en lo sucesivo : pas6se mas de

�EPISTOLARlO INEDITO
L6PEZ DE AYALA

una semana sin recibir carra de nadie, y como ya me habian
mandado la primera, no imaginé que estubieseo detenidas en la
administraci6n, basta que recibi con notable atraso dos. tuyas y
otras de mis amigos : yo perdooé el descuido, porque el mmenso
placer que me causaron tus dos primeras cartas, no me consentia incomodarme con nadie. Hayer volvi a ver tu letra; y como
yo estaba inocente y bien ageno de que tu pudieras estar incomodada conmigo, la abri con la esperanza de que_ e_o el_la me
dirias alguna cosita agradable, pero nada de eso ; m1 nramto estaba muy mal humorado y me ponia de vuelta y media: yo a~
pronto me entristeci mucho, considerando el mal rato que m1
falta de precaucion te habia ocasionado ; pero al ~er la mucha
bilis que habias depositado en tu carta, comprendi que ya no
era posible que te quedara ni11guna en el corazoncito, y ~sto me
tranquiliz6 . Despues hablé un gran rato con ouestra arru~~' que
es por mas seiias una seiiora muy recome~dable,. ~ me d110 q_ue
durmiese rranquilo, que ella se encargana de dis1par tu e~OJO,
Esta noche le preguntaré si ha cumplido su palabra. Pero s1 ella
no te lo ha dicho, te digo yo que no te incomodes nunca co~migo, que el principal objeto de mi amor no es ser yo fehz,
sinoque tu lo seas. Ea, una sonrisita, una caricia, y hasta mafiana, vida mia, encaoto mio, sol de mis ojos; pronto te veras
en los brazos de tu Adelardo . Dame un beso y otro.

LXVI
Tu carta del once, escrita de prisa y de mala gana, despues
de aguardada con ausia quince dias, me hâ ~a~sado ~n p~ofundo remordimiento de haberte puesto con nus 1mpemnenc1as
en ocasion de tomar la pluma, cuando tan dejado renias mi
amor. Te suplico encarl!cidamente que cuando no me ames no
me cscribas.

LXVII
1Que a.margas y justas reconvenciones me diri1· es en tu cana
. 1 Conozco que en todo tienes razon menos en dudar'
v1'd a mia.
de mi _amor, y como desgraciadamenre hé perdido el derecho de
ser cre1do por ti, quicro que mis obras te respondan de mi conducta. Estoy muy triste, T. ..... : me produce un dol or agudisimo
en el alma el convencimiento que se va apoderando de mi de
q_ue yo no soy digno de tu amor. Pero tu, alma mia, no dejaras nunca de amarme. Es verdad ? Si yo fuera tan bueno como
tu, no serfa generosidad en ti el profesarme amor; todo el mundo
me amarfa y â na.die tendria que agradecerselo : lo que efectivamente te ennoblece s amarme a pesar de ser como soy, y procurar con tu amor trocar en virtudes mis defectos. o te avcrguences nunca de amarme ; si yo fuera perfecto, tu amor seria
~enos _noble. Me dices que me estudie con calma y que ecsamine
s1 efect1var:neme te amo. No quieras ya rebajarme tanto que me
supôngas m_capaz de amarte, porque esto no te lo sabria perdonar. Cada d1a te amo mas, alma de mi alma, y no te consiento
dudar de esta que ~s mi mejor virtud : vamos a reiiir y de veras,
e~ cuanto me rep1tas ese tema que tanto me lastima el corazon .
P1ensas tu, ~olondrinita de mi alma, que es posible penetrar en
tu corazon s10 adorarte? T ..... . , estoy muy triste : me parece que
no tengo derecho para hablarte de mi amor, hasta que no baya
hecho algo por merecerlo. No quiero decirte cuales son mis
propositos, porque me enciende de ira el imaginar la poca confianza que han de inspirarte. Pero tu, vida mia, acaba de ser perfe~tarnente buena conmigo, da por supuesto que voy a cumplir las promesas que ahora te hago, y escribeme una carta mâs
dulcecita que la anterior. La espresi6n de tu ternura celestial es
el tinico. ~imento de mi alma; si alguna vez me los negases,
~e monna de sed. He estado y estoy muy triste, pero craba1ando, Y para adelantar tanto como yo deseo, es necesario, ange!

�EPISTOLARIO INEDlTO

L6PEZ DE AYALA

mio, que me 'escribas corriendo, corriendo otra carta. Llamame
muchas veces « Adelardo mio &gt;l, porque lo soy y lo seré eteroamente y &lt;' vida mia », « alma mia ll, y, en fin, palabras muy
dulces'todas; que temo enfermar del alma_ si no me aplicas pronto
esos remedios. En el mismo dia que rec1ba tu carta, te contestari tu Adelardo.

LXVIII
f'\,
"'-uen'da T ...... •• no te hé escrito antes, porque todas las
administraciones de correos estaban en poder de mis contrarios, Y
mis cartas unas han sido interceptadas, otras retenidas, y todas
abiertas. Pero ya sabrâs que â. pesar de la villana y descarada
guerra que me han becbo, soy el diputado de Castu_era'. Perdieron, pues, la elecci6n, y segun el_ estado d~ los ~mmos, esto
es lo mejor que pudo acontecer a ·mis contranos. Tu debes alegrarte; no porque baya ganado, sino considerando que ~e
hubiera desesperado la derrota, es decir, el verte derrotada: Has
de saber que ya eres legisladora, y .no por merced de nmgurr
gobierno, sino porque a fuerza de brazos ·y arrollando canallas,
te bas abierto el camino del congreso. Sea enhorabuena, golond;inita mia; no esperaba yo menos de tu caracter decidido.
Dentro de pocos dias veras en tus brazos a tu Adelardo. Guadalcanal 14. Al volver el ,papel, lo encontré roto ; figurate que
en lo que le falta van un millon de ...

estoy en Guadalcanal y hé recibido dos, 6 mejor dicho una i
media, pues la que me escribiste desde Barcelona no merece el
nombre de carta. En que consiste que, quf'riendome tanto, me
escribes tan poco? Porque razon, dando tu tanta importancia a
la puntualidad en escribir, eres tan descuidada y perezosa conmigo? Estâs enojada ? Estas mala ? Con mil demonios, escribeme
mas a menudo, aunque sea para reôirme. Si te portas con tanto
descuido, porque te figuras que en mucho tiempo no te podré
reprender verbalmente,-estas en un error: yo te ajustaré las cuentas, y mas pronto de lo que tu piensas. Ya te se.acabara la vita
bona. l Pensabas que este estado de anarquia iba a durar mucho
tiempo ? pues te equivocas. El dia menos pensado me tienes
delante y ... Ya veras lo que te pasa. No hay que hacerse de ilusiones; la libertad en que ahora vives no puede prolongarse; ya
ves que la libertad esta desacreditada; y no creas que voy a conc:derte sistema representativo : nada de eso; te estoy previmendo el mas absoluto de los absolutismos. No me hé marchado
ya porque no tengo resuelto todavia si debo apearme en tu casa
6 en la mia. Tu, por lo que pueda tronar, verne previniendo
una h~b~taci6n ; pero no ; no me prevengas ninguna, que en la
t~ya v1viremos ambos. Pero, hija mia, haz un ratito de lugar y
d1gnat_e de ponerme cuatro letras. Lo haras, pichona ? En que te
entret1enes ? Vaya : sé buena y no abuses de la ceguedad de tu
Adelardo. Hoy I 5.

LXX
LXIX

Gracias a Dios. l Conque eres tan feliz cuando me escribes?
Pues entonces, alma mia, porque te martirizas hasta el punto de
0

Es lo cierto, alma mia, que a pesar de tu mucho carino Y de
mi irritante indiferencia, te hé escrito cuatro cartas desde que

1. « Fué (Ayala) Diputado por Castuera, de las Co:tes qu~. convoc6 en
r8s8 la Uni6n libernl, y vino como aliado de aquel parudo, nuhtando en sus

filas h.as.ta 1~ mu:z:re del g~ueral O' Donne!!. » (Conrado Solsona y Baselga :
Ayala . e,tuaw polit1co, premiado p1w el Congreso de los Diputados · Madrid 1891 ·
pag. 41.)
'
'
'

�LOPEZ DE AYALA

escribirme tan de tarde en tarde? Quien te impide ser felizâ todas
las hom, del dia? No se debe abusar de los placeres 1. es verdad?
pero tampoco es justo que seas tan cruel contigo misma: nada :
dejate Uevar de tu deseo y no sueltes nunca la pluma. Tu re~eta
me ha parecido admirable; pero yo hé encontrado otra me1or,
y muy prontito la pond ré en practica; apuesto â que apesar de tu
vanidad de médica, la prefieres ala tuya. l No te parece que me
sentaria mejor una toma .... en brazos de la persona de mi
T .. . .. ita; un beso tomado mu y despacito y disuelto en un i alma
mia ! miradas a cada instante, y locuras a todo pasto? Eh? que
ta! ? Es mejor que la tuya : pues esa es la que yo quiero, y ya la
necesito tan de veras, que estoy por soltar la pluma y echar a
carrer bacia Madrid : hija, la salud es lo primera ... Ai, vida mia.!
mentira me parece que te hé de ver ! Que te cuides mucho ; que
no te dés malos ratos por nada ni por nadie. Tu eres la parte
mejor de mi mismo, y quiero que sea la mas cuidadosament~
mimada. Mira que nosotros no estamos nunca separados, y s1
te clavas un alfiler delante de tu espejo, siento yo la punzada en
Guadalcanal. Ah picara ! Conque cuando estas incomodada con·
migo te entretienes en inspirarme mal humor? Ya yo lo sospechaba; pero no lo sabia de cierto hasta que tu bis confesado tu
delito. Ya ajustaremos cuentas; no puedo escribirte todos los
dias porque no hay correo. El baston lo !conservo. intacto? los
bigotes sin recortarlos, la cinta del reloj, aunque suc1a, la m1sma
6 ~ ... Dâme un beso; abre los brazos, y recibe en:ellos a tu Adelardo.

LXXI
Corno te tengo tan mal acostumbrada, no quiero que se pase
ningun dia sin escribirte, aunque la carta que yo quisiera mandarte por el correo 6 par.las nubes, es a tu_ Adelardito entera !
verdadero, que ya tiene hambre de darre vemte bocados. La pnmera vez que te vea, pidele a Dios que sea delante de g_ente,

EPISTOLARIO lNEDlTO

por que si 116, te voy a corner viva. Hoy concluyo la zarzuela :
si antes no la hé acabado, tu tienes la culpa, que pensando en ti
se me pasan las boras enteras sin hacer nada. A Dios, sol mio;
quiero acabar mi obra al 11101nento, porque me parece que es lo
unico que me separa de ti. Man.ana te escribiré mâs despacio, y
te anunciaré el dia fijo de nuestra partida. Ahora no comprendo
corno estando en Madrid se ha pasado algunas veces un dia
entero sin queyo te vea. No volvera a sucederme semejante desgracia. Quiero vivir pendiente de tus ojos, â tu lado, mirandote
y oyendote toda mi vida. A Dios. Hazle una caricia â tu Adelardo.
Ah; se me olvidaba : preparame una habitaci6n, porque quiero
ir a parar a tu casa.

LXXII
He puesto _en practica tus buenos consejos. Me parece, negrita
mia, que este es el mejor medio de agradecerlos. Trabajo, y no
me ocupo de otra cosa que de mi obra, que ya estarîa wncluida,
si un maldito constipado no me bubiera impedido por mas de
ocho dias tomar la pluma. Se convirti6, como suelen todos los
mios, en una fuerte irritaci6n : despert6 el cencerreo de la tos
y estuve aburrido. Ya me encuentro bien. Salgo esta 11oche para
los bafios de Sta. Agueda. Alli espero cana tuya. Confio en que
esta segunda tanda de bafios me librara de un enemigo, que del
otro (ya sabes a cual aludo ), ya me hé librado. Solo estaré nueve
dias en el establecimiento y despues ... &lt; Que te parece que voy a
hacer despues? A ver si en la carta que me hâs de escribir a
5"' Agueda me lo adivinas. ( Conque ahora que yo me voy a
vivir a tu casa, te mudas â otra? vaya un carifi.o. ( Que mejor
razon para permanecer en ella? Siempre hé creido que acabarias
por &lt;larme un gran desengafio; pero ya, es mi sino, tengo que
quererte hasta que te vuelvas blanca. &lt; Qué tal la compaiiia?
&lt; Gust6 la primer obra? &lt; Acude el publico? Siento vivos deseos

�L6PEZ DE AYALA

EPISTOLARIO INÉDITO

de escribir algo para tu teatro este aûo : hé visto CJ.sualmente en
un peri6dico que varios autores se van a provincias a estrenar sus
obras : esto me huele a farsa indecente y mal intencionada.
i Qué compaô.eros tienes y que compaiieros tengo ! Asi pudieras
tu tratar a los ruyos de · la misma manera y con la misma frecuencia que yo i los mios. Paciencia y adelante. Si yo pudiera
llevar a Madrid las costumbres que aqui tengo, no dudes que
este aîio hacia una hombrada. Ya veremos de arreglarlo a nuestra
vista. Dentro Je dos haras entro en el correo. Si me escribes
pronto, te contestaré en el acto. A Dias, y no te olvides de tu
Adelardo. Ya te diria algo para los niîios, pero temo que la
Alguacilita te diga que le leas la carta. Me acuerdo del compromiso del pobre Ernesto. &lt;Cuando es el examen ? Bilbao I 9.

bien mandado que se ha venido derechito en busca
.
persona a quien tu 1 d' ...
L
de la m1sma
o m11ste. Ieg6
brazos abiertos pero no
b
' pues, tu carta con los
'
para a razarme co
b .
para esperezarse
d'
. ' mo yo espera a, smo
.
y sacu tr el cansanc10 del camino El &lt; Ad I d
m10 » y toda J d
,
.
·
&lt;
e ar o
das en tu car:a _aspereomas pal~bntas bcariîiosas est.in coma rendi'
son, sm em arao d'
d
par que ponerlas te debe hab
d o ' ignas e agradecerse;
como dirijirme el sobre ;i
er costa o a!fun trabajo. No sabias
sabiendo que estoy en Sa:t:~ct: ;is~~curno pre~~ntarselo a nadie,
viaje te hubiera satisfecho e fi.
ot(ra,boc.as10n, despues de mi
· fi
··· n n, tu ru nca) N
di
,
111 rmo, porque tenao un
. d d
. . o te go mas,
b
mie o e que se p1erda esta carta !

570

LXXIIl

5"' Agueda 8. &lt;Que tal vit de calor, negrita mia? Corre vientecillo de noche par la azotea? Aqui a todas las horas del dia y
de la noche se disfruta de una temperatura deliciosa, y como yo
supongo que tu tienes mucha calor, te traigo siempre ·en mi
compaüia pa que te refresques. El sabado pr6ximo salgo para Bilbao, y desde alli en el mismo dia entraré en el coche que a las
dos horas me pondra en Santurce, donde definitivamente quedaré
instalado en compaii.ia de Emilio y Garcia Gutierret. Llevo el
alma llena de versos y de prop6sitos. Perdona si no sigo escribiendote, porqe esta maldita escnbania es mas perezosa que yo. La
primer carta que le hé mandado escribir es esta, y no quiere. A
cada instante tengo que mojar la pluma. Cuando tenga pluma y
tinta, que de cartas vas a recibir de tu Adelardo!

LXXIV
T ..... ita mia : al leer tu carta, hé quedado altamente sorprendido de que un bostez.o haya podido andar tan tas leguas y ser tan

57 1

LXXV
Querida T · · · .. · ·• "''la te escn.b'iré una
·
d
rnenuda coma la muestra
carta to a de letra tan
en Setiembre todavia esté/ tan l~rga qt cuando yo llegue ahi
me es posi bl; mas que hac ocupa a en a lectura; pero hoy no
de las diez de la i~aiiana er un chorto ensayo; porque son cerca
' , aun no emos alma , d
, 1
debemos estar en Portuaalet
rza o, y a as once
Bilbao, donde tenemos bqu eh y toma~ el vapor que sale para
, fi d
e acer vanas compras , d
.
a n e estar de vuelta a l t
d I
a to a pnsa,
antes de salir, para echarlaas ore;1is: a tarde.; y te escribo esta
que llegue antes No tel é y .
10 en Bilbao, con el fin de
1 escnto en tanto d'
·
.
por mi caracter &amp;• sino p
hé
s tas, no prec1samente
cupado con el pla~ de la ~~;~ede estado verdaderamente preo
esa. Ya tengo vencidas casi todas l~~e ~e hablé antes de salir de
tacla la versificacion del
•
dificultades, Y muy adelanpnmer acta Esta
l ,
Madrid triunfante. Cuentame todo l;
y resu,e to a entrar en
a. teatros. Garcia Gutierrez Il evara, conclu1do
que par alu ocurra relativo
dra
t1ene mas de demediado. El obre de E . . un
ma que ay
malo mas de quince dias . p
, miho es el que ha estado
.
' pero ya esta muy me·
d
h
pos1ble par desquitarse Est .
1
1ora o, y ace lo
·
a 1.:asa es e templo de la laboriosidad

�L6PEZ DE AYALA

57 2

un modelo de buenas costumbres; yo, sin embargo, todos los
~ias me acuerdo de la tuya, y aunque estas costum~r~s son ~u7
but:nas me parece mucho mejor la que habia adqumdo de v1s1~
tarte diariamente. Todo se aodara. Cuidate ~uc~o; lle:t1:d:
bueoa vida, pero no tan buena que te olv1des e tu
e
.
Santurce. 10 • &lt; Que tal la letra?

LXXVI
Te escribo esta noche, hija mia, porque no ~uiero que p~se
ningun correo sin que te lleve una protesta de m1 amor, y~: _re
todo porque hoy en tomar la pluma bago un verdadero sacn c;·
Me sieoto un poco iodispuesto; pero no te alarmes, qu: to o
mi mal consiste en una ligera indigesti6n; pero tengo el est mago
levantado'y me encuentro inc6modo : una jicara de choc~latecon
bol los han sido la causa de mi malestar : no lo atnbuyas a
unos
I del mucho
algun exceso . que en mi ya no hay otro que e
.
.
. .
y este creo que no sera reprens1ble
a. tus
amor que me. 10sp1ras,
.
.
A 01·os, alma mia : el correo que viene te d1ré que tienes
OJOS.
completamente bueno a tu Adelardo.

LXX Il
Guadalcanal DoMINGO. &lt; Te gusta la fecha? Hace tres dias
e esto en
eno de mi familia, y ya ves que a pesar del
;:ulto ~ue en estos momemos me fatiga mâs ~ue me balaga
no me olvido de complacer los caprichos de m1 au~nte n:gra.
Mi hello 1de~l
T o d o 1o que n o es mi familia, me es aqui molesto.
.
d
con IDIS
en este momento seria irme al campo con m1 ma re y
d d
hermanos; pero a un campo muy aocbo: mu.y fresco y ro ea o
de uoa muralla como la de la China. Mis paisanos, cu~do me
asa·an, me parecen aduladores ; cuando_ me cumybmentan,
ag
envi'dl.10s0s, . si·enlpre tontos. La au encia ae cuatro anos; lo que

?i

EPISTOLARIO INÉDITO

573

de mi han leido en los peri6dicos; la diferencia de gustos, costumbres é inclinaciones, todo contribuye â ramper uno por uno
los lazos de la mutua correspendencia, y ni ellos acien:m a armonizarse conmigo, ni yo con ellos. Ya ves que esta socicdad no
debe sermc muy agradable. Acuden en bandadas :i ,·er la corona 1 ;
traen su ruda imaginaci6n Jlcna de relumbrones; y como la corona
habla mas al entendimiento que a Ios ojos, no pudiendo comprender los primores de su sencillez, se les queda vacia la admiracion que venia preparada para el asombro. Todos la celebran;
pero sospecho que a ninguno le gusta. Mi pobre madre ya tiene
emreteoimiento : todo el dia esplica diez 6 doce veces los atributos del cencro, el letrero de la cinta y el mérito del esmalte. El
oficio es mon6tono; pero, segun &lt;lice, no le cansa. Lo que si la
tiene aterrorizada es la amenaza que ya me han hecho varios
pueblos del distrito de venir en masa â saludarme. Trescientos
hombres proximarnente. Figurate que delicia ... Hé visto con mâs
sentimiento que sorpresa el fallo del jurado. Salas me manifiesta
la sospecha de que todo esto sali6 amasado del ministerio :
adjunta te remito la parte de una carra de Cânovas que trata
del asunto; si despues de esas demostraciones de cariiio me
engaiia, tendré que :desconfiar de mi mismo. Tengo hambre de
trabajar. Dios quiera que me dejen. Me levanto desde que vine
â las siete, y al menos de las boras de la mafiana podré disfrutar mientras no se verifi&lt;jue la irrupcion de los barbaros. i Que gana
tengo de ver esa traducci6n ! Nunca te olvida tu Adelardo .

1. « Reunidos los poetas contemporaneos después del acontecimiento literario, como se llam6 unanimemeote al estrcoo de El tanto por ciwlo (el 18 de
Mayo de 1861), acordaron reodirle el homenaje de un .llbum de poesias y de
uoa corooa de oro. Martincz de la Rosa, Presidente de las Cortes y gran poeta,
presidio tambicn la fiesta solemnc, é hizo cntrega a su companero eu las letras
eotooces, ~u compaâero mas tarde como Prosidente del Coogreso, y su compaôero sicmpre en el nombre iomortal, de la corona y el album. , (Solsona :
Ayala, pag. 45 .)

REYUE HISPANIQUE. A

Ji

�574

L6PEZ DE AYALA

LXXVIll
l Cuando querrâ Dias que tengas juicio? l Parqué al verme
esta noche te mostraste tan hondamente disgustada que nos
colocastes a todos en una situaci6n violenta y hasta ridicula ?
l No sabes que hé estado tres dias fuera de Madrid? no te figuras que hé tenido muchas ocupaciones y gravisimos disgustos, â
causa de la situaci6n desesperada en que me encuentro en el
distrito? ~ Tenia algo de particular hallanne alli con Emilio,
cuando debias figurarte desde Juego que los dos habiaroos sida
invita.dos? Ten por Dios prudencia, y comprende de una vez
que eres la unica muger que existe en el mundo para tu Adelardo. Man.ana vengo a verte; que estés buena y contenta.

LXXIX
Badajoz, 16. Aqui me tienes, apesar de toda mi resistencia,
rnetido de patas en la Jucha electoral y trabajando como un .....
es decir, como tu, si fueras hombre. Cinco partes telegd.ficos me
pusieron para que viniera, y por ultimo me escribieron una cana
firmada por mis parientes y principales amigos, acusandome
hasta de cobarde por mi ausencia. La negativa hubiera sido una
iogratitud, y aunque con disgusto, entré en la diligencia. Despues me he alegrado. Yo esperaba una serie no interrumpida de
quejas y recriminaciones par si escribi 6 no escribi, &amp;• &amp;• pero
todos han sida tan generosos, que solo me ban hablado del deseo
que tienen de darme la victoria. Tengo â mi lado la gente mas
respetable del pais; pcro no creas que este es indicio seguro de
victoria. En este distrito, que es uno de los mas numerosos de
Espaiia, hay tres ju7gados de primera instancia, tres aduanas, el
gobierno ci\"'il, la capitania &amp;eneral y la Catedral; todos estas elementos son otros tantos medios que tiene el gobierno para combatirme, y los emplea, corna puedes fiourarte, en contra mia. A

EPISTOLARIO INÉDITO

575

pesar de todo ' nu's allllgos
.
se las
espero la Jucha con el an·
d'
pro~eten muy felices; yo
d , . 1
tmo ispuesto a tod .
era, m a de::rrota, ni el triunfo .
o . no me sorprenhonor de las armas 1:'..
.' pero estoy seguro de salvar el
· a.ta cana t1enes
d
porque esta manana me d
que agra ecermela mucho
.
·
espertaron ant d 1 .
'
escnbo al irme a la ca
, .
es e as s1ete, y te la
ma, unico morne
pero no hé ·querido dei·a,· d d
mo en que estoy solo .
·
' e arte cuent d
·
'
1oz, y los pocos dias que c: 1
a e m1 persona en Bada.
ia tan para la elecc·
,
mas ocupados y ruidos
S
wn, seran cada vez
ultima carta )' que paros. upodngo que babrâs contestado a mi
,
razones e prud
·
. I,
letra del sobre no m I b b ,
e~c1a, s1 1au conocido la
'
e a a ran quer d
.
morenita : darne un be o
t o env1ar aqui . Adios
• y un caramelo y todo. Tu Adelardo~

Lfu'XX
Supongo, segun la cuenta ue
que ya estarâs de vuelra. pq me ec~abas en tu ûltima carta
·
, ero como 1ano
'
circunstancias y motivas de
. .
o
ro por completo las
parte en él 6 no, y si habease;:d;~:lde:o sé si Olona ha tenido
los ocho dias que me a--·
nerte en Zaragoza mâs de
IJlSte que estar'
ff D'
comprometer para alguna otra
~a~ ,a 1. tme si te has dej.ido
venida a Madrid Escr·b
exped1c1on que dilate el dia de tu
1 eme una ca t
·
te baya pasado, y sobre todo el a· r ab contandome todo lo que
,
1a so re poco , ,
estaras
en tu casa 51·
mas o menos que
·
esto 1naces t
·b·
Tuyo : Adelardo.
, e escn iré con mas estensi6n.

LXXXI
Esta brama vâ siendo ya d
. d
pronto, me yeré obligado . li
end1as1a o pesada. Si no vienes
al
a amar e puerta e
h
guna se me abra y ten a
d
n puena, asta que
pasar a tu lado. Rasta ah~ra yo honde p~sar las haras que solia
PorJO que ejercias sobre mi . no e conoc1do el comp 1eto mono' me encuentro como un pa 1ommo
•

�✓

~-PI STOLA RIO INÉDITO

L6PEZ DE AYALA

acontado, y estoy coma forastero en Madrid. Hé visto el cale~dario, y este aiio cae el carnaval a ultimos de Febre~o; es dec1~,
que todavia hasta principios de Marzo no vuelves_ a ser Madnlena: procuraremos dormir mucha para que el uempo se pase
mas promo. No hé contestado antes a_ tu ùltim~ carta, porque
me incomod6 un poquito el largo espac10 que de)aste pasar para
contestar la mia : sin duda has pasado muy bien las ~estas~ Y
con las alorias se olvidan las memorias. Olona me ha escnto
diciendo~e que vaya esa a dirijir el Alcalde ' ..: o en est~, mas
bien que una suplica, he visto una prueba de canno que_ ha querido darme: porque ya puede suponer que la obra no ttene b~~tante importancia para justificar mi viaje, y que en la comparua
de la Zarzuela es mas oecesaria mi direcci6n que_ en la d~ Barcelona donde tu rrabajas : dile esto, si no tienes mconveruente, y
me ~horraràs una carta. Aqui provablemente no po~ra estrenarse
el 17 , porque Pan y toros \ que es uno ~e los desattnos mas descosidos que yo hé visto en tablas, esta sm e_mbargo llenan~o el
teatro todas las noches, y ni sus autores, m la empr~a, Dl Y~•
querremos cortarle su carrera triunfal. Dime que ataJOS habe1s
becho en el Alcalde y el exito que ahi tenga. No creas que :13e
prometo otra casa sino que el publico la escuche con atenc100
cortés. Si tu bicieras el protagonista, tendrla mâs esperanz~s..." A
Dios : recibe un abrazo muy apretado y un beso muy cannoso
(por ejemplo en la boca) y que dure mucho, de tu Adelardo.

a

a

LXXXII
Hoy 2 8. unca hé estado, vida mia_, mas ~nido ti q~~ en
esta ausencia. Tu podrias figurarte la 1mpres1on profund1s1ma,

a

577

triste y dulce â la vez, que domino mi corazon despues de tu
marcha. Me pareci6 que acababamos de conocernos hasta en los
menores detalles, y que nuestra union quedaba para siempre s:mcionada. Mi alma esta llena de la tuya, y esta vez ni aun la presencia de mi familia ha podido ni por un momento borrar tu
imajen de mi memoria; acude espontaneamente sin nccesidad de
llamarla, y me representa a mi queridisima T ...... ita en las formas
mas agradables ; unas veces aguardandome en lo alto del terrado;
otras acompanandome al bafio; ya interrumpienJo mi estupida
lectura, y ya importunandome en la mesa con sus instancias : no
puedes figUiarte lo feliz que soy ahora con el recuerdo de tus
impertinencias : no las cambiaria por nada del mundo. Resultado:
que nos amamos de veras, y ,i no somas felices, es 6 porque no
ecsiste la felicidad, 6 porque no la merecemos. Sali de Barcelona
el r 4 ; llegué a ésta el 2 5 ; me hallé con u na carta tuya, y al dia
siguiente recibi otra : no hé podido escribirte hasta hoy, por que
sabes que en mi pueblo no hay correo diario; si esta leve tardanza te hubiera ocasionado alguna duda, merecias no recibir
esta. Yo llegué tambien con alguno maravedises; en cuanto â las
sobras de los tuyos i los emple:mis ta! vez en algun objeto agradable â los ojos de tu zamacuco ? Creo baber ganado la mitad del
premio por la aprocsimacion y si no, mis torpezas suelen caerte
en gracia, y esta, si lo es, espero que a su tiempo me valga algo.
Aun no me dejan las visitas. A Dios vida mia, piensa en tu Adelardo. Mis hermanas me hablan mucho de ti; te est:in bordando
un paiiuelo.

LXXXIII
i Valgame Dios, seiiora mia, y que avara es V. de disgustos y
de rabietas l Necesitas para tu consuma un numero fijo de inco-

1.

Refundici6n admirable del Alçaùle de Zalamea de Calder6n, representada

en 1864.
1
A la 1
ya · a
2 • Li opini6n d..:I publico no ha coiocidido en est!! punto .:on a dt!

cêlebre zarzuela de Pic6n y Barbieri, estrenada en 1864, sigue represent:\ndose
con éxito eo nuestros dias.

�EPJSTOLARIO INEDlTO

579

L6PEZ DE AYALA

modidades, y cuando yo no te las doy, le das tu el encargo de
buscarlas a tu imaginaci6n, gran cazadora de duelos y quebrantos
y en un momento te llena las medidas. Primer motivo de queja:
no haberte preguntado si en ese teatro habia elementos para
bacer el Alcalde. En Madrid, corte de Espana y patria de Calderon, se estrena hoy para celebrar su natalicio, y la representan
Guerra, Cubero, Calvet, &amp;•, &amp;• i Era natural que a mi se me
ocurriera el escrupulo de si habria 6 n6 elementos en Barcelona
para representar esta obra, cuando en Madrid transijia con la compafüa de la Zarzuela ? l Es este racional fundamento para escribir una cana predicadora ? l Te ha incomodado que me baya
entendido con Olona y no contigo? Pues estr:\Ïio mucho que no
te se hayan ocurrido las razones que a ello me han obligado. Yo
ya no trato de ocultar las relaciones que nos unen; porque ya
mi conato en ocultarlas a nada conduciria; pero para tener derecho a que todo el mundo las respete, me parece conveniente
no hacerlas intervenir en ninguna cuestion teatral, y tu sabes que
solo una vez, llevado del deseo de que no salieras de Madrid, be
faltado a este prop6sito. Pudiera estenderme mucho en este
punto, pero las razones de delicadeza no necesito yo explicarlas
para que tu las comprendas. Que no hé ido a ensayar el Alcalde
(si estuviera en Zalamea, yo haria que el Alcalde te metiera en ·
la carcel). Siendo una refundicion, y representandose al mismo
tiempoen Madrid, no podia dar a miviaje un motiva mas ridiculo.
De mil amores iria a Barcelona; aun no hé perdido la esperanza ;
pero cree firmemente que si no se realiza, es porque mis
ocupaciones no me lo permiten. Conque a Dios, morenita :
ya ves si te adula cuando te llamo morenita, nada mas que morenita ; pero dentro de dos haras empezara la representacion y
como tu tomas las cosas con tanta ànticipacion, hara ya dos
boras lo menos que estaras rabiando, y esta obliga a ser carinoso

a tu Adelardo. Hoy 17.

LXXXIV
Mi. querida Morenita : mi detencion en Valladolid
f
consupad
• d'
, Y un uerte
o que me mva 16 al entrar en este pueblo h'
'd
c~usa (aparte de mi pereza, que algo habra influido , an SI lo
mego) de q
.
Y yo no o
h
ue yo_no te escn 6a hasta ahora, que habiendo oido
que ay en Madnd algunos casos de c6lera,, tengo la mqmetu
.
. d
que
es
natural
par
saber
de
ti
y
de
tus
h"
.
.
c
1
·d ·
, ,
.
1os, Y SI en e1ecto la
epI em1a esta_a~u, te estimaria mucha que, para noestar con cui~e escnbieses con alguna frecuencia. Estoy zarzoleando
tAo a_ plns~,d para ponerme en Octubre a trabajar para tu teatro
qm
• para hacer renalo-•
d a. v1 la es muy m ono t ona, pero 1a meior
nes es1gua ~s. _Supongo que la nina ni se acordara a de b
estuvo algo mdispuesta. Dile a Ernesto que si quiere
cart q~e
Elduayen,
me
averigue
si
esti
en
Madrid
6
d
d
1
6 n e para. Va.1vee
d
h
,
cerca- e tu ermana Barbara ' en la calle del Flonn,
. s1. no me
engano, y en una casa de Beltràn de Lis. Que mande,
l .
que
S •
,
.
a cua qmera,
no sea ant1ago, y alh le diran si esta en Madrid 6 ,
punto
a que·
é h'se le han de dirijir las cartas · A D.105 .• d"tme 1o que ocurra
qu ~ces; qué pasa con respecto al Principe y todo lo
. '
gues dtgno d~ la curiosidad 6 de la àtencion de tu Ad q~e
s0bre : Par Bilbao: Mi nombre: Castro Urdiales. Roy e2~~ o.

d10,

a

fa

I l~Ï

LXXXV

a

r

Doy a V. la enhorabuena, estensiva
su c6m
l
adel~ntados que tienen sus trabajos literarios. Ya est;tt,,P:~ e~
camm~ por don?e Camprodon y Olona han llegado a la inm~rtalidad.
b S1 para
1 subir el ultimo escalon necesira V• de m1. brazo ya
sa e que e p~rtenece cou todo lo adjunto i Valor y adelante ,' Me
parece
buena
. les, y aunque boy
. es
.
, idea
. esa de las fiestas dom·mica
v1ernes, tu rec1bes esta carta el Domingo y v1·ene a' ser 1o m1smo.
.

�' 580

EPIS'fOLARIO lNEOITO

t.6PEZ DE AYALA

Maàana salgo para mi pueblo ; alli puedes ya dirijirme las cartas,
y por si antes de recibir esta, me has escrito alguna, ya dejo
encargado al administrador de correos de aqui, que es amigo mio,
la direccion que hâ de darle. Ya vés que estoy en todo. Dime
c6mo, a que hora y de que manera haceis la traduccîon, porque
todo eso me hace mucha gracia. Tén mucho cuidado en que
nadie se entere, porque me parece que ni â ti: â la nîiia serâ agradable el pasar por literata, y a mi, por lo que sabes, me importa
el silencio. Tesupongo enterada de todo lo que ahi ocurre. Yo
hé pasado un berrinche de todos los demonios. Creo que si yo
hubiera estado abi, la cosa seria otra, Y todavia tengo un resto
de esperanza en Canevas; creo que, si no me sirve , procurarâ
convencerme de que es imposible. A Salas le digo que lo averigue.
He estado dos dias amagado de anginas ; los baàos de mar, que
me han entonado mucho, y la rabieta de la subasta, se me hân
subido i la garganta. A Dios. Te hé escrito esta volaodo; tengo
que hacer boy quince 6 veinte visitas de despedida . Recibe un
beso de tu Adelardo.

LXXXVI
Cuando recibi la tuya, ya tenia en el correo la contestacion; es
decir, soy tan injuste contigo, que antes de recibir la queja te
mando las satisfacciones. El parte de Salas me ha llenado de satisfaccion, pero no de confianza : de todos modos el gobierno opina
que la compaiüa de qu,e tu formas parte es la mejor : esto, como
comprendes, es un desagravio del varapalo que nos di6 el ayuntamiento. Dentro de pocas horas me marcho : tengo por hacer
el equipaje, y aun estoy en falt.1 con algunas personasde quien no
me hé despedido todavia, y al escribirte esta te doy la mayor prueba
de cariiio, pues no estoy solo en mi habitacion
cada instante
me interrumpen. He tenido intenciones de ir a esa, al recibir el
parte, pero mi pobre ma&lt;lre, que hace cuatro aiios que me espera,
si al tenerme ala puerta de casa me viese volver la espalda, pasa-

ya

ria una pena que no hé tenido valor de darle. A Salas escribo
acerca del asunto. A Dios : recibe un abrazo de tu Adelardo.

LXXXVII
Al _venir de una monteria, !'.mica que hé ecbado, he recibido
tu ûlt1ma carra, 6 mejor dicho, la ultima edicion de la primera

carta que me escribiste. Hija mia, ya sabes ·que esta discusion
d~ _doce aiios es un poco mon6tona. Quedese todo entero escond1d1to en ~uestros corazones nuestro carifio; resplandezca en las
obras, y, s1 te parece, hablaremos de otra cosa. Y no pienses por
estoque yo rechazo las pruebas de tu cariiio ni omito las del mio •
creo baberme esplicado lo ménos mil yeces con muchisima dari:
dad sobre este asunro. Y para que veas que aunque no me alimente de merengues, sé quererte y pensar en ti ~ para quieo te
parece que destino las dos pieles de dos soberbios venados que
hé ma:ado en esta monteria ? La mas grande para ti, y la mas
peqaena para tu colavoradora literaria, y ademas ala abuelita le
mandaré la receta de un cochifrito tan sabroso, que si acierca a
darle buen punto, no volvereis â corner otra cosa en coda la vida
Te hablarla de muchas cosas; te preguntaria otras; pero corn~
?ara ti todo lo que no sea conjugar el verbo consabido te es
msopor~ble, la_s omito por no molestarte. A Dios y no ce enojes :
que. qmen deuene el paso, quiere dilatar mucho la jomada.
Rec1be un abrazo y un beso muy expresivo de tu Adelardo.

LXXXVIII

H: recibido tu carta, yen ella cl alma que asomada a tus ojos
me suve de luz y guia. Estoy bueno, y me alegro porque soy
cosa tuya "! solo estaré malo cuando tu te indispongas, y solo
puedo
cuando me faite
· ymonrme
U
• tu amor. Hé resuelto banarme
aqm. a evo 4 bafios y me sientan bien; pero sin du&lt;la estaré

�L6PËZ DE AYALA

EPISTOLARIO lNEDITO

mucho mejor, cuando aparezcas ante los ojos de tu Adelardo.

por los periodicos tubiera yo las primeras noticias de mi Se:6.ora,
y, despues de escribirme tan tarde, escribirme tan poco y tan
mal. .. ! ~ No te parece, hija mia, que si yo tubiera tu genio, ya
habla aqui motivo mas que suficiente para soltarte una buena
andanada? Pero yo no soy tan rencoroso como tu, y no hay
enojo mio que pueda sobrevivir â una carta tuya. Ea:, ya se
acab6 todo : pronto nos veremos, lo mas pronto que me sea
posible : tengo muy adelantada mi zarzuela y planeada una come?ia. En todo el mes que viene me veras; ya ves que el tiempo
que falta (y no te enfades diciendo: cc picaro, ~ con que â ti te se
hace cor~o ? n) a mi se me hace largo, pero al fin y al cabo no es
una eternidad; y tén entendido, mimosa de mis ojos, que si no
lo Ilevamos con paciencia, se nos harâ mas largo todavia. El
alma mia, que la tienes tu, podra decirte si yo tengo ganas de
verte 6 no : en algunos momentos es tanta, que me entra una
grau tristeza, imaginando imposible que mis ojos vuelvan a
verte. No lo quiera Dias, unico consuelo mio ; ya te mandaré
antes que nos veamos diez mil sonetos por el pafiuelo : si ya no
lo hé hecho, es porque nada de lo que se me ocurre me parece
tan espresivo que me dé â comprender.

Hoy 17.

LXXXIX
Amada mia :· aqui tienes a tu Adelardo, nuevo Hernan Cortés, en medio de indios, resuelto a _conquistarlo. Pero... me
arrepiento de lo dicho ; ni yo soy el heroe estremefio, ni estas
buenas gentes, que le acompafiaron en la conquista, son indios
bravos ni mucbo menos. Todo estâ en embrion ; pero tengo
esperanzas. Mi nombre suena aqui con buen eco : me hé encontrado muchas simpatias, y soy mâs conocido de lo que yo imaginaba; por lo visto los diputados estremeiios, â su regreso, se
han convertido en clarines de mi fama. Estoy, como 'puedes
figurarce, muy ocupado, y no puedo extendem1e ; pero te daré
cuenta de todo; te escribiré poquito, pero amenudo. Recibe en
cada carra un cariîio de tu Adelardo.

XC
Guadalcanal 24 de Agosto de 1856. Ya ves, bija mia, que empiezo por poner la fecha, porque estaba V. tan mal bumorada
cuando me escribi6 la carta del 2, que hasta por haberla omitido
me bace un cargo muy grave; pero fué tanto el contenta que
recibi al ver tu letra y al saber que despu.es de los acontecimientos de Barcelona te ballabas buena, que no comprendi tu
enojo hasta la segunda vez que la lei. Vamos â cuentas : si yo
tardé todo el tiempo que V. dice en escribirle, tiempo durante
el cual ninguna carta de V. habia recibido, buenas 6 malas, mis
razones tenia para callarme; pero tu, despues de ha ber recibido carta mia, despues de la inquietud que debias suponer en
mi por las circunstancias tan tristes que te rodeaban, dejar
pasar tantos correos sin escribirme, aguardar y consentir que

XCI
Hoy salgo de Sevilla : maîiana â la noche llegaré a Guadalcanal. Dime si hâs recibido una carta mia en que te hablaba de
tus trabajos literarios y te decia que me contases c6mo y â qU:e
bora hacias la traducci6n, por que todo eso me hacia mucha
gracia. Esa, y otra para Salas, se las entregué al barbera para
que las pusiera sellos y las echara al correo, y no se por qué
tengo la espina de que no me ha servido bien. Asi que recibas
esta, contestame a Guadalcanal. Ya supongo que estad. resuelta
[la] cuestion del teatro. Si se pierde, [creo] que nunca con mas
motivo se puede repetir aquello de « Todo se ha perdido ménos

�EPISTOLARIO INÉDITO

L6PEZ DE AYALA

el honor ». A Dios : te escribo â escape. Recibe un beso de tu
Adelardo ' .

XCII
egrita de mis ojos, golondrinita mia : yo te ruego, por lo
que tu quieras mas eti el m1mdo, que no te en fades, ni te pongas
mab, ni te enrrecengas en aplicarme apodos, al saber que hé
determinado no salir de casa hasta terminar completamente el
4" acto. Anoche, aunque trabajé bastante, fué con poco fruto;
esta maiiana no hé podido hacer un verso siquiera. l}hora es
cuando empiezo a ver claras las escenas que me faltan, y si
salgo i verte, de seguro no podré pensar en el resto del dia
mas que en ti. Te juro que esta resolucion es nacida del ardiente
deseo que teugo de pasar siquiera un mes sin mas ocupaci6n
que amarte y repetirtelo â cada momento. Repara el cuidadito
que he puesto en la forma de la letra, para no lastimar tus
ojos. Si te enfadas, mi corazon me lo advertid., estaré menos
inspirado, y tardaré mas tiempo. Cuanto mas tranquilita estés,
mas pronto te abrazari tu Adelardo.

xcm
l Qué tal en Bilbao, mi eiiora Da T .. , ... ? Esta V. contenta?
Ya se que suele V. pasearse en la Alameda ; las notabilidades
tienen contados los pasos, y hasta aqui llega el rumor de los
que V. da, â pesar de ser sus pies tan pequefiitos. Yo, sin embargo, creo que estarâs aburrida muchos ratos, porque las lisonjas reemplazan mal el cariiio, y hay mucha diferencia entre
amigos y espectadores, por mucho que aplaudan. Me acuerdo

J. Sobrescrito : « Sra. D"'. T .... .. Tragi neros,
Scvill:1 es de 11 de Agosta de 1862.

22 ,

Madrid . » El timbre de

mu~ho d~ ti : supongo que ya ce se habra pasado aquel frio
r:m1lgam1ento con que me recibias en la casa de campo: no Jo
ruegues, pues sabes que nosotros solemos entendernos al traves
de las palabras. Estabas rernilgada ; volvistes en ti y procuraste
dcsva~ecer la i:npresion que tu extraôa frialdad habia producido
en m_1; para _ver c~n claridad cierras cosas, es un lente muy
persp1~ la d1stanc1a. La aproximacion de Ios objetos amados
ofusca s1e~pre y ... ya tengo gana de ofuscarme. Yo trabajo mucho,
pero escnbo poco ; como aspiro â saltos grandes, tengo que prepararme con egercicios anticipados que nie dén fuerza. Estoy
co_ncluye_ndo el arreglo dichoso de las zarzuelas fiambres, y al
m1smo ttempo revolvieudo planes y echando cirnientos a nuevos
edificios. All:i veremos. Continuo en lrun. Adios, no quiero
estenderme mucho, p:ua que ten!!:ls menos que contestar. A
pesar de mis quejas, recibe un abrazo de tu Adelardo. Irun, 10.
&lt;. Donde paras? &lt;. Has empezado?

XCIV
ea V. muy bien venida, eôora D• T ...... Ya vés que 110
puedo estar m:is fino ; pues a pesar de la ausencia me hospedo
eu tu casa antes que tu llegues; aguardo pacientisimamente en
ella, en la poco am~na cornpania de Marta y ,Santiago, para tener el 0 usto _de salme al encuentro y saludarte. Sientese V.;
· de canse V. ; me aleg~o mucho de que se baya divertido; porque
esto d~ estar obseqmada, buscada y festejada, aunque molesta
algo d1strae y halaga. Y ya que hé cumplido con las exijencias de
la primera entrevista, bablemos algo de los asuntos de teatro.
Bien q~isiera tener una opinion segura y clara acerca de Io que
te conv1ene, para dane con toda decision un buen consejo. La
res~rva que yo suelo guardar en estos casos, no procede de
ego1smo ni de indiferencia, sino de que, conociendo Jas cosas y
las personas, todas las convinaciones que ofrece el concurso de

�586

EPISTOLARIO INÉDITO

L6PEZ DE AYALA

los l!ncontrados intereses que ahi se agi tan, tien en muchos
inconvenientes, y es natural la indecision cuando h~y que :lejir entre dos males. Los Cata~inas, sin la Matilde, sena para t1 la
mejor compaîi.ia ; porque s1 no son grandes actores, so~ al
menos personas formales que toman por_ lo serio. su profes10n ""
La Compania de Roca, sobre todos los mconvernentes q~e ya
hâs tocado tiene el ano que viene los muchos que naceran del
desencant; del publico ; de las grandes pérdidas del an~ anterior . del cansancio de los empresarios, y del descred1to de
Ro~; dudo mucho, si empieza, que viva dos meses. En la de
Catalina encuentro el grave inconveniente del teatro de la
Zarzuela' que â ti te causa mue ho; el de la Matilde, que no es
ménos ~rave, y de ser muy pocos, segun mis, notic_ïas~ los
meses que trabajaran en él actores Espaîioles. Irte a provmc1as lo
creo peor que todo esto. Ya vés que, cuando pienso en esto, lo
primero y ta! vez lo unico que veo son las cosas. desagradables.
Ya me figuro que ahora babrâ mucha~ con_versac1ones llenas _de
buenos prop6sitos y de protestas de smcendad; pero desg~aciadamente todos nos conocemos, y yo no creo en otra enm1enda
que en la mia. De estos inconvenientes, mi con~ejo es qu_e
aceptes los que te repugnen ménos, _puesto que tu eres_ la _pn:
mera que ha de sufrirlos ; yo, por s1 esto puede contr~bmr a
hacerlos menores, te prometo poner cuanto esté de m1 parte,
para darte una comedia en que te causes poco y te aplaudan
mucho. A Dios, recibe un abrazo de tu Adelardo. Hoy 6.

XCV
Te aaradezco en el alma la carta de hoy. Yo no hé tenido,
durant; mi permanencia aqui, el reposo de entendimiento necesario para darse uno cuenta de lo que hace,, y tu vo_to, en
esta ocasion aun mas que en 1:inguna otra, era para ~1 m_uy
importante. Dile à Delgado que entregue a Canete, a qmen

escribo hoy, los dos actos para que los lea. Puedes indicarle, si
n~ quieres que el sepa que yo te hé escrito, que lo sabes por
m1 hermano. La Adela~ se ha marcnado ? Para ella destinaba el
pape! de Petra '. Mis contrariedades al hacer esta obra han
llegado hasta el extremo de lamentar la ausencia de la Alvarez 1• 1. 1. .1 .' Qu é gana tengo d e remr
- · cont1go,
·
pero de palabra y
de obra y muy cerquita ! A Dios, mora; no seas tan taciturna
con tu Adelardo,

XCVI
\

Hi de saber V., sefiora mia, que no me han faltado motivos
de queja en esta ausencia. V. me los ha dado, y no una vez sola;
y, i no ser por que yo estoy propuesto a no refiir ya con V. en
t?dos los dias de mi vida, ta! vez le hubiera escrito alguna carma muy acre. Hi dado la casualidad que siempre que te hé
escrito, en el mismo tiempo hé tenido que escribir también i
varios amigos : en el mismo dia y i la misma bora han entrado
mis cartas en el corréo; pues bien, siempre la primer contestacion
que aguardaba ba sido la tiltima; siempre ellos se han dado mas
prisa y [han] andado mas eficaces que mi amada. Una vez, por
que aguardabas la representacion de Pinedo, me tuvistes seis &lt;lias
aguardando respuesta; y otra vez, s6 pretesto de que no babian
_ llegado los cajones. Esto lleg6 i persuadirme que tù eras tan
p_erezosa porque tenias que pensar mucho lo que habias de decmne. En fin, yo so_y hombre que cumplo mis resoluciones, y
la hé tomado de no mcomodarte, aunque me incomodes. Estoy
concl~yendo el segundo acto. Mi bermano y Emilio pasaran
cornmgo la pascua. Ellos te llevaran los dos primeros actos de la
comedia para que inmediatamente se copien, se repartan y se
empiezen a ensayar, mientras yo escribo el tercera, que es el
1.

Personaje de Ella11to por cie11to.

�588

L6PEZ DE AYALA

EPISTOLARJO I~ÉDITO

ultimo. Asî, y precisamente en la misma época, se hizo con el
Tejado de vidrio. Harco siento no haber podido andar mas de
prisa : ayer hizo dos meses que llegué, y ya era tiempo de que
la obra ·estuviera terminada, pero el hombre pone y el demonio
quita. Ha dado tambien la casualidad que la indole de la obra
que se me ha ocurrido, no es de aquellas en que, una vez excitada la imaginacion, no hay mas que dejarla carrer, sino de las
que necesitan mucho reposa, mucha pulsa, y un detenidisimo
escudio de Ios detalles. Ya ves que, siendo la primer obra que
publico después de tan largo silencio, y estrenindose para tu
beneficio, hé debido procurar que al menas en la intenci6n
tenga alguna importancia. Allâ verémos. De todos modos en
Abril se estrena, coma ya te hé dicho. Si te urje resolver en los
asuntos de que te habla Salas, indicame algo. En cuanto a la
oferta que me baces, ya puedes figurarte que eu el mero hecho
de haberte yo manifestado tan francamente mi situacion, porque
es una prueba de carii'io que me bas exijido varias veces, estoy
imposibilitado [de] admitirla. En fin, no hab lem os de eso. o
son billetes de banco los que yo quiero, sino billetes amorosos,
muy tiernecitos y muy :i menudo ; con que, ménos ofertas y
mas cartas. Adios, negrilla; figurate que al cerrar la cana te ha
dado una palmadita en el hocico

tu

Adelardo.

o te inquietes por mis gastos. Eso no vale nada ni altera en
nada mi estado financiero. i No sabes que soy un principino?

XCVII
o te asustes por ver esta carta sin los dos actos, que ya se
esdn calzando las espuelas para ponerse i tus pies. Estoy muy
conten to de ti. La obra es tara conclu ida an tes de finalizar el
mes, con toda seguridad. Te escribo a escape, porque se va el
correo y me parece que mi silencio ya te tendra algo inquieta.
Tu
Adelardo.

Al concluir el Quii·ote,
d · 1
Po r pa pe1es 1os d os actos. ' es ecu, e 23, podrân estar sacados

XCVIII
No, puc&lt;les
fiourart
•
t&gt;
e, v1·da mla, el consudo tan gr.inde ue
me ha causado tu carta. Escribeme por Dias otra . . . . q
para que pueda t
T
'
,
\'ez s1qu1era,
d .
· ranqm izar mi concienc1a. Cuando me acuerdo
una tristez,a t an gr:in d,c, que qrus1era
..
Me dtl .dme entra
.
volar

a

: : ; ~·l si )h'a, no l~dhe hecho, es porque Emilio ha estado malo
Y 0
se a veru o aquî para que
b.
'
valor para darle este di
La b yo tta aie, no hé tenido
0 ra la Ue\·o muy adelautada
E
.
sguSlo.
N ESrE MES LA CONCLuvo. Creo que cuando la c
•.
perdonaras los malos ratas de la ausencia M l
on~zlcas m_e
de la
. e evanto a as se1s
T b 1:1anana y me acuesco a las nueve y media de la noche
ra a1ar y p nsar en ti es la vida de tu
.

N

d

·
Adelardo.
eces1to como el respirar
que m e escn.ba:, otra cana d1c1én..
.
ome, aunque no sea c1erto, que no estas enojada conmigo.

XCIX
Querida T ..... . : ya estoy en la se
d
d
ayer acabé el se
d .
. gun a escena el tercer acto ;
~n o' no los rec1bes boy porque ayer mismo
met compromeueron
a consentir que la 0 bra se represente en
d.
es e teatro un ia 6 dos despues que en M d 'd E
.
nada de particular, ni te hablaria de ello aa or~ ~er ;~ no tien~
causa de que recibas un dia mas tarde lo d
rque es.
h b'
s os actos, es decir
manana. ' u iera sabido esto • uo me hu b.1era d e1a
. do compro-,

-

s·

I . Alusion probable J. la zarzuela . El C 111 t.
· de ccritorts castellanos
· . VII' wo (V1.d . . 0 bras de Aya la ; ed .
de Ia Co•zuuo11
escribir.
'
' 22 7 Y sigs.), que no Ueg6 a

REYUl:. HISPANIQUE. A.

;S

�EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

590

que no te incomodes, una cana en blanco y asi sabré que debe
procurar olvidarte el que antes llamabas ,

mcter, pero me dieron palabra de traermelos hoy antes de la salida del correo, en cuyo caso no se perdia ni un minuto, pero
como se acerca la hora y no han venido, te escribo ésta para
que sepas que maüana los tienes en tu poder. El tercero es el
mas facil de escribir y de ensayar : insiste en que dentro de este
mes estad concluido. Tu no te apures, que prorrogados mis
compromisos hasta el aiio que viene, el unico interes inmediato
que espero de la obra, és que puedas estrenarla en tu beneficio.
Cree que, si no fuera por esto, no hubiera yo pasado en Valencia la peor temporada de mi vida.
A Dios : hasta man.ana.
Tu
Hoy

591

tu

Adelardo.

CIi
. .
VdAyer
Perocumpli
I yo ai'i os .. espera[b a] s1qmera
cuatro letras de
·
no o tuvo por co
·
si se hâ leido ,
1
d1~vemente, como tampoco decirme
0 no a corne 1a. Pudiera V d d
.
que le cansa tomar la 1
. . · e una \ ez decirme
.
P uma para escnbirme
· ·
evnaria muchos d'
E
, Y se ev1tana y me
isguS!Os. n cuanto a n · 'd· '
,
pronto como yo habiadesead .
d , 11 i a a esa, no sera tan
cluido, y alla se las arregle~ ;ds~an are el acto cuando esté con-

Adelardo.

21.

C
Habla me con franqueza; l has conocido la letra del sobre ?
Dices que si; pues chica, estâ visto que contigo no me sin·en
disfraces, y en parte me alegro, porque asi no me cruzara
por el pensamiento la idea de enganarte . Pues mira, esta carta
la hé empezado aescribir por el sobre, y puse mucho cuidadito
en disimular la letra, con intencion de darte un susto ; pero
ahora reflexiono que tu corazoncillo 6 el sello del correo te didn
a voces, antes de abrirla, quien es el nombre que la firma . Ya
que esta sorpresa me ha salido mal, prepararé otra de efecto
mas seguro ; yo me hé propuesto sorprenderte en esta carta y
sabes que yo ... (En blanco las tres pdginasrestantes del pliego.)
CI

a

Cuatro cartas te be escrito sin baber recibido contestacion
ninguna. Si esto sigoifica que no vuelves a escribirme, •te agraJeceré que me lo manifiestes de alguna manera; mandame, para

cnr
ciaNod te contesté .ayer ' porque no po d'ia darte la
., e cuya exacutud respondo hoy M Pasado maiiana IO salgo de
' .El anana 9
'
aqm ·
1 I estoy
pues, los brazos para recibir a tu

siauiente noti0
b
aca o la obra.
e
b
n esa ; a re,

Adelardo.
CIV
_Ma~da a Santiago ;l almacen del ferro-carril 1
.,
ca1onc1tos a la presentaci6n del d.
y e entregarao dos
no uedo este d
a iunto resguardo. Sale el tren .
p
n erme, porque quiero que recibas esta el dia tre/
Tu
Adelardo.
Hoy 2.

�59 2

EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

CV
Despues de recibir tu carta ùltima, debo agradecerte infinito
todo el tiempo que hâs tardado en contestarme, porq~e, segu,n
a de tus labios no salen para mi con espontane1dad mas
ve 0 ' y
. d.
1
l
que las frases duras y descompuestas que m 1can a comp eta
destemplanza del cari:ôo. No es la primera vez ~u~ par~ hacerme
cargos empiezas â decir todo,lo qu_e tu _te bas 1~agmado que
yo iba a hacer, y sin atend_er a cons1derac1on de nmgun género,
te crees luego con derecho a llamarme lo que te s_e oc~rre'. porque no lo be hecho al pié de la letra se?un tus 1magmac10n~sPues yo tambien me habia imaginado, s1empre que te hé ~scnto
una carta, que al correo inmediato iba â tener contestac~on, y
coma se pasaba seis dias consecutivos la h~ra. del correo sm que
viese realizada mi esperanza, y coma te be d1cho que tus cartas
son las unicas que no me traen disgustos, y coma la soleda~ Y
las contrariedades no son los mejores consejeros, yo hé sufndo
;on tu constante retraso en contestarme muchisimos malos rato~,
que sin embargo hé tenido la consideracion de ocultarte la primer vez, y de manifestarte con mucha te~planza y hasta con
cari no la segunda. En cuan to â lo que me d1ces de que el 26 son
tus dias yo estaba en la inteligencia de que los celebrabas el
tres; p~r eso te envié las flores en este dia, y p~r eso en la car~a
que te escribi el dos te manifesté el gran empeno que yo tema
en que recibieras este recuerdo el tres, subrayando d numero
porque no daba ocasi6n a mâs la prisa con que habia an_dado toùa
là ma:ôana arrealando los cajones. Y yo quedé convenc1do de q~e
esto era cierto bcuando a ti no te llam6 la atenci6n el empeno
que yo manifestaba en que precisamente el dia tres ~ no otros
llegaran las flores a tus man os ; pero no [es] esta la umca pr~eba
que tengo de que no te enteras mucho de lo que te esc~1bo:
Vamos â lo mâs bonito. &lt;'. No comprendes la causa de que a m1
me sea Jesagradable tratar y recordar ciertas casas? &lt;'. No corn-

593

prendes que el recuerdo de haberte perjudicado, aunque para ti
no sea nada, â mi debe sacarme los colores al rostro? Y que esta
debe obligarme a procurar que ni siquiera hablemos de esto? Es
esto no agradecer tus buenos deseos, 6 tener delicadeza ? Pero tu
de todas estas iniquidades mias tomas ocasi6n para decirme que
en tu vida volveras ofrecerme nada, y es el casa que coma yo no
puedo decirte que jamfts han sida peligrosas tus ofertas, y que nunca has
arriesgado nada en hacerlas, siento una desesperacion tan nueva
en su genero, que si tu fueras capaz de alguna consideracion, la
hubieras evitado.
Adelardo.
A poco de llegar yo a Madrid, procuraré que no sea tan profundo tu arrepentimiento de hacerme ofertas.

a

CVI
Solias tu decirme que te llenaba de confusi6n recibir sin preparacion ni motiva alguno, en media de mis canas amorosas,
alguna que otra desabrida, destemplada y llena de enojos imprevistos que no tenian otra esplicaci6n que las espontaneas alteraciones de mi espiritu. Sin duda alguna hemos llegado a ser
uno solo los dos; porque tu con mucha frecuencia te equivocas,
y juzgas que son mios tus propios defectos ('. Podia yo imaginarme que te ofendia en estar constipado ? &lt;'. Es motiva para
tomar aire y estilo de ofendida el que vengan muchos importunos a visitarme? Que a mi me pongan de mal humor, es
natural ; que a ti te enfaden, pase ; pero que yo te ofenda
porque me visiten, me parece absurdo. No se ha perdido ninguna de tus cartas, y si leyeras con cuidado las mias, te excusaras la pregunta y las inquietudes de que hablas, y el d.isgusto
que te causa el imaginar que yo trato de datte una lecci6n muy
severa guardando silencio acerca de lo que me d.ices y no comentando tus cartas letra por letra; en la misma en que te quejas de

�EPISTOLARIO INÊDITO
L6PEZ DE AYALA

594

esto, lo desmientes tu misma. Dices en ella que estas con cuidado por que se habia perdido la carta de Geronimo. ( Parqué
te deda yo que se babia perdido esta carta ? porque tu, en la
anterior me decias que me habia escrito; luego decirte _yo que
no la h;bia recibido, era referirme a la tuya y decirte con toda
claridad que la tuya estaba en mi poder. En otra, â proposito de
decirme tu que habias empezado a traducir, te ~ecia yo que
me dijeses en que forma y como hacias, 1~ traducc10_n ~ Esto, es
referirme a tus cartas? En otra, apropos1to de decirme tu que
habias concluido la zarzuela, os daba yo muy de broma la enhorabuena. En otra, diciendome tu que mis amigos del ministèrio
habian querido salir del paso y nada mâs, te mandé yo una
carta de· uno de ellos &amp;• &amp;• &amp;•. Cuando yo estaba en Valencia,
escribiendo tu beneficio, lei en un peri6dico que habias acep:
tado una obra de Diaz. No te hize la ofensa de preguntarte s1
era verdad 6 no. Sirva esto de respuesta â lo que dices que dicen
de Valencia. Cuando, por cosas tuyas exclusivamente tengas mal
hnmor , haz el favor de disimularlo un poco con tu Adelardo.
CVII
El domingo pasado se qued6 V sin misa. Siento mucho que
su devocion esté tan prendida con al:fileres. Corno ya htrn em.pezado las representaciones, y todas las molestias y distracciones
que traen consigo, no es estraîio que V. se muestre mas perezosa.
( Corno ha de ser ? Paciencia. Hâ venido mi hermano Balta Y
hasta ahora los planes de que me ha bablado con mas calor son
su boda y su secretaria. Yo estoy concluyendo el a?eglo _del
Nuevo Don]u.an 1 ; queda, en mi entender, una comed1a al mvel
de las mejores mias. Tengo detalladamente planeado todo el

primer acto del Yo '. Pero como esta requiere mas tiempo con
el afan de tener pronto algo representable, me puse a tra~sformar la zarzuela. Trabajo que hé hecho con gusto, porque me
parec~ de resultad?. Salas me ha escrito preguntandome cuales
de ~1s obras quiero que se pongan en escena. Dile, mientras yo le
escnbo, que El tejado de vidrio y El tanto por ciento 2 • Ambas
creo que danln algun resultado, y ninguna de las dos se ha representado por la tarde. Si Joaquin pone algun inconveniente en
hacer el Tejado de vidrio, yo no tengo ninguno en que ponga
en los carteles que el autor se lo ha repartido. Pero no creo que
llegue a tanto su 111.odestia. Reparte tu las dos obras de acuerdo
c~n Salas, y lo que determineis decid a los actores que yo Io hé
d1spuesto.
A Dios, cuando tengas un rato de aburrimiento, contesta a
mi anterior y a esta. Tu Adelardo.

CVIII
Aqui me tienes. No extraîio ahora la incredulidad que manifestabas cuando te manifesté mi repentina salida, porque todavia
me parece â mi que estoy en Madrid. Aun me tiene desasosegado y violento el esfuerzo que tuve que hacer para emprender
la marcha. Espero trabajar mucho, no solo por conveniencia
sino como medio de distraer y sosegar mi espîritu todavia aai~
tad~ con el r~cuerd? del inmerecido y feroz ultraje de que ~is
am1gos han s1do obieto. Muchos emprendieron su viaje la misma noche que yo sali de Madrid. Conmigo vinieron a Lisboa,
Camacho, Salazar y Zabalburu; de otros se que sé dirigieron

Véanse: Obras de Ayala; VII, 209 y sigs.
El Tejado de vidrio, comedia en cuatro actos, dedicada :i Arrieta. El
Tanto por ciento, comedia en tres actos se estrenb el 18 de Mayo de 1861, y
es·a dedicada a D. Cristir:o Martos.' '
I.

2.

1.

Comedia en tres actos, representada en el teatro del Circo eo la tempo-

rada de 1863.

595

�L6PÉZ DE AYALA

a otros puncos. Aun

no puedo darte noticias de esta poblacion :
el clima es excelente; su aspecto de Corte ; las fondas buenas,
pero tan caras como en Madrid cuando menos. Yo paro ahora n
el Grand Hotel Central : pero pienso mudarme, por que sobre
ser exorbitante el precio, hay aqui un ruido poco con\'eniente
para mis trabajos literarios. Uoy no hemos tenido ninguna
noticia de Espana, y propagadas por el deseo y confumadas por
l:t sandia credulidad de los emigrados, corren aqui noticias tremebunda&lt;;. Yo creo que en algun tiempo no habra nada; aunque
ya es algo y muy grave el estar todos los dias temiendo una
catastrofe. Supongo que el teatro se habra resenùdo mucho del
estado de las cosas. Dime lo que ocurra y como te tratan los
empresarios. A Dios; ahora aun estoy ocupado con la mudanza
de casa que proyecto, pero contestame con las sen.as que te hé
dada.
o pude darte un abrazo al salir de Madrid, pero recibelo ahora, tan apretado coma quieras, de tu Adelardo. Hoy S.

CIX
(Mis sefias, aparte de las que tu sabes, son : Hotel duas
Irmâas. Rua do Arsenal n° 146. Lisboa.) Querida Teodora :
bien pudieras haberme escrito, dandome noticia de lo que ahi
ocurra y en cumplimiento de la palabra que me diste de bablarme de la ejecuci6n de El tanlo por ciento. o te lo habrân
impedido por cierto tus muchas ocupaciones teatrales, pues
segun he visto en los peri6dicos, no bas hecho nada nuevo, ni
aun del repertorio, eceptuando mi comedia. La que estoy haciendo estani. concluida antes de que termine la temporada si se
dilata basta fin de Mâyo, pero concluyendo tu contrato con Catalina a priocipios de Marzo, es iroposible ya, y lo sieoto mucho, hacerla para tu beneficio, al méoos en esta primera temporada. Hé leido en la Correspo11dencia, hace uoos dias, que Larra
esta encargado de escribir una obra para tu beneficio. Dime lo

El'lSTOlARlO INÉDlTO

597

que haya de verdad en esto: yo me alegraré mucho que tengas
una obra en que puedas hacer algo. Vamos a otra cosa, que es
r:servada. Me ha escrito Gaztambide, diciendome que no pud1endo emenderse con Catalina él y Salas, ni los dos entre si, él
solo sed el empresario desde los pr:imeros dias de Marzo basta
fin de Julio del aiîo que viene : que se ha convenido una escritura de asociacion entre la empresa y varios aut0res; que cueot:m
conmigo, y que les mande pronto la obra 9ue estoy haciendo.
Yo le contesto hoy que, habiendo discuti&lt;lo y aprobado la escrimra los amores que me cita (Tamayo, Eguilaz, Larra y Pican),
creo que sera aceptable para mi y no tendré inconveniente en
firmarla, y que mi obra aun no esta concluida. Lo de ser él solo
el empresario, me parece que no es cierto. La enemistad de Barbieri y Gaztambide procede de una ficcion semejante : entonces
era Salas el solo : en una cuestion de iotereses, hizo Barbieri arbitre a Gaztambide, creyendo, por lo que este le habia dicbo, que
él no era empresario, y que por lo tanto se encontraba en sus
mismas circunstaocias. Resolvi6 Gaztambide la cuestioo en
favor de la empresa, y result6 despues que tan empresario era el
uno como ,el otro . Barbieri vi6 en la escribania , creo que de
Garamendt, una es ritura en que Salas y Gaztambide se obligaban a no bacer nw1ca ningun negocio teatral que no fuera a
medias. Pueden haber revocado este documento, y pueden decirlo sin baberlo hecbo. alas no puede, por las razones de parentesco y de gratitud, esc:itimar las condiciones de tu escritura
'
y aparece solo Gaztambide para obliuarte a que seas la primera
en dar el ejemplo de las rebajas y concesiooes. Esto puede
ser una sospecha temeraria y un mal pensamiento, no lo niego ;
pero tampoco podras negarme los motivos que la justifican ; habiendome hecho esta impresi6o la carta de Gaztambide, te doy
la voz de alerta para que defiendas tus intereses, que me importan mas que los de la empresa y aun mâs que los de los autores
â pesar de serlo tu Adelardo.
'

�EPISTOLARIO INEDITO

L6PEZ DE AYALA

ex

1

Hé tenido un mal rato leyendo la carta de Ernesto, en que
se vé lo poco 6 nada que se ha modificado su caracter : quizas
habra tenido razon en el origen de la desavenencia ; no conozco
a su jefe, y no puedo conjeturar nada ; p~ro en el :elato_ que
hace de lo ocurrido, no hay mas que las re1teradas sat1sfacc10nes
que recibe, y la ira que le causan, y los insultos que le ins~iran. Se conoce que ya ese hombre es objeto de la mas expres1va
de sus pasiones. Es verdaderamente lastimero oir a un muchacho, que solo ha visto a su alrededor personas que por él _se
interesan, exclamar que ha aprendido a no fiarse de nad1e.
De si mismo es de quien no deberla fiarse, por que hasta ahora
es el unico enemigo con quien ha tropezado. Pero seamos justos :
ya va para un aiio que estâ campando por su r~speto, y este es
el primer disgusto que te ha dado : cosa muy d1gna de tomarse
en consideracion. Supongo que su tio Geronimo le habra hecho
entender todos los graves inconvenientes que una dimisi6n
puede ocasionarle, si, como parece, esta resuelto 6 conforme en
seruir la carrera consular (conformidad que es un sintoma de
e;mienda), y sobre todo que es una resolucion insensata c_astioar en si propio las faltas que, segun su opinion, ha comet1do
s~ jefe. Vamos a otra cosa. Toda mi familia me escribe instandome a que la visite, y como ya hace tanto tiempo que no la veo,
estoy resuelto a seguir tu consejo, y
principios del mes que
viene saldré de aqui. Me detendré en Cabeza del Buey, pueblo que
esta en la linea y residencia de mi hermana Pepa. De alli pasaré
â Azuaga, donde vive mi hermana Concha, y asi de h~rman~
en hermana llegaré hasta mi madre, y despues, conclmda m1
obra, tendremos el gustazo de vernos en Madrid 6 donde Dios

a

1.

Escrita en 1867, probablemente desde Lisboa.

599

quiera, porque el estado de las cosas no consiente calculo seguro.
He sentido mucho el constipado que has tenido y espero, contando con tu privilegiada naturaleza, que ya estaras buena.
Cuida mucho tu salud, por que a pesar de la sequedad que
tanto te disgusta, no quiero que estés mala y te pediré cuenta
del detrimento que encuentre en tu persona. Dices que te mortifica mucbo el cambio que desde hace algun tiempo notas en
mi, y esto no puedo negar que es cierto ; cuando tu me conociste tenia 22 afios, y ya cuento 38 muy cumplidos. Verdadero
y sensible es este cambio : pero ~ qué le hemos de hacer ? Me
parece que mejor que ahora no hé aplicado nunca esta muletilla
que tambien es una de las cosas que te cargan. Me ha hecho
mucha gracia, y no lo tomes a pulla, lo de que no se puede
exijir de mi mas que lo que buenamente dé; yo temî que
ibas â a~abar con lo del Olmo. Dices que te disgnst6 mi ultirna
carta, porque quejarme yo, siendo tu la que se cree con
m~tivos para ello, demuestra poca sinceridad. Lo que yo
q_mse demostrar es que el que tiene el vicio de las quejas,
s1ernpre encuentra asunto. Y a Dios, y no seas tonta ni andes a
caza de disgustos, que hartos hay en la vida reales y positivas,
y son tan voluntarios y solicitos, que se vienen a las manos sin
que nadie los llame ni los busque. Esta carta ocupa menos
papel, pero tiene mas lectura que la tuya. Yo hé perdido aquella
letra fanfarrona y obesa que tam bien te cargaba en su tiempo,
porque con dos palabras llenaba una plana, y por lo visto tu la
has encontrado.
Tu Adelardo.

�LÔPEZ DE AYALA

600

APÉ DICE

Cartas de T. .....

a D. AdelardoLôpe:;de Ayala'.
r.

Cn.:o que cuan&lt;lo llegue a tus manos esta carta, habr~s :ecibid_o
y leido una que escribi a tu madre el dia 13, Y, otra l t1 el dia
14 , y que no me explico como no_ han ~le_gado a tu poder antes
del dia que tu me escribes tu agna y IDJU~ta ~a~ta., Ay, Adelardo ! cuando IJegaras a conocer y bacer iust1c1_a a _la ~uger
que tantos derechos tiene a tu coofianza y esuma~100 . No
quiero reiiirte ni quejarme mas de. tus absurdas queias, porque
me figure lo que sufriras tu tamb1en cuando me ofendes con
la menor sospecba, p~es debe haber en el fondo de. tu alma
una imagen tan verdadera de lo que es la mia ~a:a ~1,_ que te
desmienta y te acuse con mas severidad por tus iniust1c1as que
la que siempre ha sido y sera tu leal y constante T .. •· .. Roy

25 de Abril, 1857.
2.

Madrid JO de Octubre r 8 57. Adelardo mio : Hoy_ hace ~uatro
&lt;lias que no he tenido cana. Esto no es recomb n'.rte nt qu_e~
jam1 e; no, mi querido Adelardo. i Como he de ~ueprme de t1 •
cuando eres tan bueno conmigo en esta separac1on, que ~o s~
como manifestarte toda mi gratitud por hab~rte hech_o_ supenor a
tu pereza, y hasta a tus costumbres, yor m1 tranqmhdad. Gracias, Adelardo de mi vida, por este bien ta~ grande que me bas
hecho : ahora que tienes una idea de los d1sgustos que me han

EPI TOLARIO lNÉDITO

601

rodeado desde que nos separamos, podrâs conocer todo el bien
que me han hecho tus cartas; puescuando se encontraba mi espîritu abatido por un nuebo desengafio, solo tus canas y la cspresion de amor que en ellas encontraba, me consolaba de todo y
me hacia mirarlo con el desprecio que ello merecia ... creo, como
tu, que si hubieses estado aqui, muchos se hubieran portado de
una manera muy distinta, por que me ha parecido que, ademas
de ser su entusiasmo una adulacion miserable a los ministres,
que eran los principales protectores de la Ristori, habia en
algunos como deseo de vengar en mi, pobre muger indefensa,
la superioridad que sobre ellos tien es en rodos los terrenos ... no
me puedo explicar de otro modo el proceder de ciertas gentes i
quienes yo no hé causado daôo en mi vie.la, y que si se han acercado a n11, asido para pedirme algun favor que yoles hé hecho,
pues tu recordaras que hé sido la unica que ha tomado la defensa de los escritores en todas las cuestiones que se han suscirado
entre ellos y los empresarios. Enfin, olbidemos estas miserias
tan despreciables, y no vueh·an mmra a ocupar nuestra ml!moria,
mas que como una lecciou. Debo advertfrte que han tomado
mi defensa, segun me hau dicho, en las mil disputas quesesuscitaban aquellos dias en rodas partes, La Rosa, Hartzenbusch
y Cisneros, que diceo estaban indignados de tanto como oian
disparatar. Mucho sentiré, Adelardo, que mis continuas cartas
te distraigan algo de tus trabajos, dimelo, por Dios, con t0da
franqueza, pues aunque el escribirte y bablar contigo sea para
mi un consuelo, bien comprenderas que lo que mas desea mi
alma es que termines nmy p,onto to&lt;lo lo que tengas que hacer,
y vengas corriendo :i cousolar y hacer feliz
tu T.... .. i Si
vieras cuant:is vcces me ha preguntado la niôa por ti ! acuerdate
tu alguna vez de ella, sin olbidarme a mi.

a

3.
lnsertamos aqui, en forml de Ap.!ndice, las 1:arrn.s de T., •··. que van
unidas a los manuscritos de las antcriores, à algunas de las cuales se refieren,
como se echarà de ver por las fecbas.
1.

Dia 1° de oviembre, 1857. Ay ! mi querido Adelardo alma
de mi alma ! o estés tri~te. Ya has pagado un ju to tributo a la

�602

LÔP.cZ DE AYALA

EPISTOLARIO IN.EDlTO

memoria dd que fué tu m,iescro ; ahora piensa en mi, piens,1 en
mi amor, y eso vastara {1 disipar ru tristeza &lt; Ves, Adelardo, que
clicha tan gran&lt;le es amar y ser amado como se aman nuestros
corazones ? Dios te ha concedido por fin la felicidad de sentir por
mi el mismo amor que tu me has inspirado, y que llena toda mi
alma . .. a él solo le hé debido la resignacion y la fortaleza para
resistir tantas penas como hé sufrido durante ocho aiîos recompcns:rndomelas boy con tu arnor, y haciendote a ti tan bueno,
para tu felicida&lt;l y la mia ... &lt; No te parcce ahora mentira que
tu hayas sido algun tiempo c,isi indiferente a mis lagrimas y â la
de esperacion horrible que sentia mi alma al verte tan apartado
del bien como indiferente :i mi amor? Ay ! Adelardo mio : esto
me parece un sueiïo anguscioso que hé renido, pero qµe ya en
la vida volverà a reproducirse &lt; vcrJad, Adelardito ? Si, ya oigo
tu respuesta, y te mando mil vesos por ella. Corno hoy no
tengo que trabajar, por ser dia de Todos lvs Santos, quiero pa
sarlo hablando contigo, aunque se;:a de nifierias, como nos
sucede cuan&lt;lo estamos juntos y se nos pasan las horas como si
fueran instantes, preocupados con nuestra &lt;licha y olbidaodo al
mundo entero . Pues, sefior, has de saber que yo renia hace
tiempo deseos &lt;le embiar a tu madre unos cocos y coquicos ... de
aquellos que nosotros comiamos en Gracia &lt; te acuerdas ? lo
que es de Gracia escoy por creer que te acuerdas, pero de los
cocos casi apostaria que no ; pero mira, no te reüiré yo por
este olbido : dentro de unos &lt;lias recibiras una caja con ellos, y
tambien mando una cosa para tu madre, par,1 su uso, como tu
deseabas cuando estabamos en Gracia ; tambien encootraras
dentro del cajon las medias que faltaban para la docena, y unas
fruslerias para tus hermanas. i i ti te parece que ellas han de
estraiiar est6, 6 que rendrân mas gusto en creerlo un n.:cuerdo
tuyo, no las dices que yo se lo maodo, sioo por encargo tuyo,
y de este modo tal vez les guste mas. Yo bubiera querido embiatte estas cosillas en cuanto llegué a Madrid, pero hasta ayer
no me ha embiado Llans6 los cocos. Doy por supuesto que tu no
4

603

!&gt;enti,ras que yo me baya permitido el gusto de embiar estas cosillas a tus herman~s, y que por el contrario tendras un placer de
que ~on este moabo tengas cou quicn hablar de tu T
.S
trabaia rnucho ?
· · ·· ·· , e
4. M~dri~, 4 de obiem~re, ~857. Que tienes, Adelardo de mi
vida . Du~e la verd~d; s1 tu rndisposicion hubiera sido cosa de
tan poca unportanc1a como me decias en tu carta
' b.
· ·
d'
, me nu 1eras
escnto mme iatameme para que yo no estubiese con cuidado.
pero al vér que _ho~ no hé teoido cana tuya, habieodome escrit;
otr~s veces un ~ta s1, y otro no, puedes figurarte el disgusto que
ten ré y la a~s1edad en que voy a escar miemras no rcciba carta
tuya : por D10s te pido, Adelardo, que no me tenoas en este
e~tado ~uchos d.i~, que no baya na&lt;la que te obligu; a retardar
lll un dd1a ~l escnb1rme ... no te digo esto porque yo esté descontenta e t1 en esta ocasi6n, sino porque sé por esperiencia de
~tras veces, que tu no le das importancia a cosas que para mi
t1enen mucha. El cuidado y el disgusto que ahora siento, es uno
~e los males q~e hemos de sentir mientras vivamos separados.
' Cuando tendra fin esta separaci6n ::&gt;ay' Adelardo . di
·
. .
· ·
, s1 pu era ser
s10 que se periud1casen en nnda tus traba1·0s que te
'
. , M d 'd
'
VlO!t!SCS
pronnto. a a rt • • • que feliz seria tu T •· •... pero no me haoas
~as~; s1 es~o puede ocasionarte algun perjuicio, algun retr:so
en o_ que p1en~as ~acer, me &lt;lices : no seas niita, no me dés malos
co11se1os, ten pncten.cw, que pronto nos veremos .. . y esra duke e eraoza tal vez reammara el espiritu de tu T
M _
P
1 H.. p , .
.
···· •· anana se e trena
e
z70 rodtgo. D 10s nos saque con felicidad de este
b
apuro; yâ te di.ré el resultado.
nue 0

5.
Madrid 6 de obiembc
8- A
.· . d'
.. e, r )7 · unque despues de esperar
l.lnco ias mortales notic1as tuyas ya por fin lleo-6 r·
h
• '
o
u carta oy,

�605

EPISTOLARIO INÉDITO
L6PEZ DE AYALA

dia seis, y por ella sé que tu indisposici6n no ha sido de cuidaJo : esto parece que debia tranquilizanne, pero desgraciadamente no es asi; el tooo seco y duro que emplt:as en tu cana,
las recombeociones injustas y hasta pueriles que me diriges,
hacieodome cargos porque yo, despues de escribirte carras muy
largas, te diga que es tarde y cosas por el estilo, como quien
dest:a buscar un pretesto para reii.ir, me hace creer que tu, al
escribirme, 6 no estabas bueuo, 6 mas bien habias tenido alguo
grabe disgusto ; si esto que yo sospecho fuese cierto, no quiero
aumentarle con mis quejas. Solo te pido que reftecsioties algo mas
loque me dices, pues bien s,tbes d efecto que causan en mi tus
palabras, y que, aprendiwdo a co,wcerme m todos mis beclJOs mas
que en las niiierias que:: puedao tener mis cartas, que siempre que
te succ:da alguna desgracia 6 tengas el menor disgusto, me dés
una verdadera prueba de amor abriendome tu corazon y depositando en el mio tod,1s las penas que ce aflijan,seguro,como yo lo
estoy, de que mi alma l,allara en todas ocasio11ts el remedio y el
consuelo que solo sabe Jar la muger que ama. Te devuelvo m
carra; te ecsijo, en castigo, que la leas cuaodo estés tranquilo y
que me digas con verdad si yo merezco que me escribas de ese
modo ; ademas, yo no teogo valor para romper una carta ruya,
ni quiero guardarla con las otras que me has escrito desde que
nos separamos, porque la volveria a leer y a releer, y no quiero
sentir otra vez el disgusto que boy be sufrido al leerla; no
quiero recordar sino que tu respetas tanto como amas a tu T ......

6.
Madrid, 9 de Nobiembre 1857. Tampoco hoy tcngo carta tuya.
Que es esto, Adelardo ? Apenas hace quinze dias que me
escribias lleno de cariiio y de interes por mi, diciendome: Estoy
111uy triste, y, siti embargo, te escribo, pues 1w quiero que pase ni i,n

correo sin quetelltve tma protesta de mi amer.
Y desde que me hidste esta promesacarifiosa, que tanco agra-

dcda _mi corazoo, has dejado de escribirme con la misma frecue,ncta: l que ~ esto? tu me &lt;lices en tu ultima carta que ya
estas bueno, y sm embargo me escribes Je un modo agrio y
malhumorado, hacienJo cal contraste el tono de esta car~a con
!as que_ &lt;lias antes me habias i::scrito, que yo, al leerla, recibi una
1111pres16n dolorosisima, pues ya mi alma habfa concebido la
esp~ranza de que, despu~s. de canto sufrir, no podia haber ya
e~ne lo\dos_ mas que fe_l1C1dadcs y alegrias ... dime : que signifi.._a esto . ; dune la vcrda : i tt: ha sucedido a}oo desaoradab!t v
h
d
t,
t,
•J
yo_ e ~aga o r_u mal humor de aquel dia, como la persona en
qmen nenes mas confianz.t para desahooar tus rabietas? dimelo
c?n ingenuidad; bien sabcs que yo te het&gt; de aoradecer esta confes16n como si me hicieres una caricia, y que r~i corazon no ver:i
en eUo mas que una prueba de Lu amor ... bajo una forma alao
b
.
t,
rusca, pero que ~1empre te la he perdonado; dimelo todo; 110
temas lencr d,t1~1asiada confianz.a en mi ; pon aprueba el amor de
tu T .. : ... , hac1en~ola participe detodas tus dcsgracias, hasta de tus
pequ~neces; Y mt corazon ce respondera como siempre te h.i. respondido. Ay ! Adelardo mio; si yo no soy la mitad de tu alma
( de que ce puede servir el amor de tu T ...... ?
'

7.
~~drid, 17 de Nobiembre, 1857. No querla escribinc hJSta
rec1b1r algun.1 cana tuya, que borrase el mal cfecto y la tri~teza
que han causado _en mi alma eus dos ultimas carras, y que temia
se revebse ~n 1111s palabras, aumentando con ellas el disgusto
q~e tu tamb1en debes sentir al decirme que no puedes venir a
m1 lad~ ta~ promo como yo deseo; pero hace mu.::hos &lt;lias que
espcro mutdmente una carta tuya cariôosa, que me sirba de consuelo en el estado de abatimiento en que me ballo .• 0 sabes,
Adelardo, d poder que tienen tus palabras en el alma mia I · no
sabes q~e eres mi vida, mis alegrias y mis tristezas?; ;ues
~ como t1enes valor de olbidar ni un momento todo el bien
REYUE HISPANIQUE. A.

3,

J

�EPISTOLARIO INÊDITO

6o6

LOPF2 DE .-\ \' ALA

todo el mal que puedes causarme? es posible que tan pronto
se hayan borrado de tu corazon las dukes y carinosas impresiones que sentias al separarte de mi en Gracia?, por que tus
propositos de enmienda conmigo han de sér tan poco duraderos,
que apenas los formas cuaodo ya estis faltando a ellos? c porque
me has dicho que querias darme el consuelo de escribirme todos
los correos, si despues habias de burlar mi esperanza ? &lt;. no estas
todavia combencido de que estas alternatibas de tu amor, 6 de
las manifestaciones de el, me hacen sufrir muchisimo? c: no lo
has visto mil veces? me bas dicho en algunas ocasiones que
deseas venne contenta y feliz ; pues bien, Adelardo de mi vida,
de ti solo depende mi felicidad ; solo tu puedes dâr la alegria a
mi corazon. Si tu llamas nifierias i mis ecsijencias, tanto mcjor
para ti, que a tan poca costa puedes dar la felicidad a la muger
que te hi dado su alma; yo creo en tu amor, pcro no lo comprcndo, cuando vco que unos dias me manifies[tas] carino, y
otros olbido y indifere(n ]cia ; &lt;. bas encontrado nunca en mi amor
variacion alguna? pues como tu, si es cierto que me amas, no
puedes manifestarme siempre tu carifio del mismo modo, y sin
esas alternatibas; me diras que tus ocupaciones ... y hasta tus
disgustos son la causa, pero bien conoces que si esa fuera razon
suficiente para disculpar tu proceder conmigo en algunas ocasiones, yo tengo mas motibos que tu para ha ber sido contigo desamorada, pues casi sicmpre hé estado rodeada de disgustos, pero
yo creo que esto ha sido para mi una causa mas parJ. aruarte,
porque mi alma, fatigada de tanto sufrir, ha vuscado un refujio
en tu amor, y en el ha cifrado t0da su clicha ... tu tambien me amabas asi en otro tiempo... cuando no esta bas
seguro de mi amor; bien lo veo cuando leo las carras que
entonces me escribias ; I'. y era yo entonces mas cligna de
aquella ternura que me manifestabas ? dime la verdad ; .. . es imposible que ru desconozcas que si entonces te inspiraron carifio
mis cualidades, boy deberias amarme mucho, mucha, siquiera
por canto como hemos sufrido. Adios, Adelardo, no te enojes

porque siempre te pido que me quieras mucha, muchisimo,
porque que otra cosa puede anhelar el corazon de tu T .... . ?
Ayer me dijo Rosell y Pinedo que te ibln :i ofrecer un buen dest'.no : quiera Dias que sea una cosa qm: te combenga y digna de
t1, pues de este modo ya no nos separarcmos en los vcranos ni
en ningun cicmpo.

8.
La prontitud, Adelardo de mi vida, la pronlitud en wnirte es
loque te agradeceré con alma y vida. Ay ! que peso tan grande
me has quitado boy del alma con tu carta. Diez y seis dias sin
escribirme ! te parece regular? pero no quiero renirte boy,
recordando lo que me has hecho sufrir, sino alegrarme porque
ya hé sabido que no ce ha sucedido nada, y que nos veremos

pronto.
Me dices que bas tenido unos dias mucha melancolia; y eso
siq uiera, no te ha bccho pcnsar en ml. y rccordar la que yo
tendré? &lt;'.note ha hecho recordar como me enconcrabas cuando
me hacias aquellas picardias ... y dejaba de verte cuatto 6 cinco
dias? pues figurate como estara mi espiriru viviendo hace tres
meses tan lejos de ti. No hé podido menos de reirme al leer en
tu carta la consecuencia que sacas de la falta de amor y ternura
que bas hallado en mis ultimas cartas. I'. Conque tu amor es el
que da vida al mio, y yo no hago mas que devolverte el que tu
me envias? j pobre horgulloso ! que hasta en esta te ciegas .. .
no has sentido mil veces que tu amor no es ni so( m]bra del mio,
que la poca ternura que hay en tu alma no es cuya, sino un
leve refiejo de la [que] siente por ti el alma de ru T. .... .

9.
Madrid 25 de obiembre, 1857. Sin duda te has figurado, al
ver mi letra, despues de tener cres cartas en tu poder sin haber

•

�L6PEZ DE AYALA

608

contestado a ni.nguna de ellas, que en esta no vas ~a] ball~r mas que
recombenciones, y justas quejas ; pero yo tamb1en. qmero darte
uh chasco, que espero me agradeceras por lo que tiene de agradable, pues te advierto que, entre los dos, no los adm1to de otra
especie. Pues; seiior Don Adelardito : la_ verdad. es que hoy me
encuentro aloo mas tranquila que estos d1as de tnsteza y desesperacion en q;e me bas tenido con tu repen~ino silencio; y no
quiero renirte, pero bien sabes tu, y_ yo tamb1en, que me sobra la
raz6n para hecharte una buena repnme~da ; ay_er_ me encont:aba
tan desesperada, tan afligida con lo~ mil y qmment~s desan~os
que cruzaban por mi cabeza, supomeodo que te ha~1~ suced1do
alguna gran desgracia y que solo por es? no_ me escnb1~s en tantos dias, que llamé Emilio para ver s1 sab1aalgo de u, el c~al,
viendome tan apurada, se puso a reir, diciendome : « es pos1?le
que todavia no conozca V. a Adelardo? c: cree V. que no escr~be
porque esta malo? eso lo hubiera yo sospechado cu~n~o d1ce
v. que la escribia a menudo, pero cuando el deba escnbtr y no
Jo baga, no crea V. nunca q~e es porque le s~cede algo ; ahora,
ademas, puede V. estar tranquila, porque esta su_ hennano en
Madrid, y no me ha dicho que haya novedad nmguna e~ _s~
·
que Adelardo traba1·a mucha&gt;&gt;; esto me tranqu1lizo
casa, sm0
.
..
.
l ·
completamente, y hasta alegr6 m1 espmtu la 1dea de que 1ac1a
muchos dias que no me escri bias, pues esta me hace esperar que
habras adelantado mucha, y de este modo nos veremo~ pronto;
no te pongas de mal humor porque te hable de vemr; aho~a
recuerdo que desde que te manifesté est:_deseo e~ una. de mis
carras has dejado de escribirme con canna ... qmero creer q_ue
esto a' sida por el disgusto que sentias viend? que no pod1as
cumplir tu deseo y el mio hasta tener tus traba1os muy a?elantados. Creo que asi lo debes hacer, y por mas que !o s1enta el
· · separa da de t'1, nunca te ,aconse1·aré que par m1 . bagas nada
v1v1r
que pueda causarte el menor perjuicio. Co~que as1, Adelar:o
mio trabaja tranquilo, y seguro de que el dia que yo te tent:a
te deber·é el bien mas oarande que puede sentir
par 'cnn a, 1111· l~do
"
,

a

EPISTOLARIO lNEDITO

el alma de tu T ...... yo no sé porque, me habia figurado que a fin
de ·este mes, 6 principio del que viene, te habia de vér, pero si
no puedes venir, coma i [de] ser, tend ré paciencia; quisiera que
me escribieses el mismo dia que recibas esta carra, aunque sea
dos renglones, diciendome nada mas ; vive tranquila, estoy bueno ;
lo haras, verdad, Adelardito? no quiero que me digas si estas
muy adelantado 6 no en tus trabajos, ni el dia que vienes,
porque si luego no pudiera ser, yo habia de tener un disgusto
muy grande; vale mas que tu seas la carta que anuncie tu venida
a tu T ...... Por mas que a ti te parezca una rareza, es muy tarde,
y temo que esta carra no llega hoy al correo.
10.

Madrid 30 de Nobiembre, 1857. Te escribo hoy : primera,
porque coma te conozco, sé de positivo que a pesar de lo pronto
que me &lt;lices en tu ultima carta que nos veremos, Dios sabe lo
gue sera pronto para ti, y creo que recibiràs esta y otras carras
mias; ademas, hace dos dias que no tengo, ni ensayos, ni funcion por la noche, y me parece que te faltaria si , teniendo todo
el dia libre, no lo invirtiese en hablar con mi zamacuco; aun
cuando carra el riesgo esta carta de no llegar a ms manas, que
no lo espero, te aseguro que la daria por muy bien perdida, y que
tend ria un grandisimo placer· en decirte con mi boguita lo que
aqui te digo con estos gurrapatos. Ya habràs conocido que no
pienso refürte por la ultima picardiguela que me bas hecho -ya
pas6, y par mas que te ruegue que no lo vuelvas [aj hacer, debo
estar prevenida y resignada â su repet1c1011 siempre que tengas
tristeza, mal humor 6 pereza, casas que sé por esperiencia te alejan de mi, cuando yo creo que por el contrario debian sér motibos de gue tu alma se estrechase mas y mas con la mia, buscando y necesitando los consuelos que esta sabria darte indudablemente; pero, en fin, estas cosas se sienten, pero jamas se
imponen ... te aseguro con toda mi alma que siento ese defecto

�610

L6PEZ DE AYALA

de tu caracter, ese tetraimiento, esa reserba que tien es a veces
conmigo; lo siento tanto por ti, como por mî, por~ue te as~guro que, si cien afios vivo, me causari siempre el m1smo_ sufnmiento. Dejemos esto, porque ya te estoy oyen.io dec1r « y
decia la picara que no hiba a refiirme ». Hablamos de otra cosa '.
me ha die ho Emilio que cree è}ue has concluido una zarzuela; s1
eso es verdad, y tu no has de venir tan pront~ como deseas,
porque no se la embias para que la pongan mus1ca y se pueda
representar antes ? no seria eso combeniente 'para tus i1~_tereses?
Te tengo que advertir ademas, que la otra no:h: me d1)0 Hartzenbusch que la Academia bi ha dir u_n prermo a la m:Jor obr~
Jfrica que se baga este afio ; yo no sé st esto te halagara, por s1
es asi te lo advierto. Dejemos los asuntos teatrale$, que desgraciadai'n.ente tienen para mi tan poca importancia, y prometeme
tomar en consideraciôn lo que te boy i decirte, y contestame
aloo sobre ello. Recordaras que en otra ocasiôn te hablé del
a:seo que yo renia de comprar algu~a- casita en. tu pueblo para
poder vivir al~un dia cerca de tu fam1lia, y p~~- lo tanto cerca de
ti . tu lo habras olvidado, pero yo no; me dipstes entonces que
soÎo podria comprar tierras para pastos, ~ue yo no sé qu:
nombres les distes; pues bien, ~ no podnas ~u preguntarle a
Ignacio Martinez, 6 i tu madre, en qué se podnan ernplear cuatro mil duros, que es el dinero que tengo, de m~do qu_e ~roduzca algo y pueda servirme mas _ad,ela1:t~ cuando J~nte s1qme~a
otros cuatro ô seis para poderme ira viv1r donde vive tu ~am~lia, aunque sea muy modestamente ... c!. no crees que yo sere mas
feliz de este modo que en la vida teatral que tant~ aborrezco?
crees que esta es una locura mia? No, Ade~rdo. m10; recuer~a
lo contentas, lo feliz que viviamos en Gracia, le10s de las emv1dias y de las arnarguras teatrales, _Y no dudes de que esta que
otros creeran quirneras, seria la d1cha mayor para tu T • . • • ••
II.

Madrid 3 deDiciembre~ 1857. Adelardo de mi vida: Teescribo
hoy, apesar de que me encuentromuy malade _la cabeza, y mucho

EPISTOLARIO lNEDITO

6II

peor del espiritu ... tengo una tristeza tan grande, que no tengo
animo para nada. Solo tu presencia, que alivia todos mis males,
podria reanimar y alegrar mi alma ... Ptro bien conozco que esto
no sucedera ... j Quien sabe cuantos dias viviré todabia en este
angustioso estado? esperandote a todas horas y viendo desaparecer el dia sin haberte estrechado contra mi corazon, este corazon
que esta muerto para todo en el mundo, menos para amarte.
Ay ! Adelardo, yo no quisiera entristezerte, ni faügarte diciendote siempre y siempre lo rnismo en mis cartas. Cuando voy a
escribirte, deseo hablane de mil cosas, que, sin que te distraigan
mucbo de tu trabajo, puedan hacerte mis cartas muy agradables y
muy deseadas ... pero yo no lo puedo remediar; empiezo i escribute, y no encuentro nada que sea digno de que ocupe nuestra
atencion; me parece que nada hay que pueda interesarte a ti
tanto como saber que yo te amo, y por mas que te lo haya dicho
mil veces, creo que la repeticion de esta palabra, de esta seguridad, ha de tener para ti mas encanto que todas las novedades del
mundo. Dime la verdad: aun cuando yo creo que tu te interesas
por mi suerte, c!_ no es cierto que sientes mas placer cuando lees
una carta mia que rebose desde el principio al fin en ternura y
amor, que cuando te hé escrito alguna vez hablandote de interes
6 miserias teatrales ? respondeme con toda sinceridad ; yo creo
que nuestro amor esta por cirna de todas las cosas de la
vida, y por eso vive y se profundiza en el alma sin que
ningun interes de la tierra pueda ni destruirlo ni devi1itarlo ; asi
al menos ecsiste en el corazon de tu T. ..... Da siempre mis
carifiosos recm:rdos a tu madre y hermanas, pues ya puedes figurarte que si no lo hago siempre, es porque tengo prisa casi
siempre al concluir mis canas.
I2.

Ya estamos a 22 de Diciembre, y hé perdido completamente
la esperanza de verte hasta el més que viene ... r ce parece regu-

�612

El'ISTOI.AIUO INÉDITO

L6PEZ DE AYALA

lar el habcrme teni&lt;lo esperaD&lt;lote todo los dias y a todas horas
desde el mes pesa&lt;lo ! si no pensabas venir en tanto ticmpo, a
que decirme hace un mes que muy promo nos veriamos? y si
no bas podido cviumne este di. gusto, porque no te has tomado
la molcslia de coDsolarme con una carta siquiera? Ay, Adelardo;
no quiero segu;r, porque no podria en d estado en que me encuentro mas que Jane quejas que pudieran amargar los ultimos
di.1s que estes con tu familia, y no desco semejante cosa; al contrario, quiera Dios darce uDas pascuas mas alegres y felices que
las que rendra tu T ......

.

613

rable.s como las que ahora se agitan en la atmosfera polirica, cree
él que deberfa hacer renuncia de su cargo &lt;le Diputa&lt;lo, pues de
este modo daria una prueba de dignidad, y una lecci6n a tanro
farsante ... Yo, que tengo gran fé en las opiniones de Rosell,
porque es un hombre honra&lt;lo y dcbe guiarle en esta cucstion
el aprecio que te liene, me hé resuelro a p,micipartelas, y a pesar
de que nada entien&lt;lo en cuestiones politicas y de que te habré
dicho muchas disparates, tu me habnis comprendido · estimaras
cl buen deseo que guia siempre a tu T ......
14.

I 3.

Madrid J 3 de Enero, 1858. Adelardo: Estaba resuelta a no
escribirte mas, mientras tu DO me hubieses contesrado, de una
manera satisfactoria, a las rrcs 6 cuatro cartas mias que tienes en
m poder y que bas mirado con tanto Jcsden que ni te has qucri&lt;lo
tomar la pequcna molcstia de &lt;lar contestacion {1 ninguna de .
ellas. Pero que son todos mis propositos de enfa&lt;lo contigo? ...
i Que han sido siempre? i tu corazon no lo tiene muy presente,
es inutil que yo te lo recuerde-en fin, DO creas qut hoy tomo la
pluma para darte quejas por tu proceder conmigo; quiero tener
\'astante paciencia y resignacion para esperar a que tu \'Uelbas a
·entir &lt;leseo de martirizarme mas, y quieras esplicarme ste
nuebo desbio. Acaba de esrar a verme Rosell, para preguDtarme
si habias venido, 6 si yo sabia si vend.rias pronto? y cuando le
conteste, lo que tu puedes figurarte me ha dicho que debia alegrarme en vez de entristezermc porque no hubieras \"Cnido, pues
scgun se van poniendo las eue. tiones politicas, &lt;lice que se alcgra
por t1 que no te bayas visto comprometido i votar ni con unos
ni con otros, pues el crée que tanto los que han votado con el
gobierno, como los que lo han hecho con la oposicion, no han
procedido con decoro y dignidad, y que el hombre honrado que
quiera mantenerse sin mancharse en cuestiones tan sucias )' mise-

Hoy 5 &lt;le Febn:ro. Acabo de leer tu carta del 3 r, y i el objeto
que te proponias al escribirla hasido llenar mialmadedolor, vertiendo en ella todo d mal humor que alguieD te ha causa do ahi, 6
tal vez
el que sientes considerando tu comportamiento conmioo
.
b &gt;
te d1go con franqueza que lo has conseguido; en el primer
momento de leerla y encontrar en ella unas suposiciones tan gra111itas, tanta recombencion y quejasin el menor pretesto siquiera,
me caus6 una pena profunda, pues lo primero que me ocurri6,
fué que tu, llevado de tu veleidad, 6 ta! ,·ez por a\oun orro deseo
nacido en tu coraz6n en estos cinco meses de scpa~acion, querias
buscar_ un pretesro cualquiera para romper una union que ya
no sattsface, por verla conseguida, ni a tu corazon ni a tu vanidad. Puedes comprender todo loque habrâ hecho sufrir esta sospecha a esta infeliz muger. Sin embargo, lcyendo y rcleyendo tu
cana, ha tranquilizado algo mi espîritu. i Que crccras ? Aberguenzate, s1 tienes alma : no el recucrdo de los &lt;lias &lt;le feli idad
que tu amor me ha dado, sino el recuerdo de! muchos de penas
y disgustos, oca ionaJos solamente porque, sinticndote rnalhumorado, 6 tal \·ez con remordimientos por el tiempo perdido en
vanos placeres, habias desahogado rodo el desconrento de ti misrno
en quien nunca te ha dado, ni de pensamiento, motives de
q ueja, pcro que sicmpre ha tenido paciencia y amor vastantc para

�L6PEZ DE AYALA

perdonarte todo cuanto la bas hecho sufrir. Adelardo, son estos
titulos para que tu me trates del modo que lo haces? No me conoces lo bastante para saber que tus palabras pueden causarme
mucho dano, y que debieras leer siquiera mis canas antes de
escribirme, para que yo no tubiera el disgusto de ver el poco
aprecio que de ellas baces, pues ni siquiera sabes lo que dicen ?
Yo te pido, por el amor que algun dia me tubiste, que leas, si
las conservas, todas mis ultimas cartas, sin olbidar una que te
escribi por Noche buena, que tambien quedo como las anteriores
sin contestacion, y ellas responderan a tu carta de hoy mejor que
lo que ahora pudieran decirte mis palabras. Dios ha hecho, para
castigarte, que el mismo dia que tu me escribias de este modo
desabrido y injusto, yo te escribiese tambien, quejandome de ti,
es verdad, pero del mo.io que lo hace contigo quien siempre es
para ti la misma T ..... .

Adelardo de mi vida! Pinedo ha estado a verme, para ha~larme
de un Drama que ha presentado en el Circo, y para enseiiarme
una carra tuya en que ie dices que vienes por fin a mediados de
este mes; yo no he oido mas que esto ultimo, y aun cuando esta
noticia no me la das a mi, quiero creer que es porque tu te. proponias sorprenderme llamando a la puerta de mi tocador, y mi
corazon la recibe con tanta alegria, con taota gratitud, que no
puedo resistir a el deseo de maoifestarte el placer que siente mi
alma al pensar que vas ha poner fin a la horrible situacion en que
vivo hace ya tres ·meses, desde qùe tu me dijiste a fines del mes de
Nobiembre que muy pronto nos verlamos. No te riiio, no me q uejo,
todo lo olvido : yo te pido perdon, Adelardo mio, si mis continuas quejas te han causado algun disgusto; mi amor debe ser
para ti la disculpa de las injusticias que yo pudiera haber cometido contigo; bien sabes cuales son mis deseos siempre que te
recombengo; si, tu lo coooces y me perdonas, como yo a ti I'. no

EPISTOLARIO INEDITO

.

·es verdad? Yo no quiero pensar mas que en que te voy a ver
pronto; por Dios te pido que no hurles otra vez esta esperanza;
mira: muchas veces me has dicho que te ecsijiese pruebas de tu
carii'io; pues bien, yo te pido esta: date por mi, por mi felicidad,
un mal rato trabajando a todas boras, para que puedas venir el
dia 15 6 todo lo mas el 16, esto es, mediados de mes, que no te
se olvide, y recuerda que tienes que salir de tu pueblo 5 6 6 dias
antes, pues si no llegarias aquf el 22; por Dios, Adelardo, que
preguntes todos los &lt;lias a cuantos estâs del més?, pues ya sabes
lo mala que es tu cabeza para recordar fechas. Si puede sér recompensa de esta prueba que te pido, la abnegacion mas completa y
el amor mas verdadero, de todo sabra recompensarte el alma de
tu T .. . ... Hoy 2 de Marzo, r858.

16.
Madrid 21 deAbril, 1858. -Desarruga el entrecejo; no temas,
al ver mi letra, encontrar en esta carta nuevas quejas y recombenciooes; no, Adelardo, nuoca volveran a salir de mis lavios.
Hoy te escribo, porque, sea el que fuere ru proceder conmigo,
yo seré para ti lo que sierppre hé sido. Por algunos motibos desagradables, en los cuales hubiera necesitado tus consejos y el consuelo que tu presencia me hubiera dado, he tomado la resolucion
de retirarme del teatro al termioar esta temporada, que concluye
el ultimo dia de Mayo. Yo, con la esperanza hace mas de tres
meses, de verte todos los dias, pues renia motivos para creerlo
asi, he retardado contescar a Arjo □ a, que, como es natural, nècesitaba saber si podia contar conmigo para seguir con este teatro
dos anos mas ; pero viendo, por la ûltima carta de tu herma□a y
por los pretestos que en ella me da para esplicar de algun modo
tu permanencia en el pueblo, que debo renunciar tambien al
deseo que tenia, bien natural, de consultar contigo y oir tu parecer antes de tomar una resoluci6n de tal importancia para mi
parvenir, he debido resolverme sin esperar mas, pues el retardarles

�L6PEZ DE AYALA

por mas tiempo mi contestacion, podia perjudicarles en sus intereses de empresa. Apesar de que tengo motibos para suponer
que mi suene oo es cosa que te preocupa mucho ni te inspira
un grau interés, hé creiJo que esta noticia debia yo &lt;lartela, y no
dejar que llegase a tî por los periodicos. Esto me ha &lt;lecif di]do a
escribirte, pues yo comprendo el horgullo y la dignidad de un
modo muy distinto del queveo se comprenden en el mundo. Tu

T ..... .
17.
Madrid 8 de Mayo, 1858. - Acabo de recibir tu carta del tres
de este mes, y a pesar de que el deseo y la impaciencia que me
manifiestas en ella de saber a buelta de correo los rnotibos que
me obligan a retirarme del teatro, no esta de acuerdc1 con Los dias
que bas tardado en contestar a la carta en la cual te daba esta
noticia, yo lo bago boy rnismo, primera porque asi me lo dicta
mi corazon, y ademas porque sé por esperiencia que para ti los
dias no significan nada, aun cuando tu negligencia cueste muchas
lagrimas a quien los cuenta hora par hora . Empezaré por contestar a la queja amistosa que me das en ru carta, diciendome : Te
lmbiera agradecid-0 que hubieses empez..ado por manifeslarme los 111otibos. A esco no te &lt;liré mas sino que bace tres meses que, sin
motibo ni aun pretesto para ello, babias roto conmigo roda comunicacion, que las cartas que yo te h~ escrito en todo este ü mpo,
apelando en ellas, contra este olbido incalificable, a tu corazon,
a ta conciencia y hasta a tu compasion, todas han sida miradas por ti con el mismo desden, pues ninguna te ha arrancado
ni aun una palabra de lastima. Dime, en conciencia, si yo debia,
pcr muy poco horgullo que tubiera, al verme tratada de este
modo, que tu calificanis, dime si yo debia vol ver â tomar la pluma
para contarte mis desgracias y buscar el consuelo de ellas en el
hombre que con La mayor impasibilidad, como quien bace una
hazafia, pisotea de este modo el alma de una muger, que si tu

EPISTOLARIO

rnlm"n·o

nunca has sabido amar, siempre has debido respetar y compadecer por lo menos. Si yo be roto el silencio que me imponia ya,
no solo la dignidad, sino basta la decencia, ha sida para cumplir
en todo, no como tu proceder merecia, no para implorar con~uclos, que tu corazon, tan avaro para mi, no habia de &lt;larme, sino
para proceder como procede el que se respeta asimismo; por eso
te dije Lo que creîa que estaba en deber de decirte y nada mà.s.
Pero tu me manifiestas deseos de saber los motibos que me obligan a retirarme del teatro, y voy a satisfacer tu deseo. La antipatia, la aversion que yo tengo al teatro por caracter, bien Ja
conoces, esta aversi6n es cada dia mayor viendome por mi posicion particular y aislada en el, siendo el juguete de unos, y el
blanco en que chocan hasta la emvidia y los rencores que otros
inspiran . Desde las cuestiones de la Ristori, parte de la prensa
no hace mas que mortificarme continuamente, como para vengarse de los que t0maron entonces mi defensa; esta miseria me
indigna, pero mi t!spiritu esta tan abatido, que no encuentro en
él la cnergia y la fucrza m:ccsarias para soponar esta Jucha de todos
los dias tau miser,1ble y tan contraria a mi caracter tîmido, g ue en
tan poco estima los pasajeros triunfos teacrales, y que tanto anhelo
sien te por un poco de tranqnilidad des pues de tantos sufrimientos. La venida de la Matilde al teatro del Circo para la temporada
procsima, me ha hecho resolverme definitivamente a retirarme,
porque para sostener semejanres rivalidades se necesitan condiciones de caracter que yo no tengo, enerjfa y volunt:id para
aceptarlas que me faltan absolutamente, y protectores y amigos
que, ni los tengo, ni los quiero; par lo tanto hé debido tomar
una resolucion que me livre de las nuevas m.ortificaciones que me
prcp:nan, y que, por el cstado de mi alma y de mi salud, conozco
que no podria sobrellevarlas. Ahora voy i decirte coma pienso
llevar a cabo mi resoluci6n, pues no me haras la injustic.ia de
creerme tan egoista que vaya a sacrificar i mis bijos por lograr lo
que tante anhelo, por mas que sea muy justo mi deseo. Tal vez
no recordaris, que hace 5 6 6 meses te dije que preguntases tu

a

�LOPEZ DE AYALA

EPISTOLARIO IN ~DITO

madre 6 aotra persona de tu confianza en que podria yo emplear
ahi el diuero que entonces tenia, manifestandote el gusto que yo
cendria de poder retirarme algun dia â vivir con tu .tamilia, ô al
menos cerca de ella; tu, como de costumbre, ni me contestaste a
esto, 6 porque no volvisce :i recordarlo des pues de leida mi carta,
6 porque lo calificaste d tonteria. Pues bien, pasado algun tiempo
de t:sto, vinieron a ofrecerme una tierra que se vende cerca de la
otra que compré el aiio pasado; mi herrnano la vio, y creyendo
que era uoa buena adquisicion, empleé en ella aquel dinero :
las personas que entienden en esta clase de negocios, aseguran
que dentro de un afio podré veoderlas, sacando por ellas de r 3 a
1.4 mil duros; pero como para csto debo esperar todavia un afio,
yo no puedo estar este ti.empo sin trabajar, y para aumentar
algo lo que ya tengo, y sosrener :i mi familia, hé peosado hacer
con mi hermano un viage artistico y de despedida en mi carrera
teatral por los principales teatros de Espana, haciendo saber antes
que me retiro completamente del teatro, y dando un numero
corto de representaciones para que sea mejor el resultado. alas,
a quien hé consultado este proyecto, le parece muy bien, pues
cree que me proporcionari un resultado mucho mayor que lo que
me dada escriturandome otro ano en Midrid ; él se ha ofrecido
a tracar con los em presarios y hacer los cootratos. Estos son mis
proyeccos; Dios q u iera &lt;larme fuerzas y paciencia para resistir esta
ultima prueba, este nuevo sacrificio que hago a mis hijos. Te
a~radeceré infinito que cu mdo me contestes me digas, con la
misma sinceridad y franqueza con que yo te los hé manifestado,
que te parecen y si los apruebas 6 n6; tu opinion me servir:\ de
algun consuelo, pues veré en ellaque todavia te inspira interes la
suerte de tu T ..... .

titud que siempre he acostumbrado, que querria tomar una
especîe de v nganza por lo mucho qm: me bas hecho sufrir
en esta larguisîma ausencia con tu proceder înesplicable ;
pero bien sabes, Adelardo, que mi corazon jarnas ha guardado
rencor para ti, ni ha tomado venganza de tus ingratitudes; no te
he cootestado â la carta que me escribistc desde Llerena, porque
en ella me decias que en cuanto 1\egases â tu pueblo me escribirias despacio conrestando a mi carra del 8 de Mayo; y cuando ha
llegado esta, aun cuando no e contestacion â la mia, te bubiera
escrito inmediatamente, pero el dia que la recibi hab.ia empezado
mi mudanza de casa, pues la determinacion que hé tomado de
retirarme del teatro y vivir de unamanera modesta y obscura, me
impone grandes economias en mis gasros, y hé buscado una casa
que me cuesta la mitad de lo que me costaba la otra, y con el
trastorno de la rnudaoza, y los afanes en que hé estado estos &lt;lias
con el arreglo de la n ueva casa, no he podido hacerlo hasta hoy,
pues era demasiado serio, demasiado importante, al menos para
mi, cuanco tenia que decirte, para haberte escrito de prisa y corriendo. i Adelardo, en esta ocasi6n no me dirijo solo al amante,
porque cerne mi corazon no encontrarle ya, me dirijo al hombre
de honor ... al hombre que por mas frivolo é indifereote que sea
para todo, ni puede ni debe serlo con la muger que todo Jo ha
sacrificado, no â un capricho, no a una pasion interesada y vulgar
que boy se sien te y man.ana se olvida ... bien sabes que el sentimienco que ha unido mi alma :i la tuya es mucho mas respetable
que eso, y que si para el mundo yo solo hé sido tu amante, para
tu conciencia y tu corazon tengo derechos mâs sagrados rodavia.
ro pretendo bumillarte con mis palabras, ni hacer meritos de mi
proceder para rebajar el myo ; acaba de cornprender por fin que
mi siruaci611 y mi suerte son demasiado tristes, y mi alma
vastante elebada para no rebajarme nunca a semejaotes miserias. Yo no pretendo darte nuevas quejas, molestas ya para ti
y demasiado dolorosas y humiliantes para mi. Yo, Jo unico
que ecsijo de tî, siqu1era por el recuerdo de tantas lagrimas como

6r8

r8.
.Madrid, -f de Julio, 1858. Tal vez habr:is pensado, al
ver que no contestaba a tus dos ultimas cartas con la pron-

�EPISTOLARIO 1. EDITO

620

621

LOPEZ DE AYALA

me ha costaJJ rn amor, es que me hables con lealtad, que me
confieses como hombre honrado el verdadero estado de tu corazon, y que si en él se ha estinguido el amor que en otro tiempo
te inspiré, me lo confieses, pues por muy terrible y doloroso que
sea para mi este golpe, no poJra causarme mayor martirio que cl
que sufro en estas alternatibas horribles de esperanza y desesperacion en que vivo, pues bien comprenderas que la situaci6n en
que me ponen tus continuas informalidades y la veleidaJ
de tu caracter, tomando unas ,·eces las formas del amor, otras
las del desden mas absurdo, y hasta las del olbido mas completo,
me dan sobrado motiva para creer que no soy nada para ti. y
para pensar todo lo que pueda causar mayor mortificacion â mi
alma. Tu no puedes ignorar lo que yo habré padecido en estos
ultimos cuatro meses sin recibir ni aun contestacion a las canas
que te escribia y abandonada completamente i mi dolor, y despues de semejante proceJer, cuando al cabo de todo este tiempo
te clignas un dia escribirme, no es para decim1e con franqueza y
lealtad, cc T. ..... : estas ba11 sido los motibos de mi silencio »; aun
cuando hubieses tenido que confesarme una devilidad miserable,
pues la confesi6n de ella me hubiera probado tu arrepentimiento
y tu deseo de huir de ella, pero en vez de esto, me escribes como
si nada hubieses hecho que te obligase a darme ni la mas pequeôa
satisfaccion. i Que esesto, Adelardo? no parece una bu ria horrible ?
6 la espresion del desprecio, mas bien que la del amor? Sin
embargo, yo nunca te hé dado motibo para que me desprecies ,
y si en el esceso de mi carino y en la humildad que siempre has
hallado en mi, tu no has encontrado mas que motibos para maltratarme y faltarte :i ti mismo de e te modo, yo debo decirre, con
la franqueza que a ti te falca, que semejaote proceder es indigno,
y que, por humanidad y por delicadeza, debes voh•er tu pensamiento à lo pasado, reflecsionar en concie_ncia sobre cl vcrdadero
estado de tu corazon, y si en él no ecsiste ya el amor que en
ocro tiempo me juraste, el honor mismo te manda no engaàar
mis esperanz.is ni alimentar con nuevas prote~cas de un amor tan

•

voluble mis ddirios, pues semejante engaiio pudiera tener un fin
desgraciado para los dos. Espero que me contestarâs â. esta carta
lo mas pronto que te sea posible, pues creo que comprender.\s la
angustia con que esperaré eu respuesta ... yo no Salgo de Madrid
hasta el mes de Setiembre, en que emprenderé mi ultima peregrinacion. Las sôas de mi nueva casa son: Calle de Isabel la Catolica
'
ù
11 1 2, cuarto 3 mtenôr ; otra vez te ru ego que me con cestes pron to ;
no bagas sufrirr mas a quicn a pesar de todoes sicmpre tu T .... . .
Rosel! no esta en Madrid; se foé el mes pasado con todos sus
chiquitines à tomar baiios de mar â Ibiza. Las senas para escribirle
son . Valencia, al administrador de Correos, para entregar a D.
Cayeuno Rosell; 6 a lviza, â su nombre.
&lt;)

•

•

19.

Madrid 7 de Julio, 1858. Muy bien!&lt;. Conque a mi ]amas 1111•
ha sucedido el escribirce dos canas ... no recibir comestacion a ellas
ni pronto ni carde, y tener, no solo la profmuia humildad, sino
la generosi&lt;lad de tomar la pluma para volved escribirce, y rogarte
en todos los tonos posibles que no me hicieses sufrir mas con tu
silencio? i Valgame Dios!!.. imposible parece que un hombre
que tiene ya treinta anas, y que por lo canto esta obligado a tener
un poco de juicio, y que tiene ademas una hermosa cabeza, que
debiera servirle para pe11sar, discurrir y recordar ... se atreva, y
precisamente en .!Sta ocosion en que canto deberia callar, se
atreva a hacerme cargos y a &lt;larme quejas y recombenciones :i.
mil En fin; yo te perdono con toda mi alma esta injusticia : primera, por que tu quejas me prueban que, ahora al menos,
piensas en mi; y, ademis, hacia tanto tiempo que tus laconicas
cartas tenian un tono tan seco y desamorado, que las poquisimas
que hé recibido, cuando mas necesicaba de tus consuelos, han
aumentado mi pena en vez de aliviarla, y esta al menos me ha
hecho sonreir y ha reanimado algo mi cspiritu. Cuandorecibas esta,
•a habnis lcido la que te escribi hace rnatro dias, ygue habrit dado

�622

LOPEZ DE Ay ALA.

un mentis a todas tu. suposiciones y â rndas tus celebres quejas ...
l Me has contestado ya ?.. . no lo retardes, por Dios, Adelardo;
si es satisfactorio y consolador para mi loque tienes que decirme,
mira que el correo tarda entre ir y volver once dias, contestando
el mismo en que se recibe la carta, y esto solo es un siglo para
quien espera ... no quiero seguir; mis palabras en este momento
pudieran comprometerte tal vez a decirme 1o que no sientas, y
yo debo saber por fin lo que tu corazon encierra para mi, no lo
que te imponga el amor de tu T ...... Aunque muy tardios, te
agradezco mucho los primeros versos que te hé inspirado, pero
te ruego que si alguna vez volvieses a escribir para mi, vea yo
en ellos mi nombre, y de modo que no pueda suplirse con nm-

TABLES
DU

TOME

XXVll

1912

L TABLE PAR

• UMÉHO 71 -

gun otro.

José

HA , 'F.O. -

NUMÉROS

SEPTEMBRE 1912

Etiquetas de la Corte de

A . Paz .v .\iélia - - . . . . . . . . . .. . . .
NUMÉRO 72 -

Manuel de • tONTOLIU. -

1:lpolcs

(1634), pub!. p.

. ... .. ..... ... . ..

..... ... '

DECEMBRE 1912

Les Trobes de Jaume Febrcr. . . . . . . . . . . . . .

26 5

TEXTBS
Cinco obras ùramàti.:as antcriores â Lope de Vega. Reimprimelas Adolfo
Bonilla y San Martin . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . .. .. . . . .
Epistol;irio inédito de A \'AI.A . Publicalo Antonio Pérez Calam.irtc . . .

II.

390
499

TABLE PAR NOMS D'AUTEUR
Bonilla y San Mart.in (Adolfo)

TEXTE. Cinco obras ùramjtiCJs anteriorcs

a Lope Je Vega ...... .

390

Divers
Cin.:o obras Jram:iticas anteriore~ .l Lope de Vega. Reimprimelas Adolfo
Bonill.i y San :\{artia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

•

390

�TABLES

Lapez de Ayala ( Adelardo)
Epistolario incdito. Publ!calo Antonio Pérez Cal.1.martc

Montoliu (Manuel de)
. . • •. . . . . . .

Le, Trobes de Jaume Fcbrer . . . .

285

Paz y Mélia ( A.)
TEX.TE . Josl!

RANE0.

Etiquetas de la Corte de, apoli:s (1634) .

Pérez Calamarte ( Antonio)
TEXTE-

Epistolario inédho de

AYALA •. .... .. .• . .

- ...... ...

..

···

Raneo ( José)
Etiquetas de la Corte de Nâpoks (1634), pub!. p. A . Paz y Mt:lia .

L,

Gera'" : :-.1.-A. O.ESBOIS.

\!ACON, PR0T.~T FRÈRES, IMPRl~lEURS

499

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                <text>Revue Hispanique, recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans et portugais, 1912, Tomo 27, No 71-72</text>
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                <text>Foulché-Delbosc, R. (Raymond), 1864-1929, Director Fundador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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